<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4447" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4447?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T19:25:38-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3005">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/101/4447/Arte_y_letras._1914._Vol._1_No._7._Abril._0002012423.ocr.pdf</src>
      <authentication>4801839fbfde019244021ff48e704116</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="119646">
                  <text>Registrado como articulo de 2~ clase, e-1 26 de Febrero de 1914.

Segunda Epoca.

,

.

Sábado 4 de Abril de 1914. ·

Tomo 1.-Núm.- 7.

�INDICADOR

"Arte y Letras"
Se publica todos lo, sáb,: ios por la

Cía. PerlodístiGa MexiGana. S. A.
DIRRCTOR:

J. M COELLAR.
GERENTE:

MIGUEL LANGAR ICA.
OFI CINAS:
3~ Riucooada d~ Sao Diego 41.
Teléfonos:
M"x 20-85 Nt! ri.-Eric. 14-51.
Apartado postal 45 bis .
MEXTCO , D. F .
PRECIOS
Ejemplares sueltos . . . . . . . . . . . 20 cs.
S ubscripción. trimestre .. . .... 2 50
Extranj •ro. trimestre. . .. . . ... 5.00
con excepción de Est;¡dns Unidos y Cu•
ba, en donde regirá d mismo precio
que para la República.
NO GIRAMOS

TODO PEDIDO DEBERA VENIR
CON SU IM PORTE.

No se devuelven originales.

PRONUNCIAMIENTO
Los estimables colegas coti•
dianos dicen que el Conservatorio ;\acional de Música y Arre
Dramático, según su última y
pomposa deiügnación oficial. va
a convocar a una junta de ''filólogos, literatos y actores" cuyos
nombres figuran en listas de
'' respetabilísimas autoridades:"
para que discutan acerca de la
manera como debe pronunciarse
el español en las clases de declr.mación del establecimiento.
, Yo no soy, ni presumo de ser,
ninguna de las tres cosas: ni mucho menos autoridad en nada : y
por esto tengo la seguridad de
que mi hum ilde nombre no ha de
figurar en esas honrosísimas listas, ni he de ser de los elegidos
que levanten su vm: en medio
de tan respetable y severo auditorio. Por lo tanto puedo entretenerme en charlar con mis bondadosos lectores, ya que sé q ue
mi opinión no ha de hacer variar en un ápice la de los autorizados varones que in tegren las
juntas oficiales.
A primera vista parecerá que
ya que se trata de pronunciar el
español, no habría más que pronunciarlo como lo pronuncian
lo,;; españoleé. Dt: esta manera

se respetaría la tradición del idioma que, desde antes de ser importado a la América, es decir,
hace unos cuatro siglos o poco
más. se ha pro"unciado en la
península ibéric,, como se pronuncia ahora: se respetaría la memoria de los que nos hicieron el
obsequio de uno de los idiomas
más bellos del mundo y se conseguiría la uniformidad del habla española en tocl.o el mundo.
Pero ante estas al parecer razones, se leva 11tan otros •antos
inconvenientes: porque si bien es
cierto que ahora se pronuncia el
español en casi toda España si bilando la s, linguo-dentando la
z, haciendo otro tanto con la c
y desdoblando el sonido líquido
de la 11, no siempre ha sucedido
así, y si queremos co nservar las
tradiciones de l lenguaje, estaría
más pue to en razón que los españoles pronunciaran como nosotros y los andal uces, ya q ue así
se pronunció el castellano hasta
hace mu •\' poco más de cuatro siglos; s in que sepamos por q ué
prevaleció la pron unciación actual 5obre la usada a ntiguamente: así e, que la tradición no e:;
razón en favor de la pronunciación castellana de ahora, y es
muy prcbable q ue muchos de los
conquistadores de la Nueva España ha) an pronunciado como
aprendieron de ellos los indios.
En cuanto a la uniformidad
de l hab!a española. tampcco se
consegniría mucho, pues que los
neolatinos, que no pronunciamos
de acuerdo con Castilla. somos
una inmensa mavoría ,. lo más
prubahle es que l~O todos quisiéramos adoptar h pronunciación
castellana, caso de que ella se
adoptara en la clase de declamación de nuestro conservatorio. Y
si a los neolat rnos de América
sumamos los muchos provincianos de la mis111a Es paña que no
están de acuerdo con el modo de
pronunciar en Casti lla, tendremos que no se habría u niformado nada; y ya que los castellanos
son tan pocos, harían mejor en
pronunciar como nosotros, lo cual
es más facil que hacerlo como
ellos, y así se acabaría la carencia de uniformidad de pronunciación.
Por otra partP.: creemos que se
✓,

trata de fundar una escuela nacional de declamación, y una de
sus características serfa la manera de pronunciar, peculiar de
nosotros, con nuestro canto propio y nuestra acentuación y c:-intidad que también son enteramente distintas de las de los castellanos r ancios.
El art ículo de donde hemos tomado los datos de la próxima junta dice que Fernando Díaz de
Mendoza acusó a un nuestro
comp::i.triota de haber perdido la
"música del idioma" por sumanera de pronunciar. Me fijo en
la opinión de Díaz de Mendoza
porque es director hoi1orario,
consorte, de nuestra escuela de
dec lamación, pero no me parece
que la música del idioma la haya
perdido nuestro compatriota por
su manera de pronunciar s1110
que, como digo a1Jtes, tenemos
nosotrcs los mexicanos nuestro
acento, nuestro canto y nuestra
cantidad propias, lo que hace
que la música del id ioma español, como nosotros lo hablamos.
sea distinta de la que le imprimen los castelÍanos, pero el que
la música esté cambiada no quiere decir q ue se haya perdido, y
el mismo derecho que t iene el señor de Mendoza para que no le
guste nuestra música tenemos nosotros para que no nos guste la
de los castellanos.
Ahora, hay que hacer seguramente una salvedad : todo lo dicho es para el caso de q ue se qu ier?. fundar una escuela nacional
de declamación; pero si se quiere q ue los alumnos de nue~trq
conservatorio reciten el "Desdén con Pl Desdén," "El Vergonzoso en Palacio" u otras obras
del teatro clásico español, seguramente que tendrán que procu rar q ue su pronunciación se acerque todo lo q ue sea posible a la
de lo.; que vivieren en Castilla
cuando se escribieron esas obras,
por más que, ele ninguna manera, llegaran a una música tan
bella como la que oímos de boca
de la compañía Guerrero-Díaz
de Mendoza en sus deliciosas
temporadas, porque no es la pronu nciación la sola causa de la
música del idioma.

J. M . C.

La arquitectura árabe

en Toledo
(Fragmento)

La arquitectura árabe parece la hiji del sueño ?,e
un creyente dormido después de una batalla a la
sombra de uua palmera Sólo la religió n, que cou
tao brillantes colores pinta las huríes del paraíso y
sus embriagadoras delicias, pudo reunir las confusas
ideas de mil diferentes estilos y entretejerlos en la
forma de uo encaje. Sus gentiles creaciones no son
más que una hermosa página del libro de su legis•
lador poeta, escrita con alabastro y estuco en las
paredes de uua mezquita o eu las tarbeas de un al,
jama.
La Religión del Crucificado tradujo el Apocalipsis y las fantásticas visiones de los eremitas. La luz
y las sombras, la sencilla parábola y el oscuro misterio se dan la mano ea ese poema místico del sacer•
dote, interpretado por el arte, al que la Edad Media
prestó sus severas y melancólicas tintas.
Ni Roma ni Bizaucio tuvieron uua arquitectura
absolutamente original y completa: sus obras fuerou
modificaciones, no creaciones, porque como dejamos
dicho, sólo oua nueva religión puede crear una nue•
va sociedad, y sólo ea esta hay poder de imaginación suficiente a concebir uo nuevo arte. Roma no
fué más que el espirito de Grecia encarnado en un
grao pueblo. y Bizaocio el cadáver galvanizado del
Imperio, eslabón que en la cadena de los siglos unió
por algunos instantes el mundo que desaparecía con
el que se levantaba.
He aqui por qué dijimos que derrocada eu nues•
tra Península la raza del Narte por la del Oriente.
el desarrollo de la religión había hecho del desarro•
llo del ª!te una oecesjdad. ~I secreto impulso que
lo empujaba a su dest100 existía, pues, en la coocieo•
cia del ingenio ismaelita; pero aun se encontraba
muy distante del té rmino de su carrera, por lo que
ea los primeros pasos se limitó a satisfacer sus oece•
sidades por medio de la imitación.
En este puoJo, como fácilmente se comprende,
comenzó la primera época de las tres principales eu
que puede dividirse la historia de la arquitectura
muslímica toledana, época que a su vez puede divi•
dirse en dos períodos, uno de imitación, y otro de
lucha entre la idea original y la influencia extraña
de los diferentes géneros arquitectónicos que se
amalgamaron entre si para crear el nuevo estilo y
que d~ró en Tole~o casi tanto tiempo cuanto p~rmaoec1ó aquella crndad ea poder de los infieles.
Pocas son las muestras que nos quedan hoy de
ambos período,;, pues habiendo desaparecido lagrau•
d~ "aljama" o al_c ázar de los reyes moros, como asimismo la mezquita mayor, sobre los cimientos de la
cual Fernando el Santo levantó la iglesia primada
sus obras de mayor importancia y por lo tanto la~
más dignas de estudio, se hallan fuera del alcance
de !1uestra crit~ca. Sin embargo, basta examinar la
anhgua mezquita que es hoy capilla del " Cristo de
la Luz," la iglesia de " Santa María la Blanca " la
de "Sao Román," y algunos otros restos de la a;qui,
lectura_ de los árabes toledanos, para poder señalar,
hast_a ~1erto punto coa exatitud, los caracteres que
la d1stiogueo.
. Obsérvanse en ella restos de las·coostruccioaes g6,
tlcas, como_ capiteles y fustes de columnas empleados
en _las fábricas, que para atender a sus primeras ne,
ces1dades, erigieron los sectarios de Mahoma después

La Virgen de la Rosa.-Escultura centra l de la puerta
llamada de la "Chapiaeria:" fachada norte
de la Catedral de Toledo.

�de conquistada la cindad (1). La forma
de los templos guarda, por lo regular
bastante analogía con las de las basili·
cas cristianas, hallándose compartidas
en naves como éstas, y comenzando en
( 1) Téngase presente que por cons·
tracciones gótica~ entendemosaquí las
debidas a los godos, y no las del género
ojival, a las que algunos designan im·
propiamente con el nombre de góticas.

la cabecera algucas ~eces con ábside.
Los arcos que soportan las techumbres
de las naves son redondos o de berra•
duras, observándose asimismo, hasta en
las construcciones más primitivas, el
empleo ae los arcos dúplices en la or·
namentación de los muros, Los fustes
:le las columnas que sostienen las ar•
querías de estos edificios, son unas ve•
ces de mármol y otras de ladrillo y ar,
gamasa; pero siempre gruesos y pesados.

La forma octógona, que en alguncs de
ellos se observa, es uno de los caracte·
res distintivos de este período. Los ara•
bescos o adornos del gusto árahe con
que embell11cían sus obras, son escasos,
toscos y casi siempre imitación o copia
adulterada de los adornos propios de
los órdenes de arquitectura que habían
visto al pasar, triunfadores de los pue·
blos que amarraron a su yugo.. . . . . . .
G USTAVO

A.

MEXICO ARTISTICO V MONUMENTAL
r

BECQUER.

Altar Mayor del templo de San Francisco Acatepec, Cho~Ja, Puebla.-Fot. Kahlo.
füc ulturas laterales de la puerta de la "Chapineria" de la Catedral de Toledo.

�~==--~_.:=E=L=I=D=I=O=T=Á==;

(§L
-Qae me traigan a ese hombre, dijo
el rey de Prusia.
-Aquí está, Sire.
Y el idiota entró.

Hubo momento de silencio. Como si
faeran manos vivas, los ojos del rey es ·
carbaban, indagaban, recorrían al cau ·
tivo de pies a cabeza. Detrás de él se
mantenían nguidos dos ayudas de cam·

po, y en el muro un reloj. hacía esca•
rrir sus segundos ..... .
-Ah, dijo el rey.
Y con sus ojos pareció tomar la cabe•
za del espía.
Era asquerosa, erizad, de cabellos
húmedos, con dos ojos llenos de podre·
dumbre, que daban ganas a lo; soldados
de vaciar con los pulgares o agujerear
con un alfiler. Aquello no era una ca•
beza; mas parecía una bola de queso
con una abertura por donde se es~apa·
ba algo líquido; como los restos de nea
alma ahogada ...... Aquello era muy
triste.
- Y decís qu~ este hombre ...... Ha•

Por Jorge D'E ■ parbée .

blad francés delante de él, señores, de·
cfs que .... ?
-Que no es idiota como lo simula,
Sire, y que vuestra majestad puede in•
terrc garlo perfectamente.
-Entonces, dijo el rey, eres tú qnien
se escapó de las manos de mis granade,
ros en la noche del 19. Tu traías ins·
tracciones para el señor de Chavert...
Extendió la mano y tomó un papel

qne mostró. El hombre continuaba mi·
rando al suelo.
-Sí, dijo un ayuda de campo, quiere
también hacer creer que es sordo y ma·
do. Es ne hombre habil.
El que había hablado así empujó -.1
espía por el hombro. El idiota miró al
prusiano y se puso a reír .... Daba lás·
tima verlo.
-Precisaré, dijo el rey. Aquí tengo
una carh que me advierte de tu misión.
Estás descubierto. No bagas el necio.
Habla.
El hombre no se movió.
Hacia algG.n rato que un viejo gene•
ral, que s.e había levantado de su asien·

to, observaba al idiota. Era un g111ie·
ral de cabeza blauca, un pel'SOJlaj e. Se
aproximó.
- Os reconozco, señor marqués!
El pobre hombre no oyó. Balanceó
su cabeza y de s11 boca esc¡¡-rrió un poci&gt;
de baba. Se oyó al reloj que dejaba
resbalar los &amp;egUDdos, aquello er-.- muy
triste.
El rey dijo:
-"Vos" tratabais de prevenir al se·
ñor de Chevert, acantonado cerca de
Achem, para que llevara consigo un
caerpo formado por los regimientos de
Navarra, de Aubernia, de caarenta com·
pañías de granaderos.••.•..
El idiota se paso a persegnir a una
moscas con el pié. El zapato cayó pe•
sadamente sobre el pavimento.
- , ..... y de dos brigadas de caba•
Hería, para marchar contra Halberts•
tadt. No es así, "señor"?
El reloj respondió . . .•..
Entonces el general de la cabeza pe·
luda dijo:
-Estoy segare, Sire, de que este hom·
bre es el marqués Antonio de Kerves•
cop de Coadilo, un gran señor en Bre·
taña. Otros dos hermanos militan en el
ejército de Cheverty. como él, los tres
son valientes, se les tiene por "buenos
ideadores de golpes." El 19 tenía barba
y hoy no la tiene, pero es la única di•
ferencia.
--Os reconozco, dijo el viejo. Un gl'n•
tilhombre cuida de su dentadura. Abrid
la boca.
El harapo h11mano no se dió por ton•
tendido. Llamaron al g1'lltladern1)rusia·
no qae estaba de guardia en la puerta.
Este se acercó al idiota, lo cogió por el
caello y le hizo abrir l.a l,oca por fuerza:
los dientes eran sarrosos llenos de
lepra y fétidos. Esta sucie&amp;d hizo en•
rojecer al vieio:
-Es fuerte! Es fuerte! repitió.
El miserable adelantó un paso y tom6
una silla. La cogió del respaldo y la
levantó por el aire, pero seguramente
que ignoraba su eso, la dejó nuevamen·
te. Después fraució el entrecejo y se
arrau ·ó una pestaña, con furia.

-Es fuerte! es muy fuerte, repetía
el v,iejo oso.
La escena impresionó a los ayudas
de cámara que eran jóvenes. Se pusie·
ron pálidos y uno je ellos su iurró:
-Realmente está enfermo, no hay
más que verlo para darse cuenta.
El idiota seguía sus expresiones, y
fué el único momento en que pareció
animarse un poco. Pero inmediatamen•
te desapareció toda huella de razón.
Movía pesadamente la cabeza con aq11e•
)los pelos qae le daban aspecto de puer•
co espín, y morvoso, horrible, parecía
despedir de s{ un sabor de miseria in•
meoaa .. .• Aq.uello era muy triste.
-No hablará, dijo alguien.
El rey sintió compasión.
-No reconozco en "eso" ninguna
baella de aristocracia. No hay que vio•
lentarse, general. El espía francés nos
ha hecho mucho daño, pero si por des·
gracia fuéramos a condenar a un ino•

El rey, disgustado, se volvió a mirar
por la ventana; los oficiales Jo imita·
ron: el idiota en el colmo de la impu·
dicia, se orinaba de pié en su sitio . ...
El rey quiso salir, pero el oso, testara•
do, le retuvo.
-Sirel todo se confabula para enga•
ñarosl No salgaisl No salgais, os lo rue •
gol Yo también dudo; pero la duda, co·
mo dicen vuestros poetas, es más que
la convicción; es la verdad que se ha
dejado atrás, os conjuro, este hombr11
es un impostor. Estádesempeñandouna
admirable comedia!

Este es un hombre de corte y no habrá
tenido tiempo ....
p.,ro la piel del idiota, bajo sos gui,
ñapos estaba llena de suciedad. E l vie•
jo frotó. Había tal porquería que tomó
un cortaplnmas para limpiarse las
uñas:
-Es la primera vez que se engaña
al oso, dijo. Sire, pido que • e!te hom·
bre permanezca donde está y mientras
tendré el honor de solicitar una corta
conversación con vuestra MajPstad.
-Seguidme, contestó el rey.
Y)alieron.

-Porque hay que confesar que sois
un actor admirable, señor, dijo diri•
giéndose al idiota.

o o o

cente ... .. .

Los jóvenes oficiales se inclinaron en
señal de acatamiento. El viejo oso, en
el fondo del salón se apoyó en el muro
para pensar. Con los puños cerrados
estrechamente, repetía a cada momeo·
to: Es fuerte, es muy fuerte .... Repen·
tinamente tomó una de sus pistolas, pa·
só detrás del idiota y se ta descargó a
la aliara de los riñones, por la espal·
da, sin bala, pero tan llena de pólvora
qae el fuego llegó hasta el techo. El
enfermo no movió uno sólo de sus
músculos, ni siquiera el hilo que unía su
boca pestilente con el piso. El rey se
echó a reír:
-Y bien, ¿estáis ahora convencido ?
Creis que este hombre es efectivamen•
te sordo?
El viejo se sintió poseído de un.a ra•
bia feroz, su cara se puso verde. El
odio le mordía el corazón y se oían sus
palpitaciones mezcladas al ruido del
reloj. Hubo ana pausa larga.
-Vaya! dijo el rey fatigado, todas
esas experiencias no darán ningún re,
saltado. Estoy convencido de que tene•
mos delante a un pobre idiota vagaban•
do. lQaién lo aprehendió?
-El oficial Kohn de los búsa res ama•
rillos, Majestad, un oficial muy pers,
picaz.
-Tanto peor. Ahí tenéis una cabeza
qae jamás ha sido ci.paz de pensar na,
da. Es una alma muerta. No da más
muestras de vida que un estremeci•
miento en los brazos y en las piernas,
un poco de babeo, una vitia miserable.
Por lo demás.... . •

- Sin embargo, dijo el rey, todo pa·
rece probar .... Este hombre perdido,
este desgraciado, sucio hasta la podre•
dumbre . .... .
El viejo arrancó de golpe el cuello
del pobre hombre. Cayó un guiñapo. Se
decía entre dientes:
-He tenido una idea. Voy a ver ....
Hay que tomar todas las precauciones

La voz del viejo gruñía:
-Os juro, Sire, que no me equivoco!
-Eso no es más que un capricho ....
-No! no! Suplico a vuestra Majestad
qae espere, quedan aun otros medios,
uno sobre todo.
- l Cual ?
-Y bien, Sire, estamos delante de la
tenacidad de un francés, no obtendremos nada de él si así se lo ha propuesto.

�Conocéis a esa raza heroica, pero tao
espootfoea, tao futil. ...
Gira roo en la esquina de no corredor.
Las voces se perdieron y sólo se perci,
bió un susurro; después, al cabo de un
corto espacio, el rodar de un carruaje,
precipitado, El coche trajo a alguieo,y
el rey y el oso entraron de nuevo a la
sala donde esperaba el idiota.
Excepto el monarca, sentado iodoleo·
temeote en su silla, todo el mundo mi•
raba al enfermo, y la iocrednlidad del
rey se iba infiltrando poco a poco en
los secretarios, los oficiales y basta al
granadero que estaba de centinela en
la puerta. Durante la ausencia de los
dos grandes persooajes el miserable ha·
bía golpeado la silla, babia llorado, reí•
do y hecho toda clase de incongruencias. Se asustó con una plur1a de ave
que estaba en un tintero. Pero se le
babia retenido por la fuerza en medio
de la sala, y, allí, olvidando todo, volvia
a dejar caer su cabeza y a dejar correr
sn baba iomnoda. Sµ vista cansaba una
grao lástima.

una dama de Halbertstad, antigua dama
de compañia de la reina Lecsioska, que
conoce perfectamente las caras de toda
la corte de Francia. La be hecho venir, y si vuestra Majestad lo permite,
la baremos entrar para qne reconozca
al marqués.
-Que entre.
Dos alguaciles empujaron una pner•
ta, y la "trampa" entró dnlce y distio•
gui]a, sin hacer ruido, con pasos feli•

volaba se detuvo en ese instante como
si quisiera ser testigo de la escena.. ...
La mujer pasó rosando al enfermo, vaciló, lanzó un grito y cayó . .•. Esto fué
más fuerte que todo. El idiota ' dió una
grao impresión a su rostro:
- ."Sírvase asted aceptar mi brazo,
seña" ...... .

Aquí se detuvo.
o o o

DOS.

-Señora, preguntó el rey, conocéis
a ese francés?
La alemana miró al idiota muy ateo·
lamente.
-No, Sire
-Muy bien, dijo el oso, ya os baremos llamar. Servíos salir por la "otra
puerta."
Para ello había que atravesar toqa
la sala y pasar junto al prisionero. El
reloj señalaba las tres. Una mosca que

-Sire, dijo el ie11eral, vamos a con·
fundir a este hombre. En Versailles
tiene fama de ser un hombre de "bue•
na fortuna." Así dicen ellos Hay aquí

Lo que siguió es indescriptible, ~e
produjo un tumulto. El rey se levantó
pálido como muerto .... La mujer de·
sapareció.
- Alguien dijo: franceses ligeros. ...
Hubo un ruido de conteras de fusi•
les y de marcha de soldados, una lucha
en el patio, y !lD medio de todo la voz
del señor de Kervescop de Coadilo que
gritó c lara y tonante:
-Viva el rey de Francia!
En seguida se oyó una descarga de
fusileria; veinte balas que hicieron
blanco en aquel inmenso corazón.
-Así !os cojemos a todos, gruñó el
oso.

El 1ovieroo en Holaoda.-Campesioa holandesa
lavando ropa en un agujero hecho en la nieve
en un lego helado.

Los ríos y canales holandeses convertidos
en cal zadas y caminos con
la nieve.

(Traducido especialmente para AR
TE Y LETRAS.

¿POR QUE? • • •
A ELLA
Para" ARTE Y LETRAS."
¿Por qué, mi dulce amiga, somos necios
Ocultando los dos nuestros amores? ..... .
¿Por qué fingimos bárbaros desprecios?
¿Por qué fingimos bárbaros rencores? ....
Nos amamos los dos, los dos sufrimos
Viendo marchitas nuestras flores bellas,
Y en nuestras almas el amor sentimos
Que deja hond,s e imborrables huellas.
Me quieres l no es verdad? .... Cuando me miras
He notado que riendo palideces,
Y alguien me ha dicho que por mi suspiras
De la noche en las tristes lobregueces. ·
Que hablas de mi cuando no estoy contigo,
Que me recuerdas cuando el mal te agobia,
Y que me llamas ·•apreciable amigo"
Por ocultarles tu pasión de novia!

Y yo también te adoro, también siento
Al verte, que mi rostro se demuda,
Y el pobre corazón late contento
Haciéndome olvidar mi pena aguda. •

La maravillosa instalación de tubos neumáticos de la oficina central de Correos de Lcndres que será puesta al
servicio público dentro de pocos días.

Y yo tamoiéo, cuando se aleja el dia
De la noche esq1,1ivaodo el negro manto
Exclamo con pasión: "¡Amada mía!
l Por qué no vienes si te adoro t~to .. _. ... ?"
Ya lo ves, nuestras almas destrozadas
Por la ley del deber, sienten lo mismo
Y al recordarnos lloran contristada~
Y se adoran los dos en el mutismo.
¿Por qué, entonces, vivimos separados
.Si de amor insaciable ellas se muer'eo ?....
¿Por qué, entonces, vivimos· alejados
Si -esas almas ·son nuestras y se- quieren. : .. ?
Miraflores, Marzo de 1914,
A. B. ALVAREZ.

La familia Real bo!.i.odesa, aprovechando el rigor
del invierno pasado dedicándose ,. patica.r.

lln curioso modelo dt! bcte pescador iornmer¡!ible que
se está estud1acdo en los muelles de We!t-Mister.

�r;;p=-=-=--=--=========================-.=.=_==_:?~~&gt;'4
~

Do~ore~
L1 religión ha consagrado no día
pua la conmemoración d&amp;l dolor de la
Virgen María al pié de la cruz en que
espiraba el Redentor del mundo; ha se·
ñalado como punto de meditacióo aquel
trance terrible, aquella escena desga·
rradora, eo que el más grande de los
dolores iba a ser objeto de coito para
la cristiandad enternecida. Pero la
cristiandad se ha .:nidada bien poco de
la tradición y del espíritu de las cere•
monias, y ha visto venir el día de tao
triste aniversario, pensando en todo, meaos eo el dolor de la Virgen, hasta lle•
gar a convertir el viernes de dolores eo
viernes de placeres.
A medida que el mundo avanza, la
h~maoidad marca más y más su ten·
deocia al placer, y parece ya cooveo·
cid.a de oue no ha nacido para otra co•
sa. En los avances del progreso no se
hao desarrollado eo la misma propor·
cióo las costumbres austeras y los placeres; y esta tendencia a divertirse es
tau poderosa, que sacrifica desde las
tradiciones má.s respeta bles hasta la
simple lógica de los aniversarios.
Parecía natural que al civilizarse las
sociedades, tom•ran el debido incre·
meato y perfección, así las costumbres
que reconocen uoa tradición doliente
y fúnebre, como las que tienen un ori·
gen de festejo y alegría. Era natural
esperar que el ineludible dolor por los
muertos, de que nadie está exento, for,
mara, como movidos por el mismo re•
sorte, grupos y grupos de dolientes,
preoc.opados con la memoria de sus
muertos y que eo día señalado fuesen
consecuentes consigo mismos, coo los
finados y con el sentido común. Era na·
toral esperar que los fieles.católicos eo
su habitual iotraosigeocia coo los de•
má.s cultos, lo fueran con el carácter
y esp!ritu geouíno de los aniversarios;
era natural, era lógico y ageoo de toda
falsa interpretación, encontrar· hoy a la
cristiandad, en uoa conmemoración re•
petida hace diez y ouev~ siglos, entre•
gada a la contemplación de un asunto
tan serio, tao triste, tan conmovedor y
tao luctuoso, ocupada por lo tanto en
prácticas y ceremonias, ya no sólo per•
fecciooadas y engrandecidas eo virtud
de la civilización creciente de las so·
ciedades, sino en an¡,.logía siquiera con
el carácter del acontecimiento que se
recuerda.
Pero oi los muertos, ni los dolores de
la Virgen, oi los dogmas más sagrados,
ni las ·tradiciones más veneradas basta•
ria ouoc~ a destruír el predominio que

•

entre la gente tiene el deseo de gozar
y de divertirse.
Si los ecos de Carmen y la Mascota
hao llegado ya, por los repetidos, a los
habitantes de alguno de los planetas de
ou ~siro sistema, se hao de ver eo apu ·
ros para saber cuándo lloramos y cuán•
do nos reímos eo la tierra.
-Compañero, dirá algún habitante de
Marte: están tocando eo la tierra la
Mascota. ¿Por qué será?
~Ha de ser el circo.
-Otra vez la Mascota, compañero.
-Ha de ser el aniversario de alguna matanza.
-Otra vez.
-Han d~ estar llorando por los
muertos.
-Otra vez y más recio.
-No tenga usted cuidado, compañe•
ro; se bao de estar acordando del te•
rrible dolor de la Virgen al pié de la
Crnz.-Hoy es para ellos Viernes de
Dolores.

--Y esto que estamos viendo ¿es la
fiesta como se celebra eo su origen o es
uua degeneración?
-Eso. Hace no siglo, por ejemplo es•
ta era uoa solemnidad puramente reli•
gio.a. Casi no había familia eo México
que no pusiera eo su casa ·'altar de do•
lores," el cual consistía en poner una
imá.geo de la Virgen de Dolores sobre
unas gradas, y a sus pies no sólo mu·
chas flores, sino trastos y objetos de ba,
rro, cuya superficie cubierta con semi•
llas germinadas, verdegueaba, simboli·
zaodo fa entrada de la primavera, la
época de la siembra cuya suerte se en,
comendaba a la Virgen.
En uoa especie de oración agtícola
uo simbolismo en que había mucko de
patriarcal y de sencillo, porque la
ofrenda era humilde, iogénua y sigui•
ficativa; habfa necesidad de cultivar
con veinte o más días de anticipación
aquellos sembrados en pequeño qne
iban a constituir un adorno agreste y
de muy distinto género y acaso más
grato a Dios que los blandones de oro.
Ahora bien, como casi todas las fa,
milias mexicanas necésitaban proveer•
se de flores en la mañana del viernes
la demanda era superior al producto y
cada madre de familia, persuadida,
tierna y profundamente de so deber religioso de poner cuantas flore&amp; pudiera
a los pies de la Virgen dolorosa eo el
día eo que la cristiandad recordaba las

mortales :1-0gostias dela madre.de Dios;
la madf'e de familia repito, llena el alma con aquel recuerdo coo que edifi•
c ~ba y enternecía a sus hijos, al raya!'
el al b.t eo desabillé d~ mañana, sin la•
zos ni cinta,, sino cubierta con un tá,
palo negro, se apresuraba a esperar a
la orilla del canal a las indias io.tro,
doctoras de flores. Asf podía compratl
mochas flores a poco precio, y apenas
hacía su provisión, regresaba al hogar
doméstico, en donde toda la familia es·
taba ocupada eo poner el altar.
-De manera, repuso el otro babi•
tante de Marte, que hace no siglo esa
sociedad era todavía religiosa!
-Sí, COJlservaba costwnbreS más pu•
ras, y lo~ jóvenes y los viejos, y los oi~
ños y las mamá.s, eran en ese dfa exclu•
sivameote sacristanes en honor de la Vir•
geo.
-Cómo degeneró esa costumbre?
-Es mn,y sencillo. Algunas mamás
empezaron a llevar a sus hijas; lo cual
sabido por los opvios de éstas, llevó a
la orilla del canal a los primeros con•
currentes qi:e oo iban a comprar flc,res;
a los novios siguieron los qne oo tenían
sino queriaa novia, y a estos últimos
siguieron los que ao querían novias ni
flores, sino echar flores a las novias1 El
amor sustituía a la devoció n, las mueha·
chas ~e compooian, la¡ mamás tenían
necesidad de peinarse y los pollos se
enseñorearon del paseo de las flores.
Algún coronel de cuerpo, místico profano, tuvo eo mal hora la inspiración
de mandar música, y aquella silencio·
sa, elocuente y piadosa colecta de flores,
ha venido a parar en lo qui' está usted
viendo,
-(Oh témpora, oh mores!
Exclamó eo no aparte,
Muy tieso y muy sereno,
(Q ne era poeta y bueno)
Aquel sugeto del planeta Marte.
Comprendo por qué arte
Hao llegacjo a adunar allá eo la tierra
Carmen, y la Traviata, y la Masoota
Y Barreiro, y las niñas y las flore!
A la solemnidad santa y devota
De la Madre inmortal de los Dolores.
Los dos habitantes de Matte se fueron a acostar, porqu.e con el aspaviento
del poeta s~ les descompuso el t.elescopio.
FACUNDO
(JosÉ T .

DE

C uÉLLAR).

1

Las campanas que lloran

La justicia de los hombres es compa·
rabie a eSI\S. vacilantes antorchas que
en las noclles tempestuosas los espuma,
dores de playas inclina sobre la puo•
za.ole miseria. de los desperdicios del
mar: un. perfil se destaca, uo contorno
sale de fa sombra; pero nunca se divisa
et' conjunto. sobre todo, nunca la cabe•
za callada qel escollo, motivo y causa
del naufragio, aparece eo el horizonte.
La 1oz es muy pobre!
La mañana del r&lt;:&gt; de enero de 1905,
Que era domingo, toda la pequeña aldea
de Sauveterre cuchicheaba como abejas
al desountar el día.
Atado al flanco de un cootrafaert~
pireueo, desde donde se domina como
ua convidado a la mesa, el mantel ro,
bio de un valle, esta Aldea no posee
ruás que no espacio horizontal: la pl:iza
de la Iglesia, las callejuelas empedra,
das en forma de escalera a lo largo de
las cuales cascadeao riachuelos de las
agttas de las casas, qae de~cieodeo rá·
pidas y caprichosas hacia los campos.
Es pues, en la plaza de la Iglesia don•

de se reunen los aldeanos eo la~ horas desgracia! gime no abuelo, en cuyo rostro
enjuto de bronce se demuestra al es•
dominicales y. en la tarde los fervieo•
pauto.
tes adoradores del jne_go de pelota.
-Si acontece uua desgracia, tanto
Aquella mañana, dos grupos se ·ha•
bfao formarlo Que discut1ao con pa~ióo; peor para los que la hayan querido, re,
ciertas palabr:1s repetidas se distiognfan plicó Juan Bonich, cuyo oído era muy
entre la multitud: "Campano, campa- fioo, no obstante su empleo.
Al rededor de los .dos rivales, los al,
oié." la campana, el cámpanero.
En su dialecto uo anciano explicaba. · ,deanos permanecieron silenciosos Como
~Desde que la pobre Magdalena que todos los de su raza. prudentes, som ·
eo paz de•cause, y que am_ílba tantQ lo~ bríos; pero rara. vez violentos, respetan
la cólera de los demás, y aun.ca ioter•
"Aogeln~," ha dejado una "!'el{ta de- 300
franco~ para el campanero,,se hace oe- vienen eo una querella; esperan, gta,zoci • de P.stado cuando otro ocupa el ves, abstraldos, y sólo su piedad, des,
empleo. Todos los muchachos de la Al· pdrtada por la miseria del vencido, los
dea se disputan el lugar, y aquel que hace salir de su.inercia.
El nuevo campanero se introduce por
se despide oo le quiere abandonar.
-Sin embargo, replicó uoa voz. el la puerta del campanario, abierto con
Sr. Cura tiene razón de quitar a Juan la llave co_ofi,ida la víspera, por el anBouich que ya cumplió el año. Lleva ciano pastor. Mientras que en su seguj •
yá tres veces, que borracho, ha hecho miento Juan Bonicb se desliza eo la
tocar las campanas como condenados estrecha abertura, uoa joven se lanza
sobre él.
ele! infierno:
Vestida de negro con su capuchón de
-Ah! está el nuevo camoooero, Lui,
sillo, el Daonch (el inocente). El otro le franela roja que encierra su rostro y
sigue ... . .. Señr¡rl va a suceder alguna sus espaldas, estaba sombría y ardieo 1e .

�se podia comparar a un tizón de noble
fresno, ardiendo aún en su extremidad;
y su alma, que pareda también sombrla
y ardiente, flotaba sobre su rostro. Ro·
gaba, ordenaba.
-No irás más lejos, Bouichl
- Ya es tarde! ·
-No sabía que te amaba •.... .
-Si me hubieses hablado antes, en
lugar de hacerte seguir por ese Luisillo, no habría yo vaciado tantas veces el
vaso. Ya lo ves, un hombre que sufre
como yo, bebe o·se mata,
-Pero aliora?.. : . Suplica la joven c¡le
la capucha roja.'
- l Ahora?. ..... He perdido mi sitio
allá arriba, Voy a procurar recuperar·
lo. Soy µobre, bien lo sabes. Esos 300
francos nos hubieran ayudado a vivir.
Adiós!
Y se lanzó.
Las camp:i.nas -Eran tres, arregladas
según su talla,:__se dest:i:caban sobre el
cielo, solamente prote11das por un te·
chito de doble colgadizo parecido a un
pabellón. Alrededor de ellas, el campa,
nero disponía de una estrecha galeria.
Antes que el n_uevo campanero hubie·
ra podido desatar la cuerda de la cam~
paña máyor, Juan.Bouich surgió cerca
de él.
.
-Déjame tocar hoy en la mañana, pa ·
ra mostrar a la aldea de lo que soy ca·
paz.
-Hola! Y·darte el empleo!
,-Te dejaré tos 300 francos de este
..;
ano . .... .
-Crees que podré comprar sio dine·
ro tos pañuelos de seda y lqs capucho·
aes que desea la bella Anita?
-Necio! Crees que porque ella te
ha hablado dos domingos, va a ser tu
esposa? Es a mí a quien ama!
-Mientes!
- Pues bien, mira!
Se inclinaron hacia la multitud; entre
tas ropas negras de les aociaoos flamea·
ba la capucha roja de la hermosa niña,
cuyas manos desesperadas se tendían
hacia los dos rivales; más alto, más
claro, más vibrante que las otras se
c~cuthaba su vo.z que subía hasta el

campanario como uoa · abeja de agudo
dardo.
-Juan! Juan! Baja, déjalo, oo lo
creas, mi.ente! Veo, Juaol
-Escuchas? dijo el hombre triunfan·
te a so rival.
-Entonces crees que tú te c..sarás
coa elia? i..o voy a impedir. Me voy a
matar! ·
·
·
-Vete al diablo!
-Me voy a m_a tar: Tendrás empapá-.
dás tus manos de sangre y todas se ale·
jarán de ti ocultando su frente ruboro•
sa bajo so capucha. '
·
Saltó hacia la balaustrada opuesta a
la multitud, del lado en que la Iglesia
dominaba un abismo rocallo~o, ioexo·
rabie. En ~egoimiento de ac¡.uél que
quería morir, Juan se lanzó. Lo asió
con sus robustos brazor, estrechándolo
y empujándolo bacía la vieja escalera
para salvarlo, En su lucha salvaje, apa·
recian algunos momentos a los ojos de
la espantada multitud; ya en el fondo
la escalera resonaban los zuecos de
aqoetlos que se aproximaban .••...
Entonces aquel que, para huir de Id
traición del amor, soñaba en el abrazo
del abismo, mordía como un furioso el
rostro del enemigo; un instante libre ya
de ·su· rival desfallecido, se lanzó al
abismo.
·
Juan Boich Je vió da:r vueltas, chocar
con un ruido sordo contra el techo de
la Iglesia, rebotar .abajo ya inerte sobre
las primeras rocas, como uo haz de le·
ña que los montañeses lanzan a lo lar·
go de los rápidos resbaladeros.
El campanero dió un grito de espao•
to; medio loco ahullaba como ahullao
los perros a la muerte eo las noches de
luna; con su frente ensangrentada chocaba contra las campanas sensibles que
cantaban himnos extraños como en los
días de sus borracheras.
Producían, esas campanas, tales sonidos que parecían veladas de crespón;
esa frente humana, martirizada por la
locura y el sufrimiento, les arrancaba
ooa queja parecida a aquella que les
arranca los pájaros nocturnos cuaorlo,
ciegos por el sol se estrellan dolorido3

ue

contra el aéreo bronce. Aquella maña•
oa el dolor homaoo se traducía por las
vibraciones del bronce suspendido en
la torre del campanario; los más frenéticos movimientos de este dolor despertaban sos acentos más apasionados; y
eo el costado de las . campanas .se des·
!izaba, roja y pura como. gemas, la san·
gre del hombre.
1
Los aldeanos asaltaron al campaoe•
ro:
-Tú lo has matado! Tú lo has mata•
do!
-El se ha matado, yo os lo digo, él_
se ha matado!
-Nosotros te hemos visto! 1:, tenías •·
entre tas brazos! Uo instante, el campanero se asió cooti-~_las campanas, re·
belde, temible. A sus pies, surgían de
la escalera como dt un respiradero, el
odio, el furor, la crueldad humana; pero ante él. el cielo de aurora exteodia
su aogélic;:a paz; el ho_mbre parecía
apoyarse sobre él, bañado en su lu;i::
era el hombre eterno, cautivo de la fa·
talidad, mientras que su sueño le de!ig·
oaba horizontes imposibles.
Y el campaÓero resistía.
De pronto, detrás de los rostros que
se destacaban en la penumbra de la
e~calera, distinguió como una llamarada roja; entre todos los gritos, recogió
ese grito proferido 'p or una voz de mu•

ARTE MODERNO MEXICANO

jer.

-Miserable! tú lobas matado!
Sus furores, su valor mismo, se troca,
roo eo una laxitud infinita. Se abando·
nó la multitud deseocadeoada.
De este crimen pasiooal, fué salvado
por su defensor del cadalso: pero el
bello joven pirineo empleará largo tiempo en la degradante labor de los prisio•
neros, se eocalleceráo sus manos que
nunca enrojecieron la sangre de los
hombres, sino solamente la púrpura de
las auroras eo la cima tle los campana,
rios armoniosos.
ISABEL SANDY.
(Tradujo Enrique Barberi.)
Ilostraciooes de Carlos Neve,

Cabeza de estudio, por Julio Ruelas.

�íl

LO

I N E V I T A B ~L E

Para ARTE Y LETRAS
Lo recuerdas? ...... Yo dec!a: tú me
amas, tú me quieres, más no eres para
mil. . .... Yo p,nsaba, meditaba, y este
triste desenlace, y este epilogo dolien •
te Jo esperaba yo de ti.
.
Tú llorabas, te enfadabas, y mirándome a los ojos: en qué piensas? no me
quieres? ..... . sollozabas con amor. Y
devuelto yo a la vida por tu voz dulce
y querida, mi~ visiones ahuyentaba y
olvidaba mi dolor .
Pero sabes qué pensaba esas tardes
en que juntos por el parque al pasear,
me mirabas mudo y triste, con afanes
silenciosos, con anhelos de llorar? ....
Yo pensaba en este instante, lo espera•
ba, Jo temia, y aún sabiendo que eras
mia, siendo dueño de tu amor, desenla·
ce inevitable! tras los velos de lo arcano, lo miraba yo cercano con pavura y
con horror.
Y aunque al múndo proceloso desa·
fiara yo orgu lioso de tu espléndida belleza. lev'lutando la cabeza con desde·
nes y altivez, allá dentro de mi pecho,
como vendaba! deshecho, las pastones
batallaban, y a mi oido mu1muraban:
es para otro, tuya no esl ..... .
Lo ~ecuerdas? ...... Esa tarde! Tarde obscura, triste y fria cual sonrisa de
desdén! Td en el piano, tristemente,
preludiabas quedamente un nocturno
de Chopin. Yo, sentado junto al piano,
te escuchaba silencioso, contemplando

perezoso empañarse los cri~tales por 1~
lluvia, que finguiendo caprichosas esp1•
rales, daba un tinte de tristeza . a la
lánguida belleza del crepúsculo mver·
nal; en el aire se aspiraba la am~rgura
del ambiente, y la clámide plomiza de
los cielos, arrojaba su luz ténue y enfermiza, que medrosa penetraba por el
amplio ventanal.
Al contacto raudo y leve de tus ma·
nos marfilinas,-pajaritas de la nieve
-sollozaba triste el piano, con acento
casi humano, melancólico de amor; Y
las notas arrancadas a sus cuerdas do,
minadas, en el aire se agitaban c_omo
grandes mariposas, que volando ~1steriosas, el espíritu llenaban de tristeza
y de dolor.
Más de pronto, repentina, suspendis·
te la harmonía; la divina sinfonía tuvo
un brusco terminar; y cerrando el ne·
gro piano, con los ojos empañados, con
anhelos de llorar, a mi lado te sectas·
te, y a mi oído murmuraste, temblorosa de pasión: es muy triste! ...... yo no
quiero recordar esa canción! ...... que
siento algo aquí en el pecho, que no
puede por estrecho encerrar el corazón! . .. ... Y tu rubia cabecita, ~oña•
dora y amorosa, apoyaste tembloro5\ en
mi pecho varonil. Y lloramos, lo re·
cuerdas? ...... y muy juntos sollozamos,
y eu el llanto desahogamos el espíritu
febril.
Y la noche con sus sombras sorprendiónos siempre juntos, mientras los bri·

llantes puntos de las luces taciturnas,
se encendían en las nocturnas calles dé
la gran ciudad; y soñamos con la dich_a
de una vida siempre bella, como el brillo de una estrella, lejos de la humani ~
dad .....
Pero no! ..•. Todo era sueño, vano in•
tenlo, loco empeño de un momento de
pasión. El final lleg~ implacable, _dolo•
roso, inevitable, realidad y no 5cc1ón.
Yo te amaba intensamente, con amor
lánguido y suave, un amor íntimo, ardiente, que no puedes comprender. Tú
pensaba!&gt; que me amabas, y coptenta,
sonriente, existfas para el presente, y ..1
amarme te engañabas, me engañabas sid
saber.
Pero yo lo comprendía! Tu carácter
siempre alegre, y mi atroz melancol!a,
no podían juntos vivir; lo miraba yo en
tus ojos, lo esperaba, lo sentía y al pea•
sarlo cada día me espantaba el porve•
nirl
Ya lo ves! Era forzoso! Este triste
desenlace, implacable, doloroso, termi•
nó nuestra ilusión. Tú quedaste inilife·
rente, yo sin fé, sin luz, doliente; tú pea•
sando en lo futuro, yo pensando en lo
presente y llorando mi pasión 1
Y aunque pasen meses y años, y aun,
que premies mis, anhelos_ co~ te_rribles
desengaños y te nas de m1 aflicción, tu
recuer:l.o en mi memoria vivirá lleno
de gloria, y el amarte eternamente será
el único consuelo de mi pobre corazón!
Y olvidado de este
mundo.sumergido en Jo
profundo de mi p,ma y
mi dolor, sueño, eter•
no visionario, en la di•
cha, hoy imposible, de
morir en la penumbra
y el misterio de esa es·
taocia, embriagado en
la fragancia de tu boca,
-flor de Abril,-con
tus ojos en mis ojos y
tu rubia. cabecita a-po·
yada sin sonrojos en
mi pecho varonil; y en·
tr'l tanto en el ambien 1
te, melancólicas vagan·
do las dolientes, suaves
notas del Nocturno de
dolor, y la lluvia en los
c ristales azotando per·
sistente, murmurando
quedamente su mocó·
lego de amor!. . ... .
FERNANDO DE F UENTES

}R.

Ecce Horno.

•

El Presidente de la República en la ceremonia de rt:c1ba su nombramiento como pre,idente honorario de la Aso•
ciación del Colegio Militar, y entregar a esa corporación la bandera de la gloriosa brigada del gen,:ral
Anaya, la cual ceremonia se efectuó en Chapultepec el domingo p ...5ado.

Misa de alba
Del reloj de la igleJia destartalada y vieja,
Qae duerme bajo el palio de unos altos arbustos
Se esc.apan uno a uno cinco toques r, bustos
Que se antojan el triste prolongar de una queja.
Qu~da vibrando el toque, se desvanece y deja
En m1 débil memoria, mil recuerdos vetustos,
Todos ellos amargos, todos ellos adustos,
Con aduztez de horrible rememoranza añeja .
La campana del templo llama a misa a los fieles,
El sacristán bosteza dentro de gruesa manta;
El noble sacerdote con un dulzor de mieles
Pónese albo ropaje; el clavicordio canta.
A lo lejos se escucbc1 el ladrar de lebreles
Y un fulgor ilumina tosca imágen de santa ..••
CARLOS ORTIZ.

Crue,ifixus
Es la hora del dolor. Naturaleza
Enmudece cual campo funerario;
Y un hálito de muerte y de tristeza
Envuelve la tragedia del calvario.
La imbécil multitud que con fiere za
Condenara al sublime visionario
Beoda de placer y de vileza.
Contempla, indiferente, el victimario.
El mártir en la cruz, doliente y triste,
La horrible prueba con valor resiste;
Consuma la expiación de nuestros males;
Un murmullo se eleva de sus labios
Y olvidando, piadoso, sus agraviQ!i,
Expira el Redentor de los mortales ... .
LEOPOLDO ZINCUNEGUI TERCERO.

�los señores Oficiales de ese
crucero ibero don José Gon•
zález Hontoria y don Juan
Pastor Tomasetti quienes, fue•
Los marinos del Crucero "Carlos V" ron objeto de muy delicadas
Señores Comandante Don Salvador Bu· atenciones por parte de oues·
higas Abad, Tercer Comandante, Agus· tra sociedad.
Entre los agasajos que reci,
tía Medioa y Cibils, Alférez de Navío
Don Ramón Vieroa Belaodo, Teniente bieron los señores marinos se
de Navío José Margado y Antón y Doc• encuentra el banquete que
tor 29 Médico del Cuerpo J. Antón qne ofrecieron en céntrico res•
como anteriormente ioformó uno de taurant el martes último los
nuestros redactores en su crónica social señores Enrique Zavala, Prefaeroo grandemente agasajados por el sidente del Casino Español,
Honorable Ayuntamiento Metropolita- Edoardo Noriega Vicepresi •
no por el Primer Magistrado de la Na• dente Je este Centro Ibero,
ción Sr. Gral. Victoriano Huerta y por don Eduardo Moreno Goozá·
la S ~cretaría de Estado y del Despa- lez, Cónsul General del Rey
cho de Relaciones Exteriores, regresa• de España en nuestro pa!s
roo a Veracruz el sábado último acomv y los señores Adolfo Prieto,
pañados lde comisiones del H. Ayuota· Manuel Fernández Teruel,
miento y de la Secretaría de Estado ex· Benito Zavala, Ramón Cenv
teno y Juan Ramón de la Ve•
presada,.
.
.
El señor Comandante, Buh1gas Abad ga.
Este banquete que fué en
a¡tasajó a estas comisiones a bordo del
"Carlos V " con un banquete que fué extremo ameno, concurrieron
servido el último domingo y al que con• distinguidos subditos de S.M.
corrieron las primeras autoridades del el Rey Alfonso XIII.
Gratamente impresionados
H . Veracruz y lai, principales familias
de los agasajos con que diver·
radicadas en ese puerto.
samente fueron honrados los
marinos españoles durante su
o o o
permaneocil en México re•
gresaron al crucero "Car•
En la semana que concluye visitaron los V."
la capital, sin caráctér oficial lo:. Seño·
res Marqués de Magras, Segundo Co·
000
mandac;te del Crucero "Carlos V" y

De sociedad

j'

BELLEZAS SONORENSEs.-Señoritas hijas del Sr.
Gral. D. Francisco G Sadido. Fot. Palacios,

Escenas sorprendidas por Lupercio durante la audición de
los orfeones populares efectuatio el domingo último
en la alameda de Santa Marfa.

'

La señorita Teresa Alvarez, hoy señora de Buzzo, y su corte de amor.,.-Enlace Alvarez·Buzzo.

La última "Poule,' del " Coapan Pi•
geon Club" fué disputa¡la el domingo
aoterior en terrenos de i a Hacienda de
Coapa.
A la fiesta concurrieron como invita·
d.is distinguidas familias de nuestra so•
ciedad que almorzaron eh el Couutry
Club y por la tarde se di'rigieron al lu•
gar de la cita en dicha hacienda,
La sesión dió principio a las cuatro
y el concurso fué grandemente interesante saliendo vencedor de él en pri ·
mer término el señor Delfín Algara
quien no sólo logró mantener la venta•
ja sobre sus competidores sino que les
superó según el cómputo hecho al final
del juego en el que el señor Delfín Al,
gara quedó en primer término con diez

y nueve pichtines, el segundo puesto lo
obtuvo el señor Antonio Villalva con
diez y siete pichones, el tercero el señor
Joaquín Garda con diez y seis, el cuar•
to el señor Antonio Alvarez y Gómez
de la Cortina con trece y el quinto el
señor Manuel Martínez Arauna con
doce.
Al concluir el torneo se adjudicó la
copa de plata como premio al señor Del·
fin Algara siendo encargada de entre·
gar el premio por su triunfo la señcrita
Loreto García.
Grandes felictaciones recibió de la
selecta concurrencia el mencionado se·
ñor Algara.
Al concluir el torneo las familias in·
vitadas a él fueron obsequiadas con un

ameno baile·y con un lunch champagne
servido oportunamente.
Entre la selecta concurrencia que
asistió a la fiesta se encontraban las fa·
milias de don Francisco de Landa y
E ~candón, del General don Carlos Rincón Gallardo, señor don Luis Vizcarra
e bija señorita Luz Vizcarra y García
Terne!, don Eduardo Itutbide, Sr., Go·
bernador del Distrito Federal, don
Eduardo Iturbide, Jr , señor Duque de
Huete, licenciado Luis Ferntndez Cas•
tellot y señora, don José de Jes11s Plie•
go y señora, don Jorge Gómez de Pa•
rada y Buck, señora Marquesa del
Apartado, don Arturo Braniff y señora
y don Antonio Alvarez Rul.
EL DUQUE

DE

SANTO DOMINGO.

�,------"'1DIDH1ammu111Rl•lll.alllllll•t11lffllllUl.llil•llllllllllWIIIIIIIUIDlllll_ll!HaDIIIII_IUIDIIUIIIIDIIIIUWUllllblDIIIIIIIIHDIIIOllllllffllllllllllllll'\

¡

El Sport y la Fotografía

1

\i1Frn1rm111rn••1•BHIIIIIIIIUUIIIIUIIIIWUIAIIIIUIIRIIIIUIHllllllDlllallllllllllllllfflllUl'IIUIIUlllllllllltllllllllUIIIIIIIIIUIIIHDIIIIDm1111111mm1mm111111111mn11n•1111111D111HIHIIIIW,

La educasióo física, que entre ooso•
tros es vista con grao desdén, a pesar
de los esfuerzos hechos por el elemento
oficia 1, en la mayo ría de los países ci,
vilizados es objeto de cuidados especiales, pues se comprende que el porvenir
de la raza depeode en gran parte de
la buena educacióo füica de sus iodi•
viduos.
Es proverbial el cuidado que eo Sue,
cia se tiene para la gimn.istica esca·
lar y la educación por medio de mo·
vimientos físicos, y las exhibiciones de

ca. Al principio se pensó en utilizar
para '3llo el cinematógrafo, y dió muy
buenos resultados, pero lo costoso deprocedimieoto y lo bromoso de la ios·
talación hizo que se desechara el cine•
matógrafo, y ahora se hace uso de diversas exposiciones instantá.neas reco•
gidas en la misma placa; el resultado
obtenido es como el que muestran los
grabados adjuntos, que representan los
movimientos de un jugador de lawnteanis. Ademá.s de la utilidad que estas
fotografías tienen desde el punto de vista

gimnasia sueca, son óotables en todo el

deportivo, son muy bellas, pucls dan idea

mundo.

de algún baile fantá.stico.

Francia, por su parte, se preocupa

desde hace algún tiempo por la educa•

A este procedimiento se le ha dado
q1Je asoman la pá.tina de sus bronces
por entre el triunfo
primaveral de las bojas.

el nombre de crooofotograf!a.

ción deportiva y sus atletas bao figurado
con veotaja en los juegos olímpicos de
los últimos años,

El parque todo,
de ordinario recogí•
do en la quietud de
sus verdores húme,
dos y sus avenidas
majestuosas, se con•
movió profundamen•
te.

·A este respecto, las revistas europeas
recientes nos dan cueota de un invento
fotográ.fico que es:á. dando magofficos
resultados para corregir los movimien•
tos viciosos de los alumoos de gimoá.sti

Grup? de médicos y prac1icaotes del hospital Juarez que
10auguraroo el domiogo último las &lt;courts&gt; de
tenois, en terrenos del propio hospital.
Los primeros jugadores.

Crónicas del Momento
La Caída del Gigante
Estudios de los movimieotos de un jugador de Tennis por medio de la cronofotografía.

La ventisca, azotando con furia la
ciudad, -arrancó de raíz uno de los gran•
des árboles que sombreabpn la Alameda, ese jardín metrdpolitaoo con rinco•
nes griegos y snenidad de esculturas

El coloso, aotes de
caer, tuvo un crujido
formidable: toda la
labor de los siglos
derribase en uo mi·
nuto de ira de la
Naturaleza.

El gigaote se de·
feodió. El troceo se·
cular abatióse bajo
el soplo del hura•
cá.n como el torso de un hércules ma•
niatado. La lucha fué larga. Segundos
como. años pasaron aotes de que el patriarca de la antigua selva cayera para
no levantarse má.s .. .... Sin duda, aote
el ataque terrible, el pobre viejo-sereno como el dios de una mitología bá.rbara-reconcentró todas sus fuerzas de
resistencia en sus ya caducas ra'fces.
Hasta lo má.s hondo llegó el temblor de
muerte. Hasta las últimas fibras ha de

bab?r repercutido el grito de las pri,
meras ramas desgdj'ldas. Y, como el
postrer destello de una profuoda voluo•
tad de vivir, las ancianas raíces debía·
ron de asirse, de apegarse desesperadamente a la tierra madre, donde no
en vano se hundieran como brazos múl•
tiples para alzar en los aires la marávillosa arquitectura de los troncos, de
las cortezas, de las ramas y los folla,
jes ......
No foé el rayo que fulmina, como el
mensajero de una veoganza celeste. No
fué tampoco el hierro homicida. Faé
el viento, fué la ood.. iovisible, pérfida
como su hermana la onda del mar. Fué
la misma ~ue arrulló los mejores sue,
ñas del gigante, cuando en su copa florecieron las savias y cantaron los pá.ja,
ros. Fué la misma que, en la Primavera, sirvió de lazo amorOS(! para la ince•
saote procreación de la especie. Fué
la que llevó el poleo, el ¿anta, el ritmo
de los amores mU'dos .. . .. .
Elta fué, convertida en buiacá.o. Ella,
la má.s pérfida. . . .
•
Cuando le faltó todo punto de resis•
tencia, en un instante de infiaita an•
gu~tia, el coloso se vino a tierra. Prime,
ro cayó p~adamente. Cayó con majes,
tad de anciano monarca a quien una
mano alevosa hiriera por la espalda.
Después, rotas sus últimas adherencias,
su caída fué algo tremeodo, rápido, cuyo estrépito despertó lejanos ecos olvidados.

�Lu~gos años, for·
mando siglos, barrie,
ron el polvo. Muchos
orgullos, convertidos en
ramas enhiestas y flo.
ridas, abatieron la fren·
te. Y, tras un violento
grito de dolor, elgigan•
te quedó inmóvil. En
seguida sólo reinó la
furia de la ventisca
dentro de un silencio
pavoroso y atónito que
se había hecho en de·
rredor ..••
En varios metrosa la
redonda, el gigante
abrió un claro que le
sirviera de tumba Ar·
bustos y plantas y árbo·
les jóvenes fueron des•
trozados por la calda
del abuelo .
Y a1Ín muerto y ven•
cido estaba orgulloso.
Era el orgullo de un
guerrero antiguo derri·
bado con todo y su co·
raza. Tenla el aspecto
de uoa divinidad ve·
tusta y primitiva a
quien, para darle muer,
te, hubo necesidad de
que los Hados enemi·
ges se valieran de la
fuerza incontrastable
de uo Elemento.
Ahora, las hachas pa•
cientes abrirán las eo•
trañas del cafdo. Eo el
hogar chisporroteará,
haciéndose lenguas de
vívido fuego, el cuerpo
generoso y fecundo.
¡Ah. y cuántos aohelos,
cuántas cancioues,coá o·
tos ritmos dormidos en
las fibras más recóodi•
tas del viejo tronco vo·
larán con la peqoeña
columna de _humo azul
que, ea la tarde apa•
cible, veremos salir de
la cocina doméstical.., .

Colón, que a su vez, ha mandado bascar lo
mejorcito que queda en calidad de Schnei•
der-Canets y Wikers femeninos. El Mexicano
se ha dirigido a una " Agencia de detecti•
ves'' para que lo tengan al tanto de lo que

Fotografía artística

[ Teatrales]
IBueoa estuvo la semana qne trans,
currió, en punto a estrenos! ¡pero
bueoal tal parece que las Empre•
sas de los principales teatros de la Ca ,
pita! se propusieron " tirar a loco" al
respetable p6blico, y le sirvieron a gui•
sa de estrenos uoas obritas dignas de
arder en un candil. 1Clarol la tempora·
da actual está feof cieodo, y ¿para qoé
preocuparse del cartel de la 6hima se•
maoa? lya veremcs lo que cada Empre·
sa se trae en su respectivo ba61 para la
Pascoa, la ¡:róxima "saison" en la que
la competencia vendrá formidable, tan ·
to pra los teatros de drama, como para
los de zarzuela. El Principal ya empla•
za sus baterlas formidables, frente al

C ARLOS \VYLD Ü SPIXA.

A,lrededores de Ixtapalapa, por

J. C

Tovar.

&lt;El Premio Nobel.&gt; por la Compañía del ddeal &gt;- F ots. Tostado

�pretenda estrenar el Ideal, y
éste con sus aga.ex:ridas bues,
tes al .mando de Barbaloca ..
(a) Massaktoff, se prepara a
iofiigir una seria derrota al
coliseo de la calle de Donce•
les. 1Sólo el grao Beristáio se
ríe! bien sabe el popular ac•
tor qne para él no hay coro.
petencia posible, y que su
teatro Apolo es iovulnerablel
Amparo Pérez y Coocba Bus,
tamante rno dos formidables
"block- baoses," doode se es,
trellan todos los balioes y to·
das las metrallas, inclusive la
de Elizoodo-Gascón, habidas
y po.r haber. Y ahora entremos en mat.e ria.

o o o
El Mexicano y el Ideal, es·

Esceoas de &lt;Los Lugareños,&gt; estreno del sábado en el &lt;Colón.&gt;-Fots. Tostado,

treoaron el mismo día, siguiendo la ao·
tipática y lameotable competeocia, ioiciada desde que se abrió el segundo
de los teatros citados, uoa obrilla de
Aroiches y Abati, qne hacía tiempo
dormía el sueño, no de los justos, sino
de los pecadores, eo olvidada tuml:a;
pero las manos sacrílegas de Barba,
loca, y después las oo menos sacrílégas
de Joaquín Coss, exbumaroo aquel cadáver, y Lo presenta roo en calidad de
•·muerto fresco" sobre la escena del
Ideal y del Mexicano. "El Premio Nobel" se titula el huésped de nltratum•
ba, y la obra es con seguridad de lo
peor que bao producido los celebrados
y festivos autores españoles. No hare·
mos crítica porque a la verdad no vale
la pena, y bastante hicieron sus iotérpretes para sacar avante la comedia,
" gran éxito de risa," como han dado en
llamar en el Mexicano y el Ideal a cual·
qoier "vaudeville" o "pochade," lleva·
da a la escena española, y presentada,
en tra:lucciones no muy católicas que
digamos.
En esta obra, los Sres. Aroiches y
Abati, que en otras producciones han
revelado ser autores cómicos de prime,
ra, en esta vez, hasta como "científicos"
hao quedado a la altura del barro; por•
que verán'. ustedes .... Todo el argumen•
to de la comedia reposa en un diptero,
uoa mosca, la terrible "tsetsé," la " Glossioa morsicans," de los naturalistas, y
no la "Glocinia palpabil," como la lla,
mao en la obra; pnes bien esa mosca,origioaria del Africa Ceotral, y más
particnlarmeote :le la región del Zambeze,-y cuya picadura, mortal para al•
gnnos aoimales domésticos, es entera,

0

El notable "sportman" Mr. Yuog, ven·
cedoren el torneo de Golf del Cono•
try Club, eu varias actitudes
durante el campeonato.
Fots. del Sr. J. Tagle
y Aguilar.

mente inofensiva para el hombre y las
fieras, nos la presentan los autores, co•
mo el agente de la enfermedad del sue•
ño lo cual no es veriad, y no siendo
verdad, toda la trama de la obra se vie•
ne abajo.
'
Por lo demás, la pieza citada no vale
ni la pena de hacer una crftica en r e•
gla, como aotes dijimos, y lo que desea·
mos es, únicamente, que vuelva a di;frutar de su tranquilo sueño, siu inte\,
vención de "tsetsé,' alguna, y así la de·
jea basta la consumación de los siglos,
Amén.

Y ahora viene a cuento insistir con
las empresas sns.odichas, para que abandonen por on mome.oto ese repertorio
imposible, que no les trae ni gloria .oi
provecho, que cansa, fatiga a los acto•
res y coyas obras viene a durar lo que
las rosas r;lel poeta •••• "l'éspace d'un
matio." ¿ Por qué aferrarse a. la idea de
no dar al público de la Capital más que
obras españolas, cuaodo es bien sabido
que nuestro público aplaude también
con entusiasmo las obras de los teatros
francés, italiano, alemán e inglés? en la
Capital de Fraocia)e cuentan los éxi
tos por centenares, y si bien es verdad
que mochas de las obras que allá se es
trenau, son un manjar demasiado faer·
te para los suavísimos paladares de la
sociedad metropolitana-que sin embargo lo saborean con fruición cuando lo
cantan en adobo extranjero,-también
es verdad qoe muchas que pueden ser
representadas por las compañías del
Mexicaoo y el Ideal, para así dar algu·
na tregua a las obras españolas Pero
ya sabemos que esto será predicar en
desierto ...... y se nos figura que esa
repugnancia hacia las obras citadas, no
tiene más motivo que el temor de los
artistas de hallarse en un medio com•
pletamente distinto del medio hispano,
y no poder con esa carga, que a veces es
enorme, ya que para interpretar ese re•
pertorio, se necesitan facultades excep·
cionales y un talento para amoldarse a
ese medio, que mny pocos artistas lo
poseenl
o o o
El Principal también llevó a cabo

�una exhumación, aunque más reciente.
El Sr. Gascón, quien por fortuna goe•
dó ya solamente como director de or·
questa, puso en esceoa dos zarzuelas
ñoñas y sio interés, que ya se hablan es·
tfenado en el Lírico cuando la Empre•
sa Gascón-Pastor tenla el monopolio do
la zarzuela en la metrópoli. "El Ban•
dedo de la cuarta" foé uno de los es trenos (?) y "La Novia del torero" el
otro. "El Baodedo" es una inocentada,
sin música y sin gracia y que sólo se
salva de la chamusquina, merced a un
recurso de que echaron mano los auto•
res al fioal: la Marcha Real española,
que provoca el eotosiasmo tao to de ibe·
ros como de hijos del pa{s, y además, el
aparato de ooa misa de campaña y uoa
boda en el campamento todo Jo restan·
te, "pal gato." La otra obra no tiene ni
siquiera la visualidad de la primera, y
pasa sin un solo aplauso, por más que
Maria Caballé baga basta lo indecible
por sacar avante un papel, que no es
para ella, porque es de tiple caotaottl y
Marfa no es más que tiple cómica. En
el Lírico Je repartieron la obra, porque
Jo qoe importaba era sacar las entradas
de sábado y domiogo, así se reveotara
la artista, Jo cual teofa sin cuidado a la
Empresa; pero Marfa Caballé debió
negarse a hacer la reprise, ya que en

el Principal hab{a tiple caotaote que la
representara.
Marfa no debe cantar sus obras, por•
que la "tesitura" de so voz es central,
y para cantar eo otra "tesitura" mucho
m.is aguda, tiene que hacer graodes es•
fuerzas que necesariamente '.la perjudi•
can, y que coo el tiempo, llegarían a
romperle la voz. La temporada actual,
fioalizar.l. mañana, y el S.l.bado de Glo,
ria, volver.i a abrir sus puertas la Cate•
dral del género chico, con uoa Compa•
ñfa de lo mejor que se ha visto:de mu•
chos añosa esta parte. Carmen Caossade
y Consuelo Vizcalno se presentarán en
este d{a, y la "Uoióo Teatral" comen•
zará a funcionar desde esta fecha, con
los triooviros Manuel Sierra Méodez,
Berardo Valdés y Miguel Gotiérrez.
Con seguridad que la "Unión" hará una
espléndida temporada, como son los
sinceros votos de este cronista.

ooo
El Colón, por no ir a la zaga del
Priucipal, también sacó de su sepulcro,
a una venerable zarzuela. "El Barqui·
lleto" qoe hizo antaño las delicias de
ooestrol padres, y po~o fn escena no
remiendo de "El Aldeano Al~gre" de

Leo Fall, con el titulo de los "Los Lu·
gareños," segundo que se perpetra en
en la desdichada opereta, pues el otro
remiendo, con el tftolo de "Los Campe·
sinos" se estrenó en el Teatro Llrico,
hace bastante tiempo.
o o o
También la Empresa del Colón se
prepara, y hace todo lo posible por a lle.
garse buenos elementos para la próxima
temporada, elemeotos q_oe bieo los ne·
cesita a fé, porque con los actJales, de
jaudo aparte a la Morrou¡¡oita, y a Ti.
rado no puede irse a parte alguna. Se
babia de qoe Carmen Segarra, a quien
~ubstitu} ó en el Principal Adelioa Iris,
va al Colón, as! como también Alfredo
Serazzi; también se dice que Aogela
Garcfa Blanco, la tiple que actuó en
Arbeu, y el maestro Buratti, formar.in
parte de la Compañia, ...• . pero basta
que las Empresas no publiquen sus res,
pectivos elencos oar'a se sabr.l. de fijo.
El campo de la lucha está abierto . ... .
la ver a quienes les to:a represeotar a
los federales y qoieoes a losvillistasl ¡Jo
que se necesita es un general Velascol
¿eo coál de las fuerzas cooteodieotes
surgirá?
ALBERTO MICHEI .

ZAMORA
Ciudad dos veces bella, giróo del parafso,
Guarida de palomas, espejo de piedad,
Auoque de ti lejaoo teoerme el cielo quiso
El me grabó el recuerdo de mi natal ciudad.
Y, si mis pobres cantos aun no bao resonado
Para eosalzar tos glorias, ofrenda a tu beldad;
Nooca te olvido, ouoca. que tú eres el dechado
De que mi musa siempre los tiotes ba copiado
Coo que bordó mis cantos en so primera edad.
Ciudad que te reclioas eo lecho de esmeraldas,
De montes y colioas a las ameoas faldas;
Y en hebras cristalioas destreoza a tus espaldas
El Duero cariñoso su límpido caudal.
No tieoes que inculparme si yo be callado
Tos glorias y bellezas, dulce tesoro,

Qae yo tomé to oombre coaodo be cantado,
Y en U pienso coostaote si río o lloro.
Ciodad bendita;
Y estáo en mi memoria, tu maoso vieoto,
Qae a sus fragantes alas to seno agita,
De zafiro escogido tu firmamento,
T os torres soberanas y aquel acento
Que de sus santos bronces se precipita.
Sí, mi pobre memoria guarda en su seno
T u recuerdo sagrado de luces lleno,
Como en áspera concha se deposita
Radiante y nacarada la margarita.
T u valle cuan hermoso, si verdes los trigales
Oodeao al impulso del céfiro gentil,

�Cimbrando sus espigas de granos colosales
En juegos bulliciosos las tardes del Abril.
Los verdes campos n yan caminos y veredas
Los unos descubiertos cual tiras de marfil,
Los otros señalados de rectas arboledas;
Y las carretas rústicas de campesinas ruedas
Por ellos van y viene con rechinar sutil.
En donde. espesa a trechos del campo la verdura
Del monte en los repechos o bien en la llanura
Alzan sus ronos techos, en los que el sol fulgura
Las granjas y sns muros de n!tido blancor.
Después las mieses fiogen en Junio ardieote
Un mar do forma el viento doradas olas,
Que adornan, coronando su rubia frente
De espuma purpurina, las amapolas.
Sobre las eras
Trillan la parva de oro, bella esperanza,
En círculo corriendo yeguas cerradas;
Vibra el gañán el látigo, sus gritos lanza,
Y gritos y chasquidos en lontananza
Va :lilataodo al que por las praderas.
Otros con blancos bieldos la parva avientan,
Cuando en torno las· auras leves alientan,
Y el acervo creciente se cae el grano,
Mientras lleva las pajas el aire vano.
El Duero desarrolla sus líquidos cristales,
1
Al Sur del valle espléndida en que mi cuna fué, ·
So margen encrespando de verdes carrizales,
Regando la campiña que en su redor se vé,
Riquisimos helechos, enebros de tupido
Ramaje al borde crecen, y a su fibroso pie
Las lianas y los musgos tapices han tejido.
Y cuelgan las alondras las redes de su nido
En las tendidas ramas ocultas donde sé.
Conozco yo los saltos, las blondas que de espuma
Al río hace en los saltos, cuando al caer consuma
Su estrépito, en basaltos y guijas y la bruma
Que esparce, y los encajes, que borda su cristal.
El canto, que armonizan sus avecillas
Con el eco del h?,cha, qu!'" el árbol hiende.
Tal vez crugir haciendo ramas y astillas,

Es música, que mi alma sabe y eotieode,
Al idioma del Duero,
Ya cuando corre manso, ya cuando truena
Al pie de la mootaña, lo sé yo entero:
Comprendo lo que dice cuando resuena,
No ignoro lo que dice coando en la arena
Juega con piedrecillas dulce y parlero.
Yo vi su humilde origen en la montaña,
Yo segní su corrieote, que el bosque baña,
Y le vi turbio y quieto bajo la puente,
Que en Zamora se enarca por su corriente.
Al pie de las altísimas montañas, eo la eterna
Robleda, que enverdece su bella inmensida d ,
Subsiste la vacada, que lánguida se interna
Buscando de sos frondas la cara opacidad,
En mi ciudad las calles, las torres, los tejados
Conservan los recuerdos de mi primera edad;
Y sos aleros pueblan, de mi ánimo escapados
Los dulces pensamientos ,m grata libertad.
Aún la campana dice su frase vocinglera
Del templo, en que yo hice la comunión primera.
Levántase felice la. casa en que viviera
Mi paternal familia, en la que yo nací.
Aun son las ventanas todas y son sus puertas
Bajo de las pestañas de sus tejados
Pupilas amorosas que están abiertas
Para mirarme en ellas seres pasados.
Las barranquillas,

,.UIIIIIIIIIIIUIIIIIIIIIIIIIIIUlllllllllUIIIUIIIIIIIIUIUUIIDIIIUIDIUIW-IIIIIIIIIIUIIIIUlllallllUlallllllllHll•IIIIIIIIIIIIIIRIIIIUlalllll--llllllllllWDUIIIIWIIIIIDIIIWIIURIIIIIIIIIIIHllf\

1 Páginas Femeninas 1
\ii 111UUUUUIIIIIIUIIIIUaUlllllllllllllllllnu111n111w11nnu1111mu1wnnm11111MJ1111111111iam•111U111111DIIIDIIDIUllllllllllfflllHIIIIIIIIIDllllllllllllllllllllllllmllDDIDJIDIJllfllffHllllllllllll.lllfflUIIU,
La moda actual aos ofrece deliciosos
caprichos en formas de sombrero.
Basta detenerse ante las vitrioas de
las grandes casas que comercian en
ellos para apreciar la variedad infinita
de los estilos. Y si visitamos el departa,
mento correspondiente, y logramos ver
algunos de los modelos legítimos, el en•
canto es mayor. Las delicadas pajas co·
mieazao a hacer su aparición ; las form~s de tágala, los panamás en forma
adaptada para las damas; la cerda, la
paja de seda, etc., se combinan de mil
modos, así como los colores, y tenernos
también las combinaciones de paja y
tela, para la media estación.
Sumamente chic son las tocas de flo·
res Un rnodelo delicioso, enteramente
orimaveral y muy propio para joven
dama, es el que tiene la copa cubierta
de violetas y adornado en torno con ali,

tas blancas q ae se inclinan hacia afue·
ra, y dan oo aire de flor a.l sombrero.
Ua pequeño plisado de cbiffoo rodPa
la forma contra el cabello, suavizando
las líneas del rostro y dáodole un as·
pecto aun más juvenil.
Otro modelo semejante al anterior,
está formado de pensamientos, y en vez
de alas, tiene adornos de encaje alam•
brado; es muy propio para señora de
cierta edad Aunque a la verdac1, ya no
hay estas distinciones; casi todas las rnu·
jeres son francamente jóvenes, o frao·
cameate de edad; y la moda permite
los colores claros aun a las mujeres de
sesenta años, si saben llevarlos sobria·
mente.
,
En materia de adornos para sombre,
ro, se ven de todos estilos. Las exqaisi•
tas aigrettes, cuyo oso está prohibido
en los E5tados Unidos, bailan campo

abierto en México, vioieodoeo los som·
breros colocadas de mil modos Ya se
yergue al frente de la forma con cierta
gracia provocativa; ya se levanta a un
lado y cae al otro con un dejo lánguido
e indiferente; ya cubre la copadelsom ·
brero o bien se baila sobriamente posa,
da debajo del ala.
Los adornos tloral~s están siendo em•
pleados por algonas de las modistas más
renombradas, y se veo algunos turban ·
tes muy elegantes para calle, adornados
con guirnaldas.
Mochos de lo, sombreros de última
moda en e5te tiempo tienen '.la copa de
seda b,rnizada imitando el acabado de
los antiguos cbintz ingleses y de otras
telas antiguas.
Este efecto barnizado está muy de
moda y se hará notar más cuando esté

Donde salté de niño con mis iguales.
Y zanjan por el m~dio tus callecitas,
Tas banquetas de lozas bien desiguales,
En que libré mis juegos primaverales.
Son nidal de v~nturas las más sencillas.
Y mi alma en todas partes va recogieudo
Memorias qne ha dejado, vivas latiendo,
Como en tos charcos bollen las mariposas,
Para de amor echarte mirtos y rosas.
ATENOGENES SEGALE

Distinguidas toiletes, fin de estación, de los salones de Nueva York.

�más entrada la estación. En algunos
ateliers de París se exhiben algunas
formas adornadas con ramilletes de flo·
res barnizadas, frutas y aao algunas
verdorss.
Los sombreros cubiertos de tela es•
tán haciendo también su aparición. En
estos modelos ooevos, la copa no está
cubierta de terciopelo ni seda lisa; sino
que lo está con seda de listas, a cna·
dros o en estilo pompeyano; el ala del
sombrero está hecha de paja de seda
siguiendo el dibujo de la copa. Los
adornos de estos sombreros son en forma de lanza, dando un aire provocati,
vo al conjunto, y colocados en ángulos
peligrosos ya sea a los lados, al frente
o en la parte de atrás.
Las plumás de avestruz signen sien·
do muy empleadas, y sin duda serán
eladorno por excelencia para esta es·
ación, Se veo en forma de pompones,
flecos aigrettes en forma de alas, y en
todos los colores. además de emplearse
en negro y blanco, solas o combinadas.

por el continente. En .;ambio, en ~ew
York y demás ciudades norteamenca•
nas, predomina la forma francesa, es•
trecha, alargada y qoe induda_blemen!e
tiene an sello especia.) de aristocracia
como JlO Jo tiene ningún otro estilo de
calzado. Aquí, en México, también vemos adoptada la horma francesa por las
elegantes, y a toda hora del día se ven
pies bonitos, pequeños, calzados con la
zapatilla o el choclo francés, de punta
alargada, terminando. en un corte cua·
drado muy pequeño.
En New York este calzado con el ta•
eón alto reina durante el dla, pero por
la noche, en los thés danzantes, en los
bailes de importancia y aún en alguo~s
recepciones, se observa que la zapati~
lla sin tacón comienza a aparecer. Un
profesor de baile ruso, M. Chalif, que
e~tá dando clases a las señoritas del
grao mundo neoyo1kioo, no permite qne
sus discípulas bailen con zapatos de ta•
eón, sino que ha insistido en que adop·
ten la zapatilla rusa, para que puedan
bailar con gracia y facilidad. Estas za•
patillas de baile son de satin, de suela

DELIA.
Ultimas modelos de sombrero.

La moda en el calzado
Quién creería que en París, el calza•
do para calle actualmente de moda, es
el de forma americana? Así es, sin em·
bargo; todas las elegantes, las mujeres
que dan el tono, están usando la punta
corta, redonda, levantada, que antes sólo usaban las americanas que viajaban

enteramente planas, y de punta cuadra•
da, enteramente iguales a las que la
celebrada bailarina rusa, Mlle. Pavlowa,
usa para sus danzas típicas de la es•
lepa.
Entre paréntesis, diremos que el cal•
zado de charol está llevándose por las
elegantes, a todas horas del día, antes
de anochecer. La zapatilla aceptada
para llevarla por la noche, es la de satín del color del traje, o bien de tela
de oro o plata. _Las medias de esta~ ~e•
las, de un precio fabuloso, son dehc10·
sas.
Las zapatillas de terciopelo ya no es•
tán de moda, excepto para llevarlas con
trajes claros para las comidas sencillas.

Mujeres Célebres
La Reina Hortensia ( 1783-1837 )

quear el cabello, pero de ordinario lo
convierten en áspe,o, y al poco tiempo
recobra su color, quedando en partes
manchado. El tiempo traerá le sin duda
las canas que tanto desea, y ojalá que
no sean las penas Ja~ que cubran de nie·
ve su cabeza.
MIMI se qoeja amargamente de qoe
so rostro, antes de tersura de raso, está
ahora afeado por espinillas y barros.
Ante todo, amable lectora, procure
Ud. tomar bastante agua entre las co•
midas: De igoal manera que el agoa
limpia exteriormente, lava interiormen·
te, arrastrando las impurezas que de
otro modo causan irritaciones, las que
se manifiestan por la aparición de esos
' pequeños puntos rojizos, que a veces
contienen pus. Haga uso de la siguiente
fórmula:
Polvo de talco ... ....• , media onza.
Oxido de Zinc...•..... dos dracmas.
Alcanfor pulverizado .. veinte granos.
Se mezclan muy bien estas substan•
cías y se les agrega bastante almidón
cernido para formar on polvo fino y
suave que debe tamizarse.
Por la noche después de lavarse con
agua tibia, y secarse muy bien con un
lienzo fino, aplíquese este polvo en
aboodaocia; a la mañana siguiente, lá•
vese con a11ua tibia en la qoe ponga
unas cuantas gotas de tintura de benjuí.
Con gusto daré a RosA la dirección
de una profesora de bordado que podrá
enseñarle el estilo recoco, as! como d
bordado de igual vista por ambos lados,
si se sirve enviarme sobre rotulado y
timbrado.
DELIA.

DELIA.
Correspondencia con las lectoras
de "Arte y Letras"

. ESTHER desea una receta para cubrir
de canas su cabeza. Amigui!a mía, mu•
cho agradezco sus amables frases; y
contestando a su pregunta le diré que Dos modelos de sombrillas pua verano.
hay algunas preparaciones para blan-

El día 10 de Abril de 1783, mientras
estaba en la Ma1tioica so aborrecible
esposo, Alejandro de Beauharoais, Jo·
sefina de Beauharoas dió a luz una hem·
bra a la cual pi:so por nombres: Horteosia•Eugeoia. Con todo y ser dicha
niña de so sangre, el Sr. áe Beaubar,
oais Jo dudaba y así intimó a su mujer
la orden de recogerse en un convento,
orden que ésta desobedeció . Empero,
dos años más tarde, al separarse los dos
incompatibles esposos, Josefina ~e eoce·
rró en la abadía de Paotbémoot con su
hija. No permaneció allí mucho tiempo
ya que se trasladó primero a Footaioe·
bleau, y loego, en 1787, por razones
desconocidas, a la Martini ca, IIEVándne
a Htlrteosia. Ambas estaban de vuelta
en el año de 1790. La Revolutión hizo
de Josefina ooa viada y de Hortensia
ooa huérfana. Ya se sabe c:ómo Josefina
no permaneció viuda-habiéndole cabi•
do la suerte de encontrarse con el jo•
veo general Bonaparte con quien se
cafó. Ocurrió que el padre político de
Hortensia resultó para ella no verda·
dero padre. Con todo, fué cbofiada a la
señora Campan, ex-dama de compa ñía
de Maria Aotooieta, en cuya casa hubo
de quedarse hasta cumplir !os die z y
siete años. Se despidió de la señora
Campan para entrar bruscamente en la
sociedad amena y bulliciosa que rodea•
ba a la mujer del Primer Cónsul. La
jovencita era muy simpática, bien edu·
cada, fina y de genio ama ble. La estancia en el palacio de las Tullerías y el
veraneo en La Malmaisoo-hacieoda
que acababa de comprar su madre-no
tenían nada de desa gradable. Josefina
se desvivía por t1::oer reunidos en so
morada a te dos los familiares de so glo•
riorn marido: artistas y hombres de ta•
lento Jo mismo que hombres ·valerosos.
Horten3ia irradiaba entre ellos con
un brillo muy personal, al e1tremo de
inspirar violentas pasiones. La de Du•
roe, especialmente, estuvo a punto de
obtener victoria. Entre taotolJosefioa ha·
bieodo advertido alguna animadversión
par:i con ella por parte de los miem·
brcs de la familia de Booaparte, oó
anhelaba sino estrechar más y más los
lazos que la unían a so marido. Es de
creer por lo tanto que ella no fué ex·
traña al proyecto qoe, en 1801, formó
el Primer Cónsul de casar a Hortensia
con Luis Booaparte, el cual, de caracter
extravagante, descontentadizo, recelo·
so, se resistió a ello en un principio,
concluyendo por enamorarse de la jo•
veo. La quería de verdad, a pe3ar de
cuanto dijo más tarde, cuando, el día
4 de Enero de 1802, se celebró lacere·
monia oopcial, por de pronto ante el
alcalde y más tarde con el ministerio
del cardenal legado Caprara. Dióse la
bendición nupcial a los dos novios en
ooa casa de la calle de la Victoire•
Murat que hacía las veces de testigo,

Elegantísimo traje de recepción de les más distinguidos salones neoyo1kioos.
teniendo la oportunidad de acordarse
de que no estaba casado con Carolina
más que por lo civil,-ya hacía unos
dos año~--aprovechó, incontinenti, la
ocasión para hacer bendecir su unión
por el mismo cardenal.
Lois se apresuró a llevarse a su jo•
veo mujer a su propia hacienda de
Bailloo. La luna de miel fué de poca
duración; Luis que más bien era seoti·
mental. no supo hacerse bienquisto de
su espesa: una de susprimerasocurreo•

cias fué el de referirle lo que en la
corte se susurraba de su suegra.
Por cierto no eran muy halagilE ñas
las' tales murmuraciones .. Dióse cuenta
muy pronto, la pobre Hortensia, áe que
sus caracteres no se avenían Los acoo·
tecimieotos por Jo demás no habían de
desmentir sus aprensiones. Con todo,
el dia 10 de Octubre del mismo año le
nacía un hijo, Napohóo·Ca rlcs, al cual
daba un hermano dos años después: Na•
poleón•Luis.

•

�\

Vendemos AGGiones de la
Compañía Petrolera Cuauhtemoc, S. A.
Capital Social Autorizado: $750.000

"Alhajas de 0Gasion"

DOMICILIO SOCIAL: MEXICO , O. F.

''la Casa que se fund ó cDn este nDmbre .•,

Es indudable que al comprar acciones de Compañías Petroleras dehe cuidar el pÍlblico elegir a la
Compañía que ofrezca mayores ventajas y que presente porvenir más halagüeño.
La Compañía Petrolera Cuauhtemoc, S. A. , es sin disputa la preferida, por razones varias, que
pueden reducirse a TRES principales:
Por su pequeño capital (750,000 pesos) que permitirá a sus accionistas percibir dividendos de mucha importancia.
Por sus magníficos lotes de terrenos situados a orillas del Pánuco, del Estero de Tamacuil y de
La Laguna de Tamiahua, en la zona más rica del mundo; siendo por lo tanto facilísimo llevar lamaquinaria para las perforaciones y entregar la producción al mercado, sin necesidad de construir costosas tuberías (oleoductos) una vez que hayan brotado los pozos.
Por la confianza que merece a los ::\Ccionistas el Consejo de Administración, formado por personalidades intachables y de reconocida competencia.
Por todos estos motivos nos permitimos aconsejar al público, que cuanto antes se suscriban a
las acciones de esta Compañía que todavía se cotizan al precio de

Compro Caro v Vendo Barato.

Daniel lnGlán.
Av. Bolívar 23. (Antes Coliseo 1)
MEXICO , D. F .

UN PESO
ALFONSO X111
En papeles blanco y orozúz.
Marca reformada de cigarros de

EL BUEN TONO, S. A.
Grandes Premios: París 1900.-St. Louis Mo. 1_904
Proveedores de la Real Casa de Espana.

E. PUGIBET Director General.- México, O. F.

a pesar de la gran demanda que tienen .
La Compañía está en negociaciones con el más em:nente Gl:lólogo para que localice los lugares de
perforación.

PARA TODA CLASE DE INFORMES DIRIGIRSE AAGENTES GRALES. DE VENTA DE VALORES

Avenida San FranGisGo 2, Jardín Guardiola.
Teléfono EriGsson 82-20.
Apartado 1360
CONSEJO DE ADMINISTRACION:
PRE-SIOENTE:
Pedro Méndez y Méndez.

SECRETARIO-TESORERO:
J. Miguel Guadalajara.

VOCALES:
Federico Gambca, Lic. Francisco S. Carvajal, Ing. Santiago Méndez y Méndez, Tomás Rivero,
Julio Franck.
ComsARJO: Manuel Auza. ABOGADO CONSULTOR: Lic. Manuel Septién.
\' OCALES SUPLENTES:
Lic . Antonio de la Peña y Reyes, Dr. Fernando Zárra,za, Lic. Isauro Bustamante, Lucindo Carriles,
Ing. Emilio R. Osorio, Ing. Ricardo L ópez Guerrero, Ing. Baltasar Fernández Cué.
ComSARIO SUPLENTE: Ignacio Raudón Asíinsolo.

�Magnífica Oferta
A Nuestros Lectores
Teniendo en cuenta la dificultad de com·1:1icaciones co:i algun l S cit:dades
de la Repíiblica y deseando que todos nuestros lectores p~edan gozar de la oferta que en ní1meros pasados hicimos de obsequiar seis preciosas novelas ilustradas
a las personas que nos remitan el importe de una subscripción a este periódico,
por seis mese~, hemos decidido ampliar el plazo para recibir las solicitudes hasta
el 31.de Mayo próximo, y por lo tanto ofrecemos a ' nuestros lectores de los Estados, que todo aquel que desee subscribirse a la Revista '·Arte y Letras" y nos
remi ta antes del 31 de Mayo de 1914 la cantidad de CINCO PESOS en giro
postal, chek o express, le enviuemos la subscripción de

ARTE Y LETRAS
durante seis meses y le óbseqularemos

Seis Preciosas Novelas Ilustradas,
encuadernadas con lujosas carátulas en colores, de renombrados autores, que recibirá a vuelta de Correo .

...,__

Todas las remis, ones de fondos se harán a IJOmbre de la

COMPAÑIA PERIODISTICA MEXICANA, S. A.
APARTADO 45 BIS.

M EXICO, D. f'.

y deberán ser hechas antes del 31 de Mayo próximo pa-

ra gozar del obsequio que ofrecemos.
....

h
V

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="101">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3030">
                <text>Arte y letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479280">
                <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118644">
            <text>Arte y letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118646">
            <text>1914</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118647">
            <text>Segunda </text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118648">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118649">
            <text>7</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118650">
            <text> Abril</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118651">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="118668">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784873&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118645">
              <text>Arte y letras, 1914, Segunda Época, Tomo 1, No 7, Abril 4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118652">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118653">
              <text>Coéllar, J. M.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118654">
              <text>Literatura Mexicana SigloXX</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="118655">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="118656">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="118657">
              <text>Maneras y Costubres</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="118658">
              <text>Vida social y costumbres</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118659">
              <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118660">
              <text>Cía. Periodística Mexicana, S.A.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118661">
              <text>Langarica, Miguel</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118662">
              <text>1914-04-04</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118663">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118664">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118665">
              <text>2012423</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118666">
              <text>Fondo Fernando Díaz Ramírez</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118667">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118669">
              <text>México, D.F.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118670">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="118671">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="11587">
      <name>Árabe</name>
    </tag>
    <tag tagId="11586">
      <name>Arquitectura</name>
    </tag>
    <tag tagId="707">
      <name>Arte</name>
    </tag>
    <tag tagId="11583">
      <name>Deporte</name>
    </tag>
    <tag tagId="2559">
      <name>Fotografía</name>
    </tag>
    <tag tagId="325">
      <name>Literatura</name>
    </tag>
    <tag tagId="399">
      <name>Moda</name>
    </tag>
    <tag tagId="11584">
      <name>Petróleo.</name>
    </tag>
    <tag tagId="6591">
      <name>Sociedad</name>
    </tag>
    <tag tagId="98">
      <name>Teatro</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
