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                  <text>�DE GF.OGRAFiA Y ESTADISTICA.

(J41

SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA YESTADISTICA.
ACTA NUM, 33
DE LA SESIÓN CELEBRADA EL JUEVES

1\:1 DE OCTUBRE DE 1911.

Se abrió la sesión á la hora reglamentaria, bajo la Presidencia del Sr. Lic. D. Félix Romero, con asistencia de los siguientes Sres. socios: Arriola, Belmar, Miranda y Marrón. Mena, Palavicini, Palmero y Soni.
Leida el acta de la sesión anterior y puesta al debate, fué
aprobada por unanimidad. En seguida se presentaron las publicaciones recibidas en la semana, acordándose pasaran á las respectivas Comisiones de Bibliografía.-Se dió cuenta de las siguientes comunicaciones:
1'1" De la Sociedad Científica Argentina, comunicando el fallecimiento del Dr. D. Florentino .Ameghino, miembro honorario
de esa Corporación, acaecida en la Ciudad de La Plata el día 6
de Agosto próximo pasado.-Se acordó se conteste de enterado
con sentimiento.
Del Sr. Lic. Eduardo Gómez Ha.ro, acusando recibo y dando
las gracias por el diploma que lo acredita comq socio corresponsal de esta Corporación.-A su expediente.
En seguida se dió primera lectura á la postulación que los
Sres. Félix F. Palavicini. Arturo Palmero y Ramón Mena, hacen en favor del Sr. D. Alfredo C. Duplán, á fin de que se le
nombre socio activo de esta Sociedad.
A continuación, el socio Sr. Lic .Mena, dió lecturaal capítulo qninto de su libro sobre la Estadistica.
Para terminar. el socio Sr. Lic. lvfanuel Miranda y Marrón,

�1542

SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

leyó un trabajo titulado: "Los terremotos electro-telúricos causados por los bólidos y los enjambres de meteoritos."-Se acordó
fuera publicado en el Boletín.
Por ser la hora avanzada, se levantó la sesión.
El Presidente,
FÉLIX ROllfERO.

...

El Secretario perpetuo,
FRANCISCO BELMAR.

SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA YESTADISTICA.
ACTA NUM. 34
DE LA SESION EFECTUADA EL ,JUEVES

9 DE

NOVIEMBRE DE

1911.

Se abrió la sesión á la hora de Reglamento, bajo la Presidencia del Sr. Lic. Félix Romero, con asistencia de los siguientes Sres. socios: Belmar, Breker, de la Fuente, Brioso y Candiani, Mena, Palavicini, Rojas y Riquelme Inda.·
Leída el acta de la sesión anterior por el Primer Secretario,
Sr. Lic. Rojas, y puesta al debate, fué aprobada por unanimidad. En seguida se presentaron las publicaciones recibidas en
la semana, acordándose pasaran á las respectivas Comisiones de
Bibliografía.-Se dió cuenta de la siguiente comunicación.
De la Sociedad Alumnos de la Escuela de Comercio, invitando á esta Sociedad, á la conferencia que dará el Excmo. Sr.
D. Fernando de Antón del Olmet, Marqués de Dosfuentes, el
día 11 del corriente.-El señor Vicepresidente acordó se conteste, que se acepta con gusto la invitación, y al efecto, fueron
nombrados en comisión para asistir á dicha conferencia los

643

Sres. Palavicini, Riquelme Inda, Oliva y Orozco, Jiménez Díaz
y Rojas.
En seguida, la Secretaría &lt;lió lectura á una carta &lt;lel S~. ,Tulio Castañeda, en la que suplica sea tratado en esta Sociedad
un estudio que ha hecho sobre las razones que los ~extos de geografía exponen para demostrar la redondez de la tierra; la propia Secretaría dió lectura á dicho trabajo, el cual,_ por acuerdo
del señor Vicepresidente, pasó ámanos del Sr. Ohva y Orozco
para que emita su opinión.
Se &lt;lió ségunda lectura á la postulación que los Sres. Arturo
Palmero, Félix F. Palavicini y Ramón Mena hacen en tavor ?el
Sr. Alfredo C. Duplán á fin de que se le nombre socio activo
de esta Sociedad.-Se acordó quedara á discusión en la sesión
próxima.
A cuntinuación, el socio Sr. Breker concluyó con la lectura
de la traducción que ha hecho del inglés del trabajo titulado:
La Baja California, un país desierto y seco.-Se acordó fuera
publicado en el Boletín.
. .
Para terminar, el señor Vicepresidente nombró en comisión
á los Sres. Palavicini, Riquelme Inda, Mena, Oliva y Orozco,
Jiménez Díaz, Rojas y de la Fuente, para felicitar al Sr. D.
Francisco I. Madero por la toma de posesión de la .Presidencia
de la República.
Por no haber otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión.
El Vicepresidente,
FÉLIX ROMERO.

El Secretario perpet·10,
FRANCISCO BELM;\.R.

•

�DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

644

SOCIEDAD MEXICANA

sión, en nombre de la Sociedad, había felicitado al conferenciante, (quien á su vez envió á la Sociedad las gracias).
Se levantó la sesión.

SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA YESTADISTICA.

El Presidente,
FÉLIX ROMERO.

ACTA NUM, 35
DE LA SESIÓN CELEBRADA EL JUEVES

1.

1

El Secretario perpetuo,
FRANCISCO BELMAR.

16 DE NOVIEMBRE DE 1911.

Se abrió la sesión á la hora de Reglamento, bajo la Presidencia del Sr. Lic. D. Félix Romero, con asistencia de los siguientes Sres. socios: Arriola, Arroyo, Breker, Bonansea, de la Fuente, Jiménez Díaz, Oliva y Orozco y Palmero.
Leída el acta de la sesión anterior por el socio Sr. Oliva y
Orozco, y puesta á discusión, fué aprobada por unanimidad, en
seguida se presentaron las publicaciones recibidas en la semana, acordándose pasaran á las respectivas Comisiones de Bibliografía.
A continuación y conforme á lo acordado en la sesión ante..
rior, se puso á discusión la propuesta que los Sres. Félix F. Palavicini, Arturo Palmero y Ramón Mena hacen á fin de que
el Sr. Alfredo C. Duplán sea nombrado socio activo de esta Sociedad; dicha propuesta fué aprobada por unanimidad, acordando el señor Vicepresidente se le comnnique así al interesado, y
se le expida el diploma respectivo remitiéndosele un ejemplar
del Reglamento.
·
Quedó de primP.ra lectura la postulación hecha por el socio
Sr. Lázaro Pavía, en favor del Sr. Menalio Marín Cordoví, para
socio corresponsal de esta C0rporación.
·
El socio Sr. Breker dió lectura á una. parte de la traducción
que ha hecho del inglés del trabajo titulado: México, nuestro vecino.
Para terminar, el socio Sr. Oliva y Orozco, manifestó: que
la comisión nombrada por esta Sociedad, para asistir á la conferencia dada por el Sr. Marqués de Dosfuentes, babia cumplido con su cometido; el propio Sr. Oliva expuso en breves palabras lo tratado en dfo4a¡ l?C?nferencia; dijo adbmás, 9ue lét comí-

--~~--

ESTADISTICA PRECEPTIVA
POR EL

LIC. RAMON MENA
( DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA).

(CONTINUACIÓN.)

CAPITULO VI.
LO QUE NO DEBE HACERSE EN ESTADÍSTICA.

No debe procederse en Estadística, en desacuerdo con el medio social, porque se hace perder á esta ciencia todo el valor de
su función.
No comparar datos incomparables.
No tener ideas preconcebidas de un resultado, sin que éste
se refiera á la formación de un criterio.

�646

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¡·

SOCIEDAD MEXICAllA

No eliminar ningún dato, aun cuando se oponga al éxito del
resultado que se busca.
No llegar á más conclusiones que aquellas que nazcan de los
datos observados.
No atribuir á una causa, lo que es efecto de varias.
No fiarse, para resultados generales, sino de observaciones
numerosas, verídicas y exactas, como consecuencia necesaria de
la Ley de los grandes números, dominante en Estadística.
No publicar resultados parciales, de los hechos observados.
No hacer aplicaeión de la media aritmética á datos variables.
No hacer aplicación de la media geométrica á datos constantes.
No pasar inadvertidos los pequeños errores, aun cuando se
trate de observaciones numerosas.
No dejar al tiempo la corrección de los errores sistemáticos.
No omitir ninguna de las operaciones que informan el proceso estadístico.
No formar Cuadros, sino para resultados generales, y no formarlos con elementos heterogéneos.
No hacer diagramas complicados.
No abusar de las curvas de nivel.
No hacer cartogramas que resulten mapas geográficos.
Tratándose de la Demografía y de datos de la Estadística
económica, el cartograma es de primera necesidad, pero bien claro, algo como un mapa mudo con tintas graduadas, ó con las cantidades visibles en el lugar que les corresponda; esto es preferible para nuestro pueblo, así como las representaciones por los
tipos más conocidos en cada grupo de hechos.
No alejarse de las determinaciones de los Congresos Internacionales de Estadística, siempre y cuando tales determinaciones sean factibles en México.
No evitar la discusión en la prensa, del proceso estadístico
en cualesquiera clase de hechos sujetos á observación. La prensa,
por su altísima función social, es un gran elemento para el progreso de la Estadística, elemento de discusión y elemento de
vulgarización, sumamente necesario en este género de estudios,
especialmente en México.
Ya se verá que no son múltiples las prohibiciones de una

DE GEOGRAFIA y ESTADIS1'ICA.

647

CAPITULO VII.
EL MÉTODO EN ESTADÍSTICA.

Ya he dicho que el métod
d . .
?ística. Método para la recole::i~ned ntal mportancia en EstaJerlos y agruparlos métod
d le datos, método para esco'
o para ar os á cono
ét d
ra hacer las aplicaciones Ylas i d .
cer, m o o paleyes estadísticas Todo .
n ucc10nes pertinentes, ó sea, las
todo.
.
, como se ve, está subordinado al méAhora bien, los métodos preconizados
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.
analítico, el sintético y el fl l't'
. ~n, stadistwa, son el
•
r na 1 1co- smtét1co
sea, l
pero siempre el método.
•. oun os casos,
Hacer grandes tiradas de e· f
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.
listas de números y hacinami;:i::· ~~nirden m concierto; hacer
E d~a~ros con rayados ca.
rentes de explicación no es h
E ,
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acer sta istica.
n la preparac1ón y en la ejecución de
puede apreciarse la necesidad del métod un Cens?,
donde
es aventurado decir, que ahí d d
Co en Estad1st1ca, y no
el método; pero esto será m . on e un ens~ fracasa, ha faltado
ot1vo de un próximo capitulo intitulado Los CENSOS.

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De los métodos antes m · d
minada materia y otros á t e~c1~na os, unos convienen á deteren Estadistica ~iene su Meªt eds I c~ales: es decir, cada materia
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o o og1a .
. o pocas materias, por no decir todas
.
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tensión, requieren detalles d t d 1 ' reqm~ren cierta exf
• en ro e a Estadistica
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ormada por crran&lt;les cant. d 1
que es á mtales materia; tenemos el1 aéctesd, por resultados generales; para
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m o o monográfico que
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rirse á la población nos . or :'Jemp o, la Demografía, al refe,
proporc10na totales de los nacimientos,

�DE GEOGRAFIA. Y E':!TADISTICA

648

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649

SOCIEDAD MEXICANA

matrimonios y defunciones de un lugar, durante determinado
periodo de tiempo; fija iguales datos ~n otros periodos y establece las comparaciones y las proporciones. .
. .
Si queremos dará tal materia, á la Natalidad, á la Nupc1ahd d á la Mortalidad del mismo lugar, un desarrollo que defina
c:us!s comente resultados, investigue antecedentes morbosos 6
hereditarios de presión, altura y raza, haciendo otro tanto con
eriodos an¡eriores y, después de comparar, establecem,os_un pro~edio para cada estación, fijando asi las leye~ estad1sticas demográficas de aquel lugar, está claro que necesitaremos ~lgo más
ue 2 ó 3 Cuadros comparativos y sus breves comentar10s á que
~bligan las obras de Estadística pura, y es entonces para no pe:der los interesantes datos apuntados. cuando habrá que recurrir
á la Monografía.
f
El método monográfico es hoy por hoy el factor de los actotores en Estadística, y la Estadistica abstracta, encuentra su
complemento en las monografías.
.
El conjuuto de monografías viene á ser el método pohmonográfico, uno y otro, seguidos e~ todas las nacio~es ~ultas y que
E
han conquistado renombre en el campo de las ciencias.
Esperamos que México, muy pronto, establecerá en su stadística los métodos monográfico y polimonográfico, pues no á
t cosa tienden ya los esfuerzos de la Secretaria de Fomento.
o raNo hay pa~a qué decir que el conocimiento ex.acto d~ los países, se adquiere incuestionablemente en las monografías.

R.

--~©J~-

MENA.

LA BAJA CALIFORNIA,
UN PAIS DESIERTO Y SECO.

(CONTINUACIÓN.)

En el curso de los últimos cincuenta años, fueron visitadas
todas las partes de la península por americanos, que buscaban
minas y otros recurso naturales; pero pocos de los conocimientos adquiridos de esa manera, han sido de utilidad para el público. Se encontraron oro, plata, cobre, hierro y otros minerales, y
muchos terrenos fértiles, pero la escasez del agua, combustible,
forraje, y las dificultades del transporte, unidas con otras causas,
han producido muchos fracasos en los ensayos hechos para desarrollar aquellos recursos.
Se han explotado, con provecho, unas pocas minas de plata,
en especial la de "Triunfo" por el Sur, y la de "Las Flores" por
la costa del Golfo. Los yacimientos de ónix. son explotados y se
embarcan á la California. En las orillas del desierto d(Santa
Clara y en la Isla del Carmen existen unos inmensos depósitos
de sal.
La empresa minera más extensa y próspera de la península
es conocida por "Compañía El Boleo," en Santa Rosalia, por la
costa del Golfo. Ahi posee una compañia francesa una de las
minas de cobre más productivas del orbe. Por la mina se mantiene la población de la ciudad, de cerca de ocho mil habitantes. Muchos americanos se dedican á la busca de minas y se
han hecho esfuerzos para desarrollarlas en varios puntos, siempre enfrente de obstáculos serios.
Americanos fueron los que hcieron ensayos para estable2

�650

SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

cer empresas agrícolas y colonias; pero exceptuando el desarrollo reciente d8 las tierras agrícolas, debido al empleo de las aguas
del Río Colorado inmediato al Sur de la frontera y enfrente del
Valle Imperial, California, resultaron esos esfuerzos casi inútiles.

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D08 l\IIL MILLAR Á CABALLO, PASANDO POR EL DESIERTO.

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1

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1

En conexión con nuestra obra, se hizo una expedición preliminar en bote, llevada á cabo por los Sres. Goldman Y Dr. D ·
T. Mac Dougal, de la Institución de Carnegie, al delta del Colorado, en los meses de Marzo y Abril, cuando el Río Hardy que
corre por la base de las Montañas de Cocopah, está repleto de
agua.
.
En Mayo nos dirigimos á E usenada, pequeño puerto,...slt~ado
en la costa occidental ele la península, cerca de unas 7o millas
por el Sur de Sari Diego, con el objeto ele equipamos para una
jornada larga. Esta población queda en la cabeza de una peq~eña bahia y en los escarpados declives de la montaña costena,
que se levanta á poca distancia, hacia el interior del país. Hace algunos años que Ensenada tuvo un "estruendo" te~pora~,
cuando se hicieron allí esfuerzos para fundar una coloma agncola. Al tiempo de nuestra visita, estuvo la ciudad más, des.ierta
que de costumbre. debido á que muchas gentes se habia~ ido á
las obras de riego del Valle Imperial, en busca de trabaJo. La
ciudad es el puerto principal de la parte septentrional de _la península y también la capital del Distrito del Norte. La Bap1 California tiene una forma territorial de gobierno, y á causa de su
oran lo1witud está dividida, casi en el centro, en Distrito del
o
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,
. l
Norte y en el del Sur. Ensenada y La Paz son las capita es respectivas de esos Distritos.
El Prefecto Político del Distrito del Norte, Coronel Celso
Vega, nos recibió con mucha cortesía é hizo todo l~ qu: podía
en provecho ele nuestro objeto. Después de alguna ?1lac1ón, ~os
aseguramos de los servicios de dos mexicanos, quienes decian
que conocían los rastros y depósitos de agua á lo largo de nuestra ruta intentada. Contábamos con cuatro caballos de silla Y

651

cuatro mulas de carga. Muchos de nuestros consejeros fortuitos
nos predecían nn éxito malo, consolándonos con la seguridad de
que debíamos emplear mulas de silla en lugar ele caballos, pues
éstos últimos no nos lle\'arían jamás ni hasta la mitad del camino del desierto. No cabe eluda alguna ele que la.s mulas son más
propias para trabajar en el desierto; pero nuestros caballos, exceptuando uno solo, hicieron toda la jornada. En los siguientes
diez meses atravesamos toda la longitud de la península, y la
cruzamos ocho veces, de una costa á otra, haciendo á caballo un
camino ele más de dos mil millas de distancia, agregando unas
excursiones en botes, hechas á las islas que se encuentran al lado de las costas.

EL PAÍS ES EN ESPECIAL .t\IONTAÑOSO.

La Baja California se compone principalmente de montañas
con llanos irregulares, y en especial á lo largo de la costa del
Pacífico; por aquí y allá hay, á lo largo del Golfo y en el interior
más elevado, unos llanos y valles más pequeños. En los rasgos
climatológicos y físicos, es la tercera parte del Norte de la península una continuación de los extremos de la California meridional. con modificaciones locales. Por el Oriente, cruza la punta meridional del desierto de Colorado, la frontera, y continúa por la costa del Golfo hacia abajo, hasta la Bahía de San
Felipe; pero es más quebrada por desiertas montañas; por el lado de la línea de California, son aquellas montañas menos quebradas. La parte del desierto, situada inmediat11mente por el Sur
de la frontera de California, con .Mexicali como ciudad principal, ha quedado ya mejorada, debido al riego del Colorado, y participará con el contiguo Valle Imperial de California, del extensivo desarrollo agrícola, proviniendo de aquella fuente.
A lo largo del la&lt;lo del Pacífico, se levanta una serranía baja
de montañas costeñas, á una altura de 1,000 á 4,000 pies, á corta distancia de la tierra adentro, extendiéndose por más de 100
millas hacia el Sur de la frontera. Detrás de esta sierra hay nna
serie de valles angostos, y más allá se levanta la montaña del interjor1 forCQE!,ndo el es.pir¡.azo d'? la penín~ula. Estas~CQontañaE¡

�DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

652

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653

SOCIEDAD MEXICANA

constituyen una sierra alta y angosta que se prolonga por el Sur
de la frontera de California, por más de 150 millas. La sección
'lleridional de dicha sierra, formando las montañas de San Pedro Mártir, se elevan de 6 á 10,000 pies sobre el nivel del mar, y
tiene una cresta áspera y quebrada, con unos valles que se asemejan á unas banquetas.
Estas sou las montañas más elevadas y pintorescas de la península. Desde sus atrevidas cimas se disfruta de un paisaje soberbio á través del desierto de Colorado, con sus sierras estériles,
que se parecen, lejanas y bajas, á las montañas de un mapa en
relieve. Por el Noreste, marca una línea distante y plateada el
cnrso del Colorado, mientras que por el Oriente, cruza la vista
por las brillantes aguas del Golfo de California, llegando hasta
las montañas del distante interior de Sonora. La Sierra de San
Pedro Mártir tiene una sorprendente semejanza, pero en una escala menor, con la parte meridional de la Sierra Nevada, en la
sección del Monte W pitney.
La sierra se compone de un granito gris y pálido y tiene una
pendiente gradual por medio de una serie de colinas, en el Poniente, y un declive pronunciado, de 3 á 8,000 pies, haciendo por
el Este, frente al desierto.
El último bosque de pinos de la Baja California ocupa las alturas de esas montañas y se extiende casi por todo lo largo de la sierra. El mencionado bosque forma un cinturón de pinos amarillos, más bien miserables, mezclados con muchos pinos de Murray y otros pocos pinos de azúcar, y cedros de incienso en las
montañas de San Pedro .Mártir. Esa madera es en la actualidad
de poco valor, pues su producto está muy diseminado, y el acceso es muy difícil, de suerte que mucha de esa madera será siempre
de un escaso Yalor económico. Desde la punta meridional de las
montañas de San Pedro Mártir, continúa la serranía principal
de la península, en la forma de una cadena mucho más baja, ancha! quebrada, destacándose ele vez en cuando unas cadenas peqnenas, espnelas y uno que otro pico aislado. Dichas montañas
están casi todas situadas en la mitad oriental de la península y
forman con frecuencia una línea pronunciada en la costa y en
largas distancias á lo largo del Golfo.
A veces lirnitaq l~ costa del Pacífico unas sierras disemi-

nadas, y colinas; pero las llanos costeños se extienden á lo largo
de esa costa por centenares de millas. En la frontera septentrional hasta el Sur y cerca de La Paz, se encuentra el espinazo
general y elevado del interior; en este último punto, descienden
las montañas á un llano ancho y bajo, que se prolonga. en la península de costa á costa, aislando las montañas del extremo Sur
de aquellas del Norte .
Las montañas son desde el Norte de L~ Paz hasta el centro
de la península en especial volcánicas. Por el lado del Golfo tienen esas montañas volcánicas un declive escarpado; por el lado
occidental, forman aquellas unas altiplanicies elevadas y escarpadas, cubiertas de lava y quebradas por los conos de cráteres;
hay alli unos enormes y ásperos cañones acuchillados, de una
profundidad de mil á tres mil pies. En esa región rnlcánica hay
algunos paisajes de los más salvajes y desiertos que no se pueden imaginar; en medio de ella se encuentran oasis que incluyen á los lugares mejor habitados y más hermosos de la península.
UNA COLONIA QUE NO TIENE ÉXlTO.

Tres llanosextensos y desiertos limitan la costa del Pacífico y quedan separados por las montañas costeñas. El llano más
septentrional y pequeño es el de San Qninlín, cerca de la bahía
del mismo nombre. Contiene muchos terrencs fértiles, y agua en
abundancia á una profundidad moderada, aunque hay poco líquido sobre la supe¡ficie. Se. hizo un ensayo infrnctuoso para
colonizar en una escala mayor \quellas ti('rras. al mismo tiempo que sa hicieron iguak·s esfuerzos en Ensenada, como hemos
dicho. Se construyó un gran molino de harina. en la cabeza de
ía babia de San Quintín, con el objeto de moler el trigo que debían sembrar los colonos; y se construyó una vía. férrea, unas
pocas millas por el Norte, en la dirección de San Diego, para
conducir los productos del molino. La pequeña población de
San Quintín se compone ahora d0 nna aduana. nn almacén y
unas pocas casas detrás de un embarcadero chico. y es el lugar donde se abastecen los mineros americanos que trabajan en
las montañas desiertas de la región.

�654

SOCIEDAD MEXICANA

1:1
1,

Fnas pocas millas por el Sur ele San Quintín, hacia la había
de Santa Rosalía, situada en la costa occidental, se rnelve el terreno montañoso. Por el Snr de la bahía que acabamos de mencionar se encuentra el valle mayor de la península. Ese 11,ino
se extiende más de 1,50 millas por el Sur y de 40 á 50 millas tierra adentro: éste es el Desierto de Santa ülflra, conocido por muchos eventureros, cuando se descubrieron los placeres secos de
Santa Clara. Dichos placeres están por el decli,·e de la Sierra
de Santa Clara mirando hacia el mar. La sierra corre por la costa hacia el Sur, desde el cabo de San Eugenio. El descubrimiento de los placeres causaron en 1900 entusiasmo ; pero debido á
la escasez de agua en ese desierto inhospitalario, fueron abandonados muy presto. La bahía de Santo Domingo. en la frontera
septentrional de ese desierto, es el lugar donde se dP.sembarcan
los abastos para los pequeños campamentos mineros de Calmalli
y Campo Alemán, á las cuales conduce directamente un camino
carretero.

1 ·

UN KOTABLE CRIADERO DE BALLENAS.

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Un poco más allá por el Sur existía anteriormonte un famo so criadero de ballenas, en la laguna &lt;le Scammou. Esos animales sufrieron la suerte común de su raza y fueron muertos y
ahuyentados por los balleneros. Toda esta costa, desde cabo San
Eugenio á Ensenada, abundaba entonces en ballenas, elefantes
marinos, focas y nutrias marinas. Uno de los primeros misio.
riel cabo de San Etwenio
neros que visitó la costa, cerca 'f
o
, habla
de la abundancia de la nutria marina y de la facilidad con la cual
las mataban sus acompañantes indios. Habla aún en 1809 bastantes animales cuando llegó el buque contrabandista y comerciante americano "Dromio'' á Ensenada, y cambió con los indígenas unas 1,700 pieles de nutrias marina s.
En la cabeza extrema de la laguna de Scammon, en el Desierto de Santa Clara, existe un depósito enorme de cal de roca,
y otro parecido se encuentra en la punta meridional del mismo
desierto, cerca de la bahía de Ballenas. En ese llano es tan escasa el agua y hay tántas estaciones faltas de lluvias, que son
pocas las esperanzas de alcanzar allí algún desarrollo agrícola.

Í)E GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

655

Por el Sur del Desierto de Santa Clara bordean las colinas á
la costa en unas pocas millas, dando paso á los llanos de la Magdalena. Allí tenemos á otro área baja y costeña, que se extiende por el Sur á lo largo de la bahía de Magdalena y más allá á
una distancia de doscientas millas. El llano varía de 10 á 30 millas de anchura, y contiene muchas tierras fértiles, no obstante
que el agua es en extremo escasa, en la superficie. A una prnfundidad moderada, existe en muchos lugares, agua, y un pozo
artesiano corre cerca de la punta septentrional de los llanos.

LOS AMERICANOS EMPRENDEN LA COLONIZACIÓN DE LA BAHÍA DE
LA MAGDALENA, SIN ÉXITO ALGUNO.

En 1870 hizo una compañía americana, que poseía una gran
concesión de tierra en el llano de Magdalena, el ensayo de establecer una colonia en el área abierta, conocido por el Llano de
Irais, colindante con la bahía de la .:\1agdalena. Igual á los otros
ensayes de colonización, resultó ese esfuerzo: un fracaso completo y se abandonó muy p·routo la tal empresa.
Sin embargo de eso, se descubrió que la "orchílla," uninquen,
parecido al ''spanish moss," que crece en abundancia sobre los
arbustos y pequeños árboles do ese llano, era de valor para las
tintorerías. La casa de Flores, Hale y Cía. obtuvo la concesión
de un gran trecho de terrenos; ella levantó casas en la isla de
Magdalena, y estableció una industria floreciente, recolectando aquella planta y embarcándola á Europa. Event ualmente
descubrió la. química, otras materias colorantes, y se acabó por
eso el mercado para la orchilla. Las posesiones originales de
la negociación pasaron al ·dominio ele la ''Ghartered Company
of Lower California," una corporación americana que es duena
de una faja de terreno de cerca de quince millas de ancho, á lo
largo de la costa, desde los 2a 30 á 2~ de latitud Norte, ocupando una área de cosa de cnatro millones de acres. Esa compañía
tiene unos bonitos cuarteles generales en la isla de la Magdalena, y mucho ganado en los llanos vecinos, abasteciendo con carne fresca á las embarcaciones que visitan la bahía. Su rancho
principal de ganados está en Soh:dad, á cincuenta millas por el

�DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

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Norte de la bahia. Fuimos tratados en ambos lugares con lamayor hospitalidad por el administrador residente, Mr. W. I. He1

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SOCIEDAD MEXICANA

seo vehemente que demostró el comandante en obtener toda
la información respecte, al pais que habíamos atravesado.

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NUESTRA ACTUAL ESTACIÓN CARBONÍFERA, EN LA BAJA. CALIFORNIA

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NO SE PUEDE COMPARAR CON LA BAHÍA DE LA MAGDALENA.
LA BAHÍA DE LA MAGDALENA ES UN PUERTO IDEAL.

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La bahía de la Magcalena es un hermoso puerto con una entrada angosta y resguardada por unas serranías elevadas, que se
extienden á alguna distancia detrás de las islas de la Magdalena y Margarita. Tiene la bahía unas 15 millas de una parte á
otra, con unas costas bajas y arenosas por el lado oriental ó principal y por el Noreste y Noroeste. La aldea de la Magdalena
está por el lado occidental de la bahía, en la isla del mismo nombre en la cabeza de la Ensenada del "Navío de guerra," un ángul~ bonito, formado por una curva de la costa montañosa, á
unas pocas millas por el lado interior de la entrada á la bahía.
El abrigo absoluto que ofrece la bahía y P-1 clima delicioso
'de invierno, lleno de sol, han hecho que esa bahía desde algunos años la estación favorita de nuestra armada del Pa~i:fico, que se dedicaba allí á ejercicios de práctica. En una tierra, algo plana, y á media milla de la aldea de la isla de la
Magdalena, hay algunos parapetos bajos donde practicaban los
marineros sus ejercicios terrestres. Se mt~ contó que dichos ejercicios fueron abandonados, debido á las protestas de los mexicanos.
Durante nuestra permanencia en la Magdalena arribó á ella el
buque escuela alemán ''Falke," dedicándose de día y de noche á
ejercicios militares que duraron varios días. La actividad durante la práctica nocturna nos proporcionó una media hora de desasociego en una ocasión, cuando atravesamos la bahía en una pequeña balandra. Estábamos en la mitad del camino, cuando jugaron las luces buscadoras sobre el agua, comenzando el tiro á
las balsas que servían de blanco, en apariencia demasiado cercano, á nuestra dirección, para que fuera agradable. Sin embargo de esto, nos deban de haber visto, pues el tiroteo cesó muy
pronto basta que estuvimos fuera de la linea. Los oficiales y
los tripulantes eran de clase fina, y me interesó mucho el de-

La ruta de los vapores, por arriba y abajo de la costa del Pacífico, para los puertos mexicanos ó Panamá, pasa á la vista
ds la entrada de la Bahía de la Magdalena, haciendo que ésta
se convierta en un punto ideal para una estación carbonífera.
Por muchos años tuvieron los E. U. una estación naval carbonífera en la Baja Ualifornia, localizada en Picbilingue, por el lado
oriental de la babia ele la Paz. Esta estación se encuentra en la
costa de una bahía abierta, en el Golfo de California, y se puede
llegar sólo á ella dejande la línea regular de viaje que pasa por
la costa del Pacífico, dando vuelta por la punta meridional de la
península y subiendo por el Golfo en una distancia de más de
200 millas, apartándose así de la ruta que conduce á Panamá.
El cambio de localización de su presente lugar á la bahía de la
Magdalena, sería muy útil, debido á la accesibilidad de la segunda. La única dei::ventaja que existe en la bahía de la Magdalena es la escasez de agua fresca. Agregamos que la bahía de la
Magdalena dista unas 1,100 millao de San Francisco, estando en
la ruta directa-A Panamá.
En la parte e~trema y meridional de la Baja California se
encuentra la pequeña ciudad de San José del Cabo, con una población de unos 1,600 habitantes. La ciudad está en un pequeño
y fértil valle, donde crecen la caña de azúcar y otros productos.
San José del Cabo es la ciudad agrícola más grande de la pe•
nínsula. Los vapores costeños paran aquí porlo regular, anclando en la playa abierta, con el objeto de dejar 6 recibir pasajeros
y cargamento.
LA PAZ ES UNA CIUDAD ATRACTIYA.

Lá Paz, la ciudad más antigua y atractiva de la Baja California, está situada:en la cabeza de la bahía de la Paz, en el Golfo de California. La Paz es la capital del Distrito del Sur y el
3

�SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

puerto comercial más importante de la península, con una población de cerca de 6,000 habitantes. Las calles son rectas; hay
algunas tiendas excelentes y bastantes casas confortables. En
las huertas hay palmas y varios árboles frutales de los trópicos,
y ellos dan á la ciudad una apariencia tropical muy pronunciada, sin embargo, de levantarse en medio de un llano en extremo
desierto y árido. Hay abundancia de agua cerca de la superficie,
y se bombea para los fines del riego. Siempre ha sido la Paz
la base de la pesca de perlas, la cual se extiende á lo largo de la
costa oriental de la Baja California, y también por el Occidente
de la tierra firme de México. Por el Norte de la Paz están en las
costas del Golfo sólo las pequeñas ciudades agrícolas de Loreto
y Mulejé, y el industriosocampo minero de Santa Rosalía. Santa
Rosalía es la ciudad más poblada de la Baja California.

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El clima de la Baja California es por lo general caliente y
seco, como se evidencia por las condiciones que existen. En la
parte septentrional son las condiciones muy parecidas á las que
existen en la parte meridional de la California; el centro es más
árido no obstante ser tropical y seco, pero hay allí lluvias
veraniegas más regulares. Las lluvias que caen en la Peninsnla provienen de dos fuentes. La estación de las aguas duran.
te el invierno, á lo largo del Pacífino, llegando por lo regular á
las partes septentrionales de la Bajá California; y las tempestades del invierno se extienden á veces hasta la extremidad más
meridional de la península. Las lluvias tropicales en la estación
del verano abrazan la costa firme de México hasta la punta meridional de la península, y las tempestades esporádicas llegan hasta la frontera septentrional. La península está situada en los limites exteriores de las áreas, cubiertos por aquella estación estival y las tormentas, pero recibe de ambos una precipitación
miserable é incierta.
Hay escarchas ligeras, durante el invierno, en todas las tierras bajas, exceptuando una cinta angosta, inmediata á la línea
de la costa.

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659

En unas elevaciones mayores, en ospecial por el Norte, caen
unas heladas fuertes, y en las montañas de San Pedro Mártir
suele haber unas nevadas fuertes de seis pies de profundidad,
quedando la nieve á veces durante varios meses. Los vientos
:fríos del Noroeste y las neblinas que acompañan á aquellos, en
la costa occidental hacen ahí el clima más frío y agradable durante el verano, que el que se experimenta por el lado del Golfo.
Ahí es el clima excesivamente cálido y seco, y las temperaturas
pasan mucho &lt;le los 100° Fahrenheil, en la sombra. ,·
Sufre la península épocas muy largas de seqmas en que
no caen bastantes lluvias para hacer crecer la vegetación. Esos
períodos duran de tres á cinco años y abrazan unos ár~as
grandes. Esos períodos ele sequía alternan_ á veces con llu:71as
torrenciales, que inundan al país, condumendo unas crecidas
cantidades de agua por las corrientes usualmente secas, al mar:
Durante los largos periodos faltos de agua se ajan las plantas
menores del desierto, dejando el suelo entre las plantas más gra.ndes leñosas y carnosas, como si estuviera barrido; las plantas mayores quedan más 6 menos aletargadas. Con los aguaceros foertes que siguen se cubre el suelo desnudo co°:10 por magia de una abundancia de hierbas pequeñas y tlorecientes; las
plantas mayores se cubren de follaje y flores.

NO HAY ALLÍ KI CORRIENTES NI RÍOS.

A consecuencia de la falta de lluvias, es el agua de la superficie muy escasa y se limita á unas aguadas aislad~s en ~as rocas ó afluentes, cuyas corrientes van por alguna distancia corta sumiéndose lue()'o en el suelo sediente. ·En toda la costa
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tan extensa, de más de 2,000 millas, hay cuatro ó 01nco comentes permanentes que llegan hasta la costa. Una ó dos de esas
corrientes nacen á unas pocas millas, tierra adentro, en los cauces secos de los cañones ó .en otr9s canales de drenaje.
El río de Santo Domingo es la única corriente que corre durante todo el afio sobre la superficie, desde su nacimiento hasta
la costa. El río nace por el lado occidental de las montañas de
San Pedro Mártir y desemboca por el Norte de San Quintín, en

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SOCIEDAD MEXICANA

el Pacífico. Ese rio, que es sólo un arroyo grande, tiene también
la distinción de ser la única corriente de la Baja California que
contiene truchas. En sn curso por el cañón situado en la base
de las colinas del rancho de San Antonio, hemos encoatrado muchas truchas de 15 pulgadas ele longitud. Esas truchas forman una nuev::i. especie relacionada con la trucha de arco-iris de
California.
La otra corriente permanente, el arroyo del Rosario, por el
Sur de San Quintín, nace en un cauca seco y corre en la parte
baja unas pocas millas en su caño, perdiéndose luego en el mar,
De este punto hacia el Sur no toca ninguna corriente á la costa, hasta que llega á la boca del arroyo de Todos Santos, esto es,
á una distancia de cerca de 700 millas á lo largo de la costa.
La costa oriental de la península es aún más pobre en aguas
corrientes, pues la corriente de Mulejé, es el único río que vierte sus aguas en el Golfo, exceptuando el poderoso río Colorado,
que se encuentra en la cabecera del Golfo. Por ambos lados de la
costa se obtiene en muchos lugares una agua buena á pocos pies
debajo de la superficie, en los llanos ó en los fondos de los numerosos canales de drenaje, que vienen del interior del país,
Hay muchas corrientes pequeñas :que corren unas diez ó quince millas por los fondos de los cañones, en las partes más elevadas del interior, pero se unen luego en aquellos. Algunos de
ellos son bastante grandes para regar unos centenares de acres,
ayudando á unas comunidades aisladas, como la de San Ignacio,
la Purísima y los valles de Comandú. Debido á las temperatu.
ras más frescas y á las lluvias. más regulares en las montañas
elevadas, hay allí un área considerable de bosque de pinos, por
el Norte, y otro pequeña, de pinos miserables y encinos, en el
extremo Sur.
LA FLORA MÁS EXTRAORDIKARIA DEL MUNDO.

Del aislamiento de las tierras bajas y desiertas de la Baja
California combinado con las alteraciones de sequías muy largas y continuas y lluvias fuertes, ha resultado el desarrollo
de la flora más rica y extraordinaria que se presenta en los desiertos del mundo. Los grabados que acompañan á este articu-

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11

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

661

lo dan una idea imperfecta de aquella flora. Por días enteros
pasa nuestro camino por una profusión silvestre de plantas nudosas y espinosas de muchas especies. En otras ocasiones encontramos una vegetación diseminada, con otras especies diferentes ó un bosque completamente formado de agaves ó yucas,
que s~ extiende por millas enteras, y seguido de otras combinaciones.
No obstante que estábil.mos familiarizados con los variados tipos de la vida de las plantas, desde el crecimiento raquítico de ias tundras árticas hnsta el follaje exhuberantes de los
trópicos húmedos, no hemos visto jamás un alboroto tan fantástico de forma extraordinaria, como el que produce la flora de la
Baja California. Las combinaciones de las es.pe~ies s~n ~ ~eces
tan maravillosamente pintorescas y dan al pa1sa3e tal 1.0d1v1dualidad, que no se podrá encontrar otros semejantes. Algunas de las
escenas extrañas parecen hechas para sostenimiento de la vida animal &lt;le épocas pasadas y no para las especies de hoy,
La sección central de la península aparece ser, en lo particular,
el suelo común para una abundancia extraordinaria de esos tipos tan extraños de la vegetación del desierto.
El sirio (idria columnaris) es peculiar á esta región, Y uno
de los tipos más abundantes y poco comunes. La planta tiene
un tronco alto y alcanza una altura de 20 á 50 pies, con una
corteza amarilla y pálida, muchas ramificaciones en extre~o
espinosas por toda su longitud, y con borlas de pequeñas flores
amarillentas en la punta de los largos y esbeltos tallos. U nos
bosques tenues de otros árboles, que se asemejan á una percha,
cubren centenares de millas en el interior del país.
Abundan los cactos de muchas especies, variando, desde unos
gigantes que se elevan con sus troncos macizos y acanalados á
unos 50 á 60 pies, hasta unas clases pequeñas de tallos tan
débiles que no pueden estar erguidos. La fruta de muchos de
esos cactos se puede comer, y es muy buscada por los cuadrúpedos y aves. Esas frntas eran anteriormente unas de_las p~incipales cosechas de los indios que vivían en esa reg16~ árida.
Los bosques de cactos forman á veces una maleza espmosa é
impenetrable; no era posible pasar por dichas malezas, Y, nos

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SOCIEDAD MEl:ICANA

veíamos obligados á d l
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EL CACTO DEL DIABLO, QUE SERPENTEA.

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DE GEOORAFIA y ESTADISneA

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palmeras se realzaba por la tiesura formal &lt;le los vecinos, los
elevados cirios, cactos y fouquieras.
Por centenares de millas pasó nuestra ruta por esos bosques
tan curiosos, y nos causaron más impresión cuando nos vimos
obligados á hacer largas marchas nocturnas para llegar á una.
aguada distante. Horas enteras cabalgamos al brillo de una
espléndida luna por esa no interrumpida sucesión de formas grotescas, medio veladas ¡.,orla luz incierta, hasta que nos pareció
que estábamos viajando en el mundo falso de una imaginación
fantástica. En esas ocasiones viajábamos hasta que desaparecía
la luna, dejándonos en la obscuridad; esto nos obligaba á acampar donde podíamos. Nuestras gentes clel campo nos favorecían
entonces con su habilidad de andar por los desiertos, pues pegaban fuego á un grupo denso de yucas medio secas; así teníamos casi una antorcha de una flama roja de 8 á 10 pies. de
elevación. Esa brillante iluminación abrazaba á un círculo extec.so y duraba una media hora, dándonos bastante tiempo para
descargar á las mulas y arreglar el campamento. Las yucas se
queman también para reunir, durante la noche, á los miembros
-de una partida que se ha.n extraviado.

ABEJAS EN EL DESIERTO.

Durante nuestra permanencia en las altiplanicies de las
montañas de San Pedro Mártir, cubiertas de bosques de pinos,
nos llamó la atención encontrarnos con enjambres de abejas
silvestres, reunidas en unos árboles huecos y á una altnra de
8,000 pies. Esos animales eran los descendientes de unos enjambres que se escaparon de los colmenares de la California meridional. Más tarde, cuando estuvimos en la costa plana de San
Quintín, las encontramos en unas pequeñas casuchas abandonadas; los panales colgaban libres por la parte baja del techo. Las
abejas habían también penetrado áalgunas de las secciones más
áridas del desierto, á más de 290 millas de la frontera y á lo largo de la costa del Golfo.
En Septiembre cuando visitamos al campamento de Dick
Daggett, en la boca del pantano de Calamahue, zumbaban las

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DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA,

SOCIEDAD MEXICANA

multitudes de abejas silvestres por la enfrindera del lienzo, colgada en un cobertizo abierto, chupando llenas de sed la humedad, y volando luego sobre las colinas resecadas por el sol y cubiertas de cactos. Daggett decía que su gente alimentaba á las
abejas con esa agua, y luego, empleando cera quemada y miel
como sebo, les era posible encontrar muchos nidos en las rocas ó en los tallos huecos del cirio, y estaban con ese motivo
bien abastecidos de miel.
El pozo recién hecho en ese lugar era el único abastecimiento de agua potable que se encontraba á una gran distancia; pero
las abejas, se presentaron poco después de haber sido cavado
dicho pozo. Daggett nos informó quealgunos de esos nidos fueron encontrados á una distancia de varias millas del campamen., to, lo cual indica que esas abejas volaban un gran trecho, pues
esos insectos no pueden vivir en lugares donde no hay agua.

MUCHOS ANJIYl:ALES QUE JAMÁS BEBEN AGUA.

La vida de los cuadrúpedos y aves de la Baja California es-

tá estrechamente relacionada con la de California meridional. Sólo unas pocas especies de aves y un solo cuadrúpedo, todos en la
extremidad meridional de la península, parecen ser originarios de
la tierra firme de México. Todos los otros animales provienen evi.
dentemente de bien conocidas especies de la California meridional, no obstante haber estado aisladas por mucho tiempo, para que se desarrollaran en numerosas formas geográficas. Esto contrasta mucho con la gran diferencia que muestra
la flora, en la cual se encuentran especies muy marcadas y peculiares á esa región.
Como en las áreas desiertas del&lt; xtremo Noroeste de los Estados Unidos abundan en los llanos de la Baja California por lo
regular unos pequeñ.os cuadrúpedos del desierto, como los conejos, ratones de bolsa, ratas de cangarú y otros. En los períodos
de sequía muy continuada, perecen muchísimos de esos animales, de inanición, debido á la falta de cosechas suculentas y
de herbaje, que producen semillas. Pero después de unos dos ó
tres afios de agua y una vida abundante de plantas, pulula el

665

desierto de nuevo con un número incontabl1: de esos pequeños
seres.
Uua gran cifra de esas pequeñas especies de mamíferos del
desierto no beben jamás agua. Ellos se mantienen de semillas
secas y residuos de la vegetación, donde el calor y la aridez son
excesivas; sus labios no toman jamás el agua, y ha sido imposible acostumbrarlos á tom11.r agua, estando cautivos. Aparentemente no conocen la sedó el deleite de apagarla. Los mamíferos grandes del desierto, corno los conejos y venados, obtienen
bastante humedad comiendó las partes suculentas de ciertas
plantas que ellos saben encontrar.

LAS ZORRAS ASTUTAS.

Con frecuencia hemos llegado á unas aguadas solitarias, en
el tiempo más caluroso; después de una prolongada marcha encontramos en esas aguadas una tierra imelta. al rededor de los
bordes, apenas turbada por los rasfros de las ayes, mientras que
á pocas varas de distancia había los rastros de venados y conejos caminantes, que pastaban alli, dia por día, con la mayor indiferencia respecto á la proximidad del agua. La habilidad de pasarse en el desierto sin agua parece ser una peculiaridad de los roedores y de otros mamíferos herbívoros, mientras
que no encontrábamos señales de especies carnívoras, lejos del
agua accesible.
En los llanos mayores de la península hay unas zorras del
desierto, con orejas largas y unos cuerpos que no exceden de tamafio al del gato. Viven en madrigueras y cuando son sorprendidas durante el dia, son muy listas para ocultarse. Cuando
se aproxima un peligro, se van al arbusto más cercano, borla
de hierba ú otro pequeño objeto, rompiendo la superficie y dejándose caer al suelo, junto al objeto; sin embargo de estar á
plena vista, están casi seguras de escaparse, si no es que sean
vistas antes de llegar á su refugio. Si no se pueden esconder
parecen un relámpago en sus movimientos tan rápidos como
graciosos. Son como una corriente que atraviesa el llano, teniendo un color gris y amarillo. En los llanos de la Magdalena
4

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SOCÍEDAD

MEXICANA
DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

cazan los vaqueros á los coyotes, estando montados á caballo y
con el lazo en la mano; pero cuando se les sugestiona de ensayarlo con esas zorras, se ríen, diciendo, que eso seria lo mismo
que querer coger al viento.
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Los únicos animales grandes de caza que hay en la península. son el antílope, el carnero montañés, la mula venado y los
leones de la montaña.

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.El antílope ocupaba anteriormente todos los llanos, pero
han quedado ahora; reducidos á pocos ejemplares y á unas determinadas localidades, siendo muy escasas las esperanzas de
salvarlos de un exterminio prematuro. Hay aún en muchas localidades venados, y el león montañés es otra gran caza de aquella región.

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da, con la humedad que les brinda el carnoso cacto de la viznaga, las flores tiernas y los tallos de las agaves y yucas y otras
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plantas del desierto que acumulan el agua.
En los últimos afios se dedicaron muchos americanos á la
caza de estas ovejas en las desnudas montafias de la parte Noreste de la península.
Desde entonces ha mermado el número de las ovejas de una
manera considerable, debido á la indisculpable carnicería de los
cazadores nativos, que tratan de obtener carne fresca para .l~s
campos mineros. Mientras no se pueda suprimir con toda r1g1dez esa clase de caza, controlándola, quedarán condenados esos
animales valiosos á un exterminio seguro y próximo.

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HERMOSO CARNERO MONTAÑÉS.
EL ZORRILLO DE LA HIDROFOBIA.

El primer carnero montafiés que se descubrió en América,
se menciona en los escritos de los misioneres españoles de la
Baja California. En el antiguo y nuevo mundo hay numerosas
especies de carneros montañeses y muchas de ellas habitan en
la!;! cimas elevadas y desiertas de las montañas, más arriba de
los bosques de coníferas, enmedio de unas condiciones areticas
ó semiareticas. Entre las ovejas montañesas de la Baja Califorse cambiaron esas condiciones vitales por completo, pues dichos
animales ocupan las sierras bajas del desierto, paralelas á las
costas del Golfo, llegando á una elevación de cuatro ó cinco
mil pies sobre el nivel del mar, y siempre más abajo del límite
inferior de los bosques de coníferas, que adornan á los niveles
altos de las partes elevadas de las montañas, situadas en la parte Norte de la penfnsula.
Las temperaturas del verano pasan allí por lo regular de
100° de Fahrenheit, en la sombra, y los declives de las áridas
montañas muestran una vegetación miserable de cactos, yuccas,
Fouquieras y otras plantas extrictamente peculiares del desierto.
Las ovejas van por lo regular al abrevadero cuando pueden obtener agua en los veranos cálidos y secos, pero son capaces de vivir
por unos períodos considerables, aun en una temperatura cáli-

En adición á los ya mencionados mamíferos, diremo~ que el
desierto está habitado por gatos monteses, castores, zorn!los ra.
yados, mapaches, coyotes y otra clase de zorra. El zorrillo rayado ó de hidrofobia, como se llama por lo común, abunda mucho en el extremo Sur de la península, donde se le vé. con terror y aborrecimiento, debido á la costumbre de ese ~mmal de
morder á las personas en la cara cuando están dor~1das en el
suelo, considerando por segura la muerte de la víctima á co~secuencia de la rabia. Por toda la península se teme á esos ammales y se nos advirtió ese peligro cuando nos preparamos á
emprender el viaje.
Cuando estuvimos en la aldea del Cabo de San Lucas, el
primero de enero me llevó uno de los aldeanos el cadáver de
un zorrillo que h¡bía entrado por la puer!a abiert~- de la casa,
en la noche anterior, mordiendo en un lab10 á su h1Ja peqnefia.
Al día siguiente me fué llevada la pequ~ñuela y las d?s sefia~es
que habían dejado los caninos del zorrillo en. el lab~o'. habían
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· No he temtlo notwias
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riores sobre el caso, pero me contaron que el afio anterior babia
fallecido uno de los habitantes de la aldea de resultas de una
¡nordiqa parecida ~ la que recibieia la niña.

�SOCIEDAD MEXICANA

CODURNICES AMIGAS Y GAVIOTAS YORACES.

Por todo lo largo de la península hay numerosas palomas y
codornices, originarias del Valle de California; su presencia indica siempre la vecindad de agua permamente. Una de las vistas más atractivas, alrededor de los agujeros de agua de nuestros campamentos en el diestro, foé la aglomeración de esas
aves para irá abrevar. Estaban tan poco acostumbradas á la vista de los hombres que estuvieron completamente sin miedo,
pues después de beber se paraba la codorniz quietamente limpiando su plumaje, ó moviéndose negligentemente prorrumpiendo· en gritos, llamando á las compaheras.
Halcones, carpinteros, grajos, cuervos, papamoscas, cardenales. pájaros burladores, reyezuelos de los cactos, y otras pequeñas aves animan el desierto, y son muy abundantes en las cercanías de los oasis cultivados. Un trillador del desierto fuéi
abundante en el bosque de las yucas cerca de la escala de Santo Domingo y muy temprano por Ja mañana y en la tarde nos
deleitaba con sus exquisitas notas musicales.
En la isla de San Martín, cerca de San Quintín, encontramos en el mes de Julio á muchos cuervos marinos, teniendo ya
alguna cria en sus nidos. Caminando por la isla nos acompañaban muchas gaviotas occidentales, volando muy bajo.
Cnanda volaba cualquier cuervo marino, alarmado por nuestra presencia, se lanzaban las gaviotas sobre los huevos abandonados, devorándolos. Estando nosotros demasiado cerca traspasaba cada gaviota un huevo con el pico y asustándose dejaban escurrir el contenido. En dos ocasiones observamos cómo
las gaviotas descendían de sus nidos, afianzando á unos cuervos
marinos pequeños, pesando cada uno de cinco á seis onzas y tragándolos enteros; las indefensas victim~s fueron engullidas,
primero por la cabeza moviendo desesperadamente las patas
cuando desaparecían por el pico abierto de la gaviota.
EL CÓNDOR DE LA CALIFORNIA.

Estando en el potrero de la Grulla, situado en las montañas

de $an ]?edro Mártir, tuvimos la buena suerte ele hacernos del

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

669

primer cóndor, un ave enorme que mide á veces once pies eón las
alas extendidas. Observamos más tarde á otro~ y gozamos de la
envidiable experiencia de ver la gran soberbia con que una docena ó más de ellos volaban encima de lds pinares ó remontándose y desapareciendo por el cielo azulado. Cuando descansan
esas aves sobre un árbol muerto, parecen los gavilanes de pavos
junto á ellos unos pigmeos.
Anteriormente cortaban los naturales las bases huecHs y
grandes de los cañones de plumas de esos cóndores. cerrándolos
con tapones para llevar el oro fino á los placeres de las minas.
Por su carácter desierto está la península muy poco poblada
y unas áreas enormes permanecen inhabitadas. La sección más
poblada era la región por el Sur de la Paz donde caen unas llu·
vias más regulares que en el Norte.
La población se concentra en unas pocas y pequeñas ciudades, unas comunidades muy esparcidas por la costa, un número
limitado de aldeas, ranchos y campos mineros en el interior del
país. Los repetidos ensayos iofructosos y por lo regular mal
aconsejados, que se han hecho para conquistar el desierto, se
evidencia por los muchos ranchos desiertos y arruinados que
encontramos en nuestro camino.
La relación de un fracaso no interrumpido en los ensayos
que se hicieron desde los últimos cincuenta años para establecer unas colonias agricolas en la Baja California, son unas pruebas suficientes de las austeras condiciones que prevalecen en el
desierto. U nos pocos años propicios en lluYias han al,=mtado las
visiones de un éxito pero los siguientes años sin lluvias han
traído el desastre sobre ellas.
En adición á los desalientos climatéricos encontraron los primeros misioneros otras molestias, pues el Padre Baegert, que
vivió por los años de 1751 á 17(j7 en la parte meridional de la
península nos cuenta de unas grandes plagas de langosta que
se extendían del Sur al Norte, obscureciendo el sol por su número, produciendo un ruido parecido al de un viento fuerte.
Nos dice Baegert que esos insectos devoraban todo lo que era
verde cuando pasaban por el país.
Muchas partes de la Baja California son capaces de un rico
desarrollo.

�670

SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA y E'3TADISTICA

\

No obstante que la relación que precede indica al parecer
una condición de desierto sin esperanza, ha respondido el suelo
de la Baja_ California en casi todcs los lugares, donde se han hecho unos ensayos de agricultura de una manera inteligente,
con usura, habiendo el suficiente liquido para el riego.
Las posibilidades de la agricultura fueron demostradas hace
siglos por los misioneros localizados en los valles y donde las
aguas de unas grandes fuentes permitía el cultivo del trigo y de
otras cosechas. Crecen actualmente en la Baja California chícharos, habas, maíz, algodón, tabaco, caña de azúcar, uvas, plátanos, higos, naranjas, limones, limas, granadas, dátiles, aceitunas y otras frutas y vegetales.

671

LA ESTADISTICA BANCARIA
EN MEXIOO.

El clima cálido y seco y otras condiciones de la parte central y meridional de la península se presta en especial al culti.
vo de las especies más escogidas de la palma datilera y otras
numerosas frutas tropicales.

1

1

1

1
1

1,

La mayor y más importante área para el desarwllo de la
agricultura será sin duda alguna la que está junto al Río Colorado. El c1lmacenaje de agua superficial, y el desarrollo de las
aguas subterráneas, harán pr~ductivos á unos consiJerables terrenos, situados en los llanos de San Quintín y de la Magdalena. Por donde quiera que se riegne ahora la tierra, en los antiguos establecimientos, aumentará el área productfra, habiendo
un propio control del agua del cual se dispone. Los más grandes inconvenientes actuales, tanto en el desarrollo &lt;le la agricultura, como en la minería de la península, éonsiste en el poco
espíritu de empre·sa de la población nativa y en falta &lt;le coínunicaciónes fáciles.

ESTUDIO PRESENTADO A LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA y ESTADISTICA
POR EL SOCIO ACTIVO
PROFESOR D. FRANCISCO BARRERA LAVALLE.

I
.
. r los ue en nuestro país se han ocupado en asunqh ta el año de 1882 no fué establecido el
Sab1do ~s po
tos eco~:;~::11:e M:sxico, destinado, con la autorización ~el
~ª~?º Federal á la emisíón de billetes al portador y á la vista~

México, noviembre de 1911.

~:~;rdad que' ~n el1ordene:,~::~~~:;:r:::•;~,!n~:

:;?~:~:r:~;~~:E~o~::.,.:·:~~:"i~ ~.1:t:~!:!~:~

de Lon~r~s y Méx1cot ~:~~ón dat~ de la época delllamada Im-

ÜARLOS

-~*.+--

S.

BREKER.

senor li.
Gobierno· ero por motivos que se ignoran,
Comerc1? ~;
Estable~i~ie~to la publicación de balances
el movimiento estadístico de sus cuentas; razón
no se ex;g1.
México han querido formar cuadros
que con uvieran
por l~ c~~\!º!:~::!~:a::1desarrollo alcanzado _entre nosotros
: : :sºr~:tituciones bancarias, han tenido que fiJar, como pun-

�672

SOCIEDAD MEXICANA

673

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

to inicial de sus investigaciones á este respecto, las cifras que
el Banco Nacional presentó en su primer balance, publicado el
28 de Febrero d~ 1882.
Más tarde, y con motivo de la legislación bancaria contenida
en el Código de Comercio de 1884, se suscitó un litigio entre el
Banco Nacional de México y el de Londres, habiéndose adoptado, como solución definitiva del asunto, la legalización de la
existencia de este último por medio de la concesión del Banco de Empleados, que le fué traspasada, en 1886, con anuencia
de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. De enton0es á
la fecha, son conocidos los datos de los balances de la Institución citada. Este hecho, registrado en la historia bancaria de
nuestro pais, influyó de manera decisiva en el acnerdo que to·
mó más tarde el entonces Ministro de Hacienda, Lic. D. Manuel
Du blán, de autorizar en el año de 1888, el establecimiento de los
Bancos de Chihuahua, de Yucatán, ele Durango, de Zacatecas y
de Nuevo León.
La falta de discreción con que los hombres de negocios
de varios Estados do la Federación, solicitaron autorizaciones
para el establecimiento de Bancos locales. y la circunstancia de
haberse expedido, en 1889, un nuevo Código de Comercio, en
que se aplazaban las concesiones para la fundación de Instituciones de Crédito, hasta tanto fuera promulgada la Ley Bancaria, que on dicho Código se prometía, dieron por resultado que
la difusión de Establecimientos de la ir.dolo expresada, no tu viera lugar sino ocho años después, ó sea en U,97; datando de este
año á la fecha, el establecimiento d-e la mayor parte de los Bancos que hoy funcionan en el país.
Para presentar á vuestra ilustrada consideración algunos
cuadros estadísticos que den á conocer el progresivo aumento
que han tenido en la República el capital bancario, los depósitos, la circulación fiduciaria y otros renglones que forman las
varias cuentas que aparecen en los balances mensuales que publican las Instituciones de Crédito del pafs, he debido dar las
explicaciones que anteceden á fin de que se comprendan las divisiones que voy á establacer en los datos numéricos, y que obe.
decen á la manera en que las Instituciones de referencia fueron
estableciértdose en la Nación.

Como ha quedado expresado, el primer Banco de Emis~ón
que se estableció en la capital de la República, con concesión
federal , fué el Nacional de México; y c 11atro años más .tarde, en
1886, el de Londres y México obtuvo igual autorización; pero
debe advertirse, que estos Bancos, no eran los únicos que por
aquel tiempo disfrutaban de concesión del Gobierno, puesto
que, ya desde el año de 1883, el Internacional ~ Hipot~c~~io de
México estaba funcionando. Así, pues, la pmnera div1S1ón 6
período que debe fijarse, comprendiendo estos tres establecimientos es el de los siete años transcurridos de 1882 á 1888;
pues, e~ este último, el Ministro Sr. Dublán permitió
e~is.
tencia de Bancos locales en algunos Estados ele la Repubhca;
el se()'undo período debe contarse, de dícho año de 1888 al de
1896: en que fué presentada al Congreso de la Unión, la iniciativa de la Ley Bancaria vigente; y el tercero, de 1897, en que
la citada Ley fué promulgada, á la fecha.
Consecuente con el plan que he establecido, paso en seguida
á ocuparme en los datos estadísticos que corresponden al primer período de nuestra historia bancaria, concretánd~me, por
ahora, al capital y fondos de reserva de los Bancos N ac10nal, de
Londres é Internacional é Hipotecario, según nos los presentan
sus balances de 31 de diciembre de cada uno de los años de 1882
á 1888, los que tienen concesión, desde el primero de los citados;
y desde 1886 á 1888, del de Londres y México.
A fin de que las cifras que trato de anotar puedan tenerse
como seguras, sólo me valdré de tres publicaciones.oficia~es, cuyos datos se hallan depur:i.dos de errores de ~o~s1deramón: .la
"Estadística Bancaria", publicada por la Comisión Monetaria,
en 1903 · las "Memorias de las Instituciones de Crédito," ele las
que ha; visto la luz 13 volúmenes corre~p~ndie~tes ~ los añ.os
de 1897 á 1909, y los "Boletines de Estadistica Fiscal, de la Secretaría de Hacienda, que ha dado ya á la estampa todos los
cuadernos que corresponden al año de 1910, en que me propongo poner punto final á este estudio estadístico.
He aquí el movimtento del capital bancario y fondos de res13r.
va y previsión en los años de 1882 á 1888: .

1:

5

�SOCIEDAD MEXICANA

BANCO NACIONAL.
Años

Capital social.

No exhibido,

675

DE GEOGRAFIA Y ~TADIS'l'ICA,

Fondos de Reserva y Previsión.

1882 . ....... $ 8.000,000.00 .... $ 4.800.000.00 .... $ .. ... ... . .
1883 ........ ,, 8.000,000.00 .... ,, 4.800,000.00 . .. . ,, ........ . .
1884 ... . ... . ,,20.000,000.00 .... ,,12.000,000.00 .... ,, 206,881.98
1885 ... ..... ,.20.000,000.00 .... ,,12.000,000.00 ..... , 631,778.65
1886 ........ ,,20.000,000.00 .... ,,12.000,000.00 .... ,, 631,778.65
1887 ........ ,,20.00(1,000.00 .... ,.12.000,000.00 .... ,, 844-,154.46
1888 .. ...... ,,20.000,000.00 .... ,,12.000,000.00 .... ,,1.067 ,990.91

la emisión de los títulos entregados á los accionistas del nuern
Banco y de $50,000.00 que se aplicaron al "Fondo ele Previsión."
Tales son las primeras cantidades que sirvieron de base á la
enorme suma que después ha acumulado el Banco Nacional de
México, por los conceptos expresados.
El Banco Intern:1cional é Hipotecario ele México fué autorizado por el Gobierno Federal en Abril de 1882, pero hasta el
año siguiente no dió principio á sus operaciones: por eso es qne
el cuadro que en seguida se verá comienza en 1883:

BAKCO INTERNACIONAL É HIPOTECARIO DE MÉXICO.

Para la mejor inteligencia del cuadro anterior, deben hacerse constar algunos hechos de la historia del Banco Nacional, que
explican por sí solos su marcha ascendente desde el afio de 1884.
Siendo Presidente de la República el Sr. Genbral D. Manuel González y :~Hnistro de Hacienda el Sr. D. Francisco de
Landero y Oos, se fundó el Banco Nacional, con un capital
subscrito de $8.000,000.00, en virtud del Contrato de Concesión
de 23 de agosto de 1881; pero por efecto de la crisis comercial
que se determinó en esta capital, en el año de 1884, se acordó,
entre los elementos más poderosos del Gobierno y de la banca,
fusionar dicho Banco Nacional con el Mercantil Mexicano, que
se había establecido con capital español y que hacía seria competencia al primero. He aquí la razón de que al transformarse el
Nacional Mexicano en el que basta hoy existe, aparezca con un
capital subscrito de $20.000,000.0Ó, en vez de los $8.000,000.00
con que aquél iniciara sus operaciones.
También se observa en el cuadro anterior, que basta el afio
de 1884 no apareció en los balances del Banco Nacional el renglón nominado "Fondos de Reserva," pero esto no quiere decir
que aquél no los tuviera, pues al fu!sionarse con el Mercantil,
allegó, por este concepto, al nuevo establecimiento, la cantidad
de $55,882.72, que unidos á los $59,399.26 que por igual motivo
entregó el último, hacen la suma de $115,281.98. La diferencia
de $91,600.00 que se observa en la cuenta de referencia procede ele la prima de $1.04 por accióh con que se acordó recargar

•
Años

Capital Social

No exhibido

Fondo de Reserva.

1883......... $4.000,000.00 ........ $3.200.000.00 .... $ ....... .
1884... . ... .. ,,4.000,000.00 ........ ,.;3.200,000.00 .... ,, ....... .
1885....... . . ,,4.000,000.00 ..... .. ..,H.200.000.00 .... ,, 4,000.00
1886 ......... ,,4.000,000.00 . ..... .. ,,3.200,000.00 .... ,, 4.000 .00
1887 ......... ,,4.000 000.00 ........ ,,3.200,000.00 ..... , 4,000.00
1888......... ,,4.00Ó,000.00 ........ ,,3.200,000.00 .... ,, 4,000.00
Con respecto al cuadro anterior, debo manifestar que, aunque
es verdad que los Estatutos de estf1 Banco fijaron el monto de
su capital social en $5.000,000.00, la subscripción dB éste no pudo lograrse, por lo cual se redujo á $4.000,000.00, previa la autorización de la Secretaría de Hacienda. Existe á este respecto '
un desacuerdo entre los datos que so expresan en las págínas ·
529 á 534 de la "Estadística Bancaria" y los hechos y cifras que
se hacen constar en las páginas XIX á XXII de la Memoria de ·
las Instituciones de Crédito," correspondiente á los años de 1897,
1898 y 1899, en que fueron publicadas unas monografías de todos los Bancos existentes entonces en la República; mas como
los fundamentos en que se apoya esta última, son satisfactorios,
be aceptado las cifras que se han anotado en el cuadro como las
más exactas.
En cuanto al Banco de Londres y México, el movimiento de su capital en el período de que se trata, fué como sigue:

�76

677

DE GEOGRAFIA y ESTADISTICA.
SOCIEDAD MEXICANA

que obtuvo por este ?once~to el mismo Banco Nacional en solo
BANCO DE LONDRES Y MÉXICO.
Años

Capital Sscial.

No exhibido

:~~~:~º~~

este estudio me ocuparé en otras
el c;to per~~~~;;
cuent::~epimportancia de los balances de los Bancos á que en
éste me he referido.

1886 .......... $1.500,000.00 . . ......... $500,000.00 ......... .
1887 ........... ,1.500,000.00 ........... ,,500,000.00 ......... .
1888 ........... ,, 1.500,000.00 ........... ,,500,000.00 ......... .
Como se ve por los datos que anteceden, el Banco de Lon.
dres y México no publicó, en los afios de que se hace mención,
las cifras que corresponden á las sumas que destinó, en ese pe.
ríodo, á su "Fondo de Reserva", por lo cual me veo privado de
dar á conocer este importante dato.
•
Resumiendo las cifras que corresponden al capital social de
los Bancos en que me he venido ocupando, se obtiene el siguiente resultado, al fin de 1888:

CIVILIZACION TOTONACA.

ESTELA DE ORIZABA

Banco Nacional de México .... $8.000,000.00 .... $20.000,000.00
Banco de Londres y México .... $1.500,000.00 .... $1.500,000.00
Banco Internacional é Hipotecario.$4.000,000.00 .. $4.000,000.00
Según se desprende de las cifras anotadas, el capital social
ele los tres Bancos que funcionaron en esta Capital en el período
1882 á 1888 tuvo un aumento de $12.000,000, debido á la fnsión de los Bancos Nacional y Mercantil Mexicano, y q ne al nuevo establecimiento que de aquélla. resultó, elevó en $4.000,000
más dicho capital social, emitiendo 40,000 acciones de á $100 cada una, que fueron subscriptas; 15,000 por el Sr. Edo. Noetzlin y
25,000 que quedaron ádisposición del Consejo de Administración
para que h1s suscribieran los accionistas ó el público.
En cuanto al capital exhibido, sólo hubo un aumento de
4.800,000 que también corresponden al Banco Nacional de México; pues de $3.200,000 efectivamente pagados, con que operó hasta el fin de 1883, se elevó el 31 de diciembre de 1884 á $8.000,000
que conservó inalterables hasta el fin de 1888.
Con referencia á los fondos de reserva, las cifras comparadas
de los cuadros respectivos demuestran el aumento considerable

POR EL

LIC. RAMON MENA.

---····--n .J3
ji/ entenoido Jrojesor 'JJon }r1arcos '--·
ecerra, con /a estimación de
su ajmo.-R. Mena.

ESTELA DE ORIZABA.

F'

.

dimensiones.- L a fi gura de este monumento se
·
0

i~em~~~

apro:r:: :e!siblemente á un paralelirpe~o ;:::::: ; ;
dfl lm. 80 de longitud por 60 centime. ros e
'
n la porción media.
d
metros e espesor e
ti ó Batres pues
Es una ESTELA y no una LÁPIDA como a rm
'
:.i
• f
. l'b
para ser enclavada..
d
r los agentes extetiene porción rn enor 1 re,
Petrograffo.--La roca muy estropea a po

�678

SOCIEDAD MEXICANA

riores, por el manoseo y por haber sido empotrada en un muro
de cal y canto, presenta por sus fracturas concoidales, por su
grano, por el tacto, por la huella d(:' capas y por el color, todas
las características de una calcárea de formación marina.
Batres ha dicho que es una pizarra gris metamorfoseada,
CON BARNIZFORl\IADO POR LA NATURALEZA (sic). Y
estas cuantas líneas que fijan toda una personalidad científica, no
debían ser comeatadas; mas lo haremos á guisa de pasatiempo.
Apenas si hay diferencias entre una pizarra y una calcárea.....
Eso del barniz formado por la naturaleza, no es sino el pulimento dado por el lapidario y al que se agregan el polvo y el manoseo
durante siglos.
A creer en semejantes barnices, igual diríam0s de la piedra
de Tizoc, de la lápida (esa sí es lápida) conmemorativa de la dedicación del Gran Teocalli; pues una y otra tienen brillo y grasa,
en fin, el barniz "Batres."
Procedencia.-En su folleto de 1905, dice Batres que no se
sabe su procedencia, y en su clasificación (sic) del Museo de Arqueología, la catalogó bajo el No. 94 con procedencia de Orizaba,
Ver., lo que es inexacto, pues el qne la estela haya sido encontrada en Orizaba, es decir, que provenga de 'ürizaba, no quiere decir que la procedencia sea ese lugar. No, la procedencia de esta estela es de la costa, en la región totonaca.
La estela estuvo por muchos años empotrada en una de las
paredes del cubo del zaguán d~ un rancho y mesón, en las goteras de la ciudad de Orizaba; de aquel sitio, Batres la hizo traer
al Museo de esta ciudad.
Descripción.-En la parte superior de la estela, hay una franja de lonsanjes, 1: ntre dos bandas, cada lonsanje lleva al centro un
punto grm,so y entre uno y otro lonsanje, 4 puntos iguales á los
mencionados. Hacia la parte qaja de la estela, entre dos bandas,
.hay ramas de lonsanjes que enmarcan alrn1mas de cabeza doble.
Entre las franjas superior é inferior, hay dos figuras humanas, en pie, siendo una de mayor estatura que la otra; á esta, la
llamaré, para facilitar la descripción, figura principal. Esta lle.:va un tocado del que Cden hacia atrás cinco plumas. B'l.tres dice
que son de pavo real; olvidó que los indígenas de América no conocieron otro pavo que el guajolote ..... .

DE GEOGRAFIA y ESTADISTICA

679

�•
681
680

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.
SOCIEDAD MEXICANA

.Se advierte. que e1 persona . ll
teJa está perforada y tiene Je eva máscara con barbilla L
angular; al cuello llevad su nacochtli, adorno de ore. . a

~zo izq,Úerdo, brazalete,ºJ.':::~les ".;' cuentas esférica.i"E::j

7er

be raz~, cmco bandas con un laz
as y tres sartales, en el an
ral zo erecho, una banda de se. o arlgo muy deteriorado. En ei
pa ma de la man B .
is vue tas que pasa
X
culación escá ul o. aJando de atrás del cuello si e.n sobre la
sostienen un !a:~~umeralb bajan bandas ó,cinta:::~ndohla artide banda ó correa que cu re porción del tórax co . rec as ~ue
inferí
. y cae en carn po de
.
n cmco vueltas
da en ~r del °:1uslo; la parte media de e;na piez~ hasta el tercio
~nsanJe que deja caRr u
e mandil lleva una cuer
que SUJeta otro personaJ·e , na punta que llega á la rodill De la ·
·
aY
d
. s piernas, la izquierda
et el pie.' incompleto con cactli prten!a ajorcas de elegante nuh o tuperior, adorno de cinco ba~d a p1e~na derecha lleva, al ter~r zontal, constituyendo el tod as, suJeto con dos de sección
pierna,
. de esa
po - está substitu1·d o por unaofielegante
d ajorca. El pie
enrc~6n, por el deterioro de la roc!urEa te la que sólo .se ve una
· .
está.
d pie, con la pi erna derecha ad 1 · s a figura' prmc1pal
e este lado sobre el muslo del ~ ante de la izquierda, la mano
1ª/dª ca?~z~ inclinada, los lab~1smo, la m_ano derecha levantaos entreabiertos Tiene l
.
n e dmg1r una préd'
La fi
.
ica.
.
a acti.
.
gura mferior, también e .
th qn_e se anuda sobre el h
PI.e, está envuelta en un til .
:uperior de las piernas·
derecho y baja hasta el
os, una arriba y otra ah . t
os fuera del tilmantli I
tura de l fi
. aJo, ornan la cu d
' as mate t ; . gura principal. El cabell
er a que cae de la cin·e lyl ,res aJas y un cuadrete de p•tpeloh, cortado, cae sobre lafreneva, como el t
&lt;
acen el to d l
do
o r?, máscara de barbilla D' ca o; e persona.
J de est
e personaJe, que tiene
. Ice Batres del toca
q?e se vé sobre las fajas de la e un go~ro triangular, la porció~
-s1bles; pero si seguiere tomar coabeza tiene cuatro lados bien vi.
za, entonces resultan e.
1
mo otro lado la banda d l
gula!!!
meo ados, y á esto lia llama B t e a c~beEl
.
a res ... trián-

lo::,:t

1:::

personaJe inclina la cabez
.
to~, como si algo recitara 6 repit:/ t1lene lo~ labios entreabiernaJe.
ra a prédica del ot ro persa-

Interepretnción.-Los dos personajes están parados sobre
una faja:que no es puramente ornamental, pues tiene almenas
que arrojan la palabra mexica TENAMITL, !nuro, indicación
jeroglífica de templo ó de palacio, por lo que en alguno de estos
lugares se desarrolla la escena entre estos personajes que tienen
ambos la máscara de Tezcatlipoca, del Dios de los dioses en el
Panteón mexica; la barbilla, es la misma del ocelot1, por la relación cosmogónica del tigre, ocelotl, con Tezcatlipoca; el personaje principal, tiene substituido el pie derecho por el símbolo
del humo de espejo ó sea el nombre de Tezcatlipoca.
En la piedra de Tizoc, aparece el rey con traje de Tezcatlipoca y tiene el pie substituido por el símbolo indicado. En los
Códices Borbónico, Fejervary y N uttall, tenemos figuras de Tezcatlipoca con la barbilla del ocelotl, y con el pie substituido
por las vírgulas del humo del espejo. Mas como Tezcatlipoca en
su calidad de Dios principal, puede asumir la figura de otros dioses, encontramos en la misma estela y en el mismo personaje
principal otros símbolos como el número 5 repetido en las vueltas de brazo y de la parte alta del mandil, símbolos de Macuilxochitl, de estrecha relación con Xochipilli y por tanto con Nahui
Acatl, el fuego, identificable con Tezcatlipoca; pues en la misma piedra de Tizoc, vemos al Rey en traje de Tezcatlipoca con.
el brast-rillo típico del Dios del Fuego al pecho.
Y tengo para mí que este mandil del personaje de la estela,
es una estilización del braserillo del Dios del Fuego, estilización.
justificada por encontrarnos ante una civilización afine, pero diversa de la mexica, como lo es la totonaca, á la que pertenece la
estela, según lo dicen la factnra y el tipo antropológico de las
figuras.
El número seis también lo encontramos en las vueltas y sartales del brazalete izquierdo y en las vueltas del brazalete derecho
que concluye en la mano. El seis nos recuerda, Chicomeacciti
nombre de Tezcatlipoca.
El lonsanje que forma la cuerda de la cintura, el que forma.
la cuerda de la mano derecha y los de la orla f?Uperior de la estela, parecen estilizaciones de:Malinalli, íntimamente relacionado
con Xochiquetzal y por t.i.nto con Xochipilli y Nabui Acatl, pues
6

�•
682

SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAF!A y E:rrADIST[CA.

683

ahí entre los lonsanjes de la orla t
que fijan la relación.
enemos grupos de 4 puntos
En el Xochipilli del Museo t
tro puntos que lo re! .
'es án las cuatro barras y los cuaaCionan con el Fu
h,
el paño que lleva el n·
b
ego Y a 1 se encuentran en
solares.
ws so re las espaldas Y que tiene glifos
Arrancando del casco de l· fi
. .
la frente. sale un grupo de ca:eifura prmc1p~l y ju~ta á nivel de
fuera un rizo y en el
.
o vuelto hacia arriba, como si
totl que lleva Xiuhtec~1:~1i:~::e~:runa estilizació~ del.Xiuhtomos frente á la civilizac1·ó t t
frlente, pues repito q ne estan o onaca a q t ,
su manera de hace1' al
.
'
ue ema naturalmente
xica.
' apropiarse las figuras míticas de los me~
En resumen, se trata de una cerem . d l
poca, acaso una iniciación h b'd
oma e culto de TezcatliL
, a 1 a en su Templo
a estela estudiada y la de T
·
t" uxpan, ambas de la misma civilización, van formando l
naca, la que nos reserva e codn mgente de la Arqueología Totogran es sorpresas 1
como por la mano á la A
, ·
Y a que nos llevará
e
rqueo1ogia maya.
México, Diciembre de 19ll.

R.

--~~-

MENA.

CUERNAVAOA.
EL NIÑO DEL SOL DE LAS SIERRAS.
TRADC Ct:lÓN POR EL

SR. SOCIO CARLOS BREKER.

SR. V lOEPRESIDENTE:
SRES. Socros:

Encontramos en el Repertorio Geográfico Nacional ele Wáshington, tomo 22, núm. 3, pág. 293 á 301, el siguiente artículo
que se refiere á Cuerna vaca. Debido á algunos datos interesantes contenidos en ese artículo, no vacilamos en traducir el trabajo de Mr. Ruseell Hastings Millward.
"Durante los muchos siglos de viajes, permanecieron pocos
lugares sin cambio alguno, estando en las bien trilladas veredas de la civilización. Mas Cuernavaca. el niño del sol de las
sierras, situa.da en el pequeño valle mexicano que lleva el mismo nombre, conservó el estado de bellez~ natural, que poseía
en los ~iempos cuando los antiguos constructores escribían la
historia de Cuauhnahuac en jeroglíficos.
El nombre de Cuernavaca, que significa en el idioma castellano "El Cuerno de la Vaca," es probablement1:1 una desfiguración del nombre azteca más poético de Cuauhnahuac, que quiere decir "Cerca de la montaña." La tradición nos dice que los
españoles dieron á la población el nombre ya mencionado, en
los primeros días de la Conquista, en el mes de Abril de 1521.
Acentuando la grandeza de fos distantes montes cubiertos de

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SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAFIA y ESTADISTICA.

nieve, es decir, del Popocatepetl é)xtacihuatl, queda la ciudad
situada en el borde de los trópicos, á los pies de las sierras. Por
cada lado hay unos picos elevados por los cuales no puede pasar ninguna tempestad. Estando á una elevación de 5,000 pies,
la que templa el calor del sol tropical, disfruta Ouernavaca en
todas las estaciones del año de una temperatura igual.
No hay que admirarse, de que los aztecas, los Mocteznmas,el
gran conquistador Cortés, el desgraciado Emperador Maximiliano y su esposa la Emperatriz Carlota, buscaran allí un retiro
ideal, encontrando la paz, el reposo y la claridad del sol.
En una excursión de setenta y cinco millas no hay en las
tres Américas una tan típicamente oriental y llena de atractivos
como la de México á Ouernavaca. Las cuatro horas que se necesitan para rendir la jornada pasan demasiado prontas, pues el
tren atraviesa por una comarca verdaderamente maravillosa. Se
pasan Ohapultepec,Molino del Rey, Contreras,Montede las Cru.
ces y otros lugares de un interés histórico, y llegando á la Cima,
el punto más elevado de la ruta, en una altura de cerca de diez
mil pies, se presenta á nuestra vista el fértil valle de Cuernava.
ca. Hasta donde alcanza la vista se advierten plantíos de azúcar
y de café, arrozales y platanares y huertas de limones, naranjas
y mangos. El panorama se extiende en una línea de montaña
que se asemejan en su sublimidad á las de la Suiza, y cuyas
cumbres cubre una perpetua capa de nieve: un país de cerros
ondulados, ríos que dan vueltas, lagunas azules, llanos tropica.
les, ruinas aztecas de una antigüedad desconocida, aldeas indias
y primitivas, antiguas minas de una riqueza fabulosa y corrien.
tes petrificadas &lt;le volcanes. datando éstas últimas de los días
prehistóricos. Y en medio de todo esto se extiende una civilización más extraña, no convencional, la cual no se podrá encontrar en cualquiera otra parte del mundo.
Arribando á la estación del ferrocarril nos esperan unos ca.
rrua.jes raquiticos, y después de regatear un poco en buena for.
ma, se hace un ajuste con uno de los "cocheros." El cochero
os conduce á la ciudad, que dista una milla de la estación. Co.
mo la frágil y pequefia transmisión pasa á lo largo de la vía ferrocarrilera por el puente, y luego, ladeándose de un lado á otro
sobre las rudas y remendadas piedras de las calles angostas y

685

--.
. un aseo, que no olvidaréis tan prontortuosas, experime~ta~é1s ll~vado por un carruaje que se a~eto. Debido á la e~c1tac1ónd! la Edad Media, hay pronto una d1smeJ· a á los de los tiempos
lando Las casas de la
h os que van vo
.
.
l
puta seria entre osco~ er . ·o al uno de simetría ó regularipoblación, edificadas sm ves~;; la !ra, cuando el cochero se esdad, parecen volcarse una so
t
ue sus rivales al hotel. Pue.
.
t en Ueaar an es q
fuerzafrenéticamen e
hºb.l'd d si gana en la carrera, una
. d de esde ser que espere Por su a l l at ' dréis la oportumda
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t y en ese caso en
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g ratificación
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d h tel Como el prec10 e
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h hitaciones e1 O •
l
coger las meJores . a
chero buscaréis probablemente a reá, la estación del ferrocarril. Peviaje se paga al excitado clol
d. 0 ~ para egar
gresar otros me 1 º .
.
e un recuerdo grato.
muy arbolado entre dos
ro el incidente os deJará srnmpr
. t d obre un cerro
La ciudad está s1 ua as
aaroantas escabrosas,
cercada por unas º º
f d
barrancas pro un. .as y .ble por su s1"t uac i·ón . Atravesando esos
que la hacen casi macces1 p fi . Díaz y á otros puentes notal ente de or no
.t
11
pasos, se ega a pu
l ff ablo se disfruta una excelente vis a
rancles manantiales, llamados
bles. Desde el Puente ele i 1
d la s gargantas Y os g
·
des
sobre una e
por los nativos
·t que son muy es t"mados
1
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ÜJ·os de Gua a up1 a,
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tros numerosos manan.
t á Muy cerca ayo
de muchos s1g1os a r s.
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h n siclo reum os
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tiales y torrentes que. a 1·
d la Municipalidad. Tan gran e
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h1dráu
icas
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1
conoce por as o r
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1 distribución ele las aguas,
y constante es el abastecim1en? i'óªen un bosque rico de árboque la comunidad entera se convu 1
les é innumerables huertas.
d.
los dones que vertió soLa naturaleza ha siclo muy prlód_1ga ene cuenta por poca cosa,
mero s
.
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bre Cuerna.vaca.
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L
f rt yla felicidad. En mn1
que
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exceptuando a paz, a
t más la ley que en esta cugún otro lugar de~ mun!o :e ~~:p~eªteja, calles torcidas y llenas
riosa y pequeña ciudad e ec
de piedras.
. 1 r , pues los naturales son pacíficos,
Es casi innecesaria a po icia, El bre no paga prácticamenpo
d - á
d . tes á las leyes.
felices Y ob e ien
.
L O b.ldo llama en ca a ano
"b . ó pues e a l
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ropietarios e
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los más .prommen es pmas que sonnecesarias para mantener as
1
voluntanam~nt~ as su ·o1 ·
Cada propietario de fincas se con.
obras é instituc10nes pu icas.

�686

SOCIEDAD MEXICANA

sidera por muy honrado con ser uno de los elegidos y pone enfrente de su apellido la suma que puede soportar su bolsillo. Se
pagan todos los fondos y la obra necesaria se hace sin demora
alguna. Cuernavaca es en realidad una municipalidad modelo.
La vida no es para nadie una carga. Los naturales conversan
en tonos suaves y musicales y toman su camino con toda calma.
Las plazas y mercados sirven de sitios agradables de reunión,
y de un rendez vous social para todas las clases, en pleno aire.
Cada tarde tocan unas bandas militares y nativas en una de las
plazas de la ciudad. Con frecuencia se celebran fiestas, y el aire
está cargado con la fragancia seductora de las rosas, jazmines y
azahares.
Cada hogar, por humilde que sea, cuenta con su pequeño patio y una riqneza de claridad solar y con flores. La vida doméstica
es un ideal. En las tardes de los domingos y días festivos prevalece una bonita costumbre, pues los jóvenes de la ciudad sepasean al rededor de la plaza. Toman ellas por lo regular el lado
interior, Yagando en una dirección, mientras que los "novios y
los gomosos de la ciudad" caminan por el lado exterior. Asi se
encuentran siempre los unos en frente de las otras. La joven mexicana no está acostumbrada á andar sola, pues la acompaña un
miembro de su familia, y es muy divertido presenciar el hecho
de que un hermano menor se ve obligado á servir de escolta involuntaria y á andar de la mano con su hermana riente.
El Palacio de Cortés, edificado en 1531 y donde estuvo el patriota Morelos, en calidad de prisionero de guerra, sirve ahora
de Casa ele Gobierno del Estado de Morelos. La catedral, edificada en 1535 y en cuya torre se encnentra una campana de la catedral de Segovia, es nn testigo silencioso de la manera· noble y
pacífica como vivía Hernán Cortés después de la Conquista. Cortés eligió á Cuernavaca por residencia suya, y administró persa
nalmente los vastos Estados de la vecindad que le fueron concedidos por el Emperador Carlos V; uno de esos Estados, la hacienda de Atlacomulco, está aún intacta y contiene un ingenio de
azúcar y una refinaduria en explotación.
Durante el segundo imperio, hicieron Maximiliano y su consorte Carlota su capital Yeraniega de Cnernavaca. Ellos y su corte pasaron allí los po;ios días tranquilos y felices J e una carrera.

DE GEOGRAFI A y ESTADISTICA,

687

de campo 11amada •·ülinclo,'' situadaf en
tempestuosa, en una casal . d d Visitaron también con re. de a cm a ·
uno Je los snburb ws
cuencia los jardines de Bord~.
1 fueron construidos por Don
Esos jardines, de fama umver:~~a de reproducir las huertas
José ele la Borda en 1762, con lama 'or. Con el objeto de llevará
de Versalles, paro en una escalaBor~a á unos jardineros europe_os
cabo sus proyectos, mandóltraer "llón de clóllars. Los manantiagastando en la obra m~s eeau~u::on transformados en lagunas,
as pendientes, emparrados. esles naturales de la ~acien;
caseadas y baños lnJosos. er~::reles y mangos, fuentes costop aleras de rosas, bosquebsl&lt;llenes formaban una parte del ador. s y pa e o . , . l ban en los á rb o1es y canas y vasos, casrno
s Aves de brillante plumaJe ~me ~Íantas y flores, variedades
~:ban bajo la sombra de lo~/el:: ;:&lt;las partes del mundo~ arr:ilas más raras, fneronh::~i:t:d artística. y se puede l d~c~::;;
glatlas con la ~~y~r f, Ita sólo un manzano para que e v1s1
hoy que á ese sit10 e ,t . , ori inal del Edén.
se convenza que asi fué el Jarclm fos millones que sacó de sns
Don José fué extravag~nte ,~º~e Zacatecas, y las de Tlalpugrancles minas: "La Asturiana e ida muchas caridades y foc;encias. L e sobrevivieron mu. ah ua y Taxco. Hizo durante
~entó con gener~sid~d las ar~el ; elicario de Taxco, que mandó
chas de sus inst1tucwnes, y 1 'fi ado como uno ele los más sah cer de plata virgen, está e as1 e
arados de México.
·ardines de rosas Y Pl an tas
g Los baños de :i\ilorelos, con snsl J d 1 Estado recuerdan al
. d d 1Gobernacor e
'
t't
tropicales, propieda ~ 'd. es del Palacio Episcopal, cons l uviajero á Granada. Los Jar matio de la Edad Media . .
. cas han construido las ~aen una muestra fiel de un p
y Corno en B:&gt;ston parece qu~;ª~~lre Nacional, la . Calle Prmlles así pasa en Ouerna~aca.
frece mucha atracción al aman. 'l con sus extrañas tiendas,. o 1 os edificios interesantes
c1pa,
H- también a gun
.
, d nde
te de antigüedades. ay
dar el Teatro Porfirio Diaz, . o
O el Palacio del Goberna , '1·
1 Instituto Literario, las
com
b'bl' t a pub 1ca e
d
se encuentra una i 10 ec
las barracas, un númer~ e es.
oficinas del Correo y ~ elégra~o, tituciones de beneficencia. .
úblicas, hospitales é ms .
t d el maduro colorido
cue1as p . . el Cuernavaca tienen o o
Los ed1fic1os e
.

t~

�füS

SOCIEDAD MEXICANA

de la antigüedad y armonizan con la naturaleza que los cerca.
En otro sentido, la ciudades un iinicum, por ser la residencia de
,Isabel Belaunzarán, la que fabrica las muñecas más pequeñas cfol
mundo. Es llamada la "Reina de la Aguja" y es bien vista por
todos los habitantes de la ciudad. Estos os contarán que jamás
se ha conocido otra muchacha india mexicana que fuera más diestra, y que la misma restauró cierto estilo de obras de agujas,
que suponían perdido desde mucho tiempo atrás. A.demás de la
obra más seria de bordar un número 'de piezas costosas, ha,ee Isabel aquellas muñecas que tanto por su labor como por su
dibujo son las más notables del orbe. La operación consiste en
la formación de un armazón delgado de alambre apenas de tres
cuartos de pulgada de largo. El armazón queda er.vuelto entre
unos hilos de seda y está luego listo para ser vestido. El vestido
es cortado conforme al carácter de la muñeca y cuidadosamente
adaptado á la pequeña figura. Comienza entonces lo más dificil
de la labor, es decir, la bordada. Con una aguja que se puede tener apenas entre los dedos y lo más fino de hilos de seda se bordan unos dibujos sobre el vestido, y la obra está hecha con tanta
destreza que por medio de una poderosa lente de aumento aparecen los detalles del dibujo en toda su perfección.
Después de haber vestido la figura, es necesa.rio agregar la
cabellera, y esto es sin duda alguna un ejemplo del tocado más
delgado y maravilloso que se conoce; esa labor se ejecuta en cada
muñeca. A.un en los detalles de las trenzas y cintas se observa la
perfección de la labor. Luego se forman los ojos, las narices, la boca, las manos y los pies de la figura, y la, muñeca está lista para
_ponerla á la venta en la tienda de la ciudad.
( Conclufrá.)

�La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística se creó
en r8 &lt;le Abril de 1333, ror disposición del Supremo Gobierno,
con d nombre de. "lm,tituto Nacional de Geografía y Estadística.''
El 25 de Enero ele 1835, se reinstaló dicio Instituto por disposición esr,&gt;cial del GobiPrno, comunicar!a al Presidente ror el
::'llinisterio de Re.la"ciónes, haciéndose la primera cita á los socios
el J.º de Febrero de 1335.
En 30 dt' Septiembre de 1839, se agregé&gt; al :'llinistcrio de ,
Guerra con el nombre &lt;lP '' Co:nisió,1 de Estadística ~1ilitar, ''
' quedando presidida por el !\linistro de la Guerra y continu;-,ndo
sus trabajos h; st1 r¡ue, por decreto especia! de 28 de Noviembre
de 1846, fu(, oficialnH.:nte declarada.

-~-++~-

El Boletín de la Sncic&lt;lad 1'foxica'1a d,~ Geografía y Estadistica es el órgano de la misma Corporación, y su cokcción
completa form1 ya veintidós vo]ú;n-!nes con numeras 1s ilustracion&lt;'S y cartéls.

1'

La colección abraza cinco épc,c1s: la I _n comprende oncf'
' tomús complelos y dus núnf'ros del tomo X([; la 2.a, cuatro; la
3.ª seis to:nos y la 4." cuatro tom,)s, en publicación el 4.c· de la
quinta época.

&lt;:orno esta publicación se hace por L1 sociedad de Geografía con el objeto de impulsar y f)fOpagar los conocimientos sobre
las mat1&gt;rii1s ,¡ue pued(·n servir para la prospcri11.Ld de :'l!Pxico,
se venderá su m:1 mente barata y se dará en carnb'¡o por otras publicaciones nacionales y extranjeras.

DE

T30LETI:-.J
sr-; \l l'Okr,s.

LOS .\RT[(;t'LOS l'l' 8[.(UDOS E~ F.,;TE
S,\fluES 1,;X,'Ll'SlVA\lE;&gt;i rn

SO's iU:SPOX-

l',lra to,luR los asuntos referl'ntf';; á la i::ocie.dacl dr Ueograffa y Esla&lt;lfottra
diri:bse ,í !et

l'' Calle de la Academia n.ím 9. · México.
_¡

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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