<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4342" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4342?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T09:05:09-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="2988">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4342/Mundo_ilustrado_El._1913._Vol._20_Tomo_II._No._17._Octubre._0002007199ocr.pdf</src>
      <authentication>ac42b873798466650666805e01e5390c</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="118168">
                  <text>��EL :\ffXHO ILl"STR.\DO.

veces obstaculizada por los caprich1lS
del río, especialmente en ~Iarzo d'!l
añ.o pasado, cuando un formidable
asalto de los hielos llevados por la
corriente produjo poco después un'.\
creciente extraordinaria, ~a mayor
que se verificara desde setenta años.
Pero la defensa fué igual al pelii:;ro: 5,000 bolsas de cemento, ) a
listas, fueron arrojadas durante la
noche, C'ontemporáneamente, en lús
puntos amenazados, y el trabajo d'!
dos años, que se creía perdiou, ,.m
¡1ocas horas se salvó.
----(0)----

Ayuda Para
Mujeres Trabajadoras
Es increíble cuantos dolores y sufrimientos á menudo pasan muchas mujeres
que trabajan.
Que tristeza causa el ver á una mu1er, luchando para ganar el pan ó trabaJando en el hogar, cuando tiene dolores
en la espalda ó la cabeza. Se siimte tan
can!'arln que sólo con mil esfuerzos puede
seguir su faena pues cada movimiento le
causa dolor. El origen e~~ estos achaques
puede encontrarse ,m algún trastorno
propio del sexo. El remedio seguro es

RECETA PARA EL REUMATISMO.

: ~~:Pl;~~~o /J~:la~ ~'/7·
9

J .dracto compuesto vejeta! Arvelína, 1; gramos;
J:ir:ibe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jar:ibe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
C6a,prense estos ingredientes en _cualquier
Ilotica, m~zclelos cada uno en_ su propia cas~ Y
tómese una cucharadita despues de cada com1da
y ,.¡ acostar.se.

1

11 Cairo, Costa Rica.-" Por espacio de sfoü&lt;. años estuve sufriendo con
dolores tirantes hacia abajo en el útero, dolores en la espalda y pesadez
general muy especialmente cuando bajaba la menstruación, la cual era
abundante durante los dos primeros días y escasa después, durando ocho
días. De~rués venía un flujo que duraba el resto del mes. Algunas veces
eufria terribles dolores en el útero y mi cuerpo se ponla helado.

El nombre ae Potncart

4 Si está U d, sufrienclo alguna óc estas eufermeclade: y
d P.sea un consejo especial, escriba confidencialmente á Lnlia
E. Pinkham :'\lcclkine Co., Lynn, :'\Iass., E. t;, de A. Su carta.
será abierta, leida ycontestnda por una señora x considerada
estrictamente coniidencial.
•

cHctrtco
E,1 esíe mes se debe inaugur,uE,;ig,111te3co establecimiento hidroeléctrico que será. sin duda el
mayor del mundo. El ya célebre "~tabh-cimiento del Niágara y el grupo aquello de los noruegos pasan
ahora en segunda Hnea,
• El nuevo establecimiento se halla
.icobre el río :\llsisipí y precisamente en Kl•okuk, en Estado de Iowa.
La ruerza que at)rovechará. de la3
cascadad de los :\Jonjes será alrededor de 300 m!J caballos y será. distribuida sobre una zona de 260 kllómet1 os de radio aln•dedor de la
oficina ~eneradora. De la fuerza total de que dls11one, 60 mil caballos
pertenecen ya por contrato a la ciudad de San Luis, distante 220 kilóml'tros.
La singularidad del establecimll'nto de Keokuk consiste en la 110 :.1
t. n

Examine usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
\'ea u,tcf'. t,,s i,&lt;•"'· · ~ bt.n
ab:.erto. o al enán ob91:rul4oi;
,i su cutis ha perdido""· S02vl·

dad Y ,u color. No uhtdc u1•€::::::---•fi..'.~:-i.\.
tcd que ta piel y el cuen• cabc'l1ado nttrsitan nutrint- Y rcfrcse:ar11.e P.ara te.to nada hay u.n bocoo
&lt; ,moc;

Jab6n de v ~rbe n111 calendulado ' 1 S lren"
Usclo utt&lt;"d durante dos
1ue-ro

om,cn·c U!tcd

101

IC'i:aan.u

Y

10rprcndcn-

tes rcsiiltadot en d c-mbd 'ttimicn\O

de 'l\l pkl. Jam.i.s unrá ut:tcd otro
:,,bón. La pa!t!Jl.a e• rnrute 1 .aólida. dura

rcrfum:a má.l qac nincún

o·.ro. ~l.00. Por corrto ttrü6cada

SI.I~.
OEPOSITOS1 Johann11cn, Félix Co..
Annlda San Fraoci1eo-U. J Labad.i~

Sacs Co.. ,. u-nida San Fraoci,co
19, A. Vue11 Suc, , AHnida lrabd
a Ca1tlka 61 J. Uibldn ~~e,, Co•

1
.Coti,~o J. Mh:ico.

Profesora:-Bueno; para que uo
confundan, llamarlín a la b, b de burro y a la "• v de vaca.
Termina la clase de Idioma nacional y empieza la de ciencias naturales.
Profesora:-Juanlto: ¿cuáles son
los productos de la vaca?
Juanito:-La leche, la grasa, c-1
cuero ....
Profesora:-¿Nada má.s?
Juancito:-,Ah! La v. Ya me olvidaba.
0

"~!obé 4'1 , C?mpu_esto Vegetal de la Sra. Lydia E .. Pinkh~m y este
r em~a10 tuvo cx1to mientras que otras gue tomé fueron inútiles. Fui una
victima por muchos años y puedo decir ahora que estoy buena. Recomiendo su medicina á las muJeres que sufren."- Sra. MARY CUMMINGS
Hacienda Luisiana, Cairo, Costa Rica, A. C.
'

e01osa1 Establtdmtento fitdro-

las leyes de la ciencia filológica y
al genio mismo de la lengua. Era
para éstas una ofensa igual a la que
podfa hacerse a un matemá.tlco con
la idea de un punto cuadrado.
Para combatir al historiador ~e
buscó en los archivos. t:na brillan. e
victoria coronó las investigacion¿s
de los filólogos. En dos documentos,
uno del año de 14 O3 y otro de 14 lS,
encontraron el nombre de Jehan
Poingcarré, que fué secretario de la
rei,•a Isabel, esposa de Carlos VI. La
derivación es, pues, clara: Poinca:-é
proviene de Poingcarré (puño cuadrado:) el honor de los matemáticos y de los filólobos estaba sal vado. .

altura de la calda de que se alimenta: 9 mt:tros y medio término m;.,dio. Katuralmente enorme es el caudal de agua que atraviesa las tu,·binas para proporcionar la mlís arriba citada fuerza, como enorme
también el dique construido para
contener las aguas. Tan sólo puede
ser, este último, comparado con
aquel de Assuan sobre el Nilo. E,1 el
lu¡:;¡1r sobre el cual 3e levanta el estab!ecimlento de Keokuk, el río mide de ancho 1,600 metros y profundo término medio 20.14. Durante la
gran abundancia de agua son na&lt;la
menos que 1,500 metros cúbicos .,¡
mi1111to que pasan y en tiem110 de ~;casez tan sólo 566 metros cúbicos.
La obra consta: del dique en material ya nombrado, largo 1,306 metros quP ~e a¡ioya por un lado a l:i
orilla del río y por i,f otro a la oficina generadora con:;trutda en pleno
r!o; de la oficina misma, cuyo frente
supera 1m extensión el medio kilómetro y de una esclusa situada en i:i
orilla opuesta constru 'da con el objeto que las embarcaciones supercm
f::íc-llmente las capeadas. La esclusa
en cuestión supera en dimension;,s
t.odas aquellas conetruídas C'n el Canal de Panamá.
El est:iblerimiento contiene en el
piso bajo 30 turbinas a eje vertical qne a&lt;'olonan otros tantos ~eneradorl's eléctricos y qne son ]ns
m/11:1 podero!los que se conocen. Al
primer ¡11s0 están los alternadores y
transformadores. Para dar una idea
ile la importanria de los trabajos
llevados a cabo en Keokuk, baste
derlr 011e !".e tuvo Que construir un
especial ferrocarril lare;o 2 4 kilómetroi&lt;, provisto de 16 locomotoras y
146 vagones: quP. se necesitaron \4
rolderas a vapor para alimentar máquinas de un poder total de 3,7:;¡¡
caballos: que se colocaron 80 kilómetros de caños: se emnlearon bombas de la capacidad de 125,000 litrfls
al minuto y que se e;astaron tan sólo en la organización nara dar pri11ri11lo a los trabajos 5 ml11ones rle
francos.
La enorme empresa fué vari.1s

e,

En ocasión del viaje a Londres Jel
presidente de la república francl•::;a,
:·e publicó en el "Times" la curiosa
e outrover¡¡ia sobre el orl"en y el i,;ig•'iflcado del nombre de Poi,1caré,
que siguió a Ja elección como miembro de la Academia c!e Francia, de
Enrique Poincaré, el matemáti•:o,
¡,rimo del actual presidente.
El historiador I-'ederico :\Iasson,
en su elogio al neo-académico, adelantó la hipótesis de que el nombre debía ser en su origen Pontcarré,
(puente cuadrado) y no Pointcarré,
porque la sencilla noción de un
"punto cuadrado" es Intolerable i,n
un l11telecto geométrico. Los filólogos se ocuparon entonces del asunto. La hipótesis del historiador era
absurda: la transformación de Pontcarré en PolnC'aré era contraria a

-~i·
~~

:~ii
'-·

:-,~

.;

COGNAC
~~

IJdaFat
El secreto de su boo&lt;l,d
está dentro rle J:1 botell'l.

O~ algunas salsas, casí hay q1:e inundar el plato,
para dar á la comida el picante y el sabor
deseados.
Con la Salsa LEA &amp; PERRINS, por el contrario algunas

C

gotas esparcidas sobre la carne, pe~cado, o queso. es todo lo que
se necesita.

Merced ,t ,u rnra cu;1lida,I ,. á la conrentracion de sus in¡:reditnles. ns{
como á su ,abor sutil y pcneir:mte, cou poca cantidad de dkha !::ial,a
se hace mucho.
La escritura blanca sobre
la etiquet'l rcj!l :

A -

~

indica

llf~~,1•

la verdadera
SALSA WORCESTERSHIRE
de oñae.n.

dl

BIBl lOTfCA
"Alf-C'"

ro~o

F

I

�EL MUNDO ILUSTRADO.

euuso y su taringt
La temporada lirica londinensP.,
que alcanzó este año un esplendor
inusitado con la pre·sencia de Car;iso, no dejó de tener su importancia.
La vuelta del celebérrimo tenor, determinó un "trust" de billetes de entrada que hizo ascender el precio
de las butacas de platea a 150 francos. Algunos matemá.ticos ociosos hicieron con este motivo el cá.lculo de
lo que costaba por minuto el placer
de escuchar al tenor. Los citados
estadígrafos valuaron el minuto t::n
un franco 50 céntimos. Estas investigaciones taximétricas suscitaron.
otras de carácter más serio.
A fin de establecer las causas étsiológicas de la formidable voz ,'IP,
Caruso, un diario inglés hizo examinar por un especialista, el doctor
William Lloyd, la boca, la larin;e
y la tráquea del artista.
Según el doctor Lloyd, la longitud del tubo y las cuerdas vocal 3
del tenor italiano e::: extraordinari:i.
El tubo voca1 es la distancia r¡ue
media entre los incisivos y las cue1· das vocales; en Caruso adquiere este
0

tubo una longitud que pasa de .m
centímetro y cuarto, y que es la mayor ue todas las conoc idas. Sus cue rdas vocales tie nen asimismo tres o
cuatro milímetros, más que en los
otros tenores. Además', así como ia
madera empleada por Stradivari.is
explica la superioridad de sus famosos violines, los elementos óseos de
Caruso parecen ser más propicios a
la sonoridad de su canto.
Es necesario tener también en
cuenta-agrega el médico inglés--·
su excepcional capacidad pulmon 1r
y la maravillosa rapidez de vibri.t•
ción de sus cuerdas vocales. El p , imer factor explica que Caruso puerla
sostener una nota durante cuaren:.:i
segundos; el segundo da razón de su
elevado registro.
Es sabido que cuá.nto más alta es
una nota, mayor cantidad de vibraciones exige. La flauta puedlf dar
1,000 por segundo y algunas cantantes alcanzan a 2,000. Caruso mantiene el record de la voz masculina
con 550.
Todas estas cualidades basta ni~
raras, no serfan suficientes para explicar la amplitud de sus bajos u nida a la pureza de sus notas aguda·, .

e
APITAL SOCIAL:

$10.000,000

EL BUEN TONO,
MEXICO.

s. A.

Este raro consorcio se debe a la conformación de su epiglotis, cuya parte inferior es ancha y espesa, como
en los baritonos, mientras que h,,cia su extremidad muestra la delgadez y la delicadeza de las epiglotis
femeninas. Resulta, pues, que de estos caracteres constitucionales, la ·1oz
del incomparable tenor participa .-\e
las virtudes de ambos sexos. Caruso
--concluye gravemente el doctor sajón-es un caso de androginismo larfngeo.
- - --{0) - - - -

RoostVflt Ptr1odis1a

:\fr. Hearst es gran admirador de
Roosevelt, y re"i•ntemente ha anunciado que se propone hacer de su
diario, "The Press," el mejor J e
Nueva York: cerno primer paso b1
ofrecido pagarle a Teodoro Roo,cvelt cincuenta mil dólares al añ•),
para que sea director; pero Roose•
velt que gana justamente la mitad,
$ 25,000, dirigiendo la revista "Tl•c
Outlook," ha rehusado, como prueln
de gratitud a los dueños de la r.-ivista, que le dejan hacer propaganda política en sus columnas.

Ouarta Ooleooión No,43
DIRECTOR GENERAL:

E. PUGIBET

r

SABROSA COMO LA MIEL.

Antes de conocerse la caña de
azúcar, baca unos 300 años, lo
único "dulce" que el hombre
poseía era realmente la miel, libada por las industriosas abejas en
los cálices de las flores. Durante
muchos aiglos, la miel ha simbolizado lo eano y agradable al palacur. Las gentes dicen que nuestro
remedio es tan sabroso como la
miPl. Asi es en efecto. ¡ Qué
contraste con la mayoría de las
medicinas, muchas de las cuales
sen tan nauseabundas que las
personas de gustos refinados no
pueden soportarlas, prefiriendo
sufrir antes que asquearse y enfermarse á causa de ellas! Y
tienen razón, porque tanto las
medicinas como los alimentos,
p:tra ser beneficiosos, deben sentar
bien á la persona que los usa. La

F

Registrado como articu I o de segunda c,ase

Año XX.-Tomo 11.

el 3 de Noviemb re de 1894.-lmpreso en papel de •a~ Fábricas de Sen Rafael.

México, Octubre 26 de 1913.

Número r7-

PREPARACION de WAMPOLE

al miemo tiempo que es agradable
al paladar, no por ello deja de ser
un antídoto cierto y poderoso
contra el mal; no se ha prescindido de una sola de sus facultades curativas. Es tan sabrosa
como la miel y contiene una solución de un extracto que se obtiene de Hígados Puros de Bacalao, combinados con Jarabe de
Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo Silvestre,
lo que forma un remedio distinto
de todos los otros, eficaz desde
h primera dosis, y tan agradahle
d paladar que las personas de
gustos más diñciles dicen: •• Es
tan sabrosa como la miel." Sí, y
como remedio, es mil veces mejor
que la miel. Debe usarse en los
casos de Anemia, Debilidad N er• yiosa, Influenza, Pulmonia, Tísis
y se quedará seguramente satis- •
fecho. El Sr. Profesor Roque
Macouzet, de México, dice: "Hace
muchos años que receto á mis
enfermos con el mejor éxito la
Preparación de W ampole como
tónico reconstituyente. " Es el
dulce favorito de los inválidos.
De venta en todas las Botica!).
L..\ EXliERNEDAD HE LOS RAS·
CACIELOS.
Un arquitecto de Nueva Yorlc
asustó a los habitantes de la grau
metrópoli señalando los peligros que
representarfan los gigantescos edificios de ef!quele~o de acero, que se
han multiplicado tan rápidamente en
los últimos quince años.
Del mismo modo que ciertos gusanos m ellan el casco de un velero
-dice el arquitecto-asr las corrien •
tes eléctricas llamadas ",·agabundas" esquebrajan la armadura metf.lica que forman el esqueleto de un
rascacielo.
La electricidad bien empleada
proporciona servicios enormes; pero se sabe que corrientes eléctricas
procedentes de varios co11:'tuctos, se
pierden eP la masa de las construrciones, dónde, entre otras cosas
roncJuyen por agujerear las cañerfas
del gas. Varios peritos llamados para revis!lr un rascacielo de Chicago,
co11stataron aue sus columnas de acero pierden en conjunto, cerca de 400
!Tramos por hora. Según el arquitecto en cuestión. la construcción dP.
los edificios de veinte hasta cincuenta pisos reserva, en un porvenir
no lejano, terribles sorpresas.

Lindas vendedoras de confetti en la kermease de Santa Maria, organizada por la Escuela S. de Comercio a beneficio de la Cruz Roja Y efectuada el último domingo.

�DIRECTORIO
EL )fCXDO IL"CSTRADO.
Semanaric, &lt;le :\('tualidades, Arte y Litcratw·a.

Editado por "El :llundo Ilustrado" y "La
Semana Ilustrado," S. A.
D!RECTOR GERENTE GENERAL,
ED{.;Aiº1DO l . .\.GLILAR.

JEFE DE REDACCIO~.
)1AX1JEL H:\RO.

COLABORADORES:
Lk. Fede,·ico Gamboa.-Lic. ,Jesús )l. Rábago.
Lic. Xemesio García Xaranjo.-Lic. Bu..

bén \"alenti.-Lic. Antonio Ramos
Pedrueza.

OFICINAS:
5a. Calle de Bucareli, 116.-Ap:irtado 14!J. -Teléfon'.&gt;s: :\Iexicana, 684, Juiírez;
Erirsscn, 1518.
(con Jíreas de extensiln.)
PRECIOS DE SUBSCRIFCION :\IENSUAL:
En la Ciudad. . . . . . . . . . . . . $ 1.'J0
( pagadero por adelantado.)
En les Estados . . . . . . . . . . . . $ 1.].5
( pagadero por trimestre adelantado.)
En el Extranjero . . . . . . . . . . . . $ 2.üO
( p:igadero por temestre adelantado.)
NUi\IEROS SUELTOS:
. $ o.::o
En la Capital. . . . . . .
o.:~s
En los Estadot. .
0.50
En el Extranje1 e. . .
O.iiO
Atras:do3. . . . . . . . . .
Para la publicación de avisos en este periódico, dirigirse a B. &amp; G. G oetschel, Avenida l 'i
de Septiembre, 26. Sus agentes en Europa, la.
Eociété l\lutuel!e de Publicit1, 14 rue de Roug.~mont, (9 e.)
KO SE DEVUELVEN ORIGINALES.
To~a corresponde!lc:a y giros deben remiti:se al Director Gerente General.

Ecos de los Juegos
Olímpicos
L:-. Dicsa. Higeia hubiera EOnre!do, alteran,lo
n i-:stante la seriedad ce su rostro marmóreo;
las mus:is briíciles que precedfan a los ejercicios rftmicos de la Calistenia antigua hubieran
bailado su danza mfs alada y jubilosa al ver
e:03 batallones ir:fantiles que durante vari;&gt;s
dfas desfilaren ejecutando los más variados dcports por la p;sta del Hip5dromo de la Condesa ...... .
La nota pirt:cularmente intere~ante de ese
ciclo deportivo, fué sin duda la asoc:iaeión u.e
las niña~. de las futuras mujeres, de las espos::s y madres de mañaP.a a los ejercicios que
significan la co11 quista de la salud, de la fuen1
y de las mé.s fecundas virtudes morales.
l\1édicos C:e cxperitncia y autoridad conviene:i en que de citn mujeres mexicanas, ochenta e,tiín enfermas, y las restantes poseen una
frágil salud y una· exigua resistencia, que ia
menor causa puede anonadar. De las .,10 enfermas, casi todas viven en el equilibrio Inestable
de una vida sin. higiene, en medio de una existencia irracio1,al, el más insig;,Jficante de cuyos actos es un atentado a la salud. En la habitación, en El alimento, en el vestido, se encuePtran los innumerables cuerpos del delit:&gt;,
ce ese crimen incon:::ciente y pasivo contra los
fueros dEl individuo y de la raza.
Todo co:icierta para agravar el estado ruorbcs'.&gt; de nuEstra mujer ya oliente y lacerada;
t'.&gt;do concurre para acelerar el mal recóndito
(!te las subterr&amp;1~e3.s coi rientes del atavismo
cae!! destle muy lejos, dEsde las chozas lacustre3 de los mexica, desde los claustrales gineceos españoles, concluyendo para forinar el
caudal lento y turbio de una raza empobreciJa
y orgá nicareente miserable ....
La higiene de la habitación, cuyos cánones
acatan en las ciudades más cultas hasta los
obreros y proletarios, se ve en :\léxico desdeñada aún por los próceres. Penetrad a la alcoba o al dormitorio de i;.na casa rica o media, y

1

general, son tan patentes que no es necesa1ioinsistir. La mujer china tiene el pie atrofiado,
pero la mujer .mexicana se oprime el pie y fl
talle. La noble esposa de :IIaximiliano de Hapsburgo, que, entre paréntesis, tenia semejan1.a
con la reina "Berthe au grand pied," declaró
que las mexicanas de entonces tenian un pie
"asquerosamente pequeño." Y estaba más tle
acuerdo con los cánones de la hermosura la
princesa que as1 hablaba, que las señoritas que
con pie menudo y atormentado, corre.!l tropezando hacia el ideal de los mandarines amarillos! Como los actos fundamentales y los m.ís.
imperiosos deberes en la vida de una muje1·
"Olor del establo que invade la sala
deben ser aquellos que mejor la preparen a su
Yiejo rostro de mono riendo
papel de esposa y de madre, qué sentiría la niDetrás de la noble Cabeza de Palas."
ña que en las penumbras de su alcoba vi-Ya
En la residencia de los ricos americaaos que apareced un duende, un sarcástico duende q1.1eentienden la ,·ida a su modo, la fi;a.gaooa - uP, . exclll;_mara: Niña., linpa l.liña, no te aprietes más
un jardin en.n1elve desde el umbral al visitan- el corsé, porque sus lazos azules estiín de 11nt~. Y donde no hay jardines no huele a uada.... teman~ extrangulando a tus hijos! ¡~iña, li:1da nfña, al calzar ei:;e escarpin tan estrecho
clislocas tus entrañas y sofocas en tu ser 'a~
fuentes de la vida, y tú misma preparas el naEl capitulo de la alimentación, como el Je cimiento de un hijo degenerado, que puede ser·
la casa, es también un muestrario de aberr.t- desde tu berculoso hasta asesino!
Lo pavoroso es que quien tales cosas dice,
ciones. En la vieja y errada alimentación a
no es un duende irreal, sino un.a deidad im 11•1-base de carne, sazonada y regada con toda h
rame. de e3pecies y excitantes, desde el indis- cable Y solemne que se llama la Ciencia!
Y por todo lo anteriormente manifiesto a1·
penrable chile y el plebeyo pulque, hasta el
exótico jengibre, la cáustica pimienta de Caye- ll'irar en la pista del Hipódromo de la Coild•~~a
na y el aristocrático Chablis. Esta sobre alimen- la griícil Y juvenil· teoria de las niñas de hov
ta:·ión atizadora de ser&gt;.sualidades dormidas y de l~s madres y esposas de mañana, se nÓ~g,'le!ad'.&gt;ra de energ'.as que no hallan un em- antoJó que en los rayos del sol otoñal se difuupleo normal es- algo as· como el cultivo inten- dfa la sonrisa propicia de la divina Higeia v
sivo de la histeria, y desempeña el papel Je- q~e en lo~ -giros de las brisas matinales palvastador y perverso que Tolstoi atribuye a l:i. pitaba el r1tmo de las antiguas mus:is celebrando en jubilosa danza el triunfo de la fuerza,
mfü;ica er&gt;. la "Sonata de Kreutzer" ....
No e3 aqui el lugar propio para exaltar las de la juvePtud y de la gracia!
,TOSE JUAX TABLADA.
, irtudes del vegetal ianismo, pero como ellas
ten casi esoféricas entre Posotros, no es importuno decir que la alimentación ciírnea y 3us
co,,.~ecuencias sensuales, son, a juicio de altl)s
re:isadores, el mayor obstáculo para el mejora-A la Bellísima g Gentil
miento moral, y el más grande impedimento
pa1 a el desarrollo armonioso de la humanidad.
Y l\!aeterlinck, el poeta moderno más razonador y miís cienUfico, dice: alguna'l legullicre:,, algunos frutos, algunos hari'l'.osos, una
Pa1·a "El )lunclo Ilustrnclo."
poca de leche, lo que no es más que el accesorio de e3as comidas que forman la principi:l
Ante tus ojos dormidos,
preocupación de la humanidad, el objeto de
ojo3 de dulce mirada
sus esfuerzos y cuya dañosa abundancia condonde se arnma ?oacible
qui:.ta agotándose, bastan para alimentar el
toda tu a 1ma.
arder ce la vida miís bella y poderosa" ... "ToAnte
tus ojos que tie:ien
dos los que se han sometido a ese régimen,
el color de las montañas
eg~ega el poeta, han sentido sus fuerzas acr,;cuando Ee miran de lejos
centadas, su salud restablecida y afirmada, Ht
esfumadas.
e,ui itu aligerado y puro como al salir de una
Ante tus ojos que velan
prisión se~ular, nauseabunda y miserable."
;ncomprensibles nostalgias
En esa prisión vivilllos complacidos tománcomo e,as que siente el Angel
dola 1&gt;or un palacio; pero ojalá y esa fuera Lt
cuando le faltan las ah,;
única aberración alimenticia de nosotros y ele
nue3tras mujeres que más gravemente la resisAnte tus ojos, dormidos
ten! Aunque ya parece desfilar en definitivo
r¡ue me admiran, y me encanta:1:
porque poseen uu misterio
éxodo hacia el pasado la tr.opa de mujeres rom1Pticas y pálidas, amantes del claro de lunrt,
que tú guardas;
de las serenatas sentimentales y afiliadas en ;;11
Ante esos ojos divinos
pracio~i~mo tan ridiculo aunque más macabro
de magnética mirada
que el de la :Magdalón de Moliere, aún perdura
quiero jurar, Maria Luisa,
el tipo irrisorio y lamentable ....
que deseaba
Es h y señora y madre una dama que en ;1,1
Tejerte un canto muy tello
juventud no muy remota chupaba a diario liuna trova delicada
mones para adelgazarse la sangre y estar pálihecha con hilos sutiles
da! ¡Y hoy, con quién rabc qué amarguras
de oro y phta;
desesperadas y sin remedio, contempla el rosCon
ténurn rayos de luna
tro de su hijo, perdido entre encajes y semejancon leve3 gotas de esrarcha,
te a uno de los limones que chupó! ¡Otra secon pétalcs de azucena:
ñora del gran mundo, cuya incontestable belle¡ toda blanca!
za arrebató la muerte en plena juventud, tras
Trova de tal sutileza
u'l'.a vida enfermiza y doliente, confesaba que
como hecha de filigrana,
en único alimento diario consistfa en una ala
donde belleza y talento
&lt;'.e pollo, un dulce y tres tazas de té!
campearan.
Pobres mujeres pálidas que no comprendi'!Pero por m!is que a mi númen
ron la pcesfa y la belleza de la vida, sino popido ferviente Esa gracia
riéndore sobre el rosil o la miíscara de la muerél me dice que imposible
te! El tiempo pasa, el a~·ua corre y se lleva a
es lograrla;
ped'.lzos el cadáver de Ofelia esfacelado .....
Bajo el florón de camelias de Traviata, los ojos
Que tú mercce3 jardines
mo1ernos, como en una radioscopia, no ven
de espirilu2.l€s fragancias,
más oue el horror de las cavernas pulmonares.
y ramilletes de ideas
Y don Juan, Lovelace, Cicisbeo, los ama11tes
a tus pla11tas.
de hoy, todos saben fisiologia y no e:;tán muy
Que eres rermosa y discreta,
lejos de evocar el hor&gt;'.lo pavor del sfmil bibliqne tienes talento y alma;
co. exclamando ante un bello rm:tro sin sallgre:
y que aceptarás benévola
";Oh, mujeres p/ilidas, no so.i3 sino sepulcros
mi pobre violeta blanca!
!Jlanque:idos!"
CLE:\IEXC'L\ ISAUR~ILos males que El vestido a la moda causa
( Poetisa oriz:ibeña.)
a la mujer mexicana, · a las mujeres todas Pn

en vez de la ventilación y la luz y el espacio
requerido para el aire respirable, encontraréis
alfombras inaIDoTib1es y cortinajes perennei=
que al mes de colocados deben tener una total
saturación de gérmenes. Las casas ricas de la
ciudad, se conocen en que desde el zaguán hu.Jlen a caballeriza. Como un ujier, el acre tufo
os anuncia que estáis en una mausión de p•·o.
Ese olor de estiércol es de bPen tono, y casi,
casi, un perfume de aristocracia. Tal hedor
sugirió un simbolo al poeta Almafuerte, que
dijo del atavismo:

M~Luisa Bringas y de la Torre

"

CASTelLANA
'

MadrigalBs
:\[AJ)RIGAL IXGEXUO.

Tienes en los ojos, niña,
algo de cielo y de mar,
tiembla bajo tus pestañas
u111 suave claridad
como de esmeralda triste
y enferma de tanto amar.
Y hay también en tus pupilas,
niña del dulce mirar,
de un zafiro misterioso
el incierto fulgurar:
ojos de piedra preciosa,
ojos de cielo y de mar,
ojos que te diera un hada
para dar vida o matar.

·,,J.-~

.• ~

y una estocada para el rival:
blanco chambergo, pluma rizada,
dulce sonrisa, fino puñal ....
Y es el encanto tan bechicero,
que la doncella piensa que sin
~ubor, serfa del caballero,
como la dama del fo'.leUn
y c:ieri a el dulce libro III
con un suspiro puesto por
FIX.

P O ETAS MEXICANOS

Has visto cómo refulge
Venus, la estrella inmortal,
como liígrima que un á11gel
acabara de llorar?
Asi tiembla en tus pupilas,
niña del dulce niraT,
la clara gota de ajenjo
de una rima de cristal:
ojos de piedra pre•ioEa,
de cielo y de inmen~idad,
verdes como la ei pe-anza
y azule3 como la mar!

Episodiu
Au temps de nos folies . ...

Hace mucho, y parece que fué ayer. ¡Quién
diría.
que hace ya tanto tiempo! ¿ Te acuerdas, vida
mia?
Caminiíbamos solos por la triste alameda
en una tarde tibia; tu vestido de seda
azul harmonizaba con el claro paisaje,
y parecfas entonces un radioso celaje
que fuera junto al negro nubarrón de mi trajl'.
Yo te contaba el caso de mi pasión; mis ansias
de poseerte toda, de aspirar las fragancias
de tus años divinos, maduros como fruta
de agosto, y seguiamos lentamente la ruta;
) o mirando el crepúsculo vestido de oro y
gualda;
tú, esquivando del barro la orilla de tu falda.
(El aire se impragnaba de un aroma de pino
y un pájaro fing,a tocar diana en su ti ino,
al ver que tú llegabas hasta el paraje umbroso
con música de Atenas en el flanco armonioso.)
¿Recuerdas? El incienso de mi ternura loca
de amor, te daba gusto de manjar en la boca;
tú no lo confe3abas, pero me lo decia
tu gula de lisonjas y la suave porfia
de o1r para tus ojos una rima galana:
para tus ojos dulces de color de avellana.
(El pájaro llenaba la paz de la floresta

:\lAORIGAL EXALTADO.

¿Cuándo? pregunta el co,azón. Y, espera,
- le digo yo-impaciente!
Es que vino otra vez la p1 imavera
sin que la bien amada tuya fuera.
sin que su amor junto a tu amor aliente.
Dice verdad el corazón, bien mfo,
y callo con tristeza, porque veo
remoto el dulce sueño que )o ansfo:
florecer en tus ojos mi albedrio
y en tu carne a:lorada mi de2e:&gt;.

)lia ! te dice el alma er amo rada,
tuya! me dice el beso que me das,
mia ! repito dulcemente a solas,

JOSE LUIS YELASCO.

tu~a! entre sueños tú murmurarás ....

y no vienes, amor, y mis deseos

se mueren de esperar!

Tr □fBu
:\IAl&gt;lt;IGAL RO:\IAXTICO.

Estií la niña callada y sola,
bajo el encanto de un folletín:
damas tapadas, hombres de gala,
está. la niña callada y sola,
soñando en bellos lances del fin

¿Para qué? No, señora. Vuelvo ya de la fiesta.
Recordadlo . Yo dije: queréis, bella señora,
endulzar con las mieles de vuestros labios est:i.
grande, inmensa au:argura?
Vuestros ojos de aurora

del Eiglo XIV. Sus negros ojos
muestran inquietos, un &lt;!ulce afán,
y en sus mejillas prenden sonrojos
las aventuras de aquel galán:
fugas, mandobles, cierra los ojos
y pasa un helio doncel: Don Juan.

fulguraron. y entonces, sacudiendo la testa
con orgullo, esa te3ta que un oro fino dora,
respondisteis:
Trovero, tu bla::ón no me presta
lustre ni honor.
-Señora!
-No, trovero:
Y ahora

Oh, la eleganc:a del caballero!
la gallardfa del burlador
cuando desnuda su fino acero
o cuando dice cosas de amor,
oh, la elegancia del caballero,
suave y fragante, como una flor!
Es bravo. Tiene pronta la espada
como en los labios el madrigal.
Una doncella? La frase alada

Venta a mt con toda vueüra divina gracia
porque sabéis que sella mi noble a1 lstocracla
un sol sobre una cumbre magntfica y enhie3t.\.
Pero venfs ya tarde. La pena está endulzada,
Idos en 11az, señora. No, ya no quiero nada.
Para qué, si hace mu:ho o_ue volvt ele la fiesta!

con la flauta encantada de su pequeña orquesta .... )
Yo me vefa en tus ojos muy cerca los dP-.;tellos
del sol dejaban una caricia en tus cabellos
tan vaga, que en la sombra creciente, parecia
formarte un leve nimbo de santidad. El d'_a
rodaba con sus ocres vivos y con su oro
como un rey que se muere en un teatral decoro
.... ¿El sitio? ¿La hora? ¡Acaso mis palabras?
/. AcadO
Amor hizo agitarse las turgencias de raso
de tu se.:io? ¡Qu:én iate! Fero aquella miratla
tuya lo di'.o todo ... Te acuerdas, adorada?
El piíjaro ll en1ba la paz de la floresta
de un cauto nupcial como para la grata fiesta
de juventud, la fie3ta de amor que en aqud dfa
te wrprendió en mls brazos enteramente mia!
¡Oh, las frutas magnfficas de tu adorado agosto!
¡ Oh, el gusto de tus te.3os, €mbriagantes tlel
mosto
de tus púberes año:! . -Te acuerdas, adorada?
La tarde se morfa, y en su frente cansada
Venus tril ó como una diadema milagrosa:
Venur, eEtrella, arriba; Venus, abajo, rosa!
Ha-e mu(ho y parece que fué ayer. ¡Quién
dlr!a
que hace ya tanto tiempo! ¿Te acuerdas, vida
mia?
Lentamente franquea-:ncs el arco de verdura,
invadidos de cierta silenciosa dulzura:
tú, lánguida; yo, mudo. De pronto, la enramada
crepitó como en una sonora carcajada.
Nos volvimos: el ave, dueña de ía floresta,
segufa nues'.ros pasos riendo a toda orquesta,
al ver que te marchabas de aquel paraje umbroso
con el vestido ajado, con el paso medroso.
Tú te ruborizaste, yo te besé en la boca,
y entonces nos refmos con una risa loca! ....
Se van los dfas dorados. ¿ Quién pudiera, alma mfa,
hacer que retornara la gloria de aquel dia?
JOSE LLIS VELASCO.

�til-============'==='===l======D======A============S===O======C==-=:::::::::=I===A======L===-======-==-==
de Ja capital, las numerosas familias que anualmente, en el verano, ocupan esos grandes Y
vistosos jardines que se llaman Tlalpan, ::lan
Angel, :\1ixcoac, Tacubaya, etc.
Muchas flores vieron cre.::er, gustaron de d'lrados frutos e iluminaron sus pupilas esos s-~res, con los tonos crepusculare3 del campo, que
tanto bienestar y paz comunican al esplritu.
Buena preparación para el rudo invierno que
amenaza. El mar veracruzano empieza ya a encresparse y los que han orno en el campo el
ardoroso preludio de la flauta de Pan, ve,ó.n
pronto caer en sus ventanas los blanros cascabele:; de la nieve ....
LA CRUZ \TERI&gt;E.

Sra. Berta Sánchez Mármol de Sabuclo.

En un "té de las cinco," al que coucurrit'ron damas muy estimadas socialU1ente, respondiendo a la invitación de la señora Esperan1,a
Alcocer de Capilla, cuyo cspiritu alto y generoso no descansa en las 1nácticas del bien, se
resolvió el establecimiento de una asociación
caritativa, las bases principales de la cual, son
como sigue:
La "Asociación de la Cruz Verde" tiene por
o!&gt;jeto continuar los beneficios impartidos por

12 DE OCTUBRE DE 1492.

"La Fiesta de la Raza"-arbitraria denominación del hecho de conmemorar la grandio,;a
epopeya del descubrimiento de un mundo-se ha
celebrado en 'México el año presente con in1:sitado entu~iasmo. Las agrupaciones literarias
y cienUficas, la colonia italiana, las escuelas profesionales, y sobre todo, la Preparatoria y la
Normal, y la mayor parte de las superiores d&lt;?
educación prim:?.ria, organizaron lucidos ac~os
públicos.
Han transnuaido cuatrocientos veintiún al1os
desde cuando los europeos vieron por primera
vez la tierra del desconocido continente el 12
de Octubre de 1492, y nunca antes en esta
Metrópoli se dió a conocer a la juventud, ,Je
manera tan extensa y solen,ne la significació•1
histórica y moral del acaecimiento.
Desde antes de la fecha del aniversario, hnsta ayer, sin que casi pasara un sólo dta, BP,
ha cantado en prosa y verso al ilustre genov-.is.
Uno de los cantos más armoniosos lo prod·.jo una sensitiva mujer mexicana, que ha probado todos los dolores humanos y todas las
ansias y delirtos celestes; una educadora tle
temperamento luchador y rigido, de alma sua-,"!
y multiforme, que se llam_a Berta Sá.nchez Má1·mol de Gabucio, hija del correcUsimo novelista e historiador Don Manuel Sánchez Mármol, no ha mucho bajado a la tumba, y actual
directora-lnteligenUsima-de La Corregidora,
escuela superior para niñas.
Las bellas y coñmovedoras estrofas de la
poetisa consiguieron levantar los corazones,
fortificar los á.nimos e iluminar las inteligencias de aquel conjunto infantil y eran de verse
el entuEiasmo y el asombro de los centenan•s
de pajaritos al olr a la amiga maestra la Je:::tura de su poema a Colón ....
Hube de recordar el romance de Pascarella:
La Scoperta del l'Amerlca. En él, un rústico
romano que ha leido-sabe Dios en qué librola historia de un tal Crlstóforo Colombo, la repite a eue amigos de taberna. Lo amable del ri-lato radica en la Ingenuidad y el final es tan i!eductor que un orgullo altanero irradia en todos
los rostros y se iluminan los mismos muros
de la añeja trattorta cuando el narrador responde a un compañero que Je pregunta acP.:·ca de la nacionalidad del navegante:
"Ma la storia de ttutto er mono sano ....
Eh, la storia, percristo, e sempre storia!
Crlstóforo Colombo era italiano."

+++
VUELTA DEL VERlANO.

EstAn regresando a sus elegantes residenci:l.s

Albe1 to Anaya, maestro director de la Compr.füa de Opera del Teatro Hidalgo.

del Havre, residencia de la honorable inicl:-1.dora.

r.ox PORFIBIO

y "CAR~IELITA."

No quiero ser de los c.ue olvidan por la a.isencia. . . . Mañana cumplen treinta y dos años
de haberse unido e:1 matrimonio el señor General Don Porfirio Dfaz y la señora Carmon
Romero Rubio, tan distantes de los ojos .le
muchos, pero tan ce1 ca del corazón de no pocos
fieles.
En años pas:idoJ, cuando lleÉ·cba el dia del
aniversario nupcial, una legión acudfa a Cadena o a Chapultepec a compartir del contento Y
de la tranquilidad de esos dos seres que tanto
contribuyeron, dura:,ite larga etapa, a la paz
venturosa de los mexicaucs.
Hoy, cuando un deco· oso exilio voluntario
los mantiene alejados de ~compatriotas, ali~,
en la noble FraTJcia, maud~_rnosles un recuerdo,
un saludo, en que el melancólico cariño Y la
acendrada gratitud se confundan ....

Srita.

Sra. :\farfa :\1. de la Fraga.

El, l"IUO casi aún, perseverado de todo contagio degradante, recibió el aviso de un destino superior, surgido de su espfritu con la "ªguedad igual a la del caracol que nos hace
rercibir los rumores del océano.
MAs tarde, oyendo en el vivac las voces interiores de sus anhelos, ni ante el peligro, nr
ante el daño, ni ante la muerte misma, el soldado dejó c'e sentir-como arteria que repPrcute las pu!saciones-el anuncio de un futu,o
grandioso.
"El placer es fugaz y del sueño se despierta," pensaba el héroe, auticipá.ndose a Tainee.
Y el placer de luchar con riesgo de la vida y
del honor, frente al extranjero intruso o contra
los "hijos naturales;' de la patria, ya bastaut,l
lo habfa apurado. Ya empezaban á. fecundizarse
los campos con los rfos de agua roja que bajaron de la montaña o que subieron de las ciudades. Las heridas Pmpezaoan a. cicatrizar y la
savia de log hombres de corazón buscaba nuevo¡, cperpn ea qué inyectarse.
El triunfador abatido por el cansancio y 11or
los dolores de una lucha conUl!ua, pasó luego
triste bajo los arcos triunfales y, sin alterar
su serena actitud, se sir.tió halagado interiormente por las aclamaciones de un pueblo que
Jo prodamaba su sa;vador y su gufa.
I.os rc&gt;prPsentantes Pn -:?l Con,;rec;o de 68 supieron muy bien que el fraucle substituyó a la
' 1

las meritrsimas "Cruz Blanca" y "Roja," :;uministrando a los lesionados o enfermos que
dejan los hospitales, habitación, sustento y abrif¡o.
La AsJciación contará. con reputados facult!l.tivos que puedan prodigar sus cuidados a los
menrn_erosos que los requieran en sus hogares.
Queda a cargo de la agrupación, emplear ni
que lo solicite en los diferentes ramos de trabajo, e3pecialmente, a los invá.lldos, para lo.,
que se crearAn plazas adecuadas.
La agrupación no omitirá. esfuerzo alguno
rara proporcionarse fondos que le permitan llenar las obligaciones que se ha Impuesto.
No habrá cuotas fijas para los socios, ya
Eean fundadores, contribuyentes, activos u honorarios.
La Sociedad quedará formada por la Junta
Directh a que integrará.n una presidenta, t,csorera, secretaria y tres vocales; un dir"!c·tor
médico, presidente, vicepresidente y socios honorarios.
Su divisa será una cruz verde y su lema: Perpetuo Socorro.
Las oficinas han quedado instaladas provisionalmente en la casa núm. 77• de la 4a. calle

•

Edmundo Auaya, primer tenor de la Compañta
de Opera del Teatro Hidalgo.

legalidad, y es por esto que Po,·firi .m.,- !..:gó hasta el auo de 76 a la i:-1esic1, ,, ...
República.
Pero no estaba satisf¿cho.
Ocho añcs uespu&lt;'E, y por hondo arcano .le
una bené1:ca y buscarla ge,1erac1ón, a la tristeza
sucedió el verdadero itl.eal, rtesp1.,és dc&gt;l d..,sa:
liento creció el orgullo, se acrerentó la pasión,
surgió ¿¡ i-_ruor .... l ' 1;a m;,j¡,r q11e es uu á11gel, Jo despertó del largo sueño. Sin la arr~gancia de las damas romanas, ¡&gt;f.ro con la ad1vi:1ación ¡,ropia del amor y de la ternura, clavó sus- miradas un los ojos clel veu,,ector, co.:i
la. misma in0cencia y grac:ia cou que Desd&lt;ímona oyera el relato de los triunfos del .Moro Veneciano. Y los ojos del patriota y del caudillo
que "temblaba al arrullo de la paloma," se doblaron vencidos por El más dulce de los ensunños ....
Cuando ello aconteció, un estremecimiento
de salud sacudfa a la Patlla, porque la fusi6n
de estas dos almas gr andes rn babia verificado.
Y ella, como Niobe, ha tenido una numerosa
descendencia: sus hijos se llaman todos los
huérfanos y tantas buenas obras nacidas a s•J
abrigo.
"Ca1·111elita," cie1 tamente, ha sido autora ae
magnas acciones que su p8) s no puede desconocer, que no puede negar, que tampoco es posible que olvide. Ella, con su generosidad y
altruismo delicados, mas poderosos; amantes ele
su hogar, con afecto fide:tsimo; compasiva •,an
to como hermosa y sensible cuanto prudente
y atinada; dul:iflcó a su compañero, le dió más
fuerzas, Je comunicó re:;ignación y hoy lo consuela en su inmensa desgra~ia. ¡Ah! y-¿porcué no decirlo?-e·1a lo educó, atemperando su
IÍizarrla de hijo de J\larte y le sugirió, quizás,
esa iuv1t;tei6n qu€· tanto enalteció a los llamados: la que dirijió a todos los ciudadanos de
buena voluntad, cualesquiera que fuesen sus
aspiraciones y ,us cre"'nclas, para coutri:Juir a
la obra común de prosperidad y de paz, ;;i{'mpre que a ella aportaran esfuerzos y aptituilcis.

++,s.

Por eso, y por tanto mAs que se detien,1 en
los puntos de la pluma, hoy que llega el trigésimo segundo aniversario de la unión de dos
seres magnlflcos, complemento a la vez el uno
del otro, quisiera ver reproducirse las ofreu~as
de cariño de adhesión y de respeto que en anos
felices se' les prodigó como la bendición de un
pueblo culto y agradecido.
DEHliT ARTISTICO DE BENEFICENCIA.
Bella nota de arte y de caridad en la que
figuraron elementos lfricos de gran valfa Y !as
más distinguidas damas y caballeros de la colonia duraugueuse fué la función efectuada rl
viernes último e~ el Teatro Hidalgo.
El maestro Don Alberto Ama.ya, tau esforzado
cultivador del arte musical y un incansable propagandista de la ópera con elementos nacionales formó el cuadro Urico que acaba de pnse~tarse, conquistando un triunfo en toda la
Unea.
En homenaje a la memoria de Verdi, en el

Srila. Soledad Abauuza.
centenario de su nacimiento, se cantó "Aida"
el 2o. acto de "Rigoletto" y las "Visperas Bici lianas."
Los productos llquidos de la función-que faé
patrocinada por el :\1inistro de Instrucción Pública y por la honorable colonia de Durango-se destinaron a socorrer a las familias indigeates de la hermosa ciudad tan vejada, tau oprimida por las hordas revolucionarias.
De este modo se ha iniciado el auxilio a ios
durauguenses, cooperando en ello los artistas
que damos a conocer.

F. Loya, bar tono de la Compañia del Hidalgo.
POP, ESOS ~IUNDOS.
La noche an:enazaba .... Fué el último m1ercoles, dfa lluvioso y frio, como las pupilas de
tantos desdichados. El aire que besaba los rostros hal)fa refrescado sus labios en las cumbr•~s
perpetuamente heladas.
Aquellas nieves, allá lejo3, tomaban matices de un desteñido tornasol; en el cielo pAlldo
asce:1dia una nube blanca y el sol amarillento como un convaleciente y sin púrpuras, como
un I ey destronado, lentamente bajaba hacia
Chapultepec. Un instante se detuvo el disco de
oro detrás de la está.tua de Cuauhtemoc, fo1•maudo a su Imperial airón de plumas rfgidas,
una aureola, como las que se ven en muchos
lienzos del viejo Rembrandt; puso después un
polvo áureo sobre las hojas de los "abueh,.1etes," cuyos brazos escuálidos se alzaban como
una Imploración al cielo anémico, y por fin, ~omo un dios que caé, se hundió tras el castillo.
Una espesa bruma negra se adueñó del Bosque
y las copas de los Arboles remedaban al paso
de los coches, siniestros murciélagos que ahuyentaron pronto a los paseantes.
Y apareció Juego por la ancha calzada de Is
Reforma una teorfa de celoso soruyos en norhe primaveral: los "Pierce Arrow" y los "Mercedes," los "Renault" y los "Fiat," que con
sus poderosos faros y su opulenta e indolente

Srita. M. L. Espinosa.
carga, regresaban al centro de la ciudad ..... .
-"Una limosna por Dios! Soy huérfana, be
perdido a mi padre en la guerra y mi madl'e
me ha abandonado para irse con "el otro .... "
¡ una limosna!"
¿Pero es del kiosko de cristales, del elegante café de dónde esa chica delgaducha ha salido? ¡oh, 'ID! hay mucha luz all y ella brota
de la so:nbia, donde mora la miseria.
Arra~trábanla sus pies de3nudos y tembl.Lba de frio .... del frfo del hambre tal vez, del
frfo del olvido más bien que del frfo de la noche. Aquel desmedrado cuerpecito de virgen,
cubierto apenas por andrajoso vestido, revelaba sentir todas las frialdades del infortunio.
La vocecita-que se exhalaba triste de su oee:ho, que saHa como "rajada," con el sonido extraño que produce un cafiaveral azotado por el
viento-la vocecita dijo otra vez, mAs quejumbrosa: "una limosna. . . . ¡ soy huérfana!"
A la s1zón, salfa del "café" desbordándo~e
por el Paseo, un grupo numeroso de hombres
que hablaban a gritos y reían con la insolencia de truhanes bien contentos de la vida. Algunos, la mayor parte, señalados en la hampa
del vicio y la fortuna.
MAs la ocasión no fué propicia a la pobre
huérfana, pues todos pas:irou de largo. Pero,
no, distingo a un joven de buen ffsico y porte
que se detiene. Ya no va a ser estéril el sac:ificlo her6ico y tierno que palpita en aquel montón de harapos. De seguro el joven va a darle
un puñado de monedas. Me acercaré yo también
para agregar la mfa. Pero no llego basta ellos
porque oigo una voz ¡ distinta de la otra! fuerte y atropellada que pronuncia cfnicamente:¡ Doce años! tan chiquilla apenas! Bueno, pues
ven conmigo y te daré ....
Y me ful, porque no quise o r más, ni saber má.s ....
La noche amenazaba!
FRANCISCO GANDARA.

+M&gt;+++Mt !*+$,S.~!&gt;+++++++++++++•!&gt;+
DON :\IANUEL DE LA TORRE Y
DON :\IANUEL RARO.

1

Por arreglos hechos .. ntre la
Editora "El Mundo Ilustrado" y "La Semi.na Ilustrada," S. A., y el señor don Manuel
de la Torre, este caballero ha entrado a formar parte de la Compañia, y asumirA el puesto de Jefe de Redacción de ambas publicaciones; sin embargo, en la actualidad aún ocu;pa dicho cargo el señor don Manuel Haro,
con beneplácito de la Dirección, que ha visto
.¡.la manera como el público ha elogiado el pro+greso de dichos semanarios en el corto tiemÍpo que dicho señor tiene la referida jefatura.
El señor de la Torre ocupará su puesto a
¡partir del dia 5 de Noviembre próximo.
'.t

l

+

+
.¡.

LA DIBECCION.

;¡;

+++++:tt+#+++++++!o++-S•t!&gt;+&lt;S&gt;+•!•~++&lt;Eo+

'

�~==================u a====:=============== = ~

LA FALTA
II NOVELA CO R TA POR " REN E GHIL" VERS JON ESPAÑOLA DE AMADO NERVO

11

~================ =======D ~================== =,====#
Pasos ligeros, precipitados, atravesaron el s1lón y un dedo hirió vivamente con dos o tres
golpes la puuta de la cámara. La señora Hurtrn dejó cau a sus pies el libro que en aquell•)s
momen·os lela y, medio incorporada en e l co:1fidente, , ió entrar, con mezcla de sorpresa ,.
alarma, a su hija, que llevaba traje de calle ·iÍ
1&gt;arecer rápidamente ajustado.
-;:.!arta! ¿Qué ha pasado, hija rufa? ....
¿ Tu marido? ....•

-No, madre, se trata de mr .... Pronto ....
1 ron.o . .... ¿Está 11adre ah[? Llámale ....
hl ¡:e;to de la jo,·en era febril; sus dedr,s
maltrataban el minúsc·ulo manguito de astr'lkán, Y, bajo el velillo levantado, sus pup1u,.,
aparecieron dilatadas con un brillo fijo como •JI
de la locura; la delicada faz dolorosamente consumida, plomiza, mostrábase en medio del claro sol de aquella mañara de Abril que entrnta a través de las cortinas azuladas, como una
for frágil, herida por el frfo, en sus más intimas fibras.
Incapaz de s:rngre frla, intrigada por aquel!a

agitación extra:&gt;rdinaria, enloque::ida también,
la señora Hurt1n salió al salón y acercándose
a la puerta del g;abinete del trabajo de su marido, llamó a fste con voz que se ahogaba en su
~ arfa 'l I a:
-;\'en! ;Marta csuí aqut! ... . ;Veu pronto!
Y , olvió hacia su hija para recibir eu ,rn:,
trazos a la 1:obre niña que lloraba, dejando oír
rollozos entr&lt;'cortados y leves, con la cabeza,
o·ulta ya en el ma:erno seno, sacudida por ner-

,;iosos sobrernl os, hijos de su enigmática desesperac:ón. Fstaban aún enlazadas cuando apart.ció el señor Hurtrl'. Con su s cabellos grises,
su ha: ba corta y cuidada, 1\1. Hurtm guardab;i
de sus largos años de notariado, IJeno de probidad Y rectitud, una especie de solemnidad y elegante Y reservada, pero su mirada era afable
llena de man·rdumbre, casi sonriente. . . . . '
Inquieto ce de Juego ror la Inflexión de voz
de su mujer, permaneció ir,rnóvi1 en •·I 1lintll!
de la puerta. con e l cor az'.'.ín re;i,mt1r:am:&gt;nte
conmovido ante el dolor de su hija que constitura todas las dulzuras de su vida.

-Hija m'a, ~ qué es lo que pasa? dijo. ¿Qué quieres de nosotros? ¿Por qué no me
ab, azas·?
bolla se desprendió del seno de su mactre v
con poceroso arranque fué a caer entre los bra~
zo3 abiuto3 de 3u padie, ocultando la frente
bajo la (Orona de,aliñada y sudorosa de :rns
!'aoellos de 01 o. Bruscamente miró a los dos
con mirada aomb1fa, que tenfa casi la inconsUencia de la fiebre. Y lOn palabra rá¡&gt;ida, destituida C:e su habitual timbre cristalino, dij&lt;&gt;:
-!11 i marido va a venir .. . . No me lo ha dicho, I!O n~e ha oicho nada, pero vendrá luego....
Los an i¡;os, les colegas de la Cámara Jo retwnen en la casa para una cuestión urgente .....
Yo e3taba aquf ayer, a la sitJta .... Yo estaba
aq uf, es 1&gt;rech:o decirlo ..... .
Y c.on voz sorda, en tanto que se dejaba caer
sob1 e u11.a ~illa, ras¡;ando con los dientes ,u
fino paiiuelo de batista, repitió:
-Aqu[, ayer, de tres a seis .... Es preciso
sostenerlo!
Dos gritos estallaron mezclándose en e l esJ)acio: gritos de infinito reproche, de tembi010sa lndi¡;nación; tan explicita era la conf~sión de la falta de la miserable, de la ))obre criatura, que aplastaba, con i::u vergüenza y sus remordimientos.
-Tú has he.. ho esto!. . . Desgraciada, :t!1:
d€.sg1 aciada ...
- Y has contado con tu madre y conmig-1
1iara librarte del ca3tigo! XosotnH ,JeberoH1•1 a
nuestra vez engaiiar al hombrp a qui':J11 ha-,
traicionado! ... De seguro estás loca ...
Con lo3 puiios torcidos, con una especie de
queja apa¡;ada, como lt&gt;jana, entrecortada por
los rnllozo'.l, )1arta hablaba, t&gt;n tanto que e l
tol de la m:iñana acusaba cruelmente el cerco
azulado de sus pupilas.
-Loca .... Yo estaba loca! Oh! ¿qué fué
lo cjue re despeJtó en mi? Se produjo un completo o:vido, y los seres, las cosas, no me par&lt;'cia que tuviesen aspecto habitual.. . . . t10t1ba en medio de un deslumb1 amiento inconsclen:e. Al¡;o n.e 1&gt;osefa, al¡:;o se a&amp;itaba el! mf
cambiando mi alma, aun mi propia cara. Yo
hab1[a ido al cri!l:en como a la muerte, presa
de un 1·értigo! Oh, vosotros 110 sabéis. Yo no
me r~conozco en la mujer que fuf durante aqut•l
tiempo maldito .... Alldrés! Andrés m[o! 1,i
yo te amo ... Yo le airo con todas mis venturas de otro tiempo Y, ay! con todos mis remordimientos de ahora, oh! esto (S horrible .. . .
Lo amo tanto como cdio al otro, como lo odi'l,
sr, con toda mi alma! ... Andr(s no t iene más
que sospechas, apenas sospechas, la mayor rie
las cuales le vino ein duda a causa de mi tmbación, del disgusto que ee me sul:ió a la cara
y emponzoñó mis labios .... Oh la dirha, nuestra querida dicha esté., JJuEs, perdida? la deses1&gt;eración y los remord im ientos no son capaces
de resc·atar nada'! Padre, madre, tened piedad!
liabfa caldo de rodillas con expresión ele sú))lica infinita extend iendo las hermosas mano¡¡
como padrón de dolores. Con la a 11gustla de Sil
hija reproducida en su noble fisonom[a, un poco
alterada por la edad y coronada por las dos
bandas de sus cabellos grises, la madre, vertiendo lágrimas habla tenido un gesto de perdón. . . . pero el padre permauecr.. rtgido, mudo; solame•Jte ee advertra en sus pómulos un
temblor que bien pod[a ser hijo de la emoción
o de la cólera.
-Nada es reparable- dijo l)v• n,i.-La 1.alicidad va acompaiiada del honor.
Y sali ó violentamente, rechazando con un
gesto a su hija suplicante, que fué a caer ele
nuevo sobre un rillón. Oyósele alejarse con pasos vigorosos por PI salón.
A pesar de la expresión severa que persistfa
..,, su rostro en tanto que caminaba, con las
maros hacia la espalda, de Yez en cuando ¡&gt;ugnaba por b rotar de sus párpados hinchado,;,
una lágrima.
Acabó por detenerse, presa de una terribl·:'!
l ucha entre su honor antiguo y su inmenso
amor paternal, frente a la mesa del salón y pítsosll a voltear inconscienteme-,,te, una tras ot.·..1,
las páginas de un álb um de fotograflas.

De pronto, como invenciblemente atra[da, s11
pupila se dilató, y una palidez mortal invadió
su rostro: Ali!, irradiando con tonos marm&lt;Íreos sus espaldas desnudas, una mujer sonrera
con la s1nrisa suave y franca de la plenitu ·J
de la vida ardiente e ingenua: era como el recuerdo c,e un pa.saje de 11rimavera en medio
de un e:,tfo to1 mentoso. Ah! terrible vértigo
que mina Y trae el olvido de uno mismo y de
todo lo que le rodea. I:e él Labia Eido tambit;n
1 rctima aquella n:u;er e¡ue Ee lel'antaba e:i tn.les mcmentc3 ñel pasado mostrando al seiiQr
de hur,[n su falta, su única falta! Una amiga
de su mujer, que su1 gió en su camino como
para su ))Obre hija había surgido un amigo de
su esposo quizá.
Pa:;:ó,e las man:s por la frente dolor!Ja, C"'1 raudo los cjos. . . . Oyóse entoncEs un ruic'o
de voces &lt;n la an ec:mara y extendiéndo con
actitud ce d€sespe. ación 1:,uplicante los brazo.:&gt;,
:'\lartr. apareció:
-Padre! padre! .... Andrés llega .... p;•...
dad!
Desalmado, el Eeñor Ilurtfn, se dirigió a
ella y rólo tmo t'em¡:o de decirle: Ahl, ))f'rmanece ah[! Y con mano tembl&lt;,, vsa cerró 1:\
puerta a tieml'o que Anrlrés entraba 11or b
o :ra.
:'\letceJ a un Esf,terzo ¡naud ito de 1·ol•1i;1ta•'.
su1&gt;0 mandar sus nervios y con una voz a))cnas alterada , 11regu ntó:
-Qué I ay de nuevo, m i querido André3, ¡n.ra que vengáis tan de mañana?
El recién ,enido cia un hombre de t1eint.1
Y cinco afioa; llevaba levitln ajustado, su fr eute des11ejada acusata inteli~encia coronando "!
fino rostro 01 Pado de fiero mostacho y barh.1
abundante. Advertfase luego que también ha1&gt;i:1
esfuerzos pode1oso3 para 1&gt;Nmanecer dueño riP
s[ mismo.
-Estamos solos?-dijo-11adie nos o:;·á'?
-Pero, qué ¡,es :an ¡:;ra,·e lo que tienes quv
decirme?
Andrés habla e og C:o las manos clel señor
Ilurtrn.
-:'\liradm~-exclamó-Y dec-idme si la co:.:ia
no Eerá g¡ave c·uando en uPa sola l'Oc'he ha 1,0ciiGo alterar de tal suerte mi fisonom[a ....
l~n aquél ¡iunto de~ayó su b r[o y su faz se
mostró, hoyada, d ?strozada por e l insomni.),
plomiza, t n ta1úo que algunas lágrimas quemantes enrojeclan rns 1n111ilas. Se sentó un instant~,
llorando si lenciosamente y las lá¡;rl mas de aqu~I
hombre, forjado pa1 a la acción, eran trágicas.
El Eeñor Hurtin re habla colocado frente a él.
-Seiior Hnrtin. padre 111[0-dijo-mi aflicción es in!nensa, inn'ensa c-omo la dich&lt;1. - ;~:enazada dr! mue1 te, c·omo el honor, amenazado
tambiéP., perdido quizá; Yos váis a decir me una
palabra. Y esta palabra me hará el más infeliz
de los hcmbres o el n:ás culpable, ay!
Por vuEstro honor, respondedme: Marta estaba ayer, a la siesta, en vuestra casa? ·
Tan prevenido estaba el señor Hurtrn par1.
la pregu nta, ya p revista, que ni un músculQ
de su rostro ae conmovió, cuando respondió:
-Andrés, ¡&gt;ero por qué tal solemnidad ¡¡.,.
ra una cosa tan sencilla? S[, Marta estuvo aqu!.
ayer, hasta las cinco y media, hasta las s,:is
c:uizá ....

l"na dicha sobrehumana extremeció a Andrés
Durieu, empurpuró con luz viva su rostro y i&lt;'
revivió. Se llevó la mano a la garganta:
-Oh! ~racias .... -murmuró---esto es la vida! :.rar,a! mi pequeña :.rarta!
Pero una triEteza profunda siguió a aqud
tran,porte:
-Soy, pues, un miserable .... Ah! \'os uo
lo rnbéis .... He llegado a suponer en :.rarta ....
Lo:o de mf! loco! La he insult:u,o he insultado r- su madre. . . . a vos. . . .
'
s~ levantó como para arrodillarse.
El f.efior Hurt n le abrió sus brazos, dejando
&lt;. t:e se desbordare la emoción que le sofocab:l.
-Ard1€s, amigo n:fo, murmuró-nada lnl;éis die ho a Marta?
-Oh! no! no!
· -Bien fstá. Del:lsteis tufrir mucJ-o y el sufrimiento lo depura todo. Abrl.'z:idme, querido
Andrés.
-Grac:as de todo corazón, os lo di~o con
1 c:·dad. . . . aho:a bie..1, rr i visita no se ha ,e-

rificado, verdad? :.le voy. Debia estar en la
Cámara, en trabajos de comisión. . . . me voy
tan feliz. . . . tan feliz!
Andrés estrechó aún las manos del señor Hurtrn que Jo condujo hasta la puerta, tan dueiio
de l r mismo, como al principio. Pero cuando la
puerta se cerró, estuvo a punto de caer sobre
la miEma mesa en que el á.lhum-ya cerrado-le habla dictado de una manera tan inopinada,
el rncrificio de su honor. Abrumado, dejó Jarg,J
tiempo que las lágrimas rodasen por su barba.
Cua11do levantó la cabeza, )[arta estaba frente a él, toda llena de vergüenza, humilde con'o un niño que se cree delante de Dios qu,3
11erdona. En un rapto, por una infinita resignación y una dolorosa alegria infinita, el s~iio1· Hurtf11 le abrió sus brazos:
-\'ell, :.1arta, ven .... -le dijo.-Nadie si!l
duda tiene el derecho de llamars&lt;! justiciero.
-No se debe ser más cruel que el tiempo y
d olvido que pueden rehacer aún la dicha misma para el cul pable!
R E NJ~ GIDL.

Tt·--; fo·x:::as delineaba, y tú brotaste
Ccm:&gt; surge de l má.rn ol Galltea.

Y crucen, por un vértigo llevadas,
Cual Paolo y F r ancesca, el infini to.

Asr. . . . mo1 ena. . . . rsf, negro el cabell o
DeEcendieado En sedoEos es,irales
Con ese casto y torn eado cu~llo, '
Con tus t1 émulos b.bios C:e cor ales.

1'adie puede decirte lo que ahora
Quedo, convulso de pasión, te digo;
Tú naciste con alma soñador a
Y no puedes vivir sino conmigo.

Te habfa sonado asl: n erviosa y a l ta,
I:láfano el cutis, sonro3ado apenas,
Con yo no se qué luz que hierve y salta,
En las azules curvas de tus venas.

Yen! tu mejilla como flor tempr ana
Al soplo del rumor se colorea,
Porque tienes el a l ma de Susana
En plás' ica forma de Frinea.

\"engo a ocupar e l trono que me espera
En el mágico alcázar de tus sueiio3!

Negros tus ojcs que el amor agi ta.
Con a l ·o de Julieta enamorada,
Y más negros aún, cuando palpita
Desdémona sedosa en tu mil ada.

Yo te daré cuanto tu amor soiiaba;
Todo conmigo realizarlo puedes;
Te haré beber el néctar que escanciaba
En la ol[mpica fiesta Ganimedes.

Amame! Soy aq1;el que tu mirabas
En las noches serenas del EsUo,
CuaPdo tu ,•i,ta lánguida mirabas
Trémula de pasión en el vacto.

Yo te amo! Ven conmigo! para am'.l1't➔,
Toda mi alma de poeta guardo,
Porque siento en ml esptritu al mirarte
La frenética fiebre de Abelardo.

Quiero estrechar tus manos palpitante,
Y para darte a l porvenir te llamo,
Que si me falta voz para ser Dante
Tú eres más grande que Beatriz, y te amo!

Yo también te soiié cual me soñaste;
Con e l buril sublime de la idea

Yen! Yen! que nuestras almas abrazadas
Dejen la tierr.i. dQ lloré proscrito,

MIRTHO
Yo soy el que esperabas .... Ve n. Gallarda
Surge con blanca túnica cubie1ta;
Adormido tu esplri tu me aguarda
Y yo digo a tu esp ritu "Des1&gt;ierta!"
Acércate! Dios quiso que te quiera
Porque no te comprenden los pequeños;

)lANUEL GUTIERREZ NA,!IJRA,

�Las Kermesses del oasado
Domin&lt;Jo

11

11

""-\

Mucha ale1rrfa, muchas bellezas, supremas elegancias,
ambientes de flores y basta'ltes ingresos para la carita1\\'a Cruz Roja, fueron las notas culminautes do este
cuadro de vida y de a'limación que ,e desarrolló balo
los frondoi;os Arloles de la Alameda de Santa Marfa ,te
la Ribera, el pasado Domingo.
No sólo las familias de Colonia tan distinguida y populo~a acudieron al llarr1'lmien·o de la Escuela Su¡,••r!or de Comercio, e!no también muchas de :\léxico, q11e
llegaron en tranvfas, automó\'iles y ligeros \'eh culod.
Una banda militar amenizó la fiesta y ni un s1lo momooto cesó la lucha de "confetti,'' eses 11apellllos tan 11cqueilos y de tantos c-olorines, que rnn impresclndibl~•s
en e1;tas reuniones, y que caen sobre los traje3 elegantes de las damas,-esn:altAndolos como si fueran piedras
preciosas.
Los puestos fueron muchos y 11errectamente adorr..,,dos; los habla de flo1 l'S, de tamales, de tortas compu.,stas, dt&gt; "confe'. th;," de bat1ca y el dinero no escaseó, pu•·s
a las ,endc:tcra:; a1uel!Ps no era posible nei::arlas naua.
Sus lit·chizos, sus encantos, eran el gran atractivo pal'a
que lo,; pesos fuertes cayeran como en lluvia de platl\,
en 1011 mostradore,;.

w~~•111■i'i¡;1::::;:

. ..

-

'

..........

-

Grupo de concurrentes a la Kermes~e Anglo-~ranco-I&lt;:tipailola.

O.ra kermesEe, muy animada también, fué la que tn-

Dos i:;rupos de alumnas que tomaron parte en la flestl\.
-Los alumnos del Instituto Cientffico que practica!on juegos de clavos.

Los JuBg □ s Olímpicos

Cna seilorlta vestida de gitana, vendiendo confettl en la
Kermesse de Santa 11arfa.

\'endedoras de confettl.

vo efecto en el Parque Español, titulada Anglo-Fran,~oEspañola, organizada por la Junta de Covadonga. El
tfpico juego de bolos constituyó una de las notas salio!!ltes de la fiesta, lo mismo que les jue~os atléticos, ca•1saPdo un gran efecto el acto de soltar cien palomas me•1sajeras, luciendo en las rintas pul'stas en sus cuellos, los
colores de la11 tres naciones· Inglaterra, Francia y EsJ&gt;aila.
Por la tarde se Inició la kermesse verdaderam?nte dicha, r€inando la más franca alegria y habiendo mús!~a.
bailes y nutrida batalla de confetti. Por la noche ~e
quemaron vistosos fuegos artificiales, y ho11raron con
su presencia la romerfa los Ministros Plenipotenciarios
de España, Inglaterra y Francia, los cuales fueron recibidos con los honores debidos por la Junta organizadora. En resumen, una mañana y una tarde animadfslmas,
en las perfumadas alamedas del Parque Español.

Señoritas de l::s Escuelas Normales en ejercicios giPJnAsticos.-EI P1 esidente de la República y sus ayudantes lle&amp;ando al Hipódromo.-Señorita Normalista con la bandera que tué jurada solemnemente.

Ha sido a no dudarlo un espectAculo muy vistoso y
bajo todos puntos de vista digno de alabanza, el que tuvo efecto en el Hipódromo de la Condesa la iíltlma ~emana, or5anizado por la Secretaria de Instrucción
Pública, que se preocupa del desarrollo ffslco, al mismo
tiempo que del ,ntelertual, de los alumnos de la Escuela
que wstlene el Estado.
No tenemos para qué dar detalles, que el espacio no
permite, y tan·o mAs cuanto que los momentos culminantes de los Juegos OUmpicos se encuentran eñ !luestros grabados; sólo sf diremos que el pasado domingo
tuvo efecto el reparto de los premios, con gran ent,;siasmo, y que, ademAs, vimos los ejercicios m!l!tares tle
los preparatorlanos, que fueron celebrados; la competencia atlética tle la Escuela Magistral de Esgrima, y
las vistosas marchas de las alumnas que llamaron la
atención por lo J&gt;reclsas y Jo marciales.
Tanto el maestro \'era como los profesores de 1,,s
Escuelas respectiva!', obtuvieron una ovación, por la
maP.era como hablan conseguido implantar la enseñanza de "sport" tan necesaria y de re&amp;ultados tal\ ex;ce\eqtes.

�ILITERATURA y BELLAS ARTESIII
Esta aventura me ocurrió en 1882.
Acababa de instalarme en el ri!!Cón de un
wagón ,·acfo y habfa cerrado la puertecilla,
cuando volvió a abrirse bruscamente, y of una
vez que dec a:
-Cuidado, señor, estamos justamente eu ,rn
cruzamien•.o de l!uea y el estribo es muy alto.
O ra voz re3pondi6:
-No temas, Lorerzo, me he cogido de las
maui;as.

yo miré a mi vecino.
'lendrfa treinta y cinco años, aunque su3 cabellos estaban casi blancos: é&amp;taba condecor.iao; con grandes bigotes, gordo, con esa obesida;:
potente de un hombre actho y tuerte a quien
una enfermedad obliga a la inmovilidad.
Se enjugó la frel'.te, suspiró y mirándome cara a cara:
-¿l!.I uumo molesta a usted, señor?
-.\o, señor.
~sa 1Hirada, e.;;a ,·oz, €Sa fisonomfa, yo la •'Ono-3.a. Pero, ¿cuándo y ' dónde? \'erdaderamente yo le Ltao1a visto, Je h~bfa hablado, le haoia
estrechado la mano. Esto hacia mucho tiempo,
muchísimo, y todo eso se habla perdido en una
bruma, en que el espfritu parece buscar a tientas los recuerdos, y los persigue como fantasmas que huyel!, Ein pode1Jos coger.
El también me miraba de bito en hito, con
la tenacidad y la fijeza del hombre que se acuerLa un poco, pe1 o no bien.
Nuestros ojos, mole,;;tos de ese contacto obstinado Le las miradas, volv.éron2e a otra part,1;
de,;;pué , a los pocos segundes, atra!dos de nul'por 1a volurtad otscura y tenaz de la memo1ia que trabaja, ee encont. aren e.e n..ievo Y le
dije:
-Por Dios, se'ior, en lu¡;ar de estar mirándonos furtivamente du1 ante una hora, ¿no :,erfa mejor buscar juPtos dóPd?. nos hemos ~or.ccido?
El vecino 1espondió con agrado:
-Tiene usted mucha razón, señor.
Dile mi nombre.
-1\te llamo Henry Bonclair, l\lag::itrado.
Dudó algunos momentos; después de rsa v;;_guedad de los ojos y de la voz que acom:)aña a
esas tensioJ:1es del espfritu:
- Ah, per fectarr,ente, le he visto a usted ~n
casa de Pincel, hace mucho tiempo, antes de la
guerra, tace doce años de esto.
-Sí, reñor ... . . Ah, ah, ¿ 1·sted es el lugarteniente Revaliere?
-Sf. . . . Fuf el Capitán Rcvaliere hasta ('I
dfa en que perdf los pies .... ambos a la vez al
pasar una bala.
Y nos miramos de nuevo, aunque ya nos conccfamos.
Me acorda\Ja perfectamente haber visto a este jo\en buen mozo, elegante, dirigiendo l'.l3
cotillones con una ligereza ágil y graciosa y ,.
quien llama\Jan creo "La Tromba." Pero tras
e3ta imagen, perfectamente dibujada, flotaba
al;_·c ·n'.!e•iso, una historia que ya baba sabido
y olvidado, una de esas h;storias a Ja3 cuales
presta uno atención benévola y corta y que r,o
dejan en el espfritu siPo una hu€lla caei imp&lt;::rccr• i ~ 1~.
,\rt habfa amor. \'olv~a a ballar la sensación
particular c'e él en el fondo de mi me1roria, pero nada más, sen•ación comparable a la que produce en la nariz del perro la huella de la caza
en la tieJTa. Po::o a poco, fiP Embargo, las sombras, fueron desapareciendo y la figura de una
.ioven surgió ante mis ojo!'. Después su nombre
brilló en mi memoria como un pe:ardo que estalla: la seño1 ita de Mandat. Me acordé entonces de todo. Era en efecto una historia de amor
hasta común, si se quiere. Se amaban cuando
los cancel y rn hablaba c!e su próximo matrimonio. Parecfa &lt;;ue el'&lt;'s esta'::an muy enamorP.dQs
Y muy felices. Levanté los ojos a la red donde
todos les paquetes, trafdcs por el criado de ·ni
vecino, r.e sacudfan cor¡ el rno,·imiento del tren
Y me parecfa ofr la voz del sirviente como ~i
acabara de hablar.
Habfa dicho:
-Abf está, señor, eso es todo. Hay cinco:
loe- confites, la muñeca, el tambor, e l fusil y el
prstel de bfgado.
Entonre, en 11n l:'e,;;undo rn compuso y ~-e
des~rrolló de mi c-abeza 1111 poema. Se vare~ia
a todos los aue había le•do en que, ya el hom\Jre
o ya la mujer, se ea§an con su prometido o prometida después ñe la catástrofe corporal o fina¡¡cierll.. rs•e oficial. mutilado durante la guerra,
?,ab .a vuelto a ballar después de la campaña la
)ov~n oue se le habfa prometido, y cumpliendo
su Juramento, Fe babfa casado con él.
llle parecfa esto bello, pero ser&gt;cillo, como halla uno sencillos todos los desenlaces y todas las
abnegaciones de los libros y del teatro. Pareee

'º

•

,J. B. ~IORONI.- Rett·ato.

La Galerfa de Carrara en Bergarno pos~e joyas de ineetirn able valor que projucen la admiración de propios y extraño3. El pintor J\loroni
juntamente con BelUni, L. Lotto, Cosimo Tura y otras firmas no menos réle~,·e,, enriquec~,.
aquellas f·alerfas, y ee d€s aca por lo sob1 io .Je
la pintura y la expresión a·1stera el retrato que
presentamos en es•e grabado, que juntamente
con otros del mismo autor ~an ('elebrados, puP.s
la especialidad de ) loroni, era 1&gt;recisamente c-J
reproducir el natural de la persora con una
exactitud asombros:i..

Después apareció una cabeza cubierta de 1in
s',mbrero redondo, y dos manos agarrándose a
las cintas de c11ero y de paño, pendientes a l&lt;&gt;s
Jades de la portezuela, suspendieron le11tamentt?
e11 cuerpo, cuyos pies hicieron en el estribo el
ruido de un bastón que golpra en el suelo.
Cuando el hombre hizo entrar el dorso en el
departamento, vf aparecer en el paño flojo dd
nantalón el extremo de una pierna de m'.tder-i
barP.izada de negro, a la cual otro brazo sig·1'6
bier&gt; pronto.
Apareció una cabeza detrzs del viajero y p,·, guntó:
-;. Está ust.ed bien, señor?
-Sf, mi querido.
- Entonces ·aquf tiene usted sus paquetes y
SU" muletas.
Y un criado que tenfa el aspecto de soldatlo
viejo, subió a su vez lleva•1do en los brazos un
conjunto de cosas envueltas en papeles negnn
Y at'larillos, atados cuidadosamente, y las colocó una tras una en la red, encima de la cab~za de rn amo. Después dijo:
- He aquf, señor, esto es todo. Hay cinco.
Los dulres, l a muñeca, el tambor, el fusil y f&gt;1
pastel de hfgado.
- Está bier&gt;, mi Querido.
-Buen viaie, señor.
-Gracias, Lorenzo; que estés bien.
El criado ~ali9 c~rrando tras l:'[ la puerta1 v

siempre, cuando uno lee o escucha esos ejemplos de magnanimidad, que uno se sacrificarta
en igual caso con un placer lleno de entusia¡¡mo y con un ahinco magnffico. Pero se pone
uno de muy mal humor al dfa siguiente, cuando un amigo pobre se acerca a pedirle prestad0
algún dinero.
Después, otra suposición menos poética y más
realista substituyó a la primera. Quizá se nab1 fan casado antes de la guerra, antes del espantoso accidente de aquella bala que le cortó
las piernas, y ella, desolada y resignada, había
de!:&gt;ido recibir, cuidar, consolar, sostener a ese
marido que habta partido fuerte y hermoso y
habfa vuelto con los pies destrozados, despojo
repugnante ertregado a la inmoYilidad, a las caleras impo:erteJ, a la obe:;;dad fatal.
¿ Era feliz o desgraciado? Sentf un deseo débil al principio, des¡més ¡;rande, luego irresistible, de conocer su historia, de ~aber a lo mflnos 10s puntos principales de ella, que me perwit.ie,en adivinar lo que no pudiera o no quiriera conta, me.
Le hablaba pensar.do en eso, babtamos cambiado algunas frases banales: tiene, pues, tr~s
hijos: los dulces son para su esposa, la muñeca
para la niña, el tambor y el fusil para los niños
y el pastel para él.
Ce pronto le pregunté:
- ; Es usted padre, seña-?
Res•)Ondió:
-Xo, señor.

Me senU confuso como si hubiera cometirlo
una imprudencia y repliqué:
-Pido a usted perdón; lo bab.a pensado al
oir a su criado hablar de juguetes. Oye uno sin
e3cuchar y saca conclusiones a pesar suyo.
Sonr.ó y murmuró:
-No, ni aún me be ca~ado; me quedé en los
preliminares.
Hice como que me acordaba en ese instante:
-Ah ..... es cierto, ts ed estaba compr.&gt;metido cuando lo conocf, comprometido con la
señorita de Mandat, según creo.
-Sf, señor, su memoria es excelente.
Tuve una audacia excrni\·a y agregué:
-Sf, creo acordarme también de haber ofdo

ddad, a todos los goces, a todos los ensueños,
...n11.amente por exaltar la admiración de la ge!lte. cuando oigo en el piso ae mi cuarto el ruido de mis pies de madera y de mis muletas,
con ese ruido que produzco a cada paso, tengo
tal desesperación, que me pi avoca estrangul!!.r
a mi criado. ¿Cree usted que deba aceptar uno
de una mujer que tolere lo que uno no sufre de
si mismo? ..... Y ademlís, ¿se imagina ust•~d
que sean tan bonitas mis p1einas de madera?
¡Se calló! ¿Qué deci1leY Hallé que tenla razón. ¿Podla yo censurar, despreciar, siquiera
pensar mal de esa mujer? No. ¡Sin embargQ.
El desenlace, conforme a la regla, a la verdad,
a lo real no satisfac a mi deseo poético. Esos
muñones heroicos pedfan un hermoso sacrificio,
y yo experimentaba una decepción.
Le pregunté inmediatamente:
-¿La señora de 1• leurel tiene hijos?
-Sf, una niña y dos niños. Es para ellos para quienes llevo esos 1ug..1etes. Su esposo y ella
han sido muy buenos para conmigo.
El tren subió la pendente de Saint Germain.
Iba a ofrecer el brazo pa a ayunar en la baj:1da al oficial mutilado, e;uando por la portezuPla auierta dos manes ::;e uirigieron a él.
-¡Buenos dfas, mi quer,do Revaliere!
-¡Ah, buenos d!as, J: 1 mrel!
Detrás del hombre la mujer sonrefa, radian,e, toda,fa jo,·en, envilíndole un raludo con sus
úedos Lubte1tos por les guantes. A su lado u::ia
niña rnltaba de gozo y dos niños miraban coa
.1.vidos ojos el tambor y el fusil que pasab'an Lle
la red de:l , a!,Gn a las maPos de su padre.
Cuando el enfenro es uvo sobre el muelle,
tado3 los nifi:)s lo abrazaron. Después se pus,_
rcn en marcha, y la 11iñ ', por amistad, tenía
en su pequeña mano el a'.ravesaño barnizaJo,
de una de las mu letas, como habrfa podido tener
caminando a su lado, el f:idice de la mano de
su gra'lde amigo.
GUl" J;E ~I Al'PASSA NT,

J . B . MOROXI,-Rett-ato ele B . Spino.

Como hemos dicho en el anterior retr:i.to, este lienzo representa a l esposo de Pace Spino, y ambos, vestido1.1 u-, negro, son
un alarde de exquisito talento del aut'&gt;r
en lo que se refiere a las ropas. El asp')cto señorial de este personaje, parece desse del lie'lzo, y hay cierta esplendidez
elegante en s u conjunto, que es elogiada
por los muchos visitantes de la Galerfa
de Carrara en Bergamo.

J . B . )lORONI.-Retrato de P ace Spino.

Otro retrato de Moroni digno de a labanza es el que reproducimos en este grabado Y que representa a una dama vestida al
estilo de la época. Como se ve, el artista
ha tomado un estilo distinto, digámoslo
asf, afinando e l tipo, lo cual no hizo en el
anterior retrato. El artista ha pintado a
la mujer de P. Spiuo, cuyo retrato presentamos en la otra página y hay que decir
que del pincel de artista tan cél2bre, n~
brotado el arte antiguo de Italia, en cu:&gt;:&gt;t&lt;:&gt; a la exactitud de las facciones v a la
vida en el semblante. Este lienzo data de
los mejores tiempos del artista.

decir que la señorita de Mandat rn babia casado con t i señor . . . . . . señor. : ...
Pronunri6 tranquilamente este nombre:- EI e:eñor de Fleurel.
-SI, exactamente. Sf. . . . me acuerdo aún :i
propósito de esto haber oldo hablar de la herida de usted.
Lo miré de bito En hito y él se sonrojó.
Su cara llena, abotagada, q ue la afluencia·
constante de la sangre tenta de color de púrphra, Ee tiñó aun mlís.
Respondió con vivacidad, con el ardor de •in
hombre que ve la ca1•Ea perd ida en su esp!ritu
Y en su corazón, pero c¡ue qu iere ganarla ante
la opinión.
- Han hecho mal, señor, en ,,-o".lunciar junto coo. el mfo el nombre del señor de Fleur~I.
Cuando volvf de la guerra sin mis píes, ¡av!
YO no habrfa ace11tado de ninguna manera que
ella hubiese Eido mi e€J)-:&gt;ta. ;.Era eso posibl;)?
Cuando uno se caEa, señor, no es para dar ejemplo de genero, idad. es para vivir todos las dlas,
todas las horas, todos los minutos, todos los sPgundos al lado de Pn rombre; y si ese hombre
es deforme como YO, ella se condena cas'índo~e
con él, a un martirio que durarlí hasta la muerte. ¡Oh! yo comprendo, yo admiro todos los ,iacrificlo~, todas las abnegacio'lea, cuando tienen
un lfmite; pero Po 2dmito que una mujer renuncie a toda una vida que espera sea. de feli-

RAFAEL.- San Gebastiún.

No tenemos para qué elogiar esa hermosa cabeza de San Sebastián, y basta con reprodu~ir
el nombre del artista, gloria de la pintura no
solamente italiana, sino de todo el mundo. Esa
dulzu ra ee expresión, cso3 cabellos'que adorn1n
la cabeza Y caen en negras ondas, sobre la espal da, pa~ecen que son movidos por la brisa; tal
es el vensmo con que est:in representados. En
la ¡?alerfa de que venimos hablando, esta joya
rictórica es quizá la más celebrada, la que ti
ne s ·empre numerosos visitantes admirándola
en profu11da devoción.

Naufragan despu: s de terribles aventuras, y
sólo pueae n ti:,u1pa,· a la mll.el te 3attando sobre
el dorso de una oallena. rnmediatamente sacan
del bolsillo los dados y 1cs cubiletes y se ponen
a jugar.
He aquf un cuento mlis ,erdadero que la verdad . Cada jugador es uno de esos marineros.
Tentar la suerte no es , oluptuosidad mediocre. No es un placer ni una embriaguez gust.u
en un segundo, meses, años, toda una vida ue
temor y de esperanza.
Aún no tenla yo diez años, cuando el profesor M. Grepinet nos leyó en clase la fábula d~
"El hombre y el genio." A pesar del tiempo, recuérdela mejor que si la hubiese escuchado ayer
mismo. El benio le entrega al niño un ovillo d¿
hilo y Je dice: "Este hilo es el de tus d:as." Tómalo. Cuando quieras que el tiempo se te ueslice, tira del hilo: tus dfas circularán rápidos
o lentos, según hayas desarrollado el ovillo,
presto o remisamente.
Mientras no toques el hilo, permanecerás en
la misma hora y estado de tu existencia.
El niño tomó el hilo; en seguida tiró de él
para convertirse en hombre, Juego para casarse
con la novia amada, después para ver crecer a
sus hijos, para obtener empleos, dinero, hon::ires, para olvidar los cuidados, evitar sufrimientos, enfermedades sobrevenidas con la edad,
;en fin! para terminar la vejez importuna. Vivió cuatro meses y seis dtas después que le visitó el genio .
Y bien, ¿qué es el juego sino el arte de 3x•
rerimentar en un segundo las muaanzas que Pl
destino necesita de ordinario, muchas horas y
aún muchos años para producir; el arte de sentir en un sólo instante las emociones dispersas
en el lento vivir de los otros hombres; el secreto de vivir toda una vida en algunos minutos;
en suma, el ovillo del hilo del genio•i
El juego es la lucha cuerpo a cuer¡&gt;o con '31
destino. Es el combate de Jacob con el ángel. r:;¡
pacto del doctor Fausto con el diablo.
Se juega dinero-el dinero--,:;to es, ... positilidad inmediata, infinita.
•
Posible es que la carta que Ee ,·a a tirar, ia
bol a que rueda, co•1ceda al jugador parques y
jardines, campos y bosques, cast:'ilos que erij an
al cielo sus torrecillas puntiagudas.
Sf, esa bolita rodadora contiene muchas h&lt;!ctáreas de rica tierra, tejados pizarreños de ¿sculpidas chimeneas, que se reflejan en las ondas del claro r!o; tesoros a r tfsticos, maravill.is
del gusto, a l hajas prodigiosas, los cuerpos más
hermosos del muudo, hasta las a l mas que nad ie
crefa venales; todas las condecoraciones, todos
los hombres, toda la gracia y todo el poder ,fe
la tierra.
¿Qué digo? Resume mucho más que eso: toco lo encierra el ensueño.
¿Y queréis que no se juegue? Si el juego no
l'iciese más que conceder esperanzas infinitas·
si sólo mostrara la sonrisa de sus ojos verdes, s~
le amarfa con menos rabia. Pero tiene uñas ,Ie
d!amante: es teri ible; cuando Je place, da Ja
miseria y la vergüenza; por eso sr, le adora.
La atención del ·peligro radica e n el fondo tle
todas las grandes pasiones. Su voluptu osidad
r:·oduce vértigo.
E l placer, mezclado de temor embriaga.
¿Habr á algo más terrible qu~ el j uego? No:
el juego da y toma: sus razones no son nuastros corazones. Es mudo, ciego, sordo. Lo puede todo. Es un dios.
Es un dios. Tiene sus devotos y sus santos
que lo aman por él mismo y que Jo adoran cuando les h iere.
Si los despoja cruel mente, impútanse la falta
a si mismos, n.o s_e la imputan a él.
-He jugado mal,-dicen.
Se acusan y n.o blasfeman.
ANA.TOLE FRA...-VCE,

0 -

JOSE JUAN TABLADA

LaPasinn □HIJu2g□
Los jugadores juegan como los enamoradüs
aman, coiro l os borrachos beben: neces:iria, ciegamente, bajo el imperio de una fuerza irresistible. Hay Eeres consag-rados al juego, como hay
seres consagrados al amor.
¿Quién, pues, ha inventado ;a tiistoria ñ.e
esos dos marineros posefdos de la locura del
juego?

Desde el presente n ú mero se encarJ!'a
ele esc1·ibir la C1•ónica litera r ia de "El
Mundo Ilustrado" e~ celebrado escritor, y
notable poNa. n1exicano, cu yas 1-n-oduccionf's son cel ebr adas con general a.pl auso
señor José Juan Tabl ada, q u e a pesar dei
cargo de Dil'ector del "Diario Oficial " con
el o ue h a sido agraciado por el Gobierno
dedica al¡¡:una parte de su tiempo a la;
bellas letr as.

�..

Esperanza Iris que inaugu1a s.1 temporada
en el nuevo Teatro Ideal.

Van transcurriendo estos dfas tormentosos, en
que el aire ee eriza de amenazas obscuras y d~
temores inde:lsos, sin que el público metropolitano pueda d'.straer su Inquietud con algo sensacional, en lo que se refiere a espectá.culos. El
cuadro del "Colón," que comenzó haciendo dramas policiales, Eegún el estilo de Maurice Leblanc y Connan Doyle, hubo de alternar con
dramas y comedhs menos infantiles que aqu&lt;'llas piezas fantasiosas, buenas para divertir a
los pequeños. El "género policial" no pued~
arraigar en el gusto de las gentes cultas, ni ha
tenido un éxito verdaderamente franco y ruilloso, fuera de México, en Europa, que es donde
ee preparan las consagraciones m1is o menos caprlchoeas o definitivas. Y no lo ha tenido, por
la monotcnfa del género, por la repetición invariable de los ten:as, por la atmósfera constaDte
en que se mueven, ora el bandido audaz que
hace milagros de tramoya, ora el há.bil policfa
que dispone del escotillón y de la carpinterfa
escénica, para realizar sus hazañas prodigiosas.
Lo que sucede es que Caralt, que debe ser un
hombre tan actor como financiero, se dió cuenta de que tales invenciones policiacas podfa!l
llevarse al teatro como se han llevado al cine.
y si no fué de él-no sabe el cronista de ot.'a

Teatro P1·inci()al.-Dos escenas d~·

la opereta "Gueisha."

_,

Teat1o Ideal.-Srita. Lidia Gin! (Fot. Herlod) .-Sra. Josefina Peral.
-El tenor Amadeo Llaurado y 'el autor cómico J. Vtl.llarreal,
de la Compañia Esperanza Iris.

troupe similar-peor que peor, porque habría
que res·ar al artista su inventiva de empresar!,J.
Como quiera que sea, €n el "Colón" nos sirven dramas y comedias, al igual que en el "Meiricano." Y en estos dfas de angustia y de nerviosismo, nos vendrá. mejor un sedante mu,ncal, sin complicaciones trágicas, ni manchas sangrientas. Ahora que el poeta Núñez y Domír,guez-conceptuoso "&lt; hroniqueur"-no tiene que
dedicarse más a las arduas tareas de representar al pueblo en la Cá.mara de Di¡)Utados, deberfa escribir un bello y sutilfsimo articulo que yo
titulat'.a: "Sobre la necesidad ingente de la Opereta, en esta muy triste ciudad de los palacios."
Porque, efectivamente: para dramas. tenemos
con el nacional, tan (ormidable y truculento. No
es preciso ir al teatro para extremecernos de aagustia. Basta comprar un periódico cualquiera
y leer las infortraciones acerca de la guerra inicua en oue a~onizamos lentamente. Ahf no hay
un sólo Ppis()dio descolorido. Todo está cubi~rto cor el barniz glutinoso de la sangre coag11lada. H'lsta parece que a la tinta con que estún
impresas tales hojas, le han mezclado pólvora,
para far mejor la impresión de esos horrores ....
La Opereta, ~in descarriarse por el sender0
que a veres toma el género chico y siP tener la
amplitud opuleP.+a de la Opera, es la música tle
esta iSnoca, la que mejor resnonde a la frivolidad del público medio y al buen sentir de 1a
burguesfa. No es ni la matrona regia ni la cocotte desvergonzada. Es una "varieté" que f&gt;'!

hace acompañar de la mamá para imponer respeto a los ricarditos que pululan entre bastidores, lo que no impide, que, cuando la niña
Ea!e a escena, reparta sonrisas platónicas entr¿
sus adoradoTE's. Baste decir que, como las tipl&gt;is
pudibundas, no usa malb.s. Es una demi-vierg~
muy siglo veinte y muy chic. En último resultado, lo mejor es hacer cosas malas que parci:can buenas.

Como Esperanza Iris no inaul!'.ura todavfa su
remorada bombonera de la calle de Dolores-por lo menos basta e l jueves, dfa en que el cronista tiene que hilvanar eetas rotas y como en
el emporio de la Tanda ?n11nchran el estreno
de una reducción de "Eva," opereta "de éxito
mundial" debida al númen fenundo y productivo
de Franz Lear-reducción efe tuada por Pe¡,e
Elizondo y Jacin•o CaTJell~-el ot•e esto escrilJe
determinó marcharse al Prinrinal a ver la nuev:i.
obra del autor de "La Viuda Alegre."
¿La verdad ? Bue110. pues la verdad es que
esa Eva no gustó a los Adanes 011e casi lleu:i.ban el coliseo. Y Do t anto poroue el arreglo fu~se malo, que no lo es eP rigor, ni porque la
música no sea agradable, nues lo es, sobre todo
a partir del final del cuadro primero, sino por
la razón sencillfsima de que no es obra para d
0

gusto del público que asiste por costumbre a
ese teatro. Ademá.s de que los bailables no u~nen.. mayor origina!idad ni ron todo Jo movidl13
que los tandófllos exigen, y porque debido a l!!.
exigencia de la reducción a un acto-en el original son tres-aquello se vuelve dúos en los
que la bella Mimf desafinó más de lo necesario, por efecto quizá de la premura con Q.•,Ee ensayó la obra. ¡Ah! pero vestida sf qne
lo estaba admirablemente en el último cuad,-.:i.
El público aplaudió como cuando aparece una
decoración nueva de buen gusto. Vaya arrogancia y gallardfa ! El vals del segundo cuadro vale por todo el acto. El conjunto muy bien dispuesto. Al concluir, el público estaba aburrido.
Dice que a él no le vengan con arregfqs de
opereta. que quiere "Las Musas del Pafs" o "I,a
Gatita Blanca."
·
_'
El señor Sierra Méndez sabe ya a qÚ·e atenerse a este respecto y el cro'lista -ta~blén. Cl
estreno de "Eva" en la "catedral" de la z.arzu"lJa, obedece a que no hay obras españolas ....
y parece que ni mexicanas, a juzgar por
prórroga con que se amplió el concurso ~ abiert&lt;:&gt;
por la empresa del Principal. En fin, que -nada
se ha perdido, a no ser el estimable esfuerzo
de Pepe Elizondo y Jacinto Capella. Ot:o dfa
será.

Ia

AUGUSTO CONDE.

�~V"""',,.,,.,,..V°"""'V'V'\IV°"""...r"'Vv""'V°"""v""'...r""'\l'V'Vv""v""V"""'~v""...r"v""v""-v""-v""--v""'v""-~

Í

UNA PARTIDA DE LAWN TENNIS

{

l,.vJ',,vJ',, v,,J"\,vJ',,vJ\,....,J"-...,J'\,~vJ',vJ'-vJ'-vJ'-._r,,.vJ',..,,J\,,v,J\,,...,J'\,v.J'\,v.J","""""" r..vJ",...,.J\,l\.,vJ",~

Un Literato Menos 1

1

La literatura patria está de duelo. Un escritor distinguido, un prosista atildado y castizo
un poeta de los viejos, de los de buena cen.,'
ha muerto en medio de la pena de todos
que le quisieron y admiraron.
Escritor Público de nombre: docto catedrático, siempre fué querido de sus muchos discipul~s, Y la mayor parte de las Sociedades Lrte, ..
nas del país, se honraron con que fuese miembro de ellas.
"El ~tundo Ilustrado" le consagra un recuerdo de admiración en esta página, reproduciendo dos de sus ml!.s celebrados cuentos.

-¡;~

LA MURECA
(A mi hija )largarita.)

El grupo de sportmen pertenecientes fl
club de Lawn-Tennis "Cbapultepec," que se reunieron el último domingo con motivo del onomástico de uno de los so· ios.

A LA SE~0RA MATILDE ALCALA
(HEl, 1,.\ HJ.J.\ D}&gt; )IEXICO)

Pm·,~ "1&lt;&gt;1 Mundo ll11str11do.

ROSA DE BRONCE
Bajo la tE'z broncínea
de tu cutis ideal.
s" esconde la apolínea
roea de un madrigal.
Ond uta tu cabellera
en ¡nl!.gico derroche,
corno negra bandera
de un girón de la nocbc.
En tus J)upilas de oro
S\leña un poema sonoro
de artístico arrebol ..... .
Grupo de socios del club de Lawn-'T'.,nnis "Chapultepec" que inauguró recientem,•11
te sus terrenos en la vecina ciudad de Tacubaya.
Hay que ('onfesar que dla a dla el mundo dPl
"sport" se ensancha en México, pues no so!;imente las partidas de este juego tienen m 1yor interés por los excelentes jugadores que
ealen a la ]lalestra, Eino que también se form'ln
clubs con verdadero entusiasmo y la juventud
pare&lt;'e que se solaza en estos combates, como en
ninguno de los otros.
El pasado domingo se efectuó una lucha lnt.•resante del juego a que nos venimos refiriendo
luchando los clubs "Cbapultepec" y "Sporting,"
y tomando parte para la disputa de los premios
todos los jugadores de ambos, por cuya razón al
interés no decayó un solo Instante.
El vencedor fué el club "Chapultepec" ,!e
reciente fu ndaclón, rnt'reclendo ser citados por
lo excelente de su jul'go, y por haber sido los
que verdaderamente dieron la victoria, los señóres Looareja, Gómt!z, y Olvera, los cuales recibieron las ovaciones consiguientes.
La Meea Directiva obsequió a todos con 'lll
"lunch-chamnae;ne" y allí fraternizaron vencedora, y vencidos; pues cuando llega el momento
de elevar la copa con el fsnumoso vino se oh•idan las lu&lt;'has y todo es a\egr'"a y placer.
Loi¡ ¡;rabados que presentamos dau una idea
comnleta de ale;uPos momentos del juego, y Je
las dlstin¡¡-11idas nersr¡nalida~es que forman ambos clubs, los cuales a juzg&lt;&gt;r :,or la manera C'&gt;·'lo se oortaron en el pasado •1omlngo, han ,1~
ctar mucho oue hacer a otras agrupaciones ,ie
"Tennls" no menos conocidas. y oue se dlsnntan
los diferentes camneonatos de juego tan Interesante como higiénico.

Y en tus labios deslíes
crepúsculos rub!es
de las tardes de sol.
J uan Feli11e Hen1án&lt;lez y }'ombona .

París, Octubre. 1913.

Un momento en que el socio señor Llano Inició el juego del último domingo.

- ¿ Sabes, Juan? Dentro de dos meses cumple un año la niña y. . . . mira: toda;ra ao
le has comprado una muñeca.
Y Luisa, como avergonzada de haber formulitll.&gt; cst t!m:tio reoroche, se Indinó a besar
a la criatura q1:e teura. entre sus brazos ,1.::j,1r.do caer sobre su rostro el espeRo velo d~ sus
cabellos castaños.
-Es verdad, dijo Juan, y con los codos apoyados sobrv la me!'a siguió persig111enr!o con
su vaga mirada las azuladas espirales del humo que brotaba de su cigarro. Casualmente
al ealir esa misma noche, de su taller, se ha~
t,ra detenido absorto y deslumbrado, ante un
aparador donde figuraban, artísticamente col•J(ados, desdE, pequeños rorros de ¡lapier mach~.
de a setenta y cinco centavos y de a peso, ha:;ta otros (as! de tamaño natural, con el busto,
las manos y los ples de porcelaua, que abrfitn
Y cerraban los ojos, que decían papá y mamá y
que se llevaba a los labios una botellita de
cristal J)rovista de su mamadera de &lt;'aout~houc.
Uno de esos muñecos atrajo es1rncialmente .;u
&amp;tenclón: habfa creído enéontrarle una marcada semejanza con su hija ~Iargarita. Su prim&lt;'r
impulso fué entrar a la tienda para compr:ir
aquel juguete; ))ero en fuerza de contemplarlo
acabó por descubrir entre los finos encajes que
lo envolvían, Y pendiente de un cordón color
de rosa, una tarjetita en la que estaba escrito.
$10.. . . Juan re&lt;'orrió una vez más con la
vista el aparador y se apartó de él suspirando.
La adquisición de aquella muñeca se había apoderado, sin embargo, como una obsesión, de su
e3pfritu, Y, durante la cena, ni un momento sry
habla separado esa idea de su Imaginación · ni
siquiera le sorprendió la extraña coinclde~cla
entre el motivo de su preocu1&gt;ación y las pahbras de Luisa: creyó escuchar en ellas el eco
de su propio per1 samiento.... ¿Cómo podría
adquirir diez pesos? ¿Eso era lo que procuraba
descubrir entre las azuladas espirales del humo
de su cigarro. . . . Por una sencilla asociación
de ideas, lo primero que se le ocurrió fué a!&gt;stenerse de fumar para ir guardando lo que ga¡¡taba en cigarros hasta reunir la ambicionada
cantidad; pero ese gasto consisUa en tres centavos diarios, y esa suma multiplicada por ~esenta Y un días que fal,.taban para el cumpleaños de Margarita, arrojaba este desconsolador
J)roducto : $1.83 centavos .... De pronto se ani
mó su semblante: acababa de encontrar la ROlución del problema. El maestro del taller en
donde trabajaba, teniendo que atender a 1,n
fuerte pedido, habla ofrecido a. los oficiales,
que, como el mismo Juan, ganaban un peso diario, pagarles un peso cincuenta centavos por
domingo si querían trabajar en .esos dtas; justamente los ocho' domingos anteriores al cumpleaños de su hija, daban a lgo más del producto deseado. Cierto es que habl".a que renunciar
durante todo ese tiempo, al descanso de la.s fatigas de la semana, a los paseos por el bosq,1e
de Chapultepec o por el Canal de la Viga y a
los asientos de galerfa del "Teatro Hidalgo;
pero · qué valía todo eso comparado con el júbilo de Margarita y el asombro de Luisa cuando
vieran aquella muñeca de grandes y claro'!
ojos, de blonda y dorada cabellera, que habla.ha. Y Que se movfa. como si fuera de devel'as?
Juan Ee encerró en un beróico mutismo acerr.a
de sus intenciones, y más de una vez tuvo que
hacer un poderoso esfuerzo para aparentar que
no había visto una lágrima furtiva que corría
por la. mejilla de Luisa, cuando al anochecer
,'el domingo regresaba él a su casa sin decir
ni adónde habfa estado ni por qué no' habían salido juntos a la calle, como antes. . . . LleY,ó

por fin e l momento tan largo tiempo ansiado;
EL ClEGO
muy temprano, cuando apenas acababan de desaparecer los tablones que resguardaban duran.te la noche e1 aparaaor, Juan estaba ya frente
A .TCAX UE DIOS PEZA.
a él, apretando en su mano un billete de banco de diez pesos; sf, aún estaba alU la muñe¡Qué arro¡;;ante era mi ya muerto amigo c·l
ca pareciaa a :\largarita; era una gran fortuna
que no la tiub1eran comprado; habla cerca ae Comanoante oe Caballer1a l\lanuel H . .. _ ..
ella unas un poco más chicas y que sólo va- Alto. bien confo1 mauo, ae un color blanco pftlían cinco pesos, pero ¡qué diferencia! aquella 1ioo, &lt;.on granoes OJOS ne1;ros, ondulado cabtlas eclipsaba a todas rnJgurando entre ellas Jio, la1 go.; y seoosos el bigote y la pera ....
como Sirio entre todos los demás puntos lumi- , Con qué marcial dtsenvol,ura llevaba su ;isnosos del eapacio. . . . Ya iba Juan a entrar a toso umfvrme oe paño azul con galones de pl:'1.la tieuda, cuando tropezó con una niña que jun- ta! . . . . La última vez que lo vi hacía un año
to a él co:llE,mplaba el a::,a1 .i.doL era •111a pe- que, por una frusle1 la, Ee había batido con
queña india, mal cubierta por unos s¡¡_cios ha- otro valiente oficial que le alojó una bala en el
rapos, que clavaba en aquellos juguetes sus estomago. ·'Los médicos asegu1an, me dijo, que
ojos negros y asombrados, a1 robada en un ;'.i\:- -no tengo sino dos anos de vida; pero yo me
tasis semejante al del más ferviente devoto r1o de los médicos. ' Y se re. a en efecto de
ante las irradiaciones de la custodia ..... Ju'.m ese pronóstico que, por desgracia, se cumpli-5
la miró fijamente largo rato; después, y como fielmente. ~ra la jo\ ialidad su inseparable com.
temiendo arrepentirse de f.tna determinac\l)n pañera; 1,or e.;o me sorprend1 tanto cuanño
tomada, se ap1 esuró a acercarse al mostrador una tarde, al aceicarsenos un ciego que pecli,1,
hmosna, ooscur ec10 su E;étllblante una nube d,i
y dijo a un dependiente:
tristeza; notó él w.i asombro e interrumpienrlo
-Démc usted .... dos muñecas.
el alegre relato ae una de sus innumerables
-¿De cuáles ?-le preguntó aquel.
-De las de a cinco pesos; cualesquiera de aventuras amoroia;,, y aando a su voz esa ,'11tonación grave y wetancoli&lt;.a qu~ brota de i,\
ellas; pero que sean iguales.
Pocos instantes t,i.rdó en salir llevando con- tvocacion oe los amargos recue1 dos, me ,lió
sigo dos paquetes de las mismas dimensione;; una ca1 iñosa 1&gt;,umada en el hombro, c!iciéndotomó uno de ellos y se lo tendió a la indita que me: "es toaa llna 01stona, · y continuó as!:
L:uando en Junio ce l!S5ll, el Anteo de la R,,_
no se atrcvla a cogerlo.
fo1 ma, D. Santos Degollado, sitiaba a Guada-Ténlo, es para ti, es un juguete.
lajara, senfa yo, con,o Teniente de artillerta,
-Pero ¿para mí?
(;n las filas libtt ales. 1 odo E.ataba dispuesto pa.1a el asalto y acaoaba de coro unicárseme la
crden para que tratase de ae3truir, a toda co,ita, con la pieza que serv,a bajo mis Ordenes,
una trinchera del enemigo situada en una JI!
las cal.e3 próxin.as al con"ento de San Francisco. 'l res artilleros hablan cafdo ya junto ue
mí, mortalmente he1 idos, y me oc.upaba en fijar
la punte1 fa, cuando el cato de fogón que estaba 1,sto vara jalar la piola en el mamen.o rla&lt;..o, ue,plomándose I udamente, me gritó: "E3e
sargento es el que ncs está cazando, mi tenier1te," y con su convulsa mano señalaba una d e
las &lt;:asas de la oerecha; volvf la vista en esa
dirección, Y en efecto, vf a un sargento de i•1fanterfa que colocado en una ventana abierta
en lo alto de una pared cercan1, (argaba en
aquellos momentos su arma; rápiuamente tomé
mi Pistola, levanté el bt azo e hice fuego. . . . el
ruido e3tridente de un fusil que cayó retumbando sobre el embaldosado de la calle se coafundió con un alarido e.e rabia y de dolor ....
el sargento Ee llevó las dos manos a la cara y
se echó bruscamente hacia atrás.
Un ayudante del 1.,uai-,el General que llegó
a todo escape, en aquellus instan,es, me r.omunicó la orden de I e .,rada. Acababa de recibirse. la no.ida de que l\liramón, al frente ,le
tns mil hombres y (atorce piezas había salido
ae San Luis, en auxil.o ae 1a pla'za. En medio
ae aquella conrusión le Lor, ó por completo de
mi memoria la i ma1;en de aquel hombre herido
por mi mano ....
SR. GENERAL EJ)lIARnO E. ZARATF
Nueve años dE.spués, tr;unfante la Repúblic.'l,
distinguido y culto escritor que por muC'ho
tiempo honró con su colaboración las columnas volv! a pas.1r por la hermosa ciudad justamen_
de "El Mundo Ilustrado," de cuya colaboración te llamada la reina de Occidente; almorzaba yo
reproducimos en esta J&gt;ágina dos composiciones. un da en una fonda de segundo orden, cuando
El señor !llagistrado Zárate falleció reciente- se detuvo cerca de m[ un mendigo ciego de cumente, siendo su muerte muy sentida en los yos ojos que no eran tino dos cuencas sanguinolentas parecía sin embargo, que brotaba una
cfrculos literarios y militares.
extraña mirada intensamente fija en mí . . ..
"¿ Cómo perdiste la vista?" le pregunté.-"Eao
- Sf, para tí, te lo regalo.
fué cuando el sitio de Degollado: yo era sarLa muchacha, azorada, abrió tímidamente gento del 3o. de línea; 11u teniente de artilleuno de los extremos del J&gt;aquete del que al pun- ría. . . . ¡ me pa1·ece que lo estoy ,·ien&lt;lo ! ¡ cómo
to brotó un mech u de cabellos rubios, en i5e- que fué e l último q ue ví!. . . . me vac.ó los
guida rasgó un poco más la envoltura, des¡,u,}s ojos de un balazo". . . . -"¿Y qué harías si
echó a andar, primero paso a paso y volviác,- te encont1aras frente a ese hombre? ..... " - ¡ Ah,
do con desconfianza la cabeza como si temiera señor! he sufrido tanto, es tan negra y tan
que fueran a arrebatarle su tesoro, Juego, ap,·e- honible esta eterna noche en que vivo, que si
tándo!o contra su corazón, riendo como una to- yo lo tuviera a mi a lcance, creo que estarla
ca Y saltando como un pájaro. . . . Juan, co11 contento si pudiera cojer entre mis dientes esa
su otro paquete bajo El brazo, continuó su ca- mano que para siempre me ha hundido en !as
mino apresuradamente; pero a poco tuvo que tinieblas, y morder;a, hasta hacerla pedazos" .....
detenene porque unas temblorosas manecltas
-"Pues bien, le dije yo, ayer recibt mi asoprimfan y acariciaban la suya ancha y encall&lt;!- censo a Comandante y esta noche debfa celecida, sobre la Que sin: ió al misn-o tiempo el brarlo en una cena a la que había invitado a
húmedo contacto de unos frescos labios y algo varios de los comrañeros; pero hoy acabo de
as! como si dos tibios hilos de perlas se le desli- recibir orden de marcha y prefiero gastar lo
zaran por entre sus dedos ....
que habla de invertir en esa cena, dándoselo a
Cuando Juan se acercó a Margarita, que ea- un viejo soldado; "toma," y cuanto poseta, unos
tre los brazos de Luisa tendta hacia él los su- veinte pesos, lo coloqué en sus manos. . . . Coyos, suaves y so'lrosados, le dijo entre dos be- gió él entonces la rn!a entre las dos suyas, y
sos:
largo, muy largo tiempo la retuvo as[, apo-Toma tu primera cuelga: una muñeca ... y
yando en ella, suave y respetuosamente sus
la felicidad. . . . por hoy. . . . de otra niña co- labios ... .
mo tú.
EDUARDO E. ZARATE.

�~ ~ . . - - - - : C&lt;'' "·"--

DE

FLORALES

COVA
\I

Lt-i Cl-S.91-i --ry-F-;
Composición de ANTONIO MEDIZ BOLIO.
Lem a: Crerln, Sperrr, Dilli¡:¡rr.
PRE Mifl□ H

CO N LH FLOR NHTURHL.

... - -)\

~ del noble adelantado Francisco de J\1ontejo
¿Aguilera, l\lanrique, Zabala, Juan Lanuza,
solamente e3ta obra- que cuando fuera vista
Estévez .... ¿Cuál el nombre del bizarro arquitecto?
y sentida y amada lograrla respe tos
¿Quién trazó en dosdoblado pergamino la gracia
y levantará asombros.-Algo más. Esta joya,
señoril y el austero
orgullo no consciente de l terruño moderno,
semblante de este pórtico? ¿Quién puede con su nombro
pudiera ter el Arco trajánico d~ América,
esc11lpir junto a un "fecit" la gloria en su recuerdo?
puEs América toda tiene en ella un concep, o,
¿ Quién fué el soldado artista
porque Arcérica toda vive en ella esculpida
que desciñóse el 11eto
·jl como el alma morisca vive en el pensamiento
y a la sombra sagraoa de una ceiba abortgene
que eternizó la Albambra maravillosa, y conio
Junto al desmoronado recinto de los templos,
el Parthenón es tumba del alma de los griegos.
c¡uizás sobre un gran ldolo descabezado, un dta
¡:\lonumento de América,
sentóse y puso manos al dibujo soberbio?
silencioso portento,
¡ Oh monumento insigne
vives en re ligiosa majestad resignado
LidalE;o monumento!
entre la indife rencia de los bomb1 es modernos,
Quien te creó senUa las visiones confusas
pero Yendrá tu dfa, cuando puedan leerte,
de las alhambras árabes-alcázares de ensueñocuando rn escriba el libro que e n tf se quedó abierto!
Y de los formidables castillos castellanos,
-sueño de fuerza, firmes, huraños y serenosY sobre estas visiones
llevaba el opulento
¡ Ob portada misteriosa de la casa solariega
miraje de las b1avas arquitecturas indias,
del i;eñor adelantado don Francisco de l\lontejo !
pirámides de fábulas, babilónicos templos,
¡Cuántas veces se ba turbado
palacios que sur~f:3.n en medio de las selvas,
al mirarte mi azaroso pe11samiento !
mitológicamente gigantescos,
Cuántas noches a la lumbre de la luna
con un asombro heroico sobre sus recias moles,
be pasado largas horas contemplándote er. silencio
maravillo~amente afinadas en flecos,
y he querido, meditando, meditando,
y en tordados sutiles que vesttan el granito
penetrar en los enigmas que en tu anciana piedra leo
en una red espléndida de milagros orfébrlcos!
y be querido que revivan a mis ojos
¡ Exóticos jardines de piedra que a los siglos
tantas cosas, tantas ,•idas de que guardas el secreto ..
abriéronse en las manos de un arte de misterio,
Has vivido cuatro siglos,
y que los ojos ávidos de los conquistadores
noble casa de guerreros,
deslumbrándose un dfa sorprendieron
en la quietud augusta de su dolor glorioso
y ast, tienes cuatro siglos de sutil sJ.bidurfa
y asf, tie-ies cuatro i;iglos de mis ' erio!
y e!! 1:.. trágica melancolia de su silencio,
cen umbándm:e solos y pensativos
cual ei Ee de,mayaran en los brazos del Ticmtio!
\ o. mirándote, mirándote desde el fondo de mi espíritu
,oy urdiend una madeja de visiones y recuerdos

¡ Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó en U puso
toda la fantasfa de un exótico sueño
al fin cristalizado en las cien fantastas
de tus nobles relieves y tus bravos diseños
para que en tf tuviera su mejor y más alta
perpetuidad la hazaña más grande de los tiempos!
Y asf, en U quedó toda
la Conquista, la fúlgida epopeya de acero,
la epopeya de sangre, la epopeya de audacia,
la Iliada de la Fuerza, la Odisea del Ensuefio!
Como marcando el paw a las nuevas edades
te alzaron a la puerta de los siglos pretéritos
y tu pórtico ornado de quimeras simbólicas
y de nobles atributos caballerescos
es el dintel por donde se lanzó hacia el Futuro
la rutilante tropa de los Conquistadores homéricos
en el galope hErolco de los caballos semidioses,
en la nube de fuego
de las lanzas ardidas en el Sol, en el rojo
tumulto de las flámulas y de los plumeros,
y en el sonoro y á.gil temblor de las espadas
resplandecientes y magnfficas, como relá.mpagos de acero;
soltando al aire el recio clarinazo de triunfo
que despertó a las Razas del primitivo sueño,
que alborotó les mares
y sacudió los montes y estremeció los cielos
como son de trompeta universal, convocando
las viejas Huma.nidades junto a los mundos nuevos!
;Oh, monumento insigne,
hidalgo monumento!
Quien te creó no supo quizás que en U ponfa
con las realizaciores de un artfstico sueño
la ir&gt;lcial esculpida en la primera página
del poema tremendo
de la Conquista. No abre la solariega casa

Tal de manos de los indios resurgfan
los granfticos sillares de ::;us templos
tra11.sformándose en la fábrica española .....
¡oh dolor de los destinos y los tiempos!
Y los indios trabajaban

trabajaban, en silencio ...... .
¿Quién miró que se mojara con lai, lá.grimas
de los mudos a 1 arites los cinceles europeos?
¿quién sintió que ellos senUan
en la mfstica amargura de su heroico abatimiento
algo ast como si fueran con sus manos
en su tierra misma abriendo
el sepulcro de su raza, por los Eiglos de los siglos
en el fondo de un dormido cementerio ....
Y los indios trabajaban, trabajatan,
trabajaban, en silencio ..... . .

Aquf un d!a
los soldadcs españoles congregáror:se contentos
El ¡:end('n del Rey flotaba
por encima de las cúspides más al.as de los templos.
El santuario poderoso de los indios
ua ya ciudad de España por el Rey y por Montejo.
Y llegáronse a €ste sitio los soldados españoles ....
Y delante caminaba un noble viejo
c;ue al llegar tendió la mano gravemente
sobre un roto monolito que yacfa sobre el suelo
y "¡aquí!" dijo el rudo anciano
y "¡aquf!" entonces repitieron
cuatrocientos bravos gritos de soldados españoles
que en las cá.Iidas llanuras se apagaron como un eco ...
Asf fué cómo fundóse, bajo el Sol de la Conquista
y en las tierras conquistadas el solar de los Montejo!

lll1

ltil

Cien artfllces tratdos de las sierras tutulxfues
empuñaron los cinceles europeos
y labraron, y labraron les dibujos
del anónimo arquitecto ....
Dos mil indios de las tribus, convertidos en esclavos
con el sol se abalanzaban a sus templos
-¡a sus viejos templos tristes, ya Ein dioses!Y arrancaban piedra y piedra, que rodaba por los cerros
para darse a los primores de los mágicos tallados
y cespués alzarse junta sosteniéndoee de nuevo!
Y los indios trabajaban, trabajaban
obedientes a la voz del extranjero.
Y las grandes maravillas esculpfanse . ...
Esculturas de guerreros
que se erguían arrogantes en sus cotas damasquinas,
sobre angustias de cariátides oprimidas por el peso;
rostros de indios que gemfan expirando
bajo el pie de los hispanos caballeros;

medallones con herá.ldicas insignias,
cruces, picas, lanzas, petos;
nobles bustos de señores castellanos que asomaban por
(la go:a
los barbados rostr os llenos
de altivez, y damas tristes que e n los ojos parecfan q ue
( imploraba;:¡
sabe Dios por qué perdones mister:osos a los cielos .... ;
largos frisos delicados
recorridos por figuras estrambóticas de ciervos;
torvas águilas prendidas en las !fricas molduras,
mit_ológicos dragones retorcidos entre grifos epiléptic,n,
y sirenas en los brazcs
de diabólicos engendros,
y cabezas da caballos resoplantes
encrespados y quiméricos,
Y cien mostruos y cien trasgos y cien shnbolos
prodigiosamente bártaros y admi1 ablemente bellos!
Y por sobre toda esta portentosa orfebrerta
encuadrá.ndose entre ricos lambrequines de mag-nrfico
(ornamento,
el escudo del linaje, los blasones de la casta,
las ilustres armas todas de la sangre de l\Iontejo.
AIH el lys de regia estirpe,
allf el árbol que señala el gentil y heroico hecho,
las estrellas y les crótalos
y el león rampante junto al castillo soñoliento ....
Por corona un regio casco;
sobre el casco, derramándose, el plumero .....

ll
l

Y aqul mismo, en otro dfa
sol.l1 e el portico ya erguido y opulento
!,;aila1 det.is y banderas y pendones
ondulaban a los vientos;
alambores y llar.nes I event.iban en los aire3
el estruendo
de la diana jubilosa que en la p&amp;z de la maf.ana
sacudiendo la llanura d€shac1ase a lo lejo3 ....
sobre el césped casi virgen de la nueva plaza, llena
de tablados y estandartes y algazaras, bajo el fuego
del dorado sol, hullfan
los vecinos de la villa; capitanes y pecheros
regidores, alguaciles, frailes, damas,
pajes, dueñas, ricos-homes y {)lebeyos;
-Aquel dfa destapáronse los cofres
que vinieron de Castilla y que trajeron
las basquiñas de damasco
los ju bones de brillante terciopelo
las golillas con encajes, las bordadas zapatillas
los tabardos de escarlata, los dorados cinturones, ius
gregüescos
de cucblllas arraeadas y las truzas de bullones,
y los áureos relicarios, los magnfficos collares, los fiil\(simos chambergos.
Y asf, todos los ve:inos de la villa, a toda gala
desde el mozo guarda-estribos basta El noble encomend&gt;:iro
congregá.banse aquel dfa
en la plaza que era sitio de festejos.
En sus potros andaluces, enjaezados de oro y seda,

los galanes caballeros
disputáronse divisas en el juego de las cañas
y la pólvora corrieron;
dispará.ronse cohetes, hubo m l scaras y músicas
y soltaron las campanas repicando a vuelo ....
Era entonces que la villa celebn,ba
memorable y bran suceso.
Aquel d1a, procesión solemne, alzando
por delante los pendones del mcnar&lt;:a C:on Felipe y !O!;
(del Reiun,
con la cruz y los ciriales y Cabildo y cofradias
y largufsimo cortejo,
por la gran poi tada entróse ....
Y vestido de los santos ornamentos
el anciano ca¡;ellán de la Conquista
alzó el brazo todo trémulo
y bendijo
el solar y la morada del hicalgo d en Francisco de l\Ion(tejo !
Desde entonces; noble casa dt! tijosdalgos,
noble casa de guerreros,
monumento señorial de la Conquista,
admirable relicario de los tiempos!
¡Oh, prodibio de simbólicos primores,
oh, preclaro monumento!
Desde entonces, cuántas cosas, cuántas vidas,
han pasado ante tus ojos, mistericsamente abiertos,
por encima de los siglos,
cual si fueses atalaya del futuro y del pretérito!
Tú miraste gravemente,
recogido en tu silencio
que de U saliera un dfa,
retornando a sus hogares castellanos el buen viejo,
tronco insigne de la casta,
que en los brazos de sus hombres, rr elancólico y enfermo,
te miró por la vez última, cual dejándote su es1&gt;fritu,
a que en U se sepultara por los tiempos de los tiempos ... :
Uno a uno,
los demás también Ee fueron;
a las veces en las naos castellanas,
a las veces en sus potros a los fmpetus guurreros;
las más veces entre cirios y cre3pones,
encerrados en sus fére~rus .... !
Y por fin, de tu portada majestuosa
salió el vástago postrero,
Y con él marchóse, sabe Dios por qué y a li,1,ulv.
el linaje esrlarei ido dP. g11s ri1:rños ....
Tú quedaste erguida y sóla,
frente a frente de las cosas y los tiempo3 .....
¡ Qué de viejas aven.tUTas, qué de lances olvidados,
qué de fiestas, qué de duelos,
qué de amores y quebrantos,
qué de hazañas y miserias te han dejado su secreto!
Tú has mirado poco a poco
que en tu torno se apiñaban nuevas casas y hombres nnt(vo.i,
De esta vieja ciudad m!a, cua' ro siglos
tú viviste las cien vidas y soñas·e los c:en sueños,
Y asf, tienes cuatro siglos de sutil s'.lbidur".a
y asf, tienes cuatro siglos de mis'.erio!
· '
Y mirándote, mirándote, de3de el fondo de mi espfritu,
-yo que soy una alma triste, consumida de los males
( de mi tiempo,-me parece que sonries en los rostros pensativos
de tus nobles esculturas de guerreros,
que sonrfes con irónica amargura
cuando pasan a tu lado las mentiras y los tráfagos mo( derno':l
y paréceme que lloras
de tus damas esculpidas en los ros:ros levantados ba-:ia
( el cielo,
cuando sabes las doradas agonfas y el dolor civilizado
de estos años de cultnra y de tormento!
¡Oh, J)0rtada misteriosa de la casa solariega
.Sl
del f'eñc-r adelantado don Francisco de Montejo!
,
ANTONIO MEDIZ BOLIO.

..

�je que, después de recogerse en el talle por medio lle
una cintura de acero bruiíido y perlas, baja a formH
los faldones de esta original veste que tiene un encanto
digno de todo elcgio. La cintura de acero y perlas es
muy angosta por les lados y por la espalda, pero en l·l
frente se prolonga en una primorosa y ancha hebilla,
trabajada con un gusto exqLllslto. Tan bella "toilette"
es adecuada para una señorita o joven de poca eda•l.
Las mangas rnn de ga~a pllssada, cubiertas con encaJ,~.
y llegan hasta el codo.

1'

~·~-✓
-

...

~

;-_l

Toilette para salón.

Pi1ginas Femeninas
½~lflliti4F'
CRONICA
Según orrecf a mis amables lectoras en la s-~mana 11a~ada, i.~guiremos tratando de las im1101 tantes novedades que nos han traído l'ls
modas del prese:He otoño.
No puedo menes de hacer a mis lectoras
la breve dtscrl¡:ción de un modelo, que resalta
entre les dem(ls por su indlsrutible "chic" Y
extremada originalidad. EsU. hecho en satfn aznl
marino y muselina de seda del mismo col0r.
La muselina tiene grandes lunares de seda azul
en un tono idéntico.
Este bonito traje es muy propio para visita,
y conviene a una seilora joven, pues su elegancia es discreta y distinguida.
Otro modelo dé atav(o para baile, teatro o
Traje de estilo sastre.
Traje de calle.
reunión, es·A. confeccionado en riquísimo enc"i•
je Cbantllly en combinación con gasa blanca,
11:s,ada. I a 'ra'da H' forn•a de un modo sencillo,
de ali( Ee desp1 e!lden dos amplios
lindo y elegantísimo: la parte :5uperlor es ,;n abullonado de gasa pllssad~ que baja ha1ta la rodil'a, Y una deliciosa transparencia de antavolantes de encaje, ligeramente plegados. El corplño-blu:a es ce ga~a rllEsada, sobre In cual se coloca

Tres modelos de gran novedad de trajes do invierno con pieles.

No sólo en los trajes de visita, paseo y ceremonias, ,·emos d
triunfo ,cmpleto de las draperfas, pues como ya os be dicho
mis ouerldas lectoras, este caprlrbo de la :'\!oda llega a impc~
rar basta en los atavtos de estilo sastre, como lo indica 11,1
hermoso modelo de ese género, que voy a describiros brev•'mente. Este modelo está. hecho en sarga gris acero, cuyo dibujo es diagonal. La falda tiene dos ligeras drapertas: una por
el frente y otra ¡ior la es)lalda. La primera se recoge negligentemente por el lado izquierdo con un grupÓ de "cobachons"
ce azabache, y la segunda se inclina con arte supren,o hacia el
lado derecho, para formar allf un grupo de pliegues que también se recogen con otro grupo de esos mismos "cobacbons,"
de manera que toda la silueta a1&gt;arece envuelta, con exquisita
habilidad entre los pliegues de las draperfas. El jaquet es un
11oco largo, como se usan actualmente, y la-espalda, bastante
floja, se pliega bajo la ligera presión de un "martlngale" de
satrn negro, cuyos extremos están fijos por medio de dos bonitos "cobachons." El cuello, los puños, y las vueltas del jaquet
se adornan con aplicaciones de pasamanerta de seda negra.
Ya , er(ln mis lettoras, por estas breves indicaciones, cómo
(•n todos les trajes, en todos los estilos. y en todas las diversas circunstancias de la vida social, se encuentra el im1&gt;erio de
las draperfas, de que tanto gusta hoy la :'.!oda actual.
)IARG.\RITA.

�.

E(, :\IUXDO ILUSTRADO.

(.

IO■O iOIOd

Habla llegado temprano a la rudacción porque como recién debutaba en el oficio de periodista, lo tomaba. todavfa en serio y hasta pensaba que mis sueltos influirfan ,m
la marcha poHtica del país: crefa en
la eficacia de las ideas y me tomaba el trabajo de pensar.
El tiempo me ha convencido ,je
que las ideas no serven mlís qu~
para dañar al que las produce y dar
lustre y fama a cualquier vivaracho
que las aprovecha. Estaba meditando en la forma de no trabajar Y h;i.cer creer que trabajaba, cuando un
libro que hacia como una semana
vera rodar sobre la mesa sin que nadie le hiciera caso ni se le ocurriera
mirar ni el título, me llamó la
atención, no porque fuera llamativo
ni voluminoso, sino porque me inr,)modaba para colocar los codos sobre el escritorio, única y univers,\l
manera de fingir una profunda mt.l-

RESPUESTA.

CONSULTAS
ACLARACIO~.
A. z.: He· tenido verdadero gusto al ver ;l
retrato que se sirve adjuntarme a su carta. Es
usted una joven tan linda como interesante;
sus ojos, melancólicos y pensativos, dicen ~laramente que est:l.n animados por una alma tierna,
delicada y superior en todos conceptos. Lo que
me dice en su carta afirma mi opinión, pues _.,a
veo cuAn feliz se siente con amar Y ser amad~Asi son las mujeres de corazón generoso: no cifran su dicha en que las llamen hermosas, ni i:?n
vestir con lujo y elegancia, ni tampoco en tener
una elevada posición social; toda su ventura
la encuentran en realizar algún ideal amoroso,
y a este fin consagran su vida entera. .
.
No creo que su novio retarde el matnmorno
por falta de cariño hacia usted; acas? e~tá reuniendo dinero los recursos que son rnd1spensables para arreglar la nueva casa Y sufragar los
demlís gastos que se requieren en estos casos.
No me dice usted cuAnto tiempo tienen de relu.ciones ni si él es rico o vive de su trabajo. Estas d~s preguntas me son indispensables l)at·a
dar a usted mi opinión Eobre el particular.
su carta la recibi con mucho retraso; por tal
motivo contesto hasta hoy, suplicAndole que
dispense este involuntario retardo en mi contestación, y, al mismo tiempo, le ofrezco el modelo que desea de peinado a la moda. Creo que
le conviene a su fisonomfa.

\'ictoi-ia Eugenia: Su carta me ha preocupado
mucho, porque considero muy dificil la situación en la cual se encuentra colocada actualmente.
La falta de sinceridad en una amiga es motivo mAs que suficiente para romper los lazos dd
cariño y aun para suprimir las fórmulas de co;:,tesfa; pero, ¿estA usted cierta de que dicha amiga no es leal y de que ha procurado inspirar
amor al novio de usted, arrebatAndole asf su felicidad? Me parecen pocas y algo inciertas tas
pruebas que tiene de la trai&lt;!ión de esa amiga.
Un pañuelo de ella; guardado cuidadosamente
en el abrigo de ese caballero; sonrisas Y miradas expresivas de parte de la amiga para él;
conversaciones largas, animadas y frecuen~es
entre ambos .... todo esto es inquietante, no lo
!"liego, pero cuando se trata de torr.ar una resolución tan grave de la que puede depender la
dicha de dos al~as, no es posible conducirse
con ligereza, pues luego se lamentarla, amarg:.i,

Blanca: Doy a usted la fórmula que se sirvió pedirme para teñir de negro la ropa de color. Se hace un cocimiento concentrado de palo de campeche; se le añaden unas hojas de
yerbabuena, y en seguida se sumerge la ropa &lt;•n
esta substancia, dejAndola alH veinticuatro lloras d espués de las cuales se saca Y be pone al
air; libre y en la sombra, a fin de que se pueda
secar. La tela no debe exprimirse para que no
encoja demasiado. Si se trata de teñir. ropa ue
seda, le aconsejo que la lleve a ia trntorer~a
que se encuentra en la la. calle de Dolores unmero 15, pues sólo alU podrán hacer con tod11.
habilidad lo que usted pretende.
Mucho gusto tengo en contestar a la pr.&gt;gunta de mi simpAtica amiga.
}[ODELO.
Elena: Doy a usted el modelo que desea de
cubierta para coj{n. Está hecho en bordado Y
encaje inglés. El fondo debe ser de seda de algún color claro, como azul, rosa, verde, o lila
pálidos.

ditación.

Y era mi caso; me interesaba que
cuando el director llegase me encontrara meditando.
Iba a arrojar el libro a un rinctin
cuando se me ocurrió.
¿ Y por qué no escribir un juicio
sobre ese libro?
Al fin y al cabo los libros se escriben para ser juzgados, y sobre t'Jdo alguien tiene que leer los libros
porque es saludable y hasta necesario en la juventud.
Yo era estudiante, es decir, estaba anotado en una facultad para dar
examen, pero no estudiaba sino poco. Miré el titulo y decfa en letras
mal impresas: Filogenia, por Florentino Ameghino.
Empecé a leerlo y segur leyendo.
Los codos me dolfan y me tendi en
un sillón y segu'. hasta que se extinguió la luz del dfa y seguf con &lt;'1
l!:ªS hasta que entró el director, u11
joven célebre por su talento y por
su real vaHa, el doctor Sáenz Peiía,
que era en ese entonces hombre afee-•

SECRETOS DB TOCADOR.

Amelia: Las pequeñas vnrugas que salen en
el rostro, des:iparecen por comJ)leto a1&gt;licAndose
en ellas diariame:ne un poco de Acido acét1c:,.
Es preciso ponene esta subs al"lcla con mucho
cuidado, para que no se queme o J)erjudique ele
algún modo la piel sana.
El polvo "Anthea" es (1 qt1e conviene a ias •
personr.s de cutis delicado, pues el "Kaloderma.·•
re adhiere mucho a la tez, y esto suele prod:1rir una irritación constante que es muy moles•:i.
y diffeil de quitar.
LIBROS I.NTERIESAXTl&lt;;S.
:\Hmí: Todas las obras ce rrrique Menéndez
Pelayo, son hermosas a la va r ue interes:i.nte3.
Su estilo es correcto, su inspiración exquisita y
sus ideas muy altas y delicadas. Busque ust~J
dos de estas obras que sin dur'a serán de Bn
agrado: "El idilio de Robleda" y "Bajo la
sombra de un roble. " Si, como lo ere:,, queda
usted complacida con la lectura de dichas producciones, tendré el gusto de rec'.&gt;mendarle otrrs
libros de ese mi::mo género.

TINTURA EFICAZ.

a .RmttbllO

1,AS INVITACIONES PARA EL }lATRil\fONIO

Las Invitaciones se envían por lo menos con
diez dlas de anticipación. A las personas que
ban de formar parte del cortejo matrimonial
se les Invita con más tiempo de anticipación,
e inútilmente, aquella determ:naciGn indiscreta. para que tengan el suficiente para organizar ru
;. Quiere usted que yo le acons~je algún procedi- toilette.
Las invitaciones se hacen por lo regular en
miento para descubrir la verdad de los hechos?
No es tan sencillo llegar a esa conclusión, Y so- dos bojas que se env an en. un mismo sobre, o
lo con un rasgo audaz podrfa usted conseguirlo. también en una sol.a hoja, poniendo en un lado
.. De qué modo?. . . . Muéstrese ofendida por los nombres de los padres del novio y del otro
esa iPtimidad de su novio con la citada señori- los de la novia; se menciona también el &gt;1omta: báblele a él con absoluta franqueza, pidale bre de la Iglesia en nue ba de celebrarse la ceque renuncie a esa amistad misteriosa; si (Sl remonia religiosa y la hora. Si 2.lguna eminenama a usted realmente, como tantas veces Stl cia ecleslAstica da la be:idiciOn nupciat, se menJo ha asegurado, se some•e·.1 a esa prueba; si ciona también.
A las personas ami~·as de los desposados que
se resiste o se nie r a, uuede creerse que ama a la
otra. Entonces, atrévase usted a hacer la prueba se desea invitar al lunch se les agrega, en la indefinitiva: rompa con él las relaciones amoro- vitación para. Ja ceremonia religiosa, la invitación al lunch. Por lo regular este lunch se sirve
sas, y espere los resultados de esta determina- en
la casa de los padres de la novia.
ción, porque si su novio la (!Uiere de veras, proPero es más correcto hacer esta invitación al
curará recobrar la dicba perdida; si su cariño no lunch, de viva voz o por medio de cartitas parera sincero, la dejarA y seguirA a esa amiga.
ticulares a los amigos íntimos.
¡ Ojalá que acepte rsted mi consejo y que sal)IARG.-\RITA.
ga triunfante de tal prueba!

•·

•

tuoso y de letras, y nuestro envidiado modelo.
-Señor, le dije, voy a escribir un
suelto sobre esta obra, vale la pena,
es algo tan nuevo, tan desconocirto
para mi, pero tan fuerte, tan leal ...
-Todo eso, joven, escrfbalo en el
juicio, ¿ de quién es?
-De un señor Ameghino.
-No lo conozco.
-Ni yo tampoco.
-Mejor.
Y escribf el juicio juvenil y entusiasta, y el generoso director Jo leyó,
se sonrió y lo dió a las cajas.
A la tarde siguiente estaba de n11evo en mi puesto cuando me veo entrar saludando con respeto, somb~·cro en mano, a un conocido de mi b\\rrio, al dueño, dependiente y todo
de una pequeña librerfa llamada uei
Gliptodón que estaba cer.;a de mi
casa, creo que en la hoy calle de
Bartolomé l\litre. antes de llegar a
la iglesia de Balvanera. Esto de

Gliptodón era la intriga del barrio
porque nadie sabia lo que guerra decir Gliptodón y menos conocer la .i,;pecle de colosal peludo que adornaba la enseña, pero el dueño era an
hombre tan dulce, tan amable, tan
simpático en su seriedad melancólica, que todos lo querfan e instintivamente lo respetaban.
-¿Qué busca, señor?-le dije con
amabilidad pero con voz algo insegura, porque, me lleve el diablo si
no tenia sobre la conciencia la duda
de deberle algunos blocks de papel.
-Señor, yo venia a dar las gracias por este suelto e .te ha aparecid'.&gt;
tan amable oara mi· libro ....
-¿Sobre qué libro, señor? ..
-1\fi Filogenia ... .
- ¿ Pero usted no es Gliptodóu?
se me escapó decirle siguiendo la costumbre del barrio.
-Sí, señor, me contestó con bondad, mi pequeña librerfa se llama .l-11
Gliptodón y es la que me da pa~·a
vivir, pero en mis horas desocupadas
.,~•11rlio m11cbo y escribo.

Habfa indudablemente tanta grandeza unida a tanta modestia en el
sabio, que en ese instante me pareció verle la soberbia cabeza circundada por un nimbo de luz.
Y desde entonces fui amigo cíe
Ameghino; fué asi que tuve la fortuna de conocer la cabeza mAs genial
y mAs alta que ha producido la América. latina.
ARTE}IIO DO)IINGUEZ.

El tulcldlo tntrt los animales
Ya ha sido notado como también
los animales estAn sujetos a la i3ugestión suicida.
Los perros, cuando son presa &lt;te
ella, prefieren la muerte por inanición. En el periodo de la revolución
francesa, el dueño de una granja,
cerca de Lion, fué condenado a ser
fusilado. Pues bien, su fiel perro llO
tan sólo lo acompañó en el Jugar
de la ejecución, sino que cuando su
amo cayó bajo la descarga, se arrojó sobre su cadáver y no Jo abandoú mAs a pesar de las amenazas y
los golpes que recibió, muriendo después de hambre en el mi:smo lugar
donde su amo habla sido enterrado.
También el gato está sujeto a l:l
crisis suicida. El misionero protestante Arbousset cuando se encontraba entre los Basutos del Africa
Central tuvo la desgracia de perder
a un hijo de seis años de edad, que
tenla por compañero inseparable a
un magnifico gato. Desde aquel dia
el gato se volvió triste, rehusó el alimento y el pobre ,animalito buscaba
continuamente, dando lamentables
ahullidos, en todos los rincones de
la casa; después desapareció y durante varios dfas nada se supo d•1I
gato. Grande fué el asombro de la
familia cuando encontraron al animal muerto sobre la tumba del niño .....
Entre las causas que pueden originar el suicidio entre los animales
hay también el amor. A este respecto nada mAs a propósito que el ~aso narrado por Cuvier. Existfa en
el "Jardin des Plantes" de Parfs una
pareja de aquellos graciosos monitos
que se llaman "onistides;" la hembra un dfa murió y desde entonces el
macho dió señas de vivo dolor, que~
jándose y acariciando el cuerpo inerte de su compañera como para llamarla a la vida. Mas cuando se dió
cuenta que todo era completamente
inútil, entonces se acurrucó en 1m
rincón, donde guedóse hasta que el
hambre lo mató.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Gúrese usted mismo

El BalHCt llt las eorrl«as

Una escrupulosa estadfstica n-.&gt;s
demuestra ..(!lle en las 392 plazas (1 1.3
toro3 existentes en toda España, tuvieron lugar en el año 1912 872 corridas, que fueron presenciadas por
7 millones de €Spectadores.
Puesto que el precio de entrada "!s,
término medio, de 3 pesetas por cada persona, España gastó el año pasado 21 millones de pesetas para satisfacer su pasión por las ,.corridas.
En estas corridas se ma't.aron ....
4.,399 tor,:os, cuyo valor total está.
calculado en má.s de 3 millones de
francos. Existen 44 célebres matndores, que po lidian sino contra aniQuiero que todo el mundo se!}a
males de primer orden, y 324 mataque mi Remedio para el Reumatismo dores no tan exigentes, que se coi,
alivia los dolores de las Piernas, -:.-n
forman también con lidiar novillos.
los Brazos, en la Espalda, la RigiHay, adem{s, 1,148 entre bande1idez o Inflamación de las Coyuntur:is, lleros, picadores y peones de plaza.
y Cura en Muy poco Tiempo, l"lellTodos estos individuos ganan Jn
traliza los ácid,os y expele del org~tconjunto, anualmente, cerca de •
nismo todo el \reneno Reumático, millones
de 1&gt;esetas.
:iO centavos y un peso. Marca 3 X,
Machaquito, actualmente el mejl)r
$ 2.
~S_P~da ganó el año. pasad.o 360,000
AQU ESTA LA PRUEBA.
pesetas, tomando parte en 60 corriEl señor presb. P. Flores Valde- das. Los caballos que cayeron vtJtimas de los toros en las corridas
rrama, Ave. del Jnstit.uto, Puebla, alcanzaron , siempre en 1912, al ni1nos escribi6 el lo. de Enero de 1912:
"El remedio 3 X para el Reumatis- mero de 5,618 y, desgraciadamenmurieron en las corrida,;;. 10 tomo, que vende la casa de ustedes, t:ª te,
inmejorable y 11or tanto insubstt- reros y quedaron heridos 16G.

El Reumatismo se pued~ Curar

Entre los amigos más alegres q u-~
contaba Eduardo VII habfa el célebre sportsman Middleton, que cuando se encontraba algo ebrio, se ñ.iverUa en aferrar improvisadamente
los taldones del frac de algún aro i50, y en con violento tirón separaba 1u ego el frac basta el cuello. Ua::i
noche que Middleton comfa en San-1ringham con el rey, Knollys se colocó de modo de dar de espaldas a i'oliddleton, que feliz de la ocasión qu-d
se }e ofrecta, aferro los faldones ilel
secretario real y con el acostumbra.do tirón le corto el frac en dos parte3. Estallo una carcajada general,
y el rey maravillOse que Knollys riBra más que los otros, le _pregunto el
porqué.
-i'olagestad,--cont€st6 tranquilamente Knollys-el motivo de mi JJllaridad es sencillfsimo. El frac Q'.le
llevo es del señor Mlddleton, llic lo
prestó su ayuda de cámara ... .

El examen de gramática:
-La palabra hipódromo, ¿de dónde se deriva?
-De las palabras griegas hipos, ·
caballo, y dromos, cn1•1·era.
En el examen de bactereologta:
--¿Qué son inyecciones hipodérmicas?
El mismo alumno, que es desa9licado en este ramo:
-Son ciertas inyecciones en las
cuales se inyectan caballos.
-¿Cómo dice usted, señor?
-Si, porque viene de dos voct&gt;s
¡,;riegas: hipos,
caballo y dermi.::,

tuible. Yo ful un pobre enfermo que

venia sufriendo, desd.e hace más de
20 años, el Reumatismo gotoso . Una

•

persistente enfermedad nerviosa llizo que la elimínacion del ácido úrico fuera punto menos de nula ~n
mi persona; y ahf me tienen ustedes
sufriendo constantemente de desarreglos gástricos Y, 10 que es peor,
de todo ese cortejo de molestias, sufrimientos y dolores,-inclusos los
de Cálculos renales-que trae aparejada una Diátesis Urica. Llegué
casi a estar paralitico. En vano foé
que tomara una serie incontable de
medicamentos nacionales y extranjeros; la condición ácida de mi organismo se modificó muy pronto y el
reumatismo segufa su marcha devastadora, hasta que se me ocurrió tomar el remedio 3 X preparado por el
nrofesor Munyon para esta enfermPdad . Con este medicamento me he
curado por completo en menos de
dos mese·s y con sólo tres frasquitos.
Los dolores reumá.ticos se han retirado como por encanto; los riñon&lt;$
funcionan muy bien, y la eliminación del ácido úrico es completa Y

perfecta.

P. Flol'eS Ynlcl errama.

i:~rd Rnonvs, Stcrttarlo
PJrttcular (!ti Rt\l ]orgt '1t
Tnglattrra

Jliel .. . .

El actual secretario particular dt-1
Rey dé Inglaterra, lord Knollys, q11e
lo ha sido también durante muchos
años del Rey Eduardo VII, recibió
no hace mucho la visita de un editor norteamericano, que le entregó
un cheque en blanco pidiéndole lt?
indicara la suma que deseaba para
escribir sus memorias.
-Cinco millones de d6lares-co11testó lord Knollys tranquilamente.
-¡Dios mfo!-exclamó el editor;
-pero ... habla usted seriamente·~
Y el secretario del rey contestó.
-Querido 1,eñor, lo que yo sé, val e mucho má.s.
E l editor comprendió- y se fué.
No tendremos, pues, las memoria.:;
de lord Knollys, peru en cambio, n,J demos narrar una famosa broma n0cha 1&gt;or él.

AUMENTÉ JO LIBRAS
RECUPERÉ MI SALUD.

•

Dice el Sr. Balleza después de ha.her
usado la. Peruna : Soy natural de Mejico,
pero.hacen cinco afios qne resido en Los
Angeles, California, adonde padecí -por
largo tiempo de catarr o, constipados,
dolores de cintura, agr iedad en el estómago y mala digestión. Tomé seis
fr ascos de PERUN A. Aumenté lOlibras
y recuperé la salud. Fermin Balleza.

Peligro:
A un guarda de ferrocarril, que Sf&gt;
emborrachaba, le exoneran del puesto y éste, convencido de que no lia
cometido ninguna falta, se presenta
al gerente de la compañia pidiéndole expHcaciones, el cual dijo:
-Yo echar a usted porque cuando sacar la cata .por ventanilla parar
todos los trenes, Usted t:ener na.iz
muy colotada que €s sei'ial de peligro.

\r''= =======7
;

17......~.;,.l

. i -";
.

EL RE1rEDIO PARA LA DISPEP-

SIA alivia inmediatamente Y cu!·a
toda clase de Dispepsia. 50 centavos.
Marca 3 X, 2.
EL

REMEDIO

PARA

LA TOS.

cura la Tos, los Sudores nocturnos,
y alivia los Pulmones. 50 centavos.
Marca 3 X, $ 2.
UNGtlENTO

PARA LAS

ALMO-

"RRANAS. Un nuevo método comple--tar:iente limpio. Alivia instantánea:mente. Cura positiva. !JU centavos.
1\lunyon tiene Remedios para todas las enfermedad.::3, casi todos i, l
módico precio de 50 centa\"os. Se
venden en todas las farmacias o pu.=:.den J)edirse directamente.
Pida usted la "Gufa de la Salud,"
de Mu nyon, en las Droguerfas de J.
Labadie Sucs. y Cfa., Av. San Fnacisco 43: J. Uihlein Sucs., 3a. Av.
BoHvar 25: Johannsen, Félix Y Cf~ ..
Av. San Francisco 3 9; Droguerfa
del Elefante, Av. Isabel la Católica 6, y otras. Consultas por correspondencia, confidenciales Y libres de todo gasto.
MUNYON'S.

53

AND

JEFFE!-l-

SON, PHILADELPHIA, E. U. de A.

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.
MARISCA L A, 3 .

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

Tele'ionos: { ERICSSON,
M l)l~CA ,
~ Ll'l 'illWltl /,t l!.l'l ll.l!Mil -

::;~~ ...u
~
L&lt;tl!mlluu'&lt;nl

w

836.

1006.

&amp; ============ ~

��</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="1">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="1">
                <text>El Mundo Ilustrado</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114712">
            <text>El Mundo Ilustrado</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114714">
            <text>1913</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114715">
            <text>20</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114716">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114717">
            <text>17</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114718">
            <text>Octubre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114719">
            <text>26</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="114736">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114713">
              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 17, Octubre 26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114720">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114721">
              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114722">
              <text>Miscelánea</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114723">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114724">
              <text>México Ciudad</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114725">
              <text>Periódicos</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114726">
              <text>Siglo XVIII</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="114727">
              <text>Siglo XIX</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114728">
              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114729">
              <text>Mundo Ilustrado ; Semana Ilustrada</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114730">
              <text>1913-10-26</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114731">
              <text>Periódico</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114732">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114733">
              <text>2007199</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114734">
              <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114735">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114737">
              <text>México, D.F. (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114738">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="114739">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="6268">
      <name>Ecos de los Juegos Olímpicos</name>
    </tag>
    <tag tagId="717">
      <name>el enfermo</name>
    </tag>
    <tag tagId="851">
      <name>Kermesse</name>
    </tag>
    <tag tagId="6270">
      <name>La pasión del juego</name>
    </tag>
    <tag tagId="4814">
      <name>Musa castellana</name>
    </tag>
    <tag tagId="560">
      <name>Novela La Falta</name>
    </tag>
    <tag tagId="6271">
      <name>Partida de Lawn Tennis</name>
    </tag>
    <tag tagId="6269">
      <name>Verso viejos</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
