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                  <text>MEXIOO: DOMINGO 7 DE ENERO DE 1866,

Tomo l.
Este periódico saldrá á luz los

en el despacho del "Diario del

EL MEXICANO

Imperio;" fuera, por los corresponsales del mismo Diario.

Periódico bisemanal, dedicado al Pueblo.

Domingos y los Jueve's. El pre-

cio de suscricion ee el.de do!! reales al mes. Los números sueltos
v&amp;len una cuartilla. Las s~1 ·
eiones se reciben en la Capital,

•

Núm. t.
Se publicarán gratis los remiticlos que tengan por objeto el
fomento de las ciencias 6 las ar-

tes, 6 que sirvan para instruccion
del pueblo.
Por precios convencionales, so
insertarán avisos que tengan las

mismas cualidades.

I'

;(

INTRODUCCION,

La civilizacion de los pueblos se mide por la instruccioB de las masas y por el amor al trabajo, que
1
t, se desarrolla en los individuos, En vano se pondrán
telégrafos, se establecerán ferrocarriles y se proyectarán mejoras de todo género, si al mismo tiempo
11
no se procura ilustrar á las clases inferiores, cuya
cooperacion es indispensable para hacer progresar
estas
empresas, coadyuvando á ellas con sus per/i
sonas y sus bienes. y apoyándolas con toda la fuerza de asentimiento que se llama opinion pública.
¡¡
Los sabios mas célebres, los gobiernos mejor cons1• , tltuidos, no logrM'án jamas, á pesar de todos sus
esfuerzos, poner á una nacion en la via del progreso, si no hacen popular la instruccion y no trab3:jan
en el adelanto moral de las personas, con mayor
"""'@ñip&lt;~ que el que merecen las mejoras materiales.
n notablf? escritor inglés que ha publicado la
historia de la civilizacion de los pueblos, siguiendo
paso á paso el laborioso tránsito que tiene que hacer un pais desde la barbárie hasta el mas alto grado
de progreso, demuestra prá&lt;1ticamente que la civilizacion es mayor, mientras mas aumenta la clase
média. En efecto, la clase mas elevada, que se compone de los ricos, que cubrnn sus necesidades sin
esfuerzo, y satisfacen con profusion sus caprichos,
tiende á la inercia; nada procura, porque nada excita sus deseos saciados. Verdad es, segun dicen los
economistas, que los ricos con su vanidad y su lujo
fomentan las artes, y dan la subsistencia á las clases activas y trabajadoras; pero esta proteccion es
indirecta, y no pnede llamarse con propiedad creadora y productiva. Felizmente en Mexico, no existen ricos ociosos de esta especie: extinguidos los
mayorazgos desde que nuestra independencia so
consumó en 1821, el {mico medio de conservar y
aumentar las riquezas, con honra, entre nosotros,
es el trabajo; y casi han desaparecido ya aquellas
grandes fortunas nacidas del favor, y que crecieron
con el despojo de los menores de la familia, produciendo en estas la division, y alguna vez odios seculares que horrorizan cuando se registran en la historia.
La clase alta, pues, en nuestro pais, tiene notable
afinidad con la média, por ese vínculo sagrado que
se llama el trabajo, y que constituye las relaciones
mas puras de la sociedad.
Mas la clase ínfima, por desgracia, se encuentra
á grande distancia de la civilizacion; es muy nUII\e1
,,
rosa, l corrompitl:t por _la guerra c~vjl, desdeña el
Y.)
'
trabaJ(&gt;
y los medios lícitos de adqumr; se lanza en
'\ ·-;
empresas
reprobadas que la ponen bajo el anate~ 1
ma de la ley, y la obligan á sustraerse de la obediencia de las autoridades, permaneciendo en una
'
lucha perpetua con la sociedad. Uno de los objetos,

,

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{

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pues, mas intei·esantes de esta publicacion, es in~pirar á esta. clase, mas desgraciada que culpable, el
amor al trabajo, poniéndole de manifiesto los inmensos beneficios que p1·oduce, mientras la ociosidad,
llamada con exactitud fuente de todos los vicios, es
en sí misma repugnante y despreciable, y generalmente camina acompañada de la indigencia.
No escribimos para los sabios, ni esperamos lucro ó gloria de nuestras labores; las dedicamos al
pueblo, á esa clase menesterosa que habita las aldeas y baña los campos con el suclo1· de su rostro;
á esa clase média, activa, laboriosa, inteligente, que
jamas abandona la senda del progreso, que constituye lo que propiamente se llama pueblo, y que
dirige y forma la opinion pública,
Mexicanos, amantes de nuestra patria, y deseosos
de su prosperidad, vemos con gusto que entre nosotros se V&lt;!, desarrollando el espíritu de emp~esa, y
que desaparece de dia en día esa indolencia que tal
vez exageradamente se ha censurado á la raza Cl'iolla, atribuyéndole vicios y defectos, que mas que á
los individuos son imputables á los tiempos en que
vivimos y á.las circunstancias que nos rodean. i Qué
posibilidad 'ti.a habido hasta hoy para derramar la
ilustracion en el pueblo, cuando nuestros gobiernos
se han sucedido con una rapidez asombrosa, y muy
rara vez por los medios legales; cuando el torbellino revolucionario ha arrebatado en su carrera á
cada uno de los ciudadanos, sacando á algunos de
su propia esfera, y haciéndolos representar papeles
inesperados y á que jamás hubieran creido que debian ser llamados!
Durante las grandes revoluciones, los pueblos
avanzan, políticamente hablando; conquistan principios preciosos; pero para obtenerlos se necesita hacer sacrificios inmensos, entre los cuales se cuenta
el abandono momentáneo del trabajo, y que de
pronto se cieguen las fuentes de la riqueza: tan luego como la paz se restablece, las cosas todas vuelven á su órden natural; las personas se consagran á
mejorar en la situacion que les es propia, y de que
transitoriamente habian salido, y entonces puede
tener lugar, con buen éxito, una publicacion como
la que ahora emprendemos, que exenta de toda prevencion política, sin odio de partido ni exageracion
de ideas, está exclusivamente dedicado al pueblo,
y lleva por objeto instruirlo hasta donde nuestras
pequeñas luces alcance1'; demostrarle prácticamente las ventajas de la paz; inspirarle el amor al trabajo, y fomentar en él ese espfritu de empresa que
comienza á desan·ollarse.
¡Pluguiese á Dios que la paz hubiese establecido
ya su asiento entre los mexicanos! saboreando sus
dulzuras, odiarian toda lucha fratricida, y nuestro
trabajo de escritores seria mas fácil, á la vez que

•

�2

EL MEXICANO.

mas eficaz. Por desgracia, aun no es así; y sin embargo, jamás se habian abrigado mas fundadas esperanzas de que llegáramos á conseguir ese bien·
1•·
, ~
,:,.,~1 ,
tan deseado: nosotros tenemos las mismas espemnzss, no nos parece que tarde demasiado su realiza1
', ., · ,
cion, y por esto hemos creido IJegada la hora de
:,/~;;;.
dirigirnos al pueblo por medio de un periódico, cuya
~ •
primera palabra es de conciliacion, y que no dará
• ~ ..&lt;'1.11.Í\ \lf' •.11· lugar en sus columnas á ninguna produccion que
.,~
, .:u,;.-,i!t\li!lnda á alterar la armonía entre nuestros conciuda•
aan~s. .
.
.
Dificil es el trabaJO que nos hemos impuesto; y
para de.sempeñarlo cual merece, no contamos mas
que con la firmeza de nuestras convicciones, la energía de nuestro carácter y nuestro amor al pueblo
y á sus adelantos: necesitamos, por lo mismo, de la
cooperacion de tod.i,s aquelJas personas que animadas de igual sentimiento nos honren con sus producciones, las que ~dmiteremos con gusto, siempre
que tengan por obJeto el que se ha propuesto la
Redaccion de este periódico.
Huiremos de las cuestiones personales, como mas
á propósito para envenenar la disension; y en todos
los artículos que demos á luz, no se hallará otra cosaque nuestro empéño por los progresos del pueblo
y BU mejora moral. Con este fin pro?uraremos poner
á BU alcance las l!lyes que mas le mteresan, acoropañándolas de una sucinta explicacion sobre su
esp~tu, y la manera con que deben aplicai·se; escnbiremoB ó tomaremos de buenas fuentes aiiículos
científicos sobre agricultu~a, las artes y la industria,
que sean puramente prácticos, y no co:r¡tengan teorías vanas sin aplicacion á nuestros climas; presentaremos, como ejemplos dignos de imitarse, las biografias de los mexicanos eminentes que han honrado
á su patria con su saber, sus virtudes ó su civismo;
y, finalmente, daremos las noticias do interes comun
é insertaremos los avisos que tengan por objeto el
foment.o de las ciencias ó las artes.
Podrá suced.er, por el fin que nos proponemos,
que nuestras producciones con frecuencia carezcan
de belleza en el estilo; que nuestras descripciones
sean monótonas, y quizá, sin pretenderlo, tomaremos
el tono de ped.agogos; defectos y faltas cuya única
disculpa e• lo que ya hemos dicho, que no escribímos para los sabios y literatos, sino exclusivainente
pan. los artesanos, para los habitantes de las aldeas
y los campos! quienes, así lo esperamos, :tceptarán
nuestr-0 trabajo, y sacarán de él el fruto, bien escaso
á la verdad, que por nuestras pocas luces debe producir. Dichosos nosotros si con actividad y constancia conseguimos tener una parte, siquiera sea
peqnena, en los progresos que nuestro pueblo está
llamado á hacer, y en ~l gran papel que debe representar errtre las naciones cultas.
.

~f ,;.:"&gt;" .

J OSE

LINARES.

PARTE LEGISLATIVA.
El conocimiento de los debere~ que la ley impone, y de 1-0s derechos que asegura, es indispensable
á todo el qllil vive en sociedad. Uno de los objetos
de este periódico es facilitar ese conocimiento á los
habitantes del Imperio que no pueden por sus cir-

cunstancias y ocupaciones ó por su escasa instruccion adquirirlo de otra manera, debiendo cefiirnos
á aquelJas disposiciones de mas inte1·és para las clases á cuya ilustracion y mejora se destina esta publicacion, ya insertándolas íntegras si su importancia
lo requiei-e, ó dando solamente un extracto de ellas.
Comenzaremos por mencionar algunas determim,ciones del Estatuto Provisional que es por ahora
la ley fundamental del Imperio, porque su conocimiento es de un interés general, y debe preceder
al de las demas leyes que se han dado ó se dieren,
para desarrollar aquellas y hacerlas efectivas. El
Estatuto impone á todo habitante del Imperio la
obligacion de pagar los impuestos, y de cumplir
con las leyes vigentes ó que en lo sucesivo se expidieren; á todo mexicano, ademas, la de defender
los derechos é intereses de su patria, y á los que
fueren ciudadanos mexicanos la de inscribirse en
el padron de su municipalidad, y desempeñar los
cargos de eleccion popular cuando no tengan impedimento legal.
Excepto el caso de delito infraganti, ninguno será detenido sino por mandato por esl)rito de autoridad competente. Esta no puede dictarlo sino
cuando obren indicios suficientes de que la persona
contra quien se dicta sea autor de un delito, y á
mas tardar dentro de cinco dias, el juez que hiciere
la aprehension deberá declarar bien p1·eso al detenido, si hubieré méritó para ello, ó de lo contrario,
ponerlo en libertad. La autoridad gubernativa ha
de poner á disposicion del juez :r:espectivo, dentro
de tercero dia, á las p~sonas cuya aprehension dispusiere.
Como no puede haber delito sin la infraccion de
una ley, es claro que esta debe s.er conocida de antemano, tanto en lo que prohibe ó manda, como en
la pena que impone, y por esto el Estatuto declara
que: "Ninguno puede ser. sentenciado sino en virtud de leyes anteriores al hecho porque se le juzgue."
El hogai· doméstico y el secreto de la vida p1ivada deben ser respetados de los agentes de la
aut01idad, y por otro ai-tículo del Estatuto se halJa
dispuesto que: "No será cateada la casa ni registrados los papeles de ningun individuo sino en virtud
de mandato p01· escrito, y en los casos y Qon los
quisitos literahnente prevenidos por las leyes."
En todo juicio miminal, el acusado tendrá derecho á que se le haga saber el motivo del procedimiento y el nombre del acusador, si lo hubiei-e.
Tambien lo tendrá para exigir que se le faciliten
concluido el sumario, los datos del proceso que ne~
cesite para preparar sus descargos.
A ninguno pueden exigirse servicios gratuitos ni
forzados, sino en los casos que la ley designa.
Nadie puede obligai· sus servicios personales sino temporahnente y para una empresa determinada.
Los menores no lo pueden hacer sin intervencion
de sus padres ó curadores, y á falta de elJos, de la
autoridad política.
.
. To~o mexicano tiene derecho para obtener audiencia del Emperador y pai·a presentai·le sus peticiones y sus quejas. Al efecto, ocurrirá á su Gabii~ete _en la forma dispuesta por el reglamento
respectivo.

re-

¡
1

EL MEXICANO,
Va1ias leyes y providencias han sido ya expedidas para hacer efectivas y regfamentar las declai·aciones del Estatilto que hemos mencionado, ó
aITeglando algm10s oti·os puntos y ramos de la administracion pública. Exponerlas segun la idea y
objeto que tenemos maiúfestaclo y debemos proponernos, será m1tteria ele los artículos que sucesivamente iremos publicando. Entretanto, creemos
deber cktr lugar de preferencia á la ley sobre el
trabajo, que se inserta á continuacion, á reserva de
hacer en los siguientes números algmia explicacion
de su contenido.
M.AXIMILI.ANO,

!'

'

EMPERADOR DE MEXICO:

.Atendiendo á los artículos 58, 69 y 70 del Estatuto Orgánico
del Imper10, y 01do Nuestro Consejo de Ministros, DECRETAMOS:
Art. 1~ Los trabajadores de1 campo son libres para separarse
en cualqufer tiempo _de las fincas en que se hallen ocupados, con
tal que no tengan umguna deuda á su cargo, ó satisfaciéndola
en dinero al contado en caso de tenerla. Los dueños ó arrendatarios de las fincas tienen igual libertad para despedir á sus trabajadores cuando les pareciere conveniente.
.Art. 2! El dia de trabajo se cuenta desde la salida basta el
ocaso del sol, restándose dos horas de este período pat'f', el almuerzo y comida de los trabajadores. Si por la molestia del calor
en las Costas ó en cualquier otro lugar, se eomanzaren mas temprano los trabajos, se restarán del fin de la tarde ó entre dia las
horas que se hubieren anticipado.
Art. 3~ No se podrá obligará los jornaleros á trabajar los domingos y días feriados reco11.ocidos por el Estado.
.Art. 4? A los menores de d-Oce rulos solo podrá hacérseles traLajar1 pagándoseles el salario respectivo, en las obras llamadas
de tajo ó en aquellas otras labores proporcionadas á sus fuerzas,
durante medio día solamente, pudi.endo dividirse esté tiempo en
dos períodos qu-e correspondan á las horas menos molestas de la
mafiana y de la tarde.
Art. 5? El pago de los jornaleros se hará precisamente en moneda corriente y de ningun modo en efectos; bien qne cualquier
propie_tario ó arrendatario de una :finca podi·á tener en ella una
tienda á que los trabajadores ocurrirán á surtirse, si quisieren,
sin que eI propietario en ningun caso pueda obligarlos á ello. ·
. ~.t. 6? Los trabajadores del campo no podrán sér compelido8
JUd1ciahnentc al pago de las deudas contraídas desde la fecha de
este decreto, y que prncedan de haber recibido efectos del dueño
ó arrendatario de la finca ó de sus administradores, ni por las
que lmyan contraido en la tienda de la finca y que excedan de
diez pesos.
Art. 7? Los dueños ó anendatru:ios- de las fincas no tienen derecho para impedir que los comerciantes ambulantes entren á las
fincas y vendan sus efectos á los trabajadores.
~ - ~e:' En todas las fincas se dará á los trabajadores agua y
habitac1on.
Art. 9~ Quedan abolidos en las haciendas fa prision ó tlapixquera y el cepo, los latigazos, y en general todos los castigos
corporales.
· Art. 10. Los instrumento_s de-labranza serán suministraaos por
el dueño de la explotacion, siendo responsable el jornalero por
el extravío de los instrumentos que reciba.
Art. 11. Las deudas contraidas por los jornaleros de las haciendas, serán pagadas descontándoles la quinta parte del jornal.
.Art. 12. Los hijos no son responsables al pago de las deudas
que contraiga el padre, sino hasta la cantidad que hereden de él.
Art. 13. Los propietarios tienen obligacion Ue dar á cada jornale.ro una libreta foliada, en la que se asentarán con la mayor
claridad todas las cantidades que reciba y deba el jornalero, cuya cuenta debe siempre estar conforme con los libros de la hacienda .
.Art. 14. Se prohibe que los padres empeñen á sus hijos, y se
prohibe del mismo modo que los dueiíos 6 arrendatarios de las
fincas acepten estos contratos.
~- 15; En ~so d~ enfenn~~ un jornalero1 el amo le proporc10nara la asistencia y medie.mas necesarias si el jornalero
mismo las quisiere, y estos gastos se pagarán descontando al
operario una cuarta parte de su jornal.
~t. 16. Todo _agricult?~ en cuya ~finca residan para su explotacion mas de vemte familias, debera tener una escuela gratuita
donde se eusefie la leetura. y escritura, La miama obligf\.cion i,e

•

3

hace extensiva á las fábricas, así como á los talleres que tengan
mas de cien operarios.
Art. 17. Toda con~av~ncion al presente decreto en cualquiera
de sus partes, se castigara por los Prefectos ó Subprefectos con
una multa que designarán, segun la.s circunstancias, desde diez
hasta doscientos pesos, y que se cobrará dupla en los casos de reincidencia, aplicándose su :¡&gt;roducto á obras de beneficencia ó utilidad pública. Mas si la falta importare un de1ito comun del cual
deba conoce\. la auto1·idadjudicial, se le remitirá la queja ó denuncia. Las multas se enterarán en la caja municipal del lugar
en que se haya verificado el delito 6 contravencion.
Art. 18. Se fijarán ejemplares de este decreto en los despachos de todas las haciendas, y en las puertas de las casas consistoriales.
eA.rt. 19. Se nombrarán comisarios de policía que continuamente recorran los Distritos para asegurarse de la ejecucion y cumplimiento de estas disposiciones.
..Art. 20. En las ciudades y deruas poblaciones, se arreglarán
á las disposiciones de este decreto los contratos, modo de satisfacer las deudas y tiempo de trabajo, en las panaderías, tocinerías y fábricas de jabon: por com1iguicnte, el pago á los operarios
y el de las deudas de estos se hará c&lt;Sno previenen los artículos
5~, 6? y 11?
..Art. 21. Cada uno de Nuestros Ministros queda encarg'ado, en
la parte que le toca, de la ejecucion de este decreto.
Dado en el Palacio nacional de México, á 1? de Noviembre de
1865.

MAXIMILIANO.
Por el Emperador,
El ministro de Gobemacion,

J OSE

MARIA ESTEVA.

PARTE CIENTIFICA .
MEMORIA SOBRE EL CULTIVO DEL MAIZ EN MEXJCO,
ESCRITA POR D, LUIS DE LA ROSA.

INTRODUCCION.
El maiz es uno de los mas admirable.a
presentes 9,ue el nuevo mundo ha hecho al antiguo.-ROZIER.

De todas las plantas que se cultivan actualmente en nuesti·o pais, ninguna merece mas que el
maiz ser estudiada y observada muy profundamente. El cultivo del maiz es el mas extenso y
el mas importante que se hace en México; se ocupan con él mas de las dos tercias partes del terreno
actualmente cultivado en la República. La semilla 'del maiz es la base de la subsistencia pública;
de la abundancia ó escasez de sus cosechas, depende el bienestar ó la miseria de la poblacion. Las
alte1nativas ele precio que tiene el maiz hacen subir
ó bajar el precio de todas las mercancías, y aumentan ó disminuyen su consumo. Estas alternativas
ejercen un influjo mas grande todavía sobre lamoralid~d pública y sobre la fortuna de las clases mas
numerosas. Cuando el yrecio del maiz es del'.lijlsiado ínfimo, se an-uina e labrador; cuando es demasiado subido, las clases pobres sufren la hambre.
La excesiva baratura del maiz da por resultado la
ociosidad y corrupcion de costunibres de una gran
pai-te de la poblacion. La carestía del maiz, cuando no es excesiva, aviva los esfuerzos del hombre
laborioso; pero cuando· el precio de esta semilla
excede ya á los recursos de la clase média, y mas
aún de la clase pobre, el hombre laborioso se arruina, y tambien se aumentan horriblemente los
robos y los fraudes -de esa parte de la sociedad que
vive en el ocio, y que subsiste siempre á co!ta de
las clases productoras. Entonces se ve que la parte
mas pobre de la poblacion se alimenta por m~eho

�4

EL MEXICANO.

tiempo, como las bestias, con plantas y frutos silvestl'0s, y con animales inmundos, de lo que resultan
con frecuencia desastrosas epidemias: sucede tambien algunas veces, que una gran parte de la poblácion emigra de unas á otras comai-cas de la República, y va á perecer ó á sufrir por mucho tiempo bajo la influencia de otros climas.
'
El cultivo del maíz es, pues, un objeto que debe
llamar la atencion de los agricultores, porque la
siembra de esta semilla es la base de nuestra agricultura; y los hombres de estado deben tambien
· :fijar su atencion en este objeto, porque uno de les
principales deberes de un gobie1110 es el de proporcionar la abundancia de aquellas semillas de cuyo
consumo depende la subsistencia de los pueblos.
El bien público exige igualmente que se equilibre
de algun modo el interés del agricultor con el de
los consumidores. Al interés del agricultor conviene que las semillas '0 mantengan á un precio
que compense los gastos y las fatigas del cultivo.
El interés de los consmnidores exige que las semillas no lleguen á tener un precio exorbitante.
La planta del maiz por su belleza, por su delicada organizacion y por su extraordinaria fecundidad,
merece ser un objeto de estudio para los botánicos
y para los agrónomos, que no son rutineros. El
háb~to de ver esta planta hace que no parezca hermosa á nuestra vista; así como la costumbre de cultivarla por un método tradicional y de rutina nos
hace creer que la conocemos perfectamente, y que
ni en la teoría ni en la práctica de su cultivo podemos adelantar ya cosa alguna. Aun cuando así
fuera, seria útil todavía un escrito que ensefiase los
principios razonados del cultivo del maíz á aquella
clase de hombres que emprenden por especulacion
este cultivo, sin que la observacion y la esperiencia se lo hayan ensefiado.
Estamos aún muy lejos de poseer sobre el cultivo del maiz todas las noticias, datos y observaciones que deseábamos adquirir para que esta memoria no fuese defectuosa. Pero lo que hemos leido
sobre aquella planta y lo que hemos observado y
practicado en si\ cultivo, puede ser suficiente para
que este escrito se lea con algun interés por los
que tienen aficion al estudio de las plantas; por las
personas que gustan de examinar cuestiones económicas de utilidad al pais, y por los agricultores
que no se satisfacen con seguir ciegamente la rutina.
Estamos persuadidos de que toda teoría agrícola,
que no tenga por base el conocimiento :fisiológico
de la planta cuyo cultivo se trata de enseílar, es
una teoría vaga y defectuosa, y no puede satisfacer
á los que se han acostumbrado á examinar á fondo
los objetos. Se nos disimulará por lo mismo que
háyamos entrado en algunos pormenores afdescribir el maíz.
Para dar algun método á este escrito comenzaremos:-!? Por examinar el maíz como una planta
hennosa.-2? Expondremos algunas noticias históricas relativas al maíz.-3? Se hará una descripcion del maiz y se tratará de la clasificacion que
han hecho de esta planta los botánicos.-4? Se expondrán algunas observaciones sob1'e las especies

EL MEXICANO.

y variedades del maíz.-5? Se describirán los principales fenómenos de la vegetacion del maiz, desde
su germinacion hasta la madurez del grano.-6? Se
tratará sobre el clima y el terreno que conviene al
maiz, y abonos con que se puede fertilizar la tierra.
7? Se :fijarán los principios que creemos mas seguros sobre el cultivo del maiz, comparando esta teoría con lo que se practica en nuestro pais.-8? Se
expondrán algunas rnflexiones sobre la utilidad del
maiz, y sus diferentes usos económicos.-9? Considerando el maiz como el objeto del mas vasto
consumo y del comercio mas in1portante que se hace en México, presentaremos algunas observaciones
sobre las cosechas y consumo de esta semilla, é indicaremos cuáles deben ser en nuestro concepto
las medidas legislativas que fomenten en México él
cultivo del maiz y que eviten la carestía de esta
semilla, su escasez y las calamidades . consiguientes.
Concluiremos presentando un catálogo de las mejores obras que se han escrito sobre el cultivo del
maiz, para facilitar de este modo las investigaciones de las personas que quieran ilustrar esta materia.

I.
Belk:za del mai:z,

Acostumbrados á ver diariamente el maiz, pocas
veces fijamos la atencion en una planta tan elegante y pintoresca. La elevacion y rectitud de su delgada cafia, da á esta gramínea un porte esbelto, y
la simetría con que están colocadas en ella _sus airosas hojas y la gracia y ligereza de la espiga en que
termina aquella planta, le dan un aspecto de gallardía que la hace mas hermosa. Los jilotes ó cabellos del maíz, blancos ó rojos, pero comunmente
rubios, sedeíios y lustrosos, ligeramente agitados
por el viento, parecen. rizos destrenzado-a de blondas cabelleras. Se eonoce principalmente la belleza
del maíz cuando la vegetacion de esta planta llega
al período de su mayor desan-ollo y lozanía.
En las capillas de nuestros pueblos y aldeas los
alfares se adornan siempre con cafias de maiz, en
las que se enredan lazos de flores.
En el Perú, los Incas cultivaban el maíz en sus
jardines, como una planta de adorno, y algunas veces sustituian á las plantas naturales caílas de maiz
artificiales, hecha¡¡ de oro, y que eran primorosas
imitaciones de la naturaleza.
Entre los mexicanos, la planta del maiz era un
símbolo en su calendario, y un adorno fúnebre en
sus sepulcros. En el Museo N aGional se conservan
todavía dos urnas cinerarias de barro, en las que
está realzado el maíz y las flores del Zempoax:ochitl.
Mist. Trolope alaba el buen gusto de algunos
arquitectos de Norte-América que han sustituido
las hojas de acant.o del chapitel corintio con las hojas y mazorcas del maíz, aprovechando así la belleza de esta planta para formar un nuevo estilo arquitectónico, peculiarmente americano.

II.
Historia del mai.:-.-Ori;;e11, de t1sta planta.-SU lrtu•
lacion al auft,;tw contineate:-Su pro_pasat:ion.

Es probable que los pueblos agricultores del antiguo Cól:ltinente, aquellos por lo menos cuya histo;

•

ria conocemos, no cultivaron ni conocieron el maiz
antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Los
que han pretendido sostener lo contrarie, no han
presentado hechos históricos, ni doctrinas de agrónomos antiguos de las que se pueda inferir que el
maíz era conocido antas del descubrimiento del
nuevo continente y de sus islas. Es de creer que
si los pueblos agrícolas antig110s hubiesen conocido
esta gramínea, la importm1cia de ella habría hecho
que prefu~esen su cultivo al del centeno y de la
avena, á los que el maiz es superior bajo todos respectos. Ni los árabes de Espm1a, que fueron los
agi·ónomos mas instrlúdos y experimentados de Europa, conocieron el maíz ni tuvieron noticia algm1a
de esta planta. Ebn-el-Áwan, árabe sevillano, en
su precioso líbro de agricultura, recogió cuantos datos y observaciones hal&gt;ian escrito ó habian comunicado por tradicion los árabes, persas y caldéos.
Pues bien, en esa obra de agricultura que tenemos
á la vista; en esa obra en la que no se ha omitido
hablar de ninguna de las plantas conocidas y útiles
al hombre, nada se dice del maiz, ni aun se menciona esta planta ú otra que con ella pueda equivocarse. (1) En lengua arábiga se llama el maiz ( segun Duchesne) dmtrah voumy ó du1·ra vwny. Oreemos que se le habrá dado este nombre por su semejanza con el dorrat, especie de panizo que cultivaron los árabes antiguos. .
Nada habla sobre el maiz el famoso agrónomo
Alonso de Hen-era; y sin duda que no hubiera
omitido tratar de esta planta si en su tiempo se hubiera conocido.
Cuando Colon descubrió elNuevoMundo,el maiz
se cultivaba en Haity y en este continente desde
tiempo inmemorial. iLos antiguos habitantes de
las Antillas tuvieron en algun tiempo comunicaciones con México! iLlevaron acaso el maiz de este
continente á sus islas, ó de ellas vino aquella planta, ó se halló silvestre en el continente y en las
islas!... ... No se sabe qué responder á estas cuestiones. "Cuando los europeos descubrieron la América, dice M:r. Humboldt, el zea maíz (en lengua azteca tlaolii, en la de Haity maíz, en quichua cara),
ya se cultivaba desde la parte mas meridional de
Chile hasta Pensilvania. Era tradicion en los pueblos
aztecas, que los toltecas fueron los que introdujeron en México, en el siglo VII de nuestra éra, el
cultivo del maiz, algodon y pimiento. Acaso estos
ramos diversos de agricultura ya existían antes de
los toltecas, y podria muy bien ser que aquella nacion, cuya grande civilizacion han celebrado todos
los historiadores, no hizo mas que darles mayor
extension con buen éxito. Hernandez nos dice
que los mismos otomíes, que eran un pueblo en-ante y bárbaro, sembraban maiz. (2) Por consiguien(1) Esta obra se titula: Libro de Agricultura. Su autor d Dr. Elln-elAuwm, smllano. Ha sido traducida. al castellano por D. José Antonio

B&amp;JJ.queri, y la primera y 6.nica edicion de Madrid se ha hecho en earacté-

res arábigos y en español en 1802. De esta obra plagiaron sus artículos de
agricultura los redactores de uno de los mas famosos ~ri6dicos de Europa.

Contiene esta. preciosa. obra cuanto sabian sobre agncultnra los á.rabes de
España, y cuanto habian escrito sobre esta ciencia muchos autores persas
y caldeos, cn.7.os escritos se han perdido para siempre. Abu-Zacaria Ebnel-Awan escnbia en el siglo XII de nuestra. éra,
(2) En la l e ~ otom! el maiz se llama. detha, el maiz ancho sic'dwlw,
el maiz fresco 6 tierno satha', el maiz.J!icado nine'detha, el maiz prieto botha,
la milpa. 6 maizal hu&amp;hi¡ (Vocalmlano del idioma otomí, por Fr, Joaqu.in

Up111Tepe1),

5

te, el cultivo de esta gramínea se extendia hasta mas
allá del rio grande de Santiago, en oh·o tiempo llamado Tololotlan." Parece que el cultivo del maíz
ha ejercido lma grande influencia en la suerte de
México desde la mas remota antigüedad. Probablemente las diferentes razas de hombres que vinieron á poblar este pais, cultivaban el maíz en las
comarcas en que descansaban de las fatigas de su
peregrinacion; y verosímilmente abandonaron sus
primeras poblaciones ( cuyas ruinas subsisten aún)
porque la esterilidad de aquellos climas no era á
propósito para el cultivo de una semilla, de cuyas
cosechas dependia su subsistencia. En las hermosas y antiguas ruinas de la Quemada hemos hallado, entre la argamasa de los edificios, olotes de
maiz que se pulverizaban al tocarlos. Oreemos
que en los escombros de edificios mas antiguos podrán hallarse aún algunos otros vestigios que comprueben la antigüedad del cultivo del maiz en
México.
A mas de la tradicion que ensefia haber venido
de la Asia los pobladores de este continente, y haber traído á él el maiz, hay algunos otros datos,"que
hacenmas probable esta opinion,sobre la queleemÓs
en el Ensayo político de Nueva-Espllliia, una nota
que por su interés y curiosidad copiamos á la letra:
"El Sr. Roberto Brown, cuyo nombre es de tanta
autoridad en las cuestiones de la geografía y de la
historia de las plantas, considera tambien el maíz,
el manioc, el capsicum (pimiento) y el tabaco, como plantas de orígen american&lt;I) · ( Botany of Congo,
pág. 50), al paso que Oawfm·d, en su excelente obra
sobre el Archipiélago de la India (tom. I, pág. 366),
cree que el Maiz, que tiene una denominacion ( que
no se la han dado los extranjeros}, es á sabe1' jagang
en malayo, y javanála en sanscrit ( Ainslie, Mat.
med. of Hindostan, pág. 218), se ha cultivado en este
Árchipielago, antes del descubrimiento de la América.
¡Habrán acaso traido los pueblos de la raza malaya
ó de la gran Polinesia, en los tiempos mas remotos
antes de la llegada de los europeos, el maíz y el
plátano de la Asia á la Améi-ica!.... El aislamiento
del género Zea y su gran diferencia de todas las ·
gramíneas que crecen expontáneamente, son unos
hechos muy notables.
"En el Asia oi-ientar continental, el maíz no tiene
nombre propio; en la lengua china se llama ya-chuchu, grano de chu, ó de ya (jade), 6 yu my (arroz
parecido al jade); en lengua japonesa, se llama nanbamhibi, ó granos de necubán, y 01"dina1iamente trigo extranjero; en manduh\is se llama aikha-clmchu,
granos de vidrio de color. En el grande herbario
chino que se titula: P1J11r-thsao-haclgm@, que se compuso á mediados del siglo VIII, se dice que el maiz
ha sido llevado á la China de los países occidentales.
(Nota manuscrita de Mr. Kl-apeotli.)
"Podia llamar la atencion el ver que el trigo, uno
de los cinco granos qne cultivaron los chinos, desde la mas remota antigüedad, se haya llamado en
su lengua con el nombre de maytsée, que casi corresponde á la pronunciacion de maiz; pero es necesario tene1· presente que la palabra maíz es una
corrupcion de mahi!!, usada solo en Haity ó Santo
Domingo, y que en las costas opuestas al Asia, los

1

'

�6

,

-..-

EL MEXICANO.

nombres de esta gramínea no tienen ninguna an~- las · plantas al entrar la prinrnvera. Todavía en
logía con el radical may. Entre los celtas y los li- tiempo del Sr. Alzate usaban esfa práctica, am1que
muy en pequefio, los indios de Chalco, y otros de
vonios, maise significa pan."
los
ah-ededores de México.
Intistiremos sobre este p1mto, porqu~ creemos
El
Dr. Hernandez cree haber descubierto en Mihacer algun servicio á las personas estudiosas, _reuchoacan
un trigo indígena. Mr. Humboldt es de
niendo en un solo cuerpo los datos mas cunosos
opinion
que
este trigo ( que aliora se cultiva de nueque hemos hallado sobre un objeto enla_zado con
las cuestiones relativas al origen de la pnmera po- vo en nuestro pais) es el triticwm compossit·um, ó tiigo de abundancia, que vino de Europa, y se hizo
blacion de América.
silvestre
en las fértiles comarcas de Michoacan. Lo
Se preguntará acaso: iPOr qué las tri1:&gt;us asiáticierto
es,
que los antiguos mexican_os no cultivaro~
cas que trajeron el maíz al nuovo continente, no
el
trigo,
y
que los espanoles conqmstadores descmtrajeron tambien el trigo y las demas cereales1 "Sudaron
su
importacion
por algun tiempo. Uu esclaponiendo, dice Mr. Humboldt, q_ue todos los homvo
de
Cortés
se
encontró
unos granos de ht preciosa
bres traen su ol'Ígen de un mismo tronco, acaso
cereal
enti·e
un
poco
de
arroz, y aquellos granos
podría admitirse que los americanos se han separafueron
los
que
se
sembraron
por la primera vez en
rado, como los atlantes, del 1·esto del génern humai\féxico.
Aun
cuando
despues
se importara oti·a seno, antes que el trigo se cultivase en el llano cenmilla
en
cantidad,
es
de
creer
que el trigo, que exitral de la Asia."
·ge
tantos
riegos,
no
se
sembraría,
recien hecha la
El D1·. Hernandez asegura háber hallado en Méconquista,
sino
en
los
hermosos
valles
de Toluca,
xico una especie de maíz silvestre; nosotros dudaCholula
y
Atlixco,
y
despues
en
las
fértiles
llanumos mucho de este hecho, por no haberse confirras
del
Bajío:
y
que
su
cultivo
no
llegó
á
tene~·
mado con las observaciones de otros botánicos:
grande
extension,
sino
cuando
se
comenzaron
á
Hernandez puede haberse equivocado creyendo
construir
las
valiosas
represas
y
acueductos,
que
que seria silvéstre el maíz que suele nacer y desarrollarse sin cultivo, y al que se llama comumnen- ahora admiramos en las haciendas de canipo, y sin
te' mostrenco. Este maíz degenera tanto, que apenas las que el cultivo de aquella cerea~ s~ria imprac~asemilla, y es muy difícil que su semilla pueda cable en la mayor parte .de la republica. El maiz
fué, pues, mucho tiempo despues de la conquista,
propagarse por sí misma.
Es, pues, dudoso todavía si el maíz ~s indígena la semilla que se cultiyó en México, en cantidad, y
de América, ó si ha sido traido de Asia al nuevo de cuyo producto dependia casi exclusivamente la
subsistencia pública.
continente.
Las cosechas de maíz debieron abundar extraorAl leer en los historiadores de México cuán grande era el consumo de maíz que hacían los mexica- dinarianiente desde que el arado se introdujo en
nos admira ciertamente cómo hayan podido recoger nuestra agricultura. Dos bueyes reemplazaron engr~des cosechas, cultivando aque~a semilla sin el tonces la fuerza que estenuaba á muchos hombres;
auxilio del arado, que nunca conocrero"?-. Se puede y una sencilla palanca y una reja sustituyeron c?n
formar idea de los I?rogresos á que ?ª~1a llegado la indecible ventaja, á los toscos insti·umentos de pieagricultura en Ménco, por la descnpc10n qu? hace dra, de madera, ó de cobre de que se habia usado
· Cortés de los alrededores de Cholula. "Esta ciudad, hasta entonces para el cultivo. Otra causa que indice, es muy fértil de labranza, porque tiene mucha fluyó en la abundancia de las cosechas fué, la fetierra, y se riega la 1;1ayor I?~e de ~lla. . . . Es la cundidad de tantas tie1Tas vírgenes y feracísimas
ciudad mas á propósito de vwrr espan?les que yo que los espanoles desmontaron para el cultivo. Por
he visto de los puertos acá, porque tiene algunos mucho tiempo estas tierras no exigiel'On abonos
baldíos y aguas para criar ganados, lo que no tienen para reparar su fertilidad, que parecía inagotable,
ningunas de cuantas hemos visto; porgue es tanta ni se esterilizaron con el incesante cultivo de una
la multitud de gentes que en e$ta parte mora, que misma planta; pero los bueyes, algunos anos desni un pahno de tierra hay que no esté labrada, y aun pues de la conquista, eran tan escasos, que en algucon todo, en muchas partes padecen necesidad por nos puntos, como en las inmediaciones de Zacatecas,
falta de pan." El cultivo del maiz he.cho á mano, ó se sustituyeron con cíbolos para la labranza. Ahora
con los toscos instnunentos de labranza de que ha nos parecería imposible poner el yugo á aquellas
cían uso los mexicanos, exigía mucho tiempo,mucho fieras. Sin duda, tambien, para no disminuir el nútrabajo y muchos brazos. Pero los indígenas mexi- mero de toros, los cíbolos se lidiaron en fiestas púcanos eran muy á propósito para estas tareas, pues blicas en Zacatecas, y quizá en oti·os puntos de
cultivaban algunas plantas, como el chile ó piiniento la Ni:levá-Espana.
Pasadas las atrocidades de la conquista, los esy otros solanos, con el ~mo esmero, paciencia y
prolijidad con que cultivan y prep~an el té_ l~s pañoles comenzaron á pensar en la necesidad de
chinos. Otro ejemplo de la constancia y labonos1- fomentar la agricultura. Poco despues del sitio
dad de aquellos indígenas en los trabajos agrari~s, de México, escribia Hernan Cortés á Cárlos V lo
es la cría de la cochina. Solamente con un trabaJo siguiente: "Todas las plantas de Espana producen
tan tenaz podian lograr que el maíz, cultivado sin admirablemente en esta tien·a. No haremos aquí
el auxilio del arado, diese suficientes cosechas para como en las íslas, en donde hemos descuidado el
un vasto consumo. En algunos puntos sembraban cultivo y destruido los habitantes. Una triste expela semilla del maiz en almácigas, que cubrían, en riencia debe hacernos mas prudentes. Suplico á V.
lo mu rigoroso del invierno, y de e.lli trasponian M. que mande á la ca.sa de contratacion de Sevilla,

EL MEXICANO.

7

que ningun barco pueda hacerse á la vela para este bolados. Asombra la grande extension de tierra que
país, sin cargar una cierta eantidad de plantas y se ha abierto para el cultivo del maíz. No obstante,
granos." A poco de haberse terminado la conquista por causas que expondremos en oti·o lugar, muchas
se asignaron á cada peon, ó soldado de infantería, comarcas de la república están continuamente ex18.856 varas cuadradas de tierra para el cultivo del puestas á sufrir los horrores de la hanibre y sus fumaiz, y una dobl~ exten~i?n á cada sol~ado de ea- nestas consecuencias por la escasez de maiz.
ballería. Pero la miprevisrnn de. los nnsmos espaLuego que esta P.lanta se descub1·ió en el Nuevoñoles hizo que se diera á la explotacion de las ininas Mundo, se comenzó en Europa á hacer ensayos para
una injusta preferenoia sobre la agricultura. Esto el cultivo del maíz. En Espafia fué donde se conoera aument!!,r el consumo de granos, disininuyendo ció primeraniente. Colon, á su regreso del nuevo
al inismo tiempo la poblacion agríeola, los capitales continente, la primera vez que se presentó ante la
dedicados á la labranza, y por consiguiente las co- reina Isabel, le regaló granos de maíz, raices de lfiasechas. Sucedió, pues, lo que era inevitable; que el me y Camote. Pero mucho despues fué cuando se
pais sufriese terribles escaseces de maíz, y que des- comenzó á culti'var el maíz en la Península. Al p1inde entonces hasta ahora, rara vez se haya logrado cipio se destinó exclusivamente para los animales.
acopiar suficientes granos para el consumo de al- En el dia sé cultiva tambien para alimento; se siemgunos anos. Los p1imeros empresarios de minas su- bra de secano en algunas·provincias como Galicia,
frieron muy pronto las consecuencias de aquella im- Astmias y Vizcaya, y en oti·as de regadío. En las
prevision: la agricultura no podia proveedos siempre islas Canarias se ha propagado mucho el cultivo del
de todo el maiz y forrajes que necesitaban para sus maiz. En la Habana las cosechas de aquella semilla
empresas. Como los indios pagaban el tributo en no bastan 'p ara el consumo. En Italia se inti·odujo
maíz, el gobierno espanol previno por una ley de el cultivo del maíz por el afio de 1560; despues se
Indias, y por las Ordenanzas del Mar4ués de Mon- generalizó en todos los paises meridionales de Entes-Claros en 1(&gt;06, que el maíz colectado de aquella ropa; se siembra ya en la Sii-ia y en Egipto; en la
pension se vendiese á los mineros á justos pr~cios. ¡ China se introdujo su cultivo desde el siglo XVI.
Parece que esta disposicion no tuvo efecto por mu- Tambien se cultiva ya en la India, y se puede asecho tiempo, pues segun refiere el Sr. Gamboa en gmar que en el dia, la siembra del maíz se ha ·gesus Ordenanzas de minería, los inineros pedian á neralizado en todos los pueblos agrícolas cuyo clima
p1incipios del siglo pasado, que lo~ vireyes y go- no es excesivaniente frío. Sobre todo, en Francia es
bernadores les favoreciesen é hiciesen dar los maices en donde se trabaja con el mayor empefio en fornende los reales ti·ibutos á precios justos; alegaban que tar el cultivo del maíz; los botánicos mas distinguiasí se babia practicado anteriormente; pero que des- dos se han ocupado en el estudio de esta planta; los
de que los indios pagaban en dinero el tributo del mas grandes hombres de estado han estimulado á
maiz, ya no se daba á los mineros; "y la carestía de su cultivo; 'las sociedades agrarias han ofrecido preesta semilla (añaden), de la que se hace pan l, be- ¡ajos á los agricultores que hagan experiencias sobre
bidas en las Indias, suele ocasionar no leve cmdado el cultivo del maiz, y á los escritores que se dediá los vireyes, como. lo hemos visto en mas de una quen á examinar este importante ramo de industi-ia
ocasion."
agraria. El rey actual de los franceses ha. hecho
En efecto, la carestía del maíz, no obstante los cultivar el maíz con buen éxito en su parque de
progresos que hacia la agricultura, fué muy fre- 1 N euilly, y al inismo monarca ha dedicado Mr. Ducuente en este pais, y lo han sido tambien las epi- chesne su Tratado del maiz, una de las obras mas
demias y mortandad, que aquella calainidad produce cmiosas que par¡¡ escribir esta memoria hemos consiem.Pre. La hambre mas desasti·osa que ha sufrido sultado.
México ha sido la de 1786, que provino p1incipal(Continuará.)
mente de la exti·emada sequía que se sufrió en 1784,
y de la helada extraordinaria que el 28 de Agosto
N0111BRA111IENTOS.
del inismo año desti-uyó las sementeras de maíz. Se
calculan en mas de 300.000 las víctimas de aquella
Para la fonnacion del Tribunal Supremo del Irncalainidad, y de las enfermedades que le sucedieron. perio, han sido hechos los siguientes con fe&lt;:ha 1~
Despues han sido notables por la escasez y carestía del presente:
de maiz, los anos de 1790, 1828, 1836, y no poco el I Presi&lt;knte: D. Teodosio Lares.
1
de 1841.
·
Vicepresidentes: D. 4ntonio Maxía Salonio yiD. Urbano Tovar.
El cultivo del maiz ha progresado de tal suerte
M111Jistrados: D. 4ntonio Moran, D. José Rafael Insunza,D.
1
' li
h
d
Juan Manuel Femandez de Jáuregui, D. Manuel Garcíi;i. Aguiren a repub ·ca, que se puede asegurar aberse u- re, D. Ignacio Boneta, D. Juan Manuel Olmos, D. José María
plicado la siembra de esta semilla respecto de la que Romero Diaz y D. Mariano Dominguez.
.
se hacia á mediados del siglo anterior. No cabe duda
Supernumerarios: D. Marcelino Castañeda, D. Juan B. Loen que la explotacion de minas ha influido mucho zano y D. Mariano Hierro Maldonado.
Procurador general,: D. José María Regil.
en México, en 1os progresos del cultivo; pero seria Abogado general: D. Tomás Morán y Crivelli.
conveniente exaniinar si es mayor que aquella venJi
d
taja el peijuicio que la minería ha causado á la agriPara la orn1acion el Tribunal Superior del Decultura, distrayendo los capitales de las empresas partam,ento del Valle de México:
·
di sm1m~yen
·
do 1a poblacion,
·
·
do a1 Presidente:
D. Teófilo Marin.
agranas,
pnvan
Viceptesidenle: D. Mariano Oontreras.
cultivo ele muchos brazos útiles y laboriosos, y en
Magistrados: D. Pedro Gonzalez de la. Vega, D. Manuel Rofin, destruyei;Ldo por todas partes lQll boiques y ar- berto Sansores, D. Jesus María Aguilar, D. José María Rodri1

•

•

�MEXICO:

Tomo I,

•

JUEVES

11 DE ENERO DE 1866.

Núm, i,

EL MEXICANO.

8

físico conduce al juicio sobre el estado de BU civiliza.eion: la de
nuestro pais es juzgada. desventajosamente á _primera vista por
el estado de incuria y de abandono en que vive en lo general
nuestro pueblo, y por el número crecido de individuos que c?n
mengua del decoro y de la aptitud que tienen para el traba¡o,
prefieren. vivir de la caridad pública .
Mucho ha ganado, ciertamente con la indep_enden.cia, el aspe~Para la administracion de justicia en piimera ins- to de nuestra poblacion; pero nosotros desearmmoa ve~la sustituir algunos residuos de BUS tfajes y costumbres colornales, con
tancia en el Departamento del Valle de México:
otros de la época, que si ~ien la crearia mayores necesidad':5, la
TRIBUNAL DE PRIMERA INSTANCIA.
estimularla y pondria tambien en aptitud de cubrirlas. V esttr de
pieles
como nuestros labradores y vecinos del campo, es decoroPresüknte, D. Ignacio Solares.
so y adecua.do á la estacion variable del clima, y es prote~r el
Vicepresidente, D. Francisco de P. Marin.
, .
,
JWUJes: D . .Antonio Rebollar, D. Pedro Covarrub1as, D. Car- consumo de una de las industrias nacionales; pero en las ciudacl ,s, el uso del calzan y de la fraza.da, y la s:upresion ~el ca1?,ado,
los Saavedra y D. Agustin Fernandez Gutierrez.
Supernumerarios, D. Joaquin Eguía y Lis y D. Alejandro os uno de los lunares que mas afean nuestra fisonorma social.
Los municipios deben cuidar dé' mejorar los usos del puebl~.
Gomcz.
extirpar la vagancia y reducir á la mendicidad é. buenos hospiJUECES DE INSTRUCCION DE LA ÜAPITAL.
cios.
Para lo civil, D. Joaquín Escalante, D. ,Mi~el Rendon Penicbe, D. Cristóbal Poulet y Mier y D. Jose Mana Mir8!'1entes.
VISITADORES IMPERIALES.
Para lo criminal: D. Pedro Sanchez, D. Emilio Subiaga, D.
Anastasia Cornejo y D. Dionisia del Castillo.
Hé aquí una de las instituciones quo _en_ cuanto ~e dirjgen á
JUECES DE INSTRUCCION FOR.A.N.EOS.
inquirir las necesidades de los pueblos, a orr sus qu.?Jªª y ~ pr~pQner los medios de remediar aq~e~as Y. de hacer.ª es~s JUStiPara el Distrito de Chalco: D. J. Chavez Ganancia.
cia, nos parecen 1m adelanto ad~~tra.tivo, que bien s1~tcmado
,,
de Cuaiditlan: D. José Subieta.
y desempeñado por hombres mteligentes, probos, anugos del
,,
de Otumba: D. Ramon Montano.
,,
de Texcoco: D. Mauro Femandez de Córdova. pueblo y conocedores de las exigencias locales, podrá ser muy
útil y acarreará. grandes ventajas en favor de las clases desva.,
de Tlalnepantla.- D. Cárlos Franco.
lidas.
,,
de 71al,pam: D. Luis del Villar.
Sabemos que el Gobierno ha nombrado alguno~ de aquell~s
.Abogados generales en el Tribunal de primera instancia: D.
funcionarios, para qu~ se informen sobre las queJas de despojo
Luis Rivera. Mclo y D. Luis Mora y Ozta.
de tierras que algunos pueblos ~an elevad.o al Soberano_; Y q,_ue
Para la formacion del Tribunal Correccional en ese juicio informativo se ha verificado con toda moderac1on, imparcialidad y rectitud; que él favorece á los derechos de_ esa clael Depai:tamento del Valle de México:
se desvalida y mal patrocinada hasta hoy, y que el Gobierno del
Tmmrn.AL CORRECCIONAL.
Emperador tiene la firme resolucion de hacer efectiva la. garantía de la propiedad en favor de los pueblos, restituyéndolos en
Presidente: D. Manuel Flores Heras.
cuanto hayan sido despojados.
Vicepresidente, D. Manuel María de la Sierra.
Jueces: D. Manuel Florea Alatonc, D. Jesé Cordero, D.Jorge Perca y D. ·Tibnrcio Gasea.
.
.
EL DIA DE AÑO NUEVO •
.A/){)gad-0 general de! Tribunal Correccumal: D. Francisco Belderrain.
La supersticion no~ ha trasmi~~o como dign?s de toda fé, l~
Para la formacion del Trib1111al supeiior de J us- mas vulgares y autonzadas trad1c1oncs ae los tiemp~s. de barba;
rie que no 1·esisten n1 exámen de la razon y de la c:r_i~ca; pero a
ticia do Tulancingo:
las que tampoco resiste la imaginacion por el prestig¡o que en
Presidente: D. Manuel Sanchez Hidalgo.
ella ejerce todo lo que se le represe?ta. como sobre lo n~tural y
Magistrados: D. José María Licea y Borja, ~- Mariano Ro- maravilloso. El din de año nuevo eJerce en las almas débile,s una
clriguoz Veytia, D. Mariano Solórzano y D. Felipe Meudez. · decisiva. influencia en el destino del }10mbre, segun la primera.
SU,pernumerario: D. Ignacio Nieva.
imprcsion de sus sentidos, ú el primer objeto que l~s impresio•
P.rocurador general: D. Antonio Maria Vizcaino.
na: nada mas caprichoso y vulgar que este augnno en que ~l
Para la formacion del Tribunal Supeiior de Jus- primer dia del año ejerce la misma influencia sobre la humamdad que los otros 364, ~ los cuales se deja pasar indiferentes é
ticia de Tasco:
·
inofensivos para el destino del hombre.
Presidente: D. Ignacio Mier y No riega.
.
.
MOQistrados: D. Refugio de la Vega, D. Felipe Rubiiio.. D.
José Urbano Labin y D. Manuel Muñoz.
BIBLIOTECA POPULAR.
Supernumerario: D. José Ignacio Guerra Manzanar ea.
Procurador imperial, D. Luis Orozco.
Es digna de imitn.rse y repro~ucirse_e:1-tren?sotros_la. cire~ar
que co1Te inserta en el "Iloletin admimstrativo. de mst1;11c_c10n
Para la formacion del Tribunal Supeiior de Jus- pública,"
en Francia, en que se previene la creac10n de b1?li?teticia de Toluca:
cas populares en aquel Imperio, á fin de levantar los conocnn1en·
Presidente: D. Pascual Gonzalez Fuentes, actual Prefecto.
tos populares á la altura de las clases me_nos acomod~das.
MOQistrados: D. José Maria Gonzalcz de la Vega, D. MariaCreemos que mas _necesita nuestro naciente Impor10 de velar
no Olaez, D. Dionisio Villarello y D. José García Aguirre.
por la ilustracion de ese pueblo que no abuncl?' mas que e_l fi:an•
ces en civilizacion, y que sin embargo constituye la pnnc1pal
Supernumerario: D. José María Legorreta.
Procu,rculor imperial: D. Pedro Ruano.
fuerza y garantía de estabilidad de los gobiernos.

guez Villanueva., D. Antonio Buc~~li, D. _José Raimundo Nico.
lin, D. Antonio Aguado y D. Felict.ano Sierra y Roso.~
Supernumerarios: D. Manuel Fernandez Leal, D. V1_ctor Co.
varrubias, D. Nicolás Pizarra Suarcz y D. Cayetano Rivera.
Procurador i1nperial: D. Mariano M~edo.
.A/){)gado general, D. Miguel Buen Romero.

VARIEDADES.

TERREMOTO.

Se ha sentido uuo el clia 2 á las seis y diez y siete minutos d_e
la tarde¡ su dnracion fné de quince á veinte segundos; . el _moviADELANTAMIENTO POPULAR.
miento fué de trepidacion al principio y despues de oscilaeion de
Tienen los pueblos, lo mismo que los individuos, su fiaonomfa Norte á Sur.
particular, que sirve para clasificarlos cu diferentes razas y en
J. N. SAllORIO.
los diversos tipos de pei:feccion relativa, 'que se a.tribuyo al color
de la piel, á la delicadeza de las formas y facciones, y en gene• MEXICO:-l:MPR:ENTA llll'EJUAL,
mi á la belleza física ele! individuo. En los puebloa, el aspecto

•

Est-e periódico saldrá á lnz los
Domingos y los Jueves. El precio de suscricion es el de do~ rea.
les al mes. Los números sueltos
valen una cuartilla. Las suscriciones se reciben en la Capital,
en el despacho del "Diario del
Imperio.'' Bajos de S. Agu.st-in
n6m. 8; fuera, por los eorrespon•
sales del mismo Diario.

BL 1mc110
Pe1.·iódico biseman~, dedicado al Pueblo.

EDITORIAi,.
Hemos dicho en la introduccion de la presente
publicacion, que no era el estímulo de la gloria que
gana el nombre de un escritor erudito, concienzudo
y popular, ni el aliciente del lucro que se obtiene con
el comercio de las ideas y de las pasiones políticas
halagadas, y que ha sido el espfritu dominante de
la prensa durante los tiempos aciagos de nuestra
sangrienta 1·evolucion, el móvil que ha puesto la
pluma en nuestra mano, aventurándonos en la carrera desconocida para nosotros de escritores públicos; tampoco hemos querido abrir discusiones
estériles sobre mateiias abstractas, que tanto se
prestan á la controversia como á la irritacion de
las susceptibilidades y de los resentimientos políticos, encendidos aún y atizados dia á dia por lo
que se llama la prensa de oposicion. El pueblo,
poco ó nada gana en esos combates literarios, si
este nombre merecen las rudas y descorteses diatrivas con que en lo general se mantiene la polémica entre los escritores de diferentes parcialidades.
El pueblo, cuando menos, escaso de los conocimientos que preparan el criterio para determinarse
por tal ó cual teoría política, adquiere cierto escepticismo que no lo conduce, estraviando su buena
índole y sentido, sino á las mas estraviadas conclusiones, al indiferentismo con que discurre .entre
las mas incoherentes y extremosas tésis sobre formas de gobierno, sobre el méiito administrativo de
los gobiernos mismos, y sobre las ventajas positivas
y mateiiales que unos menos que otros deben proporcionarle; abnegacion que constituye uno· de los
_ nobles caractéres resaltantes de nuestro pueblo,
pero que degenera en desfallecimiento y abyeccion, y termina por la abdicacion de ese hermoso
conjunto de derechos que se llama la soberanía nacional, y de la unidad y virilidad para sostenerlos,
que se llama el espíritu público, desde que aquella
y estas palabras mágicas no se han pronunciado ·á
sus oidos ni resuenan en ellos, sino alternadas con
el estruendo del cañon que ha baJ.Tido en las ·calles
y en los campos laS' masas numerosas de ese mismo pueblo cuyos derechos santos se profanan, cuyos intereses se invocan, y cuyas quejas y lam,entos van perdiendo de intensidad, á medida que los
que de ellos se han servido para alfanar la distancia del poder, han subido á él lo bastante para no
escuchar las desgracias á que antes se mostraran
tan sensibles.
Creemos con toda conciencia, y lo mismo que
nosotros afirmará cualquier espectador imparcial
de nuestros cambios políticos, que todo ese juego
de biillantes voces que constituyen la escuela de
nuestros agitadores políticos, de los que modesta-

Se puhHcatán gratis los remi•
tidos q_ue tengan por objeto el
fomento de lag ciencias 6 las artes, 6 que sirvan para instruccion
del pueblo.
Por precios convencionales, so
insertará.u avisos que t.engan las
mismas cualidades.

mente se llaman á sí mismos directores de la opinion y sus naturales inté1pretes, ha carecido hasta
de variedad y de originalidad en sus teorías, y se
ha reducido á la vulgar seduccion de imposibles
utopías y de risueños panoramas que representan
en lontananza siempre, la felicidad individmi,l, la
fraternidad y la cordialidad de los asociados, y la
prosperidad pública y la dicha universal; ilusiones
siempre perdidas; esperanzas siempre defraudadas,
y seguidas siempre de la prosáioa realidad y de la
penosa y desesperante práctica de las mismas decepciones; idénticos vejámenes y extorsiones; iguales
injusticias y la misma corrupcion para el pueblo.
Dígasenos, si no, ¡quién de nosotros tiene la conciencia de haber llenado con fidelidad, ilustracion
y lealtad, el mandato del pueblo? ¡,Quién se ha creitlo .ú;itima y realmente su mandatario, despues de
haber asistido al ludibrio de las manipulaciones
electorales que dieron el contingente del mayor
número á nuestros con,,o-resosl ¡Con cuánta paridad
y con cuán idéntica ¡w.alogía puede decirse de nuestros profesores de política y de nuestro neófito y
dócil pueblo, lo que un eminente publicista y literato frances ha dicho de los demagogos y del pueblo de Paiis e~ la jornada de 1849! "Esos hombres
son los que bajo todos los. gobiernos, monárquicos,
constitucional.es ó republicanoij, no pueden soportar
el yugo de ninguna ley, ni aun de aquellas hechas
por ellos mismos: ellos son los que prometen á esos
valientes obreros sin mala intencion, pero sin luces,
que prestan dócil oído á los comunist!1S y socialistas, rehacer ep. tres días la obra de la sociedad perfecta, obra que Dios y la naturaleza no han hecho
en seis mil años; y ellos por fin hacen sus cómplices
involuntarios, de esos miles de trabajadores menesterosos, acumulados en las grandes poblaciones; esas
manos que pertenecen al país y á quienes impiden
los demagogos ganar honradamente su vida, y que
por ociosid:,id y por miseiia constituyen la fuerza
disponible de las facciones, que estúpidas ó perversas le.s impiden de intento consagrarse al trabajo."
El símil ser4t perfecto, y acabada la descripcion de
nuestras asonadas, si el pueblo en ellas no fuera
como es, la víctima sie¡npre pasiva de nuestras s1u1grientas teorías y de nuestras in.saciables ambiciones; si no niera de continuo arrastrado á los mas
deplorables excesos, obliga.do á verterá toJ.Tentes su
sangre en la lucha de intereses privados, sobre los
ca.mpos que debía cubra de sudor para fecundarlos
en su provecho.
Y no se diga qµe los que así esciibimos hoy, sa,crificamo.s algo á la situacion, por efecto de la metamórfosis en nuestro ser y de nuestro sentir: hasta
dop.de alcanzó el débil eco &lt;).e m\estra voz, resonó
siempre como una protesta COI\tm el abuso que del

•

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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