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-16 - ------------·------------LA ILUSTRACION MILITAR

1

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REV·IST A
LITERARIA, CIENT1FICA Y ART1STICA.
AÑO IV

MADRID, FEBRERO DE 1883

TOMO 2.º-NÚM. 2
.

l~CE~DIO DEL ID~JSTERIO DE LA. G-UERRA.-ESCAL!:RA DE LA DIBLIOTECA.- CO?&gt;'DUCCION DE UN IIERIDO

LA ILUSTRACION MILITAR

Esta Agencia se encarga tambien de la abricacion de
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legítima la que como ta 1 se vende á medida en las cac'1a"erías como re~ibida directamente del manantial, pues toda
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Prescindiend9 por completo de pomposas fea.ses y ofrecimientos, esta casa se remite ni juicio que merezca á los
que nueva¡nente y en lo sucesivo la honren con sus órdenes.

SUMARIO.

MADRID.-Est.ab. ti1io-litográflco, Real, 1

LA ILUSTRACION MILITAR.
DIRECCION Y ADMINISTRACION: ALMIRANTE, 2 QUINTUPLICADO.

G1iAUADOo.- Excmo. Sr. Teniente Gcncml D. Antonio
Ros ele Olnno, m:1r,¡u1;~ de Guacl-cl-Jclú.
Arsennl de 1:\ H :Lbanu. - Operacioncs practicada,; para
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EL PAGO ADELANTADO

EXC:MO. SR TEN~TE G~ERAL
D. ANTONIO ROS DE OLA.NO, ?.l.l.RQU.ÉS D.E GU.A.D·E L•JELÚ

(

�SUMARIO
TnTo. -Orónica.-La batalla. de Vitoria, por D. Andrés Borre10.-Explieacion de los grabad08.- Un vi~e por Marrueoos,
por D. Emilio Bonelli.-Poesfa: Al eiéroito espa.ñql, por el
Oficial-Médico de Sanidad Militar, D. Federico Parrelio YBa.•
Uester08.-EI ejército de Filipinas, por el Capitan de infanterla.
D. Valentin Gonza.lez Serrano.-EJ mártir del deber, por el Co•
mandante de ín1enier08 D. Cástor Ami.--Obras recibidas.Charada, por D. J . Milans.-Advertenoias.-Anunoios.

--~

CRÓNICA
EXTERIOR

•

Ante los sucesos que se desarrollan en la vecina
República hay que hacer una franca y explícita confesion; el mundo en general, y los hombres políticos
en particular, se han equivocado de un modo lamentable. J uzgábase desde la catástrofe de Sedan que
el bonapartismo quedaba herido de muerte, y que su
postrer aliento babia sido exhalado con el del desven•
turado príncipe heredero del tercer Napoleon; pero
no resulta así. El partido imperialista existe y se
muestra vigoroso hasta el punto de que un solo documento suscrito por su Jefe, y dado á los vientos de
la publicidad, es suficiente á poner en inminente peligro las actuales instituciones de la Francia.
Esto corresponde deducir en buena lógica de la actitud de algunos Ministros y de las Cámaras. A pesar de las baladronadas de Cassaignac, propias para
deslumbrar no más al vulgo de los débiles; á pesar
de las intemperancias de Cuneo de Ornano, es lo
cierto que los hombres pensadores no tomaban
para nada en cuenta la siguificacion de los fraccionados restos del bonapartismo; los alardes de sus
partidarios no hacia.u revivir los olvidados recuerdos
de Magenta y Solferino; estaba reservado á los _!'.e•_
publicanos dar aliento, con la persecucion, á una causa exánime, y llevar una nueva preocupacion al país.
Un proceder tan impolítico fué denunciado por el
General Billot, con la energía propia del hombre
honrado que, sobre las conveniencias departido, pone
el interés de la Nacion; otro miJitar, el Almimnte
J aureguiberry, Ministro de Marina, hizo causa comun con el de la Guerra.
La proposicion LoclU'oy-Ballue, fórmula ele transaccion, envolvia una gran injusticia , y tampoco podia ser aceptada por estos dos l'tlinistros: Billot la
rechazó tambien, empleando un lenguaje tan leal
como enérgico al discutirla en el seno de la comision.
Examinando este difícil asunto bajo el aspecto
militar, es decir, sin discutir personalidades, y estimando con levantadas miras sns ventajas ó inconvenientes para la fuerza armada, el General Billot
se hizo cargo del efecto fatal que produciría en las
filas una ley que priva á los príncipes de empleos
conferidos dentro de los reglamentos, y expuso, como
argumento de fuerza, que en una democracia rodeada en el exterior de peligros, y en el interior amenazada por la anarquía, la disciplina del ajército es el
escudo más inqueb1-antable, y la disciplina recibit-á
un golpe mortal al atacar el principio inmutable de
la propiedad que los empleos militares representan.
Este proceder del ex-1\Iinistro de la Guerra, se ajusta exactamente á los preceptos de justicia y honor, y
merece los aplausos de cuantos visten el uniforme
militar, por esa solidaridad que existe entre las instituciones armadas de todos los países. La proposi•
cion Fabre, presentada despues, nada resolvía en
favor de las ideas sostenidas por el General Billot,
y en el fondo e1-a aun más incompatible con el espíri•
tu del ejército. Si las Cámaras la convierten en ley,
parodiando los procedimientos de la Convencion, á lo
que no es probable asienta el Senado, vendrá á resultar que mientras todos los ciudadanos disfrutan
en Francia de completa libertad para manifestar
sus ideas, los descendientes de las familias que han
reinado allí, viven 'sujetos á un odioso régimen preventivo.
No cabe negar, sin embargo, que la division es
grande en el país, que el malestar y la inquietud se
acentúan en términos de comprometer gravemente el
órden público; pero de aquí á que las conspiraciones
monárquicas de qne nos hablan con tan lúgubre tono
algunos periódicos traspirenaicos, puedan tomarse en
serio, hay todavía gran distancia que recorrer.
Más peligro ofrecen hoy para la república francecesa los trabajos de los comunistas; esas excitaciones
á las masas que, tras de repetir la conocida frase de
Prudhom, recomiendan el empleo constante del revólver y la dinamita, como únicos medios de realizarla; y todas esas utopías de la Internacional que
alimentan la ignorancia del vulgo á ciencia y pa-

ciencia del Gobierno, con escándalo é indignacion del
pueblo trabajador y honrado.
Además de los inconvenientes expuestos Y de la
injusticia notoria que las proposiciQnes pres~ntadas
envuelven es axioma universalmente reconomdo que
las persec~ciones fomentan las doc~rinas más que las
predicaciones, y una ley de_ excep~1on es ~a pers~cucion vergonzante que, sm ocasionar g1aves perjuicios á los que son de ella objeto, les p1:op?rc1ona
en cambio la conmiseracion y el respeto publico.
El General Tbibaudin, sucesor de Billot, será ~l
encargado de hacer cumplir la ley contra los prínc1cipes, si llega á votarse y ser apro?aga_enel Senado,
y entonces t~mdremos ocasion de discutir su personalidad y cualidades, tarea de que, ádecir verdad1 suponemos nos ha de dispensar el alto Cuerpo, á Juzgar
de su actitud en los momentos actuales.

19

LA ILUSTRAOION MILITAR

LA ILUSTRAOION IILITAR

18

Entre las noticias que periódicamente nos llegan
de las repúblicas hispano-americanas, hallamos, con
frecuencia algunas que en nuestra cualidad de hermanos de los habitantes que pueblan aquellas privilegia.das regiones, nos producen satisfaccion vivísima pues revelan á los ojos del mundo que la Améri~ latina camina con firme planta á un porvenir
de bienestar y esplendor.
La república argentina ofrece un ejemplo admirable; bajo la prudente admini~tracion_ del General
Roca la industria y el comercio adqweren un desarrollo portentoso; la paz que allí se disfruta atrae
los capitales extranjeros, y con tan importante elemeqto, se explotan ventajosamente veneros de riqueza que aµtes yacian abandonados. •
Méjico continúa disfrutando de un período igualmeiite beneficioso. Como testimonio del gran progre•
so realizado en las costumbres, y del respeto que se
profesa á la ley, dice un perió~ico Norte-Americano
qne el viajero que se aventur~ solo y sin guia en el
interior del país, ó cruce desde Veracruz hasta Acapulco, sólo hall&amp;rá ocasiones de felicitarse por haber
realizado una expedicion que no hace mucho tiempo
hubiera sido locura intentar, sin ir escolta&lt;lo por una
colUJlllla.

La estancia en Viena del l\Iinistro de Negocios
extranjeros de Rusia, se prolonga lo _bastante para
excitar la curiosidad de la prensa italiana..
•
Ha.y en estos momentos tantas nubes aglomeradas
sobre el cielo de E1uopa, que en va.no se pretende
descubrir, cou la observacion y el cálculo, la direccion de las corrientes que las impulsan.
Lo que hoy parece punto averiguado, resulta mañana vana ilnsion de los sentidos, y en esta larga
Del Perú y Bolivia no puede decirse lo propio·
cosecha de desengaños, los hombres de Estado pierden
ínterin no se llegue á un arreglo con Chile, la situael rumbo con frecuencia.
cion de aquellos dos países no podr.i normalizarse, y
¿Adónde vamos?; esta pregunta se lee á cada
instante en las columnas de la prensa extranjera; la solucion no se ve tan próxima, á pesar de las ofiteniendo cada cual un pensamie1tto _y una opinion, los ciosas gestiones de los Estados-U1údos.
disimulan ú ocultan, y es muy raro hallar algo ex•
INTERIOR.
plícito ó terminante; conducta que obedece al temor
En honor del Príncipe Luis Femando de Baviera,
general de avent1m.1.r un paso en falso . .
En tal situacion, lal' confe1·encias que celebran el prometido esposo de la bella lnfauta D.a Paz, veri1\Iinistro de Negocio¡¡ extranjeros de Rusia, y el Pre- ficóse el domingo 28 del pasado una gran parada en
sidente del Gobierno Austro-húngaro, dan materia que tomaron parte todas las tropas de la gnarnicion
que comentará la prensa ext1-anjera, y la hacen lle- de Madrid y sus cantones, presentando un total de
gar en el terreno de las conjeturas, á las más extra- 19 batallones, 20 escuadrones y 100 piezas de artivagant.Ps suposiciones; sólo el Deutclte Zeitung de llería.
Viena desliza. una indica.cion que puede dar alguna
En los tres dias siguientes tuvieron lugar las maluz en el asunto. El periódico ·austriaco dice que el niobras anunciadas con el mismo fin, concurriendo el
Danubio inft:l'ior tiene para el Gobierno de Fran- lúnes y miércoles los regimientos de caballería
cisco José la misma importancia que el Canal de Reina, l\Iontesa, Pavía, Princesa y Villarrnbledo, y
Suez para Inglaterra, y que el pensamiento domi- el martes los de artillería Lo, 6.o y 7,o montado.
nante en Austria es asegurar la libre navegacion de
Ejecntáronse las maniobras bajo la inmediata di•
aquél rio, única vía disponible para el comercio con reccion de S. M. el Rey, y á presencia de la familia
Rusia.
real, agregados militares extranjeros,y de gran núA tal anuncio responden Sérvia y Rumauia in- mero de curiosos, entre los que podian contarse muvocando razones entresacadas de los tratados; pero chos Oficiales de otras armas é institutos.
como esto no basta para amparar el derecho, el Rey
Pasada la oportunidad de ciar un extracto de las
Cárlos, secundado por su Gobierno y por el patrio- diferentes evoluciones que se verificaron, sólo hatismó de las Cámaras, activa los armamentos, y se r emos constar que todos los cuerpos demostraron
prepara á toda eventualidad, mientras por el cami• cumplidamente su ia;truccion y el buen espíritu de
no de las alianzas robustece su poderío y pone en sus distintas clases, lo que es verdaderamente de addefensa los intereses de su pequeño estado:
mirar, dado el poco tiempo que el soldado permanece
en las filas y la escasa atencion que se presta entre
Una importante modificacion acaba de vel'ificarse nosotros á estas grandes prácticas.
en la Caballería rnsa. Por un ukase imperial publi.
cado recientemente, catorce regimientos de lní.sares
U n9 de nuestros diputados militares, el General
y otros catorce de hulanos se han transformado en
dragones, constituyéndose, con los cuerpos existente D. Antonio Daban, presentó el mes pasado en el Conde este instituto, catorce divisiones, formada cada greso una proposicion de ley, que diólugar á una importantísima discusion, y en la cual halló forma de
una con tres regimientos y 11110 de cosacos.
La fuerza de cada division es de 2.56ti hombres y clemostrar sus vastos conocimientos, á la par que su
12 piezas de artillería; 1.392 soldados por division aplicacion é interés en pró de nuestras instituciones
armadas.
pueden emplearse para combatir pié á tierra.
Proponía el General que los ejércitos de las proDe estas divisiones, cinco se han situado en la
frontera alemana, cuatro en la austriaca, y una en la vincias de Ultramar se organizaran con una mitad de
rumana; estableciéndose las cuatro restantes en re- soldados procedentes de la Península, bajo las bases
serva y dispuestas á apoyar á las de priméra línea establecidas hoy, y la otra ele hijos del país,. sin distincion de razas.
en Romny, Tschujeno y Elisabethgsoald.
Al discurso del Sr. Daban, elocuente y persuasiPrescindiendo de la significacion de este hecho,
políticamente considerado, hay aquí una cuestion mi- sivo, contestó el Sr. Ministro de Ultramar que adlitar muy importante, cnyo estudio nos permitimos mitfa en principio la doctrina sustentada por el orarecomendar á nuestros Oficiales de Caballéría: las dor; pero que consideraciones económicas ypoliticas,
ventajas ó inconvenientes que puede r eportar el em- relacionadas con la integridad nacional, le obliga•
pleo en la guerra moderna de estas tropas mixtas, ban á hacer un estudio profundo y detenido del
punto que se presta á un ámplio y detenido exámen. asmito, antes de adoptar ningun partido definitivo.
Sea ó no aceptada la proposiciou, cumple alabar
No es la reforma anterior la única que se lleva ac- la iniciativa del General Daban, y telicitarnos de
tualmente á cabo en el ejército moscovita. La Infan- contar en el Congreso con un defensor tan celoso de
tería y la Artillería han recibido un aumento consi- nuestros intereses, porque en beneficio del Ejército
derable que eleva su contingente, en pié de paz al habia de redw1dar la ley propuesta, y estamos segunúmero de 1.548 batallones; la Caballería re~e
ros que esta consideracion no ha sidq la que menos
despues de la nueva organizacion, 1.294 escuadrones; ha tenido en cuen~ @11lfi.tofalredactarla.
y sumando la fuerza de estos cuerpos con la que
darán los cuadros de reserva al ser movilizados el _,):~üemos á
vista el cuadro sinóptico del nuevo
Czar reunirá á sus órdenes la enorme cifra' dA 1&gt;1an de estudios de la Academia de Estado Mayor y
2.302.000 infantes, 426.000 caballos y 3. 772 r·· 0 _ la notable memoria qne_se acompaña al mismo, y que
nes de campaña, el dia que la paz de Eurr a llegue ha sido redactada por una comision de Jefes y Ofiá turbarse.
ciales del Cuerpo.

ia

r

Sin tiempo ni espacio para dar cuenta á nuestros
lectores de las importantes modificaciones que se advierten en el nuevo plan, al compararlo con el antiguo,
creemos no deber pasar en silencio las más esenciales, las que sintetizan la reforma y en nuestra humilde opinion hacen su elogio.
Son estas, la atencion que se consagra al estudio
de ciertas materi!l.s, conside1-adas por mucho tiempo
como accesorias, y la preferencia que obtienen las
práctieas de los diferentes servicios confiados al
Cuerpo de. Estado Mayor.
Entre las asiguaturas que se aumentan figura la
de idioma árabe, por máa que no sea obligatorio su
estudio.
En el Centro•militar continúan las conferencias
todos los sábados, habiéndose verificado en el último
del mes de Enero, una notable velada literaria, con
asistencia de gran número de socios.
El temor de omitir involuntariamente el nombre
de algunos de los señores que tomaron parte en esta
notable sesion, nos hace cometer la injusticia, que
seguramente nos será dispensada en gracia á la inteucion, de no citar aquí ninguno de ellos; diremos
por todo elogio, que cada cual á medida de sus condiciones, procuró cumplir y que todos lo lograron,
haciéndose merecedores de los aplausos con que los
obsequió la concurrencia.
Los Sres. Madarriaga(D.Juan), Torres,yVillegas,
encargados de las tres últimas conferencias, han tenido ocasion de demostrar una vez más, los conocimientos que los ilustran; los tres son muy conocidos
en la Sociedad militar, para que hayamos de detenernos á repetir cuanto la prensa diaria profesional
ha dicho al publicar extractos de sus discm·sos;
y cumplimos con gusto el deber de enviarles desde
estas columnas nuestra felicitacion tau cordial como
entusiasta.
ll~i

LA BATALLA DE VlTOH.IA
(CONTlliUACION)

Muy azorado y mohino venia el buen Vicente de resultas de su aventura, é inquieto de haber faltado á su amo, á
quien debió haberse presentado de regreso muy de madrugada. Apenas dióme tiempo Ferrer para vestirme, precipitándonos á la calle, donde nos esperaba el jaco que nos
babia traido á Vitoria y debia llevarnos al campamento;
pero el hado no debia sernos favorable aquel dia ni ni
siguiente. Llegados que fuimos á las 7 de la mañana al
punto donde babia que-lado acampado el convoy con el
que debíamos marchar en compañía del Coronel Castillo
y de su familia, nos encontramos con la novedad de que
dicho convoy babia salido á las cuatro de la mat1ana, de
cuyas resultas me encontré solo, sin más ropa que la puesta y sin otro amparo que la lealtad de Vicente Ferrer.
Llevóme éste para mi mejor custodia y regalo al alojamiento del Marqués de Almenara, donde pasé todo el dia
hasta la mañana del 21, en IR que•ejó de ser dudoso que
la batalla se trababa, habiendo venido desde temprano á
las manos las tropas francesas que custodiaban las gargan•
tas de los montes que dominan los llanos de Vitoria, con
las colunmas de ingleses, de xortugueses y de españoles
que atacaban por la sierra de ndia, por el monte Arra.to
y por Tres-Puentes.
De lo que pasó en aquella memorable jornada sólo me
es dado hablar de lo que presencié y sufrí, pues en cuanto
á la batalla en sí misma ni pudo presenciarla un rapaz
de once años, á quien todavía se conducía por la mano, ni
el hecho de armas necesita ser esclarecido despues de las
extensas relaciones que el Estado Mayor francés é inglés
han dado de aquel gran hecho de arma.s, y que sábiamente
han apreciado insignes historiadores.
Pero lo que difícilmente podrá ser expresado por los que
no fueron testigos de ello, es la sorpresa, la angustia, el
terror que se ªJ?Oderaron de la multitud aglomerada en las
calles de Vitoria y_ en el inmenso camI&gt;__amento lateral formado á ambos lados de la puerta de Francia, cuando al
caer de la tarde, y forzadas que se vieron po'r los aliados,
las posiciones defendidas por los franceses, vióse á la caballería inglesa penetrar en la 11!\nura y avanzar sobre el
campamento. Allí se encontraban, como ya he dicho, los
carruajes del &amp;y y de los Ministros, 200 cañones, 400 furgones militares, y entre ellos los que la víspera. habían
llegado de Francia conduciendo en numerario 15 mi:Jones
de ÍT$.ncos deijtinados á las atenciones del ejército.
No hay necesidad de buscar sabias explicaciones acerca
de cómo gan!lro'!- los.aliados y perdieron los franceses la
batalla de V1tor1a. S1 estos hubieran tenido concentrada
en la comarca que aceptaba~ como campo de batalla, juntamente con los 50.000 hombres de los que el dia 15 de
Junio dispouia el Mariscal Jourdan los 20.000 que en Logroño reunía el General Clauzel y los 10 ó 12.000 que á
jornada y. media ele Vitoria tenía el General Foy, estos
30.~ umd?s á los 50.~ qu? tenía Jourdan, muy bien
habnan podido tornar en v1ctor1ala derrota que experimen•
taron !ns armas francesas sobre todo teniendo en cuenta
cuánto hubiera podido valer á éstas la vigorosa iniciativa
del General Clauzel, unidn á la larga experiencia y ma•
durez quo residían en la persona del anciano Mariscal.
Pero no ob~h_ll!te fa incontestable pericia de los que mandaban las d1v1S1ones francesas, á saber: los Generales Reille
Gazan, el Coucle de Erlon y otros esclarecidos jefes u~
bastaban los talentos de éstos ni la bizarría de sus sold~dos
pa.ra &lt;;0ntener en una línea tan extensa como la llanura de
V1tor1a á 90.000 anglo-portugueses y españoles, mandados
por un caudillo de los dotes que la historia y la posteridad

reconocían en Arturo Wellesley, Duque de Welington1
secundado por hombres de guerra como Lord Hill1 L ora
Beresford, Stapleton Cotton, y nuestros no menos b1z~rros
y__ entendidos compatricios los Generales Freire , G1ron,
Villalba y O'donju.
El resultado de aquella jornada tan gloriosa para los
aliados faé lo que no podia menos de ser en cuanto al
resultado militar de una contienda ventilada dentro de las
condiciones en que se hallaban los dos ejércitos; pero lo
que pudieron muy bien evitar el Rey José y su jefe de Estado Mayor, despues de haber cometido el error de no tener
concentrados en Vitoria los 30.000 hombres de que á la
espalda disponian los Generales Clauzel y Foy, habría sido
el no conservar en Vitoria el inmenso material en cuya
pérdida consistió la gran derrota de los franceses.
Rechazadas que se vieron las columnas de estos que
guardaban las gargantas, fºr las que los aliados penetraron
en la llanura de Alava, e Mariscal Jourdau conoció que
no podia continuar defendiendo una línea tan extensa, y
dió órdenes ásus Generales para emprender el movimiento
de retirada. Pero era ya demasiado tarde para efectuarla
por la carretera de Francia, cortada y ocupada por los ingleses y por la que no era posible abrirse paso. Al efectuar
su retirada el General Gazan, á fin de guarecer su infantería de las cargas de los jinetes ingleses, tuvo que dejar
descubierta á Vitoria, y aquel fué el momento á que antes
! e aludido, en el que dió vista á los parques y al campamento francés la caballería aliada, llenando de mortal
angustia á los que allí se hallaban reunidos, confiados
hasta entonces en que nada tenian que temer estando protegidos por el grueso del ejército y componiendo paTte
del convoy Real.
El único camino que quedaba abierto paralosvencidos
era el que por Salv~tierrn conducía ti.Pamplona; pero aquei
camino no era transitable para la artillería ni para los carruajes y viendo que no podia salvarse aquella ni parte alguna del material, el General Turlet, jefe de~ ~rma, dió la
orden de abandonar los cat1ones, la~ 111un1c1ones y los
equipajes, cortando ,ü mismo tiempo los tiros de las mul!IS
y de los caballos que arrastraban el millar y medio de
vehículos, que entre coches, carruajes, furgones y carros,
componían la dilatadísima caravana. Obrando como lo
hizo el General Turlet, sacaba el partido que podía de las
circunstancias, sustrayendo el ganado á la suerte á que
veia condenados sus cañones y pertrechos de guerra.
No hay expresiones que basten para pintar el cuadro
aterrador que presentó el campamento, desde el instante
en que al primer grito de ahí estdn los ingleses, siguieron
los efectos de la órden de cortar los tiros de la artillería y
del tren militar, y_ de abandonar cañones y furgones. Una
masa. atribulada de hombres y no pocas mujeres, corría
por la llanura, aturdida, despavorida, gritando, lamentándose y sin saber dónde dirigirse. Los má.~ resueltos
procuraron ponerse en salvo, ellos y sus familias, acomoda,ndo lo mejor posible las caballerías de tiro para llevar á lomo la~ p1mouas y el carguío. Pero el tiempo apremiaba, y muy pocos pudieron utilizar la activa energía
desplegada en aquellos momentos supremos. Los encargados de conducir los tiros de la artillería, se alejaban rápidamente, y cuando se vió que no babia medio de salvar
los equipajes ni las riquezas que contenían no pocos de los
carruajes, la codioia por 1m lado, y el miedo por otro,
agitaban á los que queriendo huir deseaban utilizar parte
al menos del rico botin que iba á caer en manos del enemigo. Hubo servidores fieles que, sabiendo donde llevaban
sus amos los caudales y alhajas, se apoderaron de los
más preciosos objetos para salvarlos en beneficio de sus
dueños; pero mayor fué aún el número de los que determinaron aprovecharse de la confusion y del espanto para
desyalijar los coches y apropiarse de lo más precioso que
en ellos hallaron.
El comisario francés que la tarde antes había llegado
conduciendo los 15 millones de francos destinados al ejer•
cito, despues de haber hecho cargar lo que pudo en los
caballos desenganchados de los furgones, y v10udo que le
faltaba. tiempo y acomodo para salvar todo el caudal que
custodiaba, hizo abrir las cajas de dinero y arrojar los
napoleones de plata por el suelo, para que los soldados
fugitivos meties(ln cuánto pudiesen en sus morral~s, j uzgando preferible que se quedasen con los despOJOS del
liotinlosque voluntariamente uolos restituyesen al Tesoro,
á que tanta riqueza cayese en manos del enemigo. Pero
volaban los minutos, y aquél se adelantaba á paso de carga.
Sabido que fué en la ciudad la derrota de los franceses y
el abandono del campamento, el vulgo de Vitoria, el
paisanaje de los aldeas y caseríos del llano, acudieron como
lobos hambrientos, ó por mejor decir, como moscas á la
miel, á recoger las prendas y los objetos de valor de los ricos equipajes quedados á merced del vencedor.
La llegadadeestos codiciosos comensales y más todavia
de las columnas de ingleses, de espat1oles y de portugueses,
ahuyentó á los merodeadores franceses y españoles salidos
del séquito Josefino, y permitió á los aliados y al vecindario de Vitoria posesionarse de cuánto babia quedado
en los coches de la casa Real, de los Ministros y de sus
comensales.
Durante toda.la rebugina, yo permanecí con Vicente en
uno de los coches del Marqués de Almenara, pero llegado
que fué el momento de sdlivese el que pueda, no encontró el
primero otro medio de trasporte que el de apoderarse
ad libitum de una mula, en cuyos lomos se afanaba por
improvisar con sacos y cordeles ·una especie de aparejo,
cuando un tr-0pe! de fugitiYos, seguido por ~m piquete de
jinetes~ cuyos umformes encarnados demmcmban que eran
hijos ae la temida .Albion, obligó á Vicen_te á montar en
pelo la cabalgadura, cogiéndome como meJor pudo en sus
brazos y acomodándome delurrte de sí entre las riendas
con que regla la cab~lgadura.
• ..
Segun por el cammo oí decir á los mg1t1vos, el cuer¡&gt;o
del General Reille, fué el que sostuvo 1n retiraila de
los franceses, cuyas pérdidas numéricas, enci1itnto á hom·
bres, fueron menores de lo qu(' debió esperarse d'i, una tan
completa derrota. Los prisioneros hechos por los alia~os
se redujeron á los enfermos, heridos servidumbre y pai&amp;..anaje afecto ni convoy y al material de guerra que íntegli)
cayó en manos del vencedor.
Noche aciaga fnó la del 21 de Junio para los fugitivos
que se dirigían á Pamplona. con un Rey que ya podía mirarse como destronado, un ejército desmoralizado, millares

de caballerías conducidas del diestro, y algunos centenares
de ilustres cuanto desgraciados españoles, á quienes la fatalidad ligaba. á la suerte de los enemigos de su patria. El
estado de los caminos era deplorable, habia llovido y los
barrizales atascaban con frecuencia á peones y jinetes.
No habíamos podido hacer alto para acabar de 11comoil.ar
el aparejo quedado en problema á nuestra salida de-Vitoria. Casi sostenido en vilo sobre el cuello de la mula por
los brazos de Vicente, había dado dos ca.idas en aquella
acial$'ª noche, y sea de sus resultas, de la agitacion y angustia del dia anterior1 ó efecto de la endeble constitucion
que afectó mi infancia, hasta que llegado á la edad pro•
vecta aElquirí la robustez con que acabó por favorecerme
la naturaleza, ello fué, que llegado que hubimos á las
inmediaciones de Alsásua, me puse tan malo que mi atribulado conductor creyó que espiraría en sus brazos. Perdí
el conocimiento, me entró una fuerte calentura, y síntoma
más _grave, me sobrevinieron convulsiones. No conservo
conciencia del estado á que me ví reducido, pero luego
supe que consultado por el Marqués de Almenara el c~lebre médico García Suelto, opinó que yo no podia conti·
nuar la marcha sin inminente riesgo de mi vida. En aquel
conflicto y merced á las relaciones de colegial de Alcalá
que con un Beneficiado de Echerri-Aranaz , á la sazon
estante en Alsásua, conservaba el Marqués, éste consiguió
que se hiciese cargo del niño el buen eclesiástico y á su
cuidado permanecí, habiendo sido tanta la bondad y el
esmero con que fui tratado por el humano, servicial y
bondadoso D. Anselmo Blandino, que él mismo se tomó
la molestia, restablecido q_ue me vió, de conducirme á
Bayona, donde fuí entregado al amigo de mi familia que
habia seg_uido á Francia al Ministro del Interior del destronado José l.
ANDRÉS BORREGO

--·~~«,-

EXPLI CACIO N DE LOS GRABADOS
EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
DON ANTONIO ROS DE OLANO, MARQUÉS DE OUAD·EL·JELÚ

En la primera página del presente número, aparece el
retrato del General ilustre, cuyo nombre encabeza estas
líneas.
Muy árdua. seria nuestra empresa si hubiera de consistir
en hacer una biografía extensa y adecuada á los merecimientos uel que ha tenido la rara fortuna de reunir, á
los cualidades de valeroso é inteli~ente caudillo1 las de
escritor de altas dotes, lenguaje castizo é ilustrac10u profunda, y de orador fluente é inspirado.
Pero ni se presta.ria nuestra insuficiencia á un trabajo de
esta índole, ni habria de sernos posibl11 verificarlo en el
limitado espacio de estas columnas. Se trata no más que
de tributar el homenaje de nuestra Yeneracion y simpatía
á una personalidad, cuyos hechos son perfectamente conocidos en todas los clases de la sociedad española, y esperamos se juzgue, no el trabajo, sinó la. intencion que nos
guia, á la cual no igualan desgraciadamente nuestras dotes.
En la honrosa hoja de servicios del General Ros de Ola.no, se condensan las páginas de una vida consagrada al
servicio de la patria y de las intitucioues liberales.
Nació el actual Marqués de Guad-el0 Jelú en Caracas
(Venezuela) el 9 de Noviembre del mismo año en que los
mártires de la independencia espat1ola fumaron con su
sangre la declaracion de guerr~ al vencedor de Austerlitz;
en 1826 entró á servir en el Ejército en clase de Alférez,
con uestino á la Guardia Real de Infantería; fué promovido á-Teniente en 1834; á Capitan en 1835; al año siguiente
á M!!,yor de Batallou; ru;cendió á Teniente Coronel en
1841; en 1843 á Cq_ronel y ~rigadier sucesivamente, ciñendo en 1844 la faJa de Mariscal de Campo, que nd6rnó
con el segundo entorchado en 1847.
Esta rápida carrera se halla digna y debidamente justificada, y basta para convencerse de ello tender una ojeada sobre la historia militar del General Ros de OlaM;
de tal modo brillan allí las acciones distinguidrut, y tal
número de combates constan en sus páginas consignados.
Mencionando solamente los más importantes, resulta
todavía una relacion sobrado extensa: en 1834, los de Olazagoitial Artaza, y Ábárzuza¡ donde por su comportamiento rué recomendado por e General en Jefe; los de
Moncuberri, Zúñiga, Urbizu y el Carrascal; en 1835 los de
las alturas de Sanz; Elzaburro, en el cual, para practicar
un reconocimiento, atravesó la línea enemiga; el de Lar•
rainzar, la batalla de Mendigorría, en que perdió de un
balazo el caballo que montaba, siendo arrastrado por él,
y ocasionándose en la caída una grave contusion; el reconocimiento del castillo de Guevara; la accion de la venta
de Echavarri, en la que, al frente de un batallon de la Guardia provincial, decidió el triunfo; retirada de Salvatierra á
Vitoria, y las acciones de Estella. y Montejurra, distinguiéndose en esta última por el hecho de contener la dispersion de la vanguardia y rehacerla bajo el fuego enemigo, conduciéndola de nuevo al combate.
Inau2uróse para Ros de Olano el año 1836 con el comba•
te de Villarreal deAlava,y asistió luego álos de Salvatierra,
Villarreal, paso del U rumea toma de Pasajes defensa. de
la villa de Algete, acciones de Amestafi.aga, Alzaa, Zubiri
y_ Peñacerrada, y reconocimiento del oa~tillo de Guevara.
En la persecucion de la füccion Gomez, concurrió al combate de Majaceite, y en él cargó á la bayoneta al frente de
un batallon de la PrincesaJ hasta desalojar al enemigo de
una posicion importante, aespues de hacerle gran número
de prisioneros. A coutinuacion de este suceso, trajo á Ma•
drid el parte detallado de Jru; operaciones.
En 1837 fué destinado á Reinosa, y puestt, al frente de
una columna, operó activamente contra las partidas carlistas que infestaban aquel terrirorio, hasta lograr su extincion. Al llegar Noyiembre pasó á incorporarse alEjército de Reserva, concurriendo á todas las operaciones que
se practicaron en la Mancha, y en esta situacion subsistió
todo el año siguiente y parte del 39, hasta que, elegido di•
pntado á Córtes, vino á.Madrid, y tomó ,,siento en el Congreso.
Desde esta fecha hasta 1854 prestó diferentes servicios, y
{t-sempeñó algunas comistones importante como fué, por
cJerl'APlo, la revista de inspcccion pasada 1
a los presidios
de Afl'ica, habiendo hecho abortar en la plaza de Céuta

�AR6ENAL DE LA HABANA

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ÜPERA.O'IONES PRA.CTICA.DAI! PARA LA ilDOLADURA DE UNA MACHINA

EPISODIOS DE LA GUARDIA CIVIL.-CilfBIO DE PilEJAS

�22

diato. Figuran, en primer término, á la izquierda d~l graconspiracion vastfsima, enc1lminada á dar libertad á
los confinados para producir un movimiento político qne bado, los dos jefes de pareja; el de caballería, cerc1orado
de que está.u todos los presos de que debe l1acerse ':ªr,o,
se comunicara' á 111 Península.
Unido estrechamente por vínculos de amistad y comu- y los documentos ó efectos que como cuerpos _del delito_ es
se halla firmando el _correspondiente rec_1bo,
nidad de ideas al ilustre O'Donell, Ros de Olano tomó una acompañan,
parte muvctiva en los sucesos de 1854 asistiendo á la mientras su colega de mfanterfo, sin aparta: de él la vista,
accion de Vicálvaro, dt•nde cargó á la cabeza de algunos espera con ansieaad el momento de verse hbre ~e la responsabilidad que, como encargado de la conduec1on , hasta
escuadrones, sobre !ns baterías de Artillería.
En· Noviembre de 1859, y habiéndosele conferido el aquel momento tiene.
En el centro y ocupando distintas direcciones, se hallan
mando del tercer Cuerpo del Ejército deAfrica, combatió
gloriosamente en várias acciones, de las 9.ue merecen ci- los presos y detenidos. Unos, ~eg';ln su ~specto, parecen
tarse !ns de las alturas del Serrallo, inmediaciones del rio soportar su suerte con la mayor md1 ferenem: otros no están
más que r esignados; en el centro del g~up~, uno de los deAzmir, y más particularmente In batalla de Tetuan, en
cuyo hecho de armas secundó con inteligencia y arrojo las tenidos apoya su cabeza en la mano 1zqmerda, y_parece
rechaza el cigarro que su cornpafiero le pr~senta. ~m duda
disposiciones del General en Jefe, contribuyendo en gran
debe ser un desgraciado enfermo, y para el llevara la paparte á la victoria alcanzada en aquel día memorable.
reja conductora el bagaje que á la derecha y en segundo
Por tan relevantes servicios obtuvo merced de Grandeza
término a;mrece.
de España de primera clase, con título de Marqués deGundNo son presos de consideracion; pero si lo fues~n Y e~tuel-Jelú; desde 1856 era conde de la Almina, y vizconde de
Ros, títulos alcanzados en recompensa del mérito contraí- viemn intentando la fuga, apro,,echándose de la d1stracc1on
do los encargados de parej11., embebiétos ambos en los pordo al descubrir y castigar la conspirncion deque queda hemenores de ln. entrega, ya sabrían impedirla lo~ otros dos
cho mérito.
guardias, cuya atenciou no se aparta un solo mstante de
Entre los mandos y comisiones que ha desempeñado en
.
su larga carrera, figuran los de Jefe de Estado Mayor de sus movimientos y exclamaciones.
¡ Triste suerte, hnata ahora, la de los presos que tienen
la Division de Vanguardia del Ejército del Norte, Uomanque
ser
trasladados
de
unos
á
otros
puntos!
Porque_
no
dante General de Múrci&amp; y del lieal Sitio de San Ildefonbasta que el guardia civil les trate con la mayor cons1deso; vocal de la Junta encargada de redactar el proyecto
de ascensos militares; Presidente de la de organizneion racion y humanidad y perezca, si llega el caso, coro• su
reglamento se Jo ordena, antes que consentir que contra
del Estado Mayor General; Director de Infantería y Arellos se cometa el menor exceso ni tropelía, pues, col'!ducil
tillería, y Presidente de la Junta de codificaeion militar,
dos por jornadas ordinarias, tienen que ser depositados
que actualmente desemrefiu.
cada noche.en una súcia é incómoJn cárcel, como suelen
Honran el pech(I de veterano las grandes cruces de
ser las de la mayor parte de los pueblos, sin abrigo en
San Fernando, San Hermenegildo, Mérito Militar, Cárinvierno, sin ventilacion en vernno, y, en suma, con todas
los III é Isabel la Católica· ln. cruz de primera clase de
las peores condiciones imaginables.
San l!'ernando, la medalla de Africa, y otras varias conde¡ Simple detenido hay que soporta esta vida durante un
coraciones de distincion, por hechos de guerra.
mes,
mes y medio, dos meses, que tarda en llegar al punto
Hasta aquí el militar; los elocuentes discursos que
de su destino 1
las Cámaras españolas han oído de labios del General Ros de
Cuando estas líneas se publiquen, el servicio de conOlano, en diferentes épocas de su vida parlamentariai
duecion de _P,resos habrá sido objeto de una importante
hacen su r eputacion de tribuno; In. literatura naciona
reforma, verificándose por las vias férreas en coches celuadmite entre sus elegidos y corona con sus lauros al ins•
pirado autor de los Episo4ioa Militares, de las Leyendas de lares, excepto en los pequefios tránsitos que sea necesnrio
recorrer para. llegar á la estacion más próxima; pero tan
A.frica, del Docto,· Lañuela, y de tantos y tantos trabajos
eruditos, 'con que ha demostrado constantemente que la trascendental y utilísima innovacion, ¿será eotablecida
convenientemente? ¿Continuarán las conducciones á carpluma y la espadi., fundidas hoy con el mismo metal, no
go de In. guardia civil, ó quedará In. mision de este cuerpo
han sido ni serán jamás incompatibles.
reducida, como es lógico y natural, al servicio de escolta y
seguridaa?_¡,_No se presentarán dificultades hnsta aquí no
previstas 2 El resultado lo dirá; pero, en conjunto, no poMAC1IlNA DEL ARSENAL DE LA HABANA
demos ménos de aplaudir una reforma que viene á. poner
Las machinas son grandes cábrias insWadns en los an- termino al inhumanitario sistema de conduccion, hasta el
denes de los muelles de los arsenales, y sirven para poner día practicado en nuestra patria.
y quitar los palos á los buques\ y en general para suspender
los objetos de peso considerable, que en dichos establecimientos hay que embarcar ó desembarcar. La machina de
EL GENERAL PRIM EN LA BATALLA DE
que nos ocupamos, recientemente montada en el arsenal
Tll:TUAN
de la Haban~ es igual á las anteriormente adquiridas para
el Ferrol y vartagena; ha sido construida por loo señores
El 4 de Febrero de 1860, es ya una fecha consagrada
:r;&gt;ny y Summers de Southampton, por la cantidad de
por la historia.
137 .000 pesetas, y es capaz de suspender pesos de 100 toneLa batalla que abrió al Ejército español las puertas de
ladas. Es de las llamadas de trípode variable, porque está Tetuan, constituye el hecho más importante de aquella
formada de tres bordones, dos delanteros y uno posterior;
cam;paiia que hizo re,,erdecer los laureles de Oran y Tunez.
éste que tiene practicada una tuerca en su pié, forma con El tiempo, que todo lo depura y analiza cuando su accion
el plano de los ejes de los dos primeros, que pueden girar destructora hn. extinguido el calor del entusiasmo y boralrededor de In. recta que une sus extremos inferiores, un
rado hasta las huellas del sentimiento nacional, sanciona
ángulo cuya magnitud depende de 111 posieion que la tuer- hoy con su frio é inapelable juicio los hechos realizados
ca ocupa en un tornillo sin.fin al que una máquina de
por el _Ejército espafiol e!l_ los arenales d~ la Libia, y los
vapor imprime un movimiento de rotncion; máquina que
halla dignos de ser trasmitidos á In posteridad para ejem•
á la vez mueve un torno que sirve para halar de las cadeplo de las generaciones que han ele sucedernos.
nas de los aparejos. Los bordones tienen las dimensiones
Pres~indiendo de detalles¡ concretandonos á observarla
siguientes: ólm, 69 de largo; lm, 36 de diámetro en el me- en conJunto, la eampllfia ae Afriea forma un delicioso
dio y 0m,67 en las extremidades. El aparato se llevó á la oasis en el dilatado y sombrío panorama de nuestras disHabana en piezas y allí lo armó la maestranza del arsenal;
cordias políticas; en el libro dond~ se contienen !ns acciosu_l)eso total es próximamente de 37 toneladas.
nes de nuestra raza, desde la ruina del moderno AlejanUna vez armado y colocado en la posicion que indica dro hasta la époc!I. presente, 1111iágina más pura se halla
el grabado ftlé preciso arbolario operacion suma- matizada con los laureles de Castillejos, Tetuan Snmsa y
mente delicada, y que se llevó á cabo con el más feliz
Vad-Ras; allí se admira algo del sentimiento sublime que
éxito, bajo la inteligente ilireccion del Ingeniero Jefe de
animó á nuestros abuelos en la lucha homérica de 1808·
la Ar~adn, Comandan_te de ese ra~o en ~l Arsenal, don el cone:epto de la patria revive y se sobrepone á los mise:
Eugeruo Dínz del Castillo. Las lán..mas primera y segun- rabies mtereses de banderill, y parece que se inaugura en
da d~n una \~ea de _cómo se ejecutó la maniobra, de las
nuestras costumbres un feliz renacimiento.
cábrms au.uhares mstaladas al efecto, y de la posicion
Quizás, como observa hoy la crítica, hubiéramos podidefinitiva en que quedó la machina.
do _entonces &lt;':ºn. más ámplins miras, arroja! en el suelo
Con la mayor extension y minuciosos detalles nos desafricano los c1?1ient?s de nuest~a regenerac1011 nacional;
cribe en su luminoso escrito el apreciable oficial de marina pero esta cons1deracion no rebaJa un átomo el brillo de la
D. Angel Topete, las operaciones verificadas con tal objeto y
victoria; hay en esto dos cuestiones distintas que no deben
sentimos que 111 falta de espacio nos impida dará conocer
involucrarse; el estudio de la una corresponde á la cier,,cia.
este interesante trabajo que revela grandes conocimientos política; la historia militar tiene ya 111 otra muy conocida.
y una solicitud en favor de esta publicacion que nunca
Por otra parte acaso O'Donell, nlml\de la empresa, hubo
agradeceremos bastante. Enviamos ádicho sefior la eiq&gt;re- de acomodarse á circunstancias que no lo favorecieron y
sion de nuestro reconocimiento, así como á sus distingui- se vió obligado á precipitar el desenlace; tal vez en su
dos compañeros D. Eduardo Butler y D. Eugenio Diaz mente se desarrollaba un pensamiento más vasto, cuando
del Castillo, por los apuntes y fotografías que nos han en- le fué forzoso envainar su espada vencedora; sacrificio que
viado, con cuyos apreciables datos hemos podido presentar no ha llegado á estimarse aún, por no estar bien determilos trabajos, que suponemos habrán visto con el mayor
nad?s ciertos antecedente¡ que al tiempo corresponde inagrado nuestros suscritores.
vestigar.
En 111 brillante epopeya que nos ocupa, se d estaca con
proporciones colosales In. noble figura del General Prim.
CAMBIO DE PAREJA
Exento de la abrumadora responsabilidad del mnndo en
Una de las instituciones que mayor prestigio han llega- Jefe, nada ha;¡r en toda esta campafia que oscurezca su cndo á alcanzar en nuestro país, es, sin duda alguna la de
rác~r excepe1ona_l, que anuble sus condiciones; por el conla Guardia Civil.
'
trario, todo contribuye á realzarlo, á poner de relieve sus
Cu~rpo d~ í~d?le especial, el honor ha sido siempre talentos y su heroísmo.
su f$Uia; la d1Sc1plina su más firme sosten y apoyo· la abneLa batalla de los Castillejos es la primera ocasion que
gac1on, ~l sacrificio, l~ p_roteccion á las pe!,"SO!J,as h~nradas y
se le ofrece, y el alma ávida de gloria del Conde de Reus
destruec1~n de los cr1mmales, su fin y pnnc1pal objeto.
no puede desaprovecharla. El} lo más empefiado del com~ero s1 t1;1n benemérito instituto llena, con un celo y
bate ocurro un momento de ,·ncilacion uno de esos mi•
desinterés d1gno_de todo encomio, los altos .fines para que
nutos de crísis, tan, C?ffiltnes en la lucha armada y de los
fué c!eado, debido ea, no sólo al excelente espíritu que
cuales depende el ex1to; de pronto una bandera desgarrasupo infiltra~ en él su _ilnstre organizador el duque de
da por el plumo ondea sostenida en la diestra del ca.udillo·
Ahum!!d~, smo al entus111smo, inquebrantable disciplina y
brota de sus labios una de esas frases conmovedoras qué
c~ph~)ento d~l deber, de :que se hallan animados cuan- estremecen las fibras más ocultas del corazon humano, y
tos md1v1duos Visten su honroso y característico uniforme
los soldados de Córdoba se lanzan en pos del héroe y
El grabado que en la página 21 ofrecemos hoy á nues: arr~n('a,n con las aceradas puntas de sus bayonetas 111 v'ietros lec~res, re:pr_esenta uno de los actos más frecuentes en tor1a de que el _salvaje contrario se juzgaba ya poseedor.
el -l}eeubar ~el"V!c~o de esta institucion.
Este hecho d1ó alas á la fama para popularizar el nomna pare.JI!. de _infantería, encargada de la conduccion
bre del vencedor de Ca.qti!Jejos; pero sm dejar tiempo á
de presos y detemdo;1, hace _la entrega de éstos á otra de
que el en~usiasn_io público se desbordara en sus espontácaliallerí11, perteneciente, sm duda, al puesto más inme- neas man1festae1ones, otros combates 11e sucedieron inme•
uru1

•

23

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
diatamente y elevaron el prestigio del General Prim al
lugnr más estimable en el concepto de sus concíudadanos.
En la batalla de Tetuan O'Donnell y Prim compartieron
la gloria como babian compartido h s tareas; el plan fué
del primero· el mérito de la ejecucion corresponde en gran
parte al seg~ndo. Decidióse el triunfo penetrando el Conde de Reus á. caballo por una cafionera en el campamento
enemigo, dando ~jemplo de es~ vnlor que llega hasta el
desprecio de la vida, á s11;1 vah~ntes soldados, que 1~ seguian resueltos á. conseguir el trmnfo ó á exhalar su aben-·
to generoso, en holocausto á In madre patria.
Este momento del combate es el que representa el grabado de las páginas24 y 25; en él se destncR, en primer término,
la figura del ~enernl en magnífica a~ti ~ud, centellea1;1te la
mirada, marcial la apostura y esgr1m1endo en la diestra
el acero pronto á herir; 11.llí los voluntarios catalanes, sedientos de vengar la sangre de sus commpafieros, coronan
la trinchera y penetran arrollando cuanto se les opone; no
menos heróicos los cazadores de Alba de Tormes abren
con sus terribles bayonetas camino 11:'la victoria, cuyo grito parece pronunciar el Jefe que agita en sus manos 111
bandera nacional. Algunos detalles complementan el cua7
dro y dan una perfecta idea del asunto, acreditando el talento y la inspiracion del artista.
¡ O'Donell y Prim; 1ambos fueron víctimas del rigor del
destino, cuando la patria tenia aún derecho á esperar de
ellos algunos dias de gloria. Por esa cruel fatalidad á qutl
parecen condenados en nuestro país los hombres ilustres,
ambos caudillos obtuvieron en premio á sus merecimientos la misma recompensa. O'Donell terminó sus dias en el
ostracismo; Prim espiró á manos de unos sectarios liberticidas. Pero los nombres de los dos caudillos quedarán
grabados con indelebles caracteres en nuestra historia, y
fa fuma de sus hechos será el orgullo de nuestros hijos.
LA. SOCIEDAD COOPERATIVA EN EL EJERCITO INGLES. - Tfn: ARMY AND NAVY COOPEltA·
TIVE SOCTKTY.
En ningun país se halla tnn desarrollado el espíritu de
asoeincion, que tantas ventajas reporta á las clases más
necesitadas de la sociedad, como en la industriosa Inglaterra. Entre Jns infinitas instituciones creadas con este objeto, exi&lt;¡te una que facilitn al elemento militar de mar y
tierra, cuantos artículos son necesarios para la existencia,
con una rebaja notable en los precios del mercado.
Estos beneficios alcan,,an tambien á los soldados y marineros que tripulan los buques de su poderosa escuadra,
aun cuando se hallen de guarnicion en In. India. No hay
distancias ni obstáculos que no se venzan para servir con
puntualidad y precision aquellos pedidos heC'hos desde leJanas tierras.
Esta asociacion tiene una direccion ó especie de Junta
Directiva¡ que semanalmente se reune para inspeccionar
los artíeu os y géneros de todas clases, atender las reclamaciones y adoptar aquellos acuerdos necesarios para el buen
r égim en y administracion. l!'orman parte de esta direceion
el administrador y el secretario, cuyos deberes y obligacion ~stán perfectamentente definidos en sn reglamento
especial, á Jin de que las altas y bajas de los socios, y la
contabilidad de tan cumplida agencia, respondan á la con•
fia~a que deben merecerá cuantas persona.s componen la
11socmcion.
Para. 1wrtenccer á esta soeied,\d es preC'i~o solamente
abonar una cuota de entrada y acreditar el emplev que
se disfruta, y á medida que el socio adquiera mayor número de las acciones emitidas p11ra su fundacion, obtiene más
votos en cuantas cuestiones se resuelven por acuerdos de
reuniones genc~lcs; de donde resulta que cada socio tiene
una representac1on equivalente al capital anticipado para
el fomento de la sociedad.
En 31 de Enero di!' 1882 contaba esta sociedad con un capital de 2.013,758 libras esterlinas, obteniendo en el balance anual un sobrante de 176.789, descontados los gastos
que ocasionan la construccion de algunos locales pura el
engrandecimiento del suntuoso edificio que ocupa y que
nuestro grabado de la pág. 29 representa con fidelidad.
Cada 11110 se publiC'a una Memoria que especifica con
los menores detalles el estado de 111 sociedad.
El Anuario de 1882 que tenemos á la vista es u.n voluminoso tomo en el que, por m edio del grabado y diseminados entre el ~exto, se rel!roducen cróquis y vifietas que
ponen de mamflesto la variedad de lm1 artículos que e~isten en aquellos inmensos almacenes.
Pianos, camas, máquinas de coser enseres de cocina
cuanto puede desear la necesidad ó eÚujo todo está á dis~
posicion del Oficial del Ejército inglés, enc¿ntrandoademás
de una economía de más de 25 J!Or 100, la ventaja de pagar•
lo en_largos plazos y en la medida que sus necesidades Jo
perm,ten.
·
Difíc\1 es acomodar á nuestro carácter indil,idualista
est3:s b1enhecho~s costu_mbres; pero ya que bol' no sea
posible que adquieran vida estas sociedades en España
debemos _bncer ~nn propagll.nda incaJL•able en favor de l¡
cooperacion a_phcada á todos los fines de la vida.
Algun ca111;mo se ha recorrido en los últimos ti&lt;,mpos y
á es~e propósito no hemos de olvidar los trabajos que ha
realizado y los profundos estudios que ha hecho para
a~aptar estos progresos á nuestro Ejército la junta presidida por el General 11Iolins.
'
Un Oficial de Marina, entusiasta y animoso el Teniente
ele Navío Sr. Jácome, llevó á estajuntasu conc'urso no sólo
de gr~n ,,a)fa por su carácter ~ropagandista sinó pbr hnber
estudiado de cer~a estas asocmc1ones en el extranjero; y
todos estos tra~aJos esperamos no habrán de ser perdidos
para el porvemr, aunque hoy experimenten la contrariedad
de ausentarse de esta corte el distinguido General Presidente.
~st?s y otros intentos de dignísimos individuo.s del
EJér~1to, esper~mos que traerán con el tiempo grandes beneficios, á medida que estas ideas vayan ganando terreno
en _nuestras costumbres y matnudo esa reminiscencia selvática 9ue se llama «individualismo.• Y por tales medios,
armomzando el bienestar con la economía lograremos disfrutar los biene~ de la asociacio_n, cuyo planteamiento y
desarrollo reqmerir escasos sacrificios en comparacion de
las ventajas que reporta.

ALBUM .MILITAR

LA FRAGATA «NAVAS DE TOLOSA,
Antiguas disensionei, que motivaron la guerra de 1866,
fueron causa de que se hallai;en interrumpidas las relaciones diplomáticas entre nuestra nacion y los Estádos
sud- ameri&lt;:anos de la costa del Pacífico; pero un acontecimiento inesperado y eminentemente patriótico, realizado por los españoles que residen en aquellas comarcas,
ha puesto feliz término á todo género de agravios y rencores, dando !llOtivo para que los pueblos de Chile, Perú
y Bolivia demostraran el profundo cariño que les inspira
la nacion Española. El espontáneo tributo de consideracion y respeto que rindieron á los marinos y soldados es•
pañoles muertos en el combate del Callao, al trasladar sns
restos desde la I sla de San Lorenzo al cementerio de Lima)
revistió un carácter majestuoso y solemne, que quedara
eternamente grabado en el corazon' de todoi los espafioles
que tuvieron la. dicha de presenciarlo.
A este ac~eneroso correspondió nuestro Gobierno enviando á aquellas aguas la fragata Navas de Tolosa, que
representa el grabado de la,pág. 29, para que saludase el
pabellon d.e la república Chilena, en el puerto de Val•
paraíso.
Este buque de nuestra marina de guerra, fu'l construido
en el arsenal de la Carraca (Cádi,:), el año 1862, botándose
al 11gua en el 1866. Es fragata de primer órden, de hélice
y de madera; con las dimensiones y circunstancias siguiitl•
tes: manga 16,m 40; puntal 7,m 41; calado medio 6,m 10;
desplazamiento 4.460 toneladas; fuerza nominal de sl9máquina, 000 caballos; dotacion 573 plaz11s; artillada con
22 cafiones de 16 centímetros, 4 de 16, rayados, y 4 de 8, de
bronce.
Durante la travesía ha sufrido este buque un terrible
temporal, que venció victoriosamente, merced á la inteligencia y arrojo de su Comandante, Oficiales y marinos, que rlvalizaron en los momentos de peligro en el
cumplimiento de su ingrato deber, poniendo de relieve
las excelentes condicione~ de nuestros bravos marinos. La
prensa ha JJublicndo algunos de los actos heróicos llevados
á. cabo por la tripulacion de las Navas de Tolosa, mientras
la inclemencia del tiempo ponia en inminente peligro la
inestimable existencia de aquellos compatriotas.
Las penalidades del viaje hallaron una honrosa eompensaeion tan pronto como divisaron el puerto de Montevideo.
Los habitantes de este Estado se disputaban el honor de
obsequiará nuestros marinos, demostrando que el acto de
fraternidad realizado en testimonio de afecto hácia la madre patria; era tan sincero, como la prensa lo babia anunciado. Iguales sentimientos se despertaron con la presencia de
las Navas de Towsa en Valparaíso1 y recordando el respeto
guardado á los españoles y á sus 01enes en el tiempo que
las relaciones han estado interrumpidas, creemos hnya fundado motivo de esperar que los nuevos lazos con qne hoy
se unen las Repúblicas del Pacífico á la Península, servi. rán para fomentar el cario.o entre ambos pueblos y desarrollar mútuamente sus poderosos gérmenes de vida.

NUEVO REWÓLVER
Causa verdadero asombro el perfeccionamiento que cada
dia aleaD?.an las armas de fuego, y los progresos realizt1dos á fin de obtener mayor precision, alcance y penetracion, con mecanismos sencillos al par que poco pesados y
molestos para la conduccion y el combate.
El Consejo Federal de Suiza ha aprobado últimamente
un nuevo modelo de rewólver, disponiendo que la fábrica
de Berna adquiera cuanto considere necesario para la
pronta fabricacion mecánieAl.e esta árma y se distribuya
á todos los Oficiales del ejército, en reemplazo de las que
todavía emplean. Antes de tomar esta resolucion se nombró una Junta para el estudio de los proyectos presentados, la cual acordó por unanimidad proponer la adopcion
ael modelo presentado por el Teniente Coronel Schmidt,
perfecionado con baqueta de expulaion.
Este modelo, de seis tiros, tiene 7 mm. 6 de calibre,
23ómm. de largo y 760 gmmos de peso normal. Su cilindro tiene 37 mm. de diámetro; el cartucho 85 milímetros
de longitud y 11 gramos de peso1 con una carga de 7 decigramos de pólvora y un 1&gt;royect1l de 7 gramos, conteniendo cada paquete 20 cartuchos.
La operacion de desarmarle, limpiarle y volverle á armar se verifica con una sencillez extremada; pero lo que
le distingue sobre los demás modelos presentados~ son los
accesorios que le acompafiau y con los cuales ))Ueae fácilmente tener varias aplicaciones y hasta emplearse como
una pequeña carabina. Todos estos accesorios se hallan en
la empuñadura del rewólver, una de cuyas extremidades se
cierra á tornillo.
Aun cuando no es reglamentario todavía, tiene esta arma la ventaja de poderse aplicar un eatucl1e-cttlata que el
grabado representa con gran exactitud. Suspendido por
una correa qae pasa del hombro izqu.ierdo u.l costado derecho, en breve-a instantes puede quedar unido el rewólver
á su estuche con gran solidez, y ejerciendo una presion suave en su resorte, se separa esta ensambladura tan pronto
como no sea necesario su empleo.
Las experiencias practicadas con esta nueva arma han
dado los mejores resultados: á 31) metros se ha obtenido
~na pei:ietracion de 70 mm. en madera, con desviaciones
map:rec1ables é insignificante retroceso. La precision es
adriurable á l&amp;a distancias de 120 y 160 metros colocando
el utucl1e•culata.
'
Su adopcion responde á una necesidad apremiante para
la defensa. d~ los Ofleia~es á. pié, pues en muchos casos
puede sust1tmr con ventaJa á 111 carabina usada por el arma de Caballería; y siendo su peso, no obstante los accesorios, tod&amp;vía menor que el del rewólver actualmente reglamentario en aquella Federacionl se suprime al Oficial
una de las mayores molestias para as grandes marchas.

DIA,

D. FEDERICO GOB!RT y IARTINl:.Z
CORONEL DEL REGIMIENTO INFANTERÍA DE ZAJl[ORA 1
NÚM.8.
Nació en Seví'la el dia

DIA, MES,

~O

4

de Octiihre de 1840

NOMBRAMIENTOS

5 Enero 1856 ..... Cndete de infantería.
1 Junio 1859 ..... Subteniente de infüntería por promocion de colegio.
14 Enero 1860 ..... Grado de 'l'eniente por m érito de
guerra.
12 Agosto 1860 ... . Teniente por antigüedad.
Capitan
por mérito de guerra.
22 Junio 1866 . ... .
28 Setiembre 1868. Grado áe Comandante por mérito de
guerra,
26 Marzo 1872..... Grado de Teniente Coronel por mérito
de guerra.
•
4 Abril 1872 ..... Enpleo de Comandante en permuta
del grado de Teniente Coronel.
7 Noviembre 1873. Grado de Teniente Coronel por mérito
de guerra.
25 Febrero 1874 ... Teniente Coronel por herido en enmpafill.
26 .ágosto 1876 .... Grado de Coronel por mérito de
guerra.
19 Febrero 1876 ... Empleo de Coronel por mérito de
guerra.

D. Mf.NUEL Cll\l\ASCOSA Y Gll\CÍA

CORONEL DEL REGIMTENTO INFANTERÍA Dli: SORIA,
NÚM.9.
Nació en Céufa el, 27 de Noviembre de 1827
DIA, MES, AÑ'O

NOMBRAMIENTOS

1 Abril 1844...... Cadete del Colegio General Militar.

8 Enero 1848.. . .. Subteniente por haber terminado el
plan de estudios.
20 Diciembre 1851. Grado de Teniente por grncia general.
20 Juli~ 1854...... Gra&lt;l_o de Capitan por id. id.
18 Abril 1856...... Teníe:nte por antigüedad.
25 ,Julio 1856...... Capítan por mérito de guerra.
4 Febrero 1860 ... Grado de primer Comandante por mérito de guerra.
22 Junio 1866 .... . Comandante por mérito de guerra.
29 Setiembre 1868. Grado de Teniente Coronel por gracia
general.
6 Octubre 1869 ... Teniente Coronel por mérito de
guerra.
14 .Mayo 1872 ..... Grado de Coronel por mérito de
guerra.
10 Diciembre 1873. Empico de Coronel por mérito de
guerra.

D. v1mm MARTITEGUI Y PEl\f.Z DE SANTA MARIA
C'ORONET, DEL RF.OUl!EN1ºO lNFANTRRÍA DE UALLORCA,
NÚM. 13.
Nació ni Bunleoa (Fronria) el dia

DIA1 MES,

AÑ'O

22 Junio 1857 .....
1 Noviembre 1859.
13 Enero 1862.....
11 Julio 1865..... .

29 Setiembre 1868.
20 Junio 1869 .....
1 Junio 1871 .....

22 Octubre 1873 ...
2 Diciembre 1873.
18 Junio 1874 .....

26 Enero 1876.....
•
22 Enero de 1883 ..

14 de Julio

de 1843

NOMBRAMIENTOS
Cadete de infantería.
Subteniente por promocion.
'feniente por antigüedad.
Grado de Capitan por mérito de ~uerra_ en la eampafia de Sto. Dommgo.
C11p1tan por gracia general.
Grado de Comandante por mérito de
guerra.
Comandante por mérito de guerra en
la campafia de la Isla de Cuba.
Grado de Teniente Coronel.
Empleo de Teniente Goronel por mérito de guerra.
Grado de Coronel por la amalgama
de losEjéreitos Insular y P1&gt;nlnsulnr
de la Isla de Cuba.
Empleo de Coronrl por mérito de
guerra.
Empleo de Brigadier.

ll[ES,

A~O

NOMBR.A..MIENTOS

16 Mayo 1858 ..... Capitan efectivo de caballería por gracia esJJecial.
30 Junio 1854.. ... Grado de Comandante de infantería
por mérito de guerra.
18 Julio 1854...... Segundo Comnndantede infantería por
mérito de guerra.
2l Diciembre 1854. Retirado del servicio.
2 Setiembre 1856. Vuelto al servicio.
9 Diciembre 1856. Capitan de Artillería.
4 Marzo 1860 ... Primer Comandante de infantería por
mérito de guerra.
24 Marzo 1860.. . . . Grado de Teniente Coronel por mérito
de guerra.
27 F ebrero 1864 ... 1Comandante de Artillería.
25 Novi(lmbre 1868. Teniente Coronel de ídem.
10 Diciembre 1868. Grado de Coronel de Ejército.
31 Julio 1874...... Coronel de Artillería.

D. TOMÁS SAN JUAN YREGUERA.
CORONEL Dli:L SEGUNDO REGIMIENTO ARTILLERÍA
DE MONTA:itA
Nació en CanMna ( Sevilla ) el día 9 de Novifflll&gt;re de 18311
NOMBRAMIENTOS
7 Marzo 1846 . . . . . Cadete del Colegio de Segovia.
9 Setiembre1850.. Sub-brigadier de la Compañía de Cadetes.
29 Setiembre 1860. Subteniente Alumno de la escuela de
nplicacion.
12 Diciembre 1852. Teniente del Cuerpo.
20 Julio 1854 ...... Grado de Capitan de infantería con
antigüedad por gracia general.
24 Marzo 1860 ..... Capitan del Cuerpo.
10 Julio 1866 ...... Grado de Comandante de infantería
con antigüedad de 22 de Junio.
28 Octubre 1868 ... Empleo de Comandante de infantería
con antigüedad de 29 de Setiembre.
8 Junio 1869..... Comandante del Cuerpo.
28 Setiembre 1870. Grado de Teniente Coronel con antigüedad.
4 Marzo 1874..... Teniente Coronel del Cuerpo.
8 Agosto 1876.... Gradu de Coronel con antigüedad de
20deM1m:o.
29 Diciembre 1877 . Empleo de Coronel de Ejército.
11 Agosto 1882.... Coronel del Cuerpo.

D LUTGARDO ARAMEKDI YPAUL~T
COltONEL DEL SEGUNDO REGIMIENTO AR'l.'ILLERÍA
Nació en Madrid el dia 22 de Setiembre 1826
DIA, MES, A:itO

Á

PIÉ

NOMBRAMIENTOS

14 Junio 1841. .... Cadete del Colegio de Segovíia.
14 Diciembre 1844. Sub-brigadier de la compaña de cadetes.
20 Diciembre 1845. Subteniente Alumno de la escuela de
aplicacion.
8 Julio l 847 ..... Teniente del Cuerpo.
24 Mayo 184i ..... Grado de Capitan de infantería con
antigüedad por gracia general,
16 Diciembre 1855. Capitnn del Cuerpo.
20 ,Julio 1854...... Grado de Oomandante por gracia general con antigüedad.
6 Enero 1864..... Comandante del Cuerpo.
21 Octubre 1867 ... Teniente Coronel de infantería por
gracia general
1 Enero 1868 ..... 'l'cniente Coronel del Cuerpo.
18 Noviembre 1868. GTado de Coronel _por gracia especial
con antigüedad de 29 de Setiembre.
11 Abril 1874 ..... Coronel del Cuerpo.

D. R!FAEL VLLALAIN Y QUIJANO
COl\ONEL DEL REGillIENTO LANCEROS DEL PRÍ'NCIPE
3,o DE CABALLERÍA,
Narió en Santoña (Santander) el día 6 de Enero de 18311
DIA, MES, AÑ'O

NOMBRAMIENTOS

ló Enero 1846.. . . . Cadete del Colegio general militar.
1 Enero 1849..... Alférez por haber terminado sus
estudios.
6 Agosto 1860.... Teniente por 1:.ase á la.Isla de Cuba
8 Octubre 1851 ... Grado de Capitan por mérito de
guerra.
30 Junio 1854 ..... Capitan por mérito de guerra.
21 Julio 1854...... Mayor antigüedad en el grado de Comandante segun orden de 28 de .Mayo 1874.
29 Setiembre 1868. Grado de Comandante por gracia
general.
2 Diciembre 1868. Comandante por antigüedad.
19 Diciembre 1868. (irado ~e Teniente Coronel por remu.
n~rac1on de antigüedad.
18 Juho 1874. ..... Temente Coronel por antigüedad
26 Febrero 1876 ... Teniente en el R. Cuerpo de Al~barderos.
20 Marzo 1876.. . . . Grado de Coronel.
8 Agosto 1879. . . . Coronel por antigüedad.
0

EXCMO. SR. D. ALFONSO FERNANDcZ DE CORDOB! Y BOHORQUES
MARQUÉS DE MANCEBA, CQRONEL l&gt;F;L PRDl'ER
REGDIIENTO MONT.+.DQ 11.11:. ARTILLERTA
Nació en Córd(lb&lt;{ ,l dia. 8 de Jttli.(I de 18/lS
DIA, MES, AÑ'O
7 Enero 1888.•...
8 Enero llW3- ...
28 Dicie111bl'l) 1848.
30 Dicie~'bl'l) 1844.
18 Noviembrel8ól,

• ~OMBRAMlENTOS
Cadete en el Colegio del Arma.
Sub-br~ier del miamo
Subteniente del cuerpo ·
Teniente del cuerpo ·
Grado de Capitan ·de influ¡tería por
mérito de guerra.

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�LA ILUSTRACION· MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

26
D. LEANDRO DELGADO t FERNANDEZ
CORONEL DEL

4.o

REGIMIENTO DE INGENIEROS

Nació en Santa Cruz de Mt«lela, p,·ovincia de Ciudad-Real,
el dia 13 de Marzo de 1833.
DU, MES, A.ilO

1 Setiembre 1849.
24 Julio 1851. .•...
16 Enero 1863.....
26 Setiembre 1353.
11 Octubre 18M ...
16 Junio 1860 ....•
7 Noviembre 1862.

23 Junio 1864 .....
18 Noviembre 1868.
26 Marzo 1873.....
25 Julio 1875......
9 Agosto 1876 ....

14 Junio 1881. ....

NOM:BRAMIENTOS
AlumnodelaAcademiadeingenieros.
Alférez Alum~o.
Grado de Temenf:e.
Teniente de Ingemeros.
Grado de Capit';ln__porracia general.
Capitan por ant1gueda
Segundo Com1rndante como segunda
recompensa por el profesorado.
Comandante de Ejér~ito.
Teniente Coronel de 11.
Comandante de Ingemeros.
Teniente Coronel de id. por antigiiedad.
Grado de Coronel por sus servicios
durante la guerra,
Coronel de Ingenieros.

D. JOSÉ REINA FRIAS Y ALA!X
CORONEL DEL REGIMCENTO LANCEROS DE SANTIAGO
\1.0 DE CABALL1'~RlA

Nació e11 Ji'ue11fe de la Peña {Zamora) el dia 9 de Abi·il 1834

NOM:BRAMIENTOS
26 Abril 1852..... Cadete de caballel'la.
.
1 Mayo 185ü ..... Alférez por haber termmado sus estudios.
2 Octubre 1861 .. • Teniente por antigüedad.
29 Setiembre 1868. Grado de Ca.pitan J!Or gracia general.
1 :Noviembre 1868. Ayudante por el~~1on.
_
31 Diciembre 1872. IOapitan por sen•1e1os de campa_ni_i.
9 ]\[arzo 1873 ..... Grado de Comandante por mer1tc&gt;de
guerra.
.
9 Noviembre 1873. Comandante por mérito d&lt;' gu&lt;'rr~..
\1 Diciembre 1874. Grado dé Teniente Coronel poi' merito
de guerra.
.
30 Enero 1875 ..•.. Teniente Coronel por mérito de guerra.
5 Junio 1875 ..... Grado,de Coro~e! por mérito de guerra.
2 Marzo 1876 ..•.. Uoronel por merito de guerra.

UN VIAJE POR MARRUECOS
( Co11ti11uacion)
RABAT

La decadencia de los Estados. ha si_do c_onsiderada siem
pre como una consecuencia lógica é mev1table de _aquellos
reinados que llevando por todas p_artes la desolam?n y el
espanto cre~ban grandes impenos sobre las rumas de
otras ni:ciones, sin procurar i~filtt;ar entre sus vasnll?s las
conveniencias de una ilustramon mtelectual progresiva, y
las máximas y ductrin~ q~e _l~bran al homb~ de la abyeccion y la ignorancm, tamhtándole los medios d~ cumplir su destino en la tierra. Esta teoría, q!le ~lgu~os Juzga~
axiomática aparece evidente y lmsta mchscut1ble, aphcándola á todas las grandes crisis que ha arrostl'!ldo la humanidad desda reinotísimos tiem¡los; pues á med1d11. que_ se
llega á la cumbre de una marcha ~cendente, e~ cualquier
órden moral, fisiológico ó material que examm~mos, _se
empieza á de.~cender desde _aquel punto, porque ~1 adrmte
mayor elevacion ni es posible tampoco consegmr un reposo estable y pe~enne en la posesion de lo adqui_rido.
Pero en el retroceso que los pueblos han experimentado
despues de llegará su mayor grado de J!rogreso y apo~eo,
atravesando escaseces, atropellos, exacc1on':s y un protundo rebajamiento de los caracteres ~n ln;s di ~erentes clases
sociales legan siempre á la posteridad mfimtos recuerdos
de su p~sada grandezl\, _y un distintivo indeleble de sus
cualidades más sobre.alientes.
Esta regla general, deducida del estudi~ .Y la o~servacion no puede ap\icarso al .Mogreb. Al v1S1tsr la unportantísima plaza de U.abat, el viajero puede convencerse
fácilmente de que la actual sociedad de Berbería, no conserva ningun vestigio de su pasa~o esplendor.
Aún se descubren muchas rumas de colosal_e~ monumentos y otras diversas clases de obras que servman para
ennobl~cer su pasado; pero la accron destr~1ctora .del
tiempo se encargará de apagar, en un espacu~ relativamente breve esos últimos destellos de concepmones que
fueron el as~mbro de otras épocas.
Observaciones de P,arecida índole nos sugirió el viaje
de Tánger á .Rabat. El trayecto ~o recorren los buques de
vapor en unas veinte horas próxnnamente, )'. _la marcha se
verifica tan próximo á la costa, que con _fac1hdad pueden
observarse la mayoría de los puntos dommados por Cartagineses, Romanos Español~s y Portugu~s.
.
El recuerdo de ios episod10s más culmmantes de la historia de Marruecos se agolpaba á nuestra mente; y el
contemplar aquellos dominios de S. M. Sherifiana, examinados bajo estas impresiones, no puede ofrecer un aspecto más grandioso y seductor. Aquella vastísima region,
donde el Océano halla una invencible barrera á sus impetuosos movimientos, parece que ~o debió volver á la
ignominiosa tire.nía de los Sllltanes sm desdoro de los pueblos que han sabido llevar la sé.vis de la &lt;'ivilizaC'ion á
comarcas lejanas, dejando que la barbarie se entronizase á
lu puertas de sus fronteras.
Seguramente1 nuestros antepasados no pudieron prever
las consecuencias de su torpe conducta, abandonando la

bienhechora influencia que pudieron ejercer en ,.quella comercial, político y militar. Proceder que ocasionó el
desolada region; y en la actualidad1 enervadas las fu~r- engreimiento de los piratns salentinos, y de otros buques
zas musulmanas por IR prolongac\On de un estado m- tripulados tambien por rabatcnses, y que mantuvieron en
sostenib\e el dominio de los Sherifes debe tan sólo su constante alarma á todas las embarcaciones de numerosos
existencia'á las desmedidas am~ic!ones de lns J!rincipules estados. A su tiempo describiremos los calabozos que aún
potencias, y á. la falta de P-onoc1m1ento que se tiene d_e _lo se conservan, donde encerraban á los cautivos, haciéndoque es y puede ser un pnís cuyas_ excel~ntes condicio- les sufrir los más inhumanos tratamientos.
nes climatológicas, locales y de feracidad, hizo que Yª, los
antiguos le llamasen el granero de Europa, segun refiere
** * en que realizamos nuesA
principios
del
mes
ele
Agosto,
Ptolomeo.
.
Rabat una de las cuatro capitales donde alternativa- tro viaje á .Rabnt, continuaba todavía la cuaresma de los
musulmanes, ln cual comprende un mes lunar, llamado
mente, segun las conveniencias políticns, resi~e ~- M.
R amada», dumnte cuyo tiempo no pueden comer ni beber
Sherifiana, suministra una prueba de la _desorgnmzac10n y
desde el crepú8culo de In mañana, hasta la puesta del sol.
falta de vida en que se encuentra aquel 1mperfo.
. .
A unns treinta millas antes de llegará la bahía, se d1n- El rigor en la observancia de este precepto religioso es
sa una esbelta torre llamada de Hasan, y construidt1 por tan exagerado, que bast11 para quebranti.r el ayuno aspirar
el arquitecto y con los mismos planos que sin·ieron pnra un poco de humo de tabaeo, ó penetrar en IIJ\bitaewnes
donde se halle alguien que no perteneciendo á la secta de
edificar la arrogante Giralda de Sevilla; y una vez yti en
Mahoma dist1aig,1 sus ratos de ocio ó aliente sus vicios
el fondeadero del puerto más importante del Mogr_eb, -es
preciso vencer algunas dificultades para hacer ¡ios1ble el
quemimdo tabaco.
"'
Para que el ayuno se practique y tenga ~iempre la misdesembarco.
La ciudad se halla situada á espaldas de una colina poco ma duracion, so disyara un cañonazo por la tarde, en el
elevada, pero que la resguarda por com:rleto de los ataques momento de subir e muden á\a torre de laºmezquita, áfln
por mar1 y tiene su asiento en la orilla izquierda ele! cau- de invitar á los creyentes á la primeri. oracion del anochedaloso r10
Bu-Reareg que se une al Océano, formando
cer. Entonces t}mriezael desayuno, siéndoles permitido aliuna barra de lns ~ás peligrosas que se conocen . .Este solo
mentarse hasta e cañonazo de la madrugada; pero con obdetalle demostrará la dificultad de verific1u· ninguna tran- jeto de proporcionar á los sectarios del Profeta el mayor
¡_.;enastar y tranquilidad posible, los encargados de la mezsaccion comercial por las condiciones del 1merto.
La suerte nos favoreció en aquella ocasion, y n o ohstanquita cuidan de que á distintas horas un moro, provisto
te lo avanzado de la tarde y de hallarse la marea bnjn,
de \lo!III eBpede de gaita extremadamente larga, despierte
dh·isamos al J&gt;OC0 rato una lancha ó barcaza que1 á tuerza con su cstl'identc sonido á todos los fieles mahometanosde trabajos y despues ele sostener por espacio a e hora y
y tambien á los que observan religiones bien opuestas-y
media una lucha titánica con las olas, hr~bia logrado lle- se. dispongan á comer antes de que el alba les sorprenda.
gar hasta el vapor, trayendo á su bordo algunos amigos 1\lientrns esto se veri6.ca clesde la torre de la mezquita,
deseosos de no proporcionarnos mayores molestias, si, en
otro, moros recorren las calles, unos aporreando las puerla imposibilidad de comuniC!lr, nos hubiera conducido el tns y los restantes batiendo el tambor para evitar que el
vapor á Cnsablauca, puerto el más próximo de Rabnt, si- aviso no llegue á todas partes y por un exceso do sueño ó
guiendo la costa occidental.
cansancio se falte á los sagrados preceptos de Mahoma.
Parn desembarcar en esta residen&lt;'ia imperial, conviene
Tan extraña costumbre é infernal sonido no convida
hallarse prevenido, pues el nnjero que desconozca la ma- ciertamente al reposo que el cuerpo exige por la noche,
nera especial ile ser de los indígenas, pndiera dar mayor y los eurepeos recien llegados á Berbería en esta época
importnneia á los peligros que Je amenazan. El musulman del año, suelen sufrir algunas molestias antes de habituarabriga la confinnz1L dP qL1e por medio de Yoces y plegarias se al nuevo método de vio!a.
ni grande Al-lah, Mahoma y demás componentes de su
Trascurrido el mes de U.amadan empieza la páscua, ,m
córte celestial , consigue vencer todos los obstdculos y alcuyos ocho días se compensan con exceso las privaciones
canzar cuanto desPa; y por esta razon la gritería y estréde la cuaresma, pues todas sus ocupaciones se reducen á
pito son tnn contínuos y exagerados, que Pn algunos casos
comer mucho, estrenar algunas prendAs de vestir, espeexceden á tocln ponderneion . .No he conocido á ningun
cialmente bnbuchas, visitará los amigos y organizar jiReis-Cnpitan clc1 pn&lt;'rto-que no fuera afónico.
ras de campo con música y cantantes pnra hacer más ameLos tristes ('pisodios sucedidos en diferentes épocas y la na la distraccion.
precnut•ion de ponerse bien con el excelso Al-lah, por lo
EMILIO BONELU
que pudiera succd&lt;'r, justifican en parte estos temores;
¡lero aun conociendo la gravedad do aquella situacion y
( Se contin11ai·á.J
los perjuicios que se irrogan al comercio, no puede esperarse del fanatismo é indolencia de los magnates del imperio una pequeña mejora en nada de lo que poseen.
El cáuce de la barra tiene t&amp;.n sólo cuatro metros de anAL EJÉRCITO ESPAÑOL
chura y dos piés de profundidad en bajamar, y como este
No bay en el mundo region ,
angosto canal forma una série de curvas demasiado rápiNi hay en la historia periodo
das, la lancha tiene por precision que embarrancar dit'eQue él no pueda ocupar todo,
rentes veces, empujada violentamente por las olas, áun
De entusiasta admiracion.
cuando el encargado del timon posea una habilidad extreValeroso campeon
mada para dirigir In embarcacion. Atravesad11 la barra,
De lealtad singular,
queda todavía un pequeño obstáculo pnrn conseguir un
Su renombre secul11r
feliz dest'mbarco; obstáculo que consiste en recorrer un
Es timbre de patria gloria;
espacio de cincuenta metros , sembrado ele escarpadas
Y su esclava la victoria
rocas de poca elevacion, pero cubiertas lle musgo y maEn la tierra y en el mar.
riscos que se ocultan en pleamar.
Todas estas molestias, que revelan el triste estado del
pnís que se visita, quedan prontamente desvanecidas y
olvidad11S ante el encantador aspecto que ofrecen dos
Su esfuerzo á la altiva Roma
ciudades separadas por el citado rio Bu-Regreg, y. una
Miedo causa y pone freno,
playa ele 200 metros escasos. El agradable desconmerto
Su rudo valor serClno
qu~ se nota entre los trajes ele aquellos habitantes; la fe.Ni se rinde ni se doma.
racidad de los campos que se dominan á simple vista; el
En él, el temor no asoma
panorama que representa el majestuoso río, alimentando
Aunque potente constancia
mfinitas salinas y lagunas; los poblados jardines que cirQuiera vencer su arrogancia,
cundan la poblacion, y ese atractivo que posee un:.. ciudad
{¿ue escribe su elogio luego
árabe cu~ndo se la contempla desde el exterior, producen
üon mares de sangre y fuego
en el ámmo del observador efectos tan distintos, que
En Sagunto y en Numancia.
sólo pueden concebirse al practicar una de estas interesantes excursiones.
Génio de sangrientas furias
•
••
Angel de la independencia,
Antes de pasar á la descripcion de Rabat, examinando
De su valor la poten&lt;!ia
sus condiciones ele vida y los monumentos que posee perSurge en los Montes de Asturiu
mítaseuos detenernos un instante, á fin de indiCllr la época
De las infieles injurias
de su f=dacion y las distintas vieisitudes atravesadas en
Liberta el suelo asturiano,
largos períodos de revueltas y enconadas luchas civiles.
Y el tropel mahometano
La !)SCUI·i~ad de los tiempos esconde para muchos de
Le vé radiante guerrero
los mismos mdígenas el orígencle esta capit~l del Mogreb;
En una mano el acero
pero no debe sorprendernos este estado de ignorancia del
Y la cruz ~n la otra mano.
musulmau mogrebino, pues la historia y estadística son
de tal suer~ desco~ocidos en Bcrbería, que ninguno de
aquellos felices habitantes conoce la fecha de su nncimienA partir de Covadonga,
~! Y sólo aproximadamente puede cleducir la edad de sus
Por siete siglos gloriosos
h1Jos. Sé.bese, no obstante, porque nsí lo consignan varios
De sus hechos portentoso~
autores árabes de otros tiempos, cuyas crónicas hemos conLa epopeya se prolonga.
sultado, que la fundacion de Rabat se debe al célebre
No
hay valladar que se oponga
Yacub-el-MansoP, quien l1ácia fines del siglo xu deseó opoAl esfuerzo de su espada;
ner ~na enérgica fortalez,i contl'h las algaradas de los :,aY termina la jornada
Jentmos, gente en su mayorfa de instintos muy belicoRedimiendo á Espa11a entera,
so~ y por co~siguienú:, ma~ avenida con el estado de paz.
Cuando clava su bandera
.Los propósitos del molv1dable Almanzor tuvieron un
En los muros de Granada.
éxito. c_~mpleto, y des~e entonces el poder de los sultanes
adqumo ~Jguna autoi:1dad por aquella comarca, imponiendo t11mb1en su capricho á las kábilas de Zafr Zemur
¡Y en el mar I las ráudas olas,
Amar y Be,ii-Hasm, que, validas de la rique7,a a¡{ su suel~
Siendo cristalino espejo
y de las ventajas que éstl' ofrece á 111 defPnsi\,a trataban
Que retrató en su reflejo
de sacudir el yugo de los Sherifos.
'
Las banderas espa11olas
Pero esta vecindnd habia de causarle sérios disgustos en
Bien dirían que ellas solas
lo sucesivo, si no procuraba reconcentrar todos los elePor la llanura rugiente
~1entos de defensa entonces conocido,, y arriesgar la ofenUruzaron osadamente
siva_ fuera del amparo de 1~ segunda mumllaque envuelve
Negras y agujereadas
la ciudad _por la parte de tierra; y á estas di\•ersn.~ causas
Por las batallas libradas
se debe, sm duda, el que los pueblos dominadores en diSobre todo el continente.
versas épocas de la costa africana, no desembarcasen en
este puerto, contentándose con la posesion de otros mucho
menos importantes, considerados bajo el punto de vi2ta

y

27

&lt;lucirse en él capitales é industrias, irá? crean~o, como
ya lo han efectuado en Manila, Cebú, Hoilo y prmc1 ,¡ales
centros, nuevns y apremiantes necesidades, los goce~ Y
los vicios de la civilizncion; el carácter del indígena se irá
modificando, y al despertar á la nue,•a vida, comparará. el
estado del país con el que pudiera alcanzar¡ y estudiando
y comparando querrá s11lvnr ele un paso, o que sólo á
fuerza de siglos y de trabajos he nos conseguido otros pueblos; y fuerza es que miremos atentos á esta transformacion, considerando que allí estamos los peninsulares en la
proporcion de uno á mil con respecto á los naturales; y
que el ejército guardia civil, carabineros, marina -y fuerz11S de policía de la capital y lo~ llamados cuadrilleros, ~on
en su casi totalidad indígenas, lo cual debo hacernos reYa en nuestros tiempos el rayo
ilexionnr por lo que á In or~aniz11cion mi litar interesa.
De sus iras sobreviene
Existe además en Filipmas una especie ae poblncion
Y alza la guerra que tiene
flotante, y· decimos flotante impropiamente, porque no soPor prólogo el dos de Mayo.
bemos qué nombre aplical'le, pne~to que parece Hja y se
Y los lauros que Pelayo
dedica al comercio con especit1lidad y las que podemos
Logró tanto tiempo atrás,
llnmar pequeñns industrias, renovándose no obstimte conEnaltece más y más
tinuamente, y es la poblncion china, cuyos individuos sóCuando en•u bandera graba
briQs é industriosos trabajan con verdadero ahinco, gastan
La jornada ruda.y brava
mucho menos de lo que ganan, y con el sobrante que
De Castillejo y Vad-Ras.
ahorrun consiguen en poco tiempo formar capital, á e:I'.·
pens11s, es cierto, de teda comodidad; pero una vez conseguido el objeto, tornan á su país llevándose, eomo es natuEn guerra grande y solemne
ral, sus economías. Esta poblacion, que calculamos en 50 á
Tiene en su alm11 bravía
60.000 almas, de los que una mitad ó más oxisten en MaLa honradez perpétuo di~,
_. la llegada do nuestras primeras naves á Fili¡.,in11s, dos ni l:1, han sido alguna 1•ez un peligro á nuestra dominaciou,
El honor culto perenne.
razas se dividian desigualmente la posesion ele! P"Íil: los y hoy van formando de su union con la raza inclia una poSu nombre de mancha indemne
Valayos, que ocupab,in Las costas y los más fértile&amp; territohlacion mestiza que va acnp11rando In riquez,\ del ArchiLleva la fama consigo,
rios· ylosAetasó negritos,quepoblabany p1tebla11losmo11tes piélago1 y que con sLL~ especialísimas condiciones para el
La gloria Le dá. su abrigo,
deZ Ardy, y que pueden considerarse los verd11cleros 1\borícomercio
y la industri,i y su aptitud para toda dase de esY clemente y esforzado
genes de las islas. Conquistadores los primeros fueron em- tudios, lm de ser, ó mejor dicho, es ya, muy superior á los
Cuando la lucha ha cesado
pujando á. los segundos á las cumbres de sus montañas, natur1\les. La raza mestiza\ que comprende el papel tan
Dá su pan á su enemigo.
posesionándose principalmente de las llanums y de las
importante que llegaría á. aesempeñar si en Filipinas se
orillas de los ríos. Los Aet11S nada aprendieron ele sus pudiera prescindir del elemento europeo, no ba de mirar,
conquistadores, ni es raza tampoco de la que se hnya po- ni mir11 seguramente con buenos ojos la dominacion espaHoy que en el brillante altar
dido hasta hoy sacar partido en favor de la cil•iliz11cion.
Jiola, y cuundo en las aulas de la Uuiyersid,ld de .M,mila
Del estudio y la cultura
Sin que pretendamos negar en absoluto que se1i SU$cepti- aprenden l,1 historia, suele no quedárselas en la mPmoria
El universo procura
ble de adelanto y progreso, sentaremos el hecho incontromás que los hechos que no nos favorecen, y si se dedican
Sus conquistas encontrar,
vertible de que.J despues de trescientos años que llcvnmos nl derecho, se aplican siempre á escudriñar lo que puede
Radiante se vé llegar
establecidos en .l!'ilipinas, se encuentran hoy en las cimas
perjudic,u· á. los hijos de la Metrópoli, y si al sacerdocio
Al ejército, al severo
de las montañas de aquellas islas, sin haber av,mzado ni
sus sermones no ban de estar inspirados en unagrnn adheTemplo donde placentero
una línen del estado cm que los encontrumos á nuestrn llesion á l!:spni1a, á lo sumo aprenderán el cosmopolitismo
Sol de ciencia centellea
gada. .No carecen de religion , aunque ésta sea 1:lfetichis1no;
que donde lt,s conviene predican los jesuitas, y en general
A rendir culto á la idea
tienen ideas del bien y del mal, claras y evidentes; no en toda carrera, profesion, ocupacion ó industrio á. que s&amp;
Cual rinde culto al acero.
existe entre ellos la poligamia, si bien está permitido el
ya en su trato diario con los indios, ya en cuandivorcio, y prefieren ltl vid,1 miserable pero independiente dediquen,
tas oc.1siones hallen medio y mnuorn, su propRganda es
que llevan divididos en pequeñns ra11eherías,á l&gt;1 que Jlll&lt;'·
persistente é implacable en contm de nuestra
de proporcionRrles la más retinuda c~vilizncion. :,on ele continua
Tal es su senda de gloria:
clominacion, y llega á tal punto su malquerencia há.cia el
peque1ia estatum y puco dados á In gu&lt;'rm y de escaso vi• elemento español, que en las uniones que tienen lugnr
Triunfante doquier batalle,
gor físico; 1·i1•en corlo número de año~, expuestos como ;;e
En campo y cátedras hnlle
entre españoles y mestizas chinas1 el consorte se suele
hallan á todas las inclemen&lt;'iRs del tiempo, sin abrigo y
Siempre solemne victoria
apnrta1· poco á poco de sus ideales, nasta que llegn á vPr
faltos de alime11tacio11, y por lo tanto vá extinguié11dose
Para que justa la historia
lM cosas por el mismo prisma que su cónyuge, y sino d&lt;'sesta raza llamada á desnp,1recer en un período ele tiempo graci11do de él.
Con la fama que el encierra
relativamente
corto.
Clame por toda la tierra
Señalarnos estos hechos á la consideracion p1íblica, por.Podemos, pues, eliminar este factor de los que pueden
Al verlo inmortalizado
que si bien á espíritus frívolos les parecerán pueriles, son
llamarse
importantes
para
la
rcsolucion
de
los
problemas
¡ Es en la paz ilustrado
sign ilicativos cuando se trata de estudiar un país
que interesan á .l!'ilipinas. La raza que re,1l111ente merece altamente
Y es invencible en la guerra 1
tan ap11rtado de la Metrópoli y tan olvidado y
detenido estudio es 1,, Malaya, que si bien en muy divl'rijos colonial,
F. P ARRE~U BALLlCS'l'EROS
estados de cultura y mezclada con otras, puebla el resto de desconoC'ido como lo ha sido el Archipiélago .J&lt;'ilipino.
las islas. La podemos dividir en dos grandes porciones: la
lII
que obedece nuestras leyes,y la que h1-1biendo nbruzndo el
De lo expuesto en los párrafos anteriores, se deduce que
mahometismo en época anterior á la ocupacion española,
hi dominncion que hemos ejercido en ]'ilipinas más ba
tiene su civili?.acion especial, opuesta á toda idea cristiana siclo mornl que material, y nuest1·a política hn sido tamy refractaria á nuestras costumbres y adelantos, como lo
bien de asimilacion, concediendo al indígena tant11s liberson todos los pueblos que en Asia, Al'rica y Europa profetades, y garnntías que los más ilustres vinjcros extranjeros
I
san el Islamismo. E stos mahometanos ocupan los archipié- que se hun ocupndo del país, no han podido menos de con
lagos de Juló Basilnn y 'fawi-tnwi, la gran isla de .Mindn- signur que la colonia filipina era el pueblo más feliz del exEntre los vnstos territorios que en el siglo &gt;.."VI alcanzó
á dominar la entonces poderosa nacion espaliola, se cuen- nao y la parte ele Borneo que reconocía por soberano ni
tremo Oriente bajo la paternal dominncion esp111iola.
tan las innumerables Islas del que entonces se llnmó Archi- sultan de ,Jol6, y hoy domina una sociedad ingles11, mer_En justa reciprocidad ele nuestro proceder, el pueblo filiced
al
poco
aprecio
que
del
asunto
han
hecho
nuestros
gopmo ha gnardado fielmente nuestra bandern, y bajo su
piélago ik San Lázaro,.._y más tarde -Filipino en honor del
biernos.
hijo primogénito del l!;mperador Cit,los V.
sombra ha combatido muchas veces á los enemigos ele EsPnra tener en respeto á los mahometanos del Sur, sicm• pnña. Los progresos del siglo, aM morales como materiaHernando de .Magallanes, insigne navegante portugués,
al servicio de Espa11a, despues de haber descubierto el pre belicososydndos á. la piratería, es indispensable una nu- les, ul acortar lns dis(nncias y ponernos en fácil comunicameros,.1
escuutlrilla de buques ligeros y de poco cah1do, qur
paso al mar del Sur por cuyo solo hecho alcanzó renomci?n _con_ el antes remotí8imo f\-rchipiélago, hacen que la
no sólo rechace los contínuos desmanes que cometen, s1110
as11111lne1on entre la J;fotrópoh y las que hoy considera ésta
bre imperecedero~ dió vista á las expresadas Isla. en 1621,
que
destrnya
ele
cuundo
en
cuando
los
nidos
en
que
fraprovincitlS oceániC!ls, vayn siendo más rápida y manifiesta
habiéndose clirigiao á ellas por cammo opuesto al que baguan
sus
11bominnbles
empresas.
Esto,
sin
embargo,
es
supero tarnbien ele la nueva situnciim surgen nuevos proble'.
bian seguido sus compatriotas por el CRbo de BueM Espemamente
difícil;
porque
en
el
intrincado
laberi·n·to
do
la,;
1m\s cuyo buen planteamiento es inclispensiible pam llegar
ranza.
islas
que
ocupan,
se
ocultan
sus
pequeñas
~&gt;intas,
al
abrigo
á unn conveniente sulucion.
En el expresado ano, Mngallanes muere víctima de su
de
inhospitala1·ias
costas,
entr~
arrecifes,
1nangles
y
esteros,
.J&lt;'ilipinas cuenta hoy con una poblacion sometida á llll! learrojo en la Isla de Mactau, inmediata á Cebú, y tomanque lns hacen innbordables.
yes p1ttri11sque no baj,irá de seis millones de habitantes, en
do el mando de la nao Victoria, único resto de las naves
En los tenitorios que ocupamos en el resto de las Islas,
números redondos: las razas infieles, incluyendo entre ellas
expedicionarias, el célel,re Sebastian Elcano, es el primero
á los mahomet,inos, pasan seguramente de dos millones, y
que da la vuelta al mundo pisando ti1,rra española de~pues además de In raza sometid,1 y de los Aetas que ya hemos
me11cionado, existen infi11idnd de tribus indepen:ientes,
de dos años de navegacion y de los inmensos peligros y
para hacpr frente á la defensa del país y sostener el órden
que
en
abs&lt;1luto
no
reconocen
nuestra
autoridad,
ó
en
que
interior PXistPn !ns fuerzas siguientes:
sacrificios de su arriesgada empresa.
la
dominación
es
puramente
nominal.
La
extensa
isla
de
Cuarenta y tres afios más tarde, habiendo resultado inHOMBRf;S
Mindoro á pocas millas de la bahía,deManila, está c,1si en
fructuosas varias expediciones que desde América y Espa- su
1
totaliaad
poblada de habitantes que no reconocen nuesña se habían diri~ido á dichas Isln.,;, salió del puerto de
7 Batallones de Infantería, ele seisí'ientas
tro Gobierno; en el centro de Luzon, donde exisl.&lt;' hL cnpiNatividad en Méjico una nueva ni mando de lJ. :Miguel
pinzas... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4.200
tal del Archipiélago1 cu $amar, en Negros, en casi todas
Lopez de Legaspi, que llevaba como auxiliar al hábil cos1 b:scuadron ele Lanceros. . . . . . . . . . . . . .
150
mógrafo y experto marino Fr. AndrésUrdaneta,que antes lus islas de ulguna importancia y extensión hay millm·e~
!l 'L'ercios ele la Guardia ei l'i l.. . .. . .. .. .
3 .000
tribus inclcpendientes, de las llamndas inticles, algun11~
de abrazar el estado religioso navegó como Uapitan en mm de
G11nrdia civil Veterana................
400
de las flotas que sin éxito habían tratado de tomar posc- que dau muestras de un relativo progreso, otras en mis!'1 lteg i1111ento de Artillería Peninsular..
1.GOO
rnble estado moral y material.
sion del Archipiélago.
1
B,1t:illon
ele
Ingenieros........
.
.
.
.
.
.
.
400
La
fülta
de
comunicaciones,
la
escasez
de
instruccion,
Más afortunado que sus preclecesores Legaspi1 á. quien
la carencia de necesidades que el indígena encuentra satispuede presentarse como modeJQ do e.xpertos Capitanes
ó sea un total de. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
9.760
consiguió con innegable habiliclt\cl y valor In nnexion ~ fechas en un suelo feraz y un clima dcleitnble, son términos de una ecuarion que vienen á despejar Ji\ incógnita y no incluimos en esta cifra el cuerpo de carabinero~ por
España de las Islas .J&lt;'ilipi nas.
considerar próxima su extincion.
Mitad guerrera y mitad religiosa, lll empresa fué lleva- del actual estado del país.
Nada puede espemrse ele la iniciativa indiviclual, del
Compamndo los seis mil\oneg de habitantes que hemos
da á cabo con inmensa fortuna por sólo nlgunos eicntos
computado al ¡mís &lt;'0n las fuerzas que lo guarnecen dan
de soldados y marineros, y un eorto número do aquellos que á nndn aspim y nada ó cnsi nadn necesita, y aun esto
lo halla como y cuando quiere. Se comprende, pues, que
menos de clos soldndos por cada millnr ele almas.
'
otros soldados de la fé, que, en aquel Riglo de heróicas acen medio de este verdadel'o paraíso, el indio, indolente por
H1\y que tener en cuenta además que de estos 10.000 homciones, se lanzaron á catequizar infieles y conquistar St~bnaturaleza y por tr,ulicion y ejc.,mplo de sus mayores, bres escusos de 1éi-cito, á excepcion de lt1 oficialidad los
ditos a la majestad católica del rey de Espnfia.
Estas ligerísimas consideraciones no son, et,mo parece- encuentre bien !ns cosas como están, y se le importe 1.600 arlilleros y las cuatro quintas partes de las clas¿s de
un ardite del telégr,1fo, el terro-cnrril, el trnnvía y cuantos
tropa; l~s restan~es son indígenas; e8 decir, que están er la
rán á primera vista, impertinentes al tratar del Ejército de
adelantos se rocen con la industria, el comercio y la agriproporc1011 de crnco á uno, ó sea de una superioridniJ en
Filipinas; la organización política. y administrativa de
cultura
.
.En
cada
mejora
Aólo
verá
un
aumento
de
trabnjo,
verdad alarmante para el caso remoto, pero no impo8ible
aquel país está sufriendo una transformacion importantísiy
como
él
no
nc-cesita
ni
ciilzadas,
ni
puentes,
ni
gmndcs
ele unn sublcvacion militar.
'
ma, y conserva aún muchos restos ele su primitiva base,
edificios,
y
le
bastl'n
parn
llenar
todas
sus
necesidade~
un
Venmo~ ahora la forma de traer al ejército el contingenque es, digámoslo así, un coeficiente qu" no puede olvidarse
en estos momentos para proceder en el asunto con lll debi- mllnojo ele abacá con 4ue tejer sus vestidos, otro de nito te nece..sur10. En cadu pueblo so hace el alistamiento anual
para hacer su sombrero, un puñado de arroz y un pescado de todos los hombres de 18 á 2.5 años comprendicndr en él
da mesura.
de los que halla á la inmedincion de su easa para su comino sólo á los so!teros, sino á los cas;dos y viudos sin hijos:
Al tratar de los asuntos de .l!'ilipinas en Espa11a, suele no
qu~ durante siete. mor?11~s años están pendientes de la
tomar~&lt;i en cuenta el estado de aquel Archipiélago, y las dn, y unas cuantas cañas y nipas para fabric11r su vivienda,
de abí que haya perrunnecido tres siglos sin dar apenas qumta. Hecha la mscr1pc10n se efectúa el sorteo en cada
ideas que generalmente de él se tienen son erróneas1 exaun paso en el camino del progreso. .Pero esto no ba de puebl~ ante la autori.dad municipal del mismo, y los comgeraélas ó f~lt~ completamente d~ exactitud. pe anj las
prendidos en la qumta van siendo presentados al acto
mil contrad1c01ones en que los Gobiernos suelen 1ncurr1r al contin"uar así, el país entra en un11, nueva faz, y al intro•
Tal bandera y tal soldado
De aquellos tiempos nos quedan
Sobre ellos los siglos ruedan,
Mas su brillo no han manchado.
Abatirles no ha logrado
Del tiempo el rudo turbion,
Y en nuestrageneracion
El mismo soldado brilla
9ue hizo inmortal á Castilla
E bizo inmortal á Aragon.

•

legislar sobre aquella tierra, y la ineficacia de órdenes dictadas con el mejor deseo y de imposible cumplimiento,
como tendremos ocasion de demostrar. Mas para llegar a
este acuerdo nos será preciso hncer un&gt;L sucint,1 resefü1 sobre el actual estado de lns I slas, especinlmente e.n lo que
se refiere al ramo de guerra~ para venir á deducir lógicamente lo que aquel Ejército aebe ser y las modificaciones
que en su. organismo pueden hacerse para que cumpln ~u
importante mision de conservar la integridnd del territorio
español en sus provincias Oceánicas, tan olvidadas en
otras épocns y llamadas tnl vez en breve pla1.o á aumentar
los recursos y poderío de la Metrópoli:
.
Sin extendernos algo en estas cons1~erac1ones, i:i,uestro
trabnjo resultaria incompleto, y no seria eomprend1do por
los que desconocen el mencionado país: suplicamos pues
á nuestros lectores un poco de indulgencia, en la seguridad de que en el curso de este escrito b.,,Jlnrá.n las podel'Osísimns razones que nos han movido á emprenderle con la
esperanza de dar á conocer la situación militar de Filipinas sobre cuyas islas se fundan hoy grandes esperanzas.
Pa;a que no resulten defraudadas, preciso será awnder en
primer lugar á su conservación, bnjo la égida prote?t~ra
de España, mision que cumple sin duda algunn al Ejército
y Armada, y de ambos y muy especialmente del prih1oro
nos habremos de ocupar.
TI

EL EJÉR~ITO DE FILIPINAS

-----

�LONDRES.-EmF1010 DE LA socl.ED.AD coorERATI VA DEL EJÉRCITO INGLÉS

J). J.'EDERÍOO GOBiltT Y ::\[AR1'INEZ

l&gt;.

Marqués de Mancera

ALFONSO FERNANDEZ DE CóRDOJU

JJ. Ril'ilL VILLALilN y QUJ:.JANO

'

D,

MANUEL 0ARRASCOSA Y G.AltCÍA
D. TOlliS SAN JUAN Y REGUERA
D. LEANDRO DELGADO Y .F:&amp;:RNANDEZ

D. VICENTE M,utTITEOUl.PF.REZ
D. LUTGA.RDO ARAMENDI Y p "-UL:X:T
D.JOSÉ REIN.A. A.LAIX

M.A.RINA DE G UERRA.-

b"RAGAT.A

Nav/l/J ele Tolosa,

DESTIN.AD.A EN LA

ACTUALIDAD AL p .A.cinco, CON UN.A MlSION ESPE CI.AL

�ªº

por el respectivo cabeza de barangay, jefe patriarca_l d~ 50
fami!ias, que, como recuerdo _de su antigua orgamzac1on,
continúa ejercieqdo sus funciones en las Islas. Para com•
prender la legalidad con que se efectuará el sorteo en aquel
país, basta1·á que digamos que por el solo hecho ~fl. estar
ausente el interllsado el din que es llamado al serv1c10, vá.
á suetituirlc el número siguiente, sin ulterior reclamacion
ni responsubilidad del prófugo. .
.
Este cómodo sistemn pnra los ricos ó personus de mfluencia en las localidades, hace que no oe haya dado caso
de que ingrese en el oervicio militar uno tan sólo de los
hijo,, de los nllí llamados t1Hmicipes_y pr!11cipales. Nútrense pues los cuerpos de la gente más mfchz y deshere~d.a
del. Archipiélago, y y11 se comprende, t·on estn sol!l md1cac1on y uniendo al general atra,;o de lus Islas le. circunstancia de ser los más pobres é ignorantes l&lt;Jl! 4':1~ ingre.an
en lus filas militares c¡uo la rudeza más pr1m1t1va de los
soldndo~ nuerns se;á un11 d(' 111.1 consecuencias de tan deectuo~a manera' de alistamiento.
t:iobre la manilie,ta inju,;ticia de éste, nos v.crmitimoo
au_nque sin esperanza nlg_una, llamar la_ atenc1on ~e los
Mm1stcrios de Guerra y Ultrnru11r, y decimos que s111 esperunza, por,¡ue no hemos de ser más afo_rt~nados que las
respetable. corporaciones de a1¡11el Arch1p1élago, y que
sus actutile~ Gobernadores Generales, que han hecho presente en elocuentes e•rritos la ,iluncion del país, propo•
nieudo en el punt-0 concreto de que trntnmos la_s necesarias
r~formns, ,¡ue habrán nurnentud~ )os volummosos expedientes de los Archivos en las oficinas de la Corte.
Y aquí nos vumos á permitir un~ observucion, que aunque no es ¡,ertinentc ni asunto, rc1•1ste u1! carácter general
que hace no sen á él de todo punto extraua.
..
_L11 mayor p11rte de Ju,; mejora._llov!1d11s á cab? en F1hpin11s, han ~ido debidas á autor1zac1oncs especmles para
plantear t.11 ó cual reforma, ó á extralimitaciones de sus
Gobernadorcb ,upcriores, que echando ~obro sí unag~n
re,ponsnbilidad la hnn urrostrndo por hacer un bonelic10
al país. Pero po~o ó 11uda, y eso tardo y mal, se l_1a logrado
con ruzonudn~ propuestas. ni cloeuont.es meflor~us y proycl'los. La ¡t11l11bm cxped1cntc, 11110 h~y _un Espann se ~.m.a
en el sentido tic dil11(•1011 y onwrpecmucnto, pam F1hp1nas es sinónimo de In cternidnd
En e.,t.u lmn t·nido como cr1i co11i,iguientc, los trabajos de
la ilustr.idll ,fttnta fl~ o,y¡anizacion y defmsa del Arc~ipiélugo Ji:ilipino, que á ruíz ~e Ioi terrc~1otos de ~uho de
1~ lora.:ó l,ujo $U pres1&lt;lcnc1a el General Pruno de
Rivcru, y ~i uil suerte cupo á lt1 obra. de ~n respet:1blc
corpomcion, claro e:; ,¡ue nuestro humild{,;1mo y euguo
trul,ujo no h11 de alcn111.nr rcsullado alguno, pero 11I menos
nos (·ubrá h1 ~ulisfaccion de lmber hecho nlgo más de nuestro deber en fiwor do una institucion á la que tenemos la
honra de pertenecer y dedicar nueftra modesta inteligencia.
Hechas c,lns indicadones, couhouurcmos nuestra tarci~
manife~tand(&gt; que al ,erdcio mililnr se destinan en ~'ilipinas aquello:; dc.~r,1ci11dos que carecen de tod11 noc,?n de
derecho, y que \'l\'iendo ign~ru~~ de todo, no hun ile,g~do á comprc 11 dcr, ni bll prop11, in~t10~ les ha hecho ad1v1n,ar los fáciles mnnejos pura_ clud1r SI! rn_g!"l;SO en l~s fi111?.
Corno de esu1 mai;n inconsciente y d1ficihs1ma de 1nstru1r
oe hao de sacur alguna., clase:! de tropl_l, y~ se c~mprende
que Púlo á fuerza de pncienda y trabaJo~ sin lím1t.es se logra1·á tenc1· lllguna que otra 4ue medio comprenda las
obhgm:iom•s m1lit.ures,
. .
Como nÍlios en tutel11 hay que tratarlos mdis¡,ensablem!)nt(•, y por c:,o allí las leyes penale~ h~n tenido qu_e dismulllir bast11ntc sus más duras ¡1rescr1pc1?ne~. ~a primem
desercion, que sólo se cons':lmacuando el mdiv1duo falta. á
más de nueve listas se castiga con un mes de arresto, con
dos la ~es-uncln y s~ dn el ca~o ¿e no poder ser _castigada
c_on presidio In tercera y cuarta por haber obtemdo el delincuente indultos del Capita_n_Gener~l. A~eru~s haJ: que
tener en .&lt;'lienta que el pre,nd10 no 1mpr1me mfalllla en
aqu~I país, y muchos soiaados prefierc!l estit.r en un esta:
blec1miento penal don.le no ~ les obhgn á H calzados m
á cuidur su nrma~ento y complicado vestuario y equipo,
á l11 vida de cuartel, muy fatigosa allí donde el servicio
por condiciones de clima y e.casez de personal es duro y
pesado, más aún que el trabajo del presidiario. Se_ da ?l
c11so,,_t.~mbien, pare. que todo se&amp;an\Smnlof &lt;'Ont:ad1c~or1_o
en .F 1hpinas, de que el soldado dedicado trabaJos ~ubhcos 11? reciba gratifir!1cion a_lguna y sí el preso que asiste á
los mismos, con la d1ferenc1a do que éste descanse por h~
noche .v el primero vigile par!14ue no se eyada el segundo.
Ya hemos dic!:&gt;o que la primera. deserc1on se pena con
u_n n es de arresto: pues bien; al s1111plc conato d~ descrc1on se imponen setS meses de recargo á los ocho anos que
debe servi1 allí el recluta. Es decir, que al de,;;ertor se le
deja. dPscansur un mes en el calabozo, que es á cuanto aspir~ el indio, su desideratum, el no lrnccr !lada, y por un
d~ht •menor se le impone la JJll.ra ~J durísima pena de s_e~v1r 11,e,,/io año más. Tul es el er1ler10 que P.res1de en F1h~inas cu 1~ mayor parte de lo.11Suntos ~1lite.res, y excusamos decir el resultado que e;to producirá.
Duda. la idiosincrasia del indio, su carencia de instruccion y desconocimiento de nuestras leyes y costumbres,
fnlt,i v muchas veces inconscientemente á los preceptos de
1~ orclenanza, y aunque un saludllble ~ig?r )e creemos. indispensable para conservar en él le. d1sc1pl111a, la e.phcncion literal de todas las penas que marcan nuestros reglamentos, sume á los Cuerpos del~ Isl~s ~n un ma~e,nagnum
de papeles expedienles, sumarias e mformac1ones que
pnra comp;enderle y 11prccinrle precis11 haber estado en
aquel país. El bntallon en que cada subalterno no esté
in,tru~·endo má,; que tre., 6 ?UAtro sumarias y diez ó doce
el Ayuda_nte, ya puede cons1dei:ar•e como modelo. Los calabo?.o, siempre resultan J)C(¡uenos para contener los cuarenl!1 6 cincuenta arrestaaos que continuamente los ocupan, no viéndose libres tampoco los cuartos de correccion
pnra las cln,cs y l,¡,¡ gunrdui, de prcvcncion, donde huy
n~c:osidad de colocar aquellos cuya,; faltas son más insigmlicante;.
•
Este lujo ele castigo no ..irre t:n verdad para enmendar
á._lo¿ delincuentes, y se º?•erra que el Cuerpo que má.s so
distingue por el mayor numero de consejos de guerra que
efectúa ni 11iio, suele ser t,unbicn el de menos ordenud11
administracion.
Esto no. demue.tra palp11blcmente y oin pa.sar á má,;
detalles, que el ejército de Filipina:; noccsitl\ una pronta y
radical reorganizacion; xne.s para dar á conocer su estado

LA ILUSTRACION HILITAR
actual los males que allí se deploran, y su remedio, en
nuestfo humildísimo juicio, nos será forzoso ocupar en
otra ocasion la benevolencia. de nuestros lect-0res, con la
&lt;J..Ue nos atrevemos á contar, ya que no por el escaso mérito de nuestro insignificante trabajo, por el buen deseo
que guia nuestrn pluma.

V AI.ENTI.N

Go.NZALJ:Z SERBA.NO

EL MÁRTIR DEL DEBER
BOCETOS DE

LA ROMA

ANTIGUA

(Conclt"-Sion)

m
Brilla l'l sol en lo alto de su carrera y Roma ruge de placer y brilla de suntuosidad en lo último de su delirio. Cien
v/Rs conducen ni soberbio Anfiteatro miles y miles de espectadores que se estrechan, se codean, se empujan y en
su marcha. llena de fluctuaciones, semejan el incierto paso
de la embriaguez. D el centro del Circo sale ve. inmdlso
clamoreo. her"or de mil impaciencias contenidas, como si
en el fondo de aquel horno se fundieran á manera de i,,.
mensa cc&gt;ladn, todas las malas pasiones de una humanidad
sedienta. de vicios, escupiendo escorias de plata y oro.
Carruajes de varias formas¡ ya el biga, llevando al cínico patricio; ya el cnrpento, encerrando las más arrogantes matronas en voluptuosas posturas colocadas, 6 la rica
cuadriga. atropellando 4 la muchedumbre, para dur paso
al opulento senador. Mil y mil colores diferentes mezclados .v confundidos como en gmndiosa palctn, .va despi•
diendo nquí el brilla11tí~imo reflejo del ca.seo de un guerrero; allí, rayos do iris, desprendidos de las jo.vas de una
cortesana; má'i lt'jos, músicas diversas, cantos de juglares,
gritos de mcre11dereá, ris1~~ de histriones, apuest.1s de fanáticos, digcu~iones de filósofos, vasto pl\lldemonium, colosal &lt;·aseada de rique7.US y miserias, formada por una ciudad de millones de almllS r¡ue siente agitarse en su seno el
gérmen de In locura.
En medio fü1 aquel tumulto, vése un,~ conturhi de la
gunrdia pretoriana 1·on sus urmas brillantes, sus bruñidos escudos que cle,menuzun el sol &lt;•n su tersa superficie, sus cimcr11S que coronan riz11dns plumas que aletee. el
viento, marchar á travcs del pueblo para dar In guardia
de honor en ol sólio de Domicinno. En h, primera fila, no
como el guerrero que marcha ;l la pelen, sino como el esclavo á quien la faena llama, Marco, empuñando la ancha
y corta espada de los Iberos, mnrchn á 111 cabeza de su decuri11. Diríase al verle, que honda. preocupacion, tenaz incertidumbre ó f)unzante duda, ó todo á In vez, ha hecho
presii de su espfritu, y su pre~en&lt;'ia es en uquel sitio, como
un remordimiento en una vida de crímenes, como un clolor en 1111 mundo de placeres. ;. Quién so~rJecharia que en
medio do aquella muchedmnbro e11,"oist11 y loca, se escondhL un alm1\ combatida por el sufrimiento?
Lleguemos por fin. Ocúpense las cáveas poi· las clases
que les corresponde; tiéndase el velarium para que el sol
uo se haga pnrtícipe de tanta infami&amp;.¡ riéguese con perfumes y cúbrase de Hores todo el vasto graderío, como se
perfuma y se corone. impúdico y ajada meretriz; bullan los
patricios y senadores en el podium y Domiciano, ese César de corazon de tigre, hermano iuvcrosfmil de su hermano, hijo incomprensible de su noble padre, apare1.ca
en su trono, cubierto su cuerpo de oro y piedras preciosas
y con la áurea Yara en su mano fratricida. Allí, á su derecha, está Me.reo; apoyado marcialmente en el escudo, lleva sus miradas desde el Emrerador al velarium, como
queriendo rasgarlo para ver e Jmrísimo cielo, ya que no
puede ui debe rasgar la púrpm•a del Césnr para ver el l1ondo abismo de su manchada. conciencio.
Abrense las puertos de la arena, y en medio de mil rugi•
dos de la muchedumbre, que á las mismM fieras amedrenta, lánzanse unas sobre otras, y los rugidos crecen y las
carnes se despedazan .v la. sangro, digno licor con que aquel
pueblo brinda á sus dioses, corre por l11 arena, enrojecí
de. de antemano por un resto de pudor dol mismo César,
como queriendo atenuar el color de t.antn y tanta sangre
derramada..
Fieras y más fieras han salido; montones de carne pnlpitante yacen por todas partes extendidos y el coraje de
las fieras ha,sido tal, que he. acortado el tiempo destinado
á In fiesta. Ultimos vencedores, dos hermosos leones africanos quedan sobre le. arena, sus miembros impacientes
por otra lucha., abrasando el aire con su aliento, y ensord_eciéndolo con sus rugidos, embriagados con aquel estrépito recorren á saltos toda la arena, cuando une. voz,
sahda allá de la altacávea, voz de esclavo, grita con eco
de trueno dominando toda une. tempestad de ahullidos.
¡ Cristianos á la.s fieras I Pues así como el trueno rueda y
se ate.je. á sí mismo y se engrandece y ruge haciendo temblar el espacio, así aquella. voz se convirtió, hinchándose
de cúneo en cúneo, rodando de cávea en cávea, como piedra que rebote. el torrente, en horrísono alarido, en grito
colosal, que hizo temblar, no sé si de vibrucion ó de esespa!1t?, las mismas piedras que sustentaban el Circo. Un
11 Cr1stmnos á !ns fieras!! unísono, colos11l, imperioso vo1.
más ~e rey que manda que de pueblo que suplica, ll~nó el
espacio saturado_ya del ?,lor de le. sangre, y ondulando en
la atmósfera sahó del U1rco y fué á perderse, muriendo
poco á poco., entre las cnlles y palacios, entre las plazas y
los templos ae la entonces solitarin Roma.
1Terrible coincidene in! No lejos drl Anfiteatro en casa
de llComodadu: presencia, ha upurecido el cadáv~r de un
niño, y frente á l_a puerta de l,1 mism11 cnsa, unajóvcn, con
um1 cruz e:;cond1d11 entre sus munos, ha sido cogid11 por el
pueblo, ~ pcmr de su~ protestas de inocencia y de candor
que refleJa su semblante, como autom del crímun c,mtra
fa ley y dc,l delito de $Cr nll7.arena contra. los dioses. La
prc,\cupuoion ,¡u~ existia entonce~ de '}UC los nazarenos
sacrificaban los miios en ous ocultas ceremonias, confirma
l~ ~oopecha. de )a plebe, y en tumulto reunido por la cur1os1dád y. empuJado por el fanntismo In concluccn al centro de la CJudad, cuando llega á sus oidos, desde el Circo,

31

LA ILUBTRACION llILITAit
el espantoso clamor del pueblo pidiendo víctimas, clamor
que no cesa, que crece; motin de la ira contra !ª. piedad y
que sólo puedo calmarse con un gesto de Dom101ano.
· Y Marco? ¡ Pobre Mareo I D esde q~e saliera do lo alto
de1 visorium aquella voz extentórea, siente en su core.zon
y 011 su cabeza mas ruido, más tumulto de sangre que se
atropella á la sangre, que ruido y tumulto inundan el
Aufiteatro entero. Cou los ojos desencajados, los labios
entreabiertos y abrasados, pálido, convulso, sin qui~ del
César su atónita minLde., pe.rece 4!-1~, fanático por los dioaes
del Elíseo, espera la palabra codiciada. por el pueblo. Había soporte.do el espectáculo de la lucha salvaje delas .11.ens,
y daba gracias á Dios, porque sólo su =gre corriera
aquel dia; pero al oir el gr~to del esclavo,_golpe tan rudo
sintió en su corazon, que DI aun suro llevar á su rostro el
disfraz de sus sensaciones. Jial;ta e mismo Domiciano, si
le m~ara, leyera eu él la sed de sangre que entonces so
cernia sobre el Circo todo, como nublado espeso¡ y tomara
la expresion anhelante de su leal dc~rion, m~ 0100 como
ánsia que como terror de verla vert1dn. En actitud especte.nte una mano asida a.l puilo do la espade., la otra á los
plieg~es del dosel del emperador, su vida parecia depender de un hilo, de una déoil espernnza, pero esperanza al
fiu la de que ere. preciso largo tiempo pare. realizar los
de~eos del pueblo que Rtajaria la uoclic con sus sombras.
Domiciano sonreie. y callaba descansando en esa dificultad
y esperaba que ante la razon de ella, poco á poco fueran
aplacándvse los sangrientos deseos de aquel pueblo.
Pero de repente, al otro extremo del Circo, frente al
trono del César, sobre la logia J)atricial y bajo del sitio de
donde saliera. le. prime¡a voz de muerte, UllO de los vomitorios, vomitó verdaderamente nauseabU11da y agite.de.
multitud de esclavos, plebeyos y rameras¡ en cuyo centro
se destacaba la blanco y desgarrada. túmce. de Ulla arroga~te doncella. :"-Hes de brazos se levan~rou ~ un tiempo;
fa rnmensa y apiñada mole de más de cien Illll espectadodorcs levantóse despues sucesivamente, como si la tierra
hubiese bamboleado á impulsos del fuego int.emo, y fijos
todos los ojos y todos los brM.os en a,tuel punto blanco
que dominuba desde la altura l11 loca muchedumbre, una
salva de gritos y de aplausos, de rugidos y de carcajadas
se mezcló á los rugidos de lns dos fieras que aun recorrian
la arona. En medio de aquella salvaje alegría, sólo deis
corazones latieron sacudidos 1ior el espanto; el de la pobre
cristiana y el del guerrero Marco.
Colocados ambos en los extremos del eje mayor del Circo, Marco no distinguió más que el cuerpo de una mujer.
Comprendió que hasta la negativa del Emperador era ye.
tardía. para salvar aquella víctima, y un estremecimiento
horrible sacudió todo su ser. Fija la atenciou general en
el opuesto extremo, nadiel ui el mismo Domiciano reparó
en le. espantosa actitud de leal soldado; sus manos corrían
desa.tente.dns del pecho á la cnbeza; de la cabeza á la espada; sus piéu, como queriendo huil de aquel espectáculo¡
su bian inconscientes, escalon tras escalou las gradas de
solio y sus labios trémulos, cárdenos, ensangrente.dos,
murmuraban ó rugian incoherentes, escupiendo gotas de
sangre los nombres do Cristo, del Césnr y de Roma.
¡ Terrible martirio I Uno do sus hermanos iba á regar con
su sangre, la arena que otros hnbian ya empapado con la
suy11. Una mujer, el ser que más elevara y redimiera aquel
Cristo, todo igualdad, como todo amor, iba á. porecer á su
,•ista, y él de6ia acompañar y e.firmar, con el mudo asentimiento de toda fuerza armada, aquel cruento martirio de
una víctima inocente.
El tum!.!lto no cesaba, el rugido se enronqueciaá fuerza
de querer dominarse, cuando Domiciano, comprendiendo
qu¡¡ convenia. á su autoridad anticipar¡¡e al hecho brutal
que se acercaba, hizo 111 señal de asentimiento, y en medio
de una tempestad de aplausos, aquel cuerpo blanco, aquella débil criatura, lllJi bien rodó que bajó las grad11s de
las cáveas~ empujada por groseras manos, sal"ó el balaustre del poaium de los sonadores á impulso de los robustos
brazos de los sacerdotes, que la golpeaban, y aquellos, á
su vez, por cima del enrejado le. arroJarou á la arena.
Volvió le. mole humane. á bambolearse pare. tomar
asiento, y el primer ~rito de la ióven al verseen la arena
nhogó aquel clamor informe convirtiéndolo en sepulcral
silencio; el último aliento quedó suspendido en los labios
de todos, confundido, como si fueran uno solo, con el primer rugido de las fieras al ver su nueva y delicada v {clima. Le. mártir se puso en pié, mi:lió con rápida mirada
su ho:rible situaci1;m, y al ~rigir su vista. al frente, vió la
autondad en el Cesar y VlÓ en Marco el amor y hacia
aquellos dos iris de esperanza1 con los brazos 'abiertos,
con sus ojos en el cielo, corrio desalentnda, ciega de espanto, sin cuidarse de sus ropas desgarradas, pensando
en rapidísimo momento en le. vide. hermosa que iba á perder¡ en la paz con que la nueva creencii\ prometía ador!1-ªr 11 y en el.amor, pasion sublime en el cristiano, que
1ba á_ presenciar su acendrada fé y su cariño apasione.do.
Corrió, en efecto, pero corrió, creyendo en su deseo Ipobre ángel! que sin dude. iba á alcanzará Marco antes que
á elle.la_s fieras, pero éstas, á la mitad de la arena. la atajaron
SU C8Illlll0.
'!Jn ¡ah! de impaciente curiosidad, seco, medio ahogado,
Illltad terror y mitad halago del deseo, se escapó de la atente. muchedumbre, y dos gritos inmensos, infinitos eternos
e!! su propia mpide1., súplica y oracion el uno, d~'-Csperac1on y protesta el otro, marcaron el último ritmo de las
anhelantes respiraciones de la plebe. ¡¡ )Iurco 11 fué el primero, al hallnrsc la víctima 1111to los leones rascando el
suelo pe.re. lanzarse sobre su presa. ¡¡ Ilda !I fué el segundo,
cuando al llegar al promedio de la arena reconoció Marco las facciones desencajadas y lívidas pero aún hermosas, de su amada. Abrió ella los brn~os para recibir el
abr~z~ de la muert&lt;: y la pnlma del martirio, y él, girando
ver~1g111osnmcntc á nnpulso de mpidísima. congcstion producida por el choque violento de dos efectos tan ir~conciliablcs como dueños de su 11lm11, cayó, rebotando su caboza contra las gradas de mármol del trono manchándolo
con la.s calientes gotn, de su simgrc. Nadie, 'apenas, se dió
cuenta de aquel extrnfio misterio de su muerte: él, un oscuro s~ld_ad~; ella, una pobre esclava quizás.
¿ Qlte s1gn1fic1tba una gota más de sangre, donde tantas
se habian vertido? . . . . . . . . . . . . . .
· Óe~ab~ ia ~uá.e; y· ei p~ebl~riy ~!Mliaba · lM a.~ch~

u.veas del inmenso Circo, el sol descendia á su ocaso mi•

rando á la tierra ~r cima del líq.uido elemento, á través
de nubes enrojecidas, y la multitud se _despa:r~maba P?r
plazas y vias, en busca de sus tranquilas V1v1endas, sm
acordarse siquiera. de volver la viste. hácia aquel coloso de
granito, que envuelto ya en las primeras brumas de la noche encerraba en su seno un tesoro de amores, de esperan~as y virtudes, de fé infinita, derroche.do, perdido para
el mundo por aquel pueblo sanguíneo, en un segU11do de
hr_piedad y de locura.
Por los vestíbulos de los templos, por lllS columnatas de
los foros en las salas de los palacios, en los triclinios, donde los e;cle.vos servian la humeante comida, en los más
modestos albergues, fatigndos los cuerpos de la. embri~guez de la tarde, referían los labios, con la ·indiferencia
del placer satisfecho, '.todos los sencillos incide!)tes de le.
lucha, mientras que en medio de la arena del &lt;;)irco, á l~s
ténues rayos de una luna creciente que se cerma en el cenit de Ull cielo lfmpiao y sereno como el alma. de Ilda,
yacian extendidos, mutilados y disformes lo~ restos de l_a
mártir doncella. y del leal guerrero, en medio de la horrible carnicería de multitud de fieras destro1.adas.
Más tarde, la soberbia ciudad dormin; viento de hu!Ilede.d azotaba la tierra, mientras nublado denso envolv1a á
Roma como en un sudario, y dormie. t:1mbien el César,
soñando que le abrasaban ~olas de sangre, que sobre el
rostro le llovian de enrojecida nube. A !ns puertas del palacio, y al amor de le. lumbre que. ardia en hornillos d_e
Laconia los pretorianos de gunrd1a lamentaban la pérdida del ~amarada Marco, muerto repentinamente, pronunciando palabras ó nombres que debián ser la síntesis, segun ellos, de sus últimas preocupaciones y tenaces
monomanías.

En suma, es tal vez el primer militar que recomienda
sériamente á sus compañeros la lectura de algunas obras
muy bien escogidas, y entre ellas, las de Littre y Bain
Spencer, que son, sin duda, los más profundos pensadores
de cst.n épo()a.

· Ño babia·aú;1 I\ID~ne~id~, y ~n ~n· misro"o ~ar;o, ~ol¿ca:

Navío, Académico correspondiente de le. de H1storm.

dos por el azar uno junto á otro, salían aquellos dos cad_áveres que en vida debieron unirse be.jo el yugo de la. misma fé v del mismo afecto. Aquel tosco cnrruaje encerra~a
dos mÁrtires: uno, de la fé cr1stiann; el otro, de la marc1'!l
discipline.. El sa~rifi.~io de sus vidllS, fué en. 11mbos sublime; el uno murió sm luchar, y la po,ter1da.d le h~brá
dado el pr~mio, colocándol1; en el uúm~ro de los_elegidos;
el ..,tro ne.ció para luchar, vivió comb1ü1cndo ffs1cumente,
y murió en horrible combate moral. No '.lued'? rustro de
~u i;acrifi.cio; la rcligion del deber, n o le d1ó, m la palma
d11 los mártires, ni la corona do los h~roes¡ J?er_o en el
alma en la conciencia de cuantos como el esgruu1eron In
espada sujetos á una ley que por el sacrificio debe elevarse á reÍi$ion, debe haber un i:ltar donde se glori~que la
abneguc1ou más sublime de todas; 110 !a e.bnegac1o_n del
esclavo y del ignorante, que al fin se c¡lllebrn. en l11 111gratitud y en le. infamia, sino la abnegacion de la voluntaq
consdente y de la intelig.,ucie. libre, en aras de sagrados e
inolvidables juramentos.
CASTOR AMI
Noviembre, 1882.

OBRAS RECIBIDAS EN ESTA REDACCION
· Tenemos á la vista los primeros cuadernos de le. obra
que con el título Una 111isío1• diplomática e1• l,a bido-Chilla,
ha empezado á publicar el Sr. D . Melchor Ordoñez y Ortega, distinguido marino y plenipotenciario que fué de
España en el imperio de Annam. El Sr. Ordoñez hizo su
viaje á la Indo-Chine. en dos años, c:i.ndo le. vuelta al mundo, y su obra es un relato pintoresco de los diversos países que la legaciou visitó en las cinco portes del mundo.
Artistas españoles, entre los cuales algunos de ellos
acaban de obtener distinciones honros{simas ganadas por
oposicion, han sido los encargados por el Sr. Ordoñez de
ilustrar su obra, que se publica con inusitado lujo.
El libro de! Sr. Ordoñez, es acaso el primero que entre
nosotros ha aparecido tan profusamente ilustrado con láminas debidas á nuestros artist11s.

El Museo Militar.
Ha aparecido el primer cuaderno de este. importante
publicacion, on la que con auxilio del grabado, se presente.
de un modo notable la historJJI. de cuanto se refiere á armalllento y orge.nizacion del ejército.
El pensamiento se ha desarrollado sin omitir gasto ni
sacrificio, y merece la más favorable acogida. ~l texto
está redactado por distinguidos escritores profesionales.
Segun el prospecto, se repartirán mensualmente dos cuadernos de 16 páginas, por el precio de 2 pesetas cada mes.
L a suscricion se hace en Barcelona, oficinas de la Empresa Editorial, calle de Mendizabe.l, 16, 3.o., ó por medio
de_ios corrcspousnles y representantes de dicha empresa.

•
Ua marino del siglo XIX, ó paseo científico por el
Océano, por D. P. DE NoBo Y CoLSON, Te_nien!,e de
Consta este volúmen de 472 páginas. Le. primera edicion se publicó hace tiempo y fué agotada. Esta es la
tercorn.
Estn obm so parcco á las do Julio Vorne eu la tendencia, pues su fin último es de instruccion aunque su objeto
inmedi11to se11 un pasatiempo.
No he.y lucha dramática., no huy mujeres, pero h11y en
cum bio interesnutes escenas de la naturaleza y gran caudal
de conocimientos científicos muy claramente e:q)uestos.
En cuanto al autor, tiene una repu1.uciou de poet.e. y literato que noo excusa de todo encomio.

Impresiones de viaje desde la península basta
Buenos-Aires, por el ex-Capitan del ejercito argentino CtSAR V ALCÁRCEL.
Constituye este libro una completa guía del viajero,
pues en él se describe la posicion geográfica, hioitórica, política y ,comercial del Brasil, república del Uruguay, Argentina, y la de sus capitales, Rio-Janeiro, Montevideo y
Buenos-Aires, poniendo en conocimiento del lector tod~s
los datos, usos, costumbres y leyes de estos país8', precw
de los pasajes é indicaciones muy provechosas, tanto para
el negociante cuanto para el emigrante pobre.
Contiene este libro los capítulos siguientes:
Dedicatoria (al Marqués de Campos).-Prólogo; desde
Lisboa al Brasil; América¡ el Brasil; Rio-Janeiro; de RioJaneiro á Montevideo; Montevideo; Regle.mento para la
mantitencion de los pasajeros; mercancías; tarifas de fletes· clasificaeion de mercancías; flota española de la propi:a,ad exclusiva del Marqués de Campos; B ueno.-Aires;
ªpéndice; Loy de inmigre.cion y cotonizacion de h, Repóblica Argentina; ferro-carriles; relaciou de los con.ulados
y vice-consulados de la República Argentina en España;
note. de los Ministros, agentes diplomátic:&gt;s y Cónsules de
Espnñe. en los puntos que tocan los vapores; A los indus•
' triales, y anuncios.

La cuestion de tarifas.
D. Félix B,me. habia publicado una bérie de artículos
sobre esta cuestion de Ut.nto interés para el comercio. L os
ha coleccionado, y los tenemos á le. viste. en uu folleto de
llll páginas.
Los políticos y oconomistas hali11rá11 en este tr11bajo datos muy ótiles. En cuanto al fo11do de la cuestiou no es
pare. tratado aquí, y en espacio limite.do; pero debe~o~ manifestar que nos hallamos conforme¡; con las aprecmc1oues
y juicios emitidos por el Sr. llona.

Loa cuadros en el combate moderno.
Compendio de un cur!O de táctica g:en~ral, por B.

RENARD, Comandante del E. M. del eJérc1to ~elga.Traduccion l?ºr D. PEDRO A. BRRENOUEit\Temente ~e
Infantería é mdividuo eorre.poudient.e de e. Acade~1a
de Historiu, con un prólogo del C. T. U. D. Arturo Col.arelo.

Form11 un volúmen de 231 página;;, y contiene 6 láminlll,.
L os trabajos de Histori11 no sou de este siglo, y má,¡¡ de
un e,;céplico opinaria que de ninguno. E11 un die. hoy por
hoy indeterminable, todo Jo (tUe se lle.me. hoy historia servirá sólo para poner de relieve nuestra ignorancia y absurda crítica.
Pero á pesar de todo, preciso es reconocer que aun hoy
hay historia de historio, y no se puede negar que la del
Comnndaute belga B. Reuard, es de las más notables, por
le. profund11 ob.servacion y alta critica que contiene.
En esta obra le. idee. t6':tica ha sido seg uide. á través
del tiempo con ~dmirable Jerseverancia y sagaéidad.
En suma, no recordamos haber leido una obra de historie. militar más juicioou. y profunde. que ésta.
E11 cuanto á. !11 traducciou, el Sr. Berenguer ea U11 escritor que tieue ya muy justa y legítimamente adquirida. su
repulacion. Ha traducido, p:ies, cou inmejorable fortuna
y hn prest.ido un grnn beneficio á los Oficiales que quieran adquirir cultura histórica.

Titulase w,{ el eotudio XXI del laborioso escritor don
Casto Barba.~an.
Como todos los anteriores, ltl cuestion aparec,-e agotada,
y so podrá dise11tir del autor en plllltoo de vista generales,
ó juicios conclusivos, pero será imposible dcscouooer la
medite.ciou y el caudal de conocimientos y lecturas fructuosa,; que sus trabajos representan.
~

CHARADA
Hubo U11 tiempo en que cada ciudadano,
Sin más trabajo que alargar la mano,
Hallaba el prima tercia sustancioso,
Producto de un milagro portentoso,
Y hoy que el hombre es mejor, á no dudarlo,
Si quiere comer pan. ha de sudario.
Sobre esto en el F erro! reflexionaba
Un pobre que en la todo trabajaba;

Y como él en dos tercia no naciera,
( Lo que quiere decir que tonto no era)
Decia con escama:
Creo que el prima tres fué U11a camama,

Creacion y organizacion de los ejércitos! por el Comandante de ejército D. Cárlos B_anús, Cap1tan de Ingenieros y profesor de la Academia del cuerpo.
Lob problemas de org11nizacion eu general, 11guard11n
todavía uu progreso decisivo de las ciencias generales ó
fundamentales, pura poder ser planteados con acierto y
resueltos con fortuna. De ahí, que no podamos decir nada
sobre el fondo de las doctrinas de este libro, porque para
poder demostrar su verdad ó su error uecesitarfarcos apoyarnos sobre primeros principios de Sooiologfa que persigue, pero no ha comprob11do todavfa la. ciencia superior
y más general de las fimcio,1e11.
Pero á pesar de esto, es imposible desconocer que la
obra del Sr. Banús, es Ullo de los trabajos más notabl&lt;.!s
que hemos leido sobre orgnnizacion militar, y estamos
conform~s, sobre todo con sus opiniones, sobre el funda·
mento de la disciplina y plan de instruceion.
Tiene ndemás este libro note.bles pa:,ajes, en los que revele. el Sr. Banús Ulla cultura genere! de las más completas, y p:&gt;r consiguiente, de las más sólidas.
Su manera de considerar la Filosofía, la iudicucion de
que no sería inconveniente introducir la L ógica y aunlaPsicol,ogía y la Moral en el plan de e,tudios militare,, prueba
que el Sr. Banús sigue el movimiento científico contemporáneo.

J . Mu.A.Ns

Eaaayo clínico sobre la Etiología, patogenia J
tratamiento desinfectante del paludismo por medio del fenato de sosa, por FRAN,;Isco GRANIZO Y RAMIREZ, médico militar y miembro de la Sociedad de estudios clínicos de la Habana.
En 104 páginas el Sr. Granizo ha expuesto sus propillS
observaciones sobre el paludismo, sustituyendo en su tre.ta¡niento el ¡icido fénico por el fenato de sosa.
Parece ocioso decir más sobre le. importancia de este libro, sobre todo para los cubanos y los madrilciíos.
El p11ludismo es aquf m1a cuestion de eterna actualidad.
Vivimos en una 11.tmósfem constantemente m11lsana, y
el hombre científico que acierte con un de.sinfectante eficaz,
sencillo y al alcance de todas las fortunas, habrá merecido
la gratitud y ln. fortuna, con bustante másji.sticia que toda
esa pléyade de oradores y poetas que el pueblo ignorante
cubre de coronas sin que le h11yan producido la mayor
parte de las veces un beneficio que valga lo que la cumcion de un dolor de muelas.
Buen trabajo ha h1icho el Sr. Granizo, y desearemos verlo acreditado pronto por reiterada.. ~perienc:ias, sin contar !11s que él cita, de iucue,tionable importancia sin duda.

LA SOLUCION EN EL NÚMERO :PRÓXIMO

Solucion á la charada del núm. anterior
ROSA
~

ADVERTENCIAS
Se ha distribuido el ,llmana.¡ue á todos los suscritores,
y muy en breve se remitirá el tomo IV de la Historia Militar, con lo que habremos cumplido nuesti·os compromisos hasta la feche., pues quedarán repartidos 9 volúmenes (7tomos y 2 Almanaques), correspondientes á igt1al
número de trimestres, que son los que cuenta de existencia esta publicacion.
Tambien se acompaña al presente número la portada é
índice que habíamos prometido, á fin de que pueda. procederse á la encuadcrnacion del tomo 1.0
En el 2.0 tomo, que dió principio en el anterior núme•
ro y concluirá en fin del año actual, terminaremos el

�LA ILUSTRACION MILITAR

~·:&gt;·:::::
-·~&lt;·
_,...._,.,,....
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REVOLVl:R SonMIDT, CON B8TUOllE·CULA.'U.

Albnm militar comenzado, publicando todos los retratos
de los Jefes de cuerpo, é Introduciremos cuantas mejo-

ras sea posible, á ll4 de corresponder al favor que se nos
disPensa,

O

PUf LICIDAD UNIVERSAL

GRABADOR Y CALADOR EN METALES

AGENCIA DR RICARDO STORR

•· Barraran, ruenoarrll, 11, ■aclrlcl

ta. l,.u,Ttt.u·,o._, nf"CPflit11n del'., f"&lt;'n&lt;"nrvo.

·

No obst&amp;nte n,•estros bnenoR deseoR, uo hemoR podido
nltlml\r nl11,:"n contrato de los Q"" •e nos'han pre~ent&amp;•
do.' por considerarlo• onerosos en &amp;lto ~11do. y rorqre tem,&amp;mos qne •l e~tablec•r 1•b&amp; r.omparaclou con l&amp;s l••jo1188 Y económ1cas·encn11dern&amp;r.lones q,,e Re hacPn Pn B&amp;r
celona, se jnz,:11.se qne no bab:amos ..-elado bastante por
los Intereses de nrestros sn■crltoret1.
Entre las proposiciones qne se nos bllu hecho, la mAs
venta.josa, t. nuestro parecer, e" la presenta.di\ por el enc11adernador. c•1yo an,·nclo pnbUcamos l contln••l\clon:
P,,eden, pues, en s•i vlst&amp;, los sellares 11necritorPs q••e
deS&lt;'en encuadern"r el tomo. rec11rrlr "- los elemPnto"
de las loc&amp;lldades donde residan, 6 bien d irlgirse Rl
enc11odern11dor á que nos hemos referido, si lo creen
más ventaJo 8 o.
T,.paspar&amp; LA I, usTucio&gt;&lt; con adornos dor&amp;do«. 3 -ptas
Por e\ trabajo de arreglo y enc••~dernt1cion, 2'50.
l:ntenderse directamente con el 11nc•1&amp;d0 rn!ldnr, don
Antonio G!llea, que -.lve en est&amp; córte, calle de Moreno
Rodrlgue:s, núm. 2, (Cbamberí)

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solo caso ha desmentido sus ir.falibles efectos de evitar con
su uso diari !&lt;,dos los padecimientos de la dentadura, El
es el único dentrífieo higiénico que tiene justiRcado con una
brillante historia de diez y nueve a!los, ,u accion refres•
cante, aromática y bienheehora, y él es. por último, el que
conserva la boc" en esta,lo d~ s,lud perfecta, librándola de
toda clase de enfermedades De venta, á 6 rs. frasco en todas las farmacias y perfumerlas bien surtidas, Sin la marca
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clases del Ejército, el aut •r ha introducido tan notable reba¡a
en los precios, á todo pedido que se haga á esta AdminiMracio:t.

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El Alma11aque para 1889, que contiene más do 60 grabados.
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cuyo jurado se componía de los mismos dudíos de
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.Madrid. pr0111indtu " eslra,,jtro, y toda clase de publica•
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que nuevamente y en lo 1uoe¡¡ivo la honren con sus órdenes.
Eata Agencia se eacar¡¡a tambiea de la abricacion &lt;!e
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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1883, Año 4, Tomo 2, No 2, Febrero</text>
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              <text>Imprenta de E. Meseguer Fuencarral</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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