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                  <text>��EL MUN90 ILUSTRADO

La Ventilación Defectuosa
Por ventilación defectuosa o deficiente se entiende quf. las habitaciones o locales car ecen del suficiente oxígeno necesario para refpirar en los pulmones y aerear
así la sangre. Al mismo tiempo hay en los locales demasía del carbono que el cuerpo
exhala con~tantemente y que obre como veneno en la sangre. La sensación de sofocación y letargo que se siente e n las localidades donde hay mucha gente aglomerada,
po r ejemplo un teatro. es el efecto de la falta de oxígeno y demasía de carbono en
la atmósfera; por eso resulta grato el salir a respirar el aire libre y puro. La venti!ación defectuosa conduce a enfer medades de la sangre, como por ejemplo, el reumatismo. Para contrarrestar esos males y r establecer la normalidad en la circulación
de la sa~gre, conviene forta lecer el híga~o. y los riñ~nes y auxili_arlos en su faena
depurabva constante, tomando un buen tonteo reconshtuyente; y ntnguno se conoce
más eficaz y seguro que el de la fórmula siguiente de un afamado especialista, y cuyos ingredientes son bien conocidos y se pueden comprar en cualquier farmacia:
E xtracto compuesto vegetal A rvelina, r5 gramos; Jarabe compuesto de hipofosfitos, 45 gramos; Jarabe compuesto de zarzaparrilla , 6o gramos. Mézclense bien y agítese el frasco antes de ser usado. Tómese uaa cucharadita después de cada comida.

1

1!:~~~!m~:ffl ~~~!~¡!!!~

L~siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican 1
1

11

sus maravillosos re'laltados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en

1

prevención . Produce efectos segurisimos en

1

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LUNES ,6.
Infra Octava de Corpus.-San Felipe
• C f
f d d
d ¡ C
re
e~'; on esor Y •un ª or ~ a ong •
gac10n del Oratorio, cuyo oficio se traslada
al día 3 r. Santos Eleute rio Papa y Simitrio
Presbítero Mártir. Función titular solem·
, .
.
.
.
ms1ma en la Profesa, rndulgenc,a plenaria
y exposición del Diviaísimo por tres días,
de las cinco de la mañana a las seis de la
tarde
·
N

Infra Octava del Corpus. San Beda Venerable Presbítero Confesor y Doctor de
la Iglesia, Santos Juan I Papa y Rannlfo
Mártires.

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INMEJORABLE
PARA MUJERES

Calendario de la semana.

JUEVES 29.

DBSCONFIARSE
O.E LAS PALSIPICACIONES B IMITACIONES

- ··-··-

La Octava de Corpus. Santas María
Magdalena de Pazzis Virgen, Teo:losia
Mártir y San Maximino Obispo Confesor.
-Función en Catedral y solemne procesión después de la misa, con asistencia de
algunos miembros del C lero y diversas Asoc:aciones religiosas, portando cada una de
ellas sus respectivos estandartes. Por la
tarde a las cuatro y media se repite la procesión para llevar el Divinísimo al Sagrario.-En la Ba5ílica i e Guadalupe igual
solemnidad,
VIERNES 30.

El Sagrado Coraz'5n de Jes\Ís. Santos
Fernando Rey Confesor, Félix 1 Papa y
Emelia Mártires.- Oficio y mi•a de la fiesta del día: rito doble de primera clase y
ornamento blanco Se suprime este año el
oficio de San Fernando y la conmemoración de San Félix.~Función en Catedral,
Sagrario, Basílica, La Profesa, la Eocaroacióo, Jesús María, Sao Fraocisco, San Hi-

1Dofel18ivo J de noa Pnreza absoluta
CURACION
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�ftllLIPTECA UNIVERSITAíllA
ALFONSO REYES''
RkOO ~lCARDO COVARRL,BJAI

EL MUNDO ILUSTRADO

pólito, Santa Inés, Santa Catarioa, Santa
María, C;Lpuchioas de Guidalupe y otras
iglesias.

Consejo da Madre

S.(BADO

La madre es en gran 1¡1arte responsable por el futuro de la hija. Élle debe
ejercer la debida influencia y dará la
muchacha información de vital interés
en tiempo oportuno. Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas hndas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza, - desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d~mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó compañía de otras señoritas,
cuando, en fin, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al ll',omento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la natura1ezae11

El Compuesto Vegetal ·de la Sra. Lydia E. Pinkham
. Este r emedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.- " Por algunos años sufrí de-inftamación del
útero, dolores en la espalda, riñones y abdomen. Tomé el Compuesto
Veietal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remedio me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado su Compuesto Vegetal á i:nuchas amig-as las cuales tt&gt;:mbién recuperaron su salud con este
remedio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio .1e b excelencia
del Compuesto Y egetal, cuya meuicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias." - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerimis, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México."
11
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Si está Ud. sufriendo al~na de estu eaferme4ades y desea un consejo esp11clal, escriba confidencialmente 4 Lydla E. :Plnllbam Hedlcine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A.. So earta será abierta, leida y contestad,.
por una señora J considerada estrictaaeate couadenclaL

VINO ARDUO

CAANIE • QUINA • HIERRO
El ma&amp; 1\ecot1,tll11'"otfl 11obet1tno c-n

lu ,:uoa ,1, Cloroe1e, Ancaua pro•
tunda. Ma.iarlil . M e o !!U-W&gt;OlOOCS
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San Luis Potosí
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nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada" en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
Ja 1~ calle de Juárez N &lt;? 6.

CONSERVESE EL Pt:SU .

31.

Festivid~d de la Santísima Virgen María
Reina de Todos lo~ S:intos y Madre ilel
Amor Hermoso. Santa Angelr Mericia Virgen, fundadora de las Ursulinas, Santa Pe·
trooila Virgen y Sao Pascacio Diácono.Función en algunas iglesias por la conclusión del mes de María.
JUNIO

DOMINGO 1 9.

Santos Pánfilo Presbítero, Segundo y Re·
veriaoo Obispo Mártires.-Oficio y Misa
de la Domínica: r ito semidoble y oroamen·
to verde; se conmemora la primera santa.
-Función titular de la Asociación del
Saot!simo en la Parroquia de Sao Miguel,
y en otras iglesias se celebra hoy la función del Sagrado Corazón de Jesús.-Des·
de este día hasta el 30. se practica e l ejercicio del Mes de Jesús en Santa loé,, Sao
ta Catarioa, Jesús María, Sao Hip6lito,
Sao Francisco y otras iglesias.
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Virgen. Santos Marcelioa, Pedro, Erasmo
y Blaodioa Mártires.

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Cuando el hombre cesa de ,:,r&lt;!
cer, empieza. á disminuir de ta .
m:iño. A lo menos, así lo aséguu
un doctor alemán, y lo prueba.
con cifras. Pero mientras podao os l'enovar nuestro cuerpo en la
misma proporción en quG se va
¡¡astando, no se vanar.'.l, mucho
de peso ni de medidas. Cuando
ne está demasiado grueso, será
bueno sin duda. perder unas
ct1antas libras ; cuando se está demasiado delgado, es conveniente,
nor el contrario, combinar el régim~n alimenticio y las costumbres para conseguir ganar algunas
libras. Muchas personas pierden
carnes-carnes que n ecesitan- sin
comprender el por qué. Comen
mucho, pero siguen flacas y débile::i del mismo modo. La causa
de ello es una digestión imperfacta. U nas cuantas tomas de la

Registrado como artículo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.-

Año XX.- Tomo l.

lmpreao en papel de las Fábricas de San Rafael'.

México, Mayo 25 de 1913.

MEXICO

Número 21.

PINTORESCO

PREPARACION de WAMPOLE
b arreglarán todo. Está hecha
para. combatir esos casos de eníl!tqnecimicnto. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solu•
ción de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con J araba de
Hipofosfitos Compuesto, Malta y
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
for ti fi.cante. No crE'a únicamente
gordura., sin o músculos también.
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Anemia, Debilidad General y
Afecciones de la Garganta y Pulmones, es un remedio cuyo uso
engendra la gratitud de la? per•
ec,nas que lo ensayan. El Sr.
J osé D. Morales, Catedrático do
Farmacia en la Escuela Nacional
de Medicina de :M:éxico, dice:
' ' He analizado la Pr•. Ja.ración dP,
Wa.rupole de higad'j de bacalao y
la he encontrado ::bre de sustancias nocivas y correspondiendo
en t odos sus c:·: _cteres con las in•
dicacione!" que dan sus autores."
Es ci:m'jfica, n o un específico
cualquiera. Su olor y sabor satis·
hcen y auradan al p:i.ladar. No
puede fallar. En las :íloticas,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Ad ministrador.

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LIC. ERNESTO CHAVERO.

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Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
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En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
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En el Extranjero ............... .......... . .. 0.50
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Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Musas de Francia
La política es una cosa crnel para la crónica literaria
de un periódico como EL MUNDO ILUSTRADO. A
partir de la decena trágica, parece haberse recrudecido
la enfermedad de esa molesta señora, contagiando a to·
do el mundo. Es una maligna epidemia que invade el
organismo social, im¡:-idiéndole cualquiera actuación
digna de que la crónica semanal la exorne con el co·
mentario más o menos sugestivo y feliz. En vano se dPs•
pliegan los dia :íos informativos a la hora del desayuno,
con la esperanza de encontrar, como un remanso entre
la furia de las olas, un pacífico &lt;entrefilet,&gt; adonde se
anuncie, un vago estremecimiento de vida y de salud, el
intento de una mejora pública, un noble deseo consa
grado a honrar el arte y la belleza, algún debido home·
naje a una memoria ilustre, un soplo cualquiera de cultura, en fin, que purifique un poco el aire cada vez más
denso y más turbio, surcado por el ruido inútil de discu·
sienes bizantinas, y por el vapor de sangre que se le·
vanta en los campos de la lucha, pregonero de nuestro
prolongado mal y de nuestro estado irremediable. Ocioso afán. Federales y carrancistas se di,putan el triunfo
en las hojas periódicas, y el lector se ve obligado a con·
cluir el almuerzo entre las infamias colectivas que pa·
trocina el nombre de Zapaia·y el reportazgo en que se
refiere la muerte de una mujer alemana, apuñ;ileada por
las manos brutales de un asesino vulgar, que no conoció
seguramente a Thomas de Quincey. Y el comentario del
cronista se queda sin posible aplicación. Huye, como un
pajaro, del humo de la pólvora y del fragor del combate,
y menos gusta de sacar enseñanzas morales del charco
de sangre donde se retrata con repugnantes perfiles el
hombre del sombrero carrete.
Por fortuna, hay cosas amables de que hablar, más
prestigiosas y más gratas, mientras es más sombrío el
círculo dantesco en que nos debatimos. Y entre ese número está, sin duda, un hermoso libro recién llegado de
E~piña, el cual fija, a grandes y precisos rasgos, la evo·
lución contemporánea de la lírica francesa, haciendo
desfilar algunas composiciones de sus más connotados
poetas, generalmente bien traducidas a nuestra lengua,
por hábiles plumas habituadas a la labor preclara de la
rima.
Enrique Diez Canedo y Fernando Fortún, conocidos
con ventaja entre la gente de letras, han sido los felices
ordenadores de esta preciada antología. Ellos mismos,
especialmente el primero, firman varias traducciones; y
gradas a su cultís;imo esfuerzo, todos los que ignoran el
francés, podrán aspirar en su pureza casi nativa, des.:ontada la índole peculiar del idioma, el perfume de las
bellas flores extrañas. trasplantadas cuidadosamente al
noble terrón que glorifica el sol en la llanura castellana.
En cuanto a los que están familiarizados con el olifante
sonoro de Rugo y con la siringa católica de Verlaine,
tienen en este claro jardín, ancho margen para confrontar corolas y para verificar aroma~, bajo el frondaje florido en que ruiseñores dúplices cantan con trinos diversos la misma canción.
En la imposibilidad de poder citar a la mayor parte
de los poetas consignados eo estas bellas páginas, y aje-

na la índole de estas líneas a nacer crítica literaria, a
propósito de las versiones castellanas, sólo saludaremos
los nombres más insignes, aquellos cuya obra, ha influenciado de alguna manera nuestro actual movimiento artístico, aquellos que siguen presentes en la vasta produc•
ción poética de España y América. Todas las liras que
allende y aquende el mar, se afinan con clavijas castellanas, tienen en sus cuerdas persistentes, resonancias
di, Baudelaire, de Heredia, de Verlaine, para que los
inciensos rituales de la más alta admiració:i, no se que·
meo una vez más en loor de los armoniosos orfeos.
Allí está Baudelaire, entre los P recursores, exprimien·
do como un faquir indio, zumos de mandrágoras y cara•
zones de serpientes, para perfumar sus flores del mal.
Parece sonreírse téouemente del ceño adusto con que
lo miran Lombroso y Brunetiére. Sabe que una sensualidad inquietante, sutilmente perversa, es ·golosina que
se antoja con frecuencia a las gentes de bien, y espolvorea esa substancia sabiamente en pétalos y corolas, a
pesar de las críticas académicas, que protestan. Se co•
nace que los coleccionadores, tal vez por motivos edito·
riales, tuvieron especial cuidado en no publicar los poe·
mas más característicos de la obra baudelairiana. En
cambio, ofrecen la versión de &lt;La Cabellera Negra,&gt;
húmeda de esencias como la de una esclava oriental:
&lt;Cabellos azulados, pabellón extendido,- dejad que como nuevo cielo nocturno os vea;-en el bozo rebelde al
mechón retorcido-dejad que aspire ansioso el olor con·
fundido-del Eándalo ferviente, del almizcle y la brea.&gt;
Y la no menos bella de &lt;Las Viejecitas,&gt; en donde un
amplio sentimiento de humanidad y de piedad lleva a
las alm.1s el &lt;frisson nonveau,&gt; provocado en otras composiciones por el toque eléctrico de un agudo y pungente realismo .
Del grupo de los parnasianos había que citar forzosamente al impecable José María de Heredia, el artista
del único libro, pero en el cnal cristaliza una forma de
perfección absoluta tallada, en mármol de serena impa•
sibilidad. De aqní la difícil tarea de traslad;ir al espa·
ñol con todos sus esplendores, sus tersos y brillautes sonetos. Heredia, como los rhunas, creía que las palabras
ocultaban un alma, y se dedicaba a evocarla con una
paciencia sacerdotal, hasta que se realizaba el prodigio.
Sus magistrales sonetos son diamantes de catorce facetas desenterrados de una Visapur ideal, y en cuya superficie ondulante chispea gloriosamente el sol de Gre·
cia y la luz escarlata del Renacimiento Fué el último
de los conquistadores y como tal, su flecha de Sagitario
clavó luceros nunca vistos en las banderas siempre flotantes de sus Trofeos.
Y llegamos al círculo de los poetas malditos que se
agrupan al derredor de los harapos de púrpura que cuel·
gan de la pierna anquilosada de Paul Verlaine. Esta
Antología ofrece del más ilustre de los líricos contem·
poráoeos, una veintena de traducciones espigadas en la
obra genial que tan variadas resonancias ha dejado en
la literatura española moderna. Los violinesque tremo·
Jan en las &lt;Fiestas Galantes&gt; alternan cr n las oraciones
inefables de &lt;Sagesse&gt; y las inquietud•s exquisitas de
los Poemas saturnianos, se edulcoran con la miel grata,
cuajada en los panales de La Bonne Chauson. Como un
homenaje al poeta divino y lamentable que pasaba por
los polvosos senderos, modelando la figura de Nuestra
Señora de la Miseria en su bordón de peregrino, mien•
tras se extendía sobre su olímpica cabeza, el espléndido
techo de Guido, engarzamos aquí, el siguiente soneto re·
verentemente ajustado al castellano por la culta pluma
de González Martínez:

Pierrot
Ya ne es, como en la vieja canción, aquel rendido
amante de la luna que alegre se reía;
a un tiempo se apagaron su vela y su alegria,
y hoy vuelve exangüe y mustio como un aparecido.
Al fuego de un relámpago de súbito encendido,
su blusa, cual sudario, flota en la racha fría.
y su boca se abre de dolor, cual si impía
mordedura de larvas le arrancara un aullido.
Con el rumor que causa noctívago mochuelo
sus mangas van volando y haciendo con su vuelo
señales que contesta el silencio profundo;
sus ojos son dos astros de luz fosforescente,
y enharinado mirase más lívido y doliente
su rostro de aguzada nariz de moribundo.
El admirable libro de Diez Can~do reg:stra, además,
numerosos trabajos de poetas nuevos, que dan forma a
nuevas,y variadas tendencias, entre las que descuella la
llamada whitmanista, alentada, como su nombre lo indi·
ca, por la potente y sencilla inspiración del extraordinario lírico americano El empleo del verso libre sigue
haciendo prosélitcs entre los últimos poetas franceses. y
eso explicará, sin dud'1., la tendencia que empieza a ser
frecuente en los líricos de habla castellana, de escribir
poemas sin ritmo ni asonancia, en los que se mutila el
verso de las fundamentales virtudes que lo distinguen
de la prosa.
Pero dejemos estas cuestiones a los eruditos. Sólo hemos querido, con pretexto del vino galo que Diez· Canedo nos ofrece espiritualmente en artísticos vascs caste·
Jlaoos, dar un poco de gusto a la fantasía y echarla a

volar por jardines de ensueño, donde cantan aves de
maravilloso plumaje y florecen rosas de divino perfume.
Así entretenemos un peco la terrible inquietud de
estos tiempos cargados de amenazas y de duelos. Y por
eso mi crónica recuerda la gentil conducta de la dulce
prince•a Scherezada, que r efería cuentos hermoscs,
mientras la mandaba matar el Sultán.

Un divorcio
Hacía un mes de su matrimonio ..... ¡Cuánto se quisieron de novios! ...... ¡Qué deliciosa pareja formaban
despuls de casados! ..... .
¡Cómo se paraba la gente en la calle cuando salían
juntos, para señalarlos, ensalzando en él los prestigios
de un nombre conocido en el mundo del arte y en ella
la hermosura, la inocente coquetería de los ademanes,
el azul resplandor de sus ojos, velados por largas pest;iñas, el suave cimbreo de su cuerpo y la deliciosa armonía de su conjunto, don-ie se confundían, en crepúsculo
encantador, la virgen que ha dejado de serlo y la espoEa
que lo empieza a ser!
El in•pirab« simpatía con su aspecto de luchador, su
perfil atrevido, sus ojos tenaces, dirigidos hacia delante
como una sonda que penetrase para medirlos y vencerlos, los abismos del porvenir; su frente, bruñida por el
continuo ir y venir de los pensamientos; su bigote, t-ri·
zado sobre unos labios voluntariosos; su barba firme y
su cuello ele atleta. Agil, nervioso, trajeado con inñiferente desaliño que llegaba al descuido, sin tocar en la
dejadez, y le prestaba una elegancia personal que no
era deudora de vasallaje a los figurines de sastrería, era
un hombre del que ella podía mostrarse orgullosa.
Y ella ..•... A ella daba gozo mirarla, tan peripuesta,
tan bonita, tan satisfecha de su casorio; aganándose
muy fuerte al brazo de é', como si quisiera decir a todos que era suyo; nada más que suyo aquel pintor fa.
meso, y marchando a su lado con los párpados medio
caídos y la boca entreabierta, como si aun sioti~ra, agitada su sangre por el primer beso de amor, ese beso a
cuyo contacto la mujer adelanta los labios y cierra los
ojos, porque a la vez tiene codicias de recibirlo y ver·
güeoza de verlo.
Esbelta, delicada, respirando su felicidad y moviendo
a compás sus piecesitos, holgadamente prisioneros por
una bota de tafilete, era, vista en la calle, si su alma
respondía a la estructura de su carne, la más hechicera
imagen donde pudo encarnarse el porvenir.
-iQué buena pareja hacen!-exclamaban todos al
verlos.-Han nacido el uno para el otro.-Y no era co·
sa de dudarlo, puesto que ellos lo creían también. Se
casaron como dos locos; seaucido él por su belleza, por
la bondad de su carácter, por la modestia de sus aspiraciones, porque no dudaba de que fueran tales signos
exteriores anuncio de un futuro dichoso, donde las ¡¡l·
mas se compenetrasen al primer choque como los cuer·
pos se habían compenetrado al primer abrazo. Así se
casó él; como ella lo hizo sugestionada por el gracejo
de sus palabras, por la fantasía de su imaginación, por
el afán de poseer a un hombre de quien todos se deshacían en elogios y calurosas alabanzas. ¡y se entenderían
perfectamente! ...... ¡Vaya! ... . .. ¿ No se habían entendido hasta entoncesl-¿Me quieresl-Sí-Tu eres mi
dicha.-Tú la mía.-¿ Verdad que sientes como yo 1-Co•
mo tú y contigo.-/Verdad que eres mía,completamen•
te míal-Ni.da más que tuya.
Nunca discreparon en esto, desde que empezaron a
conocerse hasta que el cura les echó su bendición, bus•
cando la del cielo con su• pupilas de anciano creyente,
mientras ellos buscaban el cielo en el fondo Je sus ojos,
húmedos de ventura, y los convidados les auguraban dichas sin fin, y los padres sonreían de satisfacción o lloraban de enternecimiento.
Verdad es que después de los quince primerns días,
durante los cuales vivieron c:&gt;mo viven los pájaros en
primavera, embelleciendo el oido coo sus trinos, con
sus caricias y con sus locuras, que parecen locuras de
ángeles, porque abren las alas y se perpetran cerca del
cielo, notó ella que un artista es un sér muy raro, distinto de los otros; que no eran todo esplendores en su
presente, ni goces en su vid;i_de recién casada; que más
abundaba en tarros de pintura 1:l estudio de su m:trido
que en billetes del banco los cajones de la mesa de su
despacho: que el dioero podía faltar de un momento a
otro. y q~e él no trabajaba mucho por adquirirlo, porque no era seguramente trabajar aquello de pasarse las
horas muertas tumbado boca arriba sobre uta &lt;chaisselongue&gt; arrojando humo por las narices y por la boca,
sin hablar palabra y con los ojos fijos, inmóviles, sin darse cuenta de los objetos exteriores, como si mirasen hacia dentro y hubieran cegado por funa ........ Pero
aquello no tenía importancia ........ Al mes de matrimonio no podía exigirle que entrase en la normalidad
de la vida; natural era que ~ólo pensase en adorarla;

El secretario de Relaciones, Lic. don Francisco L. de la Barra, en el sitio ce honor en el banquete con que celebró la colonia española el natalicio del Rey Alfonso XIII
el 17 del actual.-EJ Excmo. señor ministro de España, en el sitio frontero.-Aspecto general de la mesa.

..
1

natural que se entregara a descansos forzosos; que el
trabajo le repugnaba ..... Más adelante sería otra cosa:
no iba a fallarle nada ...... ni lujo, ni distracciones, ni
placeres .... Un artista de tanto renombre está libre de
miserias, de privaciones y de ayunos. ¡Pues no faltaba
más! .... Estaba segura de no engañarse.
Esto es lo que notata ella en su marido ; y él .... palabra de honor que no había notado nada en ella, sino
que era muy &lt;mona&gt; y que sería la impresión viviente
de la novela soñada por él en su juventud .•..
Claro que su educación burguesa y un si es no es ru·
linaria, la obligaba a no comprender ciertas cosas ....
pero era demasiado pronto; en el fondo del espíritu de
su mujer había todo lo qu~ él necesitaba. Hallábase
cierto de encontrarlo el día que necesitara pedirlo ....
Era su otro &lt;yo&gt;; el áogulo complementario de su vi·
da ...... iTan seguro se encontraba de ello como del
cariño de su mujer!. .....
¿Quién mejor, para ser depositaria de sus esperanzas,
que la hermosa criatura que tenía en frente; aquella en
quien había vinculado su porvenir ?. . .. . .
A ella se volvió, y cogiendo entré las suyas sus manos, clavando en sus ojos azules los suyos relampagueantes de fiebre, de ambiciones, de sueños de gloria, le dijo:

-Mira, vida mía. /Ves ese lienzo a medio pintar,
esas figuras indecisas que sobre él se abocetan, esa cosa
que parece una mancha obscura y una tela grosera ?, ..
Pues es algo muy grande : una matriz fecunda y potente
d?~de _mi cerebro va a arrojar el gérmen de una concepc1on vigorosa.
Ahí está, ya lo veo, un triunfo, a cuyo lado valdrán
pvco todos cuantos haHa ahora obtuve. Mi cuadro será
algo sublime, porque lo tendrá todo: idea, forma, armonía &gt;'. color; yo lo miro, lo miro tal y como ha de ser, y
al mirarlo gozii..... . No más victorias regateadas y
vulgares, quiero no triunfo definitivo, y ese triunfo está
aquí. Con este cuadro venceré a la envidia, afirmaré
mi nombre, seré grande . . . .
No Jo dudes, yo te lo juro. O no valgo nada o estoy
loco, o esta obra que miras será la columna más firme,
de mi reputacióa y de mi gloria. ¡Oh, qué dicha ..... .
Vencer a todos! . . .... ¡Ser superior a todos! ..... .
1 Comprendes mi gozo; comprendes lo que esto representa para mí .... pa ra nosotros, porque mis victorias
son tuyas ? Lo comprendes. / Verdad que lo comprecdes
bien mío ?
-No he de comprenderlo-respondió Julia con el
rostro colorado por la alegría

- Si tu cuadro es como Jo imaginas, vamos a ser muy
felices.
- iMucho, amor mío!
-Ya lo creo que sí. Lo menos te dan por él diez mil
duros. i Cuánto dinero!
El pintor miró a su mujer con asombro.
- I Nada más que eso-le preguntó con una sonrisa
-se te ocurre, después de oírme 1 1 No e~peras nada
más?
-iTe parece poco!....
El artista se puso pálido; sintió algo así como si le
hubieran hundido un puñal en el alma, y arrojó al suelo con desesperación los pinceles y paleta.
- /Qué tienesl-dijo ella.
-Nada. Es el cansancio del trabajo; hoy no trabajo
más.
Y dirigiéndose hacia su cuarto, exclamó en voz baja:
-Mientras yo pensaba en la gloria, ella pensaba en
el dinero . ... El artista sólo es para ella una letra de
cambio .... Se acabó. Ya no tengo mujer. Acaba de di·
vorciarnos con uo¡¡ frase,
JOAQUIN DICE NTA.

�..

A:tar mayor del templo de la Enseñanza, o¡ue existe eu la ciudad de México, a dos cuadras de la plaza principal.

Altares laterales, a la derecha, del templo de la Enseñanza,

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" .... y ví a través de los rela·
tos de Mateo y de Marcos, no
ya un sér abstracto cuya e~is·
tencia parece dudosa, s100
una admirable figura humana
llena de vida y de movimiento."
ERNESTO RENAN.
I
La tierr" estaba en raz; en el sereno
crepúsculo brillaba la blancura
de la Jerus'llem rebelde, impura,
que arrojara uu profeta de su seno.
El suplicio empezó y el Nazareno,
apurando su cáliz de amargura,
fué clavado en la cruz, que lo tortura
en expiación de su crimen: el ser bueno,
Y al sentir el dolor, no ardió la ira
alterando su heróica mansedu-:nbre;
!ólo dice la pena que le inspira
La ruidosa y violenta muched~mbre .
que ansiando sangre y convulsrnnes, mira
las tres cruces erguidas en la cumbre.
II

El sol agonizaba lentamente
alcanzando el final de su carrera;
su enorme disco ensangrentado, era
lámpara funeral, bella y doliente.
El Rabí atormentado alzó la ~.rente
al reino éelestial que presintiera,
y su mirada naufragó en la esfera
misteriosa, impasible, transparente.
y en su tierna bonda&lt;i, su voi sagr~da
consuela a Dimas, el ladrón, que siente
tras el duro dolor llegar la nada.

Míen.t ras el sol declina lentamente,
manchando con su roja llamarada
la tranquila tristeza del poniente,
III

...

En medio del horror de la ~gonía
que sacude su espír!tu a~gustiado,
J?arece ténuemente 1!um10ada
su rostro por un rayo de alegría.
Es que ahí, entre la turb1, está María
con el obscuro manto de~garrado
por el trágico duelo, y a su lado_ ,,
:;!lq~jl_a quien Jesús tanto quena.
'

~'• Q

(

y ahí también, con :a mirada fiera

~onde prende el.dolor.su lumbre extraña,
el *aitón de su rubia 'cabellera., •
.,..
f 1

~

~

,;-

ro.,,, . :ry

La fe antigua del pueblo, que era un ca.oto
de elocuencia magnífü:a y piadosa,
se ha tomado feroz y ruge, en tanto
que en la cruz el Rabí sufre y solloza
invocando a su padre, fuerte y santo
que creó todo sér y toda cosa.
V

¡Oh sangre de Israel, que le das vida,
y al impulso de fuerza mila~rosa:

como una fuente interna y s1lenc1osa
palpitas en constante sacudida!
Sus manos y su cara enflaquecida
unge con tu caricia dolorosa,
y embellece el dolor, finge un~ rosa
de corola viviente en cada herida.
El Cristo tiene sed, ¡Oh sangre, bro!a:
que ennoblezca tu púrpura el maldito
madero de la cruz, que fué picota,
Y cuando el Justo su postrero grito
lance, y se hiele tu post~era _gota,
El saciará su sed en lo 10fi01to.
VI
Fué su l!mpido verbo miel hi~lea,
bálsamo de ilusión, fuente de vida:
su cándida parábola tejida .
fué con rayos del sol de Gahlea.
Mu~ió como el cordero que desea
inmolarse en el ara, y ver teñida
su blanca lana por la abierta herida,
sobre la tierra dura de Judea.
Ante la turba innoble de paganos,
y el sectario tropel de ceño adusto,
sus vocablos tao débiles y humanos

~.J.·
~'

1f: .
,_..

..

Con gran lucimiento se están efectuando
en este año las tradicionales fiestas que
han venido a substituir a la antigua feria
de San Agustín de las Cuevas.
Cambiado por completo el escenario,
cambiado el medio y hasta el nombre del
sitio, que ahora se llama Tlalpam, natural
es que haya cambiado también el carácter
de las celebraciones. A la feria iban les
chalanes a comerciar en caballos; los puebJ03 de los alrededores se surtían de mercancías para todo el año, y los paseantes
que iban a divertirse, pensaban el viaje
durante mucho tiempo.•--;
: -- Ahora las cosas ha.a cambiado po~-~pleto, en la feria se venden flores, confetti
y golosinas; los pueblos de los alrededores
pueden surtirse cada vez que les venga
en gaua, y los trenes eléctricos llevan a los
paseantes en cuarenta minutos desde el
Zócalo hasta el propio San Agustín, y muy
cerca de las antiguas cuevas.
Por lo tanto, la feria solo tiene el oombre de tal, y se señala por una serie de
reuniones sociales, más por diversióu y por
tradición, que por s3tisfacer una necesidad.
Uno de los números más brillantes de las
tiestas de este año, fuJ la kermesse efectua•
da el domingo último en la plaza de Tlalpam,

ALFONSO TEJA ZABRE.

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado .&gt;
La turba, como tigre sanguinario
que acecha )as torturas de su presa,
ve caer y doblarse la cal;&gt;~za .
del Maestro amoroso y v1s1onar10.
Termina Ja tragedia del Calvario,
y de su rara y fúnebre grandeza
quedará nada más polvo y tristez:i,:
un cadáver envuelto en un sudario.
Más la esencia escondida en lo profundo
de tu cuerpo mortal, Hijo del Hombre,
cual gérmen que el dolor hizo fecundo,
Ha de crecer con magestad q~e asombre,
y por siglos de siglos, en el m_undo
como un himno de amor se 01rá tu nombre.1
ALFONSO TEJA ZABRE.

¿Que vives tú sin luz ?... .. ¿Y quién !;_pie.asa?
¿Quién te juzga sumido en ooch~ umbna, •
cuando fulgura en tí con llama 1.atensa
tu alma que resplandece como el día?
Dios, que te tiene amor, cerró_tus ojos
para que, lleno de dolor .ao vieras .
cómo es el mundo, páramo de abro¡os ....
que cruzan los reptiles y las fieras.
Sereno así, sin ambiciones loca~ .
de la existencia en el amargo v1a¡e,
si hallas duro y prosaico lo que tocas
tú Je prestas poético ropaje.
y en el amor universal te i.a~amas,
y ocultas tus dolores y tus cmtas;
y del consuelo el bálsamo derramas
tú, que tantos consuelos necesitas.

Mas no todo e; la vida corresponde
al mal que daña, al dolo que consume;
seres-violetas hay que el mundo esconde
y vierten mil oleadas de perfume.

IV -.~

Lanzan 'gritos de· burla, y sus febriles · ,·. :,..,
arrebatos y tú¡,µ_!&gt;rei clamores,
~
0
.' denuncian sus fanáticos rencores
\ y tur.b an la expresión de sus perfiles.

\

. ... .. . ..... .. ......

VII

-

~orno turbión que· cho- :~ en los cantiles
y b;ama en la, explos!ón_clf SUJ furores,
asc\ieñden·a J;¡' cumbre·1os Doctores,
·"
y plebey~s; es?ribas ~ gent~es:
};: , ';; •

q~~-

· · · · L·a· fl~·r·
~~ i1ama y es boca,
Entre el ruido que disloca
De los crótalos sonantes,
Cierra sus labios llameantes
Sobre la melena loca,
Una tempestad provoca
La niña airosa y morena.
Entre un rumor de alabanza
Termina lenta la danza
Y en el aire llora y suena
La música macarena.

Dijo Já vez postrera el labio augusto;
se contrajo su faz y habló: e-En . tus manos
pongo mi alma, Señor&gt;. Y murió el Justo.

La Magdalena agita y enmarana;
y el. haz de }1~'1r~as d1¡ !uz. qu: reverbera,
alegra la aridez ·é(e ~a .montana.
~ •
' :,.,_ ,

Se enreda el mantón crujiente
Sobre el cuerpo adolescente,
Ciñendo las curvas sueltas,
Las lineas largas y esbeltas
Como de ánfora viviente.
Dulcemente, dulcemente
Brillan los ojos gachones
Cuajados de tentaciones,
Con ternura y con malicia
Con una fluida caricia
Que disuelve corazones.
Con los sentidos abiertos,
Aguzados y despierto~,
Sigo en la danza lasc1v1&gt;
La palidez atractiva
De los hombres descubiertos.
¡Cascabel de pandereta!
¡Maja ondulante y coqueta(
¡Anadyomena gitana!
Eres reina y capitana
Por la potencia divina
De tu mirada felina.
Por la gracia de tus cantos.
Y por los suaves en~antos
De tu danza serpentma.
Daré mis goces futuros
Y mis ensueños más puros
Y mi suerte y salud,
Por dejar mi juventud
Presa en tus labios maduros!

En el aire caóta y suena
La músi,:,a macarena,
y entre ún rumor de alabanza
Se inicia lenta lá dan:,;a
i.a niña airosa y morena
C'uée -eñ la ooscura melena
, ¡p.
Ut1a flor como úna boca
Que el beso ·eocie'nd~ y provoca,
Una flor como una lla~a
Que la negrura reclama
De la cabellera loca. •

Entre ellos vives tú .... de .e!los arrancas
el gozo puro que tu pecho siente;
mientras bandadas de ilusiones blancas
aletean en torno de tu frente.

¡.
~

Sigue así . . . . que raudales de ventura
-:,. te,acaricien con gratos embeli:sos, . ..
y te brinde el hogar paz-y, tetnura
y las musas . . .. sus lauros •Y sus bese~.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

.,

,1'

..,

Los puestos principales estuvieron a cargo de las familias distinguidas como sigue:
banca, señoritas Macedo; helados, señoritas
Velázquez; cerveza y tortas, señora de
Pliego; flores, señoritas Vázquez y Sánch~z: confetti, señoritas de G1ray; soda~,
señoritas Buenabad; refrescos, señora Lavista; té, señora Bra.aiff; confetti, señoritas
Vaquier; tómbola, familia Robalo; tamales
y atole, señoritas Peralta.
Después del comercio, cuyos productos
se destinaron a mejoras materiales de la
localidad, el elemento joven se apoderó del
jardín y se dedicó al baile a los acordes de
las músicas militares. La fiesta terminó ya
entrada la noche, y su éxito fué muy halagador, tanto desde el punto de vista social,
come el económico.

Puesto de flores,-Grupo de niños y damas frente a la Banca.-Una decidora de la ventura.Señoritas paseante&amp; ea la kermesse.

�JUVENTUD
Ya estamos lejos del tiempo en que el joven José M.
de Heredia, presentado a Carlos Baudelaire, obtenía
por toda acogida una mirada desdeñosa acompañada de
un seco: &lt;Yo detesto a los jóvenes, señor,&gt; que puso fin
a una entrevista a raíz de la cual. el poeta de &lt;Los Tto•
feos&gt;, debo decirlo, no habíi guartlado rencor al ¡:tóeta
de las &lt;Flores de mal&gt;, a quien aümiraba profundamen•
te.

. E~a sali~a. lo sé bien, no debe ser~-tomada en serio y
significa simplemente que Baudela1re no se interesaba
más que mediocremente de lo que podía decir de él el
j~ven. Las opiniones de la juventud le párecían poco
dignas de tenerse en cuenta y no hacía de ellas gran
caso.
Sobre ese punto Baudelaire no parece estar muy lejos de. la manera que consideramos hoy. en día a las g~nerac1ones nuevas. Las relaciones actuales son Elisün:tas entre los jóvenes y sus mayores y no hay ya ningunÓ.
de éstos que quiera adoptar por su cuenta la frase de
Baudelaire que ya he ~tado.
La juventud de hoy en día, en efecto, goza de la in-'
contestable simpatía de sus anteG,.esons. Ocupa en nuestras preocupaciones un lugar avanzado. H~sta diría que
conoce, en estos momentos, una frase de extremado-fa••·
vor. La cualidad de ser joven confiere al que es feliz
poseedor de ella, una importancia particular.
Tomemos, por ejemplo, uÍr'debutante en las letras.
No niego que, no hac.t mucRo.._hi;biera tenido que vencer, para llegar al apogeo;''.iJ.1ficuij~ que se han atenuado notablementi,._ ¡Qué progreso, desde hace solamente veintici.nco a,ffos, se ha hecho" ' para facilitar al
autor joven la ·exl?osición de su valor! '
iQué entente g4neral para ponerlo en condiciones de
exhibirse! Ya n~.ncuentra en sus primeros ensayos, la
indiferencia que 'ácogió a los nuestros:
•
Las academias, las sociedades literarias, los dia\'jos,
les ofrecen premios, de los cdales algunos considera;.•
bles, y que le servirán de apoyo para solicitar la ate~
ción benevolente del públicv.
Porque, y esto también debe lrácerse constar, el Pllii:
blico de hoy día está admirablemente dispuesto para
con los nuevos llegado.s. Hay el gusto. de la juventud, y
es un gusto que no existía en la época en que nosotros,
escultores que ya bordeamos los cincuenta, tofl}amo¡¡_
contacto con él.
.
•.':
Por el contrario, ese público que ahora no pide ~ás
que novedades, y que podría quej . rse con toda razón
de que n:J se le ofrecen muy nuevas, era entonces sin
gularmente refractario a todas las innovacione3, No las
aceptaba más que con cierto mal humor y una visible
desconfianza.
•
En el combate que nos fué preciso librar, nuestra juventud nos perjudicaba acerca' de o.quello que teníamos
que conocer y conquistar, y nos hacía más bien sospechosos, si bien la única esperanza que podíamos acoger
de nuestra edad, es que nos permitía operar en nuestra
tenacidad.
.
Todo lo que acabo de decir no implica en lo más mí·
nimo una recriminación contra un estado de cosas, por
otra parte normal. Entre la genención que llegó a la
madurez y la que intenta sus primeras realizaciones, el
antagonismo es natural.
:•; ·,
La obra de la generación préc;ed;mte parece ~iempre
a la que sigue, inferior.:a la. que 1istá última descuenta
ya que todo lo que realiza, bueno o malo, está sujeto a
una depreciación inevitable. De esJ surge, en algunos,
cierta decepción, y, ea los otro5, ciertas amarguras, an·
te la malera presuntuosa y caba,lleresca con que son
tratados.
~
De eso también deriva g-eneralmente el malentendido
que separa a los que vienen de los que se van.
Ahora bien, este malentendido, 6, mejor dicho, ese
antagonismo que padría ,realizarse hoy en día, como en
todo tiempo, e~ seg'ttro,que no se ha producido. No es
que los jóve[!fs nayan' modificado su :ictitud tradicional,
sino que ext§te el hecho ge que, en casa de sus may0res, los tratos._de..qne•són· objeto no provocan ninguna
represalia de sen;imiento.
Por un_ fenódieno muy curioso, el est;.do, de espíritu
de la_iuventfi'd-&gt;~~'U'-}• has_t¡¡ en lo. q~e tie~e de .más in·
tran•1geQ.te, ha s1do•·aclptado casi srn res1stenc1a y admiti?o jn ~n~ing?lar facilidad por los mismos que
hubiera debido sentirse más contrarios a ella. Por otra
parte me;¡.apr.esuro a agregar que no hubo en e~a acep·
tación nPcále,ulo, ni precaución, sino más bien una es·
peC'ie de homenaje ,a un movimiento de opiniones tan
espontáneas, tan 'sinceras y tan radicales.
El re§ti,ltado, si no de ese recuerdo, por lo menos de
esa treguá, me parece en extremo interesante, porque
nos ofrece el curioso y ráro espectáculo-que tenemos
ante nuestra vista-de una juventud que, por la nitidez
y franqueza de sus. apreciaciones, y hasta diría por su
brutalidad y,_su violencia, ha sabiáo imponer sus maneras
de ver y ha ganado con esa fran-q'tieza el no ser más ob·
jeto de los desdenes ordinarios. Mostrándose tal co~es, ~e ha conquistado las simpatías y adquirido consiqe;í,-

i

Señoril~ María Teresa Contreras y Elizondo,
muerta el lunes último.

:&amp;--·

-,.

. •

1

=~

¡UNA ROSA MEÑOS!

Cuando todo parecía sonrelr eól!':-vida, cuando la
edad de la ilusión ofrecía un porvenir ·lleno de promesas halagadoras, Teresita, como la llamaban sus amista·
des, desapareció para siem¡:,re dejando u.na madre desolada y una familia que sentirá eternamente el vacío:
imposible de llenar.
Hija de un artista privilegiado, y miembro de cultísima familia, contaba con todos los elementos que hacen
esperar la felicidad en la vida, pero la parca le había
negado esa felicidad, y en un rato de artera perfidia la
hirió con terrible dolencia que había de arrojar a la
nada el conjunto ·de gracias y promesas que formaba
aquella vida privilegiada.
Ante el profundo dolor de la atribulada familia el
consejo y el consuelo son impotentes, unimos nuestros
sentimientos sinceros a los profundos de los señores Con·
treras y Elizondo.
Para dar álgún valor a esta nota, dictada sólo por la
sinceridad del dolor, adjuntamos una bellísima campo·
sición que dedica a la señorita Contreras su tío el dis·
tinguido literato don José F. Elizoodo.

Así en la tierra como en el cielo.....
-Díme, jardinero:
¿ tristeza es tu mal ?

-Sí, porque adivino
un botón divino
muerto ea el rosal!

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é)~Ill':_ ~¡ más all!,-(
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~~.=~-- ~

~-~ ·

~.,, .., ·~·

Y murió .la vir&amp;en
llena de bon.i;l~.&lt;"
Y ave y jardinero
dijeron al par:
-iUna rosa menos!_,., pi'
-iUna estrella más!
]OSE F. E LIZONDO.

Mayo 2r.-- r9r3.

Ojos que vísteis la gracia,
gentileza y hermosura
de la rica más que el oro
y más bella que la luna.
Que admirásteis la grandeza
de Dios, en los infinitos
del mar y el cielo, y rondásteis
al Amor por mil caminos.
Que incendiásteis corazones
con vuestra llama sin fin . .. .
No os ufanéis, que en cenizas
os habéis de convertir.
o o o
Labios frescos de mi boca,
del dulce Amor pregoneros,
cuna de nobles palabras
y blando nido de besos.
Que sois sabios en decires
de perdón y bendiciones,
y en el ca ntar a la vida
ponéis los ritmos mejores.
Que por frescos y lozanos
parecéisme flor de Abril ....
No os ufanéis, que en cenizas
os habréis de convertir.
000

- Alondra que cantas:
•.·
_¡ muy al gre estás!
,, /cuál es tu contento?
"' ~í4,l.lf \_,. :És que presiento,.:;,
un.1;~trilla más! · '

r

Tendría numerosas pruebas que ofrecer, pero hay una
que, entre todas, me parece notable. En estas horas de
graves conjeturas, en que frente a los.. ¡:¡_eligros de toda
clase, un país hace su examen de conciencia y el balance de sus fuerzas, la juventud ha tenido libertad de voz
en la deliberación que debía determinar nuestra actitud
nacional. Ha hablado alto y ha sido escuchad_a . La prue·

,.¡

ba fué de tal manera en su favor que hemos abrigado el
deseo de conocerla mejor y de proporcionarle las ccasiones de explicar lo que es, qué quiere y dónce va.
Es ese sentimiento, el que ha dado lugar a las últimas
encuestas por medio de las cuales se ha ofrecido a la
juventud la ocasión de formular públicamente su concepción de !a vida, tanto desde el punto de vista literario como religioso, filosófico como político, y e, as en·
cuestas no han hecho más que inclinar hacia los jóvenes
las disposiciones de benevolencia atenta de sus ma•
yore,.
Hemos tenido el placer, lo repito, de ver entrar en rn
existencia hombres tales como nosotros no los hemos hecho y de saludarlos amistosamente en el umbral de su
destino viril.
Sería fácil trazar un retrato del joven contemporáneo. Pero Enrique Massio y Alfredo de Tarde se han
preocupado de esa tarea en el libro que publicado re•
cientemente bajo el título de &lt;Los jóvenes de hoy en
día&gt;. Los vecinos caracterizados por su deseo de acción,
su realismo y su aceptación franca y entera de las condiciones actuales de la virta. Los vemos, en fin, con su
optimismo. Porque, opitimista, la nueva generación lo
es iostintamente y voluntariamente, y es en eso quizá,
en lo que refiere más completamente de la nuestra. Es
por otra parte, es,i diferencia la que contribuye principalmente a hacerla un poco dura a nuestro respecto y
que nos merece de su partil ta ,calificación poco consoladora de generación sacrificada. A los ojos de los jóve•
nes, el pesimismo de que fuímos atacados en los alrededores del ;,ño vigé3imo, es nuestra lacra más grave.
Habría mucho qge decir sobre ese reproche que nos
ha,4irigido. Y, por1'tra pal':fe, ese pesimismo deque fuí·
mos los primeros en sufrir las consecuencias, somos enteramente responsables y, además, ¿nos ha esteriliz;¡do
acaso tanto como lo pien•an los jóvenes optimistas de la
hora actual ? ¿Se nos ha quitado algo del placer de vivir, nos ha impedido acaso vivir, a pesar de todo, valien~ente y laboriosamente?
'
!l#'EI punto debería examinarse. Pero no toca a mí el
resolverla, c:irresponde a los jóvenes de hoy, que serán
los hombres de mañana, demostrarnos la superioridad
de su concepción vital.
De todos modos, es con a legría y simpatía que los vemos a su vez. y coa otros medios y otras aspiraciones,
tomar posesión de la exiftencia.
¿ Tendrán razón en preferir la acción al suPño, el
poste del telégrafo sin hilos a la torre de marfil? El por·
venir decidirá.
HENRY DE REGNIER,
· De la Academia Francesa.

Manos tiernas y suaves,
prodigiosas en caricias, '
para daros al caído
con el óleo santo ungidas.
En la defensa, prudentes,
y en el ataque, seguras;
tan blandas que ya os envidian
las lágrimas la blandura.
Mis manos sacerdotales,
llenas de ardor juvenil ....
No os ufanéis, que en cenizas
03 habréis de convertir.
000

Corazón tan orgulloso,
tan redivivo en afanes,
tan anheloso de gloria
y tan lleno de ansiedad es.
Corazón que al mundo entero
llenar quieres con tu vida,
tan amante, que quisieras
un amor por cada día.
Como un Quijote de loco,
con la arrogancia de un Cid ... . . .
No te ufanes, que ea cenizas
ya te habrás de convertir.
J. MUROZ SAN ROMAN.

El arte social
La nueva obra de Roger Marx, el libro al que pudo
intitular felizmente "El arte social," es un librode doc·
trin;i. y do combate, de iniciativas y de reformas, de filosofía y ele arte, de estética y de sociología.
Ese libro evoca. para nosotros una feliz alianza de
justicia y de belleza, nos invita a creer en el progreso
deseable que dará a los hombres la más bella de las
libertades, la de pensar y sentir.
1Con qué derecho una minoría de privilegiados, dota·
dos por el azar del nacimiento de una educación y una
sensibilidad particulares, han de privar 'a los artesanos y
al pueblo de las riquezas incomparables que componen
el patrimonio de la humanidad y dan a quien las prac·
tica goces infinitos ? ¿No es rehusar los goces estéticos a
esos mismos que paciente y largamente trabajaron y sufrieron para cre;irlos, conquistarlos y conservarlos?
Siempre nos ha parecido injusta y desgraciada esa
distinción entre lo3 destin03 sociales que no proviene de
la naturaleza.
La•expansión de las bellas artes, y de, las artes dec orativas resulta de la íntima constitución de las . socieda·
des; es digno de la huma.nidad permití! que ~todos los
seres p~nsantes participen de las nobles emocione(pro•
vocadas por las obras de arte; es loable qüerer eo.riéfúecer la vida de los hurnildes emeñándoles a &lt;¡(!~prender
y am;i.r las hellezas del arte y de la naturale~a. ,
A imitacióu de la savia que nutre el tronco y las ramas del árbol v hace la frescura del fQl¡aje, el brillo de
las flores, el sabroso perfume de las frutas, las lecciones
de belleza comprendidas por bs artesano3 enriquecerán su espíritu empobrecido por engañoso3 trabajos y
esas sanas visiones dará a a sus pensamientos un giro más
armonioso.
·
Es a obra tan útil y buena que Roger Marx, con la
autoridad de su elevada conciencia y de su gran :íalen•
to, se ha. consagrado desde hace veinticinco años.

&lt;La Leyenda. de los sacos&gt;, representada en. la fiesta
infantil de caridad con que los niños del Krnder·
garten &lt;Herbert Spencer&gt; celebraron t:1
sexto an;versario de su fundación,
el 1 7 del actual.
Han de leerse con placer los capítulos consagrados a
los fundadores del arte social moderno en Francia. Ga·
lié, Cherer, Lalique, las líneas que pintan k,s m~gicos
espectáculos, coloreados de la Loie Fuller, seml'jantes
páginas ponen de ma nifiesto el mérito del escritor y atestiguan la persistencia de sus convicciones y el éxito de
sus empresas; prueban que en el esteta y el filósofo se
unen al artista para bien juzgar y bien decir.
Apóstol incansable que sabe luchar mejor que nadie
para hacer pasar sus ideas a la acción y a la práctica,
nunca se ha entregado tan en absoluto como en el es•
fuerzo que hace para mezclar el arte consolador a la vida cotidiana, para ornar con él las existencias más humildes, para revestir con él a la sociedad entera.
A fin de resumir en conjunto su trabajo, sus tentativas
y sus éxitos, aplicaré a su espíritu batallador esta definitiva frase de Emerson: &lt;iBendit-o sea el que agita las
masas, disuelve el entorpecimiento y hace nacer el movimieritol&gt;
ANATOLE FRANCE.

Una escena &lt;J¡! &lt;La Leyenda de los sacos&gt;.
En las exceleotes páginas de su nuevo libro Roger
Marx nos presenta bajo una luz feliz, el papel civiliza•
dor y educador del Arte en la sociedad moderna. Nc.s
Jo representa sútil a todos progresos, reclama para él
la ayuda del maquinismo, la división del trabajo, todas
las aplicaciones Cle los inventos cie_ntíficos, in~entos que
espíritus mal humorados han querido denun?tª: y combatir como raras. Roger Marx, en contrad1cc16~ con
Ruskin, los coloca en primera fila entre las necesidades
esté ticas· nos los señala como auxiliar indispensable pa·
ra quien' quiera realizar este maravilloso problema: el
arte para todos, en todo y por todo.
Como Emerson en América y Mvrris en Inglaterra,
Roger Marx es ea Francia el gran apóstol del. a_rte ~o·
cial. Ha preconizado el principio de una expos1c16n 10teroaciooal de arte decorativo, ha hecho abrir a las ar·
tes las puertas de la escuela, ha obtenido la entrad': de
los artesanos a los Salooes anuales; le debemos la idea
de los más hermosos símbolos que decoran hoy nuestra
moneda.
Grnnde es el agradecimiento que le profesamos por Jo
que ha combatido en favor de las artes decorativas para
ha.cerles lugar junto a las bellas artes.
¿Por qué aberración se concebían artes superiores y
artes inferiores? ¿Había que entender, pues, que las artes industriales, demasiado enterradas en la materia, no
se elevaban a la belleza. pura? A cauia de esa desgra·
ciada distinción, se empobreciernn y se emvilecieron las
arlas industriales, que es a la vez industrial y grande, y
al mismo tiempo las bellas arlt:s, : isladas y privilegia·
das, viéronse expuestas a los peligros de aislamiento y
amenazadas con la suerte de los privilegiados.

Los niños del Kindergarten cantando el Himno Nacional.

�ll.-

La impresión que produce a l mexicano que por primera vez va a la F ábrica
de San Rafael, es de ascmbro, aHmbro de no saber que en su país ve repetidos y supe rados los grandiorns paisajEsde Suiza, ese país que con ta nta ilusi? o
van a buscar nuestros ccmpatr iotas, sin s;, ber que a las puertas de su casa h e·
nen bellezas na turales tao grandiofas , cerno las que contt mplamos desde la lle·
gada a la Fábrica.
Al acer carnos más y más a el la, las bellezas aumentan a nuestros ejes Y el}
asombro crece, no ya !ólo ante el paisaje, sino ante el trabajo humano, ante
esa colosal Fábrica, de la que ni rtmotamente rn tiene ¡:or lo general una
idea.
Larga sería la descripción de la F ábrica y sus contornos, ¡:orque si la Natu·
ra leza ha reunido allí cuanta belleza puede uno imagioarfe, y dan en pa_rte
idea algunos de los grabados que publicamos, la mano del bcmbre y el capnal
han hecho también de este lugar un centro indmtrial que sEgurameote ;iada
tiene que envidiar a nioguoo semejante del muoco entero.-Con ra zon el
Gerente de la Compañía está or gulloso cuando puede enseñarla a perscoas que
él sabe que aprecia r án la labor en ella llevada a cabo con los años, tra nsformándola de una fábrica sin importancia en un colorn de la industria moderna.
L a majestuosa facha da impresiona ya muy favorablemente para lo q ue se

espera ver en el interior, y c iertamente q ue corresponde a la grandiosidad del
conjunto, pues el espacio q ue ocupan las siete má quinas de papel q ue trabajan
en esta Fábríca, no puede apr eciarse con solo dar las medidas de sus líneas;
hay que verlas pára juzgar lo grandioso del efecto de esta colmena humana,
porque decir siete máquinas de papel, no es decir nada para quien no conoce
Jo q ue es una máquina de papel; pero significa mucho para el que lo vé, para
e l q ue conoce esta clase de industrias, y pr incipalmente si se tiene en cuenta
el tamaño de ellas.
Allí contemplamos con verdadero asombro la máquina monstruo n úmero 3,
y decimos monstruo porque así aes par eció cuando la vimos, y nos llamó la
atención porque en ella se fábrica el papel en que se imprim~n todos los pe·
riódicos de la República, pero indudablemente que ese calificativo no le con·
viene hoy, porque muy cerca de ella se está instabndo otra máquina para pa·
pel de periódicos de mucha mayor capacidad productiva, y, por consiguiente,
de mucho mayor tamaño.
Si de la Fábrica se pasa al Pueblo de San Rafael, como así lo llaman en la
fábrica porque en él viven los empleados y trabajadores en casas coostruídas
por la Compañía, y que se proporcionan gra tis a los empleados y obreros, debe mos también admirar, no sólo el aspecto de él enclavado en el bosque pre -

Arriba ~ a l_a izquierda: Casino, hotel y habitaciones de empleados. -En el centro::EI gerente general de 1a Compañía, señor don José de la Macorra, _re«:orrif:ndo las depe~de!'cias de 1~ fábrica.-A la derecha: El gerente general , señor de la Macarr a , en sv despacho en las ofici nas de México.- En medi o ,
a la 1zqu1erda: Sala de Cortadoras y de Empaque. -En el centro : Vista general de la Fábrica de San Rafa el .- A la derecha: Uno de los hermosos paisaJes visto desele la fabrica. - AbaJo, a la izquierda : La máquina 111 que actualmente hace el papel para los periódicos diarios que se publ ican en la Aepú blica .-En el círculo: Tanque de agua para la fab r icación, uno de los bonitos paisajes.- En el círculo de la derecha : La soberbia alameda de cedros.- Abajo, fachada de la fábrica , que mide ciento veinticinco metros .

�se domina todo el Valle y los montes circunvecinos, y
puede observarse a distancia de más de 5 kilómetros
cualquier movimiento. De noche el potente r eflector de
14.000 bujías ilbrfuna los puntos de observación, pudien·
do leerse a su ruz, y a una distancia de 4 kilómetros,
un periódico con la facilidad con que se leería a la luz
incandescente-de_ un despacho. Este reflector fué impar
tado" por lá Comp¡tñía de Francia y del m'.ldelo que usa
la Marina,d~Guerra Francesa.
El aspecto que pudiéramos llamar militar de la Fá• br\ca está, como todo lo demás que a ella concierne,
bien estudiado y establecido y difícil vemos que pudiera
ser atacada impunemente dada su espléndida situación
y los medio; de defensa tao eficaces con que cuenta, así
como por la organización de sus defensores.
Si fuéramos a detallar todas las cosas que nos hao admirado en aquella fábrica, sería uoa relacióo demasiado
larga, y como no hemos podido estar alli el tiempo
necesario para ver todas las instalaciones que tiene hasta tocar las nieves del Ixtlacihualt, que es donde empiezan lo; trabajos para la conducción de l;.s aguas a las
diferentes plantas eléctricas que la Compañía posee, y
que suministran en parte la fuerza que ésta necesita, no
podremos hacer una descripción como quisiéramos, de
toda la grandiosidad de aquel contorno y de los trabajos
e n ellos realizados por la labor humana, pero cuando
más nos acordamos de este viaje, más deseo, tenemos
de volver a hacerlo.
Bástenos atora decir que ha sido para nosotros una
revel_ación esta visita a la fábrica de San Rafael, que es
propiedad, como se sabe, de la Cía. de las Fábricas de
Papel de S 1n Rafael y Anexas, S. A.
Allí y usando la leña que producen nuestros montes,
se fabrica una gran parte de la materia prim_a que se
emplea en la fábrica para la ,;,laboración de papel, prinSeñor Iogeniero don Octavio Bustamante,
nombrado profesor de ge~graiía descr iptiva en la Escuela cipalmente para el de periódicos, y así mismo tiene
Nacional de Iogenieros.
,,
":r•
0

GENIO Y BELLEZA

,

.....,,

cioso de ceqros y a orillas de los bosques de pinos, si=o
la atención que la Compañía ha p restado al bienestar
material de sus emp'eados. Allí se;o~tenta en primera
línea el Casino q ue indudablemente muchas ciudades
pequeñas envidiarían, y que es el centro de. reunión de
los empleados, donde tienen su biblioteca, sala de billar.
etc., etc, anexo al cual está un hotel y restaurant instalados ambos en un soberbio edificio coa terrazas que
dominan al pequeñ l v.11le que cruza el Ferro.:arril de
San Rafael y Atlixco.
Los grupos de las casas de lo, trabajadores, con am·
plias calles y edificios higiénicos, dan la verdadera idea
de Fábrica, sólo por su agrupación, pues aisladamente
son casas que reunen condiciones de comodidad e hi·
giene, q .ie sería de todo punto imposible ¡,_ los trabajadores conseguir en oioguna ciudad por el jorca! que
pudieran ganar.
Otro de los aspectos interesantes es el Cuartel donde
se alojan lo; v:&gt;lu ntarios que la Compañía sostiene a sus
expensas y que están perfectamente uniformados y ar·
mados y cuentan con b:itería.s de artilleria. que, según
nos dijo el Capitán Primero señor Saavedra que es el
Jefe de estas fuerzas, ya saben manejar con toda pre·
visión.
Partiendo de este Cuartel en camino zig- zag hacia la
cumbre se llega a la " Torre del Reflector ," que a la vez
que es un punto de vigilancia y de defensa, es importan·
tísimo como lugar estraté;¡ico Je exploración; desde allí

Señor Ingeniero don Salvador Altamirano,
nombra".lo profesor de mecánica aplicada en la Escuela
Nacional de Iogenieros.

Nuestros lectores admirarán indudablemente las fotografías que hoy presentamos con algunos de los detalles
que a grandes rasgos hemos consignado, pero nunca se
tormarán una ide'l de lo que es Ja fábrica de San Rafael, como no la teníamos nosotros antes de hacer esta
visita de tan gratos recuerdos.
No terminaremos e;ta breve impresión de viaje, sin
manifestar nuestro agradecimiento por las finezas y aten·
ciones de que fuimos objeto durante nuestra visita, tanto de parte del señor de la Macorr a, como de todos y
c 1da uno de los empleado; de la fábrica, con quienes
tuvim:,; el gusto de hacer conocimiento.

¡Qué de torturas y cuántos siglos de enseñanza y buen
ejemplo necesitarían ciertos hombres para infundirles
carácter!
o o o

El mandatario debe tratar a su pueblo con amor, pe·
ro al mismo tiempo con firmeza.
o o o

Nada desprestigia más a la autoridad como la vacilación o debilidad en aplicar el castigo que merece el
que ha delioqui".lo.
'•

Señor don Belisario Becerra,
quien acaba de obtener su título de abogado después de
un brillante examen en la Escuela Nacional
de Leyes.

Señor Ingeniero don Manuel Torres Torija,
nombrado profesor de matemáticas superiores en la
Escuela Nacional de Iogeoiero~.

otra instalación para hacer las pastas al sulfito lo mismo
que las que se producen en Europa, dand::, así a esta
Fábrica un conjunto de' productora de materias primas
para sus propios produ~tos y los qu'e sirven para la
propagación de las ideas.
No hemos podido reproducir hoy la fotografía de la
casa del Director Té:nioo rodeada de un precioso jar·
dín, que está materialmente enclavada entre flores. Mr.
Austín M. Ward que es el Director de quien hablamos,
dirige también personalmente bs trab•jos del jardía y
es un gran perito en la materia; con su buen gusto in·
glés tiene aquello convertido en un vergel. J:&gt;ero no es
de admirarse ésto, que parece ser ley d" herencia, si se
considera que es hermano de Cyril \Vard, B A, el au·
tor del precio30 libro &lt;Royal Gardens&gt; que acaba de
publicarse en Londres ,¡ cuyas acuarelas originales, hechas por el mismo S r. Ward, fueron adquiridas por la
Reina Viud¡,_ Alexa.ndra.
Como dato interesante diremos que en aquella fábrica se producirán 100 toneladas diarias de papel cuando
esté montada la nueva máquina grande para papel de
periódicos a que al principio nos hemos referido , debiendo hacer notar qtie toda. la m~quinaria y edificios
están listos, y que de un momeoto a otro la montarán y
pondrán expedita. para el trabajo.
Si además se considera que la Compañia posee otra
fábrica &lt;El Progreso Industrial&gt; d•mde f•brica . los pa·
peles finos de impresión y escribir, se comprenderá la
enorme importa!!cia de esta Empresa y lo que ~ignifica
en el México industrial.

Señor General don Eduardo Paredes,
nombrado magistrado del Supremo Tribunal Militar.

-Antes no asentaba nunca la tristeza en mi corazón.
En•mí'mente bullían l~s ideas alegres. En la intimidad,
corño•en las 01gias, disipaba 1..s pesadurr.bres que aoi·
quilan las almas.
Mi risa era la risa fresca y sonora de quien no ha conocido ningún dolor y sólo turbaron sus rosados sueños
ligeras nubecillas. Más ahora .. , .. , Ahora .... es otra
cosa.
-Pero lno eres todavía hermosa, mi gentil Ofelia?
¿No derribas a tu paso hombres de presa. formidables?
l No sometes a tu capricho sabios y artistas ? Entonces
¿de qué te quejas?
'
-De qué me quejo me preguntas tú, que disecas las
almas, lees en el pensamiento y sonríes al sorprenderlo
en contradicción con la apariencia. ¡Bah! ....
-Más, lo qu" a tí te causa tristezas y filo~ó6cas consideraciones, mi gentil Ofelia, ¿ crees que no se las produce, y muy dolorosas, al hombre de genio que pierde
su característica, la facultad de crear la obra de arte,
o de dar a luz la nueva ley científica; al ~enio que
asombró con su palabra, con su pincel.cor. su pluma; al
sabio que, resistiendo impasible las mordeduras de las
v!boras, arribó al templo de la Fama, y, como tú, pres1ent~ q ue llega su flaqueza que empieza a decae~, que
no dispone ya de la fuerza, ni de la agilidad de que disponía ~n su exaltación, en su cenit, en su apogeo; que
se repite en sus obras, que ni una sóla de las que nue•
vamente crea supera a las geniales que le dieron renombre?
iOh, mi querida y gentil Ofelial Los momentos que
preceden a la desgracia, que la preludian, que la inician, son muchísimo más desgarradores que la desgracia misma.
Vamos a ver: tú sabes a qué saben los triunfos fáciles
v plenos que obtiene la Belleza. Conoces el inmenso po·
der, la fuerza inmensa de que dispone, Jc,s estragcs que
causa, !.,s víctimas que ocasiona, las conciencias que
perturba, las almas que lastima y ennegrece, los cora·
zones que desgarra, los lazos que rompe, las familias
que desune, las perturbaciones que ll6'va a los hogares,
las deshonras que reparte, los crímenes que comete.
Tú conoces, porque los has paladeado, los éxitos de
la Belleza; los azares a q ue empuja a los hombres, aún
a los de más tímida condición, aún a los más cobardes;
tú conoces los imposibles que borra, las energías que
doma, los avaros que transforma en pródigos, los morigerados que arroja. al torbellino de las disipaciones, !03
hombres veraces que trueca en mentirosos y en hipócritas.
Tú conoces, mi adorada Ofelia, porque los has sabo·
reado, los goces más refinados de la Belleza; las riva·
les que mata, las influencias de que dispone, las puertas que se le abren; tú-sabes las murmuraciones que
acalla y las que levanta, las imitadoras que tiene, las
bolsas que vacía, tú sabes que hace a los hombres a su
antojo: a l fuerte, débil; al truhan, educado y formal; al
pendenciero, circunspecto; al necio, discreto, y a l discreto, necio; al destemplado, sobrio; al altanero, dúctil;
al negligente, ávido; pero tú, que conoces t'Jdo lo que
con la Belleza se alcanza, desconoces lo que cuesta el
adquirir un cierto poder secreto, un cierto poder oculto, que lo siente un hombre sólo y con él domina a las
multitudes.
Tú, que con la olímpica crueldad de la Belleza paladeaste los infinitos placeres que proporciona; ti sometimiento de aquellos que por su poderosa voluntad y
por su oro te miraban despectivamente o con indiferen·
cia, desconoces el poder oculto que posee el Genio, y
filosofas y te tornas triste al notar que tus manos no pueden sustentar el cetro; que desde el brillante carro en
que te exhibes ya no produces la admiración ni el entusiasmo de acles, y que tus facilísimos éxitos, hoy y;; no
los obtienes sino por mediación del Arte.
Tú te entristeces porque presientes el final de tu reinado. Pero, ¿y el Genio, la sabiduría, la llama crea·
dora, la ciencia que inventa, el Arte que crea, educa y
perpetua formas e ideas, te imaginas acaso que no filosofa. que no se apesadumbra, que no vierte lágrimas
cuando presiente que su celebridad se conmueve, se debilita, que el sol de su gloria comienza a eclipsarse y
que habrá de dejar su puesto a otros genios. acaso al
charlatismo y a la Jamploneria, hasta que después, pa·
sados muchos años, quizás siglos, desgastadas las envidias, amortiguadas un tanto las luchas que su aparición
produjera, otros sabios, otros genios, otras generaciones
le hagan justicia, al tiempo mismo que otros necios.otros
cándidos, otros malos engendros remuevan sus cenizas,
se sirvan de su nombre y d., su gloria, para escarnecerlos y hacerse notar de la estupidez y de la ignorancia?
- iOh! ¡Sí! !Muy bien, mi querido sabio! Toda esa pe·
ro ración es hermosa, es muy bella; pero .... la encuentro un defecto.
-lCuál?
-Que tú hablaste de la Belleza en general, de les ruidosos triunfos de la Belleza plásticá, de los esclavos que
unce a su carro en la gran feria de las vanidades humanas, en la embriaguez de la victoria; pero no te has
referido, no has dicho absolutamente nada de la Belle·
za q~e se ve_nde, ?e la Belleza que se alquila, que co·
merc1a consigo misma, de la Belleza que a sí misma se
destruye cada día, cada hora; de mi belleza.
Tú no has hablado, mi querido representante del Genio, de la belleza que, al deformarse, se le acaban las
rentas, los medios de vida.
-Pero, mi gentil Ofelia, ¿ crees tú}: que es menos in·

fortunado el genio que se obscurece, el genio que des·
oiende de su trono. que la belleza que. atacada por los
añ:&gt;s y los combates del vivir, desciende, y, cuando más,
sólo inspira lástima a algún hombre que lo tildan de
original por ser compasivo?
Si tal crees, desde luego te aseguro que ignoras a qué
precio llega a ocupar el Genio su trono, reinado fugaz.
siempre discutido, e ignoras las amarguras, las hondas
penas que devora en silencio el hombre de genio antes
de serlo. para serlo y después de serlo; los cálices que
ha de apurar con la sonrisa en los labios, la altivez en
el semblante y en el porte, para que la turbamulta de
impotentes mediocres y deslenguados q ue le acecha no
le estorbe el paso.
-En suma, ¿cuál de esas dos potencias es entonces la
más desdichada en la caída, mi querido sabio, el Genio
o la Belleza?
-lY -1uién lo sabe, mi gentil Ofelia? Cada ser siente
con mayor intensidad sus propios dolores, y tiene la evi·
dencia de que ningún dolor es comparable alsuyo.
DOMINGO ALVAREZ.

E l Centena rio
de la Chistera
Entre los centenarios de diversos géneros que caeo,
como suele decirse, dentro de este tatídico a ño de 13,
hay uno que para mucha gente-los elegantes y lossom•
brereros, en especial-tiene más importancia que el del
nacimiento de \:Vagner y el descubrimieoto del Océano
Pacífico por Vasro Núñez de Balboa.
Es nada menos que el primer centenario de la castora, la bimba, la chistera, la canatiera, la canea; que to·
dos estos motes, y algunos más, ha dado ei vulgo zumbón
al sombrero de copa alta, como le llamaban nuo;,stros
papás, en vez de &lt;sombrero de copa&gt; a secas. Y decían
muy bien ; porque todo sombrero tiene copa, de cual·
quier forma y época que fuere.
Cierto que antes del año 1813 tuvo predecesores este
horrible y malsano tapachollas, qne ha recibido un culto
verdaderamente fetichista durante casi todo el siglo
XIX.
No hay más que recorrer los museos, y por donde·
quiera se hallarán muestras, al menos en las líneas generales, de los remotos abuelos _on que cuenta la
bimba.
La actual tiene por progenitor directo aquel sombre·
rón con que vemos a nuestro excelso don Francisco Go•
ya y Lucientes en el más popular y expresivo de sus
autoretratos. Es el rr.ismo cubrecabezas que el duque
de Orleans (el futuro Felipe Igualdad) lle~ó desde Londres a la corte de Luis XVI poco antes de la Revolución.
Pero aquel era un sombrerón peludo, y aun peludo a
contrapelo, con un hebilla por delante, y relativamente
blando y flexible. Podía recibir un par de bastonazos
sin grave detrimento.
Y algo más que bastonazos podía aguantar también.
En las curiosísimas estampas de los Sitios de Zaragoza,
hechas a raíz de la epopeya y &lt;de visu,&gt; se contempla
a casi todos los héroes cubiertos con el som brerón go·
vesco.

El verdadero sombrero de copa alta, armado, rígido y
lustroso, de c:a.stor fino o de seda., fué realmente lanzado,
como un globo, o botado, como un nav!o, en Londres, y
en 1813 Y de la furiosa fuerza con que empezó su imperio, responde la duradera vida que todavia goza, aun
cuando se le haya relegado a funciones y actos de estric·
ta ceremonia.
Entre las muchas antonomasias con que se ha designado al siglo XIX, creo que la más adecuada, sería la
del &lt;siglo del sombrero de copa alta.&gt;
¿Cómo te imaginas, lector amigo, a don Carlos María
Isidro, el primer Pretendiente, en sus andanzas por los
montes de Vasconia, Navarra y alguna parte de Castilla?
Dirás que con la consabida boina blanca y su pomposa
borla de oro. Pues no hubo tal. Cuando no vestía el uní ·
forme de capitán general (que era muy raras veces) con
el correspondiente sombrero apuntado y emplumado que
duró en nuestra milicia hasta el año 1882, si no recuer·
do mal, el bisabuelo de don Jaime iba de continuo por
aquellos agrestes andurriales con el sombrero de copa
encasquetado.
Y no te rías, amigo lector, si además de amigo, fueres
liberal; porque
en esta postura
y de esta mar.era
se batieron en las barricadas don Nicolás Maria Rivero,
don Manuel Becerra, y tantos otros hombres de pro, ya
con la bimba metida hasta las cejas, ya &lt;tirá p'atrás,&gt; a
estilo de Pucheta, ya elegantemente ladeada y con los
alirones anchos y abarquillados, al modo del impotente
é incoogruente don Joaquín Barruha, de grata y madrileña memoria.
Con lo cual quiero significar que el Centenario de la
Chistera no debe pasar desapercibido-como dicen los
q ne no saben hablar ni escribir-en este país de los
sempiternos e irremediables precedentes, Hasta gloriosos y todo, como se acaba de leer, los tiene la castora,
así para los blancos como para los negocios, según se
decia
cuando Fernando VII
gastaba paletó.
Y eso el gacetero infrascrito es tan devoto de la bimba (nuevas se le quedan todas las que compra,) como
don José Ferreras lo era de los hombres que se rizan el
pelo, que usan tenacillas de plata para fumar, y que to·
man pasteles de vainilla.
Mas no hay que atacar los gustos ajenos porque no
cuadren con los propios. Yo, norabuena lo digo, soy algo
menos puritano-{jue el señor \Voodrow Wilson, nuevo
presidente de Yanquilandia. Este austero varón ha de·
clarado guerra a muerte a la castora, lo propio que a
sus correspondientes complementos la levita y el frac.
No ha muchas noches, el sucesor de Taft se plantificó
en Washington, y en una función teatral de gala, muy
tirado .... de americana de color. Y por añadidura, de
tal corte, que parecía procedente de un ramplón almacén de ropas hechas ... ,&lt;¡Shocking!&gt;
La chistera todavía prevalece en muchas ocasiones
aunque esté repudiada por la higiene, la comodidad y la
estética. Basta, sin embargo, que a muchos les parezca
bien, para que en Madrid se festeje dignamente el Centenario de la Chistera.
MARIANO DE CAVIA,

Aniversario de la in~epend1:n~ia de Cuba-Su :eñorí_a _el encargado de Negocios de la República Cubana,
recibe la v1s1ta del Excmo. senor M101stro de España, el 20 del actual.

�critores, se siente muy hondo, y las almas experimentan
sacudimientos que a veces valen por una larga serie de
especulaciones intelectuales Y precisamente &lt;Nena Terueb es, a mi juicio, una de las obras que pertenecen
a esa categoría, aunque el donaire y la gracia salten
muy a menudo, en tipos como los :le las criadas, que
parecen arrancadas de alguna comedia de Bretón, por
lo castizas, por lo iogéoua~, por lo netamente cspaño·
las.

TEATRO MEXICANO
&lt;NENA 1 E 'WEL&gt;
Uo nuevo acierto de los hermanos Alvarez Quintero,
o_os ha traído un ambie?te humaoo, si se quiere" superficial, pues tal es la téco1ca de las obra5 de esos inspirados escritores sevillanos, pero no por eso menos bello,
ni menos interesante. Si la característica de sus obras
escénicas tiene por líoeas, lo que observan, lo que ven
a diario, lo que les sale al paso, sin enrevesada5 psicologías, ni trascendeotafümos profundos, ni deseos de hacernos mejores de lo que somos; si la evolución de la
vida moderna en sus manifestaciones de todas clases, pasa como resbalando nada más, por el ingenio de los autores de &lt;El Genio Alegre&gt; y en todo esto, quizás, estri·
ba su originalidad, en no ser originales en sus ailantos,
/por qué se les pide lo que al parecer no quieren o no
pueden dar? ¿ pues qué no es arte escénico el que vienen haciendo, dándonos pedazos de vida, sazonados con
gracia y delicadeza, para que olvidemos por algún tiempo, sentados en la luneta, las crueldades de la existencia, la duda que todo lo mina, el desengañoqueahuyenta a la ilusión?
Sí y mil veces sí. Atacar la extensa labor quinteriana.
porque a juicio de &lt;algunos&gt; no es profunda, intensa,
simbólica; es pueril en extremo, y los que tal hacen, olvidan que en muchas de las comedias de los j.9venes es-

•

En &lt;Nena Teruel&gt; como en &lt;Pepita Reyes&gt; se nos
presenta la vida del teatro por dentro, solo que la protagonista de la comedia que acaba de estrenarse en Mé·
xico, se hizo actriz, no como la segunda, para sostener
a su familia pobre, sioo contra viento y marea de sus
padres. Llega. a la celebridad, se enamora de un inge·
uiero, de &lt;José Manuel,&gt; enemigo de iarándulas y de
relumbrones escénicos y se casa con él. En el primer
acto, que e5 entretenido en extremo, asistimos a la últi·
ma función, a la despedida de la mimada artista, y entre todos los que van a rendirla pleito homenaje, lamentando el que el amor arrebate aquella celebridad, se
destaca n dos tipos, uoo de ellos sc-bre todo, que es a mi
juicio el más acabado de la obra. Me réfiero a &lt;Diego
Espinosa,&gt; cómico viejo retirado, que ha sido una celebridad y que sus últimos años los pasa en mísera buardilla, recordando sus glorias, pero altanero, orgulloso,
de soberbio espíritu.
El otro, es &lt;Román Olmedo,&gt; joven quf' empezó con
&lt;Nen~&gt; la curera,que hicieron siempre juntos los pap~les de amor, lo mismo en &lt;Romeo y Julieta&gt; que en

Teatro Mexicaco - \farí:l Loba Villegas y Mutio en la obra de los Quintero &lt;Nena Tcruel.&gt;-Una escena
de &lt;Nena Teruel.&gt;

«Don Alvaro,&gt; y de ahí nació una pa. 1on inolvidable
para el galán, muerta para la dama que enamorada del
que va a ser su e, poso, recibe con indiferencia la despedida de aquel, que acarició su alma en la primera y
dorada ilusión de su vida.
Enel segundo acto, que pesa un poco, ya &lt;Nena&gt; se
hace llamar, por orden rigurosa de su marido, &lt;Elena,&gt;
Aquel ingeniero de espíritu positivista, de temperamento ae:eno al arte, y que en el teatro solo ve la falsedad
de la tramoya, sin dejarse alucinar por la belleza de la
acción, aparta a su esposa no solo de cuanto pueda guardar la menor relación con la vida escénica, sino que trata de arrebatarla hasta el pensamiento íntimo, el recuerdo de su gloriosa vidá de otros tiempos. iloútil empeño! ...... el eco de los aplausos y de las ovaciones del
público, las caricias del entusiasmo provocado por su
talento escénico de antaño, se guarda en lo íntimo del
espíritu de la protagonista ; de la misma manera que el
&lt;José Manuel,&gt; por encima de su prosaico practicismo,
gusta también el alto goce de ser útil colaborando por
medio de su profesión al bienestar de sus semejantes.
¿No hay profundidad en estos dualismos ? ¡ No se han fi.
jada los que sólo en el teatro oyen y no escuchan, ven y
no miran, que esta acción dobl", caminando por diversas sendas, es toda la obra, y que a pesar del poco movimiento de la acción, la comedia se eleva, se sublima
en altas concepciones?
Hay una comedia italiana- cita un crítico a este pro•
pósito- titulada &lt;Los desertores,&gt; con argumento igual,
parcialmente, al de &lt;Nena Teruel &gt; Allí, la actriz, casada coa un conde, no lograodo sobreponerse a las nos•
talgias del teatro, se fuga del hogar, incorporándose a

una compañía de comediantes, de paso. Ese
desenlace, que viene a ser la reivindicación de la independencia espiritual de una
mujer, no podrá tentar a los hermanos Alvarez Quintero, por Jo que tiene de rebelde.
En su obra, &lt;Nena Teruel,&gt; puestaa elegir entre la gloria artística y la monotonía
del hogar burgués, opta por lo último; solución, en mi sentir, tan honrada como la

gresos de taquilla que otras, es cierto, pero profunda y
bella, obtuvo en el Mexicano una interpretación correcta. La señorita María Luisa Villegas encarnó bien el
personaje de la prota~onista, recibiendo aplausos al terminar los dos acto5 y el epílogo, Coss estuvo admirable
en el viejo "Don Diego Espinosa," sacando todo el par•
ti&lt;lo posible de personaje tan simpático y de líne..s tan
dramáticas. Mutio y Barreiro, a buena altura; la única
escena en que trabajó el último la hizo con naturalidad,
con sentimiento, sin desplantes de mal gusto; así se tra·
baja, señor Barreiro. El tipo que nos hizo Catalá, no es,
ni mucho menos, lo que debe ser, pues nos recordaba
al "Requejo" de "El Nido," que está a cien leguas de lo
que es el "Tarazana." Este es un riojano acomodado,
instruído, había viajado por Europa y muy aficionado al
teatro. De manera, ¡ que ; todo ello prueba cultura, y
de n inguna manera hay que representarlogroserote, con
gritos y ademanes incultos, que fué como lo vimos. La
obra fué puesta con lu jo y propiedad.

de la comedia italiana y más conforme a la realidad, dada la
psicología de la mujer española.
La obra podía haber acabado aquí, después de regocijarnos
la escena del matrim&lt;,nio con aquel riojano &lt;Tarazona,&gt; que
loco por todo lo que sea teatro, lleva al hogar del ingeniero las
remembranza~ del pasado glorioso de &lt;Nena Teruel,&gt; y de
presentar aquel toque sentimental en alto grado, y sobre todo,
prueba del conocimiento profundo de los Quintero, de las argucias teatrales , cuando el cómico viejo, &lt;Don Diego,&gt; pide a
la retirada actriz que trabaje en un beneficio que se ha organizado para favorecerle, lo cual da lugar a una protesta durísirr.a, cruel, egoísta en alto grado del esposo ; pero los celebrados autores comprendieron que allí faltaba algo, que las nostalgias de la cómica, subyugadas por el cariño de la hembra,
por el realismo positivo de la vida, que tanto puede, que tantos romanticismos ahoga, nevesitaba un desahogo; y por eso en
el epílogo, que es una maravilla de factura escénica y de sen·
timiento, de lenguaje galano y de intensidad pasional, la vemos
gozar en la fría vivienda del viejo cómico, que con toda su pobreza se sulfura y grita que no está visible, cuando tocan a la
puerta del tugurio y la vieja y charlatana vecina que le sirve
por compasión, le anuncia que podrá ser un mercachifle sin
conciencia, que desea comprar la espada que, colgada en la
pared solitaria, es lo único que resta de las galanuras teatrales
de que en sus tiempos hizo inmortales tipos como el &lt;Pedro
Crespo&gt; de &lt;El Alcalde de Zalamea&gt; y el &lt;Don Juan&gt; de Zorrilla.
"Nena Teruel" se asombra de la pobreza de ' ·Don Diego;"
deja con disimulo, sin que se aperciba de ello el viejo actor,
un billete de banco en una caja; f Juego. sentándose junto a
él, se lanzan por el mundo de los recuerdos teatrales. i Cuánto
gozan en aquella excursión a tiempos lejanos! iCon qué tino
se han escogido por los Quintero trozos de obras encantadoras! ...• y al terminar el relato de uno de ellos, caballeresco,
galante, del siglo de oro del teatro español, cae t:I telón, que·
dando los protagonistas en actitud teatral, como en sus mejores
noches de triunfo, aunque ella viste elegante traje de dama Ju•
josa, mujer de uo ingeniero rico, y él, capa pobre de cómico
viejo. Y el ·público aplaude con entusiasmo aquel lirismo seductor que 'le -ha hecho sentir hondamente, sin dejarle sombra
alguna de amarguras.
o o o
"Nena Teruel," que en resúmen. es una obra de menos in-

TEATRO LIRICO.
"EL PAIS DE LA METRALLA.'

Teatro Arbeu.- Un grupo y una escena de la opereta .. Maniobras
de Otoño."- Espernnza Iris en In misma obra,

La zarzuela de José F . Elizondo y del maestro Gascón que con este título se representa con éxito todas las
noches, merece el triunfo conseguido por la manera co·
mo está hecha y por el ingenio como se han aprovechado algunos sucasos de la decena trágica. No pasa, en la
obra de que me ocupo, lo que en otras similares, donde
se e xtrema la nota cómica o se llega a las fronteras de
lo atrevido. Pepe Elizondo, con buen sentido, ha tocado
la nota patriótica discretamente y la gracia envuelve someramente la irónica intención, dándole frescura y galano aderezo.
El maestro Gascón ha quedado a buena altura; sien•
do muy bello el coro de las sombrillas y cascabeles; el
cantable de las cruces blanca y roja, y el terceto del pri·
mer cuadro, en la fotografía, donde luce su gracia la
Caballé. Tanto est:1 tiple, como Mimí Derba, la Milla•
nes, Etelvina, Gavilanes y demás artistas, interpretan, ¡

�~rn thv;n d~} C,1 n()&lt;t,), q tonó vJl ,) )
~n~~""""'_:~,. . . -~--•~ll._ _ __,l-1_¡~·,..__~-/-~~

;il_,_........__~n.______
Acaba de inaugurarse la décima Exposición de canoas•
automóviles con asistencia del Prfncipe heredero de
Mónaco y de M. Camilo Blanc, presidente del "Interna•
cional Spor ting Club." El éxito de este certámen ha sido
completo, pues en él se ha conseguido unificar los mé·
todos de construcción y el tipo único y definitivo.
M. Camilo Blanc, funilador del ·'meeting" de Móna•
co puede mostrarse satisfecho por los diez años de experiencias, al cabo de los cuales la canoa-automóvil ha lle·
gado a su mayor apogeo, a su progreso más grande.
Nueve dfas han durado las carreras de este novísimo
"sport" en Mónaco, siendo el triunfo para la industria
fr"ncesa, que triunfó en el "Campeonato del M...r," (dos
mil kilómetrcs) con "Signe" de M, Soriano, llevando motor Despuljos; en "La copa de las Naciones" (ciento
cincuenta kilómetros) con "Santos Despuljos" de M .
Santos; y en la "Copa de S. A. S. el príncipe de Móna•
co" ganada por la misma canoa que acabamos de citar.
Y debe mencionarse, igualmente, el recorrido de una
milla que hizo el "Vonna" con motor Clément.
El triunfo de Francia en esta lucha ha sido, por tan•
to, completo, sobre las otras canoas suizas, italianas, inglesas y alemanas.
Después de la inauguración de esta Exposición que
tuvo efecto en el puerto de Mónaco, se realizó el con·
curso de Hidroplanos para disputarse el "Gran Premio

El &lt;Va:ina,&gt; veloz hidroplano &lt;l ! Mr. Emile D~ibounest.-El &lt;Je..n Veux,&gt; rápido cruce:o de Mr. Schntider
-r: ....

aviación marítima" ofrecida por M, Jacq~es Schneider,
que ha sido bautizada muy justamente _la copa GordonBennett del agua. La casa Deperdussin había ya con·
quistado en los Estados Unidos para los franceses, la co·
pa Gordon-Bennet, por sus vuelos en la tierra, &lt;!hora ha
sido igualmente sostenido ese pabellón; para Ías luchas
de aviación sobre el mar. El Jefe, M. Depe~dussin y su
hábil ingeniero M. Bechereau han realizado en Mónaco
un esfuerzo prodigioso que ha sido al fiu coronado por
el éxito.
·
.
Las condiciones del cvncurso han sido bastante luer·
tes; los que tomaran parte en él debían navegar por 1~
menos dos millas y media o sea un vuelo. de !-5-0 milla~
marinas (272 kilómetros) Los vencedores, lo mi;!"P que
todos los concurrentes a la lucha fueron recibidos después por S. A. S, el príncipe de Mónaco que·los-CeJicitó
cordialmente.
· -~"
Aristocrático enlace en Guadalajara.-Srita. Luz González Rivas y señor don Manuel Fernáodez del Valle Newton, que contrajeron matrimonio en el iagrario Metro·
politano de la capital de Jalisco el ro del corrriente.-La señorita Gonzátez Rivas y sus damas de honor.- .Fots. Lup.
maravilla su cometido, dándose el caso de que todos los
números se repiten, y el público llena el Lírico con el
mismo entusiasmo de la noche del estreno.
TEATRO PRINCIPAL.

"EL ECO."
El señor don Ramón Coy de Silva, distinguido literato español, autor del drama que se estrenó el P"sado úl·
timo miércoles en el teatro Principal es desconocido en
México, pues nioguoa de sus dos obras dramáticas ante·
riores, (una de ellas se llama "La Reina Silencio") han
subido a la escena de niogúo coliseo mexicano.
Días antes de estrenarse en el Teatro Español de Ma·
drid el drama &lt;El Eco,&gt; su autor dijo en una carta di·
rígida al distinguido escritor señor Catarineu, &lt;que se
traraba de uoa tragedia fotima, pasional, sin interés oi
simbolismo, sobre cuyos personajes la fatalidad inexorable pesaba coo todo su rigor, obedeciendo a la ley mis·
teriosa del destino.&gt;
&lt;Es una hi~toria-añadia en la eplstold-que me fué
referida por una voz trémula, espantada aún al recuer·
do de los acontecimientos fuo~stos.&gt;
Respecto de la técnica y del ptocedimieoto, maoifes·
tó el señor Goy de Silva, lo que sigue: &lt;todo mi trabajo
se reduce, pues, a llevar a la escena uo drama familiar,
respetando l..s leyes de nuestra técnica teatral; pero con
cierta independencia de ;.cción y evitando, aún coo per·
juicio del éxito teatral, los efectismos.&gt;
&lt;No quiero-añadfa-buscar uo triunfo fácil siguien·
do cómodamente cualquiera de los caminos que otros
autores avezados, más avezados y expertos que yo, se
han abierto con su propio esfuerzo, y he preferido afron·
tar el peligro ioternáodome por sendas escabrosas con el
único propósito de hallar un &lt;nuevo punto de vista&gt; que
es creo yo, a lo único que se puede aspirar, lo mismo en
el mundo p"sional que en el mundo artístico, donde to•
dos los horizontes ya están descubiertos.&gt;
He copiado los párrafos anteriores de la carta indica•
da antes, para que se vean los ant~cedentes de &lt; ~l Eco&gt;
que, a mi juicio, es una obra mediana, sin interés algU·
no, y solamente teatral en una escena del acto tercero,
éo la cual aparece el efectismo, que al parecer no gus·
ta al señor Coy de Silva, y que, sin embargo, es tocla el
alma de la obra escénica, cuando se maneja con líabi·
lidad y talento.

En dos palabras se puede referir el argumento. Un
aristócrata, el conde de Ancels se casa eoamoradísimo;
y al poco tiempo, en plena ilusión, la muerte le arreba·
ta a su esposa. Lleno de pena, desolado, conoce . a &lt;Ele·
na&gt; y se casa con ella; la voz de esta segunda mujer le
recuerda mucho la de la primera y esto le cautivó. Pero dicho encanto cede pronto, la actual mujer no vale
lo que la otra, a juicio del marido, y como es hosco, bru·
tal, egoísta, huraño, la maltrata, y la indiferencia más
dura es su norma de conducta. Más la muerta no era,
ni mucho menos, lo que el Conde crefa; y sabemos por
&lt;Jorge&gt; que este fué amante de la condesa, y ahora apa·
rece tal personaje para recoger unas car tas comprome·

tedoras que guarda la madre de la segunda esposa.
Pero la señora, fiel depositaria de los documentos, no
)(Js entrega; y &lt;Jorge,&gt; lleno de remordimientos, se lo
confiesa todo a la segunda esposa, (en vez de hacerlo al
marido para tranquilizar la conciencia) y así se prepara
el desenlace, pues "Elena," cansada de quejas, de com·
paraciones, de malos tratos, se lo revela todo al Conde y
este lo extrangula.
Todo esto, tal y como lo presenta el señor Goy de Sil·
va no produce sino horror, ni interesa ni es bello, es ho·
rripilante y nada más.
LUIS DE LARRODER.

~

.~('.L.f
j ~J•~,:

Lanzamiento al agua del &lt;Jeansson Colliese,&gt; fuerza de 230 caballos.-La hélice dd hidroplino &lt;Jeauson Colliex &gt;
de Hidroplanos de Mónaco" toman~o parte magnfficos
aparat?s de marcas tan conocidas como J,.s de Nieuport,
Deperdussin, Borel, Morane ,$aulnier, Farman, Bregue!.
Astra, etc., etc., los ruales efectuaron pruebas de altura
y magn:ficos "vol plané" mostrándOS" los aviadores con
fiados en su pericia y en la solidez de sus aparatos. Des·
pués de diversos incidentes se fijó la primera escala en
Beaulieu, siendo el premio de 25 ooo francos, ganado
por Gaubert, el cual, con una "tempestad muy fuerte, lle·
gó a l punto indicado, regresando a Mónaco, sin inciden·
te alguno en su biplano Farman.
Después la "Copa Schneider," el premio de 25.000 fran·
cos y un objeto de arte de ¡?ran valor, fu.,ron disputados
por Prevost en un Deperdussin, Espanet en uóNeiuport,
y Garros en un Morane-Saulnier, ganando el primero
d"spués de una lucha muy viva por parte de los compe·
ti dores.
"'
Ha sido, por tanto, una magnifica jornada "~portiva"
en la cual se ha disputado la •·copa internacional de

Lacanoa-automóvil &lt;Le Socram 11&gt;,&gt; tripulada por Mr. Pinto, su dueño.- La canoa &lt;La ~Iusellesa,&gt; que tomó
parte en las carreras de hidroaviación en Mónaco.

EN ALTA MAR

Una de las damas de honor de la señorita González Rivasllegando al templo.-Fot. Lup.
El hidroplano Deperdussin vencedor del concurso de Mónaco.

Es domingo ...... Los toscos
marineros
preparan el altar.
y yo, cual otros muchos pasajeros,
recostado en la borda, admiro el mar.
Al soplo de la brisa oliente y suave
aliviase el tormento del calor,
que atravi~sa la nave
el cálido Ecuador ..... .
El alma llevo henchida
de una angus tia mortal,
de esas hondas angustias que en la vida
se despiertan al mal
q ue sufre nuestro prójimo ..... .
&lt;Bendito.
Señor, Dios Infinito,
por ellos, por los pa rias

que viajan a la América del Sud ,
elevo mis plegarias!
Infúndeles virtud,
pues van como corderos
en fétido vagón;
no viajan como libres pasajeros
los que sufren inicua explotación ;
alienta a los humildes emigrantes,
que de tanto sufrir
quién sabe si anhelantes
de, tí esperan la gracia de monr."
Los toscos marineros
desarman el altar,
y exclamo: c ¡Todavíd los negrerr.s
dominan en e_l mar!&gt;
F RANCISCO DE l RACHJ::TA.

�CRONI CA
La persistente preferencia de los cuellos
bajos ha dado uo verdadero éxito a esos deliciosos &lt;collerettes&gt; que la Moda llama &lt;pierrot&gt;, ligeros como la brisa primaveral, y de
los cuales la excesiva delicadeza pone al de1redor del rostro como Ulja aureola de juventud; algo fresco, gracioso y acariciador.
Todos estos cuellos están hechos, por regla general,
en finísimo tul blanco, plissado, o exquisitamente plega·
dos en tubos de acordeón, y se cierran por un lado bajo
un nudo de satín; elementos muy sencillos y muy monótonos eo la apariencia, pero que sin embargo de esto se
prestan a muchas y variadas combinaciones, pues dichos cuellos son a veces de un solo color o bien de do~
matices diferentes, pero mezclados con arte, como por
ejemplo: lavanda y violeta; a'zul pálido y azul más fuerte; cereza y color de maíz; blanco y negro, mordorado
y amarillo suave; parma y malvd; en fin, otros muchos
matices que sería largo enumerar a nuestras lectoras,
pero que todos ellos son muy lindos eo sí mismos, y mucho más aún combinados de esa manera.
La mayorfa de los citados cuellos se cierra por medio
de una grao rosa de seda, sombreada en los dos matices
de que están hechos tao bonitos accesorios, que eo verdad favorecen mucho al rostro.
Como una gracios" variante, debemos citar los &lt;ruches&gt; o escarolados de tul, negro o blanco, los cuales se
afirman sobre uo fondo de satín de color contrastado
que forma una linda traos~arencia, y, eo este caso, el
nudo de listón debe ser semejante al tono del satín.
Al mismo tiempo que vemos la privanza extraordinar ia de estos coquetos cuellos &lt;pierrot&gt;, también notamos
el favor de que gozan los &lt;collier de chian&gt;, cuyo calificativo se ha tomado al pie de la letra de esos gra ciosos collares que usan los perrillos consentidos por las
damas elegantes Estos collar~ se hacen en plumas de
avestruz, sumamente rizadas, cerrados por el frente o
por la espalda con un &lt;chou&gt; de satín, eo forma de grao
crisantemo, y en otros modelos vemos que la pluma se
prolonga en largas puntas. y éstas terminan en bellotas
de seda o eo motivos de pasamanería, muy artísticos y
originales.
Estos collares tienen una marcada semejanza con las
echarpes, y ya que hablamos de tao hermosas prendas
de la &lt;toilette&gt; femenina, oo dejaremos de hacer notar
a nuestras lectoras que hoy, como nunca, se tiene pre·
fereocia por las echarpes, cuyo reinado parece ahora
más glorioso que en parndas épocas, y los modelos se

renuevan sin cesar con una fantasía inagotable y prodi•
giosa.
Se hacen, actualmeote, de una manera muy original:
en mus~lioa de seda de colores muy vivos, velados con
tul negro, y eo la orilla llevan una franja de seda, bastante doble y consistente para evitar que el viento descomponga esta bonita prenda que tanto ayuda al embe·
llecimieoto femenino. Esta franja de seda suele adornarse con aplicaciones también de seda, y en estilo de
bordados búlgaros,
Sin embargo; debe preferirse la eleg.iocia sencilla
pero infinitamente más distinguida de las echarpes de
Chantilly negro; de ese encaje fino e impalpable que se
coloca sobre uo fondo de muselina de seda blanca, or-

trenzas, que lucen en toda su extensión, ~n. tr~feos que
no deben caer bajo las tijeras, so pena de 1o¡una grave;
pues ya en aquella época la cabellera era una señal de
nobleza; y los historiadores de aquel tiempo censuran la
crueldad de la reina Fredegonde, que mandó cortar y
colgar a la puerta de sus habitaci~oes la opulenta cabellera de la mujer amada por su h1¡astro. .
.
En la ciudad Eterna un asalto de elegancia hace decir
a Luciaoo: &lt;Lo que más tiempo cuesta es el riza,lo del
cabello.&gt; Unos instrumentos de hierro calentados a fuego
lento, obligan al cabello a eorollane form~odo la~gos
anillos, cuyos bucles, conducidos con un cmdado m1ouciorn hasta las cejas, no dejan a la frente más que una
estrecha superficie, en tanto que las trenzas fletan soberbiamente sobre los hombros &gt;
Esos instrumentos de hierro, embriones de nuestras
mediacañas, fueron, sin duda, importados de Grecia, y
desde alli a las Galias, puesto qJe ya hemos comprobado que las mujeres francas luciao el rizado después de
la invasión romana. Las relaciones más estrechas que
principiaron entre el Imperio greco latino y los i_efe~
francos, para defenderse contra los ataques ~e célticos,
sajones y hunos, acabaron de borrar la sencillez ~ala e
introdujeron tal lujo en sus costumbres desde el siglo V

leada de plumas de avestruz, b'aocas o negras, y también de marabout. Estas echarpes son encantadoras.
Como una novedad digna de encomio, recomendamos a nuestras lectoras las echarpes hechas eo &lt;encaje princesa&gt;, eo blonda de &lt;Greoade&gt;, bordadas a mano, y el tul
de Alencoo bordeado de un encaje de seda,
extremadamente fino y ligero. Ciertas echarpes, muy amplias y propias para envolver el
talle, tienen un marcado aspecto de pequeños
mantos; es decir: se les concede mayor importancia que las otras y por tal motivo tendrán una
ventaja indiscutible para aquellas damas de cierta
edad, que aun en los días más calurosos sienten alguna
repugnancia para salir sin abrigo y con el talle descubierto.
Dichas echarpes se hacen con muselina de seda negra, forradas de seda negra muy ligera, y se fruncen
transversalmente de distancia en distancia y en toda su
longitud. Todos esos fruncidos se marcan o señalan
con pequeñas bellotas de pasamanería de seda, y en las
orillas ~e adornan con marabout. También hay otras
que se hacen en satfo negro, forrado de satín blanco;
las extremidades se cortan eo grandes puntas dentadas,
que dejan ver el fondo de satín blanco. Al borde de
estas puntas se coloca una franja de marabout bastante
ancha, y para que la echarpe sea más abrigadora, puede ponerse entre las dos telas una ligera capa de &lt;ooate&gt;, propia para acolchar.
Por último, se hacen algunas de estas prendas, en velo de seda bordado, y en la orilla se adorna con un
abullonado de la misma tela o con no volante de tul
plissado, el cual les presta un aspecto gracioso y juvenil, pues aun cuando os he dicho, mis amables lectoras,
que esas echarpes pueden ser muy útiles para las damas
de alguna edad, esto no impide que las usen mujeres
jóvenes, sobre todo aquellas que por ser muy delgadas
necesitan de una prenda adecuada a su~ circunstancias,
porque as_í su busto y sus caderas tomarán proporciones
más amplias; y ademas hay muchas señoras y señoritas
que por llegar de países cuyo clima es más cálido que
el nuestro, se ven obligadas a usar, aunque sea en d!as
calurosos y llenos de sol, algún abrigo discreto , y ligero
como es el que ha ocupado nuestra atención eo las presentes líneas.

MARGARITA.

Los Peinados en Epocas .Remotas

Toca de Verano con va liosas plumas - Elegante traje de paseo -Toca de paja de Italia.

más que el placer de ser bella, y las miradas del joven
paje que suspiraba a sus plantas al lado del fiel leb~el.
Los cabellos trenzados o enrollados se _llevaron as!
hasta el siglo XIII. Las cruzadas tr...erio, sin duda. oue·
vos elementos al peinado, a~f como a los ":domos de la
cabeza. El Oriente, más suntuoso que O~c1deote, ~~sarrolló el gusto a J..s joyas, perlas, ped~enas, telas te¡1das
con oro, que se llevaron a profusión, y como todo lo que
es nuevo, parecía encantador. Para sostener toda esa
joyería, era preciso, como es natural, colocarla sobre uo
terreno sólido, y aquí es cuando vemos_ aparecer 1~ pufos que ahuecaron las cabezas. Ese pe1oad_o oece;i1taba
una abundante cibellera, pero se remediaba la 1osu~cieocia, sosteniendo esos pufos con telas; este fué el ongeo de los crespones.
Desde entonces el peinado tomó mayor desarrollo,
nacido de esa coquetería ansiosa de novedad; el r~tro
que hasta entonces se vió en un marco de cabell_os hsos,
recibió con las &lt;cocas&gt; enrolla.das sobre las ore¡as, otra
expresió1; los cabellos se recogieron descubriendo las
blancas frentes, ocultando las sienes, aureolando las me•
jillas con trenzas enroscadas.

Al lado del arte de la Grecia y de ¡,. Roma antigua,
ejerciendo su iofluenci3: sobre R~ma fast~o•a Y ?Pulen:
ta la Galia aun sumergida eo la 1gooranc1a ru?1meota
ria y bárb~ra, no sospechaba siquiera las deh~adezas
del t.cado Las mujeres oo se cuidaban del peinado Y
sólo por instinto dejaban flotar hacia atrás sus largas
c:i.belleras esparciendo sobre sus hombros las re~plaodecieotes ~aseadas de oro en efusión. La falta de arte
la suplia Id inteligencia, dejando a la naturaleza toda ~u
simplicidad, sin estorbos oi torturas eo la cabeza. ~ 1?
embargo, algunas mujeres ¡;re~eotían ya ese arte y d1v1·
dían sus cabellos eo forma de vendas con las que cubrían sus frentes, para venir a recogerlos eo la nuca Y
s ujPtarlos con una larga aguja de las empleadas_ en los
vulgares trabajos de la costura Era el peine rud11r:eota·
rio, la horquilla naciente
Pno he aquf que a través de los :.\lpe~ avaouo las
águilas romanas, las cohortes de Julio Cesar trayeod~
aquellos efluvios de lujo que las m_ujere~ galas, mar~v1lladas, adoptaron con algunas mod1ficac1oo~s, c~o ciertas variaciones Las rubias hijas de Lutec1d m1rá~onse
eo las ondas. y las cristalinas aguas del Sena relle¡aron
sus imágenes embellecidas por las modas nuevas. Las
cabelleras trenzadas empiezan a enrollarse sobre las cabezas, formando encima unas borlas rizadas y los bucles
sedosos flotan alrededor de los rostros de líneas puras.
Otras recogen en forma ~e rodete sus treo zas. Y. se levantan el cahello de encima de la frente, pe1oandolo
hacia atrás Desde el siglo TU ha~ta el V, el pf-ioado
queda estacionario con la particulari_dad de que 1~ sencillez continúa siendo el g•je de las JÓ\"eoes, que siguen
dejando flotar libremente sus lar1tas cabelleras Las m~jeres casadas reciben por ese adorno natural una cons1·
deracióo que la menor mutilación destruye. Sus largas

al X, que los padres de la Iglesia comenzaron a agi·
tarse.
El nacimiento de la monarquía fué el que desarrolló
la elegancia; desde la cima de las castas "S de donde
parte el movimiento. La corte de Carlomagoo fué suntuosa, y para ello hubo una razón; la de que el grao
emperador poseia unas joyas raras, joyas incomparables
de belleza: la reina Luitgarde, su mujer, cuya cabellera, según dice un ~oeta de aquella época, resplaodecf_a
con un brillo má~ vivo que Id escarlata; después sus h1j•s. Rothrude roo cabellos dorados como la.• ef pigas,
Berta, Gisela, Rodaita, Teodrata, Hiltrude, que sufrían
)a influencia de Oriente y se peinaban a la chizaotioa.&gt;
los cabellos separados por la mitad, flotaoito libremente
o trenzados Ese ramo de flores animaba el palacio del
grao en:,perador; las cortes de amor a legraban los días
en tiempos de paz, y las mujeres desplegaban toda su
coquetería. La simplicidad del origen ha vclddo, la m t•·
jer conoció el prestigio del lujo, y si durante varios siglos fué constante eo sus adornos; evt&gt;luciooaodo lentamente, corno temerosa, ahora va a acelerar, bajo la influencia de los acontecimientos políticos y religiosos, la
marcha hacia adelante, no contentándose ya con tocados
rudimentarios, sino lanzándose a la faot~sia más txtremada.
El sombrio período de la Edad ~Iedia coa sus continuos sobresalto,, sus guerrds y sus persecuciones ligio•
sa.• oo alimentó mucho l'l historia del peinado; la casteliaoa vivía casi prisionera en su torreón, rodeada de
damas en medio de una soldadesca. siempre dispues a
dar el 'golpe. En aquellas moradas soberbias, el lujo tomó uo aspecto altivo, la silueta de la mujer nos aparece
hierático, cual un hermoso lirio erguido en la extremidad de su tallo; el peinado era casto; los cabellos sepa·
rados formando vendas y largas trenzas; pero, entre
tanto ' la joven castellana se moría de hastío entre las
espesas murallas de su castillo, sin tener para distraerse

,e

0

Al..rigo s.,Jida de tPatro.- Toca modelo parisieo Sllrnbrero eco lujcsa pluma.-Toilette para carreras

�=====================E=L~M=U~N~DO ILUSTRADO=====================
El genio musical más fecundo y más inspirado que ex iste,

iALABANZA AL ODOL!

PIETRO MASCAG ::'\I,
escribe del ODOL.
&lt;El O D OL es el ideal de los dentífricos.
Me sirvo de él diariamente y declaro que no
he encontrado nunca nada más higiénico y útil
para la boca.»
rado, y para comprobar lo dicho, pueden ustedes hacer
la siguiente prueba: procuren tener con él una entrevista que aparezca como casual; la señorita le contará,
con absoluta tranquilidad, que tiene un pretendiente al
cual no sabe si debe corresponder o no, pues se baila
indecisa n:specto de sus propios sentimientos. En seguida le pedirá su opinión sobre el particular y .... la
prueba estará hecha, porque si ese joven la quiere, al
ver que hay quien puede arrebatarle su dicha, se apre·
surará a declararse y a conquistar el c.:or.,.z6n de su
amada; pero si no hace nada de esto, claro es que no
tiene por ella un verdadero afecto; porque sería una
torpeza increíble que oo defendiese su propia felicidad.
¡Ojalá que su amiguita no sufra con esta prueba un
nuevo y cruel deseogaño!
•

Consultas
JULIA M.: En el número correspondiente al domingo
18 de este mes, se publicó la respueEta que tuve el gusto de dar a su interesante y hermosa carta.
Aún no he podido obtener los datos que d:seo ofre·
cerle sobre el asunto de que me habla; le ruego
dispense mi tardanza involuntaria; pero creo que muy
proJto cumpliré su encargo, lo cual me será altamt nte
satisfactorio.

ELEO NORA DUSE.
La encarnación más fiel y palpitante de la
verdad en la escena, escribe sobre el ODOL:
«El ODOL es excelente y me sirvo de él.»

«Lodo'l Odol, lo dolce licor
Che lo dolor del dente
Scaccia di sovente
Lo lodo la sera
E la m'.lttina in acqua
E il dente mio dolente
Va stritolando allodole
Ch'odo lanciar per !'aria
11 canto del cemente
Mimi, Rodolfi tutti
Che avete denti brutti
Adoperate l'&lt;Odol»
E a modo li terrete
&lt;Odol»lari piovete!»

OBSEQUIOS
MODELO
PRIMA VERA: i Cuánto me conmueve la graciosa inge·
nuidad de mi simpática amiguita &lt;Primavera!&gt; Su pre•
gunta res¡:ira candor y ternura, pues¿ cómo ha de haber
algún obstáculo para que tanto usted como su novio
usen los obsequios que mutuamente se han ofrecidc?
Sólo deben conservarse con sumo cuidado los retratos,
los rizos de cabellos y cualquier otro recuerdo de uso
personal, pero los demás obsequios putdtn y deben
usarse, prtcisamtnte como una demostración de afecto
bacia la per~ooa de quien se ha recibido el r,ga,o ¿No
se hace esto con las sortijas. relicarios y demás objetos?
Sabe usted, querida ami 5a, que mucho la estimo y
que le deseo mil felicidades

LAURA: Doy a usted el m_o delo que desea de cubreteclado para piano. Está hecho en moaré color de marfil, guarnecido con bordado rococo.
:ÓIRECCION
J. V. AcosTA: Sírvase darme su dirección particular,
para tener el gusto de contestar detalladamente a su
pregunta.
RESPUESTA DIFICIL
MARTHA: Mucha tristeza me causa aumentar con mi
respuesta la pena tao grande que tiene usted; pero debo
ser franca, y por este motivo le diré que, a mi entender,
las vacilaciones de su novio indican la carencia absoluta de un verdadero amor. Acaso el citado caballero es
de carácter débil, y pór eso, cuando usted le manifiesta
con el silencio su desagrado, ll vuelve a buscarla, impulsado quizá por la compasión; pero usted, querida
señorita, debe tener valor y dignidad para sacrificarse,
rechazando de un modo enérgico ese jueg,&gt; cruel en el
que está padeciendo tanto su pobre corazón.
Le deseo ese valor, que tan necesario es en un caso
como en el que usted se encuentra.

USOS SOCIALES
/

ETOILE DE FRANGE: No hay ningún inconveniente en
que sea usted madrina en el matrimonio religioso de su
amiga, oi mucho menos en que asi•ta a dicha ceremonia. Puede hacer ambas r.osas sin que por esto quebrante el luto d~ su querida heripanita.
El moño negro se coloca-en la puerta de la casa, oo
sólo por la mue, te del padre o de la madre de la familia, sino por cualquiera de los miembros de ésta.
Hay vendedores ambulantes del jabón de que me ha·
bla; pero si oo lo consigue ust,.d fácilmente por ese
medio, creo que podría obtenerlo enc-argáodolo directamente a la ciudad eo doodt lo fabrican, pues allí deben existir varios establecimientos comerciales que su·
ministrarán sus pedidos con toda regularida&lt;i.
Si tampoco así logra lo que desea, le recomiendo el
uso del jabón de lechuga, porque es muy .eficaz para
mejorar el cutis Lo venden en las drogue,ías y boticas
de esta capital.
Tengo mucho guEto en coote~tar a tocas sus preguntas.

El tenor de la omnipotente voz, escribe sobre el ODOL:
«Conozco el ODOL hace tiempo y me s1n·o
de él con placer, porque lo hallo excelente como preservador de la dentadura, refrescante y
desinfectante para la boca, productor del más
agradable ali en to.»

D e allí se podrá uno persuadir:
I.-Que el ODOL debe ser considerado como el dentífrico que responde con más perfección a las exigencias de la higiene dental.
2.-Qne el ODOL es usadó con predilección
en todos los círculos, hasta en los más altos
por su delicioso sabor.

El autor de estos versos, que forman un juego original de palabras y dedicadas al mejor
dentífrico del mundo, es el autor más sentimental que la música italiana glorifica ahora:
Giacomo Puccini.

LUTO
GERALE1: La~ visitas de pésame deben devolverse
hasta los seis meses después de haberlas recibido. De
ningún modo puede corresponderse una visita con el
envío de una tarjeta.
No hay inconveniente en que lleve usted en sii.viaje
sombrero en vez de manto. Este sólo se usa eo los tres
primeros meses del duelo. Lo más a propósito en su ca·
so, es la toca de crespón inglés, con largo velo flotante;
ya sea de gasa opaca o del mismo crespón con que está
hecha la toca.
·
MARGARITA.

DUDA SOBRE AMOR
EsPERA'.'iZA: Su carta encierra una contradicción evidente, mi estimada señorita: puPs al comenzar su confidencia me dice: &lt;Tengo mi novio a quien quería mucho&gt;. Al babl«r de ese cariño en ti:mpo pasado, parece
significar que hoy ya no le ama; pero al terminar su
carta dice así: &lt;Qué debo hacer? Por una parte mi corazón &lt;entregado&gt; y por otra; un amor tal como yo lo
había concebido y que me ha hecho llorar&gt; . .'.... La
contradicción es evidente, según ya le digo, pues si el
cariño que le tenía a su no, io se ha debilitado basta el
extremo de aceptar una nueva impresión, ¿cómo dice
que su corazón aún está entregado a su antiguo· amor?
¿Se refiere usted, acaso, a un compromiso que ya le es
pesado y que desea romper? Pues si así fuese, mi res·
puesta es la siguiente: hágalo cuanto antes; no dude,
no vacile ni un momento; la hora del amor es caEi sa·
grada; ningún prejuicio debe detener a dos corazones
que se quieren y que mutuamente se buscan y se necesitan; corresponda usted al dulce, sincero e impetuoso
amor de ese joven, cuya clara inteligencia y vehemente
corazón se manifiestan en los bellos párrafos de la car·
ta que envió a usted, los cuales me transmite en la rn·
ya. Sí; rompa su antiguo compromiso, porque esos vínculos, cuando ya no son gratos, se convierten to pesada
cadena; ame con toda su alma a su nuevo pretendiente,
ya que éste, por sus raras cualidades y extraordinario
atractivo merece ser querido con una grande y sincera
pasión.

CARUSO.

Ha sido raro el caso de que los últimos decenios se dieran tantos juicios por p arte de la
c iencia y el arte, todos concordantes, sobre un
producto industrial como sobre el ODOL, y
sus cualidades excelentes.

POSTAL
MARÍA DE LAS MERCEDES: Mil gracias por su linda
postal, y más aún por la inspirada cuarteta con que se
sirve dedicármela ; ya casi presentía que el alma de usted era esencialmente poética, y ahora lo compruebo de
esa manera.
He tenido mucho gusto en complacer tod«s sus anteriores indicaciones.
SITUACION SIN DEFINIR
TAHOSER: Hoy, como siempre, me ha sido muy grato
recibir su hermosa carta, y con todo placer con.esto a
la consulta de su amiguita.
Creo que el joven cadete no la ama de un modo cla•
ro, pues cuando los hombres se enamoran &lt;de verdad,&gt;
no hay nada que les impida manifestar su afecto a la
elegida de su corazón, si no es c11ando hay ob~táculos
insuperables que los obliguen a guardar un doloroso
silencio. Pero en este caso, siendo libres los dos, ¿ ¡;:or
qué callar un amor que flOdía ser la felicidad de ambos? Cuando un joven, colocado en estas cilcunstancias, no habla francamente, es que no se siente enamo-

Adivinar lo secreto de los seres por el estudio de sus
füooom{as, tiene un interés extraordinario.
Hay quieu lee en los ojos; otros observan la boca y la
nariz; algunos se fijan en el ritmo de los pasos o en el
movimiento de los brazos, reconociendo a diez metros
las cualidades de una persona a quieu jamás hao visto.
La manos hablan y dicen mil cosas; un movimiento
suyo aleja para siempre, y si oprimen cariñosamente otra
mano pueden ganar un coraz6a,
.
Los pies pequeños o grandes, impacientes o tranquilos, aunque se les presta menos atención que a la cara y
a las manos, suelen traicionar un estado de ánimo o un
temperamento.
Antiguamente, en Francia, se llamaba a los villanos
&lt;pied plat,&gt; y al aristócrata &lt;ta· 60 rouge &gt; Esto prueba
que el calzado era algo así como el caráct•r repre~eotativo del estado social; desde el pie envuelto en uoa
hoja de palmera que usaban los egipcios, hasta la bota
de los almibarados personajes dd Directorio: aquéllos,
libres, marchando lentamente sobre la arena; é;,tos prisi~neres entre hebillas. El siglo XVJII, espi,itual y licencioso, ::e nos revela por la audacia de sus tacones,
el lujo desenfrenado de las telas y la absurda punta de
las suelas, que hacía un pie ridículo.

Una tarde lluviosa y sombría,
cuando mi¡es pasar el cortejo
que acompañe al panteón mi cadaver,
donde yacen millares de muertos;
cuando escuches los tristes aullidos
de los canes.. . Los ayes del viento,
no suspires¡ mi bien, reza y llora
por las almas de todos los mue~tos.
Cuaudo mires la tarde murieote;
una tarde rojiza de invierno,
cuando escuches tañer las campana~
de la iglesia de algún cementerio,
no suspires, mi bien, reza y llora,
que tu llauto tr,1Dquilo y sereno
ha de ser cual plegaria bendita
que se eleve llegando hasta el cielo.
iOh mi virgeo!....Uoa honda tristeza
me atormenta implacable si pienso,
que al morir he de estar entre sombras
donde solo hay eterno silencio....
No suspires, mi bien, reza y llora
pues tu llanto es rocío de los cielos,
que caerá sobre mirtos floridos
en la. tierra. que cubra mis restos.
LUI.5 G. VALDESPt:-i'O JR.

Yl.N\S""

�EL MUNDO ILUSTRADO

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EUGENIO TALLERI YCIA.
Ja, Nuevo México, 65 y 69. · Sucursal: Sa. Tacuba, 73

México, D. F.

su casa
Nadie ignora cómo Balzac estuvier a
siempre rodeado de acreedons y que, por
mucho que se preocupara de ello, dejaba
pasar el tiempo sin perder su insólita serenidad y su talento.
Cuéotase que uo día Balzac fué convidado a comer en casa dP un notario, el
cual, viéndole tao afligido, le preguntó cuál
fuese el motivo de su silencio.
-Querido notario- contestó el autor de
«Papá Goriot,&gt;- mi silencio tiene un motivo y os lo voy a decir. ¿ Creéis que un
hombre pueda estar contento la víspera de
la fecha de uo pago, sobre todo cuando le
faltan los medios necesarios? .. . .
-1 Cuánto necesitáis?
- Mil francos.
- Aquí están. Me lo devolveréis con la
ganancia de la primera obra que publicaréis.
-No-contestó Balzac,-prefiero de la
«mejor&gt; obra que publicaré.
Y firmó lo siguiente:
«Me comprometo a devolverle al notario
D. la cantidad de mil francos sobre la ganancia de mi mejor obra.&gt;
La declaración quedó olvidada durante
tres años en la cartera del notario. quien
al fin un bonito día escribe al autor de «Eu ·
géne Grandot&gt;: «Permitidme deciros, querido amigo, que es una obra maestra vuestro último libro, que es la mejor de vuestras obras&gt;
Balzac contestóle: &lt;¿ Crelis que ya me
haya agotado? Esperad y veréis.&gt;
T rece años después, el notario escribió
a su amigo: «Mi querido amigo, he leído
«Les Parents Pauvres.• Es la coronación
del edificio; no llegaréis nunca más a una
mayor 11ltura.&gt;
Y Balzac le contesta:
&lt;Haré a lgo mejor.&gt;
Y quizás hubiera manteo ido su promesa;
pero d año siguiente murióse e l ilustre escritor, y, desde luego, sin haber pagado su
deuda.

Los Barros y Granos
asquero~os algunas
veces
Afeadores Siempre Curados en Cinco Días.
Usted no Quiere es-

-_¿.

fi!: perar !ndefinldH.·

ment e para Que de·
· Sil.parezcan esos bH. ·
rros, granos ó erup·
.clones en su cara 6
, en su cuello. Lo
1 acons ..Ja ble as cu. r:trselos I&gt; ron to.. Qulz:t en la semana
próxima, usted tentrá Que concurrir á
alguo baile ó banQuete y sin duda uoted
no Querrá Que Sello r epulsl vo el as1&gt;ecto de
su rostro. Convénzaoe Ud. J;&gt;Or sí misma
de QUe un tarro de Crema Sirene
1

contra los Barros, los extirpa en
pocos días y de Que no hay granos, erup
clones y barros Que no se curen con certez~ con esta maravlllos,. J;&gt;Omadlta curatl·
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Ningún daño pueden causar los microbios ; y los gérmenes de las enfer•
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En estas con diciones cualquiera persona puede desa.fia:r los mi.erobios.
Las funeiones de la sangre son las
de proteger y conservar la vida.
C_~an.do la sangre eircnla a perfeccrnn, el cuerpo está saJuda:ble y activo, pues toda enfermedad es sqlemente el resultado de alguna obstrucción en la circulación de la sangre.

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"IIaba:na, Julio 3 de 1912.
'' Perldone la diliw-ión de este testi·
monio, el que le ruego acepte unido
al maiyor reconocimiento y .más pro•
funda gratitud. Cmno usted saibe, des•
de hace más de dos a ños el estado de
mi sangre ha sido bast ante desfavora.b-le, mamiifestán,dose rparticula.rnnen·
te en el rostro esta &lt;lescoonposición .
tan peligrosa CO'lllo molesta. Las po·
cas dosis del remedio " Líquido pai-a
la Sangre", por Ud. a Jní recomendado con tanto aeierto, han sido sufi.
cientes p3Ta el completo restableci•
miento, inclusive la curación ,de la.
piel del rostro, cuyas buenas eondi•
ciones. obteniidas con su eficaz reme•
dio, me obligan a reco-menldarlo por
considerarlo un deber, tanto ,por gra•
titud a Ud. -como por .humanidad a
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 1, No 21, Mayo 25</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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