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                  <text>��,

EL MUNDO ILUSTRADO

Muy Enferma Para Trabajar

LOTERIA
NACIONAL

¡, Se ha sentido Ud. alguna vez demasiado enferma para poder trabajar? Se
le ha diticultado en alguna ocasión el
lavar y planchar la ropa del día per encontrarse muy cansada y sufriendo terribles
dolores de cabeza y espalda y aquellos
mareos qi¡e causan debilidad general ?
Si tiene U d. estos síntomas y desea saber
lo que debe hacerse ; lo que otras miles
de muchachas han hecho en iguales circunstancias, acuda á la bo.tica y pida un
frasco del Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Es un remedio muy
simple hecho de hierbas y raíces y cuidadosamente preparado para males femeninos. Lea este testimonio de una'señorn
que vive en Bethlehem, N. H., E. U. deA.

- PARA EL DIA -

16 DE SEPTIEMBRE DE 1913

EL COMPUESTO VEGETAL DELA

A LAS NUEVE DE LA MAÑANA

SRA. LYDIA E. PINKHAM

GRAN SORTEO DE

ssoo,·ooo.

Bethlehem, N. H.-"A consecuencia
de haber t rabajado barriendo, sacudiendo alfombras, lavando, planchando
y de haber levantado pesadas canastas llena de ropa, llegué á sentirme
muy mal. Estaba muy cansada, muy nerviosa, no podía dormir y cada
mes me sentía muy enferma durante muchos días.
En la pasada primavera mi madre me compró llna botella del Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E . Pinkham y ahora me siento una nueva persona.
Me enfermo regularmente y no sufro los dolores que me obligaban á
guardar cama. Contaré á todas mis amigas los beneficios que estoy ogteniendo con el Compuesto. "-Srta. GRACE B. Donns, Bethlehem, ~artado 133, N. H.

00

2,887 Premios que importan $1.401,900
70.09 pg Repartible en Premios

Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•

sejo especial, escriba confldencialnumte á Lydia E. Pinkham Medicine
Co., Lynn, M:ass., E. U. de A.. Su carta será abierta, leida y contestada
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

OFICINAS:

Calendario de la Semana

abogada para comulgar con mucho fruto.
Rito semidoble,

L UNES 15

MIERCOLES 17.

L a Octava de la Nati~idad d_e María L a Impresión de las Llagas del Reden·
Santísima. Santos Porfirio Y Nicomedes tor, en el cuerpo de San F rancisco de Asis.
Presbítero Mártires,-Comienza la novena Santos Lamber to Obispo y Pedro de Arde Nuestra Señora de la Merced.
bués Mártires.

5a. Donceles 121.

México, D. F.

Entero $1 OO. Vigésimo $5.
El Administrador, Pedro Sandoval y Gual

MARTES 16.
JUEVES 18.
Santos Cornelio Papa, Cipriano Obispo, S
J éd C
• e f
.
an os e upert100 on esor y
Eufemia, Lucía, Geminiaoo Mártires y la S f' Má f
Beata Imelda Lambertini Virgen, especial O 1ª
r ires.

santa

VIERNES 19.
Nuestra Señora de la Saleta, Santos Geoaro Obispo y Compañeros Már tires, Pomposa Virgen Mártir y el B. Alfonso de
Orozco Coofesor.- Fuoción e indulgencia
plenaria e n Santa Teresa la Nueva.
SABADO

20.

La Vigilia de San Mateo. Santos Eusta·
quio y Compañeros Mártires, Agapito Papa y Clicerio Obispos Confesores.-Vísperas o mai1 ines en la parrcquia de Santa
Cruz y Soledad,
DOMINGO

21.

Festividad de los Dolores de María San·
tísima, Sao Mateo Apóstol y E vangel ista ,
Patrón principa l de la ciudad de Durango. Sao Jooás P r ofeta y Sa nta Efigenia
Virgen.

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EL MUNDO ILUSTRADO

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FON DO RICARDO COVARRUBIA$

DIRECTOR GENERAL .

neg ist rado como artí cu l o de seg11nd~ cl a se 3 de Nov io 'n bre de 1894.- lmpreso en papel de las f.ábricasde S a n

Año XX.- Tomo 11.

'

México,, Septiembre 14 de 1913.

Rafael.

Número 11 .

.),

!&amp;!fome

ex9'uisit-o

·.l'afomer/e EWqff"&amp;cfo,f"q

~

Un perf umc de exquisita fraganGia de
irresistible potcnGia en un Gristal de
pureza maravillosa.
S e ven de en todas las casas im portantes del ramo .

•
•
camente desmentida p
notados vecincs de Mt
t uvieron unánimes en
U) T eddy la sobrie dad d
añadie ndo que si acaso
CC solo un bock de cervez
Orizaba

..
1a
·
aa
;.

~

BRAZOS VELLUDOS
como los del mono , o

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cuerpo; no importa cuantos años h ayan exist ido
allf. E s t a modernísima
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E l prime ro de los bancos de ahorr os de humedecen y empapan fácilmente y tar·
los Estados Unidos se fu ndó en F iladelfia dan luego mucho en secarse.
o o o
el 2 de Diciemb r e de 18 16 .
o o o
El Club de Cazadores de Moot real (Ca·
o o o
oadá), celebró hace poco un banquete en
Auu cua ndo la gente r ubia no es tao vi- el que figuraron p latos hechos con carne
Los gatos sienten tanto miedo al agua gorosa como la que tiene el pelo negro, de ballena, momo, boa y puerco espío
porque , no teniendo grasa en la piel, ~e suele vivir más ti empo,

31 mayor
disolvente del .6.cido úrico
.Para abreviar 7 evitar laa Cri•ia de

GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS
Comad al

a• medidas

r dia.

E l Presi dente de la República presidiendo la fiesta conmemorativa del día 8 en honor
de los héroes de Chapu,ltepec y Molino del Rey.

�DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO
SEMANARIO DE ACTUALIDADES, ARTE Y LITERAT URA.

p 1ís, necesita sufrir en lá calle de la Amargura, para
ascender al Calvario glorioso.
o o o

Eternidad . .. . Con ella no temo, n1da nada!
¿El infierno?-iEI infierno será donde ella falte!
¿Y el cielo?-Pues donde ella se encuentre ....
Que me exalte
o me deprima tanto como quiera mi estrella:
,Qué importa, si desciendo y asciendo yo con ella ?
¿ Qué más me dan las hondas negruras del Arcano
si voy por los abismos cogido de su mano ?

El mes en curso está lleno de recuerdos para México. El día 14 de r813 se reune en Chilpanciogo el primer Coogreso Mexicano; el r5 nace en Oaxaca el Ge·
neral D. Porfirio Díaz, una de las grandes figuras de la
LIC. ERNESTO CHAVERO
Historia mexicana; el 16 se proclama e11 1810 la emancipación política del país, y eo el mismo día de 18u se
Pero tanh ventura enojó a no sé quien
OFICINAS:
incorpora a las fuerza\; de Morelos el valiente cura Maen las tinieblas y una hoz me segó mi bienl
riano
Matamoros;
y
en
fin,
el
día
30, es efeméride céle3" Calle de la Rinconada de San Diego No. 4I.
bre por recordarse el nacimiento del citado héroe Mo- Una garra de sombra, solapando su duelo,
Telpfonos:-Mexicana, 20-85 Neri
relos, caudillo aguerrido en los comb¡ites, por la liber• me la mató . .. . y entonces me volví a quedar solo!
Solo, pero con una soledad más terrible
Ericsson, I 4-5 I
tad de la Patria.
que antes.
De
modo
que
si
en
Septiembre,
España
conmemora
Apartado Postal r49.- México, D. F.
Sollozando, buscaba a la Invisible
la fecha de una rec,.&gt;Uquista de siete siglos; si Italia celebra el día·20 la fecha de aquella victoria de la Puer- y pedía piedad a lo desconocido ;
ta Pía, de tan grandes consecuencias para el progreso abriendo bien los ojos y aguzando el oido,
PRECIOS DE SUBSCRIPCION MENSUAL:
del pueblo italia:10; México consagra la grandeza del en un mutismo trágico, pretendía escuchar
pasado y vuelve los ojus a taoto heroísmo, ya que los siquiera una palabra que me hiciese esperar . . ..
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . S r.oo
albores
de entonces, hao sido estelas de oro, que hao
(pagadero por adelantado.)
Mas no plugo a la Esfinge responder a mi gr_ito,
dejado los soles del desarrollo liberal, en el horizonte
y ante el inexorable callar del Iofinito
En los Estados ....... . .... . . .............. S r.25
del país.
(pagadero por trimestre adelantado.)
El martes próximo contemplaremos al ejército eotre (Tal vez indifereote, tal vez hosco y fatal )
nubes de polvo y entre barreras compactas de muche- escondí en lo más hondo del corazón mi mal,
En el Extranjero .................. ........ S 2 .00
y apático y ayuno de deseo y de amor,
dumbre, desfilando por las principales avenidas. Irán al
compás de música arrogante, con paso marcial; muchos entré resueltamente dentro de mi Dolor
(pagadero por semestre adelantado.)
de ellos, hace poco que osteotan el uoiforme, pero ¿qné com? dentro de una gran torre silenciosa . . ..
importa ?.... si llevan en el alma el espíritu guerrero,
Mis pobres Rimas fieles, m11 decían : " Reposa
NUMEROS SUELTOS:
aquel espíritu que tantas veces fué el asombro del mundo entero, la admiración de otras tropas disciplinadas y luego, con nosotras, canta el mal que sufrimos;
En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
S o. v,
y aguerridas El Universo t:ntero ha admirado a Cuauil• ven, duerme en nuestro dulce regazo, no e~tés triste !
témoc en la hoguera ; sonriendo y despreciando a sus Aún hay muchas cosas que cantar . ... cobra fe!"
En los Estados . . .... .. ........ .............. 0.35
verdugos. Aquella actitud digna de los cantds de la IliaEn el Extranjero .. . . ... .. .. . . .............. ,. 0.50
Y yo les respondía: "Para qué! para qué!
da, es de las que perduran; y parece que la lumb re que
Atrasa.dos ............ . ...... . .............. 0.50
tostaba los pies del Emperador Azteca, calentó la san- "A quoi bon .. ."-como dice con certera expres ión
gre mexicana, haciendo que se inscribieran páginas el modismo francés: •· A quoi bon ... a quoi bon" ....
.. .. Mas ellas insistían ; eo mi redor volaban
Para la publicación de avisos en este periódico, diri- guerreras dignas de figu rar en las más heró1cas de la y como eran las úoi.:as que no me abandonaban
Historia.
girse a B. &amp; G. Goetschel, Avenida 16 de Septiembre,
acabé
por oirlas ....
Por la tarrle, después de haberse embriagado con las
Un libro, gota a gota,
16. Sus agentes en Europa, la Societé Mutuelle de Pu·
aureas patrióticas que el desfile militar habrá dejado
blicité, r 4 rue de Rougement, (9 e).
tras de sí, mucha gente ha de acudir a visitar el árbol se rezumó, con lágrimas y sangre, de la rota
de la Noche Triste Yo recuerdo haber ido un año, y entraña; un haz de rimas brotó para el Lucero
por cierto en risueño día, dorando la luz del sol, las inaccesible; un libro de tal suerte siocero,
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
tristes ramas que caen con cierto desmayo de vejez ve· tan íntimo, tan hondo, que si desde su fría
oerable Y fuera o no verdad qne el Conquistador allí quietud ella 10 vi!'se . . . . me 10 agradecería!
Desp_ués de haberlo escrito: quedé más resignado,
llorara, de todas suertes el patriarca del reino vege.tal
guarda entre su verde follaje el secreto de una ambi- como s1 en su fiel á ofora h ubiese yo vaciado
ción, que era la vida de aquellos tiempos, la médula todo lo crespo y turbio de mi dolor presente,
de aquellos siglos, el ideal de aquellas edades. No pue- dejando en !'alma sólo la liofa transparente,
do oir la campana de Hidalgo al dar las once horas de el caudal cristalino, diáfano de mi pena,
la noche del día 15, sin figurarme que a_quel amanecer profundo cual la noche, cual la noche, s erena!
de Septiembre de 1810, tiene la misma tristeza que las
Y aquel fantasma negro, que miraba temblando
horas pasadas por Cortés al pie de la vetusta encinJ.,
yo antes, blandamente se fué transfigurando ... .
tan sagrada como la del Tasso en Roma, no lejos del
monte Pinicio, pues si ésta hace soñar con la "Jerusa- En la pálida faz del Espectro, indecisa
Mañana empiezan las solemnidades que todos los lem Libertada," la otra también significa los sentimien- como un albor naciente, brotaba una sonrisa ·
años en estos días $e dedican al pretérito, al pasado, tos del caudilllo español, que deseaba libertad de fana• brotaba uca sonrisa t:in cordial, de t•l suert~
que se nos presenta con los matices brillantes de lo he- tismos y de atrasos al país que tanto resistió a la con- hospitalaria, que me pareció la Muerte
roico y de lo valiente.
quista y que luego supo mostrarse grande hasta obtener más m~dre que las madres; su boca, ayer h orrible,
Esos varones ilustres que luego la Historia les ciñe su sacrosanta independencia.
más que todas las bocas, d 'hembras, apetecible!
aureolas de gloria inmortal; esos patriotas excelsos que
sus brazos, más seguros que todos los regazos ... .
en un momento pasan a la celebridad y trasponen las
AMA DIS.
puertas del alcázar de la fama, casi siempre no vislumY acabé por echarme, como un niño en sus brazos!
bran la extensión de toda su obra, y a veces la creen
más grande de lo que es, y otras inferior a lo que
vale.
o o o
No particularizo oaís, ni siglo, ni figura histórica alguna: sólo enuncio una ley histórica observada casi
Hoy, ella es la divina barquera en quien me fío;
siempre cuando estudiamos profundamente los motivos
con ella, nada temo, con ella nada ansío.
y los cálculos, que movieron la voluntad, de los héroes
En su gran barca d'éb1no, llena de majestad,
considerados por el mundo entero. A veces las Naciome embarcaré tranquilo para la Eternidad!
nes mismas piden sus reformas, sus cambios, su traosformación. Otras, se viene preparando todo en el seno
de la sociedad con lentitud que hasta pasa desaperciAMADO NERVO,
( l ~ÉDITA )
bida para los más inteligentes; y entonces, como ioespe·
r.&gt;do alumbramiento, por un grito, por un gesto, por
una palabra, que son al parecer insignificantes chispas,
el incendio se propaga y las materias inflamables depositadas por el azar, por el tiempo, por Dios quizás, ar(De nuestro corresponsal literario en Madrid.)
den consumiéndolo todo, que no en balde el fuego dicen
que purifica y regenera.
iOh Muerte, en otros días, que recordar no puedo
Pero el tiempo, esa grao patina de los sucesos y de sin emoción profunda, te tenía yo miedo ..... .
las acciones humanas, todo lo depura; y si para algunos En medio de la noche, incapaz de dormir,
se presenta el acto o el hlroe tal y como fué, en la rea- clamaba congojado: "Yo tengo que morir ... . . .
- l Pero, señora, por qué no encarga usted. un retralidad, para los más, para la generalidad, para el pueblo ¡Yo tengo que morir irremisiblemente!"
to a Pedro Dumoulard ? Con lo hermosa que es usted y
que siente mucho y piensa poco, todo ello se agiganta y y sudores glaciales empapaban mi frente.
con su exquisita distinción, el gran artista haría una
se aumenta, tomando proporciones enormes, que no ~o
obra maestra.
balde el Dios-Exito, existe por más que se niegue, y a
¿ A quién tender la maoo ni de quién esperar ?
Raro el día en que no le hicieran esta pregunta a la
todos nos ¡¡.lienta a veces y otras nos lanza a los abismos Estaba solo, solo de la vida en el mar . .... .
señora de I velines.
de la desgracia.
Tenía un formidable aislador: la pobreza,
Pedro Dumoulard era, en efecto, el pintor de moda
Sí; esta-es la Historia de la Historia. El éxito hacién- y ningún seno d 'henbra brindaba a mi cabeza
en los salones. Las mujeres más elegantes de París no
donos grandes y heróicos a veces hasta a pesar nuestro. febril una almohada.
admitían otro pintor que él. Era el hombre del día. No
La adversidad llegando liasta que la mofa cuelgue el Estaba solo, solo, 1de quién esperar nada ?
había b_anquete ni fiestas mundanas en !jue no figurase
andrajo e11carnado de la locura, sobre las espaldas de
el pintor en primera línea. fodo el mundo se lo dis;
muchos. Como vencedor escucha himnos de gloria por
Mas, pasaron los años, y un día, una chiquilla
putaba.
doquiera~como vencido oye críticas acerbas, crueles bondadosa, me quiso. Era noble, sencilla;·
iQué más hubiese deseado la señora de Ivelines que
censuras, se encuentra solo y la tristeza del fracasado la fortuna la había tratado con rigor:
hacerse retratar por Dumoulard, y seguir así el ejemárruga bien pronto su. frente. T.ambién sucede que la
Nos uoimos .... y, juntes, nos hallamos mejor f
plo de casi todas sus amigas!
'
opinión varía; que el crimioal de hoy, es el genio, es la
Entonces, si la muerte volvía, con su quedo
Desgraciadamente, Pedro Dumoulard, que pocos años
celebridad de mañana, es el sabio consagrado, pues co- andar yo le teoía ya mucho menos miedo!
antes da~a l?ºr ~nos cuantos francos preciosos dibujos
mo ha dicho el viejo Hago, "si modelar una estatua y Buscaba, despertando, la :liestra siempre leal
a los periódicos 1lustrados, era a la sazón un pintor fadarla vida es grande, modelar una inteligencia y darle de mi amiga, y con ímpetu resuelto, fraternal,
bulosamente caro. No accedía a . pintar un ·retrato por
la verdad, es más grande todavía ;" y a veces esa ioteli• , la estrechaba, pensando: •··con ella nada temo!
menos dé cincuenta mil francos. Cantidad de la que no
,geocia, ese valor, ese heroísmo, esa grandeza de alma • Cón tal de marchar juntos, qué importan tu supremo·
todo el mundo puede disponer, y mucho menos los Ivepara que se cristalice en la senda del progreso de un horror y tus supremos abismos, oh callada
lines, cuyas rentas no eran muy grandes
DIRECTOR PROPIETARIO

Gozaban de grao considerJ.ción en la alta sociedad y la casa, sólo hablaban a Dumoulartl de s11s obras;
po&lt;eíao un hermoso castillo histórico i!n la ribera del del retrato de la sei':or-a de Muflard, que habían
Loire; pero no podían disponer a!í como así de cin- admirado en la exposición ; del de la baronesa
cuenta mil francos.
de Bourre, del de la condesa de Kratowskiki · y
-iEs vergonzosol-exclamaba apesadumbrada la se- de cien retratos más y a cual de ellos mejor.
ñora de Ivelines.-¡Peosar que infinidad de feas tienen
Pero el pintor procuraba desviar la conversaun retrato pintado por Dumoulard, y yo tengo qne con- ción.
tentarme con colocar mi fotografía sobre la chimenea!
-Cómo me gustaría 'l'erle pintar a usted algo
- iClaro-contestaba con acritud la señora de lveli· -le solía decir su huéspe&lt;la.-Debe ser hermoso
nes.- iTú te conformas muy fácilmente! !Como te im- . presenciar el trabajo de un maestro como usted.
porta un comino el tener o no mi retrato!
- iBah!-exclamaba Dumoulard, y se dirigía a
Y añadía con conmovedor y lastimero acento~
la sala de fumar, donde inmediatamEDte a1maba
¿Y s i yo me muriese ?.. .. . . me gustaría que pudieses una partida de "bridge," encarnizada y silentener algo que te hiciese recordar a tn mujer • .. . .. Me ciosa.
parece que así no desaparecería por completo, que te
La señora de Ivelines se desesperaba.·
dejaría una l}ermosa imagen mía, una imagen siempre
-Y peosar, querido amigo-le dijo por fin
i!namorada y fiel! .. . .. .
una noche-que mi sueño dorado consiste en , . . .
-- , Pero, a dónde vamos a parar, amiga mía ?• . .. . .
¿ A que no lo adivina usted ?
,Quieres que llame a Dumoul~rd ? Haremcs un estuer-Es muy difícil adivinar cuál es el sutño do·
.zo ... . .. Venderé algunas acc1oneF, ... . .
rado de una mujer bonita, señora .

La vida que pasa
Las fiestas patrias

Tanatófila

El Retrato

··· ·· ········· ·········· .. ..... .. ... ..... ... ·······

- lVeoder el pan de mis liijos ?... . Eso jamás.
o o o
-Se me ha ocurrido una cosa-dijo un día la señora
de Ivelines.-lQué te parece la idea de inv:tar a Pedro
Dumoulard a pasar una temporada con nosotros en el cas·
tillo de Turena, por la época de la caza?, . , . Ese joven se
sentirá halagado por la invitación de una familia tao distinguida como la nuestra, pues a pesar de su fama , aun no
está hecho a las costumbres aristocráacas .. . . Me apuesto a que le comprometo a hacerle pintar gratis mi retrato ... .
-Es una idea a bsurda. Pero, en fin, allá tú. P or mi parte no he de poner reparo a que pongas en práctica tu proyecto. Puedes invitar a ese majadero de Dumoulard s1 tienes gusto en ello.
El pintor fué acogido en el castillo como el niño mima•
do de la casa. Le destinaron la mejor habitación, dieron
un baile en su honor, y, por último, el señor de Ivelines
puso a sus órdenes el mejor de sus guardas, un viejo ro•
busto, llamado Terat.
Pedro comía, bailaba y cazaba a más y mejor. Era hijo
de un cazador furtivo de Puy de·Dóme, a quien nombraron guarda para que de este modo fuese el único a cazar
sin permiso del dueño de la finca. Así, pues, Dumoulard,
hizo en seguida grandes migas con el tío Terat.
Toda la mañana la pa!abao juntos cazando.
Por la tarde la señora de Ivelioes le llevaba en automó·
vil a visitar los alrededores.
.
No perdía ocasión de recordarle que era pintor.
Ante el más sencillo panorama, al ver reflejarse una casita en el agua, exclamaba extasiada:
-Es divino ...... ¡Qu~ hermoso paisaje podría usted
pintar, querido maestro!
- La pintura, señora, no es nada ante los esplendores
de la Naturaleza-contestaba Dumoulard con modestia.
Había banquete casi a diario, y la señora de Ivelines tenía buen cuidado en colocar siempre al pintor al lado de
las más simpáticas y bo.11itas de sus convidadas.
Y como es natural, éstas, con gran regocijo del ama de

Una graciosa "india."-EI jarabe.-Coro de varones.- Recuerdos del baile de trajes
con que celebraron sus bodas de plata !9s señores Manero
el sábado de la semana pasada.

..

�4
Señor d on Poblo Ko,idow;ky, cóosul de Alem:ioia,
muerto recientemente.

NUESTRO GRAN CONCURSO
FOTOGRAFICO
s~pervivieotes del 47 antt! el monumento en los campos del Molino del Rey.
-Pue~ bien: mi sueño dorado consiste en tener un retrato con la firma de
"Pedro Dumoulard" .. ..
-iOhl ¡Oh! Señora, me confunde usted-exclamé el artista sin dar al part!•
cer importancia alguna a la indirecta.
Y como era ya media noche se retiró a su cuarto,
-iQué animal-exclamó la señora de Ivelioes.
-!Pero es que va a acabar con todas mis perdices . ..... ¡Empiezo a estar
ya hasta los pelosl-refunfuñó su marido.-iCreo que no pensará echar aquí
ra{ces . ...
Al día siguiente, durante el almuerzo, dijo el pintor:

El Presidente de la República despué~ de haber hecho su ofrenda ante el
monumento a los ca deles de Chapultepec el 8 del actual.

A juzgar por el principio. el Grao Concurso de Fo·
tografía Artística de EL MUNDO ILUSTRADO será
un grao éxito.
No vamos a decir que las fotografías llueven Fobre
nuestra mesa de redacción, oí se creería si lo dijéra·
mes, aun no es tiempo; pero sí heme:; recibido consultas e indicaciones que nos prueban que nuestros Jecto·
res hao tomado interés en la idea del concurso.
Una de las consultas recibidas, se refiere a la admisión de aficioo¡¡,eos, consulta que de hecho quedó con•
testada en ~sira convocatoria, pue:to que to ~lla se
dice que / se considerará para la adjudicación de los

-Señora, ya no podrá usted acusarme de perezoso ...... Voy a empezar a trabajar de firme ... .
-Gracias a Dios-dijo el ama de la casa.
-Voy a hacer un retrato, un retrato magnífico, soberbio ....
Dumoulard hizo una pausa. La señora de lvelioes se
puso roja, casi lloraba de emoción .
.. .-Sí, voy a hacer un_ Velázquez-siguió . diciendo el p1ntor con eotusiasmo.-Uo tipo soberbio, magnífico ... .
Estoy encantado ..•. Jamás 'habré trabajado con tanto
gusto ....
- lSí? lDé verdad ?.... - preguntó la señora de lve·
lines.
·
-Sí, se lo aseguro ...... Voy a pintar el retrato del
guarda .... ¡Es delicioso el bueno del tío Teratl

Rubéo Mootiel, joven violoocefüta 4ue acaba de ~er pensionado por la Secretaría de Instrucción Pública,
para que continúe sus estudios musicales en Europa.
premios, en primer lugar, el mérito artístico de las fo•ografías y después su mér ito desde el punto de vi,ta
fotográfico; de esto se desprende que un aficionado ar·
tista podrá hacer obra tao meritoria para el concono
como cualquier profesional.
En otra de las cartas recibidas, se nos indica la conveniencia de que el concurso dure abierto más tiempo,
pues se estima que ~l plazo coocecido no dará lugar a
que concurran los fotógrafos de los Estados lejanos de
la República. Ya tomamos en coosideració::i esta indicación, y sitmpre que las circumtaocias lo permitan,
haremos una ampliación en el plazo para recibir fotografías.
.
Por lo pronto, nos congratulamos de la manera como
ha sido recibido cuEstro concurso, y en vista de ello
nos permitimcs augurarle un re~ultado muy satidactorio.

MAURICIO PRAX.
o o o

Tras de los espejuelos el ojo obscuro y ledo
recela la mirada de un malicioso oidor
que hubiera acá venido de la antigua Toledo
a estudiar el proceso de algún Conquistador.
Todo él es una viva leyenda. Es un remedo
de las sombras q ue evoca. Y su risueño humor
alejara las murrias del Revillagigedo
con sus bellas historias de docto sabidor

esta buena persona de arraigo y calidad
-mientras vuelve la hoja pel libro preferidooye en la calle el paso de la S'lnta Hermandad.
RAFAEL LOPEZ.

Los rayos caen en el campo "cinco" veces más que
en las ciudades, "qu:oce" veces más que en los ferro·
carriles y "veinte" veces más que en el mar.
o o o
Una visita entre la aristocracia de Persia, debe aonn·
ciarse con dos horas de anticipación cu;¡odo menes, y
si es de mucho cumplimiento, desde la víspera. Los
grandes personajes de aquel país, tienen empleados es·
peciales, más o menos elega ntes, según la categoría de
la visita, que se encargan de ir a su encuentro mucho
antes de que llegue a la ca~a.

o o o
Mozart. cuyos cabellos rubios eran muy bellos, los
llevaba largos, flotando sobre las espaldas y cogidos con
una cinta de color.

A la hora de nona, como un viejo primate
oficia en una jícara ritual de chocolate
y ya en su lecho de solterón aburrido,

La tribuna de Chapultepec durante el acto comoemorat ivo del día 8.

o o o

Señor Lic. don Francisco Pascual García, nombra·
do abogado consultor de la Secretaría de:
Gobernación.

Cuando los pájaros dejan de cantar es probable la
lluvia o la tormenta, cuando se picotean las plumas y
se lavan o vuelan al nido, lluvia proba ble. Los loros y
canarios se aliñan las plumas y velan la tarde que precede a una tormenta. Si el pavo grita repetidas veces
antes de dormir, señal de lluvia. Canto largo e intenso
del pitirrojo, por la mañana, significa lluvia ; si se posa
en las ramas más altas para dormir y silbotea, es que
se acerca una tormenta .

o o o

La Reiaa Isabel de In3laterra, dtjó a su muerte tres
mil vestidos diferentH, y durante mucho tiempo, en los
ultimas años de su vida, no podía sufrir la vista de un
espejo. temiendo ver los estragos fatales que el tiempo
hat ía hecho en su rostro.

�la cita en la Gatedral

Era don José Campero,
El capitfo general.
o o o

I
La aventura triste y rara
Que hoy mis lectores sabráo,
La refiere el padre L:ua
En &lt;apuntes&gt; que dejara
De historias de Yucatán.
o o o
Tres siglos van ya pasados,
Y viva la tradición
G uarda estos hechos legados
Como recuerdos sagrados
Por cada generación.
o o r
Intenta el saber humano
Esta leyenda explicar,
Pero hace su empeño vaoo
Con su empuj~ soberano
La tradición del hogar.
o o o
Y cuantos refieren esto,
Juran en nombre de Dios,
Que pasó el lance funesto
El siglo décimo sexto
Y el año sesenta y dos.
o o o
Como cristiano, sincero;
Como súbdito, leal:
Como noble, caballero;

Modelo como soldado
De varonil altivez,
Foé de so rey estimado
Y en Yucatán respetado
Por su raogo y su vejez.
o o o
Su vigor, que no desmaya
Bajo aquel ardiente sol,
Al pirata pone a raya
Si insultar viene a la playa
Al pabellón español.
o o o

No empaña sus alegrías
El torcedor de uo desliz,
Y ganando simpatías,
Huyen veloces los días
De su gobierno feliz.
II

Al seotarse una mañaoa
A la mesa, entre el mantel
Y el plato cie porcelana,
Halla, por mano profana,
Medio escoodido uo papel.
o o o
Lo toma al punto, y ligero
Lee sin hacer reproche:

&lt;Señor don José Campero,
En la catedral te espero
A las doce de la noche.&gt;
o o o
Cáosale extraña sorpresa,
Desasosiego y afán
Hallar una carta impresa,
Que en la época que atraviesa
No hay imprenta en Yucatán.
o o o

Pero Juego se figura
Que le han querido burlar
Una infantil travesura,
Y en tan extraña aventura
No vuelve más a pensar.
o o o
Aquel día, como tantos,
Se consagra su ateoción
A un gobieroo sin quebrantos
Y a los ejercicios santos
De la misa y la oración.
o o o
Y en la tarde, cuando ufano
Abandooando el taller
Su bogar basca el artesano,
No estro honrado veterano
Se llega alegre a comer.
o o o
La coociencia como espejo,
Cuerpo sano y con vigor.
Fresco pan y vino añejo
Que lanza vivo reflejo
A la luz del comedor.
o o o
Sobre los limpios manteles,
AZdfates de cristal,
Donde destilan sos mieles
Las frotas de los verjeles
De la zona tropical.
o o o
Todo convida y provoca.
Al delicioso festín;
Y con la risa en la boca
En la mesa se coloca
Campero con grato fio.
o o o
Y muy cerca de su asieoto, Insepuable y fiel,
A echarse llega contento,
Arroga,.te y corpulento
Su precioso lebrel.
o o o
Campero llega risueño
El primer plato a tocar,
Cuando so rostro halagüeño
Eo rostro de torvo ceño
Súbito se ve tornar.
o o o
Y es que vuelve hallar Campero
Y ya le ioquieta el asunto,
Aquel mensaje altanero:
&lt;En la catedral te espero
A la media noche en punto.&gt;
o o o
Pregunta a la servidumbre,
Con. fiera tenacidad,
Muy ajeoa a so costumbre,
Y oo hay dato que le alumbre
Para eocontrar la verdad.
o o o

Con ioútil diligencia
Inquiere y vuelve a inquirir,
Mas, cierto de la inocencia
Juzga caso de conciencia
Q ue se debe discutir.
o o o

La mesa deja turbado,
Y con creci .. nte inquietad
S,le en busca del prehdo,
Que en Yucatán es tomado
Por modelo de virtud.
III
No con el lujo fastoso
D" ricos omnipotentes,
Sino humilde y boodadoso
Sin aparato eogañoso,
Vive fray Luis de Cifuentes.
o oo
De su corazón de oiño

Tanto la fama pregona,
Que más que mitra o armiño
Vale el iomenso cariño
Con que el pueblo Je corona.
o o o
Y va con los ojos fijos
Bos~aodo entre los humanos
Llantos y duelos prolijos.
Que son los pobres sus hijos:
Los que sufren sus hermanos.
o o o
Y en doncle brota el dolor
Y en donde la pena aclama,
Allí, con dulce candor,
Bálsamo consolador
Su amante pecho derrama.
o o o
Dlbil so cuerpo ante el rudo
Golpe del tiempo fatal;
Como en él, hallar no pudo
La virtud más firme escudo
Mayor enemigo el mal.
'
o o o
Por eso el grande y el chico,
Y_ el plebeyo y el señor,
Dicen cada cual:-&lt;Me explico
Que haya un obispo más rico;
Mas no un prelado mejor.&gt;
o o o
Apenas el firmamento
Enluta la noche incierta,
Cuando con golpe violento
El obispo, en su aposeoto,
Oye llamar a la puerta.
o o o
Suelta el breviario al instante,
Y cuando deja el sitial
Por ir a abrir anhelante,
Se le presenta delante
El capitán general.
o e o
Algo revela funesto
Al obispo la expresión
De aquel rostro descompue~to
Donde están de manifiesto
El espaoto y la aflicción.
o o o
-S1a la debida licencia,
Perdone vueseñoría,
Que me llegue a su presencia,
Por un caso de conciencia
Que está abrumando la mía.
o o o
-Hágame aotes el honor
De tomar cómodo asieoto
El señor gobernador,
Que aquí tiene un servidor
Dispuesto a escucharle atento;
o o o
lDe qué Re trata?-!No sé!
Asegurar sólo puedo
Que en la guerra no temblé
Y esta noche por mi fe,
Ju rara que tengo miedo!
o o o
-Mas lo que pasa les tao gra,·e,
Que a un ho_mt.re tan aguerrido,
Que tanto d~I mundo sabe,
Amedrente hasta que acabe
Su valor no desmentido ?
o o o
Campero entouces habló;
Y con J;¡bio vacilante
Todo el caso re firió
Al obispo, que le oyó
Sin divagar un iostante.
o o o
Después de la relación
Tan en sibncio han quedado,
Qae sólo en aquel salón
Se oye la respiración
Del obispo y del soldado.
o o o
Fray Luis, la vaga mirad;¡
En lo iofinito perdida;
L'\ frente, el 01ro, inclinada
Sobre la mano apoyada
Y entre la sombra perdida.
o o o
A _los dos la pena oprime;
El e 1,,0 chisporrotea,

Que no hay quien su luz anime,
Y por fuera ~1 viento gime
Y el cielo relampaguea.
o o o
Pasa un rato, y de repente
Ambos con el mismo empeño,
Vuelven, alzando la frente,
El soldado a ser valiente
Y el obispo a ser risueño.
o o o
Dijo el prelado:-Tenemos
un caso grave en verdad ;
Hombres doctos llamaremos,
Y aquí lo consultaremos
A la mayor brevedad.
o o o
Y ordena a sus familiares
Q-ae con recados atentos
Llamen a algunos seglares
Y a otros sabios regulares
Que escoge de los conventos,.
o o o

Llegan todos diligentes,
Y pidiendo reflexione
Cada cual de los presentes
Con gran madurez, Cifuentes
El caso dudoso expone.
o o o
Ningún pormenor evita,
Y asienta en cuestión final
Q ue a r esolver los invita,
Si ocurrir debe a la cita
El capitán general.
o o o
Con tímidas opiaiones
La plática se comienza,
Mas unas y otras razones
Avivan las discusiones
Sin que nadie se convenza.
o o o .
En español y en latín
Citan cánones y leyes.
Hablan de san Agus1ín,
Y aducen casos sin fin
De emperadores y reyes.
o o o
Y tal discusión sostienen
Sin medida ni compás,
Q ue los más doctos mantienen,
Unos, que los muertos vienen
Y otros que no vuelven más.
o o o
Y salen allí Samuel,
Y la Si~a Cumana,
Santo Tomás y Daniel,
Orígenes y Ezequiel
Y Apolonio de Tyana.
o o o
De que tornan los difuntos
Convencido basta el más lerdo.
Por citas y por barruntos,
Fijan los siguientes puntos
En que convienen de acuerdo:
o o o
Q1e debe asistir Campero
A la augusta catedral,
Confesándose primero,
P or pasar trance tan fiero,
Tan raro y original.
o o o

Llevando al cuello prendidas
Muchas r eliquias sagradas,
Y en la iglesia prevenidas
Las lámparas encendidas
Y estén las puertas cerradas.
o o o
Pero no habiendo concierto
En si Campero ha de entrar,
Opina un clérigo experto,
Que, a no abri_r la iglesia el muerto,
Debe a l palacio tornar.
o o o
Con tan sabias prescripcioues
Conforme el gobernador,
Las santas coogregaciones
D isponen sus oraciones
Para aquel lance de honor.
IV
Cuando las doce sonat&gt;an
En la saota cate:lral
S:&gt;bre los goznes giraban
Sus pu!'crtas. y paso daban
Al austero general.
o o o
Rumor de rezos pausados
Se levanta en la ciudad,
Y allá en lo~ templos cerrados,
Lanzan los cirios sagrados
Su indecisa claridad.
o o o
Todo a Campero le aterra
Y si recobra la calma
De aquella noche que encierra
Tinieblas para la tierra
Y tinieblas para el alma,

Retrato de la artista con su hija, por Vigée Lfbrun.
Lo que debe hacer no acierta,
Juzga que sueña al estar
Eo tal sitio, y se despierta
Al ver sola aquella puerta
Abrirse de par en par.
o o o

Al templo penetra fiero,
Coc una mano en la gola
Y en la otra el negro sombrero,
Y no bien entra Campero
La puerta se cierra sola.

Pasan así en el misterio,
Una hora y Juego dos...
iAy! el humano criterio
lQué vislumbra en el imperio

De los arcanos de Dios ?
o o o
Por fin con triste c ru jido
Se abre una puerta maciza,
Y entre las sombras perdid.,
Se mira un cirio encendido
Que en el altar agoniza.
o o o
Y de la cita temible
Sale tan triste y turbado
Campero, que es imposible
Mirar la expresión horrible
De su rostro demudado.
o o o
De pavor el alma opresa,
Hundido en negra aflicción,
Parece en la sombra espesa
Un espectro que atravie~a
La dormida población.
o o o
Sus inciertos pasos guía

Al palacio, y en retire,
P or honda melancolía
Devorado, al quinto día
E xhala el postrer suspiro.
o o o
Fueron los añes pasando,
Jamás se aclaró el misterio,
Y el vulgo cuenta temblando,
De un alma que anda penando
De noche en el presbiterio.
o o o
Y alguien afirma que vió
Una antorcha funeral
Que a media noche brilló;
Y es la misma que alurr.bró
&lt;La cita en la catedral.&gt;
JUAN DE DIOS PEZA.

...s'W"t"'t

�La exposición de la mujer
en Amsterdam

...

La Exposición de la mujer que ha teni•
do efecto en Amsterdam con un gran éxi·
to, se debe a la iniciativa de una abogada
holandesa, Mme. Boissevain La idea de
señora tan instruida y que al parecer tie•
ne iofluencia entre las damas de aquella
capital, ha sido exponer el interior de la
vida femenina holandesa que iodudable·
mente no es muy conocida y siempre tie·
ne interés.
Pdro nn sólo en dicb, Exposición se ha
presentado todo esto, es decir, la vida fe·
m,rnioa actu4I, sioo que. también SE' ha
visto ta misma existencia hace cien años,
en 1813. L, curiosidad se ha aumentado
con este motivo y tanto más cuanto que los
tr~jes, los muebles, los encajes, las tocas,
etc , etc., todo ello ha sido auténtico, ver·
dadero, con paciencia y constancia entre
las familias que guardan lo viejo con toda
veneración.
Además, se han resucitado las ceremo·
ni 1s familiares rle aquella época, como se
verificaban los bautismos, las bodas, las
comidas, las recepciones, los días de las
fiestas onomásticas, y de qué manera las
mujeres amantes d?. las bellas artes y ele
las letras, dedicaban sus horas a estas afi·
ciones, viéndose esculturas, cuadros, la•
bores de todas clases de tiempo tan pa·
sado.
En una gran plaza al aire libre, frente
al Palacio de la Exposición, se han veri·
ficado tos bailes de hace un siglo eotre
los aldeanos, entre la clase popular. Todo
ha sido una admirable reconstitución, y la
gente ha venido de muchos lugares con el
objeto de presenciar espectáculo tan ma~·
nífico; ,y sobre todo tan nuevo en medio
de su vejez. La R~ina Guillermina, que
tanto ama a su pueblo, siendo adorada por
sus fieles súbditos, asistió a las ceremonias
princ ipales y con el traje típico de botan·
desa, l&lt;&gt; cual fué muy celebrado, tanto
más cuanto que se 1,, vió el entusiasmo por
este movimiento feminista, tan digno de
elogio, ya que se mueve dentro por com•
pleto de la órbita en que la mu1er debe
girar.
La exposición de que hablamos sirve
para la instrucción doméstica de la mujer
y en este sentido hay que considerarla,
por ser un punto de vista de importancia,
de má.~ importancia que el puro recreo
que de aquella se deduzca.
Con este motivo no podemos menos de
traer a colación un recuerdo que si bien
no se ha efectuado en Holanda ha tenido
su ejecución en Bélgica y que se refiere
precisamente a esa instrucción doméstica.
Nos referimos a que uno de los hombres
qne mayormP.nte contribuyeron en dicho
país al progreso de la enseñanza casera,
llegó a traur el programa de los conocí·
mientos de la labradora, cuya formación
profesional es ba~tante extendida y má.s
complicada de lo que se creería a primera
'Vista.

LO INEVITABLE
¿ Lo recuerdas ?. ... Yo decía: tú me amas, tú me
quia:&gt;res, más no eres para mí; yo pensaba, meditaba, y,
este triste desenlace, y este epilogo doliente lo espera·
ba yo de tí.
· Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos:
"¿en qué piensas?., ..¡no me quieres?" sollozabas con
amor; y devuelto yo a la vida por tu voz dulce y quti•
rida, mis visiones ahuyentaba y olvidaba mi dolor.
Pc,ro s&lt;1bes qué pensaba esa, tardes en que juntos
por el parque al pasear, me mirabas mudo y triste, con
afands misteriosos, con anhelos de llorar? .... Yo pea•
saba en este instante, lo esperaba, lo temía, y aún sa•
biendo que eras mía, siendo dueño de tu amor, desea·
t..ce inevitable, tras los velos de lo arcano, lo miraba
yo cercano, con pavura y con horror. Y aunque al
mundo proceloso desafiara yo orgulloso de tu espléodi•
da belleza, levantando la cabeza con desdenes y altivez,
allá d~ntro de mi pecho las pasiones batallabao, y a mi
oído murmuraban: &lt;Es pua otro!. ... Tuy.&lt; no es!&gt; .. . .
¿ Lo recuerdas? ... Esa tard•, tarde opaca, triste, fría
cual sonrisa de desdén .... Tú en el piano, quedamente preludiabas sua vemente un nocturno de Chopín. Yo
sentado junto al piano te eácuchaba silencioso. contemplando perezoso empañarse los cristales con la lluvia,
que fingieodo caprichosas espirales, pooía tintes de
tristeza eo la lánguida belleza del crepúsculo iover·
nal; en el aire se aspiraba la amargura del ambien·
te, y la clámide plomiza de los cielos, arrojaba su luz
téoue y enfermiza, que medrosa penetraba por el amplio veotaoal.

A. DE GILBERT
1889
HISTORIA DE MIS "ABROJOS."

En días de gran trabajo y no pocas tristezas, v1v1a·
mos Rodríguez Mendoza y yo en dos departamentos del
edificio de "La Epoca. "
El bregaba con su pluma de escritor brillante y fuerte por las ideas politicas del diario, que era, ccmo
es, el principal órgano de los monttvari~tas.
Por el escabroso terreno de esas luchas apasionadas
empezaba a descender al valle de los dernogaños.
Yo pensaba en mi lejano país, en todas las dulces co·
!'as de la tierra en que se nace, los amigos de la prime·
ra edad, las ilusiones en flor, el trópico vibrante y cáli·
do, la cosecha de tristezas en plena primavera de la vi•
da; hasta en las torpezas, cegueras o infamias que más
de una vez llevan o los hombres al destierro voJunta·
rio .
. Juntos, Ma.nuel y yo,comuoicábamosnosouestras penas
y nos consolábamos con la visión del sol alegre, de la
grata esperanza; con la alentadora, serena e ingenua
vanidad del que para no caer en la brega se ase a su
alma y cuenta en la noche con el porvenir.
Entonces escribí mis" Abrojos, de los cuales Pedro
Balmaceda fué el entusiast.. y bravo editor.
Pedro vió en ellos la expreFión sin cera y profunda de
una desolación íntima y verdadera, de uoa amargura
experimentada; me hizo el bien de no confundir mis
versos de mi alma con tantos arranques quejumbrosos
o blasfemias estúpidas que por ahí han florecido como
hierbas malas, que pretenden en el jardín de las Le·
tras el mismo jarrón que los "vergissmeionicht" y rosas
espinosas de Heioe o los desfallecientes lirios y campa·
nillas azules de Gusti.vo B écquer,
Si; mis "Abrojos" "vívidos," por decir así, eran desahogos.
En cuanto al procedimiento técnico, nacieron de las
"Humoradas," de Campoamor, y, sobre todo, de las
''Saetas," de Leopoldo Cano
En el prólogo de ellos he dicho ya cómo nacieron.
Los escribía sin plan, sin relación ninguna de unos con
otros. Eran recuerdos, ideas que dejaba,
descocado, antimetódico,
en el margen de un periódico
o en un trozo de papel.
Pedro los hizo imprimir en casa de Jover. Hasta en·

Las fiestas de Covadonga -El Excmo señor Ministro d e España a la puerta del templo de Sauto Domingo,
esperando la llegada de la señora esposa del Presidente de la República.
tonces nunca había aparecido en los escaparates y vi·
drieras edición chilena de vt rsos más artística oi más
lujosa que aquélla.
El libro fué bien recibido, y P.! artículo de Pedro, mi
querido editor, el mejor de todos los que trataron del
asunto y uoo de los más lindos cincelados por aquel
orfebrero de la Literatura, fascinador en su rara poli·
cromía de la palabra.
Si Pedro no hubiese publicado el libro, los "Abro·
jos" no habría o sido conccidos
Yo no quEría que viesen la luz del público por más
e.e una razón.
El libro "dolece de defectcs, y aun entonces, no esta·
ba yo satisfecho de él
Como primer libro, cerno tarjeta de entrada a la vi·
da literaria de Santiago, no era muy apropó~ito.

Aote todo, hay ton él un escepticismo y una negra
desolación que, si es cierto que eran verdaderos, eran
obra del momento.
•
Dudar de Dios, de la virtud , del bien, cuando aún se
está en la aurora, no.
Si lo que creemos puro lo encontramos manchado; si
la mano que juzgamos amistosa nos hiere o nos enloda;
si, enamorados de la luz, de lo santo, de lo ideal, nos
encootramos frente a la cloaca ; si las miserias sociales
nos producen el terror de la verRüenza ; si el hermano
calumnia al hermano; si el hijo insulta al padre; si la
madre vende a la hija; si la garra triunfa Gobre el ala;
si las estrellas tiemblan arriba por el infierno de aba·
jo ...... ¡truenos de Dios! ahí estás para purificarlo to·
do, para despertar a los aletarga dos, para anunciar los
rayos de la justicia.

Grupos de tipos femeninos de la Exposición.
Al contacto raudo y leve de tus manos marfilinas,p .. jaritas de la nieve,-sollozaba triste el piano, con
acento casi humano, melancólico de amor, y las notas
arrancadas a sus cuerdas dominadas, en el 'lire se agi·
tabao como grandes mariposas, que volando misteriosis, el espfritu llenaban de tristeza y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendiste la harmonía;
la divina siofonfa tuvo un brusco terminar, y cerrando
el negro piano. con los ojos empañ:tdos, con anbelos de
llorar, silenciosa. quedamente, a mi lado te sentaste, y
a mi oido murmuraste temblorosa de pa~ióo: &lt;Es muy
triste . ... yo no quiero recordar esa cancióo, que sien·
to 3(go aquí en el pecho, que no puede por estrecho
eocerrar el corazón&gt; ... .. .
Y tu rubia cabecita, soñadora y amorosa, reclinaste
temblorosa eo mi pecho varonil, y lloramos, lo recaer•
das? .... y muy juntos sollozamos, y en el llanto desa·
bogamos el espíritu febril.
. Y la n~cbe cnn sus ~ombras sorpreodióoos siempre
¡untos, mientras los brillantes puotos de las luces taci·
t~roas, se e~ceodiao en la~ nocturnas ca_lle~ de la gran
ciudad, y sonamos con la dicha de una vida sin quere•
lla, siempre joven, siempre bella, como el brillo de uoa
estrella, lejos de la humanidad ..... .
Pero no! ... . Toilo era sueño, vaco intento, loco em•
peño de un mom_ento_ de ilusión: ... el fioal llegó impla•
cable, doloroso, 10ev1table, realidad y no ficción.
Yo te amaba intensamente, con amor lánguido, sua•
ve, como el canto de algún ave, un amor intimo ar•
diente, que no puedes comprender, tú pensabas qu~ me
amabas, y contenta, sonriente, existías para el p r esente,
y al amarme te engañabas, me engañabas sin saber.
Pero yo lo comprendía!. ... Tu carácter siempre ale·
gre y mi atroz melaocolía, no podían juntes -rivir; lo mi•

rab'l yo en tus ojos, lo esperaba, lo sentía, y al pensar•
lo cada día, me espantaba el p:irveoir:Ya lo ves! .... Era forzoso! ...• Este triste desenlac e,
implacable, doloroso, terminó nuestra ilusión; tú que·
daste indiferente, yo sin fé, sin luz, doliente, tú soñan·
do en lo futuro, yo pensando en lo presente y llorando
mi pasión.
Y aunque pasen meses y años, y aunque premies mis
ª!lhelos con terribles desengaños y no escuches mi aflic·
c1óo, tu recuerdo en mi memoria vivirá lleco de gloria,
y el amarte eternamente será el úoico consuelo de mi
triste corazón.
Y por eso cuando evoco las venturas ya pasadas, y
nostálgica doliente de mis dichas esfumadas se recuer·
da el alma mía de esa tarde gris y opaca, de esa tarde
obscura y fría cual sonrisa de desdén, siento anhelos
insensatos, y en mis horas de delirio, y en mis ratos de
martirio, vuelvo a verte como entonces, queda, triste,
suavemente, preludiar lánguidamente el noc turno de
Cbopín.
Y olvidado de este mundo, sumergido en lo profun·
do de mi pena y mi dolor, sueño, eterno visionario, en
la_ dic~a hoy imposible de morir en la penumbra y el
m1steno de esa estancia, embriagado en la fragancia
de tu boca, flor de Abril, con tus ojos eo mis ojos, y tu
r~bia cabecita aooyada sin sonrojos en mi pecho varo·
mi; Y entre tanto en el ambiente, melao·cólicas vagando
las dolientes, suaves notas del nocturno de dolor, y la
lluvia en los cristales azntaodo persisteote, murmuran·
do quedamente con acentos celestiales su monólogo de
Amor!. .....
Monterrey, N. L.

F . DE FUENTES

JR.
La señora doña Emilia Aguila de Huerta, digna esposa del Presidente de la República, llegando " Santo Do~ingo para la misa solemne de Covadonga.

�"PENSANDO EN TI"

Pedro, en su delicadí;imo artículo, en que el cariño
guía la pluma, ll'lrna a los "Abrojos" "el libro de Job de
!a Adolescencia."
Hoy, por más que los desengaños hao destruído muchas de mis ilusiones, adorador de Dios, hermano de los
homb res, amante de las mujeres, pongo mi a lma bajo
mi esperanza .

Para &lt;El Mundo Ilustrada.&gt;
Mi lapiz producía sabre el papel,
un chirrear como de luciérnaga que
en noche obscura, ra~ga el ~spacio
con sus iotermiteocias luminosas. Es·
cribía para ti, de tí y par tí. ¡ Las
once de la noche! ni un ruido que
turba ra m i meditación; solamente
como para acordarme de que vivia,
golpeaban los latidos de mi cora·
zóo en mi frente, y de vez eo cuando formando acorde, el cacto melancólico de un pájaro oc cturno y
los clamores del reloj de la Cate·
dral, llegaban a mis oídos. ¡Qué
saeta calma! 1Qué hora tan propi.:ia
para pensar en tí!
1Pensaba en tí, cada más en ti!
Una abstracción completa hacía ol·
vidarme de todo; y allí estabas conmigo; tal me obcequé en e•h segu•
ridad, que : alargoé la maco al ex·
tremo de la mesa para tocarte! ¡Si
tal me parecía oír en el silencio de
la alcoba tu respiración ; no esta·
bas ahí, y sin embargo, te tenía conmigo y hasta sentía que me b~sabas
con tu aliento! ¡Q ué bella abstracció n! Tu cuerpci en esa hora de s u•
prema traoquilidad estaba envuelto
en los lienzos de cu cama ; oca de
tus m1necitas, tal vez !talida fuera
de ellos, acaso estaba fría ; tu cabecita se hundía entre la suave almohada: todo 1? humano_ en tí, dorm(a; todo lo grande, lo sublime que tienes
tú: ~staba ~oom1go!_ Algu1eo que ~ub1er.. osado tocar tu corazón, oo Je hutiera
sentido latir. Alguien que se hubiera atrevido a despertarte, no lo ·hubiera
logrado. Tu corazón y tu alma no estab,rn ahí, yo los tenía!
Hubiera querido que esa abstracción fuese eterna; no quería acostarme · necesita~a escribir lo que me dictaba_ tu recuerdo; pero la aurora venía, la Stela
Matutina se había clavado en el cielo y el canto del gallo que rasi;:a con su clamore? del &lt;alabado&gt; ~¡ aire de la mañana, me dijeron: c¡ya es de día!&gt; y me
dorm1 pE&gt;nsando en u y yo, que nunca recordara haber soñado, tuve un sueño .... . . !

Maiutenant, je vois l'aube .. . . L'aubel c'est
!'esperance.
Al son de la gloriosa mú;ica del arpa, me quedo con
David.
RUBEN DARIO

Melancolía
La tristeza de la vida
h siento como una garra,
que tena z como ninguna
en mi corazón se clava
como si fue ra una pute
de, mi dolorosa entraña,
como s i al abandonarme
se llevara presa a mi alma ....

¡O~ cautos que nunca he dicho
pero que en mi pecho estallan
con la elocuencia que muestra
el temblor de mi pestaña!
¡Oh cautos que sin sonidos,
sin rítmos y sin palabras

El m;i.estro Carrillo y el señor R'&lt;mos Martinez, director de la Ac'ldemia de Bellas Artes, a quieu
dedicó el Conservatorio un concierto el jueves pasado.
coo mi corazóo os pago
por un latido una lágrima,
la tristen de la vida
la sieoto como una garra,
y soi~ vosotros, ¡oh cantos
de notas iom\culadas!
los ayes que en vano luchan

por salir de mi garganta,
la muda expresión que dejan
mis inconcebibles ansias
coaudo doy uoa respuesta
a "el má; allá" c¡ue me llama ....
ULISES CESAR SYLVA.

FRANCISCO SA.NCHEZ MARIN.
México, 9 de Septiembre de 1912.

o o o o
Uo reloj que anduvo sic pararse en todo un año, ba hecho sonar su péndulo,
ciento sesenta millones, cie nto cuueuta y cuatro mil veces.
o o o o
Se calcula que hay en Ioglaterra cerca de "cien mil" oovt'iistas que no alcaoz~o a ver sus obras public3das.

Más acero se consume en Eu~opa eo la fabricación de pl•1·
mas de escribir, que el emplea·
•do en sables, cañones y armas de
toda clase para el mundo ente·
ro.

t

o o o
Una tonelada de agua de mar,
,deja al evaporarse, 8 1 libras de
sal en el Atlántico, 79 libras de
sal en el Pacífico. 85 en el Polo
y 187 en el Mar Muerto.

o a o

S r. Pérez Gavilán y señoritas Elvira González Peña y Julia Alonso, qoieoes tomaron parte en el concierto dedicado a la Academia de Bellas Artes.

En Inglaterra hay por térU1ino
medio un policía por cada 712
personas, can excepción de Li'l
,colo, donde sólo hay un:&gt; por
,cada 1,023.

El Mioistro de Iostrucción Pública presidiendo la ceremonia de eotre¡¡a de bandera al cuerpo de infantería de la Escuela Normal para
maestros el miércoles p:i;ado.-EI mismo funcionario en el acto de la entrega -El batallón presentando las armas a la enseña nacional.

�¡Cosas de hombres!.....
Aiivinaba la voz de ella, rígida y fría como siempre.
Cuan-lo Viseotico, el hijo de la &lt;siñá&gt; Serafina, volEn las noches de verano, cuando al cal.Jr arrojaba a
vió de Cuba, la calle de Borrull púsose en conmoción. las familias en medio de la calle y se formaban corros y la otra aguda y mimosa, la dd cubano, que decía:
En torno de su petaca, siempre repleta de picadura en torno de las cenas servidas sobre mesitas de zapate- &lt;Vente conmigo&gt;, con una intención que al &lt;Menut&gt;
de la Habá.na, agrupábase la chavalería del barrio, an- ro, la genti, veía pasar al celoso chiquillo, recatándose parecía arañarle en el pecho. Conque &lt;vente conmisiosa de liar picillos y escuchar estupendas historias con en la sombra, misterioso y fatídico como un traidor de go&gt;, ¿ eb &gt;•••• !Cristo! Aquella noche iba a arder todo
en la calle de Borrull.
credulidad asombrosa.
melodrama.
Y se lanzó fuera del cafetín, sin llamar ia atención
-En Matanzas tuve yo uoa mulatita que quería nos
La aparición terrorffica pasaba varias veces ante la
casáramos Jueguito ...... Jueguito. Tenía millones, pero puerta de Pepeta, lanzando miradas espeluznantes al de los bebedores acostumbrados a tan nerviosas saliyo no qui;e porque me tira mucho esta &lt;tierresita &gt;
coro que hacía la corte a la buena moza, y después das.
Y esto era mentira. Seis años había permanecido fne- desvaoecíase por un escotillón: el cafetín donde el &lt;Me·
Ya no era el alma en pena; iba rectamente a su sira de Valencia, y decia tener olvidado el valenciano. a out,&gt; cual nuevo Prometeo, entregaba sus entrañas a tio, a aquel corro maldito que lastas noches había sido
pesar de lo mucho que le &lt;tiraba la tierresita &gt; Había las rampantes garras de las &lt;?guila!&gt; amílicas.
su tormento.
salido de allí con lengua, y volvía con un merengue de-&lt;Tú, cubano, ascolta &gt;
1Qué noches aquellas! Los nuevos amores de Pepeta
rretido, a través del cual las palabras tomaban el tono tenían la acera pc,r escenario y por coro aquel corrillo
Movimiento de asombro, de estupefac:ióo. Calló el
empalagoso de una flauta melancólica.
donde sonaba et acordeón y ella recibía honores de organillo, cesó el coro y Pepeta levantó fieramente la
Por su leoguaj ➔ y las mentiras de grandiosidad con reina festejada. A su lado, la maJre, una vieja insigni· cabeza. / Qué queda aquel pillete ? / Había por allí alque asombraba a la crédula chavalería, Visentico era el fi:aote que no abría la boca sin recibir un bufido de gún borrego que robar?....
soberano de la calle, el motivo ñe conversación de lodo Pepeta.
Pero sus insolencias de naela sirvieron. El licencia•
el barrio.
La calle tostada todo el día por el sol, revivía con los do se levantaba esti rando fanfarronamente su levita de
Su casaquilla de hilo rayado con vivos rojos, el bone- primeros soplos de la noche.
lino.
te de cuartel, el pañudo de seda al cuello, la banda
-Me paese .... me paese que ese muchacbillo se
Los lóbregos faroles, cuyos palmitos de gas parecían
dorada al pecho con el canuto de la licencia. la tez pintad:is en la pared con almazarrón, dejábanlo todo la va a cargar por torpe.
descolorida, el bigotillo picudo y la media romana de en fresca penumbra; eo las puertas destacábanse las
Y salió del corro, á pesar de las protestas y consejos
corista italiano, habíaose metido en el corazón de todas manchas blancas de la gente casi en paños menores: de todos.
las chavalas y lo hacían latir con un • estrépito rsólo chorreaban rftmicameote los balcones con el riego de
Pepeta se había serenado. Podían estar tranquilos;
comparable al &lt;fru-fru&gt; de sus faldas de percal almi- las plantas; en cada balaustrada asomaba un botijo, y ella lo aseguraba. No llegaría la sangre al r,o. E l &lt;Me·
donadas en los bajos hasta ser puro cartón.
de arriba, de aquel cielo obscuro, que parecía un lien- out&gt; era un chillón que no valía un papel de fumar, y
La &lt;siñá&gt; Serafina estaba orgullosa de aquel hi- zo apolillado transparentando lejana luz, descendía un si se atrevía hacer pinitos, ya le limpiaría los mocos el
jo que la llamaba &lt;mamá&gt;. E lla era la encargada de soplo húmedo que reanimaba a la tierra, arrancándola otro. Vaya . . .. a cantar. No debía turbarse la buena
hacer saber a las vecinas las onzas de oro qne Visenti- suspiros de vida.
armonía por un bicho así.
co había trafdo de allá, y al número que marc~ba, ya
En todas las puertas sonaban el acordeón con su chi·
Y la tertulia reanudó su canto débilmente, de mala
bastante exagerado, la gente añadía ceros sin remordi- Uona melancolía, la guitarra con su rasgueo soñador, el gana, mirando todoR cc,n el rabillo del ojo a los dos que
miento.
canto a coro desentonado y estridente, y algunas vec1:s estaban plantados eo el arroyo, frente a frente.
Además, se hablaba con respeto supersticioso de cier- en las esquinas estallaba una tempestad de aullido~. el
to papelote que el licenciado guardaba, y en el cual el estrépito de la lucha cuerpo a cuerpo y los antipáticos
&lt;Que la que aquí es prima doona
Estado se comprometía a dar tanto y cuanto .... cuando perros chatos chocaban sus amenazantes cabezas de
Reina en mi casa será.. á .. .. á&gt;
mudase de fortuna.
foca, basta que el silletazo de algún vecino de buena
No era extraño, pues, que un hombre de tantas pren- voluntad los ponía en dispersión.
Pero al hacer una pausa, se oyó la voz del &lt;Menut&gt;,
das, rodeado del ambiente de la popularidad y poseeDespedazábanse en los' corros enormes sandías; hun• que decfa lentamente, con rabia y acentuando las palador de irresistibles seducciones, trojese loca a Pepeta díanee las bocas en tajadas como medias lunas; prio- bras como si las mascase:
(a) &lt;la buena moza,&gt; una vaca brava que por las maña- gábanse las caras con el rojo zumo; exteodíaose los
-&lt;Tú eres un morral .... si, señor, un morral&gt;.
nas revendía frut&lt;L en el Mercado, y con su falda aco- arrugados moqueros baj:&gt; la barba para no mancharse,
Todos se pusieron en pie, rodaron las sillas, cayó el
razada, pañuelo de pita, patillas en las sienes y puntas y, al fin, la gente, con el vientre hinchado de agua, su- acordeón al suelo, lanzando un quejido: pero .... ¡quiát
de bandolina en la frente, pasaba la vida a la puerta miase en dulce beatitud, escuchando como angélicas por pronto que acudieron ya era tarde.
de su casa, tan dispuesta a arañarse con la primera ve- me lodías, los arañazos de los acordeones
Se habían agarrado como gatos rabiosos, clavándosecina, como a conmover toda la calle con alguno de sus
Y a esta hora de digestión líquida, al cantar el sere- las uñas eu el cuello, empujándose, resbalando en ' las.
escándalos de muchachota cerrril.
no las once y estar los corrillos más animados, era cortezas de sandía y lanzando sucias blasfemias.
La gente consideraba naturales y justas las relacio- cuando a lo lejos la difusa luz de los faroles marcaba
Y el &lt;Cubano&gt; de pronto se bamboleó para caer co•
nes cada vez más fotimas entre Visentico y Pepeta. algo que se aproximaba balanceándose, trazando zigzags mo un talego de ropa; y en aquel momento de~vanecióEran la pareja más distinguida del barrio, y además, como una b irca sin timón, echando la pesada ancla en se la melosidad antillana, y el lenguaje de la niñez reaantes de que é l se fuese a Cuba, ya se susurraba si ba- cada esquina.
pareció junto con la desgracia.
bia algo entre ellos.
-&lt;iAy, mare mehua! .... ¡Mare mehua!&gt;
Era el padre de Pepeta, que con la gorra desmayada
Lo que ya oo le parecía tan claro a la gente es lo y el pañuelo de hierbas en una mano, volvía de la taRetorcfase sobre los adoquines como una lagartija.
que diría el "Menut," un chicuelo enteco y vicioso, berna. Salu!l,aba a la reunión con tres gruñidos, des- partida en dos, agarrábase el vientre allí donde había
empleado en el Matadero para repartir la carne; un preciaba las insolencias de la bija, y se hundía por fin sentido la fría boja de la navaja, comprimiendo instinpillete con la mirada atravesada y grandes tufos en las en la obscuridad de su casa, maldiciendo a los avaros tivamente el bárbaro rasgón, al que asomaban los intesorejas, que siempre iba hecho un asco, y de quien se caseros que, para fastidiar a los pobres, hacen siempre tinos cortados, r?zumando sangre e inmundicia.
mu,muraba si en distintas ocasiones había afanado bo- las puertas estrechas.
Corría la gente desde los dos extremos de la calle.
rregos enteros.
En aquellas horas de regocijo público, en medio de para agolparse en torno del caído; sonaban pitos a Jo
La Pepeta estaba loca; sólo una caprichosa como ella la calle, acariciados por la expansión de todos los ve- lejos; poblábaose instaotáneameote los balcones, y en
podía haber aguantado dos años los celos machacones cinos se arrollaban el licenciado y Pepeta; él dulzón y uno de ellos la &lt;siñá&gt; Serafina, en camisa, desmelenay la5 exigencias tiránicas de uo granuja rabiosillo, al
empalagoso, hablándole al oído; ella, grave, estirada y da, sorprendida en su primer sueño por el grito de su
que ella con su potente brazo de buena moza era ca- seria, apretando los labios como si estuviera ofendida, hijo, daba alaridos instintivamente, si n explicarse toda·
paz de deshacer la cara de un sólo revés.
porque una chavala que se respete debe poner siempre vía la inmensidad de su desgracia.
Y ahora iba a ocurrir algo. ¡Vaya si ocurriría[ Adi- al novio cara de perro. Los hombres son muy presun•
Pepeta retorcíase con epilépticas convulsiones entre
vinábanlo los vecinos sólo con ver al "Menut," Quien tuosos, y si llegan a comprender que una está chiflada los brazos de varios vecinos; avaczaba sus uñas de fiera
con aspecto de perro abandonado pasaba el día vagan- por ellos ... , ya. ya.
enfurecida, y no pudiendo llegar hasta el &lt;Menut&gt;, le
do por la calle, tan pronto en el cafetín de "PanchaY mientras tanto, la pobre alma en pena a la puerta escupía a la cara siempre los mismos iosu:tcs con voz
bruta," como frente a la casa de Pepeta, siempre su• del cafetín, con la garganta abrasada por el amílico y estridente, desgarradora, que despertaba a todo el ba-cio, con la cami5eta listada de azul y la blusa al cue- el corazón en un puño, oyendo de cerca las bromitas rrio: &lt;iLladre!. ... ¡Graouj::l!
llo impregnadas de la hediondez de la sangre seca.
de sus amigachos y a lejos las canciones de corro de
Y el autor de todo estaba allí, sin huir, con su figuri•
Ya no repartía carneros a los cortantes de la ciudad;
Pepeta, unos retazos de zarzuela repetidos con mono- 11~ triste y desmedrada, el cuello desollado por varios
olvidaba su carrito mugriento, y embrutecido por la tonía abrumadora.
arañazo~, el brazo derecho teñido en sangre basta el
sorpresa. queriendo llenar aquel algo que le faltaba,
Pero qué cargantes son los amigos del cafetfn. /Que codo y la navaja caída a sus pies. Tao tranquilo como
sólo sabía beberse "águilas" en el cafetín, o ir tras Pe- Pepeta
no le quería ya? Bueno; dale expresiones ....
al degollar reses en el Matadero, sin estremecerse ar
peta, humilde, ~obarde, encogido, expresándose con la ¿Que él era un chiquillo y le faltaba esto y lo de más sentir
en sus hombros las manos de la policía; con una
mirada más que con la lengua.
allá? Conforme; pero aún no ha!&gt;fa muerto y tiempo le sonrisita q ue plegaba ligeramente los extremos de su.
Pero elb estaba ya despierta. ¿Dónde había tenido quedaba para hacer a lgo. Por de pronto, a Pepeta y al boc
..
tos ojos? .... Ahora le parecfa imposible que hubiese
cubano se los pasaba por tal y cual sitio. EBa era una
Salió de la calle con los brazos atados rnbre la espalquerido aquel bruto, sucio y borr.chín. IQué abismo
y él un mariquita con su hablar de chiqui- da y la blusa encima; la innoble cara llena :le arañazos,
entre él y Visenticol .... una figura de general, un chi- &lt;carasera&gt;
co muy gracioso eo el babia, que cantaba guajiras y llo y su peluca rizada. Ya les arreglaría las cuentas. . . . hablando con su escolta de municipales, satüfecho, en
A ver, tío &lt;Panchabruta&gt;: otra águila de petróleo refi- el fondo, de que la gente se agolpase a su paso, comobailaba el tango c:&gt;mo un ángel, y que, en fin, si no tenado. De aquel que está en el rincón, en el temible en la entrada de un personaje.
nia millones y una mulata, ya se sabía que era por lo
tonel que ha enviado al cementerio tres generaciones
Cuando pasó ante el cafetín, saludó con altivez a sus
mucho que le "tiraba la tierresita."
. de borrachos.
amigotes, que, asombrados, como si r.o hubiesen presea·
Indi~n:lbase al ver que aquel granujilla forrado eo
Y
el
fresco
vientecillo,
haciendo
ondear
la
listada
ciado el suceso, le preguntaban qué había hecho.
la mugre de la carne muerta, aún tenia la pretensión
-&lt;Res; coses d'homens&gt;.
de que continuase lo que sólo había sido un capricho cortina de la puerta, arrojaba todos los ruidos de la
calle
en
el
ambiente
del
cafetín,
cargado
del
calor
del
Y contento con su suerte, erguido y tr indante, !iguió. .. . una condescendencia compasiva .... ¡arre allál
gas y los vahos alcohólicos.
el camino de la cárcel, acogiendo el infeliz lasmiradasCuando no manifestase su cariño con zarpadas y
~e la curiosidad. con la prosopopeya de la estupidez saaprendiese a decirla: ¡flor de guayaba! y tmulatital coAhora cantaban a coro eo casa de Pepeta.
tisfecha.
mo el otro, entonces oodria ponerse en su presencia.
La buena moza fué inflexible, acabó por no escuchar,
&lt;Vente conmigo y no temas
Estos parajes dejar&gt; ....
V. BLASCO IBA~EZ.
y desde entonces la calle de Borrul tuvo un alma ~n
pena, que fué el &lt;Menut &gt;

La ver¡a que ita entrada a la puerta de hooor.

El Castillo de Clos de Mr. Poiocaré.

Fachada de la casa de familia.

Las vaGaGiones de Mr.
Raimond PoinGaré
En un m•goífico castillo de la Lore11a, y del cual presentamos algunas fotografías pasa las vacaciones de verano el P r esidente de la República francesa. Desde
hace más de 25 años vive en el Estío en esta mansión que fué como la casa solariega de toda la familia, si bien ha ido aumeotándola con nnevas compras hasta hacer una fiaca de mucho valor y de un aspecto verdaderamente regio, que recu&amp;rda el de Jaépoca del Renacimiento y el de las casas nob les del siglo XVIII. !Un
gran jardín y un parterre perfectamente cuidado, llenan de perfumados ambientes
las habitaciones y los recuerdos de la juventud del célebre ahogado y las preocupa•
ciooes del polftico, allí se deslizaron.

Un aspecto del jardín.

Los muros del castillo vistos exteriormente.

El salón del Presidente en el castillo de Clos.

�111 1111111111111

L os que esto quieran, les aconsejamos que no pisen
el antes boyante y hoy de~grac"i¡ido Principal.

TEATRO PRINCIPAL.
Los artistas malos como los cocineros malos, pueden
m.is que Dios, porque lo bueno lo convierten en pési·
mo. Esto ha sucedido precisamente con la obra estrena·
da en el PriJcipal, que es una parodia de &lt;La Corte
de Faraón&gt; y se llama &lt;El Pueblo del Peleón,&gt;
No digamos que es una zarzuela de mérito.ni mucho
menos, pero tiene gracia, hay escenas de ingenio y la
música esta'. bastante bien .seleccionada. De modo que
para que el público la aceptara y no hubiera la atrona·
dora silba que escuchamos en la noche del estreno,
bastaba, primero, con haberla ensAyado mejor; segundo
con que se hubiesen sabido los papeles para evitarnos
oir los gritos del apuntador; tercero, con que Liñan no
hubiera resultado afónico; cuarto, con que Tirado no
desafinase lastimosamente; quinto, conque Wimer hu•
biese puesto ma'.s de su parte; y en fin, para terminar,
con que Cbole Alvarez no se fuese quedando poco a po·
co sin voz, lo que es de lamentarse, por ser la primera
fignra femenina de la Compañía, pues Teresita Calvó
ni ahora ni antes, (no sé en lo futuro lo que pasara'.) se·
Ta'. para tiple.
Resultado de esta nueva silba que el público salió
disgustadísimo del Principal y no es para menos; pues
pagar lo que los excelentísimos revendedores quieren,
y luego ver un destrozo completo, ni es correcto, ni merece eso la gente, que aunque poca, asiste al antiguo
emporio de la tanda, que ahora, por deigracia, se en•
cuentra por los suelos en este teatro, a pesar de las
buenas intenciones de la Compañía Teatral, S. A. que
no ha conseguido que el triunfo corone uinguno de sus
esfuerzos.
Yo creo que si se evitaran ciertas cofas y se formara
otro cuadro mejor, la buena sociedad irfa a teatro tan
céntrico. M.is no se ha logrado eso ni una rnla noche, y

TEATRO LIRICO.

la gente que sostiene los especta'.culos huye del Pri~ci·
pal, no siendo estos juicios únicamente del cronista;
pues casi todos los diarios critican acerbamente todo lo
que se refiere a dicho Coliseo, y en los centros sociales
y artísticos esta'.n conformes en que nunca ha estado
peor que ahora. ¡Como ha de ser!. ... si &lt;El Mundo
Ilustrado&gt; hace presente todo esto, es con el fin de evitar el que vayan personas de escogida clase, a las cuales gusta ver las obras bien presentadas, con buenos artistas, y sin asomo alguno de sicalípsis.

Contrastando con la decadencia del Principal, se
presenta el Lírico hasta el punto de que obras cerno
&lt;Las Musar Latinas&gt; que destrozaron en el primen, de
dichos Coliseos ha sido un triunfo completo, ndondo,
unánime, en el segundo
La noche del estreno la concurrencia era ~electa en
extremo, y en los palcos vimos muchas familias conocidas que amantes del género chico no van en manera
alguna al Principal y acuden con entusiaEmo al Lírico.
Y en verdad qne no se equivocaron, pnes ahora hemos
visto en México zarzuela tan celebrada; ahora podemos
decir que apreciamos fUS bellezas; ahora hay para rato
en el cartel &lt;Musas Latinas.&gt;

\)
r,rimero, que es a mi juicio el m.is
flojo.
El fondo de h obra es la lucha de
c 1ases en el ejército francés; los odios
entre uuos y otros por no ser todos de
la misma elevada cuca: y adema'.s, un
conflicto muy humano el amor a una
misma mujer de dos jefes, que precisa·
mente son los que ma'.s se odian.
En un castillo. donde estaba de guar•
nición un regimiento para sofocar una
huelga, conocen el teniente Ferbach y
el capitán D'Tberissya uoa pobre mu•
chacha. Juana Morin. E { ¡¡rimero desea
hacerla su esposa, el segundo, guiado
por las ideas aristócratas de su clase y
como era casado le brinda lujo y dine•
Teatro Lírico.· -Escenas y personajes de &lt;Las Musas Latioas&gt; que se han represen·
ro con tal de que sea su amaote, prolado con gran éxito.
posición ..¡ue rechaza la muchacha,
En el segundo acto, un año después,
guido autor francés y &lt;¡Ue se titula &lt;Bajo las Charrete· ya vemos que vive el teniente con la mujer adorada.
ras&gt; y aq1Ji hemos visto arreglado al eEpañol por el se· pues si bien desea casarse con ella, el padre del mili·
TEATRO MEXICANO.-&lt;BAJO EL UNIFORME.&gt;
ñor Michel de &lt;Bajo el Uniforme&gt; es una obra bien tar, Pastor protestante de Alsacia, fe ha opueHo a la
pensada. de correcto desarrollo, de escenas sensaciona- boda, dando lugar a que vivan sin santificar su amor,
El drama en cuatro actos de Arturo Bernade, distin· les, y con una exposición breve y suscinta en el acto
Estos lazos son motivo de escfodalo en el Regimiento

El triunfo que alcanzó la Millanes es
d.i los que forman época, y por tanto
las ovaciones, las dianas que oímos en
su honor, fueron merecidas. Eso es
cantar, así se pueden poner obras, con
intérpretes de tal valía. La Caballé es·
tuvo admirable en los tipos de la Espa·
ñola y del papelero de París. Muy bien
la Iris, y por lo que se refiere a los
b,.1mbres merece citarse a Pepín Pas·
tor, que canta su parte con sumo gusto.
El decorado magnífico; esas son decoraciones propias y bellas y no las de los
::iermanos Tarazona que vimos en el
Principal. En resumen &lt;Las Musas Latinas&gt; ha sido una victoria en toda la
línea y recomendamos a nuestros lec·
tores que vean dicha obra en este Co·
liseo.

Teatro Mexic..oo.-Dos escenas del drama &lt;Bajo el Uniforme.&gt;

•

�El vencedor en el concurso de bolos en la romería de Covadonga el 8 del actual.
adonde no es bien mirado "Ferbach" sobre todo por
su rival vencido. Este va a la casa donde vive la enamorada pareja, pues le han dicho que el referido teniente ha quebrantado el arresto que tenía en su domicilio; encuentra sola a "Juana Morín," la repite de nuevo sus ofrecimientos, la pinta su amor e intenta abrazarla, en cuyo momento aparece " Ferbach" que cruza
la cua de su superior gerárquico con una fusta que
traía en la mano.
El proceso es inevitable, la sentencia será dura; y
después de algunas escenas bien hechas y rebosando
interés, hay una culminante entre la joven que ha de
declarar ante los jueces y el capitán D'Therissy, concluyendo porque ella echa mano de una pistola, que
hay sobre una mesa y dispara, hiriendo de muerte al
causente de todas las desgracias.
En aquel momento, sale el teniente libre, pues se ha
hecho luz sobre los móviles nobles, que le obligaron a
pegar a su superior y este ya moribundo declarn de
nuevo la inocencia del acusado. El telón cae y la verdad, el público se pregunta, que a no dudarlo "Juana
Morín' habrá sido procesada, lo que significa qui, la
obra no queda todo lo bien terminada que debiera.
Como se vé, predomina en todos estos odios y rivalidades de jefes del ejército, la idea religiosa absorviendo el argumento. De la negativa de "El Pastor Ferbach" dimana todo; aquella barrera de religión es la
que impide un matrimonio digno y honrado, y en el
segundo acto que por cierto es bellísimo, oímos la voz
soberbia, enérgica e intransigente del ministro de la
secta anticatólica, prohibiendo al hijo por la diversi·
da:l de la fé entre los amantes, un vínculo que todo lo
legitime.
Este aspecto no es muy vulgar en el teatro contemporáneo, y casi ya no se presenta en escena, y por tal
motivo tiene cierto mérito la obra de que hablo, aunque en verdad, no sé hasta qué punto en realidad
en los albores del siglo XX, semejante conflicto exis·
ti ría.
La interpretación fué correcta por parte de todos.
María Luisa Villegas estuvo a buena altura, sobre todo
en el acto segundo, que lo sintió intensamente. En el
tercero, no alcanzó igual nivel; la encontré como can·
sada, y dijo su parte con ciflrta monotonfa. Bien Emi·
Jia del Castillo en su corto papel. De los actores, me·
rece un aplauso Vargas en el Pastor protestante, que
encarnó perfectamente. He observado que los papeles
de carácter son los apropósito para este artista, que
posee una buena facultad, la de gesticular con arte,
dando mucha expresión a todo lo que dice, con la cara.
Muy bienCoss en el "Capitán Lancelio," cuyo tipo en·
tendió y supo expresarlo con todos sus maticesde fran·
queza y de buen fondo. Mutio, correcto en el protago·
nísta del drama; y Codina, lo ví frío en el ''Capitán
D'Therissy" y falto de ciertos detalles. que hubieran
establecido la diferencia entre el militar noble, rico y
elegante y el otro plebeyo, pobre y vulgar. La obra
est"Jvo bien puesta.
LUIS DE LARRODER.

los al vano ensueño · y ·a la culpable inercia antes que
a la acción fecunda y generosa, al esfuerzo vid! y proficuo, base en los actuales tiempos del progreso y de la
civilización.
Y si entonces concordaba con el espíritu coetáneo
aquella retorcida fantasmagoría de hechizos y endriagos, de gigantes, gnomos y hadas bienhechoras, encantamientos y amorosos devaneos, nuestra posteridad hallará que en este ~iglo XX, conquistador de los más
grandes progresos, feliz vulgarizador de las ondas her!·
zianas, de la navegación por petróleo y de la fuerza
hidráulica hábilmente aprovechada, hemos dado nuestra simpatía y nuestro afecto en el orden literario a las
aventuras misérrimas de criminales y ladrones, campar·
ti.!ndo nuestra atención y nuestro amor entre el audaz
bandido Arseoio Lupín y el investigador portentoso de
allende el Atlántico Sherloc k Holmes, débil copista del
maravilloso Dupin cisatlántico, creación insuperada del
mágico Edgard Poe.
Tal decadencia de aSciooes, semejante degeneración
.que nos consiente sustituir un personaje lleno de valor
y de osadía, hidalgo en su alma y en sus actos, un Ama·
dís, con un rebelde de las leyes sociales que se entrega
a la depredación y al engaño con fruición culpable, o
ese morboso anhelo de conocer los elementos que concurren en los crímenes sangrientos y en los r obos audaces de los Raflles ¿es, realmente un síntoma de debi•
litación de nuestro sentido moral ?
No es en manera alguna: las circunstancias distintas
que caracterizan nuestra época de la lejana en que tuvieron su boga los caballeros andantes, consisten en
que entonces la lucha entre el hombreaudáz y ternera·
rie se entablaba entre ellos y otrcs hcmbns de igual
audacia y bizarría, y hoy se debate entre el hombre
rebelde y la sociedad mejor organizada, que fía rn

mañanas de otoño grises y sombrías, debiendo ser azules, muy azules como el cielo que nos besa?
¿Por qué traes en tus últimas tardes, tristezas sin
nombre, en tus mañanas sin sol, recuerdos muy hondos
y en tus noches obscuras, copiosas lágrimas?
¿ Por qué eres triste como el poeta de los ojos azules ?
¿ Por qué suspiras?
¿ Por qué sollozas?
¿ Por qué lloras?
¡Ah! ya lo adivino mes azul, ya lo sé. T raes en t us
primeros días el fin del estío y con ello los recuerdos
para algunos de aquel vivo amor nacido en primavera;
para otros la esperanza de la realización de los sueños.
Preludias la canción de las hojas, la ci.nción de otoñe
porque es la música que conviene -a las almas que sufren y que lloran la muerte prematura de sus ilusiones.
Los vientos invernales e impíos traspasan con crueldad
el otoño y sacuden con violencia las ramas para deshojarlas, del mismo modo que las decepciones llegan al
corazón en plena primavera de la vida. Traes en tus
últimos días, tardes de invierno muy obscuras y maña·
nas de otoñ o grises y sombría para que se refugien en
ellas las almas que lloran la huida de las ilusiones que
ya no volverán.
Traes en tus últimas tardes tristezas que no se pueden describir, que no tienen nombre: en tus mañanas
sin sol recuerdos hondos, muy hondos, y en tus noches
de insomnio copiosas lágrima:5; no porqt:e seas cruel,
no, tú Septiembre sólo inicias el principio de· la esta•
ción sombría y gris y Diciembre, helado como todos con

guarda y su defensa a la policía uniformada o a los
agentes de investigación de la categoría &lt;secreta.&gt;
Simpatía por el caballero andante y simpatía por el
ladrón, son producto semejante en su índole: el caballero andante era hombre que rompía con las costumbres de su tiempo, encarnaba la rebeldía, el ladrón ac·
tual del tipo Lupín, es el rebelde que escarnece, burla
y atropella las leyes de su país, representa la protesta
del hombre libre contra el hombre encadenado b~jo
las férreas ligaduras que nos denuncia Spencer en &lt;El
ir.dividuo contra el Estado&gt;
Abstracción filosófica, pura disertación, simple teoría
en el grao sociólogo, !:.echo concreto y positivo en Lu•
pín, en última síntesis ~ncarnan ambos, la teoría y el
hecho, el gesto rebelde del que viene a la brega social
demasiado tarde para dictar las !•yes y eoCOlltrándolas
hechas no puede amoldarse a sus estrechos cánones
contra los cuales protesta.
No es, en suma, J,. propiedad, como tampoco Jo es la
ecoGomía, según un popular anuncio . d" cierto Banco
habanero, un &lt;instinto&gt;, un producto de nuestra huma·
na condición; es un hábito contraído, la propiedad es
relativa, negada y nula en ciertas regiones. desconocida
durante siglos de ¡,. humanidad, producto de iutereses
muy complejos que se han ido ..irganizandc hasta com·
pletar la estrecha y ominosa red que nos envuelve has·
ta asfixiarnos, según la frase de Srencer.
No es, pues, un atentado a ningún derecho &lt;natural&gt;
el desconocer los fueros de la propiedad, que, después
ele todo, escuelas y personalidades preeminentes de este
siglo niegan y combaten en nombre de la verdadera
moral social.
Todo lo contrario el instinto. las fibras que permane·
ceo puras en nuestro iér íntimo, en ~I &lt;ioner self&gt; de
los anglosajones, se rebelan contra la tiranía social. En
los hombres superiores se concreta por la campaña ardorosa, la predicación stgerente, la acción positiva, en
los más, sin dar tiempo a la reflexión a razonar, se Ira·
duce por la simpatía al personaje rebelde de la ticción,
al que lucha contra reyes y contra sociedade~, al que
burla a la sociedad organizada en sus polizoous y sus
investigadores policiales.
Y en cuanto al otro personaje, deplorablemente fx·
pintado por autorzuelos sin fantasía ni lógica, en cuanto a ese investigador de la deducción inexora ble y la
ob;ervación minuciosa y lógica, inspira simpatía por
otro rasgo típico de nuestra edad : el análisis, que es la
base, la síntesis y el exponente de cuanto ha progrerndo en todos los órdenes la humanidad terrestre.
Uno y otro, el investigador detective y el audaz la·
drón, son encarnación del espíritu de la hnmanidad,
jalones que marcan sus tendencias y su condición ínti·
ma, fruto de la época en que vivimos, y como es J;,, novela el más gráfico y elocuente documento que retrata
en -sus páginas las iendencias y los afanes coetáneos, es
caballeresca en los tiempos cervantescos, rcm¿oti·
ca en los tiempos de conmoción y de crisis de la
Europa, burguesa en los lustros de prosperidad na•
cional, arrogante y rebelde en estos días de lucha enconada del hombre contra la naturaleza y del hombre
contra el hombrtl, perenne enemigo que conocieron los
antiguos, triste destino de la especie: horno, homini, lu·
pus ...•
ARTURO R. DE CARRICARTE.

Comensales y anfitriones navegando en el lago de Xo·
chimilco r umbo al sitio escogido para el banquete que
los alumnos y profesores de la Academia de Bellas Ar·
tes y del Conservatorio de Música ofrecieron a sus di·
rectores el sábado de la semana pasada.

¡SEPTIEMBRE!
Después de pronunciar las palabras Abril, Mayo y
J uni,o, la de Septiembre nos parece algo dura y pesada,
y a~1 como las primeras son los nombres de los meses
más alegres del año. de los que semejan jóvenes enamorados y felices, de los que son - símbolo de belleza
ilusión, amor, flores y esperanzas; Septiembre ¡oh!, Sep:
tiembre me ha parec ido siempre no el adolescente bu•
llicioso, no la joven risueña y feliz, imagino ver en él al
poeta d~ los ojos azules, t riste y meditabundo que ha
~ufri?-o y ha llorado en silencio pesares muy hondos .. . .
1mag1no ver en él un futuro dolor vestido de azul como
el infinito y como el amor sin esperanza de los que
aman ea secreto.
Y por eso te amo, Joh Septiembre!. ... y por eso te
espero con imp1.ciencia, sí, porque pienso que eres el
p~eta de los ojos azules, y dime ¿por qué en tu princi·
pto traes el fin de una de las ~staciones más bellas del
año y en tus últimos días preludias la canción amarilla
la canción de otoño, la canción infinitamente triste d;
las hojas?
¿Por qué los vientos impíos y prematuros del invier·
no traspasando con crueldad el otoño, llegan hasta tí y
arrancan las hojas que debían tener vida durante tu
estancia?
¿ Por qué, )oh! Septiembre, mes de los poetas tristes,
mes de los que lloran dulcemente la huída de las go·
londrinas del alma, mes de los que aman en secreto y
sin esperanza, mes de los recuerdos, por qué traes en
en tus últimos días tardes de invierno muy obscuras y

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El Ministro de Bellas Artes, con los directores aga·
sajado~, presidiendo el banquete.

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La Novela y la Epoca
La exégesis literaria ha pretendido darnos la razón
que asistó al insigne Cervantes Saavedra para comno·
ner su más famoso libro, ~iendo no otra que el propósi ·
to de destruir la insana afición de sus contemporáneos
a la lectura de las obras de caballería, productos de
fantasía desatentada que extraviaba lament•blemeotela
voluntad y la energía de sus coetaneos, predisponiéndo-

su olvido, con su indiferencia y con su hielo destroza
y mata los corazones que aún tienen vida.
Eres triste como el poeta que he soñado, el de los
ojos azules de mirar dulce y tranquilo y por eso te
amo ioh! Septiembre!
Suspiras porque, al huir llevarás consigo las últimas
flores d~ la e~tación con que terminas y por eso te cont emplo 1mpas1ble, absorta, muda; acaso no iráu entre
ellas las últimas ilusiones que me hicieran sonreír?
Sollozas pero _no sólamente tú Septiembre, mes azul
y de las flores tristes, contigo está mi corazón sollozando! tu dolor es mi dolor ya lo sabes; te hundes en el
ab1s11;10 en q';le s.e hunde el t iempo, y en él se hunden
también las 1lus~ones de los que amamos un imposible,
y lloras y te ale¡as como se alejan las esperanzas de los
que sufren, como lloran las alma.s de los tristes dulce
apacible y silenciosamente.
'
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.
Entre madre e hijo :
- 1Ves, hijo mío ? El lobo se comió al cordero, por·

que el cordero fué malo .
-:Sí·, ya lo comprendo mamita. Si el cordero ht¡.biese sido bueno. . . . nos lo hubiéramos comido nos.o tros.

ºº º

Aspecto general de la mesa del banquete.
El t:,rneo de bolos en el parque Español.

•

Un agente de la secc ión 28 va a un teatro de :género
chico y dice al boletero:
-Manda decir el señor comisario que me de tres en·
tradas.
- ¿Para qué sección ?
-Para·Ja 28.

�r
\.
plazando la rosa por un clavel, un grupo de flores de garbanzo o un
pensamiento.
Pero volviendo a las ctoilettes&gt; de fin de estación, indicaremos a nuestras jóvenes lectoras algunos geutiles modelos completamente nuevos
y otiginalmente adornados. Por ejemplo: vemos un traje hecho en nansú de hilo blanco, con un ancho pliegue plano, guarnecido con tres
pliegues cosidos formando delantal o escapulario por delante y por
detrás de la falda. Una hilera de botoncitos forrados en namú azul
porcelana o rosa, señala el delantal por el frente ; el cuerpo lleva cintura redonda, e.uello vuelto, prolongado en solapas y carteras en las mangas de nansú rosa o azul.
Otro lindo modelo está hecho en muselina blanca pékiné de rayas ce•
reza La falda va ligeramente frunc ida alrede·
dor del talle y se termina por un anch o doblés
cosido a punto calado. Se acompaña de una pequeña casaca con faldones finamente plissados,
abierta en línea recta en todo su largo, escotada
sobre U'la camiseta de tul liso.
Uo p ~ ¡ueño cuello vuelto en linón bordado
guar1.occido en el borde con .encajes valencianos
y unas vueltas semejantes en las mangas, semilargas, adornan esta prenda, completa1&gt;do el con·

'

111

junto una estrecha cintura formada de augosto listón cereza en forma
de bies, el cual une el faldón al cuerpo y termina con un nudo
"pampille" formado por tres angostos cordon.:illos forrados en seda
cereza y terminados cada uno por una bola de .. lgodóil de l tamaño de
un guisante, forrada en seda.
Señalaré aún uo encantador modelo compuesto·de una falda en velo
de algodón blanco, toda plissada, y de un casaquín de batista blanca
a rayas azules con faldones adornados de encaje. La pequeña casaca
va cubierta hasta el talle deja ndo ver un plastrón de lencería y está
guarnecida en el borde, con un plissée de lioón orlado de encaje. El
conjunto se completa con un cuello-chal en satén azul y una ciátura en
piel blanca. Este modelo es extraordinariamente elegante y artístico,
especialmente para ser lucido por una joven blanca y de cabellos
rubios. Como comprenderán mis lectoras, dicho modelo puede admi·
tir variantes más o menos lindas, pue,s · podría hacerse rosa todo lo
que éste tiene azul, y resultaría verdaderamente
delicioso para una morena fresca y r osada como
una flor.
Los atavíos citados se acompañan con sombre·
ros de paja o tagal, frecuentemente adornados
con flores, procurando que éstas armonicen con
el color que lleve el traje como nota dominante;
por ejemplo, el que arriba citainos se vería sumamente artístico y elegante acompañado por
un sombrero de paja adornado con nomeolvides,
hortensias azules o -campanillas silvestres. Otro

Crónica
A pesar del poco calor que hemos tenido en el
presente verano, las "toilettes" ligeras, blancas la
mayor parte de ellas, han sido y continúan siendo
la nota brillante y predilecta de la estación. Las
vemos, lectoras mías, adornando deliciosamente las
playas, las estaciones veraniegas, los paseos en el
campo, las excursiones y los garden-party, en una palabra, estas lindas •·toilettes" se disputan la preferencia en todos los centros elegan·
tes. No cabe duda que debemos mostrarnos agri.decidas actualmente a
la reína Moda, pues esta clase de atavíos son generalmente hechos con
telas poco costosas y su encanto indiscutible está c:n so frescura, en
su flexibilidad, y, especialmente, en la gracia de las lfneas y en la ligereza y transparencia de las tel.i.s Muchos de estos encantadores trajes se hacen en muselina de 1« India, en batista de lino
~n etamina, en velo o en crespón de algodón. Algunos tienen la fald~
finamente plissada en toda su altura, y sobre ella cae una túnica corta
igualmente plissada, formando como un gran faldón cerrado; sobre ei
cuerpo-blusa escotado en punta por delante y guarnecido con un pequeño volante de tul coloca.fo en el borde, pasa un listón rosa azul cie•
lo, Natier, rubí, esmeralda, etc., formando cintura, la cual se' anuda ligeramente hacia un lado.
·
En otros modelos la falda está fruncida al rededor del talle y va
cercada en el bajo por tres grandes alforzas cosidas con un punto
calado, y el cuerpo, drapeado y cruzado en forma de fichú, se recoje
por una cintura de satén blanco cerrada por detrás bajo un nudo plano
con un paño flotante en un largo de treinta a cuarenta centímetros de
largo. Las mangas, terminadas en el codo, se adornan con un listón en
forma 1e brazalete, el cual detiene un volante de encaje, constituyendo esto el adorno. Como nota de color, llevan estos graciosos atavíos
una gran rosa de seda colocada en un lado del talle. Diremos también
a propósito de este bonito adorno, que casi todos los atavíos estivales'
sean de la elegancia que fueren, van adorn;.dos con una rosa de est~
clase, entre las cuales son preferidas las crosas Jacqueminot.&gt; de un
rojo intenso;·rosas de Francia, rosas Reina, rosas cPaul Nerón,&gt; crosas
Niel,&gt; todas ellas tan admirablemente imitadas, que se creerían corta•
das d e algunos de nuestros jardines. Para los trajes de estilo sastre se
elige siempre este florido adorno en proporciones más pequeñas, reem-

bliinco y rosa reclamaría un lindo sombrero c apelina, de paja de Italia, guarnecido
con una corona de rosas, y así los demás.
Aún ,iuedan algunas novedades de fin
de estación y principios de otoño con que
procuraré distraeros la próxima vez.
MARGARITA.

DESDE EL RENACIMIENTO HASTA L UIS

Traje de noche.-Traje de teatro.
• •.

l

Habillé de gran lujo para r ecepcioues.-Traje de paseo.

x rv,

Brantóme pronunció y a la palabra abanico al hablar del
que Margarita de Valois regaló a la mujer de Enrique III,
que era de nácar y que costó r.200 escudos.
La pluma desapareció y el abanico entonces recibió del
concurso de artistas de valía, hermosas pinturas.
En el siglo XVIl era plegado y más gran:le. Ana d e Austria
lo llevaba suspendido a la cintura.
. Bajo Luí~ XCV era ent~ramente de marfil o de hueso cubierto de pinturas alegóricas, todas las divinidades del Olim•
p o ~ueron representadas; era el abanico majestuoso como conve01a a la corte del cRoi Soleil,&gt; también lo había de cuero
de papel, de tafetán y de franchipán , cuyas hojas estaban'
montadas sobre oro, marfil, plata, nácar, madera de Calembour muy de moda en aquella época.
M'!le. de Sevigné mandó a su hij~, Mme. de Grignan, un
abanico repr~sent~ndo cla toilette de Venus,&gt; y otros sobre
los que Sil ve1at1 p intados los niños deshollinadores de c himaneas; l_os enyíos eran muy frecuentes y más tarde la P rovenza
se ennqueetó con esa soberbia colección
Es indudable que el abanico tiene un doble fin, dar aire y
. preservar.del sol ; la moda.fué expor.tada de España cuyas her mosas ~UJere~ poseen ~.! .a~te !l~q!lisito d.e. hace.r evolucionar
las frágiles ho¡as y servirse de él conio una sombri((a.

�ANTE LAS FIERAS

CONSULTAS
UNA LINDA PO::,TAL.-DAISY: Recibí su fina carta, junto con la bonita po~tal que tuvo la bondad de enviarme. Mucho le agradezco su exquisita atención, yya
sabe usted que estoy a sus órdenes para todo cuanto de
mí solicite.

ya sea de tarde o de mañana. Elija un atavío de color
discreto, como el azul marino, el gris acero o el heliotropo sombrío. El adorno debe ser sencillo y elegante
a la vez; por ejemple,: botones de nácar obscuro, de esmalte o de cristal; motivos de pasamanería de seda, o
bieses de taffeta en un matiz igual al del traje. También
se u~ao mucho los botones forrados de seda. Los guao·
tes deben ser de cabritilla o de piel de Suecia.
Ataviada de este modo, se presentará uHed con una
discreta elegancia.
CARTA OPORTUNA.-TAHOSER: Su carta, querida señorita, llegó a mis manes con más oportunidad
, que nunca, pues ~i en general todas las suyas me son

g ratas, la última lo fué de un modo especial, porque•
en vano he esperado que me llame por teléfono, y atri-•
buir este silencio a una enfermedad ioespuada o a
cualquier otro accidente desagradable. Por fortuna nofué así, y creo que pronto volveré a tener el gusto de
conversar un rato con mi querida amiga "Tahoser" a
la cual ya envié la tarjeta prometida y no se si habrá.
llegado a su destino.
·
UN ENVlO.-TAHOSER: Ya tuve el gusto de mandar-·
le a la Lista de Correos, la tarjeta de que hablamos en,
nuestra última y grata conversación por teléfono. Espero que dicha tarjeta habrá llegado oportunamente a su,.
destino.
MARGARITA.

CONSEJO DE IMPORTANCIA.-LAURA: No creo
conveniente que salga usted todas las noches a la reja
de su jardín para conversar con su prometido, pues las
persooos que viven cerca y las que pasan por la calle,
criticarían a usted, juzgándola ligera. La sociedad es
muy exigente a ese respecto, y en verdad que no le falta razón para tener esos principios tao severos, pues el
buen nombre de una señorita debe estar completamente
limpio en cuestión de m.Jral, y es preciso hacer cualquier sacrificio pa·ra no dar un motivo fundado a la
c rítica que puede suscitarse con alguna de esas imprudencias. Así, pues, resígnese a ver a su novio delante de
la señora mamá de usted, aunque no goce de la expansiva franqueza que quisiera tener en su conversación,
y reserve todos esos desahogos para manifestárselos en
sus cartas, mientras llega el momento foliz de que su
matrimonio se realice, y entonces comprenderá usted
cuán grande ventaja es para una señorita no tener ninguna causa para ruborizar.e delante de su esposo, si
durante la época del noviazgo fué discreta para conducirse, a pesar de los impulsos del amor, que casi siem·
pre están reñidos con la prudencia. Escuche mi consejo, y sin duda llegará un día en el cual me dará las
gracias por él.

y

BODAS DE PLATA.- SoFu: Doy a usted las indicaciones que desea para celebrar las "bodas de plata,"
deseándole un éxito completo en su fiesta .
En dicha solemnidad se procura reunir a todas las
personas que asistieron al matrimonio. Allí deben de
haber muchos ·•vacíos," pero esos vacíos los llenarán
fáci lmente los hijos y los nietos de los esposo~ que celebran tao feliz aniversario. En algunos países euro•
peos el orden de la ceremonia es el siguiente: el bi-·
jo mayor conduce al altar a su madre, dándole el bra•
zo, y el padre lo ofrece a su hija mayor. En algunas
ocasiones sucede que aún viven los padres de los esposos, y entonces es un espEctáculo conmdvedor ver como
conducen al altar nuevamente, a aquellos quienes lle•
varon veinticinco años antes.
Los hijos, bijas, yernos, nueras y nietos, sigue n al
cortejo nupcial, sin excluir a los criados más antiguos
y fieles de la servidumbre. Todos deben asistir a la misa solemne que se celebra en acción de gracias.
Así como cuando se efectuó el .matrimonio. acostúm·
brase ofrecer regalQs a los esposos, y el marido debe •
dar a su señora algún recuerdo de este día venturoso.
Lo más propio en este caso es una medalla de oro o
plata, en la cual se grabarán las fechas del enlace y
del aniversario que se festeja.
La comida debe ser la más suntuosa posible, y los
hijos mayores brindarán a la salud de sus padres.
El baile se comenzará con unas brillantes cuadrillas,
en las cuales el padre bailará con su hija mayor, y la
madre con su hijo primogénito.
Deseo para ustedes un feliz aniversario de sus bodas.
TRAJE PARA (;ALLE.-AURORA: Los trajes de estilo sastre son los más apropiados para salir a la calle,

E l hecho acaeció recientemente en los
bosques de Fontainebleau.
Un autom_óvil rueda lentamente por las
sendas cubiertas de musgo, j unto Barbizon.
Cómodamente instalados un señor y una
dama en el automóvil se abandonan al
placer de respirar el aire tonificante del
bosque.
!Qué grato gozar, lejos del tumulto de
las ciudades, la dulce paz campesina!
De pronto percibióse un rumor en el
boscaje. Acaso un ciervo, a quien no asusta el rodar del auto silencioso. Las ramas
se abren dando paso a la bestia.
La dama, aterrada, exclama:
- iCielos!. . . . jUn leóo!. .. . ¡Un león !.. .
La fiera ruge. La señora laou un grito
de terror y se desvanece.
El caballer o, sereno de ánimo, aumenta
la veloci~ad del auto, mieotras que el rey
de los amrnales contempla irónico la fuga
del carruaje.
Gracias a l aire fresco, la señora vuelve
en sí.
Sin embargo, despertóse para recibir
otra desagradabl~ sorpresa.
J unto al camioo había otra bestiade piel
amarilla con rayas negras.
--iUna panter a!
Después de lanzar este g rito de horror,
la dama cayó otra vez desvanecida.
Ya con un poco de miedo también el
señor hace partir el auto a toda velocidad
aun a r iesgo de estrellarse. ¿ Adónde va?
No lo sabe . ... Huye .... Por todas partes cree ver surgir leones, tigres, paot.iras
y chacal, s
E l auto sigue su carrera. Al cabo de a lgún tiempo, la señora se reanima.
-Eduardo,allá lejos, hay neos hombres.
¿ Los ves?
En efecto, hay UD grupo de hombres en ¿Mu eren sin dolor los aviadores? cul~ba, co.n so·rprendente frialdad, si que- 47,600; 30 de J unio, 6 912,000; 10 de Julio,
el cruce de var ios senderos. E l automóvil
dana delante del tren o iría a parar enci- 869-440,000; 20 de J ulio, 84,252.800,000.
avanza. Pero, ¿quiénes son ? Allí está una
ma de la c~imenea de la locomotor a.
• Y continu ando los cálculos h.tsta fin de
docena de mozos, envueltos en paños blan- . Es muy posible que morir a consecuen·
Otros aviadores que al caer sufrieron
cos, con casco en la cabeza y escudo al c1a de un accidente de aviación sea una gra ves fra~turas, no tenían idea de que es- Septiembre, 84 724 977,242.880,000 000,000.
brazo. Algunos llevan largos tridentes.
de las for mas de muerte menos dolorosas tab~n heridos, y algunos aseguran que no
Alcoholismo mortalidad
Los dos viajeros del auto se sorprenden, que existen. Según los médicos, la persona supieron c~ál era el miembro afectado
Y con razón. ¿ Se tratará de locos? ¿ Se- que cae velozmente, a través del espacio, hasta que .mte?taron pooerse en pie.
r áo ellos los que sueñan ? Acaso sean fan- no sufre dolor ni miedo y, sin embargo, se
La explicación de tan extraña inmunitasmas.
d~ cuenta exacta de Jo que está suce- dad para el dolor se explica quizás por el
De una información hecha por el preUno de los extraños personajes avanza d1endo.
hecho de aumentarse Ja actividad mental fecto del Paso de Calais, resulta que en
y dice:
Las facultades del pensamiento de la e n grado tan extraordinario durante Ja Len~, que tiene una taberna por cada 49
-Señores, ¿han visto ustedes a nuestras v~cti~a se aumentan de un modo extraor- caíd~, que_la víctima no tiene tiempo para habitantes, la mortalidad i~fantil es de 51
fieras?
d1nano. Su pasado revive como un relám• sentir ansiedad n1 dolor.
por 1,000, Y por tuber culosis, de 37; en
Nueva estupefacción.
pago con todos sus detalles, en sus oídos
Grenay, con una taberna por 15 habitanAl fin se explica uno de los p
t . resuenan dulces armonías y lentamente se Poder de multipllGilGÍÓD de las mosGas tes, estas son 187 y r 50 respectivamente.
-Tal vez se extrañen ustedes r~!e!s::~ apaga todo al producirse la inconsciencia.
En esta pre~ectura hay pueblo que por
t rajes. Estamos impresion ando p ¡- 1
Est: es el estad.J en que caen a tierra
cada 15 habitantes (6 o 7 hombres adulde cinematógrafo Se han lt de ,cu as los aviadores, en opinión de ]os médicos
tos) p osee una taberna.
·
so a o, para 1
• • d
.
• Según las observaciones y los cálculos E
ello, entre el boscaje, un león y una pan- Y a ex_p:nenc1a e 1os aviadores que han d I
f
L O H
d
n París existen 30,000 tabernas, sólo
tera, después de adormecerlos con morfi- sobrevivido a caídas g raves confirman el e pro esor · · owar ' la mosca pone S 800 en Londres 5 7 4o en Chicago, 3 40
aserto
4~º . huevos q?e _se desarrollan en diez e~ Edimbur O ; 1 • e n
na. Se reconstruye la escena, e n que nos·
·.
dias, por consiguiente, una mosca aparecí- d'Hº .
) g Y 4
Moscou. (Anales
otros representamos los bestiarios q ue cap• Vednnes, por ejemplo, el famoso avía- da en 19 de Junio habráse multiplicado a
igiene ·
tu~a~ las fieras destinadas a devora r a los dor francés, que cayó con el aeroplano fi n de Septiembre, si todos los huevos se
cristianos.
desde gran altura ante un tren en marcha, dtsa~rollao y 00 es des truido ningún desy el señor y la dama rompen a reir.
recuerda con toda nitidez todos los inci- cend1e? te, en Ja siguiente propor ción: r&lt;/
dentes de la caída y dice que al caer ca)· de Junio, r; 10 de Junio, 48o; 20 de Junio,

El Odol es el primero y el único dentífrico pues que
su acción
a ntiséptica y refrescante obra no sólo durante los
pocos momento~
que se emplea s ino dura esa acción horas enteras.

EL TRIUNFO DEL TUL.-En nuestro ,
·
·
gunos modelos de trajes vistos en las nc°mer o adnteno~_tuvimos el guSto de _ofrecer a nuestras lectoras alb d d .
arreras
e
Par1&gt;,
en
los cuales dominaba el tul y la muselina
or
as, en eS ta p!.yia ofrecemo.otro grupo de trajes en el que absolutamente triunfa el tul.

ª

�EL MUNDO ILUSTRADO

PELTGROS
ñe la juventud. Desgraáitla•
mente, el marino encuentra con
frecuencia los escollos más peligrosos en las aguas tranquilas,
y vemos á menudo buques qllf
escaparon indemnes de las furiosas olas del Océano, chocar y
hundirse á la vista del puerto y
de la patria. En el mar de la
vida, el golfo entre dieciseis y
treinta es especialmente peligroso,
y el número de naufragios es incalculable. Es en ese pedodo
cuando las afecciones de los pulmones, de los· nervios y de la sangre recog-m su presa, y las semi11as de las enfermedades que estaban adormentadas desde la niüez,
brotan y se desarrollan. En el
joven la ambición sobrepuja á la
resistencia, y en la muchacha
la, misteriosa transformación que
1a convierte en mujer, está llena
de especiales riesgos. En esa
época-para ambos sexos-un remedio y un preventivo como la
PREPARACmN de WAMPOLE
se requiere con urgencia. Ayuda
á la digestión, limpia la sa:1gre,
y con sus propiedades tónicas
aviva la acción de cada órgano
y de cada función del sistema.
Es· tan sabrosa como la miel y
conti~'ne una solució u de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Es un científico anf.ídoto contra las causas de
Clorosis, Debilidad, Desórdenes
de la Sangre, Escrófula, y las
Afecciones de los Pulmones. El
Doctor D. Orbafl.anos, Profesor
en la E scuela Nacional de Medicina de México, dice: "He
usado con el mejor éxii;o la, Preparación de Wampole en los nifl.os débiles, linfáticos y anémicos,
en las personas convalecientes y
En Ja.s afecciones de las vías respiratorias." N adíe sufre un desengaflo con esta. De venta en
todas las Droguerías y Boticas.

fl Aeroplano Ideal •

JaqueGa OftálmiGa

Cúrese usted en su
domiGilio

Edmuodo Parrier acaba de pre;entar a
la academia de .ciencias de París el resuE-s brusca y des..gradable. Primeramen· mea de un t"rabajo de M. Magnau, direc_tor
te aparece una mancha gris sobre el obje- de _Ja escuela francesa de altos estudio~,
to que se mira.
quien ha calc:ulado los ele:mentos de un
Luego la nubecilla toma forma, se afiT· a_eroplano mo?oplano de acuerdo con el
ma c1,mo un ángulo lumino~o apenas per· hpo de los pá¡aros de vuelo planeado. .
ceptible.
Este aparato podrfa t"ransportar 500 ktPoco a poco la figura se desarrolla y co- los.
.
,
bra intensidad y tamaño.
El tr-aba10 de M Magnau lleva el t,tulo
Finalmente se convierte en un disco '"Datos para la constr.ne;ción de un monobrillante adornado con todos los colores plano ideal. l-Olnados de acuerdo con las
del arco iris, donde las líneas zizaguean· características de Jo_s pájaros."
tes se trenzan en una multitud de relám- Para la oonstrucetón de este aeroplano,
pagos incesantes, que atraviesan rápida· dice ,el autor, tod~vfa no se h_a recurrido a
mente grandes ondas luminosas.
!os datos que arro1a el estudio de Jo·s páCuando el círculo brillante se hace de- Jaros.
CURA POSITIVA PARA LAS
masiado vasto para que pueda contenerlo Las detenidas inv-estigaciones hechas a
nuestro campo visual, desaparece de proa· este re5pecto por M. Ma~?ªº le han deALMORRANAS.
to. dejando tras sí la vista debilitada y la mostrado 9ue es posible uhltzar los elemeuvacilacióu en el espíritu.
iºs Y las Ctfr.as presentadas por la natura- El Ungüento de Munyón para las AlmoLuego todo vuelve al orden y pronto se eza.
.
.
.
rranas alivia instantáneamente. Es un nueolvidaría el fenómeno si no queda como A pe-sar de las d,f.erencias constderables
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e amenene un
1mp1
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una h?ella de su presencia, la pu!lta aguda en e peso, que separan ª. P l_ª
.
· güento
envasado
tubo. de estade la Jaqueca, que permanece clavada en r&lt;?plan&lt;?, ·el autor ha podt~o e;alc~lar las ño. Es el único instrumento que hace lle·
las sienes durante horas y aún días
d1mens1ones de un aparato, constrmdo sod'
t
.
de
fe
•
• gar
e1 me
a 1 origen
r·
Ia en las
Tal es la jaqueca oftálmica, cuyo ·origen, bre el modelo de un pá¡aro,
Y contn'b utr
medad.
Con1camen
dicho otubo
medica usted
desarrollo y tratamiento se estudian actual- de eSt e modo al progreso de eS te proble· partes inflamadas que no pueden alcanzarmente en la Sociedad Terapéutica de Fran· ma. .
se con los dedos. Precio· 50 centavos.
cia.
Primeramente M. Magoau hace notar
•
Esta jaqueca, de carácter variado y de que, las caracte~íst_icas dd pájaro varían UN MEDICO PROMINENTE DE HAfrecuencia irregular, se convierte en una segun Que este ultimo practtque el vuelo
odiosa tortura para aquellos que a meo u- planeado, el vuelo a vela o ·e l vuelo rasanBANA TESTIFICA:
do sufren sus ataques.
te.
0

Un espasmo de las arterias cerebral·e s le
da nacimiento, al mismo tiempo que pro·
d11ce una irritación mecánica o no del
sistema nervioso de' la vida vegetativa y
frecuentemente de esos flexus solares, cuya existencia y sitnación conocen tan bien
los pugilistas.

. Las rapaces que practicancon preferen• "}!'.l, que suscribe. Médico Cirujan'?, etc,.
c1a el v~elo plan-eado ~resentan un~ gran certifico: Q_ue he usado con bue1;1 éxito en
superficie de sustentactón, un pequeno mo· todos los citentes que han padecido de Hetor, representado pc-r reducidos músculos morroides, el Ungüento de Munyón para
pectorales, una gran envergadura, un ala las Almorranas. habiendo obtenido resultabastante ~ncha JI u_n a cola lar~~dos satisfactorios. Y para que conste expiLos pá1aros martnos que utthzan el vue- do el presente en la Habana, a ocho de JU·
lo a vela, poseen una superficie de susten· nio de mil novecientos doce.-DR. JOSE
A su vez esta irritación depende .de tan- tación casi tan extensa como la de los ra· F. DAVALOS."
tas causas, que lo más difícil en este pro- paces. susenvergadurassonmayores,mien· EL REMEDIO PARA LA SANGRE,
blema es descubrir lo que da origen a la tras que el ala es muy estrecha y la cola extirpa todas las impurezas de la sangre,
aparición del círculo bri11ante ante los es casi atrofiada; el motor es igualmente 50 centavos. Ma:rca 3 X. $ 2.
ojos del neurópata predispuesto a ello.
pequeño.
_
EL REMEDIO PARA EL ESTRE~ILa afección es molesta., obsesiona?t~ y
Los l)ájaros de vuelo_ rasante, ~les como MIEN TO. El más podercso. el más cientídolorosa, auLque su gravedad sea m101ma los galltnáceos, por e¡emplo, !ten·e n por fico y eficaz para esa enfermedad. En tuen la mayor!a de los casos,
el con~rario u~a superficie de sustent:ición bos, por
centavos.
50
El tr~tam1ento, como la enfermedad,son reducida, y musculas pectorales muy po- EL REMEDIO
PARA EL HIGADO,
comple1os.
tentes.
••
BT ·d a I I
·
La higiene apropiada a las condiciones La envergadura es pequeña y las alas C?ra pos1ttvame~t~ 1a I tost ;t , a ctende -c ada uno, forma la base de este trata, anchas lo que les da una forma redan- c1a,_óel e;tfrtec1m1e~to delAH1t_ad'?, ser
miento ; algunos medicamentos de mantjo deada.
sact n . e
ansan~to Y go murn o, a
delicaao constituyen arrrassuplemeotarias El vuelo de los pájaros planeadores es Vento¼dad del is!.°mago, etc .. etc. 5c ceomuy eficaces,
el que más se parece al vuelo de los mo- tavos. arca 3 • "' 2·
noplaoos.
Pida usted la "Guía de la Salud," de
M. M:gnau ha encontrado las dimensio- Munyon, en las Droguerías de J. Labadié
aes necesarias ,para hacer un aeroplano Suc:.. y Cía., Av. San Francisc0 .43: J.
de ese tipo, copiando las características Uiblein Sucs., 3a. Av. Bolívar25; Johannsen,
de un pájaro de vuelo planeado:
Félix y Cía., Av. San Francisco 39; DroS uperficie de ostentación r42m . 70. peso .guería del Elefante, Av. Isabel la Católica
de las alas 98 500, envergadura 10m.50, 6; y otras. Consultas por correspondencia,
Desarollado•, Reconstituido&amp;.
loogitud de la cola 2m 6, longitud del apa· confidenciales y libres de todo gasto.Hermoseados, Fortificado~ 1
4m 67.
MUNYON'S 53 AND JEFFERSON,.
f.;~Pilules Orienlalet i rato
M. Magna u deduc&lt;i de estas indicaciones PHILADELPHIA, E . U. de A.
el unico Producto q·ie en aw •
interesantes conclusiones.
meses asegura el d&amp;arollo l ¡
Dada la fórmula se puede calcular prila flrmezad del pecho a1n cau ,'
sar dai'io alguno á ia =l&amp;lt.1,i
meramente las dimensiones exactas de un
Aprobado por lai;1 """".aht' ·~
o o o
dnrl,,q mnrffMl!ót
monoplano. de acuerdo con el peso que
En cierta época se prohibió a los bar·· J. RATIE, Phés, 45 Rue
debe traosportar.
En opinión de un ~rao médico, el &lt;l&amp;wnberos que hablaran a los clientes más de
En seguida hace notar que los aeropla- tennis&gt; e•s el más saludable de los juegLs.
lo necesario.
nos
actualmente
en
uso
son
demasiado
larlraris: 6'35. Mexico gos, con relación a aquellos que copiaron
· ~ -T. i./.8ADIR. ~'U:•••!'lls l'J'\
o n n
la estructura de un pájaro de vuelo planeado.
Finalmente, y esto es lo más notable, las
otras dimensiones se acercan más de lo que
Consejos Para Adquirir La Belleza
se cree a los datos presentados por la naturaleza
Se debe usar siempre un jabón que se sepa que· es
suave y puro' que limpia perfectamente en lugar de
obstruir ó abrillantar el cutis.

Ir

'SENOS!
-)
"&gt;.\ de,.'~~c-~.'.~~-~~::_~a~ís.

La mejor manera de mantener el cutis limpio y
saludable es usar sólamente el puro y legitimo

COGNAC

JABÓN BORÁTADO DE

Después del bal'lo y después de vestirse deben
de usarse los Polvos de Mennen de Talco
Roratado. Absorven el sudor y otras secreciones venenosas. mientras que st.s cualidades
suaves calman cualquier irritación.
El uso continuo de estas dos famosas preparaciones
dán por resultado un cutis más limpio. más salurlable.
más bello. Gcrhard Me.o.ne,, Che111. Co., Newark, N.J., E. U. de A.
Agenctapara l&amp;dlatrtbucton, en Mezi~o: LA BOTICA NUEVA,
:Monterrey, Nuevo Leon. Se venden en todu lu
botica■ y f&amp;rm&amp;cia.a a. 60 centa.voa pla.t&amp;la. caJ•

El secreto de su bondad está deotr;i
de la botella,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejetal Arvelina, 15 gramos;
J arabe compuesto de hipofosfitos,
4S gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparr illa. 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézcleJos cada uno en su propia ca~a y
tómes" un.1 cucharadita después de cada comida
y ,.J o.costarse.

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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