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Registrado como articulo de 2' clase, el 26 de Febrero de 1914.

Segunda EpoGa.

Sábado 13 de Junio de 1914.

Tomo !.-Núm. 17.

1

SRlTA. RUTH PEZA, bellez" durangueña.

�l~DICADOR

"Arte y Letras"
Se publica todos los sáb;,.dos por la

Cía. Periodística Mexicana, S. A.
DIRECTOR:

J. M. COELLAR.
GERENTE:

MIGUEL LANGARICA.
OFICINAS:
3~ Rinconada de San Diego 41.
Teléfonos:

Mcx. 20-85Neri.-Eric. 14-51.
Apartado postal 45 b is.
MEXICO, D. F.
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Ejemplares sueltos . . . ... . . • . .. 20 es
Subscripción, trimestre .. ...• . 2 50
Extraojero, trimestre .......... 5.00
con excepción de Estados Uoidos y Cuba, en donde regirá el mismo precio
que para la ;República,
NO GIRAMOS
TODO PEDIDO DEBERA VENIR
CON SU IMPORTE.
No s e devuelven originales.

Enseñanza Libre
El problema sometido en días
pasados a la Representación Nacional, que ella ha esquivado
~ejando las cosas tal como estaban, es de alta, de muy alta trascendencia en lo que respecta a la
educación nacional y al porven ir
(\e 'lá• Patria, considerada como
una agrupación de hombres conscientes.
Se ha dicho hasta el fastidio
que nosotros no merecemos la
amplísima constitución que nos,
dieron los legisladores de 1857n
y en el fondo de esta afirmació
hay una gran verdad; el pueblº
de México, y por ello entiéndase
todas las clases sociales, padece
de una carencia absoluta de edu·
cación, y un pueblo mal educa·
do no puede hacer uso deb idamente ..de una ley escrita para
uno consciente v ecuánime.
Y si la masa de la nación mexicana estaba mal preparada para el ejercicio de la constitución
en e l año 57 del siglo pasado,

podemos afirmar que cada día
está menos apto para su observanci~; de aquí el que no haya
habido todavía un solo caso en
que se pueda aplicar esa ley a la
reglamentación de nuestras costumbres, y que, en cada caso aislado haya habido necesidad de
reforzar o adicionar la ley para
adaptarla a las ci rcunstancias.
Los oposicionistas sistemáticos
han acusado a los gobiernos de
reformar la Constitución para
acomodarla a sus gustos, pero no
han querido confesar los soñadores que ese pueblo utópico que
ellos han soñado y para el que
se hizo nuestra Carta Magna todavía no vive, no digamos en
México. sino quizás en ninguna
parte de la tierra.
Concretándonos al caso que
motiva estas líneas, nos hallamos
con un artículo constitucional
que dice que todo mundo es
libre para ejercer el oficio o profesión que más le convenga, sin
más limitación que la utópica de
no menoscabar los intereses de
un tercero.
¿y es posible que un pueblo
que cree en brujas y en naguales,
en el mal de ojo y en los rnrtilegios; que concibe como hecho
cierto que un niño de madera,
(eo y mal hecho eche a caminar
el día que mejor le parece y que
atribuye poderes curativos o administrativos a todos los santos
del cielo, así se les ocupe en el
asunto menos limpio del mundo;
es posible que un pueblo así tenga derecho para ejercer el oficio
o profesión que mejor le parezca?
Y no se crea que son culpables
de esto exclusivamente los honorables constituyentes; ellos hicieron una constitución a reserva
de que se usara después de haber educado al pueblo para su
observancia; tras de la carta fundamental y como corolario de
ella se hicieron las leyes de Reforma, pero el miedo atávico y
el fanatismo étnico no ha dejado
a los gobiernos ocuparse en debida forma de la educación nacional.
Concretando: ¿ puede deducirse de lo dicho que no es buena
la enseñanza libre y que se debe

borrar el artículo tercero constitucional? !.'Jo.
La libertad de enseñanza, como la libertad de criterio es y
debe ser una de las bases más
seguras del desarrollo y engrandecimiento de un pueblo; no hay
temor de que las sectas se apoderen de la enseñanza y se sirvan de ella a su antojo, porque
lo mismo que puede ejercer el
profesorado el católico intransigente, lo puede hacer el mahometano o el budista; lo mismo el
libre pensador que el hombre de
criterio más estrecho; todo será
una lucha en la aue, como en todas las de la vida, vencerá el
que sea más apto y esté mejor
organizado.
L uego lo que se necesita es
organización y aptitud; si se teme no poseer esas facuJtades,
que se diga, pero que no se culpe a los sectarios de querer apoderarse de la dirección de los
asuntos, porque dejando en libertad a unos y a otros no hav
lugar a temer más que de parte
de los que se sientan débiles.
Las escuelas libres de todo el
mundo, como opositores del rigorismo universitario, han dado los
genios más grandes de la tierra;
la autoridad profesional de Volta, oponiéndose a los preciosos
experimentos de Galvani, hizo
que los estudios sobre la electricidad se estancaran durante más
de un siglo, y la Academia de
Ciencias de París está haciendo
un grave mal con su sectario desdén hacia los trabajos sobre plasmogenia que tan gloriosamente
persigue nuestro compatriota el
profesor Herrera.
La ciencia no tiene patria, nacionalidad, ni clima; no puede
estar sujeta a ninguna restricción
y si hay un pueblo q ue no sea
capaz de hacer un uso discrecional de esta enorme potencia del
alma humana, hay que poner a
ese pueblo en estado ele aptitud
y de capacidad y no negarle un
derecho que es innegable a todo
ser que nace dentro de la humanidad.

J.

M.C.

Arte Moderno Mexicano

Retrato de la Señorita Carmen Fonserrada , al carbón, por Francisco Romano G.

�LAS ·c ENIZAS
Por MIGUEL PROVINS.

~~=============~~
Un interior de casa de viejos hurgue•
ses cmuy a su gusto,&gt; que cooservao su
]ojo uo poco pasado de moda, pero coi•
dadosamente m;i.oteoido desde los cua·
renta años.
Son las ocbo.,....-Después de la comida,
(Costumbres europeas. N. del T.) en
medio de uoa digestión apacible y en
on.l oocbe tranquila, el señor y la st ño·
ra de Palaisot, teniendo en medio de
ellos la lámpara de familia, cubierta coa
una gruesa pantalla, se iostalao muelle·
meote en dos sill;is a los lados de la cbi•
meoe• . ·

que ser 16gico con su propio sistema;
si te vinieran a demostrar que te be engañado miserablemente, no deberías
resentir la menor emoción ¿No es asf?
EL-Es verdad.
Ella.-, Piensas realmeote eso ?
EL-Si.
Ella.-después de una pausa.-Me
das un verdadero gusto.
El.-¿Por qué?
Ella.-Porque voy al fin a poder Ji,
brarme de ni secreto que me obsecio·
na y me entristece con frecuencia, auoque se baile ya muy lejos en la cadena
de mi vida.
El, dejando su cigarro.-,Qué secreo?

El, palidece súbitamente.-. Ab l. ...
(Balbucieote) E¡. ver .. .. Tú has po•
di . . . . Tu me ba~ogañado ... ,a mí?....
Tú me has? .... No, vaya, eso es uua lo·
cura, no es posible!
Ella, algo ioquieta.-Vayal., .. ahora
te vas a conmover basta ese punto?
El, con la voz estrangulada -No es•
toy conmovido, , .. "bs.olntamente1••••
eetoy admirado, eso es todo .... sorpreo•
dido .... Trato solamente de informarme .... de discutir. En que época se
produjo el. ... el. ... ese olvido?
Ella-En 1873El -Un iostaote de vértigo, de loen,
ra, verdad? ¿ Y por una sola vez?
Ella, a media voz -No.

Ella.-Dcs veces por semana, en la
noche, tu presidías la «Obra de las
obreras arrepentidas;&gt; entonces, está,
bamos Sfguros en la casa de., ..
El.-Sio contar con los banquetes
mensuales, ¿verdad?
Ella.-Esos días fbamos al restaurant; eran verdaderas fiestas 1
El, exasperado. - iBribona l. ,., abl
bribona!. ... Pero eso ni siquiera es
imaginable en tf., . , en tf a quien yo
he amado tanto, a quien be sido fiel. ..
porque be ten ido la inoceotada de serte fiel ; be tenido esa imbecilidad. ,.,
¡Idiota!
Ella -Pero es ioseosato ponerte en
ese estado! .... Si hubiera sabido!.., ..
me afirmas que se puede decir tcdo, y
después., ..

o o o
Ella, viendo que su marido toma un
cigarro puro.-Cómo, Eduardo, vas a
fumar?¿ No sabes que te lo ha prohibi·
do el médico? ... ,
El.- No me ha impedido fumar un
cigarrito de cuando en cuando, siempre
que sintiera yo gaoa. Y ahora la sieoto.
No sé si será la comida que estaba exce•
lente, la crema de almendras, muy delicada, o el dedo de vino de Burdeos
que tomé, pero experimento esta oocbe
una especie de beatitud. , .. Estoy coo•
teoto de la vidal Vaya, mientras que tú
te dedicas a hacer tu tapicería, déjame
encender un cigarrito .... Una vez na·
da más. Se siente tan bien estar aquí
tao tranquilos .... siguiendo el humo y
soñando un poco! ....
Ella, sentándose.-Va!. ... para noso,
tros los viejos el sueño no sirve más que
para sentir pesares.
EL-Pues a mi no me lo parece. El
pesar se siente cuando hay impedimen•
to u obstáculo para llevar a cabo algo•
na cosa para la que se siente uno ple·
namente facultado de acción o de de•
seo. Pero a la edad en que esas faculta·
des se han embotado, el pesar desaparece, dejando su lugar a una impresión
infinitamente más dulce, al recuerdo,el recuerdo iodulgente que hace apare•
cer las cosas pasadas como tamisadas
por un prisma, con colores de espejismo.

probable que si no hubiera muerto, eso
d uraría ano, a pesar de tus cabellos
blancos, eh?
Ella.- Oh!. ...
El.-lY por qué no? Puesto que du,
raote diez y siete años se burlaron de
mí. delante de mí. .. , en mi casal. ..•
No c;omprendo .... Ustedes no estaban
nunca solos.,, ,¿Dónde?.,,. Cómo? ....

Ella., ¿Y los pesares, los cuidadcs ...
tod;i.s las amarguras sufridas?
EI.-Todo eso se esfuma en la leja·
ola del borizoote, y ya casi no tiene
agudez.
Ella.- Ob ! ya casi no tiene agudez 1...
Se podría ir muy lejl.s con tu siste•
mal
EI.-Se va basta la indolgencia fl·
oal .... y esa es la verdad. Llegados ca•
si al fin de la existencia, se la abarca
toda en una mirada .. , . se la juzga . . . , y
me parece que se la perdona! L2s pa·
sienes, las inquietudes de que se ba
sentido uno torturado aparecen tao íov
fimasl No se comprende ante su mioúscu,
Jo resto de cenizas los inmensos in•
cendios de otros tiempos!
Ella.-EntonceJ tú ctees que a oues,
tra edad las cenizas están realmeote
frías, , .. , , , . y sin un despertar posible?
EI.-Absolotameote.
E lla - l La insensibilidad completa
por el pasado?
EL-Completa! Pero )oque verdaderamente hace la felicidad de la vejez/
es la quietud del puerto con la satis·

faccióo de bailarse iotaclo después de
ta otos uau fragios evitados.
Ella.-cY si hubiera habido naufra·
gio sin que se supiera?
El.-cCómo?
Ella.-Sí, oo ergaño, supón, una fa),
ta del domioio pasional, que hubiera si·
do bastante grave para reproducir un
drama en la época de los incendios. En
ese caso, tú estimas que llegando a sa·
ber esta ..... peripet,ia en la época de
hs ceoizas, la revelación no debería
producir oiogúo tfecto?
El.-Nioguoo.
Ella.-Dices eso eo geoeral.,,,., pa•
ra fundar uoa bella teoría!
EL-Pero no, absolutamente, esa es
mi convicción, ...... cooviccióo resul·
taote del estado filosófico al cual bao
llegado mis setenta y cinco años
Ella.-Entooces, si se te viniera a
decir de mí cualquier co3a, ¿permaoe,
cerías perfectamente tranquilo?
EL-No se trata de eso ...... ¿Cómo
quieres que tratáodose de ti?.,,,
Ella.-Pero, justamente, estás persua·
dido de que yo be sido siempre una
cm'jer honrada y fiel. Pues bien, hay

Ella.-Pues bien, yo te be mentido,
te be engañado, no be sido la mu jer
impecable que te imaginabas; no be si•
do la Nicolasa exclosivam~ote amante,
para quien tu creía~ ser el 6oico, esa
N icolasa de quien tu te sentías celoso
cuando a alguien le parecía hermosa.
El, queda aoonadado por un momento, después lanza una carcajada.-Es
bueoa!.... muy buena! .... te has qu ?•
rido burlar de mis teorías, y has hecho
bien, pero esa no prende!
Ella.-Es que te afirmo ... ,
El, sigue rieodo.-No, es ioúti l!. .. La
trama ha sido muy buena!
Ella, con gravedad.-Sobre la cabeza
de nuestro bijo, te juro que es verdad!

El, cada vez más afectado.-,Con
frecueoci,a ? (Ella oo responde.) ¿ Una
relación?
Ella.- Sí.
El.-l C uánto tiempo duró? .. , . Qui,¡,
ro saberlo todo ... , me siento muy
tranquilo. ¿Cuáoto ?. . .. Algo nas semanas ... , Meses?, . ... .
Ella, con los ojos bajos.-Diez y sie•
te a ños.
E l, de pié, furi oso.-Pero con quién?
Dios mío!
Ella,~ Morín, tu amigo Morín tu socio ... , que compartió nuestra vida a
diario .,,, ..
El.-..Y a quien yo enriquecí además!
Morin . ... Diez y siete años! .... Y es

El, signieodo el hilo de sus ideas.Cada día de mi vida me sentía feliz de
tenerte a mi lado, de peosar que las
tentaciones no podían tener oinguua
ioflueocia sobre tí en razón de nuestro
afecto, de nlfestro amor .... porque yo
parecía ser tu religióo, tu culto! ....
!Qué iofernal comEdial Y ano ahora, si
yo me sentía fe liz en mi vejez, si tenía
la e~túpida ilusión de tomar mi confian·
za por insensibilidad, es porque me ha•
bía acostumbrado a las inconscientes
alegrías emanadas de tí, de nuestra in•
timidad, de la comparacióo con los que
nos rodean, a los que veía yo más mal,
tratados por las pruebas de la vida, la
imposibilidad de concebir que tales pe•
sares nos pudieran alcaozar; y todo eso
lo has destrnído ... , demolido, ensucia,
do! ... . si n dejar un solo recuerdo in,
tacto! . . .. una sola quimera para con,
sc.larme!. .. . Oh! miserable! mise . . . .
( Cae desvanecido en su sillón.)
Ella, confundida, corre hacia él Eh! mira, Eduardo!. .. , Eduardo!., ..

Amigo mfo l
Espera algunos segundos, presa de
una ansiedad loca, sio saber que hacer,
no quiere llamar ; después nota que
vuelve la respiración del desvanecido y
entreabre los ojos; ella le prodiga pala•
bras afectuosas y caricias.

�El, con voz ronca, apenas perceptible ,-Cuanto mal me has hecho! ..... .
Ella, aparte.-Bah! ensayaré ..... .
cuando son jóvenes, suele dar resultado.
(En voz alta). Pero si no e~ verdad ....
mi pobre amigo .... no es verdad!
El, recobrando el aliento.-lQuti es
lo que no es verdad? ...... ¿Qué1
Ella.-Que yo te haya engañado.
EL-Pero entonces!. ..... Has jurado ..... .
Ella.-Sf, y he hecho muy mal. • . ...
pero ya estoy bastante castigada ..... .
me has dado tanto miedo! .... pero de•
cías tan convencido que sabrlas sin inmutarte las peores cosas de mi, que me
sentí herida, lastimada!. ... Cedi al de·
seo de vengarme y be ido muy lejos ....
quizás demasiado lejos! ...... No me dí
cuenta ...... te pido perdóo 1
El, volviendo la cabeza hacia ella ¿Y si ahora es cuando mientes?
Ella.-No, te lo aseguro, mírame bien,
lee en mis oj?s, como en otro tiempo,
cuando ·querfa saber algo ••• , . tú de.
cías que con estos ojos nºo se podía men•
tir ...... No ha de ser enla vejez cuan·
do hayan aprendido! Pero ¿acaso es
verosímil lo que te acabo de contar?
¿ Crees reálmente que yo báya amado a
Mario que no tenia· ninguna de tos cua.
lidades de razón, de iniciativa ...... de
inteligencia. profesional ...... que era
una especie de artista mEdioloco? ¿Aca·
so recuerdas el mínimo hecho que pue•
de siquiera autorizar una suposición 1...
Cuando murió Morín, ni siquiera quis:i
ir a su entierro! Vaya! Es una fábula
que ni siquiera se puede fener en piel..
tú mismo ~ientes que esto no ha sido
serio. (Nota que·ya está persuadido) Va·

ya niño grande a quien hay que mirar
como a un chiquillo! ...... Cree a tu
buena y vieja mujer, que no ha deja.do
de amarte un solo instante 1
El, atrayéndola y colocando un beso,
casi con pasión, en sus cabellos.,-Sí, te
creo, quiero creerte!
Ella..-Es tonto causarnos pesares!. ..
Todavia estoy pálida y temblorosa! ....
¿Quieres tomar algo?
El ..-No, me siento mejor, mucho me•
jor, siento la vida que vuelve. Es como
cuando se ha pasado nn gran peligro....
se respira. poco a poco, lentamente(
Ella.-Si quisieras ir a acostarte un
poco en tu cama? ...... descansar un
rato 1
EL- Ahora no ....... dentro de un
momento! ...... Quédate aquí, acérca,

te... . . muy cerca ...... quiero sentir•
te ...... hablarte ...... Dame tu mano.
Ella lo ha.ce apoyár la cabeza sobre
el respaldo del sillón y le toma las dos
manos.
Ella.-lAsí está bien?
El -Sí, muy bien.
Ella.-l Ya no piens'..ls más?
El -Pienso en los disparates que di•
je después de la comida. Jamás, jamás
se llega a la insensibilidad!
El!a.-Sin embargo, el estado filosó•
fico; la indulgencia final?
EI.-Ab I sí, buena farsa! ...... La facultad de sufrir no muere más que con
el individuo. Y, además, aún en los
cuerpos más gastados; b ·.sta en los límites extremos, ha.y cosas que resisten
a pesar de todo: el corazón, la ilu•
sión .. . .. ,
Ella, dulcemente.-Y .. , .. ,la vani,
dddl. ... . . (Maternal.) Vaya, es bastante, no hables más ...• reponte por com•
pletol (Al ver que su cara se contrae
un poco) ¿Te sientes mal 1
EI.-Si, un poco todavia, pero no se·
rá. nada ...... Voy a dormir.
Después de algunos minutos de silen·
, cio, cuando él está dormido, ella lo mi•
ra, siente una sonrisa a flor de labios.casi una sonrisa de juventud maliciosa,
resbalando por entre las arrngas,-des•
pués se dice a sí misma:

Espantoso desastre marítimo
La historia de los de·
sastres navales se acaba
de enriquecer con el
que se considera como
. el má.s grande en so
género; en el mes de
abril último naufragó
en las costas de, Labra•
dar el barco ballenero
&lt;Soothern Groas&gt; lle·
de ellos murieron de
frío o de hambre; asi
es que el buque salva•
dar, el &lt;Bellaventure,&gt;
cuando llegó al Labra~
dor llevaba. .. bordo un
cargamerlto de cerca
de doscieutcs muertos
y casi otros tantos be,
ridos.

-Decididamente, aún a los cien años,
aún en la otra vida, &lt;no se debe decir·
lo nunca.&gt;

Las fotografías que
acompañan estas lineas,
tomadas de nuestro
canje

(Traducido de los &lt;Diálogo~ de

europeo,

Amor,&gt; especialmente para &lt;Arte y Le,

nitud del desastre.

tras.&gt;)

,,,
La multitud esperando noticias de los náufragos,
vaudo a bordo ciento
setenta y cinco pescadores.

1 Los tripulantes del
buque ballenero también &lt;Newfoundlaod,&gt;
que trataron de auxi•
liar a los ná.ufragos,
. fu ero n sorprendidos
por una tempestad de
I

dan

idea de la enorme mag•

nieve, y setenta y siete

Desembarque de muertos y supervivientes de la catástrofe,

�fr

VOTO INFANTIL
ll:=================================
Fragmeoto.
Soo la~ ooce y media de la mañaoa.
1Qué dia tan hermoso, uo dia prima·
vera!.
Eotra la luz a torrentes; y a les oi•
ños, lleoos de impacieocia por salir,
trabajao coo ioositada aplicacióo. Al
otro día es dia de fiesta, dia de Sao José, y la hermosa campana del viejo
templo de San Francisco repica alegre•
mente aooociaodo la solemoidad.
Doo Antooio ha recorrido ya todos
los bancos, todas las filas, como él dice;
y mieotras los oiños copiao las iovaria·
bles muestras que diceo y,oo se caos!tD·
de repetir: Palo Alto, Cerro Gordo,
Veracruz, Padieroa, Churubusco, etc.,
etc., o Texas, Nuevo México, Alta Califoroia, etc , etc., el ioválido maestro
lee su libro favorito, uo libro muy re·
leido y resobado, teota cióo eterna de
los chiquillos, que tiene estampas liodi•
simas de guerra y soldados y al prioci·
pio, freote a la portada, un Napoleon a

caballo, pasando los Alpes, que es uoa
dicha el verle.
Arriba del asiento del señor Doo An·
tonio, una Guadalopana con su lampa·
rita delante; a la derecha, contra la pa·
red, el pizarróo y al otro lado un mapa
de México.
Algunas veces preguntaban los oi•
ños;
-Señor maestro; ¿por qué ha piota,
do usted de negro esa parte de los Es'
tados Uoidos que linda con nuestra
República?
-lPor qué? respoode el anciaoo, ha,
ciendo oo·gesto yatusáodose el JJObla•
do y eocaoe&lt;.:ido bigote, uo verdadero
bi¡!ote de gránadero. ¿Por qué? ¿No os
lo be dicho ya, a tí y a todos? ¡Ah! Por•
que esas tierras. que estáo siempre de
duelo, fueron ioicuameote arrancadas
a la patria; están bajo el extranjero dominio . ... .. ¿Ya lo oiste? ¿Ya lo oyeron
todos? ¿Ya? Pues no lo olviden y ¡a su
logar todo el mundo!

Leía el veterano, los niños trabajaban
alegremente; y quien a la sazóo pasara,
no creerla que estabao a las puertas de
una escuela,
En la última mesa de la tercera cla•
se, oo jovencito, de modesto traje, viva•
racho y bien tratadito, de ojos inquietos
y despejada y noble frente,acaso perio•
dista dentro de algunos años, deja la
pluma, se eotreabre la blusa y cautelo•
sameote saca un rollo de papel, on pe·
riódico. Sobre las rodillas, protegido
por la mesa, desdobla el papel, lo pone
luego sobre el cuaderno de escritora y
sigaieodo el ejemplo del señor Don An•
tooio se ech .. a leer.
-lQoé es eso, Eorique?-exclama el
veterano-lLioda manera de perder el
tiempo! ¡Booitol ¡Pareces un diputado
que se entera de los ~ucesos del dial
Veo acá, trae ese papelote!
¡Amiguito! 1Qué es eso! IA la plél•
na! ¡A la plaoal Aquí no se vieoe a leer
periódicos .••... aqui no queremos po·

Clausura de la primera exposición escolar d·e B~llas Arte&amp;. El secretario del ramo
•
. y ¡os expos1-1ores premiados.

La granizada del último sáb.ado.-Casa 001Dercial iovadida por el pedrizco.

líti~os sioo muchachos aplicados al es•
tud10 . .. . . .
Eorique tornó a su asiento. Don Aotooio arrojó el diario desdeñosameote y
vo_lvi~ a su lectora, Repasaba, por la
m1lés~ma vez, el desastre de Waterloo.
~¡ 1!1-válido, movido por irresistible
cur10s1dad, dejó la cesarea historia· se
p~so de pie y tomó el periódico Exteo·
d1óle sobre la mesa y fué recorriendo
los oombres de cada artículo. Alguoo
de e_llos le interesó, sin duda, porque
rechoándose sobre la mesa se puso a
leer_ con graode ~teocióo y a poco se
le v1ó pooerse pálido y luego rojo como
la gr;,.o:1. Algo murmuraba, alguoa ex·
cla~ac1óo se le escapó. Los niños se
dec1ao: ¿Qué le pasa al señor maestro:
No pudo el bueo aociaoo; e irguiéo,
dose coo ooble altivez, daodo un golpe
eo la mesa, tao fuerte que alguoos ¡¡_
bros cayeroo al suelo, gritó: ....
-iSileociol !Ateocióul
Con trabajo domioó rn emocióo el
ve!er~o?; Y por fio, con trémula voz
pr1oc1p1ó a hablar:
. -Hijos míos: Yo nunca leo los perió•
gicos; 00 gusto de ellos, prefiero los liro_s; pero acabo de ver en este diario
que trajo ~o~ique ooa ·noticia que me
llenó de 1od1goacióo. ¿Sabéis lo que
pasa l. ¿No? Pues voy a decíroslo, algo
que !lene que disgustar a todo mexica-

no qne ame a so patria, como yo la
amo, como os he dicho qoe debéis
amarla. •... Oídme con atención, os lo
ruego, tened presente qne ya sois uoos
ho~brecitos, anos hombrucos que debéis ser formales. Oídme, yo os lo pido.
Con. acento conmovido, lleno de ex,
presión narró clara y exactamente las
desventaras 'de la patria, durante la
guerra con los Estados Unidos; lam'e'lit6
los desastres; celebró el valor de los
defensores del pueblo natal, caotó,digámosl? asf porque_ canto parecia la
eloc~eoc1a del noble 10válido.-himnos
gloriosos a los héroes de esa guerra, a
los br~vos paladioes que lidiaron con•
tra el 10vasor; tuvo rasgos sublimes al
hablar de los &lt;muchachitos&gt; de Cha·
pultepec, qne se portaroo a!H como
un'ls héroes; y terminó maldiciendo de
q~ieoes sin razón ni motivo, por codi,
c1a de mercaderes, invadieron el terri•
torio mexicano y arrebataron a sus hi•
jos aquellas regiones que en el mapa
de la escoela apareciao pintadas de
negro,
-Pues bieo,-prosignió encendido
centelleante la mirada,-eo esa guerr~
el enemigo nos quitó algunas banderas
nosotros también se las quitamos! y ali,.•
l~s hao tenido co~o un trofeo de glo~
na ••. . .. ¿De gloria? ¡Gloria es vencer

~1 fnertel ¡Gloria es triunfar de igual a
.igual en 011a guerra justa! Y ahora, abo•
ra, llamándose amigos, qoiereo devol•
vernos esas banderas, tintas aún en la
sangre de nuestros soldados. No seria
yo quien si estuviera ea servicio iria
con gustg a recibirlas .... Muchos hay
que no lo qoieren. ¡Yo soy de esos! y
vos~tros, vosotros hijos míos, decidme,
decidme: ¿queréis qne México reciba
esas banderas?
En una exclamación uoi.oime eotu•
s~asta, ardiente, que parecia u; anuo·
c10 de fatnras glorias, la turba infantil
contestó al ponto:
INol
IBien!- exclamó el veteraoo,-1Asi
os quiero!

Y scllozaote, bañado en lágrimas,
llorando como no niño; pero radiante
de_alegría el rostro, se dejó caer en el
asiento, murmurando:
-Salgan .... ; . salgan ...... ya dieron
las doce . •.... Enrique: toma to pe rió•
dico.
·, 1
RAFAEL D:0LGADO.

�Sueño de una noche
invernal
A Emília Ruiz del Castillo.
Del libro en preparacióo,
&lt;Las Joyas de uoa Muerta.&gt;
I. PRELUDIO CREPUSCULAR
Por el camino gris y polvoriento
De mi existencia lírica y sombría
Torno al atardecer, con la Ironía
Que enmascara al Dolor y al sufrimi~oto.
Uo poco, si, eme duele el pensam1eolo&gt;
Que alberga uoa tenaz melancolía,
Mas consuela mi pena, la E.legía
Que musitar dentro del alma, siento.
Llegué a la puerta de mi hogar, y Febe
Que en el tranquilo azul resplandecía
Entre nubes de púrpura y de nieve,
Mostrome las escenas de otro día,
y al contemplarlas hoy, tan sólo mueve
A mis labios, la plácida Ironía... !
II. INVITACION AL VALS.
Dadme el brazo, risueña señorita;
Céfiro mece lá apacible fronda
Y es la tristeza de mi ser tan honda,
Que el llanto de mis ojos precipita.
Dadme el brazo; que amante vals imita
Rumor de besos sobre testa blonda;
Balada ,i,zul de náyade en la onda
Donde el rayo lunar canta y dormita.
Serena luce en el zafir la luna
y el blanco cisne por la azul laguna
Nadando presuroso el agua agita ....
¡Y es la tristeza de mi ser tan nonda
Que contárosla quiero. señorita,
De Selene a la luz , bajo la fronda!
III. REVEUSE
Ga.rruladora linfa serpentea
Por las cóncavas cuencas de gra.nito,
Su canción entonando al infinito
Donde Venus brillante_parpadea.
En mi mundo interior forja la idea
El verso que en mis cán~igas repi~o,
Verso de amor cuyo estm!ente grito
Es de mi olvido la mejor presea.
y vaga pn torno de la azul mirada
De la bella y romántica enlutada
Como un hálito azul de poesía,
El viejo y seductor ro!llaoticismo-:
Que en mi pecho ~urgiendo del ab1sm?
La dice que la quiere todavía ...•
IV. A UNOS OJOS
Cintando el'vals, deleita nuestro oido
y al áznl, sus acentos, raudo Jaeza
Mientras-pálido y triste-en lo~tanacza
Uo lucero ·de nácar se ha prendido. ·
Todas las penas del amor, olvido
y mi alma a comprender su amor no alcanza
Al mirar que renace la _espe:acza .
En vuestros ojos, que m1 sueno han s1d~...
¡Ojós divinos de p_upifas bellas .
.
Que extasiado por siempre me ba1s tenido,
Haced que nunca reflejando en éllos.
Este instante de a.morque hoy be obtenido,
Cual reflejan las pálidas estrellas
Sus luces·, en el lago adormecido. ~ . . 1
..V. ULTIMOS ECOS
Termina el vals, y vnestro dulce aliento
Como aroma en el éter se diluye.
La dicha de uo momento, se destruye

Como un celaje que desgarra el viento Al veros, en mi Joco pensamiento.
Surge el ensntiño que el amor construye
Mientras la nota de vibrar concluye
E n la eterna quietud del firmamento . ...
Tengo un terrible instante de martirio ..
Al contemplar que no ósculo se posa
En la alba rosa que os peÚ.l!_lna _e~ seno.
Más feliz que su amor, es su aehno,
Por que el beso desciende a la graciosa
Divina mano de blancor sereno!
VI. DESPUES DEL VALS
Hoy, un murmullo arrullador y suave
Del vals de amor que en mis oídos suena
Como cauto atrayente de Sirena
Que interrumpe el si lencio de mi nave.
Debe ser el recuerdo que me acahe
De auyentar Jo profuodo de mi_ peca ...
¡Y ese doliente arrullo me enaieca
Como el acento music.:11 del ave!
Sobre la b1nca del jardin reposo
Con dulce decaimiento voluptuoso
Que el paganismo a recordar invita,
Y vue,tros ojos bago en dos luceros
De t&gt;rillactez romántica e infinita
Alumbrando mis sueños lastimeros!
VIL A UNA AMIGA LEJANA
Mi verso es ccal la brisa que se atreve
A acariciar tu impenetrable oido
.
Con la historia de amor que se ha per dido
Tras el encanto de una noche breve.
(Y a esta artista geotil quiero que IJeve
El eco de un amor no interrumpido
Ni por el canto eterno de tu olvido
Mucho más cruel que la implacable nieve)
Pero al fio, este canto me importuna
Si al hablar de tu olvido no te nombro ...
Afnera esplende la apacible luna
E in:iiferente tú, de mi destino
y sin mostrar en to semblante asombro
Te alejas entre el polvo del camiccl
VIII. ULTIMA SERENATA.
¡Parte novia gentil a otras regiones
En donde Apolo ritmará tu vida,
Como rimé cuando te hallé dormida
El sueño de tus blancas ilusiones!
¡Serenatas de amor! Dulces canciones,
Llevadle mi postrera despedida_ .
Como a un niuerto las castas orac1oces
· Le llevan los que lloran su partida.

La DonGella y el
Trovador
En un pais lejano, siglos ha, vivía una
doncella dulce y gentil, cuya feudal
mansión estaba construida sobre una
roca de granito al margen de un anchuroso rio, de aguas azules, como rau•
dal de turquesas, durante el día y de
superficie argentada al aparecer la luna
tras las montañas de esmeralda que cir,
candaban el exhúbero valle.
Al atardecer, cuando el sol desapa·
recia en un Jecho de rosas celestes, y
la vespertina estrella cintilaba con
parpadeos d_e c!rio, una góndola. como
un cisne sohtano, descendía al 1mpul•
so de la corriente basta el pi e de la te·
rraza del castillo, rodeada por uoa ba·
lanstrada de mármol.
El gondolero bucdia su largo remo
en las arenas y el esquife se detenía en
los remansos del rio, mientras los tintes
del creplÍsculo palidecían y la luna
ocupaba su trono sidéreo ante su innú ·
mera corte de estrellas.
De pie en la proa, un trovador pre·
ludiaba una canción de amor, y las no•
tas como perlas líricas, se engarzaban
en cada jugueteo de ~os céfiros y ea
cada suspiro de las brisas.
Desde la balaustrada de mármol, en•
tre las blancas aureolas del plenilunio,
la doncella escuchaba las sentidas fra •
ses para ella rimadas y sus suaves fac•

Srita. Carmen Bolaños y stñor Nic...cor Arbide. San Cosme, 6
de junio de 1914.

ciones se iluminaban con el brillo de
sus ojos y el perfecto dibujo de su son,
risa, siempre la misma y siempre dife•
rente, mientras el trovador, arraucando
al laud su más delicada nota, repetía;
te amo, te amo ....
Y entónces la doncella decíale sua·
vemente: también yo te amo a tf ....
Y abríanse a la luna los cálices de
las flores, las brisas suspirantes besan a
los céfiros, y las aguas del río refl♦ja•
bao en su fondo, como en un espejo de
bruñida plata, el paso de algún pájaro
exótico que en nocturuo vuelo tornaba
a sus florestas.
El gondolero desprendía el remo• de
las are.Jas e imprimiéndole un movi•
miento regular y oscilatorio, remontaba
la plácida corriente, mientras inmóvil,
con la cabeza desci,bierta y los ojos fi·
jos en la terraza del castillo, el trova·
dor veía un pañuelo blanco agitarse a
la exangüe luz de la luna, como un
vuelo de paloma herida ....

...... ........... ... ................ ..

Mi cantar suspi1ó. La última nota
De viejas y románticas querellas
Vjbró gimiente de mi lira rota
Y, la novia gentil de manos bellas
Siguió su senda a la región ignota
Bajo el e ocanto azul de las estrellas ... ,
IX ENVIO.
E~te poema de pasión te envía
¡Oh Maga de la escena! el pensamiento
De ~n pobre trovador a qu!e~ un día
Acarició el Amor y el Senhm1ecto.
Cuando vayas del Teatro a tu aposento
Lleco de dulce calma y poesía,
Recita mi cantar; esta elegía
Que Hora los amores de un ~omento. .'
Yo· torno al Hospital do mi alma esconda,
.. Curando otro dolor, el que lá agit'a ..•.
· (Un·ruiseñor, en la apacible fronda
Cantando su baláda, ya dllrmita
Y es la tristeza de mi ser tan honda
Que decírosla quiero, Señorita ... . )
JULIO A. MU~IZ.

F ERNANDO DURAN.

Si ita. Guadalupe Alcalá y señor Lic. Altomo M. Siller, Sta. Brígida, 4 de Ju•
nio de 1914,

�l3

VISIONES DEL ARRABAL

Una atmósfera gris, dudosa, se extieo,
de sobre el caserío y envuelve por todas
partes el dédalo de callejuelas ilumina•
das débilmente por los últimos rayos del
crepúsculo. Hemos llegado al límite de
la ciudad que separa Jo alegre de lo
triste, lo risueño de lo sombrío. Aqui
termina el mármol y empieu la podrP.•
dumbre. Atrás quedaron los palacetes
eleg:10tes, los ar!tocráticos chalets y
las anchas avenidas asfaltadas. Por de,
laote están los callejones tortuosos,
obscuros, plagados de baches hediondos,
obstruidos por amontonamientos de ca·
charros y fierros viejos. Es el arrabal,
que sirve de lecho al pauperismo y que
forma la resaca social, el detritus que
la grao metrópoli arroja .;omo un dese•
cho sobre la llanura polvorienta y calcinada del valle.
Estos andurriales alientan una pobla·
cióo heterogénea que vive en uoa mise•
ria y una obscuridad espantosas. Es•
trechado como en un reducto por las
exigencias de las clases superiores,
coaodo estas se sienten incómodas por
el empuje de la oleada humana que in•
vade incesantemente la capital de todas
partes de la República, el arrabal es

despojado de sos casas bomildes y de
sus angostos pasajes; sus pobladores,
arrinconados, como cosa inservible, se
refugian en los extremos de la nueva
COLONIA y forman otro suburbio. La
piqueta demoledora nivela en pocas se·
manas toda la barriiid,,. y traza el plano
sobre el cual se elevan después los her·
mosos BUILDINGS, cuya soberbia
parece humillar a los penates de la ciu•
dad antigua.
oo o
Entre los moradores del arrabal pre•
domina en alto grado la clase iodígena
Es un espectáculo doloros9. El indio
abandona sus campos de maíz y sus ca•
bañas de paja por venir a la metró•
poli, donde le e,pera una atmósfera
viciada que lo asestDa lentamente, una
sociedad que lo desprecia. Pero prefie•
re alimentarse con ranas y yerbajos o
desperdicios que se le arrojan, antes
que retornar a la montaña. Prefiere el
aire miasmático de la ciudad al aire
poro de los campos.
De vez en cuando, de entre ese baci•

namieoto de andrajos, salen rostros que
dejan entrever una belleza extraordi•
oaria, ultrajada por la miseria. Cerca
de mí pasa una joven de ojos azules y
cabello rubio. Lleva en sus brazos un
rapazuelo devanado en trapos viejos;
detrás correo dos niños desnudes, mugrientos, tao alegres como si estovierao
bien comidos y mejor abrigados. No ha
traspasado los veinte años y ya su rostro
está marchito; la palidez extrema de
las mejillas le da un tinte melancólico
que la asemeja a una virgen dentro de
un ataúd. Pero el sPllo de la adolescen•
cía ha desaparecido bajo la hosquedad
de las arrugas. Me acerco y le hablo
con esa familiaridad a que nos autoriza
nuestra condición aparente. Un sobretodo raído y un sombrero de paja bas•
tao para presomir. Y si a esto se agrt,ga
la locuacidad de estas gentes que se
c.lesviveo por entablar plática con todo
el mundo, ya tenemos diez minutos gastados en una &lt;causerie&gt;.
Y me cuesta la historia de siempre.
La eterna historia de las familias aban•
donadas. Su padre era empleado de go•
bieroo, lo que les permitía llevar una
vida medianamente decente. Pero vino

De algunas de esas colmenas huma•
nas salen hilos Je agua verdosa que..-an
a agrandar el caudal de la corriente
máxima que pasa por la calle.
La inferioridad de las construcciones
es más notable a medida que se interna
uno en el suburbio y se aleja del ceo•
tro. Las últimas casas, situadas sobre el
valle, a orillas de los canales y en lo
que se denomina &lt;goteras&gt;, no son sino
o o o
especie de cubos de tierra de dos me,
Sigo mi camino por entre pasadizos tros de alto, cuando más, ennegrecidos
cada vez más estrechos y más socios. por el humo que se desprende del ho•
Los edificios se apiñan unos contra gar, Estos cubos de tierra arcillosa esotros cual queriendo ayudarse mutua• tán desparrama dos sin orden alguno
mente para no caer. Hay casa que en sobre la llanura. Carecen de puertas y
sus tres pisos aloja a más de cien per• de techo artesonado. En el interior no
hay muebles y cuando existen se con•
!Ollas, sin tomar en cuenta los pe:ros,
gatos, muraoos y demás bichos del Ar, fondeo unos con otros. Mesas, sillas,
todo es uno. Un sistema de la·
ca de Noé. Cada Jora, sentada sobre cam.i.s,
una estaca fija a la pared. vocifera de· tas viejas y de ladrillos cocidos al sol,
sesperadameote y mete CJás ruido que impide la filtración de las gotas de agua
tres mujeres juntas. Pero sobre todo en tiempo de lluvia. Allí dentro viven
eso está la falta de higiene; y sobre to~ ocho y diez miembros de familia en
do, aún, la falta de sol. La higiene su• una promiscuidad salvaje y primitiva.
Y pensar que las cla~es acomodadas
combe desde el umbral de la puerta,
mejor dicho desde la calle, basta el úl· hasta ignoran la existencia de tanto
desheredado! Y si no la ignoran, por lo
timo intersticio del mueblaje.

la guerra y sus hermanos murieron en
ella. Su padre fué destituido y eocar,
celado; su madre cayó enferma. Des·
pués vino la desgracia de cuerpo en·
tero.
c¡Ah, si usted nos hubiera conocido
antes!
Y ·agrega: &lt;lNo podría usted favore·
cernos con una limosna, señor?

.,,... .. ., .,..

000

Yo he recorrido-en horas de tedio
y pesadumbre-estos arrabales de Mé·
xico, dignos de la pluma de Emilio Zo·
lá o de la paleta de un pintor flamenco.
1Ah, las noches de una de estas calles,
en que el pólvo blanco de la luna desciende lentamente sobre ese montón de
miseria, haciendo surgir todo un poema
de melaocolia estival, mientras hambriento, flaco y medio muerto de frío,
un perro ladra desde el quicio de una
puertal
¡Cuánta poesia y cuánta podredum•
brel
PORFIRIO HERNANDEZ.
México, Junio de 19r4.

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NUESTRO PAIS.-Paisaje de las cercanías de Chorubusco, D. F.

menos, cierran ,los ojos• del corazón y
pasan por delante de estas chozas mi·
sérrimas, arrastrando con los automóvi·
les todo su lujo que descansa sobre el
lodo sangriento de cien generaciones
despojadas .

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-/

Reparto de pinole y otros come~tibles efectuado el domingo último por damas caritativas en los cuar•
teles de la capital.

�Fragmentos de una historia recogida en
Ginebra
A la disticguida se•
ñora Paz de Haro de
Palomo, con mi admi•
ración por su labor
en la Crnz Roja.

Como quien vuelve de un profundo
letargo, como quien despierta del sue·
ño de la catalepsia, recuerdo ahora ana
historia qne me contó mi madre al ca·
Jor de la lumbre en el Invierno. Histo•
ria que me cautivó entonces porque la
oi de unos labios que no sabían mentir,
y que me seduce ahora porque el traes•
curso de los años le ha dado no sé qué
misteriosa fuerza de poder.
(Oh! dulce y buena madre mfa, que
duermes bajo los sauces y descansas
bajo la sombra de los cipreses del ce,
menterio. !Quien fuera aquellas :florecillas qne cobijan amorosas tu sepnlcrol
(Quien fuera aquella vieja campana de
la iglesita a donde me llevaste a misa
de la mano muchas veces, para servirle
a to tumba de eterno centinela.....¡Quien
fuera al menos aquel sepultnrero que
abrió to fosa, para levantar la tierra y
besar la orna que te guarda para siem·
pre ...... !
Pero te llevo conmigo a todas horas
y te miro r.on los ojos del alma que son
ries amorosa cuando ves que tu hija,
cumple como tú el deber de relatar
aquella historia que debe pasar de ge·
aeración en generación hasta la poste·
ridad de los sigÍos.
Mi recuerdo se aviva en este instan·
te y te miro con aquella hermosa aureo•
la de luz que circundó tu semblante.
para darle a to palabra la fuerza de
una parábola divina. Permite ¡oh ma•
dre mfal qne descienda basta mí aqoells elocuencia sencilla e ingenia terno·
ra de tu alma, para qne la historia que
voy a' reproducir, comunique a mi pluma algo al menos de lo veraz y dulce
que tenia en tus labios cuando la reco•
gi de ellos.
He aqui la historia si mi memoria no
me traiciona.
El amor, ese angel bialado y ciego,
babia enlazado dos almas que debian
marchar por el sendero de lafelicidad;
y en aquella casita llena de amor que
bendecían las aves con sus trinos y las
flores con su aroma, trans::urrieron las
horas mas felii;,~s para aquella V.,!!Dturo•
sa pareja; ella siempre amorosa y siem•
pre tierna, él solícito y amante a todas

horas y como único testigo de tanta
bienandanza, la diosa de la dicha que
sonreia dulcemente .... . .
Pero ¿fué el destino, el hado cruel o
la desgracia, que cansada de ver tanta
ventora quiso cortar el lazo de la dicha que unia esos corazones? ¡Quién sa·
bel Pero es cierto que la tranquilidad
fué huyendo poco a poco para ceder su
poe~to a la descooftanza y la dnda; qne
las juntas y las asambleas reclamaban
más tiempo la presencia del marido;
qtie crecían las cnentas del joyero sin
que aumebtaran las alhajas del cofreci•
llo de novios .... . . qóe la ausencia del
hogar por &lt;la.'\ exigencias&gt; de los nego•
cios se prolongaban tanto, que ella,
temblando de dolor y de miedo, recibió
sola al primogénito de sos entrañas, que
venia al mundo para acompañarla en
so infortunio y consolarle en su aisla·
miento; que mochas Yeces una caricia
fué compensada con una respuesta brus•
ca; que las noches de inquietud y so•
bresalto en medio de la tormenta que
azotaba los cris!ales de la ventana se
hacian interminables y qo, en la semi·
obscuridad de la alcoba, aparecía en el
alero del relox la tortolita triste, par:.
recordarle a la madrugada la miseria
del engaño ... . . .
Pero como la perfidia se trueca fácilmente en verdugo y en tirano, y for•
ja fantasias a su manera para tronchar
la virtud, el incauto marido culpaba a
su mujer por deslealtades imaginarias y
necias.
A veces la acusaba por la coquetería
del hogar que sería para agradar a un
extraño; a veces porque babia regresa•
do tarde o salido sin su consentimiento,
otras porque dentro de ~u bolsa de ma·
no babia encontrado una cofia blanca
que no tenía para él explicación algo•
na, y no pocas la riñó porque trascen•
día a un olor de yodoformo, que, ade,
más de lastimar la afinidad de sus sen•
tidos. levantaba en su cerebro de loco
quién sab3 cuántas consideraciones absurdas ...•
Y la pobre mujer que había sacrificado su juventud y so hermosura con
santa resignación, se conformaba con
implorar del cielo la justa misericor·
dia, y re,)etía: &lt;SE~ OR, YO SE QUE
TU NO QUIER ES QUE MUERA EL
PECADOR; SINO QUE SE CONVIER·
TA Y VIVA .. .... &gt;
Pero los celos llegaban sin cesar con
todo su cortejo de diatribas, caía impetuosa la cascada de palabras ofensivas;
las suposiciones equivocadas y rudas
llovian sin cesar, y sobre el rico cana•
pé se desplomaba una mujer sollozan•
do de amargura, mientras en su imagi·
nación se desmoronaba el palacio de su
felicidad en minas, mientra~ volaba el
cadáver de su cariño mnerto, mientras
sentía cubrir su frente por el manto ro·
jo de la vergüenza •... . .
Y entretanto, el marido buscaba en
el vértigo nauseabundo de los placeres
mundanos, la felicidad que implacable

y artero había asesinado sin piedad por
si mismo.

La marGha fúnebre

o o o
La tarde había cerrado su corola; el
sol se iba ocultando detrás de las mon•
tañas; descendió la noche envolviendo
piadosa con so sudario negro, la desnu•
dez impúdica d'.l las pasiones falsas .• • :
Cortando las tinieblas de la noche,
corda un auto desenfrenado y loco por
la amplia carretera, dejaba tras si en·
tre el humo y el polvo del ambiente,
una sombra de miedo, como si llevara
el esqueleto de la muerte arrastrando a
remolque •• • . 1 Al fin se fué a estrellar
contra el añoso tronco deun encino vo •
)ando la máqnina en pedazos y arrojan•
do a dos cuerpos a distancia.
Después, sobre la humilde cama de
un hospital de sangre, yace una mujer
desfallecida por la hemorragia de sos
heridas, y en la sala contigua, un distinguido joven qne mutilado volverá a
la vida....
'
¿Quién es- aquella enfermera que no
tiene más insignia ni más titulo que una
Cruz Roja en el pecho?
Quién sabel Pero me parece mirarla
con sos delicadas manos humedecer los
labios amoratados por la fiebre de
aquella moribunda, colgar a la cabece•
ra de so cama un crucifijo, arrancar de
su cuello uoa medalla para dejar que
la bese aquella mujer incógnita que
podía ser una madre y un• esposa fe•
liz, y encomendar so alma a Dios, mien•
tras el sacerdote le da la extremaun•
ción.
Y el herido aquel que recogió la am·
bolancia de la Cruz Roja aquella mis·
ma noche, que inconsciente fué lleva,
do hasta el puesto de socorros y aten·
dido y vigilado por otras mnjeres igual•
mente piadosas, contempla ahora ab·
sorto en el reflejo de los cristales de la
ventana, toda la escena de la sala con·
tigoa y su conciencia implacable le
grita que aquella mejer que es la madre
de so hijo, que es la misma a quien ha
vitupereado coo suposiciones horren,
das, que es ~quella a quien acosó de
adúltera porque llevaba en sus manos
ese olor sacro que da la caridad en for•
ma de medicina, que es una santa mu •
jer a qnien debla llegar doblado de ro·
dillas para implorar su oerdón, y hasta
quien llegó más tarde lleno de atrición
profunda por haberle ofendido, y dis•
puesto a la contrición para lavar so
culpa . . ..... .

e
Era Elena una de esas jóvenes almas
que saben conservar su iogsnuidad has•
ta el instante supremo en que sienten
el vértigo del amor ; mas en cuanto es•
cachan las voces primeras de este lenguaje de misterio, se convierten en b0tones hermosos prestos a abrirse en pé·
talo1 lucientes al soplo de esa ténoe
. brisa universal; sus encantos la p,redis·
pusieron al alquilón de amor qne le sobrevendria: era una de esas manzanas
prohibidas que apenas hao adquirido la
pelusilla de la fruta nueva y ya se an·
toja devorarlas con avidtiz; poseí.i ade·
más una regular fortuna, porque acaba•
ba de recibir so familia una ber~ncia
cuantiosa legada por un tío suyo moer•
to en Monterrey. Y si no hubiera sido
por el cuidado que de ella tenía u.na
severa aya encargada de vigilarla. ioevitablemaote que a las primeras ten(ativas de un petulante enamorador, hu•

hiera sido envuelta en el turbión de
sus conquistas.
A los quince años era una valiosa
joya en el albaj ero del amor y una es•
trella esplendente en el cielo de la
hermosura regional; demostraba singu•
lar talento en el arte de la música; y
cuando más lucía la aureola de su be•
lleza, sintió por vez primera el deliran•
te espasmo del amor; entonces ... .. . . .
sus rizos rubios ostentaban con fulgores
de oro viejo los quebrados matices de
sus ondas y sos ojos &lt;celestemente azo•
les&gt; fosforecían en lumbre de romanti·
cismo; su cuerpecillo frágil se sacodia
con nerviosidades de histérica enamo•
rada y su alma temblaba convulsiva•
mente bajo las impresiones de una emo·
ción nueva.
o o o
La familia de Elena pasaba largas
temporadas en S1n Joan, y ali! fué en•
viado Eduardo Gaillén a hacer sus
prácticas de iogenieria; muy en breve
simpatizó con la sociedad de esa pinto•
resca población, pues no tenia ese pe•

dant-e-sco caracter y esa locoaciqad ex•
trema de los que han frecuentado altos
círculos en las grandes capitales; antes
bien era un modesto joven de impecable corrección en sus modales. Tampo•
co era de ese temple enamoradisimo y
donjuanesco de los que han hecho del
amor un arte, y las relaciones que más
tarde mantovo con Elena tenían por
base la sinceridad de un sentimiento
profundamente verdadero.
Mas los amoríos de Eduardo y Elena
n:&gt; prosperaron: la convicción que ella
tenía de so hermosura, el elogio conti ·
nuo de1 grupo de amigas que siempre
rodea a las moj eres hermosas y adine•
radas y las presunciones propias de la
edad trajeron a su alma la apacibilidad
desesperante de una indiferencia pos·
tálgica ... .
Hechas las prácticas de reglamento,
partió Eduardo a presentar so exámen
profesional, y después de haberlo sus·
tentado con grao lucimiento recibió el
titulo de iogeniero.
o o o

OBDULB..

-

11

JOYAS DEL ARTE :ESCULTORICO.-Tomba del cardenal Ricbelieu en la Sorbona, Paris.
.. ::

�El pals entero era víctima de la re·
voluci-On que cada dfa ensancbaba la
órbita de sus estragos causando desas•
tres apenas creibles; y como era muy
deficiente el personal militar, Eduardo
fué comisionado por el Gobierno para
dirigir en una peligrosa zona de combate la reparación ele construcciones
importantes que hablan sido destrofdas
por los enemigos. Bien bnbiera podido
no aceptar la comisión, pero además del
deseo que tenla de alcanzar adelantos
profesionales, quiso aprovechar esa
oportunidad para corresponder con su
buena disposición a los servicios de ayu·
da que el Gobierno le habla prestado
para llevar a buen término sns estu•
dios.
Apenas dispuso del tiempo necesario
para regresar a San Juan rápidamente
y en una silenciosa tarde de1 mes de
Abril se despidió de Elena. Y se marchó en ese mes en que las frondas sue•
nan con acordes musicales, cuando el
cielo lace la ternura de su diafanfa y
el crepúsculo su sonrisa, cuando la pri·
mavera se muestra con nuevos matices
y florecen los rosales del amor en los
huertos exuberantes de las almas evo•
catrices de emociones v1e1as, en ese
mes en que se abre el estuche de las

ilusiones y se ostentan las:gemas lucien·
tes del ensueño, cuando hay ramos de
flores perfumadas en el seno impoluto
de las vírgenes y un raudal de cantares
harmoniosos en la lira vibrante de los
poetas . .... .

oo o
Las primeras cartas a Elena eran de
un romanticismo v~bemente, después
revelaban una tristeza y un desencanto
intensos. La campaña fué sangrienta; y
se anunció en la zona donde se hallaba
Eduardo una serie de combates que se
consideraban determinadores del triun•
fo o desastre de la causa defendida.
Conocedor Eduardo del peligro en que
se encontraba escribió por vez última
a Elena. He aquí su epístola:

o o o

APERiURA

DEL

HOTEL

11

C OS M OS"

Un domingo por la tarde platicaba
Elena con varias amigas y una de ellas
de una manera inconsciente tomó &lt;El
Imparcial&gt; del dla y empezó a leer la
&lt;Reseña del último combate librado
en ...• . . &gt; donde se refería la muerte
del ingeniero Eduardo Guillén; y al escuchar la corta narración, Elena, para
hacer patente su dolor, se lanzó al pia·
no exclamando:-lharemos los honores
al muertol. ..... y la chopiniana mar•
cha fúnebre en vez de oirse con su
melancólica ternura, salió transforma•
da en un agudo grito de ironla ....
JOSE AGUILAR MAYA.
Junio de 1914.

&lt;Elena:
El riesgo que mi vida corre es cada
día más inminente, y sólo te ruego que
te compadezcas un pocó de mí. La
muerte no me causa más tristeza que la
de dejar de vivir sin tu amor. No te
culpo a ti sino a mi suerte que me man·
da al sepulcro con el alma hecha gíro•
nes».:

•

FOTOGRAFIA ARTISTICA.-Alrededores de Cueroavaca por José C. Tovar.

Fachada.-Famoir.-Vestibulo y elevaüor.-Dos habitacione
T
gunas fotograflas del hotel &lt;Cosmos&gt; (antiguo cNew Porters&gt;) s.- .ede:os el g~to de ofrecer a n?estrcs le~tores alela, El elegante eshblecimiento que está situado eu la r~ c~ul~op;e ª1 del senor Iog. don Franc1s~o Cortina Gar•
talmente y ofrece todas las comodidades de un h t 1 fl
e an _uan de Letrán No. r2, ha sido reformado to,
cf e es I o eu:opeo, pudiendo asegurar$@ que es el primero de Méxi•
eo.-e on ort, elegancia y excelente ªerviciQ,

�Retuerdos de Torreon a
VeraGruz
21 DE ABRIL DE 1914
Lei mañana era bella y decidimos dar
un paseo por el mar.
L,ocho Zamudio, en su bote &lt;Amé·
rica,&gt; número 288, remando •igorosa•
mente, nos condujo fuera de la bahía.
Cercanos a la bocana del puerto, ao•
ciaban el &lt;Florida&gt; y el carbonero
cOntario.&gt;
Parte de la tripulación del buque de
guerra yanqui, tomaba su baño matinal,
arrojándose al mar desde la cubierta,
ejecutando cclavados&gt;y oadi.odoy zam•
bolléudose con alegría de mocozuel9s.
Dimos una vuelta al rededor del gi,
gante, para contemplar sos largos y ou •
merosos cañones y lentamente regresa,
mos al malecón, después de hiber ad•
mirado al &lt;Cirios V,&gt; español y al
cExess,&gt; inglés.
Pagamos a Leocho lo que le corres·
poodía desde las spis ha,ta las nueve
de la mañana, a razón de dos pesos la
hora, según convenio.
En segoid1 fuimos al Café Diligeo•
cías a tomar un frogll desiyono y me·
dia hJra después alegremente nos ba·
ñábamos en la playa, en compañía de
lio:lisimos pilmitos, l!'loy ageoos a los
terribles acontecimientos quti iban a
desarrollars,, en los cuales peligrarla
nuestra existencia.
&lt;Los americanos, con bandera de
guerra, están desembarcando en los
muelles,&gt; gritó no individuo y todos los
bañistas nos apresuramos a ponernos
en salvo.

Mi amigo y compañero de viaje, Ao• •
tooio Sfochez del Moral y yo, nos di·
rigimos al mercado de mariscos, situado en la cille de Laodero y Cos y alll
nos encontramos con grupos h'!terogé•
neos que proferfan frases de indigna,
cióu y se movían en diferentes direc·
ciooes.
Vengan acá catedes,&gt; vengan acá, nos
gritaba un jarocho, a quien la ira con,
vertía en una fiera enjaulada, con per,
dón de él que tenía carácter jocundo.
¿Qué pasa? le interrogábamos mien•
tras él nos cogía del brazo y en volan•
das nos introducía al &lt;Patio&gt; del jar•
dío.
lQtié ha de pasaa, compadree.que loo
gringos ...... (aqo! una frase que hace
rubJriz:i.r en los primeros capítulos del
Quijote) que los gringos se &lt;etáo&gt; metiendo, retoño.
El jarocho, que no era otro que nues•
tro marchante de los ostiones, sacó dos
rifles de marca antigua y entregó a
Sáochez del Moral, una pistola de calibre 38, algo oxidada y a mí uno de los
rifles que denotaba haber prestado mu•
cho servicio aunque quizá no en acción
de guerra.
Silimos de la casa del mucbante de
los ostiones, en compañía de éste que
se constituyó en nuestro capitán, a reoniroos con los compatriotas que ya te·
oían a raya a los invasores.
Nuestra dotación de parque era muy
exígua. noestras armas poco seguras y
no obstante qoe en mis tiempos de es•
colar era moy afecto a la can de co•
nejos, en la actualidad padezco de
miopía, y adem;h jamás babia estado P.o
ninguna función de armas, asf es que
no dejé de sentir cierta temblorioa que
procuraba disimular.
Prurumpp ...• sonó una descarga cer,
ca de nosotros, ¡viva México!

¡Viva México! gritamos nosotros per•
dieodo toda noció:i.
·
Mi amigo Sáocbez del Moral, que es
cubano y chapar rito, con vivacidad des·
cargaba su pistola parapetado detrás de
una esquina, estimulándonos con los
gritos de tviva México!
Se acabó el parque; los yanquis vo•
ciferabao cerca de nosotros y no hubo
más remedio que &lt;evacuar&gt; la posi•
cióo.
Nos introdujimos rápidamente a un
&lt;Patio,&gt; escondimos las arma, en uu la·
gar apropiado, y del cual ouocasaldráo,
y esperamos el resultado.
Este no tardó en presentarse en figo·
ra de un oficial y diez o docecprimos,&gt;
quienes después de intimar rendición a
todos los babitiotes de la vecindad,
apuutáodoles con los cSpriogfields,&gt;
procedieron a catear, revisando basta
los cachivaches.
Poco satisfechos del registro, los
yanquis, escogieron a los que tes pare·
cieron sospechosos, tocándome en suer•
te a m{, y nos condujeron a los cobertizos de la aduana, donde permaoeci·
mos basta el dfa 23 en que dizque por
magnanimidad, nos pusieron en líber•
tad los invasores.
Mi amigo el cubaoito se embarcó pa·
ra la Habana; de nuestro marchante de
los ostiones ignoro el paradero y yo re•
gresé a esta Capital para contarles en
estos desaliñados renglones, a mis amigos que me hicieron muerto, lo que me
pasó durante mi paseo a la 4 vi;ces he•
róica Veracruz.

..

"EL TRABAJO" CANTADO POR UN ESCULTOR

PEDRO PONCE DE LEON.

La cosecba.-La industria - El sembrador.-El cargador.-El segador.-El majador.-La mioa.-El Puerto.
Escultur¡¡s de Coostaotin Mtuoier para el monumento al trabajo en l,ovaioa.
Ciclistas qoe tomara¡¡ parte en la excursiQo a Texcoco efectuada ~1 domingo úllimo.

�rTeatrales J

cUoa coche de amor ioterrumiJida,&gt; por la compañía del L1rico.

Es la obra del excelso Marguioa, es•
treoada el sábado ea el Mexicaoo algo
tao superior que el crooista, abrumado,
se detiene respetuoso a modo de ere•
yente fervoroso en el dintel del tem·
plo.
Marquina, Eduardo Marquina, auto~
de cVendimióo&gt; ha planteado magis·
tralmente en «La Hiedra&gt; la fase más
espinosa del problema sexual resuelta
en prodigiosas síntesis (que no otra co•
sa rnn sus personajes) digoas de Ibsen,
Somdermao, o de su tocayo Eduardo
Rod
Sencillez de leoguaje, casi familiar;
un argumento humanisimo; ambiente
hasta mascarse, he ahí los mimbres em·
pleados por el geoial y altísimo poeta
para regalar a la escena española una
de las producciones más sólidas y defi·
nitivas del teatro español contemporá,
neo.
Renovador Marquina, síntesis a su
vez, del poderoso cielo de traosición
literaria que se inicia en España nada
de extraño tiene que su teatro no sea
asimilado, asi de pronto.
Pero día llegará, quizá no leJano, en
que altos y chicos, igoaros y sabihondos.
rindan el mereciáo homenaje a esta
nueva modalidad de su preclaro inge·
nio.
Plumas, harto mejor cortadas que la
mía, bánse ocupado en el periódico de

cLa Presidenta&gt; vaudeville estrenado el sábado en el Colón.

�_ _ rAhl Se¡¡mos justos!
En cuanto a peluca, pintura, etc .... estuvo el «Isidro&gt; perfectamente
caracterizado.
De no haber hablado ...... Una verdadera «creación!&gt;
o oo
El Lírico sigue siendo el favorito del público empeñad~ en reir (hace
bien) en lugar de llorar,
El cvaudeville&gt; impera, reina y produce.
Bien es verdad que la loable labor de los hermanos Michel, digna
de todo elogio, contribuye al éxito, ya que suavizando asperez~ aleja
de los originales todo cuanto pudiera oler a gracia chocarrera o pro•
caz.
!Excelente género pira los hipocondriacos!
DON NADIE.

11 Páginas Feffieni-nas
Páginas femeninas
La moda actual está llena de varie•
dades y encantos tanto por la diversi•
dad de telas como por los diferentes
modelos nuevos.
En estos momentos bay una verdade•
ra locura por las túnicas largas y anchas
que han sido la última creación. Estos
trajes están confeccionados de una ma•
nera muy sencilla y elegante, pues so,
bre una falda estrecha se coloca la tú,
nica a una altura de 30 centímetros de
la parte baja de la falda y la túnica
puede hacerse completamente plisada
y el talle en forma lo cual da una serie
de pliegues en la parte inferior del cor·
piño bajando los pliegues rectos en las
caderas. Alguoas veces se llevan dos
túnicas sobrepuestas con bandas y plie•

gues planchados, y estos son muy con·
yenientes para los trajes ligeros.
Los trajes drapeados en las caderas
es ,1 acontecimiento del día y no es si•
no una reminiscencia de la silueta que
vimos en 1880, pero siempre adaptadas
al modernismo actual y algunas damas
bien formadas llevan estos trajes sin
corsé produciendo un efecto sumamente chic.
Los volantes sobrepuestos, los talles
en forma y los pliegues planchados son
los adornos que reinan ahora, así es
que podemos escoger lo que más con·
venga a nuestra figura sin exagerar las
locuril.s de la moda, pues convertiríamos
la creación más chic en prenda de muy
mal gusto.
Yo he visto copias de lindos modelos
que habiendo sido exagerados han re·
soltado verdaderamente lamentables.
La capa ha venido de nuevo a la mo•
da ganando día a día má~ popularidad

y la cual han acogido las damas elegan•
tes con verdadero encanto.
En la presente estación. los tisús, el
pekin a rayas, el escosés de seda, el
crespón de algodón floreada_ y liso, la
tela de seda floreada, el shanting raya·
do son las telas de moda.
'•

Los trajes de shanting suave ,\dorna·
do de pasamanería y botones dan un
aspecto muy agradable
'
Lo que es verdaderamente enc~ta·
dor son los sombreros que se llevan 1.ac ·
tualmente como el sombrero Luis x_vr
adornados de flores y largas bridas l;le
cinta de terciopelo negro Para estos
sombreros se deben escoger flores del
campo por ser las que van mejor con
el estilo y época del sombrero el cual
se adapta muy bien a las personas de
facciones finas y con el peinado actual
hace resaltar las lineas de la nuca y el

---

la discutida obra áe Marquina, acusando de inmoralidad a Marquina.
Salvando el respeto que me merecen, diría yo a «Monseñor&gt; por
ejemplo, que inmoral es cEdipo&gt; y mucho más aún Shot, sin que a
nadie se le haya ocurrido hasta ahora discutir na el :Génesis ni todo el
horror «sublime&gt; de la tragedia clásica que al fin y a la postre no es
sino la Madre de la enfermiza psicologia moderna, cobarde v morbosa,
que incapaz de realizarla, por eso y nad_a más que por eso la repudia
y la rechaza.
Dos palabras sobre la interpretación.
Prudencia, maravmosa; Mutio muy bien; la Castillo, requetebien;
el modesto y trabajador Rugama digno de sinceros plácemes; bien
Gil. .. , v el perinclito y nunca hien ponderado director, actor, empresario, Cascarrabias y monopolizador del favor público (según él, Dios
se lo conserve) durante quince años de incesante trabajo muy p,ir en•
cima de la crítica de periodistas follones, malandrines, cbantagistas,
(que no han podido sacarle ni un maravedi) a los que desprecia, con
toda su alma .... muy mal. rematadamente mal.
Chocarrero, epiléptico de puro temblón el clsidro&gt; de Cos, r ecor•
daba como una g',lt¡l de aceite .... , . a otra gota de aceite, a aquellos
infelices «hidros&gt; victimas del conocido «timo del perdigón.&gt;
Y qué otra co.sa. ha . hecbo don Joaquin, en tan~dila1ªda existencia
cart!stica?&gt;
Dar &lt;perdigones artfsticos a cambio de auténticos ochavos.&gt;
Prostituir, artistica, comercial, e industrialmente el teatro español
en México.
Y lo que es peor, no consentir a ningún precio ni la sospecha del
teatro &lt;mexicano&gt; en México:

Personajes de &lt;La Presidenta,&gt; caracteri,
zados por la compañia d1ll Colón.

Ei1 la {iesta del Corpus, cuadro de la Srta. L.

l,.

Bresli,.u, presentado en el salón de París del presente apo.

�TRAJE PARA PASEO.-Modelo parisieose propiectad de la sedeña &lt;El Paje.&gt; '

Algo de Jo que se vió en Aateoil este año, el dictado caprichoso de. París. Modelo de la sederfa &lt;El Paje,&gt;

�mezcla la barioa, y cuando es·
tá espumosa se v!erte la ere·
ma sobre la bar10a; una vez
tersa y algo espesada, se
agregan los camarones y los
demás ingredientes, y al final
la yema desleída en uo poco de leche; se sirven sobre
rebanadas de pan tostado.

cuello dándoles una
finura extraordioa,

ria.

Los peinados actuales hacen mucho
favor a todas las fi.
sooomías; si la que
to osa y tiene los ca•
bellos rizados oa•
turalmeote, puede
considerarse peina·
da; pero si al con•
trario por c;.usa de
fatigas flsicas o mo·
rales el cabello ha
perdido su vital_idad,
puede recurrir a
tos postizos que hoy
se hacen tan per•
fectos, y que si es•
táo biei, colocados
todo el mundo los
creerá natural.

SECCION

DE

CORR e'.S·

PONDENCIACON LAS
LECTORAS DE
cARTE Y LE·
TRA!:&gt;&gt;

SUBSCRIPTORA, pide uo meo1í
sencillo. Eo el número anterior de AR•
TE y LETRAS habrá halladouo,:,,que
quizá sea demasiado sencillo par~ lo
que desea, bien que eo la actualidad
no se acostumbren ya los banquete,
gargaotoescos. En otra sección de este
número bailará otro menú que tal vez
le sea más útil.

UN MENU

Consomé.
Macarrones a la italiana.
Camarones eo crema.
Pato a la Bruoswick.
Espárragos con mayonesa.
Filete en asado.
Petits pois.
Frutas de la estación.
Mermelada de piña.
Demi-tasse.

CAMARONES EN CREMA

Para un litro de camarones en Jata,
una cuchada de mantequilla, media de
harina, una taza de ere~ de leche _es•
caldada y una yema batid~; sal papr1ka
y unas gotas de salsa Pernos. Se funde
la mantequilla sobre fuego maow, se le

MARIA DE LOS ANGELES, una
orizabeña de hermoso pelo, me confieia
que en un acto de aturdimiento s~ ba
cortado el pelo, y ahora está muy tr!ste.
Amiguita mía, es preciso tener pac1eocia y aguardar a que su cabello cre_zca,
no trate usted de suplirlo con postizos,
porque se estropeará el que le queda.
Cuide usted de lavarse la cabeza dos o
tres veces al mes y de cepillar bien su
pelo todas las noches. Como e? la a~•
tualidad está de moda para las ¡ovenc1•
tas el pelo a la Velázquez, quiz~ pueda
usted llevarlo así. Y expeneoc1a para
oo volver a cometer imprudencias en
un momento de arrebato. Procure do•
minar su carácter; esos aturdimientos
son ...•.. perdone usted la palab~a, too•
tos· ,;e perjudica usted a sf misma, y
sin' &lt;inda alguna mortifica con ellos a
las personas de su familia.

POEMA fRAGIL
Ilusión de lo frágil y risueño
Lleno de melancólico abandono;
Ver y sentir que desmayadamente
Todo parece hundido en un ensueño
Maravilloso, delicado, riente.

ALHAJAS

Ensueño de una alcoba silenciosa
Donde la aristocrática pereza
Hace languidecer nuestra deseosa
Mirada, llena del azul prodigio
De opulencia, de gracia, de belleza,
Todo mirarlo como pedrería
Engarzada en fantásticos joyeles;
Estar herido por deseos crueles
Que nos hondeo eo la melancolía
De los recuerdos Je otras horas, fieles
A las ensoñaciones de poesía
Llenas de puras y fraeaotes mieles.

Compro, Vendo y Ca'llbio
dando a ganar dinero a
mis clientes.

Infórmese Ud. cómo!

"Al Todo de Ocasión."

Ilo~ióo de lo frágil, cómo ansía
Mi febril y flotante fantasía
Ver y sentir el alma de las cosas;
Y por verlo y sentirlo, qué darla!

JOSE ALVAREZ.
S. Francisco 37. México.

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En los días calurosos del verano necesita usted una camisa apropiada.

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                <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
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              <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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