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                  <text>��- - - - - -~--:~ - - = - - - - - - - - - - - - _ _ : :E;:L:...;!:\!.:
IU~N~
. D(;):;:!! ILUSTRADO.

Inauguración de un Gran Edilicio
. Galantemente invitados por los
Dir~~tores de la "Tampico News
Co., S. A._, asistimos el día 1 0 pasa~o ~ la mauguración de su nuevo
ed1fic10, levantado para gala y ornato de la Met rópoli, en la esquina
9ue forman las calles de Bolh-ar ..
Avenida del 16 de Septiembre.
·'
. La const rucción consta de cinco
p1s~s ! dom ina en ella el estilo R•:inac1m1ent o .español, que se observa
¡;m sus columnas, remates, arquitr:i.bes Y balcones, rompiendo la armon~a _del estilo, solamente las grand~s
v1trmas que, como es nat ural, rev,\la~ el es~írit u moderno que da amplia ventilación y luz merid iana a la,,
casas que se destinan a comercios n
oficinas.
: A1_1te3 de dar crónica a cerca de l:i
sencilla Y ele gante fiesta ofrecida
por los Directores, es justo hacer
.una visita al edificio, siquiera sea ,
g~andes prisas, ya que ni el espaciJ
m los conocimientos nos permiten
describir todas sus dependencias con
la fidelidad y extensión que se mer ecen.
DESPACHO DE ME RCANCIAS
AL MENUDEO.-Situado en el pi50
bajo, con ecarmes aparadores a las
calle~ de Bolívm· y 16 '1e Septiew
bre; el despacho de mercancfas a l
detalle dir igido por el señor don José Molero, es sin duda el más espacioso Y b ien a r reglado de cuant os
existen en su ramo en la capital.
Un grupo de inteligentes y sol!citos empleados atienden a la cliertela Y le muestran cuanto a su antojo ocurra, pues es r egla de la casa que toda persona que atraviese
la puerta, no salga sin la satisfa cción de haber adquirido lo que d esea o en la inteligen cia de que si no
ha comprado, es porque lo que busca no existe, pero nunca por falta
de atención o por exceso de precio.
OFI CINAS GENERALES.- Todo
el segundo piso está ocupado por el
despacho del Presidente y G erente
General Y por las oficinas d e la Empresa. Trabajan en ellas más de éi"ln
·empleados de ambos s e xos y dir ije
el enorme movj¡niento dé correspondencia, cuentas, cobros, pagos, remisiones, facturas, etc., el - h ábil contad or y perfecto caballero ·don Adolfo Fernández Nilñez.
El mo_viil;!iento que t iene este d
partamento de la casa, es sólo comparable, en México, al de las grandes instituciones de crédito o de f errocarriles.
ALMACENES. Para depósito
de mercancfas, lo mismo que para.
el despac ho de las mismas al por
mayor, se ha destinado el piso ter-cero, e l cual en su totalidad est á ocupado por casilleros, vitr inas, etc.,
que guardan efectos e n cantidades
el!.ormes, pero bajo una perfecta clasificación, para que su despacho s,ia.
rápido y eficaz.
Un antiguo empleado de la cas:i.,
el sefior Policarpo Ceballos, lleva
la batuta en l os almacenes y, a decir
verdad, sólo mer ece elogios su pericia y el ordenamiento en que tiene
todo d ispuesto.
TALLERES DE SASTRERIA.Don Alej andro Berezowski está encargado de los grandes taller es d,•
sastrería que constituyen uno de los
ramos más importantes de la "Tampico News Co.," al grad o de qu1J
ha habido necesidad de destin ar todo el cuar to piso para la con fecci ón
de ropa. Bien es ver dad que en esta
casa se ejecu ta toda clase de trabajos de sastr ería , desde un m agn ffico frac o el traje de un diplom ático,

r

0 -

Fachada del nuevo Ed ificio de la Tampico News Co., ::,. A.
basta el humilde vestido para d
:-~nihre de campo.
Ayuda en sus labores al sefior
.Berezowski e l conocido cortador doP
Te lesforo Illán.
RELOJERI A, ALMACENES, ETC.
-La relojerfa es otro de los renglones importantes de la "Tampico
News Co.," S. A., y tanto a los talleres de esta industria como a otn
sección de almacén, sombre rería,
etc., se han dedicado e l p iso quinto
y parte de un piso s uplementario
constr u ido sobre la azotea.
Entendidos operarios tr abaj an en
la relojerfa y se- mbrerer!a, hacieml·J

obra muy apreciada en toda la R P,· prosperidad, cada vez más creciente
de esa Empresa, que ha sabido elepública.
varse por la inteligencia y constancta
del señor don Abraham Z. Ratner y
de su h ermano don José, a la altura
Verificóse la apert ura de esta de las primeras del pafs.
Para terminar esta breve noticia
nueva casa ( nos referimos al edilicio ) e l dfa 1 O del mes a ctual y fuP.- diremos, que la Junta Directiva de la
ron. invitados a ella los señores Jor- "Tampico News Co.," la constituyen
je y Vfctor Huerta, hijos del Primer los señores: Abraham Z. Ratne:i:,
Magistrado de la República, as! ctJ- Presidente y Gerente General; J osi?
mo otras distinguidas pe r son alida- B. Ratner, Vicepresidente y Su b-gerente; Adolfo Fernández Núñe~
des.
En el despacho del señor Presi- Tesorero; Lic. Guillermo Obreg(in
dente fué servido un exquisito l unch- j r., Secretario; y José Molero, L--0champagne y allí se brindó por In misario.

�BlBLlOTECA. UNIVERSITARIA

"ALFONSO RFYF.$"
.

¡'!!.Jijf~$

EL 1'fUNDO- ILUSTRADO.

El Soldado Auton1ático

Al mismo tiempo, un fusil automático, montado en dicho cilindro,
hace 400 disparos en una dirección
dada.
Los soldados autómatas pued():,
ser movidos desde un puesto central
situado o ocho o nueve kilómetro~
en retaguardia de la linea de defensa.
Dichos soldados no pueden set·
vistos del enemigo, sino- cuan.do surgen del suelo.
Para instalarlos no hace falta perjudicar los cultivos.
Su emplazamiento es sen&lt;·iilisin!o.
De los ensayos hechos re,mlt:1 que
:i.;1,!unos centenares de estas soldados
f] P acero pueden dE&gt;fender un.t posición contra todos los ataques de una
infantería numerosa.

Un eminente ingeniero danés, acaba de sacar patente de invención dt

un aparato maravilloso que ha imaginado y construido.
Lo denomina el soldado automático.
Dicho aparato se compone de uu
cilindro de acero que en época normal está dentro de otro cilindro més
grande, plantado en el suelo verticalmente.
Gracias a un mecanismo muy se11cillo, es puesto en movimiento por
medio de la telegraffa sin hilos, el
cilindro primero surge de la tierra a
una altura de medio metro.

CAPITAL SOCIAL:

EL BUEN TONO,

$10.000,000

Inaccesible, naturalmente al pánico y al desorden, disparan mecánicamente sus cuatrocientos cartuchos.
Para vencer su resistencia hay que
r'estruirlos uno a uno, cosa dificiHsima.
Y como rn les mueye por medio d~
la te!egraf!a 'sin hilos, no hay manera de inmovilizarlos.
Algunos militares daneses que ha11
presenciado los ensayos dicen que sa
podi:l alinear, en los puntos de m~s
riesgo a esos soldados auwmático,
1 en ~rvando las tropas para los sitios
c!e mfs dificil defensa.
El ejército que asi procediera, en
opinión de ellos, ganarla las batanas eón gran facilidad y sin grandes
pérctidas.

s. A.

Cuarta Colección No,49
DIRECTOR GENERAL

E. PUGIBET

MEXICO. -

=~

(1-- .

- 0
Llegado a Europa, el marino ecb6 a ""1
los cuatro vientos el relato de su aven- 0
tura. ufanandose de haber descubierto
un monsu-uo probablemente antedilu- ~
viano y al que por haberlo visto fumar
bautizó con el nombre de "numa fedal''
ten groenlandes, adorador del fuego. 1

A lo me¡or, el ruido deun cuel'l)O
que cayó y algunos alaridos le hicieron
refugiarse a bordo, y desde all.f pudo
ver como un esperpento se acercaba
brincando como un poseido, recog!a la
colilla del cigarro -, se ponía a fumar
con manifiesta satisfacción

....

~
~ '"·'

'-' }

·,~

-~

=

~
~

Hurgando entre los tempanos y preguntando a los animales acabó po,
convencerse de que el adorador era sqlo producto de la calenturienta imaginación del contra-maestre, pues osos
y rocas aseguraron bajo palabra que
ni había fuego en el polo ni mucho menos irracionales que le adorasen

! .

Registrado como artículo de segunda ciase el 3 de Noviembre de 1894.-lmpre~o en papel de las Fábricas de San Rafael.

Año XX. - Tomo 1,1.

México, Octubre 19 de 1913.

DAMAS

,

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:
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. .

$100,000.

.,!:
• ._,

El aventurero encendió Ün cigarro
ALFONSO XIII para disimular s.u
~ mortificación y se disponía a regresar
~ cuando se le plantó delante un paque-=. te de pieles que se agitaba jp"Ot&lt;.scamente y que hizo creer al via3ero que
al fin habla topado con el dichoso ado•
rado,

..,a,:= _

i Que adorador, ni que ocho cuartas!
Era•Moquete, comerciante de la luna.
que viniendo a efectuar una compra
de cigarros del Bueµ Tono; para revenderlos en J!Uestro satélite. había tenido
la desgracia de cae~en el P!)lO. de donde ya no le había sido posible sahr

''EL BUEN TONO," S. A,, tiene registrada conforme á la ley,
&lt;iRANO~S PREMIOS: P1'RIS 1900

'

.. : .
.

Una compañia cinematográfica danesa está proyectando la confección
de una peHcula del terrible naufra¡;io del "Titanic," en la cual se ¡&gt;ropone gastar nada menos que ....

~

Número 16-·

D!STI NGUI DAS

· El tolmo tin~matográflco.

-= .
ltl:'
~~e

,.: ' )

PARA PROLONOAR LA VIDA.
Un niño se levanta muchas
veces sin el menor daño después
de una caída que habría. roto los
huesos de su abuelo. ¿ Por qué?
Porque el cuerpo del nino ee
flexible y 1&gt;lástico, mientras el de
P.U abueló es duro y quebradizo.
La sangre deposita materias que
tienden á. obstruir el corazón y
las arterias é impedir la circulación; la mayor parte de las pera:mas que tienen más tle ..sesenta
auos sufren más ó menos de ese
desarreglo, el cual las trae al
estado que se conoce por el nombre de vejez. Eminentes autoriUldes pretenden que si pudiéra~
mas alimentar convenientemente
el cuerpo y deshacernos de los
residuos inútiles, la vida podría
prolongarse casi indefinidamente.
En todo caso se pueil.e vivir no•
venta años lo mismo que cincuenta, siempre que tengamos un
cuidado inteligente de nosotros
mismos. Consérvese el sistema
limpio de gérmenes mórbidos y
los nervios con pleno gobierno do
sus varias funciones, mediante el
uso de un vitalizador como la
PREPARACION de W AMPO LE
y, descontando los accidentes, todo el cuerpo permanecerá fuerte
y elástico mucho más tiempo del
que sería posible de otro modo.
Es tan sabrosa como la miel y
conti:me una solución de un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con Hipofosfitos, Malta y Cerezo
Silvestre. Para Desórdenes de la
Sangre, Enfermedades Agotantes
y Tísis está por encima de todas
las demás. El Dr. D. M. Velez,
Profesor en la Escuela Nacional
de Medicina de México, dice:
''Desde hace varios años uso la
Preparación de Wampole an caeos de afecciones oculares infan•
tiles sostenidas por anemia ó cscrofulosis, quedando muy complacido del benéfico resultado obtenido." Eficaz desde la primera
dosis. De venta en las Boticas.

PROVEEDORES DE LA ·
REAL CASA DE -~SP~~-~
'

'

.. v . ... ~

Tan plausible explicación obligó a
Pivote a ofrecer al comerciante un asiento en su trineo y ya en Londres.la
Sociedad declaró que valiendo mas un
selenita que cualquier monstruo se
añadiría al millon un par de cerveZ?"'
MOCTEZUMA. Onzaba, para que; loe "18•
¡erosbrindaranpo, El Buen Tono.S A

la~rop1edad

de estos anuncios,

Y ST. LOUIS MISSOURI 1904.

POR 'REAL DECRETO DE
17 DE FEBRERO 1909.

LA MEJOR CERVEZA DE LA REPÚBLICA, ES LA DE M0CTEZUMA. ORIZABA.

Se ha contratado un gran trasatlántico para las escenas que precsidieran al siniestro y para el salv;,mento de los pasajeros, y está con~truyendo un bar.co especial, parodia
riel "Titanic," para representar la
escena final, en que .,e verá al col0l'ii hundirse en las 1irofundidad€s
ctel. océano. Más de cuatrocientos actores tomarán parte en la representuclón y entre los pasajeros de primera clase· a bºorcfo ae1 trasatlántico fletado con este· objeto figurarán personaj,e__s de, l9s altos círculos so_ciale:;,
que se pr.estan .gustosos ¡i. ellp p_9r
la novedag_· ¡¡1~ la· ·experiencia., .

..
SRITA. EÑRIQUETA DE LA VEGA

�DIRECTORIO
Jt~L MUNDO ILUSTRADO
Semanario de Actualidades, Arte y Litf'1•at11ra.

·Etlitado por "El Mundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrada," S. A.
DIRECTOR GERENTE GENERAL
EDUARDO l. AGUILAR.
JEFE DE REDACCION
/
MANUEL BARO.
COLABORADORES
t-,ic. l&lt;'cderico Gamboa.-'.Lic. Jesús 1\1. Rábago.
-J.ic. Nemesio García Naranjo.-Lic. Rubén Valenti,-Llc. Antonio Ramos
Pedruezn. ·
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!i11-. Calle de Bucareli, 11.6.-Apartado 149.-Teléfonos: .Mexicana, 684, JuArez;
Erlcsson, 1518.
(con linea¡¡ de extensión.)
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l&lt;Jn la Ciudad . . . · . . . . . . . . . . $ 1.00
(pagadero por adelantado.)
En los Estados. . . .' . . . . . . . . $ 1.25
(pagadero por trimestre ac!dantado.)
li:n el Extranjero. . . . . . . . . . $ 2.00
{ pagadero por semestre adelantado.)
NUMERO~ SUELTOS:
~u la Capital . .
. $ 30
. ,, 0.36
En los Estados. .
l!Jn el Extranjero.
. ,, 0.60
Atrasados. . . .
.
. . . ,.0.50
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&lt;le Septiembre, li. Sus agentes en Europa, la
Socl.été Mutuelle de Publicité, 14 rue de RGugemont, (9 e.)
NO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
Toda correspondencia y giros deben remitirse al Director Gerente General.

La Jura de la Bandera
:\'lusa, dame tu mano gentil. Musa, vuelve los ojos hechiceros y q1,1e yo te vea el alma a través de las pupilas nazarenas. Mírame,
Musa, soy el mismo. Bueno, el mismo nó, po:·que este gesto amargo no me 'o conocias. Paro el alma! Oh, la psique enamorada y romántica es la que tú conociste cuando yo te
diie mis tristezas cierta noche de melancol!a
y tú me besaste en la frente. Musa, Princesa. óyeme. No vamos a escribir arUculos de
poU:tica, ni a divertir a un ~oncurso Jayane~co,
de esos que están al reñir ' por un candidato
y que se arrojan los trastos ·a la cabeza por ui.
~( o por un nó que les repercute en el intf,~tlno. Oyeme, Musa. l\Hrame al rostro. Vengo
&lt;le la pelea, y es verdad que ,te dejé en el más
¡,rofundo olvido por salir a justar con los malandrines, sin pensar en mi alcurnia y sin saber
que el ruido de mis e_spuelas de oro debia r;:sonar únicamente sobre los mosaicos de tu
alcáaar. Ahora vamos a escribir un articulo,
Musa mia, que sea comG agua lustral sobN
mi cabeza pecadora. Un articulo que me desagravie, Musa._ Tú no vas a abandonarme ah~ra. Tú eres muJer, y por Jo tanto, debes. se.r ID!·
sericordiosa, nb como tus hermanas menores
de carne y hueso, que a las veces son malas.
y nos hincan los dientes en el corazón. Tú eres
un ser superior de infinita bondad. Lo que ticn.es de hembra, es la dulzura. ·Lo que tienes
de humano es el blando sentimiento de la compasión. No quieras parecerte a las lindas muüecas que nos hacen sufrir, ara por su roman,ticismo ¡ tan atrasado! ora por su neurastt!·nia tan de moda, ya por su improbable com.plicación psicológica aprendida en Paul Bourget o ya por su pose insufrible de snobinett,,,.
,.nfermas de nietzscheismo. Yo vuelvo a U con
:\os brazos abiertos. Puedes verme a los ojos.
¿ Una imagen? Si. Es ya un sueño. Una silueta
·,borrosa. Una figura femenina que _ asomó a
mis pupilas, pero que se marchó, como se han
inarchado todas, más tarde o más temprano.
Esta parecia quedarse aquí, Y Si acaso notas cn_-10 un trasunto de su presencia, es debido a.

un fcnúw c no físico semejante al que se produce cuando vemos de frente al sol: quedan en la
re¿ina manchas irregulares de colores sucesivos dE} iris. Primero un rojo de brasa, luego
un anaranjado oriental, después un te-nue amarillo de oro, luego el verde esmeraldino que se
funde en un azul profundo de mar, para dejar
sitio al pincelazo violeta que se desvanece al
fin en un negro de toca luctuosa. Eso queda
en mls ojos. Quizá mañana, como el enfermo
yue sale a plena luz, después de muchos dia11
de encierro, abra los párpados a la glona ae.
sol y no tenga que hacer la súplica del Osvaldo
de Ibsen.
¿Me has entendido, Musa? Bulle en mi cer~bro una idea patriótica. Ayer juraron la bandera algunos miles de niños. Nuestra bandera, sabes? La que nos humedece los ojos cuando pasa entre las bayonetas relampagueantes,
llevándose las sonrisas de las mujeres y los saludos de los hombres. La que es cifra y compendio de nuestras nobles ansias. La que ,ufre si sufrimos y goza si gozamos. La que comparte nuestros duelos y nuestras alt&lt;grfas. El
sfmbolo más puro y más limpio oe nuestro
amor a la tier1~a que nos vió nacer. Mi corazón siente ahora un júbiJg de niño en medio
a la tristeza· ambiente. Esa joven generación,
aturdida por el traqueteo de las ametrallad,1ras en las mismas calles por donde dlvertfa
su b~lla infancia, ha iao a jurar que primero
que permitir una afrenta al amado lienzo tricolor; ha Ido a jurar que antes de permitir quu
plantas extranjeras huellen nuestro suelo, sabrán hacer murallas infinitas con sus pechos
inermes y s:icrificarse en un épico holocausto,
_digno de aquellos bravós infantes cuyo martirio ejemplar murmuran estupefactos los viejos
ahuehuetes de Chapultepec!

Y no debieron jurar únirumente los niño¡¡
mci.icanos que ayer pusieron un ósculo de
aruor en la seda joyante de la bandera, morir
poi· la patria cuando la patria esté en peligro
porque manos mercenarias quieran posarse sacrílegamente sobre lo• que es santo patrimonio
de los verdaderos libertadores. Debieron hacer
un voto, íntima y cordial, aunque ño saliera a
los labios como las más fervorosas oraciones, de
no contribuir ellos mismos, cuando lleguen a
la fúérte ·edad viril, a la angustia indecible de
esta Patria, ensangrentada y herida por sus
propios hijos, maniatada en la roca prometeica
de la más honda tortura, desolada y llorosa en
el picacho más enhiesto de la desolación, como la hija de Jepté, cuando lloraba su perdi&lt;'a
virginidad sobre los· valles del mundo primitivo. Ellos, los niños nuestros, esperanzas en flor,
brotes nacientes en la corteza de la nacionalidad, pequeñas vidas i"Qdecisas en los turbiones
sociales, debieron levantar los ojos al cielo y
.iurar que no empuñarian nunca las armas
fratricidas para echarse a los campos en busca
de ideales incumplibles, en 41.efénsa de doctnnas demagógicas, porque es lucha estéril querer saltar ias etapas evolutivas que rige una
sabia ley superior, y porque es triste y es lamentable que los hermanos se a:::esinen bA::-baramente como 'bestias feroces, mientras los
caudillos fementidos levantan la copa de champagne en loor de la "constitucionalidad."
A esos niños, que ya se han dado cuenta de
que la Patriá gime atrayesada por los siete
puñales del más cruento dolor, el cronista les
diría: sed patriot¡i.s, porque el amor a la Patria, es la sal del_baµtismo, es el beso de nuestra madre, es la senectud venerable de nuestros progenitores, es la caricia de nuestra novia, el abrazo trémulo de la p:rnjer que nos tocó
en suerte de dicha, la nieve de la11 canas familiares, el azul de nuestro cielo, el aire perfumado de nuestras montañas, la tierra próvida que nos brinda sus frutos, todo esto a que
estamos acostumbrados desde pequeños, desde
la primera palabra que pronunciamos al decir
"mamá," hasta el último suspiro que recogemos
de los nuestros al expirar. Sed patriotas para
defender tan bello patrimonio, pero ante todo,
sed mexicanos! No os empeñéis en sordas guerr·as civiles. No os suicidéis. Creed en las palabras de Cristo, si ya no en el sentido universal de la sentencia, cuando menos, en el mas
restringido del propio Interés: Amaos los unos
a los otros!.

JOSE LUIS VELASCO.

et Bentenario 6e ~er6i en el Bonservatorio

LO ETERNO
Cosas sin alma que os mostráis a ella
y la servfs en muchedumbre tanta,
temblad; la móvil hora no adelanta
sin imprimiros destructora huella:
De la Materia, resistente y bella,
tomad lo que más dura y más encanta:
si sóis piedra, sed mármol; si sóis planta
sed laurel; si sóis llama, sed estrella.
Mas no esperéis la eternidad: el Jodo
se disuelve en la onda que lo crea,
Dios y la Idea, con diverso modo,
pueden só~o flotar en la marea
del objeto del ser: D\os sobre todo,
y sobre todo lo demAs la Idea.
SALVADOR DIAZ ~fiRON.

La Mariposa Negra .
Y lo que tú creiste mal agüero
sembró una nueva flor en tu sendero.
Fué al pié de tu balcón ....
Se desgranaba
esa. charla de amor que nunca 11eaoa
en esas dulces horas de poesía
que vivimos unidos cada día.
Eterno surtidor de eterna fuente
que parec!E;mdo igual, es diferente,
pues aunque siempre es agua y siempre brota,
en cada instante e11 nueva cada gota.
Fué al pié de tu balcón ....
En esa vld:.L
dulce, de nuestras almas conocida,
en que cada palabra es un ensuetío .
y cada corazón esclavo y duefío.
Yo deshaciendo en frases mt carlno,
tú oyendo como un niño
que oye un cuento de labios de la a·buela
y que olvida 1011 libros y la escuela,
(el pesar de su vida de siete años) ....
tú oyéndome, sintiendo muy extraño,
muy lejos los pesares de una vida
que supo del dolor, y que lo olvida.
Asoma en el encanto de tu cara
una sonrisa que el amor trazara
y mi alma recoge su dulzura
que es tu vida la flor de ·mi ternura.
Mas de pronto rompiéndose el encan to,
retrátase en tus ojos el espanto,
esos ojos de amor que mi alma adora
y que, Inquietos ahqra,
siguen con ansiedad siempre creciente
el zig;-zag inconsciente
que al derredor de mí dibuja ansiosa
una asustada y negra mariposa.
¡Pobrecita! No sabe
que su presencia, para tt tan grave,
encierra mil presagios de tristeza
¡élla que apenas a vivir empieza!
¡ Pobrecita! viajera de la noche,
tímida ante el derroche
de luz que hay en el cielo y en tus ojos.
y que inocente causa tus enojos.
El dolor, ee muy cierto, -vuela inquieto
a nuestro derredor, mas ¡qué amuleto
mejor que le haga huir de nuestro lado
que amar y ser amado!
La mariposa negra, está en el alma
que perdiendo la fe pierde la calma;
cuando desea todo y no cree en nada
cuando no sabe amar y no ea amada;
Pero en el alma que desea y espera,
en el alma que siente verdadera
la dicha de un amor en que conffa,
y está como mi alma, amada mía,
llena de luz desde que t\1 la alegras
¡ no habitan nunca mariposas negras!
No temas las nocturnas agorera11
que mientras yo te quiera y tQ tn.. quierM
nuestras almas unidas
serán siempre dichosas.
No romperán la vida de do11 vidas
un tfmido aleteo de Maripora11.

G. I'. AGUILA'H.

..

No podía pasar est a
f!:lcha tan solemne para el mundo musical
desapercibida en nuestro Conservatorio y
con ese motivo el Director •
del Plantel· organizó un
variado programa.
En primer lugar tuvo
efecto la ceremonia del
descubrimiento de los cuadros de honor para los
alumnos más aventajados,
ceremonia la cual fué presidida por
el Ministro de Instrucción Pública,
asistiendo los profesores, alumnos, Y
distinguidos miembros de la Colo-nia
Italiana. El maestro PQnce ejecutó
su bellisima "Berceuse Mexicana," Y
después el Secretario · saludó a los
alumnos cuyos primeros nombres hal).
ele figurar en los referidos cuadros.
Volvió al piano el maestro Ponce v
acto continuo pasaron al sitio de honor
los alumnos distinguidos entre grandes aclamaciones, que son los siguient es: señoritas Julia Alonso, Albina.
Pérez y Sara Upton; y los señores Angel E•,quivel, An~el Badillo, Rubén
Montiel y Salvador Ordóñez.

El cuadro de honor inaugurado en el Conservatorio el dia del Centenario de Verdi.
Algunas artistas que tomaron parte en el acto tercero de "Afda," representado en el Teatro
Arbeu .con motivo de dicho centenario.
La presidencia en el banquete dado por el mae:;;tro Carrillo en su casa, co1:1 motivo del Centsnario.
Grupo de l maestro Carrillo rodeado de algunos Í-'rofesores del Co~sérvaforio y d l concurrentes a las fiestas.

�rfCASTelLANA

···(
.

'

~~

~

CARIDAD
E l viento de la selva,
Ese constante arrullo ue las frondas,
Es un gran redentor de redentores,
Que mece nidos, acaricia llores,
Y besa los cristales de las ondas;
El nido es r ll,dentor, porque es promesa;
La flor, porque perfuma;
Y el lago y el torrente en la represa
Predican evangelios de pureza
Con los blandos encajes de la espuma.
Pero esta trinidad no es suficiente
A redimir los vicios del boscaje
Porque falta el ambiente
Para esparcir su caridad salvaje.
Y llega el viento y se completa todo;
El lago y el torrente no hacen lodo
En el remanso que la brisa mueve.
Las alas cuando surjan de los nidos
Tendrán apoyo y fuerza que las lleve
A los campos floridos;
Y alli, pródigamente,
El aroma de flor será bastante
No sólo a embalsamar aquel ambiente
Sino hasta el bosque ajeno más distante.
Por eso es redentor de redentor'es
El viento de la selva, porque hay esparcimiento,
Porque hay a¡nor. Y el bosque se redime
Con la sublime
Caridad del viento.

.

.

--

Marchi(o a fuerza de regar perfume;
Como el viento que llora, y que se arrastra
Embalsamando la planicie rubia,
Para subir a desgranar sus cantos
En el fino cordaje de la lluvia;
Como el huevo que humilde se revienta
Para que haya plumaje;
Como el perdón sobre la cruz que afrenta,
Como una bendición, tras un ultraJe.
¡Oh Caridad!
Contigo la vida será buena.
Y sufre, que el martirio de amor es necesario:
No habrá arrepentimiento -si falta Magdaleni,,,
Ni existen redentores sin cruz y sin cal vario.

POETAS MEXICANOS

De su propio vivir; aquel despojo
De su unidad completa,
Somo una rosa quieta
Mirando la clorosis del rastrojo.
Y se miró si asimismo y tuvo pena;
Y miró en derredor, y tuvo enojos;
La multitud impávida, serena,
Admiraba el rigor de la condena
Con sus millares de intranquilos ojos.
Pero miró al azul, y las estrellas
Le llevaron consuelo.
Suspiró por la luz de todas ellas,
¡Suspiró por el Cielo!
Y sofocando tan sencillo anhelo
Llegó el verdugo, le cogió del pelo,
Enmarañado y bronco;
Puso en un saco la rojiza testa
Y echó w bre ella la hemorragia presta,
Brusca y tenaz del mutilado tronco.
Y con un canto ronco
De sus días de fiesta
Alzó su fardo glutinoso y blando
Lo echó a la espalda. . . . y se alejó cantan do

LOS AHORCADOS
Cuelgan de las ramas los extrangulados
como largos frutos desproporcionados
bajo el fino tallo de la soga ingerta;
y con la mirada fijamen te abierta
por la crispadura de los estertores,
cuelgan de las ramas como grandes flores.
Tienen sobre el cuerpo bruscos desencajos
y en su boca brillan los espumarajos
de las maldiciones y del sufrimiento.
Se contemplan mudos, y a merced del viento
que los acaricia son como badajos.
Llevan en su rostro los sangrientos cuajos
de las congestiones, multiformes sellos
que compadecidos, cubren los cabellos
desenmarañados. Y la boca muerde
la jaspeada lengua cancerosa y verde.

II.
Los troncds, cual serpientes retorcidas,
Contemplan el dolor de sus heridas
Como huellas de lanzas
Que dejaran profundas cicatrices;
Y a l pálido color de sus barnices
Los árboles parecen, esperanzas
Atadas a la tierra con raíces.
Pero llega la savia, y es consuelo
En la desolación de sus congojas;
Porque así, las ralees, en el suelo,
Sostienen a. los troncos;
Y los troñcos las ramas;
Y las rarr. as las ho.j as,
Y las hojas, con caridad sincera,
Refrescan ramas, troncos y raíces,
Agitando su larga cabellera.
Y, p1ódiga tambié.n, esta frescura
Va a entibiar el ambiente de Jos nidos,
Suavemente prendidos
En la finura ' de los brotes nuevos
Como ornamento de bruñidas galas;
y ese calor, fermentará los huevos
De donde surjan redentoras alas.
Así el germen redime los dolores;
Asi es la caridad, fuerza sublime
Que cubre heridas reventando flores.

.

JOSE F. ELIZONDO.

EL AJUSTICIADO

Subió al cadalso e!l actitud doliente,
Por la vergüenza del tormento mismo;
Colocó la cabeza humilden::ente
Y esperó e l cataclismo.
La cuch illa bajó con el coraj e
' De su realización; hizo e l desgaje
Del doblegado cuello, y la tortura
De mil e,pectad"ores inhumanos
III.
Se expresó por la tensa crispadura
De nervios y de manos.
E l amor nos redime cuando €S hu.111anitarit1;
Y rodó la cabeza, bruscamente,
Jesucr isto en la cumbre del Calvario
..
Con un ruido sin eco,
Fué un ejemplo de amor. Y en el martirio
Mientras el tronco desgarrado y hueco
Que conmueve y exhorta,
Alargaba sus miembros lentamente;
Fué su bondad tan grande, como el lirio
'.T'odo flojo, muy blando, muy despacio.
Que perfuma la mano que lo corta.
Cayéndose en s i mismo, como e l lacio
También, la gran teor fa
(;borrear de una fuente.
Que va de puerta en puerta y dia por dia,
Quedó en los labios la tranquila mueca
Alargando las manos,
ne una consumación sin agonía;
Por dar una caricia a sus hermanos
y en el torso, la sangre que escurrfa,
o alguna extremaunción en su agonía,
Dibujaba nna grec:1.
Es ejemplo de amor. Una armonia
!"ólo sns o'os. sus abiertos ojos,
De caridad nos mue.-e y nos levanta
Sus ojos espantados,
A la cumbre de nuevas redenciones
T&lt;1xpresaban a n gusti::t
Donde gimen las almas solitarias,
Fijamente clavados
y de cada tormento redimido
Sobre la rosa mustia
Sur girán bendiciones, bendiciones,
ne sns miembros tronchados.
y plegarias, plegarias y plegarias.
Y mira"1nn, miraban con ternura,
Que el alma que consuela Y se consume
Con dolor, con pavura,
Prodigando su amor, es tan g loriosa
Aquella flor de sangr e separada
romo un cáliz de rosa

Se alzan en la sombra, como implo-.·ac1011eo;,
los torcidos brazos de las ramazones;
y con carnes blandas, y con nervios flojos
y en el suelo fijos los abiertos ojos,
los extrangulados, pálidos y enjutos,
cuelgan de las ramas como largos frutos.
Pero tienen una irónica venganza
contra sus verdugos: "La hora de la Danza!'
A la media noche, cuando todos duermen
y en la selva canta su pasión el Gérmen,
llega un viejo torvo de inclinada testa
dirigiendo el grupo de su gran orquesta.
Es el Viento; y ruje tarantelas honóas
en el violoncelo de las verdes frondas;
y los taciturnos, los extrangulados,
los de los :;emblantes tan amoratados,
mu even el cordaje de sus nervios flojos,
clavan en la sombra los abiertos ojos
y crispado el pelo como dura cerda
bailan suspendidos de la tosca cuerda;
porqt1.e el canto, lleva gritos sangradores
contra los humanos extranguladores,
y los cabizbajos manifiestan gusto
porque encuentran algo vengativo y justo.
Y al violoncelista de sus embelesos
Je consagran danzas y le mandan besos ..... .
Y se escucha un sordo traqueteo de huesos.
Entre tanto, el viejo, con su violoncelo
sigue el estribillo de su ritornelo;
y los cabizbajos continúan sus danzas,
con sus l argas piernas que parecen lanzas,
desarticuladas con siniestra bulla .
Y un perro que pasa, l os mira y ahülla.
,JOSE F. ELIZONDO.

..,
?

l
1 ,,.

ú

MIMI DERBA
Esta que véis aqui, cultos lectores, es la graciosa artista que lleva un bello nombre digno,
por su sabor fonético, de hacerse célebre:
Mimf Derba. El público metropolitano ha regado a su pas~ las flores blancas de la admiración
y se ha rendido, galante y deslumbrado, ante
la gentilfsima diva que apenas surgió en ua
escenario, triunfó en seguida, como el César.
de la historia.
Ahf la tenéis con su gracia propia, la misma
cuando presume de \ln pintoresco flamenquismo, qu e cuando viste el blanco tabardo, grato

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a los ojos de Julieta. Es ella. En sus ojos se
ha quedado dormido un postrer rayo de so l.
En su boca, se murieron de envidia los claveles
encendidos. En su garganta se alojó un suave
rui$eñor que canta a las veces, para darnos la
s- nsación de un bello sueño azul
En esa mirada, que parece venir de los diamantes negros de una reina mora de romance,
tiembla un claro fulgor de i nteligencia. Dicen
que Mimf Der-ba escribe lindas pítginas femeninas y de allf seguramente que su sonrisa tenga
cierto dejo superior y cierta dulzura romántica, que se lleva bien con el aire sefíorial del

rostro, dorado y fino. l\1imí Derba, que tiene la
arrogancia de una joven emperatriz, tiene también la suavidad de una paloma enamorada.
De todos modos ella sabe t riunfar en la escena.
No será imposible que los lectores d e "El
Mundo Il ustrad.o" saboreen una página escrita
por MimL Así conocerán, de la artista mimada
por el público, un misterioso rincón de alma,
algo muy distinto a lo que ella d·ice ~n sus papeles, según la indicación de los libretos. Estamos seguros de que será. una grata sorpresa
para nuestros abonados.

�1~1· LITERATURA
DI!
¡por cuatro palabras!
---·A mi hermana

♦

•

•

Concha.

Allá en las lejanias de mi existencia, entre
las irisadas brumas de la infancia, vagamente
esfumado en el campo de mis recuerdos, se
destaca e l contorno de una anciana de cabeza
blanca como un copo de nevados hilos y de apacible mirada en la que irradiaban los destellos
de dos claros zafiros ... ¡Era mi abuelita! . . ..
Corriendo hasta donde ella estaba sentada en
su amplia butaca de vaqueta cordobesa, relucientes clavos de cobre y sólidos pies que simu-

•

kL
Y BELLAS ARTES DIJ

ra decifrar pensamientos que no contiene libro
alguno, para entrever esperánzas que el lenguaje no traduce jam!is . . : : : .
Lleg'ó la soltmne festividad del Corpus. El
puerto de Ve1acruz se átaviaba, resplandeciente, Eaturado en una atmósfera de alegria. . . El
abrasante calor del mes de Junio entibiaba 01
movible oleaje del mar; la tradicional vela ·d,~
lona refrescaba en una ancha faja, las calcim,das losas; como un festón de espuma tendianee las cortinas de encaje sobre los balcones, :f
de trecho en trecho erguianse las ermitas empenachada3 de olorosas hojas, circundadas dú
flores y orladas de rojas colgaduras en cuyo
fondo se alzaban los e3pejos como ansiosos de
reflejar en su bruñida superficie la custodia úe
aspas de oro esmaltadas de brillantes y rubies
que formaban el cerco de la hostia blanca y PU·
ra como la fe de los creyentes que, poseídos dt::
inefable beatitud y de veneración sin limites,
se doblegaban ante· su Dios infinitamente grande
y misericordioso, . : :
Corridas e3taban delante de todas las ventanas las tupidas celosías; las campanas, los cohetes y las músicas atronaban el espacio con sus
sonoros ruidos, apiñábase en las calles la multitud y entre ella, cediendo a sus vaivenes, como amapolas entre la alfombra del trigal espeso, descollaban los tocados de las damas,
con las altas peinetas de carey o de conchas
prendidas entre los pliegues de sutiles blonda~.
Avanzaba ya la procesión trayendo pajo el rico
palio de tisú, el astro que abrasa a las almas
con fuego m!is intenso que el que lanza sobrH
todo su séquito de planetas, el que derrama su
luz y su calor en nuestro ctelo, .. ,-.Alli, fren te
al altar donde la procesión se detuvo,- donde
los misticos himnos parecían corrio que ascendian
a la altura envueltos en las opalinas espirale,
del incienso, fué donde entre las hojas de dora-

dos cantos del devo~ionario se deslizó una misiva cuyas lineas a lumbraban después con sus
miradas unos azules ojos, allá en el silencio de
la casta alcoba . ....
¿ Qué conte:11a esa misiva? . . . . Las protestas de un amor puro y ardiente; la abreviada
historia de un ho:r,bre entregado desde . niño ;-1.
las cóleras del mar y abandonado en el mundo
como un barco desmantelado en la solitaria extensión del océano; el ruego tímido de un corazón sediento de cariño, y la p·romesa form.11
de volver al cabo de dos meses, a recoger una
ansio3a respuesta.. . .. Y la púdica virgen · que
a través de aquellas lineas entreveía una tembloroEa mano, c'.os negros y · brillantes ojos y
un gallardo uniforme de óficial de marina, llil
vaciló un momento y dió principio al punto, a
la ardua tarea de dar contestación a aquella
carta.
Lo primero fué concebir el plan de la r1:,:.,pues ta. Rabia que conciliar los sonrojos de timida don.cella con los afanes de una exuberante juventud, las inquietudes por el porvenir
con los temore3 por la pérdida de un soñado
ideal. , , . .- .
Conéebido ese plan, faltaba ponerlo por obrn.
Pero para ello era preciso copiar letra por letra,
del devocionario, único e inocente instrumento
de aquella magna empresa y ... ade:11ás, en esa.
época, todavia no habian sido inventados los cerillos; era necesaria toda una laboriosa operación para producir la luz artific·i al y ¡cuánt~.s
veces! al áspero acento que al chasquido del eslabón sobre ·1a yesca, preguntaba desde la pieza contigua: "¿qué e3 eso, niña?" tuvo que
contestar otro tembloroso y dulce : "Nada, señora madre, que estaba buscando mi pañuelo" ...
Y Juego todavia volvia a quedar bajo el domin10
de las t!n.ie!llr.s y el sile ncio, mientras una mano

de marfil sofocaba lai; 1,1alpitaciones o : un ,_.,razón, bajo las albeantcs sábanas del Jecho. , .
Asi transcurrieron dos meses. . . La consab'.·
da respuesta estaba concebida, in mente, en estos términos: "Señor: Las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a decir a usted, con toda franqueza, que no
deseo ser sino suya"." .. Cuando la autor a de
esa cándida confesión que deb[a colmar -tl.e f:?licidad a otro ser, lograba escribir en' una sola
noche tres o cuatro letras, despertaba al otro
día sonriente a todos, alborozada y dichosa como el niño que entrevé en sus sueños a la h:i.da de transparentf s alas con que su mágica varita le enseña los jardines donde susurran las
fuentes de miel y de leche y entre cuyos verdes
lírboles se balance:m los juguetes de matizados
listones y de sonantes cascabeles. . . Cuatro palabras,. las .cuatro últimas solamente faltaban
nada más para dejar terminada la improba labor, cuando un dia la interrumpieron de improviso unos pasos que se acercaban al cuarto
de la azorada joven dándole apenas tiempo P'lra ocultar el papel entre su seno. . . . Abriendo
confiadamente la puerta del aposento penetró

a la calle a cuyo embaldosado no llegó porque
en el a ire la recogieron dos agtta.das manos .. . .
Pero faltaban las cuatro últimas palabras,
asi es que únicamente conten[a esa carta las
siguientes: "Señor: las circunstancias especiales de que me encuentro rodeada, me obligan a
decir a usted, con toda franqueza, que no . . ...

Qué me importa el paroxismo
Ue sus iras? Un abismo
Hay arriba, otro a mis pies;
Mas no temo sus fierezas:
I&lt;;l abismo de tristezas
Que yo escondo .... mayor es!

+++

_,e va la luz, hacia el confin violado
Del cielo, el sol agonizante llega,
Y parece su disco naranjado,
Un escudo de bronce, abandonado
En el campo sangriento, tras la brega .. .
Mientras abre la flor su casto broche
A las caricias de la tarde umbria
L~ luna avanza en nacarado coche
Y brega con los trasgos de la noche
La rutilante cu!idríga del dia.
Hora de bendición! Surcan de prisa
El espacio los pájaros marinos
Y en ei palmar que inhiesto se divisa
Cada palma es laúd, en que la brisa '
l!ijecuta sus tl'é11Jolos divinos.
Llega el instante postr imer, supremo,
El sol desciende al mar, en él se pierde,
Mas antes, de su glor ia en el extremo
Cual pupila de airado Polifemo,
'
Nos baña con la luz de un rayo verde ...... .
Entonces, de la cima, de la blonda
Llanura en fruto do el ocaso vierte
Su ánfora de fuego, surge honda
Una queja de duelo: cada fronda
Suspira la salmodia de la muerte!
Mañana, cuando lleno de decoro
Surja el sol otra vez con sus centellas
Asaeteando al piélago sonoro,
Y entornen sus pétalos de oro
Con divinos pudores las estrellas,
Naturaleza que la noche odia
Ante e l ara del cielo enrojecida:
Donde fu lgura el sol como · custod ia
En vez de su tristísima salmodia
'
Cantará el himno santo de la vida!

La ,·oluntad paterna era, a fines del siglo pasado, soberana . . .. Con el rubio cabello cayeudo como una mata de oro sobre la blanca falda
prendida a trechos por ramos de azauar, l,i
gentil y triste de3posada preguntó con voz que
semejaba un suspiro, desde la almohadillada
poltrona en que se habia dej ado caer desfall•~cida al oir el estampido de un cañón: "¿ Qué
buque es el que se va? ... "-Es "La Esmeralda," le contestó un viejecito atildado y sonriente que mientras con una mano acariciaba
aquella blonda cabellera, señalaba con la otr:l,
por la en,treabierta ventana, en dirección al mar
sobre cuya vasta superficie se alejaba una vela
como el ala de un pájaro acariciada por las encrespadas ondas que iban a perderse, coronada¿¡
de espuma, en el fondo del azul horizonte .....

Oh Cristo! entre la sombra voy sin tino;
La fe de mis mayores ya no vierte
Su apacible fulgor en mi camino;
l\fi espíiitu está triste hasta la muerte!
Busco en vano una estrella que me alumbre,
Busco en vano un amor qu0 me redima
El ideal a que aspiro, est!i en la cumbre '
Y yo, pobre de mí! yazgo en la sima ....
La Jira que me diste entre las mofas
De los mundanos, vibra sin concierto·
Se pierden en la nada mis estrofas'
Cual los gritos de Agar en el desiert~!
Proscrito de la dicha solitario
Siento hasUo de todo c~anto exi;te .....
Yo, Maestro, cual tú subo al Calvario
Y no tuve Tabor, cual tú lo tuviste ....
Apiádete mi mal, dura es mi pena,
Numerosas las lides en que lucho,
Fija en mi tu mirada que serena
Y dame, como un tiempo a Magdalena,
La calma, ¡Yo también he amado mucho!

laban las garras de un león apoyándose sob1··'
torneadas esferas, iba a buscar un refugio én
su regazo siempre que me resistia con horror a
emprender el camino de la escuela, porque al
volver la cara hacia e l jardin bañaao por 1c,l
sol, me parecia que la fuente se burlaba de mí
riéndose como una locuela, que las mariposas
revoloteando en todas direcciones me desafiaban a pers8guirlas y que las ramas cargadas
. de: frutas me llamaban amorosas al columpia1-se mecidas por e l viento ..... .
- " ¡Ah, conque ( ú no quieres ir a la escuela,
me dec!a, r.o quieres aprender a leer, no quieres saber escribir! .. , . ¡Leer, escribir! ... ¿P1;;ro tú no comprendes lo que es eso?" .... Y entornando los párpados, sumergiéndose en las
sombras de su me.noria, vacíiando al trasponer
las lindes de la senectud tras de las cuales pare_"ce c_omo que retoñan las cándidas rosas de la
niñez y enredando en sus ebúrneos y afilado,,
dedos los negros rizos que colgaban sobre rr:i
frente, me referia la historia de su vida, hist0ria tierna y melancólica que reconstruyo en ·mi
imaginación como pudie1a hacerlo con una· melodfa escucbada a través de apartada dis'. ancia.
y en remotos dias.. . .. .

De pie, sobre la roca, que altanera
Bate la mar con sus espumas blondas,
Veo surgir la luna,-esa viajera
Tan pálida, y tan triste! de las ondas.
Asi, del océano de mi vida,
Disipando la sombra en que me pierclo,
Se levanta una estrella, revestida
De fu lgores divinos: tu recuerdo!

lL

++ +
A fines del siglo pasado la instrucción literaria de la mujer no abarcaba m!is que un solo
ramo: la lectura, y eso porque era indispensA.ble para las prácticas piadosas. Mi abuelita
no sabia escribir. ¡Pobre abuelita! .... Pero
sus plateadas canas eran tiempos atrás hebras
de oro su rugosa tez había sido tersa como la
seda
sonrosada como la aurora, sus marchitos labios dieron antes envidia a los claveles .. .
sólo sus ojos seguían siendo, como siem·pre
azules como dos turquesas. . . y cuando co11
aquell~s rubios cabellos, en el fondo de esa nacarada tez, por entre aquella encendida boea
y en las pupilas de 'esos claros ojos, se coronaban lucian jugueteaban y se asomaban sonrie;tes
'quince años, la lectura Je bastaba.,
y, a veces, ni siquiera le era nec~saria, para formular oraciones que no se escnben nunca, pa-

y

ios

Estudio de cabezas por Kaulak.

en él mi bisabuelo, y como si anunciara l a cosa
más sencilla del mundo, dijo : ·" Hija rufa: en rn.
rnla está el señor F .... es el que yo te he e legido para €sposo, todo está arreglado ya, es un
hombre de bas'ante ed~d; pero estoy seguro
de que te hará feliz, arréglate convenientemente para venir a conocer a tu futuro ... Y se
marchó tan tranquilamente como había venido.
Pocos momentos después entraba también :i
ese aposento un criado que llevaba el encarg:&gt;
de un joven oficial de marina, el Capitán de
"La Esmeralda," de decir a la bella señorita
que en la acera de enfren~e esperaba anhel ante una contestación. ·
Aturdida, sin darse cuenta de lo que hach,
sacó la niña la carta, como una paloma de s:;
caliente n ido, la llevó a los labios y la arrojó

Y quedo., · tan sumamente quedo que apenas
si la br isa pudo recoger la trémula frase escapada de los labios pálidos coxo los pétalos dt
una azucena, murmuró mi abuelita: ¡Si yo hubier a podido escribir cuatro palabras!! . . ..
¡ Pobre, pobre abuelita!
E DUARDO E. ZARATE.

PERLAS NEGRAS
Cómo brama la tormenta!
Có -., ,, agita turbulenta.
Sus oleajes la mar!
Luchando están los titanes . ..
Yo entre tanto sus afanes
Me divierto en contemplar!

Al contemplar tu j uventud penosa,
Recuerdo de Noemf la desventura.
Ay! tú puedes también clamar 11-orosa;
"No me llaméis Noenú: la más hermosa·
Llamadme Mara, esto es : mar de amargura!"
Mas qué importa! En tu lánguida cabeza
El nimbo santo del dolor flamea
Y el dol or es l a únira nobleza!
Dios unge con un óleo de tristeza
A los nobles espfritus que· crea .. ..
¿Escuchas? Pasan suspir ando en coro
Los céfiros ligeros;
Ves? Agitan los rectos datileras
Sus abanil!os de esmeralda y oro.
En Ocaso, la luz deslumbradora
De esos tonos purpúreos hace 111arde ....
¡Culi.n hermoso es amar en esta hora!:
Sentir que tiembla el corazón cobarde
Cerca del bien que adora
Y que invaden el alma soñadora
Las mlsticas tris!~zas &lt;!tl la tarde!
Agosto de 18~G,

...

¡lMADO NERVO.

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JUEGOS OLIMF?ICOS .

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Bodas de Oro de un Arquitecto

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II i 1111

l.,. .,.J'\--..,../\,,' vJ\-vJ"-vJ',v,J\,-v,J"-vJ',vJ"-vJ',v,J\,'VJ',vJ",l\.,l\,,l\,,vJ",vJ','VJ',vJ'-1\,,vJ'-vJ'-l\,,l\.,l\,,vJ'-vJ"v~~
ternado Nacional. Normal Primaria para
Maestros, y Nacional Primaria Superior para Niños, "Ponciano A:-riaga." Para los
efectos de este simulacro se supuso que una
fortificación estaba en poder de un grupo de
alumnos concurrentes, y que el otro grupo ta
atacaba. El triunfo fué para los defensores, di.3-

Los Preparatorianos en revista.-Un ataque a una trinchera,--:0(!fE!I!S;t· &lt;,!E) la qiigma.- EJ Jurad9 en la. tribuna.

m~

IIILJ

El dfa 15 del actual hizo cincuenta años
que se recibió de Ingeniero Civil y Arquitecto
el señor don Manuel F. Alvarez, y con ese motivo sus hijos la Srita. Marra y los Sres. Roberto y· Alberto Alvarez, organizaron una función
religiosa de acción al Todopoderoso, la cual
tuvo efeéto en la Capilla de la Sagrada Familia
habiendo asistido el Arzobispo de México.
El referido ingeniero posee enti:e varios titules de consideració_n , el de oficial de la Academia
l·Tancesa, ex;vicepresipentc de · la Sociedad
Cient!fica "Antonio Alzate" y . ex-presidente de
la Sociedad de Ingen ieros y otros de no menor
importancia.
La e,eremoni:1 religiosa revistió verdadera
soli:mnidad y el templo · estaba · lujosamente
puesto, viéndose lleno de distinguidas familias
de la capital, t1ue desearon icudir a esta fiesta,
tan digna pór todos conéeptós de alabanza.
Ocupó la cátedra sagrada el ¡¡eñor Presbftero Doctor don qerardo Herrera, el cual er.
su .elocuente sermón, disertó acerca de que 1...
sociedad necesita siempre de hombres de principios sólidos, y voluntad firme en la senda del
bien, para que fundando una digna familia, sea
un sostén del edificio del orden y de Ja moral.
La parte musical ·estuvo -encomendad,a al
maestro Alejandro Greco, tomando parte el
cantante don Angel R. Esquive!. Terminada la
ceremonia se si1vió en casa del señor Alvarez
un "lunch-champagne."
Entre la escogida concurrencia que asistió
al acto estaban las señoras Luisa Zarco de
Cancino, Concepción Garéés de Zayas, Loreto
Tai;le Vda. d e GutiOrez, Dolores Dav-is !tlc
Martrnez del Campe:\ Matilde Vilianueva de
López Romano, señora de Anguiano, señora
de Ibarrola, Francisca Zepeda de Soto, Rosario
J. Vda. de Davis, Luisa l,,egorreta de Plowes,
Artemisa Hde. Vda. de, Elizondo, Isabel E.
de Orvañanos, Concepci6n Mendoz'ii. ' de Robles
Gil, Esther Alvarez de Mendpza, Isabel H. de
Palacios, Guadalupe de Villa,rre:i.l, Teresa G.
Vda. de Trouillet, Josefina o. de Garcés, Me,·c,edes H. de Rasas, señora -·de Guarijeros, Ca1 olina P. Vd:1. de Ballescá, . Elena Ballescá de
Arrillaga, A&lt;le!a . O. y otras , &lt;¡ue no recordamos
en este momento.

tinguiéndose los preparator:anos por la precisión en sus movimientos.
Presidió el acto el Ministro de Instrucción
Pública y concurrieron a l sitio de honor dos
Direc~ores de · las Escuelas, el profesorado d e
l~s mismas Y alguccs militares de alta graduaBn la mañana del pasado último miércolo dieron
principio los concnrsos dt!
ejercicios militares
p ., r
alumnos de difere ut•·s ce1:tros educativos.
Las marchas de eslstencia fueron la parte del programa que se realizó; partiendo desde el frenle 1lel
Pala,cio, hasta el Hipód1oino
de la Condesa, pasando' por
· el Bosque de Chapultepec y
. - - el- Jura-do -- h-a • de decir a
q11ién corresponc:iió el 'PrP.mio.
-En 1ii: parte ,q.ue se refier~
a los,. ·simulacros de guerra,
estuvi._eron, a niuy buena al• turá los aiu111nÓs de , los ·siguientles planteles:- Escuela
Nacional Preparatoria, In-

11

.

. .,.

El jurado lo componfan los señores doctor
do_:i Angel Villarino, profesor Manuel R. Carrillo Y doctor -yicente Pérez de la Vega.
__Ul'.a vez termmados los ejerdcios del simulacro, los alumnos de algunas de las Escuelas se
~olocaron frente a Ja tribuna de honor con obJeto de efectuar, los ejercicios de escuela de
sección, de tiradores de fuego, de salvas y l os
de orden cerrada.
liay' que declarar que cumplieron perfectamente el cometido, especialmente la sección de
1~ ~reparatoria obteniendo el vremio que cous1stió en un ob_jeto de arte obsequio del Ministro de la Guerra.
. En previsión de algÍln incidente estuvo en
l;t ~ista del Hipódromo la brigada' de la Cruz
RoJa, de la Preparatoria, .compuesta de diez
alymnos, mandada por él Capitán segundo
Francisco Villagrán, y el sargento Alfonso Correa. No hub,o. que socorrer más que algunos que
sufrieron insolación durante los ataques a las

trincheras.

Exterior de la casa d el señor Ingeniero Alvarez.-Patio interior de la casa del seño1· Alvarez, con parte de la concurrencia
que asistió al acto.-El Ingeniero señor Alvarez, rodeado de sus hijos y de algunos concurrentes a la fiesta.

�SOCIAL

~
a)!
~

-

EL TRIUNFO DE LA i\IODA.-FIESTA EXTRAORDINARIA.
Giulio Secondo, el cronista en "La Tribuna,"
de la vida romana, se ocupa de describir un.i
fiesta de beneficencia originalfsima, nueva i,n
la• misma Europa: La Fiesta de la Moda, un
triunfo social e industrial que harto vale la µ,"_
na de ser conocido por las damas mexicanas.
Más que por el estilo' pintoresco y agudo del
cronista-al que voy traduciendo conforme ii,o
- el asunto es atrayente y substituye muy bieu
la carencia de tópicos sociales, tan escasos -,n
es~a époc_a sin ventura.

A TOUT SIGNEUR, TOU'.l' HONNEUR.

E:l martes 14 del actual cumplió sus boda~
de oro de General de División el señor Don
Porfirio Díaz, y muchos de sus amigos y compañeros de armas inclusive el Primer Magistrado de la República y el señor Ministro de
la Guerra, dirijieron al glorioso caud1llo c,iriñosos mensajes, recordando el d!a en que
ciñó la banda azul y oro.
Fué entonces cuando acababa ,el General
Dfaz de poner "de oro y azul" a los francc•ses, hoy nuestros hermanos.

Aunque parezca un cliché, quiero (lreer que
esos cablegramas mandados hasta BiA.rritz Jos
traducir!a el gran hombre pensando un momento en- el epitafio de Washington. "El primero en la guerra, el primerot en la paz y ,il
primero en el corazón de sus conc~ulladanos."
y bien, sL ¿ Quién se atreverá. a negar que
es la única legítima g loria que nos queda?
Cuando los ingratos, o los despechados, o
los locos miren hoy a ese eterno espejJ interior
que todos llevamos, verá.u aparecer la figura
resplandeciente de Porfirio D!az.
-

El Señor Dios dispuso de siete d!as para 1111.cer el mundo. Y no sé si ha resultado una bell:i
cosa. Pero El empleó primero toda una etero\~
dad en pensarlo.
.
La espléndida sefiora Alys Ravá., en cambio,
no ha neéesitado nacla para darnos la mtl.s nueva y magnfflca de las fiestas: la ha creado con
un lampo del genio, y ha empleado ..... ¿quó
cosa ha empleado? .... sólo el atractivo de su
exquisita dulzura y gentileza que a fodos enca•1ta y fascina.
Mas para que esta fiesta resultase un triunfo
colosal y pudiese explicarse en toda su novedad
y magnificencia, han ocurrido dos cosas: la msror cooperación de parte de la __indµstria y lo
soberbio del local.
Por eso ha sido, escogido el Hotel E:t'!elsior:
en ninguna otra parte-sea en Roma, o n:.as au..
-se habr!a encontrado local tan elegante y tau
vasto, un servicio tan perJecto y un materhu ta,,
abunda_n te y -rico y un direclor, en fin, corno
il signor Jans_en, que .ea~e animar y ayudar a
la rnciedad romana en todas .las .manifestaclor_es de su actividad.
Y en cuanto a Jo que fué ayer el "Excelsior"
es absolutamente inde¡¡_cliptible-. F11guraos la
más inmensa y la mtl.s fantá.sHca selva ,de flores,
flores las má.s bellas y las más .raras; una especie de lugar encantado E:in Hmites 'y sin dimensiones; todo envuelto por . -l as emanaciones
de las plantas, todo inundado d,e luz, 't odo ádornado de millares de gracio$fsimos festom)3
blancos ,y verdes salidos de mil;lares de pequeñas grutas como esculpidas ,por Canova, una
música deliciosa y embriag-ador:¡, dirigida egregiamente por los Maestros Calllgart y Blasettl .. ,.
figuraos .todo esto e imaginad aún todas las
calles que circundan al vasto edificio estremecidas por innumerables automóviles y carruajed,
y al público de fuera ansío!.o de observar el inusitado movimiento y. . . dentro del inmenso salón-entre las flores y las luces-toda, toda la
Roma elegante, italiana y cosmopolita, los más
grandes nombres, todas las personalidades c,i
la nobleza, de las finanzas, de la pol!tica, las
más hermo¡¡_as damas; y luego, cuando os hayá.is
figurado todo esto, no tendréis aún la más m!nima idea, la más lejana imagen de lo que ha
sido la "FIESTA DE LA MODA" en el "Excelsior" ideada por la. .señora Alys Ravá. y a lrt
cual contribuyeron los más notables industriales italianos.
He aqui cómo se desarrolló la fiesta.
Frente al público, en el salón cent\·al, se
construyó un pequeño teatro, alegre. y coquetuelo, que_ reproducra con sus finos mÚebles,
sus espejos, sus lámparas, sus claros muros forrados de seda y sus muelles alfombras, el nido más ideal. que soñar pueda ese ser extraño y
multiforme que se llama la mujer elegant_e.
Apareció Trilussa y explicó en lo que ~onsistía el espectáculo y por qué era dedic;ido a ' la
mujer o a la moda-son la misma cosa!- y,
vara comenzar, recitó algunos sonetos magnr'ficos acerca del vestido, sus ventajas y sus inconvenientes.
Se hizo primero, una especie de cuadro general o de conjunto y después, a su turno, ca.d a
casa presentaba sus producciones. Inició la s&lt;,rie la casa Asean!, la cual presentó, por medio
de dos belHsimas sefioritas vestidas de blanco,
1

11,,

-

una gran cantidad de sombreros blancos d•J
mediados de primavera, todos graciosistmos Y
r, e;;q u!simos que gustaron extraordinariamente.
El se.,undo cuadro correspondió a la casa Old
England que exhibió-con dos damitas eñcan°·
taaoras-una colección de trajes de paño,
raso, de seda y de casimir; para soirée, par~
viaje, para paseo, pa1 a spo1·t, e tc. En su mayor!a, obtuvieron grandes aplausos, ya por la elegancia del corte, o por el buen gusto del dibujo,
por lo perfecto de la ejecución o bien por la feliz elección de los colores.
Tocó el turno Juego a la ca¡;_a Trombetta, de
Génova, que presentó, valiéndose de tres señoritas- tres tratados de estatuaria-un conjunto
de vistosisimas y nuevas toilettes de un gusto
perfecto y que fueron una verdadera revelación.
El éxito fué oportun1simo, además, porque Jo,;
má.s bellos modelos mostrá.banlos la hermosísima
Señorita Fulvia Perini-romana-tan conocida, y cuya presencia es indispensahle en todas aquellas manifestaciones en que el arte necesita la contribución de la belleza.
•
Otras tres casas reputad!cimae exhibieron
C:espués magn!ticos y originales creaciones de
la señora Zacagnini y la casa Martitt una serie
de sombreros can flores de óptimo efecto.
- El séptimo número era destinado a la casa
Zezza, la que por una dolorosa circunstancia se
y~-6 -obligada a faltar al llamado, siendo el insigne Armando Falconi {tan aplaudido_ el!- México) quien anunció la triste noticia. El actor
indemnizó cfe~idamente al público lie la falta
recitando un1 wagnifico diá.logo con la encantadora Tina di Lorenzo {también aquí aplaudidfsima) escrito por Roberto Braseo, apropósito
para este fe!{tival de beneficencia y que lleva
por titulo "Fotografía sin .... '"
Tina y Armando deleitaron y fueron ovacionados larga y vivamente.
.
Se abrió de nuevo la exhibición y aparecieron
en toda su' ma,nificencia las creadoras de la
caEa FJorio, de ~í!Án, que lucia las gracios!simas señoritas Dina y Olimpia, cuya presentación hizo Trilussa. Dar una idea de aquella sucesión de trajes tan ricos y de ejecución tan
perfecta, y en su variedad de un gusto impecable es verdaderamente imposible para nosotro_s,
ign'orantes de ese género de cosas. Diremoi;;
tan sólo que se produjo la admiración y la maravilla. Las señoritas Dina y Olimpia, para º"jar admirar mejor sus 'trajes, arroJa):Jan gar-bosamente aqu! y acullá., centenares de frescas
rosas y camelias a la concurrencia.
Vinieron después las señoritas Camero CO!l
sus sombreros. Es.tas damitas, pertenecientes a
una distinguid!sima y bien estimada familia
meridional han pensado-como se piensa fuera
de Italia_'.que vivir a expensas de la familia,
de una manera improquctiva para el hogar, no
es la mejor de las costumbres, y han decidido dedicarse al arte industrial demostrando as! que
el trabajo no es· solamente proficuo, sino que
es también el mtl.s -cierto y seguro elemento de
nobleza.
•
Cuando aparecieron ante el público, .en el
esplendor de su soberbio tipo italiano, cqn la
elegancia de sus líneas y la frescura de su JuJ·
rnntud, y que mostraron las exquisitas creaciones de su 2rt!3tica faptas!a, fue-en saludada&lt;,
con u:,:ia cálida y raerecida ovación. Y ·c omo el
aplauso proven!a de su inmensa clientela, distribuida en todas las clases de la r.ociedad, fué
p::?.ra ellas verdaderamente sincero Y grato.
La casa Finzi, de Miláu, se presentó en seguidn. con tres arrogantes y suave, señoritas Y en
r-'o~e cuadros diferentes, cada uno ' mtl.s bello e
interesante que d anterior. Y yo quisiera-ya
que hablamos de una fiesta de beneficen~ia;-que se diese una también para nuestro d1cc10nario tan pobre, tan exhausto en ciertas circunstancias! En ,presencia de la obra estupeuaa :le
Ja señora Finzi,-que es el alma de esta important!sima negociación-frente a esta interesante exposición-que aunque se trate de casa italiana, ha sido premiada en Londres y en Parf3,
en Madrid y en Bru~.elas-las palabras faltan
y no encontramos adjetivos nuevos para califi~ar éstos tan nuevos y conpletos triunfos.
Las toilettes de la casa Finzi han sido la
más ideal manifestación art!stica, y una representación efectiva de un ensueño de belleza Y
de elegancia incomparables.
Cerró el espectáculo la casa Daina, con una
exhibición vastisima de sombreros, desde su
origen hasta las más recientes creaciones.

ª'"

Dió luegn prin'.:' ipio la rifa ' de los valiosos premios-idea genial de la -_seµora Maria Mazzoleni y los objetos eran móstrádos al público con
gracia y desenfado por "el , simpatiquísimo Armando Falconi. Figuraba.n -vestidos, sombreros
y gran variedad de prend~s -de uso, todas finfoimas y de alto precio. En esf.a parte de la fiesta,
la iniciadora estuvo ayudada por muchas gentiles damas.
Este festival, nuevo y excepcional en toda
Europa, y cuyos producto¡¡ van a aplicarse al establecimiento de educación "DUCA DI GENOVA," es Ia mejor afirmación de lo que puede y
sabe hacer la industria italiana.
Concluiremos esta nota diciendo que la casa
Tecla ha puesto graciosamente a disposición dlJ
los expositores las magnffl,i:_as joyas que t~nto
realzaron las "tollettes." Asimismo la senora

Alys Ravá-con la finura de un delicadisim.J
pensamiento-ha querido a sus expensaa recompensar a cuantos coadyuvaton a l!!. "Fiesta &lt;lt
la :'lloda.·• A Tina di Lorenzo obsequió una
gran bolsa de oro y esmalte; una bellisim.a &lt;)igarrera de platino incrustara de brillantes al
director del "Exce'sior," Signor Jansen; cig:i.rrera de plata con monograma en oro a todos los expositores y valiosos anillos a todas
las señoritas que figuraron en los cuadros.
En cuanto a la "Copa. de la Elegancia," '3e
acordó por unánime decisión que sea el premio
principal en una fiesta antl.loga que ya se prt'para para el año próximo.
Los nombres de los concurrentes: Toda Roma y provincias.
FRAN&lt;JISCO GANDARA.

�t n el Foyer de la Daiiza
de la ~ral) Opera de París
b:·aba 36,000 por año; Fanny Elssley,
46,000; Carlotta Gris!, 42,000; La Cerrlto, 45,000" y La Rosatt, 60,000.
Hoy dla el Cuerpo de Baile de la Gran
Opera, comprende cierto cincuenta, entre
bailarines y bailarinas, con sus correspondientes gerarqulas, todas las cuales estiín bajo las órdenes del maestro de baile, puesto ditlcil, que requiere una Imaginación, un esplrltu flexib le e innovador,
confiado actualmente a un ruso, M. Jvan
l!lustine, que ha demostrado grandfs
condiciones coreográficas y
un brillante ingenio. De!lpués hay un sub-jete de
baile, que es M. Girodier,
excelente ballarln, que suple al superior en casos de
ausencia.
¿Quién ignora el erecto
gue produce esa frase máYlca de "bailarina de la
Opera?" .... Se cuenta que
11n burgués recién llegado a
Parfs, al regresar a su pro-

Mlle. Slrede.

vlncia y al referir que habfa estado tres
veces en el "Foyer de las Bailarinas" se
hizo el vacto a su alrrededor, las señoras
dejaron de tratarle, y dectan a sus hijas
que huyeran de él, como de un homb!'e
peligroso.
Se refiere Igualmente que en una o~asión
un abogado distinguido manifestó deseen,
de visitar el indicado "Foyer."
-¡No!. . . . de ninguna manera! ....
dijo su esposa.
-Considera que no hay ningún peligro.
-¡Puede que no vuelvas!. . . . exclamó el!a
con tristeza.
-No corro ningún peligro-argulló el Letrado.-Las bailarinas guardan. la mrui exquisita corrección, y no di r igen la
palabra al que no conocen.
-¡No! . ... ¡No! ... .
¡De ninguna manera! .. .
Y no hubo manera de
convencer a la buena seflora.

El próximo dfa 24 se efectuarán en el Teatro
Principal los Juegos Florales que la Junta de
Covadonga organizó en el presente año como
uno pe los números más atractivos de su pro¡;rama.
Grande ha sido el éxito de este torneo intelectual, y según noticias, tanto las poesfas pr&lt;:!miadas como la prosa, demuestran la escrupulosidad del Jur ado que se encargó de apreciar

cuiíles debieran ser los trabajos dignos de recompensa.
Noche hermosa se prepara; veremos a una
de las jóvenes más bellas de México ostentar
el manto de Reina del Certamen y contemplaremos a una Corte de Amor, compuesta de p1,.ciosas señoritas, que como esmalte, de la joya princlpah a&lt;.\ ortJ.aré.n su , hermosura. Las
f'Stroras del poeta, los periodos rotundos del
mantenedor, har. de producirnos hondo efecto,

y seguramente que las almas de todos, irán al
unisono en busca de esos ideales magn!ficoi::,
que surgen siempre cuando presenciamos esos
torneos que siglos atrá.s se llamaron del "Gayo
saber." Los tiempos han cambiado y sin embargo, aun vemos con satisfacción, esas resurrecciones del pretérito, tan llenas de encantos,
tan magntflcas por sus tendencias, t.an admirables, por su significado en los anales de los
~ueblos."

Mlle. Lea Peron.

¡ La danza, el baile! . . . que
Quizé.s todo esto sea como un resto de l,1s
evoca una visión de encanto y
tiempos pasados, de aquel ~iglo XVIII en q ue
de vo luptuosidad! ..... La danz i
las jóvenes del cuert.10 de baile de la Opera, era
nacida con la humanidad, como
motivo de escé.ndalos que describen con todos
expresión reveladora de los sensus detalles las crónicas de aquella época. Las
tlmien~os humanos, Y tan diorgta.s del Regente, las
versa en sus map!festaciones cofiestas que daba Grue.-,
mo los carac'.eres de cada puc&gt;Director de la Opera Y
blo, Ee presenta cada dta con
ir á.s pujanza y con mayores bE'en las cuales aquellas
llezas.
f"'
célebres bailarinas se
Pero no es de los bailes pollamaban Pelissler, Pe·
puJare'3, de los que nos vamos
Upas, Duval, Du Tilet,
a c cupar, tino de los que tienen
m·1cho de convencional, de 101
y la célebre Camargo,
lle teatro de los que ejecuta el
tomaban parttl, y por
cuc· po .dé baile- de lá Gran Opecierto, no del modo cor:i. en Par!s, que es como si dirrecto que aparectan
jéramos la representación ofl ·
cial de la danza.
·en la eicena; las M·
En los momentos actualc3
nas que ofrect~ la Guld lS ten•encias nuevas, .PO'lem11~
mard en su H.otel de
señala\· i;n el arte coreogl'i!.fl.co:
la Chausseé d' Antlu;
ur a las tentativas inqivid'uales
de •Isidora Duncan, la bailar!·
los lujus escandalosos
na de lo,; pieJ descalzos, la que
de la Dutché aparepretende resucitar las danzas
ciendo en Longcham::i
griega¡:; y otra, la que personl·
fican los bailarines y bailarinas
en un carruaje coo
dO' los bailes ru~s tan en bo·
seis caballos con guarga en todas partés, y que en el
niciones de oro; y
mis -r o Par Is entusiasmaron al
otras porción de sucepú ; Leo, sin que por esto se pui,sos que no hemos de mencionar, en los cuah's
da asegurar que d_lc.has danzas producen gran i:npresión, y qu-'!
las bailarinas eran siempre el motivo de corrup·•
so;i de !ndole tan d1ve!sa de las francesas, se puedan calificar colll'l superior es a. éstas.
clón, han sldo los orlgenes de ese concepto quo
El cuerpo de baile de la ópera tiene lejanos y gloriosos orfS!_ tiene de las danzarinas del "Foyer."
&amp;enes. Debe su csister:cia a Luls XIV, el "Rey Sol." Las carHoy no pasa eso, ui
tas o reales decretos que lo
mucho menos, y Ki
fundaron datan de 1672 y dice11,
bien claro está, 1:,J
que "junto con la Academia
Real de l\lúsica, se funda una
Cuerpo de Baile de la
escuela de baile propio para que
Academia Nacional de
salgan de ella bailarinas, como
Parts, no es una co lechan de salir cantantes de la
ción de monjas, no
Opera." Otro decreto de 11 de
ob3tante su vida, 111\
Enero de 1713 firmado por el
citado Mora:-ca reguló el pr1··
general, es correcta Y.
sJpuesto del cuerpo de baile.
no llega a los escánLos baila, ines Eerfan doce y padalos de antafio.
11 los ¡:ueldos
se calculaban
8.400 libras. Las bailarinas ganarl:i.n en totalidad 5.400 libras. Los dos p1 im&lt;&gt;10s b::i.ilarines cob1arlan entre ambos 900
y las dos bailarinas 1,000 llbras; y si se comparan esta3
clfr as con los sueldos de las
......
grandes bailarinas del siglo pasado se verá el aumento u;i
Mlle. Zam belll, P rimera baila rina d e la G ran Opera de Parls.
los mismos, pues la Taglionl co-

En el centro, en el escudo de España, la señorit,i Luz Vlzcarra y Oarc!a Teruel, elegida Rein'\ de l os Juegos Florales; y el poeta laureado,
Lic. don Antonio Médiz Bolio.-De izquierda a derecha, los señores Dr. don Tomé.a Perrfu, Lic. :\lanuel Marrón, don Antonio Fernández Granados, don Benito Garcra P r ieto, jurados calificadores; el Ministro de España, Excelentlsimo señor don Bernardo Cólogan y Cólogan, el Lic. don José Maria Lozano, Ministro de Comunicaciones, ambos Presidentes Ho°:orarios del Certamen;
y los señor es Manuel Garza Aldape, Ministro de Gobernación;don Luis G. Urbina, que integraron igualmente el Jurado oaliflcador, y el sefíor Lic. don Antonio Ramos Pedrueza, mantenedor de los J uegos Florales.

�chen, como suena, y le dejen solo con la elegida
' de su corazón. Y cae el telón:

+++

El cronista no conocia "Vientos de Montaña," de Antonio Médiz Bolio. Conocia la i::elebrada obra de Eca de Queiroz, "La Ciudad Y
las sierras," de modo que cuando desde una
butaca del Mexicano vió los tres actos del poe" ta yucateco (flor natural en los últimos Juegos
Florales de Covadonga, como rezan los pr-ogramas, y como es, efectivamente cierto), sintió
pasar por la escena, el espectro glorioso del estupendo novelista lusitano. Y u.o es que est•&gt;s
"Vientos" vengan · de aquellas fragantes "Sierras." Es que el tópico de ambas obras es el
mismo. Ef joven millonario que se aparisianiza hasta los tuétanos y se enferma de hastfo,
del mal que sufria aquel personaje de los Go11court que "deseaba" melancólicamente tener
un "deseo." Nuestro rico personaje, que en la
obra de Médiz lee todavia a Schopenhauer cuando en estos dias grita potentemente la voz c!e
Zarathustra, est:í fatigado de los hombt"'"' u&lt;;
las mujeres, del vicio dorado, del placer banal,
de las errabundas jiras turisticas en pos de un
roce desconocido. Es egoísta y duro, aunque todó' hace suponer que tuviera la fácil genero•idad de los hombres que profesan una filosofh
pagana a los veinticinco años. No es ni como
el Principe Jacinto de Queiroz, ni como el
Nicias de Anatole France. Es un hombre • que
cree en el dinero como cualquier choricero de
Cblcago que se abotona los calzoncillos con
gruesos diamantes y que, sin embargo, lo tira
a manos llenas. Es un Midas un poco judio. Un
Creso que aprendió teneduria de libros. Sabe
lo que vale el dinero y· lo va regando camino de
todas las babilonias modernas. Hasta que, amagado de tisis, el provinciano Monsieur de Phocas, seguid-o de su escudero Manolito, vuelvD
a México, donde una tia beata y babosa, 1111
apoderado ambicioso y servil, un.a chiquilla sin
carácter definido, y un primo tahur y sinvergüenza, le espe-ran como cuervos que acechan
una victima. Se hace un poco de sociología.
Suena el nombre del Padre Gutiérrez, un sace,.-dote vulgar. Todos se disputan los millones de
Alvarito. Todos, menos Rosalfa, la perla en es::t
confabulación brutal de pasiones innobles.
Ella, naturalmente, cura al joven potentado.
Le resucita. Le sacude. Le infunde la vida de
equellas montañas natales. Y, también naturalmente. acaban por adorarse entre los retozos
..-leportivos y bajo las enramadas peligrosas d'll
jardin, embalsamado con el acre (Jerfume d€
una primavera salvaje. Se aman de tal moda
que en el primer acto Rosalia se queda sin comer, por culpa del autor. En cambio, él le dice
bellamente:
-Parece aue tu voz viene de un sueño. Ere:;i
buena, Rosalfa.
Y ella responde como en la égloga de Marquina, ingenua y preciosa, linda y audaz:
-Cua,ndo hablas-dice él-parece que co
rre un río de aguas cristalinas ....
Y el:a re sorprende, con amables ,iwavien-·
tos, de las frases de su Alvaro, y le recita unos
versos de Fray Luis de León. Un idilio. Allf n0
llega la resaca tempestuosa de las ambici.ones
de los otros. Y, cuando es tiempo de que conch1ya la obra, él, inconsecuente con sus doctrinar-i.
egoístas, cede a los cuervos toda su fortuna, :i.
condición de que le dejen aquel pedazo de tierra
1&gt;ara herencia de sus futuros hijos-y vaya que
RosaHa promete!-y a cambio de que se mar-

El idilio tiene una mansa dulcedumbre y tn:1
l}onesto encanto. Es obra de poeta. Y ya sabemos que en el teatro moderno, no privan los
poetas, sino cuando escriben como D'Annunzio,
Sem Benelli, Rostand y Richepfn, Marquina y
Villaespesa. Los mejores dramaturgos franceses
e italianos de esta época, escriben sobre casos
palpitantes, vivos, trágicos, pasmosos de realirlad, pero poéticos. Bernstein y Rovetta, son do3
ácratas de la literatura. Más de alguno
de esos ponUfices no
las tiene todas consigo en cuestionrs
teóricas y hasta gramaticales. Y se comprende. El teatro
moderno "" realid:i;J
pura. AIH n.o ha,·
frases bonitas qu~
hablan de crepúsc!tlos violetas y de noches estrelladas, con
nna media luna como una hermosa
barca "para bogar
los dos", como dite
el a veces insufrible
Jnlio Flores. Lo que
se requiere es m1dula. Y verdad, siemore verdad. Hasta
Sarcey, que nertene.rf,._ ,. ,ma vieja escuela de critica preccn izaba tal principio.
Lo cual no quiere
d"cir que basta con

no ser poeta para escribir un drama. Hay que
poner en el medio, lo que Palma recomendaba a su criado. Hay ¡¡ue· poner talento, un
talento singularfsimo, de creador. Asf Shakespeare, "el segundo hacedor de hombres, después de Dios."
Médiz Bolio es, ante todo, y sobre todo, poeta.
Le lleva esa ventaja a Marcelino Dávalos, que
no ha hecho sino fantoches más o menos autom/1.ticos. Y conste que por amor al terruño, el cronista desearla que el ex-Diputado jalisciense, en vez
de hacer poHtica de obstrucción, fuera más
allá que el amigo yucateco en estas cuestiones
de arte. Médiz Bolio ha hecho, pues, una obra
mansa y poética, una comedia "baño-maria"-

como dijera Rusiñolque está fuera de las
marcadas tendencias de
la época, donde campa
gallardamente la escuela italiana.
En ''Vientos d&lt;J
Montaña" se hac_e poesfa con
instrumento pr,,s.a ico. Eso no
es precisamente una alta comedia,
como
dic(;ln los programas. Eso '~s
1.1n idilio poético. Y ya lo sube Ros a 1 i a,
cuando copiando a Edmond
Haraucourt, le
dice a AIV'aro,
señalando 1 as
rosas con que
lo baña al final
del segundo acto, para sorpresa de las
mujeres de la
escena y de los
crrticos que están en la sala:
"Ii o ·s mejores
versos, son éstos que no ';;e
han escrito ntin-

Teatro Colón.-Una
escena de lá obra "El
Homb)"e que asesinó.·,

Teatro Mexican·o.-Una escen:i
de l::i, comedia del 'poéta :n{exicano
Sr. M_édiz _Boli&lt;.,, titulad¡¡¡ "Viéntos de •Montaña."

ca," El poeta franc~·s
ba dicho:
Les plus beaux vers,
son

ccux

qu'on

n'ecril'ait jamais.

+++
Vaya justamente, un aplauso para Médiz Bolio, pr~miado en el concurso literario a que
convocó la Directiva de Covadonga, con la flor
natural. Y que Dios le perdone haber hecho
Jeer a su riéo-home don Alvaro Ansúres, los
librotes de Felipe Trigo, de quien ha dicho algún escritor ibero-sin que le haya partido un
rayo-que es el D'Annunzio de los españoles....

-+

&lt;$ &lt;$&gt;

La troupe que dirige el actor Coss, en el Me1 Teatro

Colón.~Escenas y personajes del drama 'El Hombre que asesinó."

xicano," ~s digna-'de·, a labanza, y ('] que esto es•
c··lbe le lia heého: siempre justida. ~
Pero coni todo y· ser Coss un estifuable direc-·
tor de escena, o ,por fatiga o por· incuria, descuida un poco la' labor personal de los actores,
para dedicarse, de p_referencia, al conjunto. Y
as! es cómo notamos en Maria Luisa Villegas
ciertas poses que "disuenan de la harmonía
plástica de una serie de .actitudes. Y ,as! .es cómo vemos en l\1utio2-que tiene pasta dé artista y un buen teÍ,nple temperament~l-Ciertos
amaneranuentos repetidos en cada: nueva ·piez'l,
sin que baya_quien le diga con enterezi:Cque dP.be modificar tal ·cuál gesto 'nótóriamente artificioso ·ral cual grito en que ·1a pasión brota
con iu'flecciones de melodrama. El mismo Coss,
-en es.ta· obra "iló tomó papel-en su calidad
de maestro, se· o1vida de qué también H~m~~o
suele dormirse y a veces atropella la d1cc1on
y Ealt.a irreverentemente las silabas, restando

toda ~Úgestión a Ja graci¡¡. verbal
de un · parlamento.
La séñbrita Ceres Sáncbez, llena de
elegancias y de graciás, es una bella
dama joven. Luce muy bien su encanto. Pero . no posee todo el
aplomo para ser dueña de -sí._-Sin te~er los
:::.rranques pasionales de M!!,ria Luisa Villegas,
¡;odr¡a, muy disCI'.e.tamente, cumplir los papeltlS
que le corresponden en el t¡¡atro moderno, ya
• que en és~e la décima parte del éxito cot,.siste
en saber llevar· la ropa.
Barreiro es discreto. Exagera a veces la comicidad de las obras, pero como es demasiado
joven, está en sazón de aprender.
Pero a juic.io del cronista, el _ -verdadero
temperamento artistico en ese cuadro es el de
· Emilia Castillo. Es una pequeña qÚe bace sola
su labor, sin maestro ni guia. Y bace mucha.
· Debe tener veinte años a lo sumo, pero su precocidad la arrastra en bellos raptos nerviosos
basta a sacudir al público. Es ésta una perla
que pronto ha de lucir con cálidos orientes en
la diadema con que habremos (j.e . coronar a la
Musa propia, a la gentil musa autóctona, taP
calumniada.
AUGUSTO CONDE

�l:.A FA-MILI-A JUV-ERA.
EPISODIO NACIONAL.

En pobre casita situada entre breñas y med~o
oculta e n las agrestes faldas de la Sierra M::.dre, frontera de México con los Estados Unido;,,
·vivla el anciano guerrill-ero, evocando en los
últimos años de su azarosa existencia, recuerdos
de la guerra boILér;ca y episodios que dieron
inmortal renombre a dos ilustres hijos de Oaxaca, al caudillo regenerador, que señala época
en la historia contemporánea amP.ricana, y al
indio · insigne, don -Benito Juárez.
El guerrillero proclamaba muy alto que no

en lauro inmarcesible para el General Porfirio
Dlaz; y el 2 de Abril de 1867, en que la ciudad invicta y el caudillo oaxaqueño adquirieron
renombre imperecedero.
lnteresante por demás fué aquella campañ.~
memorable, que en algunos episodios asume carácter legendario, sobre todo en lo referente :i
herolsmos sin cuento y a patrióticas hazañas.
Las comunlca&lt;tiones se efectuaban con inmensas dificultades, y el temor de Ios encuentros con el enemigo hacfa recurrir a estratagemas, confiándose a la fidelidad de los mensajeros.

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@;;._-.. e::-::...::::,,..

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había perdonado medio para encon:1 arse sie rupre en lo más recio de las ·batallas contra la lntervención, y su entusiasmo- por aquellos hombres rayaba en fanatismo, .s¡tboreando con deleite sus proezas en la magna contienda. Gozaba y se rejuvenecfa con las memorias d;!
ayer, y muy cerca del Paso d el Norte ·(hoy Ciudad Juárez) interesaba a los viajeros con sus relatos cuando alli se detenian algur¡.as horas.
En la villa fronteriza permaneci varios dias,
en un hogar muy intimo y querid·o, hoy vac'.io,
y visité Ja casa de la serrania, guardando en la
mente los episodios de antaño.
La guerra civil bahía tomado carácter imponente, extendiéndose por todo el vasto territorio mexicano, y penetrando por las grandes
arterias del pais, agitaba aldeas y ciudade!l,
sucediéndose los combates, victorias o derrotas,
en el campo d e los imperialistas o en .el de lo.J
republicanos.
Unos y otros centuplicaban sus energlas bélicas. El gobierno na&lt;.ional, atacado por la ma•
yoria, habíase instalado en Paso_ del Norte, en
mode,Usimo alben·ue, donde l e¡os del campo
de acción, velaba s·n descanso por los intereses
de la patria y por su amenazada libertad.
Habfanse libra do grandes batallas, y alternativamente eran las poblaciones tomadas o
desalojadas por uno y otro partido, y muy e:i
particular se ciñó Puebla la corona: de gloria
en dos ocasiones memorables: el 5 ·de Mayo de
1862, inmortalizado por el General Zaragoz:t

-

Entre éstos habiase distinguido e l guerrilloque e;i. varias ocasiones burló a los imper:i:.listas, atravesando ent1e ellos merced a ing,ifliosos disfraces, a su destreza, a su audaz serenidad y al valor temerario, que, más de una
rnz, le habfa salvado.
. Por el año de 18 66 uno y otro bando se b~
tlan con encono, pero el amor patrio estab:i. de
tal moüo encarnado en~fos, republi~anos, que
hubo familias en ' las cuales cada individuo era
un héroe que maria legando a sus hiJos y a sus
hermanos el odio al invasor, y e l deber de batirse basta triunfar o sucumbir. La familia Juvera dió este ejemplo sublime: el padre derm.mó su sangre y perdió la vida en el campo de
batalla, mientras que su hijo mayor cargab:i
sobre los enemigos y maria acribillado a balazos.
Pocos meses después, otros dos hermanos
atravesaban el Estado de Sonora, custodiando
un convoy, cuando se yieron rodeados por numerosas fuerzas imperialistas, sin esperanza rl.e
~alvaclón; pero esclavos del deber, hicieron
prodigios de valor para que el convoy no cayes.i
en podfr de los enemigos. Pocos soldados habian queda'.".o a retaguardia, y se batian com-1
fieras, para dar tiempo a que se alejase el destacamento custodio del convoy.
En Jo más recio de la: refriega una bala atr:1 -vesó e l pecho del menor de los Juvera, cuando
ya el otro hermano habla sucumbido al iniciar!'e el combate.

1;0,

-Pancho,-dijo con voz débil llamando a
un soldado, que al verlo caer babia saltado por
encima de varios cadáveres y corria hacia él.
-Aqut estoy, señor.
Y trató de incorporarse.
-No, no,-murmuró;-no; me muero ... .
en el pecho llevo unos papeles. . . tómalós ... .
y si puedes se los llevarás a mi jefe; júram.,lo . . .. -añadió perdiendo e l conocimiento.
El soldado se esforzó para levantar al herido,
lo enlazó con sus nervudos brazos, y cargándoselo al hombro se dirigió a un próximo arbolado, tanto para ocultarlo cuanto para conducirlo
más lejos, a sitio donde pudiera ser isocorrido,
pues aunque débilmente, pareciale que respiraba.
El guerrillero, pues, era él, babia vivido desde muy niño en una finca de la familia Juvera.
A1li quedó huérfano; alli creció bajo el amparo de aquélla, y como quien dice vió nacer a
los seis hijos, para quienes fué siempre un perro fiel, porque veneraba a la joven madre y
hubiese dado su sangre por ella.
No era posible olvidarse que la suya, viutla
y abrumada por las fiebres, habla tenido 11.a,st,,
su muerte los cuidados asiduos y el benéfico
_:;;ocor_r&lt;;&gt; de la noble dueña de la µnea.
Ya en las últimas luchas, anteriores a la intervención, habiase batido en e l campo liberal
bajo la enseña de la Constitución, tomando
ejemplo de heroismo y amor patrio en e l ro.ir ido de su protectora.
La sagacidad de Pancho le habla captado "1
aprecio de sus jefes, y no hubo comisión peligrnsa que no desempeñase con acierto. En la derrota
de la Estancia de las Vacas salvó el guernn ~ro una bandera, exponiendo su vida para que.
el valioso trofeo no cayese en poder del enenügo. En la acción de San Miguel, ganada por d
General Ortega contra Miramón, obtuvo mención honorifi&lt;;a por su valeroso comportamiento, y rotas las hostilidades para derrocar al
Emperador Maximiliano, siguió la suerte de
Juvera y de sus hijos.
Volvamos- al lugar donde Pancho hablase refugiado con el herido a favor de la noche. L0s
imperialistas, defraudados en la esperanza tle
apoderarse del convoy, suspendieron el fuego,
retirándose con algunos prisioneros.
El animoso guerrillero descansó un momento, y pudo advertir que Juvera respiraba aún.
Entonces, con sumo cuidado, se lo cargó de
nuevo, y lentamente se puso en marcha.
Numerosas partidas imperialistas recorrían
e l Estado ge Sonora, desde San- Marcial hast a
la frontera, para cortar las comunicaciones _v
aislar al Gobierno republicano, establecido en
Paso del Norte. Alboreaba cuando .Pancho, ni
cruzar un campo, descubrió una modesta ca,ia
de labranza, que en verde alameda brindaba
asilo, porque la gente del campo era fiel, en ,;u
ruayoria, a la causa nacional.
Un perro empezó a ladrar desaforadamen~e
desde lo alto de la tapia, confundiendo sus ladridos con el cacareo de las gallinas y las voces
de un hombre, que receloso se asomó a una
ventana, y a la vaga claridad de la aurora distinguió al soldado que, sujeto en sus brazo3,
traia al herido.
-No- podia---eq-ui:v.ocar.se: el uniforme era republicano.
El campesino abrió la puerta, y saliendo 11
encuentro de Pancho, exclamó:
- ¿Está muerto?
- No sé; me parece que no.
-¡Pobrecito! Entre; le acostaremos, y tal
vez . . ... Malditos los que derraman tanta san. gre y devastan nuestros campos.
Pancho babia seguido al buen hombre, y ayudado por él, tendió a Juvera sobre un tablado
cubierto de mantas mexicanas de vistosos colores.
- ¿No tienes nada para r efrescarle la boca?
-Nada más que pulque y leche.
-Pues pulque, a ver si se reanima.
-¡Está pálido como un muerto!
Ambos intentaron quitarle el uniforme, de1pués de haber vertido en su boca corta cantidad
de pulque.
L_a camisa, empapada en sangre, cubria ia
ampna brecha abierta• por la bala, y al querer
desprenderla, hizo el herido un movimiento.
-Vive,-exclamaron los dos.

-¿Es muy il!lportante lo que Lene usted que
-Cerca está el pueblo, y llamaremos al mé- chas alas, mostró los famosos papeles.
La hortelana, que era antigua amiga del sol- decirme? ,-preguntó con exquisita corte:.,...
dico . .... .
dado, le cuidó durante un par de dias, y con
-Señor: he sabido que usted ~ale para Mag- ¡ lnútJl! -contestó el soldado.
buen vendaje, un cordial y dinero, se internó _dale_n a y Altar, y que allí ha de 1 eorganizar
-t'ero respira was fuerte.
, tra vez por las hondonadas, más precavido-, pa- -tropas. Soy la viuda de Eu uardo Ju vera, muer-Es la agon1a.
to en campaña: y la madre de cinco hijos, qu,,
Juvera se movió de nuevo. Hizo uu esfuerzo ra no exponerse a otro fracaso. Cuatro jornapara levantar la cabeza. Sus labios balbucearon das necesitó para llegar a la finca de la viuda han sucumbido en diferentes batallas.
~l Coronel hizo un movimiento de sorpresa;
algunas palabras. . . . . Lanzó un gemido aho- Juvera, donde ésta se encontraba sola con 3 ¡1
hijo menor.
recordaba el nombre de los heroicos patriotas.
;;ado y quedó inmóvil.
Desgarradora fué la escena entre la infel iz
~SeñÓr; éste que me acompaña es el meno,·
.ttab1a muerto. rancho y el campesino se arrodillaron, y largo _rato permanecieron rezando madre y el soldado fiel, portador de tán lúgu;ire:s de mis hijos,-y _desea tatirse por la patria. Cumnoticias, y entonces supo que otro de -aquella- fa.- plo con él ,y conmigo misma, al poner bajo las
fervorosamente.
De pronto recordó el ·guerrillero el supremo milia heroica babia dado su vida por la patria ordenes -de usted a un patriota. :.i1 v1ve,-ana.dió -scillozando,-daré gracias a Dios; Y si mu&lt;'encargo que J uvera habla encomendado a su en Hermosillo.
- ¡ Mi marido, mis cinco hijos,--:exclamó,re .. ·. /- , moriré yo también.
lealtao. E.n la levita d~l uniforme encontró va-Señóra: • -es -usted una madre sublime, -.;
rias cartas, y en un sobre cerraoo los despachos han cumplido coa.o bueno\ patriotas! -Dios 10,,.
premie; pero yo me quedo eol&amp;- y a!Jrumada Ue -- vreve~ : que· su hijo será digno de usted Y del
J.ara el Gobierno.
El buen patriota ayudó al camp~sino en aque- dolor! .. ,. No te j~.t~J?,_g_as, Pancho; entrega·. Eacrificio que s_u - grandeza de alma ha llevado
llos últimos deberes, y al ataraecer dieron se- esos pliegos. . . . mi hijo infeliz los salv ó á a cabo. , ~
Aq11clla mad-re. he.o:ca te alejó para no prepultura al noble joven, muerto en el campo di'! costa de su vida. . . . . .
- ¿ Quién es el jefe en Metape?
i,enciar la salida del d estacamento.
honor. Una tosca cruz señaló la modesta tum-El Coronel Gabilon do.
,
A tl'avés de -peligros s in cuen ~o, cumplió el
ba.
- Hoy mismo se los llevaré.
guerril-lero su misión poniendo en manos de
-Y ahora, Dios me ayude,-dijo el guerri-¿ y volverás?
J uárez- los despachos con~ados a su custodia,
llero;-porque entre ladrones y tropas enemi-Volveré, por más que quiero pedirle -un y ar,siosó de tomar parte en la campaña del
gas no sé qué será de mi.
Disfrazado de campesino • y llevando ocultas puesto entre sus soldados. Lo mismo que los Norte, fué a reunirrn con las fuerzas del Corone! Gabilondo.
las pistolas ·del muerto, emprendió la pellgrosa J uvera, daré mi sangre por la patria.
La viuda no contestó, permaneciendo alshtSe. su&lt;;.edian los co::::ibates, ya favorables o
travesia hasta Metape, donde la viuda ae Juadversos.
' era babia quedado con sus dos hijos ffiL;uu,·, •· da de todos aquel dia, cual si vacilara en tre enLa batalla más encarnizada fué la de Pitiqu i::,u fisonomia bonachona y sin malicia fué contradas ideas.
Pancho volvió precipitadamente de Metap•J, to, en la que los republic.anos lucharon cµerpo a
su mejor salvo-conducto, y en largas jornadas
cuerpo con fuerzas superiores.
cruzó campos y ciudades, pernoctó en los centro.-; y turbado y confuso dijo:
-El Coronel se marcha dentro de tres hoEn un reducido espacio estaban· encerrados
!.onde se aglomeraban los imperialistas, bebió
ras, porque los imperialistas se acercan y yo:.... un oficial y varios soldados cuya bravura impr.vnlque con los bandidos, y sin inspirar a nadie
nía a los enemigos.
ctesconfianza, anduvo gran parte del camino sin yo me voy con mis compañeros.
-¿ Vuelves a Metape?
El oficial acribillado de heridas. había muertropiezo, acompañado por su buena est rella :1
-Ahora mismo.
to, y aun empuñaba el acero en su crispada roa por el anhele de cumpltr la delicada misión.
-Yo también iré.
no. Era Juvera. A su la do, y como defendiéndoPara descansar tellia que de ~enerse horas, :í ·
- ¿ Usted?
lo con su cuerpo, estaba Pancho, bañado en sanveces un dia entero, escuchando en las pulquerias lo concerniente a las tropas de uno y otro
bando, adquiriendo noticias de los movimientos militares y del estado de la campaña. Al saber que Pesqueira, Gabilondo Y
otros jefes republicanos seguian hacia la frontera, pensó en alcanzarlos e incorporarse en
sus filas.
Pero ignoraba él que en Hermosillo se habhn
batido con, los imperialistas el 4 de Mayo, Y si
bien la victoria quedó indecisa, los diezmados
republicanos habianse replegado a San Marcial,
y de ali!, un destacamento, al mando del C~ronel Gabilondo, marchaba hacia Metape, evitando caminos frecuentados por imperialistas.
Una noche, más animoso que nunca, porque
se acercaba el término de aquella larga Y arriesf;ada peregrinación, ·andaba presuroso por entre
zarzas y matorrales, cuando de pronto Je pareció que crujían las hojas secas y se trom:haban las ramas de los arbustos. Se agazapó para
escuchar; oyó pasos de alguien que se acercaba
y rumor de voces. Le hablan visto y le buscaban. ¿Serian amigos o enemigos? El corazón
del soldado Jatia con violencia.
Despejóse el cielo en aquel mom€nto, y a lri
luz de Ja luna vió Pancho tres hombres que a
su vez descubrieron al guerrillero, y atravesando rápidos la distancia .e arrojaron sobre él.
Vestian uniforme imp eri'.ilista, Y uno de ello~,
forcejeando con el patriota, dijo:
- Este hombre es un espía y debe de llevar
documentos importantes.
- Veamos,-añadió o ~ro ;-¿ llevas papeles Y
dinero?
-Ni uno ni otro,- contestó.
-Muy fácil es decidirlo, pero más vale d &lt;cl·
mostrarlo. Necesitamos el ainero para nosotros
y los papeles para el Emperador.
Pancho comprendió que eran ladrones con
uniforme.
Se entabl:í la lucha, y aun · cuando corta, fué
reñida. El r;u erri!lero cayó hei:_ido de u~ tiro.
Los otros Je registraron sus bolsillos, apropiándose de las pocas monedas que llevaba, y deGnudándolo casi por completo, se convencieron de
la inutilidad de sus pe.squisas.
-Mal negocio,- articuló uno de los bandidos ·--poca: plata y ningún documento.
y' sin detenerse más, se alejaron, dejando al
guerrillero herido levemente en un muslo, pero
satisfecho de si mismo. Los pliegos se habhn
salvado, pero aquella noche no podia contigre y sin conocimiento.
-Si, con mi hijo.
nuar la marcha.
Al leer la v iuda de Juvera e l parte de la baLa
viuda
de
Juvera
estaba
serena
y
en
sus
No sin trabajo, vendó la herida, y casi arrastalla de Pitiquito y los detalles de la heroica
ojos
brillaba
extraño
fulgor.
trándose anduvo horas y horas lentamente, hasYa rn preparaba el destacamento para la ma:- muerte del bizarro oficial, lanzó un grito supreta oue aÍ amanecer llegó a un caserío.
mo, y como herida por un rayo cayó desploEn la primera puerta llamó, y una voz de cha, no sin que e l valeroso Coronel Gabilondo
hubiera hecho salir a l guerrillero con los ae~- mada.
mujer contestó:
pacb os para el Gobierno, cuando llegaron una
-Abre, Maria; soy Pancbo,-dijo él._
El guerrillero, después de meses y meses, saPoco después descansaba, y a l examrnar li&gt;. señora y un joven solicitando con insistenci&lt;l
lió del hospital, y faltándole su bienhechora,
ver
al
jefe.
herida se convenció de que con algunas horas
buscó en la pohre cai;a de la serrania el desEl Coronel inclinóse con respeto en presende sosiego podria continuar el camino.
canso que necesitaba, después de una vida dH
El dinero y las pistolas se lo llevaron,-dijl), cia de la desconocida, cuyo traje de luto, su noabnegación y patrio' ismo.
ble fisonomía y la cabellera blanca como la nie-pero lo principal está aauL
LA BARONESA. D:r, WILSON.
ve le conmovieron.
y descos:endo el forro del sombrero de an-

�CRONICA
Aunque os promeU hablaros del corte que tienen los
, tr¡¡j_e~ . de • última moda, mj§ amables lectoras, prefiero fra_tar d_el capitulo de los J0!11b1~ros, por ser éste un asunto
más importante aún que-el anterior .
. __ En efecto; la cue\l;tióÍl d_e los SO]llbreros es de un interés
•extraordinario par.a · las da]ll~s de buef~.g~sto, y no hay nada tan sensacional en materia . de elegancias, como los
ca,mbios que se verifican JI. ~ste respecto, al fin o al principio de las diferentes estaciones del año y como -nos
encontramos· al comienzo · del otoño: _natura'.! es que diga
l!,lgo a mis lectoras, a propósito. de· las novedades relativas·
a ese asunto.
, Los sombreros que vemos actu.almente son algo más
: grandes .q u.e los de la pasada estación, sin llegar tampoco
'a laá enormes dimensiones con las cuales nos sorprendió
' la_Moda en épocas anteriores. Hoy son medianos, graciosos . y originales; se usan mucho las deliciosas "toquets"

El mismo modelo visto por detrás.
en "Brujas,'~ la ciudad m!stica, silenciosa y enca°:tadora, que ha sabido inspirar a notables
artistas contemporá~eos, bellfshñas 'obras literarias de cuyo ménto habla el - mundo enter"
Esas "b~guinas" se hacen .generaJmente e-~
fino encaJe de Brujas, y si esto no es p~sible
para todas los personas, a causa del precio tan
e levado que tiene dicho encaje, las imitaciones
están admiti~as, sie¡npre que sean bonitas y._ ..
adecuadas al caso. Por único adorno llevan en
e l frente un gran lazo de colores discretos,

Elegante traje de baile
hecho• en satén flexibls!,
blanco. Falda
drapead ~.
medio cubierta por una
túnica de tul bordado con
Eeda y perlas. El borde ,le
la túnica y de las mangas,
lleva una franja de pie l de zorN
blanco.
de terciopelo, adornadas con "aigrettes·•
o flores de seda. Los pequeños sombrt&gt;ros de fieltro tienen grande aceptación, sobre
todo, si se confeccionan en blanco, ~egro, o
matices muy vivos como rojo, oro antiguo, verde esmeralda o azul fuerte. Estas formas se
guarnecen con penachos de plumas de avestrnz
o con grandes moños "papillón" de taffeta o d•~

t
Bonito manto de "ratine" rojo obscuro,guarnecido con cuello Y puños de nutria
o castor y grandes botones de nácar gris.
seda o¡laca. Hay más lindas cofias o "Carlotas·•
que han tomado e l poético nombre de "beguinas," recordando asi el original y hermoso tocado que algunas mujeres llevan como el azul pas-

te!, rosa marchita o violeta antiguos. Estos ron.tices serán los que reinen durante el invierno,
pues as! lo indican claramente las últimas rúvis tas de modas.

Traje de visita, confeccionado en cresi;&gt;6n de seda rosa antiguo. Veste hecha en seda del mismo color, con dibujos impresos de tonos
rosa. Cintura oriental de listón rosa antiguo Y camisola de tul.-Fantasfa de estilo sastre hecho en "cótelé" crudo. La falda tiene en la
espalda cuatro tablones sujetos con un nudo de la misma tela. Jaquel abierto sobre una ~amisola de tul, adornado con un cuello en terciopelo violeta. Cinturas de listón violeta. Traje de calle en cachemira de seda amarillo pl'illdo. Falda plissada y blusa bordada con azul vivo y
negro. Cintura de cuero negro.
Citaré algunos modelos de sombreros, que
sin duda serán del completo agrado de mis lectoras. Uno de ellos es de fieltro rojo vivo, adornado con alas de paloma, que tienen un suav,e
y bonito color gris humo. La forma del citado
sombrero es muy linda, pues el ala se levanta
l)Or todo el borde como si fuese bolero, de mo-

do que también podemos llamarle "toquet," no
obstante ser de mayores dimensiones que éstas.
Las plumas de paloma estfln colocadas de una.
manera caprichosa y sumamente "chic,'' porque
rodean toda la copa del sombrero, formando
una corona de alas, que prestan al conjunto
un sello de audaz y rara elegancia.

Otro modelo es de fieltro azul acero, adornado
por detrás con un grupo de hortensias, hechas en
seda azul pastel.
A.un hay otras muchas novedades respecto de
sombreros, de las cuales hablaré próximamente a mis lectoras.
MARGARITA.

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LAS PECAS EN EL ROSTRO

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¿ Por

CONSULTAS
A UNA ENAMORADA. .
J

Azucena: Es triste lo que me cuenta en s•t
carta, pero no se desanime por completo, pues
el carácter varonil es asf: la. variabilid.ad d&lt;;!
humor es tan espontánea y natural en los· hombres, que casi no hay uno en el cual no se observen esos rasgos o impulsos, que · tanto- nos
hacen sufrir a las mujeres. Pero no debe usted
tomar por cambio de sentimientos lo que acaso no es; pracure mostrarse muy cariñosa y
fiel con su prometido; tenga calma para· espr:·rar una reacción favorable a ese r especto; · quizá él se encuentre bajo la Influencia de alguna
preocupación; esto es demasiado frecuente ,m
los señores ·a causa d·e su constante lucha por hi
vida. Si a pe~ar de seguir tal conducta no obtiene
usted los resultados apetecidos, entonces escri- bale una carta; afectuosa pero resuelta, preguu-tándole los moti vos que tiene para haberse resfriado en el cariño ' que antes manifestaba a usted, y espere su respuesta con el valor y la r1:1signación necesaria en estos casos. La verdad
es la única base de dicha en el amor, y para
llegar al matrimonio es preciso llegar en 10
cierto, a fin de no exponerse a un desengaño
funesto y ya sin remedi9.
¡Ojalá que mis indicaciones le produzcan
un éxito tan feliz como yo lo deseo!

•

VARIAS RESPUESTAS.
Antonieta: Con mucho placer contesto,- a sus
preguntas. El traje propio para un caballero~
en e l caso de que usted me habla, es el de jaquet negro y de pantalón de color. La madri•
na del matrimonio debe llevar uñ atavio de color discreto, como gris plata, rosa antiguo, azul
pastel o "abricot." El traje ha de ser de seda
si esto es posible; de lo contrari o debe hacers¿
e_n velo de lana, en crespón, o en alguna otra
seda flexible.
La piel de ante se limpia con garnlina.
Tengo verdadera satisfacción a l aceptarla entre el número de mis amigas i_ncógnitas, y 1•) ·
ofrezco mis más cordiales sentimientos de simpatía y de estimación.

UN 'LIBRO.
Emilia: En la casa de Bouret le pueden proporcionar catálogos en donde encontrará los
nombres de varias obras de la indole que uste,1
desea; dirijase en seguida a la misma casa ¡ja1·a
informane respecto de cuál es el mejor tratado

CARTAS Dl&lt;J Al\1OR.
Jlaría: Con grandlsima pena por mi parte, es-

de ese género, y alli le darán más amplias noticias de las que. yo podrla suministrarle.
En otra ocasión tend r é el gusto de poder se,·virla con mayor e ficacia.
M01)}1LO.

&lt;..:urmencita: Doy a usted el modelo que desea.
de traje para calle. Está hecho en "brochado' '
de lana verde gris, adornado con terciopelo
verde y botones forrados de esta misma tela.
Tant&lt;;&gt; el corte del traje como el género en que
est.á confeccionado, son las últimas novedadr::;
de las modas de otoño.

timada señorita, me veo en la necesidad de manifestarle que no puedo leer las copias de las
cartas que se sirve adjuntarme a la suya, pues
e l texto está borrado de tal modo que, a pesar
de mis mayores esfuerzos, no he conseguido .
leerlas por completo, y necesito hacerlo asi par!l
dar a usted una respuesta, basada en el conocimiento del caso. ¿Seria usted tan bondadosa
que me hiciera el favor de enviarme nue,·amente dichas copias con un carácter de letra, .
capaz de entender se c omo es debido?
Dispense mi to rpeza y crea que deseo serle
útil de algún modo.
NOVELA HlSTORICA.
Preguntona: Si desea usted leer una hermosa llo,ela histórica, relativa a las glorias de España, l e recomiendo que busque " Jeromin,"
del Padre Coloma. Alll se habla del célebre guerrero don Juan de Austria, y el interés del ar•
gumento compite con la belleza de estilo:
· N"o le aconsejo que lea a Pérez Galdós, pues
aunque su talento y su erudición esta.u "reconocidos por el mundo entero la moraliéfád de
sus ideas deja inucho que de~ear y sus producc iones no deben ser leidas por una señorita tan
joven como usted.
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-----o---huyendo de lo vulgar y de la imposi~
ción de l "yo" para saber escuchar,
callar, responder e interrogar oportun.amente. Es un arte que sólo u:i
Cuando cortamos flores, para que
recto buen sentido enseña.
Las repeticiones y las locuciones se conserven, las ponemos en un revulgares se evitan con la costumbre cip¡¡ente con agua. Como el ser hude leer buenos autores y hablar con mar.o, pueden viv ir largo tiempo alimentadas por el agua nada más. Ahopersonas distingiJidas. La razón es ra bien, cada planta, cada flor, necesencillisima. !No estando acostnm- sita un.a ·cantidad 'diferente de agun
Lrados i.. usar ciertas palabras no para vivir, y con vojeto de saber '
aw den jamás a la memoria y s~ ad- cuál es, se ha inventado un procec, uie1 e forma galana y escogida con dimiento para medir el liquido abel hábito de leer y oir buenos hasorbido. El aparato está al alcance
blistas.
Nada hay de tan triste efecto co- de todo hombre mañoso y se ha&lt;,e
rno escuchar de los lindos labios d e as!: A dos tubos gemelos, se une en
1:n::i dama elegante las palabras vul- el extr:-3mo del más largo un- tul:&gt;o
gares que emplea la gente mal edu- en espiral, cuya punta va a tocar en
un recipiente lleno de agua. Se corta
cada.
·1·ambién el timbre de la voz •JJ la flor y se pasa a través del corcho
susceptible de mej,:,rarse en el medio que tapa la punta de uno d·e los tuen que se vive. Comparemos el tim- bos gemelos, tubos todos que han de
bre fuerte y destemplado de un hOITJ- estar llenos de agua. Hecha la opP.ore o mujer del campo con la voz ración, n.o queda más que separar
sonora de una dama o caballero edu- los tubos del recipiente interior, con
cado. Conviene, pues, evitar los d e- ob.it&gt;to de que al volver a meterlos,
fectos de pronunciación y hacer que se forme una hu rbuja &lt;le aire en la
la voz adquiera serenidad y dulzura. ~sniral. burbu_ia oue irá cambiando
Es tal el encanto que emana o.e de i,itio y marc~ntlo la cantidad de
uP.a voz dulce, que muchas personas agua c:ue absorba la llor,
sin poseer belleza, son simpáticas
por el acento.
Hay además que tener en cuenta
que las gracias fisicas son ef!meras,
y que la última bellez::: que nos
resta es el tal1;into y la conversació:i. Extracto cóm~l:esto ,·ejetal Arvelina, 15 gramos;
com; uesto de hipefosfitos,
451,.-ramos;
Se ,·e con frecuencia en so,;:iedaJ Jarabe
J,irabe compuesto. de Zarzaparrilla, 6o gramos.
preferir la conversación de los a nCóropren~e e-,tos1 ingredientes en cualquier
cianos, cu ya fluidez de palabra nos Botica,
mézclelos cada uno en su propia casa y
encanta, a la EOnora voz d e los j~ A tómese una cucharadita después de cada comida
y
,.¡
acostarse.
venes.

ta finura tn ti tenauait

Por U. ¡oh mujer!, se hace la
guerra; por U los ;:;abios se malo¡;ra.n; por tf, los santos fcleron martirizado3; por U, las ciudades fue1 11 quemadas; en U se pierde la v,da y se encuentra Ja muerte; por tf,
los ricos se vuelven pobres, y los
hermosos se vuelven feos, los fuertes débiles, los que rueron veraces
~mbusteros; por U, ,el casto se
b2ce lujurioso y soberbio el humilde; por tt, en fin, el penitente desobedeció el divino precepto y :;e hi:o
odioso a Dios.

El enfermo está agonizando Y el
médico dice:
-No sale de hOY,
-Está usted equivocado.
-¿En qué se funda usted parll
contr&amp;decirme !
-En que le conozco y sé que to·1o
lo dela para mañana.

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San Juan Crisóstmnn.

Lo que belie una ulanta

RECETA PARA EL REUMATISMO.

La Salsa

LEA &amp; PERRINS
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dá cierto picante y un gusto delicioso á
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Ven• a.l

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(

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y por todos los Exportadores en general.

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�EL MUNDO ILUSTRADO.

PERUNA RECETADA POR
DOCTORES PROMINENTES.

Una Mujer Saludabl&amp;

Es tu cara rica albura
que envidiara Praxiteles
cuyos mágicos cinceles
modelaron tu hermosura.

•

Y en tu divina tersura
sonrosada por Apeles
dibujaron sus pinceles
Ull !un.ar que es mi ventura.
Un lunar que mi ansia loca
lo soñó desvanecido ... .
entre los labios perdido
al besarte con mi boca,
Un lunar que en mis excesos,
te- lo borraron mis besos.
G. BOLAÑOS y

,r.

DOCTOR F, SUAREZ,

Boca voluptuosa, Labios deliciosas, sua.ve fragancia en el aliento

El facultativo que subscribe certifica:
que en varias ocasiones ha hecho uso
con buen éxito de "PERUNA" en afec- VIOLETAS RUSAS DE QUENTlN.
ciones catarrales del aparato respiratorio. Y para satisfacción de su autor,
A esas
expide la pre¡iente en Ponce,. Puerto .
bocas de
mujer en·
Rico, á cuatro de Septiembre de 1907,
tre cuyas
Doctor _F. Suar~,
perlas se
Ponce, Puerto :Ri&lt;:~•
a r-ru 11 a
la sonrisa,
estas pas·
tillas I es
-Señor abogado, un perro me ha
trasmiten
roto un cristal, ¿cree usted que e l
su tragan·
dueño del animalito debe pagarme "'
cia celes·
el daño causado?
tial. Dejan sal;or de ambrosía y en la con-Seguramente, es de just,c111.
versación y en su canto constituyen el alma
-Pues entonces, mucho fo · sien- fascinadora de la mujer elegante. En el
to debo advertirle que ha sido su hombre son su espíritu conquistador. Caperrito de usted.
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~================1)

Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esté siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías fiaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raiz de los mismos y cura lo
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Un inventor propone el poner su.;las de piedra a las botas y zapato,.
Para conseguir esto, mezcla cola
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suelas de cuarzo se dice que son muy
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planos os encargara?
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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