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                  <text>��Registrado como articulo de segunda clase el 3 de Nov i embre de 1894. - l mpreso en papel de las Fábri cas de San Rafael

Año XX.-Tomo 11.

Una Mujer Saludabl&amp;
Una mujer saludable es una bendición para su esposo, En cambio,
una mujer que esié siempre delicada
y enferma es una desgracia para el
hogar y mucho más cuando es madre
de familia. Si la mujer nota que sus
energías flaquean y que todo la cansa;
si sus órganos femeninos no desempeñan bien su cometido, si hay nerviosidad, falta de sueño, dolores de
espalda y cabeza, dolores tirantes
hacia abajo, irregularidades etc., y
todo esto le causa melancolía y tristeza - una condición que muchas
veces confunde al más experto de los
médicos-

El Compuesto Vegetal de
la Sra. Lydia E. Pinkham
hará desaparecer estos males pues él vá á la raíz de los mismos y cura lo
que el doctor no puede curar.
S'an Antonio, Texas. -"A todas las mujeres que deseen tener niños en
su hogar y ser felices les recomiendo el Compuesto Vegetal de la Sra.
Lydia E. Pinkham. Y o sufría de caída de la matriz y de otros males propios de nuestro sexo y tomé su Compuesto Vegetal. Fué la única medicina que me ayudó y soy ahora una madre feliz que mucho r ecomienda el
uso de su medicina á todas sus amigas." -Sra. AURELIO B. MARTINEZ,
645 Lopez Street, San Antonio, Texas.
Por treinta años ha sido el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham el mejor remedio para los males femeninos y ha devuelto la salud á
milea de mujer es.
,
Si está Ud. sufriendo alguna de estas enfennedades y desea un consejo especial, escriba confidencialmente á Ly&lt;lia E, Pinkbam Medicine
Co., Lyun, Mass., E. U. de A. Su carta será ahierta, leida y contestada
par una sefiora y considerada estrictamente confidencial.

frente a la l'ida
Convalesclente de una grave enfermedad, que casi lo llevó al i.epulcro, Victor Ocantos se puso a hacer
el examen de su vida. Encontrába.;e
pobre, rodeado de familia, en el término de la madurez, con el organismo quebrantado, con toda su vida
hecha, en la iIIlJ)osibilidad de tomar
un nuevo rumbo y "ºn e l porvenir
Incierto.
-¿Qué va a ser de nosotros?d!jole su esposa alarmada.-Ya sabes que no se trata de mi, sino de
nuestr os hijos.
-No te aflijas-respondiól e V!ctor.- No sólo de pan vive el hombre.
-Si, 1;:, siempre optimista. . . . A
t u edad, debieras haber aprendido
a lgo.
-Bastante he aprendido en estos
dias de mi enfermedad. ¡ Oh, si supieses, querida! ¡ Si v.ieses cómo ha
sangrado y cómo sangra en estos momentos mi corazón! Nadie sabe la
lucha que se libra adentro.
Delia se acercó a su esposo y 1~
palmoteó la cabeza cariñosamente.
- En estos dlas he reflexionado
profuv.damente, he pensado muchoprosiguió V!ctor .-Se me ha caído
t:n:i. venda de los ojos. ¡ Qué desengaño! Resulta que yo habla vivitlo
e quivocado.
Lo dijo con voz sollozante, con la
trágica emo~ión del que cae de improviso en la· cuenta de un error
irreparable r especto de un objeto intensamente querido o de una creen-

Número 24,

México, Dici embre 14 de 1913.

cia sinceramentE: profesada. Su esposa pretendió consolarlo.
-¡Ya es tarde, querida!--excla.mó Victor, atribulaoo.
Era tardE:, en verdad, para rehacer su existencia y rectificar su sentido idealista de la vida. Porque Victor Ocantos era lo que se llama un
idealista, un ser iugénuo e iluso,
eterv.amente niño, asi en 'SUS virtudes como en sus defectos, naturaleza moral cándida, impresionada en
su juventud por el idealismo filoRófioo reinante en su época,. ~jemplar
casi extinguido hoy. Aprovechado
ll.lum no de filosofia en su mocedad,
Victor Ocantos creyó de buena fe a
los pensadores que disertaban m::.6nffic:i.mente sobre la rrwral del desinterés, del altruismo y del bien por
el bien mismo. Se i maginaba que el
mundo era eu la realidad tal como
lo pintn.ba:i aq1\ellos amantes de la
sabiduria. Ocar.tos vexa llUd tos filósofos del utilitarismo no iban descaminados por las vfas de la vida y los
sendero\l del corazón hu mano; hasta.
admitía, ~cgún una frase que le era
familiar, la hermandad de Platón y
de Epicuro, de la vida excelsa del esp '.ritu y del arrebato instintivo de
la materia; pero su epicu.reismo era
de i n c!ole sentimental y no l o a.pa..taba de las normas cardinales de su
vida. De natural bondadoso, media a
tcdos según su condición; dado a la
gene rosidad , suponf.a a sus semejantes dotados de don análogo; de fndole sincera, confesábase con el primer recién :le gado. Lo perdonaba todo, porque se enorgullecia de comprenderlo todo, y hacia eEita afirmación, porque Investigaba siempre el

por qué de las cosas y explica.ha los
hechos más baladies. Socrática era
su dialéctica, socrática su ironia. Filowfaba siempre, tanto en los momentos graves como en las horas ioviales, de tal modo, que podrfia decirse de V!ctor Ocantos que era una
Yida puesta al servicio de un sistema filosófico. Matizaba su conversación, en todos los instJa.ntes elevada,
con imáge nes pintorescas y metáforas cómicas. Y la mezcla de la sublimidad del pensamiento con la bajeza risueña del simil, peregrino y
exacto, tornaba su conversación do ·
cente y recreativa. Observador atento de la naturaleza, extrafa sus comparaciones de un rasgo tipico de los
animalfs, ii.rl•oles y aves del tró pico.
•
Como con.templaba el mundo
a través
de 'Un prisma sonrosado, más que vivir lá. vida real d-3
todos, deslizábase sobre ella como
una sombra o un sueño. Su esplritu,
flotante en el mundo quimérico, irreductible a la. realidad y refractario
al pesimismo, corregia sin cesar los
desmayos de su voluntad. provor.ados por los golpes frecuentes de la
vida. Su idealismo se sobreponia a
todos los contrastes. Carecfa de experiencia, no tenia la memoria d~l
sufrimiento, n.i el sentido del egoísmo. La única cuerda sensible que
vibraba permanentemente en é l , era
la de la alegria, el h umorismo benigno y cordi&lt;tl.
Pero todo venía conspirando, de3de hacia tiempo, en contra de su
idealismo riente. Por azares de la
existencia, encontróse de pronto en
la pobreza, y entonces fué cuanuo
se puso en contacto con las realidades .proclamadas por la filosofía contraria. En los primeros tiempos, todo lo perdonó y lo despreció; pera,
cuando le sobrevino la enfermedad
y se vió desamparado de los mismos
a quiénes habla protegido y ayudado a escalar posiciones prósperas,
hizo crisis en su a l ma, por primer&lt;1.
vez en su vida, el dolor del cono"imiento del corazón humano.
-¿Sabe--.,-le dijo a su esposa-que la vida no había sido tal como
yo la habfa concebido? Yo habla
vivido en un error; resulta que todos
me hablan engañado. Se necesitaba
ser un niño o un loco para conducirme como yo me he conducido. Y ambas cosas he sido yo hasta el presente.
-Has 'Sido demasiado confiado,
demasiado bueno-observóle Delia.
-Tarde vengo a saberlo. P er o,
¿qué querias que hiciese si he nacido asi?
Al cabo de una pausa continuó:
-No te imaginas, querida, l a pena. que me ha causado el descubrimiento del profundo e rror en que vivia sumergido. Yo solamente sé l as
lágrimas que me ha costado esta lucha entre las creencias de mi viua
entera y las miserias de la existencia. Todo es mentira, y la más grande de todas es la filosofia del id,•:!.lismo que me enseñaron en e l colegio. En vez de arrancar de si mismos, todos esos grandes soñador~
del desinterés y del bien, han partido de la naturalez-a. ideal del hombre imaginario, sólo concebibl e en
la república platónica. Esta es la
gran verdad que acabo de adquirir
en._et ocaso de mi existencia , cuando

ya no me sirve para nada. Si pudiera renovarme, tenderla un velo sobre mi vida pa,sada y comenzarla
de nuevo. Pero ya no estoy en ed'id
de renovarme. ¿ Y qué me queda por
rehacer si he vivido ya mi vida toda?
Delia oyó la dolorosa confesión
de su esposo con l ágrimas en los
ojos, compadecida de aquél niño
grande, para cuyas debilidades habla tenido siempre una palabra de
perdón y de olvido. Vió claramente,
t a.mbién, la situación angustiosa en
que se encontraban, pobres y con· d
jefe de la familia achacoso e inut ilizado por la enfermedad, por los años
y por los reveses sufridos por el
trabajo. Comprendió que Victor h.;1.bia terminado su carrera, que habfa malgastado su vida en luchas 11::.fecundas. Ella tendria que cargar
ahora con el peso de la familia, c:vn
la r esponsabilidad del hogar, con la
educación de les hijos. ¿ Y cómo iba
ella, una criatura débil, a sostener
tanta carga? En fin, verla el modo
de ganar el pan para l os suyos y Je
atender a su compañero enfermo.
Al notar Victor el llanto silencioso de su esposa, le preguntó ape1'.ado:
- ¿ Qué te pasa, mi hija?
Delia no contestó: oero Víctor,
comprendiendo lo que pasaba en ei
corazón de su esposa, le dijo con la
sinceridad de los gr andes momento!t:
- ¡ Si no fuera por tí y por nuestros hijos, me pegaba un tiro!
Y dejó caer la cabeza, sollozando,
impotente frente a la vida e imp::itente f rente a la muerte.
lt'LOY FARIÑA NUÑEZ.
•+IS&gt;+++·••+++++++ +t!+i+a&gt;+++++
,¡
DE LA SE:\IANA &lt;!&gt;

+ CALENDARIO

•••

•••

• Lunes 15.-San !Lucio mártit·. •
16.-San Eusebio obispo. •?&gt;
• ;\liércoles 17.-S. Lázarn obispo. +
+ Jueves 18.-S. G1·aciano obispo. +
+ Viernes 19.-S. Timoteo diácono.+
+ Sábado 20.-S. F ilogenio obispo.+
+ Domingo 21.-Sto. Tomás após- +
+ tol.
+
• 1\-Iat·tes

+

•

++++.s&gt;++++++,J,++++&lt;!o+&lt;i+&lt;i+CS&gt;+CS&gt;&lt;l&gt;

BlBUOTECA UNlV .
,--

"ALFONSO RLY ~
J;'CARl&gt;(? CO

·®n

�EL )fUl\'DO ILUSTRADO.

ES PELIOR.OSO
DESCUIDAR
LOS R.IFIONES

Y si se quieren evocar no solamente los colores, sino la forma de
la música, se obtendrén múltiples y
seductores arabescos ....

El Espíritu de la Galantería

tos sonidos qut St otn
v los coloru qut st ovtn
Existen realmente individuos c,1,paces de ver los sonidos y los perfumes o de oir el color lo mismo que
la luz. Esto constituye una curiosa
e Interesantísima confusión de lo~
sentidos.
Percibir los sonidos, o lo que es
lo mismo, oir el color y la luz es
una cosa bastante rara; por el co!ltrario, tener el entendimiento colorido es cosa bastante frecuente. Un
nombre de pila, por ej emplo, puede muy bien evocar un color: Marta es blanco, lo mismo que Emilia.
y que Margarita. Ademés, las vocales mismas tienen color, como lo Ita
demostrado el poeta Rimbaud. Para
algunas personas, f¡j.Olamente la m •isica tiene rolor, y més todavta, cada
instrumento tiene su color prop10,
lo mismo que todos los objetos tienen
una fisonomta perfectamente deter. minada. El arpa serta blanca, el
cuerno de caza, amarillo dorado y
el violtn malva. En cuanto a las orquestas completas, sertan al ejecutar
una verdadera cascada de arco iris.

Cor"ejaba asf a la hermosa señor:c&gt;. el rendido cab2.llero:
-Señora, dejé de creer en Dios
por culpa de vuestros ojos.
-Ved que ponéis en peligro vuestra salvación.
~¿No estoy acaso condenado al
infierno de vuestro desdén?
En eso llegaron a un rosal donde
una rosa se deshojaba y la señora
dijo:
-¡Quién supiera el verdadero
lenguaje de las flores!
-Por vuestro amor-respondió el
caballero-yo sabrta comprenderlo.
- ¿ Qué dice, entonces, esa rosa
al deshojarse?
-Suspira que está muriéndose de
dolor al veros más hermosa que ella.
Hablando asf hallaron un árbol
sobre el cual reñfan dos aleones.
Cubiertbs de sangre dieron por fin
en tierra y la dama coqueteó:
-¡Quién supiera el lenguaje oe
los animales! ·
JDl caballero fué hasta las dos
aves, que una vez separadas por él
echaron a volar.
~Señora, por vuestro amor be
podido comprender que los pája~os
reñfan sosteniendo el uno vuestra
hermosura con vuestra gracia, Y t:l
otro vuestra gracia con vuestra hermosura.
En estas pláticas llegaron ante
una hoguera.
-Ah-sonri~j la dama-¡quién
supiera el lenguaje del fuego!
-Por vuestro amor, señora, respondió el galán, eso no es imposible
de ningún modo.
Tomó después de la hoguera una
clara brasa en su mano y lentamente
la aproximó a su otdo.
Luego dejéndola caer con elegancia:
-Señora, e l fuego sostiene la necesidad de consumir por alumbrar.
Y lo argumenta con el brillo Je
vuestra hermosura.
Asf encontráronse ante un viejo
puente, en cuyo extremo opuesto disputaban dos hombres.
- ¿ Qué dirán ?- interrogó la dama.

-Señora, por vuestro amor, fácil es adivinar que la fama de vuestros hechizos forma el objeto de su
querella.
Pero aquellos hombres, al sentir
aproximarse los pasos de la dama Y
el caballero, babtanse apartado silenciosos. De manera. que cuando la
gentil pareja &lt;'ruzó, ambos aclamaron a un mismo tiempo:
-Por amor de Dios; ¡ una limosna para este ciego! ....
La dama frunció vagamente las
&lt;'ejas ante esa cruel ironfa; más el
galán, sin inmutarse, vació su escarcela r epleta de escudos en la es&lt;'udilla del ciego, y puso en la otra su
sortija de diamantes.
-Regia limosna-comentó la dama-darla por el amor de Dio~;
quien en El no cree.
Y el caballero:
-Señora, entiendo compensarl.?s
asf la desdicha de no baberos admirado.
LEOPOLDO LUGO~ES.

AURORA
Cántame suave al otdo
ac;uel plácido cantar,
que la paloma en el nido
suele al palomo arrullar.
Bésame como eil la frente
suele la madre besar
a su chiquillo inocente
cuando lo lleva a acostar.
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera;
sé la esp lendente mañana
de una blanca primavera.
El bálsamo en mis dolores
y con caricias sin fin,
haz renacer tiernas flores
en mi olvidado jardtn.
Sé la blanca religiosa
que brinda plácido abrigo
en su senda tenebrosa
al miserable mendigo.
Sé la be ndita barquilla
que en el tempestuoso mar,
el náufrago hasta la orilla
lleva próximo a expirar.
Hambre tengo de cariños
¡apuré tantos venenos! ...
cutdame como a los niños,
los niños siempre son buenos ...
Viviendo las horas quietas
eit blancos sueños callados,
cual las b umildes violetas
de los huertos perfumados.

Vd. cree que la palabra Worcestersbire !:.ignifica
la Salsa Worcestershire de origen o sea la
LEA &amp; PERRINS, os engañais.
Esté Vd. prevenido l De la primera impresion por parecida.
que sea la semejanza de el fra~co y de la etiqueta con los de
Lea &amp; Perrins no aceptr. l.1 marca que le ofrescan, antes de
haber visto la etiqueta detenidamente y de comproLar la firma
de Lea &amp; Perrins, en letras blancas.

La escritura

blanca sobre
la e tiqueta roja:

A. .- .

~
.

indica
la verdadera

SALSA WORCESTERSHIRE
de origen.

b6

Saboreando los amores
la ilusión y la belleza,
mucha luz, brisas y flores,
ni una sombra de tristeza.
¡ Bésame con beso suave
tanto en el mundo be sufrido! ....
con los besos que las aves
cambian en el tosco nido!
Sé mi madre, sé mi hermana,
sé la dulce compañera,
la aurora fresca y galana
de mi blanca primavera.
GUSTAVO :\IORA P.
Parecidos.

P.-¿Eln qué no se parece la pera al tren 1
R.-En que la pera es pera y el
tren no es•pera,

Cúrese Ud. mismo

EL ~rmmo

+
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DIRECTORIO
,¡,
+ EL ~CUNDO 1L0S'.fRADO. +
~ Semanario de nctualidades, +
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Arte y Litel'atu1·a.
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+ Editado por "El Mundo Ilustra- +
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do'' y "La Semana Ilustra+
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da," S. A.
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+ DIRECTOR GENERAL Y GE- +
+
RENTE:
+
+
EDUARDO l. AGUILAR.
+
+
+
+
JEFE DE REDACCION:
+
+ MANUEL DE LA TORRE. •1'
+
+
+
COLADORADORES:
+
+ José Juan Tablada.-Lic. Fe_ ♦
+ derico Gaml&gt;oa.-Lic. Jesús +
+ 1\1. Rábago.-Lic. Nemesio Gar- +
+ Cía Naranjo.-Lic. Rubén Va- "!t
+ lenti.-Lic. Antonio Ramos Pe- ,,.,
+ drueza.
.¡,
+
OFICINAS:
+
+ 5a. de Bucareli, 116.-Aparta- +
+ do 1O.-Teléfonos: Mexica- +
+ na, 684, Juárez; Ericsson, +
+
1518.
+
+
{con Hneas de extensión.)
+
+ PRECIOS DE SUBSCRIPCION ,¡.
&lt;!•
POR TRIMESTRE:
+
+ En la Ciudad. . . . . $ 3.00 +
+ En los Estados. . . . .
3. 7 5 +
+ En el Extranjero. . . 12.00 ,¡,
+ Todos los pagos se harán +
+
por adelantado.
&lt;!•
+
+
❖
NUMEROS SUELTOS:
+
+ En la Caipital. . . . . $ 0.30 +
+ En los Estados . . . . . ,. 0.35 +
+ En el Extranjero . . . . ., 0.50 +
&lt;fl Atrasados. . . . . . . ., 0.50 +
+ Para la publicación de avisos ,¡,
+ en este periódico, dirigirse a +
+ B. &amp; G. Goetrnhel, Avenida. 16 de i&gt;
+ Septiembre, 26. Sus agentes en +
+ Europa, la Société Mutuelle de- +
+ Publicité, 14 rue de Rouge_ •!&gt;
+ mont, (9 e.)
+
+
•
+ NO SE DEVUELVEN ORIGI- +
+
NALES.
+
+ Toda correspondencia y giros +
+ deben remitirse al Director Ge- +
+ rente General.
+
+++++++++++++,;,++++++++++++

········••+••··········••+

MARAVILLOSA CURACION DE UN
ANTIGUO Y HONRADO PERIODISTA.
El decano de los periodistas cubanos, el señor Arsenio Fernández
Cárcava, de Habana, nos escribió
con fecha 14 de abril de 1911: "Escribo a usted con gusto para manifestarle que sus preciosas pfldoras
de Paw Paw son una bendición de
Dios, sobre todo para los viejos como
yo que digieren mal por falta de
dentadura y de trastornos gástricos.
Tengo 69 años de edad; be padecido mucho ¡le las muelas, cuando
joven, y unas me las extrajeron los
dentistas, y otras me las arranqué
yo mismo; no perm:tiéndome mis
escasos recursos el ponerme una de ntadura artificial. Estuve bastante
tiempo utilizando el Bicarbonato de
Soda para ayudar a la digestión; pero este procedimiento me obligaba
a ir aumentando gradualmente la
dosis de Bicarbonato, y tanto he
tomado, que empecé a sentirme mal,
y de'.erminé substitui rlo con sus
prodigiosas pflctoras de Paw Paw,
tomando diariamente al acostarmP.,
una de dichas pfldoras; hace de esto dos meses y observé que me encuentro bien y hasta he engordado.
Uso al mismo tiempo su excelente
jabón, y mi ffsico ha mejorado mucho."
LAS PILDORAS DE PAW PAW
(Papaya), son las mejores que se
conocen para e l estómago e h,'.gatlo
y un positivo y rápido remedio para
e l estreñimiento, ictericia, biliosidad, dolor de cabeza y todos los padecimientos causados por desórdenes
del estómago e bfgado. Estas pfldoras contienen las mejores virtudes
del Tónico Paw Paw, y están preparadas del jugo de la fruta Papaya.
50 centavos.
EL JABON "HAMAMELIS" Dll:
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Mundo Civilizado, como el mejor
Jabón medicinal y una necesidad para e l Tocador. 50 centavos.
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reumatismo en todas sus formas. 50
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PHILADELPHIA, E. U. de A.

Y vo amo tu cruddad

v tu

bondad
Un enigma? Tal vez. Yo me ne
propuesto muchas veces estudiar t u
alma complicada y extraña, pero ni
la observacióü del filósofo, ni la penetración del psicólogo han podido
descifrate.
Hay momentos en que en la limpidez de tu mirada, veo la transp,lrencia diáfana de una nobleza y dulzura infinitas; pero en otros tradu~co la maldad de una alma perversa
y cruel.
Quien te viera en mis brazos, acariciando mis cabellos con tus manos
de nieve o sonriéndome con esa sonrisa que sólo tú sabes, y que es como la evaporización de lo infiilitamente ideal y de lo infinitamente
célico, dirfa que eras la verdadera
imagen del amor con que sueñan los
~lOetas. Quien te viera conmovida
y dolorosa ante e l martirio de .1;1
insecto o llorosa ante el sufrimiento
de un desgraciado, pensarfa que eras
un éngel enviado de los cielos como manifestación de las sublim~s
obras de Dios.
Pero cuando te recreas en mi martirio, pinchándome con el aguijón
de los celos o desgreñándome el corazón con las garras de tus desdenes; cuando gozas desesperAndome y
te satisfaces viéndome morder mis
dolores; cuando lanzas una carcajada histérica ante la queja de un
infeliz o te diviertes agujereándole
la piel al perro que acaricia tus roanos, entonces, Lelia, entonces, eres
horrible y pareces la obra del Demonio venida a la tierra como muestrario de sus horrorosas concepciones.
·¿Eres buena? ¿ eres mala? Tal vez
las dos cosas, pero a pesar de tu
bondad y tu maldad yo te adoro,
alma rara! . . . . Porque yo amo el
Enigma como amo el Martirio; los
dolores con que me 2.tormentas son
mi voluptuosidad; tu psicologta :le
Bestia Divina me encanta y me E,Spanta ....
F. A. F.

Cerca de Dorchester (Inglaterra),

se hallan las ruinas de un anfiteatro
romano con capacidad para trece mil
espectadores.

Una esmeralda de cinco gramos
de peso vale cinco libras esterlinas,
pero una cinco veces mayor vale noveinticinco libras, sino cien.
En todo el mundo hay en uso ml\s
de 625,000 millas de Hneas férreas.
Acreditado desde hace muchos
años y r eco~
mendado por
1 a s primeras
autoridades, como alimenta•
dón para e l en.
fe1•mo, nmo o adulto, en las pertur-

baciones de la digestión, en la debilidad y en la inapetencia. Oomo
puede prepararse de muchas maneras permite una gran variación, ,·esultando a.si un , fort:ificante ideal
que toman muy bien los convalecientes y que estimula el apetito y favorece la digestión.
El librito de cocina "K u fe k e··
que contiene 103 recetas de cocina.
muy acreditadas para sanos y enfermos, se puede adquirir gratis en
farmacias y droguerras.

ILUSTRADO.

ta sangrt dt los radtoloatstas
Los rayos X tienen una potencia
de acción de la que ha.u sido victimas los primeros manipuladores.
Sin tomar las precaucioiles debidas
para ponerse al abrigo de estas radiaciones peligrosas, l::.an sufrido gl'aves accidentes de radiodermitis, de
inflamación crónica, de gangrenas, y
algunos han )?agado con su vida sus
imprudencias o su ignorancia en el
manejo de los aparatos.
Los rayos X se emplean frecuentem.ente en medicina no sólo como medio de investigación y de diagnóstico, sino también como método terapéutico. Obran poderosameilte sobre
la composición de la sangre por m!'diación de los órganos he~atóferos
( el bazo, la médula ósea y el tejido
ganglionar). En los experimentos que
se han hecho, sometiendo ailimal':ls
a esta,s radiacionEs, se ha notado una
fagocitosis abundante, pues a medida
que transcurre el tiempo en el experimento, los leucocitos disminuyen y
son destruidos.
Esta acción especftlca de los ,·ayos X se aprovecha para oombatir
la terrible enfermedad llamada leucemia; puEs se '&gt;bserva, en efecto:
que debde el momento en que se nirigen las radiaciones sobre el bazo
de un individuo atacado de esta enfermedad, los leucocitos aum.e ntan
considerablemente.

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Vigésimo 30 cvs.

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OFICINAS: 5a. de Donceles Núm. 121. MEXICO, D, F

[as •uitru bAct 4,ooo años

pescado por los habitantes de Creta,
dos mil años antes de la cristiaaa
época, en la cual el comercio de 101,
fenicios era aiin desconocido. Es curiosa esa repetición de la moda a
través de la historia y a la vez lógica, porque lo bello es siempre bello y el gusto estétioo común a todos los tiempos y a todas las edadE&gt;s.

Después de haber estudiado 10s
eré.neos antiguos de Etruria y el Foro romano, el fisiólogo Angel Moss.e
se ha ocupado en estudiar en una
reciente expedición a Creta, cómo
vestran las mujeres hace 4,000 años.
Por cierto que más de una lectora
se sorprenderá de ver estas repeticioNUEVA :\.LL'\'ERA DE DORMIR.
nes de la moda, porque las análogas
entre la antigua moda y la del dfa,
Un médico francés dice que la male dén a la última caracteres de pla- nera corriente de dormir es antihigio. Estas repeticiones han sido muy giénica y recomienda su sistema cofrecuentes.
mo el más eficaz, pues cura por comEl conocido erudito italiano dice pleto el insomnio. Según su teorta,
haber hallado grande analogta entre los piés y la cabeza deben estar en
las modas de hace 4,000 años y ias la cama al mismo n ivel, y si se emactuales. Parece, a juzgar por lo plean almohadas éstas deben coloque dice dicho señor, que las muje- carse debajo de los piés.
res entonces usaban sombreros Je
Asegura dicho doctor que este
una forma bastante parecida a los modo de dormir es un remedio eficaz
actuales y también los prendfan en contra las pesadillas.
la cabeza por medio de un largo alfiler, como en el dfa. Añade que ~11
tonces se usaban los trajes de cuaBRAZOS VELLUDOS
dros en combinación muy parecidos
como los del mono, o
a los actuales escoceses. Llevaban
en aquella época remota, corsés LABIOS SUPERIORES CON
abiertos por delante y una especie
BIGOTE
de gabanes cortos y muy escotados,
con mangas cortas y bastante abiercomo los de un hombre.
tas.
El cinturón era siempre de metal.
Una 1013. aplíación de Rt AL EXTIRPADOR DE VJiLLOS,S1 REN." basta para lx:irpar en pocos minutos toLas túnicas eran de color naranja
da clase de pelos en cuaJ.
obscuro con Itneas púrpura. Los traquiera p:ane del cuerpo; no
jes de aquellos tiempos parecen reimpona cuantos años hayan
cxi&amp;tido aUI. Esta modernlcordar los actuales trajes imperio. A
aima prep:ara.d6n cucma mumenudo estas vestiduras estaban
chos años de ser favorecida
adornadas oon volantes blancos, az•ten México, pus no sólo es
aumamente eficaz, sino que
1€s y rojos. En general, los colores
no
causa molestia ni irritapreferidos eran amarillo, púrpura y
ción en la piel, por delicada
azul.
que sea. y la deja fresa.
li~pia Y suave c~mo si ja.
A este propósito, Angel Mosse derma; hub!eac tenido vcUoa
truye una vieja leyenda que atribuye
Frasco 12. SO. Pcrfu11aado·
!3,00.
[Si se pidjere 90 ;
a los fenicios la invención del colr,r
correo certificado, cnvl enae
púrpura. E l molusco, cuyo zull.lo pro.
. _
2S cts. más.] Muestra sufi.
duce el precioso color, babia sido ciente
para una aphcaci6n. 30 cts

..

�~L )ffXDO ILl:STI-Ul&gt;O

UNA DIFERENCIA V ITAL.
Cuando se ven cogidos por un
fuerte temporal en el mar, los pescadores de Xoruega usan á menudo aceite de hígado de bacalao
para disminuir la fuerza de la:i
olas. El aceite en su estado natural, se adapta perfectamente á
tal propósito. Pero cuando s,
viene tí pensar en él como un remedio para la tisis y otras dolencias
debilitante.s, el caso eg complets.mente diferente. Cualquier alimento fecnloso, tal como el arroz,
engorda más que ningún aceite,
pero todos los alimentos fecnlosos
son en extremo indigestos, y eEo
mi:1mo oc1~:re al aceite natural d r
híga7 J.e bacalao; y una buen.
e-.,, ;- .,6~1 es lo q ne rn as n ecesi tai
_vd im'á1idos.
Por otra parte (aceite de rugado d&amp; bacalao contiene principies medicinales dP.
alta categoría, pero p::.:s. quo sean
útiles al enfermo, deben extrae1·se
previamente de las abominables
grasas y mezclarse científicamente
con otras sustancias de igual
v alor cura, ivo y nutritivo. Esto
es lo que ha realizado con éxito la

PREPARAC!ON de W AMPOLF
la cual es tan sabrosa como 1:
miel y contiene una solución ,T.
·.m extracto que se obtiene a,
Hígados Puros de Bacalao, conl
bin'.l.dos con JMabe de Ripofosfr
tos Compuesto, Extractos J e Ma;
ta y Cerezo Silvestre. En est~
unión ci~ntífica de ingredientes,
tenemos la sustancia mejor para
dar carnes, para dar vida; y
cuenLa con una serie de éxitos en
l os casos de Tísis, Pérdida de Carnes y Fuerzas y las Enfermedadeo
de la Sangre. El Dr. J . R. de
Arellano, Director en la Escuela
Nacional de Ciegos de l\Iéxico,
dice : "La Preparación de Wampole proporciona. un gran servicio
t erapéutico en las afecciones de las
vías respiratorias, obteniéndose
resultados sorprendentes en l os
estados linfáticos con tendencia!
ú escrofulismo." Eficaz desde h
primera dosis. En hs Boticas

'Jisica
Ella.-Si cada Momo del cuerpo
humano se renueva cada siete años,
yo ya no debo ser la misma muj-3r
con quien te casaste.
EJ.-,--Eso es precisamente lo que
he estado sospechando déslle hace
algún tiempo.

COLORES P ll DOS
ElTEIIIACIOI
ANÉMIAOEBILIDAD

ABOTAMIOOO de las FUERZAS, etc
curada, radlcalm1ntI por1l

HIERRO
BRAVAIS
ANEMIA

Las grandes mistificaciones
literarias
Hay en el mundo, como dicen lo¡¡
españoles, gente para todo.
Y ¡¡i as{ no fuera, la humanidad
se moriria de tedio y aburrimiento.
Por eso, yo admiro el buen sprit
de algunos franceses, que pasan d
tiempo mistificando al público en la
forma mlis alegre posible.
Y si no Jo creeis, leed esta tr,\ducción de un arUculo de Jules Be1tant, que ha ll.amado grandemente
la atención de los intelectuales franceses.
Dice el articulista:
¿Habéis gustado en la vida, t!l
placer divino de la mistificación?
¿Habéis por la fuerza de la persuasión y de la imaginación, sugerid&lt;'
a otro una multitud de cosas falsas
e irrealizables? ¿ Le habéis visto
"embarcarse" en una monumeutal
galera? ¿ Lo habéis llevado ~e la
mano, como a un pequeñuelo, hacia
un espejismo imposible? ¿ Y habéis
sentido asperamente, el go.10 confu·o de vuestro e!lgaño? Si tal habéJ
hecho no vaciléis: leed: "Las grandes mistificaciones literarias" de
que es autor el señor AgusUn Thicrry, y asistiréis a las hazaña3 fam,Jsas de los maestros de la materia.
Porque también hay maestros, en
el arte de la mistificación, como &lt;'!l
todas las artes.
Burlarse de otro es permitido, pero burlarse de toda una ciudad, &lt;le
todo un público, de toda la posteridad, ved algo que no es tan permitlble.
O el alma del mistificador est'í
constituida en tal forma que es insondable: o no hay una empre!'la
quimérica que no baya intentado. Y
el colmo es que triunfa casi siempre,
por audaz e insondable que sea, de
la crédula imbecilidad de aquelJQs
a quienes se dirige. Si es desenmascarado, lo es generalmente por una
especie de ansia que se apodera de
él, y lo hace que se deje sorprende.-,
Hay, pues, mistificadores famosos,
pero nada valen para su notoriedad
los mistificadorea literarios, ya
que
nada vale probablemente
la imbecilidad del público en que
operan. Ved por ejemplo la teoria de los grandes hombres, que no:1
presenta el señor Tbierry, cada una
de sus aventuras es significativa.
Es un joven estudiante de ve111 t idós años, llamado Ernesto de Calonre, poeta aún no comprendido, autor
de una tragedia que acaban de nchazarle en el Odeón-bien entend:do-y que jura vengarse de Lireux,
uno de los predecesores de Antonio
en la orilla izquierda. del Sena. ¿No
quieren su tragedia? Pues bien sea:
Je aceptarAn una comedla, le suplicarán de rodillas que la concedl\,
porque ella no estará. firmada Colonne, estara firmada. . . . Moliere. Y
no solamente Llreux, serl\. engañado,
sino que con él todos los critlcos,
que no quieren conocer los alejandrinos escritos por Calonne, pero s,~
pasmarlin con las nartituras firmadas por Moliere y· fabricadas p1Jr
Calonne.
Fué un hermoso Charivari en el
mundo literario cuando se supo que
un joven estudiante acababa de descubrir una obra inédita de Moliere,
que ésta se titulaba "El doctor en'tmorado" y que el Teatro Odeón i!&gt;a
a representarla.
De un dia a otro, Calonne y su
manuscrito (fabricado a medias eon
un amigo, sobre un acicalado papel
con el escudo de Pomponne), se h:iieron célebres; de un dfa a otro,
fué alabado por toda la prensa, excepto el maligno Teófllo Gautier que
habla descubierto la mistificación.
Calonne fué buen actor, cuando su

"Doctor enamorado" tuvo bastantes
representaciones y fué aplaudido,
bien analizado, admirado, adorado,
descortezado, por todos los molieri,3tas de la creación, confesó su subterfugio. Los molierlstas rieron con
risa fingida. Teódulo Gautier triunró
ruidosamente, y Lireux cayó enfermo.
C::1lonne babia gustado emociones
sin precedentes. a la vista de .;u&lt;;
vfctimas embobados ante su "Doctor
enamorado."
Otros mistlficadores son más filósofos y se conforman con divertirse
desde lejos. Ast es, Renier Chalon,
el presidente de los bibliófobos d91
Mons, que, hacia 1840, lanzó una
"formidable bomba" entre las gentl!S
de libros, con su famoso catálogo de
la biblioteca del conde de Fortsass,
Que Imaginó en todas sus partes.
Una cosa lnverosimll el tal catálogo. ¡Todo lo que los editores antiguos nos hall dejado de raro, de ú'lico, de increiblemente precioso, f&lt;e
encontraba allt reunido. Libros dP
los cuales se editaron cinco, cuatro,
dos ejemplares, habiendo pertenecl&lt;b
a personajes célebres! ¡Y qué grabados! Su sola descripción dejaurl
asombrados a todos los bibllófob,,s
de la creación. ¡Los pedidos de compra afluyeron de todas partes! ¡ Por
la lectura del catAlogo se hacían
ofertas desatlnádas ! ¡ Los gobierno:.
se mezclaban y la biblioteca del co1~de de Estado! Y durante este tiempo, Renier Cbalon reta a mandibul·t
batiente, como un buen flamenc-0 que
acaba de hacer una broma pesada ,1
sus c~ntemporAneos. Y gravement~
anunciaba que la biblioteca había
sido adquirida por la ciudad de Binche, para su biblioteca municipal.
Esto pasaba en 1840. época lejana
a nosotros, pero he aquf Jo que p.:~I)
en otra mlis cercana.

Cámaras NETTEL

Regletrado como artículo de a egunda clase e l 3 do Noviembre d e 1894. - l mproa o e n p a pel d e las F ábrica s de Sa n R a fae l.

Al\o XX. -Tomo 11.

~1 ..
~

~ ~

A . l\IADELINE. Av. Ver acruz 7.
Apartado 1038.
Pidan catAlogo.

Se trata de "Las canciones de Bilitis," esa obra maestra de imitación griega, firmada Pierre Louys,
aparecida en 1894, dada. por su a:1tor como una traducción, y que oxcitó la curiosidad de todo el púbhcl)
letrado. ¿Bilitis no podia perfect,lmente ser esa Bilitis, bija de un griPgo y de una fenicia? ¿Era posible
que no se conociera su existenci;i,
sino por los dos o tres detaJJes qu·~
el traductoi- daba en el prefacio'!
Excelentes espiritus franceses, ci:yos nombres no repito, no quisieron
convenir en ello, pero los eruditos
alemanes hicieron más aún: dos autoridades de Gottlngen y de Jena, ostimado doctor P, Ernst, estimado profeso1· von Willamowitz Moellendorf
consagraron sus doctos pensamiento;,
a la pequeña sacerdotisa griega.
Y, en su retiro, Pierre Louys, sonrefa como sabe sonreir todo misti11cador silencioso, contemplando J:i.
crédula imbecilidad humana.

1

..

N ú me ro 24-

Méxi co, Dici embre 14 de 1913 .

........

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DAMAS DISTINGUIDAS MEXICANAS

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Agencia de Inhumaciones

EUSEBIO GAYOSS□.

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MARISCA L A, 3_

Recaudación de Panteones, Cajas Mortuorias,
Servicio fúnebre por Ferrocorrll.

Teléionos: { En1cssoN.
MEXICANA,

836.
1006.

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�1
CRONICA SEMANAL DE

México tiene Tesoros de Arte Colonial
1

1

1.
Dos acontecimientos acaban de producirse, y
en estos momentos de lucha han rehabilitado
los fueros de nuestra cultura.
Es el primero la iniciativa del señor lllinistrn
de Instrucción Pública y BeJlas Artes, Lic. don
Nemesio Garcfa Naranjo, para custodiar en lo
sucesivo las obras de arte colonial que constituyen una d e las má.s precim:as e insustituibl~
riquezas de nuestra Patria. El segundo h echo,
es la ¡&gt;Ublicación que el Museo Nacional acalJ~
de hacer bajo la dirección de su director don
Genaro Garcla de una obra en forma de portafolio y con preciosas láminas que representan
los edificios y tesoros de algunas de nuestras
iglesias construidas durante el pertodo colonial.
Estos dos hechos ameritan algunas consid.iraclones que darán una idea de lo oportuno Y
plausible que son, tanto la declaración del señor Ministro, como la publicación que dá a conocer parte de los tesoros del arte colonial qu~
deberian ser preservados.

los intimismos de una carta o en el engar ce
de oro de sus versos.
El soneto que en seguida transcribimos, 1íltima poesia que envió a El Fígaro de la Habana, es una prueba fuerte de que el poeta e11tresenUa a través de su fibra sensiti\·a de v:dente la existencia "de otro sol y de otros cielos" a donde dirige la proa de su baje l &lt;:argado con el tesoro de la poesfa de su inspiración
fecunda y vigorosa:

su alegre encanto en la austeridad de los antiguos hogares. Eran, el mueble de secretos tallado y taraceado; la consola de caoba soportando
el "calvario" de esculturas breves y suntuosas, ,]l
aPcho tibor azul y blan::o de Talavera poblana
o la arquilla de carey y plata. Eran esas obras
admirables, la cerrajerfa que cincelaba filigranas en el hierro de chapas y llaves; era el bordado que reclamaba suntuosamente las áureafl
casullas y hacfa albear florestas de nieve en los
pañuelos de batista o sombreaba con nocturnos
jardines la negra red de las mantillas. Era la
pintura ennobleciendo con sus encantos el cobre de las láminas religiosas, el lácteo marfil
de las miniaturas familiares o el pals historiado
de los frivolos abanicos .....
Pero s i obras tales se dise micaban sóbriamente en la' decoración de las ,·lejas mansiow•s
mexicanas, en cambio, "e reunfan profusa y
pródigamente bajo las naves de las iglesias.
El viejo arte colonial fué casi un arte eclesiástico. El clero de aquellas edades, en cuanto a
cultura estética, fué muy superior al de nuc~tros dfas, pues supo prestigiar con todas las
suntuosidades del arte, los lugares y los ritos
eclesiásticos. Era cada templo un tesoro y el valor de las más preciosas materias fué centuplicado por el genio de los nobles arUflces. Asi,
la más alta aspiración de las almas y sus más
intensas energias y sus dones más geniale.;;,
fueron a refugiarse a las iglesias. E l arte, como enredadera milagrosa y florida, abrazó estrechamente los 1&gt;ilares de las catedrales y
tapizó los muros con su primave ra sin inviernoo.
El genio de los artrnces talló las áureas estalal'tltas de los altares, y la piedad, como una pal:i-

Somos artistas sin duda, porque lo J&gt;roclamamos, tal vez porque lo sentimos, y por lo mismo
es Inconcebible y asombrosa la incuria para conservar los monumentos de Arte antiguo; la negligencia con que nos dejamos despojar por el
extranjero, que paga los tesoros que nos arr,,bata con precios que a nuestra miseria parec~n
generosos, pero que en r ealidad son mezquinos,
pues se trata de objetos únicos e insubstituible:;,
bien distintos de los dólares que pueden acuñarse Indefinidamente . ...
Y mientras nuestros ricos compran odiosos
muebles americanos, salvo algunos de rara cultura y costumbres delicadas, los ricos de aJJende el Bravo cargan con nuestros tesoros de Arte suntuario; llenan sus vitrinas con jades aztecas y joyas coloniales, compran nuestros c(,dlces y los donan a los museos de su Patria, a.
tal grado, con tan pasmosa rapidez, que muy en
breve quien desee estudiar el Arte colonial,
tendrá que hacerlo, no en México, sino en Ch:Lislmaco Chavarrla, el poeta de Cost&lt;i Hica
cago, Boston o Nueva York!
ha muerto!
Recuerdo haber visitado en San Francisco
Hay ale;unas _o;;::s que no nos podemns &lt;'XCalifornia un pabeJlón de la residencia de un ~&gt;licar, y que, aún cuando nos las explicáramoR,
opulento yankee. Al final de la avenida del jardln, distingul la rachada de un edificio ra:-o
en aquel sitio, una puerta de encino llena de
grandes clavos forjados; una arquivolta que
era un encaje de piedra, un chapeado de azulejos del más puro estilo mudéjar; una ventaua
de r eja 1&gt;rimorosamente trabajada. Franqueado
el dintel, mi asombro se hizo más intens o. Desde los artesones de cedro tallado y adobado,
hasta el lambrln de madera ingenuamente esculpido; desde los muros cubie rtos de tercio1,.ilo cortado, hasta los candiles de bola austeros
y elegantes, todo era una maravilla! Sobre los
muros, en marcos de talla dorada, pendfan ,·c'trat~ de torvos ca1&gt;itanes; de prebendados
unciosos; de damas nenas de lunares, rigid_as
y aparatosas en su vertugadln y su guardamfante. Aqui una cornucopia en cuyo espejo tur,
blo parecian asomarse fugltlvamente los rostro¡¡
del pasado; allá, un vaso de Alcora decoraJo
con un blasón español; más allá una arqullla
vargueña chapeada con filigrana de hierro ....
Luego vi arcones llenos de sederias, de bord:..dos y brocateles; de puntas blondas y encaj_es
de Brujas y Malinas, milagrosos y sin preC1&lt;&gt;,
atavios intimos de amantes muertos y que exhalaban aún como un suspiro sus viejos aromas de elegancia Y de amor ....
y e l yankee propietario del tesoro, extrafiando mi asombro, me dijo como lo más natur:tl
del mundo, que todo aquello le babia C'ost~d.o
un poco de dinero que ni siquiera tenla el menLisímaco Chavarria, fallecido últimamente.
to de una colección laboriosa, pues hab{an Ido
a ofrecércelo a su hotel en un corto viaje que
hizo a :\féxico, Puebla y Guadalajara!
Asl se fueron, asl han seguido yéndose los dlficilmente admitimos aceptarlas sin que asome a nuestra faz un gesto de rebe ldia. La muertesoros del Arte mexicano.
Porque por extraño que ahora. parezca, hu- te de este poeta es una de esas cosa:,.
Ha muerto muy joven todavia. ~1uy joven.
bo tiempo en que México poseyó un Arte. Sus
obras que no se improvisaban er&gt;tre la fiebre ,le c uando la amplitud de su alma de poeta coun Ju~ro ávido o de un industrialismo sin escrú- menzaba apenas a afirmarse en la amplitud ,Je
pulos llevaban todas e l reflejo de una alma Y la \'ida, de la vida del arte, de la poesia. H a
la intensidad de un pensamiento. Bella Y noble- muerte;¡ "cuando-como dice t,~l Fí¡c1u·o de la
mente, decoraban la, vida doméstica Y ponian Habana- su musa llena de inspiración le hacia

José Juan 'Cablada

ma, fué a anidar entre su rocalla. Un escultor g,'nial y fervier,te, talló una madona que sufria con
tan grande angustia como las vlrgenes de Alonso
Cano y una novicia que profesaba le donó, e n
"ex-voto" su cspl éPdida cabellera. Y la !magan
divina tenia mayor tristeza con la humana .::1bellera sobre las sienes. . . . Asi la religió•,, penetraba e n las almas, ha&lt;•iéndolo de los simbolos muertos emociones vivas, y la idea evang"lica se insinuaba e n el espiritu con el aroma
del grano de incienso, co,,. el brillo de ascua de
las altas vidrieras, C'll la honda y turbadora nota del órg&lt;ino ..... .
Hoy en los templos de México, que ha barrido uPa tempe::tad de mal gusto, se nota dla a
dia la ausencia progresiva de los antiguos ~esoros. La luz eléctrica y el estuco, sustituido
a los ricos Iampadarios y a los suutuosos tapices, de tal manera, que las iglesias cristianas
van tomando poco a poco el aspecto bárbaro y
frto de los templos protestantes y de las est:tciones de ferrocarril.
Por fortuna y para bien de la cultura patria,
la declaración del señor Ministro de instrucción
Pública y Bellas Artes de que en lo sucesivo se
conservarán esos tesoros que en el ramo de
arquitectura eclH'fástica pone de ·relieve ,!a
obra publicada por el ~1 useo Nacional bajo la
dirección de don Genaro Garcl!:., hará que cese
e l vandali: mo de que en estas lineas hemc,s
dado una idea y que en lo sucesivo tengan debida cu3todia esos tesoros que sor&gt; un pedazo úe
la Historia y de la Patria.

.\ mi ami1,to \'iriato l&lt;'igueredo Lo1·n .
En las noches caJladas, pasan eJJa:;,
las musas de l dolor que en los desiertos
de mi vida sollozan por los muertos
cuyos Pombres engarzo en mis querellas.
Y rielan como esquifes las estrellas
sobre esos mares del Azur, sin puertos,
en tanto que mis )}asos van inciertos
tras nuevas esperanzas-mis doncellas.-Doncellas cuyo absintio de dulzura
me mitigó la sed de los anhelos
en mis noches eternas de tristura.

. ..\XHELOS HOXJ&gt;OS.
Allá e n el camposanto
que esmaltan las auroras de ama:-anto
y la:. tardes de sándalo y carmin,
aJlá donde la hiedra
abraza con amor la cruz de piedra,

anhelo ahora descansar al fin.
Allá donde los vientos juguetones
columpian los· rosales en botones
y lloran al pasar,
allá donde los lúgubres cipreses
me esperan hace meses,
anhelo descansar.
En mi pueblo que dobla. la campana
bajo el oro del sol de la mañana
por este su nativo t rovador;
en mi pueblo .... y que manos cariñosas
me lleven a la huesa muchas rosas
cortadas con amor ....
Mi cuerpo que se torne en pasionarias,
Y que adornen las tumbas silenciarias
en las tardes de lumbre tropical:
es el único anhelo que hoy me inspira
y que siga la cruz siendo la lira
del alma. mfa que será inmortal.
Costa Rica llora la irreparable pérdida de
este poeta y nosotros en México sentimos también que nuestro corazón recoje ese dolor y lo
hace suyo.
México, Noviembre de 1913.
JOSI.&lt;¡ \ 'ELASCO.

EL NUEVO REY DE BAVIERA

JOSE ,JL\X 'l',\llL.ADA.

La ~ucrtc d( un poeta
cantar dulce o amarbamer,te, J)ero siem1He bllnial, cuando su estro vibraba lleno de pasión;
cuando s u genio le conducía a la gloria."
Hace unos cuantos aiios, escasamente tres o
cuatro, comenzó a I evelar su emotividad artistlca ell la revista l'á!(inus llustr•:tdas que se publica en Costa Rica, y un poco después en
otra A 1rn lo, de Montevideo, salieron a luz mue has y muy hermcsas poeslas de este bardo cent I eamericano.
Palpitante de pujanza vital, perfectamente depurada de toda clase de preciosismos ridlculos,
prematurcs hastios o cansa'lcios seniles, la poesia de l islmaco Chavarrfa reveló siempre la
musa virgPn y fecunda de estas tierras fuer tes
de nuestra América.
Sus poesfas amatoria~ no r antan un amor
simulado y mentido: aú11 s u amor es fue rt,,,
real , S\'lge imJ)rcgnado de un hálito de vitalidad y de sana alegria.
"Asi como Fernández Ríos y Falco sienten
las nostalgias de las cumbres-dice Alejandro
Sux-Lisimaco Chavarria siente ur..a sed infinita
de sel, de 2.bie1 tas campiñas vródigas y alegre¡¡;
sueña y evoca las e))opeyas de las razas indias,
la muerta magnificencia de los imp-erios incáacos y aztecas, ofrendando sobre las tumbas
de Moctezuma y lo:, suyos, frescas guirnaldas
de flores rimadas que sirven tc.mbién para coronar la cabeza del sabio Manco-Capac, fund·1.dor del impe rio podero30 de los incas."
Ya el galeno e'.'critor Jose1Jh Branyas, dir€ctor de la revista "M ercurio" tle Nueva Orle ans,
decfa del poeta costarricense, a propósito de la
inesperada noticia de su muerte, en e l núm. de
Octubre en nota de última hora: "Ya en sus últimas cartas nos decia Lisfmaco que su fin llegaba. Nunca quiso Puestro cariño creer que estuviera tan cerca. Desgraciadamente él lo S'\bia y se iba desp idiendo del mundo y de stts
a migos con esa naturalidad y con bsa -ente reza
que fueron siempre su característica."
De todos los seres de fina organización que
llegan a tener una r e velación de su fin, Lisim'l.co Chavarrla es un caso sorprendente, pues de
mara,•illosa ma'ler a presintió y anunció la proximidad del momento del fin de su vida, ya en

Y entonces mis estrofa.s-asfodelosalzan el cáliz a mirar la altura
en busca de otro sol o/ de otros cielos.
Pero lo que de modo maravillloso r evela su
don este de adivinación, lo que de muestran sus
últimos versos, su último canto que dictó pocos dfas antes de su muerte y que es una expresión nobillsima y serenamente bella; canto que
es la declaración más alta de su postrer deS,!O,
de su última voluntad soberana, un epitafio
grandioso que él mismo se formuló en vida.,
_ -,ue para muy merecido tributo de respeu,
a su memoria y para honor de l pueblo ramonense que as! lo resolvió, será esculpida en el
mármol de su tumba como cumplimiento a su
último anhelo y como satisfacción a la última
a~piración ,·ehemente de su alma.
He aqui su último canto:

El ¡n ínci1ic regente q u e ha sido p1·o&lt;·lama&lt;10 r.-,y

de B,wiera con el 11omb1·e ele Luis III.

·

No se presencia todos los dias un suceso l'Omo el que acaba de verificarse, en el reino 1le
Baviera, la sustitución de un rey por otro llevada a cabo por uPa simple ley votada por el
Farlamel"to. El in~ortunado monarca Othon JI
que &lt;'omo otros muchos reinaba y no gobernaba, ha dejado de ser r ey y en su reemplazo S'J
ha elevado e l princlpe Luis que hasta ahora
tl'vo el cargo de regente del reino.
llacia ya má:; de 27 años que Othon II ocu¡mba e l trono de Baviera sin que se supiera algo coPcreto de su e xistencia. Privado de sus
facultades mentales vivfa en e l apartado castillo de Furstenried , sometido a la vigilaacia de médicos y guardianes. Gobernaba en su
nombre primeramente, el prlncipe Luitpoldo y
más tarde a la muerte de éste el princlpe Luis,
resistiéndose aquel a tomar el titulo de rey, a
pesar ele los incon venientes que entrañaban
para e l reino esta situación anormal, pero e l
r egeute no tie ne los mismos motivos que &amp;Ll
padre, para rechazar la corona y consintió en
poner fin a la rege;,cia normalizando la situación del país.
El de rrocamiento de l r ey Othon II recuerda
un episodio por de más extraño de la historia
europea moderna. Luis .JI era un hombre ,:J,3
vasta cultura y como todos los Wittsbach, ua
protector de las letras y artes; pero en los últimos años de su vida s us ensueños degene raron en quimeras. Olvidó la realidad de la vida
e ntreg(rndose a las ideas faPtástl cas, basta llegar a vivir un mundo cr eado por su fértil fantasia. El gobierno vióse obligado a crear una t•egencia y e l pobre rey en un momento de despecho, buscó la muerte en las cristalinas aguas
del lago Starnberg.

El nue vo r ey de Baviera tiene 68 años de
edad y es primo h ermano según hemos dicho
del rey Othon J. Es doctor en derecho de las
Universidades de Munich y de Erlangen, y D!1ector honorario de la Escuela Politécnica ue
Munich. Está casado con la princesa húngara
Maria Teresa y tiene nue ve hijos; los principes
Ru1Jerto, Carlos y Francisco, y las princesas
Aldegon da, Maria, Hlldegarda, Wiltrude, He lru-•
trude,- y Gondelinde.

EL CARDENAL VINCENZO VANNUTELLI

i
f

;,ido 1lecla1·ado iucapuz para el
gobierno.

E l r•ey Othon q ue ha

J•:t cn-.t illo lle l&lt;' urstenried ce1·ca de )lunich, cton&lt;le r·e;,ide

el •·ey Othou, atncado de enagenación mental.

Con motivo de la mue rte del Cardenal Oreglla que ocupaba el alto puesto de Camarlengo
de S. S. ha sido nombrado para sustituirle el
Cardena l Vince nzo VannuteJli prfncipe de la.
Iglesia de profunda sabidurfa, y que última;mente en. e l Cónclave que hubo para la elección de
Papa, obtuvo algunos votos a su fav_or, pues se
creta en los drculos elevados del Vaticano qu•3
resultarla electo Pontrn ce. El Carde nal Vannutelli nació en Ge nazzano a t r einta. millas •le
Roma, en 1836 y cuenta por tanto 77 años.

�excitaD.do a todos a coadyuvar de la manera más
eficaz a que fuese realidad en breve plazo el proyecto de la capilla cuya primera 1&gt;iedra acaba de
ponerse.
Los padrir.os fueron muchos, y eutre e llos
citaremos a las señoras marque3as de Guadalape, duquesa de Huete, Aguila de Huer ta, ll-3
Lasc uráin, Ei;candón de Rubfn, de Garcfa Conde, de Ajembe, y señores AgusUn Ajembe Y
esposa, AgusUn ~lila y esposa, Jorge Goritla
y esposa, F erna::.do de Teresa y es¡&gt;osa, Joaqufn Palomo y esposa, Franci:.co de la Roch ~
y esposa, José Gamio y espoi;a, Arturo Rubián
y esposa, y otras muchas peri;onas que sentimos no r ecordar en este momento.
El acto revistió solemnidad inusitada, y proato se espera que Tacubaya tenga una capilla
mfs para la prt.ctica i:lel culto católico.

La Riqueza de Nuestro País

El momento solemne de la. ceremonia

---·-

Colocación de la primera
piedra de un templo
El último lunes tuvo efecto en la cercana población de Tacubaya el solemne acto de colocar
la primera piedra de un nuevo templo que se
erigirá en el Pensil de San José de la Montaña,
estableciéndose anexo al instituto que lleva el
nombre del citado santo, y que allf existe.
La iniciativa se debe al instituto de Nuestra
Señora de loe Desamparados y el Obispo de Tulancingo, Ilmo. doctor don Juan Herrera fué &lt;"l
Prelado que presidió la. ceremonia.
Al solemne acto que. estuvo muy concurrido
asistieron con sus estandartes a la cabeza, comisiones de numerosas sociedades, y agrupaelones
Srita. Ernilia Al'l'iaga, recientemente fallecida.
religiosas, formadas por distinguidas señoritas
y respetables señoras, como también varios ctrculos obreros fueron al referido acto.
La nueva capilla. que en breve la hemos ,Je
yer levantarse sobre sus firm es cimientos, será
dedicada. a la piedad mexicana, de los devotos
josefinos, los cuales han sido los princlpal~s
contribuyentes para esta obra tan digna de ala.banzas, puesto que constituye un paso dado en
pró de la fe cristiana.
La ceremonia empezó a las cuatro de la tarde, siendo acompañado el Prelado por el prn3bftero don Genaro Pavfa capellán de las religiosas josefinas, que fué el maestro de ceremonias, y por los presbfteros padre Bernabé Marinas. y José Estrada. En un altar imorovisauo
al efecto se verificaron los ritos católicos que
se usan en semejantes casos, y después de 11.lgunas oraciones lefdas en alta voz por el Obispo de Tulanclngo, se procedió a la ceremonia
principal o sea colocar la primera piedra, un
block de cemento en forma cúbica como de dos
ples por lado, con una cabidad, donde se colocaron monedas, medallas, un ejemplar de la
Revista de San J-0sé de la Moiltaña, uno de "J&lt;JI
Pafs," otro de "La Nación," un rosario, un almanaque de l presente año, y el acta levantada
con tal motivo, que fué firmada por todos los
sacerdotes y padrinos del acto.
Bendecida que fué la piedra, el prelado !a.
hizo descende r pues estaba pendieDte de una
fuerte cadena, hasta el lugar en que ha de quedar definitivamente. Terminada la ceremonia
monseñor H e rrera y Piña pasó acompañado ~¡e
los de más al refec torio de la casa de San José
donde se tomó un "lunch," y antes de leva&gt;1- El Obispo · ae Tulancingo que presidió el acto.- El "lunch" que tuyo lugar al terminar el n.c to.
tarse de la m esa el Obispo de Tulancingo, habló

Un aspect-0 de la ciudad
Presentamos uno de los puntos má.s ricos
de nuestra República, y que dicho sea. de paso1
ba sufrido como no podta menos, los ataques
de los revolucionarlos, los cuales fueron siem,
pre vencidos por las fuerzas leale3 que al mando de expertos y valientes caudillos y con d~nue do nunca desme ntido, consiguieron rech:izar las hordas de los sublevados.
Túl.a::pam por fortun.a está libre de combates,
y siendo una región petrolffera de suma importancia, dicho se está que hay capitales crecidos
e xplotando una de las riquezas más grandes
en estos tl~mpos, y que particularmente en
México, ha de constituir la base para un futul'o
magnifico de prosperidad y de crédito nacional.

Una de las calles principales de 'Iuxpam.
Otra. vista del mismo pozo.
( Fots. enviadas por la casa Violante y F ern fn dez.)

\"ista de la cimlacl de Tuxpam.
Pozo de JK'tróleo "1'~1 Alamo."

LA PRINCESA AZUL

al Urano,
o romper el artificio
de tu brujo maleficio? ..... .
¿ Y dónde se halla también
tu harén,
sultana.
africana
- a quien
amo aún más que a la cristiana-,
para matar al sultán
y burlando astuto el celo
del Pofeta, tu guardián,
gozar contigo del cielo
del Korán? ....
Y tu gótico palacio,
dogaresa,
¿dónde se halla tu p alacio de iluslórt,
niña rubia, de cabe llo fino y lacio? .. ,
¡ Nadie ha visto a mi princesa,
nadie de ella da razón!

Yo he soñado una princesa.
castellana,
y he ::-,ñado una sultana.
y una rubia dogaresa
veneciana.
Yo he soñado u.na princesa medloeval,
para. hacerme su galante trovador;
la he soñado bella y triste, espiritual.
consumida en la nostalgia de un amor.
Y siguiendo mi romá.ntica quimera,
la he soñado de un tirano
en mazmorra. inexpugnal)le prisionera,
o sufriendo el inhumano
vasallaje que la Impuso una h echice ra.
La he soñado y er su busca el mundo entel'o
voy cruzando caballero
en fam élico rocfn ,
lanza e n ristre, Ein rodela ni armadura,
porque nunca de los viajes halla el fin.
¿ Dónde estás, bella pri11cesa
medioeval,
para arrastrar el rastrillo
de tu castillo
feudal,
Y dar mut!rte por mi mano

•!&gt;

,~ , . _

El señor clocto1· Ignacio Akoce1·, Ministro inte·
rino de la Gobernación, que está siendo unáni•
memente elogiado por su gestión administi•ativa,

++

Yo bien sé que mi princesa. de poeskl
busco en vano por el mundo de lo real ;
¿pero quié n no busca, iluso, noche y dta
la princesa que forjó su fantasfa,
la princesa qu e no existe, la ideal? .. .
JUAN GUARDIOLA.

�~
Con moti\·o de la solemnuidad del dla de la
Concepción, patrona de la Beneficencia Esvañola, tuvo lugar en dicho Centro benéfico una
solemne !unción religiosa. organizada por In
Junta Directiva de la sociedad, en honor de la
Inmaculada.
A las diez dio principio el acto religioso ocupando en la misa el púlpito el P. Fray Juliá!l
Uriarte que desarrolló en el sermóil el tema
"Tú eres la honra de nuestro pueblo" citando
con €ste motivo /varias e interesantes cita,i
históricas. La l\Jarcha Real Es1&gt;añola. ejecutó la
orquesta en el momento de la elevación de Ja
Hostia en la misa, terminando &lt;:on la Reserva
al ·SanUsimo.
Un esquisito lunch fué servido en uno de ,os
salones de la Beneficencia, a los invitados, enlrt!
los cuales estaban el Ministro y el Cónsul lltJ
España, el Presidente de la Junta de la Ben~ficencia Española, y miembros de la misma señores
Castillo, !barra, Sobrino, Arenas, Granda, Va-

;,1
•

"En e3e s:icegado apartamiento"
donde vive3 del mundo 1etirado,
rom¡&gt;láceme saber que has e·,,contrado
es11acio en que agitar el peiuamiento.
arrobamiento
verses de inspirado,
empapado
sentimiento.

Tú imitas de la gran Naturaleza
les distintos arpegios y rumores
que exhilla en horas de tormenta o calma,
El . :\Unistro y e l Cónsul &lt;le España y el

Presidente &lt;le la Beneficencia F,;pañoln.
a tan benéfico establecimiento.
Nuestras fotogra flas representan momen,os
interesant€s de la ceremonia de la cual nos
hemos ocupado en estas lineas, y e,1 aquel!a3
se ven en primer término al Ministro de Es11afia y al Cónsul, los cuales se iuteresan vivamente por todo lo que concierne a los españoles en
México acndiendo con solicitud a todas las co1 emonias en las cuales pre: isa siempre la di~na representaciói' del pals en que nacieron.

PUDOROSA
La doncella murió; como paloma
exhaló en un suspiro la existencia
y lirios del valle con su aroma
perfumaron su cuerpo; la dolencia
no ultrajó sus encantos y dormida
sonreír parecía dulcemente . .... .
Iban a sepultarla; conmovida
la multitud a l lecho se acercó,
y un doncel taciturno, tristemente
fué hacia la muerta y la besó en la frente ... .
¡y el cadáver aquel se sonrojó!
Hl'FJXO Y. LB ..\L.

Grupo &lt;le en fermos e n la Be ne ficencia Española..

Y alzas un himno ma&amp;no a su grandeza
que a la vez que amortigua los dolores,
hace que llore y se estremezca el alma!

- -- - -ú- -- - -

Soneto de los Poemas Rúslicos

En la hama-ca
..\ Hubfn

) l.

Cam11os.

Descansa, es la hora. De lo alto desciende
en sueltos girones la roja calina;
el Sol- igneo loto-su cáliz enciende
y el fuego que riega, los montes calcina.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hor:.,.:
la tierra vomita su aliento de fragua;
ya todas las flores marchitas están;
el pez-áurea flecha-nervioso desflora
las ondas del agua,
y sale a los bancos de arena el caimán.
Su oliente r esina sudó el liquidAmbar

POETA MEXICANO

Pareces queruoe tendido en la cuna,
la música oyendo de eclógicos sones,
o bien tremulante rayito de luna
pre;1dido en un copo de lácteos vellones.
Descansa, mi reina, descansa, ya es hora;
la tierra vomita su aliento de horno ....
va todo se aduerme, no se irgue una flor;
allá, eiltre las ramas, el ave canora,
sacude el bochorno ....
y en tanto, yo arrullo tu ensueño de am:,r.

InfiniiII g PndErn srr
El espacio es un mar de fuego y oro
y de sus ondas surge de repente

arcángel poderoso cuya frente
reverbera como ígneo meteoro.
Tiende las alas con fragor sonoro
chispea su mirada refulgente
y a su voz, como el trueno del torrente,
a.compafian los á.ngeles en coro.
¡Oh salmo de las fuerzas! ¡Soberana
voz que todos los cAntkos encierra
y vibra por los ámbitos profundos,
como el gigante són de una campana
fundida en las entrañas de la tierra.

Unta la tarde en n:i semblante yerto
aterradora lividez, y sobre
tu piel, tostada por el sol, el cobre
y e l sepia de las rocas del desierto.

PsalmII dal

Y en el regazo donde sombra. eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
es para nuestro amor nido y caverna,

Pasó la noche. Ya la madrugada
fortalecido encuentra al caminante
que a emprender se apercibe la jornada
por llanuras y montes, siempre errau1c.
Mas al dejar el cálido rescoldo,
el sol, glorioso y santo,
desde su augusta. excelsitud le envuelve
en su llama inmortal, como en un manto;
y desde el más profundo
abismo del dolor y la congoja,
el hombre se sublima, a Dios alaba
Y exá.ltase en un canto, como arroja
su onda el torrente y el volcán su lava:

En la estepa maldita, bajo el peso
de sibilante grisa que asesina,
irgues tu talla escultural y fina
como un relieve en la llanura impreso.

¡Qué enferma y dolorida lontananza!
¡ Qué inexorable y hosca la llanura!
Flota en todo el J)aisaje tal pavura,
romo si fuera un rampo de matanza.
Y la sombra que ava1,za, avanza, avanza,
parece, con su trAglca envoltura,
el alma ingente, plena de amargura,
de los que han de morir sin es])eranza.
Y allá estamos nosotros, ya rrndi&lt;los,
sujetos fuerteme•He a las ¡1asiones,
bajo el peso de todos los olvidos ....
En un cielo de bronce, el sol ya muerto,
y en nuestros desolados corazones
el desierto, el desierto. . . . . . y ¡el desierto!

fUBlJII

............................... .. .......

las lianas de tu cuerpo I etorricias
en el torso viril que te subyuga,
formando una sola alma con dos vidas ..... .

Y, destacada contra el sol muriente,
como un airón flotando inmensamente
tu bruna cabellera de india brava.

m flestn,

~~

La llanada amarguísima y salobre,
enjuta cu&lt;nca de océano muerto,
y en la gris lontananza, como puerto,
el peñascal abandonado y pobre.

Arden en el crepúsculo tus ojos
negrlsimos de cóleras y enojos
y su dardo en mi esplritu se clava.

El )Unistr·o ele EspañA en México saliendo ele

~· l."),
f

JUAX B. DELGADO.

El aire, entre los médanos opreso
canta cual una música divina
y finge, bajo la húmeda neblina,
un infinito y solitario beso.

lenzuela, de la Torre, Dosal, Gardiola Y otros.
También vimos a las señoras Sara N. de Vázquez, Esther G. de Ruiz, de Cerdeño, Isabel O.
Yiuda de Blanco, Pilar C de J\l urcelo, Josefa
Pomar de Benedé, Urbana L. de Ramlrez, de
Mendizábal, de Alvarez, Laura N. viuda lle
Franchuto, Candelaria F. viuda de Torno, Y
Maria de la Vega de i\loradiello; y a las s&lt;'ñoritas Maria y Juana AlmazAn, Rosario, EspEranza y Aurora lbAñez, Maria del C. Castrl',
Ida \'Azquez, l\larla de .J. Mendoza, Dolores de
la Vega, Irene Vázquez, Carmen y Laura Mor.ino Sá.nchez, Maria Basil, Isabel González tlP.
Blanco, Angela B. Hernández, Magdalena Rulz,
y otras muchas que no re&lt;:ordamos en este momento.
Cerca de la una terminó la ceremonia, siendo
conducidos los invitados en nn tren especial
hasta el centro de la ciudad.
La fiesta. en resumen resultó muy solemne
y en este año como en los anteriores vióse concurridlsima, pues bien sabido es que la Colonia
Española en México rii'de culto fervoroso a la
Inmaculada Concepción y por eso mismo L1.
puso como patrona de la casa que sirve para
remedio de los españoles enfermos y sin recursos, que tienen que ir en busca de auxilio,

~

_f(;.O/-:.
,."i_W.
~.,,..,..
o-.J{/'--V

A Manu1:d José Tithnn

No sé qué misterioso
me embarga al ver tus
rada. paisaje tuyo está
de ternura, y amor, y

.Jf-1~

:\l..\Xl.'RL JOSE OTHON.

-aroma enervante, selvAtico y ricoY el aire con tenues perft,mes de ámbar
se antoja el que esparce sedeño abanico.
Te aguardo impaciente, l'.o tardes, te espero;
la hamaca a la sombra del plátano oscila;
su toldo €S el toldo de un gran para.sol ... .
ya ))lañe la flauta del indio hamaquero .... .
¡ Oh ven, mi tranquila,
mi tierna, mi dulce torcaz-tornasol.

"Señor, divino fuego,
tú eres misericordia, yo soy ruego.
YO

De Inextinguible luz entero faro;
soy desolación, tú ere,s amparo;

Porque en la sombra del misterio brillaa,
la creación te canta de rodillas.
Porque a la urente llama
diste poder de confortar al hombre,
mi corazón te ama
y beso hasta las letras de tu nombre.
Porque en soledad prestaste abrigo
calor y consuelo, te bendigo;
y porque hiciste el sol de fuego y oro,
i oh, Señor! yo te ador o.
Y

¡Cuán bello que rles! ... Tu boca es un broche
de rojos claveles; y en tu hombro albeante
tu obscuro cabello, semeja hosra Noche
qne ePreda sus sombras a un Alba triunfante.
¡Tus ojos! ... en ellos con fúlgido fuego
Amor- mariposa voluble-hace gala
batiendo c!os pétalos de oro y azur;
en ellos un vivo Placer, loco y ciego,
audaz quema el ala;
en ellos esplende la lumbre del Sur.

Yo te adoro, Señor. Débil y triste
soy, pero no si tu poder me asiste.
Para. Juchar con épico ardimiento,
hay que fortalecer en tu alabanza
lo mismo el corazón que el pensamiento.
¡ No se llega a las cimas sin aliento
ni a ti sin esperanza!"
:\IAN'UEL J. OTHON.

�, adez artf.3tica, uno de esos primores que sólo tle
año e n año aparecen en las escenas Hricas.
La obra, como de l\tartfnez Sierra, está. borclada s obre un tema social muy humano que ;,e
desarrolla en un cuento de hadas. La Tirana,
alma pura de mujer honrada, ha ido a dar, impulsada por la miseria, a cantar flamenco en ua
tea , ro cafetfn de é'Ualquier parte de España. Tiene un novio,
rrien te de toiitúartista y por lo mismo pobre, que engaña su apetito soñando tn
nes, al separarse
10,; triunfos que SU3 composiciones musicales han de darle en
aquella actriz tl~
los teatros de Parfs, Berlln, Madrid y Viena. El amo del caté
la Capital, pa,·a
('S un ogro que sólo ve su negocio y 3e opone a los amores de su
hacer una gil-a
('antaora con el futuro Wagner que, por su parte, es un Otello
¡, or los Estado., ,
para su amada, a la que prohibe que acepte piro¡:os y obsequios de
&lt;:ons tituyó u ,1 a
los alegres concurrentes al teatrillo. Hay sobre esto un dúo tratau u e v a empresa
do un poco a la manera de Bretón, que es un bello contraste
que seguira. acde ilusiones, humorismos y tristezas; en él, como en toda la
tuando en el
pieza, está. adorable la Alvarez y el tenor Legomismo cohseo.
Aso&lt;'iado Cosa con el señor :\1aurente y teni,,n- rreta luce su robusta y hermosa. voz. Termin:t
do ambo:i como represencar:ne al amigo Linares, e l cuadro &lt;'CD la hufda de Ja Tirana que va conreemplazaron a Maria Luisa con l\ta~·fa de! tratada a Rusia, después de que la corre el emCarmen Martfnez, la bella artista mexicana que presario del café, tanto por su:1 desdenes a los
ha vuelto de Europa adonde la lle vó su incans..i- cllente3 y con especialidad al rico Fernando que
ble afAn de estudio. Presentóse la comañfa con la asedia, como porque accediendo a ruegos de
su rovio, ha auyentado a la clientela cantando
la Fedora de Sardou, uno de los dramas del g,,.
nial francés que desarrolla 3u trama con menos una romanza del fúnebremente Inspirado artista.
El segundo cuadro pasa en un mustc·hall, e11
dislocacioneo de ideas y s entimientos.
La guapa Carmen hizo una Fedora honda- Rusia. Se suceden varios números de bonitu
me nte sentida, natural en sn espantosa luch:t efecto: un baile ruso er el que se hace aplaudi 1•
entre el. amor y el odio y despedazada por sus la graciosa t!¡rnrina de porcelana que es Adellna
atroces remordimientos. Coes, ya se sabe, co- Iris y :m simpático acompañante el ballarrn Romo si estuviera e n la propia piel del diplomAti- dolfo Areu; unos &lt;'Onplets, maliciosamente can&lt;'O De Lerlex. Mutio, que en el Loris lleva la tados por Ja Lliián; una machlcha, bien glosada
mayor parte d el peso de la obra, con su voz por el talento musical de Lleó.
Frinl, otra cantaora del cafetin español, q.ie
fuHte y agradable, con su correcta dicción y
moviéndose con soltura en la escena, arran"ó fué compañera de la Tirana en el contrato pafrec uentes a¡Jlausos. :\!atilde Clres SAncbez, he: - ra Rusia y que toma la vida alegremente, opimosa y elegante, dijo muy bie n la part"' de la nando que no debe una mujer amar a un solo
frfvola y desahogada conde3a Oiga y las seguo- hombre, puesto que hay tantos en el mundo,
da!l partes, Emilia del Castillo, Rosa Castillo, toma. champagne con un gn,po de bobos adoradoEmllia Otazo, Angélica l\téndez, Parra, Pelá.e.r., res suyos. E1. millonario Fernando, seriame nte
Riva~. Gil, Quevedo, Rugama, dentro de los li- enamorado de la Tirana, que ci:n sus desdene'3
más y más ha avivado sus deseos, ha seguido 1.
mites que el autor se ñaló a su3 papeles.
En resumen, el nuevo cuadro de l Mexicano su adorada hasta Rusia, pero 111 esta prueba
tiene buenos elementos y, con la dirección de ablanda a la virtuosa Tirana que suei'la en el
amor honrado.
Coss, estA asegurado de éxito.
Ya el dueño del muslc-hall, digno colega d 0 1
'l'eat1·0 )lexicano.-Uarín del Carmen )la,..
antiguo patrón de la cantaora, empieza a reñil'tínez (Fedora) . -Ricardo )lutio ( Loris
Ja porque desdeiia aceptar convites y rehuye piJ¡JUnoff.)
La compañia en la que es astro de prime, a ropo3. Un nuevo conflicto se presenta a la virmagnitud la encautadora Soledad Alvarez, estr"'- tud de la desventurada mujer, que palpa con
angustl!I. que el hombre es Igual en España quP.
Quéjase amargamente un apreciable diario lle nó una filigrana de lllartfnez Sierra, con músir:t en Rusia: un viejo gran duque. encapr!chauo
que haya en México humor para divertirse, del maestro Lleó, que l!eva por nombre La Tiran a con la belleza de la Tirana, la l11vlta a una cena
y que debe ser, a juzgar por la reducción que
cuando en el horizonte de la república no est!I
en el mismo teatro-café. A pesar de tan !nuslprecisamente brillando el frls de la paz y la se n os ha servido contra todo bue11 gusto y ho•1ventura, y es que e l escritor que tal sentimiento forro ulara ha olvidado !03 dos factores principales que producen el gran número de espectáculos que alegran actualmente a lo3 felic&lt;'s
habitantes de la metrópoli.
Si viven y hacen dinero el Mexicano con sus
dramas y comedias , el Ideal con operetas viener,as, el Hidalgo con opereta y zarzuela, ,,¡
Principal, el Colón, el Lfrico y el Alcl\zar con
género chico y el Briseño y cien salone:i mris
con variedades y cinematógrafo €S por dos cansas principales: porque a pesar de la llamada
crisis ( que ojalá y lo 3ea) hay dinero en la capital, y porque no podemos dejar de pertenece&lt;
a esta hermosa raza latina, fuerte en la desg1·acla y exagerada en la alegrfa, estoica en su n er·
viosldad y que sabe cubrir su llanto interior con
sonrisas y sus heridas con flores.
La mayor parte de Ja gente de posibles que
vlvla eh los Estados y que no ha podido o no
ha querido emigrar, transladó sus pe nates a la
metrópoli Y, esperando los re3ultados de la p ;Lclflcación, se divierte gastando alegremente sus
rentas, con gran contentamiento de empresarios, hoteleros, fondlsta3 y cuantos comerciant1m
hay de biene!1tar y lujo.- De aqui que los teatros
c-stén Jl.enos y que en Méxlro se sientan murl• .1
menos las dificultad es de la situación.

El ingatigable Coss, el actor discretisimo y
admirable direc-tor de escena que en su tem¡Jnrada en el Mexicano, con la simpática Maria
Luisa Villegas, formó para su compañía una cadena de triunfos y lle vó a la taqullla una co-

Teatro ~Iexicano.-l:'na escena del acto to. de ".F edora,"

Teatro Colón.-Et dúo -de amor de la 01&gt;eret11.
''La. Tirana.''

tado honor y a pesar de la policla que rodea y
amenaza a !a cantante, ésta rechaza al nobi e
con gra.n escándalo y por ello merece que el
impresario la ponga de patitas en la calle.
Acosada por la sltuacion sm noticias de su
novio, en país extraño, la 1 ,rana se pre,;ta mf'jor a ofr las palabras de Fernando que, ante la
inquebrantable virtud de la bella joven, cambia
sus apetitos por 1 espetuoso amor; logra convencer a su amada en un be!Usimo dúo, de que
el amor borra la diferencia de clases y obtie1,e
al fin el consentimiento de la Tirana para JH•cerla su esposa.
El final muestra fantásticamente, el contraste entre Trlni, enfrascada en su vida orgiá.stic-a y la Tirana, feliz en la tranquilidad de su h .Jgar.
Un aplauso a los autores, que han sabido hacer un delicado poema realzado por bella m11slca, y un voto de censura a quienes tuvieron la
desgraciada Idea de recortar, mutllá.ndolos, los
dos actos de la obra original, para meterla c&gt;1
los estrecho.3 limites de un acto.
Comprendemos que las piezas en dos actos
son difícilmente manejablPS en el teje-maneic
del género chico, pero esta razóu, puramente a.aminlstrativa, no justifica a nuestros ojos
el atentado artístico. Ante Jo bello, la empresa
es culpable y me huele fuerte mente a complicidad el señor representante de los autores españoles que permitió tal desacato. ¿Qué dirAn los
autores de tan bella obra, cuando sepan que en
México sólo se nos dió un a¡&gt;ercu, privándonos ,1~
números como el quinteto que tanto alaba 13.
prensa rnpañola?
Lástima es que una empresa tan seria, a enyo cuadro no podríamos justamente escatimar
elogios, incurra en desaciertos como el que hemoc señalado.
La com1&gt;añia Mexicana de ópera que ha hecho del Arbeu el templo del arte mAs bello, lle1-6
a escena la ópera de Leo Delibes "Lackmé," Teatt•o Arbeu.-Una escena ele la ópe1•a
original y delicada prod ucclón del romántico
"Lacknlé."
francés.
Marfa de la Fraga, Adrlana Delgado, Manuel
Mendoza López, Angel Esquive!, bellas voces,
Una sucesión de cuadros, sobre el precioso
gargantas fresca3, amor a l divino arte, entu- fondo de cuatro preciosas decoraciones de los
siasmo juvenil, forman el núcleo principal de hermanos Tarazona: un pueblecito al caer la
esta com.pa!Ha en la que figuran también Vider!- tarde, las cumbres de Maltrata, Xochlmllco y
que, Anaya, Panclera y otros valiosos elementos. Chapultepec; muchos bailes tfplcos, con músiAlguien nos dijo que la señora de la Fraga ca nacional vertida a la orquesta por Gascón;
tenla en cartera algunas obras nuevas en M4- Gavilanes de charro, Etelvina de borracha (salxlro y obras del repertorio antiguo, como el vando con su innegable talento el vals-remlmsnon Juan.
cencla del Periquito) y la nota patriótica evocada en desfiles militar.es, con alegrfa final, forman
el espectáculo, muy vistoso y divertido, si i10
Va nuestra opinión franca y sincera: si a fuera por los chistes trafdos de las orejas y sa"Instantáneas Mexicanas" se les quita todo lo cados algunos de la triste pornografla que culúhablado (menos la escena de Chón y el fotó- \'Rll ciertos autores, sino hasta de fuentes sucias
grafo, que es ingeniosa), resulta mejorada la y repugnantes.
La parte original de la mi1slca es agradable y
obra en un ciento por ciento.

Esperanza Iris en la noche de s u beneficio.
Otra escena de la misma ópera.

efectista. La Instrumentación de los aires nacionales dista mucho de parecerse a las transcripciones mexicanas de Carrillo, Ponce y Pomar, ,pero son bonitas.
Enfln, el éxito de la revista corresponde al
director de escena, a los empresarios que no
escatimaron la guita paar montar la obra, y al
maestro Gascó!l, que la dotó de accesible y
grata müsica. La letra. . . . créanlo sus autores.
dejen la escena del fotógrafo y quemen el resto hablado, es una buena medida sanitaria.

+

•!&gt;

+

A última hora llega a nuestras noticias, que
el teatro Ideal será. ocupado por Marta Luisa
Villegas, que "mspende su anunciada gira para
formar un selecto grupo de comedia y drama.
Se anuncia el debut para el sábado 20, con un
nuevo drama arreglado del francés.
MONTE REAL

La música en Slberia
El famoso compositor ruso Wllllam Harsfelld, habiendo oido cantar a un grupo de deportados, ~n viaje a Slber!a, quedó sorprendido
de la originalidad y amplitud de sus melodfa:i.
Deseando documentarse, hizo numerosas averiguaciones que Je resultaron de gran interés. Dice que c'ertos prisioneros, al mismo tiempo que
cantan lastimeras melopeas, se acompañan con
instrumentos improvisados, fabricados con cualquier objeto que caiga en sus manos. El mas
tfplco de estos aires, es la )lal'&lt;'ha de los hierros, con acompañamiento pedestre, según calificación de los penados. Ult!mamente, en un
concierto de K!ew fué ejecutada esta marcha,
;valiéndole a Wllliam Harsfeld un verdadero
triunfo. Seguramente que cuando la entonan
los penados en viaje a Slberla, son menos aplandldos.

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!.as Ruinas do ~ola Eleot~

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Todo un mundo de recuerdos se agolpan a ;a
mente al escribir el nombre de Santa Elena.
La sombra de Napoleón la vemos aún vagar por
el solitario destierro y se nos figura la impresión sufrida por el mundo entero, cuando ~I
guerrero invicto cayó al fin, siendo arrojado a
la abando·flada isla.
Pues bien el tiempo que todo lo destruye
que todo lo anonada, ha impreso su garra C!l
aquel edificio que sirvió de cárcel al gran homl re y boy se encuentra ('asi todo en ruinas,
ame11azado por tanto de ¡Jróximo y definitivo
fin.
¡Jedazo de tierra a;1tes inglés hoy _!:an_cés, i,ólo por el hecho de haber gua'rdado a. Napoleón costó a Inglaterra desde 1815 hasta
1821 en que estuvo el corso prisionero la suma
anual de diez millones de francos; y después
Ja guarda de su tumba y de la casa erogó a.
Francia un gasto de 9,000 flancos también al
año.

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Estado actual de la gale1·ía en la que Napoleón 1-eunía a sus compañe1·0s de desticno.

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t:"n aspecto ele Ja casa que habitó Napoleón

eu Santa Elena.- La ventana abierta era h
ele su gabinete ele trabajo. .

Cuando un navío llega cerca de las aguas ele
la isla y contempla el viajero el ba3alto que b .-!sa el mar con sus blancas ola3, y que sirve de
base al promontorio, donde se asienta Santa
Elena, los marir.os dicen que fijando los ojos
aun se cree ver la figura del Emperador con los
brazos cruzados y la vista fija en el mudo honzonte.
La llegada del barco es siempre Uil especti\culo para la gente de la isla y por un puente
elevadizo los pasajeros que lo desean entrau
en Santa Elena dond e hay un gobernador y
una corta guarnición de tres mil hombres; e l
orden está asegurado por cuatro policías; Y •Jntre Jas cosas curiosas que en seguida se ven,
bay que citar las famosas tortugas que se llaman "tortugas del Emperador" y que servían
de distracción al Emperador, las cuales •se enseñan e!' el antiguo parque de Hudson Lowe.
No suele el barco parar más de tres horas
C'n la Isla y por tr.~to úl'icamente n. la ligera es
pusible ver todo lo intere3ante que contiene.
Si por casualidad se puede dispone r de un caballo, y ele un cochecillo se puede ir hasta ht
ruta de Longwood. La entrada a los dominios
que pudiéramos decir napoleónicos estll. indic'lda por un~ puerta rústica, Y el e3pacio comprendido es d e 40 acres por 16 hectáreas; también
se puede ir por otro camino, por el cual se \'~-

rán las obras que se hicieron para surtir de
agua la me3a del Emperador. Alli se encuentra
igualmente una en.pilla anglicana, y en fin el
viajero se bailad ') pronto enfrePte de Old House,
o sea la casa en forma de cruz, que vivió Napcleón los últimos cinco años de su vida.
Esta mansión cuando la misión francesa PU
1840 se encontró completamente deslrozada. La
cámara y el salón. donde babia muerto Napoleón
hablan sido convertidos en habitaciones desmanteladas; por lo cual tuvo que ser reconstruido.
A pesar de todo, su aspecto revela tristeza en
grado sumo: las paredes viejas prueban que
nunca estuvieron bien adornadas. De la sala
grande, digámoslo así, se pasaba a un gabinete pequeño donde el Emperador recibía a su 1&gt;•Jqueña corte después de comer, y de am se ve
la alcoba donde a la hora del crepúsculo el 5 ele
Mayo de 1821, y entre las dos ventanas abiertas al occidente, se encuentra el lecho de campaña en que expiró el Gr:i.!1 Capitán del sigb.
Un papel de fondo verde con flores completamente descolorido cubre las paredes de esta alcoba que al contemplarla inspira lástima . y pena profuntas.
Una de las puertas del salón antes indicado
da entrada al comedor que tiene una sola venta-

11a la cual se abre al jardín de la ¡,arte norte de
la isla. E3te comedor comunica con la biblio teca pintada de un gris verdoso, y a la derecb.a
con dos pequeñas pieza3 que eran el gabinete
de trabajo del Emperador, y la alcoba donde or•linariamc nte dormía, en el verano.
Alrededor de la casa en los pequeños jarúines crecen modestas violetas y platabandas de
flores, que e n otros tiempos fueron la distra..-ción del desterrado, pues parece ser que Napoleón tuvo grandes aficiones al cultivo de 1as
plantas Y que a ello declicóse en aquellos años
IJOStreros de su vida, cua·,1&lt;10 el mucdo entero
le olvidó.
Tal es en resumen lo que queda. del interior
de la mansión dol'.de el Emperador estuvo preso tantos aiios, y mncnos -,on !03 viajeros que
acuM·n a ver todo aquello. y varios los que
ofrecen al conservadcr sumas de eiinero por llevarse muebles o pedazos de papel de pared, o
de alfombra, como recuerdo de lo que usó d
grande hombre. Todo e-,•. vano; la persona quP
desempeña el ca1 go ES honrada a carta cabal y
tiene bnen cuidado de que los anticuarios y los
entusiastas del Corzo, no se lleven nada de
aquello, y eso que hay que advertir, que el exiguo sueldo de 3,000 francos que disfruta dicho
funcionario no es en verdad para despreciar
ofertas tentadoras. Pero el caso es que así sucede y deberr:os sousignarlo en alabanza del que
cor.serva con celo todo aquello tao buscado y
que tanto precio tiene, para los recuerdos históricos de !03 bi(,grafos de Napoleó;1.
l&lt;'achada sudoeste ele la casa.- El estanque u ·azaclo por Napoleón.

Oracíon~s a €lla
Por tu ali€nto, que es hll.lito campestre
impregnado de aromas s3.nos y confortante3 ....
Por tu roja salud de amapola silvestre . ...
Por tus labios ju.gosos y tus ojos radiantes ...
. Ven a mí, que de fiebre me consumo, y hastío
siento hasta de mirar. Cúrame de dolores
y de lacras que secan este corazón mio
¡como curan los aires, como curan las flores!
Cúrame con tus ojos, que miran como suyas
cuantas cosas bo;litas alcanzan. . . Con tu risa,
que es dulce y saludable como brisa
entre eucaliptos .... Con las frases tuya3,
que son palabras de oración y encanto ....
con el sol y la sal que hay en tu llanto.
)[ANUF.L )lACHADO.

La entrada a la casa. ele Napoleón en Santa
Elena.

JVIis Versos

Salón donde mm-ió el Emperador.

i Qué lá.stima me dán mis pobres versos!
Reflejan el penar del alma m[a,
parecen unos pétalos dispersos
sobre u.na tumba desolada y fr!a.

En medio de la noche misteriosa
nacieron de mi alma euamorada; '
al ~ayo de la J.una primorosa,
aspirando la brisa perfumada.
Son ellos como flores deshojadas
sin forma, sin color, sin ambrosía:
como tristes palomas desbandadas
sin nido, sin amor, sin alegría. ....
Son hojas se&lt;'as que arrebata el viento
hecha::: pedazos por el suelo ruedan,
'
Y llenas de dolor, de sentimiento
e n e l abismo i;epultadas quedan.'

,,,,,.,.

__

Son quejas ele un amor, que es tan profnnd,J ,
ele penas tan amargas y tan frias,
que nadie puede ni podrá en el mundo
comprenderlas jamás, porque son mfas.
Albert, Lea, Septiembre de 1813.
Niño Juan Pa)ltcios Zendejas.
(.Fot. Pack.)

J,a tuu1bii ele Napoleón en Santll Eler.in,

LUZ )[ORALES,

Señor Lic. José Segundo Gómcz CaÍJl'al
primer Senador propietario por el
Estado de Tabasco,

�-¡MAS QUE LA ONDA! l~ I

OUENTOPOR

----------------=--------!i_J_._FE_R_N_A_ND_E_Z_M_A_C_G_R_EG__O_R_

--------------------.:..-------------------'
Del correo reclb! un paquete y uua carta con
sello de un pafa septentrional.
La carta dec1a lo que sigue: "Viejo amigo:
Es usted autor de un crimen. Usted lo concibió
y yo lo ejecuté. Comparta conmigo la concienc1n.
de la culJ)ablUdad, si es que as1 puede llamarse
a mi estado de ánimo. No siento el más leve remordimiento. Mi crimen no me p€sa. Deplo10
si, su completa Inutilidad.
He guardado el secreto veinte años, pero sabiendo que un autor necesita de hechos reaies
en qué basar sus fantas1as, me he propuesto
contribuir con la historia de mi delito, (que va
en el adjunto documento) a la produccióil literaria de usted.
Asf quedamos en paz. Usted ideó el acto que
yo llevé a cabo. Yo le relato un trozo de mi vida y usted lo Idealizará. Lo uno vale lo otro.
Mi existencia toca a su término. No leeré lo
que usted escriba; pero sé que no dejará de hacerlo.
Hildebl'ando Olsen.•
¡Hildebra)ldo Olsen! Este hombre me hizo
pensar en mis veinticinco abriles lejanos. Recordé una pJaya baja de fina arena, que como un regazo se abrla al mar verdoso que Je dejaba los
iris de sus espumas. Hab1a.J!!o a ella para apacig,uar mi espíritu con su trailquilidad y fortal~cer mi carne con sus brisas, y all1 conoct a Olsen.
Fué en un crepúsct1l.o de Septiembre. Pasand•)
junto a la parroquia del lugarejo, o1 sonar el
órgano de una manera maestra e insólita. Entr,\.
Las notas r€Sonaban en la nave, gravoo, solas e
im1&gt;erlosas. En aquel momento el ámbito sagrado era habita.do únicamente por el alma de la
armonla, emanación 11rlca del alma del tañedor.
Sin ser notado me arrinconé en la penumbra.
Los vitrales emplomados que temblaban movidos por la amplitud de la música, tamizaban ia
1uz del sol en agonfa. Reconoc! el trozo m usica::
una fuga de Bach que adqulrfa incomparable
grandeza en aquel sitio. El tema era sereno, co11
la serenidad honda y patética que sigue a uua
tormenta de elementos o de pasiones y se desarrollaba majestuosamente en el registro baj0,
para ser glosado y repetido en mil modos diverso&gt;&amp; y con matices variad1slmos.
Largo tiempo ful arrastrado por el torrente sonoro que en pleno acorde se extinguió al cabo
Sal! par.a satisfacer mi curioslqad viendo al intérprete que daba tal intensidad a la voz del órgano
y poco después, por la puerta del coro, salló un
gigante vestido de negra levita larga, cubiertas
las blancas guedejas que le calan sobre el cuel!o
por un fieltro ancho y por el pecho se le desbordaba una luenga barba de dios germánico, también de una blancura de veJlón. Pero lo que reparé más fué el magnifico frunce de sus poblada:3
cejas hoscas y bajo ellas, en cuencas profundas,
el relucir vivo de dos pupilas obscuras como dos
goterones de tinta. Pasó dando grandes zancadas
y me dirigí al hotel, en donde me dijeron -;n
nombre.
Fué todo lo que de él supe al principio; pe1 u
como desde aquella tarde no faltar.a ni una so:a
vez a sus tocatas en el órgano, llegó a advert;r
mi asuldidad, me abordó y nos hicimos amigos.
Era viudo .... y un temblor (¿de tristeza o Je
Ira?) turbaba su voz. Esperaba en aqueJla ah!,,huela a su hijo único, centro de todos sus afectos, que viajaba desde el d!a de su matrimonio,
hacia dos años. El hijo era pintor; el famoso
S!gfrldo Olsen, conocido por sus notables marinas.
Esto me lo contó en nuestros paseos cuotldianoiS por la playa, al caer de la tarde, mientras
marchábamos acordando nuestros pasos con !a
respiración regular del océano.
Yo Je decta mis ambiciones y mis proyectos.
Escritor en ciernes, soñaba sin descanso y le consultaba todos los argumentos que urd1a para mis
rovelas. A veces él argü!a con calor, y era ct..i
verlo accionar, avanzando a grandes pasos y movlér.dose contra el horizonte gris con gestos heroicos. Su cabeza desmelenada erguíase en la
sombra ascendente, su barba flotaba con bruscas
sacudidas de cascada Indómita, parec1a que ~••
amplia levita ocultaba la musculatura del ·Moisés de Miguel Angel. Era un gran viejo vigoroso.
Llegué a convencerme €O el curso de nuestras

pláticas de que su alma llevaba en pleno cenLro una llaga incurable. Varias veces quise d&lt;&gt;scubrirla sin lograrlo, porque él, púdica y altivamente, la celaba pensando que miradas extrañas
profanar1an su dolor y queriendo aparecer lnvu:nerado y sereno. Lo único que coleg1 fué que su
, ida habla sido quebrantada por un amor y qu&lt;1,
como lenitivo a su pena, se entregó en cuerpo y
alma al estudio y a la práctica de la religión.
Tenla un extraño poder de fascinación que le
ayudaba a mover soberal'amente el alma de t,u;
turbas a quienes dlrigla la palabra. Era no sóio
el poder del verbo. Era también algo fisiológico:
la sugestión real que emanaba de sus pupilas :le
iluminado.
Un dla tuve muestras claras de su facultart
hipnótica. Ibamos juntos como soll.amos y al llegar a la vera del pueblo olmos lamentos femeniles. Nos acercamos. De un tugurio de pescadores salla la queja, y al penetrar vimos a una mujer que yacía en el suelo con los dolores precursores del alumbramiento. Otra, enteca y sórdida,

Sr. J. Feru{mdez Macgl'egor.

procuraba valer a la paciente. Olaeu contempló
a ésta breve espacio y volviéndose a mí me dijo:
Sé que el hl1&gt;notismo Jlega a producir la anestesia
y que ha sido utilizado en casos semejantes a este. ¿No cree usted que podria ensa.yar a amortecer el sufrimiento de esta infeliz? Hice un slgoo
afirmativo y él, poniendo el pulgar eu.tre las cejru; de la mujer, la miró fijamente en el centro &lt;12
los ojos.
Todo estaba en silencio. Apenas se ola e l viento que zumbaba en la puerta de la habitación y
que tra!a a veces el lejano batir de las olas. Pasaron diez minutos en cuyo lapso el quejido de
la enferma fué haciéndose más leve; y al cal&gt;o
el doctor le dijo con firmeza que no volverla a
sentir los dolores. Una especie de sopor cayó sobre eJJa y salimos, no antes de que Olsen recomendara a la asistente que cuando )legara el
momento culminante del parto fuera a avisarle para tratar de ayudarla.
Ya fuera, le dije: ¿Sabe usted que el hecho
que acaba de verificar, junto con €sa cabeza
Inspirada y su verbo vehemente, bastarla para
que las masas le declararan profeta?
Sonrió y empezó una disertación sobre el e.ip!ritu de los tiempos, que es rocépt!co y materialista. Luego hablamos de hipnotismo; y yo, que
habla leido algo sobre esta materia, que siempr~
me interesara, Je eXJ)use teor!as y le relaté l1P,choo. Debatimos si podrtan cometerse crímenes
impunemente por su intervención, no llegan.Jo
a un acuerdo, puesto que los peritos mismos tic.nen opiniones diversas. Esto nos llevó a tratar
de la evolltclón de la criminalidad y nos vinieron
a la memoria casos de crfmenes verdaderamente
clent!flcos por su ejecución.

1

Qué lejos estamos, dije, del Infalible sistema
de matar que preconiza Wllliams, el heroe :;inlestro admirado por Tomás de Quincey: "Romper el crlíneo metódicamente y luego degoJli.r
por parejo." FigúrEse i.:uted lo que podrla ejecutar, por ejemplo, un hipnotizador que se valier a
de su poder sugestivo, no para que su victima
ejecutara por sf misma un delito, sino procediendo como las serpientes Jo hacen, fascinlí.ndola
para tenerla indefensa a su disposición! Olsen
calló un rato, meditabundo, y exclamó: Serl.a terrible! Así, charlando, llegamos al hotel y al
despedirnos me anunció: Mis hijos llegan mafiana.
Recuerdo que fué un rnpléndido dfa de Ju:,:,
que cala en oleadas sobre La tierra ardida. De la
arena se elevaba un vaho temblante que torna:&gt;a
inciertos los contornes de las cosas en la distancia. Los árboles no agitaban el menor de :ms
retoños, dormidos en el ambiente soporffero.
Era el mar una placa de estaño tibio, sobre la
que pasaban rasando soñolientas gaviotas co11
la alas casi inmóviles. Lejos se deslizaban unaa
cuantas velas como aves mayores, lnterrumpie,1do la lfnea del horizonte lejano y blanquecino.
Tras de una r-0ca del acantilado, proyectada
sobre el agua como un disforme lagarto en reposo, o! la clara fuga de una risa juvenil, y despierta mi curiosidad, rampando procuré ath1bar
Jo que suced1a. Serv!me del catalejo.
En la orilla de una pequeña ensenada, hablase
plantado una tienda de lona a rayas, y junto e,;peraba una negrita reluciente, mirando mar
adentro. Seguf el rumbo de sus ojos y el' medio
al agua, rodeada de temblantes aros conc.é ntricos que iban a quebrarse en la playa, vi una cabeza de mujer. Lentamente surgió de las ola.s
todo el ~11erpo, modelado a maravilla por la estofa empapada del traje de baño. Amplio busto,
cintura flexible y oomba, caderas amplias, Y todo ello sostenido por elegantes y blancas piernaa
de finos tobillos.
La rlea hembra lanzó al salir otra jocunda
ca1 cajada, y arrojando el gorrillo que le cubría
el pelo, lo derramó en profus ión de mechonea
nudosos, de un dorado rojizo que reverberaba
como la llama de una tea. Fué a. cubrirse con Ju
sábana de felpa que le sostenla la donceJJa de
azabache; y no queriendo ser descubierto en
mi escondite, en leso pecado de indiscreta curiosidad, me retiré con la retina todav!a impresionada. por aquella imagen de belleza, de al~grfa y de vida.
Ese mismo d!a, en el con:edor del hotel, fui
presentado a la desconocida por Olsen. Era !a
esposa de su hijo. Ahora la bañista de en la
mañana vest!a con elegancia y gentileza un simple traje de tela blanca, muy ceñido. Teala
grandes ojos grises cruzados por ardientes fuegos, nariz imperiosa y gran boea bermeja, .Je
perfecto dibujo, entre voluntarioso y sexual.
Nuestras manos se tocaron, y sent! como una
descarga eléctrica. Más tarde noté que todo varón experimentaba lo mismo si apenas la rozaba. Era una completa encarnación del pecado.
Sigfrldo era un mancebo simpático, el tipo
del soñador artista. Maneras francas y dlsthguidaa, ojos medio entornados, fluos pelo y barba castaños, voz lenta y en sordina.
Juntos almorzamos, y as! Jo seguimos haciendo después, estrechando poco a poco unas relaciones amables.
Relaciones de una estación, ef!meras, que
vela yo ahora lejanas, lej anas, tanto, que me
rarec!a que otro y no yo fuera el que las cultivó. Hacia veinte añcs. Cre!a que nada de aqm,llos Uempcs podfa tener aún conexió:.i con mi
vida actual; que mis amigos de un d!a me hablan olvidado como yo a ellos; que habiendo
anudado un lazo para dar más sabor a nue3tras holganzas, pasados los d1as de ellas, nue~tros recuerdos y relaciones hablan también pasado.
Y ahora la carta de Olsei,. me volvla inesp•'radamente al tiempo de antaño, en mi mente
J)erdido y acabado y revuelto con un montón d.:&gt;
hechos acaecidos y por demlís inútiles.
El manuscrito debla contener una historia. Y
qué historia! La de un crimen, de mi crimen,
como aseguraba Olsen. ¿Cuál?
¿ Es posible que el ser huwano pueda ejecutar
acciones que nunca tuvo en su conciencia? ¡ Ah,

tal vez! Hugo dice que el movimiento de uno
de nuestros dedos puede hacer que surja un
nuevo cosmos, en lo más remoto del infinito universo. Prueba anonadante de nuestra dependencia del gran Todo y de nuestra absoluta falta
de libertad. Pobre muñeco humano! ....
El manuscrito dice:
"Quise hacer un acto de redencióu y de justicia, y la naturaleza me burló. Suprim1 una
vida inferior para salvar otra más valiosa y 1':&gt;
incontrarrestable se opuso a mi designio.
La hembra (no digo la mujer) es invencible,
es la fuente del mal. Estoy de acuerdo con la
Biblia.
Yo soy una de sus victimas. Tuve en un
tieID.Po grandes anhelos, grandes disposicione¡¡
para el arte divino de la música, que ahora sólo
cultivo como aficionado. Tenla un alma sernna
e inmaculada y una voluntad firme de éxito.
A los veinticinco años conocí a la hembra
que me perdió. ¿ Para qué describirla? Era Ella
la de siempre, la encantadora, la felina, la indomable, la que chupa la vida y con eJJa el alma. Me volvió loco. Me aprisionó en sus redes,
impidiéndome t_ do movimiento corporal o ps1q uico. Hacia lo que ella quer1a. Pensaba y senUa solo en El!.a y por Ella. Abdiqué de mi voluntad y de mis ambiciones, me arrastré a sus
plantas. . . . por tocar con mis labios un trozo
de su piel fria y ardiente, al mismo tiempo hubiera vendido mi ser al diablo.
Me traicionó vilmente abandonándome. ¡Con
ella se fueron todas mis facultades; me dejó
vac!o, vacfo hasta el fondo!
Cre! morir, pero el amor de mi hijo, oe ~u
hijo, me conservó la vida. Sigfrido fué mi única
esperanza y mi única pasión. Me dediqué a edu·~arlo y entre ese deber y ia meditación pasé
muchos años, llegando a cubrir mi dolor con
una calma desesperada, de la misma manera
que se cubre la llaga de un pecho, con una 1mpenet11able coraza de acero, relumbrante :,
fria" ...•.
¡Pobre Olsen, bien adiviné que en su alma habla una tragedia! Su caracter de cenobita hecllo

~~~\'
.

--&lt;---

- .

-

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:::::::---=-=::

a forja, me lo d.imostró mil veces. Se aisla.ha
impávido entre todo el bullicio mundano rodeándose de un capelo de notas que le conserv,a ba un ambiente ideal y sedante.

o/

En varias ocasiones me habló de la inquiet,1d
que sent!a por el porvenir de su hijo.
( Continu!l••á,)

~ v"" v"" v"'v""....,.,.,.v"' v"'-v"'-v"'-v"''V""'v-v""..,,-v"'-v"'-v"'-v""-v"'v""v""'V""''V""'"\/"''1'-.J"'.,,

}

- ANTONIO Y

CLEOPA T RA

¿. v"' v"" v"" v""....,.,.,.-.J"'....,.,.,."\L""-v"'v""-v"'-v"""\/"'~ -v""..,,J"-...r"-v"''V""'-v""-.J"'~ "'\1-.J"'
Alguien ha dicho que el cinematógrafo 1is
poco arUstico porque le faltan dos cualldad11s
esenciales de expresión: el sonido y el color. Para algunos es una pantomima escueta y ridfcula, y les parece que esa mezcla del blanco y el
P.egro, ( descartando 1X&gt;r supuesto las vistas a
colores con sus toques abigarrados), es d esesperadamente monótona. Y tal vez estas reflexiones pudieron ser verdaderas, en los primeros
pasos del cine, cuando todo era, por decirlo as!,
jugueterla mecánica.
Pero a medida que el arte iba penetrando eu
.:,¡, que los artistas, autores y actores, no han
desdeñado colaborar para su perfección, la pnlfcula ha avanzado €Spiritualmente, y lo qne
antEs veramos con candidez, ahora lo miramos
ton los ojcr, del alma, curiosamente, sintiendo
ante ella verdaderas emocione,,, estétlcau.
Antonio y Cleopatra es uno de los episodios
más patéticos y f1:stuos1me1:i.te conmovedores Je
la historia romana. Cuando leimos Antonio y
Cleopatra, el drama de Shakespeare, (aquel
gran hacedor de hombres después de Dios) v
nos engolfamos en la maravillosa arquitectura,
de los caracteres que pinta, al lento p...:ar dP,
las hojas, •oñábamos vivir en a.q uena época
herólcamente guerrera y conocer de cuerpo •mtero a Marco Antonio, una de las tres columnas
del mundo, y a Cleopatra, la ilustre descendiente de los Ptolomeo:,. Y es en el saJó•u a la luz
indecisa reflejada por la pantalla, y sobre •1n
lier.zo c'.e quince a veinte metros ~•·adrados,
cuando vemos surgir aquella 11:randiona etap:J.,
con 1.as bellezas y lujurias orientales, la severidad romana, el férreo temple de sus guerreros
y la magnificencia de sus palacios y templos,
JevantándoEe de su 2epulcro de dos mil años y
desfilar ante nueztrcs admirados ojos, con t a l
lujo de detalles, que parecerla que entre los cror.istas y escribas de Tebas o Alejandrfa se deslizó algún genio divino para reproducir con
exactitud la esplendorosa epopeya. ¿Quién hizo
tal sortilegio? ¿Quién evocó el espíritu gentil
de Marco Antonio y sus legiones, Ja estatuaria
beJJeza de Cleopatra y su esclava corte? ¿En virtud de qué n•ágico encanto hemos visto los toJ"sos de las vfrgenes envueltas en los mantos y

velos del antiguo Egipto, y la desnudez perfecta de sus nucas, Ja sensual malicia de sus ojos
y sus sonrisas de luz repentinamente aparecida?
Fué la casa "Cines" de Roma, la hechicera, la
evocadora.
Es verdaderamente asombrosa la labor de'lplegada por esa gran productora de "fllms," para hacer que éstas nos dejen una impresión verdadera, algo subst ancial y art!stico. Porque,
por est"I. vez, el arte ha tenido una rica casa y
unos magnlflcos e idóneos servidores. Y comu
ningún arte se revela sin esfuerzo y reuexló1i,
yo me imagino la casa "CinEs,''- a la que Jlamaremos, parodiando al maestro Sierra, "la
gran reconstructora de los tiempos idos" -n
sus titánicos esfuerzos para hacer esta pelfcula
histórica. Toda una verdadera organización militar; primero, la labor intelectual, de gabinete,
co1•. sultas arqueológicas, ir.vestigaciones hlstóricaa, un.i. pléyade de a-rtistas dibujando armas,
trajes y muebles; después, la parte dramática,
el argumento, el encadenamiento de las escenas, la sucesión lógica y natl!ral de los acont•·clmlentos, el verismo en los "diálogos mudos"
-valga la frase-la seleccló;,. de los campo::,,
de las playas, de los pórticos y jardines Y, por
último, ejércitos de carpinteros y de herreros y
de sastres, y de peluqueros, construyendo baPles y trlrremes, forjando lanzas y espadas, cosiendo túnicas y coturnos, aderezan·d o cabeJleras, v
todo eJJo a la perfección, sin a:•.acrou.ismos, estudiadamente, mient ras !os domadores-verdaderos superintendentes de las fieras, como rezaba cierto anuncio de &lt;;i~co americano--enseñan
a los á.spides silbar.tes, a las ma:,.chadas panteras, a los leones y a los lagartos a ser actores
en este gran cuadro de reconstrucción histórica.
Y todas estas !eg;ones de obreros, que trabajan entre bastidores hacen aparecer a Cleopatra
a su conjuro, en las floridas riberas del Nilo, en
su bajel 1esplandeciente, que parece flamear
en el agua y se nos figuran
de oro puro
la told!lla, de púrpura lru; velas,
pertumadas de modo, que, embriagado
de amor por ella, se quedara el o.tre.
Cleopatra,-"la culebra del Nilo"-represen-

j
"'""'v,J'
~

tada por una artista de perfil marmóreo y cuerpo exhuberante y lujurioso, recostada Indolentemente; parece recordar todas las caricias de
sus amantes idos. Y los eunucos, de fuertes
torsos, brillantes al sol como pieles de cocodrilos, con sus caras color de ámbar, de fierro o de
carbón. mecen dulcemente el aire. con sendos
abanicos de ,p lumas colosales, mientras Marco
Antonio y sus legionarios miran, absortos la
rica beJJeza de la ostentosa reina.
Hay dos escenas de verdadero arte fotográ11co. Mientras e l triunviro lleva en Alejandría
"su vida in imitable," recostado en el trono rle
los faraones, Octavio y sus legiones llegan a A,~cio. El roa- de un azul purfsimo se dilata hacia
el h-0rizonte, confu¡,diéndose con el cielo. La iuna riela dulcemente las olas que vienen a morir
con mansedumbre en las playas africanas; después, las galeras romanas y los ágiles trlrremes
zurean el tranquilo Mediterráneo, trayendo tL
los invencibles legionarios, cargados de hlerr",
de valor y de fuerza. Y comienza el desemb,arque, sereno, pausado, como de guerreros n:¡ar inos avezados, y se ve, a la luz de la luna, .el ir
y venir de 1.as siluetas negras sobre el fondo
azul, los besos de las olas sobre los coturnos,
el brillo de los cascos y casi, casi, se oye el choque de Ja,s corazas y de las armas, y el sordo
rumor del bizarro tumulto, ebrio de sangre y
de venganza.
En el otro maravilloso pasaje, figuran las
huestes guerr eras acercándose a la ciudad a !a
hora de up.. crepúsculo de mágica belleza.
La ser.ión áel foro romano, el tormento de la
esclava de negros ojos en los estanques regios,
en donde pulula-n los cocodrilos en.ormes y ha:n:i_briintos, el sacrificio de Marco Antonio, el choque de los ejércitos bajo las muraJlas lncendiaaas de Alejandrfa, la muerte de Cleopátra ..,.pantlí.blemente trágica, las exequias de Antonio,
Jlenas de esplendor y severidad, para no citar
tanta:; más, son acabarlas obras de arte y una
belleza positiva.
Es un espectáculo que una vez visto·, se r emermora y queda perenne en las galerías · de
la imaginación.
FRANCISCO GANDARA. -

�;

PAGINAS FEMENINAS

•

Gol"l"I\ d e te1-c-io pelo brochado

Tocit &lt;le terciopelo y 11h1ma

CRONICA
Los gra.udes y elegantes abrigos-manto:, ha:1
llegado a ser un.a verdadera necesi dad, desdr,
que los trajes se usan hechos en telas vaporosas, asi pues ya sean sencillos o suntuosos los
vemos a toda hora, de d1a o d3 ;10che difer12nciados según las necesidades del mo01ent0, Pl-ro s iempre hermosos, prácticos y confortables.
En la presente estación han alcanzado una positiva privanza. Su corte es muy amplio, formando en Ja es11alda pliegues ,0.egligentes y vagcs
c¡ue provienen del mismo cor te de la tela. En
los mantos sencillos las dimensiones son bastante moderadas, pues sólo llegan a la rodili:i.
por el frente y un poco más bajo por la espalda. Pero todos tieneP el mismo aspecto: anchos en la parte superior y muy angosto:, en la
inferior, según lo exigen las modas actual es;
y por regla general no tienen una manera d&lt;3finitiva de cerrarse, sino que es la persona que
los lleva quien debe cruzarlos en e l frente, a su
voluntad y según su b uen gusto para hacer esto.
E l cuello de dichos maatos es ancho y cuadrado, levantado por detrás y casi siempre hecho
en piel , entre las cuales se prefiele la cibelina,
el skungs, el zorro y e l putvis." Otras veces,
una sencilla banda de piel rodea el escote del
manto, protegiendo asi e l cuello del a ire fMo.
La manga llamada "raglán" es la preferida
para los abrigos de este género, Y no p uede negar se que es sumamente cómoda y bonita, pues
su principal e11canto consiste en la facilidad
con que entran bajo de ellas l as mangas abnllonadiJS de las vaporosas blusas o corpiños d e
los trajes que hoy se usan. El corte de las citadas mangas es japonés, porque en e llas vemos el C'.lrácter definido del k im ono, tan r;ntcioso en su aspecto y Lan fáci l de ejecutar.
En cuanto a las telas 1He feridas para la confección de los mantos actl1ales, debemos mani-

Abrigo ele pieles, sa lida ele teatro
restar que son las más prácticas y no las más
rostosas, pues se hacen en terciopelo liso o acordonado ; ¡iaños fl exibles, "ratines," y otr os por
e l estilo. Respecto de los colores, citaremos
aquellos que tienen mayor aceptación como l'l

r

¡ilmnas.

frambuesa, chaudron, azul pavo y rojo vino,
porque los matices vivos gozan por ahora del
favor de las damas elegantes. También se IIPvan mucho las te1.as escosesas, cuyo dibujo está
combinado en tonos basta,,te fuertes, como d
verde y e l rojo amarillento, el :!ZUI intenso y
e l oro antiguo.
En cuanto a los mantos de noche, aquelios
que requieren una indiscutible e legancia, am·
plios, largos·y flexibles, se dividen en dos catcgortas.
En la primera vEmos esos lindos mantos qu0
se llevan a las visitas de etiqueta, a las reuniones de confianza donde se toma el té coa los
am igos fntimos, a los teatros o espectáculos de
tarde, y a otros diferentEs actos de la vida so cial. Estos abrigos Ee hacen en terciopelo, cha1meuse, pana o cr espón de Cbma, ya sea brochado o lis0, e ligiel'dO colores discretos com,, azul
antiguo, marrón, negro o topo. Su corte es muy
amplio, r etenido casi en el centro de la espalua
¡;or la costura de la manga que forma parte de
aquélla, flota am en pliegues negligentes y dµ,..
ja casi suelto el del.antero que se cierra, como
hemos dicho, a voluntad y sin presión ninguna.
L as grandes capas de terciopelo blanco, sencillamente guarnecidas por un cuello de piel obscura, son uno de los caprichos más bonitos y
originales de 1.a moda actual, se usan drapea das y amplias el' la parte superior, recogiéndose mucho en la inferior.
En la segunda categoria de mantos, entran
los vi1•os y esplé1°didos abrigos " de noche," los
que se llevan para completar las suntuosas
"toilettes" de baile, concierto o recepción. l!Jstos son muy semejantes a los que hemos visto
en años anteriores, largos, flotantes y flexible,;:
magnfficos K imo11os eon cuellos de finfsimas
pieles, redondos o a lo 1ledicis, y este último
estilo hace lucir de un modo maravilloso los

1

1
'

Ul timas

c 1·ea"Ciones

de

SOlll..bl'Cl"OS

ros a que alud imos, cuyo 11ombre es bastante
apropiado, pues se llaman "dibujos resplandecientes," acaso por el conjunto de matices qu"l
figu ran en esas combinaciones; vemos en elion
grandes rosas y amapolas fantásticas, e n los
tonos más a udaces que sea posibJ.e imaginar:
rojo, azul, verde, color de oro, rosa intenso y
heliotropo. Otros mantos se confeccionan en
cr espón de China, brochado de saUn o de terciopelo, entreteji_dos con hilo de oro o plata,
a lgunos son sencillos en su corte, uecuos en seda o en terciopelo negro, bordados con pertas
o con pedrerfa de colores, que resplandecen bajo la luz a rt ifi cial. Ciertos mautos tienen una
banda de piel en su parte inferior, la cual recuge la amplitud de los pliegues, y esta banda
también se hace en una tela diferente o en bor. Traje de paseo
dados de aplicación, de estil.o oriental o en una
bella guarnición de guipu r e. Este a dorno se coloca
también al de rredor dtl escote, en formas
bla ncos y delicados cuellos de las damas distinguidas. Estos e legantes abrigos se hacen en t"lr- diversas, alg1111as de ellas muy caprichosas y
ciopelo liso o · labrado, porque últimamente he- lindas, per(' siguiendo siempre una lfnea 'obiimos visto unos hermosos dibujos en )o·s géne-

'. foilette de

invierno pal'a
tar·tle

·gada que va del frente a la espalda, y -allí rod ea
e l cuello del manto:
:\IARGARITA.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

RAL,
AMA.
CONSOLCHS
A UNA MUGA

Tahoset·: Recibt la bell[sima postal que tu\'O
usted la bondad de enviarme. Gracias, querida
amiga, no sólo por tan lindo obsequio, sino más
aún por los buenos y afectuosos deseos que me
dedica, a los cuales correspondo con todo el
cariño que tengo para mi excelente y s impá.tlca
"Tahoser."

Respec to de literatura, le aconsejo que s,1
reciten versos de algunos de los principa:es
poetas, y también de ciertos artistas de la Am.;rica del Sur, cuyas composiciones son bellfsimas, como por ejemplo: José Asunción Silva,
Zorrilla de San MarUn, y Rubén Darlo.
Tengo mucho gusto en contestar a todas :1us
preguntas; no crea que me moleste con ellas.
SOBRE ;\lODAS.

11

EN LOS rrOROS

CORRIDA. DEL

~OTICIA.
Suzette: La palabra de que me habla nst~d
en su carta, fC deriva del nombre de una
substancia qufmica que es muy eficaz para embellecer el cutis.
)lARGARITA.

Alicia Los trajes comienzan a usarse escocados, es verdad; pero todas las modas, esti-

DOS RESPUESTAS

;\laría Antonieta: Si es usted rubia, pá.lida Y
tiene los ojos garzos, creo que de n.lngún mo1o
Ee verá. mejor que llevando un traje de terciopelo negro, adornado arUstlcamente con encajes blancos, :;a sean de Malinas, de Bruselas o
do estilo Renacimiento.
En cuil.r.to a su eegunda pregunta, es má.s ,.hffcil dé contestar, pues realmente se e:rh:uentra
usted en .un c:iso muy complicado. El amigo intimo de su esposo tiene una. gran simpaUa por
la bella "Marta Antonieta," las personas que
forma,'. su circulo de amigos, comienza ya a li- ·
jarse en esa preferencia, que el citado señor
no intenta siquiera ocultar; el marido de usted
er, ce:oso, y por esta causa no serta prudente indicarle albo de lo que sucede, pues podrta venir algúr. disgusto de trascendencia entre ambos amígos, y tampoco es posible continuar en
la misma situación. ¿Qué hacer, pues, para evitar un conflicto?.. . . No encuentro mejor recurso que el siguie nte: hable usted a su esposo
de este asunto, como de una injusta y neeia
n:urmuración de algunas personas, y si él .is
tan celoso, la inquietud que le cause saber semejar.te noticia será. bastante para obligarlo a r etirar de su casa al amigo Infiel y tral11or, ceTipo ele eucaje milanés ( siglos XVII y X.'VIII) pata lujoso cuello.
sando a.,[ la grave preocupación, y hasta el pe,,,
ligro re al que usted tiene, aun cuando no sea
sino por las criticas sociales a que una muj&lt;'r
Conset"Vación ele pieles.
casada se puede ver expuesta en un caso de es~e mada señorita, deben aceptarse con suma d iscrecióT'., según las e xigencias de la propia flgngénero.
Antes de doblarlas, salpicarlas con la mezci.i
ra, pues si usted es tan enferma como me die&lt;.',
¡ Ojalá. que mis indicaciones Je sean útiles
si su cuello es en extremo delgado, y s i su bus- siguiente~
para sol u-clonar :iu dificultad!
to carece del desarrollo que la belleza requirt1,
Polvo de pyrettiro. .
10 partes.
creo má.s ·conveniente que lleve u:.,ted el traj~
1
Al calfor pul ve rizado.
escotado, pero colocando dicho €scote sobr,•
MODELO.
una camisola de tul blanco o de color de rosa
Hay que colgar las pieles en armarios que
Beatriz: Doy a usted el modelo que desea "chair.º
As[ conseguirá. estar a la Moda y no presen- cierren bien. Para mayor seguridad convenpara sombrero elegante. Está. hecho en terciopelo negro; la forma es de medianas dimensi,1- tar un aGpecto desagradable a la vista, por la dr!a pegar tiras de papel en t odas las rendija;;.
des; los bordes del ala está.n levantados, par- extremada fragilidad de su cuello.
o
~a
~o~~~~~
~~
ticularmente del lado derecho, y por el frer1te
Espero sus confidencias con verdadero lnt-ineva, como único adorno, un triple "aigrette" rés, asegurándole que encontrará. en m[ a uua
de plumas negras, sujetas en su base por un a.miga sincera y afectuosa.
"cabochón" de azabache ta1lado.
Deseo que dicho modelo sea de su gusto.
FORMULA.
Q fotográficas se presentan en fiestas, cere• D
Q monias y toda clase de actos públicos y
;\IUSICA Y LITERATURA.
PJ-eocupada.: En las presentes Hneas verá.
0
a un privados, tomando el nombre de I ..\
usted la fórmula que desea para quitar de sn 0 SEJ\IAi.~A ILUSTRADA y EL l\lUNDO 0
Aficionados: No hay ningún Inconveniente tez esas manchas blancas que tan justamente
en que ofrezcan ustedes a sus invitados una la preocupan. Se funden en baño Marra, 30 gra- O ILUSTRADO. Poi' defel'eucia a nuestl'OS O
pel'iódicos-lo cual agl'adecemos l'endida• 0
bonita fi €Gta , e'l la cual se haga un rato de mos de tuétano de vaca y Juego que e:;tén r etiramente-se pel'mite que esos fotógrafos to- Q
mi:sica, -combL,ando el programa con algunos dos del fuego se mezclau con 4 gramos de tinmen negativas; y luego t·eslJ}ta que las fo. Q
números de literatura, siempre que las recitacio- tura aromá.tlca. Se aplica esta composición sones no sean demasiado largas, pues esto podr!a bre las manchas, todas las noches antes de acoB- 0 tografías son pal'a especulaciones privadas Q
fatigar a la concurrencia. En cuanto a la mti- tarse, y poco a poco irá.n desapareciendo, hast,~ n o paI"a. otros pel'i&lt;&gt;dicos que a fin de obtc- O
ner algo propio tienen que r ecunh- a lo•j A
sica, le aconsejo que elija un buen cuarteto que el cutis recobre su color natural. También
nombres ele nuestros semanarios.
•
de arco, el cual ejecute composiciones accesi- le r ecomiendo otra fórmula, indicada para el
Para evitar abusos y faltas de clelkade· a
ble3 a todcs los gustos, pues e l género clásico mismo objeto, la cual se hace de este modo :
O za &lt;le esa índole, manifestamos que nue,- O
P.o €Stá. al alcance de la mayorta de las perso- se mezcla agua de Colonia con agua tibia a la
tl'OS totógt·afos tienen tal'jetas de iclentifl• º1
nas, aun cuando por un convencionalismo ra- que ·Se le pone bastante sal, y luego se fro l1
cación; y rogamos 9ue &lt;Ucbas tarjetas seau
si aceptado, se aplauden con entusiasmo fing!- la piel con este Uqnido, durante algún tiempo.
exigidas cuando alg(m fotógrafo tomo 11
do las producciones de los maestros más ge- SI todo esto no basta para conseguir lo que se
nuestro nombre.
11
niales en el divino arte: como Beethoven, Bach, desea, le aconsejo que tome los baños sulfuroMozart y Schuman.
sos, ¡me:; con tal remedio es infalible logra_·

...

·-

l 1~~!~.~~..f.~!Js~!A!.~.~. I1

7

DE

DICIE~IBRE

nuel Garc[a, "El Espartero," aquel
diestro de corazón enorme y alma
de niño, que fué víctima de los enemigos de Guerrita.
Espartero también fné elevado al
más alto pue3to.
Se ha realizado ya el encuentro
También se dijo de él lo que hoy
de los dos fenómenos. Ese encuentro
se dice de Belmonte, y los amigos ,fo
1ior todos esperado y &lt;;ue a tantos
Lagartijo, sin ser - partidarios suyo~.
robó el sueño.
lo escogieron como obstá.culo para
bl interés que se despertó por ver
detener ei.,. su camino al segundo dP.
juntos en el ruedo a Rodolfo Gao:1a
los Rafaeles de Córdoba.
y a Juan Belmonte, fué descomunal,
Y Espartero, valiente, sin malienorme, nunca visto.
cia e inconsriente, se dejó llevar por
Los billetes de entrada volarvn
la marejada y pagó con su vida los
a las pocas horas de haber sido puesodios que Guerrita supo despertar
tos a la ve:ata, y los que no se ap:-eentre los admiradores de Lagartijo
suraron a comprarlos el j ueves o
el Grande.
viernes, tuvieron que lidiar con ·•&gt;S
Estimo que la rápida elevación ele
revendedores y dar por uno un ojo
Belmonte obedeee a causas semejande la cara.
tes.
La entrada fué tremenda. Un lleNo es dificil que, como· entonces,
no absoluto.
se trate de lanzar un obstá.culo .m
Millares de aficionados, con su boel camirro -de algún lidiador a quien
leto en la mano, se quedaron sin pohoy se señala para ocupar el puesto
der penetrar al anchuroso circo, que
que Bombita dejara vacante.
ya estaba de bote en bote y no po¿ Quién es ese diestro?
cHa contener un alma más.
Uno de estos: Gallito, Joselito ::
Aqu1 se presenta un ¡&gt;roblema.
Gaona.
¿Por qué fué ello?
Son los tres que reunen condicioNo se trata de una plaza nue-;a
nes para escalar el prime'r puesto,
cuya capacidad se ignore. Mucl.!o
y a uno de ellos es a quien se pr€tiempo ha que sabemos todos cuál
tende fracasar.
es su cupo, y también que en las /
; A cuá.l? No lo sé. Los hechos pusgrandes solemnidades, cuando la afiteriores podrán demostrarlo con toC'ión acude en masa para satisfac-3r
1:i. claridad.
sus anhelos, el circo no puede dar
·
Yo no dejo dP. incenfar a Belmo:iholgada cabida , a esa multitud, y:
te porque crea que haga sombra :1
muchos son los que buscan a lbergue ¡
Gaona.
en otro tendido, o bien en tas azo- 1
¡ Son tan distintos, sus
pr:ocediteas, que, por cierto, no fueron consmientos son de tal manera divers0:;,
truidas para que a ellas acudieran
que ninguna comparación puede
espectadores.
existir!
Tales resultados demostraron qu,i
Belmonte no será qui-en cause ninse sellaba un boletaje mayor a ¡¡,.
gún daño al indio, ni éste a aquel,
justa capacidad de , la plaza.
como es consiguiente.
Ayer pudo comprobarse esto palLos dos caben en ta plaza, y el
mariamente.
público puede aplaudir, hoy y siemLa plaza, en toda su enormidad
pre, e l valor del uno y la maestrí:\
se vió henchida por completo.
Juan Belmonte y· Roclolfo Gaona.
del otro. ·
Gradas, palcos, pasillos, azoteas,
.
Vamos, ahora, al terreno de la patodo estaba lleno hasta no poder
trioterfa.
más.
Me calumnia quien crea que yo
ni:aguna mella han hecho en mi áni- ' niendo-que no es ningún fenómr&gt;"i sin embargo; en las afueras del
circo ululaba la multitud, pugnan- mo, entre otras cosas, porque, cr,l-0 , no, y que cuanto le hemos visto yo. n il'go mi aplauso a todo aquel que
yo, que cuando se insulta es porq,1e lo babfan realizado otros diestros? no sea rl 0 esta tierra.
do por pentrar a los tendidos.
Para mi, en cuestión de cuernos,
Eso no es enemistad •ni apasiona¿No es esto una prueba paJm:iria no se tiene razón.
Pero algunas veces, en térmi- miento. Es la verdad monda y liroil- se entiende, no miro nacionalidad.
y convincente de que fue ron sellaLo m ismo se me dá. un hispano que
da.
&lt;ios mé.s boletos del número de loca- nos comedidos, me han reprochado
un chino, y mis más entusiastas
lidades para que fué construida 1:i m i apasionamiento y me han seri?.aplausos los he tributado a Reverte,
B ELUONTE Y EL ESPARTERO.
plaza?
lado como "antibelmontista," y creen
a F uentes, a Montes y a Bombi ta,
Y de repetirse este hecho, ¿nn que yo J)rofeso odio africano a J m..n
Lejos de profesar enemistad a que no fueron mexicanos.
puede acarrear grave desorden, mo- Belmonte, ya sea porque puede haEn el ruedo yo exijo del lidiador
tivado por quienes habiendo adqui- cer sombra a Rodolfo Gaona, o bi&lt;m Belmonte, creo prestar un gran serarte y valentra. No me acuerdo del
vicio a él y a la afición.
rido a precio exhorbitante un bole- porque no es mexicano.
A Belmonte, porque en medio d1J lugar de su nacimiento.
to de entrada tengan que aildar~e
A éstos sr, quiero contestarles de
Esto es todo . Es cuanto querta
en los corredores o en la calle, dán- una vez por todas, con el deseo. d.e coro de adulaciones y mentiras de
decir, para que no se me cuelguen
que no se me tome por lo que no sus i ncondicionales, escuchará la
dose cuenta de la corrida?
milagro¡; que no me_ corresponden.
voz intencionada del que pretende
soy.
DE UNA VEZ POR TODAS.
Yo no soy "antibelmontista." lo traerlo al terreno de la realidad.
UN VERDADERO DESASTRE.
Y a la afición, para que tome en
declaro con toda solemnidad. Si a&lt;:aHablemos ahora del primer en- so, soy "antifenomenista," valga l:l su justo precio a un artista, que
Y vamos con la sexta corrida ele
C'uentro sostenido entr e los dos fe- palabreja. No he querido que en me- se me antoja está. sirviendo de in'.lla tempor ada, primera en que juntos
n 6menos: el fenómeno del valor, y dio de la asfixiante atmósfera que trumento a odios de banderta.
A mi memoria, cuando pienso en salier on al frente de las cuadrillas
el fenómeno de la maestrra, que c':a rodea al celebrado diestro de Triacomo debemos distinguir a los dies- na, dejara oir su voz la Verdad, por- Belmonte, acude el recuerao de 113.- Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.

El Primtr tncutntro tntrt los
'ftnómtnos

un completo alivio en tan desagradable enfermedad mucho más para usted que comienza a
tener 'deseos de agradar, porque sólo cnent&lt;l.
quince primaveras.
Le deseo un éxito completo en su último
examen.

D0:\lli'GO

11
DE 1913

tros Rodolfo Gaona y Juan Belmonte.
Pero antes de entrar en materia,
y para descargo de mi conciencia
permi:taseme que diga a mis lectore.;
algo que me atañe directamente.
Con motivo de las opiniones q11e
he emitido acerca del fenómeno B-~1monte, sosteniendo,-a de3pecho J'él
lo que dijeron allende los mares. que allí ningún fenómeno exisUa, se
me ha venido el mundo encima.
Numerosas felicitaciones han il&lt;lgado a mi poder, en las cuales se l..tace elogio de mi "pupila" y se conviene en que algo de toros entienda.
Pero también he recibido much0s
anónimos en los que se me pone como chupa de dómine y se hace '..ID
recuerdo nada grato de mis ante¡&gt;asados.
Esos anónimos, claro es que !;is
desprecio.
No necesito decir que los insult:is

que no todo debe ser embustes Y
adulaciones .
Yo he que1ido--y parece que lo ;11~
logrado-demostrar que los juicios
de los crlticos iberos adolecen ,]e
exageraciones emanadas de su imaginación meridional, o de intereses
que no he querido señalar.
Eso es todo.
No se me llame enemigo de Belmonte, por este o por el otro motivo
porque eso no es exacto.
Yo he dado a Belmonte lo suyo.
He reconocido su inmenso corazón.
Su modestia y su buena voluntad.
Hice cumplido elogio de los cuatro
J&gt;ases naturales que le vimos en la
segunda corrida y aplaud[ algunos
de sus lances de capa.
¿No es ésto obrar en justicia?
¿Dónde está la enemistad pa;•a
Belmonte?
¿En que yo sostuve-y sigo soste-

¡

1

i

1

o---·---o--ao---·---,A

Aspecto ele las calles que conducen a sol. (Fotografía tomada a las 11 ½ de la. mañana.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

da, una mártir, no importa qué, menos una mujer que se fastidia."
-Cuántos seres hay como los
barcos, que unos se hacen a la m1&gt;.r,
y otros permanecen en la orilla.
También J;Juede decirse que hay corazones ligeros: éstos flotan y los
otros se sumergen.
En apariencia eran iguales.

EL )lUNDO ILUS'l'RADO.

FLOREINE
CREMA DE BELLEZA.

--

Pauo1·ama de la plaza a las 2 p. m.

---

Esta corrida, en conjunto, puede
calificarse como una de las peor&lt;•s
que hayamos presenciado, lo cual no
extrañó -a. los que habitualmente conc urren al circo taurómaco, y que saben, por triste experiencia, que t&lt;'das las corridas que despiertau cr.pectación, a la postre resultan ..in
verdadero desastre.
Esta vez, quien puede señaJa~se
como responsable, es el ganadero,
que mandó una corrida que probablemente estaba destinada para Calimaya u otro pueblo de los a.lr~dedores.
S€.ñor Ganadero: para la prime•·a
plaza de la República se manda otra
cosa. No se e,,.vfa una colección de
bichos feos y sacudidos de carnes,
pésimamente encornados y de estatura tan insignificante, que dos tuvieron que ser rechazados por el vt!terlnario, porque acababan de ser
destetados y sólo con niñera podrían
haber salido a la arena.
Y si a pesar de ello, vimos en el
ruedo a tres becerros indecorosos,
¡calcúlese de qué tamaño serfan los
rechazados!
En cuanto a bravura, sólo dos, d
segundo y el quinto, pudieron a,dmitirse.
Apenas si esos pueden tomarse
como bravos.
Los restantes fueron mansos Y
provocaron una br onca form idable, en la que el público, cansado tle
soportar semejante burla, se puso t·:o:i
pie y exigió la devolución de las entradas.
Eso por lo que respecta a los toros (?) de Ateneo; por lo que atañe a los de Piedras Negras, cabe &lt;lecir que envió tres: un becerro Y d:is
toros uno de los cuales, sin ser
mans~, volv ió al corral gracias a
que no fué simpático a Gaona, por
los muchos pitones que trata Y se
las compuso para que no siguiera cm
el ruedo.
E l lidiado en quinto Jugar, fué
bravo y noble a carta cabal.
E L \'ERDADERO FRACASO.

Gaona sumó otra tarde desgraciada.
.
Se crefa que tendria propósttos
de sacarse la espina que se clavó la
otra tarde, y, lejos de ello, se la
ahondó más aún.
E l verdadero fr acaso fué en esta
corrida, no en aquella en que t,l\-_.la atenuante de haber luchado con
reses corpulentas, de mucho pod&lt;&gt;r
y nada manejables.
.
El&gt;ta vez en clase de adversanr•s
t11.vo reses de poco respeto, y si bien
alguno, como el tercero, acabó en
malas condiciones por lo mucho q ,J e
alargaba el cuello y adelantaba por
los doe l.,;i.dor,, ese no fué obstáculo
ins1•perab le para un torero de su habilidad y de sus recursos.
Podrá decirse que su primer be::ürro fué manso, y que el quinto, !,.I
final de la faena tacllbién estaba suspirando por la dehesa.
Eso Es verdad. Pero si se arrima,
si con ellos se hubiera estrechad,,,
habrfa conseguido embravecerlos Y
habr1a provocado el aplauso clam·,-

roso que le teniamos reservado sus
partidarios.
Pero no. Se contentó con torear de
lejos, encorvado y con todo género d•~
precauciones. Si acaso, en el quinr.o
bicho, hubo ocasión de aplaudirlo i'U
la primera parte de la faena, que fué
de las que él sabe hacer .... cuando
quiere.
Por no herir a la hora indicad'.!.,
¡-or ala.rgar inútilmente el muleteo,
el burel se aburrió y se dió a corretear en todas direociones y entonCP.3
las cañas se trocaron en la,izas Y
trabajo improbo le costó entregarlo
a las mulas.
UNA F AE.."\'A :\lUY HABIL .. .

Lo que hizo con e l tercer toro, de
Piedras Negras, merece capftulo e~pecial.
lt'ué aquél un bicho de arrogante
presencia y con cuerna abundante Y
levantada.
No sé qué vió Rodolfo, pero fué
el caso que no le J .zo bueu estómago y se dispuso a realizar una háiJtl
faena para que regresara a los .:or r a les.
Aun cuando aquel bicho tomaba
codicioso e l percal de los banderi!le-

Susto tras susto
-¿Has visto, quel!ida-dioe un
esposo muy complacido a su esposacómo se calla la nena, en cuanto yo
le canto?
-Sf,-dice la señora-¡ pobrecit:L !
-se a-susta fácilmente.

Dt provincia
Cerca de m i pueblo hay un rfo
cuyas crecientes en época de lluvias
ocasionan frecuentes desgracias ent"e quienes intentan imprudentemi!!lte atravesarle. El gobernador, discurriendo el mejor modo de evitar que
las desgracias se sucedieran, man•ló
grabar en una gran piedra de la orilla esta inscripción: Se advierte que
cuando las aguas lleguen a cubrir
esta piedra, corre mucho peligro vadear el rio.

Entrt amigas
-Elena. ¿ Te escribe con frecuencia tu novio, dei,de que están comproprometidos?
-No, a veces sólo recibo dos cartas por dfa, él dice que no le gust,a
escribir mucho.

••

•

-¿Desde cuándo no
trabaja?
preguntaba un caballero cierto dfa,

RECETA PARA EL REUMATISMO.
Extracto compuesto vejeta\ Arvelina, 15 gramos;
Jarabe compuesto de hipofosfitos,
4S !,'Tamos;
Jarabe compuesto de Zarzaparrilla, 6o gramos.
Cómprense estos ingredientes en _cualquier
Botica, mézclelos cada uno en su propia cas~ Y
tómese una cucharadita después de cida comida
7 al acostarse.

ros, él se las compuso, no llegándole
a jurisdicción, para que reusara
todo encuentro y como los pinch:i.rratas estaban en el ajo, de aquf q,1c
lo hicieran a.parecer como manso
y fuera preciso que salieran los mansos por él.
La faena fué muy hábil, pero indigna de un torero que se respete y
que aspire a ocupar uno de los primeros puestos de la torerfa.
Con el estoque anduvo desgraciado. Apenas si en la segunda vez que
hirió al quinto toro acometió por ti'i:recbo y con fe. Las restantes lo hizo
siempre cuarteando, y hubo vez que
hundiera el acero en las costilla'l,
y otra en que dejara el sable de tal
manera atravesado que poco falti)
J&gt;ara que asomara por abajo del brazuelo.
Banderilleando, nuestro indio astuvo fenomenal : tres pares de banderillas, al cambio, en el quinto toro que valieron un imperio!
QUIEN FUE EL TRlU:\'FAl)OH.

BehnontP, en realidad fué el
triunfador en el primer encuentro.
Cierto es que a él correspondieron

"Hermosa mano, blasón vale," decía Luis XIV. Para
tener. manos blancas, hermosas. finas, sin asperezas ni hume·
dades importunas, para quE. las uñas estén tersas y rosad;·s
como digno coronamiento de dedos graciosos, aconsejamos
que se unten durante algún tiempo, al acostarse, con la CREMA FLOREINE, poniéndose después toda la noche guantes
de piel de perro, ancnos y flexibles. Por este medio se consigue tener unas manos bonitas y aristocráticas.

los tres bichos más manejables ).
de ellos, dos de los de menos res11eto. Pero no menos cierto es que e:,tuvo valiente y voluntarioso y q 1e
él puso gran parte de su cosecha para el lucimiento. ·
No trataré de entrar en detall~:;,
porque el espacio apremia. Sólo mcordaré la faena del segundo toro, ~l
que hartó de pinchar, y que nos puso de pie, y la del cuarto, que llenó
de regocijo a los espectadores.
Aquella faena fué espeluznante.
Por momentos esperábamos que el
diestro volara por los aires; que el
pitón penetrara en -sus carnes, según
estaba de cerca y tales eran las coladas que impávido resisUa. Mas uo
fué as!, afortunadamente y el diristro, todo ensangrentado, con la ropa rota y con las señales de la rPfriega, al fin logró deshacerse 1le
su enemigo.
En el cuarto hizo cuanto sabe y
puede: se hincó de rodillas, dió molinetes, pases de cabeza a rabo, nat,1rales engranados, y todo ello pisando el terreno del bruto, que, por
cierto, era un infeliz, perdón sea dicho. La ovación fué formidable.

Crema Floreine,
Polvo Floreinet
Jabón F1oreine
De A. GIRARD, Rue d'Alesia, 48, París.
UNICOS AGENTES para la República Alexicana..

Emilio MANUEL &amp; Co., Avenida 16 de Septiembre, 65.- MEXICO.

Cosas de siempre

OARLOS Qumos.

a un individuo que .pedia limosna.
-Desde que murió mi madre, que
en la gloria esté, señor.
-Qué edad tenia usted entonces?
-Pues tendrfa. . . tendrfa un mes
o dos.

j

E n un l'estllUl'ant.
Parroquiano.-Mozo, tráigame 1111
befteak.
Mozo.-Con mucho gusto, señor.
Parroquiano.-No, con m uchas
papas.
Una s uposición.
El padre.-Si te regalara 5 peras
y te comias 3, ¿cuántas te quedaban?
-El hijo.-Primero regálame las
ci nco para ver si me queda alguna.

Los cabellos suaves y ondulantes y un hermoso cutis
hacen bella á cualquier mujer. Y cualquier mujer puede poseerlos con el debido
cuidado y atención. No debe usarse nunca
jabón que no sea puro y suave.
No debe usarse nunca preparación alguna
que esmalte la superficie y obstruya los poros.
Los poros del cutis y del cue;·o cabelludo deben
mantenerse siempre completamente limpios
y abiertos con el Jabón Boretedo de

MENNEN
Es tan puro y suave que no puededaílarclcut!s más delicado.
Los Polvos de Meneen de Talco Boratado son igualmente
excelentes para después del baflo. El continuo uso de

estas dos preparaciones dán por resultado un cutis más
limpio. más saludable, más bello.

,,,_ GERBARD MENNEN CBEMICAL CO.
.
Newark, N . J., E. U. de A.
Aaencla para la dbtrtbucJon en Mexlco: LA BOTIOA
NUEVA, .llonle rrey. :Nuevo L e.on. Se venden en
todas las boticas y farmacia! a 50 centavos p lata la caja,

.....

Cosas de ayer, que parecen de hace
mucho tiempo y que, sin embargo.
son de siempre he encontrado en un
pequeño libro 'que torna mis tedios
en deleitosos instantes cada vez que
lo abro.
De ese libro. que ba tenido la virvirtud de conducirme a soñar '1e
nuevo como oo soñó cuando los
quince años, c uando la novia, cua,1do el primer beso; de ese libro que
ES un tesoro y que como tal debe poseerse· de alH en fin, vierto al vaso ca;tellano, 'de la rica y rrtmica
ánfora francesa, algunos fragmentos
sintéticos de la obra de Henri Bataille, dramaturgo y literato muy
ilustre.
El libro es en conjunto uua reéopilación de pensamientos tomados
de la Tiqu eza de su teat,o, de sus
poesias, de sus arUculo!l de revista,
pábina.s de álbum, etc.
Oenys Amiel es el Aladino compilador y ha puesto a la obra el sugestivo titulo de "Le Régne Int~1ieur," titulo algo amplio quizá que
podria aplicarse a toda la labor psiq uico-artistica de Bataille, y que
contiene una dualidad de sentido
realmente encantadora.
"El Reino Interior." ¿No es en
efecto tal denominación la que corresponde a toda esta vasta región
del corazón humano, organizada como un E:.tado que tuviera sus leyes
y sus costumbres?
Pues bien, de este país misterioso
cuya geograffa nunca acabamos de
aprender, Henry Bataille es uno :le
los exploradores modernos más exquisitos.
Con perdón del maestro, doy principio a la traducción.
-El amor de dos es terrible, va
más allá de todo. El amor sin compañia, ya no puede nada.
- Ningún crimen de amor vale la
muerte. Toma esta verdad en tu paño levantado.
-¡Cambiar todo lo que se ha t-,nido por todo lo que se ha soñado!
-Cuando el amor lJ.a sido grande,
no se liquida en cinco minutos. Pndrá decretarse que muera, que sea
condenado sin apelación, pero es lo
más que podemos .... Al cabo se

1emoverá como los miembros tronchados por un animal sacrificado há
poco.
-¿Dices que nuestro amor ha
muerto? Ne. Propiamente hablant.!o.
el amo·r no muere, se transform,i, como nuestros rostros, al ir envejeciendo.
El amor representa cara de veinte, y a veces de cuarenta años.
-El amor no es ciego como se
pretende, es présbita: ve mal lo que
está cerca, pero ve muy claro lo q;rn
está lejos.
- El hombre es feliz cuando ha
dicho: me acuerdo.
-Los recuerdos son cuartos ¡;i•~
cerradura, cuartos vacios a los que
no todos se atreven a entrar porque
en un tiempo murieron am seres
queridos.
-Todo sufrimiento es quizás la
repercusión misteriosa de una dicha
a través de! epacio o del tiempo.
- Se dir1a que hay minutos en la
,•ida que e ncierran juntos todo:;
nuestros dolores como para hacerno:,
llorar una sola vez, por econom:a..
- Se puede vivir juntos años e ,1teros sin conocerse, y después u-1a
palabra basta para dar la explicación
de toda una existencia. ¡Ah ! es que
se ha puesto de repente la llave •m
la cerradura.
-¿Des.,ués de decir "te amo," sn
ha dicho todo? No. Lo más inten,;o
y profundo es aquello que no se d\ce, es la insignificancia de las palabras portadoras de nuestro deleznable infinito.
Conforme pasa el tiempo, más repugna el pensamiento expresadC1.
Las penetraciones informuladas, las
mudas inteligencias, he alli las com¡pañe r as predilectas, los más altos
anhelos.
- ¿ Quién te exije ser sincero?
Miente, que esa es la galanterfa del
amor.
- Siempre c,on tus ojos tan bellos
como el primer dfa, pero me fa!Lta
la creencia y la fé que en ellos puse.
Los miro como un cristiano desengañado miraría el cielo con el recuerdo melancólico de su fé: los q,ie
han cre1do en él lo encuentran mt,s
vacfo.
-Merecen compasión los sere3
que no pueden externar nada de
cuanto ocupa su ahr.a y su vida. ¡A11!
lo que entra en mt no sale nunca, y

cada dfa crece el cortejo interior
Que me acompaña.... ¡Quién pudiera libertarme de esos fantasmas!
-Las mujeres suelen cojernos h
cara entre sus manos, mirándonos
largamen te. Aunque sabemos que
ellas mismas se están viendo •.'n
nuestros ojos, alhagados y dóciles,
las dejamos. . . . . Es un placer que
les encanta. Es la costumbre del ,·spejo.
-Hay dos maneras de apoderarse de las mujeres: por el talle o
por el sentimiento.
-No preguntes nada a una muj1:,r
que se entrega, ni la causa de su
llanto.
-Tu voz está prision-,ra en ei C(J
fre del teléfono. Se desliza, afluye.
cae al fondo y desaparece. Sube entonces tu alma por las paredes de la
bocina; un ia.liento, un soplo inmaterial me llega de U, y se diria que
en tal instante lo que llevo a mis
labios es un vaso, un cáliz fntimo •m
que bebo la prolongación de tu voz,
el recuerdo de tu boca....
-Habréis notado algunas vec,'s
al atardecer, que en la llanura &amp;~
alza un gran lamento de bestia herida, y que todo calla para escucharlo.
Hasta las ranas y los grillos per- ~
manecen silencioso3, a fin de que nada turbe la quE&gt;~a. y la deje explay.u
toda su amargura. Vir1ase que la
naturaleza suspende el aliento, quizá por pena, quizá por la curiosidad
de no perder nada del drama solitario que allá, a lo le!os, Ee desarrolla.
ante el públic,J atento de los bosques, los pantanos y las llanuras.
Asf es el sufrimiento que puede
desahogarse, pero cuando comenza.mos a comprender el nuestro, apenas se anuncia por t• n débil grito.
-Hay siempre una encrucijada. 1
donde las sendas más variadas llegan a encontrarse: es la encrucijada
del amor.
-Ciertos amores, no los más
grandes e importantes por cierto, ,leñan un resabio :rn perecede,ro, ' como sucede con algunos manjares
que incitan rnás que por su sabor,
por la Esencla que se les sirve .
-Ciertas miradas de mujer pidPn
suplicantes que alguno las arranqae
del tedio consuetudinario.
Parecen decir con los ojos: "Se r
todo, una Santa Teresa, una perdí-

De otro autor casi anónimo, (acaso a un sólo ser interesa el conocerlo) , he traducido, no muy claro ciertamente, algunos pensamientos que
son muestra patente de un "état de
l'ame" y, por lo mismo, de un in\enso valor para el que los dicta.
Lástima que el idioma sutil p:&gt;r
excelencia del amor, sea intrad ucible en lo que tiene de más ingénuo
y de más cierto. Las vaguedades, a
manera de rutilante nuve coloreada
por un fuerte crepúsculo, en un momento dado lo dicen todo, pero desaparece el encantamient o apenas la
tiniebla se interpone. Y la tiniebla
es e l lenguaje escrito que por m ,1chos siglos carecerá de la elocu,m cia para gritar, embelezarse, sollozar y morir delante de un gesto o
de una mirada.
¿ Cómo la palabra. ( v. g.), será ..:apaz de interpretar esa ansia voluvtuosa de alcanzar J.o imposible? ¿Cómo la vulgar articulación de vocablos que tcdos emplean, puede ser
susceptible de cantar la música mi!lteriosa de un afán, si la primera nota es el alma de uno mismo y es la
última el alma de "ella" .....
Empieza aquf la etapa inicial de
una "ps:quis" que no acabará nunca.
- ¿ Porqué mis acciones-muchas
al parecer indiferentes-las someto
a J.a idea de ¿qué diria ella si lo supiera?
-¿Por qué amé antes (amé ....
¿ estoy seguro?) y no reconcentré
toda mi potencia d e cariño espera1:do su bienhechora aparición? t
-Sus manos evo~ndoras, que p;irecen prontas a tejer los laurel~s
que demanda su frente de inspirada.
me dejan al saludo de la despedida
Ía triste nostalgia de la mano infantil a la que se le escapa un sua,·e
pajarillo ¡ para volver quién sabe
hasta cuando!
- Ella, buena como es, si supiern.
mis cuitas, ¿ tratarla de aliviarlas o
se esmerarfa fingiendo ignorarlas?
¡Oh! mil veces preferirla tsto, si
lo otro fuera comparación!
-Si me place la renunciación •~s
( Sigue a la vuelta.)

�EL ~IDXDO ILUSTR
~ An:::,;:~O:,:.·- - - - - - - - - - - - - - - -- --

Cosas de siempre
(Yiene de la vuelta.)
porque ella implica estar adherido
"a algo" con beatitud y armonta inacabables.
-¡Con qué ufa·11.1á.· recogiera yo
los suspiros que he exhalado por ella
de Jo intimo .... para volver a exhalarlos!
-Los rápsodas de los poemas homéricos, cl;l.ntaban para recoger 11mosnas; íos errabundos trovadoMs
de la Edad Media, llamaban a los
castillos para obtener asilo y pan a
cambio de sus juglertas; los poet:.,s
del Renacimiento ensalzaban a los
¡Jrfnci.Pes, y por ello obtenfan su protección y eran colmados de dones.
Mis sencillas palabras, que tienen :&gt;.
cambio de poe3fa la ingenuidad con
que Jas dicta el corazón, r..a reclaman
dádiva alguna: 38 conformartan con
vagar ellas.
"entre el carmfn de

los tus

labios
(tersos
donde se bañan en amor los ver.sos."
-Si acasl) gustaras de atorment&lt;lrme-. ¿cl)mpensartas el daño atormentándome toda la vida?
-"E se non piangi, di che piagger suoli."
A este verso del Dante, respondo
un corazón: Y si no amas, dt qub
sueles amar.
-Una rosa sobre la que nevara,
una paloma flotando en golfos de nacarada espuma, tal me pareció la
penúl tima noche cuando cubrta ;as
hombros y su cuello de rosa-té un

armmo inmaculado, que 1mgnabi~
ror adherirse más y mas .. .
-Extendt la mano por entre }1),3
rejas para cojer una flor acabada de
caer-aficionado a rebuscar las ~ pigas quebradas cerca de la gavilla-Y la aspiré con embeleso para pode:encontrar entre sus pétalos una embriaguez más pura que la del aroma.
Y ahora guardo aquella miaúscnla flor para que cuente encima del
pecho cuántas veces palpita un sueño que no podrá desvanecerse jamás.
-FI'1)volo, soñador,
maltratauo
por el Destino, no sé, ¡oh! mi "yo·•
del pasado, Jo que quieres de mi
"yo" presente; pero cualquiera cosa.
que me pidas no podré rehusártela.
Excepto que la olvide.
-La divisa "Cela y Mata" de :tlgunos puñal.es del medio-evo, la cambiarta yo por esta otra: "hiere como
sus ojos."
-¿Me llamas mariposa? St, aho,·a
lo sé. Me bastó, temerario, acercarme a la corola que forman tus pestafias y mis a las versátiles que a:1tes escaparon de redes y de fuegn'l,
ya no estAn ilesas ... . por tu cul;1a.
-Dibujadas ténuemente veo las
huellas que ha dejado una abeja al
caminar sobre los lirios después de
ligertsimo baño de añil.
Son las venas de tu pueJJo.
-No temas-dice la risueña esperanza.-Los efluvios instantáneos, las
chis.Pas eléctricas, los r elámpagos da
sol, seguirán embriagándote, sacudiéndote, cegándote.
-Hago provisión de ensueño
mientras estoy contemplánc1ate ycorr.o un a va ro- ll egada la t.ora de
la soledad, me pongo a contar mis
monedas, una a una.

Sueedieado a un bienestar pac:tfico que no me hacia pensar en nad:J.,
me agobiaba esta noche un sentimiento de melancolía parecido a ia
tristeza, como la niebla se parece a
la lluvia.
De pronto, algo empezó a mo,·erse en mi alma, invadiéndome, agitándome vivamente. Alcé los ojos al
cielo y vt cruzar tu esplritu que iluminaba mi lóbrega etancia. Brotó
entonces el gérmen de una invoc1ción. Venta de una frase tuya q:ie
guardo y guardaré siempre. La be,1dición siguió a la plegaria en aqut&gt;l
momento religioso y "oi" distintamente las palabras evocadas, con el
mismo matiz melódico de tu voce,;ita infantil.
Ast se aquietó el incansable latidQ
de mi tristeza.
-Si me habla, la escuchan mis
ojos más que mis otdos. Si me escucha, más que mi boca pugnan mis
ojos por hablijrla.
- Adivino cuando ella va a llegar. . . . . ¿Se llama llegar a estar
siempre conmigo?
No llegará ya nur:.ca, porque llegó
para siempre una vez.
-Cierta noche me escondl para
enjugar una lágrima. Era una flecha
que se quebró a causa de una sonrisa.
-Cada noche me recreo mirando
su imagen seductora en que aparece
como una corderita cándida que busca abrigo .... y ella no sabe que está en aquellos instantes más cerca
del corazón que de mis ojos! El retrato despierta Juego en mi esptt•itu un presentimiento de protección
y de consuelo, se doblan mis párp~.-

-

dos, suspiro y me pongo a soñar:
"Ya no estoy solo."
-Ni el frlo de la sombra, ni d
frto del silencio, ni el frfo de la
muerte. . . es el frio del olvido el
que me causa espanto.
Todas las alondras de mi alma
saludaron la alborada de nueGtro
encuentro. Después, cada dta y cada
noche he depositado un desconocido
anhelo y una nueva ternura en 1 ,1
corazón, porque pensé robarlo. A.hora, voy a echar de menos siempre
los rayos de esa luz indefinible que
disipaba mi melancolta; voy a recordar de continuo el repique de cascabeles de tu risa que me regocijaba
todas las fibras; voy a acariciar sin
tregua-con el mimo exquisito deleite con que palpas tu suave abrigo
de terciopelo-la añorañza de estos
raudos dtas de mi monótona existencia que has recamado con el oro :J.e
tus encantos, de tus caricias indecibles.
Y tú. . . . ¿ Tú olvidarás al amibo
fiel que nada te demanda? No lo
creo.

Los perfumes LUBIN son
preparados amorosamente.
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El secreto de su bon dad
está. dentro de la botella.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1913, Año 20, Tomo 2, No 24, Diciembre 14</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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