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�EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO I LUSTRADO

Las Embarazadas

Calendario de la semana.

L'&gt; mujer aoé micd o de s3lu:l quebrantada po r otras caus«s, es muy propensa a
padecimientos de lo; riñones durante el período del embarazo, y algunas sufren mucho hasta el alumbramiento, si no s,brevieoe aot~s el parto prematuro o aborto. Y
a unque el p ..rto tenga luga~ a su debido tiempo, r esulta ea esos _casos difícil y hasta
peligroso, porque la parturienta carece de las fue r zas necesarias al !legar el momento.
Muchas madres se hao salvado a sí mismas y a la criatura de sus entrañas, con
el u•o del tratamiento tónico y especifico para los riñones, cuya fór -nula se publica
a cootiouacióo para conocimiento de otras en ese estado cr ítico. Extracto compuesto
veo-etal Arvelioa, 15 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos: Jarabe
co~puesto de zarzaparrilla, 6o gramos. Todos estos medicamentos se consiguen en
cualquiera drogue ría o botica y se pueden obte ner sin prescripción facultativa. Mézclense bien y tómese una cucharadita después de cada comida, teniendo el cuidado
de agitar el frasco antes de usarse.

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Santa Dimpna Virgen Mártir
Rico, (i cuatro de Septiembre de 1907.
Doctor F . Suar ez,
VIERNES 1(1.
P once, P u e r to Rico.
Sao Juan Nepomuceno, Proto Mártir del
Sigi lo de la Confesión, Sao Ubaldo Obispo
Confesor y Sao Simón Stok Coofesor.-Io•
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\\lucio Presbítero Már tir, Juan Silenciario
Obispo y Pedro Regalado Confesores.

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casa
ªª1
1

~=i_
Los moralistas de Cbicago están cooster= nadasen este momento histórico. Hay que
advertir que los chicaguenses vienen de
tiempo atrás poniendo cara de pocos ami~ gos a todo lo que huele a argentino dado
§ que éstos pretenden hacerles una ruinosa
-~= competencia en el comercio de carnes.
El argentino, tenaz y astuto, mejora cada día y selecciona con detenimiento el
= ganado que manda a sus mataderos, y al
= encomiar los méritos indiscutibles de sus
c«roes no desperdicia la ocasión de recordar !a historia de los envenenadores de Chi=·=- cago. Esto. como es natural, les mantiene
envenenada la sangre a los chicaguenses.
p ro testao, neo
·
· · ·
1ro01cameote,
rugen, se
burlan y ......
~
Los argentinos, sio embargo, no se inmutan ..\ cada rugido de Cbicago, responden )JARA VILLOSA CUR.\CIO::-1 DE UN
ffi con un navío cargado de tasajo que sale
AXTIGUO Y HO_ RADO PERIOcon rumbo a E uropa y, a Ia e h'tta ca11aodo, ~on sutileza machiavélica. continúan
DISTA
po01endo veneno, por todos los medios po~ sibles, en la vida de los podero,;os chica- El decano de los periodistas cubanos el

"El ArGt1·c" ¡
] ndudablem ente
· que hasta ho~· 110
se conoce ninguna otra máquina
&lt;J ue. en su o b jeto, ofrezca las

.-1=.

====~=================~==

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~-; ;

ªª

ªª==

1=

gu~n~speor es que en Chicago van de sor- señor Arsenio Fernández Cárc;.va, de Hapresa en sorpresa con la audacia de los ar- bao~, nos escri?_ió c~n focha catorce de
~
~ gentinos, al grado de que, a estas horas, no Abnl de ~911: Escribo a usted con gusto
~
enfriar su agua.
¡i se dan punto de reposo con protestas y ju- para ma01festarle que sus preciosas píldo~
refrigerar sus b e·
ii ramentos ante la denuo.:ia que acaba de ras de Paw Paw son una bendición de Dios,
!!
bidas o hacer un
hacer Mrs. Gertrude Howe Britton, jamo- ~bre todo para los viejos como yo que di~
--~i&amp;tlloliilllOliÍillaiiii~i}i..i-~-··
exquisito he I ana muy r espetable que preside la Juveoile gieren mal por falta de dentadura y de
ª1
§ Associatioq.
trastornos gástricos. Tengo 69 años de edad'.
1
do.
ª1 )lo cabe dutla. Los argentinos se bao he- ~e padecido mucho de las muelas, cuando
;-ª
cho ya verdaderamente insoportables!
¡oven, Y unas me las extrajeron los deotisCon un gasto , ·enladerame11te insi,i:p1ifica11te, hará usted
Mirad Jo que ha descubierto, según Jos tdS, Y.~t;as me 1~ arranqué yo mismo; no
de 60 a So operaciones de la naturaleza indicada arriba.
cablfegramas del &lt;Diario de la Marina,&gt; perm1hendome mis escasos recursos el po1
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esa defensora de las buenas costumbres nermeunadentaduraartificial.Estuvebaschicaguenses:
tante tiempo utilizando el Bicarbonato de
i
Pi da usted in formes a
•r
§ &lt;Mrs. Gertrude Ho" e Britton, presiden- Soda ~r~ ayudar a la digestión; pero este
ta de la Juvenile Association, declaró que proced1mtento me obligaba a ir aumeotaoi=
_=
&lt;]'=t)
&amp;
rr===:--,.
!E==i- e_l ~ogo ~ailado por personas de alta po- do gradualmente la dósisde B~carbooato,y
U
U
s1c1ón social, era causa de que las mucha• tanto he tom~do qu~ ~mpece a sentirme
_
ra . de Bolívar ~úm. 12.
.\partado Núm. 509 .
i! chas pobres en su afán de imitar a las ri- mal, Y determmé sustituir lo con sus prodili
ii
E
ª1 cas tomaran posiciones lascivas durante el g!osas píldoras de Paw Paw, tomando diaii
~I XlCO, D. F.
ª1 baile, y a su juicio el baile del tango ar- namente al acostarme, una de dichas píl~
iun11nnn1t111tq
·
gentioo ejercía más influencia que ningún doras; hace de esto dos meses y obser\'é
~4llltlllllfflllllllllllfflllllll1111111H11111HllllfflllllllltilllllllnlNIIIIIIII
lllllllllt111 MIIIIIIIIIIHIIIIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIIUUMllllllfatl\\~ otro sobre las niñas de Chicago &gt;
que me, encuen~ro bi~n y hasta he eog orDe donde saco yo estas terminantes con- dado. Us? al _mismo tiempo su excelente jaclusiooes: 1a. En Chicago las niñas r icas, bóo, Y m1 físico ha mejorado mucho."
tienen lascivas posiciones y ia. Con un tango no hay chicaguense que se resista... _.
1:'.AS PILDOR~S DE PA \V PAW (PaQue las aristócratas de Cbicago exhiban paya), son las me¡~res que se co~?ceo pasus carnes en todo su esplender y magni· r~ el estóm~go e bigado Y u_n ~1tivo y ráficencia, no debe asombrar a nadie tratán- P!do r~~e~io para la Coost1pac1ón, Icteridose del más colosal mercado de u roes eta, B!h?51dad, Dolor de Cabeza y todos los
del mundo; lo extraño es que :\frs. Howe padecimientos _causados por desórdenes del
Britton baya esperado llegar a la edad EStómago 1: Higa~o. Estas píldoras contieproyecta para apearse de su burro con la nen las me¡ores virtudes del Tónico Paw
noticia de que el tango es el corruptor de Paw, Y están preparadas del jugo de la frumenores ...... pobres.
ta Papaya. 50 centavos.
Porque, según el telegrama, la jamona
EL JABON "HA:\IA:'.\IELIS" DE MUNde este cuento, que debe ser aristócrata,
se indigna por espíritu de imitación de las YO);!. Recomendado por el Mundo Civilizado como el mejor Jabón medicinal y uoa
muchachas pobres, pues no parece desa- necesidad
para el Tocador.
probar que bailen el tango las personas de
alta posición social.
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Que esta :\Irs Ho" e Brittoo se las trae, alivia_ iom':diatamente y cura toda cla~
queda establecido ya de una vez para siem- de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X, 3 2 .
pre; y para mí que su descubrimiento no
es más que una bueoa noticia para los mu- EL RE_MEDlO PARA EL REUMATISchachos solteros. Lo que en bueo roman- MO, corrige en unos días el reumatismo
en ,todas sus formas. 50 c~otavos. Marc a
ce quiere decir sencillamente:
3 x. S 2.
El que quie ra casarse
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,·aya a Chicago,
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ra las afecciones sifilíticas de los huesos las
bailando uo tango!
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P. AVELINE

A, DELALANDE.

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1)

EUSEBIO GAYOSSO

�EL MUNDO ILUSTRADO

ra el cual aquel h ueco eo el muro, y más
si está florido, es como una protesta y como
u o paso eo alto hacia la libertad.
Si Anvecs guarda el sepulcro de Rubeos,
Mas por hoy e_l cootempl..dor o lvida la
guarda también la gloria de haber sido la pradera :r no quie re saber oadadel torreocuoa de Van Dyck, su grao discípulo, y de te, profineocto rev_olotear con toda dulzura
Q uinten M a.tsys, su antecesor en Id sobera- eo ala:s de su manposa sobre el r?jo de los
oía de la cic i pintura de Flandes.
geranios y el azul de las celesullas, que
Van Dycl:, flor de elegancia, fuésea bus- son el manto tle María Virgen y la túnica
car a la. sombra del trono de Carlos de lo- de Salomé
glaterra, ~ras flores gala ntes y elegantes,
Tambié n trepa po~ una ~uerd~ tend ida
que cubrió de sang re la·fatalidad.
eo la pared una flonda pas1ooana; de sus
Sus jo)'antes sedas, sus encajes, sus biga- verdes, sus blanco; y sus violetas, ha brotes rabias y sus manos finas, sonríen eo tado la obra maestra de Q uinten Matsys, la
otros museos de Europa; el de Aovo::rs , s u c~al _guarda el l\Iuseo de_ Aovers,_ y es un
patria, guarda las flores místicas. Crucifi- tnettco, y pone ante los o¡os el entie rro de
xiooes, Des_ceodimiento, Visiones, que bro- C n~to Jesús. ,
.
taran del prncel mundano: flores extrañas . No van aq~1 a decir las palabras (como
e o las que Magdalena arrepentida sé viste dicen los sabios y los guías) que el grupo
de r?so como una reina.
de las madres y las mujeres llorando al HiPero j11oto a ella están vestidas de saoti- jo, es una majestad escultural o que son
dad y de re1lidad, la realidad en la sao ti- shakesperiaoas las figuras de aquellos homdad de su corazón devoto que mueve la bresque, cansados de serrar la madera de
mano sabia y paciente, las Vírgenes y Sao• la Cruz, comen y se solaza.o, o que el dotas de Q11ioteo Matsys.
lor está impreso en los rostros, eo los cuerMatsys na.ció eo Aovers eo 1 466, y murió pos, eo las manos con cruel realismo.
e o 1530.
Las palabras, más nobles y más tímidas
Dicen los críticos que es el último adicto que la ciencia y la ioform.. ción hao resuela la vieja escuela de los País es Bajos, y al to callarse frente a esta ventana
mismo tiempo e l primer precursor de la
La ventana pide c!ootempladores. Lasaoueva tendencia veo ida de Italia.
la del Museo está si le ociosa y casi solitaria;
Algo así como una quieta v sabia venta- la ventana florece casi eo vano, y hay otras
oa que diese vist~ desde la apacible prade- muchas, no menos ap..cibles, que abren
ra de Hubert0 y Juan Van Eyck, sobre el sobre la ya dicha pradera de los Van Eyck,
desatado torrente de Pedro Pablo Rubens. sobre el místico jardín de fra Angélico,
Ello es que las ventanas siempre tienen sobre el opulento de _R~ger Van d~r Wayuo poderoso encanto de serenidad ; así co- da~, sobre el de su d1sc1pulo Memhog, clamo los ojos de los puentes.
ro ¡ardía.
Sentados eo la misma ventana, el arte,
Y de éste la ventana que se abre eo el
ya q[!e ventana le llamamos, do Quinten ~useo de Aovers es todo un pórtico degloMatsys, tiene el alféizar florido, con los na, con todo el oro de una puesta de sol.
geranio, má; rojos y las más azules celesti- Jesús entre los ángeles músicos y cantores.
llas, sentados, digo, bien pueden nuestros
Y ,sabéis de dónde le ha venido a Bélojos vagar sobre la p radera o sobre el to- g!ca esta flor- roja, or¡rullo de toda una narren!" con :oda fortaleza y toda templanza, c1óo_?
•
porque aquel a lféizar es como uo trono, y
"'.tno, de un ':_Onve?to de benedictinos de
es contemplador, si contempla desde una Ná¡era eo el ano ano oo tao remoto de
ventana , se siente investido de cierta io- 1 896
contestable soberanía sobre el paisaje que
le tiende a sus pies y s~bre el interior, paJEAN DE LA HO UG UE.

FLORES MISTICAS

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

LEZA

Año XX. - Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

México, Mayo 11 de 1913.

- ------------ ------------

o~

Dos armas
valen mas
que una
Los perfumes LUBIN soo
preparados amorosamente.
De ahi su perfección, unaaimamente reconocida por la
clientela refinada.
Si V. quiere tambien gastar
un perfume de primer orden,
pida una de las últimas crea•
ciones Lubin

•

ENIGMA
PAMPRES D 'OR
SOLA MIA
.BOUQU E T GRE UZ E

.._

...

Sra. Isabel Zárraga de Ruíz, Abril 30 de 1°913 .

Número 19.

�mala obra, una grandísima iniquidad; cuando veía que
el protegido de hoy era el pui:al de mañana, el alma
volvía a lace rárseme y pensaba muy mal, muy mal de
los hombres, y necesitaba un largo lapso de tiempo y de
aislamiento para reponerme, para que mi h~rida se ci·
catrizara.
Yo bien sé, de sobra lo ~é. que hay almas espesas, eo
mo hay conciencias turbias, deformes, borrosas o inde·
terminadas, que a esta mi manera de ser y de pensar, la
calificarán con uoa de esas palabras que sirven para to·
do y no sirven para oada; ya sé, de sobra, lo sé, que a
esta mi manera de ser ¡,. calificarw de inocente o de ro·
mántica, y que sin haber leido los que as{ me califiquen
al poeta teórico del dolor, al que no predicó coo el ejem·
plo, sine divirtiéndose y amando fuertemente la vida, a
Arturo Schopenhauer, coincidirán con él en sus desoladas aprtciaciones, acerca de la fOCiedad actual, y me
ecb" ran en cara mi escasa sagacidad y falta de arrestos
para no sobresalir en un mundo, en el cual suele triun·
far con harta frecuencia el cínico, el osado y no caba·
lle ro.
Y claro es también que esta fisosof!a del mal, de una
falsa fortaleza, de una ficción, no ha de atraer a mi ádmo el convencimiento ni la mudanza. porque yo sigo
pensantlo que la verdad discreta y oportuna, que la bon·
ra y el buen comportamiento son más cómodos que la
falsía y la mentira.
Yo, aun a trueque de pasar plaza de incorregible, si·
go haciendo m!ds aquellas sabias y santas palabras de
Sbakespeare, puestas en labios del primer personaje de
su drama "Medida por medida," que dicen: "El cielose
sirve de nosotros, como nosotros de las teas: las encen·
demos pero no para ellas; y si nut stras virtudes no irra·
d iasen dA nosotros, serla como si no las tuviésemos;" y
vuelvo a pensar que nada hay rr.ás cómodo, oi más rico,
ni más elevado, ni que más ánimo dé en las situaciones
dificiles, que la pureza de li. conciencia.
Volvamos al primitivo tema, a l de &lt;1ue ni todos los
que se llaman caballtros lo son de todo en todo: que
unos son di:, oro, otros de alquimia, y todos parecen ca·
balleros; pero oo todos pueden estar a la piedra de to·
que de la verdad
Cicatrizado mi corazón de la puñalada que una mala
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
obra, hecha por uno a quien disputara equivocadamente
por caballero, le infiriera, no tardaba mucho en volver
a ver a un necio queriendo ultrajar al hcmbre de talen·
to; al amigo traicionando al amigo, abrumándolo hasta
cegarlo con palabras dulces de falsa sinceridad.
. . . . Ni todos los que se llaman
Y entonces también he tornado otra vez a entristecer·
caballeros lo son de todo en todo, me; pero sacando una conclusión, penetrándome de lo
que unos son de oro, otros de alqui· q ue Cervantes escribiera: que ni todos los que se llaman
Decir mayo, es decir luz, perfumes, esperanza, joven·
mia, y todos parecen caballeros; caballeros lo so&lt;. de todo en todo; que unos son de oro,
tud, versos, alegría, vida. El opulento mes forma su ri·
pero no todos pueden estar al toque otros de alquimia, y todos parecen caballeros, y que sólo
q ue za de todas esas cosas gratas, y la derrocha como un
de la piedra de la verdad
son caballeros aquellos que resisten la piedra de toque
manirroto, cuyos tesoros soo inagotables. Las orugas se
sienten con alas y esmaltan la púrpura del dla como jo·
&lt;Don Quijote.&gt;-Parte segunda.-VI. de la verdad, aquellos que resplandecen por sus buenas
obras. por la luz del alm", que dirla el maestro fray
yas vivientes; las rosas, como princesas ori~otales, per·
Cogido del hilo de la vida, internéme en ella.
fuman sus vestes escarlatas con ricas aromas compradas
Pasando por todas sus callejuelas y laberintos, por 1&lt; s Luis de León, y que sólo de esos caballeros debemos
a mercaderes de Esmirna o de Bagdad; la esperanza de antros obscuros, por los lugares iluminados, dorados, per· fiarnos. y jamás de los que tienen su caballerosidad en
\os enamorados parece sonreír en el azul brillante de fumados; tratando hoy a hombr es quP. se decian caballe· los labios o tratan de que se les tenga por caballeros, a
las mañanas y la alegría de vivir se traduce Jo mismo en ros y no lo eran ni por asomo, y mañana a hombres que fuer de osados en la provocació n y de die• tros en el
la planta, que en el insecto, en las aves como e o el bom· no mentaban semejante palabra, y Jo eran por sus accio· manejo de las armas, sin perjuicio de conducirse de un
bre. El mes ftorido por excelenciá. regocija la tierra y
nes; estudiando las mil maneras que los hombres tienen modo censurable para obtener el ravor político o el fa•
los corazones, y bajo su influjo favorable se prende e n para componer, descomponer, adaptar, desadaptar y vor del rico o del superior, o para dar en uoa escalera
que conduzca directamente al medro, contando ya de
e l a ma ranto de la aurora el canto de l•s alondras, y ea desfi¡i;urar esa incopiable y movible máscara que se !la·
el fo\laje recién mojado por las prlstinas caricias del ma semblante humano; examinando las inesperadas antemano con inutilizarla.
DOMING O ALV ARh.Z .
a gua, sueltan su romanza los ruiseñores. Por eso es que transformaciones que la carencia o la abundancia de
ahora se ha ~olemnizado su advenimiento con la apari· dinero p roduce; viendo las mudanzas que ocasiona la
ción de dos revistas literarias, en c uyas páginas un gru· loca Fortuna, de la cual dice el Ariosto que cuando no
po de pájaros que empiezan a echar las primeras p!u• encumbra a algún necio, es que se baila moribunda;
mas, ensayan armoniosos vuelos y balbuten musicales
viendo cómo bienes y honores, caldas y ruinas truecan
sonidos, perceptibles ap"nas entre ei formidable roído de las maneras de ser y alteran los humores de los hombres
las discusiones pollticas y los estertores de muerte que
y les enseñan a amar Jo que desamaron, y a oo creer en
vienen del Sur, cada vez más siniestras y espantables.
quienes creyeron, porque en las horas prósperas les adu•
Encerrados en los &lt;hangars,&gt; los grandes &lt;pájaros de
Valientes muchachos, que coa ese gesto, casi heroico, laban, percatándose de cómo el tener o el no tener rom·
desagravian a la civilización, inmolada por tantos vili· pe vínculos, deshace amistades, dispersa familias, mues· hierro,&gt; reclaman la libntad. Y la bandera roja se muependios y por negras infamias. Al margen de los trastor· tra tal cual es la vida, analiza las almas, rasga todas las ve en el aire como una invitación, como una plegaria.
Al lado del changar,&gt; el aeroplano está al fio listo.
nos terribles en que se debate la República, cuando la artes de la bipocresla hasta desnuda ria, aclara todas las
El joven aviador, fuerte, sereno y seguro, está en su
indignación no ha inventado palabras suficientemente voces, aún las más dúctiles para mentir y para adular,
expresivas para protestar contra los sucesos tremendos fué como yo llegué a distinguir la eterna filosofía que puesto. •
Se prueba el motor: un ruido, un movimiento y se
de Nepantla, cuando la sociedad está amenazada de encierran las breves pdlabras que puse de eplgrafe a
vi.rse triturada y engullida en los maxilares zoológicos esta crónica, y que ha cerca de tres siglos salieran de oye que vibra con su latido regular. El corazón alado
del feroz Emiliano y del apocal!ptico Genovevo, cuyo la pluma imperecedera de nuestro Manco de Lepanto. empieza su vida.
El aviador besa en la frente a su esposa, que le mira
ape\lido de la O (sin significación ideológica alguna, y
Cuando mi candidez y mi hombría de bien sufr{an
inmóvil y muda; besa a su pequeña niña, que mira con
sólo exclamación tal vez descubierta por el hombre de
alguna cbafadura, algún desencanto, porque a uno que
las cavernas, para expresar lo inexpresdble, cuando sin· se decla caballero, una acción fea le despoja,a de ese curiosidad, sonde y va a sentarse en su sillita.
Los hombres ponen la hélice en movimiento; si:, oye
tió en su cerebro rudimentario el golpe furioso de las titulo, quedábame asombrado, anonadado. Era de todo
catástrofes primitivas) parece el agujero trágico por punto imposible el comprender tal desacuerdo entre la una voz, y todos se alejan .. . ... El aeroplano corre, se
donde se despeña como en un abismo, toda nuestra be· palabra y el hecho; como a uno que a toda hora se de· desl:za sobre la yerba, sobre sus ruedas, y después, con
reacia de cultura y de adelanto moral, esos valientes nominaba caballero no lo fuese, sino lo contrario, el re· lentitud, con dulzura, como si fuera un bote que entra
seguro en el agua, el aeroplano se levanta segur o en el
paladines, repetimos, levantan en el desencadenado bu·
la ant!tesis del caballero.
racán dos banderas pacificas, ea cuyos blancos lienzos verso,
Después, para reponerme de tan duro golpe, del que· aire
Todas las miradas son para él, todas las almas vibra n
han inscrito un bello y generoso ideal, bello como el branto, del sufrimiento de Id desilución y de la amargo·
entusiasmo y generoso como una esperanza.
.SI.
ra que lo inesperado y la falta de mundo me produje· con
La esposa siente un escalofrío . . . . . mira, mira, lepa·
Hay que loar el esfuerzo en todo lo que tiene de no· ran, porque yo creía que el obrar bien es la mayor co·
rece ver un pelie-ro; pero no: las alas tienen su equili·
ble y alto. Que esa meticulosa quintañona-la criticamodidad de los humanos, me acordaba de las palabras brio y el hombre sube, sube, sube alto, siempre más al·
no frunza el ceño molestada por tal cual arruga, que
de Hamlet: &lt;No hay nada bueno ni malo, si damos en
to, como un pensamie nto divino.
observe en el fino manto de la Belleza. Ya caerán, más
pensar en ello,&gt; y de Pascal y de Maquiavelo, que nos
Corre para ganar el premio de altura. ¿ Ganará?
tarde, con gracia, los pliegues verticales de la fimbria;
hacen comprender, el uno, q1Je el hombre no es ni un
Quien mira, casi no lo ve ya, pero lo siente o cree
ya lucirán después tersos tallados, las gemds policromas angel ni una bestia, y el otro, que niogún hombre es
de la fantasía, y se fuudirán suavemeote todos los tintes completamente perverso ni completamente bueno, sino sentir el soplo potente del motor.
La pobre mujer mira inmóvil, pálida, temblorosa: na·
del iris en las corolas tempraneras. Ahora sólo hay que
un conjunto de bien y de mal, impulsado por las cir· die casi se apercibe de la triste señora, de la esposa
saber agradecer a los jóvenes escritores ese suave arco
consta ncias y por sus pasiones y apetitos, y me volvía a
que sigue con el alma ansiosa al amado viajero del
de bonanza y de paz, que pretenden diseñar en sus pe·
quedar tranquilo, suponiendo, además, que aquella trans·
riódicos y estimularlos para que no se desmoraJic-,n ni
..... .
formación de un hombre aparentemente caballero en aire
La niña que está a su lado no sabe, no comprende,
se eofríen, agobiados bajo el peso de la pt\blica indife·
una realidad malhechora era un caso raro, aislado, casi
no
tiene
miedo ella por el padre que vuela, pero tiene
reacia, en el intento de una buena empreFa, cuya pri·
sin repetición inmediata.
miedo del silencio que reina a su rede dor; el silencio
mera manifestación ha tenido la animadora ayuda de los único,
Mas cuando, al poco ti.,mpo, con un intervalo muy
mayores en conocimiento y edad. En la lista de los co·
cono. la fosca y negra real idad volvía a mostrarme una de los hombres.
labora.dores con que cuenti:!9 •r.otas rle Tinta&gt; y &lt;t; J

Trovador,&gt; aparecen entre otros nombres prestigiosos,
los de Laura Méndez de C uenca y de Maria Enriqueta,
asaz conocidas en los bosques gratos al laurel y a ¡,.5
EL MUNDO ILUSTRADO
musas La primera publica un fuerte soneto, en cuyos
catorce renglones el bochorno de la naturaleza tropical
SIUIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE V LITERATURA,
ondula cargado de lasitudes, como una serpiente que en·
redara sus anillos llenos de pereza en el tronco de un
DIRECTOR PROPIETARIO
manglar. La señora Méndez de Cuenca, se olvida de
las finuras anejas a su sexo cuando escribe. Posee una
LIC . ERNESTO CHAVERO.
notable fuerza mental y sus concepciones est~ plenas
de viril hermosura. Sio faltarles por ello la delicadeza
y la gracia, tienen algo del gesto de un efebo, al lanzar
OFICINAS:
el disco. Leed su bello soneto &lt;La Siesta,&gt; en donde
encontraréis la lumbre de nuestro sol chispeando gin·
3f Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
riosamente en la fronda del mexicano paisaje.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
En cuanto a Maria Enriqueta, sigue siendo la tórtola
Ericsson, 14-51
crepuscular que exhala su quejumbre cuando se despi•
Apartado Postal 149.- México, f'. F.
de la tarde. L a autora de tantos juguetes deliciosos, ple•
oos de secretas torturas y de ioqnietudes indecibles,
prende en la página más exquisita de &lt;El T rovad:ir,&gt;
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSIJAL:
una de esas flores empapadas eo rocio de lágrimas, de
las que es jardinera gentil. Y así, bajo el patrocinio de
Eo la Ciudad ............................ $ 1.qo
estas dos musas favorables, se presentan &lt;Gotas de Tin(pagadero por adelantado.)
ta&gt; y &lt;El Trovador,&gt; demandando un poco de atención
En los Estados .......................... S 1 25
y de interés a la sociedad, que no puede, que oo debe
(pagadero por trimestre adelantado.)
matar coo su desdén, esta palpitación de cultura, que si
En el Extranjero ........................ S loo
en tiempos normales reclama simpatía y aliento, abora
(pagadero por semestre adelantado.)
hay que admirarla como un prodigio Y también como
uoa esperanza. La aparición de las dos revistas, en es·
tos dlas en que la sangre de las víctimas se orea al calor
NUMEROS SUELTOS:
de mayo y parece avivar la púrpura de las rosas, y sus•
peoóerse eo las auroras de llama, encierra uoa dulce
$ n.30
En la Capital. . . . . . . . . . . . . ...... .
promesa de tiempos más tr,.oquilos. E~ como un ouocio
En los Estados. . . . .
. ........... . "0.35
de paz que se tiende eo cielos entenebrecidos. Es uoa
En el Extranjero .... . . .. . . .... ... ..... . "0.50
\'erbena perfumada, que mozos de veinte años van a
Atrasados ............................. . "0.50
depositar piadosamente en los altares olvidados del
arte.
Para la publicación de avisos en este periódico, diriAyudadlos, buenos lectores, en nombre de todas las
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, ideas bellas y nobles.
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
RAFAEL LOPEZ.
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
D!RECTORlU

11

'FIT~l

,,.

!ª

_ El ministro de
Guerra y sus acampa·
na~tes en la presidencia de la fiesta de
Primavera efectuada el s;ibado de la semana pasada eu el Colegio Militar.

LA LUZ DEL ALMA

INFLUENCIAS DE MAYO

El Pájaro

r. •

-Mamá-dice,-mamá, ¿porqué papaíto
se va todos los días al cielo? ¿ Está cansado
de estar con nosotros?
-No, ?o-le &lt;;:nntesta la madre, siempre
con la mirada fi¡a en el espacio,- n?, va
buscando uoa nueva alegría.
- l Cuál, mamá ?..... .
- La del peligro.
Una nueva ansia pasa rntre el públi·
co. El pájaro rompt&gt; las nubes y desapa·
rece.
- Mamá- grita la niña,- pará se está escondien~o.
Per o la madre no contesta. S u alma está en los ojos.
Un minuto, dos, tres .... , una eternidad.
- Marcá, ya debe haber llegado al sol.
-No, no.
-lY por qué no? lQué es lo que le separa del sol?
-Un hilo finísimo.
- l Un hilo azul?
,- El hilo que separa la vid« de la muerte. Ruega, "e·
oe, ruega.
- J\lamá, dile que vuelva.
-Es inútil ; no nos escucha.
-Dile que.~o quieres. !)ile que yo tampoco quiero.
Ruega la n_rna sobrecogida de un extrañ:&gt; miedo, tal
vez porque siente temblar entre la suya, la mai:.o helad;.
de la madre.
-Está demasiado lejos, no nos oye
-Pero, ¿y qué b~ce que no vuelve?
- Lucha con el viento, con las nubes, con el sol; con
toda la Naturaleza combate él.
Se rompen las nubes y aparece un trozo de cielo azul
En aquel pedazo, en un altura que espanta. que da e Í
~értigo, aparece como un minúsculo punto negro.el &lt;pá·
¡aro de hierro&gt;.
El público ya no sabe contenerse.
-Bien, bien- le grita a través del espacio.
- Muy bien, papá-grita la niña. ¿No lo decía yo que
tú jugabas a los escondidos? Bien, bien-y aplaude con
las manitas, fel iz .
Ya n_o siente el miedo, porque ve que el blanco &lt;pája·
ro&gt; de¡a tras de si _el sol, )a montaña de nubes, el vien·
to y su~ca el esp~c10 y ba¡a_ c?n las ala~ abiertas y segu·
ras. ba¡a con rapidez descnb1endo una iomeosa curva.
Toca ahora blandamente el suelo, y se detiene. El
hombre ~e ~pea del aeroplano y, como antes, sonríe. •
Un grito inmenso lo acoge. El público, que ha sufri·
do y gozado, está contento y lo proclama el vencedor de
la altura. Pero él no escucha: corre a abrazar a su es·
posa, besa a su pequeñuela y le pregunta:
-lEstás contenta, Neoé, de tu papá ?
-Sí, papá; pero ¿por qué no me has traído el sol ?
-No, Nené. el sol está dema~iado lejos.
--,, Y las estrellas? ¿Me has tra!do las estrellas?
. - Las estrellas oo las vi; no estaban todavía encen·
d1das.
-lY entonces qué viste?
•
-Un cielo sin fin.
- l Arlónde estabas cuando te escondiste detrás de las
nubes?
-En Jo infinito.
-lTenías miedo, papá?
- Estaba _entre _lo azul, en la libertad, en la luz sin
confines y sin limites con mi fuerza y con mi ensueño
l Cómo podla tener miedo?
·
- l Y nos veías desde allá arriba ? Nosotros te mirába·
mos.
- No, no las vela, pero las sentía-dice mirando a la,

Un asalto á florete e n la citada fiesta.
mo cielos ofrecidos a la esperanza de un eterno vivir ·
desapare~en las horas, los siglos, todas las abrumacio'.
nes del tiempo presente y del pretérito, al cual está Ji.
g~do nuestro destine por gruesas cadenas, y se abre la
bienaventuranza que nos prometen todas las religiones
para otra vida, y sólo podemos gozar en esta merced a l
e~caD:t,? de la poesía, de su misericordiosa y santa fas·
c10ac1on.
!Bien venidos sean los poetas, como bien llegada la
p_nmavera después de ºD: sombrí~ invierno! Aves y ma·
nposas, prados esmeraldinos, palios de ramaje verdiclaro, nuevo, fon_ta~'.15 rumorosas que fluyen su líquido
mur~urando 1d1hos, nubes albas, rayos de sol, todas las
suavidades, todas las claridades, todos los halagos de la
Acabo de leer un tomo de poesías recientemente pu· Naturaleza en sus renovaciones periódicas, recogen les
blicado.
poetas_y nos las dan melificadas, como los pardos y do•
. _Leer, tratándose de verdadera poesla, no es la expre· rados rnsectos que, con néctares hurtados a las flores
s,on adecuarla.
fabrican su panal.
'
Be_ber, aspirar, libar un delicioso néctar, resulta más
Me&lt;!_icina de las almas es la poes!a; triaca contra las
propio.
ponzonosas mordeduras del dolor; sacerdotiza que su. La poesí_a ~o tiene de letra sino lo preciso para ves· blima nuestros espíritus ante el altar donde mora Ja Be·
hr un senhm1ento, un ideal; llega hasta nosotros envuel- lleza; diosa de la Libertad, que desnuda los fuertes lata en t:a.nsparentes y sutiles cendales; penetra en nues· zos ~on los cu_ales nos a ta e l negro Destino a la igno•
tro esp1nt1;1 como un perfume, como una esencia, como rancia y al crimen.
una luz, vibrando, centelleando, invadiéndonos, pose·
No son, pues, verdaderamente poetas quienes. guiados
yéndonos en absoluto.
, ¿Quién es el autor éle ese libro? Xo importa cual. La por )a va~1d_ad. labrat'. versos artificiosos o hacen tarea
l•ama se encarga de pregonar su nombre. Yo me refie- servil de 1m1tadores, aun cuando acierten con el primor
ro, al habl_ar de él. a todos los poetas, a todos los magos y deslumbren a los baldíos aficion;.dos a una retórica
huera; ?º lo son tampoco quienes pulsan su lira en loor
que depositau en nuestras ventanas, abiertas a la noche
de 1~ tiranos y adormecen al pueblo, ni lo son quienes
ofrend~s magníficas, juguetes brillantes de ilusión, mien:
prcshtuyen a la multitud, encanallándola con estrofas
tras sonamos y n~s perturban pesadillas monstruos,,s.
agradables al meretricio, la tasca, la tahurería, el bur•
De seguro, es ¡oven; lo son todos los poetas, cualquie·
ra q~e sea su. edad. La , poesla es juventud, una joven· del, don_d~ ~e ~bogan los nobles sentimientos y se trun•
tud 10marces1ble, que wlo puede y quiere manifestarse can las 1mc1ahvas más puras.
No. El poeta es un pájaro cantor, el rey de la melo·
en almas ta_mb!én jóvenes, c uyos cuerpos transfigura
d!a natural,. bo_nda, sincera, espontánea; su oficio, como
con sus sorhleg1os. yo hablo de todos los poetas.
C uando la mezqu!nd_ad ambiente nos asfixia y cuando el de 1~ rmsenores y las alondras, estriba en poemati·
zar la v,1da, en r_end1r culto eufónico a h Naturaleza y
hemos ?oblado la cus(?1de de nuestra virilidad, derivan·
d_o b~c:a las melancóhcas horas otoñales, nada hay tan en deleitar a quienes le escuchan.
hson¡e_ro y grato como encontrarse ante esa magia que
Per_? tam~ién es el flamígero arcángel que con su es·
nos re¡uvenece con sus elixires , de esa juventud que pada 1~cend1a las cavernas de Belial, el purificador de
nos trae su ramo florido y fragante, pleno de luz y co· !as pas1&lt;?nes enr1,;5cadas a nuestro pecho, el que, como
lores.
1!'1perahvamente dijo el clásico, ha de buscar, para baE~tonces, por cada recuerdo punzador, por cada ci· tirlo, el muro fuerte de los déspotas y amedrentar en su
ca\riz ensangrentada, por cada herida reciente, se nos angosto cubículo a la miserable avaricia.
bn~da c?a una flor--;--rosa, lirio, clavel, azucena, jazmío,
Homer? inmort~li~ó. luchas épicas; Tirteo enardeció
pas,onana,-que aphcamos sobre la llaga y hace el mi· a combatientes; V1rg1h? ensalzó la vida del campo; Scbi•
la¡;(ro de calmar nuestros dolores.
ller convocó a los patriotas con una campana ideal· Hu·
Ramo prodigioso y muolfico. tal como los panes y los go evocó un U niverso de justicia y de amor... . '
J)eces del Evangelio, 9ue ba•ta para embellecer y ,atu·
Todos los grandes, todos los verdaderos poetas bicie•
rar de aromas bal~m1cos a la Humanidad; que puebla
de armonías ~¡ aire desolado de la cárcel, de las mo· ron en sus días obra patriótica y humana, renovadora
'
rad3s paupé_rnmas, de todas las reclusiones donde pa· fecunda.
decen los tristes.
Y sus cr~ac!ones, corno estatuas de F idias, armoniosas,
Y e n ellas, _por virtud de la poesía, entra a r audales perfectas, ,uv,eron d~ntro un espíritu {gneo, una llama
el sol; despl~ega~ su vuelo unas aves blancas; desdó· 10mortal. que al mamfestarse, consumía lo malo, devo·
blan~ ~n ~¡ rnfi~1to perspectivas lurn!~O~, az~11es1 ~9 • raba los estorbos opuestos a la concepción del poeta,e

esposa, que aún pálida por la emoción le sonreía ahora
conteota.-Para ustedes be vencido.
- l Qué me trajiste entonces de allá, de la luz?
- A t! nada, alma mía. Pero a todo nuestro pueblo a
to~os los pueblos, les traigo un nuevo valor, un nue vo
tuunfo y una nueva gloria.
0

POESIA EN PRIMAVERA

�ilumioaba r:uauto oo habla aotes florecido por causa de
la obscuridad.
La poesía es luz vivificadora y es rayo que aoiquila.
Como la primavera, tiene céfiros acariciadores, vagos
murmurios, rosales en flor, cielos desplegados entrega·
sas blancas, amores iocipieotes en el corazón de las vírgenes, aleteos para todas las almas ...... Y huracaoes,
tormeotas. que se desatao o estallan de improviso; heladas tardías, qu" matan toda" uoa floracióo oo hecha a
resistir los fieros embates a cuyo rigor se templao las
criaturas destioadas a teoer próspera vida..
Y es que la poesía, como la primaver«, supooe uoa renovacióo, uo despertar del amodorramieoto, un sacudir·
se el frío y la pesadez invernal, uo salir de la semimuerte, de la prosa, de la mezquiodad ordioaria, para
mostrarse coo las galaouras y la pujanza de todo lo que
renace.
Y si carecieseo del empuje viril, traosformador, viví·
ficador, la primavera sería un otoño, uoa moribuoda estación del año próximo a extioguirse, y la poesía UDd
dec-adeote maoifestacióo del humano espíritu: Aor marchita sobre la losa de un repulcro.
BENIGNO PALLOL.

Como una colaboración a nuestro propósito de dar a
conocer las bellezas de ouestro pais en todo orden de
ideas, presentamos a nuestros leclores, en esta plana y
eo la frontera, uoas hermosas fotografías del aofiteatro
de la Escuela Nacional Preparatoria. Muchas veces se
hao publicado fotografias de este anfiteatro coo motivo
de las fiestas celebradas en él, pero eo oioguoa de ellas
se puede apreciar su belleza como eo estas que están
hechas exprofeso con ese objeto.

Bohemia
~--

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo beodigo al dolor porque es fecuodo,
Porque es ímpetu y fuerza, luz y vida;
Es la neurosis que a luchar coovida,
Y es S'lCro luego salvador del mundo!
Oh, vosotros que vais por el sendero,
Todo heroísmos, eodulzaodo agravios;
Eoclavado en el pecho agudo aaero,
Y el bálsamo del alma eo vuestros labios!
¿Quién os sembró de espioas la existencia?..... .
¿Qué Profeta os dió la uocióo sublime
Del que acepta un baldón por su iooc~cia,
Y que, expirando en una cruz, redime?....
Ah, vosotros sabéis que en la jornada
Brota del fuego el oro reluciente,
Y que al golpe implacable de la azada,
Germioa productiva la simieo1e!
Porque es la ley del Arte y de la Vida
La que hunde en la tierra mil puñales,
Y desgarra del surco la honda herida
Para cubrir de oro los trigales!
Deja en la sombra lumioosos rastros
El llanto del Poeta, y s urge el verso;
Así se cuajao en fulgeotes astros
Las lágrimas que llora el Uoiversol
Es que convierte en ritmos sus dolores.
,\ote el misterio que su vida eocierra,
Como, al llorar las nubes en la tierra;
Cubreo los campos de aromadas flores!

Alma buena, alma grande, alma discreta
Que ha adquirido firmeza, temple y brillo,
Forjada con los golpes del martillo,
Tal es el alma noble del Poeta!
Coojuoto de sublimes ideales,
Aosias inmensas de infinita gloria
Que sujetao las iras terrenales,
Y que gravitao eo la chumaoa escoria!&gt;
Maoaoliales de amor puro y ardiente
Que el odio azota y la maldad consume:
lmpetu volador, vista poteote
De águila presa que se torna implume!
Y todo este coojunto da eoergfas
Que blinda una coraza de dolores,
Lanza su grito, y brotan armonías!
O al querer estallar, germinan flores!
Vosotros que cruzáis la &lt;selva obscura,&gt;
Reflexionad, si oís dulce concierto,
Que cava el ruiseñor su sepultura,
Pues ya lo asecha cazador experto!
Que la ¡:.lacta fructífera se inclina,
Trooch,rndo el muslo de sus verdes ramas,
Y por cada fulgor que os ilumioa,
Hay uu sér que sucumbe eotre las llamas!
Y si miráis que en la fatal jornada
Canta el artista con amor iogeote,
Pensad que lleva el alma lacerada,
Porque busca la gloria del Vidente:
Uu beso de los labios de su amada
Y uo giróo de laurel para su frente.
E:SRIQUE C. OLIVERA.

454;

ntal

•
I':

Galerfa oc;cideotal y sillería del aofiteatro de la Escuela Nacional Pre¡:,m:tc ria de la ciudad de México, desde la parte superior·

fot Kahlo.

Parte inferior de la gradería.

Fots. Kahlo

�Hurgando entre la hermosa colección de fotografías
que nos proporcionó el gusto de ofrecer a nuestros lec·
tares los detalles hermosísimo:, de la casa del señor Ri·
vero, aparecidos en nuestro número anterior, nos halla·
mas una nueva joya que poner ante los atónitos ojos de
los mexicanos que no conocen a México, los cuales ya
convenimos que son la mayoría.
·
Entre la lista de bellezas arquitee?tónicas a que nos
referimos en el artículo con que iniciamos esta serie,
hablamos del templo de Santa Rosa de Querétaro, el

cual e~ poco conocido, y tenido en mucho menos de lo
que vale por los que lo conocen.
Efectivamente, los que Jo bao visto se han contentado
con decir que es un hermoso templo del estilo churrigueresco o plateresco, pero no es solo eso, no es uno de
tantos ejemplares del arte de Churriguera que existen
en nuestro país, y conste que los hay muy bellos; el altar de los Santos Reyes de la Catedral metropolitana,
copiado del altar de los Reyes de la Catedral de Sevilla, según la leyenda, es muy hermoso, pero es un ejem·

piar muy semejante a otros; tanto en su conjunto como
en sus detalles, nos muestra el estilo en general, sin al·
go que le de personalidad propia y le distinga de una
manera siagular de los demás ejemplares de su estilo.
Poco más o menos, sucede Jo mismo con la mayoría de
los trabajos platerescos o churrigueresco,; de talla dora•
da que existen en la República, todos tienen los mismos
1ineamientos generales y están trazados sobre un plan
que, en fuerza de ser semejante, se llega a hacer manó·
tono.
Por eso es más notable el templo de
Santa Rosa, porque dentro de ese esti·
lo, algo empalagoso de por sí, se distingue muy marcadamente por detalles que
delinean su personalidad y su singulari•
dad.
En la fotogr..fía de la plana frontera,
que representa el coro del templo y une
de sus altares, nos hallamos un retablo
que rodea la reja del coro bajo, corona·
do por dos haces de palmas y completa·
do en el vano con dos ángeles que -parecen recoger la cortina que se supone
cubría la reja; salvo este detalle de los
ángeles, no recordamos haber visto nada
semejante en otra parte, y lo mismo po·
demos decir del medio punto calado,
verdadera filigrana, que cubre la parte
alta del coro.
En el altar vemos una ordenación
general y detalles especiales distintos
de lo común; especialmente las colum •
nas tienen un sello propio y característico. No son, ni las columnas cuadradas
con aplicaciones de ornato, ni las co·
lumnas de follaje estilizado, (general•
mente v.id), son algo nuevo, y; a falta
de brillo pictó rico en nuestra palabra,
remitimos a nuestros lectores a la con·
templación de la fotografía, para que
se den cuenta exacta d1:1 lo que es.
Y, a que ctecirmás; la misma fotogra·
fía nos releva de descripciones, las que,
la mayoría de las veces, no sirven más
que para hacer alarde de conocimien·
tos que no tenemos.
Pero sí nos permitiremos llamar la
atención de nuestros lectores acerca de
otro detalle del templo : su púlpito, Es
un precioso trabajo de incrustación,
formado por piezas de nácar, haciendo
mosaico Uoa vez más tenemos que enviar a nuestros lectores a la fotografía,
que aparece en esta misma plana, y les
invitamos a que se figuren lo que será
e l dibujo que muestra el grabado hecho
en mosaico de nácar.
Ojalá que el gusto que les produzca
tal figuración, les haga pensar en lo be·
llo que es la contemplación del original,
y se decidan a conocer por ellos mis
mas todas las joyas que encierra el tem·
plo de Santa Rosa, que es, seguram, n·
te, si no el más bello, sí seguramente
uno de lo más bellos de la República.

Para '·EJ Mundo Ilustrado "
Ojos, divinos ojos,
Luminares de ensueño,
Sois cual dulce beleño
Q ue quita los abrojos
Del dolor.
Ojos, radiantes ojos,
Al mirarlos tan bellos,
Al sentir sus destellos,
Pensé caer de hinojos
Por ellos.
Ojos, triunfantes ojos,
Cármenes de consuelo,
Flores de un dulce anhelo
Q ue quitan los abrojos
Del dolor .
Ojos, di vinos ojos,
Púlpito de la iglesia de Santa Rosa, Queré taro

PARLO M. SOSA.

Coro y altar lateral del templo de Santa Rosa, Q ueretaro.

�ID.«s&gt;llTI'il&lt;IDffil~ @Illl

llii!la.ufüoo ffilil@Illl©ll"

Para "El Mundo Ilustrado."
Amar con delirio
tu imagen sagrada;
decirte: mi amada,
mi grato martirio.
Pasar a tu lado
las horas tranquilas,
mirando extasiado
tus bellas pu pilas.
Contarte mis penas,
y en plácida calma,
escuches de mi alma
las frases serenas.
¡Oh virgen! mi vida
es soplo que pasa,
es brisa perdida
que envuelve y abraza.
Olvida el pasado,
fué sueño sombrío,
que vuela a·zorado
dejando el vacío.
Contempla el presente;
¿ no miras que te llama,
el ser que te ama,
bajando la frente?
Que tn alma de armiño
presienta que oculto,
una alma de niño
en cuerpo de adulto.
¡Oh virgen! quisiera
morir adorando,
morir estrechando
mi santa quimer~.
Pasión infinita,
tiene algo de santo;
es página escrita
con gotas de llanto.
Pasión de querubes;
es algo como una
caricia de luna
bañando las nubes.
Pasión que te alcanza,
pasión que te hiere ....
pasión y esperanza
que nunca se muere.

de la vida breve y triste
que así acabas con la fronda y las canciones ?
Si es un mástil, leñador, para que ostente
su escarlata guión la guerra,
no mereces que la tierra te sustente,
ni tu t,uella señalar sobre la tierra.
Mira,
leñador, ese árbol fué la lira
libre y franca
que escogió Naturaleza entre la selva;
el invierno lo cubrió de escarcha btanca
y el verano de hojas verdes,
para que la grao parvada pronto vuelva.
1 Por qué, dime, leñador, con tu hacha muer·
[des
ese tronco que es sustento
de las voces de las aves y del viento?
Oh! ...... no sigas
el cruel trabajo rudo de tu hacha;
vé y cosecha en la llanada las espigas,
deja el árbol a la furia de la racha.
¡Mira! ...... Busco
el ropaje de las selvas del Ajusco ..... .
Si sacude el sol su lumbre,
o su dulce haz la luna.
¡qué infeliz desolación en esa cumbre!
/Por qué el árbol te importuna?
1 Por qué buscas con su muerte tu fortuna?
No prosigas, leñador, tu vil tarea;
vea
tu estulticia sin;ular, sin luz ni vuelo,
cómo crece el árbol noble sobre el suelo
para darte grata sombra en esta tierra,
y atraer sobr'e los gérmenes que encierra
toda el agua de las nébulas del cielo.
Abandona
ese árbol que tus ímpetus encona.
Bajo el golpe destructor con que lo hieres,
tus afaneS-ruin provecho-son prolijos.
1 Cuáles sombras buscarán tus pobres hijos,
con los suyos y sus débiles mujeres ?
Por la saña de tu hachazo
ya la cima es eriazo
que gravita sobre el alma recogida
en un antro de tristeza.
En tu sórdida pobreza
vas matando hasta la vida
de los seres porque luchas;
/qué tú mismo no te escuchas?
1y en tu espíritu no sientes
que esos árboles dolientes,
que
abaten a tus golpes en la sierra,
gala son y son riqueza de la tierra?

se

Oh! las frondas oh! las sombras, oh! los cantes
de las selvas que cubrieron como mantos
las montañas de la América: el desierto
no es tan árido, tan triste, ni está r,rnerto,
porque tiene sus esfinges y sus sa otos.
JESUS E. VALENZUELA.

Luis G,

VALDESPINO, JR .

-~~--~
Y yo he llorado así, Victoria mía,
Sin comprender por qué ....

Cuaod-., en tus ojos
Miro impreso el dolor y la tristen,
Siento en mi corazón intensa pena
Y sufro si tu sufres, vida mía,
Y lloro si tu lloras .... porque entonces
Destila sangre el corazón amante.
Y esa sangre a los párpados atluye,
Los humedece y presurosa rueda
Por mis mejillas, convertida en lágrimas...
iY tú sabes bien eso!. ... Tú me has visto
Poseído de íntima tristeza
Verter, gota por gota, de mi pecho
La ardiente swgre convertida en llanto;
Tú has visto cómo de mis ojos brotan
Las gotas del dolor, y cómo ruedan
Por mis secas y pálidas mejillas,
Y has sentido quizá, como yo siento
En medio de mi amargo desconsuelo,
Que el alma se destroza y sus girones
Se escapan en la hiel de cada lágrima ....
Es que mi vida con tu vida se halla
Unida por no sé qué ocultos lazos,
És que los dos para el amor tenemos
Un solo corazón y una sola alma.
Por eso cada día mi amor aumenta
Y más me impulsa porque estés conmigo

Y mires con el fuego de mis ojos,
Y vivas con la vida de mis brazos,
Y sientas al arruyo de mis besos
La ansiada dicha coronar tu alma.

San Francisco, Cal., Abril de r9r3.
AJ'ENODORO HERRERA.

DELIRIOS
Persi'go los fantasmas del pasado
Y rehuyo la dicha del presente,
Aturdo con mi grito despiadado
Los buitres que se posan en mi mente.

A «ELLA&gt;
Para «El Mundo Ilustrado».
Si el corazón, como la flor se empapa
Con el rocío sublime de las lágrimas
Y brotan esas lágrimas sinceras
Y ardientes de lo íntimo del alma;
Si de los ojos, convertido en llanto,
Brota el dulce raudal de la ternura
Y las palabras en el labio expiran
O traducen sus ecos en suspiros;
Cuando al impulso del amor se llora
Si otras pupilas adoradas lloran,
Y se sufren tormeutos indecibles
Si al ~ér amado en el tormento vemos;
Entonces .... no es amor el que se esconde
Del corazón en el ignoto abismo,
Sino algo más ....

Kermesse
de Caridad

Combato con los ,::egros gobelinos
Y marcho con la turba vocinglera,

Armando con los fuertes torbellinos
El vuelo de mi intrépida carrera.

AMOREUSE
Suena un eco
persistente que atormenta mis oídos;
es del golpe duro y seco
que los pájaros esparce en la fontana,
el del recio leñador cuyos ruidos
interrumpen el cantar de la mañana.
Leñador, /a cuál objeto la madera
de ese árbol que era gloria de los montes
servirá? /a la vida o a la munte? ....
iQué follaje le prestó la primavera!
¡Cuántos pájaros de ignotos horizontes
en el árbol joven, fuerte,
¡ay! sus nidos suspendieron en las ramas!
A tus golpes, leñador, huyeron todos.
Ora, dime, ¿qué, tu no amas?
-- ?-Wueca fu-istc: •·
como fronda de ilusiones
por encima de los lodos

Cuando en el pecho amante;
Hay una hoguera de infinitas ansias,
Sentimos incompleta nuestra vida
Y buscamos al sér que ha de integrarla,
A la mujer que nos promete dichas
En el cáliz de rosa de sus labios;
A la que hizo nacer dentro del alma
Nuestras tiernas y blancas ilusiones,
Lo mismo entre el clamor de sus promesas
Que entre el arrullo suave de sus besos.

Blasfemo de los seres descreídos,
Adoro las vestales del pagano,
Destrozo los encantos fementidos
Y sueño con el mito del gitano.
Es mi sino luchar p:&gt;r la belleza,
Engarzar los cantares del creyente,
Incendiar las llanuras de maleza
Y vivir con los Dioses del Oriente.
Viandante, no os asombren mis delirios,
Penetrad al serrallo misterioso,
Alumbrad con la Ju, de vuestros cirios
El alcázar del verso prodigioso.
¡Sí! Penetrad al olimpo de los Diosesy veréis en su gótica arquería,

A los poetas llenando con sus voces
El templo de la arcaica fantasía.
LAURO G . . CA LOCA.

La Sociedad Suiza de Tiro celebró el
domingo pasado, en su c stand.&gt; de Guadalupe, una fiesta de caridad destinada a aproo·
tar fondos para los fines caritativos de la
Sociedad de Beneficencia F rancesa, Suiza
y Belga.
La forma que se escogió para la festivi dad fué la de una kermesse, la cual se vió
coronada por el éxito más Iisongero, tanto
desde el punto de vista social como el económico. A las diez de la mañana se pre·
sentaron en el local los invitados de honor,
que fueron los señores ministros de Francia y Bélgica y el señor cónsul de Suiza,
y se di6 principio a la fiesta que duró todo
el día y durante la cual no decayó la animación un sólo instante.
Las batallas de confeui se efectuaban en
todas las callecillas del parque. la tómbola
tuvo un gran éxito, y cuando al caer la tar·
de, se retiraron los invitados. llevaban una
grata impresión de la hermosa fiesta.
J

un

·
· d ora d e Ia kerme;se de caridad.-Escenas sorprendidas
ta diractivl de la SJciedad Suiza de Tiro,
orgamza
p::&gt;r nuestros fotégrafos durante la kermesse.

�otros altos jefes; después desfilaron ante el Jefe Nato del Ejército todos los
que tienen méritos contraídos por he·
chos de armas, y todos recibieron el
galardón concedido a sus mér ito~.
La celebración pasó en medio del
mayor orden y no hubo oecesidac! ni
siquiera de dictar medidas especiales
de policía para conservar la tranquilidad, la cual no fué alterada eo la metrópoli

La gloriosa fecha, legítimo.orgullo de
las a rmas nacionales, fué celebrada este año de una manerd suntuosa y solemne; aparte de las ceremonias acostumbradas como son la ofrenda de flores ante la tumba del heróico general
Zaragoza, la ceremonia cívica en la rotonda monumental de Chapultepec, el
desfile militar, en el que form"roo seis
mil hombres, los fuegos a r tificiales :t las
diversiones populares, hubo una ceremonia conmovedora y de gran significación desde el punto de vista militar:
la i-nposición de condecoraciones a los
militares que se h10 distinguido desde
el año de 185;¡ a la fecln. Desde el
Presidente de la R ~pública hasta los
soldados de línea, todos fueron condecorados según sus méritos y según los
a ctos militares a que hao coocurridoeo
defensa de la patria .
Recibieron medalbs de primera clase del mérito militlr el Primer Magistrado de la Nación, el Secret11rio de la
Guerra, e l geoer d do:1 F cllix Diaz y

000

El ópalo rr.ás grande del mundo pesa
on zas y vale 300.000 pesos o ro. Pee·
teoece al emperador de Austria.
17

000

Ha habido sólo un papa de nacionalidad inglesa.
000

E I Presidente de la República condecorando al ministro de la Guerra.-Otro momento del mismo acto. -La escuela de Agricultura
desfilando frente al Palacio Nac:ooal.-La escuela Na,·al en el desfile

Los supervivientes de la gloriosa joroada.-El ministro de la Guerra condecorando al Presidente de la República. -El Colegio
Militar ante el Primer Magistrado - El secretario del Ayuntamiento leyeo:lo el parte de la batalla.

Se calcula que en Nueva Zelaodia
se podrá exporta r madera en la proporció n en que se hace ahora, durante
35 años.

�La Hora del Diablo
( FRAGME~TO.}
(Comedia inédita.)
María.-A medida que han ido pasando los años,. se
han ido despertando en mí cosas nuevas, _dese_os, ans1~,
ívaya usted a saber! Y, sobre todo, una 10fi01ta neces1·
dad de alegría ... , ... o de Pl:ºª! que no esl?Y muy s~¡eura .... en fin, de vida. ¡Ch1q011las, las mu¡eres no v1·
vimos!
Carmen.-Puedes quejarte de la vida tú, que te has
casado a los veinte años con un hombre riquísimo, que
te adoraba que has corrido medio mundo, que tienes y
has tenido 'todo lo que se puede tener, que viste todo lo
qlle vale la pena de verse.
María.-Sí, sí; es verdad, lo he visto todo, he pa~do
por delante de todo, pero eso no es vivir, es ver la vida
co"mo una función de teatro, desde una platea ....
Carmen.-No eres tú nadie: ¡desde una platea! Hay
quien la ve desde la última fila del gallinero.
María -Es lo mismo.
Carmen.-iQué ha de ser! Ya te daría yo un marido
con cinco mil pesetas de sueldo, do ascenso probable,
y tener que arreglar los sombreros. para dos tempor_adas,
y que correr los saldos en busca de un retal baratito...
y veranear en Pozuelo ..... .
Adela.-iSí, pues quéjate tú que no tienes hijos!
C lara.-iJa, ja, ja!
Carmen.-¿De qué te ríes?
.
C lara.-De que si os lameotais vosotras, ¿qué debiera

hay que agradecer encima. A~emás, que yo_soy muy
nerviosa . ... no puedo con los mimos .... me crispan las
caricias. Mi abuel~. que me quiere a morir, la pobre se-,
ñora, viene todas las noches cuando me acuesto a arreglarme la ropa en la cama, y me besa, no sé euantas
veces, y me acaricia el pelo ...... yo y tengo que agarrarme al embozo con las dos manos, y que morder la
sábana por no tirarle algo o decirle alguna impertinencia.
Carmen.-Hija, ¡pe·
ro un marido no es una
a buela!
Clara.--iQuiál ¡Debe
ser muchísimo peor!
Todas.-iJa, ja, jal
Inés.-i Niñas, que soy
soltera!
Clara.-Figúrate que
le suden las manos, o
que se dé cosmético en
el pelo . ... .. Y yo, que
duermo siempre atrave·
sada. Debe de ser irri
tante eso de repartir la
cama con un hombre.

e n brazos; niñera de casa burguesa bien acomodada, con
delantal blanco y cofia.)
Adela.-Trae acá. ¡Qué poca maña tienes para callar·
Je. (Se dispone a darle de mamar.}
Niñera.- Señorita, si no es por poca maña; es que ~ste niño eo cuanto le parece que es S? hora, no _se distrae con nada, y oo sirve cantarle, 01 pasearle, 01 nada,
señorita.

Señora Dolores Ruiz de Aguilar y señor Jesús ;\'l.
Aguilar, 3 de Mayo de x9x3.

Lus desposados y sus padrinos durante la rni~a de ,·tlacióc .
hacer yo, q ue por no tener, no tengo ni siquiera ma·
rido?
María.-Tú eres la más feliz de todas.
C lara.-Es posible
María.-Porque piensas, porque te mueves, porque
trabajas.
C l~ra.- :\iás de lo que q uisiera algunas veces. ¡Qué
remedio! Al venir a q uí, me ha pedido limosna en Reco·
lelos una mujer con tanta cara de salud como yo: «Se·
ñorita, una limosna por amor de Dios, que no tengo
quien me lo gane&gt; . .. ,¡)l!_Yº tampoco! Se q u':dó hecha
una pieza, cuando se Jo d11e: no Jo habrá c re1do, como
llevo sombrero de últimd moda. )lo sab e ella q ue para
comprar estas plumas, be desgastado tan.tas de la~ otras,
escribiendo sobre los derechos de la mu¡er .... mie ntras
e lla tomaba el sol en una e5quina.
Inés.-Ove, y tú ¿te casarías ?
C iara.- Si me enamorase como una loca, sí.
Inés.-lY si no ?
C lara.- Si no, no.
Carmen.--l Aunque fue ra con un hombr.: muy rico,
que te quitase de trabajar ?
Clará.-!No. no !
Ioé, .-10 con uno que te q u1s1era muc hísimo, mu·
cbísimo ?
Clara.- :\leoo;: me figuro e l tormento de tener al lado un cariño a l que no puede una corresponder, y q ue

l nés.-JNiñas, que soy soltera!
María.-Eso no .... Yo soy también independiente, y
bastante .... nerviosa, como tú dices . ... pues en ocho
años de matrimonio y sin locura ... . .. nunca me hamo·
!estado la compañía. Es una suavidad especial ver a un
hombre dormido a nuestro lado, con tanta paz, con tanta
confianza ...... como si fuera un niño. Y eso que mimarido tenía muchos años más que yo .... pues a mi lado,
así, siempre me pareció una c riatura. Algunas veces
hasta me entraban ganas de llorar, mirándole dormir, y
Je besaba muy despacio para no despertarle.
C lara. -Lo malo es que no siemp re esta ría dormido.
Ioé,.-iNiñas, que soy soltera!
.
'.'daría.- ¿Lo malo? .... ~o. tampoco . . .... oi malo ni
bueno. Algunas veces sí, da uo poco de r abia, que a ellos
les entusiasme tanto lo que a una le hace tan poca gra ·
cia .... pero tampoco rabia contra él, sino contra una
mi~ma, por oo poder o no saber entusiasmarse como
ellos ..... .
Inés.- iAhl ¿De modo que a una oo le hace tanta gra·
cia.
María - N iña, que eres soltera.
Juana (desde la puerta.}-Con permiso, señorita Adela, q ue la niñera dice que el niño está inquieto y que no
Je pue de callar, que si Je trae.
Adela.- l No le dije ?, sí, claro; q ue Je tr aiga. ü uaua
se va.} Esto es un oo vivir. (Eotr;. la n iñera con el niño

Adela.-Bueno, márchate, que ya te llamaremos.
Niñera.- Sí, señorita. (Sale.}
Adela.-Sí, hijo, si no desmientes la casta; tao Ira·
góneres como tu padre. (~ieotras da de ~amar al
niño, las demás están en pie cerca de ella, m1ráodola
con cariño y casi con respeto.)
Inés. -Porque quiere vivir, ¿ve!dad? Míra_le qué
rico . . .. (con embeleso} y qué ansioso. (Arrod1llándo·
se delante de él.} Cuando acabe, me le dejas un rato,
¿verdad ?
.
,
Adela.-iHija de mi vida, todos los que quieras_! (loes
se sienta en el suelo y mira al chiquillo c~u ateo;1óo.}
Clara - La verdad es que por un muneco as1, se podrían llevar con paciencia unas cua':11~ cosas .. . .
Carmen.-A mí me dan pena los ch1q01llos. ( Con uo poco de aspereza.)
Adela - l Pena por qné?
Carmen.-No sé .. , .. por nada ...-.porque sí.
::'vlaría.- Tienes razón: un niño es una cosa tan pe ·
queña, tan frágil, tan desval!da; se pued~ h~cer con él
Jo qu.i se quiera, y todo lo tiene que sufnr, sin defensa,
en silencio, . . . . .
.
.
Adela.- Eo silencio. ¡Ya se conoce que no tienes siete
a domicilio! Ea, toma (da el niño a Inés, que se levanta
con él y Jo pasea con embeleso} para que vayas apren·
diendo.
Clara (a María.)- (fú nunca has deseado tene r un
hijo ?
María (uu poco confusa.)-)lo.
lnés -¿ No te gustan los niños?
María. -j-:\,luchísimo! Tal vez demasiado. No puedo
pasar junto a un chiquillo sin hacerle un mimo; al más
feo, al más sucio q ue encuentro por Id calle .... Pero,
por lo mismo, me parece que un hijo es una_ cosa extr~ña, sobrenatural, que tiene que ve nir a la vida, por ll'1·
Jagro, por locura de amor, eo un mo~ento
q ue el pa dre y la _m adre sientan la necesidad 1rnpenosa d~ con·

:º

fundirse para siempre, de eternizar en una vida nueva
la angustia de quererse .... y como yo .... eu fin, como
soy incapaz de esa locura ..... . no me he atrevido nun·
ca a desearlo. ¡No, no; un hijo es demasiada bendición
para lograrla en un mornecto de !tedio resignado o de
placer vulgar! No es posible que se merezca esa corona
de toda una vida por algo tan sencillo y tao indiferente
como beberse un vaso de agua cuando se tiene sed.
Adela.-iPul\s no eres tú poco romántica! Los hijos
nacen porque sí, y se les quiere porque se les quiere.
Todo eso de locura y de consagración de la vida, música
celestial, créeme a mí. Ya se conoce qne tienes mucho
tiempo de más para leer novelas.
María.-No son novelas.
Carmen -No son novelas, no. Yo'también he sentido algunas veces ese i.nsia
de algo que oo muera con uno, porque
yo .... no soy seria, y quiero a mi mari•
do ( con tristeza) puede que :más de lo
que. se merezca, y en más de una oca·
sióo:he clamado al cielo pidiéndole el
hijo .... Jo que es que luego me he alegrado mucho de que el cielo no me haya hecho caso .... porque la vida está
tan cara .... y la verdad, yo hecha una
cursi. ¡bueno!, pero hijos míos, con los
zapatos rotos, ¡no lo permita Dios!
María.-iMujer! Con los zapatos rotos ....
Carmeo.-0 con medias suelas ..... .
Eu fie, con necesidad disimulada y ves·
tida de lujo. ¡No sabes la envidia que te
tengo!
María-¿Envidia . ... a mí ?
Carmen.-Sí, pero no te a,ustes, que
no es de la mala. No quisiera quitarte
nada de lo que tienes, pero daría por
tenerlo yo también .... ¡qué se yo! Tú
hace tantos años que saliste de esta angustia constante de la clase media, que
ya no puedes ni darte cuenta de Jo que
es ... ,¡Esos cinco duros que siempre
faltan! .... ¡Esos cinco días últimos de
mes, que siempre sobran ! Cuando ven·
go a tu casa, me parece que entro en
un oasis. 1\fe olvido de todo .... Aquí no
hay apuros; aquí estas golosinas tan ca·
ras parecen la cosa más natural del mundo; aquí se enciende lumbre eo la chimenea hasta el mes de mayo, y se da
uno el gusto de ver arder la leña con
el balcón abierto; aquí están las flores
por los rincones, como si no costase más
que el trabajo de salir a cojerlas por el
campo. iAy, chiquilla! ¿Te acuerdas en
el colegio, cuando no nos gustaba leer
novelas más que de gente rica y aristocrática que lo pasaba bien? Pues, estar
en tu casa me hace el mismo efecto;
una novela de gente bien . acomodada,
que no q uisiera una que se acab~e oun·
ca. Aquí me pasaría la vida.
G. MARTINEZ SIERRA.

en el camino. Todos me persiguen, y yo paso de largo,
desdeñosa, altiva, dando mis dones como limosna, sin
importarme jamás quién los recoge.
Poeta, déjame besar tu frente, y tendrás de mis tesoros lo que quieras; tu riqueza será única; tu poderío
enorme; vencerás por tu oro; el mundo estará a tus
plantas, y Je,s placeres serán fabricados a tu capricho.
Y el poeta dijo:
-Tu oro hace el crimeo. L a riqueza es considerada
solamente por una locura de la humanidad. Aceptando
tus tesoros, que intrínsecamente no valen, yo valdría por
ellos, y en mi ánimo seguiría siendo Jo que soy: hombre,
es decir: miseria.
Una nueva mujer surgió: blanca túnica envolvía su

sas, y deshojaba violetas. Habló con voz -aterciopelada,
acariciadora, trémula, llena de pasión:
- Soy el amor; bebe en mis labios la esencia de mi
vida; reclina tu cabeza en mi seno; deja que mis brazos
mórbidos te ciñan. Experimentarás a mi lado la supre·
ma felicidad de los elegidos; olvidarás todo, y fortuna y
gloria pondrás a mis pies por una sonrisa de mis,_labjos
o una mirada de mis ojos. Soy el amor; mis besosda'!yel
1
nirvana de la abstracción. N inguna música prefeg{.@1 a
mi voz; ningún perfume a mi aliento. En vez de s~r-- fe ·
liz fuera de mí, querrás la infelicidad a mi lado. '· ·ven,
mi alma busca tu alma; mi cuer po tu cuerpo. Ca'o taremos juntos el poema siempre antiguo y siempre nuevo.
Serás feliz porque amarás y serás amado.
:
-Yo te conozco amor; tu nombre es
mentira. Eres embriaguez y locura. Ha·
bias de espíritu y eres materia. Co·
mienzas un poema que terminas en tragedia o en bufonada. Tu elíxir deja un
rasabio de amargura. Ofreces el paraíso
y das el averno . ...
Y las tres visiones hablaron en coro:
-Poeta, te ofrecemos fortuna, gloria
y amor; serás excelso, serás grande, ser ás feliz, ... .. Enmudecieron, porque
apareció algo indescriptible, extrabu•
mano ... , Un frío intenso se hizo en torno; fué mayor la quietud, e l silencio;
todo permaneció espectaote . ... Y habló
aquél sér; su voz era monótona, y penetraba como agud.1 hoja de puñal florentino.
-Hombre: mi abrazo hiela la sangre,
marchita los ojos, pone r!gidos los miembros; es negación de vida material. Soy
el misterio. Nada ofrezco y quizá daré
todo .... Yo haré que descifres la supre·
ma incógnita. Dejarás de ser para comenzar a vivir. Soy fin de lo perecede·
ro y principio de lo eterno. Veo ....

Para «El Mundo Ilustrado&gt;
El sol, ya próximo a hundirse, presta
tonalidades de sangre y fuego a los nu·
barrones quese cooglomeraoameoazao·
tes.
.
Hay una quietud infinita; no silba
el viento; parece que el alma de las co·
sas experimenta melancolía , dolorosa;
que la vida se suspende un momento
para dar Jugar a la contemplación de
esa otra vida que se l!ama muerte.
Nada turba la serenidad de la llano·
Señor don Ignacio del Castillo y señora E5peraoza Montero del Collado
ra, que se prolonga como uo mar gris.
quienes contrajeron matrimonio recientemente.
Un hombre camina con lentitud; lle·
va un fardo enorme a las espaldas; va
cuerpo de líueas puras como de estatua modelada por
encorvado, y sus ojos contemplan sin mirar; los tiene
Fidias; su frente altiva la coronaba una guirnalda iu·
abiertos, inmensamente abiertos, y en sus aguas profunmarcesible; plegaba sus labios una sonrisa de supremo
das de zafiro obscuro. hay como vértigo de abismo. Su
edad es indefinible: parece joven, y, el rictus amargo
desdén.
que plega sus labios, los surcos trazados en su amplia
-Poeta- dijo:-yo soy la gloria; te daré a conocer la
frente, color de marfil centenario, el tinte violeta que
embriaguez divina del triunfo; ceñirá tu frente una co·
rubrica aquellos ojos, le dan aspecto de haber vivido
rooa como la mía; llegarás a l pináculo desde donde la
mucho.
humanidad parece más pequeña y e l cielo menos inacDetiene su marcha; se libra del fardo y se abisma en
cesible; recibirás incienso como un dios; tendrás la sencontemplación suprema. Teje el imponderable poema sación de lo inmenso.
del espíritu que, venciendo a la materia se sumerge en
-No; tu gloria proporciona el vértigo a los espíritus
lo ignoto ..... ¿Qué piensa? Niél mismo podría decirlo.
mediocres. Nada vale el incienso de lo deleznable. Tu
El leng uaje humano no expresa Jo '.inexpresable, ...... .
expleodor es oropel; decora pero no perdura. Sentirse
Y de pronto surge una mujer, blonda, como el C'ro sin
glorificado sabiendo que oo se tiene a ello derecho, soliga; de nívea blancura; su potente cuerpo de matrona
lamente es humano.
romana, lo cubren vestiduras áureas bordadas con ge·
mas; una clámide de púrpura y armiño pende de sus
Y otra mujer, núbil, apareció: arrebolaba su tez blao·
hombros; la corona una diadema que brilla como Vequísima, un rubor como de manzana tierna; sus labios
nus en noche tranquila.
eran rojos corno sangre de paloma; sus ojos negros y briY así habló la mujer:
llantes, orlados por pestañas sedeñas y realzados por ce- Soy la fortuna. Es feliz quien logra eoccotrarme
jas perfectas. Coronaba su frente una guirnalda de ro-

-Sí, abrázame. No sé si e res el
principio, pero sí que eres el fin; y si
haces resurgir mi espíritu, calmaré la
sed que me consume, o me anegar é en
el piélago supremo del no ser .... , ...
Hubo como uo sollozo enorme; todo
se borró; el sol había ya muerto, y por
entre las gasas impalpables que tiende
la noche, marchó e l espíritu del po1tta
hacia lo ignoto.
ISMAR.
México, abril de 1913.

Genio benéfico, aogel de la g uarda,
ambiente puro y saludable; la madre
rodea al hijo, Je ve, Je cuida, le defiende por todas partes: delegado de Dios,
la madre penetra lo futuro: inspirada y
santa pitonisa, adivina los males que
hao de sobrevenir a su descendiente.
esa inquietud, esa palidez, esa amable
impertinencia con que nos favorece cada día, sólo es amor. Su corazón es una
fuente pura: bebamos en é l para crecer
sanos y virtuosos: su ;ilma es un divino
espejo: mirémonos en é l para corregir
nuestras deformidades. ¡Si nos dejáse·
mos a lumbrar por ella, cuán claro res·
de Castillo,
plandeceríamosl Si nos dejásemos inspirar por ella, cuán rectos camioadamos!
No hay ma.-lre que no sea un sabio, cuando se trata de
la felicidad de su hijo: no hay madre que no sea poderosa, cuando su hijo necesita de su protección; cada
cual en su esfera, todas son eficaces, desde la pobre desvalida que en una puerta de la calle tiene a su parvuli•
to en los brazos, hast;i la señora coronada que anda
mostrando a los pueblos el heredero del trono, todos viven y obran para su hijo: la una mira con sus ojos de
hambre al transeunte compasivo que Je echa uo sueldo
en el regazo; ya tiene pan pa•a su hijo: la otra se pasea
pomposamente en el imperio, derramando grandiosas
caridades, ya tiene simpatías para su hijo.
La madre, la madre para e l hijo: ni el peligro la intimida, oi el sacrificio es superior a sus fuerz as, ni su
ruina le contiene si va a salvarle y hacerle uu nuevo
bien.
·
Entremos en el seno de donde salimos y véamos her·
vir en él mil clases de opuestas sensaciones; si somos
felices, el gozo, la satisfacción ccrren allí en abundantes ondas: si desgraciados, un torcedor exprime su cora•
zóo, una obscuridad profunda reina dentro de ella.

�que la gente no haya ido con entu·
siasmo.

TEATRO COLO'.I\

&lt;MIRElLLA&gt;

Solo cuatro palabras dedico a esta ópera, retirada de
los carteles de todos los teatros hoy en día, y que la he·

mos visto, por desgracia, medianamente, (por no dar otro
calificativo) representada.
Cuentan que en una ocasión ponderaban al eminente
Verdi las bellezas musicales de &lt;el miserere&gt; de &lt;El
Trovador,&gt; y refieren que contestó: &lt;Es cierto que es
una pieza muy hermosa, pero contaba con un libreto
muy dramático que me proporcionó una magnifica situación para inspirarme.&gt;
Gouood, tenía en el admirable poema de Mistral campo propicio para que su talento se excediera en compo·
ner una música lindísima, y a pesar de todo, notamosen
la partitura de que mo, ocupo, pesadez en los motivos,
lan¡:uidez en el desarrollo orquestal y frialdad en mo·
mentos en que debiera desbordarse la pasión, como se
desborda en las páginas escritas por el Rey de los poetas provenzales.
Solo el famoso vals se destaca en el campo de lamonotonía lírica, y para su lucimiento requiere cantarse
como no se ha cantado en el Colón. Y, basta de escribir
sobre una ópera que desde que se estrenó, sólo desvío y
cr!ticas acerbas ha merecido.
Con respecto a &lt;Mignon&gt; diré, sin evocar recuerdos

bien recientes, que la Cortez salió avante en el per,onaje de la protagonista, diciendo algunos recitados con
sentimiecto artístico; que la Charpantier en &lt;Philine,&gt;
lució su elegancia, su buena escuela de canto y nada
más, hay que proclamar la verdad, pues la bella cantante está en completa decadencia, que Brenat no pa~ó de
discreto en &lt;Lotham,&gt; y hago punto en la crítica de lo
restante.
La temporada ha terminado y el cronista debe hacer
algunas consideraciones en general, prescindiendo del
resultado financiero, que deseará haya sido bueno.
Plausible es el propósito del empresario señor Gaspar
de Alba, en traernos espectáculos cultos y de importancia y la crítica no puede meoos de celebrarlo. Pero además de que los tiempos no son muy propicios para • 1
teatro, por la inquietud de los ánimos y lo difícil de la
vida, lo cierto es que esta Compañía de ópera, en ¡¡eneral muy mediana, y ponieodo las obras pobremente y
con impropiedad, ha venido después, poco después de la
que actuó en el Arbeu, la cual solamente con Bonci dió
motivo a que se gastara el dinero en oír esta celebridad,
lo que claro ha sido otra razón para que se recibiera
con frialdad al espectáculo del Colón.
Con respecto a las operetas presentadas por la Com·
pañía de que me vengo ocupando, hay dos motivos para

&lt;Wilhem Meister,&gt; (Mr. Luca zeau.)- Teatro Coló u.- Una escena de &lt;Mignon.&gt;- &lt;Mignon,&gt; ( Mme . Cortez,)

•

En primer lugar lo anticuado del
repertorio. Hay que desengañarse
que todos esos autores tranceses que
ootuvieron rnidosos éxitos y ganaron
mucho dinero con sus obras, allá, a
mediados del siglo pasado, hoy nos
aburren, nos parecen anacrónicos y
ha.!&gt;ta nos admiramos de que los asun•
tos hayan podido hacer gracia a
nuestros abuelos. La opereta viene•
sa, con sus defectos, triunfa en todas
partes; los grandes empresarios de
los primeros teatros del mundo la
cult1_van montándola con ,lujo y sun•
tuos1dad y como las corrientes van
por ese cauce, por insensatez tengo
el querer contr,rrestarlas,
En segundo lugar, y e~ta trazón hmb1én puede referirse a las
óperas que en el Colón hemos visto
el idioma francés ha sido un motiv¿
de la ausencia del público, pues
a.demás de ser aquí muy poco habla·
do, el estilo de los cantantes france·
ses es muy diverso del de los italianos y disuena al oído de la mayot!a
de las gentes. De modo que sale al
paso en estos momentos lo que más
de una vez he anotado en mis crónicas y no hace mucho escribí ante el
completo y redondo mal éxito de la
Compañía &lt;Gattini- Angelini&gt; que
actuó en el Principal. Entonces dije
y ahora repito, que la experiencia
de escribir onc-e años sobre teatros
en México, me ha enseñado el fra·
caso, tarde o temprano de todas esas
compañías extrangeras, que tienen
como principal obstáculo para su
triunfo, d idioma. Y, como además,
los precios tienen que ser algo altos
para la clase media, que es la que
generalmente concurre a los espec·
táculos, tenemos que creo atrevimiento el que vengan los reteridvs
espectáculos Y si a esto se añade o,l
lxito creciente del c1nematógrato
que vence en toda la linea, hay que
deducir como consecuencia, que los
empresarios teatrales se ve con difi•
cultades de mucha monta, para acer·
tar con el gusto d~I público que pre·
fiere siempre compañías que hablen
castellano, y no se olvide este dato,
que es la verdad, aunque digan lo

contrario cuatro sabios a la violeta
que creen de buen gusto el!ltusias·
marse con lo que no entienden. Dios
quiera, por tanto, que ni el &lt;Guig·
nol&gt; famoso, 01 la compañía de óperas y operetas que ha terminado el
último IIJDes, ,iuelvan para nada por
México.

TEATRO MEXICANO

&lt;CAMINO ADELANTE&gt;

Contrastando con el proceder de
las empresas que acabo de indicar,
la del teatro Mexicano siguiendo por
buen« senda, nos presenta con es·
mero, con celo y con inteligente
propósito las obras de mayor éxito
teatral en España, que ostenta, como es bien sabido, autor es de gran
talento y de alta inspiración,
Entre ellos figura en primera l!nea
Manuel Linares Rivas, tan aprecia·
do en México, tan conocido de to·
dos !os amantes de la buena literatura castellana, y que en la comedia
e~trenada en el Mexicano y que se
titula &lt;Camino Adelante,&gt; ha de·
mostrado una vez más su conocimiento de los secretos de la escena;
es una obra que deleita, enst:ña y
conmueve ¿qué más se puede pedir?
«Camino Adelante&gt; es un trozo de
vida llevado a la escena con inge·
nio, y que, como en todas las obras
de Linares Rivas, surge el conflicto
a l final y en dos escenas se soluciona para enseñanza del público. El
autor de &lt;María Victoria&gt; se propo·
ne, en la comedia de que trato, de
exaltar el poderlo de la fuerza de
voluntad, la valía de la fé, que &lt;remueve montañas,&gt; según la trase bí·
blica, y todo el lirismo de su imaginación Jo dedica a entonar un him•
no, al que solo viendo el camino recto, lo sigue sin desfallecimientos ni
debilidades, removiendo obstáculos
y salvando abismos.
El &lt;Agustín,&gt; protagonista de la
comedia, ha dejado todo su porv.,u1r

Teatro Mexicano - Dos escenas de.la comedia. de Linares Rivas, &lt;Camillo Adelante&gt; que aca ba de estrenarse con gran éxito.

�en una escena algo ñoña, entre ambos, descubre que
ella quiere casarse con . ..... otro precisamente. Aque·
llo es el primer desengaño de ese dia que tan dichoso
aparecía. El segundo lo constituye la visita de cierto
usurero que viene a que se le paguen ocho mil pesetas
que prestó a º'Clemente" y con cédula falsa, por ~er me·
nor de edad y que, por tanto, puede surgir la causa criminal, teniendo que pagarse el dinero desmembrando el
que se guarda para satisfacer la hipoteca. Y, eu fin, la
tercera contrariedad aparece con la presencia del suegr"l de "Anuncia" que reclama, en nombre de su hijÓ
la legitima de su nue1·a, pues si bien antes no quiso que
se sacara del acerbo común esa cantidad, a hora la reclama al enterarse de qui; se pagarán las deudas del hermanito ligero de cascos.
"Agustín" se desespera, toda su obra está por los sue
los, la realidad le enseña las ingratitudes y los egoísmos,
su sacrificio ha sido inútil, su labor estéril, el camino
recto se le presenta intransitable. Pero ahí está el administrador, hermoso tipo perfectamente dibujado, que
con su lenguaje tosco, sus frases ordinarias y su escasa
cultura, le anima, le fortifica, le alienta. Se pagará a to·
dos, quedara la fortuna mermada; ¡no importa! ..... .
iadelante!. ..... a trabajar como antes, con más brío,
con más constancia, con mayores energías y al caer el
telón, vemos al joven sostenido por su anciana madre y
por la prima, que confiesa se ita a casar por no eren·
se amada y alentado por aquel fiel servidor que deseo·
rre un velo de esperanzas en mediode las negruras que
se acumularon, engendradas por las miserias del muo·
do.
El público ha celebrado ~¡ éxito de "Camino Adelan·
tE:" con nutridos aplausos. El diálogo es correcto, inge·
01oso, brillante, según las situaciones; los caracteres son
humanos y bien observados y Linares Rivas demuestra
q_ue ''.burla burlando," sin pretensiones de predicador,
s10 aires de filósofo, se puede presentar una tesis, soste·
n~rla y solucionarla en un ambiente burgués, y con senc1lla estructura e~cénica.
La interpretación fué correcta en general. Bien estu·
v? la Otazo _y la Cires Sáoc~ez; con respecto a !a señorita Dora V1la, hay que decirla que sienta más los pa·
pel~s, que se compenetre del personaje; no basta con
recitar la pa1te, hay que poner en ella el corazón· de
lo contrario, la crítica siempre hallará defectos en' una
labor de esa naturaleza.
Muy bien Coss, aunque buscando efectos en algunas
frases que no son dignos de un artista tan notable como
el Director de esta compañía, Barreiro fué aplaudido y
e I resto de los intérpretes cumplieron y nada más.
LUIS DE LARRODER.

Venecia no es la única ciudad edificada en una i~la.
_ Amsterd~m y Ghent:lambién lo están en islas peque·
nas Venecia está construida en u 8 islotes unidos por
378 puentes; Amsterdam en unas roo islas unidas por
unos 300 puentes y Ghent en 70 islas unidas por 270
puentes.
o o o
Lomb~o~o dijo que el trece por ciento de los hombres cnm1na les que examinó eran zurdos y que eran
zurdas veintidós mujeres criminales de cada centenar
que observó.

los panegiristas del presente y militó en la derecha y das las miserias ocultas d el vivir mesócrata, tan falso y
amargo ..... .
comulgó en las doctrinas de los claros varones sesudos tanSánchez
conoció en todos sus horrores la pobreza de·
que juzgan honradamente que las transformaciones son
cente, que se oculta con vergüenza, como un crimen.
funestas.
Su sueldo del periódico y su nómina de empleadillo
Pero a poco ascendió. Su espíritu, irónico y sutil. disapenas le daban para las necesidades más apremiantes.
ciplinóse en la lucha con el estilo. La gimnasia desor·
S u frac, su levita, uniformes obligados e imprescindi- l Qué te ha dicho el médico?
denada y ruda de sus mariposeas poéticos sirviole pa· bles, herramientas de trabajo, le forzaban con sus reY Genoveva, ansiosamente, fijó sus gr,mdes ojos en su
ra poder expresar las ideas con justeza, exactitud y ele· novaciones a hacer equilibrios financieros estupendos.
marido.
gancia.
luego, el niño. . . . . .
·
-Pues me ha dicho que tenemos que llevar al peque·
Salió del reportaje callejero para elevarse a las infor- Y Y
he aquí que un especialista, un sabio, le decía q_ue
ño a un clima templado, por lo menos, dos inviernos se- maciones políticas. Y, por último, le dieron el definitisi su hijo, ya de seis a ños, había de vivir, era preciso
guidos. De lo contrario ..... .
vo espaldarazo, permitiéndole que, en ausencias y en·
llevarle al Mediodía, durante algunos invie rnos, para
- De lo contrario, ¿qué?
fermedades del redactor jefe, escribiera los famosos fonque el cierzo madrileño, el vientecillo del Guadarrama,
- Se agravará mucho.
dos.
qae no mueve una hoja y m'lta a un hombre, no introGenoveva, abatida, inclinó la cabeza.
Desee su nuevo puesto pndo conocer la política y la dujera en su pechito e nfermo uno de s'us traicioneros y
- lY cómo hacerlo?-murmuró.-Tendría yo que ir·
vida interna de los partidos, y su escepticismo, fundahelados puñales ....
me con él, vivir lejos de tí y de la casa. Tú has de que•
mentado ya, acrecentóse. Midió los grados de inanidad
darte en Madrid .... Doble gasto.
e ignorancia de los grandes figurones sonoro~ que elo·
Sánchez se paseaba por la salita, con las manos a la
giaba o combatía diariamente, sonriendo mientras lle·
000
espalda. De pronto se detuvo y dijo con voz grave y
naba veloz las cuartillas ....
Y poco a poco sintió que las primeras rebeldías, que
ené rgica:
Llegó a la Redacción Eran las once. Allá, en el piso
-No hay otro remedio. Venderemos. empeñaremos,
le subían en bascas a la garganta, se dulcificaban, tro·
frío y desmantelado, Genoveva, después de acostar al
pE&gt;d1remos dinero a rédito. El niño es lo primero.
cábanse en léves cosquilleos de la conciencia .... Por
niño, lloraba en silencio ....
Genoveva repuso, con gesto de cansancio:
último, acomo:lóse al medio. Sólo experimentó un can·
El director le llamó.
- -El niño es lo prin:;ero .... Sí .... ¿ A quién Jo disancio y un desprecio de todo mayores que nunca.
- l Sá nchez ? No ha venido el redactor jefe. T iene
ces ?. . .. Pero no tenemos nada qué vender, ni qué em·
Escribía mecánicamente, luciendo en el anónimo de
uno de sus catarros. Hay que ,hacer el fondo.
peñar, que valga algo .... Y tu paga del miuisterio tie·
la prosa sin firma su bello estilo, ágil, sencillo, elegan·
-Muy bien. ¿De qué me ocupo?
te, armonioso .. Era como una inteligencia servida por
ne dos retenciones.
- Siga la campaña de estos días. Ya sabe usted. Nada
Sánchez miró en torno suyo. l Cuánto le darían por
órganos, pero sin corazón ni voluntad. Creiase incapaz
de blanduras gubernamentales. Exponga el criterio del
aquellos muebles humildes, estropeados por el uso, que
de afectos.
periódico. Sie mpre la misma nota.
Y ya de madrugada, cuando se retiraba de la Redac·
faeroo comprados de lance ?
-Perfectamente.
~
Y abatido se dejó caer en una butaca, que crujió las· ción y ambulaba por las calles silenciosas, que la auro·
Sánchez sentóse a su mesa. Sobre la carpeta, debajo
ti meramente, y ocultó Eu rostro entre las manos, mien- ra, vaga aún, manchaba con sus primeras livideces, aco·
de un pisapapeles de bronce, había un montoncito de
tras Genove va, limpiándose los ojos enrojecidos, salía metíanle ideas siniestras.
cuartillas apaisadas.
de puntillas.
¿Para qué vivía ? ¿Qué existencia era la suya? Pobre albas
Se pasó la mano por la frente para ahuyentar la .vi·
galeote, trabajaba, asiduo al remo de la galera periodís- sión del hijo calenturiento, durmiendo fatigoso, y de la
o o o
tica, para que otros, que valían menos que él, subieran
madre llorando con mansa resignación. Luego, apartan·
y triunfaran. Bien sabía que, adulando a los victorio·
do el pisapapeles, se puso a escribir.
sos,
lograría
unas
migajas
de
poder
y
de
dinero.
Más
Transcurrieron algunos minutos. Subió el regente y
Sánchez, en aquella hora de meditación y recogi- aún quedábale algo elevado y altivo que Je vedaba añaalgunos redactores diéronle original. La voz del direc·
miento espiritual, pasó revista a su pasado ....
dir, a la adulación escrita y anónima, la personal, haVióse estudiante, viviendo en casas de huéspedes, es·
blada y directa. '&lt;o .. . . Ne podría .... Y seguiría inde· tor llegó a los oídos de Sanchez:
tudiando poco, paseando mucho, apartando su imagina· finidamente en su oficio, hasta que sus ojos no tuvieran
- l Cón:o va ese fondo?
ción del Derecho romano para fijarla en los versos y en
- Pronto acabo.
luz ni sus manos fuerzas para mover la pluma ....
Y leyó distraído:
las novelas.
En una de esas crisis negras conoció a Genoveva,
«Nosotros, representantes de las clases conservadoras,
¡Cuánto tiempo perdido! Corrían los años, y lenta·
una jovencita callada, blanca, fina, de grandes ojos y
no podemos aprobar las debilidades gubernamentales.
mente, con una pereza que causaba la :lesesperación de
pelo magnifico que, confundida entre el batallón de sus
La conducta del Ministerio frente a las provocaciones
sus padres, aprobaba las asignaturas y se acercaba al
hermanas, veía alguna vez en Recolectos a la caída de
de los enemigos del orden social, es inconcebible. Pedidoctorado.
la
tarde,
mos energía, mucha energía. No tenemos nada de co·
Era melancólico, flaneador, distraído, al vagar noc·
El padre, empleado de 12,000 con descuento, lucha- mún con les que aspiran a la subvención total de lo
támbulo, a las excursiones por las afueras, a las aventu· ba heroicamente por colocar a su prole.
rillas sentimentales que no dejan rastro. En el fondo de
.... &gt;
Era un hombrecillo resignado, siempre soñriente, con existente
-iQué malo es esto! .. . . -murmuró.- ¡Cómo brilla
su alma se aburría siempre ....
sonrisa pálida y tristona, que se llevaba a la oficina traMurieron sus padres, que vivían modestamente en
el lugar común!....
bajos particulares, estafando su tiempo al Estado con
El recuerdo de su hijo enfermo y de Genoveva lloro·
una ciudad de provincia, y quedó sólo cuando aún no una intrépida convicción. No bien hubo observado que
había acabado la carrera. Le faltaban dos años. Care- Sánchez y Genoveva se querían, precipitó los aconte- sa, Je asaltó de nuevo.
- No hay otra solución- dijo entre dientes. -Veré a
cía de bienes de fortuna, y si no pasó hambres fué por cimientos. ¡Una menos! Y lo arregló todo a la carrera,
ese usurero y le rogaré me admita una letra a tres me·
la protección del diputado del distrito, que le propor- temiendo que el novio se arrepintiese.
cionó un destinillo, de temporero primeramente, de
plazo .. . .. .
Se casaron. Y bien pronto un hijo, un angelito débil, sesReleyó
lo esc rito. Mojó la pluma y añadió penosaplantilla después.
llorón,
de
ojos
claros,
cabeza
grande
y
meningítica
y
pe·
M~s tarde, ya doctor t-n Derecho, pero con un odio cho mal conformado, aferróle la vida con fuertes lazos.
mente algunos párrafos.
Pero su pensamiento estaba lejos de allí, en el piso
enorme a leyes y procedimientos judiciales, pretendió
Sánchez lucía ya en qué pensar. Y sus pensamientos tercero de la calle humilde donde tenía su hogar, y don·
orientarse en la vida, ser algo más que un presupuestí· giraban
siempre
en
torno
de
pequtñas
realidades
ingra·
voco modesto y holgazán. El diputado que lo protegía, tas y prosaicas. Genoveva, paliducha, apocada, de salud de, respirando sibilante. con las mejillas arrebatadas
habiendo sabido que escribía versos y capítu)os sueltos vacilante, no pudo criar al bebé y tuvieron que resig· por la fiebre, dormía su hijo, mientras la madre, sin
de una novela inacabable, recomendóle para «repórter&gt;
fuerzas ni ~ara la protesta, lloraba ..... .
al yugo de un ama.
de un periódico defensor del orden y de los intereses narse
F ABIAN VID AL.
Luego siguieron meses y años de zozobra continua.
creados.
El heredero, salvado por milagro de la denticióu, no se
Y Sáochez, escéptico, desilusioocidO, cansado sin harobustecía. Enclenque, con la cabeza enorme, marchaber vivido todavía, lleno de rencores inconcretos con· ba por las estrechas habitaciones oscilando sobre sus
lra todo y coutra todos, convirtióse en colaborador de
La mejor manera d e goberna r es no gobernar dema·
piernecilldS delgadas.
Salía a su madre, ví clima, en su niñez y juventud, de siado.
RICH TER .
la nutrición escasa, de la vivienda sin sol ni aire, de to·

Er galeote

Señor Lic. don Robe rto Núñez, ex·suhsecretario de
Hacienda muerto en París, y cuyo cadáver fué
inhumado el miércoles pasado en el pan·
teón Español.
brillante de médico en Madrid, por la oscuirdad de la
d irección de una fábrica de hilados e n un pueblo desconocido, que constituía todo su patrimonio y el de su
madre ya vieja y el de sus hermanos "Anuncia" y " Clemente."

·

El padre de esta familia ha dejado una carta escrita
d!as antes de morir. en la cual participa a su primogé0110 el ma_J estado de los negocios, la hipoteca que grava la fá brica y la cual hay que pagar e.o poco tiempo.
Además, ~¡ honrado administrador, que de simple obre·
ro ha subido al pueEto que ocupa por su laboriosidad e
intelige ncia, dice que es preciso trabajar mucho y eco·
nomizar más, par~, que el negocio se salve, razones todas que convence,, al joven médico para abandonar sus
ilusiones y quedc. •se junto a su familia, pues su herma·
~o "Clemente" rec haza el trabajo y solo quiere su legí·
tima paterna para g;,starla alegremente.
H&amp;.n pasado seis i.i'ios y todo ha ido en bonanza; falta
un dí_a para pagar la mitad de la hipotecá que está en
la ca¡a, en dmero contante ahorrado con miles de tra·
bajos. " Agustín" y el viejo administrador están muy con·
lentos y hasta han rechaza-do la venta de la fábrica que
se les ha hecho. E l joven, para redondear aquella feli·
cidad, piensa ya en habla r de amor a "&lt;:.acra," prima
suya, pobre, recogida desde muy niña en aquel hogar y

Cortejo fúnebre que acompañó los restos de-! señor L ic. Núñez a su última morada.

s~ñorita Elvira Penagos, dama distinguida ne la
sociedad de Córdoba, muerta r ecientemente.

Cámara mortuoria de la señorita P enagos.

�CRONICA

Caprichosa y voluble como nunca, la Moda nos anunciaba hace ~co tiempo la predilección de que gozaban

En el mes de !\'layo, el más hermoso de todos los meses, aquél en el cual sonríen el cielo y la tierr;i; cuando
la naturaleza entera parece querer demostrarnos su
alegría, ya sea en la frescura de las plantas, cubiertas
de verdes hojdS, ya en la suave y delicada belleza de
~as flores primaverales _o en el canto gozoso de los pá1aros que descansan ba¡o la sombra de los árboles, nuevamente vestidos de lozanos retoños; en este &lt;mes de
las rosas&gt;, mis queridas lectoras, es el más apropiado
para hablaros de ; los vaporosos atavíos que la Moda
ofrece a las damas-distinguidas para embellecerlas y aumentar pro~
digiosamente todos sus
encantos
Así, pues, sin duda
será del agrado de mis
lecto, as &lt;JU e tratemos
de ese capitulo tan importante para la mayoría del bello sexo.
Tnútil parece decir
que los trajes de batista, piqué, muselina pritl·
cesa y linón de la Jr,
dia, son los más ade
cuados para los paseo,
en el campo, excursiones en auto y juegos de
&lt;sport&gt;.
Naturalmente que en
dichos trajes no figuran para nada las elegantes draperías con las
cuales se confeccionan
la mayor parte de los
atavios actuales, y la
razón de esto se presenta a la vista con la mayor facilidad,
pues las telas recogidas y los artísti·
cos pliegues, no dejan ninguna libertad en los movimientos y las graciosu jugadoras no podrían eje(:utar
esos simpáticos ejercicios si se sintiesen ~t,das entre las envolvientes
draperfas &lt;JJUe la moderna inspiración ha creado.
Pan los citados trajes de &lt;sport,&gt;
se usan mucho las faldas lisas y relativamente ceñidas, hechas en algún
género blanco, y, si fuere posible,
grueso, porque las telas ligeras no
resisten la violencia de los movi·
mientas, y suelen destrozarse desde·
el principio del juego. Así, puts,
el piqué, la batista consistente y el paño blanco, sumamente ligero, son las telas preferidas a ese respecto. El corpiño se hace, por lo general, en estilo.de blu·
sa, sumamente amplio y casi sin ningún adorno, porque
los volantes de enea je, las vaporosas pecheras y los lazos voluminoscs, tambié.... son un obstáculo, aunque pare,ca increíble semejante apreciación, para la libertad
absoluta de los movimientos,
Lo más bonito y cómodo en estos casos, es lo que la
Moda indica sobre el particular: unas angostas corbatas
de taffeta ó de terciopelo, que con sus colores vivos y
originales formen un contraste enérgico con la blancura
del traje.
Las mangas de estos trajes no siempre son de estilo
japonés, porque también impiden el juego del brazo; se
usan, pues, con costura en el hombro y son hasta el codo o un poco más bajos. Las faldas tienen un marcado
estilo sastre y se adornan, generalmante, con botones de
concha, de cristal, o bien se forman en la misma tela
del traje.
Pero no es debido hablar solamente de los atavíos
adecuados para juegos de &lt;sport&gt;, paseos y fiestas campestres; preciso es señalar algunos detalles interesantes
que se relacionan c;;on otras clases de «toilettes&gt;.

los encajes gru~sos, com'?. es el de Irlanda, el de guipure, el de Venecia y el te¡1do al &lt;crochet&gt;; pero he aquí
que de improviso nos profetiza el reinado indiscutible
y absoluto de los encajes ligeros, tan frágiles y ligeros
como un soplo de brisa. De modo que el punto de agu·
ja, al estilo de Alencon, el encaje de Malinas y el finísimo valenciano, tendrán todo e 1 favor de las damas de
buen gusto para confeccionar sus elegantes atavíos de
tarde o de noche.
Los dibujos de estos encajes son verdaderamente exquisitos y admirables: unos tienen marcada inspiración
persa, cambiando los asuntos tanto cuanto varía la brillante imaginación de
~
'
los fabricantes de tales
I"'
- ,,
artículos. Las combina,
ciones de flores y de
(
ornatos son inagotables;
muchas de ellas son copiadas de los magníficos y antiguos encajes
de Ioglaterra; otros, de
los incomparables encajes de la poética ciudad de Brujas, y los
unos y los otros se destácan sobre fondos increiblemente finos; casi
impalpables por su misma delicadeza. También hay algunos encajes cuyos fondos tienen
fantásticos dibujos, inspirados en figuras de
geometría, como ¡hexágonos, triángulos y polígonos. La manera de
colocar los citados encajes cambia mucho,
c o m o comprenderán
· mis amables lectoras;
pero allí es donde reside, más que en nin~una otra parte, el talento y la graciosa
habilidad de las modistas y costureras.
Uno de los modos más aceptables para la colocación de esos suntuosos encajes, es ponerlos en c;ilidad de túnicas
cortas, cuando se trata de trajes de etiqueta, o también se emplean para hacer con ellos artísticas draperias, ligeramente plegadas o recogidas, a fin de
que no se pierdan los hermosos detalles
de los dibujos. Cuando el traje es blan•
co, cubierto con encaje negro, o de
algún color obsr.uro que contraste con .
la blancura del traje. el efecto no puede ser más bello. Así es un atavío que
hemos visto, representado en algún mo·
delo de las últimas revistas europeas,
el cual se hace en seda liberty azul
a,:,ero, cubierto con encaje Chantilly blanco. Para los
trajes de tarde, el encaje se coloca en volantes que imitan draperías; pero ya hablaremos de este asunto en la
próxima crónica.
MARGARITA.

Sombreros parisienses para veraoo.-Ultimo modelo de
tra jl;l estilo §astre.

Las jóvenes solte ras entran en el baile después de su
madre, del brazo de su padre o hermano; a falta de pa·
rientes próximos, van solas detrás o al lado de su ma·
dre, a la que da el brazo el dueño de la casa.
Se sientan delante o al lado de ella y sólo se separan
de la misma para bailar. Durante la cena se colocan
también a su lado, o por lo menos en la misma mesa.
Una joven casada o soltera no puede desairar a una
pareja que le desagrada bajo pretexto de cansancio, so
pena de no bailar en el resto de la &lt;soirée&gt;. Un cabaHero desairado de este modo tendría derecho para pe·
dir una satisfacción a su padre o a sus hermacos, si la
viese bailar con otro.

. Jvidando que ha ofrecido un baiS 1, o
. d b
1 cepta nueva pare¡a, e e excusarse
c~nª los dos caballeros y PE:rmanecer en
su s;tin ñur,.ote dicho b:tile: ~n este
ca.~o el último comprom~hdo 10s1ste cerca d·e ella. para que baile con el otro.
Este es un acto de buen gusto, tacto
más meritorio cuanto que cues~
al
amor propio de un caballero. - - . .
Una mujer da una prueba de d1go1d d O mostrándose ofendida cuando es
a · 'tn de semeiante olvido ¡;or parte de
o b ¡e o
. .
s
un caballero. Debe ª?m1t1r sus excusa
,•.concederle en segmda el perdón que
suplica.
b"
Al llegar los hombres, cam 1an un
apretón de manos eón el dueño de la
casa o se inclinan ante é_l y van a
saludar a la .dueña. En segmda se mezclan en los grupos ya formados o se
mantienen de pie en medio del salón,
en el hueco de un ):&gt;alcón o donde encuentren espacio hbre. .
.
.
Van a saladar a sus conocidas lll!De·
diatamente que éstas han tomado asiento; pero sería de mal gusto ~abiar con
ell.&lt;s, a no ser que baya _un asiento desocupado al lado ne las mismas y les au·
toricen para sentarse un momento.
· Ningún hombre debe permanecer de
pie delante de las damas sentadas alrededor del salón del baile. De este modo podría impedír que se invitase no
sólo a la dama delante de la cual se
encuentra, sioo también a_sus vecin_a s
de derecha e izquierda.
Unicamente cuando el primer salón
está lleno, pueden los invitados extenderse por los demás a su capr_icho; . sin
embargo las jóvenes deben permanecer en eÍ salón del baile.
Los caballeros que llevan uniforme,
colocan la espada de pie junto a la s!·
lla de su pareja, pues no se puede bailar con espada y espuelas. Bajo ningún
pretexto pueden los caballeros bai_lar sin
guante~. pues ~ería (!n ello? una rncoo-

veoiencia t;-.o grande como en una mujer.
Un hombre bien educado no estrecha nunca a su
pareja: únicamente la sostiene rodeando ligeramen•
te el talle de la misma con
su brazo. Esta debe apo·
yar su mano sobre la del
caballero, el cual no deja
dicha mano mientras baila
un vals o una polka. Bien
sea la pareja uoa mujer casada o una soltera, la actitud es la misma, pues am•
bas tienen derecho a igual
respeto.
Desde el momento en
que ella manifiesta tal de·
seo, deja de bailar y se se·
para de ella a cada descanso. Conservar su mano
en la suya o el brazo al·
rededor de su talle, sería
dar prueba de no tener
educación.
Evita el llevar a una jo·
ven fuera del salón en que
su madre está sentada, y
bajo ningún pretexto debe
encargarse de su «bouquet&gt;o su abanico. Si le
habla, -debe hacerlo en tono bastan!-, alto para que
los que está n cerca oigan
lo que dice.
Hablar mientras se valsa o polka, es tao inconveniente como incómodo. Toda mujer bien educada
de be ;,bstenerse de ello
igualmente que de toma;
una actitud de abaudono
sobre el hombro de su pareja.

!'.?:.s

Caprichosas tocas para vera¡¡p.-Rjca tojleHI" 9e paik

�El almi de los perros

Consultas
UNA CARTA
TAH0SER: Con toda oportunidad recibí su hermosa
carta; la cual conservaré con grande interés, pues por
todos·conceptos lo merece. Mil gracias, querida amiga;
no sabe usted cuánto placer se experimenta al verse favorecida con frases tan amables como las suyas, y, por
mi parte, tan inmerecidas. En ellas se adivina, más que
otra cosa, la espontánea simpatía de donde nacen.
Co¡i todo gusto volví a ver la linda postal que se sirvió devolverme. l Acaso pronto recibiré alguna otra, del
misterioso viajero que desea conocer a fondo el dulce
corazón de «Tahoser?&gt;
Las piezas de piano a que alude en su carta, pueden
ser las siguientes: «Elevación&gt;, «Lolita&gt; y la «Lisonjer..&gt;,
de Cecilia Cbaminade; «Airám&gt;, «María Luisa&gt; y «Soñadora&gt;, de nuestro inspirado compositor Ernesto Elor•
rluy, y una linda serenata del maestro Ponce, que se publicó ¡en uno de los números pasados, en este semanario.
¡Ojalá que con la suave y deliciosa influencia del arte
musical, su alma vaya encontrando poco a poco el olvido de ese amor sin vemural
MODELO
E~IILIA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para reunión; está hecho en charmeuse azul Nattier,
adornado con &lt;ruches&gt; de ¡¡asa del mismo color que van
colocados a la orilla de la túnica y de las mangas, cortas hasta el codo. El corpiño tiene cruzados los delante·
ros, cerrándose por el lado izquierdo con un pequeño
ramo de flores de seda, blanco marfil. La cintura es de
t...ffeta azul Nattier.
Como usted verá este traje es muy adecuado para una
joven de poca edad.

SOBRE USOS DE SOCIEDAD
MARY: No se acostumbra que los amigos, aunque és·
tos sean íntimos, acompañen a sus amigas en la calle, ni
mucho menos que vayan a pasear con ellas al campo,
sin llevar entre los invitados a alguna señora de respeto.
Esta costumbre será muy bien admitida, como usted dice, en los Estados Unidos del Norte, pero en nuestra
sociedad no se ha podido aceptar nunca la referida costumbre, y para ello existtn razones de importancia, que
sería largo, y quizá indiscreto exponer a usted en las presentes lineas. Basta con decir que ni el carácter ni el
criterio de las personas de nuestro país se adaptan a
ciertas costumbres de las señoritas norteamericanas,
aunque éstas nos lleven una indiscutible ventaja en civilización y buenas maneras.
·
UN IDILIO ROTO
M1~u: ¡Cuánta tristeza me ha causado su carta! ....
Al ver que el tiempo transcurría sin que usted volviese
a escribirme, la juzgaba feliz; pensé que su vecino ya le
había declarado su amor, y me complacía en imaginarme su reciente ventura, sin tener ningún resentimiento
por su silencio, pues demasiado sabemos que la dicha es
un poco egoísta y gusta del aislamiento para dejarse sentir en toda su plenitud.
Pero grande y triste fué mi sorpresa al ver cuál ha
sido el motivo de su silencio. Una larga enfermedad;
una fiebre de muchos días. acabó con la vida de su vecino y con la naciente felicidad de ambos.
No k• ~ude usted, querida amiga; las grandes alegrías
son pasajeras, y sobre los amores verdaderos, flota casi
siempre una sombra funesta.
Su vecino era un joven inteligente, honrado, laborioso y de nobles sentimientos; ya le había declarado su
amor y le aseguraba que al terminar su carrera la haría
su esposa; gozaban los dos de ese primer capítulo de la
exetnsa historia del amor, cuando vino la muerte a rom-

per el bello idilio, separando dos almas que ya no formaban más que una sola! !Pobre «Mimí!&gt; ahora si que
podrá decir como la dulce protagonista de la célebre
obra de Puccini: &lt;volveré a l solitario nido&gt; .... Volverá,
sí, pero no sola como a ntes; llevará a su lado el recuerdo que es un fiel y afectuoso compañero. «Mimí&gt; amó
y fué amaQ;t; ya no est;.rá su cor«zón abandonado por
completo; no habrá en su alma una obscuridad abs'J)uta,
porque la historia de ese breve pe ro intenso amor, será
como una lámpara siempre encendida, que iluminará
las tinieblas de su existencia.

fan las rubias de un modo indiscutible; desde la rubia
que ostenta cabellos de oro mate, hasta la que tiene en
fUS rizos el color rubio rojizo de las admirables pintu·
ras venecianas. ¿Está usted contenta, rubia y linda «Marietta ?&gt;
MARGARITA.

La Moda.--EI Corsé

PARA L.\S MANOS
La moda tiene sus exigencias; pero cuando esta moda
en busca de la elegancia va en contra de las leyes de
CLARA: Use ustecl la siguiente fórmula para quitar a la higiene y compromete la salud y la estética, es pre·
sus manos, antes tan blancas y tan lindas, esas manchas ciso intervenir seriamente.
Las damas de la antigüedad se conformaban, en cuan·
de que me habla.
Se mezcla una cucharada de agua de Colonia con to a cors6, con una faja de tela sencilla, pues se envolvían en las severas y largas túnicas tan cómodas y lindas.
La Edad Media dejó también a las mujeres sus amplios vestidos que b~jaban basta el suelo; en la época
de Juana de Arco se empezó a usar una especie de coraza exterior, de piel.
Pero la moda del corsé auténtico, parece haber nacido en Italia y precisamente en Venecia.
Hecha de tela y ballenas, tuvo por fin de cambiar las
proporciones del talle. De Italia esta moda pa.:;ó a Francia, y la form3. entonces se modificó hasta llegar a ser
un objeto de molestia y a veces un verdadero martirio.
Más tarde, siend&lt;&gt; demasiado flojas las ballenas, se
hicieron de hierro, una verdadera coraza que encerraba el estómago e impedía algunas veces los mc,vimientos, puesto que hasta los cuellos llevaban finísimo alambre
España no quiso ser de menos y preparó e i corsé
más largo, una verdadera cárcel en la que las pobres
elegantes parecían puestas en un tubo.
Y parece que muchas damas bordaban su corsé o escribiesen alguna frase; dícese que Ana de Austria llevaba sobre su corsé estas palabras bordadas: «Descanso
sobre el corazón de mi señora&gt;. ¡Pobre corazón!
Después, en la primera mitad del siglo XVII, el mundo elegante se olvidó del corsé. En aqut,l tiempo la moda imponía la caza, y para cabalgar hubiera resultado
imposible el instrumento de tortura que dejaba las fi ·
guras inm6viles.
Mas al principio del siglo XV, el gusto de las damas
se fué modificando; se dejaron las corazas de hierro y
se volvie ron a usar las ballenas. M.ás tarde, los médicos,
los moralistas y los autores cómicos, se lanzáron. contra
esa bárbara costumbre.
La forma fué modificándose al principio del siglo
pasado en España. Con los trajes anchos se usó el corsé 1,rguísimo.
El corsé moderno tiene una forma más higiénica y
que permite la completa libertad de movimiento, con
muchas ventajas para la salud.
En muchísimos colegios de Ioglaterra, Alemania y de
los Estados Unidos, se prohibe el uso del corsé, adoptaodo una simple fajita cómoda.
Cuéotase también una pequeña anécdota sobre el
corsé y las ideas del ilustre hombre de ciencia, Cuvier.
Este, que deploraba la horrible moda femenina, quiso
un día convencer a una elegante dama, pálida y demacrada, que vivía encerrada en un horrible corsé.·
El culto hombre eoseñóle en día una espléndida flor
otra de glicerina y dos gramos de tintura de benjuí; se
añade el jugo de un limón grande y se pone esta prepa· abierta y olorosa y díjole: &lt;Esta flor es vuestra imágen,
ración dos veces al día, hasta conseguir el objeto que se señora; ella se os parecía ayer y se os parecerá mañana&gt;.
desea.
El día siguiente, Cuvier acompañó a la señora en P-1
mismo jardín; fué con un grito de asombro que l« bella
dama se apercibió de la flor que tan hermosa el día anA UNA RUBIA
tes, se bahía marchitado sobre su tallo.
Sin decir una palabra, el naturalista le enseñó a la
dama el tallo sobre el cual había hecho, con un hilo,
MARIETTA: No se disguste con «Margarita&gt; porque un nudo estrecho.
L'L comparación era buena; pero no sabemos si la
ésta ha dicho que las morenas siempre triunfan sobre
las rubias en cuestión de belleza: no es opinión perso- elegante señora baya quedado convencida ....
nal, estimada señorita, sino que la mayoría de los hombres piensa de tal modo, y por eso me atreví a dar aquella respuesta q ue a usted Je ha parec ido poco fundada.
Sin embargo; tal vez la razón está de su parte, a lo
menos en Jo que se relaciona con la época actual, pues
en París, la capital del mundo civilizado: la ciudad en
que con más empeño se rinde culto a la belleza, triun-

,,,.

¿Tienen los ~erros un a lma semejante a
la nuestra y son posibles las comunicacio·
nes telepáticas entre ellos, perros y nos·
otros hombres?
El astrónomo Camilo Flammarión plan·
tea el problema, sin resolverlo, en una car·
ta dirigida al &lt;):'ew York Herald &gt;
En tal escrito refiere el hombre de cien·
cia un hecho verda\ieramente curioso.
El astronómo Graeser de Losana po·
sP.ia un hermosísimo perro de San Bernardo,
llamado «Baby&gt;, que era su fiel compañero
y guardián.
«B:iby&gt; no se separaba un momento de
su amo, echado a sus pies en tanto estudiaba, siguiéndole luego en el paseo y en la
alc-oba por la noche; ~iempre se veía juntos
al astrónomo y a su liermoso can.
Los visitantes eran acogidos por &lt;Bob¡ &gt;
en forma tan amenazadora, que la familia
del astrónomo decidió deshacerse de él,
dándole muerte, y &lt;Baby&gt; fué conducido
al sacrificio, ocultando la cruel decisión a
su amo.
Graeser estando en su estudio sintió abrirse la puerta para dar entrada a l perro. El
animal parecía sufrir y se plantó eu el din·
tel. El amo lo llamó inútilmente. · Una segunda orden decidió a «Boby.&gt; a ac~rcarse
lentamente a su amo, dirigiéndole una mi·
rada tristísima al tumbarse a sus pies.
Graeser se inclinó para acariciarle; pero
su mano se agitó en el vacío; allí no había
nada ; «Boby&gt; era unl. S(•mbra.
El astrónomo buscó entonces a su hermoso perro y supo que lo habían matado. El
instante de la muerte coincidía exactamente con el de la aparición.
Flammarión formula la hipótesis de que
en el punto de recibir «Boby&gt; el golpe
mortal, había pensado en su amo con la intensidad de la desesperación, y una onda
etérea había cruzado de su cerebro al de
su amo
Fl
·d
b'é
ammanon r~cue_r a t~m .' n que en Ios
«!'--nales de las c1eoc1as ps1q~11cas&gt; han re·
g,st_rado muchos casos seme1antes de tele ·
palla e ntre los perros y sus amos.

)lo pretendía cerrarla, del lado de los

Campos Elíseos, por arcadas y pórticos
La resurreccmn del Pa- adornados
de estatuas ?
Yo amo aquella inqu ietud en el hombre
lais-Royal.
de Santa-Elena y en el hombre del Gran.Dios uos da las nueces . ..... pero

00

las

rompe.
. Ei que tenga miedo a los pájaros, que no
siembre.
El hombre capaz de hacer fortuna en
un año merece ser colgado doce meses aotes.
'
El obrero es amo; el trabajo, esclavo.
Debe escogerse la mujer con las orejas,
no con los ojos.
No son las mujeres ,·irtuosas las que más
En un tribunal:
E l presidente:-Diga, testigo: ¿ usted pre· se resisten a las acometidas del amor, son
las mal formadas
senció la reyerta '
El testigo:- Sí, seoor presidente.
El presidente:-¿ Recuerda cuáles fueron las palabras que provocaron la agre·
sión?
El testigo;-&lt;Es usted un imbécil&gt; señor
presidente.

4140

Los más grandes espíritus han tenido la
inquietud de lo que se llama en nuestros
días, un poco enfáticamente, «la estética de
las ciudades.&gt;
Napoleón, para no citar sino uno.
París le debe, al menos, el proyecto de
la estrella de avenidas que resplandece al
rededor del Arco del Triunfo, y tiempo le
faltó para erigir sobre la colina que hace
frente al Campo de Marte y en donde está
hoy la mezquita concierto del Trocadero,
el imperial palacio del Rey de Roma.
Y Chateaubriand! ¿ No debemos a su mano un diseño de embellecimiento de la Plaza de la Concordia ?

Bé.
El!os son los patronos de tantos humildes
ciudadanos que su~aan, también, con el es·
pleudor de la ciudad y su belleza arquitectónica.
Cada quien tiene su proyecto conocido o
su plano secreto.
Cada uno, en su imaginación, supoce,
dispone y propone.
Tienen sus ideas, sus deseos. Tienen sus
insignias de bufón,
Todos dirigen, en su fantasía, grand es
trabajos.
.
Son felices. París es el tablero rnbre el
cual jutgan su partida.
Resumen en sí mismos los días de Haus··
mano o de Alpbaud y las noches de Pira
nesi!
Yo tengo por amigo uno de estos soñadores.
Es un sujeto amable, inteligente y erudi·
to, pero su cerebro está arreglado arqui·
tectónica mente,
Cuando uno va a verlo lo halla en su
mesa de labor o, más a menudo, tendido
boca abajo sobre las alfombras, delante de
él desplegados los planos de París y las
largas hojas de papel cubiertas de r asgos.
El lápiz en la maco. el ojo atento. Mide ,
estudia.
París es él, su París, sobre el cual reina
como amo.
Cuando por acaso descubre una combi ·
nación, la apunta.
Eosancha calles, redondea plazas, tala ·
dra bulevares, siembra parques ....
Su principal ocupación es el Sena. ~ o
c reáis que procura dar sombra ni fbres a
sus ribas.
No creáis que construye puentes. ~ o.
Hace algo mejor.
Cambia el curso del río. Juzga que el
Sena corre mal.
Y hé ahí que lo toma en Neuilly--0h !
pasa todo entero, con la mitad sería suficiente!-Y esta mitad del río dividido lo
conduce por la Gran- Armada, lo hace pasar bajo el Arco del Triuufo,descenderlos
Campos Elíseos, atra,·esar las Tullerías y
detenerse en la Plaza del Carrousel, trans-formada en lago! Después de lo cual la
restituye a l resto rlel río.
¿ Qué opináis? París tendría así un G ran
Canal que ,•a ldría t,rnto cerno el de Veos·
cia!

Pero si París no tiene aún su Gran Ca·
nal que le sueña mi amigo, tiene ya casi
su plaza de San Marcos.
. Esta plaza San Ma rcos de París es nue,--

�EL MUNDO ILUSTRADO

Peligro Entre Los40 y 50 Años
En nin~n otro tiempo está la mujer mb
propensa a sufrír física y mentalmente como
cuando Je llega la "Edad Crítica" ó "Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de arljustar el sistema á las
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
nervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones terribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazon hasta que este órgano
pai:ece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríoi;, en
cuyos momentos se llegaá creer que el corazón dejará de latirpara siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra, Lydia E. Pinkham
fué preparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
. ~u1!!ord, Alab~ma. - ~ •~staba tan nerviosa y d~bil cuando llegó la "Edad
Cr1t1ca· que tem1a morir a _c~da momento. M1 marido tuvo que poner
pedazos de goma en !os qu1c1os de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolores de espalda y sensación de llenura en el e11tómago. · Leí que el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham e ra
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provech? que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Ve~tal á todas las señoras que
sufren como yo gufrí. "-Sra. F. P. Mullendore, Munford, Alabama.
Si est:i Utl. sufriflndo nlguna de f'Stas t&gt;nfermedades y 1lesea 1m
~use~o l'SJl~cinl, ~~~iriha, Mnfülencia)mente ;\ Ly11ia ~• Piukl!fllll Medi•
eme ('o., L) 11 11, )l.1ss,. },. U. ele A.. su carta sen\ abierta, le1da y COR•
testatla 1ior nna ~e:)om y considerada estrictamente eonftden~ia l.

a traer un poco de actividad y de su movi·
miento de otra época; nioguoode estos proyectos ha sido adoptado y el viejo PalaisRoyal continúa desmoronándose lentamente.
Yo no creo, por otra parte, que se llegue
a devolverle su antiguo esplendor y su antigua fama. A pesar de todo, el Palais-Ro·
ya! no volvera a ser jamás lo que antes
fué.
El árbol de Cracovie está bien muerto,
lo mismo que el castaño de Camilo Des·
moulios. Ha termioado irremediablemente su existencia de galantería, de fiesta, de
política, de frivolidad. Ya no será más el
Palais-Royal de Restif de la Bretonne y de
Louvet. sino apenas el que describía Balzac en la "Peau de Chagrio."
Con todo, habría acaso un medio de restituirle un poco de vida, no de vida ruidos~ y alegre, sino de vida tranquila y digca,
e n proposición con la nobleza de su decoro, en a rmooía con su ,·ejez.

EL MUNDO ILUSTRADO

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apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

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&lt;,,.,.
ll-,.

◄fle,r.,

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GE',

C0URJ11:VOIE-PAB18 1

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••1••

o&lt;t•• i•• f•'"'

1

EDUARDO UCEAGA.

Uno de los comercios más florecientes en
París es el de las antigüedades o, para llamarlo con un nombre menos ostentoso, el
Médico encargado del dedel «bric·a-brac&gt;.
Este comercio es, además, una industria,
partamento de enfermedaporque los comerciantes de curiosidades
des nerviosas,
son gentes industriosas.
Abundan demasiado, pero este exceso
viene quizás de las exigencias del público.
La pasión por las &lt;vejeces&gt; y &lt;traperías&gt;
Administrador,
se ha extendido de tal manera que los anticuarios, para satisfacerla, se ven en ocasiones obligados a secundar la obra del
tiempo.
Sea lo que fuese, yo no conozco nada
más divertido que sus tiendas, que su desorden de muebles, de cuadros, de objetos
curiosos, donde se aglomeran mil reliquias
del pasado.
Amenizan la calle en q ue se hallan. Son
un placer para los ojos. Detienen al transeúnte y atraen al aficionado.
Los anticuarios poseen sus centros de
EL DESARME
predilección.
El malecón Voltaire Y el muelle l\IalaEl famoso escritor Stead. que murió en
quais, la calle de los Saints-Péres, la calle la catástrofe del &lt;Titanic&gt;, a propósito de
del Seoa, la calle de Renoes, comparten la iniciativa del Zar para el desarme de los
Suavi,.a la piel y la da una bl~ncura naca,ada p&lt;rfecla. ' cura radica¡m;.,,
sus favores con la ca lle de Chateaudun Y· ejé rcitos europeos, escribió al humorista
irritac1oncs y s:ibanoncs Forllfie.:t las unas)' las da brillo, lranspart.ncta.
alg~nas otras.
.
~Iark Twain, preguntándole su opiniónres·
AGNEL, n•:ttYt:MtSTA, t6, Avenue de l 'Op6rs, PAR.IS
Es es~o lo que les atrae u na chentela pecto del asunto.
.
,
.
fiel, paciente y numerosa.
~Iark T waio se apresuró a contestarle
ti:o 1ard1_0 del Pala1s- Royal, con sus galePero, ¡cuál no sería el _placer de lo~ afi- por un cablegrama, t!D el que decía:
nas cub1er_tas en los ángulos.
.
cionados si hallaran reunidas en uo mismo «Querido Mr. Stead.
La seme1aoza es real por la extensión Y paraje sus tiendas preferidas
El z
·
d
yo tam b"é
.
d d" ·
,
«
ar qmere esarmar.
I o
por la forma ·
.
, .
S1
todas,
en
vez
e
1spersarse
aqui
Y
desarmo.
Con
esto
no
tendrá
usted
mucho
O
La plaza y. el 1ard1n
tienen
poco
más
llá
t
bl
·
por
·
mplo
ba1·0
las
•
•
•
.
.
b
a , se es a ec1eran,
eie
•
traba¡o para de1ar asegurada la paz uo,vermenos las mismas_ d1meos1ooes. Am os es· galerías del Palais-Royal, locales que pa· sal.
táo rodeados de hendas.
.
recen ciertamente dispuestos para su ioMARK TWAIN.&gt;
Eo París, como en Venecia, las palomas teo~ió~!
.
.
,s e posan y arrullan sobre las cornisas. Sólo
S1, sie mpre m~ ha pare?1do que el Pala,sDESCO~F IAllSE
El bello sexo se
que nu1:stras galerías parisienses resultan ~oyal se prestan_a ma rav1ll~mente a s1;r·
01!. LAS f'ALSlPICACI011"ES É IM.lTACIONBS
complace al saber
desiertas y melancólicas, comparadas a las v!r de una :spec1e de P~lac10 de la Curioque una sola aplide Venecia, tan alegres y frecuentadas!
s1d,ad, de Cmdad del Bnc-a-_B_rac. ,
cación del Real
Quién, en efecto, no dudaría hoy que el
Qué buen_ ~fecto producir!ªº alh todas
Exigir la
Palais-Royal fué un lugar a la moda? El esas i;osas v1~¡as, en el día discreto de _las
E xtirpad or que ahora se aventura a entrar allí no pue- galen~s cub1er!as, donde estarían al '.1-bngo
Firma:
de V ellos de menos de experimentar una impresión de la mtempene y donde se les podna exa,
,,
de soledad y abandono.
min~r cómodam~ntE;_, sin trab_ajo!
' Sirene es
Cada año esta decadencia va acentuáoComo amorn1zanan de bien con el de·
suficiente para hacer
dose. Poco a poco los p;iseantes se hacen suso del lugar.
.
~~:a~'l~~c;.~0e~ 1~; más raros, los a lmacenes y cafés cierran
Cémo ~e bermo~eanan ag_rada~lemeote!
iQué bien _estanan e!1 su silencio!
.
I)tllos defectuosos en cualquier.. parte del s11s puertas. El comercio abandona aquel
Sí, ya es tiempo de JDstalar el comerc•o
cuerpo, sin molestia, Irritación, aolor 6 lo- sitio que fué uno de los centros más briconv&lt;!Dlencla.-El cutis queda fresco, suave, lldntes.
del Pasado.
.,, llmolo como si jamás hubiese estado cuLa caída data de lejos. Sin embargo, ¿El_ Palais-Royal no. encoo_traría en _el
bierto de pel06 Ó pelusilla -El Real cuando yo recuerdo el Palais-Royal de mi cambio una_ man:':rª, lógica y cierta de aproiofancia, lo vuelvo a ver aún con sus tol- vechar su situac10n,
Extirpador de Vellos " Si- das
de provisiones de pescado y di, legum• _1~º- c~tá todo preparado en esta nueva
rene' 1 solo cuesta $2.60 (Perfumado $3 00) bres primerizas, con sus muestras de joye· d1sP_Osic1ón?
.
, .
Por correo certlftcado :.!5 cta. 111 ás. Muestra ría resplandeciente y lujosa, con sus vitri~ID perder nada de_ ~u caracte~,anhguo
sudc!ente para una apl1caclóo 30 cts. Se en- nas de tafileterías elegantes y ricas.
y sJDgular, se cooverttna en un pintoresco
vía oor correo caraoando el fran queo.
No es el mismo de hoy. Del comercio pas:o que teo~ría pronto sus conc~rre~tes,
Depósitos: JOHANSEN, FÉLIX Co.,
Avenida S. Francisco, 43.-J. LABA· de lujo ha venido el comercio de pacotilla venidos a rendir sus deberes al dios B1beDIE Sucs. Co., Avenida S. Francisco y hasta el de peores industrias. Allí se lot; y, bajo los ár~les, a_l red~r t.\el es·
39.-J . UIHLEIN Sucs., Av. Bolivar venden cosas chocantes y ridículas, que no tanque. se les v«:_na med1tando_sobre algu•
parecen tener sino muy raros compradores. na compra, o sonando en el balla.'.!gO ma25. - MEXICO.
Pero por más pasado de moda y más so- rav!lloso_ que ~recuenta el espíritu _de todo
CURACION
litario que él parezca, el Palais-Royal tie- ~ntii;uano, m,1entras que las palomas del
ne todavía su encanto, un eucanto debido ¡ardm les hana pensar en la arcada donde,
RADICAL
a su disposición arquitectónica, a su aban- caso de lluvi_a, amonton!rían lo que li:nen
dono, a su soledad misma.
de más precioso, es decir, todos los ob1etos
RÁPIDA
Más de un&amp;. vez se han buscado explica- inútiles, enca'ltad?~e~ y frági!es, que son el
·SlaOopalba - al iaJtcclaHS)
CAANIE - QUINA • HIERRO
ciones a cada atrofia progresiva y los· me· tormento y la delicia de ~u vida!
o
El mai 1,-:cot1,t1lt1V•ntfl sohel·~nc, tri
dios de remediarla. Muchos proyectos hao
HE~RY DE REGI:--ER.
lo c.M&lt;&gt;• .i. : Cloroa1!l, An cn\la pro•
sido elaborados. Se ha pensado en romper
el circuito tao estrecho que aisla este rio•
tunda. ~&amp;l.an,,. M&gt;=ll'lU-W&gt;OlO0CS
o o o
eón de París y aleja la vida de él.
dolorosas, Calentu.r1te.
Cada
~ lleve. el•
s~ ha pensado en abrir una larga vía
C&amp;J.Je R1, Dc11eu, i~. J&gt;ans.
cápsuie. de este Modelo nombre: IIDT
que
lo
ponga
en
comunicación
más
direcEn
Persia
hay
un
Eombre
diferente
paror-.t ·•fllllCAU•·· - -·
ta con los barrios vecinos y que le vuelva ra cada día del mes.
P!RlS, 6, Rne llYIIDUI J ID totta· 12! rar11ac1u.

Dr. A. Ruiz Erdozáin

J. Lavista.

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ANEMIA

-:::~o'!:ej/r!:i':111-

Del arte y de la vida.
Sin ser yo un Edg:ird Poe, sin haber lle·
vado jamás en mi cerebro las siluetas de
fantásticos duendes, ni escuchar los pavoro·
sos graznidos de los lúgubres cuervos, he
sido en cierta ocasión de mi vida acosado
por una infernal alucinación, que de no
haberla combatido ¡Jrootamente con la eficaz acción de la ciencia, ya hubiese dormido en la mansión del eterno reposo.
Me volví hace algunos años un desesperado buscador de las &lt;fórmulas.&gt; Busqué
las más inusitadas y laberínticas fórmulas para resolver las ecuaciones de la vida, y a
fe mía, que observé, con asombro, mi gran
facilidad para encontrarlas.
Mas un día .... un día cuando leía tranquilamente el &lt;Eclesiastés,&gt; me asaltó la
brusca impresión de un deseo .... Yo deseaba buscar la fórmula de la Felicidad.
Pero en vano luché, llamando con mi mano
crispada a la infranqueable puerta del Ar·
cano; en vano corrí con pie inseguro hacia
aquel horizonte sin horizonte; en vano . ... ,
sí, todo en vano; mi espíritu se esfumaba y
la fórmula no venía.
En una ciudad populosa, me detuve cierto día ante una lujosa vitrina, porque el título raro de un libro, llamó mi atención.
Pasé al interior del grao establecimiento ..
y, ¡oh!, terrible acceso de la más espantosa
alucinación: allí vi cierto joven, a quien he
llamado por muchísimos años &lt;el iluso,&gt;
cuya faz sonreía irónicamente, sonreía como un imbécil, como un necio, pero sonreía ....
Desde aquel día, mi familia me declaró
«maniático de la sonrisa.&gt; El médico que
me asístió se sonrió tranquilamente; todos
los que me visitaban sonreían, y yo, yo
también sonreía y veía en cada lugar una
sonrisa ....
No me ha sido posible recordar todo el
proceso de la penosa enfermedad, pero
siempre he conservado ua vestigio de la
infernal alucinación, la cual suele hacérseme real, cuando en alguna parte veo la ex·
traña sonrisa de un &lt;iluso.&gt; Allá diviso el
fatídico gesto, eu la cara de aquel que son·
ríe a causa de su no discutida superioridad
s-:,bre todos. Aquí cruza la calle, cou airoso
t,laote, ese que sonríe porque todos te llaman el supremo escritor. Ahora viene uno
que sonríe olímpicamente, sonríe porque é l
es orador y poeta. Y allá, sobre un banco
de piedra, aquel otro sonríe por su traje
lujoso y su lazo impecable en la roja corbata.
·
Pero al fin mi familia me ha declarado

Parls, 165, Rue St.ttonorE J todas Farmacias

-··-··-

1Boteusi'8 J te una Pnresa absoluta

VINO ARDUO

v

de los• Piojos Recientes Persistentes

~--

HAY QUE SER FUERTE,
Para obtener en la vida dicha
6 provecho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
personas débiles se ven siempre
prirndas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo q ne poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Taltls
personas se fatigan en seguida y
caen en un estad.o de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. El desaITeglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpi~ y fortifique, como es la
PREPARACION de WAMPOLE

Lt cual nunca fa Ha en su empresa
de hacer fL•~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros ,de
Bacalao, combinados con Hipo."
fostitos, ~falta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
compos1e10n. l\files de personas
la deben renovación de sus fui. rzas y sus ánimos para trabajar y
para estar alegres. En Anemi.1,
Escrófula, Debilidad General y
Enfet·medades de los Pnlmonc;i,
no t iene igual. El Doctor lH.
Gutierrez, Profesor en la Escuela
Nacional de l\fedicina de México,
dice: "La Preparación de W am~ole se toma tanto por los adul.
tos como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por estt&gt;
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y siempre he
obtenido los mejores resultados. 11
Un~ bot~lla basta para convencer.

Pe venta en todas las Boticas.

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CREMA DE BELLEZA

El contacto de la CRE)IA FLOREINA, untuoso sin ser
graso, procura al cutis una sensación agradable de fr.escura,
de flexibilidad, de bienestar y le recubre d~ una capa delgada
y protectora que faeilita su función sin trabarla, y ~úmenta
su terciopelo y su diafanidad.

CREMA FLOREINE,

libre de la penosa enfermedad, y mi v1e10
doctor deja de sonreír. Ya estoy c urado,
mas sin la infernal alucinación, veo que
también esta vez yo he encontrado mi fór·
mula, &lt;mi última fórmula,&gt; la fórmula tor·
turante de la suprema felicidad ..•. Un millón de «dólares&gt; hao ofrecido por la an·
siada rt:ceta, y allá va de balde: ¡Felices
los imbéciles, los necios. los que en la vida
y en el arte, tao sólo aprenden a de~preciar
y sonreír!., ....

HIIIEIE 11e1 TOCADO
tu cualldadH uU.6ptloa"
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A,artacl• I06. Kbl«..

�a._,

a

va

ELIXIR ~TOMACAL
(ESTOMALIX)

1

de Sáiz de Carlos
Hace quince allos dimos • conoc.er esta especialidad farmacéutica • los -médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento m•s racional y sec.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tencan una antigüedad de treinta
allos y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y lallCOnomla en general, pues el enfermo COME MAS, DIG JE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTJCO gastrointestinal.
Los nlllos padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
lnemlslblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarsl', lencua suda, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencls, abati•
■lento y tristeza después de las comidas, eructos agrios ,
cases, pirosis, vahldos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al
estómago, vientre y espaldas, vómitos, extrelllmlento, alternando á vetes con dlanea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á vetes, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensuefios, sueflo ,
agitado )'. respiración dificil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el !j8 por 1oe de los
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
enfermedades del aparato digestivo.

1as

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA ., afecciones nemosu, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosrttos, tomándolo lo,; nlllos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas lu

DINAMOGENO

edades y ambos sezos.

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
apdo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los slculentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan las fuer.zas y el
apetito, notándose el alivio con un_o ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATfSMO apdo y cr6nlco, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
tornándose de turbia y sedimentos• en clara y transparente.

REUMATOL

'PURGATINA
'

SAIZ DE CARLOS. cura el utrelllmlento, pudiendo conseculr, con su uso, una deposición diaria los enfermos bllloaos y los que tienen lndlcestiones y atonta Intestinal, por

un ser tóolco-luante suave ·y efic;u.

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Carlos S. Prats, Apartado 468. México, D. F.

Pídase ,Catálogo Ilustrado.

Se remite gratis.

IL&amp;

1

.....J

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>20</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 19, Mayo 11</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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