<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4340" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4340?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-02T12:20:36-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2986">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4340/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._15._Octubre._0002007195ocr.pdf</src>
      <authentication>1e320619ebafd10dac58d0d809e1bc09</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="118166">
                  <text>��S. S. Pío X aprecia las mara,,illosas cualidades de Jas .-\guas )linernJes C'l'UZ Roja, de Tebuacá11, consideránclolas como benefactoras de la
ht1111ani&lt;lad.-Ho11rosísima distinción a n. Lud ndo Cal'l'iles )" a su 11istin¡1;llÍcla familia.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

El fracaso del Traje
Europeo en Lllina
El canciller de la embajada fran cesa en Pekfn, hace saber a sus compatriotas que los europeo11 padecen
un gran error al creer que, a rai:11
de la revolución china,- los habitantes del Celeste Imperio adoptartan
el traje europeo. Si bien los chinos
que permanecen más o menos tiempo en Europa, visten según la moda de Londres o de Paris, al volver
a su pais se apresuran a vGív,,. "usar su cómodo traJa nacional.
" Los chinos de clase acomodada
- dice M. Valentin-, usan el tra;e
europeo cuando están en constant~s
relacionE&gt;S comerciales con las ca1:1i.,CAPITAL SoctAL.

europeas, pero no cabe du(U\ de que
sufren con este modo de vestir y
no acaban nunca de acostumbrarc;e
a ello. Por otra parte, el traje europeo no resulta práctico para este
pafs y además es caro. Un chino de
la clase trabajadora no gasta más
allá de diez francos para un traje
que le dura dos o tres años. Como
es tela de algodón, puede lavarse
en casa y resulta siempre limpio. A
este precio ninguna casa de confección europea puede ofrecer su mercancfa.
Los chinos han solucionado, además, del modo más sencillo, el problema del abrigo contra los cambios de temperatura: tanto en invierno como en verano, llevan el traje confeccionado del mismo género,
pero durante la estación fria llevan

dos o tres de estos, un.o encima de l
otro. En la Mandchuria, se añaden
pieles baratas ly aun calzado de paño, forrado de piel.
Aun hay otro argumento que influye en el chino para "ue no renuncie a su traje nacional, y es porque
el traje de fiesta pasa de padre a
hijos, y durante las generaciones
los varones de la casa ostentan en
las grandes fiestas los ropajes de
seda de sus antepasados. El chino
sabe además quie, vestido con sus
ropas de seda, su aspecto es siempre elegante, y, en cambio, vistiendo
a la moda europea, le queda siempre un algo cómico. Si bien ha quedado suprimida la trenza, el traje
nacional sigue siendo el encanto ñe
la inmensa mayoría del pueblo chi-

no,,.

EL BUEN TQNQ S A

Cuarta Colección No,48

MEXICO.

E. PUGIBET

'

$10.000,000

•

•

º'RECTOR GENERAL:

_,,._-

Vitualla alegó desde luego falta de
uempo ~r.• hacer la obra. t,er" ante la
obcecactón del functonano, ruvo la
pt:regrina OCUNl;.Dcia de hacer instalar
un motor 50 H -1' y pasandose la han·
da bajo el brazo intentó pintar movido
por electricidad

,ir;! 1J1"

¡
1

..,.r.,.,.

~

Y si el apn:ndiz nu lt: ttra d&lt;: los pies
t:n \Ug-«r d&lt;: retrato lo qut: hay alll ,,.
unahecatombt:,puesel pintor fu~ane•
batado hMta la polea y aott: tamañ&lt;, Q,.
fracasu, el infeliz no tuvu ma,; remedio ~
qut: declararst impotente pan, .:umplir su cometido

PUENTE DE CONFIANZA.
Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri-

dad al otro lado. Así dice un
antiguo adagio, y en él se encierra
la honradez y el sentido común
ele los tiempos. La mujer qutr
p:mí.a. una vela encendida en su
ventana durante las noches oscuras para guiar á las ~entes que
viajaban, estaba poseida de un
verdadero sentimiento filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. Pero acaso el
más profundo y duradero agradecimiento y obligación se siente
por aquellos que n :,s han ayudado
en momentos de dolor y de enfermedad. Porque: ¿ Qué alivio ea
m~jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frutos. Y aún entre ellm1, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB
En ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Contribuye li la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución ds
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamente eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se había obtenido anteriorm~nte, porque en
~sta forma científica y original,
el sistema se nutre en seguida y
5e refresca. Su acción en la3 Enfermedades Escrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es convincente. El Dr. G. Mendizabal, Profesor de la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice: "He usado ia, Preparación de
Wam pole con los mejores resultados, para entonar constituciones
rb'.1ilitadas y pobres de nutrición."
~ o puede fallar. En 111-s Boticas.

Registrado como artículo de segunda c,ase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpreso en P"Pe(de 1as Fábricas de San Rafael.
'-

Año XX.-Tomo 11.

México, Octubre 12 de 1913.

Número 15-

1

V ST. tOUIS MISSOURI 1904.

POR REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 19 09.
LA MEJOR CERVEZA DE LA REPOBLICA. ES LA OE MOCTEZUMA. ORIZABA.

Fot. Clark.

-SRITA, LUZ VIZCARRA y GARCJA. TERUEJ., NO:\IBRADA POR EL POETA QUE on•rUYO LA FLOR NATURAL, REINA DE LOS
JUEGOS FLORALES DE COVADONGA, QUE SE CELEBRARA.~ PROXDIAl\lENTE.

�DIRECTORIO

" EL MUNDO ILUST RA 00 "
Seman ario de Actuelldadea, Arte y Literatura
Editado por ..El Mundo Ilustrado" y

•·r.a Semana

de la música que el viernes culminaron como
directores de una gran masa orquestal y vieron
abrirse en las lejanfas de nuestra precaria vida
artfl:;tica, amplios horizontes luminosos. Para
ellos, el nombre del autor de "Aida," estará
amable y ,ernocionantemente ligado con \es1'
nueva etapa que señala un progreso definitivo.
y será para ellos un buen augurio haber empuñado la batuta un siglo después, en igu&lt;1l
fecha en que en el pueblecillo de Roncole, Gi-.1seppe, infante abrta los ojos bajo una constelación propicia.
Para los que con su entusiasmo Y su devoción
han ayudado a borrar en los extranjeros la aupuesta elefantiasis moral con que se nos quiere afear el espíritu, un aplauso caluroso y sincero.

fragor. Aquí somos inofensivos, señores. Podéis pasar con confianza. No estáis en la Cámara de Diputados ....

ilustrada," S. A.

Director General Gerente: tDUIIRDO l. AíilllLIIR.
Jefe de Redacción, MANUtL HARO.
Colaboradores Lk. fedtrlco &lt;iamboa.-Llc. Jesús M. Rábago.-

Llc. Nemeslo &lt;iarcia Naranjo.-Llr: Rubén Valcnti.Llc. Antonio Ramo:¡ Pcdr ueza.
Oficinas: 51.l Calle de Bucarcli. llf..-Apattado 1.49.-Tcltfonos: - Mcxica
na, 684, Juárcz. Ericsson, 1518. (con lineas de extensión.)

PRtOOS Dt SUIISCRIPCION MtNSUAL:

.¡,+.e,
Después de Wagner, Verdi. Es consolador
en esta época y en este país. Después de la glorificación del alemán extraordinario que operó
tan resonante evolución en e, mundo de las
ideas musicales, llegó el dfa en que México
haórfa de poner ante las plantas del insigne
italiano, sus ofrendas de amor. Es consoladnr
y reconfortante. Porque cuando mañana sepan
las Europas engr eidas de su paz kaiseriana y
de su cult!.lra latina, que en ésta República.
ensangrentada por una guerra tres veces infame, rO'.da por el cáncer de la poHtica com-

'-

r!CAST elLANA

·... ~

,

.i

0f

POESIAS INEDITAS DE ALFONSO CRAVIOTO

e, 1 11 11 1 1 1 cía a11.cmnmrm11rmn::u:nrm11·~

s

V ERSOS DE ELLA

a

En la Ciudad ................ . .•......... . .. ! 1.00
( paf'adero por adelamado )
En los fstado, ....... . ................ . , ... ,! 1 25
(pa¡:adero poi trimestre adel3utado. )
En el Extranjero ......................... . ..S 2.00
(paradero por semestre aflclan1ado.J

§

s

u~i~~

NUl'ltROS SUtLTOS:

~/- ·

~• . .

En I• Capital. .................... . ........ . SO.JO
En los f:stados .•.••• . .... • •.• • •.. •• • . ... • ...• , (135
En el F.J:tranjcro •............. .. . .. . .. ....... O ~O
Atrasados ..... , ....................... . .... ,, O.SO
Para la publicación de uisu~en este l)friódico. dirir:rsc a B. d- C. Goct•
ecbcl, Avenida 16 de Septiembre, 26. Sus agrmes en Europa, Ja Societé Mu~
tllcllc de Pub1ícité, 14 ruc de Routcmont. l 9 e] No se devuelven oririnales.
Toda correspondencia y riros deben dirhdrse a1 Director Gerente General.

-\

.

l

,"•

§

~
~

•

-....:

-

1
=

g

1

Crónica Litera1·ia

a

~

§

Como el Alonso Quijano de la portentosa leyenda, vuelve el cronista, después de su gloriosa hazaña de los batanes, al viejo solar J.cl
Arte, que abandonara un dfa sangriento de
pelea y fragoroso de escándalo. Vuelve a los
viejos lares, entristecido por la versatilidad de
la fortuna, amargado por las apacherfas Je
la poUtica, decepcionado por el desvanecimiento de tantos bellos sueños de ideal. Asf
el soldado que retorna a la casa paterna, después de dejar girones de alma y de carne en las
contiendas del camino. Asf el hijo pródigo, que
se refugia en la morada familiar después de
probar todas las hieles de la ingratitud. Asi
don Alonso Quijano, cuando sonriendo a lll.s
mentiras piadosas del ama y del cura, sabe mny
bien que le ha abandonado la divina locura heroica, ya que "en los nidos de antaño, no hay
pájaros ogaño." Ya que en el rescoldo de la antigua hoguera juvenil, no fulgen las rojas chispas del amor y del odio. Vuelve el cronista a
espaciar sus ojos y su espiritu en los cielos
claros del amanecer y en el vago incendio del
crepúsculo, cuando la tarde se viste de oros
vespertinos Y de bellas draperias pontificales.
Vuelve a comulgar con la sagrada eucaristfa
olvidado de todo rencor, con los oidos tapad,)~
a las disputas poHticas, como Ulises e l prudente, cuando pasó junto a las sirenas. Ya de tos
gritos pindáricos, ni un eco. Ya de los apóstrofes yámbicos_, ni un verso ardiente y sutil.
Ya de las catilinarias, ni una frase fúlgida que
atraviese por los apretados renglones de la prosa como un reHimpago de fuego. La comedia
terminó. La tragedia, si queréis' rectificar. Los
actores se quitan la máscara, como al salir del
proscenio griego, y aparecen según son en la vida rea1, con todas sus actitudes pro¡J1a .., con
sus gestos de todos los días. ¿ Hicimos de hoplitas? Ya nos hemos aliviado del herraje bélico. ¿Hicimos un poco de comparsas? Bien empleado nos está, puesto que soñamos hacer pil.peles airosos ante el pasmo de los espectadores
y a la postre fueron otros los que se alzaron
sobre los altos coturnos para admiración de la
República. En eI horizonte se destacaban gigantes formidables. Nuestro brazo estaba a,·mado de poderosa lanza. A ellos! Bah! Eran
molinos de viento .. . .
Y bien. Nos hemos convertido a la religión
del Arte. Somos discipulos de la divina Pocsia. Volvemos a nuestro banco, bajo la mirada
augusta y serena de Pallas, la de los ojos verdes. Aqui se está bien. Afuers, gritan. Aquf,
de vez en cuando, suenan lejanos carrilloncs
de égloga. Afuera, la lucha, la arrebatiña, el

'

c(V

1

Qué tierna ingenuidad la que revela
Esa congoja vana que te agita
Cuando, por ténue sombra que nos vela
Piensas que mi pasión es flor marchita '
Y que acaba ya nuestra novela.
Y en mi fijas mirada que presiente,
Con absurdo temor, iluso olvido,
Y, nublando lo terso de tu frente
A atravesar empiezan por tu mente
Muchas ama.rgas cosas que has leido.

Y desconfiando de la hoguera que arde
En mi pecho y que tanto me conmueve
Algo torna tu espiritu, cobarde,
'
Murmuran do a tu oido: El goce es breve;
Apresúrate, pronto será tarde.

¡ Oh la vaga tristeza que en tus horas persiste!
Te da el supremo encanto de la melancolía:
Si te amo por !ngénua, te quiero más por triste
Que asi tu alma se encuentra más cerca de la
(mta.

También mi vida agobian nostalgias impreci(sas,
También yo siento un ansia de lloro sin motivo,
Y si hay flotantes duelos en todas tus sonrisas
En mis pensares todos hay un dolor ·furtivo.

POETAS MEXICANOS

¿ Y quién podrá, sin agravios.
Qué es más bello, decidir :
De tu hoyuelo el soni,eir.
O el sonreir de tus lab ios?

En vano imprudente celo
Una solución invoca,
Pues es tan linda tu boca
Y es tan hermoso el hoyuelo!

Alegra tu rostro terso
Con no sé qué travesura
Y a veces se me figura
Como un corazón inverso.

Y miras nuestro amor h echo pedazos,

Y e-?- el futuro ves signos adversos,
Y, sm pen sar que eternos son tus lazos,

Hasta dudar alcanzas que mis versos
Al contacto florezcan de otros brazos .....

O imagino que en tu cara
Su dibujo t:enta:dor
Es el arco del Amór
Cuando su flecha dispara.

¡Loquilla: no hay razón para tu pena;
Cese tu cuita, acaben tus enoj os;
Nuestro amor infinito mi alma llena,
Siente mi corazón, mira mis ojos:
¡Cuando se adora asi, la vida es buena!

Y es tan grácil que por eso
Parece, cuando · lo admiro,
Como cuna de un suspiro
O como nido de un beso.

Ahuyenta el ansia del temor inj usto;
Que mi pasión a tu dudar responda;
Grabado se halla en mi tu a.mor augusto
Cual nombr e en la corteza de un arbusto:
· ¡Mi~ntras más pasa el tiempo más lo ahonda~

Lo miro, lo vuelvo a ver,
Siempre con mayor anhelo,
Y pienso qwe ast han. de ser
Los rinconcitos del cielo ...

Te amo con fuego tal que suspendida
A tu dulce mirar está mi suerte,

¡Cómo olvidarte, pues! Vanos temores
Los que alimentas son. Mi vida es tuya.
¡Ven! cíñeme tus brazos como flores,
Con tu voz celestial mi ensueño arrulla
Y que canten por fin nuestros amones,
Con música de besos su aleluya!

Ese hoyuelo que asumisa
Y que me provoca tanto,
Pone en tu faz el encanto
De una segunda sonrisa.

Abre en tu mentón su fina
Concavidad di minuta
Y le da aspecto de fruta,
Pero de fruta divina.

Una ilusión florece en nuestr a vida
Su magia se extiende y a ensoñar nos' lleva,
Juzgam os que es la dicha apetecida
Y cu anto mlis embriaga y más elieva,
Más triste y dolorosa es la caída.

¡Ay! tus ojos causáronme una herida
Que haciéndome morir me da la vida
Y haciéndome vivir me da la muer te!

EL HOYU E L O

ALFONSO CRAVIOTO

Por eso d ura el lazo que en nuestro amor
(existe,
Por eso he sido tuyo, por eso has sido mta:
Si te amo por ingénua, te quiero más por t r iste
¡Oh el celestial encanto de tu melancoHa !

Ojalá cosa tan be}!a
Me dé su hospita.lidad:
Yo engastaré en su oquedad
Un beso, como una est:i:e!la!
1913.

l!il3.

bativa, y enjuta y triste y macilenta por él
banditismo de los Atilas del Norte y del Sur,
se rinde culto al Arte sagrado y se quema rn
mirra de nuestra admiración ante la figura del
viejo autor de "Otello" y de "Falstaff", al par
de las nacior..es más civilizadas del orbe, lograremos atenuar un tanto el concepto de apaches en que se nos tiene allá fuera, y a¡;arecer
ante los que nos suponen profundamente zoológicos, con un p_e queño destello de inteligencia
en el cerebro y un sentimiento de humanidad
en el corazón.
Por eso es laudable la iniciativa d'!&gt;- la. Secretaria de Instrucción Pública y Bellas Arteii.
Por eso es necesario aplaudir con calor al egregio Julián Carrillo y a los artistas de buena
voluntad que han colaborado al homenaje del
glorioso Giuseppe Verdi. Por eso, Y porque,
aparte la consideración de que el homenaje es
justísimo, esa fiesta de noble arte constituve
una emulación preciosa para los profesio1~alc-3

Otra fiesta. La de la raza. En razón de ser
hoy aniversario del descubrimiento de América por aquel iluso navegaute que buscando
un objetivo puramente comercial, tropezó con
un mundo nuevo y una raza nueva, formada
de oscúros conglomerados étnicos, se ha qu:irido rememorar el nombre de Colón y celebrar
la fiesta de la raza. Llistima y grande que esa
fiesta no haya tenido la solemn.e preparación
que requerfa ya que debiera reYestir proporciones casi continentales. Esa conmemoración
debió rnarcars~ con un gran poema ciclico, debiclo al númen &lt;le un gran poeta americano. M•I!os mal q11c la iniciativa es hermosa.
Una atenc ión preferente dará a estas fiesta s
"El Mundo llustrado" y entonces el cronist 1.
podrá agregar dos palabras !fricas a tan o rigin:il asun to .
JOSE Ll'IS YELASCO.

ENVIO
Que un aristócrata ver so gallardo,
ele rico espadtn,
abra sus nítidas alas de nardo
para llevar el presentie del bardo
b asta el misterio de tu camarfn.
el-e áulico traje y

Yo mando a U un madrigal ¡oh, sultana!
con el disfraz del divino Siebel,
para que enflore tu abierta ventana
y entre tus labios-poema ele granadeje su Hrico beso de miel!

Siempre busco anheloso tus pupilas
Y a un tiempo mismo temo tus m.iradaa:
Si en mi clavas los ojos ¡me aniquilas!
SI de mf los alejas ¡me anonadas!

Que este fogoso amor con que te quiero
Vuelve a n siedad hasta mis horas gratas;
Estoy contigo y siento que me muero;
Te vas y entonces :.::lento que me matas.

¡Oh, mi virgen! si ves en esta suerte
Los designios altfsimos impresos,
Si amante o esouiva me darás la muerte
Oy,e esta imploración: ¡mátame a besos!
1913.

TU BOC A
Tu boca, con la que sueña
mi pasión, es tan pequeña,
que, al mirarla con ardor ,
de mi arrobo en el exceso,
me be preguntado :-"Sefior,
¿ cabrá en ella tanto amor
como el que pondré en un bet10?" ... .

�LITERATURA MEXICANA
LEYENDO UN CUENTO
POR MANUEL LARIIANMiA PORTUGAL

Habta luchado mucho, cien veces el peligro
surgió a mi paso, y cien Vieces ' logré vencerle.

Yo el conde Lobewich, habta despertado los
odios del circulo más poderoso de San Peter11burgo y aun los del mismo Emp.erador. Mis
enemjgos eran poderosos y múltiples, como la
sombra sigue al cuerpo, la acechanza persegu!a.
mis pasos.
Durante mi estancia en la Siberia Oriental,
muchas veces tuve que errar por las estepas,
acompañado sólo de un mujila y ocultándome
bajo un disfraz siempre distinto y eternamente
peligroso. En Irkutsk, una noche fui agredido
por un oficial cosaco, a quién dos horas después
dejé tendido sobrie. la nieye, con una tremenda
estocada en el pecho. Hui burlando más que
ta acción de
justicl:', la venganza de mis enemigos.
La politica obscurecía más y más la atmósfera que mJe rodeaba y· en Illledio de aquellas
negruras de noche sin estrellas, me levantaba
luminoso, brillante, soberbio. Sin estrellas he
dicho, ¡ah, no! Un astro pálido como la luna,
cuya luz de plata azulea la nieve de mis queridas estepas, iluminaba mi corazón. Oiga, la du •
quesa, Oiga, el alma de mi a1:11a, el amor iu(Dilnso que como fuerza extrana levantaba mi
espiritu y fortificaQa mi varonil entlereza.
De vez en ' cuando recib1a yo noticias de ella.
El Duque Alejo, s1i hermano, era un adversario
más terribe. ·
Sofocadas . un tanto las pasiones, calmados
en parte los odiós y fingiendo mis eneroigo11
que roe olvidaban, regresé a Cracovia después
de contar con· las simpaUas y el apoyo de los
Cosacos del Don.
Oiga, me esperaba. En silencio Y con la mayor cautela, logré . verla,. y una noche enloquecido por la pasión la dije: Olga, nuestro e nlace es imposible, la vida sin H, no. puedo ?quererla y estoy resuelto a todo .... -bA qué. me
interrogó.
. .
Mis ojos despidieron un fulgor snnestro.
-A morir si. es preciso-contesté.
.
_ y s1 yo te dijera.-Te he amado. siempre
y te aroaré-:. áún, no nos siepararemos Jamá.s.
- ¡ Imposible! ¿Morir tú?
,
- No, no se trata de eso, debemos v1v1r, tu
para tu causa, yo para amarte Y ser tu compañera a despecho de todos.
La resolución de Oiga me causó espanto. Cre1
no entenderla. .__
- Huyaroos1 ni.e repeUa- con voz dulce Y muy
baja mientras . su cabeza de Diosa Griega cata
indoientieroente sobre mi hombro.
- ¿Huir? ¿Y· tu hermano el Duque Alejo?
·Y tu honor mismo? ¡Oh, mi Oiga!
~ - ¿No has dicho que estás' resuelto a todo?
- S1.
- Pues entonces, ¿por qué dudas? La veng_anza de Alejo, fa burlaremos ambo~ o la sufriremos los dos. ¿ Mi honor? ¿Qué importa a los
de más? Si ¡fúlgido, olaro, esplendoroso lucQ
para u. ¿Acaso me amarás menos porque huyo
contigo para amarte sacrificándote quizá, mi
vida ·y siempre ya mi nombre?
-Está bren, Oiga, huyamos. ¿Amarte menos?
jamás.
y ,estreché contra mi corazón aquella cabecita adorable.
-Mañana por la noche, siguió diciendo ella,
saldré en trineo y lo abandonaré a la puerta
del palacio de la Condesa Wilhemina. Sin perder tiempo acudiré al sitio e n q~ debas esperarme.
-¿En dónde?
-Al pie de la tumba del Conde Pat ocki.
- Hasta mañana.
- Que Dios nos proteja.

la

'!'

++

Mi Mujik, Pedro, el hombre fiel como el P-3rro, el hombre aue jamás me abandonó, aguardaba a la entrada de ·Ja ruta de Kosciuscoberg.
Oiga, cumplió su palabra; al borde de la
tumba del patriota Patoc ki, i¡_os juramos amarnos siempre y buimos, en medio de una noche
negra y espantable en que la nieve cata, cafa
impalpable y muda.
Debertamos embarcarnos para cualquier pais
cr·as desnués de nuestra fuga llegamos al
puerto de Odessa.
La vi~nera de embarcarnos, Ole:a, reclina&lt;la
en una Chais-Iou~e, jugaba distraida con la fely

La novia rodeada de su familia y de la distinguida concurrencia que asistió a la boda.

Sr Lic. Don Emeterio de la Garza (Jr.) nombrado Cónsul de México en Paris

La gallarda mariposa acudió a la cita, llegó
Yo, de codos en una mesita-ve lador, dejaba a la flor, hermosa flor y agitó sus alitas de
va~ar mis pensamientos en todo lo obscuro dP,l cristal y raso, la flor, la hermosa flor la envolpasado y en la esplendorosa claridad de lo por- 1•ió en su perfume y se besaron.
. Entonces, d~sde una rama alta, por un h ilo
venir. Amado, dueño d,e Ol~a y muy pronto lejos de mis mayores enemigos, la vida en uu ll5ero que osmlaba al viento, descendió pausapais hospitalario y desconocido me ofrecia la do Y en silencio el monstruo que guardaba
calma animada por mi espiritu cansado en la el rosal. Era una tarántula horrible vestida d e
negros terciopelos y d€scendió pausada y siadversidad.
· Oiga, levantó la cabeza y fijando en m! sus lenciosa.
La flor, la hermosa flor cerró violentamente ,
pupilas luminosas, me dijo dé pronto:
-No pensemos más, dejemos que la suertd su broche que quedó lleno del polvo de oro de
decida de nosotros. ¿ Por qué no lees algo? Mi- las alas de su ama,nte y la tarántula aprisionó
·ra, aqu1 hay un libro, y señaló sobre el velador a la mariposa, la maripoiia gallarda y subió con
ella por el hilo ligero que oscilaba al viento y
un volumen de ricas pastas.
Abr1 el tomo, eran unos cuentos fanUtsticos la penumbra de la noche cercaP..a hacia más negro el jubón de terciopelo del monstruo. La
y lei maquinalmente lo que sigue:
"La flor, la hermosa flor, última explosión tarántula es la fatalidad."
Cerré el libro, 01-ra se levantó y vino a enlade colores y perfumies del gentil coral, la codiciada de las brisas y los insectos de oro, esta- zar sus brazos redondos y blancos -a mi cuello.ba enamorada, que las flores también aman Y La fatalidad no se ha hecho para nosótros, diio.
En ese momento · sonaron dos golpes a la
suefían.
puerta y J.os pasos de varias personas.
La flor, la hermosa flor le dió una cita a la
Oiga palideció.
má.s bella maripo~a, la de alas de cristal y ra-"~brid," dijeron, y resueltamente ,ab.rL
so.-"Cuando el sol huya, tras las altas monTres policias rusos penetraron a la estancia.
tañas y el cielo, vista su clámide de púrpura,
ven, mariposa gallarda, te abriré mi cáliz Y Uno de ellos me present.'6 una orden firmada
embriagada por el perfume dormirás posada por el Emperador.
Oiga fué conducida a San. Petersburgo, llesobre mi corola." La noch,e es el misterio y los
vando sobre su frente mi último beso, el polvo
que aman buscan el secreto.
de oro de mi amor infinito, mariposa d e mi
Oiga y yo nos vimos con una mirada profunalma.
da.-Sigue, me dijo ella.
Yo fu! deportado a Siberia. El monstruo de
- "Y el monstruo que te aguarda?" p:cegun- la venganza me rabia aprisionado para siempre
tó la mariposa.- "No podrá vernos y si nos \·e
como la araña del cuento. Yo el conde Lobemur~mos, ¿qué no amas?"
wirh, había sido vendido.
Oiga y yo volvimos a mirarnos.-"Vendré
La tarántula es ta fatalidad.
cuando e l cielo se cubra de púrpura y el sol
!\léxico.
huya."

r==u:zo=unuu1:1:x:1:1:::mmxx::ia117

1Matrimonio Gómez-Ortuño

pa sedosa de su abrigo de piel de zorro azul.

~

11i1111111 l l l l t i l l m l l l l l i 111111111111 XXU.11111.::.J

i

Parece que la llegada del Otoño con sus
poéticas languideces invita al matrimonio, y
raro es el dia quizás por este motivo, que no
se celebre alguna boda en los diversos templos
de la capital.
La capill,a arzobispal fué la escogida por la
señorita Emma Rosa Fortuño para. Uillrse en
lazos indisolubles al señor Ingeniero don Roberto G. Gómez. Vestia la novia un ncu uaje
blanco de elegante corte y adornado con valiosos encajes Y la concurrencia fué muy selecta
asistiendo las numerosas relaciones de los con~
trayentes.
El enlace civil tuvo efecto el mismo dia antes del religioso, firmando como testigos los se11ores Manuel J . Ruiz Sandoval, Enrique 'l'agle, Alberto Sánchez, Julio Soto y Miguel Taboada. Los regalos recibidos fueron valiosos
y del mejor gusto.

En plena céremonia religiosa.-La. rec16i casada firmando el acta.

�!&gt;-•~-+------4&gt;-+_:_.¡...._.¡._.¡,-+- -+-+-+-+

1

eL

+ +

.s,

+ ft-+-+-+-+-•
♦-♦--4♦---♦
----..+,--+.a,--.¡,--.¡,-+-~-•t&gt;-~-4-&lt;S&gt;--+

OB6€QOIO

oe PON"Ce

~

•
&lt;9&gt;
+--+-+-+-.s,-~-&lt;S,-~,-♦-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-+-&lt;!&gt;-•!,-,¡,-.¡.,S,-+;--+-+-

Cuento original pa,·a "El :\fundo Ilustrado.·•

Luis Ponce era un pesimista sincero. Su fllosofia no era tomada de los renglones sistemáticos con que el convencionalismo de ciertos
pensadores ha recargado el tono obscuro de l'.l
vida. Habfa deducido su pesimismo de la contemplación directa de los espectáculos del mundo
sin j uicios teóricos anticipados ni fines p recon~
cebidos, y, amador leal de lo espontáneo, dejábase acariciar por los vientos de la prosperidad
exterior, sin que juzgase quebrantada la rigidez de su doctrina, y consentía en complacerse
en la onda tibia con que en el fuego interno del
espiritu inunda, en ocasiones, los pensamientos,
con plácido y leve misterio, sin que por ello se
creyese inconsecuente con el criterio triste que,
ciertamente, no tenia empeño especial en profesar. Luis Ponce era un pesimista que refa todos los dfas con risa franca.

++

Sr. Director de la Escuela Nacional
Prepar~toria rodeado de un
grupo de prefesores

El Sarao de Chapultepec
C-Omo un e o del alegre y brillante baile dado por los prep _a ratorianos _el\ el airoso edificio de cristales de Chapultepec,
a!, que asistle:·Qn mjj.s de seiscientas personas, damos a coutmuación algunos nombres de damas concurrentes a las que
nos fu~ dable .s~ludar a la hora del "buffet," pues en el
torbelhno bull1c10s0 del salón, era imposible fijar los ojos en
punto determinado.
Señoras: Catalina Altamirano de Casasús, Clara Mariscal
de Morán, Angela Bringas de Couto, Leonor Correa de Zozaya. Sras. de la Lama, Maass, de Avalos, Justina A. de Falomir, Mll;ria C. F. de Sánchez Aldana, Carmen Garcia Granados de V1eyra, Maria Santacilia de Obregón Ho1&gt;e de Palacios, Perkins s.
'
_S,eñ_oritas. Ma1•:a Clara, Luisa Bringas, Luz Vieyra, Evangelina Casasus, Carlota Y Amada Morán, Elena Huerta Amparo Sánchez Sant
Concepción Fortuño Mirabón, Marta Obregón y Santacilía Ana M º~•
Gabucio, Dolores Falo nir, Libia Zapa.ta, Elena Sánchez Aldana
lia Elizondo V).llarreal, Estela Fortuño, Emma Subikurski, ca.'rmen
Vieyra, Sara Ramos Y Guzmán, Elena Y Carmen Mendoia Josefina y
Esther Tamborrell.
'

3;~~

A N DRE S

¿ Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(iál

Mi amor, como las águilas podría

salvar el cielo sin tender escalas,
porque mi corazón tiene dos alas
y yo tengo veinte años todavía.
Camino de las cumbres que señalas,
al vértice imposible llegaría,
camino de las cumbres que señalas.
Anhelo tu gloriosa compañía,
porque a los altos númenes -igualas
en pureza, en pasión, en poesía.
Deslumbra al orbe con tus·regias galas.
¡Vive en mi ardiente corazón!
,
. 7Sé,mia!
Ya que -rh1 c·ora1ótt -u~ne élós a1as-·•·
y yo tengo veinte años todavía.

M ATA .
M USICA T R IST E

ANHE LO

r.:~ ..

.¡,

Sus años eran de amor, como que andaba en
la cumbre de los treinta, en la abundancia de
las energías corporales, y en el cenit de la ilusión, si las ilusiones pueden calar el pecho de
un soltero como Ponce, de pensamiento amargo
y de tinta negra. Su amor participaba de la rndole melancólica de sus ideas y se de11ositaha
en las manos de Rosario Gil, creatura contemplativa y bondadosa sobre cuya cabeza cafan ya las
hojas huérfanas del otoño. Ponce encontraba en
ella a la novia escogida que, por su aspecto de
flor de otros mundos, invitaba a paraísos de
idealidad, y que, en el cristal infantil cori que
sonaban sus galabras, hacia el don continuo de
una brisa de paz que acallara el tumulto de las
bajas pasiones. Y la amaba por su blancura _pálida, que evocaba a la Renata de la novela francesa, y por el matiz de violetas difusas de sus
ojeras perennes. La amaba con el sentimiento
macizo del celibato que comienza a tener miedo a la chimenea sin lumbre y a los aposentos
destartalados.
Pero Luis Ponce tropezaba en el programa de
su dicha con un capítulo escabroso: el matrimonio. Razonador por hábito y de idiosincracia
cerebral que prevaled:a sobre cualquier albor0to de la sens.ibilidad, él no podfa, siendo pesimista, casarse, fundar un taller de sufrimiento,
abrir una fuente de desgracia, instituir un vivero de infortunio, y lejos de esto, estaba resuelto a proceder con dura justicia y con lógica implacable, cegando los manantiales de la vida en
1a parte de dominio que en ellos le correspond1ese. En términos decorosos y con el estilo pintoresco y amable con que siempre hablaba a Ro-sario, Lui s Pon.ce abordó la cruda cuesti6n:
-Tú sabes que en la trama gris de nuestros.
-&lt;Has, el amor es el único punto de claridad que
nos baña. los ojos. La nobleza de tu alma Y el
sueño de la mía se confunden para ir sobre el
barro Y la miseria del mundo como una sola ala
&lt;le luz. Llevo años de contemplarte como un e~pectro de niebla sutil que te borrases a cat!a
momento, como figm·a transparente que surgie-ses del crisol de las meditaciones de un mfstico.
Es oportuno que sepas que para mi no podrás
-ser nunca más que un.a novicia que regasen
pétalos de austera piedad en un zodiaco de
ultratumba, sobre el que cayese, con lentitud
y con gracia, el deshojamien-to de los rosal,1s
-eternos. En esta vida angustiosa Y mezquma ·

Otro amor volverá más duradero
y menos doloroso que el olvido.
El alma es como el pájaro inseñero
que roto el nido en el ruinoso alero
bajo otro alero reconstruye el nido.
Puede el último amor ser el primero ..•
Mientras más torturado y abatido
ei corazón del hombre es más sincero.
Trasde cada nublado hay un lucero
y por ruda tormenta sacudido
florece hasta morir el li manero.
¿Un amor que se va? ¡Cuántos se han
(ido!
¡Puede el último amor ser el prim!ro!
Preparatorianos y señoritas elegantes en un
descanso del bai!e.-Una pareja de vals.

-Y ¿cuánto estarás entre nosotros?
que nos maltrata, nada podrá haber entre nos-No sé; depende del negocio que traigo ...•
otros más que la comuu.ión directa de corazóu
- ¿ Qué negocio, Montaño?
a corazón. ¿Acaso tú quisieras vivir la vida como
-Sencillamente, casarme .... No re asustes;
todos los que se aman?
-Yo quiero lo que tú quieras, respondió Ro- ya me conoces.
- ¿ Casarte tú, que tendrás experiencia, que
sario Gil sin titubear.
'
·Ante la abnegación de aquella mujer que te guiarás por el cerebro?
-El cerebro sólo da malos ratos. . . . Casarechaba la casa de su porvenir y la fecundidad de
su sangre en el tapete de las filosofías turbias se es sencillo, como todo ... A mi no me espandel hombre que la amaba, Luis Ponce, pesi- ta. . . . Yo no me enredo en historias metafísimista Y soñador, saboreaba golosamente un,, cas que lo vuelven a uno desabrido y . seriote,
felicidad substanciosa, Y, pesimista y soñador, como te han vuelto a U. . . M-e he divertido altoda la noche estuvo arrobándose en la visiún ¡,;o, no mucho, y quiero reposo. . . . Ademt.s,
de la boca que Je decía mansamente, con €scon- voy a trabajar en forma, y estando casado J:.,
liaré con mejor éxito. . . . El cerebro sólo da
dido heroismo: yo quiero lo que tú quieras.
malos ratos ..... Ya me conoces . ...
,4, ,., v
El doctor Montaño dialogaba con voz fuerte,
La llegada del &lt;!octor Montaño a la ciudad
era la nota culminante de la gacetilla de aquella un tanto chillona, y al accionar movía los bramañana. Como ag·ente de la reservada que viaja- zos en m,a igualdad simétrica. Subrayaba el e,;tribillo de su conversación con una sonrisa de
ra sin anunciarse, Juan :\1ontaño habia desee nvanidad.
dido del ferrocarril a la primera llama.da de !:1 satisfecha
-Pero, ;,quién es la dama? interrogó Luis
primera misa, entre los saludas desconcertado.;
Ponce, con benévolo aire zumbón.
de los ancianos madrugadores y tos coment:irio3
-Rosario Gil .. . Ya veo que te sorprendes ...
inquietos de las doncellas del lugar.
Es natural, sabi endo que no es mi novia te conYa bien entrada Ja mañana, un vendedor am.fundes. . . . Pero es que he pensado las cosas
bulante dió el notición a Luis Ponce, en la calle. a mi modo .... Ya me conoces ... Mañana que
y el sincero pesimista, que gozaba particulares mi cumpleaños voy a proponerla qud se case
mente con Jas efusiones de Ja amistad, obed •e- conmigo .... Así, sin más rodeos . . .. Nos conociendo su regla de abandonarse a lo espontáneo, cemos desde _chiquillos y ella es buena y herse regocijó con el inesperado regreso de Juan
mosa. . . Creo que mi elección es acertada ....
i\Jontaño, el antiguo condiscípulo de preparat-1Luis Ponce asintió con la cabeza, desfallecido
. rios, que antes de cumplir dos años de médi&lt;'u
habla ya recorrido las principales ·cl!nicas euro- sobre el respaldo del sillón. Su pdmer impulso
peas, en jira de perfeccionamiento. Muy bien se había sido de cólera contra el ladrón sonrient&lt;J
acordaba de Montaño, con su rostro sanguineo, que lo despojaba de su tesoro más intimo, contra
el malhechor pulido y agradable que Je asestaba
su estatura pequeña, su alegria estrepitos.a, su
lnblar fácil y deshilvanado y su carencia de un golpe cruel, contra el salteador de su ventura
que aparecía, por fatal sorpresa, en su sendero
ideas trascendentales. Pensando en el camarada de idilio, para separarlo de los brazos de la
de las aulas volvió Luis Ponce a su casa Y no
tenia en el!¡ media hora cuando Juan Montaño amada. El doctor Montaño, con toda su pulcrien persona colándose por zaguán, corredores, tud exterior, habfa venido con la llaneza de sus
ideas y con su grosero sentir a volcar de un
sala y recimaras como por tierra conquistada,
puntapié el vaso en que el adorador de Rosario
entró súbitamente al escritorio de su colega de
la primera juventud. Hubo abrazos Y salnd•JS Gil creía beber la escasa bondad humana.
Apagado el aliento de la ira en el. organismo
cordiales.
de Luis Ponce, se levantó inmediatamente en
f-l - Pero, hombre, ¿qué aparición es ésta?
/;'. - Ya me conoces, yo soy asi ... Mañana es él, poseyéndolo de un modo en.tero, el egoísmo,
:' mi cumpleaños y quise estar aquf desde la v .s- dominaute y calculador. Podía él, con la revela' pera .... Desde las vacaciones de tercer año de ción brusca de su noviazgo, cortar intempestivamente los propósitos de Juan Montaño, caba:\ledicina no habfa vuelto al solar paterno .....
J.leroso en su vulgaridad, y que, con saber lo
y agradéceme la visita, Ponce; eres el primero
que busco ..... Y eso que apenas me he sacc.- que ignoraba, desistirla para siempre de su p...:regrino proyecto. Pero un movimiento instintivo,
dido el polvo .... Ya me &lt;'onoces .....

�BELLAS ARTES

____________1_,_a_G_r_a_11_D_an_1_a_
. ..:H:::.ermoso cuadro de la Escuela Inglesa.
que hasta después logró definir, lo mantuvo callado.
Quedó, por fin, bajo el imperio frío de la razón Y se aquietó al extremo de poder bromear
a su amigo que, despidiéndose, le decfa al trasponer la puerta:
- Espero tu obsequio mañana, sin falta ....
&lt;!&gt;

++

La herida habla sido profunda y manaba copiosamente. Luis Ponce se sent!a, en las intim1~ades de su ser moral, bañado en sangre. La
mecánica de sus sentimientos, aunque se agitaba
con furia, estaba regida por la reflexión, como
por una soberana impasible. El análisis también
lo torturaba, apretá.ndole sin compasión éontra
las asperezas de la realidad. Vléndon acosad•:&gt;
por la severidad de su propio criterio, llegó a
apetecer que fuese exacta la opinión del doctor
Montaño. . . . ¡ Si, como é l repetta, el cerebro
sólo sirviese para dar malos ratos! Mas, al fü•gar a esta encrucijada de sus cavilaciones comprendió que el desamparo lo volvfa cobard'e hasta que:er abdicar de su entendimiento, y bajó,
en un impulso de amor propio, a la sima Jóbre-

ga en que se desenvolv:a su drama psicológico.
Si sólo estuviese interesada la felicidad de
Juan Montaño, en aquel conflicto malhadado
pasarfa sobre ella como sobre una hojarasca'.
¡Buen lobo carnicero era él para mirar dónde
pisaba al atropellar a los ve)J.cidos! Pero ante
la felicidad posible de Rosario Gil era debido
era justo, meditar con sosiego.
'
'
Su novia se sometfa a la perpetuidad del noviazgo. . . Asi se lo habia protestado con firme
ternura. Para ella el matrimonio era un desenlace indiferente, al que babia renunciado libre y
gustosa, porque preferra, seguramente, las mi!lles efectivas de una devoción ya comprobada
a la perspectiva de unas nupcias de conveniencia. Ningún trovador, pues, la tentarla, aunque
se le presentase con el cura de un brazo y eí
ju,ez del Estado Civil del otro. ¿ Qué tenia, entonces, qué ofrecer el atolondrado médico que
no fuese impertinente y despreciable?
'
Pero, al discurrir asi, abandonaba pronto ~1
rumbo tranquilizador en que se engreía su co,·ciencia. Según Luis Ponce, la conducta de la
mujer, la de Rosario misma, era exclusivamen-

te ocasional, y de este modo ella le habia sac1·ificado, en ocasión de cariño, sus Instintos mate1nales; pero é l, cerebral ante todo, debia elevar
su análisis por encima de lo contingente y de lo
casuistico para resolver que ninguna diferencia
fundamental apartaba a Rosario Gil de la legión
femenina que prefiere un mediano marido a un
excelente novio, cuya mejor prenda es nada m"!nos que lo crónico de su noviazgo. Al hacerse
blanco de sus propias ironfas, Luis Ponce de.sataba el efimero vinculo de las effmeras palabr11s
con que Rosario Gil se babia unido a él, renunciando al porvenir, y la entregaba, con velos
color de nieve y olorosa a azahar, en los brazos de Juan Montaño, para que en una espléndida mañana de epitalamio se encerrasen en el
cubo sombrio y asfixiante de la torre de la fecundidad, donde Rosario, como todas, multiplicarfa los ayes y las blasfemias de la estirpe de
Cain.
Con una lucidez ftrme comprendia el atormentado solterón su resistencia, hasta entonces
no explicada, a revelar su noviazgo al doctor •
Montaño: era el respeto instintivo a un derecho
sagrado, al d erecho de Rosario Gil para perseguir la felicidad por el camino que mejor quisiese. El, Luis Ponce, no podia interponerse
entre su novia y su condiscipulo, para frustrar
un matrimonio, defendiendo un vano coloquio
sin frutos exteriores, un po·ema en cuya prolon' gactón Rosario Gil envejecfa, como una rosa de
claustro que se marchitase en un afán ultraterreno. Ciertamente, la amada era feliz con el recreo
sentimental en que se complacia como en un
ejercicio superior, con el trato Ideal en que
cosechaba nobles emociones; pero tal vez su
dicha fuera más cómoda y más grata si en lugar de permanecer absorbida por una gimnasia
prácticamente estéril, consagrara sus dias a la
vigilancia del fuego del hogar, bajo el techo de
un hombre cualq uiera, buen animal, más bueno
de lo que manda el positivismo.
Hasta entonces, Rosario Gil había recorrido
del brazo de su amante, senderos de edén y
florestas inmortales; con su amante habia compartido la embriaguez de los éxtasis; con él habfa suspirado, viendo dibujarse sobre la inquietud de las nubes los vuelos de las aves locas;
Y con él se habla sentado en el borde de un
astro, para sumergirse en el s ilencio ; mas eJJa
podia descender a la tierra enemiga y casarse
prosaicamente, sin ninguna vibración de alma
sin ningún sueño que la transfigurase.
'
Si, él debfa dejar el campo expedito para que
la dulce a~ga, la creatura predilecta, salie~e
del retiro ~nlagroso en que era reverenciada por
una emoción perenne; él debfa apartarse p.tra que ella, Pálida como Renata y 1eve como
las vfrgenes de las estampas, guiada por u1t
hombrecillo al uso, marchase a presidir una
casa en que_ su ternura de sentimiento y su de!icad~za de ideas fracasarfan al contacto de un
mando grosero y ootus0, él &lt;'oe~[a desaparecer
para que su novia otoñal se Inmolase tln las
aras fértiles del himeneo, pagando su contribución de sangre, de tortura y de desencanto.
Nada importaba que esa inmolación · fuese mis
que una obra benemérita, una obra ciega, si
la amada pretería descubrir la primera cana
Y la Prim~ra arruga ante su espejo de matrona
a des~ubnrlas ante su espejo de vestal. La fuga
del tiempo era inapelable, y el tiempo no consent.a más episod ios de romanticismo pueril
más nomb~es grabados en el tronco de los ár~
boles solariegos, má.s di'álogos en las noches en1u1;1adas, más Iniciales sobre el vaho d9 las vidner_as en las tardes de lluvia más cartas de
vacuidad retórica.
'
Luis Ponce quería cumplir con !JU deber aunque _no P?r virtud, sino Por justificarse 'a sus
propios OJOS. Y. al afirmar su resolución, sentía
que al~o esencial morfa, sin esperanza de resurrección,
dentro . de él., que e n 1o sucesivo,
.
á
s que nu_nca la vida se le presentarfa como ur'
rama necio, como una agitación absurda. Y
que sus hábitos de desprecio irónico serran Ím~otentes para refrigerarlo con un poco de paz
uso fin a la actividad de su cerebro Y se sentó
frente a su mesa a redactar la siguiente carta
l&gt;~ra el doctor Montaño: "Amigo J
. R
no Gil de·a d
.
.
uan.
osa_J
e ser mi novia en e l momento en
que ~scnbo estas lineas, porque quiero que
~sté hbre desde antes de que te dirijas a ella
ata carta es el obsequio que te envio en t~
tumpleaños. Y que será. en vano que rechaces"
esp_ués apartó el papel, soltó la pluma Y c·-1cond1endo la cabeza entre los brazos, prorrumpi,j
en sollozos, como un estudiantillo de gramática..

;:1

5 Agosto 913.
RA...\ION LOPEZ VELA.ROE.

Lerdo .. .. ¿No os choca la anUtesis, que hacen el sujeto y el nombre? Y bien, ¿cuán&lt;10 ,
dónde nació el viviente Miguel Lerdo?
El cuándo no lo vais a creer si os digo que
ese Efebo ya peina (perdonad la figura los que
sabéis que su alborotada cabeJJera se resiste a
la mordacidad del peine) ¡ 44 años! Los cumplió
el 29 del último Septiembre, es decir, desde hace tres que pasó ya el temido Rubicón.
El dónde es aún más diffcil que lo averigüéi!il.
-Es legítimo tapaUo-se decia una ocasión
en que ricamente vestido de charro enaroolaba
la batuta a la altura del galoneado sombr~ro.
-No, hombre-respondia otro.-Si nació en
San Angel, donde ha pasado buena parte de
su existencia. Prieto, Payno, Couto, MarUnez de
la Torre, Elguero, lo vieron nacer allf y au;,
cuentan que "Fidel" le hizo un romance augurando que seria tan polftico como sus tfos, Don
Miguel, su tocayo, y Don Sebastian. Y no se
equivocó el Roman-::ero, porque Lerdito es muy
cortés.
-No, señores-replicó alguno-Lerdito n :lcLó en esa cárcel de mujeres hermosas que se
llama Jalapa de donde era su p:i.dre, Dor. Juan
Antonio.
-Yo Jo sé mejor que todos-vino a decirme
el interesado cuando bace una semana le refe1fa lo anterior en un agradaote palique sostenido en su insula del Café Colón, como si die
jéramos, arriba de la plataforma desde donde
Lerdito deja caer al. golpe de su dorado r en10
" chorros de perlas de música."
"Naci en Morelia, la tierra del Cura Insurgente por quien lleva su nombre y . .. . la ti~rra de los curas y del guayabate. Vine al mundo en el 69, asi es que tengo cuarenta y cuatro
años; pero dicen que no se me conoce .....
Esto, que acabamos de saber, sirvió de punto de partida para averiguar cosas ignoradas
de su azarosa existencia que la pluma volandera
va a entremezclar aqui a la d esordenada relacVón de lo ya conocido.
Fué Miguel el tercero de los hijos del matrimonio Juan Antonio Lerdo de Tejada-caballero probo, si los hay, recto como_ el ángulo
de noventa grados-y María de Jesus Reyesdama piadosa y dulce, originaria de San Juan
de los Llanos, Estado de Puebla.-Su abueb
paterno, Don Francisco Lerdo de Tejada, pad 1·e
de su progenitor, se encargó de 1a educación
de los hermanos menores de éste, los más tarde
estadistas insignes, Don Sebastián y Don Miguel
aludidos. Don Francisco, considerado como el
cabeza de familia, y diputado desde los prim&lt;'ros años de gobierno del Señor Juárez, se distinguió como uno de los más terribles opositores de la administración de su hermano Sebastián y por esto le daban en la Cámara el
apodo de "Cain" y le censuraban ser enemigo
sistemático del Ejecutivo. Y si lo era, pero cou.
honradez, dentro del imperativo categórico de
su convicción, muy diversamente de algun~s
"actuales" y poco después adaptados, en gracia
del momentáneo encumbramiento.
Muy niño Miguel, palpó la desventura de perder a sus padres, quedando con sus cuatro h~rmanos Francisco, Ignacio, Concepción Y Ju!Io,
este último, el único ahijado de bautizo que
tuvo Don Sebastián, pues nunca gustó de l:&gt;s
parentescos espirituales. JuFo es el único que
vive todavia, si se llama vivir a Jlevar en pos
de si la sombra de la enfermedad Y la imagen
de la muerte. Espiritu cultisimo, vive encerrad.:&gt;
en la torre del silencio, esperando la hora del
toque fatal.
Los susodichos pormenores familiares, contribuyen a explicar en parte la melancolfa de nuestro hombre, y no pare~en redundantes tratáadose de los vástagos de rama tan ilustre.

lanto de sus hermanos que estudiaban en el
hogar con excelentes maestros. A Lerdito le
aconteció, para decidir de su carrera, lo mismo
que al famoso Abate Pcrosi: sentábase de cor,Unuo al "armonlum" a tocar lfricamente y ::i.
repetir lo que oyera durante la misa ¿ una vez
en que el organista faltara y el oficio no podia
celebrarse, el jo•,en, atrevido, abordó el complicado instrumento y no sólo repitió con fidelidad los pasajes importantes, sino que pudo improvisar lo que llaman los italianos "una )),,_
queña maravilla" musical, hazaña que le valió
un triunfo de los inolvidabl€s.
Desde entonces su dedicación férvida por la
música. Salvo un "coup de tete," un extravio
disculpable a su edad: entusiasmado por los
bélicos aires de las bandas militares y ávido e.le
lucir los vistosos arreos y brillantes entorchados, solicitó ingresar al Ejército, fué admitido
y en él sirvió cerca de cuatro años como
alférez de Caballerfa, hasta que obtuvo su baja
al ver que Marte miraba a Clío con gesto de
desdén.

Sr. Miguel .Le1·do de Tejada.

Se lanzó a adular a Terpsicore tocando el piano en los bailes y componiendo todo el· tiempo que le dejaba libre el batallar- continuo · por
el pan. Sus primeras composiciones eran trascritas al empautado papel. por su maestrn, Dario
Ramos Ortiz, más tarde su colaborador en "La
Danza de los Apuros," de la zarzuela "Las Luces de los Angeles," que con gran aplauso se
representó en el Teatro Arbeu cincuenta dfas
consecutivos, dos veces cada noche, y obra .,.i
que la encantadora Rosario Soler apareció como
protagonista haciendo su primer tipo de mexicana.

Con el mismo compañero y con idéntico éxito,
dió poco después al teatro "Las Dormilonas,"
nueva zarzuela con libreto de Fernando Luna
y Drusina y de Morales Puente.
Los halagos de esos triunfos determinaron al
joven compositor a est udiar con más seriedad
y constancia al lado del inteligente Ramos Ortlz y del maestro Alfredo Pacheco, Subdirector
de la Banda de Artillerfa.
En 1901, ya aftrmados sus prestigios de compositor y'l!é director de orquesta, tué ventajllsamente contratado para tocar en la Exposición
Panamericana de Buffalo, donde hizo su "d&lt;!but" su "Orquesta Típi&lt;'a", formada por veinticinco profesores de instrumentos de cuerda,
gallardamente vestidos a la manera del charro
mexicano. En esa Exposición y en la celebra•la
Reanudemos. Lerdito fué traido a la ciudad poco dest&gt;ués en Toluca, se discernió una mede México a la edad de dos años, Y, en cuanto· dalla de oro para el ll1a€stro Lerdo y su vistosa
su precocidad acusó simpatla por "la amiga," "trouppe".
A s u regreso de los Estados Unidos, él puso
ingresó al Colegio Inglés de Enrique Ro~e. _A
los diez años pasó como interno al Semmari0 de moda el establecimiento de orquestas en los
Conciliar (por algo habla nacido e-¡¡ Morelia) restaurants el egantes, to~ando en el Hotel Iturdond e aprendió no poco y bien, si, pero más qu.,, bide, e Implantó, con el tiempo, la orquesta t"1.
por el lat!n y la filosoffa, sus inclinaciones s e los cinematógrafos también, emp€zando en el
despe rtaron por la música, emulado por el adc- extinto "Cine-Club".

El Señor Vicepresidente de la República, Don
Ramón Corral, representante del Señor ·General Dfaz en la Exposición de San Louis Missouri de 1904, quiso que la primera orquesta
mexicana tomara parte en aquel fastuoso cert21
men internacional, y concurrió, por tanto, la de
Lerdo, ya más numerosa y experta y poseyendo
el más completo repertorio de obras nacionales.
Alcanzó el músico mexicano otra medalla de
oro, una mención honorffl.ca muy especial y toda
suerte de agasajos y provechos.
Para la celebración de la entrevista DiazTaft en la frontera, Igualm ente fué contratada
la Orquesta Tipica de Miguel Lerdo, a la que
se prodigaron señaladas distinciones por el Gobierno Federal y el del Estado de Chihuahua.
Citar las obras del artista equivaldria a formar un extenso catálogo, tal ha sido su fecunda inspiración. Mencionaremos, pues, algunas
de las más conocidas.
De las danzas de canto, en todo el pais son
sabidas "Te amo con toda el alma", un " lied"
a lo Schumann, verdadero grito de pasión (letra de1 mismo compositor); "Ya soy feliz", que
sé apropió y la hace tocar en Paris con versoi.i
franceslls un músico de ·nombre Fischer; "Sin
U", una queja doloros'.sima; "Tú bten lo sabes",
romanza al estilo de las de Tosti; "Anhelos,"
"Violetas" y "Perjura", cuya letra ha sido tra,duclda al Inglés y al franc~s. La última, sobr~
todas, es un capo lavoro de armonización y mclodia, página muy celebrada en Italia, la tierra
del más puro sentimiento.
De sus vals recordamos: "Consentida", "Am11da" y "Amparo", dedicada a Amparito Corral
y que se estrenó en un suntuoso sarao en el Casino Español.
La precisión ,en el ritmo del vals y,
las partes alternas de alegria y de pena melancól.ica, de locura y desf1llecimiento, conmueven a danzantes y a oyentes, que guardan en el
ofdo y en el alma aquellas notas, una vez escapadas.
Su último vals, "Tierra Quer ida", dedicado
al Señor Limantour (Don José Yves) se toca
actual mente en los salones y cafés de Paris.
También aliá se toca ahora su two-step "Tlalpan", sólo que le han cambiado el nombre, se
'llama Bi-Ba-Bou. En el Ba.1-tavarin se oye a
diario y el director de la orquesta ha puesto
al frente del papel "Bossen y Lerdo::._
Cuando a ese monsieur llegue el último twostep de Lerdito, "Chamaquita" (dedicado al señor Angel López Negrete) el muy ogro devorará como suyo ese primor.
Ahora emprende nuestro artista, la instrumentación de una grandio~a marcha militar para.
rnatro bandas. Está. escrita en recuerdo del "2o.
Rellano", una de las batallas campales de mtie
importancia habidas en el Continente. Los qub
han escuchado esa marcha de épicos acentos,
elogian la estructura oe la armonra imitativa
en que se describe el estruendo de la artillería
y los arrebatos provocados por la victoria, con
todas las demás peripecias fragorosas de la lucha
en el inmenso campo regado de sangre, lavada
a poco por las iras de Neptuno ....
Lerdo de Tejada fué uno de los cinco iniciadores de la primera sociedad de autores, presidida por Juan de Dios Peza y· después convertida en el Ateneo Mexicano. En ceremonia püblica efo::tuada en la Cámara de Diputados se
entregó por el Presidente Dfaz a los iniciador.-s
una medalla y diploma. Pertenece asimismo a
la "Sociedad Neo-Filarmónica", a la de "Autores y Artistas", a la "Filarmónica de Auxilios
Mutuos", a la de "Autores Lfricos y Dramáticos", etc.
Olvidamos decir que a Lerdo se debe ta formación de cuadros de concierto como los que
se aplauden eemanariamente en el "Salón Rojo"
y en "El Palacio de Hierro".
En la actualidad, su orquesta es la preferida
en los salones de los diplomáticos, de los altos
funcionarios y, sobre todo, de la sociedad rica
y distinguida. Es tan solicitada pnr ésta, que
no queremos dejar inadvertida una de esas victorias perdurables que ha ganado y de la cual
fuimos testigos ha&lt;'e pocos años. En la mansión
de un prócer aristócrata encontrábanse reunidas
en una fiesta de onomástico, las damitas m5s
bellas y encantadoras de Méxi&lt;'o. Se discurrió bailar y por unánime decisión fué llamado L erdo
a tocar él solo su música en el piano. A la tercera pieza,-era "Consentida," lo recordamos-

�.·! .·

las muchachas abandonaron a sus parejas, y fue·
ron a rodear al pianista, colmándolo de elogios
y de aplausos. Y aquellos corazones femeninos,
claró está, no ardfan en pasión por el artista
de pálido rostro y fisonomía m elancólica: lJs
entusiasmó de amor su música ardiente, clí.lida,
apasionada y varonil ....
Otro triunfo de Lerdo, e~ más reciente. Se
daba una gran comida en la casa del actual
Presidente de la República y, apenas abandonaqa la mesa, se dirigió el General Huerta a nuestro artista, diciéndole: "Amigo mio, voy a satisfacer ·una doble deuda con usted; primero con
el inspirado y dulce compositor, y después co11
el sobrino nieto del ilus. re Don Sebastián, cuya memoria venero y de quien recibí mi espada
de subteniente, en su propio despl!,cho, después
de un concurso de artilleros. Pues bien, queda
usted nombrado Capitá n de Caballerra, Insp':!c•
tor de Bandas Militares".
Hace de esto tan poco, que el antiguo alférez no luce todavía su bizarro uniforme de cal)itán.

·-:

~

~'

VIDA SOCIAL
las condiciones físicas que necesita un hombr~
para el teatro, Pero cuando recita !os versos
de los poetas españoles del Siglo de Oro o los
de Núñez de Arce, o los de nuestros Gutiérrez
Nájera y Urbina, domina al auditorio. Las magnificas estrofas salen de su garganta envueltas
en una voz muy fina más llenas de un fuego pasional tan artístico,' tan emotivo, tan neurótico, que a veces difunden en el aire resplandores de estrellas y emociones de magia.
Alo-o de sensualidad y de locura conmueve
en i;;'stantes las carnes y retuerce los nervios
de este muchacho complicado y sencillo, sutil
y superficial que parece haber heredado la sa:1gre ardiente del león y la sangre fría del gimnoto, ...
En el modo de pronunciar ciertas palabras,
en la manera de subrayar ciertos sonidos, en
el esmero de dar color a ciertas frases, y en el
ingenio con que sabe traducir lo que esconden
algunos versos, pone tanto afán, tanto dolor y
angustia, que hace generar la emoción, vibra;1.
te y libre, en el ánimo de los que al oírlo ~e
deleitan.
En buena hora que marche el bravo artista.
Agitando el pañuelo cuando la rtave se lleve al compatriota amigo, le diré:
"Ritorna vincitor ! "

REINA Y RBINAS DE LOS JUEGOS
FLORALES.

Luz- Vizcarra y García Teruel, Condesa d~
Pánuco ·y Marquesa de Casa Vizcarra, un~ beldad va a subir al trono por obra y gracia del
rey:poeta en el certamen literario a que couvocó la Junta de Festejos de Covadong3:. ,
El Señor Licenciado Don Ant onio Med1z Bolio, que obtuvo la flor na~ural,. hizo una elección atinadísima nombrando Rema de los Juegos Florales a la •joven dama, c, p. b.
La fiesta de "Clemencia Isaura" será el 23
del actual en el Teatro Arbeu. Man: enedor: el
sr. Licenciado Don Antonio Ramos Pedrueza.
Las siguientes señoritas-acompañad~s de
chambelanes qúe designará caaa una-rormaxán la Corte de Honor:
Beatriz Zaldívar y Redo, Ana Elena Algara,
Luisa '{ Dolores Iturbide,, Adelaida . Garc:a
Cuéllar, Evangelina Casa.sus, Margan~ Po.tilla y Cuevas, Lilly Martínez, Carlota Algará, Elena Brin.gas, Guadalupe Cuevas, Lnz
Vieyra y García Granados, I:;abel Bringas, Laura Garamendi Concepción Freyría, Elis¡¡, Martínez de Cast;o, Paz Cortina y Cuevas, Susana
Gara:a Elguero, Ana Rodríguez Y Huttado de
Mendoza, María Sorondo y Joaquina Y Maria
Fernández del Valle,

•De los proced-imientos músicos de Lerdito nada hablamos por no saber. Mas sí afirmamos .
que su estilo es propio y casi único en el país,
Es un ingenio Lrico que ama las efusiones del
sentimiento nacional junto a la delicadeza de la
forma. La frescura ,de su vena melódica y la
potencia de expresión, nos prueban que el inquieto y vib.rante músico tiene ~na alma que
sueña y un cerebro creador. Y Lerdo e¡¡ en la
vida real una afirmación de su misma mµsica:
es un sincero. No pretende más que mantener
ecuánime su personalidad, como aquellos ea•'
j)íritus delicados con los cuales le encuent~o alguna semejanza: Poe, Verlaine, Baudelaire, Moreas o bien con los ·compatriotas Elorduy, Villan~eva y Juventino Rosas, los apestados del
Conservatorio. Popular como · estos poetas-mf1sicos, Lerdo ha tenido hasta la virtud-como
ellos-de .no triunfar en seguida,
· El tiene la conciencia de su estilo Y por ello
es orguiloso, esto es, tiene la ponderada estim'.lc~ón de Sí propio sin que para nada intervenga
la arbitraria estimación ajena que a veces se
·determina en la vanidad del ·estimado.
Cuando no tiene otra cosa en qué inspirars·.•,
Lerdito trabaja en su mi-;mo corazón Y labra
rosas de púrpur~ porque sabe que son la saugre de su espíritu, · y el espíritu se vuelve pulume!
·
·
México, Octubre 8 de 1913.

DESPEDIDA DE UN TALENTOSO ARTIST,\.

Anoche debe haberse efectuado en el Coliseo de San Felipe Neri un recit!:l lirico-poético
patrocinado por distinguidas senoras que foi -

EL PRIMER AÑO.

Mr. Lionel Gresley Carden, nuevo Ministro de Inglaterra eo México, que acab, de II e!(ar.

;.o

Una fiesta de hogar, de esas en que una intima relació·n de afinidades encadena a todos los
corazones, acaba de festejarse en el. tibio nido
que tienen colgado en la calle de Amazonas los
jóvenes esposos Luis Creel y Teresa Luján.
Muy grata fué la fiesta, como que se trata-

FRANCISCO GANDAR/\.

Sr. Don Alfredo Gómez, distinguido recitador que úl·
timameote se despidió de México en una
función benéfica.

PARA BOLA_
EL JART&gt;lN 1&gt;EL RJ&lt;:;Y.

I
.,. Erase ciue se era un Rey,_ al -cual Rey antojó!fele cierta mañana dar un paseo por los
jardines que rodeaban su palacio,
Llevaba naturalmente, corona de oro :y manto , de ter~iopelo carmesí forrado· de armiño;
en la mano dere·c ha, el cetro, y en la izquie1:da
la pipa, El cetro era de oro macizo Y la P:P'2
estaba tallada en un · diamante como el puno.
Era el más . grande que se conocfa, Vió el Rey
uri ·alin~ndro florido. y exclamó:
- -¡Vaya un :i:osal más hermoso!
- Todos los cortesanos que l'&gt; roaeaban aprobaron :con un murmullo respetuoso, las palabras del monarca; únicamente el jardinero
atrevlóse a objetar:
-Perdone Vuestra Alteza, pero si Vuestra
•Alteza no dispone lo contrario, no es ningún
rosal, .. , sino un almendro,
-¡Ah!,.:, ¿Est:is bien seguro de ello?
-Segurtsimo,
- -Y, '¿en qué ~e conoce?
-En que más tarde todas esas flores se conYertirán en almentlras.
•
-¡Es curioso! ... : Y las rosas, ¿en qué s.,.
convierten?
-Las rosas no se convierten en nada; se denbojan .... y desaparecen.
.
-¿EsU.s también seguro de esto que acabas
il.e decirmé!
·
-Segurísimo, señor.
-Pues," entonces, arráncame todos los ros..iles y en su lugar planta almendros. No quier-¡
hdlgazanes en mis dominios.
II
Esto ocurría en invierno. Al llegar la primaYera, el Rey, éo'n la corona de 01-0 sobre su

Sr. Gral. Felipe A'lvírez, muerto trágicamente en Torreón defendiendo heróicamente la ca 11sa del Gobierno consti tuído,
frente, el cetro en su mano derecha y la pipa
de diamante en la siniestra, volvió a dar ,m
¡1aseo por su jardín, cuando, de repente, encarándose con el jardinero, le dijo:
-Cógeme una rosa; deseo asp·rar su fr:.gancia.
- No hay rosas, señor,
-¿Y por qué no hay rosas?
-Porque no _hay rosales. Vuestra Alt.eza re•
cordará que me ordenó arrancarlos todos y
plantar, en su lugar, almendros.
-Es cierto. Tráeme, pues, una rama de almendro en flor. Sin duda su fragancia aeo.
igualar a la de la rosa si no la sobrepuja.
-Por mucho que me pese, me es de todo
punto imposible complacer a Vuestra Alteza,
pues en la actualidad no se encontraría una
flor de almendro ni por los dos ojos de la cai·~-¿Cómo no? Bien veo allá apajo unas plantas que estll.n cargadas de flores,
-Esas son margaritas, señor.
- ¿ Sí, eh? Pues arráncame todos los almendros y substituyéndolos por margaritas. Ya sab-'s
que en mis dominios no quiero holgazanes.
III
Y llegó el verano.
A la calda de la tarde de cierto día canic¡¡lar, salió el Rey a respirar el aire puro de rn
jardín; sentóse junto a una .'.uente, tendió la
mirada a uno y otro lado y exclamó de súbito:

El niño Luisito Cree! y Lujáo, que fué festejado por
sus padres con motivo de cumplir un año.
man parte de la benemérita asociación de "Da•
mas Católicas Mexicanas",
.
La nota culminante de la benéfica función
-consistió en la despedida del notable r_ec1tador
.Señor Don Alfredo Gómez, qmen p~rtirá dentro de poco a Madrid con el propósito _de perfeccionar sus facultades de arte dra~á~1co ~nt&gt;,
en todos los teatros y salones de Mex1co pisados por él, le son tan celebradas_. .
_
Rara avis en este exhausto medio ae ensena11.za constituye la personalidad ya definida como
actor, del joven Don Alfredo, formado pe1· se,
intuitivamente, lfricamente. Talento, temperamento fogosísimo y ánimo para el estud10, SO!l
las cualidades distintivas que resaltan en el S€'ñor Gómez. Además posee una ampli~ cultu~a
literaria que ha depurado su -gusto, se1:alándo,e
dónde está el jardín ¡}erfumado Y exubero t.le
donde puede arrancar florones para su a~t.&lt;;,
Una buena muestra de esa cul~ura es su original monólogo en prosa "Página de Vida," _de
corte moretiano, y el cual recita con la prop1•:·
dad sóbria a la par que dúctil de un actor eminentemente moderno.
Alfredo Gómez posee, ni duda cabe, facultades excele11tes en ese sentido, €in carecer de

Sr. Uc. Don Antonio Ramos Pedrm:za, nombrado
mantenedor de los Juegos Flon,ies de Covadonga.
ba de celebrar el primer año de vida del primogénito, Luisito, un rubio querubín importado de Escocia si mal no recuerdo. •
Las relacio~es y parientes del feliz matrimonio hubieron de intervenir ese día, porque---;,i
no-perece Luisito, aho:;ado en la mar de b esos.
ENTRE I:.OS DOS L ,-\GOS.

Un cumplido gentleman,-príncipe del clolhu·, además-dió una brillante tiesta e l domin-

Sr- Don José Juan Tablada, autor del libro "Crónicas
de París," que en breve aparecerá.

go último en el Automóvil-Club dedicada a ~na
de las preseas sociales que cuenta con mlis s1mpatias de México, la gentil Señora l\1arfa Garamendi, esposa de Don Art uro Bramff,
El Señor Henry Howell Armstead-así se
llama el potentado-hizo invitar a todas las
relaciones de la dama y logró, por !o mismo,
::omirar en el sarao el más bri 1.lante conjunto
de gracia y de belleza, de elegancia y rle (fistinción.
Prue ba al canto: co11e u1-rieron al Automóvil-

�Club-que parecia retratado en eJ lago esponjarse de orgullo como un blanco cisne-las damas de nombre Catalina Altamirano de Casasús, Teresa Iturbide de Castelló, Concepción
Asúnsolo de Luján, Mar&gt; a MarUnez de la Torre
de Sánchez Navarro, Maria eurbelo de Azurmendi, Rafaela Garcra Elguero de Berna!, Amparo Villalva de Pliego, María Torne! de Obregón, Carlota Landero de Algara, Carmen Plancarte de Iturbide, Juana Cuevas de Portilla,
Maria Toi:nel de Obregón González, Sara Fernández de Castellot, Elena Corcuera de Alcázar, Soledad Rios de Bárcena, Teresa de Gavinde, Do\ores López Negrete de !caza, Angela
González Buch de Ituarte, Carmen Garcia Granados de Vieyra, Conde1a Dandini, Maria de
Jesús del Hoyo de Espinosa Rondero, Laura
Almada de Garamendi, Cristina Cortina de Alvarez . Rul, Elena Castañeda. de Antillón, Susana Martin de Corona, Guadalupe Camacho de
!caza, Eli~a Corona de Carral, Carolina Morales Manso de Elguero, · Almada de Thomalen,
de MarUnez, de Cornejo.

Señoritas Dolores y Luz Sánchez Navarro,
Maria Luisa Iturbide, Beatriz Zalfüvar Ana
Elena 'A.lg\J,ra, - Carmen Rodríguez C~rbelo:
Carlota Algara, Dolores Arcoch_a, Luz Vizca-

Rafael- Alducin, Ramón y Osear Obregón, AleJandro (.;arnacho, Raúl Arteaga, Javier !caza y
López Negrete, Lic. Ricardo Arteaga, Carlos Elguero, Manuel Diaz Vivanco, Eduardo Vivanco,
José Torres Perona, Manuel Alvarado, Antonio
Pliego Villalva, Federico Antillón, Ignacio Gonzáiez, etc., etc.
El festival fué-como dijo un colega-bien
digno de la dama en honor de quien se preparó.

dimos, y con el número próximo recibirán esa
joya nuestras lectoras.
La dan.za tiene acentos evocadores de la ventura y de la pena, hace enmudecer el corazón,
y al final desmaya como la flor del mirto, dejando su apacible olor de sueño.
Este último fruto de su inspiración, lo dedica Lerdo a la bellisima Se'ñorita María Luisa
Bringas, otra joya mejor.

F. G.

' "CRONICAS DE PARIS".

A las damas graciosas y "pschut" que gustan de conocer la moda en usos y costumbres de la ciudad galante, la ciudad luminosa, París, anunciamos la próxima aparición de
un interesante álbum en donde están las recientes impresiones que dejó la urbe en el ánimo
del exquisito cuanto mundano poeta José Juan
Tablada.
Veréis mucho nuevo, porque si José Jua!l
no es el cronista a lo Gutiérrez Nájera, tampoco lo es a la manera de los que en América
conocemos: todos siempre tras del mostrador
del mismo bric-a-brac de lugares comunes y
pensamientos gastados. No: Tablada es un cordial sensitivo que cada vez dice algo nuevo o
deecor.ocido-'-un sutil comentario, un detalle

BANQUETE INTIMO
El señor don Eduardo I. Aguilar, Director
General y Gerente de la Compañia Editora que
acaba de formarse con el titulo "El Mundo
Ilustrado" y "La Semana Ilustrada", S. A.,
deseando reunir a la mesa a todas las personas
que van a colaborar en las citadas publicaciones, convidó a un intimo banquete a distinguidos periodistas de nombre bien conocido en
México, y todos puntuales a la cita y agrad?.ciendo tanta amabilidad nos reunimos hace

=
En pleno juego.-Grupo de jugadores que componen el Williams y el Agricultura.
Uno de los jugadores.

Gmpo de asistentes al banquete ofrecido por el señor don Eduardo I. Aguilar.
rra y Garcia Terruel, Concepción Freyra, La,1ra Garmendi, Amparo y Lilly M;l.rUnez, Amparo Elguero, Dolores !turbe, Rosa Marra
Pliego y Guadalupe Cuevas, Carmen Monteverde, Consuelo Thomalen, Paz Cortina y Cuevas,
Luz Vieyra, Rosario de la Vega, Maria Matilúe
Ituaite, Beatriz Cornejo, Guadalupe Obregón,
Susana Garcfa Elguero, Luisa Dandini, Cristina Alvarez Cortina, Concepción Rubio y Obregón, Guadalupe Alvarez Cortina, Emma Antillón, Joaquina y Maria Fernández del Valle,
Maria Cristina Obregón y Adela Garita.
De señores, anotamos a [)on :,Javier Ici:i.za, Lic. Don José Marfa Luján, Don Luis A.
MarUnez, Don Antonio Pliego Pérez, Arturo
Braniff, Ramón Corona, Lic. Gui!J.ermo Obr&lt;?gón (jr.), Manuel Antillón, Alberto Garcfa Granados, Diego ,y Alejandro Redo, Pedro de la
Sota, Duque de Huete, Antonio Coca, Eduardo
y Salvador Cree!, Ingeniero Alfonso Castell-5,
Carlos Corona, Ingeniero Antonio Gil de Sola,
Lic. Francisco Verdugo Fálquez, Lic. José Castellot, Manuel Freyra, Francisco Terra~as Luján, Jorge Berriozábal, Mario Bulnes. Zen.ón
qarcia Granados, Ing. Manuel de la Sota Rlva,

original-Y sobre todo, su estilo impecable que
reverdece lo viejo con la magia del color y que
pone lo nuevo delante, muy cerca de los ojos,
por medio de un hondo verismo subjetivo, es
el más acabado producto del arte.
Esa obra flamante que os recomiendo-porque en sus páginas hay aromas de las resinas
del Bois'', siluetas del Boul. Saint-Germain y
de La Pa ix, escorzos de las carreras y de los
teatros y mil cosas más, seductoras-está dt'ldicada con sobra de justicia a Don Francisco
Asúnsolo, un espfritu refinado y libre, de los
más sanos Y cultos que conozco amigo predilecto de Tablada y-perdón qu~ lo diga--el
más amado amigo mio.
"MARIA LUISA".

Una dan~a inédita, linda y suave como todas
las de Miguel Lerdo de Tejada, h; sido cedida
galantemente por el aplaudido compositor p'l.ra "El )'luudo llustt·aclo".
Tal promesa de dádiva pude arrancarle
en el último cordial apretón de manos que uos

noches en uno de los elegantes comedores del
Casino Comercial.
El "Menú" delicado, la charla amistosa, la
frase Pulida como de gente conocedora de esas
exquisiteces del 11:mguaje, fueron atractivos que
hicieron que las horas se pasaran con demasiada premura. Al servirse el "Champagne" el
señor Aguilar tomó la palabra manifestando
con noble sinceridad sus elevados propósitos
Y el ruego que hacia que se le ayudara en la
empresa, tan digna de progresar. Los señores
Mar&gt;.uel Raro y José Luis Velasco, contestaron en breves y sentidas frases ·interpretando
los propósitos y las intenciones que todos sentfamos en aquellos momentos y entusiast:,,s
aplausos resonaron en prueba del placer con
que hablamos oido a los tres oradores.
Se tomó el café y se saborearon excelentes
tabacos, en un confortable salón y a la media
noche todos nos separamos altamente satisfechos de la caballerosa amabilidad del señor
Aguilar.

( bDf

1

----OUC;M~ ._
Yriu.nfos. d~l ,$9di;1lllU1ra.

••~JC&gt; ro,

Hftf--:&gt;fCIOC&gt;oDllGODOOIIICJI-___......C,,lCIIC&gt;OC:.~JIOUCJIII(

1

En h,s circulos del "sport" y entre los afiO cionados se hacian muchos comentarios sobre
0O el resultado del encuentro "Williams-Agricultura" que había de verificarse en la mañana
del pasado domingo en los terrenos de San Jacinto.
!D
El match, pues, despertó el entusiasmo· tanto
D más cuanto que los de "Agricultura" hab:an
s:do, como si dijéramos, el brazo fuerte de los
O que ahora figuraban como contrarios
Yestfa el team "Agricultura" el u~iform.e da
v costumbre y al hacer su aparición fué objeto

!
i

o

(

---OIJ0009C::)OC:WtCJiflCIIOCIAC&gt;tal(ICIOCIIIIOIIClf101'Catc»ICIIIIO (

CllfJIDIHCll90f!C310

1
1

de nutridos aplausos COJl especialidad Rendón,
Garcia Robledo y Jorios. Poco después, los contraríos aparecieron llevando al frente a (.;asas
de tanto renombre. El juego dió princi11io, :)
las variado-u-es en él, oscilando el triunfo entre
unos y otros, fueron motivo para que la nume.rosa concurrencia sufriera esas intensas imprP.- O
siones, que producen las luchas del "sport" en 1
general. Al fin los agricultores cerraron el juego, anotándose del 8 al O y distinguiéndose
en tan señalada victoria los señores Vargas,
Garcia y Jorios.

-------••-=--..--

1
¡

1

J0t 5

,CX%EL.UU:WIO

WH

&gt;-AIC)

0

�~l=============-T=====
. E=====A=====T======A======A=====-=='-===-=;::==E-===-===--s====-La empresa del Mexicano ha llevado a la escena, con
la indicación a grandes letras de que es uno de los últimos
y resonantes éxitos de la Comedia Francesa, "Primerose;·
de los celebrados autores Robert de Flers y G. A. de Caillavet, traducida al español por el infatigable y jovial Alberto Michel.
No es de ahora ciertamente-pero esto no puede saberlo MarUnez Bujanda-que los afortunados autores de
"L'Amour veille" y de "Miquette et sa mere," estrenau
en la casa de MoHere, y por cierto con escándalo de lo:;
celosos guardianes del prestigio literario "gaulois," de cie~tas personas pesadas-decía entonces Catulle Mendesque desearfan obligar al más glorioso teatro del mundo
a no representar sino grandes obras solemnes." Hace año:i
de esto, cuando de Flors y Caillavet, entraban de lleno
por un camino de triunfos fáciles, y se detenfan bajo el
Pórtico de la Comedia, sin que a muchos sorprendiera la
osadfa. Complacientemente, con su bondad de patriarca, ll
critico de "Le Journal" dijo que estaba bien, y así fué
que Parfs asintió y quiso n_·1e en la escena donde hd&gt;ía.n
resonado los versos del "Misanthrope," se escuchara la prosa ligera y frfvola, picaresca y sentimental, de "L'Amour
veille." Por lo demás, esto es muy parisiense.
"Primorose"-el traductor dice Primorosa-es una ÍÍJtil comedia sin llonduras de tesis ni problemas psicológicos complicados. Una comedia como hay muchas, y si no
fuera porque les empresarios están engreidos con la pieza y orgullosos porque procede de la mansión de Hug0,
dirfamos que es bastante mediocre y que no vaUa la pena
-hablamos para el público culto-de verterla al español,
cuando en español hay bellas cosas nuevas o de poco uso.
Lo que sucede-responderá alguienes que este público de las funciones de
moda, público muy simpático porque
aspira 6 todo aquello que no tenga la
chatura intelectual nuestra, recibe
muy bien y con grandes .muestras de
aprobaéilín lo que nos viene de ultramar, ya sea en latas o en papel impreso: arengues y comedias. Esto e3
chic. Es una manera de parisianizarse. De saber lo que hacen Y lo que dicen los gabachos de la buena sociedact,
las gentes de curia, las monjas .....
Hay una monja en esta comedia de
que venimos hablando. Una monJa de
mentirijillas. Una·· monja que se hama
necesaria para emplear el procedimiento romántico . de tomar los hábitos
cuando el amado se marcha. Y es CH•ro. La señoT1ta aristócrata, sin ideas
medulares en la cabeza a pájaros, sin
saber a punto fijo qué es lo que siente en el pequeño músculo hueco que le
sirve de corazón, cuando se pone la
toca, nos parece una religiosa de don
Juan Tenorio, y cuando se la quita,
nos parece una novicia aldeana expulsada de su convento, por la ley de
Congregaciones. Lo que quiere decir
que es una monja de calcomanía likraria.
El novio se marcha a América. Te nia
que ser"a América, a despecho de Ludovic Naudeau, que predica a los franceses el nuevo ·evangelio del vellocinio
de oro en el Japón. Se marcha a los
Estados Unidos a rehacer su fortuna.
Cuando vuelve, Primerose está en una
celda, entre la solicitud paternal del
Cardenal de Marence, y la solicitud
complaciente de una madrina. El novio
aborda a Primerose. Se explican. Pero
e lla-y aqui está la falsedad en la
psicologfa femenina-Je rechaza. Le
aconseja que se divierta "chez maxim."'
Y cuando creemos-bueno, cuanuo
creen los que han leido la obraque los autores preparan algún efecTEATRO ME:X:ICANO.-Dos escenas de la obra "Primoroso" recientemente estrenada
to shakespeareano, la monjita, que siquiera es capaz de sentir celos, se echa-- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - en brazos del novio feliz.
¿Habrá que decir que los tipos estiin d,?sdibu- exigir, si no sup1eramos que de Flers y Cailla- ejemplo: ciertas pocha&lt;les insulsas de Tristán
jados; que los Que tienen su definición den- vet hubieran sido autores de género chico, a no Bernard y toda la obra vaudevillesca tle
t.ro de la escena, son banales o sin importan- haber operado en Francia, que es la tierra pa- Flers y Caillavet, privan en Par!s, sobre obras
&lt;'e verdadero mérito. Los f1 anceses son los
cia, como factores de un conflicto dramático; radógica por excelencia.
que la acción es infantil a fuerza de ser ingéhombres más nacionalistas del planeta, ya no
nua, Y que al concluir la ol;&gt;ra queda la impreun nacionalismo a la Paul Deroulede, · excesisión de haber ofdo un cuento de abuela? "Privo y patrintico sino con un afán instintimerose," Por más que venga de tan noble casa
Efectivamente. Tendrfamos que hacer toda vo o hereditario de encontrar bueno todo lo
como es la Comedia Francesa, no tiene del alto una disertación para explicar por qué ciertas que es francés y a reconocer una gracia genti&lt;'SPíritu luteciano lo que podrfarnos en justicia garruler:as sicalipticas de Sacha Guitry, por licia a todo aquello que lleve impreso, de algún
modo, al prestigioso tello gá 1.!co. Y no se trata

.,.1

1

.

~&gt;i ·--.-· ._-i(...:.ffrt~
•

,

\: f¡t

, ..

.,.:-); ..

Ur

Teatro

· · · ....,.. . ·

- r

..,.. .. '
r .C..

del caso a que se refería alguna vez Góm ez Carrillo, "en conección" con Donuay y Rechepin. Aquél, de rueta de cabaret,
~
fué a un sillón de la Academia. Este, del tablado de Polichi- .
....,..
· .,
nela fué directamente al escenario del Odeón, pero todos sabe/
mos qu.'iénes son y lo que valen, el poeta de "Blasphemes" Y el
/
autor de "Paraitre."
.
.
~/
Quiere mejor el autor de estas- !!neas, refenrse a la represen.
ración. Y le parece, que aunque un poco tarde, puede hacer un al~v
de critica acerca de las facultades de los actores, ya que en l_as celumnas de "El Mundo Ilustrado" se respira seriedad, Y ya que en
otras partes-en todos los ¡¡enódicos de información-los empres arios hacen critica a su guisa y no _tie?en empacho en dejar._"a coté''
toda consideración de Arte- y al publico que paga, para banarse con
el agua de rosas del elogio. En la menguada vida del periodismo
nacional no se puede hacer verdadera critica de ese género, porque los 'elogios pagan a tanto la linea ágata y las otas se publican
Integras; como salen de la contaduria!
J. L. V.
-,,r,:·· .:,~

~¡.
\, \\
i ,: .'

.

'l'

lf::j

·J.J'-..,i'-4

"•&lt; ~,

.Y
f

PrinciJ)al.- Dos escenas de •'La Niña de los Besos."-La señora doña Emilia Aguila de Huerta en -el Teatro - Arbeu, la nóc.:he de ..la
función que se dió a benevcio de la Casa Benéfica "El Alfabeto."
'· "!I'

�t

~~V""~-v"'-V---v"'-v""V"""\/""-.J""~-,,-.J""v"'v"'-v"'-V ""-v"'v""'V"""~~V""'I

~~

CENTENARIO DE VERDI.

fj~

{

¿.v,J\,v,J\, y,,J\,,'VJ"'-1\., -.,.../'--.,J'\,-.f'w-.f'w-./'wv./'- ....,.J'vvJ\,._r..,'VJ"'v'vJ'l.,vJ'-'VJ"'vl\.,-vJ"--.,.f'\,~....,.J'v'\IJ"'vv.f\,'\IJ"'v"'\,~
Hay fechas célebres que sólo son conmemoradas por los privilegiados
del talento, hay otras que parecen reservadas para las muchedumbres,
para el pueblo, para todos, y el nombre de Verdi suena en miles de
mil~s de corazones que han sentido ardores de amor, y arranques de
pasión con su música bella, melódica, de motivos fiiciles y de una
propiedad para dar vida al libreto, verdaderamente excepcional.
El d[a 10 de Octubre de 1813 nació ese extraordinario genio musical Y el 27 de Enero de 1901 murió, de manera que el d[a 10 de
Octubre del corriente, o sea, antes de ayer, no podta pasar asr en
blanco, valga la frase, para el mundo musical y en todas partes se
ha elevado un recuerdo, de admiración, de carifio, de entusiasmo para
el que nos hizo sentir en "Traviata", reir con "Falstaff"; transportarnos a Egipto en "Alda"; sentir ambiente de caballerosidad hidalga en "Hernani"; presenciar aquella revolución de Slcilia en "Las
v·,speres"; horrorizarnos con los celos de "Otello" y en fin pasa'!ldo por alto tanta y tanta partitura, llorar como presagiando el fl,¡
de todo, la muerte de las cosas, las negruras de las penas irremediables, en su Misa de "Requiem", grito doloroso exhalado por
un alma, que ante la majestad de la muerte, se rinde, se anonada, y sólo piensa en "el más allá."
Pero antes de que la fama cifiera sus sienes con la aureola de
la gloria musical, Verdi fué la bandera de la libertad de su Patria;
su nombre era el s:mbolo de los que peleaban en aquella guerra
que empezó en 1859 y terminó en 1870. ¿Quién ignora que el
apellido VERDI era como el anagrama de Vittorio Emanuele Re
d'ltalia? La$ melodtas del célebre maestro fueron para la revolución italiana, lo que la Marselleza para la de los franceses. Entonces estaba joven, vigoroso, lleno de hermosos • entusiasmos.
Y, era el mismo que muchos aíios "después en los ensayos de su
"Otello," decra a sus intérpretes cantantes y músicos:
-Hll.gan ustejes el favor de contentar a este pobre viejo. Los
que saben si la música sirve no son estos ni esos (y sefialaba
plateas y palcos), sino aquellos (e indicaba el parafso, la entr:ida de galer!a). Pero aquel cariicter rudo y
fuerte de los tiempos de lucha, lo conservó siempre Verdi, gustándole en extremo
decir la verdad aunque le pesara al oyente. En Milán, durante los ensayos de una
de sus óperas, un músico que tocaba PI
contrabajo le dijo que cierto pasaje de la
"particella" era "intocable" por las m.:chas dificultades que presentaba.
-Conque "intocable" . . . . . ¿eh? ....
· mañana veremos-aijo el maestro con mar
cadas muestras de disgusto.
En seguida puso a su amigo y paisano
Eustaquio Pinetti un telegrama redactado
asf: "Ven con tu contrabajo." Pinetti,
excelente ejecutanto. llegó y cuando la orquesta vió aquella figura, gorda y grasienta, de cara alegre y con traje de campesino, los profesores se echaron a reir.
Mas cuando con ágil maestría y notable
desenvoltura tocó a primera vista en su
instrumento el dificil pasaje el "intocable," las risas cesaron y Verdl, con voz
tranquila, desde el escenario dijo:
---Señores, asr se toca en Parma.
Mas a pesar de cierto amor propio,
Yerdi fué de costumbres sencillas. Miradle en sus retratos, seguramente que os dará la impresión de un buen hombre. El
sombrero de ala ancha, el traje amplio
sin pretensiones de elegancia algu1ia, la
barba poco recortada, el cuello siempre
bajo, la corbata negra, las manos en los
bolsillos, delatan al que sin rebuscamiento alguno, no es afecto a 1iretensiones de
refinamientos y de exquisiteces. En sus
costumbres fué sobrio y sin ninguna extravagancia. Lombroso dijo que el autor
de "El Trovador" era la únlea excepción
de su regla, de aquella que adjudicaba
rarezas y desequilibrios mentales en todos
los genios. Modesto con todos, menos cou
los petulantes a los cuales fustigaba duramente, cuando le hablaron de celebrar su
jubileo dijo: -~U jubileo! .... pero si
eso no tiene Importancia alguna.
Sus · grandes amores-dice un biógrafo-ran el campo, la vida patriarcal, h
,quiefud doméstica, la soledad y el reco- Retrato de Verdi, el afio del estreno de "Aida." -Vista exterior de la casa que habitó Verdi en Mllán.
gimiento. Cultivó flores, hizo construir un
lago en su Quinta de Santa Agata y allt en ':ll
tenga un exceso de vanidad. Y o no he sido
habla de su gloria, de su valor civil, en cierta
hermoso parque, los dfas- y- los años se desli- se
nunca vanidoso, y no es este el tiempo de
época de su vida, de multitud de recuerdos qu,,
:zaron en existencia siempre separada. de !as empezarlo a ser". . . Y en otra carta se queja
unos conocidos y otros Inéditos, han de evocarse
gentes y del bullicio mundanal.
de esta manera: "¿Qué me pasa? .... no ea'Este mismo odio a la vanidad, se confiesa toy enfermo, ni estoy bueno; las Piernas no en estos momentos, pero mi Inte nto no ha sido
en las cartas de sus ultimos tiempos, que por caminan, los ojos casi no ven, la mente no fun- ese: le dejo recibiendo los homenajes &lt;le los
Públicos del mundo entero en los escenarios
cierto tienen un pesimismo desconsolador, nn ciona. No vivo, vegeto."
de los teatros miis brillantes, y prefiero hamatiz de profunda tristl)za. "A mi edad-dice
Tengo a la vista réliqulas de la existencia dP.
berlo presefitado en su vida particular, muy
en una de ellas-no se atreve unu a empezar Verdi y d"e sde su casa natal en. Ronco le, hasta el
a la ligera, como lo permite el correr de la
trabajo alguno, de Importancia, a no ser que Palacio Doria donde habitó en Génova, todo me
pJuma.-LUJS DE LARRODER,
•)

--=I PAGINAS FEMENINAS

=--

1=I

samente algún sombrero pequefilto, confeccionado en seda de colores claros con dibujos
Pompadour. Más allá, un coqueto gorrito ue
ottomano o de taffeta, h echo en matices obscuros, guarnecido con flores de seda de tonos vivo&amp;, nos obliga a elogiar el buen gusto con que
alguna incógnita modistilla ha sabido imitar a
la Naturaleza, simulando con la tela, frescas
rosas encendidas, pálidas margaritas, obscuros
pensamientos y blancos lirios.
La vaporosa muselina de seda, arreglada en
lindos volantes, forma las cofias o "Carlotas"
con que se atavfan tan hábilmente las jove».citas de quince a dieciocho años; y, por último,
la "toca" negra, la que se coloca generalmente
sobre los plateados cabellos de las damas de
respeto, también atrae nuestro Interés, pues el
lujo sencillo y discreto con el cual se confeccionan estos sombreros, es digno de ser admirado.
Mirad, lectoras mras, esas bonitas tocas de gasa opaca o de terciopelo negro, adornadas con
"algrettes" o "cabochons" de azabache, y d.,..
cidme si no evocan la figura solemne, distinguida y respetable de alguna de aquellas damas que, a pesar de la acción destructora del
tiempo suelen conservar los rasgos de su b~lleza y de sus encantos, hasta el grado de hacer
que ciertos pintores célebres inmortalicen 11u
nombre con la ejecución prodigiosa de lo11 retratos de esas mujeres, cuya juventud desaparece pol'o a poco, dejando, sin embargo en to1••
no de ellas un resplandor de su pasada hermo-

'

" Tcilette" de visita, falda de
"charmeuse" blanca con túnica
ceñida y drapeada de liberty negro. Corpiño de la mism_a tela.

- - -- - - - - - nadores más notables buscan de
hacer ostensibles los inagotables
tesoros de su fanlasfa creadora,
se muestran desbordantes de luz
Y de belleza. AIU admiramos los
cambiantes reflejos de las sedas
acariciadoras, flexibles y suaves;
alli contemplamos la severa elegancia de las suntuosas pieles
que, en su prodigiosa variedau,
nos sorprende, fascina y encanta;
desde la obscura y aterciopelada
cibelina, hasta el delicado, ideal
Sui.tuoso atavfo de visita o cuemonia. hecho en seda lil:i pálido, com- y fin1simo armifio. Allf, también,
binado con una veste y larga banda de meteoro verde sombrío.
la ostentación admirable de los
diferentes sombreros de última
";JOda, nos causa grande admiración, pues poéticawente en esos art!culos es en donde la in.ventiva de las modistas tiene un extenso camHemos llegado, mis queridas lectoras, a la po para desarrollarse. Ya en el sombrero de formás bella de todas las estaciones: el otofio nos ma grande y magestuosa; el miis elegante de
visita nuevamente, trayéndonos un encantador todos,. el que Indudablemente se lleva las prey fantAstico bagaje de exquisitas novedades ferencu,,s de las damas de alta sociedad.
que la Moda nos envfa, a fin de engalanar con Bajo la viva luz de los focos eléctricos
Pilas a las damas elegantes y distinguidas. Una se destacan las blancas plumas "amazojusta curiosidad de cqnocer talei;: noved,ades, nas," haciendo resaltar su belleza sobre las
agita en estos momentos al inquieto espfritu sombrfas tonalidades del terciopelo. Los gallarfemenino. Los escaparat€s de las grandes ca- dos y atrevidos "aigrettes" ondulan suavem~:i- "Traje de estilo sastre" comput~to de fa,Jo~ t-,rrecba a
sas de comercio; esas en donde los confeccio- te al menor soplo del aire, adornando gracio- cuadros Dt'gr&lt;M&lt; y blancos, y de nn jaquet hecho tn "gabardioe" negro, este último está aJoroaco con un cuello
de piq:ié blanco

CRO -N lCA

�CONSULTAS
A USA A.\llGA.

-

-

Violeta: Mucho gusto he tenido al recibir
su carta, pues hacia ya largo tiempo que no ~abla nada de usted. Me causan verdadera satisfacción las noticias que hoy me comunica, relatándome sus impresiones de viaje, Y clari.me:ite veo la delicada apreciación artistica que tiene
la inteligente "Violeta," pues sus descripciones
de museos, edificios, monument~s Y demás b~llezas de los palses que ha recorrido por el vieJo
mundo, son tan bien hechas y tan finamente
expresad.as que sólo las he leido iguales en algunos llbr~s de autores conocidos. Debe,. pues,
cultivar ese género de literatura, porque sm duda tiene usted facultades extraordinarias a ese
respecto.
,
. .
En cuanto a su pregunta, le digo lo ~1gu1en!e:
no todas las personas gustan de _01r música
cfásica; de modo que será más d1~creto que
ponga en su programa a lgunos numeros de
piezas bonitas y accesibles a la mayo:1:1 de los
invitados, como por ejemplo:. composiciones de
Elorduy, Villanueva, Ricardo Ca~tro Y P-;mce.
un pequeño concierto, desempenado_ por _un
buen cuarteto de arco, dejar~ grata 1mpre~1ó&gt;!
en la concurrencia; y en segmda, debe servirseen el comedor un ligero "lunch."
¡Ojalá que su !\esta de regreso obtenga un
éxito brillante!

!.- Elegante abrigo hecho en satín negro, adornado con una manteleta de
seda liberty blanco. Cuello-chal de s1.tín negro.
2.-Traje de calle, confeccionado en terciopelo
verde esmeralda, guarnecido con seda escocesa, en
verde y blanco. Gran cuello de zorro gris.
3.-Original atavíe, de
paseo, en crespón satín,
violeta obscuro La túnica
es de velo de sed'l, en tono
más claro. Elegante estola
de piel blanca.

sura;
algo asr como
el vago y delicadisimo
perfume de una rosa
marchita, o como la incierta claridad del crepúsculo, después de uu
glorioso día de verano.
Pero, sigamos nuestro paseo por
las principale; avenidas, mis amables lectoras, y continuaremos recibi~n.do gratas sorpresas al pasar delante de los luminosos escaparates,
-en los cuales se exhiben a las miradas del público, el esplendor, el
arte Y la riqueza de las joyas modernas. Acaso es en este género de
-elegancias en donde la Moda actual se muestra más admirable y magnifica, porque las alhajas de ahora sirven para embellecer y engalanar
todo el ata vio femenino: se colocan sobre los trajes, en redecillas de
1&gt;er]as, de diamantes y de esmeraldas; se usan como diademas en los
~•tocados;" se llevan en los abrigos y mantos de noche, ya sea como
ibroches o aplicaciones, ya como suntuosos adornos de fantasia. Y para
,que en ningún caso se excluyan las joyas de la "toilette" de las damas,
vemos que hasta en el calzado con que se como Jetan los trajes de ceremonia, la pedrería desempeña un papel muy importante, pues los

RESPUESTA.

1
lindos zapatos de raso,
taffeta y terciopelo, se
adornan con perlas, zafiros y topacios, asi como se engalanan las
pequeñas sandalias de las bellas odaliscas
del lejano y poético Oriente.
En la próxima crónica os llablaré, lectoras mfas, de las originales novedades que
las modas ae otoño nos han tra1do para P.I
corte de los- trajes.
MARGARITA.

Curiosa: Sf, señorita; "El Mundo Ilustrado '
tiene sinceros deseos de compla_cer a sus lectoras ofreciéndoles en estas págmas todo cuanto pueda serles útil de algún modo; a::;!, pues, espero las preguntas que quiere usted hacerme,
y no tema importunarme con ellas, aunque
sean, como dice, de muy dlvers~s índoles. Ya
se trate de modas, usos de sociedad, asunto~
intimos confidencias sentimentales, o secreto,,
de toc~dor, tendré siempre para usted igual
gusto en contestar a sus consultas, Y lo baré
eon el mismo empeño que lo be hecho desde hace
varios años, porque "Margarita" es ya una
amiga conocida de las amables lectoras de este semanario.
Envie su carta &lt;'on Idéntica dirección a la
que puso en su última; lleg6 a mis manos
oportunamePte.
DOS CON~EJOS.

l'n l~norante: C,eo que su amiga. quedará
complacida, si le regala usted un reloJ-pulsera,
un "pendenttr" para el cuello, o un frasco d!'
perfume tino. Si no tiene usted con ~lla una
a.mistad suficiente que acredite este genero de
obsequios, entonces, debe limitarse a ofrecerle

un libro de algO.n autor notable, o un bello ramo de flores.
Use usted la "Suavisina" para combatir esos
barritos de que me habla, pero, si no obtiene
ningún éxito con este procedimiento, le aco:isejo que se lave con agua de végeto. También
será conveniente, si su médico lo aprueba, que
tome "Piperacina" 111idy, que es muy eficaz
para combatir el exceso de ácido ürico, al cual
son tan propensas las personas artrfticas.
POSTALES.
A:rmée: Mil gracias por sus lindas postales.
He tenido mucho placer en recibir ese recuerdo
de mi simpática amiga, a la cual Je deseo tollo
género de bienes.

UN CONFLICTO.

Carmen: No es fácil resolver el caso que usted me consulta, pues las consecuencias que le
puedan resultar de seguir mis indicaciones, acaso sean más graves de Jo que usted piensa.
Si su novio comprende la simpaUa, o, más
bien dicho, el amor intempestivo que "Carmen"
siente por su futuro padre politico, surgiria una
rivalidad terrible y odiosa entre padre e híj:i.
No; no es posible que usted manifieste a su prometido el estado de su corazón; mejor decf(lasP,
a romper con él esas relaciones, que Ya no
pueden llamarse amorosas, puesto que ya no ,¡I)
quieren mutuamente.
Es natural cuanto ha sucedido: usted tiene
treinta y cinco afíos; su novio, veinte; el padn•

�BRAZOS VELLUDOS
como los del mono. o
LABIOS SUPERIORES CON
BIGOTE
como los de un hombre.
Una oola aolic:acl6n de RHAL F.XTI RPADOR OH VKLLOS ••s1RE'l " basta para extirpar en pocos minuto, toda clase de pelos en cualquiera parte del cuerpo; no
importa cuanto! años hayan

cxlst1doalll. Eua modern11ima preparación cuenta mu-

chos años de ser favorecida
en Mlxico, pwcs no sólo e s
1umamentc e6caz. sino que
no causa mnlestia ni irritación en la pitl, por delicada
que sea, y la dela fresca.
limoia y 111uc como si ja.
má hubJcsc tenido vellos.
Fra sco SZ, SO. Perfumado.
• SJ .OO. [ Si se pidiere por
correo cenificado, en11len1e

iefltc para una aplicaci6n. 30 cu

2Scts. mi,.]

Muestra su5-

D~i&gt;6!1tos·-J. Labadle Sucs. Co.. 4.v. San Francisco, 39
-U1~le1n S11cs., Cohsc:o 1.- Jobannscn Féhx Co.• A,• San'
:l~~cuco 39.-A. V&amp;rflS l uc:J•• 1u.b::l la Católica, 6,--.tE~

-

~ PA A
(b=
de éste es un hombr0
de cuarenta y do:.
años; su ;tspecto rs
agradable, aun es de
buena edad y se encuentra más cerca de
la ele uste&lt;l, porque el
prometido es casi un
niño; no creo que ese
matrimonio tenga bases para ser feliz.
Pero, le repito, la solución de este caso es
muy delicada y mejor
s~:a que consultara
con un sacerdote ele
virtud, talento y ex-

rCE~E:Y.~§.!NA

0

1

La CEREVISINA da marnvillosos resultados en el
t rutamien to de los furúnculos. En los enfermos que pade~c~ de psortasts, herpes ó eczema, produce el mejor
ex,to mejorando rapiJamentc su estado genera l, asi co.111 0
en el acné, la urticaria, ele.
1

jl

~

PARIS. 8, rue Vivienne y en todas las Farmacias

~

____--:::-:::::::::::::::

LA DAMAS ?
D

G

u

perieucia, a fin de recibir una respuesta que convenga a la dificultad de una
sltuact6n tan rara.
)fODELOS.

An1apola: Doy a usted los modelos
que desea para confeccionar un traje de
desposada y otro de "doncella de honor."
Espero que dichos modelos serán &lt;le
su agrado.
L A LHlPIE ZA DE LAS JOYAS.

Para la limpieza de las joyas se recomienda la mezcla de Creta en polvo,
25; caolfn, 10; albayalde, 12; carbonato de magnesio, 2; óxido de zinc, 2.
Las joras de oro y plata y con prdreri:a se frotan con un cepillo de mediana dureza, embebido en una papilla de blanco de Espafia, l·asta la desaparición del óxido. No deben jamás
járselas sumergidas en agua o en alcohol joyas que contengan perlas o
piedras preciosas, sino sólo frotarlas
con el lfquido. Cuando estén limpias
se ponen durante un cuarto de hora en
u_na cajita llena de aserrfn; pasado ~ste
tiempo, se cepillan de nuevo para quitarles el aserrfn adherente.
Se lavan, mediante un cepillo, con
agua caliente de jabón.
Se sumergen en agua caliente que

•

~

contenga algo de cloruro amónico en
solución.
Las joyas de azabache empañadas
recobran su brillo frotándolas con miga
de pan, luego se les pasa una franela o
gamuza para quitar la miga adherente.
Las joyas de acero demasquinado
han de tenerse al abrigo de la humedad. Es conveniente frotarlas a menudo con un trozo de piel por el lado del
pelo.
Para quitarles el óxido se emplea
una mezcla de aceite de olivas y d~
grafito, o de hollfn pasado por tamiz.
También resulta eficaz una inmersión
en alcohol y una desecación rápida entre aserrin de madera caliente.

Aun los organismos más re'sistentes y mejor constituidos
sufren serios -trastornos en estos días de inconstante temperatura.
•
Jtstamos en la temµorada de m il enfermedades, s1 no graYes, sí molestas y no exenta1- de peligro,
s1 no se acude opor tunamente á prevenirlas ú curarlas, es decir, á atajarlas en su acción dañina ó destruc-

tora. Ocurre que, bien por efecto del sol, que á ratos parece que penetra en el cerebro por la fuerza de los
Se devuelve a los objetos de oro su
brillo primitivo lavándolos con una s1Jlución de amoniaco liquido.
Las cadenas de oro, cuyo brillo se ha
perdido por el uso, adquieren de nueYo
un p'ulimento poniéndolas en una botella con agua, a la que se ha añadido uu
noco de bicarbonato sódi~o. Tapa.da la
botella, se agita el contenido; luego se
extrae la cadena y se enjuaga con agua
clara; finalmente se seca con un trozo
de tela. /
MARGARITA.

rayos que queman, bien por la humedad de que se impregna súbitamente el ambien te y poi· el estado lodoso del piso, son pocas las familias en que alguno de sus miembro:-. ancianos, adultos ó jóvenes. no se
encuentra atacado de catarro, de dolores neurálgicos ó reumáticos, de cólicos alarmantes.
Pero acontece que, no obstante que lamentamos la más mínima alteración en nutstra salud, nos
cuidamos relativamente poco &lt;le conservarla, viviendo, mientras no nos asalta una dolencia, en la más
absoluta tranquilidad y el más risueño de los optim ismos.
Todas las personas precavidas tienen siempre á mano un preventivo que entone y equilibre el organismo al primer sín toma de malestar, y en toda nuestra República el popular y benéfico reconstituyente conocido con el nombre de

~=====================?f)
j

VINO DE SAN fiERMAN
•
Sorteos que se verificarán
durante el

, MES DE OCTUBRE
Miércoles 15 $10,000.

A gencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MA RI SCA L A, 3 _

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Tele'fonos: { ER1cssoN.
MEXICANA,

836.
I006.

Entero $ 2.00.

Miércoles 22 S 30,000. Entero 3 6.00.
M iércoles 29 $ 20.000. Entero $ 4.00.

Vigésimo $ 0.10
Vigésimo S 0.30
VigésiD"'&gt; $ O. 20

nunca falta en infinidad de hogares que. por propia experiencia, saben los mararillosos efectos que pro•
d uce, así en la cu ración radical de multitud de enfermedades, como en oponer resistencia á las que constantemente nos amenazan.
ACEPTEN USTEDES ESTE BUEN CONSEJO: En tudas las buenas &lt;lroguerías y boticas

se halla de venta el antiguo y acreditado tónico fortificante V I NO DE SAN GERMAN . Usenlo en las
dosis que se indican en los fré}scos y experimentarán la inefable alegría ele ,,er alejado el peligro en momento que se crean presas de cualquier dolencia.
EL V I NO DE SAN GERMAN ha dado resultados sorµrendentes ;'1 los enfermos de la sangre, a los

tuberculos&lt;'S, reumáticos, anémicos, neurasténicos y, en general, á cuantos padecen de achaques nervioso!-.
Para las señor:is. durante el período de lactancia, ·es un fortaleciente incomparable.

LUNES Y VIERNES
SO.RTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$5,000
Entero $ 1.00

Décimos $ O 10

OFICINAS: 5a. de Donceles ~Núm. 121. MEXICO, D. F.

'

�Cúrese usted en su

Consejo de Madre

domicilio.

La madre es en i;ran parte. responsable por el futuro de la hija. Elle debe
ejercer la debida influencia y dar á la
muchacha información de vital interés
tll tiempo oportuno.
Consejos de
madre á tiempo no sólo salvan las vidas
de muchas lindas señoritas sino que
les proporcionan una existencia feliz.
Cuando la señorita comienza á sentirse
indolente, á sufrir dolores de cabeza,
desvanecimientos, mareos ; cuando
demuestra una disposición anormal
para d,;;mir, siente dolores de espalda
y en las piernas, tiene la vista empañada, deseos de estar sola y evitar la
sociedad ó rompañíadeotras señori tas,
cuando, en ñn, es un misterio para si
misma y para sus amigas, la madre
debe acudir en su ayuda al momento.
El este tiempo, el mejor socorro y ayuda á la naturaleza es

Este remedio prepara el sistema de las jóvenes para el cambio que
viene y es muy seguro cuando llega la hora de prueba.
Monterrey, N.L., México.-" Por algunos años sufrí de inflamación del
útero, dolores_er. la espalda, rii1ones y abdomen. Tomt': el Compuesto
Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y dicho remet!io me ha curado.
Guiada por mi amor á la humanidad he recomendado &amp;U Compuesto Vegetal á muchas amigas las cuales te,r,bién recuperaron su salud ccn1 este
re1ue:lio. Puede Ud. usar mi nombre para un testimonio lle la excelencia
del Compuesto Vegetal, cuya medicina continuaré recomendando. Acepte
de nuevo mis gracias.'' - CIPRIANA PEREZ. Barrio de las Fijerinas, Contiguo
á Calzada B. Reyes, Monterrey, N. L., México.''
Si está Ud. sufriendo 11hruna de estas enfermedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lydia E. Pinkham Medicine

Oo.;-Lynn, Mass., E. U. de .l. Su carta será allierta, leida y contestadr
por una señora y considerada estrictamente confidencial.

riza el flujo mensuai,
los retrasos . y
supresiones asi como
los dolores y cólicos
que suelen coincidir con las
"
épocas.
~

DE LAS

SENORAS .
FlORoEBHLEZA

E

FINURA, PUREZA. PERFUME IDµL. -

POlVOS ADHERENTES
INVISIBLES

Ccílnunic.a al, rostro o~ mara,·illosa

f:u~~~~c~:~o~e~~e~~d:~~. b~!"fousrac0f:r!:C:o¿ tnRa~~~J°f:~~: ~~~~;~ªr~ ~
1

.1b$ol11' , S&lt;.•n los poh•os de arroz de las reinas y lo, reyH de los pohot d• •rroi.
~ A'.GNEL, nmPU!o!ISTA. 18, Avenue de l'Op6ra, PA.I\IS

¿ QUÉ ES LO

QUE NECESITAN

los DEBILITADOS. los FATIGADOS
aquellos que tienen débiles los PULMONES y los BRONQUIOS1

Un ANTISél'TICO y un RECONSTl'lUYENTE

l.i•ll1IU1ñºi]Xii"f~J:l~ilBj

que en forma apropiada,

reúne el antiséptico y el rec::.•.st1tuyente mb
poderosos, la Creosota y el Clorhidrofosiato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESC~OFULA. Aum~nta el
apetito 7 lu fufrna, agota las aecrec1ones y r•ev1ene la

&lt;.,,~e,.,.,...

TUBERCULOSIS
-

veeltG
,n tod•'
e, counai:vorr,.PAllls.. 1

HACE MAS DB
TREINTA AÑOS ,

Todas las enl"ermeclades de In Sang1·c
Deben Curm·se.

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham

SALUD

EN USO CONSTANTE

,.. f•'~•º'·•·

Ningún daño pueden causar los
microbios; y los gérmenes de las enfermedades se exterminan, cuando
la sangre está limpia y circula con
actividad en las venas y las arterias.
mu estas condiciones cualquiera persona puede de safiar los microbios.
Las funciones de la sangre prote··gen y conservan la vida. Cuando la
sangre circula a perfección, el C'!erpo está saludable y activo, pues toda enfermedad es simplemente el resultado de alguna obstrucción en la
circulación de la sangre.
l'n testimonio entusiasta.

Asisten varias dan.as muy pintadas a la rece1ición de Palacio, de u:1
Embajador.
- ¿Qué le parece a usted la belleza de nuestras seiioras?-le preguntan.
-¡Ah! Yo no entiendo ni una pal.abra de pin.tura-contesta el Emba.
jador.

"Habana, Julio 3 de 1912.
"Perdone la dilación de este t-~stimonio, el que le ruego acepte uniYarios amigos hablan de la fra¡;ido al mayor reconocimiento Y más
lidad
de la vida.
profunda gratitud. Como usted sabe,
-¡Y pensar-dice un.o-que puedesde hace más de dos afios el estado de mi sangre ha sido bastante de uno salir de casa bueno y sano Y
caerse muerto en la calle por haberde3favorable, manifestándose partile caido una teja encima!
cularmente en e l rostro esta descom-Lo que es yo-contesta otro-posición, tan peligrosa como molesestoy tranquilo acerca de ese punto.
ta. Las pocas dosis del remedio "LiEl médico me ha dicho que moriré
quido para la sangre," por Ud. a m '. de una afección cardiaca.
recomendado con tanto acierto, han
sido suficientes para el compl eto restablecimiento, inclusive la curació11
de la piel del rostro, cuyas buenas
condiciones, obtenidas con su eficaz Extracto compuesto vejetal ArveHna, '5, gramos¡
remedio, me obligan a recomendar.o Jarabe compuesto de hipofosfit~s,
45 gramos;
por considerarlo un deber, tanto pvr
Jarabe compuesto de Zarza parrilla, 6o gram:sgratitud a Ud. como por humanidad
Cómprense estos ingredientes en .cualq~mer
a mis semejantes; teniendo particuBotica mézclelos cada uno en su pr opia cas~ y
tómese'
una. cucharadita después ele cada conuda
lar placer en contestar lo que cualquiera persoP.a interesada, se si,- y :il r~costars-e.
va interrogarme." Atentamente. l&lt;J&lt;iuanlo Cal'llonn. - Sic.
Habana
COGN.lC
151.
EL REMJ&lt;JDIO PARA LOS RIÑONES, cura prontamente los Dolore;:
de Espalda y todos los males de ,l os
Riñones. 50 centavos. l\Iarca 3 X, $2.
EL REMEDIO DE l\IUNYON PAJ:tA LA SANGRE cu ra radicalmente
El secreto de su bondad
todas las impurezas de la Sangre,
está dentro de la botella.
los Barros, la Gomplexión Defectuosa, Herpes, Eczema y todos los desarreglos de la Sangre, EO centavos.
Marca 3 X, dos pesos .
EL REMEDIO PARA EL ES'l'REÑll\1IENTO. El más poderoso, el más
cienUfico y eficaz para esa enfermedad. En tubos, por 50 centavos.
EL RE:\IEDIO PARA EL HLGADO, cura positivamente la Biliosidad la Ictericia e l entorpecimiento· del Higado, 1:i'. sensaci{in del Cansancio y agotamiento, la Ventosidad
del Estómago, etc., etc. 50 centavos.
Marca 3 X, $2.
Pida usted la "Guia de la Salud,"
de i:11 un)'on, en las Droguer!as de J.
Labadie Sucs. y Cia., Av. Sarl Fraacisco 43; J. Uihlein Sucs., 3a. A,.
Bolívar 2 5; Johannsen, Félix y Cia.,
Av. San Francisco 39; Droguer!a del
, Elefante, Av. Isabel la Católica 6; Y
otras. Consultas por corresponden' cía, confidenciales y libres de todo
gasto.MUNYON'S, 53 AND JEFl&lt;'ERSO~,
PHILADELPHIA, E. U. de A.

RECETA PARA EL REUMATISMO.

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114656">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114658">
            <text>1913</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114659">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114660">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114661">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114662">
            <text>Octubre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114663">
            <text>12</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114680">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114657">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 15, Octubre 12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114664">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114665">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114666">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114667">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114668">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114669">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114670">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114671">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114672">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114673">
              <text>Editora Nacional, S.A.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114674">
              <text>1913-10-12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114675">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114676">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114677">
              <text>2007195</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114678">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114679">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114681">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114682">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114683">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="6253">
      <name>Alfonso Cravioto</name>
    </tag>
    <tag tagId="6252">
      <name>Crónica literaria</name>
    </tag>
    <tag tagId="6259">
      <name>El jardín del Rey</name>
    </tag>
    <tag tagId="6257">
      <name>El obsequio de Ponce</name>
    </tag>
    <tag tagId="6256">
      <name>El Sarao de Chapultepec</name>
    </tag>
    <tag tagId="6254">
      <name>Leyendo un cuento</name>
    </tag>
    <tag tagId="6255">
      <name>Matrimonio Gómez-Ortuño</name>
    </tag>
    <tag tagId="6258">
      <name>Miguel Lerdo de Tejada</name>
    </tag>
    <tag tagId="6260">
      <name>Triunfo del Agricultura</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
