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                  <text>�SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFJA YESTADISTICA.
ACTA NUM. 28
DE LA SESIÓN ORDINARIA DEL

1° DE

AGOSTO DE

1912.

PRESIDErtCIA DEL SR. LIC. D. FRANCISCO BELMAR.

Con asistencia de dicho sefior, del Subsecretario :le Instrucción Pública y Bellas Artes, Sr. Ing. Alberto J. Pani, de los
Sres. socios: Arriola, Carrefio, González, Grandjea.n4 Igufniz,
Oliva.Y Orozco, Palmero, Palavicini, Rojas, Romero José, Romero de Terreros, Tello y varias personas invitadas, se abrió
la sesión a la hora de Reglamento.
El Primer Secretario Suplente, Sr. Ing. Rafael M. Tello, dió
cuenta:
Con el acta de la sesión anterior que sin discusión fué aprobada.
Con la lista d':l las publicaciones recibidas en la semana.~ la Comisió,n de Bibliografía.
Con la postulación para que se nombre socio Activo de esta
Sociedad al Sr. Ing. Rosendo Esparza.-Primera lectura.
A continuación el Sr. Palavicini-dió lectura a un trabajo titulado: "El Problema nacional y las deficiencias de la ley de
instrucción rudimentaria."-Se acordó fuera publicado en el
Boletín.
El socio Sr. Romero, leyó la traducción que ha hecho de un
trabajo de la socia Sra. Zelia Nutall denominado: ''Crónica de
las Indias por M. Cervantes Salazar."-lgual trámite, y a mo-

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SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

ción del Sr. Oliva SE:. acordó dar un voto de felicitación a la expresada socia Sra. Nutall.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.
/

El Presidente,
FRANCISCO BELMAR.

El Primer secretario suplente,
RAFAEL

M. TELLO.

e,

SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA YESTADISTICA.

ACTA NUM. 29

parza y Profesor Juan S. Agraz, a fin de que _se les nombre socios Activos de esta Sociedad.-Segunda y primera lectura, respectivamente.
.
En seguida fué presentado a la Sociedad por el Sr. V1cep~esidente, el socio Sr. D. Antenor Sala, quien dió lectura a su discurso de recepción, que se titula: El Problema agrario en la República Mexicana.-Se acordó. fuera pnb~icado en ~l Boletín,
nombrando además la Mesa, en vista de la importancia del estudio a los Sres. Arroyo de Anda, Rojas y González para dictaminar sol,re él.
Igualmente él socio Sr. Romero de Terreros, leyó su trabaj~
reglamentario que titula: La casa del Conde de Regla.-Pubhquese en el Boletín.
Para terminar, el Sr. lng. Palavicini dió lectura a un trabajo, continuación de otros que sobre materia ~e instrucción rudimentaria ha hecho y que se titula: "Educamón por la leyenda."-Igual trámite.
Se levantó la sesión.
El Presidente,
FÉLIX ROMERO.

DE LA SESIÓN ORDINARIA DEL

3 DE AGOSTO

DE

1912.
El Secretario perpetuo,

PRESIDENCIA DEL SR. LIC. D. FELIX ROMERO.

Con asistencia de dicho señor y de los Sres. socios; Arroyo,
Arroyo de Anda, Alcérreca, Belmar, Carbajal, Oarreño, de la
Fuente, González, Grandjean, Iguíniz, ,Jiménez Díaz, Oliva y
Orozco, Palavicini, Rodríguez Peña, Rojas, Riquelme Inda, Ro.
m·ero de Terreros, Romero José, Soní, Sala y Tello, se abrió la
sesión a la hora de Reglamento.
El Primer Secretario 'Suplente, Sr. Ing. Rafael M. Tello, dió
cuenta:
Con el acta de la sesión anterior :iue sin discusióniué aprobada.
Con la lista de las publicaciones recibidas en la semana.-A
Ja Comisión de Bibliografía.
Con las postulaciones a favor de los Sres. Ing. Rosando Es-

397

FRANCISCO BELMAR.

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DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

SOCIEDAD MEXICANA

é\

de las colosales, de las titánicas obras llevadas á cabo por
que·
forman el pedestal inconmovible que debe sustentar la gloria de

DISCURSO
QUE

A NOMBRE DEL COLEGÍO MILITAR
PRONUNCIO

EL SR. ING. D. IGNACIO L. DE LA BAHRA, EN LA SESION SOLEMNE QUE LA SOCIEDAD DE
GEOGRAFIA CELEBRO Elll HONOR DEL

SR. ING. D. LUIS ESPINOSA.

SEÑORES:

En estos momentos en que la Patria atribulada se agita y
se estremece en convulsiones graves y en los que, es el deber
más sagrado de. to.do mexicano acudir con solícito afán á cooperar al r~stablec1miento de la tranquilidad pública y á todo aquello que mfl.uya en el progreso nacional, es un ejemplo y un con.
suelo el presentar ante e_l país espectáculos como éste en el que,
no obstante nuestras serias preocupaciones por encontrar la solución acertada á los problemas gravisimos que afectan á nuestro? más caros in~ereses generales, nos congregamos aquí, en el
recinto de la Sociedad científica más presti()'iada en el país pa.
ra glorificar á uno de nuestros grandes hombres que, en la ~ole.
dad del. estudio y merced á sus esfuerzos propios, dió timbres
de gloria y de honor á la República. No en el campo de batalla, no en el terreno en que se debaten los arduos problemas de
la politica. sino en el retiro en que se concentran las energías y
los esfuerzos que proceden de las enseñanzas de la ciencia en
una de sus más hermosas y útiles aplicaciones, allí pasó su vida el sabio y modesto ingeniero, allí se realizaron los estudios

•

.
este grande hombre.
El señor Ingeniero don Luis Espinosa tiene muchos títulos
para que le tributemos el homenaje de nuestra admir~ción Y de
nuestro respeto; pero basta recordar uno solo de sus importantes trabajos profesionales para considerarlo acreedor, no solamente á que le dediquemos los sentimientos más puros de nuestra admiración, sino los muy precia.dos de la gratitud, como
galardón merecido por su intervención bené~ca en las monu-.
mentales obras del desagüe del Valle de México.
En efecto, todos sabemos que en esta extensa cuenca, llamada Valle de México, que abarca 8,058 kilómetros cuaJrados de
extensión cercada totalmentfl por cordilleras enlazadas entre si,
era neces'aria la mano del hombre para dar salida á aquellas
aguas procedentes de los ríos, &lt;le las lluvias torrenci_ales. Y de
los manantiales que se concentraban en la parte más baJa dal Va.
lle, formando grandes depósitos, en los que solamente la evaroración y la infiltración eran los medios que se oponían á su crecimiento indefinido. Los perjuicios que estas inundaciones producían eran inmensos, pues, cl:!ando las lluvias eran abundantes,
la Ciudad de México, establecida en la parte baja del Valle, recibía los desbordes de los lagos y ríos, inundándose las avenidas principales y sufriendo los yecinos, además de los perjuicios
consiguientes á la paralización del tráfico, los daños motivados
por las enfermedades palúdicas que causan los miasmas desprendidos de las a~uas estancadas. Así es que la higiene pública reclamaba imperiosamente un remedio á esa situación.
Desde tiempos remotos, anteriores á la Conquista, se pensó
en recurrirá medios eficientes que impidieran los males señalados y se procedió primeramente á la construcción de diques de
defensa CJ.lH:', como el de Netiahualcoyotl, formado por orden de
Moctezuma I, en el afio de 1449. tenía una ntensión de 16 kilómetros entre Atzacoalco é Ixtapalapa .
Siguiendo este procedimiento en la época virreynal se levantó por orcien del Virrey don Luis de Velasco, por el año de
1555, el dique de San Lázaro, un poco menor que el anterior, Y
más tarde se .construyeron otros que no dieron el resultado sa-

�400

SOCIEDAD MEXICANA

tisfactorio que se esperaba cuando la precipitación pluvial era
excesiva.
Aplicóse en seguida otro procedimiento que consistió en desviar el curso de los ríos que vaciaban el líquido en los lagos determinando desbordamientos sobre la Ciudad, cuya iclea fué iniciada por Francisco Gudiel y Ruy González,:obteniendo buenos
resultados, pero que no resolvían el problema en toda su mag.
nitud.
Para obtener un resultado definitivo se juzgó necesario emprender obras de gran importancia, como la propuesta en el Si.
glo XVII por el notable Cosmógrafo francés Enrico Martinez,
consisteates en la formación del famoso tajo de Nochixtongo, en
cuyas obras se invirtió en diversos períodos de trabajo, de 1607
á 1822 la suma de siete millones de pesos.
Llegamos ya en esta suscinta relación á las modernss obras
del desagüe, iniciadas por el Sr. Simón Méndez, vecino de Michoacán, en el año de 1630, el que propuso la apertura de un
canal que partiría del lago de Texcoco y de un túnel que daría
salida á las aguas del Valle por el Río de Tequixquiac, el cual
túnel tendría 13 kilómetros &lt;le longitud.
Y siguiendo en orden cronológico debemos mencionar los notables proyectos del ilustre matemático don ,Joaquín Velázquez
de León, presentado en 1774, apoyando con excelentes razonamientos las ideas del Sr. Méndez, cuyos estudios merecieron la
aprobación del sabio Barón de Humboldt en el año d8 1803; los
del teniente M. L. Smith, en 1848, y los del notable ingeniero
don Francisco de Garay, presentados en 1856, que obtmrieron
el premio de 12,000 pesos en el concurso abierto por el Presidente Oomonfort.
La carencia de recursos hacía que los trabajos iniciados en
1866 bajo la dirección del Ingeniero don Miguel Iglesias, quien
reformó el proyecto del Sr. G1ray, avanzaran con gran lentitud,
hasta que bajo la Presidencia del Benemérito don Benito JuárPz se activaron éstos, practicándose el tajo de desemboque en
Tequixquiac, en una extensión de más de dos kilómetros de longitud, y la excavación de 375 metros de galería para el túnel,
con 24 lumbreras.
.Aquí empieza á señalarse como elemento utilísimo en estas

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA,

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obras la iniciativa y el te.lento del Sr. Ingeniero Espinosa, qu~
habiendo recibido su título profesional como Ingeniero de Minas en la Escuela N. de Ingenieros por el añ? de 1863, h~bie.
empezado Adistinguirse como Jefe de la Secci_ón ll~mada ctentífica, de la Secretaria de Fomento, al lado del 1~fatiga~!e Ingeniero Civil don Manuel F. Alvarez y del Ingemero Militar don
Ignacio Pérez Gallardo.
.
El Sr. Espinosa, Ingeniero de mmas, llegó como t?dos ~econocemos al pináculo de la fama por sus obra~ ~e mgemerfa civil. Tan modesto como sabio prestó sus serv1c10s en estas
obras desde el año de 1871 hasta la terminación de ellas. ~us
cálculos y sus observaeiones fueron apoyatlos, no en fantásticas
hipótesis, sino en hechos reales, calculando concienzudamente el
gasto del túnel en 17 metros cúbicos por segundo, fundándose
en las variaciones del lago de Texcoco observadas en ~rn perioúo de 15 años y. una .vez determinado el volumen preciso, desarrolló en todas sus partes el proyecto, qu? abar~aba, ~demás
del desagüe general del Valle á efecto de ~mpedir las munda. s el de recibir los líquidos que procedieran de los colectoctone ,
· d d d
res que debían utilizarse para el saneamiento de la Cm a . e
México y además gobernar las aguas del Valle, dando sahda,
cuando fuere necesario, á los volúmenes de agua que puedan

•

.
causar perjuicios.
Siguiendo ese colosal proyecto se han llevado á cabo las 1~portantes obras de que nos enorgullec~mos ~odos los compa~riotas del modesto Sr. Espinosa. Se termmó baJO su acertad~ dir_ección el gran canal, que tiene una longitud de 47 Ymed10 kilómetros el túnel que tiene más de 10 kilómetros, hecho de acuer?o
con lo; mAs avanzados procedimieutos que la ciencia aconseJa,
con un gasto de 17m3 50 por segundo, teniendo cada 400 metros
una lumbrera, cuya profundidad varía entre 22 y 94 metros, Y
las óbras del tajo de Tequixquiac que encausan estas aguas hasta los rios tributarios del Pánuco, que desemboca en el Golfo &lt;l_e
México, habiéndose invertido en estas obras la suma de 16 millones de pesos.
Todos recordamos que en la solemne inauguración de estas
obras, el memorable 7 de marzo de 1900, el Sr. Ingeniero_ Espipinosa, emocionado hasta las lágrimas, ci&gt;n aquella s~nc1llez y

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SOCIEDAD MEXICANA

DÉ GÉOGllA.FiA Y ESTADISTICA

aquella modestia que tanto realzaban su mérito, hizo entrega
de esas titánicas obras en presencia del primer Magistrado de
la República, General don Porfirio Díaz, quien hizo una demostración pública de su profunda admiración al Ingeniero Direc.
tor, que se retiró lleno de honores, que nunca lo envanecieron, á
la soledad de sn estudio, llevando como recompensa de sus labores la satisfacción de haber cumplido con su deber, el prestigio
más alto entre los ingenieros mexicanos, el respeto más grande
por su honradez intachable y la gratitud inmensa de los habitantes de este Valle. .
Yo, que tuve la altísima honra de trabajará las órdenes del
eminente y distinguido ingeniero don Lnis Espinosa, cuando
antes que yo desempeñó el importante cargo de Director General
de Obras Públicas, pude apreciar muy de cerca sus grandes aptitudes como hombre de ciencia y la bondad de su corazón como hombre de alma noble y generosa: pude apreciar al lado de
esas hermosas cualidades otra, á la que y9. me he referido, que
lo realzaba aún más y que lo caracterizaba de una manera especial: una extrema modestia; y sabido es que la modastia es al
mérito lo qne la sombra á la figura de un cuadro: ella es la que
le imprime &lt;le manera vigorosa la fuerza y el relieve.
El Sr. 1!.:spinosa tuvo un gran mérito que le atrajo las simpatías de todos los que recibimos nuestra educación profesional en el Glorioso Colegio Militar, con .mya representación me
honro en estos momentos. Más alto, mucho más que todos aquellos que con pequeñez de miras siembran la división entre los
hijos de las diversas escuelas en que se nutren nuestros cerebros con las enseñanzas de las grandes aplicaciones de las ciencias matemáticas, él llamó á su lado á todos aquellos que demostraban sus aptitudes para el trabajo; y allí encontraron algunos el sustento para su familia; otros el avance en su carrera,
y todos el consejo acertado en sus tribulaciones. Sin prejuicios
mezquinos distinguía á aquellos cuyos méritos los colocaban en
primera fila y estrechaba en un gran abrazo de cariño, de paz y
de concordia, á todos los hermanos en la difícil carrera que tiene como fundamento único el estudio tan complicado y difícil
de las ciencias exactas, teniendo presente que el pensamiento
que debe dominl:l.r á los que mandan y el sentimiento más er-

moso en que podemos inspirarnos es el de rendir culto á la Justicia. Hay otro hecho que también lo hace altamente simpático:
Cuando se hacían, por un grupo de entusiastas hombres de
indiscutible mérito, los primeros ensayos para el establecimiento de una Academia Nacional de Ingeniería y de Arquitectura,
que fuera el núcleo central en el que se congregaran los profesionales, estableciendo, por medio del estudio de los grandes
problemas de la ciencia metemática, vioculos indisolubles entre todos los Ingenieros y Arquitectos, el Sr. Espinosa mostró
también su espíritu amplio, recto y notoriamente conciliador.
La semilla que él con su talento y buen juicio dejó sembrada
entonces en un terreno rico y foraz, germinará algún dia, no
hay que dudarlo, y los que con inquebrantable fe, sin vacilaciones ni dudas, seguimos sus pasos, escuchando los auhelos de
nuestros corazones que se unen en este caso á los dictados de la
razón , tendremos. un motivo más para glorificar al que supo
cumplir una alta misión entre sus conciudadanos.
El recuerdo del ilustre ingeniero á quien se dedica esta sesión perdurará siempre, porque el culto á lo grande durará
mientras dure el hombre: amar, admirar y rendir homenaje á
los hombres superjores es una tarea noble y digna. En el corazón humano no hay latido ni sentimiento más alto y más sagrado.
Por esto, se~ores, acepté con agradecimiento profundo la
honra que me dispensó la Benemérita Sociedad de Geografía y
Estadistica para tomar parte en este solemne acto. Plegue al
cielo que la labor honrada, inteligente y patriótica del Sr. Espinosa sea para nosotros foco radiante que ilumine nuestro espíritu, cuando abordemos los grandes é intrincados problemas
de nuestra profesión y que pronto, inspirándose el poder público en sentimientos de estricta justicia, veamos el nombre del
sabio y wodestci ingeniero mexicano, don Luis Espinosa, grabado con broncíneos caracteres al lado del ilustre cosmógrafo francés Enrico Martinez, en el monumento del jardín de Catedral,
en el que la figura que representa á la Ciudad de México, debida á la inspiración del genial artista Miguel Noreña, ofrece el
homenaje del agradecimiento de los habitantes de la Capital al

1

2

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SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGR"AFIA Y J!BTADISTICA,

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iniciador de las. grandiosas obras del desagüe del Valle, para
q~e el nombre ilustre de Enrbo Martínez esté unido al del sab.10 Y ~oclesto ingeniero mexicano que supo consumarlas, d;indo
timbre muy preciado de gloria á nuestra querida Patria.
M{lxico, 22 de agosto de 1912.

D. LUIS ESPINOSA.
foNAOIO

L.

DE LA BARRA.

DISC~RSO QUE EN NOMBRE DE LA SOCIEDAD CIENTIFICA "ANTONIO ALZATE" PRONUNCIÓ
EL SR, PROF. D. ALBERTO M, CARREÑO, EN LA SESIÓN SOLEMNE DEDICADA POR
LA SOCIEDAD MEXICAN~ DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA A HONRAR LA MEMORIA DEL

SR. ING. D. LUIS ESPINOSA.

--~©]~--

Pocas veces, quizá, habrá de ponerse de mayor relieve la insuficiencia nuestra para juzgar a los prohombres en el campo
de la ciencia, como en esta ocasión en que somos del todo profanos respecto de aquella que cultivó el sabio ingeniero Luis
Espinosa.
¿Por-qué entonces acometer tarea superior a nuestras fuerzas? Porque su labor, aunque desconocida para muchos, aun
entre aquellos, que hoy gozan, como otros disfrutarán mañana,
de los resultados benéficos de la científica labor oo aquel ilustre
mexicano, la proclaman, sin embargo, los escritos contemporáneos, la proclaman !:is opiniones de quienes han podido valorizar la importancia de los estudios y de los trabajos realizados
por Espinosa para llevar a buen término el esfuerzo de muchas
generaciones.
De entre los documentos contemporáneos, uno habrá de ser
de gran utilidad para facilitar nuestra tarea: la "Memoria His
tórica, Técnica, y Administrativa de las Obras del Desagüe del
Valle de México" entre 1449 y 1900 (1), porque ella habrá de
(1) Obra en dos volúmenes de los cuales el primero fué escrito por el
distinguido historiador Luis González Obregón, ror el mismo Ingeniero

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SOCIEDAD MEXICANA.

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA,

ser el mejor cantor de los triunfos de aquel a quien la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística ha querido rendir justfsimo homenaje.

ra saltar pasos malos, y lugares divididos en .el tlgua), fueron
por entre las Cañas, y Juncia, bus~ando Oacmno, y lugares menos espesos, por donde pasar; y a viendo apartád?se de su _?"en.
te, vu breve trecho, vieron enmedio _de los Oarn~os, ó Canaverales, vn lugar pequeño de tierra enJ uta, y enmed10 de él, el ~enochtli ( que aora tienen por armas), y al derredor d~l pequeno
sitio de tierra, vn Agua muí verde que cercaba el .d~cho lugar,
.. era tan viva su fine&lt;;;a, que parecían sus visos mm fi?as E~me~aldas. Llegados a este lugar. y aviendo visto la par~10ula:1~ad
de sus Aguas, y contemplando la singular y n~nca v_1sta v1s1ón,
quedaron admirados, y suspensos, en la cons1derac1ón del fin,
que podía tener." (1)
Refiere Torquem~da que Axolohua hundióse ent:e las aguas,
llenando tal hecho de tristeza a los mexica que qmzá ?reyer?n
encontrar én a wella misteriosa desaparición una voz de sus d1~ses o mejor un castigo por haber sentido el primer desfallecimiento. (2)
_
Mas tal tristeza trocóse al fin en srn par alegria cuando r~apareciendo Axolohua sano y salvo, tra.s de un día de ausencia,
les dijo:
.
.
-"No temais Mexicanos, de lo que a veis sabido, porque. aunque es verdad que yo ·me sumí en _el ~gua, en pres8nc1~ de
Quauhcohuatl, fué con particular misterio; porque en lo mterior de ella, vide á vno (por cuio poder yo llegu~ a aq~el luga~),
que dijo llamarse- Tlaloc ( que en nuestro lenguaJe quie.re :lec1~,
Señor de la Tierra), y me habló de esta manera: _Sea b1én ve.mdo mi querido hijo HU:it&lt;;;ilopochtli (que er~ el d10s que havian
traído los Mexicanos consigo, y los avía guiado hasta aquel lu.
gar,) con su Pueblo: diles á todos esos Mexicanos, tus compañeros, que este es lugar donde han de Poblar, y hacer la Ca~e&lt;;;a de su Señorío, y que aquí verán ensal&lt;;:adas sus Generac10nes." (3)
.

Y así es en efecto: porque hacer la historia de las inunda.
ciones y del desagüe del valle es realzar el mérito de Espinosa.
En consecuencia, a grandes rasgos narraremos los hechos más
culminantes en tres épocas distintas: la anterior a la conquista, la de la dominación española y la de nuestros días, porque
así veremos de relieve las .figuras que más sobresalieron en cada una de dichas épocas en la titánica lucha emprendida para
librar a México de las inundaciones.
Los legendarios peregrinos que fundaron el Aná.huac no pu.
sieron reparo a todas "las dificultades, a todas las tribulaciones
que encontraron eh su camino, con tal de asentar su planta de
manera definitiva allí donde sus dioses lo quisieron; y a esta
ciega obediencia, debiéronse todas y cada una de las dificulta.
des que por luengos siglos encontraron los habitantes de este
valle.
Expulsados los mexica por el señor de Culhuacán "desnudos,
hambrientos y viviendo en las riveras de las aguas, caminando
de isleta en isleta, resolvieron al fin dar cima á Jo que tanto anhelaban." (1)
Para ello, como era de esperarse, acudieron a sus ~acerdotes
y pidieron a Axolohua y a Cu_auhcoatl que buscasen por entre
"todos aquellos Oarrii;.:os, y Junciales (de que toda la Laguna
estaba llena y espesfsima), y eligiesen lugar seguro, y bueno,
donde poblar." (2)
"Aceptaron los Sacerdotes la petición del Pueblo; y tomando en sus manos vnos bordones ( en que poder hacer fuerza, pa.
Luis Espinosa, por el Ingeniero Isidro Díaz Lombardo y por el Sr. D. Rosenclo Esparza, Secretario de la Junta del Desagüe dél Valle. El segundo
volumen contiene la copia de documentos relacionados con el desagüe en
las diversas épocas que comprende el Vol. I.

(1) González Obregón. Memoria Histórica, Técnica y Administrativa
de las obras del Desagüe del Valle de México entre 1449 y rnoo. Vol. I.
p. 32.
(~) Fr. Juan de Torquemada. Monarquía Indiana. Lib. III. Cap.
XXII. González Obregón. Loe. cit.

Así se fundó Teuochtitlán. Los mexica Clm~phero~ c~mo
buenos el mandato ele sus dioses y acataron sumisos la md1ca.
(1) Loe. cit.
( 2) Loe. cit.
( 3) Loe. cit.

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SOCIEDAD MEXICANA

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DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA,

,,
/1

, ¡,

"

1

ción de los sacerdotes, cual en otro tiempo los israelitas siguieron sin vacilar la misteriosa columna que los llevaba hacia la
tierra prometida, haci_éndoles atravesar el mar rojo; aunque éstos lo hicieron a pié enjuto, y los primeros pobladores del Anahuac establecieron su morada en la pequeña isla que surgía de
lagos que ocupaban la mayor parte del valle. En consecuencia,
la nueva. ciudad había de estar sujeta siempre a sufrir, si no los
castigos del cielo con nuevos diluvios sí las iras de la naturaleza,· a la que los mexica en su ciega idolatría habían desafiado.
Y el primer desastre se hizo sentir, quizá cuando menos podían esperar que la muerte los acechaba; cuando paciente e inteligentemente habían llegado a construir un nqtahlb e ingenioso sistema de canales por medio del cual daban curso a las aguas
de la ciudad; y ya sea en 1446 como lo quiere Clavijero o ya en
1449 como lo asientan Orozco y Berra y González Obregón, el
Imperio de Motecuhzoma Ilhuicamina, el viejo, vióse de pronto en una gran parte hundido bajo las aguas, pues las copiosas lluvias de aquel añ~ hicieron que los lagos salieran de madre arrasando la ciudad y obligando a sui, moradores a vivir
largo tiempo en canoas y barquillas.

coco sus mensajeros, porque sabía que era hombre de mucha
razón y buena inventiva., para cualquiera cosa que_ se ofrecía,
idiéndole acudiese a dar alguna traza para que la cmdatl no se
~cabase de anegar' porque ya estaban arruinados y caídos muchos de sus edificios."

y el generoso y sabio rey no pudo menos que deplo:ar la catástrofe ocurrida a Tenochtitlán ''ya que sentía esta ruma como
si fuera en su propia casa" y por tau to, "~ino eon presteza a Mé-.
xico y trató con Motecuhzoma que el meJor y má~ eficaz remedio del reparo era hacer una cerca de madera y piedra q~e de-tuviese la fuerza de las aguas, para que no lle~aran a la Cludad
y aunque pareció caso dificultoso haber de ataJar al lago ( como
en realidad lo fué) viéndose que por otra parte e~a el .eficaz
remedio húbose de tomar el consejo y poner . en eJecuc1ón la
cerca." (1)
La obra consistente en un dique de 16 kilómetros de ~xte~~
sión se llevó a término y su alcance fué de tal importancia y sü
ejecución de nrngnitud tal, que ha merecido, y con ~azón, los el?gios de escritores antiguos Y mo&lt;lernos.
·
.
.

Los mexicano podían dejar de consignar el suceso, ya que con
tanto empaño cuidaron siempre de hacer constar en sus anales
los acontecimientos que de modo especial llamaron su atención;
y según sus datos, aquella vez el agua llegó a tocar las ramas de
los árboles y muchos infelices perecieron. (1)
¿ Qué hacer en tal dificultad? Motecuhzoma sintióse incapaz
para prestar auxilio a los habitantes de su reino y entonces acudió al consejo de quienes más que él saber pudieran.
Quiso su buena fortuna que por aquellos días gobernara a
distancia corta de su propio reino el más grande de los reyes
tetzcucanos que, cual el poeta rey David, ensalzado por el primer historiógrafo del mundo, se entretenía, ora en cantar dulces
cantares, ora en otorgar leyes benéficas y sabias para su pueblo.
"Motecuhzoma, nos dice Torquemada, envió al rey de Tetz-

Torquemada asienta: "que cierto fue hecho mm ~ero~co, ~
1
tle cora&lt;;ones rnlerosos intentarla, porque iba metida· casi tre~
cuartos de legua (la albarrada), el Agua dentro, y en partes mm.
honda y tenía de ancho más de cuatro brac;as, y de largo mas
de tre~ leguas. Estacáronla toda mui e_spesamente, las cuales
Estacas (que eran mui gruesas), les cupieron de parte a los Tepanecas, Coyohuaques y Xochimilcas; y lo qu~ mas 'espan~a ~s,
la brev8dad con que se hi&lt;;;o, que parece que m fué oída, m
ta la Obra, siendo las Piedras con que se hi&lt;;;o todo, de gmJas
muy grandes, y pesadas, y traiendolas de mas de tres. y cuatro
le()'uas d&amp; allí: con que quedó la Ciudad por entónces, reparada,_
pirque estorbó, que el golpe de las Aguas salobres, no se ~nco,n-.
trase con esotras dulces, sobre que estaba fundada la Ciudad.
Mostrase en esta Obra Ne&lt;;;ahualcoyotl, muy valeroso, y ?º me..· tecuh"oma
nos es f or&lt;;;ad o -.1v.10
"'
• porque ellos eran los primeros,
·
z

( 1) "Códice Telleriano Remensis apud. Kinsborough, Vol I, parte 4'
pag. 7. E l mismo geroglífico está contenido en el Códice Vaticano; Vol. 119
p. 110." Gonzá.Iez Obregón, Op. cit. p. ;:l8,

que ponían mano en esta Obra, animando, con su eJemp o,

~:S-

---)

'

o\

•

'

( l) Torquemada cÜ. por González Obregón. Loe. cit. p. 38.

�410

SOCIEDAD MEXICANA.

á todos los demás señores, y Macehuales que en ella enten-

dían." (1)
Y por su parte Don Francisco de Garay nos informa que
este_ di(J_ue gigantesco partía de Atzacoalco al Norte, y se dirigía
en lmea recta al Sur hasta lztapalapan al pié del cerro de la
Estrella.
·

i¡

"Esta obra admirable, agrega, construida de piedra, y barro
Y coronada de un fuerte muro de mampostería, se hallaba defendida por ambos lados, por una fuerte estacada que rompía
las olas y tenía una extensión de 16 kilómetros. Mediante ella
el gran lago quedó dividido en dos partes; la mayor al Oriente,
tomó el nombre de Lago de Texcoco, por hallarse esa ciudad en
su margen; la menor al Poniente se llamó lago de México, por te.
ner á la Capital _envuelta en sus aguas por todos lados .... " (2)
Tal fué el primer esfuerzo que los habitantes del valle hicieron para verse libres de la terrible amenaza que las aguas po.
nían sobre sus bienes, sobre sus moradas, sobre sus propias vidas; pero si la obra ideada por Netzahualcoyotl le dió mayor
fama y renombre y proporcionó un inmenso alivio a los mexica
a_iios desp•~és nn_a nueva calamidad volvió a poner en serio pe:
hgro la existencia de Tenochtitlán.
Refieren las crónicas que el déspota .t\huizotl no contento
c~n las agu~s que los claros manantiales de Chapultepec le prodigaban, qm~o.traer a la ciudad las de otros manantiales que
hacían la delicia de los moradores de Coyoacán.
Sería apartarnos de la índole y fin de este discurso referir
en .de~alle. cómo en el año de 1449 Hc.itzillatzin, en respuesta a
la md1cac1ón del emperador de México, le recomendó que no intentara traer aquellas !tguas so pena de acarrear innecesarios
peligros para su ciudad; cómo el tirano encolerizado por tal respue~ta ordenó la muerte de quién bien le aconsejaba; cómo los
enviados de A~uizotl volviaron para referirle que el cacique de
Coyoacán, haciendo uso de sortilegios y encantamientos se les
había mostrado ora cual águila voraz, ora cual tigre !uert~ y fie(1) Loe. cit. p. 39.
( 2) Francisco de Garay. El Valle de México, pp. 13 y 14. González
Obregón, Op. cit.

DE GEOGRAFIA Y E'STADISTICA,

411

ro; cómo sin que tales y tan terribles nuevas lograran aplacar a
Ahuizotl, éste pidió al pueblo de Coyoacán que le ~ntregara a
aquel mandatario, y cómo, tras de haber mandado ~Jecúta.rle se
hicieron las obras necesarias para que los manantiales .de Co- ·
yoacán Ue&gt;naran por fin el vehemente deseo de Ahuizotl; nos c?~tentaremos, pues, con decir que en brillantísima fiesta fué recibida el agua; que los sacerdotes lujosamente ataviados: tornaron
parte en esa fiesta, lo mismo que el emperador, qmen estaba
muy ajeno al pronunci:.tr su alocución de bienvenida al claro líquido, de que poco después habría de ser castigado en su orgullo y en su ceguera.
En efecto, cuarenta dias más tarde los manantiales hicieron
que el nivel de las aguas de las acequias de la ciudad sobrepasara éstas e inundiua campos y jardines y calles y casas. La
predicción de Huitzillatzin se había cumplido por ~ompleto. La
sordera de Ahuitzotl había traído una nueva calamidad para su
pueblo, que en parte pudo remediarse msi.s tarde al cegar .la_s
fuentes de Coyoacán, siguiendo el consejo de Netzahualp1lh.1
Todavía hubo otra inundación, aunque de menor importancia, en 1517.
Poco a poco la isla primitiva había venido ampliándose por
la desecación de los lagos que la circundaban, mas no por esto
los peligros de inundaciones habían desaparecido; Y_esto es de
tal modo cierto, que en 1555 bastó un a~uacero contmuado para que nuevamente la ciudad sa inundase por completo, a gr~do
tal que, según refiere un distinguido historiador, durante varios
días sólo se pudo caminar en canoas.
Los españoles experimentaron gran preocupación ante aquella amenaza que encontraban quizá más temible que la q~e ~ocos años atrás habían hallado en el heroico valor de los rnd10s
conquistados y, con tal motivo, en 23 de octubre del mismo año
el Virrey D. Luis de Velasco quiso en junta ce.lebrada c_on los
regidores del Ayuntamiento procura: ~os med10s ~~ evitar el
mal y de pronto acordó construir, imitando la VIeJa obra de
Net~ahualcoyotl, otro albarradón más cercano a la ciudad y que
partiendo de Tepeaquilla (hoy villa de Guadalupe) llegara hasta
Itztapalapan.
•
Nuevas inundaciones se produjeron en 1579 Y 1580_y era na-

ª

�.Jl2

SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

tural que en tanto no se procurara el d
pretendiera contener las a
.
esagüe del valle y sólo se
bría de lograrse cual l }nas, ningún _re~ultado d~finitivo ha' · o 11emuestra la t 'bl ·
tuvo lugar en 1604 que cubrió
.
ern. e rnund~ción que
ca~1 toda la Ciudad habiendo tardado en desaparecer má d
E
.
s e un ano.
n 1607, baJo el gobierno del Mar
.
se vió en peligro la ciudad
l v· qués de Salmas, otra vez
eran bastantes todos los
Yd_e Irrey, convencido de que no
t
.
reme 10s que h t
mtentado publicó un ha d
as en onces se habían
..
'
11 o so11citando q u
yectos para la ejecución del desaa'"
.e se presentaran pro.
t&gt;ue, ofreciendo en cambio recompensas ya fueran . d'
,
IU 1os o espafi l
·
les proyectos.
o es quienes formaran ta-

ª

Varios fueron los presentados
tfn, conocido generalmente o ' e~tre ellos el de Enrico MaraprobaJo por auto de 93 de p rt Ebnndco Martínez (1) que fué el
..,
oc n re e 1607
En aquel auto se acordó "
h. . ·
parte de la Laguna de San or?:i~b:~ E1ciera el desagüe por la
catepec pueblo de Hue.
huetoca y sitio nombrad d N h"
o e oc 1stonao
d
l
expe er las aguas del laao d Mé .
1;' • • • • • • e manera de
'o
e
XICO Slb que f
.
ahondar la parte por donde h bí d
uera necesario
guna de Oitlaltep"c y
I ah a e correr el agua desde la la.
'° • que ao rasepus·
·
c1·
eJecución." (2)
iera Inme 1atamente en
Enrico Martín, a pesar de la . . .
encontró de parte de sus
. opos1C1ón tenaz y resistente que
.
·
enemigos puso d d 1
c1ón sus proyectos, habiendo dado' . . e_s e uego en ejecuel día 30 de noviembre d l .
~rrnc1p1c; a la magna obra
e mismo ano de 1607
Para reunir a los traba'adores
. . .
trabaJ·o se pub]'
J
que qms1eran consagrarse al
1caron preaones y
d· t
que hubieran de dar por i:sultad se Icl aron to~as las medidas
O que os trabaJos
. 'b
E&gt;mpren derse tuvieran
u11 éxi't o competo
l
que I an a
• &lt;
González Obregón ase ura
·.
han podido hallarse los tPgxtos' Y_ s~ aul tondad es mucha, que no
origma es ni
·
¡
de los proyectos presentad
E .
copias., a o menos,
os por nnco Martín; pero por el Ba.
(1) Véanse las importantrs aclaraciones h
.
gón en la Memoria Historia Técnica
. ~chas por Lms Gonz,tlez Obresagf1e del Va!le de México Vol . I y ~~1ni~1st:ativa de las obras del de(2) Relación de e
' . · ~fl· 9u Y s1gmentes.
Op. cit.
epeda y C.trrillo, folios lO a 14. González Obregón,

413

rón de Humboldt ha podido saberse que presentó dos, uno para
agotar los trAs lagos de Texcoco, Znmpango y San Oristób.al y
.
otro sólo para el lago de Zumpango.
El desagüe había de hacerse por medio de una galería subterránea practicada en el ce.rro de N ochistongo como ya lo habían ideado en 1550 el Lic. Obregón y el maestro Arciniaga.
La obra de Enrico Martín es tanto más notable cuanto que
fué la primera galería subterránea que se hizo en tal forma; galería que según el decir de Humboldt tenía seis mil, seiscientos
metros de largo, 3.5 Met. de ancho y 4.2 Met. de altura. La obra
se completaba "con una reguera descubierta que conducía las
aguas hasta el salto del río de Tula por un trecho de 8,600 metros, y desde ese salto todavía tenían que bajar las aguas hasta
el Golfo de México cerca de la barra de Tampico ........ " (1)
Once meses bastaron a Enrico Martín para ejecutar aquel
famoso túnel (2) que no tuvo el éxito que se había soñado,
parte debido a los derrumbes que se veriticaron ~e allí a poco, parte debido a la guerra sin cuartel que le hir-ieron sus enemigos, pues lA impi&lt;lieron ejecutar las reparaciones debidas,
Esta guerra fué tal, que ido a España el Marqués de Salinas
y sin tener Enrico Martín defensor alguno, se enviaron basta el
Rey múltiples quejas contra éste, asegurando que las obras eran
inútiles para el objeto qne se habían intentado, y en cambio, su
construcción y conservación habían originado y originaban innúmeros dañ.os a los indios a quienes se ocupaba en los trabaJOS.

El ilustre cosmógrafo, como era natural, se defendió de manera muy fundada, de los cargos que se le hacían, mas a pesar
de esto, ya en sus últimos &amp;ños, cuando sus enfermedades y los
achaques de la vejez lo tenían cercano al sepulcro, todavía su.
frió el ser puesto en prisión, so pretexto de que había cerrado
la boca del desagüe, cuando en 1629 se tuvo el temor de que un
nuevo desastre ocurriera a la cinclad de México. Y el desastre
ocurrió, en efecto, pero fué debido a la imprevisión del Virrey
Marqués de Gelves, quien resolvió que el río de Ouauhtitlán no
(1) González Obregón, Op. cit. p. 103.
(2) Ensayo Político, Lib. III, Cap. YIII. González Obregón, Op. cit.

�414.

SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA y :11:STAl&gt;ISTlCA,

siguiera desaguando por las obras de Enrico Martín, sino que
volviera a los lagos a fin de darse cuenta de qué tanto era lo que
subían las aguas en tiempo de lluvias y convencerse de la inutilidad de las obras ejecutadas.
Tres días después de la prisión del sabio anciano, el 21 de
septiembre, un copiosísimo aguacero hizo que rebozaran las
aguas en los lagos; y la ciudad se inundó tan completameute
que todavía hoy las tradiciones y consejas nos hablan de aque.
Ha inundación. Entonces no sólo se pone a Martín en libertad;
sino que el Virrey ordena que vaya a ejecutar las obras que sean
necesarias para. "divertir y encarcelar el río de Cnauhtitlán" y
que pida el dinero y gente que sean del caso, expresando su opinión '·Sin resernar cosa alguna de lo que sintiere, pues como
persona por cuyas manos an corrido estas obras tendrá mayor
conocimiento de los daños, y respecto a su mucha edad, y enfermedades que tiene que le impiden el baxar a los S(?cabones
del desagüe, proponga el medio o persona de may:or inteligencia, y conocimiento de aquella obra, que le pueda ayudar, y el
industraerle para cualquier suceso de falta pueda proseguir en
la obra, en lo que se juzgare conveniente a ella ...... " (1)
De aquella terrible inundación nos quedan dos curiosas crónicas: la del P. Aleg-re y la del P. Franco.
El padre Alegre dice: "Encareciéronse los bastimentos con
inexplicable daño dH los pobres: no se oían sino clamores pidiendo a Dios misericordia, y continuas plegarias en las iglesias. Ni aun quedaba el &lt;:onsuelo de refugiarse a los altares y
al sagrado de las imágent' s milagrosas. Todos los templos estaban cerrados, y aun después de todo llenos de agua. Cesaron
los sermones, la f recnencia de los sacramentos, el com0rcio de
las tiendas, el tratü y corn1rnicación de las gentes, los oficios
mecánicos, y aun los públicos de Audiencia. y Tribunales .... "
"El arzobispo dió licencia para que en los balcones, en ta- '
blados que se formaron en las incrucijad1s de las ca!Ies y aun en
las azoteas de las casas, se pudiesen poner altares en que celebrar el santo sacrificio de la misa, que oía el pneblo desde los
(1) Cepeda y 09.rrillo, Relación, p. 27 del segundo foliaje. González
Obregón, Op. cit.

415

-~·
. as no con aquel respede las casas vecm '
. .
so
terrados y ventanas
l s sino antes con lágrimas: tuoso silencio que en los tem.p o s'acaba un tan nuevo y last1mo.
llozos y clamores que á los OJOS
F neo testi&lt;Yo de aquella gran
so espectácn1o.. . . "
y por su parte Fray Alo~s~ /~ uedó tod~ anegada y hecha
calamidad escribe que la cmr ~ ~l ac;as, templos, y todos sus
un mar de agua en todas sus ca .es,'éndoles de vivienda lo supe. d
sus cassas sum
vecinos a1s1a os en
b . tenia ocupados e1agua .... " (1)
. r de ellas que todos sus aJ º.s
1 p Franco no fueron de
rio
'
ll
contmúa e .
'
f é
. "Carro&lt;,;as ni caua os,
s s1'ruieron de todo, y u
.
Las canoa
i
prouecho en mu~ho tiempo. neO'ociaua y traginaua; y ass, en
el remedio y medio con que se é .º infinidad de canoas y remebreues días, concurrieron a M x1~~enas de éstos barcos, ~ ellos
ros: Las calles y pla&lt;,;as estau~n a inable para la pronis10~ ~e
. . ."ron de todo quanto
s1ruk,
. hay 11imgó glo que era trauaJ· o a ser ahmo,
.
una tan grande Repú.bhca; y :ola canoa cargaba lo q11~ neces1comodiclad y recrei~c1ón. Vna.tías mula.res. Fué lenguaJe co~ún
taua de muchos arrieros y bes
&lt;,;as" porque pobres y ricos
decir "todos andamos ahora e~ carro o_y sentados en las canoas,
pasauan la ciudad con mucho tsca:rs el mucho que tiene sus_tenque eran cano&lt;,;as de menos cos/, p En canoas se llevauan los
tar carro&lt;;a y animales que la. ire~.. , en barcos curiosos y con
cuerpos de los difuntos a la~ ;gle:~:;~~ Sacramento a los enfermucha decencia se llevaua e .ªn mu intado y dorado, su tay p h iéndole sombra otro
Vi el de la Cathedral, dice,
mos.
.
1 ra sentado, y ac
pete y silla en quema e cu m afiáua.nle otras canoas en que
(lu
P cam pam.lla quA' se acostumbra
d
con un itasol de seda. Aco la
iua gente que lleuauan luces, y
s atentos. Para resguardo e
iua delante para auissar. a ]_os men~cieron unas calc;adillas. Por
e pudiessen pasar las en·
l C ·1mientos de los edificios se
os
'é yparaques
t d
ellas andauan muchos a p1 ' ll se hicteron muchos puen es e
..
cruc1Jadas
y bocas de las ca
l bes . o pasasen las canoas . y las mas
madera, altos1 para que por o ªJ de cal y arena se cayeron en escassas que no eran de argamasa
ta inundación····" (2)
-

( 1) González Obregón. Op: cit: P·de131.
la Provincia de Sant'iago de Méx.i·
( 2 ) Segunda parte de la Historia

�416

SOCIEDAD MEXICANA

El terror que se apoderó de l
.
pues, justificado y explica que os h;?1tantes del país ·estuvo,
mo al único que pociía salvar
acu lera a Enrie? Martín coordenara que diera todo l
a catástrofe a la ctudad, y se le
qM estimara necesarias~;: r~:os y :jecutara todas las obras
les; anciano y agotado como e\ r;r a a ciudad de mayores maportantes servicios, para morí:~ a,lltodavfa pres~ó nuevos e ime a í ª poco olvidado, abandonado y solo.

d:~

¡.,

Seguir paso a paso los incide t
la muerte de E · M
n es desarrollados después de
.
nrico artfn, ocurrida e 1632
.
muchos y nuevos pr
t
n
' seria larga tarea .
oyec os se pr
t
,
obras se hicieron y es J. . t
.esen aron, muchas y. nuevas
.
'
us o menc10nar entre l
guieron en aquella obra 1 .
os que se distinMannel Cabrera que al; mh1.slml o a Fray Luis Flores y a Fray
'
ac I er D José A t · .AJ
yo nombre lleva la sociedad científic~
n omo zate, cui
que me honro en repre.
sentar; Jo mismo a D J
de la Escuela de Min·i~ ::qn ~ V~lázquez de León, fundador
' ' eª · osme de Mier y Tres Pala.
cios.

¡,
1 ,,

1

!'

1

Durante nn largo período d t'
.
por conquistar nuestra indep el ie~po, sm embargo, las luchas
ene enc1a prime
á
.
.
ro, Y m s tarde los
levantamientos armados q
. d'
ue siempre han sid
t
pa1s, ieron como resultado
.
o azo e para el
daderamente activo y que e que s~ suspen~1era todo trabajo ver.
siera empefio en conservar~ mubc as ocas.10nes ni siquiera se pu.
A
d. d
as O ras reahzadas
me m os del siglo pasado l .
. .
hizo que D. Manuel ST
1' a mundamón ocurrida en 1856
l iceo, a a sazón Mini t
d F
preocupara por evitar el peli ro
,
s ro e _omento, se
la ciudad; y la junta nomb ~ }uefconstantemente llmagaba a
nacionales y extranj~ros p ra a a e ecto, convocó a los peritos
las obras hidráulicas ,que s:~ .q~e presenta:ªº _un proyecto de
lle.
imera necesar10 eJecutar en el va-

·
1

'

1

De los varios proyectos formulad
en consideración el del t . t l os, .ent:e los cuales se tomó
Smith, hecho en 1847 fuéemenbe de el eJérc1to americano M. L.
ú ·
'
apro a o por consid
meo verdaderamente complet
'
erar que era el
--o y que merecía tal nombre, el
co, Orden de predicadores de la Nueva '
Obregón. Op. cit.

.
Espana. Lib. III cap. XI. González

DE GEOGRAFIA Y FBTADISTICA

417

del Ing. D. Francisco de Garay, proyecto que s!::guia la linea
indicada por Simón Méndez en 1630, y por Smith más tarde: es
decir, la de Tequisquiac y no la de Huehuetoca adoptada por
Enrico Martin.
•
Se iniciaron los trabajos; mas no pudieron lleverse a término a causa de las diversas vicisitudes porque atravesó entonces
el país y solamente logróse avanzar en forma considerable los
que tenian por mira formar la galería preparatoria que babia
más tarde de convertirse en el túnel del desagüe . de Tequisquiac.
En el período de 1856 a 1879, fecha esta última eh que el Sr.
Espinosa se hizo cargo de las obras del desagüe como Director
interino, varios ingenieros se distinguieron independientemente de D. Francisco de Garay, como D. Jesús P. Manzano y D. Ricardo Orozco, como D. Tito Rosas y D. Miguel Iglesias, como D.
Francis90 Jiménez y tantos otros que en diversos puestos estuvieron en conexión con aquellas obras. Espinosa mismo, siendo
un joven apenas, ingresó a formar parte del cuerpo de ingenieros·
del desagüe en 1871·y a sus trabajos de aquellos días quizá se
debió el conocimiento profundo que adquirió de la forma y manera en que las obras debían ejecutarse para que en verdad tuvieran éxito.
En los antecedentes que hemos buscado acerca de Espinosa
hallamos que nació el 3 de febrero de 1836, en la ciudad de Guanajuato, y que hizo parte de sus estudios en dicha ciudad; vino a
esta capital en 1860 para terminar su carrera profesional en el
Colegio de Minería, y realizó este deseo en 1803, después de ha~
ber efectuado en Pachuca la práctica correspondiente.
Con anterioridad a su nombramiento dl3 Director interino de
las obras del desagüe, había estado largo tiempo prestando sus
servic.ios en ellas, como dijimos ya: porque desde 1871 en que
fué nombrado Ingeniero auxiliar, trabajó sin que hubiera interrupción hasta 1876. Obtuvo entonces permiso para ir a las mi- .
nas de Real del Monte; regresó en 1877 ya con el carácter de Primer Ingeniero, y la familiaridad que tuvo con aquellas obras,
repetimos, le permitió darse cuenta exacta de cuáles eran las mayores dificultades que debian vencerse, y lograr, en suma, que se

�418

SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

trocara en realidad lo que fué un sueño, lo que fué una ilusión por
tantos siglos.

1
·1
1

1

,1

La sólida instrucción de Espinosa y 13u clara inteligencia
quedaron demostradas en el informe· que en 1879 presentó a la
Secretaría de Fomento, respecto del desagüe; pero como ya hicimos constar que desconocemos cuanto se refiere a la ciencia de
· la Ingeniería, no queremos analizar las obras de Espinosa con
~uestro propio juicio, y por eso invocaremos las opiniones emi!das ?n ocasión solemne por uno de nuestros más distinguidos
mgemeros.
Espinos:\ tuvo una de aquellas satisfacciones que pocos hombres logran. Su participación en loa trabajos del desacrüe fué tal
. . de Ingenieros y Arquitectos
º
Y ta
. n val"10.sa, que la Asociación
qmso ~endule el mayor tributo que estaba a su alcance: hacer~e disfrutar en vida de una verdadera apoteósis; y en solemnís11na sesión verificada en hoaor suyo el
de abril de 1900,
· ~- Manu~l M. Oontreras, el ilustre ingeniero a quién tanto debió ~sta ciudad de México dijo, entre otras cosas, al hacer el
· elogio de Espinosa:

25

. ". · · · · estando encargado de la Secretaría de Fomento, como
Oficial Mayor el Sr. Ingeniero D. Manuel Fernández Leal present~ ~l Sr. Espinosa un informe en el que propuso el proyecto
defimt1vo para el desagüe del Valle, muy razonado, con los datos,
planos Y cálculos q ne le servían de base y con el correspondiente
presupuesto. La Secretaría de Fomento estudió de nuevo el asunto. Tomó en consideración los argumentos del Sr. ingeniero Garay, ~n contra de la línea de Acatlán, trazada por el ingeniero
Iglesias, sobre la que se habían ejecutado los trabajos; proponiendo que se ab_andonaran éstos, y que se aprobase un trayecto de
túnel en la hnea de A.metlac, que disminuiría en cosa de 900 me.
tro~ la longitud del.túnel y que tendría un desemboque natural
meJor que el de Tequisq uiac. Además, el Sr. Garay sostenía que
las dimensiones del Canal y del Túnel debían ser adecuadas para el gasto.de 33 metros cúbicos por segundo. Domo el Sr. Espinosa consideró que no presentaba ningún inconveniente el desemboque del túnel en Tequisquiac, que las obras hechas sobre
la línea de Ac~tlán re1Jresentaban un valor que no debía perderse, que eran útiles para apresurar la conclusión de los trabajos, y

419

que en compensación de la menor longitud del túnel, propuesto
por el Sr. Garay, las lumbreras tendrían que ser más profundas
que las de la línea de Acatlán, que en su mayor parte estaban ya
labradas; propuso que no se cambiara. el trazo del Túnel de Tequisquiac. El volumen de agua que debía salir del Valle, y que
era el dato indispensable para. determinar las dimensiones y pendientes del Gran Canal y del Túnel había sido objeto de serias
discusiones; porque había faltado base satisfactoria para determinarlo. El Sr. ingeniero Iglesias lo estimaba en 41 metros cúbicos por segundo, el Sr. ingeniero Garay lo calculaba en 33
metros y se babia adherido á esta opinión el Sr. ingeniero D.
Jesús P. Manzano, opinando el Sr. Ingeniero D. Angel An guiano, que seria suficiente hacer las obras para dar salida á 14
metros cúbicos por segundo.
"El Sr. Espinosa no quiso fundarse en hipótesis, sino en observaciones; y en vez de ocurrirá la altura udométrica y á suposiciones sobre pérdidas debidas á h absorción del terreno, se
fundó en la variaciones del nivel del lago de Texcoco en los periodos de lluvias, durante quince años. (1) Tomando un promedio racional de este ascenso, y conociendo con exactitud la superficie del lago, calculó con pr~cisió~ el volumen de a~~a al
que había necesidad de darle sahda; siendo para ésto suficiente
el gasto de 17 metros cúbicos por segundo, con cuyo dato pudo
ya fijar las dimensiones y la pendiente del Gran Canal y cJel
Túnel.
"La forma de la sección transversal de éste, fué objeto de
especial estudio que hizo el Sr. Espinosa, y que _por razón de
tener que servir para gastos variables, propuso que fuera oval,
compuesta de un trapecio, cuyos lados serían las cuerdas de
cuatro seamentos de círculo, logrando asi que tuviera gran re.
sistenci1¡t,°superficie amplia y un perímetro ~elativamente corto.
La forma de la sección propuesta por el Sr. Espinosa fué exa.
minada por el Sr. ingeniero D. Leandro Fernández, quien la
aprobó, habiendo empleado un procedimiento distinto de cálculo. La bóveda del Túnel debia ser de ladrillo, y la cubeta de re(1) Espinosa hace constar que le sirvieron para sus cálculos las obser.
vaciones hechas por el Sr. D. Juan Luna.-.A.. M. O.
4

�420

,,,,

SOCIEDAD MEXICANA

cinto labrado. Con éstos y otros datos, que sería prolijo enumerar, presentó el Sr. Espinosa su informe á la Secretaria de Fomento, proponiendo un proyecto económico, completo, fundado
Y definitivo para ejecutar las obras del Desagüe general y direc.
to del Valle, que obtuvo la aprobación del Sr. Presidente de la
República en 30 de Septiembre de 1879. Es este proyecto el que
se ha llevado a cabo, con algunos perfeccionamientos que durante su ejecución fueron propuestos· por el mismo Sr. Espinosa." {l)

'

1,

1

Las dificultades con que Espinosa tuvo que luchar para lle.
'V'ar a término aquellas obras, emprendidas en 1886, fueron a veces casi insuperables; ya eran las filtraciones para las cuales h1s
más potentes bom has resultaban insuficientes; ya eran las brt3chas que el lago de 'l'excoco abría, amenazando paralizar los tra.
bajos futuros y destruir los ejecutados; ya eran los tropiezos de
la administración de esos misinos trabajos, que a veces solían
ser tan serios, como los que oponía la naturaleza misma, pero
apoyado por el gobierno del Sr. General Porfirio Dfoz; que re.
solvió no omitir sacrificio alguno para realizar aquella obra colosal, apoyado por la Junta que manejaba los asuntos del Desagüe del Valle, Espinosa, con. la vista siempre hacia el fnturo
no vaciló en su esfuerzo.
'
Hubo un momento en que la Junta creyó que llamando en
su auxilio a ingenieros extranjeros, las obras podrían apresurar.
se más aún y el ingeniero de puentes y calzi:idas en Bélgica, a
cuyo cargo se hallaban las atarjea3 de aquella capital, fné llamado a fin de que examinara lo ya hecho y diera su consejo res~
pecto de lo que faltaba por hacer; vino, en efecto, visitó las
obras, rindió su informe, y sugirió las modificaciones qne de.
bian efectuarse. Espinosa entonces, modesto como siempre, invocó de nuevo el auxilio de sus conocimientos en Ingeniería y
pudo demo3trar que si lo que había hecho bien hecho estaba
también era preferible hacer lo que él había indicado; y Jogr¿
demostrarlo porque el informe suyo y el del ingeniero Derote

J

( 1 Manue~ M~ Contreras. Discurso en ~on_or de Espinosa, pronunciado en ~5 de abril de 1900. Anales de la Asoc1ac16n de Ingenieros y Arquitectos de México. Vol. IX. pp. 58-60.

DE OEOORAFIA Y ESTADISTICA

421

fueron sometidos a un consejo formado por los ingenieros más
competentes que entonces había en México, y éstos, tras de un
examen científico de ambas opiniones, hubieron de resolver que
era Espinosa quien tenia la rnzóu de su parte. (1)
Para darse cuenta de lo que significa la obra llevada a. cabo
por Espinosa, debernos decir quo sólo clel Gran Canal, que partiendo de las goteras de la ciudad da México to~a en su trayecto el lago de Texcoco y atra.vies!:\ los de.San ?nstóbal Y Xalt~pec tiene una longitud de cuarenta y siete kilómetros y medt.o
hasta el origen del Túnel de Ttlqnisquiac; que para constru~r
dicho canal hubo que desalojar un volumen de más ele once millones y medio de metros cúbicos de tierra y que, aunque la parte posterior del túnel había comenzado a ser perforada ya desde
los tiempos d..i Garay, puesto que se había principia~o la galería
preparatoria, el avance del túnel era de sólo 424 m. oO ~ el tramo de bóveda construida de 357 m. (2) y hubo nec~s1dacl de
efectuar una labor bien ruda para conciuirlo y revestirlo ~n su
extensión de 47,527 metros, tarea que, como antes hemos dtcho,
en ocasiones llegó a causar, si no desfallecimientos, si preocupaciones por extremo serias.
.
Sin embargo, Espinosa llevó las obras a su térmmo el 17 de
mayo de 1900.
.
Al verificarse la inauguración solornne de dichas obras, el
Presidente de la República, General Porfirio Díaz, que por su
parte como ya hemos dicho, había coopora,lo con el mayor em peño 'a la realización de aquella obra, después de hablar de la
importancia que aquel acto tenia para todos los habitantes del
Valle de México; después de poner de re~lto la deuda que éstos hablan contraído para con el personal de la J'.mta del Des"e hi'zo elogio especialísimo del Director técmco ele aquella
agu,
·
M'tl
obra monumental, cuyo nombre, según el primer ag,s rae o, está simbolizado en la misma obra "para que lo conozcan las ge.
f ut uras en su imprescindible desfile y,, hasta
las más
neramones
.
remotas tengan ocasión de tributarle su respeto. (3)
- -{l)
- Rosen do E sparza. Memoria HMórica
, Técnica y Administrativa de
las obras del Desagüe, etc. Vol. l. Libro Y_· PP· f&gt;54--551'l.
(2) Luis Espinosa. Op. cit. Vol. l.. Libro III. P· 383 ·
.
.
(3) Gilberto Crespo y Martínez. Discurso en honor de Espmosa, pro

�422

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SOCIEDAD MEXICANA

Y uo fué la ~e este Jefe de Estado una alabanza consagrada
a uno de sus amigos y predilectos, sino un tributo de reconocimiento .hacia la inteligencia y trabajo de Espinosa, toda vez que
la humildad de éste y quizá el desconocimiento de su propio valer le hicieron vivir una vida obscura y retraída. Cuántas ocasiones vimos al sabio anciano caminar por las calles sólo con la
abstracción que suele ser la única compañera de los hombres de
estudio, sin que ni por su porte modesto, ni por sus maneras
sencillas pudiera nadie distinguir en él a quien había llevado a
feliz término el anhelo de tantos gobiernos y de tantos hombres
a quien habh cabido la gloria de resolver un problema quepa~
recia de resolución imposible.
A Espinosa se debe también en gran parte la conservación
de miles. y miles de vidas; porque sin el proyecto snyo que hizo práctico el desagüe del Valle y de la ciudad de México no
hubiera_n sido posibles el drenaje y saneamiento de la ciu~ad·
y las inundaciones seguirían siendo una amenaza constante pa~
ra la metrópoli.
A este propósito decía el Sr. Contreras en su discurso ya citado:
"El Sr. Espinosa propuso que se disminuyera la pendiente
del túnel para que se bajara 2 metros 75 centímetros el fondo
del ?-ran Canal. Este perfeccionamiento introducido por el Sr.
Esprnosa, es á mi entender, el que más beneficios ha produci·
para la generación actual y para las venideras ... . " pues así
tienen hoy fácil salida lo mismo las aguas pluviales, que los reriduos de la ciudad. (1)
Nuestros hijos a12..enas podrán creer que hace sólo unos cuantos años, para facili!fr el tráfico en las calles principales se usaba de barquillas y de puentes de madera como antañ.o se había
hecho, cada vez que se inundaba la ciudad.
Un joven alumno de la Escuela de Ingenieros, el Sr. Astía.
zarán, decíanos hace ppco, y esto es cierto: "si cuantos habitamos en esta hermosa ciudad valorizáramos lo que debemos a

Espinosa, todos y cada uno babrlamos de levantarle un monumento."
La Sociedad de Geografia·y Estadística ha hecho, pues, obra
de justicia al honrar a Espinosa; y la Sociedad. Científica ":Antonio Alzate" que consideró a este sabio mexicano como a uno de
sus más distinguidos miembros, se ha sentido justamente agradecida porque se le invitara a unir su tributo de admiración a
aquel que con Netzahnalcoyotl y Enrico Martín forma. una gloriosa trinidad de hombres, que lucharon coh talento y energía
sumos para librar a México de las inundaciones, ha.hiendo sido
Espinosa quien logró la victoria más completa.
AL~ERTO

ª.º

ª?ril

nunci.ado en 25 de
de 1900. Anales de la Asociación de In nieros
ge
y
Arqmtectos de México. Vol. IX. p. 7:J.
(1) Qontreras. Loe. cit. p. 62.

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DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA,

--~.QJ~--

M.

ÜARREÑO.

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SOCIEDAD MEXICANA

DE GF..OGRAFIA Y ESTADISTICA.

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LA CASA DEL CONDE DE REGLA
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Por el .socio Sr. Manuel R. de Terreros.

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El gasta~o epít_eto de "Ciudad de los Pala~ios" que suele
~arse á México es mdudablemente menos merecido eu la actuahd_a~ _que lo fué en la época colonial, puesto que los modernos
ed1~Cios. no presentan ni la extensión ni magnificencia de las
residencias que adornaron un tiempo esta metrópoli y que hoy,
desaseadas y desfiguradas, dan poca idea de lo que antaño fue.
ron. En cuanto al lujo que en ellas había, aunque mucho se habla riel de la edad moderna, ague! era en alto grado superior.
. E~ comprobación de mi aserto, voy á procurar hacer la descr1pc1ón de una r~sidencia particular en el México del siglo
XVIII, para que sirva de comparación á las actuales.
De las mu~has pe~sonas que diariamente tra.nsitan por la calle de San Fehpe Nen, pocas serán las que se fijen en el enorme portón y enmohecidos herrajes de un vetusto caserón que se
halla en la acera que mira al Norte, al lado del Teatro Arbeu.
Pues e?a casa faé la morada del primer Conde de Regla, cuya
memoria perpetúa el Nacional Monte de Piedad.
· S~ se mira la casa de cierta distancia,-la. acera de enfrente,
eJemplo,-se notará desde luego que los balcones de la planta
b_aJa ha~ sido abiertos en época moderna, pues ni sus dimens10nes
su forma _acusan la arquitectura que estaba en boga
en México en el siglo XVIII. Atiguamente la única abertura
que tenía la casa del Conde, en la planta baja era el zaguá
siendo la tradición ;iue á ambos lados de él se ~ncontraban

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grandes bodegas en las cuales guardaba el opulento prócer. las
barras de plata. doblones y peluconas producto de sus ricas
minas del Real del Monte, para usar una frase vulgar, pero expresiva, "como maíz." Y cierta~ente tales ~od~gas no habían
menester ni de lnz, ni mucho menos de ventilación.
Ocúltase en la actualidad la piedra de cantería y tezontle da
la fachada bajo numerosas capas de pintura y del lienzo de pared que se halla sobre el zaguán, entre los dos balcones del cen~
tro del piso prindpal, ha desaparecido el enorme escudo de armas que antaño estaba alli esculpido.
La distribución interior nada ofrecía de notable, pues se
componía (como la mayor parte de las casas mexic"lnas), de amplio patio con piso de recinto, escalera monument~l adornada
con lambrines de azulejos y un gran cuadro de la Virgen de los
Dolores, y anchos corredores sobre los cuales se abrían las diversas piezas de la casa y cerrados con cristales hermo~eados
con farolas de hierro forjado, bancas de madera tallada, tibores
chinos y "macetas de la Puebla" que poco tenían que envidiar
á las clásicas de Talavera ele la Reina. Mas no es esto á lo que
deseo referirme, sino al mobiliario interior de la casa, para lo
cual me guiaré por los inventarios que se hicieron en 1782 para
la testamentaría. del Conde de Regla. (*)
Era privilegio de los títulos de Castilla el tener en su casa
un salón en el cual, sobre gradas y bajo dosel, á manera de trono, babia de encontrarse el retrato del Monarca reinante con un
sitial debajo, substituyendo los Grandes de España el retrato por
las armas reales. El Salón del Dosel de la Casa del Conde de
Regla medía aproximadamente, siete metros de ancho por qui~ce de largo; hallábanse tapizadas sus paredes c~n damasco roJo
de Italia con cortinajes, dosel y goteras de la misma tela, adornada con galones y flecos de plata; y el sitial e~a. de caoba, fo.
rrado de terciopelo de seda carmesí, con guarmc10nes, clavos y
perillas también de plata. De este mismo metal, Y ricamente
cincelado, era el marco del retrato de Carlos III, así como los de
un gran espejo y diez láminas de la vida de Nuestro Señor y de
la Virgen, y seis grandes pantallas con dos albortantes cada una,
(*) Ms. en mi poder.

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SOCIEDAD MEXICANA

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

Lue constituían el adorno de las paredes. Contra la severa viguería de cedro resaltaban dos florones, también de plata cincelada, de los cuales pendían sendos candiles de lo mismo con
dieciseis albortantes ~ brazos cada uno. La sillería, que s'e hallaba ordenada formalmente al rededor del salón, consistía de
dos docenas de taburetes de laca blanca con molduras doradas
Y asientos de damasco cermesí; y completa~n el mobiliario "do 3
"tibores de losa de china de más de vara y media de alto" y ''una
"mesa de caoba de dos varas de largo y una y tercia de ancho."
Contiguo al salón del dosel se hallaba el del estrado, cuyos
dos grandes balcones se cubrían con cortinas de damasco pendientes de galerías de madera tallada y dorada como en el otro
salón; pero el tapiz de éste era de terciopelo carmesí ·adornado
con ancho galón y fleco de plata. Ocupaba el prE:ferente lugar un
gran Crucifijo de marfil sobre una crnz de ébano, con cantoneras,
clavos y potencias de plata, y colocado bajo un baldoquín de
terciopelo cuyo remate y demás adornos eran del mismo metal.
Deba.jo del Crucifijo y sobre una plataforma se hallaba el estrado, .compt~esto de un canapé de caoba con asiento de terciopelo,
haciendo Juego con treinta y seis taburetes. Pendían de las pa.
~edes diez- pantallas con dos albortantes cada una y siete espeJOS grandes, todos con marc,JS de plata. Cubría el piso una ''alfombra turquesca" y á los lados de la puerta principal veíanse
"dos Tibores de pta. con sus tapas y Mesas en que están, de lo
"mismo de más de vara y quarta de alto," pesando en conjunto
trescientos treinta y nneve mal'cos, seis ochavas. Completaban
el ajuar dos "medias mesas" ó consolas de caoba y un reloj cuya caja era de tres varas y media de alto, "forrada de pta. Cala"da y cincelada, con sus Garras y .Almenas de lo .ipismo." El
techo, florones.y candiles eran idénticos á los del salón ·del dosel. Estos dos salones tenían vista para la calle de San Felipe,
ocupando todo el frente de la casa.
Dado el carácter del Conde de Regla quien miraba con la
mayor veneración y respeto todo cuanto atañía a la Religión de
sus mayores, no es de extrañar que en el oratorio de su casa hubiera un verdadero derroche de lujo, así es que encontrarnos en
los inventarios citados, entre otras, las siguientes partidas:

"El sotabanco del altar de plata, sincelado, son sobrepuestos
"de lo mismo, con barias reliquias y ceras de Agnus."
'·Un corateral que se compone de doscientas setenta y dos
"piezas, con su Imagen de Nuestra Sra. de los Dolores; la Pea"na quatro pilastras y su concha; todo de plata, con sobrep.ues~.
"tos de lo mismo, y varias ceras de .Agnus."
"Un frontal &lt;le plata sincelado con sobrepuestos &lt;le lo mismo:"
"Dos Obalos de plata, sincelados, y con sobrepuestos de lo
"mismo, el uno con la Imagen de la Purísima Concepción, bor"dada, y el otro de la misma Imagen de pintura."
"Dos pantallas grandes de plata sinceladas, antiguas, de dos
al bortantes."
Hallábase tapizado el Oratorio con 1'damasco carmesí de Chi"na, con dos Cortinas y sus Goteras &lt;le lo mismo" y cubierto casi en su totalidad por cuadros, nichos, Crucifijos, Patentes de
Hermandades, relicarios, ramilletes y demás, todos, por supues.
to, de plata; y del ''cielo pintado en él el sol y la luna," pendía
un candil de plata sincelada con dieciseis albortantes. Riquísimos eran los vasos sagrados y de plata sincelada las vinajeras,
campanas, blandones, atriles, candeleros y demás. En cuanto á
los ornament0s, inútil es decir que eran de las más ricai telas,
adornadas con galones de oro y plata, y los manteles y amitos
con finísimos encajes.
El Tocador de la Condesa de Regla estaba tapizado de '•Da"masco &lt;le China amarillo con su Gotera formada de Galón de
Plata," y de la misma tela eran las cortinas que colgaban de ga;.
lerías de madera tallada y dorada. Como muebles tenía un "To"cador con sus Gabetas, Mesa, Luna, y ()1 Marco de esta con su
"tarja, todo de plata sincelada y en el medio de la Tarja ó pena,
"cho sinceladas y pintadas Las .Armas de la Señora Condesa."
midienclo tres varas de alto por más de vara y media de ancho;
una "papelera de caoba fina de dos cuerpos, con un San Pedro
"de escultura dorado arriba, los tiradores y chapas de Latón,
''&lt;los Lunas de cristal en las Puertas de a vara de alto y cerca de
"media ~le ancho;." una espineta, ó pequeño clavicordio, y nueve escabeles de nogal, forrados de damasco amarillo. Pendían
de las paredes cuatro pantallas .y un gran espejo con marco d~
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SOCIEDAD MEXICANA
DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

plata cincelada, y del techo un candil igual al de los salones.
Cubría el piso un tapete azul y blanco.

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Contigua al Tocador estaba la Recámara principal de la casa, con sus seis puertas cubiertas con cortinajes y goteras de
damasco carmesí, y adornado con un "Rodastrado de Damasco
"de Italia, con su Moldura tallada y Dorada," dos pantallas de
plata y varios lienzos de asuntos místicos, ceras de Agnus y de.
más. Encima de sendas cómodas y consolas de caoba y grana.
dillo se hallaban los siguientes objetos:
"Un Nicho ó Marco en forma ele cuadro de E vano, con N ues"tra Sra. de Guadalupe de Marfil dentro, las quatro apariciones,
"varios Anjeles, Jocotines y otras figuritas de Marfil, una capi.
''llita con su adorno de plata, y dho. Marco con sobrepuestos y
"concha de plata.''
"Otro Nichito con el Nacimto del Hijo de Dios, también de
; Marfil, forrado por fuera en terciopelo carmesí, su coucha y so.
"brepuestos ó guarniciones de plata sincelada."
"Otro Nicho de Madera pintado y dor~o y d~ntro una Ima.
. "gen de Nnestra Sra. de Loreto, con su Tiara, corona y Mundo
"del Niñ.o de plata sobredorada."

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"Dos Corazones con sus vidrios en Uno está el Nifio Jesús
"y en el otro el NacimiP.nto, con las Imágenes de Marfil, con .flo.'
"res car tu Ji nas."
La cama era de "Madera con sus Pilares h.Jlados y dorados,'•
con rodapié y cortinas de damasco, y tenia á la cabecera un bal.
doquín con su Crucifijo de Morfi! y plata. Dos roperos, el uno
"de caoba con su tarja de la misma Madera tallada, y Anjelitos,
"filoteado de sisa de oro," y el otro ''de tres puertas pintado
"de verde y dorado;" un biombo chinesco, y doce taburetes de
granadillo con asientos de damasco completaban el ajuar.
Costumbre que hasta hoy se observa en muchas casas mexicanas es la de tener una "Asistencia,'' salón que por ser menos
lujoso que el principal sirve para recibir á lc,s familiares y personas &lt;le confianza, escribir, etc., etc. La asisiencfr1. de la Con.
des~ de Regla tenía, como casi todos los cuartos de esa casa,
cortrnas y ro&lt;lastrado de damasco carmesí, y marcos de espejos
y cuadros, pantallas y candil, de plata cincelada. Entre las nu-·

429

merosas imágenes de santos que adornaban la estancia, podemos citar los siguientes:
"Una Repisa de Madera dorada y sobre ella un Nicho como
';de á tercia tambien de Madera dorado, con tres vidrios, con
•·una Imagen de Nra. Sra. ele los Dolores, con su vestido de
"tela."
''Un Marquito de Carei y evano, con sus sobrepuestos de
"plata, con Santa Maria Magdalena de Marfil, y los Azotes, res"plandor, y sinto de Oro, con esmeraldas y Ruvies."
Cubría el piso una alfombra azul y blanca y eran los muebles
"dos papeleritas pequeñ.as de dos cuerpos de caoba, en sus Mesas, con los tiradores y chapitas de Latón dorado, sus Lunas en
"las puertas;" una consola de granadillo, veinte taburetes ~e la
misma madera con asientos de damasco, una clave, y un b10mbo de diez hojas, con la historia de "Lucinda y Velm·do."
Lo más sencillo y menos lujoso de toua la casa era el comedor, pues, además de los estantes, mesa y taburetes d~ ce~~o, sólo tenía como adornos ';diez patses de papel de china; pero
compensábalo la esplendidez de la vajilla, compuesta de u~as
veinticinco docenas de platos, cuarenta platones, doce bandeJas,
cincuenta y cuatro fuentes, diez candelabros, y numeroso.'! vasos y demás, todo de plata, así como los tenedores, ~u~haras y
cuchillos que seria prolijo enumerar. ·De todo el serv1c10 de mesa, la pieza más hermosa era un ramillele1·0 ó c~ntro, como decimos ahora, de plata cincelada, que pesaba novecientos dos marcos, seis onzas y dos ochavas, y que se valuó en 1782 en $11,736.
Guardábase desarmado, en cuatro baúles.
.
La Recámara del Conde contenía, además de la cama y cortinas de rigor, un gran cuadro de San Pedro, su Patró~, Yotras
.seis pint~ras de Santos en -sus marcos de madera con mcrusta-·
ciones de plata· dos arcas grandes de cedro con cerraduras de
hierro labrado, 'y un biombo, "achinado y dorado. " En cu~nt.o
á su despacho, que era el cuarto contiguo, formaban sus pr1nc1pales muebles una "Papelera de dos cuerp,~s, de cao?a, con per.
•·files dorados" un reloj de ''pendula real en su caJa azul, tres
mesas, un cadapé, un biombo de damasco azul, y veintid~s sillas de "Madera gateada" con asientos de damasco, haciendo
juego las cortinas,

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Al primero de estos muebles, seguramente, se refiere el Dr.
M~rro~ui, cuan~o al hablar del primer Conde de Regla en su
Historia de la Cmdad de México, dice lo siguiente:
· "Tenía en su despacho un escritorio con un cajillo de muchas gavetas, en cada una de las cuales ponía cantidad distinta
c~e _dinero, dejando una enteramente vacía; cuando un pobre so·hcitaba de él alguna limosna, confiando su socorro á la Provi-dencia, le d~cía que abriera una de esas gavetas y tomara Jo que
e~ ella hubiese; no pocos necesitados se encontraban perplejos
viendo allí mayor cantidad de la que esperaban, y volviéndose á
él l~ pregunraban si todo aquello habían de llevarse, á lo que
contestaba que si, puesto que Dios se los había dado; mas si
algu~~ tropezaba ~on la gaveta vacía, nada le daba, aunque se
deshiciera en súplicas y en lágrimas. (*)
Completaban el adorno del despacho doce cuá.dros del Apos.
tolado, uno de Nuestra Señora de los Dolores, dos paisajes en
marcos de ébano, y una repisa con un "Niño Jesús de Talla
'
"con su Túnica de Seda y tres potencias de plata."
En cada recámara de la casa, además de los muebles corres.
pondientes, había cortinas de damasco rojo, amarillo ó azul un
baldaquín con su crucifijo, una pileta de plata para agua be~dita, un biombo chino ó de damttsco, y numerosos cuadros de santos; y en una de ellas una imagen de San Miguel, de marfil y
· plata, de ,más de una vara de alto.
· .Larguísima sería la lista que podríamos dar de los numero.sos pequeños objetos que guardaba aquella casa, bibelots que
hoy en día se pagarfan.á peso de oro; y. para no cansa-ros dire·mos que todas las dependencias de la casa estaban en relación
Jus -unas con las otras.
..
Par~ terminar, y como nota curiosa, apuntaremos algunos Je
· los ~bJetos_que se hallaban en la cochera del Condt::. de Regla:
Una silla de Muger, de montar de terciopelo carmesí con
•·guarnición de Galón de plata, su freno, cavesadas, y riendas,
"con sobrepuestos de plata."
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. · · "Una silla Brida co.a ef hebillaje &lt;le plata éstribos y cavé. !'zadas.''.c
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. . .
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,,~·) ~:·. ·. .... . .. -- .
. ..,, '
(*) J. M. Marroquí. La Ciudad de Méxioo. Tom~ n. p; 449. ·

431

DE GEOGR-AFIA Y EllTADISTICA

SOCIEDAD MEXICANA

"Una estufa de Gala, forrada por dentro de terciopelo car'·mesf, y guarnición de plata, colgadura blanca de seda, y por
"f uP,ra, tallada y dorada, buena herramienta, con dos castillejos,
"con tres vidrios castellanos ...... y sus remates labrados."
•·Un Cupé dorado con seis remates, vestido .por dentro de pa"ño encarnado guarnecido con fleco de seda blanca, tres vidrios
"castellanos,· el juego todo encarnado, la herramienta delg(l,da."
"Un Forlón de Gala, forrado de terciopelo carmesí, guarne"cido de oro falso _por denti:o, doi:ado por f.!Iera. con ocho rema"tes."
Júzguese por lo que antecede- st-en la época colonial había
ó no extraordinario lujo en las casas grandes, y compárese con
el de las actuales. ·Es- cierto que estas a,;e'ntajañ i las antiguas
en comodidades é higiene, así como los automóviles aventajan
á losforlones y est?.ifas -¡fo--rapidezy -niovimiento: pero el lujo
de hoy en día no es seguramente como aquel que, se~ú~ -s~_dice,
hizo al Barón de Humboldt calificará México c?mo la "Ciudad
de los Palacios."
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MANUEL ROMERO DE TERREROS.-

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SOCIEDAD MEXICANA
DE GROGBAFIA. Y ESTADISTICA,

LA EDUGAGION POR EL JUEGO
y LOS JUGUETES.

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Por el socio Sr. Ing. Félix F. Palavioini.

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Nadie discute ya i;ntre las e t
que loa niiios J' neguen y l . tg n es cu1tas la conveniencia ·de
· e m erés esenc'alf ·
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y los juguetes tienen en la educación inf:ntif.1mo que el Juego
Naturalmente que nosotros no
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juguetes sistemados y de 'ue os ~ s .re~e amos contra el uso de
ra convertir el entreteni~ie! r~tific1osamente dispuestos pa.
plinada y hacer del recreo nat o
re, en. ~na ensefianza discj.
cativos.
ura una prisión de métodos edn-

t

Somos francos adversarios dE: I
froebelianas una especie de culto os que h~n hecho de las ideas
de sacerdotisas especialmente ins!:~d:eces1ta para su. función,
los mecanismos del cred
s en las doctrmas y en
ras de kindengarten o mºa!s!:: se es~~~ dd~nominan.do profeso.
O
para Jar mes de mfios "
. l .
.
reemos que cuando al jue o sel
tajas desaparec~n iomediatamg t e quita a libertad, sus ven.
en e.
1a educación por los juguetes
debe ser
padres, los maestros y hasta l
b
preparada por los
llado camino de la legislaciónº:!~1:;nantes, pero no por el tri.
la doctrinal, sino inuirectame t . ' plor del precepto o fórmu.
'ó d .
n e, lmpu sa o por la 1 .
o1 n e Juegos que edu ue
.
vu gar1za.
juguetes bellos y barat!. n, y estunulando la constru~ción de
Si está comprobad

1 ·
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o que os Juegos éJercen una poderosa in-

433

fluencia en la educación físic11 de los nifios, no debemos estar
menos convencidos de que los juguetes favorecen eficazmente el
desarrollo de la inteligencia.
Mirando jugar a los nifios podemos cercioramos de que la
previsión, la energía, la decisión, las concepciones rápidas, el
carácter en fin, son vivamente ejercitados en los recreos infan.
tiles.
Es cierto que los juegos de los nifios no suelen ser sino una
imitación de los adultos con quienes viven, los juegos no son
sino el reflejo de las costumbres domésticas, sociales y nacionales.
•
Paseando por las tardes en el jardín de Tullerías de Paris,
observamos a los niños franceses jugando a los soldados y haciendo desfilar bajo la fresca sombra de los árboles, batallones de
infantería, regimientos de caballería, y escuadrones de artiHeros, llevaban fusiles de madera, caballos de cartón, y cafiones de
hoja de lata, pero el aspecto del conjunto era hermoso, marcha.
ban los nifios con aire marcial, rectos los cué::rpos, las frentes
levantadas; aquel pequefio ejército infantil se sentía con los
bríos de la guardia Napoleónica y añoraban las palmas inmarcesibles de Magento y Austerlitz.
En el "Central Park" de Nueva York gustamos de muy diversos rspectáculos viendo jugar a los niños yankis: sobre rieles
de latón, marchaba nna locomotora veloz, bajo un florido enra.
mado, dos nifios araban la tierra mientras otros con herramientas
para madera, construían afanosos un palacio diminuto; en el la.
go, niñas y nifios, hacían evolucionar a una verdadera escuadra
de vaporcillos alegreml:'nte empavesados con banderas del país;
sobre la cn!retera otros chicuelos rubios y fuertes, impulsaban
máquinas automóviles y en las llanuras los jóvenes y las seño.
ritas jugaban Tennis y Base Ball.
En nuestro hermoso paseo de la Alameda, hemos aprovechado momentos deliciosos mirando jugar a los niños de nuestro
país; todos sabemos que el juego más di vertido entre los niños
mexicanos es el de las corridas do toros: un mestizo mofletudo
y brusco hace de toro y embiste con decisión y bizarría, fiel.
mente copiadas a las bestias salvajes, mie!}-tras los toreros ágiles y ligeros para la carrera, saben escaparse de los golpes bru.

�SOCilmAD MEXICANA
DE GEOGRA.FIA Y ESTADl~TICA. •

tales c0n giros y saltos propios ele los veteranos del toreo; entre
eUos hay banderilleros de arrojo y matadores ele serenidad y
destreza consumadas, y hasta algunos que dese~pefian el resignado papel de caballos para los picadores y ele mulas para el
1rrrastre de las re!les muertas.
· En los aparadores de las jugneterías francesas predominan
los juguetes militares, cornetas, tambores, soldados de todos los
tamafios, espadas, rifles y cafiones.
En fas juguP,terías norte-americanas hay mayor número de
árados, palas, hdces, z'a papicos, sierras. martillos, máquinas de
vapor y un surtido enorme de _motores.
• 1

Estos detalles bastarán para formarse un juicio exacto de
que los jueg~.s infantiles no son en realidad sino la copia
la
caricatura de las acciones de los grandes.
Quiéh discute que en México somos un pueblo de tristes?
· .Los que hemos viajado por el extranjero, hemos podido hacer observaciones en más grande escala sobré nuestra singular
pobreza de diversiones; pero aquí mismo, en la República, cont'rastan nuestrM monótonas aficiones ante la bulliciosa algarabfa."de los extranjeros celebrando sus fiestas peculiares y solemos Jivertirnos, a pesar nuestro, en las expléndidas fiestas de
Covadonga que los españoles organizan o en los suntuosos festivales con que los franceses conmemoran anualmente la toma
de la Bastilll;l el 14 de julio.
En cambio, es original, la feria mexicana de noviembre; en
la extensión de un kilómetro, instalamos una larga serie de mal
construidas barracas donde se Yenden por cientos y basta por
millares, esqueletos cie cartón, calaveras de jalea, "muertitos" y
"muertote~," carrosas fúnebres de tercera clase, mausoleos para
difuntos ricos, y ventrudos cadáveres de pasta de almendra rellenos de chocolate.
Es. seguramente un gran progreso que ya podamos censurar
~st~s. cosas descaradamentb sin temor de herir la susceptibilidad
nacional.
Cuando en el mundo entero se persigue mejorar las costumbres y -embellecer la vida, es oportuno que empecemos a hablar
en voz alta de la urgente destrucción a que es menester proce.

o

1

1, :
11111

..

1,

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1.,

1

435

damos, de viejas costumbres, tradiciones ridículas y hábitos degradantes.
Enseñarles a los niños a comer muertos aunque éstos sean
de pasta de almendra azucarada, no es realmente una afición
digna de estimulo.
No podemos suprimir a los niños taurómacos, mientras los
grandes empeñen sn abrigo o vendan su reloj, para ver matar
toros a Reverte y a Gaona.
Está bien, sepamos llevar ligeramente esa carga; pero ¿no podemos ir poniendo en las manos de los niños juguetes bien presentados, armoniosos y estéticos?
El escritor francés Marcel Braunschvig escribe a este respecto: '·No olvidamos que el juego tiene por misión desarrollar
en el niño la fuerza corporal, la agilidad física y la destreza manual, así como cultivar su inteligencia. su sensibilidad general
y su voluntad," pero principalmente el Sr. Braun~chvig cree que
los juguetes contribuyen ante todo para la educación estética de
los niños y exige que por la eleganeia de sns formas inculquen
la nocióu de la belleza y por lo sugestivo de su aspecto, despierten en la imaginación del niño, un miraje poético.
Está claro pues, que si la psicología del juguete, persigue una
educación artística, no de1en ponerse en manos de los niños
figuras de monstruos, de enanos, de jorobados, de chatos repugnantes o de negros contrahechos, de mendigos cubiertos dellao-as de sacerdotes en actitudes deshonestas sobre vasos de not,
'
che, como nuestros alfareros de Guadalajara envían al mercado
de las más concurridas ferias del país.
Habiendo tanto bello que imitar, copiar o reproducir, es imperdonable el afán de cultivar el gusto por los objetos feos, ridículos o repugnantes.
El canto y la música comienzan a ser en las escuelas. poderosos elementos de educación que pronto transformarán el gusto
de nuestro pueblo, perfeccionando sus sentimientos y encauzando diestramente su instinto hacia más elevados pensamientos y
más cultas inclinaciones.
Fomentemos también el gusto para los juegos y los juguetes, que las muñecas no sean ni viseas, ni tuertas •. ni jorobadas,
sino de cuerpos armoniosos, mejillas rosadas y OJOS perfectos;
6

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436

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1111

1 11

SOCIEDAD MEXICANA

que las piñatas no sean cabezas de fiera, sino maceteros de rosas y que nuestros dulces sean de figuras artísticas en lugar de
lúgubres "mnertitos."
Es bueno enseñar a nuestros niños la alegría de vivir, lasana y buena alegria que ya grandes, les proporcione facilidad para ~ncontrar en sí mismos fértiles recursos de bienestar.
La preparación técnica para bastarse en la ruda competencia por el pan es indispensable, pero no es menos interesante
saber educar al espíritu para la conquista de la dicha, que no
es otra cosa sino la habilidad bastante para saber ahuyentar de
nosotros el temor, el deseo, la envidia, la malevolencia, la avaricia, la malicia, la intemperancia, que se suman para formar la
tristeza de los hombres.
La simplicidad en nuestros gustos no excl~1ye que sean de· licados y finos y una de las condiciones para ser feliz, no es precisamente la resignación, que es cualidad de débil, sino el embellecimiento de lo que se posee, que es aptitud de creador y de
fuerte.
Epicuro dijo: '·El hombre que no se contenta con poco, con
nada está satisfecho" y Epicteto no quiere que empeoremos nuestras desgracias afl.ijiéndonos por ellas: "Debo morir--dice-mas,
¿debo morir en la tristeza? Debo sor reducido a prisión, mas
¿debo llorar por ello? Debo ser desterrado, pero, ¿se me puede
impedir que vaya al destiero con alegria y satisfacción?-Es
que os aprehenderé-¿ Qué dices? ¡oh hombre! puedes aprehender mi cuerpo, mas no mi alma, ésta no 1a puede subyugar ni
el mismo Júpiter."
John Lubbok, en su amable libro "La dicha de la vida," se
expresa así: "Leemos y admiramos a los héro.es de la antigüedad; pero cada uno de nosotros debe librar las batallas de Maraton y de las Termópilas; cada cual halla la esfinje sentada al
borde del camino por que ha de pasar; a cada cual como a Hércules, se le propone la elección entre la virtud y el vicio; somos
libres de igual modo que Paris de dar la manzana de la vida a
Venus, a Juno o a Minerva."
Pero es preciso dar a las almas de los n~ños no sólo todas las
fortalezas para resistir a las tentaciones, sino saber prepararles

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

437

tan dulce optimismo que les sepa menos desagradable lo amargo que se vean forzados a probar.
Mientras podamos proporcionar alegrías, evitaremos penas
y nadie nos obliga a repicar las campanas de nuestra torre, con
lentos y quejumbrosos sones, si po.demos hacer que la alegría
casc11.belee y que la risa bienhechora bro'.e y corra como arroyo
cristalino.
Haced que rían y canten los uiños, dejad que en los parques
correteen libremente como las liebres en los bosques.
Cuando llevéis de la mano los niños al jardin, que no sea para contarles sus pasos, limitar sus saltos y cuidar melindrosamente la limpieza de sus trajecitos bordados o el charol de sus
botas nuevas.
Dejad que gr.iten, que charlen y que rian, dejad que su vocerío aturda la pesada somnolencia de los misántropos, tanto peor
para éstos si no saben que la alegria de los niños es más digna
de respeto, que la nostalgia de los anacoretas .
Si '}Ueremos sanear a la humanidad de muchoR desfallecimientos incomprensibles y de muchas debilidades dolorosas y
de muchas vacilaciones enfermizas, enseñemos a jugar a los niños; eduquemos en la edad infantil el gusto por los entretenimientos poco complicados que se improvisan junto a los floridos
ramajes de los árboles, como bajo los faunos de bronce y los
enegrecidos pedestales de los monumentos que decoran jardines
y plazas.
Que crezcan riendo los niños, así se habituarán a ver el camino fácil y color de rosa el porvenir.
En cada edad debe distribuirse el empleo de1. tiempo de manera que rinda el mayor provecho posible, y el organismo mismo se encarga_ de exi(sirlo así.
En la edad escolar, los juegos entretienen sobre todo, las
manos y los pies: en la juventud, son los sentimientos, es el corazón el que predomina, y en la edad madura el pensamiento se so.
brepone y absorve la mayor parte del tiempo y la mayor cantidad
de energía del hombre.
Es preciso pues, permitir que los niños corran Y rían, desarrollen sus músculos con movimientos sueltos y al aire libre;
que los jóvenes dancen en los salones, canten al pie de las rejas,

�SOCIEDAD MEXICA...'U

•

·¡¡1,·11,
1,11,1

r '"

reciten versos eróticos, narren cuentos románticos y ocupen mucha parte ele su tiempo en sofiar y en amar; y que los hombres
maduros hagan invadir sus cavilosos espíritus con pensamientos profundos y se embarguen, en la soledad &lt;le las bibliotecas,
con la grati.1. compañía de sus lecturas preferidas.
La historia de la humanidad está ahí: en el juego del niño,
la canción &lt;lel joven, la meditación del viejo; corno las estaciones de la vida, tienen sus frutos peculiares; la infancia, requiere el bullicio y la despreocupación; la juventud el entusiasmo y
el amor, y la vejez la experiencia y la sabiduría.
Todos hemos lamentado cuando la infancia pasó, no haberle dedicado todo el tiempo que imperiosamente nos exijía y recordamos con tristeza aquellas reclusiones dentro de los muros
de nuestra casa, cuamlo forzados a tener un libro entre las ma.
nos, nuestros ojos estaban fijos en la verde prad~ra en el jardín
lejano, en la riente algazara de los chicuelos del arr~yo. Lamen.
tamos esas horas robadas al goce infantil, corno saboreamos la
amargura distante por desdenes ya olvidados de nuestras novias
pasadas.
El niño qne no juega se siente pronto hombre y el joven que
no se divierte se siente pronto viejo.
José Santos Ohocano, eh un íntimo y hondo lamento, ha escrito esta estrofa:
"Yo no jugué de niño por eso siempre escondo
ardores que estimulo con paternal cariño.
Nadie comprende, nadie, lo viejo que en el fondo
tiene qu~ ser un hombre que no jugó de niñ.o."

Si los padres y los maestros tienen el deber, y saben frecuentemente cumplirlo, de procura." entretenimiento y diversión a los
niños, los Gobiernos por su parte deberían preocuparse porque
estos esparcimientos infantiles se faciliten.
En París hace algunos años se estableció la costumbre de
celebrar anualmente concursos entre los fabricantes de juguetes, con premios para los autores de las más ingeni0sas inven-

439

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

ciones; lo que además de fomentar el buen gusto entre los ni.
ños, impulsa la pequeña industria.
Digna de imitación es esa idea y en repetidas ocasio?es ~emos iniciado la conveniencia de que en las escuelas pnmarias
los Profesores de Trabajos manuales establezcan concursos entre sus discípulos y es seguro, que discretamente dirigidos, los
ingeniosos niños serían ha.bilísimos fabricantes de juguetes; t~l
vez así se sabría cuál es la verdadera afición de los niños, qmzá se descubriesen aptitudes no sospechadas, talentos ignorados.
.
Nuestro pueblo tiene que principiar por aprender a diver~irse para llegar a la conquista del título de culto, pues la afición
por el juego es justamente la demostración de que un pueblo
salvaje ha dejarlo de serlo.
Fomentemos el gusto por los juegos y porque los juegos sean
de buen gusto.
FÉLIX

F.

PALAVICINI.

�HO

SOCIEDAD MEXICANA

LA ESTADISTICA BANCARIA
EN MEXICO.

DE GEOGRAFIA Y ESl'ADIS'rfCA.

44L

estudio, dando motiyo á que, como antes se ha dicho, dedi;iue
·
ahora mi atención solamente á los Bancos de la capital.
Para proceder con el orden y claridad exigidos por los traba.
jos de la índole del presente, empezaré por examinar las cuentas del activo, entre las que figuran en primer término, la Cartera de los Bancos; comprendiéndose en las cifras de que consta
el cuadro siguiente, el Nacional ele México, el de Londres y México, el Internacional é Hipotecario de México, el Central Mexicano y el Agrícola é Hipotecario de México, que funcionaron
en esta capital;_los tres primeros, de 1897 á 1905; el cuarto de
1899 á 1905, y el quinto de 1901 á 1905; ó sea, en el período á
que se refiere este capitulo.

ESTUDIO PRESENTADO A LA SOCIEDAD MEXICANA DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA

BANCOS DE LA CAPITAL.

POR EL SOCIO ACTIVO
PROFESOR D. FRANCISCO BARRERA LAVALLE.

4

I·

VI
Como ofrecí en el capítulo anterior continuaré en éste el
examen de las otras cuentas que corresponden á la primera subdi vísión del último período que asigné á este estudio; ósea de
1897 á 1905, con la única modificación de que en vez de ocuparme en esta ocasión en los renglones de los balances que pertenecen tanto á los Bancos de la capital como á los de los Estados, me referiré únicamente á los primeros, a fin de evitar que
el presente capítulo adquiera mayor extensión que la fijada á
los anteriores.
Según alguna vez he indicado en el curso de este trabajo, la
Ley de Instituciones de Crédito de 19 de marzo de 1897, fijó á
los Bancos de conceción federal, la nomenclatura de las cuentas
á que debían sujetar sus balances mensuales, y por la circular
de 16 de octubre del mismo año de 1897, se previno á los establacimientos citados, quo hicieran en los documentos de que se
trata, la debida separación entre el metálico en caja y los billetes de otros Bancos; esto, aumentó, naturalmente, el número de
cuentas que figuran en las Estadísticas qficiales, y me obliga á
mi vez, á aumentar los cuadros de que consta esta parte de mi

Años

Valores en Cartera.

Préstamos sobre
Prendas.

1897 .. . ..... ...... ... ... . $
1898....... . . . . . . . . . . . . . .
1899.......... •, . . . . . . . . . .
1900.... ,.. . . . . . . . . . . . . . .
1901...... . ., . . . . . . . . . . . . .
1902.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1903. ... ..... ....... ·. . . . .
1904. . , . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1905. . . . . .. . . . .. . . . . .. . ..

36.375.185.53
40.771,183.72
57.466,328.26
59.439,786.12
59.658,998.06
65.283,080.61
66.211,696.88
72.601,037.31
85.045.519,60

$18,513,531.76
18.733,533.26
27.841,390.82
26.515,806.01
29.192,445.78
39.781,020.86
48, 763,685.88
49.865,026. 72
72. 908.594.04

Las cifrás que anteceden 'son sobrado sugestivas por si mismas para que haya necesidad de dedicarles largas consideraciones; únicamente diré, para mejor inteligencia del cuadro anterior, que los aumentos de $48.670,334.07 en los Valores en Cartera y de $54.395,062.28 en los Préstamos sobre Prendas, no se
debieron á sólo el est'lblecimiento del Banco Central en 1899 y
al Agrícola é Hipotecario en 1901, sino al acrecentamiento en
las operaciones de los tres primeros que ya funcionaban desde
1897.
La crisis monetaria de,1900 interrumpió por algún tiempo
el progresivo desarrollo de la Cartera de los Bancos de la capital, como se ve por las cifr1.1,s casi idénticas, que se registraron

�442

DE GEOGRAFIA Y ESTADISTICA.

en los años de 1900 y 1901; pero ya en 1902, vuelve á iniciarse
la prosperidad en esta Cllenta hasta alcanzar, en 1905, las enormes cantidades anotadas en el cuadro anterior.
Además de los préstamos y descuentos aparecen en la Cartera de los Bancos de la capital cifras qne corresponden á los
préstamos hipotecarios y refaccionarios, cuyo movimiento consta en el cuadro que sigue:

BANCOS DE LA CAPITAL.

Años.

1

~·
¡,

443

SOCIEDAD .MEXICANA

1897,, ................... $
1898......••............
1899..... ... ............ .
1900.................... .
1901., .................. .
1902..................... .
1903.......... . ......... .
1904.................... .
1905.................... .

Préstainos
Hipotecarios.

4.513,747.04
7.103.451.80
9.903.976.26
10.354,617.78
14.011;999.87
16 192.281.03
16.730,197 ,31
16.812,620.46
17.941,301.26

Préstamos
Refaccionarios.

BANCOS DE LA CAPITAL.

Años.

Metáiico en Caja. ·

1897., ...•.... . ......•... $
1898................... . .
1899 ................ . ... .
1900...... . ............. .
1901,, ........... . . .. .. . .
1902.................... .
1903 ..•.••................
1904.................... .
1905 ............... : ... .

30,237,060.12
30.665,812.26
41.401.420,61
37.659,980,50
36. 902,382. 54
29.159,654-84
38.424,623.14
54.6-!9.468.66
37.629,023,47

B,lletes de otros
Bancos.

$ ........... .

................
4.558 337.00
3.010,362.00
4.001,300.00
5.200,629.00
4.407,710.00

$ ..... -. ......

520,000.00
954,500.00
1.040.246.25
2. 774,438.71

Las cifras anotadas en los préstamos hipotecarios, no corresponden sola~ente á l~s ~ancos Internacional é Hipotecario y
Agrícola~ H1potecar10 smo tam™én al de Londres y México,
que practicó en el período en que me ocupo, algunas operaciones con garantía de bienes raíces.
Los datos q.ue aparecen en los préstamos refaccionarios pertenecen exclusivamente al Central Mexicano. El aumento de
c~rca d~ catorce millones de pesos eo los préstamos hipotecarios al .fin del periodo que reseño, prueba el gran desarrollo que
el crédito de esta índole llegó á adquirir en los últimos años.
Sabido es que el metálico en Caja en las Instituciones bancarias, sólo representa un fondo de garantía; pero como éste se
relaci?na muy i~timamente con la circulación fiduciaria y los
depósitos á la vista y á corto plazo, es de interés conocer las cifras que al movimiento de caja corresponden:

La circunstancia notable que se advierte en el cuadro que
antecede, respecto de las existencias metálicas de los Bancos de
la Capital; es el descenso determinaclo en ellas por la crisis mo~
netaria q ne se inició en 1900 y cuyos efectos no empezaron á
desaparecer sino hasta 1902.
El hecho ele que en 1905 la cifra de la exitenci.i metálica se
baya reducido de modo.considerable en los establecimientos han.
carios de la capital, se explica por la tendencia que entonces
prevaleció de minorar, lo más que se pudiera, el volumen de la
moneda de plata que constituía las reservas de los referidos
Bancos, en previsión de los efectos que habría de producir la
reforma monetaria, que en ese año se decretó.
También es de notarse que, no obstante que desde 1897 se
previno á los Bancos que los billetes de otros establecimientos
se hicieran constar en renglón aparte en los balances mensuales,
esta partida no empezó á figurar en las Estadisticas oficiales sino hasta 1901; razón esta por la cual, en el cuadro que antece. de se fija, como fecha inicial, el referido año de 1901.
Figuran también desde el mismo año de 1901, en los repetidos balances mensuales, los valores de in mediata rea1ización ;
renglón que se forma, en lo general, de titulos de la Deuda Pública , Acciones Bancarias y otros de la propia índole.
El cuadro siguiente demuestra el movimiento de estos valores en los Bancos de la capital, en el periodo de 1901 á 1905,
7

�SOCIEDAD MEXICANA

D1!: -0:EOGRAFIA Y ESTADISTI1::A

VALORES DE REALIZACIÓN INMEDIATA.
C8 ntidades.
• ••• $

~ños.

1901. · · · · · · · · · . . . . . . . . . .
1902. · · · · .... ·..............
1903 ... · · .. · · ............ :..
1904 · · · · · · · · · · .......... ' .. :
1905. · · · · · · · · · ............ .

1.337,674.83
2.747.478.07
2 863 947.65
3:109 458.00
11.353:981.52
1

.
d
el aumento en los valoComo se ve por las cifras anotda as, qu~ me ocupo, fué de
fi del perio o en
res expresados, ~n n
ll l únicos tenedores los Bancos
.
00 o· siendo de e os os
$10.000,0 · ,
, 1 é Hi otecario de México.
.
Central Mexicano Y Agnco
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de mayor importancia
en de las cuentas
l
Terminado e exam
rrne en las que c.orres1 B
8 pasaré á ocnp:1
.
del Activo de os aneo ' .
, 'mdo por las cifras que
d
1 Pasivo de los mismos, comenz,
pon en
¡ ·ó fid ciaría.
. .
se refieren á la mrcu am n
~
.
los Bancos de Em1s1ón,
Dicha circulación la constl~nyen, enl Hipotecarios, los bo.
d
á la vista· en os
]os billetes al porta. or yn los Refa~cionarios. los ele Caja.
nos de bste nombre, y e
t
las cifras qLrn corresponEn el cuadro siguiente se an~ an d. títulos, en el período
den al movimiento de estas tres c ases e
de 1897 á 1905.

º

ª

ª

.

BANCOS DE LA OAPIT .\L.
Bonos Hipotecar'c,

Bi!lcte•

Añ &gt;S

en circulaci;noo

38 113 56
1897 · · · · , · · · $ · • .
1898. . . . . . . . 41.080,240.00
7:, 196 00
1899. . . . . . . . 44.3 :,, .
1900. ... . . . . 39.962 774.00
1901.... . . . . 42.159,467.00
1902 ........ 47.163,759.00
1903 ........ 43.041,413 00
1904 ........ 41.396.059.00
1905 ....... . 46.932,653.00

en circulació.1.

2.897,800.00
4.797,600.00
.6" 800 00
6.9 "-• .
7.679,000.00
9 616.700.00
9.851,200.00
10.387,900.00
11.636,500.00
00
12.541.300.

.$

Bonos de Caja en
cir.;1:lación.

$ .......... .
· ·' .. ' .... .
......... ..
766.600.00
1.554,100.00
3.068,500.00
2.155,600.00
1.769,600.00
3.182 100.00
.

las cifras anotadas, la circulac16n. ~e
Según se desprende de
. , l adro anterior, adqumó
d't
fiO'uran en e cu
los títulos de eré l o qne º t 1 rfofo qne examino; en os
1
un notable incremento duran e e pe "

billetes, salvo la ~lepresión q lle proiujo la crisis monetaria de.

1900, la circulación, .comparada la cifra &lt;le 1897 con la de 1905,
aparece aumentada e!l $8.700,000í en los Bonos Hipotecarios, lai
diferencia de más fué de $9.600,000; y en los de Caja, no obstante, que en 1902 hubo de lograrse por el Banoo Central, (que es el
único que los emite en e¡;ta capital), una cifra extraordinaria,
que no clebe tomarse como punto de comparación, la cifra de
1900, equiparada á la de 1905. produce un aumento de $2.400 OOOf
que es digna de atención por las dificultades q ne siempre ha
ofrecido nuestro mercaclo p::tra la aceptaciórt de dichos bonos.
En cuanto al movimiento de depósitos á la vista y á plazo,
en el lapso de tiempo en que me ocupo, ha sido el siguiente:
BANCOS DE LA CAPITAL.
Años.

Depósitos á la
vista.

1897 ..•....•$ 886.840.67
1898 . . . . . . . .
672.960. 75
1899. . . . . . . .
388,596. 72
1900... ... .. 2-974,413.14
1901. . . . . • . . 5.400.778.01
1902. . . . . . . . 7.464.418.52
1903. . . . . • . . 7.639.286.88
1904........ 4-923.972.09
1905.. . • . . . . 24.137,005.47

Depó,itos á
plazo.

Total.

$2.043,453.05
2.198,486.64
6 361.357.43
6.63ti,379.37
7,407.379.74
6.326,559 20
5.707,152.13
6.314.983.37
6.312,167.12

$ 2.930,293.72
2.871,447.39
6.749,954.15
9.335,770.57
12.808,157.~5
13.790.977.72
13.346.439.06
11.238,955.46
30.449,172.59

La irregularidad en las cifras de los dépósitos de una y otra
clase, no debe llamar la ate nción de quienes sepan que su acu.
mulamiento en las Cajas de los Bancos obedece á dos factores
principales: á la abundancia en el me-rcado nacional de capitales sin empleo 'y al tipo aceptable de intereses qne por los dep6sitos paguen los Establecimientos de crédito; sin embargo, en
el cuadro anterior hay diferencias que s'e apartan de la normalidad. en Jo que á esta cuenta se refiere, y procedi:i, por lo mismo, entrar en algunas explicaciones que permitan formar cabal.
concepto de la diminución que se observa en 190i en los depósitos á la vista y del considerable aumento de los mismos en
1905. Respecto de lo primero, esto es, de la baja de los depósi.
tos en 1904. corresponde exclusivamente al Banco Central Me.

•

�:x1icano, él que se refirió en el informe de su Consejo de Admi;
nistración de 1900 á. la tirantez monetaria que se acentuó en el
e-jercicio de 1904; y en cuanto á lo segundotósea.rel aumento de
$2,7.500,000 en los- mismos de-pósitos á fines de 1905, se explica
pot la modificación en la legislación bancaria qll€ se llevó á cabo el 13, de.mayo del último año citatl&lt;&gt;; y en la cual se estableció~
que los depósitos en cuenta cc,rriente disponibles á la vista, aun
c-nandO' caus&amp;ran interesesr deberían qonsiderarse co'l'lprenclidos
en la preveoeióu á que alude el art. lo de la ley &lt;le 19. de marzo
de 1897.
Aunque eomo he dicho en alguno de- los capítulos anteriores
de este estudior los datos. que c-.&gt;ne&amp;pontlen en los balances á las
cuentas corrientes tanto deudoras como acreedoras, no han podido senir de base para aedneciones que demuestren la marcha
progresiva de los préstamos y depooitos efectuados en esta forma, por el englobamiento que en aquellas- se hacía hasta últi-mas fecha3 de las cuentas subdivisoras, que no pertenecian ái
unos ú otros, como complemento de los datos estadísticos que
hoy analizo1 doy el cuadro siguiente, que se refiere á ambas clases de cuentas; omitiendo acerca de la:s mismas los comentarios
qúe en rigor debieran hacerse.
:BANCOS DE LA CAPITAL,
Cuentas conientes,
deudoras.

Cnentas couic1.,es
acreedoras.

1897...••• , ..••..••••. . . . $ 25.695,993,11
1898................. . . . . 30.257.242 42
1899,. . . . . . • • . . . . . . . . . . . . 27.065.968.22
1900...•.. , .... , , •. , ... . . 31.000.62,6.20
1901-.. . ............. . ... 40.822856.47
1902..... . •..... , . . . . . . . . 53.387,065 41
.1903, .. , . . . . . . . . . . . . . . . . . 70.073.915.82
1904................. , .. 85.780,141.81
1905 .......... .. : ..... ,, .. 142.243,621.19

$ 44.893.697.65
50.754,415,86
62.326,964.97
57.936,406.26
63.576,393.25
77 .299,805.84
113.174,762.81
155.932,602.29
184.5-90,741.69

Á~os'.

En el próximo capítulo habré de examinar las mismas cuentas enumeradas en éste correspondientes á los Baneos de los Estados, en el mismo período de 1897 á 1905 y que, el poco espacio de que ahora he poJido disponer, me ha impedido que también me ocupara en ellas.

--~[@*"-•

��</text>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Fue el órgano difusor de la mencionada Sociedad alcanzó durante el siglo XIX un número crecido de volúmenes, en los cuales aparecieron los trabajos científicos y literarios de los miembros de la misma. Las interrupciones que aparecían en la publicación del Boletín fueron motivadas por la inestabilidad política del país y por la falta de recursos económicos con los cuales costear esa publicación; sin embargo, los volúmenes que se imprimieron del Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística son numerosos y constituyen un ejemplar valioso para el investigador del siglo XIX mexicano. </text>
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              <text>Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística,  1912. Quinta Época. Tomo 5. No. 8. Octubre</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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