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                  <text>o
México, 3 de mayo de 1914

Capilla Ali
.
Bibl .
onsrna
LOteca lJ. nivcrsitari,a
Rr.móu )loya, uno ele los marinos ele la J&lt;~scueh XaYal de Ye1·acruz, que
más se &lt;listinguierm1 en el ataque ,ontra los americanos.

BlBUO
•11

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1

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AL 170"50 Rl:.-YE$

FC~l")C.

h.. A~DO COVARRUBI A~

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.. ••••••¡,.¡.+t++uu,, s tu•++H++i t +++'r..
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No deben descuidarse las eniermedades

de la piel!

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DE VEXTA EN TODAS LAS F AR)IACI:\S A $0.25 CT\-S. LA CAJA.

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Toda solución de continuidad i&gt;n la piel: toda herida por pequeña
que sea; un gr anito a bier to; una ulcerita. es una puerta abierta a la
infección· la mayor par te de los mic robios patógenos se encuentran en
el polvo •de las calles; am se hallan el de la tuberculosis. el de~ tétanos el del cáncer. etc.• y estos m icrobios penetran en el orgams1no
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su epidermis. Ad••más )"'5 afecciones de la piel. granos. tumores, heridas. erupciones Y
otr a's se hacen más graves. a medida que se les cura y se vuelven
crón i~as y a veces incurables. por fa lta de tratamient? oportun~.
Todos los facultativos recomiendan para eJ tratamiento de dichas
enfermedades, la P omada Balsá mica )laravillosa como el medicamento más eficaz y de result ados m ás seguros.
ADVERT ENCIA:-Conviene saber. que comerciantes poco escrupulosos ta l vez por ten er mayor utilidad, no vacilan en dar al com•
·
·
pr ador
m edicamen
tos que ya por e ¡ nomb r e o por 1a semeJanz.i
de su envase se confunden con éste. por lo que recomendamos se
exija el n ombre completo d~ P omada Balsámica )fa1·a\'illosa y la
marca de fáb r ica. que es e l águila de dos cabezas.

¡

A nuestros agentes que no pagan.

;_

Participamos a. los, agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto

'f

sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.

¡
!

!.;.

Regi strado como ertí cule de segunda c ¡ase el 3 de Novi embre de 1894.

+
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+
+

~ ES UNA. GA.R.:\NTIA. ~

clina más bien hacia una política de
alianza; pero las circunstancias favorecen los designios del principe. La
l ucha se decide. Luis Fernando se
supone al frente de un ej-rcito. y fenece eomo un héroe en el campo lle
batalla de Saalteld. La Reina Luisa,
que ha defendido a su marido contra
el prfncipe muerto, exclama al recibir la nueva trágica: "¡Ya no h_ay
lll usianos!"
La vieja P rusia debla ser derrotada y desaparecer para que la Prusia
joven y moderna pudiera progresa1.
Esta parece ser la idea que sirve de
resorte al drama de Fritz von Unrhue. El príncipe Luis F ernando compr ende que s u pais no puede salvarse con las iniciativas de estadistas
pu ilánimes, ni tampoco con el concurso de jóvenes r.ománticos e irreflexivos. Por eso busca un a solución. y muere antes de haberla hallado. Tal es en esencia. este dram&lt;1.
histórico. en el cual predomina la
i nspi raciór patr iótica.
A la opinión a lemana ha sorprendido la prohibición de la obra, atrlbuyéndola algunos a la circunstancia
de evocar un pasado lleno de desventuras, y otros a que su representación hubiera sido susceptible de
originar manifestaciones de actualidad nada gratas. Los periódicos
be:·Jineses no atinan con la Yerdadera causa que haya podido determilH'.l" el acto del emperador. y se pierden en conjeturas de todas clases
para explicarla.

/,...,.J'\,-.f',.l\.,...,.J'\,-.f\.-..f'.~

~i*.é''i'~&lt;to&lt;!• ¡, !• t•+++&lt;B&gt;+&lt;t ,. ••

~-...r"-J""'-J""'.....r"-..f""'iJ"l
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acciones

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Piensa Ud. comprar

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petroleras? ~

Venga a vernos:
v e ndemos aeeio- ~
nes; pe ro le cn-

1

~

sellaremos a eo-

~
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noce1· los lilulos se.-ios ~

)

s olame nte pa.-a •• . . . , • )

AVISO MUY IMPORTAN TE. - El único V!NO a.uténticv de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho .~e llamarse así, e~ solo
que es legítimo y de que se hace menc1on en el formulario del
Profesor BOUCHA ROA T es el de M" CLEMENT Y C1• de Valence
(Dr.'ime Francia). - Ca.da Botella lleva la marca. de la. Unión de
10. FÓbrlcontes y en 11 pescuezo un me~allón anul!cian~1.1 el
"CLETEAS ·•. - Los dema s son groseras y pelJgrosas fals1tlcac10nes.

~

~
~

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~

y los que son imp.-esos

~

··· ···· ·· ··· ········ ·

~

Exija que e n las a ecio-

~

nes que le ofrezcan esté este nombre imp.-e so ~
al pie del an,·crso:
)

~ EDUA;;n;~~~ILH
1

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Algunas de las principales compañías a las

,,

,,

tlNIMENTO GENEAU
Mua,

r;u11d"

Mexicena de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana de Petróleo "La Esperanza".

Union Oil Co., S. A.
IMPRENTA

DE

EDUARDO 1. AGUILAR
Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Litografía, Linotipía, Encuadernación y Rayados,
Fábrica de Libros en blanco.

-

-

-

Apartado 2629.

óa. de Ducareli 116.
Teléfonos {

-

Mex, 684 Juárez.

Erlcsson 1518.

Bolo TOF:lCO

r~,·mpl.tu oc.o el
F ueg o 1 10 dolor ni
ca,a,, del p!!IO c ura

"La Luz", ,, ,,

========= = == =!=====

México, 3 de mayo de 1914.

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~

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,,

Año XXI.-Tomo 111.

Núme ro 44-

;¡:

Vino fortificante, digestivo, lomeo. rec ou.,,tlt.~rente, de aabor
~xcelente, mas eficaz para las personas deb1htadae que loa
ferruginosos y las quin as Conservado por el método de
M. Pastour. Prescribese en las molestias del e_stomago, la
olorosia la anemia y las convalecencias; este vino se recomienda 'uas personas de edad, á lae- mujeres. jovenes y á loa ni:ñoa.

Compañía Petrolera '' Pecero", S. A.

♦

LA DIRECCION.

'f

L.+s-..ci•• •+....•ot&gt;&lt;t&gt;&lt;i&gt;+!++#++++&lt;i&gt;+i&gt;&lt;Ho+ff+&lt;M&gt;+++!&gt;++!&gt;♦+&lt;i"fo l&gt;+&lt;f&gt;&lt;i➔f'

que les he hecho acciones:

o

y

l f"l?Ur.&amp;. oa

!u Cojeraa . E s para..
vanea.Sobrebueeo&amp;,
Torc• d uraa.etc.,etc.

_ Revula,vo , r•ola•
Uvo 1u1u~Jorable.

P:i ~. 16!; Rue $ &lt;-Honoré y todll ,~rmar:z:

J¡ERICSSON! ¡ERICSSO~I

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.."'

.¡

¼

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~

Un Urama Patriotico
El emperador Guillermo acaba d~
mo3trarse baj o una nueva fase a la
consideración de sus contemporáneos: como censor teatr al.
Mediante una di¡¡pos ición de BU
~1inistro del Interior ha prohibido la
1 e~,res.enlación de un d rama t itulado
'· Luis F ern ando, pr incipe de Prusia,"
comp uesto por u n escr itor j oven que
se llama Fritz von Unruhe.
La obra babia de r epr esen tarse en
el mes actual. en el teatro alemán de
l\Jax Rebinbardt, y es un cuadro del
aspecto moral que ofrec1a la P rusia
a ntigua y decad ente en los t iempos
pr óximos a la batalla de J e na .
En e l dr:i,ma s upr imido por el cen so· augusto. e l pr fncipe L uis Fernando ansia una gue rra libertadora contra Napoleón. Mientras esto acontece.
el r ey F ederico Guillermo II se iu-

ti
j

.,

.

~

'//,
'(/¡ /

_.:--

w,,...-

;

1//

----

EI aparato tele fónico más p e r•
fec to, c 6moco y ele¡¡an te .
Para clom icilio. $6.2~Para ofi cioa y come rc io. $8. 33.

1

Departamento de contrato,,
2a. Victoria 58-65.

1••••••••••••••••••••••••
"Cada susbcriplor tiene su línea.

Busque ·usted "La Semana Ilustrada"

LOS BARCOS DE GUERRA EN TAMPICO

Los puert-0s mexica nos, espe cialmente Ye1·ii&lt;'1·11z )' Tnmpico está n siend
•·
P-Onsal en el último punto indicado, nos e n,·ía las s ig uientes foto ratíus O muy ~'isitados 1&gt;01' . biu·cos ~e gue rra extranje ros y nuesti·o con ·c.senfe1mos ele la malina yanqui; nuestro barco de l?Uerra " Za r a oza"g · · t &lt;luq son. barco h ospital ame1•1cano "Sola ce" ; donde están todos lo,¡
6 . P•·~a; ..crucei o. alemán "Dresden ", que junto con barcos a me,·icanos e ingleses, &lt;list&gt;aró sus cañon es J&gt;ara saludar "'nuestra ban~era· • e~~
alemán "Dresde n" saliendo de la visita de co,-tesía que Wcie t•on al' co º a t lo llltgldesl "ZHermom e", anclando a m edio r ío, y oficiales d el crucc1·u
•
n 1 n &lt;a n e e
a1·agoza''•

e:.

�¡ - ~

POR UN BES_O =D=E=-_
-=T
=U
~ B=O=C=A= =---il~
Todos los aromas de la Casa de
Campo 't;e la vieja :\1onclova y de
l2s riberas del rfo, hánse entraéio
en la Yilla Cortesana y cierto qt.u
si como ellos son saludable Y lozanos, que dan la vid~ al colarse por
los poros, fuesen de las intencione:;
de los madrileños, no dejaran un
Aab:u·ho con isalud.
· ¿Por qué no Jo querrá. Dios?
Tiene la noche sus punticos y ritetes de boC'horno agosteño. Esta. 1&gt;esado el cielo y de la tierra pare.,e
que sube un vaho pegajoso que desmaya los cuerpos.
Ello no es propio de la estación.
¿Será la vergüenz:i del pueblo ca-;tellano, que comienza a her\'ir porque lo pisan plantas extrañas?
llno de :\Yayo ....
¡ \·h·e Cristo. que parece 30 de Julio!
Xo hay &lt;·ot.:t que desazone tauto
como el aguante, y ha dias que :\ladrid está &lt;'01110 si tuviera sarnilla ga,
tuna y quiere ral'o:u,-;c.
Las tropas de :\lurat, tomaron y,t
¡ior tan sun/ la Cortl' de Españe1,
que al)enas hay espacio de t ierra desde el Portillo de Embajadores a 1a
Puerta de Fuencarral, en que no s~
baile un franC'és.
No es la gente madrileña muy a
propósito 11ara sufrir im¡1osicion.!:.
ni tutorias, y asi anda como Dios
quierP, y no quiere bien, con esto~
ayo~ que nos envia Napoleón.
Toda la villa suena a hierro y \'O
ces incom¡Jrcnsibles.
Las taberniJlas y los figones adrui·
ten de mala gana, a la par de los
habit tiales parroquianos. la soldadesca gabacha, que es devota del Vil!!llo de Yepes y Arganda y aficionada dl! la bullanga y tra¡1fo de la gente ele&gt; bronce.
La media noche va por filo y aú,1
está :\[adrid con poca1, ganas ele sosiego.
No &lt;1iuere dormir, la indignació11
le ha hecho el efecto del café, le ha
quitado el suefio.
II
En una de las caJJejas cercanas al
Parque de Monteleón, que a estt?
punto no se me acuerda si es la de
San Pedro Nue, a la de San ::\Tlg•1el
o la de San José, hay ;• 11:1. re]a florida que vale por estuche a la guap,:1 más guapa ele lllaravillas.
Guárdala por defuera todas las noches. hasta poco antes de rayar e,
alba, ,Jual}illo e l Cid, que en este modo Je dicen con sutil ironfa, J&gt;orqu"
jamás se distinguió en jaranas y camorras, que siempre la,; rehuye &lt;'Orno
el diablo a la Cruz. Dizque ,·ez hubo
en que algún cachete escurriósele n i
am1&gt;lio campo de la cara, que era algo a lo luna llena, y con el pañuelo
impiclióse el golpe como si fuera sudorcillo, y echándose a que la caricia
no iba para é l, dejaba el agravio sin
vcnl!;auza.
Cierto que se entendía mal su a1&gt;0camiento, 1ior&lt;1ue no le autorizaba la
&lt;'Ontestura, que era alto y fornido
como un roble.
Ha más ele medio año que anda en
amores con Pepilla la S ale1·ito y ha
de ser ésta la penúltima noche de
novios, puesto que e,1 clfa de la Cru.1:
de :\Yayo ha ele cuajarse el noviazgo
en boda.
-:\lira tú que es m:ila suerte-dice ella,-ahora que va a empezar
nuestra ,·entura, comienza :\ladrid a
poner~e triste. Verás tú como hog&amp;.ño se moja la Cruz.
--Si que es verdad ~responde Juanillo acogie11do en su ánimo pusilánime les temores de la moza.-Y
que dice la gente que como salgan
los reyes de ::\Tadrid, que esos rumores corren, van a tener los franchutes que llamar a cachana con dos tejas.

- ¿ Y tú, que die~. Juanico?
-Que te quiero.
-Digo al respecto de~tas zalagardas.
-¿Qué quieres tú que diga? Que
si conmigo no va nada, no pieuso meterme en el fregao que so arme.
-:\lira, he ¡,en,ao una cosa: u.\
de rumbo1:; 11.i monsergas en la boda;
desde la iglesia, tomaremos el cal•&gt;
sín de mi ¡&gt;rimo el albeitar y no:;
larg1mos a Aranjuez en &lt;·asa de n:i
tío el pintor ele los reales palacioc,
que anr como están la Corte y too;,.
los ministros, digo yo que habrá más
¡,eguridades ....
Y así por este orden t·outinuó, como hablan por costumbre, el t·oll)quio, hasta que el airecillo 6util l!u
h madrugada advir tióles (Jtte era
tiempo de apartarse ....
-:\le voy, reina.
-Pues anda &lt;·ou Dios, vrinciPl'.
-Necesito una cosa p 1i el eamino:
8i no uo "ºY a poder llegar a l'as.1.
Pida u-,íit por esa boca.
Y el usia pidió un beso. . ..... .
Y la maja rortando ~racios'.l llll'llte la &lt;"harla, dijo:
-Hoy es muy tarde, Sl' aC'abó el
¡:,énero; venga usted mailana, antes
Oel medio dfa, que quizá que hay'l
a lguno.
Sonó estridente la falleba de una
ventana a l cerrarse y el ligero com11ás de unos pasos rompieron el silencio de las últimas hor as de la noche.

lll

tle ~fayo.
Fué aquel el dia aue escribió~t•
t'Oll letras de oro en la historia &lt;1~
las graneles epopeyas.
·Ya)¡!'·1 Dios &lt;"ómo estaba :\Iatlri&lt;l!
La salida de los lnfantitos, fué un
r..;guero de sangre y pólvora oue comenzó en las mismas puertas del Alc·ázar y extendlóse por la capital.
Juanillo el Ci d que por erecto d•J
las amoriadas y l uengas velas, slem11re amanecfale en las fronteras dc&gt;l
medio día, despertóle aquella m.1ñana el bárbaro estruendo de la calle.
Las Yoces que más claras subían
hasta sus oídos dec·ían:
-¡Al Parque, al Parque! AIU nos
da1·án armas.
Y Juego, como una avalancha colosal, impuls'.lda por enorme rugido tk
Hera herida. senUa deslizarse la muchedumbre hacia el s itio indicado.
J ua11 ec·bóse de la &lt;'ama, y a medio
vestir, €3116 al corredor.
-¿Qué es ello?-preguntó a una
vieja, que Jlegaba como aturdida, 1a
ct•al I espondióll':
-lo que no podía menos de se,·.
oue esos infames borraeh os, ardiendo los vea yo en hs bodegas de Pearillo Botero se han llevado a lo,;
reves. v ahora c¡uieren acabar con
torio :\Tadrid.
Y ,·ohiéndose de pronto airada ha&lt;·'l- el mozallón increpóle ele e~ta
suerte:
-Y tú, baldragas ele tocios los dt?monios, ¿qué haces aout. ruando todos los hombres de redaños están haclepdo falta en la calle Jl'.lra que esos
sinvergüenzas, malos cristianos, n•)
fe ría •1 rte nosotros 7
Juanillo tornó ránido a su cuarte.
ac-abóse de \'estir, como pudo, y r&lt;'l:6
es&lt;'&lt;ilen abajo.
T.,. san¡!'re esoañol~. humillada
ndfale en las venas? No. sino et ll'e·
so prometido al nle dP la reja, er.i
quien iuguetelibale en los labios, diciéndole:
-¿A que no me coges?
Cuando faltábale un tramo par'l
ganar el zag-uán y salir a la cal:P
oyó que cerraban la puerta.
Las más reftnadas pécoras de la
2

De la habitación contigua olase la
vecindad habían logrado echar la uiía
a un granadero, y arrastrábaule ha- l'11arla apagada ele unas cuantas percia el patio, acribilláudole como ac,,_ • sonas.
-¿Quién lo pensara?-decia una
rrico. No ,·elanse en el infeliz más
qiw girones i.anguinolentos.
voz.-EI de SUYO, tau apocado.
Juanillo no hizo nada para impe- Pues para ser la 1&gt;rimera vezdir aquella horrible represalia, por- respondió otra,-lo hizo como los
que todos sus anhelos llevábalos
buenos.
puestos en una de aquella:; furias c¡utl
Y otra bañada en sollozos.
sostenía en la mano la lla\'e del
Pero no lo hará más qua se me
postigo.
muere a borbotones.
Abalanz61:;e a ella sin hacer &lt;·aso
La que hablaba con tal desesper.ide las ad\'ertencias engarzadas d~ clo pesimismo era Pepilla. •
impro1&gt;erios que lanzábanle las m_ujfY entró a mirarse en su amor mores, conminándole a que si quería ribundo que se le escapaba en los
salir hiciéralo ))Or el tejado; abrió, y mismos dinteles de la iglesia.
El tfo ~l auo-1·eda, padre de la Pcal fin, Yióse en la calle.
C'orrjó como un poseso por todos va, cljio filosófi&lt;·amente, mientras pilos diablos ele! infierno, hacia donde caba l)acienzudamcnte un cigarro de
e~ta!Ja la ermita ele su amor.
a cuatro:
Toda la angosta via era un hen i-Paret·e que no, y ahí tienen sud
dl'ro de odios y de sangre.
mercedes de lo que es capaz un homSobre su l'a!Jeza .. ruzaban la 1&gt;i,•- bre! por la patria, el que menos cl.i
d I as y las !Jalas, y ~I &lt;·orrí:i &lt;·orno si que pn1sa1lo.
fuera invulneralJI.? a sus mortffE&gt;ros
Y J:rnnillo, mirando a Pc1iilla, díl'l'et·tos.
jole ton \'OZ que 11aclic sino ella pudo
Al dobl.!r la esquina en que dall.t oir:
al¡uella reja, vínosele eudma la Hera
--Por un Ileso de tu boca, aque:
mole de un coracero .. Puesto dt• pi&lt;• 11ue n1c• ofreciste ayer. ¿l\Ie lo das?
sobre los estribos, pre\'enía con toda
En la estancia sonó 1111 breve y sola saña que &lt;la el odio, un furibundo 1:oro chasquido.
tajo ....
La tertulia entera, miróse solapaJuanillo a))retóse cuanto pudo con- d-amente, y el tio ~rano-t·&lt;'Cia~ dijo
tra el caballo, mientras con la die~- • mientras echaba yescas para encender
tra apoderábai;e ele una de las pisto- él monumental cigarro:
tolas que iban en el arzón.
• ~
-pues, señor, los titeres han sido
Descargó e l brazo el ginete y el buenos; di&lt;:e11 que ha muerto don
enorme charrasco ln111dióse en la t•s- Luis Daoiz.
t&gt;alda del chisvero.
Un fraile gilito que era como el
A tiempo de C'aer éste, apretó el
presidente de la reunión, 'replicó toclisparaclor de la pistola y el coraceM mándole la mecha encendida pa1a
se desplomó con la eabeza deshecha... prender su tabaco:
Pasaron dos dfas. Juanillo encon- Y don Pedro Yelardc.
tróse envuelto en tra))os y acostad,,
en un lecho c¡uC' no era el suyo.
DIEGO S .\X J OSE.

N 1 ·1'1 Jt

PRODIGIO

811 el villorrio ele•, Lamaldreric,
cerca de la hi8tórica ciudad ele Nonaucourt, vive una "niña prodigio," cu)'O torazón ¡,osee las savias de car!dad, los tesoros maternales de emoción, de desinterés ,de sacrificio, de
una Teresa de Jesús o de una Luisa
l\lichel. Esta niña admirable, l'apa:,;
cJe destrui r c·on sólo su ejemplo tuanto malo elijo Platón de la infauéia,
se llama Rl•nata Gihon y tiene treC&lt;' afios.
Renata, unigénita de ricos lallrado1 es, Po comprendía que cuatr o hijo,;
del jardinero Baret tarecieseu de juguetes. Los pobrecitos andaban, la
mayor parte del afio, descalzos y rotos y con cara ele hambre. l&lt;Jsto, sin
embargo, era lo de menos. Un 11iii•:&gt;
puede vivir sin za)latcs, sin ropa, y
hasta. si11 comer; ¡ pero no sin juguetes! ... Los juguetes son para el niño, lo que el amor vara el hombrl•, lo
que ,,ara t•l misterio la fe.
Reflexionando así y volviendo al
cielo los enternecidos ojos, la pequeña RE&gt;nata se decía:
-No E'S justo, no PS &lt;'ristiano, que
yo tenga tanto y (tlll' los hijos df)I
jardinero Baret can•zt·an de todo.
Arrastrada por tan 11obles medi&lt;'iones, Renata i;e pre&gt;~t•11.tó en 1111 bazar dende pidió 11·u-es de za))t:tos, \'arios trajes y un montón d1• juguetes: muñe&lt;'as, tambores, "Polichir.elas," ferrocarriles. J•JI importe de
la compra ascendía a &lt;'iento clos francos. La niña rogó al dependiente que
colo&lt;·ase aquellos objetos en un paquete. Luego, con notable desparpajo,
dijo:
-Ahora le pagaré a usted. Antes
YO)i a colocar esto en el coche qtH'
ha quedado aJJí, en la esquina.
El comerciante, sin deconfianza, la
dejó marchar. A lo largo de las silen-

&lt;·losas calles del villorrio, H.enata GilJóu, cargada de trajecitos ,de zapatos y ele juguetes, reverdecta la leyenda de los Reyes :Magos, amigos
de la infancia.
La pobre ~l me. Baret recibió PI
presente &lt;·on alegría:
-¿Quién te ha dado Psto?-e}.&lt;·lamó. ¿ Et; tu mamá?
Pero Renata, además de buena, es
modesta, con una modestia que la
impide ha&lt;·er de su bondad plataforma.
-No, tieñora repuso-; es una
señora caritativa, cuyo nombrt• n,&gt;
puedo decir.
:\Im¡¡, Baret aceptó el regalo y diO
a. la gen ti l mandader.i mu&lt;·hos b'.!~06. Aquella misma noche, el dueii;,
del bazar, temiendo haber sido vll:t ima dP un robo, avisó a la poli da
de lo ocurrido , y a la mañana si·
guieute dos gendarmes, clos terribles
gendarmes bigotudos y armados, llamaron a la puerta de los es¡JOSOR Gihón,
-Venimos a a prehender a su hik.
-Pues.... ¿que ha hecho?-interrogó la madre.
-Algo muy grave. UJ1a estafa que
asciende a un centenar Ul' fnanco;;.
i-'lal empieza la niña! ....
Ante Pi juez, la ¡,;!queil'I ltt-na, ...
&lt;·onfe,6 su delito.
- Yo 1&gt;0 ))odia ccnsrntir-ex1·l..imó- &lt;Lt1e los hijos del jardinero andu ,·iera1, descalzos sobre la, nie\'e y
110 tuviesen juguetes.
El matrimonio Gibón -:.bonó los
ciento dos francos a que ascendía
el robo de su hija, y Renata fué ah·
suelta. ¡ Niña deliciosa, niña san~;:.:. ..
Yo creo que sus padres, • en castigo
de su mala acción, se la habr án comido a besos.
~ DUARDO ZAMACOIS.

Los Marinos que defendieron Veracruz

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Proctafua

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deVeracruz
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Cuando el del-emba rque de 1o~ nm1'ino~ ame1·kano, e n \ 'eract•uz. hubo l'&lt;''isten cia a t·mada, com o es fácil su¡&gt;0ne1·lo, por parte de los federales Y de n uestros m a rino-. que a hi ~az(m se ha llaban en la. Plaza . ..\11 te el c1·eciclo n úmero de in vasores, n uestr os hom bres tuviero~ q ue 1·e·
tirarse, dejándolos d ueños de la ciu &lt;la tl. El Genernl ~Iass instaló su ,·:, m pamento a corto espacio de Yer acruz donde actualmente se bailan
las a vanza.das ele nuest1·0 ejército. Los ma rinos vinier on a :\léxica y a 1;11 llegada a la. capital tomam os las p1·esen tes fotografías, así com o \ID8
r e1n'Oduccjón de la procla m a que l'l "onti·a.Jmin 111tc J&lt;''Jetche J· di rigió a l í,&gt;Ueblo de Yer ac1•µ z, cuando St' hubo po,esiona do del p uerto.

�EL
(Concluye.)
Un ave

negra huye volando 11or
Ja enrejada claraboya de la inquisitorial terrazuela, en la cual. a fa,or del ruec-hero, adivinanse unos
trabucos de chispa llenos de sienosa
herrumbre y astillados de las culil.·
tas, un montón de jergones polvorientos y un sospechoso lazo que
pende y se balancea ligeramente desde la carcomida viga del techo. Prosigue dando la veleta su chillido
quejumbroso y lúgubre. Los huéspedes sudorosos, descargan y el viejo
se despide con ese aire pulcro Y siempre respetuoso de los antiguos servidores. El humo hace lagrimear su11
ojillos lacayunos.
Reyes.-i\Iuchas gracias y que su
mercé la pase güena.
Nicodemo.-Diga: qué, de aldeveras espantan aquf?
Julián.-Y onque espantara. ¿ No
semos de a tres gandules·'.
.
Ñor Rosalfo. (bajando) .-Que s1
espanta, no me consta: sólo s_e ~dvEcrar que n.qut colgaban cristiano'!
cuando la guerra de Independencia.
Diz que a las doce en punto¡ escúchanse sus clamores. Yo, pecador,
no quiero jurar en vano. Eso dicten
las gentes de la Villa .... Yo no I&lt;?
creo. . . . Puede ser. . . . en fin. . . s1
algo ocurre, dad voces. . . . Aun que
las ánimas de los difuntos diz que
no vuelven .... Pero quién sabe! ...
vo nada aseguro ....
· Su voz se pie r de en la obscuridad
y los tres hermanos quedan sumidos
en una pem1rubra que las estrellas
::ilgo aclaran difusamente. Oye~e un
ir.quietante ruido.
Julián. (con voz cohibida).-Y
airnra qué hacemos?
· Reyes.-¡Esa! Pos cenar, lo JHimero; des¡&gt;Ués persignarnos y dormir,
que mañana Dios dirá.
Nicodemo.-Con efeuto, hermano
Reyes, muncha hambre tengo!
_
Julián.-¿Hambre, Nicodemo? ¡Tu
si que no tienes perdón. Toitito el
camino veniste embaulando! En fin,
sea. Abre tus alforjas, que yo abriré
las mfas. Con un par de requesones
de cabra, tres panes de juera con
aceite de olivo, tres piloncillos Y
unos rondochis habrA.
Reyes.-Todo eso paréceme bien
pensao, y mientras tanto yo tenderé
almohazas, que más son pa bestias
de carga que pa gentes cristianas de
carne y güeso; pero .... "a caballo
dao, no hay que mirarle el diente".
JuliAn.-¿ Y los instrumentos?
Reyes.-Dejarlos onde estAn. CuAnto :,¡ mi arpa, ya es otra cosa: no
quera que le dé ni el aigre! Pa eso
la he tenido bien guardada largos
seis meses.
.Julián.-Pónla en ese rincón.
Reyes.-¡Ni ora ni nunca! ¿No
ves qué rezumao está.? Estas cosas
échanse a perder con la humedad. Y
no haber por aqui ni un lazito ....
Nicoderno.-Tualmente a!H deviso
uno y hasta gancho tiene ....
¡Anda la brea! Si será. el que servia pa colgar ahorcaos ! ....
Reyes.-Haiga sido pa lo que haiga sido, agora servirá pa colgar mi
arpa ....
Juliá.n.- .... qué bien engüelta y
cosida y liada y arropada que la
tráis en su sá.bana: hasta parece una
siñora que acaba de salir de su cuidao.
Se esparce un incitante olor a
queso, y mientras el primogénito, alzAndose de puntillas sobre el hacinamiento de mantas, suspende el arpa de funda perfectamente cosida,
los otros hermanos van aderezando
la cena frugal, no l!lin que Nicodemo
11rce miradas de reojo a la puerta

ARPA
carcomida. Se oye de nuevo el inquietante ruido. El viento bate las
hojas de algún ventanillo abierto y
se cuela por las troneras y claraboyas. Reyes echa el aldabón de la puerta, los tres comen con gran apetito
v durante un buen rato sólo se escu~ha. el rumor gluUnoso de las maudibulas y lenguas que trasiegan ,1.
gran prisa.
Julián.-¡Bendito sea el Señor que
nos dá lo que no nos merecemos!
Reyes.-St, si: venga el botijo.
Nicodemo.-Toma: y agora a dormir.
Reyes.-¿Qué, tú, no bebes, Nicodemo?
Nicodemo.-No, que me duele el
estómago con ese vino. 11ejor voy a
chuparme un cigarro.
Sus hermanos se tienden lanzando un ¡ah! de satisfacción, estiran
sus miembros fatigados, rezan perezosamente y ahitos y aturdidos por
el vinillo agrio. a poco roncan como
unos benditos. 1'~1 menor, en cuclillas,
fuma y fuma con mAs temor que sueño. De vez en tarde alza la cabeza
para ver rApidamente el arpa colgada; pero figurá.ndosele la fantasma
blanca de un ajusticiado, Je acomete un temblor que en vano pretende
reprimir, y cierra los párpados par_&lt;i
no mirar la visión. Cesan los ronquidos de los felices durmientes. Reina
un imponente silencio en toda la casona, sólo interrumpido por el vago
quejido de los cerrojos }' de la velE&gt;ta
que mue,·e e l ,•iento. Es un silencio
arrullador, provinciano, conventual,
morh1orio. Nicodemo, después de una
hora, rueda sobre e l Jecho y duerme.
Todo es paz. Suenan las doce. . . . A
poco déjase ofr una vez más el inquietante ruido. Ahora viene en dirección del arpa. Nicodemo, a quien
sigue molestando la indigestión Y
que tiene el sueño ligero, despierta
amodorrado y medroso. El r uido se
repite. Luego suena una ruerda, sola.
Es de las bajas. Le conLesta una nol,;
aguda que vibra como temerosamente. En seguida vuelve a resonar la
cuerda baja; después un semitono;
a continuación las notas más a ltas, y
de pornto, como avalancha, una e,;cala descendente y, rá.pida acompañada por arpegios disonantes, de una
disonancia loca y extraña. Aquello
es para acobardar al más animoso.
Nicodemo tiembla como un azogado
y contiene hasta la respiración. Poquito a poco abre un ojo y escudriña
la semi,obscuridad. No hay nadie:
el arpa está. inmóvil, colgada y bien
envuelta en su funda. La fantástica
serenata prosigue rara, diabólica. Es
un cruzamiento de escalas ascendentes y desreudentes ejecutadas con
habilísim21 técnica; ora se truncan
de pronto, armonizadas por "pizz1catti" juguetones; ora bordan melocJ'as sobrenaturales, jamás ofdas. Ya
tiemblan acordes tor pes, ya fluye un
"vivacissimo" wagneriano, infernal,
interrumpido por cortos silencios,
para dar lugar a temas varios que
se suceden con inspiración de orate.
Hay un largo calderón, como si el
ejecutante invisible meditara, y repentinamente, de una en una puntea
notas Umidas, inarmónicas, divagadas. . . . Nicodemo está, a punto de
accidentarse. Un sudor copioso y fria
baña todo su cuerpo. Intenta hablarles a sus hermanos; pero la voz se
niega a salir de s u garganta seca y
anudada, que emite un agónico silbido. Quiere mover un brazo, levanta la diestra para despertar a Reyes
que estA a su lado; más sus músculos yacen inertes, abúlicos, rfgidos:
apenas si maquinalmente repite un
"¡Salve Maria, Reina y Madre!"
mier.tras el misterioso concierto va

(Del Libro ''Viejos Perfumes")
Para "El Mundo Ilustrado''

surgiendo del arpa inmóvil. El mozo
encomienda su alma a Dios, hace un
esfuerzo poderoso y al fin puede mover una mano que cautelosamente
toca a Reyes. Un fuerte gruñido de
éste le contesta. Insiste con más ansia. Su hermano despierta malhumorado. Cesa la música incomprensible
y macabra.
Reyes.-¡ Qué queres, hombre!
Nirodemo ( con acento angustiado
y leve) .-Hermano, hermanito, no
oyites? . . ..
Reyes.-El qué.
Nicodemo.-Que !'arpa ha tocao
sola: aquf espanta.
Reyes.-Ni oyf ni oigo natla. Duérmete y no seas callón. Afiguraciones
tuyas ....
Dá. una vuelta en el improvisado
lecho y prepárase a reconciliar su interrum¡&gt;ido sueño.
Nicodemo ( castañete-a do y con más
angustia) .-¡Reye:;:, Reyitos, no te
duermas!
Ni&lt;'oclemo.-¡Anda l'arpa! . ... digo .... ¡la brc-a! Te juro y le ripilo
que el instrumento ha toeao solo!
Reyes (ameclrentándose).-¿De aldeveras"!
Nicodemo.-¡Por vicia de todos los
santos de la corte celestial, que es,¡.
af)Ja está embrujada!
Reyes.-Estarías soñando.
Nicodemo.-¡No, que nó! ¡Que la
he escutbao como te e~toy e&gt;scuchando a U!
Reyes.-Pero si allf ei:tá como yo
la dejé y no suena al momento.
Nicodemo.-Callémonos un rato,
haz que te duermes y verás ....
Los dos, con los corazones sobresaltados, y los ofdos atentos esperan.
En efecto, t·omo a los cuatro minutos comienza a toear sólo el rualhaclado instrumento. Es Ul'ª tarantela
extravagante y desordenada. Esta vez
Reyes dá una gran voz al hermano
dormido, voz ele súbito terror que
el eco del aletargado raserón repite. Los perros ladran. Calla la r!'treta como por encanto.
Reyes.-Juliá.n, Julián, dispiértate
y vAmonos al punto, que aquí espa;1ta!
JuliAn.-¡Eh! ¿Qué dices?
Nicodemo y Reyes.-Que aqut es])anta, que !'arpa está enhechizada y
oue suena sóla!
· Reyes.-¡AÍl! ¡Qué bien mueles,
hombre! Deja dormir y duérmete,
(]ue habremos clt• madrugar!
Jul1áu.-¡Ave l\Tarfa! ¿No están
jerraos?
Nicoclemo.-No; tá llate y oi rAs ...
No hien habla cesado la ron venatLón rApida, cuando el espantable
fenómeno se repite. Los tres asustados músicos, ele aC'uerdo, no esneran
más; saltan tle sus lechos, levantan
la aldaba y &lt;·on los pelos de punta
echan a correr ciegamente escalera
abajo, dando gritos de miedo febril.
lJos alanos ladran enfurecidos. Cacarean los gallos y las gallinas desde el ¡¡ajar y des11ierta la servid umhre atemorizada.
Los tres.-¡Auxilio! ¡auxilio! Ñor
Rosalio! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
es11anta!
Doña 11arfa Silveria, el portero.
el hortelano, Marta, la dueña, el a~"l
y las rriadas van ~aliendo ctiasi ,_,,,
paños menores, poco a poco, sorprendidos, alarmados, ron candelas
encendidas y hachas de cera, tiritando y eJJ.vueltos en mantas de lino
grueso: semejan un blanco y fúnebre cortejo de Animas.
Nicodemo.-;Auxilio! ¡auxilio! Ñor
RosaUo! ¡Siñora Ama! ¡Allá arriba
espanta!
Doña ?\Ta rta S!lveria.~¡Qué ('S!
¡Qué es!
Nicodemo.-¡Yengan de por el amo~·

- -- - - - - - - -

de Dios, que los ahorcados están tocando !' arpa de Reyes!
Jufián ( Hvido) .-Allá arriba en
la ....
Nicoden10 ( más U vid o) .-Si: allá
arriba en l¡l ata. . . . en la aya ....
en yatayala!
Ñor Rosalfo.-¿ Estáis seguros?
Reyes.-¡ Canicas! Como el estar
mirando a su mercé.
Doña :\1arfa Silveria.-¡Ah! eres
tú, Reyes? ¡Buena noche! . ... seran
ladrones . ...
Ni&lt;'odemo.-No smora: dijuntos
y muy dijuntos son! Que lo digan
estos. ¿ Yerdá, hermanos, que el instrumento suena solito?
Reyes y Juliá.n.-SI, si: suban y
lo oirán.
;\larta, la dueña, el aya y las criadas. (signándose).
;Ave :\1arla Purlsima! Nosotras
nos vamos a encerrar.
Doña l\1aria Silveria (temeraria y
altiva¡.-¡ Eh, sois unos mandrias!
Señor llosalto, señor Francisco: traed
\·11est10s arrabuc&lt;'s y vamos a ind~•gar
&lt;1 ué- es eso!
Señor Francisro y señor Rosalto.
-Seño1 a ama ....
Doña ;\Jarla SilvE'ria.-¡Nada! Hr,r~r pronto lo que os ordeno! Y vosotros, muchac·hos, subid también.
Nicodemo ( yai fanfarrón con la
compañia).· ¡\'amos! ¡No falta más!
¡ Soy capaz de retorcerles otra vez
el pest·uezo a los ahorcaos!
Todos asrienden a la atalaya, siguiendo medrosos a la animosa dama, que mareha renqueando C'On una
antorcha a l frente. Las mujeres, rezando, corren a encerrarse en el oratorio . El lebrel aúlla. La qulntañona
enciende la púr11úrea !Ampar a de
aceite dedi&lt;'ada a Nuestro Amo. Allá.
arriba g ime lúgubremente e l v iento.
l~J arpa está ahora muda.
Doña l\laria Silveria.-¡Uf! Ya
1c;stamos aqut ; má.s nada se oye. Ese
bulto es el arpa? .... Paréceme que
bien envuelta y resida est.1. ¿Estaríais wñando?
Nicodemo (cogido irr espetuosamente a su chalina de lana, negra).
- No, siñora, no! Bien dispier t os estábamos, y no embar gante, las dianches de ruerdas hacfan: clun, clan,
C'len, clin .... Y a lu ego a l revés ....
y ....

Reyes.-Y pa que su mercé no nos
crea mentirosos y gal Ji nas, apaguemos todas las l uces.
Doña Marfa Silveria.-Bien. Requerid vuestros arcabuces y dagas,
tonncl fósforoi,, y cuando oigáis que
su •na esa dicha arpa encantada, enC&lt;'ndedlos a un tiempo.
Todos r_allan suspensos. Las 1101 i1las roen y taladran el techo. V ibra
una nota, luego vibran tr es y des11ués dos violentas escalas a contratiempo. Al instante brillan las 11amas de los fósforos ... . y nada: el
arpa calla, intacta y naturalmente
inerme. Los dos criados viejos y Doña 1Iar!a Silveria1 se miran pálidos
y atónitos. El suceso es inexplicable.
Los wocetones dan '1 iPnte con d ie nte
y manotea11 el aire como para ahuyentar a los malos espíritus. La anc-iana frunc·e el ceño, medita un momento, liare la señal de la cruz y
solemnemente habla dirigiéndose a'
bulto.
Doña :\Iaría Sil veria.-En el n ombre de Dios te pido que me digas
si eres tle esta vida o de la otra! ...
Silencio de muerte. La pr egu nta
se repite otras dos veces, sin r esu ltado. EntoPces la valiente anciana
sonr!e y los presentes la contemplan
admirados.
Doñ::&gt;, l\farta Silveria.-Ñor Rosa(Pasa a la última página.)

-

C)

1 1

º'º

.

¿ 1b

..

o

La muerte de Abundio Martinez

0

Ha muerto rodeado de estrecheces ~e fortuna el
i.nspirado .composl◄
tor mexicano
Aundio Martfnez del
C'ual no hace mucho tiempo se ocuJlÓ la prensa, con
motivo de su aflictiva- situarión.
Fué el extinto autor ele murhas v
prec-iosas romposi&lt;' i o n e s musicale;;,
&lt;lanzas, valses, fo¡¡
cuales se han hecho
muy po¡&gt;ulares, sobre todo el vals titulado "En alta mar,"
que por dequiera h t
aido celebraclo.
Los grabados adjuntos dan una idea
de &lt;'ómo era la vida de Abundio Marttnez en estos últimos t iE'mpos y ele
las pr ivaciones por
las ruales hubo de
J)a.sar . E l aspecto
exterior de la mfsera vi\'ienda en que
ba muerto su po brfsimo lecho, la falta
ele vestidos, etc.,
Ptr., d enotan hasta
qué pu nto era. la
pobreza dE'I clifunt0
c·ompooitor.
La tercera Demarc:ación recibió aviso
1e la m uerte de Martfnez, recogiendo e l
1·adáver, y en la comisaria estuvo hasta
1ue un empleado de
la casa de Wagn Pr
y Levien lo recogió,
ruya rasa, desde que
empezó a estar enfi:&gt;r mo, le pasaba
mensual mente cierta cantidad. E l duelo partió de la agenc·ia funerar ia sieu do
llevado el cadá.ver al
P anteón de Dolores,
donde un as cuantas
flores cayero11. sobre

1 1

º'º

e1 ¡o1

-

0

la modsta caja mortuoria, que b i e u
pronto se hundió e11
las profundidades tle
la tierra.
Abund,io l\IarUnez,
tenía 5 O años tlc
edad y era originario de HuichApan,
J~stado de Hidalgo.
Como antes dijimos, las composicio111!6

m usical es

Je abundio ::.rarUne:i
son muchas y ent:·e
las más conocida-,,
debemos citar !as i,iguientes:
"El Eco de las
Olas," "La Onda
Cristalina," "Libertad," "Consuelo,"
"IJ:res un Angel,"
"Soñando Amorro,"
"Cwca.," "Arpa de
Oro," "Recuerdo5 ele
Puebla," "Sé que no
n1e amas,"

c/,411t el; v040vtt:'w____

Muerte de un Aetor Inglés
g¡ teatro inglés acaba tlc experimentar una gran pérdida con la
muerte de C'harles Brookfield, que s,·
contaba entre los actores t·ómiros
más po¡iulares ele Londres.
Fué un hombre de buena sombra;
multitud de sus rhistes corren de bvca en boca.
Cuéntase que su familia se oponia a que se dedicara al teatro; aun
en la vtspera de su debut,-recibió un
telegrama de su hermano, concebido
e n los siguientes términos;

---:--...

"Noche

Apacible," "En alt:t
mar," "Soñando e.1tre las Olas," "A la
~lOJ ia," "HidalguenEe," "Cielo Mexic:ino," "Suprimientri
,~ amor,'' "i\lensaj('-;
de amor," "Ensui...-

ños de oro," "Sonrisas de Angel,
"1Tuchachas y Flores," "En el Olimpo," "Esther," "L'l
Ciencia en lo oculto," "Toreo Hida.gucnse," "Las tres
a1 tistas," "Baile c1,~
Hadas," "Unión y
Progreso,"' "Lo infin i t o," "Bizarría,"
"Los Chamacos, '
e· u a t r o danzo ne:;.
"Clotilde," "Jovita;•
etc-. ; "Qué lindo
)ie," "En el cielo me
hace soñar," "Secn,tos del alma," "México Nuevo," "Inmortales," "Soñar Jo
bello," "L,~ I magen
Soñé," y otras má:;.

''No te presentes en las tablas, e11
nombre de Dios."
Brookfild contestó con otro, que
clecía:
"TranquiUzate; me presentaré con
mi propio nombre.''
En otra ocasión, no habiendo ob!{-nido una de sus comedias el éxito
&lt;Sperado, envió a todos los elegantes
de Londres una tarjeta perfumada,
con estas Hneas:
"Preséntese usted esta noche en
la platea con una orqufdea en el
.ojal."
En efecto; por la noche, la platea
ofreció el aspecto de un 'nmenso parterre ele orqufdeas, y la situación financiera del teatro quedó sal\·ada.

LA ISLA MISTERIOSA
Puede creerse que en el año .le
1 814 existfa, próxima a un gran ron

t i nente, una isla tasi desconocida,
habitada sólo por indioo absol utamente salvajes, que impiden el desembarco a quien se atreve a inte11tarlo. Pues bien, por increfble que1
parezca, esa isla inhospitalaria existe; es la del Tiburón, si tuada en el
Golfo de California y separada de
México por el estrecho denominado
Camino del Infierno.
Los indios que la habitan ahuyentan o matan a. flechazos a. todo d

que intenta acercarse allf Por excepción logró desembarcar una expedición armada; pero no se ha vuelto a saber de ella.
3e dice que en aquella isla existen
grandes yacimientos de oro y del mineral del cual se extraé el radio, para procurarse el cual organizó en 1904
u na. expedición a dicha isla el profesor Millies. Ni de él ni de sus compañeros se ha tenido más noticia. La
misma suerte han tenido todos los
que atrafdos por las riquezas naturales de la. isla, pretendieron entrar
en ella,

�SOBRE CIERTAS cJ\tlUTILACIONES

~

tar!amos de él sin el esfuerzo, de loJo hubieron de quedar tuertas con&lt;'e~o, vo. que hay muy pocos actores
Hay dos cualldades supremas, las cierta incongruente comicidad. Sólo de ba!Stante ámbito intelectual y se·1- grarlo 1 La suma bondad del mundo
postreras y mát; duras de adquirir, he de volver, sin embargo, sobre cJo;: timental que acierten a comprender- reside, pues, en la. capacidad indefinida de perfeccionamiento, en su apasf en la vida como en el arte y sin aseveraciones &lt;'ircunstanclales que Ja,; y a sentirlas.
titud eterna para pasar de lo peor o
ella todo el haz de las otras virtu- aparecen hec-has por mi y que yo no
La \;egunda mutilación suprimió
lo mejor, según la cual todo momend!':; se e!&lt;terilizan, o cuando menos hice.
1&gt;or la cepa una )lequeña fantasla to histórico es mejor que el que le
pierden su eficacia Inmediata. Son el
Es la primera : que toda obra dra- ideológica sobre el optimismo y .-1
tono y la medida. El ;;entido del tono m1tica. es desustan&lt;'iada y tediosa pe!'imi!Smo, Jo cual. al fin y al cabo, anteceda y peor que el que le ha. de
seguir. Esta buena voluntad de euy de la medida es lo que hace que
cuando Jefda, 11orque se escribió 1ia- no imJ)ortar!a cosa, si no fuera por- ¡ierar el pre.;ente, este descontento
la ,ida individual encaje y se aco- ra ser re¡&gt;resenta-da, comando ron la que en el art!&lt;'ulo resultó dl&lt;'lell\lJ de lo malo actual, expresado a veces
modf' acordadamente dentro de la. S'&gt;- colabora&lt;'ión del autor. Esto podr1 !!er ewe media Yuelta a la derecha y mt?con ademanes desabridos &lt;'omo coucicdad. ¿De qué scnir1 tener razón verdad de ciertas obras dramáticas. e!la vuelta a la Izquierda son la m1,-- ,·iene
a Jo que hondamente se siencuando se caree-e del tono adecuado pero no -de todas. En la afirmación ma cosa. lo que yo escribfa es que
con qué ¡iersuadirla, Y de la ponde- de que una obra dramátic-a no ,,,; pesimi;:mo y o¡itimlsmo son térmi- te, este anhelo de ¡,erfecclón, e!( lo
rada medida con qué exponerla? Pur buena 11ara Jefcla vá impl!clto el jui- :&gt;os reve1 tibies el uno en el otro. que en la. historia de la filosofla tic
el momento no sin-e de nada. Las so- cío de que no es lluena de ninguna &lt;oincldentes en cierto punto, ma'i;; llama optimismo absoluto, si bien los
ciedades m1!! ¡ierfcctas han sido Y manera. La naturalcsza dramática, d' que maneras ele pensar, maneras c!e hermanos Alvarez Quintero, por un
so1t aquellas en que el mayor núme- una obra literaria no depende .i,, sentir. Dijérase que hay hombr,'3 antojo de picaresco paradojismo, Jo
ro de ciudadanos poseen el sentido que el autor la haya destinado para c;ue )levan ~fas ahumadas en el &lt;'O- callflc·an de pesimismo, y también,
del tono y de la medida. ~o en balde la. esrena, sino de otras caracterlci- razón, y otJ os que Jo cobijan de por muy 11intoret;ramente, de "sucia depara de!-ignar estas cualidad9S ae tlcas de fondo. caracteres, clesarrello ,ida bajo un gorrlllo albo y leve co- leitación en las propias llagas". e:
empican voceo; tomadas de la técntca y expret;ión, todas las cuales tienen mo los que ~e ac·ostumbra 11oner a lo~ cosa• s:;L
Este del ¡11.'slmismo y del optlml.,musical, tono y medida, troquele:!, un valor lntrtnsec-o lnde¡wndiente de l•clJi&lt;,;. El\ una zarzuelilla del género
en donde Jo que hubiere sido alga- la incorporación histórka que el ac- e hic·o, un 11icador ele toros define en mo e; asunto ¡iara tratar frecuentemente y al cual deben aportar sus
rabia desa11acible ~e funde en un tor les d1. Si una agudeza en los la- fcrma 1·011cluyeute estos concepto,. 11rh·at1,as sugestiones todos nuestros
conjunto armonioso.
bios de un actor cómico que tiene diCil•nclo: "pisimista es el que 160 es&lt;'rltores, pues no es un problem:l
;Qué ¡,ocos e!Spañoles poseen el el don ele la gracia, nos hace relr, y lo ve llc'!ff0 y otimista el que tóo lo
sentido del tono y de la medida! 12, mif'ma agudl.'za al leerla no nos , e ele color de roRa". Por murh:i.s lnclh·:ctual, antes es problema de raSolemos :;er destemplados cuando ,e ¡,olicita la hilaridad, parece Hcito de- , ueltas 1¡11t• se le dé, no ,..;e pue-le :;:a, r se complican en deflnltlva con
no.; exige mansedumbre, y manso,- ducir que no es tal agudeza, y que ~allr 11&lt;' este anlagouismo radical, Ja susceptibilidad de un pueblo para
cuando la esperanza o destemplanza el donaire no era de quien inventó que es un a11tagonlsmo de i;cntimien- Ja cultura. Esto es, el problema del
1rndie1a ser provecho,-a: sobrema111.:- la frase, sino del gPsto de quien 1:l tos, o mejor dlc·ho, ele temperamen- 011t1mismo y del pesimismo es a mora someros si se nos pregunta mu- dijo. Obra draml\tica que no es va- tos. De aqu! que pretender crear una do de atmói;fera dentro de la. cual el
rho, y latos con exrE',;o si no hay na- ra lefcla, no es 11ropiamente obra t'SJH?Cie de artll c•uya substancia sea denomi11ado p1 oblem;i España, que
die que nos escuche. Yo, ¡iecador, dram1tica; a Jo sumo, i;erá esquem:1 un optimi;mo terapúut!l-o para co- tanto nos preocupa, adquiere la desoy uno de tanto,-, si bien ata por o J)retexto para el arle J)antomlmlc·o rrcgir la murria de los tempera- 1,lda vitalidad y densidad. No quiero
terminar sin referir al lector al a~d!IL procuro corregi1 me. Ahf estli ro- de una ('\ladrilla clt• cómicos.
mentos 11eslmlstas, es una simpleza. Uctilo que sobre Tagore h:1 escrito
mo 1irueba, no de que J)rocuro 1·orrPYo no pocl!a de&lt;·ir que una ollra Ahor:i bi•'ll, c-uanclo aquella manern
gi1 me, sino lle que soy uno de tantos, dram(ltica no es buena para Jl'11l.1 de sentir hu~ca su fundamento y r,1- &lt;~on Rami10 d,• :.taeztu en esta mismi articulo -:Ú1terior y })rimero ele mi cuando de la lec-tura de ¡.;gquilo, Só- zón ele spr e•n •a manera de Jll'nsar. ma revista, la última semana. Se refiere al optimismo y al pesimismo, y
colaboración en "Nuevo )1 undo..
foc·le'-, Eur!picles y señaladamente ele ll'toncl•s o¡nimbmo y pesimismo rcEl antculo era de 11roporclone•s tlt- ShakesJ)eare recibo rasi a diario lo~ basan la zona del antagonismo ten1- es una contribución muy certera 1y
s:.igaz al vroblema. En él, como e 1
lcs, que Po halh1ndose manera !!e
mfü, 1111ros deleites, Pmo&lt;'iones y MI- pl.'ramental y Yienen a· coincidir t•n
inscrilllrlo en una plana, hubo nec·e- sei\anzas. Para c·onocer a esto, au- un punto. Este ¡wnto es: que el pre- todos los trabajos del mismo auto1·,
sldad de apelaJ'I al recurso extrem'l tores, lo mismo que a otros moder- se1 1 te c-s eiC'mpre malo con respecto se patentiza una peregrina virtud de
en semejante3 rasos: la mutilación. 1&gt;0s, ,·omo Ibsen y Bernard Shaw, al futuro. que será mejor. El optl- Infundir a las Ideas que son por
Una c·er('enadura es siempre una ce1- ;. qué I enwclio ~ino lcl'r ~us obras? Y mismo n•ronoce &lt;-01110 nece~aria :a esencia serenas e Incorruptibles, como decla Platón, un temblor emotitP11adura, por mucha 11ericia q11irilr- es justo declarar que son mejores ¡in- e:&gt;.isteuda del mal, 11orque, ¿cómo 3a
vo, vehemente y c-ordial.
gk.'\ c¡ue se tenga, y asf orurre, c-ora leidas que para representadas, y brfamos dl"I lllen, si no es porque io
R am ón Pérez de .\ yal a.
mo no 11odr!a menos, que alguna, no 1&gt;or defecto de ellas, l'ino por ex• fontraRtamos ron PI mal. y cómo gu.-ideas y expresiones ele aquel arUcu-

LA FERIA DE LOS DISPARATES

•

Pe•ro, señor, ¿en qué mundo yi\·imos? En el mundo al revés. La ¡lUe1 II ft(•ción ele antai10 se 11r, trocado
1.:11 n•alidad universal. Tocio· estA mvertldo: desde las nociones mds elementales de la moral y del gusto,
hasta las más rudimentarias Jey¡,s
flsiológitas; desde lo que estaba sec,ularmente consagraelo, ha1;ta los
adelantos y des&lt;'ubrimentoi; más rcC'lentt?s.
Ah1 está la maravillosa a,·iac-lón
¿Cuál es su última palabra? Remontarse en los aires 11ara descender en
seguida al suelo, volando ('abeza abajo. Es &lt;'orno si hiciéramos funcionar
el cinematógrafo en sentido lnveri;o
o si en la bocina lle! gramófono m~·
tiéramos un JlUñado de• estopa.
No 1;on las Ideas estéti&lt;·as las que
están menos vueltas del revés. Y
adviértase que estoy a cien leguas d&lt;'
referirme a futuristas, cubistas, orlilsta,i y otros cblllados o farsante~.
A estos no se les ¡rnede decir que se
havan subvertido ni lnve1 tido; J&gt;orque nunca han estado ni andado :i
clere&lt;'has. )le refiero a artistas que
hasta ahora balitan tenido la cabez:1
encima ele los hombros y Po rolgada
a la cintura, a guisa de ralabaza ucbañi.;ta.
Yarios escultores de Parfs, y aú.1
de tanto fuste como )!arelé, lnjalllert y Saint-)Jarceaur, se han puesto a. formar parte-pero con toda
la seriedad que les c-ararteriza-cte
un concurso que dejarla estupefactos
a Fidlas y Praxiteles, si tuYieran el
mal gusto de volver a este medio valle de lágrimas, medio baile de ro1scaras.
El premio se clar1 a la estátua qu~

exprese y realice "la forma femenina
i,ieal, que mejor se a1lapte al tra;e
moderno ... J&lt;;sto es, como em11ezar a
C'o11struir la c·asa por el tejado o lo
que nuestros abuelos llamaban poner
la horca antes que el Jugar. Soberbia. les parecerá la tal ''ldelca" a
ciertos paradojistas que ,;e ei;tllan
por aquf.
Lo ¡irimero que a uno se Je ocun e
es lo que ya se le ha ocurrido a
un cronista pa1 isiense de los poros
que todav!a no llevan los sesos en d
bazo. El traje es que debe adaptars••
al cuerpo. Pero esta es 1:1. e-tét lea de
nuestro antlruaclo Perogrullo, y ahora, como dicen en E l m .-&lt;liÍ'o a 11u·
lo..,, Jo hemos arreglado de otro modo, y el corazón se lleva a la den!&lt;'ha o en la ralladllla.
El concurso de que hablamos, al
pedir una "fo1 ma femenina !den!"'
que ~q acomode a los ca))richos el"
l&lt;-s modl~tos, es un c-on&lt;'urso de i&lt;'onoclastas, un atentado a todas la&lt;,
formas ele la belleza femenil, que
in ¡u ni" nat urulibu,, por ser el desnudo Jo fijo y permanente l1abfan
ron"a!!;raclo la estatuaria y la pintura, clesde la gloriosa ,rntigücdaa 11elé11ica hasta Cánova con su Paulina
Bona11arte y Goya con su. . . . maj,,
desnuda. (Huyamos de loo nombre•;
JHO))iOS).
;Ah, se1iores :.tercié, Saint-)Jarc·eaux e lnjalbert ! Sin quererlo, vi...'nen ustedes, c-on ese verdadero dl'lito de letia estética, a ser cómpllc.;s
del marima&lt;'ho sufragista que en h
GaJerfa Nacional de Londres dió de
cu&lt;'hllladas a la "\"enus" ele \"el1zquez.
Pero no nos indignemos más de

la &lt;·uPnta. t:n c·ont!uelo nos c¡uetl:i quiera para los que presumen de
11ara nue:-tro regocijo. ¡.;¡ susodicho guapos y elegantrs ¿ nol habrá tamC0IIC'Ul"S0 110 )IUede (•(&gt;)ebrarRI' di' unr. bién otro &lt;'oncurso en q ue se premi ~
, o:-z pa1 a si('m))rP. Tendrá que se, la "forma Ideal mas&lt;·ullna que meanual, y al menos, como c-iertos 11- jor se acla11te al traje moderno""!
St•gún cuenta las crónicas, y ron::;brejos que se ,cuelen en la puerta
del Sol, ¡1ro11orc·lonarán "risa para te que nada Invento, en e l verano
todo el a110·•. Como cacla año-por- ))róxlmo se van a. llevar muchlsimu
que c•n la va1 iedad c•stá el gusto, ~· las barrigas decePtemente amuebl asobre todo el gasto-varfa eso qu-1 da!!. Los sastres ele Londres van :i.
se llama el traje moderno, cada ailo laPzar un nue,'o corte ele pantalón
variará también la. "forma femen!- que• pondrá de relieve, ron todo asr,o
na ideal". Unas vere&gt;s, la \'enus Je: y dl¡,1•reción las redonderes del abdo)lidi&lt;'is será cleriotada por algo JIR- mt•n masculino. No es cosa. de qu t
1ecido a un ~aco de 1iatatas. y al si- ,;olamente las damas se luzcan de q\1'3
guiente turno, las tres Gracias ele semejante parte. Están de enhoraRuben.-; ,mcumbir1n ver,:onzosame11- buena los cuarentones, los cincuente ante tres manojlllos de esp1rru- tones, y l'n general todo aquel sujeto redondeado, cuj us 1le u., ,·ente•·
!?0S trigueros.
)lieutras tanto, ¿&lt;'uál ser(I la con- e;..t.
, Buen año para el que esté a.,
sallida "forma Ideal" de&gt; la mujer
en este ~1ño de inversión y subver- buen año y ele anc-ha pretina! Mal
sión? ¡.;¡ gran raricat urista Sem, co•1 año, en c·ambio, 11ara el Apolo y el
s,ítira de&gt;'))iaclada, acaba cln den!os- Antinoo del Belvedere, e l Hércules
trar-manejnndo a la 11ar el 11))iz Farnesio y demás tipos consagrados
y la ))luma-que las actuales figuras
de la hermosura ,·aronil. Quedan ta,,
del chic y la bellc-za femenina han iclo d{ 1rotados como 1~ grand&lt;!s modea buscar sus modelos en t•I Jangm,- los de la belleza remenina. Ahora. e!lti11.o, l'I saltamontes, la oruga multi- tarán en auge Slleno y GarganUía,
color. . . ; Picio el ))remio 11ara Se1n ! Fa•~tarf y Sancho Panza, el cerdo de
Sin 1nimo de emularle, y en ¡1re- San Antón y el caballo que mon ta
sencia de las pro11orclon(s que la FeliJ&gt;e 111 en la )liaza )tayor de los
moda de hoy clá al abdómen sobr·• )Jaclriles.
las dem(ls hechuras femeniles, redu¿Cómo se las &lt;'ompondrán los flacidas a su mfnlma expresión, yo me &lt;'0S? Hay recursos JJara todo. Aquel
atreyerla a ¡&gt;rescntar en el &lt;'0ll&lt;'ur,;o polisón que llevaban las mujeres
1111 1inlo ele e ...roba e·on l a" 1·1unas h a - cuarenta años ha en la "parte pósda urrihu. . . . )' entrado en 1ne•.t•, tuma", lo llevarán ogaño los cab1nm,·o•·~. Esto monstruoso disparate lleros de poras carnes enc-ima ele!
t,; a la hora 11resente el supremu ombligo.
ideal de la hermosura y la c-leganc-ia.
:\I.\Rl.\XO l&gt;E (',\ \ "TA.
Y 1&gt;ara los pobrerltos hombres, si-

~,
_;;;;-,e

i.:_..íi /t

Tráiico accideot~ de Autom6vil
lo resbaladizo y la m1quina corrfa
a todo correr; Pircunstanrias ésta..
que hicieron derrapar al automóvil
en una curva clt&gt;I r amino y lanzario
como, cat:ipulpa a uno de· los seculares ahuehuetes. ,Jr,ncle se produjo
un choque rormidaiJJe, qui' destrozó
el auto e hizo que ~ns ti ipulantt&gt;s E!aliei:en disp:irados a 111t1C'hos metro:;
de distancia.
Los te~tigos pre,;enl'iales t uviero,1
un momento de estupor, e instantes
de~-1111&lt;-s &lt;'orrieron 111' aqu! 1ia1 a allá

s,·.

en auxilio de las vlctimas: casi todas
ootaban 1&gt;rivadas de sentido, y presentando le:;iones dt: más o menos
gr;iveclad. Pero la escena rué doloros!sima junto al cuerpo de Don
Juan Gutiérrez Barrenechea, pues
l'SI' c·aballero tenla el rráneo hech')
pedazo~ y la masa enrefállca sal1.i
11or 01Ye1sos Jugares. ~o e:;taba aún
muerto ruando lo rN•ogieron; per'J
momentos dei;pués y al llegar a un
Puesto ele Socorros de la Cruz RoJ:1
dió el postrer aliento. De las otras

i-r.

I&gt;. ,JOUl)IIÍ II Gu1du.

se registró en 1111E&gt;~tro bosque ele C'hapulteper uno de log más gran's a&lt;'c,dente" a.utomovillsticos habidOti en
:\léxlo. El magn!flco carro "His1&gt;a1w
Sulz:i." del sPñor don .José Ignacio
Liman tour iba trl¡rnlado por jóvellf s
acaudalados, entl e los que i;e hallaban los sei\orl.'s Juan Gutiérrez B:,rrene&lt;'hea, Francisco del Hoyo y J oaqu!n Garcfa, que manejaba la rn:.11uina.
La mai\ana estalla lluviosa, e l sue-

nui,i
allá! . . . . . Tal l'S PI J&lt;&gt;,nr. ele t&gt;stos
c-entauros del airl' ,ele estos. héro•·'!
dP la epopeya &lt;'Ontem11or1nea; los
que f'n un d!a y en otro dla nos h,1ren olvidar un asombro &lt;'on el poi-ible illll)O~ible de 0ll'0 :1'-'0lllbro n1·tyor.
FuP pri mc•ro Bleriot . . . . Dl' tit'n a f1a111·esa pasó a tierra ingJ¡,sa
el hombre-pi.\jaro, en un vuelo que
entonces nos 1&gt;areció maravilla y, &lt;'Orno tal, l!mltt&gt; de las humana11 audacias ...
Mas, Juego a11arel'ló Chávez ... Y
Ch1,·ez alzó el albedr!o clc- Sil YOJuntad sobre la. blan&lt;'a y muda tragedia de los Alpes, y al caer en
Domo-D'Ossola. &lt;'0n el corazón roto,
renovó la leyenda antigua y sublime
clc- Icaro ....
Pero, ¡ba!... La muerte no es
ya dama del misterio y de la som1&gt;1 a. . . La muerte, para estos esforzados do venturas, es dueña que
brinda una &lt;·arirla de gloria ....
\"an, 11ues, hacia ella, imp1vlclos y
prócer1•s, y al hacerlo, sonrfen, romo pudif'r;}n som efr ante una gran
señora que, adem[ '!, fuera la señora de sus 1&gt;ensamientos ....
Y as!, Brlndejonr. des :.loulinal3,
J)renclienclo sus alas en las del viento, voló en una. r1raga del hura&lt;'ún
desde Parls hasta \"arsovia. . . Y
Pégoud, en sus expc-riencias inauditas, cla hoy Jec&lt;'iones a Jo,; p1jaros,
i;u maestros de ayer, y ciisputa y gana el señorfo del aire a las pro¡ilas
águilas caudales .. . . Y, en fin, Garros, emprendiendo la. ruta que fué
mortal para el teniente Bade, salva
t-n prodigioso impulso la extensión
ele! mediterr1neo, desde la rosta Azul
hasta la ribera tuReC'ina ....
Pero en tanto, ¡ cu1nt:i.s vf&lt;'tlmas
van quedando atrA.s, . marcando etai :,1¡h; allá! . . . .

\; HIIE&gt;11t·io

,Juan Guti(-1·1·ez Unnenechen.

¡iersonas, las que sufrieron mrui se1ias lesiones, fueron Don Joaqula
Gar&lt;'!a y Don Francisco del Hoyo,
quienes, aunque el,' gravedad en estos momentos, no t':;tán por fortun:.
en peligro de muerte.
Los funerales del señor Gutlérrcz
Barrenechea constituyeron una sen
t ida manifest~&lt;'ión de dolor, pues este c-aballero joven aún, y emprendc-dor, pero muy estimado en nuestros
mejores ctrculos sociales.

A mediados de la semana. illtlmn,

l'OS

n.

D[L AIQI
11ai; d&lt;' dolor solH'P la sentla ingrata! ...
La l'Stad!stira de los sac-rifil•ndos,
de los Yencldos en la &lt;'Ontlend", ofrece números que aterran ... En c·ambio, pueden rontarse• por los cleclos
ele la m.rno de los triunfadores .. y «i
por tal lw&lt;'atomhe no fuC&gt;ra 1&gt;rec-lo
harto raro do est- &lt;·it&gt;lo en que osamos clecifrar Joc·as am biclones, 111'
aqu! que el avión, el pájaro humano,
apenas naC'ido, sc- truc-&lt;"a en arma ele
rombate.
Del vuelo tle Carros nadie habla
como de una hazaña puramente cle,p~rtiva o Pomo d1• una gallarclla
más dE&gt;I hombre en su afán de im¡&gt;erio sobre los elementos. . . En rambio, todos los comentarlos giran en
torno de este eje, patriotero y mezquino: "El vuelo de Garron reduce
~ ocho horaH la distancia que &lt;•1
tiempo se11ara a Francia de&gt; Argelia
y además, hare 11osible una comu11!&lt;'arión dlrPctl~ entre la metrópoli y
su colonia, burlando a cuantas psr.uadras enemigas ~" Jll'O!IUHieron inten u m1&gt;i ria.
Se anuncian, al mitlmo tiempo, lo:t
próximos ensayoi; de aeroplanos blindados y ¡iroYlstos ck artillc-rfa, qnr•
han de t·onstituir ))ara el ejfrcíto
franrés ,la e:-;cuaclrilla ele los Ca,a'./.íe¡&gt;¡&gt;elin, es decir, una lc&gt;gión que ha
de hac-Pr frente a lii dP los dirigible¡,
alema1\l's, en las jornadas ele la próxima guerra. harto ))revista y temida... . .
•
De tal modo se conYierte la ollrn
- de la inteligenc-ia en instrumento del
odio y la gala del progreso en mf quina de muerte ... ¡Ah, maldad ele
los hombres, eterna como la esperie: ..
;Qué firmes sin tus cadenas, esas coclenas que nos sujetan &lt;'0mo a cuerde ele galeotes, ell perpetua y doliente pena de irredenrión! ¿Cu1nd"&gt;

)loclremos ha&lt;·t•r ele la ciencia e·osa tan
alta y sag1 ada que esté por encima
de las miserias y de los ren&lt;'ores U.!
los hombres y n1yas fuerzas y C'uyos
11rocliglos se nieguen a todo Jo que
no sea obra de vicia y de paz? ... .
¿ C'u1ndo ·•. . . , Quién Jo sabe! ... .
Para ello rue, a menester librar a la
humanidad de los estigmas: el do e~tu))ldez y el dC' perversión; y cuando
eso no lo cont!iguleron Zoroastro, ni
Bu da, ni Jesús, .... ¿quién ha de ser
capaz ele tal milagro? ....
1'Jn vano es que en nuestro corazón
una, reliquia de bondad quiere '!Cr
chispa c·apaz ele e1\cender ele nue\0
la hoguera. de re . . .. En vano e;i que,
!'speranzados nuestros labios, murmuren:-¡Alguien quizá!! .. . . All1 en
el rondo de nuestra conclenC'il'., una
voz de amargo escepticismo, nos im11om• la sentencia fatal, escrita sobre
f'I clintE·I ele los inflemos por el Dante.
,\XT OXI O ( l. l&gt;I&lt;, l ,lN ARJ&lt;,S .

LA PROT)UC'CION DE LIBROS.

Alemania habh sido hasto, :·hora, la
más gra,1de productora ele libro-; del
mundo enter o, pero a&lt;·P.ba ele J)erdcr la
su¡n em:i.cfa y t•:; el japón quien la ha
destronado. Tal vez va a admirar esto
un poco, pero asf es y es uno de nuestros colegas del otro lado del Rhin el
c¡uc Jo romprueba no Hin dolor. El Ja))ón ha edllado el año último 41,6"!0
obras, mientras qeu Alemania. se contentab~ con la cifra de 31,281, y, dPtalle ¡ne.a nte sobre esta enorme cantidad de libros hay muy pocos que
sean novelas o colecciones de poes!a.
Lr. mayor parte de estos vol:'.:menes
están consagrdos a, la pol!tic!'.. Y nosotros que crefamos cán.i!jam6r.te que
sólo se ocupaban el~ pol!tlc:i Franrl:i.
y España.

Mujer notable
:1-1 rs. Kate WooJs Hay, es la prime1 a mujer en los Estados Unidos
c¡ue ha obtenido la dh1tinción de qlltc?
He la designe' para clesempei\ar un
¡,uesto ))úblico de los que hasta nhvra !&lt;e &lt;'onslderaban reser\'ados 11ar1i
hombres "muy hombres".
El alcalcl(l ele Gary, Indiana, l\It·.
Knotts, des¡,ués de deliberar durant"
más de dos meses buscando la persona más adecuada para desempeñar
el puesto ele prefecto de Policta. y
jefe del Cuer¡&gt;o de Bomberos, clecidió c•onlerlr ambos nombramientos a
la señora \Voods Hav.
DesdP el primer dfa, la esi\ora. ha.
demostrado su capa&lt;'idacl reorganizando la Polic!a c·on una activlda,l
tan grande, que !SUS subalternos no
pueden explicarse, pues parece estar
en todas partes al mtsmo tlPmJJo, y
esto sin dejar de atenil.er sus debe·
res como jefe del Cuerpo de Bomberos, siendo la primera que acude
a todos los incendios, en los que demuei;tra la mayor intrepidez.
Su primera demostración de energ!a la &lt;lió en la primera semana de
&lt;lesempeñar eso• &lt;'argos.
Gary, entre otras c-osas, se distingu!' por contar dos mujeres en PI
Cuer110 de Polic!a: )frs. )lary Azymonga y R. l\f. C'harlton.
l"no de los peores ruflant&gt;s ele Ja
c-iudad habfa Rielo arrestado por Ja.s
dos mujeres polic1as; pero, al llegar a un sitio QUI' r.reyó conveniente,
se desembarazó ele ellas y emprendió la fuga. Quiso su mala suerte que
pasara por ali! :.trs. WooclJ Ray, la
que, al enterarse del hec-ho Jo perRiguió en un automóvil, y' despuós
ele alcanzarlo, sin, a&lt;'eptar la ayudn
del chauffeur, arre5tó al rufl(ln, t.inlendo que someterlo a garrota:rn
limpio cuando int&lt;?ntó ata&lt;'arla co,1'
un puñal.

�Cornelia, la madre
de los Gracos

POESIAS SELECTA5
Nuevos Psalmos
Ni la virtud austera
que de todo l'.p&lt;:tito vive ayun~
y que en la~ noches de la Primavera,
a la luz de la lui::a,
cuando el deseo Lincha la garganta,
de su Ita.cho de pied1 a se levanta,
y con los oje&gt;s fijos en el cielo
a la. carne rebelde disciplina,
hasta que sangra y de dolor se inclina
como una flor de púrpura en el Sllelo;
ni el vicio a quien sorprende la alboraoa
1eclinado en el seno de una amante,
la sién de frescas rosas coronada
y en las manos Ja copa rebosante;
ni el demarrado asceta,
ni el joven libertino,
se podrán evadir de la saeta.
que dispara en las. sombras el De6tiuo.
;Y ambos he1idos por la misma muerte,
bajo el silencio de los ataúdes
confundirán sus ncios y virtudes
en el árido l)Olvo de la muerte!

¿ De qué le sirve al sabio que olvidado
de todo vano ruido
en s,1 encierro, estudiando, ha encanecido
sobre rancios volúmenes curvado,
cegar los ojos y quemar las cejas
descifrando borrosas escrituras,
))ara basar en experiencias v1t!Jas
la moral de las m:iximas futuras?
Los signos que su mano va trazando
~siduamente con temblor divino,
la esvonja de la muerte va boirando
hasta dejar en blanco el pergamino!
y es inútil su efímer a quimera
y rnn vanoc; sus frágiles intentos.
¡ Como si un loco labrador quisiera
arar las ag1ws y encauzar los vientos!
l&lt;'AXCJSCO \'1LLAE SPES.\ .

El Baño
A bañarse fu,~ Cloris cierto dfa
Al r!o del lugar, claro y undc.ao,
\ la orilla e~cogió donde un coposo
Arbol su sombra en c[rculo tendfa.
Nada Cloris en torno descubrla
Que turbase su intento delicioso,
Asf que, con e l á n ima gozoso,
La ropa se quitó que la c-ubría.
~ras dió apenas la flor de su hermosura
A los besos del aire sin cuidado,
Cuando su gusto se trocó en pavura:
Que un toro alU, del monte disparado,
Llega, mrrala, muge de bravura .. .
Y el anca la volvió ¡ruborizado! .. .
L IC'. :'\I.\X l. EI. G JROX.

Me miraron tus ojos
~le miraron tus o.ior. melanrólicarnl·nte
en una sobrehum¡¡na floración clu cariiio,
v vi tu alma. de a•·mlño
Íulgurar en la tierna ¡;alidez de lu frente.
Tus )lupilas vf IIE•1ias de grandes ii:quietudes,
de mil fulguracio,,ts ¡.xquisitas ~ extrañas,
óe un mlllón de alimañas
que me llenaron, todo, de un número infinito de vlcisi(tudes.
Tus miradas es1¡11ivas me desilusionaron ......... .
Y entonces, mis ojos, tenaces se ]losaron
sobre el apasionamleto de tu mirada negra.
Si me miraras siempre con tu tierna mirada, tal vez no
este mal contagiosu de la :\1elaucol1a. . . . .
(sufrirfa
Tú sabes que hace tiempo que ya nada me alegra.
E XRTQCE C'AZADE.

-

Collares rotos

La a lcoba y el espejo

I

( \ ºe1·,ic'in e·, pañoJa 1)01· .\l ax Hem·íque.q Ureña.)

¡Estoy triste, señor! Anhelos siento
de llorar en algún rincón obscuro
igual que en mi niñez. Presentimiento
de algo que va a llegar, sombra en el
(muro,
eco de ignota voz, fugaz alieuto
que empaña mi &lt;.:ristal, ¿a qué conjuro
forma habéis de adquirir? Es un
(convento
la estrecha vida que vivir procuro:
Siento sobre mis hombros el agobio
de veinte siglos de prejuicios.... Llora
dentro del corazón mi emrneño herido.
, ¡ Oh, virgen~ita., no vendrá tu novio!
Pasó como un relámpago la hora.... .
¡Loo dos inútilmente hemos vivido! .. .

El espejo es el alma gemela de la alcoba.
Es su amor: contemplá.n'llose en él ella se arroba,
J)ues todo alll rcfléjase en callado himineo:
el baúl, la estatuilla, el antiguo trofeo.
El amor .... J}or ,·entura, ¿no es ,·erso acompañado
y en un yo más hermoso sentirse duplicado?
La alcoba se duplica al fondo del espejo
con reeuerdos de ensueños y juventud. Lo viejo
renace. . . . ~I as las cosas en su marco dorado,
dijérase que sutren con la Yida in:i.ctiva :
e\ esvejo, egolsta, las guarda enamorado,
como un retroteso d" existencia cautiva!
El amor del espejo, v• ofundo y absorbente
de lnfiuito ensombrece la alcoba que vacila
cuando llega la noch~, pues ccmp1 ende, intranquila,
que el E&gt;spejo su imagen no en&lt;:ierra lntegramente.
GEOR GJ.JS RODE:SBACH.

II

En la no&lt;.:turna soledad derram,l
el plenilunio su blancor, Alisa
.
mi melena un rec·uerdo. Una sonrua
Inol\·idable brota en cada rama.
como una flor de 1&gt;úr¡1ura ... En l,1
(gama
de las bojas ,parc ce que indecisa
mi nombre dice, al resbalar, la brisa ...
(¡Amor!, la brisa o Ella, ¿quién m¡,
(llama?)
Todas las ros:u; del cariiio ausentt&gt;
Jeshojo en e l jardfn, una por una,
bajo la paz de la arboleda espesa ...
Sobre el pálido mármol de mi fren0

(fr

deja un beso la luna.... (¡Amor!, b
(luna
e; su mirada, climP ¿quiPn me besa·: ¡
I 11

;.AIÍn al vic•jo ja1 dfn bajas tl'm¡1ra•
(110

1·omo otras veces? Junto al claro rfo
te peinas? ... Los diamantes del rocto
1ero ges en el cá.liz de tu mano?
¿Aún coronas de rosas al pagano
má.rmol del Niño-Dios en honor rolo?
La.;; tórtolas se arrullan en el pto
silencio matinal? ¿Brotó el m:inzano?
¿Zumban en los rosales las abejas?
¿ De la oriental J)almera los r acimos
recu('rdan ya el c·olor d(' tus cabcllo.,?
¿ Y a alegrar el silencio de tus rej.t&lt;;
volvió la golondrina a quien ceii!mos
una cinta d~ secta azul al cuello?
IV

¿A(ln subes a los altos paloman·~
a darles de comer a los JJichones,
mientras el lis de las anunciacione~
&lt;i&lt;'ja &lt;'I Angel al pie de los Altares?
¿Aún llaman las palomas familiares
con el ala al cristal de tus balcones.
para que las ado1 nes con listones
y engarces a su cuello tus collares?
También como Francisco el solitari,1
ele Asls que al expirar tuvo un sudario
de golondrinas, en su sueño esperas
-;oh, lis, que de piedad mi vicia
(aromas;que amortajen tus r&lt;'stos, cuando
(mueras,
con sus cándidas alas. las palomas?
V
No volveré a gozar en tu mirada
la luz del paralso ni el fragante
reposo de tu seno palJlitante
sen-irá a mis cansancios de almohada,
que un á'ngel silencioso, con su i&gt;.,(padn
de flwgo, en los umbrales vigilante,
guarda la estrecha 1&gt;uerta de &lt;liama11(t",

de mi verdido Edén, única entrada.
Jamás mi alma renacer espera
en la paz de tu eterna primavera ... .
Para siempre tus rosas he perdido .. .
¡ Oh, paralso de mi amor postre ro,
cuya entrada detiende con su acero
el Angel silencioso del Olvido!
FR.\XCJSCO YJLLAESPESA,

As1 fué
Lo senll. no fué una
separación sino un desgarramiento:
quedó atónita 3I alma, y sin ninguna
luz, se durmió en la sombra el pensamiellto.
Asl fué: como un gran gol pe de viento
en la serenidad del aire. Vfano,
en la noche tremenda,
llevaba yo en la mano,
una antorcha con qué alumbrar la senda.
y que de pronto se apagó: la obscura
asE&gt;rhanza del mal y del destino,
Pxtinguió asf la. llama y mi lorura.
Vi un árbol a la orilla del camino
y me senté a llorar mi desventura.
Asl fué, caminante
que me contempla¡¡ con mirada absorta
y curioso semblante.
Yo estoy cansado, sigue tú adelante;
mi pena t·s muy vulgar y no te importa.
Amé, sufrr, goré, Gentf el divino
soplo de la Ilusión y la locura;
tuve una antorcha, la apagó el destino,
y me senté a llorar mi desventmia
a la sombra de un árbol del ramino.
LUIS G. l'RBIX..\ .

---0----Romance

l~n torno del poeta formamos sus di V('rsos
discfpulos ei himno de una canción profana,
y nuestra voz rera sobre los hilos tersos
de nieve que ahora esmaltan su cabellera a n ciana.
C'omo los juncos blandos al soplo de los cie rzos
·¡g u:ql _tc,m biaba •aquella ·natt~raileza •• humah a

y al escuchar el ritmo de sus mejores versos
1lilufdo c·on la seda de una emoción pagana.
1'~1 nos habló al lnsta11le con frases de ternu ras
de su pasado lleno de alardes y aventuras,
11oniE&gt;ndo en sus recuerdos un ténue frenest:
Y terminó mootrando su faz rugosa y vieja:
- hoy, triste, soñadores, la juventud me dc•ja;
Asf mueren los sueños, la vida acaba ast .....
PRDllTJ\·o H EIUUm.\.

- - -0 - -- - -

Apoteosjs
En su ilusión el sentimiento human~
va por el mundo alado y presuroso,
sedlendo de plareres y afanoso
queriendo hallar el triunfo soberano.
Levanta el hombre su pujante man.&gt;
asphando a la dicha venturoso;
1&gt;ero al tender el brazo codicioso
logra sólo encontrar el humo vano.
Después, rotas las alas, dolorido
rueda sin fin el Q,ue ansioso y fuerte
se irguió con fe ... ¡y se hunde en el olvido!
Y bajo el polvo que le cubre inerte,
el que esperaba triunfos ha obtenido
la inmensa gloria: ¡Un beso de la m~erte!
DA'\-'TD F . cmrnz.

..

. ... S{; tienes razón, hijo mfo.
Cornella fué una madre ejemplar
y admirable, que por su cultura e:..
qulsita y elevado origen, lógicamen·
te debió decir, lo que la historia con
dJE&gt;licado ¡placer, Je atribuye. Hij:i
de un gran hombre, de Scip16n el
africano y esposa de un verdade:-o
patricio y ciudadano, educó a sus
hijos, no con el esp{rit~ estrecho de
casta, que s6lo tienen OJOS y corazón
para los suyos sino con el amplio Y
hermoso concepto de los espfrituo;
superiores, que ven en los demiia
J:ombres, por humildes y miserables
que Jo sean, sus semejantes. Sf, fué
una madre admirable y por eso en
su )lecho cabfan ampliamente el noble y santo orgullo de tener descendientes que la hicieran honor, como
que sus enseñanzas, ejemplos Y lecclones eran hijas legftimas de los
sentirñ'ientos más puros y elevados, Y
fué, pues, con toda razón, que pu~o
decir a la vanidosa dama campamana, que hablara de s_us alhajas ~:U
la orgullosa petulancia de los enuquecldos, al vresentarle_ sus dos hijos, que ellos eran sus unlcas Y más
preciadas joyas.
Si· esto es cierto y me alegro que
cono~cas esa historia, tan simple como b ella, tan noble como educativa;
pero lo que tú no sabes, hijo mío,
fué Jo que respondieron los hijos de
Cornella, Graco y Tiberio,- cuand_o
fueron asr presentados ante la "ª!'1dosa dama. La historia lo ha ral1a.do, ¡iorque la ristoria su~le te_ner
esos silencio~ que serran rnex1&gt;hcab les si no supiéramos cuanto de lntfresado hay en sus pá.glnas. Yo lo ~~.
sin embargo, aunquE&gt; ella no lo registre, Jo sé perfectamem.e, ayudada por
esa clarividencia de las madr es, que
las indica sin necesidad de confesión
esponté.nea,. cuando cometes ~ma
fal ta o realizas uua buena acción.
Las madres sabemos estas cosas 1~or
Intuición, don precioso con que Dios
nos ha favorecido, para uni~nos m_áR
estrechamente a nuestros hlJOS qu1fnes no son otra cosa que carne uc
n uestra carne y alma de nuestra a lma. Voy a declrtelo, pues, vero t&gt;s
necesario que te fijes bien Y lo r')cuer des en el futuro, porque a uuq_t~e
yo no sea Cornelia ni ampoco h1Ja
de Sclplón el Africano, en caso an.llogo no tendr(a, dlflculad a lguna ea
presentarte como la alhaja más 1irec-!osa de mi vida, de quien espero
tanto, sino más que de sus h ijos, la
noble y virtuosa romana.
- ¿ Y qué contestaron los hijos ele
C'ornel!a mamita querida?, ¿Q11é l•)
))arecc• que contestarfan, hi j o querido? Pero, no, no me contestes. Voy
a declrtelo, como te lo he prometld'l.
Al olr a Cornelia, los dos niños se
arrojaron en sus brazos y mientras
c ubrfan de besos sus mejillas en el
entusiasmo rariñoso de sus alm.1s
infantiles murmuraron du lcemente a
su olclo las palabras que tú también
murmurarras en Igual situación: Madre, madre querida, te juramos hacer Jo posible par a que siempre y en
todo momento nos consideres, cowv
lo haces ahora, tus joyas. Y ese compromiso fué tenido solemnemente
durante toda su existencia. Tiberio
y Graco fueron dignos de su nombre
y de sus promesas y cuando con sac·rificio de su tranquilidad y bajo lt:
influencia de sus ideas generosas en
favor de los que sufrían encontraron
la m uerte, Cornella, al encerrarse
en el austero silencio de su res¡iet.tdo retiro, pudo, conservar hasta el
ú ltimo momento de su vida, como el
mayor adorno de su persona, el titulo para siempr e honroso, y lleno
de enseñanzas, de m adre ele Jos G •·acos.
LUI S AGOTE.

Como ha de presta r sus
servicios La Cruz Roja

C'o1·onel y Dr . n . Akjni:ch-o Ro •, en los mom211tos ele su conferencia.
E n la E,;cue la de )Jelli&lt;-ina ise efectuó 11l timamente un a confe1·e11cia , da cia pot· &lt;&gt;l J&gt;oetor )' Coro nel Don Ale,iandro R oss, sobre un tem a muy inte r esante; la ma u e1·a d 11 ¡westat• s u s se1·vicios e n crunJ&gt;aiía l a
Cr uz Ro ja. Xunra como ahor a es de aqtualictacl ~~te asunto, pu es las
clesgraciaclas &lt;·01\Cliciones l)orqu e ati·aviesa nuestra P atria, hacen que l a
b&lt;'néflra Jn stitudón se acli&lt;&gt;stre a iln de p,•estar s u vaJio!&lt;a ayuda e n )os
cam¡&gt;0s, clon de muy 1n-onto quizás, lib1·a1•cmos batallas &lt;·ontr a e l ene migo
a merirano.

Grupo ele médicos asistentes a la cou ,•1•en cla,

¡Que le ahorquen!
Era en 1805--comenzó mi veterano
amigo,-poco tiempo antes de Austerlitz. El regimiento en que servia
YO estaba de operación en l\foravia.
· Se nos tenla severamente prohibido molestar a los habitantes; aún
as', nos miraba de reojo, por más
que éramos aliados.
Era mi asistente un antiguo criado de mi madre, que tenla por nombre Jegor. Era un hombre honrad'.&gt;
y pacifico. Conocíale desde la infar.cia y le trataba como a un amigo.
He aqul que cierto dfa hubo gritos
y denuestos en la casa donde estábamos alojados: habfau robado a la patrona dos gallinas, y acusaba de ello
a mi asistente. Defendlase y me llamaba en su ayuda. ¡Ladrón él, Jegor
Atamonof! Di testimonio de su houraLl...z a la patrona, mas ésta no quiso
esc uchar nada.
De pronto se oyó en la calle un
gran ruido de caballos: era el general en jefe, COJl su estado mayor. Iba
al t&gt;aso, grande, obeso, achaparrado,
inclinada la cabeza y colgándole 1.1s
chaparreras J)or el 11echo.
Le vló Ja patrona; tirándose a través del caballo, agarró el estribo, cayó de rodillas ,Y con la ropa en desorden, sueltos los cabellos, se puso a
quejarse, apuntando con las manos a
mi asistente.
-¡General!- exclamó.-¡Júzguenos, defléndanos, sálvenos Vuestra Excelencia! Ese soldado me robó.
Jegor estaba en el quicio de la
puerta, dererho como una I, sacando
el pecho, juntos los pies, gorra en
mano; y .... ¡ni siquiera chistó!
¿Le habla trastornado la vista de
todos f.'sos generales dett&gt;nidos delante de él en medio de la ralle? ¿Estaba ya petrificado por la proximidad
de la desgracia que se le venta encima? Lo cierto es que mi Jegor estaba rfgi'd o, pestañeando; pálido como
un sudario.
El general en jefe le dirigió un:i
mirada distralda y sombrla y gruü~
un ropc•o: "¿Y qué dices :,. eso?"
Jegor contin11aba siemJJre inmóv:l
y rfgido, enseñando los diE&gt;ntes como
un bobo.
Entonces, el general en jefe pronunció bruscamente: "¡Qu€' le ahotqucn!" Picó espuelas al caballo
y rrosiguió su &lt;·amino, primero al
1&gt;aso, des1&gt;ués al trote largo. Todo
el estado mayor se lanzó en pos de
él. Sólo un ayudante de &lt;·ampo, vo•\ iéndoee un momento sobre la silla
dirigió uPa mirada a Jegor.
¡Imposible desobedecer! Apoder:ronse de Jegor, para ll evarlo al s1:plicio.
Se puso 1&gt;álido, exclamó por do:;
veces con esfuerzo: "¡l\lis padres! . ..
¡PadrE&gt;cilos mfos!" Y luego murmt,ro:
-;Juro ante Dios quf.' yo no h~
sido!
Lloraba amargamentl' al despedi rse de mt. Yo estaba desesperado.
-¡Jegor! ¡Jegor! ¿C'ómo no lrn;
dicho nada al genpral?
¡Juro por Dios que yo no he sido!
-repetfa sollozando el pobrecillo.
La misma patrona estaba t rémula
de terror; no esperaba una orden tan
cruel. Echóse a llorar a rugir, comePzó a suplicar a cada uno de nosotros
el perdón del desdichado, a asegurar
que hablan parecido sus gallinas, que
iba a explicarlo todo.
Naturalmente, de nada sirvió todo
eso. ¡ Asuntos de guerra, raballeros!
¡La discil)lina! ... La patrona sollozaba a más y mejor.
Jegor, a quien había ronfesado ya
el sacerdote, volvi6se hacia mf.
-Dlgale Vuestro Honor que no S&lt;!
me desconsuele tanto. . . ;Ya la h .!
perdonado!
.l\Ji amigo repitió estas últimas p,1labras de su asistente, y murmuró:
"¡:M1 buen J egor, palomita mfa, hom·
bre justo!" Y una tras otra rodaron
las JAgrimas por sus curtidas mejill.4P.
JOA~ Tl'HGUE:SEEP.

�LA PERSONALIDAD DE DON JOSE A. SILVA

LA

CON MOTIYO DE LA XUEYA EDICIOX DE SGS POESIAS

r

La educación de Silva, la seriedad
con que miró siempre &lt;!.a vida y la
uecesidad en que estuvo de entrar
en los negocios a la muerte de sn
padre, en circunstancias desfavorau1es, Je obligaron en su propio concepto a hacer de sus preocu1&gt;acion es
Jneiarias una especie cte vicio nefancto, que quiso siempre tener ocuito
ae 103 indiferentes. Durante su vida
publicó pocas cosas. Su obra comen.,ó a a¡rn.recer indiscretamente en los
diarios de Colombia, durante su a,1senc1a de la c:ipital colombina, cua1.uo, tué a sen-ir el cugo de secretario
ue Legación en Caracas. Lo que apareció antes de su muerte, no fué si110 la menor parte de su obra poética, y no la má.s caraetertstica, segurameme. Pero sus poesfas se difundieron rá.pidamente por los cená.culos literarios de Bogotá., desde qu~
tue1on producidas. 'l'enfa Silva una
memoria transparente como el agua
ue manantial andino, que se gol¡le:L
(·ontra las rocas. Los versos que tm.;gmaba y ponfa en el papel, bajo e
impulso d~ una inspiración tirá.nir•a,
le quedaban grabados en la mente en
101rna definitiva. Recitaba como. uu
artista avezado, con una voz hermosa, con cadencias sabias, con un timure fascinador, a que le prestaba entanto singular sn apostura. 'li,in sar
publicadas muchas de esas poesia,1
adquirieron carta de naturaleza en
les salones donde habfa preocupa&lt;iones literarias. Llegaron a ser propiedad del público sin salir a la prensa, cuando amigos y admiradores las
recibieron en la memoria, y por 1rna
especie de tradición anticipada, la
distribuyeron a los cuatro vientos.
\ ejeces, copiada por él en pergamino, iluminada con una bella pá.gina
de libro de horas, adornaba la biblioteca de 1111 generoso cultor de las ¡,,_
tras, que nunca Je ha cedido al públiC'o el tesoro de sus conocimientos
y buen gusto. Las Gotas amargas, en
edkiones m :muscritas, llenas &lt;&gt;~ _,-re5res de copistas, iban de mano en mano y se posaban con frecuencia en
las de aquellos que buscaban am h
nota lúbric.a más bien que los caudales de pensamiento y de belleza que
en&lt;'il'rran. El Noch11·110, que em11icza:
l'111\

no&lt;'he, una noche toda llena,

apareció por vez primera en un semanario ilustrado áe provincia. La
capital ya habla sabido de esta poesla a1 robadora. La sens3.ción del grau
público fué de estupor. Los menos
inteligentes la tomaron de memoria
para reírse a solas, juzgfmdola obra
de un mistificador. No le hiciero,
justicia sino tarde y a regañadientes.

cuando la prensa del continente se
apoderó de ella con asombrado amor.
Admiradores e inc:.tpaces la tuvieron
por pasmosa innovación, y la señalaron a la C'onsideración de las edad!'S
como una nueva forma de la mHrica castellana. Silva, para quien la
prosidia y la métrica c:.1stellanas
DO tuvierl}n secretos, scnr¿fa amabJ¿roente delante de los ambiguos comentatorios.- "; Si supieran-me dec:fa-de dónde he sac:.tdo la idea d•J
1•sa1/ e3te metro!" Nada menos qu.,,
de aquella tá.bula de Iriarte, C'uyo
¡;rin&lt;'iJlio dice:
.-\ una
11111,·

mona

tnhnada

!lij¡, un clí1\
t•iC'I

ta

111 t•atit,

A !03 intonsos les ¡,ar~·&lt;·ió metro

n ul vo, porque las cuatro stlabas ó~
cada verso, en vez ele estar dist1ibuídas en renglones coTtos, se añadtau
a hs siguientes 11'.lsta exceder el au('ho de la cclumTJa en las hojas pe-1i6d i&lt;'as. A los ,•a¡i:..ces de contar silabas y de aquilatar el ritmo ks sor¡,rePdió el arte exquisito y la i,1tole1ancia retinada con que estaban distribuidos los a&lt;'entos. Iriarte, qu,,
e1 a un ma5no Yersifkador, y &lt;le
quitn Silva extrajo más de un bue1,
consf~C en esta materia. (véase? Un
ponra), no conserva en ~u l'ábul:.L
los ¡:r·entos con la misma virtuosida,l
que el poe:a del '.\'oC'turno. Todav:a
leo en gent&lt;'!s discretas que habla am
UP'l. forma métrica innovada. No lmbla ml!is que un perfeccionamiento.
Habla un pulrn firme guiado por
una concie11ci:i. poética Jncorruptiblo.
La pureza del ritmo en este Xocttu·•
no. f'S tan absoluta, que en ocasiones no me son&gt;rendo de que haya
ocasiona11do sensaciones de novedad.
La métric:t latina y la griega, tentan
pies de dos, de tl'fs y de ('Uatro sílabas, distribuidas eu aquellas formas, c-uyos nombre-s i11sonoros y pedantes es desapacil&gt;le repetir. Las
lenguas modernas, ha latinas espe:cial mente, hechas \lara pulmones de
a~máticos, se han e·ontentado ron
los pies de dos y tres sflabas en sus
va1 ias c·ombinaciones, no siempre
seguidas con rigor por los poetac;,
aún los más escrupulosos. Pero los
1&gt;ies de cuatro stlabas han desaparecido. En la fábula de Iriarte, rada
\ erso está dividido en dos pies de a
dos sllab:.ts, lo mismo que en Silva.
Pero en el Xoct111·no hay una feliz
tende:1cia a hacer desaparecer cu
cada c•uatro s11abas el acento de l:J.
primera, segunda y cuarta, y a afirmarlo en al tercera, lo que en realidad le da al metro una apari enci&lt;1.
ele novedad, porque no parece que se

tratara de dos troqueos, sino de uu
verd·aclero pié griego de cuatro sílabas, cosa que en rigurosa métrica
romance ya no existe.

La edición, que le dió al ¡&gt;úblico
en 1908 un e ditor de Barcelona, contiene alteraciones voluntarias del
texto y erratas notables. Entre las
primeras es de notar en el Xo&lt;·tu1·110
de la pá.gina 142, 1·e111,id11 tú a 1111-.
,ítplica~ ( banalidad insoportable 1,
en vez de "desnuda tú eTJ mis brazos" corno imaginó el poe::i. Cs bueno hacer la historia ele algunos el~
e3tos errores. Como dejo dic:ho, a 1'\
muerte de Silva, sus poeslas estaban
inéditas. l'no de sus amigos y admi1adores, don Roberto Suá.rez, depositario de los manusc·1 itos preparó
para el "Repertorio Colombiano" de
Bogotá una notich lite1aria, copiosamente aderezada de citas, para. satisfa(•er la morbosa curiosidad dr,
público en esos dlas dE&gt; expectativa.
li:J Sr. Suá.rez, hombre dis('reto, que
no le ofrecta al público una edició11
defi•1itiva, sino un estudio ameno, .;e
creyó obligado por lo re(•iente de la
muerte del poeta, a modificar en s11s
citas lo que a ~I le 1&gt;:Hecfan c·rudezas de Silva ....
Otra deplorable máruh tie1,e la
l•diC'ión de 1908. Quiso adornar,a
el editor, y la desfigu1 ó toscamente
(•on dos grabados: uno para acompañar al XO&lt;'tm·no, y otro al cual habla de servirle de comenta1 io el l&gt;ía
ele dif'u11t-0s. 1m primero de estos dos
infaustos grabados ha dado nacimiento a una leyenda acogida por
el público sin escrúpulo alguno. H'.l
tornado tanto cuerpo la espeeie, qu e•
acaba de aparecer en un bello artírulo del Sr. Blanco Fombona, publirado en la R&lt;&gt;vista dP .-\ 111(,1•icu. Es•J
grabado puso dos figuras human¿-;
en actitud de besarsE'. J;Jn la 1111a reronoció el públiro el cuerpo y la cara de Silva. En la otra no puede negarse que hubo la intención de sug"rir a su hermana. De alll ha nacido
la especie de que estos seres se qu:sleron ron un afecto qnf' excedia a,,
los Hmites del cariño fraternal. Es
una mera leyenda, procedente ele uria
limitación necesaria en la mayoría
de los lectores aficionados a colecciones de poestas )[ricas. Este curioso
género de lectores no ha podido Lodavta llegar a disociar el amor de
sus manifestaciones sexuales. Y,
puesto que en el Noctun10 se trataba de un vivo afecto sentimental,
e ra necesario que ese afecto estuvier1 acompañado ele la rigurooa complicación sexual. Fuera de esta inca¡ acictad de disociar ideas tan ctifl'-

úAS SOLTEROX AS Y EL a...,IOR.

rentes como el amor y el instinto, n•)
hay en toda leyenda nada verdad.:ro ....
El origen de l Xocturno es sencillamente otro. Va a referirlo un esp1ritu desligado de toda clase de con~
sideraciones, qut&gt; asistió, por su buena fortuna, al nacimiento de esa poe,sta: En 1894, Silva no estaba todavta repuesto del dolor que le habfan
causado 13. muerte de su padre y la.
má.s reciente de su hermana. Su dolor se complicaba en ese momento
con penosas dificultades comerciales.
Don Ricardo Silva habta dejado al
morir una deuda de decena de miles,
rPspaldada tan sólo por su gran voJuntad y por su buen crédito. El hijo creyó qua era necesario, por res·
peto a la memoria ele su padre, tomar sobre sf la deuda, darles garanUas a los acreedores, y rontinuu los
negocios de don Ricardo¡ hasta restablecer el buen nomb1 e de la casa.
Estaba en el rigor de la lucha cuando murió su hermana. ~Jste suceso
lastimó graveme11te la estructura
~enlimental de Silva. Al dolor S"
ag1 egaron en ese momento las circunstancias de una crisis eeonómica que sacudió fortunas bien cimentadas y deshizo omo polvo las combinac·iones artifiriales del crédito.
En estos dtas azarosos Silva viví::
er, el campo. Paseaba sólo de nochl'
por un ramlno que en vida de s11
!termina solfa frecuentar con elht.
Era¡ una vereda alta, tajada en ua
barranco. Arriba se veta la colina
enhiesta. Abajo, y a lo lejos, sP extendh la sábana uniforme vestida de ..,
trigos seros, "consonancia de uua
desolación incomparable". Cuando la
Iun:i. llena salla por los cerros en las
primeras horas de la noche proyectaba como espectros sobre la llanura solitaria, las sombras de los qu.,
pas:i.ban por el &lt;'amino, entre la luz
plenilunar. Silva habta recorrido esa
vereda con su hermana fr&lt;&gt;cuenten,ente y se habia entretenido con ésta en contemplar sus sombras deformadas y evanecentes, sobre e l sileJJcio inexpresivo da' la sabana. Recor1 iendo ese camino, después de muerta su hermana, ·a solas, en comp~ñfa de un amigo predispuesto por
su natural a la tristeza. y al silencio, pPrsegulan a Silva los recuerdos
de Elvira. Ese dolor Irrefrenable es
el que ha venido a fijar en Uneas
inmortales las exquisitas cadencias
de l Noctm·no. La desnuda emoción
del abandono ele los hombres une sus
acordes a la amargura del recuerdo.
Tal es la historia de esa poesta. Sobre ella ha ectiflrado la gente indi.
fPrente una novela de d'Annunzio ....
B. SANTN ('ANO.

EL PADRE NUESTRO DE LOS HUMILDES
- Por el pan de cada dta
recemos un padrenuestro ...
En el hogar campesino
se queman los troncos secos.
La leña que arde defl.?1Hle
del frio el hogar estrec·ho:
c,on ronca voz de tormenta
canta la noche de invierno.
- Por los que mueren dr Crio
recemos un patren u estro;
por los que no tiene pan,
por los que no tienen Jecho.
La abuela inclina la frente ... ,
la madre aduerme en su seno
al niño; el zagal contempla

c·Jmo arden los troncos SC'COS.
Un gato anciano se enrosca
jnnto a la lumbre aúlla nn Jlf'JTo .... ;
escúC'hase el poderoso
hali r de alas del vie11to.
- Por la virgen de los rarn¡ios
recemos un patrenuestro:
por la salud de los pobres.
por el alma de los muertos.
Hondas tinieblas enlutan
todo el campo, todo el cielo ... .
Al 1,iño dormido acosan
los espfritus del miedo.
La abuela inclina la frente ... ;
trenza los seniles dedos,

r, fo,,¡; en sus ojos grises
hay tristezas de recuerdos.
-Por las ánimas benditas
1eeemos un patrenuestro:
por la gloria ele los niños,
por el amor de los nuestros.
La madre estrecha a su hijo
entre sus brazos, y el pecl10
le presta. calor ele nielo.
r•al.or de amor y consuelo.
- Por todos los que no rezar.·
1e&lt;'emos un patrenuestro:
por los dolores del alma
y por los males del cuerpo.
En los labios hay fervor;

cn los ojos hay misterio;
&lt;'ll sus corazones, una
humildad que sube al rielo.
- Por todos los niños pobres
recemo~, 1111 patrenuestro:
1101· los que no tienen madre,
por los que no tienen besos.
.T~n el hogar oampesino
5e queman los troncos secos .....
C'on triste voz de tormenta
&lt;:'anta la noche de invierno.
,J. 01·tiz de PinNlo.

•

r

El problema sentimental de Ja:;
solteronas eft tan irresoluble, como
el de la cuadratura del circulo.
En las jornadas del amor, las solteras encuentran una posada, que es
el novio. Si el noviazgo va bien, la
soltera se casa y la posada se hace
hogar. Si el hogar se deshace por
la viudez, la viuda puede permanecer
en el desca11so, o 1&gt;ue de proseguir la
marcha, buscando en la segunda posada el segundo esposo. Pero, ¿y la
solterona? ¿ Cuá.ndo descansa, cómo
y dónde?
La jornada sentimenal de la solterona no tiene término ni fin. La
solterona es el Asheverus, el Judio
errante del amor. ¿ Cómo hacer en
el camino ella sóla, sin práctico ni
gula, a través del boscaj&lt;I del engaño, de las malezas de la humillación, de los senderos infinitos de la
ansiedad?
Los sentimientos de la solterona
recuerdan a los hijos de Perrau:t
extraviados e.o el bosque. Si no surge, con el enbnto, el hada madrina,
les cogerá. la nochp y serán devorados por los Jobos ....
En las jornadas del amor, igual
dá una solterona pobre que una rica. La misma incertidumbte, iguales congojas apesadumbran a esas
pensionistas, e¡ u~ pasean su3 treinta
y tantos años de jamonas, con un gabá.n peludo, un sombrero arreglado
en casa y un manguito espantosamente calvo, que Pl esas •·crepusculares" de autimóvil que exhiben en
la Castellana sus costosas pieles, sa
gran sombrero plumeado y su "manchón" de cuatro martas. Unas y otras
se delatan por el grandor de sus ojeras, por su ensimismamiento y por
sus ojos pensativos. . . . Sus esp1ritus mancos, almas cojas, vidas trunradas por el hacha sentimental.
¿A qué podemos atribuir la soledad sentimental de las solterona5?
Una frase da, La Rochefoucauld en
sus "Reflexiones morales", nos ila
llamado la atención .srbre este puuto. La frase dice as1:- "EI orgullo
no quiere deber, pero el amor propio no quiere pagar". El encastillamiento, la autonomia sentimental •Je
las solteronas, ¿no será algo de esto? La solterona es una soltera impenitente. Si de soltera. hubiese arriado el estandar te de sus gustos, de su
carácter, de sus ambiciones, no fuera
solterona, probablemente. Por lo tanto, en la soltera que es solteron.i,,
hay indicios de una firmeza o de una
obstinación; en todo caso, de un cará.cter, de un ideal. Desdeñaron la
·•auea mediocritas" del empleado,
del militar, del escritor, para seguir
soñando. con el príncipe tuso, que
nunaa viene. Volvieron las espaldas
al amor real, para seguir en s u avatar interminable de amor idealista.
Renunciaron a todas las vanidades
del noviazgo y del casamiento, por
continuar siendo fieles a la vanidall
de las vanidades, que es la vanidad
ele sf mismas.
La soltera, cuando se casa por
amor, realiza enteramente sus ideales. La solterona, cuando sigue solterona, es porque su ideal pasó de
largo. En la frase del duque, amigo de madama de Lafayette, el orgullo de la solterona no quiere d.iber nada a su humillación social;
pero su amor propio de autónoma,
de independiente, det idealista, no
quiere pagar nada a la confesió..,.
Jamá.s dirá. una solterona que :,o
se ha casado porque el hombre de
sus ensueños no la buscó. Dirá. sierui,re que no se casa porque el matrimonio es un dogal, o porque ella.
está. bien as1, o porque los hombres
son esto y Jo otro; todo, menos decir que el hombre de sus sueños no
la miró a la cara siquiera; todo, an•

EXAHECTEXUO EL füU'llUTU llB :\TF,STHOS ('.-\l)J&lt;JTF.S

~i

J&gt;h'.isiona1•io l)on l'cd1·0 Ojc ,•i•itó ret'ientemente el Colegio
)Jilitar y at·engó a sus cadetes, eum eleC'ientlo ,u-; ju,·l•niJes espíritus )º
haciendo vibra1· las fllwas ele su patl'iotismo. So efcctwí esta visita apenas se supo que los ma1·inos yanquis habían desemb111·caclo en Ye1·ac1•u.1;;
y ¡&gt;01· set· tan opo1·tt111a tu,·o el étito que e1·a ele esper1wse, pues los
alumno., estallaron en vivas a la l'11t1·ia, j11l'llndo clat· poi· ella su vida
y su sang1·e.
Acompañó al General Ojecla el J&gt;irector del Colegio :\lilitai· Don
Samuel García Cuélhn•, quien igualm&lt;&gt;nte se dirigió a los cadetes, exort&gt;ínclolos al cumplimiento &lt;lel deber.

Junta de la Asociación del Colegio )liUtar pa1·a tomar acuerdos en vis·
ta de las difíciles condi &lt;:iones de la República.

tes que confesar el fracaso de su ambición o de su idealismo.
Otro aspecto sentimental de la1s
¡,olteronas, el de su soledad espiritual, ofrece caracteres curiostsimos.
La carga de nuestras pasiones es tan
pesada, que es diftcil llevarla sin
ayuda. Unas veces, el Cirineo se llama amor; otras se llama ciencia o
arte; otras, sed de riqueza o de fama. Los séres que están huérfanos
de estas cosas, salen del siglo y van
al clausttro, o salen de la vida natu1al y rue·dan a los fondos ae los "cxhombres".
¿Cómo las solteronas, forzada o
voluntariamente excluidas del amo;,
y en general poco incluidas en ciencias y en artes, mantienen una vida
i.atural, sn buscar refugio en el claustro, ni caer en el abismo de los "bajos fondos". ¿ Qué Cirinao, que ni es
amcr, ni · arte, ni ciencia, ni misticismo, ni depravarión, ayuda a estas mujeres a llevar su cruz pasional? Prescindimos, en estas observaciones, de aquellos "tipo literarios·•
que, corno J:i "titf" de "La reliquia",
o como "La comendadora" de Alarrón, no se refieren a las solterona:1
naturales, sino a las maniá.ticas. Nosotros procuramo;; ooservar 1&lt;:::: solteronas que ni por su traje, ni por
sus modos, ni por su conversación,
acusan excentricidades o extravagancias. Nos referimos a las solteronas
que vemos por abI todos los dtas: a
las que viven en familia o solas. dP.
su trabajo o del de los suyos, cou ebcasez o con holgura, en coche o ll
pié. Esta legión de desencauiac"s.._
¿en dónde se refugian sentimenta,mente'! Puesto que no tienen amores,
¿con quién C'omparthá.n su amo.-?
Refugiadas en si mismas,. Con Cirineos de sI mismas; de ah1 su encastillamiento, su intransigencia, su 1·;gidez, su vanidad. De ahi que se encuentren, en la frase de Rochfoucauld, entre la espada y la pared:"El orgullo no quiere deber, pe1·0
el amor propio no quiere pagav".
¿Qué hace cuando sil orgullo de .m\tjeres les habla de su humillación d~
solteronas, si su amor propio de solteronas les arrastra a ser ecos de st
mismas, refugios de sf mismas y C'irineos de st mismas?
Cristóbal de Castillejo en su "S~:·món de amores", llama a las solteronas a capitulo, acusá.ndolas ue
egotstas y de incapaces del "servicio
humano". El cargo del donoso poe~8,
tal vez oculta, entre la sátira, un .¡follozo. La mayorfa de las solteron;:is
no se excluyeron del "servicio humo•
no" por egoismo, sino por cortas de
talla. . . . sentimental. Para el "se.-vicio humano" se precisan cualidades de flexibilidad y renovación, de
intercambio espiritual, de agilidades
y cultivos interiores propicios y hasta deseos de mutualismo. Es que las
solteronas, encastill adas en sf mi~mas, intransigentes, impenitentes y
1elapsas, no reducen su mundo senti·
mental, convirtiéndolo en "cá.rcel ele
amor", como la que, maravillosamente cantará. Diego de San Pedro.
¿Por qué no quitan llaves de prejuicios y cerrojos de vanidad, saliendo de sus torres de marfil, de sus
ambiciones, de la angustisoa y mortal espe~a de ese prlncipe ruso, que
nunca viene?
Se dirá. que intentamos abatir f·l
penacho romá.ntico de las solterona!;.
Responderemos que el romanticismo
no se vincula con el penacho, sino
en el corazón. Cuando en el corazóu
se troncha el amor, se ha tronchado
el mejor capullo del rosal .... Y el
amor, es el penacho má.s romá.ntico.
Pero las sclteronas, a pesar de todo, se obstinan en sus soliloquios y
en su apartamiento... Quieren poner
en su divisa la de la vieja guardia
napoleónica:-"La guardia muere
pero no se rind&amp;". . . .
·
CRISTOBAL DE CASTRO.

�~~

tt\
~~-==S=U=E=N=O=-==
D=E==
P=A=T=R=IA==~

.Mi alma trovera
La hirió la ráfaga,
Con sus preludios, con sus arpegioJ,
Con sus lejanas rapsodias raras,
Con sus tristezas,
Con sus vagancias ,
Con sus quejumbres
De notas largas ...
Y yo he gu:.irdado del ritmo de oro
De una balada
Músicas rotas,
:\Júsicas viejas, rotas y extrañas ...
¡ Por eso suelo soñar a veces,
Soñar a solas, Sueño de Patria!

Las sierras tristes. Et sol se pout'.
Las lobregueces de la quebrada
Cubre de vagas fosforescencias

La tarde cárdena,
Y se cincelan las lejanfas
Como fgneos hilos de luz volcada.
Y ya se escuchaban
Las quejas blandas
De l alma en pena
De algún curaca,
Que allá a lo lejos
Gime cuitada,
mient1 as, errante por ta espesura,
C'aml r&gt;a el Brujo de la Montaña,

( Que as! llamaran a un indio viejo,
Las campesinas gentes de Salta.)
Por los S!'nderos que serpentean,
Por las to1 cidas rutas far.tásticais,
Por los caminos de la aventura
Donde grabaron antiguas razas
Largas leyendas del ciclo heroico
De sus hazañas,
Relampaguea
La Cabalgata ....
¡ lrrupción b1 usca
De huestes clásicas!
¡Son las falanges que G,iemes guí:,!
¡ Son las que pasan,
Y que muy luego de3a1iareceu
l~nte la sombra de la enramada,
Las Que pasando v¡,ngan denuesten
Y ensayan armas!
; Son tas que brotan mágicanw11te
De las marañas
Y que al poniente dora de gloria
Y orla de mimbcs de luz ta fama!
Los opresores miran atónitos
A los que surgen como fantasma.;; ...
l&lt;~I cuello arqueado bajo la bricla
C'on el impulso de ta batalla,
Los raudos potros espumajean.
¡ Y qutl jornada!
; C'ómo pelean los campE&gt;adores

Bravos de Salta,
Soberbio el pecho, nervudo el brazo.
Y alborozada
La faz guerrera!-Cual en los cuenCual en las fábulas,
tos,
Los paladines
Solo pelearanYmientras luchan, y mientas salen
De lo siniestro de la &lt;&gt;mbosrada
Nuevos jinetes, ,·ib~rndo cuestas,
('1 ujiendo matas,
Y uno tras otro
Corre a la carga,
'f fiero intNTlllllllt'
Corno avalancha
Que un soplo inmenso de libertades
A la magnffi&lt;·a licl lo arrastra,
Ya diseña,
Ya se destaca,
Sobre una cumbre
:\luy triste y árida,
Como árbol se1·0,
La descarnada
Figura tétrica, espeluznante
&lt;.le! viejoBrujo ele la Montaña ...
Levanta el indio
La mano trágic·a
Hacia los rielos,
Cual si evocara
Genios amigos

De la Gran causa .. . .
Los opresores miran su gesto
Y se estremecen con hondas ansias,
Presos del pánico misterioso
De aquellas tierras americanas,
De aquellas tierras, donde a la tar,1::,
Plañen las ánimas ....
Y las iberas cabalgaduras

Hacen cabriolas endemoniadas,
Y algunos giran
Y algunos saltan,
Ruedan algunas
, Y otras disparan!
Y tras la pista,
Por l!ondonadas,
Y por ot1;&gt;ros y matorrales,
Noble y apuesta, recia y bizarra,
Alzando al fmpetu del galo¡ie
Poi vo &lt;le 1ila,ta,
E iluminand-o con su &lt;"l1is1&gt;azo
Las lobregueces de ta quebrada.
Gallardamente,
La Cabalgata
Barre en la ráfaga solariega
romo un gigante Sueño de Patria ...
¡ Y escucha el aire
Latido de almas! ...

~fah'lmonio de In señor·ita Concepción He1'llández con el )laym• clon \'feto•· Huel'ttt,

SARA ~IONTBS DF. OCA.

~

La Esuada del Comandante Tho1nson
( Leyenda dedicada afectuosamente a Manuel Tbompson, artista i&gt;Íl'tor, hijo del comandante y hoy entre nosotros, de retorno de Paris).

Acercándose el aniversario de la
captura del "Huáscar" en la guerra del Pacifico, fué en dlas pasados
a visitarlo en su apostadero. En :a
luciente mañana primaveral emergí'\
de la superficie del mar azul y cri,talino el barco glorioso, en una ac-titud de gigante adormecido. Al pisar su cubierta regada con la sangre
de tantos héroes, el• ánimo se siente cohibido, temeroso en una intensa emoción religiosa. Se dijera que
las sangres ahi cafd1s se enrojecen
en una viva licuefacción, y que s'
cornete un sacrificio al 11oner las
p lantas profanas en esa cubiert:i. silenciosa.
La bandera dP la e¡;trt&gt;lla solitaria, en su mástil, flameab:t. &lt;·on gracia, en la delicada y salina brisa matinal. En la popa hay un r:i nai d:
vidrio, ahí donde la espada del comandante Thom¡¡son quedó enterraJa
hondamente. !\le detuve, y ví que la
espada hablaba. asf:
-Tú, quien quiera que seas escucha mi leyenda de gloria, mi historia santa. Yo fuf de un valiente,
de un héroe, cuyas virtudes heróicas, at recordarlas, me llenan de júbilo; de enternecimiento, de orgullo ..
y de ira cuando cuento los años QUt?
)),asan y miro como se va empalid,~cien'do en la memoria de los hijo,
de Chile el culto de sus héroees.
Yo fu! la amada guerrera de l\lanuel Thompson.. l\li amado, desde
\'alpara!so, la ciudad florana de ce•
rros en cuyas crester!as cuelgan lo$
jardines y lu&lt;·en los ojos azules, fué
su cuna. El tenía en sus venas rsaugre marina de Escandinavia y Argentina, y era hermoso como esús
efebos que coro1111dos mirtos, celebran cantando las victorias de J:.i
Grecia antigua.
Su primera gloria fué Papu:do en
1865, cuando joveu teniente lo., fué
e l temerario de la (•aptura de la "Covadonga". Por esta hazaña, justamente lo ascendieron a capitán de
corbeta y le dieron el mando del
barco apresado. Después él ganó; el
combate de Abtao contra la escuadrilla española, ¡llles, Williahs Rebolledo, por estar en Ancucl c·ou su
buque Po pudo dirigir esta acción
naval. Este triunfo se debió sólo a
la pericia y al valor incontrastable
(11;&gt;! joven mari no ....
Hizo aquf la espada una }Jausa
&lt;'Orta. Yo vi cómo se extremec1a ia
larga boja ele acero. Yo asegurarfa
que dió un suspiro antes de &lt;"ontinuar:
-Después, el marino Manuel
Thompson., cuando la i11tentona de la
reconquista es}Jañola se frustró y vi•
no el tiempo de la tranquilidad, ilustró su nombre t•n arriesgadas exploraciones hidráulicas.
Talento, valentía, altivez de carác·ter, nobleza de alma y varonil he,·mosura se juntaban en él. Su rectitud y su hombría de bien estaban
reñidas con las ductibilidades de los
subalternos que en tiempos de paz
buscaban los ascensos en las humi1la tes genuflexiones de la espina
dorsal. Por esto el noble Thopson se
retiró de la marina y se hizo ingeniero agrimensor. Se casó después
eón una distinguida y hermosa señórita limeña. Y siguió la vida. V
pasaron los años. Hasta que la Patria en peligro Jlarnó a todos sus hijos a defenderla el 79.

¡Ah! tiemblo, tiemblo todavía de
emoción y de coraje al recor&lt;lar los
año.s heróicos !
Entonces Tho1&gt;son me ciñó de nu~vo y yo me regocijé en mi vaina y
quedé en espera de la hora inmo1·tal. Recorrimos el Pacffico en busca
de ta hazaña; pero la suerte no fué
para nosotros. La fortuna nos fué
esquiva. Prat de un salto se etevlj
a las excelsitudes de la gloria. Latorre iba de triunfo en triunfo. Y
Thom¡1son triste, iracundo a las VP.ces, en una loca persecución de re-

1

j

POR

Hntonío Borquez Solar

Arica-1880. Aqui había que conquistar Ja fortuna o morir con gloria. De
aqui tenía que salir el héroe. Era menester que la estrella solitaria alumbrara de nuevo una hazaña de prodigio o un nuevo €aCrificio, que así
lo quería Thom¡¡sou con temericiad.
ron locura, con tanta locura de amor
;,. la Patria.
Y fué el 27 de Febrero de 1880,
en un porfiado combate con las fo·!atezas del :\forro de Arica y con t'I
monitor ":Manco Capac" en la rada,
a cubierto, bajo las formidables ba-

!la tremenda lluvia de fuego. Luego
una bala del "Manco Capac" de 500,
tocó de rebote al "Huáscar" y después de deslizarse por la regala del
bote de ba~r y se llevase el 1&gt;ra..10 de
popa donde estaba colocado el compás magistral, aquí en la toldilla.
donde estaba el comandante Thompson, tenié1idome rulgurante en la
mano, junto al telégrafo ele la máquina, le dió de lleno en el cuerpo
del valiente y lo hizo pedazos. Fué
súbita su muerte. Yo con ta fuerza
del choque salté aquf y me enterré.
.\liré. ¡Horror! No vf del cuerpo del
comandante Thompson más que el
brazo derecho y la cabeza, y la toldilla y parte de la cubierta manchados de sangre tibia. El rostro de mi
comandante Manu~t Tbompsou tenía la misma expresión serena, caai
risueña, de antes de empezar el combate ....

-¡Sea por siempre glorificada la
memoria del heróico comandante
Tbompson! -añadió ta espada, 6USpirando.
- Amén- respondí, descubriéndome reverentemente.

-----o----

COPLAS
1&lt;;11 alaba117,n ele 1111 amor lejano.

Como mi amor PO tenía
la experiencia de este mu:.ido,
iba penando y sufriendo
pesares hondos y mudos.
Y en su tristeza enco11traba
mi pobre amor un consuelo,
y en gozar se complacfa
del horror de st1 tormento.
Los más sublimes pesares
se llegaban hacia él,
y todo en él parecla
pretexto para querer.
Creció mucho y en silencio
llegó a transformar mi vica;
poderoso y temerar io,
fl mandaba y yo ceclfa.
Y mientras más si lencioso,
se hacía mucho más grande.
¡ Bien profundo y bien guardado,
no lo sospechaba. nadie!
Tanto, que yo, muchas veces,
no comprend! su grandez!!.:
nadie reconoc~ el a lor
de los tesoros que lle,·a.

i,;,·ita. .\ na .\l:11·ía Omaiía, cli"tin~nicla ~· h ermosa ,lama d o nuestra S,1ciedad.

1·om bre, enfermo de la sed ele inmortalidad, ni hallaba siquiera en el anC'ho mar breve espacio a su 6epul·
tura.

Nueva pausa, nuevo suspiro y de;;pués siguió la espada:
- Pero lo que está escrito en el
Libro del Destino tiene que cumplirse.
Después de la toma del '' Huáscar·•,
des te buque en el cual Yo rememo, 0
la última gloria que tuviera, le dil!ron su comando al valiente y biza1ro Thompson. El fué u primer co•
mandante chileno. Y al bloqueo c.i.

tcrfas de tierra. Fueron siete horas
de un combate increlble en qu'
Tompson desafiaba mil veces ta muerte, en su porfía de hundir o de capturar al barco enemigo. Se jugab-i
la ,·ida cen la serenidad del que asi;te a un sarao.
Hubo un momento en que Tbom,)son estuvo a punto de rendir al ",\fauco Capac" por medio de una atrevldísima maniobra, a toda fuerza do.
máquina y en medio del horroroso
cañoneo que hacian al "Huáscar" las
taterías del Norte, el Morro y el buque perual'o. P ero re11entinamente en
una virada la máquina del "Húscar"
te para y asf durante veinte minutos queda inmóvil soportando ague-

Hoy lo sé; y al recordar,
cierro los ojos y digo:
-¡Cómo te comprendo ahora,
después de h aberte perdido !
Hafael La""º ele la , ·e~n .

-----~----

QUtGO
.\

J◄~ l , I ,.\

....

l\l ujer divina del ideal nacida.
Bella como una rosa inmaculada;
Casta virgen a l'..I tierra enviada
Para formar la gloria de mi vida.

Yirgen hermosa como luz de au(rora,
Virgen más pura que botón de rosa,
En encantos y gracias prodigiosa,
Deja, por Dios, de ser tau seductora!
L. C. TELJS.

�1,.\ Hl&lt;JI\TSIIIC.-\CIO~ l)l&lt;J ZOLA.

Los lectores recordarán sin duda el
e cándalo que lormaron sus enemigo,;
t·uando acaec·ió la muerte accidental
de Emilio Zolá. Ni siqu1era la tumba.
atajó a sus detractores en el camino
de las peores vociferaciones y de las
má: atroces contumelias. Es oportuno
1ccord.ir que "El Cojo 11.ustrado" en
aquella época defendió la memoria
ilrs: re del mue1to contra los enconados vilipendios qu2 cierta prensa se
C'rt&gt;yó en la obligatión de tributarle
PPro el. escánd'.I lo mayor sobrevin·&gt;
p·, Francia &lt;·uando ,e trató de tranl'ladar al ))anteón los dni¡iojos del gran
escritor. Los conservado1 es, los católicos, loE r€•1ccionarios armaron una
s::.carela estrepitosa y 1&gt;usiero11 de oro
y azul, e•1 todc-3 los tonos, al autor,:·!
"llouc-011-:..Jacq11Hd," dándole de in•
moral, obsceno y pcruicio,o. En todo
P,to intnvino, 1nturalme11te, más q,•e
el odio lite1ario, la co11 vicción estét;c1 e las tendencia3 morales, la cuestión política, \)lles Emilio Zolá, con óU
celebérrimo j',u·cu•e se situó francamente en un campo definido de la
política unh·ersal. Los conservadores,
les reaccionarios, los nacionalista~.
los antiEemitas lo consideraban, co•1
razón., c-omo uno de sus más poderosos adversarios, y de ahi s11rjían los
den11eHos rontra Sll vida y contra s11
obra.
La obra devu• '.ldora del tiemvo ha
rnrido realizándose naturalmente; Y
a la hora actual ya nadie ¡Horrumve
en protestas Pi di:itrivas cuando se
nombra al autor de I J .-\~~ommoh-. La
c-rltica imparcial y desapasionada lla
re&lt;&gt;obr'.ldo sus fueros. A propósito del
monumento que va a erigín;ele al esc·rltor en II na plaza ele París, se es0

tán escribiendo a,·erca de Zolá y d~
sus obras estudios y notas de interé.!,
de los cuales está proscrita la pasión
sectaria, tanto política como estética.
~Iaurice Le Blo,'d. en el "i11ercure
de France," dice a e,te Jlropósito:
" ... Su memoria, poco a po(•O, viere ap,1ciguándose en una gloriosa serenidad. Es verdad que este apaciguamiento v6stumo no re In producido
de repente. Du1 ante c·uarenta años
de su exiEtencia planteó muchos problem1s despertó muchas pasiones, hirió rnuc·hos prejuicios y muchos intereses para que sa muerte lograra
drnarmar a aq11~1lc3 de sus aclverc;arios que debia,1. de sobrevivirle. Durante toda su vida la substancia de
su obra, sus tc-orías y hasta la carne
misma de su~ J&gt;er&lt;onaj:.&gt;s alimentaron
polémicas mundLde3 ... Ho~· los Jll'i.J.&lt;'ipales a&lt;:tores tle las grandes batallas
de antaño han de,apareC'ido casi todos. Las generacic-nfR Puevas, que no
tornaron parte en aquellas lm·has tiene!' en sus juicios, ur'.I visión más
desivteresada y objc.tiva. Las humaredas y las nubes de las tempestades se
han disipado y ahora es 11 obra formidable del maes'.1 o la que se yergue
ante nosotros con toda la solidez de
su arquitectura, tan imponente por
sus dimensiones y por sus -audacias
como por su inquebrantable equilibrio; y que es y ¡,eguirá siendo uno
c)Q los más g1a11.r1_;osos monumento,;
qu!l se han construido en lengua
francesa ....
Los años pasan y luego los siglos....
Se han olvidado las rnuues que empujaron a los antepasados a luchar 10s
u1ws contra los otros. Las ciudad·)s
se derrumb:in o ~e t1ansforma11. Téofilo &lt;:lautier tiene razóP: lo único
q1•c• in:¡iorta es el Arte eterno. Dentro

ELLOS
L11 n•11lidnd ei, e l ideal
\·eniclo a menos.
Goethl'.

)tire 1u;ted, mire u.;;ted, dijo Cordelia con S',1 voz suave ~e contralto.
)&lt;:;se ¡;igautesco: personaJ~ que sube
ah&lt; rn. por la ram1)a del barco, es d
negro Johnson.
Las tres muchachas rubias st' as,1maro11 a la borda. Revolotearon b:tjo el sol las cintas rojas y azules que
anudaban sus capotas caprichosac
tremolando ví\'idas corno gallardete,.,
¡n oclamando al triunfador en la lisa.
Los ojos 11egros, los ojos azules,
les ojos verdes y misteriosos corno i!;
mar profundo. envolvieron al atleta
l·roncineo en prolongada interrog.,c·ión.
¡Oh! ¡ Es terrible ese hombre &lt;·élebre! ... -dijo Marión desdeñosa,
feP.tándo~e en un sillórt de lona.
Es espaPtosamente bello-dijJ
Aurelia tiendo. ¿No han visto ustedPo
ea los retratos, qué cuello y qué cu.tura de Hércules, qué grandes y poderosas manos?
-¡Dios mio! ... Y1 a usted, uua
mujercita tan cuidadosa tan delicademente es¡iiritual, ¡,le parec·en cualidades Psos vestigios del hombre primitiro?
-¿ Pero quién le ha dicho a mtvl
c:uc soy espiritual?
-l&lt;JEo me ha parerido. Durante lo.,
diez días que llevamos de travesía, lw
creido ver en usted un espfritu refinaúo, silercioso, incapaz de interesa•·se por el primero que llega
-Porque el primero que ha lleg,,do ha sido nn hombre insoportable ...
-¿Se refiere usted al poeta portugués?
- Al mismo.
- Pues, mire usted lo que es la vi-

de tincuenta años los altos hechos de
nt1€stra época, los c1 {menes y las hazañas del presente no despertarán
más que la. curiosidad y la controVE&gt;rsia de algunos eruditos. Se h,1.bün con ,•ertido en ternas históri·
ricos, &lt;'apaces de interesar a lo sumo a un contado grupo de especialistas. Pero Coupeau y L:wtier, FoJ:&gt;1:
y Garvasie ,•ivirán como tipos eternos
Los frescos heroicos de La Debacle
despertarán el mismo horror, las guc1 ras inútiles y hs impías matanzaa.
Hab:·á siemprE&gt; jóvenes que, inclinadc;•3 sobre las páginas de Germin•,l
se tuntirán invadido,-, 1ior el súbito
impulso de las fuerzas des&lt;'onoc-idas.
Y la gené6ica ;iventura dE&gt; Albina,
d idilio de Parado11, no dejarán de
se 1 1&gt;11nca el maravilloso ¡loema de
las feli&lt;·idades terrPstres. cuyas páginas tremularán siempre entre las manos de los enamo·ados .... "

En los periódicos y revistas liternrios franceses lublan de un poeta
joven de que nadie se h:tb!a ocu¡iado
antes. En este ca-.io, como en muchos
otros, ha sido menester que el poeta pusiera término a su vicia para que
la atención de la gente se fijara en él
y en su obra. H:H:e poco, en efecto,
que el poeta puso fin a sus dias. Y
eso, más que la hermosura de sus
po mas es lo que ha depertado el interés y la curiosidad del público. Luis
Pcrgaud, el iutor ya famoso de las
historias de animales, cuenta en 111,a
revista francesa la vida atormentada,
Jl'.'.Jgada de iPfortunios de Leé11 Deubel.
Parece que el origen ele las desgracie:.s que afligieron toda su exi3-

tencia provino principalmente de si;
amor ¡lor las musas. Cuando salló del
colegio un su Uo tendero le ofreció
un puesto en su establecimiento. El
bardo tu,·o la audacia y la irreverencia de renunciarlo. Es sabido QU.J
aquellos que se suponen destinado a
ser grandes Hricos desdeñan implacablemen.te los ofi&lt;'ios de este linaje, y
suelell recibir como pago de sus desdenes la mieria &lt;'On sus inquietudes y
dolores.
I11stitutor primero, salió de su puesto disgustado l·on sus superiores y
&lt;'onoció días negros de hambre y angustia, viviendo el verso de uno do
los más lindos po2mas de sus Cantos
du Jo,; Caminos:
Seigncur, je sub; san." pain sans ren,
el sans demem e.
Después emprendió una vida in11uieta e instable, viajando casi a la
continua sin adquirir arraigo en parte alguua. La idea del suicidio pare("e que lo Jlerseguía de tiempo atrás.
Soñaba un \loco antes de GU muerte
en trasladarse a Alemania y aprenen ella su poesf:t.
Dice Pcrgaud, a 1iropósito de s1
muerte:
"Que algunos fabricadores oficiales de ~lorias efimeras P.o hayan comprendido, cuando se les h1 hecho seutir su ignorancia y su bajeza que no
tenian más que inclinar ia cabeza y
aceptar en silencio el insulto tremendo con que los abofeteaba la muerte
de este iusto! Aún cuando tengamos
que sublevarnos contra los destinos,
c:leben•os pensar que acaso aquella
de 11obleza y mi~ria le hacia falta,
para que fuera mejor comprendida, la suprema coronación de esta
muerte, sin glo1 h y sin frases!!"

y NOSOTRAS

d.a. Para mi gusto, es el único hombre, zas que fracasan, de nuestra voluntad
que flaquea de nuestro corazón que
del pasaje, que me interesa.
-¡Ah! ¡\'amos! ... es que uste,J se torna taciturno de nuestra fantasfa.
admira a los eruditos. Le encanta, que quiere remontar el vuelo hacia
por lo visto, que [lara decirla que SP el loco pais de la quimera. No, no es
ha enamorado de usted la reciten ".Vil a fuerza de puño como se consigue ei
cantar de los cantares." Quiere uste1l reino ideal.
-Esas son aguedades, querida !II::i.que su enamorado baje con Virgilio
a los infle111os, y tenga el perfil torvo rión. ¿A que Cordelia piensa como yo
y el aspecto enfenniso de casi tod;u; pienso? ¿No prefiere usted un puñetazo del negro Johnson a un end&lt;.:esas arañas ele biblioteca.
Y Aurelia se reía bulliciosa, po- casflabo del poeta portugués ·t
-No sé. Aún no he definido 111i
11iérdos&lt;&gt; los guantes con un airecillo
tillO.
desenfadado ele desafio.
-Sin embargo, usted fué quien
-;. Le hast!an, ¡¡ues. los hombrP:;
refinados. cultos, sensibles, cultivado- POS llamó la atenc-ión cuando el atl~ta subia la rampa del barco.
1es de 1.a belleza?
¡No! No es que me llastíeu 11re·
-¡Ah, si! Yo soy una curiosa, una
cisanwnte .E.s que me son indiferente,;, inquieta c·uriosa: todo me impresiona,
mientras quP me interesan y mr pero nada me cautiva. Y así somo:,;
a l'"tr.'n m11c·ho más, Pstos granclt•~ muchas, asl somos casi todas las mul·ombres estatuario~. !'Stos hombres jer('s. No definimos el sentimiento: vor
que sie11ten más que piensan, y que 01,0 llegamos a ser casi felices. Luego
no ofrecen la pasión diluida en pá- nos conformamos con el hombre qu,1
1raros brillantPS. Esos otros hombre., tiene un poco ele atleta y otro pocv
que se 11ierden en digresiones sin firi, d&lt;' poeta .... sin llegar a serlo: con
-me intranquilizan mucho: me haceu el hombre vulgar en fin, con lo que
l·l mismo efPclo que los cuadros sihl- podriamos llamar "la dase media;•
J,6liros: nunra llego a romprenderlo3. eP amor.
En cambio, ado•o a estos granaes ni- ¿ Y usted se resigna?. . . . ¡ .Elso
ños fuertPs enérgicos, alegres, qu0,
es ',horrible!
cuando quieren, quieren mu(•ho. !ma-¡Qu&lt;&gt; ha de h1cerse! Además ...
rinemos a Johnson enamorado .....
;.No., roge 11r,3 mano'! .... ¡y nos la ;.qué quiere usted que sea de esos
pobres? ¿ Vamos a abandonarlos pordeshace! .... ;.:-los abraza? ....
- ¡ Y nos mata! . . . ¡ Pues, vaya que no son, ni lo bastante brutos ni
,·na gracia! ¡Eso es un salvajismo! ... lo bastante sensibles?
- ¿ Y la emoción? . . . . ¿ Y la senY las tres mucha.chas rubias se
sación ele aquellos brazos que nos de;,somarou a la borda.
fenderán siempre?
Revolotearon, bajo el sol, las eru-Per,¡ ¿ para qué quiere usted !?.
defensa? En nuestra vida, en nues- tas roja~ y azules, como vividos gatros días, la defensa moral ea la úni- llardetea, proclamandQ el triunfo del
ca que necesitamos; no es la salv,i- , ePC·edor en la lidia.
ción de nuestra vida lo q11.e peligra,
ADET,A CARBONE.
sino la salvación de nuestras esperan-

VIDA BARBARA
Las caravanas nómadas envidio
y quisiera seguir sur, largas rutas
por la arena, ahuyentando mi fastidio
en las cavernas e ignoradas grutas.
en mis viajes cruzar ("On mi es( pingard·t
sobre la jiba. de uu camello tardo,
entre las altas hierbas donde aguard,t
rauteloso a sus presas el leopardo.
Y

Luchar con los salvajes más feroces,
y huir en los caballos más veloces
a través de la etapa o de las pampas

Ha ¡&gt;asado mucho tiempo y no obstante el rec·uerclo de una lectura agradable, ele llll cuento que atesora rauclales de ternura y de amores, el recuerdo, digo, ha ,•ivido siem¡1re con-

{,1·11110 de

hermosa muchacha ele la nobleza el•!
aquel tiempo.
Sintióse enamorado, coi-rió ¡n·esuro~o a la casa de su adorada y con
todas las formalidades ofreció a ,a

estudiantes &lt;le Jtn•isprudrnc·ii, &lt;lllt' nuu·cluuún al
Guan11,juato a jnculrat· el amor a la Patlin.

migo y cuando mis afectos se han
inrlinado a una mujer, la imagen de'
enamorado de la historia es 1&gt;ercib'da claramente por mi imaginación.
Como la leyenda es de procedencia
ch ina tierra distante y a la que S"·
guramente no veremos muchos, enc·aja 1w1 fertamente aquello de que "e5te rra un, rey," nada más que est,•
rey 110 era como el de todos los cuentos. sino que en vez de tener tr"S
1,ijas, tenla un hijo. Príncipe nobili~imo de aficiones a todo lo grande;
batallador, enamorado; babia peleado
infinidad ele veces y su c·uerpo, lleno
ele cicatrices, J)odta demostrar de un
modo claro que por su arrojo se ha.lía encontrado en los sitios de mayor
peligro. Como todo hombre ele voluntad firme y d&lt;' grandes euergías, a s,1
derredor siem))re tenfa multitud ele
amigos: unos le admiraban por &amp;U
,·alor, y otros por su arrojo, otros por
las collq ui8tas hechas con la espada J
lo; más por las c·onquistas de b..:llas m11 .i eres.
Como ,~ todo pe1 so u aje de leyei,&lt;la, lp llegó su turno y un día sintió::e subyugado por la belleza de Nasika,

l❖,t11do

(le

belleza de sus pnsueños, no sula111c:1te su uom bre, sino su oon1zón llen,,
ele ternura y de amor.
Todo fué c-oncertado. Los 1&gt;reJ)arati vos para la unió11 ele los dos jórnnes, eran hechos con gran entusiasme y las familias de ambos satisfechas del próximo enlace, esperaban
c·ou alegría el dia de los esponsales
.E:11os, los jóveJ1es, estimabait que los
dlas transcurrfan más lentamente e¡,.,,.
ele costumbre; pensaban que la tierra
giraba muy despac·io y en su afán rle
llegar a la soiiatla realización de sus
ideales, se les J)arecia a veces que la
felicidad que ya tenfan en ias ma1ws,
podfa esc·apari,e en cualquier instaute. Apenas el día dejab1 asomar su luminoso rostro, el principe enamorado
c·orrla en busca de su amada; llegaLa
a ella, estrechaba con gran ternun,
s11s manos, y aquel guerrero, homb,·"
el e valor temerario, sen tía tem bla ,.
sus labios con la proximidad de la:,
suaves manos ele su prometida.
Un día, el i;-itio del jardín en qnc
siemJ)re le aguardaba e11a parec ía
trisi.e, pues la flor de perfume más
exquisito, el alma viviente de aq11 •' '

sitio, no estaba ahí. Con gran pesadumbre supo el principe que su amada había tenilo que guardar cama:
1111 mal extraño, sin nombre, pe!·c,
que consumía cruelmente a la {utu-

de vez en cuando al cerrarse sus pá,pados. Pasaron más días; el cansaacio se hizo más grande; el prfncipe
había agotado el saber de los médicos para permanecer despierto, pero

1 a B, iga(la (le la Crnz Ho.1·a

C}Ut' s,tlio' cc111 1·11111bo al cam¡&gt;o de 011e1·acio·
nes en el Estado de \ 'cl'11cn1z.

ni. pri111·e~a hacía temer un desnnlare fnPesto. Los mejores lllédi&lt;'o~ ele
la t·o1 te, y a las pocas horas de r¡ne
aparec·ió el mal,. Je Nisika, estaban
C'n torno del lecho observando los
menores slntomas, los menore-s indicio;;, y trataban de enc·ontrar un r 9meclio violento par a sus males. Pasaban f]fas, Nasika no sufria pero e'l
su rostro se reflejaba 1111 gran dolor,
dolor moral, pues parecíale que tod,1
o que le rodeaba iba alejándose lentamente. Entre tanto, el ))ríncipe no
habla dejado un solo momento ele espiar ansiosamente al rostro de ~-11
amada. Confundiase, para él, el dfa
c·on la noche; h noción del tiempo
no existía; sabía solamente que su
JJI ometida estaba enferma y fijos en
ella sus ojos, con una ansiedad cruel
pasaba siempre, todo el tiempo, ahi
a su lado sin dejarla de ver un sólo
iP stante, en una adoración continua.
El cansancio dejó al fin sentir su:,
erec·tos eu el agitado cuerpo del principe; l1acía _graneles esfuerzos 1&gt;or
permanecer siempre alerta y viendo
a la enferma, pero sus ojos, ya can~:i.clc':l de no dormir, se obscurec-1,,•1

el sueño lo había i.uvadido y contra
su 1·01.tmtad, basta entonces de hierro,
sus párpados caían y velaban sus miradas. No querfa dormir y para lograrlo e11 un arranque de energla, de
deseo \'ehemente de siempre ver .~ la
amada, hizo que un cirujano le cortas los párpados. Sus ojos al fin y,t
no podlan cerrarse; la ¡iiel que los
n1bría por la influencia del sueño
había sido separada de ellos y arrojada al jardin.
;Triste amor! Murió la proroetid:i.
Y llevóse, al hacerlo, el eusueño c1,,
oro del príncipe. Quedó solo y sin poder rcrra r los ojos y ante ellos refl•~_iábase, cada vez más distinta, la imagen de la muerta. Trató de cubrir-sú
el ro~tro para no ver, buscó con ahinco un remedio para no mirar siemprl}
a la desaparecida, y en su afán el:,
encontrarlo, llegó al sitio donde cayeron los párpados que le habían
sido cortados: Allf era: lo recordaba
lo $abla ciertamente, pero los ti-ozo¿
de carne ,hablan germinado y dado
Yida a uPa planta. nueva: un arbusto
de té.

como 11 no de esos c-azadores fieros
que ,-eí'.t de niño en las estampas
antiguas de los libros e)(' viajero!
I!

Contigo huir del mundo mercacbitlo,
y en el desierto vegetar, sin otro
am¡laro ni defensa que mi rifle
Y sin más camarada que mi ))Otro.
Hacer que toda tú de espanto vibr,,s
ante esc-enas de horror y en Tombuctú
comprar esclavos, para hacerlos Jibr':!~
Cl'ando quisieras ordenarlo tú.
Y hac-er que nuestros miseros des(pojos,
1
c1 ando a la luz cerremos nuestnJs
( ojo~,
Y del cuerpo mortal el alma e migre,
duerman bajo la arena-de una luna,
sintiendo encima el resoplar del tigre
y el beso luminoso de la luna.
José del Río Sáim;.

Co,·onel Carl'illO que fué he•·ido en ,-eracmz clumnte el desembn,·quc de
los yanquis, arenga a sus solclados después del combate.

Gmpo de oficiales de la segunda 1·e sel'va, que fné 1lamado para la defensa. de la Patria.

��EL MUNDO ILUSTRADO

Las Píldoras han causado
más Muertes que las Balas
- - - - ' '- - - -

":'\ffRIO DE TO)lAR Fl.'ERTES
DOSIS" PODRL\ GRABARSE EX
LAS LA.PIDAS DE :'\ffiCHAS
SEPl'LTURAS.

Da lástim:. recordar las pen::.s Y
sufrimientos Gue h:!.n sobre,enido Y
sobrevienen experimentándose de una
m!!nera viciosa e ignorante combinaciones de drogas en los enfermos.
Ya llegará _l'I dfa en que sea un
crimen el estafar a la humanidad enferma, prestándole una asistencia
médica estúpida y mercenaria.
Cúrese Ud. mismo en su propia
casa. Sea su propio médico y el de
su familia. Los Remedios de Munyon para el reumatismo, para • la
Dispepsia, para el Catarro, los Riñones, la Vejiga, el Higado, el ~streñimiento, la Sangre los Nervios,
las Almorranas, las Fiebres, el Paludismo, etc., le facilitarán el curarse sin llamar a ningún médico y sin
tener que pagar fabulosas sumas
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El Seguro Forestal
El seguro contra los incendios de
los bosques, es todavta una de , las
ramas de la aseguración menos extendida a causa d_e la especial dificultad que ,se opone a un desarrollo.
Por esto el lm,tituto Internacion11l
lle .\p;ricultm·a se propone des&lt;'rib1ico:1 cuidado las organizaciones Y.l
existentes y exponer sus progresos.
En marzo último, el Boletín mensual
y de Jnstitu&lt;'iones Económi&lt;'a'-' r So•
~iales, contenta un importante estl:dio sobre los l.3eguros forestales en
Francia· en el número de s2ptiemb, 2 del 'mismo Boletín se describe &lt;·l
funcionamiento de este seguro e.1
Noruega, donde como es sabido, la
superficie cubierta de bosques es muy
extensa.
.
Las medidas de protección q u"
constituyen también en Noruega una
€specie de seguro preve~tivo,_ ~on se:
veras y precisas. Por dlspos1c1ón &lt;k
las leyes del 14 de Julio de 1893 Y
de 27 del mismo mes de 1896, est!\
especialmente prohibido en periodos
de sequla. y cuando el viePto sopla
c-on ruerza, encender fue~o en lo;,
t•osques o en los campos, en s~·.i_us
o en condiciones que puedan ocasionar un incendio en el bosque. Ad•'más, durante los meses de juriio, julio y agosto, está absoi.utamente llrohibida la destrucción por medio dPI
fuego, de los despojos de la madera y de la turba, tampoco en los
otros meses podla hacerse por iris
arrendatarios del bosque, sin el consentimiento del propietario. En fin,
en el reglamento 1elativo a los bcendios adaJltado en los cartoPes, ,,¡
territorio se divide en circunscri¡,ciones y para c·ada una se nombra
un jefe. Según la extensión del terreno, cada propietario fore&amp;car está
obligado a tener un cierto númern
re hombres, dedicados a la vigilancia del bosque y debe también poseer el material de extinción necesario. En caso de incendio, la direlción de los trabajos de extinci6n estará a cargo del jefe de la circunscripción, que tendrá derecho a reclamar el concurso de todos los obreros aptos para el trabajo, domiciliados en ~¡ cantón.

En cua1,to aJ seguro réparador, está ejercido por sociedades comerciales que cuenta con pocos miembros·
en cambio la Sociedad mutua noruega de seguros contra incendios c 1 1
los bosques, recientemente fundada,
retine el mayor número de socios.
La sociedad sólo asegura las pJant:icicnes jó,·eues y el suelo. En efecto, en caso de i'.1re1Hlio, el monte tallar y el suelo sol' ics que más daños sufren; los árboles preparados
para ~er derribados cori en un riesgo
menor. El seguro se C'0ntrata por cinC'O años y dá derecho a la indemnización dQ todos los daños sufridos,
dentro de los Hmites del terreno indicado en la póliza, a consecuenC'ia
de incendio o rayos o también a cansa de las medidas tomadas con objeto de extinguir el incendio. Sin
embargo, el contrato no garantiza los
daiios que se limitan a menos de una
hec-tárea, salvo que se trate de una
propiedad forestal inferior a 5 he,:táreas. En este caso, el limite de s~guros se fija en 50 áreas.
Las primas varían de 1,25 por
ciento a 1,75 por ciento. Los bosques cruzados por una Unea férrea
no pagan prima suplementaria, e.otando la compañia de ferrocarriles
obligada a pagar una indemnización
si ·resultase que sus locomotoras futron la causa del inC'endio.
Al terminar el ejercicio ,los asegurados pedeu ser también obligados
a pagar una prima suplementaria,
])€ro, pero ésta no podrá nunca exc-eder de tres veces el importe da !a
prima principal, no quedando obligados los aso&lt;'iados sobre este limite.
En lo. de Eenero de 1913, los
bosques asegurados por la sociedad
mutua noruega de seguros contra
los incendios, abarcaba 553,259 he&lt;&gt;
táreas de terreno. Entre los socios ':!&lt;!
cotaba con 24 cantones que aseguraron los bosques municipaloo que
tienen una superficie total de 34,472
hectáreas. Es un ejemplo muy interesante, de colaboración de los poderes públicos, con la iniciativa privada.

--------------------.....

LA NOCHE

La Música en América

Cuando la diosa Luz cierra los
ojos, surge la noche vaporosa y tr;:,te.
La noche es negra como todo Jo
impenetrable; bajo sus tupidos Yelos no existen horizontes, ni alturas,
ni abismos: todo se confunde en una
sóla-, masa: el color muere y la Unea se pierde.
Una noche sin estrellas es un inmenso dolor sin esperanza: 1os aatros irradiando en la extensión del
firmamento, son la piedad consolaudo una desgracia.
La diosa Luz da su magnificenci:t
a las montañas, su encanto a los
cielos, su irización a llll!&gt; .tguas; i:tflama las gotas de roclo, los vapores de las uubes, ~ da a la vida de
la tierra las auroras y los crepúsculos.
La noche todo Jo borra! En ell::i
se diluyen montañas, cielos, aguas.
Ninguna belleza se destaca ni brilla.
Bajo su manto, triste y denso, sólo
alienta el sonido como una voz eni~mática.
·
La noche es el sueño, es el olvido,
es la sombra. La sombra es la clámide que,..5obre sus mondados hombros, lleva Ja muerte. La sombra es
u· a ausencia, es un •luto, es u11a
negación: la negación implacable y
et rna con que responde el mistt·rio inex&lt;'rutable a todas las interrogaciones del hombre!

A juzgar por la suma que a
ella dedican, se creerla que los Estados Unidos ocupan el primer lugar entre las naciones amantes de
la música. Se calcula, en efecto, que
am se gastan para este arte 3,000 m1Jlo!les al año; es decir, el triple de
Jo que cuesta a su Gobierno el Ejército y la Armada. Al contr:i.rio, Alemania, nación por excelencia amante
de la música dedicada a la misma, una
décima parte de la suma que consagra a la defensa nac:onal. En América contribuyen a aumentar el balance musical las iglesi:lS, provistas
en su mayoría de óptimas orquestas, tan numerosas como las teatrales, que producen en conjunto un
gasto de 250 millones de francos al
año.
Ga parte muy importante está.
también representada por la producción y el comercio de instrumentos
musicales; los piainos figuran con 563
millones anuales; los órganos con
50, en inmensa difusión van tomando incremento los instrumentos mec:áuicos; pianolaG, autopianos, pianos melódicos, eléctricos •Y fotopia~
nos. Pero la vedadera pasión nocional es. . . . el fonógrafo, en el cual
gastan lo:; ac1ericanos 325 millones
al año.
Añ~dase a esto los sueldos señalados a los artistas Hricos teatrales
por la gloria de disputárselos al viejo mundo, y se verá que no siempre
la elo&lt;'uencia de las cifras dice la
,·erdad.

S11lnHl01· Palencia He1·ena.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se skvan arrei:la r sus cuentas pendientes a la mayor brevedad.
JULIAN S. SOTO. . . . . .
OaJ1:aca.
J. F. VffiLASANA. . .
Tula, Tam.
M. CHUMACERO. . . .
Río Blanco, Ver.
ROSALIO L. ORTEGA.
Tancanhu,itz, S. L. P.
SA.MUEL MOlÑUZURI.
Acapulco, Gro.
DAVID ELlZONDO. . .
Linares, N. L.
VICTORIANO S. GARCIA.
Rfo Blanco, Ver.
ENRIQUE PARAS. . . .
MontemorP:,Os, N. L.
EL :\fUNl)O TLUSTRADO Y LA SE:'\lANA ILUSTRADA, S. A.

EL ARPA
(\"iene de l:t 4a. plana)
!fo: ésto no es cosa del ot1 o mundo.
Dejad ahi vuestra arma, de:.:;colgad
el arpa y desenvolvedla.
Ñor RosaHo.-Pero mi señora
ama ....
Doiía }larra Silveria.-No hay pero que os valga, seor temeroso. Haced lo que os digo: un viejo sol dallo
de la Religión no es cobarde.
El aludido baja el em·oltorio. Hay
tensa expectación. Una mosca vuel::.,
Todos forman circulo. Ñor Rosalio
descose la cubierta y el descubrir ei
arpa salta una nidada alegre de ratoncillos que huyen deslumbrados
por la luz!
Ji:l corro.-¡ ¡ ¡ Aaaah ! ! ! ....
Nicodemo (escupiendo de lado con
desprecio, metiéndose las manos en
los bolsillo~ de los pontalones, ele,·:!.ndo los hombros, balancr&gt;ando Ja
cabeza risueña y dirigiéndose a su
hermano mayor).-¡APda la brea!
Y que háigas tenido congoja de ánimo, Reyes! ....
SE\-ERO .Ul.-\.BOR.
J a tinta para mai·cai· !'aeos y fardos. Y en general l.od~ las telas ordinarias, se hace con negro de humo
disuelto en aceite de linaza hervido,
en cantidades proporcionales.

¡Tenla razón!
L'P muchacho, que ten.fa fama· u.;.
ser muy holgazán dijo a su madre:
-Hoy, cuando pasé cerca del molino, me vf acometido por un enjambre de abejas ...
-Irran sin duda. hijo mío, en busca de un zángano,-repuso la mad•·e
significativamente.

Registrado como artículo de segunda clase el 3 de Noviembre de 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

Pues Señor....

Much~c~as Que Trabajan

i

~as senontas que trabajan están
par~cularmente propensas á males fen:iemnos, y muy en espP.cial cuando
t1e'!en que permanecer de pie desde la
manana hasta la noche. Día por día
durante ~o el año, tiene la muchach~
que trabaJar pues en muchos casos es
ell~ la que sostiene la familia : es necesan~ que ella gane el pan para que otros
~u_bs1s:.~n. ~ señorita está obligada
a 11: al ,:rabaJo y cumplir con Jo q_ue Je
e~tá , e~.comendado aunque se sienta
bien o no, aunque llueva ó brille el sol ~
. Los síntomas de enfermedades pro: ~""\
del i:exo que P,roducen estas con1c1~~es se mam.fiestan pronto por ~
cleb1hdad y d~lores en la espalda, dolores. en las piernas y parte baja del
estól!1ago. Como resultado de mojarse
les pies con frecuencia, sus periodos se
Jl_resentan irregulares y dolorosos y i:1eu te desmayos, pierde el apetito y, \:li
1
'i:i
í,na.mente,_Ja
vida se Je hace amarga
Y apenas s1 puede cumplir penosamente con sus deberes.

S!~

ii:

El Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham
es altarue!lte recumendado para las muchachas que trabajan y es casi universalmente u~ado por gran número de las núsmas.

d IGrand! Caymán, !ndias Inglesas. - "Sufrí por años con menstruación
cu~n:ema_ acompañada 1e dolores á través de la espalda y en
1~
de la Sra. Lydia E ªp·1g:hme aconseJó. q1;1e pr?b_ara el Compuesto Vegecal
"Al acto . : . _m am Y yo dec1d1 escr1b1rle y obtener su ayuda.
al terminar 1r~ii~~iae á tomar el Compue~to_y mi sufrimiento desapareció
todas 1
.
botella. Nunca deJare de recomendar su remedio á
Caymá:~ fual:ein1l~s!tfren. ")- Sra. RHONA McCoY, East End, Gran
SI está Ud. sofriendo aknna de
t
f
ei;.~~'\1~t:;;ibE cl~11~d~1cin)1::11~!
nfc1:!!~Me~•jn
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º{~!a!

~r,~:~:.

--...--R·

....•
.

Mexico, 3 de mayo de 1914.

•

Energía Norteamericana
Uu publicista y catedrático francés,
y a la vez eminente filósofo, M. Bou
troux, acaba de regresar de los Estados Unidos, en donde ha dado una serie de conferencias que Je encargaron
los representantes de varias universidades de la unióu americana.
M. Boutrox habla con entusiasmo
férvido de los centros superiores de
instrucción de los Estados Unidos. Lo
que más le sorprende son las cantidades inmensas que se destinan a la
enseñanza.
El presupuesto de las univerisdadee
amHicanas no tiene Umites; los particulares. estimulados por el buen
ejemplo que dan los Carnegie y los
Rockefeller, se acuerdan también, en
los actos de última vol.untad, de nutrir la suma de donativos.
Puede decirse, sin exageracióu,
que las universidades nortearueri&lt;'a
nas vense envueltas en una danza de
millones, cap;,,z de lleYar el optim,~mo de un pueblo hasta sus más ~xage.rados limites.
Como prueba de lo que afirma 1\1.
Boutrox, véase lo que dice en las
siguientes lfneas:
"El presidente Butler, rector de
la universidad de Columbia es un
mago a cuyo llamamiento llu~ven los
dólares por millones, y que trueca
no precisamente en oro el vil met.al:
sino la riqueza material en ciencia,
educación y espfitu."
De este modo el dinero del Estado y el de los bolsillos de los particulares recibe el mejor empleo posible. Es una semilla que produce co-

JllL~·~tt'.;~:d;f

JJiosos frtrtos. Y viendo el dinero bien
empleado, los donatirns son tambi"n
inagotables.
Añade el . insigne filósofo francés
que en ninguna parte como en Nor~
t';l América hay tanta fo en el podeno Y en la eficacia de la instrucción
)-"de la educación moral para realizar los fines del progreso social. Los
P.orteamericanos tien1:&gt;11 fe ciega en
su porvenir, y esto les da una fuerza
incalculable.
Pero no se crea por esto que les
ciegue el orgullo naciouál. Saben que
en Europa hay una cultura selecta ,
superior, y procuran asimilársela en
todo lo que sea posible y conveniente.
A este fin envfan a Europa cierto
núero de estudiantes. Y como si esto
no fuera suficiente, fundan e¡ "Graduate College," centro en el cual los
jóvenes norteamericanos, sin movere de su pats podrán nutrirse con la
cultura europea, que ya se encargarán
de darles profesores reclutados en las
diversas naciones de Europa.
Sin embargo, nosotros creemos que
una universidad es. algo más que un
edificio grande y un ruadro de profesores. Una universi.dad es algo indeterminado y vago que flota en el
espfritu de los antepasados y de la
sociedad misma; es un árbol secular
que no puede trasplantarse sin pena
de verle morir. Y por esa razón creemos que los Estados Unidos yerran
el ..camino por lo a este punto recpecta. No logrará•1 alcanzar los frutos
que ellos se 1&gt;roponen al trasplantar a
su pais esquejes de las viejas universidades de Oxford, Berlln o Parfs.
Aparte este reparo fundamental, só-

Pues, según cuentan las crónicas,
sucedió que la otra tarde
en la calle de Carretas,
muy cerca de la de Cádiz,
una señora muy guapa,
de buen porte y lindo talle,
capaz por su,. mil encantos
de dar celos a un tomate,
fué atracada por un rata
modelo de hombres audaces,
que, sin meditar los riesgos
de su hazaña, ni su alcance,
le arrebató una pulsera,
un alfiler de brillantes
y un bolsillo, en que guardaba
algunos miles de reales.
Presenciaron el suceso
un sacerdote, el alcalde,
un sargento de orden · público,
una_ monja, cuatro frailes,
Ct!3CO coi:,4eros de punto,
un mspector de carruajes,
una castañera y varios
vendedores ambulantes.
Y sucedió que, po;:1 uno
de esos milagros casuales
dignos de ser perpetuados'
en lienzos, bronces y mármoles,
el fresco y audaz ratero
fué sorprendido infraganti,
Y ante el señor Juez, con todos
los testigos presenciales
se le condujo en el a'.cto
seguido de centenares
'
de C'uriosos, que gritaban:
; a la cárcel! ¡a la cárcel!
-;Soy iu.ocente!-decta;Soy inocente! ;Soltad~e!
Y el Juez le gritó:-;Sileneio!
-;Soy inocente!
- ; A callarse!
¿ Ya uted a negar lo que han Yisto
personas tan respetables
como las aquf presentes
que presenciaron el lan'ce?
- ¡ Soy inocente!
-¡Habrá cfnico!
i'\'a ~sted a pudrirse en la cárcel'
-Senor Juez, ¡yo se lo juro
por mi padre, por mi madre
por Santa Rita de Casia
'
Y por la VirgeP. del Carmen
que soy inocente!
·
-¡Vamos;
;No vr un Pillo semejante!
-Si señor; yo se lo juro
Y lo juri1;ré aunque me a;pen,
que soy mocente.
-¿Cómo?
- ; Soy Inocente. . . . González !

Número 44

......................;~

•

♦
♦
♦

DIRECTORIO
Js:L MUNUO ILUSTRA.DO.
Art.., T J,fteratllra.

..

+ Editado por "El Mundo Iluatra+ do" y "La Semana Ilustra+

da," S. A.

Qh}NERAL Y GIi- ♦
RENTE:
♦
l!:I&gt;UAR.00 l. AGUILA.R.
♦

♦

+
+

+

•+

♦

♦
♦

•

• DIRECTOR
♦
♦

•
, ,.
· +

•

JEFE DE RED.A.CCION:
MANUEL DE LA. TORRIII.

♦
♦

•

COLABORADORES:
♦
Joaé Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
+ llerlco Oamboa.-Llc. J'eds ♦
♦ M. Uábago.-Lic. Neme■io Gar- ♦
♦ eta Na.ranjo.-Lic. Rob6n Va- •
+ lenti.-Lic. Antonio Ramo■ Pe- +
♦ drue:r.11.
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+ deben remitirse al Director O&amp;- ♦
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Fumemos, pues
"Todo indivic!uo, pronto .t 1:, cólera Y de mal genio se convierte en el
más pacifico ct0l munJo cuan,lo después de haber comido, con un cigarrillo _entre los labios, se deleita
con el ligero humo azulado haciendo con beatitud su digestión. Asf
se e~presa Miss Arabella Spencer,
un ¡oven profesora que. ha sosten ido una tesis con este tHulo: "La 11ecesida&lt;l de fumar para vivir mejor.''
Y añade aún que los hombres que no
fuman son a la vez irupacic&gt;ntes y
¡,endcP.cieros.
lo plácemes merecen aquellos grandes
centros de ensefü,nza, de los cuales
mucho tiene que aprender el viejo
li.rnndo en que vivimos.
'

1

�Lotería Nacional

EL MUNDO I L U S T R A D ~ . . : . . º - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

El Doctor Vicente Santoni,
De La f acuitad De Medicina
'/Hl!f!llt;'?ff/!l\fl/Ulil~ de Paris, Recomienda La
Peruna.

DR. VICENTE SANTONI.

La Peruaa Ea Paises C'1/dos.
En paisee cálidos no es tan frecu•
ente el catarro de la cabeza y gargan•
ta, como lo es el cab,rro del est6ma¡1;0,
intestinos, riflones y órganos pl!lvicos.
El catarro en paises cálidos asume
fases peculiares de dichos paises.
Puede asemejarse 6 no al catarro d e
paises fríos, pero no deja de ser la
misma enfermedad.

i

•

l:!f;:;:;:-~~:;;;:;::;
l

las de la nariz, garganta, pulmones y
, cavidades de la. cabeza..
En paises cálidos afecta también la.
nariz, la garganta y los pulmones,
pero con m:LS frecuen cia. los orga.nos
abdominales y pélvicos.
El ca.tarro es la. enfermedad que
mas persigue á la raza humana.
Hace tiempo que la Peruna goza de
fama universal, como el mejor reme·
dio para el ca.tarro.

El facultativo que subscribe,
Doctor Vicente
Santoni, de la facultad
de Medicina de Paris, y
con ejercicio de su pro•
fesión en la ciudad de
Ponce, Puerto Rico.
Certifica: Que desde
hace algún tiempo viene
empleándo en su numerosa clíentela, el preparado
farmaceútico con oc id o
con el nombre de "Peruna" en las afecciones ca..
tarrales, obteniendo siem•
pre excelentes resultados.
Es una preparación de
gusto agradable, que re ..
cetaré siempre, en todos
aquellos casos que su empleo esté indicado.
DR.. V. SANTONI,
Ponce, Porto R.ico.
La Vlctor/oSll Peruaa.
Carta Del Reputado Dr. J. M. Bsrbá.

Muy Señores mios : -Tengo el
gusto de comunicar A Vds. que los
resultados obtenidos de "La Peruna"
entre varios enfermos de catarro,
tanto nasal como también de las
primeras porciones de las vtas respiLa Peruna gusta. en 10!1 patses
cA.lldos por sus p ropiedades tónicas.
ratorias, han sido notables. Algunos
DA. fuerzas actlvA.ndo la función \ se expresan d el remedio con frases
de los órganos nutritivos.
a ltamente encomlA.sticas, y sin duda
Estimula la circulación de la estas personas serA.n por aqut la
sangre y al mismo tiempo dé. vigor mejor recomendación que puede tener
A. la digestión y asimilación.
un medlcameuto que empieza 6. dar
Fortalece gradualmente sin actuar sus pruebas.
en el sistema como estimulante temDe Vds. afmo. y atto. S. S.,
DOCTOR J . M. BARBA.
poral.
'-"',..,........_.._...,.,...,..,.,..
.._..,.,,.. ....,.._...,......,..,..,..-., 1 Catorce, San :Luis, Potosi, México.

Timidamente, .a hurtadillas, como
el que comete un delito, se dirige al
segador más próximo:
-¿No trairán agua? ¿tú, di, no
trairán?
-Suerte has tenido, borrego! ahi
viene junto con ella la Sordica.
Anselmo alza la cabeza, y a lo lejos, sobre un horizonte de un amarillo anaranjado, el segador ve recortarse la figura airosa de la mozuela, portadora del odre cuya sola
vista le refrigera el alma.
De la fuente de los almendrucos
es el agua cristalina que la Sor&lt;lica
lraé-agua más helada cuanto más
ardorosa es la temperatura, sorbete
que la Naturaleza preparó allá en
sus misteriosos laboratorios, para
col'.solar al trabajador, en los crueles dfas caniculares.
¡ Si Anselmo no se contiene, al encuentro de la zagala, saltarfa a manera de corzo, cuando ventea el manantial cercano!
Como la Sonlica adivinase dontle
estaba el másl aediento, el más ansioso de aquellos desheredados, recta venia hacia Anselmo, gallardamente enhiesta, para sostener el odre
mejor, y e n la mane una canta.rita
de barro salpicada de divinas gol!l.S
de humedad, que a la luz del sol relucfan como sueltos brillantes.
Y llegándose al segador novicio-leyendo en su cara amortecida la
necesidad-le tendió la cantarita a la
cual pegó Anselmo los labios con un
suspiro violento, que parecia un sollozo ....
Al anochecer, cuando los enormes
carros iba~ caminando de las eras,
cargados de gavillas, Selmo y la Sor·
dica ,·olvfan juntos por la senda que
ro:lea el lugar, y el mozo decfa a la
zagala, muy cerca del otdo, sin dud11
a causa del defectillo que declara el
apodo:
-Ná, mujer, en la chola se ma l:a
meUo, y en el querer muy a.entro . . .
Tú vas a ser mi novia . . . No me des
un €Saire, borrega, que me gustas
m1s que el agua de tu cantarita.
E)lJLJ..\ PAUDO BAZAX.

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LA SORDJCA
Las c uatro de la tarde ya, y aún
no se ha levantado un so1&gt;lo de brisa. El calor solar, que agrieta la
tierra, derrite y liquida a los negru7,00s segadores, encorvados sobre
e l mar d e oro de la mies sazonada.
Uno, sobre todo, Se-lmo, que por pr:mera vez se dedica a tan ruda faeu.1,
siéntese desfallecer; el sudor se en!r[a en sus sienes y un vértigo paraliza su corazón.
¡Ay, si no fuese la vergüenza!
¡ Qué dirán los compañeros si tira la
hoz y se echa al surco!
Ya se ha re[do de él a carcajadas
por que se abalanzó al botijón vaclo,
que los demás hablan apurado ....

Maquinalmente, el brazo derechc,
de Anselmo, baja y sube, reluce l:i
t:,oz, :tplooando mies, desci.briendo
la tierra negra y requemada, sobre
la cual , al desaparecer el trigo qu~
las amparaba, langidecen y se agostan aprisa las amapolas sangrientas
y l a manzanilla de acre perfume..
La terca Yoluntad del segadorcillo
mueve el brazo; pero un sufrimient:i
cada vez mayor hace doloroso el esfuerzo.
Se asfixia, lo que respira es fuego,
lluvia de brazas que le calcina la
boca y le retuesta los -i:JUlmones. ¿A
que ce deja caer? ¿A c:ué rompe a
llorar?

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SOLO ELLOS
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El' el m:smo cementerio
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Contra todo impostor, todo tirano
que cometa injusticias a mansalva,
con espfritu fuerte, altivo, ufano,
con esa fe que nos redime y salva,
salir debemos, llenos de a lborozo
cual salió Don Quijote con el a lba'.

'

Gustemos siempre del sublime gozl,
de adorar a, l a excelsa Rebel-dfa,
que a su amante más viejo trueca
(en mozo;
inflame n uestras venas la osadfa.
con varonil y enérgico deseo;
aspiremos a un mundo sin falsia,
donde no haya verdugo, juez n i reo
irritando a los dioses, si es preciso'.
con la audaci:.&gt;, inmortal de Prometeo.
Bendigamos a E,·a porque quiso
librarnos, con rebelde inobedienc;a,
de un burgués y tedioso Paraiso.
S[, seamos r ebeldes de la Ciencia
el fruto hay que morder, pues fuerá
( odios:.t
la vegetal y estúpida existencia.
Es servil, despreciable y vergon(zosa
la rastrera y perruna mansedumbre
del que besa la mano que le esposa ...

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Salud a U, poeta, que a la cumbre
llegaste con firmeza y valenUa;
¡ que por siem¡&gt;re nos gu[e y nos
(alumbri?
11uestra santa deidad la Rebeld[a!

~

TODOS LOS MARTES

A ESTRELLA.
~lentira es el Universo ,
la vida una falsedad,
mentira el Sol que me alumbra,
mentira la humanidad.
~lentira el azul del cielo,
mentira el verde del mar,
y sólo tus ojos bellos
son los que dicen verdad.
J. Tai·1·inda &lt;lel Mármol.

Salve, adalid: mi corazón te envia
un efusivo y fraternal saludo,
en nombre de la madre Rebeldfa.

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ferruginosos y las quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecencias ; este vino se recomienda 'á las personas de edad, á la!.' mujeres, jóvenes y á los mños.

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que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Profesor BOUCHARDAT es el de M" CLEMENT yC1• de Valence
(Dríime, Francia). - Cada Botella lleva fa marca de la Untón da
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" OLETEAS'', - Los demas son groseras y peligrosas fa.lsit1.caciones.

Por deudos y por a;:nigoc
fueron las dos \·isitadas,
en una vertieron oro,
en otra vertieron lágrimas.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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