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                  <text>��CAPITAL:

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1

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1

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;\1ÉXICO, D. F.

·

Teléfono Ericsson, 1501.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,,.

Calendario de la semana.

El Estreñimiento

.

es lli:l mal muy común que coa frecuencia se descuida o se intenta corregir coa purgantes más o menos fuertes. Ambos casos son improcedentes. El mal es motiYado generalmente por deficiencia de la cantidad de la bilis necesaria para ablandar la materia
fecal en los intestinos, r el consiguiente e oveoeoamieoto de ésta Los purgantes facilitaa inmediato alivio; pero su efecto posterior es causar la continuació n o reproducción de la dificultad y, por lo tanto, son cootraproduceote5. Por otra parte, si se descuida puede dar lugar a trastornos más serios y hasta peligrosos. Lo que se necesita
es ao. l,uen estimulante tónico para restablecer la emaoaciúo adecuada de la bilis; o
sea tiara estimular la acción del hígado y los riñones. l'o facultati"o eminente y especialista dió :. conocer hace muchos años la siguiente fórmula que ha sido adaptada
en general por s u bien probada eficacia eo casi todos los países del mundo. Hela
aqué: Edracto compuesto Yegetal Arvelioa, 15 gramos: Jarabe compuesto de hipofosfitos. 4'.i gramos: Jarabe compuesto de zarzaparrilla, 6o gramos Todas estas sustancias se pued.,o comprar en cualquier botica sin necesidad de prescripción médica.
Mézclense bien y tómese una cucharadita despllés de cada comida, agitando el fraseo a11tes de usarlo.

Lu~ES 19

l
1

siempre ea eficaz, Millares de personas curadas por ella testifican

v:: :::a te!1e~1~e~~~~~!:

::J:ªJ:r::~:e,&lt;la~~~~~s!rfaru!!°
prevención, Produce efectos segurisimos en

1·

QltllN08, TUll01fll8, IIL.IIOlflfllN118, Hlllf/0118, ,.USTUL.118, L.L.IIQIIS,
UL.0lllfll8, QUllllll0Ulfll8, ,-ISTUL.118, lllfUl'OI0Nll8, llTO,, llTO,
011 VllNTII llN T00ll.8 L.118 0lf0QUlllflllS '/ 80Tl0118,

1

MIBRCOLES

2 I.

88

A 25 CENTAVOS LA CAJA,

Para loa l11&amp;&amp;N1 donde no ■e enouentre, ■e deapaohatranoo de porte, en't'luldo
con el pectlclo en aelloa de oorreo I0,80
por oada oaja y por docena 12.&amp;Z,&amp;l Depoaltarlo sener&amp;l, 8/f, lfll,.IIIIL. •• 0lfTIIQII, In' 011.L.L.ll 01! •IINlflQUll ,v9 •••
~lllfTIIOO 4Nf,

°"'·

1

...,uoo.

A nuestros LeGtores de

º· ,.,

1

San Juan Butista de la Salle Confesor
(del día r5.}- Saotos Valente Obispo, Hospicio Confesores y Santa Virginia Virgen
Mártir.-Comienza la novena del Sagrado
Corazón de Jesús en varias iglesias.- A las
tres y media de la tarde procesión coa el
Divinísimo del Sagra r io a Catedral, donde
queda expuesto a la a:loracióo de los fieles
d urante las vísperas, maitines y laudes, que
terminan a las seis.

Dice el Sr. Balleza después de haber
u sado la P eruna: Soy natural de M e jico,
pero hacen cinco atlos que resido e n Los
Angeles, California, adonde padecí por
largo tiempo de catarro, constipados,
dolores de cintura, agriedad en e l estómago y mala digestión. Tomé seis
frascos de PERUN A . Aumenté l0libras
y r ecuperé la salud. Fermin Balleza.

Espejos
Engañadores

___
.
.
El prcfe~rde la Un1ve_rsidad de Muo1c~.
M. José S~htock ha publicado los tres pri~ero~ vol~meoe~ de una obra de extraord10anas d 1mens1ooes, consagrada en su totalida~ al estudio de &lt;Haml:t.&gt;
Se titula &lt;Corp1;1s 1!amlet1cum,~ y le ha
co!ta.do más de ~•sanos de traba¡o.
.
_,::rata de reumr t.°: ella !as leyeod_as pnm1t1vas, las obras literarias, a rtísticas o
plástica.$, las notas o escritos, cualesquiera
q11e seaG, qae tengan alguna r e lación con
la leyenda, cuya versión más admirable
teatralmente. tiene por cuadro e l castillo
del señor de Dinamarca
El primer volumen de esta recopilación,
contiene h.s tr~ducciooes de textos sacad!ls
de lenguas antiguas ea UlO entre los bud1s~ _de las r~i?oes ve:ioas del Ganges m_end1ooal, se1,c1entos anos antes de Jesucns·
to, del sancristo, del chino, del turco, del
g riego, del árabe, t:tc.
Se ve, por esto, cuán diseminados están
los r ~gos principales de una leyenda, y qué
ioterés puede presentar dote el sabio el es·
todio de todas las moddidades humanas
que se revelau coa infinitas variedades ea
c1da idioma : es algo análogo al trabajo de
investigación y clasificacióu del naturalista,
y de este trabajo sobre u_na leyenda pueden desprenderse conclus1ones de una alta
psicologh. sobre los caracteres de las razas
~:':ad:t::i:!nación en los difere ntes países
El segundo volumen de &lt;Corpus Hamle·
ticum•, encierra versiones europeas de la
leyenda. y el tercero se ocupa de sus emi·
graciooes a través de todos los países, desde
l.1 India y la China hasta la Islandia.

La .irimera meocióa que se hace del
ÜO)IISGO 25.
piano ·data del 16 de Mayo de 1767.
Eo el cartel que anunciaba el concierto,
La Octava de la Santísima T1 ioidad.
se decía que el anista Buckle cantaría uoa Santos Gregario \'11 Papa Confesor y Urcanción de Judith, acompañado de uo bJ.oo r PapJ. Mánir
nuevo instrumento llamado "forte-piano."

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios 11 El
Mundo Ilustrado" y II La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1l1- calle de Juárez N &lt;:&gt; 6.

.Un estud'10 de "Hamlet''

NOTAS CORTAS

¿De qué? De muchas cosas lo ha sido
Nestor \Vilmart, hombre de cincuenta y
L os niños ¡:,equeños no son seos1bles al
dos aiios, que acaba de desaparecer de Pa doctor. Un doctor calcula que la sensibilirís, después de haberse gastado, en quince dad no se demuestra claramente e n ellos
de
del
años, unos cuarenta millones de francos. hasta 4 o 5 semanas después de nacer, y
PURGATIVOS, DEPURATIVOS v ANTISEPTICOS
Y lo curioso es que este hombre de tao antes de este tiempo no e chan Ir.grimas
T . LEROY, 96, Rue d'Amsterdam. PARIS U todas la, Farmacia,.
fáciles tragaderas no ha tenido ni una pe· cuando lllorao
seta que pudiera decir que era suya; gastaba el dinero de los demás, y los demás
000
se quedaban tao tranquilos creyendo haber
colocado su dioerc, en forma soberbia.
- .
Porque )séstor-ya lo habréis comprendíEa tiempo de guerra, Fran':'1ª paeilti per
do-era un hombre de negocies: a los oer en el _campo de ba~alla 376 &lt;le_ cada
veintidós años fundó en Bruselas, al abrí- r,ooo habttaotes,Alemama 310 y Ru~•:1310.
go de su padre, banquero de gran crédito.
Sola y Unlca Calldad
una sociedad por acciones para e"p!ot.;r
ººº
un ferrocarril: las acciooes eran amortizables ea uo plazo de doce años, y 00 p roDe cada 1 .5 personas, sólo una tit oc les
duciríao interés basta cinco de~pués de !a ojos perfectos. Ob~érvHe que los individe su emisión. La Bolsa se las be- duos que tienen el cabello muy abun!l.ante
Para conseguirla
y el Nombre "CHRISTOFlt" fecha
bió, como si fueran tendidos de sombra de son los que poseen la vista m,is defertnoEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza,
uoa corrida e o que torease Joselino, y .... Sd.
comenzaron las obras del ferrocarril. Aún
° 00
MEXJC(I · 11.AUBER '!11' ZJVT '!11' C ...
oo se hao acabado, ni llevan camino, pues
.
.
.
•
se suspendieron al mes de empezadas, y
La cantidad de c~mzas que deJ:1 e.!- te
los habitantes del país que la grao línea cu3:odo se _quema, s~rve para ,Prec1sax su
había de cruzar . continúan haciendo sus cahdad. Cuanto mas bueno es el té menos
viajes ea silia de posta; ahora, con )a no· cenizas deja.
ticia de la desaparició n del g rao financiePOLVOS ADHERENTES
ro Wilmart, ha coincidido el hundimiento
1·
ele uno de los puentes de la única carrete1NVISIBLES
ra del país. ¡Es la muerte de la comarca!
FINURA, P UREZA. PERFUME IDEAL.. - Comunica al rostro un.a maravillosa
Entre tanto, ::S-éstor se llevaba en P arí,
DE QUENT IN
bJ!ºr::~f:::Chªo¿
R~t~~~J°f:~~C:, ~~co~~•~
la siguiente vi&lt;L: tenía diez automóviles,
absoluta Son los polvos de arroz de las tt1na, y los reyes dt los polrot dt arro,
una cuadra con cien caballos y una piano- MIMOSAS para los amantts
AGNEL, PRAl"UliUSTA, 16, Avenuo de l'O~ra. PARJS
C
la con roll,s de &lt;La Generala&gt;. El ::-i'abad
de Daudet resucitaba al cabo de los años;
pero un dia-hace muy pocoS- Néstor
vido algunos años, la abandonó con uo Wilmart se levantó a las ocho de la maiiatierno infante, para casarse coa una rica oa, mándó que le echaran uo pienso soheredera; siendo CdUsa, con su ..bandono. berbio a sus cien caballos y .... desapare·
de la muerte del niño y de la prostitución ció por e l boulevard Malesherbes, tara·
Todos estamos conformes ea que, para la de la madre.
reaodo &lt;la Tookiooise&gt;.
vida en sociedad, son necesarias ciertas Y y Pedro era para todas las gentes dedeterminadas reglas morales que sirvan de
d
d'
¿Dónde está? No se sabe : en Bruselas
.
'd
. d
ceotes el caballero Pe ro, el 1goo,e1 I1ush d . d
.
d d e'I
norma al io?iv1duo en su v1 a pnva a y trado don Pedro, citado con elogio por la se a e¡a o una mu¡er enamora a e ,
en sus relaciones con Jo~ demás hombrt,s. prensa respetado y admirado por todas qoe le espera, a pesar ?e todo. Acaso oo
Uoa :noral, es necesaria una moral-ex- las cl~es sociales, socio de mérito de ios- V\1elva: malas lenguas dicen que este maesclam_ª.nos ea todos los. t_ono_s.-Uoa moral ti·tuc,·ooes benéficas y hasta pres,·deote de tro de_ tantas co_sas se encuentra ahor3: con SI es para '·novia.'· ¡,orque su s•b·J• &lt;élesll,d•lc haI
1
] b J
b
1
d
\ d
ó rá su,pirar ror un beso.-Sí es r ~u.'l un novio. vor--1ue
r ~hg1os3:,óuna_ mobrl~1 u~1ó1tana, una . mora una cofradía.
os,. ubgaros da¡ol osb mi uros. e . o non . su suave frag,ncla embriagará su !ernura La /'1tutis10 sane, o DI o 1gac1 ~- .. . poco 1m~rGozaba leoameote del bienestar en la po 1s, uscao. o e e e monre que ooore da.. es¡,osa atraerá a su maridornn ,,, .,VtOI L'TAS.
tao las bases; lo esceoc,al es que exista t·,erra, y popr ao-adt'dur a, teoi·a bt'eo ganada tutta l_a sua v1tta&gt;.
porque la Jarón una boca sabro:a. Et mariJo ,l&lt;&gt;sa=y 51 00 ¡0
d
1
con esta"- VIOLETAS compl.lced a s'u ,"-posa.
una moral.
.
la felicidad en el cielo, gracias a su esencuentra,. cuan
ª g~erra Jo,
pues aunque fume o oeh )Icores, &lt;u ,1oon10 &lt;1•ied:rrá
Ea todos los órdenes de la vida, lo que I d'd
.
a
las
muchas
acabe,
fundará
una
soc1egad
por
acc1ones
Jellctoso.
LAS \-rOLETAS RUSAS DEQUFNTIN
1
vale es la representación soci«l que se ob- P ~o I ez hcobo. 1adg1edsia_ Y
t para un ferroearril de Varna a Aodriooó- son el alma seJunora Je la muj,&gt;r y ~, ,ru•t~ r•~n1e a su muer e.
.
h
.
.
misas
que
a
1an
e
ec1r
r
.·
E
quisrndor Jel hombre.-"C..1jita :trli-"1r1 Je .,tum•T'i•=&gt;'.
tiene, por la ereoc1a, por 1as riquezas, Garantizo la autenticidad del botón de po is y, ,cev~rsa o aque1 terreno mon- so cs. CenlficoJa por correo 6o cs.-Er,- M•'•i, o, J.
por la osadía, por la fuerza, por los mé- muestr
Como ést . podrían presentarse tuoso las acc1ooes h1brau de ser más ca- L.,bnJl_é Suc~. &amp; Co., Profesa 5. J \liUlem, ',11, s. 3, .
ritos.
h a.
'
e;
ras.
Je Bohva:- numero 25. Joh;:nn~en f ., ... &amp;. 1 o .•A..v ~
I
•
d
mue os.
nlJa S.,n f rancisco. ¡,.
Uo P0L re que cump ª cooc,eozu a~enPor cada hombre que triunfa en la vida
JOAQl11:-S BELDA.
te t?&lt;1°s los d~beres, que , ~o haga daoo a exclusivamente por sus méritos, cuéntanse
oad,e, que eSt1me ª su pro!'m'&gt;, que sea, ea millares que sólo lo consiguen por acc;ooes
su~a, _un dechado de pro~idad Y honrade%, reprobables ea abierta contradicción coa
serasiempr_e&lt;uopobrediablo.&gt;
las reglas morales. Pero el éxitolesab
Su_ °;lorahdad pasa µerfectameote desa- suelve de todo pecado.
perc1b1da, cuando 00 le es ob~táculo para
Poco importan tos medios: la cuestión es
p r&lt;?sperar, 0 cuaod o 00 se convierte en ma- conquistarse cuna posición ~ocia),&gt; que
El autor de &lt;Cyrano&gt; tiene escrita destena explot'.1ble.
una vez conquistada, todo se dispema, to- de hace mucho tiempo una traducción en
En cambio. el osado que sepa faltar.con do se disculpa todo se justifica, todo se ol- verso, de la primera parte del &lt;Fausto&gt;,de
&lt;arte&gt; a todos los deberes, que practique 'd
'
Goethe.
la máxima del «yo antes que nadie, y al v, La.
d
, •
d
,..
.
• tá
a mora 1 e 1 ex, 10.
Lo empezó hace veinte años, cuan o leía
pro¡tmo contr~ una _esquma,&gt; _cooquis oSubid, trepad, escalad la altura ... . Cui- correctamente el alemán y había trabado
dos~ a fuerza de_ ~¡ezas,. rntrigas Y haSt a dad ~ólo de no caer porque e ntonces la una grao intimidad con la. genial obra de
dehtos,duoa &lt;pos,ci~o social,&gt; ~ue~e f~ r sociedad, celosa de ;u moral, os recordará Goethe Al emprender la traducción de
s•guro de i:ierecerd ª revereboc,a d'ebl 0&gt; como afrentas lo que antes os dispensó co- «Faust~&gt; Rostaod se propuso dar un trase 1 muo o, 10c1uso e 1os &lt;po res 1a os
d'd
1·
d 1 ·d
•
•
11, •
¿Ejemplos? .... ¿Quién o_o pudiera pre• m;
'q: : : : / ¿~:g~egl:s ª ~~r!ies )~~o exacto y poético del gran poema teuseotarlos
por. docenas,
tomaodoles de sus d e una soc1e
· d a d , h ao d e respoo d er a 1a es·
•
•• que Rostand había
.
~
Hace
tiempo
se d1¡0
mismas re1ac,ooes.
· 1
·
·- d é t . ¡
h
h
Recuerdo un caso típico. Hacía aiios que pec1a o_rgao1zac100 e s a , _as : l?ues, en entregado su «Fausto&gt; a Sara . Bern ard
fdltaba de una gran ciudad. Al volver a una so_c~edad donde vale el 1od1v1duo por para su teatro, y que la gran a rtista se eoella, de dos amigos, de la juventud flor ida, la pos,ció~ que ocupa, .Y por la co?qu•stª cargaría del papel de l\Iefist6feles. Este
me acordé. La antítesis el uoo del otro de esa posi~ióo se convierte ª la vid~ . en rumor era cie1 to: según ha confesado Roserao: Juat1, un excelente muchacho, bueno, una lucha s,o t~egua, ea 13: que so~ hc1tas taod ; pero por d iversas razones la obra no
cariñoso, trabajador, sostén de su madre todas las ar~as, e~ tal sociedad,. i qué mo- pudo represeot~rse en el teatro Sarah
"iuda; Pedro, disoluto, vicioso, holgazán, ral_puede pnvar sino e~ la del "xito?
Berohard, Y paso a poder de Le Bargy.
eterna pesadilla de sus padres.
Seamos francos, arro¡emos la _careta de
Aunque el &lt;Fausto&gt; se halla completa_¿ Qué es de Juan? - prel(uoté.
una moral auSt e ra que 00 practicamos.. ea mente terminado, ~ería preciso, para repre-Por ahi anda, hecho UD desgraciado- :a quet DO ,creemo;,·l~r~ roclamar abier- sentarle, hacer en él modificaciones a que
fué la piadosa rtspuesta.
amen e &lt; a mora e ex, o&gt;.
Rostaod no se siente muy inclinado. Ade_¿ y de Pedro?
má~, el éxito que este año obtuvo en el
-iOh l Ha hecho ciirrera. Es todo un
.\DRl ,\N DEL VALLE. Odeón otra versión del «Fausto&gt;, hará que
caballero,. muy estimado y respetado.
el estreno se retrase.
Así era. Juan, coa toda su bondad y boaY sobre todo, Rostaod está encariñado
radez, era &lt;un desgraciado.&gt; Se había cacon la idea de que Sarah Berohard y Le
0
0
0
sado por amor, estal:a cargado de hijos,
Bargy sean los intérpretes de Mefistófeles
vivía casi en la miseria, prematuramente
y del doctor Fausto.
C.\RN€ • QUINA • l'tlER~
envejecido por el trabajo excesivo y lds
Hablando de &lt;La deroié re oui1 de Doo
El :ne~ ~~c.0~ ,tllu, ~Ot41 9o b.c.1'1N&gt; ~11
privaciones.
El pensamiento se mue"e a la velocidad Juan,&gt; recientemente ha manifestado Ros·
le. • r.a •ua ,1, Cloros1e, A ·,onla pro•
Era para todo el mundo el ¡&gt;Obre Juan, de 33 metros por segundo.
taod que es uo poema bastante largo, que
tunda. :'tl al.i.rt,1, M l!o·n1-w.01oocs
el desdichado Juan, el imbécil Juan. Es Una persona que no sea tarda de peosa- lo escribió hace unos quince años, y que
dolorosas, Calen! ura1&gt;.
todo lo q ue babia ganado con su vida mo- miento invierte dos quintas partes de se- tiene un corte muy original.
caiit- fl 1cnc11e&lt;1. ~~. Pann
ral y ejemplar.
guodo en recordar el nombre de un país, &lt;La derniére nuit de Don Juan&gt; está en
ft)r ... P• M"l.a•,.~• . - Por su parte, Pedro, después de seducir de una ciudad o de un objeto que le sea poder de Le Bargy, que la e~treoará en la
una modistilla, de cuyo trabajo había vi- familiar.
próxima temporada.

consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc.

11

La Mejor

Los volúmenes en preparación recogerán
JUEVES 22 .
todos los estudios y criticas consagradas ª
Conocerse a sí mismo es una de las ba&lt;Hamlet&gt; en todos los idiomas, las versio. .
.,
d 1
1
b'é
oes musicales de la leyenda y la bibliogra·
Cor pus Chnslt o sea La Coomemorac,oo ses e a mora, y es taro I n una de las
fía.
solemne del Santísimo Cuerpo de Nuestro bases de la el,.gaocia distinguida.
Conocerse bien a sí mismo. físicamente,
El número de obras musicales, compues· Señor Jesucristo. Santa Rita de Casia Viu- es tao dificil, y por tanto, poco común, cotas sobr': &lt;I:Jamlet&gt;, es coosid~rable. Ha}: da, de la Orden de Sao Agustío,abogada de mo conocerse moral mente.
ó peras 11ahanas de Domen1co Scarlatt1 .
.
_
.
p
·
¡
h
Santos Torcuato, Ctesifoote,
ocas mn¡eres 1ay que no se agao ilu( 171 :&gt;-), de Gasparioi ( 1735 ), de Caruso 1mpos1bles
s
d
r
d
siooes engañosas sobre su persona, ilusio( 1790), de Me rcadante (1822), de Franco eguo o, o :&gt;.lecio, Cecilia, Hesiquio y aes que a ,·eces 11 eoao d e espanto.
Faccio (1865) y de Adstides Hignard Eufrasia Obispos Mártires, discípulos del
No hablo sólo desde el punto de vista de
(Nantes, 1888.) .
Apóstol Santiago. Santos Casto y Emilio la belleza, pues todas somos, respecto a esEa otras ocasiones se han hecho muchos Má .
Ofi .
.
te particular, completamente ciegas.
poemas musicalessobre&lt;Hamlet&gt; Los más . rltres. - c,~ y m1sade la fiesta del día:
Hasta añadiré, aún cuando se extrañen
conocidos son: el de Marsczek (Bruno, rito doble de primera cláse coa Octava pri• mucho los señores q ue critican coa tanto
1848;) el de Alejandro Stradtfeld (Darms- vile~iada y ornamento blaoco.- F uoción afán nuestra coquetería, q ue a su vez, se
tad, 1857;) el de_ A_mbrosio_ Thomas (París, ea Catedral y solemoísima ¡&gt;rocesióo des- hacen tantas ilusiones como nosotras, y tal
1868). y de Anst1des H1goard (Nantes,
.
.
d
·
_)
pués de la misa, con asistencia del Prelado vez mas, respecto a sus se ucc1ooes.
1888
D'
C • E
•- .
.
.
Hay hombres que, afligidos por un ab1ocesaoo. una c 1esia5 t1ca, Universidad d6men imponente se figuran tener un torCONSERV.\R SA:,:O A UN NIXO es Pontificia, Seminario, Rectores de los tem- so de atleta, y .._1g~oos, completamente calmucho más fácil q ue ayudarle a recobrar plos, Clero Secular y Regular y diversas vilos, se c reen provistos de abundante cabela salud perdida. S \ se quiere . preserva: al Asociaciones religiosas, porta odo cada una era.
,
.
niño de las tao ter~ubles afecciones e~tlva- de ellas sus respectivos estaodart
El d..
La c09uetena natural _e~ las muieres, las
1
les, el cólera, la diarrea, el catarro 10tes- . . .
es.
galaotenas que se les dirigen, aumentan,
tioal, e tc., aliméntesele con el único ali- v101s1mo permanece expuesto ocho días a sin duda,_ esta ceguedad oaturdl, y he aquí
m,oto conocido ea su género, "K uf e k e .. la adoración de los fieles, habiendo por las como mu¡e res gordas se creen delgadas y
que da excelentes resultad~s en el niño~- tardes ,isperas cantadas. -En este día ha esbeltas. . . _
.
d'd .
.
.
Y Pero la 1lus100 más general es. la relatl00, ea el que padece afecciones gastro-10testioales y también ea e l débil y retrasa- cooce '. ª IDdulgenc,a plena ria Yotra para va a h juventud. Todas conocen su edad ;
do eo su de!arrollo.
cualquier día de la octava. -En la B1sílica hao _contado con gran amargura los años
de Guadalupe, función, procesión y e,po- ternbles que hao hecho desaprecer poco
sicióo del Di,·ioísimo toda 1 0 t v - E 0 a poco sus eocaot~s, demacrado tos ro~·
Los ciegos del Japón no llevan perro ni
.
.
. ª eª ª·
- tres, apagado el brillo de los ojos
lazarillo para que los guíen por las calles, Sao Fehpe de Jes us, función solemne.
Y, sin embargo. generalmente, serias ansino un pito, como el de los vigilantes, pete el espejo, no notan las líneas que cruro de sonido triste y especial, con el que
zao los párpados, ni los surcos de los caadvierten su presencia y obligan a los
\'tERSEs 2 3
rrillos, ni las tiranteces angulosas de los
transeuntes a dejarles el ¡,aso libre.
cootoroos de la boca, tan bien modelada
lofra Octava del Corpus-La aparición algunos aiios antes.
o o o
del Apó~1ol S ,01iago, S rntos Epitacio O bisEa u?a ~alabra : conozco mujeres que 00
po l\'Iámr y Juan Bautista Rossi Confesor. notan s1qu1era que el esmalte de sus dienKempis escdbió su cilebre obra "La -Toda la lnfra Octava de Corpus el oficio tes se altera poco. que la barba Sel pone
imi1acióo de Cristo" cuando tenía treinta
.
d
'd d
.
arrugada. que la tez se vuelve áspera y to·
y cuatro años de e¿ad.
Y m'.sa S'&gt;D e esta so1em~i d : el rito es ma esos tonos de ocre alrededor de los
semidoble, pero no permite la celebración ojos y de los labios, que caracterizau uno
o o o
de misas privadas de difunto.
de los síntomas de la vejez
Así es que si se quiere permanecer beEn los tiempos de Catalina de Médicis
lla, si se quiere vestir con distinció n y eleno se lavaban las mujeres, porque supogaocia, la primera condición es conocerse
. d' . 1
1
s,:sAOO 24.
o Íao que e 1 agu1 e ra per¡u 1c 1a par• e
a ~í misma, es decir, no hace rse ninguna
cutis.
Iofra Octava de Corpus.-;s;ucstra Seiio- ilusión sobre el estado de su rostro y las
Lo que hacían era pasarse por el rostro
proporcioiles de su persona.
un trapo mojado ea leche.
ra del Auxilio del Cristiano, Santos DonaCuando ~e mira una en el espejo, hay
c iaoo, Rogaciaoo y S usana Mártires.
que tener presente que ese espejo, por muy
o o o
bueno que sea sólo refleja la mitad de los

lSan Luis Potosí

MAESTRO

Contra el ESTREÑIMIENTO

y sus

·Platería "CHRISTOFLE

20.

Sao Beroardioo de Sena Coofesor.-Rito semidoble, que permite la celebración
de misas privadas de difunto.

UN

Exijase1o1YERDADEROS GRANOS SALUD D'FRANCK

Sao Juan "1epcmuceoo Mártir (del día
16) celebrándose con r ito doble de segunda clase y los días que faltan de su Octava
hasta el ¿3,-Santos Pedro Celestino Papa, Duostaoo Obispo Confesores y !Santa
Pudeociaoa Virgeo.-Fuoción al primer
santo en Catedral, Sagrario, la Profesa y
alguna otra iglesia.-Hoy y mañana función
ea la Saot!sima.
MARTES

~~'!.~~m~~~:,. ~~!~~ 11

·"'

AUMENTv JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

;;~~~J~:~n~~~~ ~~:m}Je~iza:~p;j~r i:e
tambiJc los hdy que a largan
'
Se puede por tauto, decir coa mucha
justicia que los espejos son e ogaiiadores, y
que no de~~ darselt,s un créJico iocoodicioua 1

11

FLOR or BELLEZA

tu:::!.~!~o:,e~~e:d:~:.

V o Ietas rusas

tº

LA MORAL DEL EXITO

°

0

Un "Fausto" de Rostand

~~:~::e

VINO AROüD
0

�1.i1t:JLlOTECA UNlVERS!lARIA
''ALFON . O REY ~
FONDO RICARDO CO\IARRUBIAS

EL MUNDO ILUST RADO

¡ATRAS CIUDADANO!
¿ QUÉ

ES LO QUE NECESITAN

Así dijtron al prefecto Ranc las fuerzas
revolucionarias que él había colocado pa·
ra impedir el paso por la calle de Drouet
en una de las jornadas de la &lt;Comrnune.&gt;
-No se pasa sin autorización del prefecto-gritó el centinel'l., poniendo a Ranc
la bdyoneta al pecho.
-Pero si el prefecto soy yo-replicó
Ranc.
- No me importa, hace falta uoa autori·
zación.
Entonces Ranc sacó del bolsilo un cua·
derno de apuntaciones, y sobre una hoja
escribió:
&lt;Dejadme pasar.
&lt;El prefecto H.anc.&gt;
Y entonces pasó el prefecto, y quedó
consignado para la Historia que entre los
comunistas también existían las ridícula5
fó rmulas burocráticas.

los DEBILITADOS, los FATIGADOS
aquellos que tienen d6biles los PULMONES y los BRONQUIOS?
Un ANTISÉPTICO y un RCCONSTl1UYENTE

f.i•)!IIijf,ITIUi\lIEífü~¡Jij~

en forma apropiada, reúne el antiséptico y el rec~,.etituyente mlia
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosfato de Cal.
Comtitu.ye el remedio soberano contra los CAT!RROS, las BRONQUITIS
CNÑlicas, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Aumenta el
6l.petito 7 lu fuerzaa, agota las secreciones y previene la

q110

.

&lt;-.-4

TUBERCULOSIS
-

""..(/...,.Q

e,

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COURJIEVOtE-PAl\IS. Y ,n

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~.

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·

La (Jra,n ·xa,rca, de las Crema,s de :Belleza,
· I1iventada e,i 1860, es la más antigua y queda superior
á todas las imitaciones que si, éxito ha hecho aparecer.

OLVO

DE

ARROZ 81111 Q N
SIN

ABÓN
,
,

Á LA

•

e

'

duquesa Oiga, h1¡a mayor del czar, y su
hermana la gran duquesa Tatiana, Esta,
aun cuando sólo tiene quince aii.os, es co·
ronela de na regimiento de lanceros.
La primera mujer que obtuvo el grado
de coronel fué la pricesa Carlota de Prusia, que se casó con el czar Nicolás I y
quién al quedar viuda, pidió a su herma·
no: entonces rey de Prusia, que le d iera
el título de ooronel del sexto regimiento de
coraceros prusianos.

Un rasgo de sinceridad
La novia.- iQué desgracia! ¿No sabes?
[ :l;:! ba perdido toda su fortuna en la

El nov!o -jQué contrariedad! Afo_rtuoa•~'"-•ii,,1~~..;;;:a11111-..~~ &lt;lamente, no nos hemos casado todav1a ..

ERACINA. MIDY
Bl mayor
disolvente del Acido úrico
~ar• abreviar 7 eviear l&amp;11 Crisis de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

B,i l114H1ú Fcr111dcia1 r Dro1111nc,.

OTOSO
~

UMATIC

FLOR El NE
CREMA DE BELLEZA
·'He1,uosa mano, blasón rnle ... decía Luis XIY. Para tettet' man0s blancas, hermosas, finas, sin asperezas ni humedades rmpc;,-rtunas, para qne las uñas estén tersas y rosadas, como
digno coro·namiento de dedos graciosos, aconsejamos r¡ue se
nuten durante algún tiempo, al acostarse. con i,) CRE:JlA FLOLtE:lN .A, poniéndose después toda la norhe guantes de piel d e
perro, anchos y flexibles. Por este medio se consigue t ener unas
manos bonitas y aristócrátas.
4

CREMA FLOREINE,
POLVO FLOREINE.
JABON FLOREINE
.. -,- - ' fJMCOS .AGENTES para '4 Repriblica Mexicana

. ;:,.:·: _"_:~~ ú'KÁNUEL e&amp; Co. Avenida 16 de Septiembre, 65.-c:JKEXICO
l

Año XX.- Tomo 1.

Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael

Méxito, Mayo 18 de 1913.

Número 20.

DESCONFIAR!,E
01!. Li\S l'ALSIFICAf.1O:'íF:S É UIITACIONBS

-··-••-

México Artísti-e,o y Monumental

:]É~,~;;;¡:,;~;:;;:,;;::;;

__;c&amp;.$!a ~ - ~ ~ . . .

tomad algunas medida. por dia.

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

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o o o

•- E0ijase la Marca de Fábrica: ti■ SIMON - PARIS.

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ñ oritas. Ultima ñovedad
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mtem Jea t1a1· tas rarmac111.

Para obtener un

hermoso Pecho
Todos-saben que la opulencia de las for•
mas del pecho es muy apreciada de los
orientales y que sus mujeres entienden
maravillosamente el arte de adquirir esta
robustez. uue no siempre la da la Naturaleza.
Fuera del Orle11te, un hermoso pe&lt;"bo es
lt;rualmente considerado en todas partes
cual la ,;xpreslón más perfecta de la belleza femenina; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud floreciente. Para adquirir este de&amp;arrollo que
hace tan elegante y tan seductora á la
mujer, no ha.y nada más eftcaz ni mejor
vara la salud que las PILULES ORIENTALES.

Estas vfldoras tienen, eo
efecto, 1a virtud de desarro·
lla.r :r de reconstituir los pechos, de fortalecer los tell·
dos, de borrar los relieves
huesosos de les bombros y
de d1&lt;r á todo el tusto una
grllclosa gordura
Convienen á la Joven
que s,i desarrolla así como á la. mujer que no ha.
tenido nunca 6 que ha
perdido la hermosura del
vecho. Obran estimulando la na.turaleza, y esto sin violencia : de a.hf su acción benéfica sobre
la salud y también
a establllda.d del resultado producido, el
cual se mantiene después perfectamente.
Las PlLULES 0RIEN:rALES tienen. vor lo
demá9,una nombradía muy anthrna y un!·
versal. (Marca del)OSltada según la ley).
Trata.miento de dos meses aproximadamente, fácll de se¡rulr ..
Precio: El f rasco con noticia exvllcatl ·
va, 6,35 francos.
Dirigirse al seil.or D. J. ·Ratié, fa.rmacéu ·
tlco de primera ele.se, 5, Passa.ge Verdean
(Faubourg Montmartre) París.
F.n México_: J. La.badle. Sucrs.

era..

t
I¡
1

Fachada de_la Colegiata de Ocotlán , Tlaxcala,

Fot. Kahlo.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA,

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Riocooada de Sao Diego No.
Teléfooos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 149.-México, D. F.

41.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S 1.00
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r6. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Las Colonias Metropolitanas
No hay nada más elocuente que estos días de sol y
polvo asfixiantes, abatiéndose despiadadamente sobre los
habitantes de la ciudad, para deleitarse por contraste,
pensando en las gratas sombras que ofrecen algunas de
las colonias más cercanas y más o menos urbanizadas,
que limitan hacia el Poniente los términos de nuestra
bulliciosa y jadeante urbe. Mientras los obreros, los horteras, los empleados, los comerciantes, y en general los
hombres de negocios se desparraman al medio día por
todos los rumbos de la ciudad, dejando las huellas de
los tacones en el asfalto reblandecido por el calor, para
ir a comer de prisa en habitaciones incómodas, faltas de
aire y de luz; mientras otros tripulan trenes que ostentan los rótulos de Peralvillo, La Viga, El Rastro, Don
Toribio, etc., más copiosamente repletos que la célebre
barca de Caronte, algunos, que en este caso son los elegidos, emigran, aunque sea por breves momentos, hacia
las colonias claras, adonde no se ha proscrito todavía el
árbol, y cuyas casas, del justo tamaño para contener un
idilio, se levantan con gracia a la orilla de calles interminables, amplias y silenciosas, como las de ciertas ciudades provincianas,
Dejemos la Colonia Juárez, que no obstante de llevar
el nombre del presidente demócrata por antonomasia,
es elegante y aristocrática como una estirada dama del
segundo Imperio. Si hubiera alguna lógica eo cuestión
de nombres, esa Colonia bien podría llamarse, i;fo.• mengua, Colonia Marqués de Mancera, Brancitorte,11;María
Luisa o de una vez Colonia Carlos IV, a pesar de que
este último personaje ha sido tan motejado última.mente
eo un irreverente y caprichoso soneto de Esteban Flores. En efocto, la distinguida Colonia es para nuestra
clase media, algo así como las posesiones de Versalles
para el estado llano de la época de Luis XIV. Una brillante serie de palacetes y chalets, erguidos gallardamente entre jardines geométricos, donde hasta el natural desbordamiento de la vida veget«l, se afina y se
alambica como uo pensamiento amplio en la cárcel dorada de ur. verso madrigalero, y donde respira la aristocracia del billete de banco, ya que la de sangre azul
es cada vez más rara eo la actual invasión de reivindi~aciooes populares. Pero oo sólo la riqueza vuelve inaccesible esta ':'l':'gaote barriada a la mayoría de las personas de pos1c1óo modesta. Hay otro serio inconveniente
que la hace inhabitable para las gentes de corazón sencillo, y ese iocooveoieote es el trazo zigzagueante de
sus calles pequeñas. torcidas y laberínticas, como si las
hubiera dibujado el vuelo errante de una mariposa loca
o de un abejorro arquitecto. Es indudable que se necesita de cierto refinamiento cultural para oo extraviarse
en ellas, de haber leído cuando menos a Mallarmé de
naber ejercitado la facultad comprensiva, siquiera' eo
tal c_oal ioi_otel ig!ble vista de cinematógrafo. Y la clase
media no lteoe !tempo para estas cosas. Es laboriosa y
amiga de la simplicidad. Quiere las calles, como sus
i~eas, ti~adas a cordel. 1:'asemos, pues, de largo, por la
••~a y prntoresca Colonia, en cuyas moradas S\Jotuosas

él deseaba, y caminó, caminó mucho, el cansancio lo
agobiaba casi cuando se presentó a su vista algo que lo
hiio horrorizar, quiso retroceder, pero se sintió asido
fuertemente por mil manos que en vano pretendieron
acariciarlo. Ali! había besos, fuego, mucho fuego, palabras engañosas, blasfemias, maldiciones terribles y
acercándosele una alma, le dijo con desesperación, con
ansia, con fiebre, con locura. Amame como yo amo, sólo
así lograrás mi libertad; veo, acércate, y todos mis besos
y caricias serán para tí; ven .... ven ....
No, hermano, retrocede; no aceptes nunca el amor de
una alma si tú oo la amas, porque serás la causa de su
perdición y de la tuya misma, retrocede, vete .... así me
engañaron, vete, porque sufrirías los tormentos crueles
a que se nos sujeta: aquí hay besos ardientes pero queman, porque los labios que lo~ ofrecen no los sienten,
aquí hay caricias pero son falsas, aquí hay fuego, mucho
fuego el de las palabras que también queman los oídos,
aquí hay amor, pero no como el que tú anhelas .... vete .. .. no des uo paso más porque estarás perdido para
siempre. Aquí caen las almas que no aman con un amor
verdadero; aquí también han caído las almas ingénuas
que escucharon con agrado los halagcs, las almas buenas e inocentes que tropezaron con la maldad, con la
mentira, con el vicio. Vete .... vete, porque aquí es el
Infierno de las almas, ¡vete! Y aquél mago retrocedió
horrorizado, y siguió caminando. Por segunda vez se sintió atraído por un abismo semejante al anterior, iba a
caer en él, el cal::ir se lo impidió: allí también había
fuego y caricias; besos y promesas, pero no se escuchaban las blasfemias que en el sitio anterior, y se sintió
asido nuevamente por mil manos que le acariciaban con
dulzura; algunas almas murmuraron a su oído tiernas
canciones de amor, una en su delirio le imprimió un
beso con vehemencia: se disponía a entrar cuando escuchó una voz que le dijo:-Vete, hermano mío, oo es aquí
el lugar que tú deseas, vete. Aquí hay almas que amaron intensamente, pero nunca fueron correspondidas,
otras que confesaron su amor antes que guardarlo; vete,
no es el lugar que tú anhelas, y si crees a l« que te ha
besado, tr-ndrás que permanecer por mucho tiempo aquí
hasta que te purifiques de la mancha de sus besos y caricias, vete y no correspondas jamás el amor cuando no '
lo sientas verdaderamente; vete porque aquí se encuentran las almas que amaron, pero que nunca fueron correspondidas, y esperan ser purifi¿aclas por las llamas
de un dolor intenso. Aquí está mi alma, que te amó con
locura ¿recuerdas? iAh! y pensar que nunca comprendiste mi cariño .... y pensar que las llamas me besaran
hasta que me purifique la mancha que el amor no correspondido y confosado ingénuameote imprimió en m~
alma!. ... Vete .... vete, porque aquí es el Purgatorio de
las almas .... ¡Vete!. ... Y siguió su camino aquel mago
con una tristeza infinita, indescriptible, con la tristeza
que se apodera de las almas cuando aman profunda y
apasionadamente, y se sentó a llorar eo silencio allí sobre la mullida alfombra que le ofreciera la naturaleza,
De pronto parecióle escuchar una canción dulcísima.
entonada por mil voces, se aproximó al lugar de donde
parecía brotar, y por tercera vez se sintió asido fuertemente. De nuevo se oyó la canción dulce, y aquellas almas se disponían a celebrar la llegada de una nueva
hermana, cuando escuchó una voz que le decía:-Vete,
no es aquí el Jugar que se te ha destinado. Vete. Tú
tienes la facilidad de amar, nosotras almas frías, indife·
rentes, sin ilusiones, sin esperanzas, somos muy felices;
pero más feliz eres tú.
-Y, ¿.,caso podré encontrar ui:a felicidad más grande que la que se presenta a mi vista?-murmuró el mago que iba a penetrar a aquel recinto.
-Sí, le dijo otra vez aquella voz. Vete, sigue tu camino porque si tardas un momento, mis hermanas envidiosas de la felicidad que te espera se interpondrán en
tu camino y te harán caer. Vete .... Aquí no se sufre ni
se goza, es el lugar destinado a las almas que se han
purificado, y a las que, como nosotras, oo tuvieron ilusiones ni esperanzas, y fueron frías, indiferentes, y no
amaron jamas .... Aquí es el Limbo de las almas ..... .
Y siguió su marcha aquel mago, que aún amaba intensamente, y que nó sabía en qué sitio podría encontrar
la felicidad envidiada por aquellas alma, ssoñada por los
poetas, no descrita aun y buscada por él.
Una brisa suave y perfumada acarició su frente, el
Especial para
eco de una música celestial, melodiosa y dulce, llegó a
"El Mundo Ilustrado."
oídos, y acercándose al lugar donde la felicidad lo
¿Qué podía desear aquel mago eo su palacio de oro, sus
esperaba, !oh Dios! infinito y bueno, se sintió entonces
marfil y nácar? Nada absolutamente, y, sio embargo, se acariciado por diminutas manos que con ternura le mossentía triste, muy triste, con esa tristeza que no se define, traron aquel cielo; allí todo era azul y blanco, las almas
y que se apodera de las almas cuando desean algo que reían, gozaban y eran felices; allí no había fuego ni
no es material, y que sólo en uo palacio de ternura, bon- blasfemias, oi desesperación, ni IJant.), ni amargura: todad, abnegación y sacrificio, puede existir, algo que no do era deleite, había besos, pero besos sin ansia, sin fiepodría encontrarse ni en los palacios de oro, marfil y bre, sin locura; besos tibios, besos puros, besos blancos
nácar. Así es que el rey mago, presintiendo que un nue- los que envía el alma en la mirada y en el suspiro, los
vo súbdito tendría que perderse para siempre, lloró que no se dan con los labios y se sienten aun más dulcon amargura y mostrando la puerta al mago triste, le
ces.
dijo:
Era aquello una felicidad muy grande para pertene-He ahí la puerta que ha servido para dar salida a
aquellos que, como tú, anhelaron lo que este palacio en· cerle y quiso retroceder cuando una voz argentina le
tre tanta magnificencia no puede ofrecer, he ahí el ca- dijo al oído:
-Ven, amado mío, ven, este es el cielo que se tiene
mino que conduce a la desgracia más grande que existe:
al amor, y tú amas así, lo has dicho; pero, ¿puedes de- preparado para las almas que no han manchado su vescirme a quién, de qné modo? ¿ Cuál de las hadas te ha tidura con el fango del amor vulgar, quédate: aquí hay
cautivado? ¿No respondes? Bien, allí está la puerta; si almas purificadas por el sufrimiento y tristeza infinita
te empeñas aun en salir, sal, y ojalá no encuentres como que produce el amor intenso, puro, interminable, bello;
el amor soñado por los poetas, el que no se dice con los
tus hermanos, los abismos hondfoimos, a los cuales conlabios, el amor comprendido solamente en la mirada, el
duce el amor.
Y aquel mago salió del magnífico palacio en busca de amor sentido por las almas buenas, el más puro y subliun sitio, a propósit0 para poder entregaree al amor cerno me de los amores, el que no se secara al soplo helado

palpitan las inquietudes del oro y se guardan los trascendentales secretos de la diplomacia.
No nos detengamos tampoco eo la Colonia Roma. Carece de n_ie,rca~o y de iglesia, los ejes sobre los que gira
nuestra vieja vida española, y hay que convenir en que
e~as cosas tienen su iraportaocia; como que en ellas está
vrnculada la existencia material y la felicidad eterna.
Además, esta Colonia es indecisa. No es ni abiertamente
elegante, ni francamente burguesa. Es una Colonia de
transición. Dicen que viven en ella los ricos que han
venido a menos, y los pobres que van a más. Yo no sé;
pi:ro es cuerdo esperar que se defina su situación, y
?11entras eso sucede, sigamos andando, sin que nos dejemos tentar por la alegría y la animación, ciudadanas
de la Colonia de Guerrero, demasiado ruidosa para
nuestras costumbres de solitarios y nuestro aire de meditabundos. Aires y costumbres, no tan excesivos por
cierto, que nos decidan por la Colonia de San R~fael,
la soledad de cuyas calles es alarmante. Y si no fuera
por lo peligroso que es ahora hablar de ciertas cosa.~
diríamos que todos sus habitantes conspiran; mas no va'.
mos hasta allá, y más bien pensaremos en un vasto priorato, cuyos afiliados están sujetos a una regla rígida y
austera. Hasta el nombre de sus calles, Manuel María
Contreras, García Icazbalceta, Gabino Barreda, etc.,
predispone a la meditación y al estudio. Apenas si el
nombre de Guillermo Prieto pone en tanta seriedad una
sonrisa pecadora con el recuerdo de su romancero y el
de Rosas Moreno alegra piadosamente el ánimo con la
evocación de su musa espontánea y sonora. Los hombres de ciencia y en general, toda clase de personas
trascendentales, deben buscar un refugio en esta Colonia, adonde abundan seguramente las moradas de silencio y de paz rie que habla Teresa la santa.
Por fin llegamos a Santa María, la Colonia de la alameda riente y de las muchachas guapas, floridas como
los nombres de sus calles en las que, como en cierto
cuento infantil, hay de todo, ruido y silencio. La cuestión es elegir. Algunas son bullangueras y charlatanas
cual comadres de buen humor; ostentan orgullosamente
el sello metropolitano de &lt;los eléctricos&gt; y la tersura del
asfalto citadioo. Estas son las más inc!lsmodas para los
enamorados que como es sabido, gustan de la tranquilidad. Eo cambio hay otras en que el poco tráfico ha hecho crecer la hierba en las junturas de las piedras y en
cuyas casas medra la bugambilia espléndidamente. Eo
estas sedosas tardes de mayo que parecen acostarse en
el Poniente vestidas de violeta, esas calles toman aspectos románticos y cree uno estar muy lejos de México,
en alguna ?iud~d silenciosa del Interior, esperando que
una cara nsuena asome por entre los claveles andaluces de la ventana, mientras se deshace en los labios un
suave verso de Rodenbach. Más allá descuella el toisón
verde de la Alameda florecido en la mañana dominguera de rosas, de niñas y de doncellas en estado de mere·
cer, como cantaba la vieja retórica. Algunas muchachas
de ojos árabes se acuerdan bien con el pabellón morisco, y no me extrañaría que se llamasen Fátimas o Zoraid~s. De cualquier modo, todas esas caras alegres y juvemles, parecen corresponderse secretamente coó la ale·
gría de las casas y con los nombres.floridos de las calles,
por cuyas banquetas pasan las bellas habitantes de la
Co_lonia, llevando tras las chalinas y los rebozos de seda,
quizás un dulce secreto o una indefinida inquietud.
Ya veis que esta hermosa Colonia tiene que ser la
preferida de la clase media. Los muy exquisitos la en·
cuentran algo cursi. Peto yo he hecho la observación de
que muchas cosas cursis son bellas. Ejemplo: el teatro
de los hermanos Quintero y los versos románticos. Por
lo cual, bondadosos lt,ctores, me permito aconsejaros
que en este verano, en que el sol parece batir uo heroico record de calor, con su manto de púrpura, emigréis a Santa María, la clara Colonia de la riente alameda y de las muchachas guapas
Yo ya comencé a buscar casa.
RAFAEL LO PEZ.

El Paraíso de las Almas

DAVALOSARCOCHA
10 de Mayo de
1913

...

/

La señorita Arcocha y su corte de amor llegando
al templo.
sin fe que lo alentase, sin esperanza que le reanimara
en la contienda de la vida, el pobre trovador habíase
transformado en un autómata; demasiado idealista, de·
masiado bueno, no podía soportar las groseras realida·
des de la vida, las traiciones del mundo: todo dejaba en
su sensible alma huellas indelebles, era imposible más,
y vino el epílogo trágico, pavoroso; desbordóse la copa
rle la amargura, se sintió el vértigo del sufrir; el corazón quiso estallar en llanto y no pudo, y entonces 5onó
una carcajada estridente, histérka,-llanto que ríe, pe·
nar burlándose de sí-el pobre, el idealista, el pálido
soñador estaba loco.-ANGELINA DOMO DI GORCE

La misa de velación.
de la indiferencia y del olvido, el amor que une a las
almas haciéndolas sufrir y las acerca. a Dirs. Quédate,
ya que tú amas eo secreto como yo y sé feliz como aquellos que supieron sufrir con resignación las torturas de
ese amor que hace la vida imposible aún eo los palacios
de oro, marfil y nácar y cerca de los hombres y de las
alegrías mundanas. Quédate, aquí puedes entregarte a
tu amor sin que nadie te perturbe. pues todas estas almas aman como tú. ¿ Escuchas/ Es el gorgeo de los pajaritos que amenizan con sus cantos la llegada de tu alma; es la canción de las hojas que comprenden lo subli, me de tu amor ; el murmurio del río que ya adivina que
tu alma le hará una confidencia ¿sientes ? son las flores
que te mandan su perfume, es la brisa que te habla del
ser amado y el beso que te envía con el rayo de plata
el mensajero celestial de los que aman en silencio.
Quédate en este bosque y serás feliz como el ermitaño del cuento,
Quédate aquí en la misteriosa soledad.
Quédate, porque aquí es el sitio que tú anhelas para
vivir feliz etern«meote.
Quédate, que aquí es el Paraíso de las almas que aman
en secreto ....
CLOTILDE VILLEGAS LEAL

Un Soñador
Erase un s?ñador pálido, un ideal trovero, ei:amorado de lo sublime y de lo bello; parecía oo haber nacido
para este mundo de groseras realidades, y en sus trovas
delicadas Botaba su espíritu bostálgico de la región de

las estrellas; caminaba por en medio de este valle de
amarguras con la frente levantada, la sonrisa en los la·
bios, y llevando en el alma todo el precioso c11.rgamento
de sus poéticas quimeras. de sus doradas fantasías. Creía
eo su ingénuo candor que todo el mundo era bueno, tenía fe en el amor y amaba mucho, con esa sutil pureza de
uo cariño ideal, eran sus má~ suaves cánticos a ensalzar
grandes virtudes, y así, velados sus ojos por prismático
vidrio que le hacían entrever sonrosadas lontananzas,
vivía cantando, siempre cantando.
Más un día, aquella frente siempre serena, nublóse,
aquellos ojcs ensoñados, viéronse plagiados por amargo
llanto, y los labios sonrientes dejaron de marcar las ingénuas alegrías de otros tiempos. ¿A qué ese contraste?
¿Por qué hoy llora el ayer sonriente soñador? iAh! es
que a las puertas de su corazón, llegó el penar con todo
su cortejo de males, los golpes fueron muy rudos y se·
guidos, los desengaños inmensamente cruele5; cayó la
venda de tintes rosas, y vió la descarnada realidad de la
vida, derrumbáronse los fantásticos castillos de sus ilusiones, disipáronse sus poéticas quimeras, y todo en su
derreder tornóse hosco y sombrío: ya no salen de su lira
alegres trovas de alma sin pena, tan sólo desgarraba sentidas elegías de tristeza infinita- reveladoras elocuentes
de sus peS'lres hondos,-ya no cantaba, pues ojos le faltaban para llorar su desventura, y así vivía llorando,
siempre llorando.
Pero aun hubo más; el dolor subió hasta lo intenso;
cada día era una nueva flor tronchada en su jardín, y
los pocos claros azules de su cielo desaparecieron, velados por negros nubarrones, y vino la noche, carente de
luna, desprovista c!P. estrellas, sombría, desesperante; ya

El sábado de la semana próxima pasada vistió el tem·
plo de ~anta Brígida su atavío nupcial de gran gala, pa·
ra servir de foodo y escenario a uno de los enlaces más
elegantes registrados recientemente: el de la señorita
Octavia Arcocha, con el capitán don Federico Dávalos.
A las once de la mañana, la hora solemne de las gran•
des ceremonias nupciales, los desposados se presentaron
a la puerta del templo.
El Rev. Padre Duráo, al presentane los novios, ella,
espléndida y gracio~amente ataviada, y él luciendo un
bizarro uniforme militar, les dirigió las consabidas 'exhortaciones, subsecuentes a la lectura de la epístola de
Sao Pablo.
Mientras se celebraba la misa solemne, oficiando el
referido sacerdote, una orquesta de cuarenta profesores
ejecutó &lt;Les Nuages de Debussy,&gt; una fantasía del
&lt;Parsifal&gt; de Wagner; el &lt;Ave María&gt; de Luzzi y la
arrebatadora Marcha Nupcial del &lt;Lohengrio &gt;
Fueron padrinos: de manos, el señor don Rafael Portillo y la señora Guadalupe Cánovas de Braniff; y de
velación, el señor licenciado don Frar.cisco León de la
Barra, Ministro de Relaciones Exteriores, y la señora su
esposa, doña Refugio Boroeque de de la Barra.
Todas ellas lucían vaporosos trajes azules. azahares al
pecho y grandes sombreros negros.
El matrimonio civil tuvo lug;, r a las 5 de la tarde, eo
la residencia del señor Osear Braoiff, 1~ de Berlín número 6, y fueron testigos el señor Presidente de la República, general don Victoriano Huerta; el señor licenciado Francisco L. de la Barra, Ministro de Relaciones;
el señor general Manuel Mondragón, Ministro de la
Guerra; el señor licenciado Toribio Esquive! Obregón,
Ministro de Hacienda; el señor general Samuel García
Cuéllar, Gobernador del Distrito; el señor don Tomás
Braniff, por sí y en representación de su hermano el señor don Osear, quien se e{!&lt;;:"eptr¡¡, en Nueva York, y
otros varios caballero§.

�..
UNA NOVELA DE DICENTA
LOS BARBAROS
(FRAG~IENTO.)

El interno aguardaba en la puerta. Cuando llegaron
Alejandro y Tomás, éste, con los ojos, sin atreverse a
proferir palabra hizo la pregunta.
El alumno echó al cuello los brazos y no habló palabra tampoco.
-iMuertal ¡Muerta! ..... ,¿Cuándo fué? ¿Cómo fué?
-A las doce, en una extinción lenta. Sin dolor, sin
conciencia de que moría.
-Quiero verla .... ¿podría verla? ....
- No hay obstáculo. Está en el depósito. Venid. Aun•
que-añadió, mirando a Tomás-mejor fuera dejarlo.
Será un rato muy duro.
-Razón de más para que vaya.
Guiados por el interno, atravesaron extensas gale•
rías.
Ganaron un jardín, descendieron tres escalones, cru·
zaroo un pasillo, hizo girar el alumno una puerta y se
hallaron en el depósito.
A su fondo, sobre un ancho estante aforrado con cinc,
había tres cadáveres.
El de la izquierda era un varioloso. Su cabeza constituía una pasta roja, un amasijo blando por donde chorreab~,el ;pus; el otro cadáver era un herido en riña:
sobre sus cejas se dibujaba el agujero cónico de la
bala.
Entre los dos hombres dormía su último sueño Encarnación.
Tomás, empinándose sobre la tarima, trepando por
ella, arrodillándose en el hueco que dejaba la cabeza
del varioloso, se inclinó hacia la muerta y besó aquellos
labios entreabiertos por una contracción que parecía
una sonrisa.
El frío de la muerte, ese frío a oioguoo otro igual, se
le entró eo la sangre con el beso.

Por un segundo se imaginó muerto también, sepultado
con Encarnación en una urna de cristales de hielo. Al
bajar del estante, al recular hacia la pared, hubo de
sostenerse contra ella para no caer redondo.
Entonces vió realmente a Encarnación. AJ penetrar eo
el depósito, más que guiado por sus ojos, impulsado por
su alma, fué iocooscieotemeote hacia aquel bulto de
mujer del que sólo se aparecían precisas. llamándole con
dulce imperiq, las pupilas engarzadas eo los párpados
lapislázuli.
Ahora contemplaba el cadáver clara, totalmente, como
lo dejaron la agonía y los hombres.
La agonía había desfigurado el rostro y tumefacciooado el cuerpo; el vientre, con su bárbaro abultamiento,
remarcábase sobre la ropa como· si quisiera hacerla estallar; las manos daban contra el zinc.
Eo la comisura de los labios burbujeaba uo espumarajo negruzco; los párpados eran dos brochazos azu·
les.
Los hombres fueron más crueles que la agonía con la
muerta.
Sus cabellos, sus largos y rizosos cabellos habían desaparecido.
Trasquilados por tijeras inhábiles, se erizaban contra
la piel del cráneo formando escalones, dibujando en
ella calvas irregulares que recordaban los cabellos de
los tiñosos.
La ropa con que ingresó al hospital oo ceñía su
cuerpo.
Sólo dejaron, para mal cubrirla, el gabaoote que puso
encima de su traje cuando fué en busca de Tomás.
Ni ioteocióo pusieron eo abrochar todos los botones
del gabán.
La carne surgía por los desabroches del paño; abierto el gabán en su parte inferior, se tendía a uo lado y
otro del estante, mostrando unas piernas sin calzas y dos
pies desnudos, amoratados hacia el tercio inferior de 11s
uñas.
El alumno les dió explicación de estos hechos. Las ropas se guardaban para devolverlas a las familias, si és·
tas las reclamaban; si oo, para repartirlas entre gl'otes

MEXICO

menesterosas; el pelo se cortaba para evitar obstáculos.
Las hermanas se lo vendían a los a los confecciona·
dores de peluquines y añadidos.
.
&lt;iDespués de todo! .... El cabello oo se estudia eo las
salas de disección.&gt;
-iSalas de diseccióo!- dijo roncamente Tomás.-¿Vao
a llevarla allí?
-Como a todos. Le harán la autopsia para que la
Ciencia estudie sus despojos. Al fin y al cabo, son estas
criaturas, que P,l desamparo nos entrega, quienes cum•
pleo más ooblemeote su misión. Después de muertas
cootioúao siendo útiles al bien de las humanidades.
-iNol ... . ¡Nol-gritó el joven.-No quiero que la
descuarticen; que su carne, ya de todos en vida, siga
siendo en muerte de todos. Tiene derecho a que en la
muerte, siquiera en la muerte, la dejen los hombres en
paz. Habrá medios para evitar ese nuevo ul!raje. Iodí
camelos.
-Reclamando el cadáver, haciéndole entierro de pago, oo es dificil arreglar el asunto. Como el envenenamiento y sus causas están diagnosticados y declaiadc s
con absoluta precisión, el médico de la sala, rogándoselo
yo, no hará hincapié en la autopsia. El !_)elo y las ropas
te serán devueltos si quieres conservarlos. Eso sí, de
resolver el enterramiento de pago, hay que hacerlo ao·
tes y con antes. El cadáver debe pasar hoy a Sao Car·
los, si nadie Jo reclama.
- iAguardadme, aguardadme!-dijo Tomás.-Logra·
ré, alcanzaré que este cuerpo vaya a la fosa entero, sin
que nadie vuelva a manosearlo.
Fué su madre quien Jo hizo. «No hay dinero en casa
-dijo a Tomás doña Dolores,-No importa. Mira-si·
guió, abriendo un mueblecito de caoba con incrustaciones de marfil, resto único de sus bienestares anti·
guos,-estos pendientes, estos dos brillantitos, son la
sola alhaja que conservo. No quería desprenderme de
ella; fué el regalo de boda de tu madre. Empéñalos o
véndelos. Con lo que te deo por ellos entiérrala. Y trae·
me su pelo. Lo guardaré en la caja don'd e guardo la
cruz laureada. Eo la caja de las reliquias&gt;.

......-

-

DESCONOCIDO

Interior de la Capilla Real de Cholula.

Exterior de la Capilla Real de Cbolula,-Las sesenta y cuatro cúpulas de la Capilla Real, en el fondo el santuario levantado sobre
la a11tigua pirámide cholulteca,

�I

¡Oh, Jardín del Alcázar! Maravilla
de paz por el silencio perfumada,
que envidian fos jardines de Granada
y los floridos patios de Sevilla...
El alma en tus umbrales se arrodilla

¿Dónde tus pabellones ideales?
Nada recuerdas de la antigua fiesta,
cuando a compás de la morisca orquesta
y entre blanco revuelo de almaizales
con un cr6ta!o de oro en cada mano,
incitadora y ondulante y muda
como perfume de áureo pebetero,
la hija de uo poderoso rey cristiano,
gloriosa de impudor, danzó desnuda,
a nte el dosel de Abderramáo tercero,

bajo el dose l gemado de los cielos,
se amaron e l lean y la pantera ?
IV
¿No recuerdas ? Bajo arcos de laureles,
a compás de los roncos alambores,
desfilan tus guerreros vencedores
de la bárbara cruz de los infieles.
Piafan estremecidos los corceles ...
De todas las ventanas llueven flores ...
Laozao las armas áureos resplandores,
bajo la albura de los alquiceles.
Tú sueñas con las nubias prisioneras,
cautivas a cuidarte destinadas,
y de orgullo te esponjas y palpitas,
mientras abren al sol sus primaveras
los estandartes de las Omniadas
sobre las torres de tres mil mezquitas.
ENVIO

iLa lucha va empezar! Tu adargaabraza
enrristra tu lanzón y el acicate
hunde ea tu potro, Antnoio; en el combate
sé digno de tu pueblo y de tu raza.
Desprecia de la envidia la amenaza,
y del odio brutal el rudo embate,
que coraza de orgullo oo se abate,
iy el orgullo ha forjado tu coraza!
Recoge el polvo ele tus vestiduras
tras de cada combate, y que le encierren
en las coplas más nobles y más puras.
Cuando al oli,ido a sepultarte vayas
como Almanzor, ordena que te entierren
entre d polvo de todas tus batallas.
FRANCISCO VILLAESPESA.

LOS "MURILLO" EN MEXICO

Monumento erigido a Morelos en la ciudad de Morelia, inaugurado el día

y evoca faustos de la edad pasada...
Para amar y morir no existe nada
como los laberintos, donde aún brilla,
bajo la claridad lunar del cielo,
negra pupila tras un blanco velo..,
El canto de los claros surtidores
que perla tus lunares palideces,
¿no es una gu,la suspirando amores
al pie de los marmóreos ajimeces?

2

del actual

III
l Acaso doras tu dolor presente
con los tesoros de la edad distante,
cuando fuiste esmeralda en el turbante
de la altiva Sultana de Occidente ?

En la plana frontera publicamos una reproducción di'
la Virgen con el Niño, cuadro de Morillo que existe ea
la Catedral de nuestra &lt;noble y leal&gt; ciudad de México,
que decían los virreyes nuestras dominadores.
Y al hacer esta publicación no hemos podido meaos
que pensar: ipara cuáotas personas va a ser una revelación esa página! Porque efectivamente, muchas personas se pasan buenas horas de su vida suspirando por conocer los museos de pintura de Europa; admirar los
Rembraodt, los Rafael, los Velazquez, y sobre todo, los
Murillo; apenas habrá quien no haya soñado uo éxt•sis
sacro- profano ante alguna de las muchas «madonas de
Morillo&gt; caot~das ea todos los tonos por los poetas faltos de mejor asunto, y término de comparación muy socorrido cuando se trata de alabar uoa cara hermosa.
Pues bien, si estos señores, en lugar de suspirar por
el viaje, se dedicaran a informarse mejor acerca de lo
que hay en nuestro propio país, sabrían que no hay necesidad de ir a los museos de Europa para extasiane
ante los cuadros de Mu~illo porque entre nosotros hay
muchos cuadros del célebre pintor español, y algunos
de los mejores.
Antes de que Murillo se hiciera célebre piot6 muchos
cuadros de santos, Purísimas y Vírgenes de Guadalu¡:e
que se vendían en América y esoecialmente en México.
Después, habiendo tomado cariño por el país que tanto
le ayudó en sus primeros años, mandó a México muchos
y muy bellos cuadros.
Para hablar solamente de los que tienen perfectamente probada su autenticidad, citaremos dos cuadros
que hay en la Catedral de México, de los cuales reproducimos uno; dos en las galerías de la E~cuela Nacional de Bellas Artes; uoo en la Catedral de Guadalajara
y dos en colecciones particulares.
Y lo que sucede con Morillo pasa con otros maestros;
ea las galerías de la Escuela hay primores y en las colecciones particulares hay otro tanto, solo que hay que
tomarse el trabajo de buscarlos .... y de saberlos conocer.

¿Ea el cristal insomne de qué fuente
mostró la palic!ez de su semblante
la dulce Umm-al Kiram, cuaodoel amante
besó la media luna de su frente ?

lI

De tus magnificencias orientales
- ioh, trágico j;.rdín!--apeoas resta
un ensueño de oro en la floresta
y un perfume de plata en los rosales.

/ Ea qué sendero, junto a qué footaoa,
la maoo de Almazor rasgó los velos
de la orgullosa y lúbrica Sultana ?
¿Al pie de qué rosal, por vez primera,

La muerte de los grandes hombres siempre es prematura.

La Vírgen con el Niño; cuadro de Murillo, existente en la Catedral de Mé xico.

�,..fCASTelLANA

..

vf
Fuente Azul
(ROSALBA)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;
Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;
Cuando llega la noche tenebrosa
ocultando «marguras y tristezas,
prende en el alma su ondulante cauda
el amor de mi infancia lisonjera ... .. .
iQué distancia tan grande
existe entre los dos ..... .
Mi alma se llena
de penumbras que arrojan en mi vida
tenues visiones de nostalgias viejas ....
Y en medio de las sombras
de mi noche tan lenta,
siento el vago aleteo
del amor que se queja.
Viene el recuerdo que en mi vida canta
una caoci6o de plácida terneza,
y alumbra con su luz resplandeciente
gratos asilos de venturas muertas ..... .

•

¿Te acuerdas? ..... .
En las sombras de la noche
dejamos del amor todas las penas,
y al arrullo del viento quejumbroso
que pasaba robando las esencias
de los frescos rosales de tu estancia,
me dijiste tus cándidas promesas ....
/Te acuerdas? .... En un éxtasis divino,
mis pálidas tris tezas,
volcaron en la noche tenebrosa
la música elegiaca de sus quejas ....
Vidas que se redimen al contacto
de las bocas amantes que se besan,
y ensueños que florecen en el alma
·en un noble frescor de primavera..

/ Te acuerdas? .. .. Una noche
en cuyo c ielo, pálidas estrellas
brillaban dulcemente,
dejamos en tus rejas,
una estela de amor adormecido
y el eco de mis últimas endechas .. . .
iQué distancia tan grande
ha ocultado el amor .. .. Y ya no llega
a tu frágil memoria mi recuerdo,
ni el eco de mis ansias postrimeras!

***
.... Abro otra vez, con plácida esperanza
de mi pasi6n las puertas,
y en esta noche 16brega y sombría
s61o el viento pregona sus tristezas.
Busco un fulgor .... Y al cielo oscurecido
mi súplica no llega .... . .
Es en vano mi afán, y s6lo escucho,
en la orilla sinuosa de mi senda,
los pasos presurosos
de la muerte triunfante que se acerca.
Agostadas las rosas que dejaste
de mi vida en la augusta primavera,
s6lo conservo en mis aciagos días,
un perfnme que vuela, .. . . . .
un recuerdo sombrío . .. . .
y las hojas ya muertas.
Y en esta noche en que la vida duerme
y mi pasión se queja.
abro otra vez con plácida espera nza
de m1 pasi6n las puertas,
y .... s6lo el viento, al susur¡ar, entona
una canci6n de a ngustias y tristezas.
C E SAR CAMAC HO.

1Fuente: ... Fuente sombría
llena de ritmos y de voces tantas,
yo he escuchado en la calma de la noche
el rumor de tus férvidas palabras .... !
Yo he e~cuchado en mis horas de sosiego
el constante sollozo de tus ansias;
yo he escuchado tus vagos soliloquios
y tus voces sonoras, cuando cantas.
Fuente risueña que en tu seno copias
todo el azul con tus fulgencias flavas,
en mis horas de gozo eres arrullo
y er. mi torva tristeza una plegaria ..... .
Cuando la brisa matinal desvía
el penacho plateado de tus aguas,
eres fuerte rumor, y me parece
que en esa hora de calma,
son tus notas vibrantes
ecos lejanos de una voz que canta ....•.
Cuando llega la tarde, eres sollozo
que en mis horas aciagas
me deja la caricia embriagadora
de sus lentas palabras . .... .. .
En tu ritmo constante, me parece
que hallo las notas de una voz amada,
los últimos suspiros de unos labios
que me hablan dulcemente con voz .baja ....
i Fuente ...• fuente sombría,
el arrullo sutil de tus palabras
es nota quejumbrosa que penetra
en los hondos arcanos de mi alma ...... !
Deja que salgan de tus ondas leves
todas tus voces de armonía vaga;
no apagues tu rumor, que yo te escucho
y siento la caricia de tus aguas.

Cuando llega la noche, tus rumores
son más ténues, tal vez, que en la mañana,
y traducen mejor todas mis penas
con el lento vibrar de sus palabras.
Y el chorro cristalino,
al llegar a tus ondas argentadas,
forma estrellas sutiles que deshacen
los vagos movimientos de tus aguas.
iOh, fuente azul, tus ondas intranquilas
llenas de arrullos que al ambiente exhalas,
en mis noches tediosas,
me hablan serenamente con voz baja ...... !
CESAR CAMACHO.

SER CLASICO EN LO NUEVO
Ser clásico en lo nuevo. He aquí mi a mbici6 n.
Hacer un campanario del propio coraz6n
y que las oquedades de los bronces de hogaño
aniden los gloriosos alcotanes de antaño.
Loar en la arn:onía de mis alejandrinos
la hidalga fe de aquellos devotos peregrinos,
que iban a Tierra Santa a pedir al Señor
el perd6n generoso de un pecado de amor,
y bordar en el clásico bastidor de una reja
un madrigal, rimado a la manera vieja,
en que llame a mi dama doña Inés, doña Sol,
u otro nombre cualquiera de abolengo español.
Yo quiero que mis versos sean fuertes y sanos,
cual los de Castillejo y Juan Ruiz, mis hermanos,
quiero que sean recios y viriles. y quiero
que en sus sonoridades toquen a somatén
los roncos atambores de nuestro Romancero
y los claros clarines del divino Rubé n.

A la luz de una luna, redonda y castellana,
de doña Dulcinea, haré mi barragana;
y luego con un gesto lleno de excelsitud,
jinete en el pegaso de mi audaz juventud,
iré a clavar mi lema en una cumbre extraña:
«¡Por la inmortalidad, por Dios y por España!&gt;
EL LAZARILLO DE TORMES
Por el dolor an6nimo de los largos caminos,
que reseca la llaga refulgente del sol,
gui6 del viejo ciego los andares cansinos,
a través del moo6tooo territorio español.
Una noche de e5tío d urmi6 con Sancho Panza
en la camada de oro que les brindó nn trigal,
y desde entonces sabe que en la humana balanza
al platillo del bien vence siempre el del mal.
La tuerta Maritornes le inici6 en los placeres,
de cuya caja guardan la llave las mujeres,
conoce las angustias de los días sin pan;
y gracias a la ciencia del sabio Tagarote,
logr6 romper sus férreas cadenas de galeote
y acogerse a la insignia del turco Solimán.
JOSE LLOVET.

Tardes de Mayo
Tardes de Mayo, tardes
como ningunas gratas,
que con ser tan hermosas
no sois cual las lejanas
tardes de Mayo, aquellas
que en mi niñez dorada
llenaron de visiones
celestiales a mi alma ... .
Tardes de Mayo, tardes
que al son de las campanas
congregáis en los templos
en dulce caravana
a los seres que ignoran
las verdaderas lágrimas,
y van con muchas flores
frescas y perfumadas
a ofrendárselas todas
a la -virgen sin mancha .. ..
Oh niñas, blancas niñas
que lleváis rosas blancas
en estas bellas tardes
a María Inmaculada,
rogad por los que llevan
únicamente a su ara
recuerdos melanc6licos
de una dicha pasada;
rogad por los que sufren
una e xistencia amarga,
por los que ya no sienten ,
por los que ya no aman;
rogad por los que tienen
un nudo en la garganta,
y ni cantos ni lloros
pueden salir de su alma;
rogad por los que buscan
a Dios y no lo hallan,
y pierden una a una
todas sus esperanzas;
rogad por mis hermacos
que sin fe s6lo aguardan
dormir bajo la tierra
el sueño que no acaba;
y sin pensar que pronto
pasará la mañana,
cantad y dadle flores
a la virgen sin mancha ....
ULYSES CESAR SILVA.

Los &lt;teams&gt; de l&gt;a~eball &lt;Pre parato ·
ri~&gt; y &lt;2a. de Marte&gt; en el diamante
durante el sensacio•
na! juego del domingo pasado.

lt!L ©Wil(Cil© ID&gt;lt
ltOC!rulir@ffi.
¿ Produce el oficio de escritor? ....
Hay que ser franco, ua
buea escritor puede ganar holgadamente su vida, aún en la
hora preserte en que es enorme la competencia por el consumo de lectura, novelas, crónicas, estudios, variedades,
etc ....
¿ Cuánto pagan a lo, literarios de moda, los que tienen
fama en los campos de la literatura y del peri6dico ?
Blstante difícil es contestar
este punto, porque el escritor
jamás divulga lo que gana para no excitar la murmuración
de los colegas que lo acusarán
d e malbaratar su trabajo o de
acaparar los mejores precios.
Ea el periodismo, y tomo a
París como ejemplo, un colaborador de periódico se fija, es decir que tiene uaa especie de indemaizac i6n mensual que se le entre¡: 1 ea c::I
caso de que el peri6dico no haya nect-sitado de sus ~ervicios du rante el mes.
\ ' aría, por Jo común, de t 50 a 300 francos eo ciertas
p )blaciones.
Además de eso se tiene de 30 a 300 francos por cada
artículo que aparece
Las &lt;gc,rdas&gt; sólo caen cuando hay un artículo sensacional.
Ahora bien, como la mayoría de los escritores están
en dos o tres peri6dicos, y e n provinciales y extranjer,&gt;s,
pueden colocar holgadamente tres o cuatro artícu los semanales.
Como se ve, la ¡,(ananci., no es poca, pero p1ra tenerla hay que hacerse Jugar en medio de todos.
Un jugador preparatoriano.
Pero un escritor no se contenta con escribir sus crón icas del pe riódico.
.
.
.
.,
T .. mbiéo hace su novela, sus cuentos, algunos estudios y esta es nueva fuente de ganancias. eQu ien
de entre los periodistas no tiene su novela que duerme olvidada en algún cajón, esperando el día
foliz en que se deslice por la rampa editc,rial ?
Una novela es una fortunita.
¡Quién creyera que los novelistas po pula res de primera fila se ga nan cada año doscientcs mil
frnncos por hacer literatura con la eterna indicación de &lt;continuará!&gt;
Y ustedes se pregunta rán el c6mo. De una manera muy sen cilla. La novela es adquirida a muy
buen precio por el peri6dico que la ha recibido inédita.
Ese periódico paga a un franco la línea. Total, veinte mil líneas, veinte mil francos poco más o

edici6n. H aced el total, multiplicad por dos o tre:. según
t:1 número de novelas que han aparecido en el ano Y se
formará una idea cabal de lo que puede gaizar Y gana
un buen novelista.
Q ue conste que no hablo de autores d ramáticos: con
el porcentaje de los derechos del autor se ganan cantidades inmensas.
Viviendo S udou, &lt;Madame Saos Géne&gt; le dió cerca
de cu~tro millones y hasta ahora tienen los herederos
ganancias pingües.
.
.
S i se pregunta a Lavedan, a Ca,llavet. etc, de E;ie~s,
a Capus, a Pierre \\'olff, a Kistemaeckers, a Tnsta~
Beroard, Jo que ganan con sus piezas de teatro se vera
que más les produce el oficio. que plantar coles en el
huerto ....
Los únicos que parecen alej..dos del festín son los
poetas.
; Pobres poetas!
Uu volumea de sonetos es cincelado, adornado la rgos
meses, muy largos y los tditores siempre miran q&gt;n r ecelo a los que no estáa &lt;coosagrados.&gt;
En cambio, cualquier periodista hac". sus vers?s más
o menos malos, que los &lt;poetas de oficio&gt; y los 1Dserta
en a)guaa revista, quitándole a
estos a I g u o o s
francos que les
caerían demaravi:las Pero, me
dirá el lecto,, el
buen poeta se
impone, claro está, y si triunfa
sobre les demás
no tiene ya por
qué p,eocuparsP.
del ¡.,uchero. Lo
mismo su ce d e
con el periodista
d~ iogeoio y de
t,dtcnto,que logre
,obrepa~ar a los
de má&lt;, e l que
por demasiado
acostumbrado al
oficio, se g~na.
mi l francos en
dos horas . cuan·
do hay &lt;; •plo»
p-1pt:I blanco y
bucoavolu,Had.
PAUL CII.\UMET.

n1eoos.

Sin embargo, para lo que se llama la primera reproducci6n y son diez a quince mil francos los
q ue caen a su escar cela.
Agreguemos a esto otras copi«s que hacen ks demás periódicos y tendrerr.cs que una tola nonla sensacional puede dar cincuenta mil francos.
:-.o .s todo: la novela se vende a un editor, el q ue, además de comprar la exclush·a, con alto pre·
cio, paga unll'.'.prima de·40 a 50 céntimos por ,·olnmen vend ido, y ~ay novelas que tstán en Ja 50~

Interesante momento del juego.-El «s~on:-keeper.&gt;

�1f\. F\VIF\CION EN MEXICO
Desde hace bastante tiempo, desde que los progresos
de la aviacióa fueroo adelantos cooseguidos eo todo el
muodo culto, vimos eo ouestro país, pruebas d~ las mís
eficaces y de las mis atrevidas del grao ioveoto, oo so·
lameote llevadas a cab:&gt;, p:&gt;r aviadores extranjeros, sioo
tambiéo por mexic,oos, que coo arrojo y cooocimieoto
de la m1teria, asceodieroo p:&gt;r lo, aires, prop:&gt;rciooáo·
dooos espectáculos ioteresaotísimos.
Todavía el domiogo pas1do, invitados especialmente
por el ioteligeote aviador, señor Miguel Lebrija, pre•
senciamos pruebas muy notables eo el aerodromo de
Valbueoa, y coo este motivo tuvimos oportunidad de saber que el novísimo &lt;sport&gt; oo era eo México de mero
divertimiento. sioo que bieo prooto teodría aplicaci?oes
prácticas, sobre todo para las g uerras.
Eo efecto, el gobierno de México tieoe ya establecido
de uoa maoera defioitiva, su servicio militar. coa el
persoo'll siguiente: Es Mayor del mismo el señor doo
Miguel Lebrij1, y capitanes los señores Horacio Ruiz,
Eduardo y J nao Pablo Aldasoro. Eo breve llegarán
veiote máquinas Bleriot, de París, las cuales serán entregadas en México, y aquí se recibirán bajo cierta~
coudiciooes, es decir, después de hacer uo vuelo coa uo
p1Sajero, y 25 kilos extra, a 1,500 metros de altura, en

me:iia hora, y llevan:io c:&gt;:n'n;tible y lul:&gt;ric;iote bastaote pira tres horas de m uc~n .
Uaa vez recibid,; las míquin 15 , se lnrá~ !o; ensayos
de laonmieoto de b:&gt;mbn de ,aa a 1 ,ooo metros de altura, pua ver si lo; resultados · son bueoo;, utilizar los
aeropl toas eo las guerras.
[g-ualmeote se h to pedido cuatro dirigibles del tipo
semidirigido &lt;Astra-Torre;,&gt; que p:irece ser está daodo
ma¡¡oíficos resultados.
Todo lo que acabamos de expresar, demuestra lo que
ª?tes iodicamo;, el deseo de aplicar el domioio de los
aires, a resultados prácticos y útiles, para las luchas y
los combates, que siempre claro son delameotarse, pero
que las circuostaocias lo exigen, tal y como camioa la
humaoidad.
Por lo demás, es necesario confesar que la aviación
es peligrosa en extremo. La mañaoa a que aotes nos hemos referido, contemplando los vuelos arriesgados del
seiior Lebrija, pensábamos que el novísimo &lt;sport,&gt; como el de la motocicleta, el automóvil y otros aoálogos,
encierran graodes peligros para la ,·ida. Para dirigir uo
~ auto, se necesita mucha práctica y mucho ojo, por str
facilísimo estrellarse eo la primera boca-calle; mientras
que ea la aviacióo la saogre fría debe superar a la práctica.

Por cooocerla poco-oos decía hac e algúo tie:npo uo
osado aviador-por hablar de ella después de ver UO d
caída, sio mirar los millares de vuelos triunfales dia·
ríos, es por Jo que el público eo general le ha tomado
cierto horror. Dedicarse a aviador, es hoy ir eo busca
de la mtterte, del suicidio más o meaos voluotario.
Cada ¡:s-&gt;rsooa que sube, ya sea como piloto o como
pasajero eo uo aparato, teodrá que confesar, si es frao·
co, que tuvo miedo aotes de partir, pero no durante el
vuelo, segúo coofiesao los entusiastas de la aviación. El
temor a lo desconocido, aquello de &lt;lanzarse al espacio&gt;
asusta a más de uoo que ha de partir eo el aparato. Pero cuaodo ha pasado el momento terrible, se ha colocado eo su sitio, el motor ha fuociooado regularmente y
el aereoplaoo vuela, esa impresión desaparece y la sustituye un placer iomenso, uoa emoción desconocida. Y
así como el automovilista mientras más ,·eloz va más
quisiera acelerar su coche, así, burlándose quizás fríamente del peligro, se desea ir más alto cada vez.
El vértigo-los sabios sabrán el moth·o-no se sieote,
y de allí que el espectáculo sea maravilloso. Momentos
como ese no admiten discusión y para una naturaleza
poética, matarse después de uo seguodo así, tao dichoso,
no constituiría una desgracia, sino uo digoo epílogo.

--~-~- 7

---.&gt;.: j~- - - - -- - - - - ~....,

1

Uo v~elo del señor Aldaso/o E . eo uo Bleriot --• Aeroplano tipo Deperdussio construido en ~léxico, por e l joveo Gu illermo Villasaoa.-3 Seiior Eduardo Aldasoro tripulan~o uotBleriot.-4 . Un emocionaote; ''vol-plaoé" por el ~ .ayor señor Lebrija:.- S· El ~~yor seño,i; Leb_nia, j fe d.-1 s~rvicio ele a~iación militar de México - 6 El capi,áo Horacio Ruiz volando
en un Deperdussio -7. El mecánico lleoaodo los taoqu.;s antes de emprender un vuelo.-8. Ei grupo de aviadores: mayor Sléñor Miguel Lebrija, capitanes señor.es Ho_rac10 R
y Ed_~ardo r J~ao P~blo Aldasoro -9. Uo arnesgado_vuelo del s~oor Lebn¡a eo ~o Blenot. - 10 Revisando la maqu10a aote~ de parur.- 11 . El capitán Juan Pablo AJdasoro eo el momeoto de partir o uo Deperdussio.- u. El señor Ministro de la Guerra geoeral DJo ~1aoud Moodragón, ~xplicaodo al ¡efe piloto, sei! r Lebn¡a el [uoc1ooam1eoto de las graoada, que se arro¡aron hace d1as coa mucho éxito, sobre unos blancos eo el Ae1odromo de \ albuena.
.

'

�E_IAtentado contra el Rey de España

..

.

"
Sr. Ingeoiero Feroaodo Dubláo, peosio·
nado po_r el gobinno mexicaoo para que
perfecciooara rns eHudios , o Italia y en
Egipto.

U n Rico Pobre

'

¡
..,

"

'

'

yk
~.~, -.

Hubo un hombre que, h abiéndose acostado, no pudo
dormir en toda la noche.
Pen,;aba:
. . . . ¿Por qué la vida es tao penosa pHa los pobres?
¿y por qué los ricos acumulan tacto dioero? Tienen cajas llenas de oro, y, sin embargo, prívanse de todo para
seguir amontooando. Si yo fuera rico, no viviría de igual
modo; daríame b•1ena vida ,. procuraría que no fuese
\
peor que la de los demás.
De p,onto oyó uoa voz que le decía: .... ¿Quieres ser
rico? He aquí una bols«; oo hay en ella más que uo es·
cudo, pero en cuanto lo saques, otro lo reemplazará. Sa· Obras de sobrelleoacióo del dique de A•ouao en el Nilo, Ee:ipto, en las que trabajaron nuestros paisanos les señores
ca todos los escudos que quieras, y en seguida echa la
ingenieros Dublán y Ostos.
bolsa al río. Mas a u tes de echar al río la bolsa, no gas•
dado que deseó ,·ivir para su placer y el de sus seme·
tes ninguno de los escudos, porqué el resto se te volverá guiente, más, al otro más ...... Xo podía decidirse a C:e·
jar la bolsa.
james.
piedras.
Entonces sintió hambre, y entonces recordó que sólo
De ,·ez en cuando toma una resolución ; aprcximarse
El pobre h•Jmbre estaba loco de alegría. Cuando se
disponía de alguno que otro pedazo de pan negro.
al río para arrojar la boha al agua; pero se arrtpient&lt;&gt;
sintió algo más tranquilo, cuidóse del regalo.
Ir a comprar otra cosa era imposible; porque habría
y se retira al punto. Hoy está viejo, amarillento cerno
Y apenas había sacado uo escudo, en el fondo de la
querido comer, pero de ningún modo separarse de la
su oro, más no puede cesar en su tarea.
bolsa vió que surgía otro.
Y así muere, pobre, sentado sobre un banco y con la
.... iLa felicidad es mía! .... murmuró .... T oda la bolsa. Comió, pues, el desgraciado ele aquel pan negro
bolsa entre las manos.
noche pasaré sacando es;udos, y mañana seré rico. Ma· y duro; luego continuó sacando oro.
Ni aun por la noche descansaba.
ñana echaré la bolsa al agua, y desde entonces viviré
Pasó de esta manera, una semana, un mes, un año.
LEOC\ TOLSTOY.
cómodamente.
¿Quién no se hubiera contentado teniendo cierta can·
Pero, llegada la mañana, cambió de parecer.
-Si quiero tener doble que esto .... se dijo .... con tidad ? iTodo el mundo quiere acaparar !o más que puede!
estar un día más ante mi bolsa. lo tendré.
El cultivo del opio est«rá fo rmalmente prohibido t n
El hombre aquel hace una vida de meodigo; ha olvi·
Y también pasó aquél día extrayendo escudos Al si·
China, a partir de r917. Las cc,sechas se irán reducien
do anualmente &lt;&gt;n 11n décimo. Defd esa fecha todo fu
mador de opio será desterrado del Celeste Imperio

.. ,, ........
"'

Bien_saben los lectores el efecto prc~ucido por el atentado contra e l Rey
de Espaoa, que tuvo efecto hace alguo hempo, en la ceremonia solemne de la
Jura de la Bandera.
No hemos _de añadi~ detalles nueves a los ya conocidos por todos, sólo sí
d~mos la versión del mismo Rey de cómo fu é el atentado. S. M. dice: &lt;Yo rr,e
di cuenta de '!ue un hombre se adelantaba armado con un revólver, para dis·
parar sobre mt. Llegó hasta el caballo haciendo fuego por primera vez. En·
tooces refr~né la cabal~adura y la dirigí hacia el lado donde estaba la perso·
oa en cuesh~n. Esta hizo entonces el segundo disparo, que hirió al caballo y
me chamusco el guante con que llevaba cubierta mi mano derec-ha.
!iré de _las riendas y al dar la vuelta rápidamente, el caballo siotiéndo~e
~endo derribó con su grupa al autor de les disparos. Yo ví caer al mifmo
tiempo a otras personas que intentaban sujetarlo y desde tierra ví que hacía
e l tercer disparo.
Afortunadamente nada me ha ocurrido y así se lo dije a los que me rodeaban Y me ~reguntaban en aquellos _momentos, dando orden de que volvieran a
sus respectivos puestos, y que contmuara la marcha.&gt;
Exteo~as consideraciones saltan a _la pluma sobre suceso tao lamentable y
tao repeh?º· Pocos Soberanos h~ n s1dG tao acechados por la intención y la
maco asesina como J?on Alfonso XIIL Su generosa disposición, hacia cuanto
favorezca la prospendad de su patria; y mitigue los dolores del proletariado;
su ab;ioluto re~peto ~e aquellas normas constituciouales que, excluyéndole de
tod~ _mtervenctóo d1rect_a .e? los actos de gobierno, alejan de él toda respon·
sab_1hdad mo:al en las vtc1s1tudes de la política y en los errores y deficiencias
sociales; la piedad que tao profundamente ha derramado en el ejercicio de
sus prerrogativas; todas las bellas muestras de su entendimiento de su cora·
zón y de su serenidad grandes, no le hao servido de escudo coot;a la criminal
locura de los malvados.
Sobre los culpables caerán, junto a las condenaciones de teda conciencia
h~lOrada, las s_everida~es de las leyes que, al través del castigo, buscan la iodtspeosable e¡emplandad que refrene los brutales instintos de los desalmados
capaces del crimen.
~stos críme~es. son las r_eve)aciooes súbitas de una podredumbre social. La
teona de los cnm1nales sohtanos es muy cómoda porque exime de todo tra·
bajo ~iscurs ivo y adormece la obligación de busc~r los orígenes. En torno de ca·
da cnmeo hay que buscar el ambiente; su motor es la pasión; y en el delincuPD•
te ~olítico la pasión que lo impele, política también, es el fruto de una prepa·
ración, de un ambien_te, de una zona social donde está el deber del gobernan·
te. Los ateotad~JS se ~ncuban por un caldeamiento de ciertos espíritus que más
propeoso_s a !ª 1~fam1a del crimen o más accesible s a la sugestión, ponen por
obra las msp1rac1ones latentes de una atmósfera espiritual, torcida y exaltada.

S. M. el Rey Alfonso XIII, y su)gres:ir Rafael Sancho Alegre. ·

0

L1 pa:te más se_nsible del cuerpo :,umaoo es la punta
riP. la lecgua , s1gu1eodo luego en orden de sensibilidad,
la punta de lo, d~dos y los labios.

Las lechuzas no pueden mo,·er los ojos.

Barrage en la cabeza del D~lta, para elevar el oivel del Nilo, Egipto, obra estudiada por los ingenieros mexicanos
Dubláo y Ostos
• • !!

s~ñor Ingeniero don Javier Ostos quien
hizo notables estudios en Italia y en Egip•
to, pensionado por el gobierno mexicano.

Un mome nto después de la agresión en Madrid contra el Rey Alfonso XIII. -El públicc, que preseoc1'ó J • •
atentado de q ue fué objeto el Rev en la calle de Alcalá
f rente a la calle del Turco, rodeando a S. M. mientras la policfa ese cnmmal
apoderaba del asesino.

�TEATRO PRINCIPAL.- «POR LOS PECADOS
DEL REY.&gt;
El poeta Eduardo Marquioa pertenece y recuerda en
sus obras a dos distinguidos escritores espaíiioles, " Don
Tomás Rodríguez Rubí y a Don Luis de Eguil~z. que
en "Isabel la Católica," "Las querellas del Rey sabio,"
"El patriarca del Turia," "Una virgen de Murillo" y
otras composiciones llenas de espíritu caballeresco y de
versos elevados, imitación del romancero, fueron el deleite de nuestros abuelos, brillando como astros de menos magnitud junto a los soles que st: llamaron Zorrilla,
García Gutiérrez, Hartzeobmcb, nombres inmortales
en la dramaturgia castellana del pasado siglo.
Pero si tiene con los citados literatos esos puoto·s de
sem.ejaoza, en cuanto a la elección de los asuolvs para
sus dramas, en cuanto a su predilección por revivir la
historia de España, (no siempre en sus glorid.S, dígalo
"En Flandes se ha put:sto el Sol" y la misma obra de
que me estoy ocupando) en cambio difiere de los mismos en lo que teca a la versificación. Marquioa, es un

poeta de más talento, que inspiración; de mayor cultura
que fogosidad; en tanto que los otros arrebatados, fogo·
sos, ardientes, elevaron sus concepciones a lo sublime,
a lo inolvidable; conmovían hondamente, al revés de lo
que sucede con el autor de "Las bijas del Cid," que no
es lo mismo hacer poesía, que hacer, versos.
Todo esto sobre poco más o menos pensaba yo la noche que asistí al estreno del último drama de Marquioa
"Por los Pecados del Rey" en el Teatro Principal,
oyendo aquella versificación monótona, de forma y de
pensamiento, aquel martilleo constante, sin elevarse con
espíritu erguido, sin que la idea, el astro de la poesía,
salga de una esfera de mediano nivel, que no es ni con
mucho, el esbozo del teatro poético que al parecer constituyó la meta de las aspiraciones de este celebrado escritor.
Es por tanto el d rama de que hablo rígido y frío,
evocación triste de una época de desastres, página ne·
gra en que están escritos los nombres de Portugal, de
los Países Bajos y de Rocroi, y que sin embargo en el
mundo del arte irradia el genio de Lope de Vega, de
Cervantes y de Velázqu,;:z; pues parece que desde los
tiempos en que se inicia la material pérdida de los dominios hispanos en todo el mundo, el talento viene como a compensar, aquellos días de trastornos para las armas, haciendo que la fama del escritor sobrepuje a la
del guerrP.ro.
EJ drama de Marquioa en líneas generales, es endeble, de escaso interés, de factura mediana, limitado a
presentarnos los tenaces empeños de Felipe IV por con·
s•guir el amor de una hija del pueblo que no acc-ede a
las súplicas constantes del Monarca; súplicas y desde·

aes que se suceden, abrumando el ánimo del especia·
dor.
Pero el drama, hay que confesarlo, se hace muy teatral en el último acto. La escena pasa en un salón del
Palacio del Buen Retiro en Madrid, donde como es bien
sabido en los tiempos de los Felipes de Austria se verificaban fiestas, bailes, autos sacramentales, comedias, e
intrigas amorosas, no siempre muy caballerescas. El
Rey enamorado cada vez más de "María Candado" la
lugareña de Castilla, que sigue aun vestida con su traje típico, sin que hubiera logrado ponerse las ámplias
faldas de las damas y de las "meninas," acude a todos
los medios para seducirla, lo que no es fácil, pues la
honrada joven saca un puñal para darse la muerte antes de sucumbir a un capricho del Soberano, como una
"Calderooa" cualquiera.
En esto se oye el chocar de las espadas, "María" ve
por el amplio ventanal, que su prometido, el hombre
que ella adora, "Juan del Soto" que marchó a Portugal
a pelear a favor de Castilla, es atacado por varios, en·
tre ellos el Conde· Duque de Olivares, pues el favorito,
había puesto en prisión al mozo, para que no entregara
a Felipe IV, pliegos importantes del ejército que luchaba, en el reino Lusitano, y sobre todo para que no diese noticias del desastre.
"María" suplica al Monarca que entren todos, y grita
a su amado que resista unos instantes; por fin, se abre
el tapiz de terciopelo con las armas imperiales de Car·
los V, y penetran los combatientes en la estancia. El
validv, intenta que no hable "Soto;" el Rey desea saber
el por qué de la insistencia del soldado en verle; este
le entrega pliegos en los cuales se anuncia la próxima
pérdida de Portugal, y acusa al de Olivares, de haber·
lo aprisionado, obteniendo la libertad merced al Duque
de Maqueda que deseaudo la pérdida del favorito, consiguió que la cárcel se abriera.

Teatro Principal -''Por los Pecados del Rey,"-Una escena del acto Ill.

Teatro Priocipal-«Por los• pecados d e 1 R ep- U na escena del acto II- Una escena del acto III-«EI Rey Felipe IV&gt; (Señor Palacios) «María Candado~
N
(Señorita Nevare~.)

�Alrededor de Andrinópolis

digo en ?torgar la merced de grandeza, lo que dió
g~n al
dice
así:picante soneto del conde de Vil!ame dº1aaa,

La toma de Andrioópolis ha sido, a no dudarlo, una
de las acciones de la guerra búlgara de más import&lt;1.D·
cía, y en l¡l cual se ha demostrado el poderío de los
triunfadores, y los medios de combate modernos que
po:een.
La plaza tomada era uno de los últimos baluartes de
los turcos ; en las primeras Conferencias de Loodres
para la Paz, siempre Andrin6polis fué el punto oegro,
la dificultad que se preseotaba para llevar a feliz éxito
las negociaciones. Los turcos por nada la queríao ce der; los búlgaros por nada tampoco se resignaban a
perderla, y en esta disyuotiva, no hubo más que dejar
a las armas el decidir la suerte de los conteo.dientes.
El seoeral Ivaoof, que tenía su cuartel militar en
Kara Ioscufof, dió la señal decisiva del bombardeo de

REINANDO FELIPE IV.
SONETO

Cierto que es buen señor el "Almirante"
;"; el_ de "lof~,ntado" es hijo de vecino:
'
Penaranda, buen sastre a lo divino
Y a "Lerma" le va bien ~on la meog~aote:
" El "Co~.destable" es pobre vergonzante;
~astrana las apuesta al más pollino ;
'!:'•gura _de .~a rtó':1 "Hijar" mezquino;
Aham,ra, oficial de pujabaote.

"Oropesa"
., Y "V eraguas," en la cuna;
Estatua es Santa Cruz" de "aquí reposa ·"
Bracero de Jimeoa, "Villabermosa."
'
Garnacha dió a ''Los V~lez" la fortuna;

Señor profesor Miguel Eduardo Sbultz nombrado profeotor de Geografía en la Escuela de Altos Estudios.

El ca~itá~ N_arter, j~fe del crucero cSbeerwater&gt; de la
martoa ~ng esa qui.en _acaba de hacer una visita de
corteSla a. las pnnctpales autoridades de la Re·
pública.

.J'eli~~ 1y, au~ . cree en el dominio dE&gt; Portugal; y des·
P~ e a Olivares de su lado, y dice a "Soto" que vuel·
va a Portugal a lechar como lo ha hecho "Im
'bl
Port~gal ya oo es vuestro," noticia c:Íue a:i:.~ a~
110 .. e Fel~pe .~IL ·1:?dos los cortesanos se retiran me·
nos María Y Juan. Lo que pasa por el alma del Mo·
narca está perfectamente expresado; sus ideas místicas,
s~ voluotad volubl_!• sus aficiones seosuales, su orgullo
s10 1uodameoto, noen en terrible combate.
Y, en _aquel desmoronamiento de parte del poderío
de Espana, en aquellos instantes de melancolfa, de pe·
sar, de aba~d oo.o, sólo vislumbra a la pareja amorosa
de ios dos JÓve~es, ella criada en la vieja casuchll de su
pa re, y _él, valiente y esforzado que acaba de pelear
por el tr~unfo del pendón morado castellano; )os une
los bendice, con frases tristísimas y muy bell.1s y 0 ~
hay que ser ~uy ducho . para eoteoder, la idea sÍmbóli·
ca de Marqutoa en su obra, que consiste, en que sobre
~odos los trastornos, los descalabros, las derrotas espa·
ocias, queda~a &lt;::astilla, capaz de hacer de nuevo otro
mundo, ~astilla stemp_re leal, y siempre sufrida, Castilla,
que ensena ,con sevendad y lealtad los deberes a los
R~yes Y resiste los desmanes de estos; Castilh,, en fio
or~geo de todo el poderío y de toda la grandeza de Es~
pana.
Los enamorados marchan a su tierra, el Rey se quecompletamente sólo; una cMeoioa&gt; intenta distraer·
e, lo ve llorar y se admira, el monarca la ruega 00 Jo
cueot~; se escuchan por los jardines del Buen Retiro
carcaJadas ~ooras de las traviesas damas, y Felipe IV,
cae eo su s1ll6u pastrado por el sufrimiento, y viendo
todos los desastres, todo el aniquilamiento de su patria
en pavorosa visión eogendrada cpor los pecados deÍ
Rey&gt;

.~ijo a ,','Medinaceli," poca cosa;
Sessa, lechuza; carbonero, ''Osuna."
El soneto ha acabada
Y sólo a "Mooterey" he olvidado,

Que, entre grande.za tanta,
Le hallé como escarpín entre una manta.

r~º~•

fª

No-sé si teogo pena
De o~ ª"eotar "los Grandes de docena ;' '
Más siéntense en la Cámara en cuadrilla
Que el soneto no es banco de capilla.
•
000

Señor do'l Antonio Revilla nombra-to secretario de la
Escuela Nacional de Bellas Artes

000

"Por_ los Pecados del Rey" ha sido montada con lujo
Y proe1edad, en lo que respecta al mobiliario, a las de·
~o~ac!ones y a los trajes; por todo ello, la Empresa del
nocipal merece plácemes entusiastas.
Estos no pu.edeo hacerse extensivos, en rigor de la
verdad, a la ~oterpretacióo de la obra defectuosa en
Jr~do sumo, St se exceptúa a la señorita Nevares que di·
t~ ostefsosdmduy,,bien, Y que supo encarnar el tipo de
ar a a_n a o correctamente, aunque a mi juicio
co~ demasiada fi_nura. Siendo como era hija de modes·
tís1ma cuna, debiera mostrarse más torpe en los adema·
aes, más brusca en sus modales, mas vulgarota en todos
los momentos del dr.tma.
El señ~r Palacios lo encontré cansado, falto de alieo·
t~ al decir _los. versos, pronuociaod-.1 sin la debida JimT)¡e.za de d1cc1óo, aunque el tipo de Felipe IV, está. bien
observad~ en los detalles, y perfectamente vestido.
_Muy bien Cervantes en su pequeña escena del acto
pnmero. El resto de los actores dejaron mucho que de·
sear; observé un cDuque de Maqueda&gt; sin sabuse su
parte. Y un cCoode Duque de Olivares&gt; sin dar carác~r omguno al personaj_e, declamando defectuosamente.
on respecto a las actrices cumplieron en su corto pa•
pe!. En resumen : la obra no satisfizo al público ni co·
mo producción teatral, ni como trabajo escénico:
LUIS DE LARRODER.

Más, si la cbra decae en su desarrollo, en cambio es
laudable por todos conceptos el propósito de Mar uioa
de p~eseota~oos u_n Felipe JV, idealizado, simpátic¿, com? st ~!:.tuviera hbre de las fuertE&gt;s acusaciones que la
Historia ha hecho; como si oo fuera el pintado por v .
l~zquez eo sus lienzos inmortales, perezoso e indoleot:
st o eoer,fa alguoa, y dejáodolo todo en manos de aqueÍ
Doo 1:,uis de Haro, después, y aotes del Conde-Duque
de Ohvares, hombre de mayor sagacidad de la que s •
contemporáneos le supusieroo.
us
No he de ser de los que tieoen por defecto importaote eo esta cl:3-5e de producciooes teatrales la mayor ver·
dad en los tipos que se represeutan, y eo esto me en·
cueotro conforme con el distioguido crítico Manuel
Bueno, que arguye con sobrada razón, dicieodo e¿ Acaso fuer~m l°:' reyes que evocó Sbakespeare, en sus dra•
mas de u~a irrecusable autenticidad bi"ltórica?&gt; ... .
. ~o J;&gt;odta esperarse de Marquina, una completa reha·
b1h_tac1ón de ese Rey más desdi&lt;.,;hado, que culpable. Se·
meJa~te empeño estaba muy lejos de su misión de poet"l.
As1 es que nada de extraño tiene que su Felipe IV
sea-aunque lo presenta. eo tiempos de Olivares-el d~
la segunda é~a, el de las cartas a Sor María de Agre·
da, Y el que deJÓ co!r~~ los sucesos por indolencia 0
P?r no creer a .i;:u JUICIO que había medios para remed!arl~. Conste por tanto que la leyenda. ha sido la insp1rac160 del celebrado escritor, y legendaria es cMaña
Candad?&gt; cuya virtud tuvo en la realidad del siglo ....
XVII, e1eo:i~Jos com.o el de María Riquelme que ne to·
das eran hv1anas, 01 todas consideraban los caprichos
de los Mooarcas como leyes que habta que cumplir.
Alrreded?r del Rey ha agrupado Marquioa como figu·
ras d:corahv3:- a una pcr_ción de nobles, y grandes de
J:..spaoa, q~e s1 nada s1go1fican p:1,.ra lo seocillo (dema·
s1ado seoc1Ilo) del argumento. en cambio, dan car.icter
a la t§poca, que bieo sabido es que Felipe JV, fué pró ·

Después del comb1.te.-Uo soldado búlgaro comp~deci•
do de un herido turco, le dá de beber guiado por un
seolimieoto humanitario Que templa en algo los horr0res de la guetra.
la plaza, después de los indispensables preparativos; los
cañones acometen con un furor terrible ; los obuses en
un número enorme, no se quedan atrás en vomitar me·
tra.lla, y durante ocho horas no cesa el combate basta
que las sombras de la noche cubren la tierra, imposibilitando la continuación de la batalla.
Pero los búlgaros o.o permaoeceu• inactivos, pues el
general en jefe ba pensado, como primer objetivi.&gt; de su
plan de combate, apoderarse de Maslak, por ser un

La Hecatombe de Adrioópolis.- Artilleros que serviao una pieta de artillería de fortaleza y que cayeron muer·
tos en la posición de Aiva.&lt;t-Baba.
algur.os actos de verdadero heroismo tuvieron lugar, y
punto ofentivo de suma importancia al oriente de la
según la relación de las personas que entraron las pri·
ciudad. Al favor de la noche, la iofaotería búlgara
meras al rendirse la plaza, resulta que vieron grupos
atraviesa los ríos que rodean las colinas de Mal-Tepe,
de muertos que delataban, por su apostura, la lucha tisobre )as que se asienta el punto que desean domioar,
táoica ~osteoida. Los artilleros que operaban en las
y a la una y media de la madrugada lo consiguen, y las
piezas se les encontraron muertos sin retroceder ni una
primeras luces del alba alumbraron la sorpresa de los linea del sitio en que debieran estar, y aquellas terri·
turcos, los cuales, después de una pequeña resistencia,
bles bocas de fuego parecían que guardaban con su im·
abandonaron aquel punto estratégico, dejaodo bastantes
ponente masa de hierro, los cuerpos de los infelices
prisioneros y grao oúmero de piezas de artillería y acribillados a balazos.
A la tarde siguiente del dia en que comenzó el sitio
parque.
Todo el perímetro de Andrinópolis estaba ya rodeado
de An.\rioópolis, los fuegos de la plaza empezaron a
p'lr )as fuer.zas del general lvanof. que coa un fuego
disminuir, lo que probaba el estermioio que habían he·
intenso pretendió apagar el contrario, eo toda la línea
cho los búlgaros, en las filas de los turcos. A la noche
de las fortificaciones turcas. Las fuerzas sitiadoras se se enviaba metralla sobre los muros, y en balde, no era
extienden en poderoso y enorme triáogulo, y tres líoeas
contestada ni poco ni mucho. El asalto tenía que empe·
de fuertes con fuegos de cien cañones, defieudeo las
en breve.
maoiobras de la infantería que ataca las trincheras con zarAsí
se hizo: la brigada que mandaba el coronel
singular denuedo.
1..::ahrdjie[, compuesta del décimo batallón y del .:3 re·
En tanto las baterias de la parte del Este de los si· gimiente, como estaba cerca de Aidjiolou, que era el
tia.dores dirigían sus tiros al punto orieotal de la colina punto más fácil de abordar de la plaza, embistió a la
y parte interior del perímetro, detrás de la cara Norte
bd.yoo.eta sobre las trincberd.S eo.~migas, protegiendo los
de la posición en que operaba la artillería . De esta ma· obuses este movimiento. Al primer embite fueron recha·
oera se interrumpía por completo toda comuoicacióo de
zados ; los búlgaros caiao a millares como barridos por
la plaza con la villa de Aroautkeoi, por donde los sitia·
la artillería de los sitiados, que comprendiendo la estra·
dos podrían recibir socorros, pues hay que advertir que
tegia eoemiga habían reconcentrado grao parte del
estos últimos eran difíciles de llevar, por [alta de cami· ejército en el punto referido, y parte de sus cañones.
o.os, de rutas, de sitios transitables, lo cual imposibilita,
El general búlgaro vió el desastre próximo, y com•
puede decirse, la defensa de una ciudad.
prendiendo que todo lo ganado podia perderse, envió
Los turcos se batían ferozmeote y caían coo honor ; gruesas columnas a proteger a los combatientes, y tal
fué lo rudo del combate, que murieron 310, y fueron
heridos má, de dos mil turcos, lo cual decidió la bata·
lla M,omeotos después, Choukri Pachá enarbolaba la
b .1 0dera blanca, empezándose a tratar de las condiciones de la rendición de la plaza ,

¡Silencio corazón!
Especial para «El Mundo Jlustrado&gt;
¡Silencio corazón 1.... sollo.zas tao.to
f'.or quien tan sólo tu desdén merece
iSileocio cora.1:ón!,, .. sufre y padece······
Pero no lo demuestres con tu llanto.

iSilencio corazón 1, ••• en tu quebranto
No aparezca el dolor que no eoteroece
A un corazón de hierro en que se mece
La perfidia más cruel. ..... seca tu !hoto.

Sofoca esa pasión, vuelve a la vida
Despierta ...... ya no esperes a 1 amado,
No torna nuoca la ilusión perdida,

Silencio cor~zón abandonado ... .. .
D~spierta, ya no sueñes, sufre, olvida ... .
iS1leocio corazón .. . ,¡Cuánto has llorado!
CLOTILDE VlLLEGAS LEAL.

Señor do?tor J~slls Diaz: de Le ón, nombrado profesor
de f1lolog1a ea la escuela de Altos Estudios.

Blllgaros muertos en la toma de Adrio.opóliscayeodo en los fosos de las trincheras.

Choukri Pachá rindiéndose al li!:'"neral Ivanof en el ca•
mino de Kirk-KiFssé.

�CRONICA
R_eina una gran ~antasín y uua inagotable,
variedad en las &lt;to1lettes&gt; de visita o paseo
lectoras mías. Parece que los pliegu~s dispuestos en drapería, los cuales continúan
obteniendo un grao favor entre las damas
han abierto un amplio campo a la imaginació~
creadora _de_ los confecc!onadores parisienses, multiphcando los eH1los y las combinaciones, encontrando sien,pre pliegues novedosos quedan
a_los atavíos un aspecto absolutamente personal y apropiado a la dama que lo lleva. En efecto, mis querid;.s
lect?ras, estos trajes: hechos casi siempre en sedas muy
tlex1bles, son armomosamente drapeadas, ya sea en echarpe por el frente, hacia el bajo por pliegues negligentes
que se cruzan, suben, bajan o se redondean procurando siempre descubrir el pie.
. Para visi~a ? paseo ele tarde se hacen unos trajes muy
hados y practicas, compuestos de una falda de satén o
paño de seda, toda recta y plana por el frente y por
detrás, ligeramente drapeada en los costados y de una
blusa rusa basta.9te corta, hecha de una tela de seda
adecuad~ a la falda, como crespón de seda; pero con
la llamativa novedad de que estas telas son Jamadas de
plata, imitando las telas chinas. Otras son de &lt;satén ele
ele la reina&gt;, charmeuse, charmante, &lt;satín chateyant&gt;,
en los cuales el bajo de la falda es plissado y sobre él
cae una blusa rusa con doble faldón escalonsdo, for•

En lo tocante a los perfumes, hay que llevarlos bue•
nos o renunciar a usarlos. Lo mismo sucede con las jo·
yas.
Nada indica más mal gusto y vanidad que el abuso de
joyas, qne no tiene nada de artístico y sólo expresa el
deseo de exhibir la riqueza de un modo insolente.
Las mujeres que saben vestirse no llevan nunca más
de un brazalete a la vez; una o dos sortijas sólo y alguoas veces, cuando tienen una linda garganta. se dispensan de llevar collar.
Los perpetuos cambios de aderezos y piedras preciosas no favorecen a la mujer, porque es signo de frivolidad.
La elección de joyas exige gran delicadeza. Durante
mucho tiempo la moda las prohibió a las solteras, y hoy
se les permiten, pero con moderación.
Una mujer de buen gusto huye del exceso de joyas, y
no se las pone nunca por la m~ñana ni en las visitas del
día. Las joyas deben usarse en la intimidad, con los trajes ele casa, para agradar a las personas queridas, o reservarlas para los bailes y las ~raneles fiestas.
Habitualmente no debe llevarse más que un brazalete, los aretes, el reloj, algún &lt;pendentif&gt; y alguna sortija.
Cuando se ponga un aderezo de una clase de piedras,
no se mezclará con otras alhajas diferentes Si se posee
una joya suelta, el día que se use no se pondrá ninguguna de otra clase.
En las joyas hoy dos valores: el de su mérito y el de
su gusto artístico. En España se usan unas joyas de hierro adamasquinado e incrustado en oro y plata, que son
de un gran valor por su sólo trabajo.
En Inglaterra, las joyas se distinguen por la riqueza
de sus piedras, mientras que en Italia domina el arte
con el trabajo delicadísimo de los mosaicos y de los corales. Rusia recuerda con sus joyas los esplendorPs de
Bizancio, y en Dinamarca la filigrana d" plata hace
lindos modeles. La India posee el secreto de los esmaltes transparentes y los japoneses el de las joyas de acero y cobre de un trabajo maravilloso.
Todas estas alhajas son propias delas mujeres elegantrs, elegidas con buen gusto; pero las joya, falsas no se
pueden tolerar, por perfectas que sean.
La elección de piedras no es indiferente para el tipo
de cada uoa. Las morenas deben usar con frecuencia
las joyas de plata, y las de oro las rubias
Para las primeras se indican rubíes, granates, esmeraldas, amatistas y corales rojos, y para las segundas,
turquesas, topacios, zafiros y corales blancos. Las perlas y los brillantes les sientan bier. a todas, por lo cual
pueden usarse de un modo indiferente.

La elegancia

mando dos túnicas, llegando-la más larga a la altura de
las rodillas, y abierta una y otra en los lados; guarneciendo la abertura con una especie de sardineta de seda o gran presilla que une, negligente, dichas aberturas. Algunas, por último, hechas en seda pékiné, tienen
uua falda lisa con la tela puesta horizontalmente, de
manera que las rayas forman círculo mientras que la
tela del jaquet o veste abierta por el frente, va di~pues·
ta con la tela vertical, a fin de que las rayas se vean de
alto a bajo.
Otros 11entiles trajes, cuyo ai pecto está lleno de gracia, son de crespón. velo, satén japonés, crespón de China; se fruncen al rededor del talle, y el cuerpo kimono
se frunce igualmente en la cintura, siendo éste un peco
abierto en punta hacia lo alto, completándose por un
pequeño fichú cruzado y drapeado hecho en tul blanco
bordeado de un encaje plissado. Estos atavíos tienen un
aspecto gracioso y juvenil en extremo.
Otra de las notas cuacterísticas de la Moda actual,
es la predilección por los colores vivos, y favorece también la asociación de las más audaces combinaciones
respecto a matices contrastados Constantemente encontramos reunidos en las &lt;toilettes&gt; de tarde, muy elegantes, el verde y el azul vivo, el violeta y el cerezo o el
amarillo; el azul marino y el cobre rojo o el rojo ladrillo. Podemos notar, sin embargo. que los colores búlgaros de matices tan llamativos y vulgares, ban perdido
su prestigio, lo cual habla muy alto en favor del buen
gusto de las damas, pues no se dejaron influir por la
moda que trató de brindarle su favor, a despecho del
a rte y de la armonía en las &lt;toilettes&gt;.
Los trajes de noche continú~n siendo de una suntuosidad verdaderamente alarmante. Muchos de ellos son
hechos de bellas telas Jamadas de oro y plata, o hermosas sedas brochadas, en las cuales las tintas albaricoque
y &lt;mandarine&gt; con &lt;paneaux&gt; de encaje cayendo sobre
los lados de la falda drapeada, y el cuerpo flojo en muselina de seda o encaje, ornado de perlas y guirnaldas
de piedras de colores, son los matices más frecuentes y
preferidos por la Moda.
Las muselinas de seda, enteramente bordad~s de per·
las, los velos de seda con dibujos impresos, donde los
coutornos se bordean con filas de perlas o pequeñísimas
bolitas de plata, lo mismo que otras telas donde el decorado japonés está compuesto de lentejuelas, flores y
perlas de oro y acero. perlas de ámbar sobre tul de
plata; ricas telas bordadas en estilo Richelieu de una
suntuosidad un poco pesada; sedas bordadas en estilo
egipcio, formando enormes relieves, etc.. son las más
bonitas novedades que actualmente se emplean para
confeccionar los trajes de noche.
Los escotes varían de forma y de tamaño, pues se ha·
cen cuadrados o redondos en la espalda y en punta por
el frente; o PD punta por el frente y por la espalda,
descendiendo más por detrás que por el frente. En ge·
neral, los efectos de transparencias, obtenidas por la
superposición de tul o de encaje sobre muselina de seda rosa &lt;chair&gt;, hacen aparecer los escotes más grandes de lo que son en realidad, pero estos efectos no los
aconsejo a mis lectoras, a no ser que usen de ellas con
exquisita moderación, pues podría perjudicar la discreción y elegancia del atavío si se empleasen sin tener en
cuenta estos detalles.
Las mangas de los trajes de baile o reunión son sumamente cortas y estrechas, ce-asistiendo casi en una
pequeña hombrera plana y corta. Pero al mismo tiempo. las grandes mangas &lt;alas de a ngel,&gt; hechas en telas
impalpables ornadas de perlas o de piedras de imitación, son el más bello adorno de los ritados trajes dándoles un aspecto alado, aero, de exquisi1"- elegancia y
distinción.
La próxima vez, os hablaré de otras novedades que
la Moda nos trae, pues hoy temo haberos fatigado con
tan larga crónica. Así pues, me despido hasta muy pronto.

En lo que más se distingue la mujer verdaderamente elegante de la que no lo es, es en los detalles, que si separados parecen nimios, reunidos
revisten la mayor importancia. Un traje bien hecho y costoso, de última moda, se puede tener
con poco esfuerzo si se poseenmedios de fortuna, merced al gusto de un gran modisto; pero los
detalles elegantes y selectos se escapan a la perspicacia de las mujeres poco distinguidas. Son el sello
.¡ue las caracteriza.
Los perfumes, tienen una gran importancia. Su historia nos dice que del culto de los dios~s. en el cual se
empleaban entre los antiguos pueblos egipcio y hebreo,
pasaron al culto de los muertos y más tarde al tocado
de las mujeres Cleopatra tuvo uoa verdadera afición a
las esencias, y entre los judíos jugaban papel importante en la purificación de las mujeres.
En los puebles orientales ha habido en todos los tiempos una desmedida afición a los perfumes, que al fin logró desterrar el cristianismo, hasta que después de las
cruzadas tuvimos como un renacimiento.
El uso de los perfumes necesita gran discreción; es
recomendable usarlos de una flor s&lt;Jla o una mezcla
muy selecta. Las damas que se perfuman con exceso,
cada vez atrofian más su nervio olfativo y aumentan sin
darse cuenta la dosis, hasta producir neuralgias y hacerse insoportables a las personas que las rodean.
El perfume ha de ser débil, suave, como si en:anara
de nuestra propia carne. Hay que buscar &lt;nuestro perfume&gt;, según los gustos y e l tipo, y cambiarlos con discreción. Algunas damas adoptan perfumes hechos para
ellas, que las distioguen lo mismo que el aspecto a la fisonomía de todos los derr ás.

todas sueñan con poseerlas en n1í mero suficiente para
hacer un collar (el más bonito de los adornos) y además,
tienen una nueva aplicación. E ngarzadas del mismo modo que las del collar, con igual número de hilo e idéntico broche, so hacen pulseras, y uniéndolas en sentido
diagonal, hasta formar una c iota de tres metros de an•
cho, con un brillante en cada extremo, se obtiene la novedad que está haciendo furor en París entre las personas aficionadas a reformar y modernizar las joyas.

La Elegancia de las Damas
Las mmos de la mujer han tenido siempre apasionados de su belleza, que con el pincel o con la pluma can·
!aron su encaoto y su espiritualidad.
Así los grandes pintores se h an superado a si mismos
en la representación de las manos femeninas. Antonio
Van Dick, el pintor de las elegancias, nos ha dado la
distinción suprema en ias pálidas manos de mujer que
caen sobre obscuros terciopelos y salen de los encajes
blancos como flores de su cáliz.
Leonardo no puso más misterio y ensuelo en los la
bias de su &lt;Gioconda&gt; que en la r.:iística plegadura de
sus rqanos: Miguel A~gel ha olvidado la fuerza de sus
figuras para ponerles un~s manos tan espirituales, tan
desecadas, tan puras como las que tiene la estatua del
cardenal Caraffa en la cripta de la Catedral de Nápoles. Unas manos orantes. de plegaria.
Porque las manos, com'.l el rostro, tienen su fisono•
mía, su gesto, su ademán, su carácter. Parece si se ar1mite la teoría de Sangel respecto a los centros nerviosos de la médula, que no pensamos sólo con el cerebro,
que pensamos también con las manos.

Traje &lt;dernier cri&gt; para te o recepción

Receta para perfumar
armarios

I
'

He aquí una buena receta para perfumar vuestros armarios con saquitos de flores. En el momento de la floración, recoged una cantidad de pétalos de lirio y rosas,
y ponedlos a secar bien al sol o en un horno poco caliente. Metedlos después en saquitos de batista de colores claros, en los cuales pondréis también un poco de
polvo de iris
Cerrad los saquitos por medio de una cinta lindamente anudada y dispersadlos sobre los estantes. El perfume será entonces suave y persistente de un año a otro.
Si queréis, además, salir de viaje sin temor de
encontrar vuestras ropas perjudicadas por la polilla, he aquí un medio muy sencillo de preservarlas.
Comprad en casa de un herborista o farmacéutico, tallos de espliego que se parece algo al
estragón. Poned esos tallos con sus hojas en un
frasco lleno de alcohol común.
Dejad todo en infusión durante cincc• o seis días.
Echad después con un vaporizador chorros de agua de
esa esenci" sobre todos los objetos sujetos a ser destruidos por la polilla.
Es el más seguro y el más inofensivo medio de c0nservar intactas durante los calores, las tapicerías de valor y las telas de todas clases.

1

Las perlas

MARGARITA

.. Eleg!lnte traje para soirée o teatro
Deliciosa toilette para baile.

Túnica propia para recib:r en casa.

Se a firma que las perlas empiezan a pasar de moda,
y que los brillantes, obscurecidos por ellas durante mucho tiempo, vuelven a recuperar su puesto.
Perdóneme el que esto asegure, si me permito decir
lo contrario; pero, en prueba de ello, véanse los escapa·
rates de las principales joyerías y será fácil convencerse de la verdad de mi opinión.
Las perlas siguen siendo el encanto de las señoras, y

Traje de estación, para paseo o calle.

�Las alianzas europeas

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de la caries

DECEPCION PREMATURA.
MOSQUETA: A la edad de usted, estimada señor ita, no
es posible pe r der las esperanzas de ser feliz en lo suce·
sivo, pues se encuentra en plena juventud. ¿ Sería fácil
impedir que los pájaros cantafen, y que las flores se
abriesen exhalando sus perfumes embriagadores, cuando
llega la hermosa estación prim«veral? .... , . Imposible, y
del mismo modo no puede evitarse que el corazón de
una joven de veinte años vuelva a sentir el amor, aún
cuando haya recibido una dolorosa decepción, como le
ha sucedido a usted.
Si quisiera atenerse a mi consejo, ya que tanto me favorece con sus bondadosas palabras, y más aún, con su
confianza, me atrevería a rogarle que no escriba la his·
toria de ese amor desventurado, sino que, por el contra·
rio, procure olvidarla cuanto antes, borrándola de su
corazón y de su recuerdo, así como se hace todo lo po·

flotante, pues el manto ya no se usa para esta clase de
ceremonias. La toca debe ser de crespón inglés y de
gasa opaca, y el velo debe armonizar con el aspecto de
dicha toca, la cual puede tener en la orilla u na franja
muy aog;,sta de gasa blanca. Esto no altera en nada el
luto rigoroso.
Las señoritas sus hijas, también deben llevu sombre·
ros de crespón o g•sa opaca, pueden suprimir, si lo de·
sean, el velo flotante.
Mil gracias p,or la amabilidad con que me juzga.

buscar ese consuelo, no en el aislamiento de un dolor
egoísta, sino en el noble ejercicio de la caridad. Las pe·
nas personales se endulzan, cuando pueden aliviarse las
de nuestros semejantes; esto es indudable.
Usted quiere ingresar a la benéfica Asociación de la
Cruz Blanca,! para asistir y curar a los heridos, olvidando así la honaa herida de su propio corazón ... . .. ¡qué
hermosa idea Con todo empeño voy a tomar los informes que usted me pide, y a la mayor brevedad ~e los

DIRECCION.
AzucENA: Mucho gusto he tenido, al ver sus letras y
la hermosa postal que se sirvió obsequiarme, la cual
agradezco sinceramente.
No recuerdo cuál es la crema a que alude: ¿tendría
inconveniente en escribirme otra vez, diciéndome el
nombre de dicha preparación?
De todos modos, no dejaré de recomendarle, por aho·
ra, la deliciosa crema &lt;Favorita,&gt; que se vende en la
botica de Sanboro, situada en la Avenida de Sao Franci:;co. Esta crema es muy eficaz para mejorar la tez.
Me causa verdadera satisfacción que haya sido de su
gusto el modelo de peinado que le ofrecí hace tiempo.
Acepte mis afectuosos recuerdos.
UNA IDEA DIGNA DE ELOGIO.
JuLrA: Si todas las mujeres pensaran como usted,
¡cuántas penas se aliviarían y cuántas vidas serían útiles a los demás! Tiene razón en desear un consuelo pa·
ra su desengaño amororn, y mucha mayor es su razón en

Arco formado con troenos recortados sobre una
puerta de entrada al jardín.
daré en esta página, a fin de que se cumplan sus gene·
rosos proyectos.
DUDA ANGUSTIOSA.

1

..

UNA: Pocas cartas me han preocupado tanto como la
suya, y en verdad que la solución de ese problema es
difícil por demás. Su novio ha padecido un ataque al
cerebro, que ha hecho cambiar su modo de ser, y ya
persiste en casarse con usted o ya le dice que estando
enfermo, no es prudente hacer infeliz a una mujer, es·
poniéndola a sufrimientos futuros, cuyo alcance no es
posible preever. La duda de ustelll es muy justa, y, al
mismo tiempo, sumamente dolorosa: ¿Jos recelos del enfermo son sinceros, o desea romper su compromiso? ....
El problema es arduo, no Jo dudo; pero creo que un mé·
dico acreditado podría dar a usted su opinión, sobre la
influencia &lt;le la enfermedad de su novio, respecto de este asunto. Sin embargo, de un modo o de otro, no es digno que usted insista en llevar a cabo estas relaciones, no
obstante esa vacilación de su prometido. Cuando le bable de una ruptura, muéstrele su amor con tona franqueza; asegúrele que usted lo querrá de tcdos modos, y
que está dispuesta a hacer por él cu~lquier sacrifi•
cio, pero si él desea destruir su compromiso, lo deja en
absoluta libertad, aunque esto sea para usted un gran
dolor.
\Ojalá que tan extraña situación se resúelva de un modo favorable.
MODELO.

,.i , r

11111n11nl\t1l!!I' 11ÍUÍ11Hn1~l

~~-Pórtico al pie de la escalera de la terraza, formado
con rosales y coronado con un pequeño palo·
mar; el conjunto es de aspecto muy
gracioso.
sible por curar una llaga que atormenta. ¿No sería una
verdadera locura, en vez de buscar alivio a una enfer·
medad ffsica, emplear varios procedimientos que la em·
peorasen, aumentando así las penas que se padecen?
Pues las enfermedades morales deben tratarse del mis•
mo modo; es preciso buscar la salud del alma con ma·
yor empeño, aún que la del cuerpo.
Y usted no lo conseguirá si hace lo que desea: grabar
indeleblemente esa tr iste historia, a~udiendo al talento
de una sentimental escritora, para conservar siempre su
dolor actual, y no permitir que el olvido le traiga el an•
helado descanso, o la dicha codiciada con un nuevo y
sincero amor,
He dicho a usted todas mis razones, pero si no la con·
vencen, darl a usted la dirección de la escritora por
quien me pregunta, lo cual no hago ahora porque no la
sé, pero fácilmente puede informarme a ese respecto.

..

1\'

,¡¡!":"~ • :--.~

~ " ' --

fi
~:

., 1 ...,t'.J
USQS DE SOCIEDAD.
AFECTÍSIMA: No hay ningún inconveniente en quesea
usted madrina de su hijo en el matrimonio religioso,
pues el luto nunca impide estos actos solemnes de la vida social.
Me parece más propio que lleve usted toca con velo

AURORA: Doy a usted el modelo que desea de traje
para calle. Está hecho en tela ligera, blanca, adornada
con bordados a la inglesa.
MARGARITA.

Para adorno del Jardín
Uno de los adornos más bellos para el jardín, muy
propio para nuestro clima, es la planta trepadora o rastrera levantada sobre armazones de madera en forma
artística.
De otro carácter, y no menos bellos, son los dibujos y
ornatos que se pueden hacer, recortando los pequeños
arbustos eo formas caprichosas.
Y como tercer forma de ornato, tenemos el empleo de
bardas o puertas rústicas que, debidamente adornadas
con plantas, producen un precioso efecto; de estos es·
tilos damos a nuestras lectora$ muestras en esta plana. y
esperamos complacer su gusto con nuestras ligeras in·
dicaciones.

Aun cuando desaparezcan por el mo·
dental. Esta acción positiva que está probada científicamente
mento los temores de una guerra europea
es lo cierto que . h situación general de
Europa es incierta y dominada por el pu· consiste· en la propiedad peculiar
gilato de los armamentos marítimos entre
del Odol de penetrar en los dienAlemania e Inglaterra.
No es precisamente el número de solda·
tes picados y en las mucosas de
dos, de caballos, de cañones y de buques
Jo que constituye la fuerza de uo Estado,
las encías. que embebe é impregsino que a ella constituye mucho la habilidad y rapidez en el servicio de los ios·
trumeotos bélicos.
Las escuadras marítimas tienen sobre los
ejércitos la-ventaja de poderse lle,·ar rápi·
damente de un lugar a otro, de poder sor·
prender al enemigo coa un ataque impre·
visto.
Los estadistas ingleses supierou ha~ta
ahora servirse de manera admirable de es·
te instrumento de guerra, sin necesidad de
hacerlo entrar en combate.
hasta cierto punto. Co mDesde hdce cerca de diez años. Ioglatepréndase la importancia capi• a ejerce con su flota una presión simpre
más fuerte sobre Alemania en asuntos de
tal de esta nueva y peculiarípolítica internacional, teniendo en et mar
del Norte a sus buques siempre prestos a
sima
acción. :Mientras que tola acción.
Para Inglaterra, cuyas arterias vitales
dos los demás medios usados
pasan por el Mediterráneo y oo por el
para
limpiar la boca y la denmar del Norte, esa dislocación de sus fuer·
zas 1lavales no puede durar mucho tiempo
tadura sólo obran durante los pocos momentos que se em.
sin producir sus inconvenientes. Duraote
uo siglo, la política inglesa se inspiró en el
plean en esa operación. el Odol deja en las mucosas _,· en las
principio de tener en el Mediterráneo su
flota mayor, para impedir en Oriente el
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura hoaumento de la potencia rusa o turca, y en
ras enteras. Así se logra una~acción antiséptica contínua que
Occidente el de la potencia francesa.
Cuando el período álgido de la alianza
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infecciofranco rusa, Inglaterra tenía eo el Mediterráneo una flota tan fuerte que la flota
so hasta en las más pequeñas hendeduras. Claro está pues,
francesa de Tolón y la rusa del mar Ne·
gro unidas, oo hubieran podido combatirla
___..,__.,.,¡¡¡.,.¡¡¡¡¡_,..,;íi,,i...,;i:.;...,;r
que las peri'onas que se lavan diariamente la boca con el
con esperanza de victoria.
Odol protegen con toda seguridad su denta.dura contra la
La disminución de la potencia rusa con
motivo de la guerra con el Japón, tu,·o por
caries.
consecuencia el permitir a Ioglaterra el
aligerarse de su fuerza marítima: la flota
francesa, por sí sola, ya no era temible, y mana y la americana en el mercado mua·
Veamos las fuerzas de que a principios tria, 6 acorazados, 1 crucero y 4 3 torpedepor otra parte, Francia se mostraba propi- dial, comenzó a turbar a InglatQrra.
del año de r9r 2 d isponían la &lt;triple inteli- ros.
c ía a tratar con [oglaterra para obtener el
De ese estado de cosas debía originarse gencia&gt;, formada por Inglaterra, Francia y
De estas cifras r esulta evidente la supeapoyo de ésta en sus proyectos respecto a l la &lt;inteligencia cordial&gt; anglo-francesa. Rusia, y la &lt;triple alian za&gt;, o sea Alema· r ioridad de la &lt;triple inteligencia&gt; sobre
Africa Septentrional. Para garantizar la A su nueva aliada, foglaterra encomendó nia, Austr;a e I talia.
la &lt;triple alianza&gt;. Aun en el Mediterrá·
tranquilidad en el Bósforo y en Egeo, le h defensa de sus intereses en el Medite·
En el mar del Norte, Inglaterra tenía 37 neo, donde la relc:ción n úmérica es casi de
bastaba a Inglaterra una pequeña fuerza; rráneo, asumien do en compensación lapro- acorazados, 24 cruceros y 141 torpederos: uno a uno,_ la cuahdad de cada buque y la
el desenvolvimiento de Italia y la crisis bal· tección de las costas francesas en el Océa· Alemania 18 acorazados, 5 cruceros y 66 homogeneidad de la escuadra, y por lo tan·
kánica procedían tan lentamente que oo no Atlántico.
torpederos.
t&lt;;&gt; la eficiencia bélica, son sin duda supe·
era de temerse un imprevisto desequilibrio
El cootribuyente inglés se ha visto obliEn el Mediterráneo, F rancia tenía 18 nores en la flota francesa, no obstante el
gue viniera a turbar la situación.
gado a los mayores sacrificios por el fan- acorazados, 9 cruceros y 18 torpederos; descubrimi~nt? de
fomosa pólvora B.
Al mismo tiempo, la concurrencia ger· tasma amenazador de una invasión ale· Inglaterra, 4 acorazados: Italia, u acoraLa supenondad rnglesa en el mar del
mana.
zados, 10 cruceros y 22 torpederos; Aus- Norte es evidente Al~mania. para equilibrarla, debería por lo menos aumentar de
17 a 25 el número de sus· acorazados de
primera clase.
El sistemático y bien ordenado !lumento
de las construcciones navales en Alema·
nia, tiende indudablemente a buscar el
equilibrio de las fuerzas marítimas, coa
desventaja para Inglaterra. Esta está sin
duda en condiciones de batir a la flota a le·
mana, pero no sin grandes sacrificios, ¿ No
vería Inglaterra declinar su imperio mundial, si después de una guerra larga y cos·
tosa, se viera obligada a buscar en un período de calma la recuperación de sus fuerzas?
Verdad es que su estrecha intimidad con
Francia y la cooperación de Rusia contra
la triple alianza, constituyen para Iglate·
rra garantía de seguridad, y que las flotas
de la &lt;triple inteligencia&gt; tienen la posibilidad de ~eunirse. y prestarse recíproca·
mente directa ayuda, lo que oo pueden
efectuar las flotas de la &lt;triple'.a lianza&gt;, da·
das las condiciones geográficas; pero no
debe olvidarse que estas últimas flotas, en
el Mediderráneo y en el mar del Norte,
pueden operar, con un objetivo común, de
modo de distraer las fuerzas navales de los
contrarios. Malta, Túnez y Egipto, serían
puntos adecuados para tales operaciones.
La retirada del mayor número de las
fuerzas n~vales inglesas del Mediterráneo
y del Mar Negro, ha mejorado la situación
de Italia y de Austria. Estas, aprovechando las lecciones de la Historia, se aprestan
a construir buques para e\"Ítar que en el
Mediterráneo, en luitar de la suprem:1cia
inglesa, se establezca la supremacía fran·
cesa permanentemente.

!ª

wc;

�EL MUN DO ILUSTRADO

EL

ra dutar como las rosas, "l'espace d'un
matin!" Los folicuarios abundan; pero no
así los verdaderos periodistas; y a pesar de
todo, 1 puede negarse que existen resortes
vírgenes en este complicaclo mecanismo de
Cada vez que salga Ud. de viaje,
la difusión de la cultura? Y cada uno tie•
aunqu e no sea sino para estar ausente
ne su Hombre predestinado que no sabede la casa unos pocos días, no olvide
mos dónde está; cada uno tiene su Lobeo·
de poner en su maleta una bo~eili.
grin que ha de venir, si no tirado por cis•
del Compuesto Vegetal de la Sra.
nes precisamente, tirado al menos por el
Lydia E. Pinkham. Se dará Ud.
jamelgo de un coche de punto. Thiers, con
cuenta de que es un remedio muy valioso
su laconismo enumerativo, tenía razón.
cuando se apode re de Ud. un cansancio
El papel periódico de nuestros tiempos,
general. El cambio de alimentos y de clima
y sobre todo, de nuestr.. patria, no conoce
muchas veces causa irregularidades en el
más que dos formas: el rotativo de comba·
sistema de las muj eres, cuyas irregularite y la revista literaria, elegante y munda·
dades se complican y agravan si no son
na; el primero es, con raras excepciones,
atendidas desde el primer momento. Ninpolitiquero, mercantilista y frívolo, aunque
guna mujer enferma se hace justicia á sí
barato si 110 lo compramos todos los días, y
misma si no prueba este simple remedio
compramos uno solo, porque para seguir
h echo de hierbas y raíces que ha devuelto
los pugilatos y los altercados hay que comla salud á mu! ti tud de m ujeres qu e sufrían.
prarlos todos; la segunda es, algunas veces,
He aquí un testimonio de la Sra. Luz Sanza
artística y sincera, pero tiene el inconvedeGu tiérrez de T izayuca, Hgo. , Méxuiente de ser poco popular. Dedicada a
ico ; lea lo que dice del
una culta minoría,. requiere ser bien paga·
da para poder subsistir.
Y ese punto virtual y equidistante de am•
bos géneros es el que está aún por explo•
rar.
El rotativo, por gigantesco que sea, no
T_izayuca, H go. , México. - " Estaba sufriendo o.e un flujo terrible,
PREPARACION de W AMPOLB
resuelve sino muy débilmente e l problema
~entia peso en todo mi cuer po, dolores de r iñones y me dominaba la trisque conti ene u n a soluci ón d e un
cultural. Aparte de la ligereza inconcebi·
teza. Estos síntomas me h acían s\lfrir mucho. Tomé el Compu esto Vegeble con que hay que organizar la informa·
tal de la Sra. Lydia E. P inkham y m,á la Loción Sanativa y mi enfermedad
e xtracto que se obtiene de Hígación, hay otra fuente de males, inagotable:
cesé. Toda mujer que s ufre debería tomar en consider ación este hecho y
dos Puros de Bacalao, combi nallegan días de una estupenda intensidad
tener fé en estas admir ables remedios, el Compuesto Vegetal y la Loción
dos con J arabe d e Hipofosfitos
informativa, en que todo ~uplemento es
Sanativa. No encuen tro palabras adecuadas para dará Ud. las gracias
Compuesto, Extractos de Malta
poco; pero lleganotros en que no hay nada
por la ayuda que m e presté. Puede Ud. publicar este testimonio si así lo
que decir, en que no ha pasado nada, y
tuvi"ere por conveniente. " - Sra. L uz. :!ANZA DE GUTIERREZ, Tizayuca,
· y Cerezo Silvestre. Es tan sabroHgo. , México.
sin embargo se echa el diario a la calle
sa como la miel, y como rem edio
con el mismo número de páginas, como es
SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un cons('jO
para las enfermed ades p r oced Pnnatural rellenadas trabajosamente con sanespecial, escriba confldenciolmente á Lydla E. Pinkham Medic~'le Co.,
tes de debilidad, se col oca á la
deces y perogr ulladas.
Lynn, Mass., E. U. de A. Su car ta será abierta leida y co11test11da por
"Para du a luz las noticias teatrales de
cabeza en el progr eso de la
!llla señora y consider ada est rictamente confidencial.
la
una
de
la
noche,
bien
redactadas,
en
un
medicina.
Purifica la s a n gee,
periódico que entra en p rensa a las d0s de
.
promu e,e la digestión, . a viva. el
la mañana, hay que ser algo profeta." y v~ela ·: · · P:r0 00 tan ~e prisa que no J?er- porque desde entonces desaparecería el
apeti to natu ral y reor ganiza t0do
esto lo dice t&lt;1mbién Léo Claretie. ¿No se· mita disputar;=ela al Tiempo, el esc~ttor hondo por qué de la existencia.
rá ese vertigo devorador de actualidad, que ~on algunas hneas-fulgurantes Y el d,bu- Imaginad un mundo triste y horrible en
el sistema. L os que sufren de
llega a anticipar el futuro, una causa del ¡ante con algunos bellos monos.··•
el que ha desaparecido el noble instinto de
Pulmon es D ébiles, D ol or en el
"surmenage" contempor áneo? Ese látigo
SERGIO CARBO. sobrepujar, puesto que todas las metas es·
Pech o, Bron quit is y D esór denes
del perMdico matutino, enorme, donde pa·
,
tán a la misma distancia, y todas las Volun•
de l a Sangre, p u eden atestiguar
ra en contrar una idea hay que leer una
tades,_ todos los _Corazones y tod~s las Al·
columna, congestionado de telegramas fúmas tienen el mismo poder, el mismo seo•
s u mér ito transcendental. El Dr.
tiles, repetidos y glosados tres y cuatro ve·
~jj© fi&amp; lfü©J&lt;Clfü(!!)
timiento y la m(sma clarividencia.
Germán Díaz L ombardo, Prof esor
ces cada uno, con la crónica policiaca co·
.\nte ~ales gritos, el O~gullo,_Ia Sangre y
de Clínica externa en l a Escu ela.
mo una gran mancha de fango siempre
el Nervio de nuestros vemte anos, han es·
Nacional ele l\fedicina de México,
fr_esca, ostentando siempre el divino galar·
tado a punt_o de ~stallar, como cuerdas ~idice: · • La P reparación d e Wamdo~ de entenebrecemos el espíritu un poco
F r ag m ento.
brantes y d1stend1das por ~as cuales hub,emas .... Y no hablo del desembolso coti·
sen pasado un arco demasiado rudo.
p o le puede ser un b u en recu rso
diano con que purgamos la perversa curio·
«Y los sembradores co,Qué hacemos, Maestro?
eam h acer la medicación tóm ca.
sidad de enterarnos de las miserias de
secbarán y se holgarán.&gt; El Maestro, majestuoso y tra nquilo, ha•
recon s titu yen te, sobre todo en
nuestros semejantes, de cómo se matan y
bló as!: Observo C_?o J?ena, iO? amados aoil os casos en .los que por a lguna
cómo se ayuntan, sacudiendo así cada vein·
gos mios! que os habéis perdido en seode·
ticuatro horas el delicado minarete de
ros de inquietud y de alarma estéril. ¿ Dóocausa no s e pueda u s ar el aceite
nuestra personalidad íntima, que no puede
¿~o escucháis, Maestro ? Hacia nuestra de está la serenidad de vuestras a lmas ? ¿El
tle bacalao puro. " A cambio de
elevarse más que en el duro silencio de la cohna ~on~grada f0r el puro espíritu de noble templ~ del que es~á se~uro de sí misla desgracia de la enfermedad,
concentración volitiva.
la med1tac1ón y la belleza, han llegado rno porque tiene la conc1enc1a de su con·
ofrece la dicha de una salud
¡Oh, la venenosa prensa cotidiana! Di• frases inauditas de un desacato increi- ciencia y sabe disponer de su fuerza como
ríase un ajenjo literario que bebemos abú- ble.
,
·
un expe_rto q_ue lanzase uaa flecha seguro
robusta. F.n todas laE Boticas,
licamenle, no sin comprender el daño que . Entre la misera patulea de los de_formes de su d1_recc1ón y de su. alcance?
nos hacemos, esperando oír tañer en la le· libertados por la piedad de Jesucristo, se
Por cierto que habláis con mozcs pusijanía la bien sonada campana de la libe· ~a iniciado un canto de rebelión y de con· lánime~ _que ~n el círculo cornú!1 de la caración. ¿ Cuándo llegará el supremo vino? ¡ura.
.
.
sa fam,ha ~ la ~chara;'1 de vaheo tes, p~ro
El ideal del periodtsmo
Todos presentimos un Mesías del perió•
Queremos, han_ dicho,
sólo la igual· que al !.ahr ~ac1a cam,~'?s obscuros gr )taelico, un selecto periódico donde confluyan dad ante la ley, smo también ante la be· sen cual necws que d1¡erao haber visto
• .
,
.
la virtud ele la pur eza a rtística con Ja de lleza.
fantasmas.
En .toda m1 v1da-dec1a
Th1ers•
.
. superar en . N uest ro seoor
- J~~ucr~s· to que está en ¡os ¿Qué .os .pasa , pue s ? ¿Ha bé.1s per d 1.d o ¡a
.
. .
. no he la actuahdad
emoctonante
sm
coooc1do más
• a una h o¡a
• caJI eJera;
.
d cque ¡hes periodistas.
" y Lé0 ClRemu• e¡ precto
pero tan cielos y que padec10 ba¡o el poder de Pon· noble d1gmdad de callar despreci·a11·va _,,
sat, A
. rman
arre Y Yº· ,
aret_ie, discreta meo te distribuido a través Je los cío Pilatos, fué el gran liberador que sao• elocuentemente ? 1O es que queréis portarespirando una dulce 1roma, argulle: "m· d'1
t .é
f
, ciooó tal código para h vida
ros como gandules borrachos ?
dudablemente que había otros.•., .. " Sí,
qu\ uvid ramo~ 1-1tempo, entre ubn
He aquí que desde ahora Ías almas ten·
Ante «la sere na sonrisa de ·la belleza&gt;es
0
había algunos más que merecieron escapar m
un ~o~o so re
dráo el mismo anhelo y la misma esperan· estéril el alarde de los e•píritus ch; tos y
1 0ro, el~¡~·
a la rígida censura de Thiers; cuando ha• apren
en] te ub !rnºc1• oh sbu c ienl1~d para za
las voluntades blandas i.;-capaces de colobl b
· 1 ·d b
h b'
d compensar e ra a¡o e a ero
1 e1 o con ·
,
a a ast, o vi a a que ya a ia sa1ta o la asimilación de un átomo de verdad O
He aquí que desde ahora ninguna cabe· car sobre los hombres y sobre la vida , Ja
en la arena aquel rayo de la Prensa que
¡
d
.d
d
za
humana
osará
erguirse
•obre
el
nirnl
tabla
de
los
grandes
valores
de que hab la
tuvo la voluntariedad de llamarse a sí mis· cotnét~ goce e ~na pequeoadvo1u_ptuos , _a. común · porque además de ;er esto un pe· «Zaratustra.&gt;
mo EmTo
es 1ca, que sena un grano e tierra uttl
d
'
N b
.
.
1 1 de e· d.
,rai: m.
.
.
en esta vasta trinchera de nuestra v·da
ca o contra la moral de Jesucristo, noso·
o ay que 10q,11etarse porque los «bár·
,Qué razón teodna el terrible tnbuoo s·1
• d
. ás '. ,. 1..0 Iros que representamos en la tierra el gran baros&gt; quieran que todo en el mundo sea
para condensar en tan pequeño · cristal
, se ~aciert
JustÍpreciador de las quinientas
cabezas, barbarie, vileza o identidad de aspiraciod.
dto· h u b ,era
mven aa d oosG_veced~•
· 1r ar m.qu,z si ya
.
d a Ia tormeotosa nu b e d e 1 peno
1smo e
.
.
.
lanzaremos nuestros odios y rencores con• oes. .
su época ?
. ,E~te dio~mismo enfer_m_o ele nuestro tra el que se atre".a a decir que es de día
La vida ha probado_demasia_do que te-do
Pudo ser una humor~da a udaz de grao• si_glo. Más bten es un dehf1º . de persecu- cuando nosotros digamos que es de noche. entre los hombre~ es diferente; · no importa
d~ bo~bre, para a~emzar sus fun.ciooes ció1;1 que pr~voca, por anhtesis, una gr:io ~Véis, Maestro? Cuando un hombre de que hayan espíritus tan ciegos y tan impud1~estivas; o más ~ten una cerebrac1óo lu- aosi~ de desie~to. D~bem?s desear u_oa u~- espíritu chato, de miradas sin luz y de vi· ros que allá en las profuodidaqes de su vo
~mosa sobre la dificultad, que ha bab!do teostdad cent~ifuga, trr•diaote, que !mpn • sión sin vuelo, os diga que sois un loco por- traten de desmentir a la vida.
·
siempre, de ser oportuno en esa profesión ~a algo pr~pio Y durad~ro al me?'º am• que os empeñáis en exaltar la divina sensa- Confieso noblemente que nuestra época
que ilustró sus años glor iosos. ¡Es tan raro bieo~e _caprichoso; , senl!r la necesidad de tez de pensar, debéis de asentir si no que- es de fiebre, de conquista, de lucha y de
encontr ar la verdadera necesidad de un convivir con la farandula humana en to- 1éis que os encierren en el Manicomio de p redcmioio; por eso será de voluntad c ás
país y cub r irla con acierto! "No hay nada dos los momentos es como pr?di!far peda· la picota pública; sitio de honor que tiene noble aquel que haya logrado tremolar por
nuevo bajo el sol," pontificaba el Predica- zos de corazón. El hombre'. si, lt~oe que la locura universal para la d ignidad del encima del rebaño enfur ecido la oriflama
dor de Jerusalem ; hemos llegado en una busc_a~se Y amarse, pero Hn olvidar que pensamiento y el equilibrio de la razón.
triunfal de su espíritu.
época en que, al parecer, to_dos los reduc- emptri?amente, ~stamos separa?os unos de , Qué decís a esto, Maestro?
Dejad que griten las bocas rencorosas
tos están tomad~s y todo pie cuadrado de otros, mconmovtbles Y ~armonos como ¿Es posible que bajo los cielos trate de que las almas bajas lancen sus bajas fr :
planeta está registrado}' documentado.
las columnas de un bexáshlo. · · ·
cometerse tamaña locura e igncminia tan· tas sobre las cosas más altas de la -i~a· eo
Hablar de crear algo nuevo, y no preci- La hora que pasa, el momento efímero, ta ?
por eso ha de quebrarse el eje soi ' 00
samente un i:sc~lofrío, es una pet~lancia. pero no tanto que no nos deje una eose·
Yo sentiría vergüenza de mostrar mi freo· descansa Ja vida misma.
re que_
¡C uántos periódico~ surgen, a porrillo, pa· ñanza ; la hora que pasa, la sensación qut: te ante la luz del Sol si tal ccrn sucediera, 1:-?. virtualidad de vuestras volco:.ades y

CONT RA LA CORRlBNTE.

Las Mujeres Que Viajan

E l remar con tra l a cor riente es
un traba.jo muy d uro, aun cuando
c;;l bote sea ligero y el remero sea.
fuerte. Cada golpe de remo se
lleva nn poco d e fuerza.
Los
pulmones trabajan mucho para.
ir cian do oxígeno á la sangre.
Las cosas que están en l a orilla
no parecen pasar sino con una.
19ntitud. descorazonadora.
Los
hr~zos y la es palda dul:llen y el únimo decae. El enfermo qu e tie ne
el hígado pesado, la sangre mala
y la digest ión p eor , es como el
hombre que se empeña en i r con tra l a corriente. S u lucha para.
J onservar la vida da pena. K cccdita un tratamiento, pero n ingún
b e neficio d u radero puede esperarse del que quedó fuera de su uso
y e Jtú ya enmohecido por el pasa do. El t r atamie1lto s egur o es la.

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COGNAC

•

Ninguno tan delicioso como éste .

Marchita y arrugada á loa
dieciocho

Joven y seductora
á lossesenta años
La edad no lm
oorta.- N!nón de
L'Enclo~ tuvo un
•paslonadoad·
mlrodor cua ndo
contaba 90 afios,Las arrugas, la flo
jedad d~ las carnes en el rostro y

:~ci'U3!lºb~~J,ªf¿;

..usa el despr endel cutis
el r eblandecl•
miento de los tejidos subcutáneos
P.ra evitar todo
:'.;o Que • ovd•ce POrQue destr uye la apariencia juventl, nada t an bueno como la
~

~d.lmleoto

'".1

Creme Sirene para embellecer (des11:rasada.) -Además de ser
un bl11:léolco her moseador sin 111:ual, soll•
dlllca los tejidos, promueve una circulación oaludable y s•tur a de un m•rcoétlro
oerfome vo!upOO!Jo.-Blanca para la rubla.-Ros" 1&gt;1&lt;ra 11&lt; trlirueiia 6 morena.TARRO co~ tNTER&gt;:S.U ,'Tl!!S OONS&amp;JOS $ 2 .25
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MUNDO I LUSTRADO

de vuestras inteligencias, según aconseja raciones de aquel espíritu, al cual enviaba
«Zaratustra,&gt; deben dirigirse como velas conmovido los efluvios de su tierna simpa·
COLORl:S PALI OOS
infladas hacia remotos horizontes.
tía y de su eterno reconocimiento.
OEB/LIOAO
A eso debe aspirar el anhelo de ,-uestra Y cuando alguna vez le vió flaquear fa!•
EXTEKUACIOI
Ciencia, de vuestro ,\rte y de vuestro Es· to de valor y de fortaleza e n la tremenda
fuerzo.
lucha, le mandaba envueltos en la brisa de ,
AGOTAMIENTO
d
e
la
s
FUERZAS.
efe
P ero ante todo es preciso que seáis si- la tarde, pensamientos consoladores, que
curada, radlcalm,nt, par 11
leociosos; pero también inquebrantables. interpretados horas después por el Genio
¿Qué impor ta que los sordos no oigan, ni de la noche, le jecían: «¿Acaso, alma herlos ciegos no vean ?
mana, no es la vida terrest1e una etapa en
«);o oigo ni veo nada,&gt; dice el hombre el infinito de los tiempos, que ha de con•
vulgar, bajo el cielo cubierto de estrellas y vertirse en dichas también infinitas para el
sobre la tier ra agitada intensamente como que ha sabido alcanzarlas?&gt;
un seno repleto de fecundidad.
e¿Acaso los seres de quien nos separa el
El no oye ni ve nada y sin embargo &lt;el destino por nuestras imperfecciones, no se
mundo marcha&gt; como una sorda voluntad encuentran por fin allá, en los espacios ili·
a través del espacio y del tiempo.
mitados, o en los mundos paradisiacos, donde a no dudarlo, llegaremos por nuestros
LUIS FELI PE RODRIGUEZ.
sacr ificios y merecimientos ?&gt;
_
.
. . .
.
«Acaso son inútiles nuestras penas en la aranas, escorpiones e mf1mdad de msectierra, inútiles nuestras aspiraciones hacia tos, sazonándolos con el jugo de ,·arias hier·
,
la dicha, inútiles las pruebas a que nos so• bas.
.
.
mete la ley de la justicia y la equidad ?e
E;stos fanáticos ~stáo en perpetua ~ed1·
U
«I Acaso es perdido el lamento de las al· tac1ón, con los puoos cerrados y la mirada
mas heridas, desamparadas, agónicas por elevada _en alto, demostrando con ello su
la fuerza del dolor?&gt; a
desprecio a las cosas terrenas.
E l había venido al mundo como impul•
«¡No, bien lo sabes tú, iniciado como _te
sado por una fuerza extraña como ob d • hal_las en el se~reto, en los arcanos del mis·
o o o
'
e e terioso
po
ciendo a una ley fatal aunque
necesaria
.
. rvenir&gt;·,
,
.
L
b
•
d
'
1Sí bien lo sabia! y de aqut qu e pudiera
os o reros Japoneses, cuan o salen al
0 bl" d 0
1 á0 ¡
C?mo
ig: p~r e
:e Jue 1le prote- enten'der el lenguaje enigmático para las trabajo por la mañana, llevan co;'1sigo una
gdtera, a ec_ 1ª r ~ rehsus'ld om ros.da carga¡ multitudes de la pálida y esbelta mujer.
pequeña tetera llena de té, lo mismo que
e u na exts enc1a um1 e, sum1 o en e
D
,'
b.é
.
d. los ¡·or alero euro
JI
b l ·
desconsuelo de sus antiguas faltas acoo 0 _
e a9u1 tam , n que su _tristeza pu 1e•
n
s
r eos evan su o st1a
·¡ad o por ¡a crud eza d e ¡ presente,' amargag ra suavizarse
su
desesperac16n
hallar
cal·
con
el
almuerzo.
f
'
•
do por sus pensamientos sobre el futuro, ma, su e encontrar nueva sohdez y s_u es•
que e ntreveía en su desconfianza brumoso peraoza r~oacer al c~lor de sus. )~grimas,
o o o
mez uino
corno aterida golondrina a los v1v1ficaotes
.
y y e{travi~do en los rimeros años de su rayos de un ~ol ~e Juo_io
, .
.
En Coos~anti~opla, se establ~ció el año
vida, como corcel que ~ n desenfrenada ca• Y la voz aoad,a: «Sigue, esp1ritu amigo, pasado un,1 1gles1a donde se oficia en Es·
r rera no mira obstáculos, ni 0 e excitacio- )a senda que te has traza~o, hasta el fin, la peranto..
..
nes, ni teme a menazas, se o~ó en desbo· rndorn~ble_eoergía del leoo unasveces,_con Su ob¡eto os.~rocurar fac1hdades pa_ra
jar las d-licadas flores de lagvirtud, en bo- la pac1enc1a del camello cua;'1do atraviesa el culto a 105 v1s1tantes de todas las nac10llar, estrujándolos, todos los afectos, e n sal· las candente~ arenas del de_s1erto otras, y oes.
tar pcr encima de todas las conveniencia~. cuando_ el s1moun se avecina es ater rao o o
cayendo a l fin en esa a tonía desesperante, dor Y ciego, _espérale ser e~o, en la confianen la que parece que todas las fuerzi.s di- za del 9ue llene u_o _refugio seguro allá, o_o
rígidas al bien se agotan y los delicados muy le¡os, en el o..s,s seductor: donde re1La c úspide o remate de!ª corona d~los
sentimientos quedan atrofiados, rotos uno a nao_la ca~ma y la bonaoz:i _mas perfectas. reyes de I~gl~terra lo conshtu~e un e¡em·
uno, como ricas cuerdas a la presión de
Sigue s10 _desmayar _u? ap1ce en tu vale· piar notab1lfs1mo de agua marina, en for•
tosca e inexperta mano.
rosa. resoluc1~n, bend1c1eodo la .m~oo que ma de globo.
¡Cómo gimió entonces el áogel que le t': hter~, sonriendo ~nte el propio 10fo:tu•
.o o o
guiaba, y que en la esperanza de su rege- 010, en¡ugando burn1ldemeote cada lágrima
neracióo, le empujara en aquella vía llena ~e fuego que resbale por tu abrasada me·
de escollos, donde su voluntad se mostraba ¡tila. .
.
Las a nanás.se hacen ma~u.rar en Lon·
casi nula incapacitada casi para domar el
Y st tus _P!es y tus mao?s. sangran. acuér- dres por m~d1~ de la electr_1c1dad. Se cuel·
impulso de ~us pasionales deseos
~ate del t;nsto, que e! d1vmo modelo for- gan en_ hab1t~c1ones berméllcam_eote cerra·
Una luz se hizo· sin embargo en la pe- hficará t_u alma y h~ra brotar tu espera;'1za das. e tlurn,oad~s _con luz eléctrica.
r enne noche de su espíritu.
como chispa esc.;ond,da e ntre las cenizas El poder lum101co de las lámparas, pro·
El ángel dolorido la había hecho brillar del recue rdo• • • · &gt;
duce el efecto de la lnz del sol: y la rna·
para él, en su desesperacióo por aquella
durez de la fruta puede ser fac1lmente re
lenta agonía
CONS UELO ALVAREZ. guiada.
Y la hermosa luz, poniendo de maoifies·
o o o
to las lobregueces de su conciencia, le hi•
zo temblar! Tembla r, si, por su pasado de
El país q ue necesita más caballos para
sombras, por su porvenir sembrado de tris·
poner su ejército en pie de guerra, es Aletezas, convencido como estaba de quedar
mania , c uyas tropas exigen precisamente
sujeto a una expiación leot'l y cruel y de
pasar por rudas pruebas ante las que su
La línea de fer rocarril completameote un millón de cabezas de ganado cab, llar.
ánimo retrocedía acobardado.
recta, más larga del mundo es la que se
Ya le pa recía oir los martillazos del Des· extiende en e l ferrocar ril de Rhod~sia,
o o o
tino forjaodu su alma para las grandes lu· d_esde Bulawayo hasta las cataratas V1ctochas, y le parecía sentir también el des· na.
.
En Londres, con su población de seis
prendimiento de todas aquellas molécuh,s Su ~xteos160 alcanza uoos I 16 kilóme- millones de almas, no ocurren más que 1 g
pesadas, de toda aquella grosera materia tror s10 una sola curva.
ase5ioatos al año; mientras que en los Es·
que en,·ol\·ía a su espíritu con tenacidad,
lados Unidos, con una población de ochen·
como ea las últimas convulsiones de la
o o o
ta m illones, ocurren 10.000.
muerte.
¡Su alma tenía que pasar forzosamente
Las valijas de cuero fueron usadas en
o o o
por el c risol de los dolores, para despojar- Roma , en la remota époc:.. de Césa r.
se al fin de toda escoria, basta parecer pu·
En Inglaterra se importan de Tasmania.
o o o
ra a los ojos del Señor !
manzanas del tamaño de melones. El costo
Oh, córr.o sufrió esta vez, cuando al pun·
de cada una es el de unos veinte centa vos
zarse en los breñales del sendero que con - Algunas compañíai; de seguros de vida de nuestra moneda.
duce al bien, se encontró solo con sus re· norteamericanas consideran que el teñirse
mordimientos, sin sus antiguos compañeros el cabello abrevia la vida, y al efect&lt;?, reo o o
de vicios. de los que huía horrorizado, y busan los seguros a las personas que llenen
sin el consuelo que pudier~n prestarle a bo· esta costumbre.
De L ond res se trasmiten al día 475 oco
ra otros espíritus simpáticos que llamaba
telegramas; en París, sólo 120 oco.
o o o
en su vehemencia coa cariñosa solicitud
lín día, parecióle ver la imagen de su
o o o
más divino sueño en una mujer esbelta y
En París, se venden relojes para ciegos
pálida, q ue también vino a la tierra en en los que ésto&lt; pu~den apreciar la hora
La única fiera que se conoce en Austratriste peregrinación, como en aprendizaje mediaote el tacto sobre pequeños y movi· Jia es e l diego o perro silvestre.
de amor, d e experiencia y energías.
bles botones que sobresalen en la superfii Ay! desde aquella hora, las espinas del cie de la esfera .
o o o
camino le hi rieron más intensamente, y el
Una resistente mano indica solamente los
dolor se redobló en su alma, que ya empe· rr. ioutos, en tanto que las horas pueden co·
El pez botete o tetrotóo es el único pez
zaba a regenerarse, marchando hacia su cocerlas por la deptesióo que sucesiva• capaz d e nadar y de mantenerse boca
glorioso fin. el que nos lleva poco a poco a mente se va proi uciendo en los botones arriba.
las mansiones de celeste paz .. .. . .
cuando llega la hora que repnseotao.
Y la pálida mujer de esbeltas formas,
o o o
seguía su ruta, en pos de más y más perfec·
o o o
ciooes, en busca siempre de un ideal puEl muodo consume al año botones por
rísimo. con los ojos fijos en el cielo, pero
En la India existe uoa secta rt:ligiosa cu- valor de más de e ioco millones de Iibras
estremeciéndose por las sombrías desespe- yos miembros sólo se alimentan de moscas, esterlinas.

ANÉMIA

HIERRO
BRAVAIS
ANEMIA

; A q u e V en í a n?

�EL MUNDO I L USTRADO

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Agencia de Inhumaciones

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MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
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3a. Nuevo México, 65-69.

1

•:·

Sucursal: 5a. Tacuba, 73.

MEXICO, D. F~

Las madres de las sufragistas

Cúrese Vd. en su Gasa

iQué infelices fueron!
Es decir, no todas, y ,·amos a e&gt;-plicarnos.
Sesenta años hace estaba arraigadísima
la idea de que el único destino natural de,
la mujer era el matrimonio.
Cuando una muchacha llegaba a los
veinte años, sus padres comenzaban uoa
gran serie de fiestas, banquetes, paseos.
recepciones, para procurar ocasión de que
se acercasen a la niña mocitos solteros y
tropezar coo un espow en buenas condiciones.
CURA POSITI\'.\ PAR .\ LAS
Si a los veinticuatro años la señorita no
.\ LMORRA:-:As
había pasado a ser señora. acababa la vida
brillante, los festivales y saraos se sopri
mían y pasaba la infeliz a la situación de
tr~sto inútil, de carga de fa~ilia, en el
El Cn¡¡t(en!o de :.\Iunyóo para las Almomismo punto de cerrar el periodo de ex ,anas alivia instantáneamente. Es uo oueposicióo en el mercado matrimonial,
o método completamente limpio. El UnLa doncella debía cl&amp;.usurarse dentro de liento viene envasado en un tubo de estalos mu~o~ de la casa pateroa, convertirse o. Es el ú?ico instrumento que hace lleen ce01cienta y la quedaba negado el per- ar el medicamento al origen de Ja enfer·
miso de salir sola del domicilio y siempre pedad. Con dicho tubo medica usted las
acompañada.
.
artes inflamadas que oo pnedeoalcaozar•
1:,as c~sturn_bres del heml:&gt;o de la gran e con los dedos Precio; 50 centavos.
Re10a V1ctona hao cam~llado mu~l.10 rn UX MEDICO PROMIXEC\'TE DE H.\·
e~tos otr:o~ en los que gobierna el hi¡o dt:I
BAN.\ TESTIFICA:
populans1mo Rey Eduardo.
Las solteronas forman parte de la dd~
"El. que suscribe. Médico Cirujano, etc,.
común, dedicándose al comercio y a los certifico: Que he usado con buen éxito eo
empleos, donde el número de solteras (al todos los clientes que han padecido de Hecontrario de lo que ocurre en Francia) su· morroides, el Uogüento de Munyón para
pera al 11úmero de las casadas.
las Almorran•s, habiendo obtenido resultaLa soltera, además, ha entrado en los dos satisfactorios. Y para que conste expiComités de beoeficeocia, ha seatado plaza do el presente en la Habana. a ocho de ju.de oradora de las muchedumbres y se io· nio rle mil novecieotos doce.-DR. JOSE
F DAVALOS."
mi,cuye en las agitaciones políticas.
Hasta no h~ce mucho usaban, sólo con
EL REMEDIO PARA EL REUMATISdiscreta dignid.d, de las libertades conquistadas; pero ahora hacen alarde de una MO, corrige en uoos días el reumatismo
ultraemaocipacióo que no se limita a fu. en todas sus fo rruas. 50 ctnta,cs. Marca
mar cigarrillos en público ni a señalar 3 X, S 2 .
cierta predilección ea las cooversaciooes .E.L ~EME:DIO PARA LA DISPEPSIA,
por los argumentos algo escabrosos.
ahvi3: 10m".d1atamente y cura toda clase
Para demostrarlo ahí estáo las sufr.gis- de D1speps1a. 50 centavos. Mar ca 3 X, $2.
tas rebeldes, perturbador'l.S, agresivas, ioEL RE:\IEDIO PARA LA TOS, cura la
ceodiarias, que a la fuerza preteoden apo· Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
derarse de )os derechos del hombre.
Pulmones. 50 ceotavos. :.\Tarea 3 X, $ 2.
iQué solteritas, válganos Dios!
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~IPorq~e de seguro, y esperamos a que la MIE);TO El más moderoó el má · t'estadísllca lo demuest ¡
.
t d '
•
·
•
s cien 1
.
re , a mayor par e . e fico y eficaz para esa enfermedad. En tu·
las sufragistas deben ser solteras agrana· b
da
1
'd
.d .
os, por :,o ceo1avos.
. s Y ~a _avem ~s con pasar 1a n a visEL RE!\1EDIO PARA EL HIGADO,
hendo imagenes rnertes de sacros varones cura yositivamente la Biliosidad, la Icterique
fueron.
·
· ·
d e ¡ H'1gado, la sen·
y t
h..
.
cia. e eotorpec1miento
es as soo Ias :ias O metas de aquellas sacióo del Cansancio y Agotamiento. la
qu.e ha?e sese_nt~ anos se ence rraban a los \'eotocidad del Estómago, etc .. etc. se ceoveintlcrnco, a1slauclose del mundo ) de sus tavos. :.\larca X, i¡ 2 •
3
pompas Y peleas
EL RE:\IEDIO P.\R.·\ L.\ SANGRE,
extirpa todas las impureias de la sangre.
50 centa,·os. :.\Iar~a 3 X, S 2.
EL RE:.\IEDIO LIQUIDO PARA LA
SA:KGRE (eu pastillas) EO tiene igual para las afecciones sifilíticas de los huesos, las
úlceras sifilíticas y las enfermedades Cutáneas. Desarraiga todas las impurezas de la
~oo el diablo, (ilfbreoos Dios' 1, esos yan sangre. s .
4
qu1s.
~
Ahora resulta que hao enseñado a hablar
EL RE:.\IEDIO PARA LOS Rh~ONES,
en inglés a un perro.
cura prooramente los Dol?_res de Espalda
s llama ¡
d
·
X bl
y todos los males de los R10ones. 50 ceutae
e ora or cao100 &lt;. o e&gt; y es vos. Marca X, 82.
3
de ,raza escocesa ,
.
LAS PILDORAS DE PAW PAW (PaSu profesor y amo es mister Charles \V.
)
•
Bery, habitante de Pickfords Camps.
paya¡ • ~!1 1as meJh~resd que se co??cen páaA
I t I Ch ¡
h
- d ra e e~tomago e iga o y un positivo y r .
segura e . ª
ar es que ª ensena O pido remedio para la Constipación, Icteri·
a s~ perro cmco palabras ea un m~s ; .es cia, Biliosidad, Dolor de Cabeza y todos los
?efir, 1ne cada palabra hacosta.dose1sd1as padecimientos causados por desórdenes del
ª e:ci n.
.
.
Estómago e Hígado. Estas píldoras contie&lt;Xoble&gt; sabe. decir c.o n magr.1fico acent? oen las mejores virtudes del Tónico Paw
y perfecta clandad: &lt;¡Oh!, oo, how, papa. Paw y están preparadas del jugo de la fruont.&gt;
•
.
Y el maravilloso perro no se limita a la ta Papaya. :,o -~_entavos.
"
1
facultad de sostener un diálogo, s ino que
El; JABON HA:.\IA:.\IELIS DE M.U.Nrespoode al teléfono también, como un YO:::-.:. Recomend_ado por: ej :.\I~~do Civihhombre que responde bien, ;porque hay zado ?orno el meior Jabon med1c10al y uoa
muchos!. . . .
nec.esidad para el ;tocador.
Cuaodo &lt;Xoble&gt; oye su nombre, s,dta a
:\Iuoyon tiene ~&amp;'medios para cada ecuo banquillo de tres pies, y si no llega al fermedad, casi todos al módico precio de
prodigio de decir «de zapatero es&gt;, contes- 50 ceutavos. Se ,·eoden en todas las farrnata: «iguau!&gt;, lo mismo que no pocos ciuda- cias o puede hacerse el pedido directadaoos.
mente.
Si le prE&gt;guntao «¿ me quieres mucho:&gt;, . Pida usted la "Guía de la Salud," de
entonces el perro comienza a saltar, «mao· :\lunyon, en las Droguerías de J. Labadié,
da besos&gt; y menea el rabo, de seguro
Suc,.. y Cía., Av. San Francisco 43: J.
Nos da tao sorpreradente noticia el &lt;~ e"' Uihlein Sucs, 3a. Av. Bolivar25; Johannseo,
York American&gt;
Félix y Cía, Av. Sao Fraocisco 39; Dro·
¡Estamos&lt;epatés!&gt;, y propcnemos al pre· guería del Elefante, A,·. Isabel la Católica
citado Charles, profewr y amo del perro, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
que pruebe a enseñdrle al piano la sooata confidenciales y libres de todo gasto patética y a que haga una ch:1que1a de agu• :\IU~Yox·s 53 AND JEFFERSON PII f·
ja de crochet
LADELPHIA, E . U. de A,

¡Ay, que americanitos!

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Un rico pobre</name>
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