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                  <text>��~·Plateria "CHRISTOFLE"'

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños

Sola y Un·tca Calidad

La Mejor

Los dias más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un hogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta ge fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

Para conseguirla
EXIJASE esta Marca

l.

11

y el Nombre ucHRISTOFLE"

sobre cada pieza.

MEXICO • BAUSER :sr ZIVY :sr C••-

~,l ~~~~~pomad~=re ~~!~~

El Compuesto Vegetal de la Sra. lydia E. Pinkham

1

Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.-" Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le conviniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudar á las víctimas que
sufren como yo sufrí.
"Con mucha gratitud y recuerdos."-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

1

QRANOS. TUIIIOIIES. ALIIORRANAS, HERIDAS• l'USTUI.AS• LI.AQAS,
UI.OERAS, QUE.ADURAS, FtSTUI.AS, ERUf'OIONES. ETC•• ETO,
oe VENTA EN TODAS I.AS DROQUERt'IS 'I BOTtOAS.

1
1

A 25 CEN'fA vos LA CAJA.

I'

Para loa lugarea donde 110 ae euoaentre, ae despaohatranoo de porte, ~nvtando
oon el pedido en sellos de oorreo so.so ova. por oada oaja y por docena '3.&amp;2,al Depositarlo general, SR. RAFAl!L •• OltTEQA.
CALLE DE IIANRtQUI! N9 02.

e•

APARTADO 41541.

111/!XIOO. O, t',

1

sejo esp(lcial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkbam Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Sn carta será abierta, leida y contestada
po, ••• "ño,a y oon,idorada "trldamoot. oonftdonrlaL
...~ ~ - •

itll ©J~~~~!ft§

1
II

siempre es eficaz. Millares de personas curadas por ella testifican
sus maravillosos resultados, y por eso es que se ha hecho la pre•
ferida del público. Basta usarla una vez para tenerla siempre en
prevención. Produce efectos segurisimos en

M!l"

I

Caja Valorada en $0.50 (m.a.rGraUs

J

En los Docks de Londres ha sido insta·
lada una máquina colosal para verificar el ,'
descargue de los grallOS.
Cuatro elevadores neumáticos desear·
gan simultáneamente el contenido de cua·
tro buques, a razón de 75 toodadas por
hora.
La carga es elevada, a través de tubos !
flexibles, basta la altura de 24 metros, que· ;
dando depositada en los almacenes.
¡
La tubería de conducción mide cerca i
de dns millas de longitud.
!
Acaba de formarse en Cristiaoía una li·
ga de templanza para combatir del modo
mas enérgico toda especie de bebidas al·
cohólic;;.s. La liga se titula &lt;Unión oacio·
cal de los amigos de la moderación&gt; y de
ella forman parte muchas personalidades
políticas, científicas y artisticas, entre
otras el ex-ministro Michelseo, uno de los
principales autores de la revolución de
1905, y el explorador Haoseo.

l

fp;;;Jf~-Q.;;1~-¡.;g;;;í;.;~~

l

1

f

t•

Le probaremos á nuestro propio costo que no
•
es necesar1O e l permanecer I Jaco, en1uto
é imperfectamente desarrollado.

1
t

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1

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!"Mira"!

:Este es un generoso ofreclmlento 6. todo hombre
6 mujer del mundo entero. Garantizamos pos\•
tivamente aumentar á. sat1sÍ1loo16n su peso Y si
así no fuera, no nos pague. Piense en esto Y
reflexione detenidamente en lo Que nuestra propo•
slción significa para Vd. A nuestro propio coste.

\

¿Por qné no probarl\D e1!

FiJate en ese par de enjutos espantajos!
remedio Sargo!?.

'
l•
l~

Sargol. restaurad.n á los fltcos. enfermizos y d&amp;biles sin originarles na.úseas de nlDguna especia.
En muchas circunstancias es mejor que el AceJte 1
de Bi&amp;&amp;do de Ba.calao, y si.u duda alguna. eo a
siempre más aa:radable para el gusto,
1
Pídanos hoy mtamo la caJa de $0.50; soll)l'én,,, t

15
30
ll~~~~et:XX:fen\eª~:6ii'°d~ ~~iie notr!1a:~ =1o.poks~~ ::e~dfca~it°~~!u~3tlº s~~~~':n°:n~ !
huesos; A. llenar los huecos de sus mejillas. cuello :Interesado en ganar en peso y que obra de buena ,i
~J:1:.toi ~ej~::ne:ri:ª, ~r{:UZ~i:~=::::~t: té. i La Caja Que le remitiremos Ubre de gast09. ;i
5

I no la ha proba.do Vd. nunca, dehc Yd. saber que
l:i LEA &amp; PERRINS es la mejor S ,1ba Worce~tershire del mundo. Porque tiene mas imitadores
que todas las otras.

¡

El frasco y la etiqueta son frecuentemente imitados, así
como el contenido.

¡

S

Las imitaciones las dan ,í las personas que piden de la \Vorcester;;bire
o de la Salsa Inglesa. El articulo genuino se sirve á los que piden distintamente de la Lea &amp;. Perrins.

La escritura bhnca sobre

hasta. QU8 se sienta con energfa l'lbraute-e~to bare~
ºr}51canlcos'•d'et6enclrlgnldod••P'1·0•••
uu
61
negocios ó cualQuier otro procedtm.lento penoso.
Si nuestras gara.nUas fallan. el tratamiento no les

J nc1edoslmlslcnntodsrásdllecaculdlteutra&amp;,
¡

.

d"

1n 1ca

1a verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE.
de origen.

i

1

perfectamente la humillación que deben sufrir P.n
l~~l!r~~:·
quienes el vulgo suele llamar ..Esqueletos" : á
las mujeres huesosas l Quienes los l'esttdos nunca
les sientan bien i pesar de cuanto dlnero en ellos
puedan 2astnr, á los hombrea enJutos oue troplezan con grandes dlflcultades en adQ.uirtl' reJaciones comercla1es 6 sociales A. causa de su desagradable avarlencla. No 1.mporta al Vd. estf. flaco
1
1
a~~r:1eer:i1?érm~a~.
~m~
dios basta el presente ba usado pa.ra conseguir el
mismo objeto.
Garanttúmosle el resultado J
a.sumimos gustosos la resl)Onsabllldad del éxlto.
Sl no podemos p0ner Ilbraa 7 libra.a de saludable
carne sobre sus huesos, no Queremos su dinero.
Este nuevo tratamiento enriquece los glóbulos
l"Olos de la san¡re, rort:1.lece los ne"tos y el
aparato digesUvo. haciendo que éste aslmlle perrectamente el alimento, convlrtléndolo en excelente, sóltda y saludable carne cu vez de pasar l)Ot
el
aparatoeminentemente
d1gesu,o s1n dlgedr
y aslmllar.
Es un
prtnciplo
clentfflco
Que laa putlllu

~l:~~:a~

l
,11

IIJ~JC..#JV

!1!~rierga~ttlp~~Vi~~~~~~~a

1
en las per- 10~:ec~Jn~~iseJa::~rene:: t~fieclm1ento s1 no !
t co~~ct!~i~i:m!~~1:n~ªª1~teresados
aonas excesivamente delgadas. la&amp; cuales conocen estuviéramos segurOSt de los resultados. Son sólo l

l g~: J~

la etiqueta nj~ :

~~~ r:easu~~j~r
y"!~
tural d&amp; nuestro nuevo descubrimiento. cuan Udl T
es de tomar, como puede Vd. engordar sin el T
conocimiento de eus amigos 6 familia hasta que f
les admire el cambio Que en Vd. notarán, pues !

e~es¡o~: in'\~ ":~~!: dz

!f~:~a~6~

los maravillosos éxitos ottenldos por nuestro nuevo ¡
descubrimiento ]os que
permiten
estas ¡
1
1
~~~!~ª 5 Jo
~~~~ ~;:r~d~n coc~~a1º e~ª'::
guiente cupón y remitanoslo hoy m1smo, Escriba. f
su nombre y dirección con .claridad y (U.rija su f
carta á "The Sugol Co., 910 Berald Bldg., Blng- 1
hamton, N. Y., E. U. A. y adJunte en est.aJD- •
pillas de correo unos 10 centavos Americanos para

gt:,~;!

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hacer

ayudar los a:astos de tranqueo. Haga lo Que le
indicamos y
se arrepenthi.

nunca.

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f

f

i

Este certiftcado, J unos 10 centavos Ame•,
rleanos para ayudar el coste del tranqueo, ooncede derecho al poseedor del mismo á una
,
caja de Sargol {el remedio por exceleneia pan.
la delll"dez). valorada. en $0.50. "The Sargo)
Co., 910 Herald Bldg.• Blngbamton. N. Y.
1_. ¡•,
U. _
A. _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
._E.
__

J

1

.._ -·••.e-,,o.. _ .........e_.,,.., .............~.................................."•··•..•.....,.,..•••..•..•·••"•......_.........,...._.¡

�BIBLIOTECA UNIVERSl!ARIA
:J.HAV QUE SER FUERTE.
Para obtener en la vida dicha
ó provrcho es necesario poseer
cierto grado de fortaíeza. Las
pe~sonas débiles se ven siempre
privadas de las cosas que constituyen la crema y nata de lo que
el mundo puede ofrecernos. Esas
personas darían sin vacilar todo
lo que poseen por adquirir fuerza
y vigor, pero no saben donde podrían efectuar el cambio. Tales
personas se fatigan en seguida y
caen en un estatlo de depresión
y melancolía. Con facilidadpierden peso y se quedan delgadas y
enclenques. Lo mismo los jóvenes que las personas de edad
mediana y aún los niños sufren
frecuentemente y hasta se mueren
de lo que parece ser un desgaste
visible y debilidad. E l desarreglo
se halla en los nervios y en el
sistema digestivo. El remedio es,
pues, un tónico seguro y poderoso,
que limpie y fortifique, como es la
PREPARAClON de W AMPOLE
la cual nunca falla en su empresa
de hacer fo ~rte al débil. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
una solución de un extracto que
se obtiene de Hígados Puros de
Bacalao, combinados con Hipofoafitos, Malta y Cerezo Silvestre.
Los productos de la ciencia médica más adelantada entran en su
composición. Miles de personas
la deben renovación de sus fuerzas y sus ánimos par3, trabajar y
paru estar alegres. En Anemia,
Escrófula, Debilidad General y
Enfer medades de los Pulmones,
no tiene igual. El Doctor M.
Gutierrez, Profesor en lo. Escuela
Nacional de Medicina do :México,
dice: "La Preparación de Wampole se toma tanto por los adul,
toa como por los niños con el
mejor gusto, porque se vigorizan
con la mayor facilidad. Por este
motivo hace muchos años que yo
uso esta medicina y aiE'mpre he
obtenido los mejores r esultados.,,
Una bot~lla basta para convencer,
Pij venta en todas las Boticas.

Uoa taza de té regularmeote cargado, Las aoaoás se hacen madurar en Lon•
que cootenga dos o eres rajas de limón, dres por medio de la electricidad. Se cuel·
suele ser muy eficaz contra los dolores de gan en habitaciones herméticameote ce·
cabeza nerviosos.
rradas, e iluminadas con luz eléctrica.
E l poder lumioico de las lámparas, pro·
duce el efecto de la luz del sol, y la ma·
durez de la fruta puede ser fácilmente
regulada.

'.'.Al FONSO RrYES

Cúrese usted
mismo

.,..,....,.¡;.¡¡..:

FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Todas la s e nferm e d a d es de la
S a ng re D ebe n Cu rarse
'

..

LA COQUETER IA
R egidra do como articu lo de seg ur d a c lase er 3 d e Nov iembre de 1894. - lmprea o e n papel d e las Fábricas de San Rafael

1 •r LOS'MEDICOS INGLESES
~ Tenemos el gusto de presentar a los lectores de "El ES UN A ARMA LEAL EN LA MUJER
Mundo Ilustrado" una fotograffa de
LA UNICA SILLA ELECTRICA EN MEXICO
SI os valéis de

Año XX. - Tomo 11.

vuestracoqueteria pa•

México, Agosto 3 de 1913.

Número 5.

ra combatir los años,

n•Jle os dirigirá el
más ligero reproche;

pues de qué sirve una
aureola de cabellos
,londos si vuestro cu-

tis descolorido.
nrru•
, d gado
o marchito
no . N"10gun
ano pued ea causar los microarmoniza con ellos? La b1os; y los gérmenes de las eofer medades
.
se extermioao, cuaodo la saogre está lim•
Cre m e &lt;Sire n&gt; pia y circula con actividad ea las veoas y
p a ra
las arterias. Ea estas condiciooes cualquie•
e mbe llece r
ra persooa puede desafiar los microbios.
bien poJria decirse que lleva en si el calur y I• vida Las funciooes de la saogre protegen y
•r,slonada y •morosa del Sol de Oriente, pues pron• cooservao la vida. Cuaodo la saogre cir~~
':e~~~ ~~::;~~c~:~ Ycél~i~~!u~; cula a pe~feccióo, el cuerpo está saludalas Hurles.-Blanca rara la rubia. rosa rora la tri• ble Y acuvo, pues toda enfermedad es sim•
1tueña. Tarro acomp,ñado Je v,llosas Instrucciones, plemeote el resultado de alguoa obstruc•
$•EtJ\ic;:;ii,J~h.c:;~;i~iéi1!s?c1a., Av. San Fran- cióo en la circulacióo de la saogre.
cisco, 39.-J. Labadle Sucs. &amp; Cia.. Profesa, 5. -A. EL REMEDIO DE MUNYON PARA
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CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.
'' Habana, Julio 3 de 1912.
Evita Y cura los barros
'' Pe.ridone la dilaeión de este te.sti-

;;:~~rt.'; ~;J~~!fa

...-- -- .,

---•·~.,:. •c--. -•~-e,.-------=---~4!
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~

l:sta sllla. cuyos únicos y exclusivos propietarios
son el Instituto Médico Británico. constituye una curación positiva de todos loscasoscurnblesde Reuma·
tlsmo, Parállsls, Neurastenia. Agotamiento Cerebrnl.
Debilidad Nerviosa. EnfermedoJes de la Próstata, Espermatorrea, Impotencia y EsterillJaJ en cualquier
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cualquier enfermo cuyo caso hayamos
ac~tado
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Te
sag-~l.:;:'e~:':~n~~!'1~.nsultas son conslJeradas
INSTITUTO MEDICO BRITANICO
Mé I D F
'ª· de López a·
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duno ypeso.
d de Ia Mujet'
SaIuEnviaremos
un libro a la dirección que se
nos dé, enteramente cratis.

las pecas, las: erupclones, Y

$500.00 oro a

,

t

'

monio, el que le ruego acepte un.ido

las manchas en la piel. Des- al mayor reconocimiento y más provanece
las arrugas.
cu- f und a grat·t
tls áspero,
marchito,ElpállJ u d . eoano usted salbe, desdo y quemado del sol. ad- de hace mlás de dos años el estado de
quiere suavidad, lozanía Y mi sanare ha sido bastante d--"avobuen color con pocas apll~
.,,,,_
caclones de Creme de Luxe. ra.b-le, manifestándose ipartieularmen•
Emp lece ust ed a usar esta t e en e 1 rostro esca
'&lt;
descomposición
I;-~ crema hoy mismo y jamás
tan peligr
l t L
'
~~,
~A le pesará haber lerdo este
. osa COOlO. mo es a. as po-----..:::::...
~
, ~- anuncio.
cas dosis del remedio "Liquido para
~
~
8a.n=e"
",.:,,;
Depósltos.·Johansen. La- la
.,' por Ud. a mi recomend a d
badle y Droguería del Ele? con t anto acierto, han sido sufifan1e, México.
cientes para el completo restablecimiento, inelusive la curación de la
piel del rostro, cu¡yas buenas con.diciones, obtenidas con su efica z remedio, me obligan a recomendarlo por
C?nsideraTlo un deber, tamto ,por grati~ud a ~d. eomo por humanidad a
mis se:meJantes; tenriendo particular
plaeer en_ con testar lo que cualquiera
persona rnteresa.da, se sirva interro•
ga1111le." AtentMnentil. Eduardo
Ca.rdona.-SJc. Habana 151.
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r.ura prootameote los Dolores de Espalda
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vos. Marca 3 X. $2.
EL REMEDIO PARA EL ESTREHI·
MIENTO. El más podercso, el más cieoti·
fico y eficaz para esa enfermedad. Ea tu· •
bos, por 50 centavos.
EL REMEDIO PARA EL HIGADO,
cura positivameote la Biliosidad, la Ictericia'. el eotorpecimieoto del Hígado, la seo·
sac1óo del Cansancio y Agotamiento, la
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coofideociales y libres de todo gasto.MUNYON'S 53 ANO JEFFERSON,.
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(""'
=============================¿~
\)

Los manguitos de gas viejos se pulverizao y sirveo para limpiar la filigraoa de
plata y los objetos plateados, por que oo
deja señales ea los huecos de las joyas y
da un brillaote pulimeoto sin perjudicar
en nada al metal.

Agencia de

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEF0N0S: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Los obreros japoneses, cuaodo saleo al
trabajo por la mañana llevao coosigo una
pe1ueña tetera llen a de té, lo mismo jor·
naleros europeos llevan su bolsita con el
almuerzc.
000

Ea Coostaotinopla, se estableció el año
pasado uoa iglesia donde se oficia ea Es·
peraoto.
So objeto es procurar facilidades para
el culto a los visitaotes de todas las nacio·
aes.

SR. DON FEDERICO GAMBOA,
Distinguido literato y diplomático que ha sido nombrado Secretario de Relaciones Exterior es
en el Gabinete del General Huerta.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO.

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No. 41.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson. 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ S r.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... S 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S º• l"
En los Estados ............................... 0.35
En el Extraoj6ro ............................ 0.50
Atrasados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. o. 50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

CHAPULTEPEC
Domingo. La m-iñana está diáfaca como un fino cristal y llueve azul. Este sol de estío, pleno de juventud y
de vida, sacude sus flámulas ligeras que un aire, suave
como una caricia de terciopelo, parece extender dulcemente. La ciudad está triste y desierta; tiene algo de
los crueles días de la decena ya casi olvidada, pero
siempre roja. Mas para no evocar recuerdos desagradables, diremos más bien que tiene un aspecto de ciudad protestante. Efectivamente, los comercios de todo
género están cerrados y perdidos por lo mismo, el cat"ácter y la animación que aportaba la gente trabajadora, para satisfacción, sobre todo, de los que ese día tenían asegurado el descanso. Porque no se uegará que
es consolador el pensar, en la infinita cadena de mortificaciones que nos trajo la maldición del Paraíso, que
no somos tao desgraciados ni es nuestra suerte tao insoportable. Hay no día de la semana, en el cual podemos jugar al burgués, libres de la amenaza de reparticiones agrarias o de expropiación alguna.
Hay un día en que podemos levantarnos a cualquier
hora, comer en buena o mala compañía como los comensales de Petrooio, (ahora vivimos días de Roma
con los filius históricos del «Quo Vadis&gt; ), sin que las
lúgubres campanadas de las tres de la tarde, la hora
trágica en que expiró el Cristo, nos llameo a la oficina,
a la tienda, al taller, a cualquier parte, en fin, en que
algunos, más infelices que nosotros, y aquí está el cristiano consuelo, permanecen sufriendo con toda fidelidad, el bíblico castigo del viejo Adán. Convengamos en
&lt;¡ue los que trabajan toda la semana, con excepción del
domiogo, hao perdido esa breve voluptuosidad; en que
fa ciudad tiene un cariz prot~stante, antipático, que no
fo conocíamos, y en que, por último, nada hay qué ha·
cer en sus calles desoladas. En cuanto a los que resultaron favorecidos con el acuerdo de la Secretaria del
!Ramo, felicitémosles; pero discretamente; no sea que a
la postre triunfen los patrones; sobre todo, los dutños
-de cantinas, que casi se sienten conmovidos hasta las
lágrimas, cuando a partir de las n a. _!ll. v~n a una
multitud de &lt;flaoeurs&gt; desconcertados e 1nqu1etos, cuyas pupilas º?~tálgicas mi~ao perderse en lejan_ías de
-ensueño, apenl!vos fantásticos y &lt;luocbs&gt; de qmmera.
y puesto que la mañana parece una ánfora de cristal,
-en donde llueve azul y no se coosigu .. , ni aún a costa
-de una infracción, un mediocre aperitivo, eh! cochero,
pára. Llévanos a Cbapultepec; ve al paso, que que~emos beber poco a poco. a sorbos lentos como si fuera
tUQ cockta_i!, la frescura disuelta en esta clara mañana
de Agosto.
y a partir del &lt;Caballito,&gt; que está a punto de arran•car en uoa galopada triunfal hacia la Avenida de Bu•
-careli, ignorante· del bonachón jinete que lo rige, el
vehículo empieza a rodar sobre la soberbia calzada de
la Reforma, y a poco bordea el zócalo, desde ~onde

Cristóbal Colón parece mostrar al viejo mundo PI des·
cubrimiento de estos países. Lu.,go nuestro fuerte
C11auhtemoc, con su gesto eterno de amenaza y de
desafío, se levanta de cara al sol, significativo como un
símbolo y magnífico como una esperanza. Mientras pa·
samos por enfrente de su estatua, evocamos, natural·
mente, a la antigua ciudad azteca sitiada por el Conquistador, y le pedimos al ancestro el secreto de su resistencia y de su heroísmo. La sola contemplación del
bronce venerable, infunde, c0mo la mañana estival,
fuerza y confianza. Después saludamos a la columna
gloriosa, alzada al cielo como un peosomiento inmortal
Y perfumada el alma de estos recuerdos imperecederos,
llegamos. por fin, al viejo ;.,0sque, en cuyas calzadas y seo·
d•aros, ondula una muchedumbre escogida y brillante.
Para disimular el aire demasiado democrático, mas con
pretensiones, de nuestra '"bandera azul," la dejamos en
compañía de un auto reluciente y bruñido, más fino que
un &lt;Omega,&gt; y nos aventuramos por la primera senda
que nos ofrece la ventura. Es la Calzada de los Filósofos, esa, en donde, seguramente para demostrarnos que
la cieocia no está reñida con la hermosura ni con la
gracia, nos cruzamos con mujeres jóvenes y jarifas trajea das a la moda de J.,_ época, con los vestidos de estrecheces tan clásicas, que recuerdan los peplos pegados a los flancos de las ciudadanas de Atenas. En cuanto a los filósofos, brillan por su ausencia y sólo con
mucha voluntad puede confundirse con Sócrates aquel
viejo solitario, que en un rústico banco parece descansar de la jornada, o aquel otro de la escuela d ~ los pe·
ripatéticos, que ambula con la cabeza inclinada, tal vez
por el peso de toda la verdad de la vida. Decididamente, es mejor contemplar la hermosura y la gracia, cosas
amables que aligeran los pensamientos y los dulcifican.
Y en esta calzada desfilan ambas virtudes, con beneplácito hasta de los desengañados ahuehuetes, que se
rejuvenecen al extender sobre las bellas paseantes, la
sombra de sus cabelleras filosofales.
En la calzada de los Poetas, tuvimos un grato en·
cueotro. Muchos niños, mofletudos y risueños como pintan a lo, amores, corrían y jugaban con la alegría tao
pura y tao nueva de sus años. Los había rubios y blancos,
con ojos de myossotis, en cuyas, corolas se asomaba la
mirada como una mariposa perpetuamente sorprendida;
los hab'a morenos y de cabellos negros, con los bellos
ojos obscuros de la raza, en los que parecía demorar
aún la extrafü,za de haber nacido. Y todo~ iluminaban
con el esplendor de su inocencia, la tristeza del vivir,
com:i las rosas pálidas que blanqueaban en las umbrías
del bosque. Si es cierto que esa calzada es la preferida
de los poetas, hacen bien los niños en frecuentarla, ya
que son, por derecho de alegría y de pureza, las mejorés estrofas de la vida. No sabemos en donde podrá ha·
liarse un espectáculo más encantador, que pueda com·
pararse con ver.taja al de un grupo de niños, que juegan
en un jardín, brillante de sol.
Id, señores míos, en estas mañanas de Agosto al viejo
bosque El aguacero de la oo;;he anterior, quitó el polvo de las bojas ·Y enjoyó de rocío las gargantas de las
rosas. Todavía los diamantes tiemblan en las corolas y
yerran en el aire perfumes sin nombre. Veréis mujeres
hermosas, que aunque se pasean en la calzada de los
filósofos. es probable que no os sugi;rirán pensamientos
graves. Ellas y los niños, son las galas espléndidas que
decoran corno las reoovadas primaveras, la monotonía
del paisaje.

eran un tesoro. Pocas veces su boca de guinda las dibujaba; pero al hacerlo era la contracción digna del
pincel.
Aquel día la estada en el manantial iba a ser corta.
La rica agua esperábaola labios principales. Malucho
el primogénito de Alcaraz, había ido al villorrio a tooi•
ficarse. Harto sabía él la excelente medicina que se ha•
liaba en aquellos contornos. De tarde en tarde, en plácidas excursiones, visitaba el lugar y se paraba en Ja
fuente. !Milagrosa agua! Por mucho menos otros manantiales son famosos.
Nela había cogido su jarra y su botijo sin verter gota
y se disponía a volver. De la margen de enfrente partió
una voz:
-iNela! ....
-!Señorito! ....
-Vi que te tardabas ..... .
- l Está u~ted sediento?
-Sediento, sí. Pero ya qo te apures.
Descendió por la veredilla, se llegó a la gruta en un
santiamén, bebió un sorbo y se sentó sobre el musgo.
II

EN LA FONTANA

-Siéntate, Nela; nadie apresura.
-Es que madre ..... .
-Sabe que vine. Conque no habrá ansiedad.
-Bueno, unos minutos, ya que le place a usted ....
-iCuáo buena eres, Ne!a! .... Tanto como linda.
La muchacha ni pestañeó. El joven ocultó el asombro. Y repuso.
- lTe lo dice también tu novio ?
-.!Para qué? No había yo de creerle ..... .
-Bien sabes que sí .... Más que linda, hermesa.
Nela se limitó a mirarle. Pero un mirar sereno apacible, naturalísimo.
•
El de Alcaraz, un poco adonisado, no era mal mozo.
La alcurnia dábale cierta altivez; pero tao sutil, que
resultaba, más que empala11osa, atrayente.
-!Hombre feliz, que obtiene tu cariño!
-/Es usted envidioso?
-19uien no lo será de esos encantos? Porque eres
un pnmor, Nelai Yo creo que me pongo aquí bien con
sólo verte ..... .
-iNo me confunda usted, señorito que me da vergoña!
'
Y apuntó una de su~ sonrisas. una tentación.
Alcaraz la cogió una mano, y la piel sedeña, finísima
provocó en ~l. un estremEcimieoto. La retuvo, pues 0 ~
notaba opos1c1óo, y renovó la letanía:
-:-!Vales más oro que pesas! ¿Le quieres mucho a tu
nov10?
- l Por qué no? Yo quiero a todo el mundo, a todo el
que es bueno, señorito ..... .
_-iQuerer, querer! Entonces. ¿cómo me quieres a
m1? ..... .
Espe~aba, sin du~a, verla turbarse y enrojecer, y 00
h~bo 01 una cosa 01 otra. Aquel espíriiu no se coomov1a. Y el caso es que no tenía trazas la moza de frialdad en el corazón.
Insistió el señorito:
- l No has notado que yo te adoro? .... Di, Nela, ¡ no
lo sosp~chaste? . . .. Barrunto que no tuviste grao suerte.
Tu oo_v10 es un ~afio, indigno de ti, riñoso e incapaz de
ap!ec1ar esás m1e!es ...... ¿No aspiras a más alto? ¿No
sonaste en un cariño, en un amor sin límite?
Con expresión iodeficible objetó la joven:
-!Cállese, cállese, que voy a enmalecer con esas cosas, señorito!
-iSi precisamente habría de ser tu felicidad! ..... .
/No te parece, Nela?
-No.
-/No? ... . Y /por qué?
-Porque .... cidascuoo en su lugar. Y mi Jugar no
es ese que u&amp;ted dice.
-/De modo, que crees que te engaño/ ....
-Que se engaña usted.
Se quedó contemplándola. En su faz traospareotába•
se uua serena dulzura, que la hacía inmaculada.

Costanero y distante, era una fatiga ir por agua al
manantial Pero el agua era fresca, límpida, riquísima,
y compensaba el esfuerzo.
No le dolía a Nela cargar con la jarra y el botijo todas las mañanas, emprender por el atajo y subir, su·
bir hasta el abra. casi a la cima de uno de los cerros,
donde asomaba el caño que era una tentación para las
golas.
Más que el agua misma gustábale a la muchacha
aquella soledad, que era un encanto. Olía el sitio a
tomillo y retama, amén del bálsamo del pinar a cada
falda del montículo, con efluvios rtsioosos purificando
el aire.
¡Qué bien se estaba allíl En invierno para solearse
unas horas, en verano para hallar frescor. A no esperar la vieja en casa y a no apurarla un retorno tardo,
Nela prolongara la ausencia sentándose junto 91 chorro
en aquella espelunca breve, cuya humedad templaba
los ardores del solazo.
Gustábale la soledad, porque Nela, un primor serra·
no, era toda reflexión y entendimiento, lo cual eocua•
draba su figura. No carecía de donaire, con todo y su
aspecto ajuiciado, tirando a serio, ni de polideza, a pe•
sar de la, sencillez. Sus sonrisas escasas, por lo mismo

Manaba rumorosa la fuente, soplaba mansa la brisa
En el sombrajo se estaba bien; pero el wl iba a picar
a la vuelta.
. 1:1':la Y el de Alcaraz callaban. Hay silencios expres1v1s1mos. Más, ~oo toda su penetración, erraba esta vez
el cortesano, mientras calaba hondo la lugareña. Creía
aquél que iba ~ embaída y tomar la plaza. Juzgaba
ell~ que lo del ¡oven er&lt;l parlería pura y no cabía tal
privanza.
Tranquilamente dijo:
-O usteJ r¡igr':sa el primero, o yo.
-IPc&gt;r qué no ¡untos, y a qué tal prisa ?
-Lo primero, porque siempre hay juzgamundos. Lo
otro, porque ya es hora de volver. Además, piense usted en lo alto que está el sol; de lleno cae, y no le va
a hacer bien el acaloramiento.
Soltó las palabras con una naturalidad asombrosa.
~ealmente, los sesos iban a bullir a tal hora y con se·
~e¡ante lumbre. Los preludios de estío eran proounc1ados . .... .
-Me desencantas, Nela.
-/Por qué, señorito?
-Porque te tengo a tí por muy distinta de otras mu•
chachas,. y me resisto a achacarte la ingratitud.
-il.&gt;é¡ese de cantiñas! Mis oídos no están hechos a
ciertas músicas.

Mons. ~&lt;;&gt;ra. y del Ri~, Arzobispo de México, pnsidiendo la sEgunda conferencia Constaot11:naoa. el ?Dmtngo pasado.-EI organizador y el sostenedor de la serie de conferenc1~s organ1~adas para celebrar el XVI centenario de la libertad de la Iglesia.Sr. Lic. Francisco Elguero, sostenedor de la segunda conferencia sobre Constantino ~
y la Libertad de la Iglesia.
-/Desconfías de mi?
-Palabra que no.
-Pruébamelo.
-Y /cómo?
Ahora fué el linajudo quien notó embarazo. La expre~i~~ no fluía, andaba torpe la lengua; y. entre la impos1b1hdad y el ímpetu, se produjo un impulso. Abrazó
súbitamente a ~ela.
En el acto se sintió receloso; comprendió que tal vez
acababa de extremar las cosas, y esperó el rechazo.
Pero Nela permaneció impasible, sin hacer caso alguno. ~o hizo más que inclinarse y coger el botijo
puesto a refrescar, luego la jarra, y decir pausadam~n-

III

te:

1\

-iVolvamos, que ya es hora!
Despejada la atmósfera, nítido el azur, saturado el
ambiente, verdeaotes las lomas, acá y allá brillanleces
sin cuento, andaban Nela y Alcaraz pisaodo ~uijos y
salvando baches. La cigarra apestosa iotPrrumpia el
&lt;reg-gear&gt; al paso de la pareja; volaban unas mariposas trabajosamente; corrían por entre plantas vírgenes
unas lagartijas; brincaban las minúsculas langostas ....
Desde el otero descubríase el lugar, piña de casucas
de un blanco lechoso, sobresaliendo la torre parroquial,
chatooa y pesada, elevándose por encima del amasijo.
Los brezos, abundantes, enrojecían el cuadro aquí y
allá con manchas salientes .... Sí, el sol era pesado,
fundente, para huído y no para aguantado ....
Nela, airosa, caminaba con brillo. Alcaraz, medio
absorto, la seguía esforzándose. Sus labios estaban resecos, su frente sudorosa, sus ojos encendidos. Desabro·
chóse el cuello y tremoló a merced del aire la chalina.
-No corras, Nela. que echo los bofes.

-/Quiere agua?
-No apagará mi sed, la sed que
tú ilO entiendes.
-iApáguela!
Y se detuvo al doblar una cañada.
-No serías capaz-espetó el joven, hecho ascuas.
-lDe qué?
-De apagar este incendio ....
- l Cuál, señorito?
-El que me abrasa.
-iJesúsl
Y se plantificó tan fresca, mirándole entre compasiva y absorta.
El joven se le acercó con ebriedad indecible, entre
arriesgado y suspenso. Se acercó más, y más, hasta rozarla ..... .
-lSerías capaz, Nela?
-Pero ¿de qué?
-iDe darm.i .... un beso!
:Ni e&amp;quivó el ademán, ni soltó la carga, ni se inmutó
lo más mínimo, ... Clavó la mirada en el mozo, y preguntóle:
-lEso le hará bien?
-Pura gloria.
-Pues .... itómelol
Hubo otro silencio, anduvieron callados un trechito
más, hasta prorrumpir el joven en esta exclamación:
-iEres admirable, Nelal
-No me confunda usted.
- i Cómo me besaste 1
•' ''

-Puse el alma en los labios, señorito. Yo sé, Jugare-.
ña y todo, que la privación aviva el anhelo .... Ya Jo.
ve usted: las cosas son según el modo de donarlas.
-Sí, en verdad. Tu resistencia me habría enardecido; tu complacencia me anonada.
-Y ¿no vale más así?
-Ciertamente, vale más.
La madre, tembláodole la barbilla, preguntó al verle.
-/Probó la caminata?
-Mucho. Probó ....• que me cure de dos dolencias:
la de mi sangre viciada y la de mi alma corrupta.
En un ángulo del lar, Nela, vuelta de espaldas, ahogó un suspiro. iQuiéo sabe si se esforzó en que no la
traicionaran sus ojos! ..... .
SEBASTIAN GOMILA.

�con su dulzura me fueras propicia; ansié tener en mis
manos un astro, ponerlo a rns pies y bañarte de sus
fulgores; cortar una flor sin mancilla en los peosiles
alegres de mi casa, para prendértela sobre tu pecho
sanrosado, pero aquellas frases dur~~ han. sid~ una hacha para mi$ frescos en,sueñ~s de v1s1ooano tnuofao_te.
¡Oh, Emira, amad1 m1a, quien poseyera tus nostalgias
íotimasl

¡Oh, E11ira, amad~ mía, quien poseyera tus nostalgi;,~
intimas!
Vivo enamorado de tus cabellos rubio5, de tu frente
luminosa y de tus manos frescas, como pétalos rosados
y dd un b~so encendido que te diera en un bosque so
litario, bajo una dulcfl luz vespertina Se estremece mi
alma, m 1cerada de dolor y te !,1e contemplado, y me
h'lS parecido una estrella, eu un cielo nocturno. He
sufrido melancolías, que bao lacerado mis cuerdas más
sensibles, y mi pecho semejante a una lira, ha ejecutado un verso de amor.
El desvelo ha llenado de tristeza el camino de mis
días felices, y cuando sentí el perfume de 1.:is jardin"s
donde pa5eas, me he llenado de ambiciones infinitas. El
re;plandor de tus miradas ha sonado en el fondo de mi
espíritu un aria de ilusiones, pero la Esperanza me ha
negado sus dones adorables.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
intimas!

de un

DIPLOMATICO

o o o
Tu frente es envidiada por los lirios del bosque, donde, descansara la corona de una reina melancólica y joven. que ciñera en su mano perfumada el cetro de mis
profundos ideales.
.
Tus ojos me han despertado las ansias de los m_ás s~blirnes éxtasis, que con el resplandor de ellos he 1lum1nado muchos cuadros y be encendido muchas imágenes
mu rientes.
Tus manos bao despedido los aromas más exquisitos,
y como en un sueño, ma han patecido dos flores herma,
º""· que penden de tallos distintos
Tu boca roja, semejante a dos segmentos de rubí, la
ví por vez primera saboreando las uvas de una vid verde como la esperaoz::1, y cuando fijaste en mí tus ojossonre!ste, entonces fu! más feliz que si me acariciara la
Aurora; pero más tarde llegaron aquellas risas burlezcas que me hicieron sentir la muerte.
.
¡Oh, Emira, amada mía, quien poseyera tus nostalgias
íntimas!

o o o
Todavía me acuerdo de a1uellas caricias recíprocas
a la orilla de los lagos notables, que juntos, vimos descender el Sol, en m~dio de una orquesta de color •s,
símbolo de nuestra vida, y lue~o apar,.cieron las s mbras negras como la muerte, alegoría de nueHra eterna
ruptura.
Todavía siento la brisa, suave y dulce, que salpicó
nuestros rostro;, y que con una mirada repentina son·
reíamos bajo el cielo inmenso. Aun en mis venas pal·
pita aquel calor de tus mano•, tibias por el ardor de !ns
trópicos, y que trae la reminiscencia de unos días sublimes.
Me hablaste de los goc~s. del vino hirviente que rea·
nim1 los corazones fríos, y como si fuera una exhalación
pasaron esos momentos que hoy para mí destilan honda
pena amarga.
Soñé vivir arrodillado ante la majestad de tu hermn~ura, elaborando entre mis labios de poeta la súplica
en el ~erso; oero tus desdenes han coronado de abrojrs
mi frente adolorida. He oído tu voz en altls horas de
la noche, y temblando de amor he ido bajo los cielos
estrellados, y loco, te busqué entre tanto esplendor de
luz, y desmayé del desencanto.

PARTIDA

o o o

El sPcretario de la Guerra presidiendo la mesa en
el banquete efectuado el miércoles último en
el Parque de Ingenieros.
¡Oh, Emira mía, a!Jlada mía, quien poseyera tus nostalgias íntimas!

Mi corazón ha l'l.nzado hacia tí un suspiro inmenso,
mezcla de sueños y amarguras, y con él te he ofrendado lo más caro de mi ser, cruento sacrificio en el ara
de mi pecho, realidad suprema de un amor sin límites.
Cuando el Paraíso de mi ciudad natal, entra en el
apa,;ible velo de uoa noche silencia, traigo a mi mente
tu imagen sonrosada, tu cuerpo ágil que me recuerda
un verso alado y musical, entonces es el momento sublime, en que vienen a mi memoria aquellas primeras
promesas, de que fundirías tu alma en la mía, como en
un solo rayo de Luna, como en una sola llama, como en
una sola ilusión; pero el olvido.
iOh, Emira, amada mía, quien poseyerá tus nostalgias
íntimas!

o o o

Ardí en deseos de escribir una oda que coneentrara
todo el fuego de mi pasión divina; quise tener en vez
de mi palabra el ritornelo de una paloma, para que

El señor Lic. don Carlos Pereyra, nombrado Ministro de México en Bruselas,
y personas que fueron a despedirlo a la estación el día que partió a tomar
posesión de su nuevo puesto.

En el salón imperial. Bajo el m:stedo nocturno. En medio de un derroche de
perfum&lt;!S, como si todas las rosas hubieran contribuido. Una música suprema
reinaba. Una flor humana mostraba sus delicias intactas. El aire sedoso y ameno
soplaba el ambiente de una selva cercana.
La luz irisaba en los rostros pálidos de tantas soñadoras y de tantos pensativos.
El beso del festín sería un vino de color de zafiro, en unos vasos purpúreos,
sobre bandejas de ónice, llevadas por cortesanas hermosas, como si se pensara en
un día de Damasco.
Aquel verso que recitaría el poeta. Aquella canción que arpegiaría el ruiseñor
humano. Aquella fantasía en que se palidece de tanta sublimidad. Aquella dulce Artemis cincelada en uu mármol tan blanco como el pétalo del nardo. Aquella pintura
en un fondo exquisito. Bajo la eterna arquitectura gótica de las columnas.
Y el vino llegó. Y los ojos profundamente escrutadores se fijaron en el arte inmenso que aromaba el salón. Tanto Arte. Tanto ensueño diluido en las alas del ai•
re. Y los vasos llegaron a cada mano de lirios, a ~ada mano de rey pletórico de
fama.
La pri.1cesa Matilde dijo: brindo por el-amor. La reina Amelia por la victoria.
La marquesa Dora por los cisnes. La condesa Emma por los besos. Y el Monarca de barba rubia y de ojo azul, brindó por" la aristocracia deltaleoto."
Y todos dejaron con una pulsera de espuma los vasos. Y aplaudieron al Monarca.
Y cayó sobre la cabeza de todos una lluvia de pétalos.

He allí uo jardín de sólo rosas rojas. Estaba en él. Bajo uo palio de luna.
Ví surgir una águila que dijo: soy el pensamiento; con mi vuelo escalo el imperio
de la Filosofía, y me poso en las cimas donde Dios ilustra con su planta; recorro
el éter y tengo mi o ido en el Sol, cuyos rayos hacen brotar a la tierra luz. Me divier•
to con el iris y es mi música la rotación de los astros. Y desapareció.
Ví una mariposa, que dijo: soy la mujer. soy la fantasia. Yo voy a la Luna por un
hilo argentado y penetro con mi sutileza de flor al Santuario de la ilusión. Yo
odio la realidad. Mi palacio está en el sueñ o. Soy débil como la casa de las arañas
y tengo alas de querub y alma de cristal que se rompe con las tempestades. Y
voló.
Llegó un ruiseñor, que dijo: Soy la Poesía. Mi garganta es el laúd do se arpegia
el trino de oro. Solo los ungidos saben mi canto; aunque los profanos se burlan
de él, porque no son predestinados. Y se ocultó entre las hojas.
Llegó una paloma, que dijo: Soy la virginidad. Soy h, gloria de la tierra. Me
persiguen los cazadores, pero me amparo tras los l_irios y me envu~lvo en la g~a
de los cielos azules y me detengo en los montes 1ntactos. Yo me alimento del trigo
que da la hostia. Soy hecha de las espumas de un lago a quien cubre un velo rubio
Me dei.truye el miasma del fango. Y se remontó al sertoo azul.
Jefes y oficialt s del Parqu e de [ ig-enieros.-Gru( e tomado con moti~o de la fie~1a co~mtrr.oratiH t:ffct:ia da el mié, cdt s pas, co tn recuu co del Pad n de la Patria.

El señor Lic . Pereyra y su señora esposa, la distioguida escritora &lt;M,uía Enri-,.
queta&gt; a bordo del carro que les llevó rumbo a Veracruz.

Habló una rosa del jardín: Las ilusiones duran mi vida. Y marchitó. Y yo qoe•
dé extático, esperando una nueva aurora boreal.
A~GEL SALGADO.
o o o o
El consumo de porotos se hace cada vez mayor; está haciendo disminuir el de
papas.
o ooo
El golfo de Persia es llamado 'Mar Verde," porque en alguncs sitios sus aguas
presectao un hermoso color verde.

�Bellezas Tapatías

~--

. .{CASTelLANA

;~~
U

©S~llU~~(dl

©J® Il~

ftlll!ll"Th&gt;.Ul~ preces la noble Esparta dirigía

eo honor &lt;le sus huestes vencedoras
cuando llegaron tristes mensajeros,
y, al escucharlos, lúgubres y fieros
Poema inspirado ea un cuento toroároose los Eforos. .
Mentidas
en prosa de Villiers de L''sl
1 .
e las oue•as de los rústicos pastores!
Adam.
Mentidos los rumores
del viento volador! Rotas, hundidas
I
todas las esperanzas coo:ebidas!
Era la tarde. Abierta
Mil brazos eo el aire se elevaron,
y como arnés ceñido a la robusta
Y de furor y d~ venganza ardiente
muralla, aparecía
~~~oa~ores gritos_ resonaron.
la ancha puerta de bronce, la grao puerta
~rnble me~saJe
de Esparta, la ciudad fiera y augusta.
corrió ¡&gt;or la c1~dad; como uo torrente
Del cristalino Eurotas la onda fría
de _férvido oleaJe.
rodaba con sonido lastimero.
Ef1altes. el _pastor de alma p~rversa;
y el sol, en viva púrpura bañado,
por re~ó~_dltas s~od~s oo sabidas
semejaba el escudo ei:saogreotado
coodu¡o 1u~fame. al_1ohumaoo persa,
de uo adalid de Homero.
que, cu_al sierpe traidora, por l_a e~palda
En la torre sombría
acometió ~ los br_a~os de Leoo1das,
que superaba al muro resistente
Ya de Jeqes el n1t1do caballo,
.
.
de paramentos de oro y esmeralda,
d e 1a puerta d e bronce, 10qu1eta
gente,
h d' d
¡ fé
11
ruidosa multitud se revolvía.
un 1en ~ en sangre e
rr~o ca o,
Relumbraban las picas el guerrero
hollaba tr~uofador la sacra berra
casco la malla dura '
cuna de dioses y hé~oes de la guerra,
. '
d
'
La torpe raza espuria
la f irme espa a de co~tante acero,
del maldecido Irán derrocaría
el venablo, la espléndida arma?ura...
con implacable furia
Todo lanzaba resplandores roios,
el templo levantando a las deidades,
menos los negros y nublados OJOS
d f
t
d
b · •
·
·
·
d
h
d
b
y e uer es ca enas cu nna
d_e 1ª gne~a unta " mue e um re,
a los nobles soldados de Milciades;
siempre fi¡os, ~la~ados en la cumbre
y a las griegd.s castísimas beldades
de una montana 10gente
'b
·
f
· d d
t t b
J
•
f
t
I a a uncir, para a renta y vil es oro,
que_ os en ª a, cua I ~rJes. en 1ª ren e
a sus carrozas de marfil y oro.
regia corona de sangrienta lumbre.

II
A combatir, ufanos,
la víspera salieron de aquel día
los tresci.,ntos heroicos espartanos,
Jos trescientos leones
que por sus alt:is ínclitas acciones
dignos son de la homérica poesía.
Coronadas de rosas,
como para asistir a alegre orgía,
partieron las falanges valerosas,
Q lliéo de aq llellos soldad0s oo sabía
que iba a morir? El beso de h mllerte,
en lid gloriosa, pan el alma fuerte
es más dulce que el beso de las bellas.
Por la patria morir .. dichosa suerte!
A los orimeros rdyos de la aurora,
con himnos quP entonaban las doncellas
y los vivas de o iños y de ancianos.
la in:lomable ciudad batalladora
despidió a los trescientos espartanos
que, con bandas de mirtos y claveles
en su marcial arreo,
marcharon, siempre ansiosos de laureles,
batiendo con sus laozas los broqueles
al compás de las 0das de Tirtea.

IIl
Voces de triunfo, bélicos rumores
que en alas de los vientos voladores
por la mañana a la ciudad llegaron,
las venturosas nuevas confirmaron
de los rudos pastores;
las falaages de Jerjes rechazadas
fueron por las helénicas espadas
que, formidables rayos de la guerra,
cubrieron de cadáveres l:t tierra,
El excelso Temístocles, al frente
de sus nunca vencidos escuadrones,
a reforzar volaba, diligente,
el bando de los épicos leones.
Cánticos entonaba de alegría
y a sus altas deidades protectoras

En la elevada torre y las almenas
esperaban los griegos, la faz mustia
y las miradas llenas
de furor de angustia,
ver lucir, a los rayos de la tarde,
eo la cima eminente
de la montaña el C;\SCO refulgente
del enemigo vencedor cobarde.
Pronto iban a surgir en la alta cumbre
del ejército persa las espadas;
las flechas de lJs caspios; las doradas
cimeras de la asiria muchedumbre;
los árabes coa blancos alquiceles;
los etiopes, de facciones duras.
ceñido el cuerpo con hirsutas pieles;
las índicas nevadas vestiduns;
los escitas con ojos de chacales;
los infantes soldados
de Susa y de Persépolis, arruados
de broqueles de mimbres y puñales.
La ciudad se aprestaba diligente
a registrar con hechos inmortales
el asalto inminente,
Sobre Esparta cruzó. como e.nlutada
nube, de cuervos fúnebres bandada
que fué a posarse en el ramaje escueto
de la sel va sagrada
que se extiende a la falda del Teijeto.
Presagio horrible! En ronca gritería
prorrumpió la ciudad, que maldecía
de los pájaros oegros de la mllerte;
con maoo ejercitada y brazo fuerte
lanzó a los cuervos lluvia de saetas
y piedras voladoras;
pero en las ramas prosiguieron quietas
las fatídicas avez graznadoras.
Palidez espectral cubrió el severo
rostro de las ancianas:
ya era infatigable el temeroso agüero.
También palidecieron y temblaron,
el corazón henchido de congojas,
las vírgenes hermosas espartanas,
cuando les entregaron
tristes sus padres las agudas bojas

que ornamento brillante
de Pólux iracundo!&gt;
fueran del templo de Hércules triunfante.
Habló el soldado;
&lt;Para qué se nos dan estas espadas?&gt;
mas de la multitud el vocerío
preguntaron las bellas, desoladas.
cada vez más enérgico y bravío
&lt;Para qué esto~ aceros?&gt; repetían
apagó sus palabras.
coo la voz lastimera.
&lt;No has besado
Nadie les contestó. Ya lo sabr~ao
la tierra! La has mordido! &lt;Atrás, infame!
cuaod~, al llegar el pavores~ rnstante,
En tu pecho una víb0ra derrame
el terrible mandato se les d1~ra
su veneno fatal!&gt; &lt;Vuelve a la guerta!
de hnod1rlos eo su seno palpitante.
A morir combatiendo! No te aterra
nuestro furor?&gt; &lt;Sobre tu frente zumba
el anatema de tu padre bravo
V
que se agita cólerico en su tumba!&gt;
&lt;Aoda a servir al eoemigo,esclavo!&gt;
Esta odiosa palabra, como un trueno,
De pronto la espartana muchedumbre
retumbó en los oídos. Las doncellas
lanzó un g rito estridente,
bajaron. ruborosas, las miradas,
Acababa de ver sobre la cumbre
estrechando a la vez contra su seoo
de la montaña ingente
las cortantes espadas.
a un hombre que corría
De los dolientes ojos de las bellas
como recio huracán; por la pendiente
abrasadoras lágrimas rodaron,
velocísimo luego deceodía,
que el metal de las armas recamaron,
cual si g~nar la puerta pretendiera
de perlas y diamantes.
de la ciudad! Un fugitivo era!
Esclavas!. .. Las doncellas ccmprendiercn
Roja la faz com0 encendida llama ,
para qué se les dieron
y eo la maoo una rama
los aceradas hojas penetrantes.
para sostén, sin duda, en la carrera,
Veladas las pupilas por el lloro,
volaba por la aspérrima vertiente,
la arrogante figura sio más galas
llevando oculta la inclinada frente
que el rico manto de sus bucles de oro
con su revuelta oscura cabellera.
y una veste más nívea que lasalas
Más siniestra, más pálida y sombría
de los cándidos cisnes, una hermosa
ante la rauda aparición, la brava
hacia el muro avanzó majestuosa
multitud se revolvía.
cual la imagen de Palas.
Era gran cobardía
El pueblo con semblante compasivo,
correr de modo tal. Abandonaba
la contempló La prometida esposa
aquel hombre el combate ? Buscaría
era del fugitivo.
en Esparta refugio ?
Pálida y altanera
A la vislumbre
miró a su amante, y con airada mano
del sol, dando de lleno en su figura,
uoa piedra arrojole tan certera
resolandeció su helena vestidura.
que dió eo el corazón al espartano.
Espantosa ruguió la muchedumbre
Desde el pie a la cimera estremecido
y con voces de lúgubres acentos
el triste se detuvo, alzó la fcente,
rasgó el aire liviano.
quiso hablar, mas su acento fué extinguido
gritando con furor &lt;Un espartano!
por las exclamaciones que a la gente
El miserable del combate huía.
la valerosa ~irgeo arrancara
Habrá imitado la falange rota
con su muestra preclara
de los griegos la negra felonía ?
de ánirno entero y patriotismo ardiente.
No era una imagen fiel de la derrota
Mustio el semblante, la mirada incierta
la visión de aquel h'lmbre envilecido ?
y eo la rama apoyado.
A qué ocultar más tiempo la tremenda
eocaminóse hacia la entrada abierta
infamante verdad ? De la contienda
de la ciudad el mísero soldado.
todos habían huído!&gt;
Pero a un signo del pueblo enfurecido
Interrumpió la ronca gritería
giró sobre sus goznes la ancha puerta,
un ay vibrante, aterrador, lanzado
cerrándose con lúgubre estampido.
por triste corazón que se rompía,
Y ante aquella sombría
por una anciana de semblante airado
hoja de bronce helada
que, clavando la vista en el soldado.
que para siempre-oh dioses!-de la amada
&lt;Mi hijo!&lt; clamaba con horror.
tierra le proscribía,
Saogrieotos
el fugitivo griego escaroecido:iosul tos. anatemas vengadores,
desplomáodose inerte
gritos de rabia, crueles juramentos,
sobre el suelo natal, lanzó uo gemido
cual tormenta preñada de furores,
y durmióse eo los brazos de la muerte.
tronaron en los vientos.
Del sol a los p:istreros resplandores,
&lt;Tu vista oos deshonra, alma de lodo!&gt;
sobre el cadáver rá pidos cayeron
&lt;Atrás! No es este el campo de batalla!&gt; los cuervos graznadores,
&lt;Cómo la tierra eo cól~ra oo estalla
y en aplausos las turbas prorrumpieron.
bajo tu planta vil ?» &lt;El pueblo todo
Así murió-volando su alma egregia
fulmina contra tí sus maldiciones!&gt;
al Elíseo, vestida con la reg ia
&lt;Si el valor consistiera
púrpura del crepúsculo esplendeoteen consumar negrísimas traiciones,
el luchañor valiirnte
héroes, cual tú, oo hubiera&gt;.
que en la batalla conquistó la gloria;
&lt;Ha de~garrado el corazón altivo
el ínclito g uerrero
de la patria tu infame cobardía!&gt;
que lvs griegos nombraron mensajero
Callado y anhelante el fugitivo
de la inmortal victoria.
hacía la puerta sin cesar corría,
A~í murió abrazado
&lt;Atrás! Atrá,, baldón de los guerreros!&gt; a la rama triunfal y desgarrado
los esp1rtanos exchmaban fieros.
el corazón por trágicas heridas,
&lt;No entres en la ciudad de la bravura .
el invicto soldado,
que no qu'3remos con tu sangre impura
el augusto emisario de Leonidas.
manchar nuestros acéros&gt;.
&lt;A cuánto compra Jerjes 1, sespadas1&gt;
&lt;Vas a ganar coo tu veloz carrera
MAN UEL REINA.
el premio en las alegres Olimpiadas/&gt;
&lt;Alcese contra tí la sombra austera

El Sueño de la Desgracia
Acababa de perder a mis padres . ... Bruscamente
fueron arrancados a la vi:ia por un accidente ferro•
"iario.

Sentía desvanecerse mis fuerzas, oo podía llorar y
parecía haber llegado al límite de mis penas. __Con oj_os
secos y ardientes vagué por el bogar de m1 10fanc1a,
que veía desierto, oscuro, y sin embargo, lleno de los
felices recuerdos :ie otros tiempos. Encontré todos los
muebles eo lo,- mismos sitios; ea la sala el antiguo sillón del tiempo gustaviano ante el escritorio, donde
mamá acostumbraba escribir todas sus cartas cariñosas .... En la biblioteca reposaban los anteojos de mi
padre encima de_! periódico, fechado en el día que sucedió la desgracia.
En ta grao mesa del comedor ví uoa maceta coo flores secas. A nadie se le había ocurrido sacarlas ....
Todo estaba eo ordeb; cortinas y tapices adornaban
aún la casa, y sin embargo m~ s~otía extraña e_ntre los
objetos conocidos, eo las hab1tac1ones donde_ mis pasos
despertaban ecos raros, y me sentía perseguida por un
soplo frío. Quedéme meditabunda frente a estas flores
secas, pensando en todos los años tras~urrid~s, que ya
no volverían, y c:.,mprendí que oo babia sabido apre•
ciarlos.

Srita Paz Villaseñor:

Estudio fotográfico de Abitia--Guañalajara.

¿No había sido feliz entonces?
iOh, sí! pero me parecía tao natural eso de poseer la
felicidad; si no hubiera sido así, lo habría llamado una
injusticia. N o .... uo había sabido aprovechar los años;
había murmurado muchas veces en secreto, fastidiada
por el cariño y la circunspección de mis padres.
iMamita adorada! cuántas veces no le había contestado bruscamente al parecerme innecesaria su inquietud por mí. Ahora . . .. ahora a nadie le importaba de
mí, nadie me animaba, nadie me traía con~uelo. Feliz
había dejado el bogar paterno cuando Guonar mi marido, me lle.-ó consigo bacía cuatro años.
¡Qué hubiera dicho él, .¡ue se encontraba al lado en
la biblioteca eligiendo libros entre las muchas obras
predilectas de papá, al verme así!
Miré alrededor mío. Casi todo estaba condenado a
ser vendido bajo el martillo. Nosotros no teníamos sitio
para tantos muebles, las sillas costosas erao viejas y
fuera de moda .... la mesa demasiado pesada, decía
Gunoar .... pero si !O quería quedarme eco ellos, en·
tooces ... , ¡Qué me importaba de todo eso ahora, puesto que desaparecía el viejo hogar! Guonar dispum entonces todo según su voluntad.
Me dejé caer en el sillón, apoyando la cabeza contra
el borde del blanco y frío mármol de la mesa. Recordé la voz alegre de mi padre cuando contaba, a la hora de la comida, las novedades, explicándonos los tele-

gramas del diario y discutiendo de política! Recordé
mi desprecio al ver la expresión feliz de su semblante
cuando nos refería cuentos de &lt;sus tiempos&gt; y comprendí, cómo se llega a querer ciegamente a la juventud.
1Ah, papá! poco sabes cómo desearía yo que volvieran
esos tiempos!
El sollozo estremeció todo mi cuerpo; lloré, lloré sin
importarme de Gunoar, a quien le fastidiaba ver llo•
rar. Sentí los pasos de mi marido; sentíle abrir la puer·
ta de la sala y entrar. Levanté la cabeza, mirándole.
El semblante de Gunnar tomó una expresión fastidiad:. al verme y dijo:
- iPero mi amiguita!
:;é que intentaba ser bueno y compasivo; pero el tono expresaba tal egoísmo, que iovolnntariameote me
acometió el deseo de decirle lo que hacía mucho tiempo me pesaba eo el corazón.
-Todo, todo ha pasado-exclamé-oo existe ya nada
de lo que me era tao querido ..... .
Soorióse mi mari1o con su risita tan encantadora, diciendo:
-Pero, Aoita, me tienes a mí. •.. ¿ te olvidas tan completamente de eso 1
¡Ah! esa sonrisa que tanto me había gnstado en uo
tiempo, cuaodo creía que revelaba su buen corazón. La
inflexión tierna de su voz no era sioo costumbre, c0stumbre y nada más ....

�Grité deses¡:,uada:
-Y tú ...... ¿Quién eres tú en comp:i.ración con los
que he perdido . . .. ?
-Estás nerviosa, Anita .... trata de dormir un poco
¡Cierto que me sentía nerviosa y deshecha de cansancio, pero me parecía tan duro que me dijera eso
ahora! No tomaba mis palabras a lo serio: pero quise
que supiera toda la verdad.
-Ha pis&lt;Ldo el tiempo ya, cuando me imaginaba que
tú podrías reemplazar a papá y a mamá y a la dicha de
mi niñez-dije lentamente, sofocando los sollozos y mirándolo fijo en los ojos.
Gaaaar se puso serio.
-lDe qué te quejas, Aaita?-preguntó cortamente
con frialdad.
-Trato siempre de complacerte-continuó, mirando
fuera de la ventana.
Escondí la cara entre las manos y murmuré:
-iNo me amas como antes!
-iPero no seas hn criatura! Bien sabes, Anita, que
mi amor p or tí siempre será igual; pero tú debes comprender, como mujercita inteligente que eres, que la
primera p3.sión no puede sobrevivir en un matrimonio
cuando ya h&lt;Ln pasado cuatro años.
-No-contesté desalentada-nos hemos alejado demasiado el uno del otro para poder tratar de conservarla.
-Querida, no creí que tuvieras semejantes ilusio·
nes de niña ..... .
Nuevamente permanecí sin contestarle. Yo tambié'I
había creído eso: pero veía que estaba equivocada.
Comprendí que había esperado que el amor nuestro no
fue~e c,&gt;múa. ¿ Quizá todas las niñas jóvenes abriguen
la nl.isma ilu,ióa?

nubes incoloras se mecían en la bóveda azul que invadía la noche, a lo lejos la Ciudad como foco inmenso
laozab:L destelles, hacia al frente las luces del castillo
se aestacaban en la diafanidad de la noche, y el lago
acariciado con más fuerza por la brisa nocturna nos
trasmitía ecos voluptuosos de besos y suspiros •... l
Mis manos ajaban entonces su blando pelo de azabache, su frente irradeaotea bJ... acura, y sus ojos negrcs
y umbrosos lanzaban destellos de dicha.
Y en la suave quietud de la noche, bajo los tiernos
arbustos inclinados en las sinuosidades de la imitada
roca, nuestros labios se unieron lenta y dulcemente, y
al monótono cantar de los amores sonó el chasquido de
un beso, que presurosa reccgió la brisa, envidiosa de
tanta dicha . ..... 1
Cuando la sombra invadió la tierra y en el firmamento relampa¡ruearon las titilantes estrellas, el Dios
Cupido había clavado con certera mano la millonésima
flecha que atraviesa los cora zoo es!

J. B.

Cyran!).

Sr. don Lucas del Palacio, oomb1ado segundo
secretario de la Legación de México
en París.

IDILIO
La señora doña Guadalupe Hidalgo en la tiesta con·
memorativa de la muert~ del Padre de la Iodependen·
cia Nacional, el 30 de Julio pasado.
-He teuido un sueño, mamita, un sueño terrible.
-Pero, ¿qué bas soñado, criatura?
¿Qué contestaría? Mamá ignor.,ba aúa que yo me había comprometido con Gunoar.
- De un accidente ferroviario, mamá!
-Creí que todo preocuparía tus peasamientos menos
eso-rió mi madre, mirándome con disimulo.
-Pero, querida .... apúrate .... Gunnar ha llamado
por teléfono preguntando si puede venir a las doce ....
Apúrate, pues, Anita.
-No, no, no, no me caso con Gunnar-dije en ,·oz
alta y firme.
La noche anterior antes de dormir, mi último pensamiento girab;i en derredor de él, pero ahora me parecía
que toda pasión se había desvanecido.
Fué verdaderamente tan triste lo que soñé respecto
a Gunnar. ¿Podía quejarme de su proceder? ¿No había
sido un caballero a pesar de todo ? 1Por qué no le quería ahora?
Esther, la mucama, me entregó un ramo de maravillosas rosas rojas y una cuta ..... . de Gunnar
Sentí un deseo repentino de no leerla; de esa cartita
parecía emanar una tentación ...... pero naturalmente
la leí:
&lt;Anita: quiero antes de verte, que recibas un -;aludo
y mi inmensa gratitud por tu amor. Queri.'a, dijiste que
yo soy el primer hombre a quien amas y prometí que
jamás te haría arrepentirte. Seré digno de tí ...... tú
me harás dign:¡ ...... - Gunnar&gt;.
Rompí en mil pedacitos la carta empezada. ¿Qué significa un sueño?
LENIE HALL.

La señora Hidalgo presidiendo la fiesta efectuada el
propio día 30 en la escuela &lt;Bartolomé de las Casas.&gt;

__,¿ Pero, Anita, creías tú, formalmente, que yo no fuese igual a todos los demás?
Gunnar me contempló en silencio.
-No es demasiado tarde, Anita. Yo no te retendré
un solo minuto contra tu voluntad . Si el amor que yo
hoy si.,oto por tí no te basta, podremos si:parar~os ....
Sus pal~bras no revelaban falta de cons1derac1ón; pe·
ro bmpoco ninguna pena por la posibilidad de una separación.
No creo tampoco que él me creyese capaz de dejarlo
ir ..... .
El peón que emb3.laba los libro, en la biblioteca 11:i-m 6 en la puerta y pidió hablar con el señor secretario
de la legación.
G11nnu salió de la sala con su acostumbrado porte
elegante y le sentí luego elegir entre los libros de
papá.
.
Extrañé cómo podía haberle amado de todo m1 cora·
zón ...... y lloré nuevamente desesperada. apoyada en
la mes,1.
-iPero, qué modo de dormir! ...... Son las nueve pasadas.
Esas palabras de mi madre arrancáronme del sueño y de los violentos sollozos. Me senté en la cama y
grité:
-iMam á! ..... .
As11stada de mi semblante desfigurado, mamá se acer·
c6 a la cama.
-Pero, querida, ¿qué te pasa? ¿Estás enferma? ¿Qué
hay?
.
La abracé, besándola con tal vehemencia, que se volvió aun más inquieta. No era mi costumbre ser tan expresiva en mis cariños. Por fin exclamé:

Especial para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
En el poniente los rayes claudicantes del rey astro
dor~ban las nubes tiñendo sus contornos de púrpura:
acariciaban con polvo de oro las copas frondosas de
los arbustos que bañaban sus raíces milenarias en el
cristalino lago, rizado por la brisa, ornado por las ro• •
sas. En el montículo que parodiando la naturaleza,
construyó el hombre a la vera del estanque, a donde
se trepa por rústicos senderos de bien imitadas rocas,
en la planicie que su cuesta forma, adornada por arbolitos tiernos aún y labradas bancas semejando escollos, nos sentamos los dos El crepúsculo vespertino se
mostraba en toda su encantadora pol icromía, toda su
voluptuosa tran~ición provocando el éxtasis de gozo, al
so.lemoe ensueño donde la realidad tema tonos faotás·
ticos de ilusión. bordados en quimeras, con dulces y
regocijadores contornos.
Habíamos llegado hasta ahí, después de saturarnos
del perfume enervante del bosque, de la fragancia
trastornadora de los prados sembrados de violetas,
hambrientos de luz, faméliccs de aire puro que azota·
ra nuestra frente.
Y ea lo alto de la colina, dominando la tersa super·
ficie de las aguas y la umbrosa perspectiva de los bos·
ques deliaeada en el horizonte por los polvos de oro
del póstumo rayo de Febo. sintieron nuestras almas la
eocintadora voluptuosidad de ensueño, la embriaguez
de un placer adorablemeote cierto.
Rodeaban mis manos trémulas por la sensación su
esbelto talle, y mis ojos buscaban en los rnyos como
encantado espejo la imagen del paisaje, susurrando al
oído dulces pala bras de amor, tenues como un suspiro,
acariciadores como un beso. La soledad del sitio pro·
vocaba la confesión de un amor por tanto tiempo oculto, el cansancio del largo paseo obligaba al descanso
en las labras piedras, semi ocultas por los contornos
que solícitos nos abrigaban sirviéndonos de nido, a Jo
lejos el cantar vibrante de los trovadores alados, y a
nuestros pies el murmullo de las ondas semejando
besos.
Lentamente .... con la lentitud de un canto suave y
prolongado, subrayando las palabras con miradas y ca·
ricias, le hablé de mi amor.
Sus ojos negros, de negrura atrayente como el abismo, escrutaban mi alma, sondeaban mi corazón.
Coovendda a medias de lo sincero de mi cariño cu·
yo crisol había sido su indiferencia, cuyo calvario se·
ría acaso su desprecio, una sonrisa jugueteó en sus la·
bios de púrpura teñidos como pé talos de flor, y envuel·
to en la fragancia de su aliento escuché esta frase:

Del llanto al beso, en dulce desvarío,
hay apenas un leve calofrío.
Rosana.

Cállate!
Cyrano.

¿Y qué es un beso? Un juramento

hecho muy cerca, en mudo arrobamiento,
es promesa sin voz, punto rosado
de la &lt;i&gt; de pasión; secreto amad.:&gt;
que hace del labio, s?ductor oído.
Es un fugaz instante
de infinito y de cielo, con rtiido
de abeja susurrante.
Es comunión de amor que sabe a rosa,
manera de aspirar en dulce calma
del corazón la esrncia mi~terio~a,
y de gustar, rnbre la beca, el alma.
Is~rAEL ENRIQUE ARcrnrncAs.

Sr. Iog. Pedro G. Santos, n01r.brado jefe de la Comisión
Geodésica Mexicana.

&lt;Me quieres tal como lo dices.&gt;

Procesión infantil que depositó ofrendas florales ante la tumba de Hidalgo el 30 de Julio.

Embriagado por la esperanza, valeroso por la proxi·
midad del éxito, mis labios en precipitación desespe·
rante tejieron la red del cariño p¡,.ra capturar su alma
blanca como caliz de rosa.
¿Que si te quiero ? y te atreves amor mío, a hacerme
tal pregunta cuando mis ojos están ceo sus destelles di·
ciéndotelo, cuando la naturaleza conmovida corea mis
frases con sus suaves caricias y sus ténues suspiros?
Pregúntale aquella flor que se balancea voluptuosa si
adora al sol que la baña y a la brisa que la besa. Pregúntale al errante pajarillo si adora sus hijuelos; pre·
gúntale a mis ojos si mi corazón no les trasmite frases
de amor para tí ...... Oh, amor mío!, amarte como te
amo es mi delirio, morir junto a tí, escuchando tus pa·
labras, bebiendo tu aliento con la avidez que un caminante devora el agua cristalina del lejano arroyo, con
la dulzura que el niño besa los labios de una madre.
morir bendicié ndote a tf y amalgamar con el último
suspiro tu nombre como prueba póstuma de mi dicha.
Callé un instante, conteniendo basta mis pulsaciones
para oírla. El sol había tramontado el horizonte y vagas

El Excmo. señor M. Adatcbi, ministro del Japón, con su acompañamiento oficial, y el primer introductor
de Embajadores en el Palacio Nacional, el sabádo pasado que presentó sus credenciales.

�U i(Í\a\
rt&lt;fl§

y

/E~'44

©1 ll©l E~t!l(t}llral
Oici(;ic~ ,~U'(l}

------t~~~~---~~

Verdadera satisfacción nos produjo el
pasar uuas cuantas horas contemplando la
manera como el gobierno imparte enseñanzas prácticas a los jóvenes que luego
hao de ser hábile~ obreros y honrados industriales. Quiz:is si muchos que se dedi·
can pomposamente al ejercicio de carre·
ras facultativas en las cuales suelen fraca·
sar. se dedicárao a un oficio, seguramente
que habían de vencer mejor en las luchas
de la vida; pero ciertas ideas de tontas va·
nidades, pierden inteligencias que :en otro
orden de trabajos habían de lucir, a no 1
dudarlo.
Este imp:&gt;rtaotísimo plantel educativo
que hoy por hoy se encuentra en un desa·
rrollo admirable y digno de alabarse, tuvo
sus visicitudes que reflejaron, en cierta
manera, las que atravesó México desde que
se hizo independiente, por la inestabilidad
de sus gobiernos y por el ambiente poco
propicio en aquel entonces a la instrucción
de los obreros.
En 1843, el gobierno tomando en cuenta
ciertas necesidades del pueblo, instituye
una Dirección General de Industria, y por
Decreto de 2 de Octubre del mismo año,
dimanado de aquella, se fundan dos escuelas, una de Agricultura y otra de Artes. A
los ro años, en Octubre también de r853
otro decreto &lt;lió más firmeza a lo !lstable·
cido con anterioridad, pues lo cierto es
que semejante reforma, no había tomado
mucha consistencia. En r856, en el gobier ·
no de Comonfort decretóse en 18 de Abril
establecer una Escuela Industrial de Artes
y Ofidos, para lo cual se la señalaron fon·
dos propios y se construyó un edificio di·
rigido por el señor Miguel López, y cuya
casa estaba contigua a la Escuela de Agri· .
cultura de entonces; y más adelante trasla·
dóse a San Jacinto, y la verdad es que to·
mó cierto incremento la iostrucción de las.
artes y de los oficios, pues se llegó a tener
en Julio de 1857 hasta 107 alumnos, dando
las clases 20 oficiales de talleres. Un in·
cendio casi dejó en ruinas el edificio, y los
trastornos políticos que surgieron en aquellos años, fne·
ron motivo de que se olvidara lo que había alcanzadc
cierto grado de adelanto. En Diciembre de 1867 el Gobierno del señor Juárel volvió a dar cuerpo a la idea
antes realizada y que se habí'l interrumpido.y como faltaba edificio apropósito peusóse en habilitar el ex-con-

111

1

Dosel presidencial del SJlón de Actos.

Taller de fundición,

Taller de tornería.
Todas estas clases se dividen en sus correspondientes
años, y durante el tercero y el cuarto, los alumnos
acompañados por los profesores que dei;igna la Direc
ción de la Escuela visitan las fábricas y talleres industriales, y terminados los cuatro años de sus estudios

Los alumnos hacen todos los días ejercicios adecuados a su ectucación física, en los años que están en la
Escuela. Para que cumplan bien esta obligación, el médico adscrito al Establecimiento los examina al principio del año y cuantas veces lo cree necesario, para pro·

los alumnos con el mismo esmero, con que se procura
que se aprenda el oficio, para abrirse paso en la vida,
lo cual significa tanto en la juventud, que careciendo de
patrimonio propio, necesita adquirir ~u manera de vi·
vir por medios decorosos y honrados.

Clase de electricidad práctica.
vento de San Lorenzo, 10 cual se hizo después de cier- señanzas que allí se imparten, y que sirven .ll educantas reformas, y en dicho loe ~1 hoy lo vemos por fin. con do para cualquier duda que tenga, al hacer sus est\1·
vida propia y con grandes elementos de existencia.
dios prácticos. El personal de está. biblioteca. es com·
En la actualidad hay clases de todos los oficios, y se
pletamente idóneo, y tuvimos oportunidad de ver la
nota una completa disciplina y un orden absoluto. Los
mandra como se facilitan los datos que se piden con
progresos son tenidos en cuenta por la Dirección del
diligenci.t y talento.
plantel, y hay, en efecto, una clase de electriEn el plan de estudios, actualmente está comprendicidad práctica, además de 1.t teórica, estando la
do la carpintería, herrería, tornería, cantería, fundiprimera dirigida por el profesor don Miguel J.
ción, pintura decorativa industrial y escultura decora·
Sierra, que ha logrado el que los más principa- tiva industrial, electricidad aplicada a la industria, y
les aparatos modernos, sean enseñados en su mecánica aplicada a la industria también.
funcionamiento a los alumnos.
Otra de las clases curiosas es la de decorarlo,
en la cual se ven dibujos sacados del natural,
cte animales vivos, que allí se tienen, y los cuales
sirven después para formar motivos de decoración, de sumo gusto. El taller de tornería pre·
senta un golpe de vista muy sujestivo, conforme
se ve en nuestro grabado, y por lo que se refiere
a la amplia clase de gimnasio, y al tanque hermoso para la natación, todo ello bajo la dirección del inteligente profesor don Enrique Vera,
debemos confesar que nos produjo un gran efecto, probándonos el c~lo que se desplega en esta
parte de la higiene y del "sport."
El salón de actos es grandioso, habiéndose
inaugurado cuando vi~itó México el doctor don
Rafael Altamira, sabio maestro de la Universidad de Oviedo en España, y el dosel de rojo terciopelo, con la águila mexicana en el centro bordada ricamente, lo mismo que el sillón lnjoso,
se usaron por vez primera en Septiembre de
19ro, al celebr"rse una de las fiestas del Gente•
nario de la Independencia, que fué la reunión
del Congreso Médico. Según personas inteligentes, el referido dosel y sillón están tasados en
25,000 pesos.
Muchos más pormenores de importancia, que
escapan algunos a nuestra memoria, nos fueron
dados por el Prefecto, señor de la Torre, que
amablemente nos condujo por entre amplias g'l•
!erías, salones y talleres, s10 que falte la correspondiente Biblioteca, muy bien surtida de todas
hs obras que tienen relación con las enTTnaspecto de la Biblioteca.

En la fragua.

Salón de decorado.
tienen una práctica de seis meses en los talleres o fá
bricas industriales en los términos que el referido director p,escriba, y que son sometidos a la aprobación
de la Secretaría de Instrucción Púb!ica y Bellas Ar·
tes.

1

En el tanque de natación

curar corregir por medio de los movimientos y actitudes que convengan, las faltas e imperfecciones de de·
sarrollo, naturales o adquiridas en los talleres
Como se ve, está perfectamente organizado el traba•
jo en todas sus manifestaciones y se cuida del físico de

La Escuela de Artes y Oficios para hombres, es una
verdadera necesidad, y todos los medios que el gobier·
no se arbitre para sostenerla en su debido esplendor,
deben dársele con mano pródiga, pues se trata del por·
venir de la clase obrera.

En la sala del gimnasio.

�La señora de B1.laruetuvo que guardar calma durante algunos días, a consecuencia del disgusto; pero_ oo le
sirvió de escarmiento. Apenas pudo poaer~e ea pté, co•
rrió a casa de la madre de la rica castellana, y le dijo
apeoadísima:
-!Oh, amiga mía! ¡Cuánto sentí no estar en casa el
día en que fué a verme su hija! .... Fué una casualidad
lamentable; precisamente aquella noche cenábamos en
casa de unos amigos, que se marchaban a Niza al día
siguiente .... La criada lo sabía de sobra .... Pero, qué
quiere usted, la pobre es tonta de remate; no sirve para nada, absolutamente para nada .... En fin, la hemos
tenido que despedir ....
PABLO BO~HOMME.

Sr. don Carlos Pita, nuevo agregado civil a la legación Mexicana en Bruselas.

El licenciado Emeterio de la Garza Jr. que acaba de regresar después de una gira
por las principales ciudades de los Estados Unidos. Sus trabajes patrióticos en favor del
Gobiemo y de México son muy notables y de ellos ha dado cuenta la Prensa de la Capital, habiendo sido muy felicitado por su actitud ante el Gobierno y pueblo americanos.

La visita inesperada

Sr. don Eusebio Salazar y Madrid, nuevo jefe del
departamento de bosques del ministerio de
Fomento.

A pesar de sus sesenta y cinco años bien cumplidos,
de su abultado abdómeo y de su ciática intermitente
que la obligaba a ,rndar cc,n un balanceo parecido aÍ
de los pato~, _la señora de Balarue se desvivía por el
placer de v1stt•r a las gentes. Tenía la memcria de las
buenas amistades.
Cuan~o en un_a reunión oía hablar de las modas de
la estación próxima, del vals corrido, de la música de
Wagner y de los cubistas-lo que, después de todo era
tao agradable como el escuchar las quejas de su ~arido por no tener medias zurcidas,-la buena señora se
estremecía de placer. Y no dejaba nunca de meter baz:i en_ la conve~sación , dando. con un tonillo ae sufic1~n_c1a y autond51d_ grandísimas, opinión personal y defi~m':'a sobre la ultima comedia estrenada, y que 00 babia visto, o sobre las Exposiciones, a las que había ido.
Después, cuando entraba en su casa, situada en un rinc_ón _de las afueras, sentía que aquella atmósfera de dishoc1ón de que volvía saturada, le daba una superioridad grande sobre los suyos.
A d~ci_r ~erdad, nadie pod ría sospechar que uoa vez
en la 10hm1dad d_el hogar, aquella señora de sociedad
-esposa de _un vista de Adua~as jubilado,-que se las
daba de árbitra de la elegancia, _se_ encontrase cara a
cara con las más prosaicas materialidades de la vida,
q~e. aq_uellas manos enguantadas que accionaban co~
d1stmc1óa amanerada, se cansasen de fregar pi t
cazuelas.
a os y
Adela, la asistenta, que no iba más que tres v~ces or
semana-dos horas por l~s mañanas y otras dos or)as
tardes los días de recepción, para abrir la pu ~
había dejado plantada, privándola de su cola~~ª•-;1a
de quehaceres domésticos.
raci o
Las amigas la creían esposa de algún func·
·
.ó
d
10oar10
cesante, que d e b I
esempeñar uo alto cargo
, Y como por

este motivo la creían asimismo muy bien relacionada,
se mostraban poco propicias a acudir a los «jueves&gt; de
la señora Balarue, temerosas de ballar en sus salones
gentes de más elevada posición que ella~. que las aou•
lasen con su presencia Asf, pues, eran inútiles las súplicas con que la buena señora instaba a sus amigas
para que fuesen a visitarla los jueves.
:-.o obstante, una vez vió satisfecho su deseo. Fue en
c:,.sa de una señora, cuya bija, la stñora de Bois-Hurnault daba elegantísimas reuniones to su castillo de la
Turene.
-En fin, señora-decía implorando casi la señora de
Balarue -fstá visto que no podré tener el gusto de co·
cocer a su hija de usted. Le aseguro, amiga mía, que
tendría un verda,lero placer en verla por mi casa ....
Ya sabe usted: me quedo los primeros y últimos jueves
del mes. Vivo algo lejos, es cierto: pero ¿qué quiere usted? ¡Encierra aquella casa tantos recuerdos para nosotros, que no nos decidimos nunca a dejarla!
-Pues le prometo a usted-contestó la madre de la
castellana distinguida-que la primera vez que mi bija
venga a París, irá a hacerle a usted una visita.
La señora de Balarue salió de allí radiante de felicidao.
Pero la visita prometida se hizo esperar. Fué inútil
que durante dos meses, cada jueves de recepción, se
multiplicase la pobre mujer para arrtglar la casa lo
mejor posible; que sacase, en fin sus mejores galas ....
Pero una tarde de Noviembre, en que la buena de la
señora de Balarue se entregaba en cuerpo y alma a
limpiar la cocina del hollín que en ella habían dejado
los fumistas, sonó el timbre de la puerta.
Como esperaba un saco de cisco qne había pedido al
panadero, fué a abrir inmediatamente, y se quedó con

Sr. Lic. Manuel Nagorc, nuevo abogado consultor
de la Secretaría de Gobernación.

En este «cuarto en sombra,&gt; viendo caer la t,ude,
con esta unción de arrobo que ha dejado el «reloj,&gt;
dando sus campanadas, musicales y lentas,
que vibran en los aires como alas de ave soo;
con este mismo extático recogimiento mudo,
versos decir quisiera, tremaotes de emoción,
una oración, un cántico que yo desenvolviera
y hablase de recuerdos de intimidad de amor,
incienso y eco suave de voz honda y lej3na
que a tono con las sombras rezase evacación,
verso de alma en crepú;culo para arrullar de amores
ca esta mujer que duerme sobre mi corazón.&gt;
Cosas queridas y hondas, remotas y olvidadas,
sombra y son que se apagan; perfume soñador
El director y profesores del Internado Nacional en la fiesta con que celebró el aniversario de su fundación
del silencioso ensueño que viene con la noche,
el martes último.
con esta paz de ocaso que hay en la habitación.
Mi voz, trémula y mate, se haría terciopelo,
h bJci abierta y anonadada ante un gran abrigo de
-1Qué es estol-exclamó.-¿Se habrá puesto mala sonaran como magia los versos de mi voz:
pieles y un m 1gaífico sombrero, que le preguntó si la
mi mujer?
señora de Balarue estaba ea casa.
- Amada mí 1, duerme, sueña sobre mi pecho,
Y echó a correr hacia el interior, llamando a su ca·
S? puso colorada como la g r.:.na. !No había para me- ra mitad, sumamente intranquilo, y mucho más t:uando allá en el horizonte queda un rayo de sol,
ooi! ¡ Sorprenderla en aquellas trazas, con delantal de vió que nadie contestaba a sus voces. Por fin, entró en aquí siento tu peso sobre el corazón mío,
cocina, sin peinar y sin postizos, con la cabeza aquella la sala y quedó como petrificado al ver que aquella y yo no sé si sueño, si vivo, si soy yo ..... .
p \recida a uno de esos bustos que usan los peluqueros señora desconocida, que en seguida le puso al corrien·
para poner las pelucas! ¡Cómo darse a conocer en tal te de lo ocurrido. El señor B~larue se qaedó turulato. ¡si es que hay una apariencia tan sólo de este mundo,
-lQué está usted diciendo? -exclamó -lQue la y al fin se hizo la vida milagro de ilusión .... !
facha!
- ! Hace usted el favor de decirle que está aquí la se- criada? .... ¿Qué mi mujer? .. . . ¡Pero si!. ...
)Ni un beso!. .... jNo movernos!.. ... Me ba~ta coa el peso
Pero no llegó a perder la cabeza. haciéndose cargo
ñora de Bois-Hurnault?
de tu cabeza amada, durmiendo a mi calor ..... .
de
la
realidad
de
la
situación
y
comprendiendo
que
de·
Al oír aqnel nombre, la desdichada estuvo a punto
-de caer sin sentido. Pudo sobreponerse, y ya que to• bía dar una satisfacción a aquella señora, se disculpó ¡ Escucha!.. ...¿ Son palabras?.....¿ Son notas?.....¿son suspimándola por la criada, aquella elegante señora le daba con la torpeza de la criada, diciendo que su mujer ce·
(ros? ....
naba en París y que él debía ir a buscarla
una salida, se escapó por ella diciendo:
!.... S oy todo de las cosas! .... ¡Callemos! ...¡Pasa Dios!
Cuando
la
señora
recibió
el
cambio,
arregló
el
con·
-No es su día ... , La señora ha salido.
-iCuánto lo siento!. ... Si supiese que no tardaría fiicto marchándose en el mismo cauto&gt;, que aún estaba
mucho .... ¿Tiene usted inconveniente en que la es- a la puerta.
MANUEL ABRIL.
Cuando quedaron sólos marido y mujer, aquel armó
~re?
un
gran
bochinche
La criada no supo qué contestar. Entonces la senora, creyendo que quien calla .:itorga, entró en la casa y
seguida de la amig-. de su madre, que embobada la
abrió maquinalmente la puerta de la sala, se sentó a
esperar.
.
.
• .
.
La señora de Balarue corrió, emoc1onad1s1ma, hacia
el comedor y se dejó caer sobre una silla.
L-i sangre dejó de circular por ~u~ venas. . .
¿Qué partido tomar?.... ¿Subir a su hab1t~c1ón
emperifollarse? .... ¿ Darse a conocer ?.... Eqmvaldna
a poner de manifiesto la humillante farsa. Y permane·
ció en su silla, aguzando el oído, sin oír ni_a~ún rumor,
pues la visita no se movía tampoco de su s1ho.
¡El tiempo se le bacía interminable!.
.
De pronto, volvieron a llamar. Corrió a abnr. Era
un hambre, un ccbauffeur&gt;, que le pregunt?: .
-Diga usted, buena mujer, ¿sabe usted s1 m1 parro·
quiaca tiene aún para mucho tiempo?
-e Su pa .... parr oquiana?
.
.
-Sí; es el caso que estoy comprometido para ir a
buscar a unos señores, y no puedo esperar más .. ;. Así
es que si me quiere pagar .... Vaya usted a decirselo,
abuela.
!Hasta el &lt;chauffeur&gt; le trataba como a una cual·
quiera!
,
Pero, como después de todo,aquel recado ~o~na po·
ner fin a su suplicio, consistió en ir a traosm1tlr el en·
cargo.
_
Pero no solamente parecía estar aquella seoora de·
cidida a esperar a la dueña de la casa, sino que no te·
niendo más que monedas de oro, yno pudiendoel_cch&amp;f·
feur&gt; dar la vuelta de un luis, dijo a la qae cre1a do·
rnéstica:
-Entonces haga usted el favor de ir a 1;1na de l~s
tiendas en que acostumbre a comprar, cambie este lms
y pague al &lt;cbauffeur&gt;.
iLa bubie&amp;e abofeteado!
Pero como no estaba segura de tener en su portamo·
cedas los veinte francos, se vió precisa~a a echar.se un
velo a la cabeza e ir a cambiar el luis a una tienda
donde no la conociesen.
Apenas hubo saliG.o c!e casa, cuando regresó a ésta
su marido. El buen hombre, al ver el &lt;auto&gt; a la
Asistentes a la fiesta de aniversario del Internado Nacional.
paerta, creyó que era el del médico:

,ª

�todo esto, y por tacto se matizara más la frase, de seguro que el efecto sería mejor, bajo todos conceptos.

TEATRO COLON.-"LA AGUJA HUECA."
Un éxito ha sido el arreglo a la escena de la novela
de Mauricio Leblanc, tan conocida, y que con el titulo
de "La Aguja Hueca," seguramente la conocen lama·
yoria de nuestros lectores. Se trata de una obra de con·
tínuas sorpresas, de interés creciente, de situaciones
entretenidas, y en la cual el fantástico personaje Arsenio Lupia, se transforma constantemente y el público
siente vivas impresiones.
"La Aguja Hueca" era el castillo que en las cestas
normandas teofa el famoso ladrón, por "sport" y que
según la leyenda perteneció a los Reyes de Francia y
donde estaban escondidas las principales joyas de la co-

rona. El protagonista de la novela vivía a!H, como si·
tio seguro, contra las asechanzas de la policía por lo
difícil que era dar con la entrada de mansión tan fantástica, pero un joven estudiante "Isidoro Beautrelet,"
para librar a su padre que se encontraba secuestrado 1:0
dicha residencia, da con la manera de entraren la mis•
ma y al fin es descubierto lo que por tanto tiempo se
desconoció.
Arsenio Lupin, al cual por la fuerza ha hecho traición uno de los suyos, conduce a un policía al través
de las encrucijadas que rede;;ban "La Aguja Hueca" y
el criminal tiene que huir, pero con tal desgracia, que
cuando iba a regenerarse por el amor a "Raimunda de
Saint Verao," con la cual se había casado, un tiro de
revólver de los que venían en busca del bandido, le alcanza y muere. Como se vé, hay cierto tinte romántico
en la obra, para que se destaque en el fondo de la misma, la figura del protagonista con más simpatía, que
fraguando robos y realizando estafas.
El drama policiaco fué bien montado, sin ser uoa cosa del otro jueves, y la concurrencia numerosa se entretuvo durante los cinco actos, en los cuales está dividido el argumento. La interpretación con los defectos
de siempre, oo rnlamente en lo que concierne a lo defectuoso de la declamación, sioo que basta el mismo
señor Caralt, babia con demasiada velocidad, lo mismo
le pasa al joven actor señor Villarreal. Si se corrigiese

TEATRO LIRICO.--&lt;EL GOLFO DE GUINEA.&gt;
No consiste en poner obras que vienen de España,es
necesario, en primer término, saberlas elegir, y en ~egundo, montarlas bien para el éxito ¿e las mismas, gas
tándose los pesos mexicanos, en lo cual, al parecer, .no
entra la empresa de este T~atro.
&lt;El Golfo de Guinea&gt; es una zarzuela, sin apenas
argumento alguno, aunque la duración de la obra es
grande, y que sólo tiene su defensa en algunos cbistts
de gracia, y en alguno que otrc, recurso de sainete,
pues los autores del libro, señores Paradas, Jiménez y
Carrere, solo han pretendido que se pase el rato, eco
quebrantamie?:to de todo lo que sea literatura y buen
gusto.
En la partitura se vé la falta de ocasiones para que
el músico se luzca, lo cual es atenuante pua el trabajo
de los maestros Vela y Bru, y también se nota piezas
de relleoo, siendo la minoría los trozos inspirados y selectos. Pero, en fin, todo esto se hubiera podido remediar, como se remedió en Madrid montando bien la
obra, con lujo y con propiedad, lo cual no ha sucedido
en el Lírico, de manera que como fracaso, bay que
considerar el estreno a que me estoy refiriendo.
La interpretación no pasó de mediana, lo que suele

su :eder casi siempre con la defectuosa
Compañía que actúa en este Teatro. Y, ahora con el viaje de Aroza mena, se resta u o
buen elemento que seguramente ha de ser
dificil sustituirlo. Cuando el público acude de uoa manera unánime, bien merece
que se baga.algún sacrificio y se traigan tiples y buenos elementos, para corresponder al favor que 5e recibe, no todo ha de
ser ganar dinero.

por fin en el t~rcero, después de habernos
hecho pasar por varias escenas innecesarias, en las cuales la vulgaridad se mezcla
con la hita absoluta de interés. Lamento
que los intérpretes de la obra, se la hayan
tenido que aprender, pues procuraron sa·
cu a flote, lo que era difícil, sino imposi·
ble que saliera. "Hojas Caídas" cayeron
para siempre, y como dice el poeta, pasa·
ron para no volver. As! sea.

TEATRO MEXICANO.-cHOJAS
CAIDAS.&gt;

Teatro Colón.- Una escrna de "la Aguja Hueca," drama ¡:olici;;co últimamente estrenado.

N:&gt; estuvo acertada la dirección artística de este coliseo, al representar le comedia o lo que sea, titnlada &lt;Hojas Caídas,,.
original del señor Maurens, actor en su
tiempo, por cierto, muy mediano, y que
ahora al escribir para la escena, ha resultado autor menos aun que mediano.
No es tan fá~il como parece, eso c'e ha•
cer obras teatrales, y oo consiste únicarn ~nte ea idear una fábula y desarrollarla
ea varias escenas, escritas en castellano
más o menos c,rrecto, sin cuidarse de ca•
racteres, de interé;, de situaciones, de conflictos reales, y de ambiente de vida. Todo
e 1to falta en la obra, que ha durado solamente tres representaciones en los cuteles, y que a mi juicio, ni uoa sola debiera
haber aparec ido.
Defectuosa en la exposición, se eleva un
poco en el final del acto segundo, y cae

Hoy sál;ado vestirá de gala el "Mexica·
no," para festejar a la primera actriz se•
ñorita María Luisa Ville~as en su noche
de beneficio. Seguramente que el Teatro
se ha de ver concurridísimo, por las muchas simpat!as con que cuenta la distinguida artista, que en muchas de las ol:&gt;ras
que ha representado, la bemos visto lucir
su indiscutible talento.

Teatro Mexicaoo.-'lfaría Luisa Villegas, cuyo beneficio se
aaJ:h ,, ea varias e1c:on1s de distintas obras.

celebró

L:i. obra que se pondrá en escena,
"La Hija del Mar" no es de lo mejor de
Guimerá, y carece de aquella elevación de
ide"s de "Maria Rosa," y como ''Tierra
Baja" se resiente de falsedad en los fundamentos teatrales y de la consiguiente falta
de lógica en los recursos que el autor emplea para llegar fatigosamente a una catástrofe final, que no puede convencer más
que a los que tomen por real lo que o,S puro artificio.
LUIS DE LARRODER.

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La fiesta mundana de la elegancia y del buen tono; la que es siempre esperada con entusiasmo por
las elegantes, para lanzar sus modelos, se ha verificado este año con el
entusiasmo de $iempre, con la asistencia de todo el París de importan•
cia, de todo el elemento oficial, del
Presidente de la República, y de
una multitud inmensa, donde se
mezcla desde el jugador, hasta el
rastacuero, que por vez primera
asiste a reunión tao aristocrática.
El ritual es siempre el mismo:
Mr. Poincaré llegó en su magnífico
carruaje a la gran &lt;doumont&gt;, con
los cocheros luciendo sus vistosas
libreas, produciendo su aparición
cierto efecto teatral en las tribunas,
donde se congrega la flor de la elegancia. El Presidente de la Socie·
dad de Carreras de Caballos lo saluda en nombre de todos los miembros de la misma y lo acompaña a
la tribuna oficial, y no faltan, dicho
se está las aclamaciones consiguientes, y el qi.itarse los sombreros y
agitarlos en el aire.
El Príncipe de Aranberg dió el
brazo a Mme. de Poincaré, y lo más
selecto del Jockey-Club en fila, en
la escalera de la Tribuna Presidencial, saludaron a la distinguida dama, que al sentarse en su sitial se
encontró con un precioso ramo de
flores, obsequio galante de dicha Sociedad.
Después de varias pruebas eo di·
ferentes carreras, llega el momento
de disputarse el &lt;Gran Premio&gt;, y
pasan de veinte los caballos que sa·
len a la pista, venciendo al fin el
llamado &lt;Bruler,&gt; que era el que
gozaba de popularidad y pertene·
cía a M. de Saint-Alary, que es muy
felicitado, lo mismo que el jinete,
el cual hizo consuma habilidad que
triunfaran las rayas marrón de su
chaquetilla roja, habiéndose hecho el recorrido de 3,000
metros en 3 minutos y 13 segundos.
Las carreras de caballos públicas en Francia se introdujeron en tiempo de Napoleón en 1807. Durante
mucho tiempo el público acudió al nuevo espectáculo,
pero sin interesarse por él, más que la corte y los cor•
tesanos. En la actualidad ha variado la cosa; la exis,
tencia de numerosos hipódromos y la celebración dia·
ria de carreras en toda Francia, prueean que la gente

'i. ©)

~

te, que si bien los franceses con·
sideran su &lt;Premio del Jockey
Club&gt; como el Derby francés,
no obstante, en realidad no es
así, porque las inscripciones de
caballos para esta prueba se ad·
mitén ocho meses antes del día
de la carrera, como pasa en es·
te &lt;Gran Premio&gt; óel cual nos
e:;:hmos ocupando.
Por algunos años fué grande
la lucha entre Francia e Ingla·
terra por obtener el Gran Premio, aquello íué motivo hasta de
honor nacional. En París y en
Londres h;.bía una especie de
duelo, de luto, de tristeza según
fuera el caballo vencedor de un
país o de otro, y los balcones de
los Clubs Hípicos se cubrían con
colgaduras negras o de color, se·
l(Ún fuese francés o inglés el que
hubiese obtenido la victoria en
el Hipódromo de París.

J)(l[ll\ccii@ Wiillll~Il

Elegantes damas vistas en el Hipódromo, en el día de El Gran Premio.
jas ha cobrado afición, hasta el extremo de que el Gran
Premio de París ha eclipsado la resonancia del Derby
inglés y constituye hoy tal vez el acontecimiento hípico
internacional del año, si no desde el punto de vista
deportivo, sí desde el concepto de elegancia y de ri·
queza.
El primer hipódromo de Francia fué el del Campo
de Marte, que se abandonó en 1857 emplazándose otro
en el Bosque de Bolonia, que es el que ahora existe y

se llama de &lt;Longchamp&gt;, que por su extensión y por·
lo bien dispuesto es a no dudarro uno de los mejores.
de Europa.
Los franceses copiaron en un todo a Inglaterra, lo•
referente a la organización de las Carreras de Caba·
!los; si en Londres hay el &lt;Derby&gt; de Epson que se
corre sobre 2,400 metros, en París hay el llamado &lt;Pre·
mio del Jockey Club&gt; y se corre como el inglés sobre
el mismo número de metros. Observaremos, no obstan-

Con que, estaba en el cementerio melancólico, bajo los
árboles enormes, cerca, un muro antiguo, negro, formidable.
De do salían, por un arco apacible siete esqueletos
coronados de hojas marchitas.
El primero dijo: fuí la Soberbia. Mi orgullo abarca
el uuiverso y no reconoªe a Dios. El águila, el pensamieot-&gt;, la gloria de los hombres ilustres fueron un co·
mino ante mí:
Luego el segundo: fuí la Avaricia. Viví corroído por
un gusano que se llama ambición. El oro del mundo fué
poco a mi sed bruta. Desprecié la virtud, el talento, la
h~lleza ideal de las cosas. Y como en un caos de som·
bra me seoulté en mí mismo. No reconocí a nadie. Ni
amé a nadie.
Llegó el tercero: fuí la Lujuria. Me de;bordé como
U'l río impl'lcable por las pasiones carn:i.les. Ardí en un
horno de bestialidad por l• voluptuosidad de las muje·
res. Y consideré más feliz al gallo que al lirio.
Habló el cuarto; fuí la Ira Tuve por mir:&lt;da un rayo.
La tierra se abría a mi paso de obstinado. Mordí de odio
\ ~s macos de mis enemigos, y obtuve venganza hasta de
la piedra en que un día tropecé.
Disertó el quinbo: fui la Gula. Desvelé por el sabor
de los postres de mañana. Soñé en las mesas repletas
y en los festines abundantes No viví cuarenta años, y
quise almacen1r para cien. Me reí clel que moría de
hambre.
Continuó el sexto: fuí la Envidia Me retorcí ee pesar
ante la felicidad de mis semejantes. Arrojé como ser·
piente la insidia, y como una manzana podrida, discor·
dia. Comí egoísmo y quise ser so1o yo.
Terminó .. J séptimo: fuí la Pereza Dormí un año y
trabajé un día. Quise que el mundo fu&lt;'ra mío para ser·
virme de él. Ahogué los dones de la naturaleza en la
indiferencia.
y todos los esqueletos caveron al instante en mociones
de huesos; anduve entre ellos y sentí la miseria huma.
na, y quise llorar.
o o o
Luego, de siete matas que tenía cada una una azuce·
na, ví surgir siete mujeres blancas.

7
i

• f.

1

La llegada del vencedor.
La primera dijo: Soy la Humildad. Me juzgué cedro.
pero me incliné hacia las hiervas. Me senií ;.ve, más ví
con agrado al gusano
L1. segunda habló: Soy la Lugueza. Poseí las rique·
ns para cubrir la desnudez y la lipidia. El metal no
me sedujo.
L1. t~rcera exclamó: Soy la Castidad. Soy la Aurora
ante la sombra. Amo la blancura de los corderos pas·
cuales. Me place sumergir mi rostro entre las alas de
un cisne, como entre copos de espuma. Los festines de
lascivia me dan vértigo.
La cuarta continuó: Soy la Paciencia. En el mar de
la vida yo soy la roca.
L-i quinta dijo: Soy la Templanza. Como el trigo para recuperar la fuerza perdida. Bebo el vioo para estimular mi alma,
La sexta habló: Soy la Caridad. Yo lamenté de cerca
la~ inclemencias de mi pueblo hermano, y sentí su desgracia como mía.
L~ séptima terminó: Soy la Diligencia De continuo
le rlí vuelta a la rueca para hilar la trama de la vida.
Y las siete mujeres blancas se tornaron &amp;iete palmas
d" fuego, y ascendieron hacia el cielo inmenso.

La noche fría. El cuarto obscuro Flotan en mi
mente cosas amargas; oigo músicas fúnebres; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.
Aparece mi amada. ;Oh, la Esperanza! ;Oh, el sueño
que encarna tantas veces mi plnma en las estrofas ágil~s y en los áureos ritmos de mis versos! iOb la luz del
iris cuajada en su alma sensitiva, que ilumina mis canto, al través del prisma de su cuerpo flexible!
¿Me amas? Si te amo.
La veía dulcemente bella, con su traje hlanco y su
collar de perlas, y su boca divina donde florecen sus
besos, y sus ojos melancólicos, bajo las pestañas sedosas.
Por segunda vez ¿Me amas? Sonrió sarcásticamente,
como de burla; desdeñosa, radiante ; la ví más bella;
más bella que nunca; quise estrecharla entre mis bra•
zos, y qué desilusión, era un rayo de Luna que se colaba por el techo.
Por tercera vez apareció ¿Me amas? Se r,uso seria;
arrugó el entrecejo y dió la vuelta.
.
Por última vez la ví surgir como un alba en un feliz

Grupo de los niños Diaz RaygoS'\.
Abril; como un lirio de tres pétalos adamantinos; como
uaa estrella que brindara su perfume de luz. Le pre·
gunté:lMe amas? Y me dijo: No, oo te amo. Nunca. Un
no terrible; aquel no tuvo repercusiones de nostalgias
íntimas y de desilusiones infinitas.
L"i. ví aun más bella; traía en la maco una rosa y eo
la falda de su traje b lanco una mariposa negra y en el
collar de perlas un estoque reluciente, que hundió en
mi corazón adolorido. Y quedé muerto a la esperanza.
Entonces vino un mensajero de las regiones horribles
y envolvió mi cadáver enjuto y frío en un velo opaco,
semejaotes a las nubes de plomo que flotan en los días
mel,.ncólicos.
La noche fría. ~1 cuarto obscuro. Vagan en mi mente cosas "margas, oigo músicas fúnebres ; siento gráficamente el estupor de la Apocalipsis.

VIEJO ROMANTICISMO
l-';..ra «El Mundo Ilustrado&gt;.
Yo soy el vision.. rio que eo la noche callada
cuando la luna el cielo traspasa con !:U quilla,
dirijo mi andar lento hacia obscura buhardilla
ea calle solitaria, estrecha, sosegada.
Y allí un viejo poeta de lánguida mirada
me hace sentar en una desvencijada silla,
y mientras su pupila iridiscente brilla,
me canta en voz muy baja, hierática bal,.da.
Y en tanto que yo b~bo ua vaso de buen vino,
él canta las rebeldes tristezas de su sino;
y escucho silencioso en el rlesvá!! obscuro;
Y la luna plateada, romántica, discreta,
entrando misteriosa, dibuja. su silueta
en las sinuosidades fantásticas del muro.
F. DE FUENTES, ]R,

La tribuna presidencial.
Manifestación de simpatía de los socios del "Jockey Club" al llegar

)1.

Poincaré.

Niño Manuelito Díaz y Raygosa, nacido en P,.rís, último nieto del Sr. Gral. P0rfirio Din.

Monterrey, Julio· 20 de

1 91~ .

�CRONICA
. La Moda demuestra una marcada predilec•
c1ón poi' las formas vagas e indecisas de los
trajes. Gusta de los pliegues negligentes, de
las ondulaciones indefinidas que hacen de las
draperías unas verdaderas obras de arte; na•
da es más "chic," en los atavíos de nuestros
tiempos, que ese gracioso descuido, esa cequeta negligencia que se nota en la manera de arreglar las
telas.

de uno o dos botones, ya sean estos de laca, de esmal·
te, de cristal, o bien forrados de seda. Otras no tienen
ningún adorno, y se cierran solamente sobre un plastrón
de encaje o sobre una vaporosa pechera de gasa, tul, o
muselina de seda plissada. Cuando la veste es de seda
negra o de color obscuro, el contraste que forma con
la nota blanca de la pechera o del plastrón de encaje,
es verdaderamente encantador.
Algunas de las citadas vestes son muy cortas por el

ga con los pliegues ni con los recogi:ios de las drape·
rías. El corpiño también es liso, adornado solamente
con un lindo cuello de satén verde marchito, rodeado
por un volante de tul blanco, plissado y termina con dos
graciosas puntas flotantes, que forman una corbata muy
•·chic."
Citaremos, por último, un hermcso modelo de traje
para pasees, hecho en tela de seda, que es una de las
novedades más notables de la presente estación. Se ha·
ce en tela de seda, rosa pálido, la falda tiene un ancho
canesú abullonado, del cual bajan ligeros pliegues que
dan a dicha falda una ligera amplitud. El cuerpo tiene
un detalle sumamente original, y es el de que las man•
gas ~on independientes del corpiño, pues están adherí·
das a un corselete interior, y las hombreras se ribetean
con angostas franjas de seda ros'i, colocadas diagonal•
mente. El escote, bastante bajo y cortado en punta,
tiene ea derredor un bonito cuello o, más bien dicho,
un &lt;collerette&gt; de tul blanco, plissado, y el frente del
corpiño Sd r.ierra por medio de dos grandes boto·
aes de cristal blanco. El talle está rodeado por una
ancha banda de listón rosa que se ata por detrás en un
gran nudo de estilo japonés.
Sin duda que estos modelos serán del agrado de
nuestras lectoras, y acaso les serán útiles para confec·
cionar sus trajes de visita, espectáculos de tarde, y de
paseo.

europeas. Uno de ellos Está hecho en shantung
azul porcelana, La falda es drapeada por el
frente, recogiéndose los pliegues en un gran lazo.
sin puntas. Este lazo es de seda pompadour, con
dibujos de flores y follaje. La veste es de seda
azul acero, con grandes vueltas que se unen al,
cuello, las cuales son de seda más clara. El de·
lantero de dicha veste es muy abierto por el•
frente, y por la espalda tiene unos faldones cortos y redondos. El chaleco es de seda pompadour
bastante escotado en punta. Tan bonito atavk,.
propio para visitas o espectáculos, se completa con un
gracioso y pequeño sombrero de paja clara, adornadosolamente con un ·'aigrette" blanco.
Otro modelo es de una originalidad digna de citane·
a nuestras lectoras. Está confeccionado en velo de lana
impreso con dil:ujos cerez.t y verde seco. Los adornes.
son de satén verde seco y plissadcs de tul blanco. Las.
mangas son de velo blanco y no están montadas en su sitio natural, según lo indirao los últimos mode!os, sino
que comienzan más abajo del hembra.
Esta innovación es derivada del estilo japonéF, pues.
tieno un carácter muy marcado de kimonoF, cerno ya lo
habrán notado nuestras lectoras. La falda del modelo
que estamos describiendo, es ccmplet, mente füa y ce·
ñ ida, acaso para hacer que el dibujo no se descompon•

El aire de abandono cou el cual intentan los confeccionadores
modernos ponen un sello de elegancia indiscutible ~a todas ~us
creaciones llega basta el extremo de que se aseme1en los tra1es
de calle, e~pectáculo p etiqueta, a _los s~ntuosos "deshabillés" que
usan lás damas distinguidas en el interior de _sus bogares.
Estas tendencias que, como decimos, se manifiestan visiblemen·
te en todos los atavíos actuales, imperan igualmente en los boni·
tos "trotteurs" y en los "tailleurs," qae por su práctica sencillez
son completameute apropiados para l?s paseos en las pl~yas, cam·
pos y estdciones veraniegas. Estos tra¡~s1 que antes tenian un se·
Jlo de severa elegancia, hoy han adquirido, por las reformas ya
indicadas, un aspecto ori¡:inal, en el 9ue se me_zcla ese carácter
de negligencia o de muelle coqaetena, tan digno de llamar la
atención.
Ultimas modelos de "toilettes" parisiemes.
También deben señalarse, como un complemento indispensable
de los trajes de visita de paseo, es~s pequeñas vestes de seda
que tanto éxito han tenido _entre las ult~mas novedac:es de la e;tación, las cu:;iles se acompanan con un hado chaleco de tela hge- frente, y por la e~palda se prolongan en un faldón
u con dibujos de flores. Los puños y }as vueltas de est_as vestes redondo o cu•drado y a veces tiene una original far •
se adornan con dicha tela, y la fantas1a de los confecc1onador«;s ma en punta que es, acaso, le más chic que puede
se lia demostrado brillantemente sobre el particular, pues mis haber a ese respecto,
Citaremos a nuestras lectoras algunos modelos
lectoras no pueden imaginar.e las muchas variantes que se hacen
a este respecto. Algunas vestES se cierran en el talle por medio exquisitcs que hemos visto en las principales revistas

MARGARITA.

Suele decirse que el tiempo fa Ita, que l~s horas vue•
Jan como relámpag,,s, y generalmente son mujeres las
que de eso se lamentan. Permaneciendo más en su ca·
sa encontrarían el tiempo que necesitan, porque las vi·
sitas inútiles absorben el necesario para las atenciones
de la familia.

Ultimas modelos de "toilettes" parisienses.
Se objetará que en los salones se aprende; pero des·
-de luego serán muy coutados aquellos en que se adquiE.·
ra algún conocimiento útil. Además, hay muchos debe·
res má~ inmediatos y sagrados Pero admitiendo que
esto~ deberes paseo a segundo término, ¿qué clase de
conocimientos puede adquirir una mujer en los llama·
dos &lt;salones&gt;, donde se habla de asuntos baladíes? Y
menos mal si no se explota la maledicencia.
Se dirá también que las &lt;visitas&gt; constituyen una ne·
cesidad social; que las mutuas relaciones unen a unos

º.

f

con otros, y que las personas llegan a entenderse y a
estimarse Bueno fuera; pero la práctica enseña que en
esas reuniones na!:en más odios que simpatías.
No es esto decir que yo predique el aislamiento, sino
el afán inmoderado, en todas las posiciones, aun en las
más modestas, de consagrar el tiempo a cosas inútilts;
el tiempo que debe dedicarse al propio bienestar y al
de los seres queridos.
Cultivar las verdaderas amistades es muy conveniente, porque la naturaleza humana necesita cambio de
simpatías profundas y ~inceras; pero esto no es, ni mucho menos, lo mismo que dedicar el tiempo a sostener
relaciones frívolas y casi siempre pasajeras si no perjudiciales.
No deben olvidarse las siguientes palabras de Terencio: &lt;Soy hombre y no puede serme indiferente lo
que interesa á la humanidad&gt;
A todos debemos benevolencia; pero por muchas razones estamos obligados ó. consagrarnos muy particuló.r·
mente a aquellos cuyos derechos o nuestra consideración se han de considnar como sagrados.
Hay muchos medios para evitar el derroche del
tiempo.
La mujer no debe vivir en su casa como en una prisión.
Puede y debe salir diariamente, pero con algún propósito útil; para hacer sus compra&amp;, para visitar a un
enfermo. para ver a la buena amiga que ha sufrido una
desgracia, para respirar aire puro; más todo esto con
regularidad, según el tiempo disponible.
La clase media puede dedicar poco tiempo a las dis•
tracciones, pero con arreglo a los recursos, no debe
prescindir de las expansiones necesarias para romper
en algunos momentos la monotonía de la vida.
Claro es que cuando una joven tiene sobre sí la pe·
sada carga el.e una casa, no puede presidir sociedades benéficas, ni dedicarse a las ventas de caridad,
etc. Hacerlo, sería :lesentenderse de la misión a ella
confiada por la Providencia. Sólo las señoras de edad

madura, cuyos hijos están ya educados, pueden dedicar algún tiempo a ese género de obras piadosas.
Concluiré diciendo que hay un medio seguro pua
ganar horas. Consiste en levantarse temprano y acos·
tarse tarde. Así debe hacerlo la mujer que tenga a su
cargo el cuidado de una casa.
El método y la organización del trabajo ahorran
mucho tiempo: todo el que se desperdicia con una ac·
tividad febril y desordenada.

A causa de la moda actual, que obliga a las damas
a lucir el cnello, es preciso que todas se preocupen al·
go por su belleza.
Tener uo bonito cuello es tan importante como tener
una bonita cara, un bouito pelo.
Para ser bella no hay que tener el cuello, ni muy
grueso, ni muy delgado, ni largo, ni corto: debe !er
bien proporcionado y la piel suave y blanca.
Si no tiene el largo deseado, puede hacerse ver
más.
Men0s corto, según la manera de llevar la cabeza
La mujer que lleva la barbilla hacia arriba , alarga su
cuello por lo menos dos centímetros.
Si el cuello es largo, el problema es más fácil: debe
llevarse siempre un listón o un collar, para disimu·
lar,
Todos los defectos, como excesiva gordura, muy del·
gado y demás, se corrigen con masajes.
Es prec-iso mucha constancia; pero al fin el éxito es.
seguro.

Itll ~llllml®ll" (SI!íl®llllíllll© &lt;tll® Il&amp; llllíltl!Ip®ll"º
EL

LUJO.

Desgraciadamente vemos con demasiada frecuencia
que hay madres de familia que, cegadas por un amor
mal entendido, acostumbran a sus hijas a vestir con un
lujo que las más de las veces no está al alcance de sus
modestas fortunas y que con esto les causan un gravísi·
moma!,
No repruebo el lujo en lo absoluto. Que las personas
acaudaladas vistan con elegancia y aún satisfagan has·
ta donde les sea posible sus caprichos, nada absolu•
tamente tiene de vituperable, pues con eso dan trabajo
a la costurera, a la modista, al zapatero, y otras muchas
personas que no cuentan con suficientes recursos para
vestir del mismo modo.

�Las Apariencias

EL ODOL es el primero y el único dentífrico
que contrarresta con absoluta seguridad las causas de 1~ caries

CONSULTAS
FILLOAS DE CREMA

tanda así. demasiado pronto su sensibilidad y equivocando gravemente su criterio.
¡Ojalá que todas las madres pensasen como usted!·
pero por de~gracia_ no sucede así en la época actuali
por _esto las ¡ovenc1tas se convierten en mujeres antes
de tiempo, y por esto también sus penas de corazón se
adelantan.
Sin embargo; hay obras de arte que no son nocivas a
ese respecto; si la niña de usted es muy afecta al dra·
ma y a la comedia, llévela. a ver alguna obra de los her·
manos Quintero, o de Martínez Sierra. De estE, último,
le recomiendo &lt;Madrigal;&gt; es una pieza bella y delica·
da que no hará. ningún daño a la señorita Lilí, que
tanto desea admuar las producciones del teatro mo·
:leroo.

ASUNTO GRAVE.-UNA INTERESADA: Ya contesté
por correo a todo cuanto me consultó hace algún tiem•
po, respecto d" aquel asunto tan delicado.
Espero que habrá recibido mi respuesta, y vuelvo a
m~nifestarle en estas líneas mi profundo agradecimiento por la bondad que ha tenido para mí, al juzgarme digna de hacerme una confidencia de tanta im•
portancia.
PREGUNTAS.-ELENA N: Con todo gusto espero
las preguntas que de!ea hacerme, y desde ahora Je aseguro que no me molestará con ellas, sino por el contrario; ser~ muy grat~ contestarlas. Siempre tengo pa·
ra mis amigas 1ncóg01tas, uo grande y sincero aohtlo
de ayudarles en sus dificultades y de acompañarlas en
sus alegrías.
MARGARITA.

DIRECCION.-DAIRY: Circunstancias ajenas a rr.i
voluntad me impiden tener el gusto de complacer sus
dc:seos en la forma que me indica; pero si me hace el
favor de darme su dirección particular, con todo placer le enviaré el modelo que se sirvió pedirme.
UNA HISTORIA INTERESANTE.-ARMANDO: Su
carta me ha causado una profunda pena; bien se cono•
ce que es usted uno de los pocos hombres sentimentales
que existen en la época actual. El amor, tal como uv
ted lo siente y como es en verdad, va parnndo de moda
y llegará un día en que esas manifestaciones de cariño
inspiren risa o desprecio a la mayor!a de las personas.
Porque el verdadero afecto es firme, constante y aboe·
gado; resiste todo: hasta la ingratitud y el desvío. Esa
Joven a quien usted ama, no debía dejar sin respuesta
las explicaciones que usted le ofrece; cualquiera que
sea su enojo, y aun cuando sean muy graves las calum·
nias con las cuales ha perjudicado a usted esa amiga
envidiosa y mal intencionada, las disculpas que pide
un caballero, o por mejor decir, las aclaraciones que
hace de su conducta, injustamente reprobada, deben
ser oídas y contestadas; pues basta a los más grao dos
delincuentes se les concede el derecho de la propia
defensa. El silencio es la prueba más grande del desprecio; así, pues, si usted se digna escuchar mis consejos, no vacilo en in;licarle que escriba por última vez a
su novia, diciéndole todos los argumentos que le parez·
can adecuados para vindicarse y para convencerla de
la mala influencia de esa amiga, que no merece tal
nombre, y avisándole, así mismo, que no volverá usttd
a molestarla con nuevas cartas, pues si no contesta a
esa última quedará usted persuadido de que ella no lo
ama, y de que su amor no fué sincero, porque no re·
sistió ninguna prueba ni ahora se rinde ante las súplicas y las explicaciones del hombre a quien tanto decía
querer. Hecha esta prueba, a guarde usted el de~enlace
del asunto con la confianza del que puede esperar del
porvenir todas las sorpresas y todas las victorias, con
las cuales se recompensan los elevados sentimientos de
un corazón como el suyo.

préndase la importancia capital de esta nueva y peculiarísima acción. Mientras que todos los demás medios usados
para limpiar la boca y la den-

· ·i;a~· ~¡~~~ "ci¡'e.r'a"~ -~~ ~-1 ·;~l~j -ci~ ·1~· ¿t~~
dral. El automóvil del Marqués recorría
como exhalación eléctrica las calles de la
ciudad .... Acababa de ser defraudada la
últi_ma esperanza que el buen padre aca·
r)C1'.'ba .... El doctor X .... el hábil espe·
c1ahsta de las enfermedades de la infancia no podía prestarle su concurso, por
bailarse el mismo en cama de gravedad....
¿A quién acudir entonces/ .... Ya todas
las eminencias médicas de la capital ha·
bian desfilado ante el enfermito deshauciándolo .... Al Marqués se le d~sgarraba
el alma •..• Le era imposible resignarse a
ver perecer a su único hijo, la sola ilusión
de su vida, apenas entrado en la adoles·
cencia, y cuando todo parecía sonreír a su
alrededor! .... Y luego, ¡cómo volver al
l ado de su esposa, que impaciente, dcso·
Jada madre, dejó junto a la cabecera del
~oribundo, presenciando tal vez en aquel
instante
el eterno
despido
del fruto queri·
do, el postrer
adiós
de su agonía!
iQué
cuadro más horrible presentía al· Ú~gar a
su palacio!......
Gruesas lágrimas surcaban sus mejillas
· t ras que 1Dtenormente
•
•
m1en
le pedía al'
D~os de las miseri!=ordias tuviera compa·
s1on de sus a·ngushó.s.....
De repente el. automóvil experimentó
una br~s.ca sacudida y quedó parado. En
su verhg1nosa carrera, y ofuscado por las
sombras del crepúsculo, el cbauffeur no

cierto punto. Com-

tadura sólo obran durante los pocos momentos que se emplean en esa operación, el Odol deja en las mucosas y en las
muelas picadas un depósito antiséptico cuya acción dura horas enteras. Así se logra una acción antiséptica contínua que
limpiará seguramente la dentadura de todo gérmen infeccioso hasta en las más pequeñas hen1eduras. Claro está pues,
que las personas que se lavan diariamente la b oca ·c on el
Odol protegen con toda seguridad su dentadura contra la
caries.
• ·, a hempo
•
percibw
dos personas que cru·
za~an el paseo.;·.·,Casualmeo!e los dos
amigos que se dmg1an al traba¡o.
Presuroso el Marqués y d d _ d
• enterars
es enan d su.
propio dolor se apeó para
habían sufrido lesión alguna; pero p~r
tuna el accidente se había limitado a pa·
sajero susto ...... Excusó como pudo la
torpeza del cbauffeur, y mientra subía
nuevamente al carruaje oyó cómo los d
obreros, observ:.lDdo sus' facciones deseo~~

°

;o:'.

El antecesor del camello
puestas, y sin duda juzgando por las apa·
rifmcias, se alejaban murmurando:
-iiMalditos ricos!! Esos vuelve!l. de sus
orgías cuando nosotros comenzamos nues·
Según el último número del "Tecbnical
tro traba¡·o
· " acaban de montarse en
..
. ... ·Tuv·
1
tera o q ue peosa r en World M agaz1ne,
sus h1¡0s como nosotros!
el Museo Cll:rnegi~ de Pit_tsburgh algunos
vVENCESLAO L LUVIÁ IsART. de los más singulares yvahosos fósiles que
se han des?nterrado en los Estados Uni·
do~ los pm~eros. camellos fósiles que se
---ha descubierto 10tactos. Para el vulgo es
~
una sorpresa
enterarse
que estos
anteces~res
de los grandes
camellos
y dromedanos d1; b'?y día no eran mayores que un
~algo 1taha!1º• y en muchos respectos de
igual const1tuc1ón. Créese que les esque1:,tos datan de hace cuatro millones de
anos y se encontraron en los estratos mio•
cenes de la parte occidental del Estado
de Nebr aska, por el profesor O. A Peter·
son, d? dicho museo, y el doctor F. B.
Loom1s. de la Universidad de Yale, ambos
famosos paleontólogos.
El ~alla_zgo ha despertado interés extraordtnar!o entre los sabios del mundo.
Los espec1m_enes, 29 en total, pertenecen
a una especie hasta ahora desconocida
Su no_mbre científico es "Stenomylus.';
Son l_?ªS completos que cualesquier otros
~am1fero~ miocenos ha5ta ahora descubiertos. Por el hecho de que fueron des·
enterrados del mismo punto, se deduce
que fo~mabao una manada, y que fueron
r 7penllnament? sorprendidos por alguna
v10lenta erupción o sumergidos en uno de
los pantanos de los tiempos prehistóricos.
Los bombr1;s _de ciencia aseguran que el
camel(o se originó en América, en la par•
te OCCl(lental de los Estados Unidos. El
proge01tor m ás primitivo fué el "Tylopo·
da," cuyo tamaño venía a ser el de la lie·
bre europea, y tenía cinco pezuñas. Es
uno de los antecesores del cerdo. Desde
la época remot".l en que vivían los anima·
les fueron creciendo en tamaño hasta que
liega~on a las grandes dimensiones d~ los
bactrianos de la Arabia y del Africa de
hoy día.

HIGIENE DE LA BELLEZA.-AuROJUNA: Son muy
eficaces las píldoras de que usted me habla; rns resul·
tados son cas i siempre excelentes; pero si a unas per~oº"s no les hacen el menor daño, a otras las han perju·
dicado, por lo cual creo conveniente que antes de to·
marias consulte usted su caso con un médico acredita·
do en todos sentidos.
De un modo general puedo decirle que si su digestión
es normal y no padece ninguna afección de los riñones,
es probable que dicho tratamiento no sea nocivo para
usted; sin embargo, no es superfluo que se ?irija a un
doctor competente, a fin de no poner en peligro su sa·
lud, pues sin duda es ésta la más grande de todas las
b ellezas.
A UNA MAMÁ INDECISA-M. S.: Comprendo sus
delicados escrúpulos para llevar a su niña al teatro,
porque una jovencita de tan corta edad que acaba de
salir del internado, no debe asistir a cualquier e~pec·
táculo, ni debe conocer a lgunas piezas escénicas que
despiertan pasiones premat11ras en las niñas, marcbi·

Según costumbre, los dos amigos se en·
contraron al doblar la esquina Cambia· dental. Esta acc ión positiva que está probada científicamente
ron unos lacónicos "buenos días" y acele
rando el paso se encaminaron juntos hacia consiste en la propiedad peculiar
la cotidiana labor.
¡Perro de oficio aquel. ... !! Desde lasa· del Odol de penetrar en los dien!ida basta la puesta del sol, con la voluminosa y repleta cesta al hombro, impasibles tes picados y en las mucosas de
a la inclemencia de los elementos, descargando carbón en los muelles .... Y eilo las encías, que embebe é impregpo~ un mezquino J?ísero jornal, apenas suficiente para cubrir las más apremiantes
necesidades de la familia ....
¡Pero qué remedio les quedaba! Habían
nacido pobres, y forzosos debían de aca·
tar las leyes del destino.
Durante el camino, nada hablaban; sin
embargo, sus cerebros agitados por lectu·
ras y discursos tabernarios, mantenían
idéntius reflexiones .... "Siempre el su•
frimiento y el agobio, patrimonio exclusivo del pobre; sólo el rico tenía derecho al
goce, a los deleites, a la vida .... ¿Cuándo
terminaría tamaña desigualdad? ... .

ººº
Durante este siglo se hao descubierto
por término medio 2,000 especies nuevas
de insectos &lt;,;ada año.

Medias y s'.&gt;mbrillas d" última moda.

�...

111

ELIXIR ESTOMACAL
(ESTOMALIX)

de Sáiz de Carlos
1
1

Hace quince alios dimos á conocer esta especialidad farmacéutica á los médicos y hoy lo recetan en las cinco partes del mundo, porque es el tratamiento más racional y seg.uro para la curación de las enfermedades del ESTOMAGO
é INTESTINOS, aunque tengan una antigüedad de treinta
alios y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo
sus efectos quitar el DOLOR y todas las molestias de la
DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONIFICAR EL APARATO DIGESTIVO y laeconomla en general , pues el enfermo COME MAS, DIG IE
RE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA las ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL DOLOR Y •
ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA, INDIGESTIONES, DILATACION
Y ULCERA DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRICA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIA0
RREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR Y LOS GASES. Es un poderoso
VIGORIZADOR Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los nllios padecen con frecuencia DIARREAS más ó menos graves que se CURAN, Incluso en la época del destete
y dentición, hasta el punto de restituir á la vida enfermos
Irremisiblemente perdidos .
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo,
aunque no todos, presentan el siguiente cuadro de sintomas ó parte de él: al levantarst-, lengua sucia, mal olor de
aliento, aguas de boca, estado bilioso, lnapetencl!l, abatimiento y tristeza después de las comidas, eructos agrios,
gases, pirosis, vahidos, pesadez de cabeza, ruido de oldos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón , dolores al
estómago, vientre y espaldas , vómitos, extrelilmlento, alternando á veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril á veces, se Irrita por la menor causa, evita
el trato social, teniendo por la noche ensueflos, sueflo
agitado y respiración dificil.
Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el g8 por zoe de lós
enfermos que lo toman y por sus propios méritos es cono-

cldo y de uso general en las cinco partes del mundo para
1as enfermedades del aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la
NEURASTENIA y afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO para curar el RAQUITISMO, recetAndolo los médicos en cuantos casos están Indicados el aceite de bacalao y emulsiones con hlpofosfltos, tomAndolo lo~ nUlos con verdadero placer, á los que
transforma de PALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS Y
FUERTES. CURA la ANEMIA, CLOROSIS, colores pAlldos, por ser el mejor RECONSTITUYENTE para todas las
edades y ambos se:ros.

DINAMOGENO

l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el CATARRO bronquial
a&amp;udo y crónico la TOS, la TISIS y ENFERMEDADES DEL
PECHO, produciendo los sl&amp;ulentes efectos: la nutrición se
acelera, habiendo aumento de peso; los esputos, disnea y
fiebre disminuye,,; la tos cesa y aumentan las fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno ó dos frascos.

PULMOFOSFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el
REUMATISMO agudo y crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA. Se elimina
el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina,
toroAndose de turbia y sedtmentosa en clara y transparente.

REUMATOL

SAIZ DE CARLOS. Cura el e:rtrefilmlento, pudiendo conser;utr, con su uso, una deposición diaria los enfermos biliosos y los que tienen lndl¡estlooes y atonla Intestinal, por
un ser tónlco-ia:rante suave y efic:u.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 5, Agosto 3</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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