<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5109" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5109?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-17T23:15:28-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3688">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/50/5109/La_Ilustracion_Militar_Revista_literaria_cientifica_y_artistica._1883._Ano_4._Tomo_2._No._9._Septiembre..pdf</src>
      <authentication>2fd4368a129fcd7035b8484ee341912c</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139223">
                  <text>.

•

.

•

•

..

•

1t

140

LA ILUSTRACION MILITAR

•

escuezde municiones, y rodeado3 por un enemigo fu.rio•.
ao, bubilr&amp;n aido pa,ados á cuchillo ein la oportuna lle•
gadadeTo3 compi.ilero3 deCburdumesco con un ch'l~p~n
qae con fu~g,&gt; .:le cailon, arcabu¡¡ 1 mol&lt;}uetería rechuó
á loa atacaote.a y,r.icogi6 á a1uellos héroes capiThneado$
con tanto acierto por el do:ninico ~'r. Diego A luarte, héroe de la jornffda.
•
Pto A. DE P A:tos

LE TOSÓ LA ·StTERTE

SUPLIIIBNTO"

cu8'lce oxhorti\i. á su m'lnera 11 la~ ca,oras, y las a~onsejaba Ía•m'lyor raiigri!lcion pS:ra s1o1frir,loi rigorea á que
el Scllor los entregl\ba, dejándolos en me.nos da lo, enemide D. Cárlos y de Dios (D. 'Cá.rlos por delante).
El Secrot 1rio• del )!unicipio, sargento qtte fué en.el
ejército.i~lista en la p~imcra.guerrn, e,ta9a en tal situa'
cion, q_uo estuvo dos horas enco11tratido la~ listas del s_orteo •
y las ltuso6 i!. las cuatro y_ media de aquella misma tarde.
Por fin, que el -sorteo se hiw y los quintos salieron del.
pt~eblo. ·
.
•
Pocas mujeres füeron á. despedirlos; todas se refugiaron
en la Iglesia; y sólo cuando el peloton se perdió de vista,
y.a mas allá del puente, salieron dél templo, donde quedó
el pa~re Arrurriiiga, repartiendo á los muchachos rezagados, e.cnpularios del Sagrado Corazon, que tcninn estampado por detrás, el retrato de D.Cá.rlo3.

g.Js

Ignacio iturriaga tenia l!i año3, / hllbia pasado su vida
sin salir del ca~erfo de Mecoltüde, á igunl di,tancia de
.
.
Vergara y Oñate, en la. bellí,;im,i provincia de Gltipúzcoa.
. . II
fb¡ p!ldro, tambien se lla,¡n'lba Ignacio; y Josefa su ma- •
dre. Aquel babia. v.iajado mucho, porque estuvo una vez
en S&amp;,µ Sebastian por corrvfos, é ido á un partido de pelota .
No segui;é á. Ignncito en los primeros dias de su ingreso
en Tolosa; de forma q°ue babia ;,isto tierras y aun viajado
en las filas del ejército.·
'
•
, en tren . .,Tc¡,¡ofa no habia pasado de Vorgara, y era tal la
Lo que él sufrió al llegará; Ca':tilla, no es pnrn COD;tlldo: .
ldei que tenia de la limitacion del mundo, que cuando se en Mirand,\ distribu,yeron los quintos ·provincinnos, y á. l?t
hizo la Resw.uracion y viho el rey D. Alfons;, le decin á
le tocó ir á Búrgos, en un vatron de tei:,cera lleno de arauna muy amiga suya, (tan amiga, quo compraban á. medias
goneses, andaluces y gallegos.
cerillos amarillos para p¿nerlos en el sucio de la Iglesia
¡Pobre mU&lt;!hacho;I al llegará. Nnnclares y al ver que el
por las almas de sui antepasados). ,_¿Por donde antró rey
pueblo, á. pesat il.e ser castellano era cntólico y por ende
,l\lfonso, cuando splaados nuestros, tonian gunrdagas todas
· dobia tener iglesia, su asombro no recvnocia límites.
'4t Hlidaa.?, ·
Pero lo que verdaderamente le sobrecogió, fue oñ- ha• Ignacio, e, hijo, sabia algun castellano,.y cantaba de . blar d; In Viigen del Pilará uii aragonés, de ¡n Peregrina
una manera 11,mfmce.,. hasta 'hierto punto, a4uella copla
á un gallego, y ver un escapula~io de la virgen del Carque dice:
••
melo en el pecho de un gá~itnno. ·
•
.
¡Qué hipócrita es el demonio I pen~ para sos adentros,
,PerJis que en el campo cantas
y cómo quieren parecer cristianos estos herejotes. y así
• y en el monte nido t_ienes;
imi,nismado llegó á. Búrgos, donde le. esperaba 1~ mayor
viene casador y matas,
sorpresa.
ma,; te Yaliera estar .luermts.•
Fu{ en domingo, y apenas recibido el equipo , 106
'
ido á la escuola•de VGrgara y slbin leer en llevaron á. misa. A misa á Ja Catedral.
Aquello le espantó. No cabía duda, los guiris eran cris- .
C&amp;Á8llano.
•
tianos. Pero entónces ¿ cómo puede ser que el padre Arrúl'an,.él, Dios ern vascongildo y el diablo ca.~tellánua.
&amp;lo reconocia una autoridad, el cura; un solo baile, el rriaga tan amigo de Dios y de D. Cárlos dijese lo contrario? Tenia c¡ue haber algo.
sorzioo; una eola enseña, Guernica.·
La evidencia, no podia ser tal eyidencia.
Partidario de estas tres gra'hdes unidades, no reconociendo mAs forma de 1tüe los hombres puean.n entenderse, • Entónces principió en su alma-una lucha horrible. Diez
que el vascuence, y creyendo da buei:ia fé que en Castilla, y nueve a~os de creor con fé verdaderamente ciega,· que.
·(para él, Espalla era Castilla), todos eran herejes y flinguno 1 toda Castilla está noblada de demonios y demonias, que
. no siendo vascongad9 y carlista no hay forma de salvarse,
podiasalvaree, cu~p,ió Ignacio 19 años. .
.
Bebia sagardúa, comia borona; el ma1z,.le pnrec1a fa y ver que ,los soldados van á ~isa f la, demonias tienen
única cosecha posible; la boina el único tocado, y el al- 1 cjcrtn gracia, es para trastonar cualquier cerebro.
gu"°il el mu alto magistrado. D. Cárlos era para ér, señor
lnsen~iblemente se fué ndapl:flrJdo al med,jo en que vivia. Fué amigo do un gallego, y reconoció que el jamon
dellla tierra y amigo do Dios.•
es superior á. las berza~; un ma_nchego lo demostró de una
En ptrononúa, el chocol11te era el colmo de los mimos;
manera Miden'te, que el V nldepeñas es mejor que la say los aÍJIÍronc1 el mayor regalo.
•
Tjjlo el411e ll~vaba unirorme y no gastaba boina, era gardúa; la práctica Je convenció de las ventajas del canun.ir#, y en cierta ocasion.n~uiso bailar con Antonia; déal sobro la borona, y cuando en un 5!ambio de guarnibija de un foral, porque habin sabido que un. cabo de oion vino á :Madrid y en otro futl á Granada. hubo mocarablndla la había ~icho al pasar, Escacha polita; y ella mentoi(por cierto un'l'h.oche en el cuerpo de guardia de
10 babi,. sonreido.
·
· la Plaza de la Armería en Palacb),.en que dijo para ~us
adentros:
•
Tan tlrme era su arrl\igo en las ideas de sus padres, que
cuando supo, hace cuii.!ro años, que tenia qµe quintar, no
,Padre Arrurriagn, lo que pesen, n·o ~abe.&gt;
14\intió sólo por separal'l!e de su familia, ni por IM fatigas
Verdad que aquella noche fué grandioso el e~pectáculo
del eervicio, sino por condenarse; Jo que era evidente dado que se prensentó á. sus ojos.
au contacto con los castellanos.
llacia quince dias que llo,;,in, y el M11nxanares, que es
t,.Oómo ae vmtlcó la quint&amp; en Oñate, donde le toéab11 un rio aunque no lo parece, habia determinado hacer una
aoriear f. Mecolalde, solo Dios lo sabe; lo que sufrió el de las suyas. •
alcalde, teniendo que obedecer al Gobernador y n~á Ja
La crecida aumentaba, por momentos; los cuerños do ios
Diputacion, podria dar fogar á Echegarny para hacer un
labaderos tocaban á. alnrma, y una autoridad, no se sabe
d ~ á Oalyo para dai: gritos estentóreos: Chancho~e,
cuál, pidió veinte hombres á ra guardia de Palacio.
por'811i nombt'Q era conocido el alealde, hubo mom"entos
Ignacio fué con ellos; llegaron á. la orilla del rio, cerca
en qae erey61 que el árbol de Guernia iba á. descuajarde de los Jerónjmos; trabajaban como leones ,.para salvar la
por 1111 ralee,¡, él aolo de pena, al saber lo que estaba suvida á toda una fa mili~, y cuando ya, con el agua al cuello,
t.afendo.
se retiraban y itegaban á pisar la tierra firme, una de las
Lae mo11Jae, en O!late hay varios conventos, de acuerdo mujeres salvada milngrosámente, grita ncongojnds: ¡Vireon el ~ Arrurriaga, hicieron tres funciones de des- gen de la Paloma, mi pobre nieta queda en la casilla junto
~ . Y,R__ln para que Dios p¡Jrillcase el ~ueblo de los al banco!
mi&amp;11ilas dé loa gywis.
• El sargente García oye este grito y se arroja nuevamqnDon L6 de Znbillaga y Rementeria, ª~1.,do, diputo al agua, con inminente riesgo lle su vida.
tado, guerra que filé en la pasada; miemb
la junta
A los pocos minutos, sin ros en la ·cabeza, chorreando
carliat&amp;, qoe se re1111ia en París, cuando D. O11.rlos vivia
agua, y como si no fuese bastante la que le escun-ia por.
en la :Ruede Obueau-Laprde; y hombre de cierta insel uniforme, llorando como un ch1co, ªP.areció el Sargentr\Mdon, y que á )eaar de hablar siempre v&amp;11cuence,·sabia to García con !Villa en 1os brazos. •
~ll1P10, y por i. que babia -d,Jado
en alguna
Todos le abrazan, hasta el Capitan, hasta Ignacio que
COJPunicaélon con el mundo móderno, no creia 1'n en abdecia para sus adentros:
•
~ t o en lis colld•ac'if.m Ú81"11G, de todo eljlle saliese de
c&amp;rgento 0.-,fa es~ malaguell0¡ llaniar á mí carlista;
· . .Gí@61~ decla de la mejer fé:
diae que D. Carlos es D88ÍO y yo tontQ, y arriesga vida por
cLoe fu"'9 10n aa,radoi, legítimoa, J de fterecbo di- aalvar fllOlilla.,

..

.

...

.

.

.

.

il.aa

4

.-bá

VÜIOJ

•

•

•

~ qat', entreparéf&amp;ella, lizo
1111 estuab en Vitoria, Jit~ puó el Ebro, y p~caba
•va,enence, manifestando• en las mejoree r e ~
.eon lMJJoiffla, miéntrae las operaciones de las t¡uinlia;
'UO .U-6 de su presbiterio, y desde allí, 1lempre en v ...

1D e1na p6rrooQ

m
Ignacio filé, Barcillona, ~ 6 Oataluila y Valencia;
vió que la Virgen d, Monserrat y San Vicente Ferrer

•

•

inspiran gran fé , catalat\es y valencianos; fué un afio ufa~
tente del Coronel Meg{a; y cuabdo despl¾és de licenolac!o
volvió a!. :Mecolaldl, y nuevainentc trabajó en e1 campo 7
volvió á. gastar ~oinn; con el pl~cer que todo hijo de un a
C'O~lflr('fl honrada vuelve siempre 11. ella; so\ia sin emba~
go-decir arinqt~ t1l 1:a.,wence y despueS' de beber ~Aacoli.
•El Coronel Megfa tiene T!l7.on~aislados por los montes
y por el vascuence, éreeis que no h!l.y más mundo que ·
Guipúzcoa; las quin~s os har11n c9nocer lo contrario.,No
,ólo no~otros somos los cristianQs.
•
· "Todavía bailaba ~orzico; p~ro un dia, ¡erca de lafuendi/
una ~obrina de Chanchote le pegó ungu!lntazo porque la
dijo: ¡Ole barbiann!, requiebro que á. la muchacha lepareció infernal.
• •
•
Á_p(l,ar de todo, yo he conoéido a!. Ignacio, sobrino ya
de Chanehote, y su mujer¡ pásru~nse Vd•. , cumple perféc• tamente sus deberes; pero no confiesa, como antes, "todia
h.s semanas!
JUAY VALll:RO DE TORNOS ,

COR. R.ESPON8ALES· de esta pub)icaeion . á
quienes pueden dirigirse los 9uscritores,
para hacer pagos, retlamaciones cuanto
tenga relacion con la misma.-

1:

- ..
CuB•.-Habana.-D. Juan Fernandez Suarez, Oficial

primero de Secciones y ArchivQs en la Capitanía General
Pull!RTo-R1co.-D. Julian Andrés, Habilitado del Batallon Infantería de Madrid.
Fiut&gt;I:,iAS.-Manila.-D. Benigno Toda, Coa¡;sano de
Guerra.
•
JAMAtc.1..-'-Ki11gstoñ.-D. N.B. Powter.
H.uT1.-P,=tir-Pri1lcipe.-D. Antonio Aranda.
SANTO DoMINOO.-D. Luis Cambiaso y O:•
Io.-S•mand.-D. Clnrk &amp; O.o
OuB.\ZA.o.-D. Agustín Bothenceurt é Hijos~
TRlNIDAD.-Sres. Siverio Lyon Y O.a
ESTADo's-UNmos-.-New-YÓrk.-D. S. ~dison~ Rtiule
Street.
. Bu»No.s-Amxs.-~alef•li.o.-D. Jos~ N_.. Rom~ro, Teniente Coronel, Subd1rector del Colegio ~1htnr. .
ID., II~ ID.-D. Eloy Aloy, C~yo, num._179, Ltbrerla
Internacional..
.
.
ll:Jt,nco.-Mur.-D. José LuJS ~e Echevarría..
ID.-V•~~cruz.-D. Ramon Lame.
Io.-JtféJwo.-D. ~amon .A,rnngo... . .
.
UosTA &amp;IcA.-Ala)lida.-J?. Joaqum Sib~a ~artme;,;.
SAN Suv.A.DOB.-D. George ~- Earl!·. .
••
HoNDURAs.-Yucuran.-Damel Fortm.
I~.-S,mt,,.Bárbara.-General L. Bogran.
,
.
ESTADOS DE NuxvA L11:0N.-Monkrrey.--;-D. liranc18CO
~rleche. .
.
.
,
Gu.nx:iuLA.-D. J.•sé llar!a Rema, Temenle Poronel
·Jefe del primer Cuerpo rle ADrtillería.
NICARAGUA.-Granada~- . Ramon Espínola y O.a
ID., ID.-D. Luis !raña.
VENEZUELA.-Oar~as.-D. C. Dubois.
BBASIL.· .:.Rio Ja11eiro.-D. Ed. &amp; É. Laem~ert.
EcuADOR.-Guayaquil.-D. Antonio F. Lt Dota.
PERú.-Arequipa.- D. Ramon Atbareda.
In.-Oallao.-D. Guillermo Widlund.
J.D.-Lima,-D. Tomás K. Scott..
CIÍIL11:.~Talca.- D. Andrés Vacarro.•
ID.- Valparaíso.-D. Cárlos Lathrop.
ESTADOS-UNIDOS mi:"CoLOMSu..-Bogotd.-D. Lázaro
María Perez; Agente de negocios.
ID.-'Oartagena.-D. Antonio María de Zubiria.
ID.-Pa11am4.-D. L. A: Quelqueféu.
BoLIVu.-La Paz.~D. Gerard y lforgués.
J¡;c-ÜADOR.-Guayaqtiil.-D. Antonio P. La. Mota.

.

.

.

.

.

EUROPA_

FRA;CIA.-.Parif.-Administrador.del lÍi,pano ÁtlleJ'i•
!NGLATERRA.-Lóndr~.-Kir Kland Coftt v C.•·
ITA.ÚA.-Boma.-Bocca Hermanos.
•
Po&amp;TUGAL.-Liaboa.-D. Enrique Casanova, Travessa
de Sa..-itlí Justa, núm. 22, 3.o.
.BltL01cA.-B"'-klaa.-D. Gust&amp;ve llayoler.
AusTRu..-Viena.-D. S. Koller, Sundettei:i, 120.
ALJ:MAMA.-&amp;rlilJ.-D. L. Broobman y u.a, Mamertrage, 118.
BoLAlO&gt;A.-Amafertlan.-D. S. MqJler y O.a.
,Busn.L&amp;i1t :l"mra1&gt;rwgo.-D. R. Volff, Nend, Zl.
cano, 17, rue Saint-Marc.

MADRID:

1882

BIT.A..LllOIIUIC lfTO Til'O ·LITOGRÁl'IO O

'

o.lle Real, núm•• 1 cuadruplioado.

REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA Y ART1STICA
AÑO IV

MADRID, SJ.;TIEMBRE DE 1883

NÚM. 9

•

SUMARIO.

•
GnABADOs.- E xcmo. Sr. Controlmirnnte de lf\ Armada
D. Luis Bula, Comandante de la escuadra de instruccion.
lifnrina de guerra.- Interior de un barco-torpedo.
Mapa de la Indo Chi na.
En operaciones.-(Dibrijo de EsU,la,i.)

, Vi,tas de los castillos de Sen de Urge!, y de la pinza de
llad11joz.- (Dih1~0 ele B ndillo.- Grabado de Masi.)
Una descubierta de caballería.

I-'a de Cuba.-Parque construido en la ciudad de Ilolguin por iniciativa del Coronel de Infantería D. J osé
Mantilla. Segura.
Anales de la guerra civil.-Accion de Oroquieta. ·

!

SUPLEMENTO
Episodio de la última sublevacion.- EI Coronel del regimiento de Caballería de Numnncia, D. Ramon Rubnlcaba, somete á la obediencia á lns fuerzas sublevadas
del mismo regimicr.to.- (Dibttjo de A. &lt;le Catua.-Grabado de Soler.)

~',•,

. ... ,:::.._.,.~---::-.. .. '

:EXC..UO. S.R. CONTRALMIRANTE DE LA ARMAD.A. D. LUIS BULA Y VAZQUEZ
COMANDANTE GENERAL DE LA ESCUADRA DE !Nl!TRUCCI0N

�LA ILUSTRACION MILITAR

138

LA ILUSTRACION MILITAR

SUMARIO
1 en el lenguaje, que es el primer signo de todo perTEXTo.-Crónica.-Ex11lioacion de. l~s grad~dos.-Un ;1aie por
feccionamiento moral.
.
Marruecos (conti,iuacion), por Eouho Bonelh.-EI reloi soneto , ,
Los insultos, las baladronadas, son imprnde~cias
por y. Marin.-El ronviJado de piedra. soneto ,, por el Gen~ml
cuajadas de peligros y sintomáticas de decadencia.
D. J . Guillen Buzarán.-Carta do l:i lla.hana, por F~nno1s00
Ortega y Delgado.-En el ml\r, por l!:dua.rdo de Palac10.-Co•as de la vill,., por Adolfo Llanos.-Ubraa reoibidiis.-Jorogl!fico.-Soluciones.-Adverteuoia.-Anuncios.

CRÓNICA
EXTERIOR

La política internacional reviste en los presentes
momentos una importancia extraordinaria.
Francia y Prusia se miden con insolente arrogancia. La prensa discute con inmoderacion estrEli_Ilª·
Sus ejércitos ensayan, bajo maniobras diversas, eJercicios de una trascendencia alarmante, porque parecen perseguir un fin de aplicaéion inrnediata. Resultan en suma demasiado prácticos.
Italia, en vista de las maniobras francesas. ejecutadas en los Alpes por dos batallones y del reconocimiento de la frontera por Oficiales de la Escuela de guerra, se ha apresurado á fort-ificar todos los puntos débiles de sus costas.
Ha pensado, sin duda, en la eventualidad d" que
un cuerpo de ejército francés, saliendo de Tolon, de
Niza ó de Villafranca, pudiera caer de improviso
sobre las costas de Toscana, y hacer en poras horas
un desembarco.
Rusia se prepara tambien. Los trabajos de fortificacion sobre la frontera occi,!ental son extraordinariamente activados. Modlín tendrá ya en breve
8 nuevos fuertes; Iwangerod 6 y Brese-Litewski 8.
Se está terminando la construccion de tres líneas
estratégicas de ferro-carril. En fin, 10 divisiones de
caballería con 40 baterías á caballo se concentran
en Polonia, y 80.000 hombres al mando de Gourko
se hallan ya en la frontera.
Por todas partes, en la inquieta y aventurera Europa los aprestos militares, los recelos, las desconfian¡as profundas, parecen conducirnos á nuevas
complicaciones de extension indeterminable.
Y la verdad es, por paradógica que r esulte la frase; la verdad es, que á tal extremo ha lle~ado ya
la perturbacion interior, el desórden moral, la guerra en las conciencias, que bien puede decir~P. que la
paz sólo descansa hoy en las armas.
¡Peligrosa garantía de paz! es r.ierto; pero incomparable por lo eficacísima..
El temor recíproco ( más que la rectitud ó la prudencia) es el solo freno de las rivalidades internacionales.
En tales circunstancias, es pues difícil hacer oír
la voz desapasionada de la razon.
¿ Qnién podría hacer desistirá la rept1blica francesa de su ilusion por la revancha?
¿ Qnién podría contener á los poderosos que se
alían, y amenazan así, desde luego, la tranquilidad
de los no aliados?
¿ Cómo seria posible convencer á ningun Estado
de que esas alianzas son ya una declaracion de guerra, hipócritamente trabajada, y que los solos tratatados lícitos entre naciones que quieren desenvolverse dentro del derecho, son los conrnnios tle comercio,
aduanas, commúcaciones, etc., todo lo que se dirige
en fin, á promover un desenvolvimiento recíproco de
la riqueza económica?
Mala ncasion es esta para recurrir á argumentos
de derecho moral y social, y no nos compete á
nosotros _por otra parte insistir en estos altos puntos
de vista sobre las reglas de la mejor conducta humana. Pero en prevencion de tristes acontecilnientos
próximos, hagamos votos por que nuestros Gobiernos
acierten en la eleccion de la causa que haya de defender la nacionalidad española, y que esta causa
sea la más aproximada á la justicia ideal: la de la
independencia de cada estado para organizarse y
constituirse como mejor le convenga.
Como síntoma de los más graves y poco equívocos;
como preludio á la tempestad que en las anteriores
líneas anunciamos, merece notarse la polémica de
la prensa franco-alemana.
Atribuimos á este sólo hecho una importancia excepcional.
Esta ardiente disputa no favorece á ninguna de
estas dos naciones, no está á la altura de su incuestionable reputacion y valimiento.
Pueblos tan cultos, tan adelantados, tan poderosos, deberi¡¡,p. darnos el ejemplo de la mocleracion

Todavía, en la prensa alemana, hemos podido observar un raso-o de dnd,,sa buena fé Nos apresuramos á protesi:r contra los periódicos a~emanes que
procuran justificar sus a.taqnPs á Francia, en no sabPmos que espPcie de maquiavélico protectorado sobre
España. Mil gracias á nuestros espontáneos protectores.
.
te
· España es abso1utamente neutra~ en política ex ·
rior, y no ha solicitado esa proteccion. .
No dará pues motivo, no justificará mnguna malevolencia de Francia, y si no obstante, esta. malevolencia se hiciere manifiesta con algun carácter de
incuestionable gravedad, España se basta á sí sola
para arreglar cuantas cuestione~ se susciten con la
vecina r epública, por muy complicadas que sean.
Correlativamente, tenemos que notar una ligereza
en las apreciaciones de la prens~ fi:ancesa, que a&lt;il.mite la premisa de nuestro pr-u.nanis-mo.
¡Prudf)ncia ! ¡Prudencia! ¡Pru~e~c!a I Hé aquí la
excitacion que nos atrevemos á dirigir, con el mayor
carácter de oportuna humanidad. ~ las dos in_quietas
y poderosas potencias, que ya mamobran y disponen
sus ejércitos como en la víspera de una nueva y sangrienta querella.
Austria invita á un gran torneo á los Oficiales de
todos los ejércitos extranjeros.
Estas carreras internacionales tendrán Jugar en
1884.
.
El transporte es gratuito para todos los Oficiales,
sus ordenanzas y caballos, á partir de la frontera
austriaca.
Los 19 dias de alojamiento y manutencion en V:iena serán tambien costeados por la galante nacion
qu~ invita á estas fiestas.
Habrá tres primeros premios de 1.000, 500 y 300
ducados de oro, más un objeto de arte.
Ante la catástrofe que acaba de llevar la desolacion á los habitantes de una hermosa region de Italia Francia ha sentido una vez más esos grandes
impulsos de generosidad que la distinguen y la elevan sobre todos los modernos pueblos
París con Ischia no ha sido menos expléndido que
con '1úrcia.
Organizada una gran fiesta de caridad. ha concurrido en masa ese público del dinero que en otras partes se retrae de todo concurso á grandes obras de humanidad.
Uno de los medios para arbitrar recursos, ha sido
la publicacion de un periódico semejante al Paris-

Mzírcia.
Los hombres más notables en letras y artes, han
consagrado en una página imperecedera, ese noble
acto de filantropía internacional.
Esa gran retorta de ideas que se llama París, "e•
cesita ocasiones en que asombrar al mundo con relámpagos de génio, y ninguna ocasion mejor que la
que ofrecen estas hojas inmortales de la caridad que
circulan por todas partes.
En la que tenemos á la vista se agrupan las concrpciones sublimes del pensador con las notas conmovedoras del sentimiento.
Hay entre las impresiones, que como á vuela pluma han dejado esos escritores ilustres, unas líneas de Lanzieres-Theinines, que expresan de un
modo persuasivo y sublime el más bello y elevado
concepto de la pátria.
No podemos resistir al deseo de copiarlas:
«¿ Que por qué son tan insensatos que se obstinan
en seguir en su isla y reedificar sobre ruinas? Es
que es su pátria y la pátria es como la madre. No se
tiene más que tma madre á la cual se ama tal como
es. ¿Deja uno á su madre p~rque es enferma, vieja ó
desgraciada?»
Donde hay patriotas capaces de sentir así el amor
de la tierra donde han nacido, hay indudablemente
un pueblo grande llamado á los más altos destinos.
Ante estos hechos es imposible no esperimentar
simpatía por este pueblo tan naturalmente inclinado
á toda empre~a caballeresca, á todo propósito de abnegacion.
.
Amar á la Francia, desear su gloria y su grandeza, es votar por la causa de la humanidad.

139

INTERIOR

En muy corto plazo, hemos pa~a~o por todas las
más variadas amarguras de una lllJUstificada apelacion á la violencia. Puede haber algun caso, en que
pueblos enteros ó importantes colectividades recurran á la rebelion en armas,· como la sola manera de
hacer oir y respetar sus hollados derechos. Pero e~
las presentes circunstancias, y cuando una amplísima libertar! de imprenta, recientemente promulga.da,
favorecía todo linaje de exposicion de agravios, iD:dividuales ó colectivos, los políticos que han promoVIdo
el último alzamiento, han incurrido e1:1 un género de
responsabilidad que nos abs~n~mos de calificar, porque lo ha sido ya por los periódicos de batalla en las
frasef más necesariamente duras. i,
Hoy, como ayer y como siempre, los políti~os han
recurrido á ese bravo cuanto mal comprendido Oficial espatíol, ó á esas iI?portant~simas cJases de tropa que, por largos hábitos nac1onales, y fr~cue~temente por el estado general de nuestra org:i,ruzacio~,
vienen siendo en nuestra infortunada,pátna ~at~na
propicia para todo género de esténles sacrificios.
¡Ah! La manera como n~s?tro~ entendemos la .moral social, la escasa part1cipacion que nosotros ,,reemos ver tomar al individuo en la mayor parte de los
sucesos de Espatía· el punto alto de vista, el punto
de vista teórico e;_ que voluntariamente nos colocamos, para no inficionar nuestros juicios co~ lli:n~una
considerncion de interés mundano, nos unyide ~er
implacables con los vencidos, como nos hubiera impedido ser condescendientes con los vencedores. Los
éxitos no se nos imponen; y por otra parte, cuando
el fallo inexorable de la ley militar ha caido ya sobre
algunos infortunados, y persigue todavía nuevas responsabilidades, parecería como una . vul~ar afectacion de inclemencia el agravar la situacion de. lo_s
que se hallan bajo la accion de la ley, con recnIDInaciones ya inútiles.
Pero ha habido un aspecto en estas últimas perturbaciones, que nos entristece y sonroja extraordinariamente. Algunas de las fuerzas sublevadas no
lo han sido por sus Jefes naturales¡ y Oficiales ex_traños han acaudillado las tropas msr.rrectas. Una
conducta heróica ha podido rehabilitar á la Oficialidad del regimiento de Num:mcia, en cuanto concierne á su responsabilidad personal y su honor; pero
el hecho anómalo y tristísimo, el hecho que deploramos, no podrá pe~der en la historia su carácter de
abrumadora realidad.
Principalmente deben dirigirse todos nuestros esfuerzos á evitar la repeticion de esos secuestros d_e
mando, y ya que desdichadamente seconsume el d_ehto, sea siquiera manteniendo los cuerpos su cohesion,
su unidad y su discqllina, pues así habremos salvado
algo de lo que como lnilitares más nos importa guardar: la consideracion y el respeto mútuo, que es toda
nuestra fuerza, pues de otro modo la institucio? militar no es más que una máquina montada al aire, y
sus in.dividuos juguete del primer mal intencionado
que pasa.
¿ Pero cuál puede haber sido la causa , de es.tos
inesperados desórdenes? Toda la prensa mvestiga
esta cuestion de orígenes, y todos los hechos que han
tenido más ó menos conexion con ellos, son indicados
como causa ó parte de la causa.
Para nosotros, la causa primera, por órden de
gravedad y trascendencia extraordinarias, es el estado moral del país.
Para probar esto, basta observar nuestras diversiones favoritas; nuestra repulsion natural á las
ciencias; el estado de nuestro comercio, lilnitado á
las operaciones al contado; el sistema irracional de
nuestra caridad, así oficial como privada; el ningun
espíritu de asociacion, y por tanto, la absoluta falta
de sentimientos patrióticos; el éxito y fácil encumbralniento de todo el que habla y escribe á la manera asiática, con verdaderos torbellinos de palabras y
gestos; la manera de conseguir proteccion y destinos
públicos ( el libelo ó los servicios domésticos); la
falta absoluta de complacencia en alentar ó proteger
á los jóvenes sérios, que naturalmente viven consagrados á un ideal, y no pueden devolver inmediatamente en mundanos servicios el favor recibido; y en
suma, el carácter irreflexivo y superficial que nos
distingue, porque si se suscitase el más árduo y perentorio problema de pátria en una tarde de toros,
el problema quedaria sin solucion.
Como corolarios-ya á esta gran fuente de desven-

tura nacional, vienen otros defectos. En política, por
ejemplo, la~ relaciones exteriores están enteramente
abandonadas ó concebidas de un modo absurdo.
Cuando un gobierno quiere dar á entender que se
ocupa ·de las relaciones internaciónales, suena la
palabra alianzas; es decir, lo que no debe sonar
nunca. Porque una alianza implica un adversario,
y los pueblos como el nuestro, deben tener el gran
tacto de no descubrir nunca sus alianzas más probables para un casus belli. Pero cuando no fuera
posible pasar por otro p1mto, ya lo dijimos en un
artículo publicado hace próximamente un alío, llay
un principio que rige las relaciones exteriores como
las interiores, en un gran m\mero de casos: las et·
nexiones de raza y ~ciudad.
La vecindad implica ya un comercio fácil y constante, y este aspecto comercial prepondera en los
tiempos modernos con un carácter ta.l de fuerza, quE,
recientemente hemos visto á los intereses mercantiles
revolverse con éxito ante las precauciones sanitarias
que la eventualidad de una epidemia exigía,
El punto de vista personal ó de egoísmo de clases con que se han analizado los últimos suce!los,
ha conducido á algunos á recriminaciones tan severas como inútiles; porque decir que nuestro Ejército
es malo, no puede ser otra cosa que una repeticion
del hecho que tenemos á la vista, á saber: que en el
Ejército se ha presentado el mal. Pero el Ejército es
la parte de un organismo muy complejo, y la misma
extension del mal que deploramos prueba suficientemente que no está localizado ni se ha producido por
una causa enteramente extra.1í.a al sistema general
de organizacion.
Ya lo hemos dicho arriba. Empezand'O por el individuo aisladamente considerado, y concluyendo por
el exámen de las funciones de gobierno, nada parece
responder en nuestra pátria á una concepcion de
moral cualquiera; y por tanto, todas las relaciones
entre las diferentes clases sociales, adolecen de un
vicio igual de brutal egoísmo ó indiferencia. Si la
experiencia no fuera terrible, nosotros propondríamos en demostracion de nuestra tésis la siguiente:
Traslademos la facilidad que el Ejército tiene de
trastornar el órden por medios violentos á cualquier
otra clase de la sociedad. Estamos seguros de que
nuestra na.cionalidad queda.ria deshecha en mil pedazos. Porque ninguna clase tiene las virtudes de sobriedad, resignacion y hábitos de obediencia de nuestras clases militares, hoy sumidas en una pobreza
rayana de la miseria.
Finalmente, ¿se cree que en el Ejército hay gérmenes de desorganizacion? Pues el Ejército no es
un raro producto espontáneo; el Ejército no se ha
hecho y educado á sí mismo; es ¡n producto del
país. Los lnismos que hoy le censman tan destempladamente, no se paran á contemplar que está
hecho á su imágen y semejanza.
Con objeto de introducir alguna reforma en las
Ordenanzas del servicio de Sanidad, se creó, en Diciembre de 1876, una Junta presidida por el General
Chacon, y compuesta de los elementos más valiosos
del citado cuerpo. Posteriormente, y despues de ejecutados los estudios preliminares, se confirió la Presidencia de esta Junta al General D. Antonio Daban,
empezando los trabajos con regularidad en Octubre
de 1879, y terminando el reglamento del servicio de
paz en 1880, cuyo trabajo ha merecido un brillante
informe del Consejo de Estado. Con igual asiduidad
continuaron sus estudios hasta dar cima á su cometido, á principios del afio actual, con el reglamento
de campaña, donde se preven los IDlHtiples casos
que pueden presentarse ante los desvastadores dramas que está llamado á presenciar y combatir este
cuerpo en una guerra.
A fin de que nuestros lectores conozcan la índole
de los trabajos realizados por esta J1mta, trascribiremos á continuacion las disposiciones más esenciales del reglamento para el servicio de campaña.
1.0 Se destinan dos médicos á cada batallon de
Infantería ó regilniento de Caballería, cuando las
fuerzas se pongan en pié de guerra, y tres para los
regilnientos de Artillería;
2.0 Se crean unas secciones de calnilleros independientemente de las de los cuerpos, cuyos servicios
corresponden al destacamento sanitario que se asigna en cada division;
3.o Se organizan, asimismo, unas secciones llamadas de trasporte, que han de ejecutar este servicio
respecto de los heridos y material de trasporte.
4,o En la parte del material se introducen las
siguientes reformas:

l,o La cura individual que cada hombre debe llevar sobre sí. 2.o Dotacion asignada á los cuerpos y
á las fracciones que constituyen la division, hospitales móviles de curacion provisionales y diversas columnas de trasporte; d; modo que en cada division
podrá disponerse de más de 25.000 curas. Y 3. 0 La
tarjeta de identidad que todo soldado de?er~ P?seer
para su identificacion y para hacer las mdicaciones
diagnósticas relativas á la enfermedad que padezca
el interesado.
Los servicios sanitarioJ se hallarán distribuidos
en esta forma: uno de los médicos del cuerpo establecerá el punto de curacion sobre la misma línea de
fuego, y el segundo, en el sitio en que se encuentre
el centi·o de la brigada, á las órdenes del Jefe de
Sanidad de la misma, constituyendo ambos puntos
la primera línea de curacion. A retaguardia de esta
se formará el destacamento sanitario, dotado con
nueve médicos, veinte sanitarios, ciento cincuenta
camilleros, cincuenta camillas y un número prudencial
&lt;farruajes para el trasporte de heridos; más á
retaguardia se hallarán los hospitales móviles y los
pr~isionales, con personal y material propio, quedando á cargo de los tHtimos el cuida&lt;to de los heridos, lnientras los móviles y fracciones ya citadas
siguen la marcha del Ejército; y, por 1íltimo, á
retaguardia de los provisionales se e¡;tablecerán los
de evacuacion y depósitos de cansados, si e; alejamiento de las fuerzas de su base de operaciones lo
lliciese necesario, y como complemento se, orden~rá
el servicio preciso cuando las circunstancias lo impongan.
Tambien ha sido objeto de especial estudio la necesidad de regularizar la beneficencia particular y
los cuidados de las asociaciones creadas en favor de
los enfermos y heridos del Ejército, á fin de que se
aprovechen sus ventajas, y se eviten los pPi:jnicios
que suelen ocasionar cuando el órden no preside á la
orl!'anizacion de sus servicios.
El apéndice de este reglamento comprend.e: l,as
instrucciones lúgiénicas de aplicacion á un EJército
en campa!ía, y las reglas para distinguir y socorrer,
á falta de médicos, ciertos accidentes comunes á los
hombres que prestan servicio en el teatro de operaciones.
Elevado este proyecto de reglamento á la superioridad, es de esperar que no tardará en aprobarse
para evitar que los acontecilnientos nos sorprendan
siempre, La Junta ha cumplido su cometido, no obstante las dificultades que se oponen á una ordenanza
semejante, teniendo en cuenta que las principales
potencias lnilitares carecen de esta clase de reglamentos, y sólo se rigen por instrucciones aisladas
q1te la práctica ha hecho precisas; pero todos los
obstáculos se han salvado en este caso concreto,
merced á la ilustracion é inapreciables conocilnientos
adquiridos en los campos de batalla por el respetable personal designado para llevar á cabo esta importantísbna y trascendental comision.

a.

Terminando en San Sebastian el itinerario del viaje Real por la Península, S M., segun indicamos en
nuestro último número, realiza su proyectada expedicion al extranjero
Este viaje ha suscitado infundados recelos en
Francia, que han caído por su base; pues segtm ya
manifestamos en nuestra ültima Crónica, no puede
l1aber sido inspirado en otro móvil que en el natural
afan de estudiar la organizacion y las funciones de
los diferentes ejércitos de Europa. S . M. el Rey sabe
que el porvenir de España está íntimamente ligado
al perfeccionalniento de sus instituciones militares,
y habrá creído conveniente ( aparte otros motivos
de cortesía), visitar el imperio aleman, en el momento en que el ejército se dispone á grandes maniobras.

EXPLICACION DE LOS GRABADOS
DON LUIS BULA Y VAZQUEZ

de relieve su aplicacion y raras dotes pa.ra la carrera que
babia abrazado, obteniendo el empleo de Alférez de
Navío á los cuatro años de estudios y prácticas reglamentarias. Ascendid,, á Ce.pitan de Fragata, se le confió
el cargo de 2.o Comandante de la Astúrias, que formó
pa,rte Je la escuadra de operaciones en aguas africanas,
contribuvendo al éxito obtenido en los alrededores de
Tetuan ~l 23 de Diciembre de 1859. Luego asistió al bombardeo de Larache y Arcila, y por sus especiales se1 vicios
fué recompensado con el empleo de Coronel de Ejército
y la medalla de Africa.
Nueva ocasion se presentaba al Sr. Bula, pocos años
despues, pára desplegar su vigorosa iniciativa con la inolvidable expedicion española á Méjico; y mandando la fragata Princesa de Astúrias, recorrió diferentes puertos de
uquella.s posesiones aniquiladas porintestinaguerra, desde
que, alucinados por la idea de libertad é independenci~,
ideas ambas innatas en el hombre, se separaron del dominio de la madre p:ítria, viéndose precisados á luchar con
otro y ugo más extranjero é ignominioso. S·1 cond1,1cta en
las operaciones verificadas en aquella c011ta, mereció unánimPs aplausos, siendo ascendido al poco tiempo al em•
pleo de Oapitan de Navío.
Durante su larga carrera ba tenido el mando de 21 buques de nuestra mal'ina de guerra, entre los que figuran
los navíos Soberano, Francisco rle Asia é Isabel, Y las
fragata• Princesa de Astúrias, Isabel II y Mende , Nuñez,
revelando en sus dilatados servicios admirables condiciones para el mando y gobierno de una escuadra.
No menos importantes son los servicios prestados en
tierra por tan distinguido m11rino; los cargos de Comandante General del Arsenal , Jefe del Apost11dero, Capitan
de Puerto Ponce, Comandante pl'ineipal de Puerto-Rico,
y Vocal de lll Junta especial de Artillería, con otros destino• qne se·ia prolijo enumerar, completan el recargado
cµndro de los servicios del Sr. Bula, recompensados con
lns encomiend11s d" Cárlos ID é Isabel la Católica, Y las
grandes cruces de San Hermenegildo y del Mérito Militar.
Ascendido por ri~urosa anti~üednd á Contralmirante
en 1878, fué pronto designado para mandar la escuadra
de instrucion. Este cargo, ,¡ue viene desempeñando con
jmln acierto, le proporciona en estos momentos un medio
de dará conocerá nuestro Monarca las excelentes eoniliciones del nersonal de 111 Armada, que ha puesto de relieve ánte S. M. al buen estado de su instruccion y el excelente espíritu de que se halla animado.
Las relevantes cualidades del militar y marino tienen
en el Sr. Bula su ci,mplemento en su apreciable trato,
que t•ntlls simnatí~• le ba conqui¡¡tado entre sus compañeros y subordinados; y LA ILUSTRACION Mn.1-rAR rinde
con gusto este público testimonio de respetuoso afecto hácia tan .iistinguido marino de nuestra Armada.

BUQUES LANZA-TORPEDOS
En nuestro número anterior describimos minuciosamente los compartimentos en que se dividen estos poderosos elementos destructores de la guerra; lss dimensiones y capacidad del buque, y las diferentes condiciones
que ba de reunir para obtener un éxito completo en
cuantas ocasiones sea necesario su empleo. El grabado
que figura en la pág. 140, es el complemento de los ya
publicados, y en él se manifiesta la manera como ?l
Comandante de estas infernales máquinas ha de cumplir
~u difícil y peligros11 obliga~ion.
Encerrado herméticamente para que el agua no pueda
penetrar en el momento de la explosion, en el punto designado para el vigía; escudriñando el exterior á través de
un espeso pPro trasparente cristal; teniendo á su derecha
un cuadrante para t rasmitir las ordenes al maquinista; en
su frente al timonel, á fin de indicarle la precisa direccion
que ha de seguir, y más adelante al soldado de quien depende el cartucho explosivo que ha de soimbrar la muerte
y producir la sumersion de esos móns~uos ª:oraza~os
modernos· el Comandante de C3ta vahente tripulac1on
ha de bailarse revestido de eo bresalientes condiciones
intelectuales, y del arrojo temeral'io y serenidad de espíritu que la historia atribuye á los espartanos.

CONTRALMIRANTE DE LA ARMADA

Consecuentes en nuestro propósito de publicar los retratos de cuantos Generales del Ejércto y Armaiia ocupan
un lugar distinguido y honroso, por sus especiales condiciones y antecedentes, corresponde el turno en este número al soldado ilustre y notable marino D. Luis Bula y
Vazquez, actual Comandante General de la escuadra de
imtruccion.
Nació el Sr. Bula en Cádiz el 22 de Febrero de 182-5, y
á los trece años de edad empezó á servir como gua1·dia
marina de 2.a clase. Desde lo~ primeros momentos puso

MAPA DE LA INDO-CHINA
Desde que surgió la cuestion que ha llevado la escuadra
francesa á los mares de la China, liemos seguido el curso
de los sucesos, ofreciendo á nuestros lectores todos los
antecedentes de este conflicto á la vez que sus probables
consecmmcil\$.
Si siempre es útil é interesante, especialmente para los
militares, estudiar el desarrollo de una éampaña, se agranda para nosotros este interés en el caso presente, si se
tiene er: cuenta que el territorio ~onde hor se ".~n~il~

�1. i

-

----------

·----------- -----

:'11 .\ R l :'i A

DE

G

{ T

---

106

100

l ·~ H H.\

··-·"/
1

o r.:_,-.:/1111,pr.aapal,, ay,iáct,,ú..P'.wind.r,
tl

.;f,

U.

./..rfi.J-.rrda-ti,¡11,:,t;.,,ie =a-.farútk-:.-r:

/h;¡ú navt.t;..¿.-.:.,

-----· Limik- ,ú. .C.rt.rd.,.
········" · " uIÓÍ4!- .rt~DUU"Últ!.

--·-·- .Un.ar. .únat•t'fPU:.•rHiun. &amp;.Fr,;dadM múu:r.rkr U N~•·lal.:.r.
J;;scal.a.do :
1
6.500.000

wn:.ti.OH l&gt;.1!: C'N B.U~CO-TORPEDO

MAPA DE LA INDO-CHINA

�tA lLUS'.l.'RACION MlLI'rAlt
tA ILtrSTRA.CION MILITAR
estos sucesos se halla cerca de nuestras posesiones de
Filipinas, que allí derramaron su sangre nuestros solda•
dos en la expedicion de Cochinchina, y que á aquellas
lejanas regiones han llevado la luz del Evangelio los mi·
sioneros espatloles, convirtiendo á la fé cristiana una
gran parte de la poblacion.
Para que nuestros auscritores tengan una idea aproxi•
madadel lugar donde estos hechos se desenvuelven, publicamos hoy un mapa del territorio que se designa con
el nombre de Indo-China, donde está enclavado el Impe•
rio de Annam, en cuya parte meridional se encuentrnn
las posesiones francesas de Cochinchina.
La opinion menos ilustrada establece una confusion
lastimosa respecto al Tong-Kin, cuyo país se cree Jindnnte
con la Cochinchina, ain tener en cuenta que aunque han
sido provincias feudatarias de un mismo Imperio , se
hallan separadas por muchos cientos de leguas, y se necesitan más de seis días de navegacion para ir de un punto
al otro.
El mapa que hoy ofrecemos en escala de 6.600.000, se
ha hecho con presencia de los datos más completos y
fidedignos de aquel país, hasta hoy casi desconocido, pues
ninguno de los planos publicados en Francia respec.to á
las próximas operaciones, ha podido fijar detalles de los
alrededores de Hué, capital del Imperio, en donde, segun
los últimos telegramas, &amp;caba de firmarse la paz con el
gobierno de Annam.
Las condiciones impuestas por la Francia, son:
La anexion definitiva á Cochinehina de la provincia de
Diuthnam¡ la ocupacion de vários faertes, y la retirada
de las tropas annamitas del Tong-Kin, sobre cuyo territorio se reconoce el protectorado de Francia.
Esta solucion no supone el término del conflicto; pues
dueños del Tong-Kin los pabellones negros, y ayudados,
segun se cree, por la China, ha de costará Francia algun
trabajo el asegurar por completo la navegacion por el Rio
Rojo, cuyas orillas dominan esas temibles bandas.
Todo el interés de la campana se dirigirá ahora al
Tong-Kin, en donde han ocurrido ya diferentes h,echos
de armas, esperándose de un dia á otro noticias respecto
al resultado de las operaciones en gran escala.

EN OPERACIONES. (Dibujo dé Esteban.)
¡ Nuestro aoldado en operaciones!, M aquí su campo
propio¡ hé aquí la esfera en que es inimitable, inco1nparable su tipo.
U'n poco de pan duro, una bota mal repleta de aguu•
do vino, son sus solos preparativos de viaje. Y con tan
frugales comidas, con tan manifiestamente escasa alimentacion, el bravo hijo de nuestros campos, pasa las mayores
vicisitudes cantando y riendo siempre.
En este grabado hay que añadir 11. las dos simpáticas
figuras militares, la de la graciosa aldeanu que les ha servido dos vasos de vino.
Al mostrar la complacencia que se advierte en sufran•
ra fisonomía, tal vez piensa la gallardajóven que ella tambien tiene hermt.nos ó tendrá hijos, y otras herman11S ú
otras madres la devolverán ulgun dia su caridad con el
militar en campaña.

BADAJOZ Y SEO DE URGEL
En el proceso tristemente célebre de nuestras discordias civiles, se ha escrito una nueva página de luto para
la pátria, en la q~e figuran, reunidos por la fatalidad, los
nombres de BadaJoz y Seo de Urge).
Ya ({Ue ineludiblemente hayamoa de cumplir el hoy
penoso deber de cronistas, lo limitaremos tanto como
nuestro sentimiento nos aconseja, reduéié11donos, en la
parte artística, á ofrecer unas vistas de l11s plazas donde
han ocurrido las recientes sublevaciones; y en la narrativa, á referir sumariamente los hechos, cuyo carácter y
trascendencia analizamos en otro lugar de este número.
Badajoz, primer punto en que estalló la sublevacion, es
una plaza de guerra de.suma importancia, por bailarse si•
tuada dentro de la zona militar de defensa, en la frontera
con el vecino reino lusitano; ~ro sus fortificaciones no
responden todavía á las exigencias .dD la guerra moderna.
Hácia el Noroeste se halla defendida por una muralla de
construccion antigua que se une al castillo, y.t.a,mbien por
el rio Guadiana, el cual ofr8&lt;'.e una barrera de algw¡,,¡. ,e•
sistencia¡ la parte reEtan te de esta ciudad, que tan gra11.
.trascendencia ha. tenido en todas las guerras que registra
la historia de nuestro país, está circundada d.e grue,os
,muros, ~!menados, en su mayoría, y provistos de sus cor•
.respondientes torreones flanqueantes.
Para penetrar en la poblaciones preciso atravesar tres
J)Uer~s: la de las Palmas al O., la del Pilar al N., y la de
la Trinidad al E.¡ y entre sus fuertes merecen especial
mencion el de San Cristóbal, que c!omina la ciudad¡ el de

Pardeleras, situado sobre una eminencia al S. de la villa¡
el Picuriña, sobre los balunTtes de la Trini&lt;lad y Snntn
María; el Sun Roque al E., y, finalmente, la luneta que
con,truyeron los franceses mientras ocuparon la plaza,
durante la Guerra de la Independencia.
No es menor la importancia que encierrn para una
guerra con extranjeras fuerzas la estratégica posicion de
la Seo de Urge!. Situada en el centro de una concha f,,rmada por el Segre y el Valira, y pt,r ásperos y casi inac•
cesibles ramales de las sierras de~ uestra Señora de N uria y de Cttdi, ha sido siempre el objetivo de las fuerzas
insurrectas ó enemigas que operaban en la parte oriental
del Pirineo. Los rios citados le ofrecen practicables ave•
nidas, y por consiguiente, son siempre un ob,táculo para
las agresiones que por ellas pueden verificar los invasores
de esta comarca¡ pero rarece, sin embargo, de comunicaciones con el interior, pues los desfiladeros de Orga11,g a
y Pai,o de os tres puentes, sólo son practic,ibliB para los
peatones¡ circunstancia esta última, que si bien en una
guerra de invasion aminora su importancia como punto
de apoyo del enemigo, contribuye á hacer casi imposible
su ataque en nuestras luchas intestinas, mientras el %-en
de batir no se trttsporte por 11\ línea fronteriza, y áun p ~r
territorio francés.
Las obras de defensa más importantes de esta plaza,
se reducen al eastillo, la ciudadela, rodeada de espesas murallas, y á tres fuertes destacados, entre los cuales descuella el de Solsona, que tan importaLte mision desempeñó
en la última guerra civil.
Lus fuerzas sublevadas en Badajoz, se componían tlel
regimiento infantería de Covadongn, y el de caballería de
Santiago. Iniciado el movimiento insurrecciona!, un pe•
queño destacamento fué comisionado para interceptur J,i,
via férrea, destruyendo un tramo del puei.te sobre el río
Aljucer una máquina soltada á todo vapor y que descarriló en dicho sitio¡ al din siguiente, desengmiados del
éxito de su nada envidiable empresa, se refugiuron en
Portugal, cuantos hnbian tomado parte en el pronunciamiento, sin cometer ningun género de desmanes, ni espe•
rar á r&amp;istir las fuerzas que de,;dc Mudrid salieron precipitadamente, para restablec,·r el órden en In capital de
Extremadura y In disciplina en mal hora hollada con la
renovacion de actos que parecian haber desaparecido de
nuestras costumbre,.
Cuatro días despues, el primer batnllon del regimiento
de Vizcaya, de guarnicion en la Seo de Urge!, en union
de algunos Carabineros, se su ble raba tam bien, al grito
de ¡viva la república española/ .Aun cuando en un principio presentaron síntomas de resistir á las fuerzas leales,
comprendiendo el aislamiento en que se hallubnn, decidieron refugiarse con tiempo en territorio de nuestros
vecinos de allende el Pirineo, abandonando li1 plaza á Jns
tropas que se destinaron pam someterlo,.

UNA DESCUBIERTA
Los servicios en cnmpaiiu exigen nptiiudc-~ y conocimientos muy vatiados y complejos.
Es ne~esario hvmbres especiales para cada caso, y en
el de una pa1·ti,da suelta el desc,,bierta, se emplean los
de caballería, como arma más ligera, dotada de elrmentos
que le ayudan á esquh·tt las sorpre~as y golpes de mano
del enemigo.
El grupo de individuos que se de:;tiuan de descubierta
tiene una mision en extremo delicada, y las instrucciones
que recibe para llevará cabo su cometido son ordinariamente muy variadas y deficientes. El éxito del reconocimiento estriba en la inciativa individual, y ,e procura
siempre elegir á gente voluntaria¡ pues si ni soldado
cosaco se ha inmortalizado paru este género de operacio•
nes, es tan sólo porque es una especial idad importantísi•
ma para la guerra, cuyas condiciones esoncinlcs no ée for•
man sólo con la instruccion militar, sino que nacen con
el individuo.
El aspecto que presentn este destucamento de la extrema vanguardia de un ejército, está fielmente representado en el grabado de la pág. 148. Unos cuantoa jinetes
desviados de los caminos vecinalea, llegan á un raserío
para adquirir noticias de lus fuerzas contraria,¡ destruir
algun almacen ó depósito; perturbar las comunicaciones
enemigas, á la par que facilitan el paso á los correos del
ejército de quien dependen; acosar con tenacidad los flancos y retaguardia del enemigo¡ serpentear por entre slls
lio.,,a,s para dar pronto aviso de sus movimientos¡ coger
prisioner.oe, valiéndose de una emboscada ó sorpresa, y
ejerrer una v¡gjip.ncia continua sobre iodo el campo de
operaciones. Estos s.erv,itjos, con otros que fácilmente se
adivinan y cuya enu1Jtern.cjo¡¡. ,se;ia demasiado prolija
se encomienda á la d~cubierta, cuya in~r¡¡sante mision re'.
presenta con toda propiedad nuestro grabado,

143

PARQUE MANTILLA
Tal es el nombre del bello y pintoresco Jugar de recreo
en que, la iniciativa del Coronel de Infantería D. José
Mnntilla y S•gura, ba trasformado una extension de terreno árido y estéril que. frente el cuartel del regimiento
de la Habana que mandaba, existía no há mucho tiempo
en la ciudad de IIolguin, una ele las no menos importantes
de nuestra grnn,l" Antilla, y de la, más combatidas en las
pa3lldns lucln, inte3tinn, de aquella preci11&lt;lísim~ pro•
vincia.
.El pensamiento cldl Sr. M,1ntilla, fué acogido upenas
iniciado, con viví,imo entusiasmo por lo, Jefes, Oficiales
é indidduoo del regimiento de la Habana; y todo el que
puco brindar su inteligencia ó su brf½O para la ~jecucion
de la idea, no titubeó un iostnnte en hacerlo, trocil.ndose
al minuto, unos soldados, en albañiles¡ otros, ea cárpinteroa; quieues, en nlfareros¡ y todos en obreros solícitos
para emb11llecer con el sudor de su frento el mismo lugar
que en anteriores épocas habia sido regado con sangre do
soldados del regimiento de la Habttna.
Dirigió la obra el Teniente Coronel del 2.o batallan d .&gt;n
.11'ederico C11pdevila .lCiñano, quien desdo luego, y auxili11do del m'.lcstro de Ingenieros D. José del Salto, presen·
tó los planos de ella y ha sabido despues, durante su tras•
curao, ofrecer tantas pruebas de laboriosidad y de los talentos que le adornan, que bien merece nuestro pa.rticul11r
encomio v una parte no pequeña de los plácemes de que
se ha hecho digno el señor CL&gt;ronel Mantilla..
Al Sr. C4.pdevila han ayudaclo eficazmente todos los individuos del regimiento; pero menester es citar especial•
mente á lo, sañvras Capitan D. Antonio C,1rmona, y Abanderado D. Ramon Rodríguez, que han dirigido, el primero,
los trabajos de alfarería; y el segundo, la construcion de
unos hornos de cal.
i\Iás si los J efes, Oficiales y soldados del regimiento de
la llabana no han escatimnt.lo medio alguno para dotar á
In ciudad de Holguin de un paseo que tanto la embellece, tampoco han dejado de rivalizar en allegar recursos
para ello el municipio y el vecindario¡ éste, donando mn•
deras y otros o!Ítlctos¡ y aquel, cediendo á la primera indicacion, y co~ singular galantería, diez mil me1ros superficiales de terreno.
Nuestro grabado de la página 148 da una idea bastante
perfecta del parqu., Mantilla, y nos escu.a una descripcion.
Su longitud es de 1 LO ill0tros, y su ttnchura ele 70¡ midiendo las calles paralelas á los lados mayores üe rectén·
gulo, 11 metros la central y 10 111s Jaterale:;, teuitndo .:¡ y
4 respectivamente, las que las cruzan en sentí.do ~crpen•
&lt;licul11r; los ar¡:os de la entrada principal son de órden
dórico.
En el interior del .Parque se han establecido un gimnas io, tiro de. pistola y juego de baru, de bolos y de pelota.
Por más que los tiabajos hsbian comenzado en Noviem•
hre del año último, la inauguracion oficial de h/ obra no
se verificó hasta el 21 de Enero p11sado, dias de S. lI. el
Rey (q. D.g.); llevándose á cabo el acto· con la mayor
solemnidad y asistencia de numerosas Oomidiones, así militares como civile,, y de un escogidq-público.
La ceremonia fué presit.lida por el señor Brigadier don
José March, Comandante General de In Juris,ticcion¡ y á
que se re:iliiu-,1, con gran lucidez, contribuyó el Ayuclante
del regimiento de Ja Habana D. José Guido, encargado de
la construcciou de un kiosko estilo filipino, dor¡de fueron
obsequiados de una manern expléndida todos los concurrentes.
Las obras ejecutadas y algunos detalles que faltan se
calculnn en unos 20.000 pesos, cuyo yalor nominal ~stá
representado por los esfuerzos de los soldados de la Habana Y_ los arbitrios de sus Oficiales y Jefes, quienes, con
funciones dramáticas, han podido ir aumentando los elementos indispensables 1&gt;ara l_a terlllinacion de los trabajos.
~n sum~, _el Parque Mantilla, de cuyos jardines cuidim
varias fum1ilas de la po~lacion, es hoy uno de sus me·ores
ornatos y fidelísimo testimonio de que los ócios del 1jér·
cito en la paz son tan útiles á los pueblos como sus con•
quistas en la guerrn, mostrando tn1.ubiea que las·: manifestaciones del trabajo en el soldado español rivalizan con
su Yalor en el Ct,mbate.
OROQUIETA
E~ los comienzos de la última guerra civil, si.frieron los
carlistas. un rudo golpe e1J la accion de Oroquieta. Las
fuerzas liberales se hallaban bastante distantes deesta po•
blacion, siLUada en el valle de Basaburua-Mayor y en
la cual se encontraba D. Cárlos con su E, M, y num'eroso1
secuac_es, descansando de una &amp;ctiva persecucion. Morio•
11es exige á sus subordinados todo género de fatigas parn
no dar reposo al monarca tradiccionalista¡ es necesario
prescindir del hambre, la sed y el cansancio¡ no ha de ser
un obstáculo la escabrosidad del terreno que es preciso re•
correr, hasta encontrar al enemigo para derrotarlo, y en

estas condiciones emprende la marcha la columna de
Mariones, compuesta de seis b,tallones de infünter·a, una
batería y un escuadran de ca balleria.
.Al divisar el pueblo, se encomendó al batallan ,:azadores de F1guer,1s el flanco derecho, y el izquie rdo al de
Alcolea; Alma.nsa con las demás tropas ocupan el rentro.
Los CRrlistu, sorprendidos por In energía del atnquc que
no esperaban, h•1yen despn,·oridos y es el mayor desórdcn¡ algunas froccion es hacen frente ñ nuestras tropas,
sosteniendo oncarnizadtt lucha por 111, calles, lucha que
representa el grabado de In pág. 14\t; pero envueltos y
acosados Jl0r todas partes, se rinden á las tropas liberales,
quienes ocuparon la poblacion &lt;'on numero,o material y
740 prisioneros.
•
Los resultados ~e este hecho de armas fueron por en•
tonces decisivos. D. Cárlos, acompañado de algunos de
sus caudillos, consigue escapar de este demstre, empren·
diendo ignominiosa fuga á los primeros disparos, y, tre•
pando por caminos de contrabandistas, logra alcanzar al•
bergue en suelo francés.

~UPLEMENTO
UN EPISODIO DE LA ÚLTIMA. IN8URRECOION
Hemos contraído In obligacion de fijar en las páginad
de esta Revi8ta cuanto pueda contribuir á honrar á cualquier individuo del Ejército, y hoy cumplimos este deber
para poner de relieve la elevada conducta del Coronel
D. Ramon Rubnlcaba, y Oficiales del regimiento caballería de Numancia, en lo! ú:timos sucesos.
Su hidalgo y bravo comportamiento da la medida de Jo
mucho que puede esperar,e de las felices aptitudes de esa
animosa Oficialidad, que con más oportuna ocasion podrá
proporcionar dias de orgullo y de gloria á In pátria.
Los que han ocupado su puesto de honor en estas difíciles circunstancias, han dado muestras de una noble abne•
gacion, y el cumplimiento del deber tan alta y dignamente comprendido, bien merece un tributo de admiracion y gratitud en esta época que no se distingue por la
talla. en los caracteres, y en la que el heroismo es virtud
tan olvidada, que no es extraño se mire como enojosa é
inútil empresa.
Representa el grabado del Suplem~nto, el momento en
que el dignísimo Coronel de Numanci&gt;&lt;, D. Ramon Rubalcaba, alcanzando á los rebeldes despues de trabajosas jornadas, se apodera del estandarte del regimiento, reduce
á la obediencia ó. un gran número de so!d11dos, y arenga y
somete á los restantes, que escuchan conmovidos la enérgica voz de mando que les es tan conocida y re,petada. Al
momeeto angu,tioso de un regimiento dividido, de una
culpable desercion, sucede el instante feliz del restablecimiento del (&gt;rden, conquistado por el plausible esfuerzo de
una Oficialidad ¡,undonorosa.

•

La historia no dejará de consignar en sus páginas severas
este notable contraste, esta terrible y brusca transicion de
la mayor de las desdich11s al más legilimo de los envanecimientos.
Algunos sargentos mal aconsejados sacan furtivamente
las tropas, y los Jefes naturales ee encuentran así en la
aituacion más difícil de todo el que tiene un mando cualquiera. Situ11cion que implica sólo una desgracia de que
no es pt,sible evadirse, porque no hny precauciones posi•
bles contra una deslealtad impenitente y obstinada.
Pero finalmente, el hecho se consuma, resultando el
regimie11to pronunciado, y una Oficialidad abrumada por
una inmend,. respons11bilidnd.
Las tropas rebeldes perseguidas con notable ardimiento
por su Oficialidad, é intimadas á la rendicion por un gru•
¡,o exiguo de dignos Oficiales , son sometida,,, reintegradas á las instituciones¡ hé aquí la segunda et.upa, la
heróica ¡,ágina, para la que no pu1 ece sino que una pro•
videncia extravagante quiso que 111 primera pudiera escribirse,
Nosotros no podemos tener ya más que palabras de
estímulo y respeto para la dignísima Oficialidad de Nu•
mancia, que h11 sabido revolver,e tan heróicamente contra
la f,.talidad, y dominarla; y sentimos un noblE- y legítimo
orgullo al consignar un hecho t,m relevante y honroso
para el Ejército.

inte·minables luchas con sus vecinos los rnbaionoeo y los
individuos de las kabilas mns inmedi11taF. Il,¡sta hnco muy
poco tiempo, los cristianos no podían utrave.ar sus calJes
sin exponerse ámalos tratamientos, y aun en la Bctualidad
se hace imposibl&lt;l recorrer los puntos céntricos de e,i1.1
ciudad por el molesto acompañamiento de chiqui los-y de
individuos que no rnerect:n ya incluirse en esta categoríaque á sus groseros é insultantes epítetos ó denuestes vn
siempre unida la popular eancion: el c,·istiano enel anzuelo
y el ju ,io fil la parrilla, que tod" 111usulmnn balbucea
antes de conocer el nombre de sus padres.
Nada verdaderamente notable y acreedor á una descripcion detallada, se enc1umtra en rste antiqufsimo puerto.
Sus calles tortuosas, estrechas y súcias como las de todas
las ciudades restante. del Mogreb, son menos monótonas
y tristes, sin embargo, por tener várias casas jardines y
huerta~, muy poco cuidados, pero con frondo a vegetacion
y bastantes árboles, cuyo abundante f, uto rebarn, en ciertos sitios, las reducidas murallas que lo aprisionan¡ los
edificios, en la generalidad, revisten formas muy var:1&lt;das
p.-o no se h ..llan en Hmonía con el exquisito gusto de la
arquitectura ár.tb 1, y aquellos vetu,tos paredones parecen
• más adec Jados para servir de estttblo que para ofrecer
apacible morad11 á ningun individuo de 111 rnzn hun1Rnn¡
sus fuertes revelnn hHber sido en otro tit'm¡,o de gran
resistencia, y, por último, t,mto estos, como sus nrruina•
das murallas y puertas principales, conservnn indelebles
huelJas de los estragos causados á Salé en las di ferente,
veces que ha sido bomburdeado p&lt;,r buques de guerra
europeos.

( Continuacion.)

SALÉ
Esta plaza, cuyos habitantes fuer&lt;!n el terror de las embarcaciones de otra época, encierra una poblacion de 16 á
18.000 almas, en su mayoría de temperamento indómito y
eultado carácter, cualidades ambas que les han originado

Cuand,) alguno de aquellos sere, , mue,tra viviente
de lo que debi~ron ser los primeros habitantes de este
p'aneta, cncuontru •·n ,us dominios á viajeros de otra
religion, un gesto despreciativo á la par que insolen•
te y ultanero se dibujt1 en su feroz semblnnte. Div~rsu
cuusas h11n d11do origen á e,te desacuerdo entre las diferentes razas que se encuentran en nuestro globo, y tal
vez si rcfidxionnmos desapasionadamente sobre la conducta que observan los pueblos civilizados en comarcas
donde sólo impera la ignorancia, concederíamos á aquellos suh•ajes un fundamento justificado á In actitud poco
tmnquilizadom con que reciben al extranjero. Pero es
lo cierto, que el hombre nace predestinudo á purgar los
defectos ujenos, y ob:.ervándose este fenómeno en todos
los órdenes de h1 nuiurttleza, com•iene pronto amoldarse
á mirar con i11cliferenciu nquellos desgraciados súbditos
del sultnn, de aspecto repugnante, cuyo cuerpo cubierto
de andrajos, cuundo no en la más completa desnudez,
re\'iste un color indefinible por 111 suciedad en que i,e ha•
lla envuelto. La mirnda de estos sah•ujes y el aspecto del
hombre fiera, con In grm·eclud del hotentote y las hercúleas
fuerzas de su robu,ta musculatura, infunden cierto mira·
miento, tue no faltará quieu culitlque de miedo, compren
diendo de cuántos acto, de bnrbnrie seriun capaces si á
ello se propusieran.
Disinrnlar estas primcn11, impresiones, es la principal
condicion del viajero que recorra el Mogreb, porque el
musulman, vuliente basta lo inverosímil, no perdona
ocasion d.i burlursc de cuantos se sienten dominn:os por
un espíritu de inferioridad, y es el primero rn considerar
á quien dn mue.tras de áuimo esforzado y atrevido. Y es
que, bnjo •·se exterior repuh,ivo, so oculta un fondo de
nobles sentimientos, muy arraigados enire los mahometanos como imposicion religiosa.
Pero estas consideraciones, y otras muchas que en aque•
Jloo momentos ~e sgolpaban á mi iruaginacion, me alejan
de la de.scri pe ion del territorio recorrido en mi breve
exploracion, haciendo más difusos estos ligeros apuntes.
Pi-osigui,mdo, pues, la marcha por el Gaba el-Kebira, y
desviándome á mi izquierda, logré ganar lus riberas del
&amp;bú, á dos leguus escus11s ele su desembocadura en el
Océnno. Este rio, que luego h11biti d.- encontrar en }'ez y
recor1 er su orilla derechu á mi regreso, es navegable en
una extension de 6 á 8 leguas, segun las estaciones del
año, y tiene una nnchum media de 50 metros en todo este
trayerto.

El tiempo d.i que podía disponer truscurria ,·elozmente
y no me fué posible prolongar mi estancia en Iinbat ;
Salé para atender á los muchos obsequios y atenciones de
amigos cariñosos y extremadamento atentos, único defeeto,
si así puede llamarse, que caracteriza á las invitaciones y
hal•gos de los creyentes.
·
Se hacia neco,ario abandonar las márgenes del Bu-R~greg para emprender mi pe1 egrinncion ; or áridas comareas y terrenos vírgenes, regados frecuentemente por Ja
sangre que producen las discordias entre kabilas vecinas,
á fin d .. penetrar en los arcanos de lo desconocido para
la inmensa mayorído de los europeos, luchando con las
molestias y escasa hospitalidad que aquel privilegiado
suelo ofrece al explorador.
Los preparativos para una excur,ion semejante pre,entan sérias dificultades. Es indispensable no descuidur ninguna prccaucion ó detalle, por insignificante que parezca:
luego, limitados los recursos, rodeudo de obstáculos, ene•
migos, ó por lo menos gente indifereutc,las contrariedades
adquieren dimensiones exagerttdll.'l, poniendo en grave
aprieto lo que en un principio ;e consíder11 trivinl y sin
importancia. Prever todos los accidentes de una marcha
por Berberín es empresa de titanes, 5i no se cuenta con
simpatías en el pais.
La fortuna becundó admirablemente mis planes, y,
auxiliado por vários amigos, conseguí pronto di.poner de
excelentes caballerlas y de dos indígenas, que, en concepto
de criados, habían dll acompañarme en In expedicion. Se
h,illaba provista, además, mi pequei10 impedimenta, de
una elegante y sencilla tienda de c11mp,11i11; de conservas
y licores que contrnrrestll~en los efectos do lns inwundicias
que emplearía para t1pag11r la sed, allí donde el agua parece
una mezcla repugnante de barro y estiércol; de un boti•
quin cvn algunas medicinne pa1n provenir las enfermeda•
des que pueden originarse en estas excursiones y atender
Su orilla izquierda &amp;in·e en su mayor partil de barrera ó
á la curacion d., las heridas que suelen ocasionar grandes
molestias, y, en ciertos casos, resultados funestos; y, fin11l- _límite á h\ Knbila de Beni-H us(•n, donde me encontruba,
mente. de un interminable servicio de tazas, vasos, pinto~
mientras la derecha comprende todo el va.to territorio
del Garb, en stts múltiples subdi visiones jurisdiccionales.
y demás útiles culinarios para preparar los alill'.!entos.
A mcdidn que 11vunznbn por lo, dominio.de Beni-Ilasen
Lleg11do el momento de partir, atravesé el Bu-Regreg y
luego la ciudad de Salé¡ recorrí Jns inmediadones de est.
mayor era la estupefac,;iun de lo• muchos morvs qu~
plaza y penetré en la Kubila de Om,ir, ucompañado por encontraba ó. mi paso, lnbrando sus cnmpos, recogiendo
mis bueno• amigos M. ::\l. Ducor~ y Blake.
las mieses.'.&gt; tl'llsportando :i algnn puerto grun cnntidad de
A tres leguas de Salé, y en un cercado que los indígenas huesos que luego los comerciantes establecidos en la costa
denominan Bu-debzá-padre de los puñetazos-detuvimos embarcan para europa.
Sérin intern1in11ble si prctendieri. consignar los interenuestra marcha para 11lmorz11r y disfrutar por algunos
momentos más de la compañía de mis nwigos. Aquellas s:fotes diálogos que me em necesal"Ío sostener con aquell115
gentes, á fin de captarme sus simpatías y adquir;r el ma•
hora, trascurrieron rápidamente en amenn conl'ersucion
y pronto fué preciso entregaru,e á las fatigas de mi o:i::w.P~ yor número de datos sob.e In comnrcn obj.,to de mis
estudios.
sion y al estudio de cunnto hallase en el trayecto..
La despedida es siempre el acto más sensible de todo
Al atr,wesar un aduar, ulgunos árttbe, aguijoneados
viaje, cuando la separacion de , 1\rios awigos es p or un
por la curiosid,id y no creyendo que pudiera entender su
tiempo indefinido Y en circunstl\n~i11s excepciouale~. como idioma, preguntaron á mis cri11dos el objeto de mi viaje.
suele suceder en Mnrr1\cQO.s¡ los abrazos ,e repitieron
-Recorrer vuestro J¡ui.-contestéles oin dar tiempo á
durante algunos in,t:\1,1.tc~, y una vez á cubullo, las voces
que nadie lo hiciera.
de Adios, Bo11 wiyage, lJonne clta11ce, 7'arik-es-selama, se
-Bien venido seas, cri,tiuno, y In pa.z te acompuile en
perdían en el espttcio á medida que nos separábamos del
tu viaje, pero si dtl:;~us dcscanca.r, poco tendrás que dessitio en que se verificó aquella esceutt umistosa. D esde este
viarte del camino p11ru encontrrtr tu c11su.
instante habian de trascurrir muchos días antes de que
-Imposible, llevo el tiempo t11sudL1 y necesito aprove•
pudiese ver á un europeo; sólo me rodearian gentes extra- · char las horas de la tarde.
ñas á mi raza y religion.
-Pues en otra ocasion, Dios mediante, visitarás nuestra-.
0

UN VIAJE POR MARRUECOS

.Abnnd•&gt;nado, pues, ni cuidndo de dos indfgenns, y á la
marcha lenta, vero muy cómoda, de una acémila, cuyo
excelentep•so puede preforirseal insopor·able movimiento
de l,1s diligencias, recorrí gran parte dal bosque qu,• existe
á las márgenes clel mar y qui los árnb'li llaman de SúJ,
Bttgaba, pos •Cr e~te el nombre de un Santo enterrado en
aq,uelln comarrn. Dejundo á l[ebdia á mi izq·1ierd,1 penetre, notro bo•que bastante mayo·-Gaba el-Kebfra-abun•
dunte en caza do todas e·ases, pero exento dtl lns fieras que
cita Mnrmol y otros escritores no menos conocidos .
El terreno arrnoso no conviditba á continuar por aquel
rasto ,embrad,, de pnlrni tos, belloteros, árboles, en fin,
entrclazndoi por espesa malezn, donde co,. facilidad se
expone el obserrnclor á dcj11r entre el rnmaje un jiron de
sus vestidos 6 11 'guna pnrtc má, interesante de su cuerpo.
Además, nada nue\"O habíu de conseguir en esto excursiol\
por entre a¡,iiu1dos arbustos, ni el encuentro con los indígenas 1,1&lt;: proporcionaba tampoco atractivos ú observaciones de inter¡;s,

�---1:

..,"'
.-¡

~

.,

"'-~
~

""

~

1
U)
ta:1

z

oH

o
.q
o,;
fá=1

~

o

z

1-'1

1/

•

�La IluS"trao10n Militar
....,..

r-~~ ✓ '-.J"A~.r

~~~~~.,..._

. . . . . . . , . . . . _ . , . , . _ . , . . . _ , . . ~ ~ ~ ~ - / ' - ' · . , r ~""-"'.,...,,-_,,,. ...,..,,.... .,.
J ' J " ' - . , , . . . . , _ , . _ ~ ~ ~ r , . . . r . ......... ,,....,.,.,. ..r,

EPISODIO DE LA ULTIMA SUBLEVAOio~·.-EL CORONEL D:SL REOUU:ENTO DJ;

CAll.AlLZRl.A D:E li-CMANCU ,

D. :R.Al!ON

Rc:e.ALC.A:BA E:EGl'JDO DE LOS

OJ'1c:u.u:s,

ECA!JtTE Á L l OBEDIENCIA Á LAS :FU.ERZAS

..,

.......,..._.,,....,,,,.... ' -

~

......,.....,,..._-.,....r-

Sl!JllEV.ADAE DEL MIUIO l\EOJMJENTO,-(Díl11;0 d e A. de Cau!a.-G,·aoado de S&amp;ler.)
St PLUJ:~N1"0 AL

Nlh: . U

�s
e

-;

.,

~.,
,:,
o

"""
""!"

G
1

~
~

"'
.,

~

""·¡¡-o
""
§_
1
,.¡
o
..,
&lt;¡

"'◄

~

rol

A

&lt;

,-.¡
&lt;¡
,4

"'◄
,4

:-l

A

....

...;,:-

o

is
:.l

A

•

o

;,:
rJ:J

;,:
A
,n

o

,4
,4

¡::

"'&lt;
o

"'o
,4

IS1

A

"'◄
¡.,

,,,

~

�146
morada, conocerás los frutos de esta tierra y disfru_tarás
de cuanto te apetezca.
Fué preciso prometerles muy formalmente que cumpliria EUS deseos en un plazo bre'l"e para que me dejasen
continuar mi marcha.
Estos ofrecimientos, al parecer tan sinceros como espontáneos, tienen una explicacion sencilla para cuantos
conocen aquel pais. El musulman que posea algunos
bienes ó fincas de cualquier clase, se baila agobiado por
el despotismo y la tiranía de las autoridades marroquíes,
y aspira á poner sus posesiones á nombre de un cristiano
á quien no alcanza el dominio del sultan. No obstante
haber sido ya engañados en muchas ocasiones por algunos
europeos, prefieren esta situacion anómala á la i .saciable
codicia de los amos de Berbería.
Una vez aban~onado este aduar, y siguiendo siempre
la orilla del rio Sebú, llegamos á un pequeño afluente llamado Ke11ítera-pequeño puente-sin duda por tener un
puente de alguna solidez que permite atravesarlo sin
grandes molestias; y á poca distancia hallamos el aduar
conocido con el nombre de el-Azib, donde debia ¡,ernoctar
aquella noche, mereciendo de sus habitantes una franca y
cordial acogida.
Celebraban los mahometanos el séptimo diado la pascua
del Ramadan, y con este motivo todos los individuos de
aquella pequeña federacion que disponían de caballo, se
hallaban montados, luciendo sus mejores trajes y corriendo
la pólvora-laab el-bamd, como ellos llaman á este ejercicio.
Esta distraccion favorita de los árabes es poco va.riada,
segun ya hemos dicho, y si de vez en cuando no ocurriesen
caidas ú otros accidentes de resultados mas terroríficos,
seria insoportable durante mucho tiempo; pero en el
campo ofrecen mas atractivos que en las poblaciones.
El aduar e,tá constituido por una série de tiendas 6
chozas, de construccion muy primitiva, colocadas en forma de círculo, y cuyo número es igual al de fümilias que
viven agrupadas en esta pequeña federacion para cultivar
las tierras contíguas; y el juego de la pólvora exige que los
caballos recorran el diámetro de esto. circunferencia, disparando lo~ jinetes sus espingardas al llegar al extremo
opuesto al de salida. La misma infernal gritería que en
toda fiesta mahometana, acompaña estas cargas de caballería-bien puede designárselas con este nombre-y las
mujeres, c"n el roatro descubierto, participan de111 alegria
y entusiasmo de aquellos feroces guerreros, celebrando ó
criticando con estrepitosas voces la habilidad ó torpeza de
cuantos, arremetiendo á in visibles enemigos, consideran
aquella hazaña sólo realizable por sus veloces corceles y
adiestrados jinetes.
En aquella ocasion me corre~pondian todos los honores
como huésped, y me C(Jlocaron en el sitio de preferencia,
donde habian de disparar precisamente, para que pudiera
disfrutar de todas las emociones de la tiesta, poco tranquilizadcra, puesto que, en primer lugar, es co;tumbre
dirigir de vez en cuando la punteria á la persona obsequiada y hacer fuego tan pronto como se hallan á su altur11·
y además, porque siendo la carga muy superior á la resis~
tencia d11l cañon, suelen reventar muchas espingardas,
oeasiommdo tristes consecuencias á los que presencian este
género de funcionee.
Mientras se aproximaba la hora de suspender las carreras, los mor-,s principales me contaban mil patrañas y
prodigios de destreza, que ningun ru,11i seguramente podria realizar, necesitando gran dosis de paciencia para no
contrariar sus opiniones; el Jefe del aduar tomó á su cargo el cuidado de establecer la tienda en el sitio más ventilado y donde menos pudiera molestarme el numeroso
ganado que todo aduar posee, con otros muchos implacables enemigos del hombre, que produce en abundancia
aquel delicioso clima; y mis criados cumplian las instrucciones del viaje, é. fin de proporcionarme los medios de
recobrar algunas fuerzas y proseguir luego la march,1 en
las mejores condiciones posibles.
No me era fácil entregarme al descanso relativo que me
ofrecia mi modesta tienda, porque al deseo de recorrer
todas aquellas chozas, conocer las costumbres de los descendientes de Ismael y 1n aterradora miseria en que vegetan, iban unidas por necesidad las molestias que ocasiona
el contínuo acompañamiento de curiosos y no muy comedidos creyentes de todos sexos y edades, los cuales no
podían ocultar la sorpresa que lee causaba verá un cristiano hablando su mismo idioma y amoldado á sus costumbres, aparentemente con gran satisfacion,
No habia trascurrido una hora desde mi llegada al A:ill,
cuando vinieron á anunciarme que se acababa de degollar
un carnero pal'a festejar mi presencia en aquel sitio; y que
en breves inatantes me lo presentarian asado, en diferentes
platos, condimentado con el Ousciís, ~allinas, diversas
cla&amp;ea de frutas, manteca y miel en abundancia.
Inútil parece repetir que estos agasajos suelen ser generl'lmente motivo de alguna contrariedad más bien que de

LA ÍLÜSTRACÍON

L.Á. ÍLi:JSTRACION :ili:LITAit
satisfaccion, porque el musulman tiene la facilidad de devorar cuanto á su vista se presenta, y considera un desprecio el que sus huéspedes no imiten esta conducta. Se hacin,
pues, necesario inventar una l stratagema, á fin de que
comiendo con arreglo á mi costumbre , quedasen ellos
completamente satisfechos. Por fortunt1 esto no ofrece
grandes obstáculos; su misma ignorancia presta medios
para allanar las dificultades, y en esta ocasion tuve además
la rnerte de ser hábilmente secundado por mis criados, que
me sirvieron de auxiliares.
Llegada la hora de la comida, hice que me acompañasen
á la mesa los Jefes del Azib, quienes, de.pues de oir mis
reflexiones y de observar la distribucion que me reservaba
de los manjare~ que me ofrecian, disfrutaron á su vez del
festin, quedando sumamente complacidos de mi comportamiento.
Era digno de observar como aquellos siete creyentes,
en apretado círculo, sentados sobre una estera, con variados 1rajes pero extremadamente súcios, sin más útiles que
las manos, despues de lavadas, engullian t Ubnto conte1,ia
un enorme plato, seguido de otros no menore~; dedicwido
siempre diversas frases de satisfiiccion y reconocimiento al
grande Al-h1h, por los momentos de place. que les propot9
cionaba. Otro requisito f,ltaba antes de llegar al final de
una comida entre los musulmaneE: para corresponderá
sus atenciones, mandé que les sirvieran unas tazas de té,
bebida queestim11n mucho, y de la cual abusan de un modo
extr11ordinario. Es reglamentario tomar tres pocillos cada
comensal; pero este número sólo representa una etique~
obligada, en la cual se prescinde del cariño ó la timpatía
personal. El número de pocillos se duplica generalmente,
y se excede en esta cantidad, para di,mostrar m11yor afecto
á la per8ona de quien se recibe el obsequio.
·
.Mientras se sucedi&gt;m los convites y protestas de desinteresada amistad, la conversacion versaba siempre sobre In
extension del territorio EspaJiol, número de sus habitantes,
ejército, caballería y artillería que posee esta p_otencia.
Al referir los progresos r~alizados por la ciencia, las
artes, la industria y el comercio, se reflejaban en los semblantes de aquellos desgraciados un sentimiento de extrañeza y entusiasmo difícil de expresar, y escuchaban
en religioso silencio las ventajas que la cultura ofrece á la
humanidad, comp•rando nuestra situacion con el género
de vida á que les condena su barbarie.
Si los escritores que se han ocupado de las condiciones
del pueblo musulman, induc idos por antecedentes inexactos, ó por apreci11ciones erróneas, han considerado á la
raza árabe actual como contraria á todo progreso en sus
ideas y co,tumbres, tengo por sP,guro que modificarían
ºradicalmente sus opiniones al oir las amargas quejas proferidas por aquellos esclavizados súbditos del sultan.
A sorubro inconcebible producía en el ánimo de todos,
la descripcion de un ferro-carril ó telégri;fo, y la utilidad
que me reportaban la brújula, el termómetro y ti barómetro. A instancias de algunos hice varias observaciones
y, empleando términos adecuados al auditorio que me
escuchaba, les expliqué su fácil empleo.
Así hubiéramos permar.ecido mucho más tiempo si 1~
noche no hubiese avanzado tan rápidamente, obligándome
á despedir, con los términos más corteses, á mi8 contertulios, para dedicar ni sueño unas cuatro horas al meno~ y
romper de nuevo la marcha al amanecer.
Tal vez me haya extendido demasiado en los detalles
locales de la primera jornada; pero si el país que se recorre
ha de describirse con exactitud, es imposible prescindir de
ciertos hechos que caracterizan á sus habituntes y comple.
tan el conucimientv de esa pequeña region del Uontinente
Africano. E.tos mismos actos y escenas han de repetir~e
en el trascuroo de la expedicion, y cr eo conveniente empezar por el lado favorable que presentan estos viajes
porque no ha de foltar ocasion para conocer las contrarie'.
dades á que ha de someterrn el explorador que r ecorra los
mal llamados dominios de Muley Rasan.
EMILIO BONJ~LLI

( Se continuará.)

EL RELOJ
SONETO

Lo mismo ante soberbias majestades
Que ante moradas de esplendor vacías
Y sordo al estallar las alegrías
'
1!: inmóvil _ni rugir las tempesta'des,
En h~1ldes alde11s y en ciudades
l:{¡¡oe sentir sus pulsaciones frias
Y cuenta el breve curso de los d.ias
Al_paso volador de las edades.
Midió la noche que enlutó la vega
Y el di~ mide que colora el prado; '
Y,_géruo que no duerme ni sosiega,
Una y cien veces, y con són pausado.
A.nunc111 eternamente á lo que Llega
Que no puede volver lo que ha pasado.

V. lliRlN.
~

EL CONVIDADO DE PIEDRA
SONETO

¡Feliz mortal I que sin mover el labio
Ni el rostro despejar con la sonrisa,
Gozas la posicion noble y precisa
De un prócer, de un abad y hasta de un sabio.
Tú que jamás tuvistes el resabio
De hablar, ni de escribir, ni andar de prisa,
Y que por no ayudar, ni aun en la mi~a
lticistes á tus prendaS' ese agravio.
Fe~ómeno social eres sin duda,
Y de rangc• gentil caro objetivo:
~a fama en tu loor no ha de eslfu.r muda;
Pues es de tu altituil solo el motivo,
Que la muerte al medrar siempre te escuda,
Ri bien para servir nunca estas vivo.
Esto, lector, que escribo
Como ejemplo de honor ediftcante,
Es hoy el fiel trasunto
De un grave comensal semi-difunto.
J. G:;1LLEN BUZARÁN
Madrid , Ju nio, 1883.

CARTA DE LA HABANA
La abundancia de original, y la necesidad de dar
obligada preferencia á la explicacion de los grabados , y crónicas de actualidad, nos obligó en los números anteriores áretirar las interesantes correspondencias que desde la Habana nos dirige nuestro dis
tinguido amigo, D. Francisco Ortega. y no obstante
el tiempo trascurrido desde que fueron escritas, las
insertamos hoy en la seguridad de que serán leidas
con gusto, por referirse al desarrollo del gran Circulo Militar e&lt;,nstituido en la capital de Cuba.
, Sr. Director de LA. Ir.usTRA.CION Mn.ITA.R
, Muy señor mio y distinguido amigo: grande es mi satisfaccion al poder dar á V d. cuenta, de que el Círculo Militar ha
entrado ya en vías de ejecucion de los fines primordiales para
que fué creado. Han dado principio las provechosas conferencias cieotifico-militares para que se han brindado espontáneamente algunos sócios del Círculo, y que ,eguo acuerdos tomados por la seccion de instruccion y por la Directiva, se repetirán tres veces al mes, alternando con veladas literarias, con
ciertos, asaltos, etc., que proyecta la ce!osa seccion de Recreo y
adorno.
Muy en breve tambien van á inaugurarse las clases, subdh·i•
diéndose en dos grupos principales; clases de preparacion para
hijos ó hermanos de sócios, y clases esr eciales de idiomas,
taquigraffa, cambios, ¡:plotacion de ferro--carriles por el Ejército, etc., para los sócios que deseen aprender alguna de estas
materias. Las clases especiales serán probablemente las primeras que se inauguren, pues las de prcparacion se abrirán en la
época normal en que ¡iene lugar la apertura de los cursos en
los demás centros de enzeñanza, con objeto de que puedan los
alumnos disfrutar de las vacaciones estivales.
Las contertncias fueron inauguradas por el ser or Coman•
dante de Ingenieros Don Fernando Dominicis, ce:n el tema de
•Palomas mensaj~ras.•

El cto tnvo lu 0 ar en el salan grande de la p.anta alta,
bajo la presidencia del General Reina, Capitan de Navio Don
Gabriel Pita da Veiga, presidente de la sec~ion de instrucc1on y Don Luis Casaubon, Oficial primero de A. M. y secreta~
ria de dicha seccion.
Se babia colocado un estrado desde el que el orador podia
dominar el auditorio, y en una pizarra estaban dibujadas de
antemano las figurns y datos necesarios para el desarrollo del
tema.
Dcspues que la concurrencia hubo ocupado sus asientos,
tomó la pl labra el señor Gener _¡ Reina, manifestando e uc
al inaugurarse el Círculo Militar, dijo en su discurso que
entre los fines primordia es que en su crcacion se hallaban
,ncerrados, y marchando á la cabeza de todos, estaba el de
fomentar la instruccion por medio de disertaciones que dentro
del ancho campo del progreso cientlflco-militar, tienen la no
pequeña ventaja de permitir la aplicacion del útil principio de
la div:sion del trabajo.
Manifestó que si bien los vuelos de la oratoria podían ser
empleados por aquellos A quienes la naturaleza favoreció con
es~e _don, no era esto lo que principalmente debía esperarse y
e~1g1rsc de las conferencias, en las que ante todo debían resal~
tar las condiciones importantbimas de sana doctrina método
Y claridad. Hizo presente el mérito contraído por lo; señoru
que se habían bri~dado espontáneamente á dar conferencias,
Y que seguro de interpretar fielmente los sentimientos del
Círculo les daba un -roto de gracias, que se complasia en ba~ft
presente en aquel .momento al señor Dominicis,
'l concluyó solicitando la benevolencia del auditorio no sólo
para el disertante, sino para los que en lo sucesivo ha;ian de ir
ocupando aquel lugar.

....

Concedido al señor Dominicis el uso de la palabra, comenzó
su conferencia con un elegante exordio, en el que manifestó
que la naturaleza al repartir sus dones entre los seres irraciona"cs, dió á unas especies escasas facultades, por las que están
obligadas á rastrear sobre la tierra, y algunos á vivir debajo de
ella, privados de la luz del día, mientra• que á otras, que se
pueden llamar privilegiadas, concedió mayores beneficios;
entre éstas pueden sin 011 guna duda contarse las aves, que
prescindiendo de la belleza de sus formas, de la mágica variedad
de sus plumajes y de la armonía inimitab e de sus gorjeos,
pueden cruzar las dilatadas regiones del espacio, recorrer la
superfic'e de la tierra y abrirse camino por las aguas de los mares, pudiendo asi escapar más fácilmente á las asechanzas d~
sus enemigos.
Expuso las aplicaciones que el hombre ha hecho de las aves,
desde la más remota antigüedad, ya utilizándolas como iedios
de corrcspondencit, ya aprovechando las disposiciones de a1 gunas especies para la caza y p·ara la pesca.
Bajo el punto de vista general, consideró las distintas formaciones que las aves emplean para sus viajes aéreos, describiendo los órdenes en '.fila, cuña. linea y grupo, mencionando
las venta1as de cada uno, clasificando las aves en de alto y bajo
vuelo, y señalando los órdenes más generalmente empleados
por los de cada uno de estos gruros. Explicó tambien la marcha de las bandas en v-,elos compensadores, empleados cuando
encuentran en su camino vientos perjudiciales y haciendo notar que,· segun la experiencia ha demostrado, la resultante de
estos vuelos compensadores es una ltnea que sigue próximamente la direccion Sur á Norte.
Pasó despucs á reseñar las ci-rcunstancias que influyen en el
vuelo de los pichones, reseñó los distintos medios seguidos
para clasificarlos con arreglo á las distancias recorridas en un
cierto tiempo, y entrando luego en consideracic.nes sobre la
orientacion, punto tan principal para la\ aves mensajeras, del
mostró que no se puede atribuir esta cualidad ni á la vista ni al
olfato, sino á una esrecie de sentimiento magnético cuyo ori gen y demás circunstancias es aún desconocido; citó en apoyo
de esta idea lo\ ejemp'os de rerros que han regresado á sus casas por caminos que nunca han recorr do; del rengífero en la
Laponia que sigue su ruta y regresa á su vivienda á través de
regiones heladas doede no hay punto; de referencia y donde
una e,pcsa bruma hace casi inútil la facultad de vision, y como
última prueba expuso las alturas á que tendrían que elevarse
los pichones para ver sus n dos y poderse guiar por la vista,
~ier.do de 12.000 metros para Sao de distancia, á c»ya altura
nunca llega el pichon, que como ave de bajo vuelo, r.o se eleva
más de 250 á 300 metros por término medio.
Entrando ya de lleno en la parte esencialmente militar
del asunto, reseñó los servicio; prestados por las palomas
mensageras durante el sitio de París por los alemanes, y disertó
sobre los importante; servicios que pueden prestar en la guerra, y la confianza moral que infunde á las tropas la seguridaJ
de que en un momento dado pueden comuntcarse c,n quien
haya de prestarle ayuda ó proporcionarle los elementcs de que
carezca. Hizo constar que en Guadalajara existe un gran palomar militar con 600 pares de pichones mensa jetos, esmeradamente cuidados é instruidos; que en Satiago de Cuba hay otro
con 60 pares y que en la Habana se están haciendo exper.encias para establecer otro de análoga naturaleza.
Terminó resum iendo brevemente é ins:stiendo sobre la conveniencia de que esta cuestion no se eche en olvido en nuestro pais por las ventajas que puede rt¡,¡iortar en m?mentos de
angustia y general espectacion y aun e'lí !Os casos que no es rosible detalladamente prever.
Al terminar su conferencia el Sr. Dominicis, fué calurosa.
mente a¡ laudido y felic tado, pues con su fácil y persuasiva
palabra, con sus ejemplos oportunos, su profundidad y su c1aridad hizo nuevamente amena é instructiva su conferencia,
qu~.f~é oída con agrado, y que á pesar de haber terminado despues ke.las diez, pareció brevísima al auditono.
Al Sr. Dominicis han seguido D. Narciso Gonzalez de Mesa
Comisario de Guerra que desarrolló br,llantemente el tema,
Influencia de las guerras ,m la civili::acton de los pueblos, y don
Eugenio Diaz del Castillo Ingen ero de la Armada que con
igual éxito hizo una origioahsima y erudita discrtacion sobre
La atmósfera y el tiempo.
Con un elegante y castizo exordio, dió comí, nzo el Sr. Mesa
á su trabajo, bac codo atinadas observaciones generales sobre
el desarrollo de la cultura en las distinta• razas, en tanto que
las ideas se van abriendo paso á través de la espesa niebla de la
ignorancia; ideas difundidas por los ejércitos que víctor o,os y
conquistadores han llevado á los pueblos la certidumbre de
mayor cultura, consiguiendo en cambio nuevos elementos de
vigor y de fuerza que hacen tmfosible la caducidad á que de lo
contrario se llegarla fatalmente. Hizo ver que en todas las épo~
cas, á cada nueva idea h"-sido segura una guerra¡ que dcspues
de la lucha ha nac;do el arte; luego, y al mismo tiempe,, la cien~
cia; más tarde las letras, y por fin, la po, sia, y que no en vano,
ni caprichosamente¡ hicieron los griegos una misma la d:osa de
la sabiduría y la de la guerra.
Citó la imposibilidad de fijar la época en que tuvo lugar la
primera guerra, por más que la fábulJ, la tradicioo, los anti•
guas monumentos, y cuanto nos d°eja entrever los pasos del
ho,mbre por la tierra, nos digan que hubo de sostener in cesan•
tes luchas ansioso de progreso, en alas de sus ambiciones, y en
d cfensa de sus lares y de sus leyes, y así puede verse en la B:blia, y los inmortales poemas del divino Homero, la Iliada y
la Odheil; ootándorc en estos, la inHuencia que la guerra de
'troya ejerció en las ideas y en los sentimientos de aquel pue•
blo indo--germánico que habitaba el Asia Menor.
Demostró que el carácter de los pueblos ejerce gran influen•
cía en el de sus guerras; y sentó que el ,rompimiento de dos
Ejérc¡to,s, en la antigüedad sobre todo, no es otra cosa que el

147

MILITAR

choque de dos civilizaciones desiguales, y que entre los relámpagos desprendidos del roce de es9s fuerzas, pueden verse los
bienes morales adquiridos por el vencedor y por las divers1s
generaciones del vencido y de los pueblos espectadores.
Hizo notar ta diferencia en la situacion de la Grecia, demostrada por la manera distinta de relatar la expedicion de los
Argonautas y la conquista de T roya, como tambien b mu , radical distancia que media entre el cvnquistador del vellocino
de oro y Aquiles el sitiador de Troya.
Manifestó que en todos los paises, la civilizacion ha rasado
por tres periodos, siendo el primero el necesario para que la
raza invasora se fundiese con la indígena. Que en este periodo
han mediado luchas inevitables, hasta que la necesidad de reposo ha engendrado suce,ivamente el desaliento, la condescendencia, el tráfico, el mútuo ap1ecio, la alianza, el cambio
de idioma y el influjo de las ideas. Y en este periodo hizo notar
que los pueblos comerciantes que han llega 10 por las costas á
las tierras que querían dominar han dominado sólo en el litoral, no consiguiendo mezclar su I aza con la indigena y concluyendo por ser expuls1dos, en tanto que las invasiones, siempre
bclicosas,ocurridas por el interior, han confundido su razJ con
la primitiva, aun en las drcunstancias más difíciles de no abjurar sus creencias ni invadidos ni invasores.
jlizo ver que la guerra obligó á la construccion de fortalezas
y á la concentracion de las familias, naciendo de aqui el principio de sociabilidad, y dando esto o igen á la creacion de los
pueblos y de las grandes ciudades; con ella á la intimidad de
relaciones, y como consecuencia natural al desarrollo de las
i od ustrias y de las ciencias.
Llegado ya el caso de ceñir las consideraciones al estudio de
la influencia de las luchas en la antigua Grecia, tom·ó la cuestion desde el momento en que los pelasgos, raza indico-oriental, invadieron el territorio comprendido entro el Bósforo y la
penin.ula de los bolkanes, encontrando allí una raza primitiva
con la que, despues de las luchas y en virtud de las considerac;ones expuestas, se fusionaron, terminrndo as! el rrimer periodo de su civilizacion; reseñó despues lo.; ad lantos de la
Grecia. durante la dominacion Aquea, extendiendo sus cansí
deraciones á su influjo en la religion y en las bellas artes; en
la construccion de las fortalezas necesarias por el desarrollo
del comercio, y el nacimiento de aquí, de los pueblos y de las
grandes ciudades; hizo notar, de paso, que á medida que avanza la civilizacion de uu pueblo, las gran des ciudades, sobre
todo las que son cabezas ue los estados, saltan, por decirlo a,i,
por encima de su.; murallas, formando una n ucl'a ciudad alrededor de aquella cintura murada, concluyendo por derribarla
y convirtiéndose en partes integrantes de la ciudad lo que antes sólo fueron sus arrabales extramuros.
El segundo periodo, que llamó época media de la civiliza ion
griega, tuvo comienzo con la invasion tesálicc.-dórica que dió
origen á la raza helena; dando principio en la era de las Olimpiadas el tercer periodo ó primera civilizacion relativa, en el
que se encuentra ya definido el carác er nacional, fi¡aJa Ja religion, d senvuelto el arte, enaltecida la poesía, vislumbrado
el derecno, acrecentado el comercio, disc1plinaJos los ejércitos
y escritas las primeras leyes.
Hizo notar que los tesalios y los dorios al invadir la Grecia,
importaron e1 combate en órdep cerrado y compacto que
aprendieron los griegos y tomaron I ucgo los romanos, dando
origen con rste sistema de combatir, al 1enombre y fama de
las antiguas legiont's.

Al te, minar su conferencia, y como aclJracion á a lgunos
puntos que ( segun su propia cxpr:sion ) podían tildarse de
exageraJos, 111zo algunas b,eves consideraciones sobre el desanollo qJe las guerras imprimieron á las ciencias, las letras y
las artes, en di. ersas naciones europeas, citando como ejempi s á Inglaterra, Fraoci; y España.
En la primera citó los nombres de Blondel de Neste, Ossian,
Holbein, M1lton y Van-Dykc. En Francia tomó por base la éroca de Luis XIV, citando á Bossuet, Colbert, Racine, Boileau
Courtois, Poussin y otros.
Por último, en España se limitó á citar los nombres de don
Juan de Austria, el héroe de las batal as, y de Miguel de Cervantes, el héroe del inf rtunio, que al inmortalizar sus nombres
inmortadzaron el nombre de Lepanto.
Calorosamente aplau&lt;lido y felicitado fué el Sr. Mesa al terminar su lectura, en cuyo extracto quizás me he excedido más
de lo natural para una mera revista, haciendo muy larga
esta carta; pero el estudio ha sido tan oportuno y bien hecho,
que no be podido resistir al deseo de extender~• un tanto, por
cuya falta espero me disimulen, tanto Vd,, como los lectores
de LA lLUSTRACI0N.
En la noche del 25 de Junio, tuvo lugar lo tercera conferencia.
Comenzó su discurso el Sr, Diaz del Castillo, rnanitestando
que al aceptar la invitacion hecha por el Presidente del Circulo
á cuantos quisieran dar conferencias, lo hacia movido por el
más sagrado principio de la ley militar , la obediencia activa,
hácia la cual debemos estar atraídos como los átomos de nuestra atmósfera, siempre en movimiento, lo están hácia el centro
de la tierra; y por lo tan te., al propio tiempo que daba las gracias al Presidente que le babia asignado aquel puerto de van·
guardia, solicitaba de todos la benevolencia de que babia menester, y el pcrdon de las faltas en que durante el curso de
su conferencia pudiera involuntariamente incurrir.
Entrando desde luego en el objeto de su disertacion, dijo q. e
iba á demostrar dos teoremas ó proposiciones principales, basadas en hechos físicos y en acontecimientos históricos.
Estos teoremas fueron.
t .• Que la atmósfera es una fuerza considerable, que ha estado y estará casi siempre del lado de los vencedores;
2.• Que todos los que manden fuerzas deben observar el
tiempo para presentarlas lucidas, subordinadas y valientes,
Hizo constar que el estudio de la meteorología figuraré en

muy breve p'azo en los programas de nuestras Academias y
Universidades, como ahora figuran el Algebra y la Geomctria,
que antes se consideraban dificiles y extrañas á nuestras carreras. Re,eóó ligeramente el interés que el es tudio de la atmósfera tiene para la vida de las naciones, citando en su apoyo a'gunos párrafos del d scurso pronunciado en el Congreso por
D._ S~gismundo Moret con motivo de la ley de aguas, como
as1m1smo las noticias de camb os atmosféricos publicadas en
lr.s principa'e; periódicos e:uraojeros, cuyo intcr!s para España hizo comprender, aunque un poco tarde, la desastrosa galerna del Cantábrico.
Pasó despues á definir la atmósfera, empleando, no sólo la
definicion puramente cieotifica, sino tambien las elegantes y
caracteristicas de Maury y de Flammarion: reseñó sus prop'cdades gencra·es, ocupándose de sus dimensiones, de la intensidad de la presion atmosfér ca, y de la influencia que ésta y
sus cambios ejercen sobre el hombre, y de aquí la necesidad de
estudiarla para evitar al soldado, segun su mayor ó menor corpulencia, la posible fatiga y cansancio en sus ocupaciones.
Aunque muy ligeramente se ocupó tambicn de la forma de
nuestro planeta, de la repartic on rnbr, él de la tierra y de los
mares; de los movimientos del globo y variaciones de climas
astronómicos y duracion de días y noches en las principales
posiciones del 1 tierra en su órbita.
Hechas estas consideraciones generales, pasó á demostrar
que la atmósfera es una fuerza considerable, haciendo notar
que es capaz de sostener la vida de tantos seres como pueblan
la tierra, el mar y el aire y de causar los fenómenos llamados
atmosféricos que bajo la forma de lluvia, nieve, etc., se ven á
cada paso en las distintas regiones de nuestro planeta; pudiéndosela llamar inmenso laboratorio dond(sc producen cuantas
reacciones y circunstancias son necesarias al sostenimiento de
la humana existencia y al desarrollo de todos los individuos del
reino vegetal.
Para demostrar que ha estado casi siempre de parte de los
vencedores, comprobó y tomó en consideracion las condiciones de tiempo y estaciones en que tuvieron lugar hechos tan
notables como el combate de Lepanto, el descubrimiento de
América, la conquista del imperio de Moctezuma, los combates navales de Aboukir y Trafalgar, y la célebre y glor.osa jornada de Bailen, citando como excepcion la heróica defensa de
Zaragoza; ejemplos sacados de los infinitos análogos que regis•
tr I en sus páginas la historia militar de las naciones.
En la segu nda parte de su conferencia entró en algunas con.
sideraciones sobre la climatología, reseiíando la distribucion
de climas físicos sobre las diversas regiones de nuestro globo.
Ocupóse del hombre con;idcrado físicamente, de las influencias que sobre él ejercen los divers,s agentes atmosféricos en
las distintas épocas del año. y la nec,sidad por lo 1anto de que
al acame.ter una em~reta cualquiera, se tome en consideracion
dicha época, como asimismo los accidectes más comunes en
ellas y los medios más probables de evitarlos, pues sabido es
la influencia moral que ejercen sobre las tropas, y el partido
que pued e sacarse de las que estén acostumbradas á conocer el
verdadero valor del tiempo,
Como ejemplos, citó una tempe;tad en el mar, descrita por
Herbey, y el célebre paso de los Alpes en Noviembre de 1800
por las tropas del Mariscal Macdonal, q uc en número de 15.o~
hombres eran llamados á Italia por Napo lean Booaparte, reseñando las penalidades sufridas hasta lle ar á su destino, dejando más de2oohombres en las tenebrosas soledades de Splugen .
Terminó su conferencia. haciendo constar la necesidad de
que en los buques y cuarteles se mi ren mucho las buenas condie ones higiénicas, como igu lmente las horas y lugares en
que han de vcriiicarse los ejercicios cotidianos y especiales d~
la mil.cía. Seí1aló la necesidad del establecimiento de estaciones meteoro ógicas en esta isla, como un bien para la sociedad
en general, en lo que puede influir mucho la prensa periódica.
Y, por \iltimo, dijo que era muy conveniente desarrollar la
costumbre de observar el tiempo, para todos los que manden
fuerzas, y puedan por lo tanto aprovecharse de las condiciones
atmosféricas para ,ener á , us tropas contentas y , alientes,
dando asi á la nacion en cuyos dominios no se ponia el sol dias
tan gloriosos ,amo los de Lcpanto y Zaragoza, Bailen y T, a•
falgar.
Tal ha sido la tercera conftrencia celebrada en el Circulo,
demo trando en e11a·e1 Sr. Diaz del Castillo, muchos y profun•
dos conocimientos, gran amor al estudio y apreciable laborio•
s·dad, habiendo sido escuchado con agrado por la concurrencia.
Para concluir, por hoy, de ocuparme del Circulo, debo decir
á Vd. que para t.' de Setiembre se inaugurarán las e ases preparatorias para el ingreso en la Academia de esta Isla y en la

G,neral Militar, pudiendo asistirá ellas los hijos y hermanos,
de los sócios que lo deseen.
Tanto sobre este particular, como sobre todo cuanto pueda
¡nteresar á los lectores de LA ILUSTRACIO~, procurará enviarle
noticias su afcctisi mo amigo
FRANCISCO ÜBTEGA T DELGADO

EN EL MAR
Este parece el título de un&amp;. oda, pero no se asusten ustedes, no hay coplas.
Durante la temporada de veraneo, viven en el mar muchas familias; es derir, á orillas del mar.
De_Madrid, y de otras capitales y cabezas de partido, no
político, salen en los meses de Julio y Agosto míllares de
personas, que van á sumergir sus gracias en el Océano ó
en el Mediterráneo.

�•

UN.\.. DE :!CG13lE{nA DE CABALLEIUA

1

1

'11

'

1

'1

.r,
'li, ,
1

1

111

1 •
1

ISLA DE CU.13A.-P.1.nQl.'E

ooNSTRUIDO Ei- LA cri:DAIJ DE Hor.ouw POR INIOIATlVA Db:L CORONEL t&gt;E hFANTEBtA

D.

Jos•~ MANTILT,.\ S1rnt nA

-- --- -------

--

�150

LA ILUSTRACION MILITAR

--------- -------------------------------------

LA ILUSTRACION MILITAR

1Qué fraternidad se nota en loa bañistas I
Hay personas ó indivíduos que no van á los bal'ios más
que por relacionarse con buena gente.
~ orillas del mar, entre sus ondRs algunas veces nacen
pasiones volcánicas y amistades íntimas.
'
Se encuentran dos sujetos, ó sujeto y sujeta, en la me•a,
en el_ agua, en las giras, en 103 teatros, en los bailes, en los
conciertos, Y como el trato engendra afecto y confianza
suelen salir de la temporada de bafíos relaciones influ¡n'.
clas, posiciones sociales y fortunas inesperadas. '
1Las playas del Cantábrico ó las del Mediterráneo ofrecen tales encantos 1
Una muchacha m'8 ó menos bonita y un jóven más ó
menos feo, se encut&gt;ntran en el Sardinero ó en la Concha
Ó l'n Portugalete, ó donde sea.
'
Se miran mútuamente, se saludan al segundo dla se
hablan, el caballero ofrece su ayuda á la mamá de nifia, Y la respetable sefiora admite los ofrecimientos del
Jóven anónimo y le declara tácitamente su profesor de nataclon sin sueldo.
Entre tanto la niña le considera viéndole nadar como
su pez favorito.
'
'
Logran verse de noche, en el paseo á orillas del mar,
cu~ndo la luna de plata, segun supon~n los poetas, refleja
su imágen en !As plateadas ondas del rnar.
Porque pera algunos poetas todo es de plata y de oro y
de piedras preciosas, tal vez pensando en el empefio.
La mamá se distrae al parecer, l'n algunas ocasiones,
para que los chicos puedan decirse algo amoroso y tierno.
Aquellos paseos nocturnos, aqueJlas miredns con los
ojo~ en cinta de lágrimas (que no Piempre ha de decirse
r,renado_s), aquellas frases sueltas, no se borran jamás de la
memoria.
Si el chico se siente algo poeta que es el padecimiento
d_e la mayoria de los españoles, 'e•cribe unRS coplas muy
hndas en el abanico de su amada ó en cualquiera parte y
se los dedica d rlla.
'
'
Versos domo la muestra:

1:

• Luciendo el brazo, la mano,
Flotando las trenzas blondas,
Qué hermosa está usté en las ondas
Del Océano- Fulano.,
1Cutinto amor y cuánto disparate I

Si la pasion sobrevive á las primeras heladas del invierno, la boda es posible, por lo menos.
En las aguas del mar se encuentran alguna vez, cara á
ca~, deudores é ingle~es por compromiso.
81 el deudor
á tiempo á su natural enemigo, oculta
la cabeza expoméndose á la asfixia, y el salmonete inglés
pasa de largo.
E~ las aguas del mar oye y ve diálogos y escenas, respectivamente muy cariosas, ó mejor dicho, muy raras, el
observador escrupuloso.
-~Ha leido usted hoy la prensa periódica?- pregunta
un t1bu~on con anteojos y gorro de punto á otro pescado
con patillas y sombrero de paja, que nada á la par.
-Sí, señor- responde el del sombrero.
-¿Se vá el gabinete por fin?
-No lo anuncian, pero es de suponer, porque si no ¿cómo hemos de entrar nosotros?
- Eso digo yo.
- Eslógieo.
- El país quiere moralidad.
-Sí, señor¡ y electricidad.
- Y economías, y órden, y libertades.
- Y que paree el 0-uerrita.
Jlin otre, parte se ve un peloton de nadadores.
E•tán conspirando.
- Mucha prudencia-dice uno -q'.le aquí las paredes
oyen.
-No hombre-replica otro-aquí oirán los besugos.
Un pretendiente persigue en las aguas del Cantábrico á
un personaje político.
- ¡. Quiere alguna cosa vuecencia ?-le pregunta.
- No, hombre, no; déjeme Vd. en paz¡ se lo suplico.
- Si viera vuecencia la situacion en que me hallo.....
-¿Eh?
-Si viera á mi familia en cueros.....
- ¡ Vaya :m cuadro I
-En sentido figurado lo digo.
- JYal
-He quemado las naves para venir á este puerto con la
seguridad de encontrar á vuecencia.
- ¿Pero hombre, en mar y en tierra ha de perseguirme
usted?
-Hasta la muerte: no espero más que una negativa terminante y me abandono y voy al fondo del mar.
-No sea Vd. cernícalo, y espere á mafíana.
Al dia siguiente el personaje llevaba cuidádosamente
dentro del sombrero de palma con que libraba su cabeza

;ª

de los ardores del sol, la credencial para su perseguidor,
metida en un sobre.
-¿ Quiere alguna cosa vuecencia ?- le preguntó el pretendiente, que s~ habia lanzado de cabeza al agua, detrás
del personaje.
-Sí¡ tome usted-contestó el protectw-ahí vá eso.
Y le entregó el pliego.
El cesante se lanzó como un pescado, sobre su protector, para darle un abrazo, despues de tomar el pliego.
Pero el acometido se zambulló, librándose de aquella
caricia, Y el pretendiente colocó entre los labios una punta
del pliego para que no se mojara y emprendió el viaje de
regreso hácia la playa
-;. Qué es aquello?-preguntaban algunos bañis•as.
-Parece un perro-decian unos. .
Pero otro, que le conocia, replicó:
-No, es un cesante de Terranova.
EDUA.RDO

DE

p ALACIO

COSAS DE LA VILLA

•

n
Quedamos, insigne forastero, á. la puerta de tu casa.
Subiste luego á tu hahitacion recordando las palabras
del concejal, y te acostaste apesadumbrado.
Al d1a siguientP, el ruido infernRl que sube desde la vía
púhliC'a te despierta, poniéndotb de mal humor.
Para consolarte, das una vueltecita por el cogollo de la
poblacion, admirando las hermos•s tiendas y otras que
parecen las de Cogolludo (lugar de tu nacimientn), y ves
en un kilómetro de circunferencia veintinueve lug•res
públicos queile denominan caf.Ss y que son otros tantos
centros de enseñanza: codPándose con ellos mirqs otros
sitios que te parecen tabernas, y q,ui lo son; y al observar
tu creciente asombro, se te aproxima un ciudadano ilustrado, ofrecién&lt;lose á Pervirt11 de guia gratuito, y te hace
saber que hay muchos centros de ilustracion en la coronada villa, empezando por los casinos, que son ochenta,
siguiendo pol' los café,. que so'l doscientos cuarenta, y
continuando por las tabernas, que tnda"l"'ía no pa•an de
siete mil.
A renglon seguido te hrinda, por impulsos de su generosidad, con un ma¡¡:nífl.co negof\io, porque él sabe dónde
se entierran los dineros, cómo se mete un perro chico dentro de un CAnuto para ~acarlo transformado en veinticinco
peseta~. y sabe tambien otrRS mucbfsimas cos•s, faltando
únicamente á su varia sahiduría averiguar Jo qne te llevRs
en el bolsillo. Pero el alcalde de tu pueblo ~e aleccionó
contra los timadores, y esto te salva. Apenas comprende
tu fll•ntrópi 0 o gnía que no das lumbre, te da esquinRw-• y
se mArcha por otra p•rtq con sn orquesta, no sin pedirte
un cigarrillo, que tú le das porque te rogi6 fumando.
A todo e•to. no haces más 1rne tropezar con pndre, do
fe.mili«. hijos huérfanos, viudas desamparadas y pe'rBonas
sin recursos, que te piden una limosna en diversos tonos.
Sólo en la calle de Cedaceros, de8de la de Alcalá hasta la
de la Greda, te salen tres, en lo cual e~es afortunado,
porque á mí me salieron siete en la calle d l A.renal desde
la Plazuela de Celenque hasta la puerta del Sol.
"Eres caritativo. y en menos tiempo que lo cuento se te
acab" la calderilla, y poco despues s11 te concluye la paciencia. Recurres á un subqlterno del órden público para
saber si no hay asilos henéficos en la capital, y te dice que
hay varios, pero que siempre aun todavia quedan méndigos,
lo r.ual que unos tienen licencia para pedir limosna y otros
se la toman aunq11e no la tienen.
Quedas enterado, y antes de que r&gt;rosigas recibes un baño de regader11, efecto de cuatro sábanas tendida.o en Al balcon de un piso principal, qne chorrean líquido. Preg untas
á tu hombre, y sabes por su conducto que las ordenanzas
municipales prohiben cuanto d11be prohibir,e, aunque toleran que no se haga caso de la prohibicion. Motivo Sllflciente para que un tll0mento despues se ria de tu sobresalto y de su impunidad una maceta que cae desde un piso
quinto y pasa á cuatro pulgadas de tus narices. Cosa de
poco más ó menos, pues en seguida ves que Pe cae un pobre albafíil desde ..1 »ndamio. Corno que el tal andamio es
un artificio para ejercitará los equilibristas.
El albafíil es llevado en triunfo á la casa de socorro, y
con la cabeza rota, que algun triunfo ha de tocará los albañiles. Y dice un transeunte:
-Ya sabemos á quién le toca boy la china.
-¿ Cómo hoy? preguntas por curiosidad.
-Sí, señor, te responde¡ porque cada día l e toca lo menos á uno.
-·¿ Y no podrían evitarse estas desgracias muy fácilmente?
-Claro que sí¡ pero el ayuntamiento es muy concienzudo y no quiere tomar una dete1minacion ni escoger un
0

151

modelo sino despues do pensar mucho, tramitar bastante
y resolver con In necesaria calma.
-¿ Y desde cuándo piensa el benemérito municipio en
remediar este mal?
•
-Desde que murió E!quilsche.
No puedes continuar la conversaoion, porque estás entrando en la calle de Hortaleza y uno de los coches de la
tranvía te hace trepar por la ventana de una oa~a.
-¡ Esto es atroz I gritas sin poder contenerte: J dos vías
en una calle que parece una callejuela de mi pueblo 1
-No tenga u•ted cuidado, c,,ntesta el sobredicho transeunte¡ se estudia esta importante cuestlon y se resolverá
algun dia¡ y se pondrán unos aparatos salva-vidas, que
tambi~ están en estudio¡ y se procurari\,que el servicio
de estos carruajes sea más caro y peor, con tal de que sea
~ervicio y haya suficientes coche9 y no empiecen á correr
desde las nueve de la mafiana. Se estudia todo esto, porque todo es menester estudiarlo.
-Con calma l. eh?
-Al menos, con tranquilidad. Hasta hoy, no ha muerto
casi nadie, y habrá que aguardar hasta que se vea claro
por dónde viene la muerte.
• -P11es le aseguro á usted que aquí viene por totlas partes: acabo de llegar, y ya me han sucedido una multitud
de averías.
-Porque ustedes los provincianos se meten en la boca
del lobo y ponen la cabPza debajo de los aleros que se
caen y de las ~himeneas que se desprenden.
Los hijos de Ma:lrid y los que llevamos aquí algun tiempo, vivimos como si tal co•n. ¿Que.sube el pan? Pues que
sn ba lo que se le antoje. ¿ Que no se cabe en las cárceles?
Pues que las hagan dar de EÍ. ¿ Que Madrid es insalubre y
que sólo en el espacio de un mes ha hahido noventa d11funciones sin compensacion de nacimientos? Pues que se
fa•tidie el que caiga. Estamos como los que van á la guerra: mientrAs que á cada individuo no le toca la de perder,
todo le parece bueno. Y además, la resistencia contra los
peligros y dificultades halaga el amor propio. Cada vez
que salgo de Madrid y digo por fuera que estoy viviendo
en tan azarosa capital, me miran las gentf&gt;3 como si miraran á Napoleon deFpues de la batalla de las Pirámides. Y
esto ya es algo.
- Mas aunque los habitantes de Madrid no procuren por
enos mismos, creo que hay personas que no deben aban·
donarlos.
-Sí que las hay: un caballero Gobernador, una Diputacion Provincial y un Ayuntamiento.
-¿Y qué hacen? Yo no veo relevantes pruebas de su
existencia.
- ¿ Que no las ve usted? ¿ Pues hay más que preguntar
á. 1 &gt;s contratistas para saber si existe el Ayuntamiento?
¿Hay más que aguardará la corrida de beneficencia para
averiguar que hay Diput11cion? Y en cuanto al Gobernador, que es modelo de Gobernadores, hable usted de él
inconvenientemente y va-á si existe para meterle á usted
en el Saladero.
-Yo digo que es1u respetables aut..&gt;ridades podiany debian obra, de comun acuerdo para que los habitantes de
la capital disfrutaran de todos los beneficio, de la civilizacion.
- Establecer el acuerdo entre los poderes no es tan fácil
como usted se lo ha imaginado. Todos, créalo usted, tienen la mejor intencion¡ pero las debilidades humanas destruyen los mái altos propósitos, y se reservan las buenas
intenciones para adoquinar con ellas el infierno.
-Entonces, debiera mudarse la decoracion.
-No está el remedio en las variaciones y mudanzas.
La culpa es de los electores, que no saben escoger ó no
quieren. El Gobernador, excelenthima persona, tanto por
su actividad como por su jerarquía y tratamiento, no es
de eleccion popular¡ y los diputados y concejales, que son
elegidos por el pueblo, tratan de no parecerse al Go bernador. Luego no es la culpa de los elegidos, sino de los que
eligen¡ Y ya sabrá usted, si conoce algo de historia, que
cada pueblo es gobernado como se merece. De todas maneras ya ve usted que Madrid existe, y existirá á. pesar de
nuestro indiferentismo, porque el mundo marcha. y yo
tengo _que marcharme, y todavía estoy en ayunas y agradecere á. usted que me preste la insignificante cantidad de
dos pesetas.
No páras este sablazo, que te cogió desprevenido, y sueltas las dos beatas que solicita el amabilísimo transeunte
pues no es posible desairar á una persona que te ha eose~
fiado lo que ignorabas.
Sigues al azar tu viaje de exploracion, ahuyentando con
severo gesto á los Yendedores de billetes de l otería y á
los que se amparan de un guitarrillo y se asen de las peteneras para_ acometer al vecindario¡ pero te ahoga el polvo desprendido de las casas en construccion y de los carros de yeso, te indignan las palabrotas y blasfemias que
lanzan .i grito pelado las tres cuartas partes de los paseantes, jornaleros y artistas, y buscas un refugio en tu habi-

tacion y una hora de apacible descanso en el modesto
catre.
¿Descanso he dicho? La petenera te perseguirll. implacable, ora saliendo de los labios de un callejero cantor,
ora vibrando en el gañote de las fregatrices; y á la par de
la petenera, la malagueña, y la c11.ncion de la gitanilla, y
los acordeones, y los organillos, y panderos y castañuelas,
y un C'ornetín que te meterá las notas en el fondo de los
sesos. Coreados por el ruido de una multitud de carruajes,
oirll.s, mal que te pese, toda la másica andaiuza, y la can•
cion de la Lola, y la de Getafe al Paraíso, y la sinfonía de
Guillermo Tell y la marcha de Bocaccio; espectros y caricaturas de buenas y malas composiciones que no te dejarll.n ni cinco minutos de reposo.
PPro llega la nochj, y te parece que ya podrás é!es~sar. ¡ Lamentable error! Las peteneras continóan, y salen
á plaza los artistas nocturnos y los aficionados¡ bandurrias,
flautas, voées acatarrada! y ber~idos salvajes, con acoro•
pafiamiento de un clarinete que te hará comprender el
crimen.
Te echas á la calle, dando con alguno que otro monton
de basura y oyendo á. los disputadores que vagan de esquina en esquina v de taberna en taberna¡ y como ye.· es
tarde para asistirá más recreativos espectáculos, recurres
Á la di..-ersion del café. Tomaq una taza de este popular
ingrediente. que te eabe á veneno á pesar de hallarse mezclado con agua blanra, y pagas, y se te olvida dar propina, y ves que el mozo te obsequia con una mirndR in•olente, en recompensa de lo que no ha recibido. No le haces c,,so, que es lo mejor que puedes hacer, y te largas con
viento fresco.
Y vuelves á tu habitecion, y al catre, y te acuestas pensando aprovechar mejor al siguiente dia¡ y procuras dormir lo cual no conseguirás sino mediante un armisticio
con los animalitos consabidos, y otro con un violoncello
que vive en la frontera casa, y aprovecha la madrugada
para ensayar la leccion que endilga á sus discípulos.
En fin, te doy pnr dormido, comido, ó lo que mejor te
parezca, y dejemos pasar la noche.
ADOLFO

LLANOS

OBRAS RECIBIDAS EN EST! REDACCTON
Táotioa de combate para las tres
armas,por el General Brialmont, traducida por
el Tenie"te Coronel Capitsn de infantería, D. Eustasio
Gon•alez Liquiñano.- Tipografía-Ariza, Sevilla, 1883.
No sabemos como empezar esta interesante y por todo
extremo agradable noticia bibliográfica. Ante todo, debemos advertir, que, como de ordinario, renunciaremos á un
exámen crítico de la obra. Debemos limitarnos, por consideraciones de espacio y de índole de~sta seccion, á juicios muy someros y á apreciaciones sintéticas sobre la
importancia de los trabajos y mérito relativo en cada
caso.
Ahora bien¡ en lo que concierne aquí al autor extranjero
y la obra trnducida, nada podríamos decir que no sepa ya
hasta el público menos familiarizado con el movimiento
científico militar de la culta Europa de nuestros dias.
El General Brialm(lnt tiene un nombre que no necesita
gastados encomios. Diremos solamente que por su método,
y por su manera de exponer, no pueile ser sólo considerado
como un escritor en el arte de la guerra, sino como un
bombrij de ciencia general, como un hombre venado en
todos los diferentes dominios de las ciencias fundamentales, que aplira con excepcional fortuna, sus leyes y sus
método•, á los artes de construccion y de táctica militares.
En la presente obra, (,Táctica de combate de las tres
armas,) las condiciones del eabio verdadero, del gran
metodista, que generaliza cuanto puede, pero siempre
sobre el firme de los hechos, se destaca todavia más que
en anteriores trabajos, y es, á nuestro juicio, tan importante
esta obra de táctica, que el primer mérito, la primer circunstancia que debe ser noblemente encomiada en el traductor, es su buena el eccion, su raro acierto, en este sentido, porque en la actual obsesion de obras nuevas, nada
tan difícil como el trabajo de seleccion, de crítica rápida
y segura que su estudio exige.
El Sr. Gonzalez Liquifíano presta un servicio al Ejército y al país que nosotros, desde el punto de vista en
que estamos colocados, recompensaríamos con las mismas
ó mayores ventajas que les reEervadas á las obras originales. La palabra originalidad ha suscitado ya cuestiones
muy interesantes entre nuestros más pulcros escritores, y
en t odo caso, creemos que sólo por rara excepcion, se
puede, en ciencia, hacer nada original en España. Nos
llevan tres siglos de adelanto en este sentido los países del

Norte¡ la sábia Inglaterra sobre todo, ha perfeccionado
de tal suerte los métodos de investigacion y mecanismos
auxiliares, que si nos contentásemos con traducir bien
(hemos dicho bien), habríamos hecho tal vez más por el
progreso científico, que glosando penosamente gruesos
in folio origina!M. Nuestro trabajo debe ser hoy en ciencia,
traducir y compendiar bien: esto es, divulgar.
En arte, ya cabe originalidad. La literatura, el arte de
decir muy bien, y muy clara, y muy correl'ta, y muy
concisamente, puede ser un gran campo de accion á los
que aspiran á ser originales.
Dicho todo esto en honor del dignísimo tr11ductor ·de
Brialmont, creemos ocioso afíadii;, que él h11 traducido, no
bien, sino admirablemente la parte que tenemos á la vista
de su trabajo. Le enviamos, pues, nuestra más sincera
enhorabuena, y le exhortamos á continuar un género de
estudios que formará muy sólidamente su entendimiento
y Je pondrá tal vez en condiciones de hacer mañana una
afortunada condensacion de todo Jo que por este trabajo
habrá. adquirido. Y esta condensacion, lo repetimos, tendrá entonces mucho m~s carácter de originalidad y utilidad .iue el que se atribuye ordinariamente á )11.5 obras
que convenimos en llamar originales.

•

Reformas en la organtzaoion milltar.-Por eJ T. C. Comandante de infantería don
Ju11n José García y García.
Diez capitulM contiene este interesante estudio, á saber:
Jerarquías militares, Organizacion de los cuerpos, Sistema
de reemplazo y Organizacion ge'/1.eml, Divi.9ion territorial,
Si.9tema de ascensos y reco-mpen11as, Retiros militares, Plaza•
de guerra y campos atriricherados, Uniformes y divisas,
de servicio y Observaciones.
La introduccion ile este libro es not11ble bajo vftrios aspectos, incluyendo en estos el estilo. Pero hay una idea sobre todo muy sagaz, y que no rPcordamos haber visto tan
claramente expresada como aquí.
Esta idea es la de atenuar cuando no defender entera·
mPnte al Ejército francés, al vencido de la guerrll francoprusiana, contra todas esas acusaciones implacables, crueles, y hasta groseras, que se formulan contra todo lo
que cae.
¡ Generosa y j ust/sima observacion J Opinamos con el
Sr. G11rcí11, que el fracaso de las armas francesas, no se debió sólo al mayor mérito y esfuerzo de las alemanas, ~i no que fué el producto complejo de una civilizacion, de
una organizacion política· y social más perfP.cta, más
sana.
En las cuestiones concretas de organizacion, tales como
la division del batallan Pn tres tercios, hay tambien
mucha materia digna de atento exámen; pero aquí tenemos que limitarnos, como de costumbre, á llamar la ateucion de nuestros lectoTeS hácia un trabajo que creemos
hecho con incuestionable conocimiento y sólida preparacion.

Partes ":"r aotu.aoioncs del guardia
civH.-Es un utilísimo libro de formularios.
Su autor el Subinspector del tercer tercio en Cuba, Don
Eusebio Saenz y Saenz, ha prestado un servicio incuestionable con la publieacion de esta guia para el guardia, en
sus delicadas funciones, sobre todo con ocasion de delitos.

La nueva táotioa. de infantería.
por el Teniente Coronel de Infantería D. ANiBAL
M0LTÓ.

El sargento del Cuerpo de Oarabineros, D •. Bernardo
Sanchez Vallejo, nos ha remitido una nueva produccion
de su laboriosidad, en la que pone de relieve la abnegacion
que caracteriza, los servicios del cuerpo en que sirve, Y las
penalidades á que están sugetos los individuos del mismo,
en las rudas tareas de su profesion.
En este apreciable trabajo se pone bien de relieve la
alta signiflcacion del cuerpo como defensor de los intereses del Eatado, y los hechos que expone están muy
sagazmente analizados y relacionados.
Estudia la perturbacion que en algunos casos puede
traer al servicio el dualismo de deberes, y la diversidad
de Jefes á que hay que obedecer.
Recomendamos la lectura de este libre que instruye en
detalles del servicio muy interesantes, y que prueban que
aquí como en todo, la cuestion de buena organizacion
fundamental es la más importante y de más urgente solu•
cion.

Consideraoio:n.es sobre el servl.
oio de oampa:ña.-Basadas en hechos prácticos.
Los hechos han sido extractados de la historia de la
guerra, y las comideraciones expuestas á los alumnos de
las conferencias de oficiales del distrito de Aragon, por
el Brigadier Don Luis Vallejo, Director qne fué de las
citadas conferencias.
Un bien escrito prólogo dPl Coronel, Teniente Coronel
de artillería, Sr. Le.sala, completa el interés que debe
ofrecer esta obra, para cuantos conozcan la excepcional
competencia del autor y su prologuista, en materias de
historia.
Los que recuerdan aquella breve cuanto brillantísima
aparicion del Ateneo científico y literario del Ejército y
Armada, no pueden haber olvidado las notables confe•
rancias del Brigadier Vallejo, doctísimo cuanto modesto
sábio y bondadoso amigo.
De esta obra, cuyo primer tomo tenemos á la vista, no
es posible hacer otra cosa que una entusiasta llamada
hacia la importancia de su crítica y la concisa y bella
exposicion de los hechos que la sirven de apoyo.
Una simple enumeracion de sus materias, por el mismo
órden en que están tratadas, será suficiente para formarse
alguna idea de este importante libro.
Marchas de preparacion, forzadas, de concentracíon, es•
tratégicas, de flanco, de maniobra, de noche, mferro-carrü,
envolventes; E xploradores, VanguardiM, Flanqueos, Patrullas; Retaguardia, Posiciones, Servicio avanzado, Jefe
de este servicio, VivllC8, Campamentos, Contrwuciones,
Aprovisionamientos, Impedimenta, Retiradas, Sorpresas,
Ardides, Emboscaáa8, Convoyes, Destacamentos, Atrincheramientos , Reconocimientos, Acanto-,¡amientos, Requisiciones, Forrajes, Paso de l~s ríos, Lagos, Pwmte.9, desfiladeros,
Vias férreas, Telégrajos: hé aquí los puntos que ·abraza
este volumen y sobre cada uno de los que el Sr. Vallejo
ha escrito interesantes instrucciones, convenientemente
fund~das. Nuestra enhorabuena al veterano escritor.
Hemos recibido los cuadernos 11, 12, 13 y 14 del MUlleo
Mi litar, notable obra que ve la l uz pública en Barcelona y de que en otras ocasiones nos hemos ocupado.
La reputada casa editorial de E. Ullastres ha adquirido
la propiedad de dicha obra y esta se edita hoy bajo su
direccion, con el esmero y cuidado que distingue á las
publicaciones procedentes de esta casa.
Entre los trabajos que avaloran la parte artística de los
últimos cuadernos, figura un precioso cromo, en el que se
reproduce, con admirable correccion y buen gusto, la armadura de Felipe m .
Los grabados intercalados en el texto contribuyen á
jmtifi.car el favor que esta publicacion ha alcanzado en el
Ejército.

Los sueños bajo los aspectos Físico, Moral, Bí•
El Sr. Moltó es el autor de una notable obra sobre táctica, de que dimos ya cuenta hace algun tiempo.
Este folleto, de próximamente 83 páginas, comprende
la serie de artículos publicada en nuestro estimado colega
El Eco Militar, de la Habana.
La falta de textos en Cuba hace que todaví a sea poco
conocida allí In nueva táctica.
El trabnjo del Sr. Moltó tien!\ por objeto su explicacion
y popularizacion, por decirlo así.
Ha hecho, á este fin, notables comparaciones entre esta
táctica y la del marqués del Duero, y ha explicado con
gran sagacidad de análisis la solucion de la idea táctica y
sus progresos más recientes en vista de un perfeccionamiento definitivo.
Merece leerse muy atentamente este corto y sustancioso
trabajo.

blico, Mitológico y Supersticioso, por D. Lean María
Carbonero y So!.
Es un estudio original é interesante. Este escritor, que
tiene ya una reputacion en la república literaria, estudia
esas influencias sobrenaturales que tantas veces han dispuesto de la suerte de los hombr!:ls, sobre todo, en aquellas primeras generaciones en que se buscaba en los sueños representaciones y paraletismos con los hechos de la
vida para deducir las consecuencias del porvenir, y penetrar en sus misteriosos arcanos.
Las funciones fisiológicas, las influencias del medio, todo
es analizado concienzudamente con la sagacidad del psicólogo, para investigar el origen y finalidad de esas visiones que tan fielmente copian la realidad, y que unas veces se nos presentan como avisos providenciales y otras
como terribles expiaciones.
'

�LA ILUSTRACION l\llLlTAR

152
La Sibonoya.

Es una nntnblo co'.ccclon do cpi;odios do la guerra do
Cuba, e,criLa por el Coronel de la Glinrdia Civil, don
E111ebio Sacnz y S:icnz.
E sta obra ao lullla nutrlJu de interesantes datos y de•
o uacionc, importante;;.

Ropotidoros do aln1.acon c..iontral.
E. un nuevo e,¡tuclio militar do D. Cnsto füu·b!ll!nn,
oymlnntc profeeor de In Academia militar. Lo, diferente~
slstcmns Rusel, Burlo••, Liver11101·e y Lée, hnn sido en esto
pequoi\o 'l"Ohimen descrito. con unn grnn p1•céi,ion, Y
muy bien npreciudos en sus incc•nvcnicntes y vcntnjns re•
cíprocn11.

La ca1:n¡&gt;afía do ::\.Iosco,, ::i.-E11sayo
histórico-militar, por el Cnpitan Teniente do Iofunterfo,
D. Modesto Navarro Garcfo.
Esto lib·o es una nueva prueba do In lnboriosi,lnd é intcligencin o.lo su autor, el Sr. Nnrnrro. L11 campaña do
M.,srown hll sido pcrfcclnmcnlo dc,crita en un volúmen
de 438 pág•., y muy bien ilustr:1d11 con exccll•nlc, ¡,lnnos.
Ll:11nnmos muy c-pecinlment&lt;' In ,1t&lt;:nrinn sobro csln
obru, que viene á nftrmnr una brilla11t, rl'putacion legíli·
mawcnto conqu'~ti1d11 en anteriores trnbojo~.

Coc-ll i n&lt;·hina )

o l Ton.-Ií.in.-E,pn-

lin y Frnnci11 en el reino &lt;lo Annn111.
J&lt;~, un e,tudio cxcl't•ntc sobre los dncchos d•l E-pnila
en Cuchinchinn y el Ton-Kin. Lns éspediciones frnnrollspaíiols¡ de 1858 á 63, c,tón f1foilmento descrito. , y el
fundu y tendencias de esto trnb~jo, mcrecrn sincero
aph111.o de to,lo el mundo.
S11 nutor, el Sr. D. Augusto L'acayo, es ya conocillO
l'"r vtrns puL!icncionc, que le han granjeado reput:1cion
de profuud" y 11\Uy c!Mto &lt;'-~rit •r.

1,;1 yatoJ.•.
Se titul:1 usí unn notnb!e conferencia de D. R:1focl Rosn,lo Biineen, ,lutln en el Círculo :.'\Ii!itnr de In HabnnA.
Es un tr,1b:1jo psico'.ógico ele un mérito poco comun. No
so pu~dc dar una idea de l;I, $ino cntrun&lt;io en u11 unó.liois
profun,lo .r c,tcnso. Uccomt•n,lnmoi ~u lcctu'.n á lo:; uflcionutlos ó estudio; s&lt;!rin~.

:\.Ionudonclas fil osóflcas.- Cartos á Se,
,·ero Scral 11, por Federico de l11 Vega.
Podemos prescindir do lll fllincion de e,to notable escritor. P,·rtenrco ó. unu cscuoln muy impopular en Espniin.
A e;a e,cuo'a que oTCe que pnrn escribir huy que estudiar;
quo J,1 soln inspirncion sólo produce eolro 111illan·s do
11borto11 nlgun grnn retórico, n'gun grnn orntlordc esosquo
hncon do In hiotvri11 un ju&lt;'go ce cubilete~, y nlgun grnn
al ognclo, algun gran mncElro entre tus tikis mikis y rom¡,o-cnbc•im. do insmluncinl plllnbr~rfo.
V&lt;'g:1 lrn cori• cido ~I v:1lor do In nue,·R cscuc'.a cfiie lla•
mnr&lt;'mtls cimfijica, porque no creo po:;ible llegnr ó Pt\o.ler
formular ningun órdcn de n{iomni, ni problemas :;ociulcs,
sin vrumr nntcs por el estudio metódico y concionzudo de
todns !tu cicncins nbstr:,ctas.
Pero Vegn, mtls lilcruto que hombre do crecncin, y con
un terror exlrnor&lt;linnriu ó que se lo puetl,1 confundir con
un pedante do nuestro A lene&lt;', presenlt\ todn,; su.s ntrevio.lns y valientes creencias filosóflcns, y óun sus no cscnrns
conocin,icntos científicos en formn festi\'a.
Su tmbfl.jo resullll así ele propRgllnda y di,•u'gncion.
E,tó sembrado do nfortunadísimns y bellas frases; contiene en su ú!Li,no fondo buenas y sábias doctrinas ti!o,ófl·
cns. Desel\11103 tenga tan buenn ncogi,lli co1110 merece,
1•.unquc no e:dn111:irfamos su fracaso nccidentul, porque
11ucEtras clnses má:1 cultos no han pasado aún do crn insust,mcinl teologfa ó metnfísicR que tiene :1í111 &lt;'XCI mi l'O pN·
domini" en nuc,Lras univeroiclnd~•.

Anuario fl,&lt;'He1 ·a l . !Pgi,lnth·o, jurídico y Jo
Atlministrncion, indispcn,ublc á In Milici11 y á todas lus
llcmós cle,cs socinles.
Es unn gui11 utilfaimu, en efecto, p•ra !ns rl'1ses mi!ibl.re. t:lnto como la; civilc~. Poco, ·rnbnjos 1ll- c,to género
hemos , isto tan bien conccl,ldos y tnn c~1ucr:1dllmento
&lt;'j1•cutndos.

-

- o -ei1&gt;•+Giía_,_ __

CHARADA
Do pintore,cas galas ro,,cno.lll
cual sultnnR quo ostenta su granclezn,
en colinll de un mundo do riqueza

Es lu última pr()(l 11ccion &lt;le I&gt;. Arturo Cotnrelo. Lle· a
un prólogo del di,tinguido (;, ron,·! y notNl,!e escritor don
Tgnncio Saliun•. ¡ Qué mejor juicio de !11 obrn que esto
pr&lt;:cioeo prólogo! En In impo,ibilida,I de traslnd:irlo nquf
íntegro, in.e, tnremo, siquiern c•,tus I árrnfo•. Hnl,JR ele In
gron \'&amp;ricdud de tu!ti.,to, y tcndc1,c:as do CotGrelo, y
ui,ndo el prologui,tn:
• l'cro, á pcsnr do lotlo, no c,tó. snli,fech,1 su aspirucion;
no rn tontenla con hnber re&lt;'orriclo todas 111, ramas de lo.
mi!iciu, sino que tumbic11 quiere ¡,emtrnr en o! curnpo
p•ieolúgico, c·onsiguiendn llrg•r, en los Bonlos militare.9,
hHsta lo, 11.ós remútos límills do n·gion ton poco tx•
plor11lln.
&gt; Nu ~e confundo Ntc nue,·o género de liternlurn militl\r con In l,iogruün. En c,tu ,e sigue :1I indi,iduo en todas
sus vicisitud••~, en oquclla so apreci,1 In totnlid11d, y, tlesc11rlnn&lt;lo al'l·identc, y circun~t,ncia,, re considernn los
principio$, hnciendo rc,altnr ltts, irtucles militares carnctcrUicns del individuo; pero en breve y en in:;iuuanto
frm=c, ¡, no kndr6. este trabajo otro fin que el de 8afüfücer
unn morn curiosidad'? ¡,l'or trnlnr,c de individunlidaJes
no tcmld ,i110 111111 np!ic:icion loen! y 1111111,cntán&lt;:11? No
lu crccwos u,í; antes ni contrnrio, lo juzg,1111os tr:1sccnclcnte y do c11¡,itnl i111port,rnci11. Expliquéu,ono,: cu•mdo
lns n111nrgas dece¡,cioucs hnn consu,uitlo el entu,in,1110 y
nos ]mu con.lucido poco á poco á los uml,rnles tfol cscepticbmo; la fo vacilu, In constanci&gt;&lt; dcd111lcc-e, y el c.,-pfritu
militar se amengua, llornndo la a ton fa al corazon del
Ejército. ¿ Quién nos sostiene en estos ,:esfüllcci111icntos?
¿Qué erciende el cntusinsmo apagado"!/, Qué despicrlll los
generosos sentimientos? Los l,uenos ejemplos; pero como
110 pueden ser vistos por todos, conviene su propagncion;
es preciso publicarles pnrn que no queden oscurecidos en
el seno de la amistad 6 en medio de In muchcclumbr&lt;&gt;; y
e; necesario contemplarlos repctidllS ve:cs para fortiilcu1·
11uestro decn',lo e·¡ íritu.,

E l quo 111alas 1nailas ll.a, tai-clo ó
:nunc,a lns pierde-.

ADVERTENCIA
So han ro1nlUdo los diplon1.as
do sóc•ios protoctores, á los sus01•Ho1.·ci;, que han ncroditaclo su
doreoh.o on. ol 1nes últhno.

C\

ANUNCIGS

DE L\ CO~OUITE nE L'ARTILLERrn
DANS LES MANOEUVRES ET AU COMBAT
TRADUIT DE L'ALLEHKD PAR A. ORTH. BRU~ELLES1883,
UN VOL-lN

8.o

BI\OCIIK

TABLE DES MATIERES (iotroduction). - Chapi•
tre I. L'oflcacité d11 feu ele l'RrtillPrie.-Chap. II. Les
manreuvrcs do l'nhll1&lt;&gt;il1111g.- hap. ITI. LI\ con&lt;luito do
l'urtillerio isolée. - C/1ap. IV. De l'emploi tacliquo de
l'n rtillerie.
Llnmnmos In ntencion de nuestrOA suscritorcs sobro
est.n importante obrn, que es da gran 11tili&lt;iRd práctiM.
Se halln &lt;ie vcntn en J,1 librería do D. llárlos B11illylhilliere, l'lnza do 8aota Ana, núm. 10, Madrid.

\

REVISTA

Prcc.·Io: 2·7:::. pcsot::is

LITERARIA, CIENTlFICA Y ART1STICA
IDEAS

SOBRE LA OPGANIZACfON MILITAR DE ESPA~A

AÑO IV

por el Coronel Comnndnnte do infantería

MADRID, OCTUBRE DE 1883

D.ANTONIO DEL ROSAL Y VAZQUEZ
F.sta notabilísima ohra, que merece ser leida por
&lt;'UAntos estiman el prestigio y pcrftJccionamicnl.-0 de
nuestra institueion, se vendo en esta Administracion,
al precio de 5 pc~etas.

encuéntl'llse mi lodo reclinndn.
TiJJtC f11scinntlor ó In alborada
presta la ¡,,·i11«J-do., con su belloz&amp;;

Doc·etos 1nllit::u·os.

SOLUClON AL 0.1,;ROOLÍl,'lCO DEL NÚMICRO ANTJi:RlOR

y una-terci!l la encuentras con certezR
al entrar ó salir de tu morncla.
De todo la carenciii es lo que veo
en mi segunda-tre.91 lector discreto,
é igual lo verás tú, á lo que yo creo;
y aunque por tul me juzguen en aprieto
antes do duren brazos do Morfeo,
coucluyo la cl1aradu y el !Oneto.

J. M.

RESERA HISTORICA Y ORGANIC4

DEL COLEGIO DE GUARDIAS JOVENES
DESDE SU FUNDACION EN 1853
HASTA FIN DE 1881

•

P OR

D0!( ANDRtS IOLINERO Y GOKEZ CORNEJO
Se vende en esta Administracion, Almirante,
quintuplicado, al precio de 4 pesetas.

2

VALVERDE

JEP OGLÍFICO

OBRAS OI~VE~Ti\ EN EST~ AOMINI~TRACION

SUMARIO.

Lógica aplicailn.-L6gica de Mntemáticae. Física,
Química, Biolo~ía, Picología, Mineralogía, Botánica,
Zoología, Política y i'lledioinn.

01lAB-'-DOa.-D. Antonio Vallocillo.

por A. Bain
A. ÜBDAX
Península y 3 en América.

TR.~DGCCION DE

Prc.:iio, 2 pesetas cu

In

VENTAS
De unn magnífica Pscc&gt;peta de dos cañones, con inscrurtacioncs do oro y plata, dedicada á Maxi111iliano I , tasada
por lo~ peritos en J.000 pcsetss { precio módico).
Una bonita C!ll!ll r ecien construida, do planta baja y
principal, en el cn111ino de Cdrabanchel, núm. 16 provisional; tiene 6.715 piés do terreno; comtruidos 1.440, buen
pozo pura jurdio, y trnndn ó. lll puerta.
Varios objetos de antigüedad.

PRl~CIADOS, 1. SEÑOil PnLMElllO
Horas, do 6 á 8 do la tordo.

Guillermo I, Empel'lldor de Alemania.

Tiro nlM'loDAl en Suiz&amp;: Concurso de tirodor&lt;'s en el canton de Lupno.
Obaervatorio 111tron6mico de San Fnnando.
Armadur&amp; ecu&lt;'il'l'e de F elipe II
Viaje de S. ll.; Revista de la escuadra de instruccion en

la Corolla.
:11 t'eld-:Mariscal :Molke.

Kl príncipe de 8i8marck.
Viaje de S. :M.: Regatas celebradas en la Cornl\a.
SUPLEMENTO

Album •llltar: Retrato, de Jefea de Cuerpo.
EXTRA-SUPLEMENTO

»-cubrimiento del eatreeho de :Magallane1.
DOBLE llTRA-SUPLDIBNTO

LAS SOLt;CJO'IES E'I F.' \'L'\IERO PRÚXIM'l

l\1ADRI[): 1R82
ESTADLECUtIENTO TIPO·LITOORÁFlC O

C•lle 1:eaJ, núm. 1 cu&amp;dru1•llo1do,

Viaje de 8. )[, , Alemania.-Graa revi1ta militar ca
Bomburgo.

D. ANTONIO VALLBCILLO

NOM. 10

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="50">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2979">
                <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479327">
                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136725">
            <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136727">
            <text>1883</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136728">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136729">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136730">
            <text>9</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136731">
            <text>Septiembre</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136732">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136733">
            <text>Mensual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136749">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753562&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136726">
              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1883, Año 4, Tomo 2, No 9, Septiembre</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136734">
              <text>Zancada y Conchillos, Arturo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136735">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136736">
              <text>Arte y ciencia militar</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136737">
              <text>Fuerzas armadas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136738">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136739">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136740">
              <text>Ciencia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136741">
              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136742">
              <text>Imprenta de E. Meseguer Fuencarral</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136743">
              <text>1883-09-01</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136744">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136745">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136746">
              <text>2018229</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136747">
              <text>Fondo Historia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136748">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136750">
              <text>Madrid, España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136751">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136752">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="7738">
      <name>Buques</name>
    </tag>
    <tag tagId="4817">
      <name>Crónica</name>
    </tag>
    <tag tagId="13050">
      <name>Mapa de la Indo-China</name>
    </tag>
    <tag tagId="13051">
      <name>Parque Mantilla</name>
    </tag>
    <tag tagId="13049">
      <name>Torpedos</name>
    </tag>
    <tag tagId="13031">
      <name>Viaje por Marruecos</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
