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                  <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

Los Nervios de las
Mujeres Sobrexitados
"¡ Estoy tan nerviosa ! " "Me sient&amp;
tan infeliz ! " " ¡ Tal parece que fuera á
\'olar ! " Que famili~res ~º!1 estas e~p:esiones. Las cosas mas triviales fast1d1an
y causan mal humor. No pued_e U d. dormir,
le es imposible levantar obJetos de peso
moderado y sufre desvanecimientos.
Aquella sensación de peso hacia abajo
contribuye á que se sienta Ud. más
desdichada.
Tiene Ud. dolores en lP. espalda y
más abajo en el costado, dolores en la
parte alta de la cabeza y luego en el
cerebro.
Todo esto significa que existe un
serio mal uterino.
La f elicidaddesaparecerá para sie~pre de su vida si Ud. no toma las medidas necesarias. Procure al acto

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Sancti Spiritus, Cuba. - "Sufría de una debilidad nerviosa tan extr.ema
que pensé era una víctima de neurastenia. Nada me causaba placer.
Varios médicos intentaron curarme, pero sus medicinas no me aliviaban y
decidí tomar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham. Después
de tomar sola una botella me sentí tan mejorada que ahora me es muy
grato dar á Ud. mis sinceras gracias. Mi agradecimiento será eterno.
Puede Ud. publicar mi testimonio para bien de otras mujeres que sufren.''
ELOISA CAMPANIONI DE SALCEDO, Calle Bayamo No. 36, Sancti Spiritus,
Cuba.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea
un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E.
Pinkham Medicine Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta
será abieria, leida y contestada por una seiíora y considerada

estrictamente confidencial.

Calendario de la Semana LA PER.U1'A

ME
SALVÓ LA VIDA.

LUNKS 28

Santos Nazario y Ceho omos, Víctor
Papa Mártires e Iocceocio I Pa.pa Coofe· ·
sor -Hoy y mañana 1ito semidoble.
MARTES 29.

Santa Marta Virgen, Santos Félix 11 Pa
¡:a, Simplicio, FauHioo y Beatriz Mártires
y Próspero Obispo Confesor.
MIÉRCE&gt;LES 30
Santos Abdón, St nén, Ju lita Mártires y
Urso Olispo Coofernr.
JUEVES 31

Con placer y satisfacción declaro, que
S an lgnóCio de Loyola Confesor y fuo- la PERUNAmesalvólavida. Despué&amp;
dador de la Compañia óe Jesús -Función de ha.her padecido de los bronqnios y de
e indulgencia plenaria eo Sao Francisco. resfríos que ningún remedio podía
aliviar, me dispuse á probar la PERUNA
AGOSTO
y sien to no haberme resuelto antes. Con
cinco frascos de Peruna recuperé la
s:ilud de que hoy gozo. Leonarda
Barrera, Las Placetas, Mexico.
San Pedro Advíncula o sea la prisión de
San Pedro. Los Santos Mártires Macabeos.
Santas Fe, Esperanza y Caridad Vírgenes
Már!ires. Comienza el quincenario de las
Gradas en varias iglesias Vísperas en el
Santuario de los Angeles.
SÁBADO

LOS'MEDICOS INGLESES

Tenemos el g-u~to de presentar a los lectores de ºEl
Mundo Ilustrado" una fotoR"rnfía de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXJCO

2

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Nuestra Señora dé los Angeles Sao A
de la cua F. Wolft y Son. recuerda la fragan•
fonso María de Ligorio, Obispo Coofesr r.
cla suave de las rosas de Persla.
Doctor de la Iglesia y fuodador de la Con
gregación del Santísimo Redentor, Saotu
Esteban Papa, Rutilio Mártires y la Beat.
Juana de Aza, madre de Santo DomiogcFuoción titular e indulgencia de Porciún
cula en el Santuario de los Angeles, qut
también se gana desde las primeras víspe·
ras en la Basílica de Guadalupe, Sao Diego, San Fernanéo, San Co~me, Santa Cla•
ra, Corpns Christi y la Encarnación.
DOll!INGO 3.

--

- -

. . o ~ o-S

La Invencióo o el hallazgo del cuerpo ~ 'Vo - ~ • • c:.&gt;C!!J.:. . . ::.,, .... -;;•
de San füteban Proto·mártir Santas Ciria ~~'-e- c..-e,~ . . ~~é&gt;.::..C-'~
Virgen Y Lidia Tintorera.-Oficio Y misa Esta silla, cuyos únicos y exclusivos propietarios
de la Domínica: rito semidoble y ornameo- son el Instituto Médico Británico, constituye una cu•
ración positiva de todos los casos curables de Reumato verde: se conmt: mora la Inveorión de tlsmo. Parállsis, Neurastenia, Agotamiento Cerebral.
San Esteban.-Vísperas eo Santo Domin- Debilidad Nerviosa. Enfermedades_ ~e la Próstata. Es-

-•º·C',

permatorrea, 1mpotenc1a y Estenhdad en cualquier

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Garantizamos una curación en cada ca.so, y daremos

$500.00 oro a cualquier enfermo cuyo caso hayamos

ººº
•

El Almanaque Ilustrado Hispano Arre·
ricano, que edita la casa Maucci de Bar·
celona, en la tdición para 1913, consta de
316 páginas, y publica interesaetes produc:ion':s de palpitante actualidad, como
la historia del Canal de Panamá; el descubrimiento del Polo Sur· el mal de los
aviadores etc. etc
'
'

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nos dé, enteramente grahs.

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1

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos re.~ultados, y por eso es que se ha hecho- la pre•
rerida del público. Basta usarla una- vez para tenerla siempre en
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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

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ac~tado y dejado de sanar.
Toda correspondencia y consultas son consideradas
sagradamente confidenciales.

QltANOB, TUIII0Rl!.8. A&amp;.II0ltlfANAS. Hl!.lflOAB, ,.USTULA■, &amp;.LAQAa.
U&amp;.0l!RAB. QUl!.IIIIDUltAS. ,.ISTULAS, l!lfUPOI0Nl!.8, ETQ., ETO,
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1

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TELEFONOS: ERICSSON, 836.

ª"·

MEXICANA, 1006.

A~AlfTA0O 4fJ41,

1

....

•u,oo. o. "•

1.;

1

�BlBLIOTFCA. UNlVERSIT, ARl.6.
•·p., FOI\JC:.O REYt.S

EL MUNDO ILUSTRADO

COVARRUBIAS

El :i.via.dor Roland G itros, ha batido el
record mnndial de altura en Houlgate, en
donde se elevó a 5,000 metros en un monoplano del tipo Bleri.ot.

UNA DIFERENCIA VITAL.

Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Noruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de las
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. l'ero cuando Eít'
viene á pensar en él como un remedio para la tísis y otras dolencias
debilitantes, el caso es complets.mente diferente. Cualquier alimento feculoso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero tod.os los alimentos fecnlosoo
son en extremo indigestos, y ew
mismo oc1~re al aceite natural dr.híga;,,&lt; J.e bacalao ; y una buen.·
i:,,,,es lo que más necesita/
.vd invá1idos.
Por otra parte é·
aceite de hígado dE, bacalao con,
tiene principies medicinales
alta categ·oría, pero p::;::s. q uo sean
útiles al enfermo, deben extraerse
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamento
con otras sustancias de igud
valor curativo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito lo

000

Harano Miga Yoahi-Hito, el naevo em·
perador del Jdpóo, nació el 3 r de Agosto
de 1879 Fué edacado por profesores ingleses. S6lo uoa vez h1. salido de su país,
en viaje a Corea. Casó en 1 900 y tiene tres
hijos con la princesa Setuko.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894.- lmpreso en papel de las Fábricas de San ~afael

Año XX.-Tomo 11.

ººº

México, Julio 27 de 1913.

Número 4.

I

L1 &lt;VideL de Rubéo Da.río&gt;, escrita por

él mismo, se llama el libro que el célebre
Rubén está escribiendo por encargo de la
empresa de c:Caras y Caretas&gt;, de Buenos
Aires.

.wn

000

ª"

El aviador Briodejone des Moulioais en
su m'looplaoo al prepararse para empreoder h segunda etapa de Berlín-Varsovia.
Un eatupendo "raid" aereo de París
a Varsovia.

Cada vez es mayor la o•adía de losaviadores, a pesar de las continuas desgracias
que estamos viendo casi todos los días. El
viaje de París a Varsovia que acaba de
ejecutar en su moooplaoo el aviador Briodejooe des Moulioais confirma nuestro
aserto habiendo recorrido r,36o metros,
con solamente dos escalas Partió de Villacouelay a las cuatro de la madrugada
y 11egó a las 6 45 a Wanoe (Westfalia); est.uvo_ allí el tiempo de revisar el motor, y
partió a las S 55 Dos horas más tarde lleg'" a Berlío causando su aparición una
profunda sorpresa. Un pequeño descanso
se tomó el aviador, y emprendió su vuelo
a las dos di, la tarde. aterrizando en Varsovia al anochecer siendo recibido por las
autoridades y por multitud de personas que
lo felicitaron con entusiasmo.

PREPARAC!ON de WAMPOLE
la cual es tan sa°!)rosa como l:

miel y contiene una solucióa ,:_r
extracto que se ohtiene ~')
Híga&lt;l.os Puros de Bacab:&gt;, con\
biD.:1dos con J :w:.be de Hipofonfr
tos Compuesto, Exttactos de :Ma~
ta. y Cerezo Silvestre. En est :i
unión científica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para.
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
los casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedade3
de la ·Sangre. El Dr. J. R. do
Arellano, Director en la E scueb
N acioual de Ciegos de México,
dico: "La Preparación de Wampole proporciona un gran servicio
terapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, ·obteniéndose
resultados sorprendentes en los
estados linfáticos con tendencia~
á escrvfulismo." Eficaz desde t
primera dosis. En las Boticas;in

,
El general José de San Marttn, en _su
testamento, dejó el ~' ble ~oo el cual hizo
la guerra de Iorlep•ocl~ocia de Snr Ame
rica. al célebre tirano Juan Manuel Rosas.

La última obra teatral de
Maeterlinck

Eo~el teatro Chatelet d, París se ha estrenado con grao éxito el d rama del conocido literato Mr. M rnricio M~eterliock,
haciendo el priocipal papel O sea el de la
protaguoista. la esposa del autor, lo que

h ,blan de ese mundo algo- fantástico y
triste, y si conocemos las vivas descripciones de Piérre Loti, no igooramos el deseo
ardiente que desde algunos años embarga
aquellas mujeres quienes en su nueva y
más amplia educación han podido entreveer una existencia muy distinta de la
que ellas 1levan detrás de las altas murallas y en el &lt;harem&gt;.
Ahou con el nuevo cambio político las
mujdres han visto acercarse la hora de su
próximo despertar a una nueva existencia
sucede sit!mpre en las obras de este insig- más digna.
ne poeta.
En esta labor se señala una mujer exLa prensa de París está llena de elogios cepcional, que desde hace ya tiempo vieacerca de este drama. sacro y de la mane- ne dedicándose a ~na contíoua prop~ganra como se ha pue~to en es_c eo~, por lo da para la educ~c1óo de sus compa_neras
que toca a la propiedad y la riqueza de turcas, _conv~nc1da de que la educación es
los traj_es y decor~c1ones.
.
el me~10 _me¡or de asegurar sus derechos
L1. oora se hab13; ouesto ya en N1za y Y so d1go1dad.
.
_
trata de la convers16n de la célebre peca- Esa mujer se llama ,Eltdeh Sahh, gradara de Galilea. Todos los artistas han ri- duada en el colegio americano para señovalizado en la perfección de su trabajo, rit;is de Constantinopla. Bor su labor y
dando motivo por todo esto a que el éxito su inteligencia ha logrado grande prospeh ,ya sido unánime y caluroso.
ridad. Ella es la directora y el alma del
movimiento que se está realizando en Tur000
quía para la dignificación de la mujer,
hasta hace poco sujeta a la más abyecta
condición, esclava. dentro y fuera del hogar.
El movimiento femenista en Turquía es
una verdadera necesidad.
También las mujeres turcas, al amparo
Pero ~llí no se trata del feminismo qoe
del nuevo régimen político, procuran trans- exige el voto para la mujer, ese feminismo
formar el _medio social, ~us~ando para su que se explica con gritos de protesta y
sexo más liberta&lt;\ más d1go1dad, más res• que muchas veces yerra el camino, no.
peto.
El nuevo feminismo turco es justo, y piDesd&lt;.i el fondo del harem, d?nde ha_p3;• de ta dignificación de esposa y de madre,
sado tantos días en una horrible oc1os1- el reconocimiento de ser sensible y radad, sic más altas miras, sin el consuelo ciooal igual al hombre, digna por eso de
de aquellos puros ideales que guían en la ser de éste la dulce compañera, la amiga
vida a tantas mujeres y hacen dP. ellas las leal, y no \a esclava.
verdaderas c~~pañeras ~el hombre elegi~~~ Uaiill~
do por el c..rrno y la estima, y unas madres felices y orgullosas, en sus monótonos
. .
_
días de esclavitud la mujer turca ha pen· -Para ltmp1ar los espeJOS~e e~plea una
sado de sacudir ese yugo humillante para pelota de papel de periódico bien seco,
calentar su espíritu oprimido a la luz de un poco apretada.
unos ideales más nobles.
-Para sacarle más lustre a los zapatos
L"&gt;s que hemos leído laspá~nas que nos se mezclan al betún algunas gotas de leche.

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El Primer Mágistraéo de la República prasidiendo la ceremonia del día 18 al pie del monumento a Juárez en la Alameda.

�casa, le confundió probablemente con el único super·
viviente d-, las Termópilas En cuanto a nuestro~ hués·
EL MUNDO ILUSTRADO
pedes, recientemente desembarcados de Mérida, tal
vez se creyeron todavía en su camaro,e, sugestionados
5BMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTE Y LITERATURA.
Los retratos son tristes
por el balanceo armonioso del oscilante secretaric. El
¡ Esos antep.l.Sados que nos miran fijamente desde los
caso es que éste ao impidió la cordialidad de la reu• muros d'! las casas solariegas!
nió 1 y el silencio siguió decorándo~e con las guirnal·
Vivimos en un imperceptible anacronismo. La marDIRECTOR PROPIETARIO
d•s de las frases que se deshacían como brillantes y cha hacia el futuro se afirma e n la adoración de las
breves pirotecnias. Sonaban allí los versos de Argüelles horas pretéritas. ¿ Cómo explicar de otra manera la puLIC. ERNESTO CHAVERO.
Briagas, semejantes a armaduras de templados aceros, rificación de todos los muertos? Esa indulgencia para
despertando la idea de haber sido escritos con ferrados los que han d ~saparecido que hace decir a los cronistas
gu •nteletes, de donde chorreara todavía la sangre de mundanos cada vez que muere un pillo &lt; .... las pren ·
un en,migo Manuel de la Parra, que parecía caído de das morales que adornaban al finado .... &gt; ¿es hija so·
OFICINAS:
un menguante lunar, nos decía sus poemas en los que lamente de s u innegable empalagosidad habitual o de
3f Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41 .
parecían florecer rosales de primaveras agonizant(s y un instinto común a todos los humanos, que nos hace
Teléfooos:- Mexicaoa, 20-85 Neri
prestigiosas: &lt;Fuí paje de la corte de un glorioso rey pedonar a los que ya para siempre bao dejado de ser
Ericssoo, 14-51
franco ...... &gt; Las pal,bras salían de sus labios dulce· peligrosos ?
Apartado Postal 149.- México, D. F.
mente, como el perfume de las azucenas en una mañaLos retratos son triste3. Al ver las viejas fotografías
na de Abril Y Antonio Caso, con su gran fuerza espi• se nos Agura que los ancianos tuvieron una vejez má;
ritual y l 1 ponderada gravedad de su talento, nos esti· noble y los mozos una juventud más intensa. Hay algo
mulaba a todcs y nos recordaba al joven Antístenes, no prestigioso en el ambiente de los retratos antiguos que
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
ciertamente purque se le asomara el orgullo a través no, hace padecer una añoranza. Hay en ellos un mur·
de los agujeros del manto, como al discípulo de Sócra- mullo de voces, un sacudimiento de vida que contrasta
Eo la Ciudad ........................... . $ 1.00
tes, sino porque consi1eraba el pensar como la más su· con el presente miserable; y es que, como decía Jorge
prema de las vol~ptuosidades. Hermosos tiempos aque· Manrique, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasaco
(pagadero por adelantado.)
!los en que. corno uo premio y como un castigo, dormía fué mejor. c¿Qué se fizo el rey doo Juan?&gt; Y nuestros
Eo los Estados ........................... . $ I.25
nuestro destino en las manos cerradas de la vida.
abaelos ¿qué se ficieron ? Todos se han perfilado, hace
(pagadero por trimestre adelantado.)
Hemos querido evocar este cuadro risueño y juvenil, mucho tiempo ya, en la negrura de la tierra insalubre ;
Eo el Extranjero ................ ......... . $ 2 . 00
y atrayente por sus aturdimientos y locuras, en cuyo pero quedan de ellos brillantes tarjetas y opacos lien·
seno se cuajaban lentamente ricas promesas, para hacer zos que han salvado. de la tumba sus pálidos rostros; y
(pagadero por semestre adelantado.)
resaltar en él por contraste, la fignra de Alfonso Reyes como cada fisonomía ejerce sobre nosotros uoa suges(ah~ra que ya luce las borlas de un doctorado brillan- tión especial, acontece el raro fenómeno de que seres
NUMEROS SUELTOS:
temente adquirido, no es conveniente ll~marle Alfonsí· ya extinguidos influyan diariamente eo nuestros esta·
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ o.l"
to) el más joven de todos por los años, pero el más vie· dos de áoimo, aconsejándonos o desanimándonos con
j.:i por la madurez y la cordura precoz. Era el Benja- sus invariables muecas desde los muros.
En los Estados ...... ........ ..... ........... 0.35
mín del grupo, y por su juventud y lozanía bien hubie·
¡Oh, las siluetas abolidas! Los hombres de principios
En el Extranjero ........................... 0.50
ran podido confundirlo las musas con un zagal que en del s iglo pasado, erguidos, fieros, que usaban los cabe·
Atrasados .... .. .................. . ..... . ... 0 .50
sus bosQuecillos claros, se ocupara en unir una siringa llos revueltos y largos, distribuidos en mechones brahecha de nueve c;,.ñas Efectivamente, Reyes comenzó
Para la publicación de avisos eo este periódico, diri- cantando la naturale•a y la vida, con un clasicismo tan víos atusados sobre las sienes-a pesar de estar inventadas ya las barberías-indudablemente que eran tipos
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre, bien definido, que si demostraba sus puras orieotacio· más viriles Los lechuguinos de hoy no comprenden
nes y su firme cultura, lo hubiera llevado iodefectible- esa gallarda estética byroniana ; y es que hemos perdi·
16. Sus agentes eo Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
meote a la Arcadia de Roma, a tener menos talento, do el concepto de la verdadera belleza a fuerza de
blicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
que es lo que en él abunda. Por fortuna, el z1gal no embriagarnos con el mal vino de la Democracia. Aquese extravió después de haber visto a las ninfas. Y muy llas corbatas flojas y aquellos cuellos amplios, que dede su tiempo y de su siglo, salió del paisaje antiguo jaban admirar toda la esplendidez de las marmóreas
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
riéndose de títiros y caramillos, apretándose con las gargantas! Sombreros de copa del año 30, levitas por·
manos su propio corazón y sintieudo en sus sienes el tentosas del 65, elegancias difuntas, ya ~ólo vivfs en la
golpe de la propia sangre. Conocemos por su ccnfiaoza pátina de los retratos!
ciertos poemas íntimos, no publicados, y en los cuales
Maupasant escribió un cuento donde un viejo e hilate profundamente el grito humano, traicionando sus poce,ndriaco soltPrón, una noche, al volver como de
viejas lc:vaduras de dolor y esperanza.
costumbre a la wledad de su casa, tiene la fatal idea
Mas el dio..mi~mo intelectual de Alfonso no e~tá he- de ponerse a revolver sus cartas y papeles de otros
Siempre nos acordaremos con simpatía de aquella re- cho para el trabajo paciente y meticuloso del verso. Es tiempos; y cada vez que da con una reliquia de su levista literaria que tuvo la breve duración de uoa rosa, demasiado desbordante y fuerte para sujetar a esa cua- jana juventud se le oprime el corazón; y sigue buscany que fué fundada por un espíritu generoso. C?n ef~c- drícula incómoda y estrecha, los números de su prosa, do, buscando, hasta que encuentra un manuscrito de
to &lt;S;,.via Moderna.&gt; a pesar de so corta ex1steoc1a, amplia y ondulante como un manto. Además, la forma es su infancia donde saludaba a su mamá el día de su
un ra-lioso oriflama, a cuya sombra flotaron los airo- lo de meaos para quien posee el ritmo interior de las ideas cumpleaños.... Y como el pobri, burgués se suicidó
nes de algunas cabelleras juveniles, perfumadas, como y la fuerza del pensamiento, Y Alfonso.ha probado .de por no poder resistir 1.. amargura penetrante de sus
la de Fedóo, de primaverales aromas y ceñidas de pen· sobra ser dueño de estas cosas en los admirables traba1os recuerdos. Maupasantacaba recomendándonos pruden·
samicntos luminosos y puros. Fué el santo y seña que que han llevado su nombre más allá de nuestro suelo. temente que no leamos nuestros papeles viejos .... ¡Oh,
sirvió a uo:» cuantos muchlcho, de buena voluntad pa· D~ aqu~lla labor primigenia que llevó las columnas de almas sensibles! No miréis vuestros antiguos retratos;
ra i:ieotificarse y para sentirse coa los codos juntos en
&lt;Savia Moderna,&gt; arrancan los artículos cr(ticos, los porque vuestros retratos de niños si mis jóvenes, y
ese camino lleno de asperezas, pero también de bellos estu-?.ios literarios, las conferencias arquitecturales que vuestros retratos de adolescentes si sois viejos, contie·
espejismos, en cuyas lontananzas parece ondular el li· hemos leído y oído posteriormente en nuestro Ateoeo. nen un veneno efectivo para el atribulado corazón; es
rio de plata, conquista suprema de los fel~ces y de los P0rque el acervo es ya considerable. Y todo él armo- tan impetuoso el torrente sombrío que puede asaltar a
elegidos A cuántos cegó el polvo del cam100 antes de nioso y lleno. L1 amplitu~ mental y la cul.tura se reve· un alma analítica al confrontarse a través del tiempo y
vislumbrarlo siquiera en las doradas lejanías; y cuá?tos lao lo mismo en &lt;Parnasianos y Románticos,&gt; que es comparar las ilusiones que iluminan cada fisonomía
tambiéo se qued lron enredadJs en las zarzas hostiles, un cuadro muy completo de la literatura francesa de con la melancolia que ha ensombrecido la siguiente, y
antes de qu~ pudi~ran refrescarse los labios secos, en esa época, como en la conferencia sobre Manuel J. la vacuidad brumosa que existe entre las dos, que es
los mao1ntiales lejanos, cuyo rumor se alzal,a allá, eo Ochóo, en donde nuestro gran poeta se destaca con tan preferible no mirarlas; por algo en h Naturaleu no
el término de los horizontes claros, como una música precisos perfiles; que en el estudio de Góogora, leído hay contemplaciones retrospectivas; aun las que oo lo
por Alfonso en uoa noche memorable en que el Ateneo sea, y citaré a Narciso, la contrarian desagradablemendivina
Eo la ruidosa redacción de ese periódico, ruidosa se honraba con la presencia apostólica de don Rafael te. Uaa muoo ha dicho que vivimos de ex-futuridades y
con el entusiasmo y la alegría de los años en mocedad, Altamira, y en que el Orfeo español fué glorificado tiene razón; lo venidero se funda siempre eo alguna
no~ seotiam:&gt;s como en la propia c1sa La redacción era dignamente en uoa prosa que parece llevar en su co- de nuestras esperanzas actuales, y el resto ele ellas son
peq•Jeña, c imo una jaula, y, pJr lo mismo, algunas aves rri~ate de oro rumores y centelleos del Manzanares. desechactas; deseamos muchas cosas y ~ólo una de ellas
com,nzaroo allí a cantar. Estabi colgada de la man· Pero no es po,ible eo este artículo, hacer el inventario será, quizá la. menos querida. Un retrato es una rPme•
sarda de uo alt'l edificio de seis pisos, a muchos metros de h noble labor coo que el autor de &lt;Cuestiones Es· moración viviente de lo que pudo haber sido y no fué
de la tierra y sus asperidades, al igual de nuestras ca· téticas&gt; va a adornar su casaca de diplomático, próxi · ¿ Para qué entonces querer hacer funcionar eo sentid o
bezas, q:i~ sólo re,piraban entre aires de ilusión y de
mament~- Vida y lugar nos dará la fortuna P'.'-r~ inte.n· contrario h má-:¡uioa del Destino, cuando éste se ha
esperanza. Y tenía una amplia ventana por donde se tar un estudio digno de Reyes y de nuestra v1e1a amis· cumplido ya? El con~ejo es igual ¡oh almas sensibles!
escapaba la mirada libremente. Y el alma oscuras~ tad Ahora que está a punto de abandonar la patria pa· no leáis vuestros papeles viejus; pero tampoco miréis
bañtba con un poco de ensueño v de infinito, sobre el ra enaltecerla con las eminentes cualidades de su inte· vuestros antiguos retratos ....
bullicio de la gran ciudad.que htcía rodar abafo todas ligencia y de su corazón, sólo hemos querido d~spe_dirGalería de retratos, galería de espectros. ¿Qu ién no
sus tentacioues, como en el sermón de la montana.
lo cordialmente, evocandole aquel cuadro nsueno y tiene en su casa una colección de fantasmas ? i Esos
p .!ro lo más extraordinario q•1e había eo e~a _redac· juvenil en que lo conocimos, en donde todos éramos jó· viejo3 daguerrotipos donde aparecen nuestras abuelas
cióa, era el secretario, un m-ic!l'lcho de prov1Dc1a, dovenes, menos él. a p~sar de sus años adolescentes.
vestidas coo amplísimas faldas de muchos pliegue~!
tado de cierta ilustración, y eo el que despuot~ba uo
Buen viajA, pues. Y únicamente deseamos que la Né· Sus expresiones soo más puras, más convencidas, más
,claro talento, subrayado ya por la sombra ases10~ de
mesis de los dioses, que nada perdona, se olvida de po· familiares; sus gestos son majestuosos, y se apoyan en
oerle en los labios el verso del poeta, cuando lo vea &lt;muebles de formas prosterm.das&gt;, y tienen entre sus
mortales excitantes que después se lo obscurecieron
impíamente. No olvidamos aún la tarde aquell~ en que autor de una serie de libros bien pensados y bien es- man:&gt;s m~oumentales abanicos de plumas regalados por
-se no; citó temprano, con el fio de saludar a dos poetas critvs: &lt;mi juventud ...... ! fué juventud la mía?&gt;
sus graves maridos .... y todo ello unido a esas histo•
-de mérito que también eran nuestros colab~radores:
rias íntimas que nos ha contado nuestra madre, cosas
Luis Rosado Vega y Delio Moreno Cantón. B1Pn .cono·
de familia dP-sdibujadas por los años, que han rodeado
-cidos eo e1 campo de las letras, sobre todo el p~1mero
a nuestra primera infancia de un mundo de fantasma
,que ya había publicado un libro de versos, su v1s1ta era
gorías afectuosas, donde los dolores de esas damas se·
•un honor p 1ra nosotros y nos empeñamos en agradecerla
reoas se nos aparecen siempre como altivos y heroicos,
,cortesmente con delicada ..teoción, contento~ de que
v sus alegrías como tiernas y exquisitas alegrías ..... .
1 s m 1y-ires nos comenzaran a tomar en se110. Pero
Damas endomingadas y tiesas del buen tiempo viejo,
c~ntáb 1 mos sin la huéspeda, ~s decir, sin•nuestro reg?·
cuando no había carros eléctricns oi t, léfonos, y la vidjado Secretario, que en los 10stantes en que consegu1a
da se deslizaba más lenta, más plácidamente. y la pa
un triunfo Ricardo G6mez Robelo, con su verba de uo
labra &lt;hogar&gt; evocaba un cúmulo de dict,as humildes...
&lt;tour&gt; encanta:lor y paradoja!, se presentó en el corro,
esos viejos d?guerrotipos!
misterioso y hebetado, con la_ c_opiosa cabellera _so~r~
Y sin embarg,.. 1por qué soo tan tristes los retratos?
tos ojos, y éstos fijos en la vrnóc de un drama 1DV1~1SERGIO CARBO.
ble, tal vez clavarlas eo la tragedia futura de S? propio

ALFONSO

Por la mañana, el Primer Magistrado
de la Nación, en nombre de la Patria,
presidió el homenaje nacional.
El toque de atención lanzado por el
clarín de órdenes avisó que el señor
Presidente de la República se acerca·
ba a presidir el acto, e inmediatamente las bandas allf reunidas toc..ron el
Himno Nacional.
Acompañaban al señor Presidente el
Secretario de Gobernación, doctor A u·
reliano Urrutia ; de Justicia, licenciado
Rodolfo Heyes; de Comunicaciones,
ingeniero David de la Fuente; de Gue·
rra y Marina, general Aureliano
B laoquet; de Instrucción Pública, in·
geniero Manuel Garza Aldape; de Ha·
cienda, licenciado Toribio Esquive!
Ot&gt;regón, y el licenciado Carlos Perey·
ra También estuvieron haciendo com·
pañía al señor general Huerta, el Go·
bernador del Distrito, general Samuel
Gucí" Cuéllar. Presidente del Consejo Superior c!e Salubridad,
Inspector General de Policía, Coronel don Joaquín Pita, y alguncs
otros altos funcionarics.
A las once de la ma ñana dió principio la cerem~nia cuyo pro~ra·
mase componia de númercs felectos, siendo el primero ~oa pieza
de música, ejecutada magistralmente por la Banda de Po 1cía.
El segundo oúmero estuvo a cargo del liceociado don Leopoldo
Rebollar, quien hizo una ligera biografía de Juárez, c~ocretánd?5e
después a selicitar de les buecos mexicanos la reunión tfechva
para i.gruparse en torco del Gobierno y ayudarlo al corrpleto res·
tablecimiento de la paz
En seguida el señor Juan Castro recitó una composición, cuyas
estrofas fueron muy aplaudidas.

Los Retratos

DIRECTORIO

REYES

fué

de,tino. Prldro Enríquez Ureíia, el más erudito de la

lt!lll fi\)@!fü@!I" ©l~Il IB\tllll\'aco
llll!lfflit@&lt;dl~ ~
A.llll!l®J"llCcID$.
La nación llevó el día dit:z
y ocho de los corrientes una
vez más su homenaje ante la
tumb.. del gran patricio que,
por su altopatriotismo, por su
rectitud y entere7a al eofren·
tarse a todo el viejo mundo,
en defensa de los intereses
del nuevo, merecióser llama·
do Benemérito de las Améri·
cas.
México, justamente orgulloso de tener tal hijo, rinc!e año
por año un sentido homenaje
en el aniversario de luctuc-io
día en que la patria perdió a
su hijo predilecto, quien ra·
ro desde entonces al n ino de
los inmortales, donde perdu·
rará para siempre.
La ceremonia llevada a ca·
bo el di'&lt; diez y ocho del actual revistió solemnidad espe·
cial; la memoria del ilustre
hijo de la raza indígena fué
honrada con especial empe•
ño, y todas las clases sociales
concurrieron. como en otros
tiempos a -'epositar sus cfren·
tilas ante el mooum• oto del
patricio o sobre el mausoleo
que cubre sus veneradoh rest Os.

Otra pieza de música, ejecutada por
la Banda de Policía, dió óo a la cere·
monb., e inme diatamente se reorganizó
la manifestación, a cuya cabeza marchó
el señor Presidente de la República,
para dirigirse al Panteón de San Fer·
naado, donde descansan los restos de
Juárez. y depositar allí las flores que la
admiración y el respeto lo consagran.
Los jefes y oficiales francos de la ·
guarnición, fueron los encargados de
hacer la guardia de hoaor en la tum·
ba donde fueron depositadas las coronas.
Una vez terminado el acto de la
ofrenda floral, el señor PrefidPote se
dirigió al Palacio Nacional, desde cuyo balcón central presenció el desfile
de la brigada militar, que acudió a hacerle los honores correspondientes, y
que estaba formada por un regimiento
de artillería, el Colegio Militar y el 299
batallón.
Por la tarde los niños rindieron cul•
to a la sagrada memoria, y por la noche
las logias ma•ónicas recordaron a su.
g rao oriente y luminar.
o o o

La "plana mayor" del ejército en la manifestación a Juárez.-El Lic. Rt:bollar haciende uso de la palabra.-La "tenida blanca" de los masoaes.-El Primer Magistrado de la N ...cióa toe! Panteón do San Fernando.

-Cuanto más perfectas sean las mujeres, más lo seremcs también nosotros
los hombres. De la cultura mental de
las mujeres depeLde nuestra misma sabiduría y es por medio de las mujeres
que la Naturaleza escribe sobre oue,&lt;t r os corazones.
S SHERIDA.N.

'

�1

(LA PE:.TE E"' ;\lEXICO)

Es la tarde apacible y sosegada;
En el azul purísimo del cielo
N o cruza por el viento arrebatada
Ninguna nube con pausado vuelo;
Del moribundo sol la luz dor~d;t
Finge en los montes purpurino velo,
Y a las volubles auras dan süaves
La flor su aroma y su cantar las aves.
~ntre espadañas, juncias y amapolas..
El agua de los lagos cristalina
Rompe en espuma las menudas olas
Que riza y teje el aura vespertina:
Las "maravillas" cierran sus corolas;
Vuelve al nido la parda golondrina,
Y el volcán con su manto de escarlata
El lago azul en su extensión retrata.
Sen:ada en una alfombra de verdura,
Y de un collado en la perdida falda,
S?bre un valle que esconde su hermosnra
Entre movibles muros de esmeralda,
Teniendo por diadema rica y pura
De seculares bosques la guirnalda,
Dobla, cubierta de pavor. la frente,
La ciudad de Tenoc, trist-i y doliente,
De sus altos y esbeltos campanarios
Que con cristianas cruces se coronan,
Se desprenden los toques funerarios
Que espanto y duelo sin cesar _p re¡¡onan.
En vano abren los templos sohtanos
Sus naves que las gentes abandonan,
Porque la peste fiera y despiadada
Lleva doquier su sombra envenenada.
¡Cuánta escena de horror ! ¡cuántos dolores
En aquella ciudad alumbra el día!
¡ Cuántas agudas quejas y clamores
Se alzan de noche entre la sombra fría!
Los antes sosegados moradores,
Convulsos de terror o de agonía,
Huyen de sus hogares espantados
Pálidos, vacilantes y extraviados.
Nadie acorre al amigo oi al hermano ;
La maternal caricia el hijo esquiva;
Muere en la soledad el padre anciano;
La madre, de su amor al hijo priva;
La moribunda esposa llama eu vano
Al que la tuvo en s u pasión cautiva;
Nadie conoce a nadie, ni le busca,
Que tanto miedo iil sentimiento ofusca.
Lívidos, insepultos, hacinados,
En desnudez que hasta el pudor ofende,
Yacen por donde quiera abacd~nados
Rígidos cuerpos que oinguno atiende,
Ya por los hambrientos perros _dev?rados,
Ya por banda de buitres, que oesc1ende
Y no perdona en su apetito inmundo
Al que ha expirado ya, ni al moribundo.
Y s • percibe en infernal concierto
El ruido de las fauces de rabiosos
Ca!les, que hacen festín del cuerpo muerto;
Y el rumor de los grajos pavorosos
A cada instante con su vutlo incierto
En los hondos espacios tenebrosos
Alzan, si los-espanta el prolongado
Lament0 del que muere abandonado.
Y al cubrir esas lúgubres escenas
La negra noche con su denso manto,
Que hace en la soledad crecer las penas
Y más amargo entre la sombra el llanto,
Mirábaose cruzar, lentas, serenas,
En medio a tanto horror y duelo tanto
Las antorchas de nobles religicsos.
De santa r.ari&lt;lad héroes gloricsos.
Dominicos, jesuita,. agustinos
Y franciscos con ínclita porfía,
Van por plazas y calles y caminos
Sin reparar fatiga noche y día;
Presurosos y errantes peregrinos
El limpio sol de caridad los guía,
Y a rn paso derraman el consuelo
Sin otro afán que conquistar el cielo.
Lo mismo que en el llano en la montaña.

En la ciudad lo mismo que en la aldea.
Velando en largas noches la cabaña
Cuando el rayo en los aires culebrea,
Sin pensar que acometen una hazaña
Que digna y justa de alabanza sea,
Al indio dan con celestial ternura
Sustento y medicino. y sepultura.
Es de admirar el sacrosanto empeño
Con que a todos confortan a su paso;
Ni el cansancio les rinde ñi del sueño
Ceden ante el poder; pobre y escaso
Es su alimento, y siempre con risueño
Semblante buscan en perdido ocaso
La muerte prematura e ignorada
Por la rnda fatiga ocasionada.
También de caridad tierno dechado,
Poderosas matronas y doucellas,
Dejan el propio hogar abandonado;
Y en los lejanos barrios, como huellas,
De su afáu bienhechor, queda sembrado
En cada choza por sus manos bellas,
El consuelo que infunde la esperanza
Adonde ya la caridad no alcanza.
Brilla entre todas juvenil y pura
La hermosísima y dulce Magdalena;
Negros sus ojos cual la noche oscura;
Espejo de bondad su faz serena;
Lleno tiene su pecho de ternura;
De caridad y amor el alma llena,
Y es la gala más noble y más valiosa
De familia opulenta y poderosa.
Jamás tejido entre galante historia
Sonó su no'Dbre al enarrarse amores:
Ni al pie de su balcóo. l ,ubo memoria
De haberse visto amantes trovador,s.
Ningún doncel audaz buscó victoria
Sobre aquel corazón, que sin rigores
Llevaba por ejida en su existencia
El respeto que infunde la inocencia,
Y allí donde la peste má~ estragos
Sobre la gente miserable bacía,
El oro prodigando y los halagos
Con e!Iipeño constante noche y día,
Sin temer del contagio los amagos
Magdalena su vida consumía,
Sin advertir que su salud quebranta
Rudo ejercicio de misión tao santa.
Pero llega a notar qué a donde quiera
Que buscando el dolor lleva el consuelo,
Halla un joven de rubia cabellera,
De ojos rasgados de color de cielo;
Apuesto y elegante cual si fuera
Un noble mayorazgo, cuyo anhelo
Se cifrara en partir con Magdalena
Cada mal, c:ida llanto y cada pena.
Al lado del enfermo que expiraba;
Recogiendo afanoso al triste niño:
Consolando a la anciana que lloraba:
Siempre con tierno y fraternal cariño
La dama con el joven se encontraba,
Y así nació más puro que el armiño
De Magdalena en el tranquilo seno
La llama de un amor casto y sereno.
Jamás ni una mirada, ni un acento,
Ni una sonrisa que pasión revela
Pintan a Magdale~a el sentimiento
De aquel mancebo que a su lado vela:
Siempre Je mira cariñoso, atento;
Siempre escucha su voz que la consuela
y siente al estrechar su franca mano
El santo amor del padre o del hermane•.
Cual perfumado lirio que doblega
Su tal'o, cuando el ábrego lo hiere,
y ya marchita su corola pliega
Y abandonado y sin consuelo muere,
Así la joven a abatirse llega,
Y aunque luchar contra la peca quiere,
Huellas terribles en su faz imprimen
Los hondos males que su sér oprimen.
Mina11do su salud hora por hora,
Pero lenta, constante, irresistible,
Fruto de la fatiga abrumadora
Y del sufrir del corazon sensible,
Aguda fiebre su existir devora;
El humano remedio e~ imposible,
Y moribund'I. sobre el casto lecho
La mano del doncel lleva a su ¡:&gt;echo.
-&lt;Escúchame. le dice; ya tranquila,
La obscura eternidad tengo delante ;
Ya se extingue la luz en mi pupila

Y 11oy muriendo instante por instante;
Mas del alma la f e que no vacila
Me muestra un porvenir puro y radiante
Y decirte mi amor tan ~ólo anhelo
Antes de alzar al infinito el , uelo.
&lt;Nunca mundano afecto halló cabida
En este corazón que me rnfoca,
Sólo el filial amor hizo en la vida
Altar del pecho que tu mano toca;
Pero llegué a mirarte y atraída
Me sentí sin querer, y si hoy mi boca
Este secreto en tu conciencia vierte,
Lo hace envuelta en las sombras de la muerte.
&lt;i Cuán feliz a tu lado mi existencia,
Exenta de inquietud y sinsabores,
Se hubiera deslizado! ¡que vehemencia
Al pintarnos los dos nue~tros amores!
Mucho te hubiera amado; tú la esencia
Siendo de mis ensueños seductores;
Mas ¡ay! que tanta dic h~ no merezco,
Dios no lo quiso así.. yo lf' obedezco.
&lt;Adiós, y cuando cruces en la tierra,
Lleno de la ventura que mereces,
Junto al sepulcro que mi cuerpo encierra,
Recuerda enternecido ¡cuantas veces,
Sin temor a la muerte, que me aterra,
Alzando al cielo nuestras santas prec€S,
Unidos fuimos por doquier buscando
Lágrimas de dolor qne ir enjugando!»
No pudo proseguir; débil su acento
Trémulo se extinguió, y en su mirada
Brilla tan sólo dulce sentimiento,
Como si el alma allí reconcentrada
Diera su luz en el postrer momento;
Solloza la familia con&gt;ternada,
Y en aquel cuadro de tristezaslleno
Sólo el noble doncel está sereno.
Oprime entonces más la helada mano
Q ue la suya retiene todavía.
Y con acento dulce y soberano
En que vibra celeste melodía,
Logrando con esfuerzo sobrehumano
Detener de la virgen la agonía,
Con la luz que en sus ojos reverber?,
Le responde a su vez de esta manera .
-&lt;Alma escogida, cándida doncella,
Que siempre consolando el sufrimiento
Buscó tu pié la luminosa huella
Q ue a la virtud conduce el firmamento:
No temas a la muerte, pues por ella
Alcanzarás el celestial asiento
Q ue conquist:i en la tierra envile::ida
El que ejerciendo el bien perdió su vida.
&lt;Ya de la eternidad la blanda brisa
Refresca de la fiebre los ardores,
Y dibuja tu labio uná sonri~a
Porque oyes de 0tro mundo los rumores;
Tu acrisolad0 espíritu divisa
Del sol de la verdad a los fulgores,
Esa mansión a la que en dulce anhelo
En alas de la fe levanta el vuelo.
&lt;No soy lo que imaginas; a tu lado
Siempre como guardián de tu inocencia
Los años de la vida que han pasado
Velé sin que sintieras mi presencia;
Con esta humana forma me has hallado
Al tocar el final de la existencia,
Y hoy ambos hemos de partir cruzando
Juntos la inmensidad, y a Dios buscando.&gt;
Y al decir esto, las terrestres galas
Se disipan cual ouhe pasajera,
Y un ángel aparece que las alas
Tiende y se lanza a la dZulada esfera;
Veloz se pierde en las etéreas salas,
Y el alma de su dulce compañera
Libre rompiendo los mortales lazos
Hasta el trono de Dios le sube PO brazos.
Las crónicas agregan, que la gt!ote
Miró sobre el hogar de Ma¡¡dalena
Ancha estela de lu z re~plaodecieote
Que iba a perderse en la extensión serena;
En tres siglos el pueblo indiferente
Ha llegado a olvidar tan g rata escena,
Más &lt;del Angel&gt; llamó dt:sde aquél &lt;lía
A una calle que existe todavía.

El Excmo. s~ñor M. Hadatchi, Ministro del Japón,
acompañado pcr su séquito oficial y personas
que fueron a recibirlo a la estación el
martes pasado.

!L.@ lt!ID\l@.lrril(C~(Cil~rril

Blanca como un copo de nieve o espuma, con la in·
movilidad de las cosas sin viOa, la cacatúa meditaba fi.
losóficameote en su evasión y nadie lo sabía. Todos la
mirábamos con encanto. A unos parecía símbolo de la
aristocracia del alma, cuando se encierra en su mutismo y no la comprenden, y siempre pensé que en su huraña tristeza meditaba algo, algo, sin atinilr en qué.
Era un regalo, era toda una tiesta para losojos el ave
blanca elevada en el nítido aro que la sostenía entre
helechos y palmeras.
Algunas tardes mi amiga y yo, contábamos cosas de
amores y el grave pájaro oos oía pensativo como si recordase, o como si renovase una sutil ansiedad de un
antiguo y alado idilio de su bosque nativo: un idilio en
una tarde apagada, con el otro pájaro amado sobre una
rama que se dobla , sobre un río silencioso que c:.,pia el
instante inolvidable y lejano.
Manifestación popular en la estación a la llegada
del señor Ministro Japonés.
po mientras con tierna desesper~ción la llamábamos
inútilmente ¿quién aunque sea de rosas vuelve a las ca·
den as si prueba la embriagante liberta e&gt;
Luego con majestad de Diosa en sus dominic s la vi·
mos perderse de vista.
Mientras nosotros pensábamos en domesticarla, la
cacatúa soñaba con sus Andes. Ahora contemplamos
su :puesto vacío y la nostalgia de su bella presencia,
nos llena el alma desde la tarde en que buscando la vi·
da laozóse al cielo.
SARA MOLJNA lJE BETANCOURT.

ENSUENO
Una noche tranquila, obscuro cielo;
Una estrella brillando en lontananza.
Con su luz indecisa, parpadea
Y a las veces se apaga.
Añoraozas acuden a mi mente:
Hermosos tiempos, alegrías pasadas
Y parece que miro en negros ojos
Blanca perla de lla oto.
Siento que de mi cuerpo se apodera:
Extraña somnolencia y en la calma
De la noche tranquila, me recuerda
La nívea estrella, lágrima.

VICENTE RIVA PALACIO.
La calle del Angel forma parte actualmente
de la Avenida Isabel la Católica.

Otras tardes, Conchita, nuestra amiga, meciéndola
como en su cuna, cantaba. La cacatúa escuchaba dulce,
mansamente, abandonando un momento su abstracción,
aunque tal vez la nostalgia de su lejaof.. volvía Jnego
más amarga a enseñorearse de su alma cautiva, recor·
dando añoracte la mtísica de sus selvas abandonadas,
la orquesta matutina en que se confundía el rugiente
rumor de las cascadas con el escándalo armonioso de
los pájaros libres.
Tristemente apacible esperaba serena la ocasión de
su libertad como el ser que dentro de sí la siente aúo
cuando lleve cadenas invisibles sujetándola .
Hacía dos meses que la reina cautiva era la de la
casa, cuando llegó para ella el momento deseado. Co·
roo quien juega con el dest"ino abre el pico de ébano y
rompe el hilo que sujeta la cadena esclavizadora De·
sata la nieve de sus plumas resonantes, con ruido de se•
da; sacúdese dos veces, y en la tarde cuando el sol ra•
diante baña un cielo sin nubes, lánzase al aire, abier·
tas las alas, omnipotente y soberbia. Un grito trágico,
angustioso ...... &lt;La cacatúa se va&gt;, ... escápase de
nuestras gargantas, y la vimos atónitas, asombradas, como se viera la realización de una cosa imposible ir a
posarse sobre una planta del desierto, una palmera
gentil que en la soledad del cielo se elevat&gt;a como mas·
til enorme ofreciendo a la brisa de la tarde un casque•
te de plumas de esmeralda. Allí permaneció algún tiem•

El señor Ministro Adatcbi al salir de la estación del ferrocarril Central.

JORGE E. GOMEZ.

�impulso y venció con facilidad a
sus contrarios.
Una de las competencias que
más llamó la atención, fué la
que tuvo lugar en la octava serie
y que consistió en saltar con la
garrocha a Jo alto.
Fueron varios los competidores, contándose entre ellos, José
Mendizába!, Lamberto Barros,
, Juan Batiz, Ignacio Cejudo y
otros más.
Desde un principio se fueron
e_liminando varios de los competidores, ba5ta llegar a un número reducido, entre los que sobre·
salla A. Cuéllar, quien en otras
ocasiones ha demostrado espe·
cialidad en los saltos con garro·
cha.
En efecto, después de algunos
momentos, todos estaban fuera
de competencia y sólo Cuéllar
quedó, alcanzando nueve pies
de altura.
Un nuevo triunfo se contó a
M ills que logró derrotar a todos
sus contrincantes en la carrera
a 440 yardas.
Sin duda estuvo esperando
cansar a sus contrincantes para
poder sobre¡:,ujarlos más tarde.
En la carrera de 880 yardas,
quedó vencedor el señor Cartnes, de nacionalidad alemana.
El número que puso fin a las
competencias. fué el asalto a la
bandera por los alumnos del Internado Nacional, habiendo sido
muy reñido el combate.
La primera compañía fué la
que obtuvo el triunfo en medio
de delirantes ovaciones de ICls
concu r rentes.
Con el número auteriorterminaron las interesantes pruebas

deportivas. Se considera que pe·
cuoiariamente fué un éxito para
el noble fin que persiguen los
organizadores.
A continuación, publicamos la
lista completa de los sportmen
que tomaron parte en los juegos
sportivos:
José J. Mendizábal, Lamberlo
Barros, F. Luna, Enrique Mor·
fío, J. S. Mariscal, Jesús Nagore,
Gonzalo Ruiz , Vicente Nájera,
Manut&gt;l de la Sierra, Jesús Pérez Gallardo, Rafael Bonilla,
Juan D. Batiz, Mario A. Ojeda,
Ignacio Cejudo, Gilberto Ramírez, José Llerenas, Guillermo
López Portilla, J. Espeje!, Ignacio S. Loria, A. Gallardo, Leo·
poldo Paliza, Baudelio S. Ramos, M. F. Guerra, K. Koffroth,
J. Carnstens, R. B. Miller, H.
Carnstens, Rosendo Arnaiz, Fer·
nando Villavicencio, P. Boll,
Gonzalo Garita, (ir.), Enrique
Mont, Autonio Ortega, Luis Pichardo, Alfonso C. Cordero, Guillermo Quintero, Arthur de Lima, Lázaro Mercado, Roberto
Reyes, J. Robalo y Fernández,
Luis Felioe Moojar dez, E. Veraza, A. B. Cuéllar, Carlos Váz•
quez, César E. Rendón, Luis
Mosser, (ir.), Max Waroholtz, R.
Cortés, Héctor Duhalt, Marius
Folcher, P. Guillaume, T. Saladini, Luis Illescas, Gustavo Mur•
guía, Salvador M. de Balestrier,
Francisco Olli11ier, R. O. Milis,
F. Tejeda Vastar, Alfonso Ortiz,
Celestino Vázquez, (jr .), Eligio
Muñoz, Andrés Quijano, Fred
Roberts, J. Vázquez K. J. B. Li·
zarrague, Carlos G6mez Robert,
Ramón Villavicencio.

\.v'l.MY'

Fiesta deportiva de Caridad
A beneficio del nuevo asilo de mendigos,
ioiciado p,r el señor gob!ruador del Distrito y p1trocinado por una junta de d[stioguidas dam is, y del hospital ele la Cruz Roja; se
efectuaroo el d,miogo pasado unos juegos
olímpicós a usaoLa de las olimpiadas griegas,
y no suecas com, dijo algún respetable colega diario.
S ! convocó a to:lo, los club, y establecí•
miento, donde se cultivan los deportes y se
pu:lo forma.r un program:i int !resante y .sujestivo.
Se inició la fbsta con uoa curera a cien
yardas en la que triuof6 Roberto Reyes.

Eu la seguofa prueba, lanzamieuto de la
pes1, triunfó uo mieobro de l'Amicale francesa, el señor Fol::her.
Desde el tercer número del programa aumentó el interés porque se trataba de competencias que son más fácilmente comprensi•
bles por los profanos en el deporte; se trataba de saltos de altura con impulso. Muy reñida fué esta prueba, en la que triunfó al fin el
señor Nájera.
L1. carrera de relevos que siguió fué uno
de los números más sensacionales en el que
tomaron parte miembros de todos los clubs y
de todos los establecimientos deportivos. El
triuofo correspondió al Sporting Club, cuyo
team recibió muy calurosas felicitaciones por
un triuofo obtenido en lid tan reñida.
La carrera de cinco millas tuvo suspenso
al público durante un gran rato; las P"ripe•
cias emocionantes se sucedían a cada momento y el triuofo estuvo iodeciso hasta que
el señor Mercado, del club Bonaparte, que
se había conservado en un paso medio, tomó

___,__'\.
-

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·

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\' ::::L_~'
~

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- ,,...
Los premios a los vencedores.- Principio de la carrera de cioc•&gt; millas.-El vencedor ~n los saltos de altura.- Asalto a la bandera
por el lateroado Nacional.

Un buen salto con gar'rocha.-Otro de la misma competencia.-Dos saltos de altura con impulso.

�N M I N - , - - W t r ! rn._¡i.,~afi1•1t MMMit1t tWHM\\\iillUilWIIIIUMtt S-at

1

4

1 C11,an· Wh~t)}·l~§ BB Jmr&lt;ñ

i&lt;~

1

~~)IÁ•'\t~, if&amp;-..Wt~t~~~..sit:1~"'1BWW.Wl~-~''M 3~'1111
hijos, casi siempre con el Tsarevitch y con sus perros
favoritos, sobre todo un &lt;collies&gt; escocés, al que prefiere en extrem·o.
Ordinariamente regresa al Palacin a cosa de lasonce
y suele pasar revis•a a la infantería de su Guardia, que
es su escolta personal, y después recibe a los ministros
para firmar los decretos indispensables, examinando
siempre los asuntos con mucho detenimiento. A la una
el almuerzo en familia, siendo invitados a la mesa al~una vez los otl.ciales de guardia. El «menú&gt; es abundante pero de manjares sencillos.
Al levantarse de la mesa pasa a uno de los salones
de recibir donde tienen efecto algunas recepciones v
terminadas éstas hasta las cinco, pasea de nuevo a pie,
a caballo, o en bicicleta, o se dirig~ a Peterhof, situado en las orillas del Golfo de Finlandia subiendo allí
en una chalupa llamada &lt;baidarka&gt; acompañado de sus
hijos y remando él, en persona, pu,;s gusta mucho de
este &lt;sport&gt;.
Al regreso toma el té en familia, habla con la Emperatriz de algunos asuntos y lee en alta voz, lo cual le
gusta mucho. Una hora lo más dura esto, y desde ese
tiempo hasta las ocho de la noche que es la comida, el
Czar se encierra en su despacho, trabajando nuevamente. La comida dura una hora todo lo más, a las nueve
vuel&gt;'e a su g1binete y poco después se retira a su alcoba, pan entregarse al descanso.
Generalmente, antes de retirarse habla con la Emperatriz, contándola las impresiones del día o leyéndola
algo de interés que encontró en los periódicos y nunca
se acuesta sin apuntu algunas notas, de las que le ha
llamado la atención en los sucesos de todo el mundo.
:semejante vida, como se ve, le deja poco tiempo para esta"&lt;' con su familia, a h que ama en extremo. Cuando se levantan por la mañana sus hijos, en seguida van
a darle los buenos días, y luego en el desayuno se reune de nuevo con ellos. También están juntos en el té
de las cinco; pero no en la comida, pues comen a diversa hora los jóvenes príncipes. Para estos es una alegría encontrarse con su padre: cuando están enfermos,
apenas el Czar se separa de ellos llevándoles regalos
constantemente para distraerlos.
En la última enfermedad del heredero, de la cual
tanto se habló en todas partes, tenía el joven un raro
capricho, que consistía en que se le enviaran todos los
cart11chos que ya no servían, después de usarlos en las
cacerías e!l que tomaba parte el Emperador.
Como es namral, el &lt;Tsarevitch&gt; es ,ll que prefiere
El C,ar con abrigo de cosaco, al lado ae un ciervo
el Emperador y le lleva en su compañía siempre en sus
cazado por él.
paseos, en las Revistas Militares y tres o cuatro horas
El Czar en traje de soldado en campaña llevando
Ptnetrar en lo fotirno, en lo familiar de uno de los del día cuando los negocios lo permiten, los pasan junal Príncipe Heredero coa afecto paternal.
Soberanos más poderosos del mundo entero, es a no du- tos. Le prohibe todo trabajo o ejercicio que le pueda
darlo muy curio,o, pues el que es víctima de ceremo- per judicar, y asiste a las recepciones oficiales, a las cuales también concurre el hijo que sigue en edad, el Gran
11ias, de protocolos y de respetos enormes, se nos ha de
&lt;Tsarévitch&gt; inspecciona el barco enterándose de todo
Duque Alexis.
aparecer sencillo, com, un m:&gt;rtal cualquiera.
coo suma atención, incluso de la vida de los marinos y
Desde muy de miñana comienza el movimiento en la
El emperador prefierP. a todos los ejercicios de &lt;sport&gt; acompaña a su padre cuando inspecciona las maniobras,
vida familiar del Emperador de todas las Rusias; a las el de la natación, jug~ndo al tennis perfectamente, y es sometiéndose todos al Reglamento de la existencia del
ocho de la mañana y a veces antes, ya se le ve en el un tirador de fusil de primer orden. En su vida ordina- marino incluso a las prácticas religiosas que allí tienen
seno de su hogar, y a las nueve toma su desayuno fru- ria tiene preferencia por todo lo que es ruso, incluso
lugar. El comandante y los oficiales del yatch viven en
gal, retirándose a su gabinete de trabajo para leer los en las comidas, donde los platos nacionales son los que
comú_~ con el Emperador, y tanto éste como su esl?osa y
periódicos y los despachos telegráficos más urgentes. más le agradan, como la sopa de betavel, el cochinillo, sus h1¡as, todos llevan cámaras fotográficas sacando vis·
Acto continuo, mira un &lt;carnet&gt; en el cual tiene apun- los &lt;blinis&gt; que soa crépes con mantequilla, y como betas muy interesantes del viaje.
tado con anticipación lo que ha de hacer en el día, y a bidas prefiere el &lt;kvass,&gt; que es un líquido agridulce
las diez y media recibe a los principales dignatar•ios del como la sidra, y que se hace con una receta traída por
Imperio que le enteran de los asuntos de mayor interés. los Soberanos cuando visitaron el Convento de Sarow.
En seguida S'lle a paseo por el parque del Palacio, ca- El champagne que se usa en la mesa imperial es excluminando de prisa, a pie, en compañía de alguno de sus sivamente ruso.
Las temporadas en el campo son numerosas y de ellas
gusta mucho la Imperial Familia. ::,us estancias en Crimea o en Livadia, dan ocasión a baños de mar y grandes paseos a pie y a cacerías animadas. Los alrededores
de Vaha se ven a meoudo sorprendidos por la presencia del c~ar, que vestido de simple soldado, camioa con
el fusil de ordenanza sobre la espalda, deseando a$Í
probar por sí mismo, lo que puede soportar un soldado
en marcha; como hizo el famoso Emperador Pedro que
duraole todo un mes se alimentó de pan y de agua solamente para cerciorarse prácticamente de la ración que
necesitaba un soldado.
Estas expedi&lt;;iones no impiden que Nicolás II abandone los negocios de Estado; constantemente se comunica San Petesburgo con Livadia, y los ministros un día
o dos a la semana al despacho oficial con el Emperador.
La Familia Imperial da largos paseos eo automóvil
visitando los pueblos cercanos, y proveyéndose a menudo de los llamados &lt;koustaris,&gt; que son diversos objetos
trabajados con arte sumo por los aldeanos rusos de aquellos sitios.
También van a Darmstadt, pasando algunos días en
el Castillo del Grao Duque de Hesse, hermano de la
Emperatriz, la cual gusta mucho de estos viajes e igual•
mente de lus que verifican a bordo del yacht &lt;Eteodard&gt;
acompañados únicamente de las personas más íotimas
El Czar remaodo.
El Czar a bordo del Etendard probando el rancho de
de su servidumbre. En esta ,ida de navegación el
la marinería.

MUCHO RUIDO ....
(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
&lt;La Pisanella de d'Annunzio,&gt; que acaba de estre·
narse en el Chatelet, viene a confirmar, (después del
San Sebastián del mismo y del Chantecler de Rostand,)
la eficacia del sistema moderno para obtener éxitos teatrales, y, en general, éxitos literarios, científicos y artísticos. L.;. receta es ultra-sencilla: reclamo, reclamo y
reclamo. El mérito de la obra no tiene lameoor importancia. Basta con que ella sea de un autor célebre, a
fin d" oo perder el tiempo en volverlo célebre pri·
mero.
Todos estamos de acuerdo en que el Chantecler, salvo tres o cuatro fragmentos aceptables, es de una inferioridad enorme con respecto a la Samaritaiae, a los
Romanesques y al Cyrano, obras todas, bonitas, a veces
delicadas; pero que no revelan ni mucho menos un es·
píritu genial, del tamaño del reclamo que se les ha hecho. Mas, ¿qué importa esta minucia? Los empresarios
de la Porte Saint Martín tenían «buena prensa,&gt; como
la tienen ahora los del Chatelet, y la obra alcanzó un
éxito &lt;kolosal&gt; (así con k, como escriben y exclamaa la
palabra los alemanes.) La Pisanella, seguirá una suerte
análoga. Los críticos de París son omnipotentes.
Suele suceder con estas piezas, que no gustan al público; pero ¿sabeo ustedes por qué no le gustan? Pues
porque el público (si se trata de extranjeros) &lt;no comprende los matices y las delicadezas del francés:&gt; sobre
todo un idioma como el de la Pisanella, escrita &lt;en
versos libres franceses, al estilo de Honorato de U rfé,
que floreció allá a fines del siglo XVI&gt; . ..... y si se trata de un público francés, porque quienes critican son
un~s burgueses sin remedio, unos &lt;pot-au-feu&gt; vitandos
y despreciables.
Repito que no juzgo la obra de D' Annunzio, porque
la conozco. Es probable que sea bella y quintaesenciada, ya que D 'Annuazio es un admirable poeta.
A quien ha escrito &lt;La "lave&gt; hay que tratarle con respeto. Pero para el caso, lo mismo sería que la Pisa·
nella estuviese a la altura de cualquier obreja de gé·
nero chico. Triunfará porque &lt;tieoe buena prensa,&gt; y
la humanidad, salvo rarísimas excepciones, gusta de
que le den ya hechos &lt;de toutes pieces&gt; los juicios y
las opiniones. No hay tiempo, cuando se tiene criterio
propio, para enterarse personalmente de todo en este
mercurial jaleo de la vida moderna, y cuando no se
tiene criterio propio, ¿ de qué sirve el •tiempo? .... Los
tontos desde antes de morir se sustraen a sus leyes;
puesto que sie~do_ é), fact~r P?r _excelencia del aprendizaje, nacen 1nsttnt1vos e 1nst1nhvos vuelven a la ett r·
nidad.
Yo, en la piel de D'Annunzio, realmente sentiría
vergüenza de tanto bluff, de tanto bombo, de tanto estruendo. Esta ensordecedora balumba dtbería solo ser
buena para los &lt;arrivistas&gt;, pero no para el óptimo artífice de «Il Fuoco&gt; y de las &lt;Odas Navales.&gt; Y si como es posible, la Pisaoella vale y vale mucho, más vergüenza sentiría aún de que eo el mismo bumbugb, en
el mismo grito, en el mismo tamborazo, la confundiesen
con el éxilo de Carpaotier, que supo pegarle al formi•
dable Wells, ganando el campeonato de Europa a puñetazos
Se me dirá que sólo con el reclamo se vive; qne sin él
la existencia es pobreza y penumbra; pero el artista de
verdad, el poeta de pura sangre, de verdadera raza,
debe preferir siempre la santidad deleitosa de esta penumbra y de esta escasez: debe estar resuelto, si oo
tiene medios propios de vida, a desposarse con la pobreza como San Francisco de Asís y a amarla con toda
su alma. El verdadero poeta es un dios y los di.:&gt;ses ya
se sabe que vienen a padecer hambre, frío y soledad.
Son voceros e intérpretes de cosas arcanas, son receptores de fluidos invisibles y en sus desasimientos de todo lo que no es Majestad serena y Augusta de la Poesía, ouestran la alteza de su origen ....
¡Cómo es posible ir a vociferar ouestros versos, ardorosamente forjados en la soledad, por las calles y las
plazas, como si fueran la más vil de las mercancías?
Cuando los jóvenes líricos franceses escogieron a
León Dierx para príncipe de los poetas, recuerdo que
el razonamiento supremo que motivó el voto, fué ésto:
&lt;A cause de la dignité de sa vie .... &gt; En razón de la
dignidad de su vida ... . Y yo aplaudí con toda mi alma
la noble frase, que me reconcilió con los líricos de la
últ:ma hornada (ahora debe decir de la penúltima,
puesto qne la última fué la que eligió a Paul Fort),
Oh, amigo D'Annuozio, hay que procurar que no se
acorte la distancia que existe entre tu nombre y el de
Marioetti el futurista. Quédate con tu docena de Perros en Arcachón y mata al simio ese que se llama es·
nobismo. Adéntrate de nuevo en el claro caudal de tu
poesía. En ella sola están tu dignidad y tu grandeza...
París te hace mucho daño, oh Aeda. Mejer hubiese
sido aceptar la casita con jardín que te regalaban tus
amigos de Pisa ... ,
y luego para lo que te queda a ti de todo ese dioero
que ganas!. ... Y para lo que te divierte la vida que
llev:&gt;s.,. , El esnobismo, tú mismo se lo has coofesado
a un amigo, &lt;es muy fatigoso&gt;....
.
y 0 sé de esnobs que ~e mueren de neurastenia. Otros
se suicidan de tedio. Tú comprendes, el esnobismo casi nos translada a las selvas vírgenes del Estado libre

del Congo, por aquello del antropoidismo que significa
el vivir rodeado de muñecos.
iAhl pero preveo que me pasará lo que a cierto amigo mío que en sus crónicas políticas daba consejos al
Sultán de Turquía y después de una semana solía escribir: &lt;Si el Sultán hubiese oído nuestro consejo, no
le h'lbría pasado esto o aquello .... pero no lo oyó&gt;.
_Tú tampoco oirás el mío, poeta. De seguro no sabes
01 que existo; pero créemelo, cuando nos encontremos
en &lt;la cuarta dimensión&gt;, verás quizá que mi penumbra y mi silencio valían má, que tus pífanos y tus címbalos ensordecedores., ..
AMADO NERVO.
Madrid, Junio de r9r3.

hTUSOJOS"
Son tus ojos profundos, radiando
En tu faz de hechicera beldad,
Apacibles luceros que brillan
Difundiendo triunfal claridad.
Son dos rayos celestes que abrazan,
Y a la par iluminan mi ser,
Dos abismos de luz doade tiembla
Tu exquisita bondad de mujer.
Son fanales que rompen tinieblas
Con excelso, divino fulgor:
Son estrcfas di; sol eo que vibran
Mil promesas de dicha y amor.
FRANCISCO R. VARGAS

º"'

S r. Gral. don Eduardo Paz nombrado prcfesor de
Arte Militar en la Escuela Nacional de
Ingenieros.

-lQuées?
-Una bandera
Desteñida y rota,
Trapo sin colores
Que es toda una historia.
Los vientos la rasgan,
Las aguas la mojan,
Y el sol, lentamente
La ha puesto incolora.
Ya nadie la mira,
Ya a nadie le importa,
Y sólo mis ojos
De mirada igoota
Se fijan en ella
Y al verla la adoran.
Fué de uo barco hermoso
Que en busca de gloria
Lo fleté al Ensueño
Una bella aurora.
En él puse anhelos
De dichas muy hondas,
Esperanzas, sueños,
Ansias muy recónditas.
Lo cubrí de versos,
Y con tantas rosas,
Que el rosal florido
En doode la alondra
Vertiera en las noches

Sra. Josefina M. C. de Pimentel y Fagoaga, quien
salió rumboa Europa en compañía del
señor su esposo.
Su canción melódica
Murió de tristeza,
Y unas tras de otras
Cayeron al suelo
Sus marchitas hojas . ...
-,_ Y el barco?
-Orgulloso
De tan bellas cosas
Magestuosamente
Panió de la costa.
Yo ví cuando altivo
Salió viento en popa;
Y lloré al dejarle
Mis únicas joyas.
Joyas más preciadas
Que las de Golconda,
Puesto que yo mismo
Saqué de la sombra,
Joyas que yo obtuve
Minando en persona
En el propio campo
De mi alma neurópata ....
- lY después?
-El viento
Con tezóo azota
El barco, las jarcias
Rechina.ndo aflojan,
Huyen a las peñas
Las blancas gaviotas,
El mar ruge airado,
El sol se encapota
Y el barco a mi vista
Se estrella en la roca
De los Desengaños
Que espiaba traidora
Su paso, y lo hunde
Sin misericordia
Llevando en su seno
Mi riqueza toda ....
Por eso en la playa
Paso muchas horas
Mirando ese trapo
Que lamen las olas ....
UL YSES CESAR SILVA.

Sr. don Fernando Pimentel y Fagoaga, quien emprendió recientemente un viaje a Europa.

�Fuentes - Huerta
Nota de trasc endental importancia, por su sigoificacióo social, por
el expléodido brillo que la rodeó y por las altas r,ersooalidades que en
ella figuraron, fué el matrimonio de la señorita Luz Huerta y Aguila, bi•
ja ~el señor Presideote Ioterino de la República con el señor capitá o pr i•
mero de Estado Mayor don Luis Fuentes, efectuado el miércoles último,
parte en el templo de S ao Co;me y parte eo la casa habitacióu del señor
Presidente.
La ceremonia religiosa se llevó a cabo a las ooce de la mañaoa ; el
templo. ad emás de su ornato propio, que es muy bello y elegante, lucía un
precioso adorno floral que lo coovertia en uo bello jardín alumbrado por
la téoue luz velada de rosa de iooumerables foquillos. Muy difícil seria
dar una idea siquiera aproximada de la elegancia y belleza del adorno;
tanto se ha exagerado en estas notas que cuando se quiere hablar de algúo acontecimiento que realmeote merece altos elogios se cae en la vul•
garidad de las hipérboles y ditirambos que se usan a diario y con cualquier motivo. Sin embargo, aún a riesgo de caer en la vulgaridad diremos
que el adorno superó a todé!. descripción. )!o había ningún amootonamien·
to; todo estaba distribuido con sobriedad y buen gusto y el conjunto que
presentaba el templo era agradable aú n a los ojos de los más exigentes árbitros del buen gusto.
A la hora cons..grada se presentó a la puerta del templo el señor Presidente llevando del brazo a la señorita su hija y penetró al templo a los
acordes de la marcha nupcial de Tanhauser ejecutados por un coojunto
musical numeroso y perfectamente disciplinado bajo la hábil batuta del
maestro Carrillo.
El traje de la desposada era riquísimo y de gusto irreprochable; de
confección parisiense, hecho de &lt;peau dE. soie&gt;, coa aplicaciones de legítimos encajes &lt;valencianos&gt; en el cuello y ea la parte inferior de la fa).
da. Uiseminados graciosamente en el pecho, en los hombros y en la abun·
dante cauda veíanse los clásicos azahares.

Los desposados durante la misa de velación .
Apadrinaron de manos, el señor General don Victo·
riano Huerta, Presidente de la Hepública, y su esposa
la señora Emilia Aguila de Huerta.
De velación fueron padrinos el señor Coronel don
Liborio Fuentes y su esposa la señor:. Natalia Goozá·
lez de Fuentes, y el señor doctor don Aureliaoo Urru·
tia, Mioistro de Gobernación, y su esposa la señora
Luz Feroández de Urrutia.
El ilustrísimo señor doctor don Josá Mora y del Río,
arzobispo de México, de pontifical, dió la bendición
nupcial.
Duraote la misa de velación se ejecutaron el Angelus
de Massenet por el orfeón y la orquesta y el Ave María
de Gounod caotado por la señora AntooiaOchoa de Mi·
raoda con acompañamiento de arpa y violín, el cual estuvo a cargo de la señora Esmeralda Cervantes de
Gros,,man y el profesor Rocabruna, respectivamente.
De entre la numerosa concurreneia recordamos los
siguientes nombres; estamos seguros de que omitiremos
muchos, pero desde ahora pedimos perdón por esas omisiones que no se deben a mala voluntad sino a mala me·
moría.
Excmo. señor Bernardo de Cólogan y Cólogan y señora María Sevilla de Cólogan, é bija la señorita María
Cólogan de Sevilla; Excmo. señor Paul Lefaivre y señora de L-,faivre; Excmo. señor Mioistro Adatcbi, señora dt- Adatchi e hija: Excmo. señor doctor Juan Ortega, señora Aparicio de Ortega y señorita Coocepción
Ortega; Ex(:mo señor von Karldoff; Excmo. señor Fran•
cis Strooge y señora; Excmo. señor José M. Cardoso de
Oliveira, sc,ñora e hija; Excmo. señor Michael Lie y
señora; Excmo. señor Otto Reimbeck, Excmo. señor
Nelson Schaugoessy; Excmo. señor doctor Enrique Córdoba; Excmo. señor Paul May y señora; Excmo. señor
doctor Luis Santamaria; Secretarios y &lt;attachés&gt; de las
Legaciones y la mayor parte :le los Cóosules acreditados. Doctor Aureliano Urrutia y señora Luz FernáoC:ez

de Urrutia; lscenciado Toribio Esquivel Obregón y se·
ñor a Laura Torco d" Esquive) Obregón; stñor licen•
ciado Manuel Garza Aldape y señora María Larumbe
de Garza Aldape; señor ingeniero David de la Fuente
y señora Amelía Salas de de la Fu~nte; señor licenciado Rodolfo Reyes y señora Carmen Morales de Reyes.
Señor general dou Samuel García Cuéllar y señora
Adelaida G. de Carcía Cuellar, señor licenciado Car·
los Pereyra y señora Ma1ía Enriqueta Camarilla de
Pereyra, señor general Aureliano Blanquet y señora de
Blanquet, señor licenciado Aurelio D . Canale y señora
Urueta de Canale, señora Leonor Mier de Corcuera,
señor Alfonso Rincón Gallardo y señora Guadalupe
Mier de Rincón Gallardo. Señoras Catalina Altamira•
no de Casasús, Aogela Terrazas de Cr ee!, Sofía Romero Rubio de Elízaga, Dolores Camacho de Rojas Loa,
Dolores Barrón de Rincón Gallardo, Maas de Goozález, María Gómez de Obregón, de Carmona, de Mon•
taño, de Cussi, Carlota Rodríguez de Vigil, ldargarita
Carraoza de Pulido, García Elguero de Riba, Santacilia de Pri:la, Concepción García de Hotb, Enriqueta
Azpe de Pardo, señor:. de Rascón, González de Villaurrutia, S ara Feroández de Cdstelló, Mercedes G. de
de Hernández , señora Concepción G. de Cerisola, señora Lascuráin de Silva, señora Leonor Cerisola
Cond.,, señora de Urda neta, señora Luisa Stanklewiczk
de Buck, Enriqueta G. Vda. de Vega, señora Santacruz,
señora Rosa Fuentes de Escamilla. Señoritas María
Luisa y Soled:.d Pardo, señoritas R,basa, Concepción
y Esther Heroández. Luz Amézcua, Luz Cándano,
María de la B.irra, Muía Luzárraga y Rincóo Ga·
llardo.
Señoritas Echeverría, Concepoi6n Biester y Pardo,
Evaogelina Casasús, Carlota Vigil, señoritas Villar, señoritas G:&gt;nzález Maass, L,1.ura Esquive! Obregón, Dolores Noriega, Concepción de Cosio, Leonor Peída, señoritas Hotb, Ana Luisa Villaurrutia, señoritas María
y Coocepción Cerisola, Margarita L'lscuráin. Señoras
Luz Franyutti de Braniff, Margarita Altamiraoo de
Reimbeck, señora J uana M . de Cerisola, señoras Eva
G:inzález de Paz, Guadalupe Villada de de la Peña y
Reyes, María Mosso de Pardo, Carolioa Vela~co de
Gutiérrez, Laura Paz de Cruce~, Rosa Paz de Haro,
Antonia A. de Paz, María Meillóo de Garr ido, señora
de Pacheco.
Señores licenciado Francisco L. de la Barra, Enrique C. Creel, ingeniero Ignacio de la Barra, coronel
Carlos Rincón Gallardo, licenciado Manuel Olivera
Toro, licenciado Francisco S Carbaja), liceociado Lorenzo Elízaga, Ramón Prida, Javier !caza Landa, Daote Cussi, ingeniero Camilo González, profesor Leopol•
do Kiel, licenciñdo Santiago Méodez Armendáriz, licenciado Guillermo Obregón (sr ), coronel Joaquín Pi•
t~, Emilio Pardo, doctor Alejandro Cerisola, lic nc-iado
Guillermo Obregón (ir.), ingeniero Rafael C. Goyene•
che
Licenciado José María Nacha, Joaquín Raro, liceo·
ciado Arturo Paz, León Rasst, arquitecto Francisco
Colóo, licenciado Manuel Vidaurrázaga, Ricardo Cajiga, Luis del Vill.ir y Chávarri, licenciado Octavio Paz,
doctor Fidel Rodríguez Parra, Manuel Martíoez del
Campo, Alberto Braniff, Luis Felipe Pulido, Homero
Bandala, Ramón Obregón, José Juan Tablada, licenciado Waldo Rascóo, señor comodoro Alejandro Cerisola,
Horacio Casasus, Mario Casasus, licenciado José Cas·

tellot, (ir.) , general Juao A. Hernández, iogeniero Joaquín Capilla, licenciado Francisco de P . Cardona, licenciado Manuel L . Luján.
El banquete de bodas, dispuesto para trescientos cubiertos, fué servido a las dos de la tarde en la residen·
cia particular del señor P residente Huerta, 5~ calle de
de Liverpool número 76.
Se brindó cariñosamente por la merecida ventura del
ouevo hogar.
Más tarde, a las seis, tuvo Jugar la solemne ceremo·
nia del cootrato civil, en que figuraron como testigos:
por par te del novio, el señor coronel don Liborio
Fuentes, el señor doctor don Aureliano Urrutia y el
señor don Joaquín Haro. P:&gt;r parte de la novia, el se·
ñor genera l don Victoriano Huerta, el señor capitán
don Jorge Huerta y el señor coronel don Benjamín Ca·
marena.

0

E l señor Presideote de la República recibiendo las
ft!licitaciones del ministro inglés

(DE

Desde la frente hacia el lado postnior
caía un ténue velo, transparente como un
crista l. La fig ura de la oovia era armoniosa y delicada.
Las damas de la "Corte de Amor," eran
diez, muy bellas señoritas, cinco de las
cuales vestían pri morosameote de rosa pálido y cinco de azul ( petit-bleu).:He aquí
los nombres: Elena Huerta, hermana de
la desposada. Carmen Montaña, Carolina
Fuentes, hermana del novio, Mercedes
Maass, knriqueta Vega, Cristina Maass
)far¡¡:arita Vega, Clementioa Maass, Elena Rasst y Carmen Alemán.

Seüor capitán don Luis fuentes y señora Luz Huerta de F ueotes.-loteric.r dt:l templo de San Coser.e durar:te
la ceremonia ou,icial.- El banquete de bodas.

Eran sus caballeros los señores: Coro¡
nel Víctor Manuel Corral, mi~mbro de
Estado Mayor Pre~idencial; Teniente co·
ronel Juan RoJríguez de Molioa; Mayor
Alberto Quiroz, jefe del Cuerpo de Guar·
días Presidenciales; Capitán y 9 José Rincón GaJlardo, Ayudante del señor Presi·
deote ; Capitán 19 Carlos Martioez, Ayudante del señor Ministro de la Guerra ;
Capitán 1 9 Luis Montes, Ayudante del señor Ministro de la Guerra; Capitán 29 Ce•
sar Ruiz de Cbávez, Subteniente Ignacio
JorgP. de Caso, miembros del Escuadrón
tle Guardias Presideociales. Todos ves•
tian uniforme de gran gala.

Rni A,

DE L

A L)IA.)

(Especial po.ra &lt;El Mundo IlustrddO&gt;.
Después de que tus ojos se vao y no acarician las
páginas escritas .... después .... después .... las hojas
quedan tristes los versos se marcbit..n y duermen de
tristeza y .... sueñan, ya Jo ves. Y rluermen como
duermen las almas de los poetas; y sueñan con la di•
cha que acaban de teoer; y sueñan con los ojos que
besan y acarician y sueñan mientras vienen tus ojos
a leer ....
o o o
iQué triste ser á el sueño terr ible de la muerte! iQué
triste es el otoño .... o lvido que triste es! ¡Qué triste
la existencia del verso que dor mido, anhela que unos
ojos despiértenle tambiéo!. . . . ¡Qué triste si estos
versos q ue están entumecidos, los miras con despre·
cio; los mir as con desdén .... qué triste si tus ojos miráudoles dor midos no los despiertan pronto. ¡Qué t r is·
te, qué triste es, soñar un imposible.... soñar con
un edén .. ..
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
La desposada eotr ando a la i¡¡lesia dtl brazo del
señor su padre.

�~~1L1:~-~,.;••1w~-]IMtflfflt&amp;é:W~e1~1'8il. . . . .l~l··•··1.&amp;•· :19t ~~"~

11!:!i!!!&amp;l~ so ru~i1» r©.l ~&lt;Bft C@.ndn

v:rn©.tl

~~-1

Mientras el viento silba, velan los buhos en el campanario, y una que otra vez ladran lúgubremente los
perros al menguante de la luna. Hay retaz~s de cielo
semejantes a girones de plata, y enormes y densas nubes que parecen montañas que se despreac!ea. Ciérae,1se las tinieblas sobre el lugar. Los villanos duermen ea
sus casas y las bestias ea sus establos. Cuando cesa el
silbido del viento, óyese, en la plaza desierta, el lloriqueo de una fuente. Todas las ventanas, cerradas, están ciegas. Sólo al través de los cristales de la venta,
deslizase hash el pavimento una mancha de luz.
Bajo el candil pitarroso, tres desconocidos juegan a
los dados. El ventero cabecea en un rincón. Un gato
pardo se ovillá en una estera. Cuelgan, bajo unas viejas
pinturas bíblicas, los chambergos y las capas de los jugadores. A cortos intervalos, la jarra de Valdepeñas se
vacía ea los vasos, mientras sobre el tapete rojo saltan
escudos, reales y maravedís. Y dan las diez .
-Perdí, y héteme sin blanca-dice une de los tres
hombres.
-Ya no juego más, objeta otro.
El que gana, calla y sonríe. Pero después de beber
un nuevo trago, pregunta al primero:
-lDe dónde sois? ¿De dónde venís?
-Soy catalán, natural de Vich, antes Aussona, y voy
por tierras de Castilla tan perdido como vos.
Los otros dos jugadores se miran en silencio. Y como
para corresponder a la confianza que el catalán les da,
declaran su procedencia. Dice el uno:
-Pues yo nací en Sevilla, tierra de fuego y de amor.
No voy perdido como vos, compadre, pues sin ser mercader, gústame rondar caminos y jugar en las ventas.
Y el otro:
- Yo vengo de Wittemberg, de las riberas del Elba,
más allá de los Alpes, hacia el septentrión. Dijéronme
que los moros de España poseían secretos maravillosos
para fabricar metales y venenos. Por ernvine. Pláceme
mucho ver mundo, pues aunque sea hábil en todos los
oficios, mi secreta pasión es la de vagabundear.
Irguiéndose, responde el ausetano:
-Ya no avaro mercader cual ves, señor sevillano, suponéis, sir::o que ni tengo el oficio de jugador, ni soy
mago ni vagab~ndo aunque me enco~tréis _en una venta. Capitán fu¡ y no de truhanes; y s1 be dicho que voy
perdido por tiertas de Castilla, es porque la venganza
me llama a Segovia, y la honra de un catalán no puede
quedar mancillada. Si, como lo supongo, vuestras mercedes son hombres de honor, créanme que estimo en
mucho los hidalgos, vengan de Sevilla o de Wittemberg.
Y pues el azar nos reune, no será para pelearnos ~ino
para hacernos amigos. Y como amigo, permitid que os
diga, caballero sajón, que ya ao hay sabios moros en
España, que partieron con sus secretos y allá Alhá los
guarde para sí, pues muy poca falta nos hacen.
-Tiene razón el capitán. Sevilla es tan cristiana cerno
Roma. A los moros granadinos, que son torpes e ignorantes, no se les cuenta ya para nada. Aunque si la
guerra me tentara, con ellos me midiera yo, para probarles Jo que el brazo de un sevillano vale.
Y el tercero responde:
-En balde será mi peregrinaje. Pero decidme, ¿no
hay nigrománticos aquí?
El sevillano afirma:
-Hay judíos, como en todas partes.
El catalán añade:
-Hay herejes, enemigos de toda fe.
.
-1Herejes?-raplica el sajón-en Alemania tenemos
uno en cada casa. Gente pacífica, por lo demás.
-En Sevilla-agrega el otro-toda herejía se paga
con un auto de fe.
Y el catalán:
-Que es el preludio del infierno. Ved cómo las gen•
tes viven, no en el temor de Dios, sino eo el del diablo.
Pero decís, señor germano, que en vuestro país los be·
rejes son pacíficos. Válame Dios que no son tales en
Cataluña. Pues allí, cuando el demonio se encarna en
un hombre, escoge el más noble, valiente y audaz.
Probároslo puedo con el testimonio del.Conde Aroaldo.
Despierta el ventero y se aproxima a la mesa de los
jugadores. El gato ha escapado. Chirría el viento sacudiendo las puertas, la luz del candil oscila dando una
llama amarillenta, y el catalán continúa:
-Yo be visto rondar por las montañas de mi tierra
su alma condenada; alma de brujo, de caballero y de
seductor. ¡Hombre temible y admirable! Era bello co·
mo un dios. ¡Han visto vuestras mercedes esas cabezas
de mármol que desentierran por ahí, y que dicen ser
la verdadera imagen de'Júpiter? l Hanse parado a contemplar los Cristos radiantes y magníficos que n1&gt;s traen
los pintores de Italia?
Así era él; el famoso conde tenía de Júpiter y de Jesús; espantaba como aquél, seducía como éste. Hay todavía mujeres centenarias que dicen haberse extasiado
ante su crespo cabello, ante su frente arrogante v su
barba tentadora; y oo sin temblar aún, hablan de la
fascinación de sus extrañas pupilas, donde brillaba el
fuego del mismo infierno. Si no le vieron con sus propios ojos, viéronle sí coo la imaginación, porque filé la

-gloria de su tiempo y la obsesión de todas las almas. Cabalgaba de nor,he por cerros,
Uanuras y hondonadas, veloz
como el viento, furios0 como
-el huracán. Los malos espíri·
tus le acompañaban: levan•
tanda borrascas y tempestades.
El rayo fué heraldo suyo:
-el trueno fué el eco de sus
blasfemias y de sus triunfos.
Envuelto en su capa fosca,
pasab'l como una devastación. Sorprendia a las doncellas, ,fo noche en sus blancos lechos, de día en los campos perdidos; y las raptaba.
Sorprendía a las viudas en
sus oratorios y a las casadas en sus -cámuas, mientras
esperaban el retorno di, ~u
señor. Y ellas no le res1s·
tían.
Sorprendía a las monjas
en sus conventos, y novicias
y abadesas olvidaban a Dios
para postrarse a sus plantas. El fuego de sus ojos
penetraba en los corazones,
devoraba la sangr~ y encendía el pecado. Era t.irror
de padres, de maridos y de hermanof. Se cebaba en la
inocencia, en el candor, en la debilidad, y era un
mónstruo de dulzura y de perfidia. Burlaba juramentos
y votos, y desafiaba a los hombres y a Dios. Penetraba
en los santuarios para violar sepulturas y destrozar reliquias, y oficiaba en misas malditas, presididas por Satanás.
Y las mujeres le amaban. Le ¡,,maban por su belleza
y por su bravura, por sus ojos torturadores y arrobado·
res, por su voz de misterio y de soberbia, por su carne
indomeñable. Le amaban porque les humillaba y les
traicionaba, y les descubría secretos de muerte y de
tentación.
Nadie ha sido amado como él, porque nadie como él
h~ vivido en la ignominia. Y todas Jedaban amor, seguras de no ser pagadas. Todas rogaban a Dios de ser
captadas por é 1, pues él era para ellas la vida y la
muerte, la gloria y la condenación a un mismo tiempo.
-1 Dónde os dieron posada, conde Aroaldo, dónde
os dieron posada?-le preguntaban.
-Ea el infierno-respondía.
- i Por qué en e 1 idierno?
-Porque estoy en deuda con el mundo, y todos los
hombres son mis enemigos. Porque son tan impías mis
manos, que mancillo cuanto toco; porque mis labios
son blasfemos y perjuros; porque mis pies traen el cieno de la corrupción en que ando; porque mi caballo es
un móostruo que no pace ec. prados ni come en pesebres, sino que se alimenta de las almas que yo condeno.
y las mujeres rendidas de amor, besaban sus pies cenago3os, sus manos impuras y sus labios blasfemos. Y
selladas por el estigma de sus besos, ellas tornaban a
sus lares llenas de vergü~nza y de desolación. Y los
maridos juraban por Dios, los deudos clamaban venganza, y los muertos se levantaban de sus sepulturas para
lavar su deshonra,
El Conde Arnaldo pasaba. Su capa fosca obscurecía
el cielo como una nube preñada de relámpagos. Iba de
fo; cerros a las llanuras, de los valles a las mesetas, de
las soledades a los poblados. Por todos los caminos encontrábanse las huellas fatídicas de su caballo. Y era el
bué,ped inesperado de los castillos, d~ las iglesias, de
los palac.ios, de los conventos, de las tabernas, de Jas
ermitas, de todo sitio donde era posible un sacriltigio y
una violaci611.

si encuentro allí la sombra del conde Arnaldo. Si no
yo la resucitaré; os Jo prometo.
-Yo me voy a la ventura. ¿No hay conventos opalacios por aquí?
-Idos enhorabuena. Ya sabréis algún día del Doctor
Fausto.
-1Doctor? Yo os juro por el diablo que, a pesar de
vuestra ciencia, no me aventajaréis en resucitar muer·
tos. Acordáos, os lo dice Don Juan.
Y los dos hombres se separan sin decir más.
ALFONSO MASERAS.

Acudían todos a presbíteros y nigromantes para Ji·
brarse de su poder; las brujas rezaban sin cesar y las
devotas se entregaban a prácticas endemoniadas. Y los
hombres que no le temían, le envidiaban y se condena·
bao de antemano, con tal de empañar por un instante
su gloria.
El Conde Arnaldo pasaba por entre el clamor de
odio, de venganza y de muerte que se levantaba a su
alrededor. Pero no en balde llevaba el diablo en el
cuerpo, pues burlaba los conjuros de las brujas y los
exorcismos de los presbíteros y las cábalas de los nigromantes, con nuevas cábalas, nuevos exorcismos y nue•
vos conjuros ignorados. Se burlaba de la ciencia de los
sabios, de las oraciones de los piadosos, de las súplicas
de los dJsesperados y de las lágrimas de los tristes, no
escuchando otra voz que la de sus apetitos devoradores
y de su voluntad infernal. Y eran sus criados quienes
renegaban de él; eran sus deudos quienes le repudia·
han; eran sus hijos quienes pedían la sangre de su
cuerpo y la perdición de su alma.
Sus criados, sus amigos, sus deudos eran legión. Eran
legión sus hijos, nacidos de la lujuria, de la traición y
del deshonor; y sus voces aturdían el mundo, sus lágrimas anegaban la tierra. Y Arnaldo pasaba como un rey
del terror, como uo dios del pecado.
Dos extrañas miradas se cruzan entre el sajón y el
sevillano. Brilla en sus ojos diabólica ambición; nace
en su sangre mortal deseo. Pero callan. Calla el ventero, boquiabierto, desvelado por un terror sobrehumano. La luz del candil sigue lamiendo las viejas pare·
des con su caricia amarillenta. Fuera, en la plaza, el
viento no silba ya: aulla. Y el ausetano añade:
-Nadie era más caballeroso que él, pues ni los reyes
le aventajaban en nobleza, ni los príncipes ~n donosu·
ra, ni los capitanes en liberalidad. ¿Vuestras mercedes
no conciben en él estas virtudes? Toda virtud era para
él como la pluma de uo chambergo, que se cambia por
otra o se prescinde de ella. Pero se sabía adornar de
todas las que se esfuerzan en tener los hombres, para
saberlas despreciar. Preguntarán'.me vuestras mercedes
que cómo murió. No murió, señores, pues vive entre
nosotros. Dicen unos que Satán se lo llevó sin dejar
huella de su paso; otros que la tierra se quebró a sus
pies, no pudiendo soportar tal monstruo; otros que
un ángel malo lo arrebató, y que desapareció en las
nubes, como Elías, como el Redentor. Sea c.&gt;mo fuere,
todos se postraron ante su gloria. No se oyó más su voz
imperante, no se percibió más el galope lejano de
su caballo; no se supo de nuevos raptos, de nuevas
traiciones ni de nuevos sacrilegios. Pero el pueblo todo continuaba atemorizado, y sus victimas y sus enemi·
gos clamaban en la soledad y ea la noche. Sus hijos
seguían pidiendo la sangre del padre. Su sombra vive;
su sombra errabunda, indomable, hierática e infernal,
que se cierne sobre las almas como una nube fatídica.
Y fosca como su capa, está también preñada de relámpagos. Yo la he visto, yo he visto este espíritu soberbio
y magnífico, y aún me siento conmovido por su presencia. ¿ Cómo no admirar a este hombre a quien nadie
podía emular? ¿Hay algún irredento en Sevilla que le
iguale, o algún hereje en Wittemberg que pueda empoiñar su gloria?
Calla aqaí el catalán. Míranse de nuevo el sajón y
el andaluz, y toman a un tiempo la capa y el sombrero.
Entra furioso y maullando un gato. Lívido y tembloroso, el ventero vierte nuevo vino en las copas, y los tres
extranjeros, de pie, beben en silencio. El ausetano
tiene los ojos divagadores y la frente cansada, y des•
pués de beber se sienta en su sitio.
Pero los otros dos abren a la vez la puerta, que se
cierra con ímpetu tras sus pisadas. Ante la mancha de
luz que ilumina la plaza, ambos se estrechan la mano.
Y el viento no cesa de aullar. El menguante de luna
ha desaparecido. Rasga la obscuridad un rayo allá a lo
lejos. Todo parece estremecerse.
- l Adónde váis?
-Vuelvo a mi país, bajo las brumas sajonas, para ver

Leía el libro de las dnlces rimas,
condensación de sueños y esperanzas,
de visiones celestes, de quimeras,
de crueles desengaños y de lágrimas.
Ea sus estrofas, el amor divino
palpita, se difunde, esplende, canta,
se eleva hasta los astros, y desciende
ea cascadas de luz sobre las almas.
El suspiro se mezcla a la sonrisa;
el dolor, al placer; en cada página,
la vida intelectual, múltiple y bond~,
surge, henchida de fuerzas y de savia.
No es un tono tan sólo el que se escucha
ni un color el que atrae: de la gama,
el himno brota, melodioso y puro,
y del iris, la imagen delicada.
iAh! cuán inmenso espíritu el de Bécquer
qué poder en su numen; su palabra
brillante y sugestiva nos seduce,
y en pos de la Belleza nos arrastra!
Leía el libro y .... sucedió que Bécquer,
en sus estrofas, trasfondióme su alma:
como él sentí. ... mi corazón, de nuevo,
volvió a los sueños y amorosas ansias;
pensé en quimeras, me fingí placeres,
torné los ojos a la edad pasada,
a su recuerdo se alumbró mi mente,
y en mi interior corrieron muchas lágrimas.
&lt;Si es la vida tan breve-me decía¿ por qué a veces la hacemos tan amarga?
¡Necios son los que sufren porque quieren,
y locos los que al bien dan las espaldas!&gt;
Y mientras que a tan graves reflexiones
mi espíritu intranquilo se entregaba,
del áureo libro de las dulces rimas
una voz se elevó, triste y pausada:
&lt;El dolor es el sino del poeta,
sufre, sufre mortal lqué te acobarda?
¡Te llevará a la Tierra Prometida
el infinito amor en que te abrasas!&gt;
JOSE ANTONIO RIVERA G.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Sobre un lecho de nubes de escarlata
el sol va agonizando lentamente,
y pinta con sus rayos el Poniente
con reflejos de azul. de oro y de plata.
Su láoguida y nocturna serenata
un ruiseñor modula quedamente,
en tanto que a la luna en el Oriente
una plateada claridad delata.
Se oyen lejanas voces de mujeres
que entonan una copla de quereres;
hay un ambiente de melancolía;
En la calma apacible del sendero
un mendigo salmodia plañidero:
&lt;Una limosna, por Santa María&gt; ....

En el azul profundo de su lecho,
como gota de plata desleída,
fulge la luna blanca, suspendida
en el confín del anchuroso techo.
Entre las plantas que el sendero estrecho
tamizan con sus hojas, escondida,
una cigarra lánguida, a la vida
.entona su canción, de trecho en trecho.
Se oye el leja.no tintinear de esquilas;
las estrellas esconden sus pupilas;
en el aire hay perfume de azahar.
Y a la blanca caricia de la luoa,
la tierra se estremece, como una
virgen febril, nostálgica de amar.
F. DE F UENTES

]R.

�do menos de reconocer su buena técnica. Y entonces él
confesaba que cuando tenía un asunto escribía en todas p irles, durante muchos días, durante algunos meses.
A cada momento cogía un papel y apuntaba una cuarteta, en el saloncillo, en el paseo, en la calle, donde le
sorprendía la inspiración. Un concepto sugerido por
cualquier incidente; una frase chistosa; una réplica
oportuna, todo era anotado y la obra se ensanchaba poco a poco. subiendo y reflejando el pensamiento del
autor, co:n::, la sup ~rficie cristalina de un estanque sube
y rebosa con el hilito de agua que sin cesar deja caer
la fuente.
Une Miguel E~hegaray a la gracia culta y fresca un
sentimiento dulce y penetrante; y no carece de intención filosófica entre risas y lágrimas. Nunca escribió en
prosa, y se puede añadir que sólo escribió los diálogos
y monólogos de sus comedias, muy "ripiosos" a veces,
otras veces impregnados en pura y encantadora poesía.
Pudieran sacarse de sus producciones muchos fragmentos que Je acreditaran de verdadero poeta.
Sin embargo no cultivó nunca la poesía lírica, po·
niendo en el teatro todas sus ambiciones. Aun le: recuerdo con su pelo cortado al rape, la barba corrida,
¡os labios gruesos, la mirada penetrante. En los salen-

No estuvo mala la interpretación de "Sin Familia,"
destacándose algunas escenas como la de los amigos del
acto primero, que se llevó perfectamente con el diálogo cortado y movido. Matilde Cires Sáncbez rayó a
buena altura, más en la intención del personaje, en la
manera de hacerlo, que en el mo~o de decirlo, lo que
no es de extrañar, dadas las dificultades del verso, pa·
ra artistas que están habituados a la prosa. De todas
maneras plácemes merece por el modo como entendió
el tipo de la "Rufina."
La señorita Castillo nos encantó una vez más por la
manera admirable como hizo la cándida colegiala "Gabriela." Es una "ingéoua" de gran talento esta joven
actriz, hay en su alma tesoros de arte, y dice con una
dulzura seductora. La escena la depara triunfos muy
completos si el estudio y el cuidado de los detalles co
abandonan la notable labor de esta joven. El público
la llamó al palco escénico repetidas veces.
Muy bien Coss en el tipo de'Carlos" y lo mismo Mutio, Barreico y Vargas, la borrachera del segundo esto•
vo bien entendida, hizo un ebrio elegante, lo cual no
suele hacerse siempre. La escena bien puesta, y en resumen, uo éxito completo.

selo a su hermanito más chico, que estaba enfermo por
ese capricho infantil y conmovido el citado funcionario, la entrega el monigote y basta la da dinero, poniéndola en libertad.
La obra es sentimental, netamente madrileña y refl_,.
ja una clase popular, con sus vicios y degeneraciones y
al mismo tiempo con sus virtudes y buenos sentimientos.
El tal~nto escénico de López María se ha revelado una
vez más en este entremés que gustó "'1 público, a pesar
de que en él se reflejan unas costumbres algo distintas
de las conocidas aquí.
María Luisa Villegas hizo un buen trabajo encarnando la simpática y desgraciada "Petrilla." Catalá exagerado en el tipo del gendarme; Vargas bien de Comisario.
Se prepara para el próximo día 2 de Agosto el beoe·
ficio de la primera actriz María Luisa Villegas con un
programa selecto; ha de ser una velada brillante a juzgar por los preparativos que se están haciendo.

TEATRO COLON'.-"LA DETECTIVE."

"EL POLICHINELA."
Fué un éxito el entremés de Enrique López Marín, titulado "El Po•
lichinela" que se estrenó en el teatro d! que me vengo ocupando. "Petrilla," una pobre joven que vive con
su padre, borracho por costumbre,
y con tres hermanitos a los cuales
hace de madre, pues la verdadera
se escapó a las "Américas" con uno,
roba un polichinela de juguete que
una familia rica llevaba en la capo•
ta de un coche. Es detenida, se la
conduce a la Comisaría y allí cuenta al Comisario toda su vida, llena
pe trabajos y de honradez; relata
dor qué quitó el ju~uete, para dár-

Este drama policiaco en cuatro actos de A. T. Mac
Ranler es más bien un melodrama. que uoa obra de las
que ahora se llaman policiales. Es cie~to que hay una
mujer que sigue las huellas de unos delitos, de la__muerte de su eposo y del secuestro del que cree su h1¡0, pero también es verdad que no se echa mano para el de·
sarrollo y desenlace de la fá~ula, de esos recursos q~e
hemos visto en otras producc1011es del vasto repertorio
de Caralt.
.
El público cree que la verdadera detec~i~e va a :er
"Miss Margaret," joven que toma a su serv)cio la senara Laura Leversoo, pero no es así; ésta, viuda de un
Jefe de Policía, que fué asesinado mi~teriosameotfl estando una noche en su despacho, persigue al autor de
este delito, lo mismo que al que ha se,;uest~3:do a s1;1 hi·
jo, joven de r 7 años, delito que _se co~eho el mismo
día en que iba a entrar de guardia manoa en la escuadra británica. Resulta que después de muchos sucesos

TEATRO MEXICANO.-&lt;SIN FAMILIA.&gt;

Teatro Col6n.-Tres escenas de "La Detective."

-Solamente Fuentes y yo-me decía el primer actor señor Coss
en su cuarto la otra noche-hacemos esta precio~a ob1a de Miguel Echegaray y ya ve usted que di público la aplaude mucho.
Y era cierto, el público asíduo concurrente al Mexicano, ha
gustado mucho de la comedia en tre~ actos y en verso de Miguel
Echegaray titulada &lt;Sin Familia&gt; Y, Jcuidado que ha llcvido
desde la fecha en que &lt;Miguelito,&gt; así se le llamaba al autor por
aquel entonces, hacía obras teatrales! ....
La verdad, mucho he celebrado que la exhumación de la vieja
comedia haya sido un completo, un redondo éxito. La personalidad de Miguel Echegaray evoca en la memoria una época de
florecimiento del teatro en E~paña, quizás menos profundo, me·
nos intenso, pero muy bello. El estro de Benavente, de Martínez
Sierra, de Dicenta aún DO brillaba y la gente iba a los Colisecs
a pa~ar el rato y en el llamado de la Plaza del Rey donde ahc·
ra está el Circo de Parihis, i.llí empezó el hermano del geni; l
Don José Echegaray a estrenar sus comedias.
No fué ni es Miguel Ecbegaray un clásico; su frase no es castiza, su versificación es incorrecta; pero apesar de todo ha sido
y es (ahora escribe muy poco) un buen autor cómico de pura raza española, con todos los defectos y no pocas bellezas, que caracterizan a l0s más fecundos productores de la brillante dramática de España. Hasta cuando toma situaciones o pensamieo·
tos de obras francesas, les imprime como sello característico
algún rasgo oacional, que no dieron a sus plagios Ramos Cai::rión, Vital Aza, y menos aún Pina Domíoguez, el más afrancesado y mercantil de todos ellos.
Recuerdo que en los años del predominio del talento de Don
Miguel, la misma crítica que lo vapuleaba muy amenuc'o, no pu-

cilios de Lua, la Comedia, Apolo, se pasaba las noc~es. El ª,!Dº
biente de la escena le encantaba, y hast~ en los bashdor':ls fue a
buscar sus cariños, casándose con una .nieta del gran Julián Ro·
mea, que habiendo sido actriz se retiró para dedicarse a su ma·
rido y a sus hijos.
,. .
Por todo lo nicho 110 ~s de extrañar que en obras como Sin
Familia" la que acabamos de admirar en el Mexicano, pinte de
mano m~estra un me~io que le es muy co_nocido, _echando mano
de una psicología sencilla y basta vulgar s1 se quiere, pero muy
humana, muy bella, muy real. Para. e~te autor no hay problemas
de trascendencia sino los que se originan en el corazón, los que
aparecen en los bogare~ ni santos oi ~ulpables, sino en los que
mos 011 mayoría y casi se puede decir que en ellos moramos.
~e ro como el sentimiento se mezcla con talento a la vida, como
eh· y dañosas exageraciones ni cuadros de subid.o color, resulta
.
te }
ue los personajes hablan y dicen_, como s_e v_e d.1ariamen
ie aquí el éxito de las obras que s111 comphcac1ones nos presen·
tan la vida tal como es.

ºº ..

.

Teatro Mexicano.-María LuiEa Villegas eu "El Policb:nela." Una escena de la misn:a obra.

�a cual más sensacionales, el autor de todo es un hermano del muerto, que obtuvo el puesto de Jefe de Polic!a
y ahora pretende casarse con la viuda y también nos
enteramos que aquel joven no es hijo de Madame Leverson, sino que su marido lo puso en el lecho junto a
su esposa al dar a luz esta un niño muerto. Otro personaje interesante, hecho por Caralt con bastante acierto, es el de "James Kensdall" hermano por parte de
padre, del asesino y del asesinado. Al principio de la
obra creem.&gt;~ que él es el autor de toda aquella serie de
crímenes, pero luego resulta lo contrario, si bien su afición al juego hizo que arruinara a su mujer y que hasta vendiera el niño a sn hermano, niño que es el que
antes mencionamos. Todo se descubre, el verdadero
criminal muere quemado, y "Lanra Leverson" se entera
con pena de que el muchacho que con tanto interés
buscaba nunca fué su hijo.
Los dos primeros actos son los mejores de la obra.
El segundo impresiona vivamente, y la escena estuvo
bien puesta. Los otros dos últimos ya dejan mucho que
desear, a pesar de que se suceden situaciones emocionantes, pero de brocha gorda y muy vulgares. La interpretación como siempre, no pasando de mediana ; a mi juicio la manera de declamar:de casi todos los artistas de esta Compañía es defectuosa en extremo. La señorita Gil
no domina sus nervios, y cuando habla resulta amanerada en extremo, y lo mismo la señorita Gaspar. El público aplaudió bastante la noche del estreno, sobre todo la decoración final donde se simula un incendio.

1

LUIS DE LARRODER .

El Presidente de la República
Francesa en Inglaterra
Todas las noticias del viaje de Mr. Poincaré a Londres confirman el que el recibimiento fué de lo más
entusiasta y cariñoso que cabe, siendo ovacionado el
ilnstre viajero. En todos los detalles de la expedición
se ha visto la simpatía que une a los dos pueblos, lo
mismo al ser recibid&lt;.&gt; por el Príncipe de Gales en el
embarcadero de Portsmouth, que en la recepción con
Jorge V., que en los saludos de las muchedumbres que
est'lban en las calles de la gran metrópoli viendo pasar
el suntuoso cortejo.

Sr. Lic D

Fidencio Hernández, segundo secretario
de la Embajada al Japón.

Las manifestaciones populares, al paso de Mr. Poincaré; éste r ecibe una felicitación del "maire"
del cuartel de Holbora,
El viaje se hizo por Cherburgo en el b.uco cCourbet&gt;, al llegar a las aguas inglesas apareció el cyacht_&gt;
real &lt;Príncipe Adalberto&gt; llevando a bordo al Prínc1cipe de Gales, que fué en nombre del Soberano inglés
a dar la bienvenida a Mr. Poincaré, el cual pasó a bordo del barco inglés verificándose las presentaciones
de rúbrica en estos casos.
El Palacio de Saint James ha sido la mansión habitada por el P residente de la República Francesa, con
su gran salón estilo Imperio de brocado rojo, y en él
se verificó la recepción del Cuerpo Diplomático con
gran solemnidad. Otro salón menos grande ostentó
adornos Pompadour y la alcoba tenía los colores de seda crema y el comedor lucía telas ricas de matiz verde en sus paredes.
La misma noche de la llegada Mr. Poincaré asistió
a un b~uete dado en su honor por los Reyes de Inglaterra en Buckingbam Palacio, presentando los salones un aspecto mágico de lujo y de riqut&gt;za La mesa
de honor lucía la hermosa vajilla de oro de Winsor de
precio inestimable y que tiene fama en el mundo entero;
ocho candelabros de oro también lanzaban sus brillantes luces colocados sobre la mantelería de encajes de
Holanda.
La recepción dada por el Ayuntamiento sobrepujó
a todo lo que se esperaba. El Presidente de Francia
fué recibido por el &lt;Lord Maire&gt; con la fastuosidad
que en estos casos se requiere, con sus trajes propios

en 1os cuales se lucen ricas dalmáticas y blancas pelucas.
El distinguido funcionario inglés tomó la palabra para felicitar a :\Ir. Poincaré en nombre del pueblo inglés, para desearle feliz estancia en Londres, haciendo votos por la unión de ambas naciones y por la prosperidad de las mismas. El Presidente de F rancia contestó en términos muy corteses haciendo ver las fati·
mas relaciones y los vínculos estrechos que existían en•
tre Inglaterra y Francia mostrándose muy agradecido
por las deferencias y el cariño de que se habían dado
pruebas en los días que llevaba en la capital inglesa.
Mr. Poincaré visitó los principales edificios lie Lon•
dres, y entre ellos el Hospital Francés, teniendo palabras de elogio para los que dirigen este benéfico est1ablecimiento, que se encuentra a gran altura sin que fa).
te la debida asistencia y los elementos necesarios para
su funcionamiento. El Presidente fué cama por cama
enterándose de las dolencias de cada enfermo, preguntando quiénes eran, y con solícito cuidado indagó
si algo les faltaba, para remediarlo en seguida.
El adorno de las princ ipales calles de Londres durante la estancia de Mr. Poincaré fué muy bello, viéndose grandes rótulos en francés con inscripciones ale·
góricas,yen loscuales se leían frases como estas cSomos
camaradas&gt;, cViva la Nación más brillante del mun•
do&gt;, &lt;Tutoyons&gt; y otras inscripciones por el estilo.

S:?ñor General don Félix Díaz, Embajador Extra_ordioario en misión especial, que presentará al gobierno
japonés las notas de gratitud de México por la
embajada enviada durante las fiesta~ del
centenario de nuestra Independencia.

S,. Lic D . José Romero, primer secretario
de la Embajada.

Embajada Mexicana al Japón
Tre, acio, guardó nuestro país una de~da de gratl·
tud h1.cia el Jap6n; las condiciones políticas de nuestra patria habían impedido el pago de tal ~enda, pero
ahora se saldará en debida form1.; la embaiada que el
emperador del Japón envió a nue_,tra~ fiestas c 7nteoa~
rias merecía una misión de especial 1mportanc1a Y. as1
es la que se ha no:obrado para que presente al gobierno ¡aponé, los votos de gratitud del_ gobierno y del
pueblo de México por su representación. En esta plan:i hallarán nuestros lectores los retratos del P:_rsonal
completo de la embajada a cuya cabeza v~ ~l se~or general don Félix Díaz, que taato se ha d_ishngu1do recientemente en la vida política de la nación.

·
s~aor don Víctor David Velázquez, tercer secretano.

Cuando todo parece que duerme
en la paz de la noche callada,
)as notas sombrías,
las notas lejanas,
con la esencia sutil de las flores
en mi alcoba penetran pau~adas
Ellas son los sollozos mu y val!"os
yque
el cunea
inmenso
dolor de unas ansias
pudieron
traducir las austeras palabr~s. •. • • •
F.:n mis noches de torva tristeza
me recuerda esa música v~~a
mis ensueños fugaces de nmo
y el secreto dolor de mi infancia
Me parece que escucho en la sombra
)as dulces palabras
.
de uoos labios de rosa_ que dieron
fugitivas venturas a m1 alma. .
y un ensueño rle amor q~1e pe~s1sle
casi inmune a las rudas 10fam1as,
cuando llegan las ootas sombrías,
cuando llegan las notas pausadas,
me brinda sosiego~
rlespierta mis :i-nsi_a s
.
y en la inmóvil tristeza en que vivo
me da. alientos, y amor, ) amor, y esperanzas ....
¡Notas .... cotas dulces,
vuestra tenue armooia que vaga
es la voz de un amor a~agado
.
que aun recuerdo en mis_ no~hes mgratas.1
P~netrad en )as sombras 1nc1ertas
que pueblan mi estancia..
_
en el piélago a zul de mis suenos
~esolegad vuestras rápidas alas. • • • • ·
¡Notas.... notas dulces
que me h'lbláis de venturas pasadas,
ahuyeotad la amarg_ura iomu_table
de mis horas más tristes y aciagas,
que vuestra honda tristeza errabunda
de mi pena infinita es hermana.•• • !

Mr. Poinc-aré recibido en el desembarcadero de Portsmouth por el Príocipe de Gales, pasando revista
a la guardia de honor.

CES \R CA MACHO.

Puebla.

El Presidente de la República Fraucesa pasando por las calles de Londres a su arribo a la capital.
Sr. capitán don Nardo Mendoza, agregado militar.

1 9 1J •

Señor Coronel don Agustín del Río, agregado militar.

�Cronica
Se comentan ya, mis queridas lectoras, todos los encantos de las novedades estivales,
aun cuando la temperatura no permite que
estas tengan un carácter perfectamente definido.
Sólo al medio día se siente un poco de cacalor, pero ea las tardes y noches el viento
frío parec1:, que nos anuncia un otoño próximo o un invierno que termina.
Pero, de todos modos, las damas elegantes comienzan
a lucir nuevas "toilettes" y, por tanto, es preciso ocuparnos de ellas, aun cuando sea con cierta discreción.
No podemos negar, lectoras mías, que algunas de las
noveda&lt;les implantadas por la Moda carecen dehelleza;
pero esto no quiere decir que haciendo una inteligente
selección, no encontremos algo, o más bien dicho, mucho con que encantar los ojos de la~ mnjeres de buen
gusto.
Entre estas bonitas novedades a que me refiero, deben citarse indudablemente los pequeños y lindos "trotteurs," en los cuales la coquetería del aspecto, unida a
la encantadora sencillez que en todos ellos se advierte,
no dejará de complacer a nuestras jóvenes lectoras. Estos trajes se hacen de preferencia, blancos, en piqué,
"cote-de-cheval," en tela de lino, en ·'oeigeuse" de algodón, con cuello "tailleur" y adornos de faya o
satén de color cerno rojo,
verde Imperio, azul, etc.
Otros se hacen de estas
mismas telas, pero en to·
nos vivos como de violeta
de Parma, rosa antiguo,
café dorado, rojo ladrillo,
verde bronce y otros matices por el estilo, coa cuello y adornos blancos.
Recomiendo de un modo especial a las jovencitas y señoras jóvenes, les
trajes en crespón blanco
rayadode color,compuestos
de una falda, fruncida en
el talle, ya sea toda lisa o
cercada en el bajo por dos
grandes alforzas o bieses
de la misma tela; y un
cuerpo-blusa con cuello de
lencería, vuelto sobre el
escote bajo, y cintura de
cuero barnizado del mismo colcr de las rayas de
la tela con que se haya confeccionado el traje. Estos
atavíos tienen un aspecto
tao fresco y juvenil, que a
pesar desu extremada sen·
cillez, prestan un atractivo iodiscutible a la dama
que los lleva, y son muy
propios para los paseos y
excursiones campestres.
En cuanto a los trajes
que la Moda indica, a fin
de asistir a las reuniones
de confianza, ya sea de
tarde o de noche, señalaremos unas lindas "toilettes" hechas en crespón de
algodón japonés con dibujos floridos muy menudos
o en estilo pompadour.
Estas telas son generalmente sobre fondo blanco,
rosa, azul cielo, y pueden
hacerse con una cintura
"bayadera" o con cintura
drapeada en taffeta, en
muselina de seda o en Jiberty, estrechando un cuerpoblusa, escotado en lo alto sobre una camisola en tul
punto de espíritu o en muselina de seda.
Las "toilettes" blancas, en crespón de algodón, realzadas por una pequeña nota de color, se llevarán ~u1;ho y con extraordinario éxito. La falda estará umda
al cuerpo por un entredós de encaje, y se plissará en
torno del talle con pliegues cosidos, terminando en e 1
bajo con dos o tres alforzas en tamaños escalonados. El
traje se completará con una cintura drapea~•• a la qu~
se unirá un corto faldón almenado, de enca¡e o museh-

na de seda, de color, un poco más largo por la espalda
que por el freute.
Estas bonitas "toilettes" tienen muchas ventajas, pues
no solamente son de bastante duración, sino que pueª"º lavarse sin que se maltraten o se arruguen, perdiendo por esto su encanto, porque se guardan en pe·
queñas valijas muy propias para las excursiones vera·
niegas, paseos en auto y otros placeres estivales de que
tanto gustan las damas elegantes.
'
No terminaré estos apuntes sin dar a mis lectoras la
descripción de algunos modelos de los más característicos y bonitos a este respecto, a fin de que puedan imitarlos, si así Jo tienen a bien
Uno de estos modelos es un gracioso traje de estilo
"tailleur," coofeccion;,do en "cóte-de·chaval," blanco,
y está compuesto de una falda redonda. la cual luce en
los lados "paneaux," y se completa coa una coqueta
veste de faldones cortes,

Las oriJJas de los "paooeux" y ias de los
fa) '.iones están ribeteados con angostas franjas a~ taffeta fresa.
La veste, fruncida en el talle, tiene grandes
vueltas en lo alto del cuerpo, abiert¡,,s sobre
un plastrón y corhata de tul blanco, pli~ado.
El adorno se completa con un cuello de linón
bordado y con cuatro grandes botones de cristal que cierran los faldones por el frente.
Otro modelo, en extremo liado y elegantl',
está hecho en crespón de algodón, con dibujos de estilo japonés, sobre fondo rosa pálido. La falda
está completada por una drapería de la mi~ma tela, que
forma una sobre-falda, y que descubre la primera por
el frente.
El cuerpo está velado coa muselina de feda, y ea el
de 1antero se abre scbre una camisola de muselina de
seda, escotada en cuadro.
Los faldones que adornan el cuerpo son de muselina.
fruncidos en derredor del talle, y ea el bajo se estrechan con un galón de seda.
La cintura es de taffeta rosa ; se hace drapeada yt,rmina en el freote con uoa larga punta y nea bellota de
seda.
Podría citar a mis amables lectoras otros modelos de
eHe géoero, pero temo haber abusado de su benévola·
atención.
Ea otra vez fe!(uiré hablando de los trajes estivales;
pues hoy creo haber dicho siguiera lo más notable de
las novedades de la presente estación y mis lectoras podrán elegir entre
ellas las que sean de sn,
agrado, para realzar sus
naturales encaoto~ coa los
recursos que la Moda.ofrece a las damas distinguidas y de buen gusto.

...

~

.,•
,r

-V

\

MARGARITA.

Cuantas veces las amas.
de casa se desesperan al
al ver la torpeza de sus.
criados, que, apenas puesto el mantel dejan caer·
en él una gota de vino,.
cuando sirven alrededor
de la mesa el Burdeos o el'
Jerez!
Pues ya se ha encootra·
do e l modo de remediar
este inconveniente. ¿Cuál•
es ese nuevo invento? Bien
sencillo. Un cerco de plata o de acero, forrado interiormente con una franela encarna'.l.a, se coloca
en el cuello de la botella.
Al echar el vino en las.
copas, la última gota, ea
lugar de caer sobre el'
mantel, queda en la franela, y el ama de casa queda tranquila no viendo las.
manchas, que tanto la preocup1.bao antes de conocerse esta nueva invención,
que viene a substituir la
servilleta, coa la que el '
criado procuraba evitar
que esa última gota le valiera el nombre de torpe.
Este cerco, de plata o•
acero. sirve, no sólo para
las botellas comunes, sino•
para las de cristales bonitos de Venecia o Bohemia.

1 raje de noche para salóp

.

El perfume de moda es la preocupación constante de·
muchas cabecitas juveniles. La mujer elegante debe
usar un perfume discreto y que no se evapore.
Recomendamos a las muchachitas que inútilmente re· ·
correo todas las perfumerías en busca de una esencia,
sobada, que la fabriquen ellas, mezclando dos onzas de ·
agua de Colonia con una onza de extracto de violeta,
puro y veinte gotas de esencia de nardos. Es exce- ·
lente

DE PARIS
El traje &lt;tailleur&gt; es el _primero qu~ ~o~ preo-cupó., porgue ahora la pnmav~ra se 101c1a. con
un aesceoso de temperatura, vientos y lluvia, y
por Jo tanto, no es posible vestirse de &lt;organdí&gt;
-el día de Pascua, como hacían nuestras abuelas.
Este año, al toque de Gloria, h1 sido pre~iso
-S.lcar las pieles, que ya no creíamos necesaria~,
porque un sol espléndido nos hizo soñar una pnmavera ideal.
El traje &lt;tailleu~&gt; es el un_if?rme de !ª par!siense, sea cualquiera su pos1c1ón, y es msu~sh•
tuíble como vestido de calle. Su forma clásica,
de corte m'.\sculino, no le permite seguir la mo·da de cerca, o, mejor dicho, se dirige por una
•moda especial g ue no transige coa los caprichos
y exageraciones de nuestros &lt;chiffoos&gt;_.
Como su destino es usarlo yendo a pie, la fald'l será corta y amplia, sin perder su aspecto se-vero, pua Jo cual tendrá varios pliegues al hilo,
bien profundos, que al anda~ preste~ toda la c~modidad necesaria a un tra¡e varonil y &lt;sport1vo&gt;. Deben montarse sobre cinturilla,suprimieo,do el cinturón exterior de modo que no dibuje
la curva del talle: pero tampoco tan floja que
tenga el aspecto Directorio. La chaqueta, gracias a un pequeño artificio de corte, deja la "silhouette" lo más vaga e incierta posible.
El "trotteur" matinal tendrá el gabán corto y
,cuadrado como una americana, mientras que e l
de la tarde, ea seda o lana, exige levita larga
.abierta por d'!lante, imitando el "cbaquet" 'de
hombre.
La novedad del "tail'eur" consiste en el bole·ro, cuyo aire juvenil gusta tanto.
__ .
E l bolero actual tiene una pequems1ma rela•ción con el "fígaro', que se usaba hace diez o
doce años: es un abrigo o ch:.queta corta que
·11ega solamente a la cintura, pero sin ajustarse
lo más mínimo. En la maco recuerda a esos gabancitos de niño que tienen el mismo ancho que
·1argo.
.
Los ~éneros que han tenido mayor éxito son:
el "wbipcord" rayado en dos tonos diferentes; el
"granité," especie de t_ela ?e esponj~ muy fioa,
-cuidriculada con un hilo 1mperceptible de otro
color, y la "buré" casi tan flexible com? la seda.
Cuando venga francamente el buen tiempo se
harán ideales "trotteurs.. de fantasía en "shao,tung" y "éponge" de seda estampada y brocha•da, que se adaptarán muavillosamcnte a la for-

ma de las casacas rumanas y húngaras. Ahora pasemos al estilo modista, que es donde podemos juzgar
las fantasías y exageraciones de la moc'a; unas ve·
ces llenas de gracia y otras altamente ridículas.
Si estas "toilettes" están destinadas a visitas, Exposiciones o cualquier fiesta que tenga lugar de día,
se procurará que su tonalidad sea distinta a las que
deban afrontar la claridad de la luz eléctrica en el
teatro o ea los salones.
El prin cipal atractivo de 1.. "moda francesa" consiste en que cada cual puede vestirse a su capricho,
porque es completamente eléctrica.
La "silbouette' no ha cambiado, y, sin embargo,
estos vestidos tienen un no se qué tan vaporoso y
envolvente, que resulta mil veces más artísticos.
En general, están un poquito recargados de adorno, con preferencia los bordados en perlas y cuentas de cristal combinadas con sedas y cordoncillos
de o ro y plata; pero esto no impide que algunas casas, cuya reput:i.ción de elegantes es reconocida por
todos, presenten modelos sin encajes ni guarniciones de ninguna clase, estribando todo sr. arte en la
"draperie" que envuelve a las que la llevan como
a una estatua.
La "petite robe" tendrá siempre muchas adictas;
se hace casi exclusivamente con mangas largas en
uoo o dos pedazos, muy caídas de hombro, y algunas veces de tela diferente a la del vestido, un po·
co anchas por el centro y ajustadas en la muñeca.
Entre los cinturones tenemos múltiples varieda·
des; algunas bonitas.
Los hay de cuero primorosamente trabajado, con
incrustaciones de oro: de cintas con caídas; de gasa
o tul con el lazo "mousmée;" la "echarpe bayadé·
re," que se anuda delante o en costado, acentuando
exageradamente la nota que caracteriza la moda
uueva, que coosiste en alargar el talle. Esto era de
esperar, porque ya se sabe que en cuanto algo se
generaliza las modistas lo :,iacen desaparecer, y el
talle corto vieoe siendo obligalorio desde hace bastante tiempo.
- En cuanto a los cuellos, se veo pocos, o casi nio·
guao, alto; el cuello Médicis, bastante fantaseado,
montado ea alambre, sirve de marco al propio cuello, cuya blancura alabastrioa natural o ficticia hace pr~cioso sobre un fondo de tul negro. Esto me
dijo M. Z .... ; pero yo pensé que si el cuello es feo,
aunque le estuquen, su fealdad se acentuará sobre
un fondo negro, y, por tanto, aconsejo mucha pru·
dencia para adoptar esta moda.
Tres elegantessombreros.-Traje de paseo.

CONDESAD' ARMONVILLE.

�✓

CONSULTAS
PARA EL ROSTRO.-BETIXA: Si está usted decidida a no ser pálida, sino a poner en sus mejillas un po·
co _de color, le aconsejo que use el carmín, pues cual·
qmera otra substancia es perjudicial para la tez del
rostro. Casi todas las preparaciones que se venden a
ese respecto, marchitan el cutis por completo y hacen
que las mujeres envejezcan de un modo prematuro.
¡Cuánto mejor sería que no cambiase usted la suave
palidez de su cara por un sonrosado artificioso! Las
mujeres de piel tersa, blanca y sin color, como usted
dice que es, gozá :le una preferencia marcada en el
gusto de los señores; ¿a qué fin va usted a perder sus
encantos naturales, para intentar adquirir un atractivo
vulgar, bajo todos conceptos 1
Los lirios, las azucenas y los jazmines, son más l:elJos
que las rosas, y de éstas, ninguna tiene la hermosura
que admiramos en las pálidas rosas-te.
¿No piensa usted lo mismo, simpática &lt;Betina&gt;.
UN AMOR TRISTE.-ADELAIDA: Ciertamente, amable señorita; su cariño está lleno de melancolía porque
no tiene correspondencia, ni tampoco espera tenerla
nunca. Ese caballero, misántropo, serio y misterioso,
no parece necesitar de la ternura femenina; ha llega·
do a los cuarenta años y no se ha casado; no visita a
las familias en donde hay señoritas, no asiste a ninguna diversión ...... en fin, es un hombre incomprensible, no puedo adivinar la causa de que usted lo ame.
Si él no necesita del corazón de la mujer, tampoco
debe inspirar afecto, porque la principal base del amor
es la mutua atracción que hay a ese respecto.
Yo creo que usted se irá convenciendo de esta gran
verdad, y dentro de poco tiempo olvidará a ese raro
señor, que tan contento vive sin la tierna e inteligente
&lt;Adelaida&gt; que es digna de m~jor suerte.

Hall y escalera estilo francés D?edioeval, de grao
distinción y elegancia en medio de su encantadora sencillez.

Exterior de villa de campo, e, b ~Ita y elegante
en su conjunto.

Otro aspecto de la villa de campo; fachada principal.

LA VIDA EN EL CAMPO

Ninguna temporada del año ~e presta, tanto como el
fin del Veráoo y del Otoño para vivir en el campo. Las
lluvias han terminado su labor fecundadora; les terre·
nos húmedos y caliPotes producen plantas y flores eoprofusióo, y la pureza del aire campestre parece invitar a la vida libre sencilla en medio del verdor y la fres·
cura. :Nuestra capital, por la belleza de sus alrededores
por la facilidad en sus vías de trasporte y por su situaUSOS DE SOCIEDAD.-NILL: Me parece muy co- ción especial, permite temporadas eu el campo que son
rrecta la forma en que piensa dirigirse su prometido al . deliciosas cuando se sabe aprovechar de ellas.
señor hermano de usted, ya que éste es, como parece,~ • En esta plana damos algunos modelos de casas carne! jefe de ll, familia. Lo más natural es hablar o es- pestres, propias de nutstro clima y fácilmente adaptacribir a la mamá de la novia, pues cuando falta el pa· bles a las necesidades de nutStra vida, tan semejante
dre es a la madre a quien deben dirigirse las peticio- en ledo con la europea.
nes matrimoniales, relativas a rns bijas; pero si el her·
mano de usted fS el que representa el primer papel en
la casa, a él deben presentarse las solicitudes de tal
género, y por esto creo que la conducta del prometido
de usted es la que se requiere en ese caso.
Mucho agradezco las bondadcsas frases con que me
juzga.
UNA ELECCION HABIL.-N1NETTA: Ciertamente,
mi querida amiguita, el peinado es una de las mayores
preocupaciones de las mujeres, y esta inquietud está
del todo justificada, pues la expresión del rostro varía
por completo, según el marco que Jo rodea, y ese mar•
co es la cabellera, peinada con más o menos arte. Aún
las cara; en donde se admira una belleza perfecta ,
pueden adquirir cierto aspecto desagradable si el peinado no las favorece; así, pues, se necesita ser muy hábil para hacer una elección discreta sobre el particular;
de lo contrario, el fracaso es indudable.
Si usted es morena, de rostro ligeramente ovalado, si
sus mejillas son redondas y encendidas, creo Que Je
conviene usar el cabello corto y rizado; será usted una
graciosa &lt;peloncita,&gt; sobre todo por la edad que tiene,
pues a los quince años ui:a joven de pequeña estatu_ra
aun parece una niña; pero si su hermana es alta, rubia,
delgada y pálida, no debe imitar el peinado de usted,
porque tomaría el aspecto de una convaleciente que se
levanta de alguna gnve enfermedad. A ella le quedaría bien peinarse con los cabellos ondulados. y abriéndolos en un lado de la frente, para ahuecarse en las
sienes y sobre las mejillas, por medio de postizos interiores, recogiéndose luego en un bonito nudo, ya sea
trenzado o simplemente torcidos.
Tengo mucho gusto en contestar a sus preguntas; oo
crea -.JUe me molesta con ellas, y ya sabe que siempre
encontrará en mí una amiga sincera.
MARGARITA.

Vista de conjunto del Hall francés estilo rnedioeval.

Al lapiz
Yo siempre he sido un empedernido propagador del matrimonio. Para mí éste resulta de grande efecto a la vida social, no
ob,t~nte que el cortej0 de calamidades que
casi todas las veces lleva consigo es de
verdad más duro que un naufragio en alta
mar.
Pero según el decir de los poetas, el dolor hace parte de la vida sentida y los reveses de ésta son miel, aunque amarguen
más que el brebaje de la pobreza cotidiana, aunque exploten toda la savia de lapaciencia, aunque den una forma distinta al
s,ntimiento, aunque extenueo el alma.
Ellos Jo dicen porque como viajeros del
país del arte y del ensueño, han penetrado
al seno de las cosas y sentido or;,. la fruición de un amorío interminable, ora la
fiebre y convulsiones de la tristeza P-n todas sus edades, ora el fin de una maldita
desilnsión.
Volviendo al matrimonio: en mi concept~. todo hombre debe casarse, no tan só!o
por cumplir con e~a ley evangélica que en
buena filosofia y mejor lógica dice que debemos multiplicarnos, es decir, que debe·
mos hacer mayor el número de los tristes
emigrantes que nos azotamos mutuamente
aquí en la tierra, sino porque el celibato
perjudica notoriamente al hombre y lo conduce, si no muy cerca, sí al mismo último
peldaño del vicio.
Yo tengo lástima por ese pobre obrero,
cuando a la puesta del sol, esa hora en que
h. ilusióa parece derr~mar esencia de vida sobre las cosas inmóviles, llega a su cabaña, flaco, con el rostro tostado y los cabellos húmedos y recibe por toda caricia
una mirada tímida de su concubina ..... .
¡Qué idiotas son aquellos que entregan
todo su amc,r al extravío de las pasiones;
los que se echan a la calle de la perversión
con antifaz de oro; los que consideran que
la Sociedad, cual una mancebía no mere·
ce el honor de mirarl;,. muy de cerca!
¿Qué hace un hombre soltero/
¿ En qué piensa cuando a la hora de la
siesta ve esparcirse en espirales el humo
de su habano/ Qué hace cuando después
de la visita a la taberna o al asqueroso lupanar es recibido en el cuarto lleno de
desarreglos por su mobiliario únicamente ?
Cóm'l sentirá su alma al experimentar que
toma la cucharada de medicina de manos
de una mujer que nunca supo darle un beso que fuera tao suave y dulce cerno el de
una esposa/
i Infelices que no sabéis lo que son los
hijos!
Un hijo debe ser así corno un intenso
amor que se agita iracundo en el corazón.
Un hijo debe ser la luz, la armonía, la
risa, la vida y la alegría de un padre.
¡Ah! dichosos los que reciben una caricia de manecitas tiernas, los que oyen ese
coro de voces mezcladas que al nacer el
día repercuten en derredor de la cama del
padre para avisarle inocentemente que ya
el alba va muy lejos y que es hora de
e:barse al hombro el fardo del trabajo.
Yoquenoseloqueesunhijo,enveces
me siento padre: al juntar mi mano con
unas rubias q uedejas infantiles, al sentir
que el ciño rie, al sentir que el niño llor;..
Y es que yo comprendo la poesía q,ie rei: Unas manos fraternales te pusieron piana en esos ser_es, pe~azos de ot~os seres. do.;amente entre mis manos cuando bajo
P?r eso el cehb~to llene para mi una son- la lluvi" tenaz y persiscente me iba a Jaonsa de desprecio.
zar a la loca aventura de cruzar las charCuántos no serán los que al leer este cosas calles de· la aldea ..... .
b'.)ceto, que hao pasado ~a la grata moce- Bajo tu seda negra, abierta en arco sedad,_ preten_dao ahora e¡ecutar lo que no bre mi cabeza como si fuera mi propio
pud,eroo e1ecutar antes,_ ahora cuando la destino-no por lo que tiene de seda, sino
vetustez los ~ 1. _sorpren~ido_ Y hanse dobla: por ¡0 que de luto tiene-h.: llegado hasta
do com~ el v1e10 rob_le, Y sin embargo, es mi bohardilla, que yo quisiera más CP.rca
tra.hlanos, pretendéis casaros, qué absur- de las estrdlas para que estuvi~ra más ledo! ¡ Pero no veis que ya estáis b?rribles jos de la humana caravana, rezándole
y que las moz .1.s largan. una carca¡ada al mentalmente una r,ración de gratitud, ¡oh,
veros? ¿No compr~odé1s_ que el amor es piadoso pu,gua&lt;!
joven y que necesita ahm~ntarse ~e ~sa Caía I, lluvia con la dureza de una imilusióu que nace con los primeros anos JU- precación. La calle e~taba desierta como
veniles?
.
una alma .,in amores Tal cual gañido de
Yo be soñado y ere'&gt; haber!:\ visto, no sé ave precelaria vihraba ea la lejanía agudóode, una niña que tiene l~s ojos glaucos jereaodo la ,oledad silrnciaria de la coy que es más bella que uu hilo de luna; y che
si ella hi de ser la que me ras~~e el &lt;;:ora- Tal cual romanza de piano evadiase de
zón con su flecha de amor, ad1os celibato ciertas casas c~rradas donde el amor del
dd mis ent•etelas, porque m~ voy l::ac-ia &lt;;l canto p~•ioMI que sobre los tejados taropaís de !J. Poesía . ... del Arte_. ... de la V1- borileab• la lluvia, soñ~ban tal vez algu·
da......
nas muchacl:~s ro ,iánt1r;,s. Una grao melancolía cemecterial diluías:! ea el amG. BUSTOS VILLAREAL.
bieote.

Elogio de un Paraguas

Y 1ú, bondddoso paraguas, y yo, seguíamos cu •sira ruta como la sombra de algo
muerto .... Yo rumiando uc ensueño y tú
evitando que ese ensueño se mojara como
tantos otros que en mi vida se han mojado.
No se por qué te odiaban los hombres,
no se ::,or qué se te olvida con tanta faci·
lidad en el rincón del café donde entramos a beber un "laguer" o en el rincón
de la barbería donde entrarnos a que nos
arreglen la cabeza lpor fuera nada más!
Tal vez tú corras la suerte de tantos
otros hermanos tuyos, pero no has de pasar pnr mis manos sin llevarte algo de mi
corazón, sin llevarte al menos un rnodes·
to elogio de mi pluma sincera, escrito en
las altas horas de la noche mientras el
viento y lluvia hacían gemir los cristales
de la ventana y tú, en un ángulo de mi
habitación, parecías un inmenso pájaro
negro descansando de uu vuelo fatigoso ......
Debajo de tí cuántas locas cabezas y
cuántas cabezas sesudas habrán hilvanado
un bonito disparate o resuelto algún com·
piejo problema. Debajo de tí, cuando en
tierra de brumas y (ríos de nieve te ro•
oía su nítida corona, con qué cariño añora rían el sol del tró?ico los que te sostuvieron entre sus manos.
A la salida de un teatro donde se des-

granó t;,J vez la música frívola y elegante
de la &lt;Viuda Alegre&gt;, a la salida de un
restaurant donde sonó quizás el mágico y
glorioso taponen de las botellas de champagoe icuáotas risas optimhtas vibrarán
bajo tu palio de seda, oh paraguas aventurero y trota-global
Por esos prestigios de ayer y por tu bondad de esta oocbe es porque te ganas mi
elogio y por que mañana-ya restituido a
las manos fraternales que te pusieron hoy
entre mis manos-cuando en el curso de
tus correrías por el mundo te encuentras
lejos de mí, quién sabe si bajo tu cúpula
protectora, en alguna noche de IJuvia,
vuele algún pensamiento de los amigos
que t~ llevan para el que se que~a refugiándose bajo ese otro paraguas gns y torvo del olvido!
Sigue lloviendo. "JI pleure daos rnon
co•ur, comme il pleura daos le ville ..•. "
¿ Algún día encontraremo, la taumatúrgica sombrilla para que sobre nuestro co
razón no lluevan lágrimas de duelo 1
ARMANDO LEYVA.
000

Una sirvienta &lt;le color, de 16 años, mató
a su patrona, en Richn-ood (Virginia), por
lo cual fué electrocutada.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Medalla de Oro Exposiciión
Universat.-Paris 1900
Medalla de oro
Ex osición universal Paris 1900.

El ritmo interior

Cúrese usted en su

Soy demasiado orgullorn y estoy ex_cesivameote hastiado para que os ame. Pienso
demasiado en mí, y me pesa ya demasiado
esa sola carga de mí mismo, para que vaya
a pensar en vos. Pero en este momento de
perfumes y de absintio, cierta complicada
exaltación de mis nervios os enooblec" aote mis ojos y os hace digna de que, ya que
oo uo ceremonioso soneto, desgrane en
vuestro honor algunas severas palabras.
Ya veis: estamos ligados por obscuras sensaciooes; os sentís unida a mí por secretos

CREME DE

LUXE

CON~ERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
Evita Y cu_ra los. barros
las pecas, las erupciones, y
lasmanchasenlapiel.Desvan~ce las arrugas. El ~utdlso yaspero,d
quema moardch,,to,
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,
~...

vínculos. Alejados, auEeotes, la llama no
se apaga en vos, y está presta sitmpre a
renacer en mí. Paréceme esto bastante
para que eo este m?meoto de fragancias y
de absintio, yo os dispense el decoroso hom~oaje de algunos pensamientos, aun cu~odo todavía ninguno de ocsotros se txphca
ciertas cosas y no ha podido llegar basta
su razón de ser y su objeto.
o oo
Imagino que no hay entre nosotros_ ninguoa pasión inmunda, oiogu1;1a ~1m_ple
fuerza carnal He debido ser bien 10d1ferente a vuestra sensualidad. por mi excesiva vida interior, por mi frialdad desdeñosa y por mis huraños hábitos de aislamiento. Nos separan, además,-me separan a mí al menos-las circunstancias que
os colocan por encima de todo deseo culpable, a la distancia del incierto y de la
CURA POSITIVA PARA LAS
fidelidad jurada. Pero e~ cierto que oues·
tros espíritus hao sentido la necesidad de
ALMORRANAS.
acercarse, tal vez a causa de est~r tao le•
•
•
• 'd d
bl
Jano~. con cierta curios¡ ~ te!!' orosa, Y El Ungüento de Muoyóo para las Almohao ido franqueando la d1staoc1a con uo rraoas alivia iostaotáoeamente. Es uo ouetemor recíproco,
hasta
.
.
· f que
·1 en hmedio de vo método
• completamente limpio· El Un·
ese gr~cioso J~ego 10. anti º?s emos sor- güeoto viene envasado eo un tubo de esta•
prendido,
m1ráodooos te· ño. Es el único
instrumento
'bl
tcasi con
¡ miedo,
p pi!
·
· que hace lle·
rn emeo e en as u as.
gar el medicamento al origen de la enferO O0
medad. Con dicho tubo medica usted las
Sin embugo, oioguoo de los dos ha son• partes inflamadas que no pueden alcaozarreído. Lejos de eso, hemos ido poniéndo- se con los dedos Precio; 50 centavos.
nos cada vez más serios, voluptno•ameote
más serios. ¿ Cómo justificarlo, si nuestras UN MEDICO PROMINENTE DE HA·
dos almas no se parecen, si en ti espíritu
os desprecio tao profundamente y en la
BANA TESTIFICA:
carne vos me desdeñais tanto ? l Cómo jus·
tificarlo, si entre nuestros cuerpos hay un
"El_que suscribe. Médico Cirujan';', etc,.
triple obstáculo de leyes triples? Sin Pm- certifico: Q_ue he usado con bue~ éxito en
bargo, amiga mía. es incuestionable que todos I_os clientes ~ue han padec1d~ de Henos hemos ido poniendo cada vez más se· morro1des, el Uoguento de Muoyoo para
rios voluptuosamente más serios.
las Almorranas, habiendo obtenido resulta·
0 0 0
•
dos satisfactorios. Y para que conste expi·
Y :ihora que estamos rodeados de fra- d? el pre_seote eo _la Habana, a ocho de ju·
gaocias procelosas; ahora que el fastuoso n10 de mil oovec1eotos doce.-DR. JOSE
licor se llena del crepúsculo otcñal, y re• F. DAVALOS."
coge la tarde entera eo el vaso propicio,
EL REMEDIO PARA EL ESTREÍ'fInosotros oo hemos tenido iocoovPoieote
PO unir nuestras manos en uoa in•imidad MIENTO. El más podercso, el más cieotíde confidencia. y revelar, el uno al otro, fico Y eficaz para esa enfermedad. En tucoa escrupulosidad, sin mover los labios, bos, por so centavos.
sin bajar la vista, el secreto profuoclo que
EL REMEDIO PARA EL HIGADO
ambos habíamos ignorado rigurosamente cura positivamente la Biliosidad, la Icteri'.
hasta ese momento.
c ia, el entorpecimiento del Hígado, la senO O
o
.
sacióo del Cansancio y Agotamiento, la
Podemos acariciarnos ya con libertad. Veotocidad del Estómago, etc., etc. 5c cenPodemos besarnos en la boca, s10 pudor, tavos. Marca x, $ 2 _
3
como dos viejos amantes. Hemos caído.
Pero ¡cómo! ¿No es esto Jo obsceno? /No ~L REMEDI~ PARA LA SANGRE,
es esto al fin lo prohibido y vergonzoso? extirpa todas las impurezas de la sangre,
¿ No nivelamos al cabo nuestros espíritus? 5° centavos. Marca 3 X, $ 2.
¿No violamos las triples ley~s? ¿No van a
Pida usted la "Guía de la Salud," de
q~edar_ franqueadas las 1nfraoqueables Munyoo, en las Droguerías de J. Labadié
d1staoc1as?
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pr~sa es,rnoportu?ª· P_ero ,nuestras ma1;1os guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
u01das nen ~oo cierta ~roma co_mpreoSiva 6; y otras. Consultas por correspondencia,
de todas las_ rnterrc&gt;gaciooes, mient~~s ob• confidenciales y libres de todo gasto se~van, encima de ellas, la alterac,on fe·
MUNYON'S
AND JEFFERSON,.
53 E. U. de A.
bnl de los rostros. Las manos, que no ,g- PHILADELPHIA,
norao cada, sabeo que, cuando la tarde
acabe de morir. devorada por el vaso de
absintio, y en la sombra vuestro cuerpo
sensual busque mi cuerpo, y mi alma visionari" se fuo~a con vuestra ª'D?ª• no Gris pálido en la altura, los árboles muy
habrá de ocurrir entre nosotros n10guna verdes brillan en la niebla de un día eo
cosa que no baya ocurrido plenamente ya. que el'sol no ilumina la tierra, la verde
JOSE MANUEL POVEDA.
alfombra del césped termina de un lado
en uo montón de árboles que deja en el
centro un pedazo de cielo sonrosado como
una esperanza, en el fondo del cual una
palma se dibuja como un alma solitaria!
~is~spioos, cual centinelas, defienden el

,

domiGilio

Marfil

I

KUfie ke

'

.
.
. .
Alimento y fortificante nutnhv_o Y de fá·
cil digestión para enfermos, delicados, Y
sanos de todas las edades. Sumamente re·
enmendado por autoridades y por miles de
médicos práctic&lt;;&gt;s- No (rrit~, es de buen
sabor, y regulariza la d1geshó_n ,en t_od~s
las perturbaciones de las funciones gastn·
cas e intestinales. Mezclándolo con otros
manjares, se presta muy bien "KUFEKE"
para satisfacer el s'Usto particular de cada
iodividuo, siendo por esto INDISPENSA·
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103 recetas de cocioa muy acreditadas
se encuentran coleccionadas en un folleto
que se puede adquirir gratis en farmacias
ydroguerías.

En el descenso del terreno algunas va·
cas echadas, reposan. El aire dulce hace
oscilar los árboles qoe dejan oir un mur·
mullo como el rumor de besos de ángeles
en las frentes de los tristes. Más lejos del
paisaje, digno del pincel de un grao artista, las rocas grises forman una ligera ele·
vacióo.
La paz es completa. Sigo a mi pensamiento que en tropel elabora idea~ contrarias al comparar Jo que pudiera ser Ja vida eo la grandeza de la naturaleza seoci·
Ila y dulce, y lo que es, con los errados
convencionalismos sociales que a tantos
desastres nos arrastran! El bien-piensoes la verdad; este campo verde y esta roca
gris, inmutables en medio de las oscilacio·
ces constantes del frágil y débil corazón
del hombre!
ELISA. B. DE CORONADO.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 4, Julio 27</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Alfonso Reyes</name>
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      <name>Benemérito de las Américas</name>
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