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                  <text>��Calendario de la Semana·

Peligro Entre Los40 y 50 Años

LUNES 18.

En ningún otro tiempo está la mujer más

propensa á sufrír física y mentalmente como
cuando le llega la "Edad Crítica" ó " Cambio
de Vida."
El problema estriba entonces en la
habilidad de adjustar el sistema á Ju
nuevas condiciones.
Algunos de los síntomas del malestar
n ervioso que se experimenta son aquellas
sensaciones t erribles como de llamas
interiores que parecen afluír toda la
sangre al corazón hasta que este órgano
parece que va á explotar y aquel desvanecimiento que se siente después el
cual viene acompañado de escalofríos, en
cuyos momentos se llega á creer que el corazón dejará de latir para siempre.

El Compuesto Vegetal de la Sra,Lydia E. Pinkham
fué P.reparado para llenar las necesidades del sistema de la mujer en este
terrible período de su vida y todas las mujeres que lo toman pasan por este
cambio con seguridad y sin sufrimientos.
Munford,Alabama. - "Estaba tan nerviosa y débil cuando llegó la "Edad
Critica" que temía morir á cada momento. Mi marido tuvo que poner
pedazos de goma en los quicios de las puertas pues el menor ruído me
afectaba muchísimo.
"Tenía también dolor es de espalda y sensación de llenura en el eitómago. Leí que el Compuesto Vegetal de la Sr a. Lydia E. Pinkham era
recomendado para estos casos y co~pré una botella. Me causó tanto provecho que seguí tomándolo y me d1 perfecta cuenta de que sus reclamos
son sinceros. Recomiendo el Compuesto Vegetal á todas las señoras que
sufren como yo sufrí. " - Sra. F . P. Mullendore, Munford, Alabama.

Sao Luis Rey Confesor, Pat rón prioci•
pal de la ciudad y D iócesis de San Luis
Potosí,
MARTES 19.
Santos Z eferino Papa Mártir y Rufioo
Obispo Confesor.
MIERCOLES

20 ,

San José de Calazans Confesor y funda•
dor de los Escolapios, Santos Cesáreo y
Narno Obispos Confesores y el Dardo de
Santa Teresa,
JUEVES

21,

San Agustín Obispo Confesor, Padre y
Doctor de la Iglesia Latina y fundador de

:.__

su Orden. San Hermas o Hermetes Már- princi pal de las Américas. Santos Félix,
tir,
Adaucto Mártires y Fiacro Confesor ,
VIERNES 22.
La Degollac-ión ae San J uan Bautista.
Santa Sabina Má rtir ,

DOMINGO 24,

Nuestra Señora de la Consolación , San
Ramón Nonato Confesor, Oficio y misa de
la fiesta de la Dedicación; rito doble de
::&gt;anta Rosa de Lima Virgen, Patrona primera clase con Octava y ornamento
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un
consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkl1am Mediblanco,
cine Co., Lynn, Mass., E. U. de A, Su carta será a bierta, leida y conPar a n iños y
Las primeras
testada por una señora y considerada estrictamente confidencial.
autorida:les recomiendan
COGNAC
Hay en Naokio , Estado de Obio (Norte
KUFEKE paAmérica), tres hermanas solteras que tiera niñ os como
nen, e ntre las tres, doscientos ochenta y un
Nac•
Bolo 'l'OPI.CO
el alimento me0
• l'AH.I(;.\
reemplazando el
años.
jor en casos de
l'llego oio d olor Dl
caida d eJ pelo, cura
cólera infantil,
rapida J aeiur&amp; de
o o o
diarrea , catalaa Cojera■• Elparaadultos,
. ft.nea,Sobrehaeaoe.
rro intestinal,
.. Torcedurae,etc..e~
Los números arábigos n o fueron invenetc,
~iatados por los árabes, sino que proceden de &lt;El Niño de pecho&gt;, folleto instruc tivo
Ninguno tan delicioso como éste.
Parls, 165., Rue S1-Honoré 1 todasFarmacia&amp;
la India,
gratis en las droguerías y farmacias.
:..--------------..:
SABADO 23,

UNIMENTO GENEAU
::~~c;¡..

'~=======1/

LOTERIA - - - - NACIONAL - - - PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913
A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

GRAN SORTEO DE

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70.09 pg Repartible en Premios
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El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

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Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
MEXICANA, 1006.

TELEFON0S: ERICSSON, 836.

�BIBLIOTECA UNIVER&lt;::ITARIA
''I\LFONSO REY '.:&gt;.,
FONDO RICARDO COVARRUBIAS

Registrado como articulo de segunda clase er, 3 de Noviembre de 1894. - l mpreao en papel de . las F•bricas d• San Flafael.

•

Aun los organismos más resistentes y me1or constituídos sufren serios trastosnos en estos días de
•
inconstante temperatura.
- - - -

Año XX.-Tomo 11.

México, Agosto 24 de 1913.

Número 8.

Estamos en la temporada de mil enfermedades, si no graves, sí molestas y no excentas de peligro, si no se acude
oportunamente á prevenirlas ó curarl:as, es decir, á atajarlas i'n stt a,cción dañina ó destructora. Ocurre que, bien por
efecto del sol á ratos parE&gt;ce que penetra en el cerebro por la fuerza de los rayos que queman, bien por la humedad de
que se impregna súbitamente el ambiente y por el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que atguno de sus
miembros, ancianos, adultos ó jóvenes, no se encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos
alarmantes.
Pero acontece que, no obstante lo que lamentamos la más mínima alteración en nuestria salud, nos cuidamos relativamente ,poco de conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más absoluta tranquilidad y el más risueño de los optimismos.
Todas las personas precavi,das tienen siempre á mano un preventivo que entone y equfübre el organismo al primer síntoma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico rec-0nstituyente conocido con el nombre de

VINO DE SAN GERMAN
nunca falta en infinidad de hogares que, por propia experiencia, saben los maravillosos efectos que produce, así en la
curación radical de multitud de enfermedades, como en oponer resisteneia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO : En todas las buenas droguerías y boticas se ha,lla ,de rventa el

,antiguo y acreditado tónico fortifieante VINO DE SAN GERMAN. Usenlo en las dosis que se indic:an en los frascoo y experimentarán la inefable alegría de ver alejado el rpeligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL VINO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorprendentes á los enf.ermos de la sangre, á los tuberculosos,

reumf.ticos, anémicos, neurasténicos Y,

6Il

general, á cuantos padecen de achaques nerviosos.

Para las señoras, durante el perfodo d,e la,ctan.cia, es un fortaleciente incomparable.

Un superviviente de la guerra de 47, recibiendo su galardón de manos de una agraciada señorita en la fiesta conmemorativa de la batalla de Churubusco.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMAN~RIO DE ACTUALIDADES, ARTE y LITERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:
3~ Calle de la Rinconada de Sao Diego No.

4 1.

Teléfooos:-Mexicaoa, 20-85 Neri
Ericssoo, 14-51
Apartado Postal 149.- México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la Ciudad ............................ 3 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ 3 1.25
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... 3 2.00
(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .
8 o.~"
En los Estados .. ............................. 0.35
En el Extranjero ............ .... .......... ., 0.50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougemeot, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

las fuerzas que estaban en la Hacienca de San Anto·
oio, retroceden hasta la Candelaria y San Antonio
Abad.
Churubusco queda solo, aislado. El Presidente Sao·
ta Ana ordena que allí se haga-' la mayor resistencia
posible: el enemigo avanzaba ·parte por Tlalpi.m y
parte por Coyoacán. La primera tomó el puente des·
pués de t~rrible lucha a bayoneta calada; la segunda se
dirige al Convento defendido por el general don Ma·
nuel Rincón, teniendo a sus órdenes les batallones de
Guardia Nacional &lt;Independencia&gt; y &lt;Bravo&gt;, las
compañías de San Patricio y los piquetes de Chilpan·
cingo y Galeana, fuerza muy infe1ior en número a la
que asaltaba, y con escasas municiones y mal armamento.
Más de seis mil americanos rompen el fuego; el ge·
nP.ral Anaya--dice el mismo general Rincón-desde la
espl,lllada observó que el enemigo cargaba con una
fuerte columna sobre aquel punto y con sus disposi·
ciones logró rechazarlo ; aunque tuvimos la de~gracia
de que se incendiaran algunos cartuchos de cañón,
qu~máodose el mismo señor Anaya, un capitán inglés
adicto y tres artillero~. El enemigo redobla sus esfuer·
zos para ocupar el punto, pero encuentra siempre un
valor y una resistencia admirable •. siendo rechazado
cuantas veces cargó, por Jo cual dirige su ataque por
el frente y derecha. En tres horas el fuego PS vivísimo,
por cuyo motivo el armamento padeció mucho, inutilizándose la mayor parte, especialmente el del batallón
&lt;Independencia&gt;.
Con ciento treinta y sei~ muertos. y noventa y nueve
heridos y con la falta absoluta de municiones, hubo que
cesar en la heroica defensa del Convento, y aunque se
rechazó una carga del enemigo, la situación era inrns·
tenible, y hubo que replegarse al interior del edificio,
con ordeu y serenidad, cada jefe en su puesto, resuel·
tos todos, hasta el último soldado, a esperar la suerte
que la fortuna adversa les deparase.
Los americanos ~1 apoderarse de C!wrubusco trata·
ron con el mayor respeto a los mexicanos El general
Twiggs saludó &lt;cortés y marcialmente&gt; a todos, y lleno
de admiración escuchó la respuesta espartana del general Aoaya al preguntarle adonde tenía el parque:
-Si hubiera parque no estuviera usted aquí ..... ,
Y muchos veteranos de los Estados TTnidos al recor·

La vida que pasa

dar los episodios de Cburubusco han tenido calurosas
alabanzas para los gigantes defensores del Convento,
que escribieron con sus arrestos de héroes una página
grande en los anales del México contemporáneo.

PAGINAS DE LA HISTORIA

El jueves 21 la patria mexicana recordó en solemne
ceremonia uno de los hechos más heroicos de la Histo·
ria Contempo ránea, y l"s voces del poeta y del orador
se alzaron para cantar tanta grandeza, para ensalzar
el denuedo de los valientes que supieron morir en aras
del sublime ideal de la Nación.
Año tras año, todos los pueblos recuerdan suq hazañas inmortales. L:i.s generaciones presentes, las de aho•
ra, tienen que nutrir su espíritu del pasado glorioso; y
de la misma manera los que vengan, han de alimentarse con las enseñanzas que nosotros les demos. ¡In ten to
vano el de vivir sólo con la vulgar existencia de cada
día!...... ¡Insensata quimera la de figurarse que el
pretérito, por 'serlo, desaparece para siempre en los
confines de lo desconocido, de lo mortal! Y, por eso la
lucha de aquellos hé roes de la guerra del 46 y del 47
contra los americanos, la manera como se elevaron a
la cumbre de la inmortalidad defendiendo el C.:&gt;nvento
de Churu'busco, con denuedo digno de un poema. nunca de olvidárse: y las corrientes de los siglos, de los
tiempos, el raudo vuelo de las generaciones que pasan
en huracán devastador, no son capaces de que llegado
en México el 21 de_Agosto, no vaya el patriotismo en
eotusi:&gt;sta caravana, al pie del monumento a depositar
flores en homenaje de tanta grandeza allí fenecida.
Bien sé que mis lectores han de recordar en este día
las añoranzas que evocan las ruinas del derruido Convento; pero es bueno que se repita una vez más el su•
ceso, que la Historia guarda, y de ella la tomamos, en
el templo de la inmortalidad.
Exiguos eran lo, elementos que la Metrópoli mexicana tenía; cuando los doce mil invasores americanos,
mindados por el general Scott, avanzaban por el camino de Puebla. El e nemigo no tuvo a bien atacar el
Peñón, que por ..:ierto era el punto menos fortificado, y
se dirigió a Tlalpam ejecutando obras de zapa para
abrir sendas que permitieran el paso de la artillería a
través del pedregal de Sau Angel hasta el rancho de
Padierna; y cuenta.o las cróoícas de aquel entonces
que una mal entendida interpretación de órdenes, o
quizás una desobediencia de parte del general Valen•
cia, que en vez de situarse con su división en San An•
gt. i,fué a esperar a los americ_aoos en Padierna, p~oto
peligrosó•para una batalla, tra¡o como cons~cuenc1a la
derrota de Churubusco, aparte del descalabro que tuvo
que sufrir el mismo genera Valencia, por haberse cambiado el enemigo de posiciones sin que se le viera.
Una tormenta que estalló con fuerte lluvia, como si
el Cielo llorara descalabro tan heroico, puso fin a varias escaramuzas, en las cuales el invasor pudo tomar
la retaguardia de las tropas mexicanas, desbaodarlas
y apoierarse de pertrechos, armas y muchos pri~iooe·
ros. Los que pudieron escapar se reconcentran en la
segunda fila fortificada d&lt;:&gt; la capital, y cuando Scott
penetra en el puente y el Convento de Churubusco.

AMADIS.

Cuerdos y Locos
-¿Sostiene usted la posibilidad de que un hombre
que posee conocimientos médicos pueda pasar algunas
horas charlando con un demente, sin llegar a· descubrir la existencia de desequilibrio mental 1.•••
-Lo sostengo, queridísimo colega.
-Pero entonces, ¿para qué sirven la experiencia y
la ciencia?
-Para mucho y para nada. ¿ Cómo distingue usted
las exiltaciones del genio y las impetuosidades de la
fantasía, de los arrebatos, de la locura?..... .
-Por la observación, por las enseñanzas de la clíni·
ca y por lo que en los libros he aprendido.
- Pues con todo eso, y a pesar de todo eso. insisto
que puede usted equivocarse.
-Lo dudo Siempre hay signos e xteriores que revelan la perturbación o la tendencia a la perturbación
cerebral.
-¿Apostamos quinientos francos para socorro de algún enfermo pobre? ..... .
-Están apostados.
.
,
-Perfect...mente: pues para hacer la prueba le invi·
to a cenar a mi casa de salud de Passy. A la cena asisteremos usted, yo, mi primer ayudante, dos hombres de
gran talento y de universal reputación y uno de los en·
fermos del manicomio.
Por de contado, ni habrá presentaciones ni se desig•
nará a nadie por su nombre Pasaremos bien el rato.
Podrá hablarse acerca de música, teatro, novela, poe•
sía, historia, ciencia, filosofía, etc., etc.._Jiólo está pro•
hibido tratar .de Medicina, de política y de enfermedades meatah,s.
A las diez en punto de la noche se marcharán los in·
vitados, y entonces usted me dirá cual de los tres es el
loco. Si le convienen los términos de la apuesta, le es·
pero el domingo a. las seis de la tarde.
-Pues hasta el domingo, ilustre compañero.
Y sonriendo satisfecho, des¡:,idióse el Dr. M' iraoda,
médico hispaño-americano recién llegado de París, de
su eminente colega el D r. Blaoc, director propietario
de un importante sanatorio situado en las afueras de
la capil;ll de Francia.
oo o
La mesa estaba servida con verdadera magneticen·
cia, alternando la plata cincelada con las finísimas por·
celanas de Sévres.
Ocupando el centro del adamascado mantel surgía
una cesta colmada de hermcsas frutas.

A ca fa lado de la mesa veíanse tres cubiertos. Uno
de los lados se reservó para los doctores Miranda y
Blanc y para el primer ayudante; el otro para los invitados desconocidos.
Al sonar las seis se presentaron puntualmente los comen~alei;-.
Primeramente llegó un caballero-vestido con tanta
elegancia como pulcritud-de inteligente mirar, semblante apacible y melancólico y cabello gris.
Luego entró un señor corpulento, ancho de hombros
y de ojos vivos y penetrantes; abundosos rizos de cabello castaño caíanle sobre la espaciosa frente; con frecuencia movía rápidamente la cabeza, echando el cabello hacia atrás, como corcel que sacude las clines.
Algunos hilos de plata brillabáole en la barba; hablaba
con voz fuerte y algo ruda, y los pliegues de la boca
acusaban cansancio de luchador.
Finalmente, hizo su presentación un cumplido caballero de aspecto distinguido, eojunto, pálido, afeitado
con grao esmero y de mirada escrutadora . En el ojal
de la levita ostentaba el rojo botóa de la Legión de
Honor.
Los invitados saludáronse sin pronunciar palabra, y
cambiaron apretones de manos con el anfitrión.
Comenzó la comida. A los pocos minutos la conversación se animó y se hizo general.
El señor corpulento charlaba con soltura, desarrollao?a.¡iaradojas originalhimas y luciendo finísimo inge010
El Dr. Miranda c•llaba, oía, observaba y aguardaba
que una frase, un gesto o un ademán le pusieran sobre
la pista del demente.
Alguien cito a Napoleón.
-iQué genio!-exclamó admirativamente el caballero de la Legión de Honor.
-iUn coloso!-añadió el invitado elegante y pulcro
que llegó primero.
_¿ Genio 1 ¿ Gigante 1 - interrumpió coléricameote,
con voz ronca, el señor corpulento-Napoleón fué un
c~arl_i.tán, un embustero que monopolizó durante medio siglo la estúpida atención de Europa. Para mí, ese
hombre fué como esds manchas solares que guardan
para sí toda la luz solar del astro rey, robándosela a
sus contemporáneos. ¡Ese iofame asesino lo absorbió
todo en su monstruosa personalidad!. .... .
-iBueno!-pensó el D r. Miranda.-Poco trabajo me
ha costado ganar la apuesta.
A todo esto, el señor corpulento, babeando, ame!:a·
zando con el puño y hecho un energúmeno, vociferaba:
-Además, Napoleón no creía en Dios, sólo creía en
sí propio; quiso dominar al mundo y sólo consiguió
e~pobrecer, debilitar y desmembrar a nuestra F1anc1a.
-Esto !Ile suena a política, y la política es terreno vedado para nosotros-insinuó cortésmente el invitado
elegante y pulcro que llegó el primero.
-Tiene usted razón; hablemos de otra cosa-contestó el señor que de tal modo se había encolerizado; y
aprovechando la pausa que hubo, mondó rápidamente
y de\•oró noa manzana y tres peras.
-1 Sigue ust_ed siendo aficionado a la fruta ?-preguntó el Dr. Blanc.
-Muchísimo; hay días que no como otra cosa. La
carne casi me repugna.
-La carne es repugnante; horriblemente repugnante- afirmó el caballero pulcro y de inteligente mirar- Y es repugnante porque tiene sangre.... ¡sangre!
.._¿Será éste el loco ?-peo~ó el Dr Miranda.
El invitado ~iguió diciendo reposadamente:
-Las aves son alimento mejor, más delicado, más
fácil de digerir y más rico en principios nutritivos,
-iVaya!-se rlijo el Dr. Miranda-Se están burlando
de mí; aquí no hay ningún loco.
Terminó la comida y sirvieron café, cigarros y licores. La conversación se animó más y más. Hablóse de
teatros.
- E l teatro es un arte inferior al lado de la novelaexclamó d señor corpulento -Con sólo papel, tinta,
pluma e imaginación, el novelista coostruye,un escenario y crea, y da la vida d un mundo. ¿ Qué haría el dra1I_1aturgo sin escenario, sin autores, sin es~enógrafo y
sin sastre? . .. . ¡Nada !
-Jamás voy al teatro- observó el caballero de la
Legióe de Honor-y teogo para ello buenas razones.
Una noche recogí cierta cantidad de aire de la sala del
coliseo más aristocrático; practiqué su análisis y bailé
poco oxígeno, escaso hidrógeno, mucho ácido carbónico y enorme cantidad de bacterias, de microrganismos
patógenos, de gérmenes de tuberculosis y;de otras mil
enfermedades .... ¡Cuántas impurezas y cuánta suciedad...... .
-Esto rne va sonando a Medicina y la Medicina es
terreno vedado para nosotros- advirtió atentamente el
invitado elegante y pulcro, que durante la velada cuidó
de evitar extralimitacioofs.
-Esto es verdad-replicó, dando por acabadas sus
observaciones, el cal:&gt;allero de la Legión de Honor.
-Hasta el domingo próximo; queridos señores y amigos.-Dijo el Dr. Blanc despidiendo a los comensales.
Eran las diez meuos cinco mioutrs de la noche.
o o o
- /Cuál es el locoÍ-preguntó el Dr. Blaoc a suco·
lega, tao pronto como estuvieron solos,

-Ninguno- afirmó resuelta•
mente el Dr. Miranda.
-Doy a usted mi palabra de
que uno de esos eres señores está loco-insistió el célebre alie·
nista francés.
Entonces-dijo el médico ame•
ricaoo-el loco debe ser ese se·
ñor tan corpulento como ingenioso que aborrece a Napoleón y
lo compara con una mancha m iar.
-Ese señor-observó el Dr.
Blanc-es la gloria más grande
de las letras contemporáneas, es
el autor de esa admirable serie
de novelas tituladas &lt;La Come·
dia Humana.&gt; es. en fin, Honora•
to de Balzac.
-)Me be lucido!-murmuró el
doctor Miranda.
-Entonces el loco es, induda•
blemente, ese caballero que va al
teatro a recoger aire comoquieo
va por flores a un jardín.
.
-Ese caballero, en unión de
Naquet y de Berthelot, forma la

(
-De haber presenciado, hace dos años,,sin poder iwpedirlo, la comisión de un crimen. La sangre de la víctima le salpicó el rostro y las manos, y le hizo perder el juicio. El cri·
men se perpetró a las diez de la noche, e indefectiblemente a
esa hora sufre un acceso que, gracias a mis cuidl}dos, va siendo cada día más breve y menos intenso. Espero devolverle
totalmtnte la razón, aún cuando me temo que el ,:e.r.e hro ha
de quedar quebrantado.
-. ~
-Abí va el importe de la apuesta. U~ted lo empleará en
socorre( a un necesitado.
.
- l Confiesa usted su derrota 1- preguntó sonriendo afablemente el méñico francés.
-La confieso-contestó el doctor americano,-percccnven·
gamos, querido compañero. que en el mundo no hay nada tan
parecido a los cuerdos .... como los locos, ni tan parecido a
los l0cos . ..• como los cuerdos.
-' .,RlCARDO \\ºHITE.

trinidad ilustre de la moderna
ciencia; por sus análi~is, por sus
investigaciones y trabajos micográficos, el Gobierno acaba de
concederle la Legión de Honor ;
es&lt;:: caballero es el eminente químico Mr. Dumas.
_¿Trata usted de hacerme
creer que el loco es el señor
pulcro y eleg•nte que ha demos·
trado más cultura y mayor discreción ?-preguntó el Dr. Mi·
randa.
En aquel momento sonaron las
campanadas de las die z, y casi a
Ja vez se oyeron gritos sordos,
pasos precipitados, rumor de lucha y, finalmente, el golpe de un
cuerpo contra el suelo.
-En este instante-advirtió el
Dr. Blaoc-ese caballero tan
cuerdo y tan discreto en apa·
riencia, sufre un accesó de lo·
cura furiosa, que requiere le
administren una dosis de morfina
y le pongan camisa de fuerza.
Dentro de una hora estará tran•
quilo y ya no volverá a alterarse
hasta, las diez de la noche de
mañana.
- / De qué previene esa de·
mencia?

Esquina del grao salón del Alcazar de Chapultepec durante la recepción ofrecida el sábado de la semana pasada por el señor Pre·
sidente de la República para despedir al excmo. señor Ministro de Ioglaterra.-Sala donde se hicieron recitacioms
y números musicales.-El señor Presidente y sus invitados.

�CASTelLANA
u

Ilsy@lfü©I~ ©!@
!l!I &lt;eml!Ils ©Is ©&gt;llDIBI~©)
Sí el recuerdo es oportuno
Y va en su cuenta acertado,
Era en el siglo pasado,
El año de treinta y uno.
Ya de fijo no hay ninguno
Que conserve en la memoria
Esta fantástica historia
Que a referir paso yo,
Y que un fraile me contó,
A quien Dios tenga en su gloria.

ººº
Envuelta en la oscuridad,
México triste dormía;
Ni un rumor interrumpía
La calma de la cindad.
La fúnebre soledad
De sus calles causa·espanto;
Sólo brilla de algún santo
La lámpara amarillenta,
Y en las torres amedrenta
La lechuza con su canto.
o o o
Ni por la plaza desierta
Cruza la ronda embozada,
Ni una trova enamorada
A los vecinos despierta;
No cruje en ninguna puerta
El gonce ni el ald;,bón;
Tan o;ólo la vibración
Triste se escucha y lejana,
De h fúnebre campana
De la Sai:ita Inquisición.

Si no me seguís, un hombre
Puede morir en pecado.

o o o
-Buscad otro.-Ya no es hora,
Y es grave el mal que le aqueja:
Ved, padre, que Dios no deja
Sin auxilio al que le implora;
Alma que sus culpas llora
¿Dejaréis sola partir?...
Y el hombre se acercó a abrir
U na puerta .. el fraile entró
Y lo que entonces pasó
Miedo causa referir.

o oo
En esa duda cruel
Busca ceo trémula mano
Su rosario, pero en vano,
Que no lo lleva con él.
Quedó cual testigo fiel
De aquella escena sangrienta;
Esto su terror aumenta
Y medita acongojado,
Que si calla, habrá dejado
Un cómplice en cada cuenta.

o o o
o o o
Vuelve, empuja, llama, implora,
Se desespera, se agita,
Mira al ciPlo, reza, grita,
Cae de rodillas y llora.
Queda así más de una hora,
En tan terrible agonía;
Hasta que con faz sombria
Se levanta y se santigua,
Porque su pena amortigua
La primera luz del día.

o o o

Ya oo vacila, decide

Poner a luz la verdad;
De santa comunidad
Limpio el honor se Jo pide.
La virtud manda que olvide,
Mas la prenda porgue llora
Puede ser en mala hora
Y de un juez en la presencia,
De su nombre y su inocencia
Terrible calumniadora.

o o o
El fraile quiso inquirir
Y el otro con rudo acento
Dijo:-Cumplid al momeuto,
Nada os tengo que decir;
Debe por fuerza morir
Esa mujer; tal sentencia
Os explica mi presencia;

-IAquil dice, y con la mano
Trémula iodíca la puerta ·
Aquí dentro estáu la mue'r ta
Y el matador inhumai.o.
El alcalde llama en vano·
Del pueblo confusa grey '
Mira gente de la ley.
Y oye que grita aquel hombre·
- Abrid esa puerta en nombr~
De la justicia del Rey.

o o o
Y hacia la puerta, sañudo,
Arrastra al fraile de un hombro,
Y sin cuidar de su asombro
Le arroja. de un golpe rudo
En la calle; absorto y mudo
Solo el fraile se encontró,
Y tras la puerta escuchó,
Como de un antro salido,
Un estridente gemido
Qae sus entrañas heló.

o o\)

Trémulo acercóse al lecho
Y vió una mujer hermosa,
Triste, pálida, llorosa,
Desnudo el turgente pecho;
Atados con nudo estrecho,
Tejido de toscos lazos,
Los blancos desnudos brazos;
Mal envuelta su hermosura
En la rica vestidura,
Aunque nueva, hecha pedazos.

Como algo grave barrunta
De t:tl encuentro el alcalde.
Juzga experto g ue es en balde
Hacer_ alguna pregunta ;
El fraile las manos junta
Con aflicción infinita,
La negra historia recita,
Y confuso y trastornado,
De la ronda acompañado
Vuelve a la casa maldita.
o o o

¿ Adónde va ? no Jo sabe;
Quizá ni el convento busc,,
Que su voluntad ofusca
Peua fiera y duda grave.
Ya el corazón no le cabe
En el pecho de dolor...
Si denuncia, es delator,
Pero sí sella su boca,
Sacrílego ~e coloca
Entre Dios y el matador.

o o o
En un cuarto en que no había
Más entrada que una puerta,
Y alumbrado por la incierta
Luz de una triste bujia,
A una mujer que yacía
Sobre un lecho sollozando
El fraile miró temblando ..
Y oyó a aquel hombre exclamar:
-Esa habéis de confesar.
Padre, que está ;¡gonizando.

o o o

o o ó
Triste el fraile se inclinó
Sobre aquel techo y es fama
Que lo que dijo la dama
Ningún mortal descubrió;
Largo tiempo asi pasó
Hasta que el otro, impaciente,
Exclama al fin, bruscamente:
-Dad la misión por cumplida,
Que está sobrando la vida
A esa mujer delincuente.

Acude la gente en masa
Se abreu puertas y balcon;s
Y mujeres y varo:ies
Salen a ver lo que pasa.
-Nadie vive en esa casa·
Dice humilde uua mujer;'
Aquf me tocó nacer,
Yo nunca de aguf me aoarto
Y lo juro, en ese cuarto
A nadie he llegado a ver.
oo o
Redoblando la atención
El alcalde, su mirada
Fija en la puerta cerrada
Con crecieote admiración,
Del carcomido armazón,
Sobre la tosca estructura,
Con polvorosa y oscura
Tela, de formas extrañas,
Han cubierto las arañas
La oxidada ce rradura.

000

Como un hombre que despierto
Tras largo sueño espantoso,
Dudando queda medroso
Si está vivo o está muerto;
Con profundo desconcierto
Camina tan velozmente,

o o o
Próximo a doblar la esquina
Un hombre Je estorba el paso,
Y el fraile sin hacer caso,
Toma la acera vecina.,.
Pero mientras más camina
Más cerca el otro le sigue,
Y dejarle no consigue
Ni en ligereza Je vence,
Hasta que al fío se convence
De que el !~ombre le persigue.

Sigue con pena tan honda
Más sereoo y más despacio,
Y en el puente de Palacio
Halla de vuelta una ronda:
Sin que el alcalde responda

oo o
La geote contempla muda
Al alcalde vacilaute,
En cuyo adusto semblante
Se está pintando la duda.
-i No hay que dudar, con voz ruda
El fraile grita, aquí fu él
Aquí anoche confesé,
En nombre de Dios lo digo;
Abrid y será testigo
El rosario que olvidé.
o o o
Crece con esto el rumor
Que se extiende poco a poco,
Todos dicen:-Está loco,
No hacerle caso es mejor.
El alcalde previsor,
Con el puño de la espada
Rompe la vieja y gastada
Cerradura que cediendo,
Abre la puerta gimiendo
Y da a la justicia entrada.

o o o
Ya con natural temor
Vuelve el rostro a cada instante
Y encuentra el torvo semblante
Del tenaz perseguidor.
Siente al fin ese valor
Ultima expresión del miedo,
Se detiene, y con denuedo,
Sin más testigo que Dios,
Frente a frente están los dos
Allá en la calle de Olmedo.

o o o
Hallan un antro vacío
Que miedo y pavor inspira,
Donde sólo se respira
Un ambiente húmedo y irio.
Hacia el ríocó n más sombrío
El fraile extiende la maco.
Su juramento no es vano,
Con a,;ombro extraordinario
Miran todos un rosario
Sobre un esqueleto humaoo.

o o o
-1Qué me quieres? ¿qué misterio
Te arrastra detrás de mí1
- Q ue está haciendo falta aquí,
Señor, vuestro ministerio.
-Es muy tarde, el monasterio
Dista mucho, estoy cansado.
Padre, Dios me ha deparado
Este encuentro, no os asombre,

Que al encontrarle la gente,
Y al ver su extraña mirada,
Huye, diciendo espantada:
-!Pobre padre! ;está demente!

o o o

o o o

o o o
Envuelto en un manto oscuro,
Como la sombra que pisa,
Camina un fraile deprisa,
Aunque con paso inseguro,
Va recitando un conjuro,
Que debe ser buen cristiano;
Lleva el rosario eo la mano
Sobre su pecho la cruz ...
Y bien calado el capuz,
Que es muy noche y es ancfaoo.

De mi depende su suerte.
Y habré de darle la muerte,
Lavéis o no su conciencia.

Su saludo, se adelanta 0
Le quiere hablar, mas es tanta
S~ turbación que cou mengua
Siente rebelde la lengua
Anudarse en su garganta.

eo o

-Dad la misión por cumplida ....

Y advierteo los alguaciles
Que en aquellos huesos queda,
Algo de un traje de seda
Y de arreos femeniles.
En los dorados perfiles
~e aquel traje_ r ecamado,
al huella el tiempo ha dejado
Que nadie duda un momento

Que de aquel crimen sangriento
Muchos años han pasado.
o o o

!Muchos años! lo revela
El cráoec- seco, amarillo,
Del cual opacan el brillo
Las arañas con su tela ·
El fraile su rostro vel¡,
Siente la razón perdida,
Y con voz estremecida
Grita, al fin, con hondo espanto:
-iHe confesado, Dios santo,
Una alma de la otra vida!
o o o

El alcalde consternado
Acércase al religioso
Que en fuoerario reposo
Yace en la tierra postrado;
Toca su rostro, está helado:
Toca su mano, está yerta ;
Y la gent.i por la puerta
Huye espantada diciendo:
-Se murió el padre fray Mendo
Porque confesó a una muerta.
VICENTE RIVA PALAC[O,

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M\IIIWII\IIWWl---~'911~
-Qué canciones?
-Ah! mi querida marquesa, he aquí justamente lo
que no ha podido averiguarse nunca. Ya Edgard Poe
se lo pregunta en un epígrafe: "¿qué canción cantaban
las sirenas?" Misterio .... Pero divago, amiga mía y me
olvido de su programa. Después del baño almorzará
usted, naturalmente.
-Almorzaré, sí, a la una y media.
-En l:!. Villa? ....
-Alguna vez, claro, en la villa; pero en la mayor
parta de la semana, fuera. ¡Qué quiere usted! hay tan•
tos amigos que la invitan a una ....
De dos y media a cuatro, ya sabe usted: el café en
el hall; los "polios" del balneario. Hay que murmurar

De nuestro corresponsal literario en Madrid.

-Y, á donde va usted este verano, mi querida marquesa?
-A descansar al campo, amigo mío. Estoy muerta
de fatiga! Piense usted en lo que he hecho este invierno ...• En primer lugar, el trabajo que me han dado
los dos asilos de que soy Presidenta. Faltaba todo: camas, ropa blanca, map.tas .... He escrito más de mil cartas; he organizado tres funciones teatrales, dos gardenpartys y dos cotillones de caridad .•.. Y luego mi vida
social! Llevo la estadistica: doscientos bridges; ochenta
tés; ciento veinte comidas; setenta y cinco almuerzos
(fuera de los de casa); y las semanas de guardia en Palacio ..•• Estoy muerta, amigo mío y me voy a Bearritz
a una villa solitaria, a reposar siquiera tres meses. Ya
tengo mi programa.
-Quiere usted decírmelo, marquesa?
-Es muy sencillo: Me levantaré a las diez •••• ni un
miouto' ántes! A las once, habré acabado mi toilette y,
a caballo! al bosque, con "auto" (auto es el perro de la
marquesa).
--Y después?
•
-Volveré a la villa a la una e inmediatamente, en
la playa cercana, por prescripción médica, tomaré nn
baño de mar ..... .
Necesito tónicos, amigo mío. De otra suerte me voy
a poner neurasténica. Piense usted: "200 bridges, 80
tés, 120 comidas, 75 almuerzos".... Un baño de mar
me hará mucho bien .•..
-Sabe usted nadar, marquesa?
-Como un delfíu ..•.
-Diga usted más bien, como una sirena.
-Usted creé que las sirenas nadaban bien?
-Cuando menos, nadaban elegantemente ..•. Ademas
debían estar muy "entrenadas," para podersacar el pecho fuera ( el maravilloso pecho que latía con el mismo
ritmo de la veleic'osa ola eterna ..•. ) y tener las manos
libres •.....
-Las manos libres ¿para qué?
-Para tocar la lira, marquesa! ¿No ve usted que se
acompañaban con la lira sus canciones?

un poquitío, ¿ verda1? E,o no es pecado. E;o es la sal·
sa de la vida .... Hablo de murmuraciones "blancas:"
críti-:a de trajes, po{" ejemplo .... ¿Verdad que ~so es
inocente?
..;;
-Es la inocencia misma, marquesa, y ayuda a refinar el gusto.
-A las cuatro me vov al golf, un día sí y otro no.
-Se que es usted habilísima ....
-No lo hago md. Y tengo mucha resistencia. A veces corro dos horas sin descansar. . . . Pero, por Jo re·
guiar, juego basta las cinco, el "día sí."
-Y el ''día no"?
-El "día no," a las cuatro, hago una excursión en
automóvil. Voy a San Sebastián; a veces a Pau; otras

-Sí: murmuración blanca, ya sabe usted!
-Y un poco de flirt. .... .
-Claro, un poco de flirt. .. .
-Y después, marquesa?
-Diispués, hay que vestirse para la comida ....
-Comerá usted en la villa ....
-Quial Si no me dejan •... Es decir, como alguna
vez; cuando invito yo, por cumplir.
-Y el "aprés dioer" en qué lo emplea usted, marquesa?
-Pues mire usted, muchas veces me quedo con amigos en el hall del Palais hasta la media noche. Se juega el bridge, se charla .... o se bailan el tango ... .la
danza del oso ... . qué se yo!
-Y pasada la media noche?
-Al casino. A los caballitos! ..... .
-Gana usted?
-Pierdo, porque busco el desquite. A veces, me quedo basta las dos de la mañana esperando la "chance"...
-Conque, ya sabe usted, mi querido amigo, cual será
mi programa. Le aseguro a usted que oecesi to una vida así, "de reposo," siquiera dos meses. Estoy muerta
de fatiga con este Madrid ...... Compadézcame usted,
amigo mío, compadézcame U3ted!
-Felizmente con el programa "tan descansado" qoe
me detalla usted, para el otoño se encontrará como
nueva ..... .
-Lo necesito, amigo mío, porque en Octubre estoy
invitada a un C1stillo de la Loire, a varias cacerías ..•.
y eso fatiga un poco!
-Beso a usted los pies, marquf'sa.
-Au revoir, amigo mío. y venga alguna vez a verme
en Biarritz. Necesita usted también reposar un poco.
-Iré, marquesa y recitaremos en el jardín, a coro,
1 "qué descansada vida" de Fray Luis .....•
-Eso es! eso es!

(Ilustraciones de

a merendar a Rentería; otras a Cambo etc., etc. Tengo
ahora un Peugeot expléodido.
-Cuantos a la hora1 ....
-Hlsta cien, amigo mío, cuando se puede. No hay
n1da que me entone tanto como cien a la horJ.I
-Y la merienda?
-El "día sí" (esto es, cuando juego golf) la tomo en
Biarritz, al volver, en casa de Miremont. ... Se charla
un poco; se ríe.
-Se critican trajes .••.

J.

R. S. del Matío)

UNA VIDA
Fraoz Nagel salió un buen día de su pueblo natal,
una pequeña y tranquila ciudad del sur de Alemania,
para hacer fortuna en América.
Trabajo le costó renuo;;iar al querido víuculo de la
patria, a la placidez de queridas costumbres, pero una
razón poderosa imponía el sacrificio.
Amaba a Magda, la hija del viejo librero Walter, con
ese amor candoroso de que hablan las viejas canciones
alemanas, que arriba indefectiblemente al casto matri·
monio, pero era pobre.
Pobre y huérfano. Mal partido para los ojos del viejo Walter, que soñaba para so hija, con sabio ego(smo
de padre, un matrimonio conveniente en el cual siempre estuviesen seguras las irremplazables patatas y la
sopa de legumbres.
Formada la resolución no se hizo esperar la partida.
Magda se deshacía en lágrimas. Franz tenía el corazón
en un puño, pero era valiente y se mostraba animoso.
El viejo librero abocó el asunto con tranquilo criterio de comerciante, pero no sin cierta emoción, porque
en el fondo quería al muchacho.
-Franz; sé juicioso y no pierdas tus buenas cuali·
dades en esa América donde tantos se pierden. Haz dinero y vuelve, pero no tardes mucho; tres años, cuatro
a lo sumo, porque Magda no puede quedar toda la vida tejiendo lana al lado de la chimenea.
y después de la práctica advertencia el viejo marchó
a la trastienda, dejando sólos a los jóvenes para dar lugar, sin la debilidad del consentimiento a la tierna
inevitable despedida, comprendiendo que la austera
vigilancia paterna debe aparentar.a veces una d!st~ac·
ción haciendo como que no ve los tnocentes atrev1m1entos de los enamorados.
As!, bañado por las lágrimas de Magda, con un confortable abrazo del viejo. unos besuqueos de los amigos
y el corazón gimoteando, tomó Franz un día el treo en
su tranquila ciudad natal con rumbo a Hamburgo para
marchar a America.
En los primeros tiempos, tiern!simas cartas llevaban
frecuentemente a la rubia Magda noticias de su enamorado. Estaba en Nueva York y no le iba muy bien,
pero era sabido. El comienzo siempre es difícil.
Luego las cartas llegaron de Chicago, más tarde de
Peterson. Las noticias no eran muy buenas. Franz no
tenía estrella.
Un día, después de dos años de la partida, llegó una
carta del Brasil. Franz estaba a11í, siempre detrás de
la suerte caprichosa.
La correspondencia fué haciéndose cada vez más rara. Cada mes, cada dos meses. Lnego no llegaron más
cartas,
Pasó el tiempo. En la vieja trastienda de la &lt;Librería Schiller&gt; dejó de hablarse de Franz. Lo creyeron
muerto quizá. ¡Era un país tan malsan,;i el Brasil! ....

El señor Lic. Don Geoaro García y el personal del Museo Nacional de Arqueología. Historia y Etnología,
el día que el citado caballero tomó posesión nuevamente de la dirección del establecimiento,

El acariciado pensamiento del retorno volvió a él.
poco afortunado Franz para otorgarle la mano de la
Pensó en su ciudad, en la rubia Magda qne esperaba...
rubia y liada Magda.
Quiso la fortuna snnreirle aquí, no en Buenos Aires, ¿Que esperaba?
Tenía esa confianza. Sabía cuán grande es la fideli·
' sino al Sur del país, en Santa Cruz, donde el buen
Franz consiguió un prometedor destino, interesado en dad de las baenas mujeres alemanas y cuán cuidadofas
para mantener a través de los años, viva, la le de las
una fuerte casa de comercio.
Pero como no siempre marchan los acontecimientos promesas juradas.
El viejo cariño rejuveneció, porque siempre babfa
como lo anhela nuestro deseo, la fortuna vino poco a
vivido en su corazón casto y constante, ce mo una lla·
poco y los años transcurrieron inexorablemente.
Además, es la fortuna cerno un ovillo, cuya punta. mita del hogar escondida entre las calientes cenizas,
pronta para ·alumbrarse al menor ~cplo pre picio.
cuidadosamente escondida-, sólo hallan los triunfadores,
Arregló sus asuntos; dejó rn casa de f anta Cruz al
Una vez hallada cabe tirar, pero es una fatalidad o un
impulso voluptuoso y dominante lo que oblil.'a a d~mi- cuidado de un compatriota, realizó algún dinero y un
nar todo el ovillo. Tomada la punta se devana hasta el buen día se embarcó para Europa, con sus cuarenta
fin, es irremediable, y a veces, absorta en la tat"ea, años a cuestas pero con el corazón tan joven y tan ligero como el día que salió de su país a buscar la fortuna
transcurre toda la existencia, olvidada de vivirla.
o o o
Cuando Franz devanó el ovillo, cuando se vió rico y en América.
un poco libre del farrago de sus negocios para poder
Pero Fraoz no había muerto. ni se quedó tampoco
pensar y vivir, tenía cuarenta años. Hacía veinte que sa·
o o o
en el Brasil. Corrido de allí por su poca fortuna vino a
liera de su pequeña y tranquila ciudad del sur de Ale·
la Argentina, a reanudar en Buenos Aires la lucha por
Muy
cambiada
halló
Franz
su ciudad natal a so remaoia,
)a fortuna, trofeo que el viejo ogro de Walter exigía al
greso. La pequeña ciudad habíase ensanchado, siguien•
do el progreso maravilloso que toda Alemania ha experimentado en estos últimos veninte años y que ha cambiado la faz del país.
Las tortuosas calles se habían ensanchado y eran
rectas. No bailó Franz nada de las perspectivas fami•
liares. Se sentía extranjero en su ciudad natal.
La calle donde estaba la librerfa del viejo Walterbabía desaparecido para dar lugar a una avenida. Se tur•
bó, desorientado.
Volvió al hotel. Reflexionó.
Un&lt;l razonable deducción vino a ayudarle.
-Los edificios son todos nuevos, pero uo es fuerza
que lo séan también todos los habitantes. En algún rincón deben estar metidos los viejos vecinos de Karls•
burg.
Buscó en una guía. No halló nada. Los W alter, nu•
merosos, aparecía.o; pero ninguno de ellos era el viejo
ogro de Walter, el librero.
Buscó; buscó.
Al fin halló algo.-Aotigua librería Scbiller. Calle
Friedrich II.-Era esa, sin duda, aunque aparecía con
ao nuevo dueño y en una nueva calle, lo que no dejó
de sobresaltar su corazón.
Se eocaminó allá.
Diez pasos antes de llegar se compuso; estaba emo·
ciooado: como un adolescente que por primera vez va
a hablar de amor a una joven.
Atisbó en la vidriera. Al punto no vió a nadie. Exa·
minó las chuchedas del escaparate.
De pronto le dió uo vuelco el corazón. Allí, a un lado, había una vieja caja de ccmpases. Recordó que
desde que él era adolescente, el ogro Walter tenía en
venta aquella reliquia. Se acordó también, Fraaz, de
todo lo que había suspirado, siendo chicuelo, por la posesión de aquella modesta caja inaccesible para su po•
bre bolsillo.
Lo emocioeó el deEcubrimiento y por encanto, cerno
si se hubiera descorrido un velo todo el pasado, todos
los pequeños sucescs de su niñez, de su adolescencia
acudieron a su mente.
Miró adentro de la titada. Había ahora en ella una
Sesión solemne:: inaugural de la Sociedad &lt;Doctor en Leyes Eguía Liz&gt;, efectu:da el sábado de la semana
mujer. Rubia, gruesa, pesada.
pasada.

'

�U na reflexión '-!U" uasca entonces no se le había ocu•
rrido ou~ca, le_vino corno u_n rayo de luz. Seguramente, los veinte anos transcurridos habían pasado también
para Magda, y la de hoy no seria ya corno la graciosa
y esbtlta jovencita de entonces.
Con esta reflexión la examinó de nuevo, haciendo
como que le atraía el escaparate.
Si, era Magda, con veinte años más. Eran su rostro
sus cabellos, ella misma, convertida en robusta señora'
~ufrió una ?esazonante desilusión, pero se rfpuso ba:
10 la sensación de un enternecimiento.
Miró otra vez y lo que vió lo desconcertó.
La mujer alzaba ahora un chico, gordete, rubio.
-iQuél ¿Se babia casado MaJda? · ¿Era hijo suyo
aquel?
L'.'- sensación de trist~za y abatimiento que le asaltó
le hizo perder la serenidad. /Qué haría? ¿Se iría? 1 Pa·
r'.'- qué entr:r allí, h~cerse reconocer; si era un intruso,
s1 nada tema que hacer ya?
Después oensó. Había hecho un largo viaje, venía
del f_oodo de la América del Sur para ver a Magda.
Su vida toda había estado esperando aquel momento.
Entraría, vería, entró.
Notó que n~ era reconocido. ~l sí, la reconoció, por·
que estaba alh, pero no la hubiera reconocido nunca
en otro lugar.
Acudió a un pretexto.
-Desearía comprar un plano de la ciudad, señora.
-~Un plano? Voy a ver si quedan aún.
Mientras ella buscaba, él acarició al chico rubio
que había quedado sentado en el mostrador.
•
Franz no pudo resistir un impulso de aguda curiosidad y aparentando una solicitud de transeunte cari·
ñoso demandó;

1

Aspecto desolado del sitio de la explo5ión.
amada de ayer, un inmigrante en todas las partes del
muodo.
A ,í continuó, con la muerte en el alma, discurriendo
por las desconocidas calles de su ciudad natal ¡;,resa
de uo amargo excepticismo.
'
No se sabe hasta cuando porque desde entonces nad ie jamás supo nada de Franz Nagel.
'
JULIO ROEL.

Ullll@«:&lt;mMi~iw@fi&lt;e ~~lfüU@~
. El martes de lll: semana que ho:y termina, la m~trópo·
lt despertó sacudida por una terrible cnomocióo· al sa·
cudirniento físico sucedió el moral cuando se supo que
en las afueras de Tacubaya acababa de hacer explosión
un carro con pólvora, sembrando a su rededor la desolación y 1~ l?uerte. Se tenía esperanza de que las pri·
meras oohc1as fueran exageradas, pero desgraciada·
mente no fué así; los trabajos de salvamento vinieron a
mostrar que habían perecido más de sesenta personas
y se hallaban heridas otras tantas o más: de las que hao
muerto muchas en el resto de la semana.
Las fotografías que aparecen en estas páginas dan una
idea de la horrible magnitud del desastre.
. A(ortuoadamente el corazón de los mexicanos, y prin·
c1palmente el de las damas, no es insensible a la des·
g~acia de los demás, y ya la &lt;::aridad proverbial de Mé·
x1co se ha mostrado en fiestas de caridad y ofrecimien·
tos altruistas c¡~e han sido debidamente cumplidos. Sirva esto de lemhvo al espantoso horror de la terrible ca·
tástrofe.
Sitio preciso donde se efectuó la explosión.
~ Es

suyo este lindo niño, señora?
-Sí, señor, es el menor. Tengo dos niñas más, pero
se bailan en el colegio.
Franz sintió dentro de sí un doloroso derrumba·
miento.
En eso la mujer halló los pl~nos. ~l los tomó.
-iOh, cuán cambiada está la ciudad!
Y luego, combatido por un temor de descubrirse y
un angustioso deseo de que lo reconocieran:
- Hace muchos años que no paso por aquí y la hallo
muy cambiada. Voy a visitarla antes de irme nueva•
mente. En un tiempo tuve muchos amigos queridos
aquí.
Y luego, ante la impasibilidad de la mujer:
-iHe estado tantos años en América!. .....
-/Viene G.e Amérir.a el señor?
Advirtió él que no había en la pregunta más que un;i
solicitud indiferente, Quiso arrie~garse más.
-Sí, señora, de allá vengo. /Qué? /Tiene rsted al•
gún pariente, algún ser qu~rido en el nuevo mundo?
-No, no señor, ninguno.
- Creía que tuviera. ¡Tantas familias tienen allá los
hijos más queridos, tantas esposas sus maridos, tantas
jóvenes sus novios!
No vi6 en ella señal de ninguna emoción. Ningún
recuerdo turbaba su plácida fisonomía de señora feliz.
Cambiaron aún algunas palabras banales. Fraoz pagó
y salió con el alma destrozada.
En la calle, mil reflexiones le acudieron.
F ¡ Veinte años de trabajo, de esperanzas, de ilusiones,
de vida dedicada a alcanzar uo ideal! 1Para qué?
No lo reconocían. En el corazón de la mujer que
amaba no había de él ni un recuerdo. ¿ Para qué le
valía toda una vida de sacrificios, ante el derrumbe
total de la ilusión más querida? Estaba muerto. Era
un extranjero en su patria, un desconocido para su

Bomberos y soldados removiendo los escombros en busca de damnificados.

discreta correspondencia. Hizo una ligera inclinación
de cabeza, despidiéndose, y su rostro pálido guardó l¡1.
misma grave placidez. Lleno de turbación, la seguí con
la mirada por todo lo largo de la calle, · basta que la
perdí.
¡Qué distinta emoción agitaba mi alma cuando en el
fondo de la alcoba ella adornaba de azucenas un florero! Ella fué la primera en hablar:
- 1Crees tú que será feliz, desposándose con el hom·
bre que ha elegido?
-No, ella no; él sí.
- / Por qué?
-Porque ella tiene inteligencia suficiente para cono·
cerle, y sobre todo, ternura para amarle como muchos
hombres lo son sin cnmpreoderlo y como muchas muje•
rE.s querrían ser amadas.
_¿ Y cómo sabes tú que muchas mujeres querrían ser
amadas así ?
-Porque mi corazón, que es indiscreto, se lo ha con•
tado a mi razón,
_ ¿ Es que el corazón habla?
-Ciertamente: con esta particularidad, que el cora•
zón no aprende a hablar, sino basta que ha aprendido
a sufrir.
Y agolpándose de pronto en su espíritu todos los do·
lorosos recuerdos de su vida, adelantándose hacia mí, y
comprendiéndole yo eo su alma, avancé hacia ella y la
torr.é en mis brazos: y oo nos hablamos, y no nos mira·
mos a los ojos; pero ella sollozaba sobre mi pecho, e
impotente yo para evitar que mis dolores se asociasen
al suyo, humedeciéronse mis ojos, y sentía sobre mi co•
razón una dulzura indefinible.
Pero la sensación de dureza que experimentaban mis
manos, descansando sobre mi mesa de trabajo, hizo que
paseara la mirada sobre los mueblas oscuros y sobre

EL NINO
Era en el descanso que sigue a las primeras horas de
labor del día. Asuetos cuya resolución apremiaba, ocu•
oaban mi espíritu, y fueron empujándole poco a poco
hacia la consideración de que por grande que seal el
poder del hombre, .queda limitado por algo que, al ha·
cer imposible la inmediata realización de sus deseos,
la diferencia del peder de Dios: somos todos los hom•
bres los esclavos del tiempo. Ocupada por estas coosi·
deraciooes, mi mente se ti:ió de una vaga tristeza y de
un temor indeciso.
Formas a penas bosquejadas, tomaron el relieve de la
vida, y en una calle transversal, silenciosa y alegre, la
encontré: su vestido elegante, sencillo, era de uca tela
fina color de amatista; su sombrero de anchas alas ex·
tendidas, se inclinaba graciosamente scbre un lado de
su cabeza: era de menuda paja mate como viejo marfil:
revestía la parte inferior del ala, una gasa de tono de
amatista que proyectaba sobre su rostro pálido, dándole un místico relieve, una ligera sombra lila. Con ese
sosiego propio de las almas que están tristes, me acer·
qué a ella: le dije con palabras sencillas, llenas de ter•
nura. en un tono lento, pero preciso, las emociones que
había despertado en mí.
Durante los momentos en que hícele declaración de
mi cariño, sus dulces ojos me contemplaron en silencio:
nada pude leer en ellos: oi reproche, ni alegría. ni desdén. Cuando terminé de hablar, dióme una respuesta
que bien podía ser una delicada negativa, o bien, una

Casas destruídas por la explosión.
las paredes blancas de mi habitación, y encarándome
con el niño que estas historias le contara a mi razón,
le dije:
-¿Cómo es posible que esa misma hermosa mujer
pueda ser en el intervalo de un instante, la pretendida
enigmática y la esposa confidentt: 1
-Yo lo que sé es que estos son momentos ~xquisitos;
estabas triste, y he querido ahuyentar tu tristeza.
Sorprendido de la profundidad de sus palabras, y te·
meroso de perder la fé eo la tan decantada razón del
hombre, tomé mi sombrero, bajé rá,iidamente las esca•
leras y me eché a la calle. Al quedar envuelto en la
luz dorada de la tarde, y al dar con las miradas en un
grupo de árboles cuyas verdes frondas recortábanse
en el azul del cielo, comprendí q~e llevaba en mi co•
razón la alegría de vivir.
MIGUEL A. VELAZQUEZ.

Las pieles más Gastosas que se conocen son las de la
zorra negra de Kamchatka. No sólo escasean mucho
dichos animales,sino que son muy difíciles de matar.
Una de estas pieles cuesta 1 ,ooo pesos.

oo o
Los primeros trabajos de remoción de escombros.
Restos del carro que hizo explosión.

En el Japón, era costumbre cuando uoa mujer llegaba a cierta edad siu casarse, que las autoridades escogiesen un hombre, con el cual le obligaban a casar•
se . El emperador acaba de abolir dicha ley.

�Visitando la Academia Nacional de Bellas
Artes, antigua de San Carros

cediera una dotación suficiente. También la Junta
Provisional dió cuenta al Rey suplicándole la dotase
con !IIZ,500 oo anuales como lo estaba la Academia
de San Fernando, cantidad con la cual podía ase·
gurarse el sostenimiento del nuevo plantel auxiliado
como ya estaba con las asignaciones perpetuas de
varias ciudades y villas como México, Querétaro,
Veracruz, Orizaba, Córdoba, etc., etc.
Siendo muchos los alumnos que concurrían a la
Academia, la Junta acordó construir un edificio
apropiado llegando a la i.dquisición de un terreno
adonde levantarlo; y en tanto se arrendó a la Mitra
el edificio que había sido &lt;Hospital del Amor de
Dios&gt;, en la cantidad de h,3oo anuales y a él se pasó la
Academia.
Antes de la llega·
da de los profesores
que vinieron de España figuraban ya
en el plantel José
Alr,ibar, Francisco
Clapera y el escul·
tor Santiago Sando·
val, primer maestro
de este arte bello
que hubo en la Aca·
&lt;1emia.

Es necesario de cuando en cuando, remontarse a las
esferf~ del i.rte apesar de que los tiempos no son muy
prop1c1os Pª:ª estas disquisiciones y contemplarlos templos de ensenanza a donde la juventud mexicana se nutre _de las verda~es científicas y artísticas, que el día de
man~na les servirá para satisfacer sus ansias de belleza
estética.
La Academia que presentamos en estas páginas y que
es plantel del arte mexicano, tuvo lc,s sigu ientes antecedentes histó·
ricos. Establecida en
1778 en la Casa de la
Moneda de México y
por real disposición una
Escuela de Grabado
Que , dirigía el distio·
guido artista don Jerónimo Antonio Gil, académico de Mérito de
la Real de Nobles Ar·
tes de San Feroaodo y
Grabador Mayor de
dicha casa, ob~érvóse
que e 1 c,,ncurso de

Un frente de una de las galerías
de cuadros.-Parte de la galería de
cuadros.-La sala de juntas.-Uo
aspecto del salón de actos.
alunnos era numeroso y efectivo su
aprovechamiento, en dos años de
trabajos. Para aumentar el campo
de acción de éstos, el Superintendente de la citada Casa de Moneda, don Fernando José Mangino, tuvo el
laudable propósito de que se fundase en México una
Academia de las tres Nobles Artes, Pintura, Escultura
y Arquitectura, a semejanza de los institutos que para
tal objeto existían en Madrid, Valencia y Barcelona; y
animado de celo para el público beneficio, presentó en
29 de Agosto de I 79r, ante el Virrey don Martín de Mayorga, un proyecto para establecer en la misma Casa
de Moneda aquella Academia; pensamiento que el Vi•
rrey estimó muy oportuno y conveniente, aprobándolo
en r2 de Septiembre.
Con el fin de normalizar la idea, el propio gl)beroan·
te estableció una &lt;Junta provisional&gt; presidida por él,
y compuesta de don l:&lt;'ernando Maogino; del Corregi·
dor de México, don Francisco Antonio Crespe,; del Re-

t.

'

El profesor de pintura, seño( Ge·
dovius, y algunos de sus alumnos.El profesor de claro oscuro, señor
del Valle, y algunos de sus alum•
nos.-El profesor de escultura, se·
ñor Dominguez Bello, y algunos de
-sus alumnos.-El patio central.
gidor decano del Ayuntamiento de la Capital, don José
Angel de Cuevas Aguirre; del Prior del Consulado, don
Antonio Barroso y Torrubia; del Consul más antiguo,
d"ln Aotonio Bassoco; del Aiministrador General del
Real Tribunal de Minería, don Juan Lucas de Lasaga;
del Director del mismo Tribunal, don Joaquín Velázquez de León; del Mariscal de Castilla, Marqués de
Ciria; del Marqués de San Miguel de Aguayo; del doctor don José Ignacio Bartolacbe, como Secretario y, finalmente, del Grabador Mayor de la Casa de Moneda,
don Jerónimo Antonio Gil como Director General de la
Academia.
La Junta celebró sesiones de importancia tomando
los acuerdos necesarios de todo!. lo cual dió cuenta el
Virrey al Soberano en 1\&gt; d~ Agosto del añ.o siguiente,
pidiendo al Monarca protegiese la Academia y le con•

�d~ su propia existencia, y su ar·
quiteclura debía sus colosales
proporciones la parte más segu•
ra de una originalidad incierta.
Se lle 5a a considerar que el
harmonioso pintor Urbino y e
viejo Bounarroti, a través de todas las catástrofes, a través de
todas las muertes aparentes y los
largos silencios de Roma, han
recogido una tradición latente
e interrumpida que no había ceBdo de evolucionar subterrá·
neameote, para coronar su obra
y decir por fin al mundo lo que
no había podido decirle el Imperio.
Tales artistas son más propia•
mente romanos y puece que son
admirables exponentes del deseo
ioconcier.te y secreto de esta tierra latina que no lo fué la Roma de los Césares.
Esta Roma había impreso su
imag,m. Permaneció artificialmente helénica y la Grecia no
podía ofrecer a un puP.blo más
vasto y muy di~tinto las formas
necesarias para su coocienciaor•
namental.
Ella no podía ser más que
un seguro y magnífico punto de
partida. pero sus estatuas y sus
pinturas, delicadas, precisas, me-

Una página de Maeterlinck
·sobre Roma
De todos los lugares del mundo es Roma donde pro·
bablemente se ha acumulado durante veinte siglos ma·
yor número de cosas bellas que subsisten todavía.
Nada es creación suya si se exceptúa un espíritu de
grandeza y el ordenamiento de lo bello, pero los más
grandiosos monumentos de la tierra se han fijado ahí y
se han dejado huellas innumerables e imperecederas.
Al no más pisar su suelo, se pisa la huella mutilada de
la diosa que ya no se muestra a los hombres.
La naturaleza la había situado admirablemente en el
lugar más propicio para recoger,-como en la más no-

suradas. casi téoues. no teoí::\o

una plaza a propiada en este Forum recargado de aplastantes
monumentos, entre estas termas
monstruosas, esos circos violentos y bajo las enormes y suntuosas arcadas ;le esas basílicas superpuestas.
Nos preguntamos entonces s
los trescos de Miguel Angel no habrán respondido después de mil años ?e espera,
al llamamiento de esas arcadas vacías y si no será el caso de creer que dichos fres·
cos son la consecuencia casi orgánica de esas columnas y de esos mármoles imperiales.
.
Así mismo se considera que el plaofond, las pechinas y "el incenaio del Borgo,"
ilustrarían-mucho cás que las esculturas de Fidias y de Praxiteles y mucho más
también que las excelentes pinturas de Pompeya o de Herculano,-las Metamorfosis
de Ovidio, los poemas de Horacio y la Eneida de Virgilio.

Asistentes al lunch campestre con que celebraron los congregacionistas marianos la clausura de su primer
congreso.

Señor don Eugenio Paredes, nombrado Tesorero
General de la Federación.

ble copa que se haya abierto bajo el cielo, -las joyas recinto casi desierto, en el centro de los sitios inanide los pueblos que pasaban a su alrededor sobre las ci· mados donde las losas, les pórticos cultiplicaodo el es·
pacio y la. ausencia, en todas las encrucijadas donde
mas de la historia.
El sitio en que cayeron tantas maravillas Ahí el azul vela en el vacío alguna estatua herida, entre los estan•
ques, )ns capiteles, los tritones y las ninfas, una agua
es límpido y suntuoso.
Las obscuras y profundas verduras del Norte seuneo dócil y luminosa, obedeciendo todavía órdenes recibidas hace dos mil años, forma a la inmaculada soledad
a los ligeros y claros follajes del Mediodía.
Los árboles más puros, el ciprés que se levanta como un adorno movible y siempre fresco de penachos de
una oración sombría y ardiente, el pino que parece el azar, d.: guirnaldas de rocío, de trofeos de cristal, de
más grave y armonioso pensamiento de la selva, el ver· coronas de perlas. Se diría que el Tiempo, entre estos
de y macizo roble que da a los pórticos tanta gracia, monumentos que creyeron desafiarlo, no ha querido
han adquirido ahí por tradición secular, un orgullo, una respetar sino las horas frágiles de lo que se evapora y
conciencia y una solemnidad que ellos no encuentran se derrama.
Tan largo tiempo ha residido la belleza entre estos
en ninguna otra parte.
muros que van del Janículo al Esquilino, con tal per•
Quien los ha visto y comprendido no les olvidará ja·
más y fácilmente los desconocería entre los árboles aná· sistencia ahí se ha acumulado que el lugar mismo, el
logos de una tierra menos sagrada. Fueron ornamentos cielo que lo cubre, las curvas que lo perfilan, han adquirido un prodigioso poder de apropiación y de eny testigos de cosas incomparables.
Ellos no se separan de los dispersos acueductos, de noblecimiento. Roma, como una especie de hoguera
los mausoleos descoronados, de los arcos rajados. de las espiritual , purifica todo lo que desde hace siglos han
columnas heroicamente rotas que decoran una campiña amontonado ahí los errores, los caprichos, la extravamajestuosa y desolada, han tomado el estilo de los már· gancia y la ignorancia de los hombres. . Hasta hoy no
moles eternos a quienes ruedan de respetuoso silencio. ha sido posible ejecutar o mantener allí una cbra que
Como estos, sabeo ellos decirnos con dos o tres líneas rehusase despojarla de su fealdad o de su vulgaridad
netas y sin embargo misteriosas, todo lo que puede re· original. Todo lo que oo está conforme con el estilo
velarnos la tristeza de una llanura qüe lleva sin doble· de las siete colinas desaparece y se elimina poco a poco bajo la acción del genio atento que ha colocado en
garse lai. ruinas de su gloria.
los horizontes, en la roca y en el mármol de las altuEllos son y se sienten romanos.
ras los principios estéticos de la ciudad. La edad meUn círculo de montañas de 11ombres sonoros augusta· dia, por ejemplo, y el arte de los primitivos habitantes
mente familiares de cimas cargadas de nieves que bri·
debieron ser ahí más activos que en ninguna otra par·
llan tanto como los recuerdos que evocan, hace a la te, pues se encontraban en el corazón mismo del uní•
inmortal ciudad un horizonte preciso y grandioso que verso cristiano; sin embargo no hao dejado ~ioo trazos
ta separa del mundo sin aislarla de los cielos. Y en este poco sensibles y subterráneos, lo que fué en verdad
preciso para que la historia del mundo, de la cual ese
era el hogar, no quedase incompleta.
Lo contrario pasó con los artistas, cuyo espíritu esta•
ba naturalmente en armonía con el que preside a los
destinos de la Ciudad Eterna; Jules Romain, los Carra•
che y algunos otros, pero sobre todo Rafael y Miguel
Angel, manifiestan una amplitud, una certeza, una especie de instintiva satisfacción y de filial alegría que
ellos no encuentran en ningún otro lugar. Se \•é que
esos artistas no tenían que crear sino solamente en es·
coger y fijar las formas que al afluir de todas partes,
irrevaladas pero imperiosas, no pedían m ás que nacer.
Y ellos n:i se engañaron; no pintaban, en el propio sen•
tido de la palabra, sino que descubrían simplemente
las imágenes vela das que poblaban las salas y las arca·
das de los palacios.
La relación entre el arte de ellos y el medio que le
da vida, es tan necesaria, que desterradas a los museos
o a las iglesias de otras ciudades, sus obras no parecen
traducir sino una concepción arbitraria, exagerada·
mente fuerte y decorativa de la vida. Es por esto que
las fotografías o las copias del plafond de la Capilla
Sixtina desconciertan un poco y tienen algo de inexpli·
cable. Pero si el viajero entra al Vaticano después de
haberse impregnado de la voluntad que emana de los
mil vestigios de Roma, entonces considera como uo esfuerzo magnífico pero natural, el enorme esfuerzo de
Mignt:l Angel.

Un momento pintoresco del lunch de las congregaciones marianas.

La p(odigiosa bóveda donde en grave y harmoniosa
orgía de fudrza y de entusiasmo se enlaza y acumula
un pueblo de gigante~. viene a ser como uo fiejado del
mismo cielo donde se han reflejado todas las poderosas
virtudes cuyos recuerdos se agitan todavía bajo las rui·
nas de este suelo apasionado.
No, si el viajero dócilmente se ha dejado sugestionar
por todo lo que le rodea, se imagina que en estas habi·

La girafa, la mulita y el puerco espín no tienen cuerdas vocales, así que son
mudos. Las ballenas tampoco emiten sonidos.
o o o o
En Escocia se hacen excelentes ladriUos de una m ezcla de granito molido y
cal.

taciones del Vaticano, así como bajo la
b5~e'.ia de la. Sixtina, por diferentes
que sean ambas impresiones, asiste a
la dilatación tardía pero lógica y natu·
ral de uo arte que habría podido ser
el de Roma. Le parecerá que se en·
cuentra aquí l:i. fórmula que el genio
demasiado positivo de los Quirites oo
había tenido la ocasión o la suerte de
deducir. Pues Roma, a pesar de todos
sus esfuerzos, no había logr ado dar de
ella misma la i magen esencial que ha·
b ía prometido al Universo.
En el fondo se embellecía de los des·
pojos .de la Grecia, y Pl mejor de sus
méritos fué el de haber recogido y
comprendido ávidamente la belleza del
arte griego Cuando intentó agregar al·
go lo deformó sin apropiarse la expre·
sióo de arte a su vida persona 1 Sus
pinturas y esculturas oo respondían sino a una especie, como si dijéramos,
de decires o rumores a las realidades

Grupo de niños que asistieron al baile de fantasía con que celebró su onomástico la niñita Madrid Paredes el lunes pasado.-Caperucita y el oso.-Otro gracioso grupo tomado en la fiesta,
Fots. Muciño y García.

�1 111111111111

111111111111111

1111111111111

TEATRO PRINCIPAL.
No anduve descaminado en mi anterior crónica al
reservar la opinión sobre lo que se decía acerca de la
brillantez de la nueva compañía de zarzuela y género
chico que iba a funcionar en este coliseo, pues ha re·
sultado todo ello mediano en regla general, y lo que es
peor hasta rayando en lo obsceno.
La obra de Capella con m6sica de Bilbao es de lo
más malo que hemos visto en su género; y si ~ólo fuera
malo, basta pasaría, pero como raya en algo c;ue no debe representarse, resulta que el Principal va a ser un
teatro para «hombres solos&gt; lo cual mirado bajo el pun·
to de vista de los pesos, puede dar pingües ganancias
De manera que creo un deber el advertir a las mu-

ha escrito, pero como en el mismo sentido se ha expre·
sado la mayor parte de la prensa, resulta que no es difícil el augurar un nuevo fracaso, continuación de los
que empezaron con aquella Compañía de Operetas
francesas de tan triste memoria. Está visto que el Principal sólo admite ya las payasadas de Enhart.
TEATRO COLON.-SCHERLOK HOLMES
CONTRA RAFFLES.
Ha sido, a no dudarlo, esta obra una de las mejore::
que hemos visto a la Compañía caralt y por eso no es
de extrañar que el público muy numeroso que asistió
al estreno, se mostrara satisfecho del éxito del mismo.

•
•

..

,.·.
•
' ..

P~ro aquella garrida moza de Calatayud fué la que hizo que el nombre de
Fehu y Codina llegara a las cumbres de la celebridad, pues ni entonces ni
ahora, ni luego, es fácil encontrarse con una obra de la intensidad dramática,
del nervio vigoroso, del interés en la acción y de la verdad en los personajes, como el tan conocido drama.
. Difícil era que después de tan raro acierto encontrase pronto algo que le
igualara, por ese motivo «Miel de la Alcarria&gt; y «Maria del Carmen&gt; no pasaron de fábulas interesant,,s, con escenas de mucho efecto, que demostraron
el talento innegable de su autor.
, '.!'odo el ambiente de la Huerta murciana está perfectamente tratado en la
ulh~a de las obras que acabo de citar, cuyo lenguaje pintoresco prueba el estudio que el autor hizo de las costumbres de aquella provincia española. Pero
el asunto teatral a no dudarlo, adolece de poca animación, y vemos escenas
que sobran, situaciones que languidecen, y caracteres que la verdad distan
mucho de interesar.
De ahí el que el público no se entusiasmara mucho en la representación, y
eso que h~y personajes como el del enfermo y enamorado &amp;:Javier&gt; perfectamente dehneados, y que Mutio caracterizó muy bien; pero repito que la factura es débil, y que «María del Carmen&gt; es por tanto un drama endeble, de
psicologia muy superficial y que por tanto no llega a el alma.
María Luisa Villegas estuvo bien en el papel de la protagonista sin ser una
de sus mejores creaciones. Emilia del Castillo hizo una «Fuensanta&gt; alegre y
enredadora con bastante acierto. Coss cumplió únicamente, y él puede hacer
mucho más. Y, en cambio, Catalá rayó a gran altura y Vargas tuvo la mejor
noche de todas cuantas le lle visto desde que pertenece a esta Compañía.
L_a obra se puso muy bien, siendo muy linda la decoración del acto segundo,
el rincón de una huerta de aquellas que hacen soñar con los mayores en.:antos a todas las personas que las conocen.
En la noche de ayer sábado se habrá celebrado, según se anunció, la func_ión de beneficio del primer actor señor Coss que, dadas las simpatías que
tiene, debe haber estado brillante. Veremos cómo se ha puesto y representado
la obra de Sardou &lt;El Asunto de los Venenos&gt; que ha sido la escogida para
esta solemnidad.

'

chas familias que leen EL MUNDO ILUSTRADO se abstengan de semejante espectáculo qne además resulta caro, porque
eso de los treinta centavos luneta, es un
sueño, pues los revendedores tienen las
mejores localidades y piden lo que les viene en gana.
Por tanto ha resultado que las obras ya
conocidas como &lt;Los Bohemios&gt;, los hemos
visto mal representados por Mimí Derba,
cuya frialdad raya en la temperatura del
Polo; y las nuevas, es mejor no hablar de
ello. El cronista lamenta escribir lo que

Teatro Lírico.- Dos escenas de la zarzuela «Los Dragones del Rey.

•

La personalidad del céle·
bre bandido, creada por el
autor inglés y la sujestión que
siempre produce el detective
que la fantasía de Conan Doy·
le, engendró con sumo acier·
to, son motivos más que suficientes para que al verlos juntos y en constante
pugna el espectador se distraiga mucho, que
es, al fin y al cabo, lo que se proponen estas
obras policiacas, que hoy por hoy gustan bas·
tante.
No tengo para qué decir que en los cinco
actos en que la obra se divide, gana siempre el
ladróo, y solamente al final consigue el policía
echarle mano, o mejor dicho manos, pues unas
po,tizas que usaba Raffies para sus hazañas, son
las mismas que por medio de habilidosa combi·
nación eléctrica aparecen saliendo de una caja
de valores que el bandido iba a forzar y lo sujetan, sin que le sea posible escaparse.
A.demás, en la obra aparece el famoso doctor
vVatsscn, haciendo un importante papel y ca-

m ~ m;,zclado o,n todo ello, ha.y la devolución de una fortuna a cierta joven abudaoada por un viejo tuuante que la robó dejándola en la
mi~eria, tenemos que todo ello interesa. sobre manera, y los golpes de
habilidad de los..dos que luchan de potencia en potencia, producen
efecto divertido que los aplausos de los espectadores celebran.
L1. obra se pus'.&gt; bastante bien, estando pintada con arte por los her·
manos Ta.razona. la decoración del acto tercero. Y, con respecto a los
intérpretes diré que todos cumplieron y como a veces he criticado la
manera detrabajar del s~ñor Aguirre, ahora digo que este actor estuvo
muy acertado en el Raf!les que interpretó siendo a mi juicio, lo mejor
que le be visto en lo que va de temporada.
TEATRO MEXICANO.-&lt;MARIA DEL CARMEN&gt;
Hay que evocar recuerdos al tratarse de una obra del malogrado
Feliu y Codina, que no siempre se dan en México producciones escé·
nicas tan nobles, tan sanas, tan bellas como las que produjo el talento
sereno y la inteligencia madura del autor de &lt;La Dolores&gt;, es~ joya
literaria del teatro contemporáneo e~pañol.
Era en M4yO de 1897 cuando la muerte de una m,nera imprevista,
criminal. coa alevosía y ventaja, sorprendió en toda la fuerza de su
vida al escritor de que h,iblo. Ya p,r aquel tiempo Feliu y Codioa se
babia conquistado ua lugar propio, definido, característico, demasiado
pintoresco quizás, defecto que, a no dudarlo, el tiempo lo hubiera corregido, mas esto no era obstáculo para que se precisara su ingenio
y su talento pau el teatro. Antes de 1892 fecha de su gran triunfo con
&lt;La Dolores&gt;, el escritor catalán era ya conocido en los cenáculos Ji.
terarios y recner:io, no estoy fijo si por el 18go o gr se repre•entó uo
drama suyo e:i un acto, titulado &lt;Un libro viejo&gt;, del cual la Pardo
B:izán se ocupó con elogio en el «Teatro critico&gt;.

Teatro Mexicano.-Maria Luisa Villegas en &lt;María del Carmen&gt;.-Una escena del acto III
de la misma obra.-Joaquín Coss en el personaje de &lt;Pencho&gt;.

�TEATRO ARl::!EU
Recordaréis, l~ctores, ,1quella grandeza de las operetas de otros tiempos ¡todo muere! .... que diría un aficionado a la filosofía barata. Ahora han puesto los precios a peso y medio, y aun así resulta carísimo hasta el
punto de que la noche de la inauguración con la sorprendente novedad de &lt;El Soldado de Chocolate&gt;, oo
había uo solo palco ocupado, y apenas cincuenta lunetas. En resumen, una ruina completa. Ya la buena sociedad mexicana, la que antes iba con entusiasmo, dejó
de frecuentar el Arbeu; pero ahora ha decidido no pisarlo más, a lo menos, mientras siga la actual Compañía

y aunque se creyó que acudirían al llamamiento de las
funciones de las seis de la tarde, ¡intento vano! siguió
el público bri. !ando por su ausenc;a.
Según noticias, no tendremos operetas dignas de verse, bien pues\as y con lujoso vestuario, hasta el próximo Octubre en el Colón con la Iris y la Pera I y un cuadro de Compañía que ha de llamar la attoción por lo
completo y brillaote. Eotouces veremos las operetas
nuevas, que más éxito han tenido en Europa, eotonces
se montarán las obras con esmero y, en una palabra, la
simpática Esperanza ha de tener teatro lleno, volviendo aquellas veladas que eran magníficas } artí~ticas en
grado sumo.

En tanto esto pasa, la gente no se deja engatusar por
rabajas de precio y huye como alma que lleva el diablo
cuando le anuncian &lt;El Vals de Amor&gt; y otras antiguallas por el estilo. La verdad es que el público posee un
gran instinto, y conoce las mañas de los Empresarios
que desean atraerlo para que se aburra. !Pobre Arbeu,
ha muerto a manos de la Empresa Hispano-Americana
( o algo así) no recuerdo bien el título.
LUIS DE LARRODER.

1~wt---lll\MePfrteft1it. . . . .11l~~'iWWIWMNIWiD&amp; &amp;4tll44MI

•~ E

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~'-- ...__

El sátiro sordo
Habitaba cerca del Olimpo un sátiro, y era el viejp
rey de su selva. Los dioses le habían dicho: &lt;Goza: el
bosque es tuyo; sé un feliz bribón, persigue ninfas y
suena tu flauta&gt;. El sátiro se di vertía.
000

Un día que el padre Apolo estaba tañendo la divina
lira, el sátiro salió de sus dominios y fué osado a subir
el sacro monte y sorprender al dios crinado. Este le
castigó tornándole sordo como una roca. En balde
de las espesuras de la selva llenas de pájaros, se derramaban los trinos y emergían los arrullos El sátiro no
oía nada. F1lomela llegaba a cantarle sobre su cabeza,
enmarañada y coronada de pámpanos, canciones que
hacían detenerse los arroyos y enrojecerse las rosas pálidas. Él permanecía impasible o lanzaba sus carcajadas salvajes y saltaba lascivo y alegre cuando percibía
por el ramaje lleno de brechas alguna cadera blanca y
rotunda que acariciaba el sol con su luz rubia. Todos
los animales le rodeaban como a un amo a quien se
obedece.
A su vista, para distraerle, danzaban coros de bacantes encendidas en su fiebre loca, y acompañaban la armonía, cerca de él, faunos adolescentes, como hermosos efebos, que le acariciaban reverentemente con su
sonrisa; y aunque no escuchaba ninguna voz ni el ruido de los crótalos, gozaba de distintas rr.aneras. Así pasaba la vida este rey barbudo, que tenía patas de ca-

.

Oll

1Qué selva mejor que la del sátiro, a quien él encantaría, donde sería tenido como un semidios; selva toda
alegría, y danza, belleza y lujuria; donde ninfas y bacantes eran siempre acariciadas y siempre vírgenes;
donde había uvas y rosas y ruido de sistros, y donde el
rey caprípede bailaba delante de sus faunos, beodo y
haciendo gestos como Sileno?
o o o

Fué con su corona de laurel, su lira, su frente de
poeta ,&gt;rgulloso, erguida y radiante.
Llegó hasta donde estaba el sátiro velludo y montaraz , y para pedirle hmpitalidad, cantó. Cantó del gran
Jove, de Eros y de Afrodita, d«:- los centauros gallardos
y de las bacantes ardientes; cantó la copa c!e Dionisia,

1

bían callado y le oían como en un sueño. Una náyade
virgen a quien nunca ni una sola mirada del sátiro había profanado, se acercó tímida al cantor y le dijo: &lt;Yo
te amo&gt;. Filomena había-volado a posarse en la lira como la paloma anacreóntica. No había más eco que la
voz de Orfeo. Naturaleza sentía el himno. Venus, que
pasaba por las cercanías, preguntó de lejos con su di~ina voz: &lt;/Está aquí acaso Apolo&gt;
Y en toda aquella inmensidad de maravillosa armonía, el único que no oía nada era el sátiro sordo.
Cuando el poeta concluyó, dijo a éste; &lt;/Os place mi
canto? Si es así, me quedaré con vos en la selva.&gt;
El sátiro dirigió una mirada a sus dos conse;eros.
Era preciso que ellos rt'sol viese u lo que no podía comprender él. Aquella mirada pedía uoa opinión.

De &lt;Ritmos del Agua.&gt;
No sé qné visiones
en la noche quieta
vienen a buscarme
en mi alcoba austera.
Buscan siempre ... . .. siempre
las noches serenas,
los tedios muy hondos,
Las mudas tristezas ... .. .

........ ··· ··· ······· ··· ............... ..... .. .

Yo he visto esas sombras que vagan tediosas
entrar por el hueco de paredes viejas,
de paredes antiguas que alzan
s11 mole siniestra
en la paz inmutable y sombría
de las noches negras .... ..... .
Yo he visto esas sombras que buscan asilo
en donde hallan angustias y penas;
y yo he visto prenderse en el muro
no sé qué figuras . ... .. no sé qué siluetas •... ..
Todas estas noches

La familia del s?ñor general don Bernardo Reyes, y sus antiguos amigos y partidarios en la conmemoración
del día onomástico del finado, el 20 del actual en el panteón del Tepeyac.
de torvas tristezas,
esas sombras errantes y mudas
por mi oscura ventana penetran.

o o o
-Señor-dijo la alondra, esforzándorn en producir
la voz más fuerte de su buche-, quédese quien así ha
cantado c,on nosotros. He aquí que su lira es bella y
potente. Te ha ofrecido la grandeza y la luz rara que
hoy has visto en tu selva. Te ha dado su armonía, Señor, yo sé de estas cosas. Cuando viene el alba desnudá
y se despierta el mundo, yo me remonto a losprofuodos
cielos y vierto desde la altura las perlas invisibles de
más trinos, y entre las clar idades matutinas mi melodía
inunda el aire, y es el regocijo del espacio. Pues yo te
digo que Orfeo ha cantado bien, y es un elegido de los
dioses. Su música embriagó el bosque entero. Las águilas se han acercado a revolar sobre nuestras cabezas,
los arbustos floridos han agitado suavemente sus incensarios misteriosos, las abejas han dejado sus celdillas
para venir a escuchar. En cuanto a mí, toh, señor!, si
yo estuviese ea lugar tuyo, le daría mi guirnalda de
pámpanos y mi tirso. Existen dos potencias: la real y la
ideal. Lo que Hércules haría con sus muñecas, Orfeo
lo hace con su inspiración. El clios robusto despedazaría de un puñetazo al mi ;mo Athos. Orfeo les amansaría, con la eficacia de su voz triunfante, a Nemea su
león y a Erimanto su jabali. De los hombres, unos ban
nacido para forjar los metales; otros, para arrancar del
suelo fértil las espigas de trigal; otros, para combatir
en las sangrientas guerras, y otros, para enseñar, glorificar y cantar. Si soy tu copero y te doy vino, goza tu
paladar: si te ofrezco un himno, g,,za tu alma.

bra.
o o o
Era sátiro caprichoso.
Tenía dos consejeros áulicos: una alondra y un asno.
La primera perdió ~u prestigio cuando el sátiro se volvió sordo. Antes, si cansado de su lascivia soplaba su
flauta dulcemente, la alondra le acompañaba.
Después en su gran bosque, donde no oía ni la voz
del olímpico trueno, el paciente animal de las largas
orejas le servía para cabal~ar, en tanto que la alondra,
en los apogeos del alba, se le iba de las manos, cantando camino ele los cielos.
La selva era enorme. De ella tocaba a la alondra la
cumbre; al asno, el pasto. La alondra era ~aludada por
lo~ primeros rayos de la aurora; bebía rocío en los retoños; despertaba al roble diciéndole: &lt;Viejo roble,
despiértate.&gt; Se deleitaba con un beso del sol: era
amada por el lucero de la mañana.
Y el hondo azul, tan grande, sabía que ella, tan chica, existía bajo su inmensidad. El asno (aunque ento~ces oo había conversado con Kant) era experto en Filosofía, s?gún el decir común. El sátiro, que le veía
ramonear en la pastura moviendo las orejas con aire,
grave, ten fa alta idea de tal pensador. En aquellos_ días,
el asno no tenía, como hoy, tan larga fama. Moviendo
sus mandíbulas, no se había imaginado que escribiesen
en su loa Daniel Heinsius, en latín; Passerat, Buffon y
el gran Hugo, en francés; Posada y Valderrama, en es•
pañol.
El, pacienzudo, si le picaban las moscas, las espantaba con el rabo, daba coces de cuando en cuando y
lanzaba bajo la bóveda del bosque el acorde extraño
de su garganta. Y era mimado allí. Al dormir su siesta sobre la tierra negra y ama ble, le ciaban su olor las
hierbas y las flores. Y los grandes árboles inclinaban
sus follajes para hacerle sombra.
.
Por aquellos días, Orfeo, poeta, espantado de la miseria de los hombres, pensó huír a les bosq ues, donde
los troncos y las piedras le comprenrilerían y escucharían ·con éxtasis, y donde él podría temblar de armonía
y fuego de amor y de vida al sonar de su_ instrumento.
Cuando Orfeo tañía su lira, había sonrisa en el rostro apolíneo. Demeter sentía gozo. Las palmeras de•
rrama bao su polen, las semillas reventaban, los leones
movían blandamente su crin. Una vez--voló un clavel
de su tallo hecho mariposa roja, y una estrella descendió fascinada y se tornó flor de lis.

O

Para &lt;El Mundo Ilustrado.&gt;

Madre de mi alma,
tal vez tu presientas
que tengo amarguras
que tengo tristezas ..•.....
Cuando llegan las sombras errantes
a mi alcoba austera,
en mi espíritu triste y sombrío
un inmenso dolor se condensa.
Yo sé que si mueren
los seres que amamos en vida con ansia suprema,
sus sombras errantes que nunca se cansan
en el mundo quedan .... . .
Y yo sé que el amor que embellece
esta vida de horribles tristezas,
es fa sombra del alma que gime
o es de lágrimas nube que vuela . ...

sr. Lic. Don Agustín Borja S oriano, nombrado
Agent, del Ministerio Público del tribunal del
segundo circ11ito.

Tal vez estas sombras
que miro vagando en mis noches inciertas,
son las sombras tristes
de algún ser que endulzó mi existencia,

o o o

Señor don Carlos Ducleau, nombrado subdirector de
. Estadística en la Secretaría de Fomento.
y el tirso que hiere el aire alegre, y a Pan, emperador
de las montañas, soberano de los bosques, dios-sátiro
que también sabía cai:tar. Cantó de las intimidades del
aire y de la tierra, gran madre. Así explicó la melodía
de una arpa eolia, el susurro de una arboleda, el ruido
ronco de un caraco l y las notas armóoic;s que brotan
de uoa siringa. Cantó del verso, que baja del cielo y
place a los dioses, del que acompaña el bárbitos en la
oda y el tímpa!,l..O en el pean. Cantó los senos de nieve
tibia y las copa§ del oro lab rado, y el buche del pájaro
y la gloria del sol.
Y desde el principio del cántico brilló la luz con más
fulgores. Los enormes troncos se conmovieron, y hubo
rosas que se de5hojaron y lirios que se inclinaron lánguidamente como en un dulce desmayo. Porque Orfeo
hacía gemir loi leones y llorar los guijarros con la mú·
sica de su lira rítmica. Las bacantes más furiosas ha-

Señor don Moisés Guerrero, nombrado subtesorer&lt;&gt;
de la Federación.

Mientras cantaba la alondra, Orfeo le acompañaba
con su instrumento; y uu vasto y dominante soplo lírico se escapaba del bosque verde y fragante. El sátiro
sordo comenzaba a impacientarse. /Quién era aquel
extraño visitante? 1 Por qué ante él había cesado la
danza loca y voluptuosa? 1Qué decían sus des consejeros?
¡Ah! iLa alondra había cantado, pero el sátiro no
oía! Por fin, dirigió su vista al asno.
1 Faltaba su opinión? Pues bien: ant~ la selva enorme y sonora, bajo el azul sagrado, el asno volvió la cabeza de uo lado a otro, grave, terco, silencioso, como
el sabio que medita.
Entonces, con su pie hendido, hirió el sátiro el suelo, arrugó su frente con enojo, y sin darse cuenta de
nada , exclamó, señalando a Orfeo la salida de la selva:
-iNo! •.. . ..
Al vecino Olimpo llegó el eco, y resonó allá, donde
los dioses estaban de brc ma, un coro de carcajadas
fcrmidables que después se llamaron homéricas.
Orfeo salió triste 1e la selva del sátiro sordo y casi
dispuesto a ahorcarse del primer laurel que bailase en
su camino.
No se ahorcó, pero se casó con Eurídice.

o tal vez la amargura infinita
de un amor que murió en prim3.vera ... .. .
Madre de mi alma,
si las almas bu e nas
se alejan del mundo tranquilas y alegres,
/ por qué en noches oscuras y quietas
saleo de sus tumbas esas almas idas
y con pena infinita se quejan 1•.. ••.
Yo pienso que es cierto ... . . .
que esas tor vas y vagas siluetas
son las sombras queridas y errantes
de mi amada muerta ..... .
CESAR CA'.\UCHO.

La pri._mera locomotora que fué a la América del
Norte, se construyó en Tourbridge, Inglaterra.
o o o

RUBEN DARIO.
~

El papel secante se hace con trapos de algodón her•
vidos en una fuerte solución de potasa.
Ofrendas florales en la tumba del general Reyes el

20

d~l actual.

�chaleco "tailleur" todo blanco en tela o en piqué. E~te
chaleco se escota eo lo alto sobre el borde de la veste
para formar un cuello cortado en punta hacia la espal·
da, simulando un pequeño capuchón con una bellota de
seda en la punta que cae sobre la veste . Esta se estrecha en el talle por una media cintura de la misma tela
la cdal termina en los lados abrochada con un grues¿
botón forrado de s?da.
Pero no solamente esta clase de t rajes lucirán la
prenda de moda, pues se llevan mucho sobre los fres·
-ces y delicados atavíos de lit:nzo, batista o muselina. El
conjunto de estos trajes así complementados es por demás gracioso y original.
l\1ARGARIT A.

CRONICA
El verano se ha mostrado excesivamente benigno entre nosotros, lectoras mías, por lo cual no hemos dejado
de ver a las damas luciendo trajes de estilo sastre hechos en telas de lana, acompañados de boas y estolas de
piel. Probablemente a esto se debe la boga indiscutible
de las vestes o jaquets confeccionados en tafetta, seda
Jiberty o seda brochada de colores vivos o negras, pues

dichas vEs,es son un abrigo de entretiempo en
extremo confortable a la vez que ligero y elegante. Esta bonita prenda tiene también el objeto de qmplementar y prestar distinción a cualquier traje, aun cuando éste sea sumamente sencillo y mo,;lesto.
Se llevan con muy buen éxito, acompañando
a las faldas blancas hechas en sarga, en tela de
lino, eo etamina o en crespón. Los colores propios para las vestes que acompañan a estas falldas son los tonos vivos como: kaki, azul rey,
coral, ¡;eranio, etc., hechas en las telas citadas antes. Otras se confeccionan en géneros de algodón o de lino, especialmente en terciopelo de algodón brochado. Estas se llevan, generalmente, sobre les
trajts negros, azul marino, crema o champagne.
En los trajes "trotteurs" de tela de lino, lana esponjosa o franela "ten nis", el jaquet se alarga actualmente
de una manera sensible y afecta una forma recta por
delante y por detrás, estrechándose un poco la amplitud
del talle por medio de una sardineta abrochada con
dos botones colocados en la costura de debajo de los
brazos. El cuello es de estilo "chal" o "tailleur" y las
mangas se hacen largas según el método antiguo, es decir: en dos piezas; una para ia parte superior y otra para la inferior.
Para los trajes de estilo sastre que llevan
draperías se usan mucho las telas llamadas:
",vbipcord ''corkscrew,'' ''tweed, cover•
coat," etc.,haciéndose frecuentemente, a guisa de jaquet, el verdadero palettot varonil,
descendiendo casi basta la altura de las rodillas con mangas lisas sin vueltas, bolsas en
los lados y por el frente en lo alto del busto.
Estos "tailleurs" no admiten más que la falda
recta, cruzada por delant, en un lado o con
delantal formando canesú en lo alto de las
caderas.
La Moda parece inclinarse favorablemente
hacia las telas a cuadros o a tablero de ajedréz blanco y negro, blanco y de color o de
dos colores contrastados. Creemos prudente
aconsej¡r a las damas de una edad mediana,
en las cuales el talle es ya un p oco grueso,
1
1 '

&lt;Toilette&gt; de mañana .

gu:s pro~uce en los trajes un lindo efecto de "paoiers'"
estilo Luis XV, y les presta un gran aire de distfoción.
A fin de que aquellas de mis lectoras que se confeccionen sus trajes tengan una idea más perfecta de lo que
vamos diciendo, voy a describirles un exquisito modelo
hecho en el estilo citado. Es de crespón de lana azul
past~l, adornado co? 5eda del mismo color y encaje de
Malinas. _L a falda tiene una drapería por el fre nte, uo
poco abaJo de la altura de las caderas, recogida con una
grao rosa de seda azul. Los pliegues rodean el cuerpo
por los lados, formando "paoiers", y van a reunirse por
detrás bajo un nudo. casi a la misma altura que los del
frente. El cuerpo está cruzado sobre un plastrón de encaje de Malinas y va cerrado a un lado del talle bajoun cinturón de seda azul que cierra un rosa de seda.
Mangas largas con amplios vuelos de encaje, plissados
en las mangas.
. Estos trajes se completan casi siempre con un jaquEt
kimono, en el cual el cuerpo sumamente flojo, semeja
una blusa estrechada en el talle por medio de uo cinturón de seda drapeado y casi cubierta por encaje de
Irlanda, Venecia, o guipure eo el mismo tono de la blu
sao cuerpo. Ya SPa para las señoras jóvEnes, ya para
las señoritas, e~tas ve~tes o jaquet's se abrEn se ore uo.

La célebre feria de Saiot•Cloud, tan concurrida aún
en nuestros días, puso en moda los "mirlitones" , instru·
mento de música al alcance de todas las bocas y de todas las bolsas. Esa creación de utilidad pública coinci·
dió con otra aún más deplorable; "la ruleta", que de
acuerdo con el "sistema" hizo naufragar más de una
fortuor; el '•mirliton" ejecutó sobre aquel tema una
partitura más que aguda, sin ser tan perjudicial. Para
aquellos acontecimientos, fué preciso ioaugrar una cinta que llevaron jugadores, y que se acomodó a la ruleta y al mi rliton in 1istintamente; esta estaba adornada
con una pequeña ruleta que formaba paraguas perono t'paracaídas."
L_as cintas histo_riadas pasaron como todo pasa aquí
abaJo; se obscurecieron, se adornaron de pestañas de
saltamoote, de mariposas, estas reservadas para los peinad&lt;;&gt;s y a veces para los peinados y a veces para los
vestidos, pero con menos profusión que antes, A conti-

11

que no Empleen estas telas más que para la falda hacieoco
el jaquet en tela lisa adecuada sitmpre al matiz de los
cuadros, prffiriendo el más obicuro.
Con los velos de lana, los cref pon es y el shaotung se
harán delicicrns trajes de estío, en los cuales no faltará
alguna nota original Y. de verdadera fantasía. Dicha no·
t .. consistirá especialmente en los dectcs de las drape·
rías, pues parece que éstos son inagotablts en la imagi·
nación de las modistas, sobre todo en las faldas hechas
con telas flexibles y ligeras tan apropiadas para los tra·
jes de la presente estación,
De uo modo particular reccmiendo a mis lectoras las
faldas drap,.adas eo los lados, recogiéndose dichas draperías eo el frente y en la espalda por medio de on
nudo o rosa de la misma tela o también coo un motivo
de pasamanería, pues esta manera de recoger los plie-

nuación vino una calma momentánea, después de un
derroche de esos ornamentos costosos.
También se celebró el célebre paso del Rhin, efectuado el 4 de Mayo de 1734, por el mariscal de Berwick y las t~opas reales, haciendo tejer cintas •·paso del
R?_in," ondula~as . como el agua del río, y sobre cuyo
te11do se ven d1bu1ados mosqueteros con uniformes a
veces blancos y otras azul pálido, en pie con el arma al
brazo cerca de una tienda de color, blanca, rubí o esmeralda. La célebre batalla de Fontenqy, en la cual el
marm:al de Sajonia triunfó de los ingleses y de los
austriacos, dió nacimiento a la cinta a "la Fontenoy."
También se añadieron piedras a las cintas para la
cabeza; en 1700, "¡a bella Molinera," que era la dueña
de un establecimiE.nto muy en boga en la Chaussée
d' Antin, tenía una de esas cintas cubierta de pedrerías,
pero es muy probable que las que fuervo inventariadas
por M. Germán Bapst, y que llevaba la Gran Delfina
María Josefa de Sajonia no fueran tan hntásticas.
En 1750 los caballos que montaban las damas llevaban las crines txenzadas con cintas y la cola adornad¡,,
con una escarapela, cuyas caídas flotaban al viento.
A Mme. de Pompadour le gustaba mucho adornarse
con cintas.
El pintor Revel en 1770 inventó la "puesta en carta"
que completó Jacquart con la invención del cilindro,
permitiendo así hacer las cintas lab radas y bro~adas.
Haultzer en 1780 hizo el primer ensayo de la fabricación del raso sobre telares de Zuricb, en vista de que
la moda oo se saciaba de cintas.
Estas se llevaban a p rofusión en la corte de María
Aotonieta; y si el adorno tra sencillo, costaba en cambio muy caro, pues no era raro pagar 60 libras por la
más modesta pieza de 12 anas.
L&lt;1 industria cintera prosperaba, extendiendo sus relaciones al extranjero y abasteciendo los dos mundos.
Los sombreros y las cofias con orejeras, duraron mu·
cho: en 1855 eran muy voluminosos; los lazos de cintas
se mezclaban con las blondas a los encajes; y cuando
se suprimieron las bridas se armó una verdadera revo
lución; las mujeres protestaron, invocando la neuralgia
permanente; pero las elegantes a todo trance se quedaron encantadas con esa novedad que se apresuraron en
adoptar.
El maestro en el arte de la cint1 de brocado era incontestablemeote M. Carlos Rebour, desde 1880 hasta
2885 hizo su fortuna.
M. Carlos Rebour sabía, en efecto, mejor que nadie
dar a su flor toda la exquisita y encantadora expresión.
Poseía la ciencia de los colores y sus cintas eran verdaderamente obras de arte.

La amistad

mos que nuestro amigo tiene derecho a leer en nuestro
corazón y en nuestra vida,
La amistad vive de reciprocidad. No exijamos un cariño que no estemos dispuestos a devolver con usura, si
nuestro carácter es generoso.
Aprendamos a sacrificar nuestros gustos a nuestros
amigos, y el tiempo de que nos sea dado disponer.
No digo que sucrifiquemos nuestros deberes más importantes, porque el amigo que nos exigiera tal cosa,
no sería digno de nuestra amistad.
De este modo, es muy probable que no conozcamos
el profundo dolor de las amistades rotas.
En primer lugar, habremos seguido esa línea de
conducta, acJosejada por todas las religiones y las filosofías:
&lt;No te entregues por completo r los seres de este
mundo.&gt;
La distinción está inspirada en este consejo; bajo la
forma de un prec~pto de elegancia, ordena no entre·
garse demasiado pronto y por complete-so pena de
incurrir en una falta de mal gusto,-eo las relaciones
que se trataban en los salones.
Esto explica la aparente frialdad, la circunspección
de ciertas naturalezas, que, sin embargo, bao sido muy
expresivas, m:iy cariñosas en los primeros años de su
vida: bao sufrido decepciones, han conocido sufrimientos que las han puesto en guardia, y se hao jurado no
dejar que ~u razón vuelva a ser dominado p or su cora·
zón.
Este dolor es mucho más cruel cuando el amigo coo
quit:n contábamos como con nosotros mismos, se retira
y nos muestra su frialdad cuando nos hiere la desgracia.
t1_ :..,.
A veces es muy dolorosa la aplicación del proverbio; &lt;Los amigos se conocen en la adversidad&gt; En estas circuostaocias, la mujer bien educada sigue siendo
la amiga ferviente.

de una mujer bien educada.

La amishd sincera es uno de los má~ bellos sentimientos de la naturaleza humana. También es el más
raro.
&lt;Un autor inglés nos aconseja que elijamos cuidado·
samente nuestros amigos.&gt; &lt;Esto, dice, e!&gt; una cosa que
se debe hacer con m11cha se~iedad, pesando bien el pro
y el contra&gt;
No debemos entablar relaciones, sin reflexionar, sin
conocer un poco a aquellos a quienes deseamos conceder nuestra amistad, a aquellos cuyo amor deseamos.

&lt;Toilette&gt; de mañana.
Traje de paseo,

Y es porque un1 amistad solicitada o libremeoteaceptada impone deberes que las personas de corazón no
pueden abandonar oi menospn,ciar:
La verdadera amistad exige abnegación y fidelidad.
Es necesario, pues, saber a lo que nos comprometemos, si podremos cumplir las promesas tácitas gr.e hacemos al dar o al dejarnos dar el nombre de amigos, si
la persona a quien vamos a querer o que quiere querernos es digna de entrar para siempre en nuestro corazón, o si merece la benevolencia que concedemos a
los demás.
La amistad reclama entera confianza y cuidados para que oc se extinga.
Debemos pensar en el proverbio indio: &lt;No dejéis
crecer la yerba en el camino de ll&gt; amistad,&gt; y repeti-

Traje de paseo.

�ELNUNDO ILUSTRADO

Stendhal

ioteligeocias, es c~mpletameote abs~rda para los que
tenemos la luz d1vma de la fe católica, asi es que no le
puedo ofrecer una definición tal como usted la desea,
porque no hay una perfecta unidad ea los criterios, ni
mucho meaos en las ideas religiosas de todas las perso•
nas.
Respecto del libro a que alude, seria prudente que
antes de !eerlo consultase coo algún sacerdote inteli·
gente y virtuoso, pues esos tratados de controversia no
se bao escrito para ser leídos por la mayoría de las

LITERATURA: '1ARIA.
-A continuación cito a
usted algunas obras de Ji.
teratos españoles, en las
cuales verá complacidos
sus deseos, pues encontrará ea ellas verdadero mé·
rito artístico y extricta mo·
ralidad.
E.s tas obras son las siguientes: &lt;El Idilio de Robleda&gt; ycLa Golondrina,&gt;
de Enrique Menéodez Pe·
layo; &lt;El Escándalo,, de
dJn Pedro Antonio de
Alarcón; &lt;Peñas Arriba,&gt;
de José María de Pereda,
y las novelas del Padre
Coloma. Entre estas le re•
comiendo &lt;Boy&gt; y &lt;Polvos
y lodos;&gt; ambas son muy
interesantes y hermosa s.
Eo cuanto a la pregua•
ta que me hace sobre la
manera de evitar que la
piel esté grasosa, le digo
que eso no tiene un reme·
dio efectivo, sioo flstoman·
do algún medicamento in•
terno para reformar el or
ganismo. Esas secreciones
provienen casi siempre de
vicios en la nutrición, asi
pues, consulte usted su ca•
so con un médico acredi·
tado. Como tratamiento
externo que tal vez le pro•
duzca buen éxito, le recomiendo que se lave el rostro con agua bastante caliente, a la cual se le mez•
clen diez gotas de tintura
de beojui, y uo poco de
jugo de limón. Ea seguida,
apliquese crema&lt;Aurora ,&gt;
que es muy eficaz para

ALGO SOBRE MODAS.-MARv: Es cierto·
comienzan a usarse lo~
somb_reros grandes, pero
esta maovacióa se va in·
traduciendo con relativa
prudencia, pues las formas actuales no son tan
extensas como las que se
usaron en el último io·
vierno. Lo más discreto es
elegir un sombrero mediano; porque, en efecto los
demasiado pequeños• se
vea ya algo ridículos y
poco elegantes, junto de
esos otros.
AMOR OCULTO.-EN·
RIQURTA: Su carta me ha
preocupado mucho, esti•
mada señorita, pero no
creo que debe usted per·
der toda esperanza de ver
correspondido el oculto
amor que tiene por su
compañero de oficina. El
se !lluestra muy amable
hacia usted; le presta su ..
libros favoritos y suele
ofrecerle flores ..•....todo esto es el prólogo del
amor; yo se lo aseguro. So·
lamente que, algunas ve·
ces, ese prólogo no tiene
continuación cuando nada
más se trata de una impresión amorosa y oo de
una verdadera pasión.
Sio embargo, para leer
un libro, hay que comenzar por el prólogo; des·
pués .. .. ya se verán los
capítulos siguientes.
iOjalá que para usted encierren una historia dulce
y feli z!

moderar esa abundancia de grasa, y, al mismo tiempo,
quita las manchas de la piel, la suaviza y embellece no•
tablemeate.
Mucho le agradezco sus amables frases y correspon·
do cordialmente a su bondadoso afecto.
NOTICIAS: L u z MARIA,-Con ·• todo gusto contesto
ahora a sus preguntas, a las cuales· no pude dar res·
puesta la semana pasada.
La palabra &lt;naturaleza&gt; es casi un símbolo en el sentido a que usted se refiere; significa la creación de todo
cuanto existe, tanto de los seres como de )ascosas, y los
libres pensadores usan dicha palabra de uo modo muy
diferente del que la entendemos los que tenemos creen·
cias religiosas. Ellos piensan que el universo o sea &lt;la
materia cósmica,&gt; como le llaman, ha evolucionado sin
cesar durante los siglos, pero que el germen de todo lo
existente es increado, o, por mejor decir, que oo defl0en su origen. Esta lógica, tan aceptable para algunas

gentes, sioo que se reservan para los espíritus cultiva·
dos en esa clase de conocimientos, y la teología mística
es una ciencia muy eocumt&gt;rada: acaso ni sería del
agrado de usted un libro de ese género.
Sin embargo; si su ilustración está a la altura que se
requiere a ese respecto, pregunte a quien ya le indico,
y podrá conocer la obra por la cual se interesa.
En cuanto a su tercera consulta, le digo lo siguiente:
una mujer puede tomar legítimamente la defensa de su
honra, matando a su ofensor, pero no suicidándose
porque este acto delincuente nunca está permitido po¡
nuestra santa religión.
Dispense mi tardanza en
contestar a sus preguntaF,
Y sabe que estoy a sus órdenes para cuanto de mí
solicite.

Se baila actualmente Stendbal de moda
en Francia. Durante su vida, fué casi des·
conocido e.te escritor, dentro y fuera de
su patria ilustre. Cuentan que el propio
Beyle predijo que habría de empezar a
ser "entendido" "por los alrededores de
1880." Y hablase o no irónicamente, como
solía y gustaba, es lo cierto que ha tenido
trazas de cumplirse su desdeñosa profe•
sía.
La boga de Stendhal crece por años, y
parece estar próximo el dia en qee la alta
figura del ex-Cónsul de Francia en Civita
Veecbia se alce en uoo de los risueños
jardines de París. Publícanse de continuo
artículos y estudios acerca de la persona•
lid.id y las obras-escasas pero fuertesdel historiador de "J uliáa Sorel."
Y cuantos trabajos acerca de Stendhal
y sus obras be leído, dijérase que coinciden en afirmar que la influencia, creciente, del autor de "El Amor" estriba en que
fué aquél un grao despertador y estimula.dar de "la acción," o,
"como dicen los locos de hoy,"
según la frase rubendariaca, un gran "profesor de energía."
Yo he tratado de descubrir, en las obras
de Beyle, esta fuerza estimuladora de actividad y fortaleza, que tantos críticos
preconizan. He tratado de descubrirla,
predispuesto a hallarla por la lectura de
los auto.res que la ensalzan y señalan. Y
oo he podido, con todo, dar con ella.

, Q ué es "Juliáa Sorel," el héroe de la se esfuma y desaparece como una niebla descosidas, apasionadas y deliciosas. Do
obra maestra de Beyle (pues "La Cartuja de madrugada,en un renacer magnífico de tado del profundo y viril pudor de todo
de Parma" no es sino una obra secunda• la pasión triunfante.
sensitivo, trató siempre de encu~rir, co~
ria, desigual, con un golpe de genio: la "Sorel" se ríe de todo; de la sociedad y la sonrisa de su desencan_t~ y baio 12: m1•
descripción imperecedera de Waterloo) ? de sus sueños, de los convencionalismos y rada de acero de su anáhs1s, su ser mte·
l Qué es "Julián Sorel" sioo un sentimen· de la libertad, de la vida y la muerte. ante rior. Pero inconscientemente puso éste de
t~l y un arrebatado creyente en la poten· la perspectiva de pasar las últimas horas relieve en su obra , a pesar suyo. En ella
eta suprema del amor? Ciert.:i es que lu• que por vivir le restan, en brazos de su vive el verdadero Bey le, vibrante Y ner·
cha "Sorel," por honores," y semeja a pri- amada. Y ya "en capilla," es su sola io· vioso, a poco -iue sin pasión, ni idea pr_e·
mera vista un vulgar ambicioso. Pero quietud la de no poder volverla a ver •.. . concebida, se le busque. Y la influencia
cuando arriba, el momento culminante de Difícil parece imaginar final más "román· que aquel ejerce en nosotros obedece en
su vida, todo: ambición, honores, ansia de tico," ni más completa exaltación del íg· mi sentir, mucho más que a estímulos de
riquezas o de gloria o placeres, todo des- noto poder de la pasión suprema.
energía, que no aparecen en sus obras, al
aparece en una exaltación suprema y ab· Yo me pregunto en vano: ¿Dónde está reconocimieuto, patente en Stendbal, de
soluta del amor primitivo en el alma de ea todo esto, el "profesor de energía ?" las leyes eternas que rigen, por cima de la
los dos primitivos amantes. "Juliáa Sorel" " Sorel," el héroe primordial de Beyle es voluntad y del saber humanos, nuestro
es condenado a muerte por haber tra- un iluso, si se quiere, un sentimental en destino y nuestro corazón.
tado de asesinar a su primera amante, a todo caso, y no otra cosa. Y Beyle mismo,
LUIS l&lt;ODRIGUEZ EMBIL.
causa, es cierto, de haberla creido agente su creador, es uo sentimental también.
de la ruina de sus sueños.
La "Hauptsache," el asunto primero de
Mas una vez consumado el hecho y per- esta vida, fué para el amor, al cual hubo
didas, coo la libertad, la ilusión y la espe· de dedicar un volumen entero de páginas
~
ranza, todo, absolutamente todo, lo repito,

MARGARITA.

$ lO. OOO,OOO

MEXICO.

s. A.

·cuarta Colección No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

___

......

__

e»

"'-' oS--,.._

Para obtener un

' "'~°f7l

=0
..,

hermoso Pecho
Todos saben Que la opulencia de las formas del pecho es muy apreciada de los
orientales y Que sus mujeres ent,ienden
maravlllosamente el arte de adQuirlr esta
robustez, oue no siempre la da la Naturaleza,
Fuera del Oriente, un hermoso pe¡,ho es
gualm ente considerado en todas vartes
cual laexvresióo más verfecta de la belleza femevlna; además, es el signo aproximadamente cierto de una salud flore•
ciente. Para adaulrlr este desarrollo Que
hace tao elegante y tan seductora á la
mujer, no hay nada más eficaz ni mejor
para la salud Que las PILULlCS ÜRIEN•
TALES.
Estas pfidoras tienen, en
efecto, la virtud de desarro·
llar y de reconstituir los pechos, de fortalecer los tejl•
dos, de borrar los relieves
huesosos de los llombros Y
de dar á todo el busto una
g~aclosagordura.
Convienen á la joven
Que se desarrolla. a.sí como á la mujer que no ha
tenido nunca ó Que ha
perdido la hermosv.ra del
.
pecbo. Obran esti•
mula.ndo la naturaleza, y esto sin vio•
lencla.: de abí su acción benéfica sobre
la salud y también
a establUda.d del resultado producido. el
cual se mantiene después perfecta.mente.
Las PILULES ORIENTALES tienen, por lo
demás,ua~ nombradía. muy antigua y unl·
versal. (Marca de))Ositada. según la ley).
Tratamiento de dos meses aproxime.da.·
mente, fácil de seguir.
Precio: El frasco con noticia explica.ti·
va, 6.35 francos.
Dirigirse al señor D. J. Ra.tl6, ta.rmacéu·
tico de primera clase, 45 Rue de l'Echiquier.
Eo M6xlco: J. La.ba.die, Sucrs. ora.

~

son de despreciarse
faltaron envidiosos
os tribunales aleganderechos que el rey

0

-=-

ñas p ara ent r ar en

ntavos del difunto.

°f7l

t'fj
~

-·=-·
0

~

0

~

Ya que se enteró a fondo del asunto, °f7l
el soberano. sabedor del importante
papel que en todo ésto habían venido
·representando lo,s deliciosos cigarros
ALFO:&lt;SO X III ,
ordenó a s u Ma- ~
yordomo Mayor se pusiera al habla con
la gerencia del Buen T ono, S. A

=-

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0

•.·

~

Cl.l

C'O

CREME DE LUXE
Evita y cura los barros
las pe cas. tas•erupciones . y
las mancha s en la piel. Desvanece las arrugas. El cutis áspero , marchito, pálido y quemado de! s ol, adquiere suavidad, lozanía y
buen color con pocas apli.

't

l

caciones de Creme de Luxe.
Empiece usted a usar esta
crema hoy mismo y j amás

~) le pes ará haber leído este
~· a nuncio.

=
a
e»
P+~

C'O

TINTURA DE UN TRAJE.-ANin : Mande usted
teñir su traje de bodas en la tintorería que se encuen·
tra en la I~ calle de Dolores, número 15.
Creo que debe preferir el negro a todos los colores
porque es más probable que así la seda no se descom:
ponga, tomando un feo matiz.

El antiguo bordado inglés.-Banda de bordado anti·
guo sobre fond'J de tela lustrada.- A la izquierda:
bordado de seda, sobre satín; flores bordadas eo se•
da sobresatín.- En el centro: Eotredos de bordado
de seda.-A la derecha: Motivo de bordado con se·
da pasada.-Detalle de una flor.

EL BUEN TONO,

,.

CONSERVA LA BELLEZA Y JUVENTUD DEL
CUTIS.

B~U rIZO.-MADRINA IGNORANTE: Al padrino le toca.
cubrir los gastos de la parroquia y el de los &lt;bolos.&gt;
Estos serán tan elegantes según lo permitan los recursos de cada persona. Se usan mucho las bolsas de seda
llenas de dulces finos, o medallas de oro o plata con el
nombre del niño, grabado en ellas. Lamadrina también
regala &lt;bolos,&gt; además del ropón y de la falla.

CAP ITAL S üCJAL.

ii:::, Los directoresde lafamosafábricaa.
a;&gt; cudieron solícitos al llamado del mo- con la ac'!stumbrada_ eficacia y
111!!"1 11arca, que les comunicó su . proyecto
~ de invertir la herencia en c t ga r r os
ALFO:-.:so XIII. para repartirlosgraciosamente entre los súbditos de su
reino.

. . percutió en el mundo entero~ en tonull¡s.: das las lenguas se ele, 6 un h1111no en
res d~em1saryospart1erondela cor'?~· l&lt;&gt;?r de la Real munificencia, mientras
da villa _h_ac,a los con~nes del_re~ .millones de botellas de Cer\'eza M occon la rn1s10n de_repart1r lasca¡ettl
TEZU)IA, Orizaba se vaciaban festedesde los pal~c1os de los magnates, jando el nuevo éxito de los cigarros
hasta las cabauas de los campesinos. del Buen Tono, s. A.

I

-

e•»

"EL BUEN TONO," S. A., tiene registrada conforme á. la ley, la propiedad de estos anuncios.
Y ·sT. L0UIS MISSOURI 1904.
&lt;iRANDCS PRCMI0S: PARIS

PROVEEDO[ES DE LA
REAL CASA DE ESPAÑA
.. -~~. .

~

LA MEJOR CERVEZA DE LA

;

POR REAL DECRETO . DE
17 DE FEBRERO 1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE UD. MISMO EN
SU DOMICILIO

PARA PROLONOAR LA VIDA.

Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nin.o es
flexible y elástico, mientras el de
su abuelo es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las personas que tienen más de sesenta
al'ios sufren más 6 menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoridades pretenden que si pudiéramos alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podrfo.
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se puede vivir no·
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno de
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE

y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro n10do.
Es tan sabrosa como la miel y
contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfüos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades .Agotantes
y Tísis está por encima de todas
ias demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
"Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole &lt;ln casos de afecciones oculares infan,
tiles sostenidas por anemia ó escrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resulta~o obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA

Vista del Hidroplano Tissandier de Lambert

Dos de los más célebres aviadores, Paul to mecanismo mediante el cual las aseen•
Tissand~er y el Conde_ de Lamberte ª':ª- siones son más rápidas, los peligros meno•
bao de ,nventar un Hidroplano, es decir, res y la conducción de todo ello lo puede
un aparato que sirve para el aire y para conseguir la persona más indocta en estas
el agua, el cual da excelentes resultados. materias.
Después de varias tentativas a cual más Los ensayos que se han hecho han dado
favorables, han conseguido inventar un magníficos resultados y ya puede decirse
aparato qu~ bace 83 kilóme_tros_~or hora, y que como las golondrinas, con este aparato
cuya máquina es una comb1nac1on de otras se puede uno remontar a los air-es y tocar
ya conocidas pero que además posee cier- cuando quiera la superficie del mar.

El decano de los periodistas cubanos, el
señor Arsenio Fernández Cárc..va, de Habana, nos escribió con fecha catorce cie
Abril de 19n: "Escribo a usted con gusto
para manifestarle que sus preciosas píldoras de Paw Paw son~º-ª bendición de Dio~,
s&lt;?bre todo para los v1e¡os como yo que d1gieren mal por. falta de dentadura y de
trastorn~ gastncos. Tengo 69 años de edad;
?e padecido mucho de las.muelas, cuando
Joven, Y unas me las extra¡eron lo~ dentistas, Y_~tras me la~ arranqué yo mismo; no
permitiéndome mis escas?s _recursos el ponerme_una den!a_duraarhfic1al. Estuve bastante tiempo ut1hzando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este
procedimiento me obligaba a ir aumentando gradualmente la dósis de Bicarbonato, y
tanto he tomado que empecé a sentirme
mal, y determiné sustituirlo con sus prodigiosas píldoras de Paw Paw, tomando di;i.riamente al acostarme, una de dichas píldoras; hace de esto dos meses y observé
que me encuentro bien y hasta be engordado. Uso al mismo tiempo su excelentejabón, Y mi físico ha mejorado mucho."

----------------------------------con~esa de B?rque consigna ea sus me·
monas: &lt;He 01do a los vendedores pregonar en la calle la muerte de Napoleón Bonaparte por dos sueldos; su discurso al
general Bertraud, por dos sueldos y la
Como se recibió la noticia
desesperación de la señora Bertraud, por
---dos sueldos, sin que esto produjera en
Resulta verdaderamente extraordinaria la calle mayor efecto que la noticia de un
la indiferencia con que fué recibida en perro perdido&gt;.
Europa en Julio de 1821 la nueva de la La condesa agrega: '"Recuerdo cuánto
muerte 'de Napoleón.
•
nos impresionó a algunas personas más re· LAii PILDOR~S DE PAW PAW (PaEl fallecimiento del emperador- re- flexivas e~ta singular indiferencia" Por lo paya), son las me¡~res que ~e conoc~':1 pa•
cuerda &lt;Le Temps&gt;-fué comprobado ofi• men?s el 'Journal de Commerce" bona- r~ ~l e stómag? e h1gado Y un__ P?Slllvo. y
cialmente en Longwood el 5 de Mayo de parhsta, después de haber comentado la ra~i~o re.~ed_10 para el estremmiento, ic182 1 a las 5 30 de la tarde
noticia con la mayor reserva, daba el 14 tenc1a, bi_h~sidad, dolor de cabeza y todos
El ministerio inglés debió esperar exac- de Julio esta noticia: "No es . iempre la los P!decimiento~ causados por_ desórdenes
tamente dos meses para conocer, con la muerte la que concluye la vida de los ~el e ..tómago _e higa~o. Estas p1ldo~as conllegada del primer buque, de Santa Ele· grandes hombres y mucho tiempo antes tienen las i_ne1ores virtudes del ~ómco Paw
na a Portsmouth, el 6 de Julio esta eva- del 5 de Mayo de 1521 los :iestinos de Na- Paw, Y estan preparadas del ¡ugo de la
sión definitiva y realmente libe;tadora del peleón se habían realizado hasta su fin de fruta Papaya. 5° centavos.
prisionero de Hudson Lowe
la llanura de Waterloo.
EL JABON "HAMAMELIS"DE MUNEn el mismo día la noticia fué comuniSin embargo, la posteridad todavía no YON. Recomendado por el Mundo Civilicada al ministro francés y al día siguien· había llegado para él, y ahora mismo nos- zado como el mejor Jabón medicinal y una
te el acontecimiento histórico era conocí· otros dudamos de que haya sonado la bo· necesidad para el Tocador. 50 centavos.
do en todo el mundo. Rabian pasado seis ra de la justicia." Ni aún en las cortes de
años desde Waterloo.
Lui~ XVIII, en las Tullerías, el acontecí- EL REMEDIO PARA EL REUMATISEl emper:o.dor había muertoobscuramen- miento tuvo mucha resonancia; pero en In- MO corrige en unos días el reumatismo
te en un islote lejano. La mayor parte de glaterra hizo impresión.
en t~das sus formas. 50 centavos Marca
los frances lo habían olvidado. "Su muer
Desde el 7 da Julio, en Londres, algu• 3 X, 3 2 .
•
te natural-se lee en &lt;La Foud.re&gt;, órga- nos manifiestos fijados en las calles invitano de literatura, de espectáculos y de ar- bao "a todos los que admiran el talento y
EL REMEDIO LIQUIDO p ARA LA
tes. del 20 de Julio de 1821-ha sido una el valor en la adversidad. '' a llevar luto SANGRE (en pastillas) no tiene igual panoticia como cualquier otra.
en la ocasión de la muerte prematura de ralas afecciones sifilíticas de los huesos, las
Se ha hablarlo de ella, durante dos o Napoleón Bonaparte.
úlceras sifiliticas y las enfermedades Cutá·
tres días, como la lluvia o del buen tiem•
En Inglaterra el dolor por la muerte de neas. Desarraiga todas las impurezas de la
po. Ahora ya nadie piensa en ello. Y la Napoleón fuésentido,verdaderamente. No sangre. $4.
ocurrió lo_ mis~o en Perma, donde la cor- UNGUENTO PARA LAS ALMORRAte de Mana Lui~ 11 evó_ luto por tres me- NAS, Un nuevo método completamente limExamine usted
se~. la n~creolo¡?i~ oficial del emperador pio. Alivia instantáneamente. Cura positiva.
fué ~scnt_a por ~ 1eperg y la consorte d el 50 centavos.
Cuidadosamente su
A_gu1la asisti_ó distraída a las ceremonias Pida usted la "Guía de la Salud," de
funebres, mientras los, crespones
ocultaban Munyon, e O 1as D roguenas
• d e J . L a b ad",
.
1e
COMPLEXION
oportunamente su prox1may nueva mater- Suc
e· Av. s ª?- F ranc1sco
·
J
nidad. . . . . .
·
. ~- . Y 1a.,
•ff .
Recordemos
la
fra~e
de
lord
MackinU1h_le1n
S1;cs.,
3a.
Av.
Bohvar~5;
Johannsen,
Vea usted si los poros se
t h · "ºQ
é
ºó h b , d
Féhx y Cia., Av. San Francisco 9; Drohan abierto, o si están obsos · 1 ~u_ e_moci n a n~ espertado es• guería del Elefante Av. Isab 1 la 3Catól"1
truidos: ~¡ su c utis ha perte acontec1m1ento hace vemte añcs, y que .
'
e
~ª
dido su suavidad y su &lt;.:o -=--emoción despert á d nt O d .
- .. 6. Y otras._ Consult3:5 por correspondencia,
lor. No olvide u s ted que lo
ar
e r
e cien anos.1 confidenciales y hbres de todo gastopiel y el cuero cabelludo necesitan nutrirse y refrescarse. PaMUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
ra esto nada hay un bueno coPHILADELPHIA, E. U. de A.
mo el
Los accideutes acaecidos con pérdida
de existencia en los mares, lagos, playas y - - - - - - - - - - - - - - - Jabón de verbena caríos, alcan2an por término medio, un 50
lendulado "Siren."
por 100 menes que los accidentes en tierra
En un concurso de ·máquinas voladoras.
firme.
Uselo usted durante dos semacelebrado en Salisbury Plain (Ioglaterra ),
nas y luego observe usted los
llamó mucho la atención el aeroplano de
sorprendentes resultados en el
o o o
embellecimiento de su piel. J aAvro. por ser un aparato a prueba de bamás usará usted otro jabón. La
Por el comité agrícola de Turín (Italia) las. La ~abina, con _sitio para un piloto y
pastilla es grande y sólida. dura
se ha otargado un premio de cinco mil Ji- un pasa1_ero, está bhndada. En _el concury perfuma más que ningún otro.
$i:.oo. Por correo certificada.
ras a uu beli;¡a que ha logrado obtener un so maneJó el aeropla~o el teniente Par$1.15.
cuero artificial, permanente, elástico. fuer- ker. El ae!oplano ca:yo des_de gran altura;
DEPOSITOS: J ohansen. Félix
,.
te y de resistencia considerable.
p_ero gracias a l'.1 res1sten~1a de lo~ mateCo.. Avenida San Francisco ,q:
··
o O O
nales de_ la cabma, y gr3:c1as a su c1n.tarón
J. Labadie Sucs, Co., Avenida '
San Francisco 39: A. Vargas.
Hay quien cree que ponerse las medias de_segunda~: _del que iba_ suspendido el
Sucs .. Avenida Isabel la Ca1ólidel revés trae mala snerte.
aviador, saho ileso del accidente.
ca 6: J, Uihlein Suc., Coliseo 3. '

La Muerte de Napoleón

México.

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 8, Agosto 24</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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