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                  <text>R,gistrado como artículo de 2~ clase, e l 26 de Febrero de 1914.

Segunda Epoca.

Sábado 11 de Abril de 1914.

Tomo 1.-Núm. 8.

FOTOGRAFIA DE ARTE , POR HANS .

�,.
lrca de quien tanta resignac1on
los más pequeños serán lo3 que
más méritos tengan· ante su Pa- tu vo en los sufrimientos v de
dre, que está en los cielos; le ve- quien tenÍi'l que cumplir, en -comríamos dulcemente enseñándo- pañía de su madre una labor dicSd publica todos los sábit.dos por la
,._ v
. de la q ue nanos la oración más humana de tada por lo alto
Cía. Periodística Mexicana, A.
t das en su primoroso sermón de die mas que El podía tener coDTR@CTOR'.
la montaña, y en todas partes le nocimiento.
Para que nada falte a la diviM COE LLAR.
hallaríamos mostrando la belleGERENTE'.
na tragedia tenemos el personaza
de
su
alma
buscando
el
mal
MIGUEL LANGARICA.
para aliviarlo, orocurando la je pintoresco y decorativo de l\faOFICINAS:
amistad de los perversos para ría Magdalena, la pecadora a rre 3~ Riucon'lda de Sao Diego 41.
corregirlo~ y revol ucionandcco n pentida que, en nombre de ttda
T e l• fonos:
M~x 20-85 Neri -Eric. 14-51.
su hermoso ejemplo la sociedad la humanidad doliente y temeroApartado post:11 45 bis.
más corrompida que vieron los sa, se arroja a las plantas del Redentor para abjurar de sus culMEXICO, D. F.
,:;iglo~ antiguos.
PRECIOS
A s u la&lt;'o veríamos a su madre, pac; y solicitar el perdón de ell ,s
Ej~mplares sueltos ...... : . . . . 20 cs.
personificación de todas las m&lt;t- del que había ven ido a perdonarSubscripci6o, trim•~tre ....... 2 50
dres, cuidándolo en la infancia, lo todo.
Extranj'!ro, trime&lt;tre..... ..... 5.00
Lo demás no es nada: entre
con excepción d-i Eshdns Uo,dos y Cu• admirándo3e de su soberana sala
multitud rle apóstoles, de faba, en donde regirá el mis'llo precio biduría en su juventud y siguiénque para la República,
riseos,.
de jueces y de pueblo,
dolo de lf'ios en su edad madura
NO GIRAMOS
para asistir p-ofundamente dolo- apemis si se levanta la od10-.a fi.
TODO PEDIDO DEBERA VENIR
rida a su sublime agonía. Sin el gura de la traición, ingrato paCON SU IMPORTE.
personaje de María el drama no pel que se dió a Judas, y entre
No se devuelven or iginales.
estaría comQleto; se necesitaba la masa aoenas descuellan alguq ,1e Cristo viera sufrir acerbamen- nas leyendas bellas como la de
te a su madre y que tuviera qu~ l::i. Verónica; o terriblemente falabandonarla sola en el mund,1 sas como la de Ashaverus que
Pronto hará de ello dos mil para que 110 huuiera dolor, por hace al Redentor un dios ven años. E1 hombre se sacrificaba amargo que fuera, que no hubie- gati\'O y rencoroso.
Y como espectadores a la ve'lpara lavar la culpa de los hom- se probado.
bres; aquel precioso sím bolo de
Y la divina señora, esa llur, que ingr:itos coactores de la trala humanidad que las s:·~rada, pr•mero de pureza v después de gedia vedamos a toda la humaniescrituras h~n oerson:ficarlo coTl dolor tiene que sufrir en su vida dad que, en la mayoría de l0s
el nombre bel\ísimo de .1 esÍls se todos los dolores del matrimonio, casos. no han crmprendido el
dejaba, en medio d su omnipo- los de la maternidad, y los cruen- importante papel aue le toca en
tente p-::der, colc:ar de un made- tos que le habían de valer el tí- la obra. Alguno- hacen de ella
ro para. completar con su muerte tulo de corredentora de la huma- una creación di vina arreglada de
antemano por la suprem::i. sabitoda la escala de lo'- padecimien- nidad.
duría del Eterno, la cual tiene
tos humanos y así purificarlos
Si María es sublime como maforzosamente que aparecer falt0dos con s u divino paso.
dre del Cristo, como símbolo del
seada
en casi todos los actos.
Si tuviér¡¡mos el rlaro espíritu. dolor maternal no ha tenido igual
de observación ,, ordenación de en el mundo. La iglesia la re- Otros creen que no vale l::i. pena
Renán, podríamos carar:teriz;ir presenta con el corazón tra,pa- de tomarse en consideración poruno por uno a los perrnnajes del sado por siete puñales, sig nifi- que no están de acuerdo con los
tremendo drama. dividirlo en su : cando otros tantos dolores¡ noso- cánones de las ciencias n::iturales
escenas y sacar de la divina es- tros quisiéramos ver a e!'e cora· ~- con la observación de los ..;acritura una tragedia: la más gran- zón adolorido ,,imbado por un hios: y aún ha llegado a haber
de de todas las creadas por la sublime resplandor de infinitos quienes nieguen el haber ocurrido
imaginación, rlesde los griegos rayos, reflejo de otros tantos do- el bello dn ma.
Nosotros creernos que ning11na
hasta nuestros días.
lores que lo laceraron s in piede !as tres cosas es justzi; que la
Veríamos en primer lugar :&gt; 1
dad.
humanid&lt;td aún no ha v•sto tocio
Hombre, dotado de todos los poTras de las dos figuras prinri- lo que hay que ver en la pasión
deres de la divinidad: infinitapales de la tragedia vendrían los y muerte del Cristo, y hacemos
mente santo, y omnipotente, despersonajes secundarios: Juan, el votos porque una era de justicia
poseído de todos sus gloriosos
discípulo que quiere aparecer en ~- de razón ponga en su j~sto siatributo, para poder sufrir como
todas partes como el predilecto; tio a la sublime figura del Reden·
todos y cada uno de los hombres
el que pone en boca de Cristo tor que hizo exclamar a alguno
y de ec;ta manera dulcificar e l
palabras que probablemente nun- de los sagrados escritores: "feliz
dolor de la humanidad.
ca dijo; el encargo hecho a Juan culpa que me• eció tener tan ~ranLe veríamos en una d~ las esde cuidar a la div i na madre, dede Redentor."
ce nas má, características del drasentona en el sublime carácter
ma diciendo que los más gran·
.1. i1. c.
del crucificado; no dice bien en
des serán los más pequeños y que
INDICADOR

·' Arte y Letras "
s.

Et· Drama

0

1
MEXICO A RTISTICO y MONUMENTAL • . p utr I a d e1templo
-

aD€XO
- _ al

""'

convenio
de Tepotzotláo • E • de M ex1co.
.
_
Fot. Kahlo.

�PreGioso hallazgo arqueológico
El profesor Wesselowsky, reoombra&lt;io en el mondo
de la arqueología por sus notables descobrimientos, acaba de hacer uoo que bastaría para dar fama a su oom•
bre y sos estudios sobre antigüedades.
En las cercanías de Nicolaief. en pleo:i. estepa del
Sur de Rusia, el paciente profesor acaba de descub rir
la tumba de un rey scyiio que data de lossiglos III o IV
antes de Cristo. Dentro de esta tumba ;e encontraron
primorosos vasos e~culpidos y multitud de objetos de
uso que vienen a ilustrar grandemente a los anticuarios
acerca de las costumbres y ritos funerarios de aquellos
tiempos,
Junto a los vasos, notables por su oroameotacióo y por
Uno de los vasos hallados eo la tumba del rey scytio.

sus raras inscripciones en griego antiguo, hlbía otros
destinados seguramente al servicio del rey eo los man•
dos de ultratumba y que conservabao aun restos de osa·
mentas de animales que, o hai&gt;íao sido puestos vivos pa•
ra que acompañaran a su amo, o muertos para que le
sirvieran de alimento. El descubrimiento del sabio ar•
queólogo ru~o será de gran utilidad para el estudio, no
solo de los ritos funerarios, si no también para el del
desarrollo del arte y las costumbres de la época.
Como se verá por las fotografías que acompañan es•
las líneas, ks relieves de los vasos hallados representan
todos esceo¡¡s de caza o Ju chas entre el hombre y los
animales que le hostilizaban por t:idas partes en aque•
lla lejana época de la humanidad.

ARTE MODERN-0 MEXICANO.-Cabeza a lápiz p)r Alfonso Garduño.
El profesor Wessdowsky en medio de sus ouevos descubrimientos arqueológiccs.

�ff La semana de los tres domingos ~
Por Edgarct Allan Poe.

~!

~~b===========================================2l!J
«Hombre sin corazón, cabeza de mu·
lo, avaro, gotoso, viejo . salvaje!&gt; todo
esto me lo decla para mis adentros "?ºª
tarde en casa de mi tío Droldegou¡oo,
amenazándole con el paño en pensamiento.
Pero ~ólo en peosamieotol Porqu~
debo confesar que babia noa grao d1·
ferencia entre lo qoe decla Y lo qoe
00 tenía valor de decir ; lo que hacia Y
lo que tenia ganas de hacer.
E l viejo lobo de mar se hallaba, c~an•
do abri la pnerta del salón, se?tado ¡un•
to a la chimenea y con los P•~s apoya·
dos en la barandilla de la misma; en
uoa de sus patas delanteras_ tenia un
buen vaso de aporto, y se .aphcaba, con
ardor, a poner en práctica el refrán
que dice:
Llena tu vaso vaciol
Vacia tu vaso lleno!
-Mi querido tio, le dije después de
haber cerrado suavemente la puerta Y
aproximándome con la más compro
metedora de mis sonrisas, ha dado us•
ted siempre pruebas de uua bondad tal ;
de tal iodolgencia .... tanta~ veces .. ••
lautas oca~iooes .. .. ha ma01fes!ado us•
ted su benevolencia para conmigo, qoe
.... estoy seguro, tengo plena coofian•
za en que bastará que yo le recuerde
este ligero oegocito para contar con su
aqniescencia.
-Ejem! hizo. Bravo muchacho!.•••
Y qué más! ... .. ·
•
-Estoy seguro, mi querido tio. (Ast
te lleve el diablo viejo b~bedor) de
que usted oo tiene la iote?c1óo ~e ºP?·
nerse seri•mente .• .. a m1 matrimomo
con Kate. No se trata más que de uoa
broma amable de usted, jal jal jal • · · ·
Hay momentos en que tieo~ usted unas
ocurrencias de mucha gracia!• , · · · · .
-Ja!. .Jal. ... Coa que sil Pues he•
oes razón!
.
-Segoramentel .... S1 eso se cae de
su peso!. ... Ya sabia que todo era una
broma. Vamos a ver, mi querido ~ío,
Kate y yo 00 ambicionamos más sino
que teoga usted la bondad de tomar
una decisión acerca de la ~echa_.••••
ya me entiende usted .... m1 querido tio.
En una palabra, como por qoé é_Poca
le parecerá a usted más conven1eote
que la boda .... sea, se efectúe, en ~n,
ya me entiende usted, ¿verdad querido
tio?
-Conque se efectúe, no? Gandul~ Ya
lo sabrás . ... ya te diré cuando quiero
que ~e efectúe.
-Jal Jal Jal Esta si que es buena.
Ya decía que tiene usted unas ocurren·

cia.s sumamente graciosas! Qué tal~~tol
Pues decia que nuestra única amb1c1óo
por el momento, mi querido tí~, es que
indicara u5ted una fecha precisa•••• - •
- Ah! con que precisa?....
-Sí, mi querido tio, de eso se trata,
si es que no le causa una grave moles·
tia.
Pero, no podrfamos hacer de tal ma·
oera mi querido Bobby, que esta fecha
se q uedllra algo imprecisa?... Para
dentro de un añn .... o cosa asi? .• , . O
es que insistes en tener uoa fecha pre·
ci~a? •.... .
- Pues .... repito que .... sino lefo~ra a ust,d demasiado molesto, yo qo1·
si era de una buena vez. . . . nna fecha
precisa.
-Pues bien, Boby, eres un buen mos·
eón! ..... . Y pnesto que te empeñas en
que dé la fecha con tanta precisión, voy

precipitadamente del cuarto, desesp11•
rado.
o o o

Mi tic- abuelo D roldegoujo~ _era e,l,
tipo del "viejecito "gentleman inglés.
Pero al contrario del héroe d~ la can•
ción, tenia mochos puntos débiles. ~ra
un hombre bajito, bonachón, algo im·
polsivo, con sos puntill?s dt: mal carác·
ter; todo en él era hel!31síérico_: su g:a~
cabeza y su nariz rub1cuo~a 1nclus1ve;
tenía una bolsa bien p~ov1sta y u~ pro
fundo sentimiento de su 1mportanc1a per•
sooal.
.
En el fondo de todo esto br.b1a e1me¡or
corazón del mundo; pero se balla~a ~o·
minado por un espirito de contrad1cc1ón
que le babia valido, para con las per_so·
nas que sólo Je cooocian soperfi_c1al:
mente, la fama de ser un tac1ñoronoso,
como un gran número de excelentes
ersooas, parecia poseid~ ~~ una vertdera macia de "tantahzar (1) a sos
pró}imos, macia que bien podía pasar
por malevolencia cuando no se la exa·
minaba muy de cerca. A todo lo que se
le pedia contestaba, invariablemente,
con un •·oo" categórico. Pero después
de haber hecho pasar las de Calo al
peticionario, acabal:a siempre por arre·
peotirse de so negativa. A todos los ata•
~ques a su bolsa cpooía la defensa más
encarnizada, pero como resumen de
cuenta, cabi siempre se llf ga~a a obte·
oer de él una suma proporc1o~al a la
duración del sitio y a la tenacidad dt1
la defensa. Nadie en el mundo bada la
caridad más liberalmente, pero con me·
nos gracia que él.
Respecto a las bellas artes, y partí•
a darte gusto, aun cuando no sea más colarmente a )as bellas letras, les proque por esb vez.
fesaba un desprecio vigoroso. En esto
imitaba a Casimir Perier, y gozaba mu•
- Oh! mi querido tio. • • • • •
cho con citar su imprudente frase " l P~·
-Silencio, señor (me tragué mi voz). ra qué sirve uo poeta?," la que cons1•
Quiero darte gusto por esta vez. Ten• deraba como el "nec plus ultra" de la
drás mi consentimiento y. las platas sabiduria y de la lógica. Por lo tanto,
-porque 00 hay qne olvidar la pla• mi ioclioacióo por las musas le hacf_a
tasi-Vamos a ver, ¿cuándo s~rá b;.eno folmioarse. Un día que le estaba p_1·
que teogas todo ? Hoy es domingo ¿ver· diendo una nueva edición de Horac10
dad? Bueno, mi stñor, pues ~e casará me dijo que la única traducción acep•
usted -precisamente, me eohende os, table, del "Poeta nascitur non fiat," era:
ted? precisamente "la semana de los "Los poetas nacen para no hacer nada
tres domingos!" Ahora se da ustedcuen· de provecho." Lo que, oatnra!mente,
ta ? Digo qne tendrás a Ka~e y la dote me pnso fuera de mi. So aversión por
la semana de los tres dom1ogos, pero las humanidades se babia anmentado
00 antes; oi un solo dia antes, aunque
me muera, ya me conoces; soy hombre
de palabra¡ _.. ... Con que, que acabe
(l) Véase respecto a esta palabra. la
eso ¡0 más proe to posible!. • • • • •
En cuanto hubo dicho esto, bebió su nota que apareció en el cuento anterior
vaso de oporto, mientras que yo salfa de Poe.
0

considerablemente desde hacia poco a
causa de un incidente que le babia
orientado en dirección a lo que él so•
ponla ser las ciencias naturales Alguien
le babia llamado en la calle tomándole
nada menos que por el doctor Double
L. Dé, el famoso profesor de ffsica ex·
perimental. Desde entonces no se po•
d:a hablar con mi tio de una manera
pacifica, a menos qufl se tratara de algo
relacionado con so nueva macia. Por
lo demás, se burlaba él mismo de esa
manía, como se burlaba de todo. Su po·
lftica era intransigente y sencilla como
los "buenos días " Pensaba con Horsley,
"q'le los hombres no deben ocuparse de
las leyes más qc.e para obedecerlas."
Yo había pasado toda mi vida al lado
del viejo "gentleman." Mis padres, al
morir, me hablan legado a él como un
regalo precioso. Creo que en el fondo
el viejo pirata me queda como si hu•
biera sido su propio hijo, y me amaba
casi tanto como so adorada Kate, pero
esto no obstaba para que me diera una
vida de perros. Del primero al quinto
aiio de mi vida me obsequiaba con unas
buenas nalgueadas periódicamente. Da
mi quinto a mi décimo quinto afio, todos
los dias renovó so promesa de no dej..rme ni un cllelfo de su fortnna. Coa•
vengo en que yo era un mal aditamento
en so casa pero aqu111lo era más bien
cuestión de temperamento o de maoia
Eo Kate yo tenia una amiga fiel, y me
daba cuenta perfecta de lo qne esto me
valla. Era una niña grande, y oo día,
con toda dulzura, me participó que ha•
bla de ser mia, y sn dote con ella, el
dia que hnbiera obteniJo el conseotimieote de mi tio.
!Pobrecita! 110 tenia más que quince
aiios, y, a falta de este cooseotimieoto,
no podia entrar en posesión de so pe·
queño capital sino hasta que cinco in•
terminables estfos "hubieran arrastrado
sus larguras infinitas" ¿Qué hacer en
Mte caso? A los quince años, lo mismo
que a los veintiuno, porque yo ya habla
pasado mi quinta olimpiada, cinco años
o cinco siglos de espera son lo mismo.
En vano sitiamos al buen viejo con
nuestras inoportunidades. Era una "pie·
za de resistencia" como dirían MM.
Ude y Carene, y un sitio como el nues·
tro no hacia más que acrecentar su de•
seo de "taotalizar" a torlo el mondo.
Job mismo se hubiera desesperado de
ver a aquel viejo torturando a los d!ls
pobres ratoocitos que parecíamos noso,
tros. En su foero interior no tenia otra
intención que vernos uoido11. Era un
sueño que habla acariciado toda su vi•
da. De hecho, hubiera , dado diez mil
libras de so bolsa, ( el dinero de Kate
era exclusivamente de ella,) para des·
cubrir la sombra de un pretexto que le
permitiera la realización de nuestros
más caros deseos Pero nosotros habla·
mos tenido la malhadada idea de llevar
la cue!tión al tazpiz, y desde entonces,
lo creo con toda sinceridad, era un be·
cho fuera de sos fnerzas físicas y mora,
les el no oponerse a nutistro matrimo•
nio .
Ya dije que mi tio tenla sus puntos
débiles; pero aún no be hablado de s11
formidable te\tarudez. Seguramente que

no era esta ona de sus debilidades.
Cuando hablo de estas me refiero a una
especie de superstición extraña, uua
superstición de buena cepa de la que
oo podía deshacerse. Era muy ver_sado
en materia de ensneiios, de presagios y
de tonterfas por el esftlo. Era muy pon,
tilloso en cuestiones de honor y se mostraba, como él me babia dicho, hombre
de palabra; pero a so manera. Era ooa
de sus rarezas. Por lo que bacía al "es,
pfritu" de sos promesas, no tenia escrú•
polos en variarlo, pero eo cuanto a "la
pi.labra," la consideraba como algo in•
violable. De este raEgo caracteristico
de su humor se valió Kate, tres serna·
nas despnés de nnestra conversación en
el comedor, para hacerle uoa jugada
de la que no oca la creyó capaz. Y pues•
to que, a la manera de nuestros moder·
nos bardos y trovadores, me be pasado
la mayor parte de mi cuento en prole·
gómeoos e introducciones, y parece que
llevo intención de continuar asi para

EL CAPITAN PRATT.
-Si, be estado aosen1e durante un
año. Un año qne se cumple hoy mismo.
A ver? ... . sil Excelentemente. Hoy es
el diez de octubre. Se acuerda usted,
señor Droldegoujon que hoy hace justa•
mente un año qoe pasé a despedirme
de usted? Y, dicho sea de paso, ~e da la
cooicidencia de -que hoy haga también
un año que partió nuestro amigo el ca,
pitán Smitherton, quien a so vez he estado auseste por un año justo.
SMITHEHTON.
- Si, justo un año .... con muy poca
diferencia. Seguramente que no habrá
ustE d olvidado, señor Droldegoojoo,que
vine en compañia del capitán Pratt a
presentarle mis respetos antes de partir?
ELTIO.
-Sí, sí, .. me acuerdo muy bien .. Real•
mP.ote es raro. Los dos han estado ausentes justamente un año ...... Extraña
coincidencia en verdad .... E sto es lo
que seguramente llamarla el doctor Dou •
ble L Dé un extraordinario concurso de
circunstancias. El doctor Don ..... .
KATE (interrumpiendo)
-Seguramente, papá, la cosa es muy
extra ñal Pero hay que decir que el ca·
pilán Pratt y el capitán Smitbertoo oo
han seguido el mismo itinerario, y esto
constituye noa diferencia, no es asi?
ELTIO.
- Yo no lo sabia, chiqnilla. Y cómo
quieres tú que lo haya sabido( Pero si
rs ese el caso, precisamente eso lo hace
aúo más notable y el doctor Doubl. ...
KATE.

siempre, voy a contar en pocas pala•
bras lo que constituya la parte verda•
derameote interesante de esta historia.
o o o
La ca!ualidad quiso que hubiera en•
tre los amigos de mi tfo, geott:s de mar,
dos personas que acabaoan de pisar
nuevamente el suelo de Inglaterra después de una ausencia de uo año que
hablan pasado, uno y otro, en viajes por
el extranjero
En compañía de estos stñores, y des•
pués de habernos concertado de aote•
mauo, mi prima y yo nos dirigimos a mi
tío un domingo por la tarde, precisa
mente el diez de octubre, tres semanas
justas después de J, conversación a que
be hecho referencia al principio de mi
historia. Durante una media hora, la
conversación rodó sobre diversos asuo,
tos, pero a la postre, la llevamcs a tra•
tar de lo que nos conveofa en la forma
siguiente:

-En efecto, pap.i, el capitán Pratt
tomó por el cabo de Hornos y el capi•
tán Smitherton dobló el cabo de Buena
Ésperaoza.
EL TIO.
- Toma! uno se dirigfa al Oliente,
mientras que el otro iba hacia el Po·
oieote. Y los dos bao dado la vuelta al
mnodo. A este respecto el doctor Dou,
ble L ..... .
Yo (precipitadamente)
- Capiláo Pratt, usted deberla venir
mañana a pasar la tarde con nosotros,
as{ como el capitán Smitbertoo, para
que nos entretuvieran con la relación
de sus viajes, mientras tanto jugaríamcs
una partida de " hist.
PRATT
-De whist, mi gnerido hijo ? Pero
olvida usted que mañana es domingo,
será otro día.

�KATE
-Pero no, cómo puede ser eso. Ro·
berto no está loco! Hoy es el domingo.
EL TIO
-Justamente. Perfectamente.
PRATT
-Pido a todos perdón, pero no hay
que andarme contando bistorias. Yo sé
muy bien que mañana es domingo,
puesto que •.....
S:'dITHERTON (muy sorprendido)
-Ah! pero en qué están nstedes pen•
sando? «Ayer&gt; fué domiago, si no les
parece mal!

será domingo, y también tiene razón,
será domingo. En último análisis todos
tenemos razón, y de esta manera esta•
mos en la semana de los tres domingos.
S MITH ERTON (después de reflexionar
un rato).
-Saben ustedes qne Kate tiene ra·
zóo. Somos un par de viejos bestias.
Aquí tiene usted la explicación señor
Droldegoujon. La tierra, como usted
sabe, tiene 24,000 millas de circunfe•
rencia. El globo terrestre gira al rede•
dor de su eje, y en esta rotación, en es•
ta giración, recorre del Oeste al Este
toda la longitud de esas 241000 millas en
veinticuatro horas justamente. Me va
usted comprendiendo, señor Droldegou·
jón?

SMITEHRTON (en voz muy alta)
-El c1pitá n Pratt, por el contrario,
al alejarse mil millas de aquí se el\•
cuentra con una .hora de atraso; y cuan•
do ha recorrido las veinticuatro mil
millas tiene nn atraso de veinticnatro
horas. Así es que para mi, ayer era do•
mingo; para usted es hoy, y para el capitán Pratt lo será mañana. Y lo mejor
de todo esto es q ne ninguno de los tres
carecemos de razón. Porque no hay ra-

TODOS
-Ayer domingo? Vaya que no sabe
usted lo que dice!

EL TIO.
-Seguramente, el doctor DJubl ....

.EL TIO
-Hoy es domingo, lo repito . Y creo
saber lo. que digo, q~é diablo!
PRATT
-Pues nol Mañana es domingo.
SMITHERTON
-Todos ustedes ustán locos, lo mis,
mo los unos que los otros. Ayer fué do·
mingo, estoy tan cierto de ello como de
estar sentado sobre esta silla.
K ATE (levantándose repentinamente)
-Ya veo, ya me dí cuenta de lo que
sucede, mi querido papá, y estás con·
denado en el asunto que tú sabes Dé·
jame hablar, y voy a explicarlo todo en
un minuto. La cosa es muy sencilla. El
capitán Smitberton pretende que ayer
era domingo, y tiene razón, fué domin·
go. El primo Baby, mi papá y yo, de,
cimos que hoy es domingo, y tenemos
razón, es domingo.
El capitán Prat sostiene que mañana

SMITHERTON (quitáudoleJa palabra).
-Pues bien, señor, es una velocidad
de mil millas por hora. Ahora suponga
usted que mi barco me lleva de aquí a
mil millas al Este. Naturalrr,eote que
be adelantado una hora justa con res•
pecto a la salida del sol en Londres.
Veo el sol salir una hora antes que us•
tedes. Si continúo en la misma dirección
basta recorrer otras mil millas, habré
adelantado dos horas; si recorro otras
mil millas adelanto una hora más y asf
sucesivamente basta haber recorrido las
veinticuatro mil millas, es decir, des·
pnés de haber dado la vuelta al mundo,
regreso al pu.lito de partida y me hallo
con un adelanto de veinticuatro horas
sobre la salida del sol en Londres; es
. decir que tengo un día de adelanto sobre la hora inglesa. Va usted compren·
diendo?

En esta noche clara.

EL TIO
-Pero Dooble L De ..... .

•• •

Del libro "La Siringa de Cristal."
En esta noche clara salgo a los ventanales
de mi alma, bordados con líricos rosales
El cielo es como una primavera florida
y escucho los lejanos rumores de la vida
que flotan sobre el palio de un panorama inmenso
que finge no lazo azul; y mientras tanto, pienso
que el paisaJe ate~ora un ojo y no oído
abiertos hacia todo lo que no es conocido
para el ojo indolente y en visiones profano,
y al oído cerrado a la voi del arcano;
Allá en el horizonte azul la estrella aquella
es pupila que escruta el embrión de otra estrella.

zón cientifica que baga prevalecer la
opinión de uno sobre la de los otros.
EL TIO
- Ay, mi pobre cabeza . . .. Sea! K~te
esto sí que me condena, como tú ,dices.
Yo, ya se sabe, soy hombre de palabra
y como ha llegado la semana de los tres
domingos, te podrás casar con mi bija,
muchacho, el día que quieras. Tresdo•
mingos seguidos. Voy inmediatamente
a ver al doctor Double L De para sa•
ber qué opina sobre el particular.
Traducido de los Cuentos E xtraordi•
narios, especialmente para
«ARTE Y LETRAS.&gt;

que pronto se abrirá; en ~l confío proscrita
es la nube como una cabeza. que medita;
el eco misterioso que se enreda en el flanco
de las cumbres azules, es un timpa.no franco
a todos los rumores, y en la quietud arcana
los rumores devuelve com? boca lejana,
la luna se entristece y enferma. la laguna
debajo del plateado silencio de la luna ....
Por fin, en esta noche cierro los ventanales
de mi alma, bordados de liricos rosales,

y me siento a soñar iluminado por
el blanco plenilunio del paisaje interior.
GREGORIO' LOPEZ Y FUENTE.

Plegaria
Así no ¡;aedo luchar Jes imposible!
los golpes se suceden con presteza; la
copa rebosante de amargura la llevo
h..sta mis labios y me quema, si a su lí·
quido se aumenta alguna gota, no tomo
má~ licor, tiro la copa !
Tao rudo batallar ya no es combate,
que a. tales se llama, cuando miden las
fuerzas por iguales, y en esta. colosal
contienda los fieros enemigos son gigantes, titanes de fuerzas extremadas, que
en número crecido me acometen .... . .
yo, yo Jtan sólol ¡tan herido! me siento
exanAüe.
En esta noche horrible de martirio
más negra que aquella que pintara, sublime, el poeta florentino; en esta tem ·
pestad; bajo este cielo surcado de cár·
denos relámpagos, en medio el mar, la
barquichuela mía sintiendo el oleaje
9ue la azota con ímpetu feroz, con saña
impía, y en vano buscando en lontanan•
za, la luz de un faro, el desttillo fugaz
de alguna estrella ... . . . se muere mi

esperanza~al'negro con•
juro de las sombras, al
impulso fatal del des•
amparo.
Sigue la mar su horrenda furia, la nave
se desgaja, vuelan sos
tablas y son llevadas a
distancia por las olas
que se encrespao y las
tragan; los monstruos
marinos se apresaran
del botín, los restos dis·
persados a devorar con
ansia, ya cez cano su
aliento envenenado me
sofoca; ya desgarran
DOMINGO DE PALMAS. • Pintor..-scasc~ceuas
mis carnes con sus fau•
del primer dia de la Semana Mayor.
ces; ya la débil tabla que me impide
Y yo deseo luchar sin fin, sin tregua .
hundirme en el abismo, se me esc;;.oa; mas siento que las fuerzas se me acaban
JSeñor, Señor, no lo permitas! De esta y no qneriendo sucumbir en la pelea
horrible oh.caridad rasga los velos, que ltEl lo suplic-,, Señor. no lo permitasl 'li
brille la aurora en lontananza, que luz• has de gustar que yo naufrague, dame
ca ante mis ojos, dulce playa, y allí re• una playa en ·que descanse, dame una
posando las fatigas recompondré mi estrell1- que mis pasos marque. f ~
barca, tomando el descanso necesario,
DOMINGO GARCIA DE LEON.
de nuevo lavaré las anclas, pues es ley
(Angelina Domo di Gorce.)
ineludible ir nave,gando.

�Nuestros lectores saben que Sarah
Bernhardt acaba de recibir la cinta ro•
ja de la Legión de Honor; pero la oue·
va legionaria no es solamente una ad·
mirable artista, es también escultora,
sos obras le han dado el más legítimo
éxito; autora dramática, sus piezas han
sido muy aplaudidas, y escritora, he
aquí uno de sus cuentos:

En esta Isla también nombrada "Isla
Bella," los dramas de la mar son fre·
cuentes y terribles. La población dnlce,
encantadora y cortés, se divide en dos
clases muy distintas: los cultivadores y
las pescadores. Los cultivadores reco•
gen el trigo, el maíz, la avena y las pa·
tatas; los otros pescan el atún, la sar·
dina y la langosta. ~i los unos ni ltJs
otros se enriquecen con sus productos,
y la carne es casi desconocida en los
bogares dt cultivadores y pescadores.
Por tanto, la población no es vigorosa;
las mujeres sobre todo son delicadas Y
finas, nariz recta, cuello flexible, mar•
cha orguUosa y lenta, Los hombres son
de taUa mediana, bien proporcionados;
pero no tienen el vigor aparente del
normando.
La población es orgullosa, y no se
ven mendigos, pero lo que más llama
Ja atención es que el rictus de la risa no
toma Jugar en los numerosos pliEgues
de sus rostros. Hombres y mujeres son
tristes y graves, la frente obscurecida
por lYn recuerdo o úna inquietud. Es
que cada uno tiene un padre, hermano
0 hijo en esa mar mala y azul que está
allí .••... allí . ..... por todas partes, al
rededor de la isla, por todas partes
· donde se detiene la mirada. Viven desde ti~mpos infinitos, rodeados por ese
cementerio movier.te, risueño y feroz;
y cuando algunas veces una carcajada
d·e los niños sale de la choza e ilumina
la mirada de la madre que trabaja en
los campos, se vuelve ésta temblorosa,
asustada por el choque sangriento de
lils olas.

Acampada sobre sus delgadas piernas
resguardando sus ojos bajo su mano pa·
ra ver más tiempo a su hermano que
desaparecia a lo lejos por el camino
que desciende al pequeño puerto de
Bordery, una mucbacbilla de trece años,
seria como una matrona, gritaba: "ten
cuidado de no enfriarte! Hasta la vnel•
tal Buena pesca!"
So he,rmano desapareció, y eUa pe·
netró a su casa a fin de preparar todo
para el regres'&gt; de los dos hermanos.
Pues vivían alli, tres huérfanos socorri·
dos por el Estado, que les pasaba una
ligera pensión. La muchacha vestía de
grao luto: el padre y la madre Goue·
naotin hacia dos añosqne babia. muerto:
él en el hospital a consecuencia de una
mordedura de pescado, después de doce
días de sufrimientos horribles, y ella,
tísica, babia seguido a su marido a los
ocho dias. Si, vivían alli los tres hnér•

fanos. El primo~énitn, de dieciocho
años había partido al alba para la pes·
ca de sardinas, el segunuo de quince
años acababa de embarcarse con so pri•
mo Pedro Maria Goueoaotin para la
pesca de la langosta. Tres se embarca·
ron en el botecillo "El hijo del Desier·
to:" Pedro Maria Gonenantin, Eugenio
Gouenaotio, el huérfano, y Miguel Sam·
zun Izada la vela azul pálida, desapa·
reció la embarcación. El cielo estaba
ligerameute brumoso, teñido de gris; el
viento soplaba del Oste; yo miraba sentada sobre las rocas, soñando con los
grandes éxtasis que impone el mar. Gri•
tos lejanos me hicieron volver la cabe·
za ..... .
Una pareja pasaba dando gritos agu·
dos, sentí un gran terror. Me aprestaba
a alejarme de las rocas, cuaode nuevas
q nejas y so1lc,zos de 11iño llegaron hasta
mí. Al levantar la cabeza, en el islote

donde se levanta el faro de los Potros,
del otro lado de la playa, ví a la tía Pe•
11etier, mujer del gnardafaro, que de
rodillas, agitaba so pañuelo pidiendo
socorro. Algunos obreros que trabaja·
ban cerca, contemplaban la escena al
mismo tiempo que yo. En algunos mi·
n•tos todo el mundo estaba en el islote,
a trescientos metros de la tierra, "El
Hijo del tlesierto" babia zozobrado, con
la quilla al aire, las velas bajo las olas,
y, asido a esa (!Dilla, el joven Eugenio
Gonenantio, con el rostro como un lien,
zo, los ojos cerrados, su cabeza aban•
donada a las olas se mecía. de derecha
a izquierda; yo seguía con aognstia las
horribles peripecias de aquel drama.
El niño no padiendo resistir más, iba a
soltarse. A sus lados, Miguel Samzun,
con las manos crispadas en el borde de
la quilla, exhalaba el grito de alarma,
grito de agonía ronco, sofocado por la
mar. que le tapaba la boca con furor,
qaeriendo guardar sus victimas para
e11a; a cien metros de ellos Pedro Ma•
ria con los remos bajo los brazos de•
saparecfa bajo la oleada; pero rabio•
so y fuerte salió a flote dando un grito
de gozo: acababa de ver al tío Pe11etier
el gnardafaro, que, el primero, babia
oido los gritos, y sin perder tiempo, sin

llamar en su ayuda, había lanzado su
bote al agua.
Era preciso rodear el bote.
-Valor! exclamó Miguel Samzun al
pequeño marinero asido de la quilla:
Valor! Allí está el tío Pelletier, el bra·
vo salvador!
Una ola llegó recta, encrestada, ma•
lévola, envolviendo el bote zozobrado.
Cuando la ola bobo pasado, Miguel ir•
guió la cabeza, hizo un impulso con los
pies para levantarse, la qui11a estaba
limpia. La ola cabalgaba ya a lo lejos,
llevándose entre sns pliegues al niño
desvanecido, desapareció en el torbelli·
no de la corriente; las olas dando vnel,
tas en so derredor se lo disputaban en
nna danza loca,espnmeante, alumbrada
por el sol que aparecía entre la bruma.
El tío Pelletier )legaba a la embarca·
cióo después de haber recogido en su
camino a Pedro Maria; gruesas )~grimas
rodaron sobre las mejillas aznlosas del
bravo guardián. Con una infinita dulzu·
ra deseoganchaba los dedos crispados de
de Miguel Samznn. Hacia tres cuartos
de hora que los tres pescadorP.s lucha·
bao en el agua contra la corriente y el
viento soplaba con bastante violencia.
Desenganchados los dedos de Miguel, se

le instaló en la barca de Pedro Maria y
después de convencerse que no podían
e11contrar al pequeño pescador regresa•
ron al faro.
La tía PeUetier tenia ya preparados
lienzos, medias, sayas, zapatos, todo lo
que era necesario para cambiarlos. Mis
sirvientes habían ido a mi casa a pre·
parar vino caliente con un poco de ca,
nela. Cuando Pe11etier aterrorizado,
seguido de los pobres náufragos, tem•
blorosos y desesperados, el piloto le to,
mó de las dos manos:
-Sois un bravo! Sois un bravo! Le
decía, otro salvameatol
-Ah! respondió Pelletier, pálido y
rabioso, mala obra; hay uoo que se ha
perdido!
Y auaque molido y mojado, ayudó a
los dos pescadores que castañeteaban
sus dientes. Miguel Samzun o.o podía
abrir las manos, le permanecían crispa•
das, hinchadas, con la epidermis blanca
y blanda como la piel muerta.

Pedro Maria de mayor edad, y que
había naufragado ya dos veces, volvió
más pronto en sí; miraba la mar rabio•
sameote y le escuché murmurar un ju,
rameoto salvaje; después encontró el

'

�X

La muerte del Redentor

cordón de su relox, lo sacó de la cintu•
ra y llevándolo a su oido dijo:
-Vamos, no se ha parado.•• .Es un
buen relcxl
Una vez vestidos de nuevo Y recoofor·
tados con el vioo calient,., quisieron saber ¡0 que babia sucedido con la em·
barcadión. U" .rubor empurpureó el
ro\tro de Pedro María al saber que el
Piloto AlPjandro, que babia acudido al
lugar del sini~tro, acababa de ponerla
a flote. Las piernas aún vacilantes.'los
cabellos pegados a .las sienes por el mar
y la angustia, el cuerpo sacudido por
los sollozos r.eprimidos al pensar en el
pequeñuelo, subieron a su barca Y par,
tieron con la vela izada rodeando el
islote de los Potros, pasando ante el co·
queto puertecillo: de Deoborck para de·
tenerse en el her.maso puerto de Bordery. Era preciso prevenir .ª la niña
Gouenantin. Yo caminé por berra y lle·

gué al mismo tiempo que ellos. El mur·
mullo doloroso de la humilde multitud,
fué la que previno a aquella criatura.
Salió al dintel de su puerta, con su
traje negro, su ioqnieta cabecita cu·
bierta con una cofia que semejaban
blancas alas; vió, a lo lejos, pescadores,
campesinos que se agrupaban. Murniu·
llos de piedad llegaban hacia ella, los
miraba lejos todavia, les es:uchaba sus
quejosas palabras y las exclamaciones
que el viento se encargaba de llevar.
Impulsada por una fuerza ioconscien•
te, corrió h~cia el descenso del camino
que le ocultaba a los recién llf gados.
El rostro blanco como el mármol, los
ojos abiertos por la angustia, la niña
comprendió todo en seguida. viendo re•
gresar sólos a los dos pescadores. Hu~
yó, dando un grito doloroso:
-Ha muerto! Ha muerto! gritaba a

los invisibles· de la casa. Ha muerto, ha
muerto! gritaba a los retratos de los
desaparecidos. Ha muerto! Ha muerto
sin confesión exclamaba asiéndose a
los pies de la cruz negra pegada al
blanco muro. Ha muerto! Ha muerto!
murmuraba muy bajo, sofocada por los
sollozos, arrodillada en el suelo con la
cabeza oprimida contra la pi.red y los
brazos extendidos hacia el Cristo.
Y la multitnd de pescadores y cam·
pesioos, con el so_mbrero en la mano
permaoecia fuera: sin exhalar una sóla
palabra, no la encontraban para cooso·
!arla. Yo estaba entre ellos y como
ellos.
SARAH BERNARDT ·
(Tn.dujo Enrique Barberi.)
Ilustraciones de Antonio Gómez.

AQUEL Señor que en el profundo cielo L~ tibia sangre y el su_dor gotea,
Derramó sus magníficas estrellas.
El desamparo y la congo1a crece,
Que lanzadas cual rápidas centellas
Y el cuerpo desangrado se estremece:
Pasan gloriosas con iqmenso vuelo:
¡Ay, infeliz de la nación hebrea!
Aquel Señor que sumergió enojado
Los ojos vuelve al enojado cielo,
El Po¡Jocatepetl y el Himalaya,
Los ojos, digo, pues las ~!ancas manos,
Haciendo de la tierra un mar sin playa Traspasadas con clavos 10humanos,
Do el hombre criminal quedó anegado; De moverse no tienen el consuelo.

,

Privado de su bono r y de su gloria,
Hoy deshonrado, pobre y desvalido,
En la cumbre del Gólgota tremendo, Para más agravar su pesadumbre,
Colgado de una Cruz está muriendo Repasa con amuga certidumbre_
.
Del mundo ingrato la tremenda htstona.
En medio de su pueblo enfurecido.
Hostigada la cólera del Padre,
Cual rápida corriente•se desata,
Y en su furio~o vórtice arrebata
Al discipulo, al Hijo y a la Madre.

Y el Dlo3 terrible, cuy" enojo espanta
La tierra, el mar y el anchuroso cielo,
Un solo palmo no encontró de suelo
Eu que apoyar su lastimada planta.

Sin fuerzas y sediento y de3velado,
Entre el tormento que el verdugo
Dios es la burla y risa de la gente;
. (emplea,
A la izquierda y derecha uo deliocueote, Entre la maldición y el aland?,
Jesús en medio a cargo del sold,do.
Murió por fin a su sudor rendido:
¡Ay, infeliz de la nación hebrea!
IAy de mil ¡Cuál estás, qué diferente
Hoy te presentas del que ser solías,
Tiberio en tanto, eo la estruendosa
Cuando allá en el Tabor resplandecías,
(_Roma,
í,uaodo increpabas a la mar hirviente! Entre el oro y la púcpur. del soho,

�- ·Crónica Social . .. ....,

o:
··· ... ~
~

.,•'

El tradicional "chic" imperante en to·
das las fiestas del "Club Farocé~" va a
tener ocasión de manifestarse eo el aoi ·
mado " Cross Couotry" qoe para Pas·
cuas prepara fiesta, a la qoe como es
lógico. bao sido invitadas todas las agrup1ciooes deportivas metropolitanas.
Elegantes amazonas, y apuestos caba,
lleras, lucirán sus gallardías y habilidades b{pic~s, en la emocionante carrera
de espectáculos.
Y un sucoleoto lunch. servido eo cual·
quiera de los pintorescos rinconcitos de
que t'lo pródigos se moestrao en SAo Ao•
gel o Tlalpam, adecuado y poético marco,
de elegancias y bellt,zas, tanto másado·
rabies cuanto más campestres se os•
teoteo, coostitoirá el bucólico corola·
rio de una de las fiestas má~ jostameote
celebradas por nuestros mundanos.

fable "boobeor" de la presencia de no
ángel que, semejante a alegre y jugue•
tóo rayito de sol, viene a co 1roar de sao·
ta y pura a)Pgria, no amor dicbo5o .
Con tao fausto motivo se babia de
cierta e~pléodida fiesta que la foliz y
aristocrática parej'l, habrá de ofrec"r a
sus oomerosas re),.ciootis, con motivo
del inmediato bautizo del beróico bebé,
continuador de la gloriosa tradición fa·
milar, cuyo jefe. el veterano P ,ócer,
dirige hoy los destinos de México.
S• gurameote acudirá toda la "elite"
a aquellos salones, deseosa de rendir
cariñoso bomeo~j•, en la persona del
oietezuelo, al auga•to anciano.
Y en cuanto al abuelo, quien puede
ignorar, que serlo es ser padre dos ve•
ces .... . . ?
o o o

Al orgnllo del alto Capitolio
Juntaba los placeres de Sodoma.

Pero Jesús con íoclita grandeza,
Entre la execración y los dolores,
Roega por sus verdogos. Y º?resore,,
y moere sin orgullo y s10 vileza.

Cómo es que estás, Señor,tan humillado
Tú. cuya airada faz relampaguea,
Ese que ves tao pálido y sin vida,
Qne si tocas un monte, el moote bornea, Desfigorado so semblante bello,
Qne si tocas el mar, boye espantado ?
Con sangre endurecido su cabello .
y abierto el pecho coa profooda henda;
¿Te has olvidado del honor. divino
Qne debe darte el hombre mt~erable
Ese pobre que a foerza de tormento
¿Dónde apagaste el rayo form1dab1 7?
Ha fenecido a fuerza de pesares,
l Dónde dejaste el trueno y torbellino? Val!\ más que la tierra coa sus mares,
Vale más qoe el inmenso firmamento.
Pneblo irfelizl ¿en qué pudo ofenderte
Ese inocente de coogojas lleno?
Vendrá tiempo en que príncipes y ~a•
Ni qué más pudo hacer no Dios tan bueno
(btOS
Qne por amor a tí sufrir la mnerte?
Doblen ante él sumisos la rodilla,
Y desearán con humildad sencilla .
Bebió por tí Ja copa de amargura,
En sus sangrientos pies poner los labios,
Copa terrible que btber deblas,
y al tremendo patíbulo lo eovias
Colocará su trono reluciente
Eo premio de su amor y su ternura.
Más allá de ese cielo diamantino,
y ante su rostro espléndido y divino
¡Espantoso deicidio, que ~orroriza
El querubín humillará su frente.
Al corazón más duro y dehocuentel
De horror se pone pálida la freotel.
A sus pies pasarán con v~elo inmenso
Ye! cabello también de horror se eriza. Los brillantes luceros, a m1llones,
Que humildes le darán adoraciones
Cateo, rasgando con su _propia.. mano Entre el olor y el humo del incienso.
La misma herida que se d1ó en el pecho
De so alma atroz manifestó el despecho
MANUEL CARPIO.
No la virtud beróica de un romano:

o o o
El sootuoso bogar del Teniente Coro•
nel Lois Fuentes. yerno del Primer
Magistrado de la Nación, siente el ioe·

Nota triste ...... nota trágica. ...• 1
Azrael, el Angel de la Muerte, ha
llamado a las puertas de nuestro exce·
lente amigo y compañero, el diputa.do

Las Bodas de Caoaao por el Varooés.

al Coogreso de la Unión, señor Miguel
Ordorica, quien presa de dolor ioa udi·
to, dolor de los dolores, ha visto dPsa•
parecer de su bogar de luchador, ooa
bij•ta adorad.. presa de feroz, cruel, e
iojo~to manotazo de la Parca .... 1
Y de ~ué modo, Santo Dios .... 1
En el alborozado concierto de los
ju•gos infantiles, ra~g'l el aire de im,
proviso un grito d" agoofa, sútil, pene•
traote, ioteoso, único .... 1
Y el dPstrozado cuerpecillo del ao•
gelito, alegria inefable de propios y
extraños, rueda, iomódl. eosaogreotado·
deshecho, sobre las losas de no pa·
tio .... 1
Si la estimación y el afecto de todos
puede, oo cicatrizar porque ello foera
imposible, pero sí y en cierto modo
adulcigar el tremendo dolor humano, y
porqoe oo . ... esencialmente parifica,
dor, llel{oe ésta jo oto con la nuestra,
recta al corazón adolorido. del infeliz
padre cuyo dolor hace sayo,
EL

C ABALLERO DEL V ERDE GABÁN.

�~====U====-n=====Ar===-tis====ta====J_a_lis-===Gi====e
ns====e=~

Parece que Jalisco ha sido sidmpre
tierra privilegiada para que en ella naz·
can artistas; algunos de ellos, consagra•
dos por la fama mundial, han visto sus
nombres y su~ obras reproducidas por
las publicaciones especialistas de los
grandes centros artísticos del mundo;
otros, más modestos, o menos afortuna•
dos, ejercen su acción en esfera más

El taller del artista Juan H. ·Farías, en Guadalaja•
ra.-Retrato del artista.-La Modelo.-Otro
aspecto del taller.

limitada y se conforman con bacer labor
de educación local
trabajando en medio
de las personas que les
han visto nacer y que
les rodean; labor más
circunscrita. pero no
menos meritoria.
Casualmente hemos
tenido noticia de Juan
Farías y de su obra
artística, modestos él
y ella, y nos hemos
apresurado a poner 'a
uno y a la otra en
conocimiento de nues•
tros lectores. Las dotes
artísticas de Farías se
bao consagrado partí•
cularmente a la deco•
ración, ramo en que
son justamente afamados los esfuerzos de
los artistas de Jalisco,
afición que ha produ•
cido algunas obras
geniales, las cuales han
pasado inadvertidas por
falta de quien las dé a
conocer,

Además de su dedicación al
arte ornamental, el señor Far!as
pinta paisaje, Y su tendencia en
e5te sentido está revelad~ en
las fotografíd.s que acompañan
eStas lineas Y que representan
sitios eltgidos por el artista pa,
ra desarrollar su fantasía pictó·
rica.
'Desgraciadaménte 00 pode,
mos dar nioguna muestra de su
técnica, pues no ha llegado a
nuestras manos nioguna obra
suya, y por lo tanto nos tene-

mosque conformar con dar idea
de sus tendencias artísticas,
reveladas por la elección de su s
sitios.

Ellago de Chapala.-Establos de la hacienrla de
"La Concepción." Cbapala, Jal - Camino
del ~gua Azul, cercanías de Guada•
la¡ara.-Embarcadero en el lago
de Cbapala.

�PAGINAS SELECTAS

ENVIDIA

Y

EMULACION

Por José I NGEGN I EROS.

De acuerdo con los distingos enunciad~s,_ los
clásicos aceptan el parentesco entre la env~dia Y
el odio, aunque sin confundir estas d?s. pas1?nes.
Conviene sutilizar el problema, d1st111gu1endo
otras que se le parecen: la emulación y los celos.
La envidia, sin duda, arraiga como ellas en
una tendencia afectiva, pero posee caracter~s pro•
pios que permiten diferenciarla. Se env!d1'.1 lo
que otros ya tienen y se desea_ría tener, s111t1endo que el propio es un deseo sm esperanza; se cela lo que ya se posee y se teme ~rder; se emula
en pos de algo que otros también anhelan, teniendo la posibilidad de alcanzarlo.
Un ejemplo tomado en las fuente~ afectiv~s
más notorias ilustrará mejor la cuestión. Envidiamos la mujer que el prójimo posee y nosotros

deseamos cuando sentimos la imposibilidad de
disputárs~la. Celam~s l'.1 mujer que ~os pertenece cuando sentimos 111c1erta su posesión, Y temem~s que otro pueda compartirla o quitárno_s,la.
Competimos sus favor~s. ~n noble emula~10n,
cuando sentimos la pos1b1hdad de conseguirlos,
en igualdad de condiciones con otro que ~ _ellos
aspira. La envidia nace, pues, d~l sent1m1ento
de inferioridad respecto de su ~bJeto; los cel~s
derivan del sentimiento de posesión comprometido; la emulación surge, del sentimie_nto de p~tencia que acompaña a toda tendencia expansiva de la personalidad.
.
,
Por deformación de la tendencia ego1sta, algunos hombres están naturalmente _in~linados a
envidiar a los que poseen tal ~upenondad, por
ellos codiciada en vano; la env1d1a es tanto ma-

yor, cuanto.más imposible se considera la adquisición del bien codiciado. Es el reverso de la
emulación; ésta es una fuerza propulsora y fe.
cunda, siendo aquélla una rémora que traba y
esteriliza los esfuerzos del envidioso. Bien lo
comprendió el poeta Bartrina en su admirable
quintilla:
&lt;La Envidia y la Emulación
parientes dicen que son;
aunque en todo diferentes,
al fin también son parientes
el diamante y el carbón.»
La emulación es siempre noble; el odio mismo puede serlo algunas veces. La envidia. es una
cobardía propia de los débiles, un odio impotente, una mcapacidad manifiesta de competir o de
odiar.
El talento, la belleza, la energía, quisieran
verse reflejados en todas las cosas, e intensificados en proyecciones innúmeras; la estulticie, la
fealdad y la impotencia, sufren tanto o más por
el bien ageno que por la propia infelicidad. Por

eso, toda superioridad es admirativa, y toda
subyacencia es envidiosa. Admirar es sentirse
crecer en la emulación de los más grandes; un
ideal nos preserva de la envidia.
La emulación presume un afán de equivalencia, implica la posibilidad de un nivelamiento,
saluda a los fuertes que van camino de la gloria,
marchando ella también. Sólo el impotente, con victo y confeso, emponzoña su espíritu mediocre, hostilizando en su marcha a los aue no puede seguir.
·
Toda la psicología de la envidia está sintetizada en una fábula, digna de incluirse en los libros de lectura infantil. Un ventrudo sapo graznaba en su pantano, cuando vió resplandecer en
lo más alto de las toscas a una luciérnaga. Pensó que ningún ser tenía derecho de lucir cuali dades que él mismo no poseería jamás. Mortificado por su propia impotencia, saltó hasta ella
y la cubrió con su vientre helado. La inocente
luciérnaga osó preguntarle : &lt;l'Por qué me tapas?» Y el sapo, congestionado por la envídia,
sólo acertó a interrogar a su vez: «¿ Por qué brillas ?»

�NUESTRO CONCURSO DE BELLEZA
'-

•

Estamos profundamente satisfechos del brillante éxi\o obtenido por nuestro concurso de belleza femeni na. Apenas lleva dos semanas de iniciado y ya han llegado a nuestras oficinas votos
en tal cantidad como nunca lo habíamos esperado.
Ya otra vez, en circunstancias similares, dijimos q ue al iniciar nuestros concursos lo hecemos
confiados en el favor que nos dispensa el público, pero en esta, como en aquella vez, el resultado ha sobrepasado a nuestras esperanzas.
Cumpliendo con las bases de nuestro concurso empezamos a hacer la publicacaci?n ?el cómputo de los votos recibidos, publicación que continuaremos en nuestros nú'Ileros subsiguientes.
T enernos recibidas, igualmente, fotografías enviadas en apoyo de los votos remitidos: no las
publicaJllOS ahora por haber llegado demasiado tarde, pero en nuestro próximo número comenzaremos su publicación. Votos recibidos hasta el día 9 de Abril de 19q..
Señoritas:
Lucía Zabaleta ............. . .... . 45
El isa Martínez de Ca3tro ........... . ..¡.o
Xochitl Ríos ...................... . 38
Consuelo Tomalen ............. . ... . 3ó
Isabel Rabasa ........... .. ......... . 32
Luz Vizcarra .............. . . ..... . 2Ó
Guadalupe P ardo ............ . .... . 25
Dolores Gaxiola. . . . . ............. . 20
Dolores Iturbide .. ..... . ..... . ..... . 19
Concepción Rubio ......... . ....... . 16
16
Paz García . ......... ... . .
Sara García. . . . . . . . . . . . ......... . 16
Emma Antillón .............. . .. . .. . I :iVictoria 1turbide ... , ........... , ... . q
14
María de l;.i Luz Pérez Gallardo .... .
14
Cata! ina Pérez Gallardo ........ .
Luz Vieira .............. . . . ...... . 13
Eulalia García Cuéllar ..... . ....... . 13
Isabel Corona y Sánchez J uárez .... . . II
9
Paz Córdoba. . . ................. . .
9
Eulalia López &gt;legrete ............ . .
8
Concepción Fortuño.. . ........... .
Paz Luna Elguero ........... .. .... .
7
Car 1ota Morán. . . . . . . . . . . . . . . . .... .
5
Ana Elena Algara ................ . .
4
Elena Pliego ............ . ......... .
4
María Mancebo. . . .. . . . . . . . . . . . . . .. .
3
Jsabel Ibargüengoitia . . .... . ...... . .
3
2
Libia Zapata . . ... . .............. . . .
2
Carmen -Monteverde ............... .
l
Dolores Arcocha ........... . .... . .. .
Javiera Parada .................... .
Ruth Rabasa .......... .. .......... .
A continuación repetimos las bases de nuestro concurso:
¡l'!-,-El concurso durará abierto dos meses; es decir, hasta el 31 de mayo de 1914 a las doce
de la noche.
2l'!-.-Todos los lectores de ARTE Y LETRAS podrán enviar, bajo cubierta dirigida a «Concurso de Belleza&gt; de ARTE Y LETRAS, Apartado 45 bis, México, D. F., el nombre de la señorita que en su concepto sea acreedora a un premio por su belleza, acompañando, si lo estima
conveniente, su voto con el retrato de la señorita agraciad-a, el cual se publicará en las páginas
de nuestro semanario que dedicaremos a ello.
3l'!-.-Cada semana se publicará el cómputo de los votos recibidos y las fotogra fías q ue los
acompañen.
.
4l'!-.-ARTE Y LETRAS concederá tres premios cuyo carácter se a~unciará oportunamente.
5l'!-.-El reimltado del concurso se publicará en un número especial de nuestra revista a la
semana siguiente de la clausura..-del concurso.
En nuestras oficinas se resolverá toda duda que ocurra sobre estas bases, así como se darán
todos los informes que se estimen necesari os por nuestros lectores.

Hermosa fiesta Infantil
Las Sritas. profesoras y alum·
nas de la escuela "Mignel Maria
Rico," ubicada en la seganda ca·
lle de Santa Maria de la Ribera,
organizaron en honor de la di·
rectora del plantel. señora Sole•
dad P. Vda. de Gnajudo, una
fiesta que se efectuó en el teatro
Bernardo García,
Las familias de las educandas,
entre las cuales goza de grandes
simpatias la señora directora,
contribuyeron de manera muy
eficaz al lucimiento de la fiesta;
reproducen algunas escenas de
ella las fotografías que aparecen
en esta página, fotografías que
debemos a la amabilidad de nues•
tro inteligente colaborador el se·
iior J. Tagle y Agoilar.

.r_

�- - TEATRALES - A la hora en que comience a circular
nnestco semanario, los teatros de la Me·
trópoli, fregoteada la cara y vestidos de
limpo, se prepararán a recibir a sus
invitados, una vez pasadas las austeri·
dades y las abstinencias de la época
cnaresmal. Están como los que van a
dar una fiesta en sn casa, y desde tero·
prano van, vienen, corren, se multipli·
can, arreglando piezas, limpiando vajillas, sacudiendo muebles, consultando
libros de recetas, recibiendo lo que
mandan de las casas de comercio. Toda
la semana mayor ha habido el gran tra•
jfn en los coliseos .... carpinteros qne
enderezan las maltrechas butacas, pintores que le dan una mano de gato a
paredes y techumbres, tapiceros que
clavan pasillos, maquinistas que arre,
glan su escenario, escenógrafos que
pintan febrilmente las decoraciones del
estreno sabatino, freganderas qu,e "es,
cobetean" el piso de madera de los fo.
ros, artistas que estudian la obra que
deberá presentarse, saEtres y modistas
que cosen trajes y arreglan vestidos ...
en fin, los preparativos consiguientes en
quien desea sobrepnjar a sus adversa·
rios, y quedar en primer lugar en el
mundo de la farándula.

Hasta ahora, se dice que se abrirán
en esta temporada de Pascua, tres tea•
tres de zarznela, el Principal-&lt;a tout
seignenr, tout honnenr!&gt;-el Colón.y el
Hidalgo; dos de drama, el Mexicano y
el Ideal; otros tres teatros de zarzuela.
aunque de segundo ordeo, el Apolo, el
María Guerrero y el Briseño; y ademas,
los incontables salones de Cine, unos
instal'ldos en coliseos en forma, como
el Lírico y el Alcázar, y otros en salas
&lt;ad hoc&gt; como el Salón Rojo, el Cine
Casino, etc., etc ..... .
Las Compañías han sido reforzadas,
y ya los directores de escena estndian
obras y más obras, por más que relati·
vamente sean pocas las que llegan de
España, y más pocas aún las que hay
escritas en el país. De aquellas, sabe•
mes de "La España de pandereta," "La
boda de la farruca," "La hija del guar·
da," "Los dioses del día" y alguna otra
más de las mexicanas, únicamente uoa
que termioa Pepe Elizondo, y dos qne
también termina el que esto escr:bs
. ... y creo que no hay más.

ººº
Los estrenos sabatioos de la semana

pasada, no brillaron tampoco por su
bondad, ni pudieron ser señalados con
piedra blanca. El Mexicano estrenó un
drama en cinco actos titulado " Jernsalem" de Jorge Rivolet, vertido al espa·
ñol por el gran "Peloogo," el excelente "apache" Julio Necoecbea. Es un
drama cuya tesis consiste en un conflic•
to religioso entre un descreído y no
creyente, asueto sobadísimo de por sí,
y que ya no tiene nada de novedoso.
Si a esto se agregan diálogos pesados,
reflexiones filosóficas, y personajes que
más bien pareced títeres, la verdad es
que no comprendemos por qué "el apache" ~e echó a cuestas tan ímprobo tra•
bajo, y menos comprendemos por qué
la dirección artís:ica del Mexicano se
resolvió a poner en escena ese cole•
brón.
Bien es verdad que como era ya la
última semana de cuaresma, se tenía
que salir del paso como se pudiese; y
por eso el Ideal obró muy santamente
no estrenando nada, y pasándosela con
"La Malquerida" y con la inagotable
"Malyaloca" la cual o poco puede el
insigne Barbaloca, o llega al centena,
río, como se dice malamente en lengua.
je teatral. No sabemos aún con qué ce,

!,a compañia de Zarzuela que debutará hoy en el teatro Colón.,-Fot. Lupercio,

'

"Jerusalem," estreno del sábado próximo pasado en el teatro Mexicano. Fots. Lupercio.

�Teatros extraojeros.-fü Sr. Gimber
nat, del teatro Espa ñol, Madrid.

El teatro en. España.- Las Sta•. Bárceoa~ y Pardo y el Sr. Manrique,
en "En Familia."
vedad abrirá de nuevo sus puertas el
coquetón coliseo de la calle de Dolo,
res, oues la verdad es que las últimas
producciones que han llevado a la es·
cena los dos teatros de drama, no son
para dar fama a sus respectivos auto·
res. Ya vetemos qué es lo que prepa·
ran ambos teatros, deseando, eso si. qoe
no vaya a ser otra "Jerusalem," ni otro
"Premio Nobel," pues entonces si que
estaremos divertidos.
El Colón puso en escena una z.arzoe·
lilla titulada "El Expreso de las 10"

que tiene un libro nada más que regu·
lar, pero en cambio se trae uoa música
de Jo peorcito que hemos oido en ese
género. Si a esto se agrega que la di•
reccióo de escena anduvo algo descnidada, lo que es raro tratán1ose de T i•
r;ido, pues siemore se afana porque las
obras se den como manda Dio~. y que
los artistas, con excepción de Soledad
Alvarez y de Romnaldo, andaban de
cabeza, oo es de extrañar que el públi·
co saliese disgustado del estreno, y a fé
que con sobra de razón.

•

•

•
•

También la Comoañía estará refor•
zada para la temporada que hoy empie•
za, aunque hasta ahora, es decir, la fe,
cha en que esta crónica se escribe, no
han aparecido todav!a elencos de ese
teatro, como es costumbre en todos, pa·
ra saber con qué nuevos elementos
cuenta la Empresa, para proseguir su
campaña, coo algún éxito, máxime si se
tiene en consideración la soberbiaCom·
pañ!a que presenta el Principal, y que
como ya dijimos en otra vez, es de lo
mejor que ha habido eo la Capital, en
ese género.
Hoy se presentarán !odos los nuevos
artistas de este último teatro, con "Los
Picaros Celos," "El Gran Simpático,"
"Si yo fuera Rey!" reducida a un acto,
con lo que ganará la obra indudable·
mente, y "La Alegría del Amor." Los
antiguos artistas de la Opereta, van a
abordar otro género muy distinto; pero
tienen en su favor su innf'gable talento,
su grandisima buena voluntad y sobre
todo, la simpatía del público metropo•
litano.
Tenemos la plena seguridad de que
Carmen Caussade y Consuelo Vizcafoo
i;eráo pronto las favoritas del púbico,
Villarreal y Poncho los mimados de los
"morenos," sin que por eso los demás
artistas desmerezcan en el favor de los
habituales concurrentes al clásico coli·
seo de la tanda,
Los deseos del cronista, por todas y
por cada una de las Empresas que van
a actuar en esta temporada, son de que
sos trabajos se traduzcan en nutridos
aplausos de los "diletaotti," en ovacio·
nes al talento y a la belleza, y en una
lluvia de billetes-pues la plata es hoy
algo tao iotaogible como una estrella-que caiga en las taquillas como un roc!o
bie.ohechor cuando de oómin~s se trate.
ALBERTO MlCHEL.

El teatro en España.- Las Stas. Suárez y Palau y el Sr. Santiago, en
"Los]Leales."

Campeonato

de
Criket

Juegos dél domingo

,

último

en terrenos del Reforma
Athletic Club .

"

�¿Es buena-la vida?~-...
Me disponí:t a escribir sentado ante
mi mesa de trabajo, buscaba la corodi •
nación de mis ideas, cuando sentí de
pronto que un dulce sopor se apodera·
ba de mí: el lápiz se me cayó de la
mano, mis ojos al cerrarse vieron em·
pequeñecerse y alejarse los libros que
circundan la mesi, el ladrido de un
gozquecillo cercano que hacfa tiempo
me importunaba se debilitó, y todas mis
seasaciooes se coofuadíao, se mezcla·
bao, se atenuaban deliciosamente ..... .
y al advertir, apenas, desde el fondo de
mi ser, ese suave y profundo abandono, ese resbalar sileacioso hacia la in•
consciencia, musité ¡si así fuera la
muerte! ••.... y quedé dormido.
Soñé.
Me ví pobre y desampara.do en me·
dio de una soledad inmensa, me ví ca·
minando por una carretera. larga., lar·
ga. como el dolor. A las veras del ca·
mino no había ni un sólo árbol, más
allá de las veras, ni una yerbecilla que
rompiera con su verdor el gris cálido
de esa tierra iafecuuda. El camino se
perdía sin esconderse ea el azul de al•
guoa montaña; di camino parecía una
enorme cicatriz en la faz de aquella
llanura corrugada y triste. Arriba, en
los cielos, ni una nube que me prole•

'

giera de}.,Jmplacable ar.daL~L sol ia.•
diferente. •
Me ví caminar, caminar sin tregua en
busca de alguna umbría para refrigerar
mi cuerpo, de alguna fuente para cal•
mar mi sed, y camiaé en vano, y mis
gritos de angustia eran tragados por un
silencio grande y solemne. Ya. desfalle·
cía, ya tomaba trágica resol ucióo, cuan•
do el sortilegio de una voz bordó en el
espacio con intangibles hilos ésta frase
enérgica y llena de esf)eranza: "!Tuer,
ce tu criminal intento, yo te haré fe,
lizl"
Un baño de tibia leche no bubieu
deleitado mi piel como aquella insólita
y risueña frase deleitó mi alma. Busqué
ansioso el nido de aquel pájaro sonoro
y quedé sorprendido al contemplar uaa
diosa de beldad incomparable, una diosa de formas tao bellas como las de la
Venus de Milo; pero su cuerpo era
transparente como el agua y su cabelle·
ra blanca. y undosa como la espuma,
sus galas era.a los siete colores del iris
que en inquieto vaiven anonada.bao el
alma de maravilla, sn voz cristalina be•
saba el oído con beso de seducción y
un perfume de exética y delicada fres·
cura se derramaba en mi alma inouo,
dando todos mis dolores.
"Diosa, quien quiera que seas, excla·
mé, cayendo de rodillas ¡eres tú la que
buscan los hombres con tanto afán y vano
¡¡rdor? ..•..• ¿qué merecimientos tengo
para que te dignes mirarme y pisar mi

~l Santo Entierro por Tizia0Q1

1

sombra?. . . . 1Habla, babia, ya te escu,
cho, ya muero de ansiedad para saber
Ja fntura suerte que me reservas! . ... .
¿Por qué me ves así, por qué soories
así? No sé si tu mirada y tu sonrisa son
de piedad o de burla. ¿ Y te alejas? .. ..
¡No, Diosa, espera, espera, habla pronto
porque ya desfallezco de sublime te·
rror! Díme, ¡vienes a calmar mi sed o
refrescar mi cuerpo, o vienes a coover·
tir este tristísimo erial en florido ver·
geí?, .... ¡Y aún te alejas más? .. •. Y delirante, e1teodieodo mis brazos en el
vacío, me lancé en persecusión de la
bella y etérea fugitiva. Ella se alejaba
sin ruido, deslizándose y mirándome' y
sonriendo de modo extraño. Corrí, co•
desatentadamente hasta que un bache
del camino que me hizo caer y un gni·
jarro que hirió mi frente, hicieron que
me despertara sobresaltado ..... .
El reloj del mercado daba las doce
en son pausado y fúnebre, el silencio
se hizo después cerrado, impenetrable,
la llama de mi candela bailoteaba bur,
looam_ente y la calavera que tengo so·
bre u_n anaquel sonreía, sonreía ..... .
Para ARTE y LETRAS.

Páginas fe meninas
Si dirigimos una mirada a los añoR
pasados. podemo observar que cada es·
tacióo ha ido trayendo más libertad in·
dividua! en materia de moda, habiendo
cada vez mayor variedad donde elegir.
U aa de las partes más interesantes del
traje, es, en la época presente, la falda,
porque sus lineas determinan, natural·
mente, la silueta de la estación. Puede
decirse que hay por lo rpeoos dos tipos

A la Srita. Concepción Yohle,
cariñosamente.
:MIGUEL A. CEVALLOS.

distintcs que hao recibido la aprobación
de la mujer que viste bien. La falda
recta, que es ideal para el traje seoci•
!lo de calle; y la drapeada; ambas están
coosideradas muy elegantes. La falda
de líoeas rectas puede ir adornada con
uoa o dos túnicas que caeo rectas de la
cintura; en tanto que la drapeada está
dibujada con el fin de seguir el "poli•
!óa" que ya asoma, pretendiendo ser
ampliamente reconocido y aceptado.
Por su puesto que en estas dos raodas
prevaleotes tiene mil variaciones y re ·
velan muchos rasgos agradables.
No importa cuán amplia y bufa.ate sea
la falda abajo de la cintura, todo el muo•
do conviene de que al llegar al tobillo,
debe ser estrecha. Sin embargo en al,
guoos modelos, se observa cierto apartamiento de esta regla, por medio del vol•
teo de la bastilla del borde inferior de
la falda.
Una de las más famosas casas impor•
!adoras acaba de recibir dos ricos mo,
delos, que claramente muestran las ten•
deocias de la moda. Uno es de gabar·
dina (una deliciosa tela que acaba de
hacer su aparición y se emplea para los
trajes estilo sastre.) Los pliegues de la
falda, que es estrecha, se recogen a la
espalda, ligeramente; y en la parte superior va una túnica recta, cortada,
abierta al frente. La cháquetilla corta,
cae suelta en torno de la figura, siguieo•
do al frente el misc:io corte de la túoi,
ca y está sujeta sobre el busto por me~
dio de un sólo botón, El cuello es vuel•
to, formando solapa al frente, y prolon·
gaodo ésta hacia la espalda por medio
de un plisado de satín negro. Las man·
gas terminan en puños estilo chevalier,

ligeramente modificado, y los plisados
de tul se extienden sobre la mano, dan,
do un toque vaporoso a todo el coujun·
to. Sobre el cuello del saco aparece el
cuello de finísimo lino de la blusa bor·
dada que acompaña al traje y que pro•
duce el efecto primaveral tan deseado
por la mujer elegante.
El otro modelo muestra de un modo
evidente el encanto de los sacos suel•
tos. Es de duvt tina en un tono de licio•
so de verde cazador. Esta tela se adap•
ta perfectamente para los pliegues y
drapeados qae se recogen agradai,le·
mente l!lO )a cintura. Comenzando en
laS: caderas, y rod6aodo la cintura a la
espalda, hay un volante plisado de tela
dob le sujeto con una cinta de tercio·
pelo negro. La chaquetilla es de man·
gas muy amplias, con sisa desde la cin•
tura, y puños vueltos. El cuello tam·
biéo es vuelto estando abierto ecf' •la
garganta, y hecho de s~ín de UD tono
más claro que el color del traje. Una
faja ancha termina la chaquetilla, saje•
ta coa un gran botón de az~ bache.
El gorro que acompaña este traje es
de salio drapeado, levantándose a un
lado en una inmensa hoja drapt!ada,
formando pliegues artísticos y sin ador·
no de ninguna clase.
000
Una de las novedades de la moda actual ea mantelería, es la ioaovacióo
que algunas casas francesas, especia•
listas en la materia, presentan ~o la ex,
hibicióa de primavera.

Esta exhibición de telas blancas en
París no es una exhibición para desha,
cers_e de su_rtido anticuado a precios re•
duc1dos; s10O que es una maravillosa
exposición de las novedades del año, y
la dama más ele¡¡aote, así como la mu•
jer de medios más reducidos, visitan
esta exposición; la primera, en las casas
exclusivistas, donde se recibe sólo a
determinada clientela; la segunda, en
las casas más populares, con el fin si
no de adquirir, imitar los primores que
observa con detenimiento. Porque Ja
francesa tiene el arte de imitar con te•
las de clase inferior, las maravillosas

1

confec_ciooes hechas en telas riq11ísimas,
y el talento de darles el sello ioimi1able
del chic parisi110.
En esta exhibición de telas blancas y
confecciones exquisita5, se ve la gran
novedad: los manteles y servilletas de
riquísimo lino, adornadas con tul. En la
mantelería se ve el lino liso y el ada·
mascado.
DELIA.

�Ultimas modelos de Sombreros creados en París.
Sombreros y trajes propios para luto,

�Manera de Lavar los Entajes finos

"Alhajas de Otasion" ·
''La Casa que se fun dó c1&gt;n este nombre."

Compro Caro v Vendo Barato.

~mprP,Yendo 'I ~ml,,'o
i1111tlo 1 fl"lr dm,ro.

Daniel lnGlán.

·,u ro])o d, oc~s,óf
Josi ~lv1rez. Jf,~,l:37.
a
o a ar
o

Av. Bolívar 23. (Antes Cjllseo 1)

•••

MEXICO , D. F.

De todas las posesiones de valor para
a mujer, el encaje es la má5 difícil de
conservar bieo, particularmente cuan·
do es muy antiguo; y como ea oca5io·
aes es iodispeosable I warlo, conviene
tener uoa idea del mejor modo de ha•
cer esta operación.
El encaje valioso se arruina muchas
veces debido a qoe se le guarda envuel•
to eo papel blanco. El cloruro de cal
qne se usa para blaoqu ,ar el papel es
muy perjudicial, para las telas delica·
das. y el encaje sufre, cu,rndo ha estado
algún tieoioo envuelto en este papel.
[gua! cosa ocurre coo los pañuelos fi.
oos, servilletas, etc. Papel azul oscuro,
o de cualquiera otro color, es el que
debe usarse para envolver encajes o te•
las finas.
Para lavar el encaje, por frágil y de•
licado que sea, sio que desmerezca ni
se rompa, para que quede como nuevo,
~e arrolla coo cuidado y firmeza eo tor•
oo de una tablita blanca suave, sobre
la que se haya colocado un pedazo de

calicot li mpio y lavado, cosido muy
bieo tendido para que no forme arru•
gas. El encaje se auolla sobre el cali•
cot muy parejo y bien restirado.
Cuando se ha enrollado, se cubre con
una tela suave y fuerte, no muy gruesa,
que se asegura con algunas puntadas.
Se coloca la tabla parada, en ooa vasi•
ja que contenga agua jabonosa, y se
frota fnertemeote coa un cepillo Lue,
go se coloca la tabla dentro de la vasi·
ja cerca del fuego durante cinco o seis
minutos. Luego se saca y se envuelve
eo una toballa blanca, dejándola secar
durante algunos días,
El Aocaje negro oo debe frotarse
nunca; cuando se pooe pardo se puede
renovar el color negro homedeciéodolo
coa una solución de amoniaco o ea uoa
mezcla de leche y agua.
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1

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México.

�Vendemos AGGiones de la
Compañia Petrolera Cuauhtemoc, S. A.
Capital Social Autorizado: $750.000
DOMICILIO SOCIAL: MEXICO, D. F.
Es indudable que al comprar acciones de Compañías Petroleras debe cuidar el público elegir a la
Compañía que ofrt:zca mayores ventajas y que presente por venir más halagüeño.
La Compañía Petrolera Cuauhtemoc, S. A., es sin d isputa la preferida, por razones varias, que
pueden reducirse a TRES principales:
Por su pequeño capital (750,000 pesos) que permitirá a sus accioni,,tas percibir dividendos de mucha importancia.
Por sus magníficos lotes de terrenos situados a orillas de l Pánuco, del Estero de Tamacuil y de
La Lag-una de Tamiahua, en la zona más r ica del mundo; siendo por lo tanto facilísimo llevar lamaquinaria pa.r a las perforaciones y entregar la producción al mercado, sin necesidad de construir costusas tuberías (oleoductos) una vez que hayan brotado los pozos.
Por la confianza que merece a los ~ccionistas el Consejo de Administración, formado por peri-onaJidades intachables y de reconocida competencia.
Por todos estos motivos nos permitimos aconsejar al público, que cuanto antes se suscr iban a
las acciones de esta Compañía que todavía se cotizan al precio de

UN

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a pesar de la gran demanda que tienen.
La Compañía está en negociaciones con el más eminente Geólogo para que localice los lugares de
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J. Miguel Guadalajara.

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Federico Gamboa, Lic. Francisco S. Carvajal, lng. Santiago Méndez y Méndez, Tomás Rivero,
Julio Franck.
COMISARIO: Manuel Auza. ABOGADO CONSULTOR: L ic. Manuel Septién.
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Lic. Antonio de la Peña y Reyes, Dr. Fernando Zárra1-:a, Lic. Isauro Bustamante, Lutin do Carriles,
Ing. Emilio R. Osorio, lng. Ricardo López Guerrero, I ng. Baltasar Fernández Cué,
COMISARIO SUPLENTE: I g nacio Raudón Asúnsolo.

�</text>
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                <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
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              <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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