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                  <text>��BIBLIOTECA UNIVERSlrAntA
"ALFONSO REYES
FON DO RICARDO COVARRUBIAS

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MÉXICO. D. F .

�_____________

EL M UNDO ILUSTRADO

EL MUNDO

,

Calendario de la Semana

UnaMujer Saludabls
LUNES

Una mujer saludable es una b~ndición para su espo~o, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda f cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

7.

Santos Cirilo y Metodio Obispos Confe•
sores, Fermía Obispo y Claudio Mártires,
Lorenzo de Brindis y Willebaldo Obispo
Confesores y S.1nta Pulchéria Emperatriz
Virgen.-Comieoza la Novena de Nuestra
señora del Carmen en su iglesia.
MARTES 8.
:;anta Isabel Reina Viuda y San Proco·
pio Mártir.-Rito semidoble como el día
tres.

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham

Mll'ÍRCOLES 9 .

hará desaparecer estos males pues él vá A la rafz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
:tan Antonio, Texas.-"A todas las muj eres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Yo sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho recomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas. "-Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femelllinos y ha devuelto la salud á
miles de mujeres.
.

• Si está Ud. sufriendo alguna de estas onfennedades y desea nn con•
sejo especial, escriba confidencialmente á, Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, Mass., ]::, U. de A.. Su carta se1·á abierta, leida y contestada
par una señora y considerada estrictamenlte confidencial.

~o'-vos, J4eo+

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blanquear y aterciopetar el cútis.

Los Prodigios de María Santísima. Santos Efréa Diácono y Cirilo Obispo Márti·
res.
JUEVES IO.

Los Santos Siete hermanos Mártires,
Félix, Felipe, Genaro, Marcial, Silv: no,
Alejandro y Vida!. Sant is Rutina y Segunda Vírgenes Mártires, Amalia Vi rgen y San
Leoncio Mártir.- Rito semidoble.
VIERNES

rr.

s~n Antonio María Zacaría Confesor
(dd día 5.)-Santos Pío I Papa, Abundio
Pre~bítero y Sidronio Mártires.
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h~cen b~lla á cualquier mujer. Y cualquier muJer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse cunea
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cuero cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boratado de

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Es tan puro y suave que n o pucdcdai!arel cutis ruás delicado.
Los Polvos de Mennen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del baflo. EJ continuo u so de
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Supresiones d~ los Menstruos
F1• SEGUIN, l66,l.St-H;rnml,Parl1,7~d11 ,,,....

I 2.

Santos Juan Gualberto Abad. Nabor y
Félix Mártires.-Ea la Basílica de Guada·
!upe Visita de les Siete Altares y función
de h Archidiócesis de Durango.
DOMINGO 13.
Nuestra Señora de Ocotlán, Santos Ana·
cleto Papa Mártir y Joel Prcfeta.-Oficio
y mi~a de la Domíoica: rito semidoble y
ornamento verde; se conmtmcra San Aoa·
cleto.

-~-

-~-

EXÍJASE J..A MARCA

ES PELIOROSO
DESCUIDAR
LOS R.IÍVONES

Trlstán Bcrnard, fcnómcno.

DESCONFIARSE
•
DE LAS FALSIFICACIONES É UIITACIONBS

Ezigir la

Es el famosísimo autor francés un homxe recio, boxeador duro y con unas bar:&gt;as que parecen un bosque inmenso; tan
{raodes, en ñn, como grande es el ingenio
de su dueño, y desarrolladas al pat de la
picardía y de la gracia.
A pesar de ser hombrón fuerte y poco
blando, es comodón, y cuando viaja no le
gustan las apreturas ni las molestias.
Peco hace. en una expedición de ferro•
carril, al subir en el tren vió que todos los
vagones estaban ate~tados de gente excepto un departamento de señoras solas, y en
él se metió Tristán Beroard.
Sentado a sus anchas, preparó concien·
zudamente la pipa y se dejó llevar tranquilamente por el rápido expreso.
En una estación ictermedia ascma a la
ventanilla el jefe.
-/Qué significa esto ?-le dice con- se·
veridad.-Ha visto usted donde se ha ins·
talado?
Tristán Bernard, bajando tímidamente
los ojos y con voz aflautada. replica:
-Sí. señor, perfectamente; en un departamento de señoras solas,
-1 Entonces? insiste el jefe.
-Entonces- replicó Beroard con una
revereocia "xquisita- be subido aquí por·
que soy la mujer barbuda que habrá usted
visto anunciada en muchas ferias.
El jefe pidió mil perdones y Tristán
continuó el viaje cómod;imeote, fumando
un número incalculable de pipas.

ILUs'rAADO

Lun a de Miel. ...
Cuando Elena y Pedro,que se acababan
de casar, se vieron solos en el wagón del
ferrocarril, se abrazaron atrevidamente y
unieron sus labios en un prolongado beso.
iAI fin casados! Unidos para siempre.
Unas voces en el departamento contiguo,
los obligó a separarse.
-Vamos. Seamos formales-dijo Elena.
-Sí; nos pueden ver-murmuró Pedro,
sentándose y encendiendo un cigarro.Dentro de cinco horas estaremos en ca·
sita.
Iban a una quieta del padre de ella, a
pasar los primeros días de la luna de miel.
Era una hermosa casa de campo, perdida
entre umbrosas arboledas y solitaria por
completo.
Pedro y Elena, co obstante ser hijos de
padres riquísimos, se habían casado por
amor.
El interés no había mediado para nada
ea aquella unión. Se conocieron en un
baile, se enamoraron el uno del otro y se
amaron locamente.
No hubo oposición. V1 boda pronto se
concertó. Y los cronistas sociale~ tuvieron
oportunidad una vez más, de llenar una o
dos columnas de pár rafos hinchados, dm·
bombantes, hablando del himeneo y de la
pureza de las almas blancas que se identi·
fican a la primera chispa amorosa ....
El tr en corría vertiginosamente.
Elena, con los ojos brillantes, había re·
costado su cabeza sobre un hombro de Pe·
dro. E~te, fumando, acariciaba con suavidad el rostro de su esposa.
-IY me querrás siempre mucho?-pr e·
guntó de repente Elena como si siguiera el
hilo de sus pensamientos.
- Siempre, siempre te querré lo mismo,
María Conesa en el Teatro de las Artes en París
vida míal-contestó él, apretándola contra
su cuer¡xi.
- iOh, seremos felicPs, /verdad?
La distinguida tiple del género c .. ico das, según noticias de la capital francesa .
-Completamente felices.
María Conesa ha debutado en París en el Lt que fué el ídolo de México está gus
Y locos de amor, siguieron augurándose Teatro de las Artes, en unión de LoEta !ando en extremo, y con decir q ue alterna
venturas sin término, f.elicidades inacaba- Requena, Louis Requena y M. M. Mirales con Ivette Gilbert que está en el mismo
bles.
y Cariles.
teatro, se comprenderá la importan-,ia del
De vez en cuando, poniendo primero Toda esta &lt;troupe&gt; de baile ejecuta dan· espectáculo.
atención por si algún iñoportuno se acer- zas españolas las cuales son muy celebra·
ca ba, se besaban silenciosamente, ahogan• _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
do el chasquido de sus labios como mejor
podían.
-/Tardaremos mucho en llegar?-pre•
De pronto el tren silbó. Fué un silbido
largo, angustioso, que vibró en el aire.
Como el calor se hiciera cada vez más guntó Elena.
-/Qué sucede ?-preguotó medrosa E le·
intenso, Pedro subió la cortinilla de Ja Unas tres horas y media. Son las seis y
na.
ventana. Anochecía. Ea el cielo empeza• media. Allá a las diez.
- Alguna estación próxiILa-replicó Pebao a brillar débilmente algunas estrellas. -iCuánto tiempo falta aún!
dro.
El campo desierto y silencioso, parecía su- -iDuerme un rato!
-iOh ! tengo miedo.
mirse en un letargo absoluto. A lo lejos se -IY tú?
-lMiedo a qué, tonta?
veía u n bohío ruin y miserable. Una co· -Yo velaré tu sueño.
-A nada .... Pero·teogo miedo.
lumna de humo, surgiendo del techo, fe -/No te dá sueño el tren ?
desvanecía en el espacio.
-No. Al contrario: me desvela siempre.
Po::o a poco el tren fué acortando su ve·

- ··-··-

FLOREINE

Firma:

CREMA DE BELLEZA
LA CREM.A FLOH,EINE restituye al cutis la frescura
que los C3Jnsancius, las vigilias, las pE:fladumbres, la enfermedad
le han quitadó. Las caras las más deslucidas, las más tiernas
las más marchitas, aún mismo ·q ue la decrepitud y la caducidad
de la ,edad, se encuentra1U bien del uso de la CREJ\IA FLOREINE. Su presencia invisihle cautrva todos los homenajes y desempeña en mismo tiempo que un perfume discreto unas distinguidísimas gracias.
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Inofensivo yde nna Pureza absoluta
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Emilio c,KANUEL e&amp; Co. b eni4a 1G de Septiembre, 65.-üKEXICO

MUCHO RUIDO
no convence. U na afirmaci6n no
es más digna de fe porgue esté
impresa en tipos grandes y ocupe
una plana entera del periódico..
Mucho ruido no convence. Razón, consistencia y la entonación
natural del hombre que cree lo_
que dice, son el alma de un argument o. Si las palabras do un
hombre son discretas y racionaleJ
y su reputación está libre de cri~
ticos, nos sentimos inclinados á
creerle y á colocar nue3tros intereses en sus manos. Pero
n:iestra salud eJ un:1, cosa demr.sbdo preciosa para que se con:6.o
á los charlatanes. Las persona:i
afligidas con l~•1a enferraedud
ambicionan su ponto alivio y
curación; y asegmarles que so les
puede ayudar sabiendo que es
imposible, no es justo. Hay que
hacerse cargo del hecho do que la
P REPARACION de WAMPOLE

no se ofreció al J&gt;Úblico en general hasta que se probó dcbidamente en un gran número de
casos de aquellas mismas enfermed:ides para las que se recomienda sin vacilación. En cuanto ú.
ous componentes, ni siquiera se
han mantenido en secreto, E□
ta,n sabrosa como la miel y cont iene una solución de un extracto
que se obtiene de Hígados Puros
d3 B:1calao, combinadosconHipofo3fitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Es una mezcla medicinal do fo
mayor eficacia para las Im1:urezas de la Sangre, y Afoccicne□
d3 b G::rganta y Pulmones. El
Dr. Luis E. Ruiz, .Profescr do
Higiene en la Escuela N acionr.l
de Medicina de México, dice :
" La Preparación do Wampolo
reconocida ya en todo el mundo
Y. aceptada por todos los médico:;
Ilustradoa, es á no dudarlo un
poderoso recurso para combatir
muchos estados patológicos así como para prevenirlos." Es el fruto
de la ciencia moderna y no puede
dar un resultado ineficaz. No hay
engaño posible, En las Boticas.

locidad hasta que se detuvo. Pedro sacó la
cabeza fuera de la ventanilla.
-Una estación. No te lo decía.
Ella, desasosegada, intranquila, volvió a
recostar la cabeza sobr e el hombro de su
marido.
El tren lanzó un corto pitazo y arrancó
de nuevo
Había ya anochecido. Un airecillo fresco y agradable entraba por la ventana, deshaciendo el peinado de Elena. Pedro le
pasó la mano por el rostro acariciándole.
Al sentirla inmóvil, comprendió que se
había dormido. Con unción depositó un
beso en sus cabellos. !Cuánto la quería!
1Qué agradable existencia lesesperaba!.. ..
De repente un crugido espantoso le hizo
dar un salto. Elena cayó r,odando por el
pavimento.
Pedro se abalanzó hacia la ventana, Pe·
ro al mismo tiempo que un estruendo ho•
rrible llenaba el aire, sintió que el tren rn
deshacía, que se hundía todo a su alrec'e•
dor.
Y cayó de espaldas perdit.ndo el corocimiento., . .
A las dos o tres horas volvió en sf. Ex·
tendió los brazos y tropezó con pedazos
de maderas desechos. Una densa obscuridad reinaba en su torno. Se palpó todo
el cuerpo, viendo con alegría que ne esta·
ba herido. 1Pero qué había ocurrido? ... ,
Lo recordó todo de pronto. be seguro que

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·. EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozáin
Administrador,

MUNDO ILUSTRADO

el treo al cruzar algún ¡,ueote, se había - - - - - - -- - - - - -- - - -- -- - - - - - -- - - -- - - .
despeñado destrozándose eo el fondo de
un barranco. IY su esposa ?..... /Habraf
muerto la infeliz ?
Con infinitos trabajos se pu~o de pie y a
tientas, comenzó a buscar el cuerpo de
Elena.
Le parecía ahora que soñaba. No se entristecía porque imaginaba que despertaría
de uo momento a otro, viéndose tranquila•
mente acostado eo su cama Avanzó un pie
y las maderas rotas crugieroo. Su cabeza
t ropezó con U 'l hierro. El dolor que le
produjo el golpe, le dió la noción ~xacta
de la realidad. No; oo dormía. Estaba bien
despierto: Su esposa había muerto y él
también moriría, eot-rrado vivo. Se horrorizó. Eo su memoria se reprodujo la catás·
trofe que oo había visto. El treo sepultáo·
dose en el abismo, destrozairdo c;oosigo la ·
vida de todos cuantos en él iban ....
Y eo su horror , sólo una idea apareció
fija eo su cerebro: salvarse. Un sudor frío
empapó su frente.
Registróse los bolsillos y encontró lo que
buscaba: los fósforos. Encendió uno. A su
débil lucecilla contempló a su alr ededor
uo hacinamiento horrible de astillas de
maderas, de hier ros retorcidos. Levantó la
oabeza y vió la veotaoilla del vagón tapia·
da por completo. Por ahí podría salvarse!
Alzó sus brazos, pero no alcanzaba. Tornó
a encender otro fósforo. Encontró a sus
pies una maleta, La aseguró bien y subió
sobre ella. Alca nzaba ?. . ,,,. Con toda su

Reg istrado como artícu lo de seg u nda clase e r 3 de Noviembre d e 1894. - lmp re so e n papel de las Fáb r icas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

México, Julio 6 de 1913.

fuer
za sobrehumano,
empujó hacia que
arriba.
uéuoesfuer·
zo tao
saltóF la
pared que - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - obturaba la ventanilla. Pedro lanzó un r uUn desembarGO de ruedas de ~añón
gido de alegría.
-Esh&gt;y s~~vo!
Presentamos como cosa cur iosa la mane· rueda y se dejan deslizar hasta t ierra, con
Pero sufr10 un desencanto al notar que ra que se ha usado en Ioglaterra, para el suma velocidad. El procr.dimieoto es rapi·
la lu~ no entraba. Con la luz de u_o fós_fo· desembarco de ruedas de cañón desde un dísimo y en poco espacio de tiempo se ve•
ro, ~16 que era otro ,~agóo que babi~ caido barco de guerra a la costa. Dos marineros rifica el desembar co.
COGNAC
encima del suyo. No importaba. Quizás de se agarran a l cable que sostiene la citada
allí saldría fuera.
Y sin pensar más, se agarró con ambas
manos a los bordes de la "'.eotaoa, y se en- y de todo el mundo. Uoicameote pensó en manos para tu buena mujer , y r,ara tf uo
cara'?ó. La madera crug16, ameoa~ao~o salvarse. Se puso en pie y saltó al otro wa· largo, largo bes~ de tu Ga~riel.
.
hundir~:· Pedro de proa!º· le pareció o1r góo. Al esfuerzo que hizo por tomar im- E~ 1~81, de T1tta _ao.uoc1a a su ª ~ )go y
un que¡1do. Prestó ateoc160, aguzando el pulso la pared del otro wagóo se hundió ex d1sc1pulo el oac1m1eoto de un h1¡0 y
oído. . ,
sepultando a su esposa....
d'Aoouozio responde de Prato, el 19 de
Volv1'? a escuchar.~º laoe?to. E ra una
Pr onto se orientó en el otro wagóo. Oyó febrero: "Tomo la p luma para tí, cuyo co•
N i nguno tan delic ioso como éste .
voz débil como de 0100: Saha del wagóo lejanas voces. Creyó volverse Joco de ale- razó~ ~s má~ grande que el mar, mi buen
. - - - - - - - - - - - - - - - - que acababa de abandonar.
.
gría. y con todas las energías de su alma exqu1S1to amigo ....
-Pedro, ¿d~odeestás?- oyó débilmente empezó a gritar:
"Tu carta cuyo culor rosado concuerda
Se estremeció. Era Elena, su esposa. La - iSocorro! ¡Socorro!
probablemente con el de la carne delicada
había olvidado, abandonándola.
. • .
P ronto oyeron sus voces le s que estaban de tu Titioo, m~ ba llenado de gozo el ce-Espérate, voy a salvarte-le gnto, d1s· removiendo los escombros buscando cadá- razón por la feliz nuévá¡•••te abrazo cor·
pooiéodos~ a bajar .
reres. Y media hora más tarde, Pedro respi· dialme~!~; bes~ por mí · lós 'dulces. labios
Pero al 1r a desce!lder, el al~ro de la raba con alegría iomeosa el aire puro del de.tu h1¡1to y dile q ue hay allá le¡os alventana se desprendió con estrépito. Trató campo. Cerca de él, el tren desbaratado, ~u~eo que!º a~a ya y le desea• teda fa I L·
C4RN~ • QUINA • HIERRO
. .
semejábase a las ruinas de una ciudad des· hc1dad posible.
.
,, •º
El :nas Hecon,1nuv•ntt1 eoher11no &lt;·n de afianzarse de otro lado.
. La madera d~secha ~o re~tStló la pre- truída por un terremoto. No obstaote saber
:1
lo r.e~&lt;&gt;• ••• Cloroeui, A ncaua pro•
s160. Comprendió que si ~~¡aba, ~odo el que el cuerpo de Elena, de su ama;fa es·
tuada. M ala.na. MeU 'IU-W&gt;Ol OOtS
!71ade~amen aquel se. huod1na, haciéodo)e posa, yacía deshecho entre aquellos escom•
dol orosaa, Calenlur1rn.
Entre dos hermanas
1mpos1ble la salvación, enterr ándolo vi- bros, Pedro sentía un placer muy hondo,
Calle 111eno11e11. 2~. Pan s.
voy.··
1·
••
•
•
d
.
.
.,
muy
grande
por
haberse
salvado.
ror-.1!, P "IJ;\M AIAAa • ..__ .
- Ahora si que estoy segura de que E re 10st10to e v1v1r sur~10 eo su a 1ma,
nesto me ama.
te rrible, impooeute. Se olvidó de su ~sposa
RAMON RUILOPEZ.
- i En qué Jo has conocido?
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Ya no queda n1
Es uoa comedia en tres actos y uo pró·
la menor excusa
logo que debe ser representada en el teaparacont inu arsintro del Chatelet eo el mes de junio. L a
tiéndose avergonparte musical que comprende los prelu•
zada y hum illada
dios, la música de escena y de bailes, ha
de tener pecas ó
sido confiada al compositor florentino Hipaños en la ·ca ra,
debraodo da Par ma: las decoraciones y los
\:-·:_, :,.·· .
pues existe-muy
trajes serán de M. León Baksat, y M. Wse·
--¡,, .:,::
bien experimentawolok, d irector general de los teatros im·
··
da por cierto la
periales de Sao Petersburgo, dispondrá la Creme ''SIRENE" contra
&lt;mise eo scene&gt;.
J
A propósito de d'Annuozio una revista
as pecas,
italiana publica las carlas dirigidas por ·el qu e desva~ece positivamente toda
poeta a su viejo profesor Filippo de Tit· clas.e de panos y pecas e n el rostro.
ta, que vive en una aldea lejana de los Aphquese durante unas cuantas noAbruzzos.
ches al acostarse y obsérvese que
De Titta conserva todos los libros, cua- aun las más obstinadas desaparecen,
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la superior en que estudiaba d'Anouozio. Av. San Francisco 43. J. lJhilein
La car ta empieza así: "Mi querido, que• Su_c~., 36 Av. Bolívar 25, Johannsen
rido Filippo" y t ermina: "Un apretón de 1''eh::e Y Cía. , Av. San Francisco 89.
México.

Señora doñ a Dolores Fer nández Jáuregui de Licéaga , dama distinguida de
la sociedad metropol itana , muerta el martes pasado • .

Número 1.

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EL MUNDO ILUSTRADO
SBIIANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO.

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Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
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En los Estados. . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . 8 r. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
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En la Capital.. ...... ..................... 8 0.30
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16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

Gran Guignol
La crónica desearía sonreír, aunque fut:ra discretamente, acordándose de tal cual fiesta de las efectuadas
en estos últimos días por diversas agrupaciones iociales. Kermeses y bailes brindan a maravilla elementos
propicios para engarzar en hilos alegres y cascabeleros,
palabras líricas que reflejen con más o menos fortuna
el entusiasmo de los que se divierten, y bailes y kerme·
ses hao acompañado con el ruido de sus &lt;two-steps&gt; la
melodía monótona de la lluvia y extendido en las murrias de las tardes la pintoresca ondulación de las serpentinas. Pero tqdas esas fiestas desaparecen sin dejar
otra huella que la que dejan las aves al huir espantadas por la tormenta, y la crónica siente que su sonrisa
se biela frente a los espectáculos horripilantes que la
semana, como una bruja sabia en los más variados se•
cretos de la magia negra, no se cansa de improvisar
con las hierbas envenenadas que se mezclan en sus retortas a favor de perversas alquimias.
Un soplo de tragedia, de ruina, de desolación y de
muerte parece levantarse todavía de la caída de Durango. A creer lo que dicen los periódicos sobre la toma de la infortunada ciudad, aquello no fué una derrota en que la victoria tiene un gesto de piedad para los
vencidos. Parece que el asalto no se libró en estos
tiempos en que un sentimiento de humanidad ha logrado deslizar en el propio rigorismo de las leyes de la
guerra, el respeto a la vida humana, ni en esta ti,.rra
que registra en su historia la magnanimidad de D . Nicolás Bravo. Lo3 vencedores, en una borrachera de
odio, sedientos de matanza y de sangre, no economiza·
ron padecimientos ni torturas a sus enemigos. Robo~.
incendios. asesinatos. todas las formas de la destrucción
y el exterminio, afligieron a la desgraciarla población,
por cuyas calles pasó en esa noche de horrores, la velluda figura de la muerte, cabalgando la bestia apoca•
líptica de Fra,oz Hals. Se habla de una persecución
tenaz de ochenta kilómetros, a lo largo de los cuales
fueron cayendo k)s fugitivos, cazados por las balas fratricidu, sucesivamente. Se menciona la muerte de varios jóvenes conocidos que se habían organizado para
defender la ciudad. Se citan espantables escenas que
recuerdan los suplicios persas ref.,ridos por Herodoto.
Y todo ese estruendo abominable se refleja en la Me·
trópoli, poniendo pavor en el ánimo de los ciudadanos
pacíficos. Porque la política de tipo africano acordada
por Gar ch Calderón a los p-iíses del Trópico. se está
refinando entre nosotros de una manera inefable. La
máscara de la tragedi:t que este inteligente_escritor le
atribuye en su interesante libro sobre las democracias
americanas. no cuadra ya a noestra política. Es poco.
Ahora comienza a tener perfiles de medusa y silban
serpientes en sus cabellos.

Mas aún fuera de la política, la semana sigue siendo
pródiga en tintas sangrientas que re;altan vigorosamen·
te en la bltocura eucarística de los días nublados y
pensativos, d~sde temprano encapotados en sus capuchas de armiño, como si quisieran que no se observaran
sus remordimientos. Ese asesinato de que dan cuenta
los periódicos y del cual fué autor un joven tejano, no
podía ser más repugnante. Revela extraordinarias aptitudes para el crimen ese asesino que apuñalea fríamente y sin misericordia, como si fuera una máquina de
destrucción. La víctima fué un confiado alemán que
estaba a punto de abandonar el país y que tripuló el
mi5mo automóvil que su matador, para efectuar un viaje más largo. Por rareza, en esta vez caminó con fortuna la policía y pudo aprehender al culpable. Lo que
no impide que un nuevo delito, cometido con la crueldad flotante en el aire, hiera los sentimientos piadosos
de los que no tienen embotada la sensibilidad, a pesar
de estarla poniendo a contribución en todos los momentos de la vida actual. Y mientras continúa así la serna·
na, signando con una cruz roja la frente de estos días
amortajados de sombríos nubarrones, encontramos hasta en el teatro, la prolongación de la macabra pesadilla.
Una sombra del Gran Guigool, representado por media
docena de tragediantes italianos, magnetiza a las multitudes ingenuas con la truculenta visión de los asuntos
más pavorosos, en los cuales se derrocha la emoción
desatentadamente. La tarde en que una lluvia imperti·
n~nte nos empujó a una función de cinematógrafo, cuya &lt;variedad&gt; estaba a cargo del Gran Guignol. tuvimos ocasión de ver cómo basta las mujeres se deleitaban frente a un episodio espeluznante que parecía un
ocio literario del purpúreo Zapata, con colaboración
del lívido Genovevo. Los tipos patibularios, los ademanes descompuestos, y sobre todo, los gritos en tessitura
dramática lanzados por los actores, pu•ieron en fuga a
cuatro o cinco niñeras, cuyos pequeños comenzaron a
llorar ruidosament~ y hubo que sacarlos. La tragedia,
en tanto, bien adobada de malas pasiones y de todo lo
más repugnante que existe en el corazón humano, siguió desarrollándose escandalosamente, en medio d_e
los aplausos que premiaban n'l el castigo del culpable
ni el triunfo de la virtud, según las reglas de la dramática vieja, tampoco la perfecta labor de los simuladores, ni la propiedad de la escena. . . . . no sabemos todavía qué cosa premiaban esos aplausos, pero algo nos
dijo que los niños -iue habían salido bacía poco, eran
más sabios que los hombres.
No nos saciamos de emoci:,nes fuertes, por lo visto,
sin embargo de que el círculo dantesco que nos roded se
extiende por todas partes. Es imposible disimularlo con
el confetti y las serpentinas de bailes y kermeses. Los
&lt;two-steps&gt;, acaban destempladamente, con discordancias de misereres o responsos, y la rnorisa de la crónica. que quisiera hablar de cosas amables y regocijadas, se hiela sin remedio. Y con voz moy baja, casi
ininteligible para no parecer indiscreta, se permite
aconsejar a sus buenos lectores, más recogimiento en
estos días cruentos y penosos, en que hasta el sol parece velarse para no glorificar con su antorcha este mísero pedazo de tierra sobre el cual se amontonan tan
grandes desastres y tan lamentables calamidades.
Si es enteramente necesario procurar alguna distracción al ánimo ocioso, busquemos la que nos ponga má5
cerca de la piedad y de la humanidad. Un poco de silencio en último caso, no cuadra mal, frente a las desgracias sufridas en la triste ciudad de Durango, tan
cruelmante castigada por el duro destino.
El verdadero Gran Guignol está teniendo por escenario a la República entera.

LA FALTA
-lHdy gente en la consulta?
- No, señor.
Terminó el médico su café y luego, con deleite, se
retrepó en el sillón y encendió un cigarro. La familia,
como de costumbre, había desertado a los postres y el
criado trajinaba en torno de la mesa. Se fué y el comeder quedó silencioso.
T ras del primer momento de sosiego, medio cerrados
los ojos, sintiendo la tibia voluptuosidad del sol abrileño, que matizaba el estor, el médico se removió un poco aburrido, y su vista se tornó hacia la puerta como en
vago requerimiento. Hubiese apetecido que alguien entrase y le refiriese cosas ligeras.
Aquella conversación de sus hijos que solía oir con
el espíritu ausente, desdeñoso de su trivialidad.
Dentro sonaban. obstinados. los timbres y los criados
corrían por la casa. El médico, que los sentía rezongar,
pensaba: &lt;Si yo diera la guerra que esos chicos .... &gt;
El primero que apareció en la puerta fué el varón
Augusto. Viendo a su padre, se detuvo:
-1 Cómo, estás aquí? ¿Y la consulta?
-Me la he fumado-contestó el padre.

Augusto hizo un gesto equívoco. Calló, mientras se
ponía los guantes.
-Bueno, hasta la noche. Que le diviertas.
Y, ya marchándose, volvió un poco la cabeza para decir:
-Oye, papá; si vas por. el e.sino, haz el favor de
abonar mi cuenta. Está agotada.
Salió sin esperar la contestación. El padre seguía fumando.
Apareció luego la mujer. Al verle, preguntó asustada:
-¿Cómo no estás en la consulta( ¿Te has puesto
:nalo?
-Es que no ha venido nadie.
-1 Estás cierto?
Llamó al criado y se aseguró.
-Es la primera vez que sucede.
-Y no será la última.
-1 Lo dices con esa indiferencia ? ..... .
-/Qué quieres que le haga?
- Te mueves poco, Ayer se Jo decía a Eocarnita. An·
tes tenías más activid;.d.
-Antes era más joven.
Iba la señora a protestar vivamente cuando llegó Encarnita, Diecisiete años gen ti les, gentiles e inquietantes.
Lo más encubierto el rostro. Be~ó al papá a través del
velo.
-Adiós, papá. Si no tienes muchas visitas que hacer,
podías dejarnos el coche.
Tú no sabes .... Estarnos agobiadas esta tarde. Te lo
enviaríamos a las seis, cuando nos dejara en el &lt;cine.&gt;
¿Eh, papá, con que sí? ¿Dónde quieres que vaya a buscarte?
-Os le cedo por completo. Iré a pie. Y si ocurre alg una urgencia avisaré al Casino.
-Gracias, papá. Nos vamos corriendo. ¡Las cosas que
tenemos que hacer! .. ... .
Rafaguearon los tobillos bajo la falda, y la nena desapareció rauda, arrastrando a su madre. El doctor quedó definitivamente solo. Había acabado de fumar. Se
fué a su despacho.
Apenas le inquietó el vacío io~ólito. Casualidad. Al
día siguiente habría doble entrada. Aun no se sentía en
decadencia.
Y. sin embargo, ésta habrí:t de llegar. Y un día, prc.baolemente lejano, se le iría la clientela, con tanto
afán congregada. Bastaría una enfermedad, un fracaso;
un capricho de la suerte solitaria. Se le iría la clientela ...... ¿Y qué? 1 No se le había idc ya la familia?
Lo pensó muy bajo, tan bajo. que apenas lo oyó y hubo de repetírselo No tenía familia. Y, en realidad, ¿la
había tenido alguna vez?
Desde que se c«só, sin dinero, para luchar enconadamente con la vida, estaba solo. El trabajo le había absorbido.
Quizás su mujer, en los primeros tiempos de privaciones, cuando los niños pequeños, la agobiaban, le buscó alguna vez y no le encontró. Como en el cuento
oriental, distraerse, pararse a oir los insultos o los halagos, era convertirse en piedra. Siguió y dominó la cumbre. Fama, bienestar ....
Pero su mujer y sus hijos habían formado aparte de
él, y ahora les era sentimentalmente extraño. Le nombraban con orgullo, satisfacíalos su progenie. Si una
enfermedad le postrara, ofrecerían les treinta y tres
credos porque sanara pronto .... y volviera a visitar.
Aquello era profundamente triste. Porque acababa su
vida y él no había vivido. No hizo más que trabajar y
ganar dinero.
Sólo veinte a ños atrás, cuando novio, la ternura esponjó su corazón. Después, nada. nada. El camino derecho, sin una desviación, sin un descanso, ¡qué estupidez!
Había que rectificarse y aprovechar toda ocasión. sin
miedo, sin escrúpulo, antes de que la vejez inexorable
se lo impidiese. Pensó en su mujer, en Encarnita y en
Augusto, que se divertían tan frívolos, incocscieotes de
que iban a ser engañados, defraudados. Y el doctor
quimerizaba, como el cordero que sintiera le nacían
dientes y garras de lobo.
Luego miró la hora. Había pasado la de consulta.
Podía marchárse.
o o o
La tarde era vernal, riente, con aroma de violetas y
un aire tibio y suscitante El doctor entretuvo la primera hora en algunas visitas que no le alejaban del
centro. Deambulando de una en otra, se retrasaba, se
retrasaba mirando a las mujeres buscando en sus ojos
un llestello de simpatía.
Llegó el anochecer. Madrid tomó ese aspecto decisivo que le dan las luces voltaicas, las demoras lánguidas
ante los escaparates, la aventura que se presiente. Hora
peligrosa de desfallecimientos en que la mujer, por
huir del pecado, se refugia en San Luis.
El médico andaba, perdido entre la gente. Su alma
se sumía en un vago ensueño y sentía timideces de colegial.
Se encontró en la Carrera. Los coches, forzados por
la aglomeración, marchaban al paso,
Algunas bellezas profesionales, pintadas, inmóviles,
parecían ofrecerse sobre aquel pedestal de lujo a la
admiración y a los descaros de la muchedumbre.
Más allá de las Cuatro Calles, una mujer pasó a su
lado, lenta y suave,
·
Tenía tipo grácil y el a ndar como desvaído. Al médico le chocó, y la curiosidad le hizo avivar el paso. La
adelantó fác il, y su descaro al mirarla hizo que ella levantase los ojos. Eran grandes, zarcos y la mujer rubia

muy joven . Al doctor le gustó, y recatado
• -Sí, señor.
en una esquina, volvió a esperarla.
Entró y la dió el termómetro, indicánPrecisamente ella torció por allí. Casi
dola cómo había de ponérselo.
se tropezaron, y a la excusa del doctor la
- Ya sé, ya sé. Hace dos años tuve ñejoven sonrió débilmente. Testado estuvo
bres de Malta.
de abordarla. Miró, indeciso, hacia la
El termómetro marcaba 39 grados.
C arrera, alumbrada y ruinosa. y en tanto
- l Cómo has podido s11lir?
ella se alejó. Entonces siguió detrás.
Titubeó la muchacha Luego musitó:
En la obscuridad, su silueta borrosa per-No tenía más remedio.
dí" el encanto. El médico pensó que aque-=--Bueno. ¿y la criada? 10 es que ootiella era una aventura plebeya, indigna de
nes?
él. Iba a volverse, cuando ella torció el
-Sí; 5Í. señor .. .... Pero ahora no está
rostro.
. ..... Se ha_:marcbado unos días al pueblo
La luz de un escaparate le iluminaba.
-1Y
quién te arregla la casal
E n sus ojos había una súplica ingénua . Dos
-Mi~otras ella está fuera •... yo misma.
pasos más allá, emparejaban.
Su rostro estallaba y se la oía apenas.
-1 Cómo se llama usted ?-la preguntó
- l Pero uo tienes a quien mandar un reél, balbuciente.
cado?
- Me llamo Ofelia.
- '-í, señor .... a la portera.
El doctor no pudomeoos de sonreír; pe-Bien
ro guardó, piadoso, el comentario.
Extendió una receta y bajó a la porte-IY adónde va asted ahora?
ría. Allí habló con autoridad del estado de
-A mi casa.
Ofelia, y exigió que alguien se quedase a
-1 Puedo acompañarla a usted?
coirlarla. Sacó un billete para la medici-Sí, señor.
na y los primeros gastos.
No hablaron más. La miraba é l a hurta- Yo mi,ma me quedaré.señorito. Cuan•
dillas, aquilatando su primera impresión .
do se trata de una caridad .... En .eguida
Era dulce, aniñada, feble. Al andar se ensubo Y mi marido, que está en la taberna.
cogía, como si tuviera frío, dentro del larirá á la botica.
go abrigo de piel.
El doctor volvió arriba a despedirse. La
Por aquel barrio, antiguo y desierto, el
enferma Je mlró angustiada.
doctor marchaba tranquilo. Sólo trope-/Se va ya?
zaban con alguna pareja, como ellos, ah•-No hay más remedio. Tengo otras vitraída. De los portales, hondos, no salía
un rumor.
sitas que hacer.
-Pero, ¿volverá usted ?
Tal cual taberna marcaba discretamen·
te sobre la calle un rectángulo de luz.
-Claro, hijo mía ; mañaoa por la mañana.
-Aquí es-murmuró Ofelia.
-Sí, por Dios, no falte usted Yo lepaSuspiró con alivio y entró en una casa,
mirando Si su acompañante la seguía.
garé cuando pueda. Pero no me abandoUna portera, que hacía mPdia en su cune. Tengo miedo de que me lleven al hosDa~as Y caballeros que figuraron como testigos en la presentación matrimopital.
chitril, lesdió, afable, las buenas noches.
mal de la señorita hija del Presidente de la RPpública efectuada el sáLa tranquilizó y se fué.
Siempre guiando, Ofelia subió al sP.gundo
bado de la semana p'lsada.- S~ñorita Luz Huerta y señor capitán
piso y abrió una puerta. Cuando é l llegaSus pasos por las calles defiertas y cis1
:lon Luis Fuentes, los futuros esposos.
ba al umbral, un globo, incrustado en el
tizas, resonaban con cadencia de romantecho, iluminó la antesala.
e&lt;::. La noche era tibia. Se oía uoa música
lejana.
Ya en un gabinete, decorado con lujo trivial, el doc-Dame la mano.
tor, silencioso, dejó el sombrero sotlre un velador y se
Al desembocar eu la Carrera vió que eran cerca de
-Ella se le acercó, sumisa, con ademán acariciante
sentó.
El insistió, más seco.
las nueve. Ya estarían aguardándole para cenar. Se disOfelia, también callada, se dest"caba ante la luna del
colparía c.:on las visitas y tranquilizaría a su mujer, que
-La mano.
armario y se ahuecaba el pelo, laso y ambarino. DesLe tomó el pnlso, y mientras la seguía mirando, se- temía Je faltase la clientela.
pués s" volvió hacia su comp.. ñero, disculpándose:
rio. Al soltarla, la orderó:
Y el doctor sonr eía. travieso, cerno si realmente hu•
-2Quién dirá que me he peinado hoy?
-Acuéstate.
biese cometido una falta.
La mir• ba el médico tan fijo, que la muchacha se
Sin chistar , Ofelia re metió en la alcoba. El médico,
azoró y, enrojecida, tornó hacia la luna con el pretexto
en el gabinete, miraba un álbum de postales.
RAFAEL LEYDA.
de a rreglarse. Pero la detuvo la voz de él, imperativa:
-¿Estás ya?

�EL CASINO ESPAÑOL DE LA
CIUDAD DE MEXICO
L'l numero,a colonia española resid~nte en nuestra
capital, aunque dividida por razones de provincialismo,
forma uno de lo, mis fuertes elementos de la ciudad
metrópoli, hoto desde el punto de vista industrial como
desde el comerci'll y el social.
D1do lo anterior, se comprende que dicha colonia
tenga necesidad de sitios de reunió.1 que respondan a
1lS cuantiosos elementos dt!I grupo, a su número y a su
cultura. No hay grup:&gt; provincial de los que forman
la colonia que no teog1 su casino o c~ntro, y todos ellos
ocup1n edificio, am;ilios, eleg1ntes y aun suntuesos algunos.
P .&gt;r su antigü idad, por su r epresentación y por admitir en su seno a representantes de todas las provinc ias, el C1sino Español es indudablemente el centro de
mh imoorhncia, y su suntuosidad está di acuerd.&gt; con
su calidad.
El edificio del casino se halla en la calle de Isabel
la Católica y fué construido expresamente para su ob·
jeto desde los cimientos. El estilo dominante en él es el
renacimiento español, mezclado en partes. como en el
gran salón de fiestas, con el estilo romano.
Es lástima que en la fach1da figuren algunas casas de
comercio que algo le afean, pero en el interior no h'ly
un solo detalle que esté en dencuerdo ni que desarmonice del conjunto.
El patio es un,i bella muestra de arquitectura y de
escultura, trabajado con gran delicadeza, nuestros lectores se podrán dar cuenta de !!llo por las fotografías
que acompañan estas líneas.
Otro detalle regio del edificio es la gran escalera qu.:
también verán nuestros lec,ores en la plana frontera.
El gran salón de fiestas ha sido muy discutido y las
opiniones están divid idas acer ca de su mérito; hemos
de confesar que no corresponde al estilo general y que
aun en sus detalles falta algo de unidad; el pesado ar·
tesón parece estar demoliendo la delicada ornamentación de los muros, pero aún as{, la impresión general es
grata, y sólo los muy exigentes se podrán quejar . En resumen, c r eemos que el Casino Español de la ciudad de
México es un edificio digno de verse.

Fachada del Casino Español de la Ciudad de Méxiro .

Fct. Kahlo.

Corredores de la planta baja dEI patio del Casino Español de México.-Escalera n:onumel'.tal del propio Casino.-Fot. Kahlo.

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íl

!

u~~~·. -~u ·~

:](

1

El fuego sagrado
Leyendas y ritos
de pasados tiempos,
liturgi3s sagradas,
que hoy son u o recuerdo
de olvidados dioses
y arruinados templos,
aunque eo nuestros días
parece que huyeron,
y el terrible impulso
de vientos modernos
se llevó vestales,
aras y amul..tos.
grandes s~cerdotes,
ídolos y gen ios,
nada se ha movido,
que a través del tiempo.
y aunque fatalmente
los siglos hundieron
altares y tronos,
p•lac ios y templos,
con formas distintas,
con nombres diversos.
subsisten los mismos
ídolos y genios,
sagradas litugias,
aras y amuletos,
que l-a c reado el hombre
de todos los tiempos,
que teme y espera
ca~tigos y premios,
q ue siente terrores,
que busca consuelos,
y en vano pretende
romper el misterio.

La estrella c repuscular
Ojos verdes como el mar
Como el mar por la ribera
Ojos de lumbre hechicera
Que ignoráis lo que es llorar
¡Glorificar mi penar!
¡No me desoléis así!
¡Tened compasión de mi !
¡Ojos verdes como el mar!
o o o
Ojos cuyo amor anhelo
Porque alegran cuanto alcanza
Ojos color de esperanza
Con lejanías del cielo
Ojo;: que a l través del velo
Radian bienaventuranza
Mi alma a vosotros se lanza
Eo alas de la embriaguez
Mirádme una sola vez
Ojos color de esperan za.
o o o
Cese ya vuestro desvío
Ojos cc;n aspecto de hojas
E mpapadas de rocío
Húmedo esplendor d'31 río
Q ue por esquivo me enojas
L nz que la del sol sonrojas
Y cuyos toques son besos
iDerrámote en mi por esos
Ojos con aspecto de bojas.
BALDOMERO HOYUELA.
o o o

Boulevardiére

o o o
¡Oh, tú, fiel amante,
valiente guerrero,
artista sublime
y honrado labriego!
Si eo honor de Cer es,
o de Apolo e l bello,
de Marte o de Venus,
quemáis vuPstro incienso,
no olvidéis los ritos
de pasados tiempos
y el fuego sagrado
cuidad con desvelos,
que dioses a ntig uos
v dioses modernos
dan. justos o ingrato~,
castigos y premios.
Y ¡ay, del que se olvida
d,,J ara uo momento!
¡Triste del que rleja
que se apague el fuego!

(De un libro en prensa.)
En tu automóvil ligero,
por la avenida anchurosa,
luces con garbo altanero
al par que un rostro hechice ro
tu "chic de moderna diosa.
Uo clamor alborozado
tu paso arranca a la gente...
R íe el sol embelesado,
te da un gran beso dorado
¡y se ilumina e l ambiente !
La turba que te difama
alza uo himuo en tu loor;
y en todo aquel que te aclama
vas encendieodc la llama
diabó lica del amor.

CELSO LUCIO.
o o()

OJOS VERDES

~
·

Ojos que nunca me véis
Por recelo o por decoro
Ojos de esmeraldas y oro
Fuerza es que me contempléis
Quiero que me consoléis
Hermosos o jos que adoro
Estoy triste y os imploro
Puesta e o tie rra la rodilla
¡Piedad para e l que se humilla
Ojos de esmeraldas y oro,

o o o

Yo que persigo tu huella,
obstinado y taciturno,
como en el dombo nocturno
persigue el nauta una estrella,
en esta tarde de esplín,
evocando tu donaire,
y tu a lba tez de ~atin,
me pongo a hacer un sin fin
de castillOs en el aire ....

Eo el teatro, mi amante
pupila, doquier escruta
por descubrir tu distante
perfil, tu basto elegante
y tu mano diminuta.
Y si zumbando en t u oído,
sonroja tu cutis fresco
el moscardón atrevido
de algún couplet picaresco,
pieos.) en la miel que dora
la luz del sol en la cumbre
al ioceod:ar con s o lumbre
el manto azul de la aurora.

o o o
Expira el sol. Uo arcano
goce mi espíritu mece ...
Hasta mí llega uo lejano
y dulce ritmo de piano
melancólico.-Atardece.
En la alcoba, decorada
eoo primor, donde te espero,
tiemblo al oir la pisada
fugaz de tu pié ligero,
que me anuncia tu llegada.

~ 11 ~

]~

Comprendo q ue estas notas han de llf gar tarde; tarde como me vino la noticia de la muerte de Luis G.
León.
Del &lt;malogrado&gt; Luis G. León, decía no sé qué per iódico.
Yo no creo que se malogre naélie en este mundo. La
muerte siempre viene en su sazón.
Como no creo que haga falta nadie. Los muertos oo
hacen falta jamás aquí. Hacen falta allá, a donde van,
d onde se les espera.
En la playa m ister iosa hay muchas almas que esperan .... Llega un barco blanco, llegan dos y el ausente
no torna .... E l ausente es el vivo, el que va con uo
cuer po prestado, dando tra~piés por la tierra , hasta que
se le de!poja de él y la muerte devuelve a la naturaleza Jo suyo, lo que era de pega, dejando libre al ave de
invisibles alas azule~ ....
Cuando supe la muerte de Luis G. Ltón sentí co ~é
qué suave placer.
&lt;Ya está en su ambiente&gt;, me dije.
Su ambiente eran los sislt mas de oro y de plata en
que giran rítmicamente les !oles y los planetas La harmonía de las fuerzas có!micas; lo que , rr,pit za rr ás
allá de la atmósfera .' ... Y recordé con grati1ud que él
me ayudó a deletrear el divino alfabeto.
Cuántas ncches de esas de nutstra México, tibias y

l'or fin penetras al niáo,
ll ena de miedos puP.riles ..
(Mientras tu ausente marido
a solas urde, abstraírlo.
magnas empres•s fabriles. )
...Y me hab las de tus temores
fantástiros .... y suspiras
si te requier o de amores....
¡y a pesa r de tus pu,lor"s
entre mis brazos deliras!
O bien-pro~ig!le el mira.je
rle castillos en el viertoSorprende rte en un boscaje
Jo mismo que el personaje
mitológico de un cuento.

Sólo ha sido uo espejismo
rle mi mente... narla existe !
Todo es un vano lir ismn....
Y en la realidad me abismo
de mi vida obscura y t riste.
Y eo tanto que por tí muero
en esta tarde tediosa,
en tu automóvil ligero
nor la avenida anchurosa,
lnces uo rostrr, hechicero
y uo1. majestad de diosa,
RAUL A. ESTEVA,

Cuando la ciudad te hastía.
con sus goces libertino,
vas al bosque, y eo la umbr!a,
una alada síofonía
te saluda con sus trinos.

Ojos en que reverbera

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Especial de nuestro corresponsal literario en Madrid.

Toda de rubor cubierta,
tus azoradas pupilas
miran la estancia entreabierta;
y, atrincherada en la puerta,
resistiéndote ... vacilas.

Más... mi éxtasis voluptuoso
de súbito se disipa
en el é ter vagaroso.
como el humo caprichoso
que se escapa de mi pipa.

~:

Un Divulgador de Ideas

~
□

~ 11

Sr. don Enrique Q uijada, viejo actor, muerto
recientemente.
cristalio~, pasé con L uis León en la simpática azotea
de su casa de Cocheras, aprendiendo a conocer las
constelaciones.
Cuántos consejos prácticos le debí para la instalación
de uo pequeño obser vatorio: ventana de ser enidad por
donde me he asomado al universo y desde la cual he
visto tan de lejos la Tierra, que en ocasiones u oa alegría tranquila y honda parecía mecerme en éxtasis que
ya casi oo eran de este mundo.
La Astronomía es el mejor antídoto contra la vanidad. La mejor luz r,ara ver a través de esos tapujos de
nuestro mísero amor propio:
Todavía poseo el anteojo de 70 milimetros que por
consejos y estímuloe de L uis compré; un anteojo de
lente tan luminosa y pura que he debido preferirlo más
tarde a otros de gran potencia, pero de muy defectuosa
defioicióo.
Llevaba yo a diario mi estadística de las manchas
solares; los siete n ocho primeros días de cada luoacióo, viajaba con las alas de mi mirada ávida por la
luna y no había mar ni monhña ni claro ni ra nura que
no conociese. Entreteníame en ver con oo sé qué emoción misteriosa las sombras dentadas que p royectan
las más altas cimas sobre el fondo dorado efe los circos, las rugosidades impooeotes de los Apeninos, el
amanecer prodigioso en que sobre la nt grura de más
allá de los &lt;terminadores&gt;, van io cendiáodose las cús·
pides, mientras las bases de aquellos picos de !eis y

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basta siete mil metros, permanec,n en absoluta negru· dos&gt; A veces a estos hombres se les llama «histéricos:&gt;
ra; y puedo decir que si mi P siquis un día, en quién pero son bistériccs &lt;que conducen el mundo&gt;
sabe qué peregrinación de esas que quizá nos están
&lt;Este es-dice el citado Myers en su &lt;Hnman perso·
destinadas, viajase por n uestro satélite, sabría orientar- nality,&gt;-el terreno en que la histeria se encuentra con
se en el hemisferio único que vemos, con más segur idad el genio, oo con el genio en su forma &lt;intelectual ,&gt; si·
que una golondrina que torna a rn n gióo asoleada, no más bien con el &lt;genio moral,&gt; con el g.:nio de la
después de un año de ausencia.
santidad, o sea e!a po~e~ión por alguna idea altruista.
o o o
que forma la base de las vidas heróicas: (heroicidad a
Luis León hizo en México mucho bien, ayudado por veces vistosa y resonante-añado yo-ctras humilde y
hombres de nobifísima voluntad (r) y por algunas de obscura.)
esas señoritas normalistas que, a pesar de todo, hao
&lt;Todas las religiones nos ofrecen ejemples ionu mera·
decidido instruirse y pensar, en nuestras tierras, salien- bles de este tipo. El hnmbre, cuya conducta aparece
do de la sumisa indolencia criolla, un poco brata de como razonable a la masa Je la humáoidad, pasará di·
nuestras mujeres. (2)
fícilmente por un gran saoto. Con razón o sin ella, se
En la Plaza de Sao Sebastiáo se había instalado uo asigna al santo un sitio aparte y se Je trata, ya coa ve·
observatorio popular donde tuve ocasión de ver a in- neración, ya como a un ser r idículo.
numerables hombres del pueblo verdaderamente inte·
&lt;Se le considera a las veces uo io~pir ado, a las veces
resados en la observación de algún fenómeno astrooó· uo enfermo, cuando en realidad su vida no presenta
mico y donde funcionan ~n la actualidad tres lunetas. más que cierto número de ideas fijas, oo sin valor en ~í
Me placería sobremanera cre'!r que ninguno de esos mismas, las cuales t ienen una potencia tal, que según el
hombres se ha lanzado al bandidaje que diezma a la caso, su acción impulsiva empuja, ya a lo sublime, ya a
pobre Patria.
lo ridículo&gt;
Como nuestro problema es ante todo un problema de
Ahora bie", estas cuantas ideas fijas, son las que coneducación, con algunos maestres que como Luis León ducen a la humanidad.
y sus amigos espaciasen el espfrilu del pueblo, en todas
Si algnoos homhres oo se saliesen de lo normal, la
las direcciones del pensamiento, se lograrían grandes hum,rnidad andaría aún coa t~pa·rabo .. ... .
frutos.
L , divulgación de los conocimientos hecha con amor
es omnipotente.
'
Muchos de nut:stros sanguinarios bandidos mostrarían
la más inge nu'l. sorpresa si los apostrofásemos, como en
los versos de Hugo al incendiario de la biblioteca:
«¡No sé leer !&gt; respondió sencillameote el incendiario.
La noción de nacionalidad, de patria, los &lt;altruismos&gt; más elementales, suponen elevaciones de espíritu
que no pueden ser ioshntivas.
L os mexicano~ no acertamos quizá a iov~otar aún
grandes cosas; pero sí podemos divulga r muchas.
Nuestra enseñanza deberá ser límpida y cristalina y
las luces que difundamos habrán de temblar en ella
como los remotos luceros en la fuente.
o o o
Los luceros! Entre ellos vivió, modestamente, Luis
León. Algunas gentes se reían de él. L es astrónomos
suelen dar risa. ¡Cómo hay hombres que se puedan dedicar a esa santa inutilidad de contemplar las estrellas
y de descubrir su diamantino secreto! .... ¡Pobres dia·
blosl Como si no hubiese carne y alcohol y vanidad y
ganancia, sobre todo ganancia, buena o mala ..... .
Make mooey, honestly if you can ; but. . .. make moneyl
Y esos buenos señor~s (los astrónomos, los físico~) !e
empeñan en avanzar hacia lo desconccido, en saber algo, eo no ser &lt;prácticos&gt; .. .. en imitar a un Newton, a
un Herscel o a u n F ulton.
Y Jo peor es que no se quej•o ... . .. y peor y desconcertante aún más, es que son felices!
-Que guarde sus secretos la naturaleza-dice Pérez:
Yo oo sazono mi estofado con ellos ....
La naturaleza.-iob Pérez!-no tiene secretos: El velo de Isis no existe. Isis es diáfana; pero su estatura
Sr. don Eduardo P rieto Basave, nombrado Cónsul
desmesurada, suele rebasar nuestro ángulo visual. El
en Nueva Orleans.
Misterio está en nuestros ojos miopes. Cada velo que
arrancamos, no desviste al Enigma, porque el Enigma
o o o
está desnudo: Nos desviste los o jos eotelarañados de em·
Uoamuno
dijo
alguna
vez
que el papel de los escritopirismos y de necedad ancestral!
En cuanto al estofad•&gt;-oh Pérez-también se sazona res españoles, debiera quizá ser por ahora el de adapcon uo poquito de ideal, qué diablo! (No sabe usted que tar las ideas (las ideas &lt;fijas&gt; agregaría yo) de los penlas coronas de laurel de los poetas suelen servir para sadores extranjeros.
En México la adaptación resulta aún más necesaria.
darle sabor?
No hay que convertir e l yantar en la comida de las Y mi amigo el astrónomo y físico modeHo y tenaz a
fieras, que se engulle entre rugidos. El hombre moder- quien dedico estas líneas, fu é un afectuoso adaptador.
Flammarión, el admirable divulgador francés tuvo en
no ha sabido poner (en Europa por lo menos) cierto arte y cierta elegancia ... hasta en la sopa! Una cernida de él un eco resuelto, fit:l y lleno de cordialidad, y así Jo
ahora es casi una orquestación .... Todo el esfuerzo de reconoció, o por lo menos así me lo dijo, en una inolvi•
las amas de casa del gran muodo, intenta lograr que el dable visita que le hice en r905 eo su castillo de Juacto más brutal de nuestra vida diaria, sea uo acto ex- visy.
o o o
quisito ..... .
o o o
Oh, bueno y apacible Lnis León, cuyo nombre re&lt;La vida humana-dice Myer~-tiende cada día más cuerda al apartado y manso sabio que a la sombra de
á cimentarse sobre ideas y emociones que ya oo tienen su huerto salmantino, escribió:
sino una relación indirecta y obscura con la conserva«¿Cuándo será que pueda
ción de la raza y del individuo.&gt;
libre desta prisión, volar al cielo!&gt;,
El &lt;point de_ vue de Sirius,&gt; va volviéndose, oh Renáo, menester era que, aunque tardío, te enviase este homeun punto de vista aceptable ..... .
naje cordial, a tí que_ eras humilde, bueno, y que ayuPor lo demás, el planeta marcha, gracias a una mino· daste a tantas almas mgénuas a alzar los ojos hacia la
ría anormal de hombres no prácti cos, de &lt;progenera- remota y serena majestad de las estrellas!
( r) Como el ap-:&gt;stólico don José María Medfoa.
(2) Ejemplo admirable es el de la señorita Guadalu•
pe Aguilar.

AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

�COMENTARIO DE UN lIBRO
Remoto como ellos el comeotario de los libros, es tao
ardoa labor literaria, que oo la desdeñaroo para suma•
yor gloria graodes y clarísimos iogeoios.
Lleva el comeoto ea sí uoa grave respoosabilidad, que
exige las dot•s de iotuicióo, lógica y cooocimieoto má,
d~puradas; supooe especiales aptitudes y preparacióo
muy seria; sio cootar la sereo'l objetividad, el fervor y
hooradez artí;ticos, quo:: a mi eoteoder soo coodiciooes
ese aciales d, uoa perfecta exégesis.
Mas s1 se trata de comentar uoa obra propia, la r.ues·
tióo varía de aspecto. Se exige uo raro equilibrio de la
voluotad y del eoteodimieoto y uoa noble sioceridad ...
si D? absoluta ..... perfecta.
Y entooces asoma el peli¡¡ro de la &lt;autocrítica&gt;- que
tratáodose de mí sería preteociosa,-que quisiera evitar, auoque oo puedo dejar de ser &lt;sujeto&gt; y &lt;objeto,&gt;
o se'\ a uo titl-np:i el poeta, el actor y .,1 espectador de
la obra comentada.
Por fortuoa, eo toda manifestación artística hay uoa
pule admirable de iocooscieocia creadora, oo siempre
eo razóo directa de la miyor o menor facultad, y coocieocia estética &lt;acumuladas&gt;. y no debe tomarse por
iomodestia este aserto, ya que ésa se maoi6esta eo
obras comoletameote mediocres, como ea &lt;obras maes·
tras&gt; que coosagra la devocióo uoiversal.
¿ Y pJdrá testimoniar esa 'incooscieocia el autor que,
uoa vez termioada la obra, la aoaliza y sabe objetivarla por el momento, como si to:io en ella fuese precon·
cebido y de una completa responsabilidad/ ;Yo creo
que ~í!
En literatura nada se produce por sorpresa, porque
to:io se elabora; hasta las ionovaciooes que parecen
fulmioaotes y hacen revolución de peosamieotos y formas auteriores, oo soo más que la fhracióo, al fio visi·
ble, de muchos gérmeoes ocdtos; la coodeosacióo brusca de uoa sensibilidad secreta, cuya autoridad súbita
tiene tanto valor porque ap irece cargad;i. de expresiones lateotes que pugnaban por formularse, y, por tanto,
ajenas a uoa voluotad determioada.
Cuaoto hoy se produce, malo o bueno, es efecto oatu•
ral de la grao idc:a cootemporáoea: [usióo de las art~,
todas y reduccióo de su; elemeotos; el ambieote sonido,
color, ritmo y verso están sujetos a la geoeral emocióo
uoi6cada.
Seotado este priocipio, me atrevo a afirmar que el
libro de que hablo puteoece al &lt;m:imeoto wagoeria·
no.&gt;

S! que c 1eré bajo el anatem1 que persigue a los mú·
sicos coloristas, a los pjotores .... poetas; pero confieso
que me parecen esos l~s má; hijos de nuestra hora; co•
mo la vieja Roma, debiera el Arte teoer ley y leoguaje
uoiversales, améo de multiformes usaozas e idiomas,
porque sól:&gt; así es ve!lículo capaz de todo peosamieoto
humaoo.
Eotieodo, :&lt;demás, que la libertad nunca debe coar·
tus~ eo el que crea, imponiéodole la forma pretérita y
encauzando su impulso b3.cia uoa lógica de molde o
&lt;m'loera&gt; preestable:id:1.. Su originaliiad, auo cuando
fuese digoa de ce&lt;isura, sería re,pecable, y eo cuaoto a
h personalidad de6nid1, mi opinióo es que debe esti·
marse y procurarse siem,1re, aun a riesg&gt; de ca.er bajo

Señor d&gt;a Alfrejo Gómez, notable orador, '}Ue dió
uo recital literario el vieroes pasado.
la excomi,oióo académica, el lápiz rojo de los &lt;kapel
mei~ter&gt; y la risa burda de los filisteos.
Yo oo haré m(a la espiritu'llísima frase de Rollaod
&lt;hay que teoer el valor de teoer taleoto&gt;; pero .. .. se la
recuerdo .... a los que no lo tieoeo.
Me diréis '}Ue todo libro puede clasificarse ea uo or·
deo iotelectual; que debl! saberse su procedencia y fi.
liacióo basta el detalle, y que ha de ocupar un lugar
eotre los de su íodole; cuando se trata de la obra de uo
m'lestro, eso es indispensable; pero tratándose de uo
p)eta del mo:itóo, &lt;auoque tieoe ideas propias,&gt; eso oo
ha de p reocuparos.
¿ Clásico 1 ¿ R ,máatico? ¿ Paroasiáno ? ¿Simbolista /

¿Decadente? Qué oos importa proouociar la palabra si
~61o oos preocupa el espíritu ; lo que perseguimos eo
uoa obra es que teoga fuerza, verdad y belleza. ¿Pero
tiene alguoa vez esas cu~lidades e_l poema del Cisoe?
La coocieocia wagoenaoa, nacida poco a poco eo su
propio sentir, había de dar f~rma a uo pe9ueño poema.
Esta coocieocia la compreodt &lt;a postenon&gt;, cuaodo ya
erao uo hecho los sooetos que llamaré &lt;eseociales&gt;, y
se me presentaban como )'ágioas dispersas de uo libro
futoro o como suooados frutos que requeríao el com·
plemeoto de bojas lozaoas del mismo arbol eo forma de
otros sooetos, que llamaré &lt;episódicos&gt;, y que oacíao
espootáaeos como los primeros para mi seleccióo.
Sup) oer que \Vagoer ea el seguodo acto de &lt;Tristáo&gt;
hizo deliberadameote de &lt;la noche&gt; yde la &lt;aotorcba&gt;,
algo más traosceodeotal que los mismos amaotes, es
absurdo, y, sio embargo, &lt;así es&gt; en el mito wagoe•
riaoo
Eo mi peqoeña esfera, yo tambiéo he acudido a las
fuentes del mito para sororeoder por medio del simbo·
lo la forma ideal; eo los amores del cisne y la priocesa
triste, quise ballar algo de la divioa sorpresa de las ma•
ñaoas del mundo, y lleguon a mis manos los elemeotos
eteroos de la Naturaleza, del amor y de la muerte.
No veréis en su lírico subjetivismo más que la imagen
represeotativa de uoa emocióo y de uoa idea; si se mi•
ra eo el foodo, es seocillo el feoómeoo estético; la ver·
dad real y la verdad artistica, fuodeo bellamente sus
dos verdades para hacer uoa &lt;metafísica de artista &gt;
Oid a Haos Sacbs: "El verdadero destioo del hom·
bre se maoifiesta ea sueños; toda la poesía oo es más
que ioterpretacióo verdadera del sueño." Decidme si
i,sas palabras oo coofortao al más desaleotado Y cuan·
do cabe a esos sueños estar en relacióo coo la alteza
iotelectual y la iostruccióo a rtística-cosa que oo ocu·
rre ea los limbos del sueño físico,-se produce la obra
poética.
No be de bablar de mis versos; a la postre, ¿qué se
yo de ellos sioo que, sabiéodome rebelde, quise sorne·
terme al precepto del sooeto, como el frágil que ediftca sobre üoa base segura 1
Catorce versos y uo ritmo, iotacto como el de la be·
lleza eteroa; lo demás sería según la necesidad de mi
emocióo, ajustado a mi visióo ioteroa, capaz del símbo·
lo, y lo que es más grave, tal coir.o lo quisiera mi mu·
sicalidad interior.
No era uoa tonalidad sonora, oi ur. palabreo armo·
oioso, sioo esa extraña disposicióo musical de que ha·
bla Schiller, algo que evocaría uoa serie de imágenes
coa causalidad ordenada de los peosamieotos, cosa que
bien explica la lírica antigua; no místico abaodooo de
sí mismo y estado de uoidad que tuvo uoa coloración y
no ritmo distiotos al del muodo plástico y épico de los
Apclíoeos.
No me desmeotiráo los poetas que me leao; ellos sabeo ese mundo de los sueños, donde "todas las for·
mas oos hablan," doode oada existe iooecesario y está
la transpareote seosacióo de nuestra "apariencia."
Elles CJooceo la disposicióo musical que precede a
ouestras rimas.
De lo que llamamos la circuostaocia imprevista, y
que puede ser coocausa de exceleocias o deficiencias
ea toda obra, me veda hablar uo pudor de alma, y más
cuaodo no me propus~ ahoodar eo el análisis subjetivo,
sioo esbozar no sencillo comento.
Si el Arte es uoa actividad propiamente metafísica
del hombre, oo es meaos cierto que el ansia de la be·
lleza es hija de la melaocolía y del dolor. que pueden
crear por sí sólos algo que llama Nietzsche "uo alma
mística y casi freoética." (i!)
Así, el mito y el símbolo debían revelar coo ademán
sublime cómo necesitamos el dolor para obligarnos a la
visióo redeotora; ese fué el elemeoto eterno eo que hubo de apoyarse mi eosueño.
El poema del cisoe y la priocesa eoamoradá, como
la esposa de los cantares, tiene eo sus cabellos rocío y
perfume de los campos; eo los ojos, el misterio de las
noches y la hermosura de aquella hija del rey, "toda
ioterior."
Soo el día y la ooche, las horas y estaciones; fondo
de los paisajes del alma que se sucedeo, coa seotido
simbólico bieo pateote, coo uo "leit motiv" a lo Wag·
oer, el amor al cisoe.
Aquí, el estío será "pleoitud"; "caducidad," el iovieroo; "obras," los pasos y el "gesto," episodio.
El Cisne pasa como la eocaroacióo más alta, la verdad más t raosceodeote ; como fastuoso meridióo ea la
vida de la priocesa, que lo buscará después hasta ea la
muerte.
La Dueña, el Paje Sylvio, uo Héroe, Iselo el remero,
la Zahorí, ascmao sus almas primitivas, necesarias pa·
ra la realidad del ambiente.
Uo Cisne oegro veodrá de lo lejos aofreodarsc, y como la Aloodra, el Ruiseñor, el cortejo de Cisoes, y, sobre todo, -el Lebrel, dirán la emoción de su belleza•
símbolo. Eo uoa pagina fantástica, la vieja mitclogía
se fundirá coo el mito wagoeriaoo.
Este es el Poema del Dolor, que eocaroa uoa prio•
cesa que llamé "Triste."
La poesía es resplandor imitativo de la música eo
imágeoes e ideas, y sus amaotes debeo ser, como dice
Schiller, "el muro viviente que la tragedia levaota a su
alrededor para separarse del mundo real, conservando
el terreoo ideal de la libertad poética."

El Maestro Pooce. eocargado de la parte musical del recital literario.

LA CONDESA DEL CASTELLÁ.

Balada de Estío
Especial para &lt;El Mundo Ilostrado&gt;.
Primavera.-Tuyo es el campo. Aquí está: lo he pre·
parado sólo para esper~ rte .... ¡Veo l. ... l Veo 1
Cuaodo llegué, las ramas de los árboles esta b3o des•
ondas, secas y aúo crujían si el viento l'lS tocaba. Los
jardioes oq_ teoíao flores, oi caotabao los pájaros y ha·
cía frío, m•cho frío; el invieroo, o uestro eoemigo cruel,
había helado las cosas. y las almas, pero llegué y coa
mi cortejo de aves, mi calor y mi vestido esmeralda he
adoroado lo que desde hoy te perteoece .... ¡Veo! ....
Las ramas ya oo crugen. murmurao caociooes dulci·
simas y sus hojas se meceo de seotir el beso de la bri·
sa para festejar tu llegada. Los jardioes desoudos, se
hao eogalaoado magníficamente para esperarte, los pá·
j:,,ros mudos ayer, caotac y todo es alegría, belleza, per·
fume y esperanza. Veo, rey de los magos, el más fuerte
y poderoso, el que coo solo su presencia ahuye~ta al
enemigo cruel que se oculta bajo el albo maoto 10ver·
na! . . ... .
Veo, rey de los magos, que coo tu llegada muchas
flores se traosformaráo eo frutos y las espigas de los
campos verdes aúo, se dorarán ..... .
Veo, rey de los magos, y que les sueños, ilusiones Y
esperanzas de las almas que aman se convierten eo rea·
lidades ..... .
Veo, rey de los magos, porque yo también te espe·
Homenaje al maoestro MPoeses durante la audición
popular del domingo pasado ea honor
de Wagoer.
aman se coovertir áo ea r ealidades; pero oo durarán
más que yo: el Otoño las marchitará y después, el In·
vieroo impío y cruel las matará coo su olvido .. . .
Reina de las hadas, be llegado hasta aquí porque sabía qoe era esperado coo impaciencia como al amado
ausente y desconocido .....
Reioa de las hadas, Primavera, feliz. yo también te
amo como las aves, como las flores, como las nubes, co·
mo las almas ..... .
Reina de las hadas, Primavera feliz, ocvia del amor,
unamos solamente por uo instante ouEShos coraz0D€S,
nuestros poderes y nuestras esperanzas ..... .
Aquí está el beso de mis ojos_ y la caricia d_e ~i~ la•
bios .... Tu cercanía ba cooverhdo en c .. lor m1 hb1t2a
y mis besos, eo realidades tus sueños y esperanus,
pero allí está el Otoño que se encuentra cerca de no,o·
tros y se burla de nuestro amor ....
Es necesario separarnos .... ¡Adiós! ... . !Adiós! •••...
Toma un beso muy dulce ...... dame otro, y después,
Primavera her mosa, novia del amor olvídame y vete;
vete lejos y oo digas nunca a las almas que esperan al
amado auseote y desconocido para ~uieo se ha prepa·
rado el jardío del corazóo coo ilusiones y esperanzas,
que nosotros somos culpables de la inccostaocia, y Otoño e Invierno del h ielo del olvido y de la muerte de las
cosas y de las almas.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

Estrado de honor eo la fiesta de reparticióo de
diplomas a los alumoos de la Escuela Ma·
gistral de Esgrima el sábado último.
raba coo impacieocia como e l amado auseote y deseo·
nocido ..... .
Veo, rey de las estaciones, Estío beoéfic-o , .... . sien·
to que tú eres el amado que me ha~e falta ..... .
Veo, rey de los magos, yo soy tu novia feliz, tu eoa·
morada, la Primavera de los campos y de las almas; la
novia del amor, que te esperaba coo impaciencia .....
¡Veo! ..... .
Veo, Estío piadoso, quiero decirte que también amo
como las aves, como las flores, como las nubes, como las
almas ..... .
Veo, Estío, y cariñosos uoamcs nues!ros corazones eo
uoo solo, unamos nuestros poderes y nuestras esperan·
zas para que fuertes logremos vencer al enemigo cruel,
al Invierno que con su scplo y ayudado del Otoño oos
destruye y mata ..... .
Ya sieoto que te acer ca~ y con tu aliento me besas ...
Ya sieoto tu maoo que con ternura iofioita acaricia
uoa de las mías . .... .
Ya siento un be~o de tus labios dulces .. . .. .
Ya sientll tu mirada ..... .
Tu cercanía ha refrescado mis enardecidas s ienes ...
Qoé feliz me siento, amado Estío; así quiero vivir
eteroameote, así ...... así .... . .
o o o
Estío.-Reina de las hadas, transformaré ea frutos
las flores y las espigas ver des aún, se coovertiráo eo
oro y seráo mañaoa el alimento del hombre y el pao de
vida eterna ..... .
Los sneños, ilusiooes y esperaozas de las almas que

Uo alumno de la Escuela Magistral recibiendo su diploma,

�gría de los C)DCurrentes por el carácter franco y jovial del Presidente Huerta.

o oo

W(!l)i1ii&lt;V&amp;Il @!! &amp;llllll'V(!IJ!l''.~filll"il© (!l)lJ!:i Ilm It~u¡¡~il&amp;
@J(!IJ A~ccllllll&amp;u¡¡ll"@

El barco de vela;-Una belleza campesina.-La "máquina''-Grupo de damas en el estrado de honor.-Original
puesto rústico.

Para celebrar el aniversario de su fundación, los elementos 'docentes de la Escuela Nacional de Agricultura organizaron un gran
festival que se llevó a cabo el domingo último en el edificio que ocupa el plantel en la calzada de Tacuba.
.
La escuela había sido convertida en un hermoso campo de diversiones y los puestos de la kermesse adornaban el local dándole un
aspecto brillante de feria.
Entre los más bellos y originales recordamos uno que representabe un barco de vela y en el que se vendía confetti; en este se regis•
tró un curioso comb1te entre el señor Presidente de la República y
varias simpáticas señoritas; el aguerrido veterano fué vencido por
las bellas damas y desalojado de su embarcación. Atendían este puesto las señoritas: Angela, Luz, Carmen y Amelia Avilés, Josefina y
Clementina Tamborrel, Nely y Juana Formento, María Teresa Cardoso y Luz Cardoso.
11 R El puesto de Jalisco que representaba un viejo castillo feudal,
fué también posesión del señor Presidente y de sus acompañantes.
Allí les atendieron las señoritas Margarita Cárdenas, Luisa y
Elena Sánchez Aldana, María Luisa Briseño y María Ortega. También en este lugar sufrió nueva derrota el huésped de honor, retirándose -en medio de los acordes del Himno Nacional y de la ale-

Fué uno de los mís vistosos el de la Banca y lo atendieron las
señorins Herrerías, M~rcedes B~tancourt, Dolores Hernáodez, María Alcántara, Dolores Escoto Esperanza y Elena P. de Lara.
Otros puestos estuvieron atendidos por las señoritas Magdalena
N1va, Lupe Fregoso, Luz Cardona Chapital, Concepción Alvarez y
To,tado, Sara y Carmen Islas. Adelina Sáochez, Carmen Viener y
G ,reía Granados, Mercedes Gutiérre¿, L-1ura Palomino, Lupe Mal&lt;bnado, Luisa Maldonado, Lupe Cardona, Margarita Rey Campillo,
J ulieta Maldonado y otras más,
"La Máquina" de Tamaulioas, en que estaban las señoritas Ortiz, Soberón y G1rza, fué uno de los puestos más originales. El Café
Chino, de las señoritas Molina, Piral y Reyes, semejaba un cenador
adornado con todo gusto.
Sin duda el más seocillo y más vistoso, fué &lt;El Alhajero&gt;, por
Yucatán y Tab1sc1, atendido ROr las bellas señoritas Adela Acosta,
A:l~lina Lnao'l. M1ría e Ign;icia P&lt;!squeira, Margarita Dual y Sa.ra
y Mugarita Murguía. Era este alhajero, de .;respón rojo y en la tapa lucía una fina luna.
El programa de la festividad se dividió en dos partes; por la
m 1ñaoa se hicieron juegos deportivo3 que tuvieron gran lucimiento
y por la tarde se ioició la kermesse.
El festival íué uo é~ito de muy gratos recuerdo, para los asistentes.

U .1a buena plancha.-Actitudes de los basebolistas.-Un
ven::edor.-Lucha greco-romana.-Un molinete
en la barra.

�(CONCLUYE)
"Que la joven y hermosa y educada por una es·
"clava cristiana que le infundió el cristianismo; que del
seaba ir a tierra de cristianos, que muchos de e~ta fe
'religiosa había visto desde su ventana, y ninguno le"babía parecido caballero como él; que procurara la fu"ga de ambos, y que ella sería . su esposa si él, así lo
' quiciere &gt; De ese modo sostuvieron una Clnllnua ccrrespoodeocia amorosa el capitán y la enamorada y bella Zoraida; con los dineros que ella hccía baja'. frecuentemente por medio de la caña, logró el pnmero
pagar su rescate y el de dos compañeros fieles de desgracia que le ayudaron en su evacióo de Argel, ceo
un barco que les esperaba en e l puerto, comprado ceo
eJ dinero de Zoraida: puesta esta de acuerdo con _Jc_s
cautivos, salieron todos a determiuada hora, y se dn1gieroo a la embarcación, llevando la enamorada mo,a
consigo un cofre que contenía sus joyas
más valiosas, se hicieron a la vela, y vieron que el moro Agimorato, sin ser seotido
1~
había seguido a su hija y se hallaba a bordo. Al saber que su hija llevaba parte de
su tesoro, se entregó a la desesperación,
la maldijo y lanzaba espantosos gritos, qui·
zás para que de aquellos mares, siempre
concurridos por numerosas embarcacio•
nes pudieran acudir en su socorro. Tales
fueron los gritos del moro, que resolvieron los fugitivos, con consentimiento de
Zoraida, que le desembarcaran en la cos·
ta africana de Oráo. E llos prosiguieron
buscando las patrias de España; pero antes, fueron asaltados y robados por unos
corsarios franceses. Al fin, pisaron las costas :le Andalucía, el capitán Pérez de
Viedma se dirigió al reino de León para
alcanzar abrigo en su casa paterna, llegando de paso a la venta con ese motivo,
acompañado y más enamorado que nunca
de la amante, bella y abnegada Zoraida,
que babia dado por él todo; apatte de su
corazón, fortuna, padre, religión y patria.
En la tercera salida de Don Quijote de
su aldea, seguido de su escudero fiel, se
dirigió al oriente de la Mancha, con el
propósito de ir hasta Barcelona; después
de muchas aventuras que afrontó, y queoo
hacen al caso referirlas, encontró en una
verde y agradable selva que pertenecía a
las tierras de Aragóo un grupo numeroso
de gente principal que e ran c~ zadores,
entregados a ese ejercicio. Descollaba en el
grupo una gallarda dama que iba sobre
una blanca hacanea, mostrando la señora
un vestido verde, muy vistoso y galano, llevando en la mano izquierda un azor, por lo
que comprendió Don Quijote que aquella
era una grao señora , q•,e debía serlo de
todos aquellos cazadores, y así era lo
cierto, pues era una duquesa, acompañada
de su e~poso el duque, c uyo nombre no
cita el autor del libro, y de numerosos servidores, se solazaba en los placer es de la
caza. Don Quijote ordenó a Sancho que
se adelántase a saludar en su nombre a la
hermosa dama, lo que hizo el hueco de
Sancho ·con menos rusticidad de la que
era ingénita en él; avanzó a su vez Don
Quijote, y saludó cortesmeote a los duques. diciéndoles su
nombre y condición de caballer o ándante ; a lo que contestaron los nobles que se holgaban mucho de haberlo
conocido, que ya los dos esposos habían leído la primera
parte de la &lt;Historia del Io11eniorn Hidalgo Don Quijote de la Mancha,&gt; que ya corría impresa, y suplicándole al caballero que fuera eoo ellos a un castillo suyo,
que se hallaba cerca de aquel sitio, doode seria tr atado,
como ellos sabían, a todos los caballeros que llegaban a
esa residencia.
Suma fué la alegría de Sancho-comelón empederní·
do-prometié ndose que allí pasaJÍa la buena vida, con
mesa regalona, que esperaba de la r iqueza de aquellos
señores y de la afabilidad con que la Duquesa accgia
sus sandeces que no cesaba de decir, mezclácdolas, como siempre, con sus inagotables refranes.
L&lt;L permanencia del caballero y escudero en el verdadero castillo, y no las ventas que Don Quijote había
tenido siempre por tales, en que fueron recibidos con
pompa y burle,ca magnificencia, fué algo prolcogtda. la
Duquesa aparece una señora discreta, aurque jactanciosa, que da idea de algunas damas de su tit mpo. Pt ro

debemos decir, que la impresión que deja rn el ánimo
del lector del carácter de su iotervencióo de la oovtla no
cede en favor completo de esa dama. Noble y lioajuda
aquella señora, se la ve des¡::.lt gar cortt ~ías y finezas e, n
su huésped; pero nunca manifestar oiogúo seotimieoto
hu manita, io en favor del ilustre maochego; lejos de ello
y de mostrarse más carit;i'.;vay compasiva con el_ pob1e
caballero aodante, es wlíc1ta y fecuoda para fabncar en
su mi• ma carn toda máquina y suertes de aveoturas encaminadas a maoteoer la manía de la caballería andante en su huésped, para mayor solaz de la alta señora en
sus ratos de ocio, que parece erao para ella ledos lo~
del año. Forma contraste de su aoti cristiano empeño ceo
el de los plebeycs, amigos del Mao.chego, el cura y el
barbero del putblo, y el bachi:ler Samóo Carrasco,
quienes con escasos medios, rn empeñan en prccurar el
remedio y descan,o del eofermo y ato,meotado _cereb1_0
del hidalgo, a quien la duquHa muestra esa 1m¡::e111·

ron Quijote se despide de la duquesa.
neo te deferencia, que parece habitual de los de su clase,
y que dispensan los que colccados en lo alto, por la
suerte o la fortuoa, a los que no pueden comprender, o
que ocupan un lugar social inferior, acoque padezcan.
Lo único que atenúa el defecto de lá duquern, que aun·
que discreta, nuoca manifiesta haber ccmprndido el
carácter grave e interesante del buen manchego, es haber enviado a Sancho a gobernar la ínsula de Barataria, cuyo gobierno da motivo a muchas págioas de las
más preciosas que se hallan en la rovela. Altisidor J,
guapa y lista doncella de la duquesa, es uoa joven desenvuelta y coqueta ; pero esas desenvoltura y ccquete,ía
son fingidas, de orden e instrucción de su mi! ma ama,
en su afán de burlarse sin tregua del malavt nturado
Don Quijote.
la zafia y humilde Teresa Cascajo, es¡::osa ele Sancho
Panza, merece que los cittmos eo úhimo Jugar. Tao ru·
da e ioculta como fué su marido, así es ella, y como el
escudero hablador mueHra ella alguoa vez, n ,sgos de
buen se.o ti do, ce mo en él se suelen ballar al lado de las
lucubraciooe~ idealistas del arr.o. Muestra ella ese buen
seotido cuardo se resiste a conveoir con Sancho, que
María Sane ha hij:. de ambcs, ha de casarse ce n un ce D·

de, cuaodo él lleg-ue a l codiciado gobierno, pues lo que
le conviene t s que se enlace ceo un su igual, el hijo de
su vecino Lope Techo. En la carta que contesta a Sancho, cuaodo éste le aouocia que ya ts goberuadcr, carta que escribe el mooaguillo de la a ldea, bajo el dictado de la goberoadura, le dice al marido que ¿ "quién po"día pensar que un pastor de cabras había de venir a
"ser gobernador de íosulas? Mi señora la duque.' a te di"rá el deseo que teogo de ir a la corte; mírate en ello,
"y avísame de tu gusto, que yo procuraré hoorartti en
ella andando en coche." Y en la carta que dirige a la
duquesa, le dice: ...... "Yo, señora, de mi alma, estoy
"determinada roo licencia de vuesa merced, de mettr
"este buen día en mi r asa ) éndome a la corte a teo"derme en un coche ("ch, eterno femeoioo") para que"brar los ojos a mil eosidiosas que ya tergo; y ad supli"co a vuestra excelencia mande a mi marido que me
,'envíe algún dinerillo, porque en la "corte son
los gastos grandes. . . . . . . . siendo for" zoso que pregunten muchos: /quién sen
"estas señoras de este coche? Y un criado
"mío responderá: la mujer y la hija de Sao"cho Panza, gobernador de la ínsula Bara"taria, y desta manera será conocido San·
::cho,_y yo seré estimada, y a Roma por
!)do ..... .
Hay una simpática figura femenil que
aparece desde las primeras páginas de la
novela, y en la última se la vé cómo uoió
sus a yes y llanto a los del Ama y de Sao·
cho Panza, que fueron los tres fieles dolientes que rodearon el lecho mortuorio
de Alonso Q uijaoo el "Bueno." Esa dulce
y apacible figura qne pasa innominada
a través de la novela, p ues hasta en las
postrimerías del libro-y con motivo del
testamento-se sabe que la modesta v anónima doncella se · llamaba "Antonia Quijano," es la sobrina del ingenioso hidalgo .. . ... Cuándo el lector cierra el libro,
emocionado, 1 por qué? .... Será por asistir
a la muerte de un varón justo y booísimo;
será porque ha terrnioado la lectura de un
libro muytriste y de profunda melancólica 6:osofia en el fondo, aunque a los necios aparezca-y tal es- juzgada ~uperficialmente uoa g rande y regocijada comedia-libro el mejor escrito en el más bello,
opuleotísimo, más noble, más rotuodo y
harmonioso del muodo, y que ha sido traducido en todos los demás, será porque ha
ces1do el provechoso y plácido vagar que
hemos dedicado a s, guir al insigne caballero en su mar cha heróica y arrebatada
en pos de lo imposible? .... .. Será por todos esos motivos; pero ello es que, luego
por natural asociación de ideas, piensa el
lector en la desamparada rnbrioa, rama
desprendida bruscamente del tronco de los
Quijaoos, única sobreviviente de la famiha que mereció el reoombre de los "Bue·
nos. " Pobre Antonia Quijaoo, que muertos
su protector y )avieja Ama, languidece,á
pálida-como las blancas y bien olientes
rpsas de los peosiles castellaoos-y sola en
el caserón de sus mayores, dónde creerá,
a veces, oír las atr,madoras y b ravas voces
del c;,.ballero de la '"Triste Figura," cuando soñaba q ue combatía, revuelto en
recia y descomunal batalla, con follooe~, sierpes
Á gigantef •. .... Cuáodo el morir el día, apoyada rnbre
rurnosa baraoda, mirando al sol hundirse como globo
de fuego en e l horizonte, por el rumbo de Ciudad
Real, proyectar entre sus áureos rayes, sombras larguísimas sobre los rubios trigales de las secas llanuras de
la Mancha, sueñe a su vez, que e l tío amado y protector volverá prooto de su c uarta salida, pero recordará,
luego, llorosa y doliente. que esa salida fué para lle~arJo exánime al cementerio, del que oadie retorna nunca
jamás. (Pobre rama desgarrada y arraocada del trcoco
de los Quijancs!, heredera de la sargre y de la fanta~ia
de los rnycs, quién sabe si g uardó to su corazón algún
amor intenso y platónico, co comprendido, hasta morir,
quizás en el mismo aposento en que "dió su espíritu el
Ingenioso Hidalgo,' · años atrás, en el mismo caserón
del lugar de la Mancha, de "cuyo nombre no quiso
acordar se," ni dijo nunca el siempre laureado MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA.
JULIO ZÁRATE.
Coyoacáo, (D. F .,) Junio de 1913.

Señor doctor do·n Luis E. Ruiz, nombrad'll director
de la Escuela Nacional de Medicina.

El Precursor
Ea el fondo tenebroso de la cisterna yacía una forma
indecisa y bárbara. Yacía entre faogo fétido e in_muo·
do. A su lado había una ánfora de barro samant~no,
de dos asas, y un 1. escudilla de cobre con un pan ácuno
y roído. Vaga claridad que de lo alto descendía. alum·
braba lúgubremente aquella horrorosa prisión. La forma no se movía: diríase que estaba muerta. Los alacranes tijereteaban en torno de ella, sin tocarla; pululaban
en las viscosas paredes llenas de un sarro húmedo y
fofo como caócro de lepra; brotaban de las juntura~ ~fo
los enormes cantos; hervían en el suelo excremeotic10,
acre y pegajoso.
Oyó un crujido y se incorporó bostezaodo.
- iAbre bien la baoasta, Zochooías! iArrójalas todas!-ordenó una voz imperativa de mujer.
-Están muy irritadas,-dijo el esclavo.
-Esta vez estoy segura de que morirá.
La vaga forma miró hacia la cl;;.raboya. De proot0
se puso en pie de un salto. Algo helado, escamoso, culebreaote y horrible como un sospechoso haz de látigos animados, había caído desde _el disco_ de bronce
que cubría la trampa y el eore¡ado horizontal de la
puerta. Eran serpientes del desierto. Las había de to
das clases. formas y colores. Unas fingían troncos de
sicomoro como las cobras; otras, las corales, simulaban
cintas rojas, brillantes como los carbunclos de Bactrana. Unas llagaban ·y podrían las carnes: eran las Maoddala Naja y las Kollaja de la India. Otras eran trígonocéfalas de un amarillo fúnebre, najas de cabelleras y
anteojos, crótalos cascabeleaotes, cerastes de protube·
rancias monstr&lt;1osas, hidras verdes como esmeralda,
aofisbeo:.s que se arrastraban hacia adelante y hacia
atrás, basilíscos de Ec-dor, veoeoosísimos áspides ... .
Todas se erguían, azotaban, retorcíaose, silbaban ame·
oazadoramente ante aquel hombre siogitlar cuyos ojos
reverberaban como b razas Miraban con las preciosas
gemas de sus pupilas aquella melena encrespada, violenta, sucia y salvaje como eriza estopa de coco. Sin
atreverse a hincarle sus temibles colmillos, retrocedían
a nte aquel espléndido _,uerpo cubierto con enmarañada
piel de camello; huían cobardemente ante aquella voz
estaotérea y sobrehumana que parecía superar al dia·
pasón del trueno.
É l las maldijo.
-Más peligroso que el de vosotras es el veneno de
vuestra hermana, de la Incestuosa que os envía, de la
que hizo un lecho de púrpura y marfil para acostarse
con el hermano de su esposo! Más peligrosos que los de
vosotras son sus ojos de dragón, que sólo se abren para
adorar la flor de la concupiscencia! Más peligrosas que
vosetras es la que relincha como una yegua, la que lle·
va zarcillos de sardónices, y velos de lino, y anillos de
orfebrería en los brazos, y ajorcas de oro puro en los
calcañares, v espejos de plata en la frente, y altas sandalias de oácar eo los pies. Empero e l Señor le arrancará sus abanicos d., plumas de avestruz, la insolencia
de sus perlas, el bálsamo perfumado, de sus negras trenzas, los afeites de sus uñas, la escarlata de su túnica, la
babera de su mitra asiri:i y su corazón de adúltera. Y
los guijarros de los gentiles la herirán en mitad del se·
no, y morirá c omo vosotras, malditas alimañas, morirá
desgarrada con su propia poozoña!
L&lt;1s contemplaba tranquilamente, las fascinaba con
su mirada hipnótica y terrible ; y cuando en la entrada
del foso se oía la cruel respiración espectaote de Hero·
días, el prisionero alzó la diestra al invisible cielo y
las serpiente~, convulsas, mnrieroo todas.
Después, sintiendo ,:.ostalgia por los desiertos donde
se alimentaba con langostas y miel montés, se paseó
con la impotecte fiebre de un león encadenado. De su
boca bella y viril brotaban espantosos anatemas y profecías extrañas. Sus manos de uñas negras y larguísimas,
que a través de la mugre se adivinaban blancas, crist1ábaose con nerviosidad irrefrenable. En veces bramaba como el musculoso toro alado de los babylonios. E n

\"eces lloraba con gemidos dulces como la paloma de Azim'l. Al fin se tornó dócil. Hiciéronse más profundas las
tinieblas. Ya era de noche. Extenuado, se acurrucó en el
rincón más sombrío y así semejaba una informe y grao
tarántula vefluda. El hambre, el cansancio, el sopor y
"1 sufrimiento lo vencieron. Pasaron muchas horas y él
parecía soñar plácidamente: soñaba en &lt;El,&gt; en el que
vendría del Austro y del monte de Pharao, cubriendo
los r.ielos con su majestad, llenando la tierra con su
loor. Veialo más claro que la luz, caminando detrás de
la Muerte con rayos de gloria en las manos, recibiendo
el homenaje de los collados encorvados ante su fortaleza y reduciendo a polvo los montes de. los siglos.
-1 Iaokaoaoo ! i Iaokaoaoo ! 1Por qué no me amas 11 t'or
qué no quieres quti bese tu divina bocal /Por qué no
quieres que bese tus divinos ojos? ¡ Déjame be~ar tus
ojos y tu boca, Iaokaoaoo !
·
Despertó sobresaltado e iracundo. Le había parecido
oír sobre su cabeza estas frases impregnadas de uoa
ternura infinita; pero su oído equivocado, sólo escuchó
c JQfusos rum:ire, de veces y lejanos arrullos de flautas,
arpas y samisenes. Librado de aquel acento pertinaz
que lo tentaba diariamente, volvió a d9rmirse con la
paz de un santo.
· A poco, una sombra fatídica levantó sigilosamente la
tapa del pozo, dobló la reja y descendió con felinos pa·
sos por la resbaladiza escalera circular. Su mano larga,
seca y peluda, temblaba. Era la misma odiosa mano que
había degollado a Pappo, estraogulado al rey Aristóbulo, carbonizado a Matathías y decapitado a Antipater.
Jadeaba su desnudo pecho. S lis piernas doblábanse al

á vanzar h ..cia el dormido. Hub o un silencio de muerte
que interrumpían de vez en cuando los leves y agudos
chirridos de los alacranes. Pisaba con los talones, cautelosamente. Un rayo de luna bajaba como una próxima
esperanza. A ·s u luz, el verdugo de ~atipas ~aciló,_ se
detuvo, retrocedió al ver que el mártir se babia mov1~0
y que sus ojos, sus tremendos ojos flameaban en la ti·
niebla como dos apocalípticas antorchas.
-e Eres tú, Maooaei?
Súbitamente fulguró la cuchill&lt;1 siniestra y el Precursor &lt;sintió&gt; un golpe ardoroso en la maoclibula y en el
cuello; &lt;sintió&gt; que su cabeza rebotaba sordamente so·
bre el cieno; «siotió&gt;que la diestra asesina cogíala por
los cabellos y la elevaba; «sintió&gt; una inefable dulzura
que se iba desvaneciendo, que se iba debilitando, debí·
litando deliciosamente .....
Púsola el repugnante samaritano en una bandeja de
plata, y entrando a la sala de los festines. exclamó:
-iHela aquí, princesa! Esta es la cabeza de Iaokanaoo, llamado también Juan el Bautista.
La cabeza palidísima sangr aba hilos de rubíes y pa·
recía que iba a hablar. Herodías, desde la tribuoa de
oro, gritó espantada:
-iCiérrale los labios, Salomé, ciérrale los labios!
Y Salomé los selló para siempre con un apasionado
beso que era una rabiosa mordedura.
SEVERO A \1ADOR.
México, 1913.

Galería artística

El niño y so nodriza, por Frans Hals.

�TEATRO MEXICANO.-cCALAMIDAD&gt;.
Una verdadera calamidad es a oo dudarlo, la comedia eo tres actos del autor francés Romaio Coolus, cu·
ya versión al castellano hecha por el señor Julio Necc,ecbea, hemos visto en el Teatro Mexicano la última
semana.
El asunto no muy nuevo, y llevado con lentitud sin
efecto teatral alguno, es todavfa pasadero eo los dos
primeros actos, pero en el tercero la inverosimi litud,
la violencia, la falsedad se apoderan de todo él y no Jo
dejan hasta que el telón cae coo placer de los espectadores.
Una ingenua, uoa joven de rg años "Marcelina Lambret" se propone que no tenga un momento de debili
dad la señora "Paula Chamtroo" eo cuya casa vivía co·
mo re~ogida desde muy niña. Para conseguir el citado
objeto se insinúa todo lo posible con d que ama la referida señora, coo el abogado "Rogelio Chancelot" y lo
enamora de tal suerte, que hace que no asista a una cita que tenía con la casada. En tales circunstancias se
convierte en la futura del joven, que la adora de todo
corazón, más corno todo fué uo jueii-o, pues "Marcelioa"
no le quiere por guardar cariño profundo a "Alberto
Chantelouve," aunque durante toda la obra lo trata
mal, con despego, y basta con grosería resulta que hay
que solucionar el conflicto de alguna manera.
De ello se encarga.el marido, que toa estado a pique
de caer en ridículo, el cu.ti sabedor de todo, abraza
con efusión a su esoosa, felicitándose de que la entre·
vista amorosa con el otro, no hubiera tenido efecto y
n_o_ por culpa de ella ciertamente, que puntual fu/ al
sitio, en que habían de verse, y se decide ir a· ver al
abogado para decirle, que no _v uelva por la casa, pues

allí nada tienen que hacer; y la obra termina, porque
si, como hubiera terminado una hora antes.
La crítica na.da tiene que decir sobre comedia tao
deslabazada, y tao ridícula. El público con su instinto
siempre certero, oo gustó de toda aquella burda fábula,
sin interés de ninguna clase. y con caracteres que oo
resisten al más somero examen; y sólo añadiré, que Ma·
ria Luisa Villegas estuvo muy afortunada ensu trabajo,
siendo aplaudida eo varias escenas; que Matilde Cires
Sáncbez gustó bastante, expresando con talento algunos
momentos d-a-~also papel; quA Va.rgas no pasó de
discreto, que Mutio, fué como siempre el mismo. sio
que se logre que personifique un tipo, distinto de los
otros; que Barre,ro bien eo toda la obra, eo el acto ter·
cero, dijo la escena con "Paula" en cómico, debiendo
ser en serio, muy en serio, puesto que tiene que expli·
carla el por qué faltó a la cita amorosa que con ella te·
oía; y que en fin, Macías siguió según costumbre gritan·
do mucho, coo menoscabo del conjunto escénico.
Para quitar la mala impresión que &lt;Calamidad&gt; dejó
en el público, se estrenó en la misma noche, uo paso
de comedia lindísimo del conocido escritor español Pa·
blo Pareilada (Melitón González) titulado cRepaso de
l!.xarnen.&gt;
La escena pasa en Toledo; un alumno de la Acade·
mia ~ilitar que existe en la imperial ciudad, tiene que
exammarse y se levanta a las tres de la madrugada avisado por el sereno, par;. repasar las lecciones e ir bien
preoa.rad~ a la prueba. En esto, llega a la casa de al
lado uoa 1oveo, que acaba de venir de Madrid y va a
pasar una temporada co':' _sus tíos. Toca a la puerta y
n~~"• no cootest~n; el m1htar finge la voz de la criada
d1c1endo que baJa a abrir, pero la muchacha cAurea&gt;
comprende el eo¡¡año y comprende también que el alumno es &lt;Suárez,&gt; uno qu~ la enamoró el año pasado, cuan·
do estuvo a pasar unos meses con los referidos parien·
tes que se han ido fuera por unos días.
El peligro se avecina; el militar bajará y la encoc·
trará..&lt;~u~ea&gt; es~á sola, ¿qué hacer? .... pues fingirse
una_ v1e1ectta: As1 lo hace, se echa el velo a la cara, y
s~sttene un diálogo precioso y lleno de bellezas litera·
r_1as, y se entera de que el muchacho la quiere, de que
siempre la amó, y de que ciertas bromas fueron obra de
sus compañeros los alumnos.
-Ahora, eo este instante eo que sueoan las campa·

"" d,I

Coo,oo&lt;oi"-di" la •l•J•-io p,o

se: el eosay.J·parodia de danza de apa·
ches, la polka del segundo cuadre , el
trío del reloj, y la t&gt;sp1ñolísima canción
d.i las matonas, que pronto se hará pe·
pular.
La interpretación fué discreta por
parte de todos lo• artistas, y como es casi toda la compañía la que toma parte,
no tengo para que citar sus nombres.
Como datos curiosos para juzgar de
h manera como se forman conceptos
inexactos sobre las obras antes del es·
treno, citaré Jo sucedido con ' 'El Nuevo Testamento" en Madrid, que se creía
iba a ser un fracaso.
Prest-ntada J:i. obra, los allegados a la
Empresa del Teatro de Apolo, que fué
donde se estrenó, decían "que habría
hasta tiros" la noche de la primera representación.
-Este Don Enrique (el empresario)
está loco-exclamaban muchos.
Una primera tiple devolvía su parte:
-Yo no podré cantar esto. Al llegar
a este número, ya nos habrá matado el
público.
Los autores Lepina y Plañiol, vaci·
!aban:
- l Será tan malo esto, como dicen?
A nosotros nos parece que tiene gracia
y puede que la gente opine lo mismo.
Pero el ambiente desfavorable se enrarecía cada vez más. Anuocióse la
furición, y por pretextos fútiles sufrió
uo aplazamiento.
Otras obras ensayadas mucho des·
pqés se pusieron delante de "El Nuevo
Testamento" y se estrenaron.
Pero don Enrique es hombre enérgico y formal. Había prometido a los se·
ñores Lepina, Plañiol y Calleja, estrenar "El nuevo testamento," y contra
viento y marea, poniéndose frente a la
opinión de actores, autores, músicos y
consejeros áulicos, exclamó con voz tonante :
-Eso se estrena el Sábado de Gloria, y lo que sea sonará A fusilarnos
por la espalda no creo que lleguen.
Y se estrenó y fué un triunfo completo; y la concurrencia reía y reía a
carcajadas, lo mismo que ha pasado en
México.
L UIS DE LARRODER.

para su aotrgua novia para profesar, a cuya ceremonia
he venido yo desde Madrid.
El alumno se desespera, se vuelve loco, y &lt;Aurea&gt;
que ve cercano el amanecer dice que se marcha a oir
la misa del alba en tanto regresan sus parientes. El jo·
veo se retira transido de pena, y en esto aparece el se·
reno que se brinda a probar r,lguna de las llaves que
tiene, por si puede abrir la casa. Conseguido el objeto,
la muchacha entra ella, y como cSuárez&gt; ha sabido ya
por el referido sereno que es su adorada &lt;Aurea,&gt; hace
que se suicida al pie del balcón, sin por e5to conseguir
engañar a la que tanto quiere, y después de sentida re•
conciliación entre ambos novios, cae la cortina dejando
en todos los concurrentes un placer tranquilo y poético,
producto de las buenas obras escénicas.
La señorita Castillo estuvo admirable de naturalidad,
consiguiendo uo completo éxito; Barreiro acertó en el
desempeño de su papel, lo mismó que Catalá En resu•
men &lt;Repaso de Examen&gt; debe repetine muchas noches, por lo delicado del diálogo y lo fino del asunto.
TEATRO COLON
Sigue el público llenando la sala de este Coliseo para
recrearse con las obras policiacas que allí representa
la compañía. Caralt.
En todas las épocas y en todos los países, el crimen
ha sido siempre interesante. Esa afición del público a
lo que tiene rc:,lacióo con el crimen, hizo que Shakes·
peare escribiera cMacbeth&gt;. Por ella Shelley (!ió vida a
su drama cThe Ceoci&gt;. Balzac y otros esciitores de ge·
nio hallaron inspiración en las profundidades del crimen. Algunos autores, como el ruso Dotoievsky, lo han
tratado en forma de tragedia, mientras que muchos han
escrito a su respecto en tono más ligero. Antes de que
Edgar Allan Pee escribiera sus interesantes cuentos, el
crimen ya tenía su sitio en l:i. literatura. Bismarck, el
canciller de hierro, y Gladstone, el idealista, descansaban su mente-así lo decíao,- con la lectura de &lt;Monsieur Lecocq y otras novelas de Emilio Gaboriau. Y si
los más grandes y los más célebres se sintieren poderosamente atraídos por las novelas relacionadas con robos y asaltos, ¿qué tiene de raro el enorme interés con
que d~ceoas de miles, tal vez millones de lectores, pertenecientes al vulg~ hayan devorado las obras que tie·
nen como protagon1stas a héroes de la investigación.
como Sherlock Holmes, o a canallas como Raffles y como el atrayente Arseoio Lupia?
El estreno de &lt;Jimmy el Misterioso&gt; ha sido seo~acio-

' ,,;~,~•;*·"'1

na! y el público ha gustado mucho de
la obra de M. O. Henry y de P. Arms·
trong y la cual ya conocíamos con el
nombre de &lt;Jimmy Samsoo&gt; por haber·
la dad.J la compañía Villegas-Coss cuando estuvo en el Teatro Díaz de León.
Ahora hemos podido ver alguna variación en el desarrollo del asunto, pe·
ro más de detalle que de esencia, de
manera que la fábula con su nota seo·
timeotal bien dada, interesa sobre manera, conmueve a veces y siempre distrae eo grado sumo.
No se trata eo ella, como eo otras
análogas, de la lucha del &lt;detective&gt;
con el criminal o de las astucias de éste para despistar al otro; sino que el ar·
gumento tiene mucho de real, de verosímil, y hay escenas emocionantes sin
ser traídas por los cabellos, lo cual pa·
sa tao a menudo en estas producciones
escénicas.
La interpretación fué acertada, di~tioguiéodose las señoritas Gaspar, Gar·
cía y Cano, y los señores Caralt, e~te
abusa demasiado de la frialdad, desea·
riamos verle con más colorido en sus
papeles, Aguirre, Bonell y demás intérpretes.
TEATl&lt;O LlRICO.-' EL NUEVO
TESTAMENTO."
No sólo en este teatro, sino eo otros
de 11 capital, se estrenó la m isma no·
che la zarzuela en cinco cuadros, libro
de los señores Lepioa y Plañiol, músi·
ca del maestro Calleja, titul~da "El
Nuevo Testamento."
Es una obra sucesora de ''El Pollo
Tejada," puesto que se trata del repa r·
to de la herencia de Emeterio fej~da
y Carantoña, y oo hay para que decir
que la risa domina durante el largo
lapso de tiempo que dura la represen•
t ,cióo. Los chistes se suceden unos a
otros en alegre catarata; las escenas regocijadas pasan ante la vista del espec·
tador de una manera incesante; y aque·
!lo es el "summum" de los restruéca·
nos, de las agudezas, y de los golpes de
ingenio.
El maestro Calleja ha acerrado en la
partitura de esta zarzuela. y entre los
. números más bonitos, deben mencionar·

Teatro Mt::xicano,-Dos escenas de &lt;Calamidad,&gt; obra francesa últimamente e~trenada.

Tres escenas de cJimmy el misterioso,&gt; obra policiaca recientemente estrenada

�..
QUISICOSAS DEL ROMANCE

Nupcial

EL YUGO

Bellezas albanesas - Tres elegantes de Scutari.

A diez mil metros de altura.
El "record" de altura e o globo acaba de batirse eo Francia con el "!caro." El
18 de Abril de 1878 el "Zeoith" subió a 8,6oo metros aterrizando a las tres horas. y
ahora se ha pasado de los diez mil, aterrizando dos horas más tarde, es decir a las
cinco.
Los héroes de tamaña empresa hao sido los señores Seoouque, Scboeider, y
Bieoaime. El globo llevó 3,500 metros cúbicos, e r a de ti5ú, con cautchout, y estaba
La salida del "Icaro" al partir del aereo parque de Le·
motte-Breuil.-La barquilla del •·1caro" coo los
tres aeronautas. Eo ella se veo a M. M. Schoeider
y Bieoaime. M. Seoouque, eo tierra aúo. tiene en
la maoo un barómetro registrador.
inflado con hidrógeno p uro. LI ?vaba además un para·
caídas ecuatorial, compuesto de uoa banda de tela de
un metro 25 de largo la cual iba fija al rededor del globo, cou mallas de cor deles finos.
También iban provistos de cuatro aparatos respiratorios, compuestos de un obus de oxígeno comprimido, de
una capacidad de 1,6oo litros y con uoa máscara que se
pone en parte de la cara y en la nariz para respirar,
coo un tubo metálico de dos metros de largo. Un manómetro indica la cantidad de gas contenido eo el tubo, y
otro manómetro regu la lo que debe respirarse, que puede variar de dos litros a diez por minuto.
Como el frío en alturas enormes es grandísimo, los
apar atos de que hemos hablado se llevaban en cajas llenas de aserraduras de corcho, y para que e l metal de
las máscaras no les quemase la cara, se guarneció de
cautchout.
La altura era iodispens1ble marcarla y para ello llevaban dos barómetros Richard, también llevaron un dinamómetro para graduar la fuerza muscular y aparatos
de fotografía.
Escogieron para tan audaz tentativa, un día sin nubes y coo viento muy ligero. Después de hacer sellar
todos los aparatos registradores, por M. Magoe, ingeniero de la casa Richard, e l globo se elevó a las doce del
día en el aereo parque de Clement-Bayard. A la salida
uo viento suave los llevó algo al sur, y cerno llevaban
de lastr~ 112 sacos de 20 kilos cada uno, para. obtener
una subida regular y contínua de 50 metros por minu·
to, era necesario arrojar cada diez minutos uo saco pa·
ra subir lentamente, huyendo a todo trance de las brusquedades y de los sacudimientos.
BELLEZAS

El pri:ner cliché fotográfico impresionado a más de 10.000 metros de altura.

ALBANESAS.-TRES
DE SCUTARI.

ELEGANTES

. Todo lo que se refiere a la Albania y a la Bulgaria,.
interesa sobremanera en estos momentos, y tanto más Joreferente a Scutari, por eso presentamos tipos de muje··
res con sus trajes típicos,

Nosotros, los que leemos y escribimos, somos los que
sabemos castellano.
Ello es claro como el agua; porque si no /quién es el
que sabe castellano 1 1 Los tiorros que se pasan el día en
el tajo, y si a maoo viene, y no tieneo qué hacer, se pa·
sao el día en la tabe1Da1 De sus dichos nos burlamos
diciendo que no sabeo más que estropear el Jeogu~je,
que diceo &lt;ajuera&gt;, &lt;trujo&gt;, y otras pachochadas C1er·
to que a las veces, u:iestro saber está ea que acudimos
al Diccionario, donde se encierra, y corr.o oro en paño
se guarda, el sab~r de muchos sabios.
Lo bueno es que, aunque el Diccionario sepa algo
más que nosotros, pues a él acudimos, sabe bien poca
cosa de castellano, como creo haber demostrado más de
uoa vez. Entonces, 1 qué slber es el o u estro, cuando el
mismo que nos enseña sabe tao poca cosa?
.
El d iccionario y nosotros sabemos que el yugo se dice yug~ y creemos saber tanto como los tiorros ea esta
parte. Pero en esta, como eo tantas otr as cosas, nos eng ,ñamos. Porque los tiorros, que son los que andan a la
labranza, y han de conocer el nombre del yugo. aJsueJea llamarlo yugo, cuando entre sí hablan.
¿ Hay alguno entre mis lectores que conozca otro nombre, el comúnmente empleado por los labradores de
toda Castilla la Vieja, la Nueva Andalucía, Extremadura y A ragóo, esto es, de casi toda hspaña? /No? Pues
ao oos ufanemos coo que sabemos castellano. Porque
¿qué chisme hay más común y castellano que al yugo
por estas tierras de pao llevar?
.
Y cuando los r omanistas hablan del castellaoc d1ceo:
los españoles llaman yugo alc:iugum&gt; latino, siendo así
que debieran decir que tal lo llaman los que de y_ugos
oo eatieadea, la gente letrada; pero que los espanoles
que entieodeo en. la labranza le dan otro nombre, _que
no es latino. Nadie conoce, pues, e l nombre comuo y
vulgar del yugo, fuera de los tíos del campo, que lo
manejan.
Tao hechos estamos a creer que el pueblo corrompe
los vocablos, q ue yo había oído el verdadero nombre
del yugo por Aragóo, y lo dejé pasar como uoa corrup·
tela. Oílo después por Casilla y por corruptela lo dejé.
Torné .. oírlo eo Andalucía y eo Extremadura, y al -cabo me dije: Pues eso oo puede ser corruptd3: del pueblo, sioo igaorao_cia de los letrados: Y esta m1sm3: consecuencia he teotdo que sacarla c1eo veces, abatiendo
mi soberanía aote el pueblo, que creía ignorante y zafio
Ea achaque de hablar e l pueblo no es zafio oí igoo·
rante; lo somos nosotros, q ue pretendemos aprender el
castellano en los libros, y oo es en los libros uoode el
habla vive. En los libros no hay más que uoos garaba·
tos, sombras de nuestras palabras eruditas. y nuestra
habla erudita es sombra del habla verdadera. La prue·
ba está ea que si alguno, los labradores españoles soo
los que hao de saber el nombre del yugo, pues soo los
que los t ratan y manejan, como oo~otros somos los que
sabemos el nombre de la pluma. B1eo; pues los labrad ires españoles llaman al yugo &lt;jubo&gt; y &lt;júbio&gt;, nom·
bre que no conocemos la gente &lt;b letras_ oi e l Diccio·
nario, que se arroga el derecho :le ensenar castellano.
y no me venga algún r omanista con que esta vnz es
corrupción del &lt;yugo&gt; o &lt;iugum&gt;, porque le diré que
harto despreciables·soo sus estudios romáo1icos, pues le
ci~ga hasta el punto de negar todas las leyes fonéticas
que su ciencia le ha enseñado, y esto, sólo por la comezón de ver latín eo todo el castellano, que es un ver
de ciego, que ve lo que quiere y cuanto se le aotoja.
Otro artefacto vulgar es la correa ancha que pooea
sobr e el sillón de la caballería y pasa por las varas dt 1
c ,rro sosteoiéoriolo: es lo que sujeta el carro a la mula
y hace que ésta arrastre a aquél.
El diccionario académico oo sabe nombrar cosa t~a
común y tao vieja, y acaso tampoco muchos de mis lectores. Coaveozámooos de que en achaque de castellano calzamos muy pocos puntos. Pues eso se llama eo
Castilla la Vieja y en Andalucía &lt;sufra&gt;.
Ea Extremadura lo pronuncian &lt;zufra&gt;, en el alto
Aragóo &lt;zofra&gt; y en Aragóa &lt;a-zofra&gt;.
Los susodichos romanistas pueden romperse los cascos buscándole etimología latina. Casi lo mismo es el
&lt;sobeo&gt;, que por Castilla es correa para atar el yugo a
la Jaaza, viga o timón, eo el B ierzo la coyunda, y eo
Andalucía el látigo de cuero coo que se afianza el ara·
do al yugo. Como se ve todo se va allá.
En la Argeotioa es torzal o lazo de una o tres tiras
de cuero retor cidas. Ya se ve si es vieja la cosa. Su
etimolo~ía ce sobar es tan cierta como que &lt;sobada&gt; es
ea Burgos la correo. que sujeta el yugo al cabezón. Pero del verbo sobar saben los romanistas y el latín tanto
como del &lt;jubo&gt; y de la &lt;sul-ra&gt;. &lt;Ir de zofra&gt; o &lt;hacer
de zofra&gt; es en Aragóa lo mismo que &lt;azofrar&gt; y que
&lt;azofra&gt;, o sea trabajar para el común o a vecina 1, la
prP-stacióo personal, que dicen a la latioa los que sabeo
la.tío o tienen erudición, pero 1ue calan poco de castellano.
Porque todo ello es uoa car ga, que suena &lt;zofra&gt; y
&lt;azofra&gt;, como la correa que tira del carro, que esto
es llevar a vecinal las obras públicas de común. Y que
venga todo ello de "sobar" se ve por el verbo "sobrunar" y "asobruoar", que suena o cargar y apesgar, o
"asobruñar", c., mo lo dicen estos ejemplos, además de
Rosal. "Para ahuyentar los diablos, que no están me-

Sr. dio Alfonso !caza y señora Aoa María Teresa de !caza, que contrajeron matrimonio recie11h ni• rte.
Fot. Mant,
nos asobrunados sobre el cuerpo del agonista que. en•
jam~re sobre colmena. " (Alonso Vaoegas, "Agonía," 3,
u ). "Tao recio puede ser el calor, que baga huír el
frío mis que de paso, el cual frío por huír apriesa va~e
asobruoaodo uno sobre otro, de donde resulta el intenso frío" (ídem, ' ·Diferencia de libros," 2.30) . "Como la
respuesta es angosta abajo y ancha de arriba y están
asobruñadas uoas sobre otras, luego empiezan a subir
(hs abej'ts por los lados de la espuerta" L. Méndez,
"Colmenas").
Ahora se entenderá cómo la sobrecarga pudo llamarse soberoal y sobornal. que nada tiene que ver con ~obre ni con sobornar. "A la bestia cargada el sobernal
la m'tta" ( Correas, 3/; "Auctarium por el colmo de la
medida o sobornal" (Nebrija).
Claro está que del mismo sobar salieron los dos bonitos verbos de~conocidos de la Academia, "asobinar"
y "eosobioar." "Asobinar" es sobar mucho, como el
g-üo se asobina en una cosa restregándose ; eo Jaéo vale caerse desfallecido de fuerzas. Y tal en el libro de
Albeitería de Conde (2,1 5): "Por echarse mal en la caballeriza y asobinarse por meterse debajo del pesebre".
"Eosobioar" es eograsu las tortas para q ue, sobrepuestas eo e l horno, por no ocupar uo espacio mayor,
no lleguen a pegar~e unas coo otras. Es verbo que se
usa eo Salam \Oca. Eo Aragóo "ensobinad&lt;:&gt;" dícese de
la res enfermiza, y en Salamanca, ·•eosobioada", de la
torta de pan aceitada antes de cocer. "Sobioa" es cla·
vija de madera. que se dice tarugo, y la citan Rosal y
N ~brija; •'sobijón" es acción de sobajar, ea Honduras.

Hasta aquí nuestra supina igooraocia del ca~tellano
y aún harto más allá; pero baste por hoy.
JULIO CEJADOR.

Ail ~i@w Allfi~rn:.©lir@
lt~fur@ifi&lt;e©
JUAN B. DELGADO.
El bosque y la campaña me dieron la quejumbre
ele queAlicaodro, ha muchooopulsael caramillo:
que }ª oo siega trébol, oí acanto. ni tomillo,
oí liba eo los panales sabrosa dulcedumbre.
Que ya oo hace poemas coo ánima de lumbre
y morbidez de pieles dt nutria y de tigri llo:
que olvida en sus querellas el zurear sencillo
de la torcaz que vive desolada en la cumbre.
'Las Aguilas,' 'Los Gatos,' 'El Buey,' 'Los Alacra(oes
amigos son que sieoteo coo él los sus afanes
y siguen presurosos las huellas de su parn.
Alond•a: canta, canta. Centauro: hinca la espuela
a tu corcel p e!!ígero y hacia la gloria vuela
, tañendo el clarín de oro de Lope y Garcilarn.

J, SOBREYRA ORTIZ.

�l&gt;?nito siste~a de atavíos, y en París, cuya preponderancia e~ cuestión de modas es completamente indiscutible,
el estilo búlgar~ ha obtenido éxitos en extremo felices,
Pero en esto de los estilos, mis queridas lectoras, hay
que poner un gran cuidado en la elección, pues si esta
no es hábil y prudente, el resultado será desastroso.
Las morenas deben aceptar unos, las rubias otros las
pálidas y las sonrosadas deben buscar, con esp~cial
emp1;ño, cual es ~I estilo, el cqlor y la forma que más
convienen a su tipo. Lo que a •una la embellece a otra

..,

11

11

~·-==========~(o)~==========·
~

·-----'(o)

F

~

cienes de encaje, y en este capítulo, la faota·
sía creadora puede mostrarse en toda su ili·
mitada extem-ióo.
Hemos visto uaa deliciosa blusa de encaje
inglés sobre fondo de seda ligera, violeta pá•
!ido, y como el traje es de heJiotropoobscuro,
la combinación resulta en extremo artística y
delicada. Otra de esas blusas es de seda Jiberty azul hortensia y el canesú, los eotredo·
ses de las mangas y el adorno del cuerpo es
de encaje de guipure color de marfil.
La más !::ella de estas combinaciones, la he·
mos admirado en un elegantísimo modelo de
&lt;tailleur,&gt; hecho en seda flexible, rayada de
verde bronce y negro. La falda tiene por el
frente una artística drapería que se cruza en
pliegues muy sobrios y se rec0gen por el lado
izquierdo coa u:, broche de &lt;cabochoos&gt; de
azabache. El jaquet es bastante abierto y los
ddanteros se cruzan, pdsandoel lado derecho
sobre el izquier~o y allí se cierra con otro
grao broche de azabache. La blusa que acom·
paña a este lujoso atavío, es verdaderameat"
encantadora, pues está hecha en fino encaje
de punto de Veoecia, y el fondo es de tafetta

se llevaron zapatos que tenían la forma de za¡,atillas y
se hacían de terciopelo. Brantóme describe los gracia·
sos patines que calzaban las bellas damas que empleaban aquel extraño instrumento con una gracia incomparable &lt;cuando lo dejaban aparecer bajo la saya y le
movían y removían en todos sentidos&gt;.
También habla del &lt;escarpín puntiagudo&gt; y &lt;no cua·
drado por· delante&gt; y dice que &lt;el blanco es el má;
lindo&gt;.
Como las egipcias, las mujeres francesas eran aficio·
nadas al cuero estampado y cuando sus chancJosno eran de terciopelo, lo hacían de cuero
estampado en oro.
El Museo de Cluny, en el número 6,646 de
su catálogo, tiene inscrito uno de esos altos
patines, que se supone fué propiedad de Catalina de Médicis. La punta es cuadrada y
plana; el taC'ón, muy elevado, es de piel blanca y el tejido bordado de plata. Al lado de
este calzado histórico se encuentran varios
patines de ordeo diferente y sin ningú o nombre de origen ; uao de ellos está inscrito con
el nl1mero 6,645 y e; de cordol;án dorado, calado y adornado con cuero verde.
Escarpines y chanclos, encierran, bajo
Francisco I los pequeños pies de las damas y
esta mofa sobrevivió al Rey CabJ.llero, corno
tambiéo la de ),is altos patines.
En tie:npo, de Enrique II, los Valois y después de Eorique IV y Luis XUI la moda para
los zapatos de mujer quedó estacionaria; y ~ólo se usaron los zapatos de tacón excesivamen·
te altos.
Luis X IV y Luis XV

Lc,s tacones en tiempo de Luis XIV eran de

Las hebillas jugaron un gran papel
ea la historia del calzado en tiempo de
Luis XV; las princesas y las damas de
la corte se arruinaban por esas costosas
joyas; además ellas solas eran las que
podían llevar el verdadero diamante;
pues todas las damas no podían como
María Josefa de S«jonia, permitirse
el lujo de tener una hebilla estimada en
20 375 libras, sPgún nos diee M. G.
Bapst.
En ellas habla más piedras que diamantes y hasta se acudía al cincelador
en boga para que diera a esas joyas de
plata unas facetas milagrosamente bri·
llantes que lanzaban luces engañadoras.
Bajo Luis XV, el zapato se hizo arqueado, acabando en una punta tan es·
trecha, que parecía imposible que los
pies pudieran alojarse en ellos. Madame de Pompadour, según la vemos retratada en el Louvre, luce unos zapati·
tos blancos. cuyos tacones eran de piel;
la punta está ligeramente redondeada
y levantada, como el calzado de las
mujeres turcas. Las pieles en esta época se bordaban de flores graciosamente
sembradas en ramitos de colores vivos
y las hebillas quedaban inalterab)Pmen·
te ~nidas a esta parte de la indumentaria.
El Museo de Cluay nos sigue mostr:i,ndo la evolución del zapato; con el
numero 6,6g3 figura un par de zapatos
bordados de follaje verde con una mezcla de_ adornos de plata y uoa hebilla
del mismo metal con pie-iras del Rin
engarzadas.

ia perjudica; así pues, no debe dejarse este
asunto a favor del capricho de la costurera,
porque no siempre tendrá el tino suficiente
para decidir en una cuestión por demás impar·
tante, sino que es preciso recurrir al buen
,gusto de personas competentes sobre el particular, para definir este punto que oo es tan poco interesante corno a primera vista podríajuz.garse.
MARGARITA,

El calzado fcmcnlno en diversas époGas
Edad Media

CRONICA
El verano se muestra demasiado benigno,
mis queridos lectoras; casi podría decirse que
no estamos en tiempo de calor, pues las contíouas lluvias, los constantes nublados y el
viento frío que azota a todas horas, más bien
evocan los melancólicos días del otoño, y no
nos sorprendería ver hojas am&lt;1riltas en los
árboles, ni flores marchitas en los parques y
jardines de nuestra hermosa capital.
La Mo~a actual, peo_saodo como siempre en
las oeces1dildes más exigentes de la estación
sin descuidar por eso el buen gusto que recia'.
ma la elegancia, ha puesto un cuidado particular en los trajes &lt;tailleur,&gt; que sin discusión
alguna son los atavíos prácticos y distinguidos
por_excelen?ia; sir~en para toiio: sen traje y
&lt;1,bngo al mismo llempo; pueden confeccionarse en telas ~odestas y en géneros costosos;
la seda, e I terc1opelo, el paño y el lino, se
disputan la preferencia de las damas, según
Jo requieran los diferentes actos de la vida
social. Si queréis asi•tir a un espectáculo de
tarde o a una visita de cumplimiento, el &lt;tailleur&gt; de seda rayada, en finísimas líneas verticales, o coofeccioaado en terciopelo de color obscuro, como azul marino, café hoja se·
ca, heliotropo o verde sombrío, y sobre todo,
en negro, será un atavío severo, exquisito y
elegante el cual no deja nada que desear a
ese respecto. Inútil parecP. añadir que tao distinguidos atavíos, reclaman el acompañamien•
to casi obligatorio de lindas blusas blancas o
de colores claros. Estas blusas, por regla ge•
neral, S"D de encajes exquisitos cerno el de
punto de Veoe?ia, ¡¡uip,~re, encaje inglés y
otros p:&gt;r el estilo. También se hacen dichas
b1usas en seda ligera, combinada con aplica-

Traje de Teatro

madera de fresno, sobre esos zancos cuyas pisadas reso·
naban, el paso de las mujeres no poaía ser muy aírom
por ser menester que se sostuvinan en equilibriú sobre
unas estacas de las que la suela era el único apoyo,
pues la tela era de seda o de piel muy fina, y los ador.
nos, galones de oro, de plata, hebillas de joyería, verdaderos diamantes o piedras del Rin y de Alencon res•
plandecían entre cintas y encajes.
Todo ello era muy frágil para soportar la a 1tiva Mcntespao y la austera Maintenon .

azul marchito, resultando con esta combinación de elementos y de matices, un conjunto
t!n extremo distinguido. Una señora Joven de·
bería adoptar este modelo con la seguridad
de obtener un éxito completo. por su discreta
y positiva elegancia.
En cambio, los trajes sastre que se hacen
en paño ligero, lana . flexible y otros génerosadecuados a la estación actual, son insustituibles para las salidas en la mañana, ya sea
a compras, paseos en el campo o visitas de
confianza. En este caso la blusa no debe ser
tan costosa; y la muselina, el linón de la India, el velo de lana y otras telas por el estilo,
p.!edeo suplir a las exquisitas blusas que he·
mos descrito, siempre que se adornen con
&lt;chic,&gt; para lo cual se emplean liados valen·
ciaaos V entredoses de maya o de guipure.
Respecto de los &lt;tailleur&gt; coafecciooados eo
!ieuzo, y que son absolut~mente propios para
Juegos de &lt;sport,~ excurs1oaes en auto, y fies·
tas campestres,_ mis lectoras ya saben cual es
el color favorito: el blanco, y siempre el
blao?º· La forma es muy sencilla, pues así Jo
reqmere el objeto a que se destinan tales atavíos,_ y los ~éneros que se prtfieren son, como
es bien sabido. los más resistentes, entre ellos.
figura_ en primera línea, el piqué, la batista y
el pano delgado. No quedan excluídos, sin
e_mbargo, los colores claros, cerno el azul, e&gt;
hla, el rosa y el cereza, para confeccionar
estas pocas y _ri~ueñas &lt;toilettes&gt; primaveralf~.
y que se coahnuan asando durante el es!ío.
J:Iay modelos muy bonitos hechos en telas de
hao y en colores suaves; hemos visto deliciosos traies de batista azul hortensia, rosa pá,ido, color ~e maíz, cereza, verde luz, y otros
por el eslllo. Las telas impresas están en pleno favor de las darn,s, y allí es principalmente en donde los estilos se marcan de un modo·
?r~ferente: el b~lgaro, el japonés y el que
1rmta la cachemira de la India oriental, , 00
por ahora los más buscados para arreglar ese

A principios del siglo XIV aparecieron los
.zapatos &lt;poulaines&gt; nombre de su inventor
Poulain. Estos eran enormemente largos y la
fantasía adornó la punta de ese calzado con
un cascabel. Además había varias formas de
calzado: zapatos con hebillas, calzado esca·
tado en forma de corazón, con tiritas y abro·
chado interiormente sobre el tobillo. Las mu•
jeres de aquella época, con sus &lt;escofiones&gt;,
sus &lt;hennins&gt; y sus vestidos recamados, con
sus largos &lt;poulaines&gt;, parecidos a los &lt;skis&gt;
noruegos, completaban su indumentaria y sobre los cuales se deslizaban silenciosamente
sus gracias hieráticas.
Hacia 1420 las nobles damas renunciaron
sl1bitamente a ese calzado tan puntiagudo corno el resto de su tocado, y el zapato fué re·
&lt;londeáadose y recobrando las dimensiones
normales, y para andar por casa empleaban
un calzado. completamente descubierto y bajo
&lt;¡ ue se llamó escarpín.
Bajo el reinado de Carlos VIII, las mujeres
se ponían encima de sus ligeros escarpioP.s
un calzado más resisteatP., y bajo Luis XII
empezaron a elevarse sobre
chapin,s de altas suelas precursores de los tacones. Según
puede notarse, el calzado has·
ta aquel momento, adhería
completamente al suelo; has·
ta el sii:lo XIV el tacón hizo
su aparición.

El

Luis XVI.

Renacimiento

En la -:orte de Francisco I

Dos Toilettes de noche.

1Qué ha sido de aquel zapato de raso
n~gro muy usado que poseía el Museo
de los Soberanos en el Louvre?
Pobre zapato, tan fino, tan
elegante y pequeño que hu
biérase dicho que era el zapatito de la Cenici,.ota; 7ap~to llevado por la infortunada
reina Marí. Antonieta, y que
se eocoatraba al lado dPI &lt;pequeño sombrero&gt; d~J vencido
de Waterloo; colección triste
compuesta de reliquias tan
lamentables que producían
estremecimientos a la evocación de las _¡¡ngustias que pa·
saron¡sus posesores.

�CONSULTAS
UNA CARTA. TAHOSER: A su debido tiempo recibi
la hermosa postal que tuvo la bondad de enviarme, y en
seguida la contesté dándole las gracias más sinceras y
afectuosas por su amabilidad. Tal vez como usted se
encont raba enferma no pudo ver mi respuesta, lo cual
siento muy de veras, lamen·
tando, sobre todo, la do·
)encía de que ha sido victima.
¡Ojalá que a la fecha
haya r ecobrado la salud de
un modo completo!
Si hubie ra yo podido
conser var el retr ato del
caballero inglés que por
· a lgún tiempo me escribió
usando el nombre de u,·
t ed, teudría ahora mucho
gusto e n hacerlo llegar a
sus manos, pues acaso él
pensó en esto a l enviarme
dicho retrato; pero, como
usted 1,omprende, yo no
debo formar un álbum de
r ecuerdos de amigos des·
conocidos; tratándose de
señoritas ya es otra cosa, y
con verdadero placer co·
loco esos obsequios entre
l os de mis amistades oer·
sonales. Allí estarán siempre las lindas tarjetas que
me ha enviado mi querida
cTaboser ,&gt; cuyos bueuos
deseos para mi agradezco
de todo corazón, mocho
más ahora que están próximos a realizarse.

ASUNTO GRAVE. UNA INTERESADA: Mucho me ha.
preocupado su carta, y como el asueto que trata en ella
es de una iudole absolutameute privada, le r uego que
me envie su dirección particular , a fin de corresponder
a su bondadosa confianza del mejor modo que me sea
posible, agradeciéudole sinceramente la honra que me
concede con su delicada coufideocia. No es necesario
que me señale su domicilio; basta con que yo le mande
mi respuesta a la Lista de Cor reos bajo el nombre su·

quedai án complacidos, leyendo el libro que sobre usos
de sociedad y b uenas maneras ha escrito la Condern de
Tramar. Dicho libro tiene por título: &lt;Trato social,&gt; y
lo encontrará en la casa de Bouret, en esta capital.
UNA DUDA. HANGER: Es muy doloroso tener que
afir mar en un corazón enamorado las dudas angustiosas
por las cuales padece, pero la sinceridad me obliga a
dec;r a usted que tiene razón para vacilar st br e si su
novia lo qu iere realmeute.
Los csacrificics volunta·
rios&gt; no mere;:eo tal oom•
bre, y el que usted pide a
su prometida les tao pe·
queño y tao justo! . ... Pe·
queño, porque si todo su
amor es para usted, ¿qué
le importa prescindir de
ese amigo? Y j usto, porque
habien'do tenido en otro
tiempo relaciones amorosas con el citado señor,
¿cómo exige que usted
acepte con gusto esa amis·
tad? Además, la mucha d iferencia de edades que hay
entre usted y su novia, podría ser causa de graodPs
penas en lo sucesiv.&gt;. Cuaudo hayan trauscurrido diez
años ella estará en toda la
pleuitud de su juveuil her·
mosura; verá eu torco suyo hombres jóvenes y atrae·
tivos, el corazón de uua
mujer casada, si no está
lleco del amor de su esposo, p uede inclinarse ha·
cia un cariño culpable y
eutouces la de~gracia eu·
traría al hogar de usted.
Por tanto, lo uecesario eu
este caso es convencerse
de que la jovencita a quien
u~ted quiere, correspoude
ese amor cou la misma inteusidad, pues de ese modo hay esperanzas muy firmes de que sabrá ser fiel.
¿ Desea seguir mi coose·
jo? Ponga a prueba el corazóu de su prometid:t,
exíjale que reouociea esa
importuna amistad ; dígale
que segúu opina un célebre escr itor, &lt;el verdadero
amor encierra eu un solo
ser el universo entero;&gt; y
si complace los destos de
usted, podrá asegurarse
que lo ama; de lo contrario ...... es indudable que
pr efiere a su antiguo novio,
pue, no teme ofender y
atormentar a usted.
Muy deveras le desee un
tleseolace feliz en su p roblema sentimental.

USOS DE SOCIEDAD.
ROBERTO: Me parece, es·
t imado señor, q ue una declaración amorosa no de·
be hacerse delante de ningún testigo, por más que
éste goce de la absoluta
confianza de usted y de la
señorita a quieu quiere.
La mayor dulzura del ca·
riño es el secreto quP. lo
e nvuelve; el amor es como
u n perfume, mientras está
reprimido y oculto su en·
cauto crece, pero s; se en•
trega a la publicidad pa·
r ece como que se disipa y
que se disminuye. Solamente podría disculparse
esa ocasión en el caso de
no tener usted una oportun idad favorable para ha·
blar con h. señorita, per o
si no encuentra manera de
con versar con ella a solas,
me atrevo a indicarle que
le manifieste su amor por
TINTURA EFICA Z.
escrito, pues as! tendrá más
UNA SIMPATIZADORA: Le
facilidad paraexpansionar
recomiendo la tintura &lt;Pasus sentimientos.
raíso.&gt; con la cual conse·
En cuanto a la opinión
guirá lo que desea. Se venqud tiene usted de los méde en las perfumerías y
d icos de nuestro país, aunpeluquerías de esta capital,
que por desgn,cia hay en
El vino rojo lo encontraEL ADORNO FE:vtENINO.-Hermosa colección de modelos fantásticos y c•prichorns para sacos de
ella mucho de cierto, pero
rá eo las principales tieo·
mano y sombrillas. E ntre ellos J;,.s hay en las que domioa e l capr icho sobre la utili.:iad; otr os
quizá exagera un poco; tedas de abarrotes, como en
son por el contrario, sumamente útiles y prácticos.
n emos varios doctores de
cLa Puerta del Sol,&gt; &lt;La
verdadero talento, coocien•
Universal&gt; y otras casas
cía irreprochable, y abneacreditadas a ese respecto.
gación heroica, cuyos nombres podrían honrar a cualpuesto que usted elija, y allí recogerá mi car ta, en la
RESPUESTA . DAtRY: En el próximo número tendré
q uier a Escuela d.: Medicina. Si usted lo desea le indi- cual le manifestaré mi opinión con toda franqueza. y,
el gusto de ofrecerle el modelo de traje que se sirvió
caré alguno de esos facultativos, que acaso podrían ali- al mismo tiempo, le indicaré el único remedio que en- pedirme; hoy me es imposible hacerlo por falta de esviarlo de la molesta enfermedad" que lo preocupa, la
cuentro para mejorn, auuque sea en parte, la situación
pacio, pues be teuido que contestar varias cartas ;intecual, a mi entender, proviene de anemia, pues be visto
tao triste d e ese pobre niño.
riores a la suya. Le ruego que dispense esta falta iovootros casos semej'&lt;ntes al suyo
luutaria, y sir vas'e aceptar mi agradec imiento por sus
Le deseo un pronto y completo alivio.
LIBRO UTIL. AL1c1A ZOZAYA: Creo que sus des•os boodado~as frases para juzgarme.
MARGARITA.

Lo que distingue de un modo especial al Odol de todos los demás
preparados para limpiar la boca, es su notable propiedad de recubrir toda la
cavidad bucal con una ligerísima y microscópica capa, pero sin embargo de
gran peder antiséptico, que aún durante algunas horas después de haberse
l:i.vado la boca, conserva su efecto. Este duradero efecto, que ningún otro preparado posee, es lo que asegura a quien usa diariamente el Odol, de que su
boca está protegida contra el electo de las caries y materias de fermentación
que destruyen la dentadura.

Fiesta de los cojos

reservadas a los cojos que hayan tomado
parte eo el almuerzo; a las 6, apertura por
los cojos de un baile ofrecido a las persoEl 24 de Noviembre se efectuó eo Va- nas provistas de mejores piernas&gt;.
reones, una curiosa fiesta de los cojos, &lt;Nota: Un &lt;garage&gt;, custodiado durante
acerca de la cual permite formarse una toda la noche, estara instalado para las
idea del siguiente programa:
muletas y las piernas artificiales&gt;.
&lt;El comité de cojos de la comuoa de
Vareooes Saint Sauveur, tiene el honor de
informar a la población, que se celebrará El reloj más grande del mundo
una fiesta en su honor el domingo 24 de
Noviembre&gt;.
&lt;A medi_o día, baoquete en el restaura_nt Sin duda alguna tienen razón los grieSorgues-L1vet; a las tres, carreras a pie, gas en asegurar que poseen el reloj más

grande del mundo, reloj que ofrece ade·
más la particularidad de haberlo hecho la
misma naturaleza

Del cercado ajeno

Hay en el mar Ereo un promoutorio de
grandes dimensiones, cuya cúspide se alza
a 915 metros sobre el nivel del mar, y que
los helenos bao bauti,:ado con el nombre
de Hayoo Horou, el cual, al darle el sol,
proyecta una grande sombra que va tocando sucesivamente, y a intervalos regulares,
a unas islas que lo rodean formando un
cfrculo. Dichas islas hacen las veces del
horario.

A pr~pósito de estar cerca al centenario
de E?nco Petrella y habiéndose dicho y
repettdo que el famoso autor de Joo e vivió
pr_obablemeote .Y murió en un hospital, desmiente el Mutttoo esta falsa versión.
Casado a los 23 años c.&gt;o una mujer de
~ás de cuarenta, aunque bien provista de
dinero, Petrella no vióse nunca en grandes
estr echeces.
Uoicamente eo el período en que sus
obras comenzaban a ser couocidas, fué
cua?do pudo tener momentos de penuria.
AleJado de su esposa, que •ya llegaría a los
sesenta, P~tre~la se unió por toda su vida
a ot~a m~¡~r, ¡oven y bella, con la cual hizo vida d1s1pada y fastuosa.
Cuando le hablaban a la editor¡¡ musical
Juana Lucca de la pobreza de Petrella
decía: &lt;V~nid a Nápoles y os demostraré
con los as1eot?5 de mis libros que Petre·
lla, sólo de m1 casa ha sacado 200,000 ¡¡.
bras&gt;.
, ~ostieoe_ el_ ~attioo que Petrella, en sus
u!hm~s ve1nttc1oco a ños debió gastar me
d io millón aproximadamente.
La casa Ricordi le adelantó 10,000 liras
po_r ~u Sala~bó, de la que sólo llegó a escnb1r el primer acto.
Entonces habitaba el maestro cerca de
Génova, en una hermosa Villa, y allí Je
sorprendió la enfermedad que pronto iba
a poner fin a sus días.
Sus amigos y admiradores, entre los que
s~ contaban el Rey y el grao Verdi, facihtároole cuanto necesitó, y murió Petrella
eo una rica residencia de la calle de Gaetano Alessi, de Génova.
o o o
La c ostu mb re

Habituado Victorio a que antes de dormir se le ~ueote siempre un cuento, no se
duerme 010guoa noche sin oírle.
Mamá-dice ayer, reudido ya de sueño.cuéntame lo que le pasó al pajarito que
estaba enfermo.
:-~ºY la que estoy mala soy yo, y no el
paJanto. Duerme, .duerme.
-Bueno, pues entonces... cuéntame el
de la mamila que estaba eJJ ferma.
~

'

�EL MUNDO I LUST RADO
EL MUNDO ILUST RADO

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD OEL
CUTIS.
Evita y cura los barros
las pecas, las erupdones, y
las manchas en la piel. Des-

vanece las arrugas . El cu-

tis áspero, marchito, pálido y quemado del sol , ad-

quiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli-

caciones de Creme de Luxe.

Empiece usted a usar esta

c rema hoy mismo

f

jamás

le pesará haber leido este
anuncio.

Depósitos: Johansen. Lal,é~f~;uería del Ele-

?::,~.

Seductora belleza

Jabón de Verbena
Calendulado

Purifica, htrmosea. perfuma,

dulcifica y embellece la piel, en-

durece las carnes

restablec iéndoles
su frescura cuando se han mar-

chitado.
Evita y cura la
caspa, los barros
y las enfermeda-

des cutáneas, vigoriza las raíces
del cab~llo, dellc loso para lavar la cabeza y bañar a
lo~ niñ?s. La pastilla es grande, sólida y dura mucho

ll~mpo. $1.00. Por correo certificado $1.~5.

Depósitos: Joh11 ns~n, Félix Co.,
Ave, San F r anci~ro 39.-J L abadie
S u cs. Co, Ave. San F r a ncisco 39 J . Uih len Sucs . , Ave. Bolívar 52.-

M . Paul Hervieu en España . -EI ilust re escritor en una f iesta
campestre en el " Rocio " en Sevilla .

Mr. Paul Hervieu estuvo eo Madrii y
·
eo otras capitales de España hace poco
sieodbo odbjel10 di e to~a clase de agalsaj?s,
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
prue a e a a ta esltma eo q ue se e 11eA · '6
· ¿
b
de la cua F. Wollt y Son. recuerda la fraganoLe. stsl1 a uoda rlepreseotahc160_ e su o ra
cia suave de las rosas de Persla.
&lt; as car reras e as aoterc 3s&gt; interpretaf é
·b·d
d a por Ia CO b eoa,
Y u reci I o por e I
~ey de una manera afable y c ariñosa.
Méxibo.

LINIMENTO GENEAU
11.a.ac.a.

Acompañado de varias distinguidas persooas fué a conocer Sevilla, dándose en su
honor •rna fiesta netamente española con
. ·
'
tra¡es popo lares andaluces y una decoraci&lt;"o flo ral pr eciosa en la ' finca del &lt;Ro•
ciu,&gt; uoa de las más bellas de Ja capital
.1
sevil aoa.

po.~que el "motivo" oo puede ser más "Joco ).
El Debe y el Haber de ese balance oo
es uo grano de anís, sino uo anís de muchos granos, tamaño de una sandía. Porque, vamos a ver: /de qué oi para qué
van a servir las millonadas ha~ta aquí consumidas eo el perfecciooamieoto de uo
aparato, curiosísimo sin duda, pero cuya uti·
Jidad positiva se reduce a la militar, y aun
esa es1á por ver, no baMaodo los tosayos
practicarlos hasta ahora ¡;&gt;ara fo rmar juicio ?
Esto último oo Jo decimos ocsotrcs, que
somos unos pobres diablos como estrat~gas
(creemcs q ue ahora se dice así, aunque la
a cademia de la lengua española oo Jo diga), sino cuantos hao pre~eociado tales
pru1:bas aéreas.
Ya sabemos que a lgunos hao tenido la
chiripa, oo sólo de oo caerse de Jo alto,
que es peor que caerse de no nido, sino de
embolsar primeros premios cootaotes y
sonantes en sus "ncords'' de velccicadts,
alturas, etc., ~te.
Pero se me figura que la aviaci6o se parece eo esto a la tauromáquia moderna de
España. casi reducida (dicho sea c on ¡:erd6o de la afici6o y los diestros) a jugarse
la vida a cara o c r uz al cebo del momio.
Con tener el iosaoo aliciente del r iesgo,
el aeródromo oo resulta, 01 tao piotoresr.o
como la plaza de toros eo días de cartel,
o i siquiera tao c6modo por parte del espec,ador , obligado a levantar los ojos a l
cielo, y no eo son de piedad oi de imploraci6o de la protecci6o divina.
Por lo demás, este nuevo motivo Joco, e~
decir Jocomotivo, abr e ancho campo a la
imagioaci6o para el porvenir . Hoy y de
tiempo ha, ya vuelan muchas cosas, el di·
oero, por ejemplo.
p
'd
t d
1·
ero ayu eooos us e es a seo 1r maoaoa q ue se escapi:o por eot~e nubes, los
deudores, los oov1os, los mandos, las espot d I b
t
h
sas Y o as a~ ueoas geo es q ue no se a
llao bien sentaditas, oi de pie, o aquellas
·
¡
á ·d ¡ h 'd
a qmeoes e~ par ece po_co r p1 a a . u1 a
eo fe r rocar ril autom6v1I o trasatlántico
•
·

Febrero 26.- Señor : Solicita usted, bondadosamente, mi opioi6o sobre el romanticismo y me interroga sobre mis pr incicaida del pelo. cura
rapida y tei?UrA • •
He aquí una curiosa carla de Héctor pios, mi "credo," etc. Podría contestarle,
. lao Cojerao, Eapara....,..,8obreh - - .
B~r lioz. La fecha está incompleta y se ig· que las pocas obras que he conseguido
Torcf"duraa.etc..e~
nora a q uién fué d irigida. M. Jules Com- hacer oír a l p úblico, dicen bien claros mis
l\eYllloiYO•NaOIQ,o
U• o ,amejÓrablo.
barieu, director de la &lt;Revue Musicale&gt;, gustos Y. que, sin los viol_ioes, soy, . tal vez,
Cien kilos de carne pierden 33 de su pe·
al publicarla, garantiza su autenticidad:
Parls, 165, Rue SI.Honoré J todu lumaciu
uo mal intérprete de mis peo~m1eotos. so al ser asados y 28 al ser hervidos.
Pero vuestra carta es demasiado halagadora, para q ue su único r esultado sea hao o o
cenr e pasar por descortés; voy, pues, a satisfaceros. Soy un clásico. 1Romántico? IgPara la calefacción, 12 kilos de cub6o
nor o lo que esto significa.
de leña calientan lo que 10 kilos de carb6o
Por a rte c lásico, entiendo, uu arte jo- de piedra o de ccke.
Sola y Unlca Calidad
ven, vigoroso y sincero, reflexivo, apasionado, amante de las bellas formas, como o o
pletamente libr e. Y con la palabra clásico
indico todo lo original, lo grande, lo atre - En Inglater ra hay 78 pozos artesiauos.
vido que se ha hecho Gluck y Beethoven
Para conseguirla
y el Nombre ºCHRISTOFLE" son clásicos, jamás tuvieron reparo en deo o o
cir lo que querían, y c6mo q uerían, a desEXIJASE esta Marca
sobre cada pieza.
pecho de ciertas reglas. Virgilio y ShakesLa primera escuela par a ciegos se estapeare son clásicos. Lo único que despre- bleci6 eo Liverpool en 179r.
Al EXICO · IIAUSER .., ZJVT ,r C ...
cio, es la iniciativa chata, sin vida, sin carácter .
o o o
Mi casa no es una c a pilla, pero de b uena gana adoroalfa e l marco de la puerta, El chocolate empez6 a popularizarse eo
como Cocas, r.oo las cabezas de ciertos Europa en ,65o.
«clásicos&gt;, a q uienes se ha adjudicado una
falsa etiqueta, cotsideráodolos como conl~S
o o o
tinuadores de los grandes.
Suaviza la piel y la da una blancura nacarada perfecta, J cura udicalmintt
irritaciones y ubanonea Forhllca lu unH y tas da bnllo l tn n1parencia.
Siendo &lt;clásico&gt;, vivo a menudo con los Una tortuga grande da 40 kilos de car ey
A.GNEL. .-urt:NISh, 16, A venuo de J'Op6ra. P A R I B J
dioses, otras veces con b andidos y demo· para peines y otros objetos.
oios, pero nunca con monos.
Deseo, señor , que estas pocas líneas le
o o o
informen lo suficiente y le ruego me crea,
ceo la más alta e~tima, su seguro servidor.
El football profesional se iosla)6 en In-Héctor Berlioz.
glaterra eo 1885.
Hl'A8&amp;1t..l

Las rosas del pintor

Lo que hace la costumbr e

C REME DE LUXE

Bolo 'l'OPZCO
ree mplazando 11

f'laec,o , in dolor Dl

'·Plateria "CHRISTOFLE",
La Mejor

Una viuda se casa por ter cera vez.
-/Cuándo es la boda ?-le preguntan.
-Yo quería que foese mañana; pero
habré de esperar u nos días porque está
enfermo el padre Beoítez, que es quien
debe casarnos.
-Puede casarla a usted otro sacerdote.
-)Si, es verdad; ¡pero estoy tan acostumbrada a que me case ese!

Llegué una tarde al taller de mi amigo
Luis eo ocasión de estar despidiéndose de
él.un tal don José, a q uien cooocJa yo por
haberle encontrado allf otras veces, el
cual nos dijo:
-Mañana les espero a ustedes eo mi
q uinta, quiero que vean mi~ rosales; tengo
más de cincuenta variedades . .. . Es mi
manía. A usted, Luis, como a rtista, bien
deben gustarle las flores; en cambio a usted, hombre de ciencia-dijo dirigiéndose
a mí-no diría yo otro tanto. En general,
son ustedes demasiado positivistas para
t.u cualldadH uu.,puo~ ha cer mucho caso de las flor€s.
Se lo p rometimos, march6se don José y,
••tenlTUJolGatr.luDteequc
una vez fuera, exclamó L uis:
laaa merecido al
-A nadie se le ocurre sioo a este hombre coost.ruir una casita de ca!'°po eo aque!los para¡es, tao cer ca de la cmdad y entre
fábricas y habitaciones ~e ob_reros. Su
• adml116a en loe Boeplta~..., mujer, q_ue esté eo la glona, odiaba, aquee•plloan la bo1a •• llos barrios; me figoro yo cuanto sena, ~or
• .. produoto para todo• 101 u101 haber oído algunas veces los comentarios
del tocador : Cutdadoa de ~ de la vecindad sobre la forma de sus somBoc.a , quo purilloa. de loe b re ros O la intensidad de sus ~erfumes que
Cabello• cura ca1da detiene, u~:iba (ambas cosas, del '!1e¡or gusto, sea
entr e paréntesis). Sm d_uda no Sf:
LooloDH de laa Crtu. Calo dicho
haría cargo de que su elegancia era casi
4a4oe IDUULoe. etn.
una p rovocación para aquella.pobre. gente
0.eoo,i/fMH a ,U , ...,,....,.,...
q ue soñando eo una futura 01velac16n soltN LAI P'A'°'MAOIA.,
· ' es v1chma
, ·
·
d e .. , ,
c1al,
siempre
Á . . . . .1C1111•nllelffl 1 lalal'Mll!III
-!Ya pai;eci6 el socialista! Anda, .?éia·
Áparlade 806. Kbl-.
!e de filos'?fias y vámoocs a l café -d1¡e yo
10terrumJ&gt;1éodole-que se hace tarde Y 00
- - - - -- -- - - - - -- - - - - podrás ya trabajar con esa luz.
Así lo hicimos, quedando luego al des·
í
1lí
p er'hro~s e?- que nos encontrar amos a
~I ?ía sigmeote, desp?~s de cc~er , para
CAMARAS
1r ¡u~tos a hacer_ la v1S1la prometida.
Fuimos}:'·,•• ¡rosas, muchas rosa~!
-Aquí tienen ustedes las Francia, las
&lt;Marie Heoriette&gt;, éstas son musgos .. . .
-nos decía don José mostrándonos satis•
fecho sus rosales, mientras iba de aquí para a llá cor tando flores, hasta hacer los dos
e normes mazos con que nos obsequió al
mar ch~roos.-Lléveselas usted a su Sf ñora, me dijo a mi; Luis hará quizás u n cuadro con ellas .. . .
Caía la tarde c uando, a través de aquellos c.smpos y solar es, nos dirigíamos a la
ciudad con nuestra olorosa carga. Cansado p ronto de llevarla, le dije a Lu is:
- -Mira, chico, si quieres, podrás piolar
tus rosas y las mías, que como cargues tú
con e llas te las regalo. Con una para mi
A. MADELINE'. Av. Veracruz 7.
Pídao catálogo mujer tengo bastante.
Apartado 1038.

HIIIEIE11e1TOCIDO
coaltar Saponlnl

LI Bluf

•• Pan-.

NETTEL

"ªDfrl II

ESTREN-1MIEN To

BHLEZA

l.~-~;~i~:.:~~J~~;:!;' 1
1

aua maravilloaoa re.'lultadoa, y por eso ea que se ha hecho la pre-

ferida del póblico. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención, Produce efectos eegurfeimoe en

1
1

Las guías de trenes para los viajeros son
de ioveoci6o icglesa.

1

o o o
Pues, señor, (y no va de cueolo) cada
vez que leemos Ja noticia de una nueva
En el Br~sil hay más de novecientos mivíctima de la aviación, que es a diario, llooes de cafetos.
•
cuando no varias veces al día, aumenta
o o o
nuestra confusi6o eo e l cálculo de las
ventajas e iocooveoieotes de semejante
.
medio locomotivo (No sabemos eo este Un camello llene doble fuerza que uo
momento histórico si tal adjetivo está en buey.
el léxico, pero si oo está debiera estar,

Tu•o1t• • · ,.,.01t1t'4NAS, Ha1t1011s. l'U8TUL'48, LLAQA9,
UL0•1t••· QUa•ADUlfA8, l'ISTU&amp;.'48, alfUl'OION•• · aTo•• uo.

QlfANO8.

o• vaNTA • N TOOA9 ,,.. DlfOQUalflA9 'i •OTIOAS,

1

A '.25 CENTAVOS L A CAJA.
Para 101 lopree donde no 1&amp; enouentre, ae deep&amp;Ob&amp;tranoo de porte, enYlando
oon el pedido en aelloa de oorreo 10,80 Ol'I , por O&amp;d&amp; oaJs y por docena P ,52,&amp;l Depo-

1lt&amp;rlo cenera!, .,,. """"·' • • OlfTl!QA,
Al'AlfTADO 41541,

1

••x,oo.

ª" 011&amp;.L• ºª IIANlflQUa N 9 • ••

o. "•

o o o

fiel a la consigna

1:º

d

Los tribunales de París acaban de ver y
fallar una causa seguida por lesiones su-

LOS MEDICOS INGLESES
fridas
en e l del
ejercicio
sus funciones
por T enemos el gu.!=to de prt)sentar a los lectores de "El
una artista
teatro de
Folies
Dramatiques.
Mundo Ilus trado .. una fotografía de
La señor ita Perouoe debía salir a escena
con1ecuencia1: Jaqueca, Malestar, Pesadez Gaatrica, etc. tripulando uo .eroplaoo que volase a la LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
1
vis6~a~~ t:~~c~i aparato volador era de
PURGATIVO•• DEPURATIVO• Y ANTISEPTICO• cart6o, y que el vuelo aparente se realiz..
T .· L•RoY.
96, Rue d'Am■terdam.
P.lRlS
11 torio,
la, Formacl41.
ba deslizándose
avi5odecon
la señorita
.._,.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡;.._____
,_,..¡¡._,¡¡¡.¡¡.¡¡¡¡¡¡¡¡.,¡.¡¡_,¡
• ..,_
.._.
_______
_. dentro
sobre un elcable
acero
tendido
1111
y su,

ExUm1oaYERDADEROS GRAN0SdeSALU0delD'fRANCK

fil
~~,t. AGNEL

s
MANO

-Deja, me cootest6 tomando las flores, Grao Bretaña que viven en ;{reas de gran
que por mucho pan .. ,,
poblaci6o, el riesgo es coosider~blemeote
-IY, r ealmente pit:osas pintar uo cua- ma}:'or. En Maochester, por. e¡emplo, se
dro de rosas ?.añadi.
registraron eo 19II, 1, 200 accidentes entr e
-!Quita allá, hombre!. ... Esto no lo ·mortales y oo mortales, eo las calles. de la
pinta~ más que las señoritas!, me replicó ciudad; lo cual r.epreseota u~ accidenta
sonriendo. Las quiero porque vendrá ma- por cada 700 hab1t~ntes. Eo I:,1verpool fué
ñaoa a mi taller cierta persona. . . .
un poco menor la proporc16~; pero eo
Así hablábamo•, cuando se cruz6 con Londres es verdaderamente seno Y ri:al el
nosotros un grupo de obr eras que eo aque- peligro callejero El número da acc1deo·
!la época salían de las fábricas,camioaodo tes pasa de 17,000.
silenciosas, apestando a aceite de máqui- En los años. que dur6 la guerra del_
nas, el pelo en desord~o y vivo el paso, Traosvaal murieron aoualm~ote bastantes
en direcci6o a sus casas !?ara prepara~ la menos sol?ados que eo las call':..s Y eo los
cena Después de este primer grupo v100 ferrccarnles de ta Grao Bretaoa.
otro compuesto de muchachas ¡6veoes,
obreras cerno las otras, cogidas del brazo,
o o o
r iendo y bromeando, con la alegría y la
deseovottura de la juveotua. Al pasar juoto a nosotros exclamó una de ellas:
-iMirad cuáo_ta rosa! iqué hermosura! Un eoeral, tao bravo cerno bueno, que
-No te entusiasmes, chica , rootest6le auo vite y viva muchos años recorría los
una de sus compañeras, que no hao de ser cuartele~ de madrugada v, stido de paifa•
para nosotras.
.
,
..
oo.
que ~ído por m1 amigo les d1¡0, de- Era aquella época de algarada~. de coosteotéodose.
taote alarma y las precauciones militares
- I Y por qué oo ?-a la vez que ponía
sostenían ~00 rigor.
los dos mazos:º ~ano~ de la que acababa se Al efitrar eo uo cuartel, el centinela,
de hablar, aoad1eodo.-Tomadlas, vues- que er a soldado bisoño, le di6 el alto y,
Iras soo.
.
.
p~eparaodo el fusil, Je detuvo eo firme.
Con torpe ademán y como. 10coosc1eote
-iAtrás, paisano! No se pasa.
de lo que hacía, las tom6 la ioveo. En su -So e l eoeral O.,, .-dijo, avanzansemblante y en el de sus am1~as leíase la d
Y
g
· b ao y soo· o uoAtrás
paso.paisano te he dicho y no me
sorpresa. U nas a o t ras se mira
r , iao aot~ aquella ioes~erada galaoter (a, im-orta ~e seas general No ;e pasa.
Tal e~tra.neza y azoramiento les . produ¡o! ~Vam~s. hombre, mira-replicó el ge·
q u': 0 1 at!oa~oo en dar las gr~cias a mi neral con un a sonrisa, y alzándose el chaamigo. Stgu1eroo el!as su . cam100 y nos- )eco le hizo ver la fa1·a ue acusaba su alotros el nuestro hacia la ciudad, de la que
.
í
..
q
1a ¡erarqu a m1 111ar.
áb
est amos cerca.
-Tampoco me importa que seas torero.
- ID6_ode :,-as con esta rosa?-me pre- Atrás paisano 00 se pasa.
gtml6 m1 mu¡er al llegar a casa.
.
y hasta ue salió el oficial de guardia 00
-/De dóo d e ve.o~o querrás decir ?-Y de uso el 6ueo centinela su resuella actile conté nuestra v1s1ta a don José, el en- t
1., uo · · · · · · ma goi'fico c·iga·
cueotro con las obreras, la acción de Luis. u ,dq~e 1e va:°
-Que te p arece de su rasgo, es propio de r ro e genera ·
uo artista, verdad?
-Propio de un tonto, cootest6me. !Dar
o o o
flores a &lt;esa gente!&gt;.. . .
Al oi rla .. .. la rosa se me cay6 de las
Ingenuidad
mao.,s.
Eo u na tablilla fijada eo la puerta de
D. COROMINAS PRATS.
una casa se lee Jo siguiente:
"Se alquila uo cuarto tercero eo 10 du ros mensuales; su último precio siete."

A Sal;a LEA &amp; PERRINS es de un gusto tan ,·ariado
y tan agradable, que facilita una mayor ,·ariedad de
empleos que cualquiera otra salsa, con la carne, pe~cado,
caza, caza mayor, aves, jamon, queso, marisco•, ensalada~,
etc., etc.. de tal manera es así. que en la India y en otros
países cálidos, se acostumbra tomarla con Soda, en guisa de
"pick-me-up " (es:imulante ·.

L

L~ comoonc-n in · redic ntc~ de calida-J s 1 ·pf"ti" r , · P~tt\ confPrcinnad.1. srgun la
verdade ra receta or ginal. Se pre par.t r t·mbotclla en condu iones pt&gt;rfoctamcn tc ideales.

La escritura bl.inca soore
la etiqueta roja :

A _..

~

indica
la yerdadera
SALSA WORCESTERSHIRE

lllr=JAC.

'

de origen.

de un lado a otro del escenario.
Pero el cable se solt6, y el aeroplano y
~u tripulante cayeron sobre el tablado,
dando la seosaci6o de uo accidente de ver&lt;iad. La señorita Peroone resultó lesiona·
da eo su Jiodo ro~tro, con fractura de la
nariz y e l consiguiente detrimento de la
belleza física de la linda aeronauta.
El t ribunal ha condenado al tramoyista
q;.;: sujet6 mal el cable a cien francos de
multa, p ero a la empresa de Folies Dramatiques a señalar una peosi6o vitalicia
que asegure el presente y el porvenir de
la infeliz y desnarigada actriz.
La ley de accideutes del trabajo, se ha
cumplido esta vez. Menos mal.

.

&gt;,

o..:

...

...

e - -.. ..,....

-t,,l.o~

-SZ'•

c.·

,O:,• ~ · o

~c..&lt;tE-9.:..•:;.,•-

.:. "° _:-qz&gt;

Los peligros de la ca lle
En las calles de las ciudades de la Grao
Bretaña mueren O son heridas diariamente
por los vehículos, cien personas, por térm ino m~dio.
· d
JI
Pero temen o eo cuenta que aque as
islas tienen más de cuarenta y cinco millooes J med(o de habitao_tes, es ba.stante
pequeoo el rie~go de sufnr uo accidente
de esta clase La proporci6o es en reali·
dad de 450,000 contra 1, es decir, una pequeñez.
Pero dentro de esta proporci6o general,
hay que hacer ci11rtas distinciones. Si se
vive en uo área muy poblada, y téngase eo
cuenta que el 78 por 1co de h..bitaotes de

~ •.'.¿r•~

.. ofc;-~e~
o ..&amp;" ' ~

-~~Ó

Esta silla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos los casos cura bles de Reuma-

tismo. Parálisis, Neurasteni•. Agotamiento Cerebral,
Debilidad Nerviosa. Enfermedades de la Próstata. Espe rmatorrea. Impotencia y Esterilidad en cualquier
sexo.
Garantizamos u.na curación en cada caso . y daremos
$ 500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos
aceptado y dejado de sanar.
Toda corresPondencla y consultas son consideradas
sa¡rradalNS~if u fle~~~i'c o BRITANICO
" · de López s.
México. o. F.
Horas de Consult,:
Q

a.m. a 6 p. m. los domingos: de~10 a.m. a

1

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NOTA ESPECIAL:-Ultlmamente hemos publicado •
nuevos libros: " Perfecta Virilidad del Hombre" 16o
páginas Ilustradas, precio un peso, y " Perfecto Estado y Salud de la Mujer" ,o páginas Ilustradas, precio
un pe~o~ Enviaremos un libro a, 1&lt;1 dlre&lt;;~lón que $~
110~ de. enteramente grats,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Victoria

'A

~

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSS0N, 836.
MEXICANA, 1006.

EL REUMATISMO SE PUEDE CURAR

El ronco golpe del gong me hizo temblar
de placer.
Terminaba el décimo round recibiendo
en la mandíbula un titánico directo de mi
rival y oí como si las campanas de innumerables igl"esias elevasen a los cielos la
furia de un canto demente.
Caí en la silla, y solo la energía de mis
ayudantes me hicieron revivir sin que el
público hubiese notado la tremenda impresión del golpe.
Todo se fu_é acla_rando lentame~te, el Quierb que to.do el mundo sepa que mi
corazón volvió a lat,r . con regularidad Y Remedifl para el Reumatismo alivia los dosentí que la sangre c1rcu_laba de nuevo ; lores de las Piernas, en los Brazos, en la
solo quedóme una especie de calambre Espalda, la Rigidez o Inflamación de las
sobre la cara.
Coyunturas.y Cura en Muy p:co Tiempg
. Los sesenta segun.dos d~ r~poso los de· Neutraliza los ácidos y expele del orgaoiJi
d1qué a la observación; m1sm1radasfueron mo todo el Veneno Reumático 5o centavos
prim~ro hacia Ji°:my G_aylor, mi temible un peso. Marca 3 X, $2,
'
contrinc":nte; lo v1 sonriente, afirmando a Y
AQUI ESTA LA PRUEBA:
los _cons~Jos de su m_anager, con las dos
El señor presb. P. Flores Valde·
recias p1er~as extendidas sobre _los brazos rrama, Ave. del I nstituto, Puebla,
d~ su pa~rin?, que le daba_ rápidas frota· nos escribió el lo. de Enero de 1912,
c10nes; v1 el ¡urado, t~es senore_s con som- •, El remedio 3X para el Reumatisbrer?s de copa a quince refleios- el del mo, que vende la casa de ustedes, e,
medio, con una barba color_ de azafrán, inmejorable y por tanto ÍnS'llbstituime ~uso de bnen humo.:-v1 al referee ble. Yo fuí un pobre enfermo qu~
sonnen?o a un~ bella senora de un palco, venía sufriendo desde hace más da
expand1 la mirada sobre los correctos
_
'
.
sportsmen de frac y guantes blancos, sobre 20 a_nos, de Reumatismo goto~o. Un~
toda aquella muchedumbre frenética que, pe1"1s1s tente ~nf_ermedad ne1;v~osa, h!gesticulando, comentaba los postreros gol- zo que la elimmac1ón del ac1do unpes d~l round ; alcé por último los ojos ha- co_ fuera punto !11enos. de nula en
cia los pisos superiores y,-en el momento m1 ~ersona; y a1lu me benen 11stedes
que la voz de bajo de un jurado coreaba: sufriendo, co?stantemente d3 · desa
iScoods out! y mi mcnager susurrábame al rreglos gastncos _Y, lo que e~ peor,
oído: Will, en este round, apercarts ccn la dll_ t~do ese corteJo de ~olestias, su•
izquierda y crosse con la derecha sobre el fnnuentos Y düllores,-·mclusos ks
corazón-ví a Maggie Linch, mi amada, de Cálculos renales--que trae apa•
mi collie de grandes ojos azules y magoí- rejada una Diátesis U rica. Llegué
fica cabellera blonda.
casi a estar paralHico. En vano fué
La ví claramente, como si ' fuese solo a que tomara una serie incontable di'
dos pasos, sentada junto a Tommy, el her- medicamentos nacionales y extran
mano de mi rival Jimmy Gailor; los ví que jeros; la condición ácida de mi or•
. se hablaban en boz baja Y no ví más por• ganismo se modificó muy poco y el reu
que el gong roncó de nuevo, y de un salto matismo seguía su mareha uevast.a
me hallé en medio del riog, rugiendo cual dora, hasta que se me ocurrió tomar
león herido, sangrient.:&gt;s otra vez los ojos, el remedio 3X preparado por el prosidtiendo que mis músculos se henchían fesor 1\fonyon para esta enfermecomo un mar y que todo el odio del aman- dad. Con este medicamento me hr
te burlado inundaba mi soberbio c•Jerpo curado por completo en menos de
de ~~xeador.
dos meses y con sólo tres frasquitos
J1mmy alzábase frente de mí, y en él Los dolores reumá,ticos se han reti
concentré tod~s ~is vengaozas, ~l terrible rado como por encanto; los riñone,
deseo de ao1qmlarle, _de hum1_llarle, de fun cionan muy bien, y la elimina·
venc~r en su cuerpo mis dos rivales: el eión del áeido úrico es completa y
del nng y el dd balcón.
ed'ecta •
Mi brazo derecho se extendió f)oderoso, p
·
olímpico, y ca¡ó como férrea maza sobre
P. Flores Valderrama."
el corazóu de mi contrario.
EL REMEDIO PARA LA DISPEPSIA,
En lo alto, Maggie y Tommy hablaban; alivia inmediatamente y cura toda clase
é l con su ancha gorra a cuadros verdes, de Dispepsi:i.. 50 centavos. Ma•ca 3 X, $2.
cubriendo casi la cara de la pérfida y su EL REMEDIO PARA LA TOS, cura la
robusto brazo de gimna!;ta desapareciendo Tos, los Sudores nocturnos, y alivia los
tras h espalda de ella,
Pulmones. 50 centavos. Marca 3 X, $ 2.
Aproveché un momento y mi puño iz-· · UNGUENTO PARA LAS ALMORRA·
qui&lt;lrdo desplomóse pesadamente sobre el NAS, Un nuevo método completamente Iimrostro de Jimmy. Este rodó por tierra.
pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
Al séptimo segundo, Jimmy se alzó; t~m· 50 centavos.
baleando recuperó la guardia y saltó freo· Munyon tiene Remedios para todas las en·
te a mí, lívido, descompuesto, con un es- fermedades, casi todos al módico precio de
pumar sanguinolento en los labios: vino 50 centavos. Se venden en todas las farmados veces a buscar en el cuerpo a cuerpo cias o pueden pedirse directamente.
un segundo de n,poso; pero el ansia de
Pida usted la "Guía de la Salud," de
asesinar, de concluir co,i todo, mis celos Munyon, en las Drogúerías de J. Labadié
espantosos me embriagaron, y de nuevo Suc~. y Cía., Av. San Francisco -43: J.
mis dos brazos cayeroo sobre el iofortuna- Uihleio Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
do rival. Esta vez fué al suelo inerte, co• Félix y Cía., Av. San Francisco 39; Dromo mnerto El referee alzaba la voz hasta guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
el grito para dejarse oir entre el huracán 6; y otras. Consultas por correspondencia,
:le dos mil voces.
confidenciales y libres de todo gasto.Yo, entonces, alcé los ojos y Maggie vióMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
me: apercibió el fuego de mis pupilas y, PHILADELPHIA, E. U. de A.
medrosa, ocultó su busto tras Tommy que,
de pié, crispado, esperaba el fin del Knock _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __
·out, y al verlo en esa actitud de reto, 110
pude reprimir un rugido de ira que el público creyó un avohé de victoria.
Toda aquella multitud, de pie, delirante
me aclamaba; mis amigos me alzaron sobre
fla1aro/lado1, Recanstituldait1
los hombros como a un autocrator antíguo,
Hermoseados, Fartlf1cadiJ•
y mientras Jimmy, desplomado sobre una
silla, recibía la confortante ayuda de rns
'f.~
el unlc:o producto 3ue en dO@
ayudantes, de mi corazón manaba sangre,
producida por la maldad de aquella muñe•
h!Tr~~~'i~~O ~l~~~
dai!oalgunoólasalud.Aprobado
ca que yo tanto amaba ..... .

SENOS~
r
Pi! oles Orientales

DORIO DE GADEX.

por l_a s notabilidades medicas.
.1, RATIÉ, Pb•&gt;,
5, Pa■aage Verdeau, Parta.

rraseo coainslrauiones en Paris6'35
.

M:ezicQ. :

J. LABA.DIE, Suoeaorea yQII,

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Un divulgador de ideas</name>
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