<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="4461" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/4461?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-25T02:55:40-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3021">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/101/4461/Arte_y_letras._1914._Vol._1_No._21._Julio._0002012430.ocr.pdf</src>
      <authentication>7c70f2642f79cce7b6a07054b33ddf5f</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="119662">
                  <text>R,g1str.tdo como d.Ctículo de 2f clase, el 26 de Febrero ele 1914

Segunda Epota.

Sábado 11 de Julio de 1914.

ARMIDA, BELLEZA MAZATLECA .

Temo 1.-Núm. 21 .

�INDICADOR

"Arte y Letras "
Se publica todos los s:!.b:.dos por la

Cia. Perlodíst!Ga MexlGana, s. A.
DIRECTOR:

J. M. COELLAR.
GERENTE:

MIGUEL LANGARICA.
OFICINAS:
3~ Rinconada de San Diego 41 .
Teléfono■ :

Mex. 20-85Neri.-Eric. 14-51.
Apartado postal 45 bis.
MEXICO, D. F .
PRECIOS
Ejemplares sueltos . . . . .. . . . . • . 20 es·
Subscripción, trimestre..••. .. . 2.50
Extranjero, trimestre........... 5.00
qon excepr,ión de Estados Unidos y Cu•
qa, en donde regir:!. el mismo precio
ene para la República,
NO GIRAMOS

TODO PEDIDO DEBERA VENIR
CON SU IMPORTE.
No se devuelven originales.

LA MARCA
Hace pocos domingos asistí en
una hacienda a la marca del ganado con los caracteres con vencionales que el dueño ha adoptado para distinguir e. sus reses de
las del vecino.
La operación se hace por medio de fierros que tienen la marca distintiva unos, y otros una
numeración progresiva; estos fierros se calientan en un hornillo
portatil, y una mano, no siempre experta, los aplica sobre la
piel de los animales. De esta manera se quema el pelo hasta que
la raíz y la marca queda indeleble . La res marcada ruge al sentir el fuego, hace a lgunas cabriolas en señal de protesta y acaba
al fi 1 por conformarse con su
dolor y con tener que llevar esa
marca de propiedad para toda su
vida.
Esta operación me recordó
otra, muy semejante, que practicaban nuestros humanitarios
conquistadores con el ganado humano que declaraban de su propiedad. Según las prácticas reales, los conquistadores que h~b ieran hecho prisioneros de gue~'

rra a indios hallados con las armas en la mano, tenían el derecho de tomarlos como escla vos y
marcarlos con fierro caliente, co~
una G. que se ponía en uno de
sus carrillos. El pobre indio, a
quien ya se había negado todo
derecho al uso de razón, debe
haber recibido esta nueva afrenta como la reciben las reses: debe haber rugido de dolor y de
vergüenza, y, dominado por la
consideración de su desdicha,
que ya presentía eterna, habrá
tenido que resignarse con llevar
por toda la vida la marca de propiedad, por el solo delito de haber nacido en esta tierra y querer defender sus derechos de
gente.
Y estas dos operaciones las recordé ahora al leer en los periódicos diarios la noticia de que se
ha decidido que los asilados en
la casa de Cuna dejen de llevar
el nombre de &lt;Lorenzana&gt; que
había sido hasta hov como el estigma que marcaba· a los pobres
niños que no tienen más culpa
que ser hijos de padres desnaturalizados que se ruborizan por
haber cumplido, de cualquier
manera que sea, con el más grande de los preceptos que impone
la naturaleza a todos los seres
engendrados por otros.
¿ Qué culpa tienen los seres generados contra leyes, las más
veces ficticias, de una sociedad
exigente y timorata? Si se pudiera señalar con un estigma
afrentoso a los padres de esos
pobres seres, se haría muy bien;
pero l por qué condenar a una
marca indeleble a inocentes que
por nada ni para nada han tenido p;;.rte en el crimen que se ha
cometido con ellos? Ya es demasiada la pena a que los han sometido sus padres al negarles el
derecho de disfrutar de todos los
cariños y de todos los halagos
que deben formar la maternidad,
para que se les señale todavía
con un nombre afrentoso. Al salir de la casa de Cuna uno de
esos desgraciados niños todos di,
rían &lt;allí va un &lt;Lorenzana&gt; y
con esa palabra señalarían a uno
que es huérfano por la voluntad
de los mismos que debían haberlo amparado; un niño a quien su

padre negó un nombre y que ha
tenido que mendigarlo de la caridad pública.
Y bien está que la caridad le
dé algo que sustituya lo que le
han negado sus padres, pero al
dárselo debe procurar q•1e él mismo lo ignore.
Sabemos que no fué el Obispo
L orenzana, sino su sucesor quien
pidió que los niños llevaran el
nombre del fundador de la casa :
así es que no se puede aplicar al
caritativo sacerdote lo que vam(?S a decir acerca de la caridad
ostentosa; tanto menos si se tiene en consideración que al hacerlo se tuvo en cuenta la necesidad de cumplir un requisito de
las leyes de la época, pero de
cualquier manera, el hecho de
exigir que los niños lleven el
nombre del fundador de la institución :;e parece mucho a esas
manifestaciones de caridad hechas con el solo objeto de que se
muestre el nombre de qu ien las
hace.
E n infinidad de templos de la
capital se han hecho reformas a!
decorado, se han mejorado o se
ha intentado mejorar,-en lama•
yoría de las veces con resultados
desastrosos,-pero, para llevar
a cabo esos adefesios ha habido
necesidad de halagar la vanidad
de los ricos que han exigido
que se ponga su nombre en todas
y cada una de las piezas para
cuya compra han contribuido.
Después de que los señores rico:; han asegurado su celebridad
por medio de esos donativos escandalosos se habrán quedado
tan tranquilos, con la seguridad
de haber comprado con tales actos boleto de primera fila en los
escaños del cielo.
Y no es de ese modo I como se
llega ni a la celebridad' ni mucho
menos al cielo ideal del reconocimiento de la humaóidad; vale
más el agradecimiento íntimo de
un corazón favorecido que el
nombre del altruista y humanit ario que se consigue a fuerza de
publicar boletir1es dando cuenta
de los caudales que se han gastado en bien ( ?) de la humanidad.

J. 1\1. c.
FOTOGRAFIA ARTISTICA.-DJ~ etsndios de Muiiana.

�r El fascinadori
~

El.-Cuareota y tres años, coo un fí·
sico admirablemente conservado por
la bigieoe, eo el fondo bastante lasti•
mado eo su vitalidad, apesar de su apa·
rieocia de juventud maravillosa ; de dis·
tiocióo y elegancia refinadas y coa uoa
mirada y uoa sonrisa eo las que se oot-. esa seducción eocaotadora del hom·
bre que conoce el don del deseo, y a
quien todas las mujeres han mimado.
Por su brillante carrera ha llegado a
ser un diplomático de primera que ha
dejado en todas partes del mundo, en
los sitios muadaoos, huellas amorosas.
Ella.- Veioticaatro años; más que
llermosa atractiva por la fineza deliciosa de su cua aureolada con cabellos
rubios, y por la dulzura particular de
sus ajos. Con una ioteligeocia moy amplia, muy encima de todas las mezquindades y las &lt;sooherias.&gt; Sufrió, co•
mo las demás, y a pesar de su resisten•
cia, la ioflueocia del fascinador. Su
gran fortuna le permitió hacer su ma·
rido de .iquel hombre nacido amante,
sobre todo.
El matrimonio, que fué casi uo acon•
tecimiento interoacional, se efectuó ha·
ce un:1. semana, y hace dos días que
llegaron a Palermo.
Uoa mañana a las nueve, en traje de
primavera, impecable en su toilette,
penetra en el cuarto de su esposa, quien
está sentada delante de su espejo mi•
raodo oerviosameote la bahía lleca de
sol y de a-.ul.
Ella, se vuelve, contenta. - l Cómo, es
usted? l Y no viene usted en seguida?
El, detenido e o la puerta.-0s admi.
rol Me bailo bajo el encanto de uaa visión! Vuestra cara, nimbada de luz, co•
mo encuadrado en la ventana abierta,
con ese fondo de mar, es delicioso!
Ella, c:&gt;o coquetería.-Es decir que
es más delicioso para ver que para ... .
besar?
El, va hacia ella y la besa entre los
cabellos.-Ahora b~,ol
Ella.-Sabe usted dominar muy bien
sus tentaciones!

Por Miguel Provlns.

~

t

El,-AI contrario, las satisfago todas
unas después de las otras .... No pierdo
uu solo placer!
Ella.-Ya sé que es usted maestro en
el arte de decirme casas del iciosas ....
Pero la verdad es que son ya cerca de
las diez, y no parecía usted darse mu•
cha prisa .... .
El - No podía entrar a la presencia
de usted sin ..... •
Ella.-..... . Sin estar eoterameote
arreglado, verdad?
1
Y por qué! ¿Acaso se necesitan tao·
tas ceremonias para amarse ? (Soorieo•
te.) Me parece que yo podríol pasarme
muy bien sin las ceremonia~-- de proto·
colo!
,
El.-lY cómo se atreve usted , queri•
da, reprocharme ese matiz respetuoso
que le doy a mi amor por usted?

Ella.- lY oo ha P,UEsto usted el mis
mo matiz en el amor de ...... las otras?
EI.-SL Justamente!
E lla.-Yo no sé! Hay eu el amor, tan
nuevo para mí, coa moltitud de cosas
de las que oo me doy cuenta exa: ta to·
davía . .. ... Sin embargo, se me figura
que la otra manera de usted debería
ser mejor.
El, evita la respuesta bei áodola en 1 1
cuello.-Loca 1
E11a, amable y atractiva.-Siéotese
usted un rato cerca de mí para que
charlemos. Hace doce horas que no ha·
bfa tenido el gusto de ver a bsted. ¿Por
qué no quiere usted, amigo a quien ado·
ro, c~~cederme lo que tanto le be pe·
dido ?"
El.-l Lo del cuarto?. . . .. .
Ella.-Sí, eso. ¿Es admisible que es·

posos que apenas tienen ocho días de
El, levanta ligeramente los hombros
casados duerman en piezas separadas y va a recibir de manos de un criado
como si fueran soberanos?
ta:volumioosa correspondencia que trae.
El -Si me impongo este sacrificio, a -Vaya! Aquí hay algo para distraer!..
pesar de mis apetitos, es, ccmo ya lo
Ella.-JHorror, cuanto correoll
dije, porque tecgo temores para el por·
El.-Es que todo esto nos ha seguido
venir.
desde París.
Ella -Vaya, cuando se tiene apetito
Ella, hojeando distraídamente en el
por algo, lo primero que se hace es sa· mootón.- l Nada para mf? Ah, si, una
tisfacerlo, sin pensar en el porvenir; y carta de mamá. (La abre) Pobre mamá.
aún ese porvenir, qué tiene de aterra• Qaiere que le diga, por telégra fo, si soy
dor? teme usted que nos falte lo or cd• feliz.
sario? en cuanto a mi, puedo asegurar
El la atrae dulcemente hacia sí y la
hace desfallecer casi bajo un beso sa·
que ... .. .
EL- Siempre se dice lo mismo! Pero biameote colocado.
Ella, cooquistada.- Cómo es usted
puedo asegurar, a mi vez, que para ha•
cer durar nuestra felicidad, que deseo malo! Me pone eo seguida la respuesta
en los labios. (Vuelve al mootóode cariotermioable, es mejor asíl
Ella.- Usted ti,oe experiencia, srgu• tas) Qoiero saber lo que hay alli deo·
rameote, pero yo estoy segura de que tro ...... es mi derecho ... . . . (Exami•
no me cansaría nunca de estar a su la•
do .. •• . ¿Dónde ve usted los ioconve•
oieotes de tal intimidad?
EL-En la costumbre!
Ella.-La ccstumbre de las buenas
cosas oo es d,sagradablel Y, hablando
de otra cosa, hay algo más que me pa•
rece moy dulce y agradable y que sin
embargo me rehusa usted obstioada•
mente: hablarnos de ctú&gt; en logar de
este &lt;asted&gt; oficial que me produce el
efecto de uoa corriente fría entre ooso•
trosl
El.-Crea usted que esta es una
excelente pre caución, para que el &lt;tú&gt;
nos parezca aún más delicioso en cier•
tos momentos.
Ella, suspiraodo.-Pero, !Dios mío!
¡Cuántas coosideracicoesl tcuáotas pre•
cauciones! l Es acaso el amor una tela
tao rara para que baya que escatimar•
la hasta ese puot&lt;;&gt;? Es curioso, j1más
me lo figuré asfl Yo me figuraba , por el
cootrario, que era uo campo primave· naodo} Letras de mujer ...... ¿qué los
ral esmaltado de flores, en el que po- hombres no le escriben a usted nuo·
dría recrearme sin precauciones, como ca? ..... .
EL-Muy poco!
uo pollioito que se harta de yerba fres•
ca! ¿Se ríe usted? Ya lo veo que oo es
Ella.-Sobre de todas las formas, la•
así, puesto que a pesar de la inmeosi· cres de todos los tonos, timbres de todos
dad del campo, usted cataloga cada los países., .... y UDol iofioi~ad de perbrizna de ternura, como en los cursos fumes ... . . .
de hervorizacióo 1
El (un poco picado).-Es usted muy
(Se lleva algunas cartas a la nariz ).
divertida.
Ella.-Sí, soy muy divertida, pero usEl.-lTrebol? ¿Verbena ? ¿Orquídea?
te:i eo me conoce oadal
Ella.-Apuesto que más parece ioEI.-Y qué sucedería eo vuestro fa, cien~o. (Abre la primera que encuenmoso campo si un día se cortara toda tra): c¿Es que los recuerdos son más
la y.erba?
suaves que uo matiz de pastel ? A pesar
Ella.-Sucederfa lo que sucede en de todo le deseo que sea feliz .... • . Fircaso sem aj ante: con el calor y con el mado: Gbyka&gt;. lQué e, esto?
sol brota de ouevol
El.-Una joven rusa, de uoa gran fa,

milia, que conoc( en San Petersburgo·
Ella.-l A quien hÍl:o usted la corte?
El.- No, qoizás ella se lo baya figo,
rado porque me mostré amable .. . .. .
Pero le aseguro a usted que no es nada
grave.
Ella. (Coge otra carta).-&lt;Un último
beso a un eosuE ño que conservo! R. M.
Stockolmo . . . . . . Esta oo parece ha her
sido sólo uo efecto de la imaginación.
(El hace uo gesto). No trate usted de
defenderse. (Abre otra carta). ciré hoy
a misa a rogar por usted . . . ... y perdo,
nar&gt;. (Conmovida) 14 de Marzo!. ... . .
El día de ouestra boda! tperdonarl. .. .
Parece que entre usted y esta mujer ha
habido ?.. . .. .
E l.-¿Y va usted a creer todo Jo que
me escriban ?,, • . .. Ni siquiera está firmada!
E11a.- Si está ..... . Gladys. (Lo mi•
ra ) Y usted sabe muy bien quien es! . .
No mienta usted.
El.-lY qué le importa a usted ?
Ella.- Qaiero saber!. .•...
El -Una americana, la mujer de uo
cónsul que conocí eo Wasbicgtoo. (Quiere detenerla) Pero, ¿para qué va usted
a continuar?
Ella.-Ahora me interesal ..•.. Me
ioS truyol. ·· · • ,(Abre otra carta). Abl
Esta se muestra complacida! &lt;Mis de,
seos más sinceros&gt;. F irmada: &lt;Una
aventura de Venecia&gt;. (Lee otra ) Esta
e5tá muy segura de sí misma: cNo temo
las comparaciooes.-Amalia . . . .. . &gt; y
eS tª me parece muy alegre ; &lt;Todo lle,
ga, querido mfo, ya lo ves, basta tú te
casas.-F. B~rdeaux&gt;.
EL-Pero eso es absurdo ...... Ya
quiero que lea usted más! .. . .

00

Ella,-Déjeme usted . .... . Allí está
uo sobre verde que me tienta. (Mira la
estampilla). Ceilán, vamos! ¡basta de
Asia! (~ae) &lt;Amigo mío, recuerda usted aquella ooche pasada a bordo del
yate de Mr. Gray, en la que me decía
usted al separarse de mf, ¡05 versos de
Musset:
&lt;Y el olvido viene al corazón como
(el sueño a los ojos.
&lt;Usted ve que mi corazón no duerme
todavía, puesto que pienso eo solicitar•
le&gt;. (Estruja la carta) Esto es verdade·
ramente delicado.
El. -He hecho muy mal con permitiros leer!•••· •.
Ella.- Sin embargo, no parece usted
muy contrariado!

�El, trata de impedir qno tome más
cartas.-No .... ya es bastaotel
Ella.-Porqne las otras debeo ser se·
mejaotes, verdad? Déjeme usted ver 111
menos· de donde vienen! (Mira los sobres sin abrirlos) Bruselas, Viena, El
Cairo, Túnez, Nueva York, Montevideo •..... Pero aquí está representado
el muodo entero. El horario de vuestros trenes de placer!
El.-,!Se siente asted disgustada/
Ella.-No veo la razón para que es•
tuviera extremadamente alegre .•..•.
iAbl ¡una de París!
EI.-No la lea usted!
Ella.-lPor qué? ¿Reconoce usted la
letra ? Pero si es que está dirigida a
mí .... Mire usted!
EI.-Alguoa imprudencia anónima)
Ella, la abre,-Vamos a ver! &lt;Señora,
no lego el gusto de conocerla y por lo
tanto no hay por qne le desee oiog6n
mal; por lo tanto quiero darle no con·
sejo. El hombre con qnieo se casa ns•
ted gusta mucho de jugar con el corazón .... de los demás, y raras veces retrocede ante un capricho o una fantasía cuando las juzga originales. Podía
teoer el de llamar a los hijos de usted,
si los tiene, Pedro o J uan ... . No lo ha•
ga asted. El hombre querido es de tal
manera ligero que olvidaría despues si
los había tenido con asted ...• o con
migo.&gt; (Muy afechda.) Tenía asted ra•
zóo, más valia que no hubiera leído!
EL-Pero, ¿cómo? usted va a creer
tso?
Ella, severamente.-¿ Podría darme
usted su palabra de que esta carta es
una mentira? (El calla) ¿No? Ya lo ve
nstedl
EL-Permítame usted al menos una
explicación ..... .
Ella.-Explicar, ¿qué? No hay más
explicación sino decir que esto es ver,

dad o no Jo es. Y además, no me expli•
que usted nada! No me hable usted
másl Llévese asted todas sus cartas....
Le juro que no desearé ounca volver,
las a verl
EL-(Muy disgustado, y queriendo
aparecer afectuoso)-Compreodo que
se sienta usted herida, lastimada! Ha
ha habido de mi parte uoa tontera que
no me perdonaré jamás, hubiera debi•
do opooerme, resistir •... Pero permí·
lame ustP.d decirle que no podía con•
servarme enteramente para la mujer
con quien debía casarme, y a quien no
conocía! ..... .
Ella.-Pero entre conservarse ente•
ramente a una mujer y amarla en las
cinco partes del mundo, hay una dife•
reacia mny grande, y hay sitio para
practicar algunas prudencias y releo•
ciooes. ya que se muestra usted tao
putidario de ellas ahora!
EL-Pero, en fin, no me puede usted
acusar de traidor! UJted es bastante in•
teligeote y estaba advertida para comprender que yo tendría alguna novela
por ahí!
Ella,-Alg11oas novelas, no seria del
todo malo; pero toda una biblioteca!
EL-Se imagina asted que yo oo soy
capaz de amar? P11es se eq11ivoca. Es
precisamente lo contrario .. . . Yo sabré
amar a usted mucho mejor que esos
jóvenes cáodidos o d,masiado fogosos,
yo sabré, yo se amar!
Ella.-Lo &lt;sabe&gt; usted quizás demasiado
El --Os jaro que tendré por usted a
quien be escogido, que es la elegida,
las ternuras más delicadas, las ateo•
ciooe~ más cariñosas: no habrá una so,
la sensación o uoa sola caricia que no
gu,te con asted, y le juro q ne es usted
:lueña de mi corazón, por completo(
Por qué le reproch 1 su ciencia, si va a
emplearla en su favor?

Ella, oerviosa.-Le reprocho haber
hojeado mucho para adqoirir esa cien•
cia! El corazón de asted es sin duda
una cosa mny bonita ...... un juguete
mny raro.: ...• pero con esa pátina pu•
lida y brillante que tienen los objetos
qne hao sido tocados por mochas manos! Es como el marmol del Santo Se·
pulcro de Jernsalem, gastada por los
fieles!. ..... Y parece que oo le dis•
gusta a usted mucho que le hable en
esta forma.
El , ¿Pero es eso posible?
Ella.-Abl ya comienzo a conocer su
sonrisa! Complicada, sabia, como todo
lo que forma vuestro arte! Una sonrisa
llena de vanidad.
EL-Pero es qne usted analiza demasiadol lDóode ha aprendido usted todo
eso?
Ella, leotameote.-Esta mañana, mi,
raodo a usted.
El, molesto.-Me escapo!. ... Tanto
más, cnaoto qne es muy tarde .... y us
ted tod1vía. no está arreglada .... Apresúrese ustetll Mire ese sol qne nos es•
pera. Toda esa naturaleza maravillosa
coo sos árboles de primavera, sus flores, sus campos!. .... .

Escenas del j a ego de basehall del domiogo último eotre
los teams &lt;Natiooal Clothiog&gt;
e &lt;Iodiao &gt;

Ella, irónica.-.... A dónde iremos
a herborizar ...... &lt;Recnerdo de noa
mañana de Palermo&gt; &lt;Sicilia&gt; •.... .
El.-No quiere apuecer lastimado
aparenta reirse y se marcha enviaodo
un beso coo la pnota de los dedos.Hista dentro de uo iostantel ..... .
t
Ella, con una lágrim1 en la punta de
las pestañas, mirando hacia la pnerta
que se acababa de cerrar.-Vaya,booito paSldo con el que me casé! ..... .
Traducido de los Diálogos de Amor,
especialmente para &lt;Arte y Letras.&gt;

.,.s\ÑC/',

YU'I\Y

,

Una Postal
A la Srita. Cata lioa Peredo.
Tú eres asi como pensé encontrarte
¡Tao pálida! Tao triste! La honda pena
Una mueca eo tu rostro puso. Qoé arte!
Para decir: Mirad esta alma bueoa.

•

Y yo, poeta cantor de las tristezas,
Hoy canto para ti, virgen sombria,
Pues como tú, las pálidas bellezas
Me causais una extraña simpatia.
BENJAMIN ORTIZ
Tlálpan, Junio de 19r 4

�venir de la fotografía cinemática quizá
sea más grande que el de las demás ar,
tes, porgue goza de un campo de ac·
cíón ilimitado. Eo tanto que el teatro
no va más allá de las bambalinas, el
cioematógrafo tiene por escenario a to•
da la Naturaleza, con sus rfos, sus va,
lles, sus mootañas.
De pocos días a esta parte, se nota ya
el progres1 del artt: a que nos referí•
mos. Su evolución es muy rápida y tie·
nt1 un desarrollo paralelo al de las demás artes; con la diferencia de que allí
se pasa del idealismo puro al realismo
en pocas semanas. Hoy ya no vemos
aquellas fanta:;magoríasque proyectal;a
la máquina hace apenas cinco años. Ya
· no hay hadas vaporosas que bailan en
el vacío ni moostruosasarañasque tien•
deo sus redes "Dtre el pavor ;le los es·
pectadores. Hoy se presentan obras más
humanas, más reales.

El Teatro Negro
Si Edmuodo D'Amicis permitióse
llamar al traovía &lt;L"i Carrozza di Tut•
ti&gt;,¿ qué iocooveoieote existe-me pre•
gunto yo-para que al Cinem~tógrafo
le pJogamos uo apo:lo, por e1emplo:
&lt;El T datro de Todos ?&gt; E,te sería el
seguodo bautizo que recibe, porque deb~mos recordu q11e hace algú-n tiempo
s, le ocurrió a A11tonio Zozaya llamar·
le &lt;El Tdatro Negro&gt;, nombre iojusto,
a mi puecer. Un piano destemplado,
cuatro sillas desvencijadas, no público
enmudecido y uoa película que gira
rápidamente, desarrollándose entre uo
silencio aterrador-dice poco más o
menos Zozaya,-Eso es todo
Sin detenerme a considerar el peli•
gro que entraña para el Teatro el auge
progresivo de la cioematografía, daé
por qoé no siento por ella el mismo de~•
precio que el ilustt'e autor de &lt;El L1·
bro d&lt;ll Saber Doliente&gt;.
Allá el Te1tro; él sabrá cómo defen·
der sus dominios de este nuevo intruso. ·
.
Rémy de Gourmimt no piensa como
Zoz 1ya. El grao crítico fran cés decfa,
hace poco, en el &lt;Mercare de Fraoct&gt;:
Me gusta el cinematógrafo. Satisface
mi curiosidad. Con él doy la vuelta al
mondo y me deteogo donde quiero, en
Tokio, en Siogapur. Ayer me presenta·
ba las montañas Rocosas, las caídds del
Z,mbeza: el viento encorvaba los pinos;
el agua se lanz,ba al abismo. Sd veía
la vida. En el Zambeza, un pobre arbusto, que habla crecido al borde de la
catarata, sacudido por el esfuerzo de
un remolino, se agitaba constantemente
y ese temblor, venido de tan lejos a pre·

o o o

Hombre al agua.
sentarse ante mí, me causaba yo no sé
qué emoción&gt;,
El cinematógrafo triunfa, a pesar de
la tenaz guerra que le hao hecho algo·
nos escritores. Ni el mismo fooógrafo
ha fi-lo tan calumniado. Se alt:g'\ que
nuoca pasa de ser trivial, con lo qne
no hace más que pervertir el gasto estético. Pero hay que tomar ea cuenta
sus escasos .ños de vida. /Quién ase!(U•
ra que dentro de diez o veinte añcs
e,te arte no llt&gt;gue a ser tan complica•
do, tan profundo ccmo la novtla y el

drama? 1 Por qué rlel mismo modo que
tenemos hoy grandes novelistas y dram1turgos, no tend rtimos mañana g randes
&lt;cinematografistas?&gt; Ya eo Enropa se
principia a solicitar la colaboración de
los ooveliitas y dramaturgos para la
coofección de magnificas películas.
También se extraen argumeotos de las
obras más conocidas. Alfred Capus y
ctros muchos literatos de París, empie•
zan a ejercitar su intelecto en el nuevo
arte.
Agreguemos, a todo esto, que el por·

La Cinematografía es un poderoso
arte moralizador, cuando es explotado
por empresas escrupulosas, y ademá~,
existe en cada país una legislación que
prohibe la proyección de vistas obsenas
e inmorales. Las obras más grandes de
la literatura están al alcance de la masa
popular que, de otro modo, nunca se
hubiera deleitado con ellas directamen·
te en el libro o en el teatro. Esa preci•
sión de detalles revelados por la pelícu•
la, constituye un elemento nuevo, muy
poderoso, tanto o más que la prensa.
Por la pantalla vemos desfilar íntegras
las costumbres más extrañas, los paisajes más lejanos: en una palabra, se vive
en pocos minutos toda la vida de los
países, desconocidos para la generali•
dad de nosotros.
Contra todas esas ventajas, no puede
ocultarse que peligra la moral, cuando
se abusa demasiado cte temas sacados
del adulterio o de la vida desenfrenada
de las grandes ciudades europeas. Pero
quizá de eso mismo surja una nueva
moral, una moral spenceriana que se

I
.

.

I

.J

Trágico fin de un combate na\•al.

.

•

í

'

1

,lf

1

~, -

--

-~_,

_,,;;•';,,· .&gt;

--~

--✓.

D.is cadáveres en un h:droplano.

Dolorosa escena dd naufcogio.

Combate en el Tamesí.

�ARTE
ej~rcite haciendo ver prematuramer.te
a nuestras futuras esposas las consecuencias fatales de sus delices.
Fuera de este punto de vista, el cinematógrafo es un maestro insuperable
en ciencias y en artes. Nos da expe·
riencia del aire liquido, diversos experimentos cientificos; nos presenta detalles ornamentales, decoraciones artísti ·
cas, que en otras con~iciones no pueden
contemplarse sino a costa de mucho dinero y mucho tiempo.
Mediante la máquina operadora nos
es dado conservar la actitud, los ge~tos,
hasta los má.s insignificantes detalles de
los hechos históricos de nuestra época.
¿Quién no se ha conmovido aote la ac ,
titud de diez mil huelguistas en la re•
mota Colooia del Cabo, en Africa, o
ante la severidad de un desfile regio
en las cortes europeas? cEl cinematógrafo-dice Gourmont-me dió dates
sobre Marruecos, que nunca hubiera
encontrado en los relatos confusos de
los viajeros. Vi desfilar el ejército, la
artilleria del Sultán y comprendí la estupidez de los hombres públicos que
Una caída con
tomaban a serio la potencia de ese fan•
toche. Era una lección visual y sólo esa
mite el menor ruido. Si la vista sale
puede· contar&gt;.
Ninguna fotografía extá.tica, ni el defectuosa, no pataleo formidable bas·
cuadro del má.s renombrado pintor, po• ta para que sea enderesada al instante.
drá.n representar una persona o un pai, Se somete el público a sí mismo a una
saje mejor que el cinematógro. l Por disciplina muy provechosa. Allí nos
qué? Porque éste ha logrado lo que acostumbramos todos, quiera que no, a
nunca lograron las demás artistas: dar guardar orden y compostnra, por muy
movimient:&gt;, dar vida a la representa- inquietos qne seamos.
Todo ~e comprende sin dificultad ;
ción. El paisaje má.s mediano puede
despertar nuestra admiración con sos nadie se qneda a la luna de Valencia
juncos tembladores, sus arroyos, que ca• por muy complicada que sea la repre•
si se oyen, murmurar, con el movimien· seotación. De ahí que el público desde•
ñe el teatro, el cual no siempre le sato rítmico de las hojas de sus árboles.
tisface el gusto y la bolsa, al mismo
tiempo. Además, se prefiere ver traba·
o o o
jar a los grandes artistas mundiales en
Las últimas producciones de las casas la pantalla que no a los aficionados y a
italianas, que han superado a sus riva• los cvaudevillistas&gt; en el escenario.
Hay actores que llegan a interesar
lis francesas, en la magnificencia del
l1n vivamente al «respetable&gt;, que se
espectáculo, han resucitado, en estos
últimos dias, una época de la historia oyen de parte de éste, dar consejos muque parecía enterrada bajo las cenizas chas veces, en voz alta. La mímica se
de Pompeya y Herculano Hac; resuci- desarrolla admirablementd, Los comen·
. tado a la Edad Media, con todo su es- tarios que se suceden a vuestro lado,
p leador, su boato, con sos caballeros y no pueden ser má.s divertidos:
-Muy bien que lo hayan dejado en
sos damas empiogorotr.das; toda esa pá•
la calle- dice una señora que eslá. con
gioa de la historia que no conocíamos
má.s que por referencias. Hemos visto su esposo--¿ Por qué abandonó a su mudesfilar la civilización de la Roma de jer?
-Así acaban todas-dice no señor
Tarquina y también la de la Roma de•
que está. con su familia.-De nada le
cadente.
sirvió engañar a su marido.
Nuestros nietos no tendrá.o que recuLas lágrimas ruedan por los rostros
rrir a las bibliotecas en demanda de
de las muchachas. Las madres enseñan
datos para saber nuestras costumbres;
les bastará. desempolvar las películas a sus hijos las consecuencias de no ser
obedientes. Algnoas mujeres se t¡_uamoarchivadas por sus antecesores.
ran de los actores y viceversa, ( es decir,
El cCine&gt; ha logrado, además, fijar los hombres de las actrices) Estos son
la atención del público de no modo qne amores que no conoció ni Platón ni sus
nunca alcazó el teatro. El escándalo discipulos, pero qne-a fe mla-debie,
permanente de éste, el cuchicheo ine- ron conocerlos. Cuando aparecen los
vitable, desaparecen ante las hazañas actores preferidos, se escuchan los ca•
fuoambulescas decKri Kri&gt; o de cMax lurosos aplausos de la concurrencia co•
Linder;&gt; un silencio profundo preside mo si se presentaran ante ella de carne
el llanto de una esposa er.gañada y de y hueso.
un hijo abandonado por sus padrfs Si
Por último, no queremos referirnos a
hay algún nene que chilla, el siseo se
la
protección que presta el cinematóencarga de ponerlo en orden; la madre
izrafo al amor, con la obscuridad ... .. .
o la niñera buscan el modo de callarlo
Parece que esa es l'l mejor ventaj~ .. ..
a toé!a costa, porque el público no per-

motocicleta.
Pero no todo ha de ser alabanzas
para onestro arte, También éste suele
caer eo el rutinario de cajón. En las
películas cómicas hay siempre alguna
su~gra que corre desaforadamente, per·
segnida por noa docena de yernos qae
enarbolan palos. escobas, sacos de ha·
rina, etc. A la turba de perseguidores
se van agregrndo todos aqnellos qua se
consideran ofendidos con el paso. La
pobre snegra rueda por una escalera
y cae sobre uo pescador-engreído en
su oficio-el cual roeda a su vez a la
agua junto coa los perseguidores. Un
pintor coge su cuadro -hasliado de tan•
to regateo-y se Jo ensambla por lo
cuello al cliente o al primer criado
que aparece tras la puerla. Las vistas
serias terminan si,mpre con una tanda
de abra z1s y besos que ponen en esta•
do de sobreex :itacióo a la concurrencia.
En México, d~bido a la mucha competencia qne se hacen las muchas empres1s existentes, los boletos de cCine&gt;
han descendido a precios irri mrios (1 5,
10 y hasta 5 centavos) Los teatros se
ven en la necesidad de seguir la co·
rrieote general y bajan su tarifa, iotro·
dnciendo, al mismo tiempo, la epao talla
ceniza&gt; en sus escenarios, gne de lo
contrario no contarían con un solo espectador. Sin gran desembolso, las fa,
milias pobres y numeroias encneotran
su segnra diversión; y basta los hombres
serios, que se tildan de poco frívolos y
de filó,ofos, se dan sos asomadas, de vez
en cuando. Nadie se escapa, y be ahí
porque a mí se me antoja que el cine•
matógrafo es al teatro de todos, y quizá
del porvenir.
¿Habrá llegado el momento en qui'
podamos decir como Víctor Hugo: cesto
matará. a aquello ?&gt; Quiénsab,1 Sería y:¡
mucho decir. Mientras tanta, espere•
mos .. . .. .
PORFIRIO HERNANDEZ.
México, Julio, 1914.

MODERNO MEXICANO

�fr

BOCETOS YCUADROS

Federico Gamboa.-Su novela última: "La Llaga."

(IMPRESIONES RAPIDAS.)

qu, de escribirlo tengo en un fututo oo
remoto I y, por tanto, propóogome úoi•
camente describir el impresiooalismo
que &lt;La Llaga&gt; me causó, cuando por
sus páginas, pletóricas de viva realidad
y también a lasvegadas de un &lt;poquito
de ensueño;&gt; páginas impregnadas de
un añejo sabor clásico en la narración
florida que va diceccionaodo entre sus co·

JQaé cambio tan rápido de emociones,
experimentó mi espirito! Después de la
dulce melancolía que me produjo la
lectura del bello drama de Francisco
Villaespesa &lt;Doña María de Padilla,&gt;
posesionase de mi cyo,&gt; la profunda e
ioteosa melancolía de la vida desnuda
y mísera en que por desgarrador ana·
tema o ancestral dolencia se debate
nuestra raza: e~a que Federico Gam•
boa, analiza con minuciosidades de
profundo disecciooista de almas.
Porque la última novela del señor
Gamboa, de ese justo varó o que, como
Luis G. Urbioa, dijome eo la mañana,
«sigue el saoto apostolado de uo socia,
Jismo religioso,&gt; es nuestro ambiente
social exhibido aote el mundo, con sus
noblezas e iografüudes, con ros dolores
y sus vicios, con su grandeza de tradi•
ción y su ancestral mise1ia. Porque cLa
Llaga&gt; se presenta a nuestros ojos en
so pleno desarrollo y eo el imperante
triunfo de corroecióo de seres. sin re•
medio y sin fórmula aún para encontrar el agua lustral que la cure y cica•
trice:
Obra nacional II intensa, de proble,
mas que aún nuestros contados sociólo•
gos, apenas si se dignan dilucidar, es
esta novela de Gamboa intensamente
bella, como ~iempre es la verdad que
fulgnra a nuestra vista, como una an, lores claros y precisos, nuestra alma na·
lorcha de fe y de paz. ¡Como mi espí· cional-lay, tan llagada y tan do' idalritu se ha torturado al ver con &lt;sus pasé mis ojos. Tiembla mi esphitu en
ojos,&gt; el desfile de todos esos vicios que la inmensidad de la obra, ante el sufrir
ha sabido el autor, hacer des5lar en su de Eulalia, melancólicamente asaltado
obra que como él dice en la dedicato· por los recuerdos de su juventud y sus
ria"ces uo caeoto que quizá sea ver• ,éxitos, allá cuando en Chapultepec,dad, y que por serlo resalta triste, co• 'llidd de águilas donde el voelo ensayan
mo es triste la mayoría de las verdades&gt; los cadetes, tal y cual si fueran pollueNo me es chble, en una crónica se• los del 'ave regia que adoroa nuestro
maoal, hacer un minucioso análisis p~i• pendón glorioso-con su estancia en el
cológico de obra de tal valfa,-aoálisis Colegio Militar, ib« arraocando lauros

a la gloria; tiembla mi espirito-porque
vibra ante el sentimiento de la verdad
y del dolor-cuando al protagonista de
la obra hiere el añorar de su crimen,
eo el nocturno callar, mientras la es·
posa duerme y basta el relax-testigo
de so hazaña-turba la quietud de los
momentos con su mooótooo y continuo
tic- tac, tie-tac ..... .

ojos ávidcs, va desarrollácdo~e con la
solemne realidad de lo que en la vida
acaece con la frecuencia de te do lo
malo que corroé a las sociedades todas,
desde que-y aquí copio de la ne.vela
el decir de D, Martiniano-cesta nues·
Ira inmensa criminalidad bered~da y
en aumento, que por la incuria de esos
sordos y de eses ciegos, por su palabre.
ría hueca, por so concupiscencia y sed
de locro, a cada instante estalla en ciudades y sierras, en pe blados y desier·
tos, en todo este país vasto y sin venia·
ra que podía ser patria, y es apenas
aduar primitivo y salvaje; la inmensa
criminalidad nacional, en alarmante
progresión inatajada con peligro cierto
de que el mejor dia se cocvierhl en no
gran incendio pavoroso que lo arrase
todo : el ayer, el hoy y el mañana, los
seres y las cosas, las conciencias y las
almas ..... .
Todas las descripciones que de Ulúa
y la vida en él llevada por los reclusos,
está admirablemente trazada por la ma•
no maestra de Gal'lboa, guiada por la
profonda observación que lo inspira.
Desde el parto de la &lt;Fandora&gt;, en la
galera, hasta el paisaje del baño de
&lt;juanes&gt; y &lt;rayados&gt;; desde el duro
trajln de éstos, basta la escena macabra
de los fumadores de la marihuana.
Y la primera parte del libro, termina coi la libertad de Eolalio ...•

oo o
¿Despues?
La locha por la vida; el afán incac-

sable por llegar a la tracquila paz, que
tanto en el vivir se anhela ; la regene·
ración pcr el traba jo y el ahorro, y al
fin, la anión con algo semejante a la fe•
licidad y que Gamboa simboliza en
Nieves.
Y la obra de este noble e,critor, que
sigue &lt;el santo apostolado de un socia·
lismo religioso&gt;, (Luis G. Urbina, bame
dicho esta mañana, hablando de Gam,
boa) termina con este pasaje bellíiimo
y simbólico:
&lt;Victima de la sociedad y de la vida,
Enlalio apoyó su cabeza eo el hombro
de Nieves y con mal reprimidossollozos
le murmuró apuntando al cortejo inter·
minable:
-iLa llaga!
Sobreexaltada, Nieves se olvidó de
que Eulalia al odia a la llaga naciooal;
y pensando única meo te en la llaga de
él, la que el presidio abriera en sus car•
oes, le repuso acariciándolo:
- Esa llaga be de curarla yo, te lo
prometo!. .....
Eulalia a su vez, olvidado de su llaga
individual, pensando !ólo en la otra
di6 a la amorosa respuesta, interpretación de prcíesia y símbolo. ¡Sí! La llaga corarlala, porque pronto serla madre,
porque ya en sus entrañas palpitale la
sangre nueva que babia de realizar la
palingenesia portentosa.
Y sin importarle que pudieran verlo,
en intimo cont2cto con el pueblo irredimido, de espaldas al esqueleto del tea·
tro en construccióo- la menstruosa flor

de engaño-que, vistiéndose de mármoles y jaspes se al zaba ea el corazón de
la vetusta ciudad virreinal, devota y
castamente, a la 1oz del Sol, Eulalia se
inclinó ..... .

Y lo mismo que si besara una santa
promesa, por encima de sos ropas besó
el vientre de Nieves&gt;.
Y esta obra, acabada en Brujas, fren•
te al Lago de Amor, es la que mi atención ocupa ahora, y que, eo un mañana
no lejano, pienso analizar cuidadosa y
buenamente.

En tanto, ante mi espíritu torturarlo
por la intensa dramaticidad de esta obra
&lt;que parece cuento&gt;, veo sorgir, imponente y magestoosa, la figura de Fede•
rico Gamboa, nimbada por la aureola
de su serenidad inquebrantable y, an·
tójaseme, como la de Emilio Zolá, levantándose grandiosamente el estruen•
do del himno del Odio qne, al decir
ateniense de Jesús Uroeta, el odio es la
cólera suprema del amor ....
!Salve, Maestro! Tu alma de apóstol,
perdoraria como uoa luz inacabable
que marque los senderos ocultos del
bien, a las generaciones que te sobreYivanl
JULIO A. MU ÑIZ.

7 de Julio, 19r 4.

\

Y estas remembranzas, dulces y dolo•
rosas, acaécenle, allá, en el antro del
presidio de Ulúa, dende so condena
porga lentamente, lentamente, consu·
miéndose por el tiempo y el dolor. Y
cuando libre del castillo maldito, en la
modesta habitación de un hotel barato
iovádelo el temor al ver la crispatura
de sus manos, tal y cual la tuvieran la
noche de so crimen, me asalta una va,
ga reminiscencia poeniana, por lo terrible de la escena que ante nuestros

Grupo de niños que fueron c:&gt;osagrados al Corazón de Jesús eo solemoe ceremonia el domiogo pasado en C,tedral.

�f1 Los Salonfls de París l
~~===============SI=L=U=E=T=A==S=D=E===A=R=T=IS=T:=A=S=============Jrjj
En estos días vernales y floridos Pa·
rís inaugura sus E xposiciones.
Aquel simbólico adolescente de Vi·
llette que, vestido como un personaje de
\V atteau, iba repintando de verde las
ram1s de los arbustos, puede descansar
de su tarea y orientarse de paso estéti•
cameute, entrando a cualquiera de es,
tas exposiciones.
Sin contar las particulares o perso•
nales o de grupos colectivos de escasa
importancia, en París se celebran actualmente cinco grandes Exposiciones:
la Nacional, la de Artistas Franceses,

la de Humori~tas, la de Independientes
y la de Arte Decorativo inglés.
Da todas ellas nos iremos ocupando
rncesivameote.
Los dos ,salones,&gt; respondiendo a
sus sendas tra:liciooes, representan to·
dos los aspectos sanos del arte cootem•
poráaeo, desde las rebeldías lógicas,
fundamentadas en sólidas bases técoi·
cas, hasta las viejas tendencias de los
artistas que florecieran a últimos del
siglo XIX .
Antes de hablar de las obras, meociooemos algunos de los expositores, esbo•

cernos algunas rápidas siluetas de las
figuras más importantes.

LOS PRESIDENTES
A no ser por este hecho de presidir
el uno la Sociedad Nacional y el otro
la de Artistds Franceses, no hablaría•
mos de Roll y de Mercié.
Ambos tienen una personalidad me•
diocre demasiado definida dentro de la
iosigoificaocia amaoerad:i..
M. Roll preside la Sociedad Nacio·
nal y presenta en eJla los dos p 1oeles
laterales del enorme cplafood,&gt; pintado

&lt;Rayo de sol,&gt; por J. A. Muenier.
para el cPetit Palai,.&gt; El año anterior
presentó la parte central, que represen·
tab4 la cApote6sis de la República,&gt; y
medía 7 metros por 15. Estos panelas
laterales son cada uno de 7 metros 50
centímetros por 4. Como véis la obra es
gigantesco de tamaño. De tamaño nada
más, porque el señor Roll dista mucho
de ser un ptoelista como Alberto Bes·
nard, por ejemplo.
Tampoco e) señor Mercié, presidente
de la S,ciedad de Artistas Franceses,
es un artista vigorosameute definido. E.s
p' ntor y escultor. Los escultores que
Las oraciones, cuadro de E . Ma xeoce.

ti~neo mal~ lengua _dicen que pinta muy
bien; los pintores dicen Jo contrario, en
justa reciprocidad. El arte de Antonfo
Mercié es relamido, de un academicismo cooveocional y burgués. Autor de
lJ3 monumentos a Meissonier, a Gouood,
a Coubert y a Masset, es, también, el
escultor oficial&gt; de &lt;Los Anales&gt; la re·
viita académica de Adolfo Bris;oo.

LEON BONNAT
Es tal vez el más viejo de los pintores franceses. T ieoe ochenta y uo años
y todavía trabaja en su estudio y coocu,
rre a las Exposiciones desde 1859. Por
su vid~. por su arte hao pasado los más
distintos episodios y las más opuestas
teode~cias sin alterar su temperamento
y su pintura.
Logró reunir una riquísima colección
de obras artísticas antiguas y la regaló
a Bayona, su ciudad natal, donde se

�Suicida ....
A mi querido y atlmirado amigo Ma•
La Fiesta de la Marquesa, por Abel Trucllet.

Retrato de M. Barrés, por I. Zuloaga
conserva en no Museo que lleva su
nombre.
El último cuadro de Bonnat, es un
retrato de Iogrés. Bonnat copia al gran
pintor de un daguerreotipo que los años
han ido borrando.
Finalmente, Bonnat tiene para ooso•
tros los es·pañoles un recuerdo romáoti·
co. Vivió en Madrid cuando je.veo y
fué discípulo de Federico de Madrazo.
Todo esto tan lejano, tan hundido ya
eo sombra, nimba ahora de respeto la
figura del anciano artista ....

AMAN-JEAN

Como Gaston La Touche, muerto re•
cieotemente, Francisco Aman-Jean es
un l11mi11ista. Pero mientras Gaston La
Touche amaba las armonías y los ritmos de la luz sobre parques, jardines y
fuentes de la naturaleza, en fin, civilizada, Aman- jean ama ese mismo ritmo
armónico en las figuras de mujer.
Na cido al arte en pleno impresioois•
mo, discípulo de Lelunaon, Aman-Jean
sopo destacarse bien pronto por una

intensa y penetrante dulzura melaocó·
lica que ponía en todas sus obras.
Actualmente cultiva el pastel con
preferencia a todos los demás prece•
dimieotos pictóri'cos. En su envío de
este año, que es no panel decorativo de
asunto mitológico titulado ~Toi, valet
de Amphitryoo ?&gt; resalta esa caracte1ística finura, ese ambiente ~uldsimo y
sutil, ese ritmo plácido y bello de los
cuadros del grao pastelista. Pocos pintores de mujeres podrán decir como él
que no falsea, adulando, la feminidad,
sino qoe la d,pora, la quintaesencia con
la gracia armoniosa del estilo y del color.

nuel M. Ponce.
Para &lt;Arte y Letras&gt;.
Llegué a su camarín ... ! abrí la puerta ...
En la alfombra escarlata se moría ...... 1
Era uoa ((or tronchada mustia y yer ta!
Y en la fa z dolorosa de la muerta,
Había un pliegue angustioso de ironía,..

Me acerqué lentamente, apesarado...
Rindiéndole mi culto y mi respeto ... . .. 1
Y quise uoa vez más, acongc,jado
Besar aquella frente en que ha quedado,
La huella misteriosa de un secreto...
o oo
Ahí estaba .. Jmagoífica y hermosa . . !
Como una imagen de beldad tronchada ... !
Y en su fragante piel color de rosa ,
Resbalaba la 1oz pura y radiosa...
Qoe por el marco del balcón entraba... !
oo o
Y se mató por mí .. ¡torpe querella ... !
Volcáaica pasión jamás vencida... !
Ella fué eo mi existir faro y e!trella ... l
Y buena o mala, dejó una huella,
Que para siempre amargará mi vida.

¿Por qué no snpe comprender su anhelo
Y ataj u el fantástico espejismo...
De ese amor que juzgué dicha y consuelo
Sin mirar que más bien era un abismo... ?

Marinos en el muelle, por L. Simón.

IAh ... ! mísero de mi...necio y osado,.. I
Mancillé la virtud de una azucena.
Y el destino implacable me ha burlado,
Pues sin piedad tan solo me ha entregado
Ese cadaver que mi error condena.
-Hesé su mustia frente entristecida,
Iomaculada, blanquecina, yerta....
Le dí mi dolorosa de.!pedida...
Pues ya se iba el aliento, la vida,
Entre les labios de la herida abierta ...

e o o
Cootrastabio, la alfombra de escarlata ...
Con el hilo de sargre empurpurada ...
El velador, la lámpara de plata ....
El peinador que en blondas se desata ...
Y la bella cabeza despeinada ...

o o o
Be&amp;é su frente por la vez postrera.
Quise cerrar sus ojos con mis labios,
Aborrecí indiguado esa quimera... !
Y me h astió la engañosa primavera
De ese amor iafernal hecho desvíos.

o o o
!Que triste camarín .. Pálida y yerta,
Lentamente mi nena se morfa... !
IQue diáfano era el rostro de la muerta 1
Le dí mi tíltimo adiós ... ¡cerré la puerta ....
Y me alejé llorando... Amanecí;l... l
México, Jucio

22

de 1914,

MANUEL TOR RES T ORIJA.

�&lt;?=~

•

CRONICA AZUL
Granizando

Especial para cArte y Letras.&gt;
¡Oh! el granizo blanco
Que por los jardines
Dulcemente está,
De los qne se han ido
Son almas que vuelven
Tan solo a llorar.
Primero un viento muy fuerte y nu•
barrones negros, muy negros que anuo•
cían una gran tempestad, despues la
lluvia a semejanza de tormenta de al·
mas y más tarde, la caída de granizo
que poco a poco va cubriendo la tierra
y que, comosudariode eucarlstica blancura escoge para envolver en su rega·
zo el lugar más hermoso de la Ciudad :
1Chapultepec!. . ....
Y allí está ese sitio encantador que
conoce todos los secretos de los idilios
que ha presenciado, vestido galana·
mente con el albo traje que la Natura•
leza le ha obsequiado: alli está magestuoso y sereno el milenario bosque, mu•
do testigo del amor de nuestros abue•
los; el que guarda en el corazón de sus
ahuehuetes fechas memorables de di,
cha y de ventura; el que alberga en sus
potentes muros, balas enemigas, o vam•
piros encarnizados sedientos de sangre
de niños héroes y en su gloriosa tumba
almas inEautiles que gritan a todo el

que se les acerca: &lt;Así se muere por
la Patria&gt; ...... SI, allí está Chaoulte•
pee, vestido galanamente de blanco e
invitando a la meditación y al recaer·
do.
Uno que otro paseante se atreve ,.
penetra-r por sus poéticas calzadas, temeroso de profanar con su pie la blancura que las viste: ni una pareja de ena,
morados se mira, los que aman no gus·
tan del f río y est'os pasean en las tar•
des azules e violeta. El silencio es solo
interrumpido por el cacto triste de al·
gún pajarillo o por la charla misteriosa
de los genios que ali! habitan.
Siempre me ha parecido Chapulle•
pee el más hermoso sitio de México, pe•
ro, amiga mía, si tuviste la oportunidad
de contemplarle con su albo traje, con·
fiésame qne su belleza superaba a la
de otro~ días.
1Qué bello es el granizo! Y si el que
cae a los jardines de nnestras almas es
el recuerdo de aquellos que se bao ale•
jado para siempre o el espíritu de los
seres queridos que vuelven tan solo a
llorar lágrimas congeladas, sobre la
tumba que nuestra ingratitud les ha
abierto, qne llueva mucho granizo y
que caiga nieve, mucha nievo sobre
nuestros corazones pan que de ese mo ·
do se hag lD insensible, a nuevos afee·

tos; y si esa nieve blanca que cae sobre
nuestras cabezas ha tenido su origen
en los recuerdos hondos de una dicha
perdida qce no volveremos a encontrar,
amiga mía, recuerda siempre, recuer•
da mucho, soporta con resignación ese
hielo, esa nieve que cae en forma de
granizo y ese frío glacial que nos visi·
ta en pleca estación de estío y que
hiere crcehneote el corazón y di con•
migo:
(ÑUSAl31 O MlXTECO)

Con vuestro permiso
(TRADUCC IO;,,;.)

tOhl el granizo blanco
Que por los jardines
Dulceceote está.
De los que se hao ido
Son almas que vuelven
T ao solo a llorar ..... .
• o o
¡Oh! el granizo blanco
Que a nnestra cabeza
Dulcemente va
Son recuerdos hondos
De las dichas muertas
Que no volverán.
CLOTILDE VILLEGAS LEAL.

H.-Híka Iza núni shiyon dcób?
M.-Te ñutoto kini salú.
-Náka yu shico kioiodolú?
-Shiko kúé kioi dilú.
-Náka yu bitu kiui dolú?
-Bata Nonduba kioi dilú ?
-Náka yu tnaoi kíciodolú?
-Toaoi Huendio, kioi dilú.
-Náka yu só kíoi kíoidilú ?
-Só te Nonduba, kíoidilú.
-Náka yuodé kíoiodolú?
-Débe Yodóko, kíoidilú.
M.-Náka yu súooh, kínindolutú?
H,-Súoo yu ita kioiodilú.
-Náka yu shíoi kíoiodolú ?
-Nih Teodlnu, kíoiodilu?
-Náh yuodíja, kioiodolú ?
-Dija Nooduba kíoiodilú.

M.-Quiero mis eo~guas finas
Como aquellas de Ñutoto.
II-Y el huipil, alma de mi alma,
De qué clase y con qué adornos ?
-El huipil. .. .. . con cintas bellas,
Amorcito, quiero sólo.
-Y la faja que prefieres?
-De Nooduba es mi alboroto.
- Y el zoyate, de qué clase ?
-El de Huendío es hermoso.
~ Y del rebozo, qué dices?
-El de Nonduba yo escojo.
-Y el tlacoyal, amor mío?
--El tlacoyal de Yodoko.
M.-Pero ahora dime t6;
¿Q ué camisa es tu alboroto?
- La camisa de Nonduba
Con sus flores y retoños,
:--.. Y el sombrero qoe te gusta?
,....El de Tendíou y no otro.
-Y por fin: el huarachito
Que a mi amor le dAja absorto?
Ahl mi bien; el de Nooduba,
Porque es el mejor de todos!
ABRAHAM CASTELLANOS.

NOTAS:
I,-~utoto-Magdaleoa Peñascos, &lt;ñú&gt;, pueblo y cto,
to&gt; peña. Pueblo dP.l distrito de Tlaxiaco, Oax,
IL-Nooduba o '.Ñundua. es el nombre de Oaxaca en
mixteco. c~u&gt;, pueblo y cdua&gt;, huaje.
III.-Zoyate, palma. Por exteocióo se aplica a la fa.
ja de palma que se pone bajo el ceñidor de las indias.
IV.-Huendío, pueblo del distrito de Tlaxiaco donde
hacen hermosas fajas.

(Dibujo de Juan de Dios Arrellano j
V.-T~acoyal. .. . Vistosos cordones de algodón o de lana que sirven para hacer el tocado.
VI.-Yodoko, es el nombre de Coixtlahuaca. &lt;Yodo&gt;
o &lt;yoso&gt;, llanura y ckó&gt;, culebra. Llanura de las cule•
bras.
VII.- Tendíou, Tlaxiaco, que significa Vista Hermosa.

�TEATRALES
Vive Dios! que fuera menester tizona de cnmplidos gavilanes, boja ancha
y toledana, y aun florentina daga, para
acuchillar, y no en retorcida callejuela,
al amarillento parpadear de las aceito•
sas candilejas de algún Cristo de Alma·
zarróo coronado de espinas por manos
de cualquier piadosa Doña Aldooza;
tao grande cuidadosa de su fe como po•
co recatada en sus liviandades de moza
galante o de partido; siempre al acecho
de cualquier roja banda de Capitáo flamenco, tras el falso hermetismo de las
maderas de los castellanos fierros de la
reja frontera al agónico Nazareno; y
muy curada de espanto en lo de escuchar impávida el récio ccbís,&gt; ccbás,&gt;
de los aceros suprema razón en la cjus,
ta&gt; del enamorado afáo de la posesión
de sos blondos encantos; que su hermosa cabellera rubicunda menester es el
conseguilla en ro bias equivalencias de
buenas doblas, de esas que tan bien
guardadas se bailan en los viejos barros
de tímidos gi:ianjeros de Flandes, ..... .
para acometer bravamente, a esa mes·
nada de pecheros, (léase malos cómicos) tropa del seor Don Diego Acuña
de Carvajal y Muñoz.
Pero, ¡ayl que en estos modernos y
prosaicos tiempos, en los qoe toda inca•
modidad y villanía tienen so natural y
cómodo asiento, bastára a mi entender,
con on par de buenas ametralladoras
qoe segarán, en flor, ,atrevimiento, desahogo, y crimen de leso-Arte, tanto!
No, en &lt;Flandes oo se ha puesto el
sol,&gt; que donde se ha pnesto, y bien
puesto, ha sido, en el escenario del cCo,
Ión&gt; para mengua del Arte, y rubor y
confusión eternos de los buenos bidal•
gos aficionados a las dulcísimas cosquillas de los bermosfaimos versos y obra,

del excelso, genial e imponderable ca,
ballero Don Eduardo de Marqninal
(Aquí una reverencia profundísima.)
!Ah! !Ohl !Ahl ....
Viérais á Doña Aldonza Villegas, la
de los labios de púrpura y garganta de
cristal, destrozar el grandilocuente ro·
manee de la &lt;ventana,&gt; y sospecharais
que no hay nada mejor de acabad con
ellos; oyérais aquel &lt;pandemonium,&gt; de
villanos ensoberbecidos (exclayo a Oje•
da, más que discreto) y os cayérais del
rúcio, renegando basta de nuestra mis·
ma madre que para eso os llevara en la
catedral augusta de su vientre siete o
nueve meses; contemplarais, entristecí·
dos la &lt;toilette casera&gt; de Dora Vila, y
allí fuera Troya, en lo de contristaras
el ánimo profundamente; y si a modo
de cimera o remate de visiones tao espantosas, qoe yo me atreviera a califi
caróslas de apocalípticas, bubiéseis asis•
tido a toda la farsa, estad seguros; en
ánimos y ganas bubiéseis entrado de
arrancar la flamígera antorcha de Albertino (bastante mal) y con ella en las
pecadoras manos, en la flor hobiérais
dado, de convertir en monstruosa epi·
ra&gt; gloriosa, a la turbamulta ignara y
procaz digna del auto de fe, como pur,
gador de desacato y hereg!a tales: que
jayl por mucho menos el Rey Nuestro
Señor Don Felipe, tuesta el pellejo en
la Plaza Mayor, a muchísimas gentes,
si tan herejes, algo menos contorna•
cesl
A bien que mi señor (cuyas maoos
beso con todo respeto,) Don Diego, pro·
testase del castigo y aunque en gracia
a sus altos merecimientos y singulares
dones, no hubiese &lt;pira;&gt; bien pudiera
este alto señor y cumplido caballero,
emplear, en ratos de ocio y fogoso es·

parcimieoto, aquella su tizona que rinde, en mala hora, al Archiduque en
adiestrar a cintarazo limpio, a tao iodis·
ciplioada tropa! ..... .
Y si su bidalgufa, en punto a aplicar
rudo castigo a las problemáticas damas
de la compañía, vacila, saque corrP.a de los vetustos cueros de su flamenca estancia y propíaelas, blandamente, eo sitios o lugares que por iiU
blandura se recomienden, santo y ben•
dito oogüento de sana correa; qoe al fin
de boeo &lt;cuero&gt; oo ha de decirse, en
jamás de los jamases, puede bailarse
mala correa, por más que el de Flandes, oo se allegue, oi con mucho, al
nuestro de Córdoba.
Y coa esto, bago punto, qoe bien se
me alcanza hayan de entenderme aqae·
!los y aqaellas, a quienes va endereza•
do este billete, hijo natural y legítimo
de un segundón de Castilla, que no ha•
biendo podido, por su mala ventura y
peor estrella, ir nanea a Flandes, dué•
lecle empero los huesos y se le coatris•
ta el ánima de contemplar en tierras de
Nueva-España, como pecheros y villa,
nos sin crianza artística alguna, calumnian y vilipeadian cosas digaas de te,
nerse en el mayor acatamiento y res·
peto, como reliqaia de monje francisca·
no, muerto en olor ...... de santidad.
Y a: vos, hidalgo Don Diego, el del co·
Jeto de ante y descomunal tizona; a vos
que sabéis decir y dirigir tan bien; a
vos que con la orgallosa pluma del
vuestro chambergo nos traéis una ráfa·
ga envuelta en él pura y santa, de la
parda tierra nuestra ...... Dios dé a
vuesa merced, salud y mercedes, tantas
como para sí desea,
DON NADIE.

&lt;En Flai:d.s se ha putsto el Sol.&gt; obra de presentacióc de la Compañía Muñoz.

�Páginas

D.Js esceoas de &lt;Mué rete y verás,&gt; último estreoo del &lt;Lírico.&gt;

Femeninas

Uo célebre modi5to ha
intentado ona evolución
de la moda a las faldas anchas, y acaba de crear lo
qoe él llama trajes para
baile.
Tienen éstos toda la an·
chora necesaria para dar
a los movimientos la gra •
cia y gallardía qo, ona
falda estrecha para liza.
Hasta la rodilla, esas falo
das conservan la misma si·
Joeta qoe las otras, son
más bien estrechas ana al
nivel de la rodilla, pero se
apartan en seguida en una
forma á la qoe estábamos
¡.,or mocho tiempo desacos,
tombrados. Esta anchura
parte generalmente de los
lados, mientras permanece
plana por delante y por
detrás; obtiénese este efec•
to ya por el corte redon,
deado del bajo de 1a falda,
análogo al corte en forma
de pantalla de los volan•
tes, en forma antes usados,
ya confeccionando sobre
cada lado tres, cinco o sie·
te soufletts que forman canales. Otra, veces las fa),
das holgadas pan danzar
vénse apretadas por deba,
jo de la rodilla sobre am,
bos lados, por algunos pliegues o frunces, qoe colocan
toda la anchura del bajo
de la falda a la derecha e
izquierda quedando así sio
voelo el dorso y el delao,
tero.
En alguoos modelos la
falda se abre por delante
pero en Jugar de deseo·
brir una estrecha funda,
deja pasar volantes plisados qoe se abren a cada
movimieoto.
Esta teotativ.&amp; podría
muy bien ser on camioo
hacia una silueta distinta
por completo de la silueta
presente.
Notemos también como
un segundo paRo hacia esa
evolución de la moda, esas
largas túnicas plegadas,
ampllas y largas, lanzadas
por gran número de mo,
elisios y qoe parecen ha•
be'r sido creadas para acos•
tumbrarnos a un cambio
comp)eto; descienden has ·
ta 1 2 o '! 5 centímetros del
soeln y si se quiere aper•
cibir entre sus ondulaciones la falda estrechbima
que las completa, necesa,
rin es colocarse a alguna

distancia, de cerca, el fon•
rreao desaparece v ocupa
tao secundario lugar, pa·
rece teoer tao poca impar•
taocia bajo los amplios
pliegues que Jo cubren,
que no me extrañaría se
proloogarao en breve esos
pliegues y esa amplitud
hasta el suelo, y se suprimiera el fourreau.
Las túnicas plegadas fa.
vorecen la figura con i¡ran
veotaja a las tlinicas froo•
cidas. Pliegues plaoos o
redondos, pliegues plan•
chados .º hechos a máquina
o seoc1llameote cosidos a
mano en jaretas, todo se
emplea indistintamente y
esta facilidad de disponer
los pliegues do mil maneras diferentes permite
adaptar esas túnicas de on
modo adecuado a la persona a quien se viste.
De mayor novedad y Jin,
dísimo como efecto, es Ja
mod.:. de esa especie de
corba!as, compuestas por
una c1uta que rodea el cuello Y formaodo corola al
rostro juveoil una hilera
de larga~ plumillas de aves·
troz, rizadas solamente en
su parte baja viniendo a
producir sobre los hom•
bros el efecto de uoa collerette. En cuanto a boas
Ja última novedad es eÍ
boa escocés de plumas de
avestraz; en los tonos ver,
des Y azules, mezclados
c?n ligeras plumillas, he
vJSto comhioaciooes chics
y. distioguidas; el boa me,
dio largo va recogido a la
altura del busto por grande lazada de glacé azul.
El marabo:i se emplea
mucho Par a bordar las
echarpes de gasa, de seda
bordada o de encaje · con,
f~ccióoanse esas ech'arpes
sin la meoor dificoltad;
puesto que estáo hechos
con una banda recta de 2
a 3 metros de largo y de
so a 75 centímetros de acebo, cuidaodo sólo de re,
dondear las puntas.
H~ a9uí al_guoa idea pa•
ra mis 1Dgen1osas lectoras:
uoa baoda de ChantiJJy
oegro puesta sobre un viso
naranja Y bordeada con
marabou topo; para forro
una sedita ligera del mismo tono que la pluma.

COR DELIA,

J-o 61timo en co1sa de los grandes modistos. Modelo de &lt;El Paje,&gt;

�Manto y traje de seda visto coa tarde de viento eo Auteuil, Modelo de la sedería &lt;El Paje.&gt;
Hermosa combinación de seda y gasa. Modelo de Ia seder¡a &lt;40,)
u Pa¡e.&gt;
.

�Búsque Ud.
El Próximo lunes

La Ilustración
Semanal
Contendra amplísima información fotografica de
todo~ los últimos acontecimientos .

Sólo vale 20 Gts.
T raje &lt;Napoleón,&gt; con motivo del centenario del grag 111ilitar en París. Modelo de cEJJ Paje&gt;

•

�..Alhajas de OGasion"
''La Casa que se ,undó con este nombre."

Compro Caro y Vendo Barato.

Daniel In eIán.
Av. Bolívar 23. (Antes Coliseo

1)
la ROSA

MEXICO, D. F.

•

o· ORSAY

(Xhala el perfume natural de la flor

[1 periume del Caball,ro d' omv
s1: harmoniza con d aromadtl&lt;igarro
DORSAt 11rt1tdrla/!a,x· PARIS .

•

Alfonso XIII

ALHAJAS
Compro, Vendo y Ca'llbio

En papeles blanco y orozúz.
Marca reformada de cigarros de

,,

dando a ganar dinero a
mis clientes.

EL BUEN TONO, S. · A.
Grandes Premios: París 1900.-St. Louis Mo. 1904.
Proveedores de la Real Casa de España.

E. PUGIBET Director General. Mex. D.- F.

Infórmese Ud. cómo!

"Al Todo de Ocasión."
1

1

JOSE ALVAREZ.

S. Francisco 37. México.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="101">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3030">
                <text>Arte y letras</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479280">
                <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119036">
            <text>Arte y letras</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119038">
            <text>1914</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="99">
        <name>Época</name>
        <description>Época del la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119039">
            <text>Segunda </text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119040">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119041">
            <text>21</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119042">
            <text> Julio</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119043">
            <text>11</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="119060">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784873&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119037">
              <text>Arte y letras, 1914, Segunda Época, Tomo 1, No 21, Julio 11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="89">
          <name>Accrual Periodicity</name>
          <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119044">
              <text>Semanal</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119045">
              <text>Coéllar, J. M.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119046">
              <text>Literatura Mexicana SigloXX</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="119047">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="119048">
              <text>México</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="119049">
              <text>Maneras y Costubres</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="119050">
              <text>Vida social y costumbres</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119051">
              <text>Publicación sabatina ilustrada de la Compañía Periodística Mexicana. Dirigido por J.M. Coéllar. Contiene literatura y arte en general. Incluye secciones dedicadas a la mujer, literatura o de cultura como "Por los teatros", "Bellas artes", "Desde París".</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119052">
              <text>Cía. Periodística Mexicana, S.A.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119053">
              <text>Langarica, Miguel</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119054">
              <text>1914-07-11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119055">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119056">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119057">
              <text>2012430</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119058">
              <text>Fondo Fernando Díaz Ramírez</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119059">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="38">
          <name>Coverage</name>
          <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119061">
              <text>México, D.F.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119062">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="119063">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="707">
      <name>Arte</name>
    </tag>
    <tag tagId="11583">
      <name>Deporte</name>
    </tag>
    <tag tagId="2559">
      <name>Fotografía</name>
    </tag>
    <tag tagId="325">
      <name>Literatura</name>
    </tag>
    <tag tagId="11582">
      <name>Moda.</name>
    </tag>
    <tag tagId="369">
      <name>París</name>
    </tag>
    <tag tagId="98">
      <name>Teatro</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
