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                  <text>•

México, 24 de mayo de 1914

+

-

-+

r,•

1

+

+

Capitán don José Azueta, muerto v&amp;lercsamente en Yel'ncruz por &lt;lefencle;• la inte¡:;1':idnd de la Patria.

l

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�A nuestros agentes que no pagan.

!
J

+

li

+

Toda solución de continuidad en la piel; toda herill::i por peque1h
que sea; un granito abierto; una ult:erita, es una puena a1Jie1 ta a h
iufecci6n; la mayor parte de los m icrobios patógenos se e~1cuentrau e. 1
el polvo de las calles; allr se ba.llan el de la tuberculosis, el del tt-tanQS, el d e l cáncer, etc., y estos m icrobio,; penetran en .el or~:.:ulsrn:,
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de ~u Cp1denm_s. A.d-·más, ldiS afeccio nes de la piel, granos, tumores, her11.las, erupcwnes }
otras, se hacen más graves, a medida que se les _cura Y se vuelve~1
crónicas y a ,eces incurables, por falta de tratam1ent? oportun~.
Tocfbs los facultativos recomiendan para et tratamiento de di cha-,
enfermedades, la Pomada Balsámica '.\larnvillosn como el medi camer.:to más eficaz y de resultados más seguros.

,¡,
&lt;it

Í

+

:¡:
~
i_

Participamos a los. agentes que tienen saldo pendiente con
esta Compañía, que si en el término de 15 días, no han cubierto
sus adeudos, haremos el cobro por conducto de este periódico.
LA DIRECCION.

más mada año, y 1 0,000 más caU1.
mil años.
El sol, aun en los tiempos más favc-rab les, no derrite al dfa sino unacapa de nieve de 50 a 70 cenUmetros
do espesor.
En 1 846 a b rióse paso un alud lMl'
entre un bosque del pueblecito pirenaico de Aragnonet y arrasó má.s &lt;J&lt;:i
15,000 abetos.
Hay alud es que arrastran 100, 00,l
metros cúbicos de nieve.

.;.

HE VENTA EN TOllAS LAS FAil)UCIAS A $0.~5 CT\'S . LA CAJA.

+

+
+
+

ADVERTENCIA:-Conviene sabe r, que comerciantes poco escrupulosos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al .com·
prador medi camentos que ya por el nombre o por la semeJanz.1
de su envase se confunden con éste, por lo _qu.e recome ~damos
ex.da el nombre completo d~ PnmtHl.l Bah·.;1111 ll '.\lar·a,·illcsa y u :.
marca de fábri ca que es el águila de dos cabezas.
+

'

+

t++++,.-~+I ! ¡ ¡ ! 1 l ¡ iHs-♦ ..+-i&gt;++•+U++I 111111111 ti UI+&gt;'

UX PO{'O TARDE.
W1 iadividuo encuentra una señora en el parque y la sigue despu és poi·
distintas calles y paseos hasta que
toma. el tranvfa, baja de él y sigue
a pié basta el centro d e la población.
El individuo Eube también al coche; b señ-0-ra baja y continúa seguida d€! caballero.
La sefiora se vuelve de pronto y
exclama con indignadón:
-¡Imbécil! ¡Estúpido!
- Señora, podrfa usted habérmelo
dicho antes.

Una crónica inglesa dice que en
las mesas elegantes siguen triunfando como adorno las flores; pero las
artificiales, y no las de trapo; sino
Ja,s de papel.
Ahora, que parn. que tengan verdadero mérito requieren que s ean
!abo;- de la señora de la casa.

CURIOSIDADES
Graham Wbite, cree que dentro de
diez años los voladores serán tan comunes como los automóviles Y que
la aviación ofrecerá casi tan pocos
peligros como el automovilismo.

.,, .e!•

•~ ,¡, •E&gt;

+

El arte de escribir anuncios es YJ.
una rama importante de la literatnra .. Algunos escritores há.biles en eet,:.¡. especialidad, disfrutan de sueldos
que suben a 10,000 oro al año. En el
Instituto de periodistas hay una clase en que se da esta enseñanza.

Las personas crecen m!ís rápidamente el primer año de su vida. qui.~
en todo el resto de ella.

+++

+++

w .;:, +

El aparato telefónico m4s per•
fecto, cómoCo y elegante.

Las serpientes no suben a lCls árboles enroscá.ndo~e en ellos, sino sujettndose con las escama-s.
En Italia hay más teatros, en proporción de Ja pobJa,ción, que en pafs
alguno.

Una libra de corcho basta para
sostener a un hombre, de peso ordinario, en el agua.

i

Para domicilio, $6,25.
Para oficina y comercio, $8.33 .
Departamento de contratoa,
lila. Victoria 118-M.

+

i

"Cada subscriptor tiene su linea" :

,..a•••••••• ••••••••i'1st911,.

Algunas de las principales compañías a las

Compañía Petrolera ''Pecero", S. A.

"
"
"

"La Luz", ,,

"

"

Mexic¡¡na de Petróleo del Pánuco y
Tamesí.
Mexicana

de Petróleo "La

Espe-

ranza".

Union Oil Co., S. A.
JMPRENTA

\'ERDADES Y MENTIRAS
GRANlJES CAJIPANAS.

que les he hecho acciones:

DE

EDUARDO l. AGUILAR

La. de Krernlfn, en Moscou, pesa
30 1 ,266 kilogramos.
La de 1\fopaisk, cerca d s !\Ioscou,
297,000 .
Burmah, en Amarapura (Birruaria), 180,000.
La de Trotzkoi, 175,000.
:\fog,oung, ciudad de Birmania, ..
90,000.
Templo de las diez mil eda des, cercad:? P ekín, 55,000.
Saint-lvon, 58,000.
Pago-da de Ragún (Birmania), ..
30,000.
París (Nuestr2. Señora), 17 ,140.
Sem; (catedral), 16,230.
Wetminster (Inglaterra), 13 ,000.
Roma (San Pedro), 12,680.
Paml)lonh. (·cateqraL), 11,960.
Zaragoza (Torre Nueva), 9 ,2 00.
Londres (San Pablo), Escori~l, ..
6,000.

Talleres de Grabado en Acero y Cobre, Lito-

Mex. 684 Juárez.
Teléfonos {

Ericsson 1518.

1
-

1

NO ,:=¡~~e~~:~!
sean de compa.

ñías serias.

i
i

En enero de 1854 cayó en Yaconct
12. nieve a 46 grados sobre cero.
En el San Gotardo, a 2,903 metros
de altura, caen con frecuencia dos mE&gt;í-r~ de nieve tn una sola noche.
Si la nieve que cae actualmente en
los Alpes se conservara donde caP,
ten drfan estos montes 1,000 metr0s

TALLERES OE

GRABADO,

LITOGRAFIA,

IMPRENTA,

ENCUAOERNACION
RAYADOS

1 t:duardo l. Aguilar
+

! Sa de Bucarel! 116.

!~

+

.. ~ d o un remedio ha vivido por más de
treinta años, aumentando continuamente su popularidad é influencia, y miles de miles de mujeres
declaran que deben sus vidas á él, no es
lógico suponer que es un artículo de
gran ménto?
Desafiamos al mundo entero á que
se nos presente otro remedio para
cierta clase de enfermedad que haya
obtenido la inmensa demanda y man•
tenido la misma por tantos años como el
Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E.
Pinkham, el famoso remedio para enfer•
medades de señoras. Solamente siendo
una medicina que produce resultados
maravillosos y muy honrados los reclamos ,;¡~3 do ella se hacen, es posible
alcanzar el admirable éxito obtenido
por este remedio.

El COMPUESTO VEGETAL DE
LA SRA. LYDIA E. PINKHAM
(. "Elkhart, lndianL-'' Por espacio de catorce años estuve sufriendo de
inflamación orgánica, debilidad femenina é irregularidades. Los dolores
en mis costad.os aumentaban cuando camina.ba ó permanecía de pie y tenia
terrible dolores tirantes hacía abajo. Además, estaba triste, sentfa mis
ojos pesados, y me volví flaca y páhda. Seis '1.octores intentaron curarme,
pero el alivio que me proporcionaron fué sólo temporal.
Decidí probar el Compuesto Vegetal de la Sra. Lydia E. Pinkham y usar
la Loción Sanativa. Durante cuatro meses estuve haciendo uso de los C'itados remedios y no tengo palabras ahora para darle las gracias p_or los
beneficios obtenidos. Si estas líneas pueden serle útiles, tiene Ud. mi
permiso para publicarlas. "-Sra. SADIE \VILLIAMS, 455 James Street,
Elkhart, Indiana.
~ S1 está Ud. surrfondo alguna de estas enfermedades y dcsC'a un cons(Ljo
especial. escriba oonftdencialmente á Lydia E. l.,inkham MC'diclne Co.,
Lynn, :Mass., E. U. de A. Su carta será abierta leida y contestada por
ana señora 1 considerada estrictamente con1ldc11clal.
·

Ap. 2029.
T léf
{ Mex. 684. Juárez.
e onos: Ericsson 1518.

en las redes metafisioas del juicio,
que nunca fué conceptuoso o pedante.
Y por este género de literatura, razonablemente, la gente muestra lauda.bl e atención .
Los letrados que gusten de ser sine ros sentirá.u, en e l
fondo, qu od
en este particular está.u acordes con
el vulgo. Se dirfa qu el supremo recurso literario de la época es el buen
humorismo y los a;critores empaquetados, predicadores de cosas ha mil
años sabidas, debieran ya guardar un
silencio decoroso y prudente y si uo
son capaces de animar su inerte vena
de humor, no debieran fatigar a uu
público que se niega a leerles, hastiado.
Debemos convenir con el admira•
ble señor France, prfncipe de los humoristas contemporá.neos, que otrJ.
cosa no es el grande ingenio, que sólo merecen la pena. de ser leídos aquellos libros como el Cándido de Voltaire donde tra,s la burla perenne Y
Ja más e.ruda iron1i se acrecienta la
figura. melancólica y regocijada. a un
tiempo mismo, ¡extr&lt;iña paradoja! del
profesor Panflos.
Y cuAnto ganarían algunos escritores jóvenes dejá.ndose llevar por las
corrientes del humorismo actual! La
gente no acepta las viejas ldeas sino
trajeadas con un plá.cido manto de
risa .....
Rical"do José clel Castillo.

Un Teatro original
EL DE SARCE EN BOLOXIA.

COMPRUEBE

que sean impresas
m1 casa, porque

!t--~-

,\)Contestad ÁEsta Pregunta ,

que se las enseñen yen

+

OE

.~LGO SOBRF. NTEYES

A parta1lo 2629.

óa. de llucareli 116.

¡,

EXIJA

y

grafía, Linotipia, Encuadernación y Rayados,

Fábrica de Libros en blanco.

México, 24 de mayo de 1914. ·

Año XXI.-Tomo 111.

-~:::

T•.

¡+
¡·
1+
:e +

1

•

Aeoletrado como artículo de segunda ~laae el 3 de Noviembre de 1894.

•¡

••••••••••••••••••••••••••

Busque usted "La Semana Ilustrada"

LOS ESCRITORES Y EL HUMORISMO
Ventaja innegable tienen los escritores má.s o menos preocupados dz
lo que tan poderosamente se ha datlo
en llamar "problemas del pensamiento." Ellos escriben cosas profun•
í!::1.s y graves y nadie los lee, aunqu ~
las personas simples rodeándole de
respeto que bastante se asemeja a la
admiración. Esta.n, pues, libres de lo~
furores de la critica que desprecilíndoles les respeta y no pocos de ellos
aisfrutan del atributo ma.s inefable
y envidiable que puede dá.reele al fer
humano, como lo es el de la sabidu-;
rfa. En cambio, los escritores de humor, gente de meollo trivial y ilgero
que de dos plumadas y entre cha rias
y comentarios de bulevar, de todo
juzga y sobre todo escribe. llcv§.ndo&lt;,e
la palma del favor públtc:1, son lefd06 profusamente y con satü,facción
y gusto que no se disimulan. Y a fe
que lo merecen. En efecto· ;, (i.Ué le
interesan ni cómo pueden agradarle
a la mayorfa de los hombres esas
largas, laboriosas y pesadas diserta,ciones sobre el "yo y el no yo" y
otros temas paralelos? Las gente;.,
tanto las personas cultas o letradas
como quienes apenas se dan cuenta de
su existencia sienten, al dfa, una profunda repugnancia por las ideas y es
que, realmente, las ideas no valen la
pena ,sino las formas de expresión
que toman. Y como quiera que el
mcnff3 entendido ha alcanzado ya la
convicción de que, en estos manejos
del pensamiento a la fecha todo es
repeUción monótona d~ lo que antes

se dijo, a medida que el hombre se
vuelve con más afán hacia la atmósfera mental que lo circunda, má'3
desesperado muéstrase por librarse
de ella o descomponer su antigüedad
en el aire más fino y ligero que no sofoque con presión terrible los impetu,s de la eterna fantasía. Y en esto,
caso extraño, la mayoria es bastant~
sensata.
Se principia ya a recibir con agrado la que pudiéramos llamar Intención oculta de los humoristas. Ellos
han tomado a su cargo, y gran número de escritores de nuestro tiempo
les siguen felizmente, el presentarnos
las más antiguas formas del pensamiento revestidas de gracia risueña.,
con nueva vida amable; y aquellos
asuntos áridos de toda fndole, sin excluir los poHticos y sociológicos, son
tratados con. un desenfado burlee.::o
que luego de habituarnos al sistema
del escritor nos deleita sin reservaH.
No estará fuera de lugar el que recordemos aquf aquel103 sabrosos comen
tarios que son una excelente muestra
de lo a-sentado, que a cada paso de
hallan en las crónicas literarias a '.1.
moda y aquella pura sal de ingenio
que derramó Ec;a de Quiroz en sus
consideraciones sobre la Doctrina de
Monroe y en su estudio sobre el pueblo chino, donde entre las má..s justas
y relevantes observaciones -corre el
rumor desenfrenado de la risa que se
quiebra ya en ironfa sutil , estalla en
franco estrépito de burla o disimulada y comprimida se contiene presa

Cerca de Praga, en pleno pafs de
Bohemia se ha inaugurado, con una
representación de "La novia robada."
un teatro al aire Jibre que ha te!lido
la suerte de hacerse popular i• n r-eguida y de congregar, para cada representación, má.s de 50,000 espectadores.
Dispuef3to el escenario en Una pequeña llanura y la enorme platea en
la cuesta de la colina, el teatro dió
poco trabajo y exigió poco capital.
Se halla en nuevo teatro al aire
libre, al que seguirAn otros mAs en
toda Bohemia en el pueblo de Sarce, y ha constitufdo para éste una
providencial 'loter'ía.

Número 47

••••••••••••••••••••••••••
♦

-,

+
ti,

DIRECTORIO
EL MUNDO ILUSTRADO.
Arte 1 Ll.teratara.

• Editado por "El Mundo

+
+
,t

+
•

+
♦

•+
♦

+

do" y º'La Semana
da," S. A.

lik.

Entre otras cosas construyó un
pabellón de madera para el emperador. Este lo tomó bajo su prote~ción, casando al carpintero con su
hija mayor.
De esta manera el obrero de Bala
es convirtió en un dignatario de la

♦

•
•
•

♦

•

DIRECTOR GENERAL Y OJD.. •
RENTE:
♦
EDUARDO I. AGUILAR.
♦

Jl!JFE DE REDACCION:
MANUEL DE LA TORRB.

•
♦

♦

•

COLABORA.DORES:
•
Jo116 Juan Tablada.-LJc. Fe. ♦
• derico
Gamboa.-1.J.c.
Je.O.■ ♦
♦ M. Hábago.-Llc. N emeaio Gar. ♦
+ c(a Naranjo.-Llc. Rub6a Va-. •
+ lent.i,-Lic, Antonio Ramu Peo- •
♦ druesa.
♦
♦
OFICINAS:
•
♦ 6a. de Bucareli, 118.-Aparta- • ·
♦
do 149.-Telétono ■: M4ti:ica- ♦
♦
na, 684, Ju6.res; EriCNou.,
♦
♦
1618.
♦
♦
( con llneu de ei:ten■ IOn.)
•
♦ PRECIOS DE SUBSCRIPCION: ♦
+ Por trimestre en lo ■
♦
+ Estados.
. $ 4.60 ♦
+ Por sets mesea en lo ■
♦
+ Estados.
. . . .
9.00 ♦
+ Por 1 afio en 101 E ■ ta♦
+ dos. . . . . .
18.00 +
+ Por 6 me■ ea en e! ex•
•
+ tranjero. .
16.00 ♦
+ Por 1 año en el ei:tran♦
+ jera. .
. . . . 30.00 ♦
+ En México, aubscrlctOn
♦
+ por un mea. . . .
1.Z6 ♦
+ N11meros sueltos. . . . 0.36 ♦
+ Nümero ■ atrasadoa. . . 0.60 ♦
+ Todos loa pagos han de ■er pre-- ♦
♦
ciaamente adelantadoa.
♦
♦
Para la publlcaclOn de a?taoa •
♦ en eete per16dlco, dlrlglrae a ♦
,. B. &amp; O. Ooet■chel, .A.ven.ld11. 11 4• •
♦ Septiembre, 28. 801 agen.tu en ♦
♦ Buropa, la Boc16t, Mutuell• de •
+ Publ1clt,, 14 ru ■ de Roua:e. ♦
♦ mont, (t- e.)
♦
♦ NO BE DBVUELVIIIN ORIOI- ♦
&lt;•
NALES.
•
♦
♦
Toda corrNl)onden.cla 7 giro ■ ♦
+ deben r ■ mlUne al Director 0• ♦
+ rente General.
♦
♦

++ ♦♦♦♦ + ♦♦ ++++••·

--M•i i M 1 ! i U i 1 ! 1 i 11111 !

+
♦

.

CALEN])ARJO DE LA

~•

El alcalde del pueblo húngaro
Baia ha recibido hace pocos dias
una carta del ministro plenipotenciario de Alemania en Abisinia com unicá.ndole que el carpintero Bolbel,
habla fallecido en Adis Abeba.
La vida de Folbel es muy interesante.
Hace doce años abandonó la HUt;.grfa, dirigiéndose a Adis Abeba,
donde trabajó por cuenta de Menc-

♦

•

•

llE CARPINTERO A YERNO DEL
F.~fPERADOR.

llu■tra-

Ilu ■ tra-

•

•

~

+
SEMANA. ♦
+

MAYO.

♦

❖

•

&lt;!&gt; Lunes 25.-Sa.n Gregorio.

ti-

+ .'\lartes

26.-San ~'elipe Neri.
it•
+ lUél-coles 27.-San Ranullo má.r. +
+ til'.
fl&gt;
&lt;!• Jueves 28.-8an Agustin Cantu- t,i,
&lt;!•
riense.
·::O
♦ Yie1•nes 29.-Santa María Magda• +
&lt;!•
lena.
•~
&lt;S&gt; Súbaclo 30.-Sa.n Fernando Rey.,;
~ Domingo 31.-Sta. Angela virgen.&lt;:~

+

+++"¡ t l $ e i

f 9 11l11 l l l t I f t

+
t

corte y tom6 parte en los consejos
de ministroe.
Sin embargo, continu6 siendo el
carpintero de la corte de Menelik.
Ha muerto de Hna pará.lsis cardiaca.
La corte de Abisinia ha decretado
dos semanas de luto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

POEMAS TRIVIALES
MUS/CA
Todas las mañanas llegaba a la
misma hora, ante las rejas del Ja_i:din. A través de las humedecidas \ ~drieras de mi ventana, atisb!ba cuidadosamente sus más pequenos movimientos.
Empujando el plano que descansaba sobre dos ruedas verdes se detenta ante la reja, Y al dete!1~rse comenzaba a desgranar la mus1ca quP.
dormla en el fondo de la caja armoniosa.
j
Era una chiquilla de pelo Y o os
negros Y labios encendidos Una ra~
paza, metropolitana que arribó a la:
costas inglesas como otros mucl10.
coterráneos suyos, a ganarse la tda
recorriendo los caminos. En el P auo
tenla prisioneros aires Y c:!:nciones ~~
todos los palses. A cambios de su:,
músicas la generosidad inglesa arrojaba pe~lques a sus plantas; monedas que la ra1iaza recogla al momento ¡)ara seguir más adelant~Bajo las nieblas de Bretana, aquella alma latina era ge11:1ela de ~a
mfa Errabunda Y o;olitana, camlna.ba . caminaba bajo las encinas de~nudas Y los cielos plomisos. Sus nrnsicas llenaban las &lt;'ampiñas de dond•!
emigraron los pájaros, que sus pla1.Í
tas andariegas se grababan en e
poi vo de todos Jos caminos. .
do•!
Una mañana, ante las re1as .
jardln faltó de pr~nto _la ~atln«I
visita. En vano mis pup1l~s mdag~on 106 contornos tranqmlos. A -~
~e'os la campiña inglesa se alargaba
m~r¡hita. En los ra~ajes escuetos_.
per.dla la nieve caprichosas figura .._.
blancas rstalactitas. A esa ~añaua
sucedieron otras, Y ante las re1as di'!
jardln no se detuvo el J)lano suspendido sobre sus ruedp.s verdes.
-¿Habní. muerto?-me dije.. Tornarla a Italia? Desde l'ntonces
~is párpados no se abrieron a ~:i
mañana ror&gt; Jas llamadas de la ~usica Permanecfa en el Jecho son!!liento Y perezoso; la ausencia del

•
Dice Que La Pe-ru-aa Es Un R.emedJc,

EXOTICA
1 tenla siempre mi alcoba en 11~~~mbras: porque apenas habla ~::
ella los proyectados reflejos de .
&lt;.himenea sobre los muebles Y par-2de~asi perdida la esperanza ?e olrla
otra vez escuchaba en suenos sus
músicas fugaces; Y tem!a que la ,;ustituyera otra 1esconocida ante las
rejas del iardln.
e
En el b~rding se notó la falta e
la rapaza. Aquellas mbs, hombronas
v s\ler&gt;ciosas, amantes de la costun.bre sintieron que a la hora del brra~.' lec; faltaba lo que por ª _g?-:1
u:1~1po les funa habitual. Y reqmriea la patrona para que hablar
ron llano andariego.
otro l
d "t,. ,. la I)atrona no•
A la hora e 1
"·
.
. 6 que a Ja mañana ,s iguiente
anu111c;
otra
vez
la
música
ante
lai&gt;_
venc r,a
. .
rejas del jardln. La nct1c1a me en
tristeci6; y un vago temor se i.p•Jder6 de mi esplritu.
Una inquietud extraña turbóme
el sueño; las ,h&lt;}ras pasaban c•J:I
aplastante lentitud. En el relox vecino conté la:; horas. En los chlsJ)orroteos de los troncos secos que ardlan
en mi estufa !el tristes presagios.
Fué eon i.as lu&lt;'es de la aurora
cuando cerré los J)árpados Y me e?tregué al sueño. Cuando el cans:rnc1'&gt;
me hubo rendido bien, Y en br~~os
del sueño viajaba por mis ca!111nnas
abrazadas de sol, ante las re1as dP.I
jardln echó un plano a volar las n~tas de "La l\latchlcha." Corrl al ba,~
6 miré a través d.e los cristales, ,
~a~~ aquel cielo p\omlso Y los lírbo·
les desnudos, senU los aleteos_ d~ la
música que agonizaba en el pa1saJe.
Desde entonces, pienso con honda
desventura en el "otro.'' en aquel
"otro" piano que rodaba sobre sus
ruedas verdes la rapaza andariega
de alma gemela de la mla, Y que b~jo el cielo inglés tocaba aires prop1. s dejando que durmieran en la
c10
caja, sonora las notas d e f u ego qui•
piden abrasantes rayos de sol, botas
de manzanilla Y de C'laveles de sangr~·.
R. BEX.\ynrns POX('K

----o----

lo De la moral provienen dos
cosa; esenciales: la cultura de la
n¡turaleza Inteligente Y la duración
de los pueblos.
2o. Es preciso que el ent~ndi~1iellto vaya adornado de la c1enc1a ,le
las cosas, a fin de separar el bien del
mal.
:le. Filósofo es aquel que co1~oc~
a fondo los libros y las &lt;"osas. • 1
que todo lo pesa y todo lo somete

Soy una fresca manzana
Que en el árbol sazonada
Ya a picar el ave hambrie ta
Picar quiero yo la grana
De tu boquita sangrienta
Como a una fresca manzana.

Manvilloso.
f=:~:~.: -

\;0tl::14t&lt;
.......:~:

~1e:

Cual un arrullo argentino
De melancólicos trinos,
De trinos convalecientes,
Es mi de.;eo prístino:
Serlín mis besos urentes
Cual un arrullo argentino.

❖

Qui~ro abandonar mi pena
Con vidalitas someras
Como un tristol de arambel,
Y embriagar mi indócil vena
~En tu bo&lt;'a toda miel
Quiero abandonar mi pena.
SI fuera mi dios quijotesco
Pidiera un solio en tu pecho
Para ser tu emperador,
Y sembrar mi afán dantesco
Sobre tus labios de amor
Si fuera un dios quijotesco!
TORRES.

DULCE RECUERDO
Pm·a mi fiel y buen
nn1igo, J)ara 1111 hermano l'l señor Junu

n. Gutiérrez, ak&lt;·tuosa y

TA. ANNIE HENDREN,deRocklyn,

certifica. como signe:
S"MeWashington,
siento mejor de lo que me ho sen-

eir.

fra-tN·nnl-

mente.

Lo recuerdas muy bien, porque en
medio de tanta pepa que arrastra
uno consigo en el pesado fardo de la
vida nos acontecen cosas que hasta
en ;1 momento de morir, las perc!bimo~ claramente y sin duda: Redio maravil/oso.
. memoro aquellas manos de língel,
"Hoy esta.riá de cama ~i no les hubiera
porque de nadie mAs .eran las _manos que yo vi un dla de esos en que
-::onsultado. II:t.bfa toma.do tocia clase
la dicha lo persigue a uno: un par d&lt;&gt;
d'.l remedios, perc. ninguno me hizo bien.
manos como dos lotos vhos de alaLa. Peruna me ha. herho fe//z y saludabastro, como dos lirios lánguido~.
ble. Ca.re2co do palabras con que elobellas, s1,aves, blancas, leves, ~ersai:';
giar la. Peruna."
como el azahar, como la azaha, co•
No solo bs damas de la aristocracia.
mo la azurena, como el ave; no agaelo~lon la Peruna, sino tambi-,n las do
naban, acariciaban siempre; unas
mediana. posición. Tocio.a confían en el
manos asl me subyugan, me en&lt;'anfamoso remedio del Dr. Ilartman, y
tan me enamoran. l\11 alma se exjamás están sin la. Peruna.
tre~1ece de alegrfa intensa, cuando
El Doctor receta. anualmente la. Pe • mis plírpados se cierran para hacer
runa, miles de da.mas, y nunca deja. de
que la imaginación consiga ver en el
recibir una. multitud de cartas, como la
confin lejano, la belleza de un par
ele la Sta. Ilendren, dándole las gracia&amp;
de manos que, a semejanza de dos
µor sns consejos médicos, y especial•
palomas blancas, revolotean alegres ~
refrenan su vuelo en torno de m1
ment9 por los mar:i.villoso resultadoa
mente. :\le enamoran, me encanta1:'
que les dá b Peruua,
me subyugan las manos tersas ,del,cadas, bellas. ¡ ~la nos femeninas, suaves, leves, virginales!! ... ¿Por qué
si sois tan bellas maltratásteis mi corazón con el puñal de la hermosura?
¡ Manos que no agarran, que siempr.:Extracto compuesto vejeta! Arvelina, 15 gramos;
acarician; ha.red eternamente que mi
•arabe compuesto de hipofosfitos,
45 gramos;
alma se extremezC'a de júbilo al im~Ja..--,.be compue5to de Zarzaparrilla, 6o gramos. ginaros entre sueños!!
[óm~n.. e1tos ingredientes en _cualquier
¿Las reC'ordaste, ,Juan"!

tido por cuatro afios. IIo tonmdo varios
frascos do Peruna, y uno do 111:lnalin.
"Ahora. puedo ha.cer todo el trabajo
demi casa., ordefiar l:l.s ,acns, a.tender ,
la leche, etc. Creo la Peruaa un reme-

RECETA PARA EL REUMATISMO.

di

Botica mbclelos cada uno en su pro~•~ casa
tómen una cucharadita despub de tau¿ comt
y al acostarse-

YIC'TOR B. \ "E L.\ZQl.'J,~Z.

al imJ)erio de la razón.
4o. Aparte del C"ielo, que pert_enec~
al hombre, está la naturaleza mtehgente: la C'onformidad con la n~t~1raleza constituye la regla: el cuidado de' hacerla efectiva y suJ)erarse ú.
ella, el ejercicio del sabio.
5o. El buen procedimiento consl'éte en ser en todo sinceros, Y &lt;'011formar el alma con la voluntad un:,·ersal: esto es, haC'er con los demlís
Jo que yo deseo hagan ellos conmi~o.
60. En el medio consiste la v!rtutl:
lo que logran los Infelices, 11nvadoss
de quien lo trasJ)one, no consl~ue
mlís que alcanzarlo.

o

PLJtCIDEZ

BELLA CAMPESINA.

A NUESTROS AGENTES
Rogamos a los señores que en seguida se citan, se sln■n arre~lar sus cuentas pendienteg a la mayor brevedad.
J. F. YILLASA...VA. . . . . .
Tul&amp;, Tam. •
!\l. CHUMACERO. . . .
Rio Blan~, 'er.
ROSALIO L. ORTEGA.
TancanhUJtz, S. L. P.
SA)[UEL l\flNUZURI.
Ac~pulco,.Gro.
DAVID ELIZONDO . .
Linares, :N. L;
VICTORIA&gt;.~O S. GARCIA.
Rio Blanco: ' er.
ENRIQUE PARAS. . . .
?tlontemorr~Ds, N. L.
EJ MUXDO ILUSTRADO Y LA SE:\lANA ILUSTRADA, S. A.

♦

Registrado como articulo de segunda c, ■ se al 3 da Noviembre do 1894.

Año XXI.-Tomo 111.

LA

Número 47-

México, 24 de mayo de 1914.

AMISTAD

Como a Ignacio Rarbel 4e dlú ea,•
, Pra no por ir toda,; los no&lt;'he,; a la
J)laza de Flores, ln\·ariablemente de.s_
pué,; de renar, tomaba el tranvla tlo
la &lt;'alle Hivadavia; de~ccndla frPnte
a la plaza, Iba al raré próximo; allf
~orbla de,paclcsamente sn té; si e,1contraba alg(in amlJ?:o depnrUn 11:i
momento, y luego, sólo o acompafü1do, &lt;'ruzaba al ¡,asco pt'lbllco, en donde permanecla hasta la horn del de,,;.
bande de las familias conc-nrrente•;.
Cuando la última muchacha hablas&lt;&gt;
marchado tomaba nuevamente s,1
tranvla, y a dormir. Tal programa
veraniego resultaba 11oro cn,ld!able,
11ero romo él decla "era higlénic·o";
ademlli,, entre el saludo a las ~eñoritas de Efe, o PI flirteo &lt;'011 la &lt;'hic·a de Ele, se pasaba entreteniendu
el tiempo; al!! bajo los tlruole~. al
fresco de las Porhes agradables ove1,do ura ,·ez a la semana los 'val!!"S
de la&gt;&lt; 011eretas Pn bo~a. ejer11tadu.,
por una anónima banda milltarmen.
te uniformada, Todo esto, pC'queiu•,
Insignificante, de aldra, Pra ec·onóml&lt;'o, cosa lm11crtaPte para ól, empleado modeetfsimo, t!P exigp¡I( ia ali;una &lt;'n su~ gusto~ de lmen hombre
a)go feliz. resigP'!do a su pobrP de,'.
tino,
l'na noche transcurrla enero 1&gt;as:rndo 11or 1·1 vered611 de la plaza
ron un amigo, la ,·16 a ella t'n un
banrc, acompafiadn 11or una ¡1pqueñuela de revueltos riz,,s. ~ra mor,1rha, de mirada vivaz: \·e!'tla con ell'gancla y. al sentar~e habln rl'rogirlo
11!1 poco la falda, deja1•do ni descu.
b1eno, ademé det pié, un tobillo terso, blanqulsimamente t raslul'ido po•·
el anc·ho &lt;"alado de In media negra ...
As!, en el abandono dP s:1 110¡,tur~
,·ista al reflrjo ape-,11:nhardo o.:. 11 ~
farol casi 11erdldo entre lo,; ramajes,
con su IP.~lnnante mirar. a¡1arerfa
atrayentP, perturbadora casi. Hul."l
miradas, J)a!u·os lePtos, rppr-ddos, d,•
Rarbel 11or frente al baJtCo esbozo~
de sonriea~. La 11eq1te1iuela, (•ntre&gt;tanto, rorrcte&gt;aba ,haC'la 11ir1tPtns ih::i,
\"E'ntl.
Cuando a las onC"e, 1•111111•zó f'! c., .sbande de las familias, Harbe!, nl(•n.
tado ))0r una insistente y larga mirada, la slgni6. Por vereda!&lt; diferente~. al'duvieror Yarias cuadras; ell:i,
de rato en rato, \'Oh-fa la c·aucza par:1
Mirarlo; él, ur. poco nen·lcso Iba fumando, haciendo molinetes' ron ..1
bastón. La ralle 11or dond:.i marC'haban estaba !'ola, In luz de los farol.-.,;¡
&lt;';ª penumbra, 1111a gran JJaz, un gran
s1lenrlo de,caPdla de la rnnica estrrllada de los cielo•, cerniéP.dosc ~,,.
bre el sueño del nrraual. En e;;e momento. la 11~quel1ucla, al cruzar u:ia
calzada, dió un traspié, rm1bal6, &lt;'ayendo con un grito. Entorccs se acercó solfcito.
-¿Se ha hecho dafio? .... Hay
tan poca luz. . . . el empedra1lo &lt;'8
tan malo ....
-:--o: creo que no e~ nada. A ver,
Eulalia, ¿ te lastimaste?
El heC'ho banal eirYl6 para pone.
los en comurlcaclón y siguieron el
camino hablando futilezcs,

DE

RARBEL

1
1

I

0

-

El &lt;·1·uc·t•1·0 frnnrí'~ ",Juuna. de .\reo,'' "urto en \'e1acruz.

Al \ oh c.· u.la c:;quina, ante la portada d,&gt; una quinta de jarcl!n amplio,
fro'ldoso, ella 6 ' detu\'o y ofreció,
cortés, su easa. Luego hizo sonar e 1
t!mbrt'. Al'udieron a nbrir. CamblaT0"1 un cordial "huenas noches": eib
se mtern6 m•tre los firboles con la
11cqctña tomada de In mano; Rarb:!l
11crmaneci6 todavta lll'. momento I&gt;il·
~e:rndo por la vereda, nervioso, pa!pltante ra~i 11or las miradas halagadoras de la dcsroncclda. Antes di)
marcharse, miró hacia la quinta. Eu
la ¡,ortada du la verja estaba escri•n
.. \'illa i,;111a11a•·, y por tras Jo.; ramajes, entre los árboles, velase una llt.,.
en el fondo de una ventana abierta.

l!

La amorosa relación se estrechó
ráJJlda. Ella contóh una historia ea
donde aparecfa engañada por un
hombre que para conquic;tarla habl,
ca llado sus ya contraldos lazos m~trimo1tiales; tal percance le ocurriera
cuando contaba diez y ocho años.
Fruto de esos amores era Tela, cuyo
))adre, generoso, rico, aseguró con
largueza el porvenir de la hija y ele
la madre.
Le11.taml'nte Harbe! se fué enamuraudo, mientrac; ella, hábil, conocedora ya de la vida, dominando con
J)ericia los movimientos de su corazón sintió placer en agregar a la vo-

luptuosidad de sus deseos flsicos, h
voluJ)tuosidad dP enamorar románlicamente a aquel hombre jovPn, recién llegado a la rno&lt;'edad, Lo vi6 algo sentimental y supo rodearse de
un cierto mlsterict doloroso, haciéndose c·ouoccr !Sólo como quiso y cor,villo: as!, magnifirada por su historia de mujer engañada, l'on una vag'l
aureola de ;,ufrlmiento, se le fué entrando a él en el corazón.
Al iniciar,;e el Invierno, ella, satisfechos ya sus pasionales apetitos,
comenzó a mostrar cansancio JJ0r el
amorfo. \"in!eron las citas frara,;adas,
las excusas, Por un amigo supo él
detalles de la pa.«ada vida de aquella
mujer, bien distintos a los que conc,cla. Sin embargo, no se desilusionó,
intentó continuar el idilio. Su asiduidad, su ternura, se J)erdleron en el
desvlo, cada vez mlís evidente, &lt;le
ella. Al fin, una noche, tuvo la certeza de que tenra un rival, . . . De:1¡1ués, definitiva, vino la ru1&gt;tura.
Sufrió mucho; en su vida de empleado humilde, sin alternath·as, sla
encumbramientos, aquel amorfo, sit:ndo el momento mAs álgido, más 11,tenso, dej6Je clavado perdurablemente un recuerdo que si era amargo por
el desenlace, era grato también por
la felicidad breve alcanzada a gusta,·.
Un dla le fué J)resentado un señor
Gáh-ez Y, con gran sorpresa, supo en
el giro de una conversación en la que
se contaban aventuras amorosas, que
su nuevo conocido y el rival entrevisto una noche en el jardln de "\":lla Eulalia" poco antes de la ruptura,
eran la misma persona. N'aturalmente, hablaron largo de "ella". Rarbe!,
disimulando su sentimiento, contó nn
forma agriduke cosas de "entonces".
Glílvez, sin sentimentalidad algun,,,
habló con acento práctico de su relación amorooa terminada también;
habló libre, desahogadamente: flícil
ora C'0nstatar que en su corazón no
habla dejado rastro alguna aquella
mujer de tan equhlco vivir, de la qu¿
decfa: "Es libre, vive como le conviene, es una rica tl11a".
Aún cuando el concepto sobre su
ex-amante fuera muy diverso al que
se forjara en los C'omienzos del finiquitado amorfo, Rarbcl supo con hou·d a pena silenciosa, detalles, rircunstancias. cosas de ella, de donde surgla como una mujer vulgar, enteramente concupiscente, relativamente
hAbil como para saber adoptar las
))oses convenientes al temperamento
de sus amantes. Sin embargo, ya que
no ella, el recuerdo del pasado amor
continuó siéndole querido.
Hiz6se amigo de Gálvez; Intimaron. Hoy, después de dos afios, son
irseparables. GAl\'ez ni recuerda va
a la dueña de "Villa Eulalia"; pero
Harbe!, incapaz de lograr otra aventur semejante, C'0ntinúa sin olvida1la e ignora, en su falt.a de comprensión de las cosas sutiles, que sn aml!,tad, s11 estima profunda por GlílV":t,
~61o €5 refl.t•jo del amorfo pasado. S·t
amigo, siendo testigo de \a hazaña
mayor de su vida inicua, aplastada,
i:ln porvenir, es algo que halaga .. u
lnvh¡ible vanidad.
~: ~zál~ Calderón.

il

�La Paleta del Futurismo
X o me so!'prendí al leer el núnwro &lt;ll' .. ~1 undo llustl',Hlo .. anterior al presente. en nn artículo inu•n•santt- de García ( 'a)dl•t·ím ..." cu
las ilustracio1ws 11ue lo acomp•.tiíaban. dl' cuadros &lt;lt• D1t&gt;go R1n•1·a.
encontrar a r-;tr mi qu e ri&lt;lo amigo y admi1-.1do piuto1·. co11,·ertido en
un cubista. matizado de simultaneismo y fnturismo.
Lejos de sorp1·ender1111• r l.'cordé &lt;tue hacP yoco 111Ít'i dl• dos aiios.
al Yisitarlo diY(•r,:as ocasion rs &lt;'11 s u tallpr par1sH•nst• dt• la AYenuc clu
~fai11e. lo encontré siemprt• paP.tdójicanwnlt• agitado. dPntro dl' sn adipo~a bonhomía por nna intensa tit&gt;br,• de palingt•nesrn. por uu lat&lt;•ntl•
a11lwlo de gestación ideal ....
Aqut&gt;l muchachote plácido. eon hasta11tt! tipo de marino holatulrs.
ingrnua!\ risas y palabra tardía. rra Yisihlt&gt;nh•11t1• un .'ltor111t•ntaclo.
Al 111ostra1·mt• sus cuadros, 110 st• ch•tl•11ía 11i teposa\rn l'll Pilos :,
a¡wnas si los considt&gt;1aha como a guisa dr piedrns mili,11·t",. co1'.10 Ptapas, &lt;tUt." cua111lo míts nrnre-aban el _aYaiH·t• ~-a gr_anclt&gt; pn 1111 cl1lat,y.lo
camino por l'('COIT&lt;'I'. luminoso c•amrno ele• E~el.'ls1or dP. cu~·a 11w1'.1 ntdiorn " dpfinitiYa ,tpenas eolurnhraha PI obstrnado cam111a111l• 1111 rndeciso r~sphrndor .....
ESl' era (•1ito11cc•s RiY('l'a \' ele 11all:1 más pr,•sumía. ('omo yo IIH'
&lt;ll'tuYil•ra anf(• alguna dl' su obras y quisiera disct&gt;rni1: excl•lt•ncias_ intrínsecas, el pintor me interrnmpió cou hrnsca sonnsa y nl'gaflyas
protestas:
¡ &lt;tnÍ' nÍ&gt; ! A1t11Pllo l'l':t otrn cosa 110 fin. 8ino t11l'dio. 110 1•palizaciú11
si110 pn•sagio y al 111ost1·arnH• PSl' cuadro JHll('CÍa q11P_ por su e011~t·mplació11 inte11h1ba s11g-erirn1t' €l otro, PI q111• soiiaha e rncull'aha 1111skriosanw11te en su ¡•spíritu alucinado y anlwloso.
Esto no l'S más qnt• 1111 Pspe,io. pan•cía t¡ll('l'&lt;'t' tlt&gt;ci1·11H·. 110 lo
min• lrnted; Yl'a 11wjo1· lo qrn' refh•ja ya dt&gt; 111i ,·isión int c•ma qm•
principia a matc&gt;tializarsp y qur S(' acerca!
Así 11H' mMtraba sus cuadros y parPcía t&gt; t11plazar111e para algún
gran aconteeimiento ele su drama idNt l. prúxi1110. jubiloso. inl'Yita hll' ...
~Incho de lo que reYt:&gt;laban los r,•cientt&gt;s cuaclt·os de Rivt•ra. re
producidos aquí. lo reflt•jaban ya los &lt;[Ul:' contemplé hace dos aíios.
Así fné que estimatHlo altanH•ntt• aq11ellas obrns. ca1·&lt;1ctPri~aclas
las más recit•ntes por un "pnntillismo ·' l11minoso. soh1·(• todo c1t·rtos
pai~ajl's ele Ca1aluiia. com pn•111lí (tUl' para juzgar a Hi,·era t'll plena
atti vida el de transformación.
Desgraciaclanwnte pan1 hacedo no ~011 m:ltt•1·ia has_laut&lt;' los fotogral,ados de sns ohrns qne apP11as si mm•stran c·onYt•11c1011almr111P los
mús gcneralt•s caratten•s.

Xo asombrándome que Rivera Sl'ª un cubista o un simultae11ista
o nn norvenirista, sí nw ha a11omhrado qut&gt; algunos nwxicauos interesado~&lt;; en el artr hayan declarado que Riwra Pstá ¡wrdido al Yer la
reproducción de i,,us recientes obras.
¿ Y por qué ha de estarlo? Refiriéndome al fu turismo cuya más
importante &lt;'xposición estudió 1•11 París a tin('S ele 1911. n_rn11ifrstr d&lt;'Stle
ltwgo el más respetuoso interés. He a11uí algunas de 1111s notas de entonces:
A los títulos singukues corresponcl,•11 ppisodios pictÓl'icos ch&gt; más
t•~tupenda fantasía: "La calle entra en la cal'a ·'; '· La ciudad sube&gt; .. :
"Tumbos de fiacre": "El moYimiento dPl claro dP lnna"; ''Lo que
me elijo el tranvía··; '' Las voces de mi recámara'·: '' Las fuerzas ele
una calle''.

Los cuadros son coúticos. tumultuosos, ele vioh•nto colorido. d(•
cromatización bárbara. obedic•ntes apenas a las leyes de un rudimentario complementarismo y de nn clivisionismo basto. triangular. cuneiforme a veces. como el mosaico hecho para el ojo de un cíclope.
La paleta del futurismo parece preferir los colores primarios del
canon espectral. desdeñando las melodías_ suavizadoras y las sordinas
de los gr:ises. Los colores enteros no están ligados por int{'rYalos armónicos. apenas si una preocupación tonométriea se adivina en cic&gt;rtos
conju11tos ligados por gamas neutralec; tloncle. el acorcle fundamental
rstá destruido por asfaltos requemados o negros casi absolutos. La
"paleta" dPl f,+,1ri~mo no t'S sólo inferi.Qr a la rfo los viejos coll)l'iS·

,,

Josi Juan Cablada

tas clásico~. ~ino a la l'ica y luminosa dt&gt; los i111pr1•sio11istas modernos.
A rn1 anaranjado cinabrio. a un Yioleta episC'Op.ll, a nn Yerdt:&gt; quetzal.
com¡1lt:&gt;m~11tados respectivamente pc1· un azul de sulfato de cobre, por
un amarillo azufrt&gt;. por un ,·er11wllím de China. J..¡ pintura que nos
ocupa p,nece confi..u todos sus prrstigios o hin1 las esealas de• sucios
gri~rs, -ahogados 1'11 amhient(•s fuliginosos. o en ll11Yias th• bl'tún. completau sus clenwntalPs recursos.

Fl dibujo l'll H'(1tellas obras ('S así mismo sorpl'ende11tt•. :'\o husqn&lt;•is silnl'tas. ni aralwscos. ni a1·111011iosos contornos. ni foco dt:&gt; composicitm. ni t'quilihrio de masas. ni nada dl' lo &lt;tut' un-a estética secular
¡•xigía como co11dicio1ws dt• bellPza en u11a cthra pictórica.
Al Yrrtigo dPl eolot· co1T,•spo11d1• Pl caos ele la lín('a.

l 'm•1·pos y objetos se compc•t1&lt;•tra11. se t'OJ tan. fil' fun(h•n. c·omo f&gt;ll•
c·t•dp c•n las placas fotográficas im¡n·t•sionacl.1s dos ,·ect•s. Ci1•rü1s fig11ra'-' corhHias c•n anguloso contorno sngiert•n c•l modelado arqnikcttínico ch•l 1·t•cir11t,• "cubismo .. , ot1·as dibujadas no por líneas, si110 poi·
,·alor('S. sPgím el proec•dimil•nto impn•sionista, n•c11erdan t'll s11 YHg;1
fiuüh•z los • · bak,• monos·· o t&gt;SJ&gt;l'ctros de la t&gt;stampc•ría japonesa. o
hir11 l')-'as gri~(•s fotogn1fías de l'~pírit11s dt&gt;sc•ncar11ados qttt' n•ntlr La
Lihrc&gt;1'Ía tt•os1ítica a un co~t-ado de• Xotre Dame. A veces formas y colon•fl en aquellas obt·a&lt;, cromáticas y truncas hatPll el pfecto confuso
tic• los Yid!'ios y oropPles d&lt;·l ohjl'tiYo antrs de cristalizarse t'll floral
simPlría.
Hé,lo 1111 c11adro dt&gt; las \'irjas (•scnt•las JHll'd &lt;' da1· illr,:t del hc•rYidp1·0
111011st rnoso v l'OútiC'o de 1111 lü•nzo fnt111·i.,ta: ·• l,n caída c!P los úngl'1(,s J'l'ht•ldc"/·. dt•I fü1111c&gt;11co Jp1•ó11i1110 Bosch. Húlo &lt;'H(' aquelar1•p clt&gt; tollos los híb1·idos abortos d(' la sPmonología girando Pn tot'lwllino dP
sahat c•n ton10 dl' loi,: a1·cángc•Jps c•xtc•rmm-adon•s pn,•clp ('Yoear.,e Pntn•
&lt;"l at'Pt'\'0 total dt• las pinacokcas para sugrrit· PI búratro li1wal de
una obra futurü;ta.
Hi el c•olor ,, la lín{'a. t•lenH•ntos funda11H•11L1h•s (lr 111{1-1 obra pictórica. no sol! la~ excelencias dP t•stos nueYos sact&gt;rdotcs del arte; ~i el
modPICI t'S tan pobre que t•n esas obras parect• ignorarse la terc1•ra
climt&gt;nsiúu de la matl't·ia: si la tfcnic-a. PI i.,imple • • mt'til•r · · l'S infp1•ior
a la ele los i111p1·1•~ionistas primitivos, ¿ qué queda, pfü•s, a !'Sta dPmoledo1·a ~· l'St1·ut•1Hlosa plé,vacle artística'?

Le ([IIC'da todo y (kstl'lt,\'l'tHlo cuanto l'Xistía anlt•s dt&gt; Pilos. se
1-:wza a la conquista d1• un nuevo y misterioso contint&gt;ntt• E:'lltrt•Yisto l'n
iluminacla vick11eia. 1~1 punto clc&gt; vista no está frpnt(• a la acción, sino
PU s11 propio núeleo: así qu.·da explicado t•I as¡H•cto coútico y simultaneo de las obrns.
Para (listinguir la imagen ch·l hombn1 vi,·o .,· clamoroso ele las ('S·
tátuas iumóYilc&gt;s v mudas. intervienen las "líneas fuerzas". 1•sas formas ardil•ntes o i&gt;áliclas st•mejantt&gt;s a t•sos diagramas pasionales del
ocultismo. con que los fl,(¡,ofos han querido dar forma y c·olor a los
estados PmOtiYos dl'l alma humana y que t'II la pintura pol'Veuit-ista
:;011 imp¡•tuoso&lt;; como surti&lt;lo1·es, o arhort&gt;!'ceute!-1 como áu1·c•as crisúba1as o lacios y candentes como ca 1·úmba11os de hielo ....

Y t•n cuanto a la violc&gt;ncia de las coloracionP~. hci aquí como la
justifican:
· '¡ ('()1110 pn¡•cle aún vt•rse color el&lt;• rosa t•l rostro humano. cuandn
mH•stra ,·icla d(nlohlada por ,,J noctambulismo ha multiplicado IHH'S ·
tra perct•pción ele coloristHs ! El rostro humano rs -.unarillo. 1·ojo n•rcle.
azul. Yiolda. J.a palidt&gt;z clt• una 111u.j1•1· qnP ront1•mpla l'l aparndor d,,
un _joyero. tiene una irisación más intc•nsa que los juPgos prismáti.:os
,],, las joyas &lt;flll' la fa!icin-an ......

Xo. no p1wdc Sl'l' la ris:a clesdeñosa el co111P11tario de estas oura-,
int en~as que intentan multiplicar la Psencia de la obra de arh•, su
poder emotivo.

Y en estos instantc's en que nuestra estética. cansada de aYe11ttuas.

en~ª"ª

--1_~_·_E_l_O_d_io__a_lo_s_R_ec_i_bo_s_~_.1/--

CRONICA SEMANAL POR

una cobarde regresión hacia las tradiciones grecorromanas.
clási~-:1s. ca~i académicas, ti{'lll' una gran hermosura her6ica el ímpetu
de esos sombríos vidt'ntes, satánicamente ambiciosos. quP todo &lt;¡uieren
destruirlo para conquistarlo todo!"

~I isia Pctrcna tiene casa de peui;ión y cinco hijas earndera5 que repre-rircsertan comedias, y a las que tien&lt;'
que nombrar ¡tor orden alfabétlc•J
para PO herir sns sentimientos arti,;-

tic08,'

Desd¿ c¡uc el terrible cagelo de lu
crisis se hizo sentir en los hogarei;,
misia Pt•trona, ha tomado tal odio a
los recibos, que hasta los que da semanalmente ha resuelto suprimirlos.
Al cnterarse las hijas de la materna resol nrión, prote~taron c-on tal
ruet,:o dramático, que los vecinos qu~
oynon el alboroto, sospecharon qu ~
ensayaban alguna tragedia espautog,1
en la que qveda sin vida hasta d
a1H• ntador.
:lladrc e hijas llttsl'aron u11 a transa&lt;'l'ióP, tlcs1rnE½; de haber quedado
afónicas. y cuando se vefan obligatla,
a entend¡,'rH• por señas.
-:ITamA. tlijo la mayor. en el ton·l
patfitico do los melodrama-: pueti,,;
clisminuir nt1estro gt•arclarropa, s•1
primir las extraH de locomoción y P.l
poRtr{', si a ello te obliga la criHii;;
11ero 11.0 nos c111ites los r:c&gt;cibos. porOUP E!'O serfa clrjan,os sin novio.
· -Tiene razón A.delin!I, c·ontestaro·1
n roro la-; otras.
Y misi:l Petron~. l.'11 la C'RJ)eranza
ele liquidar el saldo de hijas que
amargaba su c&gt;xistenrla, t'OP.sintió e:1
dar d último baile, lluscanclo nn final
jpstific·ado a la comc•dia dP la vid-i
oue terían que reJ)rf'sentar
La Poc·he clr la velada, misia Petrnna. a 1n·t texto ti,• que habla que deja,
el &lt;omedor listo para el bai!c. sin ¡r,
uu menú mermado a sus 111•nsionlsta,;, lo que hizo Pxclamar a 1111 jover
dl'Jlt'Pdien t• cte tienda 1111e suspira!,;
por su niH:igo 11 úm. :l.
Sefi01 a, 1·011 tsa comida no ha,
manera di' aiu,tar cuentas c-on el e~•
tómago, y si me signr tratando as:
jamás ll~garé n ser hombrP ck l&gt;L'ti"
para tt:nE'r de1echo &lt;!t• fe;tt!ar a .•t;
bij:1.
- ,SiPm11e l:•nla (JU(' SC'l' usted ~
qnn prote.-;tarfa! ...
-Xo le haga 1·aso, Sf'iicra, hallla
ele hambrP, o.iservó 1111 mozo con &lt;'!
l'atello ondulado qun ostentaba una
c!e;itadura (JUe 11arecfa el muestrar:•,
de u1, d~ntista.
-;Che, yo hablo J)0rqup tengo d ,.
rf'cho!
- Burno, no hay que ,lisgustarsu

r-t&lt;', i01· de la El'cuela

Xtl\'11]

ele YNatl uz, hnhita&lt;la

f n:nior de la E•cuelu Xn\'al de \'c1·,1

¡,111·

soldados invasores

&lt;·111z, JJena de soldados amcric·ano,.

Desde hoy no hallrá más recibos cu
mi casa Cste s~rá el último.
-¡Ya me lo dirá usted a fin &lt;l·l
mes! ....
-¡Déjese de bromas!
-Pero mám1, que te están oyend:1
las vecinas.
Se tranquilizaron los ánimos, ,-,,
retiraron las mfsas, llegaron algunas
amiguitas del barrio, la mayor se puso a matirizar el piano y los oldos,
cantaP.do el clásico "\'orrei morir," y
poro des1&gt;ués empezó la danza.
Aquello:; jóvenes y esforzadoo dependientes, acostumbr::dos a menej1r
bo1 dalesas, zangoloteaban a las nifias
al compás de un ,·aJ5 vienés traducid,&gt;
al criollo.
Las mamAs, arrinconadas como
trastos viejos, se q uejallan de lo carr.
que estaba todo.
:11 isia Petrona, que cra la iniciado.
ra del l€it moti\·, l'n aquel coro de lamentaciones, decfa:-Cuando no h.-.y
plata. ya se sabe, hasta en el Registro
Civil, en el libro de casamie•1tos, s !
nota la e:risis.
-Yo, dijo ur.a gorda que hablab.1
como dormida. me he hecho vegetariana para hacer economfas. Con do,;
papas y dos zanahorias hago el ga~to del dfa.
-Pues yo, contestó una alta y flaca como poste telegrMico, me he r,•d l'cido tanto, que Yi\•o ele milagro.
Se hizo oir un tango ,los jóv,mes
dependientes quisiernn demostrar qu~
tangueaban al rstilo ele Parfs, y empezaron a mett·rle firuletes con gra,1
contento de las muchachas.
Ooña Pl'trona, q ,,e con motivo tl .:i
la crisis no recibía pc&gt;riódicoR de modas, no podfa e&lt;tar al :auto de lo que
se danzaba en Parfs, se alzó furiosa,
y et&gt;.caráudose c·on el moc·ito ele Jlt·!o
cres110 y dentadura ele cierre a blancas le dijo :
-En mi casa no st&gt; llaila &lt;'tie bail,
guarango, que s'ha cre!do.
-Pero si está dt• moela esta en
Par!s.
-¡Pero no en mi casa! ;\'aya;
s'ac·abó el baile! ,Desde hoy i.:i quier,&gt;
más recibos!
Y cur.1plió su palabra. Aquel mes
no cobró el patrón d&lt;&gt; casa, el almacenero, ni ninguno ele los eros ciu,,
pesan sobre el presupne&lt;;to.
.. JULIO C.'.STEl,1,.\XOS.

\71SIONE5 DEL CREPUSCULO
!

:li u ere la tarde.
En el puerto cercano se hau at'a•
iiado los ruidos estridentes de h
brega diaria. Allá, a la distanC'ia,
!'rnzan los obreros silerH'iosos. Son
!os héroes de la jornada del tila quC'
s~ PxtinguP. \'an tranquilos, envueltos en sus b_l¡isas como en la gloria
dt• una baP~ra. :llás allá, quedan
&lt;10-.1:ida« las aguas turbisa de los dinPrs, quietas, romo los buques que
cle•cansan sobre {'llas, como los ¡&gt;,ltreos murallones que las encierra,1.
Ha Cfsado el vocer!o d:&gt; los hombr~s. el rechinar de los cbinrhe;, los
n , tumbcJ de las car5 .1~, el movimieuto de los b'.1.rros, el estridor de la~
sirenas. Lo, foros, relién encendido~.
:ewlandeccn sobre la quietud apa,;:;.
hle del paraje, elond e un momento

antes lodo era fragor y agitación l'i hraP.te .....
I!

Han cardo las suliles cortinas c]el
&lt; rl•¡¡úsc ulo, y {'n la inmensidad ::;idé-

ril'a abren sus broches de oro 1H\lido
las estrellas. El paseo de Colón es,,\
envuelto en la vaguedad fantástl&lt;':i
dt&gt; las primeras sombras y los !írbeles de las plazoletas, exornados por
la pompa verde de la primavera, co1.!ran, en la contem11lación distante
rn as11ecto de fronda poética y so:
lemne que la penumbra magnifica y
01·e la imaginación f'xalta. ~;n el ambierte, hay al!!o asf como una satu1 ación de pól.er•.. como una coleccit&gt;n
c1e perfumes ... El silencio es vasto
Las a ,·er&gt; idas breves, c•aprichooas y
pu Ju as y las copas verdes de plAtano.-; ,acacias y palmeras, y la luz de

los focos trazando al cortarse en la
11mbrfa hermosos clarobscuros y la
quietud reinante están llenas de hor.das evocaciones espirituales, La imaginación se exalta y ante ella desfilan memorias versallescas y reminis•
c-ePcias de novelas. Las visiones de~filan en una augusta y silenciosa caravana. Es algo asf como una sua'\e
11esadilla de añoranzas y nostalgias
que nos adormecieran en una dulce
languidez de un sueño. Todo lo que
de material hay en nosotros está
inf'fte: €/&gt;lo el espfritu se estrem,ise er&gt;. un temblor sua\'e ...... Y 1&gt;a,,;a
la caravaP.a ideal, y de ella se desprenden parejas de enamorados que
iuego !'e pierden nn la Jejanfa de h
fronda. Todas las .Julietas y todos los
Romeos desciend¡en, alados, ligero~,
cn\'ueltos en vaporosas túnicas ingrávidas de nubes blancas. Las págh~as románticas de los libros que

lefsteis se haP dl'sl.Jojado, y tius ho.roinas, ~os grandes es11fritus, las hondas 1&gt;as1ones que las hicieron tremar.
de_sfilan por vuestro lado, radiosas y
trwnfales en su blanca intangibilidad .... Es un :;ueño!
III

Despertamos.
Hemo.s ,·uelto la mirada y el encaPto fugaz ha muerto .... ~lás arr:ba vi4ra el Buenos Aires nocturno,
con sus luces encendidas y su trepidar sonoro de emporio llabilónico. Todo crepita en el gran horno dantesco, mientras allá, en la fronda de las
visiones fugitivas, sólo queda como
un resto persistente del ensueño, la
me!ancolfa de los árboles, aterci0lll'·
lacios por el blanco rayo de la luna ...
ENRIQUE AGETSA.

�~§ HISTORIA DE LAS GRANDES FORTUNAS~~,
~~-=======
En el orden -cronológico de las
grandes fortunas norteamericanas Estebar¡ Girard inicia la serie. Gira1 d
fué francés, bordalés por la cuna Y
americano por naturalización. Nació
en 17 5 O. Su padre, el capitán Pedro
Girard, era mari~o. Fué Esteban c.l
mavor de cinco hermar.os, y el mcnoi querido, porque habiéudose quedado tuerto del oio derecho. efl.'a deformidad le enajenó el afecto de sus
padres. No recibió educación nlnguua.
A los catorce años huyó de su casa Y
se enroló en un barco. Comenzó de
1&gt;inche y al cabo de orho años de se!·vicio entre Burdeos y las Indias occider.tales, ascendió a marinero. Burlando la ley francesa, que por entonces, para pilotear un barco requer,n
haber hecho dos cruceros en la :\-l~ri11.a. real y ser mayor de veintic1u~ ...
uños, Girard consiguió capitanear u•1
nav!o mercaT1te cuando aún. andaba
por los Yeintidós. Dedicóse a traer Y
llevar, entre América y Europa, cargamentos clandestinos ,que le dejaban mucho provecho.
Haciendo la derrota de Nueva Orleans a Canadá., una grar.de y peligrosa niebla le detuvo a la altur.:. _,;.,:!
cabo Delawere. Corr!a el año 177".
En disipándose la niebla, supo por un
barco americano que hab!a estallado
la guerra entre Inglaterra y sus colonias de América, hoy los Estados
Unidos. Girara tomó con toda diligencia rumbo a Filadelfia, y alH vendió,
astutamer.te, valiéndose de tan J&gt;ropicia oportunidad, el navfo, que 110
era suyo, y el cargamento, en el cu:.I
ter.fa mfnima participación. Con el
producto estableció una botlller!a y
tienda de comestibles en Water Street.
En este punto su fortuna comienL:1
a cundir a buen paso. Un año m.-ís
tarde casa con l\lary Lura, mujer de
baja condición, muy hermosa, y su
genio, tem¡iestuoso. Girard, que de su
parte era de carti.cter muy entero y
tirti.nlcas inclinaciones, probó a reducirla; pero no consiguió sil.Lo vo1·.-er1a
loca. Uno de los más bené,·olos biógrafos de Girard, de,;cribe as! su tr..za: "Era de corta estatua y ancho
de esqueleto. El rostro, obtuso ele p&lt;&gt;r
!!!, y naturalmente repulsivo, con las

---==,-----

aborrascadas cejas y aquel ojo solita- todos se muestra hosco y despectivo
rio llegaba a parecer nauseabundo. A los lamentos, insensible; ante las
Era frfo, calculador y reservado. Su&lt;; ;,úplicas, !!ordo. su ojo sanguinario y
con,·ecinos no gustaban de él, y la diabólico por nada se conmueve.
mayor parte le tem!an". ·
Cuéntanse circunstancias de su cruel
Durante la ocupación ele Filadelfl:.i. y a,·ariciosa cicatería para con los empor las tropas iuglesas, Girard. si bleJJ i,Ieados, que llegan a términos inhabla prestado juramento de fidelida,l creíbles. AJ morir un fiel cajero, quP.
a las Colonias, se entend!a secret.:i- le habla servido largos años a cambio
meP.te con los ingleses, y asf, nego- de mezquina remuneración, la famiciando ron sutil duplicidad, a co.:ta lia queda en la mise ria, y como ar11de unos ,· otros, en tanto los demás ciiese a Girard en demanda de algú'l
mer~aderes, uno por uno, se ib,111 soco1 ro, é,te responde que la \"ida es
:nruinaPdo, medraba él rin tasa.
un1 lucha con:inua y que cada cual
En 1780 dediclibai:o de UU:.'YO a h
c'ebe arreglársPlas como mejor se le
inctustria na,·iera y señal:ldamente a! alcance. Jamás ayudó a 11ingún nec:ceitado.
e c:-mercio de esclavos.
F:n el momento de le,·antarse los
He agur un detalle significati\o
1·1.'c ros de Santo Domingo contra lo;; de los grandes rendimientos que obrn'.oPistas france~es, Girard lenta dos te11ta por el comerc-io naval. Duran:-~
b11oues a11clados en uno de los ¡me~- la ¡¡:uerra erire Inglaterra y los Est::.tos· de aQuellas islas. Ante el posibl(! cJ03 t:nidos. 01 el año 1813, uno ele los
¡ eligro. muchos de los coloni3tas 11~- nav!os de Girard fué C'a1&gt;turado 1&gt;or
van a bordo gran copia de riqueza. un tan·o il,gJl, en la desembocadura
Les buques vuelven a Filadelfia, cl0- del rfo Delawere. Temiendo que esta
jardo l.'11 tierra a los pro¡&gt;ietario:, lo.; presa pudiera ser rec·uperada por un
cuales mt•rieron a poco a manos d~ barco de guerra ameriC'ano, el almIlos negros y Girard vende el carga- rar.te inglla notificó a Girard que demePto por 50.000 dólares. que inclu- iarfa libre su nav!o por un rescate &lt;1°
ye rn su cuenta particular del Ban- i80,000 dólares en moneda al contaco. Al año siguiente comier.za a cons- do. Girard envió por respuesta el ditruir magnfflcos buques ,con lo, cua- nero pedido, y aún después_de haber
les establece una red comercial qu,~ 1,agado esta suma, el cargamento de
c:&gt;lrtunda el orbe.
aq ,,e) na v!o ( casi todo seder!as y té)
En sus empresas y transacciones le dejó medio millón de dólares u.e
&lt;'omerciales dernrrolla a(Juella suma utilidad.
de malas artes, eimulaciones y fal,1l~n los últimos años de Girard, el
cias habituale;; entre mercaderes, qM' Banco Girard e:s la institución más
c-:•onces, como ahora, se soHan dc- formidable de los Estados U11idos. El
rominar listeza y eran admitidas co- ¡1arlameuto le favoreC'e con prh"ilumo Jeg!timos métodos mercantil"s. gios tales, que el Banco es punto meLos capitanes de sus barcos llevaban nos que un monopolio. La Prensa esinstrl'ccion€3 por lo menudo de cua11- tá. también de su lado. Y esto, porqc;,,
to deb!an hacer, inspiradas siempn, en lo único en que Girard s? ha mcse, la m(ls precavida malicia.
trado abierto ha sido en ejercer co~~n 1810 los Barings, de Lond,·es,
hecho con los poltticos y rnbo-rno con
11¡1arecen invirtiendo medio millón d~• los J&gt;t•riodistas. Pero 1.'l pueblo odia a
dólares el'. acciones del Banco de los Girard.
l~~tados Unidos, con dinero ele GiGirard es ya un viejecito que tanrard. En 1812 abre el_ Banco Girar,l, tea los umbrales de la muerte. \'iy0
c·on un ca11ital suyo propio de ..... apartado del trato de gentes, ron sor1.200,000 dólares, que etJ el año s;- clidez, en una e-asa pobretuca y det&lt;guiente acrecienta con 100,000 clóh,- tartalacla. \'a de casa a sus oficinas y
res más. Conviértese en dictador 1i- de sus oficinas a casa. El tiempo qu~
1•anciero de los Estados Unidos. Todos le dejan libro los negocios Jo em11le'l.
le temen, todos le adulan y él co,1 en leer a Voltaire, Dlderot, Rousseau,

----:V~

a quienes admira tanto que con ,.¡
nombre de ellos ha bautizado algune&gt;
de sus 11avfo3. Alardea de ser hombh'
sii,cero; no cree en la religión y aborrece la hipocrec!a. cierto que ha sido
come un ave de rapiña; pero nunc.1
ha disimulado sus intenciones y coPcupiscencias con ademanes y palabras de falsa piedad y m~ntida religiosidad. Ha engañado a mucha gente porque los nego&lt;'ios son ast: a ve:·
quién engaña a quién. Se r!e de absurdidades teológicas y de terron·s
supersticiosos. Si. 1&gt;0, ventura. el
clero 1irotesta11te solicita de él apoyo
para obra!l del culto, Girard lo re¡,ele co11 feroce;; !!arca,mos. A los oche11t a años un &lt;·1rro lo atro¡iella. m¡,dio le aplasta el eráneo, le desudla
el rostro. y le arranca una oreja a
cercén. Hecóbrase de c~ta peripecia.
que en nada hubo de modifica,. l,
entereza de su e;pfritu. :\luere a 10otbenta y un años, Gin haber he~h •&gt;
,·na sola obra de caridad. Arompañale a la tumba Pl c1,co no ele sus conciudadanos. Y el mismo 26 de Dicie:rhre¡ de 1831, día de e11terramiento,
en Filadelfia, ¡;e lee en público rn
última voluntad.
¡Oh, qué hombre! La Audiencia ~.,
quedó estupefacta. Girarcl dejaba legados de importacia a tocios sus ¡,ariertes, a cada uno de sus innumer.ibles depedientes y empleados, legados
también, y a los que llevaban algunoJ
añc3 sirviéndole, rer.tas vitalil-iab;
muy considerables rartidacles a tod0s
los institutos benéflros de la ciudad;
al :\lunicipio. 500,00 dólares para nn•joras urbanas; para, la obra dt' loa
canales dP Pensilvania, 300,000: una
pra,, porción de sus fincas rústicas en
T uisiana, a la ciudad de Nueva Orlea1c-., para munic-i¡&gt;alización. y el resto. de Gu caJ)ital, unos 6.000,000 &lt;I )
rtólares. como dotación para un Colr~io de huérfano~. en el cual se
acordó que se inscribiese la acl\'Ocación titular de Giran:.
Cuando hoy sr recuerda a Girar,)
no se habla- de Girard el mercader y
naviero. sino de Girard el filántrouo.
\'erdaderame11te. no se iiabe si Girard fué un hombre despreciable o
1·n hombre admirable.
R\\IOX Pl&lt;~HEZ

ni.:

AYAf,.\.

EL CINEMATOGRAFO EDUCATIVO
----------- - - -

En Londres €! cinematógrafo no se
considera exclu,ivamente como ur.n
distracción; por el contrario, se aprevecha como instrumento educativo y
está adoptado &lt;·a,i en todos los cohgios.
En los cerebros de los niños se
graba co11 mti.s facilidad lo que ve
que lo que oye, porque no tiene Fac111lades suficientes para hacer un:1
com¡losición de lugar mental; por le,
tanto, aprende de memoria sin coro·
prender, y todo aquello que no s&lt;'
comprende se olvida pronto.
El cinematógrafo de una impresión
tan perfecta ele la realidad, que los
alumnos llegan a familiarizarse con
los hechos históricos como si hubieran ocurrido en su tiempo, y se interesan de tal ma11era, que en las horas
de recreo, en vez de organizar uu
partido de "teTJnis," reproducen la
célebre batalla de Waterloo, y se pelean porque ninguno quiere ser Napoleón.
El método para aprender por este
eistema es el siguiente: El maestro
explica a grandes rasgos el episodio
histórico correspondiente; en seguida em¡&gt;iza la exhibición de la pellcu!a. ntercalada con letreros eplicat:,·os de las costumbres (]·:! la épocafl

carti.cter particular de los personajes,
topograf!as del pafs, etc., etc.
Despu{s ,e deja a los muchachos
en libertad media hora, ton el fin d e•
que respiren el aire puro y al mismo tiempo 1&gt;,ieda11 cambiar impresiones sobre lo que han visto, luego vuelven a entrar etJ clase, y el maest-o
so:;tiene uPa especie de discusión co'l
los alumnos, obligándolos a que rl'fic·ran el hecho histórico que se tiene ci,1

estudio y el juitio que a cada u110 J,,
merece.
En la m::;:,1a Forma re da cll•~•'
ele p-eograf!a, historia natural, ffsk-i
y qu[mica. anaicmh. cte. J~xisie uua
¡;elfc&gt;ula ideal. que dcmue,tra PI grado de perfecc·ió'l a qm• s~ ha llegado
rnn la fotcgraffa. Primero, se ve nJ
desa1 rollo ele una 11lanta casi sin hiias hasta Que se&gt; cubr·i ele flores; d-aspués la lenta evolución ele un huev'l

El Rey de los Judíos
Hace dos mei;:e-s que el g¡·an duque
Con,~antiPo, tfo del zar, leyó a varir,3
f1,timos su tragedia mfstica "El rey tJ;,
loe judíos." Los amigos, naturalmente, dijere!! que la obra era una maravilla. En vista de tal aprobación, el
gran duque entregó la obra al empresario de ur. teatro de San Petersbm·go. Fué puesta etJ escena en una fu!1ción privada y obtuvo gran éxito. P1:;ro los periódicos de la extrema derecha publicaron criticas terribles de la
tragedia. Dec.!an que ésta era impfa.
El gran duque lo negó, alegando que

nadie ha puesto en duda su ortodoxia. Una delegación de diputados (].,
la extrema derecha, que tiene a ID
cabeza a Zamyslorsky, acurndor del
judfo Bey'is en el proceso ele Kiew,
ba visitado al arzobispo de Yolodka
Nicom, miembro irfluyente del Sanro
Sfnodo, y le ha rogado que consiga de
éste la prohibiciól' de las representaciones. El eftrcno oficial no se ha c?lebrado toda,ia. La noche en que fué
pu€sta er escena la obra., la entrad;i
en el teatro era por invitación. El
gran duque está indignadisimo.

c'er.tro de la incubadora ha,ta co'lHrtirse en pollo· la oruga convertic'a en mariposa y lo!l mil det:illes rurioso::i que ofrecen los nidos de los
i&gt;ájaros salvajes.
Hasta aqut todas son maravillas v
ventajas: pero como todo en el mu1,clo tiene sus ir,,onvl.'n ientes, los directores de los colegios de Egton, Rugby y Wi11chester, 103 centros de en~eñanza más no:ables de Inglaterra,
afirman que el abuso del cinematógrafo romo medio educativo es perjudi&lt;'ial para los niños, 1&gt;orq1.c• produ1•·•
afeccic-nes r!'nio~as y enfermedacl"3
en la vista, por lo c,,al, a 1&gt;esar de reconocer que los alum1,os apren!J,.n
mucho mejor lo que ven, c.reen qu~
sólo debe clánele clase por medio de
poltculas l''la v-?z por ~mana a lo s,1.
modos.
Lo que se considerd. c!e extraorrlinaria importancia, y con 1uucha razón, es que en las peltculas ir.,trucci,ac no se cometa el menor error, y
que los personajes estén vesti:lo;; r
caracterizados con rigurosa ex::!ctituu
Pueeto que en 1.os cerebos i::if:intíles se graba cuanto se ofrece aTJte sa
vista, es preciso evitar la menor equivo-..ación, para que este medio de ~Jtudio sea provechoso.

Por medio del campo, en el tiem!lO
lle las flores fabulosas, c:iminaban los
do, amigos, bajo la iluminación dt.
los astros enorme;;.
Tomás era un m ichatho 3erio. Acababa de cumplir diez y ocho años. rn
11.unc!o se prasentaba. a su mente
g-raP.de, y heróico. La vida esa gran
cteformadora, no había !'eñalado ni
su rost~o ni su alma. Aspi11ba a ser
hombre para realizar un desti,10 extraordinario. Xo sabia cuál. Pre;e,1tfa temores. Ya no deseaba soñar e:itre 12.3 amal)oia:;. Ahora 1iens1ba 1'1:
que si aun existieran leones de :\v
mea, él los ataca1 !a al modo he rae 1€o. HabfaJ ,•isto la luna dorar la3
nub.i:, negras; pontr!es en ks bordti
orla3 de oro. ¿No su.:ñan al n:e110¡¡
111':1 vez, los hombres, con espada o
c-011 ideal, dorar la obscuridad de la J
multitud1:;s? Pod!a. 5¡ lo clellealJ.1,
adornHters~ en les trigall.'s: el á'. 1110 le r,n,·iarfa .;u sombra; su can . .i
las aves. O birn, perderse en las playas. doTJde florecen como estrellas la:,
c·ucurbitá&lt;'€as. Amata el océano e ,
la hora del sol recién nacido. L•J
amaba, cuando, tltár. tronador, arroja su etc·u1&gt;!da a los J&gt;ueblos de barcos. El viejo mar lo atra!a y a no ser
¡,cr la at;acción huma11.a, cómo qulP1era oír ~in ces:ir sus salvaj~s grito::;'
- 1 omá ,, cli:o de pronto Inocenclo \'era, he• he~ho m:il en no revela, le vn secreto que llevo aquf .... v
:-;ciialó el sitio del pecho en que s,1¡¡0nfa 11:L'artlarlo.
-Y ella ¿q1;é dice?
~

1

jo bajo les altos pinos y cuyo capital
era un chivo al que llevaban sus
cabras las gallinas. . . . Juntos, s~
guimos después las aventur_:1s de D&lt;&gt;n
Quijote y de d' Artagnan .... Hoy ...
¿Pero amas, de veras. a Alejandra.
la hija del juez de paz, que junto.;
c.cnoclmos en la fle;;ta de las trillas?

Inocencia palideció. A lo lejos dejóse oír el son melodioso -de una flauta. Los dos amigos pensaron inmediatame111e en Juan el vasco que vagaba
lo~o por los camino3 tocando aires
de sus montañas.
-L:l amo ... J)ero soy tan pobre y
ta!l !!ruido . . .. dijo d-, ¡ironto Yera.

l'n •oh[udu t'(•tlt'ral 11h1c·nclo ele inso lut'iún en Jus &lt;'ercanías &lt;le .\toyac.

Ah! ¿~ab,ls•.,

-Sc·,))ed10 ..... .
En rse instante voló una J)erdiz
bafo los t&gt;ieá &lt;ie lo,-; amigos.
Al sei&gt;ara,se, Tom is dirigióse h:icla
l'l !Ecjano arroyo, tarareando, sin e•1t rrgar at viEnto, la estrofa que rulilaba en su fantasía:
Cuando ,·eo rncir una estrella,
Lejana, lejana ....
:\1 e pa1 ece de mr má, cercana
Que ella!

-¡Tonto! No conoces a la muje¡•.
Lila sabe cuando se Je quiere verdaaeramente y no resiste a la constanc.ia del hombre apa~ionado. ¿~o se
rindió Paulina, la de Agarrete, aqu"lla morocha como el tngo, al grmr..
Bautista, todo lleno de pecas colorRdas, sólo porque él la querfa como U!l
~!l1ma1 !
'l: él no tenfa más que la yunta y
ti arado y los cinco dedos para jurar
a la murra. Y ella era rica. Si no,
¿,en qué comJ)ró el molino el gringo:
Juzgas mal a las mujeres, Tomá.,.
-Bueno, dejemo3 esto para mañana.

Cala la tarde.
Alejandra y el Umido Inocencio,
caminaban silenciosos a Jo largo :le•
los cañaverales. A su paso inclinaban
sus penachos sedosos las cañas de
Castilla.
\"lendo tan abismados al joven ;•
a la joven:
- ¿ Y a esto ve:u!an? parecfa inte •
rro¡?ar una vieja caña nudosa, y una
cañita nueva J)arecfa respo11derlc:
- ¿ Y a qué más"!
Un lagarto al ver aquella3 persotoP.as dejó de beber los postreros rayos de sol.
- ¿ No me responde, Alejandra?
-Eso deJ)ende de que me diga ¡1or
qu~ se mató su amigo.
¿Ac.a,o lo sé?
No me lo oculte ... Estoy seg,11:&gt; do que se mató por mL
-¿Segu ra?
-Sr, segura Y se lanzó al C'arnino
como una avecilla por 1.os H1rcu:&lt;.
Frente a ella fulguraba Yenus. Y al
mozo le pareció que su amada se e,1caminaba hacia la estrella.
\ "lf'TOR ARRE(WIXf:.

Los Anrnnautasl

1
Ante el fuegc, del sol los arad;&gt;s
roturaban la tiena extremecida slu
término ba:o el recloncto horizonte.
Se iba entregando, mansamente, !~.
virgen, a la brutal c:&gt;aricia del hierro
y anchas y negras heridas, los su, tos a¡nest5.bause a reci!&gt;ir el germ&lt;!:1
dP la subsiste11cia de las Raza3.
A un lado y otro de los arados
&lt;:atan dos olas de tierra morena. Que
la catástrofe en cada paso avancP.!
; CL'ánto !'&lt;'r pequeñito, culinto hogar
de ¡nnano, escondrijo de sierpes ,&gt;
e iudad ele&gt; hormigas, pcpulosa, pue&lt;itos a la luz del cielo por el desastn•!
Sudorosos iban los hombres azuzando a 103 bueyes de manchada piel, y
los mansos y fieles auxiliares de!
hombrt' segu!an en la tarea del surco, con. sus ojos profundos clavados
en invisibles visiones.
Gea Iba al fin a pagar s utributo
al esperado. Citeres soltaba su banda
de golondrinas en pos de los conqui~·
tadores.
Tomás y su amigo contemplaban
la victoria del esfuerzo. ~entados bajo un ombú de rafees corno muslos
de titanes, a punto de parecer que
ali! peleaban. revolclindose por lc,s
suelos los rudo~ rivales de los diu-

La novela del inmJgrante.-Por \ "i•
cente Blnseo lbañez.

Hes.

Todo aquel campo, hasta mti.s all{L
de donde iba la vista fatigada, pertcnec!a a un.a viejecita, prienta de Tornti.s, de quien era él único heredero
- ¿ Te acuerdas, empezó éste, de
nuestra infancia? Juntos trepti.bamos
a los mismos árboles; juntos recorríamos la misma playa; juntos h.1c!amos burla de aquel viejo de sombrero de copa, morador de un ranche-

Un aeroplano surcanclo los aires, sobre el puerto de Veracruz,

b:1 llUSirt- 1wtor d¡, "La Barraca, ..
"Entre Naranjos," y tantas otras joyas ele la novela moderna, después
de vivir algú11 tiempo atrafdo por ,a
vida de negorios de nuestro febril ambiente contagia flicilmente a los hombres de vigor y aspiraeiones, ha vuelto, felizmente p;ira las letras, a dejarse vencer por la inspiración gema)
de que él hacia uno de los mti.s gra,,des novelistas de la actualidad y co!1
las circunstancias de ser sus últimas y más hoTJdas Impresiones las
recogidas en sus seis años de residencia en la Argentina, su nue,a
obra va a ser en esta República doblemente interesante, puesto que con
sus costumbres, sus luchas, sus ama1·guras y sus triunfos, las que estarán
seguramente con mano maestra del:&gt;criptas y analizadas en la nueva nevela de Vicente Blasco Ibti.ñez.
Se titulará. ésta "Los Argonautas;•
ter.iendo como tema principal ese gigentesco, tan digno de estudiarse, de
la emigración de los hombres de t&lt;&gt;los los pafses, en busca de las riquezas de las Pampas argentinas,
brindadas a cambio del honesto trabajo.
Nuestro estimado colega "El Diario Español," se ha asegurado la primicia de la publicación de la obra
que seguramente despertará. tan grande interés,

�{~J;),_En la tierra de1S~1 Naciente.-Recuerdos d~ Yokohama (Se~~
Ya estoy en Yokohama, recién llegado el,&gt;! imperio chino, admirando
los progreso-; de la i:;lmpática nación
javanesa. Entre los dos pafses, aunque mo1•góll&lt;-os, hay marcadas dikrt&gt;UC·ias de tarazón, energias y cere.
bro.
Es Yokohama un nermoso puerto
11,·emunido de todos les adelantos Y
exigencias modernas que el genio ja¡,orés ha implantado en 40 años a
poco mlls. De u na mera residencia
de pese-adores hoy es i..11 punt~ de
arribo de grandes vapon•s. T1e11~
330 mil hal&gt;itant.?s, entre los cuales
figuran mucho.; extranjercs que s.i
esparcieron felites cuando el Japún
ilbrió sus ¡&gt;Uertas al comercio uni·
n-rsal, allá por el año de 1864 _ Y
cuando envió embajadas a los prmclpales J)aises de la \'leja Europa.
em11ezaP.do e11 .-,ta época los progn•.
sos de la slmpátlra nación nipona.
Al visitar el ,Japón se respira el
ambiente de un gran pais, tlé una soberbia ¡&gt;atrla dende nada hace falta
y donde todos los grand_es adela~to~.
c·omodidades e invenciones ex1ste,1
sir\ ha.bt-r llamado siquiera _la atención dé los japone;;es que nven d~dicados al e1;tudio. Es as[ &lt;JU.? alli sti
t•nruentran estadl&gt;¡tas tan 11reparados
como los más hábiles pclfticos euro.
¡&gt;eos ,hombrEs ¡&gt;úblic·os de sorpret!·
dente talento, buen juicio y de admirable ('i;pirítu di! trabajo dedicado~
c,cciusivamente al e11 graPdecimien1.J
del pafl!.
Los gobiernos se preocupan J)refl-rentemente de la educación pública,
en que gastan enormes sumas. Por
la edu&lt;·atión todo el mundo sient~
verdadero rariño y ambición. :-o es,
J)ucs. para los ja¡ioneses una obliga.
dón ¡1esada la del estudio, sino, llO ·
el contrario, un agradable pasatiempo motl\'O de sus desvelos y cau~.t
du su siempre creciente renombre.
Anualmente envfa e iudadanos a estudiar y perfeccionar estudios a lo,;
princl))ales establecimientos de educación del continente europeo. El Ja.
¡¡ón no ha descuidado, para llegar :l
ser lo que es, ninguna rama, preocupándose del mejoramiento de to&lt;los sus servicios. El ejérdto, por
ejemplo, con el que en 1905 derrotó
a la podt&gt;rosa Rusia, de la cual tnvo
c•omo botfn de guerra, al firmar3C'
el tratado de paz, Sakhalin, sigue 1:1
táctica alemana y usa sus uniformes,
teniendo romo instructores contratados Jos 1&gt;rincipales militares alema.
nes. Se ve que siempre ellos han sabido conquistar laureles en IO&lt;i camllOS de batallas, ya que si rccordamoi:; la guerra de 1895 con la China,
sabemo,; que adquirieron tambié:1
1·omo remuneración o indemnizació:1
la enorme isla Formc,a.
Las policfa¡;; han sido organizadas
1&gt;or los técnicos de más renombratla
J)reparación de )Pglaterra. En la con.
servación de camlPo,; y lineas férreas
el Japón ha empleado &lt;·onsiderable3
millones. Sus ltneas telegráficas alcanzan hoy una extensión de 15.0liil
kilómetros. Agrégue~e un cable sulJ·
marino que comunlra con Yladivostock, Shanghay y ::-;agazakl y otr.is
&lt;·on !ns clt&gt;más isL · l'ntre sf. Está
1wida ¡,or líneas de ,·apores al ~ledi.
terráneo, la India y la China. ~o l)S
ésto para admirar a ese pueblo? Su
son éstas, prueba~ de amor J)Or 1,1
J)atria, de la que vh·en eternanwntc,
¡, reoc·u pad os?
Yokohama es el puerto princip,1',
el más lm¡iortante del comercio exterior. En menos de diez afios ha duplicado su valor. Sus exportacio1ws
suman mucho más que las import~dones, secreto de su auge económico
no comprendido aún por los estadis.
tas chilenos, udemás en este progrl'i-;o debe haber tnflido e l hecho de que
nlugüu ¡,unto diste; en las islas jR-

----------------------------------_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_
LA TAZA DE TE
.-\ .-\nµ;&lt;&gt;l J&lt;~'-'tJ'lula, artista y ¡ioeta.

ponesas má~ de 100 kilómetros de l:.i
costa.
Su comercio princit&gt;al es &lt;'Oh ,os
Ec-;tados Unidos, Inglaterri&gt;., China y
Francia.
Es sensible que nuestro gobierno
no haya vigorizado nuestras relaclone3 amistosas y comerciales con los
japoneses, cuyo roce nos honrarla r
re¡&gt;ortaria evidentes beneficios. Ya
ellos ,;e han deme,;trado partidario~
de esta amistad, permitienúo &lt;·"üa&amp;.r
a sus ¡111ertos, libre.; ,¡Je derec)lo, nues.
tros salitr0!!, úrico produc·to que c 1 ,
la actualidad podemos embarcarles.
Por otra parte, diplomáticamente,
creo que es más siPcera la amistacl
que nos brinda el Japón que la otra
nación de Amérka, que mira muy por
debajo de la pierna a los nipones, nos
puede J)redlcar en los discursos d,,
sus internacionalista» que tienen la
fiebre de las jira.; ....
EP. Yokohama, la vida es delicio~n,
loF dias se pasan volando; tanta eutretentión, tanto movimiento, tanta
l!O\'edad.
La inmensa mayorla de las J)ers::ras
vestida con el traje de los na
th·c-~, ))ero mu('hos usan ya el euro.
peo, los uniformes, etc.
Como es natural, ruando se ,:a a
estos lugares en que )Jara uno todo
e.; nueYo y admirable, hay que mcterBe 1&gt;or todos los rincones para imponerse de loa más minimos det:tll"~
de la vida, y de las costumbrth d,!
estos habitantes del J)laneta que. tan
retirados de no::;otros, nos hacen sc:1ti r por ellos, sin embargo, muchas
s impatlas y acaso hasta cariño.
Dejándome llevar por estos d1:seo:;;,
me eP.caminé una noche, cuando ya
conocia las parte,; téntrkas, a lo,; :ii.
tíos donde se dirigen lo,; homb11:s
que dt:sean alegrarse y ol\'idar los
J)esares.
Lle 6 ué sin saber cómo, a un barr;o
iluml!!ado hermosamente y de un all'·
grl' ir y venir de c:irruajl.'s de hombres r de mujeres de cien nacionalidades.
LaB casas no muy alta!&lt;, cubierta-;
por el c lásico techo ja110P.és, st•nci.

"ª

llas v aseadas: las ventanas de toda;
1.llas· abiertas de par en ¡,ar y adornadas con precios01,; farolillos de n11l
tolores. En el interior de los dormitorios ~e absen·aba a veces el em11a¡,elado lacre, azul, verde.amarillo o
de oro pintado, que hac·ia el ml-s
hermoso &lt;·onjunto ('On la,; lamparillas del mismo cclor que, a media
Juz daban a las elegantes habitacione; uP aspecto seductor; el mismo
a::;¡&gt;€cto de e:::as mal'sioPes que cr,:a
la fantasia, que nos pintan la" no,·e•·
tas, los cuentos de badal! dond:.! u .. o
:;e crcuentra admirado tras de a1?rl!'.
se ::úbltamente una puerta, por eJern¡,lo, y tae despierta en esos gabinetes
\ujosislmos y misteriosos, ~onde todo parece mitad sueño y mitad real!.
ciad. E1•.onues abanicos dorados y t·o.t
paisaje; o aves y quitasoles ch1Hesco3,
haciau vers&lt;J más boPitos lo3 extr,1ños y pintorescos cuarto~. En los ~m!coues ~o velan apoyadas, pe!1sauva-.
o risueñas, las geishas ccn s_us trajes
hermoefsimos y \'arlados, luc,endo sn'I
chaRqu!Jlas, sus ojc.; abultados Y l~s
inevitables florcii. St• abanical&gt;an s1:1
nsar. El cuadro era tePta_dor. Las
habla muv bonitas. Las ge1shns hablan casi· todos los Idioma,, J?or ,,.,
menos los euro11eo~. Con sus m1rad.1"&gt;
provocadoras hat·ian acerrarse a ellag
a muthos transeuntes que la,; s:1!11.
daban amorcsamente, ma 1intecio¡¡adamente. . . . Sin embargo. C!!a 1•n·
che . . .. me recogf a bordo!
Fuime pensando en que las japc,ne,as me hablan gust'l.do mul'ho, Pu
que qué tendrla de raro que un _s11'1.
americano ,;e enamorara &lt;k 1&gt;na Ja¡ionesa ruando yo vi á tantcs europeos
que se enamorab~P de e!la!!,. Y al hacerle estas reflex1enes al J&gt;l'llner oflcial del ":\limosa", t'l va11or en CJ 11e
yo iba, y quien ya habia e,tado · e 1
otra ocasión en este J)afs, me ))ro.
mttió presentarme a una distinguhl 1
familia ja¡,one~a ele la cual él er;i.
amigo. :lt ejor que no me hubiera JI!"&lt;?·
sentado! ....
~11 compañero cumJ)lió RU palabnt
al dia s iguientt• y me hizo lkgar a

Para descongestionar las calles
Para evitar las rougestiones del
tráfico en las calles de Los Angell-s
(California). el Ayuntamiento ha dado una orden J)rohibiendo que los
\'ehiculos J)ermanezcan detenidos en
la orilla de las areras a menes de
treinta y cinco metroo de di!,tancia de
la esquina más próxima.

1 El pottr 41t nact ttl

a■or

11

¿Qué ¡ioder tien(•s sobre mf7, me
dices en tu última rarta.
Tengo ,obr&lt;' ti l'l J)Oder que emana
del amor noble y fuerte que te 11rofPi:;o, del amor equilibrado qut• nace ú,•
mi alnu como un efluvio divino, torno una corr iente magnética que lleg.&gt;
poderosa hasta tu ser, avasallflndo1e.
Eso que a ti te c-;orprende, eso que
me pregu,,tas, es una cosa natural y
corriente. ¿Sábes tú de los flufdos?
:\las ¿ para qué hablarte de razonP,
ciePtlficas si para U, alma sensible y
delicada, no bastaria sino una e:x))litación amorosa y de romance?
G.\STOX .-\. ~1.-\"l'\ºEL.

Y si no ba,;tase la indusión de est:1
nueva medida en las ordenanzas municipales, ha mandado 11om?r grandP.5
l'haJ&gt;3s en las farolas &lt;111e distan treinta y cin&lt;·o metros de las csquilldd,
con letras muy visibles que dicen·
"Prohibido a los vehfc-ulos ¡,arar,,•
de-sde aqni hasta la próxima esquina."

eot■tll or111111

1

:...------------:

U11. a¡iicultor alemáP ha rec·urrhh
a los enc·antos fenwninos )Jara Qlh' sus
abeias al!ide11 r hng:rn mu&lt;·ha miel,
-c·.om,truy·éndol&lt;,; 11•1a 1·olmena q t '
afec·ta la forma de II n-1 m ujt-r 1,1 uy
flamenca. la c111J ¡.:1-,. mane&lt;'e de ¡1i1
en &lt;!l jordfn &lt;"on 1111 sombren&gt; en l.:
cabPza y una c·esta de flores en la
mano.
Por delante no ~e a1llvina l'l ofic;..)
práctit-o de la figura, ¡,ero por detra&lt;;
no rs sino una colml!11a. as abejas
entran por una ventanilla que hay
detrás de la cabeza de la figura, y los
panales se saran ¡,or 1111 a puerta c¡ue
cubre la 11:ntc posterior del cuer¡io.

la casa, donde pasé momentos muy
dl1lres.
Sono, ese llalllaba la menor de l!l-;
·es hijas de e~e hol!;ar, y su nomllr•
nunrn he d, Ol\'idarlo. ¡,;ra tan bi;~na, tan , a ··iño&gt;a. sobre todo tan &lt;·anno,a..
Xo sé si fueroP. sus,att-n.
clones, o s I modo suave, o su clara
inteligenc1a. lati que me hacen ¡,._,,.
:;ar de~de entonce,; coPstantement"
e1\ mi amiga ~ono, ¡,ero es el hecho
que desde que la conocl, nunca deJ&lt;un dla sin ir a \'erla. Y fuimos amigos: .Muy amigos, amigo.; de confianza que nos contábamos nuestras al&lt;'.
grias y nuestras penas. t;u día ni-.
PXtrallmitf en las ccPfidenc:ias y ..•.
la dije que la queria, que des1111?;;
que yo dejara el Ja1&gt;6n, no sabía cúmo iba a acostumbrarme sin su co1;1.
¡,aMa, tuando ya me babia habituado a verla todos los dias v ronve•·sa"
con ella, y que cómo era ·1,osible Qt.:"
una distaP.cia tan enorme fut&gt;ra "
re)Jararnos ))ara si&lt;•mpre!
Y Sorio, la jovial Sono, respon&lt;1ió .... no recuerdo bieP lo que 1·,·•·
JlOI'.dló; ¡iero lo que no se me ha vl·
, idado ~s que me dijo que la, japr,.
nc.=as eran muy ,;incera~. que ellas
~! que sabfan quen•r, (JIIP c¡u(.'ri:iu a
m-orir, que 110 olvidaban 1111P&lt;'ll! ...
Xutstra amistad siguió creciendo
y cuando s:c acercó el dia de mi 11artitla, ~entl gran pei:;ar de alt'jarme ti~
Clias tierras donde iba a dejar ur.a
amiga tan buena y la que, al ¡iarec·er,
fria a recordarme. ( Au11que de las
mujerl's nunca se ¡rnede &lt;·onflar) ..~ó!o me faltaba u,, dla y no me atre\'i;1
a d€cir!t• que al morir dt&gt;l siguient&lt;'
yo me iba 1,ara no volver n,mca máJ,
y contrariando mi conci&lt;'ntia, y ah'.)ga1•do mis sentimientos y quie1; sa:;e
si torturado por remordlmienntos, la
menti dic-!Pndo que el barco salfa a
hitter carbón ¡¡ara regreear en 1111,1s
( t1antas horas des11ués de las rualcs
,·endrla la salida definitiva.
Llegó por fin la partida cnwl para
mí, con la que yo l'ngañaba a una
mujer y d('jaba la mitad del corazó·1
junto a ella. No podfa1 hat·erlo tl.'
otra manera. ¡.;1 destino 110 siem1&gt;rl'
1;; favorab le a los amon•s.
Salló el vapor de los diqu('s. L,)s
remolcadort•s soltaron sus cables, y
mientras desde el bar110 Re &gt;&lt;aludaba
la t•ntrada de un trasatlántico 111.
glés, c·cn el arreo de la bandera .te
J&gt;roa, y lo.; oficiales de los res1&gt;e(•1 i\'OS ¡mentes &lt;·harlaban por bo&lt;'inas.
S0110, junto a la orilla de 11110 de los
mtlt'lles, me des1wdia con 1111 pafiul'•
:!to color de rosa, que el aire de la
tarde que marchaba con nosotro-;,
hacia agitarse. El buqut&gt; sPgula tumando carrera y echando el humo a
I.Jo¡-auadas t•nonnes, hasta &lt;111e la fui
perdiendo de vista. Cuando la&gt;&lt; pri.
meras lu&lt;'es de la riudad dl' Yokolnma -'IDJJezaban a encenderse, fui a
ocultar mi carhio y mis lágrimas a
mi estrecho rarnarote. Por la vent:t·
nilla de ti! st•ntla la músfra del mar
al besar el ('asco del va¡ior. El l&lt;Ul'•
ño de e,;a norhe fué para mi de in.
somnio,; y amarguras. Al dfa siguiente, &lt;'liando ya no se divisaba ni tkrra, envié mi 1&gt;rlmer recuerdo doiorido a la Sono de mis ensue,ios y
mi, muertas ilusiones!

"A corazones herido.;,
sombra y sllenclo.-Bal-

zas.''
Ante el liquido rubio Y caliente,
pienso en el pa1s productor de 1:\
planta y por asociación de Ideas,
casi inconsciente, recuerdo las elevadas doctrinas morales del gran filósofo oriental. Imagino a Contucio,
sentado ,;obre su;; tobillos, bebiendo
a plácidos sorbos una taza de té mle~tra,; ex¡11íca a sus disri¡iulos las admirables teorias ·del mutuo amor. L.1
vi~ióP, menos hierática que ridfc1;11a.
me encanta, pero temiendo al for?arJa habl'r cometido una 1&gt;rofanac1ón.
1a' rechazo: y el &lt;!Sl&gt;irltu, causado de
su fuga a é¡&gt;ocas tan lejanas, se 1io;;a
ratigado en el bord~ brillante de la
taza.
loJI licor, que parect• hervir todavl3,
ha tomado una reloració11 más obscura, aunque permite ver t·n_ el fondo del reclpiePte una canud~d no
dii;uelta de azúcar en polvo. DiJér~s"
el ese:arn sedimento de una alma JO·
ven que 1,or perte11 ecer a la de un:1
don~ella , fui!ra mePo3 opaco. Agito el
li&lt;Juido ccu la &lt;'u&lt;·hani; y des~11are~:
11or completo.. . . Della, Cleha, L:·
lia · por qué no agltAis vuestras .a1m¡s '"con c.u&lt;"harillas mágicas?
Los nombres 11ronunciados traen
consigo Ja 1&gt;re,ePtación J)erfecta d&lt;'
algún ser real, y en el rondo de l,l
taza, 11':¡1 mujer rubia y pálida, se dibuja como evocada por los marnvill~~
608 genios de "Las mil y una noches.
~tira ron fuh;ores de idea Y en s1;1~
pupilas revt'la ansias supremas de .o
illlOt'JlOSCible. )! ultitud de palabrns
dulces, sin voz, hacen es[uerzo,; b~rnicos en sus labios por palpitar vivientes. después cruza sobre el pecho
Ja.; mar.os donde duermen ademane,;
intreados, que, manifestándose al
contacto del marfil de las teclas, se
traducir1an en un sonata de Beethoven. y mi alma se dirige a la virgen
pálida: Yo puedo hacer flota': ante
tus ojos !'!ara y distinta la visión de

1:s suficiente para extinguir mi aliento."
Resuel\'O entonces rechazar con
energfa las indl!:;cretas preguntas t.:.,•
la. virgen, aunque ello exija de mi
volu•ltad un esfuerzo suprahumaw1,
,· a una nue,·a interrogación contesto
bruscamente:: El :\listerio de mi nlma será para tl más incomprensibl&lt;3
que la idea de la dl\'inldad, tJOrq.1¿
e,~ el rondo de mi sér, su esencia tt~ne ocultas afi!!lc'ades con e1 Dios lin'co. Xo lo sabrás nunca.
-"Tü n.ie he- prometido el eecrn:o
de la \'ida y ahora exijo el cum¡&gt;Jimiento de tu prome.;a: hAblame."
El rostro de la bella, adqulriendr,
el gesto indefinible de la hermosura
Ideal, surge de reliev~ en el plano ti&lt;&gt;
In t:va bajo !:J. tr!lr~11:1rn1t' co 1orat io,1
del té. )le raus:i. frlo ~I sentir sobrt:
las arrugas de mi frente la caric·ia
de su!I miradas anhelante,, y a¡&gt;elll,'l
pue,lo articular una palabra:
-¡Ama!
Entre !al- contra&lt;'ciones nerviosas
de 1111u 60nrisa sartt\stica murmura la
de::c·on0clda: •·Bello ejemplar de t:i
Taza, homl&gt;re pigmeo! Quieres dnr
u11a exp!i!'ación fensata de esa existencia cu,·o misterio i¡;ncras en absoll'to y dlées mAs estupideces &lt;111e ve,·claaes ...• ¿ Y la fe y la caridad y la
contomplaclóu y el ascetismo? ¿Súh
c•l amor es \'ida?
Quédome abrnrto ante scmejant~
&lt;·ontestrrción scho))enhaueriaPn. y balbuceo l'nt re dientes: Perdó1•.ame, ;;eíiora.
Ti('lu•a-. (l tl ('lllllJ)llÍI;\ &lt;ll'l l',Ít'l'&lt;'ito ym, &lt;¡ui.
Conl))rendo que aquella mnjtr, alguna vez, ha amado con vehemen&lt;'ia.
y aú'l guarda c•l mortificante recu,erdo
fiarte &lt;'l oculto secreto del sér Y cal- Cisgusto la ab,;ol uta imposibilidad de de su felit-idad en ruina!'. )!edito la,·mi
quimera.
mar tus anisias de Infinito. Yo mlt'·
La bella, con más insistencia est:1 go rato, sobre la dolorosa sensación
garfa tu sed de lo I gnoto con una suproducida por las e\'OCaCIOJl('S indis\'CZ, interroga mi )listerio, y el ahnd,
la de mis palabra!\, porque he com·
t•J etas de los cnriíios muerto5, Y, J)endestonfiando
de
mf,
se
repliega
t•:prendido, antes de hablarte, la conisando con horror en mi propio paplil'ada trama de tus dl'seos, pero J'.O merosa en el más n•cóndito átomo dE' saJo. rasi teniéndome lástima a ll,¡
'"i
misma.
Cree
\'erse
desnuda
ante
las
consentiré jamás en rl'v•·larte mi
m:&gt;mo, hl'bo de un solo sorbo el ru11Enigma. Dlff&lt;•ilmente J)odremos se_r miradas brutales dt• un sér desco110- ll•:1icio. p frfo, d~ la taza de té.
amigos: apenas te conozco Y ya ex1- ,.¡110. y como lo baria una rolcgil!l,\
g1.cs de mf el rnflH espantooo de los ~a- l'asi núbil en idéntico e-aso, me due
1,rrn :\f.\lUA ,JOHI&gt;.\~.
a gritos: "Protégeme; una mirada
&lt;'rlflclos.

lo Infll•ito. ¿~le aceptas por esposo?
La bella ¡ialidece más aún, per"
sonriendo responde: "¿ Te atrevería,1
a enseñarme tu misterio y el secrc&gt;tc
de la Yida?"
~le arrepiento de haber il•iciado scml'jante conversación con quien quie•
re mirar las desnudeces de mi alma,
pero sacudiendo mi turbación, continúo: J\li )11,;ter!o ante tus ojos t·s
impen.etrable. . . . mas, ¡medo en,"•

La virgen desapareció un instante de su imposible mansión, pero dl)~11ués, toma1&gt;.do formas mucho m~s
reales, viene de nuevo a ocupar lé:U
~ltio. Ahora lleva sobre sus bucles
una guirnalda de camelias rojas como cuajarones de sangre. Pienso en
la fantasia de enrojecer aún más
esa, flores ron la sa\'ia de las Yenns
de un Petronio, pero comprzndo co,1

CORAZONES
1-&lt;;ra ~largot una pou¡1l- de linda, u~
blonda cabellera, sus rizos cafan sobre sus hombro~ como una casca,la
de oro. De ojos azules velados PO"
pronunciadas cejai; que daban más
sombra a las ojeras. Ulentl,&gt;S m.?m:dito,; y brillantes, tan finos l'omo perlas de Bassora, encer,auoJ en 1c1 ~,;:
tuche rojo de una boca cuyos labio~
a rada momento i;e he,aban dos vcces para prenunciar el Pombr e Je
Pepe, el joven gallardo e inconst~11te
que habfa abandonado aquella escu.tura sugestionado por otros amores.
E't capullo se hizo una hermo~a
rosa de Alejandrfa cuyo cAliz era una
naveta que derramaba lnebrlantes
perfunws. Pero nadie podrfa pen.:)·
trar en su corazón, en él no &lt;·ab!.\
sino su adorado Pelle,
_J,;s una mufieca &lt;'On corazón d,•
cartón, decfan los de&lt;•epclonados al
declarari;e en retirada.
y sin embargo, aquella a lmlta vi·
v{a alentado la es11eranza de que el
ingrato vol verla a lgún dia, arre1&gt;e:1tido, a renovarle sus J)romesas, más
enamorado que nunca.
El tlt•mpo, que lo mismo destruye
que repara, convirtió en Imposibles
los suefios de la niña.
Pepe a su vez se habfa visto abandonado por la mujer con qu2en cr&lt;?yó ser feliz. Lo babia enganado en
el momento mismo en que la desgra-

J.os iJwa , 01es &lt;&gt;n Ye1·ac1·uz
ela hacia la norhe &lt;•n sus PUJ&gt;ilas Y
en su corazón. Estaba ciego. ¡.;nto.1c.es rué cuando J)ensó en :&gt;!argot, peto ya era tarde.
El sufrimiento y la desesperaciOn

&lt;·aminó al cementerio y burlando d
svei\o del guardador de tumbas, buacó u11 azadón y abrió la ~e¡iultura de
:llargot. Cavando y cavando, no hal:ó
sinv despojos y cenizas. En vez 1!e
¡icrfumes u1l olor nauseabundo Je detenla la re.;plración. De 1&gt;ronto tro11ezó &lt;on al1;0: algo que latia y qu-~
tenia \'ida. Era un corazón. Loco
de coPterto lo estrechó contra su ¡1t&gt;cho y huyó, dando traspiés, temeroso
de S;)r visto.
-,Este es mi c·orazón!-exclamaba arnriciándolo convulso.
Pndido, sin rumbo fijo, huta lejos,
lejos &lt;·on aquel tesoro que acababa do?
robar.
-¡Este es mi rorazón!-repetí,1
enloquecido, jadeante, sin darse 1111
pu1!lo de reposo.
Aquel corazón se extreme!'ió y exh::la1:do l'IUl. queja, murmuró:
-;Te has equivocado, hijo mio!
Llevóse con ansia a los ojos aqutl
e J."az6n, cuya luz rasgó la venda que
los ¡•ubrla y Jllldo ver claro. Habla
robado el corazón de su madre.
en win tienda de c·ampañn.
El !'orazón de :llargot no J)Udo hallarlo. La carne y el J)erfume ~e co11sume•1 en la huesa. ¡Sólo el corazón
marchitaron aquella flor que acabade las madres es resJ)etado por los
ba de helar el cierzo de la muerte.
Xa&lt;la se aprecia en el mundo hasta gusanos!
c¡ue no se vierde.
Con mil dificultades el ciego se en-

�~======l======== EL DEMONIO INTERIOR.., ========== =====~
--------------------=~•..-.,,-------~~-~
Habfala conocido en una noche d&lt;!
bohemia. Y fué en esa hora de alcohol y de lirismo, cuando pude apreciar la fragilidad de su esptritu, intcuamente expuesto a las bruta!id&amp;des de la ,•ida.
Yino a mr, con las mismas ansias
que el caminante hacia la luz de la
s,::nda . .\li alma rué un hospital pan.
ia suya, sangrienta de dolor ....
Rotas las alas en el peregrinaje,
era una mariposa sin antenas, arra.;trando sus galas en la miseria del gusano. Pálida y rubia, como un Jesús
c;in barbas, tenia no sé qué sombra
luminosa en la frente; y en los ojot,
amargamente mansos y sombrtos, l"Om~ galerías de claustro, no sé qué
expresión de bo•1dad, no sé qui': mue
ca ¡¡ia'1osa,---algo asr como si la son ~

a fuerza de volar; pero aún nos quedaba la miseria gloriosa de los cautos ....
Fué entonces que ambos come:.izamo, a despreciar la vida un poco ru&gt;-'nos. Tentamos la visión de algo superior; y hasta llegamos a estrem, cernos ante la majestad de un cr¿púscnlo,-aeJ mismo modo q11e ante,
de compe11etrarnos nos vendáramos
de indiferencia. Eramos dos pájaro;;
con alma ....

- ¿ Y ('Jeonice?
-Amigo mío ... . Xo me lo

IH·C-

r~untes

- ¡ :"llttlva!la ! Tú que tanto la ama• . ¿ l&gt;{)ntle est111•ú?

~ has•..

res, porque, harto de vulgaridad fi!menina, hacta tiempo que ansiaba
tropezar con ur. espiritu un poquito
más suave que el de e:ta trcpilla de
maP.iquf€S acicalados con art.! d-e c,c!índalo. Cleonice me dió, entonces,
la Eensación de un hallazgo precioso
dentro de la cloaca. :\le ha contado la
amistad qu~ la ligaba c,ontig-o, r Je,:;
buenos momentos de confidencia. Dijome que conocla tus ver;;r.s, que eras
muy romántico, y que te apreciaba
muchtsimo. Pero me he convencid.J
que ella, como las demás, como toda.;,
lk,·a también su demonio interior
que la envenena, me he convencido
tarde, ])ara mi mal, porque .... en,pezaba a quererla. . . . Esta sará la
última vez que topiec? centra la~
piedras del camino. Es necesario qu-~

ca. Una mañana, toda aquella alegrfa
,e desvaneció como un sorbo ¿..,
ét?r .... El nido estaba vacio ... Habfa en él dos alas menos y un dolor
más. . . . Cleonice, desaparecida, t!.'&gt;
dejo sino un par de zapatos viejos ...
;qué ,·ulgaridad! Por cierto que los
arrojé por la ventana. . . Y no volví
a veri.a. Este e:&gt;iso11io, como compréuderá~. tué el plato del dfa en el café.
'l uve que alejarme un tiempo de las
1 e.rniones de camaradas para evita,me disgustos. 111i cuarto me parecía
más triste y pobre que de costumbre.
1&lt;,n lodos 10s muebles habla un poquito de perfume de Cleonice ... Fué
necesario neutralizarlo con alcanfor.
Y el cuarto me resultó entonces tan
mal oliente como un féretro ... Burno, pues: ast las co:.as, tuvP anoche

1

l

. Palco ocupado por las Heinas que pre,idieron las &lt;'a1·re1·a~ de bic!cietas efectuadas en ,,asado domi nao en la Conclesa .
co~·ne1on alnnmos p1·eparato1·ianos.-Señor Alejandro )lartínez, ,·encedo1· .d e la tercera cal'rera carr-era de 0:000 metro;-1,os ;encedoi-~s &lt;i: :;:~ ~~~
prnneras carrel'as Y los jueces de lle.e;ada. 7 Prepaníndose pat'&gt;\ salir en una de las carre1·as.- Gi·u¡lo de todos los que tonuu·on pm·te E'n las Cal'l'eras.

risa de sus labios secos hubiéraselc
aubido a las pupilas... .

Desde aquella noche, hicimos ju1:tos el camino. Una misma estrelli.
s.iiaba nuestros pasos. Un sólo dolor
encadenaba nuestras almas, y un:t
•nica luz de esperanza las vestfa ....
Nunca encontré un corazón tan amiao, después del de mi perro.
Sentfa a su lado las frescuras de
un baño oloroso; y en sus palabras
abrevaban su sed todas mis fatigas,
todas mis locuras, todo mi amor.
Ella era, como yo, un pájaro sin
nido. Colaboraba en silencio en mi
obra. Habíamos perdido el plumaje

-Xo í~1101·0 sn paradero ... .
- ¡ Cómo! ¿Lo sabei:? ... .
-Toma .... Lee ....

'·Pai¿ís, diciembre de 1913.-:,ii
querido camarada: Ante todo, al¡;o
que mucho te interesa: he encontrado
una personita que tiene para U recuerdos personales ... Por cierto que
pasé con Cleonice momentos agrad!'bilfsimo:s en Le Bruant. Es una chira
muy espiritual, muy discreta. Vario~
compañeros han sentido el hipnotismo ue sus ojos perverso3. . . . Yo
también .... te lo confieso sin rubo-

de'.al le una explicación: despt:És q ul.l
hnbimos éambiado impresiones, nos
sentimos mutuamente auaídos; y,
como nada estorbaba a nuestros 1&gt;royectos, desde aque·1a misma noche
nos cogimo:;; del brazo y echamos ¡
andar como dos viejos camarad·as.
Nuestro nido se nubló de alegria.
Clonice, era mi musa. A ella le debo
mis mejores versos. Mis ropas de buhernio no mostraban las manchas de
antes por las calles, y mi melena b:illaba, limpia y bien peinada: ten!.,,
por qué preocuparme. Ya te digo: un
hallazgo precioso dentro de la cloa-

una sorpresa .... ¡Y qué sorpresa!Parts estaba bajo la lluvia. Le )lou1in Rouge concluyó por aburrirm~
en diez minuto3, y me eché a la calJ'.!.
Ko tardó el agua en calarme las ropas. Busqué refugio en un almacé11
•de dulc~s. ;y all! estaba, asómbrate.
la fugitiva üleouice! Completamente
transformada. . . . Gorda. . . . Teñido
el pelo de negro .... Seria. . . . Indiferente ... Vulgar ... ¡Se ha casado
con el confitern!"

.,

El muchacho era de aquellos que
se reservan siempre el último cartucho. Su ingreso a la empresa canalizazadora par:&gt; dar salida a las aguas
en un provincia, le permitió al buen
Alvarado colocar en razonable €Gtado
su casita y sus finanzas, que estuvit?ron bastante en desacierto durante
muchos meses. El trato con los numerosos funcionarios públicos que iba,
y ventan al despacho, le proporcion.t
ba múltiples oportunidades 1&gt;ara sonreir con dejos de ironía. Porque Alvarado sonreta siempre, y hablaba cuando le interrogaba11 únicamente. En
11 n muchachote de apostura atlética,
de activo andar, que huta de las te1tulias oficinescas, dedicándose a hacer
monos en los papeles del e:scritorir¡
mie--tra:s que sus compañeros perdfa,1
horas enteras en conversaciones im-

tes sucesos, arreció el trabajo y fué
preciso ap1 etar la cincha, como deci:..
el jefe principal cuando Je urgfa a'gún trámite.
Los ingenieros triunfaban sin hacer otra cosa que tomar té y habl:&gt;.r
de mujeres bellas. Todo se hacta por
obra y gracia de la cohesión de labor realizada por eJ personal, que
dicho sea en honor de la gente hon1ada, hizo en aquella ocasió11, tod,•
Jo que es dable hacer a unos modestos amanuences con ribetes de inger.ierfa barata. Pero, como pasa en todo organismo bien e-carrilado, el a,1dar ce Gigue por propio impulso, y
la cabeza lleva los golpes y los aplausos.
Alvarado estaba am por necesida&lt;:.
Probablemente los cuatrociento:; pesos que le pagaban no eran tan Li-

ta gracia que muchas veces se mo;-ata la lengua para ahogar las comc-tidas de su risa burlona, mordaz, dañina como una bofetada. IndudablemePte él era un loco. Sus costumbres
en la oficina y fuera de ella le distauciaban encrmementQ de sus colegas
y de los admirables señores ingenif'ro:,. Un día circuló por todas partes
la noticia que daban alguno.; diarios
formulando cargos al gobierno que
habla con~entido negociaciones ilegales a la empresa constructora. El director general, hombre habituado a
los espectáculos de aparato reunió en
c,óP.clave al personal. No podta ser
aquello más que una traición. Nad;e
fuera de casa eEtaba al corriente de
las negociacio'!es que se hacfan, y era
entonces natural creer en un delato:·.
Todos los semblantes contratdos por

el personal, mi amigo, que frecuentaba cafés artísticos y domingueab1
con muchachos de prensa y letras,
era el culpable. Esto no importa saberlo todavfa. Primero asistamos al
desenlace, que fué como brindis de
hablador mal letrado.
Desde la entrevista con el directo?·
general, menudearon !os chismes que
decian de Alvarado cosas imposibles,
y cerno allf no habfa un solo caráctc•r,
pronto sobrevino el fin. :\fi amigo fué
despedido con todo el sigilo que a, 011sejaba la indudable prudencia de los
señores i11genieros.
Al presentarse al buffet, iba aquel
muchacho radiante de ironfa. Su ronrisa, ~us ojos, su respiración, su c0ntirente todo, desped!a centellas d,·
sorna y de gusto sentido allá dentro.
muy dentro del corazón.
0

l.'na s11ht de enfernws en elhos¡,ital de la C1·11z Hn,j,;, que ;;e ha &lt;:stahJcddo 01 la rasa lle Escauclóu, situada en la 1&gt;Inza de Gua1•&lt;liola.Ot n1, sala &lt;·on he1 idos, ruida&lt;los pot· la Cruz Roja.-Fiu·hadtl de In rn&lt;.;a E,; andún &lt;·e&lt;lida para hcs))ital de J,1, C1·uz Roj11.-Lo3 corredores del nue·
'"º hospital.
béciles en el buffet de los ingeniero;
directores. ,
Un dfa el subjefe preguntó por Alvarado, y el encargado de la oficina
respondió diciendo que era un maniático y que por eso no frecuentaba.
el despacho. A partir de entonces mi
amigo quedó descalificado por aquel
eenáculo.
Alguna vez que tuvo ocasión de entendérse con los directores, no qul'dó convencido de la capacidad de di·
rhos señores; ni ellos se explicaron
la psicolo~fa de aquel tipo que no se
inclinaba para saludar, que sonreí'.\.
con frecuencia, que contestaba con palabra brillante, a veces sonor!l como
un latigazo. . . . Pero, la empre:;;a.
iniciaba pingües negocios, los ho,nbres del gobireno acudfan con mí&gt;.s
asiduidad, y entre estos lnsigniflcau-

cil de conseguir en otro sitio. Pero
aquellos empleadillos acicalados, rutinarios, lo mismo el lunes que el vierr.es, bien peinatlos y tieeos como velas, le infundfan burla y desprecio.
Su3 jefeJ, ingenieros gr,.duados milagrosamente, hijos todos de familia,
bien, eran una especie de botarate&lt;i
henchidos de núme:-0s y citas georuetricas; hombres maniqutes a la cler niel' c1·i, muy amables, pero absolutamente superficiales, hasta el punto de
que no conocfan para qué pod!a serYir realmente cada uno de sus em¡ileadcs.. Y no cabe dilema: esta fa•ta de psicologta en quinenes dirigen
un negocio, es la ausencia total del
seso.
Alvarado miraba discretamente a
los señores ingenieros cuyas caras de
conejos a la moda le produc[an tau-

t?n g(;sto de pavor, se dirigieron a Al•
varado, que contemplaba frfamente la
escena. El director general advirtió
aquella serenidad ultrajante y se dirigió a mi amigo:
-Usted que anda entre esa gente
de periódicos .... ¿qué responde"?
-Que no me extraña ...
-¿Cómo?
-Naturalmmente.
No entiendo ,señor Al varado.
-Es muy fácil. Ustedes creen que
todos los amigos que vienen de tertu1ia son tales; y .sin duda entre ellos
ha habido un malquerer. . . . y, h&lt;'
ahí todo.
-Está bien. Retírese.
-Después de €sta estúpida escena, Alvarado regresó a su oficina,
convencido una vez más de la Infelicidad de sus jefes. Para éstos y para

Y cuando el señor dircetor general
se disponia a darle la mano para co11cluir, Alvarado, sonriente siempre,
sacó del bolsillo el contrato que la
tarde antes habta firmado con unes
capitalistas yaPkees para canalizar
todo e l pais, y cuyo proyecto sancionaban las cámaras esa semana. Eulonces, cuando enteró a los señores
ingenieros del documento, aguzand:i
la expresión de su sonrisa, se aprox:mó a la puerta y les gritó: "Lo siento
por ustedes que van a quedar sin CJ!.•
ma. . . . pero estoy a sus órdenes si
necesitan un puestito en mi empresa ..... " Y sonó en el pasillo uu:i.
carcajada tan feroz, que aquellos
ll!equetrefes tuvieron miedo.
Indiscutiblemente, Alvarado sabía
una ciencia muy útil.
Sautlngo l"uste1• Castresoy,

�1
1

POESIAS ~EXICANA5

Li\. JIEJOR JIUER'l'E

MI AMADA

HOJA DE ALBUll

(lntitnción de Lope 1le ,·egn.)

Sobre de blando césped reclinada
La diosa del amor, su gentileza
Mostraba sin un velo, y su belleza
Sorprendente, divina, inmaculada.
Venus, que
De sus senos,
Cuando hasta
Y s,1 aguijón

sent!asj enamorada
palpaba su firmeza
ella ,•ino con presteza
clavóle abeja alada.

(Que la abeja creyó que eran claveles
Los botones que ostenta cual de rosa,
Dond0 libar pudiera rica::., mieles.)
Cont1 a el seno a la abeja dió la muerte
Aquella estatua vivJ., majestuosa
\ .... ¡Quién !;OZ'.lr pudiera de i¡!nal rnerte !

··---. -· ··-O---- -

l&lt;"RU'fOS PROHIBIDOS

¿ Si es hermosa, preguntas?
Es tan dulce, es tan bella,
Que compararse a ella ....
Sólo las graci2.s juntas.
Capullo es de una rosa
Su fre3ca tez; de nieve

Sus die11.tes son, y es leve
Su cintura de diosa.
Asemejan dos soles
Sus grandes, negros ojos,
Y sus Ja.bios son rojos
Cual de aurora arreboles.
Y bien, esa hermosura
Que me encanta y fascina,
gs nada, si divina,
f'ontemplo su alma pura.

¿ Recuerdas que de goce enloquecido
Por la contemplación de tus encantos,
De beses los cubrla, tantos, tantos,
Que con besos tu cuerpo estaba ungido?

Asf tambié11 el hombre eu su locura
Por saciar sed de amor que lo tortura,
De l:i. ajena muj&lt;!r gozar pretende;

S! lo recordarás, porque no puedes
Olvidar que En mi alma tú prendiste
El fuego de tu amor, y que quisiste
Hacerme de tu amor gratas mercedes;

l\lá~.\ lejos de hallar calma a sus ardores,
Suel\l mirar trocado en sinsabores
rn1 ciego amor, que su pasión enciend&lt;'.

Mas, ¿dónde estás, mi bien, que no te escueho''
¿ Dónde estás, ¡ oh mi amor! dónde te escondes
Que a mi dolientes voz tú no respondes,
Ni miras las tristezas con que lucho?

- - --o------

lll LLA~'l'O
ALBERTO )l. CARRE31O.

---o

S~.\IHLA:XZA
•
DulC'e, afable, gentil y délicada
Cual de florns fragantes el aroma.,
Y amante c·ual tiernfsima paloma,
Es de mi alma la bella enamorada.
C'uando entreabr(' su boca sc,nrcs:irla,
Gratr,¡ sonrisa entre su labio asoma
Y su rostro semeja linda poma
Para encanto de dioses cultivada.
Orlados por suav!simas pestañas,
Ful.guran como el sol sus grandes ojos;
Es rubio su cabello como el trigo;
Su talle es frágil, cual lo son las cañai-;
Del Nilo azul, y cúbrenla sonrojos
Siempre que piensa en mi; si está conmigo.

- -----o

TU CABECl'l'A DE ORO

¿ Recuerdas que ante U, puesto de h incjos
Y de mi ardiente amor en c.i delino,
Tu perfume aspiraba ¡Oh blanco lirio!
Quemándome en la lumbre de tus ojos?

Y por robar el fruto codiciado
Y sus ansias calmar y su doovelo
D&lt; 1 árbol. cae, hiriéndose, el chicuelo
Y en('uentra su castigo en Sll pecado.

A mis labio3 llevarlo quise luego
C&lt;1al talismá11 divino, puro y santo;
:llas rl3 mis oies al rociarlo el llanto
Rus p&lt;ltalos q~1en,ó; que era de fuego.

Se d(:shojan las rosas, y nos queaan
L:i.s espinas punzantes; el veneno
NUEstras alma3 destruye y nuestras fuerzas,
Y en el abismo se hunde nuestro ensueño.

¿Recuerdas, que "es oe 01·0 tu cabezu"
¡Oh mi amada! yo siempre te dect::1,
En tanto que afanoso yo beb!a
En la fuente sin par de tu belleza?

A~í e.orno los frutos del c:ercado
Dond,, ePtrar jamás debe, el rapazuelo.
Se empeña en disfrutar l'On grande anhelo
Como el manjar más dulce y delicado;

~n et cofre do guardo, ya m1rchitas,
Las flores que d~ amor me diste en JlrenJ.a,
Un pensamiento hallé, valiosa ofrenda
ue tu pasion, en horas ¡ay! benditas.

Es el amor, de rosas y de espinas
Cadena que nos ata y nos subyuga;
Es copa de oro que veneno brinda;
Es flot ido ,ergel, que abismo oculta.

LA MUJER

¡ Oh., tú, de mi t,enar ,lulce c·onsuelo!
De mi dolor ardiente la querella;
Que si eres tan piadosa como bella,
Calmar ya sabes mi constante tluclo.
Ven a mis brazos, ven, yo te lo Imploro:
Y permite que un beso reverente
:llis labios depositen en tu frente
Y en tu adorada cabecita de oro!

estirpe! ....
lejano, vago
nas, alegre
insinuó. . . .

luego, como si trajese prisa por destruir un error, por e,•itar un eng:i.ño. . . . Y pasó el tranvla, pasó, como alegre c.larinad,i, de aurora, pr:-

De pronto, un tintineo
repiquetear de campasonido de bronces, se
se precisó luego, muy

MARAVILLOSOS

Instantáneas tomadas en las ült1•
mas carreras de c:i.ballos, y saltos de
obstáculos efcctuados el mes pasad0
en Londres en prPsencia de los rej·es
y de la nobleza. Tomaron parte en estas carreras los i:aballos m¿s famos,)s
de IPglaterra, y por
las i11i,tautáneas tomada;3 de ellas y
qua re¡&gt;rodudmo",
puede verse, en efer·to, cuán sorprendentes y atrevidos,
fueron los saltos
q u e tan admiratio
dejaron al públko
inglés.

SALTOS

i\lIS FLORES PREDILECTAS

F.s la virtud y es el vicio;
.,;s la v~rdad y el engaño;
Es la locura y el juicio,
La ilusión y el desengaño.

¿ Que cuáles son mis flore~ múr, amadas~
Me preguntas ¡oh dulce prenda m!a!
Para que te hablen ellas noche y dfa
De m!, por mlís que siempre estén calladas?

Cnando amor protesta, miente:
Si desdena, es porque ama
Y avivar quiere inclamente
En otros de amor la llama.

Prefiero las violetas delicadas,
Y su aroma, color y Jozan!a
:lle atraen y deleitan a porfia,
Que pocas rnn como ellas estimadas.

A veces sufriendo rfe;
A veces gozando llora;
Y entre caricias desHe
El odio que la devora.

Mas no rnn preferidas ellas solas
Y otras hay que me encantan y seducen:
Cual de seda las rojas amapolas.
Si tu modestia aquellas reproducen,
Estas imagen son de tu hermosura,
Que me arroba a la par que tu ternura.
ALBERTO ~r. C.\.RREsO.

ECUESTRES

Como curiosidad
damos otra fotograf!a tomada también
durante las carreras,
Que es de un arbol
que fué asaltado por
curiosos ¡&gt;ara tom~.r
asiento en sus ramas
durante el espectáculo.
Bien sabido es
que el espectlícuio
de las carreras tic
carallos en Inglaterra es uno de los
más concurridos no
solamente por las
altas clases que desplegan un gran lujo,
también por las clases populares y ha~ta por la burguesfa.

,

CRONICAS RETROSPECTIVAS.

¿Qué es la mujer, preguntas?
Decirlo yo no podrla;
Qn~ en ella se encuentran ju1ita.s
La ncche y la luz del día.

Por eso decir no acierto
Con absoluta certeza
Lo que hay en ella de cierto:
Si ruindad o si grandeza.

"¡ Las tres! . . . . No. . . . He ofdo
la última campanada y supongo ....
serán las doce. . . . o la una. La::;
¡¡alp1tacion1=s inquietar.t1=s de la notlle, continúan: ¡la canción de m;:,·
terio, gime aún! ¡Ne ile a,mtido crujir las articulaciones d¿ la naturaleza en el soberbio desperezo del d"!spertar! .... ::--o .... ¡es temprano!
.... " ¡ Y los ojos cobardes no miran e l reloj: y an oja la miseria de:
este engaño al corazón, que la re( c,,¡;e, ávidamente! '!res horas de e.;J.c:?. dolorosa, durante las cuale,,
1a imagir.acibn descendió a todos los
abiErnos, hablan tronchado los rojos
e ta veles de su carne; y la:;; ojeraJ,
erar. dos extrañas, paradojales sortijas de esmalte vicleta, sosteniendo
l'I engarl'e de dos extraordinario.;
c!iama•1tes negros ....
- '·¿~xiste peor verdugo que d
1é.~uerdo? Une. noche,-vo!Y!amcs
j, ntos de un paseo. Al dla siguie1:•
u, ll debla reanudar su interrum1&gt;ina tAtedra. Lo noté 1&gt;reocupado, tri,-to". "¿ Qué piensas '? "-11regunté. .
·· Pie1~s0 que mañana estaremos soe·
11arado3 alguPas horas"-dijo, y yo
i,.entl las locas cabriolas de mi cora·
7.0ll•lliñO .... "
¡Las tres y media! . . . . .::..a can,p:11,ada la sacudi'.\ cc,mo un lati~azt,.
hn la semi-obscuridad de la alco!Ja.
su elevada figura envuelta en el largo traje blanco, era como el rayo ,te
luna que pePetra por 1.a rendija Je
uPa ventana. Crujió un mueble. Ella
sabia biel'. que el crujir de ese mut&gt;ble l"ignificaba la aproximación tl..i
un veh!culo, que, invisible aún, s•!
anuncia a la distancia, por m edio t.le
sucesivas trepidaciones de la piedra,
la pared, la madera. . . . Tendió al
o!do, que se sutilizó como arpa eóli~a. . . . El coche pasó, arrastrand,,
11 n trasnochador y una es1&gt;eranza ...
Y c,tra vez el silencio, ese cómvlic•?
idiota, que lo mismo sirve al que lo
solicita y al que lo ultraja; absurdo
tercero inevitable, que sólo exige en
pago una lágrima o una sonrisa, una
mveca de dolor, o una c:ontorsión de
¡¡lacu, otra vez malogró su ansiedad.
¡Y estaba sola en la gran casa muda! .... ¡sola! .... ¡ella! que sentía
gravitar el peso de los mundos sobre sus hombros; ¡ella! ¡que tenh
e n sus entrañas el secreto de una

Sabido es que el célebre actor D. dlsimo efecto, la escalinata por donJosé Valero, de grata memoria, al de bajada se movió tan ostensible1&gt;ropio tiem1&gt;0 que era un genio ,-¡,, rnenta, que el autor vaciló y estuvo
la escena, tenla un genio mallsimo, a punto de caer; el público se aperun carácter irascible, a veces in1- cibió de aquel movimiento; el efe~to fué co1&gt;traproduce1~te; y el telón
gua1llable .
Siendo, como era un actor pura- cayó c·ompletamente en fr1o ....
\'alero llegó al paroxismo del fn.
mente efectista, por inexplicable contradicción, era a la vez partidario ror. " - ¡Que venga e l maquinista!"'
acérrimo de la verdad escénica, no -gritó, trémulo de ira-. El maquien lo fundamental, como fuera 16- nista se preesntó. D. José le cogió
gico, sino en lo accesorio, en lo com- pc,r · un brazo, le sacudió fuertemenplementario, en lo que se refiere a te y le dijo:
- ¡ Esa escalinata es ele piedra!
trajes, decoraciones, nh·ezzo, etc:.,
-No, señor, de madera-le co!lYo le vi por primera vez en ... i
teatro Principal, de Jl.lálaga, hace lo testó el maquinista desasiéndose cla
menos cincuenta años, y tuve ocasión la garra del león, que tal era aqul'de apreciar de visu el genio y el mal lla mano.
-¡Pero figura que es de piedra .. ,!
genio de D. José, que de ambos ha¿ Lo oye usted .... ?
cia entonces ostentosa gala.
-¡Déjeme usted en paz!
Re¡ireseutábase una noche el faY le volvió la espalda. Valero tiró
moso drama Guzmán el Bueno, que
era una de las obras favoritas del de la espada, Y, de no sujetarle prongran actor, y en la escena final, cuan- tamente las personas que alH se endo el defensor de Trifa baja de la contraban lo hubiera pasado mal e!
muralla después de arrojar el puñal pobre maquinista ....
En otra ocasión, en aquella mi"
al campo enemigo para, que sacrifiquen a su propio hijo, escena que ma temporada y en el mismo teat1 o.
siempre ensayaba Valero cuidadosa- se ensayaba una tarde un drama hiJ•
mer.te, y en la cual prodllcfa grau- tórico cuya acción se desarrollaba

LA

mera escála de la jornada laboriosa,
toque de alerta pJ.,a los voluntario,,,
¡ marcha tún-in1 e acompañando U1::i
ilusión! ....
¡Las cuatro! .... Los grandes d1:1mantes negros, titilan como estrella~
próximas a desvanecerse .... las sortijas de esmalte violeta, se tornaJ1
moradas a la luz incierta del anrnnecer. . . . ¡y ea bella la mujer quP
asf espera! l'iene la desolada, trágica belleza de A,1drómeda. . . . Y e,;
soberanamente hermcso el cuerpo
tendido en el rojo diván que lo ofrece (omo regio presente en una l.&gt;a11cteja, al dueño ausente ... . ¡Son ne·
grc,; enroscados, como lujuriosas
sierpes de ébano los cabellos, qu,,;
l'aén, pesados, hasi.a la altombra! ...
¡Oh! ¡qué bien ueben de hundirae
los dedos en los rizo3 espeses y odorantes ! . . . . 'f sol' sangneP.tos los
labios, e iP.citantes y f1 eicos y sa•
bies .... ¡el bc,so no guarda sacr.'tos para los dulces labios sensuales! ....
¡Las cinco! .... Ahcra, las soni;";:_s moradas, perdieron los grand~s
diámantes negros .... Ya no hay Si·
no pequeños fragmentos claros, cla1 os, que caén C'omo estrel'.itas diluícl.as, interminablemente, inexorabll•mente, cerno si no hubiesen de agolarse jamás. . . . ¡ pobrecitas! . . . ; Y
wrren por las mejillas y acarician
los labios y besan las orejas, y surcan el cuello y se pierden en la l)¡.
furcación de los senos en flor! La
compañia de la hermosa dolilen~e.
debe ser grata corno la de una selv;t
florecida; saturada de amor en las
corolas de los nardos, en los nido:;
de las palomas .... y su alma, "saU&lt;·ta santorum", dulce refugio para .,¡
dolor, rincól' propicio a las confidencias, amable sitial para reposar la
mente, nfvea hostia en el sagracl ,J
misterio de la vida-amor! ... .
¡Las cinco y media! .... Dos diumarrtitos Umidos, se han detenido
sobre el esmalte morado. . . . ¡ son
las dos gotas últimas de la cascada
impetuosa. Sobre el rojo diván, e l
ecuerpo blanco en el traje blanco e.,
como la ofrenda sangrienta de una
gacela a los dioses implacables ....
El sol, en tanto, piruetea canalle,scamente sobre el bello cuerpo exténuado ....
:\IIRED,L1•,.

'\/ERDAD ESCENICA

a pricipios del siglo XIII. Llegó un'!.
escena muy larga entre Valero y dos
actores, Fidel López y un tal Molin~,
ct•yc nombre de pila no recuerdo en
este momento.
Don José estaba en medio, y los
meeC'ionados actores, fumando seados puros del estanco, y sabiendo
que Valero aborrecfa el tabaco, sobre
todo el tabaco malo, no cesaban Ge
arrojarle el humo a la cara. Don José estaba haciendo coraje desde el
principio de aquella ¡,-terminable.,
ts('ena; trémulo de ira, cambiaba de
color a cada instante, y cuando y:i.
había pasado por tot.los los color&lt;s
del iris y empezaba a toser, se par0
en firme mandó callar al apuntador,
arrebató los cigarros a los imprudentes fumadores, pisoteó con furia
las taga1•11inas y exclamó:
-En la época a que se contraé la
acción de este drama, aún no se había descubierto América, y, por co,1 siguiente, no se conocfa el tabaco en
España. Partidario de la verdad e~cénica hasta en los ensayos, no pt&gt;r•
mito que fumen ustedes mientras se
ePsaye y se represente esta obra.
López y Jl.lolina, que conoc[an per-

rectamente el carácter de su director y que le quer!an y respetaban
mucho, bajaron la cabeza, sin atreverse a replicar cosa alguna; mG.s
cuando el inflexible e irascible director se disponfa a reanudar el ensayo, timidamente y como en bromabroma amistosa-, le arguyó Fidel
López:
-Tiene usted razón, Don José: a
principios del siglo XIII aún no se
conoch el tabaco en España; pero,
a mi vez, debo ad,·ertir a usted, velardo ahcra también por la verdad
escénica, que tampoco en •dicha época se conoclan los caramelos, no obstante lo cual los está usted chupando toda la tarde.
Don José frunció el entrecejo, señal evidente de su contrariedad; pero se repuso pronto de la sorpresa
que le causara la observación y, sonrier.do levemente, coPtestó:
- Si r.o (aramelos, habrfa algo
quivalente vara suavizar la garganta. Además, los caramelos no echan
humo ni molestan a nadie .... , ni
siquiera se ven. Hemos concluido.
Siga el ensayo.
F1·ancisco Flo1·es Gal'cía.

•

�o

ojo
1 1

I'

01 O

.

0

EL c.ARCON DE PALISANDRO

0

Del libro "\.iejos perfumes".
(Para "El )lu.udo Ilustrado").

•

º'º
1

1

¿¡¿
o

-

lor de callimir Yerdoso., bajito de
cuerpo, desdentado, aquilino, gran
catador y que suele dejar la mai1g:..
Jacintilla, la ahijada de señor derecha una cuarta más larga qu~
Francisco el hortelano, se casa con la izquierda; pero el novio, aunqu~
Juan Luis. Juan Luis ya es maestro apretujado y cohibido, se siente sade forjas desde que tata. Anselm'&gt; tisfecho. ::\lira y remira su camisa
no puede blandir el mazo, ni macha- a1;lar.chada, blanquisima, brillan:e
car el hierro, ni forjar una herra- tomo una coraza damasquina. Addura, ni abozalar un rocfn espanta- mira el mc,ño de su corbata roja, que
dizo y matrero. Está muy viejo y E? abre como amapola a la orilla de
muy cansado. El fogón de cuarent:i. una fuePte tranquila y argenteada.
y cuatro años Jo ha ido cociendo len- Su pantalón es de campana, abierto
tamente como el sol de est1o a un ro- de la rodilla abajo: sus calzado~.
ble de buena cepa. Una noche llamú ocrizos y rechinadores; de níquel la
a Juan Luis y Je dijo, dice:
leontina del reloj invi~ible; y ·;u
-Hijo: Agora es dfa de los San- sombrero castoreño con toquillas platos :\IarHn Papa y Aure!io :\Uírtires. teadas. \'a y viene inquieto, pegand()
Quere decir que somos 12 de noviem- puñetazos en la perniquebrada me~a
bre del año de gracia de mil ocho- de la salita como si machacase 11'1
eientos ochenta y tres. \'a para cua- hin-ro rebelde al mazo. Por la ve•1renta y cuatro 'invierl'os que estoy taPa abierta, que caé a la carreter·i.
dale que le dale al yunque y al mar- solitaria, penetra un airecillo fresn
tillo y al fuelle de allá abajo. ¡Chis- y picaP 1 e, oliente a raro olor de brupajos! Ya e.;; justo que dascanse y ma. Las arboledas, vagas romo pe,ique tú, que estás muchacho y juer- samiento:;; matutirus, tienen un tntc tomo u!~ potranco agostizo, ru:- Po frfo y ustoriamente pálido, esfures por mi vejez ya que yo he lll!- mado por la calina que degrad1 el
raJ pc,r tu ju qmtu. Yo ya me sier.- n:rde y el fSCarlata. fuertes de los
to lllllY acartonao, muy quemao y abertales sembrados de alfalfa y
muy derrePgao. Ya casi i:i miro y no amapola!'. El cielo comienz.!. a s0 11rf'sé ni a. ó1!de está m1 mano derecha. sarne con los primeros rubore3 el.,!
Bésala, pu~s. anti,:. que mi Comad1 e di&amp; lHimav&lt;'ral. Perezosamante se va
la :\Juert:! nH• la enfrfe, recibe mi tiñePdo con matices acoralados: •?3
b,:;iclición y quédate con la fragu,,. como la o:·aeión de una iP.mensa. e?Uio3 te ha de ayudar como a mi m~ perar.za. que asc-iende a lo infinito.·
ha. ayudado en tantcs lustro•¡¡. T!i La horizontalidad de sus celaj2s i·'ya eres todo un hombre. ¡qué chis- nue·, semeja cordones ele gasa que
pajc-3! Te sabeg ganar e~ paP con ·il sujftan trn I elo portentoso. Luep;o
sudor de tu rostro. !&lt;:res honrao a toma roFados de carn~ virgen, diluicarta. cabal. 'Iú ni chupas, tú ni jUC'· clos delic io3amente en maravilla &lt;1°
gas, tú ni bebes, tú ni .... er~3 mu- paz. a tiempo que las dúlcidas a10,1jerero como otros gandules de la Vi- clras empiezaP. a despertar cantancl o
lla. Que yo sepa, tan solamente J,1- maPsamente en los acebos cuajados
cin!:illa te ha vuelto el seso y te traé de rocic·. Los madrugadores e•31&gt;ia ·1
todo enamorisC'ao; pero yo aprel,c a las abejas del eolmenar cercano.
e::-tos amorfos porque columbro qu,· Un hal.cón chillón alea en los aires.
son honestos y que irán a parar al vigorosamente destacado sobre ::!l
altar pa que el Señor Cura los ben- rnave hematiles que ya colora el firdiga, como de antemano lo hace :11
mamento. /Algu1103 ·leclwros pa~an
vieJo padre. Ccn que .. . . a trabajar al trote de sus asnillos. Oyese e,
pa merecer a la doncella y cuidao co:i hueco chocar de los botes abollado'S
hacer un desacato. Mira que la tal y matE3, cerrados por ta1iones d&lt;&gt;
es ele las ele ley; quero decir, que es biznaga-s siP. espinas. Tatn Ans~lmo,
se ha criao clePcle chicampiana, que c-on ropas de cristianar ¡wnetra l'1'1!·
es muy mujer y qt&gt;c\ está acostum- queando, bostezando aún, encorvac'o,
brada a los buenos trapos. Dicho !() con los acarnazados ojillcs ac1Jo~os
que te lleve dicho, al rayar el día y lleros de lagañas. Las e:u¡uilas
de mañana, si e~ Señor es servido, rientes, 11 upciales, en son de fie 0 ta,
tú serás el ma.istro y yo. . . . c-1 t'antar las estrofas epitatimic: e ,IC'l
aprendiz, que aunque cegatón y e,1- alba, qui&gt; ,,,1enan a risas en el 'l•1e!I
fermo como estoy, ¡ qué chi:::pajos!, corazón del mozo. l'na que otra gud&lt;.&gt; cuando eP. cuando te daré la m,,- londrina, con brizna:s en el pico, í•liino siquiera sea pa agarrar las tena- lla fraternalmente y roza lo, abe •
zas II pa templarte un fierro. Cuela, l!ones de las ides renacidas. Bajo ,· 1
pues, a pelar la pava al ventanillo, olivar l'ecino las frescas rosas se
c¡ne ya miro que se te quema la miel. abrel'. al amor de la mañana, como
Atranca bien euando salgas, entie- bocas que ¡1ide11. un be.;o de &lt;'onfr.trra unas brasas pa mañana y que ternidad, y su perfume húmedo tra~Nuestro Señor San ::\1artfn te acorn- eiende a viejo arcón de abuela. Los
riañe.
gallos tcrnasoles haeen la primera
A partir de entonces, el mae.st.-o rueda a sus hembras tibias, trop,''Juan Luis comenzó a trabajar como zando 103 espolones de sus pluma-,.
todo un hombre y ahorró buenos rea- Cantan en las sementeras florida.,,
les, medios y tlacos para el dfa de bajo la gloriosa alegria del sol. y
sus bodas, que ha llegado.
allá abajo, a través de las romploJuan Luis es e' mozo más feliz nas higueras que adornan la fachad:i.
del puebluco. Está desconocido. Se ahumada, brilla la extensa laguna
ha bañado tres veces para de3holll- como un divino cuajarón de oro. Ali'narse el cuerpo impregnado de po:-- gremente ladran los albañariegos
fiado jorguin, y en fuerza de refre- azuzando a los ganados niveos qu•:!
. :rnes, cubetazos de agua y enjabo- van a trise.ar en la colina. Las viejas
naduras, la color de su rostro, de del barrio, cantando alabanzas, baacobrada y tiznada que era, aparee') rren con sus escobas de ramas el emlimpia, fresca y c-lara como un yel- pedrado enverdecido por la i11Yaso1a
mo recién desorinado y bruñido. E&lt;1 verdc,laga. A la puarta de la herr,1lo que él. dice:
rfa,- una puerta desastrosa y raja--Cuando un herrero Ee casa, tie- da.,- que abajo del farol roto, nene que estar en jabón ocho dias u grusco y torcido muestra una herramás ....
d1•.ra gastada, entre una girnalda u~
Tcdavla no amanece y ya es:á boj, algunos vecinos se reunen para.
listo y trajeado de nuevo. Su cha- acompañar al novio. Los chiquillo:.
queta es corta, confeccionada por r!en y saltan. Juan Luis sueña ....
Cárdenas, el único y mejor sastre del
Tata Anselmo.- ¡Olá.!
¡Buenos
villorrio, un parlanchín viejecillo co- dias te dé Dios, hijo!

Hada de azahares naturales es el sfmbolo de la Poesfa campestre. Sus oia•
zos negros, negros, miran fervorosamente a lo alto. A sus lados salen
los pad-inos: la noble dama Doña
~1ar1a Silveria del Olmo y Talaver'I.
y el antiguo sirviente, señor Francisco el hortelano. Hay otros máie,
de los muy principales. As1, entre
las representaciones unidas de la
Aristocracia y del Pueblo, saluda castamente al hijo del Trabajo, y su saludo es de progreso, de paz y de
amor. Agudos ¡ vivas! atruenan ia
plazita jovial, bañada de sol y lim•
- pía como eP dia de fiesta. La cenc1,&gt;rrada de los muchachos y las pastoriles flautas acompañan a las esquilas que repica11 alocadamente. El
cojo, sacristán, está en su element0
allá en la torrecilla colonial. donde
revuelan catorce palomas blancas,
blancas como los catorce bJa¡,cos ve!·sos de un divino soneto dedic:i.do a

Juan Luis.-¡i\lejores los teng.l
usté, padre!
Tata Anselmo.-¡Chispajos! Y qué
buen mozo que te encuentro! A legua¡¡ se adivina que va a tomar estao el nieto de mi madre.
Juan Luis.-La mesmo de remo3a•
da está su persona, señor. Parec:a
oue le han quitao veinte años de eutima!
Tata Anselmo.-¡ Chispajos con e:
Juanucbo! No te burles, hombre, no
te burle, de los ,•iejos, que se t¿
1rnedo secar la risa.
.Juan Luis.-No me burlo, señ0r
padre, sino que ron esa nueva zamarra, que le queda ni pintada, se ve
su mercé ma.s buen mozo y más mu(•hacho!
Tata Anselmo.-Güen mozo y m1;e:hacho como tú, lo juf cuando me
casé ron tu madre. ¡Aquel.las s1 que
jueron bodas y tornabodas! . . . . Se.!
c·omió asao, sa bebió vino del fresco, se bailó por tres dtas seguidos
y todal'ia sobró qué comer y quJ
beber ¡¡a otros tantos. ¿Eh? i Qué
t.! parece! Di tú que ni los comelitonES ele Su Alteza Serenfaima .... •
Juan Luis.-Aquellos eraP otros
tiempos. . . . Entonces babia muchas
ouzas y muchos pesos cuadrados t-,1
lo:; arc·ones ....
Tata Anselmc.-¡Claro que lo~
habla! Tu madre jué a 1.a iglesia co 1
güePos anillos de oro puro, no dublli
&lt;·omo el de agora, y con un vistirlo
de C'rinolina de gro morao, que nomás cruj1a ccmo los que usa la niila
Doña ::\Tarfa Silveria. Y ¡&gt;a que vean
que 1:0 miento, pregúntale a ésta ...
A lo que les casorios de estos maL
hadados tiempos se me af\guran velorio,, de probe .. . .
1&lt;:s que yo le he dado buenos tr.:i¡ios a Jacintilla. Ali! está. un vestido
verde perico, de pura seda, con au:i.nicos en el ¡¡echo, que no se puede
pedir más. Alli está otro color
rosa ron abalorios de azabache, que
no lo gasta ninguna encopetada d~l
Real de Zacatecas. Alli está una cas;taña fina, a la moda, que hasta paree.e de cabellos de ángel. AIH están
\'P.os botines de raso turco, ta:-:. :.'h·quillos, que más s~ gualan a los de
la hacia ::\lerlanda que a los de una
1iersona de carne y hue.o. AIH está11
una mantiJl.a y un tápalo de burarn
y unas arracadas de plata y tantas
y tantas cosas, que ni se las menc-io1,.o a usta porque ya las conoce ...
Otro Ef: He mercado tres toneles de
aloque puro, un botijo de Pinos ler;ttimo, media docena de anisado para las curritas, dos cientos de pasteles de horno y hartas colaciones.
caeahuates, cocos, peladillas y agu'l
fresca de chfa para los muchachos ..•
Otro más: He matado el toro aldineg.ro, tres puercos !b~en cebados,
un becerro, cinco guajolotes y dos
borregos .... Todavfa otro más: He
mercado ... .
Tata Anselmo.-¡Ya estará, hombre, tapa tus talegas! ¡ Qué chispajos!, ya sé que te has lucido y te felicito y me felic-ito pa que sepan por
al!f las malas lenguas, que el hijo
de tata Anselmo no es agarrao ni
codo duro. . . . Pero punto en boca
y Yámonos, que erogue ya están allf
los padrinos y nuestra gente nos esJ)era.
Juan Luis.- A la hora que su mercé lo ordene. ¡Ah, si viviera mi madrecita! ....
Tata Anselmo.-¡Calla! No te hace falta la diiu.nta. Era más rejega
que una yegua bruta al remacharle
la herradura. . . . ¿ Ya llevas la3
arras?
Juan Luis.-¡Ah, se me olvidaban!

º"

Tata Ar&gt;selmo.-¡Jesús, qué m;,chachc;; los de hoy en d1a! En mis
mocedades.... ¡je!.... comíamos
muncho ipazote del zorrillo pa ten,-:r
güena memoria. Yo me sabia del pe
al pa el Silabario, la Doctrina y la
:\laPtilla No. 2 ....
Les vecir&gt;.os. (desde afuera).-¡ Y'Ya el novio! ¡Viva Jacintilla! ¡Vi\·a
tata Anselmo!
Tata Anselmo.-Anda, Juan, q,;J
la 6 ente se impacienta!
Juan Luis.-Es que Po hallo m:
,·tbora de cuero.
Tata Anselmo.-¡Chispajos con h
viborita! ....
El sol esplende en toda su pureza.
La carretera está barrida, y rega,1.1
con agua y rosas deshojadas. Los
6 orrio11.es cruzan en parvadas, gorje:i.ndo deliciosamente. Las vides de
granos de oro saturan el ambient~
con un aroma vital, acre y tibio.
Verdean las milpas como ricas alfombras salpicadas de hermosos cimofanas, y un aire sereno, af!l.ble
y oportuno, impregna vigorosidades
C'n los pulmones de los campesino:,.
Todo caPta la Vida y el Amor. Hay
con~oladores contrastes en las flore~
y en los árboles, en lc-s pájaros y t;&gt;
los arroyuelos. Todo es rojo y viril
como la Fuerza; blanco y tierno como la Virtud.
Los niños de la escuela.-¡Viv-l
Jua.u Luis! ¡Viva tata Anselmo! ¡Viva Jacint!lla ! ¡ Viva el Cura Hidal•
go! ....
Padre e hijo, amorosamente dul
bracero, traspasan el umbral enfe'3tonado con guiJ•paldas de álamo joven. El entusiasta corro los recibe a
gritos y abrazos y echa a andar tras
de ellos hasta la grave heredad qu::!
atesora, como a linda castellana, la
rosa más bella del terruño. Muchos
aldeanos, mujeres y chiquillos, s¿
unen al cortijo. Las abuelas, desde
los quiciales y portalucos sunrien y
saludan al herrero. Otras le obsf'quian manojos de azahares recién
cortados.
Ul'a
abuela.-¡Adiós,
Juar&gt;il!o,
que seas feliz!
Otra.-Que tu mujP.r te dé muchos
hijos.
Esta.--Una esposa amante es pré•mio para el hombre honrado.
La de ahf.-Con buenas accion,es,
la casada más agria se domeña.
Esa.-Ttí las has he&lt;,ho y las harás, Juanucho, y que sea par.. l&gt;ien !
La de aqui.-Faja a tiempo a 111
mujer, que después todo es 1&gt;lace,·.
La de más allá.- El Dios Nuestro
Señor te bendiga hasta la cuarta gPneración!
Juan Luis. (emocionado).~¡Se
agradece, buenas alm-¡s, se agradec•p!
Tata Anselmo. ( 1forando, besaPd., y abrazando a su bijo) .- Sé muy
güeno ·siempre, hijo mto, anque el
mundo te quera hacer muy malo!
Todo el pueblo.-¡Alabado sea el
Dios de los pobres, que da tal padre
a tal hijo!
Tata Anselmo y Jnan Luis.- ¡Bendito! ¡Bendito!
Brillan lágrimas de religiosidad eo
muchos ojos y una gran oración sencilla se eleva hasta los cielos con10
el canto matutino de una mistica y
dulce torcaz. Parece entonces QU&lt;
la, luz se aviva, que las flores aroman aún más, que los manantial,•:,
son más diáfanos y que las aves trinan con más inecente trino. Jacintilla, de pié, bajo el ancho dintel
del portón señorial, aparece toda
blanca, má.s blanca que la plegaria
de una mártir moribunda. Sonrien
sus labios, algo J&gt;álidos como pétalos que van a marchitarse. Está bella, luminosa, sencilla, como sencilla,
luminosa y bella la Honradez. Coro-

nubecilla de póstuma esperanza. l'n
rayo de sol la dora. Despréndenst.
pétalos de las guirnaldas y una paloma vuela por el domo: tal un augurio de paz.
El señor Cura Párroco.-¡ C01uu·
matum est!
La multitud.-¡Consumatum est!

Un padrino garraspea. Cesa el mur-

m1!llo. Dos r.:ariposillas penetran por
la puerta del corredor y enlazadas
revuelan después sobre un aporcelanado florero colmado de claveles. Los
sombrios retratos de los antepasaclo:;
parecen admirados de aquella irru :ición plebeya. Las colgaduras de afio-

Dio~.

••

El 11otario.-¡Qué maja estás, Jacipti!la, pareces un botoPcito de azucena!
Ji;l escribiente.
(suspirando).--¡ Be 11a perla se l,leva .Juan Luis!
La dueña.-¡Ay, chula, ya se te
l'an defcom no11.iendo los caireles!
Pepilla la tahonera.-¡ A ver, a
ver, yo te los prendo con una horquilla!
Doña ::\farfa Silveria.-Andad, niñas. que se nos hace tarde.
El Uo Nicbo.-La mujer siempre
ha de ser un alfiletero.
El aya.-¡Mejor, mejor! Mejor calle mi señor Dionlsio, que los viejos
no tenemos vela en este entierro ...
Un padrino.-¡Ah, qué linda mañana! ¡Esta es mañana de juventud!
Tata Anselmo.-Yo me siento rejuvenecido.
El tendero Catarino.-Ganas m-'.!
dan de ver cómo me sale la tercern.
mujer. Esto de ootar viudo y todo •JI
d.fa tras el mostrador ....
Señor Francisco.-Bien dice el rPfrán, que son más frescas las tardes
que las mañanas.
Doña Maria Silveria.-Ya, ya vámonos a la iglesia.
Alvaro de Gómez.-Mire, madrina,
miro cuántos tordos hay en los árboles! Si yo hubiera traido mi flecha ....
Juan Luis. (acariciando a su 1&gt;r0metida) .- ¡ Qué feliz soy, Jacintilla ·
Jacintilla.-¡ Estate, tonto, que nos
están mirando! Después ....
Tata Ansel mo.
(filosofando).¡ Chispajos ! ¡De veras que la vida es
güena!
Pedrito el escolar.-¡Um .... !
To·dos los padrinos y el gentto atraviesan la plaza y penetran por par&lt;•jafl a Ja iglesia. La novia se apoya
en señor Franrisro: Doña :\!arfa Si!1·i&gt;ria en Juan Lni,. T~ta Anselmo 10"
i,iirue. moque11nd.o. rabisbaio. E l sol
d.e~ciende a torrP11tes por las ventanas ahiertas. eP Ji,s cu~les se car&lt;':i.·
.ie,in lo« mirln,; v las ahubillas. Hu,,,e~ !'&lt;tllT'OS r' mirra el incensario.
'Po/lo h11ple a hoi?&lt;; frescas ne encino.
H?" nP "'rlln rP"''1'ln&lt;lor eu las naves.
Brilla el oro vieio de los ornamentos sacros. Los retablos y los santos
parecen men.oq 11atinados nor el tien,no. RI marfilefio Cristo, rie:ido y triste. abre sus br,izos de infüüto perdón,
v la imal!"en de la Virgen. cérea. luic,sa aznlea como el ciel.o desnués
;1P. u'na lll•via eP el otoño. Don Abundio el ore-ari"&gt;ta ee siente ins1&gt;irado
con aonPlla-; juvePi!es nupcias. La3
voces ele! 6re:ano car.tan, tiemblan
como querelJas de pasión, suspiran
lm·emente y luego regocijadas crecen
v se elevan altizonantes, llenando el
Íímbito del templo con un gran coro
de fec11r&gt;didad. Los labios unciosos
rezan. LoR corazones laten aceleradamente. Las cabezas SP abaten ant~
la ,;olemnirla(, simole de la liturgia
" el señor Cura Párroco oficia duran•e toda l'l. reremonia con la dulc0 dumbre de u:i. Yerdadero apóstol de
de la Fe; su melena albea como una

.\1tiUería yanqui en Yeracrnz.

---------------.....-..-~-- -.-..... .. .....-..:..;:-----------.-.,,_-..-..._-;,..
~

Cuando el acto termina, y mientra:.&gt;
la chiquiller!a rec·oge los puñados d"
confites, avellanas, cocos, almendr¡•s
y tlacos arrojados liberalmente pur
los padrinos, el cortejo, al son de las
flautas y botes de petróleo, sube 1a.
ancha escalera de la mansión linajuda donde la nueva desposada pasara
su solterfa. Pero antes de marchar
a la comida de la boda, que será en
el huerto de la herrería, senor Francisco ha querido cumplir con un deber sagrado. Ya reunidos todos en la
gran sala severa, poniendo por testigos a la noble heredera y al notario, saca un bulto ePvuelto con cui-

rado Damasco eman::.l un cliscre:o
aroma de estoraque.
Jacintilla, de pie, a la derecha ue
Jllan Luis, espera con la vist1 cla,-ada en e1. piso de nogal bruñido.
Una alc-ndra triste y viuda, suspin
en la frondosa higuera agrisada del
inmenrn patio coP.ventual.
Señor Francisco.--Respetuosamente a mi señora ama, Doña :\!arfa Siiveria, 1iido venia ¡Jara hablar.
Doña :\Iarla Silveria.-Concedi;Ja
está.
Señor Francisco. (te-siendo) .-Han
ele saber todos los presentes, muy S"·
ñores rufos y prensi¡¡ales de esta real

0

J&lt;'ederales en Teje1·ía observando un ae1oplano.

dado en roJo pañuelo de yerbas y
contempla solemnemente a su ahij,1da confusa y sorprendida. El esposo
lo interroga con pupilas lelas. Lo.,
preseP.tes, en voz baja, se preguntan
en qué irá a parar aquello. Arréglause sus coronas de rosa¡¡ Jas doncellas.

Yilla, que cuando mi comadre Doña
'.llarfa del Refugio rindió ¡;u alma a
la Divina Provid encia, hizome un e11cargo qu e agora cumplo con la m:.:yor discreción y lealtad. Llamóme
con voz de otro mundo, ¡pobrecita!,

y en articulo de muerte, me dijo, dice:
-"Compadre: Se ha llegado mi
última hora. Voy a comparecer muy
pronto ante el Señor y es mi voluntad de encargarle a su mercé un humilde legado para mi adorada hija.
Es mi l'Oluntad, digo, que cuando
aquella llegare, si llega, a la mayor
edad y halla para su dicha un hombre bueno que por esposa la pida, le
sea entregado, como única herencia
v como único regalo de bodas mio,
~ste arcón de palo santo. No tengo
más que heredarle sino lo que su
mercé verá ahí dentro. Quiero y es
mi Yoluntad que ella n olo mire
i1asta el dfa de su felicidad y que ella
mesma lo reciba y abra con esta la
su llave que de am pende. . . . l\le
jura su mercé que asl lo hará•/"
Yo, girimiqueando, dije:
-Comadre: Por las cenizas de mis
tatarabuelos y por e;:ta Santa Cruz
,1eJ Señor, digo, prometo y juro que
ei nara etnonc·es 1·íYo, re! lo haré!
Ella añadió:
-"Entonces, ya vuedo morir en
paz" ....
JaciPtilla. (enjugándoso los diamantes de dos lágrimas).-¡ Pobre
madre mfa!
Señor Francisco.- Mis sent;ras y
amigos: El dicho arcón de palo santo aquf esta.. Den te•timonio sus mercedes de que he sabido y podido cumplir con el santo mandato de la di·
funta y que a U. mi ahijada adoptiva, mi único querer, el consuelo d~
mi vejez, mi niña bien amada Marfa
Jacinta, de apelativo Pingarrón ,
hoy de Castorcna, te lo entrego con
toda la formalidad debida.
Los presentes.-Damos testimonio
de la honradez de su mercé.
Señor Francisco.-Soy hombre dt!
bien y amamantado en el temor de
Dios.
Doña Maria Silveria. (toma11do el
arcón) .-Abrelo agora, hija mfa.
Los testigos, el novio y hasta la
misma interpelada creen encontrar!;&lt;;!
con un legado de buenas c-nzas o coJl
muchas de esas prendas y fruslerias
Que tan de gusto eran de nuestras
bisab,1 elas. Un soplo de curiosidad e
interés creciente flota en el vasto salón ob,curo. Los rostros, antes compungidos, se reaniman. Juan Luis
torna a reir con su risa franca de
robusto ebrero. Afuera se oye la algazara de los rapaces y el tañer de los
ritos de calabaza. El péndulo bron••;.
neo se balaP.cea impasiblemente: tic.
. . . tac. tic. . . . tac.
Algunas voces.- ¡A ver! ¡A ver!
Todos rodea11 !a coP.sola de caob&lt;1
historiada y fina. Una chiquilla echa
abajo el floreado alabastróP lleno de
lináloe. Jacintilla, sonriendo emocionada, abre con trémula mano el oloroso arcón ele palisandro y deja caer
la llave enmohecida, que salta con
í inti11.co metálico en el sonoro losauge.
Doña :\!arfa Silveria. (~orpren.lic!1).- ¡Está vac.'.c!
Señor Franci,co. ( cac:llazudo) .-Buscad bien ....
Juan Luis.- ¡Ah! ....
Todcs.-¿El qué ¿El qué?
Juan Luis.- ¡ Un pap-.:?l doblado:
Jacintilla.-¡ Daca!
Juan Luis.- Toma.
Se oye el aleteo de las moscas y
e\ ruido del papel al ser desdoblado.
.'\.lgunas bocas babean.
Jacintilla. (leyendo).-"Hija rula:
Sé honrada."
Tata Anselmo.- ¡Sí, qué chispajo3!
Todos.- ¡¡ ¡Aaaaab! ! ! ....
Pedrito el escolar.-¡Um! ....
Y el sol ríe.
SEVERO AMADOR.

�---=======:~-1\ LA MITAD DE LA JUSTICIA
.Señoras y i,eñores:-añadió el orador, saludando a la concurrencia,
que habfa aplaudido la primera parte de · su discurso. Yeo que estáis
conformes con mi sistema penal. P~ro, ¡,puede ser justa una rociedacl si
sólo ejerce la dura función de castigar, y no sua,·iza y completa la a"ción pública con premios y recompensas a las buenas acciones? ¿ Qu¿
justicia es e~a. que encarcela, áhF.rroja y da garrote al delincuenl~.
:1 no protege al benemérito? ¿Có·
mo se •ha e':crito un código penal Y
no existe otro código recom¡iensal?
¡ Ah, señores! La idea de la justiria eterna abraza los dos extremos.
De ella hemos tomado el limbo que
es la 1irevenció11; el purgatorio, que
es la cárcel; y el presidio, que es el
infierno. Como veis, nos hemos olvidado de la gloria. La justicia humana
sólo ha tomado la parte del demonio. No debe representarse en los
grabados con la espada y la balanza;
hay q11e quitarle el peso y dejarla el
espadón; o mejor dicho, substituir la
espada con dos cuernos.
-Si me dejan cesante, me decia
tlP anliguo magistrado, peor para el
gobierno, peor para todos. En mi
larga carrera s6lo be aprendido &amp;
ahorcar. ¡Ay de los que caigan!
i:;;¡ fuP.cionario público sólo conoc:a
el arte de hacer daño. ¿ Por qué n0
han de practicar esos personajes el
arte de hácer bien? La idea de l,t
justitia ~ólo llega a nosotros a&lt;·on,pañada de bastones con borlas, faj¡nes, birretes, sables, tricornios, r•lvólveres y varas de alguacil. ¡Qué
i11dumentaria tan desagradable! Yo
pro¡¡opgo alegrar sus artibutos c:m
faldas de ra!1o copas de champaña, coronas de laurel, joyas, pinturas Y
dorados uPiforme~. No creáis, sin
embargo, que trato de constituir la
senra toga del magistrado por sobrtfaldas de color de sal món bordadas
de oro, ('omo las que luce Sara Bc:·nhardt en l ,a dam a de l as ca melias.
No, y mil ,·eces no: conserven su tr¡tdicional furda de seda aquellos ¡)r6ceres, cúbranse con €1 birrete de borla que parece el estuche de las leyes.
No trato de alterar la forma arqu~ológica de aquella perrnnificación de la
justicia, ni descomponer la clásica
caída de los pliegues de su toga. Escuchen y distirgan: formulen y sentencien. ¡Felices ellos a quienes la.
ley y la costumbre, pre,·isoras, les
dieron ecos de antemano la fórmula
para discurrir, las penas que aplicar,
y hasta el lenguaje en que han de encajonar sus pensamientos, que viene
a ser la toga de su estilo!
Señoras y señores:
Perdonadmb
esta disgresión y permitid que exponga cómo debe el Estado ejecutar
el acto inverso al único que hoy ejerce; es decir, cómo ha de premiar a
ac, u ellos que lo merezcan.
Pues escribiendo el código y estableciendo con su escala gradual los
premios de las grandes accionis y los

m0ritos: nombrando tribunales qu•J
hagan felicet, a los buenos: instruyendo una policía de chicas guapas que
J)rendan a los sospechosos de bondad
y de buenos mozos que arresten a las
hembras. Unos u otras serán conducidos a la prevención en un landó, y
la J)rcvcnción será un:,, fonda: si hay
motivo para eJe,·ar a prisión aquel

POR

]ost 'ftrnándei Bremon

¡Oh! ;El J)residio! ¿Sabéis en q:;¿
lOr-;istirá el presidio de los ciwdadanos beneméritos? Una ,·ida de luj•&gt;
y abundancia, coche pro1&gt;io pagado
por el país, mesa espléndida, abono
t:n el Real, todos los caprichos realizados con un sim1&gt;le deseo, respeto
¡¡úblico, música cuando el ol'.do la
rec:lame, y un séquito de alabaJ·dero3

._.W:W.:W..._.tlD1CI00ilflll&gt;JtDll.lCJIIC»IClt.:lifJClftCIOCIIC.JCIRCIUCIICllfC~OC J l ~ ~ - = -~

Los Grandes Equilibristas del Aire

•

J.o que se ha esc1·ito acer ca de las ¡,roesas de lo-. gntndes aviad ores,
es ¡1m·o s i se Jes co1111m1·a con la 1·ealid1id. Ue n uesu·a fotografía "la i lll1,o,:ible" ¡,osición en que ha s ido &lt;·olocado úl tima me n te el ¡te1•oplan o de lo-,
aviadores ing leses Hamcl y Huzs que I enlizaron u na extt·aord iuaria sel'ie
1le evolu&lt;'ion es, 1·h·alizan,lo con cuan tmi h orub1·es ~~jm·os han causado
hasta ho~· la aclmit-aci6n del m u ndo.
.-\ este propósito, e~cl'ibe el co111&gt; 'ido l'ísko \\'iliam s l o q u e sigue:
"Hace dos años hubieni sido tenid,t por loca la persona que h ubiese d icho que e 1·a vo;.ible hace1· e,·o!uciones 11é1·e1ts más ah·e\'iclas y &lt;li fídles q ue
lals que hacen los mhmos pájaros. Y ho,· ,·emos 1101· fo1·tuna pa1·a la civ:Jiwción ;1· el ¡wo~reso, qne los pájaM!&gt; t(?ndrán que uprencle1· de los homlnes nne,·o.s métodos ::-ara volar.
arresto, serán conducidos a un pal.icio y mantenidos como prínc:¡h-'S,
mientras la causa se tramita. De a!l!
saldrán para su casa o desterr:idos
a baños, exposiciones y viajes de :ecreo, o condenados a presidio.

conseguir en este mundo haciemlo
picardfas.
Hay un triste funcionario el verdugo, eJlcargado de aplicar la últi•
ma pena, la pena irreparable. Pi•lo
o:ro funcionario que, Eea su antítesis, un hombre o una mujer, según
los sexos, dedicado a hacer la ve,:- ·
tura perpetua del sentenciado al ..íltimo placer, a la felicidad irreparable. Este ángel de la guarda vela~á su sueño haciéndole cosquillas
en los labios 1&gt;ara que sueñe cosas
gratas. Se sonreirá cuando despie1te ; adivi11ará sus caprichos para qui)
se ejecuten al instante; le adulará y
le hará dichoso, infundiéndole por
el hip11otismo ideas agradables. lil
sentenciado tendrá cuenta abierta en
todas las tesorerías para que gast.-~
Jo que quiera. Y ::.,í como cu Ori&lt;::1tte tienen los sultanes y bajáes un
esclavo con un abanico que ahuyenta los insectos tendrá el venturos.i
ciudadano una guardia que expulse
y haga huir a toda persona molesta
y fastidiosa.
Señoras y señores:
Hay en el mundo media justi&lt;·ia
Hada más, y pido que se establezca
la otra media. Hoy nadie tiene 3&lt;)·
guridad de no ser arrestado, enviado
a presidio o de morir en el patibulo;
pero todos tenemos la certidumh,e
de que por grande que sea nuestr.t
abnegación y filantropfa, la conten;¡,Iarán con indiferencia los encarg,1dos de la administración de justicia. Diréis que hay una cruz 11:nm•da de Beneficencia para premiar ciertas acciones. Yo me quedé sin rop,1
para salvar a una familia y me diiéron esa cruz. Como Yéis, por mi traje, no tengo sitio en él donde colgarla.
¡Ah!. Si existiera el presidio q 11e
J)ropongo, harta heroicidades I)ant
entrar en ese establecimiento, optan•
do por el s istema celular, para ai,!arme de los hombres. La felitifüul
suprema es tener un cuartito cómodo y elegante, y no saber quién ma1:da, ni quién se muere, ni Jo que se
habla y se €scribe, ni oir ruidos humanos, y dejar volar la imaginacióH
con sus alas infatigables y ligeras....
Soy un filántropo ignorado porque no he presentado a la nación el
recibo de mis méritos; estoy sólo entre ,·osotros; mi mujer se escapó,
dejá11dome su retrato y entregando el
origina! a mi pasante. Si hubiera justicia no estarla solo: la sociedad me
hubiera resarcido enviándome un coro de odaliscas que danzasen en terno mío, como hacen en el tercer acto
de Robe1 to. Estaría condenado a r,1dena perpetua de mujeres. . . . A la
jus,1cia humana le suced~ lo que a
la mía: le falta la mitad.

públicos que le aplaudan y celebren
todc, lo que diga. Quiero, señores,
&lt;;t1e las buenas acciones den derecho
a la prospc-ridad, al respeto, a l&lt;&gt;s
placeres, a todo lo que sólo se suele

Y el discurso terminó aquí, inl1•rrumpido por un correazo sonoro qun
recibió el orador en las espaldas.
Era c¡ue le llamaba al orden •l
loquero.

\:-_E_1_o_ca_so_
at_4_o_s_a1_m_a_s_\,
-¿Quién•s que salgamos, Stella·!...
Esta tarde estoy triste. :\te parece qu&lt;por toda la casa vaga un silencio qu"
¡iredispone a meditar. Todos los domingos me sucede igual. Estos cortinados, apenumbrando la sala, me e'l.trlstecen más. . . dadme la sensación
de un templo solitario y crepuscular.
Se diría una casa en la que, hace pocos dfas, ha muerto alguien. . . E,
verdad, no sé por qué se me figura
que desde hace tiempo algo extraño
apena ... que 110s adormece ... q11-?
ha entrado aquí. . . algo que nos
nos hastía ... algo que nos hace viújos... ¿ Quieres que salgamos, Es tell a?
Palermo estará animado; percibirá-;
el olor a la tierra húmeda y a yuyos frescos, que tanto te agrada·
contemplarás a muchas criaturas re~
tozando Y respirando a pulmón lleno, _Y la que tú me indiques, la más
rubia, 1?¡ más linda, hermosa y r')sada: !ª traeré a tu lado para que Ja
acaricies como siempre lo haces· y
esas "miedosas parejas de enam~rados," como laa llamas tú, y que tanto te gusta contemplar sin que :,,
vean, alegrarán tu espíritu. . . nun¡¡tro espfritu ...
-Como
tú
quieras-respondí,
ella,-y continuó recostada en el J·ván, caídos los brazos en un abandono deEfalleciente, como si descanzaran de una voluJ)tuosidad que acababa de extinguirse .. . .
Y cuando él dejó apenas J)ercibir
LJn suspiro que J)or querer contene1·lo se asemejó a una queja, ella ,.,_
vantó' los párpados y las dos pupilas az1.1.les miraron al esposo con un·,
exp_resióJ_J tierna, mezcla de dulzur;,
res1goac1ón y agradecimiento. . . v
vol vió a decir fríamente:
·
-Como tú quieras ... saldremot ..
; estoy tan bien así! ... pero, en fin ...
Acercóse Enrique al d iván, se se,,tó en el borde y, tomando con deli.
cadeza femenina las manos de Slellr,,
le habló con cierto tono de herma,1,1
bueno:
- ¿ Tú tamuién estás como yo? ..
¡Pobre amiga mía! El hastío pone en
toda tu persona un algo que despierta en quien la mira una dolorosa compa_slóu. Somos dos vencidos, con e.sas
tns_tes caras de incurables enfermos
;,es1goados. ¡ Y quién Jo creyera!
Nuestra dicha será eterna, " ¿ recuerdas estas palabras que repeUas hasta
el cansancio antes de casar nos? ¡Qu~
hermosa nuestra vida entonces! Vivfamos, ¿cómo te diré? ... vivíamos d&lt;&gt;
lo insegu ro; y por eso, la esperanza,
que es l.a juventud del alma, cantaba
su canción de ansias; n inguna hora
del d!a pasábamos sin pensar en lo
que h_abía de traernos la hor a siguiente; siempre la emoción a nuestro lado, la ilusión a nuestra vera, el ansia
acelerando el latir del corazón; s1eo 1pre la sonrisa a flor de la b io ante la
idea de lo que sería más tard~ el cumplimiento de una promesa juramentada; el sol mismo, desde su amanece,·,
parecía traernos mensajes del uno pae) otr_?; Y, a veces, era como un pnJe risueno y rubio, encargado de hacernos recordar Jo que en la noche
ant rior habíamos resuelto, para cumplirlo a l dfa siguiente ... Hoy ... ya
n? _tenemos en qué pensar ... ya no
:vi vimos en lo inseguro .. , ¡ Pobres
ilusos! ¡ Pobre amiga mía! Ni las lágrimas humedecen nuestros ojos; el
temor, la intranquilidad, la pena, el
dolor, de un sacrificio, que prolongaban ruestras dichas idas, se alejaron.
para siempre. Y es lógico, para qué
habrían. de hacernos compañía? Ya no
tenemos qué ocultar con el alma tcm~rosa nuestro idilio. Tenemos "permiso para amarnos libremente; quf;l
el mundo envidioso y egoísta, bien sabia que al otorgarnos permiso tal,
nos vedaba las dichas que en sus alas
lleva el Amor furtivo ....
Aquf hizo silensio Enrique, como si

:ª

euentcs brevu ...fiermanos
Frío ... La 11ieve, quieta en el ciei:J
blanco, amer.aza caer sobre las caJlEs gélidas. Un gran silencio puebla
la ciudad. Las casas, mudas en J:t
noche marzal, se cohiben, se arrebujan en la sombra, esquivas, inertes.
Ni un tranvía, ni un rumor, ni uu
eco ... .
-No te
impacientes,
hombre.
¡ Quietecito ! Asf, q uietecito, así. ...
Pero el caballo se resiste, obstina•
do, terco ... Su casco golpea levantando chispitas de lnmbre sobre los adoquines helados. Todo su cuerpo humea como el rescoldo triste de una
gran pira. Es viejo, marullero, cansino y remolón. Está cubierto de mataduras. En sus ojos enormes brilla
bárbaro de esa melancol!a espanto~:1.
un destello de melancolfa, fatídico,
que tienen los animales decrépitos.
- ¡ QuieUlcito, muchacho, quietecito!
El cochero, de pie junto al caballo,
patea, sacudié11dose desentumeciéndose. Es viejo, astroso, miserablC'.
Usa un gabán raído y una bufanda
pingajosa.El cabello, que cuelga so·
bre su faz en mechones hirsuto,;, es
do una blancura gualda y curtida.
Su faz hál.lase atezada, víctima de
todos los viertos y de todos los s0les.
En sus ojos, chiquitos, funge 1:na l:,z
de picardía malaventurada.
Fr!o ... Nadie tramita por las ralles en abandono. Un balcón, el •í ltimo
que permanecía iluminado, se arm~a
de súbito. La T'ieve del cielo se a:)elmaZ'a y tiembla como si vacilase.
-Yamos, no te impacientes, muchacho. Vaya, dame un beso, un Oo,so para el amo. A ,·er hombre, a
ver ....
Ha rodeado con su brazo protector
ei. cuello larguirucho y flaco del jamelgo, cácido cuello de girara, y ha
ido atrayendo la cabezota hacia sf,
romo pudiese hacerlo con un hijt•
m nstruoso y enfurruñado.
Cerca de la B asilica ele 81111 ;J uan de l ,etrá n, la C'at.en a l de Rom:.,
-Anda, mala persona, un beso
&gt;&lt;&gt; lei·auta un edificio en el q u e está la Esl'ala San ta, p uesta alií tJOL'
para el amo. ¿ Dices que no? ¿ Tienes
c1den d el P a pa Sixto \ ' . Esta :Escala se supone &lt;iuc es ht m ism a por la q,te
hambre? ¿Y fr!o? ¡Qué gracioso'
q ue ba.ió C:·isto de la casa d e J&gt;iJatos 1:I Calvn•·io; r l a lereu da asegur·.-t
También tengo yo frío y hambre y mP
tJ UO la e m1&gt;e1·a tt·iz Blen n llevó a Ronu desde Jcrusalem.
aguanto. A ver, un beso, a ver ....
Ti~n e 28 escalones d e már mol blan co veteado, y sólo llllede s ubir"'e
&lt;le 1·od1I1as po r ellos. Al final d e la escalera h ar u n 01·ato1·io llruna&lt;lo
El animal estremécese. A lo largo
"Sa.n tr, Sautoru.m," a l que sólo p u eden en trar los s u;:erllotes. E n ese 01·ude su epidermis corre una ondulació,1
t o rio está el 1·etrato clel Salva&lt;so1·, tenido por nillagrcso, ¡me,¡ se di&lt;"e
nerviosa. Luego, su belfo húmedo
que lo em pezó a p intar San L ucas ,. una noche fu é termin aclo sob1·em1acaricia la cara del cochero ancia1:n.
t ura lmen te m ienbas el npóstol dornúa.
-As! me gusta, hombre. ¡ Si tto
B n este grabado se ,•e a los flelc~ suuiefülo la l&lt;~sc-ala San ta , l o cu a l c•s
tenemos a nadie en el mundo! ¡Si esu n net o de 1&gt;enitencia, &lt;'0n lo que seganan ind ulgen cias. H ar fieles que
tamos solos! ¡ Si hemos de ser amigos
s~tl)('n esta escalera 200 ,•eces al a ñ o. P or esta es&lt;"alet•a sólo se vuede s1111or fuerza!
b11•, pues ¡m r a el d escenso h ay otr a, ,·ai-ia -; es&lt;·al eu13,
Hay una pausa honda, llena de silencio y de melancolfa. El caballo sigue humeando. El cochero prosigue
su charla interrum11ida:
-Ya verás cómo nos aniquila•t
cleseara descubrir el efecto que sas las de su esposa se empañaban t!n
palabras habfan producido en el co- uPa lenta insinuación de lágrima,,, pronto. No está la noche para ir a pie.
raz6n de su linda esposa, la que con- dijo en voz queda y como paras! m:f- \'erás cómo viene algún parroquiano
al calorcito del coche. Y Juego nos iretinuaba inmóvil. En su posición desfa- mo:
mos a casa. ¡ Qué pesebre te aguarda,
lleciente, hasta que, habiendo adivi-Hemos enterrado la Vida.
nado una súplica en la mirada de SteElla miró tristemente a. EnriquP, picarón! ;Y a mi qué camita m:ís
lla, puso en su frente un débil beso sacó de entre la manga un pequeño blanda! ¡Ah, pero si 11.0 llega el pade piedad. Y como si este acto traje- pañuelito blanco, se secó los ojos, e rroquiano! .... ¡Ah, si no llega! ....
El rocín se estremece de nuevo, hara a su memoria el recuerdo de otro incorporándose del diván diio con ,m
semejante, exhaló un suspiro y conti- tc,::io de forzada resol ución:
ciendo crujir los correajes. E l cochgnuó:
-Sí .... ¡ Salgamos! ... Voy a ves- ro le hace ur.a caricia resignada.
-Ha pasado tal' sólo un año y ya tirme ... ¡esta casa me da miedo! .. .
-¡Si no alquilamos, rapaz! ¡Adió:;
hasta la sensación del beso parece
tu avena! ¡Adiós mi puchero!
otra, ¿ verdad Stella, que es otra?
El aire, arremoliná11dose de súbito,
¿Recuerdas cuando, temerosa de que
ulula embraveido por las calles. Un
a lguien te viera me besabas? EntonLa fiesta del cielo llegaba hasta la ruido .... ¿Será? .... ¡No! ¡Es el
ces uníamos nuestros labios en un tierra; torrertes de sol iuundaban el
-;Vamos, no te impacientes, muóscul o intenso, silencioso y prolonga- paseo. U11 olor a campo y a flores fresdo, como si ante la inseguridad de cas se desprendía de todas partes. Por viento que hace gemir a los á1 :.ol es!
poder d1Wnos 'otro, pusié'ramis e·1 la avenida larga, ancha y fresca pasó chacho! ¡ Un beso al amo, un beso! ...
aquel beso todo el calor y toda el al- la lujosa victoria en la que ib an siFrío .... Nadie transita por las cama de dos enamorados que se despi- lenciosos y bien separados el uno dPl ilcs desoladas. El silencio ensordece.
dieran J)ara siempre ... Hoy nos po- otro, Stella y EnriquP. Y, como un
demos besar cuándo y cuánto se nos poeta, de ellos sabía la historia, al Ll'.cgo, chitos, menudos, los copos de
antoja. . . pero los besos de hoy ...
una nieve cr uel, primaveral, descien,·erlos pasar se dijo:
no saben a aquellos besos que fueDespojos son del amor, lo que ll.?- den, descienden . . ..
ron .....
va esa carroza.
Una breve pausa siguió a esto y,
Luis Antón lel Olmet.
al ver Enrique que las claras pupiALBERTO J . l\lAZA.

�--~---_-_-_-_-_-_-_-~-

---~--_-_-_-_-:_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_:-_-___ -_-_-_-_-_- - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - FELICIDAD @)
NOVELAS RELAMPAGO.

-_:-_-_

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

,_~~-

LA VEJEZ NO ES NATURAL
---(0)---

-¡Adiós.' .. ! ¡Adiós todos .... !
¡Que no me olvidéis!
-¡Viva la novia!
-¡Viva!
-¡Ten cuidado, que el tren arranca .... ! No podrás quejarte de Frcdezz.a, como dicen los italianos, Laura. Toda la compañia ha bajado a ' despedirte.
-¡Ya, ya! Parece esto uµ fin:.11 de
primer acto a la moderna. ;So11 muy
buenos muchachos!
-¡Ea, hemos salido al campo!
Cerraremos la ventanilla, porque la
noche se entra frfa y .e.,;,c archa un
poco. No, siéntate aquf de espaldas
a la máquina. Asf no corres peligro
de atrapar un aire cuando se baje el
cristal ni de marearte1 ¡ Qué suerte
que vayamos solos!
- ¡ Qué bueno eres, Luis .... !
-Yo no sé si soy bueno. Lo que
sé es que te adoro.
· -¡Y yo a U . . . !
-¿No te parece un sueño que vayamos, ya casados, en este cocn_e,
que acabemos de "zarpar" de Madnd
en nuestro viaje de novios?
-¡Pues r.o me ha de parecer! Ocho
meses atrás no nos eoonoclamos, Y
sólo hace quince dlas que dejé de trabajar en el teatro.
- ¿ Te acuerdas de la noche que me
presentaron en tu cuarto?
-¡Que si me acuerdo ... ! Dábam06 la Locura de Amo,· . .. -Fué una singular coincidencia,
porque ambos enloqufclmos de amor
desde entonces.
-Afortunadamente, nuestra locttra ha conclufdo ma;; t·uerdamente.
- ¡SalEl la luna! Ya tenemos la
luna ... de nuestra luna ....
y también la miel. ¡Oame un beso!
11

-¡No puedo, Luis, no puedo!
¡Me repugna!
-Es ese exquisito pastel de Hebra
de casa de Lhardy que vimos ayer en
el escaparate y que dijiste que te gustaba tanto .....
-Ya lo sé, y te agradezco lJ. intención.
-;No ¡iones;; nada de tu pa,·t·:,
Sin la voluntad por parte del en fe~mo no hay médico que valga. Precisan'iente hoy trata ese tema un periódico eP un erudito ~rtlculo. Léelo.
- Lo haré. Pero una cosa es predicar .... ¡A ver! Un estreno en el
español. Otra obra admirable de Benavente ....
-S1, ya lo he visto. ü11 éxito.
-Para él y para la Gutiérrez. ¡ Oh,
qué rápidamente ha subido e-a muchacha, que 110 i~a más que una racionista cuando ) o dejé el teatro!
¡Menudos elogios la dedic.'.l la crHica .... ! Pero ¿cómo es posible que
se haya hecho en un aüo un astro d'-!
primera mognltud, ella, que no tenia
talen to alguno?
-¡Bah! ¿Qué nás te da a tí de
su encumbramiento"! ¡Tú ya no pert,'neces a la escen:?.!
- ¡No importa! ¡:\le gu"-ta aún saber .... ! El argumento ts interesanUsimo. ¡ Oh, el papel de que se ha
encargado la Gutiérrez me hubiera
venido a ml como anillo al de•lo! ¡ Yo
habr[a. hecho u.na gran c.re:ición!
- Pues parece que la Gutiérrcz
también ...
-¿También qué .... ? ¿Es que vas
a hacer caso de lo que dicen los periódicos?
- ¡Bueno, mujer, no te exaltes!
¡Quedamos en que no pasa de ser
una racionista la Gutlérrez! Pero . ..
¿ te pones mala? Pali-deces ....
-No ei. uada: un ligero vahído.

- ¡La debilidad! ;:\'o haces vor comer!
III

,

-:\le deja usted anonadado, doctor.
-A la enferma no le dirfa tan
cruelmente; pero a usted, que es s·1
marido, le debo decir la verdad desnt.da. Laura padere una intensa neurastenia, y la neura,tenia es siempre
una amenaza temible; es como una
1lUerta abierta de par en par a todos
los vientos.
- ¡ Pero habrá medicinas para combatirla!
- ¿ En la farmacopea? ¡Sl! Hay
dos drogas para todo: pero u,ste,l i.o
es un cliente sólo,
también un
amigo. Para esa dolencia, remedi&lt;JS
moral€s. ¡Su mujer tiene nostalgia
de la escena! Esa idea fija no saldrii.
de su cerebro sino volviendo a las
tablas, sintilia ;;inúlibus.
-¡Nunca! Para concluir por coi,-

e.,

venirme en el marido de la FuJftnez, no la hubiera exigido que renm,ciara al teatro.
- Ranciedades Lde pensa,miento.
-Tal vez; pero: genio y figun,
hasta la se1rnltura.
-¡Pues ya sabe el camino salrndor!
-Si, ya lo sé pero también s~
otra cosa.
-¿Cuál?
-Que Laura no me ama, y la prueba es lo que usted me acaba de derir, y que, por desgracia, viene a
corroborar mis sospechas.
-;No está usted en lo firme! Co1:,,~co a Laura desde muy jo,·en, s
concro a fondo, por ende, su corazón. Al casarse con usted ha reali~ado un verdadero matrimonio de
amor. Lo que sucede es que ha ido
al matrimonio sin haber dejado aún
de soñar, sin haberse convencido el-:!
que la gloria deslumbra, pero no Ja
calor a los que baña.

El Feminismo en la Historia
Sus precursoras en la Revo lución Francesa
dadero. Emt&gt;uüó el sable y se lanzó
Cuenta el feminismo,, entre sus mé
ritos, un abolengo ilustre. Dos da• a las jornadas más tumultuosas en
mas de gran inteligencia, Olimpie
las que dirigfa al puE'blo c:ou el asde Gouges y Rosa Lacombe, abogi.
cendiente &lt;le su distinción• y ermob,'.l n ya por lo•, ,derechos de la mu
sura. Fundó una as9ciació~ ele mu·
jer en el gran movimiento de 1789. jeres y por los fueros y &lt;1,erechos de
Olimpia de Gouges, la primera ora- éstas,_ filé que •Se present"ó temeraria
dora polftica que aparece en la His- y arrogante en la convención. El protoria, y que puede ser considerada curador Chaumette le contesta: "¿De
como el Mirabeau de las mujere-,, cuándo acá e-~tá en. uso Ver que IM
luchó ardientemente por el ideal,que
mujer"!s abandonan las &amp;agrada¡.
hoy persiguen lm1 partidos feminis-- atenciones de su casa p:ira pre.sentas. En El'lte sentido trabajó c01, su tarse en la p\aza pública, en la tri•
arostumbrada actividad arguyentl &gt; buna de los oradores. en las filas d"
razones tan contudentes como estas:
los ejércitos, para desempeñar dP"Supuesto que la mujer tiene el beres que la naturaleza tan sólo h'.\
derecho de subir al cadalso, también conferido al hombre? .... Dfgase ~i
debe tener el de subir a la tribuna. no, ¿a quién ha ccnfiado .esta maLa mujer concurre lo mismo que dre común los cuidados domésticos?
e l hombre a las cargas . públicas;
¿Será por ventura a vosotros? ¿Acapor consiguiente, tiene igual dern- so nos clió pecho para amamantar a
rho que él para pedir cuenta de sJ nuestros 1hijos? ¿Acaso nos dió una
achninistracióu a todo agente públi- mu,,culatura bastante flexible, qu-•
co..
seamos aptos para los cuidados J,?
Dirigiéndose al hombre, exclama'.
b choza, de la cabaña y de la ca¿ Quién te ha da,do derecho para sa"! ... .
oprimir a mi sexo? Examinemos los
i\fujeres imprudentes que asp1ra,3
dos a la naturaleza en toda su ex- a s:er hombres ¡. qué os hace falt a?
tensión y enséñame si puedes, un Domináis Fobre todos nt1estros se•1ejemplo del tiránico imperio qu~ tidos; el legislador, el magistrado ,
irrogas. Extiende la vista sobre todas se humill.an a vuntros piés; vueslas modificaciones de la materia or- tro despotismo es el único que resi~
g:i.nizada; consulta los eleme tos;
te a nuestras fuerzas, porque es el
examina, ,sigue y observa las rela- amor y por consiguiente, el de l,i.
ciones qne los sexos tienen .entre :;i n:ituraleza".
en la vasta administración de la naEstas y otras razones determinaturaleza, y doquier cooperando con ron a la asamblea por el orador )
simultane:i armonfa a la grande obra las mujeres fueron derrotadas. D~
u1.iversal".
haberlas escuchado en su dem:i.nda
Al igual que Olimpia, otras r,•- la Revolución, hubiera completado su
volucionarias hicieron propaganda cuadro u11os toqu€s de gran efecto.en pro de los derechos femeniles
debiendo desear que los hubiera da·
Pero los hombres, egoistones enton- do no en la medida que Chaumette
ces, más que ahora, ni siquiera. re- crilicabJ con razón, _sino en la quP
conocieron beligerancia a. las peticio- reivindica para la mujer ciertos aerenarias.
cho, que puede ella ejercitar fácilRosa Lacombe habla sido actriz m e11te sin menoscabar por eso lo que
de los teatros parisienses, y aburri • de sutil. delicado tiene adorable temda. de representar falsas urdimbre;,, peramento.
FAUSTO GARCIA RJVERA..
quiso tomru· parte en el drama ver-

Porción de Impureza del Intestino Mayor Es la Causa de la Yejez
-

¡Bravo, Laura, brav1simo! ¡Ha
usttll admlrable!
-!'-o es usted una artista; es usted el arte dramático!
-¡Y conste que nosotros no somos sino el portavoz del público!
Ya lo ha visto usted. ¡Un triunfo
¡:~i· aclamación!
-:\fe abruman ustedes con sus
alabanzas, hijas de exquisita galantería.
-¡Hijas de la más estricta. ju¡¡ticia!
-;Esta noche¡ nos compensa de
st1 ausencia de un año!
- Afortunadamente, 11 hemos rP·
t·obrado a usted. ¡ La escena española ha conquistado una de sus grandes
figuras!
-;Oh, por Dios!
- Lo dicho.
- Y su éxito es tanto mayor cuanto que en este mismo papel consiguió
una positiva victcria la Gutiérrez ...
- ¡Ah! ¿ Ustedes creen ... "!
-¡No llegó a su altura! ¡Ni con
mucho!
-Entre ustedes dos existe la distancia del gas a la. luz eléctrica.
- ¡Doña Laura! Se VJl . a empezar
el acto.
-A sus pies, Laurita.
-;A aplaudirla de nuevo!
-Luisa. . . Arréglame un poc:-i
el"ta gola. . . . ¡ As!!
Bueno, llévame el abrigo a la segunda caja. ¡ Y
Luis, sin subir en el palco! ¡Yo le
quiero mucho y él me idolatra! Es
buen!simo, pero, ¡tiene unas rarezas!

TODO HOMBRE TIENE LA MIS■AE ADAD QUE SUS ARTERIAS

'E ~tado

f

La ciencia, por fin,
acepta que si los
intestinos se conservan en estado
saludable, la vida
se prolonga.
Metschnnikoff, de
Rusia; von. Noorden, de Alemania;
Burfirave, de
Francia, y sir Andrew Clark, de Inglaterra, todos reconocidos en sus
respectivos palses como Jefes de la
l\fedicina, han demostrado que le estreñimiento y todos los males que de
él provienen son la causa directa de
casi todas las enfermedades. Esto
mismo lo he sostenido yo por muchos
años. Yo he mantenido que la descomposición de los alimentos y la
descomposición de la sangre, son
motivo de las impurezas formadas
de este modo, son la causa de la vejez. Combátase el estreñimiento y
las arterias no se agrandarán ni se

La ,renganza de Virgilio
Ignorábase en virtud de qué motivo, Publio Virgilio :\1arón nQ vefa
con buenos ojos a Antonio, el afortunado demagogo que aprovechó la
muerte de Julio César para granjearse la estimación del pueblo romano y el de la comunición de vida
inimitable con Cleopatra. Murmurábase en los ámbitos forenses y capitolinos que Antonio, orador campanudo de vana pompa asiática, ponla, en presencia de Augusto, sobre
la cabeza de Virgilio, a quien se saludaba con el nombre de prf11cip ·
de los poetas latinos, al mediocre
Batilo, el cual se apropio con cínico
desparpajo dos versos suyos y de
quien se decfa q ue acicalaba su estilo con la prolijidad afeminada con
que se peinaba la cabellera. Susnrrábase también que el poeta mantuano fué íntimo amigo de Cayn

V

· -¡Parece usted otra. Laur:i! ¡Tiene usted buen color, la mirada "S
viva! El teatro la ha devuelto la salud. Le asoma al semblante la satisfacción.
-¡No haga usted caso del semblante!
- ¡Hola! ¿Nubes? ¿Qué cielo no
las tiene?
- ¡ Pu es bien, si! Nubes. Yo quiero
entrañablemente a mi marido, y Luis
va a caer enfermo; se ha apoderado
de él una tristeza mor:il .... ; no come.
-Pero ustedes están juga •ido al
foot-ball con la neurastenia?
-¿.Qué dice usted?
- ¡\'aya! ¡Sépalo! En su m:.no
está el curar a su marido!
- ¿ En. mi mano?
-En su mano! ¡A Luis no le gufta que usted Ee dedique al teatro!
- ¡ Oh, me lo chba el corazón!

¡Importante!

\'I

- El gozo no me cabe en el pecho,
Lni, . Lo que yo deseaba. ¡ Una niñ:1!
- ¡Bienvenida sea! ¡Aunque mo
hubiera agradado más un v:irón!
- ¡ Es preciosa!
- ¡ i\Ion1sima!
- Yo encuentro que se parece a
O . . . . ; Tiene tus ojos!
-Pues a mí se me antoja que ha
sacado tus facciones! ¡Tu boca!
-Luis ... Ahora si que me rindo.
-¿Cómo?
-¡Que ahora sí que le digo adiós
al teatro definitivamente! l\ti tiempo
ya no me pertenece.... Tendré que
eP.,:eñarla a rezar, a leer ...
- ¡Caramba, qué modo de galopa:·•
- ¡S1, s1! ¡Tod1 mi vida para ella'
Representaré a su lado el papel d&lt;&gt;
madre joven. Tú serás mi público, s
nuestro hogar la escena. Es una escena más sólid1. ¿ Y cómo te parece
que la llamemos?
- ¡Oh! ¡No cabe duda! ¡Fellcidad!

.-\LFONSO PEREV NIEZA.

endurecerán. A la edad de 70 años
Ud. REPRESENTARA 35 y se SENTIRA de 35. No hay remedio que.
elimine los residuos de 106 alimentos corrompidos y fermentados y sin
dirigirse, como mis PILDORAS DE
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y conservan los intestinos limpios y
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las farmacias. Se garantiza que cada
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Botella de 45 Pildoras por 50 centavos.
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venden en todas las farmacias y •.rn
las droguerlas de J. Labadie Sucs. y
Cia., J. Uihlein Sucs., Johannsen,
Félix y Cia., Droguería del Elefante,
:\léxico, y otras.
Consultas grntis por Correo.
'.\lu n yon 's 53rd y Jefferson, Sts.
P hilaclel phia, Pa., E . U. de A.

~ARTICIPAl\lOS a
nuestl'OS ª!Je utes
&lt;1ue d e no e n-~'ia r•nos

d esd e luego , sea c u a l
i u e re

e l m o th·o , Jo

&lt;ane n os ade uda n , l es
,..u!-pe ntle1•en1os

la s

.-em isi on&lt;'s d&lt;' nucs-

t r os periód ico s .

1

"El MUNDO ILUSTRADO" Y
"Ll SEMANA ILUSTRADA," S. A.

1~~

)larcelo, el primer es1ioso de Octavia, y que el matrimonio de ésta con
Antonio, concertado por razones de
Estado, entraba por mucho en la
declarada hostilidad entre el emperntlor y el vate. La estrecha amistad
que ligaba a Virgilio con August.o
tampoco parecía ajena a esta recíproca ojeriza. Fuese de ello lo que
hubiere sido, lo cierto era qua e1
¡Joeta no desperdiciaba coyontura alguna que se le ofreciese para desacreditar a Antonio, tarea por lo demás
fácil, pues el colega y rival de A11gusto observaba un tenor de v1ú,1
poco digno.
Esta animadversión subió de pun•
to cuando V1rgilio supo que Antonio
habla manifestado públicamente, a
propósito de los cinco primeros cap[tulos de la "Eneida.," que Homero
los hubiera hecho con más elevación,
claridad y elegancia. Tal afirmación
significaba a las cl aras desconocer In.
inspiración poética a Virgilio. Entendiólo as1 éste e hizo decir a Antoniri
que, si bien él no aspiraba a I laurel
de la invención del poema épico,
pretendla, por lo menos, la glona d•·
haber logrado imitar a Homero con
cierta perfección, aventajando en esto a Batilo, que antonizaba.
Desde entonces buscó el poeta ¿l
modo y la forma de vengarse de Antonio e igualmente de Octavia, porque
€Sta mujer, de extraordinaria hermosura y .'." singular talento, compar·
Ua los odios y los amores de su se·
gundo esposo, perdidamente enamorada, como se hallaba, de él, a mr:d1da que la tentadora e irresistiule
egipcia se lo disputaba con mtis ahinco con sus artes gitaniles de secl:1~ción.
)Jargen dióle para ello la mu.la!lza de los sucesos que sobre,·inil•rnn
luego. Instado con encarecimiento por
Cleopatra, Antonio partió a Egip~::,.
lleváP.dose consigo a Ortavia ha;;:ta
Atenas. donde la dejó J)ara correr al
lado de la soberana egipcia, pre!&lt;'Xtando fútiles motivos. Octavia Mn,prendió la verdadera causa del a lejamiento de su e,poso y lloró 2,margamente su infortunio.
Como nada lograra de Anton•., , 0?1

sus súplicas, regresó a Roma, yend9
a habitar en la casa de su esposo, no
obstante el parecer contrario de Ai:.gusto. Poco tiempo después, su afortunada rival consiguió de su amant,..
que enviara emisarios a Roma coil
el objeto de arrojar a Octavia de la
casa que ocupaba como legitima esposa de Antonio, iniquidad que s..
lle,·ó a cabo con gran pesar de ella
y no menor sentimiento de Augusto.
La discordia latente entre los dos
emperadores, momentáneamente sofocada, renació con más fuerza par.i
desenlazarse más tarde en la batalla naval de Accio.
Yirgilio se condolió de estos sucesos, porque vefa en ellos el germe,1
de una nueva guerra civil luctuosa
para el pueblo romano; pero al mismo tiempo decidió sacar partido dP,
ellos para sus propios fines. A tal
efecto, anunció a Augusto que estaba poniendo término la capitulo sexto de la "Eneida." ...
-Nadie mejor que yo aprecia LL
poema-dljole el divino Octavio;as! que no me -niegues el placer d -:l
venir a leérmelo en cuanto esté terminado. Sean cuales fueren los negocios en que ande ocupado, siempre
habrá Jugar para oír a Yirgilio, d l'I
propio modo que Alejandro, en mt!dio de sus conquistas, tenfa siempre
tiempo para leer de noche, en s•J
tienda di'! campaña, la "!liada."
Complació sobremanera al poeta la
contestación del César, en la cual sq
traasparentaba su grandeza de ánimo y su noble deseo de asemejarse
al magno capitán macedón.
Una vez que concluyó Virgilio su
trabajo, solicitó audiencia de Augusto para leérselo al dfa siguiente. Llegada la hora convenida, encaminóse
a la morada cesárea con su poema
bajo el brazo. Aguardábale am d
emperador en compañia de su herma.na Octavia, que era aficionada también a la poesía. Al verla, el vate
no pudo menos de saludarla respetuosamente y de sonreir para su sayo.
Sagrado silencio hízose en el recinto, al comenzar Virgilio la l~ctura. con su voz dulce y candenc106a.
El verso adquiría en boca del hom~rida mantuano su máximo valor rEmico y verbal. Todo su ser se tran~figuraba entonces por obra Y gracm
de la inspiración apolfnea que ll ameaba en su canto. Ya no era un
mortal el que recitaba el poema, sino el propio númen de la poesla humanado en la envoltura corporal de
Virgilio.
Todo el episodio del descenso d&lt;l
Eneas se encuentra con Anquisis en
la región de los bienaventurados, e-,
interés de ambos creció ae pronto.
La exaltación lírica del vate comunicóse a sus oyentes. Vefan pasar coi1
los ojos del espíritu las errantes
sombras de los varones ilustres de la
repúblka, evocadas por la :illusa épica. Al sonar el nombre de 1\1. Clandio i\1arcelo en el recinto, Octavia
palideció intensamente, pensando en
su primer esposo. Cayó Marcelo, cuyo rendido amor contrastaba con el
abandono en que le tenfa Antonio, y
en su hijo l\.Iarcelo, recientemente
arrebatado a la esperanza de los romanos. Augusto inclinó la frente Y
se cubrió el rostro con el manto, al
mismo tiempo que Octavia estallaba en sollozos. "Tu :ilfarcellus eri:i.
;\Ianibus date lilia plenis .... ", gimió dulcemente la entrecortada v.iz
de Virgilio; un grito siguió a ella, Y
Octavia cayó desmayada en brazos del
César. Cuando a los pocos minutos
volvió en s1, dijo con acento acongojado al vate:
- Dime, oh Yirgilio, ¿qué quieres?
-Habla y e l imperio del orbe comparto contigo-añadió Augusto.
- :\le basta la amistad del César-r espondió Virgilio cortesano.
Pero a Octavia no satisfizo es':.a
respuesta, pues ordenó que se le e•1tregaran diez sextercios por cada una

Se Non e V ero ...
Relata un diario pans1en que un
empresario de un music-hall de la
capital francesa decidió recientemente completar los espectáculos que venfa ofreciendo al público con representaciones de óperas y exhibiciones
de números de circo. Al efecto, em¡Hzó las negociaciones con artistas de
diversas clases. Ultimamente contrató
a un tenor para que cantase "El Trovador" Y a un domador de focas. PerC1 este ú ltimo pedia además de s,1
sueldo, 40 libras diarias de arenques
frescos para sus animalitos. El empresario dictó a un empleado los s: guientes despachos telegráficos. "Venr:a en seguida a debutar con "El Trovador." Tendrá usted sus cuarenta Jilibras diarias de arenques fresco.;."
El empleado equivocóse y envió d
despacho dirigido al tenor, al domador de focas, y viceversa. Al dfa siguiente el empresario recibió dos telegramas que le dejaron estupefacto.
Uno era del tenor. Y éste le decfa &lt;'JI
el mismo: "Jamás he recibido arenques en pago de mi arte. Considero
su oferta como una injuria y rompo
el contrato que habíamos hecho." Eí
otro era del domado rde focas que tl'legrafiaba: "Le participo respetuosa•
mente que mis focas no saben cantm·
ni "El Trovador" ni ópera alguna.':
Y el pobre empresario tuvo que renunciar a sus planes artlsticos.

RESPUESTA TARDIA.

El ~elegado de Instrucción pública,
exammando una clase de niños:
-Vamos a ver, ¿con qué instrumento. mató Sansón a tantos fiHstéos ·¡
Nadie responde.
-¡Cómo! ¿No .os acordáis? ¿Q11é
es esto~_(señalando su maudfbill a}.
Un mno.-Una quijada de butro.

--------------Examine -usted
Cuidadosamente su

COMPLEXION
V u usted si lut poros se
han abierto. o si están obs•
r ui.fios; si au cuti11 ha perdido •u 1uavidad y su color
No olvide usted qu• la piel
y el cuero cabelludo necesitan

nutrirte y rdrcscar.se, Para esto
nada hay tan bueno como el
J a b ó n de v e rb e na
ca lendu la d o ' S lren '
Usclo usted durante dos Rmanas y lucro obscr,c usted los
sorprendenteS resultJtlos en el
embellecimiento de su piel. Jamás usará. usted otro j.1bón. La
paslilla es 1?Tandc r sólida, dura
perfuma más que ninrún utro
$1.40 P.,1r correo ccmficad&lt;' • . .
$l. 70
DEPOSITOS: Jobanntcn. Fé·
lix Co., A\"cnida ~,n Francisúo
-43, J. LabadicSue,.. Co,. Are•
nida San Francisco 39 A Varias Sucs Avenida Isabel la Ca·
ólica 6. J, Uib1cin S cs. Co.
Coliseo 3 México

de las letras de los versos del elogio
fúnebre de l\.larcelo.
El poeta regresó a su casa suficientemente vengado de Antonio en
las lágrimas vertidas por Octavia en
memoria del hijo muerto habido en
su primer mat,·lmonio, Y, CC7 el dinero re¡¡;alado, mandó escu1vir u t:a
estatua de Apelo y la colocó en s,1
iard1n remo un homenaje al dio'&gt;
d€1fico pc.r el beneficio que le había
disp,.nsado, al poner en sus manos
e l ·,eñorío de las almas mediante el
c.1.1 ;ino poder de la belleza.
ELOR FARL~.-\. :XUxF,Z_

,,

�\

EL MUNDO ILUSTRADO

Este Hombre puede adivinaF la
vida de Ud.
Sus Podet'es )fa1•1wUlosos pal'a. Adi, ·ina.r los Sec1·etos Hun1anos ,en
todas partes del )tundo, dejan sorprendidos a todos los que le Con sultan.

Millares de personas, de todas la s
clases sociales, han sido b eneflciada6

con los consejos de este hombre. El
adivina las capacidades de una PNsona e indica la mane ra de emplea,·las para obtene r buen éxito. Menciona los amigos y en e migos Y describe
los buenos y ma
los p~r!odos de la
vida. H ace u n a
descripción exa~ta de l pasadO\ d ei
presente y del fl1-

turo.
Si Vd.

quiere

consultarlo,
necesita

no

mandar

más que su nom-

bre (escrito de !"U
prop io ¡rnfio y let r a), la fecha lle

su nacimiento y
designar al sexo a
que pertenece. No
hay que enviar
ningún dinero. Si
menciona este periódico, se Je mandará gratis un Ht•róscopo de Prueba. Si usted dese~
aprovechar esta oportunidad precio;;a
para conocer los detalles de su vida,
no tiene más que mandar su nombr0,
su dirección, el dta, mes Y año en
que Ud. nació (que todo esto escrito
con claridad), mencione si es Vd.
Sr .. Sra. o Srita., y copie el siguiente
verso de su propio puño y letra:
"Prodigiosos son los dones,
Asf dice todo el mundo.
Dfgame, al leer mi vida,
Si es mi porven ir profundo."
Si le parece bien, puede adjuntar
10 centavos oro americano (o su equivalente en timbres 1de su propio pafs),
para pagar los gastos de correo y e l
trabajo de oficina. Dirija su carta a
Clay Burton Vanee, Serie 1834A, Pa.lais Royal, Parls, Francia. No a d juute ninguna clase de moneda en su
carta. Ponga el timJ.)re correspondiente para las cartas que se mandan a
Francia.

Bicicleta Trineo
La hélice aérea habfa sido emplead"a ya para pi opulsión por tierra, p~r
agua y por aire, y se le habfa aplicado el motor humano en e l agua,
para los hidrópedos y el aire para los
aviones, y ahora se ha inventado ~n
nuevo aparato que utiliza la hélice
aérea movida por el hombre para
deslizarse por el hi lo.
M. G. Puiseux ha ideado una bícicleta trineo a la q· e denomina el
Edelweiss.
Un cuadro de bicicleta va fijo a
un trineo. Por medio de una cadena
sin fin los pedales ponen en movimiento una hélice que va montada
en el guia, el cual rige un avantrén
móvil articulado.
Tal es el nuevo modo de locomoción sobre el hielo. La hélice ha permitido ya circular por los abrasados
llanos del Sabara. ¿ Conquistará el
mundo helado de las altas montaña3
y de las r e giones polare s?

~ctualidad Extrangera

----

La Biblioteca de Berlín.
. El emperador Gulll ermo inaugu!·ó
la se man a últim a con un di sc urso sole mne la te rminación de las nuevds
obras d e la biblioteca r eal berlinesa.
En la perora,ción impe rial hul&gt;v
expresiones de elogio y de r econoc· ~
mi en t o para los vivos y para h s
mue rtos, para las glorias germánicas
de todas las é pocas, para los arquit ectos, para los bibliotecarios. El
empe rador no economiza 12. :;; alabd.Ilzas a sus stÍbditos la'S que se le ofrece ocasión de hablar en público. Todas las manifestaciones del espfritJ.
alemán encuentran e n el monarca un
modelo de apologistas y de propagandistas, y si el Gobi erno, por cuyas
miras vela, no es todo lo paternal
que los socialistas anhelaran, no será porque el monarca. dej e de ej e rcer
de padre máxímo d e su pueblo.
"Consagramos hoy un palacio a
la ciencia-dijo Guillermo II a los
circunstantes.~Su rotonda hermosa
é Imponente, es una obra maestra de
J-a arquitectura alemana. Asf para los
contemporáneos como para las genecaclones que se sucedan, estas obras
constituirán, un testimonio de nuestro respeto hacia los trabajos de\ .....~pfrltu. Gracla sean dadas a los arq.uttect0'3, a los artesanos, a los
obreros, por el trabajo excelente quP.
realizaron."
Después ,el emperadol' trazó la
historia de la. biblioteca desde sus
ortgenes, con la ·misma competencia
que hubiera podido ha.cerio e l director del establecimiento. Enalteció la
memoria del gran Federico, que fué
el primero en procurar albergue a los
volúmenes de l a Biblioteca real, y puso de manifiesto los teso r os q u e ésta
guarda, ast como e l orden admirable
de sus catálogos, circunsta ncias una
y otra que la colocan entre las primeras bibliotecas del paneta.
Leyendo los discursoo de l emperador, parece increfble que Alemania
sea patria de Hartmann y Schopenhauer. Guillermo II, ideológicamente
considerado, constituye la antftesls
más acabada de las doctrinas que
ambos fi lósofos razonaron, En e l discurso no aparecen esos nombres, mencionados entre las glorias nacionale;;,
sin duda porque et soberano hallara
sus doctrinas de¡trimentes para la más
grande y fecunda eXpansitn imperial
¡rnr el Universo.
EXPOSICION D E A R TE I NGL ES.

Los franceses celebrará.u en la pri,
mavera próxima una Exposición de
ate decoi·ativo inglés moderno. Es la
primera vez que Francia trata de
darse cuenta cabal y exacta de la a i:!tividad artlstica moder na de sus Vt:!cfnos. Hasta ahora h:!.bla habido en
Parls Exposiciones de arte a lemán.
Los ingleses son hombres de imaginación sosegada, y poseen una hermosa tradición decorativa; no tienen
necesidad de buscar lo nuevo por todos los medios posibles, como a los
alemanes les sucede en punto a decoración; tienen un pasado euya tr.1dición se mantiene animada y viviente, como la mayor parte de las tradiciones britAnica.s.
Pero los ingleses renovaron a sa
manera su pasado artfstico decorativo; ellos han sido igualmente los pr!meros renovadores. Cuando a medhdos del siglo último, en ocasión en que
toda Europa se estancaba Umidamel.Jte en la interpretación del estilo clásico, William Morris fué q·1ien pri mero rompió las ligaduras, emanc¡piindose. Todas las manifestaciones
de a ctividad arUstica inglesa, desde
William Morris hasta. nuestros dlas,
fifiurará en la Exposición de qu e ha-

b lamos : e n ella se erá n tapi cerias y
cristal erlas de los pre rrafaelistaa,
2ct1.arelas de Walter Crane, ilu"Stracion e 3 de Aubry Beardslye , abanicos de
Co n t.ler y otras muchas cosas admirabl es.
El Gobi e rno inglés ,a ruego de la
Unión Ce ntral de B e llas Artes, ha
consentido en encargarse de la organización. Los objetos han sido escogidos por artistas competentes, por
los mismos que organizaron la Exposición de Gante, en la que alcanzaron
un triunfo legítimo.
El Pabellón de Marsan , donde la
Exposición tendrá lugar, s erá decorado a la inglesa para el efecto. La Exposición será inaugura.da durante la
estancia del rey Jorge en Parfs, Y
constituirá, sin duda, uno de los acontecimientos artrstlcos de la\ estación
próxima.
AVENTURAS DEL RADIO.

Como todas las cosas singulares e
de gran valer el radio experimenta
de cuando en cuando extrañas aventuras. Un enfermo atacado de un tumor corrosivo en el rostro se. hallaba
en el hospital de Liverpool; curábanle con el radio, habiéndo le a p licado
a la cura dos t u bitos: e l uno contenta
áO milfgramos de radio , y 30 el otro.
Llegado¡ el momento de levantar la
cura, uno de los dos tubos ,el mayor
p r ecisamente, el que contenta 25,000
francos de la sub stancia más costosa
gue en el mundo existe, había desaparecido. E ntre facu ltativos y enfermeros u n a. especie de ,conster nación cundió en segu ida; ee inspeccionó e l suelo, el lecho , a l paciente; pero todo fué
en vano: radio y recipiente se hablan
evaporado. I nterrogada una enfer ml?ra., dijo g ue su conc iencia l a acusaba
de haber incur r ido en descu ido consintiendo q u e el enfermo se levantara.
y se dirigiera a su lavabo; al efectuar
sus abl u ciones acaso hubiera absorbido por equivocación el remedio que
se destinaba al uso externo. Sometióse al individuo a los rayos X, y éstos
nada dejaron entrever Nl) lavatorio
interior eficaz tampoco dló dingún
resultado práctico. En med io d e estas
difí-ciles circunstancias, ( un médic'J
vió desde la sala un acar reta llena d~
cestos de basura y ordenó que el v~hfcu lo se detuviera; la alta fisic.1.
habta sido movilizada; con el auxilio
del electroscopio un profesor naDf:l.
examinado todo el teatro del rapto,
sin que la aguja diera signo sde vi d a.
Entonces, siempre provisto de su aparato, se encaminó al patio odnde se
hallaba e l carro, se acercó a é l y la
aguja empezó a animarse: los 25,000
franc.::.a de radio se encontraban en
medio de la basura; sólo faltaba d:ir
con ellos, como, efectivamente, sucedió, para tranquilidad del benéfico establecimiento.
Prueba esta sencilla historia que
el electroscopio es un excel"'r.te servldor, un vigfa que denuncia el radl;:,
con la misma sutileza que el perro olfatea la caza; muesctra también la
posibilidad de adoptar prtcauclonP.s
para evitar l apérdtda de una substancia tan valiosa. Juzgan los mej or advertidos que debiera reverUrsele de
una envo ltura digna de su valo r , d ~\
propio modo que un volumen de precio se decora con encuadernación suntuosa.
E l siguiente infortunio aconteci6
en un hospital de Viena a un enfermo atacado del llamado cáncer de l os
fumadores: hablasele obligado al paciente a introducir en la boca 16,00U
francos de radio, que se tragó en un
instante de descuido. Fué preciso extraer el tubo , no tanto por la salvación
del enfermo como por el de la suma

NEOLIOENCIA FATAL,
U na tremenda mayoría de los
males en este mundo proviene de
mera negligencia. Las peores enfermedades que sufrimos, aqu ellas que acarrean la muerte, penetran en nosotros sin que lo advirtamos. Una herida que sangra. ó
un r epentino dolor agudo nos
lucen coITer en busca de un alivio
inmediato. Pero la pesadez do
cabeza, pérdida del apetito, tristeza y depresión sin causa. especial,
¿por qué nos hemos de preocupar
por nada de eso? Seguramente
que se disiparán esas cosas, y uno
se encontrará bien otra vez. K o
encontrando oposicit/n y comprendido sólo á mediss, el d es- .
arreglo se propaga hasta que
llega :.í convertirse en una afeccin local orgánica, difícil de
curar; en enfermedades mantenidas por alguna condfoión extenuante del sistema nervioso, 6
en alguna forma de debilidad que
poco á poco consume la vida.
E so puede evitarse usando la
PREPARACION de W AMPOLE
la cual, al fortalecer , li mpia segura y rápidamente la sangre de
su peso mortal, estimula el apetito, pone el aparato digestivo en
plena acción, y pronto r enueva
todas las cosas. Pero no h ay que
d escuidarse á, uno mismo por más
tiempo, no hay que confiar en la
suerte. Este eficaz remedio es
tan sabroso como la miel y contiene una sol ución d e un extracto que se obtiene de Hígados
Puros de Bacalao, combinados
con J arabe de H ipofosfitos Comp uesto, y Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. E l D r . J. Valenzuela, Miembro de las Facultades
d e MP..u~o y P arí s.; dice : " La
P reparación de Wampole tiene la
ven taja de ser tan inocente como
103 nifios, p ara quienes est:L destinada, los que la. aceptan con buena voluntad .". No p uede fallar
y obra desde la primera dosis. , E l
desengaño es imposible. D e venta en las Dl'.'ognerías y Boticas.

fl tll l lllte1 t •11 t t t ttlltll t&gt;+-+&lt;!iititlilli!iiilt♦ iiiiii~

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No deben descuidarse las eniermedades
de la piel!

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1

Acaba de descubrirse en Sn o homis (W.ashin gton), e l árbo l más gi•
gantesco qu e exist e en los Estado;;
Unidos, y q u e ecli psa a todos loo q ue
hasta ahora eran orgullo de la fl o resta d e este r:i.rs.
Ese gigante de los bosq uea tiene
63 pies de circunferencia e n el tronco y l a primera r ama está a una a lt ura de 128 pies de l suelo, m idiendo 109 pu lgadas de circunferen c ia.
la altu r a t otal del á r bol es de 305.
pies.
A su a lrededor han sido der r ibados var ios árboles menores , en los
cuales los troncos tenfan de 100 a.
500 c(r.culos concéntr icos, q u e, según
se dice, representan cada uno un año
de vida de esos árboles. Se calcula
que el árbol en cuestión tiene más
de dos mil años de edad.
oculta. El enfermo tampoco hub iera
podido retenerlos má.s tiempo sin perjuicio, porque e l radio no es solamente la substancia más costosa; ~s.· al
l)ropio tiempo, una de las menos digestivas.
H. s.

aquellos que lieaen düllH lo■ PULMONES y lo■ BRONQUIOS 1
Un .._\IITISÉPTICO y un RECOIISTITUYEIITE

f

i

Toda solución de continuidad en la piel; toda herida por pequeña,
que sea; un granito abierto; una ulce rita, es una pue rta abierta a la +
infección; la mayor parte de los microbios patóge nos se encuentran en
el polvo de las calles; alH se hallan el de la tuberculosis, el del tétanos, el del cáncer, e tc., y estos microbios penetran en e l organismo
cuando se ponen en contacto con la piel desnuda de su e pidermis. Ade- ;
más, las afecciones de la piel, granos, tumores, heridas, erupciones Y +
otras, s e hacen más graves, a m e dida que se les cura y se vuelven +
crónicas y a veces incurables, por falta de tratamiento oportuno.
Í
Todos los f aicultativos recomiendan para el tratamiento de dichas +
enfermedades, la Pomada Balsámi ca Manwillosa como el medicamen- +
to más eficaz y de resultados más seguros.

li•J lll@t81l1ºj¡ffiª1Xíj:J ~ ¡{ij ~

que en forma apropiada, reúne el antisép tico y el r ec~-stituyente mú
poderosos, la Creosota y el Clorhidtolosfato de Cal.
Constituyo el remedio soberano contra los CAT~RROS, las BRONQUITIS
crónlcu, la GRIPE, el RAQUITISMO y la ESCROFULA. Anmenta el
apetito 7 lu fuerzas, agota las secreciones y previene la

i

DE VENTA EN TODAS LAS FAR) lACIAS A $0.25 CT\ "S. LA CAJA.

i:¡:

&lt;.,.~"""&gt;-:

i

+
ADVERTENCIA:-Convi ene saber, que comerciantes poco escrupulo- !:
sos, tal vez por tener mayor utilidad, no vacilan en dar al coro- ¡
&lt;ji
prador medicamentos que ya por el nombre o por la semejanz·.t +
'de su e nvase se confunden con éste, por lo que recomendamos se +
T
exija el nombre completo d ~ Pomada Balsántica. ~laravillosa y ia :
l
marca de fábrica, que es et águila de dos cabezas.
+
~++H&gt;++&lt;!&gt;+&lt;i!•l

$

&amp; ! ti!! !•i11!lHf+ril!

s,++ f iil + !

TUBERCULOSIS
__,.__

[

POLVOS ADHERENTES
INVISIBLES

El único VINO auténtico de
S. RAPHAEL, el solo que tiene el derecho de llamarse así, el solo
que es legítimo y de que se hace mención en el formulario del
Pror,sor BOUCHARDA T es el de M" CLEMENT y C'• de Valence
(Dr.1me, Francia) . - Cada Botella lleva la marca de la Untdn de
/o.-.FalJrtcantes y en JI pescuezo un medallón anunciandv el
" CJ,ETEAS '', - Los dema.s son groseras y peligrosas falsitlcaciones.

(j\,

Natural de

(

VICHY

Manantiales
del Estado
Franctl3.

BZBN BBPBCZlfZOA.H BL NDMBRB

VICHY CÉLESTINS G~ttr::::.::~~:!:~!¡r;:~·
VICHY GRANDE•GRILLE
VICHY HOPITAL Enfermedade■ E■tómagO.
del

~ASTILLES - SELS , :_yCOMPRIMtS

1flCHv.. ,rAT

AGNE L. PP.llru••sn, 18. A Tlll'.I.UII d:11

tomad alguna• medida.

o r dia.

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Pie n s a Ud. eomprar ~

)

~

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S

acc iones

pe t roleras ?

Venga a vf&gt;rnos:

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s e ña ••~,mos a co-

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noce r los ti tu los se1•io s

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los que s on impresos

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s olame n t e para. . . .

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E xij a qu e en las a eeio-

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n es que Je ofrezcan es-

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té es t e nombr•e impre »o

"';)

al pie d e l an,•erso :

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~

IMPR E NTA

~

~

EDUlRDO l. AGUILtR

~

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~ ES UNA GAR ANTIA. ~

PIPERAC'INA. MIDY
GOTA, ARENILLA, REUMATISMO
CÓLICOS NEFRÍTICOS

r o~..... PARIS

&lt;

~

{

¿.vJ&gt;-.._,.."--.._,..vJ'wvJ'---.)

:El mayor
disolvente del Acido úrico
.'Para abreviar 7 ev1'ar la.a Cri•i• de

voa ma u ,,.illon

~"'1./"'-v"'"V"''\/"'-v"'"'\I~

~ y

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Agua Mineral

._i l'&lt;loW'O

~,,:~~~!:o!"'~~~~:.
b~~~ml:!:C:~ ;nR~~~r~~~ ~~~';."~
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V'ino fortificante , digestivo , tónico , rec onstituyente, de aahor
6xcelente, mas eficaz para las personas debilitada ■ que lo■
ferruginosos y laa quinas. Conservado por el método de
M. Pasteur. Prescribese en las molestias del estómago, la
clorosis la anemia y las convalecen cias¡ este vino se reco•
mienda 'uas personas de edad, alu mujeres, jóvenes y i. loa ni:ñoa.

,,...

f •t"'

11

"'"••"Q.e_ 0CU7RJu.:Vo:m-PA1US, 1 111 tod•'

l l l I t 12•+18 t i i l ¡,¡ ~

EnJe'ift;:::.e• del

El arbol más grande

¿ QUt ES LO QUE NECESITAN

loa DEBILITADOS, los FATIGADOS

B11 la, ú111tú l'cirmdcia, r Dro1wr1u.

oso
MATI

HIGIENE

del

TOCADOR""

cualidade■ antl8'ptleul
deteraivas y cieatr izantea que
Las

h an m er ecido a l

CDAL TAR SAOPONINO
LO BEUF

s u a dmisión e:a los Hoapitales
de Pañs, ei:pLican la boga de
ese p r od u cto ,para todos los
uso■ d el toca dor: Cuidad os de
la Boca a qu e purifica, d e lo,
Cabello■ cuya Ca.fda detiene,·
Lociones d e Iaa Crfaa, C uidad QB fnti m os, etc.

II

Descoufia.rse de la~ talcificacioues
E N LA.S F A RMACIAS.

Agentes: Gugenheim y Balaresque .
A?Htad::, 6)i é,tic::i ,

~ ========d)

SEÍiORAS

EL APIOL DE LOS

O"'JORETvHOMOLLE

cu-, ,,. Dolores, Retardos
Supresiones d, 'º' Menstruos

FI• SEGUI N, 16 6,1.St~H-;noré,Puls ,J ttiu lua• .

Busque Ud. "La Semana lluStrada,"

�ELIXIR ESTOMACAL

11

(ESTOMACAL/X)

[

1

,

Hace quince años dimos a conocer esta especialidad farmacéutica a los médic.os y hoy lo reeetan
en las cinco partes del mundo, porque es el trata.
miento más racional y seguro para la curacion de
las enfermedades del EST01fAGO e ~TESTINOS aunque tengan una antigüedad de treinta
años y no se hayan curado con otros medicamentos, siendo sus efectos quitar el DOLOR y todas
las molestias de la DIGESTION, ABRIR EL APETITO Y AYUDAR LAS DIGESTIONES, TONfFICAR EL APARA'l'O DIGESTIVO y la ecoMmía en general, pues el enfermo COME MAS, DIGIERE MEJOR Y SE NUTRE.
CURA LAS ACEDIAS, AGUAS DE BOCA, EL
DOLOR Y ARDOR DE ESTOMAGO, LOS VOMITOS, VERTIGO ESTOMACAL, DISPEPSIA,
INDIGES'l'IONES, DfLATACION Y ULCERA
DEL ESTOMAGO, HIPERCLORHIDRIA, NEURASTENIA GASTRIOA, FLATULENCIAS, COLICOS, DIARREAS Y DISENTERIAS, LA FETIDEZ DE LAS DEPOSICIONES, EL MALESTAR
Y LOS GASES. Es un poderoso VIGORIZADOR
Y ANTISEPTICO gastrointestinal.
Los niños padecen con frecuencia DIARREA.3
más o menos graves que se CURAN, incluso en la
época del destete y dentición, hasta el punto de
restituir a la vida enfermos irremisiblemente perdidos.
Con frecuencia muchos enfermos del aparato digestivo, aunque no todos, presentan el siguiente
cuadro de síntomas o parte de él: al levantarsa,
lengua sucia; mal olor de aliento, aguas de bocr,,
estado bilioso, i11apetencia, abatimiento y tristeza
después de las comidas, eructos agrios, gases, pirosis, váhidos, pesadez de cabeza, ruido de oídos,
sofocación, opresión, palpitaciones al corazón, dolores al estómago, vientre y espaldas, vómitos, estreñimiento alteTJ:lando a veces con diarrea, el enfermo se altera con facilidad, está febril a veces,
se irrita por la menor causa, evita el trato social.
teniendo por la noche ensueños, sueño agitadn y
res pi ración difícil.

Nuestro ELIXIR ESTOMACAL cura el 98 por
100 de los enfermos que lo toman y por sus propios méritos es conocido y de uso general en las
cinco partes del mundo para las enfermedades del
aparato digestivo.

SAIZ DE CARLOS. Cura la NEURASTENIA y
afecciones nerviosas, siendo el mejor TONICO
para curar el RAQUITISMO, recetándolo los médicos en cuantos casos están indicados el aceite de
hígado de I bacalao y emulsiones con hipofosfitos
tomándolo los niños con verdadero placer, a los que
transforma de P ALIDOS y ANEMICOS en SONROSADOS y FUERTES. Cura la ANEMIA, CLOROSIS, colores pálidos, por ser el mejor RECONSTI'l'UYENTE para todas las edades y ambos sexos

DINAMOGENO
l

SAIZ DE CARLOS. Cura el CATARRO bronquial agudo y crónico, la TOS, la TISIS y ENFERl\IEDADES DEL PECHO, produciendo los siguientes efectos: la nutrición se acelera, habiendo aumento de peso, los esputos, disnea y fiebre disminuyen; la tos cesa y aumentan laB fuerzas y el
apetito, notándose el alivio con uno o dos frascos.

PUMOF()SFOL

SAIZ DE CARLOS. Cura
el REUl\lATISJ\10 agudo y
crónico, la GOTA, el ARTRITISMO y la CIATICA.
Se elimina el ácido úrico, quita el dolor y aumenta la cantidad de orina, tornándose de turbia y sedimentosa en clara y transparente.

REUMATOL

~INA
PURGA
J
l

SAIZ DE CARLOS. Cura
el estreñimiento, pudiendo
conseguir, con su uso, una deposición diaria los
enfermos biliosos y los que tienen indigestiones y
atonía intestinal, por ser un tónico-laxante suave
y eficaz.

De venta en Farmacias y Dro~uerías. Pídanse folletos
Carlos S. Prats, Apartado, 468, México, D. F.
PIDASE CATALOGO ILUSTRADO.

SE REMITE GRATIS.

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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado, 1914, Año 21, Tomo 3, No 47, Mayo 24</text>
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              <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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              <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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