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                  <text>LA ILUSTRA.CION MILITAR

948

-Tu madre no quiere que te marches á Sevilla,
El dia antes de recibir el regimiento la orden de
-Lo que es querer, yo tampoco quiero,
OBRAS RECIBIDAS EN ESTA REDACClON
traaladarse á Sevilla, Félix tuvo un serio altercado
-Pues,
entonces
.....
con sus compa.neros de armas, por salir á la defensa
Alegato presentado por parte de
-No puede ser, Petra, no puede ser.
de la. gente de su pueblo, la cual, segun decian los
Colombia en el arbltra1nento
-Tu madre te lo manda; está enferma y si te vas
soldados, protegía á los carlistas. 'La cuestion tomó
de lim1tes oon Venezuela.
mal aspecto, y á no ser por el Oficial de guardia, el se morirá sin remedio.
Oon este título hemos recibido 101 interesAntea docu•
-¡Petra¡ Petral
carcunda, como le llamaron á Félix, lo hubiera pa•
-Decídete; la noche es oscura, el terreno que- mentos que se rallaren 11. esta cueation ya antlJua de Umi•
sado mal.
•
tes entre Venezuela y Colombia.
brado, ¿ quién ha de verte?
El l::lr. Galindo, abogado de loa Eatado1-URido1 de Co-¿No sabes, Petra?
-¡Alerta!
lombia,
dedica en volúmen aparte 11. D. Alfo1110 m, en.
-Tú dirás, hombre.
-¡Alerta!
su calidad de 11.rbfüo de derecho dealgnado por ambu Re-Se marcha. el regimiento.
públicas, una notable defensa de~ solucion que preten•
-No, no; de ningun modo
.:....¿Cuándo?
ff de Colombia, dividida en dos partea: una'consagrua al
-¿
Prefieres
d.ejarnos?
'
-Mana.na.
planteamiento ó edmen de las cuestiones préviu, y otra
-No ha.y otro remedio.
11. la controversia de 101 puntos concreto,.
-¿Y adónde?
-¿ Dejar el pueblo?
Excusamos decir el interés que este a~unto tiene, para
-A Sevilla..
cuantos siguen de cerca y con natural simpatía el movi-Harto me pesa.
-¿Qué me cuentas?
miento de relaciones entre las diferentes Repiiblicu Hi■•
- ¡Separarte de mí, de mí que tanto te quiero!
- Lo que oyes.
Y diciendo estas palabras, Petra estrec"taba. á su pano-americ1maa, y de$eRndo qué esta cmestion, 1ln duda
difícil, tengé. un rosultailo utisfact,nio P"ra Ambu partea
-¿ Y tú tambien?
novio entre sus brazos y le besaba. derramand&lt;eabun- i,nviamos las gracias 111 Gobierno colomb4• por la edieion
-¡Toma¡ ya lo creo!
da.ntes y silenciosas lágrimas.
del Alegato que nos ha remitido, y que pre1cind!ende de
Dentro de media hora voy de guardia al castillo
todo j•1icio sobre el fondo, por no ser de nuestra compe•
-No llores, mujer, no llores.
de San Cristóbal, y mana.na á la tarde nos embarca-Si te decides á venir conmigo y te unes á la tenci,, nos parece nn ilooumento do primer órden. en limos. Si no puedo ir á ver á mi madre, abrázala en partida, nunca saldrás de estos contornos, nos vere• teratura política y jurld ira.
mi nombre. ·
mos todos los dias, tu madre no se morirá de pena y
- Esta noche nos veremos.
El Príncipe de Morla ea una novela de
el señor cura nos casará esta misma semana, ¡me lo
Adolfo de Ennery muy interesante y eameradament. tra-¿Quiénes?
ha. ofrecido!
ducida po1&gt;R1c.urno l•J: Hnro.1osA.
' -Tuy yo.
- ¡Alerta!
La edición ~e ha hecho por El 1 10.tmoa editorial, con
-No puedo salir á parte alguna.
-¡Alerta!
tod&lt; \1 cuidado y naturlll deseo de acreditarse, de que eata
-:-Iré al castillo
nueva C'ISa viene dando pruebM.
- ¡ Casarnos!
-¡Petral
-Sí; el setior cura de Echáuri, con quien he es-Conozco el terreno palmo á palmo¡ aprevecha- tado hablando esta tarde, me ha. dicho que nos casaA 1 lado do In d lcb a. -Novela de autor dee
remos la oscuridad de la noche é iremos á verte tu rá, que tu deber es irte con los tuyos y obedecer á
conorrrlo, estll. ti-aducida por "Enrique Nesgra escritor
madre y yo sin falta. ¿A qué hora es el relevo?
tu mr\~re como lo manda Dios y la. Iglesia.
mn:v bien reputsdo y laborioso.
'
-A las diez
Lt\ misma C'&amp;aa editorial ha dado á la publicid11,l e1ta
- ¿ Dices que está cerca de aquí la pa.rti,la?
1
-Pues, adios¡ á las diez nos veremos
-Un cuarto de hora de camino. Entre Pamplona novela, que a canz~rll. s&lt;'guramonte gran. número de MIC•
tores.
-Pero ven acá; ¿cómo has de saber en qué parte
y Echáurl.
del castillo estoy de centinela?
-Pues vamos, Petra, vatl}os, y sea.lo que Dios quiera.. Correspondenola de un viejo In•
-¿No tt&gt;ngo oídos? ¡Conozco tu voz entre mili
-¡Alerta!
válldo encontrada por x.
Dá el alerta un poco más alto que los otros; que lo
- ¡Alerta! -gritó Félix-el cual asiéndose al braCon estA título hemos recibido un intcresnn.,.e fol\eto,
demás corre por mi cuenta. Adios, Félix; hasta la zo de su novia comenzó á descender poco á poco la que trRta de aero~tacion, el r.ual ?PC'omenilRmo1 á nueatrot
noche.
pendiente del castillo, al propio tiempo que el cabo, lectoreA, dondA los aftciona.iloa enco11trarán muy cur!OIOI
Y dándose un a.preton de manos se separaron¡ ella á. la cabeza del rondín, llegó al puesto abandonado. ap11nte1, y damos las gracias á m anónimo autor, por el
ejemplal' qne noa ha remitido,
hácia Echáuri, Félix al cuartel, de donde salió de
-¡Voto á Dios! El carcunda ha desertado,-exSA bRlla de venta en las librerías ne San Martln, Puer•
allá á poco con la companía en direccion al castillo clamó fnrioso el cabo recogiendo del suelo el fusil.- t.t\ del Bol, 6.-Ga~pa.1', Príncipe, 4.-Fé, Carrftr&amp; ile 8,in
de San Cri~tóbal.
¡Ea, muchachos, sigámosle la pista, que no debe es- Jer~nimo. 2.Ü Aymo, DesenJZafto. ~.-'M'. Murlllo, Al•
¡Qué lentas corrieron las últimas horas de la tar- tar lejos!
call!., 7.-Y en El Co1mo1 eiWorial, Montera, 21.
de y las primeras de la noche 1
Baja.ron apresuradamente inquiriendo con la vista
-Muchachos; el relevo de las diez. ¿No habeia la oscura. y sombría extension del paisaje,
La vida DltUtar.-Hemot recibido un ejem•
pler dAl libro qu&lt;1 con este título publicó el conrcido et•
oido? Daos prisa. Tú, carcunda., ¿qué haces ahí pa-Allá se mueven unos bultos.
&lt;'l'itor italiano Eduardo de Amiela, y que ha traducido don
rado con la boca abierta? Menéate, si no quieres que
-¿Será la partida? .
Rel'menPgildo Giner de los Rio1, cuya elegante publica•
te caliente el cuerpo con la. vara. ¿Estamos listos?
-¡Altol-dijo pruuentemente el cabo, y levantan- cion acaba de ver la luz.
-Lo estamos.
Agradecemos al Sr. Giner de los Ríos ,u atencion, yr1o
do la. voz, atiadió:-¿ Quién vive?
-¡Marchen!
paramos que el público inteligente aa.brll. a.preciar debida•
Nadie contestó.
mente la bondad de este trabajo.
Hecho el relevo, el cabo se volvió á la. cama, en-¿ Quién vive?
cendió un cigarro, y entornando los ojos, escuchaba
El mismo silencio.
confusamentd el alerta de los soldados que, como .
Recorrieron un gran trecho¡ se distinguían las Los postere;ados, manual ,le ,roo política.alma Riu cuerpo, corría en derredor del castillo.
Ha vi~to la \u7, piiblica la SPJZUnda edic'on de este libro,
sombras huyendo precipitadamente.
de D. Constantino Gil. que co'llprend&lt;1 una coleccion de
-Félix, dijo la voz &lt;le Petra sorua.mente.
-¿ Quién vive?
narl'Rciones a\PJZóricas 11. todos a~uel\os s"res de la sorie·
-Aquí estoy. ¿ Y mi madre?
Las sombras huian, huian sin hacer ruido alguno. dad c¡11P. con más ó menos fundamento, se apropian este
-Está eofürma.
-¡Alto!-gritó el cabo con toda la fuerza de sus título. Merece leerse, y 88 de creer que el piiblico aco,teri
-¿Qué tiene?
esta edicion con igual interés que la Anterior y quA Aiem·
pulmones.
-Nada bueno; la pobre está muy triste y llora
pre há dispensado 11. lM excelentes publicacionea del miaTouo inútil.
mo autor.
que no hay consuelo para ella.
-Preparen armas.... Apunten..... ¡Fuego!
-¡Alerta!
Se oyó una descarga. de fusilería.
Estnñlo sohre la eduoaolon nu•
-¡Alerta!
lltar de la juventud,
-¡Avaucenl-volvió á decir el cabo, a.l propio
-Oye, Félix ¡ tengo que decirte una cosa!
tiempo que por un exceso de precaucion, observando
El autor de e•te not9 h'c trabnjo M el Comandante don
-¡Acaba y vete pronto! ¿Qué tieues que decirme?
que las sombras ya no se movian, se dirigió hácia Eugenio de la Iglesia. Iniitil es pues, encarecer las poco
-Cerca¡ muy cerca de ar1uí, hay unos arui¡;os que
comunes condiriones de e$te elegnnte escritor.
ellas diciendo hasta tres veces:
En este estudio ha plant,PRdo su problema importantl·
te espt:ran.
-¿ Quién vive?
shno, que sentimos no poder aquí, por flllta do material
- ¿A.mi? ¿Te has vuelto loca?
Preguntas del todo ociosas, porque Félix y Petra, e' pacio, examinar y analizar con el detenimiento y pro·
-Todos los que componen la partida de Echáuri. á quienes habían alcanzado las balas, no pudieron tunda ntencion c¡ue exige.
Nos limitnrPm"s. pues, á rPcomendaT con todo encare- ¿Y qné me quieres decir con eso?
oírlas por habqr e3pira.uó algunos momentos antes·
- ¡ Ah:rta 1

-¡Alerta!
- Que te pases á ello~.
-¡Petral

v. COLOR..\DO

cimiento ln. ndqnis:cion ile este libro y'á felicita.!' 11. nuestro compnñero, por la r.lt1ríoima á \11 vez c¡ue correcta Y
el ej?i.nte formq en que ha p\11nteado tan árdua cucstion.
MADRID 1883: Imp. de E. Me~eguer, Fuencarral, 187

REVISTA DECENAL

8 FEBRERO 1884

•

ADMINISTRACION, REDACCION
ALMIRANTE,

2,

QUINTUPLIO.ADO

TOMO 2. 0 • NÚM. 16

'

' i
1

EXC1IO. SR. D. ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO.

�LA ILUSTRACION MILITAR

250

cia.. Pero el mismo Go'\lllod, más adelante, no acierta
SUMARIOS
á
1 razonar bien su noble deseo por esa falta tan frecuen~, en los mejores artista~, de tllla cultura general científica. Además Gotlllod, comete una injustiGaARAoos .- Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Cas til\o.-EI
cia. No hay que menospreciará esos artesanos, coConde de Pari~.-Gru110 de catalanes en le. romería de Monserrat
pistas etc., porque se limitau á describir, á reproducir
de Matanzn.s.-Bnques acorazados destin1tdos 111 Ton-Kin.- Batacon escrupulosa fidelidad la naturaleza. Apa~ de
lle. de Tetunn.-La partida de naipes.-Amor maternal.
que describir bien es ya llil mérito poco comun, es
digna de respeto y de estímulo la mision de los qne
T&amp;xTo.-Crónica.- Exp\icircion de lo" irrabados. - Le. batalla d~
se limitan á suministrar datos, á coleccionar hechos,
Tctuan , por el Ce.pitan de Infantería D. Manuel Diaz.-Pocsle.,
sobre los que luego, los hombres de grandes aptituel Cnpilan García, Jlor D. ,José Velardc.-Una pequeña de~gra.cia, 11or D. Pedro Hornandez R aymuudo.-Obras rccibidas.des sintéticas, fnnda.n las más altas generalizaciones,
.'1nuncios.
los 1J1ás vastos sistemas de coordinacion ó clasificacion racional.
Los hombres analíticos, los hombres del detalle,
CRÓNICA
son sin duda obreros; y los hombres capaces de granEXTERIOR
des síntesis son los arquitectos; pero sin aqufllos,
por las condiciones de limitaeiou á que está someti~o
No hay acontecimientos de carácter extraordinaunestro espíritu, nada podrian hacer éstos.
rio e~
cuestiones de índole internacional; pero
Por último, la distincion entre la forma y el fondo
continuan las mismas precauciones de siempre1 y
que hace Gounod es metafísica. No hay un fondo
Alemania, sobre todo, no da el menor descanso á las
absolutamente distinto é independiente de tllla fo1·ma;
armas. Sus trabajos de fortificacion y sus esfuerzos
pero lo que -Gounod ha querido dar á entender, á
p~r perfeccionar todo cuanto tiene, de más cerca ó
nuestro juicio, es que no abundan los artistas verda~eJos, alguna conexion con el Ejército, contrastan
deros, aquellos que despues de haberse elevado á las
realmente con la indiferencia ó el abandono en que
más altas cumbres del saber científico, marcan las hueotros países tienen las más graves cuestiones de orllas de este saber profundo en todas las obras ó aplicaganizacion militar.
ciones de la actividad humana. Por consiguiente, es
justa la clasiftcacion que hace y que nosotros hubiéCrecen las huestes del Ma.dhí, y la situacion de la
ramos formulado de este modo: obreros ó artesanos,
plaza. de Sinkat es desesperada. Los sitiados no tie(los
que agrupan arbitrariamente colecciones de cosas
nen subsistencias.
Y
las.
estudian hasta agotarlas en su menor detalle);
Un diario inglés les supone ya dispuestos á entrearquitectos
ó cientfjicos, (los que con presencia de los
garse al enemigo. No podemos explicarnos en este
datos
suministrados
por los obreros, investigan y
punto la conducta vacilante de los Estados más ó
comprueban relaciones y correlaciones universales,
menos interesados en la cuestion de Egipto.
esforzándose por introducir la mayor armonía posiLa invasion creciente de los musulmanes deberla
?le
en 1~ aparente diversidad de las cosas); y artistas
preocupar algo más á Europa, porque parece este un
o prácticos, (los que aplican los conocimientos1 las
caso en que la guerra, como en tantos otros, podria
ser un medio de evidente progreso, encaminándose á l,eyes suministradas por los hombres científicos, á todo
orden de trabajo humano, produciendo una infinita
la dominaeion definitiva de la raza musulmana.
variedad de combinaciones útiles).
Tratase en Holanda de reorganizar la marina y
El Gobierno de la. India Inglesa acaba de conceder
la Cámara ha votado ya á este fin créditos extra~rdinarios. La posicion de Holanda es semejante á la á la. industria privada la construccion de 17.000
de España. Necesita prestar una atencion igual, ó kilómetros de ferro-carril, por catorce aíi.os, prorotal vez mayor, á la Armada que al Ejército, y por gables á juicio exclusivo del Gobierno, bajo las sifortuna, allí, el buen sentido y el patriotismo han guientes condiciones: ninguna empresa podrá abarconseguido ya los recursos indispensables para la car más de 1.500 millas inglesas de explotacion.
Si el Gobierno no otorga próroga, la empresa será
construccion de nuevos monitores, torpedos, acorazados, Y la formacion de una escuadra de reserva indemnizada con 25 anualidades de ingresos líquidos,
destinada á proteger el comercio holandés en Euro- calculados por el promedio de los tres últimos aíi.os'
pa, Y á mantener en las Indias el honor de su pa- pero en ningun caso podrá exceder la compensacion
de 5.000 libras esterlinas por milla. (Cada milla
bellon.
Lo mismo hace Alemania, que ya ha dotado (como equivale á 1.609 metros.)
El Estado fija el máximum de tarifas; inspecInglaterra) á sus acorazados de un medio de prociona
las cuentas y dicta instrucciones pa1·a la consteecion contra los torpedos, y que prepara maniotruccion,
conservando la propiedad del feudo, cuyo
bras en grano.e eseala, tales como la defensa de
dominio
útil
se concede temporalmente á las emlGel, contra un ataque regular acompañado de blopresas.
queo.
Se garantiza por el Estado á las empresas lo que
Gollllod, el mejor traductor de Goothe, ha dicho en falte en los ingresos líquidos para 200 libras esterlinas por milla, debiendo reembolsarse con lo que
la Academia francesa de Bellas Artes:
«Nace un arte que se contenta con copiar, con re- pase de dicho producto, que ha de dividirse por mitad
producir simplemente lo externo, el color, las líneas, entre los concesionarios y la Hacienda.
He aquí. llil sistema que impide lo que nosotros
~l movimiento, sin la menor expresion de alguna
idea ó de algun sentimiento; un arte que ha dejado queríamos impedir cuando observábamos, ya en otra
de ser una creaeion del espíritu humano, y que no ocasion, que interesa mucho al Estado el reservarse
es, por consiguiente, más que llil bajo oficio. Todos los servicios de comunicaciones y otros de importanlos _que cn_Itivan el arte de eata manera no son ya cia análoga. Es indispensable prever el peligro de
~rti?tas, smo artesanos, copistas, desbastadores, con- que una empresa. particular (como el Banco de Esfeccionadores de decoraciones de ópera fabricantes paíi.a, por ejemplo), llegue á constituir un poder, casi
de flores artificiales.»
'
paralelo al del Estado, y en tal sentido, el sistema
Por_ estas palabras bien deja comprender el insig- de coneesion arriba expuesto, merece ser considerado
ne líneo la aspiracion que tantas veces hemos ex- como llil buen modelo para todos aquellos casos en
puesto nosotros, de llevar á la clasifteacion de los que los Gobiernos cercenan más ó menos su dominio
hechos el órden, que es la expresion de la inteligen- preeminente sobr-e todas las cosas de la nacion.

l

!ªª

LA .ILUSTRA.OION MILITAR
No ha.y nada tan curioso como una lectura atenta
de los mil hechos diversos con que en un período
cualquiera de tiempo puede constituirse una crónica
de las diferentes partes del mundo. Y nada más instructivo tampoco, porque un observador paciente
podría adquirir en poco tiempo una idea muy aproximada del distinto nivel intelectual de cada pueblo,
por la índole especial de sus respectivos sucesos.
Las anteriores consideraciones nos las inspira el
siguiente grupo de noticias gene1·ales que fijan involwitariamente nuestra at encion: o
La primera ciudad del mundo que se verá total-.
mente iluminada por la luz el '5t trica y tendrá sus
tranvías movidos asimismo por h electricidad, será
la de Montreux, sobre el lago de_ Ginebra.
En Andújar gran ovacion á la imágen de nuestra
Seíi.ora de la &lt;Jabeza, por haber hecho cesar la sequía.
En New-York un médico a.1.Juncia tllla reforma
tan alarmante para los farmaeéut cos, como la de curar ó prevenir las fiebres, tisis y otras enfermedades
con agna caliente; y aquel pueblo, tan protector de
todos los nuevos inventos, abandona su bebida favorita (brandy), por el agua á 30 grados.
En Málaga tllla farmacia se equi; ocó, en proporciones tan insignificantes como la de servir un agente tóxico en vez de una medicina.
En París los muebles nacionales no pudieron
competir ni en solidez ni en baratura con los de la
industria belga y suiza. En las sedas ignal derrota,
que un economista atribuye á que el obrero francés
(no digamos nada del espalíol) es rutinario, mientras
que el inglés, el aleman, el suizo, el belga, son científicos.
En Italia el Ministro Magliani se dispone á cerrar
el libro de la deuda al resolver la cuestion de ferrocarriles.
En los Estados-Unidos de América un balance de
su hacienda contiene los siguientes datos: Ingresos,
43.642.000.000 de pesos, cuya distribucion es como
sigue:
·
) ITf,LO~P~S

do pesos

que tiene que atender al sostenimiento de su familia
Y_~l pago de la habitaeion que ocupa¡ la viuda con
hi¡os pequefios, á los que tiene que abandonar para.
ganarse lo indispensable para su subsistencia con la
venta de frutas ó verduras; el anciano imposibilitado
en absoluto para el tra.bajo¡ el huérfano recogido por
una honrada familia obrera, de que se ven, por fortuna, numerosos ejemplos, que atiende en la esfera
de sus modestos recursos á su manutencion • todas
estas clases, ~l dia iue desgraciadamente enfe~n, y
que por lo mismo se ven privadas de sus ingresos or
dinarios, á la vez que aumentan sus necesid~es.11
ofrecen en tales casos llil cuadro verdadera.mente la~
mentable, que la pluma se resiste á describir.&gt;
INTERIOR

_ En el Arsenal de la Carraca han tenido lugar
sucesos importantes que nos hacen volver la vista
hácia aquellas playas.
Con lllla concurrencia inmensa, se verificó en dicho arsenal la botadura al agua de dos eaíi.oneros
que un dia serán en aparta.dos parajes la repreaentacion de la pátria.
Las bateas de la Abanzadilla ya no eran bastantes para pasar á tanta gente como en el embarcadero se aglomeraba. Los terraplenes fronterizos á
las gradas se hallaban e1Íajados de graciosas cabezas femeninas, ataviadas con todo el esmero propio
del sexo. Un batallon de infantería de marina ponia
límite á las oleadas de gente en constante aumento·
la compañía de guardias de Arsenales y la músic~
del departamento hacían los honores á las autoridades. Un sol espléndido radiaba ·sobre las banderas
oro Y grana de los eafioneros, pintados de encarnado Y á la voz de 1tPica» deslizóse el El,cano suavemente al impulso de ligeros golpes sobre las cabezas
de las cu.lias.
Siguió á Elcano, Magalmnes, y el pueblo de Cádiz
se confundió en un solo sentimiento de nacional orgullo ante dos timbres de legítimo envanecimiento
para el Arsenal espalíol de la Carraca.

2.000
2.650

Ya tiene el At.eneo de Madrid casa propia, y muy
suntuosa por cierto. Las nobles tarei.s de discusion
Y exámen científico comienzan ya á ser protegidas
de un modo positivo por los hombres políticos y hasta
por las gentes exclusivamente ocupadas en acaudalar
riquezas en metálico. Ciertamente, en proporciones
diversas, todas las clases sociales han contribuido á
esta buena obra y ya tiene la más concentrada manifeataeion de nuestro movimiento científico cómoda
y espaciosa morada.
Solamente nos permitiremos rogar á la brillante
juventud que la frecuenta, no posponga los intereses
'
los fines más altos de la ciencia (la investigacion de
la verdad, la organizacion de una moral), á esos fáciles éxitos de una verbosidad que no suele contener en el fondo otra cosa que vanidades de género

En Francia se ha inventado una pila eléctrica que
sólo entra en actividad bajo la influencia de la luz.
. En Rusia el nihilismo gana terreno en las pobla•
c1ones rurales.
En Italia el tribunal de easacion ha admitido la
conversion de los bienes de propaganda católica en
renta italiana.
En Madrid en fin, la J llllta de Beneficencia presenta el siguiente expresivo cuadro con relacion á
millares de familias pertenecientes á dos solos distritos:
«Viven casi todas en habitaciones pequelías, sin
luz ni ventilacion directa, con la falta de aseo que
trae consigo la miseria, y sin reeru·sos para reparar
J!?r medio _de una conveniente alimentacion las pérdidas que mcesantemente experimenta el individuo.
El trabajador reducido á un mezquino jornal, con el

En el acto da la inauguracion pronunció S. M. el
Rey un discurso en el que encontramos más de una
viva y elocuente manifestacion de su amor al progreso científico. No queremos, con respecto á la persona constituida en la más alta autoridad del Estado
emplear vulgares encomios, que no dejan siempr;
de contener, á nuestro juicio, un cierto fondo de irreverencia.
Pero séanos permitido decir como resúmen de uno
de los suefíos en que nuestra imaginacion se ha deleitado más de tllla vez, que nada nos parecería tan
hermoso y tan consolador en medio de las habituales
trist.ezas humanas, como el espectáculo de un Rey
prot.egiendo, estimulando, impulsando por todos los
medios posibles, el progreso y la divulgacion en su
país de la más alta. ciencia contemporánea.

Haciendas agrícolas. . . . . . . . . . . . .
Bienes raíces dest¼nados á vivienda ó ~negocios y capital empleado en los mismos.
"Fer ro-carriles y material de los mismos. . .
T elégrafos, buques, y canales . . . . . . .
Ganados aperos de labranza y máquinas
agrícolas. . . . . . . . . . . _ . . . . .
Muebles, cuadros, libros y demás efectos
doméstico¡. . . . . . . : . . . . . . . .
Minas de todas clases y canteras incluyendo la mitad de su proJueto a~ual. . . .
Tres cuartas partes del producto anual de
lá agricultura, manufacturas y de la importacion anual ~e efectos extranjeros, á
que se supone asciende el promedio de las
existencias. . . . . . . . .
I glesi~, escuelas, edificios públi~o~ ~t~~
propiedades exentas de contribuciones.
Otros artículos. . . . . . . . . . , . . . .

y

10.197
!l.881
5.536
419
2.406
5.000
780

6.160

simia.no.

El Sr. D . Antonio Cánovas del Castillo ha leido
en dicha solemnidad tllla l\Iemoria que ha sido extraordinariamente encomiada, bajo el aspecto de la
oratoria, tema. que trató con admirable maestría
'
con muclúsima más que el relativo al estado y crítica de la ciencia, en materia penal.
Dos poetas, no militares, se han dignado honrar
nuestro círculo de reunion más numerosa (El Centro
Militar), y han leido en las últimas veladas composiciones en verso de un mérito poco comun. Leyó en
la primera de estas veladas D. Emilio Ferrari, á
quien conocíamos ya de muy antiguo por trabajos
literarios tan notables como El Idealismo (publicado
en Los Debates); por composiciones premiadas en
diversos certámenes, y en fin, por llil drama repreaentadi en La .Alhambra, que coloca al Sr. Ferrari
entPe nuestros primeros y más bien, más propiamente calificados de poetas. Su poema sobre La batalla
de Lepanto, que fné el leido en el Centro Militar
tiene versos muy superiores bajo todos los aspecto~
de preceptiva literaria á los tan celebrados en nuestros líricos más de moda. Por último, el Sr. Ferrari
constituye una excepcion entre la mayoría de nuestros literatos y poetas, porque posee una gran instruccion, tllla cultura científica que no le impide ser
inspirado, ni tierno, ni nada en fin de todo eso que
nuestros artistas bellos de todas clases juzgan tan incompatible con el saber científico.
En cuanto al Sr. V elarde, bien conocidos son sus
éxitos en el Ateneo; y su delicada y muy sentida
composicion, El Capitan Garcla, obtuvo aplausos
muy justificados y unánimes en el Centro Militar.
Enviamos á los Sres. Ferrari y V elarde nuestra
enhorabuena, y agradecemos la honra que nos han
dispensado, deseando que otros escritores civiles sigan su ejemplo y concurran á formar así lazos de
mútua consideracion y simpatía entre las clases militares y las civiles.
Nuestros lectores hallarán íntegro en otro lugar
el poema que el selíor Velarde ha tenido la galante y
afectuosa atencion de dedicar al Centro Militar.
Despues del Sr. Velarde el Sr. Amí hizo algunas
consideraciones muy oportunas sobre la necesidad de
enaltecer el prestigio militar. Insinuó muy delicadamente que an la actualidad parece hallarse el militar
e?paíi.ol bajo la presion penosísima de un menosprecio, cuyas consecuencias pudieran ser tan variadas
como deplorables. «Señores, dijo, por este camino
de indiferencia, de aislamiento, de menosprecio al
uniforme podrá llegar un dia en que las calles más
concurr~das se pueblen de carteles ó muesr,ras por
este estilo: «D. Fnlano de Tal, Coronel de Ejército,
ataca pueblos y Gobiernos á precios económicos.,

251
mo el articulo «Los dos martillos», y otras elucubraciones de triste recuerdo.
Negaba este periódico no ha mucho ::t los militar~s
el derecho de exponer sus aspiraciones en la prensa
profesional, y hoy se declara partidario, segun ya in~camos en nuestro número anterior, de que los militares no tomen asiento en las Cortes.
¿Y en qué razon, en qué conveniencia se funda esta exclusion? ¿En que los militares estorban á La
Época, acaso en los distritos de sus redactores?
Con razones de e~e peso tambien á los militares se
les podria ocurrir negar á los periodistas el derecho &amp; ser diputados y concejales y hasta. marqueses.
Mucho sentiremos que el partido gobernante participe llel criterio de RU órgano en la prensa, pues
las consecuencia.e de esta. propaganda sólo pueden dejar de verlas los que se hallen en estado de completa
ceguera; bien que por algo se dice que «Dios ciega
á los que quiere perder. »
Se pretende amparar esta innovacion fundándola
en el precedente de lo que sucede en Francia. Mal
mller es el elegido para la confeccion de trajes militares, pues pudiera suceder que aficionados los consumidores á buscar allí patrones, no todos fueran
tan agradables á laEp ocacomo el que ahora defiende.
Escabroso camino es el emprendido por uua parte
de la prensa C&lt;lnservadora, y si ansía el bien de su
país Y el de su pa1tido le aconsejamos cambie de tono
Y de rumbo, pues no sabemos á qué fin útil puede
llegarse restando las simpatía, del Ejército.
Se lo repetiremos una vez más á la Epoca. Los
militares no queremos ser una casta aparte. Aspiramos á vivir dentro del derecho comun. En materia
doctrinal tenemos el derecho que tienen todos los es·
pañoles: podemos opinar. Despues, en el servicio, sólo
nos toca obedecer.

Las noticias que el telégrafo y la prensa nos comunican respecto á los astllltos de Marruecos, exige
de todos los espaíi.oles preferente ateucion y una a.ctitud enérgica para salvar intereses sagrados· tal
vez los únicos más legítimos é indisputables ~ncomendados á la g·eneracion actllal. Bien claramente
se hallan delineados los ideales que persiguen los
pueblos de la vieja Europa para conseguir su completa independencia; y los queabriganla inmensa mayoría de los españoles no pueden considerarse como
utópicos, sino como el único medio de evitar la. ruina
que amenaza á nuestra sociedad. Este criterio eminentemente nacional, lo exponia ya el Sr. Cá~ovas,
hace pocos años, con admirable precision.
«.....Hay una ley histórica que hemos venido ob»servando al través de los siglos en el Mogreb-el»Aksa, la cual dice claro que el pueblo conquistador
La prensa militar dedica frases de muy justo re- »que lleg ue á dominar en una de las orillas del Escuerdo al veterano General La Portilla, muerto en »trecho de ~ibraltar, antes de mucho tiempo dominala noche ~el 1. 0 del corriente. Tenia sesenta y dos »rá en la oifuesta. Esta ley no dejará de cumplirse.
afíos; hab1a prestado excelentes servicios en la expe- »Y si no hay en Espa!ía bastante valor ó bastantP.
di?ion általia. _(1848), en Cuba, mandando el regi- »inteligencia para anteponerse á las otras naciones
miento La Umon, y en fin, en Méjico, en Santo Do- »en el dominio de las fronteras playas, dia ha de llemingo y en nuestra guerra civil. Desempeíi.ó el Go- »gar en que sucumba nuestra independencia y nuesbierno superior de Pu..rto Rico; cuya poblacion le »tra nacionalidad desaparezca, quizá para no resncidió inequívoca muestra de aprecio, eligiéndole di- &gt; tar nunca. Alú enfrente hay para n11sotros una
putado, y presidió la junta de redenciones y engan- »cnestion de vida ó muerte; no vale olvidarlo, no
ches, demostrando tambien desde este puesto, condi- »vale volver los ojos á otra parte; el dia de la reso, lucion llegará, y si nosotros no atendemo1 á resolciones de hombre de administracion.
»verla, otros se encargarán de ello de muy buena
La Epoca, periódico aristocrático que no llega se- »gana. En el Atlas está nuestra frontera, que no en
guramente á manos de los modestos Oficiales del »el canal estrecho que junta el Mediterráneo con el
Ejército, ni desciende á las redacciones de la prensa »Atlántico: es leccion de la antigua Roma.»
profesional, se ha erigido hace tiempo en patrocinaPues bien; los vaticinios del eminente estadista
dor de todo lo que tiende á mermar derechos y atri- empiezan á cumplirse. La. nacionalidad francesa otorbuciones á las clases milit.ares, ni más ni menos que gada al Sherif de Uazan es un hecho que reviste
si en su redaccion hubieran tomado plaza aquellas ~~a gravedad innegable, y que tan sólo por exeep
plumas que en otro tiempo estampaban en los perió- cion .1~~ mereci~o de algunos periódicos extensas y
dicos más avanzados sarcasmos tan sangrientos co- patr1ot1eas cona1deraeiones. Sid el Hadj Abd-es-Se-

�"

JSLA DE CUEA.

EL CONDE DE PARÍS.

MATANZAS. - G1,UPO DE CAlALANLS EN LA ROMERÍA DE

N. 11

s.a DJ.: :MONS[RRAT. { De jologra/ía.¡

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUBTRAOION MILITAR

254
1am Ben el-Arbi-este es su nombre-es el único descendiente de Mahoma que hoy reconocen los sectarios
del profeta, y su influencia en el Imperio de Marruecos, como en cualquier pais del Africa donde fije
su residencia, será siempre mayor que la del Jefe
de un Estado musulman; es dueño de vastísimos territorios, bastante poblados, donde sólo impera su
autoridad, y todos sus dominios son lugares sagrados,
en los cuales no puede el Sultan ejercer jurisdiccion
y donde los criminales hallan seguro refugio contra
las leyes, mientras el Sherif no haga entrega de
ellos á los jueces.
.
Y no se pretendá o11serva1· que la influencia de
este nuevo vasallo francés ha decaído considerablemente por efecto de su azarosa vida; conocemos hasta en sus menores detalles los hechos más culminantes qu-, constituyen la biografía de este personaje,
y hemos podido cerciorarnos en repetidas ocasiones,
de que Sid el Hadj-Abd-es-Selam será sit;mpre un
ídolo para los mahometanos, quienes se dejarían
sacrificar antes de faltarle á la obediencia.
Por lo tanto, el Gobierno francés acoge bajo su
proteccion á un pueblo numeroso, que habita extensas comarcas y que tiene por Jefe indiscutible al
Sherif de Uazan. En este concepto, se presenta á
nuestra diplomacia un asunto gravísimo y de carácter verdaderamente alarmante.
El Sherif de U azan ha sido vehemente partidario de España; ha implorado con insistencia nuestra
proteccion, ·y no ha escatimado ningun género de
atenciones á los españoles, hasta el punto de que un
compatriota nuestro fué durante muchos años el médico de toda su numerosa. familia. Ahora bien; ¿ qué
causas tan poderosas han existido para que España
no ejerza un derecho que cualquiera potencia. practica sin reparo de nadie? Otras preguntas de la
misma índole se agolpan á. nuestra mente, porque la
actitud de la diplomacia española, en cuanto se relaciona con nuestros intereses en Afr1ca, viene siendo
hace tiempo anómala é injustilicable.
Pero tal vez e11tas consideraciones, nacidas del .
más puro patriotismo, se atribuyan á otros móviles,
ó r.omo un severo cargo á la incalificable conducta
del Representante español en Marruecos; y antes de
pasar por sospechosos ó visionarios, preferimos, por el
momento, ahogad:' el grito de nuestro amor nacional,
justamen~ alarmado ante fa, inminencia del peligro,
confiando al Gobierno el prestigio de nuestro nombre y la salvacion de los intereses que España posee
en ·el Mogreb, y que desde hace tiempo son objeto del
mayor abandono. Pero es preciso que la iniciativa
particular, la Sociedad de Africanistas, recientemente creada, el comercio, la industria, los españoles todos, en fin, despierten pronto al calor quo acariciaron nuestros antepasados, y sustituyendo á las mezquinas luchas de partido las aspiraciones que todo
pueblo necesita tener en el exterior, se estudie y
prepare con urgencia la manera de llevar nuestra
civilizacion, nuestros productos y nuestra fuerza
moral á esa pequeña parte del continente Africano,
en cuyas costas ondea el pabellon de Uastilla.
~~

EXPLICACION DE LOS GRABADOS
EXCMO. SR. D. ANTONIO CÁNOVAS DEL
CASTILLO
• PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS

Hace tiempo tenemos el proyecto de dar á conocer en esta revista los retratos y biografías de los
hombres más importantes de nuestro país, y decididos á llevar á cabo este pensamiento , empezamos
hoy publicando el retrato del actual Presidente del
Con~ejo de Ministros,
·

La vida política y literaria del Sr. Cánovas del
Castillo, es sobrado conodda para que intentemos
nosotros exponerla aquí, con el órden y método que
requiere un trabajo biográfico de esta clase. Los
elevados puestos que ha desempeñado en la administracion pública, sus grandes servicios al país y
las instituciones, y las cualidades extraordinarias
que concurren en su personalidad, merecen, por
otra parte, un estudio que cae fuera de nuestros
propósitos á la par q_ue de nuestra competencia.
Pero entre las distintas aptitudes del Sr. Cánovas,
se observa alguna en que sus biógrafos, escritores,
generalmente del órden civil, apenas hacen alto, y
que á nuestros ojos constituye un título tan digno
al reconocimiento de sus conciudadanos, como los
talentos y constancia que el hombre de Estado pone á disposicion de su pátria; y de esta aptitud vamos á ocuparnos casi exclusivamente en est'I breves apuntes.
En España, donde se perciben distintamentl líneas profundas trazadas por inexplicables antagonismos entre corporaciones y clases, hay que hacer
la confesion tristísima de que se ha adelantado poco hácia la realizacion del pensamiento que condensado en la frase «militarizar la sociedad sin uniformada, y socializar la milicia sin afeminarla», es
uno de los más provechosos ideales del progreso
moderno; frase que repetida con tenaz empeño
por nosotros en la campafia que venimos sosteniendo desde las columnas de esta Revista, se pierde en el vacío sin levantar apenas eco.
,
Y que es en vano buscar paso por otros senderos á un porvenir mejor; lo saben hoy cuantos son
capaces de discurrir; pero parece como si la aversion y el desvío pudieran más que el instinto de
conservacion, y esto, que se deduce del desconocimiento en que vive nuestra sociedad respecto á
cuanto se relaciona con el elemento armado, á ser
una verdad, como no llegaremos nunca á suponer,
éonduciria solamente á un inmediato suicidio.
En la regla bastante general á que aludimos, es
una honrosa excepcion el Sr. Cánovas. En medio
de sus tareas políticas, capaces de absorber una
existencia; en la agitacion constante de las luchas
de partido; durante el tiempo que se ve ob1igado á
consagrar al estudio de árduos problemas administrativos, aún consigue sustraer algunos instantes para dedicarlos al esclarecimiento y discusion de asuntos pura y técnicamente militares, empleando en estos trabajos severa y sana critica, exquisito gusto y
una belleza de forma tal, que merecen por todo ello
ser calificados con los conceptos más valiosos.
Figuran ·entre sus más notables publicaciones,
que pueden llamarse militares, la que lleva por título

vo la supremacía de los españoles en Europa, con
una relacion y algunas particulandades de la batalla
de Rocroi, pues forma un tan acabado modelo
de crítica, de erudicion, de pureza en el lenguaje y,
particularmente, de exposicion histórica, que basta
·por sí solo á granjear á su autor la fama que hoy
disfruta.
Otros muchos trabajos literarios é históricos ha
producido el actual Presidente del Consejo de Ministros, porque su fecundidad corre pareja con su talento; pero el temor de extendemos demasiado, nos
impide citarlos todos. Cumple SÍI,} embargo hacer
mencion del B osquejo lzz"stórico de la casa de Austria,
de la Historia de la decadencia de España (continuacion de la de Mariana), y de los Apuntes para la

l1istoria de Marruecos.

El Sr. Cánovas nació en Málaga, de honrados
padres, que ocupaban una modesta posicion, y debe
á sus condiciones únicamente haberse elevado al
puesto que ocupa. Estudió la abogacía en la Universidad Central, y supo hacerse notar entre una
juventud donde se contaban Castelar, Martos, Ayala y Severo Catalina, y apenas terminada la carrera
se dió á conocer como literato notable, y correcto
escritor, lanzándose al periodismo. En 1854 entró
decidido en la política, y desde entonces su vida ha
pasado al dominio público.
No podemos terminar mejor estas líneas que
trasladando· las frases en que uno de los biógrafos
del Sr. Cánovas pinta sus condiciones y carácter,
tanto más cuanto que constituyen un perfecto retrato del político, del escritor y del hombre privado, á
quien enviamos hoy nuestro cortés saludo desde
las columnas de LA ILusTRACION MILITAR.
&lt;D. Antonio Cánovas-dice el biógrafo-es un
hombre incansable, no está ocioso un momento;
trabaja siempre, no pierde ni un detalle en la complicada má-1uina de la Gobernacion del Estado.
Cuantas personas se acercan á él, que son muchas,
y las cuales recibe á todas horas del dia y de la noche, quedan maravilladas de lo rápidamente que se
impone de las infinitas cuestiones que se someten á
su clarísimo juicio, de la oportunidad de sus observaciones, de su interés por todo lo que se relaciona
con el progreso y la riqueza del país.&gt;
~El Sr. Cán~as es sencillo en sus costumbres,
afable, consecuente, gusta de la sociedad, y es en
sociedad un hombre irreprochable, de agudo ingenio, de exquisito buen gusto, y su amena conversacion siempre deleita y siempre enseña. Cúlpanle de
soberbia algunos de sus adversarios políticos, mas
no hay tal soberbia. Lo que hay es que á veces llega el encono hasta desconocer, siquiera sea momentáneamente, las dotes más notorias de superioridad
Una expediciun á Pavía. Del antiguo Barc!w ó par- y de talento.»
que de Pavía y de la batalla á que dió nombre, precioso estudio, en forma de carta dirigida al MarEL CONDE DE PARÍS
qués del Duero, con el que prestó el Sr. Cánovas
un buen servicio á la historia militar de nuestra
Luis Felipe Alberto de Orleans, Conde de París,
pátria; pqes esclareció dudas y puso de manifiesto nació en el palacio de las Tullerías el 24 de Agosto
detalles de lugar que se desconocían. Otro tanto de 1838. Su padre el Duque Fernando Felipe Luis,
puede decirse de su disertacion, como él la llama, Cárlos, Enrique de Orleans, murió cuatro años más
acerca Del asalto y saco de Roma, documento im- tarde, el 13 de Julio de 1842, en el paseo de la
Revolte, en Par1s, al arrojarse de un coche, cuyos
portante de que no pueden prescindir cuantos quiecaballos se habian desbocado.
ran conocer debidamente aquel suceso trascendenEra el Duque Fernando Felipe, presunto heredetal del reinado de Cárlos V; y no son menos dignos ro de la corona ceñida á las sienes de su padre, el
de aprecio sus discursos: De la dominaciun de los es- Rey Luis Felipe, por la revolucion de Julio de 1830¡
pafloles en Italia y De las z·nvasiones de los moros y esta desgracia fué, generalmente, sentida y llorada. Concurrían en el príncipe sobresalientes cualiafricanos en España, y sus artículos De las ideas po- dades y gozaba de gran popularidad. Quizás sin su
líticas de los españoles durante la cása de Austria, y muerte el poder real hubiérase vinculado en la seel muy erudito publicado por La Ilustracion Españo- gunda rama de Borbon, y los destinos de la Francia
la y Americana, De la _escarapela roja y las banderas fueran hoy otros.
La educacion del Conde d~ París se confió á su
y divisas usadas en España.
madre la pnncesa Elena de Mecklemburgo-SchwePero entre todos sus escritos militares, ninguno rin, quien eligió para preceptor en Francia á Montiene á nuestro juicio el mérito, siendo todos nota• sieur Adolphe Regnier, miembro del Instituto.Eljóbilisimos, que el folleto Dei principio y fin que tu• ven discípulo dió desde luego muestra de un espiri

tu recto y despejado, de gran firmeza de carácter y caballo, en carruaje I hablando I cantando ó cor• LA PARTIDA DE NAIPES
de una constante aplicacion; cualitlades que se com- riendo toman todos parte en la animadísima romería.
El
catald
ostenta
su
airoso
traje
provincial,
el
plementan para formar el tipo acabado del hombre
Todo el que se haya parado á estudiar ese pemoderno, exento de preocupaciones, é inaccesible bombero luce su uniforme, la criolla deja admirar su ríodo de la historia del mundo, que se conoce con
hermosura, la mulata enseña su"talle provocativo y el nombre de «Guerra de treinta años, , época verá las sugestiones de la intolerancia.
Conocidos son la serenidad de ánimo y el valor el chino y la morena se miran con gracioso desca- daderamente de transicion, que parece ser como el
de la princesa Elena de Mecklemburgo; si estas ro, como si quisieran decirse: &lt;¡Quita, que man- preludio que abre paso á la vida y civi~izacion movirtudes hubieran bastado á detener la marcha de la chas!&gt;
dernas, habrá observado en aquel conJUnto monsLos puestos de frutas y las confiterías ambulanrevolucion triunfante, el Conde de París habría recitruoso de acontecimientos extraordinarios, hechos Y
bido en edad temprana, de manos de su madre el tes alternan con los bodegones improvisados; y las caracteres de corte y forma excepcionales.
cetr~ arrebatado en Febrero de 1848 al Rey Luis orquestas populares,acompañadas del indispensable
Entre estos descuellan el por tantos títulos faFelipe. La presencia de la intrépida dama, seg~ida giávo, lanzan al viento sus tumultuosos acordes.
moso duque de Friedland, aquel terrible é impeneSobre las alturas de Simpson todo es vida. La sode sus dos hijos en la sesion de la Cámara de diputrable W allestein, inmortalizado por Schiller, á cuya
tados, convertida en un caos de pasiones, estuvo á berana luz de un espléndido sol baña cielo y tierra. voz se estremecía el sólio imperial; prócer soberbio
Por
áspero
sendero
corren
los
muchachos
desde
la
punto dtt cambiar la faz de los sucesos; pero la rey caudillo indomable que al herir con el pié la tierra
volucion babia recorrido ya su primera erttpa, nada loma al valle; las niñas de Matanzas, sentadas á la hacía brotar ejércitos poderosos y orgamzados, con
puerta
del
templo,
roban
á
los
devotos
más
de
una
pudo conseguir la noble princesa, y la familia real
los cuales así peleaba en los campos de Lutzen, donmirada codiciosa, y el vivo repiqueteo de la camfué á buscar un asilo en tierra extranjera.
de el heróico Gustavo Adolfo halló la muerte del solpana
de
la
ermita
llama
á
los
fieles,
brindándoles
el
En Alemania, y simpre bajo la celosa direccion
dado , como destruía ciudades y arrasaba provinde su madre, completaron el Conde de París Y. su hermoso espectáculo de la Vírgen trigueña sobre su cias, ó dictaba leyes al Emperador.
hermano menor I el Duque de Chartres, su educacron trono de rocas, al amparo de la Cruz del Redentor,
Jamás se vieron ejércitos tan hete~ogéneos, de tan
científica y literaria. Te~minada_ ~sta y ~in perde• que abre sus brazos á la humanidad.
abigarrada masa, como los acaudillados por \VaSe pasea, se canta, se corre, se baila y se reto~.
momento, el Conde reahzó un VJaJe á Onente; desllestein, y al mismo tiempo tan afectos á su General.
pues, en union de su hermano, p~r,tió_ para Amé~a, La gente se divierte. A dos mil leguas de la patna, La libertad más absoluta, la licencia y el deseny allí se alistaron ambos en el EJercito del Ge!leral los espafíoles la dedican un recuerdo. ¡Acaso por freno tenian eñ ellos carta de naturaleza, pudiendo
Mac-Clellan concurriendo á todas las operaciones más de una curtida mejilla rueda una lágrima in- aplicarse al soldado el dicho de nuestro Cervantes:
de campaña' que practicaron los unionistas en ~a discreta!
sus fueros, sus /,ríos, sus premáticas, su voluntad.
Y al retirarse muchos se acuerdan de las sentidas
sangrienta guerra de secesion (1861-1862). El dia
Y sin embargo, la autoridad del caudillo nunca se
que se rompieron las relaciones entre los Es!a~os- coplas que los romeros catalanes dedican á la Vír- vió amenazada m discutida; ante su vista aquellos
Unidos y Francia, con ocasion de los acont1:cimien- gen cuando se despiden de ella para tornar al ho- leones insaciables bajaban los ojos como púdicas
tos de Méjico, los dos príncipes, franceses siempre, gar:
doncellas y volaban al combate, sin r~~ate~r sus
abandonaron aquella América, donde acababan d~
personas en los más duros trances. ¡ Pnvileg10 ex« Hermosa moenet:l.r,
conquistar reputacion de inteligentes y bravos mitraordinario que sólo disfrutan los hombres de
Reina del Monserrat,
litares y dieron la vuelta á Europa.
.
genio y de fortuna!
.
De vostra santa c asa
Durante algun tiempo, el Conde permaneció ~n
El grabado de la págma 260 representa u~ grupo
Ab sentiment men vaij.
Inglaterra, donde residia su familia¡ y luego c?ntraJO
de soldados de Wallestein jugando á los naipes, soPero por no engañarvos
matrimonio con su interesante y virtuosa pnma la
bre una tabla colocada á guisa de mesa. encima de
Ma vida os vull donar,
princesa Doña Isabel de Orleans y Borbo1;1, hija ~el
un tonel, vacío seguramente, que suponer otra cosa.
Y esprit y cor los deixo
Duque de Montpensier, de la cual ha temdo varios
seria injuriar á tales jugadores. Las armas y los
Posats en Monserra.t.»
trajes son suntuosos, como los usaban los vet~r~nos
hijos.
Es generalmente conocido el honroso papel que
de Mariemburgo y Praga, acostumbrados á vivrr en
ambos hermanos hicieron en la fatal guerrnde 1870,
la abundancia en medio de un país asolado. La
BUQUES ACORAZADOS DESTINADOS
conquistándose por su nobilísima y leal conducta
estancia es la cnpta de una iglesia; pero estos bueel aplauso de los hombres honrados de todos l?s
AL TON-KIN.
nos católicos no procedian con más miramientos que
partidos. La ley les vedaba la entrada en Francia,
sus adversarios protestantes, y á creer la tradicion
y ellos no vacilaron en adoptar un nombr~ extrañ?
La escuadra francesa sostiene su pujanza con · histórica, ocasiones hubo en que llevaron á cabo en
para combatir á los enemigos de su pátr1a, . rea~- éxito y ocupa merecidamente el segundo lugar en- conventos y monasterios horrores inauditos. Dos
zando así una superchería sublime, que la historia tre las de los Estados marítimos de Europa. La sostienen la partida, y otros dos acompañan al jupotencia y número de sus barcos _ha hecho pensar gador de la derecha en su satisfacci?n a! verse ~~n
no puede pasar en olvido.
•
.
.
En fin, cuando las puertas de la pátna se abne- en repetidas ocasiones á los estadistas de la so?er- buenas triunfos en la mano; el de la izquierda, vieJ0
ron para la familia de Orleans, el Conde de París bia Albion que una alianza entre nu~stros :vecmos de fisonomía inalterable, sostiene la pipa en los
regresó á su país natal, y desde ent?nces puede de- de allende los Pirineos y otra cualqwer n2.c1on des- dientes y pone una carta sobre la mesa._ .
cirse que vive una existencia laboriosa, consagrada truiría bien pronto esa superioridad que hoy disEn conjunto y en los detalles este d1bUJO es de
á útiles estudios de economía política. Entre las fruta, y de la que hace excesivo alarde constant~- bastante mérito y tiene el verdadero sabor de la
obras que ha publicado, es la más conocida la que· mente sin duda reconociendo la gran desventa¡a época que representa.
lleva por título Las as()ciaciones obreras en Ingla- que e~ otros conceptos posee su ejército
luchar
terra. La prensa anunció, hace poco tiempo, la con un Estado militar medianamente orgamzado.
próxima aparicion del último vo_l~men de su notaEn los mares de Asia, de Africa, de Oceanía y
AMOR MATERNAL.
ble historia de la guerra de Amenca.
América pasea Inglaterra sus podei:osos acorazad?s,
En todas las publicaciones del Conde de París, imponiendo con s~s ca~ones á los pue0los salvaJes
Sin intentar romper aquí una lanza en fa~or de
se observa el sello de una preocupacion constante ó aniquilados por mtestmas ·guer_ras; _pero á_su paso
por la suerte de las clases trabajadoras. Talento tropieza siempre con una amiga 1mpertmente y la escuela puramente realista, nos ve~_os obligado~
grave, profundamente pensad?r, amigo de hacer el emprendedora, que,_ desp~eciando sus am~na~as, á convenir en que cada dia es más v1s_1ble el ~ov1bien y de ensalzar lo b_ello, Juzgan sus numerosos envía refuerzos á pa1ses le¡anos cuya colomzac1on miento de aproximacion del arte antiguo hác1a ~l
partidarios que este prí~c1pe no faltará á los deberes cree necesaria 6 conveniente á sus intereses, con- trascendentalismo moderno, y en que este moviy obligaciones que le impone hoy el cargo de re- fiando á sus expertos marinos el prestigio del pabe- miento se verifica con fortuna, algunas veces por lo
menos.
presentante en Francia de las dos c'.'-5as de Borbon llon tricolor.
El grabado de la página 261 nos fuerza á esta
y Orleans; pro~etizándole en premio un grande Y
La guerra del Ton-Kin nos ens~ña de una maneconfesion.
En aquel grupo de una madre con sus
ra evidente lo que puede una nac1on cuando abanhonroso porvenrr.
La circunstancia de hallarse el Conde de París dona las querellas de partidos políticos y revis- hijos se confunden las dos escuelas, hasta el punto
viajando por España mienn:as escribimos esta~ lí- tiéndose de acendrado patriotismo, dedica sus de no poderse marcar rasgos que no resulten coneas, nos ha impulsado á pub?car su retrato, s1gmen- fuerzas materiales é intelectuales al desarrollo de munes á ambas.
El conjunto es armónico, las figura_s tienen vida
do los precedentes establec1~os resp~c~o á los per- sus dominios, creando nuevos mercados á la iny
expresion,
obsevándose una naturahdad encanta.sonajes de alguna importancia que v1S1tan nuestro dustria para ensanchar las vías comerciales, verdadora en el niño desnudo E¡Ue, colocado entre las rodero
manantial
de
riqueza
de
un
pueblo.
país.
El Belier y Cervere que figuran en el grabado de dillas de la que le dió el sér, sonríe á las caricias
la la página 253 son dos _buqu~s acoraza~os, de de su hermana mientras otra niña, la mayor de las
casi análogos detalles y dimens10nes, destmados á tres, permane~e en actitud distrai~a ! ajena á los
juegos, y con la mano derecha acanciando la de su
LA FIESTA DE MONSERRAT EN MATANZAS guardar las costas de la China y proteger las operaciones del ejército expedicionario. Tienen 67 me- madre.
La figura principal de_ este grupo ~e familia está
tros de eslora; 3.533 t0neladas de desplazamiento;
La ale!rre comparsa. de catalanes que aparece en
5 metros de calado y 77 metros cuadra.dos de s~- bien tocada· bajos los o¡os, parece fiJarlos en el penuestro grabado fué reina de la fancion que celebró
perficie sumergida, de cuaderna maestra. La máqw- queño rapa¡, como si prete~diera leer e11 ag.uella
el pueDlo de Matanzas el dia 8 de Diciembre de
gentil y adorada cabeza los signos del porvemr que
na puede desarrollar una fuerza de 1.487 caballo~,
le ao-uarda en este antro de dolores., como diría un
1883.
..
á la cual corresponde una velocidad de 1 2 y II!-ed1a
Todos los años los hiJOS de la noble Cata.luíl.a
poeta. Hay en la fisonomía de la dama ~ierta -:,a.por hora.
que viven junt? al Yumur_i, tributan á ~a Virgen.de millas
El blindaje de ambos buques colocado en las guedad que acusa la presencia de alguna 1d_ea tnste
Monserrat lucido y entusiasta honenaJe, y el pueque deja errar por temor de darle forma; actitud con
inmediaciones de la flotacion I es de planchas de
la que el artista quiso tal ve:r;indicar que l:i,_ belleza,
blo entero se asocia á la manifestacion.
hierro de 0,20 m. de espesor y su-armamento con«¡A Monserratl&gt; Este es el grito que sale ~e toel lujo y los goces tranquilos de la fam1l1a., to?º
siste en dos cañones del calibre tambien de 20 cendas las bocas. Desde la ciudad ~asta la enmta, el
junto, no son bastantes á librar de nubes el espíritu
tortuoso camino parece un ~~nmguer~ humano: a tímetros.
y á constituir la dicha humana.
y viene, sube y baja la bulliciosa. mull!tud. A pie, á

Pª:ª

,

255

Y

�256

•

__

LA I LUSTRACION MI LITAR.:__

________________~ - - - 257

...:...__

y la prontitud con que mis órdenes se cum·
plieron, daban seguridades de que la indecision de la lucha no seria larga.&gt;

LA BATALLA DE TETUAN
4 DE FEBRERO DE 1860

Hace 24 atos que el Ejército espafiol se
cubrió de gloria en los campos de Africa; muchas veces en este período ha vuelto á derramar su sangre en intestinas luchas, pero así
como no es prudente evocar tan tristes recuerdos1 es por el contrario altamente patriótico
proclamar muy alto el acto de bravura que
en txtranjera tierra llevaron á cabo un puñado dehérot¡s, para honra y prez de España, en
este dia, y de las valientes tropas que emularon alli la~ glorias de Otumba y de l'avia, del
Garellano y Cerignola.
El sufrido Ejército de Africa1 á las órdenes
del ilustre General ü'Donnell, tuvo ·que detenerse forzosamente en la costa para esperar
cesara el temporal; pero una vez desembarcados los víveres necesarios y el tren de sitio,
volvió á tomar la ofensiva.
Entre tanto I los moros habian ido engrosando sus fuerzas y acumulando cada dia de•
mentas de resistencia; vino Mul~y-Ahmed,
hermano del Emperador I con una gran parte
de la guardia negra, y los prisioneros hechos
en la accion del 3 1 de .Enero aseguraban
qu~ el número de los enemigos no bajaría
de 50.oooj aunque no fueran tantos, posmvamenLe no era menor de: 35.000 hombres; los
que se dedicaron á fortificar su campo y á arullarle, corno lo demostró el fuego de cañon
que dirigian á nuestras tropas. No era tl caudillo de Afnca hombre á quien pudieran detener las dificultades de la empresa cuando
cifraba su glona en vencerlas.
Despues de oir misa el 2 de Febrero, subió
con todos los Generales del Ejército á la torr~
de la Aduana, y señalando la extensa vega
de Tetuan que ante- su vista se extendia, le:,
explicú el plan de ataque que había canee•
btdo y aeb1a tener lugar al amanecer del
dia 41 del modo oiguiente:
El 2.º cuerpo, mandado por D. Juan Prim,
por la derecha, Hevando dos Urigauas por batallones en escalonts y dt:trás las otras dos en
columna cerrada, y en su centro dos baterías
del 2.0 regimiento montado y otras dos
montaña.
El 3 .or cuerpo, mandado por Ros de Olano
á la itquierda en la misma forma, Y en su
centro tres escuadrones del 2.º regnuiento de
artillc.:rfa. a ca\Jallo 1 entre ambos cuerpos el
regimiento de artillería de reserva, prc.:ccdido
de los ingemeros y detrás la caballería en dos
líneas. :El cuerpo de reserva mandado por el
General Ríos, debía avanzar por la derc.:cha
y apoyándose en el recien conotruido fuerte
la .E.strella, amenazar el campo de Muley•
Abbas sin ernpei1ir com!Jate á nh.:nus q l.i.e el
enemigo le ataca:;e.
;\.maneció d dia 4 con un frío glacial. La
niebla y la lluvia hicieron suspender el movimiento
de avance, no creyéndose conveniente efectuarlo si arreciaba el tempora\, pero á las ocho y media se despejó la atmósfer\. y se &lt;lió la. sen.al de partir, efectuando
todo el Ejercito el paso dd riu Alcántara por cuatro
puentes que el cuerpo de ingenieros había cuidado de
establecer la noche anter~or. El ejército quedó en linea
al otro lado del rio, y los marroquíes, que nun~ lo
habían visto entero como entonces, ni combatido
sino parcialmente debieron admirar su marcial conti-

nente,

Efectivamente, había llegado el momento
decisivo; el General Prim, con el 2. 0 cuerpo,
estaba frente á la trinchera, y Ros de Olano
con el 3.º en su extremo derecho, ambos atacaron las posiciones con tal resolucion, que
no pudo contenerse el empuje de las tropas.
Prim, el bravo Prim, penetra á caballo por
la tronera de un cañon matando al moro que
estaba á punto de darle fuego; siguenle los
primeros batallones de su cuerpo~ que eran
los cazadores de Alba de Tormes, voluntarios catalanes, 1. er batallan de la Princesa,
1. 0 de Lean y los dos de Córdoba. en el órden escalonado.
Por la izquierda ataca y toma la trinchera
el 1.º de Albuera, siendo envuelta por los
Generales Garcia y Turon, con cazai.fores de
Ciudad-Rodrigo, el 2.º de Albuera, Zamora
y 1,0 de Astúrias, a los que siguen los demás
batallones. Terrible fué el momento del cho•
que, los moros, batiéndose con el salvaje va.
lar de la de::;espúacion, rompen un fuego tan
nutrido, que sus filas asemejan un volean;
pero ni l.-.. metralla de su artillerfa., ni el cañon de la plaza, ni la profunda y cenagosa
laguna que estorba el avance, logra detener
la indomable bravura de las tropas espaf'iolas, á las que en breve se las vé coronar las
trincheras á la bayoneta y trabarse un desesperado combate al arma blanca, no de gran
duracion, porque los batallones de la izquierda se colocan á retaguardia de los obstinados que aún sueifan con disputarnos la victo·
ria. Poco más de media hora habia bastado
para que las trincheras, núcleo de la resistencia en que se prometian hacernos sucumbir,
cayeron en voder de nuestras tropas, y sobre
ellas ondeaba. al viento la· gloriosa ensella de
los hijos del Cid y de Pelayo.
Artillería, municiones, tieu&lt;la.s, bagnjes, to•
do habia caido en poder del Ejército español;
el enemigo emprendia la fuga refugiándose en
Tetuan y otros por cerros y valles sembraban
las babuchas huyendo de la perSecucion de
nuestros soldados. Aún quedaba □ fuerzas contrarias hacia la torre Djilelí y el bizarro General D. Enrique O'Donoell con la 2.ª divis1on
del 2.0 cuerpo, los desalojó de a4ud punto
tomándoles la torre.

GUERRA DE AFRICA.-BATALLA DE TETUAN (Cuadro ,Je Sa11z.)
Restablecida la formacion, siguió adelante sin detenerse en los pantanos y lagunas que algunos- batallones
se vtian o\Jüg-atlos á atravesar; apenas habria avanzado
un kilómetro, se rompió desde las trincheras moras un
cañoneo vivísimo que no tardó en ser secundado por la
torre Djilelí, pero este fuego no fué contestado y prosiguió el avance hasta los 700 metros de ]as baterías
contrarias que la artillería de reserva lo c.:1uvezó con
acierto y lo prosiguieron ganando terreno las piezas
rayadas del J•" regimiento, mientras el de á caballo por
la izquierda hostilizaba la derecha enemiga,

Mie1~tras e3to sucedía, la caballería marro~uf mucho
más numerosa y mejor montada que la nuestra, se corrió
sobre el cuerpo de reserva, por lo cual se ordenó á la brigada de 1anceros quedase cubriendo la retaguardia por
si trataba de venir á tornarnos las espaldas. Entre tanto
el Ejérr:ito seguía avanzando sin disparar un tiro hasta
los 600 metros del campo marroquí; entonces se presentaron algunos grupos de infanrerla y caballería por
el flanco izquierdo que en breve retrocedieron ante el
fuego de las guerrillas, que protegidas por dos batallones mandados por el General Makenna, no sólo siguie-

ron el avance por aqud cos ado, sino que rechazaron á
los enemigo¡;, q_ue atacaban sobre la plaza de Tetuan,
interponiéndose entre ella y el campo, protegidos por la
brigada de lanceros, que al ver no seguia la contraria
su movimiento de avance detenida por la presencia del
cuerpo de reserva, pasó á aquel lado á completar el éxito
del combate á las órdenes del General Galíano.
Ya estaba completamente envuelto uno de los flancos
del enemigo y rebasado el extremo de sus trincheras, y
después de efectuado este movimiento envolvente, sólo
¡¡e hallaban nuestras tropa• á 4•0 metros del enemigo.

A tan corta distand..1 40 piezas.de artillería de montalia
que rompieron d fuego causaron IJastautes estragos y
confusion en el campo contrario, pues las granadas, al
reventar, incendiaron algunos barriles de pólvora y derribaron las tiendas, aun cuando no consiguieran desmon.
tar la artillería. ._Imponente era, dice el General en
Jefe en su parte oficial, verá dos ejércitos tan numerosos á tan corta distancia; el enemigo cubierto completamente en sus obras de de1ensa, y el nuestro á pecho
descubierto, porque en este campo no se encuentra ni
un pequefio arbusto¡ pero su actitud firme y tranquila,

L :-is b,1j as del Ejército consistieron en 10
Uticialt:s y S7 soldados muertos en el campo; 3 Jefes y 707 individuos de tropa heridos,
y 7 Jefes, 13 Oficiales y 259 de tropa contu•
sos; el campo ent:migo se hallaba culiit:rto de
cadáveres moros y su:; hr::nJos los haUi.1.11 retira.do á Tetuan y á los vecinos montes; :sus
pérdidas tlcbic:ron ser inmensas. Como trofeos de la victoria quedaron dos banderas,
ocho cañones montados y alguuus cargados,
municio: es de todas clase:;, Soo ticnJ:is de
campai\a y cuantos efectos poseian y que la
rapidez de la derrota les impidió llevarse. El EjCrcitu
quedó acampado en el mismo sitio y liendas qm! algunas
horas antes ocupaban los hermanos del Emperador con
una de las más numerosas y floridas huestes que se
habían reunido en Marruecos desde mucho tiempo
atrás.
Las tropas españolas reverdecieron en este dia los lau•
reles de otras épocas, peleando con su hereditario valor,
digno de eterno y glorioso renombre. Los marinos avanzaron con sus calioneras por el rio hasta donde les fuó
posible y rompieron el fuego óe sus piezas¡ y cuando la

�marcha del Ejército les obligó á suspenderlo,
desembarcaron las tripulaciones solicitando con
empeíio del General en Jefe les permitiera compartir las glorias de sus compañeros del de tier•
ra, atacando con las guerrillas. Complacido en
extremo el General O'Donnell no pudo, sin embargo, acceder á sus ruegos porque aún esperaba utilizar sus servicios en las cañoneras para cubrir con
sus fuegos el flanco izquierdo y defender las dos
orillas del rio, lo que fué causa deque volvieran pesarosos á sus barcos.
El 5 descansaron lilS tropas, y en la tarde de
aquel dia presentóse una comision de vecinos de
Tetuan á tratar de la entrega de la plaza, en la que
los árabe¡ y moros fugitivos habian cometido la no·
che anterior todo género de exacciones y atrope•
llos; las consecuencias, pues, de la batalla descrita
fueron la entrada el dia 6 en Tetuan del cuerpo de
Ejército del General Rios, que en nombre de Espa·
ña tomó posesion de la plaza y su alcazaba, y en
ella se cogieron 78 cañones y morteros montados,
útiles de todos los calibres y gran número de mu.
niciones.
Si el General 0 1Donnell no se detiene en Tetuan
como Anibal en Capua, y sigue su marcha a Tán..
ger, hoy seria nuestra esta última ciudad, bastante
fácil de conservar como puerto marítimo¡ las influencias de la política inglesa se lo estorbaron, como han estorbado todos los propósitos de engran_
decimiento de las naciones que no tienen poder
bastante para contrarrestar las exigencias británicas:
por lo demás, el General O'Donnell demostró sus
buenas condicione., de mando en la batalla, y estuvo á la altura de su reputacion; siendo el breve pe·
nodo en que alcanzó la victoria la mejor prueba de
lo acertado de sus disposiciones.
Dia memorable y de legítima gloria para Espafia
será siempre el 4 de Febrero de 1860, que consti·
tuirá la página más brillante de la pátria historia en
el presente siglo. La guerra contra el moro hará
por mucho tiempo palpitar los corazones y conmo·
verá las fibras más delicadas de un pueblo que tras
i;eculares luchas ha conquistado su nacionalidad
y que aun busca el desquite y la revancha.
MANUEL DIAZ y RODRIGUEZ

-J¡loot1163et&lt;-

EL CAPlTAN GAROIA
POEMA

DEDICADO AL CENTRO MILITAR
Lentamente de los valles
la noche subiendo va,
y al quedarse todo en sombras,
y silencio y soledad,

-¡ Centinela alerta!-se oye
á lo lejos exclamar,
y otra voz más á lo lejos
responder:-¡Alerta estálEntra la noche tan fria,
que en las fuentes del lugar,
el agua, muda, se para
y se convierte en cristal,
y las vacas que retoman

Pero hace la guerra sola
más estrago, mucho más,
que todos los elementos
desatados á la par.

Frente tiene al enemigo,
acechándole quizás,
la lluvia fna le cala,
le envuelve la oscuridad;

Aquí casas en ru"inas,
bosques talados allá,
y en astillas y cascajos
el apero y el ajuar.

es casi un niño¡ el recuerdo
asáltale pertinaz
de la madre que llorando
por él reza con afan,

En graneros y bodegas
ni rastros de vino y pan,
y los árboles del huerto
ardidos en el hogar.

y temor desecha y sueños,
y vigila sin cesar,
.
y firme en su puesto, gnta
con voz fiera:-¡Alerta estái-

Trocados en foso y fuerte
arroyo y molino están,
los vallados en trincheras
y la iglesia en hospital.
Cantares, músicas, risas,
de allí huyeron con la paz,
sólo expresan los semblantes
la zozobra ó la piedad;
y á quienes sus penas olvida
se las viene á recordar
el aterrador:-¿Quién vive?ó el medroso:-¡Alerta está.... 1Pasan los hombres el dia
contemplando su heredad
desde lejos, no pudiendo
de las trincheras pasar¡
y las mujeres calmando
su temor y su ansiedad,
con rezos que el llanto viene
á menudo á entrecortar.
En cambio los rapazuelos
en holganza y libertad,
por las calles de la alde:i.
alegres vienen y van,
armados de palitroques,
llevando el paso á compás
y riñendo á cada instante
una batalla campal.
Mas ¡ ay l se mueren de miedo
cuando la noche al cerrar
escuchan del centinela
el lejano:-¡Alerta estálPero no siempre este grito
váse en el pecho á clavar,
tan agudo y tan helado
cual la punta de un puñal.
Cuando el miedo mil ruidos
del silencio hace brotar
y espectros aterradores
de la densa oscuridad;
•

cuando el hórrido estampido
creen las gentes escuchar
de una descarga, en la puerta
que sacude el huracán,
el clarin en el chirrido
de la veleta al girar,
y en el tropel de una ronda
el del asalto fatal;
y el hombre, asiendo de un hach~,

corre á ponerse detrás
de la puerta, decidido
á no morir sin matar;
y la madre tiembla y llora
por el sér angelical,
que en su regazo sonríe
soñando con Dios quizás;

al establo con afan,
como si ardiesen por dentro,
!1umean al traspirar.

entonces sólo á las gentes
infunde seguridad
y vuelve el suefío á los ojos
el tranquilo: - ¡ Alerta. está..... !-

Aquella triste comarca
á un tiempo azotada está
por las furiac; de la guerra
y la estacion invernal.

Porque aquel grito les dice:
-¡Hay quien vela; descansadly ~e duermen bendiciendo
al soldado que lo da.

La nieve quema los brotes,
crece el rio como el mar,
y los árboles arranca
de raiz el huracán.

¡Bien bendito el centinela
que envía á las almas paz,
desde el reducto lejano
en donde helándose está 1

Sí, bendecid ese grito,
nunca lo dejeis de amar,
es la pátria quien lo pide
y un valiente que lo da;

s

e

y mientras fé y honor sean

quienes lo hagan resonar,
habrá Dios, y pátria, y honra,
y familia y libertad.

II

y es en palabras y acciones
relámpago, rayo y trueno.

'al Físico con sus drogas,
á vosotros de enfermeros,

Allí el catalan altivo,
el aragonés sincero,
el sufrido castellano,
el conzienzudo gallego,

á mi asistente pujando,
al Pater de cura haciendo,
y á la maldita patrona
preparándome el entierro.

el cántabro, en fortaleza
cual sus montañas de hierro,
y el andaluz que en la mente
lleva el fülgor de su cielo.

Yo quiero morir jinete,
de uniforme, en campo abierto,
y á estocadas y balazos
hecho una criba el pellejo.-

Va el uno casi descalzo,
el otro de lodo lleno,
éste, ei girones la ropa,
aquél, de uniforme nuevo;

_ ¼os que á García mal traendijo
Oficial-son celos.-¿De quién, de quién? ¿Quién es ella?veinte gritaron á un tiempo.

ua.

(l

-1 Qué celos, ni qué demonios 1él repuso; -Jo que tengo
es que cumplió mi asistente
y mi caballo está enfermo.

todos, las voces ahogando
de sus propios sufrimientos
en la comun alegría
y el universal estruendo,
y todos, pobres y ricos,
el adusto y el chancero,
el torpe y el avisado,
el Título y el plebeyo,

()

¿Os reís? ¿ Qué mujer vale
la décima parte que ellos?
¿No hago del uno mis brazos?
¿Mis piernas del otro no he hecho?

En el salon de una casa,
ian vieja que está pidiendo
ó puntal que le dé apoyo
ó pico que la eche al suelo,

fundidos los corazones
en un solo sentimiento;
en el amor á la pátria
que se está mirando en ellos.

¿No dejan por mí, á su madre
el uno, y el otró el pienso?
¿Y ambos, al par que animosos,
no son fieles como perros?

están varios camaradas
de la guarnicion del pueblo,
alegremente matando
tan triste noche de invierno.

Cuando era mayor la bulla
penetró en el aposento,
renqueando de una pierna,
un Capitan de lanceros,

¡Mujeres...! ¡De una que quise
recibí tal escarmiento... l
Treinta afios tiene la historia
y aún llorando la recuerdo.

Desvencijadas las puertas,
vencido y ahumado el techo,
desconchadas las paredes,
y terrizo el pavimento,

de porte tosco y altivo,
alto y robusto de cuerpo,
de más de cincuenta abriles
y cara de muy mal génio.

-Que nos la cuente-uno dijo;
los restantes aplaudieron; ·
y él exclamó con voz triste:
-¿Lo quereist Pues va de cuento-

así la sala, que ostenta
rotos trastos por trofeos,
telarañas por cortinas
y un candil por Teverbero.
Mas quizá ningun palacio
ver logró en sus aposentos
espectáculo tan grande,
tan animado y tan bello.

El sol, el aire y los afios
á su rostro oscuro dieron
las tintas y las arrugas
que á las hojas del invierno;

y como á la oculta fuerza
de un iman obedeciendo,
á tales frases, los grupos
callaron, se deshicieron,

siendo tan corto de frente,
que si desplegaba el ceño,
sus cejas profusas iban
á unirse con ¡!l cabello.

juntáronse en uno solo
del que García fué centro,
y sucedió á la algazara
estruendosa, tal silencio,

Cercando el hogar, en donde
casi una selva está ardiendo,
encuéntranse los sesudos,
los tristes y los frioleros,

Largos, copiosos, caídos,
rojizos y amarillentos,
sus bigotes recordaban
de las mazorcas los flecos;

que sobre el rumor confuso
de los cortados alientos,
como tiros resonaban
los estallidos del tuero.

quien sentado en silla coja,
quien en un tfozo de leño;
éste de pié contra el muro,
aquél tendido en el suelo.

y por velluda y por fuerte,
su mano gozaba á un t!mpo
del halago de la seda
y la pujanza del hierro.

Allá en un corro, alumbrado
pór una vela de sebo,
sobre una tarima rota
se juega con naipes viejos;

-Andaba mal; vivió siempre
ó tendid0 ó caballero;
jamás consiguió ni quiso
ablandar su voz de trueno;

en otro se habla de amores;
en éste se narran cuentos;
en aquél se bebe, y canta,
y en todos se grita recio.
Aquí un Alférez sin bozo,
que se las. da de guerrero,
conversando gravemente
con un Comandante viejo;
allí un Teniente poeta
que graciosa letra ha puesto
á cuanta música toca
la banda del regimiento.
Acá un subalterno cano,
que era hace poco sargento,
y aún se corta entre Oficiales,
pero no al entrar en fuego,
cerca del Gr nde de España
que de veras q:.1iere serlo
y las proezas emula
de sus heróicos abuelos.
Allá el Oficial buen mozo,
de las viejas embeleso,
que hasta en las mismas batallas
entra atusándose el pelo,
y más allá el calavera
que alborota como ciento,

259

LA ILUSTRACION MILI'.l'A.R

258:___ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
LA_IL_u_s_T::_.R_A_m_o_N_MIL_IT_A_R_--:-----------:------

bebía y jugaba mucho;
era en las disputas terco,
sufrido entre camaradas,
de espíritu aventurero,
y rabiando de vergüenza
al sentir impulsos tiernos,
los ocultaba lanzando
tales votos y reniegos,

que á tostarse hubiera ido
á los profundos infiernos
si á votos de militares
no se hiciera sordo el cielo.
- Venga por acá, Garcíaal verle, díjole atento
su Jefe, dándole sitio
á su lado, y añadiende:
-¿Por qué no se da de baja?-¿De baja yo? Sólo muertoel Capitan respondióle
entre un rosario de ternos.

-¡ Que el reuma me tiene cojo 1
¿Y 4.u¿ le importa á un lancero,
mientras ande su caballo,
una pierna más ó menos?

¡Yo enfermo y en cama I Nunca.
Ya en tomo de m{ ver creo

III

Fuí á estudiar; desde aquel día
cuando he querido gozar
he tenido que sofiar
que era niño todavía.
Estudios dejando en pos
á Alférez iba á salir,

cuando en la guerra á morir
vinieron juntos los dos.
Y al verme solo en la tierra,
por la venganza arrastrado,
senté plaza de soldado
para ir más pronto á la guerra.
Combatí con ardimiento,
á lanzadas los vengué,
y con mi sangre gané
los galones de sargento.
Entonces la conocí...
¡Y lo que puede el amorl
Todo lo vi de color
de la dicha que sentí.
Breve, esbelta como un hada,
el abundante tesoro
de sus cabellos de oro
le servía de almohada;
y el son de su andar suave,
apenas si lo remeda
el blando roce de seda
del aleteo de un ave.
En su rostro nacarado
confundieron sus colores,
en competencia, las flores
del almendro y el granado,
y su seno de azahar,
á un suspiro de mi alii::nto,
se agitaba turbulento
como las olas del mar.
Su boca, que tanta oferta,
de amor eterno me hacía,
al sonreir parecía
una granada entreabierta;
nido de besos de amor
con la esencia del clavel,
la dulzura de la miel
y el canto del ruiseñor.
Velados p_o r las pestañas
sus grandes ojos azules,
cual los astros por los tules
de vapor de las montañas,

Extrafieza y confusion
os caurará mi palabra,
cuando el fondo oculto os abra
de mi triste corazon. ·

lanzaban tales destellos
al abrirlos amorosa,
que á ser uno mariposa
volara á quemarse en ellos.

Romperé ¡por vida mia I
la corteza que me escuda,
aunque os asalte la duda
de si soy ó no García.

Y voz, sonrisa, actitud,
mirada, llanto, alegría,
todo en ella aparec1a
con esmalte de virtud;

Mi historia vais á saber¡
así juzgareis por ella
mejor, la maldad de aquella
encantadora mujer.

por modo tan singular,
como arena, concha, bruma,
escama, perla y espuma,
todo es iris en el mar.

Vine al mundo con tal suerte
que á mi madre bendecida
al irme dando la vida
la iba yo dando la muerte.

Nos amamos con pasion:
ella á mí, como mujer;
yo poniendo en aquel sér,
alma, vida y corazon.

Oficial pobre mi padre,
en bien mio, sólo pudo
con un asistente rudo
partir cuidados de madre.

Todo me causaba enojos
en siendo extrafio á rm anhelo,
y hallaba triste hasta el cielo
á no mirarlo en sus ojos.

¡Qué abnegacion, qué ternura
qué afanen aquellos bravos, '
convertidos en esclavos
de una inocente criatura!

¡Ohl ¡cuántas horas de calma
pasábamos frente á frente
con los ojos mútuamente
absorbiéndonos el almal

¡Cuántas veces mi albedrío
de aquellos fieros leones
hizo los mansos trotones
del carro d~ juego mio 1

Parecia tan veraz
su acento al jurar amor...
¡ No arrullaría mejor
una paloma torcaz 1

¡Y cuántas les ví deshechos
por mí en lágrimas, mojando

¡Todas 1ayl mentidas galas
débiles á la prueba
'
que el polvo de luz que lleva
la manposa en las alas!

las cruces de San Femando
que engalanaban sus pechoi;I

más

•

�1
1

1

--------------

_ _ _ _ _ _ _ _!

Al&gt;IOR MATERNAL.

�LA. ILUSTRACION MILITAR

LA. ILUSTRA.OION MILITAR

962
A la guerra me partí,
presa -de angustia mortal,
y cuando ya de Oficial
á su reclamo volví;
segura de mi furor,
babia la infame huido
con el hombre corrompido
á quien vendiera su amor,
Tan inicuo proceder
me anonadó de tal suerte,
que la locura y la muerte
se disputaron mi sér.
En mi sentido volví
y con él á la agonía,
porque arrojar no podía
á aquella ingrata de mí.

¡Ay! De un golpeó rama á rama
se logra un árbol matar,
mas no hay medio de estirpar
_las raices de la grama;

y arraigó en mí la pasion
de tal modo, que aún mi oído
oye en suefios el latido
de aquel falso corazon.
Muerto hubiese á no hallar calma
al poner en mi bandera,
con mi vida toda entera,
los goces todos del alma.

A ella viví consagrado
¿qué mucho que ahora os asombre
haber visto un débil hombre
en el áspero soldado?
Dejadme, ¡por vida mía 1
dejadme marchar de aquí,
que avergonzado de mí
está el Capitan García.»Así á gritos concluyó,
y á su aspereza volviendo,
con la rabia y el estruendo
con que vino se partió.
IV

en vez de escribir las frases
que el asistente le dicta,
escribe en letras muy gordas
estas palabras sencillas:
cMadre: ya soy licenciado
y partiré de seguida
al pueblo para abrazarte
y unirme con Inesilla.
Mi Capitan, en recuerdo
de haberle salvado un día,
me dará con que rescate
la casa y tierra vendidas,

Y esto escrito, procurando
con una tos mal fingida
ocultar al asistente
la emocion que le domina,
despues de cerrar la carta
con manos estremecidas,
- ¡al correo, pronto, pronto!desentonado le grita.
Y el mozo sale con ella
casi llorando de dicha
al verse libre del trance
más amargo de su vida.
-Necesitaba estar solo,exclama entonces García.
-Si dura más esta escena
muero al cabo por asfixia.
¿Quién en ese pobre mozo
tal carii'io supondría?
¿Y cómo hasta hoy no he sabido
que le tengo en tanta estima?
Si mai'iana por mi causa
alguna bala perdida .....
¡ Su pobre madre .... su novia!. ....
¡No ha de ser, por vida mial

Por asiento el duro lecho
y por mesa la rodilla,
y de un algodon con borras
empeflado en sacar tinta;

¡Y es bravo 1 ¡vaya si es bravo!
¡con cuánto esmero me cuid&lt;ll....
¡Justo I Pasado mai'iana
le mando con su familia.-

á su asistente mirando
está el Capitán García,
cual si quisiera sacarle
las palabras con la vista.

Estas frases y otras muchas
desordenadas decía,
llevando á secar sus ojos
las mangas de la levita;

El asistente, cuadrado,
las orejas encendidas,
puestos los ojos en tierra
y la boca sin saliva,

cuando viene á interrumpirle,
tao recia como sumisa,
la voz del chico que vuelve
retozando de alegría.

no acierta á hablar ni á moverse,
y trasuda de fatiga,
alentando cual si el peso
del mundo tuviera encima.

El Capitan ya repuesto,
le llama y le dice:-Mira
en la carta que te he escrito
he anunciado tu partida.

Uno y otro, al em1arazo
en que están, preferirían
asaltar al descubierto
las trincheras enemigas.

Tú, cumplido con la pátria,
te debes á tu familia;
pasado mañana al pueblo;
yo dotaré á tu Inesilla.-

Al fin logra el asistente
recobrarse, y así dicta:
«Madre : sabrás como tmgo
la absoluta concedida;

-¡Mi Capitanl-sollozando
el asistente replica.-Vamos; basta: buena:; noches,interrúmpele García.

pero habrás de hacerte cuenta,
lo mismo que mi Inesilla,
que á pesar de haber cumplido
no he cumplido todavía.

Al par pujando y gruñendo
el muchacho se retira;
la noche se hace muy larga,
y la luz del nuevo día

Mi Capitan está malo
su cariño me tira,
como el tuyo y el de ella
y el de toda la familia.

á los dos halla despiertos,
con la voz enronquecida,
con los ojos como puños
y la conciencia tranquila.

Hasta verle bueno y sano
me quedo en su compaf!ía.
Adios y no pases penas
madrecita de mi vida.&gt;
El Capitan, perjurando
que es el humo de la pipa

•

A Inesilla que prepare
el ajuar á toda prisa;
tú, por hoy, recibe á cuenta
la mitad del alma mía.&gt;

V
Tan cargado de arrebol,
vino aquel amanecer
que pareció el mundo arder
en las llamas de un crisol;
y alzóse tan vivo el sol

notó q:ie estaba rendido
y n1 '.!y lejos de la aldea.
· ·-(Maldita esta pierna sea!dijo sentándose al par·
y un terrible malestar '
sin duda le acometió,
pues él, que nunca tembló,
rompió de pronto á temblar.

que quisieron comenzar
las semillas á brotar,
los arroyos á reír,
los enjambres á bullir
y las aves á cantar.

lo que le corta el resuello
y le oscurece la vista,

•

Gozosa la tierra entera
recibe tan bello dia
como un beso que le envía
la cercana primavera;
y hasta el anciano que espera
su fin, resignado ya,
aquel dia alegre está,
olvidado de su cruz,
bebiendo ansioso en la luz
la vida que se le va.

'"

Todo el pueblo se alboroza;
al campo sale en tumulto
á rendir á la luz culto
la gente vieja y la moza:
hasta el afligido goza:
no queda angustia ni duelo
sin un rayo de consuelo;
que cuanto más sufre un alma
encuentra más dulce calma
en la sonrisa del cielo.
De un convento hecho cuartel,
voces de júbilo dando,
sale la tropa imitando
del vivo enjambre el tropel;
se arremolina .como él,
espárcese en derredor,
y cada cual tras su amor
precipitado se aleja
al modo que cada abeja
vuela en busca de una flor.
Andando con mucho afan,
en su asistente apoyado,
á gozar del sol templado
tambien sale el Capitan.
Y así le aconseja:-Juan,
la dicha te espera allí,
si honrado como hasta :i,quí,
en aquellas dos mujeres
cifras todos tus placeres
con la fé que ellas en tí.
Si te ves en un apuro
acuérdate de este viejo
que sabe que no hay consejo,
para el pobre, como un duro.
Sé bravo sie~re, seguro
de que triun sólo el fuerte;
y no olvides, si la suerte
te es contraria en la contienda,
que no hay en el mundo senda
que no termine en la muerte.
Vuelto á la tierra natal,
limpia el hierro del arado
y llévalo tan honrado
como hoy el hierro marcial.
De uno y otro por igual
son honrosas las hazañas;
si hace el uno en sus campañas
libre á la pátria y gloriosa,
hácela el otro dichosa
fecundando sus entrañas.
Si te llegas á casar
resigna el mando en Inés,
que más vale que le dés
lo que al fin te ha de quitar.
Tengan en tu pecho altar,
honra, pátria y religion.
Con fé pide en la afliccion
seguro de hallar consuelo,
que tan sólo no oye el cielo
al mudo de corazon.Esto el Capitan decía
de modo tan imponente
que temblaba el asistente
creyendo que le reñía.
De una exclamacion impía
cada frase acompañaba,
y motivos mil buscaba
para ocultar, con un gesto
de furor, con un denuesto,
la ternura que le ahogaba.
Cuando esta tenaz idea
le dejó libre el sentido,

rodeado de cien hombres
que ni aun osan respirar,
sobre un lecho de campai'ia
agoniza el Capitan.
Sangrando por diez heridas
inmóvil y mudo está,
abrazado á una bandera
que pidió con vivo afán,

Fué que, al llevar la mirada
por el tranquilo horizonte,
vió descender por el monte
una enemiga avanzada.
Sin decf1 al mozo nada,
se interpuso entre ella y él,
sacó lápiz y papel,
escribió rápidamente
y le mandó de repente
con lo escrito al Coronel.
· Pero Juan, que entonces vió
al enemigo venir,
le dijo en vez de partir:
-Tambien quiero morir yo.-¿No me obedeces?-rugió
como un tigre el Capitan,
con imponente ademan
desenvainando el acero.
-Que me mate V d. prefieromurmuró, sumiso, Juan.
-Imbécil-gritó Garcíala gloria de la campai'ia,
la suerte quizás de España
dependen de la órden mia.
Tu insensata villanía
puede á la pitria perder. Estas frases convencer
lograron al asistente
que le abrazó estrechamente
y echó llorando á correr. '
El Capitán le siguió
con carii'iosa mirada
hasta que en una hondonada
del camino le perdió.
-¡Adiosl ¡adios!-exclamó.
Te he engaflado, pobre amigo;
sé_feliz; llevas contigo
m1 testamento y mi herencia.
1Y a está libre mi conciencia,
ya me encuentro bien conmigo!-

y al enemigo cercano
se volvió tranquilamente,
y le esperó frente á frente@
con el acero en la mano.
Unia aquel veterano,
al arrojo para ir
como el héroe á combatir,
l:i fuerza de corazon
que presta resignacion
al mártir para morir.
Y en tanto que desalado
corriendo al pueblo iba Juan
y la muerte el C~pitan
esperaba resignado;
en monte, valle y poblado
todo era paz y alegría,
cantaban en armonía
hombres, pájaros y fuentes
y derramaba á torrentes
sus resplandores el dia.

VI
Lentamente de los valles
la noche subiend:J va,
y al quedarse t:Jdo en sombra~
y silencio y soledad.

"-¡Centmela alerta!- se oye
/ejes exclamar,
y otra voz más á lo lejos
responder:-¡Alerta está!á lo

En la nave de una iglesia
convertida en hospital,
donde el eco hace á los ayes
como truenos retumbar, ,
y donde en sombras se pierde
la trémula claridad
de una lámpara, que alumbra
de un Crucifijo la faz;

hasta que al cabo se duerme
para nunca despertar,
dibujada en el semblante
dulce sonrisa de paz,
una mano en las del jefe,
otra puesta en las de Juan,
y con los ojos clavados
en el Cristo del altar.
•

•

Entonces, uno le llora,
otro le abraza tenaz,
éste reza, aquél medita,
y todos tristes se van,
dejando el templo sumido
en silencio sepulcral,
y tristísima penumbra
y medrosa soledad.
Y Juan, que vela y delira
junto al cadáver glacial,
cada vez que oye un alerta
á lo lejos resonar,
creyéndose que le llama
desde el cielo el Capitan,
se estremece, abre los ojos
y murmura:-¡Alerta estál-

Ma.drid, Enero 1884

UNA PEQU~Ñ' nRSGRACIA

1

&lt;&gt;

por

LEON GOZLAN
Perder en canario, ó un loro; ver languidecer y
marchit.arse sobre su t.allo la tierna flor, objeto de
larga solicitud, son desgracias harto pequeli.as para
la mayor parte de esas gentes que no aman las aves
y las flores; y sin embargo, est.as pequefias desgracias ocasionan á. ciertas almas sensibles, noches de
dolores, semanas de penas, y hondo desconsuelo para
toda la vida.
Francia es el pais clásico del sentimiento; así lo
afirma el vulgo, pero en el fondo hay en esto un
grave error. El pueblo francés, el parisien en particular, se enternece con las pequeií.as desgracias; mas
¿ qué le import.a que la China se hunda en el mar ó
que el Japon desaparezca abrasado en una erupci~n
vdlcá.nica, si la moda no prescribe el sentimiento?
Ningn.n hijo de París da.ria su paraguas por evitar
estas catástrofes; pero si á. cualquiera de ellos le ro•
ban t.an útil mueble, pensará. todo un dia en su pequeli.a desgracia, y hasta llegará. á. creer que en el
mundo no puede haberlas mayores.
Existe un desierto en París, á. que se da 'el nombre de gran plaza; hállase situado entre las Tnllerías, los Campos Elíseos,. el Sena y los boulevares,
Y se le llama, indistintamente, plaza de la Concordia,
de Luis XV, del Obelisco ó de la Revolucion. Cuando yo llegue~á. ser Ministro del Interior, pensaré en
darle un nombre definitivo.
Tiene este desierto algunos oasis; en el que hay á
la entrada del puente de la Cámara de diputados se
veían uno de los días del invierno de 18... , que ~or
cierto fué muy crudo, tanto que no lo olvidarán los
pobres; se velan, decimos, un oriental, vendedor de
dátiles, y una jóven y bella aldeana que ofrecia
violetas de Abril á 1011 transeuntes.
Imposible parece que el Abril de Francia produzca
(1) En e.st i.rtl_cn~o, aunque en tono ligero, se bacon por el autor algunas_ &amp;precuw~ones respecto á la e&amp;rir!ad franCC!I&amp;, que no
debemos deJar P&amp;S!'r •m protesta cuantos hemos visto los sublime•
arran!lnes á que dieron lugar en el pais vecino 188 c&amp;tá.,trófes de
l\hlrcui., Isohi&amp; Y tantas otras calamidades páblic&amp;S. Ese MJ)ecto
ego,st&amp; que el &amp;utor PO!)~ de maniflerlo. es peculiar á todos los
puebl~, uno de tantos victos que las ~-o,,tumbres se oncargarán'de
Y en tal empres&amp; el J&gt;roscnto escrito no es ciertamente

f:át'¡f.tr,

263
violetas, y sin embargo las produce. Mirad la campitia; un inmenso tapiz de nieve la cubre hasta el
horizonte; cuando la nieve se congela, el tapiz se
convierte en un espejo de doscientas leguas; cuando
llega el deshielo, se cambia el paisaje en nn niar inmenso sin navegacion.
Pero nada de esto importa, ¿ quereis violetas, rosas, grosellas, fresas , albaricoques? pues todo lo ob·
tendreis al momento; en euanto echeis mano al bolsisillo, no falt.ará qnien os ofrezca las frutas ó flores
deseados. ¿De dónde vienen? es todo un misterio impenetrable; baste saber que se encuentran durante el
invierno en París más pilias y plát.anos, qne en el
estío en la Martinica.
El oriental era viejo; habia nacidó en Mascará
en la regencia de Argel; allí poseyó nn establecimiento de tenería y curtidos, en el que fabricaba esos
cueros rojos y bronceados, de que se sirven los talabarteros para hacer guarniciones de pulí.al y vainas
ne gn.mias y ya.ta.ganes. Tal industria se estima en
Oriente, porque exige mucho gnsto y destreza; loa
que sobresalen en ellas son objeto de gran conaideracion, y nuestro mercader de dátiles ta ejercia con
rara superioridad. Merced áelto habla logrado inmensa reputaeion y verse duefio ile una honrada fortuna.
Pero llegó un dia en que 'los franceses tomaron la
ciudad de Mascará. por asalto y la incendiaron; el
indllStrial argelino se vió arruinado, sus talleres
desaparecieron consumidos por las llamas, y sus
cueros fueron arrebat.ados para forrar sillas de montar. La mujer del industrial espiró de un bayonetazo;
y su hija pereció en el incendio: ¡ su mujer, que se
llamaba Rayo de Luna; y su hija de nombre Aroma
de Lirio! Perder una hija que se llame así, es perderla
dos veces. En árabe el nombre Aroma de Lirio, tiene
una cadencia divina.
Mucho sufrió el pobre mahometano. Para indemnizarle se le concedió la nacionalidad francesa y se le
incorporó á. una especie de milicia nacional; con los
restos de su vivienda edificaron un café, donde se
despachaba cerveza de Strasburgo y los Oficiales
jugaban al lasquenete. El ex-industrial se presentó
en Argel y reclamó ante uno de esos monarcas que
se confeccionan en las oficinas de los ministerios;
pero el Sr. Gobernador le demostró que él no tenia
poder alguno para evitar que los vencidos se murieran de hambre.
f Y luego se habla de bárbaros como Tamorlán y
Gengis-Khan, porque tomaban ciudades, destruia.n
poblaciones y borraban leyes y costumbres! :Mas
¿qué somos nosotros? ¿qué hacemos los pueblos civilizados de hoy sino eso mismo valiéndonos del cali.on,
por lo que nos consideramos más honrados y decentes
que los que empleaban el ariete y la catapulta? Podrá. objet.arse que los argelinos eran un pueblo de
bandidos sin honor ni conciencia; pero, a.un siendo
así, ¿cómo hemos procedido nosotros? ¿qné hemos
hecho? robará ladrones. Bellísima moral· ni el más
co1Tompido puede aceptarla.
'
¡La gloria! hé ahí el pretexto y la disculpa; siempre lo clásico; mas ¿ qué es la gloria? una gran cosa
en verdad; 1m ideal del viejo mundo que se vé satisfecho con la série de victorias logradas desde la toma
del fuerte del Emperador hasta la rendicion de Constantina. Pero antes de cosechar tantos laureles. ha.gamos que el pan cueste á cinco céntimos la libra,
conseguid que no paguemos cincuenta francos de
derechos de entrada por un barrilillo de vino, que
vale quince, y que no se nos venda por veinticinco
céntimos un cigarro infumable.-Este adjetivo último es de nacionalidad espafiola..
El arruinado argelino de Mascará eonliguió el
favor de venir á Francia; á esta generosa y noble
Francia, abiert.a siempre á todos los que quieran mo•
rirse de hambre, bien sea en el comercio en las artes
ó en la literatura; en la literatura esp~ialmente.

�2~--------------~LA~IL~U:S.:_TR:A:Cl:::'.O:N_:Mll=='IT:AR=-----~-~::----:~==:-::-:
Este hombre Je regal6 una cesta y tres libras de sion de las armas. La geografía constituye 1ma de
dátiles, y con tan ligero cargamento el argeliM las bases en que se desarrollan los principios ~e la
afrontó la suerte.-¡Dátiles' ¡Dátiles'-~itaba. desde instruccion militar, segun lo demostró el pnmer
el dia á la noche-legítimos dátiles de Berbería,- Capitan de este siglo, en quien la historia ha recocomo si pudiera haberlos de París 6 Vangirand-y nocido un dominio especial del terreno y de los
el dia primero vendi6 diez dátiles y el segundo cuatro. hombres. Sin conocer la direccion de un rio, su
El tt&gt;rcer dia, es decir, el mismo que la jóven ra- cáuce, rapidez de la corriente, inclinacion de sus •
milletera se esforzaba, en vano, en dar salida á sus laderas, aspecto del país que recorre, líneas que
flores, el musulman no pudo despachar ni un dátil; puede seguir un invasor, medios de contrarestar su
¡y eso que el agua los había ablandado y el barro los avance, puntos extratégicos ó tácticos en íntimo enlace con otras posesiones, pueblos qve baf'ía Y cuamatizaba!
A la una de la tarde la tempera.tura descendió á lid,,des más sobresalientes de las gentes que los habitan, no es empresa fácil aprovechar las ventajas
120 bajo cero.
La aldeana sin .haber vendido una flor, empez6 á que ofrece á un cuerpo de ejército, division, brigatiritar con un frio de terciana. El musulman se qui- da, columna ó partida suelta que necesite maniobrar
tó el turbante y dijo, alargándoselo á la campesi- en su cuenca.
Pues bien; el interesante estudio de una de las
na, algo que ésta entendió, sin duda, porque ~m6
cuencas
fronterizas, cuyo bosquejo haríamos gusla sútil prenda y se envolvió en ella.
tos.os
si
dispusiéramos
de espacio, ha proporciona-¡ Dátiles, dátiles; legítimos dátiles de Berberíaf
do
al
Sr
Chacon
un
legítimo
triunfo, demostrando
-¡ Violetas, sefíoras; violetas 1
•
•,
que
posee
aptitudes
no
comunes
para el desarrollo
Ningun comprador. Dieron las tres y el fno baJo
de
tan
importante
materia.
La
descripcion
de una
á 180, y ni el musulmau ni la jóven se habían dessola
cuenca
tiene
además
la
ventaja
de
auxiliar
á
ayunado.
la
retencion
de
lo
que
se
estudia;
y
si
á
este
prinII
Algunas personas caritativas, reian al pasar vieucipio de la divisibilidad del trabajo se af'íade una
do
un árabe sin tnrbante.
Nanterre es una linda poblacion situada entr11
A las cinco la jóven se sintió desfallecer, y hubo gran sencillez, excelente método y claridad en la
París y Saint-Germain en Laye. Allí concurren á
expresion, no se juzgarán apasionados los plácemes
diefrut.ar de una campifía deliciosa los dichosos de la de apoyarse en la barandilla del puente. El musulque el autor merece por su última produccion.
capital, y á respirar el aire ea.Inda.ble de la prima- man se aproximó movido por un sentimieuto de gevera, despues de laR fatigas y excesos de las largas nerosidad.
- ¿ Cuánto valen las violetas? - le preguntó.
noche11 invernaleR. Todo alU es para los ricos, los goEL ESTADO MAYOR CUAL FUÉ, ES V DEBE SER,
Seis sueldµs; á 1meldo el ramillete.
ces y )aR riquezas; el cielo, el suelo, las aguas cristaAPUNTES SOBRE LA NECESIDAD DE SU REORGANI•
-Tomad, comed esos úiez dátiles, la mitad de los
linas y puras; la indnRtria ha sacado partido de la
Z~CION, ESCRITOS POR D. VICENTE ALCALÁ DEL
naturaleza, y el capital acude á favorecer la in- que urn qu..dan, y dadme eu cambio dos ramilletes.
OLMO.
Por este meilio t1e deisa.ynuó la aldeana de Nandostria.
La trascendencia de esta cuestion que puede deEn Nanterre nació la ramilletera de que se habla terre.
El mllBulman uo comió; hacía dos dia~ que a.yu- cnse está sobre el tapete, nos impide hacer aquí
al principio de estas líneas, trazadas sin arte y sin
otra cosa que recomendar la lectura de este plan de
mérito. El padre de lajóven, por un privilfigio otor- n,. ba.
La. d011gracia acababa de unir la miseria de Orien• refundicion del cuerpo de E. M. que se propone el
e-,1110 pródie-amente á. veinte miUones de franceses,
cultivaba las villas ajenas, sin probar nunca el vino; te y la. miseria de Occiuente; los dátile:-; y las flores. seflor Alcalá del Olmo.
En. muy buena forma y con argumentacion sóliy la 11111. lre vendia tortas y pastelillos á. la entrada
A la puesta del sol, la temperatura descendió
del parque de Saint-Olonil, cnanrlo los venilia. T,~s dos hasta 200 bajo cero. El curtidor argelino mostró sus damente razonada, hay en este trabajo reformas
indn1trla11 rPnnt,fa~ no hasta.han para pagar durante blancos dientes y mir6 al cielo. La aldeana se habia que convendría tener en cuenta el dia en que se
el n'ln rl Rl1•1ilor rle la r:va y el p~n de todos loi diaa. durruitlu en un rincou 1:lt: la plaza.
crea oportuno plantear este problema.
}Jl cielo no manda algunas veces el pan á los que
-Duerme-pensó el musulman,-y es tan herr
se lo piden, pero en compensacion se lo envia abun- mosa como Aroma de Lirio.-Que duerma tambien
Mn,10RTA SOIIRE LA ACTUAL STTUACTON V NECESIDA•
dante á muchos que no se ocnpan de pedirlo.
como ella.
DES DE CEUTA, BAJO ~L PUNTO DE VISTA MlLTTAR,
Cuando la nifía fué mojer, es decir, cuan&lt;lo fué
-¡ Dátiles, dátiles; legítimos dátiles de Berbería!
MARÍT!MO, POLÍTICO V COMERCIAL. URGENClA V
tan algo alta como una planta de cáfíamo, le pusieParít1 se iluminaba, y aparecia llermoso, bajo un
MODO DE MEJORARLA,
ron una cofta en la cabeza, unos zuecos en loa piés, cielo oscuro y sombrío como la bóveda de una mina.
seis pequefíos ramilletes de violetas en la mano, y le La gente empezaba á dirigirs~ á la ópera, á casa de
Este notable trabajo ha sido dirigido á S. M. el
dijeron:-Anda tres leguas cada mafia.na, y vete á Borel al Recller de Canea.le, donde se sirven eh Rey, por el Comandante General de la plaza, y el
París á ofrecer esas :O.ores á. las gentes que transitan AbriÍ albaricoques á la Condé, á cuarenta francos Ayuntamiento ha costeado UJ1ª esmerada impresion
por las calles.-íB,¡nira industria que debía ¡irupor- el plato.
del mismo. En cuanto á la importancia del asunto,
ciunar seis sueldos en doce horas ut: tl"aba.jo !
El musulman se sintió presa del suefío, y cedió á no necesita encarecimientos. La plaza de Ceuta
esta necesidad, convencido de que nadie vendría á merece, bajo muchos aspectos, el mayor interés por
III
comprar dátiles. ¡A las siete y con un frio de 200 parte de todo Gobierno, y confiamos en que se toEra un dia de Abril de 18..., el padre de la ra- bajo cero!
marán en Ceuta cuantas reformas y mejoras promilletera hallá.base doliente en cama, su madre,
Antes de dormirse tuvo la buena idea de aproxi- pone el ilustrado General Bonanza en esta exceenferma tambien, sentada en una sillajuntu al llogar mar11e á la ramilletera y abrigarla con la especie de lente memoria.
casi apagarlo. La jóven se puso en marcha temprano, albornoz que habia sustraido á la gloriosa conquista
y ¡con qué caminos t océanos de lodo, torrentes lle de los frauceses; sentóse al lado de la jóven y uo tarGUIA-MANUAL DEL Ol'ICTAL DE AmtTNISTRACTON
nieve, y un sol triste que asomaba el ro11t1·0 dos mi- dó en dormirse tau profundamente como ella..
MILITAR.-Este libro que ha poco han publicarlo
nutos en cada hot a, un sol de ,;ubre oxidado.
Y coJUO la pequi:Jia aldeana. de Nanterre, el vit:jo los Sres. D. Manuel Abril y Sart y D. Manuel FerPor tin llegó á la gran capital, y ocupó s11 puesto musul.man de Mascará due1·me todavía.
nandez Genir, Oficiales segundos del cuerpo Admiá la entrada del puente de la Cámara P"Pular, por
Por la. tra.duccion,
nistrativo-militar, es un resúmen ordenado y prácdonde pasan tantos carruajes blal!ouados, y tantos
tico de la legislacion vigente en contabilidad geP. HERNANDEZ RAY.MUNDO
millones arrastrad,,s por trenes sobt-rbios. La jóven
neral, clases, cuerpos, servicios ..... etc., etc., y de
--••--11&gt;-ta--&lt;&gt;•-tenía sus seis ramilletes en la mauo y les ofrecía
gran utilidad, especialmente para los Oficiales del
dt:l!pues &lt;le sac11ui1· la uieve, á todos los transeuntes;
cuerpo de Administracion del Ejército.
OBRAS llEClBWAS EN ESTA
pero niuguno se paraba a cuwprarles.
Forma un elegante volúmen de más de 600 páESTUDIO MILITAR DE LA CUENCA SUPERIOR DEL RIO
ginas y se halla de venta en las principales librerías
IV
LLOBREGAT, POR EL COMANDANTE CAP!TAN DE
de Espaf'ía.
E. M. D. Jost I. CHACO:,,.
El curtMor de Mascará no babia mnerto; por una
Aaradecemos á sus autores la atencion que nos
"'
.
Todo
nuestro
territorio,
así
como
el
extraño,
debe
de esas casualidades que han reemplazado en Fran•
han dispensado remitiéndonos la obra.
cia á. la lotería nacional, el buen argelino encontró ser objeto siempre de preferente estudio para cuancierro dia á un compatriota excesivamente generoao. ' tos dedican su acti,·idad é inteligencia á la profe- , MADRID 1884: Imp. de E. ::M:eseguer, Fuencarral, 187

Ya en esta bella Franciit, el argelino sufrió al
pronto nn frio horrible bajo sn ligPro traje africano;
el desgraciado había escngi&lt;lo á París por l'esidencia.
Habl6 y no le entendió nadie: lloró y se le comprendió menos. Perma.necia inmóvil un dia. y otro en nn
rincon de la plaza d" la B1Jl11a, e&lt;liflcio que en sn Sf'ncillez creia una me7,11nita cristiana, por lo qne ilednjo
que las personas que concnrrieran debian ser caritat.iva.s; y la caridad, segun Mahoma, es un rocío santo
qui' cuesta poco derramar y qui, fertiliza mncho.
Pero por todo rocío, el mnsulman recihió el del
cielo de Parí11; ningun agente de nee-or.ios le puso
cinr.o céntimos Pn la mano. Los camellos soportan
el hambre más tiempo que nosotro~ apretándoles la
cin&lt;'ha-Pxclamó el argelino;-y ~e oprimió la clntur1t v pen"ó en 1111 pobr!' m11jer R~:vo rle T,una y en
su tierna hija Aroma de Lirio. Lle/?'Ó al cabo un momento en qne fné preciso comer, robar ó morir, santa trinidad de la civilizacion moderna; el ar!?'elino
sentado en un riacon de la plaza, sonrió tristemente
y se dijo moriré, CO!l eea resignacion peculiar del
justo, que Dios no puede menos de tener en cnenta.

REDACClON

REVISTA

DECENAL

'

•

•

1. 8 FEBRERO 1.884

ADMINISTRACION, REDACCION
ALMIRANTE,

SUMARIO
GRABADOS.-Excmo. Sr. D. Juan B. Antequera, Ministro do Jlfarina..-La Sorpresa (Copia del c1&lt;adro de Neuville) .-Guerra. del
Sudán.Derrota del Genera.!Ba.ker, BaJá en Toka.r.-Retra.tos de
Jefes de Cacrpo.-La. recluta. cn E gipto.- El Genera.! inglés
G. Gordon.-E,cenas milita.res. En el wa.gon.-La Pasiona.ria. Un
recuerdo dol dra.ma de D. Lcopoldo Cano.
S1&lt;plemen10.-Recuerdos de la romerfo. de Sa.n Cristóbal, en la Isla de Cuba.
TEXTO .-Crónica..-Reformns en el Cuerpo de Ca.rabineros, por
D. Jaime Cifuentes.-Los héroes de Filipínns. Ilerna.ndo de J\faira.llanes, por D. Pío A. de Pazos -Explica.cion de los graba·
dos.-Suplemento.-Carta. do la. Haba.na., por D. Fra.ncisco Or·
tega. y Delgado.

CRÓNICA
EXTElllOR

La gravedad de los sucesos de Egipto puede graduarse por un procedimiento muy exacto, observando el regateo de fuerzas que hace á su propia causa
la cauta Albion. Grande pues debe ser el conflicto,
cuando tan pequef'íos son hasta el día los medios de
represion directa. Si por el contrario, la insurreccion
hubiera consistido en informes y desorganizadas
partidas, la política inglesa, de~asiado mercantil sin
duda, habría creido oportuno hacer enfática maní•
festacion de sus fuerzas militares.
Sin embargo, una cuestion defbpolítica interior,
una necesidad de defensa del actual Ministerio
Gladstone contra los conservadores, que se jactan
de ser más activos y afortunados en política exterior;
el temor al voto de censura propuesto por Northcote· el discurso de Salisbury; y el parte del General
G6rdon, declarando que la situacion de Jartum es
comprometida, habrán decidido ya probablemente
el envío de grandes refuerzos al Sudán. Pero llegarán tarde para reparar el efecto moral producido
por las derrotas de los Generales Hicks y Baker, y
el estado general del alto y bajo Egipto.
No desconocemos que en todo linaje de empresas
humanas, es conveniente y es plausible graduar las
fuerzas, moderar el movimiento en todas direccioñes, saber en fin avanzar, detenerse ó retroceder á
tiempo. Pero cuando las empresas son del género de
las que acomete Inglaterra (no siempre muy justo
y nunca enteramente desinteresado), se contrae gran
responsabilidad y descrédito en esas variaciones interminables de plan y procedimientos de ejecucion.
Reconocer la independencia de los boers, es un
acto que podría ser bien c;1lificado, si no le hubiera
precedido el de la humillacion de las armas inglesas
en el Transwal. Contentarse con enviar un solo
hombre, más ó menos buen militar y negociante,
(el General Gordon), contra las numerosas y resueltas huestes del Mahdí, es otro acto que podri,1. ser
juzgado con benevolencia, si no contrastase con la
energía desplegada al comienzo de la cuestion de
Egipto, y si ese hombre no hubiera ido acompaña.
do de 200.000 ó mds pesos. Por último, pretender

2,

TOM0-2, 0 • NÚM. 1. 7

QUINTUPLICADO

mandar en Egipto, implica la necesidad de demostrar ~ue se merece y se puede desempeñar este
m¡ndo, con honor y provecho para la civilizacion;
y limitarse á bosquejar pretensiones (que no hemos
de juzgar ahora); á agitar en ellas grandes intereses
internacionales, y sacrificar luego todo, hasta el propio prestigio, por consideraciones de comercio interior; parecer en fin, preferir el restablecimiento de
la trata de esclavos en el Sudán á comprometer las
comunicaciones entre la India y Lóndres; y circunscribirse en fin á la defensa del Canal de Suez y la
costa del mar Rojo, constituiria, en esta ocasion sobre todo, un motivo de general descrédito y censura
para la conducta inglesa.
La cuestion de Andorra ha puesto de relieve la
inconcebible anomalía de que nÜestro protectorado
sobre aquella república esté representado por el
Obispo de Urge!, y no por Espafia misma, por su
gobierno.
Esta anomalía es tanto más grave cuanto que
nosotros no opinamos corno algunos de nuestros colegas, que no parecen atribuir á este protectorado
nllestro la excepcional importancia que realmente
tiene.
Sabido es que compartimos este protectorado con
Francia, y que en Andorra hay dos partidos: el liberal ( representado por el Sub-prefecto de Prades), y el clerical (acaudillado por el Obispo de
Urgel). Nótese bien la circunstancia de que la nacion francesa protege allí la civilizacion, la libertad;
y Espaf'ía, por esa fatal indiferencia de nuestros
gobiernos hácia toda cuestion que no sea de viva
política interior, simboliza, por el contrario, una
tendencia oscurantista. Pues bien; si se tiene en
cuenta el afan de Francia, que ha querido hacer
siempre sentir su influencia política y civilizadora
hasta en los más apartados rincones del planeta (si
no horizontal, verticalmente al menos); si se repara en la fuerza moral que puede dar á Francia,
que le ha dado ya en el caso presente, el atropello
de sus autoridades y del partido liberal por el absolutista, se comprenderá fácilmente que en un
momento cualquiera podríamos perder nuestro
protectorado sobre la microscópica república de
Andorra, tan poco conocida del almanaque Gotha,
que hace variar su poblacion desde 4 á 18.000 habitantes.
Preciso es prever este caso, y preciso es no olvidar que estamos en la víspera de una, cada vez
más probable, conflagracion europea, y que la cuestion de alianzas entre los grandes estados europeos
está apenas delineada (con excepcion de Alemania
y Austria, cordialmente unidas).
Nosotros deseamos la amistad de Francia; deseamos tambien que España no intervenga en la lucha; pero ningun pais de la importacia del nuestro
puede abdic':l.r de antemano toda intervencion en
acontecimientos que se precipitan hácia un conflicto de incalculables consecuencias.
La Francia comprende muy bien esto, y su hábil

conducta en Andorra ¿no podría estar inspirada
en aquel gran principio: ri vis pacem para bellum?
Ahora bien; Andorra, como riqueza y poblacion,
no tiene la menor importancia; pero bajo el punto
de vista estratégico la .tiene muy grande. Se encuentra en la vertiente meridional de los Pirineos;
1 dista sólo 12 kilómetros de la Seo, y desde aquí,
un cammo conduce por Lérida á Zaragoza. Pues
si Francia preponderase en Andorra, su primera
medida consistiría probablemente en continuar
la carretera de Foix por aquella pequeña república, hasta n~estra frontera. Andorra entonces, en
caso de guerra, seria un excelente punto de concentracion, y el nuevo camino una línea de operaciones preciosas para el ejército frances, que podria
ya concentrarse con toda seguridad sobre la ver•
tiente meridional de los Pirineos ó invadir el Noroeste de Cataluña, con sólo arreglar los caminos
entre la poblacion y Seo de Urgel.
Este movimiento, en combinacion con una marcha avanzada por el valle de Canfranc, podria ser
peligroso para nuestro ejército.
Creemos por esto que nuestro gobierno no debe
ofrecer pretexto ni ocasion á Francia para su predominio en Andorra, y que debe por tanto repre·
sentar directamente nuestro protectorado, y acn!dit~rlo, y hacerlo popular por los medios que aconseja el derecho y la civiliiacion contemporánea.
Consideraciones en el fondo semejantes, nos obligan á intere~ar igual prevision que en la cuestion
de Andorra, en la sin duda más importante de
Africa.
Ingleses y franceses trabajan en Marruecos por
obtener una influencia eficaz, para el caso de que
aquel imperio caduco vacile. ¿Y qué hacemos en
tanto nosotros? La reciente negativa del Bajá de
Tetuan de una guardia para acompaf'íar á un Jefe
de nuestro Ejército comisionado en Marruecos, es
una respuesta harto tristemente expresiva. Nada, ni
bajo ningun aspecto adelantamos en estas cuestiones de prevision colonial, y ni aun imitamos la ac·
tual moda francesa, ó mejor aún, europea; el afan
de los viajes y el estudio de la geografía, ya con
propósitos de utilizarla inmediata.mente, ya como
preparacion indispensable al estudio de las ciencias
abstractas, pues el exámen de las cosas y de los Ju·
gares ó posiciones que ocupan, debe preceder á la
generalizacion y clasificacion de sus fenómenos.
El Ministro de la Guerra de Francia ha dictado
las disposiciones siguientes para las maniobras del
próximo otoño:
1.

0

Maniobras de cuerpo de ejército.

Los cuerpos 4.º y 17 .0 , cuyos cuarteles generales
están en Mans y Tolosa, ejecutarán maniobras de
conjunto durante veinte dias, comprendido el tiempo necesario para la concentracion y dislocacion,
bajo las órdenes respectivas de los Generales de
Berckeim y Lewal.

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