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                  <text>��F.L l\fU:\'DO ILUSTRADO.

Por · esa razón aqui ve ngo a saborear los encantos del silencio y de
la paz.
Sin sab€r qu é hacer , los guardias
rn consultaron.
El vizconde tenla sus papeles corrientes, dine ro ; no t enia armas; no
estaba ebrio, ni loco, ~i comeUa delito; ¿qué hacemos? ....
No hicieron nada, y se retiraron
diciendo, probablemente:
- ¡Sea usted vizcond&lt;&gt; y rico para
esto! .... "¡Vanitas vanifatum! "

Palabras de Aliento para
Mujeres Sin Niños
Los días más negros de un marido
y su mujer son aquellos en que piensan
que llegará la vejez y los encontrará en
un bogar sin hijos.
Muchas muJeres se han encontrado
incapaces de ser madres debido á una
gran falta de fuerza en los órganos de
la generación.
Frecuentes dolores de cabeza y
otros dolores acompañados de flujos
malignos y generalmente menstruación
escasa é irregular, indican degeneración del útero y órganos adyacentes.
Si este mal no se ataca prontamente,
puede resultar la esterilidad completa.
El gran remedio es

€1 Orlgtn dd tocktall

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
Kingston, Jamaica, In,Jias Inglesas. - "Esta carta tiene por objeto
informarle que el día 6 del pte. tuve un chiquito, el cual parece estar saludable. Yo estoy tan bien como se puede estar después de un parto. Este
es el primer niño que tengo después de cinco años de matrimonio y á los
cuarenta años de edad. A sus consejos y tratamiento debo gran parte de
mi presente dicha.
"Tiene Ud. amplico permiso para usar mi nombre en un testimonio en
la forma que más le condniere, como una prueba de gratitud hacia Ud.
que tan buena es y está siempre tan dispuesta a ayudará las victimas que
sufren como yo sufri.
"Con mucha gratitud y recuerdos. "-Sra. M. E. SEALY, 36 Mark
Lane, Kingston, Jamaica, Indias Inglesas.
, °!'J
@ SI está Ud. sufriendo alguna de estas enfermedades y desea un con•
11ejo espt&gt;cial, escriba co11Rdencinlmente á Lydia E, Pinkham lllediclne
Co., Lynn, Mass., E. U. Ge A. Su carta será abierta, leida y contestada
l)Or una señora y considerada estrictamente confidenciaL

··················~·~~·•+•

+
+
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~

&lt;!•

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..
+
+
tf!
if•

~

DIRECTORIO
EL l\lUNDO ILUSTRADO.
Semanario de actualidades,
Arte y Literatura.

+

JEFE DE REDACCION:
l\lANUEL DE LA TORRE.
Fe_

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drueza.

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♦

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•!&gt;

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•!&gt;

OFICINAS:
5a. de Bucareli, 116.-Apartado 149.-Teléfonos: Mexlcana, 684, Juá.rez; Erlcsson,
1518.
(con )[neas de extensión.)
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. $ 3.00
En los Estados. . . . .
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En el Extranjero.
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por adelantado.

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En los Estados. . . .
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Atrasados. . . . . .
0.50
+ Para la publicación de avisos
it• en este periódico. dirigirse a
..... &amp; G Goetrchel, Arnnid-i 16 de
&lt;i• Septiembre, 26. Sus agentes en
+ Europa, la Société Mutuelle de
&lt;!• Publicité, 14 rue de
Rouge_
+ mont, (9 c.)

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Gamboa.-Lic. Jesús +
)l. Rábago.-Llc. Nenwslo Gar- ..
c[n Naranjo.-Llc. Rubén Va- ·l!
Jetl-Llc. Antonio Ramos Pe- +

i!• derlco

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..
GE-+
+

+
COLABORADORES:
+ ,José Juan Tablndn.-Lic.
+

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&lt;!t

Editado por "El Mundo Ilustra- +
do" y "La Semana Ilust,ra+
da," S. A.
+
DIRECTOR GENERAL Y
RENTE:
EDUARDO I. AGUILAR.

Un Distinguido Uagabundo

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ORIGI- •
+

NO SE DEVUELVEN
NALES.
+
Toda correspondencia y giros +
deben remitirse al Director Ge- +
rente General.
+

-,...,r,+++H . .+H• ...... ++~

En Parfs, bajo el espeso velo de la
no -be, a crillas del Sena y entre fina
y constante lluvia, pasean dos agentes d.e Seguridad.
Silenc'csamente cumplen su misión, pues la noche no está para co,iversaciones y si para recordar las
dulzuras del lec ho y la fragancia ele
las sábanas r ecién mudadas.
El calzado arra3tra un peso enorme de lodo, y los párpados exigen,
para no c;uedar cerrados, un esfuerzo titánico para ver,cer el peso dPI
Fu€ño, y asf van dando los guardias,
si "º la vuelta a la manzana, el r•Jcorrido de ser vicio por los muelles
del rfo.
De pronto, uno de los guardias dl'l
rn tropezón oue a poco le hace mf&gt;dir el suelo. El obstáculo qu e se ua
puesto a su paso es un hombre que,
tendido en el suelo y envuelto e n
una manta , ron~aba dulcemente.
- -¡Eh .. ! i'ldividuo: ¿qué pijota
hace usted ahf?
-;Eche us' ed "palante" ... a la
"Comi"!-grltó €1 guardia, empleando las frases francesas que equivalen
a éstas, que entre agentes del orden
so.n sacramentales.
El hombre miró atóni ' o a los guar
dadores d e la paz pública, bostezó
fenomenalmente, se estiró y con
brusco mo\·imiento se puso en pie.
Su cabello estaba enmarañado; pero el vestido descubrfa la mano de
un sastre magn.ffico.
De la corbata pendfa un brillante
deslumbrador.
Al ojo izuierdo ajustó un elegante monóculo.
-Señores- dijo, dirigiéndose a
los guardias-¡. no Es permitido a un
honrado ciudadano que p~a al corriente SU!' contribuciones, dormir
bajo el puente de la Tournelle?
Yo soy el vizconde de Lantery. Vivo en ei b•Jlevard de Saint-Germai·n,
en una habitación por la que pago
6,000 francos.
Pero no pu edo pegar los ojos por
el estrép:to de los autobus, del metropolitano, de los carrol[I y pqr los
gritos de mi mujer,

Los yanquis celebraron últimamente un glorioso aniversario. El 26
de julio hizo setenta y siete años que
fué inventada la deliciosa bebida del
cocktail, tan a pre ciada en todo el
mundo.
En circunstancias algo trágicas~
un hombre de genio, ta:iernero, de3cubr"ó esta deliciosa mixtura, tan
a gradable al paladar como peligrosa
para la cabeza.
En aquella época et 1..uelo estaba
en uso todav a entre los norteamericanos, y uno de ellos, gentleman de
los Es' ados uel Sud, llamado John
Hopklng, hizo, como don Diego &lt;le
Pastrana, un viaje larguisimo para
arreglar en el terreno un asunto de
honor.
El desaffo se verificó a espada, e
igual que el infeliz don Diego, Mr
John fué e l vencido.
·
La herida era gravfsima y hubo
;•.~cesid2..i de dejar a Hopkins en la
p1 irrera taberna del camino, pues el
infortunado vengador de su honra
,parecfa que iba :;. exhalar el último
suspiro.
El tabernero, apuradfsimo al halla1 se con tal regalo, no sabfa a qué
dios acudir. De repente tuvo uua
idea prodigio~a. Era hombre que
crefa en la e ficacia del alcohol para
todos los males, y se propuso emborrachar al herido lo más rápidame11te posible.
Para conseguir su propósito m - zcló whiskey, ginebra, room y aguardiente, añadió a la poción unas hierbas aromiticas y la yema de un huevo y obligó al herido a que tomara
todo el liquido de un solo trago.
Y el milagro se hizo: Mr. John
cesó de quejarse; sonrió alegremente y empezó a decir muchas tonterías. Mientras tanto los médicos saturaban la herida, sin que el paciente diera l'U soio grito. A los cuatro
d!as Mr ..Tohn estaba curado.
Desde aquel momento empezó :t
f'xtenderse en los Estados Unidos
del Norte América la afición a esta
bebida, que fué bautizada con ,,J
nombre de cocktail, que, traducido
literalmente al castellano, quiere d&lt;'cir la ¡¡Juma de la cola &lt;1el gallo.
UNA PROCESlOX RUSA.

Los aldeanos rusos y siberianos
son los hombres más reliFiosos del
mundo. Por ¡;obre y humilde que sea.
su casa, y aunque carezca de ropa suficiente para cubrir su desnudez,
siempre se encuEn tra eu el me!or sitio de la vivi enda un llamativo y a
veces costoso "icono" o imagen de
la Virgen Maria y del Niño Jesún.
El icono sirve para recordar constantemente su fe al devoto ruso, t:I
cual, antes y después de comer aunque no sea más que un mendrugo
de pan, se postra ante la imagen y
rez~ con fervor.
En los templos de la religión ortodoxa hay muchos cuadros de santos
que se sacan en procesión, por las
c2.lles el dfa de la celebración de su
fiesta entre los cánticos y las aclamaciones de los devotos. Tales procesiones (todo hay que decirlo) suelen
concluir con una horracher:i. general
de los fieles, porgue los aldeanos
rusos tie ne n unas tragaderas estúpendai; para el vod]('a o ll,guardjente
del par.s.

........++• .....................+++....++¡,
+
CALENDARIO DE l)A SEJ\IANA-!&gt;
+
•
* Lunes lo,-San Eligio obispo. ~
+ )la.rtes 2.-San Genero.
,z,
* ::\fiércoles 3.-S Francisco Javie1· !'
+

♦

+ Jueves

4.-Sta: Bá1·bara. virgen. ·S,

i• \ 'iernes 5.-San Sabás abad.
&lt;:•
+ Sábado 6.-s. Nicolás arzobispo.·!•

+ Homingo

•

7.-S Ambrosio obispo,a,

•

....... ,¡, .. ,r,,¡,,¡,,¡,,¡.,¡,,¡,...... ,a..¡,.¡,.¡.,¡,,¡,.¡, .. ,s,+

MANOS DE MUJER
Manos de damas honestas.
Pocas brillan en la-s fiestas.
Manos de mujer ase ada,
O huelen a jabón o a nada.
Manos duras por debajo,
Que hacer le dan al trabajo.
Las manos con relumbrones
No saben pegar botones.
Mano que saluda abierta,
Abre del alma la puerta.
Las manos con abanico,
Buscan las manos del rico.
Mano suave y perfuma.da
La casa tiene tirada.
La mano que dulce oprime
Hace que el hombre la estime.
Manos que nunca han cosido
Jamás encuentran marido.
La mano que ojea novela,
Por la cocina no cuela.
Mano picada de aguja,
Estrecha pero no estruja.
La mano 3iempre en la lumbre,
A nadie da pesadumbre.
Manos que saben de modas,
Poc2.s hacen buenas bodas.
- - - - u- -

--

Escritura fotográfica
Los aficionados ~ la fot ograflia
suelen escribir los trtulos o nombres
de los asuntos fotográficos, rayando
con un punzón la pelfcula del negativo para que salga la inscripción en
la positiva, pero es más sencillo escribir el letrero con tinta negra ordinaria, en el pa pel sensible antes de
tirar la ,prueba, teniendo cuidado de
no arañar la peHcula. Después de
tirada la prueba, los baños virofijadores arrastran la tinta y la inscripción queda en blanco.
Empleando este sistema pueden
enviarse postales fotográficas con
toda la escri_~ura en caracteres blancos, sin que el negativo sufra ningún
daño.

�ÉL l\IUNDO Il,USTRAÍ&gt;O.

EL l\lU?HlO ThUSTRADO.

LOS PERROS
Es curioso observar que el favor
de los aficionados se decide por los
perros cada ,·ez más pequeños.
Los perros chinos, de frente prominente y ojos saltones, obtienen C'.)mo es sabido precios fabulosos, pero
los criadores de perros han cone.eguido producir un ejemplar más l)Xtraño y sobre todo má::; caro, el perro de bolsillo, al!imal minúsculo
que podrfa caber en un florero ...
Del mismo modo que los horticultores japoneses han llegado a pro•
ducir árboles enanos corrigiendo a
la naturaleza, asf, también los especialistas, pueden mejorar ciertas
espeeies de animales.
Por lo común sólo tratan de obtener razas curiosas. . . . Asf tenemos
gatos blancos cuyos ojos azules cl&lt;:l
pupila redonda recuerdan la mirada
de un niño; otros ojos verdes, y
otros, en fin, que tienen un ojo azul
y un ojo verde.
Es muy raro el perro de bolsillQ.
Es de esos tipos el titú, que pare&lt;'e
llegado del reino de Lilipút; cab~
perfectamente en un vaso. . . . Muchas ratas lo superav en tamaño y
¡principalmente en fuerza.
Hay unos perritos llamados de
"mango" que son los que hoy dfa
gozan del favor de la moda . . . y SUfl
amas gentiles los lucen entre los brillantes de sus sortijas o colocado3

CO G NAC

l)dapimf
El secreto d" s I h, 1-li•I

está d :ntro tic l:t l,ot-lla

¿E N QUE CONSISTE LA ASTROL OGIA?

en la capota de los coches sobre u11
almoadón contrastando con el color
de la piel del animalito, porque son
tan chicos que a una regular distancia no se les alcanza a ver si no es
por el contraste
Estos animalitos alcanzan precios
exorbitantes, pero los bichitos de luz
parisinos los llevan lo mismo en la
primera etapa de sus resplandore,;,
y aquella que pasó la senda riente
para no ser menos ha ado_ptado el
conejo de Indias blanco de ojos encarnados para reemplazar al perro
liliputiense.....
¡ Ah juventud que no te alejas para siempre! ¿por qué a fuer de despedida entre.,aste a aquellas criaturas el "lapin" que aceptaron sonriendo con indulgencia? ...
Cruzar el boulevard apretando
contra su seno un conejillo orejado
con sus pupilas como aceitunas ...
Un li:.zo de fu ertes colores cambió
el "lepóndo" en un bibelot ....
Fluyen de su panza unos pelos
blancos y largos. . . quizá los que
falten a la inverniza echarpe de mamoiselle ! ....

Explica ndo los m isterios de u na c ie ncia a ntigua

e udlos º

mangumos
"petit gris," armiño o
m:ingoli para niñas ... . $

E(bélrPtS

de pie 1 de
nutria, café, negro, gris$
o blanco. forro de seda..
ffllttQUl)l0$ de piel
de nutria colores y esti!~~;_o-~e~~s~~'.. ~~~r·o·s·

s

u
L

~~$ U

~Hilos. en colores$
de moda, desde...... .

U

La Ciudad de Londres
San

Francisco y P alm•
M E XICO,

El Ptrtortno llu•tonaao
En Parfs. Ya el otoño es invierno
y crudfsimo. Quiere llover, Y la humedad del aire en.fria los rostros y
pasa los huesos. El cielo tan gris
parece haber cafdo sobre la ciudad
y sostenerse a duras penas en los tejados. El bosque de chimeneas 11e
pierde en la bruma.
El peregrino pasea su Ilusión por
las calles tri3tes, y para alegrar la
melancolfa de la niebla se mira e'l
ur.os nuevos ojos; negros, porque-piensa él-hoy es dfa de luto casi
universal, ya que el mundo católico
recuerda la memoria de los muertos.
Luisa,-¿Dónde vainos?
El Peregr\no.-A visitar tumba.:1.
Luisp..-¡Qué horror!

El peregrino.-¿ Te da miedo la
muerte?
Luisa.-Miedo, no; fr1o.
El Peregrlno.-El frfo es el miedo del cuerpo. ¿No te has fijado en.
cómo paralizan sangre y voluntad
del mismo modo el hielo y el terror?
Espanto, frfo, i,1.movilidad, muerte;
cuatro palabras que son una sola,
¿ me entiendes?
Luisa.-No, pero ¡prefiero el mr,s
de Junio.
El Peregrino.-La belleza es de todos los tiempos.
Luisa.-Pero la alegrfa es •le!
sol, y el sol es del verano; ademils los guantes cuestan caro, y
cuando hiela., duelen las manos y
se ponen feas.
El Peregrino.-Manos que h an de
ser tierra.
Lulsa.-Si sigues haciendo bro
mas tünebres, te voy a dejar la,
sombra e n prenda.
El Peregr ino.- Cuando no hay
sol, no h ay sombra.
Luisa.-Tienes un ingenio mata•
dor.
El Peregrlno.-Y t \1, unos oj~
negr os a sesi nos.
Lulsa.-P or lo cual es posible que
esta tarde acabemos la vida juntos.
El Peregrino.-Y nos enterraran
en este cementerio, que tiene la hon••
da melancoUa de un j ardfn de otoño.
Lulsa.-S1, que hay hojas secas por
los senderos.
E l Peregrino.-Y tumbas de h1s
poetas que amaron estas hojas cafdas.

Violeta
Astra
Heliotropo
Lilac
Muguet
Rosa
Narciso
Heno
Clavel
Vistaria
Reseda

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i:

''JABON MON BIJOU"
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i
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Luisa.-¿ De poetas?
El Peregr ino.-Aquf tienes una.
Luisa.-V.erdad. Hay versos en la
lápida: per o no los entiende.
El Peregrlno.-Dicen asf:
"¿Dónde estar.á para f,;l ~la~ero
fatigado, la última ciudad del reposo? ¿Bajo 1.o.s ,palmeras del 8ur?
¿Bajo los tilos &lt;t orlllas del Hin?
¿ Me sepultar/1. tn un desi;irto una
mano extranjera o dormiré bajo !a
arena en la costa de un mar? ¡Qué
Importa!! Aquf como allí el cleio
de Dios se tenderá sobre mi tumba,
Y, lámparas funerarias, todas ias
estrellas de la noche brillarán sobre
mt."
¿ Qué piensas?
Luisa.-Que los poetas se se consuelan de la muerte con poca cosa.
El Peregrino.-¡Poca cosa le ilamas a todo el cielo y toda la noche!
Has de saber que este poeta amó el
vivir apasionadamente, y a la horá
de la muerte clamaba por la vida con.
toda la pasión y amargura.

Luisa.-(Leyendo). Enrique Reine.
El Peregrino.-Este fué su nombre.
Luisa.-¡ Hermoso ramo de violetas!
E l Peregrino.-Acaba de dejarle
aqu1 esa mujer rubia que se va a
toda prisa como huyendo.
Lu~a.-Será de lla famil~a del
poeta.
El Peregrino.-Seguramente,. 1porque le gust,ará soñar.
Luisa.-A mí también me gusta.
El Peregrino.-¡De veras!
¿Y
qné color tienen esos sueños?
Luisa.-Ahora verde mar, pori111e
es lo que va a estar más de moda
este invierno. ¿Por qué tf' paras?
El Peregrino.-Bajo estas piedras
duerme otro poeta que cantó 11n
f rancés. . . . y por tu amor.
Lulsa.-¿Por mi amor? ¿Cómo se
llama?
E l Peregrino.-Gautler se llamo
e n vida.
L uisa.- No lo recuerdo.. . . Tamb ién sobre la lápida hay versos ....
en los que pide flores y lágrimas para su tumba.
El Peregrlno.-Y en la tumba no
:ia.y flores, y en tus ojos, ¡oh, musa
de Parfs! no hay lágrimas.
Luisa.-¿No sabes tú hacer vetsos?
El Peregrlno.-A veces.
Lulsa.-Pues habiendo poetas q•1e
viven, ¿ quién va a llorar por los que
se han muerto? ¡Viva la vida!
El Peregrino.-(Melancóllcamente.) ¡Viva la vida!
G. l\lARTINEZ SIERRA.
EL ORIGEN DE LOS ABANICOS

Hay quien cree que el origen de
los abanicos plegables se remonta a
la más remota antigüedad, mas no
es as1, pues aparecen en tiempos r~lativamente modernos, en los añ;s
d~ 1401 a 1423, que fueron introducidos por primera vez en China importados de Corea, donde indudablemente se inventaron. De t:hina los
traJeron los_ jesuitas a Portugal, Espana e Italia, primeros pafses europeos qt:e los adoptaron en sus modas. Ing:aterra no los CO'loció hasta
el siglo XVII.
Las ciudades de mayor densidad
de ¡población son Roma en primer Jugar Y Venecia después. A éstas siguen Berlfn, Parls y Londres. A cada.
habitante de Londres le corresponde siete veces más terreno que al de
Roma.

La ciencia moderna ha desechado
por completo la astrolog1a, consider~ndola como absurda; y sin embargo, sólo en un pafs de Europa, en
Inglaterra, se calcula en nn millón
el número de personas que creen en
ella, desde el momento en que leen
el "Almanaque Zadkiel," que se publica hace cincuenta. años, y que está compuesto principalmente de profes1as sobre lo que ha de pasar en
el año. Los cálculos de la astrologfa
se hacen por medio del sol, de la luna, de los planetas, de les signos del
zodiaco y de los distintos aspectos
y relaciones de los planetas.
Para hacer el oráculo se traza una
"figura del cielo," qt:e es un mapa
representando al cielo en un momento dado, tal como cuando nació un

. ;;,e;,
.

Farsímil del j e1·oglíflco anuncittntlo
la gran peste de 1665, publica·
do por LiUy, en 1651.

niño o cuando ocurrió e l suceso acerca del cual se quiere averiguar.
E l mapa se hace dibujando tres
cfrculos y luego tirando unas lfneas
que representen el horizonte, y otra::;
a ángulo recto para representar el
meridiano.
Asf se ponen de manifiesto las divisiones formadas por el sol al levantarse, a! ponerse y al pasar por ~1
meridiano al medio dia y a la media
noche
Cada uno de estos cuadrantes se
d ivide en tres partes iguales, que
forman las "doce casas."
Nuestro primer dibujo, tomado de
la "Introducción de la Astrologfa,"
de Lilly, de la idea del sistema.
Al hacer un oráculo debe trazan;"
por este sistema el mapa del cielo,
en el momento preciso en que nació
el niño, y tal como se le vela desde
el lugar del nacimiento; hay que determil!ar los signos del zod1aco, y los
planetas con sus latitudes, declinaciones y demás, para que la figura
sea completa.
Los astrólogos afirman que cada
signo del zodfaco afecta a los individuos.
Por ejemplo: los niños nacidos
bajo el signo de Aries, tienen •il
cuerpo fuerte y enjuto, la estatura
mayor que la ordinaria, la cara larga, las cejas pobladas, EH uue?lo largo, etc., mientras que Tauro produce una estatura media, e1 cuerpo
bien formado, robusto y grueso, Ji..
frente ancha, la cara llena, los ojos
a lgo salientes, el cuello y los labios
gruesos, la nariz y la boca anchas.
Aries gobierna la. cabeza y la cara
del hombre; y las enfermedades que
produce (cuando hay planetas maléficos situados dentro de él), son la
viruela, el sarampión, herpes, pará-

lisis, apop!egfa, etc. Géminis gobie1·na los brazos y los hombros, y sus
enfermedades son fiebre cerebral,
difteria, fractui:as de la cabeza y de
los brazos.
De los ,planetas, el Sol ejerce influencia sobre los grandes potentados de la tierra; Mercurio domina en
general, sobre todos los hombres de
ciencia y arte; Venus reina sobre los
amores, los sastres, los tocadores ele
instrumentos músicos, las modistas,
los joyeros y otros oficios asf.
La Luna es la patrona de los actores, los taberneros y todos los que
trabajan de norhe.
Marte domina sobre los guerreros,
los médicos, los cocineros, los panaderos y los herreros.
Júpiter es el planeta de los grandes fllósofos, de los grandes magistrados y de los banqueros.
Y Saturno domi'na sobre los viejos, los eclesiásticos, los dentistas,
los frailes y en cuantos viven m.i.s
bien moral que fisicamente.
Marte, Saturno y Urano soi1 planetas maléflcqs, mientras que Venus y
Júpiter son considerados benéflcoJ.
Cuando uno de estos últimos se encuentra en relación con uno de los
maléficos, se dice qne está "afligido"
por é l.
Por ejemplo: cuando el Sol se halla en relación con alguno de los planetas maléficos, la persona que IJa
nacido en aquel momento tendrá que
sostener grandes luchas en la vida,
y es posible que acabe por suicidardarse; mientras que para alcanzar
gran ¡prosperidad es necesario que el
Sol y la Luna se encuentren libres
de aflicciones.
De los pafses modernos, Inglaterra ha sido siempre el más adepto
a la astrologfa. Lilly, su gran astrólogo, profetizó en 1651 la gran peslt! que asoló a Londres en 1665.
Nuestro grabado es un facsfmil
del jeroglfflco que publicó catorce
años antes de que ..oorevinier a la
epidemia.
El mismo astrólogo predijo con
anticipación, por medio de otro jerogl1fico, que también reproducimos,
el gran fuego que ocurrió en Londres, el 2 de septiembre de 1666, y
destruyó media ciudad.
Aries es e l signo del zodiaco que
domina sobre Inglaterra, y Saturno
su planeta maléfico
Examinan~o :la ·.historia linglesa1
de los últimos seiscientos años, re-

bernando la reina ~farfa, hubo la
gran persecución religiosa, durante
la cual fueron condenados a la hoguera 277 personas; en 1643 estalló la guerra entre Carlos I y ei
Parlamento. Por otra parte, los siguientes hertos favorables ocurrieron estando en Aries el planeta Júpiter, favorable a Inglaterra. En 896
el rey Alfredo derrotó a los daneses;
en 1815, el rey Juan firmó la Magna
Charta origen de las libertades inglesas; en 1856 se firmó la paz entre
los aliados y se ;iuso término a la
guerra de Crimea; en 1868 e mpezó
la gran prosperidad de Inglaterra.
Hay nueve grandes pl'l.ncipes que
se volvieron locos o tuvieron perturbadas sus facultades, y en cuyo nacimiento Mercurio o la Luna o ambos estaban afligidos por Marte, Urano o Saturno.

Facsúnil del jt:roglifico a nunciando
el gran f uego de Loudl-es, de
1666, pu blicado por L illy ,
en 1651.

Fueron Pablo de Rusia, Jorge lH
de Inglaterra, Gustavo IV de Suecia,
Fernando II de Austria, doña Marfa
de Portugal, Carlota emperatriz de
México, Carlos II de España, Murad
V de Turqufa y Catalina de Rusia.
En la misma constelación nacier on
Swift, Faraday y otros grandes t:i.lentos que en su vejez perdieron sus
facultades intelectuales.
¿ Quiere todo esto decir que los
a$trólogor, tienen razón y que s•1
ciencia es exacta?
Repugna a la razón que planetas
que se encuentran a millones de 1.,guas de nosotros puedan ejercer influencias decisivas sobre nuestros
destinos.
Los fracasos de astrólogos célebres son. notorios.
Todo el mundo recuerda haber leído la famosa profec1a que en 1179
hicieron todos los astr ólogos cristil~nos, jud1os y árabes, los cual~ r
habfan pur,sto de acuerdo para anunciar que la conjunción de los plimtas en e l mes de septiembre de 1186
ocasionarfa la destrucción de todas
las cosas por la violencia de lnr,
vientos y de las temoestades; durante aquellos siete años el mundo vivió
lleno de terror, y cuando llegó el
plazo fijado por los astrólogos no
ocurrió nada de particular.
El suceso se repitió cuando el matemático Stoffler predijo un diluvio
universal para el mes de febrero del
año 1524, y ocurrió que precisamente en aquel mes no cayó ni una gota
Los astrólogos denuncian a estos
colegas suyos como ilusos que se
equivooaron; pero en realidad, si se
ie:x.aminan das profeefas cumplidas,
resulta que, o estaban hechas en tér0

E l sistema de hacer un mapa astt•,,.
lógico.

sulta que durante los perfodos en
que Saturno ha estado en Aries ocurrieron en la Gran Bretaña los desastres siguientes: en 1290 hubo una
guerra entre escoceses e ingleses, y
éstos fueron der rotados cerca de
Edimburgo; en 1 378 ocurrió la invasión de Wat Tyler; en 15:;5, go•

minos sibi11ticos que podfan abarcar
un gran período de tiempo, o una
gran variedad de sucesos, o que, como ocurre en los casos que hemo~
citado de la historia de Inglaterra,
abarcan un período de seiscientos
años, durante el cual ocurrieron
también hechos favorables, cuando
ejercfan su influencia los planetas
maléficos, y hechos adversos cuantlo
según los astrólogos, :])redomic.aba
la influencia de los astros benéficos.
De todas maneras, como el núm•fro de los creyentes r esulta ser todavfa grande, podemos darles un consuelo de primera magnitud.
Hace algún tiempo, un iuglés, a
quien su oráculo habfa augurado las
mayores desgracias imaginables, emi
gró a Australia, y en Melbourne hizo gran fortuna y )legó a ser una ,le
las personas más poderosas de rn
colonia.
Pretendió entonces burlarse de
los astrólogos, y éstos le contestarc.-n
con una teorfa que es la que con5()lará a las personas aludidas.
Dijeron que desde el momento en
que el individuo referido emigró a
otro hemisferio, invirtió por completo la posición de los astros con re.-pecto a él, y convirtió asf en hano
favorable el que le era aaverso.
As1 que ya lo saben las personas
que tienen fe en la astrolog•a: si sti
oráculo es malo en sn hemisferio,
no tienen más que irse a .s us anUpodas para volver al revés las profecfas y librarse definitivamente de
todo el mal que pudiera tocarles.

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compt:esto vejeta! Arvelina. 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ y
tómese una cucharadita después de cada comida
y al acostarse.

Eu uOCO GA~CUuADOR
En el manicomio de Nantes hay
un loco an:1lfabeto que es un calculador maravi,Joso por la rapidez co::i
que hace ::;us cálculos.
Preguntado por la edad de una
persona que hubiese vivido un millar de segundos, tardó wlamente 41!
secundos en contestar concretamer,te. En 2,1 segundos contestó con to·•
da -exactitud a la pregunta sobre la
edad de tma pe1sona que hubiese vivido 343.000,000 de segundos. En
32 segundos averiguó cuántos segundos componfan 39 años, 3 meses y
12 horas.
Después de haberle dicho el número de millas cuadradas del mundo
lle ¡preguntamos /!uántas ¡hect:!Teas
representaba y contestó concretamente en cuatro segundos.
El número de segundos de 30
años lo averiguó en 14 segundos y
explicó sus cálculos diciendo que se
c-ompon1an de cuatro multiplicaci:Jn"s y una adición mentales.

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l.uoriterlq "E 8 0 0"1 BAISIEt1X (Francia)
D1p61i1t1: MEXI CO ,U1h/ein ,3,o.Coliseo.J.Félix .4,Profesa.
o••d•IE1efant1,21, SanJ04• 1 Real, Pu.·su : /banez,
l ndepen&lt;Jencla,8. YERA CRUZ: Muller,21 1 c . Victoria•

�EL MUNDO ll,USTRADO.

El juego de la lotería
Los hebreos antiguos ya cultivaban el rico recurso de la loterfa para sacar monedas con descomunal
ventaja, según ahora hace nuestro
paternal estado. Entre los romano,;
estaba en boga la conclusión de las
,s aturnales. El emperador Auguslo
distribufa, por sorteo, al final de las
fiestas, premios de valor, obj etos de
arte o una esclava nubia. Nerón r ifaba pájaros raros y naves lujosas.
Heliogábalo organizaba loter' as d-:l
carácter grotesco, pues los favorecidos por los premios podfan entrar 'cln
posesión de diez esclavos o diez mo'lcas, diez osos, diez grillos; diez avestruces, diez libr as de a r ena o una

docena, en fin, de rasas verdaderamente raras. A la cafda del Imperio
desapareció la loterta, de la que !!O
se volvió a decir palabra en doce siglos.
En Italia reaparece en el siglo XV
con los mercaderes de Génova y Venecia, que por este medio se deshacfan de s us mercancfas viejas y averiadas. Pronto se extendió en toda la
penfnusula la pasión de este juego
q u e también pasó a Francia.
Prohibida la l oterfa por la Revolución. se restableció con la vuel ta de
la vieja dinastfa, hasta q ue en 1 835,
nueve años después que e n Inglaterra, se 'Pro hibOO •terminantemente.
A nuestros lector es no les quedará
duda de que aun hay loteros, oyendo gritar ¡ par a hoy! ¡ par hoy! cua.1-

La ("olución

do por las voces se llevan los vendedores más de miles de maldicion.33
que pesos ofrecen.

- -- - o - - - - -

liA ltUG}iA
Veinte cañones vomitando fue go
lanzan la muerte y siembran el es(tragq.
y allá abajo, en el valle, se divisa
la espada reluciente del soldado.
Y en medio del a r dor de la ,pelea
escúchase un g lor ioso y dulce cant;i:
¡el héroe que a la muerte desafia.
entona alegremente e l himno patr io!
Emilio Ag uado y González.

d( un ª"iador
t

/'

l

I

1

PUENTE DE CONFIANZA.

Debe hablarse bien del puente
que le conduce á uno con seguri•
dad al otro lado. Asi dice un
antiguo adagio, y en él s;ie encierra
la honradez y el sentido común
de loa tiempos. La mujer -que
ponía una vela encendida en BU
ventana duranto las noch::s oscuras para guiar á las gentes que
viajaban, estaba poseída de un
verdadero sentimien to filantrópico, y más de un viajero la recordará con gratitud. P ero a.caso el
más profundo y duradero agra•
decimiento y obligación se siente
por aquellos que n 0s han ayudado
en momentos de dolor y de enf2r:nedad. Porque : ¿Qué alh-io ea
m13jor recibido que el alivio de un
sufrimiento? Por desgracia. son
muy pocos los remedios que pueden dar tan grandes y preciosos
frut os. Y aún entre elloR, miles de
personas dan el primer lugar á la
PREPARACION de WAMPOLB

j·

'
r~

"7

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J,f\

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-

E l pi-imer vuel o sin ayucla.

',.,,,
- -· ---

'-'., 1

-·-

Su primer vuelo planeado .

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.,

E stuclio del vuelo ele' las aves.

' ..,

,1 I

•

'

'

'""

E n ella se hallan los mejores
resultados de las investigaciones
científicas y experimentos. Con•
tribuya á la absorción de los alimentos y estimula todo el sistema
nervioso. Es tan sabrosa como
la miel y contiene una solución de
un extracto que se obtiene de
Hígados Puros de Bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta
y Cerezo Silvestre. El gusto
nauseabundo, y el olor del aceite
quedan completamen te eliminados. Este es un triunfo de la
medicina que nunca se babia oh•
tenido anteriormente, porque en
esta forma científica. y original,
el sistem11. se nutre en seguida y
se refresca. Su acción en las En•
fermedades E scrofulosas, Debilidad y Afecciones de los Pulmones
es con vincente. El Dr. G. Mcndizabal, Profesor d::i la Academia
Nacional de Medicina, de México,
dice : ' ' He usado la Preparación de
Wampole con los mejores resultados, para entonar constituciones
debilitadas y pobres de nutrición."
No puede fallar. En 111,a Boticas.

En ti fiipódromo

Da prueba de un total despr·ecio d e ht vida.
tan necesario en un aviador.
- ¿ Qué, ya n o apuestas e n las carreras?
- No; porque cua ndo pie rdo tengo un disgusto con mi mu jer, y cuando gano se lo gasta ella en t r aj es y
sombre ros.

más aún

Apren de a efectuar vuelos cortos.

Y, finalmente, llega a ser un perfecto aviador.

Decidida m en te, nn1 porción de cosas que hoy disputamos como i nventos de este s ig lo eran ya conocíd:ts
en pretéritos tiem pos. Ya ves, recientem'e nte, e n unas excavacio n es
que se ha n hecho en Egipto se h an
en cont ra dó unos a l am bres que, por
s u forma, y disposic ión, h acen presum i r que los egipcios conocfan el teléfon o.
-Eso no es nada -dice uno de la
tertulia.-En Siria, y en otras t?Xcavaclones, no se encontró ala m bre
alg uno; lo q ue permite suponer q ue
a li fe ya conocfan e l telég rafo sin hilos.

R e gistrado ccmo artícu l o de s e gunda c l ase e l 3 de Novi embre de 1894. -lmpr eso en papel de l as Fábri cas de ~an R a fae l,

Año XX. -Tomo 11.

México, Noviembre 30 de 1913 .

Número 22 -

1'
_..._.,--.....•
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• --...
• --...•--...•--...•--...•- - - - - - -· ~-----......
--·----~. ...--. ...
·-. ...,---·-

�1

lVIVA GAONA OVIVA LA PATRIA? . . .
"Si todo e l 1meblo q ue
antea)·t•r e-.taba e n la plu•
7,a de toro-. dedicara -.u
tnndófll o e n t u siu-,m o a la
-.oludém ele h&gt;!. tra.,,toroo~
de ) ((,, leo, ¿t)U t' CO!,llS JH)
1md1 ía n akunza ,..,e?"
The )lc:\.i&lt;'an HeruJd. ( Ch is1mzos.)
¿No bastuA. a nuestra gloria este arte que
entusiasma al pueblo todo desde las mA.s all!lS
clases hasta los últimos de la má.s humilde plebécula?
Oh grandeza de las corridas! Y sus delicias
y su embriaguez y los Ell':plendores de i::emejante
espect!'lculo y los encantos Innumerables que
forman las 1iremlsas y el acompañ:i.miento!
Desde que se llega al circo, en sus mismas cercanlas, junto a la entrada y bajo sus corredores
y sus l)alcos, es ya h fiesta y la alegria, en la
multltuu hirviente, tumultuoea que atropella
y c¡ue a r~ar de su número infinito penetra
sin pena gracias a tamos ascensores s!'lbiamente
arreglados. Qué inmenso hormiguero de cabezas
sobre las gradas en anfiteatro, hasta las últimas que parecen tocar al cielo! .... Dirfase ver un
enorme búcaro de flores humanas dispuestP.s
en fo1 ma de cr!'lter v de ese cr!!.ter brotar risas.
gritos, canc·iones, a1&gt;óstrofes en explosión continua, rumuro~os y crepitantes, que se inflan de
súbito y estallan como una fanfarria de trompetas cuando per3onajes c•onoc•idos o un actor
&lt;"élebre o una cortesana admirablemente belia.
hacen su entr.ada ... . .
Y decir que todos esos rnldos se a¡1aclgua11
¡irimero en u n sordo gruñido semejante al leJano tumulto del mar, luego eu un murmullo ligero y ¡1or fin en un ¡1rofundo silencio no dejando escuchar m!'ls que los latidos de tantos corazones, desde que ,.;e ve aparecer en el palco que
domina la entrada pri,1 cipal a l presidente de In
fiesta que "ª a arrojar sobre la arena la señal
solemne del C'omlenzo!
¡Oh! Cómo todos los rostros entonces se to•·uan graves, &lt;"ómo se tienden tos cuerpos en a,·titudes Incómodas de estatuas y todas las miradas est!!.n fijas sobre las barreras tras de :aa
que piafan los tiros Impacientes.
Ved la Ideal, la soñada, la perfe&lt;•ta concordia
en que miles de ciudadaPos funden sus espi1 itus para formar una sola a l ma!
Y bruscamente los goznes rechinan, las barreras se abren y juntos con el clamor uná.nlm2
con que os sal uda todo el pueblo, sur gen ello,,,
los competidores, los héroes, los dioses, los sub lime3 toreros!
Hasta aquf, desde e l e¡lfgrafe de este artfculo,
las Hnels que el lector ha recorrido no se ro&gt;refleren, &lt;'omo ¡&gt;uede creerse, ,a. Gaona n i a Belmonte. ni a la plaza del Toreo, ni al frene!lt
taurófilo del pueblo m exicano que tan cruel
1•ero tan justa reflexión Inspiró a l "Mexlcan
Her a ld" ... . . .
No, tales Hneas, debidas a ta pluma de ,m
glorioso comentador de la Roma decadente,
se refieren a l Gran Cir&lt;"o y a las fiestas gladla,rlas de la gran urbe latlna.-Donde dice "ac,sesos," leed: vomitorios, "gladiadores" donde
dl&lt;"e toreros y por lo dem!\s la Identidad es perfecta.
Mlls adelante podrla llevarse compar a n do a l
diestro que hoy fascina a nuestras mul tltud 0 s
JOn aquel arcbimlmo Pesallas a quien protcglan y subven&lt;'lonaban tos taberneros de Su barra, puE:s de tal manera lograba C'on sus danzas v
pantomimas exC"itar a las multltude:, que, tras
de verlo en el circo, C'orrfan a abrevar su sed
urente de pasiones ....
Pero la Roma que en tales excesos habl3. caldo, era ya un astro en el ocaso que tuvo un
zenit de g loria cuyos dE:stellos, fulgurando sob re
el orbe romano, eran Cinclnato el simple y Julio Cé.ear el triunfante, C"atón e l sóbrlo y l\JarC'elo el es1iléndido; rayos sombrfos de guerra
C'omo Antbal y Escfplón. \'irgillo y Ovldio, ful gores C'larlsimos &lt;'orno Tilo Livlo y Plutar co.
Roma habla vencido a Grecia y a Cartago, a
Galla y al Asia Menor, a Egipto y a Neunldia
y Julio César, en el triunfo que perpetuó el JHllcet de Mantegna, subió al Capitolio en el carro

CRON ICA SEMANAL DE

c¡ue senfa para las solemnidades de los grand~:;
dioses.
Roma gritaba "Panen et circenses" porque
después de sus &lt;sfuerzos épicos y de su genio
ecr,lePdoro.eo sentfa hambre y a.,onizaba dti
h:istlo, pero ¿qué derecho, en medio de todos los
problemas elementales que solicitan nue:.t,·as
energ•as de pueblos jóvenos, tenemos los mexicanos para grit..r "Pan y toros!" e,1 una irrisoria caricatura de la Roma decadente?
Ca.da domiago de estos mese3 de Invierno,
una multitud, cuyo frenes{ taurófilo llega desde
el simple alborozo hasta las convulsiones &lt;!tnlépticas, colma los tendidos rle teda, las plazas
de la república y abriendo un ¡paréntesis en el
p{same que acongoja los espfrltu1:, y d•&gt;bla las
frentes, olvida las tribulaciones de la patria; las
amenazas que se esC"uchan mis ali!!. de nuestras fronteras; los ultrajes que a l_os bogares
honrados y a los bienes ;&gt;enofamente adquiridos cometen a diario las hordas de bandidos . .. ,
la miseria que asoma en lontananza su roslro
desencajado .... Todo olvida el pueblo que acude a los cosos taurinos equivocando el camino, ya que si se detu,,iera un Instante y meditara, irfa con fervor iracundo a 1&gt;ropiclar a l.:&gt;::1
dioses a l templo de la Fortuna vil 11 o al ar.i.
de Némesls que favorece l2s nobles reivindicaciones y las justas venganzas!
Por eso las breves lineas del "~1exicau JI~rald" resultan crueles, aunque evidentemente
justas. Causa 1&gt;avor y desolac•ión el meditarlas
y se piensa que en erecto, si todo ese entusiasmo deli rante, todo ese fluido nervioso, toda l?S'cl

Jcsi 1uan t:ablada
fluido nervioso, toda la fuerza vital que cie•.uos
de miles de ciudadanos consagran a la admiraC'ión de ese juglar el!!.stico, de ese antropoide
eEteta, de ese bt1&gt;edo afortunado que a pes2r
de no realizar los cAnones de Policleto, parec0
llevar consigo el esplendor de Apolo M usaget.!1,
la euritmia de Isaura Duncan y el "Angel" Je
la Bella Otero, si ese entusiasmo des;&gt;erdlciaJ.:&gt;
en apl1udir el revuelo de una verónica "gaonPra," Ee consagrara a procurar el biene3tar de
la patria, la consolidación del bandidaje y .-1
desarrollo de la riqueza. nacional, pronto veríareos el advenimiento de esa era de paz y de
fortuna en que todos soñamos, aunque poco o
n::.da hagamos para hacerla llegar!
Y mientras la capital se estremece al ruido
de los aplausos tributados al héroe profano del
momento, hay rostros desencajados que ~el
salvaje g1 ito "Pan y toros!" a.penas tienen (unzas para murmurar la primera palabra ... ~1ientras u1. los hogares escondidos, en el fondo d&lt;!
los vecindarios de arrabal lloran hL viudez y 1~
orfandad y alié. en los campos de batalla hay
oficiales jóvenes y obscuros soldados que mueren silenciosamente por nosotros, J)or los que en
la ciudad nos dislocamos las mandfbulas gritando vivas a un histrión, renómeno, pero bh¡trlón al cabo, cúando C'n estos d!as de duelo y
en estcs instantes de angustia sólo un viva!
debfa legftimamente surgir e·,, frenético y noble
clamor de nuestros labios, el viva que llevar'.\
consigo el voto 1&gt;orque se afirmara, a costa C:e
todo, la existencia. trégl&lt;'a y dolorosa de Méx;co, de nuestra. patria que sangra y agoniza!

CUENTO KA B IL EÑO
Cierto dfa, el cadf de una c iudad reunió a l
vecindario en asamblea. y le elijo:
-\'oy a proponeros un enigma, con la l'Olld idón de que morlrií dec•a,µitado quien no lo
arertare. El enigma. es este: "Hay un arbol muy
a l to con doce ramas y cada rama tiene treinta
hojas y cada toja cinco frutos."
Ll's despidió con esto 1&gt;ara el dla slgu lent.a.
y un mercader de jauón le dijo a su hija:
-¡Oh, hija mfa! Dispón to que 1&gt;ara comer
haya de mejor en casa.
- ¿ Y por qué, padr e mfo?
-El cadf nos ha propuesto ei;te en igma:
" H ay un a rbol m uy alto con doce ramas y
cada rama tiene treinta bojas y cada hoja cin.:o
frutos." El que no lo acierte, morir!!. deca¡lltad·J.
-;Oh, padre mfo! La expJIC'a&lt;'ión es muy
senc111a. El a r bol al to es e l mundo; las ramas
son los meses, las hojas los dlas, y los frutos
las cinco plegarias. Mañana, cuando el cad•; vaya a cortarte la ,;:abeza, dale la explicación d-el
enigma.
Al dfa siguiente e l cadf le dijo al mercader~
- H a bla.
Y et mercader explicó e l auigma.
El cadf exclamó:
-Por mi vida que me has de decir quién
te lo ha explicado.
-Señor, mi hija.
El cadl votvióse hacia el concurso de vecl•
nc:1 Y dijo:
-Os pongo por testigos de que compro a
esa muchacha.
-¡Oh, señor! Soy mer cader de jabón y voii
sois nuestro cadf. No 1&gt;odéis C'omprar a mi hij:t.
Algunos dfas después fueron a buscar a 1.1
joven y le llevaron un mulo carl!;ado de barin:1.,
otr o cargado de dinero y otro de manteca. Los
mensajeros del cadf enC'ontraron a la joven so•
la en ca~. y luego de de,cargar los regalos
le Jlreguntaron:
-;.Dónde está. tu hermaT\o?
-Ha Ido a. pegar y a que le peguen.
-;.Dónde esté. tu madre~
-Ha ido a ver lo que nadie ba visto.
;, Y tu padre?
- Ha ido a pom'r agua en agua.
En el momento de partir tos mensajeros añadió la jo,·en:
-Decidle a vuestro amo que la tierra ha dls-

1

ruinuido un 11almo, las aguas han menguado en
e l mar y no hay ya tantas estrellas en el cielo.
P11siéro,13e los mensajeros e n camino y ,ti
llegar a la ¡iresencia del cadl el dijeron:
-Seño r , habéis comprado una loca.
-¿Por qué es lora?
-Porque al llegar le preguntamos en dónde
estaba su hermano, y POS respondió que habla
ido a pegar y a qi¡e le pegasen.
-Fué al j uego.
-Le preguntamos des11ués dónde estaba su
madre, y nos dijo que habla Ido a ver lo que
nadie ha visto.
-Fué a ver a un recién 1 1acido.
-Por fin, le preguntamos dónde estaba s u
padre, y nos 1esvond ió que habfa ido a poner
agua en agua.
-Fué al molino. En verdad que no está loca
Los mensajeros añadieron entonces:
-A punto de partir nos encargó que os d ijé•
ramos que la tleira habfa disminuido un
J&gt;almo, que las aguas hablan menguado en el
mar y q ue no había ya tantas estrellas en el
ciclo.
-Por mi vida que habéis de devolverme lo
robado.
-¡Señor, perdonadnos! Crefamos que la joven era hija de un mercader de jabón.
Volvléronse los mensajeros en busca de la joven y el cadf la aposentó en el piso principal
de palacio, diciéndole:
-Toma cuanto quieras en mi casa y ve a
,·er a tu padre siE'mJ)re que gustes.
-Pues bien, te prepararé una torta.
La hija del mercader aderezó una torta con
o¡&gt;io y el cadf c·omló de ella y se quedó dormido.
Entonces su mujer lo puso dentro de una
caja llamando a dos esclavos les dijo:
- -Llevad esta caj a a casa de mi padre. El
cadf lo manda.
Fuése después ella a casa de sus padres, abrió
la caja y despertó a su marido.
-¿Quién me ha trafdo aquf?
-Me tlljlste que tomara de tu casa. lo que
m!!.s ml' 11laC"iera y te tomé a t · porque te ¡1rf'flero a todo.
-Pues bien, mándame desde ahora. Soy tu
esclavo.

�Para "EL )ll.'Nl&gt;O ILUSTRADO"

. Es ella, pensé al mirar la nota blanca ~UP
1evoloteaba s:ibre la 1&gt;lnya del rio. Y extático,
en el oterc m:'..s próxin}o, b:ijo la glori:. de aque l
sol meridiano, quedé con el libro entre las manos ,contemplando el brioso y ágil corretear d&lt;&gt;
Ce1•vatiUa.
Cervatilla es la rancherita más linda de 1 os
contornos. Tierna, l;J:;,nca y menud&lt;-. como la almendra del piñón. Una mata de pelo castaño Y
undorn enmarca un rcstro en que el pincel dejó
peluza de fruta agreste y que lava Y refresca t&gt;l
matinal roc!o y el sol de la tarde dora Y sazona.
para i11citar al diente. Un vello fino y ~bscuro
puebla un parént€sis cortado ?ºr el medio, que
se abre bajo la frente ampha Y comba para
encerrar la vivaz transparencia leonada de dos
gemas que, a modo de ojos, da~ paso a la ~ariz pequena e insolente que respmga Y se detiene asustada cerca de la ancha herida de la boca,

uoca húmeda y glotona de besos Y de
mieles. El bm,tú ...
se adivina rico en
curvas tra:i el corpiño invariablemente blanco; y debajo de Ja enagua,
blanca también, :il
tobillo torneado Y
mate rnbrc los Jimio u tos piececillos
que el a.;ua de los
arroyos lame de
continuo.
Tal es Cervatiila,
la )úufa r¡ue t•ua
tarde, la primera en
mi visita al ria,
salvó su cauce saltando por las piedras, asustada ])•~r

Pues ¿qué habtas creido? ¿te asustó que yo fuera tu enamorado .... ? Lo soy Cervatilla, lo soy.
Pero no como los enamorados que rondan tu
casa las noches obscuras, de tormenta, burlando
la vigilancia del campesino masUn para roba1·te al celo de tus padres y llevarte a otro jacal
a padecer miserias junto a la hoguera que cuece el maiz.. . No; soy tu enamorado porque
tienes la belleza. agreste del paisaje; porque
vengo cansado del dulzor qu mico de los ma.njar€s de la ciudad y en U he encontrado el agridulce de la fruta silvestre hurtada con esfuerzo
a,l árbol; porque tú tienes el frescor y la exhuberancla de la tierra virgen; porque rfes como
la chorrera que salta por el cantil, con risa
fresca y alegre; porque tu cuerpo es fuerte v
sano y bello sin artificios de modisterfa y huele
a flores y a resina y porque tu charla bulle como un gorjeo y es dulce y sabrosa como la leche que ordeñas a tus vacas; ,p orque tu ingenio,
sin ir más lejos del horizonte de tu campiña,
presta a tus palabras la suavidad con que se
esfuma en la ria o la agudeza con que, al otro

lado, pinchan el cielo las crestas de la serrania.
Porque eres buena y tu bondad es ingenua como tus oraciones; porque eres mala y tu maldad
no llega más allá que las guijas de tu honda;
porque en tus nostalgias hay sangre de crepúsculo y sangre de palomas heridas por la piedra
de tu mano certera; porque tus anhelos siguen
la senda opuesta a tus recuerdos y vau en pos
de suavidades; porque gustas de la vida quieta
enmedio de la vida ruda y no gozas de e:la, porque antes que yo no hubo quien supiera mullir
el suelo para que te adormecieras oyendo madrigales ....
- ¿ Qué es madrigal? me dijo.
Poco a poco me había incorporado. Dulci!icando mi voz me fui acercando a ella y mis
últimas pa1¡i,~ras fueron dichas en voz bnJ:i. muy
lentamente. cerca de s u úícto. Uno de ruls brazos la habla rodeado la cir.tura y con la otra m2.no le oprimia las suyas. Habia inclinado su cabeza sobre mi hombro y su pregunta me la hicieron mejor sus ojos que sus labios ....
Y yo, juntando mis labios a los suyos, mi

boca a su boca, mi alma a su alma, desgrané
la perlerla de un beso, largamente, gota a gota, perla a perla, hasta que mis labios temblorosos desfallecieron, a§Otada ya su miel y esfumada como un recuerdo la última nota mueical.
Dejé caer los brazos extenuado y murmuré:
-Esto es un madrigal, Cervatilla.
Pero Cervatilla se habla perdido. Oi sus pasos
alejarse rápidamente en la hojarasca de los cP,dros, monte arriba. Y l uego, cuando la not:!.
blanca apareció lejos sobre el cantil, una copi:1.
bajó por el cauce del rfo rebotando en los :..&gt;·,druzco:;:
Probada la miel de un beso,
no me volverás a ver,
que por eso, que por eso,
hija soy de una mujer.
)f. F. l&gt;UHALT.

Córdob:i, Ver.

EN LAS ESCUELAS · DE OBREROS

El Humor dB la SBda
Rumor de seda, opaca melodia
disuelta en aleteos de paloma,
estuche de vibrante pedreria,
pez que buye en fantástica redoma:
hay no se qué de majestuoso y leve
a un tiempo, en el frú-frú con que te alejas,
paseando .sobre el siglo diez y nueve,
la ostentación de las edades viejas .....
El rumor de la seda habla de China,
en que un dragón asecha en el ovillo
de que se urde la gracia femenina
con que flamea e, triángulo amarillo.
Persia, con sus ejércitos en fila,
11irve apenas de escolta, en el sendero
por donde Ester dlrfjese tranquila
hacia el amor con que la llama Asuero,
Grecia sacude, en gesto de arrogancia
,iue finge un aletazo en las edades,
el manto en que protege su elegancia
la !ni.olente figura de Alclblades .....
Roma vacfa sn arca al pie de aquella
en cuyos senos se abandona Antonio;
y después de vaciarla, guarda en ella
el cadáver de mármol de Petronlo.
Sobre la Media Edad la ooda flota
e,1 el lanzón, que, al ábrego derrama,
como un alarde que es,:ionU.neo brota,
el nervios.o vaivén del oriflama:
entonces, se hace espeta, y es la sombra
en que el amor del trovador resbala;
entonces, se despliega .. . y es la alfombra;
entonces, se retuerce. . . . . y es la escala.
Todo el Renacimiento, encantamiento ...... .
La Venecia del Dux es como una
ciudaG- de ra:rn, que, en mitad de un cuento,
se a.parece caida de la Luna.

mi inopinada
en el lugar.

aparición

Después, su curio:;idad
la fué acercando a mi
rojo quitasol, a mis libros de cantos dorados,
a mi apariencia bonachona y tranquila Y, por fin
a mi espfritu enamorado
de su gracia inculta. y
salvaje, montaraz y n1da.
Hoy somos bUE:no.f\
amigos, casi novios. A.penas el €"ol cruza el zenit
y un hálito de modorra
sopla inclinando las corolas en cabeceos de siesta, baja Cervatilla por el
cantil abrupto, siguien-.
do el cordón bullente del
rJo, a esperarme dos leguas abajo del pueblecillo donde paso estas
vacaciones. Mientras llego entretiene su inquie-

tud quemando sus piececillos en la arena caldeada, para hundirles luego en la linfa y mo3trármelos rojos y brillantes cuando nos sentamos
sobre la hierba, a la sombra perfumad1 de los
cedros, a hojear mis libros y a charlar ingenuamente de su vida y de la mfa.
-¿Y tú eres poeta? me pregun'a..
-Amo lo que es bello y lo que es bueno. Soy
un enamorado de la poes:a ....
- Y .... ¿qué es ,poesfa?
-¡Oh, Btcker! -he dicho riendo.-"¡ Poesía
eres tú!"
¡Jesús! ¡Qué 11alto! Hállaba.rn tendida en el
SPelo frente a mf, apoyado un codo en el libro
para rn::;tenn el busto semierguido, y al escuchar mi respuesta. un ill'.pu'i;o la ha b : stado para ponerse en pié, a dos metros distante. Asustada, cui trémula, con lc-s ojos muy abiertos
y la mirada interrogante y fija puf'sta en los
mfos ...
- ¿Qué fué, Cervatilla? ¿Por qué Ealtaste?
- ¿Yo soy poesía y tú eres su . . . . mi en,'.!morado?
-Es verdad . . . . ¿ y te asusta, tontina?
-Y Becker .... ¿qué cosa es Be,=ker?
-Ese si fué poeta! Y cuando una mujer hermosa le preguntó qué era poesfa, le contestó
las palabras que tú has oido: poesia eres tú.

Y, al fin, las unitarias dlnasUas:
Reyes del Escorial embalsamados;
Cortes reververantes de otros dfas;
tiendas de los PonUfices-S-Oldados;
banderas de románticos combates;
túnicas anunciadas por lás trompas;
hábitos de los inclitos abates;
palios de las liturgias y las pompas:
seda, seda, más · seda, en los cristales
de los museos, rfe a los artistas,
jugando con las perlas imperiales
y las episcopales amatistas.. . . .
Felipe IV: el Buen Retiro. Espadas.
Plumas. Liras. Paletas y Pinceles,
Las Meninas rompiendo en carcajadas ....
Cinegéticas voces de lebreles ....
Y LuLs XV: Versalles. Abanico.
Fuente. Jard':n. Pastores entre rejas.
Palomas con laureles en el pico ... .
Encintadas de azul blancas ovejas ... .
ENVIO.

Yo sabré recoger, Reina de Reinas,
en la avidez de mis convulsas m:mos,
como el cabello tú cuando te peinas,
la seda de los tiempos más lejancs;
yo sabré recoger la tela fina
que se viene arrastrando como cola
desde el Celeste Imperio de la China,
yo sabré recoger la blanda ola
que halla en los siglos ostentoso lech.o:
envolveré tu majestad en ella;
y para sujetártela. en el pecho,
mi corazón te cazará. una estrella!
Por José Santos Cbocano,

F,J

)liuist.-o de lnstl'ltl'ci6n Pública en la fiesttt.-Un grupo de niñas lle las esl'uelas.- Una niña entre flores.

El lune3 último visitó el Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, las escuelas industriales "Gertr11dis Armendárlz" y "Vasl!o
de Quiroga," situadas en plena Colonia de la
Bolsa, cuyos planteles han realizado una labor
de suma importancia, en el último curso escolar, por cuya razón fueron muy felicitados por
e l Lic. Garcfa Naranjo.
Estas escuelas son de suma importancia para el mejoramjento de fos niños que a ellas
acuden, pues bien sabido es que por el rumbo
de la ciudad en donde existen, son necesarios
dichos centros de Instrucción. La exhlblci~n
de trabajes en la Escuela Armendárlz es mu;v

completa, y en el patio principal del plantel se
había levantado un estrado desde el que el
Ministro y sus acompañantes presenciaro,1 ejercicios gimná:;ticos, y la señorita Meneses, después dirigió una corta alocución al señor Garcla Naranjo d(mdole las gracias i:ior su asistencia.
En los salonl)s de exposición se exhiben trabajos de los pequeños alumnos, en forma curiosa, como los bordados en papel, las flores,
etc., etc. Verdaderas obras de arte femenino se
velan aquI y ali!, y las figuras de Hidalgo, Na,poleón, Cuauhtemo&lt;', se destacaban perfectamente hechas.

�-

.... - --,-- - - - - -- -- - - -'\"

VIDA
)IEXICA~,\S l)JSTIXGUIDAS.

Inauguramos hoy una "Galerfa de Mexicanas
Distinguidas," en que daremos preferente h:gar-y ello es Jógico--a las damas que culminan en sociedad, por su hermosura o elegancia, por su virtud o talento, sin que dejemos

SOCIAL

Dos diademas coronan la belleza y gracia sugestiva de Laurn: la vivacidad clar'.sima como la luz que sucede a la alborada, y un corazón todo virtud, que brilla con la magnitud
del sol en el zenit."
¡NOS ])J\"ERTDIOS!

Es posible-eomo aseguran los pesimistas- -•
que aquf todo va de mal en peor, que los cambios suben. . . . como la leva, que la estrechez
de las familias es grande, que todo cuesta un
~ntido, que estamos, en fin, todos los mexicanos con el agua aJ cuello; mas aunque todo
ello sea verdad, no lo es menos que la gente,
sin duda para olvidar sus penas, apenas piensa en otra cosa que en divertir.;'.e y poner a:
mal tiempo buena cara. He leido no ha mucho
que hay personas que en los momentos más trágicos de su existencia siénteuse acometido-t
de una pasión de risa imposible de contener.
Cuéntase que Ara Bolena, al po:ier la cab~za
en el taj o prorrulllJ)ió en un acceso de risa al
que puso término el hacha del Yerdugo. ¿Ser'\
acaso el afán de divertirse que Uene en México el público, algo asf como esa risa lúgubre
que e l lenguaje vulgar llama "la risa del conejo" y que traducida al momento histórico sería
el disimulo del miedo ante la iracunda torme nta que se avecina? ....

Señor clon Leopoldo Dupinet, que ha presentado con éxito su examen de médko.

de pe.!lsar que en un sólo ser femenino puedan
caber todas esas prendas, o casi todas.
Nos pla&lt;'e engalanar esta sección con el retrato de la señorita Laura Garamendi y Almada.
Algún csteta admirador díjome la nocfle del
último martes en el "Cine Palacio" lo que yo,
indiscreto, voy a repetir en seguida, porque se
me grabaron sus ,palabras, pronunciadas a muy
breve distancia, ;ie la dama que lleva el eufónico nombre inmortalizado por Petrarca y sugeridas por la presencia de Laurita, mientras
un "film de arte" era desdefiado por nuestras
miradas.
"Un acor.de d~ citara y un chorrear de notas
de flautas de pl:'.ta, anuJ1cian su alegria, su
sonora alegria.
Se la ve, y al punto los más taciturnos semblantes cobran tintes de contento y retoza t.:n
los espíritus el deseo de su amable conversflción, y sus palabras, como melodfas se resbalan por la pendiente del entusiasmo y bajan
a lo más hondo del coi azón, esa caja acústi.:a
con vibrador cordaje de salterio.
Su trgura por sf sóla atrae a su derredor las
aves de la simpat,'a, que vuelan a 1&gt;osarse sobre su armoniosa cabeza de emperatriz, y se
prenden para siempre entre sus ~izos, nidos llenos de tibio perfume ....
Por sus animados movimientos, .,,;tentad5n
serena de una vida feliz, me recuerda la balada de Reine, la que ·•se ve" a una náyade del
viejo Rhin recoger peri ,s eu las conchas de sus
manos que, de11parramándolas \al a¡ire sutil,
caen engarzadas en un collar y dibujadas en la
arena el óvaio de su cuello. Laura., al movimiento de sul'; !Jrazos que recuerdan a la torcaza cuando va a emprender el vuelo, describe
figuras r!tmlcas que interpretarse pueden como
la aspiración suprema de la elevación hacia e!
1&gt;afs remoto del Ensueñ.o.
Su tez sedeña, por la tersuN. y el sonrosad:&gt;
color, imita un albaricoque sazonado. Sus manos, finas y torneadas, parecen hechas a d¿shojar azucer:.as para la Guadalupana, as[ como
sus breves ples para deslizarse en alfombra de
violetas. Las l!bélula.s de sus párpados aletean
en la superficie de dos estanques en cuyo fondo titilan dos luceros fulgurantes y radiosos
como Venus en la alta noche,

El coquetuelo sa16n de la calle de Dolort&gt;S
se ve noche a noche concurridt simo. He aqu í
algunos nombres de las familias que asisten con
más asiduidad:
De Algara, de Arcocha, de Asúnsolo, de Aspe, de Banquet, de Burns, de Bustamante, ole
Camacho, de Cárdenas, de Carranza Laris, de
Corona, de Curbelo, de Castillón, de Creel, Je
del Hoyo, de l\1onteverde, de Rodríguez, tle
Sánchez Navarro, de Khun, de Pliego, de Mancera, de Garcfa Cuéllar, de Garc!a Pimentel, de
Vieyra, de Suinaga, de Pardo, de Portilla, de
Huerta, de !caza, de Gamboa, de Limantour,
de López Negrete, de Iturbide, de Gurza, c;e
Espinosa Rondero, de Sanz Lavie , de Orteg,,,
de Terrazas, de Luján, de Garc!a Granados, e]¿
Mercado, de Pizarro, de Lebrija, de Flores, Je
Cornejo, de Regil, de Méndez, de Gutiérrez, dt1
Torres Rivas, de :\lackiwak, de Martfnez, de
Russek, de Redo, de Zaldívr_r, de Garamt&gt;nJi ,
de Zárraga, de Braniff, de Yerdugo, etc., C't c.
BEATRlZ :\IACKISSAJi: Y HART)IANN.

Este minúsculo pedazo de cielo que aparece
aquí en forma de rorro, es un acabado ejemplar
de salud y de gracia que se llama Beatriz. ¡Si
la oyérais hablar y reir! Le echar!ais seis años,
pero ella no los querría, porque apenas tiene
dos.
¿Dije que era hermosa la chicuela? Si lo dije, o al menos yo emplée un eufemismo: no
conozco una sola Beatriz que no sea hermosa.
Tiene dos apellidos sajones pero nació en
México, hija de mexicana y de un "primo" que
nos quiere con cariño de hermanos: en consecuencia es criolla "pom· les quat1·e cotés."
Pasma e infunde inquietud la precocidad -del
angelito. ¡Desde ahora pide a su buena madre
que ponga un Arbol de Navidad para los niños
que no tienen dulces y jugue tes como él!
Y, naturalmente, sus deseos van a cumplirse .....

los veinte años-se la dedica una fiesta a la
q ue concurren todas sus relaciones, como para
t e ñalar de modo inolvidable la fecha de s u entrada al m u ndo de la. soc iedad.
En tal ocasión, la dama recibe toda suerte
de agasajos y bromas delicadas y la.s amiguitas
secretean acerca del más valido pretendiente Y,
en alta voz, en esa charla de alondras que so,;tienen las muchachas, auguran contento y felicidad a su nueva com:vañera.
A Luz Vieyra y Garefa Granados,-señorita
cuya es la imagen ornamento de estas Hneas--tocará bien pro!lto hacer su presentación formal en sociedad, en una soirée Jucidísima.
La dama, una figura delicada de Tanagra o
de Bonguereau, es harto conocida en los circulos elegantes y no ha mucho fué admirada durante la festividad de los Juegos Florales, formando parte- y muy principal-de la Corte de
la Reina, S. M. Luz Vizcarra y Garcfa Teruel.
ruel.
Cua,ndo vió la primera luz. . . . (AdvJerto
que no establezco prelación entre las dos grandes "Luces") quiero decir, cuando la señorit:i.
Vieyra abrió esos "ojlsimos" serenos como uu
lago a la hora del mediodía, las hadas la col
ruaron de dones y le predije ron constante ve :1tura.
(
Por &lt;'EO la vemos tan l.ella, tan ufana y tan
alegre. Sus buenas madrinas las rosas y les
mariposas, exaltan su animación y alie:o:1tan e •1
esta primavera de su vida con los prestigios del
¡lerfume y del color, prometiendo no desvanecerse para las sucesivas estaciones.
FRANCTSCO GANOARA.

]Cermesse ,,e1•iflcada en la ítltima semana e n Gua&lt;lalnjara y en la cual se ven a las distinguidas señoritas Díaz Barriga y Valle en la tómbola.

Seño1·ita Laura Gara.mencli y Al.meida.

Apartándonos de indagaciones, es lo cierto
que son muchos los es;&gt;ectáculos ofrecidos al
esparcimiJrnto, todos ellos muy socorridos por
el público-las corridas de toros especialmente
-y que, a veces, es menor la dificultad de ,linero qi:e J'emban·as de choix.

1

. . ..J
Un aspecto de la barran.ca &lt;le Tescalame.

El Teatro Ideal atrae a la ~lite mexicana.
Las operetas austriacas en que domina la re.ti
Esperanza Iris, han hecho de ese gracioso teatro el "rendez·vous" de la sociedad más encopetada y elegante.
Algo encuentro de análogo, en esta cruenta
etapa de la patria, entre la música vienesa y
las operetas de Offembach. Ellas fueron tristemente célebres en la época del segundo Imperio en Francia puesto que acompañaron el ca11to de orgfa con que el pueblo francés se precipitó en la \"ergüenza de Sedán ....

Nifut

Beatriz Mackissak.

ID.TA LUZ QUE VA A DESLmmRAR.

Empieza a adoptarse en México la costumbre
europea y norteal.il~ricana de que llegada una
señorita a citll'ta edad-entre los diez y seis y

PENSAMIENTOS
El instinto lo produce el magnetismo, y la
necesidad y la inteligencia, la práctica del Instinto transmitida por la sucesión de los seres,

+

++

Nadie vive de lo que escribe sin mentir o sin
adular.

Bananca. del Tescalame, Ameca, Jalisco.

En el mundo hay más obligaciones que hombres, y, sin embargo, hay hombres sin ninguna
obligación.
Si no existler,a, el resentimiento, no exlstirta
la crueldad.

Una planicie de la barranca.
Lo mismo hay usureros del mérito que del
dinero,

+++

Hay virtudes tan cerca del crimen que se
confunden.

+++

Queremos más que los hombres sean malos
para acusarlo!, que buenos para aplaudirlos.

Una definición:
-La vida es un ferrocarril; los años estacio++ +
nes; la muerte la estación de llegada; los méNuestras desdichas se hacen menos con las
dicos las locomotoras, y los farmacéuticos las desdichas de los demás, y se aumentan con la
agencias para la venta de billetes.
felicidad de los ajenos.

�ARTISTAS EN LA INTIMIDAD

JfCASTelLANA
- -·
.

~f(
~~

lJrr Bl □ girr da Blla
Quedó sobre su boca ensangrentada
mi be:w como una mariposa
bermeja, que palpita aprisionada
En Los pétalos rojos de una rosa.
Sil?:npre senU en mis labios, fresca y suave
la impresión de su boca fugitiva
como el roce del ala de una ave
sobre una frente blanca y pensativa . ...

Balrn □ s

rlgl

da la Fiasta
HPb □ l

Sea loada la fiesta,
El mes, el año y el dfa
En que nace con aquesta
Creación de la floresta
Nueva edad de poesía.

Err la alta rr □ chs
i ~fartirio,

rr.i Señor! . . . . Por la sagrada
Vfa del evlutado firmamento,
Ya marchan las estrellas al tormento
De su lenta extinción en la alborada.
Media. la noche, y aun tu desolada
\'oz no ce3a el relato tan sangriento
De esa historia de humano desaliento
Que en el orto del sol fué comenzada.
Mira qué triste está mi pensamiento
En la dEsolación de su morada
Y, cómo e l corazón, con ritmo lento,
Reproduce en su son la acompasada
l\1archa de un hombre sobre el pavimento
De una vieja mansión abandonada . ... !

POETA MEXI CANO

Las manos que del autor
Arbol del Bien y del Mal,
Agostaron su frescor,
VaTJ a ser el sembrador
De un milagro forestal.

La vida
La \· ida es sueño ... .
Es sólo un sueño ... .
Un sólo sueño ... .
La vida es sueño:
-No despertemos!
La vida es sueño:
-No desperemos!
Es sólo un sueño:
-No la acortemos!

Cnmn B1 viBrrtrr .. "
Ave cre1)Uscular, remordimiento
De los dfas perdidos, ¿ hasta cuándo
l\Ji esperanza será, deseSIJ)erando,
Desesperanza de tu ad venimlento ?•
¿Has viüo cómo se halla el pensamienta,
Y está sobre el recuerdo sollozando
Y que va en derredor bojas dejando,
Como e l viento de Otoño ... como el viento ...
Amada, es tiempo vuelve reanimando
Tu juventud para mi desaliento;
Llégate al viejo hogar, que aun alentando
Está por esperar tu advenimiento:
No sea que al volver mires llora:1do
Que pasa sólo el viento. . . sólo el viento ...

La majestad de todo aquel que perpetúa
Estos donEs de vida universal es tanta,
Que parece que en nuestro siglo se continúa
El perf')do del Génesis en que brotó la planta.
Ya tenemos de huertos
Las ciudades pobladas,
Y los campos desiertos,
Como. vida3 segadas
Con los ojos abiertos ....

Urrs Canrdrrn

Yan- os a fabricar los bo3ques santos
Que nuestros ojos no vet ár.. ....

Era dorada a fuego
De amor
Ninón.

y a preparar silvestres mantos
A los que nos sucederán ....

Tenfa fuego y vida
De flor
Y sol.

Quién sabe s i uTJa nueva generación de dio~P.3
Bajo ésta que iniciamos, selva se abrigará;
Si vol \·erán. los tiempos de los paganos goctls,
Y acaso el viejo dios-Pan r esucitará!

Eran de pajarito
Primor
y voz.

Estos árboles son nobles anhelos
Que noG defenderán de las ciudadEs,
Como grandes abuelos
Que Jeyantan los brazos a los cielos
A llamar de les cielos las piedades!

Sus quince años luc'.an
Palor
De Orión,
Y sus cabellos rubios

Ellos son el milag10 de la resurrecció11,
Porque al pla,ltarlos nos inmortalizaremos:
Cada obra e3 de este culto una r enovación
Que brota ya del suelo en el que yaceremos!
Bienaventurados
ArbolEs amados:
Más felices que yo,
Vais a estar en la tierra acariciados
Por la mano de Dios .. .
En la noche, en el dia .. . .
C'on tibias brisas y con aura fria ... .
Más felices que yo, pero también más mudos,
Se bañarán de luna o sol las cabelleras
Verdes. Recibirán los panidas saludos
De los vientos, Ja3 aguas, meses y primaveras.. .
Seré's como dioses, elegantes h ermanos ;
Pues todas vuestras hojas son una bendición,
Y, fecundas por el!o, nuestras profícuas roanos
Ofician en el misterio de la procreación!
¡Aleluya en la fiesta del Arbol! ¡Aleluya!
Car.ten almas y cosas, canten todas las gentes.. .
Y mientras la ceniza humllla nuestras frentes,
Del polvo surjan nuevos árboles. . . . ¡Aleluya!
Febrero 5 de 1913.

Color
De sol.

SR. JESUS YILLALPA1''l)O.

El Elrrgirr d:a sus njrrs

Ibamos por la vida
De amor
Los dos:
Como palabra y eco,
Rumor
y voz.
Y como era tan b elia
Y yo

Son sus ojos tan negros, que e l divino
moreno de s u rostro,
parece cuando extiende la mirada
la sombra de lo negro de sus ojos .....

No

SOY

Sino algo que camina
Sin ton;
NI son;

Y esa languidez de sus ojeras
que dejó tras mi amor, acaso es sólo
el halo tan somb!1~o que proyecta
la sombra de lo negro de sus ojos.....

Dejéla que marchara
En pos
Del sol. ...

Por eso cuando extiende la mirada
y me deja la sombra de su gozo,
una· tiniebla de placer me Invade:
la sombra de lo negro de sus ojos ....

Y un l)oco me ha dolido
El corazón.
JESUS VILLALPANDO.

-

1
Las que en la escena producen mágicos efGctos merced a su talento, a su e legancia y a su
belleza, las grandes actrices que tanta envidia
producen y que encarnan tipos soberbios y a
"eces trágicos en demasla, causándonos impresiones fuerUsimas, en el hogar, en la casa, en
lo Intimo tienen niñerfas y frivolidades que pa1 ece mentira que con ellos distraigan las horas
que el estudio o el foro escénico las deja libres.
La fotograffa que reproducirnos ha sorprendido a varias artistas en sus nimias aficiones,
y es curioso el saber en lo que ellas se distraen
cuando están libres de las miradas de los profanos. La famosa pianista Leginska cuyo nombre recorre el muudo en las alas de la celebridad, juega con muñecos como una chiquilla y
sentada en el suelo los contempla, los forma,
los mueve, y en una palabra los estima aun más
que a los públicos que la prodigan continuos y
entusiastas aplausos.
Una actriz famosa, Maria P!ckford que sólo
tiene 17 años de edad y ya encanta en la escena de Nueva York, posee una buena colección
de figuritas de barro y es de verla cómo sobre
una mesa, las forma deslizándose las bonas en
mirarlas y en hacer con ellas quizás historias
o cuentos, que de seguro nacen en su fantasfa
sólo al verlas.

Pagg-y Wood prefiere a todos los recreos el de
encerrarse con sus muñecas, que dicho sea de
paso, han de ser americanas, y según se cuenta, las habla, las escucha, como si le contestaran, y forma diálogos con las mismas, resultando un placer en el que la mente a no dudarlo,
toma una buena parte. Quizás de esa manera se
ejercita en el recitado, y puede que esa gimnasia, de la palabra y de la mente, la sirva mucho ¡)ara el teatro, sobre todo en lo que respecta a la pronunciación.
Aurora Lee, una estrella del Manhattan, tiene
unos gustos aún más raros en esto de las muñtlcas y muñecos, y parece ser que se complace
en hacer familias con negros y blancas y viceversa, pues posee una colección de las primeras
de los referidos colores, y a no dudarlo, cree
que de ese modo la humanidad puede producir
tipos más perfectos para la mejor selección
posible.
Lydia Lopoutowa, la bailarina rusa, se divierte con osos, tigres, leones, y otras fieras,
pero por supuesto ·de terciopelo o de_ felpa, v
las da de comer y las acuesta, y las cuida para
que no se estropeen, es decir, para que uo se
enfermen.
La soprano Vera Curtís, cuya voz es el gran
"clou" de todos los teatros en donde canta,
posee muñequitas francesas (han de ser pequeñas), a las cuales las viste con los modelos de
mayor elegancia, con los trajes que se usen, con
los sombreros de más lujo y hasta con joyas de
valor, convirtiéndolas en grandes damas.
Tina Lerner, la pianista rusa, posee juguete¡¡
pequeños, animales feroces corno osos del Polo,
tigres de Bengala, y hasta esquimales, todo
ello, claro está, de juguete, y se paga horas enteras cuidándolos y divertida con eJJos, estudiando las costumbres de los mismos animales, de carne y hueso, con lo que, según conft·
sión de ella misma, distrae sus ocios, que no
son muchos, pues el estudio Y los muchos conciertos que da por doquiera ne la dejan muchas
horas libres.
Katty Chautharn, la popular 'dis_e use" de
las muñecas, lo mismo que Elena Prince, la
cual guarda una colección notable de las mismas, vestidas con los trajes de los diversos países del globo, de manera que resulta una el':lgancia femenina cosmopolita coleccionada con
sumo gusto y con cierto arte exótico.
Hortensia Lasteret, que hasta la fecha pare-

Ethel Leginska.
IPeggi 1,1\Vood . .
, ·e1·a Curtís.
Elena. Prince.

Auriol Lee.
Tina Lerne1·.
)lall(l J{Jestoff.

ce oir con indiferencia los galanteos varoniles,
tiene una buena colección de perros de todas las
castas y dice que les profesa cariño, porque
nadie como ellos, son fieles y siempre cariñosos.
Largo serfa recoger las rarezas y las extravagancias de todas las artistas conocidas que
quizás por verse aclama.das por los públicos hacen gala de unas simpaUas fuera de lo vulgar.
Si de América pasamos á Francia y a Inglaterra nos encontraremos con casos extraordina·
rios en la vida de las actrices, y todos los dfas

)la.ry Fickforcl.
Lydia Lopoukowa.
JCitty Uheatham.
Hortensia Lusteret

se leen en las ,biograffa.s de las mismas rasgos
de un humorismo, que produce extrañeza. Las
estrellas de Parts tienen afecciones que pasan
de lo vulgar y en las comidas, en la manera de
vivir, en sus principios, en sus amistades, 0 q.
tentan algo que se sale de Jo vulgar, rayando
en Jo extraordinario. ¿Será que la vida de Ju
escena, la continuidad de crear diferen tes dipos en comedias y dramas, pueda ser la cau~a
de todo esto? Honda psicologfa que no es fácil averiguar; el caso es que todo ello es motivo de crftica y de curiosas anécdotas.

�trella" que comparta c-on ella, triunfos y fatigas. Adeli11a. Iris, es, sobre todo, una bailarina,
muy graciosa y muy hábil, pero nada más. No
rnbemcs (!ué pensará la empresa sobre este particular.
AUGGSTO COXllF..

Luisa. sea una eminencia, como pretende la.
critica de taquilla, ha realizado una bella. labor tan árdur _como prover.hosa.

De:!!J&gt;uls de todo, no se puede quejar el público metro¡iolitano de falta de es1&gt;ectáculo!l.
Opera: un aceptable cuadro operl.stico formado
con elementos en su mayor parte nacionale:1,
agrupados al rededor de la señora de la Fraga,
alista muy estimable y digna de ser notable ~i
no fuera mexicana. ( Porgue decir "mexicano"
significa que no 'tiene 1a. ayuda de sus coterri'.-

"Tambor &lt;le GraruHle1os" en e l P rincipal.

Vienen l uego las pequeñas compañfas dram,1tica.s que hacen llorar a barriadas enteras con
"La Cabaña de Tom." Estos cuadros son simpáticos y conmovedores de puro humildes y lamentables. Hacen obra de vulgarización estéri-

____________________
C'lementinl\ )lorín, de l P rinci ll/11, e n
Salón."

,_

neos y que, por el contrario, no se le debe reconocer algún mérlto). En esa troupe figuran
también cantantes jóvenes que son una bella
esperanza. Están allf-en Arbeu-el tenor Anaya el barftono Silva, con una voz digna de oh··
se,' las señoritas Abaunza y Maria Lulsa Es,,i·
nosa, el barftono jalisciense Servtn, el bajo
P.a.nciera. Una pléyade animosa y brillante. El
esfuerzo es digno de aplauso.
En drama está a la cabeza del movimiento,
Maria Luisa Vi\legas, con su cuadro del "l\h:xicano," si no excelente, homogéneo. )lalvalo&lt;'n,
-como le llaman sus admiradores a causa Je
la creación, hecha. por ella d 1 personaje de

Teresita Cal vó, del Principal, en "Venus
Sal ón."
los Quinteros, de ese mote-no ha hecho mayor
cosa. en favor del arte dramático nacional, pero
s! mucho, fomentando el arte puramente escénico. Ella es el arte puramente escénico. Ella
es la continuadora de la tradición sentada por
Virginia Fábregas, aunque no tenga la gentlleza ni la elegancia de la infortunada. actriz cautivadcra de nuestro 'Público. Sin que Mar!:i.

Mimí De,·bn, en "\'euu~ Salón.''

ca Y merec!an una. pensión de la Secretarh Je
Bellas Artes, porque fomentan el arle en los espíritus obstusos de la plebe.
Hay, también, opereta, e l género intermedio
entre la Opera presuntuosa y formal, y la zarzuela, aloca.da y cascabelera. EF,peranza Jr;¡;
triunfa en el "Ideal," compartiendo los aplr.t'sos con Josefina Peral, con el tenor Limón, con
el joven Patmer. Cierto que hay pcr allf muehas novedades, pero cierto asi m;•mo, que las
obras llevadas a la escena c3tán mo::itaJas con
lujo Y propiedad; Esperanza, que c.s ducha
en cosas del escenario, dirige la €sc;;na y reparte papeles. El Público la sigue mimando y
a¡&gt;laudiendo.
Y zarzuela, oh, zarzuela hay para exportar
a provincias. El Principal, que es la Basfllca de
este arte por horas, va al frente, suntuosamente llevando como vestales a. .Mim! Derba,
a. Carmen Segarra, a Clementina Morin, antigua conocida nuestra. AIH se han "repri3ado"
-como se dice ahora-las mAs celebradas producciones del género chico. La mise ea scerre
grandemente cuidada y el conjunto magnffico,
como que Por ahf andan las manos hábiles rie
Ca.pella Y de Miguel W'imer. El público, formado
por denodados habit ues, asiste en masa. a los
triunfos de la bella Mlmf. La empresa firme y
ganando.
Zarzuela bay también en el "Lfrico" y en los
teatros subalternos, entre los que descuella el
"Alcázar." Zarzuela hay también, desde el martes tíltimo, en el "Colón," donde es estrella Soledad Alvarez y una Iiñda satélite Adellna Iris.
La troupe está dirigida por el Joven Tirado-muy discreto tenor cómico-y en combinación
con la casa Pathé, Pues antes dP cada sección
pasa una película por la pa.ntalh del telón. Eata reforma podrá dar buenos resultados, puesto que atraerA buen número de familias, lo
que parece constituir el objetivo de la. empresa,
pero quid no dé todo el resultado apetecido,
pues ya se sabe que el público tandófilo no va
en busca. de impresiones infantiles precisa.mente. Esa innovación lleva. el riesgo de ahuyentar
a los trasnochadores que se pirran por el cuplé picaresco, sin dilaciones ni atenuañtes cinematográficos.
El cuadro es muy aceptable, aunque carente
de primeras figuras. Ali( la reina es Soledad A!v.a.rez Y creemos que seguirá siéndolo, puesto

que es empresaria y ella sa.brA a qué artistas enrola. Debemos decir, sinceramente, que por mucha gracia que derroche y por mucha elegalll'la
de que haga gala-pocas tiples visten meJor
que Ch ole Alvar ez-siempre faltará una "e;:-

DOS ESTRE~OS E~ EL TEATRO ~tEXICA~O.

",fnventud Divino Tesoro."

"Los Pasto1"t'll,"

•

�l

EL CANAL DE PANAMA

-.1

DE PARIS A NEW YORK_E_N-- -S~E~S_E-N~-T~A-_
~H~O~R~A-S
______

1

Ya se acerca la fecha en que el Canal de Panamá, esa obra grandiosa de la ingenierfa moderna, se abra al servicio público, después de
30 años en que la inteligencia del hombre ha
librado verdaderas batallas contra los enormf-S
obstáculos que la naturaleza amontonó en sn
paso.

La puerta de una de las g,·andes esclusas.

sobre la costa del Atlántico con Panamá a ori- tre Nueva York y los puerto:; orientales, dsil
llas del PacUlco; y más tarde, en lo. de Enero Asia y de Australia. Es cierto que el viaje de
de 1915 quedará libre el paso de todas las flo- Nueva York a Hongkong por el Canal de Panatas del mundo.
Las costas del Océano Pacífico van a adqui,ir
con la apertura del Canal, una importancia enorme, y hay que hacer justicia a Roosevelt que
tanto hizo porque los Estados Unidos no C:'! jara,1
en obra tan gigantesca. El, recoge en 1902 b
herencia francesa; bajo su egida se co.'lsuma la
fundación de la República de Panamá, y al año
siguiente compraba a la misma, por di :,z millones de dó!ares, la zona que el Cana! recorr!,i,
de cuyo zona, Norte América quedaba 30ber· na como asimismo dueña del Canal.
El mérito principal de €Sta obra, consi::;te en
lo que acorta las distancias, y por tanto los ,·iajes entre Nueva York y las costas occidentales
del continente septentrional; el nuevo C:l'llino
es menor que el actual en cerca de 8,415 millas
marftimas hasta las islas extremas del continente, y 5,000 para el re~to. El Ca.al economiza
a los Estados Unidos la construcc;ón de una ssiI .a&lt;; aguas del lago Gatun precipihtnclose
gunda escuadra, ya que permite la defensa
en el Canal, por el hueco que se hizo.
de ambas costrul, con una sola, cuyas partt.fl

El paso 1le la f'nlelll'a.

J_a explosión ele una mina de 20,000 kilos ele dinamita me1liante
la que, las aguas clel Pacífico pe11et1·1u·o11 en el
. Canal, por el hueco que se hizo.
Antes de que concluya el año de 1913 un
barco de guerra americano recorrerá las 4 6 millas de la via acuática que comunica a Colón

pueden pasar de uno a otro océano, en pocos
C:hs.

El C:rnal :;igniflca una reducción de viaje en-

Los ílltimos viujeros, que han I"eta1·daclo un 110co, alcanzan al navío aéreo
momentos antes ele pat'til'.

mtí durará tanto como e l h echo por el ce Suez;
pero los del mismo puerto al de S:mgal, Y,&gt;koama, Sydney, se abrevian bastante.

TEMA

As¡Xlcto que t)Odt·á p1·esentar un transatlántico aéreo, con su gran mira·
dot· ele p1·oa y su serie ele ventanas b1ilhu1temente iluminadas.

l.

¡Pensar que no he vivido,
que todo lo pasado hundirse puede
en - la mar i11sondable del olvido!
¡Pensar que en la angustiosa
desolación de una existencia vana
y e;1 la estéril fatiga cotidiana!
¡Pensar en la negrura
del porvenir! . . . ¡ Y en cuando ya cansado
de navegar por mares de amargura
mire aun distante el puerto ·deseado!
¡Pensar en que muy pronto,
tal vez mañana mismo,
abra a mi nave enfurecido el ponto
el seno de su abi"mo!

e
..Y

que en bl'eve contl'!Wl'án matl'imonio,

¡ Y pensar ea el sueño
del que quizá ya nunca se despierte,
y hundirse en el regazo de la Muerte!
¡Y pensar, oh Dios Santo, cuando ruede
al fondo de la fosa,
en la angustia crüel de haber vivido;
y hundirse en la negrura silenciosa
de la mar Insondable del olvido!
JORGE ADALBERTO VAZQUEZ.

La gran ne1·011ave va a 11te1•ra1·iza1· en Nueva Yo,·k y ya ha soltaclo sus anclas, al pasro: ft'en•
te a la estatua de la Libertad.

¿Sueño de un moderno Julio Verne? ¡Cuántos de éstos no son actualmente una hermosa
realidad! Los principales aviadores del mundo
prediceñ que antes de cincuenta años se cruzará corrientemente el Atlántico en inmensos
aeroplanos, capaces de llevar un considerable
número de pasajeros.
Nuestros grabados dan una anticipación de
este servicio transatlántico aéreo. Basta disminuir el peso de los motores, aumentar la superficie de las alas y encontrar un medio de
almacenar energia suficiente !para la larga travesia. ¿Cómo Ee consegui rá ésto? De la manero.
más sencilla; una evolución constante de las
ondas hertzianas permitirá en breve mandar energfa eléctrica a enormes distancias;
poniendo en el aeroplano un receptor de esa
energia, aumentado con un transformador, el
aparato impulsor ee reduce a unos cuantos kilos. Para evitar los accidentes por rotura de
la hélice, ésta será reemplazada por un propulsor de aire comprimido. Y, para que la fuerza
resulte barata, se tomará sencillamente de la
que se ~ierde ahora en el movimiento constante de las olas.
Esta es la parte práctica del asunto, que,
en cuanto a las conjeturas sobre rapictez, coufort y delicias de tales viajes, cada uno puede
echar su imaginación a volar, sin que las mí,s
atrevidas concepciones se alejen mucho de la
verdad.

�CRONICA

;

I

Según todas las predicciones do
la Moda, lectoras mras, los atavros
de invierno causarAn una completa
transformación en la silueta femenina, dAndole, por consiguiente, un
aspecto completamente nuevo. En
otra vez he señalado ya las innovaciones ro.is
sobresalientes, pero es preciso insistir en hablar
de éstas, aún cuando ya estAn anunciadas, pue;3
se prevee sin dificultad, que ellas abrir(m un
abismo cada vez mAs profundo entre las modas
de ayer y las de mañana.
Según todas las predicciones de la Moda, lectoras mras, los atavfos de invierno cauaará.n una
completa transformación en las silueta femenina, dé.ndole, 1&gt;or consiguiente, un aspecto completamente 11uevo. En otra Yez he señalado ya,
las innovaciones mAs sobresalientes, pero es pi:-ecirn insistir en hablar de éstas, aún cuando Y&lt;t
están anunciadas, pues ee prevee sin dificultad,
que ellas abrirAn un abismo cada vez má.s profundo entre las modas de ayer y las de mañana.
Como decta arriba,. lo que mAs ee marca, d •ude luego, e3 la transformación de la silueta, la
cual proviene de los cambios en el aspe(lto y en
la manera d&lt;&gt; seguir la llnea. En efecto: mientras los hombros se haczn cada vez mAs negligentes y caídos y el bajo de la falda se estrecha
de una manera tan exagerada como no lo hablamos visto jamAs, la ¡&gt;arte media del traje se
ampHa de un modo completamente marcado, "
lo que ayuda la abundancia de pliegues y draperfas, las cuales E&lt;c recogen r.or el frente a 'a
altura de las caderas. Este movimiento mu¡
acentuado en los trajes, es a11n má.s notable en
los largos mantos de piel, terciopelo, astrakAn,
felpa o seda brochada. Estos van estrechamente
cerrados en el cuello, con grandes canesús que
se prolongan más abajo de los hombros, en donde am¡&gt;lias vueltas drapeadas, finjen un fichú
flojo hasta el nivel de los brazos y recogido cerca
del talle.
Los cuerpos se eseotará.n ampliamente 30br~
camisolas de tul liso samamente ligero, lo cual
produce el efecto de un verdadero escote. Estas
camisolas, se hacen, :-. menudo, drapeadas y cruzaoas en forma:; de fich11, guarnec;d..'ts en el borde que toca. al cuello con un vo1'ante de tul plissado, el cual, sobresaliendo del borde del cuer1&gt;0, y llegando por detrás hasta la nuca, da el
efecto de cuello Médicis. En el bajo de las mangas semilargas, vemos, casi siempre, volantes
¡11issados de tul o de fino encaje, det nidos en la
orilla con l!stón entrelazado en una banda de
tul.
El talle vuelve a su sitio natural, y las espaldas de los trajes se hacen muy flexibles, muy
vagas, en forma de cuerpo-blusa, dé.ndole a todo
el cuerpo cierta negligencia y amplitud.
En todas las "toilettes" elegantes, los cuerpos se hacen, generalmente, en telas ligeras y
transparentes adecuadas al color del traje. En
la mayor parte de los atavros de ,,oche, el bajo
cuerpo se compone de una banda lisa, ya sea en
seda broc'Jada, brocado, terciopelo, raso, crespón
de China o paño de seda, en un ancho de 2(1
renUmetros, entallada por medio de dos pinza~
bajo los brazos, a manera de corselet&amp;. Lo alto
de dicho cuerro estA formado coa draperras de
tul o de muEe1 ina de Eeda, negligentes, flotantes
y un poco vagas, pues'as en transparencia sobre
pongée o muselina de seda rosa pá.lido, en tanto que los pliegues, di::;puestos en forma de breteles o de fichú, cubre11 u~a pequeña manga de
muselina o pongé.. Para los cuerpos hechos de
eata manera, la cintura resulta in11til, pues el
corselete ocupa su lugar; sin embargo, vemos
que algunas veces se acompañan de una cintura
bayadera colocada muy bajo y es'.rechando solamente J13 caderas.
El favor ele la :\loda por los volantes, se afirma cada dfa más y más de una manera 1&gt;ositiva,
1&gt;ues se hacen multitud de "toilettes" en tela~
ligeras cargadas en derredor de las caderas poi
un volante fruncido y guarnecidas en el bajo de
l:i falda con un pequeño volante plissado y pla.-

110. Otros· modelos son de tul, dispuesto en volantes orlados con seda. Otros, por fin, se hacen en seda flexible, cubiertos por siete volantes
de tul, abiertos 1&gt;or el frente en forma de A. La

v ga, pues, de las telas ligeras ha llegado a s.;
apogeo en estos momentos, sin fijarse en la temperatura inclemente, pues vemos Que no sólo en
,los atavtos destinados a las reuniones, bail!'s
y teatros se emplean el tul y la muselina de aeda para confeccionarlos, sino que, a11n los trajP.s
de calle y paseo están hechos con estas telas.
Como veréis, lectoras mfas, esto no parecP
muy razonable, pero la belleza de dichas telas
y lá. ley tlrAnica de la reina Moda, harán q•te
todas las damas acaten este decreto, seguras
de que su obediencia ha de ser recompensada
con creces, al ver realzados sus encaatos.
Es indiscutible que todo lo que veremos us-

t :&gt; invierno será. una ampliación de lo que vim 'S en la última primaYera. Las_ faldas de varic.s pedazos superpuestos se acentüan de d[a
en d[a. Dos "panneaux" plegados irregularmeute sobre una falda lisa; dos pedazos de tela
de forma y tamaño iguales a los faldones de
las levitas, cubrirá.n la mitad de la falda unidos a un tercero colocado encima que caerá por
detrás hasta el final de la misma; otras sencillamente plegadas ser•·iran para una casact&gt;,
larga del estilo "moujik," lo mismo que para
una corta con cinturón. Las hay largas por la
~alda y cortas delante, de terciopelo de color, bordado con torzal del mismo tono; la falda puede ser de paño de terciopelo má.s obscuro.
Los trajes de tarde, menos clá.sicos que el
"tailleur" de mañana, se prestan a todo género de fantasfas.
He visto uno muy original. La casaca, a la
rusa, era de paño rojo de Florencia, muy amplia y larga, sujeta en la cintura \;ur una tira
plegada de r&amp;so negro; las mangas, anchas,
tet&gt;.fan el vuelo recogido en la muñeca por medio de un p11ño e3trecho, por debajo del cual
::e escapaba la manga formando un volante sobre la n:ano, y la falda, de raso negro, completamente liE:i, hacfa resaltar de un modo extraordinario el rojo de la chaqueta.
El modelo Norfolk .s eguirá usAndose, ¡pero
con menos entusiasmo, por carecer de compiicaciones. Los terciopelos y las sedas seguir.in
siendo las telas predilectas para los vestidos
de tarde, comLinadas con otras de diferente
género y color. Hay muchas faldas con tres volantes forrados y vueltos sobre sf mismos;
cuerpos flojos con cinturóu de cuero, y cuell:&gt;s
de encaje o de batista form:i.11do marc-o a i:i.
cabeza.
Los escotes se general izan ron exageración,
¡rnes en pleno día, para asistir a un té fntimo,
se va escotada sin "guimpe." Una "toilette·•
elegante para esas pequeñas reuniones es indispensable; y como es ,p referible tener una ,
dos muy bonitas a tener varias vulgares, aconsejo a ustedes que se hagan un vestido de "gasa-crespó,•." u~gro. El cuerpo, fruncido en los
hombros y un poco más arriba del talle, figura.
i-n bolero rodeado de marta cibelina; marcan-

Elegante y bonito J&gt;aletot corto, hecho e n
terciopelo labl'aclo gris topo, guarnecido con
una anchu 11 a11Ja ele piel de nutl'ia, en el ha.in.
en el cuello y en la otilla de las mangas.-Traje ele yi;,ita o l'eunión por la tarde, co1úeccion.1do e n terciopelo negro. Túnica ele muselina de seda, bol'eleacla con una ancha banda ele arn:l·
ño moteado.-Tr·aje de visita, be,·ho en satén flexible violeta obscm·o, veltulo con muselina d .:
secla negra, en for·ma ele bolero y pequeña tírni ca. Ambos lu.·en , •olantes ¡&gt;lissados.

To.-a ele nutria
bordada de armiño,
guarnecida con una
alta coca de listón
verde esme1•alda.Sombrero ele te,·ciopelo castaño, ado1·•
naclo con una banda ele skungs y uua
gran •·osa hecha
con listón colo1·
ro;.a antiguo.

Toca de te1·ciopelo negro con la copa ele skungs. 1'01• úu-.co adomo luce llll alto "aig1·et•
te" de pája,·o del paraíso.-Sombre1·o•toca he cho en terdopelo neg1·0, adornado con un original "aigrette" de plumas de avestruz, negras también.

C'lementina )lorin , del P1·inci1&gt;al, que ha
Jucitlo una preciosa toilette ele mo&lt;la.

do el escote en pico, tiene un tul céfiro que sigue por la nuca para formar el cuello Médicis,
armado en alambre y recubierto de encaje.
La falda, J&gt;leg?.da, tiene en la parte su1&gt;erior
tres volantes de encaje ligeramente fruncido':!,
sujetos en el lado izquierdo con una marta entera colocad¡¡_ como si quisiera subir por la
falda.
Otro modP!o bonito es de terciopelo negro,
ins1&gt;irado en la época ele Luis Xlll; aparece esco,ado desde los hombros hasta la cintura sobre una camiseta de muselina blanca con encajes. La casaca, Lastante abie1 ta y puntiagud:i,
tiene bolsillos y botones de nácar blanco.
Las gasas rayadas y los crespones bordados
se emplean mucho para los trajes de mAs importancia, con c::.sacas de tercio¡&gt; lo negro o d•!
un tono muy obscuro.
Algunas faldas obscuras se forran de seda
blanca, procurando al plegarlas que se vea 1,;l
forro.
Las p!;;les son el adorno indisepensable de
nuestros vestidos, Y, aunque ele distinta manera, las encontramos en el sencillo "trotteur·• y
en el traje ti&lt;&gt; baile o en el de tarde.
El "glouton," que, por ser nuevo, tiene m'lchc;&gt; éxito, se em¡plea en pequeñas tiras como

final de volantes o adorno d e cuellos. Su color
rubio rojizo gusta extraordinariamente.
Las combinaciones de telas y las formas de
algunos modeles son tan raras, que parecen
creadas por cerebros anormales. Figúrense ustedes un vestido de "charmeuse" negra con una
abertura tan irregular en la parte superior a_,
la falda, que parece como si se hubiera roto;
por esa abertura aparece otro raso azul turquP-sa que sube por la cintura y forma la mité!.d
del cuerpo, siempre irregularmente; por debajo del raso azul sale una cami:ieta de ga3::t
blanca con escote en pico y mangas largas,
salpicadas de pequeñas aplicaciones de encaj~,
y cubriendo todo ello, una casaca cié gasa ne•
gra con un pequeño borde de "skung.·'
Pronto veremos adornar la:i f~ldas por debajo, como se bacra hnce quince años; entonces se llemaban "falayeuses" a uuos volantes
de encaje que se colocaban al borde de las
faldas, pcr debajo; ahora no sé qué nombre
les da:-;'1.
La próxima semana os hablaré en detalle de
todas estas evoluciones de· la inrl11,n·cataria ff-menina, pues aún hay mucho que decir a ese
respecto, y por aho1 a temo haber cansado vu,·stra atención.
MARGARITA.

�11
C OR R I D A

EN LOS TOROSII
D E L

D O JI 1- ~ G O 2 3

D E

NOVlEl\lBRE DE 1913
.)

,,

CONSULTAS

PAUA EL C'ABl&lt;}LLO

'.\Jaría de las '.\[el't:edes: No habla ya t~Hulo
el ¡;usto de recibir ninguna carta suya, anteril)r
a la que hoy me en"' a, y a la cual y:i. tuve el
gusto de contestar por correo.
Pensé que "Maria de Ja3 11ercedes" me habfa olvidado por comp leto, pero al ver que &lt;'Staba yo en un error, me apresuro a decirle cuán
frecPentemente me acuerdo de ella, deseándole
,iempre una pronta y completa felicidad.

Blanca: lo muy eficaz para evitar la caí,la.
del pelo, mojárselo diaria~ente con un cocimiento concentrado de agua de papas o de una
yerba que ee llama "sangre de drago."
Si, como me dice en 3u carta, es usted tau
jcven, pue¡¡ sólo cuenta quince años, le aco1:sejo que se corte el cabello dejándoJelo basta
el ccmienzo de la nuca, porque nada e, mí,s
eficaz que esto para facilitar la subida y el cn•c imic'lto del pelo, y. por otra parte, to, ,;e
usa mucho en las jóvenes de poca edad llevar
ern clase de ¡,einado, Giempre que el rostro esté embellecido por una verd1dera aureola d~
ri:cs cortos.

RESPt:ESTAS.

'.\IODELOS

,\licia: En efecto, estimada eeñorita, la !J,,_
lleza es un doP precioso que ejerce sobre la
mayor parte de l:ls personas una especial sobllranla; la mujer he1 mo,a tiene e;I sus manos un
centro m:l.:i envidiable aun que el de las mismas
reinas y emperatrices. Verdadero:; deseos tengo
de conocer a Ja amiga de quien me habla; esre·o con ar.sia el envio de su re~ra'.o, y si, como lo creo, &lt;.cu figura es tan perfecta que m~rezca los l·onores de la admiración general, le
da•·emos en esta p:l.gina un sitio preferente,
n··cs siempre ha si do "El l\l undo Ilustrado" uno
,,., los semanarios m:l.s adictos al culto de la
belleza artfstica en todas sus formas.
Agradez·o since:amente sus amables frases
p:ir~ saludarme.

,\ nita: Doy a. usted los n:odelos que desf.;a
para confeccionar una blusa de enc1je y un
mantillo para ::ervir el té.
La citada blusa es de enea 'e de Bruselas,
co!ocada sobre un fondo de seda azul antiguo;
y el u.artillo es de ~ela de lino, adornado con
r.•:ili~aciones de e ncaje "Rena:imiento."

CARTAS EXTRA\ 'L\.OAS.

C'O:\'SEJO ])E DIPORTr\XC'IA
Walkiria: Es bastaPte diflcil dar un cons'3jo acertado en casos ::eme·a'ltes al suyo, estimada amiga; mucho m ás si te tiene en cuen¡,a
que usted es una mujer de clara inteligencia,
de amplia cultura y de carácter enérgico. ¿ Qu¿
podrá decirle "Margarita," que us'ed misma
no haya pensado y r : suelto Eobre la complicada situación en que hoy se e11 .ci;entra ·? Nada,
o casi nada; pero a fin de corresponder debida-

Camelia : Los sombr eros que nos ha'l traído
las modas de Otoño, son un poco más grand&lt;!s
que las de la pasada estación, pero no pueden
llamarse grandes, ni aun siquiera de medianas
proporciones; son pequeños, pero no llegan a
ser diminutos. El terciopelo, el fieltro flexibl.:-,
el otomano y la piel, serán los elemePtos más
apropiados pa;-a confeccionar dichos sombreros.
Tengo mucho gusto en contestar a todas sus
!)reguntas.

. UIRECCION.
Sihia: Ruego a u3ted que ire dé su direPción particular a fin de contestar amplimente
a su pregunta, pues tratándose de asuntos tan
delicados como es el que me comunica en su
carta Es preferible h::cerlo de una m:i.nera
pruder.te.
El caEo de t:st(d es tan orlginal, que sin
l! uda su esposo Jo reconocerla al leerlo, y por
e:,ta causa no debe exponerse al peligro gra udlslmo de la publicidad. Luego que reciba su
carta tendré el gusto de contestarla.

tan déspota; porque si hoy se aman con dc!irio, mañai•.a se aborrecer:l.n del mismo mo :lo.
Perdone mi franqueza, y crea que soy 5 1J
amiga de corazón.
USOS

PATIA LAS MANOS.

Sofía: Use todos los dias la preparación sig uiente y conseguirá .Jo que desea: se mezclan
cincuenta. grames de agua de Colonia con otros
cincuenta de g licerina; se le añaden veinte gotas de u.,tura de benju1 y el jugo de un limón
trande. Se aplica esta composicióP :iobre la ph:l
é'e las manos, después de lavarlas con a~ua tibia, y poco a poco van adquiriendo una suavidad y una blancura, tales corno usted quiere
tenerlas: pero es neces1rio tener mucha conlltar.cia en este tratamiento.
M 11 gracias por su bondad para juzgarme:
no rrere~co las afectuosas frases que me dedica, y no e ncuentro o_tra manera de corresponderlaE, ri no es ofreciéndole mi amis'.a:l. y mi
cariño:;a s!mpatla.

porque de otro modo no habrla ventura en ese
enlace; lo mismo que si un hombre de carácter violento y tir:l.nico pretende enlazar su
suerte con una compañera semejante a él.
Aun es tiempo; rompa usted las relaciom•'&gt;
que hoy tiene con ese caballero tan celoso Y

mente a s u confiarza, le diré mi opinión con
absoluta franqueza, apnque quizás co·,, e lla le
voy a causar una impresión desagradable. La
verdad no siem!&gt;re puede olrse; su voz es d,1ra, implacable y cruel en ciertas ocasiones, y
por esto temo que mi respuesta. no l e sea gr:J.ta. Sin embargo, el único modo de agradecnr
una confidencia de la im portancia que tiE!ne la
que usted me hace, es responder a ell a con una
completa sincerida d, como voy a hacerlo.
No creo ni por un momento que eea feliz casándose con el hombre a quien ama Coil la
vehemente pasión de un esp!ritu tan fuerte
como es el de usted, pues r i su prometido "S
dominante y orgulloso, no te ndrá un sólo momento de paz ni de dicha en s u hogar: se lo
a;,e¡;uro.
Des caracteres semejantes no se adopta11
nur.ca, y e n el matrimonio la un ión de las almas necesi ta su comple'o, Ei :,e gui:ire encontrar a lli la dicba, pero es imposible llegar a
este r€sultado, si tanto )a es::iosa como el marido quieren conservar su independenc,a v
ejercer uP dominio completo en el gobier-.10 de
la casa.
Las mujeres imperiosas y altivas deben ele.gir un dueño amable, complaciente y d6.c1l;

DE SOCIEDAD

~!atilde : Los amigos 30Jteros no pueden &gt;'isitar a las señoritas de la casa, sin que se encuentren e n ésta lo3 .iefes de la familia, o cuando menos alguna pernona de respeto que pueda
servir de honorabl e compañia a las jóvenes a.
quienes se va a visitar. No es suficiente la presencia de una institutriz, por más que ésta .;e:t
un3, 11ersona excelente y llena de cualidades,
porque nunca puede represent:i.r el papel que
es necesario c'l estos casos; asr pues, le aconsejo que r&gt;o re: iban, ni usted ni su h ermanita
a esos "intachables caballeros.'' en ausencia
de los dueños de la casa, rorque podr' an criticar a ustede:, ron mucha dureza, y, Jo q_ue es
~cor, co,,. absoli;ta ju~tici::i.
'.\lARGARlTA.

UN A BUEN A PRACTICA
Toda mujer ordenada debe apuntar sus gastos diarios al centavo ; esta costumbre es ut1l!sima y sirve para corregirse de esos infinitos
caprichos de escasa importancia cada uno por
si solo, pero que en conjunto aumentan considerablemente e l presupuesto doméstico.
La cont'lbilidad carece en absoluto de enco..nto para la mayorfa de las muchacl.J.as que aspiran a ser señoras; pero como su aprendizaje
práctico es necesario, para animarlas al ensayo de amas de casa se las debe regalar una
caja como la que vamos a describir.
Es de piel verde con un compartimiento para billetes, otro pa1 a oro, dos cestitos de alambre dorado para la plata y el cobre, y en la tapa, un cuaderno con su lápiz, donde anotar
el dinero que sale r ~ntra en l¡¡. caja.

•

•

r

luchar un cu - rto de hora
con los aurigas que no admiten cobrar menos de tres
tantos el precio ordinario,
buscar socios amigos o anGnimos que compartan con
nosotros el ser arrastrados
a tan altos precios y, por
fin, llegar a la plaza a ias
dos de la tarde para encontrarnos, ¡ oh desconsu,;lo!, COI• que las tres cuartas partes del tendido estin
pletóricas, Y, después
de
·tanta lucha, tenemos que
contentarnos con un sitio
arriba del Director de Orquest:i.. As: sucedió el daGao1!a cambiando de rodillas a su segundo toro.
Tercel' pal' al cambio por Gaona a su segundo.
:,:::,ingo pasado,
pero ba:i,
una cosa que nos llamó la.
at.ención, y es que, a las
dos y media de la tard_e, aún las locallaad~,:, ya sea de envidia. . . . . . . ¡ quién sabe cuántos
La cuarta corrida de la temporada fué un vernumeradas, palcos de tendido inclusive, tenían
dadero acontecimiento social y arUstico, y digo
otros sentimientos! y al compás de la marcha
ya sus adornos,-y permHanme las señoras es- obligada, ejecutada por una música que, bueno
artistico después de haber meditado bien en
ta insignificante galanteria,-lo cual quiere desi cabe o no la palabra, porque hay quien diga
es decirlo, fué el único manchón de la tarde,
cir que hay algo que nos empuja a la plaza,
que en los toros no existe el arte. Cuatro corrid~s
llenaron el ruedo las cuadrillas, precedidas por
antes. mucho antes, de la corrida, y es qu~.
lleva la empresa de presentar al público y otros
un par de alguaciles que, montados en sendos
a no dudarlo, el espectáculo de veinte mil gen- caballos, uno de los cuales era hermosislmo,
tantos llenos ha habido en la plaza, pero e l últes,
la
amalgama
de
colores,
los
gritos
del
detimo no ha tenido antecedente, ni siquiera en la
ib:i. a pedir a la Presidencia "u venia para empartamento de invierno, y una que otra uota pezar la sesión.
presentación de Belmonte; y era nat'ural; uno,;,
musical
que
se
pe&gt;rcibe
y
que
hace
esfuerzos
gaonistas; otros, antigaonistas; otros, entre
Pudimos admirar desde luego la figura de
ellos el que escribe, simplemente amantes de para hacerse oir entre e l rumor terrible de las Gaona, pudimos notar que dos años de vida
voces del público, es un tónico que previene europea le han robustecido sin hacerle perde:·
la fiesta brava, todos tenlamos motivos, mis
favorab lemen te ¡:,ara la fiesta. Una tarde de ,o- esa esbeltez que hace de él una figura ideal p:i.que los de costumbre en estos casos, ,para ap"E:surarnos a tomar un buen sitio en la localidad r.os, y de buenos toros, es una tarde de emo- ra torero.
ciones, y no queremos perder ni el espectáculo
que a cada quien le depararon sus recurso.;.
A mi derredor habta multitud de antigaoniianterior a la corrida, ni el posterior a ella,
¡ Y cómo envidiamos .a e sos grandes señores que
que es el desfile magnlfico que se admira a l ta.s, quienes desde el principio hicieron macomen los domingos a las dos de la tarde, y con
toda comodidad llegan un minuto antes de las llie de la escalera central, cuando millares de nifestaciones, aunque correctlsimas, de que
esperaban ver a Gaona, dectan, como siempre:
t1 es!! Esos señores tienen aseguradas sus ba- bellas damas de bracero con caballe, os elegantes,
rreras, la seguridad de que ningún sombrero descienden majestuosa y lentamente, como si desigual, ventajoso, muy a me.nudo medroso,
importuno irá a convertirse en pantall.1, penetradas las damas del encanto que este es- por.iéndose constantemente en "pose" más anmuy linda quizá, ,pero menos interesante en pectáculo tiene para los varones en fila, al pie te la cámam fotográfica que ante los toros, paesos momentos que los toros; pero para los que de la escalera, quisieran tener la condescenden- ra adm irarse después en las revistas ilustr::i.da3.
no podemos llegar a tan bajos sitios,--ojalá! cia de prolongar visual tan hermo:,o.
Esta frase es casi textual, asr la
oi de labios de un antigaonista. Pero, ¡señor\, cuando Gaona. hubo m:i.tado su primer toro, estos distinguidos aficionados callaba11, y cuando
el maestro ejecutó esa admirable
faena a su segundo toro, esa faen,1
que el cinematógrafo perpetuará y
la historia de este arte debe recoger,
mis compañeros de local aplaud1an
tan frenéticamente como cualquier
gaonista.
Y lo que pude notar con veinte o
treinta espectadores, estoy seguro
ocurrió con todos los antigaonistas
y los indifere ntes. He visto alguna
crónica escrita por alguien a quien
se atribuye ser antigaonista, en la
que dice lo siguiente:
"¿ Qué es entonces Rodolfo Gaona? Una estrella de primera magnitud que brilla con fulgores propios
y algunas nebulosidades en el ci-llo
de la tauromaquia, y que por circu nstancias especiales que los aficionados no ignoran, tales como la r etirada de Bombita y Machaco, está
llamado ¿qué digo llamado?, oblig&lt;1.do a disputar el codiciado puesto a
los que quedan cercando el trono, y
que son Vicente Pastor, los Gallos y
Bel monte.
"Dos años toreando al lado de los
más famosos lidiadores, le han afinadc, según pareceres de quienes Je
vieron ú ltimamente su estilo de torear, mejor dicho, su condición de
torero hábil y entendido ; y si con. sigue Gao11a dominar el punto vulnespués ele la c0l'l'ida, el señol' Geue,·al Hue11:a invitó a Gaona y a sus amigos a tomar una copa
de champaña en un rénttico restam·ant.
nerable de su toreo, que es· el estoquear, la suerte le deparará muchos
triunfos."
las temporadas que, como éstas, se presentan
El domingo pasado, al vibrar la .aota del claVéaee ahora lo que dice el cronista de LA
tan esplendorosas, son una amenaza para n ue,;- rtn que ordena el principio de la n.:sta, se hiz"
SEMANA ILUSTRADA, don Carlos Quiroi&lt;,
tra salud. Comer a las doce y media para em- un silencio imponente: iba a surgir la figura que está reputado como uno de los más intepezar los trabajos terribles que se inician con de un hombre por quien todo ese público tien,~ ligen tes cronistas de toros:
la consecución del vehtculo a la una y media., sentimientos tan fuertes, ya sea de entusiasmo,
"Pocas vece3, mejor dicho, nunca, habtan sa-

.,,

•

J

�EL !liU~'DO ILÜSTRÁ.DO.
lido los espectadores tan satisfechos del espectá.culo que acababan de presenciar, y eran de
ofrse los comentarios de aquel público, que,
ronco de gritar, fatigado de tanto batir palmas,
aún recordaba gozoso las gallardfas, los pro(\igios de arte y de valor de que habla sido
tegtigo.
~ llegaban, después de comentar
aquellas
proezas, a una sola conclusión, con la cual, por
cierto, yo no estoy conforme y la rechazo de
todas veras. Dec.l an: '' ¡ Gaona sf es un fenó-

meno!"
No, señores. Incurren ustedes en un sacrilegio imperdonable. ¡ Gaona no es un fenómeno!
Gaona es uP coloso, un artista que sabe elevarse a alturas excelsas; es un torero. Todo,
menos fenómeno, porque, en cuanto llevó :i.
cabo no hubo nada fuera del humano alcanco::.
Lo cual, por ott a part:?, eJJ. mao.era alguna quie. .,a

-

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...

1.

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..
fl

Gaoua en su l&gt;l'imero, en el te1°l"eno !le los va•

lientes.
re decir que lo esté al de cualquier hijo de vecino. Hacer lo que hizo Gaona sólo es patrimonio de los elegi~os, de los que recibieron el divino soplo que los eleva del nivel común del
resto de los mortales.
Gaona se presentó ante nosotros en toda la
plePltud de su épica grandeza, y no parece que
se propuso matar de rstz ciertas habllllas que
en público circulaban, y demostrar que tiene
fuerzas y obtiene alientos para ir a donde vaya
el mejor de los que hoy dfa peln= trenza. Por
ello, hasta muchos de ous ir,econciliables en-,-

cil que exista alguien que pueda superarle,a.sf,-y diré con Don Modesto,-no torearon q¡
Cayetano Sa::!nz, Pi Lagartijo, ni. . . . el Niño
de la Bola!
Aquello fué poner cátedra de toreo tino y
arttstico y valeroso. Aquello fué una demostración palmaria de lo que es el arte que inmortalizó a Paquiro, cuando el sacerdote que ofi•
cia es uno de los ungidos por el soplo de 11
excelsitud. Jamás, bast{l. entonces, to::-ero alguuo en nuestras plazas habfa llegado a semejante altura, porque aquello fué monstruoso, magistral, increíble, único. Aquella faena no solamente fué hermosa, sino de un valiente que
llega al terreno del b.uto y, en sus propios dominios lo desafta.
·
Por eso hizo sentir a los veinte mil espectadores un estremecimienw de terror y una perd ur.1ble sensación oe belleza."
En las anteriores Uneas que he transcrit-:&gt;
está condensado el trabajo de Rodolfo y nada
fiemos de agregar porque este párrafo es, en mi
concepto, tan bello que no queremos quitarle
méritos, haciendo que se pierda entre nuestra
crónica.
Para hoy domingo se tiene otro cartel
de atractivo: Gaona y Pastor, que forman una
pareja como diffcilmente podrán encontran,o
dos. Asf es que habrá. que estar en la plaza a
la una d ~ la tarde....
D. PECHO.

La alternativa de Belmonte no ha podido s~r
más infortunada: el diestro, herido; las faena,;,
deslucidas; el ganado, detestable, y si aún fue1 a poco, una zarzuela de actualidad de Ceferino Palencia en el Gran Teatro, dedicada a sr.tirlzar el triunfo de un torero. Aludiendo a Ov~.,ción y oreja, ya de triste memoria.
A Ceferlno Palencia, como a mr, le parece
absurda la afición a las corridas de toros e incomprensible que a los •oreros se les rodee de
tamaña aureola y les sean tributados tan es-

EL l\lUNDO ILUSTRADO.
plenderosos homenajes. El valor caballeresco,
r::. temeridad generosa, la impulsividad ber6ica, despertaron siempre el entusiasmo unánime
y admirativo do las multitudes. Pero el hecho
de exponer la vida profesionalmente y por codicias de dinero, ya no es lo mismo. El arriesgado, en este caso, puede parecernos un bárbaro, si
se mete en ·e1 peligro porque no lo conoce, o
u!! desdichado o digno de lástima, si solemos
verle--y no falta en nuestros toreros ejemplo
de ello-hacer de tripas corazón y poco menos
que morirse de miedo al matar. De cualquiera
manera, el valor •etribuído no deberfa parangonarse con el valor desinteresado. Por mi parte, nunca admiraré lo mismo a Vicente Pastor
que al General Prim.
Aparte de estos distingos, a muchos españoles nos abochorna y molesta el esplendor d,•l
arte taurino y aun la barbárie de las corridas
de toros por sf mismas. De ahl' los taurótobo~,
que a veces
tienen su
mérito
también.
Eugenio Noel, hablando pestes del toreo &lt;!ll
Triana, no exponía menos el pellejo que ttn
espada trianero a la hora de clavar el estoque.
Creo mil veces preferible ,la neuuralidad Y,
cuando a uno no le gustan los toros, limitarse
'l no ir, que es lo que yo hago.
Pero nuestro buen Ceferino Palencia, el
aplaudido autor de Comediantes )' t01·eros, ha
pretendido escribir una sátira furiosa contra el
taurofilismo. ¡Y, vive Dios, que la ha bilvan¡¡do bien pobremente! Nunca vimos en la escena
nada tan viejo, tan lánguido ni tan candoroso.
No tuvieron que hacer caer el telón los depeudientes del teatro. Se cayó él solo, de puro
aburrido. El maestro Jiménez debió de preverlo cuando escribió la música. Sin duda por ello,
la hizo tan anodina, habiendo demostrado tantas veces que sabe hacerla sugestiva y brillante.
Para los aficionados al toreo, la corrida de
alternativa de Belmonte fué un gran desencanto. Para los que deseamos que la fiesta nacional
deje de ser nacional lo antes posible, el alegato de Ceferino Palencia contra la torería, ha sido un enorme descalabro también.

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domicilio.

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(De "Nuevo Mundo.")

\(==== ====1)

rr~

Del cajón de mi ropero
Pa1·a "El ~luuclo Ilustrado."

Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSSO.

Gaona en un pase de pech o en s u tercero.
migos de antaño, tuvieron que Inclinarse ante
la portentoza maestría del torero más grande
y más completo de cuantos en la actualidad
sortean reses bravas.
Para Gaona no caben sino elogios. No puP.de ponérsele tacha algu.~a, aun cuando quiera
juzgársele con el criterio mlis exigente y descontetadlzo. Restar méritos a las faenas que
realizó el torero de León queda para quien gusta de negar la Ju:. del dfa; porque lo que hizo
en la última corrida fué, sencillamente, un prodigio. Como él toreó el tercer toro, en verda«I,
~si no habíamos visto torear nunca, y es difi-

MARISCALA, 3.

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio Fúnebre por Ferrocarril.

~j)

Teléfonos: { ER1cssoN.
MEXICANA,

s3&amp;.
1006.

~==========~

1

El jardf P. de mi casa, con la modestia que le caracteriza, me convidaba a descansar. La tarde, que 1;:,
de dia de fiesta religiosa, está tranquila, a,pacible .....
¡ Qué dulces son las tardes libres
cuando las motiva una fiesta religiosa! La ciudaa, en su mística senectud, tiene la halagadora apariencia
de dormir en un sueño de amor.
El comercio ha cerrado sus pu(:lrtas, y los empleados, libres de sus
cotidianas tareas, no transitan por
las anchas avenidas aumentando el
bullicio; no, en estas tardes, la gente en su generalidad, se recoge en
sus moradas, y la ciudad recuerda
las calles conventuales y solas d,•1
tiempo de Nueva España.
Unos, acompañados de sus autores

favoritos, repasan hojas y bojas toda la tarde; otros se han llevado a
casa a sus íntimos para jugar el dominó al calor del humeante china
y al murmullo de sus tranquilas
charlas; y otros, muy pocos, se han
ido al .Club.
Yo, sin rehuir a la tentación que
me brinda la tarde calmosa, he tirado de la poltrona de largos brazos,
y trayendo a mf un polvoso cajón de
mi ropero, me he puesto a repasarlo,
no por primera vez, pero st ha transcurrido mucho tiempo desde que mis
manos no tocaban esos objetos, miuucias quizá, pero sagrados para mi,
pues me traen remembranzas felices.
El suave y fresco viento, tras c.l•!
filtrarse por las hojas de los frutales,
llega y besa todo mi rostro, y se al"lja, ladrón, con los recuerdos de mi
pasado que van brotando de mi ine;ite cual manantial inagotable.
Cada p.,,pelillo rugoso, cada portador de cariño ronque tropiezan
mis febriles manos en este cajón que
no ha respetado la polilla, me, trae
la historia de un lapso de mi vida
romántica; y todo en conjunto, hasta el mismo cajón, forma para mf
un poema.
Continúo mi labor de desentrañar
cosas idas, y de pronto encuéntrome
e,,. el fondo, algo como una piedra
de forma oval; sa.cúdole el polvo y
resulta ser, ¡quién lo dijera! .....
¡ Un hu eso de mango!
Este tosco objeto, que muchas y
muchas veces besé en el delirio da
mis juveniles ~ños, me recuerda un
amor que tuve en mis mocedades.
Era en un pueblo costeño; en s·1
exterior sencillo, pero lleno de riquezas en su fntima moralidad. Recibía
diariamente la saludable brisa del
mar y los rayos candentes del sol.
Una mozuela de catorce 1&gt;rimaveras era el dulce yugo de mis pensamientos y de mis actos. Ella formaba todo mi encanto, y yo constitula,
al parecer, el encanto de su vida.
Nos amábamos entrañablemente, con
ese afecto rústico y sencillo de los
pueblos acariciadoc por tas rumorosas hondas del mar.
Su padre era un honrado pescador
en grande. Su madre habfa muerto
cuando aün contaba la niña ocho
afios. Vlvfa con su buena Ua Ana,
y m4s por cariño que por eufonfa
la llamaba Tlana
Tlena era un modelo de Vas solteraa. Aunque en un principio se opuso
con la tenacidad de los g ,tos monteces, e. nuestros sencillos amorea, después cedió irremediablemente, como
cede el sold&amp;.do cuando agota el último cartucho.
Dolores, o sea Lola, como llamaban
cariñosamente a mi novia, era unll.
mocetona formida, morena y con
unos ojos más negros que el abismo
del mar, y má.s expansivos y brillantes que la amorosa estrella que guió
a Belem a los Reyes de Oriente.
¡ Oh hermosa Lola! Yo te amaoa
con un cariño puro y grande, arrullado apaciblemente en las frescas
noches de luna y frente al tranquilo
mar.
Cuando te veia sumergir tus desnudos pies en la espuma de las aguas
y subir a una peña azotada por las
olas, y brilando en tu frente morena
la bella luna, parecfas la encanta«la
odina de mis ensueños de princi1ie
enamorado, y entonces, cual rendido
galán, seguía tus huellas para colocarme a tu lado.
Cuando solos en la ribera y sentados en la arena nos contábamos cu1t::'.s de amores, tú semejabas la encantadora sirena de la leyenda, reiua
de las olas.
~
Al ver, celoso, las estrellas que te
miraban y que el mar se acercaba
murmurador, hubiera querido 'lngullirte toda, cual tragabas tü, avara, las ostras sabrosas con que nos
regalaba el bueno del mar.

Los domingos, tú, con tu almidoRECOMENDADA
nada saya de dia festivo, y yo tamPOR MÉDICOS
bién con mi dril de rigor, juntos y
PROMINENTES
devotamente fbamos a la iglesia d.il
pueblo, para ofs misa.
Al verte postrada ante el altar y
en profunda oración, mi corazon se
€Stremecfa emocionado.
¡ Oh dulces dfas de mi infantil primavera! Estáis lejos ya, y ahora c,s
sueño tan sólo como una visión ...
Estos restos de una fruta azucarada que una vez ella saboreó, recuerdan mis amores que pasaron, y
que, obedeciendo a un decreto fatal . . . . no vol verán.
Habfa en el huerto de su casa un
favorito mango. Ella lo cuidaba con
esmero. Un dfa notamos que entre
tupidas hojas crectan juntos dos vástagos de igual parecido.
"Estos los cuidaremos y cuando
maduren serán para nosotros." me
dijo.
A medida que se des1rrollaban y
adquir,rfan soPro!!a-do calor, nue~tros amores se vigorizaban como
influenciados bajo la misma fuerza,
bajo el mismo sol.
Todos los dfas ibamos a verloR,
esperando ingénuamente se operarfa
una rápida transformación.
Llegó al fin el dfa deseado: cortamos, ya en sazón nuestra fnflma cosecha, y con diversidad de otras frutas
nos encaminamos a la playa. La ta:de era fresca, y la brisa suave del
mar, levantaba caprichosamente la
falda de Lola, dejando ver sus pantoDicen de Nueva York que en
rrillas de inocente voluptucsidad.
El sol poniente, que doraba las Long Islar.d ha fallecido, a. la edad
nubes al irse hundiendo en el océ:.i- de ciento cuarenta y nueve años, el
doctor chino Chao-Cho!.
no, semejaba, ante nuestros ojos úe
Este nuevo Matusalén viv:a. d!lsde
adolescentes, una fantástica visión.
hace cincuenta años alejado de s11
Gustamos de las frutas. De los dos
mangos Que culdá.ramos como teso- pafs; pero sin dejar de practicar su,.
ros, y ya única.mente quedaban los CO!"tumbre3 de la tierra donde vi6 la
luz. Fué a los Estados Unidos a conhuesos, que parecfan dos gemelos.
Cosa rara: los recfduos de las de- cultar con algunos de sus colegas «lil
más frutas habíamos Ido arrojando • profesión sobre los achaques que paa la arena, despreocupadamente; pa- decía, y tan bien sentaron los nuero aquellos huesos, sin darnos cuen- vo&amp; aires a 1,us noventa y nueve años
ta de pronto, nos resistimos a deJ,u que decidió acabar sus dfas en América.
caer, como si tuvieran algo nuestro.
Nació en el propio Pekfn el añoYa el sol se habfa ocultado en el
horizonte, y la noche nos cubrfa. con 174 6. Estud 16 en su pafs, paso 1u ego
su velo r.egro y ei¡tr ellado, cuando a Europa para perfeccionar sus esresolvimos volver al pueblo. Todo en tudios y volvlO a China, donde vivió
torno nuestro era silencio y soleda-1. en grande, merced a su fortuna.
Se casó dos veces: la primera a
La monoton:a. de las olas, al chocar
fraternalmente con las pefias, sus los veinte afios, y la segunda a los
clrcuenta: pero no tuvo descendenhermanas, semejaba el eco ténue y
cia.
apagado de una triste serenata....
Hasta los ciento veinticuatro años
Una mirada de Inteligencia absllrvló nuestros Eentldos. Hicimos el hizo vida muy activa. Diez afios descambio de los huesos de mango, en pués lefa su corres&lt;pondencia y los
periódicos.
medio de la Inconsciencia más comAtribu~a 3u longevidad al hecho
pleta. Cupido, el dios que adorábamos,. escanciaba sobre nuestros co- de no haber probado las bebidas alcoh6llcas, ni haber fumado una sola
razones, su carcaj lleno del licor fa.
pipa de opio.
vorito en los banquetes del Olimpo,
Nos juramos amor puro y eterno
al efectuar el eolemne acto del cambio de aquellos prosaicos huesos, investidos, como por mágica varita, de
un crnn valor para nosotros.

·R

PARA

_I.CATARR

SIGhO Y MEDIODE EDAD

Y después que el inmutable dect1no nos Eepar6 como separa el invierno a dos amorosas tortolitas, hemos
vagado pcr rumbos opuestos, pensando yo ei1 ella, y ella. . . . quizá
pensardo en mL
Quizá. también en estos momentos
besa, como yo, en un arrobamiento
de feliz remembranza, el hueso, testigo mudo de aquel juramento.
Pero tal vez, cual vulgar novela,
ella olvidó basta el recuerdo de
nuestros amores, y entonces el hueso de mango, como objeto profano,
ha ido hace muchos años, a donde
van !as cosas que se olvidan ....
Ya decilna la tarde, y yo, rodea«lo
de mis recuerdos, como fantasmas
queridos, guardo una vez más en el
cajón de mi ropero, el hueso de mango.

P. F. llEALY.

�EL )WXDO Il,USTRADO.

"M1 Amante Musa"
Vino a mi estancia mi musa; ral
única enamorada, la única que me
visita en mis Oltlmos dtas; ella sola
me consuela .al des.ahogar mis penas,
inspirándome para vertlr con expresión mis sentimientos.
Vino mi musa; y condolida al n:r
los estragos que la pasión hizo en
mf, murmura:
-¡Pobre artista soñador, la materia casi te abandona, consumida por
el fuego de tu amor. Me seducea, porque tu alma se refleja inmensa, en
tus ojos se ha reconcentrado la es •ocia de tu vida, triste vida, que las
punzantes espinas de tu calvario hirieron cruel y ella se va a escondt'r
refuglAndose en un rincón de tu
cuerpo, tus ojos, que son espejos del
alma y que por eso parece escoger,
para mostrar su desventura, e inspirar la compasión. Pero tu amatl:t
no te compadece, no te comprende!
huye de U, le Inspiran miedo tus
ojos que revelan al dolor eilcerrado
en ellos; a "ella" que es alegre y casquivana, el dolor la espanta y no
mira el fondo de tu alma henchida
de pasión, grande, que envolverla su
alma en Idilio eterno de amor.
Mi mu6a conmovida lloraba.
-¡Pobre e.rtist.a!-me dice;-.\
mt no me asusta la tristeza de esos
ojos que piden amor para uo morir,
(el amor es la vida) ojos suaves que
hablan de sufrimiento resignado. Y
cuando empañadas tus pupilas por
1:i.s lágrimas, me dicen tu bondad Y
cantan las tristezas del amor. ¡ Tas
ojos negros, trist€s, como obscuras
noches que alumbran la tempestad
de las ¡pasiones! ....
-Yo te amo, termina mi musa;
y seré tu compañera fiel, para sentir,
llorar y compartir tus duelos.
JULIO R . GAXDARA.
México, Noviembre de 1913.

'La poca gnna &lt;le ('omer y la repugnancia a la leche, que e3 a menudo
manifestación de neurosis ¡&gt;recoz
en los niños que van a la escuela,
enseña la experiencia. que &amp;e previenen, mejor que de nlogún otro modo, rnedlante una alimentación bien
escogida. El alimento "Kufeke," que
está acreditado desde hace varios de\.erlios, y que se ¡rnede admintstrar en leche, coP cacao, en caldo
de carne, en sopas, con legumbres Y
con otros manjares, lo toman con
gusto todos los niños y hace aumentar e l peso del cuerpo.
Pldase en farmacias y droguerías
el Librito de cocln11. "Kufeke," qne
contiene más de 100 recetas de ::oclna muy acreditadas.

---o--El Sufragio Clt IAS ffllltrt•
El sufragio de las mujeres en Finlandia ha sido vivamente atacado.
Pero como las mujeres han obtenido
el derecho a voto al mismo tiempo
que los hombres, las crttlcas formuladas sobre ciertas leyes allá promulgadas pueden dirlgin,e tanto á 103
hombres como a las mujeres, pues
ba~ta examinar las leyes Qebldas .i
la influencia femenl r&gt;.a, para darse
cuenta exacta del valor de esta influencia en el seno del parlamento.
Entre un millar de leyes propuestas á la Dieta Fl11landena, ciePto sesenta y siete son debidas a la iniatlva de las mujeres. fueron calificadas como "Jey€s femeninas."
Entre ellas, podemos citar:
lo. Una ley que eleva la edad pa.ra el matrimonio de las mujeres tle
quince a diecisiete afios.
2o. Una ley que garantiza el apoyo del Estado á las sociedades que

•tienen por objeto la redención de
las prostitutas.
3o. Una ley que garantiza a las
mujeres el mismo derecho que a los
hombres ante la asistencia legal.
4o. l\fedidas legales destinadas a
la abandonada o pervertida.
5o. Una ley que nombra a una
mujer 1,abia para vigilar cada parroquia con el fin de preve11ir a las mujeres cándidas de alguno3 peligro.,.
60. Una ley cc,'.Cerniente a ui..
subvención del Estado para los almuerzos a les rÍfios pobres en las
escuelas, con la cuál se da un atractivo más a los establecimientos di&gt;
instrucción haciéndolos más amables
a la infancia.
7o. Une ley referente a los castigos contra la crueldad para con los
animales.
Con estas pocas muestras podemos ver que la intervención de las
mujeres en la cosa pública ha tratdo en Finlandia la gran ventaja d.J
llevar el sentimiento filantrópico al
seno de los grupos dirigentes, logrando para él un carácter de derech,, sagrado defendido por los poderl't públicos. ("La Revue.")

Casas baratas.
- ¿ Cuánto renta este piso tercero,
portera?
- Setenta y cinco mil pesos.
- ¡ Sopla!
-Hay ascensor.
-St, ya veo que el ascensor sirve
para subir los alquileres.

E n el teatro.
- Mira, querido, la señora de N ...
aúJl está soberbia; mtrala bien.
-¡Qué ojos! ¡Qué espalda! ¡Qué
cintura! Su aire impone; tiene al.;o
de la Phr)·né antigua.
- St, la antigüedad.

nutoo uso dt los a1tomóollts
dt corrto
El Gobierno bávaro ha ideado an
nuevo uso para los numerosos automóviles empleados por las oficinas de
correos. Gracias al nuevo sistema t-~
disminuye notablen:ente el peligro
de les grandes incv1&lt;11os en las regiones rural€s. En cuanto se declara
un fuego en el pueblo situado a m:,s
de quince kilómetros de la ciudad
mas próxima, el Eervicio de incendios
de ésta engancha las bombas y ..;;
material necesario a los automóviles po3tales y marcha a toda velocidad al lugar del si'llestro. El auxilio
de los automóviles de correos es de
gran lmportarcia para las poblaciones desprovi3tas de buen material da
incendio3, porque sólo las grandes
C'lndades alemanas disponen de material automóvil.
La primera. prueba p ráctica del
sistema se reJlizó hace poco tiemi,o
en Bamberg. Un pueblecito llamado
Walsdort pidió auxilio a la ciudad, e
lnmediatame.'lte salló un automóvil
de correos remolcando uPa bomb:i.
El recorrido se hizo en treinta y cu'ltro minutos, y con la pronta y eficaz
ayurla de la bomba quedó extinguido
en poros minutes un incendio que
probablemente habrfa tomado los caracteres de un gran siniestro, si UI)
se le hubiere atacado a tiempo y con
buenos elementos.

Hé aquí algunas de las observacion es:
"Talones y suelas gastadas por
igual, indican a un hombre enérgico, laborioso, esposo modelo, y si es
mujer, madre admirable.
"Más usado por la parte e:i:t2rior,
denota tendencia a fantásticas aveuturas, esptrltu ardiente, bizarro."
"La mitad de la suela desgastada
&lt;'emuestra en el hombre debilidad
de carácter, y en la mujer, moderitia."
La modestia es el fuerte, o por lo
menos el contrafuerte de las señoras
en "calzología."
"Las botas-dice el doctor-hablan."
¡Ya lo creo, y hasta se rfen!
Hé aqut otras obsen·aciones que
nos parecen completamentarlas y
r,or nuestra cuenta:
Las botas empolvadas Indican que
se ha caminado mucho y fuera de 1:1
población.

Cámaras NETTEL

tas botas bablan
Un doctor alemán pretende haber
descubierto €11 el calzado un lenguaje tan elocuente como el de las flores.
Dime qué calzado llevas-viene a
decir el mochales doctor- y te diré
qué clase de persona eres.

A. ~IADELINE. Av. Veracl'Uz 7.
Apartado 1038.
Pidan caU.logo.

LOS DOS ESPEJOS
Un espejo de superficie perfectamente plana se encontró ron un espej.,:, convexo.
-Eres un insolente- le dijo -al reflejar a la Naturaleza como Jo
haces. Se l"eceslta estar loco para representar a todas las personas con
pan7 a enorme y cabe za y pies minúscu los, cambiando, además, en Hneas curvas todas las rectas.
-Tú eres quien desfigura a la Natu I aleza-contestó e l espejo convexo-; como eres llano, te figuras
Que todo es recto, que todos los árboles son rectos. Te equivocas; los
troncos de los árboles son curvvs.
Eres un espejo embustero.
Empezaban a caldearse los ánimos, cuando pasó un geómetra por
el sitio de la disputa.
·
-Los dos tenéis razón, amigos,-·
les dijo- . Ambos reflejáis los objltos según las leyes de la óptica. Las
imágenes que recibts son una y otra
de una exactitud geométrica. Las dos
son perf~ctas. Un espejo cóncavo reproducirta una Imagen distinta a la
que vosotros reflejá is y tan perfecta
con'o las vuestras La verdadera imagen de la Naturaleza no la conoce
nadie, y bas'.a. es probable que no la
tenga más que en los espejos que la
reflejal'. A1&gt;rended, pues, señores eilpejos, a no reñir, pues no recibfs c.1
mismo reflejo de las cosas.
AX.\TOLE FR.\XCE.

-¡Qué frto ha becho esta noche!
A las tres de la madrugada el terru-,met~o marcaba dos grados bajo cer~,.
-¿A la sombra?

MIERCOLES 3 DE DI C.
GRA"N SORTEO CON
PREMIO MAYOR DE

$ 5·0 ,000
Entero $10.00

Vigesimo 50 cvs.

LUNES Y VIERNES
SORTEOS CON

PREMIO MAYOR DE

$5,000
Entero $ t.00

Décimos$ 0.10

OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D. F.

��</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 22, Noviembre 30</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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