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                  <text>���EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNOO ILUSTRADO
Según la tradición, es desde la platafprma de uno de estos molinos que el 23 de
Julio de 1358, Etienne Marce!, preboste
de los mercaderes de París, espiaba los
movimientos de las bordas mercenarias
que saqueaban los "faubourgs, ' y como
este mu~bos y muchos otros hecbcs que
han temdo gran trascendencia en la bis·
toria. Como última citación diremos que,
el 30 de Mayo de 1814, durante la invasión
extranjera, los últimos en arr&lt;&gt;jar sobre rusos y alemanes torrentes de metralla, fueron las nueve piezas de artillería colocadas sobre la "Butte."
Antes de la desaparición del sacrifica•
do, tres molinos se levantaban sobre el al·
to de la colina, pero preciso es confesar
que ·uo eran sino molinos decorativos silenciosos, -paralfticos, los cuales no te¡iao
más don, que el de evocar sobre esta "mamel~e _du rnond~" como dijo cómicamente
el difunto Senhs, todo un pasado "bucólico y primaveral."
Tanto los P?etas del siglo de Luis XIV,
que los del siglo de Luis Felipe le bao
cantado a los molinos de Montmartre.
Regnard contemplando desde las ventanas de su habitación del Bonlevard Mootmartre esquina Richelieu, el horizonte de
los suburbios parisienses, señala las huert~s de la Gracge Ba.teliere, a las cuales'
sirve de marco la "Butte·Moolmartre:"

Evitad Operaciones
• • Las mujeres no debían someterse
á Qperaciones quirúrgicas sin antes
probar lo suficiente el Compuesto
Vege_tal de ia ~ra. Lydia E. Pinkhar.i.
Considerad qm casi toda operación que
s~ practica á_ las mujeres en los hosp1tale~ ha s1d? hecha necesaria por
descmdos de ciertos síntomas como
i~regularidades y desvíos. Es muy
cierto que los males proi;iios del sexo
pueden llegar á un estado en que la
operación sea el _único recurso posible,
pero muchas senoras han sido curadas por

I alguien hubiese producido una salsa tan buena
como · ia de LEA &amp; PERRINS, puede V d. estar
seguro que no imitaria el modo de presentacion
de esta.

S

Sin embargo, casí todas las salsas " \Vorcestershire" se esfuerzan en
imit~r el modo de p~e~entacion del producto de origen.

El Compuesto Vegetal de la
•Sra. Lydia E. Pinkham

El. solo ~ech? ~e mnta r l&lt;1 et1quel:L y el frasco de L€'a &amp; Pcrrins equi,·alc á una.
confes1on de tnforiondad. Esto no 11np1dc que millares de personas sigan diciendo de
la ll Salsa Inglesa," cuacdo lo que quieren decir es Ja.

!~{'e~V&amp;cP!~~f~l~~ff'' o de
Sois una de ellas ?

después de creerse q11e sólo con una operación sanarían.
Cienfu~gos, Cuba. -''. Por muclios años he estado enferma; tenfa un
tu_mor, ca1da de la matriz, hem~rragias y el corazón casi no latía. Era
n:11 creencia no en_contrar salvac1on para mí. Entonces ví uno de los ¡¡ 0
~tos ~e la Sra. Pmkham y me decidí á hacerle una consulta Seguí su·
d1recc1ones y 4. frascos del Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham m:
sen~aron maravillosamente. Al presente encuéntrome en perfecta salud
Y m1.enfermedad Y los sufrimientos de antes han desaparecido. No pued~
reumr palabr_a~ para concertar á Ud_. mi agradecimiento por el socorro que
me ha proporcionado con sus maravillosos remedios y consejos valiosos."
- C0NCEP~ION PRIETO, V da. de Abreu, Cienfuegos, Cuba.
. Por tremta _años ha ~ido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
!'m½1hamd el m?J0 r remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud
a m1 es e muJeres.
.

La escritura blanca sobre
la etiqueta roja :
~

~

l.
indica
la verdadera

ESTERSHlRE

de origen.

"Ou de trente moulins les ailes eteodus
m'apprenent, chaque jou r, que! vent chas(se les nues."

bl

ci?n, un v~lumen ·de ver5?s tilnlado &lt;La el calor de tu vida en la que diríase quP.
Vida en m1&gt;, versos que dicen !11llJ bella· se levanta un palacio en donde hay una
d Si está _ud7 ~ufrienc!o algu!la de estas enfermedades y
mente cómo es verd~d que elru1senorcan- mujer que inspira todos los amores, y UD'l
espe:.-, un conseJo especial, escriba confidencialmente á Lydia
t'.'- a pesar de la _serpiente y su veneno, del tumba en donde hay un ángel muerto que
E
/' . ml~h:~m ~~dicine Co.,_ Lynu, lUass., E. U. üc A. Su carta
t~gre y sus colm11los, del hombre y sus pa· inspira todas las tristezas.
. er.í. abie1 ta, lcula y contestada 110r una seii.ora y cl)nsiderada
siones malév,olas .. ,,..
De la ex_quisitez de su poesía ¿a qué ha·
estrictamente confideucial.
Na~a hab1~ vuelto a s~ber ?esde a que- blar ? Santiago Argüello es un maestr.:&gt; del
llos d1:i,s ya le¡aoos en que la ti.:rradel pa- buen decir. Su mente es un joyero magoídre Hidalgo, hecha t~d~ uo h1mno_y una fico, y sus versos, joyas de su mente.
JUEVES II .
~~dera nos daba i::ratis1mo ho~peda¡e, del Ahora sí, oo obstante ser tan rico y fasms1gne ~ardo a quien apreod1 a querer tuoso el traje :le su poesia, Jo que más SP·
Santos Prc;to y Jac into y el B. Ca rlos e~ la prisa de un hotel y en el deslumbra- duce en ella, es esa tierna ingenuidad, en·
11!-iento de unas horas de constante apoteo· cantadora pesadumbre, que emerge de sus
Espíndola Mártires.
sis.
comoosiciones.
LUNES 8
VIERNES 12_
De ahí acas_o que sea mayor el j~hilo en De sus composiciones todas, si, porque
La Natividad de María Santisima, Paq_ue rebosa mi alma ante el mensa¡ero va- en Santiago Argüello no hay una en que
trona principal de la ciudad de Zacatecas.
El Dulce Nombre de María.-Saotos lioso, pues con él me ~aa- llegaJo melodías no estalle un grito, o musicalice un sollo.
. .
y afectos arrulladores. notas de oro para zo, o vibre un beso ... .
San AdriánMártir.- Función en Catedral, Macedonio, Leoncio Márllres Y Silv1no el fino t1;clado de mi_ caj'l de e~sueños y El, se ve que no hace poesía, como el
indulgencia plenari« y Visita de los Siete ·Obispo Confesor.
un poquito de ensueno para m1 vaso de zapatero hace zapatos, a cuatro O cinco
Altares -Función en Loreto, Regina, Mon.
ternuras.
pesos el par. sino de lo~ que vive, goza o
SABADO 13.
Mucho consuelan _l_?s versos del poeta : sufre, y Juego, al caer la tarde, cuando soserrate, San Cosme, Santo Domingo Y Baellos son como los oin?s de la casa. Pero bre el mundo parece que desciende la insilica de Guadalupe, que celebra la DióSantos Amado y Maurilio Obi~pts.
mu~h~ consuela _t~mb1én el recuerdo del decisión de Dios, ~e recoge en si, y pone
cesis de Sonora.
ª,migo. él es med1c1na de mucbasmelaoco- en estrofas armoniosas las ternuras del albas, rayo de s~J de muchas ~ombras ... •:. ma, y las dudas de la mente ....
DOMINGO 14.
Po!'ta, gracias por tu hbro Y gracias Poeta, ¿quién eres? ¿Qué sientes? Si alMARTES 9 .
La Exaltación de la Santa Cruz. Santos tambiéu por t~ re&lt;:uer~ 0: Uno Y. otro han guíen le preguntara así, acaso .;i él respon0 grado sacudir mi espmtu Y ale¡arl_o - un deria, de la misma manera que el divino
Santos Pedro Claver Confesor, Gcrgo• Crrscenciaoo y Salustia Mártires .
!instante
que sea-del horno encendido en Reine·
nio y T iburcio Mártires.
donde veo desaparecer.diariamente, caros
·
idea)es de mi vida, an~e :a indiferencia re- 1Quiéusoyl-Bardo germaoo,en Alemania
goc11ada de los que sienten como que la
de todos conocido;
MIERCOLES JO.
luz entra en ellos, cuando en losotros, que cuando se citan los más altos nombres
fueron, o son bogue.ras en calma , no 9uetambién se cita el mío!
Sao Nicolás de Tolentino Confesor, PaEN LAS D!~RREAS AGUD~S Y CRO- da, o o~ se les ve 01 rastro de una chispa ¡ Qué sientol- Lo que sienten en tni patria
trón menos principal de la ciudad de MéNICAS del nrno y de\ adulto v1e_n~ pres- eoc~ndid_a.
.
.
muchos por crut:1 destio·o:
xico.
tando &lt;KUFEKE&gt; b nllaotesserv1c1os des- S1, el hbro del tierno poeta amigo, en cuando se citan los dolores grandes
d e hace algunos decenios como alimento donde proclama que piensa en azul, que
también se cita el mío!
'
fácilmente digestible que regulariza la vive en rosa, que siente en nácar; que
nutrición puesto que proporciona al orga- cuando &lt;una sierpe le lacera el nido&gt;, se
.
. . .
.
cismo los principios nutritivos necesarios echa a volar; que del &lt;tronco de un enes~ es un J_uicio, 01 ?'º me te~go por
51
t
~in irritar de nuevo al estóm• go ni al in- sueño roto, nace el ·rosado r etoño de otro ~r tico .., penas
eS asd,110eas ~eoal:i,n la
testino.
ensueño&gt;; que su alma &lt;sólo an~ía, ca len- imr: 5!ºº que en est?s tas de mqu1etud
Pídase en farmacias y droguerías el Li· tarse las a las en su nido, r·e zando la ora- ~a.nott: m~ ha dde¡ado la g r~ta lectura
brito de cocina cKUFEKE&gt; que contiene cióu de la armonía&gt;, me ha hecho 'gozar e U? 1 r o e ver adera .poes1a, de esa
más de roo recetas de cocina muy acredi· como de la ígnea majestad y limpieza que poesia q ue ya va escas~ant.o en el mundo,
tadas.
inunda el campo a la hora del amanecer, porq~e 1os poetas, ansiosos de no parecer
después de una noche de tormenta.
&lt;cursis&gt;, están llevando so!Jre el corazón
y es que los versos de Santiago Argüe- - cuando les llora-un racimo de cascallo no son como los de tantos acróbatas y beles.··· .
.
albañiles de la rima que se dicen poetas. Poeta am1go, g~ac1as de nuevo por tu fiSus versos, sonoros y delicados, llevan en no ·r ef:(alo, meosa1ero de no recuerdo que
sí el se, reto de la victoria; van almados. de veras conforta .. • •
Yo me los imagino retozando en s u mente, Poeta, lte acuerdas ~e las veladas de
como los bravos bayameses que prendie- aquel_Jas ~oches de amistad franca ,en
ron fuego a sus casas para que tuvieran aquel Méx1c:&gt; fastuoso? /Volverán/ ¡Quién
Un libro, un amigo . que salir todos su s habit,.otes a pelear por lo sab~l
.
el decoro y libertad de )a patria.
México se desploma, pero la vida es larFué en México, mas no en el México de
Sus versos, antes de vaciarse en el pa- ga Ylas noches eternas.•••
estos _últimos tiempos-;mancha de saogre pel, deben quemarle por ~entro, cosa de
NESTOR CARBONELL.
y fena de horrore~,-s1no en aquel otro, que con ellos tenga que sah r el alma. /No
rico y generoso que hace tres años cele• es así, poeta amigo? l No son tus versos cobrara el centenario de su independencia, mo tus hijos?
donde conocí a Santiago Argüello, el gran Yo así lo creo porque encuentro en ellos,
poeta Nicaragüense de · quien recibo abo· entre la música que los anima y la be lleza
ra, como mensaje de afectuosa recorda- que los adorna, un calor de intema vida:

Calendario de la Semana

Una representación del Guignol de
historia natural en el 'Jardín de
plantas. de París .

.
El abomrnable y vetusto Guignol, espec•
táculo bárbaro, en el que nada bueno puede apr~~d~r la ni_ñ!z.' ha sufrido en París,
por 1nic1ativa fehc1S1ma de un grupo de
hombres d~ ciencia, una transformación
digna de los mayores elogios. Lostradicionales muñecos de cabeza y manos de palo
y sus grotescas farsas 'pueriles, hao s ico
sustituidos en el teatrito levantado "ad

"

.
.
hoc en el &lt;Jar?fn Botánico&gt; por figuriJlas repres:nt~hvas de animales que, puestas en moy1m1ento por un grupo de exce·
l~ntes artistas, represent~n las m~ cono·
c1das fábn)as ~e Lafontame y Florian. .
La ~unción '.?ªui:ura,1, tuvo un é:cito bn·
llantís1mo, los. artistas y sus mampulador~s lograron mteresar enorm:meot~, no
solo a los espectadores pequeuos, sino a
las numerosas personas mayores que habían ªC:udido_ al original Y cultfsimo e,spec·
táculo 10fa~hl, cuya propaganda deb1a ex·
tenders~. ciertamente, a t?dos los países
progresivos, en cuanto deleita y educa al

f.1

Notas marginales

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO
MARISCALA 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.
TELEFONOS: ERICSSON, 836.
MEXICANA, 1006.

Beranger, Desaugiers, Emile Delvaux
Colmaoce, Gustave Nadaud,Charles Mon'.
selet y Aristide Bruand, han glorificado
sus alas, ;.las sobre las c-uales )as más her•
mosas y deliciosas griséttes de París, han
colgado sus cintas y sus sombreros.
Generaciones de pintores entre Jos que
se d:stacan Tbeodcre Rousseau, Daubigny,
Adnen Gignet, G Micbel, Cabat Steiolen
y Willett~, han aguzado el iog~oio para
reproducir estas pintorescas siluetas.
De todo esto se puede sacar en conse·
\1
cuencia que por '"derecha" estos molinos
forman parte del horizoote"parisiense" y
a sí como han servido de decoración p'ara
'-' \1 los días alegres, sus g randes alas sombrías
se han despedazado más de u na vez ante
. .
las desgracias que desolaran a París ....
Una nohc1a que sorprendió al mundo
Montmartre campestre es el último·r efuentero hace ~nos me~e~, fué aquell_a de gio de~ paganism? artístico. Esta pequeña
que el, Cons1;10 M~n!c1pal de la_ crndad montana de apariencias juguetonas, cuan de Pans babia decidido por motivos de do uoa vez entró en erupción, no fué para
embellecimiento, la·demolición de los tres arrojar un ratón, sino que fué para dar a
antiguos molinos existentes en el barrio de luz un "Chat-Noir" como el diablo, el cual
"Montmartre," de ese barrio único en el ha señalado con sus garras la historia de
mundo que aquellos que no Jo conocen no Paris.
pueden ni r emotamente hacerse una idea Ahor'.'- bien, para terminar diremos, que
de lo que es, y que a los que como yo han e l más importante de estostres molinos es
vivido en él largo tiempo, esta noticia no el que al priucipio de esta reseña deci~os
habrá dejado de indigoarlos y al mismo que fué visitado por Etieonee Marce) se
tiempo traer a la memoria una serie de re· denominaba "Blute fin" más conocido hoy
cuerdos agradables.
con el nombre de "Monlin de la Ga)ette."
De todas partes del mundo recibió el El segundo, el "Radet" más modesto sirve
Consejo Municipal de la Ville " Lumiere" de decoración a un pequeño jardin que se
peticiones para que este desistiera de su encuentra al lado de la grao sala de baile
propósito .. .. .. P arís, y en particular los a la cual parece ser vir de ''telón de fon'.
habitantes de la "Butte" pusieron el grito do" las n oches Calurosas de eslío, en les
en él cielo al conocer tal decisión, llegan· momentos precisos, que los que pudieran
do la protesta a grado tal, que se temió llamarse las futuras esperanzas de Mont·
seriamente estallaran motii¡es. "Grebau- martre bailan y se zarandean a les acorva)" subió a la tribuna del Consejo Muni- des de una orquesta endiablada El terce·
cipal para denunciar a los Vándalos "que ro un anónimo .... fué traído de "Moodesfigurao la plaza du '·Tertre" levantan· trouge" en el año 1830 por los hermanes
do al r ededor de ella construcciones de "Debray," los cuales. ID instal:&gt;ron en el
seis pisos". . . .
•
jardín que pertenecía a su señora madre.
Después de é l, otras personas tales Jean
E,te es el que ha desaparecido, sacri!'i•
Var enne, concejal por "Montmartre"; cado por el Consejo Municipal, para pro•
Frederic Brunet y Adrien Mithouard, el seguir la prolongación de la Avenida de
eminente Vice Presidente de la Comisión "Juoot."
del "vieux Par(s': levanta~on enérgicas L~ avaricia, de la gente de negocios h a
protestas que originaron serios debates, los petrificado la 'Butte;" la vejez ha paralicua)es dieron por resultado una modifica- zado con no gesto de súplica las alas de
ció n completa del primer proyecto, que· los viejos molinos. Ellos son, los últimos
dando acordado que los "tres molinos" só- mártires, las últimas víctimas.
lo uno fuera el sacrificado, y así ha suceGASTON POITOU.
dido.
Menos mal que todo ha terminado bastante bien, pero convengamos que la pro·
o o o
testa gener a l ha podido en parte t,vitar el
desastre total.
Nota final.

.
.
m_1smo tiempo, según el precepto hora·
C 1ano.
.
..
E_l Teatr~ Gu1gndl, como aux1har pedagó~1co, es s10 duda una bella y noble conquista.

Un r·1nGo'n dA Par1's
que DesaparAGA

o o o
Los molinos de Montmartre ocu pan un
importante lugar e n la historia de h g ran
C'lpital. Los plaoos más antiguos los mencionan, y no es posible hojear un atlas
posterior al siglo XV, sin encontrar en
ellos las a las de éstos, colocadas como ma•
riposas eo ·la cima del "Moas Martyrum."

U na señora muy hermosa dice a un ca•
ballero muy elegante:
-Ayer paseaba yo por la G ranja Mo·
delo, cuando de pronto me ví rodeada de
uu enjambre entero de abejas.
Y el caballero contestó:
-Es indudable que andaban buscanca
una reina.

�-BIBLIOTECA UNIVERSITAíllA
11
&amp;\,Al FONr-o REYES
FONDO RICARDO COVARRUBIAS
!:::::::::::=::::==~~=======~===========E~L=M=U=N=D=O=IL=U=S=T=R=A=D=O======================

CAPITAL SOCIAL: ,

Alma angélica:
Tu doloroso grito "Sin nombre" ha repercutido en mi corazóQ. Estremecien do
mi espíritu basta en la más íntima hor.dura,
ha sido para mí una revelación desconsoladoramente triste.
CGJmo tú, vagué inútilmente tras el alma
tierna y sentimental, amorosa y noble, que
fraternizara con la mía, blanca y pura; la
adelfa de mi pecho no dió fruto ; fui errante golondrina llegando siempre a álgidas
e¡tepas; incansable g aviota abatiéndose
sobre mares sombríos; paloma flébil volan·
do silenciosa ent re i.,rumas hacia el nunca
alcanzado olivo de la paz . .... .
Y aún voy por el sendero.
Ahora, mi cuerpo no me pertenece,
apresado por las leyes mundanas, estultas
y torpes; pero mi alma, que es libre.quiere volar hasta ti, para implorarle: ¡No su·
fras!
He sondeado en tu arcano, y más que la
desesperanza de no alcanzarte, con ser és·
ta desconsoladora y doliente, me aterra tu
pena, por avasallante y profunda.
Anhelaría que cesaran tus aflicciones
tao pronto como posaras tus divinales ojos
en estas líneas, tao desinteresadas que no
encierran más ambición que la de aminorar tu enfermiza melancolía ; que concluyeran así que conocieras la solicitud con
que he escuchado tus vehementes anhela·
ciooes, similares de las mías, aunque menos estériles que ella.
Por más de que físicamente tangible no
te conozco, ni sé tampoco si eres tropical
o siberiana, morena o blonda, ya te amo,
en una dulce orientación de fraternidad,
que de ser conjunta sería sel de luz, y,
palpitando con tus vibraciones y desmayos; me siento impulsado a la confidencia.
Pero-ventura póstuma la de haberte conocido-sólo puedo ser para ti una sombra, una estela imprecisa, un haz de in·
tangible luz; porque quizás si basta temas
acercárteme; que si entre nuestras almas
está Dios, borrador de las distancias, también entre nosotros se halla el mundo, mor·
daz y disolvente.
Empero, sabe sí que mi alma, que es tao
fuerte en la adversidad como bondadosa
en todo momento, si¿nte y se unifica con
tu tristeza, trema y suspira con tus fallecimientos, y que llega a ti sumando en un
esfuerzo magno los empeños parciales de
una existencia consagrada, como la t uya,
a la consecución del ideal soñado : y sabe
también que no conozco más lenguaje que
el de la Verdad, porque soy poeta .
Apóyate, alma rosa, en mi alma blanca;
sostengámonos recíprocamente, decidida·
mente, en el camino de la eternidad, iluminados por aspiraciones afines, cordiales
y buenas.
Pudieran llegar hasta tí mis súplicas,
mover tu ánimo, y la ventura sería con·
conmigo.
Y si piensas que divergen nuestras s en•
das, antes de alejarte devuelve mi saludo,
estrecha un momento la mano cariñosa que
te tiendo; y entre tanto, y después, oye y
no desoigas mi voto: ¡No s ufras!
FRANCI:,CO ROBAINAS.

LA COQU ETERIA
ES UN A ARMA LE AL E N LA MUJER
Si os valéis de
vuestra coquetería pa~
ra combatir los años;
nadie os dirigirá e,

más ligero reproche!
pues de qué sirve una

aureola de

cabellof

blondos si vuestro cutis descolorido. arrugado o marchito no

armoniza con ellos? La

s. A.

EL BUEN TONO,

$10. 000,000

Cuarta Colección No 39
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

MEXICO.

Registrado como articulo de segvnda clase 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en papel de las Fábricas de San Rafael,

Año XX.-Tomo 11.

México, Septiembre 7 de 1913.

NUESTRO PA IS

PROVEEDORES DE _LA

POR REAL DECRETO DE

REAL CASA DE ESPAÑA

17_DE FEBRERO 1909.

LA _MEJOR _CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE .MOCTEZUMA, ORIZABA.
o o e
o oo
Una vida bien rec!a, bien regular, tiene
Todos creemos que la necesidad de sobre poco rnás o menos el mismo encanLa propina la damos siempre que nos parecer virtuosos más que en el deber de to que unlargo trayecto de ferrocarril entre dos desmontes.
Id pidan; y la limosna, en cambio, la ne ejercitar las virtudes.
gamos.
A colón comparada

Creme «Siren&gt;
para
embellecer
bien podría decirse que lleva en sí el calt,r y la vida
apasionada y amorosa del Sol de O rie nte , pues pronto y siempre i mparte a la piel la frescura y voluptuosa suavidad perfumada de las carnes tan célebres de
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Por correo.

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GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
tomad al

a• medida•

:r dla,

'" la, 11,11ú 1,r111cleic1111 Dr,111.,nu.

O'TOSO
~
UMATIC

PANORAMA DE CUERNAVACA.

Número 10.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMA!'IARIO DE A CTUALIDADES, ARTE Y LIT.ERATURA.

DIRECTOR PROPIETARIO
LIC. ERNESTO CHAVERO
OFICINAS:

3&lt;1 Calle de la Rinconada de San Diego No. 41.
Teléfonos:- Mexicana, 20-85 Neri
Ericsson, 14-5 I
Apartado Postal 149. - México, D. F.

PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
En la. Ciudad ........... ...... .......... . $
(pagadero por adelantado.)
En los Estados ............................ $
(pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero .......................... $

1.00

1.25

2.00

(pagadero por semestre adelantado.)

NUMEROS SUELTOS:
En la Capital. ............................ $ o.::io
En los Estados ...... ....... ..... .. ......... ,. 0.35
En el Extranjero .................. .. . .. ... .. 0 .50
Atrasados .................................. 0.50
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Publicité, 14 rue de Rougement, (9 e).
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.

La Vida que Pasa
LAS MONEDAS TENTADORAS

Acabamos de ver en el teatro a la famosa envenena•
d•&gt;ra, L'i Voisin, que constituyó uno de los escándalos
más fuertes de la corte de Francia en los tiempos de
Luis X IV, y al mismo tiempo que la farándula nos representaba la obra sensacional d" Sardou, una pobre
joven, con la inexperiencia propia delos diez y seis añ!Js,
envenena a sus amos, de una manera torpe, felizmente
para ellos.
El reporta:r.go de los periódicos _h a descrito los pormenores del suceso, y por ellos sabemos que la vista
del oro y de la plata, las tentadoras monedas relucientes, brillantes, hermosas, ti filando ante los ojos atónitos
de la jovenzuela que nunca había visto tanto dinero
junto, fueron las que revolvieron los bajos fondos del
alma que todos tenemos, produciendo la concepción
del crimen con s~s ~orrespondientes cómplices y todo,
pues la autora principal, María Magdalena, según reza
el relato de los diarios, fué en seguida a referir lo visto a otras personas para que la ayudasen en su nefanda empresa.
Lo demás no importa al cronista. El suceso tal y co•
mo fué, tiene su honda psicología en la ignorancia
hasta del peligro, y hace pensaren el efecto del dinero,
que parece que a veces nos llama y nos seduce con
cantos de sirena. ¿ Quién negará que la honradez existe? Pero ¿qué persona observadora no ve que las más
de las veces, el bueno, el digno, el correcto, el caba:
llera, oo ha sentido jamás el cosquilleo de la riqueza,
al contemplarla cerca de su mano, casi rozando su voluntad, para que se incline y caiga?
L?. autora del crimen era pobre, y seguramente que
siempre la pobreza la había rodeado. Apesar de todo,
no ignoraba lo que el mundo guarda para los ricos, y
seguramente que las comodidades a su modo, el lujo a
su manera, los sueños de no trabajar, y hasta el amor
que busca con mayores facilidades a las ricas, cuadros
foeron todos ellos que allá, en las vigilias asaltarían su
inteligencia por poco experta y falta de ideas saoas y
de austeros principios. De ahí al delito, sólo existe un
paso, y como aquel corazón no estaba aún pervertido,
como solamente fué el roce de las alas negras de la
culpa en el espíritu de una joven, vino acto continuo
la confesión entre sollozos entrecortados, entre pala·
bras comprometedoras, como si la inocencia reaccionara y volviese a su limbo de blancura.
No sé lo que la Justicia dictaminará, ni es mi objeto
defender a oadie, pero seguramente que la mujer que
,en ciertas condiciones penetra en las negruras de una
cárcel, y experimenta el choque de su vid¡. con las in•
famias de los que habitan semejantes antros del cri·

Dejáronme en libertad andar por la casa.
Volví en mi después de tan horroroso suplicio; pero la con·
moción persistía en mí; soñaba yo con mi dueña., tan ingra·
tamente abandonada, viva, palpitante en mi memoria surgía
delante de m! aquella vida que llenaba de caricias, los re·
cuerdos en mi mente se extienden cada vez más como la pie·
dra que al caer en el agua forma alrededor de ella círculos
más y más anchos, y pienso en los incidentes de mi vida pa·
sada con profusión de detalles, ansiando por ellos.
Ya nada podía alegrarme; no estaba tranquila y deseaba
volver al hogar abandonado.
El presente me es odioso, el porvenir me da miedo y me
refugio en mi pasado.
Las horas aumentaban mi dolor y Jo hacían más violeuto y
profundo.
Yo que ansiaba mi libertad, sufro ahora las torturas del
hambre. iQué lejos de mi siento a mi dueña adorada desde
que me ha herido este nuevo dolor.
No sé que pasó. En mi escas:t inteligencia, no tuve idea
de los días que pasaron. Sacudida demasiado joven por una
conmoción terrible no tenía fuerza más que para suspirar
la dicha perdida.
Halléme poco después en una fea jaula, fui conducida a un
lugar de ventas. iQué triste me parece ahora la vida, me
espanta ese dudoso día de mañana.
.
E~perando, día por día el fin de mi suerte, miro pasar in-

meo, si alguna vez sale otra vez a la superficie social,
Llegamos a la casa, en donde, en abigarrada confutrae en su alm1 la, raíces perversas, plantadas ya en sión se hallaban muebles, cuadros y otros objetos. Es·
terreno fé rtil pira du sus frutos correspondientes. Pe· cudriñan,fo, vimos en un rincón y encerrada en fea y·
ro ieso qué importa! ba de gritar el severo tribunal y · sucia jaula de latón, uaa Caca.lúa, de aspecto de resig
el Juez, al que la sociedad le paga, para que separe nada ferocidad y de miseria incurable, sus ojos mira·
loE buenos de los m1los, según la letra del Código. Y bao recelosos y humildes, algo que tuviera derecho por
en efecto, viviendo al d'a, no mirando el futuro, des·
haber luchado mucho.
Mi amiga y yo la contemplamos mudas de asombro,
oyendo el porvenir, la razón ayuda a los que así pien·
san. ¿No delinquió esa criada? ¿No echó el veneno en y mirándonos tristemente, exclamamos al unísono: No,
el vino que sus amos iban a beber? ¿No mostró cinten· no, es la misma, pues ésta presenta un aspecto bien dis•
ción&gt; en el delito? preguntará seguramente el Fiscal; tinto a nuestra ,lllerida ave.
pujs entonce, huelga tojo comentario, y sobre todo, en
Retirámonos, con la realidad, el desengaño y las ilutanto se dilucidan los pormenores, los detalles, la in· siones desvanecidas.
tensidad del crimen, allá va al abismo, como andrajo
Transcurridos algunos días, el principal de la casa
viviente, una criatura; allá va a la cárcel. a la miseria de ventas le envió de ob,equiol a mi amiga, la Cacatúa
viciosa, a la infamia que mancilla para siempre, a pa· mutilada, deseando que llenara el vacío de la ingrata
sa.r hambre y enfermedades, a rodar por las gradas de mimada.
la perversión un día y otro día, un mes y otro mes,
Con mezcla de alegría y tristeza, escuché, cuando mi
hasta que el J urado, serio, circunspecto, probo, con las amiga me comunicó la nueva noticia, invitándome para
mayores solemnidades, examine lo que hubo en el de- ir pronto a contemplarla.
lito, juzgue de las circunstancias agravantes o atenuan·
Encaminéme a la casa de mi amiga, y allí en el mistes y quizás brille la verdad, teniendo que absolverse mo ángulo del espacio,o y alegre corredor, se hallaba
a la que por envenenadora fué al infamante banquillo. la blanca trípode, sosteniendo en su férreo cuadrilongo
Y entonces la jov~nzuela paliducha por las privacio· a la desc..inocida Cacatúa.
nes y por las perversidades, sin puerta alguna abierta
Acerquéme a ella, proponiéndome observarla, para
más que la de la cárcel, q.;e se entreabrió para dejar· encontrar algo, algo que me indicara que me enconla salir, ha de encontrarse muy sola, muy triste, y cuan· traba frente a nuestra antigua conocida; pues tenía un
do relate el fallo de sus jueces, nadie ha de creerlo, interior presentimiento que era la misma, aun cuando
que siempre la primera impresión es la que se graba al aproximarme, no protestó, no se defendió, haciendo
en la frente de todos, y pocas veces rectificamos los uso de su corvo pico, que aun podría causar daño.
juicios que un suceso, o un testigo o la maledicencia
¡Cuando recuerdo cuantas veces me acercaba a la
impulsada por el escándalo, consignó.
antece;ora para lograr dominar su ferocidad, las perY si nada de esto pasa; si la justicia no penetrando sonas que me veían, me creían demasiado exagerada y
en lo íntimo, sólo exteriormente ve el sur.eso, entonces violenta ; pero ella 110, lo (.;Omprendí, pues cuando en
la condena vendrá, y todo ¡por la visión de unas mone· señal de desagrado erguía las plumas r izadas de I copedas desparramadas en el suelo!. ... ¡qué suceso tan pe· te gualda, yo entonces con mi voz aunque demasiado
queño para engendrar consecuencias tan grandes! ....
chillona cuando cantaba, o con alegres filbidos, cense·
guía dominarla y lograr acercarme mucho a ella hasta
o o o
tener muy cerca d~ mi vista aquellos ojos redondos,
donde intentaba descubrir los pensamientos de la taciA veces el crimen camina a la par que el heroísmo. turna ave.
Un veneno precisamente fué la causa de aquel suceso
Y así me aproximé a la infeliz y desconocida Caca·
que el cronista recuerda en estos instantes y que pro· túa que se hallaba mutilada, pues las blancas alas y la
dujo la muerte de Blanca Capello. Enemiga de su cu• espléndida cola, habían sido cercenadas por afiladas tiñarlo, el cardenal Fernando de Médicis, aprovechó una jeras.
visita de éste para prepararle unas torth, que sabía
Más, ¡oh fortuna!-exclamó llena de alborozo ¿qué
eran de su agrado. El cardenal poseía uoa sortija, un descubrí? Pues sencillamente, qué observando de do
ópalo, regalo de Sixto V que tenía la propiedad de pa· dimanaba la sangre que manchaba su nítido plumaje,
lidecer cuando se le aproximaba una substancia vene· observo detenidamente sus miembros, y miro que la
nosa. Desconfiando de su cuñada, hizo las pruebas y herida se baila en una patih; la tomo entre mis manos
uegóse a comer aquellas viandas. Su hermano el Gran y veo incrustada en ella, un anillo de hierro, y miranduque insistió eu que las probara, y viendo que era im· do y mirando, veo la realidad, pues la iograta, en la
posible vencer su resistencia, dijo volviéndose a Blac· precipitación de su ruga, hízola llevando adherida un
ca Capello:
fragmento de la cadena con que estaba sujeta, y que se-Ya que mi hermano es tan poco galante yo haré guramente en sus excursiones había quedado en algún
honor a tus tortas.
arbol, no pudiendo desprenderse del último eslabón por
Y se sirvió un trozo Blanca hizo un movimiento pa· h aliarse fuertemente cerrado.
ra impedir que su esposo comiera, pero se detuvo. La
¿ Puede existir, acaso, más grande bienestar que el
situación era horrible. Teoía que confesar su crimen que experimentamos cuando nos damos cuenta exacta
o dejar que su marido se envenenase.
de un problema que nos tortura?
¿Será posible?-pensaba yo, que sea ésta la indoma•
Su determinación fué rápida, como lo habían sido
todas las de su aventurera vida. Se sirvió otro pedazo de ble ave de actitud siempre amenazadora,cau~ábame ex·
torta igual al que se había servido él, cogió a éste la trañeza el convencerme de ser la misma, veía que se
mano y se comió el trozo enveneoa do, con la sonrisa dejaba acariciar mansameote,aun cuando le pasaba la
en los labios. Al día siguiente, el Gran Duque Fran· mano por el indomable copete.
Cojíla, y aproximándome a ella al fin, conseguí leer en
cisco y Blanca Capello, estaban de cuerpo presente.
Aquí el crimen tomó los caracteres trágicos y la bis· sus ojos tristes muy tristes, la historia de su fuga. Y ya
toria con visos de leyenda nos lo señala .. .• ¿Quién se que tú, amiga mía, descubriste que ansiaba libertad,
atreverá a decir que la inconsciente María Magdalena, oye lo que a mí me contó.
¡Oh, ~añada libertad, cuántas añoranzas encuentro en
en las tristezas d e la cárcel, esperando la sentencia,
horas y horas, con profunda amargura, y al mismo tiem· tí!
Cuando el sol empezaba a declinar, me lancé a los
po careciendo de la maldad bastante para el delito, no
es heroica, y sin llegar a la tragedia, no es ante los ojos espacios, subí sin dudar siquiera que allí había de en·
del que conceptúa el mundo de cierta manera, uo per· contrar más febriles emociones que sujeta a terrible
esclavitud.
sonaje dramático y conmovedor , ....
Volé con inusitada alegría y alborozo; todo aquello
resultaba tranquilo, grande, bello, hendía el aire con
AMADIS.
majestuosa lentitud, y, sin embargo, aun repercutía en
mis oídos el grito de dolor que lanzó mi cariñosa dueña
al mirarme por los aires; pero pronto Jo olvidé por la
inmensidad y magnificencia de la naturaleza, sí me
sentía orgullosa en mi vuelo. Me posé en un copudo
álamo, el sol se hundía en el horizonte; me pareció que
el campo florecia de noche, que las yerbas crecían con
mi alegría, y que las estrellas fijas en el espacio, envi·
diaban mi libertad. ¡Oh, libertad, cuántas ilusiones y
qué terriales desengaños encontramos en tí!
ARREPENTIDA.

AMI AMIGA S. M. DE B.

o o o

Recuerdas, tierna. amiga, la fuga de la aristocrática
cacatúa? ¿Recuerdas la tarde que nos visitaste, como
llenas de angustia, nuestra amiga y yo te narramos el
incidente, y que nuestras pesquisas habían sido inútiles
para saber algo de la iograta que había huído? iQué
desesperación por seguir su rastro! Nos dijiste enton•
ces: yo no dado ni un instante, mis buenas amigas, que
el pájaro ha volado, en busca de la libertad que todos
los seres ansiamos; no estéis tristes, la desertora se halla
gozando de la libertad conseguida, sin recordar las tier·
nas caricias que le prodigábais.
Pasó algún tiempo, y cuando ya resignadas, pero sin
olvidar la fuga de la nívea Cacatúa, en uoa lista d~
anuncios hemos encontrado de venta una Cacatúa. Ya
puedes imaginarte, amiga, que sin perder tiempo nos
encaminamos a l:t casa de ventas con la ardiente esperanza de hallar lo que buscábamos.

Cuando la naciente aurora extendió su policroma
clámide, anunciando al astro rey erguí la cabeza, aun
creia soñar al bailarme en aquel espléndido follaje,
envanecida contemplabil mi albo plumaje brillar a los
reflejos del sol.
•
Extendí las alas, y al remontarme, recordé el cariño
de mi dueña, pues siempre conservólas con orgullo y
cuidado.
Me hallé seguida por un gárrulo enjambre de pája•
ros que contemplaban mi espléndida hermosura, ha•
ciéndome feliz con sus aduladores gorjeos y suaves trinos. Todo esto sabía a dulzor de besos y miel de ca·
ricias.
·
Un aciago día, después del reposo de la noche, sentí
mis miembros entumecidos, quise emprender mi matu•
tino vuelo, y sentí, no poder sacudir mis alas, los com·
pañeros que se posaban en el mismoarbot emprendie·

•
•

ran el vueb, dejando en la soledad, a
la que en un tiempo rodeaban afanosas; l,aciendo un supremo esfuerzo consegui volar: pero ¡oh desesperación! me traicionan las alas, y
caigo en tierra con verHginosa rapidez.
Al volver del aturdimiento de mi
caída, encontréme en un sucio co·
rral, rodeada de aves de destintado
plumaje; quedéme inmóvil; de pronto me hallé rodeada y aprisionada
por un cprro de muchachos que exclamaban al mirarme: iQué pajarraco tan feo! explicar lo que sentí, al oirme llamar así, es imposible
para mi vanidad, pues cuantas veces mi adorada dueña me nombraba linda Cacatúa! Yo, envidia de
mis compañeras, ¿oir apostrofarme
de tan dura manera?
Me sujetaron férreas manos y ví
acercarse a mí un chicuelo, que
armado de afiladas tijeras, hizo caer
al suelo las exrremidas de mis poderosas alas y mi espléndida cola.
¡Oh cruel desengaño! cuánto suspiré por mi esclavitud, y cuánto ansíe hallarme de nnt:vo sujeta
a la percha, rodeada de exóticas pal•
meras y exuberantes helechos. De·
seaba oir la voz cariñosa de mi due•
ña y los silbidos con que pretendía
dominarme su amiga.

num_erab!~s person_as, y rntre la muliitud dislir ¡;o
a m1 carmc!a duma en ce rrp; il!a de rn 1 mig,;
abro las alas enstñal de HgLcijo, pero tila eco·
tinúa indiferente. Mas ya se acerca, rne obse1•
va, habla con ~u, miga ¿qui le dice? Que ~upli·
cio de lortura a cada imta i.:te. Llegan basta
a mí unas ¡:alabras que dHoibe oo ié qué, que
no ccmprtndo; mas ¿her a, d veo ccmo mue"Oe,
dt: un lado para otra la nbeza y dice: No, no,
es la miima.
Esta palabra ioi:ó más dHfarréclora y si~nificativa a mi corazón e inclico la cab&lt;:za para co
saber más.
Mi corazón se aprisicoó horriblemente, cuan•
do hubo desaparecido la única persona a quien
pedia cariño y recuerdo.
Como me encontré otra vez en poder de mi
dulce dueña, inexplicable e~. ce!arcn mis ¡ufri•
mientas, pero mi dueña ccntinúa descoPociéndo·
me. Yo quiero que mi cariño Ha tan vh·o y aráiente que Je haga olvidar mi iograti'ud; quiero borrar de su mente los recuerdos que amar·
gar on los días pasados, y pienso constituir una
vida nueva en mi. ¿No tendrá mi dulce dueña un
afecto para la pobre arrepentida?
Esta historia leí en los tristes ojos de la iofortunada ave, y este postrer pensamiento:
Mientras exista el cariño habrá amor. y cuan•
do hay amor, existe la esclavitud voluntaria.
Team de baseball del colegio de «Mas-:arcn~s.-fücecas del juego ganado
por el &lt;Mascarones&gt; al «San Luis&gt; el domiogo pasado.

Y escond iendo el pico entre rn blanco plumaje, continúa ea su impésible y trii te actitud la
Cacatúa.

�Mas aun no concluye esta triste historia, amiga mía,
pues tú ignorab..s que a mi amiga le enviaron otra muy
linda Cacatúa, que hizo desterrar a la mutilada, enviándola a un lejano lugar de la casa, y aprisionada en
la jaula de latón, no pudo resistir la infeliz ave al hallarse relegada al olvido, y encerrándose ea una dura
abstinencia, la hallaron un día sin vida en su triste
cárcel,
Este fué el fin de la triste ave, que ansió la libertad
y halló la muerte.
COQUILLE BONROU.

Gran ConGurso de Fotografía Artístita
DE "EL MUNDO ILUSTRADO"
&lt;El Mundo Ilustrado&gt; abre un concurso de fotografía
artística sobre las siguientes
BASES

Primera.-Se admiten a este concurso fotografías artísticas de composicién de figura, incluso retratos. El
fondo sobre el que se hallen las figuras solo se conside·
rará como incidente del conjunto y no como parte esen·
cial de ll. Para la otorgación de oremios se considerará en primer lugar el mérito artístico de la composición
y en segundo su mérito como trabajo fotográfico.
Segunda.-La admisión de fotografías empieza desde
la publicación de estas bases y terminará el 30 del actual. Las fotografías deberán venir amparadas por un
lema, y en sobre aparte, cerrado, los datos para la identificación del remitente.
Tercera.-Se admitirán a concurso impresiones foto·
gráficas en cualquiera clase de papel y cualquiera que
sea el procedimiento de revelado, virage y fijación de
ellas.
Cuarta.-La redacción de &lt;El Mondo Ilustrado&gt; se
reserva el derecho de publicar las fotografías que a su

juicio lo merezcan, sin publicar el nombr-e de su autor
(sino después del concurso) y sin que esto signifique
nrngún compromiso para el jurado calificador.
Quinta.-El jurado estará formado por personalida•
des de respetabilidad y competencia cuyos nombres se
darán a conocer oportunamente.
Sexta.-&lt;El Mundo Ilustrado&gt; ofrece tres premios en
numerario: un primero de CIEN PESOS; un segundo
de CINCUEN fA PESOS y un tercero de VEINTI·
CINCO PESOS; además de estos premios, habrá meo•
cienes de honor y obsequios a los concurrentes, los que
se irán anunciando posteriormente.
Séptima.-Las fotografías que se remitan para el
concurso no se devolverán a los r'lmitentes por cuenta
de EL MUNDO ILUSTRADO; y si alguno de los NO
premiados deseare la devolución, tendrá que hacer por
su propia cuenta todos los gastos que esta demande.
Las fotografías premiadas se considerarán como pro•
piedad de EL MUNDO ILUSTRADO.
o o o
Tilles son en general las bases de este gran concurso,
al cual no dudamos concurrirán todos los fotógrafos de
nuestro país, a quienes nos dirigimos con la única mira
de estimular el gusto por el arte fotográfico en una de
sus manifestaciones más bellas. Ninguna manifestación
del arte debe considerarse como inútil, ni niogún esfuerzo se pierde.
Cuando el espirito se siente inspirado, lo mismo puede crear una ::,bra bella el profesional que el aficiona•
do, y nuestro esfuerzo actual tiende precisamente a
desarrollar y estimular el gusto artístico en los fotógrafos.
No dudamos que nuestro concurso hallará eco y de
antemano nos congratulamos y congratulamos a nues•
tras lectores, pues pronto podremos dar a conocer las
primicias de nuestro concurso.
Confiamos en él entusiasmo de nuestros artistas, y
por anticipado les damos las más rendidas gracias por
el coutiugeate que se sirvan aportar a la labor de edu•
cación artística que ahora emprendemos, pues éste será
el primero de una serie de torneos artísticos que nos
proponemos llevar a cabo, contando ¡::ara ello con el
favor del público, que tanto nos ha alentado hasta aho·
ra en nuestra larga carrera periodística.

Canción, a un artista muerto
(Justo Sierra)
Para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;.
¡Canción, vieja canción, ¿por qué las alas plegas
quedando pensativa junto al freEco rosal,
cuando volar debías en busca del ausente
por la turquesa límpida bañada en claridad? ,
¿Por qué como una Ofelia, amargamente ríes
cabe la orilla rústica de lago de cristal?
¡Vuela, canción; emprende tu viaje azul y raudo
en busca del ausente cantor de Calazans!
Llévale de mi novia las rosas que le envía
y la oración que reza, de noche, al descansar;
yo la enseñé a quererlo, yo la enseñé a admirarlo
y la enseñé en la noche sus cantos de bondad ... . . .

Cuando vivía yo en mis montañas
-lle acuerdas, mi querido Rubén1tu voz -:on músicas extrañas
me dijo cordialmente: Ven.

¿ Por qué las alas plegas y en el jardín sombrío
te quedas sollozando junto al fresco rosal?
¡Mira, de azul la noche se viste, y se engalana
con las estrellas fúlgidas que empiezan a brillar!

Aquí estoy. Recorrí el camioo
como plugo a mi Dios Criador:
bebí H'asta las heces el vino
y hasta la~ heces el amor.

Grato es ver al paso de la hora sombría
el jardín de ensueño del claro país
en donde la luoa luminosa y pía
riega entre la fronda sus flores de lis.

Pero las rosas encendidas
de aquellas primaveras idas
nunca perdieron su virtud,

Ve en busca del ausente, ve en busca del poeta
y díle que en mi espíritu por siempre vi•irá;
que en la nocturna calma de nuestro hogar sileote
es su mell!oria un símbolo de amor y de piedad ..... .

Alguoa vez, cuando tengas tiempo, rHa
a Nuestra Señora fiel de la Belleza,
que en este breviario tiene su oración.

que hallarás en estas redomas
donde están presas las aromas
de la fragante juventud.

Que vive en nuestras almas y caota en nuestra ,•ida
su palabra sonora de fé, de amor, de paz ....
Y, la canción que dice:
-&lt;Permíteme un momento.
por el divino ausente, mi llanto derramar!&gt;

Irás a la lucha más fuerte y risueño
si en el alma guardas un poco de ensueño,
y algo de quimera bajo el corazón.

Maestro, tú no puedes morir A tus axiomas
todas las primaveras del pensamiento seo.
Ellos sobre nosotros estáo, cual las aromas
de esas flo res abiertas sobre tu corazón.

Quisiera tener tus supremas
y rojas fraguas ~e Vulcano

JULIO A . MU~IZ.

para dar les a mis poemas
temples de acero toledano.

i

Tu sombra es la de un árbol pleno de ricas gomas
y frutos generosos en el patrio terróo ;
de frondas frecuentadas por alas rle palomas
adonde esparcen vientos celestes su canción.

Quisiera los hondos emblemas
que hay en tu sueño soberano
para grabar mis turbias gemas
como las puras de tu mano
Así y todo, se lanza el ave
al pino enhiesto, fuerte y grave...
Para oir mis cantos ligeros
refrena un poco tus ciclones,
para que juegen mis corderos
c ierra el cubil de tus leones.

Los filósofos y los poetas
seguramente son hermanos,
y aunque llevan .distintas metas
a. un tiempo se henden sus manos
En el silencio, tras siluetas
de seres y de cosas vanos,
y en las meditaciones quietas
los dos interrogan arcanos
de arte, de luz, de bienes píos,
para iluminar los s?mbríos
senderos de los u01versos...
Por lo que alegro con el dúo
sin importanci~ de 'llis versos
tielmeote, tu vida de buho.

A José M;.ría Lozano,
Que por su voz alada y fiero
corazón, me parece hermano
de Aquiles el de pie ligero.
Al del gesto ciceroniano
de cosas bellas mensajero,
al del espíritu pagano
sonoro como el mar de Homero.
Van estas pági oas, trasuntos
de jardines que vimos juntos
en un magnífico arrebol.
EL TORO. -Cuadro de Pablo Potter, existente en el museo de la Haya.

Consagro est~ carmeo de sol y alegría
a los ocios tristes de mi hermano Luis,
cuando va ea el alma la melancolía
tejiendo su turbia telaraña g ris
'

Cuando nos daba la fortuna,
para las almas, luz de luna,
para los ojos mucho sol.

Sr. Rafael López,

Padre, hermanos, amigos de los risueños días,
decid, ¿ es este el viejo portó o de la heredad
donde enterradas yacen todas mis alegrías? ..... .
-Sí ... es la vieja casona que os vió nacer ... Entrad ....
El patio .... la escalera .... Ah, el corredor, degrata
vista con los floridos tiestos del barandal ..... .
¿Y aquella enredadera de flores escarlata? ..... .
Vino el trémulo iovierno de las barbas de plata
y la tronchó con sus tijeras de cristal.
Pero ¿por qué-pregunto con voz baja y cobardemi madre no me viene como antes a besM 1... •
-Dormida en uoa caja negra, ~e fué una tarde
de octubre .... a un viaje del que no ha de tornar ....
Por aquella veotaoa mirábamos el río
cuyas crecientes broncas daban tumbos de mar;
por ésta se escapaba la vista al caserío
de la ciudad, disperso como un gran palomar.
Por esa otra veíamos )os giganteEcos lomos
de los cerros, echados bajo el brillo solar.
y por cuyas cavernas van hundiendo los gnomos
eo los cuarzos preciosos plata y oro al azar.
-El comedor .... -Ah, sí..,quéluz .... Meditabundo
vuelvo a vivir el ágape sencillo y familiar ....
¿En dónde está el hermano de abierto humor jocundo?
-Una loca aventura lo lleva por el mundo
dejando en esta mesa desierto su lugar ....
Y cada sitio llora recuerdos ... . Allí el loro,
con su hopalanda verde se ponía a charlar
haciendo al mentidero de los canarios, coro .. ..
¿Y aquel gato de alternas listas de armiño y oro? ....
-Ya es viejo. Filosofa tumbado en el hogar.
Cerrado el salón. Ciegos los espejos viudos
de las claras figuras que olvidaron guardar •.....
Los retratos parecen gemir •... los piar.os mudos
se veo, ellos que nunca cesaron de sooar . ...
¿ Y la hermana armoniosa que uo zeozootleescondido
llevaba eo las alegres notas de su caotar
hondo cual la nostalgia de uo dulce bien perdido?....
-Una mañana fría, con un desconocido
se fué .•.. toda de blanco .. . . vestida de azahar ....
Ya está lleca la alforja de mis melancolías;
me duele el alma, triste de tanto recordar
y están mis pies dolidos de tantas correrías ....
Quisiera, en la casona de los risueños días,
eo mi lecho de ciño ponerme a descansar ..... .
México, Diciembre de r912.

Los niños de almas puras y corazones claros
cuidan que no se apaguen tus encendidos faros
de paz y amor. Por eso tú oo puedes morir.
Tus surcos están vivos en nuestras-sementeras
y al soplo fiel de las humanas primaveras
tu siembra ondula en un perpetuo devenir.

En esta jau!a abierta dejé una ave, que hoy hacia
tus lares cordialmente vuela, cuya cancióo
suelta en el árbol nuevo de nuestra democracia
crecido bajo el soplo de la revolución;
por tus nobles .empeños frateroos, por la gracia
de tu bonJad, amiga del sueño y la ilusión:
tú sabes que la lira conjura la desgracia
porque serena el alma y exalt.._ el corazón.
El arte siempre vive-dijo Gautier. Al olvido
los reinos. Solo el arte posado en el mido
de lo que pasa, yergue su glorioso peodóo.
Más fuerte que la Grecia-bronces, mármoles orotriunfa el divino aeda del esplendor sonoro
•
en pié sobre los muros deshechos de Ilióo.

Q ue las más dulces gracias remolquen dulcementesobre risueños mares en calma, tu bajel ;
que jóvenes nereidas, a flor de la corri~ote
sartales de corales sacudan en tropel.
Que el Sur te dé sus perlas, sus gomas el Oriente
mientras quieta el ábrego su piafante corcel·
~
y que uoa paz elis~a sin sombra oi ponient~
te colme el labio, el alma y el corazón, de miel.
Que juoto al corazón fiel de tu compañero
cante la vida, como por un blando sendero
canta una fuente clara con su voz de cristal;
y que siempre fl.'.&gt;rida tu cabellera bruoa,
sienta que lleva atados con listones de luoa
los blancos azahares de la fiesta nupcial.

RAFAEL L0PEZ.

�El llano del diablo
I
Por una exteas, llanura
Cubierta de pedregales,
Ec.tre secos m 1torrales
Sía arbustos ni verdura,
Cuando ya declina el día
Y triste el saoate canta,
Y la luna se levanta
Tras la agr~ste serranía,
Paso a paso y fatigados,
Ua grupo de guerrilleros,
Por los tendidos senderos
Ea el llano dibujados,
Llegando van sin ttsmores
Y como a paraje amigo.
B 1scaodo el humilde abrigo
De un rancho de labradores:
Muestra el que mandando viene
Señales de hombre resuelto,
Porqu? g,llardo y_esbelto
ED su caballo se tiene.
Bordado con oro y plata
Tendido sornbrero ostenta,
Que c uadra a su polvorienta
Y ancha blus3 de escarlata,
La pistola en la cintura
Con la canana ceñida,
La calzooera prendida
Con rica botonadura.
D~ colores matizado
Lleva el zarape vistoso
y el duro fuste lujoso
Con hierro y plata incrustado.
Flota el ancho vaquerillo
Y entre su l 1.cia guedeja
Lanza la argentada teja
De la montura, su brillo.
y cuando el aire de lleno
Envuelve al corctl pujante,
Deja en su crin oouulaote
La espuma que roba al freno,
y se escucb~ acompasado
De los caballos el trote.
y alguna ~ez un azote
o el canto de algún soldado;
y flotan como las ola,
Por los vientos agitadas
En las lanzas elevadas
L'3s rojizas banderolas.
De polvo tendida nube
Va quedando como estela
Que al soplo del viento vuela
y se arremolina y sube.
Alegre el corcel_ relincha ,
Que el rancho vecino otea,
y utaoo caracolea
Haciendo crujir la cincha.
y contest«n, repetidos
Por la llanura desierta,
Desde la rú;tica puerta,
De los perros los ladridos.
y con rostros placenteros
Los moradores curiosos,
s~ adelantan afanases
Por ver a los guerrilleros.
Suen,, el clarín, y al momento
Aquella gente que vi~oe,
Ante el rancho se deoene
Para recobrar aliento;
Como huéspedes amables
Agrúpa ose los soldados,
Arrastrando descuidados
Sobre las piedras, los sables.
Suena la tosca montura
Cuando tras ruta tan larga
El caballo ya sin carga
Se sacude coa holgura.
Comienza de las hogueras
A reflejarse la lumbre
En la pajiza techumbre
Cubierta de enredaderas;

Y con trovas de q uebraoto
Y de cariño y de lucha,
De los soldar1os se escucha
El melancólico canto.
Y así entre gozo y tristeza
Por fío el rumor se apaga
Y ya sólo el viento vaga
Gimiendo entre la maleza.
11

Está durmiendo la gente
Sin zozobra ni recelo,
Y por la mitad del cielo
Cruza la luna espl~ndeote.
El jefe, que siempre alerta
Las noches en claro pasa,
Con el dueño de la casa
Está charlando en la puerta.
Y en un silencio profundo
En esa noche tan pura,
Hundida está la llanura
Como si durmiera el munrlo.
Mas de repente del llano
El silencio majestuoso
Lo perturba un espantoso
E inmenso rumor lejano. ·
Cruje en la extensa pradera
Todo el suelo conmovido,
Por el duro casco herido
De un corcel a la carrera.
Y se acerca a cada instante
Tao raudo y precipitado,
Cual va desencadenado
El huracán resonante.
-! El enemigo que viene!
Dice inquieto el guerrillero;
Q uiere alz:trse, y el ranchero

Por un brazo le detiene.
No se atemorice tanto
Yo bien sé lo que le digo ;
Ese no es el enemigo,
Teog:i calma, es &lt;el espanto &gt;
Y el soldado en tal momeLto
Puede ver frente a la casa
Rápido corcel que pasa
Más veloz que el pensamiento,
Destrozando los Zdrzales,
Arrollando troncos y hojas,
Y envolviendo en chispas rojas
Los quebrados pedernales,
Al fin se pierde ligero
Entre peñas encrespadas
Do no arrie~gan sus pisadas
El ciervo ni el lobo fiero.
-¡ Dios nos valga! con devota
Expresión, dijo el soldado,
Me he visto m..Ss espantado
Que al salir de una derrota.
-No juzgue que le reproche
Su miedo, el otro contesta,
Lo que ha visto es una fiesta
Que tengo noche con noche.
Mas como nunca perjuicio
Nos causa tal accidente,
Aquí ya lo ve la gente
Con gran calma y mucho juicio;
Y para que hai¡a memoria
De esta mi pobre posada,
Mientras llega la alborada,
Voy a contarle una historia.
Y al repetir este cuento
A la 1oz de las·hogueras
Hará tal vez más ligeras
Las noches dd campamento.

III
&lt;Este llano eriazo y triste,
Sin ranchos y sin caminos,
Y q ne tan sólo de espinos
Y pedernales se viste,
En donde no cruza un río
Ni crecen pintadas flores,
Ni pájaros cantadores
Alegran en el .estío,
Donde sólo entre las quiebras
s,. le triste y repetido
El repugnante silbido
De ponzoñosas cr.lebras,
Este llano de que os hablo
Y que tenéis a la vista,
Allá desde la Conquista
Se llama &lt;el Llano del Diablo.&gt;
Que hay razón para tal nombre,
Siempre al &lt;diablo&gt; se le aplica
Lo que no entiende ni explica
El pensamiento del hombre.
Narran que en mejores días
Bajo un cielo azul. sereno,
Ese campo estaba lleno
De colore~ y armonías.
En bosque de limoneros
S aludaban entre aromas,
A la aurora las palomas
Y a la luna los jilgueros.
Mientras cruzaba vielenta
La garza entre la espadaña,
Bajaba de la montaña
De ciervos tropa sedienta.
Sobre las flores bermejas
De pitayas olorosas
Temblaban las mariposas
Y zumbaban las abejas,
Los arroyos murmurando
Llegaban de las colinas,
Con sus olas cristalinas
Tranquilos lagos formando.
Y entre las verdes papayas
Y las palmas cimbradoras
Volaban las gritadoras
Bandadas de guac,mayas,
Y los loros repetían
Ocultos en los ramajes
Ecos y cantos salvajes
Que en los bosques aprendían;
Pero una vez, aquí vino
A establecer su morada
Una pareja, g uiada
Por la mano del destino.
El hombre· casi un auciac o:
La mujer, niña hechicera,
De su dulce primavera
Mostraba el vigor lozano.
El padre, adusto y severo;
Ella, jovial y obedi~nte;
Negros ojos, blanca frente,
Talle erguido y pie ligero.
Llegaron sin compañí-\,
Y por cierto el vulgo pasa
Que el anciano alzó su casa
Por obra de hechicería.
Sin pastores oi sirvientes,
Sin temer del tigre daños,
Se vieron aquí rebaños
Ricos, mansos y obedientes.
Aquí la casa se alzaba,
Acotando sus linderes
Ua bosque :le cocoteros
Que fresca sombra le daba.
En los oaraojos tupidos
Y en las sensibles mimosas,
Calandria~ y cbuparosas
Colgaban sus blandos nidos.
Aquí pasaba un arroyo .
Y sus ondas recogían
Las h~jas que •'esprendíao
Las flores del chirimoyo.
Y los que miráis horrores
Del llano árido y desierto,
Fueron entonces concierto__,.
De ondas, luz, aves y flores,

Mas era tan dado el vitjo
A diabólicas quimeras
Q ue con brujas y hechiceras
E,taba siempre en consejo.
Y da el pueblo testimonio
De que en noches de tormenta,
Aquí juntaba sangrienta
Toda su corte el demonio.
Y iamás en noches tales
Nadie audaz osó acercarse
Temeroso de encontrarse
Con brujas y con nabuales.
Porque contaban que luego
Por el llano rebotando
Iban las brujas volando
Como unos globos de fuego.
Y las fieras espantadas
Hacia las cuevas huían
Cuando a lo lejos oían
Infernales carcajadas,
Con extraño clamoreo
Entre las tinieblas densas
Pasaban turbas inmensas
Con perezoso aleteo,
Se escuchaban tras las hojas
De los altos cocoteros,
Hondos gritos lastimeros
Al zándose llamas rojas,
Pues, según cuentan, hacían
Sacrificios repetidos
Con niños recién nacidos
Que aquí las brujas traían.
Así el viejo muchos años
Pasó en estas soledades,
Daod• vuelo a sus maldades
Con manejos tao extraños.
Mas di~en que la doncella
Fué tdn pura y tao cristiana.
Que la legión inhumana
No pudo jamás con ella.
Y huyendo de noche y día
ne caterva tao inmunda,
Doblegóse a una profunda
Y tenaz melancolía.
Y era tanta su belleza
Q ue cuanto más la ocultaba,
Más sus gracias pregonaba
Su arrogante gentileza.
Y encadenado y sumiso
Por rostro tan soberano
Presa de un amor liviano
Hac~rla el demonio quiso
El viejo, que del demonio
Iba el capricho acatando,
Convino ea aquel nefando
Diabólico matrimooio.
Y pues al diablo acomoda.
El lugar y t iempo fija,
Pdra entregar a su hija
En tan sacrílega boda,
Y va sintiendo en sí mismo
Que su orgullo se concentra,
Pues ya tao cerca se encuentra,
Del monarca del abismo,
Que no hay nada que le asombre
Si por tal camino avanza
Y mayor poder alcanza
Que ha tenido ningún hombre.
Mas de su hija a la inocencia
Todo el misterio ocultaba,
Sabiendo que no contaba
En esto, con su obediencia.
Contento ya con el yerno,
Si la dama resistía
Para vencerla tendría,
Todo el poder del infierno.
Con pompa infernal se apnsta
Eo noche tri•te y obscura
De Satán la corte impura
Para celebrar la fiesta.
Desde la elevada sierra
Negros fantasmas bajaban,
Terribles otros brotaban
De los antros de la tierra.
Alzan grita los nahuales
Al ver que duendes y brujas
Retozan en las agujas
Que limitan los corrales.
Y con asquerosas alas
De murciélagos gigantes
Los dragones repugnantes
Lucen sus feroces galas.
Gruñen, silban, rojeo, gritan
Espantosas alimañas
. Que en nube, de las montañas
Al llano se precipitan.
Tan grande el rumc,r se extieatle
y a regiones tao distantes
Que a sus quietos habitantes
Despierta, aturde y sorprende.
Rumor del viento que zumba,
Que los peñascos de5gaja,
Y los árboles descuaja
Del monte que se derrumba.
La joven en su retiro,
Débil tiembla y no se atreve
A entregar al aire leve

GALERIA ARTISTICA .-Retrato de Mrs. R. Smith, por Romnq.

I,i una queja; ni un suspiro.
La asusta el rumor de afuera,
Y oprime contra su pecho
La cruz humilde que ha hecho
Con hojas de una palmera.
De pronto escucha el crujido
De la puerta, y efpantada
Se siente I u ego arrastrada
Por brazo desconocido.
Y al mirarse en esa hora
Entre la turba precita,
Besando la cruz bendita
El nombre de Dios implora.
Al oir el nombre santo
Que de aquellos labios brota,
La legión que se alborota,
Retrocede con espanto
Y nadie acercarse intenta
Mientras empuña en su mano
El símbolo soberano
Que la escuda y que la alienta.
Ella cobra la esperanza;
Mas a poco desfallece
Cuando su padre aparece
A impulsos de una venganza.
Ella vuela a la llanura ;
La sigue el viejo impaciente;
Y la niña dulcemente
Reza a Dios con alma pura.
Y cuando ya sin cccsuelo

Medita que le da alcance,
Y no tiene eo aq111·l trance
Más Psperanza c;ue el cielo,
Un corcel rápido IIPga
Que ante sus plantas se humilla ,
Salta la dama a la silla
Y en manos de Dios se entrega.
Como estrella luminosa
Que atraviesa d horizc nte,
Cruza el llano y salva el monte
En marcha vertiginosa.
Y con feroces aullidos
Que espantan a la doncella,
Veloces vuelan tras ella
Los monstruos ecfurecidcs.
Terrible, espantoso, lllmemo,
En los espacios retruena
Un rayo que el campo llena
De rojo fulgor intenso,
Y se al::ren las claras fuentes
Del cielo que se desata
En tremenda catarata
De piedras incandescentes.
Las infernales legiones
Vencidas y amedrentadas
Huyen laozando irritadas
Blasfemias y maldiciones.
Como de santo exorcismo
Por la virtud humillado,
Huye Satán aterrado

A ocultarse en el abismo.
Y al lucir el nuevo día
Llano, arroyos, casa y huerto,
Eran el triste desiexto
Que miramos todavía.
Y refieren que brillando
En México la a lborada,
En un templo arrodillada
Vieron a la niña orando.
Sólo por milagro pudo
Ir a tan lejano templo
Tan proto, pero es &lt;ejemplo&gt;
Que yo oo afirmo ni dudo.&gt;
Calla el ranchero y la diana
Del clarín a la guerrilla
Leva.n ta, porque ya brilla
La estrella de la mañana.
Listas las cabalgaduras
Montan y van desfilando
Refiriendo y esperando
Goces, penas y aventuras.
Por delante, el jefe ufano,
Va, inclinada la cabeza,
Mirando con extróñeza
Las negras piedras del llano.

JUAN DE DIOS PEZA.

�D~spués de la Victoria.-El rey de Grecia Constantino coo su primer
Ministro, extendiendo las condiciones de pa1.

La reivindiGaGión de los griegos
en la guerra de los Balkanes
Hemos visto pJr las noticias llegadas del extrangero,
que por largo tiempo los griegos han hecho alarde de
pretensiones excesivas, qae no han podido porotra parte, apoyar jamás con la fuerza de Lis armas. Soñaron
con la reconstitución del antiguo imperio de Bizancio y han reclamido Tracia y Macedonia,como propie·
dade, intangibles griegas. Pretendía izar nuevamente
la cruz sobre la cúpula de Santa Sofía.
To'.iis e,tas reivindicacioaes les restaron muchas
simpatías. Peasó;e en Europa que Grecia era insaciable, que debía darse por satisfecha con la anexión de
Creta, una vez realiz1da, y dejar de soñar con el ensanche de su dominación sobre otros territorios, por
má; que éstos llevaran bien marcados el sello helénico:
PerJ am':&gt;as partes estaban equivocadas. Si bien era
cierto que Qrecia no po día abrigar grandes esperanzas ni pretemiooes a la realización de su "gran idea,"
también era cierto que esta oacióo tenía el derecho de
formular exigencias más modestas; tenía razón Grecia
cuando se nep.ba a ser siempre oada más que un objeto de curiosidad p.ira turistas aburridos y artístas entusiastas.

-Pues nada. Miika quiere venir a verte a todo
trance para que la quieras como a su bija. T e ....
-¿ No decía yo que ibas a darme algún disgusto,
-Escucha, marrá.
-Imposible. Esa mujer, ya te lo he dicho. no debe acercarse aquí. Su condición, su vida. iQoé vergüenza!
-Manías tuJas. Adtmás es mi esposa, y la amo.
Tú hablas así porque oo cooc ces su virtud y ~u carácter. Eo dos años que está conmigo ba probado
ser digna de nosotros
-Infeliz. Es que e~tás ciego. Cometiste uoa barbaridad y el corazón, que entonces te perdió, quiere ahor:.. salva,te Jamás lo olvidaré. Pr imero fué
ella la ruina de mi casa, dfspués el escáodalo d e la
familia y ¿aun quieres que me trate con ella y que
sea FU madre? Estás Joco. Vete. vete ... . . .
-Precisamente porque me voy be venid o a hablarte. Tenemos pensado un viaje en cuanto Mir ka
dé a luz.
- / Qué bas dicho, que te vas? ¿A dónde ? ¿Cómo ?
-A Europa, a Egipto, a donde va lo que brilla,
lo que arrastra. 1Cómo. dices I En un magnífico vapor, eo un camarote de lujo que me cuesta s ooo
francos. Te advierto que no tengo un centavo, pero
los robaré.
-Eres un truhán. Y ahora que dices va~ a tener
un hijo. Me das pena. Vas a concluir por matarme.
-No te pongas melancólica De todo tiene la culpa tu inflexibilidad para con Mir ka.
-Pues, ya lo sabes, mis propósitos son inquebrantables.
-Bueno, adiós.
-Y /a eso has venido? ¿nada más que a eso ?
-A que me des el cuadro de Anglada que está en
la sala. Lufante me ha ofrecido por él 20.000 pesos.
Hay que aprovechar la ocasión de venderlo, ahora
que necesitas dinero. No dirás que por esto se profana la memoria de r:ni padre.
La Barooe~a no contestó, lloró. Y el hijo se fué
petulante y siovergüeoza.
A les pocos instantes llegó una carta para la Baronesa. Era de Mirka: &lt;Stñora-dtacía.-He resuel·
to ~irigirme a usted para que sepa que Albertoquiern Jugar en el &lt;Grao Premio Iateroaciooal&gt; una soma exorbitante de dinero y convendría que usted
crat~ra. de evitarlo. Va a ir a verla, explotando sus
se nt1m1entos de madre, con mentiras que merecen
u~a buena reprimenda, como la de un viaje a no sé
donde y como la de un nacimiento que por cierto
me haría feliz. Lo peor es que todo es falso y que
Alberto, con quien rae ca~é por un gran amor, es
actualmente la causa de todas mis desdichas. Ayer •

El paso del Danubio por la armada rumana.

Ya un antiguo Presidente del consejo de ministros,
hombre p :ilítico de primera iila eo Grecia, el señor
Tricoupis se había dado cuenta de que Grecia si quería engrandecerse, debía consentir grandes sacrificios.
Después del Congreso de Berlín, en el que por poco
no quedó ratificado el Tratado de Sao Esteban, Tricoupis había pensado que el helenismo tendría mucho
que ganar poniéndose de acuerdo con el bulgarismo;
pues de quedar en su soberbio aislamiento obstinándose en las estériles reivindaciooes de la "grao idea," la
Grecia corría el peligro de perecer abogada en sus es·
trechos límites. Y el señor Tricoupis inició las oego·
ciaciones, que mantuvo estrictamente secretas para tratar de obtener un acuerdo con Bulgaria.
El gobierno de este país exigía una al mar, declarándose satisfecho con la sesión de Porto-Lagos, Kavala,
y Salóaica, c aerían naturalmente bajo la dominación
Griega, la que se hubiera extenc!ido en este reparto,
sobre casi toda la Macedonia central y occidental.
El acuerdo estaba casi concluido cuando Tricoupis
tuvo miedo de chocar no solamente contra la opinión
pública gdega, sino también contra su mismo partido
que permanecía intransigente y afiliado a la &lt;gran idea&gt;
reclamaba para la Grecia toda la extensión, desde Volo
hasta Constantinopla, cerrao.do así a los búlgaros la salida del mar Egeo.
El entonces Presidente del Consejo de Ministros no
tuvo el valor de imponer, a su partido y al país, suma·
nera de ver, y cuando más tarde quiso reanudar estas
negociaciones, sobre la misma base no encontró ya la

misma cordialidad, ni las mismas facilidades, en las esferas gubernativas búlgaras.
La cuestión estaba resuelta, griegos y búlgaros serían
enemigos irreconciliables en las poblaciones de Tracia
y de Macedonia, enviarían partidas de agitadores y de
bandoleros cuyas fechorías harían necesarias o la conservación de la dominación turca o la iotervención
austriaca con la llegada de esta última potencia hasta
el mismo puerto de Salónica.
Vino más tarde el señor Venizelos el actual Presidente del Consejo de Ministros quien con suma habili dad, supo ofrecer la amistad de Grecia a los Estados
vecinos, y dando prueba de grao sagacidad política,
llegó a la conclusión del célebre acuerdo balkáoico,
cuyo anuncio fué una verdadera sorpresa para todas
las cancillerías europeas.
Los enemigos mortales de ayer, eran hoy amigos y
estaban resueltos a marchar el uno al la:lo del otro,
uno para todos y todos para uno, contra su enemigo
común.: el Imperio Otomano.
Grecia se encontró entonces frente a un nuevo problema, cuya solución ha emprendido con innegable
habilidad. Se trata de ensanchar el helenismo, juntamente con las esferas de acción de sus aliados, pero
manteniendo siempre el equilibrio necesario; había de
evitar. sobre todo, el caer del peligro torco en el peligro búlgaro, pues es evidente que si el zar de los búl_
garos hubiera arreglado el conflicto balkánico con el
apoyo de una cualquiera de las dos grandes ag¡upaciooes de potencias europeas. tanto los griegos como los
servios hubieran sido completamente sacrificados a los
apetitos, a las ambiciones búlgaras. Con la Liga balkáoica, en cambio, el equilibrio ha quedado asegurado
entre los tres Estados que se disputaban, hasta entoo·
ces, la supremacía en la península.
o o o
La Servia engrandecida, llegando hasta ·xibra, Perlepí y Kumanovo, servirá de contrapeso contra una
Bulgaria que tuviera veleidades de representar el papel de Prusia en la peninsula balkánica, y el helenismo
podrá siempre encontrar un punto de apoyo, sea en Sofía, sea en Belgrado, contra las tentativas de expansión
de una u otra de las dos nadooes eslavas. Quién sabe
si , más tarde, Greci1 no logrará también la adhesión
de Rumanía, formando así con esta última nación todo
un sistema de deft:nsa contra un paoslavismo que podría llegar a ser amenazador para la paz.

Mesa directiva de la sociedad de Mecáo1cos Mexicanos qoe celebró su fiesta. de aniversario el domingo pasado.

'-

Puesto de flores.-Confetti.-Refrescci..-Kermes~e de caridad a beneficio
de las víctimas de la explosión de Tacubaya, efectuada el domiogo
pasado en la escuela "Florencio M. del Castillo."

En las Garreros
La Barone~a d~ Do.e había dejado aq~ell&lt;1. mañana muy temprano el lecho y pa•
seaba por el iardrn, viendo cómo el jardinero regaba las plantas.
Los hilos del ~ol se enredaban en las ramas de los árboles, que parecían de oro.
A tra.vesó la.glorieta, don de la atmósfera fresca olía a nardos, y donde revoloteaban
gorrionas piadores, y se sentó a descansar.
La hist~ria .~e su vida. pasó por su mente. Esta.ha hecha de venturas y de dolores,
como la h_1stor!a de los s1mp!es mortales. Había sido bella en su juventud y rica, y
ya n-:&gt; tema mas que aquel rincón, entre cuyas paredes tristes transcurría su vejez.
No eran ya los achaques del cuerpo lo que más la preocupaba, eran las heridas del
espíritu. Sufría. Ya no esperaba nada. Extraía del pasado el recuerdo de su marido, q ue había muerto en un duelo, y el de su hijo que &amp;.penas transcurridos dos años
se casaba con detrimento de su nombre y de su rango. Pensando en todo esto oyó
c óm_o se . abría la ,P1;1erta del jardín, cómo Alberto hablaba al perro que ladrando
hab1a sahdo a rec1b1rle. Hasta que le tuvo delante de su• ojos y se levantó para
abrazarle.
-Mamá, mamá, ¡has madrugado mocho!..... .
-Oh, Alberto, no esperaba verte hoy; ¿no me besas' ingrato.
Y absorta en su S.lmbrero de copa y en su monóculo, en su habano y en su sonris a agregó dulcemente:
-Con seguridad que vienes a pedirme algo o a proporcionarme alguna contrariedad. Cuándo será el día que satisfaciendo tus antojos me des alguna alegría.
-Hoy.
- eHoy ? C reo que me engañas. Pero en fin, explícate.

�-Bah, fingí yo, ese valor ha disminuído mucho, y no
l)Uedo ofreceros más de quinientos por todas ellas.
Al fin, hicimos trato por setecientos, y la pobre an&lt;:iaoa partió lloriqueando, contentísima con los sitte billetes de a cien que metió en su bolsa.
ti--~Yo había hecho el grao negocio, pues a los tres meses
había vendido los ciento CUdreota dibujos, a ocho mil
pesos cada uno.
Co~pré esta casa, estas tierras que la circundan, y
y ya iba a vender mi pobre almacén, cansado de aquella vida de esclavitud y sacrificio, cuando estando yo de
pie en el dintel de la puerta, veo venir calle arriba a
1:1 _mi~ma anciana, con otro paquete, esta vez ma)Or,
aeoaio del brazo.
-Esta vez. caballero, traigo a mted lo que me
-que~a de los dibujos de mi esposo. Escogí los mejores,
a m1 gusto, naturalmente, porque yo no entiendo de
arte, y ahora queda eso, por lo que pido a usted el pre•
&lt;:io que juzgue justo.
-/Sabes, amigo, que estabas estafando a la pobre
·señora?
-Déjame concluir. Además el negocio es siempre
el negocio. ,Qué iba a hacer aquella vieja setentona de
un fortunón que podía hacerme feliz a mi y a mis hijos?
-Egoísmo puro, lo que dices.
Espera. Le ofrecí mil pesos por sus cartulinas, y
marchó con ellos riendo y temblando de gozo. Pero me
asaltó el sentimiento de la compasión hacia· aquella mujer que después de gastar sm: mil pesos, en dos años a
lo sumo, caería en la miseria más espantosa. Y le pedí
·su .dirección, para el caso de que quisiera yo socorrer·
la.
Supe, casualmente, que la pobre viuda de Dayer,ha•
oía acudido de nuevo a mi almacén, que, eocontráodo·
lo cerrado, había vendido en casa de un anticuario un
-sólo dibujo, uno sólo, olvidado seguramete en algún
cajón o carpeta.
Fuí a visitar a la pobre señora, y con lágrimas en los
-ojos me contó que aquel dibujo era el retrato hecho
por su marido de una hijita suya, muerta a los quince
.años.
_¿y qué hiciste tú?
-/Qué hice? Verás como no soy tao egoísta. La to·
mé del brazo, la llevé a cas'l del anticuario y tuve que
-ofr ,cerle cien veces más de lo que pagó a l:;i. anciana
,por el retrato para recuperarlo. Me costó dieciseis mil

..t,fii{f~ ~,,.,,.
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Mesa del banquetP. ofrecido el domingo pasado por la redacción del "Noticioso Mexicano" a la
Asociación de la Prensa, bajo la presidencia del señor general Huerta.
pesos, pero la iofeliz entró de nuevo en posesión de la
imagen de su hija &lt;1uerida. Allí, en aquel rincón del
jardín que ves, tiene la viuda su casita limpia y cómo·
da. En su dormitorio, a la cabecera de la cama y junto
a uo retrato de la virgen, tiene el r•trato de su niña
muerta, la última. obra de su espo!;o difunto. Está bien
cuidada, mi cocinero le trae la comida, una doncella
la acompaña en sus paseos, en fin, ella es feliz, así me

lo manifiesta, y yo he podido conseguir también la so·
segada vida que anhelaba.
-En efecto.
-Y ya tienes txplicado ahora el origen de mi fortu·
nón, y sabes además que a todas horas puedes ver en
mi casa a la señora viuda de Dayer, el más famoso di·
bujante que tuvo la Galia famosa.
PIERRE MILLE.

f
En el .. tío vivo."

empeñó mis joyas. Le dieron cinco mil pesos y los per·
dió en el club. Me martiriza sin campasióo.
&lt;No trato de quejarme ni de aumeotar sus pesadum·
bres. Sólo quiero que usted me ayude a encamioarle
por la senda del bien y que me perdone -Mirka.&gt;
Pensó la Baronesa que era, en efecto, una pobre mu·
chacha y que el indigno era él Y ya no t,mía remedio.
La Ba.rooesa claudicó y resolvió ir a ver a Mirka. Or·
denó al &lt;chauffeur&gt; que preparara el automóvil.
Estando vistiéndose la preocupó el carácter de aque·
lla primera entrevista. Siempre Mirka le había pareci·
do antipática, repugnante. Y, al fin, debía acercarse a
ella; besarla, enjugarle las lágrimas. Ignoraba su fisonomía, su voz, su trato. Hasta aquel instante había du·
dado de su digaidad, pero empezaba a creer en ella.
Llegó a la puerta de la casa. El lacayo llamó. Apare·
ció Mirka en el rellano de la escalera y al reconocer a
la Baronesa se extremeció de júbilo. Corrió hacia ella.
cayendo sobre su pecho, a.negada en llanto. Ambas fue·
roo al pequeño recibidor donde la cooñdencia duró una
hora, al cabo de la cual se separaron temiendo ser sor·
prendidas por Alberto.

Una guapa vendedora de confeti.
el bra~o uo montón-de cartulinas. Vestfa de luto por
la r~c1_ente muerte de m marido, y lloriqueando, me
suplico que le comprara aquellas obras de su esposo.
Yo, natutalmente, para hacer mayor el nfgocio, fingí
desconocer el valor de aquellos dibujos y el nombre

de su autor, y eso que Dayer gozaba de gran fama en
París.
-/Cuánto queréis, señora-le dije-por esas 140
cartulinas?
-Mi marido-respondióme con voz temblona-las
vendía a 50 pesos.

. . . . . . . . ;¡ ••

Antes de partir, la Buonesa, conmovida, dejó· a su
nuera dinero para que desempeñara sus joyas. Además
le dió instrucciones respecto a los procedimientos que
era urgente adoptar con el fin de que Alberto se en·
mendara.
Este. que había estado escondido, apareció radiante
de conteoto. Y poco después, del brazo de Mirka., que
co11taba con perversidad lo difícil que 1" había sido
engañar a la vieja, silió hacia el hipódromo-a b eber, a
jugar, a vivir.
Eci la s tribunas se confundían con la aristocracia de
aquella tarde, aunque algo dt: amoral y de vil se des·
prendía de ellos como un perfume.

J. E. BARANDA. !CAZ A.

l

LA VIUDA
Ya sabes, amigo, que ea Montmartre tenía yo alma•
cé11 de compraventa de cuadros y dibujos.
-IY con ellos hiciste tu fortuna?
-Precisamente. Diez años hacía que habitaba mi
humilde tienda, viviendo como un oscuro comerciante,
cnndo vi110 a v isitarme la viuda Dayer, llevando bajo

Grupo de caballero!', socios de la sociedad ''Empleados Libres," que organizaron una Kermes·
se de caridad, beneficio de las víctim:;i.s de la explosión en Tacubaya, la cual ker·
messe se efectuó el domingo en el tívoli.

Grupo de amigos del señor don Manuel Mondragóa jr. que le ofreció un banquete de despedida, con motivo de su próximo viaje a Europa

�--

donde vivía la infeliz. Llamó a la puerta. Transcurrió,
algún tiempo antes de obtener respuesta y por fin apareció en el umbral una pobre mujer anciana.
-La señorita no recibe,-murmuró con voz cascada.
Roseo deslizó en sus mauos una moneda de oro, logrando así penetrar en la casa.
-Ya que deseáis ver a la señorita con tanta insistencia, héla ahí; dijo misteriosamente la sirvienta.
Roseo sintió latir apresuradamente su corazón.
En el fondo de la habitación donde se le introdujo
estaba sumido en la semi- obscuridad, y cerca de la
ventana estab1 Gaby, vol\'iéndole la espalda.
De pronto, oyendo ella unos pasos extraños, volvió la
cabeza.
Roseo la miró largamente, y sus brazos, insensible•
mente, cayeron a lo largo del cuerpo, mientras Gaby,
con un grito desesperado, llevaba vivamente a su mejilla izquierda un velo de gasa que rodeaba su cuello.
Estaba desfigurada, horriblemente desfigurada, Gaby
Fleurac. Roseo había podido ot&gt;servar en la mejilla
que ocultaba ella y en medio de una grao mancha roja, la carne corroída.
-iMi buen amigo!-exclamó Gaby,-·m ieotras sus
ojos se llenaban de lágrimas.
Roseo supo mostrarse tao bueno, tan compasivo, tan
fraternal, que poco a poco, ella se sintió renacer, y le
cortó el horrible accidente causa de su desgracia. El
verano anterior, en un paseo en automóvil por las tie·
rras de Italia, cuando su viaje, el motor hizo explosión,
quemfodole horriblemente el rostro.
-Y ya lo veís, Roseo. Uno a uno, mis amigos me bao
abandonado,, .. Quedo sóla . ... Algunas veces, de ooch~. salgo a dar un corto paseo con el rostro siempre
tapado.,,, Por unos momentos siento la ilusión de lo
que era, pero pronto la realidad actual me sume de
nuevo en mi tristeza.
-Vamos a ver, Gaby, no estáis tao desfigurada como
creéis.
-iAh, amigo mío, ¡bien lo sél Hice retirar todos los
espejos hace unos días, para que no aumentaran mi tortura.
-Snpoogo, querida amiga, que me permitiréis visitaros de vez en cuando.
-Otros me hao dicho lo mismo y no hao vuelto.
-Volveré, Gaby, os lo juro.
Roseo ha vuelto a ver a su amiga. La visita con fre•
cueocia. En los primeros días ella escondía su rostro.
Daspués, poco a poco, aumentó su confianza, y ya no
cuidó de ocultarle su mejilla quemada.
Emocionada, Gal:.y recuerda sus primeros tiempos, y
sonríe a su amigo tiernamente, expresándole su inmensa gratitud.
Ya no es ella quien sufre. es él.
TABARIN.

Gaby FleuraG
-1 Habéis leído &lt;!~o? interrogó Davray tendiendo un
periódico a Rosen, una de
las principales figuras del
teatro, aunque joven todavía.
Rosen había llegado en muy
poco tiempo a ser uno rle los
autores favoritos del público,
y se veía ya rodeado de discípulos a quienes trataba amigablemente, dándoles a la par
c¡ue el consejo de autor la
frase aduladora del amigo.
Rosen tomó el periódico
que le tendía so amigo y leyó
el párrafo que éste le indicaba. ,
-No, no le había leído, dijo.
Su fisonomía calma y grave, se ensombreció.
--Confesad, dijo Davray ,
que es muy raro esto. Nadie
lo sabía.
La noticia, en efecto, era
inesperada. Roseo •cababade
saber que el periódico que
Gaby Fleurac, que había hecho en otro tiempo una verdadera creación de una de
sus obras, se encontraba ahora en una muy precaria situacjóo.
¡Cómo la bella Gaby había
pedid.o Jlegu hasta aquí ?
Mientras que el grupo que
rodeaba a Rosen e,·ocab"
a hora los triunfos de la ar-

Recuerdos de la fiesta de caridad efectuada el sí~ado último en el Internado Nacional.

tista, sus audacias y ~us caprichos de mujer hermosa, Rosen,
pensaba en esta defgracia acaecida precisamente en los días.
próximos del año nuevo, época
de regalos y galanterías, en laque la bella Gaby habría debido,
ser objeto de mil solicitudes por
parte de sus admiradores.
¿ Qué había paEado, ento nces?·
¿ Cómo se explicaba que Gaby,
se encontrara en la miEeria hasta el punto de implorar socorro
desde las cclumnas de uo periódico?
Rosen se ioscribió en la list a.
anónimamente por una suma importante, y sus amigos hicieron.
lo propio. Se habló de otras cosas, y bien pronto, nadie, fxcepto Roseo quizá, se acordaba deGaby Fleurac .
Durante una semana Rose n estuvo ocupado en los ensayos deuna obra suya, pero no basta el,
punto de olvidar por completo a,
Gaby. Con gran trabajo se había,
procurado la dirección de la artista, no precisamente para visitarla, sino más bien para hacep·
llegar basta ella algún socorrn,
anónimo.
Algunos días pasaron aún,.
cuando una tarde en que Rosen,
iba a entrar al teatro para presenciar un ensayo, sintió súbitamente una extraña emoc ión que·
reprocbab.1 su egoísmo, acusándole de bobertardadotanto 1iempo sin visitar a Gaby.
De un gesto brusco llamó a un,
taxi, y se hizo llevar a Boulogne.

Los Viejos
Masch y Baba ( el viejo y la vieja), así se les llamaba
simplemente, Y eran tao viejos, que nadie conocía sus
nombres.
Eran &lt;Mosch y Baba&gt;, las dos personas más aocia·
nas en los dom 10ios de nuestro gran poeta Alexaodri,
en Mircesi.
El bahía sido antaño postillón, y basta un postillón
célebre. E,1 su larga vida había juntado casi ona fortuna: ¡doscientos francos! y después de haber casado a su
hijo único en una aldea lejana, habíase casado asu vez
en segundas nupcias, con una mujer que sólo tenía una
hija, también casada en otra aldea.
Vivían juntos hacía ya mucho tiempo, y de tao viejos,
parecían encogerse cada día más y más, cual si fueran
arrugándose.
·
A menudo se les veía por las llanuras de Micersi,
atrave%.r la floresta y luego sentarse bajo un árbol, muy
juntos el uno al ot ro. y durante horas enteras disfrutar
así del hermoso día, conversando U!:. poco, adormitándose otro poco.
En una ocasión le había pasado casi una desgracia
al viejo. Habíaole confiado ciertos gansos para cuidar
y mientras hacía eso dió uo paso en falso y cayó en el
arroyuelo del valle.
Demasiado dlbil para levantarse por sí solo, se hubiera ahogado sin remedio, y miserablemente, si alguien
no lo hubiera visto y acud ido en su auxilio. Sólo cuando contaba sus aventuras de postillón, se rejuvenecía
aún; entonces sus viejos ojos resplandecían y en torno
suyo todo parecía animarse con tilines de campanillas
y piafar de caballos; él se sentía de nuevo en la posta,
caminando de día y de noche, caminando siempre, como la brisa.
Guardaba también muchos, muchísimos recuerdos de
la historia del país.
Era muy celoso con su mujer: ésta no debía mirar a
nadie; ni hablar con nadie. Y con grao contrariedad
suya, un joven rondaba de continuo por los alrededores
de su casita.
- / Qué viene a buscar por aquí-decía el viejo muy
irritado. Hasta que por fin descubrió que era por la
hermosa hija de un vecino por quien el galán rondaba
los contornos.
En medio de esta paz que llenaba • su vida, el viejo
fué un día a casa del propietario del campo.
-Cocoou Vassili, queremos divorciarnos.
El propietario, lleno de asombro, dijo:
--,'Pero qué idea se te ha metido en la cabeza ? ¿Te
has peleado con tu vieja? ¿ Qué idea se te ha ocurrido ?
Porque, ál fin, .y de todas maneras, vosotros uo teoéis
mucho tiempo que vivir juntos,
0

-Justamente es por eso, Cocoou Vassili. Hemos reflexionado que no nos quedan muchos días de vida por
delante, que cada uno de nosotros tiene un hijo, y que
después que nosotros nos muramos, nuestros hijos van
a pelearse por la herencia. Y por esto que nos pasa, es
por lo que queremos separarnos de autemaoo ....
Nadie pudo disuadir a los dos viejos de su decisión,
la cual principiaron a poner pot obra sin tardanza. Los
doscientos francos en monedas de oro fueron agrupados en mootoocitos, y el viejo, poniendo una moneda de
oro delante de sí mismo, y otra delante de su mujer, iba
diciendo:
-Una para tí. ... una para mí. ... una para tí.., ...
una para mi. ..... Hasta que no hubo más monedas que
distribuir. Una almohada para ella, una almohada para
él; un tapiz para ella . . .. un tapiz para él. Después el
viejo dió a su compañera los dos bueyes, y se reservó
para sí el caballo con el carrito. Y después, fueron.a la
posada para decir adiós a la geote. Allí los rodeó todo
el mundo y se bebió a la salud de ellos. Y aunque la
gente pretendía estar alegre, vertía lágrimas. Pidiérooles perdón a todos, con objeto de que nadie pudiera
guardarles reoc~r. Al fin emprendieron la marcha, des·
cendieodo, y llegaron al puente de Sereth En ese sitio
se detuvieron un instante: se abrazaron, lloraron y ca·
da cual tomó su camino: el uno por la derecha, el otro
por la izquierda ... , . .
Con mucha frecuencia es más fácil ejecutar uoa re·
solución que soportar sus consecuencias. El viejo se de·
bilitó y transformó de tal manera, que al fin de breve
tiempo no era más que la sombra de sí mismo. Si acaso
le preguntaban cómo iba, solía responder:
-iYa no puedo dormir, porque no percibo su aliento
que me acariciaba el cuello!
Se lo pasaba errando por doode quiera como un espíritu sin reposo, como si buscase siempre algo sin poder encontrarlo.
Cuando h!lbía pasado una semana le dieron la noticia
de que su '"Baba" estaba muy ecferma. Sin tardanza
ató su caballito al tarro y se marchó tao rápidamente
como le era posible. Pero cuando llegó a la aldea adoo·
de ella se había retirado, se encontró con que justamen•
te llevaban el ataúd al cementerio.
Sin decir uoa palabra siguió a la muerta, y asistió al
entierro sin una sola queja. En seguida volvió directamente a su casa y se acosió. Al día siguiente amanec ió
muerto.
Entretanto la casita se va cayendo con lentitud ; y_ de
tal manera está ruinosa, que ya no se veo en ella sino
las plantitas y los rosales que cubren el techo ..... .
Pero Alexaodd no permite de ningún modo que la
oqueo . .... .

México Pintoresco . - Fuente pública y mercado en Tonalá, Chiapas.

CARMEN SYLV A.

�1 .

TEATRO COLON.- "LA CAS·
TA SUSANA."

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. La verdad, si se compara el
hbro de la opereta de este mis·
mo título c.:&gt;n J:¡ comedia de donde ~e tomó, resulta ésta muy su·
P&lt;;nvr , y se vé que se han supri·
mido escenas cómi cas de impor·
t~ncia y escrit•s con suma gra·
c_ia, Todo el acto tercero es dis·
tinto por completo en nna y tn
otra. En la opereta la esposa del
académico nunca llega a saber
las galantes !.°danzas de su espo·
so Y de su hi¡o; ep la comedia lo
descubr~ todo; en cambio en és·
t~. no existe el personaje de ¡a
h 1)ª• qu~ en la opereta propor·
c1ona s1tuac1ones de interés. De
1?dos modos, el público que asistió al estreno, salió complacido
por lo animado del espectáculo.
_ ~uy bie!l, m11y elegante, la se·
nonta Gaspar, encarnando el ti·
po de_ la protagonista. Los de·
más 10térpretes nada deja roo
que desear; y la obra se puso c on
e~mero, Me permito creer que
51 se suprimiera la canción de la
opereta " Susana ven.. " cantada
e? el a cle te~cero, nada perde·
na la comedia.

•
TEATRO L1RICO.-"SI YO FUERA REY."
No merece esta op"lreta, libro de López Monis y música del maestro Serrano, haberse estrenado en dos teatros la misma noche, en el Lírico y en el Principal Pero como esto de la competencia es m~tivo de muchas tonterías, y como
además, parece ser que se anda mal de obras españolas, y peor aún de mexica•
n..s, hw que acogerso a lo poco que se presenta, para que en la noche del sábado no falte el estrenito de marras.
El argumento de la citada opereta española, (género que basta ahora ha da- '
do poco de sí en la midre patria,) es mitad serio y mit~d . cómico,_ pero amb~s
elementos se hayan unidos con 1.an escaso "rte, que el pubhco empieza a seohr
a la mitad del acto primero cierto cansancio que termina en bostezo al terminarse el segundo ; y, en resumen, dudo que dure en el cartel más que la semana

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"THOMSON EL ENVENEÑ'ADOR."
De éxito completo puede juzg,,ne el e5;treno de este drama policiaco en cinco
ª':tos deb1~o ~ , la pluma del periodista Gonzalo
R1ver~, y ao:i,d1re qu~ es inexacta la versión que
p ~r ah1 lle visto escrita de haberse tomado el asun·
to de una novela americana. No hay tal novela, ni
cosa que se lo parezca, y seguramente que trabajo
le h'l. de costar !l que esto asegura de citarnos el
nombre de la misma.
En 1~ ?bra de que hablo se mezclan las ~orpre•
sas poltc1acaf efecto de los crímenes cometidos por
el citado_ doctor, ~on unos amores sentimentales del
doct?r R,gth, antiguo discípulo del criminal, y de
una ¡ove~ Angela B~andon, poseedora de un dote
de dos millones de libras. Y como este dinero era lo
que apetecía el envenenador y su complice Lady

Maube tutora c!e Ja joven
grao Sf'osación , con esceo::s;:,l!a un a~gumento :'le
cales de acto que aumeot
~ movidas, y con fi1
El leoguaie ~s correcto y~~~d mte~és de la trama.
das hs veces que se ha u ~• o, Y a~ta ahora tose h'l n:ostrado sati, fecb~ e1o en escena el público
escéni~o que debe •ati•fa· n resum~n un triunfo
autor.
. . cer en grado sumo a su
L:t interprPtación ha sido e
tas Gil y Gaspar mu b"1
xce 1ente. Las seíiorigran_ relieve a su paif-¡_ ~~r~J~\:ª~ura
les, y dando
dom1oaodo como él sabe
c O un maestro,
bien, y di resto de los act;sos pedsonajes. Aguirre
cuadro. El drama se ·ha mi:: ~oO escompu~iet'on el
buen gusto.
a
eco prcp1edad y
Teatro Lírico·- E scenas de la opereta Si yo fuera Rey.

de costumbre.
No es todo lo dicho para que se crea que olvido la música del maestro Se·
rrano, muy bella y con más instrumentación que propiedad en las situaciones.
Algún número lo encontré de suma originalidad y con otros cantantes seguramente que la partitura hubiera lucido mucho; pero en los teatros adonde se puso
en escena la 01&gt;ra, los intérpretes dejaron mucho que desear.
Todavía en el Lírico la Millanes sabe lo que h:ae entre manos; frasea con
limpieza, saca partido de su voz, algo oscurecida en algunas notas, y dice bien
con matices artísticos.
Pero en el Principal, Mimí Derba estuvo deplorable. Ni eso es cantar, ni
eso es teatro, ni eso es más que una bella escultura, que ha bajado de su pede~hl y por arte mágico mueve lo3 labio; Afortunadamente para ella, el tenor Lt •
món adolece d., igual defecto y por tal motivo su voz regular no luce lo que;deb iera con el detrimento de las ¡;iezasmusicales, que las oimos incoloras, y sin
pasión alguna. En fin, un desa~tre.

Teat.-o Colón.- Cuatro esct'nas de la obra policiaca "Thomson el Envenenador.

�La boda del ex-Rey de Portugal

Pecado venial
Heme aquí en una tarea bien extrañ« para un hombre de letras. Estoy colgando un cuadro en la pared.
No extraña por el hecho (me he mudado ayer y no
sorprende que me ocupe este pequeño detalle de instalación), sino por la hora temprana en que me ha dado
por esta actividad.
En verdad, para que un hombre de letras, que no es
un extravagante, sino un tranquilo ciudadano, con la
preocupación de un hogar, se halle a las seis de la mañana empeñado en colgar un cuadro, es porque debe
tener una poderosa razón.
Así es, en efecto, y os la contaré.
Desde ha~e unos días buscaba un pequeño departamento para 1~stal~rme. Dí al fin con éste. Me ha gustado extraordmanamente. Son · tres piezas, una a la
calle, dos ioteriores. Abrigado y lleno de luz.
~~ enamor~ desde que lo ví y no dudo que me ha
tra1c1ooado m1 poco arte en disimular impresiones. Sí;
no dudo: el encargado me cobra veinte pesos más de
lo que pensa~a cobrarme por el alquiler.
Cuando quise defenderme era tarde. En 6n: después
de todo, no me quejo. Haremos un cuento más por
Sr. Prof. don Ponciano Rodríguez, nombrado jefe
mes .... . .
de la sección rudimentaria de la Secretaría
He traído, pues, mis muebles y he comenzado a arre•
de Instrucción Pública.
glar la C;isa, con ayuda del encargado, que ha tenido
e:a genlll~za, y de 1! muchacha que desde hace cinco
E:1_ te~or del Líri:o, se~or Varela, hizo lo que pudo, · anos nos sirve de cnada, de portera, de amiga y últiy dio br:llantez a la parl!tura que hay que decirlo, pe- malll:ente_como aya de nue,tro pequeño Arturo.
sa un poco. Los coros de este Teatro muy bien, el de
M1 muJer no ha venido aún de provincia. Previó que
los co~spi!adores merece un aplauso. En c;ambio, los pasaría un buen tiempo antes de volver a estar con su
del Prmc1pal, cada uno por su lado y el vestuario de f~milia y se quedó allá, hasta que yo arreglase nuestro
ese Teatro deplorable: 1.qué lástima, allí donde iitmpre nido en Buenos Aires
las obras se montaron bien! .... Las fotografías que da•
Ayer ha sido el ¡;(ran día. Desde temprano comenzames del L!r~co 1;&gt;rueban que la '.:&gt;pereta de que hablo se mos la tarea y confieso, ahora que me ha tocado ayudar
puso a conc1enc1a y con sumo gusto.
a .moverlos, he cambiado de opinión sobre mis bienes.
o o o
Siempre creí que eran pocos; be y ncs parecen innuY ya que hablo del Principal, algo hede decir de merables.
El destino de las habitaciones fué objeto de madura
«Las Musas Latinas&gt; que la empresa ha creído ser un
verdadero éxito, y a mi juicio es una lástima que obras reflexión. Siempre sucede que después de rdlexionar
1::n que el decorado y el luJo, lo es todo, las veamos se arriba a unll' solución.
.Así_fué, pues. Destinamos las piezas ioterioH s a dorp resentadas de manera i mpropia en l:ts trajes, y hasta
m1.ton_o y comedo:, y la qu.e daba a la calle para mi es·
en las decoraciones.
•
Si otros asuntos de mayor interés no debieran ocu• cntono. Se traba1a muy bien en una habitación que da
par las páginas d e EL MUNDO ILUSTRADO hubié- a la c alle, en un tercer piw, en la cual e[)tra ampliamente la luz.
ram?s d ado la reproducción de las decoracioues que
Al arreglar en ella mis libros y papeles, noté que has e pintaron para el Teatro de Apelo de Madrid al es·
trenarse dicha obra. Pet"o, ¿ qué se va a esperar de una bía allí un vago perfume. Ya lo había percibido desde
d irección artística que hace que la romanza del gondo· ayer y me llamó la atención la persistencia. Se lo hice
!ero, que es para fiple, la cante un tenor? Y, así todo notar al encargado, que estaba conmigo.
-Así es-me dijo.-Desde que se han mudado les
por el estilo, sin que yo sea de los que digan que tales
otros iogu_ilioos, bace m€s y medio, ha quedado eite
«Musas&gt; son una cosa extraordinaria, pues empezando
perfume. Sin embargo, he lavado los pisos, he limpiado
Eorq11e ~~s "Latin:15" 1:1º se reducen _únicamente a Espa·
las paredes y la ventana ha quedado abierta todo el
na, I!aha} Franc1~, smo ,jue t~mb1én están Portugal y
Bélgica, que se deJó el autor senor Moncayo en el tia· tiempo.
Después agregó:
tero, y concluyendo por lo vulgar de los tipos que se
-Esta era la habitación de la señorita •...
presentan, siendo siempre los mismos, hay que confeAl rato me picó la curiosidad y pregunté:
sar que si España y en Buenos Aires triunfó la zarzue- l Qué señorita ?
1~ de que me ?cupo, débese a buenas y propias decora·
Me contó entonces que mis antecesores en el dlparcienes, no copiadas de postales (como ha dicho un co·
nocido cronista) y a intérpretes de gracia y de talento tamento habían sido un rr..atrimonio inglés con una hija
como la Isaura, ¡a Memvribes y la Moreu, la Domín· ú nic3 de veinte años. Habitaron un año en la casa,
marchándose luego a Inglaterra, porque la niña se mci·
guez y otras de no menos renombre.
ría aquí presa de una incurable tristeza.
LUIS DE LARRODER.
Me intrigaba la inglesita. Queriendo ccmpletar la
impresión volví a preg~ntar:

Una reunión de los Delegados de la paz, para la cuestión de los Balkanes, celebrada en Bucares!.

Con una solemnidad deslumbradora ha tenido
efecto el pasado último jueves el matrimonio de
don Manuel 11 ex Rey de Portugal con la Princesa Victoria Augusta de Hohenzollern, sobrina
del Kaiser de Alemania.
La ceremonia tuvo efecto según el rito católi•
co por ser esta la religión del marido, y la que
ha de prevalecer. Los novios entraron en la ca·
pilla precedidos de dos pajes; después seguían el
Príncipe de Hohenzollern padre de la novia, la
ex-reina Amelía madre del novio, el Príncipe de
Gales, el Duque d-, Montpanseir, el Duque de
Oporto, tío del recién casado y otros invitados.
Cuatro damas de honor llevaban la cola del traje
de la desposada, y siguiendo la tradición, la Prio·
cesa Agustina Victoria ostentaba en la ceremonia
un vestido de brocado de plata que tenía de lar·
go cuatro metros.

oo o

Sr. Lic. don Macedonio Gómez, nombrado Direc:
tor del Archivo General de la Nación.
- ¿Alguna mis desgarbada ?
- iCa! no señor. La más hermosa mujer del mundo ·
ru_bia como el oro: con unos ojazos azules, dulces
tnstes, que la hac1an. adora b le. No bacía más que leer.
N_o sé por qué me 1':11presion6 aquella fervorosa evo~ac1ón de la b~lla muJer que había dejado allí, en el
1odelebl~ y suhl perfume, un trasunto de su misteriosa
personalidad. Pensé en ella con simpatía y triste
¡pobre niña enferma!. .. . . .
za,
«En vano te busco en mis peregrinaciones-alma
h~rmana de 1~ mía: ¿Dónde estás l-acaso presa de Ja
m!sma aog~sha lloras la soledad de tu vivir.-Acaso
miras la m1S1~a estrella que yo contemplo desile mi
ventana- y mientras que nuestras miradas se confun•
den en el objeto del mismo ideal-una fatalidad sepa·
ra n~estras almas-que se ignoran en medio de ]a soledad inmensa de la vida.&gt;
La lectura .de los desconsoladores versos, el recuerdo
de _aquella triste y be_lla muj.e: que lo$ había escrito
al~ como una _con~es1ón espmtual, alguna tarde en que
sonaba_nostal¡pas Junto a la ventana, me produjeron
?º~da impresión y en todo el curso de la tarde pemé
1ns1stentemeote en aquella dulce y enferma iogl ·1
9ue en ésta, mi habitación fut ura, había suspirad:s~:
1Dcurable melancolía.

y

!

E l Cardenal Netto, arzobispo de Lisboa, dió
la bendición a los desposados, de~pués de que és·
tos cambiaron los anillos.
L'\ ex Reina Amelía se inclinó enseguida ha·
cia la Princesa Agustina ::lándole un beso. El
Príncipe de Hobenzollero béSÓ también a su hija.
Despué3 de eutonarse un himno, la salida de
los novios se efectuó con el mismo ceremonial
que la entrada.
Eotre los innurn ?rabie, regalos que recibió la
novia, figuran un collar de dos mil diamantes,
presentr. del Daqu~ de Oporto, tío del ex-Rey
Manuel de Portugal. La princesa recibió también
regalos d el Emperador Guillermo, de Alemania,
d el Rey Jorge V, d~ Inglaterra, de los Reyes de
Italia y de otros soberanos.
El día anterior a la ceremonia religiosa tuvo
1u¡¡ar el acto de firmarse el contrato matrimo·
nial y con este motivo se efectuó un banquete al
q ue asistieron 77 soberanos y princesas de las
principales familias reinantes en Europa.

o o o

Cuan?o dimos por termrnada la tarea anochecía. Dí
las gracias al encargado, despedí a la muchacha y quedé solo.
Me sentí? ~an~ado, presa de no sé que extraña laxitud. No sah s1qu1era a cenar. Tomé apenas una copa
d~ aporto y me recosté en el amplio sofá de mi escrito•
rio, !rente a la v~ntaoa, por donde entraba una vaga
claridad de crepusculo. Me adormecí.
l Fué la ~oledad prop(cia, la consecuencia de un dfa
de c~nsanc10, la pote~c1a evocadora de aquellos versos?
1J!ue aquel_~aro y sutil perfume, perturbador y feme·
o~I,_ o ~e v1S1tó la sombra d e aquella bella mujer que
v1via aun en la sombra de la habitación como un fantasma?
N? 1? ~~- Irresistiblemente, en la. consciencia de la
semi v1g2ha, en el pesado su eñ o que me acometiú des·
pués,_soué con ella, con la hermosa desconocida.
Son~ ,• • • i9~é sueño turbador y culpable! . . .• Era ella
la muJer dehc1osament e espiritual, la visión idílica que
!levaffios todos los hombres como un ideal imposible e
1~habable en lo más hondo del corazón. iC6mo la bab)a buscado af~nosamente en todos los senderos de la
v1da,~en angustiosa ind agación, sin hallarla!
Soné. •• - .. recordando cómo mi matrimonio no había
encarnado la aspiración ideal que guardé siempre cui~adosame?te ocult~, para mi pobre esposa, a cuyo 'cari •
no tranquilo Y adicto no quena inferir un agravio
crue!.
i Cómo renegué de ese afecto, merliocre y vulgar com·
puesto de pequeñas preocup11ciones, de gcces as;z bur•
gueses, qu e basta _entonces lo fueran todo para mí!. ...
En la enagenac1óo del s u eño creí que rompía aquet
lazo terrestre y v~lga~ para unirme, en las claridades
de un _mundo de 1ntehgencia superior, a aquella adorable criatura, sc beranamente bella ; la amada soñada en
las vag~edades de )a adolescencia y en las quiméricas
exaltaciones de la Juventud, que volvía a mí para re•
corda~me que bab~a olvidado, en las mezquinas preo•
cu pac1ones de la vida, las rutas de un destino superior.

t

El Rey Manuel II de Portugal en traje de gran gala. En el medallón la Priocesa Alejandra de Fife, bija del Rey Eduardo de Inglaterra, y con la que se dijo hace
algún tiempo que iba a casarse.-El ex Rey de Portugal con el traje de Caballero de la Ordea de la" Jerartierre."-La Reina viuda,madre de Manuel II de Portugal.

�~"Wlill~~-l~~hlM\6m1

fL ~- ~¡~

~,

~ w ) f l t i d. . . . .l l i # I \ ~ ~ ~ ~
acompañarán con sombrillas de un color vivo y contrastado, rubí, esme_ralda, violeta, azul
rey, etc., con forro de faya .o satén pekiné negro y blanco, detenido sliamente de las varillas, permaneciendo independiente del resto de la scmbrilla. Este detalle, cerno veréis,
lectoras mías, es completamente nuevo y original.
·
Impuesta por la forma de las faldas que descubren casi por completo el pié, la boga
del lujo en el calzado ha llegado a su apogeo. La bota está suprimida, casi en total atandono de la Moda, dejando todo el favor para el calzado de fanta!Ía. En estos mementos el
coturno es el que se lleva las preferencias; bajo o subiendo por detrás se hace para la ciudad
en cabra blanca, gris claro, beige o marino o en
gamo blanco, gris, cchampagne,&gt; con empeine
negro de cuero barnizado. Para los salones se
hacen de terciopelo negro n en satén de todos
colores y en este caso, adecuado al traje.
El calzado de lujo, vosotras lo sabéis bien, mis
queridas lectoras, tiene siempre tacones altos.
Actualmente hay dos formas distintas: el tacón
Luis XV y el tacón ccubano,&gt; el cual hecho de
uoa sola pieza como el anterior en una altura de
cinco centimetros y medio, es completamente recto por lo que tiene la ven·
taja de no deformarse tan
pronto como el primero.
Sin embargo. ¡cuántas
encantadores modelos de
calzado rivalizan con el
coturno! Unos en cabra o
gamo blanco, gris o beige
con empeine y talón de
cuero barnizado, ,o todos
en cuero o todos en cabra, son detenidos por una
sola barreta abotonada o
por dos barretas dobles
bonitamente recortadas
que se entrecruzan y se

Traje de teatro.

DE PARIS
Un vaso de porcelana negra de la China es el refinamiento
en su grado máximo, y toda mujer elegante desea poseerlo.
Tratándose de uno sólo, es fácil complacerla; pero lo grave
es que se empieza pn el vaso de porcelana, y se concluye por
el salón completo
El blanco y negro se impone, es de rigor, y uo h ay más remedio que sacrificar los muebles de caoba y las sedas color de
paja.
Las cortin~s irán al tinte a que las tiñan de negro, y lueg;i
se sobrepondrán algunas aplicaciones de encaje o de seda blanca. Los muebles se pintan c~n laca negra; las puertas, de blanco
con filetes negros, como las esquelas de defunción, y el suelo será de mármol, también blanco y negro.
Las fbres, blancas, y la, pantallas1 de este mismo color, cubiertas de tul negro.
•
Esta p~sión desgraciada de enlutar la casa traerá c~nsecuencias desagradables, porque involuntariamente el espín tu se en•
tristece al penetrar en una
casa así decorada, y si, como es de rigor, todos sus
habitantes van aparecieo•
do vesti:los de m idio luto,
andando pau~adamente y
hablando en tono bajo, la
conversación recaerá por
fuerza sobre asuntos trágicos, y si alguno distraí-

Traje parisiense,
Traje de baile.

Crónica
Aún cuando parece, mis queridas lectoras, que ya no es tiempo de ocuparnos de las sombrillas, por haber calmado un tanto los ardores del sol estival, es preciso convencernos de que el citado accesorio es actualmente un
objeto no solamente de lujo sino de utilidad práctica, especialmente en las
playas y poblaciones veraniegas, en las cuales el verano se prolonga todavía
p!Jr algún tiempo. Así, pues, creo que vosotras desearéis conocer las últimas
· novedades de la Moda a ese respecto.
Después de su aparición que a su tiempo hicieron las sombrillas prima·
v erales, y de las que en otra ocasión hemos hablado largamente, han venido
otros .modelos completamente nuevos y originales, destinados de una manera
espeéial para acompañar a los trajes de playa, campo y poblaciones balnea·
rías o veraniegas:
Para los trajes de matices claros hechos en foulard, en muselina, en velo
de algodón, vemos encantadores parasoles de faya blanca, ya sea con la orilla
'!'.jardinera&gt; formada por minúsculas florecillas de colores bordadas o impreo;as, ya bordeadas con una banda de ~atén o de una tinta viva extendiéndo~e
hasta formar el forro, dejando todo lo de arriba blanco. Los mangos o puños .
son de madera en estilo rústico, terminados por dos extremidades o cabos de
marfil esculpido de un tinte amarillento dándoles un aspecto antiguo que
creeríamos prestado de las pequeñas sombrillas que hace medio siglo velaban
)as capotas de nuestras abuelas. En cambio, la novedad de las sombrillas .:¡ueda atestiguada por su forma completamente nueva. Pequeñas y planas en el
género japonés, doblándose en el interior sobre el borde, facilitan el movimiento por la manera con que está hecha la montura, pues las varillas semejan unas finísim:s. láminas dor,adas, l_:1s cuales se doblan si~ , ~ingún eduerzo
encorvándose factlmeote, segun dec,a por razón de su flex1b1hdad.
La, ctoilettes&gt; de alta elegancia serán completadas por sombrillas de rntén blanco o de matices muy suaves con anchas orillas floridas en terciopelo
labrado de una coloración fina, armonizando con la tonalidad delicada del
fondo. Es, igualmente, muy linda y agradable la sencillez di!tinguida de las
sombrillas de faya o satén de un solo color, rodeadas por un ancho bies fo.
rrado en muselina de seda, vuelto hacia adentro y sobrepasando del fondo para formar un volante plano. Estas sombrillas se hacen, generalmente adecua
das al traje, a la cint;;ra o al sombrero. L:;s vemos con mucbafrecueocia confeccionadas en negro con el bies y el volante en blanco y también a la invers3, con mangos lacados de blanco o de negro, La mezcla de estos dos colo~es
está, por otra parte, muy en favor de la Moda en estos m~mentos y se repite
en una serie de modelos a cual más elegantes. Las sombrillas de faya blanca,
rodeadas en su base por un ancho comienzo. de satén negro, veladas con muselina o tul negro fruncido, v guarnecidas en la orilla con una ancha franja
de tul punto de espíritu, negro. fruncido por cada lado con uua pequeña cabeza abullonada, son de las más favorecidas por las damas de buen gusto.
Los trajes de estilo sastre, hechos en telas de lana lisa o de fantasía, re

Traje de casa pard to mar el té
fijan en un lado por un único
botón. Otros completamente
perforados en el frente adornados con botones de &lt;siras&gt;
o de acero; otros más de estilo americano en cabra ama·
rilla, en cuero negro adornados con botones barnizados.
Aun quedan vat'ios estilos
y modelos de qué hablar, pe·
ro creo suficiente con In expuesto pues temo haberme
alargado demasiado.

Traje de paseo,

Traje de Casino.

MARGARITA.

EDAD MEDIA

En Italia, en los siglos XI y XII encontramos el mosquitero, más pequeño, el cflabelum,&gt; las plumas estaban sujetas a una caña ricamente adornada de pedrerías, de perlas, oro plata y marfil delicadamente labrado.
En el siglo XIII el mosquiteroahizo su aparición en
Francia, pero entonces oo era más que una fanta~ía
traída de lejanos palses por los galantes caballeros. La
condesa de Mabaut de Artois tenía uno soberbio con
montura de plata.

Traje para carreras.
Traje de carreras

damente pregunta:"¿ Qué tal estuvo el baile de anoche?" un
gesto de asombro se dibujará en
todos los rostros, y por todas las
imaginaciones cruzará el mismo
pensamiento: "Aquí no se puede
hablar de cosas frívolas." Lo
mismo que pensarían si en una
visita de duelo se hablase de Anselmi.
Voy a referir a ustedes, sin
exagerar lo más mínimo, todos
Toilette para "Garde.1 los de!alles que pude 0bservar
Party."
en los minutos que duró mi visi:
ta, la primera que be hecho a
una señora oorteamericana, que es esclava de la moda
blanca y negra.
El coche me dejó a la eotrada de un parque ideal.
Sul,í vados escalones de mármol, y penetré en uoa alameda donde debe haber sombra siempre, porque las
ramas de los árboles se unen, formando espesa bóveda,
y al pié de todos ellos crecían rosales trepadores, cuajados de flores. Conforme iba avanzando, el parque me parecía más bonito. Al fin divisé la casa, que me sorprendió extraordioariameote. Er.a bastante grande, pintada
de blanco, con el tejado de pizarra muy obscura; los toldos de los balcones, de lona blanca y negra, a rayas; los
5illones, de paja de idénticos colores, y el paragüero, de
porcelana, lo mismo.
Pe'.letré (,D el salón, y mi sorpresa no tuvo límites•
Las paredes estaban tapizadas de blanco con sobrepues-

Traje de noche.

tos negros. Los muebles eran de madera de tilo, que es' muy parecida
al ébano. Las cortinas, butacas y almohadones, de damasco blanco, y
los "stors," de tul negro.
Sobre las mesas había algunas porcelanas chinas,oaturalmente, negras, y un busto de mármol.
A los pocos minutos salió la dueña de la casa, alta, esbelta, rubia y
guapa; venía vestida, como era de suponer, y quizá, o mejor dicho, seguramente, me hubiera parecido de una elegancia irreprochable en
otro marco y cuando yo no hubiese estado bajo la impresión de aquella nota lúgubre, tan persistente y tan poco en armonía con la alegrí:1.
del parque.
Su "toilette," aislada, repito qúe era elegante. Llevaba falda de
raso, zapatos y guantes negros; casaca de raso y una echarpe inmensa,
blanca.
Hablamos de cosas insubstanciales. y cuando mi vista se iba acostumbrando a la tonalidad de;.! salón, se presentó el marido, con traje de
cuadros blancos y negros, seguido de un lulú blanco con sayo negro.
Ya no pude,resistir por más tiempo, y temiendo que mi seriedad
tocase a su fin y no poder contener la risa, me despedí; pero la joven
"mericana, no satisfecha con mi silencio indiferente, me preguntó:
e/Qué le parece mi casa l&gt; &lt;Preciosa, mistres R .... ; pero falta no detalle; los verdes del parque son demasiado brillantes,&gt; dije con la mayor formalidad, para que no adivinase que hablaba en broma; pero
ella, ni lo sospechó siquiera, y repuso: ·&lt;Ciertamente; por eso estamos
estudiando el medio de que las bojas broten muy obscuras, casi negras.
y las flo res todas blancas.&gt;
¿Será posible que no los encierren en un manicomio?
CONDESA D'ARMONVILL.c.

Los jugadores de cgolf&gt; toman su juego favorito tan en serio. que
pua los profanos resulta cómico Figúrense ustedes un inmenso terreno m·1y verde, con árboles frutales y una casita campestre, que parece
destioada a conservar entre sus muros, cubiertos de yedra, el secreto de
un idilio sublime. A la puerta de esta casa llegan todos los días varias
personas de ambos sexos, cargadas coñ un saco de cuero, dentro de)
cual se encierran unos palos que parecen monstruosos instrumentos de
dentista. Estos extraños personajes hablan poco y con tecnicismos especiales, pero la mayoría de las veces no pronuncian ni una sóla palabra.
De e.os en dos recorren varios kilómetros, lanzando con sus palos una
bola del tamaño de uoa mandarina, dura como una piedra, que, a impulsos del golpe.salta o rueda.

�El Conde

Consultas
PARA UNAS LINDAS MANOS.-MARÍA EVANGELI·
NA: Comprendo su preocupación por lo que me dice
respecto de sus manos, y aun cuando no creo gr.e ese
resultado dependa del tratamiento, es preciso, sio em·
bargo, cambiar de receta, para lo cual le recomiendo
el uso de la crema &lt;Ideal&gt;.
Esta crema está de venta en la Perfumería Higiéoi·
ca, que se eucuentra en el callejón de Saota Clara.
Mucho agradezco las bondadosas frases con que me
juzga, no las merezco, se lo aseguro; y en vista de eso
me siento confundida por su exquisita amabilidad pa·
ra mí.
R-icuerdo muy bieo su nombre y sus preguntas; en
este cAlbum de impresiones&gt; que se llama «Sección de
Consultas&gt;, todo queda grabado para siempre, sio que
eo el corazón de «Margarita&gt; se borren la memoria y
el cariño de sus amigas desconocidas.
¡Ojalá que mis modestas indicaciones le sean útiles!
RESPUESTA.-MARIA DE LAS MERCEDES : Hace po·
cos días contesté por correo su cartita; espero que ya
habrá recibido mi respuesta.
DUDAS AMOROSAS.-MARIA: Las preguntas quese
sirve usted hacerme son de diferente índole en la apa·
riencia, pero en realidad todas coo ,.,ergen al mismo fio.
Contestaré, pues, a ellas en el orden con que usted las
coloca en su interesante carta.
El conocido proverbio que dice ; "Quieo bien te quiere te hará llorar," se refiere sólamente a los dolorosos
pero necesarios resultados de la educación que se imparte a los niños o al benéfico aunque penoso efecto
que se experimenta al oir la voz de la verdad en los
labios de alguna persona, cuyos deseos son de hacer
bien a quien así habla, aunque para conseguir éste ob·
jeto fuese preciso desvanecer gratas ilusiones y destro·
zar risueñas esperanzas.
En el caso a que usted se refiere, ootieoe aplicación
el citado proverbio, pues su oovio la hace sufrir por
sus celos iofuodados, es decir: por una desconfianza
injusta, aun cuaodo es verdad que el calo nace del
amor. Nada hay tan complaciente como la indiferencia,
ni existen mayores exigencias que las del cariño Sin
embargo; nsted necesita algún remedio para moderar
las penas de su actual situación, y por esto me permito
hacerle las siguientes indicaciones. No asista a paseos
ni a fiestas de ningún género; l qué importa ese sacrificio a un corazón tan generoso como el suyo? Procure
tener testigos de semejante sacrificio, a fio de que pueda probar a su novio las cooscaotes renunciaciones a
las cuales se somete por su amor, y si a pesar de e~to
él insiste en disgustarse, maoifiéstele su desconfianza
como lo ha hecho coo "Margarita", haciéodole ver que
también usted duda de la siocerid~d de su amor y de
sus celos, ya que éste es un recurso muy gastado entre
los hombres para romper unas rela~iones que le son
pesadas.
Ahora, si él la convence de que su cariño es real y
profundo, no omita usted ningún medio para complacerlo; todos los esfuerzos del corazón resultan peque·
ños si se comparan a la grandeza de tener un afecto
noble, elevado y dignamente correspondido,
Mil gracias por su boodad hacia mí; correspc,ndo a
su simpatía con la más cordial estimación.
MUSICA Y LlTERATURA. -AMARIL1s: No haynio-

guoa superioridad reconocida entre una y otra de esas
bellas artes, pues si a la primera se le llama cdivioa&gt;,
es acaso porque las emociones que despierta son de
una delicadeza ideal; pero es indudable que la literatura tiene uoa iofluencia más enérgica sobre el espíritu. Los libros, malos o buenos, gobiernan las voluntades, y machos acontecimientos de grande importancia,
tanto en el orden religioso como en el civil, se deben
a la influencia de alguna obra trascendental. Así se
han introducido los cismas, las revoluciones y todos los
sucesos de graves consecuencias que han acaecido en
el mundo.

Así pues, no crea usted que rn amigo es de un temperamento opuesto a la poesía, porque prefiere las buenas letras a las célebres creaciones musicales: verdade·
ra poesía hay en una literatura hermosa, y si Wagner
es un geoio inmenso, Cervantes y Fray Luis de León,
no lo son meoos, y tal vez su potencia sugestiva es de
mayor fuerza.
No sostenga usted discusiones vehementes con ningún caballero, porgue el amor propio de los hombres
es tan refinado en ese punto que si se sieoteo veocidos,
su afecto por la mujer que los confunde, disminuye
luego.
MARGARITA.

Cuando salí del Hotel, la eflorescencia
blanca del crepúsculo, la palidez hialina
de la aurora, dab" tintes de ámbar al cielo somnoliento.
Las estrellas parpadeantes, parecían
azahares desbojados sobre el manto de duelo de uoa viuda.
Ea la calma profunda, eo el espejo tenebroso Je la sombra, flores de lujuria
abrían sus cálices rojos, como labios sedientos de la sed divina de los besos.
. Yo pensaba en el Cood-e, y su recuerdo
s10 saber por qué me entristecía.
V ~fa su juventud agonizar en uoa apoteosis de sueños y dolores, y a su pobre al·
ma, ~erida y triste, sollozar ante la presencia de esa nube luminosa y radiante
que algunos llaman Felicidad.
. Eo el estatuario de su juventud ya moribunda, las olas turbulentas se retiraban
dejando co descubierto. sobre la playa tris'.
te, ruinas de sueños y de pasiones, como
esqueletos de crustáceos desmesurados.
Triste y abatido, veía la marea de la vid_a alejarse de su corazón, y allá, en el ho•
nz?nte, como naves empavesadas. divisaba
la ¡uventud de otros marchar hacia la vi·
da.
. Una gran sombra 1e tristeza vagaba
siempre sobre su rostro, y se refugiaba co·
mo el ala de un pájaro negro, en la comi•
surjl de sus labios, en el rictus doloroso de
su boca elocueole y melancólica, en donde
el desdén habit.ual de la vida había impreso un sello triste, perenne, como uodesafío
a la risa y al amor.
iEl Amor! He ahí Jo que preocupaba su
alma extrañamente turbada, aote ese pro·
blema pavoroso.
Y hubiera querido amar, hubiera querido ser susceptible de la pasiónseotimeotal

· 1~1'
,~

~

1,

El Odol es el primero
y el único dentífrico pues

que su acción antiséptica
y refrescante obra no só-

lo durante los pocos momentos que se emp1ea sinó dura esa acción horas
enteras.
!ules y b:,rdados - Da las carreras de -París, cátedra anual de la moda, nos llegan los modelos de tra·
Jes que aparecen ~n esta plaoa; eo todos ellos dominao el tul y la muselina bordada. con exclusióo de cualquier
otro material. Coo gusto ofrecemos a .nuestras lectoras este soplo halagador de la elegaocia parisiéo.

Quien tenga interés en
la cons ervación de su
dentadura, debe acos-

y tierna, hubiera querido tener uo corazón, para darlo en cambio de aquel otro
corazón que se le ofrecía saogriento y doloroso; corazón que teoía el valor de re•
nuociar a la esperanza y que sio embargo
desgarrándose a sí mismo, con sed di vio¡
de holocausto, solía decirse a si propio:
&lt;sufre, pero ama&gt;.
Y ese corazón desnudo Je daba horror
porque al m!rar en el fondo de él, com~
por un coo¡uro mágico, surgía la imagen
de su amada, la de alma exquisita como un
perfui:ie y de)ica~a como uo pétalo, que se
resenha de 10sp1rar aquel deseo brutal
que contrastaba coo la idealidad divio¡
del amor.
La amaba así, como aparecía enla nube
blanca de sus sueños; soberbia, irreductible,-misteriosa y extraña, con el gesto del
desdén en su boca divioa, y el verbo musical y gesto trágico que se unían en ella
en amalgama incomparable.
•
Y él sin decirlo a nadie oi oadie comprenderlo, amaba aquella carne tentadora
y fulgeote, aquellos ojos de luces fosforescentes, lumioosos y profundos, aquel seno,
aquellas curvas, lodo aquel cuerpo que hablaba a su deseo, que lo fascioaba como
un sortilegio de caroe, como uoa vibradora admiración a interminables horas de
placer.
Si le hubieran dicho que esa mujer il::a
a ·desaparecer de su vida, a dejarlo para
siempre, habría sentido un dolor profundo
Y. verdadero, uo eclipse de sol en su espíritu, la wledad de uo náufrago que se siente morir eotre !as olas y el cielo.
. Pero, sabiendo como sabía que vivía, sab,eodo que ella lo había visto replegar el
ala en la soledad como uo cóndor herido
y lo había oido sollozar en silencio· eo eÍ
misterio casto de sus grandes pesare's sentía la nostalgia de ser amado y en f~erza
de qnerer oividarla, la amaba con toda el
alma.
Y para disipar s us peoas, para ahuyentar los tristes recuerdos que atenazaban el
alma de este pol;ire joveo viejo, el Coode
oo encontraba otro lenitivo, que embriagarse de éter eo la hora de la tristeza aug usta, en que se veo huodir en el horizonte todos los ideales como un derrumbamieoto de estrellas,
Decidme ahora; ¿verdad que la vida así
no es envidia ble?

tumbrarse a 1 u s o del

ODOL.

ROMAN ALVAREZ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..., DIOASE LA VERDAD.
~
" AUan Armadale, " refiero el
Señor Wilkie Collins, " dec1a la
verdad á derecha y á izquierda
bajo todas circunstancias,,, Eso
le ocasionó algunas veces dificultades con cierta clase de gente,
pero le dié una reputación que
hacía su palabra tan buena como
el oro; para Allan, era lo más
natural, decían sus amigos "porque no sabía hacer otra cosa,"
El hábito de decir la verdad er11,
tan bueno para él como para
los demás.~- Si se &lt;1esea establecer
11n negocio que dure aún después de que el fundador desaparezca, véndanse buenas mercancí11s, y dígase la verdad sohe
ellas mientras se puedii, mover la
lengua. Desde el primer momento de su introducción, nosotros
.hemos dicho la verdad acerca d0 la

Mlle. Lili Boulaoger
Mlle. Lili Boulanger
que ha obtenido
· se introduce
·
·
·
. d R
. .
con esIe mo tº1vo 1e h a h ec h o un o b sequ10
en 10yecc1ón
y que preserva
e 1 premio e oma en mus,ca
que representa al héroe Fridthjof, escul- de la enfermedad o por lo menos se le qui-

PREPARACION de WA.MPOLE

.
pido en colosal estatua por el profesor ta fuerza caso de que ataque. Parece ser y ahora el público la compra, sin
. La Academia de Be_llas Artes de Fran- alemán Max Uoger. Dicha obra tiene 12 que los resultados son hastaahora. excelen• hacer ninguna pregunta. Se ha
cia, a la cual toca designar!~ persona me- melr? de ~!to; su peso es de 14,000 kilos; tes, -y que en el corto tiempo que se está descubierto que efectúa. ahora y
reced?~ª de obten_er el premio de Roma los pies miden un metro setenta centíme- empleando ha disminuido la mortalidad siempre lo que nosotros promeen Mus1ca, ha des,g_nado para t~i:i alta re- Iros de largo; y es~e coloso S'&gt; colo~ará so- en los hospitales en los cuales se ha pues- timos, y así se confía en (llla
compensa en este ano a Mlle. Lih Boulan• bre un promontorio que el Sogoefiord cer• to en práctica tan importante invento.
como un hombre tiene confianza
ger después de un notable concurso en el ca de Bergen.
·
en el sólido y vetusto puente de
que salió ésta vencedora.
Los candidatos eran cinco y obtuvo la
:i:&gt;iedra que ha so:itenido el tráfico
o o o
agraciada 31 votos contra cinco. Cuenta
de varias generaciones. Es tan
19 años de edad, pertenece a una-familia de Poniendo una inyecc1on contra la
sabrosa
como la miel y contiene
músicos, pues su padre fué un excelente
compositor, que escribió un &lt;Don Quijo- ·•
fiebre tifoidea en el hospital
una solución de un extracto quo ·
te&gt; que se puso en escena en la Opera
de París.
se obtiene de Hígados Puros de
Cómica, y además una hermana de la pre.
.
.
.
Al redactar estos renglones, el primer
miada, MJle. Nadia Boulaoger, obtuvo en
Es una conquista de la ~iencia médica pensamiento que me ocurre es p~e~untar: Bacalao, combinados con Jarabe
1909 el segundo premio igualmente de Ro- fra~cesa el haberse d~s~ub,erto una vacu- ¿Sabrán muchas personas las nohc1as que de Hipofosfitos Compuesto, y
ma.
nac16n ~oo la fiebre tifoidea, la cual pue- ahora voy a referir de la divina Avellane• Extractos de Malta y Cerezo Silde C&lt;?n~1derarse tao notable como. el d_es- da? Los mejores literatos de Cuba apenas
vestre. Tomada antes de las
· cubrimiento de Roux de su suero ~'hfténco saben de Heredia que escribió una poesía
oo o
y el de Ko~k co~tra la tube:culos1s.
más notable y valiosa que &lt;El Niágara&gt;; comidas aumenta el apetito y e,1
Hace ve10te anos se traba1aba ea el sen- la titulada : &lt;En el Teocalli de Cholula&gt;. completamente distinta del nauLa estatua colosal del héroe escan- tido de que hablamos para eviti.r las mu- De la Avellaneda, pues. no es de ,isperar
seabundo aceite de hígado de
dinavo Fridthjof, ofrecida a Nochas víctimas que hace el tifo en Francia, que sepan mucho, como tampoco saben
bacalao y de sus emulsiones. En
ruega por el Emparador
pues pasan de 5,000 muertes por término mucho de Casal, de Milanés y otros cubade Alemania
T?edio, lo que arroja tan terrible estadís- nos que lucieron como astros de primera casos de Anemia, Debilidad N erEl Kaiser alemán efecto de sus exoedi- hca.
. magnitud en el parnaso nacional. Pues viosa, Tísis y las Enfermedades
ciones continuas a las costas de Noruega,
Ahora los docto;es Chaotemesse y V,n- hay motivos suficientes para que ello sea Agotantes, ha merecido la conha tomadc cierto afecto a dicho país. y cent, han conseguido obtener un sueroque así: nuestros mejores !i.eratos, saben infi- fianza que en ella ponen los docnitas cosas de la Grecia, de Roma, de París, y, aun algunos, según prueban en ar- torEls y el público de todas partes.
tículos notabl~s y en hermo-,as conferen- El Dr. G. Parra, Profesor en la
cias, saben de literatura rusa, alemana, Escuela Nacional de México, dice:
portuguesa-yo podría citar quienes-arro- '' Esta magnífica preparación progándose el derecho de poner en sus lugares respectivos a los Sófocles, Dante, Flau- duce excelentes r esultados en
bert, Tolstoy, Hupman y Eca de Queiroz numerosas afecciones del aparato
respectivamente.
\'espiratorio.,, En las Boticas.
Est'ls consideracicnes me deciden, pues,
a hacer una relación de las noticias de
doña Gertrudis Gómez. &lt;::reo que voy a - - - - - - - - - - - - - - - - contar algo que no sabe mucha gente, y poetisa, cómo era su carácter, cuáles eran
asi entiendo que, aunque alguoas de las los ra~gos más salientes de su alma.
cosas que diré son de antiguo publicadas, Es verdad que buena parte de estos co·
han de parecer noticias casi inéditas. Voy nocimientos se la debo al Director de la
a decir cómo e.ra el rostro de la ilmtre Bibliote~a Nacional, el laborioso y erudi-

Noticias de la Avellaneda

La Belleza
Es, en gran parte, un asunto del debido cuidado y atención.
Si se desea tener el cutis limpio, bello y suave,
y 10s cabellos hermosos y ondulantes, se deberán mantener todos ios poros del cu\is y del
cuero cabeliudo completamente limpios, saludables y abiertos con el puro y legítimo.
Jabón Boratado de

MENNEN

Después del baí'lo y después de vestirse SQ
deberán usar los polvos de 'l'alco Horatífdo de

Mennen, Que absorver{m rápidamente toda h umeclML

~ud~r y secreciones _ve_nenosas ~ mantendrán los pÓros
hmp10s para que no irriten el cutis mientras que sus propiedades suaves calmaran las irritaciones.

GERHARD MENNEN CHEMICAL CO,
Newark, N. J•• E. U. de A.
Areacia para la dídribadon ea 1-lexico !
LA BOTICA NUEVA, Monterrey, Non• Leon.

Se venden en todas las boticas y iar-maclas
a SO ccntav'&gt;s plata la caj1
La colosal estatua del ;héroe escandinavo,

Cúrese usted en su

to Figarola Cadena, el cual quizás sea el
cubano que más sabe de la gran camagüe·
yana. Pero no es menos cierto que otra
parte la debo a mis esfuerzss personales
en husmear )03 libros viejos de los cuales
tantas veces ví reir al vulgo necio que ig·
norándolo todo ríe de todo y de todo emi·
te juicio con carácter de &lt;infalible&gt;.
Mas, entremos al :.sunto
Alguna vez. lector amable, ¿no te ocurrió pensar, cuando lefas las poesías de
doña Gertrudis Gómez, si lq autora fué her·
mosa, de buen talle, de ojos dulces y de
labios de rubí ? ¿ Alguna vez oo te ocurrió
pregnntar si su carácter fué apacible o
colérico, vehemente o reflexivo, firme u
débil? .... ¿ Cómo has imagioado tú que
fué la Avellaneda?., .. Pero oo me digas
nada a tal respecto. Cualquiera que baya
sido la imagen caprichosa que pudiste
imagin,i.r cuando leías sus producciones o
la otra más real que se forjara tu ilusión
al ver dos o tres retratos mediocres que la
prensa ha publicado .... oye la verdad bis·
tórica, buscada y reconstituida en virtud
de esos viej, s y empolvados manuscritos
que no _más se hallan eo sótanos hediondos
y en raictas claraboyas . ...
.
L: Avell~neda fué d~ alta estatura, _tn·
![Uen.a, de ops gran~es y neg_r_?s, de mirar
,atehgent~. _Sus me¡,llas se trneron de uo
suwe Y h,.b1tuil color de rosa. Sus cabe·

..

domiGilio

Todas las enfermedades de la
Sangre Deben Curarse

Ningún daño pueden causar los microbios; y los gérmenes de las enfermedades
!los fueron negros, abu-odaotes y sedosos, belleza: su matrimonio con el tísico don se exterminan, cuando la sangre está lim·
le".emente ondulados por un artístico ca- Pedro Sabater.
pia y circula con actividad en las venas y
p~1cbo de 1: N?-turaleza. Su nariz más
Habíase éste enamorado de la ilustre las arterias. En estas condiciones cualquie~1en pequ-:na, s,n ser &lt;ñata&gt;, no muy ro- escritora coo más fuego que un Macías, y ra persona puede desafiar los microbios.
JOS sus labios, fino y terso su cutis.
oo perdía o~asión de requerirla de amo- Las funciones _de la sangre protegen y
D~sde el pleno desarrollo O edad núbil res_. Padec1e~do_ ~na profunda afonía por conservan la v_1da. Cuando la sangre cirse hizo gruesa, acaso más de Jo que era la rntensa lanng111s que se -apoderaba de cula a pe!fecc1ón, el cuerpo está saludanecesario, aunque también esa gordura (a él, era realmente algo tragi-cómica su ac• ble Y activo, pues toda enfermedad es simia que llamaba ella cmole&gt; en chanza) fué titud de tenorio acerca de la altrnista plemente el resultado de algun'l obstrucatenuada por un cúmulo de líneas el~gan· c_Tula de Avellaneda&gt; a ll par que un pe· cióo en la circulación de la sangre.
t~s, que se hubieran dicho dignas de un hgro const,a~te de contal{io. No obstante, .
Un testimonio entusiasta.
pmcel c, mo el de Rubens.
ella,_ la alt1S1ma, _la noble, ila cubana! se
"Haba·na, Julio 3 de 1912.
Su carácter fué imperioso. hasta lo irre- movió de gran dolor por aquella alma ex•
ductible, como co'lsecueocia acaso de su quisita del ilustre Diputado a las Cortes
''Per&gt;dooe la dilación de este testisuperioridad iotelectual y de cultura. Es- españolas, y una caridad infinita se apode- monio, el que le ruego acepte unido
ta energía que traducíase lo mismo en sus ró _de todas sus potencias. Le amó y se le al mayor reconocimiento y .más proversos que ea su vida privada, fué la que unió p:ir matrimonio Pero este matrimo- funda gratitud. Coano usted sabe de5inspiró al poeta Ju•n Nicasio Oallego las nio sólo fué espiritual; ella enviudó a los de hace más de dos años el estado de
palabras siguientes: cTodo en sus cantos pocos meses siendo u~ señorita. Fué pa- mi sao.gre ha sido bastante desfavoes nervi?so y varoo.il; así cuesta trabajo ra él sólo uo_a_hermana en amor de cari• rable, manifestándose ,particularmenpersuadirse que no son obra de un escri· dad, una sohc1ta enfermera que endulzó te en el rostro esta descomposición
tor del otro sexo&gt; y estas otras, pronuncia· al desdichado los últimos momentos de la tan pel~grosa eo,mo molesta. Las po'.
das según creemos presenciando el estreno vida. Y cnando él bajó a la tumba, ell,1 cas dosis del remedio "Líquido para
de su tragedia &lt;Alfonso Munio&gt;: &lt;iEs mu· eocerróse en un convento largo tiempo. la Sangre", por Ud. a mí reeomendacho hcmbre esta mujer!&gt; Porque en efec· Así fué bella de alma como bella era de d? con tanto acie,rto, han sido sufito, ella fué muy varonil, y, como un hom- cuerpo .. . ,
cientes p:ua el completo restablecibre, algo suelta de lenguaje. Esto último Pero observo que el artículo rebasa ya miento, inelusive la euraeión de la
lo afirma Figarola Caneda, quien me ha los límites que indica la costumbre, a la piel del rostro, cuyas buenas condi·
contado de ella una anécdota imposible de par que mi misión está cumplida.
ciones, obteniida.s con su eficaz re.meestampars_e ea este escrito; aunque la aoéc· . Dejaré, pues, para otra ocasión el con- dio, me obligan a reeomendarlo por
dota aludida nada dice en desdoro de ,~ houar con este tema, y antes de poner la
C?nside-rado uil deber, tamto por gralaureada escritora, y Figuerola la oyó del firma, encareceré al lector que m.i perdopintor Miguel Melero, testigr, presencial. ne el haber entretenido dtmasiado su t,~ud a ~d. como ip~r humanidad a
mis seaneJantes; tell!lendo particular
Como la genial Aurora Dupin, la Ave· atención.
plaeer en contestar Jo que cualquiera
Jlaneda tenía el vicio del tabaco; 5i bien
p ·_ DlAZ DEL GALLEGO.
persona interesada, se s irva inter.ro- - - - - - - - - - - - - • - - - - éste era en ella mucho más disculpable
gar,me." Atentaimente. - Eduardo
que en la extravagante amiga de Flaubert.
Cardona.-s¡c. llwbana 151.
EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ
Pero no iba como ésta a los cafés y cRes·
EL REMEDIO PARA LOS RTNONES,
de la ca,a F. WolH Y Son. recuerda la fragan- tauraots&gt;, a departir y alternar coa re·
c:ura prontamente los Dolores de Espalda
cla suave de las rosas de Persla.
nombrados literatos vestida de varón. Por·
todos los males de los Riñones. 50 centaque aunque es cierto que la Avellane,b.
vos. Marca 3 X, $2.
usó en aistintas ocasiones-muy contadas
EL REMEDIO DE MUNYON PARA
por cierto-el nombre de su hermano don
LA SANGRE cura radicalmente todas las
Felipe de Escalada, dio fué comopseudó·
COGNAC
impurezas de la Sangre, · los Barros, la
nimo de escritora, y cual lo hizo la impe·
Sólo una persona, de cada mil, llega a la Complexión Defectuosa, Herpez, Eczema,
cable y espiritual Cecilia Bobo!. Fué ge·
y todos los Desarreglos de la Sangre. 50
cerosa hasta rayar en prodigalidad. Cari- edad de cuarenta años.
centavos. Marca 3 X dos pesos.
tativa en extremo, socorría con largueza a
EL REMEDIO PARA EL ESTRENIcuantos menesterosos demandaban su li·
o o o
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cualidad de la poetis~. se registra un Ppi·
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sodio en su vida doméstica, de una enorme
Ninguno tan delicioso como éste.
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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