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�= == = = = == = = = == = = = = = = = ===E=L=M
==
U N=D=O
= l=L=U=S=T=R=A=D=O= = = = = = = = = = = ==== = = = = = = = =

E L MUNDO I LUSTRADO

Una escena d e l acto 1o . de" El Secreto .••

PARA PROLONfl AR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una cf1ida que h abría roto los
huesos de su abu elo. ¿ Por qué ?
Porque el cuerpo del niíio es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la ci rculación; la mayor parte de las personas que tienen más lle sesenta,
allos sufren más ó menos do ese
desart-eglo, el cual las trae al
03tadp que se conoce por el nombre d~ vejez. Eminentes autoridnde¡¡ pretenden que si pudiéramos ilimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de lo~
residnos inútiles, la vida p:&gt;dría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir noventa· años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
En el teatro de los Bufos Parisienses se
cuidado inteligente de n osotros
mismos. Consérvese el sistema ha tstrenado la última obra del celebrado
francés Henry Berstein titulada &lt;El
· limpió de gérmenes múrbido3 y autor
Secreto, con un éxito excelente.
los nervios con pleno gobierno do
Se trata de ut'l matrimonio que tiene
una amiga íntima, viuda, la cual ;e va a
3tt8 varias funciones, mediante el
casar con un joven tímido y celoso, que
uso de un vitalizador como la,
quiere saber si en el pasado de la novia
PRE PA RACION de W AMPO LE
hay alguna tacha. Lá esposa dice que ni
y, descontando los accidentes, to- aún amó a su primer marido, que era egoísta y brutal; siendo lo cierto que había tedo el cuerpo permanecerá fuerte
nido un amante, un vividor vicioso, lo cual
y elástico mucho más tiempo del se calla Ya casados. se encuentran todos
que sería posible de otro modo.
en la casa de la r.ondesa de Savegeat; taml!Js tan sabrosa como la miel y bién está el ex ·amante, el cual desea saber
contiene una solución de un ex- la razón def rompimiento brusco con el de
tracto que se obtiene de Ilígados
Puroi de Bacalao, combinados
CALENDARIO DE LA SEMANA
con Ilipofosfitos, Malta y Cerezo
LUNES 2.
Gil vestre. Para Desórdenes de la
La Beata María Ana de Jesús Paredes
Sang1:e, Enfermedade3 Agotantes Vi rgen. Santos Marcelino. Pedro. Erasmo
y Tís\s está por encima de todas y Blandina Mártires.
las d~más. El Dr. D. M. Vclez,
MARTES 3.
Profef.,OT en la Escuela K acional
San Isaac Monge Mártir, Santas Clotilde Medicina de México, dice:
de Reina y Oliva Virgen.
"Desde hace varios años uso la
MIÉRCOLES 4·
Prep&amp;mción de Wampole -0n caSan Francisco Caracciolo Confesor.
eos de afecciones oculares infan,
JUEVES 5
tiles ~ostcnidas por anemia ó csSantos Bonifacio Obispo. Doroteo Pres·
bítero y Zenaida Mártires
crofulosis, quedando muy comVIERNES 6.
placido del benéfico resultado obSan Norberto Obispo Confesor y fundatenido." Eficaz desde la primera
dor de los Premonstratenses.
dosis: De venta en las Boticas.

LA PERUNA ELOGIADA
POR. LA STA. FABREOAS.

L a muy popular actriz Sta. Fabregus
dice como sigue acerca de la PERUN A:
Tomé dos frascos del gran remedio, la
PERUNA , y me sorpren dier on sus mar avillosos resultados. No sola.mente
desapar eció el catarr o , sino que sentí
tal at1mento de salud y vitalidad en mi
constitución que me h izo sentir mas
fuerte de l o que siempre he estarló.
Virginia Fa bregas de Cardenas,
su amada. Esta dice que por no haber
Teatro del Renacimiento, M éjico.
quetido casarse con ella. y en este diálogo
íntimo los sorprende el esposo. Sobrevieoe
una escena violenta. y en ella se ve bien
claro que la esposa, que dió buenos informes. fué la causante de la ruptura por en- :ece escrita en el país de los p asajes risue vidia de la feliciaad de su amiga.
nos.
En el tercer acto, mientras el recién caDe la tarantel'l que Nora danza un inssado gestiona una permuta de destino para !ante. el autor obtiene un efecto de valor
alej~rse de su mu)er; 1~ otra confiesa a su psicológico; este es el único rasgo aparenmando todas las 10fam1as que ha hecho só- te que la obra conservó en armonía con
!o por envidia y maldad instintiva, y aquél los lugares en que fué compuesta.
procura y lo consigue unir aquella pareja
"Los fantasmas, " obra más sombría fuesepara~a solo por artes perver~as. El triuo- ron escritos en Sorrento dos años de;pué~.
f~ ha sido, en gran parte, deoido a Mad. Como la tarantela de Nora, el sol evocado
S1moo.
por Oswald puede recordar el golfo de
Nápoles solamente a los que conocen que
el terrible drama fué concebido )' escrito
ante la contemplación de ese paisaje.
Ibsen creía en el cuadro y en el influjo
del ':°ismo en la obra pensada y en la obra
escrita.
E ~ nombre y la personalidad del g ran
En su cor respondencia o riginalísima, el
escritor_ Ib~en aumenta cada vez más, y la dramaturgo deja entrever. y hasta maoip_ren:sa 1tahana en estos días. según los pe· fiesta expresamente, la influencia ejercida
riód1cos que tenemos a la vista, recogen en en su labor por el escenario italiano.
sus columnas datos curiosos sobre la resiIbsen pasó en Italia una gran parte de
dencia de Ibseo en dicho país.
su ex:stencia, permaneciendo a veces duComo en México las obras de Ibsen han rante algunos años consecutivcs.
sido siempre muy gusta:las. creemos que
En I talia compuso sus obras más caractieoe_ io~erés todo lo ~ue se relaciona con t~rísticas; '"Brand," en Roma y en Aricel ex1m10 dramaturgo.
c1a, en 1865; en Roma ideó también '"EmIbsen pasó en Amallfi tres meses del ve- perador y Galileo," tragedia en dos actos
rano de 1879, durante los cuales escribió sobre Juliano el Apóstata.
.
"Casa de muñeca."
En 1867 escribió "Peer Gyot," en Ischia
Los propietarios del "Albergo della Lu• y en Sorrento.
na," cuando Ibsen permaneció allí, así coLuego volvió dos veces a la bahía de
mo el "maitre d 'hotel" y el cocinero, vi- Nápoles para componer "Casa de muñeca"
S ÁBADO 7.
ven hoy todavía; al segundo le obsequió y "Los fantasmas. "
Santos Pablo Obispo Mártir y Roberto
Ibsen con un frac, q ue el obsequiado lleEn Roma compuso igualmeote "Un eneAbad -R ito simple.
vó durante mucho tiempo.
migo del pueblo" y el "Pato silvestre.
DOMINGO 8
Los tres personajes han suministrado
Santos Maximino, Heraclio, Medardo y detalles de una p recisión rigurosa sobre
las comidas de Ibseo, lo, cigarros que fuGildardo Obispos Confesores.
maba y las horas que permanecía ioclioa- UIID ~Wlllfilllllll®lfili©&gt; lfilll
do ante las cu,&lt;rtillas en su mesa de trabajo.
Ló. hostería de la Luna es un antiguo
.
--- '
convento. cuyo claustro se conserva ?Ún . De .1ª mis~a manera que hay teatro al
donde se hospedaron en diversas épocas ª!re l!bre, existe un pa_rlamento también al
Víctor Hugo, León XIII, cuando era obis· aire libre, ~o cual sera muy bueno para
Uriloa Ca li dad
po; Gladstone y Mac Kinley· en el come- que las pasiones no se acaloren, como pasa
dor de la misma se ve un retrato de lbsen en los Coog:esos cerrados
y uua carta autógrafa en italiano, que el
No\rf~i~os ~
ca;t~nes de Uri, Apdramaturgo envió desde Cristanía. a fin de penze Y O en, ª s e oiza.
testimoniar el buen recuerdo que de Amallfi
Ttodos }do_s elector:s son diputados du1 N b 11CHRISTOFLEº cooservara.
ra? e un 1a. y se reune? en la plaza pú:
y e s:: rer:ada pieza.
Pero ninguno de estos pormenores- ad- bhc~ para el ncmbram1eoto de ediles y
vierte un Potusiasta de Ibseo-esclarece magiSt rados
.
.
mur.hn ''C::t~a rh~ mnñPr;:1." nhr:: aue nn f':l.•
Los parlament;:inos SdCan para ese día
el fondo del cofre y lucen la ropita de los
días festivos.
.
Poco hace aún llevaban para e l acto solemne, at~do c~n el paraguas, uo gran sable que s1mbohzaba rn dt:recho a votar
. Músic?s y tamborilero~. ,estidos con ira¡es del s1gl" XV, acompañan a la comitiva
del
parlam•ntaria en su entrad_a a la plaza.
~ ar• abreviar y evitar 1&amp;11 Criai11 de
Un heraldo y hombre de a rmas propone
a grito~ los nombres y proi:lama el resultado de la votarióo, como en tiempos de
Clodo\'eo ''el Peludo."
'
Es un anacronismo pintoresco para este
tomad al una• medida. por di&amp;.
, ig'o d., teléfonos y aercplanos.

IBSEN EN ITALIA

W@ Ilnlli&gt;ll'\e

,; ~a ll'!ejar
~ára conseguirla

L

E~p ASE esta Marca
11,f fi''r{/{!r)

A oc ó p .c o m parada

IIIPERACINA
¡:
4

i'º~

!lffl

lilll ·

El ma.yor disolvente

Aoido úrico

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

Evitad Operaciones

las caricias de los hombres. ~sos padres
criminales traficarán con su plenitud de
• • Las mujeres no debían someterse
mujer, como de niña comercian con su
á operaciones q_uirúrgicas sin a n tes
cesto de gardenias.
probar lo suficiente el Compuesto
- Hoy traes dos duros para emb:&gt;rraVegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham.
charnos!- le gritarán-y empezará entonConsiderad qui casi toda operación que
ces la desYeoturada su viaje d e culpas y
s~ practica
las mujeres en los hos,
de abyecciones por los mismos puntos por
p1tale!l ha s 1d? hecha necesaria por
donde paseó en no remotos días los floreci?escmdos_ de ciertos síntomas como
mientos de su virginidad.
1~regulandades y desvíos. Es muy
Luego se convierte en una belleza estracierto que los males progios del sexo
falatia, una belle7.a de gestos lascivos, de
puede1'. ]legar á ,ui:i estado en que la
ojos áridos y de mejillas pletóricas de vioperac1on sea el umco recurso posible
cio. Y allá irá en carrera hambrienta a es· .
pero muchas señoras han sido curad~s por
perar la salida de los teatros, para abonar
a sus padres el escote de su vida; trepará
las escaleras de cervecerías de barrios bajos y franqueará la puerta de sotabancos
sombríos. acabaadv por ser iornrvible al
amor y a los placeres. así estrujada, manoseada, rebajada, pasteada por jovenzuelos
después de creerse q u e sólo con una operación sanarían.
libertinos y por chulos indecentes ....
Cienfu~gos, Cuba.-" Por much os años he estado enferma• tenia u n
Pobre Cera .... ! Cuando veo que te aletu_mor, ca!da de la matriz, h emorragias y el corazón casi no látía Er"
jas con tu trajeciro sujeto por el pequeño
n:11 creencia no en_contrar salvación para mí. Entonces ví uno de ios Jild~lantal de rayas; con tu madejita de pelo
r~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Se uí sucastaño atado sólidamente sobre la nuca;
direcciones Y 4 _frascos del Compu esto Vegetal de Lydia E. P inkh!m m ;
con tus flores que se apiñan en el cesto, insen~arof maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
' cl iaaado sus pétalos desmayados por el boU n a a scensión a ,as m onta ñ as de
Y mi_en ermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~ 1 chorno de la tarde, pienso qu,. te marchiSnowd on .
reumr p~labr_a~ para concertará Ud_. mi agradecimiento por el socorro qu~
tarás también como ellas en un día.
mC ha pxopoicionado con sus marav1llosos remedios y consejos valiosos "
Qc:e como tus antecesoras, Eoriqueta.
- ONCEP~ION PRIETO, Vda. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
.
María, Gloria, Luz, las de los nombres de
Varios aficionados al &lt;sport&gt; ele las ex·
. Por tremta _años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra L dia E
diosas y de_estrel as, de rosas y d-, vírge- cursiooes, organizaron Ílitimamente en el
hamd el m~Jor remedio para los males femeninos y ha devueito fa salud
nes, irás a sen·ir de sombra en las ,,rgías; País de Gales, UJa asceosión a la cumbre
a m11es e muJeres.
y que como ella~ emprenderás también tu •ie las montañas de Snowdon con el objeto
lastimera marcba ~1 Hospital.
de vivir entre la nieve tao abundante en
Si está U cl. ~u frien~o a l gun a d e estas e n fer m edad es ·
Nadie se acordará eo,ooces de la floris- est« parte del año. La expedición se veri~es:.~111 ~~f coi~,;I·eJo_e~pecmJ, escriba con fi&lt;le nc ia lmcnte á Ly&lt;li!
1
/ ·
~ am
~&lt;ltcm e Co., L yn n, 1'1 ass., E . U. d e A . Su carta ' ta del trajecito Jih . . .. Morirás sin dejar fi~ó sin ~ovedad alguo3; y cuando descenuu recuerdo, sin despertar una pena. sin d~eroo d1¡eron_ que_hab1 '_º encontrado más
,erá; abier ta, _h•ula y contestada p or una señora y c 1&gt;nsidera da
estrictamen te c onfide n cial.
que el d-'lor en forma de neblina SE con- nieve que hacia vernte ano~, y que el Hodeose para caer en lluvia de lág rim•s tel que existe para de•caoso de los viajesobre tu blauca máscara de muerta!
ros se encontraba en un estado lamentable,
Mme. Simone e n " El Secreto ."
Pobre Cora .... !
siei:do necesaria s&lt;1 reconstrucción. El graMIGUEL EDUARDO PARDO.
b _a do representa_~ tre~ de los expediciona·
nos en la Estac1on mas alta de la cumbre
nevada, después de haber vencido bastantes dificultades para ascensión tao peligrosa.
Nació por casualidad, por sorpresa allá
en el fondo del cuartucho húmfdo Lamadre la arrojó del seno como un estorbo. y . S~ecia ha hecho
la gi_moasia una re,
como un estorbo rodó aquella criatura so- hg10n. E':1_aquel pais, lo mismo los adultos ~mor: la gota d~ roc10 que_ se prestó como
bre los jergones de paja podrida.
que los mnos, _ded_i~ao gran ¡&gt;arte de su ¡o_ya p_ara la &lt;to!lette&gt; matinal. la sencilla
Educada por unos padres abyectos, Ira- he_ml;'o a los_ e¡erc1c1os g1moásucos_: aun los h1stori~ta refenda p_or el céfi, o hablador,
tada como un mueble alimentada un día cnm10ales llenen clase de g1moas1a en la la mariposa qu!! parn con orgullo. mostrangolpeada otro, pegaj~sameote sucia vivió cárcel donde se les e?cierr'.'. Un gran oú- do sus exqu(sitos c?lores .
·
esa infeliz eo su &lt;cubil humano&gt; repleto mero de so~1edadesg1mo~sticas, con la ayu- . Pero llego un dia d': tnste_za para los
de miseria falta de a i re y de luz hasta la da del gobierno, proporcionan profesores a tiernos amantes. Laduenadel ¡ardín.-uoa
hora en qde fué lanzada a la calÍt con su las escuelas públicas. Todo niño que asiste niña de ojos azule~ y cabellos de dorada
pañuelo de colores vistcsos atado a la gar· a ellas ª.'!.rende, ante todo, a andar.
seda-con sus dPd1tos rosados. arrancó el
ganta y colgado al brazo el cesto de flores,
Los u10os s1:ecos pasan, ~os meses en ~I cl_avel r_Jo tra~plantó a otro t!esto solitario.
de cuyos senos vírgenes brotan como eflu- campo cada:'-ºº· los raq_mt1cos, los aoém1- :31 la nma hubiera comprendido el leog, avíos de primavera mP-zclados a los vahos cos y losdébil_es son eov1~dos todos los ve Je de las ~~ores, ;cómo !ª hubieran movido
todavía calientes de la tierra de donde fue- ranos a colonias establecidas en las menta- a compas10n las angustias del pobre clavel!
roo arrancados.
ñas. Los gastos de estas colonias corren a Pero en el mundo nadie más que las flores
Todas las noches absolutamente todas cargo de sociedades benéficas, y los ferro- conocen ese id ic m«, en quelaspalabra~son
viene la Cor&lt;1 al C;fé donde suele concu'. carriles del gobierno transportan gratis a exhalaciones d e perfume.
rrir. repartiendo gardenias automáticamen- los niños.
.
_
.
L~ rosa se entristeció mucho por la a ute a todos los parroquianos.
El e~colar su_eco d1sfrut~ de b~oos gratis senc1a de su ama_ote, y no quiso oi r más los
Cora es todavía una niña, de grándes Y méd&gt;eo, deoti~ta _Y oculista, . igualmente cuentos de! cefirillo mentiroso. ni le camaojos láo¡(uidos maravillosamente sombrea- de balde; por aoad1dura, los libros se les bao los t1b10s ra}OS de sol, aira cosa que
dos de pestañas negras; cuando se sonríe dan, oo_se_les venden. Los paseos:scolares melancolía. recordando a_quelfos otros felideja ver unos dientes menuditos. como toda no se hm1~an, con~o en otros pa1ses, a la ces que alumbraron su dicha. Pero a poco
ella: lleva el pequeño cuerpo arqueado, tar_de del_ ¡neves, SI?~ que duran a veces est~vo a~ompañada. La niña rubia plantó
flexible sostenido por dos pies "naooscomo qumce d1as A l~s omos de los pueblos _~e un ¡azm10 donde e l clavel vivía y la rosa se
de paloma; la piel es satinada. blanca, hue• les lleva a las cmd_a~es, y a los de las cm- co~solaba, conversando con su nuevo comle a carne de ángel si cabe; y dP- sus labios dades se les ?ace v1a¡ar por los pueblos.
panero.
frescos y medio entreabiertos por una eterE i:1 _Ias r~g1ones poco Pº?ladas, o d~ po- El pob~e clavel, en uo rincón del jardín
na sonrisa sopla uno c~mo perfume de vio- blac1on mas pobre que nc;a. el gobierno se marchitaba de dolor por la ausencia y
!etas.
ayuda al médico o le paga su sueldo com- el recuerdo más dulce se t rocaba punzador
-Ayer 1., compraste a la Miquelina- pleto La carrera de médico en Suecia al sentirse tao lejos c;le su adorada Los ra&lt;lice. ponié ndome una flor en el ojal-y 00 comprende once años de estudio.
yos de sol le parecían tristes destellos de
debía prenderte hoy con mis c laveles.
Después de leído esto le entran ganas a un cirio agonizante. Las horas y les días
-Bu"ºº· ... y qué!
uno de «hacerse e l sueco&gt;
pasaban. y ya el color había huído de sus
- iQ ué vamos a reñir!
pétalos, doblegándose su cor'Jla marchita.
Yo me sonrío de la amenaza y la veo
Un día (había de ser el último de su vida)
En París ha sido un éxito la última obra alejarse ondeando acompasadamente su
I}{j~\t©&gt;ffl @1® 1l!lllll (Clllfilv®Il
le trajo el airecillo una historia que le hizo
de Bernsteio titulada &lt;El Secreto&gt; y hay trajecito lila.
eSt remecer d e dolor Y celos, y doblando
que decir que en gran parte el triunfo se
Uoa noche llegó muy aprisa.
aun más s.i cabecita, e xpi ró enviando su
ha dtbido al talento de la conocida actriz
-Ahí va la mejor gardeni• !-exclama
Eran un clavel rojo como los labios de última esencia, como uo su~piro, a su adoMme. Simoo, en d p•pel importantísimo con una voz que parecía un gemido de una niña y u t•a rosa blanca como la nieve. rada.
de «Gabriela Jeaonelot&gt; la heroica del dra- esos que están aprendiendo a balbucear el Habían nacido en la misma maceta, y el priLa brisa se encargó de llevar a la rosa
ma. Es un carácter difícil en extremo, por dolor -Pero me das dos reales.
mer rayo de sol que recibieron, encendió aquel ú ltimo alien~o: mas la trist~za de la
la lucha de maldad que tiene lugar ea el
- Y para qué quieres tú dos reales?
el amor en sus frescas corolas. Ambcs que- rosa dur~ un ,ólo 1?sta nte. pues ¡unto c on
alma baja de aquella mujer, y por tal mo-Porque hoy es sábado, día ea que se va rlaroo admirados mutuamente al verse· él a el mensa¡e del monbuodo fué a ella tamt ivo se necesitaba una artista de talento su- de «juerga&gt; mi papá y si no llevo dos rea- ella tao hermosa y lo,aoa, ella a él ta~ele- biéo e? ala~ de la_ brisa el perfu,:nado hálipenor para encarnar el personaje. Toda su les más me castigan.
gante y a puesto .... ¿Habrá Que decir que _to del ¡azmrn vecrno que 1~ e~v1aba pr~sensibilidad, tocia su penetración. todo su
Aquellas palabras me revelaban un pre• se amaron en el instante en que se vieron? t~st ªs dulces de un amor 10c1tante y dehtaleoto. se ha puesto eu juego en esta obra. sentimiento de pena , me indignaron contra Estaban tan cerca entre sí. que cada vez .cioso.
revelan'1o en el curso d~ la misma con ar- aquel monstruo anónimo, que guardará de que la brisa los mecía. se besaban .... iqué
FERNANDO DE Z .-\ YAS.
te supremo, prcgresivo. irresistible. lento, fijo, sus iras y sus vejáme,:ies para esa ni- dulces deben ser los besos de las flores! Se
la maldad de un corazó n que sufre por la ña a quien se le exige hoy media peseta, vesa.bao embriagándose en perfumes suasola felicidad de una amiga suya, compa- y mañana, cuando esté ya crecida, hecha a bes y enloquecedores.
ñ era que fué de colegio -Wme.
las solicitaciones del deseo con las C3deras
Nunca falta bao temas a sus coloquios de

2:

~ Plateria "CHRISTOFLE",
Sola y

amplias y curvosas, con la garganta y el

~---•l!..J'-- amor
s,no hiuchados de juventud, repleta de
comprimido, ávida de entregarse a

o ..

UMATI

El Compuesto Vegetal de la
QSra. Lydia E. Pinkham

f m~

¡

LA FLORISTA

?e

�EL MUNDO ILUSTRADO

GOMEZ CARRILLO Y BENAVENTE

Cosas de los médicos

- . -..
_No sé en 9ué periódico sur~mencano ~e
leido:_ &lt;Enrique Gómez Carrillo _calumnia
a Jacmto Be~avente&gt;, con motlvu de la
obra &lt;La comida de las fieras&gt;.
E d
•· t
· f
•d bl 11
s e re,i~ encia . or~i
e
ega~óa
creer-pe_ro ni peosa_no s1qu1~ra-:-que. meL Ca~nllo ~~lumme nadie, si se llene
en. c~nsidera~i~n, ante todo, la cultu~a ex·
qu1s1ta del babi! cton1queur, reconoc1doen
et _mundo_ de las letr~s,. sobre todo en_ los
pa1ses lau~os, como unico. Es contrariando l_a propia vol':'ntad que se pued; ?ªr
cab1da a ~o publicado en aquel penodico.
Hemos leido, en todos sus te_mperament~s,
al célebre autor de &lt;Alma ¡aponesa&gt; sm
haber observado la mas tnvial nota que
pueda afoctar el concepto que se ha far~ado de la vida literaria como de la cienllfica.
.
.
.
&lt;G?mez Car:nllo ha sido mal mform~do,
ha dicho Jacmto Beoaveote;&gt;, Efectivamente no es otra cosa. Ha mformado lo
que ha sido como verdad; y los que conocen ne\ asunto hao leído y considerado
como una información afectada de fundamento y aun más de certidumbre.
¿Quién ha podido informarle tal? Nadie
sabe; es más, nadie desea saber. Gómez
Carrillo guarda y guardará silencio; é l sabrá ser leal; él asume y asumirá la respon·
sabilidad mor al.
Gómez Carrillo ha tratado de desvirtuar,
por causa de un informe mal adquirido, la
originalidad propia de Jacinto Beoaveote.
A nadie le es desconocida &lt;La comida
de las fieras&gt;, como a nadie le es extr&lt;1ño
&lt;Le repas du !ion» ( La comida del león)
de Cure!. No existe entre los dos títulos
simil itud alguna, ni si deseara el traductor
tomarse la libercad de traducirlo a su antojo. Cuanto al argumento de las dos obras
nadó. más diferencial. Basada está la primera en acontecimientos netamente de la
capital de la Península madre; y la segunda en una fábula que a nadie J., es ignora•
da, sobre todo el pasaje aquel, &lt;qui,. nominar leo ( por&lt;Jue yo me llamo el león).
No se necesitan conocimientos profundos de literatura para comprender la diferencia en asuntos esenciales y de fondo de
las dos obras como la de los dos a utores;
pero ni a nadie, que haya escarbado una
biblioteca, pase por ignorancia la existencia d e las dos comedias. Salve, vamos a l
decir, a un amnésico.
La Sociedad rle Autores franceses como
la de españoles sabe y comprende i. o riginalidad de &lt;La comida de las fieras&gt; que
G5mez Carrillo quiere arrebatar a Beoavente por un mal informe ¡;ublicado de
bu~na fe. A estds Sociedades corresponde
el deber, aún más, la oblig&lt;1ción de poner
fin a tal asunto por ser ellos las autoridades sobresalientes para un fallo de esta
naturaleza y responsabilidad,
Los que medio hemos traficado en el
campo literario; los que conocemos las dos
obras, !a de Cure! como la de Beoaveote,
podemos decir - sin interés alguoo-que
ti&lt;oto el periódico que ha presentado a
Enrique Gómez Carrillo como calumniador de Beoaveote, como el mismo Gómez
Carrillo, trafican por un· camino incierto.
E s lástima que ~crit:ires del rango de
Gómez Carrillo tratc,o de desrntnrizar los
conceptos de ¡.,. prensa española, emitidos
ya ea el universo.
H~y más que ouoca la admiración por
Beoaveote es .1uyor. El defieod, su, propiedades adquiridas y traspasadas legalmente por su talento y su conciencia El
mundo !iteró.ria lo comprende y lo r"cooo-

Cierto a.ctor inglés se puso enfermo, lo
que sucede a todos los mortales, llamó al
médico, le ,ece:ó una pósima y dijo que no
la tomaba. El médico ingenioso, interesado
1
·
· d ¡ , ·
h.
en vencer a res1stenc1a e com1co, izo
que ésta le fuera servido en una copa, en
la cual tenía que beber un veneno.
Llegó el momento culminante. Después
de uoa magnífica tirada de versos, el actor
se acercó la copa a los labios, aspirando la
fétida emanación de una droga. Vaciló e l
actor un instante, pero no había tiempo que
perder, La propiedad escénica exigía apurar hasta la última gota del apestoso líquido .... Cerró los ojos y bebió el brebaje...
El doctor soltó una carcajada entre hastidores, a la que respondió el actor sordame t .
~¡~e vengaré!
Y, en efecto, se vengó. El actor muna
años después, sin que el médico pudiera
cobrarle sus honorarios.

.ª

ª

DBSCONFIARSB

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFON0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

L.-============~·

Año XX.- Tomo 1.

México, Junio 1&lt;.&gt; de 1913.

Número 22.

MEXICO PINTORESCO

•

DE LAS FALSIFICACIONES É IM ITACIONBS

Exigir la

-··-··-

Firma:

Inofensivo y de nna Pore1a absoluta
CURACION
RADICAL
y RÁPIDA
(Sin Copaiba - ni Inyecciones)

de los Flujos Recientes ó Persistentes

--~
--~
el ~
. Cada
lleva
cápsuia de este Modelo nombre: MlDY
PARIS, 8, Roe YIYienoa J en 1oa1· 1as rarmam1.

Hlliltllf del TOCAUO
t.. 011•lld1dH antta,ptlci•~
cleter1tvaa y olo•itrl.r:•nt.eaqu,
bao mere,!ido al

Coa1tar Sapon1n8

LB Beut

adml1!6n et\ loe Boeplta~..,.
de Parta. 9lllpllcan la bo¡a d4
••• produoto para todo, loa u101
del tocador : Cuidadoa de •~
80&lt;.11 á qua purifica, de loa
Cabello• cuya calda detiene
Loolone■ de laa Crlae, Clli,
IQ

Jadoe

lntl:.a.o■,

et,,

ce así.
••oonf1•r••
"• l«• r•IH,ltoaolMM
Ea a lgunas de sus obr-t, Beoaveote lle11':N LA.a ~AJIIMAc•••·
ga a compararse con Maett!rliok que es
'-P■INiGui•nhelm
8alaraaqu,
1
hoy, en el mundo del teatro. la más noble
Á.partado Mlí. M4:doa,
y eficaz expr.,sión de la vida.
Pero si no ba,tarao tod ,s estas cooside- _ _ __
1

Agencia de Inhumaciones

Registrado como artículo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894, - Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael

•

'

~-=====:-:-:

racione; podemo, decir que Cure! jamás
produjo una sola obra p •ra el teatro francé, como &lt;Nido aj&lt;'oo:&gt;. Cure l poárí, eavidiar al comediógrafo más autorizado,
hoy por hoy, de la escena española.
EDMUNDO DE FRANCESCO.

Ea el Japón hay uail nueva moda que
consiste ~o coger gu,auos de luz y gudrdarlos en una j n1la para cuando hay convidados A la 11.,garia de é,tos sueltan los
gusanos en el jardín produciendo un t:fecto
decorativo b astdate origi nal.

A

nullstros LllGtorlls de
s L, pt
\J

an

\J

UIS

\J

oOSÍ

El Agente exclusivo de
nuestros semanarios "El
Mundo Ilustrado" y "La
Semana l lustrada'' en esa
Ciudad, es el Sr. Manuel
Sancho, con domicilio en
la 1'!- calle de Juárez N &lt;.&gt; 6.

"El Pocito" cerca del Sant1,1ario de Ocotlán, Tlaxcala.

Fot. Kahlo.

�tidores y el rumor armónico de las cascadas. Encantó
las umbrías llenas de secretos de los artísticos bosque·
EL MUN DO ILUSTRA.DO
cilios, coo el milagro de la perspectiva ÁJlfioita, por me·
dio de la amplia a lameda donde la vi,t'll se prolonga so·
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
bre una alfombra de agua inmensa, para ir a perderse
en loutanaozas marinas. El supremo artista sembró con
estos variados prodigios las moradas regias de Versai·
DIRECTOR PROPIETARIO
lles y Triaooo, de Chantilly y St. Claud, de Saint. Ger·
man, etc., prepara.oda así las decoraciones para el esce·
LIC. ERNESTO CHAVERO.
nario del siglo XVIII cuya rosada aurora le sirvió de
mortaja. Murió en 1700.
De otra manera, a vivir má5 sobre esa tierra que de·
OFICINAS:
coró exquisitamente, hubiera visto la enorme influencia
de su .arte brillante de originalidad y finura. Esas pas·
3• Callé de la· Rinconada de Sao Diego No. 41.
toras que huellan con el tacón rojo alfombras de grama
Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
al parecer recortadas en una fábrica de tapicería, sobre
Ericssoo, 14-51
las telas de Watteau; esos bellos paisajes envueltos en
Apartado Postal 149.- México, D. F.
la clara luz que se desvanece gradualment" en las man·
sas lejanías de los cuadros de Fragonard; esas regula·
res froodazooes a cuya sombra muestran su gracia las
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
figuras pastorales de Greuze, todos esos elementos de·
En la C iudad ............................ $ 1.00
corativos que aprovecharon ventajosamente los mejores
(pagadero por adelantado.)
pintores del siglo XVIII, proclaman el grao talento y el
En los Estados ......... ................... $ 1.25
extraordinario gusto del poet'L de los jardines. Sin con·
(pagadero por trimestre adelantado.)
tar que sin é l, sin la realización de su obra delicada y
En el Extranjero ......... ·................. $ 2.00
brillante, disminuirían quizás los esplendores en que vi·
( pagadero por semestre adelantado.)
vieron La Valliére y la Mootespan, la Pompadour y la
Dubarry. Esas preciosas figuras de porcelana, tan finas
NUMEROS SUELTOS:
y tao exquisitas; esas últimas flores de lis que adornaron
el manto de la realeza tan locamente, perderían algo
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.30
de su esmalte y de su perfume, si se las sacara de los
En ·1os Estados ............. .. ................ 0.35
c uadros en que las contempla la historia, de los tersos
En el Extranjero ............... .. ......... .. 0.50
jardines de Le Notre, por cuyos senderos siguen derraAtrasados .................................. 0.50
mando las risas de sus am-Jres y las lágrimas de su me·
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- lancolía. Tampoco Maria Aotoniet«, la de los días ale·
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, g res, se nos aparecería con los prestigios de Cloé y ar·
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu· mooiosa como una rima de Tibulo, en los boscajes de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
Triaooo.
Por eso la culta Francia ha honrado con un bello mo·
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
aumento la memoria de su grao jardinero. De hoy en
adelante presidirá desde los jardines histó ricos de Las
Tullerías, la fiesta renovada de las primaveras. Las ro·
sas serán sus sacerdotisas y sus custodios. Año por año
levantarán sus turíbulos en torno del Dios vegetal, que
tal vez sentirá ascender pur su tronco marmóreo, la
fresca savia de los abriles y de i!.S mayos, acumulados
en su risueña inmortalidad de dios Término.
Un cablegrama de estos últimos días, refiere cómo ha
Quien pudiera dejar tras de sí, un recuerdo tao gracelebrado la Ciudad Luz el tercer centenario del oaci· to y tao bello como el del insigne Le Notre. Es la más
miento de Andrés Le Notre, el jardinero ilustre de Luis perfumada inmortalidad que conozco.
XIV. Dice que se le erigió un monumento en el jardín
del palacio de las Tullerías, en cuya inauguración pro·
n unció un discurso, seguramente florido, Maurice Ba·
rrés, el exquisito artista de «El Jardín de Berenice.&gt;
DIRECTORIO

El jardinero Le Notre

ARCADES AMIIO.

La noticia es simpática y merece el homenaje de un
comentario cordial. El recuerdo amable de Le Notre,
es digno de vivir marmorizado en medio de los jardines
que enr iqueció con tao regia opulencia, con un gusto
refinado y sutil, con un arte delicioso y encantador. S u
memoria, dulce y sonriente, se sentirá fortalecida, entre
los inciensos de l&gt;s flores y el canto de los pájaros. Cabe la sombra glauca de los bosquecillos que se copian
en las pupilas extáticas de las fuentes, le parecerá más
ligero el fardo insi¡¡ne de la gloria. Es un inmortal cu·
ya vida terrestre sólo despierta sentimientos plácidos y
risueños, engastados en una admiración pura y que no
a medr enta. Y este es, sin duda, e l mejor premio que
prefiere, ya que cuando vivió, desdeñó los gules y los
azures de los blasones.-&lt;Poned en mi escudo-dijo al
Rey- Sol que pretendía conferirle títulos de noblezatres caracoles con una col por cimera&gt;. Tenía razón.
No hay gules como lo" de las rosas que sueñan bajo el
azul heráldico de una mañana . de Mayo. Y él las amó
extraordinariamente, como amante y como artista. Era
preciso que naciera en el mes florido, para que esa~
buenas criaturas de Dios en plena hermosura y pródigas
de su eterna juventud llegaran a tiempo a la fiesta del
aniversario y desempeñaran la má5 bella parte del pro·
grama en loor de aquel que supo darles trato eminente
en los jardines principescos de Versailles. Por eso las
rosas de Mayo cubrieron ahora el altar de Le Notre y
glorificaron su dulce memoria, en un culto de reminiscencias paganas, levantando sus turíbul.os en torno del
pacífico dios vegetal.
Le Notre fué un revolucionario genial de campiñas y
praderas. Fué el Euclides de los jardines y de los par·
ques. Poseía el número y la geometría para normalizar
y ordenar el desarrollo anárquico de la ciega vegetación que se produce libremente sin obedecer a otra re·
gla que a l calor de la tierra y a la caricia fecunda de
la lluvia y el sol. Pero Ee necesitaba un país como Frao·
cía, par a que el talento de Le Notre pudiera manife5•
tarse. Y un protector espléndido como Fouquet, para
hacerlo que transformara los desiertos en oasis y los jar·
dices en trasuntos de los Campos Elíseos. Gracias al
doble beneficio de la riqueza y del poder real, por
primera vez embellecieron los jardines, las grutas, los
pórticos, los rocallos y los laberintos. Las verdes ca·
belleras d~ los árboles se tendían sumisas a las tije·
ras del jardinero que las recortaba a su capricho.
Las rocas amontonadas artificialmente fingían desfila·
deros minúsculos en cuyas oquedades ondulaban flores
exóticas. La generación divina de las estatuas se mul·
tiplicaba ilustremente, haciendo resplandecer las blan·
curas del mármol eu la profundidad di! los aliñados fo·
llajes. A !a belleza de los parterres, supo Le Notre in·
fundir un temblor de vida con la palpitación de los sur~

•

El Reino del Amor
l.

Era una espléndida mujer, linda, delicada, con yo no
sé qué en toda su persona que me dió la sensación de
una de aquellas bellezas de los trópicos que yo tanto he
admirado.
Y además, sus ojos, unos ojos negros, grandes y rasga•
dos no pude en un priociRio caer a que otros ojos me
r ecordaron; porque aquellos eran ojos amigos, acaso tao
amigos que yo no debiera haberlos nunca olvidado.
Pasaba yo junto a ella, por no estoy seguro que calle
de Madrid, y como la gracia del cuerpo me había cau•
tivado, quise saber hasta qué punto la belleza del rostro la acompañaba; y no bien le hube dirigido la mira·
da, algo, algo, lo repito, en aquella car;,., los ojos más
que nada, removieron en mí ciertos recuerdos que no
podría decir si eran de ayer o eran de una época Jeja·
na. Tal imprecisión había en ellos o tal coojusióo se
había operado a fuerza de haber ido amontonando re•
membranzas.
Seguí andando y más de uua vez volví la cabeza para confirmarme .... de que me era imposible dar con la
persona, si no e r« ella misma, que esta otra persona me
recordaba.
Cuando atravesé la Puerta del Sol, camino de la ca·
lle del Arenal, fué la última vez que torné a mirarla, y
llegado a mi alnjamiento penetré en él, pensando que
seguramente se trataba de una deliciosa madrileña a la
que, por mi larga ausencia de la corte, difícilmente po·
día haber visto en parte alguna, pues en aquel supuesto
y dada su excesiva juventud, no era fácil que hubiese
llegado a las lejanas tierras de que yo procedía.
Y todo quedó aquí, en aquel día.
Al despertarme al siguiente, el 1"amarero dPI hote l me
entregó un sobre, que, abierto, contenía esta misteriosa
misiva:
&lt;Le he comprendido ayer perfectamente, es usted un
olvidadizo, no pudo recordarme; y sin embargo, no una,
sino cien veces, esos mismos ojos que ayer me miraban
dudosos, parecían, aún hace meses, devorarme .... Inú·
til, no se acuerda usted. Por si desea intentarlo, y que
le ayude, de tres a cinco pase usteá por frente al nú·
mer9 ...... de la calle de Zu rbaoo, y quien sabe, acaso

le sea posible recobrar la memoria. ¿O es que ado me
guarda asted rencor?
C. V.&gt;
No había manera de dudarlo: la esquela procedía de
la gentil mujercita que yo había encontrado la víspera,
que me había visto entrar en el hotel y que a él le ha·
bía dirigido la carta. Pero ¿quién tra y de dóLde a mí
me era conocida?
Se me ocurrió que habría sido una falta de galante·
ría peor que lo de no acudir a la cita acudir a ella, pa•
ra decirla: &lt;ya ve usted, tan poca impresión me produ·
jo su belleza, que ni uoa idea remota de donde la pude
ver por primera vez tengo al presente&gt;.
: ·No, o yo recordaba o renunciaba al placer de verla.
¡Y era necesaria abnegación para tal renunciamiento!
Pero quiso la suerte que no fuese preciso poner a
prueba· mi tenacidad, pues aquel mismo dla otro en•
cueotro afortunado vino « despejar la calígine que a mi
memoria envolvía.
Un amigo cubano con quien tropecé en un café fué
·et que entre otras nuevas me comunicó en esta forma la
p«ra m{ más interesante.
-1Sabes también a quién he visto aquí ? A aquella
chiquita que tanto te gustaba; a Coochita Valero, de cu·
yos ojos .. . .. .
-No hables más .... ¡Esos, esos eran los ·ojos que
«yer tarde vi! ¿y es posible que los hubiese olvidado?
I I.

Mi extrañeza tenia fundamento, porque hubo un tiempo, muy próximo ciertamente, en que yo estuve a punto
de enamorarme de Coochita Valero, no ya porque su
belleza fuera mucha y bastante para ello, sino porque
además algo ocurrió entre nosotros la única vez que ha·
blamos que me predispuso a un amor !lº el que eoteo·
dí que tenía yo suficiente adelantado en el camino de la
correspondencia.
Pero mi inmediato regreso a España dejó en proyec·
to aquel nuevo capítulo de mi novela erótica seotimeo·
tal, que poco a poco fuí transponiendo los límites mis·
mos del recuerdo para estacionarse más allá de la me·
moria en un nimbo de vaguedad, que es de donde a
veces desciende a l cor;,.zóo del hombre la angustiosa
dulzura de una inexplicable melancolía.
Más un sentimiento de orgullo, uno de esos arranques
de vanidad, que la simpatla que Conchita me inspiraba,
con ser mucha. me decidieron a acudir a la cita que la
ingéoua me daba, porque para mí no había duda, la po·
brecita estaba enamorada, y si su embarada confidencia
en la Habana indicios me dió de ello, la carta de ahora
era una prueba irr ~fu table.
Conozco pocas cosas más estúpidas que la actitud del
hombre en esos lances, en que seguro de su triunfo,
tratando de ser galante y hasta tieruo, tal es su preocu ·
pacióo de parecerlo, que dificil mente puede ocultar con
una hipócrita modestia la exacerbación de su orgullo de
macho solicitado.
No olvidé el menor detalle en mi tocado; el espejo me
confirmó que estaba &lt;irresistible&gt;, y yo que no suponía
tampoco encontrar una mayor resistencia, a la hora
oportuna me encaminé hacia la calle de Sursano, hil·
vacando el discurso que había de acabar la obra de se·
duccióo.
Eran más de las cuatro, pero todavía no las cinco.
cuando de la calle de Génova a la de Doña B lanca de
Navarra, por la de Zurbaoo, había yo dado por lo me·
nos dos paseos.
En el tercero, al pasar por frente al número que me
fué señalado, en uno de los balcones del principal ví
aparecer a mi cubaoita, hacer una bolita con un papel
que llevaba en la mano, echar luego la bolita a la calle
y desaparecer en seguida con la mayor naturalidad, no
sin antes haberse convencido de que yo estaba siguien·
do con la vista todos sus movimientos.
Como aquel papelito estrujado no podía ser más que
una misiva para mí. acerquéme con disimulo y disimuladamente también me bajé y lo rec:&gt;gí del suelo.
«Pensaba que me hubiera ~ido posible salir, pero no
ha sido así. Tenga usted paciencia: le recompensaré con
creces.&gt;

SPORT.-Team de baseball "Agricultura,'' vencedcr del "Marte" en el juego del domin
en terrenos del primero.
Al siguiente día amanecí con esa dicha interior del
hombre que aguarda una gran ventura. La alegría de
vivir, yo no la he gozado como en aquellas horas de dul·
ce esperar, de ese esperar sin impaciencias d , quien "s·
tá segtfro de que h~cia é l avanza la felicidad.
As{ transcurrió aquel día para mí; así pasó el otro.
Al tercero, de aquella beatitud en que yo me hallaba,
vino a arrancarme una nueva esquela, en que Coochita
me decía:
&lt;Tampoco esta vez ha querido mi suerte que mis ao·
helos se realizasen.
&lt;El mismo día en que le escribí recibimos un cable
de la Habana anunciándonos u1:1a grao desgracia, !agra·'
ve enformedad de mi hermana Aogelita, y hoy desde
Santander, momentos antes de embarcar, le escribo a
usted, para decirle adiós, y que si en su corazón existe
algo de lo mucho que en el mío hay, conserve, como yo
conservo íntegras. todas mis esperanzas&gt;.

c. v.

Por segunda vez se frustraba aquel idilio que con tan
buenos auspicios naciera y con mejores todavía indicaba todo que iba a reanudarse.
Pero esta vez, yo estaba enamorado de Conchita.
Ya no fué una vaga melancolía lo que ahora me pro·
dujo su ausencia; fué verdadera tristeza, que durante
mucho tiempo aun me perseguía, con esa tenacidad, y
tao intensa, que me hizo penSd.r más de una vez que mi
mal sólo hallaría remedio yendo tras ella aunque fuera
al fin del mundo.
Tanto me encariñé con esta idea, que un día al cabo
me decidí a llevarla a la práctica y me marché a Cuba.

....

lV

c. v.

A mi decepción primera, a mi casi despecho, sucedió
la más alentadora de las confianzas.
Esto es hecho, me dije.
Y continué mi camino hacia la calle del Barquillo,
p•nsando de qué modo, cuando se le antoja, viene a
vernos la fortuna.
I II

Aquellas horas, las que transcurrieron desde la cita
frustrada hasta que de nuevo volví a saber de ella, sirvier~o para reintegrarme en mi verdadero sn y estado,
y de¡é de ocuparme de mí para pensar en la dulce cric·
llita, con toda esa ternura, con toda· esa gratitud que su
espontaneidad, su sinceridad, su ingenuidad merecían
por parte del hombre que, era cierifsio10, no se conside·
raba con mérito:: bastantes para aspjrH a la conquista
de tao admirable criatura.
.,
Tales ideas crearon e11 mí yo no sé. si ficticio o real,
un estado que era si no el del mismo ec¡amoramieoto,
cosa a él muy cercana.
Pasé la noche pensando en Coochita y el sueño me
sob~ecogió pronunciando su nombre, mientras mi imaginación se recreaba en evocar la belleza espléndida de
aquel cuerpo ideal, dechado de perfecciones.

'

¿Pódría asegurar que los tres meses que t-o Cuba pa·
sé amando y siendo amado de Coochita fueron de abso·
!uta felicidad?
No me acuerdo.
Lo que sí tengo bien pre~enle es que cuando otro va·
por me reintegraba a España tuve más de una vez oca·
sióµ de pensar que «había sido aquella mucha aventura
para tan poc« pasión&gt;.
Aquel amor que en mi corazón había prendido artificialmente estaba condenado a morir al hallarme en con·
tacto de la realidad ; y así ocurrió.
1Pero es que, a !ir: de cuentas, no es esa la suerte de
todos los amores?
Nacer, crecer, dar su fruto de goces y morir ....
JY felices aquellos en que la muerte es rápida y oportuoal
TOMAS OHTS HAMOS.

Mi vida fué un fracaso
De mi propio albedrío. . . . . .
,
Varias manos mundanas me ofrecieron. uu vaso
D.e amor, que_yo orgulloso desprecié por el mío.
Mala o buena, a la gente
~o le doy importancia,
Y sin contar a nadie lo que ninguno siente
Me envuelvo en los harapos de ¡ni propia arrogancia.

¿Para qué unir mi vida
A la de los mortales,
S i soy bastante altivo para curar mi herida
Con la sal de los siete pecados capitales?
¿Para qué, si ha notado
Mi ánima siempre buena,
Que nunca falta un Judas hipócrita y malvado
Que nos venda por treinta monedas en la cena?
Cootíouamente solo
Me consuelo yo mismo,
Y en los santos altares en que al dolor inmolo
Mi llanto es el incienso de mi propio egoísmo.
4
¡juventud! eres vana
Expresión de mi empeño,
Yo seré cuando viejo lo que hoy en mi mañana,
Y se me irá la vida soñando que es no sueño.
Sólo así estoy tranquilo,
Y al hundirme en la sombra en que desde hoy me pierdo,
No dejaré ni el rastro que al buscar un asilo
.
Va dejando en las almas el paso de un recuerdo.
ULYSES CÉSAR SILVA.

AMOROSA
Especial para «El Mundo llustrado&gt;.
I
Feliz .... enamorada, te escribo, dueño mío, para de·
cir que te amo; para decir que el frío que lleva anterior carta es fuego aún más ardiente que el que a mi
pecho mata.
Te escribo, dueño mío; el alma se desata cual nube
tempestuosa, la pluma me maltrata cu;il rayo .... y fue•
go ardiente, al escribirte, manda ccm el papel mi mente.
El fuego que tao sólo mi enardecida frente, en su
éxta~is prof?odo, por tí, mi_ bien, lo siente; es fuego que
da vida al tiempo, que a m1 pluma la torna entumecida;
es fuego que te dice que mi alma nunca olvida, que
cerca de tí goza; que lejos y aun dormida de amor en
el exceso te manda como ahora en un suspiro., .... un
beso.
II
.
No hay canto que describa mi amor y mi embeleso;
te mando en esta carta con el eterno beso, mi alma, mi
ternura y en cambio tu recuerdo disipe mi amargura.
No_ tem~ el olvido,_quieo ama con dulzura, quien
ama 1deahzaodo, ¿olvida por ventura ? . . .. ¡Jamás!. ...
un pensamiento en cambio sólo pido de tí en este momento,
Termino de e5cribirte y ¿sabes Jo que siento? ....
que mi alma a li ha volado y un hondo sufrimiento
se queda en el vacío que espera la llegada de tu al•
ma, dueño mío. Escríbeme, y que vengan cual go·
tas de rocío a refrescar mi mente, tus letras, dueño
mío .... Escríbeme, esperarme, no puedo ya con calma, y mándame cual mando en un suspiro ¡un bEa·
,sol. ... y en ese beso .... ¡tu alma!
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Casas, el terrible capitán del &lt;Agricultura~ a
..¡uien se debió el triunfo.

�{[

Altar mav,cir d el templo d e .San Francis-:o Acate
- pee, (Cholnla)
• Acatepec. (Cbolula.)
'forre y campanar·io d el templo de Sao Franci•co

Fol. Kahlo.

Fot, lühln,

�Despertad! ya principia en la floresta
Una suntuosa y animada fiesta
Primaveral: los campos de esmeralda
Lucen penachos de nevadas gemas.
Y el Orto, matizado de oro y gualda,
Esparce por los bosques sus diademas!
Oíd! s9n los jilgueros y clarines
Que cantan a la Musa de las flores,
Y llevan de la tierra a los confines
Un•efiuvio de ensueños y de amores!
Despertad. oh Poetas!
Pulsad la lira! conmoved las almas '
Ya os ofrece Natura sus violetas,
Grutas de encantos os darán su sombra,
Y los musgos que brotan de sus grietas,
Os servirán de a lfombra
Recamada de mirtos y de palmas!
Sorbed aquí la inspiracióa helena;
Que os bese el aura leda y gemidora,
Y al fulgor purpurino de la aurora,
Cantad al Losque y olvidad la pena!

Con vuelos triunfadores,
Surcando van la sideral esfera,
- Y trinan su canción de Primavera,
Con entusiasmo ardiente que convida...
Todo es placer y juventud y vida!

'
¡Oh, que bella mansión donde se goza
De las delicias de la dulce calma,
Donde tranquilo el corazón reposa,
Se adivina al Creador en cada cosa,
Se ama la vida y se engrandece el alma!
Caminante de espíritu abatido
Por la lucha cruel de la existencia,
Olvida tu dolencia,
Y tntre efluvios salvajes confundido,
Al ver al astro rey que te ilumina
Como ig.niscente floración divina,
Ven del bosque al recinto sosegado,
Y en él escucharás emocionado
El canto misterioso de la tierra;
Es el poema que Natura encieua:
El Himno consagrado
Al Autor de los gérmtnes fecundos
Que alimentan la vida de los mundos!
ENRIQUE C. OLIVERA.

o oo

Oís?... es una tierna sinfonía
De fulgores, de trinos y de aromas:
Bandadas de palomas
(Jue prenden a las brisas sus arrullo;s
Maripos'\S que rasgan sus capullos,
Azucenas que viercen ambrosía,
La púrpura sangrando los rosales,
E incendios, crepitantes de armonía,
(Jue tiñen de rubor los manantiales!
La araña-la selvática hechiceraColoca sus telares
Pendientes del madroño y la morera;
Y cuelgan de los robles seculares
-Custodios del recintoHicos panales de jugosas mieles,
Más dulces que las uvas de Corynto,
Que se antojau fantásticos joyeles!
Qué bello es ~nntemplar, bajo la fronda
De la encorvada eucina,
·
El temblor de la gota cristalina,
Diáfana cual brillante de Golconda '
Surge un rayo de luz,
La hiere bruscamente en el espacio,
Y es un fluido topacio,
·
O una perla de Ormuz !
Mirad el pastorcillo que indolente
Va lanzando guijarros con la "honda;"
Que busca el lecho de la clara fuente,
Y viene a descansar bajo la fronda
Del sauce de esmeralda,
Y al recostarse en la tendida falda,
Hace vibrar su flauta dulcemente!
Entre tanto ya trepan por las peñas,
Ya saltan µor los riscos y las breñas
Sus corderos de alburas de la· nieve,
O bajan en tropel por la ll•nura,
Y semejan un lago de verdura,
Copos de espuma que la brisa mueve!
Las ninfas danzan en alegre coro,
Cual corolas de pétalos de oro
Que vagan por el aire,
Al impulso de manos misteriosas,
Y detienen su vuelo con donaire
Para libar el néctar de las rosas!
El zafir inviolable de los cielos
Ha quitado a los nidos sus polluelos;
Pechirrojos, turpiales, ruiseñores ...

~====
- ========

Mi amada es blanca y rubia,
mi amada es rubia y blanca
como una eucaristía de purificaciones,
como una margarita de amor y de esperanza,
que sueña con los beso'l de las estrellas rubias,
de las estrellas rojas y de las lunas pálidas.
Tiene algo de Francesca doliente y sensitiva,
con algo de la Ofelia sentimental y casta;
sonríe con la risa de las sonrisas hondas,
y llora con e l llanto de las tristezas trágica5.
Las ro~as de la tarde, meciendo sus corolas,
derraman los perfumes mientras mi amada pasa ;
y los claveles rojos y azules campanillas
le envían en su aroma besos de luz lejana,
para la nieve- rosa de sus mejillas tersas, ·
para su frente pálida . .... .
Cuando su mente agitan las vagas impaciencias
de una ilusión truncada,
se acoge en el regazo de sus divagaciones
y tiembla como un lirio .... Suspiros y plegarias
palpitan en sus labios; y en ronda silenciosa
las líricas visiones del heroísmo pasan
por la celeste cumbre de sus sue-ños de gloria,
por el celeste imperio de sus gloriosas ansias.
De nuevo se re~nima su espíritu a la vida,
y tórnanse caricias sus cálidas miras .... . .
¡Ah, las penumbras suaves de sus pupilas negras!
¡Ah, las miradas tiernas .... 1 1Ah, las ardientes llamas
de sus pupilas dulces
que saben de las cosas sublimes e ignoradas!
Con el celeste hechizo de sns divinos ojos
omite las palabras;
y en líricos conjuros de amor y de ventura
penetran sus miradas
en la región más honda del pecho del creyente,
en la región del alma,
hablando de placeres y glorias no vividas,
hablando de no halladas
sublimes embriagueces
y de ilusiones raudas ...... !
¡Oh, amada de mis sueños!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
¡La rubia cabellera
sobre tu frente pálida
y tus pupilas negras.
clavadas en mi alma .... !
Corónenme las flores
de tus ardientes gra::ias,
mientras la luna brilla
y las estrellas pasan
bañando tus cabellos
de luz riente y clara,
soñando con tus besos,
soñando con tus manos tan finas y tao blancas.

Para el espíritu de María Te·
resa Contreras.-Devotamente.
¡Aun canta tu juventud dentro de mi corazón! iAun
están en mi alma tus últimas miradas y brillan en el fondo de ella como gotas de agua bendita!
Canta aun en mi corazón tu juventud, tu juventud, tu
santa y noble, radiante e inmaculada ju~entud que ~ué
alondra mañanera que pasara como el s1~00 de una 1lu·
sión bajo los cielos infinitamente azules.
Fué tu juventud, oh, amiga mía, un surtidor de agua
clara y murmuradora que de pronto se agotara.
Fué tu juventud como una estrella matutina que se
apagara en una noche clara de plenilunio.
Fué tu juventud botón de rosa que se abriera al rayo
de la luna, y se marchitara en una triste noche para no
ver ya la luz del claro día ..... .
Fué tu juventud una ola de mar que viniera cantando
la esperanza, y al llegar a la ¡:laya se deshiciera en leve
espuma que llevara su murmulJo hasta el infinito ....
Fué tu juventud blanca gaviota que 0xtendiera, con
los ojos siempre puestos en el cielo, sus a las sobre Jcs
mares, sobre los tristes y azules mares.
Fué tu juventud, tu amada juventud, una esperanza
mutilada.
Fué como lámpara de un altar que se consumiera
cuando solo iba a hacer el milagro, y dejara un punto de
luz en las sombras.
Fué como una tórtola que de pronto cegara; fué como
una sonrisa que se extinguiera, como un inmenso amor
que se muriera. en plena primavera; como una lágrima
que se evaporara; como un suspiro que se perdiera, com'l una nota que vibrara suavemente, como el toque de
una campana que se perdiera en las campiñas, como
una pleguia no acabada, como una ilusión deshecha,

Adóraose en el triunfo de. las constelaciones
de las sublimes horas de las esencias vagas,
de las palabras dulces ·
que vibran en el alma,
de todos los amores,
de todas las ternuras, de todo lo que exalta,
de todo Jo q Je huye,
de todo Jo que pasa ....
¡Oh, amada de missueñ0s!
¡Cuán bella estás! ¡Cuán blanca!
JUAN

J. GEADA.

Mueve la mariposa en paralelo
Giro sus alas de satín, y sola
Va en el aire estival como amapola
Que se tronchó en la plaot~ y alzó el vuelo.
Son dos pétalos de oro y terciopelo
Que la lumbre de Febo tornasola,
Y van cual vela diminuta en h ola
Profnndamente azul del vasto cielo.
Es un suspiro hecho color. Saludo
Primaveral que flota en los risueños
Parques, como una dalia al sol abierta:
La sonrisa con alas que del mudo
Misterioso país de los ensueños
Nos manda la amorosa madre mnuta.
MARA VELO.
Coyoacáo, MaJo r9r3.

Alma mía ....
Para «El Munio I111strado&gt;.
Noche lóbrega y sombría . ...
llora el viento en los cristales su doliente sinfonía
y en mi espíritu suspiran los Recuerdos, su canción.
Evoquemos la dulzura de las horas que pasaron
y al marcharse, nos dejaron
su fragancia sobre el muerto corazón ....
o o o
Si el rosal de las caricias en tus labios no florece
y tu vida se parece
a un jardín donde el Invierno no dejara ni una flor.
Alma mía, ¿por qué evocas
el recuerdo de las locas
turbulencias del Amor ?

Nuevo estandarte del Colegio Salesiano, bendito
el domingo pasado.

CRYSANTHEME.
A la memoria de la

bella señorita

María Teresa Contreras
Para la estimabilísima Señora
Carmen Elizondo Vda. de Con·
treras, respetuosamente.
Te fuiste, como todo lo que un día
nos da el consuelo de íntimos dolores;
como una dulce y suave melodía
que nos brindan los pájaros cantores.

•

Te fuiste, como tierna poesía,
como se van. los débiles rumores
que el prado pueblan al morir el día;
como se va el perfum~ de las flores .. ~ ..
As! te fuiste, oh virgen hechicera,
cuana"o la encantadora Primavera
envidiaba tu vida transitorir. .....
Y0 hoy que «una estrella más hay en el cielo,&gt;
su lu z enciende tu inmortal memoria
¡ay! entre sombras de indecible duelo ....
JUAN CASTRO.

01&gt;

?LJ

como una flor cortada del rosal en pleno florecimiento,
como una puesta de sol tornada en noche, en noche infinitamente triste y amarga ....
Por eso, amiga mía, aún tu juventud canta y ):¡ril)a en
mi corazón, y tu recuerdo está en el fondo de m1 me·
moria como una estrella en el fondo de un lago tran·
quilo; porque tu juventud la siento y la veo en la flor
que se abre, en la estrella que cintila, en la fuente qu_e
canta y suspira, en la plegaria que asciende, en el ave
que pasa, en la esquila que llama a oraciones, en la ho•
ja que cae, en las auroras y_ en los crep~s~ulos, y e!'
todas partes, porque tu espíntu, ese tu esp1ntu está diluido en todo mi ensueño, y por eso pienso en tí y me
extasío en la contemplación de las tristezas que dejaste, porque fuiste mi mejor cariño, mi amistad m~s cordial y más noble, mi consuelo más suave, y siempre
encendiste en mis dolores la esp~raoza y la resignación.
.
Desde aquí, desde el fondo de· la vida de la que ape·
nas te asomaste al obscuro abismo, de la triste vida por
donde pasaste regando las azucenas de tus encantos y
de tus misericordias, levanto los brazos en las sombras
de mis penas, para recoger un soplo de tu esperanza y
de tu espíritu, de tu esphitu que encendió mis melan·
coUas como cirios para que alumbraran tu cuerpo ya·
cente ... .. .
Y ¡oh, Dios mío! mi plegaria se pierde en las som·
bra~ en el infinito de mis penas, en el silencio de mis
ama;guras, porque tu juventud, amiga mía, tu juventud
que tanto amé y que. en uno de_ los más dulces días de
mi vida coroné de violetas, tu ¡uventud que fué lo mas
de mi ensueño, se ha extinguido ... .
Un dulce aleluya resonó en los cielos cuando tu vida
se extinguía serenamente; tu vida que se deshizo en
llanto y en dolores,. pero que a p~sar de todo, amiga

E l Excmo. señor ministro de Italia presidiendo las fiestas del domingo pasado en el Colegio Salesiano.
mía, te hizo feliz y puso en tus ojos el misterio y en tus
manos la santidad; porque tu juventud morará en los
jardines paradisiacos, donde oirás suspirar a las fontanas, cant,lT a las alondras, verás estrellas erráticas que
brillen como ojos de. niña, verás flores rojas como labios
de santa, los ángeles te coronarán de mirtos y la•ireles,
y a Jo lejos, sobre las márgenes murmuradoras, verás
largas teorías de alm!l_s silenciosas que van rumbo al País
del Ideal en bajeles divinos que llevan una enseña blan·
ca, blanca como aquellas almas, blanca como tu alma,
blanca como los lirios que brotan a la orilla &lt;le las már·
genes, bhncas como el pensamiento de Dios cuando
pensó en tí. .....
Y desde allá, desde donde estás, en una roca de oro
o en un bosque de laureles, en un jardín de margaritas
o en un lago trr.nquilo, verás, en la noche, como en la
sombra, cuando hrillen las luciérnagas fa ntásticas, llora•
rán sobre tu tumba mis recuerdos y mi ilusión, y siem•
pre ahí estará mi espíritu, mi espfritu que de continuo
escucha la última no'a que arrancara tos ái¡iles manos
-dos palomas asustadas-de tu piano, de tu piano que
hoy. empolvado y silencioso -corno un féretro-guarda
la última caricia de tus dedos ..... .
Allí estará n sobre tu tumba, mi pensamiento y mi ilusión, y de continuo oirás, amiga mía, -cuando desde el
cielo baje hasta ella una estrella, como mi espíritu mur•
mura silenciosamente, unciosamPote, mientras tu sueñas
y duermes dulcemente en tu tumba, las palabras de la
primera oración que mi santa madre puso en mis la·
bios:
Dios te salve María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú entre todas las m11jeTes ....
CARLOS SERRANO (Jr.)

Juegos deport ivos de los a lumnos salesianos en las fiestas del domingo

�r-1

Sr. Ingeoiero Maouel V. Larios, electo Presideote
de la Asociacióo del Colegio Militar.

Las plumas del pavo
Cuando hube desembrollado el asueto de la quieta de
las Lilas y echado la zarpa al culpable, mi ¡efe Cronard
me -estrechó· la mano en un rincóo obscuro, embolsó la
gratificacióo del ministerio y cuidó de que le ensalzase
la prensa que le era adicta, en detrimeoto de mi per·
soca.
Sentíame ofendido, pero nada dije, pues todos ooso·
tros conocemos cuánto vale el silencio en algunos casos;
sólo aguardaba la ocasión del desquite.
.
No tardó ésta en ofrecerse con motivo del extraño ro·
bo de los diamantes de la princesa Poli, una de las ex·
tranjeras má~ acaudaladaf.
Además de la circunstancia de estar su esposo a la
embajada, el parentesco de dicha señora con la reioa
de Austrasia h izo que el r obo interesara a los extraoje•
ros tanto como a las gentes del país.
Durante la mañana funciooó el teléfooo muchas ve•
ces con ocasión del robo Crooard, por orden del pre·
fecto, fué enviado a la plaza de Beauvau, de donde vol·
vió con algunos elatos.
Yo me guardé mucho de hacer indkación alguna pa·
ra iutervenir en el asunto; pero el prefecto, que me te·
nía ocupado en una tarea que exigía no poco tiempo,
hablóme del robo de los diamantes con el aire bonachón
que le e ra habitulal.
·
-iOh!-dije;-ahf tiene usted a Crooard que pum en
claro lo de la quinta éle las Lilas; es seguro que dará
con el ladróo.
Mientras esto decía, yo pensaba: Vamos a reiroos
mucho.
Fuí por mi cuenta a husmear por los alrededores del
Palacio Poli, uoa aotigua caSd. señorial de los arrabales.
En el primer momeoto me pareció aquello poco menos
que impenetrable; más tarde hallé la clave en casa de
Auvergoat, que sirve vino y veode leña en una esquina
inmediata.
Allí iban los criados, no tacto pua beber como para
descansar y fumar y hablar coa toda libertad.
Yo conocía al cochero de la casa, un buen hombre
que tenía mucho apego a sus amos. Abrióme el corazón
en lo tocante al robo.
-Mi amo, me dijo, está trastornadísinio. Me envió a
la pr efectura y al regresar se digoó manifestarme que
teoía esperaozas de que pronto serían. tomados los l:t·
drones. Mostréle mi satisfacción, porque en asuntos dé
este géoero fácilmeote se. acusa a la servidumbre. · La
de la casa se compone de cinco italianos de ambos sexos
y cuatro franceses, servidores modelos a cual má~. La
princesa es muy bue oa con nosotros.y la queremos mu·
cho, lo propio que el príncipe.
Desde hacía mucho tiempo sabía yo que el príocip?
era jugador, que tuvo una aventura con cierta actriz y
que como coc.secueocia de la misma había sonado un
tiro de revólver, si bien la bala le rozó solamente el
cráneo. Pero aunque tenía importaocia lo dicho, n '.l m
atuve a ello, y rogué a mi hombre que cootiouara hae
blando.
-Después de haber estado &lt;in la prefectura, añadióel príncipe quiso ver al joyero que había arreglado el,
collar recientemente.
El joyero le dió las señas de la casa donde v1v1a un
oficial eo la Folte-Mericourt. Allí fuimos, al salir ex•
clamó mi amo: «Le tenemos ya no se nos escapa.Jo
_:_y luego, repliqué, volvió: usted a la prefectura.
_ ¿ Cómo lo sabe usted ?-exclamó e l cochero, con aire
de desconfianza.

-=~

-!Pardiez! Lo adivino. El oficial señalaría ciertas
particularidades que permitirán tornar al ladrón.
-Eso mismo. Pero, en verdad, tiene uoa cabeza co·
mo hay pocas.
Después de apurar uoa copa, nos separamos como
buenos amigo•.
Al día siguieote, el prefecto volvió a hablarme del
asueto. La cooducta de Crooard le tenía inquieto: no
parecía sino que iba a prender a todos los habitantes
de París.
-iOhl-le dije.-1Crooard tiene en su a1?ono el pre·
cedente de las Lilas!
-1 Sabe usted que me ha pedido muchas veces que
destioara a usted como auxiliar suyo eo esta cuestión?
-Es sencillameote uoa preocupación suya; cuando
uo hombre cuenta coa luces propias, oo ha meoester
de nadie.
Transcurrieroo cioco dí•s. La preosa oo cesaba de
censurar a la policía. Europa entera teoía puestos los
ojos eo nosotros. El trabajo que me había coofiado el
prefecto, me tenía sumameote ocupado; pero yo lograba
efectuar alguoas escapatorias. En uoa de ellas, y enc~&gt;n·
tráodome en la estacióo del Norte, ví allí al pdoc1pe
Poli, sio la priocesa, que esperaba el expreso de Ca•
lais.
·
Uoa coche, al llegar a mi casa, eocootré a Crooard;
me estaba aguardaodo desde hacía dos horas
.
-Vaya Bartold-me dijo-uo poco de complacencia.
Olvidemos ouestros agravios. Me siento reodido; mis
fuerzas se agotao ...... ¡Ah! ¡He tragado sapos y cule·
bras! ¡Cedo a usted la recompeosa entera; veinticinco
mil .... oada meaos!
•
-Acepto- cootestéle- coo la condicióo de que u;:ted
se retire.
-1 Cómo puedo hacerlo?
-La «grippe&gt; no es eofermedad de perros. s ino de
hombres.
· - Vamos a casa del prefecto-balbuceó.
Este oos recibió en segu ida. Sólo pronunció dos pala·
bras:
- - _¿y los diamaotes?-pues estaba esperando coa las
re :rimioaciones del público.
-El señor Cronard- dije-está enfermo. Desea obteoer alguoos días de licencia.
E l prefecto nos miró con cierta estupefaccióo.
-1 Y e~ usted, Bartold, qoieo va a substituirle ?
-Si lo permite e l señor prefecto . .... .
-iCómo oo! .... Es oecesario que el señor Cron:i.rd

Sr Jogeuiero don Gonzalo Garita, electo vice-presidente de la Asociacióo del Colegio Militar.
descaose. Además, eso hará que la opioióo se impacien·
te. Crooard oo ha teoido bueoa mano. Espero que ustecl ,
Kartold, oo se andará coa dilaciones.
- Podríamos, señor prefecto, dejar terminado e l asun•
to esta misma noche.
El prefecto hizo un movimieoto especial, y Cronard
vaciló cual si fuera a desvaoecerse.
- - i Esta coche ?
-Sí.·
-1 Cómo es eso?
-Telefonee usted al príocipe Poli que veoga; yo me
eocargo de traer al iodividuo que tiene los diamantes.
-No,-le repliqué;-soy, por el cootrario, uo hombre
seocillo; eo materia crimioal no acostumbrado a creer
eo las grandes complicaciones
-iSencil o este asuoto!-exclamó Crooard. Ha removido todos los adoquioes de París.
,
-iNo se empiedrao fas calle_s ·coo diamantes!-le' ob·
servé.
-Esto es un decir: he practicado registros eo todas
partes: eo el teatro, ea las botellerías, eo los arroyos, y
oacta he encootrado.
-Pues bieo-respondí;-yo oada he registrado, y es·
tarán aquí los diamantes dentro de una hora
-Si el señor prefecto lo consieñte, puede usted que•
darse y gozará sin tardaoza de tal satisfacción.
-Vaya, Butold-exclamó el prefecto:-no oos teoga
usted impacientes. Telefooear~ al príocipe; ya está
acostumbrado a ello. iQué hombre más impaciente! Yo,
ea lugar suyo, ya hubiera maodado a ta policía de pa·
seo.
Uoa hora después conduje a aquel sitio a no hombre
pálido y febril. Allí eMa el príocipe; creía que iba a
caerse de la silla.
-Ahí tiene usted a su ladrón- dije -al prefecto.
El hombre me echó una mirada suplicaote. Yo me di·
rigí al príocipe:
-1 Podemos declarar mañaoa en los periódicos que
ha eocootrado usted los diamaotes eo el fondo de uoa
alaceoa?-preguotéle.
-1 Cómo 1- txclamó el prefecto.
-Deje que el señor Poli conteste- repliqué.
-Sí-balbuceó el aludido,-sí, sí, eso es, eo el fondo
de una alaceoa.
El prefecto compreodió que el mismo príocipe había
d istraído los diamaotes y que el iofeli t iodividuo que
había venido coomigo, más bien que cómplice suyo, ha·
bía sido por él eogañado.
-Será oecesario echar tierra sobre este asunto- ex•
clamó. Y, dirigiéodose a mí, añadió:
- M is felicitaciones, Bartold. Crooard se halla fati·
gado, y le claremos otro cargo. Usted, Bartold, será
quien ocupe el suyo.
He ahí cómo tomé el desquite del oegocio ele la quin'
ta de las Lilas.

J. H . ROSNY.MENOR.

P a r a evit a r e l a t a q11e d e la poli lla a las a lf omb ra s

Eotre los muer.os procedimieolos que existeo, el más
seocillo es tal vez el que coosiste en arrojar sobre ellas
uoos puñados de sal, aotes ele barrerlas.
Para limpiar vasos d e cristal y porcelana .

Sr. brigadier doo Carlos García Aguirre, oombrado
Magistrado del Supremo Tribuoal \1ilitar.
F ol. Schlattman.

Sucede coa frecuencia que en los vasos de esta íodo·
le que se emplean para poner flores, se forma uo depó·
sito que es difícil hacer desaparecer con sólo restre·
gar. El mejor sistema para limpiarlos es lavar con uqa
ligera disolucióo de ácido muriático.

t

Por esta vez la cámara fotográfica abandonando el ilumioa?o
escenario, las par edes de cartóo, los muebles de guardarrop1a,
las luces eléctricas, y los adornos de talco y de or_o falso, h_a ~eflejado eo su lente, a una de las artistas más queridas del publico
de México, si, pero eo pleoo sol, eotre perfumadas flores, . Y ver·
dt s enrramadas, sin más aliño que su natural belleza, y s10 pre o·
cuparse de las manifestaciooes del público, pues lo~ que la rodean
se les conteota con muy poco, coa un beso muy -~prelado. Y uoas
cuantas golosioas.
.
Esperaoza Iris gusta mucho de pasar las horas que sus traba¡os
teatrales la dejan libre, en su precioso jardío de su casa de la A"e·
nida de Oaxaca, eo la colooia Roma, gozaodo de los encantos del
bogar, y sobre todo buscaodo entre las frondas algún descao~o a
la vida ficticia de las tablas. Sus hijos Garlitos el mayor de cinco
años. y Ricardito el que le sigue de tres añ?s, la hacen t?da e;lase
de diabluras, y auoque ella los desea dom,oar resulta 1mpos1ble,
que es más fáci l seducir a uo público cantando una opereta, que
obtener el domioio absoluto de dos pequeñuelos, que la verdad
aua uo eotiendeo de música.
Nuestros lectores que han visto a Esperanza Iris en trajes tan
diversos, la admirarán ahora en su seocillez campestre; y su cara
sio afeites oi aliños de cantante, se destaca fresca y sooriente en·
tre las de sus amados hijos. ¿Cómo la prefieren ustedes? preguo·
tamos; resérveose las r espuestas; la nuestra es de .... las dos ma·
neras.-L.

�LA EXPOSICION DE PINTURAS DE
'
ANA SAENZ.
Si en los tiempos normales en que nuestro país gozaba de paz y de relativa tranquilidad una exposición de
pinturas era acontecimiento digno de señalarse con piedra blanca y recordarse por mucho tiempo; en los que
corren, un acontecimiento de esta clase es insólito por
lo raro y heroico por lo grande.
Cuando llegó a nuestra mesa la esquela en que la se-

purísima y hasta su copia es·
cogida con gran cariño, ejecutada con profundo respeto
y guiada en todos sus detalles
por un alto ideal de entusiasmo por lo bello.
De entre las notas recordaremos el &lt;coro primitivo de
Santa Clara;&gt; el Coro &lt;delle
Carceri&gt; cerca de Assisi, sobre el que hemos de insistir;
la &lt;Cocina de Camp1:sioos en
Bagnaia&gt; y la &lt;Puerta ruinosa
en Assisi,&gt; ante todas estas telas se siente la persecu:ión
del ideal de la belleza, el deseo vivo de algo que satisfaga
las aspiraciones del artista y
el entusiasmo grand(simo al
enconttar ese algo.
Al hablarnos de su coro
&lt;delle Carceri&gt; nos contaba la
señorita Sáeoz que se lo encontró por casualidad recorriendo una montaña; después
de un paseo fatigoso, llegó,
sola cop un guía, a este retiro
a donde el Santo de Assisi iba
a ora~; el ambiente de leyenda
&lt;:¡ne se respira en la tierra
del grao Santo, la preparación del viaje y la belleza
propia del sitio despertaron
el entusiasmo de la artista y
d-ieron origen a la preciosa
tela a la que no vacilamos en
dar el primer sitio entre todas
las pinturas de interiores y
entre las notas de impresión
&lt;1rtística, intensa.
Y si esta nota eocootraca
en condiciones que predisponen el ánimo a la contemplación de la belleza es tan reveladora de un temperamento
cuanto más Jo es la &lt;puerta
ruinosa,&gt; nota llena de belleArcos del palacio de Septimio Severo.-Palatino.-Roma.
za que encontró la artista en
medio de una calle sucia y lodoza; tal era la suciedad del sitio que temió contraer por la luz y por el tratamiento cariñosa y delicado conalguna enfermedad, pero venciendo la repugnancia y el firman el gusto artístico de su autor; los &lt;Castaños&gt; que
peligro se puso al trabajo y volvió cuantas veces fué ne- están en la sala de paso revelan cariño por la naturalecesario hasta terminar la nota, que nos hace pensar en za entendida y explicada a través de un temperamento,
y el estudio de &lt;amapolas&gt; afirma aún nuestra idea.
todo menos en una calle suc-ia y lodoza de As• isi.
Y la copia del cuadro de Lorenzetti nos afirma una vez
Tales datos, unidos a la contemplación de los cuadros
más, nos acaba de convencer, por si hubiere alguna dunos han llevado a confirmar nuestra afirmación de que
da, de que hay un gran gnsto en su ejecutante. Ese saen la señorita Sáenz hay una grande alma de artista.
Lo mismo nos dicen los estudios. Su admiración por bor aun arcaico de los iniciadores tlel renacimiento italiano en que se siente la influencia del bizantinismo
la ciudad de Assisi, llena, como dijimos ya, con las leyendas de San Francisco, que han inspirado a todos los mezclada a la poderosa de Nicoló de Pisa y a la deciartistas, desde el Dante hasta nosotros; es buena prueba siva del Giotto, tenía que ejercer un grande sobre el espara un temperamento y los estudios más cariñosamente píritu delicado y altamente tierno.
Aquella virgen tan intensa amante de su divino hijo,
hehos son de esa ciudad privilegiada. Los interiores del
el niño que parece consciente de ese cariño y los santos
templo de San Funcisco, por la elección de los ;puntos,

-poseídos de una respetuosa ternura influyeron con su
armonioso conjunto en el alma de la artista, quien, a
pesar de su aversión por la copia, se vió tentada a copiar y copió.
. .
.
.
Su copia nos ha hecho v1v1r por un 10stante la vida
deliciosamente poética df' los artistas que iniciaron la
~poca más bella y más importante del arle pictórico en
ltalia.
o o o
Ahora veamos cómo ha expresado en la tela la artista todo eso que tan profundamente ha sentido. La observación de la técnica de Ana Sáenz nos lleva de la
mano por su vida de estudio y de trabajo; la notable di·
ferencia que hay entre sus cuadros nos dice la evoludón educativa de la pintora, se ve que ha buscado sus
sistema propio de expresión y antes de adquirirlo ha
pasado por las influencias de los maestros y de los compañeros de arte.
Dotada, como hemos dicho ya, de un i;¡ran temperamento, y dedicada al estudio técnico, ha habido veces
en que el sentimiento domina al oficio y otras en que
este se muestra ampliamente a expensas de aquel. El
temperamento de la señorita Sáenz es delicado por excelencia y lo muestran asi su copia de Lorenzetti, sus
interiores de la iglesia de San Francisco, su estudio de
cabeza de Campesina y aún su disposición de los Alcartaces y de las Amapolas.
Cuando se deja llevar de esa delicadeza de temperamento y se encariña con su obra o con su modelo su
técnica se resiente de ese cariño y parece poco segura,
como algo vacilante y sin gran amplitud En cambio,
en las naturalezas muertas. en las que se ha tratado ca·
si exclusivamente de e~tudios de técnica, esta es amplia,
los estudios de los Duraznos, las Cebollas, y sobre todo
los Limones, son pastosos, amplios y de gran vigor; el
color está puesto con gran facilidad y soltura, son obra
de un pintor de gran aliento.
Otro tanto pasa en los cuadros en que la pintora ha
tlejado obrar libremente su entusiasmo, como en el coro
&lt;delle Carceri&gt;; insistimos en que esta tela es la más
alta de la exposición tant•&gt; desde el punto de vista artístico como en el técnico; es el interior más intensa·
mente sentido y más valientemente pintado.
Hay otra tela en la que el entusiasmo artístico dió
valor a la pintora y permitió más soltura y más fuerza,
nos referimos a los Castaños que ya hemos citado. El
Otoño en Bagnaia participa también de estas cualidades.
En el retrato creemos encontrar el.punto vulnerable,
el dibujo es impecable, pero la técnica es débil, el color está puesto con temor, se ve el trabajo y para bo·
rrarlo se siente la necesidad de más trabajo.
Y ya que de dibujo hemos hablado, observaremos
que, es impecable en todo los cuadros; quizás en alguno de ellos el colorido no sea. todo lo armonioso que
fuera de desear como pasa en los arcos de Septimio Severo en Roma y en la Terraza de Santa Clara, pero en
todos el dibujo no tiene reproche posible.
Para explicar el colorido de estos cuadros se nos dirá
que así es la naturaleza, pero a una alma de artista tan

AmapoJ...s.
grande tenemos derecho a pedirle la naturaleza no como es, sino como debiera ser.

o o o
De lo dicho creemos poder concluir lo siguiente: la
exposición de la señorita Sáenz nos ha revelado a un
gran temperamento artístico, a una pintora estudiosa y
dedicada al trabajo.
No hemos de decir a la expositora que ha llegado al
sumum de la perfección, ni que descuella como astro de
primerísima magnitud en el campo del arte pictórico;
no gustamos de tales exageraciones. Pero sí no~ creemos
en el derecho de poderle decir que cuenta con todos los
elemento~ para el triunfo: sabe sentir y sabe expresar;
cuando llegue a determinar el justo equilibrio entre su
temperamento eminentemente emocional y las necesida-

des de la técnica, de las cuales ha probado 4ue conoce
el valor, habrá triunfado, y como ha dado también pruebas de una dedicación y de un cariño grande por el estudio, creemos que no está muy lejano el día en que ese
equilibrio se establezca. En su último cuadro: las Amapolas, vemos una tendencia marcada a dominar esas necesidades de la técnica por medio de la energía; cree·
mas que si insiste por ese camino nuestra profesía, será
pronto un hecho. Cuando todos sus interiores sean como
&lt;le Carcieri ;&gt; cuando todas sus naturalezas muertas sean
como los Limones, y cuando vea toda la naturaleza como en Bagnaia, contaremos con una grande artista y con
una excelente pintora.
o o o
Y ahora, en otro orden de ideas, ¿por qué seTá que
nadie va a la exposición de la señorita Saenz? Las invi-

Señorita Ana Sáenz.
ñorita Sáenz nos invitaba amablemente a su expos1c1on
de pinturas, sentimos al mismo tiempo cariño y admiración por quien era capaz de ello; cariño porque venía
a consolarnos en nuestra vida ambiente de zozobras y
sinsabores, admiración por haber tenido el valor de
afrontar nuestro medio, que si antes era indiferente,
ahora es perfectamente hostil para todo lo que se refiere al arte o tiene con él alguna relación.
Y cuando llegamos al edificio donde se exponen los
&lt;:uadros de la valerosa dama, sentimos más aún su heroicidad di ver que en la misma calle y en la acera de
enfrente se reunía un &lt;mitin&gt; de protesta contra cualquier cosa, el caso es protestar.
Estas ideas tristes y pesadas nos abandonaron al penetrar en el salón, para du paso a una ardiente curiosidad por conocer personalmente a la artista. Nos fué
presentada y !a simpatía latente que venía dentro de
nosotros tuvo ocasión para desbordarse.

o o o
Conocimos a h,. artista antes que a su obra; nos habló
oe su cariño por el arte, nos contó de sus trabajos en
Europa ante un mundo que es tan distinto del nuestro, '
nos dijo de sus desfallecimientos ante las primeras dificultades, que parecen invencibles, y de los esfurzos que
hubo de vencer para poder t:mpezar siquiera a trabajar,
Y al relatar estos trabajos y dificultades; al enuncia-r
tlespués las satisfacciones de la obra llevada a cabo, los
entusiasmos ante los progresos obtenidos, el placer de .
las sensaciones sentidas y trasmitidas a la tela, pudimos
v~r dentro de aquel cuerpo delicado una alma sedienta
de sensaciones artísticas y un temperamento capaz de
n,crearse con lo bello y hacerlo sentir a los demás
Al contemplar la obra confirmamos estas opinion~s;
en la señorita Sáenz hay una artista por inclinación y
por tem!Jeramento. Buena prueba de ello son todas sus
notas llenas de sinceridad y de entusiasmo, sus estudios
pensados y llevados a cab:, sobre un ideal de belle:i.a

Campesina. ( Cabeza de estudio.)

Interior de la iglesia de San Francisco - Assisi.

Foro romano y Palatino.

taciones han sido repartidas profusamente, y el día de
la inauguración apenas fuimos una docena de personas;
en la semana transcurrida desde entonces, apenas habremos ido otra docena, o quizás la misma . Harían bien
todas las personas invitadas en ir, aunque solo fuera por
curiosidad, hay muchas cosas bellas que admirar y muchas lecc iones que aprender; estamos seguros que aun
como pasatiempo, sería muy agradab'e.-J. M. C.

�Literatura Mexicana
IMPRESIONES.
La traducción de "El Cuervo" (The Raven)
de Edgard Poe, hecha por el señor
Licenciado Don Ignacio Mariscal

Refrescos.

Para cEI Mundo Ilustrado.&gt;
Aunque igr.oraote e imposibilitada por ende para expresar la belleza, como el arte conmueve el alma, movi·
da ha sido la mía por la bdleza de la composición del
poeta anglo-americano y movida para aquilatar el tra·
bajo y mérito de la traducción.
¿Llamaréla traducción o paráfrasis? Dejaré a las per·
sooas letradas el fallo. Para mi es tao dificil traducir·
poesía inglesa al castellano, como si dos ejecutantes, po·
seyeodo el uno un violín y el otro un arpa, trataran de·
interpretar la misma melodía. La interpretan, sin duda~
llevan al alma de sus oyentes la misma emoción. pero de
sus instrumentos sacan efectos diver~os, pues mientras el
violín gime con sonidos ligados semejantes a la humana
voz, insinuantes y persuasivos como ella., el arpa, de sonidos cortados, canta de diverso modo, lleva en sus no·
tas la sinfonía del viento y los murmullos de la fronda,
y parece también la intérprete del céfiro. Son sus len·
guajes diferentes; pero ambos, concertando la gama de
sus notas, hao expr esado el mismo pensamiento musical,
y llevado al oído la misma impresión. Algunas veces el
vencedor arco del violín acentúa la belleza de la melo·
día, mas en otros pasajes es el arpa, con sus mágicos ar·
pegios, la vencedora. Y en la traducción de "El Cuer·
vo" la vencedora es nuestra castellana lengua.
En algunas estrofas la traducción es casi literal; en
otras es imposible que lo sea, pues resultada incohereo•
te o sin 5entido. Hasta tal punto es fantástico en "El
C uervo" el idioma inglés. Cambia el tra:iuctor el giro
poético, aunque nunca la idea. No hay cuidado de que,
al destapar el vaso, el precioso bálsamo se adultere ; se
exhalará puro y la melodía, interpretada con diferente
instrumento, llevará en sus alas el mismo C0Dfepto de
quien la compuso. Y iqué pensamiento! con ra2ón tentó
la pluma del traductor.
Esta composición "El Cuervo" es de gran profuodid ..d para mí, en su siniestra y fatíd ica forma: la fatalidad, entrando así, familiarmente, como siempre nos viene artera. El poeta se encuentra en su estudio, entre·
gado a sí mismo; mas .... no está entregado a sí mismo;
está entregado a ella, pues le embarga el dolor de su
amada ausente layl por la muerte. Llaman y va a abrir,
creyendo que será "un necio y nada más" (este ambiente nos es tan familiar, que por eso es más impresionan·
te) y entra el ave fatal que viene "tapping, tapping,"
"rappiog, rappiog," dando saltitos y produciendo sonidos secos al caminar, y que repetidos con apremio gol·
pean el corazón del poeta, y son como el preseotimien·
to. Estas palabras onomatopéyicas "tappiog, tappiog,"
"rappiog, rappiog." naturalmente no las ha traducido el
Sr. Madscal; pero ¡cómo se veoga de esta cortapisa del
idioma, coo el empleo de los esdrújulos! Estos, con el
martilleo que producen en el oído, completan lo fatídico
y sioiestro de la composición, y seo a manera de bronces y latones en una marcha fúnebre.
Esta composición es hasta simbólica, según creo. Ese
negro cárabo que, posado sobre el busto de Palas, obscurece la gloria de su marmórea blancura y alarga su
sombra basta proyectarse en eltapiz, es el símbolo de la
tristeza posada sobre nuestra alma. Ya no brillará la luz
. de la abierta ventana sobre el blanco busto de Palas;
velada está por el capuz de las negras alas del cuervo,
y sólo tiene opacidades tristes el mármol. Tal es nuestra
alma cuando en ella se ha posado la tristeza; ya no re•
cibe ninguna luz ni la refleja; ya sólo tiene opacidades
tristes de mármol de sepultura. Ya no recibe ni la luz
de la ciencia, pues está muerta para toda aspira.:ión. Y
la luz de la esperanza ...... tampaco, pues las negras
alas del cuervo impiden que la inunden sus claridades.
El cuadro va obscureciéndose,• el ave de flamígero
mirar, posada está para siempre sobre el b asto de Palas;
su lúgubre revolotear ha enlutado la estancia y con des·
templado graznido dice llamarse "Jamás."
El poeta se siente sobrecogido por este misterio, y en·
tonces, rasgando el fúnebre capuz de este ambiente, y
como s i fuera el orto del día, brota la décimacuarta es-

al fin be de encontrar a mi Felícitas
y absorto en su belleza virginal
a par de los querubes darle un ósculo .... &gt;
El respondió: &lt;Jamás!&gt;
¡Jamás!, contestó el odioso oráculo a la suprema inte·
rrogación: cjJamás!&gt;
Quien se haya penetrado de la inmensa ventura de los
amantes- condenados por fina ironía del Dante a girar
en un eterno círculo, unidos por inacabable beso, puede
comprender lo contrario: la eterna separación . ¡Sólo
así!
l E~cogió, e_otre las otras del p e,ela, esta composición
el senor Mariscal, porque partee condensarse y sioteti•
zarse en ella todo el espíritu de Edgard Pee? Tal vez;
parece_ distinguirse el númen de este poeta por su vuelo
faotást1co que arrastra en pos de si auras de sentimiento; númen que a un haz de fuegos fatuos, fantásticos y
fugaces, reune un apacible rayo 1e luna, que es el alma
delicada del poeta!
DOLORES MU~OZ DE BARREIRO.

El Jardín de la FeliGidad
Cuenta el sabio Almosnino que en tiempos antiquísi·
mos, un rey muy poderoso y también de clara inteli·
gencia y sabiduría intensa, había promulgado una ley
según la cual sólo podría obtener honores y empleos
aquel qu_e los mereciera de verdad y que hubiese de·
mostrado palpablemente su propio mérito.
Había en la corte del mencionado rey tres nobles
jóvenes a quienes el monarca quería tanto como si fuesen hijos suyos, los cuales no teniendo en tal sitio oca·
sión de dar pruebas terminantes de su valor, resolvie·
ron, por consejo del mismo soberano, salir de la corte
y andar por el mundo. Pusiéronse, pues, en viaje y
llegados a la orilla del mar se embarcaron en una n¡ve
en busca de otros países, de aventuras y de fortuna,
por más que les fuese necesario desafiar a la onda y a
la tempestad. Por fin llegaron a uoa isla floridísima
desembarcaron y, complacidos con la suerte que a ta~
buen puer to les había llevado, enea mioáronse hacia un
pcóximo jardín que era el más hermoso de la tierra.
Entraron en el jardín y en cuanto estuvieron dentro
se encontraron con tres guardia nes. Uno de ellos se
acercó a cada uno de los jóvenes.
-Bellos señores,-dij-:&gt; el primero, -no piensen que
van a poder pasarse aquí toda la vida. Llegará un mo•
mento en que tendrán que abandonarlo sin remisión.
-Tengan ustedes presente,- dijo el segundo,-que
estarán en pleoa libertad de gozar de todo Jo que hay
de b?e~o y hermoso en este jardín, pero que les está
p roh1b1do llevarse nada de lo que hay aquí, ni siquiera
una piedrecita o una flor.
-Moderen su inclinación a los placeres que les brinda este jardln,--dijo el tercero,-y no hagan nada que
no sea bueno y honesto. Esta conducta les ayudará a
conservar la vida del espíritu y del c uerpo. Pasen, pues,
adelante
Los tres jóvenes avanzar on entonc;es por los floridos
y sombreados valles y se quedaron asombrados ante las
maravillas que se presentaban ante sus ojos. Ld belleza
de las flores, la fragancia de las frutas, la mórbida lu·
cidez de los verdes céspedes, la armooía fresca de las
aguas, todo distraía agradablemente. Por entre el tupi··
do ramaje di! los árboles pasaban como cintas de brillante oro los rayos del sol, mientras resonaban armo·
n_i?sos los trinos de los ruiseñores cantando con rego·
CIJO.

El encanto del conjunto dominó de tal modo a los

jóvenes, que no supieron decidirse a tomar determina•
ción alguna y marcharon al azar.
El primero, que tenía buen apetito y espíritu alegre,
se fué hacia un lado buscando cómo vivir divertido sin
pensar en nada, comiendo, bebiendo y durmiendo sin
mayor preocupación
El segundo encontró un sitio donde había un gran
depósito de oro, de plata y de piedras preciosas: y ante
ese espectáculo se dejó llevar por el frenesí de poseer
tal tesoro y no pensó sino en el modo de apoderarse de
él, por lo cual ni comía, ni bebía, ni descansaba.
El tercero, por t-1 contrario, recordando las palabras
de los tres guardianes, se dispuso a gozar de aquel pa·
raje encantado; pero sin abusar y estudiando, al mismo
tiempo, con intenso amor, la soberbia naturaleza que le
presentaba generosamente sus maravillosos prodigios.
Y tanto más le maravillaba todo aquello cuanto que no
veía por ninguna parte jardinero a lguno que cuidara
de ello Sin embargo, sentía la invi~ible presencia de
un amo poderoso, de un mago que lo manejaba todo, de
un mago a quien él amaba, puesto que tan buenas cosas
ponía a su alcance.
Así pasó el tiempo hasta que llegó al jardín un meo·
sajero del rey, quien dijo a los tres jóvenes que habla
llegado el momento de regresar a la corte.
Obedecieron los tres prontamente, dirigiéndose a la
puerta del jardín; pero en cuanto estuvieron fuera, el
primero, acostumbrado a comer mucho en plena beati•
tud, se enfermó con el cambio de aire. Como tenía un
apetito enorme y no disponía0 de les alimentos a que es·
t"ba acostumbrado, se atracó y se indigestó de tal modo
que no tardó en morir. El segundo, que había transfor•
mado su traje en alforjas e iba cargado como un asno,
de oro, plata y piedras preciosas, tuvo que abandonarlo
todo por orden de los guardianes y emprender el viaje
de regreso medio desnudo y sin un centavo, de tal mo•
do que cuando llegó a la corte nadie quiso reconocerle
y le arrojaron a palos, y como protestara le encerraron
en una obscura p r isión, donde lloró a lágrima viva su
poco juicio. El tercer joven salió del jardín con mucha
alegría en el corazón, sin llevarse nada de las cosas
maravillosas que había visto.
-Sire,-dijo el joven,-estuve en un delicioso jardín
donde aprendí a conocer y amar a la naturaleza y a mí
mismo, donde a dmiré lo que vale el orden y donde me
convencí de que para vivir feliz, lo mejor es practicar
la virtud. No ví al amo de aquel jardín, por lo cual de·
seo conocerle para agradecerle la hospitalidad.
- Pues bien, dijo el rey.-Soy yo quien gobierno
aquel jardín. ~s imagen del mundo y yo soy quien die·
ta sus leyes, mientras que tú y tus dos compañeros re·
presentan las tres especies de hombre quto andan por el
mundo: una busca el placer, otra la fortuna y la otra
prospera en el bien y obtiene el premio de una concien&lt;;ia t ranquila. Ven, hijo mío, a mis brazos, tú has
vencido porque eres bueno; tú te sentarás a mi lado.
Calló el rey y la corte aplaudió entusiasta al joven
juicioso, que vivió muchos y felices años.
A. M. GIANELLA.

El bien hubiera querido encontrar alguien que le in·
dicara el buen camino, y sin poderlo lograr se d_e jaba
llevar a la aventura, marchando delante y hasta parán·
dese de vez en cuando para leer alguno que otro epi·
talio.
Un ruido de sollozos interrumpió su marcha. E~cucjlp
y miró después .... Una mujer joven en aparienci1'.. )
de porte distinguido, arrodillada sobre una tumba llora•
ba amargamente. Emocionado por una tao grande pe•
na, Leopoldo consideró atentamente a la mujer.
··
Leopoldo tosio débilmente en primer lugar, luego
más fuerte, y después hasta de~gañitarse. La mujer en•
lutada es estremeció y secó nerviosamente sus lágrimas.
Era, verdaderamente, una mujer bonita, y esto iba
pensando Leopoldo sin atreverse a dirigirle la palabra.
La entrada en materia le parecia muy difícil en seme•
jantes circunstancias.
Al fin, tomando una actitud seria se acercó a ella.
-Perdonadme, señora; pero· me he extraviado, y de·
searía que me indicárais el buen camino.
-Es dificil de explicar .... Yo me marcho, seguidme.
Ella empezó a andar, cabizbaja, y Leopoldo a su la·
do.
-IAh, señora1 !Cuán dura es la vida cuando se ha
perdido algún ser amado! . ...
La mujer no respondió, Leopoldo añadió:
- iMi pobre mujer!
- ¿Vuestra mujer?
-Sí, murió hace cuatro meses.
Leopoldo no reflexionó que su corbata verde y sus
zapatos amarillos desmentían tal desgracia. La enlutada no pareció darse cueot:&lt; de nada.
- !Pobre señor!, dijo. Hoy hace un año que murió mi
marido.
-iYueslro marido! ¡Viuda a vuestra edad! Debéis
sentiros muy sóla.
-Sí, mucho.
Leopoldo se aventuró a decir :
-Deberíais casaros de nuevo.
-No, eso nunca.
- iBah! Yo pensaba lo mismo, y, sin embargo, des·
pués he sentido una necesidad imperiosa de constituir
und familia.
Ella calló. Reflexionaba. Eil este momento, el ce·
menterio les parecía un parque delicioso con sus ar·
bustos y sus flores.
Leopoldo se aventuró de nuevo:
-Sois muy hermorn, señora.
-iQué habríais dicho entonces si no me hubiera des·
figurado el llanto!
Y algunos meses después, un matrimonio se celebra•
ha en París, del que se hicieron muchos comentarios,
pero sin que adivinara nadie que el idilio principió en
el cementerio Pére· Lachaise, llorando al difun10.
·
EDUARDO ORMONT.

Leopoldo · atravesaba el cementerio Pére-Lachaise.
Debiendo tratar un negocio sobre las alturas de Menil~ontant, había verificado algunas horas antes la ascensión de la colina, y para acortar el camino, al regreso
había decidido atravesar la vasta necrópolis. Pero Leo
poldo se había extraviado en el dédalo de senderos bor·
deados de tumbds y erraba a la aventura.

trefa:

Cervezas. -l&lt;ermese efectuada el 2 r de Máyo en Córdoba, en celebr..cióo de la Primavera.
l¡ . '

&lt;Mas al pronto un aroma preciosísimo
cde incienso comenzóme a circunda r,
cy el eco me airulló de blanda música
cque ahuyentaba del seno todo afán.
c¡Desdichadol&gt; clamé; ce! Señor benéfico&gt;
&lt;te envía con sus ángeles la paz:&gt;
&lt;apura, apura, el delicioso bálsamo,&gt;
cy cese tan continuo lamentar,
&lt;olvida para siempre a tu Felícitas .... &gt;
Gritó el cuervo: &lt;Jamás!&gt;
El cuervo, convertido en oráculo, niégale el olvido.
No llegarán piadosas las ondas del Leteo a las playas de
su alma para llevarse consigo su amargura. Entonces en
angustioso, en supremo grito, él implora la esperanza. de
su alma: la unión con su amada en un mundo mejor.
&lt;Profeta de dolor, inmundo oráculo
ministro aterrador de Satanás,
por ese cielo de esplendor magnífico,
por su Dios que obedecen tierra y mar,
díme si de la tumba tras el límite,
en la región de inmensa claridad.

L

Mitin polftico del club &lt;Pu y Reforma&gt; efectuado el domingo último en el teatro Ar beu .

Niña que tomó parte en el programa m11sical del rritiq

�tado en la fiest'I, como ingeniero industrial, próximo .ª
partir para el Canadá, por el pintor &lt;Gootran de L1·
meul,&gt; un hombre sensible, impresionab_le, y el cual_ lo
ha cuidado y educado,_ de~de la infan_c1~ del expósito,
figuras culminantes, se mueven en no fondo verosímil, sin decirle nunca la historia de su-nac1m1ent?·
interesante y muy b ien combinada,;. Véamos el asunto.
En aquella terraza animada por las músicas_ de_ los
"Juan G~eret," constructor d~ automóviles, hombre &lt;tzganos&gt; y por- las perfumadas brisas de los 1ard10es
de grandes iniciativas, de 42 años, luchador, una fuerza, que la rodean, aparecen tipos admirablemente prensen·
en fin· da suntuosa fiesta en su casa de Niza, junto al tados; un general ruso que rompe las copas de cham:mar, a la cual asiste ese mundo cosmopolita, mezclado pagne, después de apurar el líquido, y hace una mu1t1:
de ricos comerciantes, aristócratas, artistas y bellezas de tud de incorrecciones con un orgnllo netamente sl:tvo,
fama, que tanto abunda en los centros de placer de la un jeveo tísico, cuya vida acabará, según los médicos,
dentro de cinco meses, y, por tanto, sólo anhela go~ar
Costa Azul.
Los negocios de Gueret no marcha~ mu}'. bien, lo qr_e los encantos de la existencia; y &lt;Cristiana de Servats,&gt;
no es obstáculo para que procure, l~c1r mfls de 1~ d~~,- aventurera, rusa, moscovita muy bella, la verdadi:ra tendo, con objeto de mantener el cred_1to de la negoc1ac1on . tación de «Gueret,&gt; que la ha deseado con ansia, reEn dicho baile conocemos a su muier, una hermosa ru- sistiendo ella, con el fin de enloquecer~~ Y ob!e!l~r lo
bia, de 38 años. algo romántica y muy arrogante,. y ñe deje todo, por marcharse en su compam~, a d1rig1r nn
la cual ha tenido una hija &lt;Ana-María,&gt; que empieza a negocio de acero, que_ posee el!~ en sn pats.
gozar de los albores dP. la vida, y nos enteramos que
La fiesta va a terminar; el h110 ha hablado con la ma·
&lt;Madame Gueret,&gt; aJlá en sus juveniles primaveras, fué dre sin saber con quién hablaba; y &lt;Gneret,&gt; que sabe
.seducida por un infame muerto en una taberna de Ve- que el joven ingeniero ha inventado una máquma espe·
·necia en noche de borrachera , siendo el fruto de aque- cial para los automóviles, comprende que esto puede
lla debilidad, el joven &lt;Roberto Marce!,&gt; que es presea-

y

TEATRO'MEXICANO.-&lt;LA EMBOSCA~A.&gt;
El autor de la obra, estrenada en este teatro, Mr.
H&lt;inry Kistemaeckers, es ventajosamente alabado en la
escena francesa, por dramas que alcanzaron fama, y co·
·mo "La Blessure," "L' Iostinet," "La .Rivale," "Marchand de bonheur," "La Flambée," y que hao dado motivo a que la crítica parisiense, escriba entusiastas elogios. En México nada hemos co~ocido antes ~e ahora
del literato a que me vengo refiriendo, y que bien merece ser conocido por las condiciones que muestra, en el
drama, .con tendencias melodramáticas, que con el titulo
&lt;La Emboscada&gt; admiramos en e~tos días.
Por los cuatro actos de la obra pasa como un huracán
de vida, que transforma, y da pujanza y bríos a los personajes, apoderándose del público de tal manera, q_u e los
sucesos no Je dejan tiempo de reflexionar, por la mane·
ra como se presentan, por la fuerza potente que desenvuelven. El melodrama surge con serias dificultades; el
talento del autor las vence, las domina, y saca de ellas
una emoción estética, ptofunda y snjestiva. No por es!º
se pudiera aducir que el argumento se _desenvuelve s•~
las gradaciones debidas; todo lo contrario, la compos1ción es ordenada· !ns colores del cuadro no pecan de
dilnídos, ni tampo~o de abigarrados, y los personajes, las

oo es obstáculo pata que ciertas medidas, tomadas por
&lt;Gueret,&gt; con los obreros, respecto a multas y otros de·
t~lles hayan engendrado honcJ,os o.isgnstos en los opera·
nos. ~Roberto&gt; está de parte de los trabajadores; cree
que tienen razón, y esto crea rozamientos con el dueño·
&lt;Crist_iana&gt; viene a despedirse del hombre que dese~
seducir, éste la rechaza de nuevo, manifestándose enamorado de sn mujer, y como ésta ha visto aquella escena
entrando en un momento de ternura de ambos, recrimina a su esposo por medio de cierta historia que le con·
~neve hondamente, l~aciéndole prometer que nunca se
irá del lado de &lt;Serg1oa,&gt; de la madre de su hija.
&lt;Ana-María&gt; con un candor infantil, habla con &lt;Robe~to&gt; de que la quieren ca~r con uno que ella no
qmere, y en una escena primorosa, por lo delica·
da y sutil, emite la jovep ideas encantadoras sobre el
matrimonio. Desea que el preferido por su padre influya para que no la casen a la fuerza, y él promete hacerlo, aprovechando para el cumplimiento de sn prome·
sa n1 momento en que está a solas con &lt;Madame Gueret,&gt; la cual rechaza aquella intervención de &lt;Roberto&gt;
en asuntos de familia, y le llega a decir con el alma la·
cerada, que él es &lt;solamente nn empleado! ...• &gt; El alma del muchacho se pa rte ante aquella invectiva, sufre
horriblemente, y entre sollozos recuerda de nuevo su
origen oscuro, su nacimiento de expósito. En esto se
oyen gritos en la fábrica; la huelga amenaza; la insn·
rreccióo es inevitable; "Gneret" entra rabioso contra
"Roberto," diciendo que él tiene la culpa de todo; le
ordena que vaya a aplacarlos, él rehusa, con energía, y
echa en cara la prosperidad de la fá brica por sus esfuerzos Este final es grandioso en extremo; conmueve
hondamente, y la impresión en el público es intensa en
grado sumo.
En el acto tercaro es de noche ; el matrimonio "Gneret" viene de la Opera donde han recibido el homenaje de multitud de persouas, que ignoran la difícil situación financiera de aquel negocio a punto de la ruina,

No he de ser riguroso al apreciar la manera Como se
por la huelga de los obreros, de la que lleva ya algún
tiempo. Un criado le dice al dueño, que a la una de la ha puesto esta obra eu el Mexicano, en gracia a habérmadrugada vendrá un delegado de los huelguistas a pre- nosla dado a conocer en una traducción discreta, y por
sentar su correspondiente "ultimatum." Por palabras los esfuerzos que a no dudarlo se han llevado a cabo
entrecortadas de los esposos se viene en conocimiento para presentarla decorosamente. No desconoce la dide que la calumnia lanzada por la rusa " Cristiana" al rección escénica que si hubiese presentado, por ejem·
verse despedida por ··Gneret," en el acto aoterior, refe- plo, la verdadera decoración en el último acto tan herrente a que "Alberto" era el amante de "Sergina," ha moso como poético, con la aurora iluminando aquellas
producido sn efecto, y que si no ha estallado la ira del ruinas de la fábrica, en vez de que lo veamos todo desmarido, ha sido por lo crítico de la situación obrera que de el ventanal del despacho de la misma, el efecto hn•
biera sido enorme, y la impresión magnífica.
preocupa hondamente al patrón.
Pero repito que no hablo de ello, y paso a la interEl delegado es "Roberto;" la situación es hermosamente conmovedora. Si "Gneret" no firma el documento pretación, muy correcta por parte d e María Luisa Viq ne se le presenta, volarán la fábrica los h uelgnistas. llegas, que lució elegantes "toilettes " Me permito deLos minutos correo, el dueño se resiste; las invectivas cirla que en el acto cuarto debiera salir con un abrigo
entre ambos son terribles, los insultos aumentan, ll?ga o nn velo o mantilla en la cabeza, de cualquiera maneel momento en que el patrón coge del cuello al joven, ra, pues la catástrofe la ha cogido de noche, y no hay
este lan,a terribles alaridos, y aparece "Sergina" que tiempo de vestirse y ponerse sombrero, y hasta una bolérita: JEs mi hijo!! ...• y en el mismo instante suena la sa en la mano en momentos tan tremendos. La señorita
Castillo admirable en sus cortas escenas, sobre todo en
gxplosión.
La obra termina por el sacrificio de "Gneret." Al la del acto segundo con "Roberto," sn declamación fné
principio decide irse a Rusia con la seductora slava y natural, el acento poético como se pide ; en resumen,
dejarlo todo ; pero la aparición de "Ana-María" hace una ingenua magnífica. Discreta Matilde Cires Sanchez; hay que matizar un poco más al decir el papel.
cambiar sn resolución.
-Contéstame con sinceridad, hija mía----la dice.-Yo estimada actriz; de lo contrario la monotonía mata el
he tenido no h ijo fuera del matrimonio; deseo recogerlo efecto. Bien el señor Coss, aunque el papel por el tipo ·
que representa no "le va," valga la frase vulgar. Mntio y que vin con nosotros. ¿Qué piensas de esto? ....
-Pienso-dice la niña-que si ha sido una grao cul· tuvo una noche muy buena; creo que el "Roberto" que
pa, se puede enmendar de esa manera. El hombre pne· encarna es de lo mejor que ha hecho; lo ha comprendido y le da sn doble carácter con tino y arte. Los de•
de tener un pasado de cierta índole; la mujer, no.
"Sergina" admira aquella generosidad; el esposo con· más cumplieron nada más; con excepción de Barreiro
movido se sublima en aquellos momentos; llama a "Ro- que dijo perfectamente su c,,rta relación del acto priberto" y le dice señalando los escombros de la fábrica, mero ; y de los señores Vargas y Rivas, que fracasaron
que esa es sn obra, que con el trabajo se puede cons- por completo en sus personajes, y es lástima que el del
pintor "Limeuil" no tnvie1·a el relieve debido. De todos
truir de nuevo.
-iAI trabajo! .... yo me retiro a mi casa . ... mañana modos "La Embo~cada" debe verse por todo México
a las diez te espero para que recibas mis órdenes.
LUIS DE LARRODER.

TEATRO MEXICANO.-Dos escenas
del drama "La Emboscada," es·
trenado con gran éxito.

salvar sn negocio, y le convence de que
no se vaya a la Australia, y que se quede
con él en la dirección técnica de los talleres, con un gran sueldo, lo cual acepta
&lt;Roberto;&gt; noticia que Jlena :de estupor y
de -p ena, al mismo tiempo a su madre.
El segundo a cto tiene Jugar .en el despacho de la fábrica; han pasado dos años
y merced a las iniciativas del joven ingeniero, el negocio va viento en po¡;a, Jo que

Señorita Julia Bulle,

Señor ita \\largot F ourcade.

�.11-

Carta a María--Cruz
(Dícense en ella razones del
matrimonio a la manera que al au·
tor se Je alcanza )
María-Cruz: En comenzando esta carta, viéoeoseme
como de propósito ciertos decires con los que doña Isa·
bel la Católica aderezase una muy sabrosa suya que a
Fray Hernaodo de Tala vera enviare: &lt; ... . querría tanto decir-escribe la reina-, y teniendo tao poco espacio, coofúodese el entendimiento; de manera que sé
muy menos de Jo que sabía con más espacio, y dexo de
deé_ir muchas de Jo querría, y Jo que digo, muy desconcertado.&gt; Y advertida ya de inis temores, paso al ro•
maoce.
María-Cruz, háome dicho que sales de soltería para
entrarte en matrimonie, con varón inteligente y puesto
en bondades. Bien hallen los cielos que así disponen el
encadeoi.r de las cosas, para que no tú te ayuotases a
~tormeotadoras demencias, cuando por gracia de aquel
1oc_omparable amor en que un tiempo vivimos, estuviste
a punto de ser mi esposa. Con mucho susto de nuestro
proplo amor que parecía iba a devorarnos entrambas
vidas, nos apartamos uno de otro, y una serena calma
dióoos olvido y paz, paz y olvid.o...q.:¡e en mí fuer:io fortaleza y atalaya en tí de tu virtud. Hoy no he de decirte si seguí amándote; callemos siempre-y sean nuestra,
almas en el recuerdo como esos ríos tao silenciosos que
parecen inmóviles. Y no me niegues tu amis•ad, ya que
no podamos vivir, como las hojas de un libro, eternamente presos uno en otro.
Te casas, María-Cruz, y yo, que ni tengo otra hacien·
da que mi melancolía, ni por hoy taño flauta ni zurro
alboges en el corro del amor, como envío de bodas, te
hago regalo de los razonamientos que a continuación se
ponen, harto sensatos y vencedores de mis viejas rebel·
días. Así mismo, con ésta recibirás un ramo de olorosas
lilas y la fragancia de unos lirios de los que ya se hao
erguido esta primavera en las acequias de mi huerto.
Poco es si piensas que hay lirios silvestres en el fondo
de los valles y discretas razones en los corazones doli·
dos, habiendo de éstos, por añadidura, en demasía. Más
distrae un punto tu venturoso amor, y para los ojos en
la rusticidad de mis palabras. Ellas sólo quieren afian·
zar tu pensamiento y no renovarle, pues bien sabeo que
le llenó de honestia y verdadera virtud el libro sin má·
cula del nunca bien loado fray Luis, que llaman &lt;La
perfecta casada &gt;
Juzgo que en esto del matrimonio errado está nuestro
siglo y muy descoocertados por diversos modos los espíritus que el amor debiera concertar. De un lado, el
mundial ruido; de otro, el obligado ayuno a que la va•
nidad nos encamina, y, en fin, el sensual apetito impe·
raote tuercen los mansos cauces del cariño para hacerle
despojo de miserables tercerías.
No sospeches que hay en mí un macetado Savooarola,
pues de cierto no hay en mí sino un endurecido peca·
dor; mas de igual manera que al decir del arcipreste:
«Sobre la espina está la noble ros::&lt; flor,&gt; eociéndeme
esta misma impureza en ansias purificadoras,
El matrimonio ni es el triunfo de la carne ni el impe·

UN-CONCURSO DE VENTANAS Y
BALCONES ENFLORADOS

•

La organización de un concurso de ventanas y baleo·
oes enflorados es mucho más difícil de Jo que parece a
primera vista, pues debe buscarse que todo el mundo
tome parte en él, lo mismo ricos que pobres, eocootran·
do estos últimos todas las facilidades para participar de
los resultados y de los premios.
La flor es el lujo, y si bien a menudo es el solo lujo
del pobre, es preciso que no le sea oneroso.
Pdra guía de los qut! deseen orgaoizaruo concurso de
los que venimos hablando, vamos a decir cómo fué organizado, no hace mucho tiempo el de Thooon-Eviao,
en Francia, cuyos resultados fueron magníficos.
La sociedad de horticultura de Chablais, en TbooooEviao, hdbía anunciado el concurso con mucha anticipación, y c~meozó por enflorar los monumentos públicos. como la Casa de Correos, el Ayuntamiento, las
f~eotes públicas, para que sirvieran como modelos, po01eodo a los 0oncursaotes las condiciones siguientes:
,~ hacer un trabajo de preparación entre los aficiona·
dos y los profesionales, miembros de alguna sociedad de
1.iorticultura, y
hacer la adquisición de un material
especial, para venderlo al público muy barato, distribuyendo gratuitamente las plantas y el follage para los
fondos de verdura.
. Es preciso hacer que el grao público comprenda el
1_oterés de estos concursos para animar el patriotismo local, con el fin de que la ciudad prfseote un hermoso
golpe de vfata. Les hc&gt;rticultores deben unirse cou los

•-··••••

,...,

i•

(

::srita. Carlota Collaotes, que contraerá matrimonio próxirrameote con el señor don Jesús M. García.
rio del espíritu. No a todas horas te entres por las excel·
citudes del alma; mas tampoco esperes con livian"- impaciencia, durante el día, el holgar de la noche, ni te
emperezc:rn el placer del lecho y el esposo para el trabajo del día. En el sano equilibrio de entrambos está el
secreto de tu dicha ...... Porque un infatigable prodigar de besos mataría tu amor con presteza, como rígido
y frío quedaría en una fiebre de espiritualidades ....
No uses más•afeite que el natural adorno, pero no lle·
gues al descuido, que torna tantas gentiles mujeres en
pandorgas sin ánimo, ni hagas como esas otras que an•
dan en greñas haldilla parda en casa, y póoense muy
ataviadas para regalar con su hermosura al ojo ajt:oo.
Tú, que eres hermosa cual Saraí, ponte en casa a todas
horas como de reina, que tu reino es el hogar, y sólo los
ojos del esposo han de decirte: &lt;Toda tú eres hermosa,
amiga mía, y en tí no hay manchas.&gt;
Ten la gracia de bien parecer, y, como sin quererlo,
te llegarás al alma de cuantos te vean: muestra a todos
estar muy enamorada del tuyo, para que nadie intente
remediar una sed que no sientes. No hagas como Cami·

Oficiantes y asistentes a la: so_lemne cere_mooia religiosa efectuada el domingo pasado en el temFlo
de Merced de las Huertas,

la que, aunque Anselmo «era el bl•nco de sus deseos y
el cumplimiento de sus gustos,&gt; al fin. rendida, fué por
la diligencia de Lotario. Sé honesta y corta las alas al
atrevido pensamiento.
Como eres alta y espigada, no te tuerzan tal gallardía
los trabajos ni los hijos.
Tienes claros y serenos los ojos a lo Cetioa: tienes la
boca graciosamente plegada en sonrisa hermética, que a
veces se abre como rosa bermeja en la hostia de tu faz,
pues oi tus ojos se empañen con la de~ilusióo, ni tu boca tenga el gesto del dolor. Sonríe al esposo en sus lar•
gas veladas de trabajo, y cuando el cansancio le riada,
sooríele.
Tus manos, que hoy Pmergeo de la transparente y es·
¡:,umosa gárgola de encajería en que remat: o tus ceñidas mangas: tus manos maravillosamente cinceladas pa·
ra tejer con perfección de araña sutiles telillas exagona·
les, presos los cabos eo los seis pétalos de una flor, no
se estéo nunca pulidas por el ocio, que ellas hao de co•
ser el Jioo y hao de envolver en finos pañalillos al hijo
de tus entrañas. El ocio es enemigo de las madres, y tú
vas a ser madre.
Tus dedos, de marfil y espiritualidad, largos y blancos
orno los de las santas, que engarzan maravillosamente
las cuentas del rocío o abren uo cabello a lo largo en
dos hebras, mejor hao de a prisiooar una flor que ser
aprisionados de un anillo; quise decir que nunca te co·
mala ambición, y que oo atormentes al espeso para tu
regalo; antes bien, hazle creer que te s-:ibra eco lo que
tienes y quieres menos de lo que te da .... Sea más ele·
vado y excelso tu corazón que uo lucero en la noche estrellada.
Si tu ef poso no hiciere de tí la merecida estima y fa ere a los campos del prohibido amor, no seas tú como la
esposa infiel del romancillo, porgue al fin de cuentas
!labrías de entregarle la espada de tu amante, di~iéodole;
Clavadla, señor marido,
clavadla en mi corazón,
que bien la muerte merece
quien a uo marido engañó.
Recuerda siempre las virtudes de ctc.ña Blanca de Navarra .... Y a tu paso recuerden todos aquellos versos de
Petrarca:
Non sa con Amor sana e come ancide,
chi non sa come dolce ella so~pira,
e co:ne dolce parla e dolce ride
No te dejes seducir por la moral al uso, que, como de
allende los Pirineos, es tentadora y frívola: sé como es
la tradición de nuestras mujeres, acas-:i uoa de las po·
cas acertadas y verdaderas tradickoes españolas.
Y, en fin, pon prudencia en las amigas y en el manejo
de la haEienda.
Y termino ésta, demasiado Jarga,coofiando en tu bUfo
entendimiento, porque, y perdona la última pedantesca
erudición, como escribía el preclaro padre Isla a su
hermana Mariquita, &lt;el tuyo es muy superior aún a los
que son de clase más elevada&gt;
Olvida mis palabras si nada te añadieron de enseñanza. Mas cuando remudes cuidadosamente el ag_ua del
J?úca,o eJ:l qu~-h~g~~ su~to. _d~- l~s_..J!ores~g_u_c;._.~!l~C.'il"ío,
recuerda el agradecimiento de mi rendido corazón, tanto
por el consuelo que prendiste en é·I cuando descaecía,
como por haberme vuelto hoy a la melancolía de mi serena soledad . .. .. . - LUTS FERNANDEZ ARDAVJN

Primer premio de ventanas enfloradas en el edificio del Hcspital; se adorna ron 38 veutaoas.

aficionados para enseñarles los detalles que quizás i¡¡oo·
reo, vulgarizando de esta manera los adornos de flores,
"diciéndoles los precios de las mismas y la manera como
se obtienen con más facilidad. De esta manera la Sociedad de Horticultura elabora un plan, procurando no
reparar eu los gastos, como pasó eo el concurso de Tho000-Jes-Baios, que se dedicaron sumas de importancia,
para la adquisición de buenos m-ateriales, coosiguiéodo•
se que se cc,mprara al cincuenta por ciento de su costo.
Antes de terminarse la confección dP.) material el co·
mité de organización pondrá eo conocimiento de todcs
el reglamento de puentes y calzadas y lo cooceroieote
a la vía pública, es decir, las dimensione~ que bao de
tener los adornos según la altura de las casas; facilitando jardineras y el hierro necesario para los postes y b:,.ses de los adornos.
La experiencia de Thooon-Evíau nos permite recomendar la disposición siguiente: se hace un cultivo de
plantas en grao desarrollo con el fondo de verdura indispensable a la deroración. después se pueden poner
orquídeas rodeadas de plantas y flores.
El balcón de la Casa Ayuntamiento decorado por la Sociedad de J Iorlicultorts.-EJ primer premio de
Por las macetas o tiestos pueden caer las guirnaldas,
balcones enflorados, coo campánulas blancas.
recogiéndose eo las flores de los mismos, como se ven
en algunos de los grabados que presentamos.
Hay concursos para tiempo breve y otros para tiempo más largo, por ejem·
P10 , para uo mes. En este caso, no basta decir, señoras, , aflorad vuestras
~eotaoas, vuestros balcones, vuestros huecos de las casas, sino que precisa
igualmente decir la manera como hay que gobernarse, para que las planta~.
las _flores, los adornts florales que el tiempo ba tenido que estropear oece~nameote, sean sustituidos por otros frescos y si es posible con dibujos
dH·ersos, con difereotes combioaciooes, y por tanto, el concurso rr;;ul !ª ne solamente hermoso, sino cambiado en el decorado y eo el con•
JUO!O.

Uno de lo pri meros premies.

Ventanas dt!coradas por la Soc iedad de Horticultura, con el objeto de
presentar un modelo.

El seguodo premio de ventanas enfloradas.

�CRONICA
Entre las mil fantasías que las modas pri·
maverales ofrecen a las damas elegantes, es
preciso señalar los chalecos sobre los cuales
se abren con mayor o menor amplitud, los
jaquets, los boleros y las pequeñas vestes, que
son el complemento obligado de los &lt;tailleurs,&gt;
prestando a estos una nota de graciosa y en·
cantadora coquetería.
Los chalecos citados son ceñidos y lisos, hechos en tela
de· Jony o en gruesa tela con dibujos impresos, en género
esponjoso, rayado en cuatro colores difereutes. Otros cha·
leeos se hacen ensed:i. pekioée, en taffeta a mil rayas, con
las vueltas adornadas sencillamente con un plissé muy
reducido y fino, o coo un ribete augostísimo y a bullooado. Hay, también. chalecos-blusas, hechos en paño ligero y en ottcmaoo de color claro o blaoco, ceñidos al ta·
lle por medio de una presilla adornada con botones de
nácar, concha o perlas de imitación. A veces, la maoera
de estrechar estos chalecos-blusas es sumamente original, pues consiste en uoa cintura drapeada que sube
hasta el escote del chaleco y allí forma un.. especie de
cuello chal, muy angosto y bieo adoptado. En otras oca-

siones, el chaleco se cierra por un lado con una hilera
de botones ribeteados de una seda de color diferente a
aquel con el cual se forran los botones, y por el frente
se ciñen al cuerpo muy ajustado y preciso en su corte.
No olvidemos, en fin, lo• innumerables adornos destinados a completar las blusas, corpiños y jaquets: peche·
ras dobles o sencillas, hechas en E'ncaje, tul, gasa y mu•
seliua de seda; vaporosas corbatas confeccionadas en linón blanco. plissado o encañonado, las cuales ostentan
una bonita originalidad, como es la de tener las puntas
cortadas en diferentes, figuras, destacándose sobre un
fondo de linón de otro color.
Citaremos, así mismo, los cuellos de variadas formas
que la Moda nos ofrece actualmente; los unos colgantes,

para todas las diversiones peculiares a la her·
mosa estación primaveral en que actualmente
nos encontramos.
Un lindo modelo, adecuado para jugar al
«tennis,&gt; y que también ¡;nede servir para regatas, partidas de &lt;golf&gt; y demás deportes, es·
tá hecho en batista blanca. La falda, bastan·
te corta, pues se vé todo el pie, se dispone en
pliegues o tablas, completamente marcade,s,
retenidos en el talle por medio de una cinto•
ra de satín en color vivo, como azul Sajoni;.,
cereza o amaranto. El corpiño es de estilo kimono y se
escota en punta sobre una camisola de linón blanco. El
escote se guarnece con un angosto cuello de satín, del
mismo color que la cintura, y este cuello tiene una for•
ma original, pues baja a adornar los hombros con dos
largas puntas, y luego va disminuyendo su anchura por
el frente, basta reducirse eo pequeños ribetes que bor·
deao la batista. Una bonita sardineta de satín, adornada
coa botones de concha, cierra ese c uello y embellece el

tren cómodos pueden marcharse pa:ra- de·
jar sitio a los demás.
-·
¡y menos mal si fuese la causa de esto el
deseo de recibir a sus amigos y de no dejar
olvidado ninguno de sus conocidos! Pero no
hay nada de oisto, sino la vanidad de hacer
decir: &lt;Había un sinnúmero de invitados.&gt;
Para esto van mendigando de salón en salón los desconocidos y amigos de ocasión.
Cuando se da un baile, uno de los prin·
cipales cuidados es procurarse el mayor
número posible de personas que bailen. Al
presente los jóvenes no se muestran muy
aficionados al baile, y muchos hombres, a
causa de su edad o de la gravedad de sus
funciones, no puede n bailar. La necesidad
de proveerse de bailadores, es actualmente
una de las preocupaciones materiales de un
baile.
Los dueños de la ca~a no tienen más re•
curso que invitar a los jóvenes agregados
de embajadas, a los oficiales de los regi·
mientos y a los funcionarios, también jó·
venes, de los ministerios. De es:e modo
consiguen, por medio de sos amigos o de
sus propias relaciones, un personal joven,
bien educado y de buena voluntad.
Poiro como por una y otra parte faltaría
tiempo para tan numerosas presentacicnes,
las cosas no se hacen dentro de las reglas de
la etiqueta; es decir, el joven invitado se
abstiene de hacer la visita preparatoria,
limitándose a hacerse nombrar al dueño de
la casa por el amigo que le presenta. Des·
pués hace una visita.
La orquesta se instala en un estrado ro·
deado de plantas y a rbustos y preparado al
efecto.

delantero de la blusa. En los puños de las
mangas semi cort..s, se ven, igualmente,
sllrdioetas de satín, adornadas con botones.
El sombrero es de fieltro delgado, blanco;
la forma es muy pequeña, y por única
guarnición tiene un gracioso lazo de satín
del mismo color del que se ha empleado
para confeccionar el cuello, la cintura y
las sardinetas.
Otro modelo, muy propio para traje de
excursión, está hecho en sarga verde seco,
guarnecida con botones y presillas de son·
tache en un color más obscuro. La falda
es cruzada y se cierra por medio de cuatro
grandes botones con sus respectivas presi ·
llas de soutache. La orilla del lado supe·
rior de la falda, se corta redonda, así es
que deja ver todo el pié. El jaquel es amplio, corto y recto; ninguna forma altera la
senciila y elegante sobriedad de su corte.
En el cuello se escota ligeramente sobre
un·a camisola de batista blanca, bordada.
El t1nico adorno de este jaquet, consiste
en cuatro botones y cuatro presillas de
soutache para cerrar el delantero derecho,
cruzado sobre el izquierdo, y en derredor
del busto, más alto que el talle, pasa a trechos, una angosta franja de satín, retenida
en el frente por una bonita hebilla de ná·
car obscuro. En las mangas también lleva
adorno de botones y de presillas de souta·
che. El sombrero E'S de estilo boina, hecho

Suntuoso traje para teatro.
en fieltro gris claro, adornado con una fantasía de plumas grises.
MARGARITA.

Al!plfu©~ C©llilMl]©~ 00~1]"$ Il~

Original &lt;toilette&gt; para el campo.

Elegante sombrero de paja.

W&gt;!J"®~!r@~llV©~ ~® Il©~ ~®$

lisos .y redondos, hechos en encaje o en
batista bordada, exactamente iguales a los
que usaban nuestras abuelas; los otros, más
importantes, formando vueltas o cnellos
chales, ya sea por un &lt;rabal&gt; de encaje, ya
por un fichú redondo, drapeado en tul,
guarnecido coo un aocho encaje plissado.
Cuellos cuadrados, cuellos ma rioos, cue·
llos de ottomaoo o en piqué blanco, ador·
oado con lindas corbatas de foulard o de
cachemira en estilo búlgaro, en satfn de un
color vivo que contraste con la blancura
del cuello o de la vaporosa pechera de en·
caje.
Como última y encantadora novedad,
señalamos aún los cuellos lisos y vueltos,
ya sean rerloodos, cuadrados y puntiagudos. con una pechera que de ellos mismos
se desprende; la cual se hace en tul blan·
co, muy ligero, guarnecido de un volante
de tul,.finamente plegado, en cuya orillase
pone un angostísimo encaje valenciano.
Estos cuelfc;,s·pechera son sumamente lindes y &lt;chic.&gt;
No terminaremos la presente crónica sin
dar a nuestras amables lectoras una interesante lista de algunos modelos de trajes,
propios para juegos de &lt;sport,&gt; paseos en
el campo, excursiones en auto, y, eo fin,

La hora de empezar los bailes es de diez
a once. Dad las órdenes oportunas para
que todo esté alumbrado media hora antes
de empezar. La misma dueña de la casa,
ya dispuesta, debe inspeccionar los preparativos; hay detalles que habrá que retocar
a última hora y los invitados empezarán a
aparecer antes de lo que se desearía.
La antigua costumbre de parar todos los
péndulos durante la &lt;soirée&gt; no se observa
ya escrupulosamente.
Desterrad las flores de aromas fuertes.
Los follajes de plantas exóticassuministran
los más ricos e inofensivos adornos. Ade·
más, no faltan flores sin perfume; hasta con
frecuencia son las más bellas por su~ formas y colores.
Uno de los primeros deberes de un dueño de cas.. es poner a disposición de los
invitados el mayor espacio posible. Espre·
ciso desamueblar y preparar el mayor oú•
mero de habitaciones, o restringir las invi·
taciones al justo límite.
Esta es una de las prescripciones de buena educación que no será probablemente
observada jamás con exactitud, Partiendo
del principio vulgar de que &lt;donde caben
dos caben tres,&gt; se invita trescientas per·
sonas, cuando eo sus habitaciones no cabe::1
apenas doscientas. Los que no se eocuen·

Traje de paseo.

Modelo parisién de traje estilo sastre.

Traje de verano para el paseo de la mañana.

�Consultas
UN PROBLEMA
OLGA. Ciertamente, querida amiga, puede usted llamarme con ese nombre, porque así considero a todas
aquellas lectoras mías, que me honran y favorecen con
so afectuosa confianza.
En contestación a so carta le digo Jo siguiente: es de
inferirse que so novio ha cambiado de sentimiento respecto de usted, pues si ese amigo de quien me habla,
sabe que el novio de &lt;Oiga&gt; está en Europa, gozando
de buena salud y de los placeres de un viaje de recreo,
es justo suponer que ya no la ama, y aun quizá que ese
viaje fué combinado con el médico para romper el compromiso que lo uofa a usted. Y si le hablo con tanta
franqueza, es porque así debe manifestarse la verdadera amistad.

misma esa triste historia de amor, ya que desea usted
conservarla para siempre, encerrándola en el fino relicario de una producción artística? Tiene usted suficientes dotes intelectuales para emprender en esa obra, y
como prueba de ello, citaré una de sos frases. Dice usted así: «¡Es muy dulce llorar sobre un recuerdo!&gt; .. ..
Por Estas bellas palabras, se comprende cuán exquisito
es so modo de sentir, y qué fino es so talento de apreciación.
Y teniendo tantas facultades, ¿qaiere usted encomendar el relato de sus penas amorosas a una persona, que
si bien es delicada y sentimental en sus obras espontáneas, acaso no daría un sello de emocionante verdad a
la que usted inspirase?
En fin, puede hacer lo que desea, pero no he querido
dejar de manifestarle mi opinión sincera, ya que con
razón me llama amiga suya.
MODELO
Doy a usted el modelo que desea de traje pa·
ra asistir a una partida de &lt;teo nis&gt;. La descripción de
este atavío, la encontrará usted en la página dedicada
.. la Crónica sobre modas.
PETJ1':

(i
•

SOLUCION DE UN CONFLICTO
AMPARO: Muy bien me acuerdo de usted, estimada señorita, y nunca he podido olvidar la difícil y rara situación en que se encontraba, teniendo en su casa a un
huésped; un joven extranjero, enfermo de fiebre, el cual
se hallaba en nuestro país, solo, pobre y sin auxilio de
ninguna especie.
Usted me preguntó si debería enviarle a un hospital,
no obstante la tristeza que el pobre enfermo manifestaba por ser llevado a un sitio semejante; comprendí el
conflicto en que usted estaba, pero juzgando el asunto
de un modo absolutamente caritativo, le aconsejé que
atendiese al enfermo, pensando sólo en hacer una buena obrii, y amparada para esto con el respeto que le daba la señora su mamá.
1-loy, el extranjero se siente fuerte, alegre y lleno de
salud; pero usted n~tó, desde el tiempo de su enferme·
dad, que él atribuía todas aquellas delicadas ateocioocs

y heróicas fatigas, a un amor naciente que la abnegada
enfermera no habla tenido la dignidad de ocultar. Esta
suposición la ha visto usted comprobada en una carta
escrita a un amigo que por descuido dejó el ingrato caballero en cierto libro que usted Je proporcionó para
distraer su hastío.
El desengaño ha sido cruel, no lo niego; pero considere usted, querida amiga, que la gratitud es una flor
que no nace en esta tierra de castigo; aquí sólo brotan
espontáneamente cardos y espinas que nos desgarran si
los tocamos. Es preciso &lt;hacer el bien por el bien&gt;. sin
esperar otra recompensa que la consumación de una
obra benéfica. Si el enfermo está sano y no sufrió las
tristezas de la estancia en un hospital, usted ha recibido
ya su premio.
PARA UNA MORENA
CLAVELLINA'. Por regla general, el uso de las cremas
de tocador, no es de lo más adecua,!o para las mujeres
morenas, porque su piel no se presta a esa clase de ar·
tículos, sino, que, por el contrario, la blancura de la
crema forma contraste con la hermosa y ambarina tez
de las damas de ese color. A ellas convienen los polvos
rosa o crema, y para. que éstos se adhieran al cutis de·
ben ponerse antes •&lt;Kaloderma&gt;, &lt;Suavisioa&gt;, o cualquiera otra substanda por el estilo.
SOBRE MODAS
A. M.: Los trajes sastre se llevan mucho en la esta·
cióo actual, pero con la innovación de· las faldas drapeadas, pues en eso se cifra principalmente, el carácter o
el sello de las modas primaverales. En cuanto" los som•
breros grandes, han desaparecido casi por completo de la
escena del mondo elegante; sólo quedan algunos de estilo &lt;jardinera&gt;, cuya forma es muy extensa, hecha en
paja de Italia, y guarnecida con una corona de rosas,
lilas, jazmiues o cualquiera otra guirnalda de flores en
matices claros.
MAHGARlTA.

.. Sin embargo; es preciso que usted reciba contestación,
aun cuando sea a la última de sus misivas, pues yo le
aconsejo que le escriba por la postrera vez, certificando
su carta con acuse de recibo, y en dicha carta. le· debe
pedir enérgicamente una resouesta dtfloitiva, porque su
papá se ha decidido a entregarle su dote, y queda en
espera de una resolución clara.
Si responde a esta carta, después de no haberlo hecho
así en las anteriores, el problema quedará resuelto: su
novio buscaba una dote y no un corazón ; entonces el de
usted, resfriado por tao hondo desengaño, aceptará Qtra
impresión amorosa, por lo cual le aconsejo que no 1echace a su nuevo pretendiente, el que tal vez sea muy
digno del cariño de una mujer tan inteligente y sensible
como usted lo es,
DJRECCION
M OSQUETA: Recibí su linda postal c¡oe agradezco sinceramente. Habiéndome informado sohre lo relativo a
so pregunta, he sabido que puerle usted escribir-a la se·
ñorita de quien me habla, dirigiendo su carta a esta Redacción. Pero, si no le parece inrliscreta mi pregunta,
le ruego que me diga, ¿ por qué cansa no escribe usted

Arreglo de las habitaciooes.-Sala de madera negra brill.aote, adornada con rosas rojas y follaje vude. El
espejo sólo va encuadrado con una delgada guirnalda.

L;,.sor
señoras
muy bien q,1,." su eo ·antadora
· eierce
·
· fl uenc1a
· a 1a que nadie
· puede resistir.
•
~ es pre·
ciso que
d á saben
d
•
soonsa
una 10
Mas para eso
no
rest
etr s e 10 ~ rosados labws apare::can unos ?•eutes hP.rmoso~ deslumbrantes de blancura. Por eso no hay mujer sPosata que
uet se ~ el m~y~r cuidadoª la cooserv~c•o~ de sus dientes en las meJores condiciones. Para este fio es el Odol la preparación ·usta,
ios di~nt!~.º la opimón de los hombres de ciencia} oorrespoode perfectamente a las exigencias de la higiene moderna de la boca ~

!L@§ ll1lllmÍ@§ ~w Il@~ Ilifilm-@~ @:(P)

ño para inspirar tanto odio, para merecer manito, él, el pobre Pablo, es olvidado &lt;'n
tao ta desgracia ?
no ria eón, y él, para. consolarse, , a a donHabía cometido el delito de desceuder de está el abue'o que Jo adora,
Vlí&lt;Cíc@Il" l}fül!l$@
de una familia de tiranos.
''La aurora y el crepúsculo-dice el roela-van siempre juntos: juegan y hablan, y
El grao poeta que nos ha hecho sentir ,"Ai-je le bonheur de mourir?
hondamente y que o ~s entusiasmó cou sus Duo cbat1meot saos fin, laoguissante victi· descansan juntos."
Pero un día-un triste día,-el abuelo
libros rebosantes de amor, con sus cuadros D
.
(me
d, una realidad desconsoladora, quiso que e ma uge arraché ccmme un tend~e ar· oo ,e despierta más, y Pablo, que no com•
en todas sus páginas mejores se sintiera J', .
. . .
[bnsseau p·eade, que no sabe, le acompaña al Ceun soplo fresco y puro
'
etais proscnt bteo Jeuoe, et j'igoorais que: meoteri?. Más vuelve a empezar para PaY ~ste rayo de luz, este perfume dti vio- J'
crime blo la vida de abandono y ~e sufrimiento
de antes ...... y el niño, cansado, va en una
1eta que pasa por todas las obras del viejo avais commis daos moa berceau.
poeta francés, se desprende de la iofa.ocia.
Y piadosa en su humildad es la historia noche helada de io,·ierno a buscar~I abutt•
de la infancia despreocupada y grnudc, t:o que el Poeta oos cuenta de un oiño que ha lito que du.,rme bajo una cru&gt;.. Toda la
su misma miseria.
quedado huérfano de madre. y a quien Ja noche lo llama:
Muchos hao sido los escrit0res, los poe- madrastra 00 ama Cuando nace ot•o h • r ·
-IPapá! ¡Papá!
tas, que hao descrito en sus bellos párrafos o en sus rimas profundas el mundo infantil que se agita alternando las ale,,,rías
inmensas con los inmensos dolores.
''
Y al, lado de Víctor Hugo, bastaría poner
a Daudet, quien con su ''Jack" nos preseo·
ta una joya literaria en el género.
Más en las obras de Víctor Hugo, estos
rostros infantiles. alumbradosddntima alegría o mojados en lágrimas, los vemos asomarse a cada instante. Ea medio de una
escena de crueldad o de terror, en medio
-ie la maldad o del vicio o de la miseria,
llegan a purifiear y a suaviza.r, por medio
de su cándida expresión, todo lo que hay
en rededor de ellos.
Miremos a la figurita que inspiró los ver·
sos que llevan un título tao tierno: "L'art
d'etre gran-pére." El poeta oye que la niña
dice, en su misma ignorancia. cosas sublimes; habla con el mar y el cielo y le pide
al abuelito la blanca luna. Y cuando lacastigan y el abuelo¡., lleva algunos bombones.•
la niña, agradecida, le dice, fijándolo con
una expresión suavísima:
"Cuando a IÍ, ahuelito, te pongan en penitencia, yo también te llevaré los dulces"
Y aquellos niños rtales que tdmbiéo gozaei y sufren mientras el destino se desarrolla en torno de ellos, i cuánta graorleza
tienen, y cuánta gracia exquisita!
Es por eso, dice el poeta, que cu rnrlv allá
en la soledad de Santa Elena el venc- dor
de la mirada de águila pensaba triste ensu
patria lejana, veía surgir de entre las olas
del mar:
.... la sombra blanda y rosada .
de un niño bello que duerme, su boca en.
( treabit:rta,
grachso como el oriente;
Y la imagen del hijo, del pequeño Rev
de Roma, llenaba de noslálgico deseo el
alma del glorioso vencedor.
¿Y el infeliz Luis XVII?¿Qué hizo el ni-

Más en vano .. .. Y al otro día se encuentran al pequeñuelo que también se ha dormido parn siempre allá en la puerta del
Cemente1io

¿ Y quién puede resistir al encanto de un
puro rostro ia!aotil?
Un día-es siempre Víctor Hugo que
cueata,-el populacho, sediento de muerte
y. de sao_g:e, lleva a un hombre, a una guar·
dia, al s1 t10 del fusilamiento.
Por el camino se encuentran a su hijito
que le vé, y corre y lo abraza.
La gente grita, mira, pero luego se ca lma al ver aquel niño sin madre que dentro
de algunos minutos se quedará sólo en el
mundo. El hijo se asusta, y vuelto hacia el
r11 ~1--1f'. Tt1ee;1

11or.:inrio:

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

EL MUNDO ILUSTRADO

'lti:: l~~~a.,?!m~:=:., ~~!~:;a 11

La electricidad en la navegación

El actor M. La Bargy en el "Cyrano
de Bergerac.' •

Nadie dud_a de que la electricidad lo va
dominando todo, y sus aplicaciones en la
v ida práctica aumentan cada vez más.
siempre -es elicaz. Millares de p e rsonas curadas por ella testifican
La última aplicación que se ha enconsus maravillosos re~ultados, y _.por eso es que se ha hech o la pre•
para la electricidad es la propulsión
1 ferida del p1fülico. Basta usárla una vez para tenerla s iempre en 1 trado
de buques, y el primero de éstos así movip reven ción. Produce efectos segurlsimos en
dos ser_á el barco carbonero &lt;Júpiter&gt;, de
la manna de los Estados Unidos, botado
QRANOS, TUIIIORES. ALIIIOlflfANAS, HERIDAS, PUSTULAS, LLAGIAS,
en los astilleros de Mare Islaod (Estado de
ULCERAS, QUEIIIAOURAS, FISTULAS, ERUPCIONES, ETC., ETO,
OE VENTA EN Too•s LAS OROGIUERIAS .,. BOTICAS.
California).
Es el &lt;Júpiter&gt; el buque mayor que se
A 25 CEN f A VOS LA CAJA.
ha la:izado eo el Pacífico, siendo su desplaza~iento de 20,000 tone ladas, su eslora
Par&amp; loa tusrares donde no se encuentre, ae deepaoha tranoo de porte, enviando
oon el pedido en selloe de oorreo f().30 on. por oada oaJa y por docena $2.62,al Depo572 pies y 6 pulgadas La capacidad de
altarlo general, SR. RAFAEL B. ORTEQA . is• OALLE OE IIANRIQUE N9 sa.
sus carboneras será de 12,500 toneladas de
APARTADO 41541.
carb?o y 375,000 galones de petróleo comfll!XIOO, O, P ,
b~stibl~. Para ~n buque de semejantes
d1meos10nes ha sido, pues, necesario, inno quiero
Pero la más viva figurita de niño.aquella ventar una maquinaria eléctricasumamen-No hagan sufrir a mi papá;
que resulta más llena de atractivo, por sus te poder~sa.
que te lleven, oo.
mismos contrastes, es quizás, la de Gravo•
En Ju!~o de 19rr el gobierno de los EsY el padre ioteota calmarlo:
cbe , Gravocbe el ver dadero tip;, del pillo ta?os Unidos celebró c,.n la General Eléc-Vete- le dice.-vete y espérame en ca· infaotil, con todas sus maldades y su bon- tnca Cía, de Scbeoectadi (Estado de .Nuesa de nuestra vecina; yo voy a dar una vuel- dad angelical
v~ York) un contrato para equipar el &lt;Júta coo estos señores, y luego vuelvo.
EI es como todos los pilluelos de la ciu- p1_ter&gt; con maquinaria de propulsión elécY cuando el niño afligido s~ ha alejado, dad: canta, bestemia, se faja con los com· t n ca según el sistema propuesto e invenel hombre rec0bra su energh., y vuelto ha- pañeros, entra eo las tabernas, es capaz de tado por W . L . R. Emmeot, ingeniero d e
cia el pueblo que Je s ig ue, · pregunta con cualq uier acción atravesada y de cualquier la compañía. Por el contrato los fabricanindiferencia:
sentimiento de espontánea generosidad. Co- tes se c0mprometen a que la velocidad del
-Ahora bien, ¿dóode tengo c¡ue poner- me cuanto puede; se ocupa en todos los buque no sea menor de 14 nudos por hora
me ?
trabajos; todos los portales y sótanos son Y que el peso total de la maquinaria ño
Pero entonces, sobre aquella muchedum- su habitación ; no sabe nada de su familia e~ceda del de las máquinas de vapor orí·
bre obsesionada pasa un soplo de piedad, Observa, ríe, sufre y·es valiente; miserable ginalmente proyectadas para el mismo buy vuelta hacia aquel p•dre, grita conmoviy generoso al mismo tiempo.
que.
.
da:
En la lucha del 32, en aquel episodío de
Las pruebas realizadas han demostrado
-Ve a donde está tu hijo.
la calle de S. Dénis, en medio de aquellos qu~
fólo se han cumplido todos los reY de toda esta io faocia que llora y expía jóvenes utopistas, Gravoche es el primero qu,s1tos, sioo que también dieron resultafaltas ignoradas. Víctor Rugo le da su tier- en lanzar el g rito de la protes!a, en luchar, d?s mucho mejores de los exigidos. En
na piedad: uoa sombra coo rizos dora- en correr, en ayudar .
v 15ta de ello el gobierno ha decidido adop·
U n niño,
(dos
Va de uoa en otra fila, lleva los recados, t~r el nuevo medio de propulsión para va·
Ya proscrito, sio ser hombre todavía.
socorre a los heridos, pasa por ~ntre e l sil· nos de sus buques.
Otra figurita delicada y sensible, ¿ no es bido de las balas cantando, y con su loc a
E l &lt;Júpiter&gt; pc,drá suministrar carbón
Se acaba de pooer en París la inmortal
tal vez la pequeña Cosette de "Los Misera· alegría anima a los que luchan.
a un buque de guerra, a razón de 100 o_bra de Rostand «Cyrano de Bergerac&gt; y
bles?" Cosette, para quien la madre ha daValiente y lleno de calma como un pe- toneladas por hora, Y petróleo 125.000 ga- s1 antes se decía que el &lt;Cyraoo&gt; ioimita00
0
do todo, basta su belleza, ¡ pero ioútilmeu- queño héroe, desafía la muerte sonriendo. Iones por hor a.
ble era Coqueliu , muerto este, ¡ es el
•
te!
y la muerte llega: una bala del enemigo
tabl_e actor M. de La Bargy Bien puedeCuáoto sufre la niña que no tiene jue· interrumpe uoa a legre canción que se asodecirse. que el alma de la obra, el espíritu
gos, sino e l trabaj0 pes do: que oo tieoe maba 'l sus labios, y se lleva a la peq ueña
que a01ma sus cioco actos, está en el alma
ni carici:is ni besos afectuosos: para ella a lma valerosa.
Y e n el espirito del artista q ue Jo inter·
sólo hay ca~1igos y golpes.
Muchos han querido ballar un poco de
preta.
Y por tSO la vemos e mbargada :le júbilo retórica en las páginas de Víctor Rugo; peQue F rancia se d~spuebla es indudable;
El grao actor francés ha dado novedad
y de respeto e l día eo que un señor deseo· ro no es con la simple retórica que se pue- el rigor de 1~ estadística ¡0 demuestra, y hasta en lo posible, a la ioterpretacióo denocido y bueno le regala una linda muñe- den expresar los sentimientos más íntimos con ~ste motivo _se toman por el gobierno personaje tan interesante y en todas las esca vestida con 110 lujo magnífico.
y delicados, y es un corazón lle no de amor medidas conducentes a cooseguir remedio cenas se ha visto el dominio que posee de
Cosette la coloca sobre una silla, y luPgo, el que v ibra en todas estas narraciones el mal
las tablas La crítica parisiéo ha calificadopuesta de rodillas delante de ella, la con- conmovedoras.
Con este motivo la Cámara popular fran- de sublime_ la improba labor de Mr. Le
templa extasiada y muda, sin atreverse ni
Son las palabras de un ver dadero padre cesa ac~~a de votar uoa ley en favor de Bargy, y ~1en puede a~egurarst: que no hay
a tocarla. . . . . .
y abuelo estas que nosotros comprendemos las familias _numerosas, Cll)O designio es el obras v1e1as, para actores superio ·es. .
Es éste uo cuadrito tan vivo, que arran- Y que llegan a tocar las cuerdas más seosi· acrecentamiento de la población.
ca del corazón, junto roo un gri to de pro bles de nuestra alma.
Dispon e la oueva ley que c uand o un pa-·
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
·t
· d d
testa,
por
tantas in(dmias, lágrimas de infi·
dre tenga más de tres hi¡'os, y sin contar de I a ca,a F. wolft y Son. recuerda la fragan01 a pie a y teruura.
~
c~&gt;D. recu•sos
suficientes
para
re- cia suave de las rosas de Persia.
c!~1rá
60 francos
anuales
poreducarlos,
cada ouevo
b1¡0, hasta que éste cumpla los trece años; .. -"'
-- ...,...
/°~·=-=!:·~"';:::':!;'=';"'=~=;;:=::,;=~
el Estado subvenciona con 6o francos
La caballería '.:"arroquie indígena desfilando delante del Rey de Esanuales_el cuarto hijo y los sucesivos, si
~
pana en el campamento de Carabanchel.
los hubier e, y el tercer hijo de la viuda
desde que oace basta los trece años
-w•u..,,
l!ssaralladas, RscanstituidD!i,
'
A esta edad la educación escolar. se su•
oon
~srmossados, Fortificadas
pone terminada y al oiño en disposición
les
de g~ oa r una parte por lo meo os de Jos
•l unloo producto au• en doe
gastos que ocasi?ºª eu el hogar
Los ~omenta~1stas_ de est • ley ~oosiderao,
~~~:,:S~g~/g~ud.Aprobadc,
como s!empre, 1ome1•,rables las rnteociooes
· ;r, RATIÉ ;," ::edlcas.
que an1maroob.a l J.,g,slador
al
5 , p aasage Verdeau,
' h •P aria..
·
. .formularlas
. .
P ro, en ca'." 1o. JU'!l'ªº ca•, rns,gmficaoJraseoeouinstrueeionesenParis6'3t,.
tes l~s cantidades as,goadas. y d udan, por
Mexico :
lo_ mismo, de que la nueva disposición conJ _LABADIE, SucesoresyQII.
tribuya a que veogao al mundo cuartos
111■■1
vásta~os, y meaos todavía los sucesivos a

Una caricia carne
de tus labios bermejos:
beso que en mí derrame
sabor a vinos vie jos.
Un néctar que me embri,.gue
de azul y cte quimeras,
en donde mi alma vague
soñando primaveras ..

1

1

Ko una caricia roja,
sensual y pervertida,
tal como esa que arroja
la escoria de la vida.

1

Nó! q uiero un beso santo,
suoremo, sobrehumano ;
que tenga el dulce encanto
de un fresco del Tiziano.

EL REUMATISMO SE PUEDECURAR

1

R. CAB E ZAZ O.
o o o

Quiero que todo el mt ndo sepa que mi
'Remedir, para el Reumatismo alivia los dolores de las Piernas, en los Bra2os, en la
Espalda. la Rigidez o Ioflamación de las
Coyunturas, y Cura en Muy p: co Tiempo
Neutraliza los ácidos y expele del organis'lllO todoel Veneno Reumático, 50 centavos
y uo peso. Mar ca 3 X, $,.

Añoranzas
Dulce r ecuerdo d e

.ºº

Orillando un terreno reciéo roturado
oiremos la sinfonía del crepúsculo: el do'.
liente susurrar de los platanales, que evoca
las selvas del Afric¡¡, y la canción de las
cañas, marcial como 110 himno de triunfo

Una de las principales calles de la
ciudad de Prizend en la Albania

La Albania _que hace algún tiempo ape·
nas era conocido c?mo país, es decir para
el vulgo eo genera1, ahora con motivo de
las tur??lencias de Turquía y el dominio
de lo&lt; Jovenes turcos, resulta de gran interés todo_lo referente a los a lbaneses, cuya
larga e 10teresante historia no hemos ahora de invocar.
La capital albanesa pre~enta un conjunto muy moderno ; los cafés cantantes los
boteles, los edificios al estilo europeo'. los
r estaurants, etc., etc., abundan de tal manera que se comprende que la vida europea pasa por allí dejando impresas las huellas d e su cultur a .
Un verdadero &lt;pandemonium:1&gt; de razas
all_í se ven; albaneses: búlgaros, servios
griegos, tzí~garos, italianos, judíos, que for~
man u n abigarrado conjunto. Los alrrededores ofrecen intereses por la fertilidad
del suelo, y la variedad de flores y de frutos.
En la parte oeste de Adriático baña las
costas y alli se encuentran villas misteriosas com? P ~izend, Diakovo, e Ipek en las
cuales s1 bien hay f l carácter indígena
P. F lores Valderram,."
también bri_lla el progreso en algunas p ar tes ~e las ciudades, ll_eoas de vjajeros d e
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA, un tiempo a esta parte', de turistas que de,alivia inmediatamente y cura toda clase sean conocer el territorio albanés.
-de Dispepsia. 50 centavos. Marca 3 X . $2.

ME olDA IN Ef ICAZ

s EN os

Pal ules Orientales

r.:er~:~~~ho ~·~::'ser

Q

S -

Cura las Dolor es

·

Bolo 'Z'Of&gt;IOO

reemplazando el
Fuego aio dolor ni
ca1da del pelo. cura.
:--¡¡, 111da 1 n,rnr¿ da
JH Cojeraa. Espara•
vaaea,Sobrehueaos,
Torc• duraa.ete._etc.
- ReTulai..-o y reaolativo lüul~JOrable.

Parls, 165, Rue s•-Honoré y lodaslumacias

Retardos

,;s Menstruos

Supresiones d,

-lQué tom'Tía para esta ronquera ? Estoy completameote afónico.
-Toma huevos
-1 Y eso es bueno?
- iFi~úrate ! Las gallioas, cuaodo los po·
oen, cacarean.

UNIMENTO
GENEAU
.,.",~~~e,

{.

Dle3JORETy HOMOLLE

Un argumento poderoso

todo los detalles de la iofaotería yde la caballería mora, pues bieo sabido es que son
los moros excelentes jinetes.
Al día siguiente, parte de las tropas acampadas en C~rabanct.el hicieron la gua rdia
en el Palacio Real e o su~tituci(n del Regimienio _d e León que lo custodiaba, coo
cuyo motivo se reanudaron las mue~tras de
1::terés de_ los madrileños que acudieron
en grao oumero a presenciar el cuadro origioa Jí,in:o de los moros en el Alcazar Re·
gio

-

ENOitAS
EL APIOL DE LOS

tse numero.

Bieo sabido es el triuof,-, que E sp,ña
acaba de obtener en M'arru.-ccs. y cou ~ste
motivo gran parte de tropas iodígeoas establecieron su campamento en el pueblo de
Carabanchel, cercaoo a Madrid
El Monarc:,, los generales y la alta ofi·
cialidad militar de la capital española fueroo al campamento c itado y allí tuvieron
lugar interesantes maniobras efectuadas
por los marroquíes c~o suma precisión.
' El acto r esultó cu, ,eso en extrt mo, y una
multitud inmensa estuvo distraída viendo

EL REMEDIO PARA LA TOS , cura la
Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
Pulmon es. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.

Munyoo tiene Remedios para todas las en.fermedad~s. casi todos a l módico precio de
50 centavos. Se venden e n todas las farma·
-cias o pueden pedirse directamente.

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;

.VINO ARDUO
CA~NE • Ql)fHA

. .. 1 Cllf\~ Hv.&lt;'t, fl~tllU')1 C Olf\ •:.fd• t\ r :,nn f?O

t•''- ca . . ,,~ ':1(\ EnJerm ~dad·. . &lt;: 1i,:-1 E.tJtf'.),,,
auuc o y ti'! lo~ l ntestlnos.Con"'sl t.' , enc,a9,

Cootwuac ,on dt· P a,..1¡;,.,., Muv1w1• ot..,,..
febrtlP!\ é lnOu,:&gt;n¿..,
CJllt..' Jt1(h, \IÍf'llJ.
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S•s. PR¡LADELPRIA, E. U. de A,

am 1 la, vea a mí.

Ven; lla muerto el sol. Dirígete coomi ·
go, a través del campo, hasta la casita dis·
tante ea doo :le crecen rosas blancas y flotan lejan ,s memorias.

AQUI ESTA LA PRUEBA:
El señor presb. P. Flores Valde·
rrama, Ave. del Instituto, Puebla,
nos escribió el lo. de Enero de 1912,
'' El remedio 3X para el Reu:natismo, que vende la casa de ustedes, e,
inmejorable y por tanto íus-ubstitui ·
ble. Yo fuí uu pobre enfermo qu•
venía sufriendo, d esde hace más dil
20 años, de Reumatismo gotoso. Una
persisten&lt;te enfermedad nerviosa hizo que la eliminación d'el ácido úri·
-ca fu el'a punto menos de nula en
mi persona; y a,hí me t ienen 11stedes
sufriendo constantemente da desa ·
rreglos gástricos y, lo que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, su·
frimieutos y dolores,--'.inclusos ks
-de Cálculos renales--que trae apa·
rejada una Diátesis Urica. Llegué
c asi a estar paralítico. En vano fué
-que tomara una serie incontable &lt;l ?
medicamentos nacionales y extran
jero-s; la condición ácida de mi or
ganismo se modificó .muy poco y el reu
matismo seguía su marcha devast,!
-dora, basta que se me ocurrió tomar
el remedio 3X preparado por el pro·
fesor 1-,funyon para esta enferme·
-dad. Con este medicamento me hr
curado por completo en menos de
-dos meses y con sólo tres frasquitos
Los dolores reumálticos se han reti
raño como por encanto; los riñone,
funcionan muy bien, y la elimina·
eión del ácido úrico es completa y
perfecta. •

11

Las' priinerasautorida_d es· r e c o miendan K U FEK E para niños co•
mo el a limentomejor en casos de cólera infantil, diar rea, catarro ictes·
tina!, etc.
&lt;El niño de pe·
adultos
cho,&gt; folleto ius·
t~ucti vo g ratis en las d roguerías y fa rmac,.as.
Para niños y

Para limpiar los guantes de cabri-

!

tilla

_Se tomÍ _una parte de j~bóa blando v.-se
d 1su.:1ve en ~uatro veces su _peso de agua;
,.
se an~den unas gotas de. esencia de limón
.,
Y tambien el yeso prec-i-pitado necesario
para formar una past&lt;!, .spesa.

El misterio nos acompañará por bajo de
los artocarpus en fruto, y junto a los nar~njos y cafetos, en donde hay pájaros y
01dos.
- Entraremos, c0mo en el seno de un mar
de verdura por estre:ha senda que separa
las frondas de do; canaverales, en los que
la orquesta de insectos_ e ntona cánticos en
qu_e se_ destaca e_l estridente y monótono
cn- cn de los grillos.

M ifitares Franceses examinando

el "Zeppelin núm. 4"
Fué el caso que habiéndole faltado com·
bustible a un globo, cayó cuando menos se
esperaba, en territorio francés, en los al·
rededores de Luneville.
La gente al principio r ecibió con ciert
hostilidad a los militares que venía
~
aparato. pero después reinó el buen ~ue~o~,
1
la a egría y confraternizaron todos, visitando las gentes el interior del &lt;Zeppelin,&gt;
que pronto se elevó camino dd Metz sin
Luego atravesaremos, como por una Apia que sucediera nada de agresión ni d¡ vioVí~. extenso intercolumoio de palmeras, lencia l?ºr parte de dos pueblos que apa·
ba10 las que parece verse circular los per · recen rivales a juicio de la opinión pública.
files femeninos que a la sombra de los árboles veía huir el Dante.

Y en el soportal r ústico, a l suave res•
plandor del cielo azul, nos deleita;á el
abanico que una sencilla joven agita con
la gracia de Celimene ; y su voz, de angé·
lico timbre, que habh al corazón de sen·
sibilidad y de cariños ....

Pecas panos en el
rostro o el cuello

Debía nombrarse Psiquis; pero la llaman
Esperanza.
FRANCISCO ROBAINAS.
.. .-.. .. .
'-,.,-:_ :._- ·
.·

ººº

Para conservar fas flores

No hay más que sumergir los tallos en
agua caliente y dejar que ésta se enfríe.
1:,as rasas pueden soportar agua muy caliente, y cu'lndo se enfría se la añade un
poco de bicarbonato de sosa, y de este mo·
do se logra que las flores estén frescas lo
menos queoce días.
'
Pureza del aire de las habitaciones

P~ra. averiguar la~ p~re~a del aire que
respi ramos en una bab1tac1ón, hay un método muy Sdacillo, pues sólo coo~iste en
llenar uu vaso h1sta la mitad con agua dP.
cal. Cuanto más pronto se poog,. el agua
blanca, tanto más ácido habrá en la atmósfera.

Ya no queda 01
la menor excusa
para continuar sintiéndose a vergonzada y humillada
de tener pecas ó
paños en la cara
p~es existe-muy
bien experimentada por cierto la

Creme ''SIRENE" contra
las pecas,
que desvanece positivamente toda
claR!l de paños y pecas en d rostro.
Aphquese durante unas cuantas noches al acostarse y obsérvese que
aun las más obstinadas desaparecen
quedRndo el cutis limpio y alabastri~
no. FrecuPntPmPnte un ~olo tarro
b,ist.a. $2.50. Certifi&lt;'ado por correo
$2.25.
•
En vPnta: J Labadie Sucs. y Cía.
Av. San Francisco 43. J. Uhilein
s.~c-~., 33 !1-v. Bolívar25. Johannsen
~eJ1~ Y Cia., Av. ~anFrancisco 39.
Mex1co.

[

flORorBHLEZA

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

F'l~U.RA, PUREZA. PERFUME IDEAL. - COmuoaca al rostro una nnra,·illosa.

Y, •itlu.:ad:l belleza, una blancura perfecta y un atereiopelado ineompar:ibl•
&lt;.:u .. tru to~os en c;id,1 una de los colores Ros.a Y Raquel Blanco de u 11a ure:Ú

.thY,lnu !;On los poh·os de arroz de las rtin:ls y los reyes dt los polvos de parroz
AGNEL. l'P.T\f'UMISTA, 16, A venue de l'Opéra, PARtS
~

�e
Grand Prix Exposición Internacional de Higíene,
Dresden 1911. · -· · - -

a

CREMA KAI.ODERMA

JABON KAlODERMA
POLVOS KAlODERMA
Insuperables para conservar la
hermosura de la piel.

f.WOLFF&amp;SOHN
KARLSRUHE

De venta en todas las casas import:rnte,; del ramo.

El Estado más pequeño del mundo
Ya que México es tan extenso, pues su
territorio inmenso causa la admiración de
los que los que le conocen, justo es que di·
gamos algo del extremo opuesto, o sea de
una República, cuyos límites son más 1edu·
cidos que los de los principados de "Móna·
co, de Lichtenstein, y que el de las Repú·
blicas d • Andorra y San Martín. y es e l
pequeño listado de Talovara, sito en la
costa noroeste de Cerdeña, sobre la isla de
Terrano,·a.
Esta fte¡:ública de Talovara cuenta sólo
170 babitantes. y su historia es la siguiente:
en 1882 reinaba allí como monarca absoluto Pedro I, perteneciente a la dinastía de
los Bartholsai, y reconocido solemnemente
como tal soberano por Carlos Alberto de
Italia. Cuando en 1882 murió Pedro 1, es·
talló la revolución y se proclamó la Repú·
blica, cuyo presidente es elegido cada diez
años En esta nación tienen derecho elec·
to ral 1•s mujeres
Ya lo saben las sufragistas inglesas; en el
país que acabamos de citar las mujeres, es
venlad que serán pocas, y esto será el mo·
ti vo de su triunfo político.

Quinta de Salud
''R• LaVIS. ta"
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Director Médico,

EDUARDO UCEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

La escuela futurista no cesaen su propa·
ganda, y la verdad es que bien la necesita,
pues sus adeptos no son muchos. Acaba de
dar un manifiesto que se llama &lt;El a rte de
Ad ministrador,
los ruidos&gt;, y en él se leen cosas curiosas
como ésta:
&lt;Todos nosotros hemos amado y disfrutado las armonías de los grandes maestros, 1111111111---------------■
Beethoven y Wagner hansacudido deliciosamente nuestro corazón durante muchos
COGNAC
años Ya estamos más que saciados d e ~u
música. Por eso ahora encontramos un pla· •
cer infinitamente mayor en combinar ideal·
m·ente los ruidos de los tranvías, de los autos, de los coches y de las multitudes alborotadas, que en escuchar t~davia, por ejemplo, la &lt;Pastoral&gt; o la &lt;Quinta sinfonía.&gt;

Dr. A. Ruiz Erdozáin
J. Lavista.

EITEIUACI
AMIENTO de las FUERZAS,

urada1 radlcatm,nt, por,

HIERRO
BRAVAIS

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favorecer la condición de las bestias. A es·
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rros de caballos, que todo el mundo puede
adquirir en las oficioa, de la Liga. Estos
cigarros se emplean exclusivamente para
y sus consecuencias: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gastrica, etc. premiar a los cocheros Y carreteros que
tratan bien al ganado, y como medio de - - - - - - - - - - -- -- - - EXij~Selos
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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