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                  <text>��EL MUNDO ILUSTRADO

===============

Calendario de la Semana

Muy Enferma ParaTrabajar
i. Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha dificultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos que causan debilidad general ?
Si tiene Ud. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la botica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y ralees y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una señora
que vive en Bethlehem, N.H.,E. U.deA.

El COMPUESTOYEGETAL DELA
SRA, LYDIA E. PINKHAM
Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber trabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró una botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy obteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Dooos, Bethlehem, ,t&gt;,~tado 133, N. H.

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Medicine
Co., Lynn, Mass., E. U. de A. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

L UNES 18.
Sao Jacinto Coofesor.-Santos Agapito
y Lauro Mártires, Santas Clara del Monte
Falco Virgen y Elena Emperatriz.
MARTES 19.
Los Beatos Pedro de Zúñiga y Luis Flores Mártires, Santos Luis Obispo Coofe·
sor y Magio Mártir.-Comienza la novena
de Sao Agustín eo San Bernardo,
MIERCOLES 20.
La Octava :ie Santos Hip61it'l y Casiano :Mártires, Sao Bernardo Abad y Doc·
tor de la Iglesia, Patr6n menos principal
de la ciudad de México, Santos Leovigildo
Mártir y Samuel Profeta.-Funci6o titu·
lar e indulgencia plenaria en Sao Bernardo.
JUEVES

21.

Saota Juana Francisca Fremiot de Chan- Ocult.Jn la Limpieza y Lozanía de la
ta!, Viuda y fundadora de las religiosasde Tez. Desperfeccionan la Belleza.
la Visitaci6o. Santos Maximiano y Carne·
-.,
rioo j\,Jártires.
VIERNES 22.
La Octava de la Asuoci6n de María
Santísima. Santos Timoteo, Hip6lito, Sinforiaoo y Filiberto Mártires.
SABADO 23.

Lease La Semana Ilustrada
r::::=:==========1?

COMO NUBES EN Et CIELO SON LAS fEGAS EN EL ROSTRO ,

Santos Felipe Beoicio Confesor, Sido·
oio y Zaqueo Obispos y el B. Jacobo de
Bevaña, Confesores.
DOMINGO 24.
· ·
C
d M , S , .
EI P uris1mo
oraz6n e
ana antJSI•
ma, Patrón principal de la Di6cesis de
Chilapa. Sao Banolcmé Apóstol y Santa
Aurea Virgen.

Por qué no desvanecer las pecas y todas
las manchas en la cara, con la CREME
« SIREN &gt; CONTRA
LAS PECAS I Preparada por especialistas
con muchos años de
experiencia, UNJCA·
MENTE para destruir
de una manera radical
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3a. Av . Bolívar, 25.-A Vargas Sucs., Isa·
bel la. Católica 6.-México.

o o o
- /Te parece a ti que está habitada la
luna ?
-Sí, porque ahora mismo veo la cara
de uo hombre.
-No seas tonto, ¿Dónde se meterían las
gentes de la luna cuando está en cuarto
menguante?

Mientras está escribiendo los ejercicios
de ortogr..fía, se le ocurre a Juanito una
duda y le pregunta a su padre:
-Papá, "escopeta" se escribe con una
"p" o con dos?
-Según, hijo; si se trata de la escopeta
de dos cañones se ponen dos "pes;" pero
si es de uo cañón basta con una.

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como la de LEA &amp; PERRINS, puede Vd. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S
Agencia de Inhumaciones

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire " se esfuerzan en
imitar el modo de presentacion del producto de origen .

EUSEBIO GAYOSSO

El solo hecho de imitar la etiqueta y el frasco de L ea &amp; Perrins f'qui,·ale á una
confesion de inferioridad. Esto no impide que millares de personas sigan diciendo de
la" ,vorcestersbire'" o de la "Salsa Inglesa," cuando Jo q ue quieren decir es la
'' Lea &amp; P e rrins."
Sois una di! ellas?

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :

MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

A _.. -;~~'"'

~

TELEFONOS: ERICSSON, 836.

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

MEXICANA, 1006.

======~

indica
la verdadera

bl

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y ahora al llegar la primavera, esas jau-

S i el nuevo rey se decide a llamarse

las son llevadas al campo con gran solem- Constantino I, inauguraría la serie de los
Como Se Puede
nidad. Asisten todos los alumnos de las Constaotinos en la dinastia del nuevo rei·
no de Grecia; si, por el contrario, prefie&lt;Le Petit Joaroal&gt; se ocupaba, días escuelas públicas con sus correspondienEngrosar De Balde atrás de una tiesta que se celebra en Bél- tes
maestros, representantes del Ayunta- re el número XII, tendría que considerarmiento altas personalidades, acompañan· se como sucesor de los antiguos soberanos
gica, muy pintoresca y muy interesante.
Se trata de la fiesta de los pájaros, porque
son unos pequeños auxiliares de la agricultura, considerándose celosos guardianes contra los insectos destructores.
Pero la fiesta primaveral que se celebra en Wallonia, a la puerta de Llavelot,
no deja de ser por ello una fiesta poética,
aparte de su carácter educativo y su finalidad práctica.
Dice &lt;Le Petit Journal&gt;que los agricul·
tores ricos compran, al llegar al otoño, a
los vendedores de pájaros, centenares de
pequeños volátiles que, durante el invierno, se guardan en grandes jaulas y se tratan a cuerpo de rey, es decir, se les cuida
y se les alimenta con gran cariño.

Tratamiento casero que obra maravlllaa
haciendo roJllzos y atractivos á loa
hombres y n1uJeres enjutos, huesoso,
y faltos de desarrollo,

Una Caja por Yalor de $0.50 m. a., regalada
á cuantos la soliciten.
A las personas delgadas, y especialmente á.

las que carecen de unas 10

á.

30 llbras del

peso natural, interesa el que se enteren de
un d escubrimiento maravilloso con el cual
puédese aumentar hasta una libra diaria,

embelleciendo admirablemente

á.

los que lo

usan, y engordando sorprendentemente al
las personas flacas aunque lo hubieran estad"
por varios afíos.

No cierre los ojos

á

tan manifiesta verdad,

diciendo "Imposible."
Pruebe este nuevo
'tratamiento y se convencerá. por si mismo.
La prueba. no Je costar{i. ni un solo centavo,

( Véase el cupón de abajo) y la experiencia

Je demostrará. la verdad de lo manifestado.
'No hay razón que le defienda ahora para
continuar enjuto y falto de peso el resto de
eu vida aunque hubiera ya probado cuantos
remedios conoció para engordar.

CAPITAL SOCIAL:

$10.000,000

y

do la comitiva algunas bandas de música.
Llega el momento solemne: las jaulas
son abiertas, dándose libertad a. los alados
prisioneros, y mientras las músicas tocan
y los niños cantar un himno, el pueblo vitorea entusiasmado.
o o o

¿El nuevo rey de Grecia se llamatá
Con5taotino I o Constantino XIII Un pe·
riódico italiano· recoge , a este propósito,
algunos interesantes informes que da la
&lt;Kolnische Zeitung&gt;:

EL _BUEN TONO,

de Bizancio, entre los cuales se contó un
Constantino XI.
El pueblo griego, en su entusiasmo por
el conquistador de Salónica, propondrá la
segunda solución, que recordaría una época gloriosa. En los círculos oficiales atenientes no se manifiesta todavía una opi·
nión precisa sobre este punto.
De esta manen, se han tomado precau·
ciones considerables ¡,ara evitar que el
nuevo rey sea designado, por ahora, como
Constantino I o Constantino XII.
El mismo monarca está vacilante: se ha
evitado, hasta el presente momento, poner
el número en las monedas y en los docum ~ntos.

s. A.

MEXICO.

Registrado como articulo de segunda clase er 3 de Noviembre de 1894. - Impreso en papel de las Fábricas de San Flafael.

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 17 de 1913.

Número 7.

Cuarta: Colección No. 42·
DrnECTOR GmrnRAL:

E. PUGIBET

f

Este grabado le dam á conocer mejor qo~
cuanto pudiera decirse el cambio asom•
l)roso que puede obtenerse ganando
en el peso solamente unas
10-6-12 libras.
Con este nuevo descubrimiento puédese
prescindir de' las recomendaciones de dieta.

generalmente prescrlptas y de todo lo que
aparte de la vida regular de los negocios.

Siga como de costumbre, y coma cuanto
guste y apetezca. Además es un inofensivo
remedio para. el sistema más delicado. pues
no contiene aceites. emulsiones, nl alcohol.
Es solo una pastilla concentrada que pueda
tomarse sin Que nadie se entere. Sus má.s
pr6ximos amigos no r1ecesltan saber lo que
Vd. toma hasta que quec1en asombrados de
aus adelantos en peso y hermosura.
La excesiva delgadez. es tan mortificante
como el exceso de carne. Los hombres delgados tropiezan con grandes dificultades en
el camino del éxito, y si tuvieran dinero
--nunca aparentará.n ricos."
Las mujeres
huesosas, rara ye.z son populares y aunque
vistan elegantemente. los ricos adornos no
pueden disimular e l contorno del rostro y lo
prominente d e Jos huesos. Torne sin pérdida dú tiempo Sargo! y abandone ya el campo
de los flacos. En vfenoa e l cupón hoy mismo
y escribanos con claridad su nombre y dirección completa. dirigiendo su carta. A. "The

Sargo! Cé&gt;., !llO A Herald Bldg., Binghamton, N .
Y., E. U. A .• y le remitiremos inmedta tamenteuna caja de Sargo! por valor de $0.50,

d(tndole además completa información del
porque de su del~adez, y d e como nuestro
remedio naturalmente le af\adlrA. la carne de
que al prese nte escas ea. No hay pues necesidad de aquf en adelante en seguir h ueso::so, enjuto, é inc.ompletamente de sarrollado.

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os escrupulosamente los p
e sus togas, chotean al famo
Quilónides, cuya ruin fig
sa indumentaria contrastan e
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or la pantalla I
' llcgandose al fin
io del coliseo, apa
su cigarrillo entr
sto a disputar al
rpo de la virgen li

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NACIONAL DONDE LA PRESENCIO EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, EN CUYO HONOR SE HIZO.

�lHRECTORIO
EL MUNDO !LUSTRADO
SBMANARIO DB ACTUALIDADES, ARTB y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC.

ERNESTO CHAVERO

OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de San Diego No.
Teléfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-51
Apartado Postal 14,1. - México, D. F.

41.

PREClOS DE SUB'&gt;CIHPCC0'.'1 MENSUAL:
En -la Ciudad ............................ 1, 1.00
(pagadero por adelantado. )
En los Estados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; I. 2 5
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero ..... .... . . ......... ...... &amp; 2 .00
(pagadero por semt:stre adelantado.)
NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . &amp; o. ~n
En los Estados ........ .. . . . . ........ ... .... ., 0.35
En el Extranjero .... .. . .... ................ 0.50
Atrasan.os ............. . .. . ..... ... ....... ., 0 .50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Aveni&lt;).a 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).

El Honorable Cuerpc Diplomático en la Secretaría de Relaciones durante la cert_monia del reccnocimiento
del nuevo Secretario de Relaciones, señor don Federico Gamboa, el miércoles último.

NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

José María Lozano
Por fin, despué, de una larga espera, subrayada por
la impacien-eia de los periódicos con interminables con•
jetaras y avivada por la inquietud de estas horas turbuJenhs en que, como en los tiempos de Shakespeare, el
tiempo está preñado de sucesos y da a luz a cada miau•
to, la llegada del actual Ministro de Relaciones, deter·
minó un movimiento "º el Gabinete presidencial y la es·
fin~e de J:i. política dijo su secreto. Un secreto ya conocidi a medias, como los sibilinos, pero que al salir a
pleno sol tuvo la fortuna de despertar un amplio sentimiento de simpatía entre las gentes bien intencionadas
y cultas, que saben que la aptitud, el talento, la idoneidad,
todas esas cosas q.ie se necesitan para el desempeño de
un cargo de importancia en la administración pública,
no son productos de generación espontánea. Nos referimos al Lic. Jore María Lozano, nombrado Miuistro de
Instrucción Pública y Bellas Artes, por un suoerior
acuerdo y por virtnd de los innegables merecimientos
que aquilatan la briosa personalidad del nuevo funcio·
cario.
Efectivamente, entre las vidas jóvenes que como una
esperanza para la patria van cuajando sus frutos entre
las rachas de nuestras luchas civiles, está la del licenciado Lozano, jugosa de inteligencia y de cultura, des·
tacándose en los llanos de la mediocridad ambiente con
perfiles vigorosos e inconfundibles Ayer todavía, sin
otro delito que el de tener talento, se ponla en duda la
pureza de su credencial tan legltimamen_te adquirida por
la constancia de su esfuerzo y la eficacia de su palabra.
Ni amigo, ni enemigo5, olvidan, seguramente, el triunfo
esoléndido del orador que pudo enjugarse la frente con
e l estandarte de los vencidos y levantar un trofeo sobre
el campo contrario, El humo del combate sólo sirvió
pua poner de resalto la brillantez de las armas, y el há·
lito del huracán sólo acarició como un viento de victoria el airón del penacho. En la historia entera de nues·
tra5 Legislaturas difícilmente se encontrará un caso se·
mejante, en el que se archive tamaña resistencia al lado
de tamaña perfidia. Y el Dipu~ac!o ja_lisci_ense pudo se~tarse en los escaños del Palacio Leg1slattvo, con el mismo gesto altanero con que los a1'tiguos romanos desean·
saban en sus curules de pino a la sombra del foro, des·
oué~ de haber vencido en las Galias o pacificado la
Iliria.
.
José María L'lzano no descansó.. Se lo prohibía su
patriotismo En m1mentos de angustia y de general desconcierto, cuando las division~s se hacían máf hondas y
la política parecía mostrar ab1s~os y desfilad~ros, supo
cristalizar en un memorable discurso, no digamos la
opinión nacional, pero sí el sentir. dominan;e de la Metrópoli, marcando más claros ca~mos, y senala.ido n~evos rumbos con voz firme y cordial, clara de persuaciones y convencimientos, a!qnitarada en las observ~ciones
p~netrantes de Gustavo Le Bon, cuyo seco estil_o re·
-cuerda en cierta aspereza de forma y en lo conciso de
la expresión. Lozano es, ante todo, un gran orador.
Parco en el ademán y de acento ligeramente sibilante,
su palabra se afila ~ontra el obstá~ulo y le saca punt:'la resistencia. Fustt¡¡a como un J..t1go y es breve y rápida, como su gesto. Es el beluario de las m~l!itudes,_y
-todos hemos visto cómo hace espuma la ho_stihdad ba¡o
ese látigo, que tiene puño de hierro y de cristal. Porque
-c,nndo es preciso, también dice las cosas con bellna y

con magnificencia. Tiene el corazón sensible a las altas
manifestaciones del espíritu y una musa favorable le da
el número y la armonía para sellar los períodos rotundos de su prosa. Por lo demás, conoce a fondo las vicisitudes de nuestra hi;toria política •Y su ciencia social,
reforzada con vasta lectura y observaciones personales,
posee puntos de vista muy propios, que a veces lo han
puesto en pugna contra los sabios de profesión. Pero
no con Renán, que consagra la incesante rectificación,
cuando afirma con su elegante desenc~nto que la Historia es una ciencia conjetural. Sí, L~zano es un gran
orador y esta es ya una egregia cualidad para honrar
la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes. Mas
por fortuna para los destinos ne la educación nacional,
el hombre de pensamiento está &lt;doublée&gt; por el hombre
de acción, pronto en concebir y ejecutar, en las ideas y
en los actos. Se le ve joven, con deseos y voluntad de
atender y cuidar grandes y sagrados intereses morales,
con la aptitud nectlsaria pau ser su custodio. con la
energía suficiente para defenderlos, y los votos de los
q11e no son políticos lo acompañan sinceramente. El día
de la protesta, nna aura de populuidad, sonora de
aplausos, saludaba solo al orador parlamentario, cuyo
triunfo se sintetizaba en la conqui5ta de una cartera
ministerial. El grupo intelectual que Jo rode6, que tiene
fe y coafianza en su talento, y conoce sus disciplinas
científicas, saludaba, además, al consciente depositario
de un tesoro inalienable, el tesoro que acreció con tan
puras manos el sembrador espléndido que se llamó el
maestro Sierra. Lozano así lo comprendió, cuando al
h ~cerse cargo de la Secretaría, evocó la figura venerable, cuya sombra pareció un momento magnificar las
salas ministeriales.
Y esa buena evocación le será propicia. José María
Lozano trazará los s.uevos surcos con voluntad y amor.
Tiene el brazo juvenil y la mano firme para enterrar
las ricas simientes.
Por supuesto, siempre que el tiempo lo permita. Y
Míster Lind.
Mas consolémonos, que ahora, como en los días de
Ulises, el formidable y sutil, el porvenir está sobre las
rodillas de Zeus.

Por la empinada cuesta, lentamente ascendía el ve•
hículo; dijérase que los mal nutridos cuártagos hablan
perdido sus bríos bajo la enervante acción del sol canicular.
En los re :ojos del camino aparecía, para esconderse
luego, el pintoresco valle en que se asienta la ciudad.
Cu \I si estuvieran cubiertas por una inmensa sábana
blanca, se veían las cúpulas de los edificios, destacándose soberbio, sobre vigoroso fondo azul, el Palacio de
Minerva, allá en el Norte lejano.
En aquella altiplanicie de la cordillera andina, bajo
la bienhechora infl11encia del aire ozonizado por los
pinares que rodean la vía, los viajeros se recrearon en

la contemplación del panorama: de un lado, la radiosa
vista de la ciudad encantado1a; por el otro, la brillan·
te prader;,. de esmeraldas, salpicada a trechos de blanco por las casas de las haciendas.
-Vamos, doctor, cuéntenos alguna cosa.
-Con mucho gusto; contaré a u;tedes una aventura
ocurrida a mi amigo Raúl, la que, a pesar del tiempo
transcurrido, aún no se ha borrado de mi memoria.
Amigo :le la infancia, pude conocer a fondo a Raúl:
reservado, extremadamente tímido, tenía alma de niño
en cuerpo de hombre; visitaba poco a las personas que
le distinguían con su afecto por temor de molestarlas.
Profesaba el culto de la gratitud y de la consecuencia,
monedas cuya escasez aumenta cada día, entre nosotros,
más y más hasta llegar a su desaparecimiento definitivo.
Como el hérve rostandino, mientras él se quedó siem•
pre abajo, oculto en la densa impenetrable sombra,
otros, con los frutos de su cerebro, subieron a la luminosa cima a recibir el ttlntador beso de la fortuna.
Pero estoy divagando; y encendiendo un cigarro
prosiguió:
- La aventura de Raúl que deseaba referir a ustedes fué con una dama que lo cautivó. No atreviéndose
a decírselo personalmente, la requirió por escrito va·
liéndose de un cartero b;en instruido y mejor expensado. La dama aparentó querer cerrar bajo una Josa
impenetrable las aspiraciones donjuanescas de su
amante improvisado, y sin poderlo remediar se estre·
meció intensamente al sentir los reflejos del candente
amor de Raúl, que derrochaba en sus misivas, en las
cuales estallaba en un grito supremo de deseo un alma
enloquecida,
'
Fuese antojo o curiosidad, el hecho es que en una
casuca de los suburbios, modestísimamente amueblada
ad- ho_c, la gran dama se eotregó a Raúl, quien tornó
por oidos-idulce error!-los labios de ella para decirla muy expresivamente, coa la exquisita charl~ de una
música. sin palabras, lo que dice a otra un alma qne
ama, que adora.
Así que después de una larga y amena sesión ella se
hubo marchado, Raúl dudaba de si estuvo soñando o
despi~rto: tan di_vinamente maravilloso le parecía lo
sucedido. Para dicha suya era cierto: aun encerraba el
enarto el voluptuoso perfume de la dama; sobre una de
las sillas, dejó su carterita de mano con un pañuel1&gt; cifrado que Raúl recogió como si se tratase de una reliquia. venerada. Allí esta ba, además, una semillena copa
de mosc:i.tel, en la Que ella ligeramente imprimió !os
pétalos de sus labios.
Como Raúl se limitara a tocar la superficie dEol bien
mo_delado bmto, sin inquirir si en la parte izquierda,
ba¡o la caja cutánea existía una viscera sensible, creyó
Que aquella hada misericordiosa volvería.
Y volvió . .. ,como las famosas golondrinas. El am:ir
de Raúl en progresión ascendente tomó un vuelo irresistible que lo lanzó a alturas jamás soñad,.s. Suplicó
encarecidamente a la dama que tornara; mas aquella
ave de paso, no volvió a calentar el nido Reiteró sus
implorac~ones pintando con el necesarid colorido, ya
la expresión trémula de una ternura infinita; ya el
acento enloquecedor de un inccntenible deseo. Empeño inútil que nunca hubo de lograr!
Call6 e) narrador y los oyentes quedáronse haciendo
co~e~ta~1os y acompañando al prot•gonista en los mi·
ra¡es 1nhmos de su aventura.
FEDERICO S. DE TEJADA.

ManifestaGión popular de gran trasGendencia
El Presidente de la República, señor general don Victoriano Huerta, tuvo el domingo
pasado la inmensa sQti.facción de sentir descansar en su personalidad toda la confianza
que el pueblo mexicano otorga al ciudadano
a qnien ha designado para regir los destinos
de la Nación.
Ese pueblo, dando una gran prueba de cordura, organizó una manifestaci6n, tranquila,
ordenada y numerosísima para manifestar al
gobierno del general Huerta que aprueba en
todo su conducta, sobre todo en los acontecimientos recientes, y que estará siempre al lado del mandatario que encarne las aspiraciones y los sentimientos nobles del pueblo.
La manifestación, a pesar de ser muy numerosa, no dió motivo al mínimo de~órden, y
esta muestra de cordura y cultura de nuestro
pueblo habla muy alto de él
Dedicamos a esta bella manife~tación popular la primera plaDa de nuestro semanario
y la presente en que aparecen algunas fotografías que la recuerdan.

La gran procesión organizándose en d costado :;ur de la alameda.-La manifestación frente al Palacio Na·
cional.-Por la Avenida de Sao Francisc0.-El Presidrnte de la República y su gabinete esperando el piso de la matifestación por el Palacio Nacional.

•

�Por los eternos hielos
La frente coronada,
Donde la tarde prende
El último arrebol,
Y enciende ~us centellas
La tempestad airada,
Y su carmín esparce
La aurora enamorada
Huyendo entre las nieves
Al despuntar el sol.
Levanta el Yxtlacíh uatl
Su mole poderosa
Que se destaca inmensa
Sobre el espacio azul,
Blaoquísimo sudario
De gigantesca diosa
Que en tálamo de armiño
Exánime reposa
Bajo un dese! de nubes
De nácar y de tul.
Refieren las leyendas
Que ~n tan grande altura
Las águilas que llegan
De lo infinito en pos,
Se aduermen escuchando
Con mística ternura,
Las notas celestiales
De amor y de ventura
Del himno que levantan
Los ángeles a Dios.
Terribles precipicios
Cortando los senderos
Las misteriosas cumbres
Impiden profanar,
Y en vano con audacia
Lo intentan los viajeros,
Y en vano el ciervo busca
Los altos ventisqueros,
Y el lobo en vano ensaya
Sus flancos escalar.
Desáianse en la nieve
Arroyos diamantinos
Con el ardiente beso
Del aura tropical,
Que bajan como errantes
Y alegres peregrinos,
Cantando con sus ondas,
Cruzando los caminos
Quebrando entre las guijas
Sus rizos de cristal.
Cual mágico contraste
Entre el soberbio manto,
Que deslumbr11nte cubre
Los hombros del titán,
Algún peñasco negro
Asoma con espanto,
Estatua de gran1h.&gt;
Alzada por encanto,
En cuya frente rompe
Su furia el huracán .
Se mecen altaneros
En la tendida falda
Los cedros olorosos
Y el áspero oyamel,
Formando al enlazarse
Fantástica guirnalda
A cuya sombra buscan
En prados de esmeralda
La grama, los rebaños,
Y h,s abejas miel.
Y desde allí descubre
Absorta la mirada
Los lagos que retratan
Montañas, nubes, luz,
Las ve"rdes hortalizas,
La hacienda cultivada,
El valle pintoresco,
La lóbrega cañada
Y de lejana torre
La solitaria cruz.
Y lejos entre brumas,
Cerrando el horizonte,
De pórfido y basalto
Cadena secular,
Contémplase la Joma
Muralla levantada
Para qne el •valle afronte
•L as luchas qu~ provocan
Los siglos al pasar.
Y sobre aquellos campos

De eterna primavera
Un sol de fuego cruza
La sangre haciendo hen·ir,
Y en las calladas noches
Sobre la limpia esfera
La luna con su corte
De estrellas reverbera,
Bogando mansamente
En mares de zafir.
Y el rayo de la luna
Sobre el volcán se mira,
La nube que circunda
Bañada por la luz,
Con fúnebre misterio
La gigantesca pira,
Cortejo de far.tasmas
Que silencioso gira
Sus rostros encubriendo
Con fúnebre capúz.

En la vertiente agreste,
Humilde y escondido,
Entre peñascos grises,
Y mirtos y arrayán,
Un pueblo se levanta
Como el oculto nido
Que en las enhiestas rocas
D~jaran suspendido,
Las águilas salvajes,

Del fuego tropical,
Encanto de la madre,
Tesoro de la esposa,
Un hijo tiene Carmen
Y mira en él dichosa,
La bendición del cielo
Al techo conyugal.
Cuando en la tibia noche
La luna se levanta
Con su fulgor bañando
La frenta de los dos,
La madre arrulla al niño
Brotando en su garganta
Las trovas cariñosas
Que toda madre canta,
Que sólo saben ellas
Y las inspira Dios.
Bendice en su retiro
Dichosa su fortuna ,
Encierra el universo
En su tranquilo hogar,
El cielo mira abierto,
Y sin zozobra alguna,
Cuando inclinada reza
Sobre la blanda cuna,
No siente de la noche
Las horas resbalar.
II

Como la negra envidia
Su diente venenoso

Y esquivan los pastores
Su impúdica mirada
Cuando de aquella falda
Por los senderos van.
Durante largas noches,
Como la hambrienta hiena
Que al corderillo acecha,
Miróse a esta mujer,
Rondando cautelosa,
Descalza entre la arena,
Oculta entre las matas
De mirto y de verbena,
Aquella casa, nido
De calma y de placer,
Alguna vez la madre
Con susto y extrañeza,
La sombra de la anciana
Desde su estancia vió,
Y al recordar, temblando,
Su proverbial fiereza,
Contra su pecho oprime
Del niño la cabeza
Porque un peligro oculto
Adivinar creyó.
Y desde aquella noche
La cuna ni un instante
Abandonada deja,
Temiendo descubrir
Hasta el esposo mismo
El aguijón punzante
Que ya clavado tiene

Que sabes mi amargura!
iOb Reina, que derramas
Con tu mirada luz!
Que miras en mi pecho
La inmenas desventura
Que tú sentiste ioh Virgen
Inmaculada y pura,
Al descubrir tu hijo
En afrentosa cruz ;
Tú que el dolor supremo
En esta amarga vida
Probaste en negras horas
De luto y soledad;
¡Ampárame, Señora!
Y escucha conmovida
La más profunda queja
Del alma dolorida,
El más doliente grito
Q ue demandó piedad.
Devuélveme el tesoro
Q ue en tu bondad me diste,
¿ Por qué me desamparas,
Venero de rnlud?
A tan tremendo golpe
Mi pecho no resiste;
Contémplame a tus plantas
Atribulada y triste,
Pidiéndote el consuelo,
¡Muriendo de inquietud!. ..
Cayendo sobre el duro
Y helado pavimento,
Q uedó como en un sueño
Perdida la razón,
Y en vértigo de pena
Abogando el sentimiento,
Sintiendo como extraños
Su llanto y su tormento,
Y hasta el dolor ageno
Su propio corazón.
Despué~ escucha cerca
Los pasos recatados
De al~uno que se llega
Adonde inerme está,
Y siente sus cabellos
Mecerse acariciadcs
Por vientos apacibles
Q ue vagan perfumados,
Errantes mensajeros
Del que en la estancia va
Levanta el rostro entooces,
Y con sorpre:sa admira
Una mujer, reflejo
De la virtud y el bien;
Su pecho se dilata,
Con expansión suspira,
Levántase repuesta ;
Y la mujer la mira
Y-Tén valor, la dice,
Que yo te amparo; vén.
III

Siguiendo en pos de aquella
Que tierna la conduce,
Por escabrosas sendas
Comienza a caminar;

Misterio inexplicable
La arrastra y la seduce,
Y marcha sin recelos
Cuando entre nieblas luce
De la naciente aurora
L« luz crepuscular.
Se arrastra silencioso
El viento leve y frío
Que anuncia la llegada
Del fulgurante sol,
Y la menuda niebla
Se tiende sobre el río,
Sobre las hojas brillan
Las gotas del rocío
Y esmáltanse las nubes
Con oro y arrebol.
La madre fatigada
E xhausta desfallece,
fan sólo la sostiene
Inquebrantable fe,
Y las regiones cruza
Do rápida decrece
Vegetaci6n que luego
Mezquina desparece
Y sólo arena muerta
Monótona se ve.
Con lentitud terrible
Hundiéndose a su planta
El suelo movedizo
Del árido arenal,
A la elevada cima
Resuelta se adelanta
Y llega donde el monte
Magnífico levan•a.
Hacia el azul del cido
Su maoto de cristal.
Sobre el tajado muro
La lumbre reverbera
De los primeros rayos
Del astro abrasador.
iQué lejos se descubren
L a choza y la pradera!
iQué soledad tan muda
Tan honda y tan severa!
i Hasta la luz difun.1e
Fatídico pavor!
De pronto se extremece
Y piensa que se engaña
En su impaciencia loca
Por ilusión falaz,
Pues mira en una quiet&gt;rn
Que hiende la montaña
Oculta a la que busca
Que con horrible saña
Al niño entre sus brazos
Esconde pertioaz.
Apenas lo descubre
Se lanza enfurecida,
Redobla la entereza
Que la llevó basta allí,
Y al ver por las arenas
Su marcha entorpecida,
Desesperada llora
Y más enardecida
Avanza tropezando

Con ciego frene• í,
Ya llega, ya su pecho,
Sin fuerza y sin aliento,
En tan terrible altura
Se niega a respirar;
La anciana sorprendida
Contémplala.un momento
Y sale de la quiebra
Y en raudo movimiento
Subiendo entre la nieve
Comienza a caminar.
La madre la persigue
Y en lucha fatigosa
De fuerza y ligereza
E mpéñanse las dos:
Ya cruzan vacilantes
Sobre una inmensa fosa,
Por el estrecho borde
D e rampa peligrosa,
Y Carmen no vacila
Y espera s-iempre en Dios.
Y 'á cada nuevo instante
El áspero sendero
Peligro tras peligro
Ofre ce sin cesar;
El sol forma en las nieves
B rillante reverbero,
Aumentan los abismos
Y el aire es tan ligero
Que el corazón opreso
~o puede palpitar.
De pronto se detiene
La anciana vacilando,
Al borde de un barranco
Que cruza de través,
Y el vértigo la arrastra,
Y, pálida y temblando,
El rostro vuelve al punto
Los ojos apartando
De aquella sima oscura
Abierta ante sus piés.
Y Carmen Jo comprende,
Y acongojada busca
Al misterioso guia
Que la llevó basta allí,
Y rápida registra
En la pendiente brusca
Sin acertar a verle,
Y su razón se ofusca
Nuevo huracán sintiendo
Rugir dentro de sí.
Y se arrodilla humilde
Y tiende suplicante
Sus manos a la anciana
Transida de dolor ;
- jPor comp,isión, le dice.
No sigas adelante,
Ni un paso más, detente,
La muerte en este instante
Espera, si prosigues,
Al hijo de mi amor!
Si todo lo que tengo
A tu ambición no llena,
Te viviré sumisa
En dura esclavitud,
¿ Qué más? Aunque sucumba

En espantos~ pena,
Conserva al hijo mío
Consérvale y sé buena
Salvánctcle siquiera
La vida y la salud.
El rostro de la anciana
Diábólica sonri.:a
Como de horrible goce
Violentó dibujó,
El borde del abismo
Sin detenerse pisa,
Bajo su planta tiembla
Endeble la cornisa
Y se hunde en el abismo
Que atravesar pensó.
Entre sus manos Carmen
Oprime su cabeza,
Y con violento esfuerzo
Los ojos a 1 cerrar
Escucha el alarido
De rabia y de fiereza
Que aquella anciana odiorn,
Engendro de vileza,
Lanzó cuando sus plantas
Sintiera vacilar.
Privada de sentido
La madre se desploma,
Y largo tiempo pa~a
Perdida su razón,
Y luego, poco a poco,
Aliento y fuerza toma
Y va como de uo sueño
Volviendo, cuando asoma
A su caosado pecho
Más grande sn aflicción.
Entonces reconoce
Q ue está en lugar distante
De aquel en que a la anciana
Miró desaparecer,
Se encuentra en un barranco
Y cerca, horripilante,
En medio de las rocas,
Sangrieoto y palpitante,
Ve el destrozado cuerpo
De la infernal mujer.
¡Con indecible angustia
Buscar queriendo al niño
Descubre en una gruta
Tranquila claridad,
Y allí sobre una cuna
De nieve como armiño
Duerme el objeto tierno
Del maternal cariño
Con la risueña calma
De su temprana edao !
Es perfumado y tibio
El va~aroso ambiente,
Hay flores delicadas
Del niño en derredcr,
Y al fondo de la gruta
Se mira refulgente
La imagen de la dama
Que la amparó clemente,
La Madre de las madres,
La Madre del Señor.
JUAN DE bIOS PEZA.

~~;;~~~~~==·
- --•-•~::-••- _,=:=::-• rt,=.::•~~•• -=:::,::_:;::: -•::-:::::~-:::..:~,o

-----·-

Guardianes del volcán.
Entre dispersas chozas,
De pobres labradores,
Modesto se distingue
El templo del Señor;
Esbelto el campanario,
Ojivas de colores,
Dentro la nave iocienso,
En los altares flores
Y atmósfera impregnada
De sencillez y amor
En una casa blanca
Junto a la cual murmura
El apacible arroyo
Que le acaricia el pie,
Vive la hermosa Carmen,
Modelo de ternura,
Alegre como el campo,
Como sus brisas pura,
Tranquila como el lago
Que en lontananza ve.
Como el capullo tiern"
Que purpurini. rosa
Abriga con sus bojas

Ensaya fiera y deja
Doquier honda raíz
Al ver latir de Carmen
El corazón dichoso,
Sembrando su semilla
En seno rencoroso
Cubrió de llanto y duelos
Aquel hogar feliz.
Muy cerca de la casa
De Carmen, y en sombría
Caverna que semeja
El antro de un dragón,
Cavada en la montaña
Y que sirviera un día
Al lobo carnicero
Y a la serpiente fría
Y al buho temeroso
De triste habitación;
Terror de las mujeres,
Del mundo rechazada,
Espanto de los niños,
Remedo de Satáo,
En la caverna vive
Anciana depravada

-·----Su pecho palpitante
Desde que vi6 la sombra
Fatídica surgir.
Ya cerca, uoa mañana;
De aparecer la aurora,
Carmen despierta y siente
Desfallecer su fe ;
No está en su lecho el niño,
Con voz conmovedora
La llama, no Je encuentra,
Se desespera, llora,
Y abierta la ventana
De su aposento ve.
Por ella huyó sin duda
La que en sus brazos lleva
La vida de su vida,
El alma de su amor,
Y en tan terrible trance
Que su pasión subleva
No más al cielo acude,
Su espíritu se eleva
Y así postrada y triste
Exclama en su dolor:
-lOh Madre de las madres,

Fe, Esperanza y Caridad. Recuerdos de la fiesta escolar efect11ada recientemente en el colegio de la señora Lu z H . de Pope.- Escena oriental.

�os amo tanto. Porque vuestro perfume existirá siempre,
y de mi paso por el mundo ¿qué quedará ?.... un re•
cuerdo que irá borráodose poco a poc,o dejando, si
acaso, un destello tao vago que será menos que el recuerdo de un perfume. Mi pobre espiritu inquieto no
producirá ouoca nada más que deseos de algo que yo
misma oo puedo defioir; una ambición hay eo mi, pero
no está determinada, la siento latente, pero la vida va
pasando ante mí como uo panorama variado e iotere•
sante y yo oo llego a cristalizar mi ilusión y mis sueños
aún viven eo mí como aquellos sueños de niña, sin
forma ..... .
Calló la música, la~ flores deben ser puestas fuera de
mi alcoba para que vivan otro día más. Se apagan las
luces .... Terminó el encanto ....
LUPE

damente el lienzo interior que reproduce las varias
percepciones del mundo.
Así nos sentimos vivir en la caprichosa labor de ldS
horas y de los días. A veces nos persigue una aflicción
o una tristeza y el alma se consuela con la visión re·
trospectiva de lejanas aventuras que reproducen sus jue•
gos y colores en este caleidoscopio interior. Y a vec~s
también, se despierta una sensación dormida y dolora·
sa, se abre el libro en una página olvidada, y de sus
hojas se escapa el acre perfume de una pretérita an·
gustia.
De este j.rdín espiritual trasplactamos a veces múltiples renuevos al camico del mundo; le devolvemos,
alterarlo por cuestro temperamento. lo que él mismo
no• dió, y en lói revuelta arena de las luchas humanas
brilla el cáliz de oro de una idea, o se retuerre un do•

Señor Lic, don Eduardo Tamariz,
nuevo sub-secretario de Instrucción Pública
y Bellas Artes.

Flores con alma ....
Flores con alma, flores divinas, ¿qué exquisito en·
c1.nto dimana de vosotras? Saturais el aire de perfu.
mes, arreb1tais el alm1, la hipnotizais y hacéis palpa.
bles lo, pensamiento, que tantas vece, han sido evoca.
do, al aspirar vuestro aroma. Dulces amigas que re.
cordais sueiios ido,, am:&gt;res no gozad.os, íntimos pensamientos nuoc1. expres'l.dos. Entre perfumes y armonías,
iqué dulcemente se desliza el alma! qué sutilmente se
infiltra en ella algo turbador y suave que si no fuera
noble y tan inm 1terial, sería peligroso. Ansias, anhelos,
sueiios y vagas aspiraciones cuyo~ contornos indecisos
se esfuman dejando uo vago temor a la vez que una
incomparable dulzura.
Las flores agonizan en un vaso, exhalando con más
fuerza su perfume turbador que tantos recuerdos evoca
en mí. Son nardos. Con su esencia ungió aquella ama•
dora inmortal los blancos pies del adorado rabí. Nardos y verbena. usabln las romanas de refinamientos
incomparables. Na rdos son flores que me traen reminiscencia~ de infancia, dolorosas y tierna~ por vividas
y por lejanas, recuerdos llenos de inocencia y de pre·
sentimientos, en donde mi alma de niña, con todas las
coloraciones de alma de mujer, deiaba traslucir los
m,tices que más tarde habían de darme esta ansia infinita de algo no determinado, pero no por eso menos
intenso y avasallador, este deseo de algo que no llegará
jamás .... Los goces presentidos y nunca gozados serán
los más intensos.
Los nardos despiertan en mí muchos sueños y mu•
chas divinas vaguedades. Ansias de decir algo muy
dulce, de darme como ellos en perfume divino de amor
y sacrificio. Flons adoradas, viviréis más que yo que

El señor don Federico Gamboa, nuevo secretario de Relaciones, momentcs después de llegar a su casa habitación, después de larga ausencia como representante de nuestro país en Bruselas.

El libro de lá vida
Cada día y cada hora escriben en el libro de la vida
una frase, una palabra o una interrogáción.
Hay páginas risueñas en que clarea el alba y la di·
cha sonríe; líneas rectas trazadas con la firmeza de una
determinación; frases de escritura atormentada en que
tiemblan las lágrimas; palabras incompletas, signos,
puntos. Se r etuercen a veces los renglones y las palabras fluyen, vuelan o se arrastran y se estancan final•
mente en no colmadas lag11nas.
Abierto está el libro de la vida a las diarias impresiones; de fuera vienen a él todas las veces exteriores
para fijarse en ¡us páginas, y si es verdad que unas veces perfuman y regocijan el espíritu que se recoge en•
tre las bojas, también hieren de pronto y desgarran ru-

lor, o canta locamente el ave de una ilusión.
Un día se secan las fu en tas de nuestro venero inte·
rior, del libro de nuestra vida se escapan las bojas al
soplo de un cierzo de otnño, y los ojos mismos se esfuerzan vanamente por leer lo que escribieron las horas de la adolescencia y los días de la virilidad; el es·
píritu se aduerme en la inacción y el aniquilamiento, y
parece que una mano invisible borra de todas las páginas las palabras y los signos, desvanecidos en una
morhl desolación. E l libro se ha perdido en el vórtice
donde su mismo dueño se precipita. y si no ba trascendido al mundo externo el perfume de su vergel, el olvido amontona sus nieves eternas sobre el nombre igoor&lt;1do, mieot ras prosiguen las horas y los días su inca o·
~a ble trabajo sobre la inviolada blancura de otras vid,s.
ADRTAN RECTNOS.

En memoria del maestro Sierra ·

Lll tumba del maestro cubierta por la• ofrendas fbrales. -

Deporte cíclico -Partida de la Excursión de Motocicletas, efectuada el dcmingo último a San Nicolás el Chico.

Apoteosis en h escuela
"Lerdo de Tejada"-Los amigos del maestro presidiendo la fiesta conmemorativa.

El día nueve de los corrientes, en que la iglesia católica celebra a San
Just?, Y en que fué el día onomástico del hombre grande que llevara en vida
glonosamente el nombre de Justo Sierr;., los amigos y admiradores del maes·
tro, que son todos los que le conocieron, organizaron ma!::ifestaciones conmemorativas en recuerdo del insigne educador.
Todo el elemento estudiantil, que tanto debe a don Justo, tomó parte En
las ma.,ifestaciones, las cuales revistieron un caracter solt moe y sincero a la
vez.
La tumba que guarda los restos del ilustre dHaparecido en el panteón
fran~és, se vió cubierta por las ofrendas florales depositadas por el amor iofanttl; en todos los establecimientos educativos se ñicieron fiestas, algunas -de
~nas presididas por el elemento oficial, y los hijos del maestro tuvieron la
honra de sentirse herederos de un nombre grande por todos conceptos.

�EL RETRATO DE DON HERNANDO
~====================-...::=:---_
Gracias a la amabilidad de un amigo de esta publicación podemos ofrecer a nuestros lectores el verdadero retrato de don Heroando Cortés, pintado en E~paña
por Sánchez de Coello, y muy distinto de todos los que
antes habíamos visto, y que se tenían por auténticos.
S.i nos presenta aquí el conquistador, seguramente en
una época poco oosterior a la conquista; su traje denota que ya no anda en los carnpos de batalla, a los que
no llevó ropilla corta ni golilla de encaje. El don Hernando de barba hirsuta, metido siempre en su armadura, el que mandó quemar las naves en Veracruz y no
tuvo en toda su empresa más que un momento de desalieato al pié del ahuehuete de Popotla, ha desaparecido para dejar su lugar a un caballero palaciego, vestido
con el traje de corte de la época y hecho todo un gentil
hombre.
Pero a p ~sar de eso, se nos ha antojado q ue en este
retrato es donde más se nota el caracter y el temple de
este hombre e xtraordinario que fué capaz de llevar a
cab) la conquista de un imoerio grande, civilizado y
e xótico para él, al frente de un puñado de hombres
que hubiera J)odido SM aniquilarlo en un instante por
sus enemigas, a na haber mediada las excepcionales
circunstancias que concurrieran.
Toda efcontinente de don Herntndo muestra en este
retrato un domiuio especial sobre las hombres; los que
hayan sufrido las miradas airadas de esos ojos tienen
que haber obedecido iocondi..:ionalmente a quieo a~i
miraba; toda la figura parece respirar un aire de imperio muy propio de quien tan grao empresa teoía que
llevar a cabo.
El otro Cortés. el que habíamos visto hasta ahora, a
pesar de estar metido en su armadura y listo para el
combate, tenía un aire de boahomia muy marcado; no
parecía que tal hombre hubiera sido capaz de una te·
nacidad tan grande, pero la contemplación del verdad&lt;1ro retrato nos hace ver que no era tao bonachón el
conquistador, y que no fué iafuad1do el temor de Ve-·
lázquez cuando quizo despojarlo del mando que le había dado para que no fuera a hacer uso excesivo de tal
mando. Pero ya era tarde; el león había ~alido de su
jaula y no volvería a ella jamás.
Ante el retrato hemos recorrido a grandes rasgos la
guerra de conquista _de nuestra patria. E! ra~go temerario de cortar toda idea de retirada, haciendo quemar
las naves; el inmenso valor que debe haberse necesita·
do para atreverse a penetrar a una tierra que se presentaba desierta, arenosa e iugrata como es la costa del
G olfo en las cercanías de Veracruz; la enorme caminata desde la costa hasta la meseta central, en medio
de un país que se desconocía; rodeados de hombrt,s que
po·r mucho que se dijeran amigos y aliados, no han de
haber inspirado gran confianza, y teniendo que luchar
a cada momento ya con dificultades que oponía la na•
turaleza, ya con los que oponían los hombres, los cuales, por ser de los hombres, eran más temibles.
y por en medio de obstáculos, de dificultades sin
cuento, la pequeña caravana marchaba con un tesón
que apenas se concibe, hasta llegar a laconsecusión de
lo tan deseado.
La proximidad d~ las fechas recuerda especialmente
los últimos días de la guerra de conquista.
Hibía pasado el momento del gran desmayo; el ahuehuete de Popotla había sentido sus raíces regadas por
las lágrimas de don Hernando; todo parecía perdido, y
ea medio de tal cataclismo, en que hasta la entereza
del gran jefe parecía flaquear, se retempló aquella alm;i. hecha para la lucha; mucho era lo que se había
conseguido, y no entraba en el ánimo de don Hernando
abandonar lo qu~ tantos afanes y desvelos le había
causido; no podía. él permitir que e! ensueño se desvan,ciera. en los momentos que ya iba a tocarlo; las
ambiciones, nobles o no, renacieron ea el alma eetguenero, y decidió continuar la lucha hasta el fin.
Tom1da esa decisión, rns ojos deben haber visto a
sus soldados como está viendo en el retrato, y ante
aquella mirada todos habrán olvidado el llanto al pie
del ahuehuete para no recordar m ..s que su oblig ación
de obedecer al hombre de la mirada dura, del ceño
torvo del aire dominador cuyas órdenes eran truenos y
cuy~·decisiones eran órdenes inapelables.
y se emprendió la lucha de nuevo con gran ardor;
el formidable cerco de Tenochtitlán se fué cerrando
cada dia, y, por fin, en los primeros del mes de Agosto
el heroico indio del nombre profético cayó como á guila
después de haber hecho todo lo que pudo en.defensa de
50 patria, luchando contra armas muy superiores a las
suyas y luchando tambi_én contra lo q~e era peo!: las
tradiciones de los propios y las perfidias de los a ieaos.

Inauguración del Congreso Mariano, el domir.go pasado en el salón de actos del Colegio de Mascarones;
orfeón que tomó parte en la velada inaugural.

lo embellecía todo: su gusto era sello de elegancia y
de buen gusto: su criterio fijaba gloriosamente las fluctuantes opiniones.
Era su canto armonioso el encanto supremo de las
re•1niones, cuando no arrancaba al piano dulzuras o
amarguras. En la mesa trinchaba cun maestría sic igual,
(Prólogo de un libro de la Sra. Blanche
y discretamente escanciaba en las copas y en las almas
Z . de Baralt).
el vino y la alegría. Volví a verla luego acá, en París,
su ciudad predilecta, como que en ella se ha educado;
de modo que es norteameTicaoa por el nacimiento,
Dos veces mi planta inquieta Ee ha posado en Cuba, francesa por la cultura y cubana por el corazón. Tan
tierra encantadora, óptima y dulcísima, y las dos veces diversas y preciosas canteras, proporcionando el mátme han robad•&gt; el corazón sn luz espléndida, su embal- mol y el oro de su ser material y la gracia y bondad de
samado ambi~ote, su cielo incomparable, sus felices su ser espiritual, explican su personalidad compleja y
costumbres, la milagrosa opulencia de sus campos, aquel extraordinaria, eu quien la idealidad de la Ofelia shaaire y dejo castellanos tan caros a mis gustos filiales, kespeareana se une a un criterio sereno y elevado, y los
~u mar soberbia, sus montes altivos, sus libres palmeras, gustos más artisti ces y sociales a las más recónditas virsu palpitante heroísmo, el talento de sus hijos, )¡¡ her- tudes maternales y domésticas. Bien reflejan estos &lt;Es·
mosura de sus mujeres y el recuerdo de su bella y do- tudios de Arte y de Vida&gt; la triple procedencia ele su
cuna, de su educación y de su alma.
lorosa historia.
Enajenada el alma que una vez te vió, suspira sin
Por sus páginas doctas y sobrias, pero vivificadas por
reposo por volver a verte, oh, Cuba! tu solo nombre, romántico aliento, pasan Edgard Poe, George Sand,
armonioso y divino, es un poema, tierra la más fermosa Martí. Juntos está n en ellas el recuerdo de la patria
que ojos humanos vieron, perla de las Antillas que son nativa, las visiones de Paris, el amor a Coba. La cal·
la corona del mundo, isla siempre fiel que fuiste orgullo ma, el método, la seguridad con que trata los temas, el
y blasón de España, secular sueño dorado y concentra- dominio que de éstos demuestra, el sentimiento, la sinda codi-:ia del yanki formidable, sa grada patria de hé- ceridad, la delicadeza con que les anima y ennoblece,
roes, cuna de Agramonte, de Maceo y de la mejor mi- sus ideas y preferencias en piotura, en música, en litetad de Máximo Gómez, madre augusta de Heredia y de ratura, todo revela a la señora Baralt la riqueza, diverAMERICO LUGO.
Martí!
sidad y selección de sus cualidades penonales. ProfunEducado por Eugenio María de Hostes, príncipe de dos y variados son sus CC'nocimieotos. E!cribe con la
Sevilla.
la sociología y acaso el pensai:lor más profundo qi:e
haya producido la América Española, una de mis ideas
queridas es la Confederación Aotillana, cuya realización veo tanto más próxima cuanto más parecen alejarla los efímeros triunfos de la fuerza y el superficial
egoísmo de pueblos en pleno período de formación
constitnciooal. Cuba, la gran Antilla, el país más productor de todo el Nuevo Mundo; Puerto Rico, la más
pequeña, p;.cífica y poblada, y Santo Domingo, la indómita, por dominicanos y haitianos compartida, son
tres partes de no sólo todo cuya unión política oo po·
drá impedir en su hora la potencia más poderosa del
globo.
Y su hora está cercana. El imperialismo es mero vicio de los Estados cuya gran virtud e~ la federación,
enlace natural en lo político de los paises previamente
unidos en lo étnico y geográfico. En esta ceoturia, so·
bre cuyos primeros años ha impreso aquel vicio su terrible huella, se organizará el E~tado Internacional
Amecicano: los Estados Unidos de América, influídos
por su profundo concepto del derecho, como medio orgánico y severamente aleccionados por la experieQ.cia,
obtemperarán a la organización, y la Confederación
Antillana será.
Pero dejemos estos por el momento dulces sueños, y
vengamos a la obra de la doctora Blanche Z de Baralt, cuya cuna rodó en Yankilandia y cuya vida domésc a se d esliza bajo el dulce cielo cuba no; con lo cual
viene a ser esta mujer ilu,tre símbolo de la paz futura,
del venidero amor, de la final justicia y de la inaltera·
ble armenia que al cabo reinarán entre la grande Amé
rica de Washington y Lincoln y la noble América de
Bolívar y Martí.
Hace algunos años fuí a veranear a Saratoga, lugar
patrocinado por los cubanos, y allí tuve la honra de
conocer a la autora de esta obra. E ra ella, por el divino d erecho de la gracia y el talento, la reina incontestable de n;;,estro &lt;cottage&gt;: su presencia lo animaba y
El salón del Colegio de Mascarones durante la sesión inaugural del Congreso Mariano.

"Estudios de Arte y de Vida"

Retrato de Hernan Cortés, pintado por Sanckez Coello.
Después la fig ura del conquistador se mancha con el
cruento sacrificio del último emperador azteca; aquella
águila que había caído de una manera tan heroica fué
atormentada para que hablara de uu puñado de oro; y
si Cortés sintió dolor en Popotla, frente al "lecho de
rosas" de que habló el estoico emperador debe haber
sentido la más grande de las vergüenzas; en su rostro
volvemos a ver la mirada torva y el aire de autoridad
siniestra que tiene el verdadero retrato de Hernando
Cortés, Capitán General _de los ejércitos que conquistaron la Nueva España, y que fué a morir a la Antigua
olvidado de su soberano, aislado del mundo por las envidias de sus contemporáneos y quizás sintiendo que
todo ese carácter y ese temple de alma no le hayan
servido más que para atraerse los odios y los temores
de los que quizás hubieran debido, si no amarle, al menos agradecerle los inmensos servicios que gracias a
su terrible carácter habla lleva do a cabo en bien de m
patria.
Tal pensábamos al ver el retrato de Cortés pintado
por Sáochez Coello en la antigua España .

J. M.C.
~

o o o
Se ha calculado qu e ocho conejos consumen tanto
pasto como una oveja.
o o o
En el Congo hay una raza de ovejas que no tienen
lana.
o o o
La fecundidad de las conejas es tan estupenda, que
una sola hembra puede tener 1 .200,000 ( ?) descendien·
tes en el espacio de cuatro años.
oo o
Una de las maderas de mayor duración que se cono•
cea, es la de l sicomoro; en el Museo de Gizch, en el
Cairo, puede verse actualmente una estatua que data
de 6.0 0 0 años, hecha con dicha madera.

1

1

misma corrección y donosura el inglés, el francé~ y el
castellano.
Fami liares le son los encantos de las artes, los secretos de las ciencias, la grave filosofía, y en todo caso
conserva su femeoilidad graciosa y pura. Pocas escritoras cuenta Hispano-América, como esta hija de la gran
República, admirable ejemplo de lo que serían, hermanadas, las virtudes y calidades de ambos pueb)t,s
norte y sudamericanos.
Comienzan estos "Estudios" con uno sobre "El Decadentismo," que vale por si solo un libro. Rcmánticos,
realistas, naturalistas, parnasianos, simbolistas, decadentes, y especialmente Baudelaire, quien compmo con
lodo pestilente y oro puro un monumento al vicio, su
sola pequeña obra maestra; y Verlaine, cuya musa es
cándida paloma prisionera de un sátiro, todos quedan
bien juzgados, y la autora declara que la literatura decadente no es un producto normal, s100 una afección
morbosa.
Siguen luego el estudio sobre "Los Dos Jorges," Mme.
Dudevant y Mariana Evans, portentos femeninos que
f ueron, sin embargo, exponentes perfectos de sus razas
respectivas; el juicio sobre el gran Edgardo, la personalidad literaria más espléndida de los Estados Unidos
de América, sobre cuya suerte no es posible considerar
sin lágrimas; el paralelo, casi impmible, entre Hertdia
el Grande, de naturaleza eminente y seraidivina ingenuidad, a quien una nueva mitología tendrá por el Apolo del Nuevo Mundo, y Heredia el Pequeño, d igo, el
Acadé mico, cuya poesía es algebrino cálculo y dosis
farmacéutica
Entre los "Bocetos" están "Los Amores de Ruskio,"
critico atormentado por la filantropía, contrastando con
los de Chateaubriand, genio atormentado por la vanagloria· este Francisco I de las letras, el último de los
caballeros, extraviado en la prosaica Edad Moderna,
mitad Don Quijote, mitad Don Juan, fué terrible provocador de amores y rendido galanteador de fieras
(me parece que trastrueco los términos, pero me im•
porta poco) a quien hechizaba con su inapeable actitud
romántica; 1Lagoi6ca, olímpica y sublime. En la sec•
ción de crítica teatral, la autora se siente irresistiblemente atraída hacia la abadía de Saint Wandrille,
donde ahuyentando la soledad de Hardouin, la bella
musa del poeta, Georgette Leblanc, pone en escena
"Macbeth" y "Pelleas y Melisande ;" sugestión que han
debido sentir, asimi!mo, cuantos suspiran por la rt alidad de una vida que equivalga al noble rneño de la
mente, fenómeno tan peregrino como extraordinario
que se realiza cumplidament~ en la Existencia de Mauricio Maeterlinck, único mortal que vive en sus cuentos, representa sus dramas y practica su filosofia impul•
sado por su genio, que tiene algo de Sha kespeare y Vir·
gilio con no poco de Aoderrnn y Emerson. Merece
notarse en la señora 1::laralt, tan amante de la gloria de
Francia, esta predilección por el artista belga que ha
dejado detrás de sí, sin esfuerzo aparente, a todos les
escritores contemporáneo~ de su propia lengua, y en
quien el talento aparece más claramente como ura dádiva celeste. Mas no es mi ánimo en~merar todas las
bellezas del libro, sino presentar el respetuorn hcmenaje de mi admiración a la autora cuya alta mentalidad
vierte sn luz desde las Antillas ~obre ambas Américas,
como esas estrellas que, colocadas sobre el horizonte,
parecen iluminar dos mundos,

�mo eo uo cuento azul, unos g randes ojos, ni muy tristes,
ni muy reidores; y unos labios, ni muy rojos oí muy pá•
!idos; y unas m~oos ni muy frescas ni muy marchitas,
esperao a los ojos amados, a la boca amada, a las ma•
nos amadas ..... .
Y así siempre .... A través de los tiempos, a través de
los otoños y a través de las primaveras; por sobre el
dolor y la muerte, ella sigue mirando el camino, por
doode suben, escalooados, los árbol"s viejos.
Y a pesar de que por el camino jamás viene nadie,
ella sigue esperando,
CARLOS WYLD OSPINA.
México, 1913.

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J uventud que te vas apagando
como fla ma que al viento vacila
y que se rebela por sPguir brillando ..... .
Juventud de mirada intra nquila, .
¿cuándo será un hecho tu partida ? ¿cuándo?

El señor Lic. doo José Miría Lnaoo, coo el Presidente de la República, momentos despué; de haber
protestado como Secretario de lostruccióo Pública y Bdlas Artes.

NJ hay du1a que el hombre-ese &lt;ter.rible animal&gt;
que dijera Maupassant-gusta de la sangre. La prefiere
al vino, con todo y que éste es el generador de lds más
ardientes locuras.
Las mujeres, cuyo sistema nervioso es más sensible
que el del hc.mbre, gustan por lo general, con inconfe·
sada y morbosa afición, de ver los espectáculos de la
muerte y de la sangre. Y es que la boca contraída por
h. última mueca; el miembro que se desarticula entre
crujidos; la cune convulsa que se empapa en su pro·
pia saogre, nos esclavizan al horror. Despierta la bes·
tia eo lo más hoodo de nuestra sustancia, eo lo más
oscuro y primitivo del ser, y· es en vano que la pobre
razón trate de dominar este impulso brutal de la carne
todopoderosa.
Hay que coofesarlc: nos gusta matar. ¿Qué ? No importa qué. Para el c;iso da lo mismo que sea el toro
en la plaza; el jabalí en el moote; el gallo en el ruedo;
la codorniz entre los trigos o el hombre en el campo
de batalla .... El hecho es el mismo; locura de la sao·
gre.
Nos gusta el rojo. Y el rojo es el símbolo de tod•s
las violencias y de todas las violaciones. Recuérdese
la escena de Mirbe'Lu, en que el adolescente tísico ao·
bela amor, que en él es muerte, bajo la roja sugestión
del crepúsculo que se hunde en el mar inquietante ...
Y es inútil que los soñadores y los justos fulminen su
palabra sobre la universal h~catombe y quieran doble·
gar el robusto cuello de la B~stia Sobre la tierra, t~ñida en sangre, pasaráo siempre los Cristos fraternales
como seres superiores e· ilógicos ..... .
Es en vano. El macho fuerte y viril ama la saogre.
Por eso es que en mis ratc,s de sinceridad, comprendo
a los niños sanos que persiguen, por el jardín, a las
mariposas, sólo por el gusto de matarlas ....•.

Coo placer te miro
explorar quién sabe qué sendas desiertas;
¿ por qué si te puede matar un suspiro
dejas al Ensueño las puertas abiertas ?
Bien está; más cuida que si sopla el viento
d e los Deseog•ños, y extingue tu encanto,
q ue te halle la sombrd sio uo desaliento
envuelta. eo los pliegues de un lírico canto.
No tiembles. Arroja
tu última esperanz"- como la primera,
y sé como el arbol, que si se deshoja
tiene fé eo las galas de otra primavera.
No tiembles. Disfruta de tu fortaleza
y al 6.o, CU'l.ndo mueras, abandooa en cal 11a.
la idea má~ noble que ha.ya en tu cabez ,.
el sentir más hondo que aprisione tu alma,
Da a cualquier anhelo
miras optimistas y amplias latitudes ....
Juventud que cierra los ojos al cielo
es justo que ignore las excelsitudes.
Y cuando a la tarde
caigas a los golpes del tiempo que pasa,
que no te acobarde
morir calcinada ...... Mira cómo a rite
la brasa ¿qué anhelas? ¿Ser gusano o brasa?

Sr. Lic. don Leopoldo Rebollar, nuevo Subse•
cretario de Relaciones.

ULYSES CESAR SILVA.

DE U ~

Sentir el lazo espiritual, el fuerte
nudo que te mantenga constreñida
al divino pavor eo que la muerte
es un ritmo de tantos de la vi~a.

L IHRO PROXDI O

Hay un suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme al afán ni acorta el vuelo.
¡ Ah, mi llorar, mieotras la noche avanza,
vaelta la faz al cielo
en un sereno asombro sin mudanza:
y aquel suave dolor en mi esperanza
que ni aduerme el afán ni acorta el vuelo!

Ser la pupila insomne, ser el ala
trémula siempre en la lucha coo el viento,
la mano imperturbable que señala
la excelsitud, y luego, en un momento,
ceguera, y paz, y desfallecimiento.
iOh, codicia interior que no se calma,
oh, clamor que no cesa en su porfía!
¿Cuándo será aquel día
que llene el ansia de tus ojos, alma,
conturbada alma mfa!

Alma.soñaste ser como la fueote
recatada eo la fronda:
límpida en su cristal, pero muy honda.
¡Ah, tu pudor de aparecer desnuda
y clara y transpareote
á los profanos ojos, alma muda
que has soñado con ser como la fuente
recatada en la fronda:
!impida en su cristal ¡ pero tan honda!
Alma, soñaste ser como ~edieota
corola inmensurable que perfuma
lá inquietud de los ámbitos: atenta
a todos los m isrerios, prevenida
a todos los temblores de la vida,
diligente al placer y presta al llanto;
y ser como un desmayo, como un triste
desmayo de potencias en el santo
regazo maternal de lo que existe •.....

Llegó una vez, al preludiar mi queja
bajo el amparo de la tarde amiga,
y posó su piedad en mi fatiga,
y desde aquel eotonces no me deja.
Con blanda mano, de mi labio aleja
el decidor afán, y lo mitiga,
v a la promesa del callar obliga
la fácil voz de la canción añeja.

Luego, ser voz que asorde, y ser el verso
que caote en iuflexiones poderosas
todo el vasto gemir del universo,
y todo lo posible de las cosas
en ritmo ~abio, enfático y di verso.
Ser lámpara. de amor en la lejana
combustión de uoa estrella cuya lumbre
nunca habrá de llegar, y que es hermana
de la flama del sol que da en la cumbre.
Ser como el insaciable receptáculo
de toda agitación, de todo empeño,
grande en lo grande, leve en lo pequeño.

Vamos por el huír de los senderos,
y nuestro mudo paso de viajeros
no despierta a los pájaros . ... Pasamos

Enrique González Martíoez .

el murmullo sutil de la primera
noche de amor, el canto desvahido
en luz luna,·, el ideal seguido
con ansia inútil por la vida entera.

Ya sé de ese llamar; antes de ahora,
despertaba la fiebre abrasadora
que hoy en noble pudor la vida esconde.

El s"ñor don Manuel Garza Alca pe tomando po~esi6n de la Secretaria de Fomento el martes pasado.

El alma, silenciosa y tacitnroa,
ha encrn :iido su lámpara nocturna,
ha cerrado su puerta .... y no respoode.

solos por la región desconocida;
y en la vasta quietud, nomás la vida
sale a escuchar el verso que callamos.

Y tú porque eras blanca ......

HORTUS CONCLUSUS

Sobre mi propio corazón que espera,
llegadas del futuro o del olvido,
voces que fueron, almas que no hao sido,
como eo viejo portóo llaman afuera:
Tras de su ventana, la eterna hilandera de sueños
imoosibles, espera siempre, fija la mira:ia en la curva
del camino.....
Cu,odo, en el verano, surjen los brotes en los árboles
viejo3 y las golondrinas llegan de lejanas tierras, bus·
cando el sol, ella contempla el sendero por donde vie·
ne la Aurora como una aldeana de mejillas de rosa, eo
su carro campesino; por donde asoma la tarde con la
apacible melancolía de sus celajes; por donde llega la
noche con su plor a campos dormidos en que canta el
amor bajo las hojas ....•.
Cuando, en el invierno, los árboles se arrebujan en
sus sábanas de: niebla. como fantasmas; cuando huyen
los pájaros y ladran los perros a la muerte; cuando la
luna cadavérica derram.i su triste fulgor sobre la deso·
lación de las cosas, ella mira sin fatigarse la curva del
camino ..... .
Así, en invierno y en verano, tr¡,,s de la ventana, co·

y ser, al par, video te y espectáculo,
y ser el soñador y ser el sueño.

¡Oh, tu quietud vibrante, tu magoáoima calmasonora,
la que eoraiza en el hoLdo corazón de la tierra ben·
(dita,
y tus hojas que fingen eo uo rapto de sed infinita
la visióo insaciada, la pupila que todo lo explora!
Somos sigoosfratern0s; esla misma la queja que llora
en tu arrullo y mi canto, es el mismo el afán que se
(agita
en tu savia y mi sangre, y el idéntico aohelo gravita
tan tenaz, que no extingue oí perturba el correr de la
(hora.
¡Ah, ser firme y sereno con el ansia tendida a lo ig(ooto.
y afianzado a la vida, ir buscando eo uo vuelo remoto
el anímico rastro de las aves, las notas y el viento!
Allegarse a lo humilde, ascender con el ala que sube,
y ser sombra a la fuente, paz a l niño, sonrisa a la nube,
y a la vez ser iomoble, majestuoso como uo pensamiento.

Y tú, porque eras blanca; y tú, porque tenías
D os labios incitantes como fresas maduras;
Tú, Lydia, por tus ojos de pestañas obscuras,
Y tú. por tus ingénuas y francas alegrías.

Porque eras triste, Laura: Oiga, porque sabías
Endulzar con un canto todas las amarguras;
Y tú, por el delito de tus manos impuras,
Nioóo, por docta eo besos y por sabia en orgías ... .
Apenas os recuerdo mezcladas, como aromas
Que guarda uo mismo vaso ..•. iY un tiempo fuisteis
(pomas
E n donde hincaba el diente de mi goloso empeño!..
Hoy miro que a despecho de mi fervor pagano,
Erais la forma frágil de uo ímpetu lejano,
Y lo que amé en vosotras .... ¡era mi propio sueño!..
ENRIQUE GONZALEZ MA.RTINEZ.

�PENSANDO EN TI

La Revista del último 14
de Julio en París

Era una tarde de mayo.
La primavera no había tenido, desde su entrada triunfal, esa
carita de niña alegre y juguetoaa, esa sonrisa de tintineo festivo
que encuentra eco en los corazones, como si los despojase del
abrigo de tristeza, que el invierno crudo los obliga a ponerse.
La naturaleza parecía enferma.
Aquellos grandes árboles del parque, tan verdes y frondoso!"&gt;
otros años, alargaban sus secas ramas en todas direcciones como
implorando clemencia al cielo. Abajo, en el sitio destinado al
fresco césped, miles de hormigas amenazaban llevarse allá al
fondo de la tierra, al abismo, cuanto quedaba en pie del bello
&lt;paseo.&gt; Las fuentes estaban secas; parecian tuberculosas; de
cuando ea cuando, echaban penosamente un poco de sucia agua
que se antojaban escupitajos. El dulce gorjeo de los gorriones,
no se había oído hasta entonces, rasgar [ el monótono ruído de la
provincia: saludar por las mañanas a las parejas de enamorados,
que, cogiditas de la mano, iban al parque buscando la complicidad del perfume de las flores a sus juramentos de amor. -Las
esculturas de leones q ue &lt;cuidan&gt; las entradas del paseo, con
Panorama de Torreón, la ciudad que acaba de rechazar
a los revolucionarios después de quince días
de combate.
Creí soñar, me restregué los ojos, los abrí desmesuradamente, y
me pregunté, triste aún: ¿estaré soñando ?, y una vocecilla, dulce
como el canto de los pájaros, candorc:lsa como la desnudez de una
virgen, me contestó: &lt;No, no sueñas; es que te quiero todavía.&gt;
Era la niña aquella, alegre y juguetona, con su séquito de flores
de ruído, de luz.
'
ALFREDO GONZALEZ ANGULO.

Fiesta brillante militar es todos los años
el desfile del ejército francés con motivo
del aniversario de la toma de la Bastilla,
pero en este ha habido la novedad de que
se presentó no sólameate la tropa del país
siao también la de las colonias y la presentació.1 de cuarenta abanderados fué
un apoteósis admirable de las energías
francesas cívicas y militares.
El entusiasmo con este motivo fué mayor si cabe que otras veces. La presencia
ele aquellas tropas de otros climas, de otros
tipos, de distinto armamento, constituyó un
espectáculo especial, de carácter típico y
qu~ dió motivo a m:1cbos y animados comentarios en todo París.
Más de cuatrocientos mil hombres desfilaron por delante del Presidente de la
Repúblic;,. y de un abigarrado conjunto de
pueblo que ovacionaba sin cesar al ejército. Desde las primeras horas de la mañana, la gente iba llegando a las tribunas
con el almuerzo preparado como para pasar un día de campo Trabajo costaba a la
policía ir poniendo orden en tanto público, y la espectación crecía por la~ charlas
de la gente, que hablaba y describía a su
m 3nera lo que serían los tiradores alge-

Los abanderados en linea esper~ndo el paso del Presidente de la República para hacerle el saludo como Jefe del Estado .

PROVERBIOS

Los malos camaradas son siempre castigados.
f)

o o

del Estado ocup3 la tribuna de honor en la cual está
ya esperándole el Presidente del Consejo de Ministros
Mr. Louis Barthou, y avanzan los destacamentos de los
cuerpos militares que deben recibir la bandera. Los
forman la gendarmería, una docena de regimientos me·
tropolitanos, cuatro regimientos de artillería coloniales,
seis regimientos de infantería colonial mixta del Marce,
cinco regimientos de tiradores algerianos, el segundo,
tercero y cuarto regimientos de tiradores del Senegal,
el primer regimiento de tiradores annamitas, el cuarto
regimiento de tiradores tonquineses, el regimiento indígena del Gabon, y el regimiento indígena del Tcbaud.
Mr. Poincaré, solemne, grave, sereno, les dirige corta alocución en la cual hace ver el poderío de Francia, sus conquistas, sus fuerzas coloniales y el ambiente de cultura que por todas partes desea que implante
la civilización francesa, v la confianza de la Patria en
todos aquellos elementos de defen~a nacional que son
la honra del país. Después en medio de la Pmoción general por las palabr..s del discurso presidencial, entrega a cada regimiento su bandera y las crnces ganadas
en el campo de batalla.

Nuestra suerte es la misma, cualquiera que sea nuestro origen.
Procuremos solamente ser los unos tan buenos como los otros.
Una calle de Torreón.
sus hocicos abiertos, se antojaban encargados de llamar a bramidos, a la reina ausente, a aquella niña alegre y juguetona, con
su séquito de flores, de ruído, de luz ....
La calzada un lado, parecía camino del camposanto; el color
rojo de la tierra era lo único que se veía.
o o o
Mi alma dolorida de aquella triste visión, buscó abrigo en otra
parte, tenía necesidad de rezar en el templo de la primavera,
de curarse de la tristeza del invierno ...... Anduve, anduve mu•
c~o; todo en vano. El ~spectáculo era el mismo por doquier. La
misma enfermedad azotaba todo. La paralización de la vida era
en todas partes ..... .
Y pensando que la alegría había muerto, pensaado que coa
ella tenía que m0rir mi corazón, me puse a llorar en medio dE-1
campo, en medio de aquel inmenso haz de varas secas, y coamigo lloró todo, lloró la tierra, lloró el mua do ... . . .
De regreso ya, fuí un día al parque para enterrar poco a poco,
c~&gt;n él, mi alegría, para convidar a las hormigas el fruto de mi
vida. Pero ;oh agradable sorpresa!, me encuentro todo distinto.
aquellos grandes árboles .,, tabaa verdes y frondosos, las hormigas había buído para ceder su sitio al fresco césped, las fuentes
se desbordaban, los pajarillos volando de rama en rama, mono·
polizaban el ruido con sus cautos, los camellones de la calzada
estaban cubiertos de flores que saturaban de mil perfumes el ambiente ....

La muchedumbre aclama aquel ejército negro, que
en el Africa ardiente ha defendido la bandera francesa con bizarría y con gloria.
Las tropas del Senegal en la revista de
Loogcbamp, viendo el aeroplano que surca los aires.

Una fiuca industrial en Torreón.

. J
rmffl

Hospital de Torreón.

Una residencia privada en Torreón.

-r ianos, los soldados annamitas, las tropas
del Senegal, los cspahis&gt; y el ejército del
S udán. Todo ello era nuevo, exótico, raro,
todo por tanto excitaba la fantasía del parisiense tan propicio a estas cosas.
Además había otra nota sensacional; la
distribución que haría el Presidente de las
banderas a la Gendarmería, V a los Regimientos metropolitanos de reciente creación e igualmente el haberse concedido la
cruz de la Legión de Honor al estandarte
del Regimiento primero del Senegal, lo que
evocaba los recuerdos de las últimas lu·
chas africanas.
A las ocho de la mañana todas las tropas que debían tomar parte en esta brillante fiesta militar, empezaron a llegar en
tres líneas mandadas por el General Michel, Gobernador militar de París. En este momento el cañón truena, y el cortejo
presidencial desemboca por una de las amplias avenidas en medio de las más locas
aclamaciones de entusiasmo. La gente corre por el camino de la Cascada para ver
todo con los más pequeños detalles. En el
mismo coche llegan Mr. Poincaré y el
Minis!ro de la Guerra, M. Etienne. A un
lado del carruaje va a caballo el general
Micbel, y siguen todos l_os agregados_mili·tares de todas l&lt;Ls Legaciones extran¡eras,
,pasando por delante de las tropas, El Jefe

Las tropas del Senegal contemplando un brillante ca~co del ejército francés.

�1

11111111111

TEATRO COLON-"LA CORTE DEL REY
OCTAVIO"
Hace algún tiempo en cierta corte europea parece
ser que se comentó de una manera muy viva, la infidelidad de la Reina llegándose a escribir con este motivo
una obra escénica que claro está fué prohibida su re·
presentación, no precisamente por la escabrosidad de
las situaciones, que no tiene ninguna, sino por evitar
que :ilgunos nombres salieran a la superficie. Aquí, estamos bastante lejos del sitio adonde ocurrió al decir de
la murmuración. el incidente amoroso a que se alude
en esta obra, cuyo autor incógnito, para hacerla más
intere~ante dióla un aspecto policiaco, apareciendo
Nick Carter, que a la sazón viajaba por el país a donde
pasaron los sucesos y el Rey puso en sus manos la averiguación de aquel crimen, que nadie había dado eco
el autor. El famoso "detective" hubo de dar con la pista verdadera, y el Monarca ante la r'lalidad poco ha·
lagüeña para su honra, de todo aquello prefiere que
aada se sepa. El público entró en la obra desde las
primeras escenas, y justo es decirlo que el interés no
decrece en todo su desarrollo.
La interpretación fué correcta nada más. Caralt en•
caroó bien el personaje de Nick Carter y Aguirre, si
no declamara con un énfasis solemne y monótono nos
gust:iría más. La escena bien puesta, y el público sa·
tisfecho en extremo aunque no muy numeroso. Creo
que con la rebaja de precios y siguiendo el esmero en
poner las obras, de costumbre, las funciones en este
teatro se han de ver muy animadas.

Es verdadera lástima que el vasto repertorio "guiño·
!esca" que tiene la Compañía Caralt no lo ponga en
escena.
-Veo que al público oo le gusta,-me decía este distinguido actor-pues he observado q1.,e algunas familias se han ido de la Sila, cuando he hecho obras de esa
clase.
En efecto, si record..mos la campaña que Saioatti hizo con el teatro casi desierto, se confirma la verdad de
lo dicho. Pero repito que es lástima.
"La novela de un joven pobre," preciosa obra del
insigne novelista francés, Octavio Feuillet, 'arreglada
a la escena española, ha sido un acierto de la Compañía Caralt y si bien se advierten algunas variaciones
del libro escrito por el autor de "Sibila," no obstante
ni el cambio del sitio a donde la acción pasa, ni el del
nombre de alguno de los personajes, son óbice para que
se pierda su intensidad dramática, y el público guste de
aquel ambiente romántico que se respira en casi todas

las escenas, pasando por falsos convencionalismos,
anexos a la clase de literatura que culti,·ó el escrit~r
antes citado.
La obra ha sido puesta con e!mero por la Compañía
que actúa en el Colón, siendo digna de citarse la decorá.ción de las ruinas, una verdadera preciosidad; en
cambio la del jardín con sus abigarrados colores ver
des y rojos es mala. Los intérpretes se hao portado cerno buenos debiendo mencionarse la ímproba labor del
señor Villarreal, de la cual salió airorn. Bien la Gil,
Gas par, y demás actrices La señorita Vil a mereció k s
honores del proceoio en la corta escena en que viene
a regalar un cesto de fruta a •·non Luis de Velasco"
por un acto de valor que ejecutó en favor de la joven.
El señor Booell hizo un notario protector dtl joven po
bre, a las mil maravillas, y en fin, Caralt, to sus coita~
escenas no desmereció de su talento, pero les papeles
de viejo no son precisamente los que mejor le van. La
sala estaba brillante y el distinguido público que asistió
al estreno mostróse complacido del espectáculo.

ba había asistido a un baile y no tuvo ni aún tiempo de quitarse el disfraz para venir a decir el cariño que siempre sintió por la enferma; y como hay
una escena rPbuscada, y sin justificación alguna,
en que "Luisilla" una de las niñas de la doliente
entra con un muñeco en la maoo regalo de la familia del vecino citado, y se encuentra con que su marlre acaba de expirar, por todo esto se llama &lt;El
C arnaval de los Niños&gt;. El público se mostró disgustado por el drama , esperando que no se han de
poner en escena eo el Mexicano obras de tal jaez;
que ni instruyen, ni deleitan, ni entretienen, ni nada.
La interpretación fué muv buena, y en esta vez,
no hago excepción alguna. Todos trabajaron bien,
muy bien, demasiado bien para engendro tao absur·
do y tao antiestético.
Se prepara el beneficio del primer actor señor
Coss, y a no dudarlo ha dA ser una noche de gran
regocijo. El talento de este artista; sus muchas si111r
patias; y la meritoria labor que viene h,tciendo en

TEATRO MEXICANO.-EL CARNAVAL
DE LOS NINOS.
Cuando este drama francés, original de Saint-Georges de Bouhelier, se estrenó por la misma Compañía.
Villegas-Cossen el teatro Díaz de Leóo,oome fué posible verlo, y si hubiera persistido en esa idea, me hubiera
ahorrado el escribir las siguientes líneas, reflejo de mi
manera de sentir, sobre obra que traspasando los lí
mites de lo mediano, llega a las fronteras de lo malo.

Si yo (y perrnítaseme que hable
unos ;ostaotes de mí mismo) siguiera el sistema de otros, que todo lo
alaban, que todo les parece bien,
para uo ver de esta manera ceños
adustos de artistas, empresarios, trad uctores o autores.fácil sería mi iog rata misión de redactar estas cró·
nicas. Pero como no sigo ese sis·
tema, resulta que a veces, como en
esta ocasión sucede, hay que criti·
car duramente el que se ponga en
escena una producción lleca de inverosimilitudes, y en la cual se vé
el prurito del autor de hacerse el
original a fuerza de faltas literarias
de importancia. Ni eso es realismo,
sino sacar las cosas de su quicio; ni
es originalidad el que un hombre
disfrazado de Pierrot se declare a
una moribunda; ni cabe en lo hu·
mano. sino en un cerebro deseq ui-

Teatro Lírico.-Uoa rscena de "La Misa de Gallo."

Teat•o Arbeu.-Cuatro escenas de «El Trovador&gt; que se cantó el pasado domingo en ópera popular.

librado el que una hija se escape con su novio, estando la madi:_e de cuerpo pre~ente; ni nos damos cuenta de corno vuelve al poco tiempo, se conoce después de dar
un paseito con el novio para quitarse algo la pena de su orfandad; ni nada de lo
horrible que allí sucede, produce impresión profunda con ser terrorífico, efecto de
lo falso del desarrollo de la fábula, de lo vulgar de los recursos que se echa mano;
y de la falta absoluta de matiz literario eo ninguna escena, situación, ni carácter.
«El Carnaval de los Niños&gt; es una mascarada literaria. El asunto de por sí &lt;guiñolesco&gt; está tratado de un modo tan tosco, y tan falto de sentido, que el público
lleno de aburrimiento, no llega ni a conmoverse. A veces parece que el interés au·
menta, pero de pronto, aparecen unas viejas que imprecan a la moribunda que es
su hermana y que acaban por matarla. En un momento, el novio de una de las hijas
de la pecadora, al saber el origen bastardo de su adorada, huye de ella, pero luego
vuelve, porque sí, para llevársela, y todo esto en la alcoba de la doliente, que se
incor¡:;ora en el lecho y grita, y aconseja, y filosofa. ¿ Y por qué lleva este título la
obra? preguntarán los lectores. Pues ahí del talento enorme del autor; porque eran
los días de Carnestolendas en París, y el vecino de la casa donde "Cecilia" agoniza·

�Tenía los cabellos crespos y los ojos pequeños. Le
gustaban los ejercicios físicos y toda clase de juego.
Desde su más tierna infancia, pronosticaba que tarde
o temprano llegaría hasta el nidó del águila. En verdad, los ancianos pensaban que habría sido mejor que
no se hubiera vanagloriado tanto. Pero su resolución lo
excitaba cada día más, y sin esperar la erlad del desarrollo completo de sus fuerzas físicas, hizo la prueba
un día de trepar a la roca del águila.
:,e había juntado grao cantidad de gente al pie de la
roca, al oír la noticia del atrevimiento de Leif. Losancianos decían no, los jóvenes sí Sin embargo, Leif, que
tenía la costumbre de uo escuchar a nadie, no espera•
ba sino el momento en que la hembra hubiese abandonado el nido. Luego, dando algunos saltos alcanzó un
árbol que crecía a algunos pies más arriba del plan, en
una quebrarla de la roca, y se puso a trepar ayudándose de las ramas. Pequeñas piedras se desprendían debajo de sus pies .... la roca y la tierra comenzaban a
caer. A su alrededor reinaba un silencio solemne, nose
oía más que el sonido sordo y perpétuo del torrente,
que venía del lugar donde se precipitaba en el lago.
La pared de la roca era cada vez más y más escarpada. Algunas veces Leif permanecía sujeto de una mano
mientras buscaba con el pie un ponto de apoyo que no
podía ver. Muchos espectadores, sobre todo mujeres, se
volvían aterradas, diciendo que ese muchacho audaz no
habría intentado jamás semejante locura, si sus padres
hubieran vivida. Pero Leif encontraba siempre un nuevo punto de apoyo y a medida que encontraba uno con
las manos, tanteaba otro con los pies. En un momento
le faltaron los pies y se deslizó. Conservó sin embargo
d equilibrio y volvió a principiar su subida. Los que se
"ncootraban .debajo de él oían su respiración pesada.

esta temporada, son razones más que suficientes para
que la sala del Mexicano se vea esa noche pletórica de
gente. Además la obra que se pondrá en escena es verdaderamente sensacional, y como esperamos se monte
a todo lujo y con histórica propiedad, no hay para que
decir que el éxito ha de ser redondo.
TEATRO LIRICO
Dos estrenos han tenido efecto en · este Coliseo. No
hablo de uno de ellos &lt;El Triunfo del Amor&gt; por haber sido rechazado por el público, que no está para
ciertas seriedades, y sobre todo cuando estas las interpretan los artistas que tienen el hábito de cultivar el
género chico. En cambio &lt;La Misa ,iel Gallo&gt; merece
elogios por lo chispeante del libro de Aseosio Mas y de
Larra, y por la buena música del maestro Torregrosa.
Algo de melodramático hay también en la zarzuela
que acabo de mencionar. Se trata de un cabo del ejército español que hizo la guerra de Africa, no la actual,
sino la primera, la de Prim, Ros de Olaoo, Zavala y
otros ilustres caudillos. Por diferentes circunstancias
llenas de fatalidad para el muchacho, está a punto de
ser fusilado, pues "Pérez" otro cabo también, se da
buenas mañas para deshacerse de su compañero. Por
fortuna hay un Dios para ciertos infelices-no para todos-y una cantinera bella y graciosa, y un soldado
muy cerrado de moller.., pero buenazo, son los instrumentos de que se vale la Providencia para que el malo
sea vencido y el bueno triunfe.
Toda la fábula no cansa, y aunque la originalidad de
algunos de los personajes no es gran cosa, están bien
colocados en la trama La música es sencilla y sin pretensiones; los motivos son agradables, y hay un ·'potpourri" de aires españoles muy bello y muy bien instrumentado. La interpretación fué discreta nada más, y la
obra se montó r~gularmeote.
TEATRO PRIN CIPAL
Al escribir esta crónica se está preparando la inauguración del Principal, emporio de la tanda, y que a
juzgar por lo que se dice, me parece quede ouevottndremos animadas funciones, y divertido esptctáculo.
Lo bien situado del teatro, es garantía de éxito y !i
por ahora no hay estrella ninguna de esas que lleva público, entiendo que si se suple todo ello, con la bu!'oa
elección de obras, y con el esmero en ponerlas en escena, se conseguirá tener mucha concurrencia.
Se dice que no vienen obras de España. Nada más
falso; no vendrán en estos momentos, pero en el tiempo en que no ha habido género chico en México se estrenaron algunas de éxito seguro. Esas son las que debe buscar el señor Capella, autor aplaudido y Jobo viejo en achaques teatrales, lo que tiene es que algunas de
esas zarzuelas requieren ponerse bien, y preciia gastar
el dinero, lo cual no agrada a muchos empresarios.
Si la empresa del Principal está dispuesta a echar Ja
casa por la ventana como hizo la Compañía Arcaraz
en sus buenos tiempos, no hay que ser profeta para augurar el triunfo. Si por el contrario se siguen las huellas de otros teatros, entonces lo mejer es que no se
inaugure y que sigamos con el Lírico, por desgracia
nu&lt;:stra.
Espero por tanto el estreno de &lt;El Triunfo de Ja
Tanda&gt; que a decir de las gentes es una obra de mé-rito y en la cual el autor de esa joya que se llama &lt;La
Gatita Blanca&gt; parece ser que ha echado el resto, y desearé poder alabar la referida zarzuela, Jo mismo que
a sus iotérpret!'s.

Miembros de la Asociación Nacional de Tiro que
tomaron parte en los ejercicios del domingo
pasado en Chapultepec.

EL NIDO DEL AGUILA
Edregaard era el nombre de una pequeña aldea de
Noruega, encerrada, solitaria, entre enormes murallas
de rocas. El valle igual y fértil, sobre el cual habia si•
do construida, estaba dividido por un ancho torrente
que descendía de la montaña para repartirse en un lago, no lejos de la villa. Un día apareció en una barca,
sobre el lago, el primer hombre que se e:;tableció en
ese valle. Se llamaba Edre, y los actuales habitantes de
la aldea eran sus descendientes. Algunos pretendían
que se había visto obligado a huir, después de haber
hecho una muerte, a esa soledad y que era por eso, que
toda la gente del lugar tenían el ceño triste. Pero otros
atribuían esto a causa de las altas montañas, que aún
en el día de Sao Juan, el día más largo del año, no podían p enetrar los rayos del sol en el valle hasta después
de las cinco de la tarde.
La leyenda decía que dos hermanos-de esto hacía
mucho,-habían alcanzado y destruído el nido. Pero
ahora, nadie estaba dispuesto a hacerlo otra vez.
Cuando dos personas se encontraban, hablaban del
nido del águila y miraban hacia arriba. Sabían en qué
época del año los pájaros de presa volverían, en qué
parte se hab'an establecido, el mal que habían hecho y
cuál era el hombre atrevido que había perecido tratando de llegar hasta ellos.
En la época presente de esta leyenda el joven más
robusto de la villa, se llamaba Leif. No era descendien·
te de Edre.
Tiro de fusil mauser.

LUIS DE LARRODER.

Entonces una joven alta, que se J::abía mantenido re·
tirada, sentada en una piedra, se levantó. Se llamaba
Dagmar, y se sabía por ella misma que, muy niña aún,
se había comprometido con Leif, aunque no pertenecía
a las familias de la aldea. Y extendiendo sus manos hacia él, le gritó:
-iLeif. ... Leif!. ... ¿Por qué haces eso?
Todos se volvieron a ese lado; su padre se aproximó
a ella, pero no la reconoció, porque tenía sus miradas
enteramente fijadas arriba.
-¡Descended, Leif! -continuaba ella, suplicando.
-Hacedlo por mí que os amo. Na:fa vais a gaaar
allá arriba.
L3 mano derecha de Leif tanteaba la roca para seguir subiendo.
Entonces .. .. -Dagmar lo vió muy claro,-su mano
resbaló; se contuvo con la otra, pero cansada también,
se soltó.
- lLeif!-g ritó la joven, tao fuerte, que su voz fué a
reproducirse contra la muralla rocallosa, y todos se
pusieron también a gritar:
-iSe cael-exclamaroo a una voz hombres y mujeres, extendiendo los brazos hacia él.
En efecto; se iba resbalando, arrastrando tras sí la
arena, las piedras y los peñascos; caía, caía cada instante más ligero. Todos se volvie~on para no mirar;
pero ~intieroo un golpe pesado, un violento choque,
como si hubiera caído en tierra una masa húmeda.
Cuando al fin se resolvieron a mirar, ya Leif yacía
allí en -tierra, quebrado, mutilado, inconocible. Al
mismo tiempo, la joven había caído desmayada, y su
padre se la llevaba.

Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
Miré un ave cruzar el firmamento
gorjeando tristemente
y perder~e en la lumbre del poniente
como en la nada piérdese un lamento.

........................................
Obscureció mi vista de momt:oto
y mi cuerpo muriendc fué inconsciente
Y después .... jyo no sé!. ... pero doliente
miré llegar a tí mi pensamiento ..... .
ANTO~!O LOPEZ FERNANDEZ.

Calcúlase que los jugadores profesionales de foot·
hall, ganan en junto 25 millones de francos anuales.
o o o
En Suecia y Noruega, !®s que no están vacunados no
pueden contraer matrimonio.
o o o
Mesa directiva que presidió la velada que organiz~ el Club Libera~ en memoria de Hidalgo, el .sáb~do pasado La nieta del libertador y damas que la acampanaron en la pres1denc1a de la velada.-Mesa d1rect•va de la
&lt;Sociedad de la Prensa&gt;, de reciente creación.

BJORNSTJERNE BJORNSON.
En Groenlandia las rapas no crecen más que basta el
tamaño de avellanas.

Tiro de pistola.

�.

' 5
OJOQ5

La Belleza Depende de la Salud
Dicen _q~e la belleza se marchita si no está unida a la salud; pero la salud no necesita de la belleza para existir, puesto que suele albergarse en algunos seres que en absoluto carecen de ella.
Como entre las lectoras seguramente están en mayoria las bonitas. nos parece interesante darles a
conocer el medio de conservar su belleza sin afeites, única y exclusivamente organizando su vida de
acuerdo con la higiene.
Aire puro, agua fría y alimentación sobria son los tres protectores de la salud. Esto decía un notable
higienista italiano.
Ahora, cuando se dan consejos que contrarían las aficiones propias, se acogen con un escepticismo
sin límites y, sin embargo, la gente sencilla del campo, que no ha lddo nada, pero que goza de salud envidiable, sujeta su vida a la higiene más perfecta y dice:
&lt;Cuando sale el sol, al campo; cuando se esconde, a la cama.&gt; La vida de las ciudades no nos permite seguir el adagio al pie de la letra, porque la civilización moderna exige que se duerma de día yse
divierta todo el mundo de noche.
Convengamos en que el sol madruga demasiado, y se recoge excesivamente temprano para rngla·
mentar nuestra vida por la suya; pero no nos separemos en absoluto de sus costumbres, que son &lt;mejo•
res&gt; que las nuestras.
Para que el cutis no se estropee y los ojos conserven su brillo, es necesario dormir ocho horas diarias, y dormirlas durante la noche.
Conviene levantarse temprano, porque el aire de la maña.na es el más puro y el más sano. Si se empieza la vida a media. mañana es indiscutible que no se sentirá la necesidad de reposo hasta media noche.
Acostándose tarde, lo que debiera haberse hecho de día se hará con luz artificial, que es otro de los
enemigos de la belleza. Levantándose tarde no se tiene gana de desayunarse, o se toma el desayuno muy
cerca del almuerzo.
El desayuno no debe considerarse indiferente; es el primer alimento y, por lo tanto, el que prepara
el estómago para recibir la comida fuerte del mediodía. A esa hora se pueden tomar
alimentos fuertes, siempre que no estén condimentados con substancias pi!:antes; pe·
ro de noche el alimento debe ser ligerísimo si se desea dormir bien y librar al cutis
de esas manchas rojas que son sint0máticas de las malas digestiones.
Como durante la noche no se consume fuerza vital, no es preciso adquirirla.
Al levantarse de la mesa conviene quedarse con una pizquita de hambre, y no
tomar nada entre horas.

~ ~~
~~

las alas tendid&amp;.s y cortas no se levantan por ninguno de los lados, aun.¡ue en la colocación del
sombrero debe marcarse una ligera inclinación
sobre la sien derecha. El adorno es muy sencillo:
consiste solamente en una angosta franja de taf·
feta negra que rodea la copa, y por el lado izquierdo se levantan, audaces y graciosos, dos altos &lt;cuchillos&gt; de plumas negra~. combinados con
otras vaporosas fantasías de plumas del mismo
color. Este sombrero es adecuado para una mujer joven.
Por último, vemcs un elegante modelo hecho

en paja flexible azul marino. que tiene el aspecto de
uua gorrita de viaje, tao reducido y coqueto es. Por el
frente lleva un grao lazo de satín azul mariJO que se,
meja las alas extendidas de una mariposa enorme, y
del nudo de ese mismo lazo surgen otras alas, aún más
grandes, de gasa negra, las cuales coronan gallardamente este original y lindo sombrero.

MARGARITA.

CRONICA
O, prometí en la semana pasada, queridas lectoras, hablaros de los sombreros
que más se usan en la presente estación,
y hoy cumplo con todo gusto mi promesa.
Es cierto que las formas pequeñas están
en pleno fa.vor de la Moda, pero también
es indudable que esa preferencia se debe
de un modo especial al ñeseo de sorprender, con el cual los confeccionadores modernos están siempre preocupados, porque
las modas actuales, según opinan las revistas europeas, tienen la misión de sor·
prender más bien que de agradar Lo muy
original es lo que gusta con predilección,
y a las novedades audaces se les concede
el calificativo de &lt;chic,&gt; aunque en realidad carezcan de gracia.
Pero el gusto exquisito, el legítimo sentimiento artístico, no puede acostumbrarse
a la ridícula fealdad de los sombrercs
exageradamente pequeños; las transigencias hábiles y &lt;diplomáticas,&gt; por decirlo
así, han encontrado la manera de arreglar
las dificultades que surgen sin cesar a ese
respecto, y no faltan bonitos modelos de
sombreros chicos que hacen las delicias
de las mujeres elegantes. Porque dificultades grand.is y muy grandes son las que se
presentan en tal sentido, mis amables Ji C·
toras, pues las damas altas, gruesas y volu•
mioosas, presentan un aspecto poco agta·
dable con esa terminación pequeña de la
cabeza, y las señoras y señoritas de esta:
tura mediana o baja, reducen aún más su
silueta con la disminución extraordinaria
de su tocado. Así, pues, ninguna figura femenina resulta favorecida con los sombre·
ros a la Moda; pero, en fin, el caso es que
ellos reinan a-:tualmente y a ellos es preciso dedicar nuestra mayor atención. En
vista de esto, y obsequiando los deseos de
muchas de mis lectoras, cito a continuación algunos modi:los de los m~s elegan!es y discretos, a fin de guiar,
en cuanto sea posible, la elección de mis buenas amigas, respecto de
de un asunto tao importante como es este.
Las capelinas vuelven a hacer su presentación en el mund,1 del
buen gusto; las hay grandes y chicas; estas últimas tienen un marcado aspecto de cofias. y no puede negarse que son muy lindas, graciosas y coquetas. Dos modelos de estas cofias o capelinas, son dignas de citarse por su belleza artística. La primera está hecha en
taffeta azul pastel. Toda la cofia es tableada o abullonada, y en la
orilla tiene un volante: de gasa negra, que po'r estar plissado, presta
una amplitud conveniente a la capelina. Ese volante hace una somb ra deliciosa sobre el rostro, y sube a coronar la copa abullonada
del sombrero, pues se divide en dos partes por medio de una banda
de taffeta tableada. Las bridas son de gasa negra y se anudan por el
lado izquierdo.
La otra capelina es muy hermosa y conviene p&amp;.ra acompañar a
un atavío de paseo, espectáculo o ceremonia. Está confeccionada en
muselina :ie seda heliotropo obscuro. La copa es lisa y el ala se forma con un ancho volante de la misma seda, dividido por una banda
de muselina de seda tableada. En el lado izquierdo lleva un voluminoso &lt;aigrette&gt; de plumas blancas, y las bridas son de muselina
heliotropo, En cuanto a los sombreros pequeños citaré algunos modelos cuya elegancia ts indiscutible. Uno de ellos es de pa·
ja de Italia blanca La forma es de estilo jardinero, coronada por
una guirnalda de rosas que adornan el ala, pues la copa desaparece bajo un gran abullonado de muselina de seda blanca. Este gracioso sombrero es muy propio para una jovencita. Otro modelo esde
copa negra, y la forma tiene un~ ligera inspiración de la época de
Felipe TI. La copa es alta, relattvamente a las que hoy se UfaD, y

Traje d~ mañana..

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©illrnl©ll" mro&lt;IDilU=

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~&lt;rlJ(t¡)o

Sombreros de verano últimcs modele~.

Si amáis sinceramenfe
a vuestros hijos pur ell_osmismos, y no por las satts·
facciones personales que
os procure vuest10 afecto
y el suyo, es que deseáis
por encima de todo qoe
sean felices.
&lt;Precisamente por eso
los mimamos-diréis, -por
eso no podemos ver ~na
1 á g r i m a en sus o¡os,,
les evitamos todas las con·
trariedades, para que es·
tén siempre contentos Y
alegres. Lo que nos hace
felices es el espectáculode su dicha.&gt;
Pero este modo de ~er
sería ya difícilmente •us-

tifi ~able, si aquello, que amájs hubiesen de ser siem_Pre niño~, como lo ~edía la antigua
&lt;canción r\e la cuna&gt;, que ca.ataba uoa madre, termmando as1 cada estrofa.
&lt;iOh hijo mío, sé pequeño siempre!~
,_
Pero bien sabáis que esto no es posible. Los nrn~s crecen, y no tardan en hallarse en
el trance de abordar de frente la preparación a la vida.
. , .
A medida que crecen. cteben arrostrar pruebas cada ve~ má~ d1fic1Jes, p~uebay que
no podéis evitar; y, hombres ya, empiezan la lucha por la ex1stenc1a. No 1goorá1s, senoras,
que esta existencia es cada vez más dura.
_
•
-iExactamente!-diceo ciertas madres.-Mas, por cuanto el pequeno tendra q~e 1uchar y sufrir más tarde, justo es que se aproveche al m:nos, y durante el mayor tiempo
posible, de la dicha que le procura el amor materno mientras lo cubra con su égida. Esto
llevará por adelantado.
d
·¡ ·6
Semejante razonamiento, que parece triunfal a tantas madres, escansa en una I us1 n
,deplorable.
· 1· á"
·
or
Para evitar a los niños algunos pequeños tnba¡os, mu 1llp 1c 1s en proporciones en ·
mes los que tendrán que sufrir más tarde.
.
1 d L ·
L
Acerca de esto nos ofrece un ejemplo típico el excelent,e hbro_ de Joe
e
yns &lt; e
Ch · d'
B'h!"othéque.&gt; El autor habla de un silabano_ es.cnto por _un elevado fun. o1x . uoe l l
.
h b h ho un de,cubnm1ento gental,
c10oano de la U01v_ 0 rs1dad, q1;1e. cree 3 e~- ec d" J 1 de L ris-haciéodoles leer cons&lt;Eo vez de fattga.r el espintu de los 01005 - ice º:r raaualmente en la lectura co1antemeote nombres nuevos Y frases nuevas, pa_ra avanz 1 ~ ·ercirios del silabeo desde
rriente, hace que las mismas palabras entren s1~mpre en ?ón e~ e ueñas dósis co~ cuenel principio al fin del volumen. Sólo cou gran circunspecci '
q
'
d"tí il
ta gotas, introduce de vez en cuando en los ejerc_icios ona pala ra nueva, no muy t e •
· var_1u
· .ª1go la frase. y alargar el periodo
que permita
d ¡ &gt; silabario en cuestión, los cuales no
Joel de Lyns cita algunos e¡emp~os, tomados e
pueden ser más cómicos. Luego c~nhnua.
apariencia&gt; muy rápidos porque
&lt;., .. Si los niños ha.ceo, por sistema, _progresos, &lt;en a a rendidas se encuentran, por
ericuentran hasta el fin del volumen las mismas palabras y otun libro.de lectura corrienlo contrario, detenidos tan pronto como se ponei6n sus 1'.1:ero de nombres ouevo3 que en él
-te, y exp~rimeotan dificultades para deletrear e gran nu
et,tcuentrao.&gt;
•
.
f'
uesto que 00 es otro que el de apremler
&lt;El método debe, pu~s. co~~uctr alf 10 pr0 Pd t ' cióo de inteligencia y de memoria
a 1eer, sin tratar de evitar al muo los es uerzos. _e a en
•
necesarios para llegar a resultados serios Y dlefctsivos.d ndo las dificultades, sin procurar
&lt;El mejor silabario es el que va recto a 10, gra ua
escamotearlas.&gt;
d omo la madre debe amar a sus hiEste razonamiento se aplica exactamente al mO
C
jos.

i

°

Traje de paseo.

�La mujer del presente

Niegue usted a su novio esa muestra de cariño, respondiéndole invariablemente que deben esperarse a
ser casados para poder manifestarse mutuamente rn
ternura; si él se resigna con tales restricciones es señal
evidente de que ama a usted con sinceridad, y de que
tiene la recta intención de hacerla su esposa; pero si
se aleja ...... entonces debe usted alegrarse, porque
también tendrá la prueba indudable de que él no la
amaba, sino que sólo quería encontrar en usted una di·
versión pasajera.
¡Ojalá que no sea así! estos son mis deseos, y si se
atiene a mi consejo no se olvide de que es preferible
ofender a iuspirar hastío o poca estimación,

Precioso modelo de casa en el campo -La casa vista
entre su cuadro de manzanos.

CONSULTAS
PENAS DE AMOR.- -ESMERALDA: En el caso de
usted, querida señorita, se_ enc?entran muchas más mujeres de las que _usted ~e !mag1na.
_
·siempre la misma suplica por parte c!e los senores1. .
),Un beso, un sólo beso, como prueba de amor" .....Y
después de ese beso! o_tro y otros r:i:nchos; lue~o•. la disminución lenta o rapida del carrno, y, por ultimo el
hastío si no es que el desprecio.
.
.
Esta es la historia de muchas enamoradas, s1mpáhca
"Esmeralda;" nada más cambian los nombres d~ los
protagonistas, pero el argumento de esas sensaciona•
les novelas es siempre igual.
Los primeros capítulos son muy bellos; el fin, en extremo doloroso para las pobres mujeres, que por una
debilidad. de corazón, muy fácil de compre_nderse y
aún de disculparse, sacrifican lo más querido para
ellas: su amor. Usted es demasiado joven! y acaso por
esto cree que el afecto sobrev ive al hastto o que éste
no se pre~enta en todos !os c~~os. Pu~s no lo du~e; "_el
proceso es siempre el mismo, y al frn de la h1stona,
usted lamentaría idéntica pena a la que otras lamentan.

NOTICIAS SOBRE UN AUTOR.-MARIETTA: El.
ilustre novelista español, Benito Pérez Galdós, ·es un
escritor notable por muchos conceptos, pero las perso·
Vista del lado del hall.
nas de criterio extrictamente religioso no pueden te·
ner simpatías por sus obras, porque en todas ellas se
notan las tendencias de su autor, que son casi siempre,
atacar por medio del ridículo las ideas más grandes y se usa sin mezclarla con agua, pasándose por el rostro
una esponja impregnada de esa leche, y enjugándose
sublimes de nuestra santa religión.
Da un m,do particular manifiesta dicho escritor su despnés ligeramente con un lienzo fino
Creo que es más oportuno regalarle a( sacerdote_ d_e
iutento a este respecto, en su novela llamada &lt;Nazarín&gt;, pues allí presenta el tipo de un sacerdote, cuyo quien me habla, algún libro de buena hterat!-ua m1sh•
cerebro no se encontraba en estado normal, y trata de ca que un ramo de flores, pues este obsequio es mas
compararlo con San Francisco de Asís, ya sea para propio para una dama.
Reciba mis afectoosos saludos, y le ruego que los hainiciar la idea de que este gran santo no estaba en su
juicio, y a tal desequilibrio mental se debió su heroica ga extensivos a «Violante&gt;, a quien le deseo un complevirtud, o ya para convencer a sus lectores de que esos to alivio de sus males.
sublimes actos de caridad y de humilde abatimiento de
TAR JETA AMABLE.-UNA 1:-TERESADA: Mucho
la propia persona, resultan muy ridículos en la época
actual. Semejante opinión, estimable señorita, no es agradezco sus bondadosas frases, asegurándole que ~ e
mía en cuanto a su origen; me creo demasiado igno- preocupo sinceramente pur el asunto que se ~a servido
rante para atreverme a hacer una crítica de esta es· consultarme, y si en algo puedo prestarle mi modesta
pecie; pero algunas personas inteligentes y cultas se ayuda, ya sabe que estoy en todo a sus órdenes.
han formado este juicio sobre el cita:lo autor, y por
UN P.2LIGRO.-RosAURA: Segur amente es usted
tal causa le manifiesto lo que he sabido a este propósito,
a fin de que usted desista de su empeño en conocer muy joven, pues no ha I!ledido tod?_ la_ extensión del
esas obras, siendo, según me dice, de conciencia deli- peligro en que se encuentra su propia dicha, pues las
amigas de quienes me habla, parec~n ioteresars: demacada.
siado ea separar a usted de su nov1?, y es pr eci_so que
esa amistad termine cuanto antes, s1 no, consegmrán lo
que se proponen.
UNA CARTA.-TAHOSER: Mil gracias, querida amiNada es más eficaz para indisponer a una persona
ga, por el placer que su carta me ha producido. Con con otra, que los malos informes, o lo qoe vulgar~ente
todo gusto quisiera yo complacer sus deseos respecto de se llaman &lt;chismes&gt;, así pues. corte usted las relac10nes
aquel retrato, pero u~ted misma ha co~l(rendido que que tiene con dichas amigas, las cuales no merecen, en
me habría sido imposible conservarlo Si tiene voluntad verdad, ese nombre.
para s.:.ber más detalles a este respecto, y ~¡ al mismo
Respecto del libro que de;ea, pida catálogos a las
tiempo. no le parece supérfluo tratar verbalmente de casas de Bouret y de Ballescá, y en ellos encontrará
ese asunto con su amiga &lt;Margarita,&gt; llame al número varios tratados que pueden convenirle para saber cul·
870 Hidalgo, del te}éfono Mexicana, y d~sfrut~remos un tivar las plantas.
rato de la satisfacción de conversar a distancia, ya que
Mucho agradez&lt;.;o sus afectuosos recuerdos y los co·
sólo hemos podido hacerlo por escrito.
rrespondo cordialmente.
En cuaato a la triste historia de su amiga, me ba causado una penamu y sincera, pero no me sorprende pues
actualmente los hombres «juegan al amor&gt; con la misMARGARITA.
ma indiferencia y tranquilidad con que ejecutan cual·
quier otro deporte; no importa que la diversión sea a
costa de los pobres corazones femeninos; lo esencia 1
para ello es «pasar el rato&gt; y .... nada más. Sin embargo; debe preferirse saber la verdad, como la sa~e ya su
amiguita por medio de la prueba q~e le aconseJé, pues
habiéndose convencido de la perfidia y crueldad de ese
joven, dejará de quererlo y pronto aceptará una nueva
impresión.
Para usted, y también para ella, deseo todo género de
felicidades.
DIRE(;C ION.- - L uz MARÍA: Con mucho gusto contestaré a sus preguntas, si tiene usttd la bcndad de darme su dirección particular.

f&gt;abellóa de servicios.

VARIAS PREGUNTAS.-lRENE: Le recomiendo la
crema &lt;Ideal;&gt; está de venta en la «Perfumería Higiénica,&gt; que se encuentra en el callejón de Santa Clara.
Dicha crema complacerá sus deseos. No duerma usted
con guantes, pues la tranFpiración se difi~ulta, y, por
consecuencia, la piel se pone seca y marchita.
La leche de burra es muy eficaz para suavizar la tez;

Fotografía desde el jardín.

. -lQué le desea usted a la mujer del
presente?
Esta pregunta que un periódi~o parisié~
dirigió no hace mucho a los me1ores escritores de Francia bajo la forma de un &lt;referendum&gt; ha obtenido varias interesantes
y profundas contestaciones.
Ellas revelan el deseo del hombre culto
y noble que es él de ver a, la ~uj~r i_nstruida y fuerte sin coquetenas m_arhfic1os,
pero también sin esas exageraciones que
para algunos significan hoy progreso.
El poeta De Regnier con nobles palabras le desea que &lt;ella sepa quedar mujer&gt;.
El escritor Marice, desea en la mujer
&lt;completa conciencia de su alta misió~ y
de los medios providenciales que ella tiene a su alcance para cumplirla&gt;.
Brieux, el notable escritor dice: &lt;que
ella tenga la fiereza de ser buena&gt;.
Otras bellas frases de deseo son ésta,:
cYo deseo ver en ella una femioilidad
aún más grande y más dulce, junto con
una fe más luminosa y honda, ya que no
debemos de olvidar que es siempre sobre
los labios de la madre y en e_l corazón_de
la amada que el hombre d~l rnturo, q_men
ha salido de una educación escép11ca Y
cansada, buscará el ideal y la esperanza,
estas dos fuerzas sublimes sin las que no
es posible progresar&gt;.
Mas las palabras del fil~sofo Scheuré,
nos parecen quizás las me1ores. sobr_e to·
do en estos tiemoos ea que tantas muieres
luchan para conquistar unos derechos que
las hao de poner en esferas nuevas, s10
pensar que a veces malgastan unas energías que, empleadas en ot_ro campo más
idóneo pueden llevarlas hacia una~ bellas
victorias más útiles para sus aptitudes y
para la misma sociedad.
El bello voto de Schuré es éste:
.
&lt;Quisiera hallar, sie';llpre en la mu1er
hoto espíritu que le hiciera comprender
que nunca igualara en todo al _hombre, y
tanto corazón capaz de sobrepu1arle&gt;.
¿No es éste un bello voto?
¡Ojalá se cumpla!

El decálogo de la esposa

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no sólo durante los pocos momentos que se emplea sinó dura esa acción horas
enteras.

Quien tenga interés en
la conservación de su
dentadura, debe acostumbrarse al uso del

ODOL.

1 9 Ama a tu esposo más que cualquier
otra cosa en el mundo, y a tu prójimo lo

mejor que puedas; pero acuérdate que la
casa es de tu esposo y no del p r ójimo,
29 Trata a tu esposo como si él fuera
un huésped de consideración y como un
precioso amigo ; no como una amiga a
quien se cuenta la pequeña contrariedad.
39 P r epara para tu esposo una casa ordenada y un semblante risueño; pero note
inquietes si algunas veces él no soi a p ercibe.
4&lt;? No le pidas lo superfluo para tu casa;
pidele, si es que puede, una casa alegre y
un poco de espacio tranquilo para los niños.
5&lt;? Que tus h ijos estén siempre ordenados y li mpios; que tú estés siempre limpia
y aseada como ellos; que él sonría viendo
a sus amados, y piense en vosotros cuando
esté lejos.
69 Acuérdate que te casaste con él por
la buena y la mala suerte. Aunque todos
le abandonaran tú pon todavía la tuya en
las manos de él.
79 Si tu esposo tiene todavía a su mamá , acuérdate que nunca llegarás a ser
rl~masiado buena para con ella quien le
ha protegido desde niño en sus brazos.
89 No pidas a la vida lo que nunca le ha
&lt;lado a nadie; si er es útil puedes ya ser
feliz.
9 9 Si las penas llegan, no te acobardes,
oo te desesperes; lo bueno vuelve. Ten fe
en tu esposo: é l tendrá valor para los dos.
rn9 Si él se aleja de tl, espéralo . Si tarda en volver, espéralo. Aun cuando te
abaadooar a, espéralo; porque tú no eres
~ólo su esposa, sino también la honra de su
nombr e. Y él volverá uo día y te bendecirá.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Novedades artístlGas berlinesas

El esc1odalo de que he hablado, es el

Cúrese usted
mismo

CONSERVESE EL PESO.
_ _ _
haber volado la Secesi ón. R . l. P. Hace
Cuando el hombre cesa do
Berlín tiene un nuevo museo. y un nue- veinte años representaba el modernismo
cer, empieza. {i disminuir de ta-. vo escándalo artístico. Ambos. interesan- artístico berlinés. Y los artistas que iban
Vamos a echar una parrafada sobre a la cai.ieza, hombres como Max Lieber·
maño. A lo menos, así lo asegura tes.
ellos.
mano, Leistikow, Ludwig von Hofmano, y
un doctor alemán, y lo prueba El museo nuevo es la "Galeria nacional otros _dieron_ relieve e importancia a la
con cifras. P ero mientras nada- de retratos," semejante a la londinense S eces160. Anos y años luchó valientemenmos renO"Var nuestro cuerpo...en la. "National Portrait Gallery ." Una serie de te, Y no sin éxito~ por. el arte mod_eroo.
misma proporción en que se va. salas en la_Ac_ademia construida por Schin· Lo que ~o pudo 1mped1r fué que la 1ov~n
kel. ~n ed1fic10 de ladrillo, de finas pro- ~enerac16 n, tratando de snpe,ar a los v1e•
gastando, no se variará mucho p::,rc 1ones. Por ahora viene a ser el nú- ]Os, llegara a ser cada vez más desenfre·
de peso ni de medidas. Cuando cleo ~e una {utura galeria . Las salas es· nada, má~ ~adical, dándosele una higa de
se está demasiado grueso, será tán ~1spuestas de suerte que el visitante t~da trad1c~6n, y _p~raodo al cabo en un
bueno sin duda perder unas empieza con las personalidades actuales y piotamonenas arhshco. Ahí estaba la ma·
va retrocediendo hasta la é poca de la dre del c?rdero, . la . raíz de la discordia .
cuantas libras ; cuando se está de• yreforma.
Entre los ret r atos los hay her - Llegó el 1mpresc1nd1ble mom ent~ ~n q ue
rnasiado delgado, es conveniente, mosos de Anton Graff, así como también se puso de frente el elemento v1e10 conLa .Dº1SpepS1a
, Se CUra
por el contrario, combinar el ré- el mdgoífico de Lessing por Tiscbbein . tra la atrevida juventud impotente, y hubo
carácter de una galería de tal géne- l&lt;1; eterna lucha de viejos y jóvenes, espegimen alimenticio y las costum• r o El
es, Oaturalmente, un zurriburri pues c1almente cuando anda ban en dimes y di- . El rt:med10 de Munyon para la Dispep·
bres para conseguir ganar algunas n.o se trata de un fin p uramente arÍístico, retes sobre si babia de ad?Jitirse tal o cual sia cura toda clase de indigestione!.Y ~alibras. Muchas personas pierden s100 que el inte r és se concent r a en los obra . No b~ce mucbo , L1ebe r mann, alma les del Estómago, tales c~mo E stre1;11m1encarnes- carnes que necesitan- sin objetos de la representación, en las per sa- de la Seces1ó.n, .c~nsóse de taota brega, y to, Acedias con devolución del alimento,
nalidades,
pre:-entó_ la d1m1s1ón, .después d~ Juchar a la b~ca, Pe5?-de~ despuéi. de comer, F lacomprender el -por qué. Comen En ninguna galería de retratos se puede v~nos anos. F ué presidente el pintor Co- tulenc ta, ~alp1tac100es del corazón y todas
mucho, pero siguen flacas y dé· exig ir o esperar encontrarse con ver dade- ~10tb, y como estaba enfermo, hubo un l:tS a~ecc1ones d~ éste, causadas por la inbilea del mismo modo. La causa ras obras artísticas. Con todo, la galería 1nter~eg':10 de paz. ~ 1 fin se unieron los dtgestión: Ventos1dadenelestóm~~o, Erupde ello es una digestión imper• cootiene buen número de excelentes pin- sece~10D1stas, y pusieron a la cabeza a tos de alimento, De~ano, Deb1hdad del
turas ; v. gr . el retrato de Gustav Freitag, Cas~1rer, p~opietario de un salón artístico e~t~~ago, Defecación dura, nudosa~ y
fecta. Unas cuantas tomas de la de
mano del malogrado Karl, Stauffer, de berlinés. Sin duda es hombr e de mé rito. d~f1ctl, .Le~gua cargada de sarro, CardialPREPARACION de WAMPOLE Beroa, y el busto de \foltke, de Begas. Con_ gran t.en~cidad d ió a conocer obras gia o P1rós1s, Pun~adas y :c;1ceraciones en
principal de esta galería era dejar d~l 1mpres1001smo francés en Berlin, ve r - el est~mago, Vabtdos, Flo1edad, Falta de
l o arreglarán todo. Está hecha Objeto
espacio en la Galería Nacional, atestada b1grac1a_ Cézama, CVan Gogh y otros co• energ1a, etc., etc.
para combatir esos casos de en- de ejemplares. y se consiguió tal fio. Asi lej!:~S. Sin embar go, chocó mucho que los
.
!:,O QUE DICEN:
flaquecimiento. Es tan sabrosa como fueron a parar los cuadros de bata- a_rustas no hallaran otra manera para sa- D 1~?, el seoor Juan Ocboa L., de Verallas
de
Id.
Galería
Nacional
a
la
Arme
r
ía
lt
r
del
atolladero,
que
el
de
pone
r
de
precruz.
?w.1.e.alegro
mucho que se presente
como la miel y contiene una solulos r etratos han ido a la nueva ga le ría'. sidente a un comerciante de cuadros. la oportumdad de re.come~dar el Remedio
ción de un extracto que se ob- ;i.sí
Y de este modo tiene el Museo Nacional Desde ent~lDces fu~ la cosa_cad~ vez co n Munyon para la. D1speps~a. Seguramente
t iene de Hígados Puros de Baca· t!Spacio para expooer futu r as creaciones ~ás celenda~ ba_c!a su term1nac1ón . Cas· que es un r_emed10 marav~lloso ; no tengo
s1r er fué rad1cahs1 mo en esta exposición , frases suficientes para dec1rc6 mo me curo;
lao, combinados con Jarabe de artísticas.
Admitiér onse obras de ~iejos y trabajos Y me c_ompl2.zco siempre en recomendar un
Hipofostitos Compuesto, Malta y
de pipiolos y atrev idillos, en que basta remedio que es tan beneficioso."
Cerezo Silvestre. Es nutritiva y
cierto pu nto se confrontao el pasado y el
for tificante. Ko crea ún icamente - - - - - - - - - - - - preseote del arte moder no. En cambio los
LAS PILDORAS DE PAW PAW (Pagordura, sino músculos también. BoGa voluptuosa, Labios deliGlosos, sua- gue andaban entre Pinto y Valdemoro, si paya), son las mejores que se conocen pa·
es permitido exp r!sarme ASÍ para indica r ra ~1 Estómago e Hígado y un positivo y
Para las Impureza, do la Sangre,
ve lragan,la en el ¡¡liento
los que andaban entre dos aguci.s, recba- rápido remedio para Bili?5i_dad, Dolor de
Anemia, Debilidad General y
zados. Estos se pusieron furiosos . e insta· Cabeza Y todos los padec1m1entos causados
,A.feccioncs de la Garganta y Pul•
VIOLETAS RUSAS DE QUENTIN
!aron u na exposición propia, la cual probó por desórdenes del Estómago e Hígado. 50
que lo mismo hubie r an hecho papel en la centavos. .
.
mones, es un remedio cuyo uso
A esas Secesión, exactamente comolos admitidos.
Munyon heoe_Remed,osparatodas lasen engendra la gratitud de las p er•
bocas de Pero no per manecieron con los brazos fermedades, cast todos al módico precio de
eonas que lo en sayan. El Sr.
mujer en· cruzados. Lleva ron la cosa adelante , y en 5? centavos. Se ven~en e? todas las farmaJosé D. Morales, Catedrático do
tre cuyas una junta general armóse la de Dios es c ias o pueden pedi rse d u ectamente.
Farmacia en la Escu ela Nacional
pe rlas se Cristo. El resul~ad? fué sor p rendente. Los
Pida Ud . la " Guía de la Salud" de Muo·
a r r u ~la r ~busados c~ns1gu1eron ~ expulsar a Cas· yoo, en cualquier droguería.
de Medicina de México, dice :
la son risa, s1er y sus am•gos de la secesión que coas.
"He analizado la Pr-_;,aración de
estas pas tituyen y representan. Pero ésta ha perdi- . Coos~ltas por corr espondenc1a, confidenWarupole de hígad, de bacalao y
tillas les do la mayoría de miembros conspícuos, a cias Y hbre de todo gasto.
la he encontrado libre de sustan•
~,trasmiten la cabeza Liebermann mismo, y Slevoi gt,
Munyon's 53 y )efferson, Philadelphia
su tragan· el escoltar Klimscb y otros muchos. Lo E . de U. A.
cias nocivas y correspondiendo
cia ce!es· que queda es un residoo sio importancia
en todos sus caracteres con las intia l. Dejao sabor de ambrosía y en la con· oi auto ridad. Lo que harán los e xpulsa·
dicaciones que dan sus autores." versacióo y ea su c anto constituyen el al· dos, si se organizar á n o no , no se sabe.
Es científica, no un especifico m:i. fascinado ra de la mujer elegante. En Tal es la situación. Muchas consideraciocualquiera. Su olor y sabor eatis• el hombre son su espíritu conquistador . nes per sonales y tambiéo comercia les de Entra un individuo a su casa, a las 11
facen y agradan al paladar. No Cajita artística 50 cs. C ert ificada por co• entrebastidores han conducido al resulta- de la noche. y al \·er a un ladrón que es6o cs. -En México, ) . Labadie Sucs., do. Sea como se pien se de la Secesión taba forzando la caja de hierro , saca el
puede fallar. En las :Roticas. yrreo,
Co, Profesa 5.-Johaooseo, Féli x y Co., (que desde hace años, con su r arlical ismo, r evólve r y le di c e:

ora--

-. VINO ARO UD

Av . San Francisco 39. -A. Vargas, Sucs, ejercía en e l ar te un desagradable domi· -·! Quieto ahí , o le mato!
Isabel h Católi ca 6.-J. Uiblein Sucs, Co· nio ), constituía uo factor progr esista en la
A lo que el ladrón, muy sorprendido exJiseo 3.
vida artíst ica berlioesa, y s:: desaparición clama:
acar reará de~veotaja=&gt; eo el concepto de
- .\Cómo! ¿No había usted ido al teat ro
, - - - - - - - - - - - - - - - - - : que ha de faltar a la juventud campo para tosta noche ?
su actividad .

COGNAC

C.t.RIIE • QUINA • HIERRO
El :mu l\~coti,tll11\Hlt~ eoni:J'11no (' n
le. , &lt;: a"'o • ,1.- Cl9rúA1s. Anc.mia pro•
tu o.da.

Ma.ll\.rl,1,

Para que las puertas no rech i nen

No hay que hacer sino dar jabón a los
goznes . El r emedio es instantáoe.l y mucho más limpio que el uso del aceite.

M &gt;! U"IU-W, OlOOt:S

doloro s as, Calcnt u.rl\fl.
C&amp;Jll'I Fl l( nc11 r 11 . .-! ►, Pu1s.
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O0RBIISPONSAt.:18 : Todos los Baocoa de 108 Estadoe m exic anos. Deut.&amp;Cb&amp; Bank, Ber Uo F sus aucurea.Jes en Londr es. Bambur eo, Bremen . Munlch, Fr a.okt ort., Dres!ten,
Blffl.chr'Oeder. Ber Un, Oom1&gt;tol'r Natlon a.l y Escoml&gt;t.e, P ads. S. y Ofa ., New York.-Na •
Ott:vtlonalBank, New Yor k.-Flrst . Natlon a.l BautllermoOtilcaa-o Vo.-.- Gilk,Ofa.

oo o
- l No te da verg üenza venir a c asa bo·
rracho ?
- iPero , mujer , no hago más que lo que
tú haces!
-Es decir, que yo me emborrac ho .
-No, mujer, oo; es que he ido de tien·
das. Só lo q ue tú vas a las de telas y yo a
las de \ ioos.

oo o
Luisilo no quiere tomar la píldora que
le ha r ecetado el médico, y su mamá se la
pone deotro de una pera en dulce sin que
él lo sepa .
Al poco r ato, p r t&gt;gunta la mamá :
-Luisito, l te has comido la pe r a ?
-Todita, mamá, meooi; el hueso .

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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