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                  <text>LA ILUSTRAOION MILITAR

216

y

~

contra Francia, sugiriendo á es.critores tan notables
como el qne nos ocupa pensamientos de invasion
espanola por Francia.

- iY al perro1 Al perro le he construido un
cajon con su tapa; así podrá el animal dormir
abrigado en las noches de invierno; se cierra la
Cuando los historiadores del porvenir relaten
tapa ...
Elementos del ser,1cio de campalos sucesos de nuestraépoca, si obran en justicia
- Y se asfixia el perro.
ña_ para las Acca demias de regino podrán negarnos la gloria de haber contad¿
Tocan ustedes un tintero que ven sobre la
en un solo siglo mayor número de inventores mesa, y en seguida dice el dueño de la casa é inmiento y tiro al blanco, y fuegos
que contaron en los diez y ocho siglos precetácticos de la ,I nfantería,
ventor encarmzado:
dentes.
-Ese es otro invento mio: se toca á este mueSon dos nuevos estudios publicados en la Haba.na
Es decir, que no podrá negarnos la Historia el lle, y salta un surtidor de tinta. 1,Ve usted! se ar- por el distinguido autor D. ANÍBAL MOLTÓ, coronel
privilegio de invencion.
rima la pluma y no hay necesidad de introducirla de infantería.
En otras edades hubo descubrimientos impor- en el tintero, manchándose los dedos.
El último (tiro al ~Zanco) ha sido ya apreciado en
tantes para la ciencia; pero tal cantidad de inTodo es invento del Robinson con cédula de forma de conferencia por el Circulo Militar ,u la llq,..
genio invertida y aun despilfarmda en inventos
bana, y el concerniente al ScrlJicio de cam.paia, como
vecindad.
los que se refieren á la especialidad profesiono se empleó jamas.
'
Los pobres chiq_uitines de su propiedad usan todos
Si repararan ustedes las listas de privilegios zapatos de nueva 1nvencion, privilegio de papá, nal del autor, no necesitan otra recomendacion que
otorgados en todos 1os países, durante algunos y no dan dos pasos.' sin caer dos veces; como si k. de su firma.
Le enviamos la enhorabuena y le agradecemos su
años, se estremecerían involuntariamente, como , llevaran patines, lo 1mismo.
recuerdo por los ejemplares que nos ha. remitido,
dicen los novelistas, al apreciar las conqu¡stas
La es¡,osa del inventor viste con arreglo á pa- esmer,.damente impresos y av&amp;lorados por las nodebidas á la actividad humana.
trones mventados por su esposo, y cuando se t~bles láminas que tienen.
Pero los verdaderos inventos, los legítimos echa á la calle es e( hazme-reir del vecindario:
inventores, son los que se conservan perpetua- parece un grabado del año 1830.
Exámen microscópico del trigo y
mente secretos.
El espíritu de invencion es ya alarmante
El inventor casero, solamente para los amigos
de la harina, con algunas indicaUn señor Shéridan, habitante en los Estadosy conocidos, es el mártir de su casta pasion cien- Unidos y de nacimiéntb inventor, segun se ,e,
ciones de procedimientos analíifica.
ha in,,entado un medio para ejecutará los reos,
ticos
para determinar su eom-¡Un capital! exclama en sus raptos de ensin
dolor.
..
posieion
química y la del pan.
tusiasmo; un capital, y me armo.
Lo mismo que s'acan las muelas algunos proPor el Comisario de guerra,
Esto mismo suelen pedir los ciudadanos no fesores en la extraccion.
·
cial primero, D. FRANCISCO ARAMBURU.
inventores, tambien para armarse.
.
Consiste el invento del señor Shéridan en su-Amigo mio, si yo encontrara en Espafia esa jetar al reo á una corriente eléctrica de suficiente
lbxcelente traba.jo, admirablemente impreso, con
proteccion que no escatiman los Gobiernos de potencia para descomponerle.
notables grabados y revistiendo todo él una gran
otros países á los inventores leales y consecuencientífica, á la vez que práctica. PorEl infeliz nada siente, segun revelacion propia. importancia
que es preciso ya convencerse de que no hay nada
tes, dentro de dos años habría realizado una rePor el contrario, cua~do se rehace, «va es ca- mil.s pr~ctico y positivo que la ciencia. La ciencia.
volucion en la industria y otra en el comercio.
da.ver.»
"
está e¡¡ todo. El estudio del Sr. Aramburu sobre
-Ande usted son cuidado en eso de las revoEl inventor ofrece su aparato á las personas una de las sustancias alimenticias más vulgares,
luciones ...
que gusten experimentar sus efectos en cabeza ha !puesto bien de relieve esta gran verdad: que
-He descubierto un agente.
sin ciencia el hombre no puede, bajo aspecto algupropia.
-¡De policíaT
En dias tormentosos, el aparato no podría fun- no, progresar ni aún vivir. Para estar sano, para
-Nol señor, no es caso de broma, un nuevo
~aber distinguir los alimentos nocivos de los salucionar, sin exponer al reo á una desgracia.
agente tísico.
Cuando se hablara de algun infeliz ejecutado, dables, hay que estudiar Fisiatft, Quimica, Morfologta, etc.; y para hacer _estos estudios es preciso
Suele ser el conocido aguardiente del Mono. ·
diría modestamente:
aprenderá observar y razonar (lógtca), y a medir
-Yo tengo un motor nuevo, asegura otro in- se -«Le
galvanizaron en tal techa:» «ó murió
ventorpacífico; otro motor desconocido ... vamos, electrizado» ó «sucunliió por seguir la cor- y pesar (matemáticas). Despréciese todo esto como
ordinariamente se de.sprecia., y volveremos al escompletamente nuevo.
J)
•
~ado salvaje, á pesar de todos los mejores idilios.
El motor es un nuevo chico que le ha dado á riente.
-Pa mi no hay invencion como la de las moAdelante, Sr. Aramburu, con esos trabajos osculuz la esposa.
nedujas de ciuca duros, decía un .asistente de ros, prosáicos, pero utiles á la humanidad y al pro-El problema de la navegacion aérea ha de- tropa de oficio, granadino; de ellas sale too.
¡¡roso.
jado de ser problema para mí, apunta otro in-¿Y la invencion de la mujé, Fra,quito? le
ventor: yo navego cuando quiera.
Sitio y batalla de Pavía.
-Por mi parte, puede usted navegar cuando preguntó un cocinero.
Es
un estudio histórico-militar muy bien trazado
Y él replicó:
por el T. C. ca~ítan de infantería D. Manuel Díaz
le acomode.
-Hombre, eso no es una invencion: es un Rodriguez.
Reciba nuestros plácemes por su nueUn ciudadano de Nueva-York-porque havo trabajo, que viene á consolidar su merecida rebrán observado ustedes que del Norte de Amé- farso téstimónio pa sarvarse.
EDUARDO DE PALACIO,
putar.ion de escritor elegante y profundo.
rica salen lo~ má.s extraordinarios inventoresanunciaba no hace muchos meses una máquina
para construir cabritos, conejos y borregos.
El último ~ú~ero de la Reoista cientijica niiliOBRÁS R~IBIDAS EN ESTA REDACCION
tar, es tan digno como todos los anteriores de la
Otro inventor ofrecía á. las naciones civilizadas un bal'Iliz para hacer que nazcan piernas y A reforma do exéreito, por CÁRLOS RoMA legítíma reputacion de esta Rer;is~.
EnTíamos al Sr. Castillo la expresion entusiasta
brazos á los que pierdan los originales.
DA BocAGE, ca pitan de ingenieros del ejército porde
_nuestr_a en~orabu~na por la no.table empresa que
Hay quien pasa su vida inventando un reclatugués.
Constituye este libro.un estudio metódico y com- ba10 su d1recc1on obtiene cada d1&amp; mayores títulos
mo para pescar bocas de la Isla.
á la gratitud y consideracion del ejército.
Hay q\Uen vive má.rtir inventando rarezas· pleto de todos los problemas más interesantes de la
organizacion
militar.
Bastara.
enumerar
llls
matecomo, por ejemplo, un sombrero de copa qu~ rias del índice para poder vislumbrar en su órden
SOLUClO:{ Á LAS CHARADAS INSERTAS EN EL ÚLTIMO
pueda servir de paraguas, de cacerola para gui- basta qué punto ha coordinado bien el autor los diNÚMERO
sar y de catre de campaña.
ferentes asuntos de su extenso exámen. Son éstos
MAREA.-PULGADA
Ya recordarán ustedes el invento de los polvos los siguientes: Politica interna, política .eJJter-na y
para hacer sardinas.
polltica colonial; Bases para fijar la fuerza total ,ul
SOLUCION AL JEKOGLiFICO
Algunos individuos se lo inventan todo· las CJcrc1,to acUvo; Comp0$icio-n del cjdrcito actfoo contiLa mujer e, una flor que sólo exhala perfumea á
noticias, la historia, las ciencias, la famili~, el nental t insula~;. Dtstribuci&lt;m del cjdr~if,o en tiempo la carrera.
capital, la mesa que usan, el quinqué, la panta- tlrl paz; Composicion. de las grandes unidades· ComJ!O .
sicion del eiárcito bajo el pié de paz; Jnccn1poracton
lla, los muebles, los trajes que se visten.
la s1gunda r_eserva; Organ_izacion de la ~1ifanteria,
Sujetos ma11osos, como los denominan cuan- de
de la_ qaballer!a1 de ~a artille~ia, de los ,ngcni'ero1;
tos tienen el disgusto de tratarlos.
S~rvu;,i9s a~m1w1.stratiDOS propiarM,itc dicko&amp;; ServiConstando el pruner tomo y_a eo~
La casa de cualquiera de estos Robinsones cio sanitario; Estado Mayor general; Ministerio de la
voluntarios, parece un baratillo.
Guerra; Reclutamiento y rcmoida; last.r-vccion miUtar· leceionado de LA ILUSTRACI0N
-1,Qué hace usted de bueno1 pregunta el que Bsc1fClas público.s y e/e.rc~cios d,e .t~r~; .P.romoeiones'; MILITAR de 400 páginas, y no
&amp;tiros; Empleos del e¡erc,to en sero,c,os de policia.
llega.
alcanzando lo pnblicado en el últi-Pues aquí estoy enredando, contesta gozomo año para formar el segundo
Nos
es
~mposible
entrar
en
un
análisis
de
esta
so el dueño do la casa, porque se le ofrece ocaobra, y e1tar un punto cualquiera de la misma obli- más (JUe hasta la página 200 ,
sion para lucir algunas de sus habilidades.
garí~ ~ explicar la omision de los restantes~ Las
Estos individuos creen que nadie ha hecho co:o,dic!ones, de e11ta ReDista limitan su seccion bi- creemos lo más conveniente apla~osa importante en el mundo, hasta que ellos la bliografica a no ser otra cosa que un sum&amp;rio de zar la terminaeion · de éste hasta
todo, lo~ Ira bajos que. salen á luz, con alguna q_ue que pueda presentar un volúmen
inventan.
-Mire usted qué jaula tan cómoda he conclui- otra ráp1da observacton sobre sus circunstancw igual al primero, que es el que tiemás notables .
do para el loro: es de mi invencion.
nen precisamente todas las pnbliCi~a~emo~, pues,~ eata obra la de que su autor,
-¡,El loro!
caeiones de indole análoga. Cuan-La jaula, no sea usted guas"'1; ..¡ui tiene el el ~istmgu1do escr!tor Sr, Roma, copilan de ín- do llegue este caso, regalaregemeros
y
secretario
de
la
legacion
porlupeaa
en
dormitorio; en lugar del aro que suelen poner los Alemama, pide para a nacion un ejército de mos á los suseritores una maguí¡aulero., para que se columpie el pájaro, he colo- 150.000
combatiente,, y bajo 011&amp; bue la alianza ~ea_ portada y el correspondiente
cado esa rueda giratoria. Así se di'&gt;J:tae mejor con Espan.a.
el loro.
So!Jre este P'!nto y el de loa finos que eata alianza mdiee.
-¡Ya lo creo! y se mar• Pues es un invento podria persegu1r, 1lamamoala aieneion de nue■tros
Madrid.-lmp, de Enrique Rubitl:o,, plaza dt la Paja, 7, bis,
lectores, para oue SA vea cómo trabaja Alemania
muy útil para la humani.-.

INVENCIONES

REVIST A

15 DE E N ERO DE ¡8 8 4

•

•

O EC ~ N AI..

ADMINISTRAQION y REPAQg¡ON
Al,mirantl:), ~. q.µiIJ.tupJlc4A,Q .

ofi-

ADVERTENCIA

1

1
1
1

D. • LEOPOLDO CANO Y.MASAS
CORONEL COMANDANTE GRADÜADO DE ESTADO MAYOR

T OMO 2 .•

NOM, 14

�LA ILUSTRACION MILITAR

218

LA ILUSTRACION MILITAR
SUMARIOS

D. Leopoldo Cano (dib-,,jo de !JadilloJ,-:Ametralladora Hotchkis.-Fuego en retirada (dibiijo de D. Hvaristo BarrioJ.:-:Monumento de Isabel la Católica.-Album m1htar: retratos de coroneles.-El comendador Sa\vi.-Ho~ores á los
defensores de la torre de Colon.-F1esta de la
Epifanía en Constantinopla.

GRABADOS.

Crónica.-Las grandes ciudades C.º?s!de:
radas militarmente, por Adolfo Llanos.-Exphca
cion de los grabados.-Poesías: Sonet?s ~e autores portugueses, traduccion de D. Lms V 1&amp;ª1:f El caudillo D. Lúcas, por el general D. J. l j2.1 1en
Buzará.n.- Una hoja de mi c~.r~ei:a, por e _rne~ciado Bries.-Los héroes de l•1l1ptnas, por fl. tº
A. de Pazos.-Reformas en el cuerpo de cara 1neros, por D. Jaime Cifuentes.-La clase de sai:gentos, por A. Ordax.-El pedazo de pan, por Amceto Valdivia.

TEXTO.

-

CRÓNICA..
En el trascurso de los últimos días no ha ocurrido en el exterior ningun suceso que pueda interesar vivamente nuestra atencion, por lo que
damos hpy preferencia á la revista interior.
La crísii. politica planteada en el P~rlame~t~
con motivo de la discusion del i\IensaJe, está a
punto do. resoh·erse; ~ás _cºi:11º. e~ta clase de
asuntos no cae bien baJo la ¡ur1sd1cc1on de nuestra crítica nos limitamos á exponer nuestro de'
.
.
seo de que la solucion sea la_más convement~ a
los altos intereses de la patria y la monarquia.
.

Seoaun anunciamos en nuestro último número,
han sido presentados a las ~ortes lo~ ~r?yecto~
de aumento de sueldos, pens10nes y d1v1s10n te1ritorial.
Conocida es nuestra opinion respecto á los haberes de todas las clases militares.
En muy repetidas ocasione:;; LA lLusTRACION
l\liLtTAR ha sostenido la necesidad y la conveniencia de no justificar ningun género de descontento, rehusando á las necesidades más imperiosas del oficial, una satisfaccion tan comJJleta como fuera posible. En fin, toda la pr~ns_a
profesional, y aún la rn~~·or p~rte_ ~e los pcrió~1eos civiles., ha reconocido la Justicia de estas rerlamaciones.
El oeneral Lopez Dominguez ha creído que
t'ra tiempo de atenderlas, y lo ha hech_o en una
disposicion c¡ue ha sido desde luégo obJeto, por
su e:special índole, de encontradas observacione::;.
Se ha dicho, por ejemplo, que algunas clases
no sufren apénas modificacion en sus haberes;
se ha prese,,1tado, enfrente de la escala de sueldos
propuesta, otra que resolvería de un~ vez to~as
e,;tas tristes cuestiones de subsistencia material.
No discutiremos la razon esencial de esta proposicion; pe1·0 preciso es recordar ~ue en soci~dad, en politica, todo es transacc1011. Trans1"'iendo dentro de ciertos límites, se va y ~e llega
::,
'
.
. 1
á al"una solucion ventajosa. La 111tolerancm, as
aspi~·aciones, las exigencias absolutas, a~uello,
en fin, de lodo ó nada, ei:; nada, acaba siempre
en nada.
Otra objccion se ha hech~ al aument~ de su~ldos. Para no gravar la Hacienda en mas de crnco millones de pesetas próximamente, se ha debido recu1·t·i1· a una reduccion del contingente
&lt;le soldados, toda vez que ni el personal de o_ficial~ ni cl;material resultan lrnsta ahora disminuidos.
El argumento desde el punto de Yista de lo que
debe set· url ejercito para merecer este nombre,
l'" muy dig110 de atencion; pero, en prim_er lugar,
está fundado sobre una conjetura, y luego, pl'Cciso es reconocer que una solucioJi buena á un
estado dP costts muy malo, no puede ser otra

y;

cosa que un mal menor. y por ~alo_ que sea satisfacer las necesidades del oficial a costa, por
ahora, de un determinado conting~nte de tropa,
preciso es admitir el término relatwam~nte mejor del dilema. Los impugnadores tendran razon
cuando presenten un medio ménos malo que el
expuesto para resolver el conflicto _militar económico de las presentes circunstancias. No_sotros
no vemos otro que el aumento franco, chrecto,
legal, en fin, de los haberes.
Se ha dicho más todavía contra el aumento do
sueldos; sehainvocado al país. El país, en e~ecto,
podría soportar oficiales bien pagados, luJosarnente pagados, si el número de ést~s ): el coste
aeneral de la organizacion &lt;lel eJercito fuese
~roporcionado á los recursos, á la riqueza total
económica.
•
.
Esta objecion suscita el problema de fiorg~mzacion general, y no es para tratada en cr(JJ11ca.
-Diremos solamente que el país somos todos /o.~
españoles; que el país ha cometido_y com:tera
todavía muchas locuras por su indiferencia en
oeneral para los estudios cientificm;, los únicos
. ~ue dan hábitos de reflexion y juicio m~duro;
y en fin, que el país expía ahora sus prop10s extravío,;, porque él mismo, con sólo la_guerr~
cario-religiosa, ha crea.do este estado de mcert1d umbre, de anarquía, de sorda y 1·encorosa l~ch~
que pudiera muy bien acabar con la patria s1
desciende a las calles.
El proyecto de pensiones militares es _una r~forma aceptada y propuesta por el anterlOl' ministro.
.
Pero en nada disminuye esta circunstancia
el mérito del general Lopez Dominguez, poniendo toda su enerofa al servicio de estas reclamaciones del ejérc~o, que urgía y urge satisfacer á
toda costo.
El criterio de los aíios de servicio es el único
justo, no ya para este caso, sino para m_uchos
otros en que no se aplica ó no se ha aplicado,
con ~otario perjuicio de la equidad.
.
y de tal importancia nos parece la adopc10n
de este criterio sobre el de las jerarquías que á
tantos absurdo~ conduce, que la objecion hecha
al proyecto con respecto á la cuantía de las pensiones, nos parece apasionada, pues tod~s es~s
cuestiones de cantidad tienen en cualquier circunstancia arreglo más fácil que las de una sustitucion de criterio.
Ademas, si por medios prudentes y deco~osos
pudiéramos llegará conseguir nuevas meJ0nts
en los sueldos, las pensiones tendrían así un
crecimento natural, y ya á nuestro juicio suficiente.
En la ley constitutiva del ejército se manif~~taba ya el propósito de sustituir la adual d1\'l~
sion territorial militar, por otra más adecuada a
los modernos principios tácticos.
La norma, 110 ya de una organizacion militar,
sino de una organizacion cualquiera, de toda
combinacion encaminada á conseguir un cierto
resultado pt·áctico, consiste ante todo en coorclinar un conjunto mayor ó menor de acciones
para la consecucion de un fin previamente determinado. Si no se olvidara tan frecuente en
la diaria experiencia &lt;le la vida que lo primero
&lt;1ue procede hacer en todo ejercicio ele la actividad, es definir bien, darse bien cuenta de lo que
se quiere. y determinar perfectamente el fin
deseado, el punto a donde se propone uno llegar,
no se cometerían tantos errores, que no reconocen otra causa que la precipitacion y la vague-

dad la incoherencia, la ignorancia, en fin, más
' total, del término que se ~ers1gue
. . .
ó ménos
En materia pues de division militar terr1to' fijar, que concretar b'ien
ria! hay ante 'todo que
el fin de esta division.
Se puede, por ejemplo, tratar de organizar las
fuerzas armadas de tal modo que se pueda saber·
de antemano con precision: 1.0 , los dias que necesitaremos emplear para agrupar un tal ó cuál
número de soldados (hombres perfectamente a1·rnados y equipados), en diversos puntos del
centro de la Península ó las fronteras; 2. º, las
plazas fuertes cuya guarnicicin conv~ndrá reforzar ó no las líneas de tropa combatientes y servicios a~xiliares que se necesitará establecer
para un ca.so de defensa; 3.0 , los puntos por d~nde será más ventajoso avanzar, caso de una 111vasion por extranjera tierra, etc.! et~.
Todos estos diversos fines, prmc1pales uno,-,
secundarios otros, l'elacionados todos entre sí,
deben ser l'Í'"urosamente descritos ántes, para
razonar y h;cer eficaz una particular dispo~icion
de las fuerzas armadas, permanente en twmpo
de paz, y a.gil y todo lo más flexible que se pueda.
en tiempo de guerra.
.
El general Lopez Domingucz ha obtemdo autorizacion para plantear este arduo problema, ~ha expuesto razones diYersas para no someter a
la crítica parlamentaria este género de reformas .
Por nuestra parte, creemos que deben ser sometidas, en cambio, al exámen de mili/;1r1's !I
hombres científicos de muy diforentcs categorías,. porque ningun concurso puede ser_ oci?so
en estos complejísimos puntos de orgamzac1011
militar nacional.
La alteracion de las divisas militares está inspirada en un criterio de seriedad y sencillez, que
tal vez en algun empleo (como el de comandante por ejemplo), puede parecer extremado; pel'O
si~nclo evidente que las instituciones armadas
descansan en razones sociales de gran trascendencia y toman de aquí su carácter de perpetuidad y su prestigio, para nada hacen falta efectos escénicos que la divulgacion de la cultura
hace ca.da vez más inútiles, porque á nadie eno
ga11an.
Por otrct parte, unas divisas fácilmente observables a larga distancia, son funestas en tiempo
de guerra. Sabemos esto por informaci?n experiment'.l.l. En fin, parece haberse tambien_ tenido en cuenta para esta innovacion la cuest10n
económica. De ahí la sustitucion en los sargentos del ga.lon de oro por el encarnado de estambre.
Se poclría, pues, discutir cualquier detalle d~ntro ciel nuevo sistema de divisas, fero no el sistema mismo, las razones y buenos deseos en que
se apoya.
Un punto más difícil en esta cuestion es el referente á. la uniformidad ó diversidad, segun los
distintos cuerpos ó las dos grandes diYisiones
de tropas: combatientes y anxiliares; las que
realizan directamente una a.ccion ofensiva y las
que auxilian esta accion.
.
Para llegar aqui á una solucion lógica, sera
preciso: l.°, un análisis muy profundo de todas
las distintas (unciones que implica la institucion ejército; 2. 0 , resolver sobre el número de
funciones que convendrá distinguir, no olvidando nunca los perjuicios de una division insuficiente ó una division extremada; estudiar, en
fin, bien y no sacrificar nunca la unidad á la
variedad, ni la variedad á la unidad, pues en el
caso de los uniformes, por ejemplo, puede ser
útil que a primera vista, por una distraccion

muy marcada de colores, se reconozcan bien las
diferentes armas y cuerpos auxiliares del ejercito. En cambio, dentro de una misma arma, el
uniforme debe ser el mismo.

faceion del triunfo, privilegio exclusivo ni áun
principal del general en jefe, sino de la generalizacion de hombres políticos que hayan venido
rigiendo el país durante una cierta época.
De modo que, léjos de parecer anómala, debe
considerarse muy justificada una especie de cópula profesional entre hombres de armas y hombres pollticos. Casi áun podría decirse, admitiendo la division de estrategia y táctica, que
que éstos son los verdaderos estratégicos y
aquéllos los tácticos.
Los políticos preparan realmente y hasta donde es posible la accion: los militares la empeñan.
Si entre los tácticos apareciese uno con las cualidades de hombre político y los conocimientos
cientfficos indispensables, sería, al término de
un corto aprendizaje. algo más todavía que el
tan ad~irado Bismark, verdadero triunfador en
la g'.erra franco-alemana, con la cooperacion de
un táctico, de un hombre de profesion tan incuestionablemente sabio como Moltke.

Aún no hemos podido explicarnos qué motivó
en el Congreso el animado incidente Portuondo.
Hablaba este señor de guerra, y dijo: «Como diputado y como militar... ,1 pero no pudo continuar; protestas diversas apagaron su voz, y se
oyó decir: que allí no había más qu.e diputados ...
Exactamente, tpero qué triste espiritu de anirnadversoin hácia el ejército ofusca á algunos
hombres civiles, hasta el punto de juzgar ilícito
que un diputado establezca una distincion tan
natural como la que realmente existe entre una
opinion política ó general y una opinion técnicat
El Sr. Portuondo quiso dará entender, y tenía
y tiene perfecto derecho para ello, que como diputado, como hombre político, había formado
tal ó cuál opinion de las reformas. Y luégo como
militar, desde el punto de vista profesional, técHa vuelto á hablarse en París de una cuestion
nico, taló cuál otra, ó la misma. ¿Qué hay en que no debe ser bajo ningun aspecto desatendiesto de irreverente, ni aun bajo el aspecto de la da, porque las circunstancias pudieran obligarmás rigurosa disciplinaf En materia doctrinal, nos á tomar algun partido en ella, y los Gobierlos militares tenemos el derecho comun á toda nos previsores deben siempre conocer de antepersona; podemos opinar. Despues, en el seni- mano las diferentes formas de actitud que concio, sólo podemos obedecer.
vendrá mantener en cada caso concreto. Se
Como digna hijuela de la anterior cuestion, trata del istmo de Suez. Un periódico que se
parece haberse suscitado otra que afecta muy redacta más en Francia que en España, Las Noseriamente á la dignidad y las mas legítimas é ticfa.s e/e Pan·s, cree que Espaíia debería enviar
incontrariables aspiraciones de los oficiales que á. Suez 20.000 hombres perfectamente equipados
se sienten capaces de justificarlas.
y armados, y cita entre las ventajas que este serTrátase de nuestro derecho para ser elegidos vicio a la civilizacion podría reportarnos, la de
diputados áCortes,y se pretende que debe negár- entrar en el concierto con las grandes potencias,
senos por consideraciones de disciplina, para y la menor presion que representaría en las soque un oficial particular, en fin, no pueda atacar luciones políticas la ausencia de un contingente
los proyectos de un general ó del mismo minis- importante de fuerzas armadas.
tro de la Guerra.
No hemos dado cuenta de esta disposicion
El general Lopez Dominguez trató ya este para rebatirla ni áun para apreciar la discrecion
punto hace algunos aíios, y por cierto que hizo de los argumentos que ha creído deber aducir el
una frase, digna de una incesante divulgacion colega en su apoyo.
entre nuestros ofuscados hombres políticos. E¡
Inspirados en una gran tolerancia, reconocesentido, el fondo de esta frase era un hecho de mos ante todo el derecho individual de decir nie,·idencia abrumadora. El general ,ino á decir, miedades ó impertinencias, salvo en casos muy
en resúmen que era indispensable abrir las vál- extraordinarios ó de gran agitacion social.
vulas del Parlamento y la prensa á las necesidaPor consecuencia, lo que nos ha impulsado
des de la crítica profesional, porque cuando no principalmente á recoger y consignar estas nose discute en los periódicos ó en las Cortes, se ticias parisienses, es nuestra propia opinion
conspira en los cuarteles.
sobre lo que importa tener estudiadas todas las
Por otra porte, la profesion militar no impli- distintas maneras de intervenir en cuestiones
ca la renuncia á derechos en cierto modo irre- exterjores, para que en ninguna circu.nstancia
nunciables, lo mismo desde el punto de vista del nos veamos obligados á obrar aturdidamente y
país que del individuo. ?,Por qué se ha restará a ciegas, ó sin conocimientos previos ni plan
aquél la probabilidad de que entre los miles de ninguno.
oficiales de su ejército haya un gran hombre de
Estado? ¿Y por qué se ha de impedir que éste se
La prensa ha anunciado estos dias un pensarevele, se determine, se desenvuelva en el medio miento de reforma, muy interesante para las
mas natural y favorable á este desenvolvimiento? clases militares. Los pasajes para Ultramar son
Pero se dirá: «que deje la carrera militar, porque carísimos. El general Socias, segun un colega,
un general no tiene nada que ver con un hom- en union del ministro de la Guerra, se propone
bre de Estado, con un gran político.» Pues hé estudiar la manera de que el Estado no abandoahí precisamente la cuestion; el arte de la guerra ne un servicio que en sus manos puede ser más
va cada vez más asimilándose, identificándose productivo para el Tesoro y más beneficioso para
con el de la política. Los nuevos sistemas de re- todos los pasajeros.
clutamiento, el predominio de la iniciativa del
Encomendar, en fin, este servicio (que hoy
soldado (lo r1ue implica una educacion apro- está entregado a particulares) á la Administrapiada), la movilizacion, no ya de un ejército á cion militar: tal es el pensamiento del señor gela manera antigua, sino de toda una nacion, la neral Socias, muy digno indudablemente de esinfluencia de los medios de comunicacion, segun tudio, porque suscita el problema económico de
que haya1i sido previamente mejor ó peor esta- hasta c¡uó límite es comeniente que el Estado
blecidos, todo, en fin, lo que se contiene bajo el se descargue de cuidados administrativos. Simnombre de Administraci11n, de Gúbierno, re- plificar la accion del Estado, es el objetivo ecoduce tanto el poder del genio, que ya no puede _nórnico; pero es ya notorio que hay servicios tan
ser la responsabilidad de la derrota ni la satis- , mportantcs para la sociedad, como el de comu-

•

219
nicaciones, por ejemplo, que en ningun caso
puede convenir confiarlo al interés altamente
codicioso y egoísta del individuo.
En un proyecto del ministro de la Gobernacion, relacionado con un nuevo sistema de administracion proYincial, se ha creado una especie de subgobernadores que, con el título de delegados, ejercen funciones de alta irnspeccion y
mantenimiento de órden público.
No tenemos competencia para juzgar esta reforma bajo su aspecto técnico; pero llamarnos la
atencion de nuestros compañeros de armas hácia ella, y les excitamos á que la lean y estudien
con alguna atencion, porque una de las condiciones que bastan para desempeñar estos cargos
y otros inferiores, es la ser militar. Pero aquí el
ministro de la Gobernacion ha adoptado el (en
Espaíia sobre todo) absurdo criterio de las categorías, en vez del más equitativo de instruccion
ó tiempo de servicio al Estado.
De ahí un primer defecto de esta disposicion,
pues como la lentitud ,le ascensos en la milicia
y en muchas de las carreras civiles es el hecho
más característico de la mala a1lministracion en
esta época, á la ya bastante triste injusticia de
no pasar de los puestos inferiores de las respectivas escalas, aíiaden las leyes un irrisorio veto
para ocupar ciertos cargos fundándose ¿en qué?
en no haber tenido la suerte de obtenerlos ántes.
Así es como no habrá nunca paz en España,
porque los jóvenes que no han sido altos funcionarios y se les cierra todo camino de llegar á
serlo por medios honrosos, pisotearán maíiana
esas leyes egoístas y absurdas.

LAS GRANDES CIUDADES
CONSIDERADAS MILITARMENTE

Si la guerra no fuese una necesidad impuesta por
las circunstancias y elemento superior á las razones de la conveniencia, sería en algunos casos crimen de lesa civilizacion, tan odioso como imperdonable.
Mas cuando la dura ley de la guerra pronuncia
su última palabra, que no admite subterfugios ni
atiende á consideraciones, los tímidos y los cobardes aumentan con su voz el clamoreo de los animosos, y por unanimidad se pide la guerra como medio únicJ de salvacion.
Pero esto suele suceder en los postreros instantes
del conflicto, cuando no hay medio humano de pasar por otro punto, cuando las gentes ménos aficio.
nadas al arte de combatir y más enemigas del uniforme oyen con la imaginacion el estallido de las
bombas y ven con los ojos• del miedo las bayonetas
extranjeras. Ya en tales casos, todas las precauciones parecen insuficientes y todos los recursos mezquinos: los que durante la paz abogaron contra la
milicia pidiendo ménos presupuesto militar, ménos
armas, ménos oficiales, ménos soldados y ménos
sueldos, piden un fusil para cada habitante y un
cafion para cada casa y una fortaleza para cada lugar, y quisieran ver llover ametralladoras y soldados, y convertirá la nacion, de la noche á la mañana, en potencia de primer órden, irresistible por
mar y tierra.
Algo semejante les ha ocurrido á los parisienses,
que en la primera invasion gemían por no tener fusiles ni murallas, y gemían en la segunda por no
tener más murallas y más fusiles.
Desgraciadamente, los ejércitos, los muros y los
arsenales no se improvisan como los versos. Son
cosas y personas que se hacen y se preparan durante la paz, y que conw1i en todas épocas. Olvidar
esto, es entregarse al enemigo: negarlo, es ofrecer
la espa)da, á perpetuidad, á_las palizas extranjeras;
obse~utos que no se anuncian con anticipacion de
un siglo, y que suelen conocerse al mismo tiempo
que se reciben.

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AMETRALLADORA JIQTCHKIS

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Pero cuando se goza de tranquilidad y no hay nubes en el horizonte político y los oficiales del ejército visten de paisano y los sol1ados se divierten en
lo~ paseos, los planes de armamento y de fortificacion parecen absurdos, se oye hablar de la defensa
del territorrio como se oye la música de una zarzuela, y las precauciones inspiran risa.
Sin embargo, áun exponiéndome á la burla de
los que no se acuerdan de Santa Bárbara. hasta que
truena, que constituyen la mayoría de los españoles, voy á decir en plena paz algo de lo mucho que
debiera hacerse para evitar la guerra; y digo para
eYitarla, porque nunca se evita mejor que cuando
se está dispuesto á ella, y más se aleja cuanto mayores son los elementos preparados para contrarestarla.
Dios me libre de proponer el servicio obligatorio,
la construccion de campos atrincherados, la instruccion militar de las masas populares, la fortificacion de las fronteras y de los puertos, ó el aumento
de la marina de guerra y la preparacion de lamercante para convertirla de improviso en escuadra
de combate! Dios me libre tambien de recomendar
que se establezcan el tiro nacional y el ejercicio
obligatorio de la gimnástica, y que se formen los
batallones escolares y nuevos cuadros de regimientos! Hablar de tales cosas parecería soberanamente
ridículo, y sería ladrar al presupuesto, por no decir á la luna.
No hablaré 8iquiera de la ref.irma del armamento, para no imitar á los alemanes, aunque éstos hablan poco y prefieren ensayar un nuevo fusil que
pesa ocho libras, se carga en tres tiempos, tiene
tres piezas en su sencillo mecanismo y dispara
treinta y cinco tiros por minuto.
En fin, no hablaré nada de lo que pudiera realizarse, porque todo costaría el dinero. Me parece mejor hablar de lo irrealizable, y así no habrá
disputas.
Considero irrealizables, tanto las cosas imposibles de ejecutar, como las posibles, cuando las últimas encuentran poderosos inconvenientes que podrían destruirse con la voluntad y que subsisten
apoyados en la rutina y sostenidos por la tradicion
y la costumbre. Verbigracia: ¿quién duda que nuestras actuales habitaciones earecen de muchas importantes comodidades? ¿Quién negará que pueden
construirse por el mismo precio otros edificios más
útiles, más hermosos, mejor ventilados y distribuidos y más en armonía con los adelantos modernos?
Pues no obstante, seguiremos edificando casas por
el sistema antiguo, y pasarán cien años ántes de
que se utilicen las reformas y mejoras conocidas
hoy, adoptadas en algunas partes y desdeñadas en
muchas.
La rutina es constante rémora del progreso; es la
partícula i;n que se planta todos los días delante de
la palabra p:;sible, convirtiendo en irrealizables muchas cosas fáciles de realizar.
¿Qué dificultad habría para impedir la aglomeracion de habitantes en las ciudades? Ninguna. Porque si no debe decirse á los vecinos de Mailrid ó de
Barcelona que se establezcan en otra parte , puede
y debería ponerse un limite racional y convenientísimo al crecimiento de las actuales poblaciones
pequeñas y al de las futuras.
Esto, dicho de un golpe y sin otra demostracion,
parecerá á muchas gentes una extravagancia: por
desgracia, no lo es. Valdría más que lo fuera, ya
que pertenece al número de los adelantos irrealizables.
La descentralizacion, que áduras penas va abriéndose camino y formando prosélitos, es una conquista moderna que reinará en el porvenir. Ya se
persigue la descentralizacion administrativa, se
acepta la militar en el órden de combate y se desea
la politica en el órden gubernamental. En cuanto á
ladesc entralizacíon en las masas de habitantes, no
es posible negar que la recomienda la higiene y la
pide á voces la salud pública desde que hay hombres en el mundo.
.\.firmo, pues, y lo afirmo rotundamente, sin creerme obligado á recurrir á pruebas, que el apiñamiento de una masa considerable de personas en el

LA ILUSTRACION MILITAR
reducido espacio de una ciudad, es fü~rnicioso á to- qye sólo es temible en el gran centro, y tiene que
das luces; tan contrario á la moral y á la higiene, esperar el golpe para poder castigar con pruebas.
como á la. política y á la gobernacion; tan funesto Asi, lo que es imposible á los conspiradores en las
al comercio, á la industria y á las artes, como al pequeñas ciudades, les viene á las manos en la capital. Parece que las capitales se han hecho para
progreso en general.
He dicho que no recurriré á pruebas, aunque hay favorecerá los vagos, á los ladrones y á los díssobradas, porque he de ceñirme á demostrar la in- colos.
llay guerra civil, y los habitantes de la. capital
conveniencia de las grandes ciudades consideránsiguen divirtiéndose, en tanto que padecen los del
dolas militarmente.
Antes de llegar á este punto, y por si algun avie- teatro de operaciones y que se alarman los de las
so lector tratara de burlarse de mi al ver que llamo aldeas. La costumbre de gozar ahoga al patriotismo,
re ?ucido al espacio que ocupa una ciudad, diré que y miéntras no se acerquen los combatientes todo
Madrid, Búrgos ó Santander son poblaciones que va bien para los que no se baten y se consideran
ocupan, relativamente, un espacio tan reducido resguardados. En teatros y cafés SI' eomentan y se
como París, Viena, Lóndres ó Nueva-York.
i,ensuran los hechos; Is s noticias d!;la fratricida guerNo hemos de considerar sólo el área de la ciudad ra son el último postre de los banquetes, y nadie
sino relacionándola con el número de sus habitantes, se aflige por lo que ocurre léjos, aunque todos gricon la superficie de que cada uno dispone en su do- tan cuando se les aumentan las contribuciones.
micilio y con el hacinamiento de las viviendas. UtiEstalla la guerra contra otro pueblo, y la indifeles son los vastos parques y los frondosos arbolados; rencia continúa, pero al compas de los espectácupero los vecinos no habitan más que en sus ¡asas; los recreativos. Ojos que no ven, espíritu que no
en ellas comen, duermen y viven la mayor parte siente. Tradúcese en suscriciones públicas el amor
del día. Cinco personas que se albergan en una ffa- á la patria: se envían hilas al ejército, y pipas de
tacion de seis metros cuadrados, que tiene un jar- vino y comestibles abundantes, con lo cual na hay
dín inmenso, viven peor que otras cinco que habi- más que pedir. Las pequeñas ciudades viven en
tan separadamente en casas amplias y dotadas de sobresalto continuo, los aldeanos lloran por los pe•
un pequeño jardín. En suma: el peligro está en la dazos de su corazon que andan rompiéndose la
acumulacion, y en la descentralizacion está la ven- crisma; pero en la capital se mantienen firmes, se•
taja.
pultando las penas entre los placeres.
Juzguemos ahora á la gran ciudad desde el punTriunfa el enemigo, y logra invadir el territorio
to de vista que ya he determinado: militarmente. nacional. ¡Aquí es ella! No hay planes de campañ~,
No para fusilarla, sino para achicarla, si esto fuera no hay operaciones convenientes ni puntos estratéposible.
gicos si ántes de todo no se pone á salvo la ciudad
Siendo, por regla general, capitales de provincia grande. Todo hay que subordinarlo á esta necesió de nacion las ciudades grandes, reunen eiementos dad: cubrir la capital, defender la capital, salvar la
diversos que atraen poco á poco á los habitantes de capital. Lo demas, que lo parta un rayo. ¡Pero la
otras poblaciones: los que buscan gloria, mejoría en capital, el centro de las riquezas, de los monumensu posicion ó en su carrera, negocios ó empleos, y tos, de los tesoros arfüticos! ¡Oh! •
los que tienen algun dinero que gastar ó renta de
Ni el mismo Napoleon I pudo escapar de esta faque disponer, acuden al gran centro para satisfacer talidad verdaderamente capital. Por defender á Pasus propósitos de medrar ó de divertirse; y acuden rís, fu6 á dar en Santa Elena.
tambien los jubilados y los cesantes, los rateros y
Es la historia de siempre. El hecho se ha repe los revoltosos, cuantos desean vivir bien y los que tido en casi todas las invasiones. Cuanto más granno pueden hacerlo yse llaman de mal vivir. Aumén- de, populosa y rica es una ciudad, mayor obstáculo
tase, pues, el número de vecinos de la ciudad, con ofrece para la defensa del territorio.
un enjambre de vagos inofensivos y con una turba
En ciudades como Nancy, han entrado sin hallal'
de vagos que lo ofenden todo. Los placeres, disfru- resistencia cuatro jinetes atrevidos. En capitales
tados basta el abuso, estropean el cuerpo y el alma como Roma, puso el pié Alarico sin la menor dide los ricos; y la miseria, desarrollada forzosamen- ficultad.
te con la competencia de mal género, lleva á la
Las grandes poblaciones que se han resistido heeárcel á los pobres. Los criminales hallan fácil al- róicamente, son P.0Cas; y en cambio son innumerabergue, y los hombres honrados no suelen hallar bles las pequeñafplazas y los míseros lugares que
trabajo, viven en libertad los conspiradores y mal- han hecho retroceder al invasor ó que le han asomcontentos, se quebrantan los lazos de la familia y se brado con la defensa.
rompen los de la moral, crece la ambicion á medida
El amor á la propiedad es igual en el pobre que
que disminuye la modestia, triunfa el vicio, se ano- en el rico, ó debe serlo; pero al uno le conduce á la
nada la virtud y se relajan sensiblemente las bue- abnegacion, y al otro á la vergüenza. El pobre se
nas costumbres. Males que van progresando en ra- hace matar en su villorrio, perdiendo la propiedad
zon directa del progreso numérico de la poblacion. y la vida: el rico parlamenta en la capital para
Cargado así el hornillo, siempre está dispuesto á
salvar la vida y el oro á costa de la honra.
reventar por mala parte; que nada provechoso pue¿Habría, pues, que suprimir la riqueza? En made salir de un hacinamiento de combustibles tales
nera alguna. Lo que hahría que suprimir es la excomo la desmedida codicia, el ansia de mando, el cesiva acumulacion de la riqueza, la excesiva acudesenfreno del lujo, la emulacion ridícula, el amor
mulacion de goces que enervan el alma y destruá la ociosidad y la fiebre de los goces.
yen el patriotismo; y ambos extremos lograrían
Estalla un motin, un pronunciamiento ó una re- evitarse impidiendo la excesiva acumulacion de
volucion, y la primera dificultad para el Gobierno gentes.
constituido es la existencia de la capital; no por ser
Muchos pequei'los centros de muchos pequeños
capital, s:no por ser grande. Necesita conservar el círculos, en los que se distribuyen equitativamente
órden en el inmenso centro, foco de conspiraciones los bienes de la sociedad y los goces de la vida, son
y de noticias perturbadoras, y no puede dar un paso muchos firmes baluartes de la independencia, pormientras que no asegure la tranquilidad en donde que así la relajacion no cunde tanto ni se extrema
nunca debiera perturbarse, que es donde se turba la preponderancia del vicio.
casi siempre.
Pero dejar que un solo punto, centro colosal de
Los va!\'os, los alarmistas de oficio y los revolto- un circulo inmenso, monopolice la comodidad, la
sos de profesion pueden ser conocidos en las peque- influencia, el fausto y el oro, los placeres y las esñas poblaciones, y rápidamente inutilizados; pero en peranzas, los desalientos y las debilidades, es decir
la gran ciudad no se les conoce: se les ve por todas al enemigo invasor: Poi~ aqv,í la mano, y será tv,ya la
partes y no se les halla en ninguna: todos tienen 1Jictoria.
cédula de vecindad, si los encuentran en la calle, y
ADOU' O LLANOS.
en escondrijos inaccesibles si los buscan por la noche: disfrutan de la impunidad más escandalosa,
se crecen entre la muchedumbre, y el Gobierno retrocede ante ellos, por temor á. la opinion pública,

LA ILUSTRACION MILITAR

EXPUCACJON DE LOS GRABADOS
noN LEOPOLDO CANO y MAS.\$

En el número anterior publicamos un extenso y
discreto articulo, debido á la correcta pluma de
nuestro querido amigo y C•)!aborador asiduo de esta
R~Dista, Sr. Llanos, en el cual aparecen coleccionada muchas de las estimables bellezas que atesora
el drama La Pasio;iaria; artículo critico que, inspirado en estricta imparcialidad, examina y analiza
la~ condieiones adm.írables de esta gran produccion
dramática, para terminar asintiendo al fallo unánime de la opinion.
Para nosotros Leopoldo Cano, en su doble cualidad de militar y literato, hace muchos años que
. nos es conocido, juntánuose al alto concepto que
nos merecen sus ta~ntos, la estimacion que profesamos al soldado y al caballero. Júzgnese, pues, tomando por base una sincera y desinteresadn. amistad, de la emocion de que seriamos presa la noche
del estreno de La Pasional'ia, cuando un público inmenso, en el delirio del entusiasmo, aclamaba una y
otra vez al poeta, y cuál no sería nuestro júbilo al
ver confirmado, por el voto general, el juicio que
de antiguo teníamos hecho del autor dramático.
De aquellos sentimientos y de esta opinion son
reflejo las líneas que trazamos; no se busquen en
ellas, pues, ni la correccion en la forma, ni la dura
armazon en el fondo de un frio articulo crítico-biográfico acerca del poeta y sus obras. Prescindiendo
de aptitudes,-y no es poco prescindir,-ei-a precis11, para llevará término una tarea de esta índole,
cierta fuerza de reflexion y ciiscernimiento, incompatible con las expansiones del corazon, que e~ el
que habla ahora. Cuando bien se siente, se piensa
poco, y nosotros no hemos logrado desimpresionar
el ánimo y restablecer el equilibrio de las facultades. Todavía sentimos resonar el grito desgarrad,ir
que exhala la tierna é infortunada madre, cuando
de víctima se trasforma en juez y verdugo; y aún
se reproduce en la mente aquella magnifica escena
de horror sublime con que el poeta pone fin al
drama.
Por otra parte, hoy que LA ILüSTR.\CION l\I111T In
viste de gala, en honor ele Leopoldo Cano, al dar
cabida á su retrato en la primera página, un a,•_
tículo aquí, fruto de distintos sentimientos, haría
el efecto de una nota discordante. Y bien pensado,
si algun lector severo halla en estas líneas un c·xceso de benevolencia hacia el inspirado vatc:l, 110
faltará quienes juzguen este incorrei;to escrito
como compe~sacion, despues de haber l~i?.º ciertas
críticas despiadadas con que modernos Zoilos sa\udaron la aparicion en la escena de otras producc10nes dramáticas del mismo ingenio.
Cano entró á servir como alumno de Estado Jlayor en 1851, y fué promovido á teniente del cuerpo
en 186-1, obteniendo el número primero en su pro•
mocion. Distinguióse durante los estuJ.ios, y eonquistó en brevc:l espacio, una reputacion que ha ido
aume~tando á medida que sus prodigiosas aptitudes se daban á conocer.
o
!Iizo la guerra en ~.ataluña y en el Norte co~ti:~
los carlistas; comhat10 en Alzuza y Elcano y as1sho
á todas las operaciones que se efectuaron en el Bar.tan, hasta la terminacion de la contienda civil, volviendo entónces á ocupar su puesto de profesor en
la escuela de Estado Mayor.
Su musa le vengó con creces de las fatigas de la
campaña. Su inspirada composicion La rcti1·ada de
los tres, que salió en el p, imer. nú!Ilero de nuestra
Revista, es, i, la vez que un episodio conmovedor y
sencillo donde se relatan las aventuras de tres valientes 'soldados de nuestro ejército, una sátira
amarga de la causa defendida con tenacidad criminal en las montañas de Navarra.
Todo el romance, escrito con una facilidad que
revela al poeta, denuncia tambien al hom~re del
siglo que mareha ~on los que da!1 la pauta a la sociedad moderna, sm volver la vista atras. El absolutismo teocrático sale malparado de sus manos,
cuando, hablando del bombardeo de Tolosa por los
carlistas, dice:
((.\. muerte y rebato toca
El bronce de Santa l\laría,
Cuya torre aportillaua
Ostenta una cruz bendita,
Doblada de un metrallazo
Por la gente que va á misa
A darse golpes de pecho
Con la mano fratricida.&gt;)
El mismo tono se observa en todos sus dramas;
pero hay siempre tal discrecion y sentimiento, y se
exponen las ideas con delicadeza tal, que en cada
estrofa se trasparenta un alma creyente: el alma
del poeta.
Revelóse, para el público1•L~opoldo Cano en unas
¡mesías jocoso-serias que d10 a la estampa en el ai'!.o
1869. Seis años despues se_ puso en escepa en el
teatro de Yariedades su pnmera produccron dramática, l',i jilósof'o e,i jiaraúrc, juguete en un acto, que

223

otro que tan pronto participa de las condicior:ies de
las armas portátiles como produce efectos analogos
á los que se alcanzan de las piezas de artillería. .
Entre una ametralladora Nordenfelt de cuatro o
cinco cañones de fusil, que un hombre puede trasportarla sin grandes dificulta~es, Y. un fus~l ordjnario, no sería ya exacta la clas1ficac1on en s1 son o no
portátiles; entre un cañon de campa1)a y una ~me•
tralladora de 42 ó 63 milímetros de diferencia de
efectos de sus proyectiles, no es tanta que deban
clasificarse ambas piezas en distintos grupos; 6Ín
duda, debido á esto, á las primeras ametralladoras
las bautizaron los franceses con el nombre caiions
a bales: cañones para balas ~e. fusil. Las .ª °:letrall~doras al participar de condiciones tan d1st111tas, IIgand~ arma~ ?-e. e_fecto~ diferentes, resultan defectuosas y casi mutiles siempre que se les compara
con cualquiera de las dos clases de las armas de
fuego á las que no pueden reemplazar; pero no _por
esto deben considerarse como armas de escasa importancia, sino que _son susceptibles de gr~ndes
aplicaciones por lo m\SJ:10 que ller:ian _el vac10 que
existía entre las portahles y la artiller1a. .
.
Indudablemente á gran distancia la art11ler1a es
la única que puede emplearse cont_ra la tropa ~nemiga y los obstáculos con que ésta mtenta c~brirse,
pues ella es la que, Aasta ahora. puede enviar sus
proyectiles á puntos donde aút: no alcanz3:n las
ametralladoras; pero sus efectos a menores distancias y contra los soldados que se lanzan ,al a~aque,
son ménos terribles de lo que parecen ~ primera
vista y sen-uramente no están en proporcrnn con los
esfue'rzos que se necesitan hacer para el trasporte
de las piezas hasta el sitio de la lucha.
Donde puede llegar en buenas condiciones de. tiro
la infantería será fácil con sólo ella proveer a las
necesidades 'del combate, bien sea empleando el
tiro rápido ó el de salvas, que tan oportunamente
se estudia ahora, vistos los buenos resultados que de
él obtuvieron los turcos en PleWila; pero en pasando de 1.000 metros, ó mejor aún desde loo 8~0 metros en adelante, será difícil que la infanter1a sola
pueda hacer buen efecto.
. .
Se tiene, pu~s, que ~n.tre estos_~os hm1te_s, elma
ximum de fusil y el m1mmum utihzable, en buenas
condiciones, de la artillería de campaña, las am~tralladoras encajan perfectamente, llenar:ido el va~10
que las condiciones de aquellas armas deJaban existente.
Además de lo dicho, las propiedades m~smas de
esta nueva máquina de guerra que permiten á veces que se emplee como cañon, y en o~ras ~orno fusil, hacen que, en casos dados, ave~taJ~n a las armas que sustituyen, como suce?,er1a s1empr~ que
se necesitase cubrir de proyectiles un espamo_ de;
terminado, ó defender un punto de paso preciso.º
una posicion determinada contra una tropa enemiga superior en número. en cuyo caso su empleo sería preferible al de los fusiles.
Por estos distintos servicios que pueden desempei'!.ar las ametralladoras se dividen en dos clases,
!la~ándose unas ametralladoras-fusiles y otras
ametralladoras-cañ;mes; habiendo entre las primeras unas que estando provistas de un depósito de
cartuchos h~cen un fuego sostenido y continuo,
miéntras 'se las pueda' ir llenando el depósito, y
otras que disparan por salvas cada vez que se las
carga.
.
.
.
Las ametralladoras-cañones admiten mas vanedad, pues en ellas se co~prenden algunas análogas y otras de mayor cahbre, y en este grupo es
donde entran tambien los cai'!.one~-reYólver y los
caf\ones de tiro rápido.
.
Como esta publicacion se ha ocupado en sus numeros de Noviembre y Diciembre de los últimos
modelos de ~stas armas presentados por los inventores Nordenfelt y IIotchkis. y recientel!lente el s~ñor Ilotchkis ha corregido el de su propiedad mod1ficándole, para hacerle serYir como ametrall~dorafusil y ametralladora-cañon, damos en este numero
los dibujos de los que nuevamente construye.
El mecanismo para los unos y los otros es semejante y análogo tambien a; expli~ado en nu~stro
LAS AMETRALLADORAS Y EL CA~ON
número de Noviembre; las diferencias de las piezas
están en el calibre y en la limitacion de; !-IlovimienIIOTCBKIS
to de la manecilla en las de mayor dtametro, las
Hasta hace poco, las armas de fuego se clasifica- que llevan para hacer los disparos la culata de pisban en dos grupos bien distintos, correspondiendo tola que se ve en el grabado, pues sin ésta el apl?,ntar y disparar con sólo el movimiento de la mamila
al uno las armas portátiles y al otro las piezas de
artillería; y esta division, tan ~aracterizada por el sería muy difícil.
La fig.'l.ª representa la ametralladora Hotchkis,
modo de servirse i:le estas armas, rra tambien exacta en cuanto á los efectos que de cada uno de estos montada sobre un afuste parecido á los de campai'!.a con su avantren, y en esta disposieion ¡,uede
grupos se podían obtener.
Casi en ningun caso podían reemplazarse las ar- emplearse en tierra.
A. bordo se monta sobre un afuste marino ó un
mas portátiles por piezas de artillería y donde éstas
encontraban ventajoso empleo habría sido inútil el trípode, y para esto descansa. la pieza en una espepensar en sustituirlas por mayor ó menor número cie de horquilla, como se v~ en _la fig. 2.a, y en la
de las otras, que si bien son análogas á ellas, en cual puede girar en t?das d:recc1ones.
Los proyectiles estan estriados, como se ve en el
-cuanto al principio á que obedecen en su manera
de funcionar, son completamente distintas en sus dibujo. y sobre las estrías es donde llevan el forro
cilíndrico de laton.
resultados.
De todas las armas de esta clase, las ametrallaLa introduccion de las ametralladoras como arma
de guerra, llevada á cabo en la lucha franco-alema- doras llotchkis son las más admitidas, sobre todo
na de 1870 ha vcniuo á borrar los límites que sepa- en la marina, como arma de combate contra los
botes para torpedos, pues el efecto de sus proyecti~
raban esto~ dos grupos, enlazándolos por medio de

fué bien aceptado por el público, aunque no alcanzó
un éxito extraordinario.
La casualidad nos llevó la noche del estreno al
coliseo de la calle de la l\lagdalena, y recordamos
que hubo de llamarnos la atencion la originalidad
del argumento y la gracia chispeante de a)gun_as
escenas. Produccion incorrecta y extraordmar1amente inverosímil, se percibían en ella rasgos propios de un escritor nada vulgar.
.
No tardó Cano en alzar el vuelo á otras reg10nes.
El nuts sagrado deber, su primer ensayo serio, fijó
las miradas de los hombres de letras, que ya en Los
laureles de un poeta le otorgaron, sin vacjl~r, paten te de autor dramático, no obstante la eritrea que se
cebó en la obra, motejándola de exageradamente
realista. Este severo juicio se extremó respecto de
La opinio1i pública, cuyas situacione~ y caractéres
se discutieron apasionadamente, cabficando aquéllas de crueles y éstos de falsos; bien que se c~nviniera en reconocer en el poet3: talento e~cepcional
en la concepcion del pensamiento. El pubhco, en
general, prodigó espontáneos aplausos á la obra 6
indemnizó al autor de los arañazos de la censura.
La Mal'iposa proporcionó á Leopoldo Cano un legítimo triunfo, y debió estimularle á no desmay_ar
en un~enda por la que le impulsaban sus afi~iones, y su caráeter y su tempe_r3:mento !~ uetey11an.
Su ~putacion de autor dramahco _q~edo entonces
sólidamente cimentada, y la env1d1a, despues de
arrojar sus últimos dardos, inofensivos ya, hubo de
enmudecer ahogada su voz por los aplausos.
Para cerdprender el talento singular de Leopoldo
Cano, basta asil'tir al primer .ac~o de La Mai-iposa.
Allí, en el espacio de cuatro º. cinco e_scenas,. se. verifica una sucesion de casualidades mveros1m1les,
que el público no sólo acepta de buen gr~~o, sino
que considera como un hecho natural, deleitandose
en aquellas coincidencias que favorecen todas al
hóroe del drama.
Entre las poesías líricas de este poeta, campea en
lu,.,.ar preferente su composicion el Tl'iiinfo de la
/ / que obtuvo el premio ofrecido por el a:r_untamiento de Madrid, en el certámen que abrio esta
corporacion para solemnizar el casamiento de S. l\I.
el Rey con la malograda reina doña Mercedes de
Orleans. Sentimos no poder trasladar aquí algun3:s
de sus estrofas, que harían apreciar al lector la brillantez de los conceptos y la entonacion y el nervio
de su fecunda musa.
Pero no es bajo estos aspectos sólo C?mo _se da á
conocer el inspirado autor de La Pasionaria. Profondo pensador y anaiista, escribió en 1880 una Memoria sobre cantidad~s imagiJtarias, y más tard~
otra, continuacion de 6sta, y á la que puso por titulo La caiitidad radiante, que produjeron el asombro, por la novedad de sus teorías y por la suma de
conocimientos matemáticos que se condensaban en
e!las. La primera fué remitida á la Academia de
Ciencias, donde obtuvo un informe muy lisonjero;
la segunda es notable, porque sustenta gallardamente las más atrevidas concepciones, y ataca y
uestruye los fundamentos del Algebra.
Este es, á grandes rasgos, el autor de La Pasion1:·
1·ia, á quien ofrecemos hoy aquí el pobre homenaje
de nuestra admiracion. Para juzgar de su caráctei:,
para estimar sus cualidades morales, ~us sentimientos y sus inclinaciones, hay una copia ex~chsima á que recurrir. Leopoldo Cano es el mismo
Marcial, ese personaje resumen de todo lo noble y
bueno que el corazon humano contiene, de~interesado y caballeresco D. Quijote de la sociedad moderna, que, como el otro combatía malsines y enderezaba entuertos, co;nbate éste la hipocresía y
pasa por loco.
El amor propio del autor y la modestia del hombre honrado se ofenderán al consignar nosotros
que Marcial es una copia, y no una creacion; pero
recuerde el Sr. Cano al filósofo, y diga con él: si es
reproduccion, me he valido del modelo que tenia
más á mano.

�:_

:.~:::, :.

D. JACINTO DE LEON Y BARREDA
CORONEL JEFE DEL E SCUADRON' DE LA ESCOLTA REAL

::::::::,;~~:-.:~

D. JOAQUIN ALBACETE Y FÚSTER
CORONEL DIRECTOR DE LA ACADEMIA DE INFANTERÍA DE Al\r.rq

....

.:;=·~=;~?:~;x,
:---:7~-?'-~::

:~)::_·_:

'

D. LEOPOLDO COLOMBO Y VlALE
EsT.-\TUA DE l!-ABEL L,\ CATÓLlC\, INAUGURADA EL DTA

(lJsfotogmfia de Laurent.)

30 DE NovJE ~fBRE ÚLTB-JO

CORONEL DEL PRIMER REGJlllE'.'i'TO INFANTERÍA DE MARINA

D. RICARDO CHERIGlilNI Y PATERO
CORONEL DEL SEGLNDO REGl~HENTO RESERV ..\ DE J~FASTERfA DE MAP.I\" \

�LA ILUSTRAOIO.N MILI'11AR

226

es es lo bastante para perforar el casco de uno de Gonzalo de Córdova,.conservando I:i, actitud que_ la
Historia consigna cuando entraron a tomar po~esi_on
estos botes.
.
.
En vista de esa bu,ma acoq1da, e 1 1~ve_nt?r, con del último baluarte de los sarracenos en 1~ PemnJa El pedestal Jo forma un basamento h~o, con
objeto de que este arma pudiera sush_tu:r: todas
las otras análogas que ~e ef1?-plean en_ d1stm,os se~- !~caÍinata de piedra, sosteniendo el cuerpo central,
vicios, ha ideado el construirlas de diferentes cah- de estilo árabe y flanqueados por cuatro cuerpos
bres, haciéndolas más ó rnéno~ pesadas y ~ande, salientes que se' apoyan en esbeltas columnas; los
más ó ménos fuerza de pene!racion al proyect1l, s~- fren•es se halla adornados con los escudos de la
gun creía que debía predorn111ar una u _otra cond1- villa· de Madrid y los Reyes Católicos, figurando en
cion; á pesar de esto, como n? e~ posible que un los salientes las armas de Castilla, Leon, Ara;on
arma de la misma clase aventa,1e a todos los otros y Navarra. En uno de los citados freo.tes se lee la
modelos en las distintas condiciones que en cada siituiente inscripcion, en cara_ctéres _got1cos: A Is_a:
caso se les exigen, pues unas ve~es debería darse bel la Católica, bajo cuyo glorioso rein_ad9 se llevo a
la preferencia á la que haga los disparos ~Jn mayor cabo la u1iidad 1iacional y ~l descubrim1ento de tas
Américas el pueblo de .Mad1'zd.-1883.
rapidez y gran dispersion _d~ los pro_y~ctiles, otra~,
La pla¡a del Hipódromo, donde se l!a levant~do
por el contrario, se prefer1ra la _prec1S10~ Y, seguridad á la rapidez, y áun deberan ser di~tmtas las este monumento, ofrecía el día de la m~ugurac~on
condiciones que se exijan á las que se qme_ran ern- un aspecto brillante. Los Reyes ~e Espana, las inplrar á n-randes distancias de las que se fiJ en para fantas, el príncipe Federi_co Guillermo y sus nu:
el tiro proximidad, corno diferentes han de ser merosos séquitos, presenciaron este so_lemne acto,
los modelos que se elijan para ser ?olocados en los profusion de lienzos con los colores nac10nales, banfuertes, barreras de los que se dest1~an por dota- deras españolas y alemanas entrelazadas, Y otros
tion á los destacamentos de caballer1a,_ las arnetra;- mil trofeos envolvían el grupo m?ld~lado por el selladoras y caúones Hotchkis no han podido venc~r a ñor Oms aislado del numeroso pubhco que presentodos los modelos Nordenfelt, y con éstos compiten ciaba la ~erernonia, por un extenso r~ctángulo que
para artillar los buques contra los porta-torpedos Y limitaban apiñados_ ob_eliscos docorat1vos, con 8'g·
•
corno armas de gran efecto en los fuertes de costa nos y emblemas eg1pc10s.
Dnspues de un elocuente rliscurso del alca~de de
y barreras.
Madrid ensalzando las cualidades de tan ilustre
corno e'xcelsa Soberana, y de las ~"ntidas fi:~ses
pronunciadaq por D. Alfonso XII, se desc1!br10 .,91
FUEGO EN RETIRADA
o-rupo que aparece en el grabado de la pag. 2M,
~ntre los acordes de la marcha real, las salvas _de
Ese dibujo discretamente ejecutado por el º?tala artillería y la admiraci_on de cuantos presenciablo artistas;. D. Evaristo Barrio (e.le] que sólo direron tan patriótica solemmdad.
mos que deseamos vivamente_poder ofrecer en ~Stas páginas muchas produccio!l~s), es un sen?1llo
episodio de la última guerra c1v1!, que lleva a la
monte todo un mundo do recuerdos.
Vosotros los que peleásteis en Catalui'!a y NaEXCMO. S~. DON lACINTO DE LEON YBARRED!
vara contr~ el absolutismo ó la anarquí_a, los que,
extenuados de fatiga, resbalando en la me_ve, calaCORONEL JEFE DEL ESCU.\DRO'I DE ESC'OLT.\ RE.\L
dos por lluvia torrencial ó abrumados baJo _un sol
de fuego hubisteis de flanquear uno y otro dia, un
Nació cri Madrid el 27 de Setiembre de 1840
mes y Qtro las ~spera~ laderas del Monte Jurra, los
intrincados é rnacces1bles do~filader!'s de Be'.ga,
los bosqurs del Valle d_e,~arrarnza~, o las v:rtienXDMBRAl\IIE~TOS
FECHAS
tes pirenaicas en las d1fJc1les cuencas ~el Seor~ Y el
Valira, á vosotros os corresponde decir en primer
término si hay verdad en ese pequeño combate de
31 Julio 185:i... . .•• Cadete de artillería.
guerrilla~, en la actitud de esos soldados que con23 Setiembre 1856.. Alf,1rez do infantería de maducen al sargerto herido, en aquellos_ otros que
rma.
sostienen el fuego contestando al ~nem1go oculto,
20 Mayo 18.')7••.. •• . Cadete de caballer~a,
en la vista del paisaje, en esa colma, en el fondo
10 Julio 1860.•.•..• Alférez de caball~r1_a.
que limita el horizonte, en el tono general de la
)3 Junio 1862...... . Teniente por antiguedad.
composicion.
9 Mayo 1866.... . . . Capitan por pase á Cuba.
·Cuántos hechos semejantes al que representa el 22
Junio 1866....... Grado de comandante por hegr~bado se veriffran en las marchas d~ t~opas;
rida grave
cuántos pequeños combates de retaguardia, o sos- 29 Setiembre 1868.. Cornandanteporgraciageneral
tenidos sólo por los flanqueadores, y como. result~15 Setiembre 1870.. Grado de teniente coronel por
do, tres ó cuatro bajas, un muerto, dos ~er1dos, sm
mérito de guerra.
gloria ni beneficio para nadie! Este es srn duda uno
2 Noviembre 1871.. Empleo de teniente coronel
de los más sombríos aspectos de la guerra, _porqu~
por mérito de guerra. .
al fin, el que perece en el dia de un gran tr~unf?, :) 11 Febrero 1872. . • Grado de coronel por mérito de
de una terrible derrota, ademas de haber sido util
guerra.
á su causa, cae á la vista de_ sus compa~eros, y 22 Abril 1875.. . .... Empleo de coronel por id.
rara vez falta una mano amiga gue le merre los
1
ojos ó la piedad enemiga para abnrle una tumba,
mié~tras que en estas escaramuzas ~obre la marcha. suele no verso al que rueda hendo_ ~or el homicida proyectil; la maleza lo oculta &lt;?odic1osa, para
reservarlo en fostm á las aves de ra~1ña.
.
DON JOAQUI!{ ALBA ;m YFITSTER
Hace Iuégo alto la columna, se. mcorporan JaCORONEL DIRECTOR DE LA \CADEMIA DE INF INTERÍA
deantes los que flanquean, pásase !Jsta, se pronuncia un nombre al cual n!ldio contes_ta, y el cabo
DE MARINA
pone una cruz en su relacion. El suspiro que_ exh.~la al"'un amigo al notar la falta, es la oramon tuNació m Bai·celona, en 10 de J1ilio de 1837.
nebr~ del que murió; sólo ~ios puede recompensar
el sacrificio hecho á la patria.
NOMBRAMIENTOS
FECHAS

á°

MO::\"lJMENTO .\. ISABEL LA CATÓLICA
Nada más grato para el cronista_ que la_ mision
do describir aquellas obras del ge1:10 dest11;1adas á
recordar los laureles de cien victorias que hbraron
á esta hidalga tierra de los l?orrores de la gue!ra Y
las humillaciones del invadido; pero esta sat1sfaccion acrece considerablemente _cuando se ~bs~rva
que la tendencia de nuestra sociedad no es ]rn11tarse á marchar á la zaga de otros Estados, SiJ?O que
con varónil e:,tusiasrno procura, en la .1!1ed1da de
s 11s fuerzas, imprimir un prvgreso dec1s1vo en 1as
manifestaciones de la vida de un pueblo, ~1: armonía con Jos deberes que imponen sus tradiciones y
envidiable historia.
.
.
Un progreso positivo representa la maugur~c1on
de la soberbia estatua erigida por el ayuntamiento
de Madi id á la primera reina de España, cuyo nombre se halla grabado en los corazones de tod?s los
españoles. En esta bellísím" obra de arte, debida
escultor catalan Sr. Oms, figura la excelsa !sabe ,
montando un brioso caballo, á cuyos lados se ~n ·
cuentran el cardenal l\Iendoza y el Gran Capitan

ti

18 Marzo 1852 . ..••• Subteniente por ~r~cia.
8 Noviembre 185-1 . ¡Teniente por an_t1~uedad.
13 Octubre 1858.... Capitan por anhgu~dad_.
31 Agosto 1864 .••.. Cornandante de eJérc1to por
mérito de guerra.
l Diciembre 1868.. 1 Comandante del cuerpo por
J
antigüedad.
1 Julio 1871 .. •.• . . Grado de teniente coronel de
1 eiército por mérito do guerra.
6 Mayo 1872 . .. . •.• Teniente coronel del cuerpo
1 por antigüedad.
31 Marzo 1874 ...... Grado de coronel del ejército
1 por mérito de guer~a.
.
24 Mayo 1874 ..• . . . Empleo de coronel de 1d por i~.
25 Mayo 1877..•. . . . Coronel del cuerpo por anti.
\ güedad.

LA ILUSTRACION MILITAR
DON LEOPOLDO COLOMBO YVIALE
CORONEL DEL PRIMER REGIMIE1'TO AC'TIVO 0E INF.\NTERÍA

DE

M.\RIN.1

.Yació en San Roque (Cádü), en 2 de hlio de 1835.
NOMIJRAMIENTOS

FECHAS

10 Noviembre 18!7 .. Subte1~iente_ de infante~ía cl_n
marma sm s ueldo Ill anti
g üedad.
. _
3 Junio 1850....• . . Idem sin suele.lo y con ant1gue
dad.
2l Julio 1852. . . . .... Su~ten\ente d~ infantería de
fl
eJército.
.
.
20 Julio l834.. . . .... Grado de temen te por g racia
general.
. _
9 Diciembre 1856 .. Ten\ente por_ antigue,daJ.
(j Abril 1859 .....• . Temente ele 111fanter1a de marina.
7Abril 1860 .. . .. . . Ca pitan por antig_üedad.
6 Diciembre 1871.. Comandante por id. .
16 Julio 1874 ........ Teniente coronel por 1d.
.
12 Agosto 1875 . ...• Gratlo de coronel por mérito
de guerra.
27 Junio 1878.....•. Empico de coronel por anti güedad.

DON RICARD) ~HEiUGUINI YPATERO
CORONEL DEL PRIMER REGIMIENTO DE lU:SERVJ INF 1:-1TERÍA DE M.\RJNA

Nació en Sa1i Fernando, provincia de Cádi:!, 11l di,,
17 de Marzo de 1836.
NOMBRAMIENTOS

ÑECIIAS

---- - ------24 Abril 1855 ....... Subteniente sin sueldo ni antigüedad.
16 Febrero 1857 .... Subteniente efec~iV:~·
16 Julio 1857 .. . .... Teniente por_ ant1guedad.
3 Setiembre 18154 .. Capitan por id.
. .
28 Setiembre 1868.. Comandante de eJército por
mérito de guerra.
17 Julio 1871. ...... Grado ele ten:ente coronel de
ejército por id. id. . _
26 Agosto 1873..... Comandante por an~1guedaJ.
15 Diciembre 1877 .. Teniente coronel por_ td . .
8 l\Iayo 1878...... . Coronel sin sueldo 111 antigiiedau por mérito de guerra.
31 Julio 1882 .•••... Cor~nel por antigüedad.

"

EL COMENDADOR SALVI
Los habituales lectores de esta Revista conocen
ya algunos de los estudios y observaciones pradicadas por el Sr. Salvi al examinar la raza cabal lar
española. Este notable caballista, ~e. rep~t'.1-cion
europea, ha dado término á un penos1S1mo viaJe hípico por Andalucía, Extrornadura, Portugal en sus
provincias de Lishoa, Oporto y todo el _A,lentrjo,
regresando á Madrid despues de 12.000 kilometi-os
de marcha, luchando con las escabrosidades del
terreno, las lluvias de la primavera, el sofocante calor del estio y el intenso frío del otoi'!o. Todas estas
pruebas las ha sufrido el hermoso caballo Ole-Ole,
que figura ~n. el grabado de_ la pág. 228, premiado
en varios h1podromos, propie&lt;,lad del sei'!or marqués
del Saltillo. de origen árabe anglo-hispano, y descendiente de un caballo que el Sultan regaló á Luis
Felipe, pad_re del duque de Mon~pensi~r, quien lo
vendió al citado marqués. La res1stenc1a, pues, del
caballo espaflol es verdaderamente asombrosa, y no
se recuerda á ninguno de otra raza extranjera que
le supere en excelentes condiciones, puesto que
cuantos lo han visitado. despues do tan colosal viaje, reconocen que en Ole-Ole no se ven trazas de fatiga; el ojo vivo, las formas inalterables, la extremidad seca y limpia, el aspecto vigoroso y gallardo,
en buen est'ado de nutricion y no decaido de carnes, son cualidades que revelan la importancia del
caballo español para la guerra.
De los estudios á que se presta tan inte'.esante
viaje dió el Sr. Sa!Yi una notable conferencia en el
Centro del ejército y armada, cuya gran extension
no nos permite publicarla integra, pero do la cual
extractaremos los conceptos, ideas, argumentos y
observaciones más sobresalie:-ites.
Al describir la importancia ,¡ue en las guerras
modernas tiene la caballería, ya se la considere
como centinela avanzado del ejército, como arma
encargada de preparar la luch:i y decidir el combate,

ó bien para sostener una retirada, sacrificándose,
si fuera. preciso, por el resto e.le las fuerzas, censula actitud de los adversarios de esta arma que,
sin detenerse á reflexionar sobre las interesantes
lec&lt;:iones que suministran las últimas guerras, tratan de escatimarle todos los recursos necesarios
para que su organizacion responda cumplidamente
á la rnision que en críticos momentos ha de conferírsele.
La trascendencia de los éxitos obtenidos por el
ejército aleman, decía el Sr. SalYi con gran acierto, corresponden en primer término al hábil empleo
de la caballería y á sus admirables marchas en masas de milés de caballos.
Pero una buena taballería exige hombres instruidos, lo cual no se consigue en el breve plazo que
nuestra ley de reclutamiento prescribo. No hay nacion donde el Sllldatlo de caballería sirYa rnéiy&gt;s
tiempo que en Espa11a: tanto en Francia como ~n
Austria, el plazo de permanencia en las filas es de 5
a11os; en Prusia é Italiu, de 4; en Rusia de 6, y en
Inglaterra de 12; y sólo así puede el recluta conocer
lo que un caballo representa, la e~grim a ciel sable y
de la lanza, la instruccion e.le las marchas, con otros
mil ejercicios imposibles de practicar en el breve
período de dos ai1os.
,\1 tratar la debatida cuestion de los caballos enteros y capones. se declaró partidario de los últimos, conforme á lo que se verifica en los ejércitos
extranjeros. Múltiples fueron las ra~.ones y argumentos aducidos por el conferenciaJ.te para demostrar las ventajas del caballo castrado: con él se facilita la instruc 0 .ion del soldado, haciéndose jinete
en ménos tiempo; admite para la milicia la re111isícion de yeguas, elemento importante pc,r su resistencia y baratura; se auxilia el servido de recon ocimiento y emboscadas, operaciones dificilísimas
con el caballo entero, cuyo~ relinchos descubren
pronto al enemigo el vigía que lo acecha ó amenaza;
se evitan muchas de las molestias y accidentes de
los campamentos, y por último, para probar lamayor resistencia del caballo castrado, creyó suficiente manifestar que los caballos ompleados por los
ganadero$ en sus viajes•ó penosa~ excursiones son
capones generalmente. Si el rjército admitiese
estos caballos y la requisicion de yeguas, aseguró
grandes economías para el Erario y un fomento positivo en la raza caballar española, en perjuicio de
las acémilas, cuyo número asciende hoy á l.298.33-i,
miéntras Espana. sólo cuenta con 6-l0.3'73 caballos.
Detenido exámen dedicó el Sr. Salvi á toe.las las
ganaderías que había visitado. Segun los datos recogidos sobre el propio terreno, que describió minuciosamente, existen en Espaila 1.515 ganaderos ,
de los cuales corresponden 438 á la provincia ele
Sevilla, 310 á la de Córdoba, 272 á la de Cádiz y 106
á la de Badajoz. Las más notablPs pertenecen al
rnarqu,1s de Alcai'JÍce~, duque de Veragua, marqués
del Saltillo, Romero, Corbacho y otras muchas que
nos falta espacio para reseúar.
En r esúmen: la brillante exposicion del Sr. Salví
merece una atencion especial del ejército, y muy
particularmente del arma de caballería; porque en
estos instantes, en que el vértigo~ las reformas é
innovaciones todo lo domina. sus datos y opiniones,
fundadas en estudios científicos y largas experiencias prácticas, son de inapreciable valor para llegar
á obtener un sistema de reclutamiento y requisicion perfecto en cuanto concierne á esta arma.
Felicitamos al Sr. Sah·i por el buen éxito de sus
trabajos, los cuales, en esta ocasion, prestan un
gran servicio á nuestra cría caballar, puesto que
demuestran que el caballo espaüol puede ventajosamente sostener la competencia con los de cualquier
nacion del universo.

r,,

IIONORES TRIBUTADOS EN PUERTO-PRÍNCIPE
.\ LOS DEFENSORES DE LA TORRE DE COLON

(U de Abril de 1871)
L.\ ILUsTRACION MILITAR publicó en el número anterior una vista de la heróica defensa llevada á cabo
por 2.'J cazadores de Chiclana, mandados por el alférez D. Cesáreo Sanchez, en la torre óptica de Colon; y al relatar brevemente aquel hecho her~ico,
se hizo memoria de las recompensas conced1 las
por el Gobierno, citando la que disponía que los
defensores desfilarán delante del batallon de Chiclana, tributándoseles los honores de capitan general; lo que se verificó el 19 de Abril de 1871, en la
plaza del Paradero de Puerto-Príncipe, segun representa el grabado de la pág. 228.
Al efecto, en la tarde de dicho dia se reunieron
las tropas de guarnicion en aquella ciudad en la citada extensa plaza del Paradero, donde se eleva el
cuartel de infantería. El batallon de San Quintin
formó en columna de medios batallones á la izquierda del cuartel, en línea perpendicular al edificio; á este cuerpo seguían la artill_erí!'l á pié,. ingenieros y voluntarios de Puerto-Prmmpe, t~mendo á retaguardia el escuadron de voluntar10s, la
contraguerrilla de la juristlkcion y la artillería e.le

montaña. Paralelamente á esta línea, y á la derecha del cuartel, formaba en batalla el batallon do
Chiclana, y cerraban el rectángulo los regimientos
de caballería del Rey y de la Reina. Las música• de
los cuerpos tocaron alternativamente, ántes de comenzar el acto, algunas fantasías sobre aires nacionales, con gran regocijo de la multitud que acudió
gozosa á tomar parte en un espectáculo tan sencillo como conmovedor.
Mandaba entónces el batallon de Chiclana como
teniente coronel, el hoy brigadier D. José Santelice~, persona que á sus condiciones de jefe i1&gt;teligente y bizarro, reune cualidades de carácter verdaderamente excepcional, que Je hácen acreedor
al cariño de cuantos se honran con su trato y amistad, bastando haberle hablado una sola vez para
ser contad(\ en el número de sus amigos. Prueba
que estas frases no son una lisonja vulga1·, Rerá recordar que no há mucho tiempo el voto ca,i unánime de los socios del Centro ~Jilitar lo elevó al cargo
de presidente de esta importante sociedad, donde
sus acfos justifican de continuo lo acertado de la
oleccion.
·
A este distinguido jefe correspondió colocar las
insignias de caµitan al hasta entónces all'érez San
che~ ceúirle una preciosa espada que los oficia111.~ del cuerpo costearon, y condecorar con la cruz
d~l )!Prito Militar á ocho sol.lados y dos paisanos,
resto glorioso de los intrépidos defensores. Estos
actos los ejecutó el Sr. Santelices visiblemrnte
conmovido; despues, y hallándose presente el uri
gadier D. Pedro Zoa, comandante general di'! departamento, el ·capitan Sanchez y sus diez subordinados desfilaron á lo largo e.le la línea de formacíon, á los acordes solemnes 'd e la marcha real que
tocaba la música del batallon cazadores de Chiclana.

LA EPIFANÍA EN GRECIA
Las diver,iones de variada índole con quf' cada
pueblo celebra la fiesta de la Epifanía, ó la aduracion de los iieyes Magos, se dcl'ivan ordinariamente de aquellas célebres saturnales del paganismo rn
que las gentes, dominadas por el denig1·ante yu,;-o
de la su persticion, prestaban religioso cuHo á las leyendas más absurdas, producto siempre de la barbarie ó de la i~norancia. Morigeradas con el tiempo
las costumbres, sometidos á estudio to-los lo~ actos
de la humanidad en sus distintos a$pectos, y áun
despues de reinar la razon allí donde sólo imperaba la fe ciega de las tradiciones, todavía se hilO imposible desterrar por completo las escenas repugn:tntes que se amparan 1&gt;n el fanatismo supersticioso; pero sufrieron tal metamórfosis, que las nuevas
c-eneraciones las admitieron sin recelo, procurando
suavizarlas á medida que el progreso abría mayores horizontes á, la ciencia investigadora.
Francia, por ejemplo, ha creado L1 roi de la FJoe,
para celebrar la visita que los afortunados reyes
hicieron al Redentor, guiados por una estrella; L~
1'0i boif, ha sido una creacion francesa, cuyo origen
describen los antiguos historiadores, y en cuya
.fiesta hallaba proteccion del soberano algun jóven
desvalido, hasta terminar una carrera. El inmortal
poeta Beranger ha contribuido poderosamente á
perpetuar la costumbre de la haba de Reyes con una
lindísima composicion intitulada Le roi de la Féoc.
Pero no todos los pueblos disfrutan igual grado
de progreso en sus costumbres. La Epifanía celebrada por el ritual griego, mantiene aún algunas ceremonias, que no se hallan en armonía con el espíritu de cultura que preside en la sociedad moderna. El grabado de la pág . 229 representa la celebracion de esta fiesta en el pueblo de .Makri-Kt1i,
próximo á Constantinopla.
El jefe de la iglesia, acompafiado de los sacerdotes restantes y de numeroso gentío, se dirige en
este dia al puerto, colocándose en la escalera del
desembarcadero, desde donde arroja á la mayor
distancia posible una cruz de madera. Inmediatamente se lanzan al agua, sin atender al rigor de la
estacion, varios jóvenes que desafian la muerte por
la eventualidad de coger la citada cruz.
Una lucha encarnizada, que se prolon9a durante
algunos momentos, forma el preámbulo
de esta
fiesta. Todos pretenten vol ,·er con la cr·uz de la victoria, y cada cual emplea los peores medios para
vencer á su contrario. El que por último logra volverá tierra con la codiciada insignia del Salvador,
es muy festejado 1ior la multitud, entre quien recoge abundantes limosnas ó donativos, como premio á
su heroismo. ~in embargo, los productos asi r,rnni
dos tiene que dividirlos con la Iglesia, que no titubea en proteger los actos de la barbarie cuando éstos sirven para explotar en provecho propio los
sentimientos más respetables del corazon humano.
Funesta conducta seguida por la mayoría de las religiones, que contribuye poderosamente á engrosar
las filas de esa gran masa de séres rual denominados ateos.
El Sr. Ilavette, profesor de dibujo en el liceo imperial otomano ele Gui-Jan, ha logrado un Ycrdade-

227
ro triunfo al interpretar tan importante asunto, por
la animacion y verdad que revelan todas las figuras
de esta bcllisima produccion artística, tomada del
natural.

SONETOS DE AUTORES PORTUGUESES
V

EXTRAVIO

(DE

~J. )!. B\RIJOS.\

DU íl0C.\GE)

Llega del sabio el alto pensamiento
A conocer tu ley, Naturaleza,
Y mido tu materia con fijeza

En sutil, matemático instrumento.
.\ va11za más allá su entendimiento,
Recorre el aucho espacio, y con certeza
~eil'l.la de los astros la grandeza
Su distanda, lu:;ar y moYimicnto.
Es déhil y mortal, pero audazmente
Sal:endo ele la esfera del sentido
Investiga lo eterno y permanente;
Y yo ¡11ecio e.lo mi! corro perdido,
Si11 ideas, sin luz, ciega la mente,
Al anl!ho mar del eternal olvi,lo.
Li;1s \'m11n.
~

EL CAUDILLO DON LUCPS
SO:-IETO
Aunque de cruiles y arrogancias lleno
Al necio Lúcas desbarrar le veas,
Nada ternas, lector; y nunca creas
Que es el fétido agraz mortal veneno.
Ni en su cabeza huera, ni en su seno
Caben la rectitu¡l y las ideas;
Y si ! ns forma!' áJ obrar son feas,
)lá~ es la insensatez que aqni condeno.
Cuando tal liguron al campo sale,
Del sentirlo com•m gana el rechazo;
Y el prócer ba'adí tan poco vale,
Que aunque ah11eque la voz y agite el brazo,
Y por más que se ern¡,ine y acicale,
No es del hombre cabal más que un retaw.
J. GuH.LEN Buz.IR\~.
Madrid, Soli ·mbro 1883.

--&lt;&gt;«&gt;--

UNA HOJA DE MI CARTERA
El mundo ... ¡ah! no sé lo que es el mundo,
Pero es Jo cierto que al pensar en él,
El i:orazon se oprime y por mi rostro,
~iento el llanto correr.
Es el mundo tan bello, tan horrible,
Que al contemplal'!o, yo no sé por qué,
Le admiro, le desprei:io, y sin pensarlo,
Lloro y rio á la vez.
Loo. BRIES.

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FBAGMmos IIIST6RICO-füdTARES

D. DIEGO QUIÑONES
Los holandeses, con una numerosa y bien dotada
e~cuadra, correteaban en corso los mares de nur&gt;stro dilata.lo Archipiélago filipmo, haciendo grandes
dallos y dando márgen á otros aún mavores con su
proteccion á I?~ moro-malayos, á quienes surtían dl'
armas y mu!'11?10nes_para s11s piraterías; pero regalando una pagma mas de gloria para los fastos militares de Es¡.iana en cada uno de los encuentros ó
combates en que tanto ha sobrepujado su valor el
Yalor rle los espai1oles.
'
Pretendiendo los holandeses arrebatar á los españoles el dominio de Filipinas, CQffio lo habian con.
~e;;-uido de las ~Iolucas á los portugueses, habían
mteafad~ ya en 1609 apoderarse del magnífico puerto Je llo-ilo, en la Isla de Panay para establecer alli
sus arsenales y centro de operaciones, cornision
que fuP- encomendada al almirante Francisco Whiter, que atacó con cinco navíos y mucha gente de
desembarco; pero f'ué valerosamente rechazado por
tres compaflias al mando del sarg'!nto mayor Fernando de A~•ala. que por casualidad. había enti·ado
en e_l _rio de arriuaria. en viaje para las Mo!ucas, eu
auxiho de los portuguesés....... . . . . . . . . . . . . ...
El .9abo superio'. de los_ Pintados (goberna,lor de
las, 1sayas), D._D1ego Quiñones, en 1616, temeroso
de qu~ volvwra a_scr_ atacada por aquellos corsa1·ios
la capital de su d1str1to, para no serlo impunemente, pcn~ó en fortificarse en la punta de Uo-ilo, en el

�r

EL Cm,IENDADOR SALVI Y su CABALLO

Ole-Ole.

1

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ISLA

DE CUBA.-HONORES TRIBUTADOS EN PUERTO-PRÍNCIPE A LOS DEFENSORES DE LA TORRE DE COLON (19 de Abril rlc 18'11.)

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230
mismo sitio que hoy ocupa el fuerte que lleva aquel ·
nombre; y sabiendo que una escuadra hola.ndesa
habia embocado el estrecho de San Bernardino, se
apresuró á construir al 'efecto y prevencion para
continuar obras mayol·es, un trincheron en que
montar cuatro pequellas piezas de hierro, y poner
al abrigo de un ataque su per¡ue11a. _guarnicion de
setenta soldados europeos y algunos auxiliares visavas.
Cuando aún no estaban concluidas aquellas p1 imeras obras de tlefensa provisional, el dia 29 de Setiembre de 1816, se presentó en la b.ica del puerto
de Ilo-ilo la esl:uadra holandesa, al mando del almiranlQ Juan Hodruoick, de~puP.s tle haber estado
quince dias fondeada á la vista de )lanila y Cavite,
si bien fuera del alcance de sus cai'loues, reclamando infructuo.~ameut~ la devolucio" del famoso corsario de la misma uacion · P;1blo Illancardo, que en
el Mo 1608 había sido hecho pri.;ionero, con la na ve
que mandaba, por el valeros0 ca pitan espaflol PeJr..&gt;
de lleredia.
Aqúella tscuatlra holandesa se componía de los
diez navíos, capitana S¡)l Je Holanda, con cuarentl
y siete ca11ones Lle á lfi; almirante Lu,ta, con treinta
y dos del mismo cal_ibre, r los o..:ho menores Sol
viejo, lit;ta ofrja, B •1·bc1•, Danola.'JS, L,,m viejo, Angd, Firme y DJnarl, que rompieron un nutrido fuego contra aquellas débiles defensas, pero ta.n bien
dis¡mestas, quP. sólo lograron matar seis espai'loles
y derruir par:e del parapeto, cuya reconstruccion
empezaron al anochecer cuanJo cesó el fuego.
En la madruga.:1a del dia 30 rompió la escuadra.
nuevamente PI fuego, y destacó trece lanchas que
desembarcaron quinienfos hombres, que, formando
siete banderas ó 1:ompallÍas, atacaron la trinchera,
que por su re~istenda creían defendida con mucho
mayor perso1,a.l que el que e1: realidad tenia; pero
áun cuando el ataque fué valiente "y decidido, se
vieron obli.~ados á retroceder y reembarcar, llevánqose 81 muertos y 100 hPridos.
. En e~te memora.ble ataque, herido gravemente
en una ín,;lr, desde los primeros tiros, el valiente
u. l)iego Qnii'lones, se hacia conducir en una silla
de un lado á ot.ro donde mayor era el peligro, y con
la espada en la manu ~· su ¡,alabrn ,iirigia y animab.a enérgicamrnte sus reducidas tropas, sin que llegaran á faltarle las fuerzas hasta quP, viendo retirarse la escarmentada escuadra, perdió el sentido,
y á poco la vida.
Pro A. nE p IZOS.
~

REFORMAS
(,IUE PODHf.lN J:,;THOD!'CIRSE

E:-í

LOS

REGL \\IE:-íTOS

DEL COEllPO DE C.IR.IBI:-.:EROS

Estarnos 1an convenciJos de que los re.;lamentos
por que ~e t·ige el c11erpo de car,, bineros reclaman
_iltile~ 1:1 inmediatas_ re~ormas, ya para mejorar sus
1:ond1c1orws como rnst1tuto, ya para proporcionar
nrcesarfas vent:ijas á sus individuos, que, á pesar
de uue,-tra insuficiencia, vamos á permitirnos apuntar aquellas que creemos de más urgente realizacion, pa1 a que, examinadas con detenimiento por
11ue,tr0s cornpaflerus, se lleguen á determinar esas
corrientes &lt;le prove..:ho~a propaganda., mediante la
cual se forman y a~ientan los juicios de la opinion.
Contamos para esto, y muy fundada.mente. ,:on la
benevolencia que tanto distingue á los ilustrados
ledores de esta lle1'ista; pue~ de otro modo no inLentariamos em¡.,render una tarea superior en demasía á nuestras fuerzas.
Dad)l, pues, nuestra falta de dotes para presentar un trabajo acabado, cual es nuestro deseo, forzoso nos será valernos de frases desalifladas y de
conceptos por demas vulgares; pero procuraremos
1ndemnizar de estas incorrecciones con la claridad
en la exposicion, á fin de que la labor resulte algo
ütil, ya que no agradable en $US formas.
A este fin, la dividiremos en nuevP, artículos, á
~abcr: 1.0 Haberes de los individuos. 2.0 Haberes de
las clases. 3.° lnstruccion militar de las mismas.
•1-.0 Ascensos. 5.0 Acuartelamiento. 6.0 \'estuario.
1.0 Armamento. 8.° Castigos. 9. 0 Heclutas para el
cuerpo.

11.\llERES OE LOS lliOIYIOtOS

Que el haber de los individuos del cu&lt;'rpo de carabineros es corto, y, más que corto, exiguo. lo proclaman en alta voz cuantos c.onoren la íntlole del
~ervk\o que ~us individuos -prestan, teniéndolc- á la
vez as1 dP,mostrado los mismos jefes superiores en
los cnnti_nuo'i debates que vienen sosteniendo para
conseglllr un corto aumento en la mensualidad de
que aquéllos gozan.
En efecto: descuéntese del haber del carabinero
lo que se le exige_ P?l" ,lifcrcnte, conceptos,ysc verá
•111c le restan prox1rnamente de cuarenta v ocho á
rnarenta y uuevc peseta~ mensuales· cantidad á
todas luces insuficiente para atender á'su' sustento

y el de su familia, vestir y satisfacer alquiler de
casa, educará sus hijos, y atender á si mismo. ¿Es
dec~roso que él ó su familia se presenten en público mal calzados y peot• Yestidos? iPueden hacerse
ahorros, despues de haber atendido á las más perentorias necesidades? Y si esto es imposible, ¿de
qué medios ha de valerse si sobreviene una enfermedad, si se le traslad1 á un p,rnto distante de
donde prestaba sus servicios? ¡DJloroso es decirlo,
per., en ambos ca~os no le queda mits recurso que,
ó mermar la cantidad que destina al necesario sustento, ó acudir á la generosidad de sus amigos ó
compafleros!
En el primer ca~o, la economía redunda, por consiguiente, en perjuicio del Erario, que se expone á
perder los servicios del soldado á quien paga, y en
el se6 undo el individuo adquiere compromisos que
no puede satisfacer; y de aquí hábitos que contribuyen á su despresti.;io y al del cuerpo.
Casos como el primero han ocurrido con frecuencia en nu~stras fronteras, donde se presta el s.e rvicio de montai'la por dos, tres ó más dias consecutivos.
Pregúntese á unos, y dirán que la falta de alimenta.cion los ha hecho desfallecer; consúltese á
otros, y contestarán que se nan sostenido gradtas
al auxilio que los vecinos le han prestado.
o
Y ¡_qué resulta de esto? Que el recuerdo de que
un dia se vió socorrido por personas caritativas, le
obliga al reconocimiento y á corresponder mafiana
á aquellos beneficios; beneficios que quizá resulten
en perjuicio de la Hacienda y causen la perdicion
del que fué objeto de ellos, porque una mal entendida gratitud le haga faltar al cumplimiento de sus
deberes.
Pero, se nos replicará: ¿Y el producto de fas aprehensiones, no compensa lo corto del haber? No, porque este producto lo obtiene simplemente un número limita.do por compailia; es decir, aquellos indiYiduos que prestan sus servicios en punto donde
rr..ás circula el contrabando. En casi la totalidad de
los puntos, están los contrabandistas tan escarmentados por la continua persecucion de que son objeto, que, ó han abandonado su oficio, ó lo hacen escudados por un g1 an espionaje y apoyados por una.
parte del vecindario, sin que la fuerza del cuerpo
pueda evitarlo, ni áun á pique de crear conflictos
y aumentar la invencit&gt;le aversion que ya se les
profesa por la índole del servicio que se ven obligados á desempei'lar.
Y qur. una minoría exigua de individuos pueda
sustraerse, gracias á las aprehensiones, de las fatales y verdaderas consecuencias que venimos demostrando, no destruye, ni con mucho, las razones
en que nos apoyamos para demostrar que el actual
haber del carabinero es deficiente bajo cualquier
concepto que se examine.
Con esto basta para hacer patente la necesidad
de aumentar el haber del carabinero; mas si se
quisieran más pruebas, las hay aíin de tanta monta,
que no dudamos en afirmar llevan al ánimo más
descuidado el convencimiento. puesto que el número de soltercs es muy reducido.
Supongamos, por ejemplo, el caso de un car~binero ca.~auo, como lo son la mayor parte, que tiene
que tra~ladarse de las fronteras de Portugal á una
comandancia de Catalui'la, ó á cualquiera otra que
no esté situada en la misma línea. ¿Qué resulta entónces? Lo que se impone por ley forzosa de la necesidad; esto es, que no queriendo, ni siéndole posible tampoco dejará su familia en lejanas tierras,
se ve obligado á proporcionarse medios para el
viaje, ya acudiendo á la caja en busca del anticipo,
que en este caso no puede exceder del sueldo de un
m~s, ya poniendo á contribucion el bolsillo de algun
amigo, r¡ue si le complace, será con una pequeña
cantidad, tanto más, cuanto que va á perder de
vista al deudor, y el crédito se resiste generalmente
á estas pruebas.
En tan fatales condiciones, el carabinero con su
familia emprende la marcha; y como es muy frecuente, ó se acaban los recursos ántes de llegar á
su destino, trocándose en desesperada la situacion,
ó l iega al fin, con su esposa é hijos, en un estado lamenta.ble. !fo el primer caso, no le queda más recurso que dejará su familia abandonada á lamendicidad, continuando él la marcha en el estado de
ánimo que es fácil suponer; en el segundo, tambien
pnede comprenderse el porvenir que espera á aquella. fam!lia., no tau sólo sin recursos presentes, sino
al cons11lt&gt;ra.rse empei'lada por un término tan largo
como el de la vida.
Tal es, por triste que p:i.rezca, la condicion de
muchos de nuestros vigila.antes de costas y fronteras; tal es su presente, y tal ha sido su pasado:
¡ojalá su ¡,orvenir sea tlistinto!
. Así lo ~speramos: ~óteseles con un haber proporc10nado a sus n~res1dades, y en cambio ex1jaseles
de una m_an~ra rigurosa_ el r,umplimiento de su deber, pers1gu1endo el Llehto de defrauJacion al Erari~, &lt;'orno el de robo, con las penas que para este
cnmen señalan las Ordenanzas militares. De e~te
modo qu~darán sat;sfechos los individuos, ganará
la Hacienda, y aumentará, de seguro, el prestigio
de tan importante institucion.

231

LA ILUSTRAOION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

rr
UAllERES lJE L.\S CLASES

Si el haber debe aumentarse á los individuos del
cuerpo, con mayor motivo aún será necesario aumentar el de las clases.
En efecto; su representacion en las poblaciones,
la necesidad de alternar con ciertas personas acomodadas, y sus relaciones con los principales contribuyentes, al par que da motivo, en cierto término, á gastos más ó ménos importantes, obliga, por
decoro de la institucion, á que las familias de los
sargentos y cabos vistan con más decencia y pulcritud. Y esto es absolutamente imposible con los hal,eres que hoy gozan; pues áun cuando se prescindiera de las consideraciones que se dejan expuestas, siempre resultaría deficiente elrhab6r para sus
m~ precisos gastos y los de su~ familias, y de ahi
el descrédito, la falta de consideracion, el desd&lt;m
por parte del pueblo, y la murmuracion propios de
bs poblaciones pequeñas, cuando aquellos funcionarios se ven obligados á recurrir alguna vez al
crédito, pues bien sabido es que la pobreza empaila.
los blasones. M1ádase á esto que, como jefes de
puesto, se hallan tambien obligados á con\lucinc
con generosidad con determinadas . personas , á
cambio, en su dia, de que éstos les auxilien con sus
confidencias y les faciliten noticias para el mejor
logro de su mision, y quedará palpableme!)te probada la necesidad del aumento de haberes á estas
clases.
(Se cMtiwuai·á.)

JAIME CIFOENTES.

LA CLASE DE SARGENTOS
(Continuaci01i.)
ltalia.-En el curso de este trabajo, se ha promulgado en este país una nueva ley sobre organizacion_d_e los sargentos. Hé aqui sus principales
d1spos1c10nes.
Los sargentos se reclutan: entre los cabo~ que
cuentan 18 meses de serl'icio en cuerpo; entre los
alumnos de los cuerpos de instruccion y demas
cuadros, previa la aprobacion de cursos especiales;
entre los alumnos de la escuela ó academia militar
que al término del segundo ó tercer período de instrucciou no pueden ascender á subtenientes por in.
suficiencia en las materias del exámen (siempre
que esta insuficiencia no recaiga precisamente en
los conocimientos más indispensables á un militar)·
ent_re los_ ~ficiales de complemento divisionario (au~
tor1zados a este efecto por la ley de 29 de Junio de
1882, art. '7.0 ¡; entre las clases comprendidas en
el art. l.º ?e la misma ley, cuando no hayan podido
ascender a la de subtenientes de complemento; y
entre los cabos mayores, al concedérseles la licencia
ilimita~a. Los sargentos de las tres primeras procedencias quedan obligados á servir 12 a1)os, cinco
en activo y sie~e con licencia ilimitada (en tiempo
d_e paz), agregandose durante tres de éstos al ejérc1tu permanente, y ~s cuatro restantes á la milicia
móvil. En seguida pa~an á la territorial.
l)urante los dos primeros a11os de la licencia ilimitada, los sargentos pueden volver al servicio si
no han cumplido treinta y dos años, con la condicion
de yeengancharse por cin..:o.
(111 afio despues, los sargentos (Yueltos á activo
en esta forma) pueden ser admitidos al contrato de
~eenganche por tres anos que 11utoriza la ley, y dislrutar, por tanto, de las mismas ventajas que los
sargentos de las otras procedencias.
-A_l terminar los cinco afios de servicio, puede
autorizarse al sargento un enganche de cinco ai'los
despues del cual puede tambien contratar cuatr¿
sucesivos de :primer a110 con prima. (Estos eno-anche~ se au~onzan po_r el ministro de la Guerra.)
Si al espirar el primero, seg undo ó tercer reenganche, ó por anulacion de contrato, el sargento se
marcha con licencia. ilimitada, permanPce afücto á
la milicia móvil hasta el final de los 12 ai'los de servicio ordinario.
. -Durante el primer reenganche, el sargento recibe como suplemento de sueldo, ó gratificacion
anual, la cantidad de 10~ francos 50 cénts., ó Jo que
e~ lo mismo,_ 0,30 _por dia. En los reenganches sucesivos la grattficac10n es de 219 francos ó lo que es
lo mismo, 0,60 por dia.
'
-El servicio y la gratificacion se abonan á partir
de l.º de ~nero, en que empieza la fecha del reenganche mismo.
-La gratificacion no se concede miéntraq se perma.1,ece eu una escuela militar, de donde se sale con
el empleo de subteniente, ni durante la suspension
de empleo .
-Los reenga!1chcs no dan tlerecho á prima algu!1ª sobr? el _capital; pero el sargento recibe como
m1_lem111za.c1on en el momento en que contrata su
pnmer reenganche, la cantidad de 100 francos que
se le acredita en sus fondos.
'
-De~pues de 12 anos de servicio activo, el sargento tiene derecho á un empleo en la administracion del Es~ado, cuyo suelo.o mínimo será de 900

francos anuales, cargos que se les reservaráu por
-Los sargentos con destinos civiles están somemedio de convenciones.
tidos á las reglas de disciplina aplicadas á los rle-Al espirar los 12 años de servicio activo, el sar- más empleados, asi como para la suspension y cegento tiene derecho á una indemnizar.ion (pagada santía.
de una vez) de 2.000 francos, exceptuándose el caso
de ascenso á subteniente.
Esta ley empezó á regir desde l.º Enero 188-!.
Esta inq.emnizacion se le abonará ínte.;ra en el
Ademas se han creado recientemente pelotones
momento en que abandona el servicio; si permane- de i• struccion, en lo~ que los alumnos se hallarán
ce en filas más de 12 a1los, puede igualmente recibir más en conta..:to con los cuerpos respectivos y pracesta indemnizacion con a.utórizacion del ministro.
ticarán todos los actos del servicio. Se ha tenido en
El sargento del tren que permanece 16 anos en
cuenta para esto la division territorial militar, las
activo tiene derecho á 1.000 francos más.
fuerzas de que constan las diferentes guarniciones,
-El sargento ascendido á subteni!'nte, despues y las que segun el I?resupu~sto _v\gente se asi_gn~n
de 8 ar1os de servicio, recibe una indemnizacion de
á los batallones de mfanteria de !mea, bersaglicn y
500 francos, aumentada con 200 por cada aúo más
tropas alpinas.
de servicio, sin que pueda exceder df' 2.000 francos.
Despucs de algunas reglas sobre el sistema de
-El reenganchado en virtud de esta ley que se administracion que ha de regir en estos batallones
inutiliza~e pa1' el servicio sin alcanzar deret:110 á
de instruccion; de las maneras como puPden inreforma 6 retiro, recibe, al marcharse, una ind'l!m- gresar los aspirantes á sargentos;· de los exámenes
nizacion calculada. á razon de 300 francos por cada que han de sufrir para ascender desde alumnos á
al1o de servicio prestado despues del reenganche.
cabos v empleos sucesivos, y de los reenganches á
-Las cajas militares satisfarán las gratilicacio- que están ubligalos, se reglamentan minuciosanes é indemnizaciones diversas consignadas en la mente los diversos casos de pérdida de empleo ó
presente ley.
.
atraso en la carrera por falta de a.plicacion, negli-Los sargentos pueden permanecer en activo gencia en el servicio ó escasa aptitud para los carmás de 12 anos si conservan la aptitud necesaria g~ á que aspiran.
para el servicio militar. Con este objeto se estipuLos tribunales para exá-nPnes se con~titnyen
lan reenganches sucesivos de un a110, y ..:obran hasta °bajo la presidencia de un jefe de infantería ó cabaterminar su servicio el suplemento de sueldo anual
llería. seg1m el arma á que pertenezcan los alumde 36."i francos, ó sea un franco por dia.
no~, algunas veces con los jefes de sus respectivos
Si m'pre que se pueda, despues de los 12 a.ilos de
cuerpos, y en otros casos con oficiales superiores
servicio, se le nombra furriel y á los 16 anos furriel
extraflos á ellos.
mayor, gozando siempre el haber de estos empleos.
Los jE&gt;fes de los regimientos cuidan el.e estable-El sargento que no pueda obtener un empleo ci- cer un programa de estudios qne luégo rlcben a pro•
vil al terminar los 12 años de servicio, podrá alcanbar los co1namlantes de cuerpo de ejército, para
zar este empico, permaneciendo en activo, y reci- r¡ue despues los examinen en el ministerio úe la
birá todos lo, abJnos r¡ue correspondan á los que Guerra, procurando observar la mayor unifvrmicontinúan sirviendo des pues de los 12 a1ios.
dail en la instruccíon de las diferentes armas.
-El ministro de la Guerra concederá á los sar
Los alumnos ó aspirantes á sargentos usan el
gen tos, despu s de 12 ai1os de servicio, todos los mismo uniforme que los de su respectivo cuerpo,
favores conciliables con las exigencias de su obli- distinguiéndose tan sólo en un pequeño galon de
gacion, comprendiendo sobre éstos el de casarse oro, de 14 centímetros de longitud, colocado en el
sin la necesiJad de presentar dote.
cuPIJo de la levita ó capote.
-A los sargentos comprendidos en el caso anteTerminamos aquí esta sucinta reseña de las conrior, empleados como se.;retarios permanentE&gt;s diciones de instruccion y ascenso de los sargentos
(scri1Ja1ii locali) ó agentes locales (asistenti loc1J,li), en los principales ejércitos extranjeros.
se les cuenta como efectivo este servicio.
ln.rlaterra y los Estados-Unidos son potencias
-Despues de veinte ai)os de servicio, el sargento eseniialrnente marítimas, y están regidas y orgade cualquier edad tentlrá derecho á una ¡ ension nizadas de un modo esencialmente distinto del
de retiro.
nuestro. Bélgica y Holanda, por circunstancias de
-Los empleos que han de reservarse á los sar- índole diversa, imitan casi siempre las organizagentos, son los siguientes:
ciones de Francia y Alemania.
a) Todos los destinos ele secretarios permanentes
Cerrero•&gt;•, pues, ya estos informes sumarios, con
ó agente locales, agentes locales de ingenieros, unas bases que constituyen un plan de realizacion
conserjes, guardias y otros aná!ogos que dependen
cuestionable, más bien t¡ue un proyecto de .realizadel ministerio de la Guerra;
cion iumediata.
b) En las &lt;lemas administraciones: la mitad de
Empezaremos por advertir á los que crean obserlos empleos de guardias y vigilancia existentes ó var alguna omision en la enumeracion de couocique se creen, asignados con un sueldo anual de 100 miE&gt;ntos en cada grado, que para facilitar y abreá 1.200 francos.
viar aquélla, empleamos dos frases, que recogen
Los empleos de oficiales de órdenes en la admiLien todo lo que hoy se ense!'la y dan á entender
nistracion de guerra se conservan todos á los ~e· las ampliaciones y método esencialmente práctico
cretarios permanentes; en las demas dependencias e¡ ue proponemos.
. .
del Estado, los secretarios mcn&amp;ionadus sólo tienen
Estas frases son: obligacwncs del empleo, que comla mitad de estos mismos destinos;
prende todas las prácticas del mismo y una explie) En los caminos de hierro, una tercera parte de : cat.:ion ó comprension suticiente; y lecciones de cosas
los de guardias de locales, de materiales y otros, que pone de manifiesto nuestro_ pro_p?sito de susticuyo sueldo varía entre 100 y 1.200 francos. Esta tuir el método discursa! y los eJerc1c1os de memoconvencion se fijará en los convenios especiales con ria literal, por manipulaciones de tóda índole ó
las compa11ias.
ejemplos tan claros que el alumno no pueda ménos
Una parte proporcional de los empleos cita.dos en de comprender lo que en la Academia general se
los párrafos b y e se destinará á los sarg~n_tos de la le explit¡ue más tarde en la forma propia de toda
armada que tengan doce ai'los de serv1c10; est~s exposicion didáctica.
sargento~ serán ~iempre preferidos para los destiLas lcccío1ics d~ cosas es un procedimiento de ennos de marina.
sei'lanza primaria de los más difíciles seguramente,
-Para obtener estos destinos, los candidatos de- pero de los más eficaces tambien. Como las escueberán reunir la aptitud indispensable.
las de sargentos que nosotros proponemos han de
-Un reglamento especial, aprobado por real de- organizarse de ta1 modo que los alumnos adquieran
creto despues de sometido á una comision compues- en ellas nociones científicas fundamentales, hemos
ta de dos miembros del Parlamento y de funciona- juzgado indispensable sustituir todo ejercicio de
rios de diversos ministerios, fijará el número de pura memoria y toda explicacion dii.láctica, por inempleos reservados á los sargentos, é indicará las ducciones sagazmente conduddas á traves de los
reglas que deben seguirse para su conces1on.
fenómenos más interesantes en cada órden cientifi-Los sargentos reenganchados que pasen al co especial.
cuerpo de inválii.los: miéntras están sujetos al serHé aq ui ahora las bases generales en que, á nuesvicio, disfrutarán la misma gratiticacion que cuan- tro j uiciu, podrían fundarse las reformas en este
do el pase se verifica.
.
arduo punto de las condiciones &lt;le instrucrion é in-Las gratilicaciones é indemnizaciones concedi- greso y ascenso para la clase de sargentos.
das por esta ley son insecuestrables.
CMdicio1ies para el ascc,iso á c.1,bo (1). Un afio de
- i..:l ministro de la Guerra presentará anualmen- . servicio en batallon del ejército acti1·0, lai obligate, al mismo tiempo que el presupuest~, u11_a. Memo- cio1us d!J s~ empleo, esto es, todo ·Jo que exigen los
ria, con el número de empleos conced1uos a los sar- , reglamentos vigentes, y l1:ccío1ics de cosas, ó sea,
gentos en el afio anterior.
1wciMes de ci1,icias fu,iáamciitalcs, necesarias, por
-Los sargentos que en virtud de la presente _le_y !
sean empleados en las compa.tiias férreas, rec1b1- 1 (1) En conformidad con distinguidos tratadistas
1·án de la Caja militar, un ano dcspucs de su nom · l militares, reducirnos á una sola categoría las dos
bramiento y de una sola vez, la iudemnizacion es- : en que la clise lle cabos se divi.1e; la experiencia,
pecial de 600 francos á título Je parte proporcional • llamada en toda reforma á pronunciar la última
de RU ca pila! &lt;.le retirado por sus doce a1)os de ser- : palabra, acon;.ejat esta simplifi,.;acion, pues aún no
vicios. St la compaúia de ferro-carriles tuviese Caja hace veinte a1ios el arma de caballer1a s1 hallaba
de retiro para los emple_a~os, ~-1 ~argento podrá a_cu- 1 perfecta.meo te servida con una sola clase de cabos;
lllular los af10s de serv1c10 m1htar para. el retiro,
y por otra parte, el soste_nimiento Je las dos ~atedepositando en esta Caja una cantidad proporcio- 1 gorias produce una lentitud en los ascensos rnfe.
nal á sus ai'los de servicio, segun la tasa impuesta 1
, riore~, que perjudica al buen espíritu que debe anipor la compaflia.
mará dichas clases en el principio de la carrera.
0

0

1

tanto, á todo género de profesiones ó artes; p1¿es el

cwte, la prq/esio,i ó la wacticci, que todo es lo mismo,
descansa en la ciencia (1).
Entre los éje:-.:ici..:s militares poJ.ría~ incluirse
fos gimnásticos, los de esgrima, de natac10n, etc.
A. ÜRO.\X.

(Se conti1iuará.).

EL PEDAZO DE PAN
(DE F. COPEE)

El jóven duque de Hardimont se halaba en ,\ix,
en Saboya, donde hacía tomar las aguas á su famosa yegua Frricholc, atacada de muermo á causa ele!
calor y frio que había cogido en Ja.q carreras del
o~rby. Acababa cierto dia un suculento almuerzo,
cuando habiendo anojado u11a. mirada distrnida. sobre un periódico, leyó con sorpresa la noticia del
desastre de fleichshoffen.
Vació su copa de clia1·ircus.-, tlejó la servilleta so
bre la mesa del rcsta1,ra;it, dió á su lacayo la órden
de hacer la~ maleta~, tomó, dos horas despues, el
c.Dprcss de París, y corrió al bu,·cau de reclutamiento, a.listándose en un regimiento de linea.
Puede haberse llevado desde los diez y nueve á
los veinticinco ai'\os la existencia E&gt;nervante del petimetre; puede haberse uno aturdido en las corridas de caballos y en los boudoirs de las cantantes de
operetas; pero hay circunstancias en que no puede
olvidarse que Enguerrando de !Iardimont murió•de
la peste en Túnez el mismo dia que San Luis; que
Juan de Hardimont mandó las grandes compaflras
con Du-Guesclin, y quP Francisco de !Iardimont fué
muerto, cargando en Fontenoy con la Casa-Roja.
Por agotada que estuviera su alma á causa de sns
imbéciles y escandalosos amores con Lucy Yiolette,'
la prima do,ina del teatro de las Des1iiid~ccs P trisicnscs, el jóven duque, al saber que los francesr.s
habían perdido una batalla en el territorio patrio,
sintió la sangre subir á su rostro, y notó como la
horrible impresion de una bofetada.
Por eso en los primeros dias de Noviembre del
año 1810, vuelto á París con su regimiento, que formaba parte del cuerpo de Vinoy, Enrique de !Iardimont, fusilero en ((]a tercera,&gt; del«segundo» y miembro del Jockey, estaba de guardia con su compaf'lla
junto al reducto de Las Altas Rctam,as, posicion fortificada apresuradamente, y que protegía el ca.ñon
dPl fuerte de Ilicetre.
El paraje era siniestro: un camino plantado de
a1·bohllos escuetos y raquíticos, cuyo piso se veía
surcado de las huellas impresas por las ruedas de ·
los carros, u nía los campos secos y áridos á los arra•
bales; á la orilla de aquel camino se veia una taberna abandonada, una taberna cubierta por un
emparrado, y en la que los soldados habían establecido su puesto. Poco~ dias ántes había habido allí
lucha: la metralla. había destroza.do al,;unos de los
arbolillos del camino, y todos ostentaban en la corteza las blancas cicatrices producidas por las balas.
En cuanto á la casa, su aspecto estremecía; el techo había sido destrozado por una granada, y los
muros de color de violeta parecían teñiJ.os de sangre. El emparrado despedazado bajo sus redes de
ramillas negras. los toneles volcados, el columpio,
del cual el viento húmedo hacía rechinar las cuer(1) Lo que aquí se pide está ya en parte establecido, porque es claro que ningtma organizacion de
estudios, por muy e!Pmental y exclu~il'amente
profesional que sea, puede prescindir de conocimientos tan indispensables il. la activida,l humana
romo los de al'i.mé.;icn, geometría, _r¡r.ograj ia, topog1·affa, etc., etc. Pero nosotros desea.riamos que ~e tuviera ante todo presente que to la esa multitud de
denominacio11es de estudios particulares está ya
re,lucida por pensadores insignes á siete órdenes ó
g1upos cient16..:os fundamentales, perfectamente
1 coordíMtdis; que los conocimientos lú_qitJJS, ó de mé1 todo, deben preceJer á los 1;1atcmátícos, éstos á lo~
dinámicos, éstos á los .fisic1JS, é,tos á los qtrimicos,
1 /&gt;stos á los de forma ó estructura (mo,:fológicos), y
\ ésto~ á lo~ de funcion (pra-ceulúgicos). Esta nocion
1 de órden favorece mucho el estntlio ó comprension
i de las noci.,ncs científicas fundamentales, co1rstil tu ye una gran disciplina intelectual (la más eficaz
: ¡,aran tia !le suhurdinacion) y ~omplementada por el
método de e11se11an1.a expcl'lmental (lecciones de
cosas ó ejemplos), ofrcJce el único medio posible tic
formar hombres cultos, hombres morales y hombres de arte ó de profesion.

�232

LA ILUSTRAClON MILITAR

das mojadas, y las inscripciones al lado de la puerta, aran.atlas por las balas: Gabinete de socicdadAbsinte- Ver1nouth-Vino á 60 céntimos el litro-que
encuadraban un conejo mue!"to pintado encima de
dos tacos de billar atados en cruz con una cinta;
todo recordaba con una ironía cruel el gozo popular
de los domingos de otro tiempo. Y sobre todo eso,
un triste cielo de invierno. en donde rodaban gruesas nubes color plomo; un cielo bajo, colérico, h@sco.
A la puerta de la taberna, el jóven duque permanecía inmóvil, su fusn en bandolera, el képis calado hasta los ojos, sus manos metidas en los bolsillos del pantalon rojo, y tiritando bajo una piel de
cordero echada sobre el hombro. Se abandonaba á
sus sombríos ensueflos aquel soldado de la derrota,
y miraba con tristes ojos la línea de los collados
perdidos en la bruma, de donde se escapaba á cada
instante, con una detonacion, el copo blanco del
humo de un canon Krupp.
De pronto sintió que tenia hambre.
Puso una rodilla en tierra, y sacó de su mochila,
colocada alli cerca contra el muro, un pedazo de pan
de municion; despues, como babia perdido su cuchillo, empezó á morder y á comer lentamente.
Pero despues de algunos bocados se detuvo; el
pan era duro y tenía un sabor a.margo. ¡Y pensar
que no lo habria tierno hasta Ja distribucion del dia
siguiente, y eso si queria la intendencia! ¡Si, era
algunas veces muy duro el servicio! Vedle cómo se
acuerda ahora de lo que él llamaba en otro tiempo
sus almuerzos higiénicos, cuando á la mati.ana siguiente de una cena demasiado ruidosa, se sentaba
ante una ventana del piso bajo en el café Inglés y
·se hacía servir cualquier cosa, una chuleta, huevos
revueltos con espárragos, y el mozo, conociendo los
hábitos del parroquiano, colocaba sobre el mantel y
destapaba con precaucion una fina botella de vino
viejo, encerrada delicadamente en un cestillo. ¡Mil
truenos! Era el buen tiempo; no se acostumbraría
nunca el jóven á aquel pan de miseria.
Y con un gesto de impaciencia, el duque arrojó el
resto de su pan en el lodo.

•
••
En el mismo instante, un soldado de Jinea salía
de la taberna; vió la accion del jóven, se bajó, recogió el trozo, se retiró algunos pasos, limpió el pan
con la manga, y empezó á devorarle con avidez,
Enrique de Hardimont se avergonzaba ya de su
accion, y consideró con piedad al pobre diablo que
daba pruebas de tan buen apetito. Era un alto y
grueso mozo, de presencia poco airosa, ojos febriles, barba de enfermo, y delgado hasta el extremo
de que los omoplatos se seflalaban bajo el paflo del
usado capote.
-¿Pero es que tienes mucha hambre, camara~
da? dijo el duque apróximándose al soldado.
-Ya lo ves, respondió éste con la bpca llena.
-Perdóname entónces. Si yo hubiera sabido que
eso te podía gustar, no lo hubiera tirado.
-¿Qué importa? No soy tan escrupuloso.
-Sin embargo, lo que he hecho no está bien, y
me lo reprocho. Pero no quiero que formes mala
opinion de mi, y como tengo cognac viejo en mi
barrilito ... ¡diantre! beberemos una gota juntos.
El soldado habia concluido de comer. El duque y
él bebieron un trago de aguardiente; el conocimiento estaba hecho.
-¡Cómo te llamas? preguntó el soldado.
-Hardimont, respondió el duque, suprimiendo
su titulo. ¿Y tú1
-Juan Victor ... Acabo de volverá la compan.ia ..•
salgo de la ambulancia. Fui herido en Chatillon ...
¡Ohl Se estaba bien en la ambulancia y el enfermero nos daba buen caldo de caballo ... Pero yo no tenia más que un aranazo; el mayor me ha firmado
el alta y ¡tanto peor! seguiremos muriéndonos de
hambre ... Porque, me creas ó no, tal como me ves
he tenido hambre toda mi vida.
,
L~ frase era espantosa dicha á. un elegante que
hacia momentos habiase sorprendido echando de
ménos la cocina del café Inglés; y el duque de Hardi~ont miró :i. su compafl.ero con un asombro que
casi era espanto. El soldado sonrió dolorosamente,

dejando ver sus dientes de lobo, dientes de hambriento¡ y como si hubiera comprendido que esperaban de él una confidencia.
-Vamos, dijo cesando bruscamente de tutear á
su camarada, presintiendo sin dud&amp; en él un sér
dichoso; venid, paseémonos un poco por el camino
para calentarnos los piés, y os diré cosas que no ha•
beis sin duda oido nunca ... Yo me llamo Juan Vic•
tor, Juan Víctor nada más, porque soy un expósito,
y mi único recuerdo bueno es el tiempo de mi primera infancia en el hospicio. Las sábanas eran blancas, como nuestras camitas, colocadas en fila en el
largo dormitorio; jugábamos en un jardin bajo
grandes árboles; había allí una buena hermana jovencita, pálida como un cirio y que se iba del pecho, de la cual yo era el predilecto. Yo la prefería á
las demás, hasta el extremo de estimar su compai"iia más que los juegos de los demás niti.os, porque
ella me sentaba en su falda y colocaba sobre mi
frente su mano fiaca y ardiente con el amor de una
madre. ¡Pero á los doce atl.os, despues de la prfm.era comunion, la miseria! La administracion me ha"r
bía puesto de aprendiz en casa de un sillero remendon del barrio de Santiago. Ya sabeis que eso no es
un oficio; imposible ganarse así la vida, y en prueba de ello, que casi siempre el patron no podía tomar como aprendices más que los pobrecitos que
salen de «Los Jóvenes Ciegos.&gt;&gt; De modo, que ahi
empecé á sufrir del hambre. El pairan y la patrona,
dos viejos lemosinas que han muerto asesinados,
eran avaros terribles, y el pan, del cual nos cortaban un trocito en cada comida, quedaba bajo llave
el resto del tiempo. Y por la noche, en la cena, era
preciso ver á la patrona, con su cofia negra, cuando nos servía la sopa, lanzar un suspiro cada vez que
metía el cucharon en la sopera ..... Los dos aprendices, «Jóvenes Ciegos» eran ménos desgraciados; no
les daban más que á mi: pero por lo menos no veian
la mirada de reproche de aquella malvada mujer
cuando nos alargaba el plato ... Y la desgracia era
que yo tenia ya un gran apetito, ¿Es culpa mia, sei'ior? ... Pasé allí tres a.i"l.os de aprendizaje, con un
hambre continua ... ¡Tres anos! Al mes se aprende
el oficio; pero la administracion no puede saberlo
todo, y no sospecha que se explota á. los niños ...
¡Ah! ¿vos os asombrais de verme coger pan del suelo? ¡Bah! ¡bah! ya estoy acostumbrado; he recogido
bast.a ntes mendru~os en los estercoleros, y cuando
estaban duros 1 los dejaba ablandarse toda la noche
en mi cubeta ... Había algunas veces gangas 1 ¿por
qué no decirlo todo? los panecillos mordidos por
una esquina que los nifios ricos sacaban de sus cestillos y arrojaban sobre la acera al salir del colegio.
Yo procuraba rodar por aquí y allí en las calles ...
Y cuando el aprendizaje hubo terminado, fué el
oficio, como os decía 1 quien no alimentaba á su
hombre. ¡Oh! he tenido otros, porque á mi no me
arredraba trabajar, ¡cá! Yo he trabajado con albaniles, he sido dependiente en un almacen, alisador,
¡qué sé yo! ¡Bah! Hoy faltaba obra, otras veces perdia colocacion .. En fin, no comia nunca lo bastante... ¡Ah! ¡mil truenos! ¡he tenido momentos de
rabia pasando ante las panaderias! Afortunadamente para mi, en esos momentos me he acordado
siempre de mi buena hermana del hospicio, quien
me recomendaba á menudo ser honrado, y he creido sentir sobre mi frente el calor de su manecita .. .
En fin, á los diez y ocho me he hecho soldado .. .
Lo sabeis como yo, el soldado tiene lo justo .. .
Ahora,-dan ganas de reir-¡ved el sitio y el hambre! .... ¡Veis que no he mentido hace un momento;
c~ando os decía que había siempre, siempre, temdo hambre!

•*•

El jóven duque tenia buen corazon, y escuchando aquella queja terrible, dicha por un hombre
como él, por un soldado á quien el uniforme hacia
su igual, se sintió profundamente conmovido. Afortunadamente par&amp; su flema de dandy, el viento
del crepúsculo secó en sus ojos dos lágrimas que
acababan de oscurecerlos.
-Juan Victor, dijo cesando á su vez, por un instinto delicado 1 de tutear al expósito; si sobrevivimos á. esta espantosa. guerra, nos volveremos ver,

a

y espero seros útil. Pero por ahora, como no hay
otro panadero en las avanzadas que el cabo furriel,
y como mi racion de pan es dos veces mayor que
mi apetito, lo partiremos como buenos camaradas.
¿Estais conforme?
Fué sólido y afectuoso el apreton de manos que
se dieron los dos voluntarios. Como la noche caía y
estaban fatigados por las vigilias del servicio, entraron en la sala de la taberna 1 en donde una docena de soldados estaban acostados sobre la paja; y
arrojándose al lado uno de otro, se durmieron con
profundísimo sueño.
Hácia media noche, Juan Víctor se despertó, con
hambre probablemente. El viento l¡,abia barrido las
n~bes, y un rayo de luna, penetrando en la taberna por un hueco del techo, iluminaba la rubia y encantadora cabeza deljóven duque, dormido como
un Endimion. Todavía enternecido por la bondad de
su camarada, Juan Víctor le miraba con una cierta
admiracion, cuando el sargento de guardia abrió la
puerta y llamó á los cinco hombres que debían irá
relevar á los centinelas avanzados. El duque era
uno de ellos; pero no se despertó al pronunciarse
su nombre.
-¡Hardimont, arriba! repitió el sargento.
-Si quereis, mi sargento, dijo Juan Víctor levantándose, yo sustituiré ... duerme tan bien ..• es
mi camarada.
-Como quieras.
Salieron los cinco hombres á prestar sus servicios y los ronquidos comenzaron en el interior de
la taberna.
Pero una media hora despues oyéronse tiros y algunas descargas á los pocos instantes. En un momento todos estuvieron de pié; los soldados salieron de la taberna, marchando con precaucion, la
mano derecha en la recámara del fusil y mirando
á lo léjos el camino iluminado débilmente por la
luna.
-¡Pero qué hora es? dijo el duque. Yo estaba
de centinela esta noche ...
Alguien le respondió.
-Juan Víctor ha ido en lugar vuestro .
En aquel momento se vió llegar corriendo por el
camino un soldado.
-¡Y bien! le preguntaron cuando se detuvo jadeante.
-Los prusianos atacan ..... repleguémonos sobre
el reducto.
-¡Y los camaradas!
-Ahí vienen ... ~blo ese pobre Juan Víctor ...
-¿Cómo? gritó el duque.
-Muerto de un balazo en la cabeza ... No ha dicho ¡Jesús! siquiera.

Rf;:SVISTA

215' ENERO 1884

DECENAL.,.

ADMINISTRACION, REDACCJON
ALMIBANTE,

9,

QUINTUPLIOADO

•••
Una noche del último de invierno, hácia las dos
de la mafl.ana, el duque de Hardimont salia del
circulo con su vecino el conde de Saulnes; acababa
de perder algunos cientos de luises 1 y sentía un
poco pesada la cabeza.
-Si quereis, Andrés, dijo á su compai'lero, nos
iremos á pié ... Necesito tomar el aire.
-Como querais, querido, aunque el piso está
muy malo.
Despidieron sus berlinas 1 levantaron el cuello de
sus pelliz•s, y bajaron hácia la ~lagdalena. De pron•
to el duque hizo rodar un objeto con el que había
tropezado la punta de su botina; era un gran pedazo de pan manchado de lodo.
Entónces Saulnes, estupefacto, vió al duque de
Hardimont recoger el trozo de pan, limpiándolo
cuidadosamente con su pañuelo blasonado 1 y colocarlo sobre un banco de Ooule·vard, iluminado por un
farol de gas.
-¡Pero qué estais haciendo! le dijo el conde sin
poder contener la risa. ¿Esta.is loco?
-Es en recuerdo de un pobre hombre que ha
muerto por mi respondió el duque, cuya voz temblaba ligeramente. No os riais, querido; podría costarnos un disgusto.
ANICETO VALDIVIA.

ABUSO DE CONFIANZA.
Madrid.-Imp. de Enrique Rubiño1, plaza de la Paja 1 7, bis,

TOMO 2. 0, NÚM, 15

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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