<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5115" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5115?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T02:50:39-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3694">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/50/5115/La_Ilustracion_Militar_Revista_literaria_cientifica_y_artistica._1884._Ano_4._Tomo_2._No._15._Enero_25..pdf</src>
      <authentication>d1b98a0def197ecccd1c8b97164a01b9</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="139229">
                  <text>232

LA ILUSTRAClON MILITAR

das mojadas, y las inscripciones al lado de la puerta, aran.atlas por las balas: Gabinete de socicdadAbsinte- Ver1nouth-Vino á 60 céntimos el litro-que
encuadraban un conejo mue!"to pintado encima de
dos tacos de billar atados en cruz con una cinta;
todo recordaba con una ironía cruel el gozo popular
de los domingos de otro tiempo. Y sobre todo eso,
un triste cielo de invierno. en donde rodaban gruesas nubes color plomo; un cielo bajo, colérico, h@sco.
A la puerta de la taberna, el jóven duque permanecía inmóvil, su fusn en bandolera, el képis calado hasta los ojos, sus manos metidas en los bolsillos del pantalon rojo, y tiritando bajo una piel de
cordero echada sobre el hombro. Se abandonaba á
sus sombríos ensueflos aquel soldado de la derrota,
y miraba con tristes ojos la línea de los collados
perdidos en la bruma, de donde se escapaba á cada
instante, con una detonacion, el copo blanco del
humo de un canon Krupp.
De pronto sintió que tenia hambre.
Puso una rodilla en tierra, y sacó de su mochila,
colocada alli cerca contra el muro, un pedazo de pan
de municion; despues, como babia perdido su cuchillo, empezó á morder y á comer lentamente.
Pero despues de algunos bocados se detuvo; el
pan era duro y tenía un sabor a.margo. ¡Y pensar
que no lo habria tierno hasta Ja distribucion del dia
siguiente, y eso si queria la intendencia! ¡Si, era
algunas veces muy duro el servicio! Vedle cómo se
acuerda ahora de lo que él llamaba en otro tiempo
sus almuerzos higiénicos, cuando á la mati.ana siguiente de una cena demasiado ruidosa, se sentaba
ante una ventana del piso bajo en el café Inglés y
·se hacía servir cualquier cosa, una chuleta, huevos
revueltos con espárragos, y el mozo, conociendo los
hábitos del parroquiano, colocaba sobre el mantel y
destapaba con precaucion una fina botella de vino
viejo, encerrada delicadamente en un cestillo. ¡Mil
truenos! Era el buen tiempo; no se acostumbraría
nunca el jóven á aquel pan de miseria.
Y con un gesto de impaciencia, el duque arrojó el
resto de su pan en el lodo.

•
••
En el mismo instante, un soldado de Jinea salía
de la taberna; vió la accion del jóven, se bajó, recogió el trozo, se retiró algunos pasos, limpió el pan
con la manga, y empezó á devorarle con avidez,
Enrique de Hardimont se avergonzaba ya de su
accion, y consideró con piedad al pobre diablo que
daba pruebas de tan buen apetito. Era un alto y
grueso mozo, de presencia poco airosa, ojos febriles, barba de enfermo, y delgado hasta el extremo
de que los omoplatos se seflalaban bajo el paflo del
usado capote.
-¿Pero es que tienes mucha hambre, camara~
da? dijo el duque apróximándose al soldado.
-Ya lo ves, respondió éste con la bpca llena.
-Perdóname entónces. Si yo hubiera sabido que
eso te podía gustar, no lo hubiera tirado.
-¿Qué importa? No soy tan escrupuloso.
-Sin embargo, lo que he hecho no está bien, y
me lo reprocho. Pero no quiero que formes mala
opinion de mi, y como tengo cognac viejo en mi
barrilito ... ¡diantre! beberemos una gota juntos.
El soldado habia concluido de comer. El duque y
él bebieron un trago de aguardiente; el conocimiento estaba hecho.
-¡Cómo te llamas? preguntó el soldado.
-Hardimont, respondió el duque, suprimiendo
su titulo. ¿Y tú1
-Juan Victor ... Acabo de volverá la compan.ia ..•
salgo de la ambulancia. Fui herido en Chatillon ...
¡Ohl Se estaba bien en la ambulancia y el enfermero nos daba buen caldo de caballo ... Pero yo no tenia más que un aranazo; el mayor me ha firmado
el alta y ¡tanto peor! seguiremos muriéndonos de
hambre ... Porque, me creas ó no, tal como me ves
he tenido hambre toda mi vida.
,
L~ frase era espantosa dicha á. un elegante que
hacia momentos habiase sorprendido echando de
ménos la cocina del café Inglés; y el duque de Hardi~ont miró :i. su compafl.ero con un asombro que
casi era espanto. El soldado sonrió dolorosamente,

dejando ver sus dientes de lobo, dientes de hambriento¡ y como si hubiera comprendido que esperaban de él una confidencia.
-Vamos, dijo cesando bruscamente de tutear á
su camarada, presintiendo sin dud&amp; en él un sér
dichoso; venid, paseémonos un poco por el camino
para calentarnos los piés, y os diré cosas que no ha•
beis sin duda oido nunca ... Yo me llamo Juan Vic•
tor, Juan Víctor nada más, porque soy un expósito,
y mi único recuerdo bueno es el tiempo de mi primera infancia en el hospicio. Las sábanas eran blancas, como nuestras camitas, colocadas en fila en el
largo dormitorio; jugábamos en un jardin bajo
grandes árboles; había allí una buena hermana jovencita, pálida como un cirio y que se iba del pecho, de la cual yo era el predilecto. Yo la prefería á
las demás, hasta el extremo de estimar su compai"iia más que los juegos de los demás niti.os, porque
ella me sentaba en su falda y colocaba sobre mi
frente su mano fiaca y ardiente con el amor de una
madre. ¡Pero á los doce atl.os, despues de la prfm.era comunion, la miseria! La administracion me ha"r
bía puesto de aprendiz en casa de un sillero remendon del barrio de Santiago. Ya sabeis que eso no es
un oficio; imposible ganarse así la vida, y en prueba de ello, que casi siempre el patron no podía tomar como aprendices más que los pobrecitos que
salen de «Los Jóvenes Ciegos.&gt;&gt; De modo, que ahi
empecé á sufrir del hambre. El pairan y la patrona,
dos viejos lemosinas que han muerto asesinados,
eran avaros terribles, y el pan, del cual nos cortaban un trocito en cada comida, quedaba bajo llave
el resto del tiempo. Y por la noche, en la cena, era
preciso ver á la patrona, con su cofia negra, cuando nos servía la sopa, lanzar un suspiro cada vez que
metía el cucharon en la sopera ..... Los dos aprendices, «Jóvenes Ciegos» eran ménos desgraciados; no
les daban más que á mi: pero por lo menos no veian
la mirada de reproche de aquella malvada mujer
cuando nos alargaba el plato ... Y la desgracia era
que yo tenia ya un gran apetito, ¿Es culpa mia, sei'ior? ... Pasé allí tres a.i"l.os de aprendizaje, con un
hambre continua ... ¡Tres anos! Al mes se aprende
el oficio; pero la administracion no puede saberlo
todo, y no sospecha que se explota á. los niños ...
¡Ah! ¿vos os asombrais de verme coger pan del suelo? ¡Bah! ¡bah! ya estoy acostumbrado; he recogido
bast.a ntes mendru~os en los estercoleros, y cuando
estaban duros 1 los dejaba ablandarse toda la noche
en mi cubeta ... Había algunas veces gangas 1 ¿por
qué no decirlo todo? los panecillos mordidos por
una esquina que los nifios ricos sacaban de sus cestillos y arrojaban sobre la acera al salir del colegio.
Yo procuraba rodar por aquí y allí en las calles ...
Y cuando el aprendizaje hubo terminado, fué el
oficio, como os decía 1 quien no alimentaba á su
hombre. ¡Oh! he tenido otros, porque á mi no me
arredraba trabajar, ¡cá! Yo he trabajado con albaniles, he sido dependiente en un almacen, alisador,
¡qué sé yo! ¡Bah! Hoy faltaba obra, otras veces perdia colocacion .. En fin, no comia nunca lo bastante... ¡Ah! ¡mil truenos! ¡he tenido momentos de
rabia pasando ante las panaderias! Afortunadamente para mi, en esos momentos me he acordado
siempre de mi buena hermana del hospicio, quien
me recomendaba á menudo ser honrado, y he creido sentir sobre mi frente el calor de su manecita .. .
En fin, á los diez y ocho me he hecho soldado .. .
Lo sabeis como yo, el soldado tiene lo justo .. .
Ahora,-dan ganas de reir-¡ved el sitio y el hambre! .... ¡Veis que no he mentido hace un momento;
c~ando os decía que había siempre, siempre, temdo hambre!

•*•

El jóven duque tenia buen corazon, y escuchando aquella queja terrible, dicha por un hombre
como él, por un soldado á quien el uniforme hacia
su igual, se sintió profundamente conmovido. Afortunadamente par&amp; su flema de dandy, el viento
del crepúsculo secó en sus ojos dos lágrimas que
acababan de oscurecerlos.
-Juan Victor, dijo cesando á su vez, por un instinto delicado 1 de tutear al expósito; si sobrevivimos á. esta espantosa. guerra, nos volveremos ver,

a

y espero seros útil. Pero por ahora, como no hay
otro panadero en las avanzadas que el cabo furriel,
y como mi racion de pan es dos veces mayor que
mi apetito, lo partiremos como buenos camaradas.
¿Estais conforme?
Fué sólido y afectuoso el apreton de manos que
se dieron los dos voluntarios. Como la noche caía y
estaban fatigados por las vigilias del servicio, entraron en la sala de la taberna 1 en donde una docena de soldados estaban acostados sobre la paja; y
arrojándose al lado uno de otro, se durmieron con
profundísimo sueño.
Hácia media noche, Juan Víctor se despertó, con
hambre probablemente. El viento l¡,abia barrido las
n~bes, y un rayo de luna, penetrando en la taberna por un hueco del techo, iluminaba la rubia y encantadora cabeza deljóven duque, dormido como
un Endimion. Todavía enternecido por la bondad de
su camarada, Juan Víctor le miraba con una cierta
admiracion, cuando el sargento de guardia abrió la
puerta y llamó á los cinco hombres que debían irá
relevar á los centinelas avanzados. El duque era
uno de ellos; pero no se despertó al pronunciarse
su nombre.
-¡Hardimont, arriba! repitió el sargento.
-Si quereis, mi sargento, dijo Juan Víctor levantándose, yo sustituiré ... duerme tan bien ..• es
mi camarada.
-Como quieras.
Salieron los cinco hombres á prestar sus servicios y los ronquidos comenzaron en el interior de
la taberna.
Pero una media hora despues oyéronse tiros y algunas descargas á los pocos instantes. En un momento todos estuvieron de pié; los soldados salieron de la taberna, marchando con precaucion, la
mano derecha en la recámara del fusil y mirando
á lo léjos el camino iluminado débilmente por la
luna.
-¡Pero qué hora es? dijo el duque. Yo estaba
de centinela esta noche ...
Alguien le respondió.
-Juan Víctor ha ido en lugar vuestro .
En aquel momento se vió llegar corriendo por el
camino un soldado.
-¡Y bien! le preguntaron cuando se detuvo jadeante.
-Los prusianos atacan ..... repleguémonos sobre
el reducto.
-¡Y los camaradas!
-Ahí vienen ... ~blo ese pobre Juan Víctor ...
-¿Cómo? gritó el duque.
-Muerto de un balazo en la cabeza ... No ha dicho ¡Jesús! siquiera.

Rf;:SVISTA

215' ENERO 1884

DECENAL.,.

ADMINISTRACION, REDACCJON
ALMIBANTE,

9,

QUINTUPLIOADO

•••
Una noche del último de invierno, hácia las dos
de la mafl.ana, el duque de Hardimont salia del
circulo con su vecino el conde de Saulnes; acababa
de perder algunos cientos de luises 1 y sentía un
poco pesada la cabeza.
-Si quereis, Andrés, dijo á su compai'lero, nos
iremos á pié ... Necesito tomar el aire.
-Como querais, querido, aunque el piso está
muy malo.
Despidieron sus berlinas 1 levantaron el cuello de
sus pelliz•s, y bajaron hácia la ~lagdalena. De pron•
to el duque hizo rodar un objeto con el que había
tropezado la punta de su botina; era un gran pedazo de pan manchado de lodo.
Entónces Saulnes, estupefacto, vió al duque de
Hardimont recoger el trozo de pan, limpiándolo
cuidadosamente con su pañuelo blasonado 1 y colocarlo sobre un banco de Ooule·vard, iluminado por un
farol de gas.
-¡Pero qué estais haciendo! le dijo el conde sin
poder contener la risa. ¿Esta.is loco?
-Es en recuerdo de un pobre hombre que ha
muerto por mi respondió el duque, cuya voz temblaba ligeramente. No os riais, querido; podría costarnos un disgusto.
ANICETO VALDIVIA.

ABUSO DE CONFIANZA.
Madrid.-Imp. de Enrique Rubiño1, plaza de la Paja 1 7, bis,

TOMO 2. 0, NÚM, 15

�LA ll.tUSTRAOION MILITAR

284

carrera victoriosa por toda. la region del Nilo blan- liberal, el Sr. Cánovas, Jefe del partido conservador
odrí moa
co y tal vez ya tambien del azul.
da filé llama.do al poder.
Previsiones plausibles, que nosotros p a
El Coronel Coeteglon, que allí opera., tiene corta
la retirada. por el mar Rojo; podría emprender!~ por llamar de movilizacion, favorecieron un rápido, ins.
el Delta, pero carece de barcas para pasar el Nilo, y tantáneo reemplazo administrativo.
L Ministros Y los Gobernadores fueron conoc1de trasportes para cruzar el desierto. ¿Le estará reos
l General Que.
servada la suerte que á Hir.ks-Pacbá.? ¿ Caerá. Kar- dos casi á la vez, Y entre aqu~l1os,_e
toum en poder del Mbadf? Tal es el temor actual y sada., nombrado para la cartera de Guerra, tomaba
. dommante
.
de1 Gob"erno
inglés, con-. posesion á las pocas horas
la preocu'pac1on
i
vencido de que es ya urgente recurrir á una polítiLA lLUSTRACION MILITAR publicó ya el retrato
ca. enérgica y decisiva en todo el Egipto. .
i la biografía del General Quesada¡,Marqués de Mti
Por esto declara el TimPs qu~ en el último Gab . Jvalles. Descendiente de ilustr~ soldados, do~~ ~
nete egipcio ha deb~ilo darse entrada á. funcionarios mismo de unas aptitudes inequívocas para el ~1erc1c10
ingleses toda vez que los egipcios solos no saben di- de las armas, aparece tomando parte en la guerra
rigir sns' negocios, y el s,tandard dice termina.nte.
dre
mente que Francia está en su perfecto derecb? eXI- civil del 34 al 36.
apitan ya cuando la trágica muerte de su pa d'
giendo á Inglaterra una accion decisiva en Egu&gt;to 6 emio-ra á Francia.
· '
Vuelve en 1837, Y a.1 tér mino e
la cesion de su puesto á otras potencias.
•
la ~mpaií.a del Norte, asciende á Jefe. Desde enton, En el Tonkfu. continuan las opera.&lt;;iones sin que ces su carrera militar ofrece tantas Y tan varias
manifestaciones de un carácter predomin&amp;ntemente
hasta a.hora se logren resultados definitivos.
M" • tro de
Bac-Ninh se-fortifica por todos los procedimien~_s militar que el solo nombre del nnevo ims . .
es·on
la defimc1on
1
l
la
Guerra
parece
como
a
expr
•
más eficaces de la más aventajada. construccion mili'
.
· te a de mando
. : en.
tar ingeniera. I,a ciudad será defendida por e~ce- más abreviada. posible de un sis m
que
se
aspiraría
á
combinar
la.
más
completa
d1sc1plilente artillería krupp. Las baterías estarán al abr~go
na con una gran deferencia á. todos los deseos legíde blindajes, que s6lo callones de sitio ó de· mann:
timos,
á todos los derechos.
.
podrán destruir; líneas exteriores de defensa .será
Sin
las
dificultades
naturales
quP.
la
práctica
o~eapoya.das por un cierto número de fuertes que ~erá.
ce
á.
todos
los
más
perfectos
planes
de
régimen
social,
difícil tomar de otro modo que por asalto; la guarni.
·uta una
cion en fin constará de 15.000 hombres, perfecta- y más especialmente aún, de mando mi r,
'
aspiracion
semejante,
puede
ser
rea.liza.da
con
bas~n'mente eqnipados y disciplinados.
te
a.proximacion
al
ideal,
por
tan
respetable
Ca.pitan
A su vez Francia no se descnida .en la empresa
'd
belicosa. que ha de valerla alguna fuerte indemniza- General.
Hacemos pues, votos muy sinceros en este senti o,
cion 6 las posiciones que dominan los grandes puerporque muy sinceramente tambien deseamos p~ra el
tos de comercio.
'
Ejército
ese estado de reposo en el que se mantienen
El Almirante Courbet está completamente entreen
una
felicísima
proporcion todos los mayores resgado al estudio del más rápido Y decidido medio de
petos
á.
la
disciplina
con todas las mayores garan~as
accion sobre Bac-Ninh, donde las tropas francesas se,
posibles
para.
el
desenvolvimiento
natural Y legítimo
encontrarán ya frente á frente del ejército reJrlllar
de
la
personalidad,
que
no
se
mneve,
es claro, por
chino.
un puro fen6meno de automatismo ..

SUMARIOS
GRABADO~.-Ah~so. de confianf.n -Arbol ,ri,rante,co de ·:•lifnrni0, -El ~eio marino.-Cai&lt;tillo de S • An!l'elo.-Ca•hllo riel
Morro en fll\ntiago de Cubit.-Baterlll de In. _ent_ra~n ~el puort~
en Cienfueiro•.-El •oldado de imrenforo• fdrbu;o 1Néd1to
/ac,z'.-lNlitua ne In nefen•• ne Parfs.-Un bonlevard de
•
dres.-Intermedios de la guardia.

deL::

!

T11XTo.~ Cr6nica-- Explic!lCiOn de lo• grnhnrlos,-La claser!::
Rnrgent,i, ¡,or ¡). Alfon.so Ordnx .-Poe•!a• á 11\ Vliten, Pllf
•Cárlo. Cnnn.-f:onelo,
•
. ,.,..~
r!on
por D. Luis
• '"ªrt.- E•1"'itrnmn•• nor
•
ro
Cnwtano Albear. - Ln nhncitncinn ele un •oli!ado, por D. Artu
Óntnrelo. flultann Y Mártir, i,or n. Benito Frnncin .-Rcformn•
en el Cuerpo &lt;le Cnrahinero•. fljlr D..Jaime Cifnente•.-El DBnque
nru•lc Albur,1uorr,ue en In bntnl1a r1e Roc~º&gt;:. _Por D• rnrlo•
• •
,
tell.-Un vinje por ;\larruecos, por D. Em,ho Bonclh.-,Alert&amp;.,
por D. V. Colorn'1o.

º

CRÓNTCA'
EXTEnIOR

Los pueblos modernos se asemejan á un guerrero
de los de la Edad Media, que sintiéndose con vigor
siempre creciente, en la plenitud de la vida, aumentil.ra sin cesar las piezas de su complicada a.nnadura. Durante el período en que las fuerzas musculares crecen en proporciou directil. á los al\os, el caballero no sentirla a.penas el peso de su férrea. care-a,
pero traspuesta la última cumbre de la vida, cuando
las fuerzas decreeen en proporcion til.mbien directa á
los arios, el gentil guerrero sentirla flaquear SUR, en
otro tiempo tan fornidas piernas, doblarse el cuPrpo,
caer en fin, abrumado bajo el peso de su brillante
armadura.
· Tal podría ser la suerte última de la poderosa
Alemania, á juz2"ar por un notablP estudio político,
que publica la Deutsche Heeres Zeitunq.
El cuadro estadistico del a.umento sucesivo de la
poblacion y los gastos militares de Prusia, y los datos de la emi~acion alemana, bastarian para justificar la consideracion anterior.
• En ios arios 1640 á. 1688, hé aquí cuáles eran las ·
cifras de poblacion, ~iército, renta'! v gac;tos militares de Alt}mania: poblacion 1.500.000; ~iército
28 200· rentas 1.530.000;·ga.stos militares 1.400.000.
De es~s cifras han ido creéiendo en proporciones
diveri!&amp;B las relativas á. pobla.cion, Pjército y gastos
militares hasta convertir3e en 1_831 en las signientes:
Pobla.cion 46.000.000; ejército 425.000; gastos
militares 122.000.000.
Las rentas en cambio no han aumentado na.da
desde 1866 en que ascendían á 157.000.000.
Se ve pues, en suma, que Alemania aumenta su
ejército proporcionalmente á la pobla.cion; que la cifra de gastos militares es imponente, que· la poblacion emig-ra hasta el extremo de haberse calculado
en 119.201 los alemanes que han pasado á los Estados-Unidos durante los meses de Enero á Agosto
último (all.o 188~); que &amp; una cifra análoga. ascienden las emigraciones á la América del Sur, á Suiza,
Francia. y otros puntos de Europa; que la estadística
de vagabundos tiende á aumentil.r ta.mbien extr~rdinariamente, puesto qne el Ministro del Interior
acaba de pedir un aumento de 71.270 marcos en el
prestJ.puesto de pel'!lonal de gendarmería, y 1.500
marcos para rewólvers con destino á los gendarmes
montados, y que los gastos militares crecen cada :ez
con mayor inmoderacion, sin que por esto el des1de•
ratmn de organizacion militar, sea enterame!!te realizado, pues los habitantes de la Alsacia y la. Lorena
se niegan á prestar servicio en el ejército aleman, Y
los exámenes del voluntariado no han dado resultados
muy satisfactorios.
y sigue el Mhadí, nuevo émulo de A.níbal, en su

.

El Ministro de la Guerra francés estudia las
cuestiones siguientes:
. .
·un nuevo tipo de aere6statos para reconoc1m1entos militares é lúdrográficos; un nuevo sistema de.
puentes divisibles y portátiles, invento reciente de
un Comandante de ingenieros francés, la institncion
de compaií.ias de este arma, con un material técnico especial para las expediciones coloniales ' Y un
nuevo tipo de-observatorio portátil y desmontable, e~
acero, para organizar puestos de vigilancia, de~e~didos por los mejores tiradores con fusil de repetic1on.

J

A la. hora de escribir estas líneas, nada podemos
adelantar sobre los prop6sitos concretos del General
Quesada. Se insiste solamente en los mismos rumores
que desde el prirn'er dia. dió á la puWcidad la prens~
mejor informa.da y basta a.lgnn periódico de los cah:ficados ordinariamente con el título de ministeriales,
por ser manifiestamente adictos á. tal ó cnal dP~rminada situacion política. Pues bien; á dar crédito á
estas noticias y á las versiones sobre el último Consejo de Ministros, el General Q¡¡esada mantjmdrá la
mayor parte de las disposiciones de sns antecesores,
en su fondo al men0s, en su pensamiento general, Y
Se ha mandado aumen~ar los aprovisionamiento_s sobre todo,.prestará una atencion especialísirna á la
para los cariones de 100 toneladas de Malta Y Gi- situacion econ6mica del Oficial, que bien merece ser
braltar. Tienen un calibre de 25 centímetros Y objeto de observacion muy atenta.
pueden disparar· la granada y la caja de metral!ª·
Consideraciones atendibles ban obligado al MinisLa velocidad inicial en el proyectil pleno , en el tiro
tro á suspender la aplicacion del d_ecreto sobre orgacontra los acorazados es de 462 metros á la distannizacion de tribunales de Justicia, pues ha sido necia de 914 á 1.829.
cesario estudiar y resolver &amp;lgunas dudas y éonsulta.s
Las precauciones militares eu Aus~ia y Alemania que se han ocasionado; pero dados los buenos prop6parecen ser el objeto preferente de sus·respect~vos, sitos del General Quesada, no dudamos que el aplaGobiernos; y entre los mil diferentes perfecciona.-. zamiento de tan importantísima reforma será. muy
breve.
mientos que procm·a.n á la organizacion gene1·~l -de
Plausible es el critero en que se ha inspirado la
sus ejércitos descúbrese el pensámiento, la prevmon
anulacion
del decreto de divisas, y es de suponer que
de nn clmbio de armamento en las tropas ele infanteal
volver
en tiempo oportuno sobre este asunto, se
ría. En efecto, parece indudable que muy en ~i:eve
seguirán
las indicaciones' en que . se basaba la reel reemplazo del fusil actual· por el de repetlc1on,
forma
que
en algunos detalles había sido bien acoserá. indispensable .v urgentísimo, tan pront~ como
gida,
una potencia cualquiera 19 adopte.
Convencidos de los escollos con que en nuestro
IN'l'ERTOR
pais tropiezan las mejores intenciones y de las difiLa crisis política tuvo un desenlace rápido. A.1 tér- cultades que salen al paso de todo Gobierno, nacidas
mino de una conferencia c,m el Presidente del Mi- principalmente de este desgraciado carácter español
nii;terio formado para la concilia.cion del partido inclinado á. la oposicion y á. la rebeldía, hemos con-

LA .ILUSTliOI0X MILITAR
traido el voluntario y difícil emperio de emplear todas nuestras fuerzas en contribuir siempre á. establecer comentes de estimacfon entre los qtie mandan y
los que obedecen, cumpliendo de esta manera el pacto
de alianza. que tenemos flrma.do con el principio de
autoridad, sin el cnal son imposibles los Ejércitos.
Así pues, seguiremos dando preferente atencion á.
cuantas medidas beneficiosas se dicten para el Ejército, y no seremos nunca avaros de plácemes para
todo el que con int¡rés estudie las necesidades militares y atienda á su perfeccionamiento.
Inspirados en este criterio al examinar en conjunto las reformas del General Lopez nominguez
en nuestras crónicas anteriores, aplaudimos su iniciativa y actividad, reveladoras de un buen deseo que
no podremos apreciar nunca bastante; siqniera. en
descargo de nuestra deuda empecemos consignando
aquí la e'lpresion de nuestra gratitud y afectuoso
·recuerdo.
Mnchos de nuestros suscritores nos preguntan si
se aprueba 6 no la iroerrera. como prenda de uniforme P!1r&amp; la infantería, fundándose en que desde que
se anunci6 dicha reforma., la mayoría de los Oficiales ha estado sin hacerse levita, y hoy urge ya reponerlas.
La. iroerrera, dicen, está aprobada como reglamentaria en la Academia general militar, en Carabineros y Sanidad, sin que estos cuerpos hayan tenido preclsion de usarla antes de su aprobacion, y sin
embargo, en Infantería. hace ya bastante tiempo que
la. ensaya un regimiento y aún no se ha resuelto nada
en definitiva.
Siendo cuestion de suma importancia. para la. ma·yoría de la. Oficialidad, deseamos que por los medios
que se conceptúen convenientes se diga la 11ltima pala~_ra. en este asunto.

El Centro Militar sostiene con mucha. fortuna el
interés y el gusto, cada vez más vivo de ese género
de distracciones espiritnales, que es el solo propio
de una humanidad emancipada de toda reminiscencia
brutal. La última conferencia es siempre la mejor,
y en efecto, la que para nosotros es ~ltima (por la
anticipacion con que ha de cerrarse el número en esta
clase de publicaciones); la conferencia del ta11 ilustr¿do escritor, el Ca.pitan de E. M. Sr. Chacon, ha
merecido nn paralelo con el tí.ltimo 'discnrso del se!'lor
Castelar, en lo que concierne á los idea.les de la raza
latina. Nos es imposible aquí entrar en un análisis
de este trabajo. Está en prensa; podrá ~er en breve
leido y apreciado. No haríamos más que perjudicar
á la. impresion del que ha.ya de leerle, intentando
una condensacion, para la que, por muy compendiosamente que fuera hecha, no hay ya espacio.
Limitémonos pues á decir, que fué muy aplaudido,
y en otro mí.mero y en la. seccion correspondiente,
daremos cuenta más minuciosa de esta. notable conferencia.
La presidencia.de la Junta Consultiva de Guerra,
ha sido ofrécida. al General Concha por el ministro
de la Guerra. Un colega afia.de, que éste ha manifestado su firme propósito de adopta(en l!s cuestiones militares nn criterio r.ompletamente neutral á ,
la política.
F..xcusado es decir, cuánto es digna de encomio:;
tan patri6tica conducta.
El Ministro de la Guerra que logre anular por
completo las influencias políticas en la provision ó
reemplazo de los difer,mtes cargos militares, habrá
echado los fundamentos de una verdadera y sólida
organiza.cion militar.

,

I

EXPLICACION DE LOS GRABADOS
ESCENAS MIL~TARES
..6.BUSO Dll: CONFIANZA

Lo mismo que para el poeta dramático, la eleccion de
asunto es para el pintor tarea tan árdua, que no bastan á
resolverla las más favorables condiciones, porque la so•
lucion ha menester el concul'So de datos que la inteligencia y la facultad del hombre no pueden forjar á su ar•
biti-io.

Y esto lo prueban esos fracasos de los grandes ingenios,
tan repetidos hoy, sin duda porque la constante y devoradora explotacion,de las manifestaciones humanas, estrechan cada vez más al genio, privándole de aspectos nuevos que examinar, y de aquí la escasez de producqiones
qu&lt;1 verdaderamente merezcan el nombre de originales.
En su tooesta esfera, es ciertamente digno de este calillcati..., el grabado que campea al frente de este número.
El asunto, bien escogido, es de gran novedad, y prescindiendo del mérito de la !ljecucion, que el más indocto ¡meda apreciar de una simple ojeidn, hay que convenir en
que el autor ha conseguido cuanto pudo prometerse y
quizás más; porque lo primero que se experimenta ante el
dibujo, es un movimiento de contrariedad, por no poder
verlo reproducido en un cuadro de grandea dimensiones,
con los colores y expr&lt;&gt;.sion que el grabado no tiene, • pesar Ele que se aprecian en él todos los detalles, pues el
buril ha qu1&gt;rido en esta ocasion rivalizar con el lápiz.
Es un soltlado de caballería, un granadero de principios
del pasado siglo; quizás el autor se ha propuesto por modelo uno Ele aquellos valerosos ginetes de Bracamonte ó
Vallejo, que Elando pruebas de tenacidad heróica, contribuyeron á afirmar sobre la cabeza del primer Borbon espaiíol la corona legada por Carlos el Hechizado, cuando
en las ensangrentadas colinas de Villaviciosa destrozaron
las columnas alemanas, y obligaron al tenaz Staremberg
á verificar con el centro de su ejército una retirada que l&amp;
historia citará. siempre como modelo.
En el interior de un mísero establo, se aloja el viejo
granadero, y cuando satisfecho el apetito, se dispone á redactar la amorosa misiva, dando cuenta de un combate
en qtie corrió inminentes peligros, el sueño lo postra y se
sbancjona reclinado sobre la pared, miéntras el caballo,
separado tan sólo por una ligera valla. y testigo de
la debilidad de su amo, alarga la gentil cabeza y con el
húmedo belfo, persigue sobre la m1&gt;sa algunas migajas del
festín, sin parar mientes en que ha vertido el tintero, y rubricado así, en forma un tanto incorrecta, la carta de amor.
Los detalles más insignificantes han sido támbien teniElos en cuenta por el autor, la espada sobre la mesa, el traje colgado, aquel piso, aquellas paredes; todo &lt;'Ontribuye
á formar en conjunto un dibujo, como quisiéramos de
contfnuo podor ofrecerlos á nuestros suscritores.

UN ÁRBOL GIGANTESCO DE CALIFORNIA
Pocas plantas como el árbol han tenido el privilegio de
hallar mejores cantores, ni sen•ido pBra poner de relfove
los defectos inherentes á la humanidad, cuando se compara con los demás productos de la naturaleza. La Fontaine,
Vollaire, Byron y numerosos poetas que tan justo renombre han dado á la literatura 1iátria, han hallado raudales
de inspiracion al retlexionar sobre la Yida de estos vegetales, ó al recibir hospibilario alberguo bajo su espeso fo.
llaje.
· La botánica los clasifica segtm los climas y condiciones
de la tierra donde esparcen sus raicos. En California se
encuentran los de mayores dimensiones del mundo. El que
ofrecemos en ol grab11do de lu pág. 230 pel-teneciente á la
familia de los conffQro:;, corre,;pondu á una Sl!rie descubierta por e~ naturalista Lobb, de mndera oncarnuda,
blanda y ligera, de enorme corteza 1,nrccida rn el color á
la cnnela, y cuy11 allura alcanza en algunos la usombrosu
cifm de 130 metros.
Estos árboles cuentan :J.000 años d11 rxistencia, y para
dem.istrar lus dimenl!imii&gt;s de su tronco bnstará decir qu"
en el hueco formado e11 el interior do un árbol de esta cla,
se, cabían cówodament.o, aden1ás de un piano, cuarenta
1,orsonas sentadas.
U no de estos troncos se halla en el palacio de Sydenham;
y sólo quedau unos 70 á 100 árboles de esta especie, pues
como las leyendas y tradiciones les atribuyen prodigios y
y hallazgos milagrosos, la codicia humana, compaiíera de
la ignór11ncia, ha puesto en juego todos los medios imagi•
nables para cxtorminarlos. .Algunos gozan de wacleres
especiales por su aislada situacion, por haber servido para
actos.religioso~ ó por su:: dispo.sicione, particulare~.

285
EL VIEJO MARINO
Los . cuadros que representan las sencilla~ ti ordinarias
esCt&gt;nas de la vida de"familia, impresionan y seducen los
instintos del alma, despiertan nuestra imaginacion á los
verdaderos goces, á la dulce tranquilidad del hogar, adornada con los ·placeres de una vida honrada y laborío.a,
ocultando á la vista y á la memoria el marco de sinsabores en que sé aprisiona la vida humana, con los recuerdos
de nl1ejos tiempos y los achaques que con los años sufre
nuestra naturaleza.
Hé aquí, por lo tanto, explicada la causa del_ex~epcional mérito y justo renombre, logrado pm· el d1buJo que
representa el grabado de la página 286. Un veterano Ca
pitan de la Armada, abatido por largos y penosos servicios en todos los mares, sin libertad ni albedrío durante
la paz, y que en la guerra ae ofreció siempre como mártir
en lo más hermoso de la vida, contempla desde una roca
aquellas aguas que tantas veces hicieron mover su frágil
embarcacion. A lo lejos distingue un buque vel.,ro en lu- ·
cha tena:i: con el contrario viento, y á @u mente acuden
los recuerdos de grandes travesías con el imprescindible
séquito de privaciones y angustias; más allá diTisa la humareda de otro buque que hiende el Océano.sin preocuparse de la direccion del viento ni la impetuosidad d4 las
corrientes; en fin, momentos despues, ve deslizarse el vapor enti-e la bruma del horizonte, como si el terrible elemento lo abaorbiese; y al considerar au postracion actual,
que le impide acudir al puesto de honor que tantas veces
ha ocupado para mantener incólume la honra del pabe•
llon de su pátria, ;e crea uno de los seres más desdichados
que habitan la corteza terrestre. Abstraído en estas reflexiones, no Té que dos de sus hijas le prodigan sus consuelos con caricias que parecen indicarle que los verdaderos
goces del alma sólo hallan-eterno albergue en el regazo
de la familia; y al mismo tiempo, el perro, su fiel compañ11ro le demuesti-a con sus lastimeros gemidos la sumisa
obedíencill y entrañable cariño con que le ha seguido en
todos los azares de su existencia.

.EL CASTILLO DE S.N ANGELO
Entre los monumentos que la generacion actual debe á
la antigua Roma, metrópoli entonces de todo el or~e co•nocido · figura el castillo de S. n Angelo, reproducido de
foto~ffa en el grabado de la pág. 237. •
.
Este soberbio edificio, construido en tiempos de _Aduano L y deatinado hasta Séptimo Severo á depósito de ■ar•
&lt;'ófagos imperiales en sustitucion Elel mausoleo de Augusto formaba el décimocuarto distrito de la ciucl.ad de Róm~lo ·comprendiendo en su jurisdiccion toda la parte del
Vatic'ano. Los diferentes sucesos que la historia registra,
dieron á este castillo mi;iones bien distintas: unas vecea
fué sagrado asilo del culto; otras formó }&gt;arte de la defensa de la ciudad· más tarde sirvió do refugio á Clemente VII para co~servar la con.unicacion con el Vaticano;
la caballería y la artillería, erigieron allí sus cuarteles, '.Y
por último, en la actualidad toda~ía queda una torre convertida en fortaleza desde donde se deja oir el estruendG
del cañon en tod8s las grandes ceremonias.
.
El nombre con que hoy se conoce este monumento de
cuatro cuerpos sostenidos por enormes columnas, Y terminados en un~ estátua del Emperador que protegió au
construccion, se debe al Papa Bonifacio IX, quien co,tribuyó á fortificarlo, rodeando todo su perímetro d~ ancho foso, cuyas inmediaciones lamen lru; aguas del T1ber.

CASTILLO DEL MORRO EN SANTIAGO DE CUBA.
Esta ciudad es, por su importancia y poblacion, la &amp;egunda de 111 isla de Cuba, y debe su fandacion ª( f~moso
Diego Velazquez, el promovedor de Ls ,!psct;br1:ment&lt;M
tle Yucatun y Nueva-il;,paña, el que comi,ionó sucesivamente á lo:; Capitanes Francisco b'ern11ndez de Córdova_~
Juan de Grijalva para explorar las tierras del golfo mew
cano, y que, dando más birde patente do C11pitan General
al extremeño Hernan-Uortés, lo envió á nuevas exploraciom•s bien ajeno do contribuir de este modo á irunoi:talizar oÍ nombre del ilustre conquistador del imperio az.

teca.
. La ciudad de Santiago fué hasta 1689 capital de la isla,
y hoy es cabeza del departamento Oriental y sede metropolitana; hállase situada en la desembocadura del rio á
que da nombre, y es una bonita y lim}lia ciudad, con anchas y rectas calles, edificios hermosos y pintorescos _parques y jardines.
l:lu puerto es uno de los mejores de América y se halla
defendido por dos caslillos; uno de ellos, el del :llorro,
que repr(!duce el grubndo do la pág. 237, es de :-.ntigua
construccion , aunque reformt1do por algunas obras mo-

�ARDOL DE ESTRAORDINARIAS PROPORClONES ENCONTRADO &amp;~ CALlFORNIA.

ROMA.-CASTILLO DE S• ANGEL0.

SANTIAGO DE CUBA,-CASTILLO DEL M0JlllQ'

EL VIEJO MARINO.

CIENFUEGUS.-BAn:&amp;fA DE

LA IINTllADA

DEL PI/KRT0'

�.,
LA ILUSTRA.CION MILITAR

238
dernas y se halla medianamente artillado. Sus fuegos
defienden una gran parte de la extensa y cómoilil babia.
Ciudad española Santiago de Cuba, unida por lazos indestructibles á la madre pá.tria, anatematizó con enérgica
constancia la rebelion separatista¡ sus nobles hijos, voluntarios entusiastas y generosos, no regatearon jamás su
sangre en los dias de prueba, y agrupados en derredor de
la bandera nacional , contribuyeron con el Ejército á.
conservar para España ese bello :0.oron que se llama la
perla de la.a Antillas.

BATERIA EN EL PUERTO DE CIENFUEGOS
(ISLA DE CUJIA)

El gr11.bado de la pág. 237 reproduce una de las baterías
rasantes que se construyeron al empezar la guerra separatista para defender la entrada del puerto de Cienfuegos.
A la simple vista se observa que esta fortificación dista
mucho de reunir las condiciones que la cieI¡cia del ingeniero exige hoy en lll!ta clase de obras¡ pero cuando se
construyó podía bastar á. su objeto, máximo si se tiene en
cuenta que el enemigo carecia de escuadras, y sólo babia
probabilidades muy remotas de ataque por parte de algun
buque filibustero.
La villa de Cienfuegos pertenece al departamento Occidental, provincia y diócesis de la Habana, está situada á
26 Jálómetros de Trinidad, y tiene un·puerto abrigado v
cómodo á alguna distancia de la poblacion.

EL SOLDADO DE INGENIEROS
La publicacion de este grabado, es otra prueba fehaciende los propósitos que vienen animándonos desde que
inauguró nuestra Reuista su campaña periódica¡ propósitÓs
condensados en esta frase, síntesis de las ideas que
expusimos en nuestro primer artículo programa: &lt;Todo
por el pais, todo por 01 .Ejército¡&gt; no hemos abandonado
un solo momento, á pesar de las enojosas contrariedades
que convirtiéndose, como por ley de fatalidad, en obstáculos de acceso por demás difícil, han talido tenazmente
á entorpecer nuestro camino, y_ como á cerrar el paso á
toda luz de esperanza.
Dificultades materiales sin cuento se oponen en nuestro
pais á esta clase de empresas; á la escasez de artistas, y no
porque Espafl.a deje de producirlos, sino por4.ue ante la
perspectiva de un porvenir incierto y nebuloso, se ven
obligados á buscar extraño asilo donde sus especialiilildes
logran JlláS ancho campo de (/.esenvol vimiento¡ á la escasez
de artistas, repetimos, sejunta cierto desconocimiento, en
verdad disculpable, de la suma de trabajo, preocupaciones y pacientísima asiduidad que representa el más humilde grabado de una revista, y de aquí que en nuestro
pais no se advierta aun en estas publicaciones toda la originalidad que ofrecen en Inglaterra y Alemania.
Oontra este defecto venimos luchando desde el primer
instante, y en verdad sea dicho, no es lo que menos contribuye á estorbar uuestra accion. 1:&gt;i hemos conseguido
algo en tres años de esta empeñada contienda, á la buena
fé de nuestros asiduos favorecedores, de los dignos com•
)?añeros que dan calor y vida á. estil. empresa, fiamos la
contestacion, an~e los retratos de los caudillos de nuestra.a armas que hemos ido dando á luz, en presencia de los
numerosos grabados representando costumbres, actualidades é inventos úüles, en que ponemos á- contribucion
el lápiz correcto de Sala, la gracia encantador~ de Lagarde, los talentos de ()aula, lladillo, 'fajero, .M.illan, Plá,
Irab,en y otros artistas españoles.
.No se da en nuestro p&amp;is la importancia que se deqiera
á la publicacion de grabados originales. En los juicios
del público en general no se da valor á esta circunstancia,
· 1 entre los que hojean las revistas ilustradas pocos son los
que se paran'á apreciar que r.on el coste de un grabado
original, pueden comprarse seia grabados de asuntos exllranjeros.
Como las artes alcanzan mayor desarrollo fuera de España, los clichés extranjeros sorprenden más por su perteccion, y el público queda más satisfecho que con los originales que repre~entan gastos extraordinarios.
De ahí la preferencia que esta clase de revistas dan á los
clichés OA-tranjeros, dejando en triste y lamentable olvido el arte nacional.

te

Deseando por nuestra parte nutrir esta Revista con los
recursos de nuestro propio pais, ante ningun sacrificio hemos -retrocedido.
Donde creímos hallar algo merecedor de ser dado á la es•
tampa, allí hemos acudido siempre, y en esta constante
tarea, alguna vez la fortuna ha llegado á recompensar la
diligencia. Así nos ha sucedido ahora al depararnos un dibujo originalé inédit•, del inolvidable y malograao Ba•
laea, dibujo que, coruo vcncuu,da reliquia, co!lllervaba en

su poder la viuda del inspirado artista, y de que hemos logrado ser dueños 111 cabo de importunas solicitudes.
Representa un soldado de ingenieros, y este epígrafe
tiene en el grabado. Tipo de varonil belleza, se observan
en él, dulcemeute bosq'Üejados, rasgos característicos de
esta raza meridional española, en que se co,funden, formando un todo armónico, las más puras líneas, y la expresion enérgica de los elementos romano y á-rabe. Ese
rostro cetrino de severo corte, y mirada en que se advierte la vaguedad del pensamiento, y esa cabeza de proporciones exactamente calcul&amp;das, en&lt;luadran lo mismo
en la capucha del blanco alquicel que envuelve al hijo
del profeta, que en el ca;¡acete del legionario latino. La
inspiracion del artista 1m _producido aquí, bajo el ros del
soldado español del siglo XIX, un acabado modelo, lazo
de union de dos razas distintas, que marca á. la vez entre
ellas la línea de separacion. Tipo de una raza nueva, más
perfeccionada, más vigorosa aún, é incuestionablemente
más en condiciones de vincularse en el suelo de que aquélla• han desaparecido.
Los talentos artísticoa de Balaca, no deben ser echados
en olvido por los que pertenecemos á esa gran famili&amp; que
se llama. Ejército¡ sus aficiones, su in.cliD11cion á o!uparse
de asuntos militares, quizás se despertaron ante las ca&gt;ras
del pincel de David, ó más cierto en el estudio y la observacion El.el género que monopolizó Vernet, que hoy
cultivan en Fr&amp;ncia Detaille y otros artistas. La carrera
del que nos ocupa, fué muy breve; la tumba lo atrajo en
edad temprana, cuando quizás su génio no babia alcanza•
do su total desarrollo¡ pero ahí quedan esos dibujos suyos
que publicaciones ilustradas de España y del extranjero
han rep1·oducido en inmens11s ediciones, y ellos contrib..úrán á que el nombre de Balaca no se olvide.
En el l!:jército logró su dibujo, Un ~o/.dado es11a,, ql,
publicado en el número primero de LA l.LUS'l'Ra.CION .MI·
LITA]l., entusi&amp;ita acogida, que obtuvieron tambien otrad
producciones de su talento, y creemos que el que otrecemos hoy es acreedor á. la misma honr... Si así sucede,
habremos conseguido á. un tiempo satisfllcer á. los suscritores de L.A. l.LUIT:&amp;ACION, y rendir en nombre del
Ejército, que supo inspirar al artista sus mejores obras, un
tributo de reconocimiento á su memoria.

239

LA ILUSTRACION MILITAR
Este magnífico e1nliarkemmt constituye una de la~ obras
mtis notables que posee la ciudad poderos• en contraste!, única en su grandeza y completa hasta en sus imperfecciones¡ donde no hay espectáculo, asombro ó sorpresa que no esté ene11denailil á una inflexible lógica.

INTERMEDIOS EN LA GUARDIA
Con este título &amp;parece en la pág. 245, un dibujo lleno
de vida y movimiento, que debemos al conocido artista
Sr. Melendez.
A la puerta de un cuartel de caballería, dos húsares forma11 grupo con una vendedora de fruta, á. la que uno de
ellos, recluta por las señas, compr11i,el género que otro
~ldado veterano obtiene como don gracioso de la sensible comerciante al por menor. A juigar por las· apariencias, la vendedora no sabria negar tampoco su corazon al
hijo de Marte, al menos eso leerá. el menos observador en
el rostro de la bella¡ pero la oci,.sion no es la más oportuna, ni aun para un conquistador avezado á tales triunfos.
El Oficial de guardia está allí cerca¡ el cabo se pasea inmediato, y 1ha;y tan malas lenguas! Desde luego puede
afir~arse que la. escena no tiene epílogo, es pura y simplemente lo que debe ser, un intermedio en la guardia.

.EL GRUPO DE LA DE.l!'ENSA DE PARÍS
Las conmociones popuhires, en sus enormes extravíos,
derribaron en 1870 la está.tull. erigid" a. ~apoleonl, y que,
desde su grandio,o pedestal, ptuecia ind1c..r á todos los
fr&amp;nce,es que atravesaran la avenida de la Grande-Armée,
los in.tinitos é iillipreci..bles servicios que la gbneracion ,.c.
tual debe al génio lllÍJitar del pres0nte sig,o. E1 municipio
de París, un" vez restablecida la calma, trat.O de reponer
aquella pérdida con otr11, está.tu.. ó embleiu" que repn,senti. tambien
página gloriosa de la historia contemporánea de Francia.
Publicóse con este objeto un certámen público, en el
cual se adjudicó el primer premio a .Mr. füurias. Con
arreglo á este proyecto se cambiaba Ja estátua de1 nunca
bien ponderado guerrero y polü1co, por un grupo que representase la detens11, de 1-'..rís. El asunto no po&lt;lia ser más
agradable al sen~imiento pátrio de nuestroij vecmos, cuyos heróicos hechos y privac1oneo de todo género, sufridas
durante el asedio de 10a alemanes á la primar.. capitil.l del
mundo, se hallan todav-í.. gr"baelos en l" memoria de
todos. .Además, la matrona que represeuta a la .h'rancia es
de una altivez m"jestuosa, de arrog11ntes maneras y airosa
postura¡ en su mano 1zquierda oc te uta g11,1iar&lt;1ameme el
pabeilon tricolor, con el cual cub.re á un valiente herido,
y con la derech11, emp1.lllil el arma que ha de dervirle para
defender á sus hijos.
Las opiniones todas es.tán contestes en reconocer en esta
obra de arte, un mérito extraordinaria que ac1ece notablemente una vez colocada en el pedestal ya inaugurado.

=

LA CLASE DE SARGENTOS
( Ctmtinuacion.)
Para ei ascenso et sargmto .w.o: Un año de efectividad y
práctica en el empleo de cabo ¡ las oliligacíonu de su
nuevo empleo, con todo lo que hoy se exige para el ascenso, y ampliacion gradual y esmera.mente dirigida (lo
que cpncierne ya al profesor), de las leccwnes de cosaa ó no•
ciones científicas, que hemos Juzgado de todo punto necesaria.a, porque constituyen la base má.s firme de todo ejercicio profesional, y contribuyen además consider11blemente, al perfeccionamiento moral é intelectual. Empleando la terminología científica tradicional, 6 sea la que
consiste en designar las cosas por analogías aparentes, prescindiendo de sus relaciones naturales, se podría ya aquí
dar alguna extension á. las asignaturas de aritmética y
geografía, topografía y forüficllcion, física, administmcion y estadísticH.
Para el ascenso ásargento 1.0-Un año de práctica en el
empleo de aargento 2.o¡ gran ampliacion de los conocimientos exigidos á. esta clase y de los de higiene, historia
militar y arte de la guerra.
Para el ascfflSo á..4.ifirez.-Un año de efectividad en el
empleo de sargento Lo, y otro de alumno en la Aéademia
general (*).
Procedimiento de exámen.-Preferir el ejercicio escrito al
oral. •
Pr11,5tar una g//m atencion á la manera de razonar, al
conocimiento de los distintos métodos de observacion y.
prueba.
Apreciar mucho la concision, propiedad y sencillez en
la manera de expresarse.
Uontener ó no estimular la tendencia tan general en la
educacion española al retorismo, á la anfibología, á la
forma literaria asiática.
Apreciar tambien en la debida proporcion las coooiciodes de fuerza muscular y nerviosa, los hábitos de prudencia, el carácter en lin, más 6 menos -apático, más 6
menos activo, más ó menos ligero, más ó menos reflexivo.
Los ejercicios por escrito á presencia del Jurado de
exá.men.
Co1nposicion'det Jurado.-Requiere un estudio muy de•
tenido, pero parecll una cond.tcion funililmental la m11•
yor d,v11rsidad po,ible en 111 profesorado, como se ha hecho recientemente por el millstro de .h'omento.
Clasificacion de los sargentos para loa efectos de
car•
rera. - Ocioso parece ad ve1 tir que la adopcion de eote
sistema de instruccion y ascensoij obligaría á los Jefes de
cuerpo á una o bservacion muy constante y sagaz de las
diferentes condiciones de aptitud y vocacion &lt;10 los sar·
gentos para venir á determmar en esta clase las clasifica•
cio1Jes siguientes:
1.a. Sargentos que desean seguir la carrera y llega; por
tan1.0 al olicialado.
·

ª"

UN BOULEVARD SOBRE EL 'fÁ.MESIS
El grabado de la pág. 2-14 representa el aspecto que
· ofrece uno de los muelles de la capital de lng1"terra oo•
bre el Támesiil, en el momento en que desfila una fuerza
de Infantería de línea.
El centro del comercio y la industria universal imprime
en sus construcciones un sello de grandeza que las distingue de las restantes ciudades de .l!.uropa. .l!:n !" roárgen izqµierilil del rio 'rlimesis, desd11 Som1met-ilausse ha.ta el
puente de- lllackfrias, de 300 metros de longitud y :!4 de
anohura, se extien&lt;1e un gr"n viaducto qt..e d1bminuye la
distancia entre Westminster, enorme puente tambien de
7 arcos, descansando sobre ¡,ilas sostenidas p9r 2d0 pilotes
de hierro, el suntuoso edificio destin,,do á. üámara .de los
Comunes y la Qity.

("¡ Publicado ya el programa. de ma.terias para. esta Acade·
mia, no es de este luear apreciarle. 'fenemue idee.e que d,scro·
pan algo do las que h"u inspirado el plan de estudios, y sobre
todo creemos posible ampliar más las materias, y reducir, sin ew·
bargo, el cuadro de eouocimientos por un método inijpirado, como
ya lo hemos dicho, en los principios de la generalidad y las pro•
¡;ori;:1011,1,. l'ero no es o.qui oportuna e,ta disertacion, que seria 1111•
eesariamente muy larga.

2.a Sargentos que por circunstancias de índole muy
varia, no pueden ó no desean pasar de sargentos primeros ni abandonar tampoco la profesion militar.
3.a Sargentos segundos ó primeros que tambien por
causas diversas (falta de vocacion, de aptitud, etc.) ni
pueden seguir la carrera, ni permanecer toda su vida en
sus respectivos empleos.
A los sargentos de la segunda clasificacion se les podria retener en las filas decretando un aumento de sueldo
á su favor cada cinco años, hasta que al cumplir la edad
señalada para el retiro, pudieran estos sargentos obtener
una pension, equivalente por ejemplo, á la del empleo de ·
Capitan. rambien se les podria destinar cierto número de.
vacantes en la es¡i,la del Ejército de reserva.
A los sargentos de la segunda clasificacion se les adleria reservar empleos.civiles, con garantías de inamo~ilidad
semejantes á las de los empleos militares.
.,,

6.a Facilidad ~n las vueltaR al rnrvicio abandonado
por motivos que no constituyan delito é ingresando por ·
la última categoría, pero dis~utando el tiempo de servicio como prestado en la que se dejó.
7.a. Ingreso por oposicion bien dirigida y rigurosa en
la clase de cab(l)s y en la de sargentos.
A. ORDAX

C.

A LA VÍRGEN
PREMIADO CON UNA AZUCENA DE ORO EN LOS JUEGOS

1883

,

PROVISlON DE V A CANTES E~ L.A.lt CLASKS DE TRO"l&gt;A.

El ascenso á cabo, por eleccion, á. propuesta del Capitan de la Compalifa, quien habría de procurar (aunque solo
fuue por interés propio¡, que l" vaco.ni.e recayera en individuo de idoneidad incuestionable. Esto contribuiría á
dar á la clase de üapitanes un prestigio que no debe
regateárselas, atendida su importancia en las organizaciones militares ,modernas.
La Ordenanza anduvo más previsora en esta parte que
CUJlntos reglamentos y dai!po&amp;iciones han venido dictándose hasta la fecha sobre tan importantsima cuestion.
Ascenso a sargento 2.0-Por oposicion precisamente ante
un Tribunal formado por los Jefes y Oapitanes del cuerpo y presidido por el üoronel. La propuesta se someterá
á la apr\)bacion del Comandante en Jefe del cuerpo de
Ejército.
Aseen-so á sargento 1.0-Por oposicion entre todos los
segundos del cuerpo de Ejército que concurrieran á tomar purte. Los días 1.0 d., Enero y Lo de Julio de cada
año se publicarían por el Est11do Mayor del cuerpo de
Ejercito las vacantes , señalando la fecha de la convocatoria. El Tri bunaJ se haU..ría presidido por el Jefe del
.Estado Mayor, ó lieneral de Division nombrad.o por el
üomandante en Jefe, siendo vocales los primeros Jefes
de cuerpo) y adjudicándose las vaCllntes por mayoría
absoluta de votos
Desde luego se echa de ver que este plan, tan á la ligera
bosquejado, requeriría en la e;ecucion u tras di,posiciones
p~ehmmares, como el titcilitar lus medios para que las clases de tropa puedan adquir1r la in.strucciou Keñalada¡ pero
á nuestro juicio, no alteraría los sistemas que actualmente
se siguen en los cuerpos, y sólo habriaque procurar su perfeccionamiento señ&amp;111ndo algunas mayores dotaciones para material de las Escuelas de cabos y sargentos, adquisicion_ de libros e instrumentos, como ~simismo procurando que la eleccion de profesores recaiga en Oficiales sobresalientes, á los que podrían otorgave J,.s mismas ventajas que disfrutan los profesores do las Academias de Oficiales y de las üonferencins.
La instruccion de los sargentos primeros que desearan
ingre!ar en la Academia general exigiría una atencion
muy preferente , porque á l" vez que no sería posible proporcionársela en los cuerpos, tam_¡,oco el Estado podria
abandonar esta .benemérita &lt;:!ase á sus recursos propios,
dejando que i.cudieran á. profesores particulares. En tal
caso sería conveniente, á nuestro juicio, modificar la organizacion de las Conferencias de Oficiales, de tal forma
que sus profesores en clases nocturnas preparasen á. los
s11rgentos primeros para el ingreso en la Academia general.
Terminar_emos este trabajo haciendo constar, que, alejándonos. siempre de todv proceduniento exclusivista, por
wmperamento y por conviccion creemos el plan propuesto susceptible 1de correcciones ventajosas¡ pero á la
vez debemos hacer constar que si en 1,. forma cabe atenuacion de-algunas ideas ó conceptos, en el fondo las opiniones expuestas en elite trabajo ligero, y de periódico, 110
de libro, son. las que continuamente llegan hasta nosotros,
en cartas y escritos, donde se demuestra el interés que
p&amp;ra el Ejército y el Estado tiene la tan compleja cuestion de los;11&lt;&gt;censos de las clases de tropa.
En suma, no es fácil llegar á una solucion ventajosa
en este como en todos los problemas de org11.niZ11cion socbl, si no intentando una aplicacion juiciosa de las siguientes barns:
1.a lnstruccion gratuita en los grados de l.n. y 2.ll en·
señanza~
2.a UuÍÍurli. general científica obligatoria.
a.a I'Mttucoion general de la esped11lidad ó profesion
de que ~.tráte. ·
4.a To$ruccion especial limitada á lo que exigen las
funr:,,onés' propias El.e cada cargo 6 destino. .
ó.a Retribucion proporcionada al trabrtJO y clru&lt;e del
mismo.

El dichoso te ensalza.en f?U alegría,
El infeliz te invoca en sus d9lores;
• La cuna del que nace ornas de flores,
Del que muere consuelas la agonía.
e
Deshacen el error, la duda impía,
Del sol de tu bondad los resplandores;
Tu amor es el amor de los amores,
Tu fé la luz que nuestros pasos "guia.
El débil, á tus piés, tórnase fuerte,
Con tu favor se alcanza la victoria;
¿Q,túen podrá no adorarte y no tenerte
Como en sagrado altar en la memoria?
¡Al hijo de tu amor le dimos muerte,
Y aun nos abres las puertas de la gloria !•
ÜÁRLOS CA~O

SONETOS DE AUTORES PORTUGUESES
VI

CONSEJO
(DEL VIZCONDE DE ALl\IEIDA OARRETT)

Olvida, te lo ruego, Inés amacfa
Las duras leyes de moral sombría,
Q,ue predica del mundo la falsía
En nombre de ventura no probada.
Ley de Tarlvfos, invencion malvada,
Q,ue engendra la servil hiprocresía,
Dictóla la ignorancia, y es la arpía
Q,ue destroza la dicha más preciada.
Sábia nato.raleza lo ha prescrito,
Y vanamente su enseñanza eludes,
Dentro del corazon llevas escrito
Claro precepto,.su verdad no dudes:
Delito sin dolor, nunca. es delito;
Virtudes sin placer, no son virtudes.
Lurs VIDART.

Por Inocentes me vió
,Jnana la mosquita muerta,
Y haciéndose la despierfa
Darme un chasco pretendió.
Gran chasco me dió á fé mia,
Pues me probó de repente
Q,ue no era tan inocente
Como yo la presum,ia.
De .medio año embarazada
Iba á la feria Simona
8obre una burra trotona,
Vuandó se le fué escapada.
-«¡Pídele á Dios que me amparel»Gritó á l olás que iba al lado;
Y·éste, clamaba asustado:
-«¡Q,ue pare!.... ¡Señor!.... ¡que pare!,

DE ALYEAR.

~

SONETO
FLORALES DE J\IURC!A EN

De mil conceptos vulgares
Ha escrito un libro Gonzalo,
Y piensa, aunque el libro es malo,
Tirar seis mil ejemplares.
Díjole Andrés:-«No está mal»
Tn audacia á mucho se atreve;
Pero, dime ¿no es más breve
Tirar el original?

LA ABNEGACION DE UN SOLDADO
Por inclinacion involuntaria, por condiciones el.e
carácter, siempre hemos gu.stado de recordar dignos
hechos de oscuros militares, dejando para la gallardía
de no pocas plumas el consagrar tributo de admiracion á los que en e1evacla esfera realizan tambien
otros actos nobles y generosos.
No hay en el fondo de tal propósito un deseo de
singularizacion ni nn afan de originalidad, sino la
creencia de que el escritor debe retener ciertas escenas, de las cnales fné testigo presencial, y legarlas
en forma más ó menos conecta á sus sucesores, como
ejemplo vivo de lo que vale el ánimo esforzado.
Hecha esta pequeñ.a digresion, mejor dicho, ingénua confesion, entraremos desde luego en materia.
A la izquierda la cinta de plata, más brillante con
el reflejo de los rayos solares, que marcaba el curso
del Felú; poniendo término al horizonte en la propia
direccion, las estribaciones del pequeño atlas; al frente las floridas huertatt de Tetuan, donde á la sazon se
alzaban miles de blancas tiendas dondé encontraban
abrigo contra la inclemencia de los elementos las
huestes musulmanas; á la derecha extensa lagtma casi
escondida entre alta maleza, despues un campo yermo, y á lo lejos nuevos montes determinando la
situacion de Sierra Bermeja. He ahí descrito á la
ligera el campo de batalla en el que tuvo lugar la
accion del dia 23 de Enero de 1860 entre el ejército
españ.ol mandado por el inolvidable general O' Donnell
y las tropas marroqtúes, cuyojefe superior era l\Iuley
el Abbas.
Ni nos proponemos ahora referir las múltiples
peripecias de aquella iornada, ni hemos de manifestar •
tampoco por qué série de circunstancias vino á generalizarse nn combate cuyo alcance, en las primeras horas de la mañ.ana, no traspasaba los límites de un
fuego de guerrillas; nuestro tínico y exclusivo objeto •
es narrar sencillamente una escena no muy conocida
del drama de aquel dia.
Con ánimo resuelto y decidido, lanzando un grito
de guerra, tremolando los Jefes banderas y estan
dartes, avanzó por la derec]Ja y amenazó conerse á
la izquierda de nuestra entónces debilísima línea de
batalla una masa compacta de caballería árabe; ante
ese movimiento audaz y acentuado del enemigo, el
batallon de Cantabria, cuya compañía de cazadoi·es
luchaba á vanguardia y e·n órden abierto, formó el
cuadro, no sin advertir su maniobra á la.misma compañía con un toque de retirada y á la carrera.
Acto seguido obedecieron los cazadores, y ya era
tiempo, pues los ginetes contrarios casi tocaban con
sus corceles el terreno ocupado por aquellas escasas
fuerzas españolas. Al fin llegaron los ofensores á la
altura de las líneas de batalla, rota momentos antes,
no encontrando más que dos compaiiías, con fuerza
muy reducida, del batallon de Baza, fuerza que constituía la exti·ema derech~ de la citada. lú1ea.
'
En retirada tarubien ambas compañías, hubo, sin
embargo, un incidente que merece referirse, y el
cual sirve de tema principal á estas modestas líneas.
Iniciado rápidamente el movimiento de retroceso
de los cazadores de Cantabria, no advirtieron que
nno de los suyos habia caído en tierra. á consecuencia

'

�ESTATUA DE LA DEFENSA DE PARíS. TIPOS MILITARES.-EL SOLDADO DE INOIINIEi05 (Di6tqo orr¡inalinéái/9 r.ir /) , R1tMr/o Balacaf,
'

'

�242

de grave herida; llegar los fanáticos hijo del profeta, 1 que se desliza ráuda entre el feston de manglares menor del Sultan y presiwto heredero, que acepta
ver al pobre soldado y arrojarse sobre él á fin de que, ondulando en verde ropaje, se desbordan en las gustoso, prévio acuerdo del fJonsejo de ancianos;
donde tras liberaciones mil, é incalculable cantidad
concluir con su vida, todo fué obra de un momento, playas.
pero un gastador de Baza, desafiando el peligro, desSon las doce del dia. Un sol abrasador vibra en de buyo consumido, se decide :ser correcto el arreglo,
preciando su propia existencia si podia salvar á un cataratas de luz, centelleando á su contacto en dia.. dilatándolo sin embargo hasta el próximo Manlud
compañero, se dirigió, bayoneta armada,, al grupo mantillos cambiantes, las aguas, las arenas, los gui- ó primera luna de Enero.
de musulmanes, hirió gravemente y de primera in- ja.ros; y la brisa, satiuada d~ perfumes, en búcaros • Antes de abandonar la pobre y salvaje residencia
tencion á uno, despues en lucha encarnizada á otro, de Champaca, de azah~r y de ilang-ilang, trae del que hemos 'liado en llamar Corte del Sultan, abusando de la metáfora, Mahaman penetra en la moray los restantes abandonando su presa, corriéronse bosque mil diferentes arrullos.
hácia la izquierda, por donde avanzaba el grueso de
La gentil Sultana· Layajha ha muerto trágica- da do el R égulo entretiene el ócio entre el opio, y
su gente; el gastador, llevando en hombros al herido, mente sin que trascurrida fuese la primera luna de el tabaco chino aromatizado con sándalo y cinamomo,
siguió el movimiento dé sus compañeros.
su himeneo; luna de acíbar para la infeliz despose.- y sin rendirle ósculo de vasallaje, t1a acerca, con la
da, víctima de la intemperancia de su Señor y de su m!rada altiva, desdeñoso el gesto y bizarra la apostura..... «Vengo á despedirme de tí, Badaruddin -exLlá.mase aquel va)iente, aquel héroe oscuro, José orgullo.
clama-me despojas de Layajlia, tú, no el Quitab;
Perez; era alto, delgado, sus facciones finas, y hasta
Rec1táronse con plañidera voz muchas lamentasi se quiere ~elicao.as, acusaban al primer golpe de ciones del .Mustá y el Clwrijj, el Salipá y los Pan- pero la codicias en vano. No has respetado el t estavista ciertas cvudiciones superiores á las de la gene- ditas enronquecieron; en leva.ntai.ivs salmos, el Jabdlú, mento de tu padre á quien sacrificó tu amgicion,
ralidad de sil clase, pero al propio tiempo cierta imploró la perdurable vida sensual del último aelo; segiw sin ambajes se repite; no respetas á los Dattos
energía de carácter de que dió prueba evidente en la enmudecieron los batü1tines; apagáronse las mech~ Majasaris de limpia estirpe que en el g1úmba han
· tarde del 23 de Enero de 1860.
de las lantacas y aquella hm·í de negrísimos ojos, de alzado las mezquitas derruidas por los españoles en
Un detalle final. Terminada la campaña de A frica, tez pálida y más esbelto talle que los juncos del la playa, y óyelo, Badarudtlin, te declaro la guerra
el batallon cazadores de Baza vino á Madrid, con arroyo y los bambúes de la selva, sin esclavas que como Datto independiente, y mi ódio como hombre
otros cuerpos, para desfilar solemnemente y en repre- la vigilen, ni ceremonial que la guarde, sola, aban- libre. Muchos son los Panlimas y Majaradhsas dessentacion del bravo Ejército expedicionario; el día donada, yace en e.~cueto aposento de abigarradas contentos de tus vicios y correrías. Tn padre Diaruade ese desfile, verdadera explosion de entusiasmo cortinas, vestida de blanco, con los brazos retorcidos rol acertó; eres un pirata.» Dijo; con reposado
popular, una anciana estrechaba entre sus brazos y en convulsion epiléptica, ia cadavérica faz amora- ademán salió de la estancia, montó á caballo, y 11in
besaba con pasion al gastador l'erez, cuando el tada, contraídos los ántes púrpurinos labios, rígiaa, temores se perdió á paso lento en la hondonada del
doce de cazadores pasó por la ronda de Toledo; era convulsa, horrible y con los espantados ojos abiertos, valle.
Mahaman tenia razon: Los emisarios condujeron
su madre. 'rales muestras de natural y profundo desruesm-adamente abiertos, cual si en el latir posá
la
futUI&gt;a desposada, sin que sus lágrimas evitaran
cariño se repitieron de una manera frenética al decil· trero, concentrado hubiese en ellos tuda el ánsia infiel
dUI·o
trance de ser arrancada á sus pá.trios láres,
un Oficial, ¡abrácele V. bien! ¡.J!:s todo iw valiente! nita &lt;le la venganza eterna, y como s~ en su extinto
porque
su
familia, ufana con el proyectado enlace,
Poco tiempo despues y por acuerdo unánime de fulgor vertiesen fementidas imprecaciones.
no
paró
mientes
en aquel corazon que latía la vida
la Oficialidad del batallon se le adjudicó á l'erez un
Yo la conocí. Era una perla; una perla en el azudel
amor,
ni
en
su
natural recato, ni en la compripremio de 6.000 reales, que pouia á disposicion del ladv acuarium del mar riente de Joló sumergid.a,
mida
borrasca
que
amenazaba
romper la cárcel de su
Uuerpo persvna amante de las glorias pátrias, con que al pasar poi· la turquesa del Sultan, quedó pri-.
objeto de recompensar algun acto meritorio de los s10nera de su abominable lascivia y de su bestial des- pecho.
Badaruddin sin consultarla, creyóla dichosa comindividuos de tropa durante la campaña mencionada. enfreno.
partiendo su tálamo nobilísimo y prescindió del BaÁRTURO ÜOTARELO
Al.ta, delgada, vaporosa como una vision no corjah-J\Iudah y •del uonsejo, por aquello de sus pragporizada; pálida como Desdémona y Franci;sca di
máticas s11 volludad. Es verdad que los crises saltaron
Rimini; aunque morena como las hijas de Sion; de
de las bainas y brillarbn en el aire parodiando ammaneras distinguidas, ruborosa como una sensitiva,
bos hermanos un ridículo duelo; pero todo quedó en
envuelta en los pliegues de su encarnado jabul-sapalabrería y espectáculo, y el capricho del Sultan
Episodio histórico
tisfecho heraldo de sus graciosos contornos-parecía
en pié.
•
una estátua egipcia idealizaúa por el cincel de Lisipo.
!L BIZARRO CORONEL YKLEGANTK EECRITOR
La mujer Joloana, sumisa, dulce, fie~ -á sli iu·ano,
Concertado estaba su matrimonio con el Datto
sin rebelarse cont?a. su verdngo, sut'riendo el repudio,
DON JULIAN OONZALEZ :PARRADO GOBERNADOR.
Mahaman, que por ley de tradicion, se v~ificaria
el abandono, el oprobio del aborto provocado, almoDE JOLÓ •.lJ.
simulandv un rapto á usanza joloana, y cada binta
hada do reclinar la fatigada frente, vil instrumento
El magnífico y muy excelente Paduca, Majasari, que iba del Sudoeste, tañendo el guerrero águn, al po- de lascivia, con la miserable familia qu~ la poliga.Maulana, Moamad-Badaruddin, Sultan de Joló, está blado de la ,doncella, encendia de púdicas rosas sils mia produce, rechazada. del harem, mártir del feudo,
mejilla-a, ajena de que en los placenteros ensueños
de duelo.
infamada por brut.ales extravíos, con los ojos secos
No ha funcionado el cable comUillcando á las po- de su esperanza habia de introducirse amargo des- por el infortunio, recorre un sendero de abrojos, que
tencias extranjeras la fatal nueva que le aflige; pero consuelo.
tanto y tanto de continuo sus carnés hieren, que la
Mahaman era el lllás arrogante señor feudal de la
durante nueve dias, se halla obligado á encerrarse
sensibilidad se apaga, y se torna en estúpida aquiesen el interior de sud habitaciones, en su residencia isla_ Pagado de su aletunia, jóven, celoso de sus fue- cencia.
ros y privilegios y rico, ·nadie como él arrojaba el
de Maibung, á llorar de oficio.
Layajha quiso vindicar su dignidad hoill;\da, su
1
Está inconsolable. TUI·ba de servidores y esclavos zumbiliu ni manejaba la lanza y la rodela, ni tam' honor escarnecido, y con arranque sublimeJi\vo un
le rodea. Recostado su cenceño cuerpo en almohado- II poco nadie más pronto en vengar agravios, ni en dar supremo alarde de valor; sacrificando su :vida en el
nes de raso sobre finísima esterilla, el mal compri- satisfaecivn cumplida á. sus caprichos.
mismo lecho nupcial. l..Juando el cuerpo, en lucha des.En traje de gala, bien salientes las orejas de liemido despecho se retrata en su moreno y juvenil semigual_ha sucumbido, y el hado adverso en el lodo lo
blante gastado por los goces del harem. Sus desnu- bre de su osclll'O pañuelo sembrado de lentejuelas á revuelca, se hace más sutil el alma y desdeñosa, del
dos piés juegan con sus chinelas bordadas en plat.a, guisa de turbante; el plateado cris de honor en su miserablP esbozo que la ataraza, aspirando bogar en
y apvyado su carilargo rostro en la palma de su anudada faja de seda, cayendo en vistos9s borlones; el insondable espacio del infinito.
1
mano derecha, por el abierto contidvr ae caña y ta- caballero en pequeño jaco, rápido como el aguijon
Crece en J oló una planta tublig, que rastrea las
1
bla sigue su errabunua mirada el galopar de las que le acosa; seguido de esclavos porta-lanzas, por praderas, escala los chaparros y se retuerce abrazanfautastlcas uubes, el tortuoso cauce del rio siempre stmderos apenas pl'acticables, corre á Maibung una do las más opuestas familias del reino vegetal; sus
culebreando, las espiJ:antes olal! del -mar semejando mañana del pasado mes de .Mayo, á solicitar del So- raices producen 1¡3, muerte con rapidez inaudita, y á.
bandadas de fugitivos ciimes,'ó la pintarrajeada_vela, berano autorizacion para realizar su amoroso pro- este tósigo se acogió Layajha, como navegante al
yecto, sin pensar que el Quitab venerando, depositafaro que entre la borrasca luce, como náufrago a
do en el La-Kibub, frustraría sus desvelos, fundán(lJ • ltli querido Coronel: visitando poco hd. una de la.s rnnchepobre leliv juguete de las olas, como Vlasta, Blanca
dose en cierto grado de parentesco consanguíneo.
rla.s moras en dontle Vu. cucnt,1 generales simpatías traslllisibles
de Rossi, Lucrecia, Arria, Sofronia, Virginia y AJ:á. los amigos, el Uz,,1·ijj de 'l'audu alli ¡,rescnto, tuvo ti. bien relaNada quebrantó la detmsada fu-meza del Sultan, y
cadia. y tantas heroínas que alientan en la Historia.
tarme el verídico sucedido quetle incierto moJo Vd. ya. conocil!._ni am~nazas, ni ruegos, ni trani!ll,cciones, suficientes - Muriól ¡Bendita seas, tú cuya memoria siempre
El público lo encontmrá poco interesante y V.Sil~ d1Joc11rnado; vero fueron á desviar su negativa.
usted ID vestira. con lu.s ira.lu.s de su ingenio fecundo, supri.wicmlo
vivirá en las tradiciones Joloanas!
el ingrato l!a.bor del torpe za.ncajear de mi plum:i.. Suyo siempre 1
Contrariado,
ardiendo
en
celos,
~faba.man
expone
Q.ue pasen siglos y siglos. Q.ue la civilizacion difun11,t'ectiwno,
sus derechos, cediéndolos al Bajah-JII11dah, hermano da. su rayos en esta r~a erguida á mirar el sol del
EL AUTOR,

SULTANA Y MARTlR

243

LA ILCJSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
progreso; entonces, Layajha, quizás algun poeta te
cante, y las generaciones te admiren, como admiran
los infortunios . de Eloisa y J ulieta , el alma de
Beatriz, la pasion de Safo, el sentimiento de Hero,
y el encanto de Cleomora.
El muy excelente y magnífico Paduca, Majasari, Maula.na, lfohamad, Badaruddin, Sultan de J_ol6
está de duelo. Está inconsolable. Retirado en sus habitaciones de Maibnng llora conforme el rito musulman prescribe. Llora de oficio.
BENLTO FRANCIA
Mas 1''ilipina.s,~\¡:osto 1883.

REFORMAS
QUJ: 1'00.RU.N INT&amp;ODOCIRSE EN LOS RlfüL.UlENTOS DEL
CUERPO DE CARAlJINEROS
'

( OontintM.Cion )

ID
INSTRUCCION )fILITAR DE LAS CLASE8

menos trimestralmente se ejercitaran en la redaccion de las primeras diligencias de un proceso, actas
de aprehension y demás documentos propios del instituto, todo lo cual seria despues examinado por
el Jefe de la Academia.
Con esto se conseguiria un éxito completo: los
señores Fiscales podrian hallar en los procedimientos inteligentes y útiles amanuenses, y las clases adquirirían unos conocimientos que de seguro no desde!laria ninguno de sus individuos.
Por último, seria innovacion de gran ventaja
para todos que, cuando á los sargentos segundos les
· faltara próximamente un año para el ascenso inmediato, pasasen á las cabezas de compañía, á cuyo fin
y para no debilitar el efectivo de las fuerzas consagradas al servicio, tomarián el mando del punto
que·en aquella radicas·e_ De este modo se dedicarian
en las horas cgmpatibles con su cargo á los trabajos
• oficina, para que al obtener el ascenso pudieran
de
desempeñar su cometido cual corresponde, y no tener que someterse, como alguna vez sucede, á la tutela de un inferior, lo que además de ser humillante
influye muy mucho en contra de la disciplina.

Como los sargentos y cabos prestan, por punto
general, idéntico servicio, será preciso tratar en conIV
junto de la-s innovaciones que en nuestro concepto
ASCENSOS
~ería necesario introducir para el mejoramiento de •
En ningun tiempo como en la actualidad, y tola instntccion de estas clases, y como este punto es
cando
aún las consecuencias de la guerra civil, se
el más importante tal vez ue cuantos comprende este
han
visto
los ascensos tan paralizados, no dudando
trabajo, séame permitido tocar á la ligera otros exen
afirmar
que el cúerpo de Ca1·abineros es el que
tremos, para detenerme algo más en el que tantos
bajo
este
aspecto
lleva la peor parte entre cuantos
beneficios reporta á la colectividad y muy particucomponen
el
Ejército
español. Vamos á demostrarlo,
larmente al individuo.
tomando
por
base
como
término medio los proceden.Reducidas las clases de sargentos y cabos á vivir,
tes
del
Colegio,
pues
con
los otros el cuadro resulpor la índole de su cometido, en los puntos más ven.
ta.ria
demasiado
sombrío,
y se verá que á pesar de
tajosos para impedir el contrabando, resulta que,
la
lentitud
que
se
advierte
en los ascensos de las
salvo algunas excepciones, la mayoría prestan sus
demás
armas,
tienen
ventaja
sus individuos al comservicios en pueblos de poca importancia ó en casepararse
con
los
del
Cuerpo.
La
vida militar de estos
tas situadas en la frontera ó costas,.puntos en donde
da
principio
á.
los
diez
y
ocho
años; obtienen el
no solamente les es intposible hallarse al corriente
0
ascensv
á
cabo
2.
a
los
seis
meses;
el de l,o cuatro
de los continuos adelantos militares, sino que con
años
despues;
el
de
sargento
2.o
á
los
nueve despues;
sentimiento propio echan en olvido las nociones que
0
y
el
de
1.
en
igual
tiempo:
sumemos
lo que ha emen otro tiempo poseyeran. Y no se diga que se les
pleado para llegar al último escalon de tropa, y ten. proporcionan los textos que al efecto se publican,
dremos que añadidos á los lt! que contaba de edad
porque les contestaremos sin temor á ser desmential
principio de su verdadera campaña, que no es
dos, que lo que logra el indiváduo es adquirir tan
otro
el servicio del cuerpo suman, la enormidad de
sólo una idea confusa de las materias que contienen
cuarenta
y medio. Esta cantidad abrumadora creemos
los libros, y nunca el conocimiento exacto de cuanto
que
podría
disminrurse cerrando por algun tiempo el
le interesa saber para el cumplimiento de sus espipase
de
los
demás Cuerpos al de Carabineros, ó
nosos deberes. Tanto es esto así, que á pesar de los
reduciéndolo
en debida proporeion.
buenos deseos de que generalmente se hallan animaY
no
es
esto
una peticion exorbitante, como lo
das estas clases y de no dejar de la mano el último
demuestran
los
siguientes
datos:·
Reglamento táctico, la mayoría podrán dar una idea
0 en el Ejércit-0 puede llegará
Un
sargento
1.
embrionaria de las partes de que aquel consta, pero
este empleo y solicitar su pase al Uuerpo á. los doce
muy pocos sabrán traducir las nociones adquiridas
al terreno de la práctica, porque para ello se hace año11 de servicio. l:luponieudo que ingresó en el Ejército como voluntario á la lllisma edad que es baja
preciso tener un profesor que resuelva las muchas
en
el colegio el carabinero jóven que tomamm, por
dudas que se ofrecen, ó ejecutar en el campo de instipo,
tench-emos que á. los 30 años es sargento l.º del
truccion las evoluciones y movimientos_ Pero ni los
Cuerpo;
es decir, diez y medio antes que el que dessargentos ni los cabos cuentan con ninguno de los
de
su
ruñez
se consagró al servicio del inatitu.to.
medios aniba expuestos, y si á esta carencia se aña.J!:jemplos
semejantes
aconsejan tambien la limitade la imposibilidad de poder consultar al Jefe de su
c10n
del
ingreso
de
Oficiales
del· Ejércit6, y el proseccion por la distancia que Jes separa, y la de no
CUI'ar
conciliar
las
necesidades
de las armas genepoder practicar la instruccion táctica en el campo
rales con los intereses del Cuerpo de Carabineros y
por la escasa fuerza de que disponen, queda.ria dede los individuos de él, porque en el momento que
mostrada evidentemente la necesidad de reformar la
sea.u
jóvenes, por consecuencia del pase al instituto,
instruccion militar de las clases. ¿Cómo? Vamos á.
los que se .hallen á las cabezas de la.s escalas7 el porverlo. Se resolverían satisfactoriamente, á nuestro
venir se ~rrará para las cla:ies inferiores, y esto no
modo de ver, los inconvenientes que se dejan anotapudo nunca caber en la mente del legislador, porque
dos, creando una Academia en las cabezas de Comermaba
derechos legítimamente adquiridos.
mandancia, bajo la direccion del Ca.pitan Ayudante,
'ra.mbien
creemos que para estimular al estudio
en cuya Academia se llamaría á las mencionadas
deberían
sacar
anualmente á oposiciun_ el número de
clases siempre que hubiera necesidad de imponerascensos
que
se
calcularan vacantes desde cabo l.º á
les en algo nuevo y útil para el cuerpo, á cuyo fin
sargento
l.º
inclnsive,,veriticándose
los ejercicios en
,e llamaría, no á todos á un tiempo, sino sucesivamente¡ obligándoles además á. que mellllual ó cuando la .Uirecc1on geuetal 6 colegio de educandos, para lo
0

cual podria irse reservando el número de plazas de
cada clase que se fijase, y concederá los que obtuvieran .el ascenso la antigüedad correspondiente á.
contar desde la fecha en que ocurrió la vacante.
Con esto se conseguiría levantar el espíritu un
tanto decaldo por la paralizacion de las escalas, de
que ya hemos hablado; y como el estudio reportarla
las ventajas que no se ocultan á nuestros lectores,
se llegaría á. contar con. un personal de clases inferiores, que serian, á. no dudar, de gran prestigio
pará el (Juerpo de Carabineros.
Los eje1cicios de oposicion deberían practicarse
con las mismas reglas adoptadas para los exámenes
vigentes, es decir, por medio de papeletas y en público, para que quedaran todos plenamente satisfechos de la rectitud con que aquellos se verificasen, y
evitar la más remota sospecha de parcialidad.

V
ACUARTELAMIENTO

Tiene sus ventajas é inconvenientes: Consisten
las ventajas en que reunida la fuerza bajo 'un mismo techo, se llegará á estrechar fácilmente los lazos de compañerismo y se adquirirá más pronto hábitos milit.ares; e!. Jefe del puesto puede observar de
continuo la conducta de sus subordinados y de sus
familias; pasar -sus revistas, tener acadel)lias, hacer
las prevenciones convenientes al servicio, y en lugar
resei·vado reprender las faltas de cualquiera. de los
individuos que tiene á sus órdenes. .Lo propio pued~
hacer al pasar sus revistas el Jefe de seccion, el Capitan de compañía y los demás Jefes. Además Sti
evita de este modo el que la fuerza tenga que llevar en pañuelos ó en otra. forma sus prendas al alojamiento del que verifica la revista, 6 á la casa dtl
l)omandante del puesto, y el que los patrones, á h¡u:tadillas, se enterón de las faltas y de las órdenes
que dicten los superiore11, que si con lo primero se
humilla al individuo que es objeto de la 1·eprenAio11,
con lo segundo saben tanto aquéllos como el que las
dicta y recibe, y se ponen muchas veces al corriente
de 10 que deben ignorar para. el mejor re¡¡ultado del
servicio. El acuartelamiento tiene además la ventaja.
de que en un caso dado, la. fuerza está reunida, Jo
que no sucede ahora, y se enta por 1o tanto el quti
al ocUI-rir alarmas ó alborotos se impida reunir la
fuerza, ocurriendo sorpresas y desarmes qne desgraciadamente registra la'histona del iJuerpo, por estar
alojados separadamente su11 individuos.
En frente de estas ventajas, el único inconve
niente que, á nuestro modo de ver, se presenta, e11
que los espías pueden dedicarse mejor á observar un
solo ecillic10 que var,ios; circunstancia empero que
puede evitarse procurando que las casas en que se
albergue la fuerza estén situadas, en cuanto sea posible, en las afueras de las poblaciones, y contengan
pue1tas que den acceso á varios costados, con lo que
se podria fácilmente desorientar á. las personas dedicadas al espionaje, máxime si se adoptase el que
cada individuo sallera solo y se reunieran las parejas en el punto fijado de antemano, con cuyos mediv·ij
st: lograría evadirse de la v1guancia de aquellas.
8iene10 por tanto iningw.ticante citar el inconveniente que ofrece el tener reunida· la fut:rza en nn
solo punto, si se co~para con las ventajas que tal
sistema ofrece, y atend..1da por otra partti U\ Cll'Cllllll·
tancia de que resultaría más ecvnóllllco esto que el
pago de los alquileres que los individuos vienen satisfaciendo, creemos que debeüa establecerse si
acuartelamiento.
(Se continuará.)

~

��146
EL DUQUE DE ALBUR.QUERQUE EN LA BATALLA DE ROCROY.
En los p.úmeros de la acreditada Revue de deux
Mondes, correspondientes á los dias l. 0 y 5 de Abril
de 1883, publicó S. A. R. el duque de Aumale, con
el título de La premiere campagne de Condé, una
·extensa relacion de la campalia de 1643 y batalla de
Rocroy, en la cual, y fiado únicamente en la afirmacion estampada por Fabert en carta á Mazzarino
consigna t}ne el duque de Albnrquerque, General d;
la ·Caballería espaliola en aquella. memorable Jornada, « arrastrado por los fugitivos, llegaba á las ocho
de la maliana á Philippeville,, a!l.adiendo por nota
que esta plaza se encuentra á treinta y dos kilómetros del campo de batalla, sin tomarse la molestia de
probar tan grave aserto y lanzando de esta manera
la infamante nota de cobardía á la memoria de un
guerrero ilustre y afortunadamente dotado por la.
Providencia de multitud de ocasiones en que distin·
gnirse.
A la defensa del tan maltratado 'duque de Alburquerque ha salido briosamente uno de nuestros más
modestos y distinguidos historiadores contemporáneos, D. Antonio Rodriguez Villa, publicando un
folleto tan erudito y con tal copia de materias, que
no he podido resistir al deseo de que sea conocido y
estimado por mis compatleros; á cuyo fin voy á hacer
de él un peque!l.o extracto.
Quiere el Sr. Rodríguez Villa. demostrar en su
Bosquejo biográfico de Alb1trquerque, la falsedad de
las afirmaciones del duque de Aumale, exponiendo
al efecto las IJ!ás rigurosas pruebas que pudiera pedir una estreclúsima crítica, y lo consigne ciertamente. Expone los antecedente!! militares de Alburquerque, Y de ellos deduce cuán poco verosímil es
que quien tanto se había distinguido antes pudiera
faltar á su honor; examina los documentos relativos
á la batalla, y consigna los elogios que- mereció, no
sólo á los cronistas, sino á sus Jefes y al mismo Rey
D. Felipe IV; y continuando la exposicion de los
brillantes servicios é importantes mandos que despnes de la batalla prestó y obtuvo, deduce, y deduce
admirablemente, que ni tales mereedes se hubie~an
hecho, ni tales mandos confiado á quien, segun el duque de Aumale, observó tan ignominiosa conducta,
en ocasion tan empeñada, si el hecho hubiera sido
cierto.
Con efecto, D. Francisco Fernandez de la Cueva, octavo duque de Alburquerque, nació en Barcelona en 1619, y en 1638, á los diecinueve años de
edad, le vemos ya combatiendo en el ejército con
que el Almirante de Castilla marchó al socorro de
Fuenterrabía, y no combatiendo al lado de los Gen~rales, sino á la usanza. de aquella época, con una
pic11, en la primera hilera de los escuadrones, que
así comenzaban su carr!lra en aquel tiempo, lo mismo
el noble que el plebeyo. Al siguiente afio 1639
abandona la Corte y su rico patrimonio, y corre á
alistarse en los tercios de la Infantería de Flandes·
de nuevo empuña la pica, y pasando por todos lo~
grados de aquella milicia'., es nombrado Maestre de
Campo; y si alguno pudiera dudar de sus dotes al ver
lo rápido de su elevacion, la batalla del Chaselet le
demostrará su error; pues á. su valor y á las rápidas
maniobras de su tercio, se debió la rota de lós regimientos franceses de Brezli y Püunoute y nueve piezas de artillería que arrebató al enemigo. Maestre
de Campo el más antiguo, es elegido General de la
Caballería de Milan y desde este punto pasa á Flandes con el mismo carácter en 1643 al iniciarse la
campaiía por ascenso natural y derecho propio, . no
encargado repentinamente de este mando en perjuijnicio de Brugnoy, como supone el duque de Aumale.
Inaugúrase la campan.a de 1643 con el sitio de
Rocroy, y el 19 de )layo, en aquel dia tan desastro-

so á la par qne glorioso para las armas espa!lolas,
no huye, sino que pelea con ardimiento, y derrota á
sus enemigos y les arrebata parte de su artillería; y
cuando sus soldados embriagados por el triunfo gritan victoria, cnando se desparraman por el campo
para comenzar el pillaje, y cargados por la infantería y rPstos de la caballería francesa son dispersos,
no corre Alburquerque á buscar asilo en Philipp_eville, sino que firme en el c.1,mpo de batalla, procura
rehacer sus escnadrones, y en tal empresa es herido,
Y dos veces prisionero se salva abriéndose paso con
sn espada, y cuantas VPCes logra reunir, no ya tropas, sino Capitanes y Oficiales, vuelve á la carga; y
cuando ya no quedó caballería en el campo de batalla. cuando todos los ginetes están muertos ó desmontados, entonces se acoge á la infantería, á aquel te¡cio que tanta gloria le diera en Chaselet; y cuando
esta heróica infantería, batida en brecha, y taillé
en pi,eces, segun la expresion enérgica de Bossud, va
á capitular, entonces abandona el campo de batalla
y procura salvar su persona; y esto Jo confirma, no
s6lo la honrada palabra del interesado, sino el secretario Vincart en sus relacione-s al Rey; el ilustre
Maestre de campo y escritor militar tan disting,nido
Don Francisco Dáviia Orejon, testigo"ocular y actor
de aquellas hazanas; Melo, al dar cuenta. á S. M. de
la batalla, y finalmente la Majestad del Rev Don
Felipe IV, qué en carta de 30 de Junio de 1643, refrendada por Jerónimo de Villanneva, le dice: «A"n-

que el sureso de la batalla de Rorro¡¡ fué infeliz,
habiéndoos señalado en ella tan conjorme á la obliga•
cion de vuestra sangre (de que me avisa el l,farqués
de Tordelag1ma), lie querido deciros la estimacion en
que quedo ilel valor y celo de mi servicio que 1nosfrais
en todas ocasiones.&gt;

247

LA ILUSTRA.OION MILIT.A.11

LA. ILUSTRAOION MILITAR
la cansan muy dolorosa y suponen mucho en quien
como el dnque de Aumale se halla investido de las
tres cualidades de Príncipe, Académico y General,
debiéndole por lo tanto ser juzgado coll la mayor severidad¡ y para demostrar que no exagero al tratar
de su ligereza, se!lalaré dos hechos tomados de la
misma relaclon, seguro de que producirán á mis lectores la misma sorpresa que á mi me causaron.
Al referir como el duque de Angnien avistó al
e.iército espaliol que sitiaba á Rocroy ~ la tarde del
13 d9&gt;Mayo, parece condolerse de que con su inoportuna llegada impidió. dormir la siesta á los espa!loles, costumbre que afirma observaban constantemente. ¿Dónde habrá adquirido el duque de Anmale tal idea? ¿ Dónde ~brá leido qu.e los espalioles
sitiando una plaza, abierta la trinchera y dominadas
las obras exteriores, empezando el ataque de la escarpa por las minas y preparando la bajada al foso,
dejaran tranquilo al enemigo y se tumbasen á dormir la siesta? Francamente, he leido bastante de los
escritores de aquella. época, y á todos ellos se les olvidó consignar tan higiénica ·costumbre.
Dice después al referir la batalla: que el veterano conde de Fontaine se hacia conducir en una silla
de manos, porque habia jurado que no combatiria
más á los franceses ni á pié ni á caballo. Singular
juramento por cierto y de que dá la primera noticia;
pues hasta ahora se había creído por todos que si
Fontaine se hizo conducir al combate en una silla,
era por su avanzada edad y por su padecimiento de
la gota que le impedia montar á caballo. Lo que en
esto no se comprende claramente es la ventaja que
el cumplimiento de este juramento tan raro podia
producir al conde de Fontaine.
Observa el eminente hombre de estado é historiador Sr. Cánovas del Castillo, en su estudio sobre el

Despues de la batalla, continuó mandando la caballería durante la gloriosa campa!l.a defensiva que principio y el fin que tuvo la supremacfa militar de
emprendió l\felo, y mandando interinamente el ejér- los espaiíoles en Europa, que desde que en Rocroy
cito, marchó sobre Laudrey para oponerse al Maris- se inició nuestra decadencia militar, perecieron encal l\fanecamp, logrando con este movimiento que vueltas en la ruina de nuestras glorias, nuestras leel duque de.Auguien evacuara el Luxemburl('o. Vol• tras y nuestra historia; de aquí que ningun historiavió á Espa!l.a con una comision en 1..544, y al si- dor especial ni ningun militar, haya hecho un deteguiente afio fné nombrado General de la caballería nido estudio sobre suceso tam i!flportante; por el
del Ejército de Catalufia, y poco despues Capitan contrario, los frances~ han e~crito sobre ál en mulGeneral de las galeras, cargo en que durante varios titud de ocasiones, entonando himnos de alabanza al
a!l.os prestó grandes servicios, distinguiéndose espe- gran Condé vencedor de los espalloles á la edad de
cialmente el 22 de Noviembre de 1650, en que con 21 años.
Pero aunque la empresa sea difícil y penosa por
seis galeras, derrotó y apresó en la altura de Cambrils, á cuatro navíos franceses que acudian al so- la escasez y más aún la dispersion de los documencorro de Tortosa. De Cataluña pasó al Vireinat.,-de tos, tal vez en época no muy lejana se ensaye deNueva Espa!l.a, que desempe!l.6 siete meses, y á su purar la verdad de este hecho, pues segun mis notiretorno á la pátria de nuevo, volvió á encargarse de cias, ya hay quien se ocupa en reunir y coleccionar
la Capitanía general de las galeras, sjendo despues datos con tal objeto; y en dicho dia, al juzgar los hesuce3ivamente, Teniente General de la mar, Conseje- chos en la lógica inflexible de sus consecuencias tal
ro de Estado y tresafios 'Virey en Sicilia, muriendo en vez se desmienta que el glorioso desastre de Ro:roy,
1676, á la edad de 57 años, desempe!l.ando el cargo de no tuvo la importancia que los vencedores la dieron,
Mayordomo mayor de Cárlos II, nifio á la sazon. que sólo les produjo la salvacion de la plaza y la toEl hombre que comienza su carrera con tan dis- ma de Thionville, y que si el talento del gran Condé
tinguidas acciones y que tan gloriosamente la termi- como general, se hubiera de juzgar por este triunfo..
'
na, ¿puede lógicamente suponerse que haya faltado uo hubiera pasado de ser pequeño.
_Pernútaseme
ahora
para
terminar
este
largo
esde un modo tan grave á los deberes que de consumo le
imponían su empleo y su nobleza? Seguro es que. cnto, que tomándose por un momento la. representaaun sin conocer los respetables testimonios que le cion de cuantos militares hay estudiosos de la hisabonan, me contestarán negativamente mis lectores·, toria y amante~ de las glorias de sus antepasados,
por eso antes afirmé que el Sr. Rodríguez Villa de- exprese la gratitu&lt;l que á todos merece el Sr. Rodrímuestra cumplidamente la falsedad de lo asegurado guez Villa, que ajeno á la profesion de las armas tanpor el duque de Aumal!!, no sólo con irrecusables to ha trabajado por ella. Díganlo si no su no~ble
testimonios, sino· deduciéndolo tambien de los ante- Memoria sobre el asalto y saco de Roma, su biofracedentes y de los servicios posteriores de Albur- fía del ilustre Sebastian Fernandez de .Madraza la
expedicion de Aldana á Hungría y tantos otros ~a.querque.
bajos que verdaderamente pueden ser considerados
Con la misma. ligereza, y con igual apasionacomo histórico-militares, como ya los ha apreciado
~ento que trata al duque de Alburquerque, proel General Almirante al incluirlos en su bibliografía
sigue el de Aumale la relacion de los sucesos de militar.
aqueUa campaña, apasionamiento y ligereza que si
'CÁnLos BARUTELL
en nn cualquiera nada suponen ni causan impresion,

UN VIAJE POR MARRUECOS
1 Oontinuacion..)
ULAD•TSUIUM.-Smº KASJIIM.-EL J:aLOT.-ZEllHON.

. Hácia las ocho de la -noche, v en dirPccion al Sudoeste,
el hori,:onte presenútba un aspPcto verdaderRmente fantástico. Las ,rentes de Zemur habiRn prendido fuego á
los rn~trojos, segun es costumbre pol' aquella época entre
los labradorPs toilos del Mopeb; par.o el voraz &lt;&gt;lemento,
secundndo admirablemente por el viento, babia ext•ndido demasiado su ládio de accion, y la• llamas, •egui~R
POl' enormes columnas de humo, iban á confundirse con
los infinitos brillnnte• que esmaltab11n la bóveda ~1Pste
en toda In parte de hor',:onte visible. Ln extension del fuego abrazarla un espn&lt;'io di\ unos 16 kll&lt;Smetros.
El_ viento favorecía á la kabila dP Beni-Hn•~n, pues á
• media noche la intensidnd del fuPgodPcrecia visiblemente,
Y_al amanecer eran casi insigniflcant1&gt;s las 1Iam11s que se di':"ª~ªº á la simple vista; pero esta circunstancia me impidió Teconocer aquellos •itio• y dirigirme á lae estribnciones de los montes de Utita, Guenzero y Sid-Kasl'm. que,
como veremos, se enlnzan luego con los que. Todean á
Mequinez y Fez, formando una &lt;'omarca erizRila dA tan
elev11dos sierr!IP, que rnntTnstn nntablPmente con el terreno que anw se encuentra.

•••

de encubrir los detalles de cuanto lastima sus intereses
ó sus sentimientos. A fuerz&amp; de instigaciones conseguí del
citado kaid-cuyo nombre me reservo por conveniencias
particulares, que encontrarán justi8catl11s quienes conoz.
can la conducta de las a·1toridades Berberiscas-una contestacion más explícita.
-No quieras nnnca saber malas nuevas. Yo sólo puedo ·
decirte, ¡ oh cristiano I que cuantos fuimos á caballo regresamos ti. P.ié; y qua si el Sultan, nue•tro dueño, desea
la paz y el bien, no debe empPnder esas excursiones.
, Luego supe que &lt;il desgraciado kaid babia experimentado grandes contraTiedades en la guerra, y pal'n. colmo de
'desdichas, vió mol'ir de hambre al cabBllo más hermoso y
apreciado que poseía. Estos datc,s me dieron pl'onto In
clave del pesimismo que omb81'gaba todos los sent'dos
del Gobernador.
·

*"'*
A la mañana siguiente , al mismo tiempo que el crepúsculo matutino empezaba á dibujarse en el horizonte,
abatMonamos el adual' de Tsujum, escoltados por ,ários
mpros que nos demostraban en esta formn, la satlsfaccion
con que habían recibido tan inesperada visita.
De,pues de una marcha de cuatro leguas por terreno
siempre llano, encontramos el rio Redamn, de corriente
torrenciosa,en invierno, pero complctamE'nte soco en verano por estos sitios ; de escarpadas orillas y de Jecho
muy pedregoso. Hácia el medio dia nos b11lláhamos en 1118
márgenes del Behts , rio de n,nálogas condiciones al anterior, afluentes ambos del Sebú por su izquierda, y cuyas
fuentes tienen su orfgel\ en la cadenl\ &lt;le montañas que
por la parte oriental rodean. á la capital ?t!equinez, ciudad
de los olivares, como los indígenas Je. distinguen.
En esta parte ilel Behts, donde se bifnrcan los caminos
ó senñ11S que conducen ti. Fez, Muley-ldrfs ó lfequinez,
Pe halla el gran .,oco de Sid-Kasem, al pié ile In. Zauia ó
Kobbadel mism'.oSanto; mercado qu" sil llena losjuevescon
todo género de productos del país. y de los más u•adoa
por los creyentes que pl'oceden de Europa. Las márj!'enes
de este río e•tán pobladas de excelentes huerta, con abundancia de árbol os frutales, y aprovechamos tan halagüeño
hallazgo para librarnos de los aiidientes rayos solaTes, antes de continuar estudiando la cordillera que se presenta,
ba á nuePtra vista.
Algunos árabes nos obsequiaron ron gran CRntidad de
frutas, correspondi(lndo á mi vP~ á esta atencion, invitándoles ti. tomar té. A posar de todo, la insepnrable
compafifll de curiosos, impertinentes chiquillos y buen
número de ,qranufas, hacia insoportRble tRl situscion aun
para quienes posean el mayoT dom;nio sobre su eistema
nervioso. Aquellos Pectarios de Mahoma, de adusto aspecto, inquieta mirada é indeflnihle fisonomía, molestRn
estraordinnriamente. Gentes salv11jes, fieras tal vez, pero
domesticadas, sin instruccion que pueda rasgar las tinieblRS de sus inteligencias, sin cariño que despierte los nobles sentimientos del alma, repelen y admiran á un tiempo, porque no se concibe que en tan rorrompida existencia
no posean feroces instintos que habrían do revelarse al
encon~ar un cristiano, especie humana que sólo por
excepc1on conocen y de lll cual tienen formada una opinion bien poco favorable. Este fenómeno, que se produce
en algunas muchedumbres fanati7.11das, tiene por causa el
freno y ciega obediencia de los máximas ó creencias religiosas, que mantienen la armonía social en medio de la
discrep1mcia de razas y sectas, creadas en su mayoría por
la ambicion Ele los hombres.

Las gentes de 'J'su,ium nos rPflrieron mil p11trafi11s
respeeto á Ju cualidndes más sobrePalienti&gt;• de los habitantP• de Zemur. Con•frlérase esta kahil~ cnmo inabordnble por ninguna potencia, y Pn su exaltRda ima¡¡;inacion dan tan PxRgel'lldR• propo,.ciones á sus excelentes condicionP• par" la iruerra. que no con"iben haya otro
P.oder: al ~e PX('Pptúa el del Supremo AJ-J,.h, para reducirlos ti. In obPdienC'ia. Al prinC'ipio ~e resistieTon á crPer '
~ue yo huhiera penetrad_o en rnsdominios, ale1t11ndo como
Jn('Ontrastable argumento que era Al pais donFl.A se em'()leaba la bayoneta en tl combate v la temeridad de sus
habitnnte• r,,yaba en lo invero•f~il.
Cuantos vinieron á mi tienila con el pr&lt;&gt;texto de salu. darme, mostraban l!ran curiosidad_ por saber el motivo de
":'i viaje. Unfeki. dA Mpecto más vener11hle y con pretenSJOne, de Páhio, desea hn además cnnocer lo que hacinn Jo,
gobiernos europeos, las costnmhres de nuestros reve,; Pl
. eFtil&lt;lo dp sus palacios, núm&lt;'ro do sirvientes do qu~ c;da
uno dispone, importancia de los ejércitos, &lt;'On otrns mil
exigPncin~ sólo tole!'!lbles á la ignorancia.
-Ytú ~ahas-me decfacon flstudi nda ,rrnvPdud-por qué
los embajadores de España, Francia é Inglaterra han ido
ti. viRitll.r á nue,tro Señor y Dueño.
-Estns visitl'S-le contesté-son ~1rnmente fórmulas
de amistad, que deben renovar.ae de vez en cuando para
la meior solucion de los negocios.
-Sin embargo, lns noticins qua nosotros tenemos son
bien distintas. ·
-No me·extrañ~.'Eso ·prueha que como carccefa de pn•
riódicos, cualquier mal intencionado os engaña COJl faeilidad.
-Pues aun eón los periódicos no nos fiaríamos·, porque
los que se públicnn en la Argelia, en caracteres árabes, no
suelen dar un&amp; noticia cierta.
-Eso es un/\ exageracion-les repliqué.-T11J vez se
deslice involuntariamente alguna inexactitud, y con especialidad al ocupBrse de este país, que vosotros mismos
desconoceis; pero esto debe considerarse como una excep***
cion.
El afan de recorrer terrenos 11grestes y la necesidad de
-Pero, volvamos á nuestro asunto; por aquí se ha di- estudiar la cuenca del Behts, apresuraron 111 marcha antes
.cbo quo todos los emb11ja&lt;lorPs han ido á baéer grandes que el sol dejase de enviar sobre nosotros sus abras11dores
&lt;'onceeiones aT Sultan. Francia h11 prometidn pegar una rayos. A las dos ascendimos por el monte de Sid-Knrnm,
indemnizacion por haber rehaFado Fus Foldndoa la fron- que necesariamente habíamos de atravesar. Al llegar á la
tera, y Pntrea-ar tambien Jotprisioneros hechos á Sid Si- cima de la sierra, un panorama bellísimo se presentaba á
lipian; Inglaterra perdona todns Jaq reclamnciones ¡ue nuestra vista, y en cuya contemplacion hubiera permane·
tiene contra el Sultan, y'Espnña devoh-erá en breve el di- oído extasiado si hubiese dispuesto de mayor tiempo. A
nero que se ba llevado de nuestro pais dP.sde que terminó mi der~cha divisé_ una asombrosa cortadura, formada por
la ¡¡;uerra'de Tetuen.
depre~1ones sucesivas del terreno, y por la cu&amp;I hallaban
Tan estupendM noticies me dejnron en la mnyor con- holgado puso las agllas del rio; del otro lado reconocimos
fuFion dnrant.l' 1tlA')1TIOll instantes. Xo s11bfn que r.outcstar- dos atiuentes del Bel,t3, cuyas aguas habiag recogido las
1~,, y · t.•111iéndo11rn 111111 cli."11,ion pr,,longadu, í.'t&gt;n sus gentes Je Zemur, causando la desesperacion de los pal'ifi.'
ribetes do acaloramiento, t.rnt,c; en Sf•g1Íida de ,·ariar de cos .Bcini-Hasem~, entre cuyos habitantes más exnlt.11dos
conversacion, lo cunl no es muy difícil con aquclia des- empezab:1 á dominar la idea de dirimir la cuestion act;.
graciada gente.
.
diendo ti. las espingarda~.
Además, hallábnse en mi tienda un kaid que hnbia lleEn esta comarca de vegetacion más exhubernntc no se
gado do lo. cxpedicion hecha por S. )l. Shorifiann ni Sus, halla muy gnrantida la seguridad del viajero ó tra~scunte
y de la cual tan filvorablemcnte se ocupó la prensa, sin
que se arriesgue ti. pernoctar &lt;'n despoblado¡ y por lo tanduda por los inform&lt;·is que los repreacntantes europeos to se hacia necesario buscar loa atajos que nos condajuran
trasmitieron á sn~ gobiernos n•spectivos. Qni,c, pues, in- más brevemente á los puntos objeto da nuestros t!•tudios,
dagar lo sucedido en tan fümosa campaña, pero á mis antes do que l&amp;. noche nos envolviera con su sombrío manprPguntns conte,tnhn siempre el Cobcrnador, haciendo to en parajes inhabitados. Dcspues de atravesar el monte
alguno~ gei,to,, de indigllllCiun, con que s;l .u::.ll:iUlllllUl trata de )iuley-Idrío, fuimoo á refugiarnos on. un 11dUIU' de]
•

I

J'ewt, á la vista de Zerb.on y de Jrlequinez, capital esta
última de gran importancia en el imperio y de la cual

sólo distábamos unas cuatro leguas.
Y, CIiio verdaderamente incomprensible; las gentes que
rodean una de las principales residencias del Sultan, son
casi las más revoltosas'é indómitas de cuantas mantienen
en jaqu!) á 1~ autoridades de Muley Rasan. Las kabilaa
rebelde~ sólo pueden sostener su independencia en comarcas erizadas de mQntafia~, donde la defensiva halle decidida proteccion en las condiciones del suelo, y la aspereza del terreno impida la accion de la caballería. Por eso
sin duda alguna, en aquellos contornos los merodeadorea
pululan desde el anochecer, por todas partes, á la zaga de
alguna res ó caballería descarriada d11l rebafio, al encuentro de cualquier transeunte que no ha medido bien ?l
tiempo con relacion á la distancia que debie. recorrer, ó en
busca de sorpresas análog11S y de éxito seguro. El desgraciado sorprendido por estos perseguidores de lo ajeno, se
vé pronto despojado de sus caballerías y de todos sus vestidos, abandonándolo luego sin causarle mayores daños.
No era, pues, de cxtrafiar la desagradable impresion
que nuestra llegada causó en el aduar del J elot.
-¡Oh desgracial ¡Oh desgracia!-repetla con acentos
lastimeros el kaid de aquellas chozas.
Sin perder instRnte, y para evitar algunos conceptos y
expresiones que hÚbieran lastimado mi amor propio, hice
comprender á aquella salvaje autoridad que conocía su
idioma, no toleraha injurias de ninguna especie, ni me
amedrentaban los actos de cuantos bandoleros hubiera en
la comarca.
. -Tu segur:dad se funda-me decia-en que si te quitan
como uno ú quejards coma por cient-0, y luego nosotros 80•
remos los robatlos. Ya vés como tengo motivo para lamen·
tarme de tu llegada á nuestro aduar, pues sé por experiencia ajena lo que su'ce!le en semejantes casos.
E. BONJ:LLI
(&amp; continuard,)
~~

iALERTA!
La consigna no podía ser más terminante.
eEl centinela hará fuego, sobre todo , el que SA
acerque á veinte pasos de distancia y no conteste en
el acto al primer: quién vive.&gt;
Eran tiempos de revueltas; algunos pueblos se
habían sublevado, y por los alrededores de Pamplona
V!\,o-aban algunas partidas ne hombres armados. ,
Cerró la noche; en lo alto de la fortaleza de San
Cristóbal, se oia lenta y acompasadamente el alerta
del centinela y los pasos del rondin.
A las diez hubo relevo.
En la parte que mira al campo, ocupaba su puesto
Félix, soldado bisofio, hi.io del país, que al dia siguiente debia abandonarlo con su regimiento que
pasaba de guarnicion á Sevilla, como quien dice ¡ al
fin del mundo 1
·
Félix tenia una novia en un pueblo inmediato á
Pamplona, que tambien lo era el suyo; no habiéndose
casado con Petra, á quien quería como á las nilias
de sus ojos, porque, hasta no cumplir el tiempo de
soldado, no habia qué pensar en ello.
Llegaron las quintas, y Félix sacó el mímero 3;
correspondian al pueblo dos soldados, pero el que tenia el número primero era hijo de viuda, y no hubo
más remedio que cargar con el chopo á cuestas.
¡Qué de lágrimas el dia que de Echáuri, su pueblo natal, pasó á Pamplona!
Petra gimoteaba á moco tendido; á la madre del
quinto se la. salia el alma por la boca.
La primera vez que, aquélla, vió á su novio de
uniforme, pasó á sn lado sin Mnocerle.
-¡Ole por las 1Uosas gonltasl dijo el. quinto, en
un andaluz navarro, contoneando sn cuerpo de derecha á izquierda.
-1El demonio del peal, y qué susto me ha dado!
¡Si pareces un soldado de verdad 1
-¿ Te gusto Petrilla?
-Ni pizca¡ y mucho menos ese tonillo de cuartel
con que me hablas.
Petra llevaba todos lo-, lilas á E'élix taba.co y fruta
de Echáwi

..

�LA ILUSTRA.CION MILITAR

948

-Tu madre no quiere que te marches á Sevilla,
El dia antes de recibir el regimiento la orden de
-Lo que es querer, yo tampoco quiero,
OBRAS RECIBIDAS EN ESTA REDACClON
traaladarse á Sevilla, Félix tuvo un serio altercado
-Pues,
entonces
.....
con sus compa.neros de armas, por salir á la defensa
Alegato presentado por parte de
-No puede ser, Petra, no puede ser.
de la. gente de su pueblo, la cual, segun decian los
Colombia en el arbltra1nento
-Tu madre te lo manda; está enferma y si te vas
soldados, protegía á los carlistas. 'La cuestion tomó
de lim1tes oon Venezuela.
mal aspecto, y á no ser por el Oficial de guardia, el se morirá sin remedio.
Oon este título hemos recibido 101 interesAntea docu•
-¡Petra¡ Petral
carcunda, como le llamaron á Félix, lo hubiera pa•
-Decídete; la noche es oscura, el terreno que- mentos que se rallaren 11. esta cueation ya antlJua de Umi•
sado mal.
•
tes entre Venezuela y Colombia.
brado, ¿ quién ha de verte?
El l::lr. Galindo, abogado de loa Eatado1-URido1 de Co-¿No sabes, Petra?
-¡Alerta!
lombia,
dedica en volúmen aparte 11. D. Alfo1110 m, en.
-Tú dirás, hombre.
-¡Alerta!
su calidad de 11.rbfüo de derecho dealgnado por ambu Re-Se marcha. el regimiento.
públicas, una notable defensa de~ solucion que preten•
-No, no; de ningun modo
.:....¿Cuándo?
ff de Colombia, dividida en dos partea: una'consagrua al
-¿
Prefieres
d.ejarnos?
'
-Mana.na.
planteamiento ó edmen de las cuestiones préviu, y otra
-No ha.y otro remedio.
11. la controversia de 101 puntos concreto,.
-¿Y adónde?
-¿ Dejar el pueblo?
Excusamos decir el interés que este a~unto tiene, para
-A Sevilla..
cuantos siguen de cerca y con natural simpatía el movi-Harto me pesa.
-¿Qué me cuentas?
miento de relaciones entre las diferentes Repiiblicu Hi■•
- ¡Separarte de mí, de mí que tanto te quiero!
- Lo que oyes.
Y diciendo estas palabras, Petra estrec"taba. á su pano-americ1maa, y de$eRndo qué esta cmestion, 1ln duda
difícil, tengé. un rosultailo utisfact,nio P"ra Ambu partea
-¿ Y tú tambien?
novio entre sus brazos y le besaba. derramand&lt;eabun- i,nviamos las gracias 111 Gobierno colomb4• por la edieion
-¡Toma¡ ya lo creo!
da.ntes y silenciosas lágrimas.
del Alegato que nos ha remitido, y que pre1cind!ende de
Dentro de media hora voy de guardia al castillo
todo j•1icio sobre el fondo, por no ser de nuestra compe•
-No llores, mujer, no llores.
de San Cristóbal, y mana.na á la tarde nos embarca-Si te decides á venir conmigo y te unes á la tenci,, nos parece nn ilooumento do primer órden. en limos. Si no puedo ir á ver á mi madre, abrázala en partida, nunca saldrás de estos contornos, nos vere• teratura política y jurld ira.
mi nombre. ·
mos todos los dias, tu madre no se morirá de pena y
- Esta noche nos veremos.
El Príncipe de Morla ea una novela de
el señor cura nos casará esta misma semana, ¡me lo
Adolfo de Ennery muy interesante y eameradament. tra-¿Quiénes?
ha. ofrecido!
ducida po1&gt;R1c.urno l•J: Hnro.1osA.
' -Tuy yo.
- ¡Alerta!
La edición ~e ha hecho por El 1 10.tmoa editorial, con
-No puedo salir á parte alguna.
-¡Alerta!
tod&lt; \1 cuidado y naturlll deseo de acreditarse, de que eata
-:-Iré al castillo
nueva C'ISa viene dando pruebM.
- ¡ Casarnos!
-¡Petral
-Sí; el setior cura de Echáuri, con quien he es-Conozco el terreno palmo á palmo¡ aprevecha- tado hablando esta tarde, me ha. dicho que nos casaA 1 lado do In d lcb a. -Novela de autor dee
remos la oscuridad de la noche é iremos á verte tu rá, que tu deber es irte con los tuyos y obedecer á
conorrrlo, estll. ti-aducida por "Enrique Nesgra escritor
madre y yo sin falta. ¿A qué hora es el relevo?
tu mr\~re como lo manda Dios y la. Iglesia.
mn:v bien reputsdo y laborioso.
'
-A las diez
Lt\ misma C'&amp;aa editorial ha dado á la publicid11,l e1ta
- ¿ Dices que está cerca de aquí la pa.rti,la?
1
-Pues, adios¡ á las diez nos veremos
-Un cuarto de hora de camino. Entre Pamplona novela, que a canz~rll. s&lt;'guramonte gran. número de MIC•
tores.
-Pero ven acá; ¿cómo has de saber en qué parte
y Echáurl.
del castillo estoy de centinela?
-Pues vamos, Petra, vatl}os, y sea.lo que Dios quiera.. Correspondenola de un viejo In•
-¿No tt&gt;ngo oídos? ¡Conozco tu voz entre mili
-¡Alerta!
válldo encontrada por x.
Dá el alerta un poco más alto que los otros; que lo
- ¡Alerta! -gritó Félix-el cual asiéndose al braCon estA título hemos recibido un intcresnn.,.e fol\eto,
demás corre por mi cuenta. Adios, Félix; hasta la zo de su novia comenzó á descender poco á poco la que trRta de aero~tacion, el r.ual ?PC'omenilRmo1 á nueatrot
noche.
pendiente del castillo, al propio tiempo que el cabo, lectoreA, dondA los aftciona.iloa enco11trarán muy cur!OIOI
Y dándose un a.preton de manos se separaron¡ ella á. la cabeza del rondín, llegó al puesto abandonado. ap11nte1, y damos las gracias á m anónimo autor, por el
ejemplal' qne noa ha remitido,
hácia Echáuri, Félix al cuartel, de donde salió de
-¡Voto á Dios! El carcunda ha desertado,-exSA bRlla de venta en las librerías ne San Martln, Puer•
allá á poco con la companía en direccion al castillo clamó fnrioso el cabo recogiendo del suelo el fusil.- t.t\ del Bol, 6.-Ga~pa.1', Príncipe, 4.-Fé, Carrftr&amp; ile 8,in
de San Cri~tóbal.
¡Ea, muchachos, sigámosle la pista, que no debe es- Jer~nimo. 2.Ü Aymo, DesenJZafto. ~.-'M'. Murlllo, Al•
¡Qué lentas corrieron las últimas horas de la tar- tar lejos!
call!., 7.-Y en El Co1mo1 eiWorial, Montera, 21.
de y las primeras de la noche 1
Baja.ron apresuradamente inquiriendo con la vista
-Muchachos; el relevo de las diez. ¿No habeia la oscura. y sombría extension del paisaje,
La vida DltUtar.-Hemot recibido un ejem•
pler dAl libro qu&lt;1 con este título publicó el conrcido et•
oido? Daos prisa. Tú, carcunda., ¿qué haces ahí pa-Allá se mueven unos bultos.
&lt;'l'itor italiano Eduardo de Amiela, y que ha traducido don
rado con la boca abierta? Menéate, si no quieres que
-¿Será la partida? .
Rel'menPgildo Giner de los Rio1, cuya elegante publica•
te caliente el cuerpo con la. vara. ¿Estamos listos?
-¡Altol-dijo pruuentemente el cabo, y levantan- cion acaba de ver la luz.
-Lo estamos.
Agradecemos al Sr. Giner de los Ríos ,u atencion, yr1o
do la. voz, atiadió:-¿ Quién vive?
-¡Marchen!
paramos que el público inteligente aa.brll. a.preciar debida•
Nadie contestó.
mente la bondad de este trabajo.
Hecho el relevo, el cabo se volvió á la. cama, en-¿ Quién vive?
cendió un cigarro, y entornando los ojos, escuchaba
El mismo silencio.
confusamentd el alerta de los soldados que, como .
Recorrieron un gran trecho¡ se distinguían las Los postere;ados, manual ,le ,roo política.alma Riu cuerpo, corría en derredor del castillo.
Ha vi~to la \u7, piiblica la SPJZUnda edic'on de este libro,
sombras huyendo precipitadamente.
de D. Constantino Gil. que co'llprend&lt;1 una coleccion de
-Félix, dijo la voz &lt;le Petra sorua.mente.
-¿ Quién vive?
narl'Rciones a\PJZóricas 11. todos a~uel\os s"res de la sorie·
-Aquí estoy. ¿ Y mi madre?
Las sombras huian, huian sin hacer ruido alguno. dad c¡11P. con más ó menos fundamento, se apropian este
-Está eofürma.
-¡Alto!-gritó el cabo con toda la fuerza de sus título. Merece leerse, y 88 de creer que el piiblico aco,teri
-¿Qué tiene?
esta edicion con igual interés que la Anterior y quA Aiem·
pulmones.
-Nada bueno; la pobre está muy triste y llora
pre há dispensado 11. lM excelentes publicacionea del miaTouo inútil.
mo autor.
que no hay consuelo para ella.
-Preparen armas.... Apunten..... ¡Fuego!
-¡Alerta!
Se oyó una descarga. de fusilería.
Estnñlo sohre la eduoaolon nu•
-¡Alerta!
lltar de la juventud,
-¡Avaucenl-volvió á decir el cabo, a.l propio
-Oye, Félix ¡ tengo que decirte una cosa!
tiempo que por un exceso de precaucion, observando
El autor de e•te not9 h'c trabnjo M el Comandante don
-¡Acaba y vete pronto! ¿Qué tieues que decirme?
que las sombras ya no se movian, se dirigió hácia Eugenio de la Iglesia. Iniitil es pues, encarecer las poco
-Cerca¡ muy cerca de ar1uí, hay unos arui¡;os que
comunes condiriones de e$te elegnnte escritor.
ellas diciendo hasta tres veces:
En este estudio ha plant,PRdo su problema importantl·
te espt:ran.
-¿ Quién vive?
shno, que sentimos no poder aquí, por flllta do material
- ¿A.mi? ¿Te has vuelto loca?
Preguntas del todo ociosas, porque Félix y Petra, e' pacio, examinar y analizar con el detenimiento y pro·
-Todos los que componen la partida de Echáuri. á quienes habían alcanzado las balas, no pudieron tunda ntencion c¡ue exige.
Nos limitnrPm"s. pues, á rPcomendaT con todo encare- ¿Y qné me quieres decir con eso?
oírlas por habqr e3pira.uó algunos momentos antes·
- ¡ Ah:rta 1

-¡Alerta!
- Que te pases á ello~.
-¡Petral

v. COLOR..\DO

cimiento ln. ndqnis:cion ile este libro y'á felicita.!' 11. nuestro compnñero, por la r.lt1ríoima á \11 vez c¡ue correcta Y
el ej?i.nte formq en que ha p\11nteado tan árdua cucstion.
MADRID 1883: Imp. de E. Me~eguer, Fuencarral, 187

REVISTA DECENAL

8 FEBRERO 1884

•

ADMINISTRACION, REDACCION
ALMIRANTE,

2,

QUINTUPLIO.ADO

TOMO 2. 0 • NÚM. 16

'

' i
1

EXC1IO. SR. D. ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO.

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="50">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="2979">
                <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479327">
                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136893">
            <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136895">
            <text>1884</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="53">
        <name>Año</name>
        <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136896">
            <text>4</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="55">
        <name>Tomo</name>
        <description>Tomo al que pertenece</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136897">
            <text>2</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136898">
            <text>15</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136899">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136900">
            <text>25</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136901">
            <text>Decenal</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="136917">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753562&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136894">
              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 4, Tomo 2, No 15, Enero 25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136902">
              <text>Zancada y Conchillos, Arturo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136903">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136904">
              <text>Arte y ciencia militar</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136905">
              <text>Fuerzas armadas</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136906">
              <text>Literatura</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136907">
              <text>Arte</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="136908">
              <text>Ciencia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136909">
              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136910">
              <text>Imprenta de E. Meseguer Fuencarral</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136911">
              <text>1884-01-25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136912">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136913">
              <text>text/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136914">
              <text>2018235</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136915">
              <text>Fondo Historia</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136916">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136918">
              <text>Madrid, España</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136919">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="136920">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="13072">
      <name>Árbol Gigantesco de California</name>
    </tag>
    <tag tagId="13073">
      <name>Castillo del Morro</name>
    </tag>
    <tag tagId="13075">
      <name>Clase de Sargentos</name>
    </tag>
    <tag tagId="4817">
      <name>Crónica</name>
    </tag>
    <tag tagId="13074">
      <name>Soldado de Ingenieros</name>
    </tag>
    <tag tagId="13071">
      <name>Viejo Marino</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
