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                  <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

LA BILIS
Lll bilis se forma en el higado y es substancia que hace un papel muy importante
en el procedimiento de la digest i So En un adulto sano la cantidad de bilis destilada
cada 24 horas es de un litro próximamente. No solamente sirve para a yudar a la digestión y la absorción de las substancias alimenticias, sino que impide que éstas fer
menten o descompongan durante su pas-:&gt; por los intestinos. También regulariza y purifica los desperdicios, o sea las materias fecales hasta su expulsión final. Se compone de un número de ingredientes, algunos de los cuales representan productos impuros recogidos del organismo. Si esas impurezas no se recogieran por el funcionamiento
hermanado del hígado y los riñones, sobrevendrían dolencias de carácter grave. Por
lo tanto, es muy importante conservar esos órganos en est~do sano. Al efecto y al notarse alguna novedad en esas regiones del cuerpo, conviene ayudarlos con un buen
tónico estimulante y no hay ninguno mejor que el de la siguiente· receta de un especialista de New York, que ha dedicado muchos años de estudio a esos órganos. He
aquí dicha fó rmula, que es bien conocida y está en uso general: Extracto compuesto
vegetal Arvelina I 5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla 60 gramos. En todas las droguerías se consiguen estos medicamentos. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida. ~o de·
je de a¡¡itarse el frasco antes de usarse.

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del Estado

Francés.

BIBN BSPBCZlflCAR BL NOMB:RB

VICHY CÉLESTINS
VICHJ liRANDE•GRILLE Emü't;:::."
VI CHY HOPIJA L

Gota, Enlermedadead,taPi1clra
1 .ieccionea de la Vejiga.

clel

Entermedadea cltl Estómago.

hSTILLES - SELS-, ,coMPR1Mis

VICHY·lTAT

Calendario de la semana.
San Pablo de la Cruz Confesor y fundador de la Congregación de los Clérigos
Pasionistas. Sao Prudencio Obispo Confesor, San Vidal y su espos.1 Santa Valeria
Mártires. -Hoy y mañana a las nueve, va
la procesión de la letanía de Catedral al
Sagrario, donde se celebra la misa de Rogación con asistencia del V. Cabildo y el
personal del coro, as! como también de to·
do el V. Clero que se presenta. Te1mioada
la misa, vuelve la procesión a Catedral,
dando fin con el canto de preces y oraciones acostumbrads
MARTES 29.

DR B. 11/DALOO.
Sao Pedro de Verooa Má rtir.-Vísperas Sres. Peruna.Oo.
en Santa Catalina de Sena.
Muy Srs. mios : -Certifico que he
empleado la Peruna en los Ca.tarros,
Grippes, Menstruación Doloroso. y
Mn'!RCOLl!S 30.
Debilidad General, obteniendo un
resulta.do mara.xilloso, los cuales no
La Vigilia de la Asencióo del Señor, me han prestado otros medicamentos
s:;;;,;:;Catalina de Sena Virgen, Sofía Vir- que paro. iguales enfermedades estaban
-indicado.
Dr. E. Ilida.lgo,
gen Mártir y San Amador Presbítero Már- Avenida de la Independe ncia. No.146,
tir.-A las nueve de la mañana procesión
d';° la letanía en Catedral y concluida se
canta la misa de Rogación.- Función titular e indulgencia plenaria en la iglesia de
la primera santa. -Vísperas cantadas en
Catedral.
CONVALECENCIAS Dn'ÍCILES

Efecto inmediato
ANEMIAS - CLOROSIS

jUl!Vl!S 19.

sus maravillOBOB resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
terida del páblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfsimos en

1

1

Q/tllNOS, TUIIIO/tl!!S, 11.LIIIO/tltll.NII.S, Hl!!ltlDll8, l'USTU&amp;.A8, &amp;.LII.Qll.8,
U&amp;.01!!/tll.S, QUl/!IIIIDU/tllS, l'IBTULII.S, 11!/tUl'OIONIEB, l!!TO., 1"'0,
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111'11/tTIIDO 484t,

1

,..1000,

O, I',

1

DB CIBNFUBaos. CUBA.

LUNl!S 28.

MAYO

,~.~~~~i=~!.;;.,;~~

MB01co PROMINBNTB

La Ascensión del Señor, Santos Felipe y
Santiago Apóstoles y Sao Jeremías Profeta.
- -Oficio y misa de la fiesta del día; rito doble de primera clase con Octava y ornamento blanco. Se traslada la fiesta de los
Santos Apóstoles al díasiguieote.-Fuocióo
en Catedral, Sagrario, Basílica, Señor San
José y otros templos -Exposición de su Divina Majestad por cuatro días en Regioa.
- La Hora de ldS doce a la una en Catedral, Basllica y otr as iglesias.-Desde hoy

ENFERYEDADES de loe HUESOS
y del SISTE~ NERVIOSO
PRETtJBEl\CULOBIS

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w

CÁPSULAS DE

MORRHUOL
CHAPOTEAUT

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA

EL MORRHUOL suprime
el gust o repugnante del
aceite de h ígado de bacalao

EL MORRHUOL es mucho

LA GH.B.\L\. FLOJ{ElNB restituye al cutis la frescura
que los ca,nsancivs, las vigilias, las pesadumbres, la eniermeda&lt;l
le han quitado. Las caras las más deslucidas, las más tiernas,
las rnás marchitas, aún onismo que la decrepitud y la caiducida&lt;l
de la €dad, se en cuentrrun. bien del uso de la CRE1\lA FLOREINE. Su presencia invisible eautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto, uníls distinguidísimas gracias.

mas eficaz que el aceite,
del que contiene todos
sus principios.

EL MORRHUOL es popular
pa ra curar lus resfriados,
la bronqui1isy los catarros.

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FONDO

EL MUNDO ILUSTRADO

Contra el ESTREÑIMIENTO
y

sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

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hasta el día 31 se practica el bellísimo ejercicio de l Mes de María, en San Bernardo;
San Francisco, San Hi¡:ólito, Santa Clara,
Jesús María y otros templos.
VIERNES 2 .

Santos Felipe y Santiago Apóstoles (del
día anterior. ) San Anastasio Obispo Confesor, Padre y .Doctor de la Iglesia Griega.
SÁBADO

3.

La Invención o el hallazgo de la Santa
Cruz. Santc.s Alejandro Papa, Evencio,
Teódulo Presbítero, Diódoro Má rtires y
Juvenal Obispo Confesor .
DOMINGO 4 .

Santa '.\lónica Viuda, madre de San Agustín·, Sao S ilvano Obispo y e l B. Ricardo
Reynolds Mártires.-Oficio y misa de la
Domínica; rito semidoble y ornamento blanco.

Medalla de Oro Exposiciión
Universal.-Paris 1900

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r---========i)

f. WOLFF &amp;SOHN
KARLSRUHE

Se vende en todas las casas importantes d el ramo.

NEOLIOENCIA FATAL,
Una tremenda mayoría de los
males eu este mundo proriP.ue de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aquellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo adYirtamos. Una herida que sangra&lt;&gt;
un repentino dolor agudo no3
hacen coner en busca de un ali\·io
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosa~, y uno
se encontrar(L bien otra vez. X o
encontrando oposición y comprendido sólo á medi&amp;s, el de➔arreglo se propaga hasta quo
llega á convertirse en una lt,.fecciu local orgánica, difícil do
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condición exteuuan te del sistema nervioso, ó
en alguna forma de debilidad que
p oco á poco consume la vida.
Eso puede evitarse usando la

Reg istrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviem bre de 1894.-

Año XX.- Tomo 1.

impreso en papel de las Fábricas de San ~afael

México, Abril 27 de 1913.

Número 17.

México artístico y Monumental

PREPA RACION de WAMPOLE

Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

~

,
RICARDO covARRIJDIAI

¡

la cual, al fortalecer, limpia segura y r[1pidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apet ito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto renuev.1
todas las cosas. Pero no hay que
descuidarse :í uno mismo por mií~
tiempo, no hay que confiar en fo.
suerte. E ste eficaz 1·emedio es
tan sabroso como la miel y contiene una solución de uu extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinado~
con J ara be de Hipofosfitos Compuesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. El Dr. J . Valenzuela, Miembro de lás Facultadei
de México y París, dice : " La
Preparación de Wampole tiene la
ventaja de ser tan inocente como
los nií'ios, para quienes estít dest inada, los que la aceptan con buena voluntad."· No puede fallar
y obra desde la primera dosis. El
desengaño es imposible. De venta en las D -:-ognerías y Boticas.
Seductora belleza

Jabón de Verbena
COGNAC

Calendulado

( 'f'
-.

Purl fic.t. hecmosea, perfum:1
dulcificn ,. embe -

llece la p-lel. endurece las carne~
restableciéndole.,
su frescura cuando se han marc hitado.

Evita v cura la
caspa, IOs barro'&gt;
y las enfermeda des cutáne.1s, vi -

Ninguno tan delicioso como éste.

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goriza las raíce')
del cab~llo. delicioso para lavar la cabeza y bañar a
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EL MUNDO I LUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
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fruto quemado P?r el ver,rno, no podía cuajarse eo las paooj...s, Ella eode;ezaba tas espi·
gas -~º~ 1~ Uu~ias enéficas Y como una Ceres compa5iva, proveía al sustento de ta comuoi a · ~ao o a guo~ peste 'lmeoazaba con sus horrores y la muerte pasaba aullando
como u1;1a.1o ª r r la ciudad espaot~da, todos los ojos suplicantes la imploraban y con
~n mov~m1fºt? e su mano purificaba el aire y conjuraba los maleficios Cuando los
ao_cos e a herra se es!remecíao y _temblaban como en el parto de un m~ostruo a ocaliphcto, apl3:dcabaddla horrible coovu!s160, poniendo sobre la cólera del terremoto 1.i elemeo
e su planta iográ
' con sns manos taumaturgas encerraba
b6e suav1 a
. vi·dª·. Y tod av1a,
ª 1 ~eas en su~ cavern_as glac1ales y pintaba el arco iris en el manto de la tem estad·
extrciz3:bda 13:s 10flueoctas funestas de ciertas señ~les astrológicas y destruía las bimbre~
Y ;s epi em1as que arra~trao en su cola los cometas malignos.
pc-r est"as
de milagrc, que pal~itao eo su veste de azur, y las misericordias que
00 se caos..n . e arecer en sus manos 10agotables, por las cosas buenas ue si ue a a~=ovtaoto ~á0?1d~f eote en lo~ plácidos ja~dines del Señor, la angustia de qlos m!xica~os
~e ve ac1a e ."- par3: decirle eo un grito de suprema esperanza: Virgen de los Re~~~!:~ e~ cr~e\tº5 antiguo pa~e_c7 haber resucitado y la sangre de la República vuelve
l d 0 P dra de los sacnf1c10s. Voces de rabia y muerte se oyen por todas partes
dpaka n el cdanto d 71 trabajo eo las sementeras, el ruido de las máquinas en las fábri'.
cas, e1drumor e la vida
.
eo los talleres. U na t remen d a 1oqu1etud
·
·
como nube de borrasca,
se co~ eosa en los cielos del Norte, cargada de amenazas. No consientas Señora que se
~ea 3: a~da u:a soberanía 9ue tieo_e en su tronco insigne, regado con la ~aogre de aquel
er6ico uau temoc que tu coooc1ste, los nombres de Hidalgo y de Juárez Im ide ue
~os ~ombre~se i:;a.teo entre si; desarma los brazos fratricidas; vuélvenos a. los pcarr?les
e 3: paz. ;
eies que el culto sangriento vuelva a manchar tu veste glorio•a de tequecigudata.1 torna a encadenar a Huitzilopochtli, ya que el respeto de la vida humana
es uno e os sellos supremos de la civilización.
'

f

dosaJ

ERN ES T O CHAVERO.

OFICINAS:
3' CaJle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149. - México, D. F.

°

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ S 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $ 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2 oo
(pagadero por semestre adelantado.)

RAFAEL LOPEZ.

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . .... $
En los Estados ...............................
En el Extranjero ............•... , ..........
Atrasados . .................. ............. ..

0.30
0.35
0.50
0.50

Para la publicación de avisos en este periódico, diri•
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes eo Europa, la Societé MutueJle de Pu·
blicité, 14 ruede Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Virgen de los Remedios
La historia de la Virgen de los Rémedios merecería
escribirse en uno de esos romances maraviJlosos del
medioevo, eo donde la tradición se confunde con la leyenda, y la realidad parece esfumarse eo lontaoaozas
de fábula. Un romance de alientos épicos, de grandeza
sencilla y ruda. que dejara una impresión de canto de
gesta eo medio de su requerido misticismo y cuyas asonancias fueran uo eco de los episodios extraordinarios
eo los cuales está encuadrada la venerable y milagrosa
imagen. El marco de la crónica, hecho de cor rientes y
efímeras maderas, e~ indigno para contener su leyenda.
Necesita el oro castellano del romance antiguo; el oro
y el hierro eo donde está encerrada el alma de la raza
con su gesto feroz, cabaJler~co y heroico; reclama que
esa fragante flor del idioma se deshoje a sus plantas y
que su llrico perfume la acaricie eo estas regiones del
nuevo mundo, bajo cuyos cielos sostuvo el empeño de
los Conquistadores y levantó sobre la triste suerte de
·1os vencidos la dulce esperanza de no paraiso ultraterrestre.
Porque vino con aquellos hombres que desde la bor·
da de sus embarcaciones velan surgir ante sus ojos
asombrados &lt;sobre cielos desconocidos, estrellas nunca
vistas&gt;; conoció el astrolabio y oreó su frente la frescura de los alisios que cantaban leyendas rle gloria en las
velas latinas fijadas a los mástiles de los audaces barcos;
desembarcó en el Continente y vió cómo se desdoblaba
por delante del bridón de Cortés, la grao planicie azte·
ca como si fuera una prolongación de la Jlaoura caste·
llana; vino al frente de esa galopada homérica en la
cual parecen resonar los cascos de Babit&gt;ca, el bravo
palafrén del Cid y de Rocinante, el egregio cuartago
de Don Quijote, y muchas noches, después de alguna formidable tarea, enjugó con sus manos embalsamadas de
promesas el sudor de la ccoquista que oo cesaba de
mojar la frente de los aventureros insignes. Fué no ..
virgen batalladora y guerrera, una Peotesilea celestial
de esa iliada del siglo XVI en la que riñeron hombres
y dioses, haciendo retoñar la epopeya de los remotos
tiempos de llión.
Ahora la veneramos en uo santuario. cuyos vitrales
dejan filtrar con parquedad] una luz amortiguada y apacible; embucaramos sobre el ara y en los ángulos de su
altar, algunos pobres ramos de flores cuyas aromas la
incensan discretamente; depositamos en honor de su
culto alguna mísera moneda que nos sot¡ra en el rincón
del bolsillo. Entonces tenía por altar el tronco de una
ceiba y ramajes milenario!; eran su baldaquino; la luz
difusa de nuestro claro cielo pooia eo los pliegues de su
manto más resplandores que los que brillan eo las doradas lamas que la cubren, y una flora ignorada y espléndida derramaba a sus pies los dones imprevistos de
las primaveras aztecas. Sus joyas eran los jades, las ágatas, los chalchihuitls esmeragdioos, que pareciao conser·
var en sus aguas verdes un aspecto quimérico de oues·
tros lagos y uo reflejo de los maravillosos tesoros de
Axayacatl. Y sos limosnas eran los pueblos, las aldeas,
las ciudades domeñadas, que al mismo tiempo que se
engastaban como perlas eo la imperial ,;qrooa de Carlos

Señorita María Franyutti, gala preciada de la sociedad metropolitana.
V, y daban orguJlosos blasones a sus súbditos, lucían en
su pecho de ctequeciguata&gt; (gran señora) como los exvotos fabulosos todavía manchados de lágrimas y de san·
gre que el misticismo sombrío y formidable de sus ereyentes, la ofrendaba con la cruz de la espada.
Eo vano Huitzilopochtli, nostálgico de corazones hu·
meantes, exigia victimas para el esplendor de su culto y
la voz de sus sacerdotes reclamaba la sangrienta contri·
bucióo de la que siempre estaba sediento el terrible
dios. El ciclo de las &lt;guerras floridas&gt; que teñiao de ro·
jo la piedra de los sacrificios, estaba a pui:to de cerrarse y la legendaria imagen no tardaría en recibir las primicias del copa! perfumado y las resinas olorosas, cor,10
un signo de su triunfo sobre los dioses sañudos del Templo Mayor, que presidian en medio de espantables liturgias, los destinos del imperio teocrático y sacerdotal.
Pero todavia, para verse reverenciada por los nuevos
catecúmenos cuyos ascendientes oo habían muerto por
cierto en las Catacumbas, tuvo que presenciar los extremecimientos supremos y las furiosas sacudidas de la
religión moribunda. Ella misma se aparecía eo t-1 fragor de los combates y luchaba al lado de los suyos, como Santiago en las huestes de Pelayo. Asi decidió la
victoria de Otumba, tan imposible, que precisa creer en
su intervención para explicársela, y con la toma del
Templo Mayor, seguramente inspirada por ella, dió fin
al politeismo de Tenochtitláo, substituyendo a las horreodas hecatombes que disponían los bárbaros ritos, el
sacrificio incruento de la misa, adonde sólo por las pa)apr,is de la coosagracióo, se hace vino de la sangre y

pan de la carne del Salvador del Mundo. Los indios oo
son teólogos y les pasa lo que a ciertos poetas profanos:
aman el misterio sin preocuparse por demostraciones me·
tafísicas. Por eso desde luego rodearon a la Madre de Dios
y le ofrecieron las beJlas rosas de sus bosques, desagra·
viándola con sus homenajes sencillos, de la impacien·
cia que reveló Moctezuma H, cuando el buen padre
Olmedo trataba de explicarle, por medio de intérpretes,
las cosas profundas contenidas en estos inefables misterios.
Desde entonces la Virgen pe regrina de su santuario
a la metrópoli, cada vez que alguna grave conmoción,
provocada por la naturaleza o los hombres, aflije a la
histórica ciudad lacustre. Calleja, que era un Cortés
sin genio y sin la penetración política del grao capitán,
vió a la Virgen de Guadalupe eo la bandera del Cura
Hidalgo y se apresuró a lev:uitar en la suya la imagen
de la Virgen de los Remedios; pero ya Nuestra señora
no era realista y permitió que el movimiento iosurrecciona! llegara a feliz término en los tratados memorables de
Iguala. Se equivocó, pues, el sanguinario soldado de Venegas y los indios, por su parte, se sintieron más cerca de la
buena madre que había vencido a su Huitzilopochtli, y
como a una madre bondadosa y llena de clemencia la veoeraroo. Después hubo motivos para que su culto se acre·
ciara en piedad y devoción. Si los primeros pasosque,iió
en la época de la Conquista, se señalaron con ioeoarrables prodigios, oo fueron menos extraordinarios los hechos
que realizó posteriormente. En los años malos, de sequia, cuando el hambre llamaba a los hogares porque el

El general
I d fRubio
t ;s;avarrete
¡
d y su Estado Mayor·-Una
' pieza de grueso ca l'b
I re emEstrella -La artillería tomaod 0
· ·
¡
P aza a 1eo e a cerro e la campo
de maniobras.
posiciones en e

Maniobras de Artillería
El jueves de 1'." semana pr?xima pasada se efectuaren eo las cercanias del cerro de
la Estrella ~nas bnllaotes maniobras de artillería ideadas y dirigidas por el señor geoeral Gdon Guillermo Rubio Xavarrete, jefe del departamento de Artilleria de la Secretaría
'
d e uerra.
Obedeciendo al plan de operaci?oes, se _supuso que el enemigo se hallaba al lado
Sur, del ~erro por lo qu~, co'!1o medida prehm1oar de las operaciones el mayor de artillena, seoor Alberto Qu1roz, 1ef~ de la guardia presidencial, se presentó eo la hacienda
de la _Soledad, desde donde envió un destacamento para que reconocieran todo el cerro
meoc1003:do a fin de que no quedara eo él ninguna persona y poder!e hacer libremente
las prácticas
Una vez que se logró esto, se dió aviso a la columna del general Hubio Navarrete
que av3:nzab3: por la calzad~ de Tlálpam, que podían dar principio las operaciooP.s, por
~o que 10me?1atame~te se dieron las órdenes necesarias para que la infantería, acampanada de vanas secciones de ametralladoras, avanzara por uo punto denominado la Zanja
con el fi.o de atacar por el _13:do Norte el cerro de la EstreJla, mientras que el resto d~
la columna tomaba sus pos1c1oo_es en los terrenos de la Hacienda de la Soledad en donde fueron empl~zadas cua!ro piezas de artillería, sistema Scheoeider Canet, '
Las operac1ooes term1oar_o11 a l¡¡s c11alr&lt;&gt; de la t11rge.

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Era una vez un rey, mozo y valiente, stñor de un reino abundante en ciudades y mesnadas, que partió a ba·
tallar por tierras lejanas, dejando solitaria y triste a su
reina y un hijo, que aun vivía en su cuna, dentro de sus
pañales.
Aquella luz que le viera marchar, llevado por su sueño de conquista y de fama, comenzaba a menguar, cuan·
do uno de sus caballeros apareció: con las armas rotas,
negro de sangre seca y del polvo de los caminos, trayendo la amarga nueva de una batalla perdida y de la
muerte del rey, traspasado por siete lanzas entre la flor
de su nobleza, a orillas de un gran río.
La reina lloró magníficamente al rey. Lloró también
desoladamente al esposo, que era bello y alegre. Pero,
sobre todo, lloró ansiosamente al padre que así dejaba
al hijo desamparado, en medio de tantos enemigos de su
frágil vida y d~l reino que sería suyo, sin un brazo
que le defendiese, fuerte por la fuerza y fuer te por el
amor.
De estos enemigos el más temible era su tío, hermano
bastardo del rey, hombre depravado y a udaz, consumido
por groseras codicias, deseando sólo la realeza por cau·
~a de sus tesoros, y que hacía años vivía en un castillo
sobre los montes, con una horda de rebeldes, a la manera de uo lobo que, de guardia en su cubil, espera la
presa.
,
iAyl La presa ahora era aquella pobr e criatura, rey
con mamá, señor de tantas provincias, y que dormía eo
su cuna con el cetro de oro apretado entre las manos!
A un lado otro niño dormía en otra cuna. Pero éste
era un esclavito, hijo de la bella y robusta esclava que
amamantaba al príncipe. Ambos habían nacido en la
misma noche de verano. El mismo ¡:,echo los criala.
Cuando la reina, antes de dormir, venía a besar al
principito, que tenía el cabello rubio y fino, besaba también al esclavo, que tenía el pelo negro y crespo. Los
ojos de ambos relucían como piedras precill!'as. Solamente la cuna de uno era magnífica y de marfil entre
brocados, y la cuna del otro, pobre y de madera.
La leal esclava, sin embargo, para los dos tenía igual
cariño, porque si uno era su hijo, el otro sería su rey.
'Nacida en aquella casa real, tenía la pasión y la religión de sus señores.
Ningún llanto había corrido más sentidamente que el
suyo por el r ey muerto a la orilla del grao río.
Pertenecía, pues, a una raza que acredita que la vida
de la tierra se continúa en el c-ielc.
El rey su amo, de seguro, ya estaría por entonces reinando en otro reino, más alto &lt;i¡ue las nubes, abundante
también en mesnadas y ciudades. Su caballo de batalla,
sus armas, sus pajes, habían subido con él a las alturas.
Sus vasallos, los que iban muriendo, no tardarían en llegar a aquel reino celeste para rendirle de nuevo su vasallaje. Y ella, un día, cuando fuese su turno, remonta·
ría por un rayo de luz a habitar el palacio de su señor,
a hilar de nuevo el lino de sus túnicas, y a encender de
nuevo el pebetero de sus perfumes; sería en el cielo
como había sido en la tierra y feliz en su servidumbre.
¡También ella temblaba por su priocipito! !Cuántas
veces, con él colgado del pecho, pensaba en su fragi lidad, en su larga infancia, en los años lentos que corre·
rían antes de que fuese por lo menos del tamaño de uo9.
espada; y en aquel tío cruel, de faz más tenebrosa que
la noche y corazón más tenebroso que la faz, hambriento
de trono, y espiando desde la cima de su roquedo, entre
los alfanjes de su horda! Con mayor ternura que nunca
le apretaba entonces entre los brazos ¡Pobre principillo de su alma! Pero si su hijo lloraba al lado, hacia él
corrían sus brazos con un ardor más feliz. Aquél, en su
indigencia, nada tenía que recelar de la vida. Desgracias, asaltos de la suerte, nunca podrían apartarle más
de las glorias y bienes del mundo de lo que ya estaba
allí en su cuna, bajo un pedazo de lino blanco que r es·
guardaba su desnudez. La existencia,
verdad, era
para él más preciosa y digna de ser conservada que la
de su príncipe, porque ninguno de los duros cuidados
con que ennegrece el alma de los señores rozaría siquiera a su alma libre y sencilla de esclavo. Y, como si
le amase más por aquella humildad dichosa, cubría su
cuerpecito gordo de besos sonoros y devoradores, de los
besos que hacía sutiles al ponerlos en las manos de su
pr!ncipe.
Entretanto, un gran temor llenaba el palacio, donde
ahora reinaba una mujer entre mujeres.
El bastardo, el hombre de rapiña, que erraba por la
cresta de las sierras, bajo a la llanura con su borda, y
ya a través de las aldeas y los caseríos felices, iba dejando un surco de matanzas y de ruinas.
Las puertas de la ciudad habían sido asegur;i.das con
cadenas más fuertes.

"'º

En las atalayas lucían hogueras más altas. Pero faltaba la disciplina viril.
Una roca no gobierna como una espada.
Toda la nobleza fiel había perecido en la gran batalla.
Y la reina desventurada apenas sabía correr a cada ins·
taote a la cuna de su hijito y llorar sobre él su flaqueza
de viuda. Solamente la nodriza leal parecía segura, co·
mo si los brazos en que estrechaba a su príncipe fuesen
murallas de una ciudadela que ninguna audacia pudiera trasponer.
Pues bien; una noche, noche de silencio y de obscuridad, cuando se disponía a dormir, ya desnuda, en su
cama, entre los dos pequeños, adivinó, más que ofr, un
leve rumor de hier ros y pendencia, lejos, a la entrada
de los jardines reales. Envuelta aprisa e n un manto,
echando los cabellos hacia atrás, escuchó ansiosamente.
En la tierra aireada, entre los jazmineros, corrían paws
pesados y rudos.
Después se oyó no gr uñido, un cuerpo cayendo blandamente, sobre arena, como un fardo. Descorrió violen·
lamente la cortina. Y allá, en el fondo de la galería, divisó hombres, una claridad de linternas, brillar de armas .... En un instante lo comprendió todo: el palacio
sorprendido, el bastardo llegando a robar, a matar a su
príncipe! ....
Entonces, rápidamente, sin una vacilación, sin una
duda, sacó al príncipe de su cuna de marfil, le llevó hacia la cuna pobre de madera, y, sacando a su hijo del
lecho servil, entre besos desesperados, le colocó en el
lecho real, que cubrió con todos sus encajes.
Bruscamente un hombre enorme, de rostro iracundo,
con un manto negro sobre la cota de malla; surgió en
la puerta de la cámara, entre otros que sostenían linter·
nas. Miró, corrió a la cuna de marfil, donde lucían los
brocados, a r rancó de a111 a la criatura, como se arranca
una bolsa de oro, y, ahogando sus gritos bajo e l manto
s..!ió furiosamente.
El príncipe dormía en su nueva cuna. La nodriza
permanecía inmóvil en e l silencio y en las tinieblas.
Pero gritos de alarma atronaron de repeot~ el palacio. Por las ventanas pasó el largo flamear de las antorchas. Los patios resonaban con el batir de las armas
Y desgreñada, casi desnuda, la reina invadió la cámara,
entre las damas llamando a su hijo. Al divisar la cuna
de marfil, con las ropas maocbadds, vacía cayó al suelo,
anegada en llanto, deshecha.
Entonces, en silencio, muy lenta, muy pálida, la nodriza descubrió la pobre cuna de madera .... El prío•
c ipe estaba a llí, quieto. dormido, con uu sueñoque le
hacía sonreír, que le iluminaba todo el rostro entre sus
cabellos de oro. La madre cayó sobre la cuna, con uo
suspiro como cae un cuer po muerto.
Y en aquel instante uu nuevo clamor extremeció la
galer ía de mármol. Era el capitán de las guardias y su
gente fiel. En sus clamores, habÍl sin embargo, más tristeza q ue triunfo. ¡El bastardo murió! Tomado, al huír,
entre el palacio y la ciudadela, cercado por la fuerte
legión de arqueros, sucumbió él y veinte de su borda.
Su cuerpo quedó allí, con flechas en el flanco, en un
charco de sangre. Pero, ¡ay dolor sin nombre! El cuerpecillo tierno del príncipe quedó ..IJí también, envuelto
eo un manto, ya frío, rojo aún de las manos feroces que
le hablan extraogulado.
Por eso tumultuosamente lanzaban la nueva cruel los
hombres de armas, cu"ndo la reina, deslumbrada, con
lágrimas entre risas, irguió en los brazos, para mostrarlo,
al príncipe que habla despertado.
Fué un esp,,nto, una aclamación. ¿Quién lo salvó?
¿Quién? .... Allí estaba junto a la cuna de marfil vacia,
muda y yerta, aquella que le salvara. ¡Sierva sublime y
leal! Ella fué quien, para conservar la vida de. su príncipe, dió la muerte a su hijo . . ..
Entonces, sólo entonces, la madre dichosa, saliendo
de su alegría estática, abrazó apasionadamente a la ma·
dre dolorosa y la besó y la llamó hermana de su corazón. . . . Y entre aquella multitud que se apretaba en
la galer!a, salió una nueva, ardiente aclamación con súplicas, de que fuese recompensada magníficamente la
sier va admirable que salvara al rey y al reino
Pero ¿cómo ? ¿Qué bolsas de oro pueden pagar un hijo? Entonces un viejo de casta noble propuso que fuese
llevada al tesoro real y escogiese de entre aquellas riquezas, que eran como las m"yores de los mayores tesoros de l&lt;t India, todas las que su deseo apeteciese.
La reina tomó la mano de la sierva. Y sin que su rostro de má rmol perdiese en rigidez, con un andar de
muerta, como en un sueño, fué conducida hasta la cámara de los tesoros. Señores, damas, hombres de armas, seguían con uu respeto tan conmovido, que apenas
~e oyó e) rozar de las sandalias en el suelo.

Las espesas puertas del Tesoro giraron leotámente.
Y cuando un siervo abrió los ventanales, la luz de la
m'adrugada, ya clara y rosada, entrando por las rejas,
prendió un maravilloso y fantástico incendio de oro y
pedr erías!
Del suelo de piedra basta las bóvedas sombrías, por
toda la cámara, relucían, rebrillaban, refulgían los escudos de oro, las armas cinceladas, los montones de diamantes, las pilas de monedas, Jos largos hilos de perlas,
todas las riquezas de aquel reino, acumuladas por cien
reyes, durante veinte siglos.
Un largo «¡ah!&gt;, lento y maravillado pafó sobre la
turba enmudecida. Después hubo un silencio, ansioso·
Y en medio de la cámara, envuelta en la refulgencia
preciosa, la nodriza no se movía .... Apenas si sus ojosbrillantes y secos, se habían erguido hacia aquel cielo
que, más allá de las gradas, se teñía de rosa y de oro.
Allí en aquel cielo fresco y de madrugada, era donde
estaba ahora su hijo. Estaba allí, y ya el sol se levanta,
ba, y era tarde, y su pequeño Jlora_ba de ~eguro y bu_s;
caba su pecho! Entonces la nodriza sonrió y extend10
la mano.
Todos seguían, sin respirar , aquel lento moverse de su
mano abierta. ¿Qué joya maravillosa, qué hilo de diamantes, qué puñado de rubiés iba a escoger?
La nodriza extendió 1.. mano, y de un escabel próximo, de entre un montón de armas, agarró un puñal. Era
un puñal de un r ey antiguo, todo incrustado de esmeraldas, y que valía una provincia.
Agar ró el puñal, y con él apretado fuertemente en la
mano, apuntando al cielo, hacia donde subían los primeros rayos rayos del sol, encaróse con la reina, con la
multitud, y gritó:
-iSalvé a mi príncipe, y ahora ...... voy a dar de
mamar a mi hijo!
Y se clavó el puñal en e l corazón.
ECA DE QUEIROZ.
Mons. H&lt; rnán lez y Rodriguez, en el trono episcopal
dutaote la ceremonia de su consagración.
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojos que con fijeza indefinida
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
Ojos que ccntemplaron arrobados
Angelicales rnstros de doncellas;
O lloraron amores desgraciados
A la pálida luz de las estrellas.
Ojos q ue reflejaron tristemente,
Una tarde plomiza de misterio,
El dolor infinito que se siente,
Al llevar una madre al cementerio.
Ojos que se entornaroc con delicia
Una tarde de amor, en primavera,
Al sentir de la novia una caricia
Y lloraron de amor por vez primera.
Ojos q ue con tristeza aterradora
Vieron morir sus blancas ilusiones,
En la mar que se mece atronadora
Al impulso fatal de las pasiones.
Ojos sin luz, los ojos de los muertos;
Ojvs que con fijeza indefinida,
Parece que nos muestran entreabiertos
El epílogo triste de la vida.
LUIS G. V ALDESPINO, jr.

Sobre un ánfora de vino griego
De la noble Acaya agrícola y guerrera , de la almenada Pairas, que mira en las ondas la nostalgia de una
extínta gloria, trájomela un poeta amigo.
Frente al verde Jonio, alzando los ojos al cielo griego, fúlgido aún de mitos, columbrando aún, lejana en
la. historia, la sombra augusta de la Liga ; descifrando
sobre el suelo, vasto palimptesto vivo, los siglos bizantinos y los de la hermoH Venecia, y por último, el timbre cruento del Islam, el cual, entre las ciudades de la

En el centro el Ilustrísimo señor don Antonio Hernández y Rodríguez, nuevo obispo de Tabasco, cuya consagración se efectuó recientemente en la catedral de Chilapa, Guerrero. -A la derecha, Monseñor Campos, obispo de Cbilapa, consagrante; a la izquierda, Monseñor
Herrera, obispo de Tulancingo asi~teote.
Hélade, fué Pairas la primera que lo lávó con sangre
impávida, bajo el estandatte azul, firme en la altura del
torreón adusto; eot~e memorias tales y tao peregrinas,
ella recordó al amigo :=tusente, al amigo adorador de la
Belleza helénica, siempre florida ..... .
Entre tanto, en la tarde de oro las muchachas griegas venían a llenar sus cántaros a la fuente, con el mismo gesto rítmico y airoso de las princesas de Sófocles
y de Homero ....
Y hoy, ceñida de rosas, Ji rios y verbenas, está el ánf~ra sobre la mesa grata; y al fresco aroma de los jardines se une el •roma cálido del vino.
Hag~mos la libación ritual; y hagámosla con pensamiento relígiofo. El ánfora encierra una virtud arcana
y un sagrado prestigio ....
Pues el alma de los héroes y de los númenes, cuando
los hombres degenerados la pierden, se esconde en la
tierra genitora, habita en el bosque, en la pradera, en
la viña.
i Dioses! Q ue el vino puro no nos inflame en ululante
furor dionisiaco, en el hórrido deliric- formidable de la
pitonisa de Delfos.
Pero que cree en torno nuestro suaves y claras visic,nes, cc-mo aquella de Fausto en Tempe, contemplando
la flor más bella de la más bella estirpe, gloria de un
mundo, Helena!

lH!A~1iil©
Es un spleen profundo que me tortura,
es un hastío infinito que me anonadá:
spleen y bastlo, caudales de la amargura
de que toda mi vida se halla impregnada.
Desecho todo anhelo; ni una esperanza
abrigo en mi abandono: las ilusiones
huyeron, y no llega ni la añoranza
hasta mis lares . ..... ¡Ya ni las decepciones
me dan su cruel acíbar, no amo ni espero:
vivo, porque no puedo desear la muerte
ni marchar en su busca: así es mi vida,
como invernal estepa, sin un sendero,
sin punto fijo a donde me guíe la suerte ....
Oh! el hastío infinito que en mi alma anida!
CARLOS PADILLA .
Banquete ofrecido por Monseñor Campos, obispo consagrante, a Monseñor Hernáodez consagrado,

CARLOS MAGAl,HAES PE AZEREDO.

�Galerías de l segundo y del tercer piso del pat:o pr incipal, con parte de la escalera.

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Vista general de la casa de Correos de la ciudad de México, abarcando
las fachadas Norte y Oeste del edificio.

La Casa de Correos de la Ciudad de México.
Xuestra capital puede preciarse de contar, si no con la más bella, ~í con
una de las más bellas casas de correos del mundo entero.
El precioso edificio que se levanta en la esquina de la flamante calle del
Teatro Nacional y la de Tacuba, es un ornato digno de cualquier capital del
mundo, y en ninguna de ellas haría papel desairado.
Su fachada, de la que da idea la fotografía adjunta, es de estilo italiano,
anterior al renacimiento, se ha dicho, quizás con algo de razón, que es el palacio de los Dux de Venecia con la galería arriba. Con efecto, algo recuerda en
sus lineamientos generales la encantadora construcción veneciana, pero ni es
copia de ella, ni mucho menos la inversión que se quiere ver . La &lt;logia&gt; que
corona el edificio no es remedo del corredor bajo del palacio ducal, y si el coronamiento recuerda el estilo flamígero, está notablemente modificado, y es
más un encaje de piedra labrada que un resto de las a lmenas estilisadas de
una fortaleza como parecían ser las flamas de los edificios llameantes.
Fuera del terreno de las comparaciones y de las semejanzas y considerado
el edificio e n sí x. por sí, es original. elegante, a iroso y de una gracia que se recuerda en cualquier parte del mundo a donde se vaya.
Si es cierto que sobre la puerta principal de la fachada Norte hay dos ser ies de ventanas que recuerdan algo las casas d., Venecia, en niogún edificio
de la ciudad acuática vemos nada igual; si en la fachada Oeste hay una serie
de puertas coronadas por sendas ventanas, que re cuerdan quizás a algunas casas de Bruselas, tampoco hallamos en la capital belga un original dt:I que se
pueda haber copiado Jo nuestro. Y si esto pasa con las fachadas, el &lt;pan coupé&gt;
es original en todo en sus detalles, lo mismo que en su conjunto; la puerta sobria y severa con sus dos toros y su marquesina, la graciosa ventana que está
sobre ella, coronada a su vez por un par de ventanillas lindamente bordadas,
y como remate el relox en medio de su campo de primorosos labrados, dan una
idea tal de armonía, de gracia y de sencillez al mismo tiempo que es muy difícil olvidar este detalle cuando se ha admirado a lguna vez.
¡Cómo quisiéramos dar una idea medianamente aproximada de todas las
bellezas que encierra la preciosa fachada; pero ni el tiempo ni los conocimientos lo permiten, y tendremos que conformarnos con hdcer que nuestros lectores admiren en fotografía lo que tantas veces hemosadmiradoen el encantador
origin , 1.

..
Uno de los elevadores para pers: nas en el patio principal de la planta bljól.

Crugia occidental de la plaLta baja, con lz.s ve ntanillas de despac ho para e l público.

�El antiguo edificio ocupado durante mucbos atios por
la Administración de Correos en la calle de la Moneda,
había sido ampliado cada vez que la creciente importancia del país lo requería, las obras de adaptación se
sucedían casi sin descanso y cada día se notaba la necee
sidad de un edificio que, al mismo tiempo que estuviese
apropiado para los servicios del transporte, fuera digno
de los rápidos prcgresos de la capital de la República
en los últimos años.
En las postrimerías del siglo XIX se acentuó de una
manera muy notable esta necesidad, y al fin se pensó en
satisfacerla, para lo cual se pidió al arquitecto italiano
Adamo Boari un proyecto para la casa de correos de
México.
Presentado el proyecto, y aprobado por la secretaría
del Ramo, se dió principio a las obras el primero de
Enero de 1901. En Septiembre del mismo año, terminada la cimentación, se colocó la primera piedra del edificio.
Acerca de esta primera piedra hay un hecho muy curicso; depositado dentro de un cofrecillo el tesoro, con·
sistente en piezas de moneda de la época, medallas conmemorativas, el acta de la colocación, los periódicos del
día, etc., se puso un velador para que vigilara el dicho
tfsoro; este tentó al propio velador, quien se llevó todo
lo que había de valor dentro del cofrecillo. Fné aprehendido pocos días después en las cercanías dt Tula y
se le recogió parte de lo robado; se repuso el tesoro y
te dió curso a la obra de construcción.
La dirección general del enificio quedó a cargo de su
autor, e l arquitecto Boari. La parte de io¡¡eoiería civil
se encomendó al ingeniero mexicano don Gonzalo Garita. Las canteras y mármoles son todas mexicanas, con
excepción de algunos detalles de mármol de c ...rrara, y
trabajadas por obreros mexicanos. La parte de bronce
se fundió en la fundición del Pigeooe, Florencia, Italia.
Todo el resto de la decoración se hizo en México.
El edificio se puso al servicio público el 17 ce Fe·
brero de 1907, y desde entonces ha sido motivo de admiración, lo mismo para nacionales que para extranjeros.
LOS PRELADOS Q U E HAY.

He aquí el número de prelados que tiene en la actualidad la iglesia católica:
En Italia hay 286 obispos y arzobispos; en Francia,
84; en España, 56; en Austria-Hungría, 52; en Rusia, 13;
en Portugal, 12; en la Turqaía europea, 7; en Grecia,
7; en Bélgica, 6; en Flandes, 3; en Suiza, 5; en BosniaHerzegobina, 3; en Rumanía, 2; en Dinamarca, Bulga·
ria, Luxemburgo, Servia y Mónaco, r para cada nación;
en Irlanda, 28; en Inglaterra, 16; en Escocia, 6; en Malta, 3; en las Indias Orientales, 32; en el Japón, 4; en la
Turquía asiática, 3; en Persia, i; en el Canadá, 26; en
los Estados Un;dos, 93; en Terranova, 3; eo las Repúblicas Centro y Sud Americanas, 130.

Ju nto a diáfana linfa que serpea
entre guijas volcánicas su encaje,
rodeada de bucólico follaje,
como un nido, dibújase la aldea.
Cumbre glacial en el azul albea
por encima del rústico paisaje;
y el sol va recogiendo su ropaje
detrás del horizonte que pardea.
Esfumada la iglesia se descubre,
borrosamente, entre la niebla cana
con que la envuelve la frialdad de octubr.-,
iVésper va a descender a las colinas .
Y se escucha la yoz de la campana
que convoca a las prácticas diYinas.

·Ha prendido la noche su negrura
allende las regiones siderales,
y ha volcado los fúlgid"s cristales
de las estrellas por la vasta anchura.
Selene emerge rutilante y pura
cabe d!'l arroyuelo y los juncales;
y ululan pa,·orosos los chacales
hambrientos en Id lóbrega espesura .
El soplo de las gélidas montañas
entumece los miembros, y el poblado
se abriga en sus pajizas espadañas;
y cruza varonil por la calleja,
garrido mocetó n con desenf;ido,
y se detiene y $ilba ante una reja .

Modula taciturna serenata
un bardo rui,eñor eo la arboleda :
rechina la ,·eotaoa , y la vo7 queda
vibra como la música más grata.

Parte del patio principal y de la escalera de bronce;
en el fondo se ve la puerta de entrdda
de la fachada Norte.
El interior corresponde en magnificencia ccn la fachada; una feliz combinación de mármoles y bronces le
da aspecto de severidad;_los adornos y labrados de las
rejas que separan a los empleados del público, no des·
entonan del sabor general, y el conjunto, destacándose sobre la techumbre blanca y el piso de mosaico de mármol
produce una agradabilísima impresión; aquí tenemos
que lamentar que ni nuestra pobre descripción, ni la
fotografía puedan dar idea del precioso conjunto, pues
si bien es cierto que se apreciará la belleza de la forma, no se podrá tener idea de la feliz combinación del
bronce con e1 mármol, destacándose sobre el fondo claro.
Entrando por la puerta de la fachada que ve al Norte, se halla uno frente a un pasillo muy amplio, formado por los dos elevadores, y al fondo se ve la hermosa
escalera de bronce que lleva al piso alto y que ocupa la
planta baja del patio principal.
Este obedece en su estilo al general del eóificio, y
dentro de él es donde más se siente el ambiente netamente italiano, parece que de cada uno de los arcos va
salir la fig•ira de algún señor úux o va asomarse alguoa
Julieta a esperar a su Romeo.
En las platabandas de los arcos que rnstieoen el primer piso, hay inscripcioDes relativas a los progresos del
servicio postal en la República, y el cornizamento de la
parte alta está adornado con los escudos de todas las
naciones que forman la Unión Postal Universal.
Ya dijimos anteriormente que ni el espacio ni los conocimiento nos bastarían para describir una por una las
muchas bellezas que encierra el edificio; para el éxito
de nuestra tarea tendremos que seguirnos refiriendo a
las bellas fotografías que acompañan estas líneas, y que
forman parte de la gran colección del señor Khalo. En
ellas encontrarán nuestros lectores todo lo que falta en
nuestra descripción.

Para "El Mundo Ilustrado."
Para "El Mundo Ilustrado."

El disco de la luna se dilata,
y su luz deja el brillo de la seda
sobre de los arbustos donde enreda
arabescos miríficos de plata.
Un beso largo, apasionado y fuerte
dos vidas ha enlazado hasta la muerte
fundiendo eo una llama su albedrío.
Si me amds, dice el mozo, abre la puerta.
oo temas. que la calle está desierta,
y desfallezco de pasión y fria.

El boscaje suspira El viento tiene
cadencia de sollozo. El gallo toca
su límpida corneta .. iUoen su boca,
y ensueña la romá ntica Seleoe!
- Abre tu puerta, amor. que el alba viene,
tu cHicia de fuego me provoca;
si oó diré que cual la dura roca
tu pecho inconmovible se mantiene.
La doncella resístese medrosa .... !
el mozo implora el amoroso asilo.
Se pliega la ventana silenciosa;
a,·iva Diana su lustral derroche:
la puerta se ha entreabierto con sigilo ....
¡Plenilunio nupcial viste la noche!
ALOXSO G. DE CASTILLA.

Fotograf[a tomada desde la puerta de la fachada Norte.

Fots. Kahlo,

En las noches de invierno,
Cuando ruge sin tregua fuera el vient&lt;',
Y no brilla eo el ancho firmamento
Ni uo átomo de luz, acude a mi alma
Débil, llorosa, sola y maltratada
Por los tristes recuerdos de mi vida,
Tu imágen refulgente; y de la herida
Que punza el corazón, nunca cansada
De manar sangre roja y encendida,
-Se exhala suavemente,
Como el murmullo triste de la fuente,
Como el canto dulcísimo del ave,
Uo suspiro de amor, tan dulce y suave,
Que más bien que s:ispiro es un lamento
Que nace, brota y vuela con e l viento,
Entonces cariñosa,
Acude tu alma a consolar mi alma,
Y eo uo estrecho abrazo confundidas,
Encuentran juntas la perdida calma
Llorando juntas las venturas idas.
Y creo resucitar pasados tiempos
Soñando con vivir horas pasadas,
Y oigo el arrullo suave de tu acento
Dominando el rugir rauco del viento,
Y ve-0 brillar la luz de tus miradas
Eo la bóveda negra de los cielos,
Y renacen mis íntimos anhelos
Con nuevas ansias y con nuevos bríos,
Y creo rasgar del porvenir los velos
Por ver eo ellos los dolores míos,
Entonces a mi mente,
Acuden eo tropel, randas, aladas,
Cual bandada de alondras mensajeras.
Mil memorias de amor, nunca olvidadas,
Recuerrtos mil de dichas pasajeras.
Resurgen amorosas
Del alma las .perdidas ilusiones,
Y me transportan eo sus alas suaves
Eo el rítmico vuelo de las aves
Que emigran eo tropel a otras regiones.
Y siento el ansia de vivir ....Y sien,o
Surgir deotr:i de mí, cual de la nube
Surge el sol como pálido querube,
Desde el fondo del alma, el pensamiento.
Y acude a mi memoria,
Con la nostalgia de los días pasados,
Nuestro idilio amoroso, nuestra historia,
Cou detalles precisos, oo olvidados.
Y destellos olímpicos de gloria! .. ..

......................... ... .......... . ......
Te acuerdas de esas tardes,
Cuando eo el Occidente,
El sol muriendo de esplendor rodeado
Por su larga carrera fatigado
Reclinaba la frente,
Mientras que lentamente,
Envuelta en gasas y sutiles velos
La mansa luna aparecía en Oriente,
Como una estrofa blanca, que Dios mism:&gt;
Estampara en el fondo del abismo
O eo la página muda de los cielos? ....
Recuerdas nuestros líricos ensueños
A la pálida luz de las estrellas,
Que brillando en el tul del firmamento
Iridiscentes, lánguidas y bellas
Oyeron nuestro ardiente juramento? ....
Imposible olvidarlo!.., Los aromas
De las silvestres flores.
El tímido arrullar de las palomas
Y el nocturno trinar de ruiseñores,
Los ecos de las fuentes
Los cánticos c\olieotes
De los bubas diciendo sus amores,
El cielo sirr.ulaodo obscuro broche
Con sus abismos negros y profundos,
El misterio insondable de esos mundos
Brillando eo el silencio de la noche,
La grao ensoñación de l infinito
Que 'fingía uua alcora prodigiosa,
Todo era para mí maravillosa
Cr 111estaci6 0 de inescrutable mito!...

Mas ya todo pasó! .. sólo el recuerdo
De aquellas horas, dulces y amorosas
Ha quedado flotando en mi memor ia,
Con los destellos de perdida gloria,
Y las ternuras de pasadas cosas! ....

Afuera el vendaba! de furia lleno,
Con rabia insana sin piedad ahuyenta
Las aves de sus nidos, ruge el trueno
Dominando el fragor de la tormenta!
El viento entra en mi estancia
Agitando cortin•s y tapices;
Relámpagos de pálidos matices
Iluminan el fondo semi obscuro.
Si mulaodo sangrientas cicatrices
Que recortan sus bordes en el muro.
Me acerco a mi ventana,
Y entre mis manos mi cabeza ardiente,
Con tristeza letal y honda congoja
Reclino amargamente! ..
No siento el agua que mis sienes moja
Ni la lluvia que corre por mi frente!
Sumérjome eo profundo
Ensueño misterioso de atonía,
Mu;- lejos de este mundo,
De sus pompas, su gloria y su alegría!
Y así, de mi ventana
Reclin•do en b abierta celo~ía,
Me sorprende el fulgor de la mañana,
Y me encuentra la luz d el ouern día.
G . F U ENTES

J.

A Luis G. \'aldespioo, jr,

Sinceramente.
Como pá lidos espectros
Van pasando ante mis ojos,
En sus rostros demacrados
Se revela el sufrimiento.
Sus espaldas encorvadas
Se me antojan viejas arcas a rruinadas
Por la incuria de los tiempos.
En sus ojos ya sin brillo,
Cuantas ansias iofioitas se revelan,
iCuá o inmensos sufrimientos!
Sus cal&gt;ezas \'e oerables
Con la o ie,·e de los a ños
Se hao cubierto,
Y en sus rostros macilentos
Hay arrugas m:1y profundas,
Cual si fueran de la vida
Las señales del tormento.
Pasan, pasan los ancianos
Como pálidos espectros,
Fatigados por el peso de los añ&lt;&gt;!',
EocorYados, sin aliento,
Al mirarlos, eo mi pecho
Siento inmenso desaliento,
Y en mi mente sus siluetas
Blanquecinas, esfumadas las contemplo,
Y murmuro quedo, quedo ;
¡ Cuando llegue yo a ser viejo !
Pasan, pasan los ancianos.
Como pál idvs espectros ....
PA B LO :\l. SOSA.

�Justamente orgullosa se halla nuestra capital con su paseo fa,•or ito. Chapultepec, considerado por los que lo han visto,
como uno de los sitios de recreo más bellos del mundo, es digno objeto del orgullo citadioo de los habitantes de la metrópoli
mexicana.
En alguna parte h.:mos leído que Chapultepec reune para nosotros al mismo tiempo, un «Bois de Boulogoe&gt;, una «\Vhite
House&gt; y un «\~'est Point&gt;. Y efectivamente, el precioso bosque, que no es tan grande, pero sí tao bello como el de Boulogoe, borda la falda de la colina donde está la Casa B lanca de '.\léxico, la suntuosa rt:sideocia presidencial, admirada tanto
por su suntuosidad propia como por sus recuerdos históricos, y el Colegio Militar que no cede en nada en importancia ni en
tradiciones gloriosas a las demás instituciones similares del mundo.
Nuestra Primavera, que dura todo el año, da al bosque un aspecto bellísimo; bajo la sombra de los añosos y Yiejos árboles, los veteranos del bosque, 5e levantan los arbolillos de los últimos años, y debajo de ellos crecen las hierbas y plantas que
están brotando constantemente o las plantas de ornato que los jardin,,ros cultiv¡¡n con gran facilidad, gracias a la dulzura
del clima y R la feracidad del terreno.
.
Cuántas veces, recorriendo las calleci!las alineadas y tersas, oyendo en las. calzadas principales el ruido y modmiento
de los lujosos trenes, de los automóviles y de los peatones, hemos cerrado los ojos y,r,os hemos transportado a bosques muy
lejanos. Nos ha parecido que nos vamos a encontrar al abrir los cjos con el gesto risueño del guarda que se ha plantado delante de nosotros para decirnos «Pardon monsieur&gt;; salvo este,alle, todo lo demás contribuye a la ilusión; los domingos
por la mañana, especialmente, se diría uno transportado al «Bo ».
T renes y automóviles de gran lujo: restaurant confortable y ien servido, lago con botes y guapas muchachas remando,
y hasta un remedo de ja1 dín zoológico nos hace pensar en siti
recorridos hace muchos años y que se hallan a muchas
leguas.

....
Parque de Jos venado; en el jardín z'lológico. - Restaurant a la entrada del bosque.-El embarcadero del lago.-El lago.-Oycndo la música a la sombra d.: los ahuéhUt:tes.-Un aspecto del paseo do:nioical.-Un guarda de la policía especial del bos ¡ue,-- Otro aspecto del paseo de trenes los domingos por la mañana.

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lumbres o problemas sociológicos nacionales, siempre
niones, y en los consultivos por lo profundo de sus estuEl gobierno i_nterino constitucional de la República,
con acierto.
dios y lo luminoso de sus dictámenes.
ha tenido a bien designar al señor Licenciado don EmiEn cuanto a estudios jurídicos, meramente tales,
Ha ,·iajado el señor Rabasa por Europa y los Estados
lio Rabasa, para que ocupe el puesto vacante de embaUnidos y en sus viajes ha observado y ha estudiado, escribió el señor Rabasa el año de 1906 su libro scjador de nuestro país ante e l gobierno de Washir Jton,
bre el artículo r 4 constitucional, y, más tarde, en
aprovechando siempre. En el año de 1897 representó
designación que pronto surtir:I. sus efectos, y qu._ na si1912, escribió un estudio profundo, intitulado: « La
con brillo a nuestro país en el Congre&lt;;0 Comercial Pando reci bida con aplauso por todas las personas que coConstitución y la Dictadura;&gt; hemos hablado de la com_
Americano que se reunió en la ciudad de Ph1ladelphia.
nocen la idoneidad y pericia del designado.
petencia jurídica del señor Raba~a. y
~o podía ser de otro modo, puesto
por lo tanto huelga decir que los dichos
que la vida política del señor licenciaestudios son concienzudos y brillantes.
do Rabasa pronostica, no sólo un cumAdemás de sus conocimientos en deplimiento extricto de los altos deber es
recho nacional jurídico, el futuro señor
que implica el primer puesto diplomáEmbajador es un perito en derecho intico de nuestro país en el extranjero, si
ternacional, y seguramente no será este
que también una era de muy acertada
mérito el que menos le haya calificado
gestión, que indudablemente redundará
para su designación al puesto de Emeo bien del crédito nacional y el afianbajador, pues el conocimiento de las lezamiento de las buenas relaciones inyes internacionales es sólida base para
ternacionales entre. los dos países veciuna gestión acertada en la noble tarea
nos.
de fomentar el buen acuerdo entre dos
Con gusto aprovechamos la oportunipaíses.
dad que esta ocasión nos ofrece para
dar a conocer " nuestros lectores alguo o o
nos datos acerca de la labor llevada a
cabo por el señor Rabasa durante su laY ya que hemos visto al hombre des·
boriosa y fructífera vida polftica.
de el punto de vista de su valer en el
mundo de la ciencia, de la actividad
Nació nuestro biografiado eo Ocozoadministrativa y gubernativa, ahora lo
coautla, Estado de Chiapas, él año de
consideraremos desde el punto de vista
1856, terminados en su lugar nHal sus
social.
estudios primarios. pasó a la ciudad de
Hace varios años que el señor licenOaxaca, donde continuó los preparatociado ocupa, con su honorable familia,
r ios y los profesionales de la carrera
una casa situada en la alameda de Sandel derecho; obtuvo su título de abogata María; es reconocido en toda la ciudo· en leyes el año de 1878 y se dedicó
dad el «savoir faire&gt; y la distinción de
por algún tiempo al ejer cicio de su prolas familias que habitan en la colonia
fesi ón . .
de Santa María, y todas sus fie~tas soEmpezó su carrer a política en su Esciales tienen el privilegio de despertar
tado natal, con el caracter de Síndico
entusiasmo y animación aún en los badel Ayu1..tamiento de Tuxtla G utiérrez;
rrios y colonias más apartadas de aqu&lt;!l
fué en seguida d iputado a la legislatura
centro ; pues bien, dentr o de ese núcleo
local, por elección hecha el año de 1881,
la honorable familia del señor Embay el año siguiente ocupó el puesto de
jador futuro ocupa y ha ocupado siemDirector de Iostruccion Pública del
pre un sitio distinguido; tanto es así que
Estado.
al s~berse la designación hecha por el
El año de 1883 se radicó en la ciudad
gobierno en favor del señor Rabasa. se
de Oaxaca, donde contrajo matrimonio.
pensó en toda la colonia en una fiesta
En la capital oaxaqueña desempeñó
de carácter social para despedir a la
los puestos de Juez primero de lo Civil.
honorable familia.
secr etario particular del Gobernador
Circunstaucias ajenas a la voluntad
del Estado, General Terán y Diputado
de los organizadores de la fiesta han
a la Legislatura local.
hecho que esta se aplace por a lgún tiemVino a radicarse a la capital de la
po, pero no se ha dejado la idea de haRepública, y aquí sus dotes tuvieron
cerla; gracias a esta idea la familia Ramás amplio campo para manifestarse.
basa tendrá una muestra de lo mucho
Durante cuatro años, recorrió toda la
que es estimada y de los lazos de amiscarrera de la Guria de los tribunales,
tad que h1t formado e ntre sus vec inos,
empezando por el carl(o de defensor de
gracias a su amabilidad, tino social y
oficio; fué después Agente del Minist~distinción.
rio Públi&lt;io; en seguida Juez CorreccioOjalá q~e 1~ fiesta que se prepara pa•
nal, luego Juez primero Criminal: pasó
ra despedir dignamente a la familia del
al Tribunal Supremo de Justicia, con el
señor Embajador sea de ta I naturaleza
carácter de Magistrado, y finalmente
que deje un recuerdo imperecedero dell
fué Procurador de Justicia del Distrito
c~riño con que los mexicauosque apreFederal.
ciamos las dotes excepcionales de nuesEn 1891 fué electo Gobernador del
tro futuro Embajador, confiamos ec sus
Estado de Chiapas, puesto que desemmanos la representación más alta de la
peñó hasta Marw ele 1894 Solicitó por
Patria, la cual seguramente sabrá conentonces una licencia indefinida, y mienservar 3: 1:i, altura que exigen sus glorioSeñor Lic. don Emilio Rabasa designado por nuestro gobierno como futuro
tras disfrutaba de ella fué electo Senasas trad1c1ones y sus no menos gloriosos
embajador en Washington.
dor por sus coterráneos, a los que ha
recuerdos. Felices l&lt;is hombres capaces de recibir un
En el mundo de las letras tiene tambié n nuestro biorepresentado desde entonces en la alta cámara.
depósito de tan gran importancia con la seguridad de
grafiado un lugar prominente; fué fundador y primer
Tal ha sido, a grandes rasgos, la carrera política del
que entre sus manos no sólo no sufrirá ningún menosdirector de «El Universal,&gt; el primer diario verdadero
señor Rabasa; huelga decir que en todos los puestos cicabo, sino que :i,d9uirirá mayor valor y aquilatará sus
que hubo en nuestra capital. Por los años de 1897 y 1898
tados ha demostra do gran talento y habilidad, habiénenormes merec1m1entos.
escribió c.uatro novelas que fueron muy gustadas y que
dose distinguido en los puestos administrativos por su
hicieron bc,ga, tanto por su estilo literario como por su
iniciativa aguzada siempre en bien de sus gob ernados,
fondo político social. En ellas se estudiaban usos, cosen los judiciales ¡;or la fereoidad de sus fallos y opi-

Del álbum setreto del mar.
-¿ Que, ins iste usted en que le cuente algo de mi historia retrospectiva ?- le preguntó Blanca a su acompañante, fijando en él con dulce complacei:icia sus hermosos ojazos meridionales.
- Sí, sí-contestó José María con voz entre imperativa y suplica nte.
-Bueno, pues le contaré: usted me inspira ya cierta
confianza. Con tal de que no me arrepienta después ....
-¿Arrepentirse ? .... Es usted injusta conmigo. No,
no, la estimaré más; ¿~abe ? ¡la estimaré más!
· Mimoso y rendido llegaba hasta las vertientes de la
ribera el mar. La arena de la playa, t inta en semidorado por la luz del sol, parecía una a lfombra rubia Blanca y José María paseaban por la orilla el triunfo p~rsonal de su mutua juventud.

- Pues bien: ya que usted insiste, le contaré . .. .
Aquí Blanca se interrumpió, distraída, porque una
gaviota magnífica que o ndeaba en la seda del aire, pasé
casi por junto a su sublime r ostro femenino, como queriendo hacerle una caricia, con el plumaje, al pasar.
-iOh, qué linda! ..... .
-La gaviota - ingrata- se fué ..... .
- Y decíamos .... - continuó ella, haciendo con los labios un bello mohincito interesante.
-Decíamos que en su niñez .. . .
-iAh, sí! En mi niñez .... ¡Oh, qué dulce y qué amargo
al mismo tiempo es el profano atrevimiento de desenterrar la niñez!
Blanca suspiró. Un s,uspiro de mujer, por lo venerable,
es una hostia ne aire.
- iPor Dios! ¿Se emociona?
-Disculpe; s•. Pero no importa. ~ecesito tacerle esta confidencia: el alma se alivia cmndo con:unica sus

se_nsaciones. Mire, José María: yo soy de origen humilde; ¿sabe? 1 Pero no me desconceptuará usted por
eso?
- iQué cosas dice! i De,couceptuarla a u~ted ?
-Muchas gracias. Pues sigo. En Slntauder, cuando
yo era niña, recuerdo que mis padres eran trabajadores
del mar. Braceros; pescadores. Vivíamos en una choza
pobrísima con el producto 1ue lograb:t m i padre de la
pesca. U n día, salió y no volvió: un temporal lo ahogó
entre sus brazos de espuma y entre sus garfadas de tormenta. y quedamos solas, en el mayor desamparo, mi
madrecita y yo ....
Emocio nada Blauca, se detuvo. José María la invitó a
tomar asiento en una ~oca saliente del paisaje. E l mar
llega~a, ci:n voluptuosidad humilde y felina , casi hasta
los p1ecec1to_s de la joven: la ofrendaba, rompiendo ante
ella unas brillantes espumitas juguetonas.
- :'los amenazaba la miseria, esa fiera im·isible q 1e

El Presidente de la República en la escalera del Jockey Club, al salir del banquete
que este centro social le ofreció el lunes pasado.
g?sta de la carne pobre. Pero mi mamá, heróica, intrépida, por salvarme a mí, su niña de su alma, pidió trabajo al patrón.
-iPobre!
-Y recuerdo que, tan sufrida era, y trabajaba, por
mf, con tanta fe, que en las faenas de la pesca de la
sardina rivalizaba, en resistencia física, basta con los
pescadores más ..vezados a las labores e nervantes del
mar. La pesca de la sardina, en Sant~nder, es una faena inte~esante. Desde antes de desµertarse el sol, allá
van braceros de la playa a preparar las redes para internarse Cantábrico adentro. A hombro, a pulso, lanzan
los botes pesqueros al agua: luego, en fila la traíña, se
abre y boga, avante, avante ..... .
- i Con ser usted tan niña entonces lo recuerda tan
bien?
- iCómo no? Hay páginas en el álbum de la vida, que,
se nos quedan en la imaginación como grabadas al agua
fuerte. El difumino de los años, no las borra, y la película del detalle, queda indeleble. ¿Usted no tiene acaso
dentro de la memoria, como los tengo yo, menudos tatuajes de color?
- iOh, sí! Y qué bien se expresa usted, Blanca!
- Y recuerdo que al ponerse los soles de aquellos días
al temple, mi madre regresaba con la traiña traginan&lt;io
bravamente como un hombre. Ya en tierra, la sardina,
al sacarla de la red, palpitaba como _plata viva, formando montones de olor acre é intenso. ¡Qué contentos estaban entonces los marineros! Lógico ; como que, efectivamente, era plata lo que sacaban del mar.
- iVerdad!
-iOh, sí! Sigo: mi mamá, como la· gentetoda de ma r,
le profesaba a la virgen del Carmen cierta avasalladora
veneración. Pues un día, se quitó del cuello el escapulario sagrado y me lo dió. Estaba emocionada. «¿ Por
q ué me le das?&gt; preguntele inquieta. &lt;No sé,&gt; contestóme. «Es un presentimiento. Pero si me pasa lo que a tu
pobrecito padre que esté en gloria, aunque mi cuerpo se
pierda, quiero que el escapulario lo conserves tú.&gt; Recuerdo que yo entonces me puse a llorar .. .. y que ella
me agarró en brazos, y me b esó, y lloró también ... Se tranquilizó un tanto, fingió la amable &lt;pose&gt; de una
sonrisa, se enjugó los ojos y siguió:
-Fué así; ¿sabe? .... _. Mi pobrecita mamá, más tarde se fué con mi" padre al Misterio, a los corales del
fondo del Cantábrico, a la otra vida ..... .
- Sufre usted, Blanca; no siga, por favor. Otro día
concluirá.
___¿ Por qué? .... Hay dolores que consuelan ; aunque
a u sted le parezca rara la paradoja, mi dolor es así. Yo
siento a livio eo mis confide ncias con usted. Y sigo. Pues,

El general den Félix Díaz saliendo del edificio del Jockey Club después del
banquete efectuado en su honor el lunes pasado.

se~or·. ··· .. ¿En qué ,t amos ?.•· ... ¡Ah, sí! Y me quedé
sohta....
igme~on alll1ando José María Y Blanca, ya de regreso a _la cmd ad. Se ponía la tarde. Era lo que aún los
marineros llaman la hora de la oración. Blanca se desab:ocbó un botón ~;1 vestido, sacó el escapulario y lo
oe.ó. Luego se volvw, le echó, con los deditos perfumarhs color de . rosa, un beso al mar, y, decidida, siguió
uudando hacia el elegante caserío, asiendo del brazo a
su enamorado acompañante .... Su elegantísimo vestido

s· ·

blanco, acariciado por el aire, detallaba el precioeo escorzo d e su escuItura gentil.
'.'.'. cuando_ regresaban, el mar protestaba rugiente y la
gaviota volvió a cruzar ante la joven, acariciándola de
nuevo con las alas al pasar.
- )Pobrecita ave del mar! ¿Ve usted? Quizá me trae
recuerdos de «ellos,&gt; amables memorias de otro mu o•
do ..• .
FRANCISco:DE LA ESCALERA.

Grupo de empleados de la Contadurí~ Mayor· de Hacienda, que ofrecieron un b
recientemente nombrado.
anquete a su jefe,

�coros internos evocadores de la trágica leyenda, y la deliciosa, apasionante frase final, el canto de amor y de dolor de Romeo, que aparece como preludio
del cuarto acto, y cuando el infeliz amante lleno ele dolor besa a la que ct ee
mue~ta; después, en _el primer acto cuyas danzas tienen un carácter netamente
verd1ano, el académ1.:o pero gracioso vals de Julieta, y el exquisito dúo madrigal de ésta con Romeo.
En el segundo acto, que traspira poesía desde la primera hasta la última no-

TEATRO COLON

BENEFICIO DEL TENOR AFFRE - «ROMEO
Y JUUETA &gt;

No puedo entrar en la crítica de la interpretación que
esta ópera ha obtenido en el Colón sin consignar algunas reminiscencias de una obra que, si no ha llegado ni
mucho menos a la celebridad del &lt;Fausto,&gt; del mismo
autor-, figura en el repertorio de los buenos cantantes
hoy en día.
No erró un escritor francés al afirmar que las tragedias de Shakespeare están llenas de música.
La idealidad poética y la music~l, en verdad, mejor

que en las obras del escritor inglés, no podrían aspirar
a un más feliz connubio.
La prueba elocue nte está en los numerosos ejemplos
ofrecidos por los maestros de todos los tiempos y de tocos los países.
Para dar te a mi aseveración, citaré las óperas que
me vienen a la memoria en este momento: &lt;El ensueño
de una noche de veiano,&gt; de Meodelsrnbn; &lt;Rey Lear,&gt;
de Cagoooi; &lt;Ricardo II[,&gt; de Rasori; &lt;Amleto,&gt; Je Faccio y de Thomas; &lt;Otelo,&gt; de Rossini y de Verdi, q¡¡ien
también puso en música al &lt;Macbeth&gt; y el &lt;Falstaff&gt;
tornado de las &lt;Alegres comadres de Wiodrnr,&gt; terna
que también sirvió para;la brillantísima ópera dellalemán Nicolai.
Y los maestros que pusieron en música la tragedia pasional de &lt;Romeo y Julieta,&gt; son casi una legión. He
aquí algunos nombres: Steibelt, Ziogarelli, Bellioi,
Vaccai, Marchetti, Gouood y Ma!i!é. Berlioz se inspiró
en ella para su muy conocida grandiosa sinfonía. y
Tschaikowski para una bellísima «ouverture.&gt;
Todos esos artistas sufrieron el encanto d., la conmovedora leyenda de los amantes de Verana, e n quienes el

sumo trágico inglés casi comprendió la psicología y la
filosofía del amor.
Comprendieron que ningún otro tema podía abrirles
la inagotable fuente de la inspiración artística, como lo
pudo hacer el amor ardiente de la bija de Capuleto y
del hijo de los Mootecchi.
Pero no se puede afirmar que todcs hayan salido bien
en su empresa.
En cambio, es cierto que, pur ejemplo, Bellioi y Vaccai obtuvieron éxito muy feliz.
Ellos, en sus dos óperas, amontonaron verdaderos tesoros de inspiración melódica.
Mas me parece que la obra de Gouocd supera a la_de
lo3 dos italianos, tanto por la mayor elevación de sentido
estético, con que el músico se propone ilustrar la famosa tragedia, como por una mayor deferencia a la producción sbakespeariaoa.
Algunos pretenden ·que «Julieta y Romeo&gt; no sea otra
cosa sino una incorrecta reproducción del &lt;Fausto.&gt; Yo
no soy de esa opinión.
Acaso más que en el «Fausto,&gt; hay en «Romeo y Julieta&gt; una pintura más colorida, más cálida del amor.
Este sentimiento está expresado con frases ardientes.
con suavidad de melodías, con voluptuosidad espiritual
del alma, con gran efusión de poesía al priooipio, y después con tembl,1res de pesar, de congoja, con explosiones potentes de desesperación.
Es una música que ilustra todo este coojunto de goces
delirantes, de dolores profundos.
No sólo las voces y el canto de los dos amantes, sino
la orquesta susurra frases paradisiacas, expresa toda la
angustia, la desesperación de la pareja desdichada.
Sin entrar en más detalles recordaré como piezas mu·
sicales salientes el bellísimo prólogo sinfónico, con los

«Carmen,&gt; Mlle. Cortéz.-&lt;E~camillo.&gt; señor
Montano.
templar viva a su adorada. Affre estuvo magnífico como artista, expresando aquella pavorosa pena de morir en los comienzos de la dicha El público aplaudió con eatusiasmo al distinguido cantante, que según noticias nos abandona.
Mme. Cbarpentier hizo una linda&lt;Julieta&gt;venciendo en la parte musical las dificultades naturales a su voz algo quebrantada.
No obstante, siempre se la oye con gusto y se
la admira con placer.
LUIS DE LARRODER.

Teatro Colón.-&lt;Carmen.&gt;- Una escena
del último acto.
ta, el preludio, recuerdo el aire del tenor, el
segundo dúo suavísimo. envuelto en la paz, en
el éxtasis que los jardines italianos pueden
ofrecer en una noche encantadora de primavera.
En el tercer acto es memorable la hierática
ceremonia nupcial. y la trágica escena de la
disputa entre los Capuletos y los Mootecchi,
de sabor meyerbeeriano. El cuarto acto ostenta el encantador dúo de amor llamado de la a londrita, el pat&lt;!tico, emocionante episodio en que fray Lorenzo presenta el narcótico a Julieta. Saber·
bio, desde el principio hasta el fin , es el quinto acto, empezando desde el
delicado y patético preludio sinfónico: &lt;El sueño de Julieta ,&gt;que Mascagni
recordó para el preludio del cuarto acto de &lt;Ratcliff,&gt; basta el dúo trágico
de l,,s dos protagon btas.
En este acto Gouncd vuelve a presentar las melodías más hermosas de la
partitura, y las pre~eota con nuevos primores armónicos e instrumentales;
escudriña las íntimas fibras del corazón con la más sentida elocuencia de la
música.
Es una de las páginas más felices del teatro melodra!l'ático moderno.
o o o

Teatro Mexicaoo.- Escenas de la obra "Cuando Florezcan los Ro~ales," que se h a estrenado con gran éxito.

La interpretación de &lt;Romeo y J ulieta» en el Colón, fué de las mejores
que hemos visto en este Coliseo y el tenor Affre debe estar satisfecho del
éxito redondo, completo, que obtuvo encarnando el romántico personaje del
infeliz amante de Verana.
La noche del beneficio de tan notable artista la sala estaba brillante en
prueba de afecto al mejor cantante de esta compañía. Toda la noche hizo
alarde de su buena voz, sonora, extensa, de tonos dramáticos, manejada -con
arte. Dijo frases admirables en el dúo de la alondra, y en e l final de la ópe·
ra, cuando siente el venenn que en los momentos en que era feliz por con·

Escena final de la ópera

�©l® 1m hw.g:i o

amor, en que hemos llorado juntos;
yo también como tú lloré mucho, porque yo también como tú soy todo alma y corazón! Perdóname que haya
provocado tus lágrimas; pero esas lágrimas que mirándome dejaste caer
de tus ojitos, no caen en corazón esteril, caen en corazón como el mío
que ~s cual uoa mustia sensitiva que:
con sólo tocar lo con frases duras, con
miradas tristes, dobla su&amp; pétalos y
siente que va a morir!
Ya oo estés triste, olvida mis desvíos, olvida que has llorado por mí,
para que yo pueda o lvidar este remordimiento: haberte hecho llorar!
Las lágrimas cuaodo vieoeo de unos
ojos como los tuyos: ¡ay! cuanto duele ver las caer!
Voy hacerte aquí uoa coofe~ióo
de mi alma, que acaso oo debiera
hacértela saber: teogo miedo, mucho
miedo a los ratos de eofado eotre tú
y yo, porque quieo sabe _si eo alguo_a
ocasión de esas nos dom mara la vamdad y pretendiéramos dejarnos de
querer! No por Dios, que eso no
suceda nunca, porqoe no sé qué sería de mí si me faltara tu amor, no,
00 lo quiero v yo haré todo lo posi-

El estrado principal en el grao salón
ciega, puesto que nunca habías querido como quieres a tu pobre Bohemio, qLe
no te sabe querer y ha llorado por tí!
México, 12 de Octubre de 1912,

Fachada del Palacio, habitación del
señor Lic doo Francisco L. de
la Barra, Ministro de Relaciones Exteriores.

FRANCISCO SANCHEZ MARIN.

La consideración para con las mujeres es la medida del pro¡;reso de la
oacióo eo la vida social.-GREGUIRE.
Especial para &lt;El Muodo Ilustrad,~
Es imposible teoer uoa grao pasióo y allegar fortuna; el verdadero amor
cierra todas las vías a la opuleocia.-Mme. DE RIEUX.

En estos reoglooes, que como todos los que he escrito desde que para dicha mía te entregué toda mi alma y mi corazón entero, quiero dejarte vida mia, no uo r.,cuerdo de
tristeza, sino uo remordimiento; de

Eo amor, los corazones justos soo los primeros eo ser veocidos.-SE"sANCSU.

El Comedor y el Hall.

t

este remordimiento, acaso tú tengas la
culpa porque me has hecho abrigar para tí un amor y una pasión deseofreoados, o por mejor decir: me has vi;elto loco! Has hecho de mí un idólatra
completo de tu amor, me has acostumbrado ya a vivir pensando eo tí; cuaodo
me faltan uo momento tus palabras, tus
miradas y tus caricias amorosas, sieoto
que me voy a morir! ¡Remordimieoto,
decial sí, remordimiento grande y sincero por haber hecho que: esos tus ojos
de los que me has hecho dueño, los hubiera visto esta mañana nublados por
gotas de agua pura y cristalina!
¡ Qué ocasionó esa tristeza y ese dolor I mis celos tao grandes y tdo profundos como el amor que te he entregado!
Tengo celos, muchos celos, hasta el aire
que respiras, de las violetas que al dártelas por las mañanas las prendes en tu
pecho, de la luz que reciben tus ojos,
de los sonidos que llegan a tus oídos,
de la almohada en que por las noches
reclinas la cascada de oro que baña tu
cabecita; esto y nada más que esto, fué
la causa de que hubieras llorado tú y
de que también hubiera llorado yo!
iQué mañana! exclamaste pensativa y
triste. iQué mañana! repetí yo; fueron
del ela las primtras horas de nuestro

El portierey un elegante rincón del
salón priocipal,-El señor Ministro en su estudio.
ble para evitarlo, cerno que ceo
ello t:vito mi muerte y desgracia!
¡Quiero llamarte siempre mía, pero
mía só!a; quiero que nadie más que
yo, sea dueño de tus caricias, de tus
miradas y de tu aliE:oto!
El juramento que una tarde inolvidable me hiciste y que me lo has
repetido muchas veces, es mi fe

�U n~ de ellos, propio p~ra paseos en el campo, es de
c respon de lana azul pá}1do ; la fal?ª• lisa, recta y ceñida, es bastante cor ta; asi, pues, deja ver el calzado de
gam~tz~ blanca, adornada con anchas hebillas planas,
de hston grueso. E l cuerpo, con marcado estilo de bluaa, se recoge con una banda de taffeta del mismo e-olor
del traje, anudándose en e l frente con anchas cocas que
aumentan bastante el talle, por lo cual recomendamos
este modelo par a u na jovencita de silueta fina y delgada. En_ la espalda ~el c ue rpo se ven dos largos paños o
&lt;_recogidos&gt; que bajan basta el comienzo de la rodilla,
simulando unos faldones muy originales. El cuello, bastante escotado, se adorna con un ao.cho cuello de eccaje valenciano o de Cbaotilly.
Otro !iodo modelo, muy &lt;chic&gt; para excursiones en
auto, está hecho en lana esponjosa. gris palrima. La falda tiene un delantero que cruza sobre el fondo semejando una túnica. El corte de dicho delantero 'es elegante y novedoso, pues tiene forma r edonda, pero alargada,en ¡.,_ or illa, y se cierra con tres grandes br tones
de nacar obscuro, completados con presillas de soutacbe
·
de seda gris palom.... El c unpo es flojo, y siempr e con e l
sello de blusa que requieren
esk,s a tavío•. En el frente lleva por único adorno, una lin da y ancha pechera de tul
blanco, plegddo. el cual lleva
a las orillas, angostas franjas
de terciopelo negro. La cintura es de t ...ffeta gris palomd y se cierra por un lado,
sin nudo.
En cuanto a los sombreros,
parece inútil decir que son
pequeños, muy pequeños, y
poco adornados; pero ya hablaremos sobro este capítulo
con la extensión y los detalles que su importancia reclama de nuestra atención;
¿ no es verdad, queridas lectoras?
MARGARITA.

CRONICA
El principal objeto de la moda actual es el de evitar
tod~ tentativa q~e _pueda ser funesta para la graciosa
delicadeza y arhstica es~eltez de la silueta femenina, y
esto. a pesar de la 10vas1óo de las draperías, por Jo cual
no es raro ver, mis amables lectoras, que las jovencitas
hayan adop(ado las faldas rectas y ceñidas, acompañadas
de esos bonitos cuer poS-blusas, que forman pliegues al
derredor del talle, dejándolo en toda libertad de sus
flexibles y coquetos movimieo•os.
Esta liber1ad es de todo puc to necesaria para los juegos de &lt;sport&gt;, y como dichos juegos están en pleno favor de las jóvenes aristócratas, por esto se observa que
los !todos corpiños con forma de blusa se acepten para
· la confección de los atavíos netamente juveniles. Por
otra parte, el aspecto sencillo y elegance de las &lt;toi. JettP.s&gt; prim•verales. parece convenir de un modo particular a las finas siluetas de fas
jovencitas de poca edad.
Par a ellas, también , se bao
c reado, indudablemente, esos an·
cbos cuellos de ángulos rectos,
cayendo sobre los hombros y recogiéndose en el frente por medio de una bonita corbata de satín.
Nada más juvenil que esas pequeñas vestes de color con faldones fruncidos o aun plissadcs,
que se colocan sobre un sencillo
traje de muselina de seda impresa con dibujos de inspiración moderna.
Una cintura de taffeta, en colores vivos y frescos, un cuello
redondo o cuadrado, bajando por
el frente como una vaporosa pechera. y adornando así!el busto, es
lo suficiente para completar esos
encantadores atavíos q ue la Moda actua l reserva para las jovencitas.
Las transparente&lt; muselinas,
tao deliciosamente embellecidas
por el arte de los d ibujantes, se
veo más lindas aún, c uando se
guar necen con esas guirnaldas
de flores, hechas en seda o en
lana muy flexible, simulando flores, frutas de relieve, como cerezas, grosellas o pequeñas manzanas que r odean graciosamente
e l talle. un poco a lto y ligeramaote señalado. Esta novedad, lectoros mías, es d igna de todo e logio.
El borde de la falda se adorna
con un angosto ribete de seda del
mismo colur de la guirna lda que
rodea el talle, y tan lindos atavíos
no son costosos, sino todo lo contrario: muy fáciles de confeccionarse por cualquiera joven de
mqdesta posición
1

IL,ai fufüi~Il~ ll!l~©I
~llíli~ ~ ]~V~llíl~

•

!:,as faldas plissadas, hecha5 en telas escocesas, acompanadas de la flotante y poética &lt;vareuse&gt;, que se hace
en tela de un solo color y con cuello marino, cerrado
por el frente_ C&lt;:&gt;n un nudo flexible, constituyen . actualmente e l traie ideal para los juegos de &lt;sport&gt; y se disputan 1&lt;1; privanza de las jovencitas elegantes, con el
f~moso j~quet. &lt;Norfolk&gt;, el cual tiene un aspecto muy
hgero y jUveml, con sus grupos de pliegues dispuestos
de ~ste modo: dos en el f!ente y tres en la espalda, recog1~os ?e un modo negligente por un «martinga!P.&gt; 0
medio cinturón de cuero barnizado, del cual se despren_den .dos bonitas bolsas de cuero realzado, que formaran, s10 duda, el encanto de las jovenes. amazonas 0
cazador:is, pu_e~ en dichas bolsas pueden g uardarse muchos objetos otiles en esa clase de expediciones. Es seguro que esta novedad gozará de larga vida en los có-

Precioso· traje para baile o recepción.
digos. de la Moda, pues reune la gracia a las ventajas
prácticas.
~it~remos á 1:1°:estras lectoras a lgunos modelos de los
mas hodos y ong10ales que las revistas europeas nos
ofrecen a ese respecto.

Una joven, ddemás de conocer los secretos de la cocina y del ...rreglo de la casa,
debe cultivar su espíritu con
el estudio y la reflexión.
Si la ha dotado la Naturaleza con ioteligeoci" bastante para hablar con su padre
de ciertos asuntos y par« razonar con sus hermanos, será
un elemento más para el bienestar de la familia.
No solamente porque su
intervención puede ser útil,
sino porque será un punto de
atraccióa y acercara a todos a la casa, reteniéndoles
en ella algún tiempo más.
Por otra parte, de las conversaciones set ias con su padre y hermanos mayores, sacará provecho, porque muchas cosas se g rabarán e n su memoria sin esfuerzo alguno, y esas ideas y juicios discutidos y rectificados por inteligencias superiores, no tao sólo adquirirán
firmeza en su espíritu, sino que desarrollarán en él sentimientos de justicia, T ao es así, que si nos adelantára~os al momento de la vida en que nos ocupamos, dinamos que más tarde , como esposa y como madre, podría ser un auxiliar útil a su marido y una prudente
consejera en mome ntos dados.
. Debe, pues, una joven hacerse cargo de cuán veotajOSo será para ella, poseer un juicio recto y una cultu,-a
extensa.
En la edad madura, en la vejez, agrupa rá e n torco
suyo a muchas personas inteligentes, atraídas por e l en-

Traje de paseo.

Toilette propia para)eatro o soirés.
ca uto de su palabra, la firmeza de sus juicios, la oportu?idad de sus recuerdos y la originalidad de sus pensamientos.
S i no llega a contar número entre los «intelectuales,&lt;
de fijo será menos frívola que el resto de las mujeres
ocupadas, tan sólo de sus trapos y de sus frivolidades.
Per o también es necesar io que conserve los encantos
femeninos, y q ue se mantenga a igual distancia de la
pedantería que de la frivolidad, que no sacr ifique a la
ser iedad la gracia pr opia de la mujer . Para. ello, aun
suponiéndola convencida de su superioridad, procurará
ocultarla modestamente, dejando a los demás el trabajo
de descubdrla.
Resulta insoportable una mujer discutidora, contradiciendo por sistema las opiniones de los hombres. Podrá
ganar admiración por la ser enid;,d y acierto de sus juicios; pero segurame nte perderá simpatías, y éstas valen
más que a q ué lla. Tampoco quiere esto decir que sea
hipócrita. El silencio es también elocuente.
Si la preguntan, dará su parecer, de modo franco, natural y sencillo ; siempre con du lzura. Las disertaciones
la rgas y las contestaciones secas, son siempre reprobables. Su misión será persuadir a los demás, no imponer
su juicio, creyéndole mejor. E l hombre rarns veces
perdona la violencia que excita so org ullo. Al contrario. le place encontrar una mujer sin pretensiones,
amable, de espíritu abierto y cultivado. Una mujer con
la buena costumbre de pensar, será preferible a la que
dedique el tiempo a leer novelas y limite sus estudios a l
tocador
No ha terminado la educación de la mujer, cuando
sale del colegio. Necesita pensar , reflexionar, aprender
sin maestro lo q ue nadie puede enseñar.
En esa época de la vida, ejerce lo que se lee una
gran influencia en el espíritu, siempre predispuesto a
engrandecerse con las lecturas escogidas. L a literatura
frívola o inmoral, que no debe conocer Ir mujer en ninguna fase de su vida, puede ejercer influencia perniciosa en una joven y debe rechazarla.

ge;

Aquí la lira,
el joven poeta,
Una siringa y una paleta
Allí el ensueño,
Mi jardinera,
Una casita y una palmera.
Aquí y dl!í .. . .
¡Muchas ternuras,
Nuevas promesas, viej as locuras!
i Cuántas cosillas
Niña hechicera
Guardan los silfos en la pradera!

¿Quieres conmigo
Correr los llanos,
Libar las mieles de los bana nos?
Coge mi brazo,
•
Salta ligera,
Vente conmigo, huella la vera.
Mi ra la fuente
Mira ese cielo,
iCuáoto celaje bajo su velo!

Sombrerito de paja propio de la Estación.

¿ Te gusta el campo,
Las mariposas,
Las golondrinas. las chupa rrosas?
Todo me encanta,
Todo q uisie ra ,
Pero mi amado . ... i cuando yo muera!

P a ra "El Mundo Ilustrado."
Aquí el p encil ,
La novia hermosa,
La dulce calma, la fuente umbrosa.
Allí e l buril,
La triste queja,
La Venus blanca junto al« reja,

Vuelve silente,
Vuelve callado
Sobr e la senda y enamorado
Buscami q ueja,
Busca mi acento
Sobre las alas del suave viento.
LAURO G. CAL OCA

�Al margen de "Sur l'eau:·

Consultas
DOS RESPUESTAS
AzucENA: Le agradezco mucho el envío de su lin9a
postal, y más aún el ofrecimiento af_ectuorn de ~u a_m1stad que correspondo y acepto cordialmente. 1Sera usted' más fiel que otras amigas incó_gnitas?_ .
En cuanto a sus pregu11tas, le digo lo s1gu1ente: uso la
crema &lt;Favorita» que, a mi entender, es la más ª?ecuaJa para el caso a que usted se refiere, -pues suaviza ex.

.

..

ción se toque el órgano o el armonium, pero nada más
en ese transcurso de tiempo y no a la entrada y a la sa•
lid1. del cortejo nupcial.
.
De ninguna manera sería propia en este caso la orquesta o la música de a rco. .
.
El matrimonio civil debe verificarse en la misma forma que el eclesiástico: con 1~ asistencia de las familias
de los cónyuges y de los testigos.
.
No es conveniente que después de esta ceremo01a
ofrezca u~ted un c:lui:ch&gt; o cena a los invitados, porque
esto ya tomaría el carácter de una fie~ta y estaudo de
luto no es discreto hacerlo así.
L'c! deseo mil felicidades en su nuevo Pstado.
MARGARITA.

.

UNA COSTUMBRE QUE DESAPARECE

L as siluetas que se ven en el grabado adjunto mues•
tran cómo ha ido evolucionando, hasta desaparecer, la
galante costumbre de que el caballero of~ezca el brazo
a la dama que le acompaña. A fines del siglo XVIII vemos las elegantes figuras que parecen sacadas de un
cotillón, unidas fOr el brazo del galante cabdl1'1ro; al
finalizar el primer tercio del siglo XIX, a pesar de la
crinolina, la dama se apoya en el brazo galante. A me•
diados del siglo la pareja se estrecha más; pe ro en el
siglo XX el único rasgo de unión entre e l caballero y la
dama es el perrito.

Nuestro inolvidable y tierno Duque Job,
ese «parisiense mexicano&gt; como alguno con
justicia lo llamare, nos bab(a,_ en uno ?e
sus más bellos capítulos de v,a¡e, de vanos
escritore, franceses de su época. Entre
otros, cita a Pierre Loti , l1 Paul Bourget,
a Tbeofile Gautier y a Guy de Maupassant.
y a todos, con insuperable buen gusto, les
dedica un elogio lleno de cariño, de bondad y gentileza.
Así, hablando de la «Sinfonía en Blanca
Mayor,&gt; de Gautier, exclama con entusias
mo: «¡Qué deslumbrante blancura la de
ese trozo pentélico! . ... &gt; Y sigue hablándo·
nos del &lt;Apolíneo Theo,&gt;-como llama al
cantador de la belleza pagaoa,-y, en un
arranque de sentimentalismo, tan natural
en su alma de violeta compasiva, exclama
de este modo: &lt;No, la poesía de Gautier es
el paraíso de mis ojos; pero cuando cieno
éstos para recordar, para soñar, para oír
las voces de mi espíritu, busco a los poetas
que han sufrido y han amado, y a los que
hablarme sabeo de esperanzas.»
Y entonces abre un libro que a la mano
tiene. Es un libro de Guy de Maupassaot:
«Sur l'eau &gt; Y en él trata de encontrar el
análisis de su propio estado de alma. Y Jo
lee .... Y por fin compadece al poeta de la
eterna inquietud. Y exclama: «¡Oh, pobre
Maupassant, que estabas sólo! .... Ya.
Tu alma es un castillo solitario
Que habitan los fantasmas&gt; .... !

*"*

La obra de Maupassant, escrita en francés, y que lleva por título «Sur l 'eau,&gt; está
traducida al español con el nombre de&lt;En
el mar.»
«En el mar&gt; es un libro, en efecto, des·

t;,

f2

Jumbrador y maravilloso, impregnado de
tedio, de belle~a. de soledad, ~e inctifereocia, .de sensuahda_d, de desa_sos1ego, ~e nostalg1a y ?e filosof1a. Es u~ hbro escrito con
los ~erv1os, con el co_raz?º·. cooel alm_a. Es
un hbro de melaocohas 101lmas yde_ s10gulares desah~gos .. • , Maupassant, aqu,, es ~n
hombre oc?1deotal, un hombre del m~dto·
día, traba¡ador Y muodao~, Y a l mismo
tiempo e~ un rey, un r~y oneotal, uo rey
con omn1pote~c1a de dios, un rey despreoe upado y vele1dos&lt;;&gt;, que ve al mundo con
una mueca de !áshma _Y de horror. Todo _le
parece pequeno Y m1Serable sobre la herrá. Y al pensar que é l formlt parte ~e ese
todo, se siente descorazona~~ Y débil.• : •
«¡Ah!-exclama-lo he cod1e:1ado todo ~10
gozar de nada. Habríanme ~•do _oece~ana_s
la vitalidad de una raza, la 10tehgeoc,a d,versa diseminada en todos los seres, todas
las fac:iltades, las fuerzas todas Y una reserva de mil existencias, porq~e llevo d~ntro de mí todo género_ de ape_lltos Y cun?·
sidades, y estoy reducido a mirarlo todos10
tocar nada.&gt;

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y por eso, poco después, observa que el
único digno de compa~ión es é_l. él mfsmo,
que tiene la grao desdicha satisfactoria de
ser perseguido por el dolor, dolor que no
tiene por causa már, que el pecado de haber nacido poeta, de haber nacido vidente.
Su alma luminosa y aladd se transporta en
su vuelo frenético hacia la región etérea de
la luz, y en tanto su cuerpo humano y miserabie, va dejando la huella por el cieno en
que se arrastra . ...
- iY qué tristeza infinita, qué desesperacióo horrorosa embarga el alma del poeta al
reflexionar que el único yugo que tiene al
espíritu en su vuelo, e~ la vida corpórea y
material!....
Por eso el libro de Guy de Maupassaot
es tao triste. Sí ... . tan triste y a la vez tan
dulce. Encierra en sí Ja dulce y triste me•
lancolía del vivir . ... Encierra en sí la tr iste y dulce melancolía de los crepúsculos
teñidos de colores fugitivos......
P AB LO RUIZ DE LA PEÑA.

traordinariamente la tez y le quita lo quemado por el
sol.
.
Ld encontrará de venta en las p rincipales droguerias
de esta capital. Su precio es mode rado.
Doy a usted el modelo de peinado que se sirvió pedirme.
PARA UNA MORENA
M ARIA DE LAS MERCEDES: Los matices obscuros no
favorecen a las mujeres de piel morena, así pues 1~ recomiendo que su traje azul marino lleve una camisola
de tul, gasa o encaje ligero, de color crema o blanco
marfil. porque esta nota clara junto al_ rostro, hace que
no perjudique el tono sombrío del tra¡~.
.
Muy agradecida por el fino ob,equ10 de sus hadas
postales, be contemplado con delicia ese jardín de aspecto netamente oriental, en donde las esbelt•s y melancó·
licas palmas que rodean e l bonito kiosko, evocan esceOdS poéticas de lejanos y misterioso_s países.
.
•
En la tarjeta que representa la crndad_~a vista de pajaro&gt;, sumergida en un mar de ve~etac1on exuberant_e
y rodeada por una tranquila extensión de . aguas dormidas, busqué con el pensamiento la cas~ de «María de
las Merceder&gt;, para hacerle desde aqu1 una afectuosa
visita.
USOS SOCIALES

.,r-

JUANILLO: Coa todo gusto contesto a sus preg untas.
El matrimonio religioso puede efe~tuarse a la hora ~n
que me indica, siempn, que sólo asistan a la c~remon,a
las personas de la familia, pues el luto tan reciente que
usted tiene, impide hacer invitaciones par~ este acto.
No hay inconveniente en que durante la misa de vela·

~

Hablaba de la caridad. Sus ojos ardían
La Parábo Ia deI Leproso pestañas
como soles entre la sombra obscura de las
Sobre su túnica blanca con frao.
_
jas cenicientas, flotaban, desmelenados, los
Resplandecían las le1aoas montanas en· cabellos.
vueltas en la polvareda de oro del sol de El viento de la tarde bacía estremecer y
~izam. Largas caravanas de camellos se ondular sobre el pecho su larga barba de
perfilaban lentamente en los arenales. Gru• Nazareno, puntiaguda y acaracolada
pos de mujeres. con el ánfora_al hombro, -Sé geoeroso- decía,-pero no humiregresaba~. cantando, de las cisternas.
lles al d~svalido con tu generosidad. CuanUn ágmla negra, una de esas vora~es do des hmoso¡l, no mandes tocar delante
ágilas que anidan en los altos _promontorios de tí trompetas de p~ata, como hacen los
de la Judea, cerniéndose ma¡es!uosa en el hipócritas en las sio¡;¡;cgas y en las plazas
azul, proyectaba sombras movibles sobre Socorre en secreto. Aqu~l que oye y ve e n
la tierra.
.
secreto te recompensará.
Jesús, en compañía de tres de sus rl1scí- Su voz era lenta y suave. Las mujeres
pulas, iba a Bethletheem, llamado_por u_oa se paraban para oírle, mirándole con los
pobre viuda, cuyo único hijo ago01zaba 10· ojos húmedos de ternura. Los niños acuvocando febrilmente el nombre de aquel díao sonrientes a besar • las orlas de su
dulce Rabí de Galilea, tan amigo de los manto.
niños. a quien viera una tarde junto al bro- Desde los sembrados próximos, les labracal del pozo de Jacob, curar C?~ el sólo dores le saludaban, agitando los brazos.
bálsamo de sus palabras, a ua v1e¡o pa~tor
-iSe están cumpliendo las p~ofesías!
de las Idumeas, mordido por una serp,eo· ¡Hosana al hijo de David.al enviado del
•e venenosa.
señor! ¡Hosana! ¡Hosana!
Jesús continuaba:
-No seas como esos ricos licenciosos y
avaros que alimentan a sus siervos con las
sobras de sus festines. Sienta lo~ deshere·
dados a la mesa de tu corazón y parte con
ellos tu pan y tu vino. Si ves a tu herma·
no llorar, no intentes consolarlo con prudentes palabras .... Llora con él. Esta es la
verdadera caridad.
Caminaba lentameole. Bandadas de ci·
giieñas chispe~bao al sol como · flechas de
oro. Los rebaüos sesteaban a la sombra de
los olivos polvo_rientos.
Un pastor tañía un rabel, a compás de
una mooqtooa canción patriarcal, en la
que se hablaba de tiendas plantadas en mitad del desierto, noches de luna, maná del
delo, leche de camellas y vírgenes Prudentes que encienden sus lámparas para
espeorar la llegada del esposo prometido.
Atravesaron camp0s sembrados, viñedos
en flor, donde las tórtolas gemían, jardines
cubiertos de lirios. De pronto se detuvier on a orillas de una fuente que brota ba en
un hilo trémulo y quejumbroso, entre la
hendidura de las rocas.
En el recodo del camino, al pié de una
choza, cubierta de hojas secas de pa la, un
leproso, de~garradas las vestiduras, iomovil y de rodillas, aullaba lastimeramente
con las manos y los ojos elevados al cielo.
Su rostro lucía al sol como un bronce
antiguo carcomido por la herrumbre. La
frente era una sóla llaga. Los labios se
caían a pedazos lívidos y purulentos.
Mateo el Publicano, uno de los primeros discípt•los, que era rico en viñas y en
ganados, y tenía, además, una tienda de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Quinta de ~od

''R. Lavista"
Tlálpam, D. F.--Te16fono 16.
Asistencia científica de
morfinómanos, enajenados,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticosmás modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.
Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A.. Ruiz Erdozáin
Administrador,

J. Lavista.
Los Barros y Granos
asquero~os a]gunas
veces
Afeadores Siempre Cura•
dos en Cinco Días.

Usted no Qu1ere es·
,,,, per ar IDdefüilda·
,¿. v..;(1 mente para que de·
se.parezcan esos be.·
rros. granos ó e~up·
clones en su cara ó
;"en su cuello. Lo
iacons.,Joble es cu.. •rt!;rselos pronto.• Quizá en la· semana
próxima, usted tentrá que concurrir á
algun baile ó banquete Y sin duda u~ted
no querrá que sea repulsivo el aspecto de
su rostro. Convénzase Ud , par sf misma
deque un tarrode Crema Sirene
contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erupciones y barros Que no se curen con certez~ con esta ma~avlllosa pomadlta curatl·
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de la ca,a F. Wolft y Son. recuerda la fragancia suave de las rosas de Persla.

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El mes H.,;coo111~11,·•ott- eow11nc&gt; H&gt;
lo r.a•o• ,1, Cloroe1e, Ancnua pro•
tuoda.

Malana.

M'.!O~tru;,olOOCS

dolorosas, CalentW"l\t\.

ca.ue R1cnc11en.

~~.

J&gt;aris.

TUt'_..~ ,,fli,iU,l.,U•·• ...,__ ,

.
,
perfumes e~ el atno del , te_mplo, saco de
entre los pliegues
de
la
tu01ca
una
mone·
¡ ·
á d
•
d a Y, d ~sd e eios, vo 1te O O1ª en e 1 aire, se
la arro¡ó al leproso.

Pedro, el más rudo y hábil de los pesca·
dores de Capharnaum quitóse del brazo el
• •
'
cesto d e prov1s1ones
que
llevab a para e 1
camino, y andando cuidadosamente, le colocó junto al umbral de la cabaña.
Juan, el más joven y bello de los discípulos, el predilecto, aquel cuya cabeza de
niño había sido tantas veces acariciada por
manos divinas, desprendióse del manto de
lino que flotaba sot re sus hombros. Todo
pálido y trémulo, andando con la punta de
las sandalias, y extendiendo temerosamente
los brazos, le dejó caer sobre la espalda
del leproso.
Sólo faltaba el óbolo de Jesús. El sol empezaba a trasponer, coronando de rosas
sanguíneas, las montañas vecinas. Unos
mercaderes se detuvieron a dar agua a sus
camellos
El Rabí avanzó serenamente Su perfil
aguileño se destacaba a:ajestuoso, nimbado
por un rayo de sol.
Cogió entre sus manos sagradas, la cabe·
za monstruosa del leproso, inclinó la frente
y Je besó los labios.
el Compuesto Vege- Los discípulos quedaron inmóviles. Los
mercaderes, espantados, cayeron de rodillas con las manos tendidas al cielo .... y
Nueva Orleans, E. u:de.A..-"Al llP hasta los camellos alargaron hacia Jesús sus
gar á mi edad critica, fui presa de la dr melancólicas c2beza~ pensativas, en cuyos
bilidad y del roa re&lt;\ belfos temblaba un hilo de agua.
estando hinehada.
FRANCISCO VI LLAESPESA.
.A.manecia muy car..
sada sin poder ha.
cernad.i.. :Escribi á
la Sra. Pihkham y
tom6 su Compuesto
V e ge ta 1, convenciéndome quo va:e
lo que pesa en oro.
Ahora me sien to
En otro tiempo, cuando Rostand trabamuy bfo;:i." _ SnA, jaba, cuando era el poeta de cámara de
_,~-.
DE GA.STÓN BLOX· Sarah Bernbard, cuando llevaba todos los
-" ~ ~ ,
DEAU, 1812 '.l.(orsich- días un proyecto de comedia a su amigo
ore St., New Orleans, La., E. -:J. de A.. Coquelín, cuando para contestar a un poe·
Racine, E.U. deA.·-·"Tom6 r,u Com- ma de su mujer escribía un torno entero
puesto Vegetal durante el Cambio d1! de versos-en un &lt;otro tiempo,:,, que aún
Vida cuando hacia arduos trabajos, no está lejos, y que, sin embargo, parece
fortaleciéndome y conservando buena remoto-los periódicos hablaban de él a
la digestión. Hará 7 años que pasé menudo Y lo cubrían con frecuencia de flodicho periodo critico, pues cuento ó5 y res.
elltoy fuerte y sana."-SRA. C.\TARINA
Pero aquello no era nada, si se compara
Kmnx, R. No. 2, PO. Box 61, Racine, con lo que pasa hoy.
W'is., E. U. de A.
Hoy, en efecto, no tiene Rostand necesiNingún otro remedio para las mu- d-id de trabajar para que se hable de él.
jeres ha recibido una sanción tan ex- Su silencio ba~ta.
tensa y completa ; ni tampoco b 3, y
Los periódicos, las revistas, los libros, los
remedio conocido con tantas curas diccionarios, están llenos del rumor del
realizad.as á su favor como el Coro gran descanso.
.
1&gt;uesto Vegetal de Lydia E. Pinkham. De vez en cuando un enviado extraordi·
~ Por 80 años ha c:uado los padecí nario va a Cambo, seguido por dos fotógramientos de la mujer, tales como: infla fos, y hace una información minuciosa y
mación; ulceración, tumores fibrosos, apasionada sobre el oficio del maestro.
periodos irregula.res y penosos y pos- El maestro reposa. El maestro medita.
tración nerTioso. Es ain rival para hl El maestro calla. El maestro sonríe. El
edacl critica de la mujer.
maestro no dice nada. &lt;Pero-concluye diLa Sra. Pinkbam de Lynn,.MáSS. ciendo siempre el &lt;repórter:r&gt;-t:l maestro
E.U.de A. invita. á toda mujer e.n• -prepara tal vez una sorpresa.&gt; Y la gente
ferma á que le pida un con~~;(! piensa en aquel &lt;Chantenclair:r&gt; comenzan"°r escrito. Este ei, cratu J 1iem• do hace diP.z años, y que Coquelín espera,
yre provechoso.
con objeto de salvar de la ruina su pobre

Sufrimientos
t:Edad Cri=
tica Femenil
Curadas con
tal de Lydia E. Pinkbam.

El descanso del genio

- - - - - - - - - - - - - - - - - teatro.
La sorpresa aparece hoy. Pero no es
&lt;Chantenclair&gt;. Es otra obra. Es un &lt;Fausto&gt;.
- iUn Fausto de Rostand!-exclama la
gente de teatro.-i Ahora sí que van a saber
CUANDO OTROS FALLAN
los alemanes Jo que es un &lt;Fausto!:r&gt; Porque
CONSULTE A
entre nuestro poeta y el poeta de Weimar
LOS MEDICOS INGLESE-. )
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inmejorable y por tanto insu.bstitui
ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
venia sufriendo, desde hace más de
20 años, de Reumati;;mo gotoso. Una
pe1,sistente enfermedad nerviosa hizo que la eliminación del ácido úrico fu era punto menos de nula en
mi persona; y alhí me tienen ustecle,
sufriendo constantemente da desa
fl'eglos gástricos y, Jo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su
frimientos y dO'lores,--,jnclusos lo.~
de Cálculos renales--que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralítico. En vaho fué
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extran
jeros; la condición ácida de mi organismo se modificó mu,y poco y el reu
matismo seguía su marciha devastadora, -hasta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X p1·eparado por el profesor Munyon para esta enfermedad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
dos meses y con sólo tres frasquito~
Los dolores reumáiticos se han reti
rado como por encanto; los riñonc,
funcionan muy bien, y la elimina·
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Philadelphia, F.. U. de A.

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Obispo de Tabasco</name>
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