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LA ILUSTRAOION MILITAR

280
Dli, Ml:8 1 A:!tO

NOMBRAMIENTOS

LA PASIONARIA
UN RECUERDO DEL DRAMA DE D. LEOPOLDO CANO

21 Agosto 1843....
8 May:o 1848 .....
14 Jumo 1848. . . . .
20 Ae;~sto 1848 ....
26 D1~1embre l851.
24 Set1~mbr111852.
6 Abril 1853 .....
.
.
18 Se~embre 1865.
29 Setiembre 1868.

Grado de Teniente por gracia general.
Segundo Ayudante por elec&lt;'ion.
Grado de Capitan por mérito de guerra.
Te!1iente por mérito de gue-mi..
Primer Ayudante por eleccion.
Capitan.
Grado de Comandante sin antigüedad
por gracia esp cial.
Comandant.e por eleccion.
Grado de Teniente Coronel por gracia
1 general.
31 Mayo 1872..... Teniente Coronel por mérito de guerra.
2 Febrero 1873 ... Gr~do de C01:onel por sus servicios y
1 c1rcunstanc1as.
1 Febrero 1874 ... Coronel por mérito de guerra.

Así es que en Espafla el fin pri~cipal de l?s periódicos ilustrados está desconocido y olvidado.
Cuando en el porvenir se quiera recordar por
esto5 jalones de la civi\izacion · la histo~ia de n?estro tiempo, en vez de hallar en estas ho¡as artísticas
las palpitaciones de la vida nacional, se hallarán ta~
sólo escenas de la vida del Tamorlar. de Persia
y éuadr()S á cientos de Historia Universal, con
excepcion de España. El recuerdo no podrá_ ser
más luctuoso y dará pobre idea de este nuesti·o _tiempo, en que la vida intelectual arrastra una existencia parásita y mezquina; pues aquí sobra todo lo
que no sean «Funciones taurinas ó electorales.»
r

Muchas veces lo hemos dicho, y lo repetimos
hoy, con ocasion de este grabado; el actual p_e~fodo histórico que es verdaderamente de trans1c1on
para las costumbres y para la vida de las sociedades, lo e? aun más para las artes, en particular el
dibujo y la pintura.
Desde el idealismo de que son modelos acabados las madonas de Rafael y las Concepciones de
Murillo, hasta la batalla de Detaille y los cuadros
de costumbres de los modernos pintores alemanes,
hay casi tanta distancia como de los libros de ca1
ballería á la novela de Zola; distancia que se hace
RECUERDOS DE LA ROMERÍA DE SAN
notar, no sólo por ser otras las tendencias, sino
DON FEDERICO ALONSO meo SALEDOM
CRISTÓBAL EN LA TSLA DE CUBA
porque los procedimientos son tambien diferentes
GORONEL DEL REGIMTJtNTO INFANTERÍA DE :FILIPINAS,
de todo punto. Entonces el artista se inspiraba en
En la lámin¡ del Suplemento aparecen ocho dibuNÚMERO 52
el sentimiento, hoy persigue la verdad tal cuai es;
se castigaba el vicio, divinizando la virtud; ahora se, jos agrupados sobre la naturaleza vírgen de la perla
Nació en Mcukitl el tlia 7 de Setiembre de 184i.
rinde culto á la virtud, presentando el vicio desea~ de las Antillas, que representan con exactitud los
nado y repugnante. ¿Cuál de los dos procedimienNOMBRAMIENTOS
pabellones y tiendas alzados 1m el campo del Club
tos es el que más conviene? Esta es la pregunta que
se hacen hoy todos y que sólo el tiempo puede con- Almendares y terrenos adyacentes por los hijos de
22 M •yo 1857 ..... Cacfote de InfAnterfR.
Andalucía, de Cataluña y de Canarias, de Cuba, de
testar.
1 Noviembre 18-59 Subteniente oor promorion.
Sucede
en
el
dibujo
y
el
gr.1bado
como
en
la.pinSantander y de Galicia, de las Vascongadas Y de
31 Enero 1860..... Grado de Teniente por mérito de
tura; antes esas ejecuciones perfectas sobre el acero,
guerra.
Navarra, tales como se hallaban en la gran fiesta de
22 Set!embre 11'61. Tenient&lt;&gt; pornntigü&lt;&gt;dacl.
que admiramos aún en costosísimas láminas; per
29 S~t1!1mbre 1868. Grado d11 CApitan por gracia ¡r&lt;&gt;nPrRl.
files encantadores que se ajustaban á los severos la filantropía y de la caridad. celebrada en la Haba27 D1c1embre 1869. Grado de Comandante por mérito de
modelos de Flaxman, paralelismo en las líneas, lle• na durante los días 24, 25 y 26 del mes de Noviero·
gunra.
vando á un extremo que perjudica á la verdad, bre de 1883.
4 Marzo 1870..... Capitan por id.
15 Agosto 1873 .... Grado de Teniente Coronel por id.
siempre un aliño, una exactitud tan bella á la vista,
La tra~cendencia del acto realizado por peninsu17 Enero 1875..... flomandante por id.
como opuesta á la razon; hoy conjuntos que son
24 ,Tun!o 1875 .... Teniente CorOnPl por id.
lares
y cubanos en tan oportuna ocasion, es incalcu23 Noviembre 1875 Gredn de Coronel por la pacificacion verdaderos efectos de máquinas fotográficas, figulable.
El pensamiento de la romería no ha podido
de Cataluña.
ras indeterminadas, facciones que se confunden,
18 Febrero 1876 ... Coronel por mérito de guerra.
vaguedad, duda; la verdad tal como es, tal como ser más noble, más grande, más generoso ni paaparece, bella cuando realmente es bella, sin que
triótico.
el pincel la realce, ni le haga desmerecer tampoco.
Era menester que los hijos de Espafla, los naciESCENAS MILITARES.-EN r. WAGON.
Esa alegoría de la Pasiotu1ria que damos en la
La escena que representa este grabado es de pág. 279 obedece en un todo á las prescripciones dos en Europa y los que vieron la primera luz en
fácil comprobacion, pues se repite á cada paso en de este realismo moderno. La verdad se impone; América, diesen una prueba pública de union, de
grupos y figuras se ven, como deben verse, á la disla vida militar, teniendo la misma decoracion y con ºtancia que se suponen del observador, y á la luz fraternidad y de españolismo, como protesta solero•
ne contra los que todavía guarden en su pecho el
idénticos actores.
que los alumbra; en conjunto, que es como hay que
inútil rencor, sueñan con imposibles trastornos Y
hacerse
cargo
del
dibujo,
las
figuras
se
desprenden
1Cuarenta y ocho ó cincuenta hombres encerra·
dos en un carruaje de tercera clase, con sus armas y en la actitud de cada uno se leen su carácter y alimentan ideas vergonzosas de discordia ó de tira·
sus pasiones. Aquel que sentado abraza á la niña,
y equipo en un dia de verano I figúrese el lector es el Marci~l de Leopoldo Cano, el hombre gene- nía, sustentadas por la ingratitud ó por el despoajeno á la profesion de las armas, que al militar no roso, modelo acabado de virtud sublime; la joven tismo.
La prueba está dada. En los hermosos campos de
hay para qué contárselo, la animacion, el movimien- que se.inclina sobre la Pasionaria, deja trasparentar
Cnba
se han visto confundidos criollos y peninsulaun
alma
que
no
ha
llegado
aún
al
extremo
de
la
to y la vida de este cuadro, por más que se contenperversion; y los que ocupan el fondo denuncian res padres, hijos, 1}¡rmanos y compañeros; todos l&lt;!s
ga en los límites estrechos de la disciplina. Durante
en su ademan y en sus rostros los sentimientos basla marcha del tren, la algazara sube de punto, por- tardos de que los hace anim:1dos el poeta. En cuan- que llevan en sus venas sangre espai'iola, todos los
que el ruido de las voces es ahogado por el de las to á la protagonista, no cabe dudar que el artista que viven al amparo de la bandera roja y amarilla,
ruedas que corren sobre la vfa, y etttonces quien ha puesto el epílogo al drama; reo de un homici- todos los que pueden devolver su antiguo esplendor
entona una cancion popular, cuya letra inventó al· dio, herida en su corazon, ¿qué destino hay para la á la joya del mar Caribe.
Pasionaria?, la muerte sólo, y la muerte se la da el
Para conseguir este triµnfo, para que Cuba recogun discípulo de Perico el ciego, siendo el estribillo
artista.
bre en muy pocos años su preponderancia, y sea.
repetido con acompañamiento de palmas; quien reQuizás no se llegue por la senda que siguen hoy
fiere en reducido grupo de cabezas congregadas, las artes á un término feliz, y sea preciso tener que como debe ser, la llave del istmo de Panamá y la
hasta tocarse para poder oir, alguna aventura de buscar en terreno neutral el consorcio con la escue- más rica provincia de la nacion á que pertenece,
la antigua; pero en nuestro humilde juicio, el punto
guamicion, ó algun chascarrillo salpimentado de medio á que hemos llegado en el concepto artísti- sólo necesita que sus hijos, que sus habitantes todos
mano maestra; allí se vé al grave furriel que sobre co, se compadece exactamente ¡:on el modo de ser pongan mano á la obra; porque les basta con la
un cuaderno apunta las raciones extraídas y calcula de nuestra época, y conviene mejor á las imperiosas fuerza de la union, con el recurso del trabajo y con
por los dedos el producto de los socorros que habrá y constantes exigencias de nuestra vertiginosa vida , el auxilio de la paz.
Reunidos los elementos valiosos de que Cuba disde distribuir á la mañana siguiente; en un rincon social.
En este período de evolucicn, los verdaderos ar- pone, alcanzarán en breve la prosperidad; y con
se medio distingue el cornetilla procedente del hos- tistas han de sostener una lucha muy penosa. En
picio, que enseña á permanecer en posicion rle fu. nuestro pais especialmente, la masa general del pú- ella darán el golpe decisivo á la culpable desconmes al perro del cabo de banda, veterano ·de col- blico, no tiene cultivada su inteligencia artística y fianza que hoy se nutre del malestar y se cobija en
millo retorcido, que aprovecha el tiempo durmiendo grita sin cesar al génio: «¡Atrás!» «¡Atrás!• Y así la penuria.
como obliga á Echegaray á revolverse en lirismos1
Así lo esperamos de cuantos viven hoy en la
tranquilamente. En suma, risotadas, voces, algazaimposibles y refractarios á sus tendencias, así sujeta grande Antilla: de los naturales del pais, descendienra, y despues suena el pito de la locomotora, y el á nuestros dibujantes en ese amaneramiento atildatren se detiene en una estacion.
do, que convierte' á los artistas en maestros de cor- tes de padre y madre españoles; de los hijos de la
Asómanse todos á las ventanillas, y como hay te y medida; pues los objetos, las figuras salen de Península, obligados por su origen á coadyuvar al
órden de no bajar de los coches, las vendedoras de sus pinceles como si salieran de un taller de sastre• engrandecimiento de sus hermanos y compatriotas.
ría, correctas, perfectamente acabadas en sus meagua suben á los estribos y alarga1_1 los clásicos ca- nores detalles, sin ninguna omision en la indumen- Todos tienen intereses comunes que defender, tierra
charros, sobre los cuales se precipitan todos á satis- taria, pero tambien sin ninJuna revelacion de la comun que labrar, nombre ilustre deque enorgullecerse; pues no hay, á pesar de nuestras desdichas Y
facer una necesidad ; sólo el veterano oo bebe verdad ni del génio.
de nuestros ene~igos, pátria más honrada que la d~
Y
gracias
que
el
estado
del
público
no
acaba
de
agua; pero se acuerda del pobre perro y le presenta
alejar de la lucha á los verdaderos artistas, síntoma españoles y cubanos, ni más digna de amor, ni más
la fiambrera llena del líquido consolador.
fatal que en progresion lastimosa se viene observanEste es el momento elegido por el artista para do hace tiempo, dando lugar á que nuestros periódi- merecedora de filial respeto, ni más gloriosa y addibujar esta escena, y cumple decir que ha estado cos ilustrados de más importancia paguen vergon- mirable.
discreto en la eleccion, y que ha sabido realizar con zoso tributo al extranjero, y en vez de reflejar las
costumbres y la historia pátria, sean el marco de
gracia y fortuna su pensamiento.
ajenas glorias y de tradiciones extrañas.
MA.DRID 1884: Imp. de E. Meseguer, Fuencarral, 187

•

REVISTA

DE;:CENAL.,.

ADMINISTRACION, REDACCION

25-14"EBRERO 1884

•

ALMIRANTE,

TOM~2. 0 , NÚM. 18

2 1 QUINTUPLICADO

GUERRA DEL SUDAN.-CAPTURA ])E

UN CONVOY

DE CAMELLOS.

�LA ILUSTRA&lt;' ON MILITAR

282

SUMARIO

GRAIIADOS,-Capturn. de un convoy de camellos.-El Castillo de
la. !Ilota. en San Sebastia.n.-Opernciones en el Ton-Kin.- El
centenario de los l\Iontgolfier. -El tambor frnncés.-El Vigía
de la Costa.-El Carabinero Viconto Alvarez Blnnco.-Cañones
encontrados en las aguas de Mnrruccos.- Expcrimentos pnrn.
determinar la velocidad del sonido.-Llcgada do refuerzos &amp;
Suakim.

TExTo.-Crónica..-Explicacion de los i,rabados.-1Fletcher!, por
E. I. L.-El anillo do la Reina, por D. Pedro Ilernandez Raymundo.- Un documento del siglo XVII.-Monte Esquinza (poesía), por D. Federico G. Caballero.-Bibliografía.-Anuncios.

CRÓNICA_
No podemos eludir el deber de comenzar esta crónica con una manifestacion de gratitud. Al alterar
este año las condiciones de esta Revista, en el senti•
do de un cambio más frecuente de comnnicaclon
con el público, la gran mayoría de la Oficialidad y de
las clases de tropa, y hasta entusiastas soldados, han
venido á prestarnos honrosísimo, cuanto oportuno
apoyo. Por cartas diversas a!lemás este apoyo se
nos ha explicado en Mrminos que nos llenan de legítima satisfaccion, porque saber que esta Revista no es
ya sólo un símbolo más ó menos apreciable por sus
condiciones arr,ística:s, sino que sus fines morales, sus
tendencias generales, su carácter, su programa científico en suma, obtiene adhesiones tan importantes
por el número como por la calidad de los adeptos, es
lo que nosotros anhelábamos en primer t,érmino; pues
nunca hemos querido ni podemos querrr la snbordinacion de un gran fin moral á pasajeros éxitos artísticos ó literarios.
En cuanto á la prensa, tanto la nacional como la
extranjera, nos ha dado á conocer una vez más su
gran benevolencia y nn movimiento de simpatía, que
es en lo único que podremos corresponder á las esperanzas formadas sobre nuestros supuestos méritos.
Se nos ha prodigado todo género de frases que
revefan lo que se podria llamar muy propiamente en
este caso «la bondad del fuerte~, y varios colegas
han pretendido hasta concretar y justificar sus encomios sobre piezas aut.énticas, sobre trabajos de esta
misma seccion. La, Francia militar sobre todo, haciéndose cargo de nuestra crónica correspondiente
al mí.ro. 14 dice textualmente, despues de encarecer
la habitual imparcialidad de nuestras apreciaciones:
«Hay mucho que retener en las consideraciones
de LA ILUSTRACION Mrr,ITAR sobre el aumento de
sueldos, division territorü1l militar, y derechos de los·
Oficiales para representar al pais en Cortes. En todos estos trabajos aparecen p1tntos r7e vista nuevos y
observaéiones muy exactas, que pueden ser útiles á
los escritores y legisladores que buscan aquí solucion
á estos tres problemas, de tanta actualidad en Francia como en España.»
« ..... Hemos hecho ya muy frecuentemente justicia
á la esmerada redaccion de LA ILUSTRACION MTLITAR, á la equidad de sus apreciaciones, al excelente
texto, en fin, de esta R evista, que es con relacional de
ciertos diarios ilustrados del otro lado del Rhin, lo
que la vulgar palabrería de los tentones al elegante
y correcto estilo de un Cervántes ó nn Leop(lldo
Cano. &gt;&gt; «¿Y qué hemos de decir, para terminar, de
los dibujantes? Que su talento no cede en nada al
de los redactores. Todos son iguales; todos artistas.»
O Exercito Portuguez dice tambien: « LA ILus.
'l'RACION Mn,ITAR despues de una larga campaña y
continuados éxitos que han hecho de su existencia
una verdadera carrera triunfal..... etc. &gt;)
La B,evi sta Militar Portuguesa dice:

LA ILUSTRAOION MILITAR

«LA lLUSTRACION MILITAR, notable por la val'iedad de grabados que publica, por su mérito artístico
y por sus interesantes artículos, ha entrado en el
quinto año de su publicacion.
Representa esta R evista gastos considerables Y ha.
merecido una f'XCP.lente acogida, no sólo en su país,
sino tambi 0 n en los ejércitos extranjeros. Lo que es
tanto más notable cuanto que Francia y Alemania donde hay un elemento militar tan preponderante
no tienen ninguna publicacion de esta importancia.»
Otros diarios, en fin, emiten sobre nuestra mision
apreciacionesque nunca agradeceremos bastante, porque á la verdad, nosotros no aspiramos al goce, tan
pasajero y vanal, de la lisonja, sino á la honrada Y legítima satisfaccion del que presenta ó divulga algnn
pensamiento útil.
~
e

La conducta inglesa continúa siendo, como de cos•
tnmbre, inagotable semillero de las más singulares
sorpresas. Si hemos de dar crédito á los últimos partes, la mision Gordon vendria á constituir nn conju11to informe de transacciones de moral muy laxa
en su mayor parte. Pero no anticipemos excomuniones inútiles, y observemos con el mayor cuidado y
en todos sus desenvolvimientos más insignificantes
la conducta de la inquieta Albion, porque en su escuela política hay mucho que reprobar ciertamente,
pero hay mucho tambien que aprender.
El carácter inglé~, con relacion esprcialmente al
francés y al nuestro, ofrece tantas diferencias notables, que mientras nosotros, por Pjemplo, acostumbra•
mos á decir siempre lo que vamos á hacer, ellos no
dicen nunca (cuando lo dicen) más que lo que han hecho ya. Y en este punto es muy instructiva la siguiente anécdota histórica que r ecuerda un periódico
francés á propósito del Tonkin:
«Un Ca.pitan de frae-ata (que luego fué un gran
Almirante), recibió órden del Gobierno francés para
ocupará Perim. El buque, al dar la vuelta de A frica,
hizo escala en Aden, cuyo Gobernador obsequió con
un banquete á la Oficialidad.
A la mitad de la comida el Ca.pitan del barco dijo,
dirigiéndose al anfitrion:
-.A.hora ya puedo decir á V d. toao; ustedes los
ingleses han ocupado .A.den, pero nosotros vamos á
incautarnos de Perim.
El Gobernador, con una cortés excusa, se retiró y
volvió al poco rato, tan sonriente y amable, que con•
siguió prolongar mucho•tiempo la velada.
Terminó ésta, y el Ca.pitan con su gente marchó
á Perim; pero al llegar se encontró con un buque
anclado que el Gobernador de Aden habia mandado
á la isla, y un destacamento de ingleses, cuyo Oficial
le dijo:
- La Isla de Perim no pertenecía á nadie; ustedes
venian á tomarla; pues bien: con el mismo derecho,
nosotros nos hemos incautado de ella.»
Entre las transacciones á que aludimos arriba,
está la de la esclavitud, que el General Gordon
parece dispuesto á tolerar, segun el texto de su
alocucion.
La sensacion producida por este hecho ha sido
tanto más grande, cuanto que son conocidos por toda Inglaterra los esfuerzos de Gordo u para abolir la
trata de negros durante todo el tiempo que operó
en el Sudán al servicio de Egipto (1874). El Ti•l'l,eS
confia y trata de excusar en este precedente el permiso expreso que Gordon ha dado en coutraposicion
á los convenios internacionales que prohiben la trata
de esclavos.
Ocioso es decir que si bien nosotros reconocemC1s
la necesidad de las transacciones como un medio de
prevenir ó atenuar t oda violencia, no iremos hasta el
extremo de autorizar con una tolerancia cualquiera
el hecho abominable de la más cruda forma de opre-

sion humana. Pero no hay que extremar tampoco las
consideraciones opneEltas sobre el procedimiento más
eficaz de acabar con la esclavitud.
Si la guerra, en su sentido estricto, fuera siempre
posible é incttestionablemente eficaz, nosotros opinaríamos por la guerra para acabar con todo linaje de
explotacion de un hombre, colocado en el rango qe
cosa. Pero no siempre es tan clara esta cuestion, y
ahora mismo, en el Surlán, en todo el Egipto, la tra.
ta de esclavos es tan fatal consecur ncia de las costlmbres orientales, que parecP. indispensable comenzar por la reforma de éstas. Y hé aquí el problema;
porque los medios militares, por la perentoriedad
misma con que están obliga~os á operar, pueden producir la extincion de una raza, pero no la modificacion de sus costumbres.
Por otra parte, la esclavitud musulmana tiene nn
carácter religioso; aunque siempre necesariamente
bárbara, lo es mucho menos que la de América; los
fakis (sacerdotes) la autorizan y aun la e¡:plotan;
hay un consentimiento por parte del oprimido, que
explica la adhesion al Mahdf. campeon de la esclavitud; Jartum, en fin, es el núcleo de todas las pa.rtidas de traficantes, y todo esto, si no justifica al General Gordon, impone al menos el deber de aplazar
un juicio definitivo sobre su conducta.
Teufik-bey, el gobernador de la plaza de Sinkat,
ha. sal vado la historia del d,ecadente Egipto. Su
muerte y la de sus tropas reclamará y obtendrá pá·
gina eterna; esta catástrofe recuerda heroísmos saguntinos de inmortal memoria. El bravo caudillo
egipcio prefirió buscar su salvacion. si era posible,
en el campo de batalla, á aguardar innoble muerte ó
vergonzosa vida de la dudosa clemencia musulmana.
Destruyó, pues, todas las provisiones, clavó las piezas de artillería, hizo volar los almacenes, entregóá.
cada soldado cuantos cartuchos podía llevar, salió
con sus seiscientos hombres al campo de batalla y la
empeñó y la sostuvo valerosamente hasta caer como
caen los héroes, bajo la accion de mortal lierida. Los
que le acompañaban le imitaron. Nadie salió vivo de
aquel gran combate sin cuartel. Hay nn contagio deheroismo como hafnn contagio de cobardía.
Ya ha ca.ido Tokar en podt1r del Mahdf. La traicion saltó aquí como en contraste de un reciente heroismo. ¡Tal es la vida humanal Términos de extremo dolor y placPr extremo, de abnegacion inverosímil y perfirlia ab!;urda, y entre estos extremos una
gra.dacion tennísima, una infinita variedad de combinaciones extravagantes!
La entrega de Tokar con soldados, víveres suficientes y una reserva de 40.000 cartuchos, parece
haber apresurado la carrera triunfal del Mahdí. Ya
ha avanzado sobre Snakim; ya se ha unido á las tribus neutra.les del litoral del )far Rojo; Jartum no
tardará en caer bajo la accion de· sus denodadas
huestes y su audacia en fü1, ha llegado hasta el ex•
tremo, de amenazar al R'ly de Abisinia, que si hemos de creer á la prensa inglesa replicó con gran
energía.
Aguardemos, pues, todavía las complicaciones más
inesperadas, y para que nada falte á este brumoso
cuadro de la embrollada situacion de Europa, volvamos la vista á Rusia, el formidable coloso, que, prosiguiendo con la mayor perseverancia su historia política de desenvolvimiento por el Aaia, se ha. anexionado las cuatro trib11s turcomanas de Merv, y se ha
hecho así expedito ya el camino de la India sin el veto
de la suspicaz Inglaterra. Bien que es probable
otro cambio de la diplomacia inglesa, tan flexible, tan
adaptada siempre á las circunstancias. Hasta ayer
Inglaterra vino oponiéndose siempre al progreso de
Rusia en Aaia; hoy, vencida su resistencia en este
sentido,. procurará más bien inteligencias que no la
perjudiquen en sus dominios indianos. De cnalqnier

modo, todos estos sucesos contienen una preciosa leccion para nosotros, á saber: que es preciso definir la
política internacional; que es preciso concretar bien
nuestras necesidades ó nuestras aspiraciones legítimas en este sentido; que es preciso, en fin, saber
adónde se quiere ó se puede ir y por dónde.
El Estado que no sepa bastante bien esto, expiará
su ignorancia y su desaplicacion, su superficialidad
inverosímil. Los acontecimientos, bien puede _decirse
casi sin metáforap vuelan.

•

Terminaremos esta revista del exterior con algunas noticias de interés diverso.
Entre Montalto y Cornetto, en la línea férrea,
poco antes de pasar el tren que conducía al Rey de
Italia, se intentó colocar una materia exrlosiva.
Un carabinero hizo fracasar este atentado, despnes
de cambiar algunos tiros con los aspirantes á la triste reputacion de regicidas.
Un libro del doctor Busch, directamente inspirado por Bismarck, contiene las siguientes revelaciones:
«El Príncipe no es ni absolutista ni parlamentario, sino constitucional. En toda monarquía constitucional debe reservarse á la corona la parte que le
corresponde en el poder.
Los ministros no deben tener todos igual jurisdiccion, ni mucho menos dominio exclusivo sobre sus respectivos departamentos.
Debe baber un primer ministro que todo lo domine y todo pueda tenerlo en su mano.»
Tambien se dice en este libro que antes de la
guerra de 1870 estuvo á punto de firmarse una alian•,
za entre Austria, Francia é Italia, y que no se firmó porque Francia se opuso á la ocnpacion de Roma
por Italia. Por consijrvar al Papa su ciudad, Francia fué víctima al poco tiempo de Bismarck.
El ministro de la guerra en Bélgica ha presentado un proyecto de ley organizando la reserva, la cual
se compodrá de 30.000 hombres.
El famoso diputado inglés Bradlangth, que cuantas veces ha sido elegido dipntaio otras tantas ha
dejado de serlo, por no querer jnr:1r, nuevamente ha
sido electo diputado. Y bé aquí otro rasgo del carácter inglés, porque no se sabe qué admirar más aquí,
si la obstinacion de la Cámara ó la obstinacion del
diputado, ó en fin, la del distrito que le reelige.
Abramos una página para esos actQs de abnegacion sublime, tan poco estimulados y celebrados en
nuestro país
Aquí hay cronistas de salones, capaces de extremar
sus afanes de encomio hasta producir el hastío del
lector; aquí hay corea.dores de oficio, cortesanos de la
verbosidad, de 1~ riqueza, del poder..... No hay cortesanos de la virtud ó de la ciencia. Y así se explica
que el becho de morir un hombre por salvar á otro,
no 'produzca apenas otros efectos que los de de una
publicidad ordinaria: la publicidad que las empresas
noticieras no pueden rehusar por su propio interés.
Pero ¿qué grandes movimientos de opinion, qué grandes testimonios de gratitud general surgen en el país
ante hechos de abnegacion tan admirables como el
del soldado .A.taues, muerto por pretender salvar dos
niños?, El pueblo de la Coruña ha atestiguado su
respeto ante la tumba de este héroe oscuro. El
pueblo en general; cada corazon en silencio, admira y respeta y honra al heroismo. Pero una clase
superficial, veleidosa, fria; una clase que no tiene
apenas tiempo más que para vestirse y perfumarse,
y políticos, sin la ciencia de verdaderos hombres de
Estado, abandonan la direccion de estos bellos sentimientos; no los procuran tradnccion positiva, no saben, no reparan siquiera en los grandes beneficios
que podria reportar la humanidad, del estímulo, á

ese género de acciones que revelan de vez en
cuando al verdadero hombre, al hombre racional,
al hombre ea.paz del altruismo, capaz del sacrificio
por sus semejantes.
Los regimientos de Infantería de Vad-Ras y Covadonga acantonados en Leganés, fueron visitados
hace pocos dias por S. M. el Rey, acompañado por
sus Ayudantes el Ca.pitan General del distrito, el general Sanchis y el Jeje de brigada Sr. Rojo. El Rey
revistó atentamente estos regimientos y dirigió algunas preguntas á los soldados. Presenció despues
diversos movimientos en orden cerrado y abierto de
la nueva táctica, y por último asistió al acto del rancho. El Rey salió muy satisfecho del estado de instrnccil&gt;n y disciplina de estos cuerpos, á cuyos Coromwis Sres. Cappa y .A.znar enviamos nuestra más
cordial felicitacion.

El Imparcial ha planteado bien hace pocos dias
el problema de la enseñanza popular en España. La
conclusion es siempre la misma que venimos y vendremos manteniendo siempre nosotros con infatigable perseverancia. Ha pasado en la mayor parte de
Europa y Amtric:i. el período del romanticismo, y
estamos ya muy avanzados en el del positivismo, entendida esta palabra como nn gran modo de actividad
económica, constantemente auxiliada y dirigida por
un prévio estudio de todas las ciencias fundamentales.
Cincuenta millones de hectáreas nos brindan en
Espa!ia, ya las plantas más ·características de los
trópicos, ya los más lozanos frutos del Mediodía; ya
los mejores criaderos de plomo, plata y mercurio; ya
las mejores minas de cobre, azufre, sal y otras mil
diversas especies minerales. Pero para explotar todas estas fuentes de riqueza, para manejar en fin, y
utilizar las cosas que nos rodean, necesitamos adquirir ante todo una nocion integral de ellas, ó lo que es
lo mismo, comprobar primero su realidad, medir en
seguida su m~gnitnd, determinar despues su sitnacion, escrutar su condicion molecular, reconocer su
estado de composicion, describir en fin su forma, y
exponer el órden de sus funciones Una vez estudiados estos aspectós á fondo y en la totalidad de las
cosas, se sabria de ellas todo lo que es posible saber,
y este caudal de conocimientos fundamentales nos
evita.ria el sonrojo de poseer minas que no explotamos, abonos naturales que no utilizamos, abundantes
primeras materias de toda índole, que el extranjero
trasforma en los más caprichosos objetos de uso comun, y excelente situacion geográfica que de nada
parece servir para el fomento de nuestro comercio,
en ningun sentido.
El hombre, ha dicho Michelet, hace la tierra, y
afia.de el colega arriba citado:
«Nada valen tesoros escondidos en el fonno del
suelo y de los mares; nada el clima y nada terrenos
fecundos agrícolas, si el trabajo no los conquista, si
la mano del hombre no los trasforma. .A. España le
sobra tierra, y le falta en cambio trabajo, y principalmente, trabajo director, trabajo científico.&gt;&gt;
Pero á ese trabajo científico ó de cultura general
hay que añadir luego el trabajo de aplicacion, el trabajo artlstico ó profesional. Y éste debe naturalmente variar en razon directa de las múltiples y distintas formas de actividad humana. Para esto no
hay mejor cosa que trasformar la escuela en taller;
más todavía, en un gran museo enciclopédico: en un
mundo en miniatura. Lo que los alemanes llaman die
L ehre der Dinge (la ense!lanza de las cosas) debe ser
pues, la base del estudio científico y la introduccion ó
preparacion indispensable para las distintas aplicaciones de ese mismo estudio, para el trabajo de la
especialidad profesional. .Ahora bien; para realizar
en España estos ideales de instruccion popular, lo
primero que se necesita es un gran ministro de Fo-

283
mento. ¿Lo hay? ¿ Puede haberlo dada la constitncion y costumbres de los partidos que aspiran á la
gobernacion del Estado? Esta es la cuestion, porque
los distintos móviles que impulsan á cada hombre,
son el mejor dato para la investigacion ·de lo que
es posible esperar de sus actos, y el espectáculo
habitual de nuestras luchas políticas no permite
una clasificacion muy lisonjera de estos móviles.
Parece , al contrario, que todo hombre de altos
ideales, de móviles más nobles que los de satisfacer una ·v ulgar vanidad ó codicia, es sistemáticamente excluido de toda influencia en el ejercicio di·
recto del Gobierno.
·
Es curiosa la estadística que publica un diario,
calculando en cuatro millones de reales el dinero que
se pone en m~vimiento con motivo del baíle de
Fernan-Nuñez. Y dice el cronista de salones, de un
periódico que lleva á su cabeza en el mismo número
est.a respetable cifra de tirada, 48.232 ejemplares:
« Estas fiestas no sirven sólo para que se diviertan
los poderosos, sino para que gane el comercio.&gt;
No pretendemos dar á nadie una leccion de economía polítíca; pero como la opinion de ese señor cronista es probablemente la opinion del vulgo en nuestro país; como esa opinion es un sofisma muy gastado ya en las polémicas sobrA el lujo; como creemos,
en fin, altamente perjudicial la difusion de estos errores económicos, haremos observar: que si esos cuatro millones y otros tantos capitales por el estilo se
deilicasen á cruzar de buenos caminos toda la Península, á la construccion de canales de riego, al trabajo y explotacion de minerales, á la produccion agrícola, al fomento de las industrias manifiestamente
útiles, al auxilio directo de los obreros, al fomento
de nuestra marina, á la creacion de escuelas dotadas
de un material que las asemeje á nn universo en
miniatura, á pensionar hombres científicos de mérito
extrordinario, etc., etc.; entonces sí que serian ciertas
las ventajas generales de esas diversiones. Pero co·
mo en casi todas ellas el comercio favorecido es el de
aromas, joyas, flores, dulces, ricas telas y heclmras especiales de vestidos, la sola ventaja que se
puede admitir es que estas distintas clases de
comercio prosperarán, como por iguales razones
prosperan tambien en todo el país, y especialmente
en Madrid, los toreros, los poetas de salon, l&lt;is políticos de café, los periodistas superficiales, etc., etc. En
suma, prospera todo aquello que es más estimulado,
mejor retribuido. Pero falta saber si lo que se estimula.y se retribuye más entre nosotros es lo más digno
de estímulo y retribucion por sus consecuencias de
BIEN GENERAL, de BE:.'EFICIO para todo 6 la mayor

parte del paí.~.
Pocas noticias militares de gran importancia. Solamente, parece seguro que tendremos en breve la
proyectada organizacion de Justicia militar reformada por la comision codificadora.
En cuanto á la escala de reserva, los diarios militares han publicado estos días o1servaciones de gran
trascendencia, que reclaman muy seriamente la atencion del Ministro.
Entre estos trabajos merece leerse con mucha
detencion el que se atribuye á un General que trata,
por cierto, todas las cuestiones más complejas de organizacion con gran tacto, profundidad y claro estilo.
«Despues de leerle, hemos oido decir á peraonas competentes se adquiere la conviccion de que la nueva
escala en la forma que se ha ideado, será perjudicial
bajo el punto de vista de los ascensoR y ocasionada
á muchas injusticias y anomalías.
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TONK.1N.-ÜPERACIONE3 DEL EJÉRCt'l0 FRANCÉS EN EL DELTA DEL RIO COLORADO.
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(Dibujo de Enrique Irabien)

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CENTENARIO DE LA INVENCION DE LOS GLCBOS
l , - RETRATO DE MONTGOLFIER.-2 GLOBO INVENTADO POR EL ~JISM0.- 3 DESCEISSO DE GARISERJN,-4 AfCENSION DEL MJSM0,-5 GLOBO BLANCHARD,-6 MÁQUI·

NA AERONÁUTICA DE LANA.-7 GLoBo DE CHARLES v RooERTs.-8 PARACAIDAs SISTEMA LUNARDr.-9 PARACAIDAS BLANCRARD.-10 GLOBOS ACTUALES

�285

su cauce poco profundo, de lo que resulta que, no 1 nar-se hasta el punto de formar un~ t'uerza ~ispo.
nible? &gt; Esta fué la base de sus estud10s posteriores,
hallando obstáculos, sus agua; se desbordan, ocuEXPLICACION DE LOS GRABADOS
-pues en el acto pidió unas cuantas varas de tela
pando :&gt;xtensiones inmensas de terreno, y formando
que sirvieron para format el primer globo.
CAPTURA DE UN CONVOY DE CAMELLOS un suelo pantanoso cubierto de juncos, manglares Y
Las experiencias causaron general asombro, porotras yerbas acuáticas, que adquieren pasmoso desque
nadie se atrevía á poner en duda lo que los saEl grabac1o de la pág. 281 representa la toma de ll;rrollo bajo los rayos de un sol tropical.
bios
habian considerado hasta entonces como un
unos 300 c:i.mellos de las tribus árabes hostiles,
De todo esto, las dificultades que tienen que venaxioma:
es completamente imposible, decian, que un
practicada c·n un reconocimiento hecho por las fuer- cer las columnas en sus movimientos sobre las márhombre
pueda
ascender ó mantenerse en el aire. Pero
zas del General Valentine Baker, en las cercanías genes del rio, y la necesidad de establecer fuertes
los
hermanos
Montgolfier demuestran lo contrario
de Suakim.
que sirvan de apoyo y de comunicacion con las bacon
un
globo
de
tela, forrado de eapel, de 35 meLa guerra lleva consigo una série interminable de ses de operaciones, y los cuales hay que avituallar de
ttos
de
circunferencia
é hinchado con humo de paja
calamidades, cuyas consecuencias suelen sufriraque- continuo y relevar con freq¡encia las tropas que los
húmeda
y
lana;
y
aún
la ignorancia juzga este fenóllos que nunca pensaran en ser sus víctimas. Mien- guarnecen, pues la evaporacion de las aguas estanmeno
como
debido
á
influencias de espíritus matras Gordon recorre la Heclendova y la Bisharia, en- cadas producen fiebres palúdicas de difícil curalignos.
tre Suakim y Jartum, las fuerzas de ambos conten- cion.
El error, sin embargo, se disipa pronto, y París
dientes no se dan pun·o de reposo en sus correrías,
· El grabado de la pág. 235 da una idea de este
presencia
con entusiasmo las primeras excursiones
y la persecucion se hace de cada vez más violenta y géneró de guerra, que nuestros compañer~ de
con
un
globo
que había de perpetuar el nombre de
encarnizada. Las verdaderas huestes del Mahdí, con armas-, los que h:i.n combatido en Cuba y más Pirtan
modestos
obreros
de la ciencia, y cuyá forma y
su proverbial agilidad, recorren los campos, talan ticularmente en Joló, conocen bien y saben cuán
condiciones
esenciales
no han variado,á pesar delos
las mieses, destruyen cuanto puede favorecer á sus fatal es para el europeo.
enemigos y no perdonan la vida á los que tienen la
La campaña del Ton-Kin tiene forzosamente que estudios realizados en el siglo actual. •· .
Notables fueron las ascensiones verificadas desdesgracia de ser sorprendidos; las tropas acaudilla- tener un término favorable para los franceses, que
das por Oficiales ingleses, procuran, á su vez, frus- no en vano lucha con ellos la civilizacion; pero el pues; á medida que el progreso de las ciencias auxitrar los planes del contrario con embos~adas hábi- sacrificio de hombres y dinero habrá de ser muy su- liaba los proyectos de los Montgolfier, se proveían
les y en derrotas de grupos aislados; pero las vícti- perior á los cálculos formados por Mr. Ferry y acep- de para-caidas y de aparatos para observaciones de
todo género. Blanchard, Charles, Luna, Lunardi
mas, en situacion tan anormal, son siempre los que, tados por las dos Cámaras.
Green y otros extienden sas estudios por Italia é Indominados por glacial indiferen-::ia, no se colocan
glaterra, donde el 4 de Junio del mismo afio ascenresueltamente en uno ú otro campo.
dió una señora, con el último de los aeronautas ciEste asunto representa nuestro grabado. El pánico
Ji:L CENTENARIO
tados, hasta la altura de 6.000 piés. Mr. Pilatre de
que produce la sorpresa está fielmente retratado en
DE LOS MONTGULFIER
Rozier y Romain practicaron interesantes observa·
todas las líneas del dibujo; los trajes, arreos, actiTrascurre el tiempo, se suceden lo.; estudios, ciones, pero sufren tantas contrariedades que sólo
tudes; todo, en fin, revela la naturalidad y exactitud de este notable trabaj.J, debido á los correspon- aumenta el dominio de las ciencias, y el problema por milagro consiguen salvarse; Coxwel, el Coronel
sales que forman parte del cuartel general de de la navegacion aérea no halla todavía solucion Burnaby y Mr. Simmones son más afortunados en
definitiva. J.,os progresos realizados son importan- sus viajes de ensayos; Mr. Sadler y el Mayor Money,
Baker-Bajá.
tes; pero cada paso que se adelanta para llegar á cayeron en el mar, cerca de Norwich, representando
dominar en el espacio, queda sellado con las huellas este episodio un excelente grabado publicado á
EL CASTILLO DE LA MOTA
de horrorosas catástrofes de que son víctimas mu· mediados de siglo; Mr. Garnerin, en compafiía del
Capitan Snowden, atraviesan de Lóndres á Colchas eminencias del saber humano.
EN SAN SEBASTIANj
Imposible seria, en el corto espacio que dispo- chester ( sesenta millas) en 45 minutos; Marylebone
Y LA TUMBA DEL CORONEL INGLÉS FLETCHER
nemos, dar una idea de todos los estudios y expe- se eleva precisamente á 7.800 piés, y luego á 10.000;
Con este epígrafe publicamos en la pág 284, una riencias practicadas desde que los hermanos Esté- y por último, Zambeccari , el doctor Granati, An_
dreoli, Biot, Gay-Lus~ac, Wise, Glaistaer, hicieron
caprichosa y agradable composicion artística, debi- fano y José Montgolfier llevaron á cabo su primera
notables estudios prácticos, para lograr el deminio
ascension
en
el
afio
1783,
empleando
un
gas
meda al lápiz de nuestro compañero el Sr. D. Enrique
del espacio c,m ~ direccion de los globos.
.,,
nos
pesado
que
la
atmósfera.
Irabien y Larrañ.aga, ya muy conocido por sus difeEl mayor de l(!S globlos aerostáticos conocidos
Estos
intrépidos
aeronautas
tenian
que
recorrer
rentes aptitudes, y particularmente por la facilidad,
exactitud y gracia que se advierte en todos sus di- un camino áspero y erizado de peligros, antes de hasta el dia se llamaba El Gigante; podia contener
ver en ejecucion sus gigantescos plaues. La burla 200.000 piés cúbicos de gas, con dos departamenbujos.
tos para viajeros, fotografías, lavabos, escritorios,
En el que nos ocupa se descubre,. llenando la primero, la supersticion, la duda y la envidia luego,
etcétera, pero en el viaje de 400 millas, desde Nieuse
obstinaban
en
oponerles
dificultades.
Sus
parienparte superior de la plana, una linda vista del castiburg á Hannover, con 13 personas, no &lt;lió los resultes
más
cercanos
acogían
con
una
carcajada
de
inllo de la Mota de S.m Sebastian, tomada de la
tados que hicieron concebir el esmero y estudio que
credulidad
sus
proyectos
de
remontarse
á
las
nubes;
parte de Levante, y la tumba que encierra los despresidió á su construccion.
·
y
para
que
estos
estudios
hallasen
proteccion
tupojos del célebre ingeniero director de las líneas de
vieron
que
abandonar
su
pueblo
natal
y
traslaTorres Vedras, combinadas hábilmente con un
La Francia, considerándose orgullosa por haber
grupo de rocas donde hay labradas otras tumbas darse á París, donde practicaron, delante de Luis sido la descubridora de la navegacion aérea, hizo
de oficiales ingleses, muertos en las guerras de la XVI, sus primeros ensayos.
eregir una soberbia estátua en Annonay, que reEl origen de la navegacion aérea se cuenta de
independencia y la civil de los siete afios.
presenta á los hermanos Montgolfier, como recomUn notable artículo inserto en la pág. 290 se diversos modos. Algunos refieren el asombro extra- pensa á su privilegiado ingénio y prueba de la
consagra á la memoria del Coronel Fletcher, y hace ordinario que causó en Estéfano ver una camisa emulacion que debe inspirar la solucion de este
alusion al grabado, por lo que remitimos á él al lec- que al calentarse se hinchaba y tendía á. remoatarse; trascendental problema, que trasformará segurator, despues de dar públicamente las gracias por otros aseguran que el descubrimiento tuvo lugar por mente las condiciones de vida de todos los pueblos.
ambos trabajos, en los que hace el autor bizarro el mismo Estéfano á su regreso de Montpellier,
donde habia leido muy atentamente la obra de
alarde de sus varias y sobresalientes aptitudes.
Priestley sobre las diferentes clases de aire, ocurEL TAMBOR
riéndosele la feliz idea de ballar un gas más ligero
Este grabado es una exacta reproduccion del
que la atmósfera; y que al comunicar este pensaLA GUERRA DEL TON-KIN
miento á su hermano lo acogió con júbilo, animán- cuadro de Mr. Jules Monge, que figuró tan ventajoOPERACIONES EN EL RIO COLORADO
dole á llevarlo á la práctica. Pero la version más samente en la exposicion de pinturas deParísel año
Esta caudalosa corriente, una de las más abun· aceptable, porque se halla consignada en diferen- último.
Con su original aticismo decia nuestro ilustre es· dantes del Asia oriental y cuya dilatada cuenca es t.:s escritos, consiste en que encontrándose José en
critor
militar el Sr. Almirante en su diccionario pu•
Avignon
cuando
los
ejércitos
combinados
inten•
hoy teatro de una campafia muy ruda para los
blicado
en 1869, que asistíamos con dolor á la agotaban
en
1782
el
sitio
de
Gibraltar,
y
meditan.
franceses, no por la calidad del enemigo, sino por
nía,
á
la
muerte ó desaparicion muy próxima del
do
sobre
los
trabajos
de
asalto,
cuyo
éxito
no
los obstáculos que oponen á su accion el clima y
tambor
«tradicional&gt;
y, sobre todo, del antiguo
parecia
probable,
pensó
en
un
ataque
aéreo,
y
vienuna naturaleza exuberante; este rio, que nace en el
tambor
mayor,con
enorme
colbac, ancha banda, sodo
elevarse
una
espesa
columna
de
humo
ex.clamó:
corazon deChina,es el más importante del Ton-Kin,
berbia
porra
y
pasmoso
contoneo.
¿Qué hacery ofrece en casi todo su curso la particularidad de ser «puesto que el humo se eleva, ¿no podria almace-

287

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUBTRACION MILITAR
proseguía -ante la invasion victoriosa de la corneta
antes simple auxiliar, casi como el pito? Deplorar!~
como con la casaca y otras pérdidas tradicionales;
dejarlo ir y, á guisa de oracion fúnebre, recordar la
antigua importancia del tambor sencillo, la innegagable representacion y autoridad del tambor mayor.
No hubo de trascurrir mucho tiempo, por lo que
toca á nuestro país, para que la desaparicion de este
instrumento de guerra se realizara; la campaña carlista dió con él al traste, siendo menos feliz que su
congénere de la vecina república, que logró sobrevivir á la guerra4tranco-prusiana, aunque por cort8
plazo.

u. Pero lo que tal vez no presumiria el hoy General Almirante, al hacer la oracion fúnebre del tambor, es que hubiéramos de asistir á la resurreccion
del famoso instrumento bélico, despues de haber
visto su muerte, como ha sucedido en Francia. La
opinion, contraria, por punto general, al acuerdo
que ordenó la supresion de la caja de guerra en el
país vecino, tomó cuerpo al observar el pobre aspecto que ofrecia la cabe-za de columna sin la atro•
nadara banda presidida por el escultural tambor
mayor; hablóse mucho, se discutió acaloradamente
en la prensa, desenterráronse documentos históricos, que formaban 1a noble ejecutoria del tambor
individuo y del tambor instrumento, y uno y otro
fueron rehabilitados por el Ministro de la Guerra
General Billot; triunfo que el público aplaudió regocijado cuando por primera vez volvieron á ocupar
su puesto delante de la música el dia 14 de Julio,
aniver.;ario de la toma de la Bastilla.
El tambor constituye para el soldado francés un
elemento de combate irremplazable: La tradicion
le atribuye decisiva influencia en las batallas los
'
poetas han cantado sus glorias en diferentes metros
y los militares de allende el Pirineo recuerdan
al escuchar su sonido, los hechos que se llaman
la Moskowa, Wagram, Jena, Austerlitz, Ma~engo,
Fleurus, Fontenoy y otros aun más antiguos. Sus
redobles y marchas enardecieron las tropas en mil
ocasiones, y al compás de sus acordes penetraron
en la mayoría de las capitales de todos los Estados.
Como se vé el asunto tuvo en Francia mucho interés; aquí cuando se verificó la ~p1esion hay que
convenir que no dimos prueba del carácter impresionable que se nos atribuye. Por más que algunos
veteranos lamentaran en el fondo de su casaca la
medida, es lo cierto que el suceso metió puco ruido, sin duda porque venia preparado de muy atrás.
Desde que se adoptó la táctica del ilustre General
Concha, la corneta sustituyó de hecho á la caja, ni
en los toques para el servicio interior de los cuarteles se dejó oir ésta; el tambor quedó relegado .i
acompañar á la música en pasos dobles y marchas,
lo cual no justificaba bastante su utilidad, y así se
asestó el primer golpe de muerte á su prestigio.
Y hay sin embargo que convenir en que el orígen de este instrumento, si no es español, le falta
muy poco. Mellado dice ex catedra, en su diccionario, en tiempo de los romanos un pueblo celtíbero,
enemigo de 'ellos, tuvo un atambor cuyo parche se
habia hecho con la piel de su jefe, muerto en pelea contra los romanos, para excitar más con su
uido á la venganza del combate; pero esta noticia
eca de demasiado original, y no puede satisfacernos
en estos tietÍlpos de poca fé, por lo que habremos
de contentamos con tomar por más ciertas las crónicas de la Edad Media en que se babia ya del
atabal como,.de uso corriente y muy comun, sobre
todo entre los árabes.
El estrepitoso instrumento se multiplica en aquellos tiempos: hasta la ~aballería lo acepta dándole
el nombre &lt;le timbal, y aunque Cárlos I en 152 5 al
reorganizar las Guardas viejas de Castilla lo supri•

me en esta arma, no logra iU completo destierro, y
algo más tarde se restablece, viviendo despues con
algunos períodos de intermitencia.
Pero en la infantería no se halla solucion de continuidad en el imperio del tambor, y más ómeno5 manuable ó voluminoso; algo más ó menos templado
su parche, segun produzca sonidos de redoblante ó
de caja viva, subsiste sin interrupcion hasta 1872, y
aun hoy, despues de su muerte oficial, queda representado en las músicas por un solo ejemplar, compafiero indispensable del monumental bombo.
No es posible hablar del tambor (caja) sin recordar al individuo que hacia resonar su parche y sin
que acuda á la mente la imágen soberbia del tambor mayor; majestuosa figura que conquistaba toda
nuestra admiracion de niñ.os. El tambor mayor, generalmente cmtinero tambien, fué hasta su desaparit!ion personaje de gran autoridad y respeto;
bi1!n que se fuese despojando por grados de todos
s s atributos, hasta no conservar más que un sencillo bastan en lugar de la enorme y lujosa porra. Como muestra de la importancia que se daba á este
cargo en los buenos tiempos de la infantería espafiola, insertamos las siguientes líne~ del notable
libro debido al famoso Maestre de Campo Antonio
-Gallo:
«Este tambor mayor, para ser perfecto ha de ser
diestro en tocar muchas cosas y de buena razon no
le ha de faltar pieza ninguna. Sepa tocar bando y
echarle claro y bien entendido, tocar á recoger, etcétera, etc.; para ir con recado á ~lguba torre ó castillo ha de ser hábil para dar el recado que llevase
y para entender la respuesta que le diesen y saberlo explicar despues. Ha de advertir en cuanto da
su recado y agu :rda la respuesta, de reconocer la
muralla, si tiene foso de agua, ó si es con troneras
altas ó bajas, y de todo lo demás que viese dficultoso, que para eso va. Est&lt;! ha de ser espafiol entre
ellos y no de otra nacion ; que así conviene, y ha
de saber tocar todos los toques de las naciones que
platicamos, que son: Franceses, Alemanes, Esguízaros, Gascone3, Escoceses, Turq uesco, Morisco,
y Italiano; que es lo propio que Español y Holandés. Ha de saber hablar y entender todas estas lenguas, siendo posible.»
En Francia tomó el tambor carta de naturaleza
despues que en España, Inglaterra y .(\Lmania. '
. A últimos del siglo x,v se conocieron en el Ejército francés los pífanos y violines, y los suizos adoptaban las.flautas. Cada regimiento se distinguía por
su marcha especial, cuyo tambor mayor era el encargado de componer aquellas que se habian de
emplear en la guerra, lo cual fué causa de 0o-randes
confusiones en el mando.
En 1754 el Marqués de Paulmy, Ministro de la
Guerra, hizo que Jaime Baurrous, tambor mayor de
los Guardias franceses, y hombre por cierto de imaginacion, compusiera y enseñase á sus colegas una
serie de toques muy variados que ejecutó una numerosa banda delante de Luis XV. La fama ha
trasmitido á la posterid,td el nombre de este tambor
mayor, por sus especiales aptitudes y el valor heróico
que demostró en el campo de batalla de Fontenoy.
Otro tambor mayor francés, de merecida reputa.cion, fué el célebre Sescam: antiguo Capitan, Jefe
de los granaderos de la guardia imperial. Cuando
este hombre, de colosal estatura, blandia su bastan
haciendo oscilar el plumero de su kolback, al entrar en una capital conquistada, se asemejaba al
tipo del guerrero galo, tal como hoy nos lo representan.
Al terminar estas líneas se ocurre preguntar: ¿Volverán á restablecerse alguna vez en España los tambores?
Si esto sucede,-contestó un amigo nuestro á
quien se interrogaba acerca de su opinion en este

punto- hay que variarles el nombre, y puesto que
se han suprimido, por inúflés, en la campaña, llámeseles cajas de paz, en vez de cajas de guerra.

EL VIGIA DE LA COSTA
El cuadro que damos, reproducido en el dibujo
de la pág. 289, se debe al acreditado pincel del hábil acttardista inglés Mr A. H. March. Este importante artista fundó con dicha obra la sólida reputacion que alcanza hoy en su país y en Europa, ofreciéndola á la sociedad de acuarelistas de Lóndres
(Society of Painters in Water Coulours) en 1882, al
inscribirse como individuo de la misma, en cumplimiento de una prescripcion reglamentaria.
La figura principal del cuadro es simpática, á la
vez que severa y digna, observándose uu rostro
varonilmente bello é impasible, en que brilla centellante la mirada; reclinado al pié de una escarpada
roca, que combate agitado el mar, y empuñando el
inseparable anteojo, fija la vista en el horizonte
incierto, donde su perspicaz pupila cree vislumbrar la
confusa silueta de una navecilla en peligro. Es este
tipo notable el retrato exactísimo de uno de esos
veteranos de la armada británica (coast-pilots), que
prestan áun desde las playas importantes servicios
á sus semejantes que surcan el Océano, cuando la
edad los obliga á abandonar las rudas faenas del
hombre de mar.
Junto al viejovigfa se v.: un jóven, un adolescente
su hijo único tal vez, cuyas facciones infantiles ;
puras, fo r!J'an notable contraste con las del anciano
tost~das por _el sol y curtidas por los vientos; quizá;
el ntño se dispone á oir de los autorizados labios
paternales una de las lecciones que han de formar
su educacion de marino.
La bella pintura de Mr. March no desmerece en
opinion de inteligentes críticos, de las producci~nes
maestras_del célebre acuarelista J. D. Watson, y este
es su meJor y más cumplido elogio.

EL CARABINERO
VrCEN.TE ALVAREZ BLANCO

Allí donde hay una virtud militar que enaltecer
ó alguna accion distinguida que poner de relieve
acude solícita siempre nuestra voluntad, sin parars;
en fútiles distingos ni débiles excusas, inspirándonos en un criterio que, á pique de ser tratados de
inmodestos, juzgamos exclusivo de esta publicacion.
Nuestros favorecedores podrán decir si nos separamos ó no de la verdad al expresarnos de este
modo. Ahí están nuestras modestas colecciones que
pueden ser consultadas, y en ellas láminas y escritos
que ~testiguarán si aquí rendimos sólo homenaje á
las virtudes que se ostentan revestidas de lujosas galas, ó á _los _hechos que se realizan no más por
aquellos a quien sus merecimientos ó fortuna han
encumbrado á elevada posicion. Lejos de eso, en
faena constante de investigacion, procuramos descubrir sin des_canso las acciones distinguidas que se
llevan á térmmo en las más modestas esferas de
nuestra sociedad militar, y cuando el éxito corona
tales esfuerzo~, la satisfaccion que nos produce, es
en nuestro ámmo la más pura reco'.Ilpensa.
Pero en este trabajo muy poco ó nada es posible
hac~r sin el concurso de los que honran esta publicacion, y á ellos acudimos pidiendo ayuda, roo-ándales encarecidamente que nos comuniquen c~antos sucesos conozcan, y que llevados á cabo á im ulso de los nobles sentimientos del corazon ya ~or
modestia de sus autores ó ya por otras cau~as, perman~z_can en el olvido, sin obtener los honores de la
pu~hc1dad. Es un deber de justicia á que estamos
obligados todos; no se trata de vanas exhibiciones.

�EL VIGÍA DE I A C03T A.

EJÉRCITO FRANCES.-EL TAMBOR,

�..

1 .

LA ILUSTRACION•MILITAR

290
Ensalzar al humilde es prescripcion moral, y los
héroes humildes abur.dan, más que en cualquiera
otra agrupacion social, en las filas del Ejército.
En la pág. 292 aparece el retrato del carabine•
ro de la Comandancia de Barcelona Vicente Alva•
rez Blanco, autor de un hecho que apenas ha roen
cionado la prensa, y que no debe pasar en manera
alguna desapercibido.
El 4 del mes corriente, un vecino de dicha ciudad, de apellido Casas, se presentó á la hora de las
tres de la tarde én el muelle de San Ramon, blan·
diendo en la diestra un enorme cuchillo, y manifes•
tando por su aspecto y ademanes hallarse poseído de
una terrible exaltacion. Sin mediar palabra alguna,
se precipita sobre un desgraciado transeunte, y con
inaudita ferocidad lo derriba á sus plantas y se ensa•
ña en él sepultándole varias veces el cuchillo; á las
voces de la víctima, el carabinero Alvarez, que se
hallaba de servicio en paraje inmediato, acude presuroso; pero al ver el rostro del agresor comprende
instintivamente su estado y entabla al punto una lu•
cha que tiene el doble objeto de salvar al herido,
y no causar la muerte al agresor.
Dadas estas singulares condiciones del combate,
no es fácil comprender la habilidad y arrojo de que
el carabinero tiene que hacer uso, atendiendo á la
vez á defenderse de los golpes furiosos que le asesta
el homicida; la lucha en tales términos se prolonga
largo espacio, hasta que acude el municipal Esteban
Vida!; pero entonces el demente, en el paroxismo
del furor, redobla sus golpes, y, menos afortunado
ó menos diestro que el carabinero, cae Vidal en tier.
ra, y aquél se ve obligado á defenderlo, siempre sin
hacer uso de las armfl:s, El tiempo trascurre lento,
alguna gente que ha acudido á la inmediacion del
lugar en que se verifica esta extraña y terrible lucha,
permanece absorta y espantada, sin osar intervenir,
hasta que agotados todos los medios, el carabinero
tiene que hacer fuego, y el demente cae sin vida.
Este á grandes rasgos es el hecho, tal como se
nos comunica por uno de nuestros más constantes y
celosos favorecedores, y que creemos deber hacer
público en la forma acostumbrada en nuestra R~vista para satisfaccion del bravo y prudente Vicen•
te Alvarez Blanco y de sus compañeros de clase y
cuerpo.
CAÑONES ENCONTRADOS
EN CABO NEGRON

La casualidad ha sido en todas las épocas un
auxiliar poderoso de las investigaciones humanas, y
en estos momentos pudiera servir para conocer importantes hechos de armas ignorados por la generacion actual, pues los historiadores no los consignan en sus crónicas.
Como consecuencia de un naufragio ocurrido úl·
timamente en la costa septentrional de Berbería,
próximo á nuestra plaza de Ceuta y en el sitio de•
nominado Cabo Negron, donde desemboca un pe•
queño rio conocido con el mismo nombre, se trató
de sacar á la superficie los restos del buque sumer
gido y el cargamento utilizable. Una lancha pescadora, de regreso de esta operacíon, condujo á nuestra plaza, la más importante sobre el Estrecho de
Gibraltar, los dos cañones que figuran en el graba•
do de la pág. 292.
Ambas piezas son de calibre de 16, de fundicion
esbelta, algun tanto deteriorados por la accion de
las aguas y el arrastre de las arenas, pero en per.
fecto estado de conservacion si se considera el tiempo que han debido permanecer sumergidos.
Uno de los cañones tiene la siguiente inscrip•
cion, debajo del Escudo de la casa Real -de Espa•
fia: Cddos II Rey de España; y en el aro de la re•
cámara se lee: ~evilla, Atmo IÓ&lt;fü. En d otro se

distingue, en el primer ,tercio del cañon, un escu•
dcte con dos nudos cruzados; en el segundo hay un
escudo orlado con castillos y leones alternados,
rematados en una corona y teniendo por emblema
dos calderas; luego se apercibe este letrero: Don
Juan Claros de Guzman, Marqués de Fuentes, Gen•
ti/./1ombre de Cdmara de S. M y su Capitan Gene•
neral de la Armada naval de Flandes. Mas abajo se
hallan las osas, y luego, en un aro, el número 2.342.
Y finalmente, en el último tercio se ve el escudo
real de España y una fecha. Anno I638; terminan•
do con esta inscripcion: Lamberto-Borgemek me
f ecit Dunkerke.
Este interesante hallazgo ha de ser sin duda ob·
jeto de variados estudios entre las pers~nas eru:!i•
tas, hasta que se logre descubrir la causa de su
aparicion en semejante sitio de la costa, lo cual hace creer, á primera vista, que representa las i'ri•
meras huellas para el conocimiento de un de;astree
marítimo ó un combate naval hasta ahora ignorado.

LA ILUSTRACION MILITAR
to hecho al Jefe de la _expedicion á su llegada á
Suakim.
Las tropas egipcias rinden al General los bono•
res debidos á su elevada jerarquía, en análoga forma que se practica en los ejércitos de Europa, pues
la organizacion militar de aquel país está materialmente copiada de la que rige en las principaleJ po•
tencias del viejo continente. Los soldados, con sus
vistosos trajes orientales, forman en órden de para•
da por las cal1es del tránsito, apoyando la cabeza
en el muelle; preceden al General los músicos de la
guarnicion y los estandartes de la r1?\igion musulma~a confiados á los rigimientos; sigue luego la
comitiva con su Estado Mayor, y más á retaguardia
esperan el momento del desfile todas las fuerzas de
la formacion.
Este dibujo, tomado sobre el propio terreno, retrata fielmente el aspecto del soldado egipcio, á
quien el Mahdí ha declarado guerra sin cuartel hasta vengar las afrentas inferidas á su país y á su re•
ligion por los i11fieles.

- ~
EXPERIMENTOS

¡ FLETCHER!I

PARA DETERMINAR LA \'ELOCIOAD DEL SONIDO

APUNTES

EN EL AGUA

Desde hace largo tiempo, la ciencia con ocia la
velocidad del sonido á tra. és de las capas atmos•
féricas; pero sólo era conocida inex:ictamente la
velocidad del sonido en el agua.
Para resolver este problema con la mayor precision posible, varios físicos de Ginebra han realizado,
no há mucho, curiosos experimentos, alcanzando en
premio el éxito·que se proponían.
Prepararon al efecto en el lago dos lanchas separadas una de otra por distancia conveniente; en la
primera colocaron un aparato, cuyas dos piezas
printipales· eran una campana que se sumergía en el
agua y un receptáculo lleno de pólvora que debía
inflamarse instantáneamente, por medio de la elec•
tricidad, en el acto de sonar aquélla; en la otra
lancha se situó el observador provisto de una larga
trompeta acústica, que llegaba desje su oído á la
superficie del lago, por último, el espacio de tiempo
que mediaba entre la vibrac1on de la campana, es
decir, entre la explosion de la pólvora y la llegada
del sonido al observador, se media con perfecta
exactitud á favor de un cronómetro de segundos.
(Véanse los dos grabados de la pág. 292.)
Por este procedimiento ha llegado á determinarse
que la velocidad del sonido, á través del agua es
de 4.708 pies por segundo, ósea cuatro veces más
rápida que á través del aire.
Sin embargo, esta regla general tiene excepciones,
siendo una de ellas la motivada por la temperatura.
En el agua, como en el aire, la velocidad del sonido
será tant:&gt; mayor cuanto más elevada sea aquélla,
en virtud de la dilatacion de las moléculas.

LLEGADA :pE REFUERZOS Á SUAKIM
Nuestros lectores conocen la indignacion que el
pueblo inglés sintió contra el Gabinete Gladstooe,
al propalarse la noticia de los desastres sufridos por
las tropas egipcias, al mando de clases y oficiales
de la Gran Bretaña. El Gobierno, para acallar las
primeras interpelaciones que le fueron dirigidas en
la Cámara, y evitar el voto de censura que ya con•
taba con numerosas firmas, manifestó al país que
se estaban organizando refuerzos, en número de
4.000 hombres, que al mando del General Graham
desembarcarian en el más breve tiempo posible en
Egipto. Parte de estas tropas se hallan ya enfrente
de las huestes del Mahdí, y nuestro grabado de la
página 293 representa el desembarco y recibimien•

Dulce es siempre remontarse con el pensamiento
al pasado. Evocar recuerdos y alimentar la inteligencia con lo bueno que hombres superiores nos
legaron , es uno de los más legítimos goces de la
vida, provengan de :londe quieran; porque lo bueno
es bueno siempre, y con el crisol del tiempo la ver•
dad se hace paso recobrando su imperio, para apro•
vecharnos de útiles enseñanzas.
Entre la multitud de acontecimientos notables de
las guerras de la Península, si prescindimos de las
hábiles retiradas de Moore y Massena, de los sufrí.
mientos de los soldados de Junot, de heróicas defen•
sas como las de Zaragoza y Gerona; pocos llamarán
tanto la atencion del militar estudioso como la cons•
truccion de las célebres líneas de Torres Yedras y
los combates y sitio que precedieron á la toma y
destruccion de San Sebastian.
Pero en las empresas militares son muchos los
factore,s que intervienen, y en los dos acontecimien•
tos últimamente ciG).dos se destacan majestuosa•
mente dos figuras; dos nombres: el del ingeniero
inglés Sir Richard Fletcher Bark, trazador de las
célebres líneas de Torres Yedras y el del General
francés Emmanuel Rey.
Cuántas veces, tras la severa figura del conquis•
tador victorioso ó del General insigne se ocult:i. la de
algun hombre de ciencia, militar y sabio, génio hu·
milde, pero alma de las concepciones del guerrero;
espíritu creador que mueve á veces el brazo que ejecuta, mide las ventajas y las contrariedades, provee
lo necesario al soldado, sufre á veces con él los ri•
gores de una campaña, sigue paso á paso las etapas
en la fortuna y en la desgracia, y es, por último, la
estrellá salvadora, el faro luminoso que indica al
caudilio el camino de la victoria. Hé ahí á Fletcher.
Otras veces es el concurso de muchos esfuerzos
que coadyuvan á un mismo fin; céfiros bienhecho•
res que aclaran las nubes, sobre las que se cierne el
sol esplendente de un talento militar y fía su es•
trella, en el amor á la gloria que alienta á sus in•
mediatos y en el valor de sus soldados. Hé ahí
á Rey.
Ambos conquistaron con emulacio11 honrosa, glo·
ria para su respectiva pátria; pero el que con espe·
cialidad nos ocupa en esta ocasion, es el nombre
del ingeniero británico.
Orgullosa puede estar Inglaterra de contar entre
sus hijos talentos de ese órden, que parece personifican ciertas épocas. ¡Qué hombres! ¡Qué apósto•
les tienen las grandes ideas de pátria, ciencia y re•
ligionl

•

En verdad, que sea por su sistema de reclutamientos en el Ejército ó po¡ otras causas, pueden
mucho más que de sus soldados vanagloriarse de sus
taltntos; y un Nelson, un Fletcher ó un Livingsto•
ne dicen mucho más con los esplendores de su gé.
nio que los terribles recuerdos dejados tras sí en
nuestra pátria por los soldados de Moore, de We- .
llington ú otros Generales que han parecido sentir
ódio á muerte á todo lo que fuese para ellos ex·
tranjero.
Las miras d¡ la poderosa Albion tienen algo os•
curo como sus nieblas; impenetrable y maquiav¡lico como sus políticos; pero cuando vé un éxito 5e•
guro, se precipit} cual el azor sobre el pajarillo, y si
ayer sondea con sus escuadras los Dardanelos, es
por la Península de Gallipoli, que pueden estudiar
sus ingenieros, convirtiéndola en otro Torres Yedras. Siempre busca y aprovecha en sus, con fre•
cuencia, arriesgadas combinaciones todos los puntos
estratégicos, bien se llamen Malta, Puerto-Said ó
Aden, Buena-Esperanza, Gibraltar ó Lisboa; des·
truye los que no pudiendo aprovechar dan impor·
tancia y predominio á otra nacion; hoy, porque pue·
de ser Alejandría un emporio del comercio; en otros
tiempos, porque lo sospecharon respecto ,á Copen·
bague, Tolon y quién sabe si hasta Cunsasia, considerados mercantil, naval ó militarmente.
Así es, que ¡quién sabe! si entre las instrucciones
dadas á los Generales británicos figuraba la de ha•
cer desaparecer á San Sebastian, con su célebre
Compañía de Caracas, con su influencia colonial de
otras épocas y con las ventajas del cercano puerto
de Pasajes. Todo es presumible en las miras de un
pueblo que quiere imponer su influjo en todos los
mares, marcar y dominar el derrotero de las naves
que no ostenten su pabellon, y q~e dirá sin rebozo
la conocida frase de « arda el mundo con tal que
me calil!nte yo. »
Estas consideraciones sénosocurrenaunquecomo
digresion aparezcan, pues no puede menos de así suceder cuando se leen las frases de un escritor y sa•
bio extranjero ( 1), y al lamentarse ante Europa un
pueblo entero que recuerda con horror los episodios
de aquella saturnal de sangre y devastacion ( 2 ).
Ahora bien; unas pueden se,. las miras políticas
de un pueblo y otras las glorias alcanzadas por sus
hombres eminentes. La historia juzga aquéllas, mientras la inteligencia se recrea admirada en los esfuerzos de éstos, y así como su muerte sobre la brecha
valió á Fletcher el título de bizarro soldado, una de
las manifestaciones que con más motivo contribuyeron á darle el de ilustre ingeniero, fueron sus ta·
lentos demostrados como principal trazador, de las
líneas de Torres Yedras.
Causa admiracion la suma de trabajos morales y
materiales acumulados ea aquella Península de Extremadura (Portugal), dique formidable que defen•
dido por 60.000 soldados, 600 cañones y centena·
res de reductos y obras de campaña, era imposible
salvasen las tropas de Massena, tocadas del cáncer
de la indisciplina, provistas de mediano material y
escasos abastecimientos, así como diezmadas por las
guerrillas, si bien fuesen mandadas por el más acre•
&lt;litado Mariscal del Imperio, distinguido por sus
contemporáneos con el pomposo título de Hi_jo que•
1-ido de la victoria.
Sabido es que Lord Wellington dividió en siete
zonas ó distritos aquel inmenso campo militar, que

(1) Indudablemente el 3lde Agosto de 1813 San Sebastian Jm
sido destruida por sus propios aliados, Y su ruina. era. premeditada.
La responsabilidad de esta destruccion recae evidentemente toda
entera sobro los Generales ingleses quo comandaban el Ejército
asaltante.... etc. - Souveuinrs do 111. de Quatrefüges.
(2) Manifiesto de la Junta de San Sebastian, del cabildo ecle•
si&amp;Stico y del Consulado, y Diario d, los sitios de la PenÍ?lsula
de 1807 á. 1814 por J. Belmai;, pág. 645 Y si¡uiente.

tocando las márgenes del Zizandro en la parte infe•
rior y media de su curso, se extendía hasta el Tajo,
cubriendo la capital del reino lusitano.
Aquellas obras tan perfectamente situadas y dispuestas, eran, segun la expresion de Thiers, cerra·
das por la gola unas y abiertas otras. T odas cons•
taban de glacis, foso y escarpa, almacenes para los
víveres de boca ó guerra, y si bien hallábanse unas
defendidas por seis bocas de fuego, las babia que
encerraban 50 de varios calibres. Montadas sobre
afustes de posicion, estaban colocadas de manera
que no pudiesen servir al enemigo en caso de mo•
miento retrógrado de unas á otras.
Con el rico arsenal de Lisboa, empleando .caminos consrruidos para los movimientos de las tropas
y comunicacion entre las obras; los bueyes del país
para facilitar el movimiento y emplazar las piezas;
si5'emas de señales que permitían en algunos minu9tos llevar al centro de la línea la nota precisa de lo
que ocurría en sus extremos; con campamentos,
abrigos, puntos de concentracion, maniobra y tiro,
así como encerrando á las tropas inglesas y lo que
babia de más maniobrero en el Ejército portugués
las líneas de Torres Yedras, eran unas deLnsas formidables; una barrera inmensa, semi oculta hasta la
hora precisa por el más profundo secreto, y despues
de Ciudad-Rodrigo, Almeida y Busaco, cuando los
imperiales penetraron por el valle del Mondego, allí
fué á estrellarse el géúio de Massena.
En vano ante el leopardo que acechaba, rugia el
]con enfurecido; ambos tenían sin restañar aún las
sangrientas heridas de Busaco y seis meses estuvie•
ron frente á frente: atacar aquel las fortificaciones
hubiera sido inútil y expuesto á un descalabro, muy
incierto á lo menos, y el Mariscal de Francia, desfa•
llecido por sufrimientos de todo género, creyen ,o
ver resistencia pasiva ó mala fé en sus lugartenien•
tes, convencido del nulo éxito que ya habia previsto, supo aún realizar una retirada que mereció el
calificativo de obra maestra y excitó la admiracion
de su contrar·o.
En el resultado obtenido por Lord Wellington,
pocos contribuyeron tan poderosamente como el estudioso ingeniero que reposa tras la fortaleza del
monte Orgullo: sus compañeros de armas erigieron
á su memoria una modesta tumba como la de Car•
not, honroso tributo al Oficial distinguido, que unía
á su talento una gran modestia, y al que si si:s Jefes
colmaron de alabanzas en vida, la posteridad ensalza con justicia.
E. l. L.

EL ANILLO DE LA HElNA
(NARRACION HISTÓRICA)

Los menos versados en nuestra historia, conocen,
siquiera sea porque de este suceso arranca la nove•
la de nuestro Cervantes titulada La española inglesa,
el saqueo é incendio de Cádiz en 1596 por las tropas
de Isabel de Inglaterra; aquella reina, conjunto singular de grandes cualidades y de monstruosos vicios,
que llamaba. á su tenaz adversario, Felipe II, ese
otro Príncipe aún más extraordinario por sus altas
condiciones y terribles defectos, el demonio del Medlodia.
La escuadra inglesa hallábase mandada por Lord
Howard de Effinghan, y las tropas de desembarco
obedecian á Roberto de Evreux, Conde de Essex,
apuesto y distinguido caballero, á quien señalaba la
voz pública. entre los favoritos de Isabel de Inglaterra como el único que había sabido cautivar el in•
constante corazon de la mujer, ya que no le fuera
posible hacerse dueño de la mano de la reina. La
•ciudad de Cádiz, mal guarnecida y peor municiona•
da, se sostuvo durante dos días, y al tercero capitu•

291
Los ingleses organizaron el pillaje; terminada
qne fné la lucha dejaron de matar para ocuparse del
saqueo; y cuando éste acabó, entregaron á las llamas
trescientos edificios, inclusa la catedral, y volvieron
á sus bajeles, conduciendo nn botin, como ninguna
escuadra lo habia hasta entonces aportado á las pla•
yas del Támesis.
La entrada del conde de Essex en Londres, fué un
inmenso triunfo que la .satisfecha Isabel contribuyó
á realzar, otorgando á su amante inusitadas merce•
des. La vanidosa Soberana sintió henchido su corazon de orgullo y felicidad, y quizás cruzó por su
exaltada imaginacion, en aquellos instantes, la idea
de llamar al tálamo real, por la sancion de la ley, al
hombre que lo profanaba; pero el pensamiento se disipó con la misma rapidez que se forjara, y Essex,
que vislumbraba esta esperanza, sufrió una contrariedad, primer eslabon en la cadena de desdichas que
le deparaba la fortuna.
.i!ll tiempo no tardó en ahondar la herida hecha á
la ambicion del favorito. El amor de una mujer de
62 años, como pasto constante, que esta edad tenia á.
1
la sazon la reina, obligaba.al conde á continuo disi•
mulo y afectacion, á vivir en un tormento de que
apenas pueden dar idea los que la mitol()gfa pinta con
enérgicos colores. La privanza no bastó á compensar
el sacrificio, y á pesar del dominio que tenia sobre sí
mismo Essex, cuyo carácter se agriaba en términos
de irle enajenando las simpatías de sus má.a allegados, empezó á temer los peligros de un inevitable
rompimiento, y creyó hallar el medio de evitarlos
alejándose de la corte, para lo cual solicitó de t!U
augujta amante el nombramiento de virey de Ir·
landa.
Mas con este paso dió pruebas el conde de no co•
nocer el carácter de Isabel, pues provocó el confl.icto
en vez de conjurarlo. Apenas formulada la preten
sion, la irrascible soberana rompió en denuestos é
impreca~iones contra su favorito, echándole en cara
las mercedes de que le ha.bia hecho objeto, lo apos•
trot'ó en términos muy duros, y en su exaltacion lle•
gó hasta levantar sobre él la mano, armada de un
abanico. Essex quiso al pronto conjurar el efecto de
11u imprevl.sion; pero sus palabras dieron pábulo al
incendio, y ya no fué posible hacerse entender de la
indignada princesa; entonces el conde perdió la calma y devolvió frase por frase y reconvencion por
reconvencion; y como á los gritos de la reina acudiera sobresaltada una dama de la servidumbre;
-No es nada-dijo el conde serenándose repenti•
namente-8. M. está con la calentUI·a.
El tono con que esto tué dicho hizo olvidar á la
reina todas las conveniencias, lanzóse furiosa sobre
Essex y en la cámara real sonó el ruido de una bofetada.
Despues Isabel, avergonzada dé su accion, se dejó caer sin fuerzas sobre un sitial y rompió en desgarradores sollozos; y el conde, en un estad,, dificil
de describir, abandonaba la régia estancia.
La nueva del suceso circuló aquella noche misma
por la corte, y al dia siguiente no la ignoraba el último comerciante de la Citty; los enemigos del con•
de, que eran muy numerosos, no ocultaron su regocijo, pero cortesanos y plebeyos quedaron sobrecogidos de estupor 48 horas más tarde, al difundirse la
noticia de que los dos amantes se habían reconciliado, y que el conde partia inmediatamente para Dublin á hacerse cargo del vireinato de Irlanda.
Así era en efecto; la reina amaba realmente á
Essex, y no sólo le habia perdonado, sino que acce1
dia á todas sus pretensiones. Sin embargo, en los dos
días trascurridos el conde habia aprendido mucho;
la manifiesta alegria. de sus enemigos al conocer el
suceso relatado, le demostró el peligro de alejarse
' de la corte; pero como ya no era honroso retroceder,
procuró adquirir seguras garantías para lo venidero.

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LA ILUSTRACION MILITAR

294

LA ILUSTRAOION MILITAR
-1 Que la maldicion de Dios, como la mia., caigan
cuyas clases contaba grandes t impatías; pero en esta
sobre tí por toda la eternidad 1
ocasion sn voz no encuentra eco; trábase encarnizado
Dos ailos despues de este suceso, el 3 de Abril
combate con las tropas de la reina, y al cabo, E3sex
de 1603, Isabel de Inglaterra bajó á. la tumba.
tiene que entregarse á. discrecion, y es conducido á
Y si lector digerdes ser comento,
la torre de Lóndres y encerrado en un calabozo
como la historia reza te lo cuento.
Sustancióse un breve proceso, y el 19 de Febrero
P. HERNANDEZ RAY~t~OO
de 1601, la Cámara de los lores condenó á Roberto
de Evreux, Conde de Essex, á. ser decapitado y des~
e
cuartizado por traidor.
Siete dias iban trascurridos desde que se pronun~ UN DOCUMENTO DEL SIGLO XVII
ció la condenacion, y la reina permanecia en sn cáA continuacion publicamos un notable trabajo
mara invisible para sus próceres y cortesanos, y -in
sobre
arte militar, escrito en el siglo xvr1 por un Ofiponer su firma al pié de la sentencia. ¿ Qué ideas,
cial
del
Ejército, cuyo trabajo es copia de un maqué sentimientos se agitaron y combatieron en la
nuscrito
que nos ha facilitado un apreciable y dismente y el corazon de Isabel durante aquellas largas
horas? ¿ Qué lecha debieron sostener el alma sens!ble tinguido bibliófilo.
Al reproducir este documento, hemos conservado
de la mujer y el orgullo lastimado de la reina, anti
su
lenguaje y estilo, y creemos que por su originalila soberbia. inaudita del hombre que preferia morir
dad
será visto con agrado por nuestros lectores.
á. solicitar el perdon, que sabia de antemano no habia
El autor se dirige á un compañero suyo, y hace
de negársele?
Terminó el dia séptimo sin que llegase de parte oportunas y discretas disertaciones sobre los dife-

En el acto de despedirse de'Su soberana, el favorito eSt uvo apasionado y tierno como un doncel, y
con sus enamoradas frases aumentó el dolor de la
reina, cuyas lágrimas corrieron abundantes.
- El deseo de serviros me aleja de vos-dijo el
conde-voy á. combatir en Irlanda á vuestros enemigos, Y aquí quedan los mios. ¿Podré esperar qne
vuestro corazon me defienda siempre contra sus asechanzas?
-Haré más que eso-repuso Isabel:-voy á poneros á cubierto, para todos los casos posibles, no sólo
de las calumnias de vuestros enemigos, sino de vuestras propias imprudencias y de mis errores.
Y quitándose un soberbio diamante que llevaba
en el anular de la mano izquierda, lo presentó á.
Essex, al'ladiendo estas palabras, que pronunció con
acento solemne.
-Ante Dios que nos vé, juro que si algun dia
llegara.is á perder mi gracia, con motivo ó sin él, la
presentacion de esta prenda de mi carillo será. garan•
tía para lograr incondicionalmente el perdon.
del sentenciado ningnna misiva. para la. reina, y ésta rentes ramos de la milicia.
Si hemos de seg-uir á. los hiqtoriadores ing-leses,
ahogando los· lamentos que pugnaban por salir de
Essex gobernó la Irlanda como pais conquistado, sin
I
su corazon conturbado, se apoderó febrilmente de
más ley que sus caprichos ni más cons~jo que una
una pluma, y estampó su firma al pié del fatal docuAmigo q •.1erido, es mucha la lisonja que &lt;levo á
sórtlida codfoia. Tan impolíticos procederes disgustu
fineza y poco el Caudal de mi desempel'io en el
taron á la reina; pero lo más sensible para el conde, mento.
Y el 27 de Febrero, á. las diez y media de la. ma- encargo que me haces, de que te hable en distintos
faé que hirió gra.vemente con su cona.neta particulíana, la cabeza de Roberto de Evrenx, rodó sobre
puntos de Guerra, pues si esta, á los más acrisolalar el corazon apasionarlo de la mujer. No habia
dos en su esperiencia, aplicados con la mayor tarea
el
cadalso.
trascurrido un afio desde que se e~tableciera en Du•
de su entendimiento y con potenzias de aptos penblin, Y en la corte l&gt;penas le quedaba un verdadero
samientos, es tan dudossa al azierto de sus discuramig-o; cerca de Isabel g-ozaban fortuna. y crédito los
La Condesa de Nottiugham, una de las damas de sos por la Variedad de Zircunstancias, que impenmás encarnizados émulos del conde, y como en esta
la reiua, se hallaba muy enferma.; los médicos la. ha- sadamente representa: Como podré Yo satisfacerte
atmnsfer:i la rl'ina hnbo de convencerse, con prue- bian desahuciado, y ella comprendiendo su situacion,
á reflexiones de tanto pesso y en manejo tan quebas 1n&lt;&gt; RI\ la. facilitaron, de la. inconstancia de su
hizo suplicar encarecidamente á. su soberana que le bradizo? Siendo poca mi inteligencia, corta la luz,
amante. el ora-ullo impuso silencio a.l corazon, y la.
dispensara el favor de visitarla antes de morir.
y Cap~cidad tan limitada. Confiessote que me harnina dPl g-oberna.dor de Irlanda quedó resuelta en
Cuando Isa.bel de Inglaterra, accediendo á la pe- llo muy confusso en la estrechez en que me pone
el :lnimo de su sefiora.
ticion de su dama, se acercó al lecho, en que ésta tu amistad, pues si digo, dare en mil desaziertos
En tal estado se hallaban los sucesos, cuando yacía; la condesa de Nottingha.m, presa de terrible
como dimanados de obscuro fundamento. si no ha"F]ssl'x apareció de improviso en la corte y se presen- sobreexcitacion, convulsa, delirante, se apoderó de la
blo, no se si falto á la Correspondencia de Nuestro
tó en la régia c:t.mara.. Aunque sorprendida con tal mano derecha de la reina y la oprimió contra sus ya
amistoso Comerzio que sin interrupcion sigue tiem.
ineRperana visita, Isabel rle Inglaterra. sopo domi- frios labios, pronunciando entre quejidos esta sola
po á pudiendo siempre recombenirme qne no penal'l'le y faé reina. E~taban presentes algunas damas
palabra.
días seguro aviso
este problemático asumpto, si
Y pudieron ver al Conde detenl'rse confuso cambiar
-¡Perdonl
no mera sattisfaccion de hoir mi dictamen: En fin
de color y aventurar algunas frases e,n ton~ de dulce
Sin comprender Isa.bel los adt&gt;manes de su servi- la esperiencia que tengo, en tu confianza, me anireconvencion; pero la altiv:i. princesa le sefialó brns- dora y el sentido de la súplica, intentó tranquilizar
ma á complacerte estimulando tu gusto á mi maior
ramente la puerta y no pronunció más que esta pa
á la. moribunda con alguna frase de consuelo; pero cuidado de explaiarte me sentir y vien quisiera que
labra.
la condesa, deslizando una mano debajo de la al- los escritos de tantos maestros en los que he procu
- ¡Salid!
mohada sacó un papel en forma de carta, que entregó rado atarear mi aplicacion, Observaciones de Echos
Las pálida~ mejillas del Conde se inyectaron en
á. la reina; y como si esta. accion hubiera agotado grandes de Generales, que refieren tantos 3.1,tores,
AAngre, sus njos lanzaron el rayo y dando nn paso
sus fuerzas, exhaló un gemido doloroso y se estiró y la poca practica que he adquirido en el expazio
hácia su soberana,
en el lecho: babia muerto.
de mis servicios, correspondiese con ygual propor-Está bien,-dijo en tono de frio desprecio,-así
Isabel abrió la carta y sacó de ella un anillo de cion, al concepto de tu favor, nacido de tu pasion;
como así, no es na.da agrafable hacer ]a corte á. una oro, en que babia engastado un hermoso diamante;
Y así Amigo perdonarás la ignorancia la rudez1 de
vir.ia, tan decrépita. de entendimimto como de cuerpo. despues, pálida, con las pupilas extraordinariamente
Y volviendo la eRp:i.lda á. la reina salió de la cá- dilatadas y sin poder dominar un violento temblor mi estilo y los innumerables defectos que encontraras, y solo has de agradecer un prompto afecto
mara erguido y s,,berbio, como en el dia de su fasco:ivulsivo, leyó las siguientes líneas:
que aun que temeroso antepone tu obediencia á la
tuoso triunfo.
«Selíora: esa sortija fné prenda de amor de una alta nota de inadvertido, persuadiendome no lo seras tu
Para comprenderse el efecto qne cansa.ria en el dama al Conde de Essex; la noche misma del dia.
en que passe yo por el sonrrojo de que otros bean
:lnimo- de ]a soberana tan soez ultraje, debe adver- en que fué sentenciado, lo hizo llegar á mi poder
tan mal diferidas clausulas; que solo pueden ser de·
tirse que Isabel de Inglate1 ra pasa.ha una. gran parte para que yo la presentase á. quien hubiera, sin duda,
flpl dia &lt;&gt;n sn tocador, consagrada. á. reparar, cnn pro- concedido en el acto su perdon; pero mi esposo era pósito de tu leal reserva, Vale etc.
lija atencion, los estragos que el tiempo imprimía en enemigo capital de Essex, y exigió de mí una horri- Calidades que deve tener un General y maximas de
su rostro, y que su vanidad por parecer hermoPa y
ble deslealtad; fuí débil, el anillo no salió de mis
observar
,ióven, llegaba al extremo de haber hecho publicar manos y el Conde espiró en el suplicio. Mas el cielo
U na de las prinzipale ; calidades del General se·
en 1583 una pragm:ltica, en la que prohibia á. los es justo y mi casti~o no se ha hecho esperar; me
rá: el que tenga y se haia conocido siempre con la
:ntistas hacer su retrato, hasta que un buen pintor
mata el remordimiento, y muero pidiendo á Dios
maior inclioacion á la Guerra, siendo esta una Eshiciera uno fiel y exacto, p11es se echaba de ver que
perdon, ya que el de V.M. no me atrevo á.espera.rlo.&gt;
puela para que el entendimiento se esmere en buscirculaban algunos llenos de defectos, «de que por la
-¡fü perdonl-balbuceó la reioa-aproximándosE
car los medios más eficazes de inmortalizar los
gracia de Dios estaba exmta S.M.»
al cadáver y clavando en aquellos ojos sin vista una
aziertos de sus acciones. Debe ser Vigilante á la
El Conde de Bssex salió desterrado á sus tierras
mirada ele odio y de furor;-has herido de muerte
maior gloria de su Prinzipe y de sus Armas, pero
rlonde se aburrió un año. Más tarde, algunos ambi
mi corazon y condenado mi alma á perpétuas tutleconsiderando en no emprender cosas tan dificiles,
ciosos dP baja estofa, explotaron la vanidad del exblas, justo es que el castigo iguale al crímen.-Y
favorito, y éste consintió en for,mar una conspiracion lívida, fria y terrible, extendió la mano derecha so- que la execuzion sea imposible arrostrando la temepara destronar á la reina. Al amanecer de un dia de bre la frente de la. condesa, y dijo con acento inde- ridad muchas veces á infinitos desaziertos. Tarobien será firme de ánimo para acrisolar su espíritu
invierno, Essex acompalíado de doscientos a.ventureros, penetra en Lóndres, y convoca al pueblo, en finible:

de

r

e_n los maio~es travajos, franco el encuentro del peligro, espomendo su vida quando se nezes1·ta, cump ir con su obligacion para que á su 1m1taz1on
. . . se
aumente
el
valor
de
sus
soldados
y
l f: •
.
no perezoso en
as att1gas, m en la maior tarea d e su conato para
el logro de su fin; &lt;leve ser justo sin mirar sus intereses, a_bandonar sus gustos por el bien público y
despreciar su fortuna para procurarsela á los ot-os,
se á de mostrar seguro en lo que promete, liberal y
afable en su tri.to' conserbando, pero siempre
·
de
t~l modo el _decoro de su empleo que ni la derilas~da formalidad haga al Exerzito poco ovediente
ru la mucha severidad le adquiera resignazion forzada ~ sus hordenes, siendo el amor de las tropas la
~as z1erta esperanza de la Victoria y el maior me·
dio ?ara que los exitos mas felices hagan sonar el
clann de su fama.
Las ~aximas á que ha de arreglar su conducta
seran diversas segun pidiere la &lt;1.ccion de su encargo, hablaré en general de algunas notandola
d' · ·
,
s con
1V1~1one_s de ~arrafos, siendo siempre la primera
el recurrir al Divino auxilio, como origen de todos
los prosperas subzessos.

r

. Será de gran conseqµencia para apoyo de el destmo de sus ideas, el que logre el favor de Ministro
com? fue~te de donde han de dimanar todas las
pro:1denc1as que contribuían á la Execucion de sus
pro1ectos combeoidos ya con el antes de salir á
C_ampai'la, para cuio fin á de aplicar todos los me~10s de un político discurso en adquirirsela, advirtiendo_ que si ~oco propenso se le mostrare, para
deslu_srr _sus az1ertos como Casualidades, apareceran
ª: Pnnz1pe la falta que su dañosa intencion hubiere
dispuesto para embarazar su Gloril.
Luego que esté destinado un General al mando
de un Exercito procurará entrar con el 11inistro en
un _detalle muy por diminuto, primeramente sobre el
Pa1s en el qual se ha de llevar la Guerra y qua] deba se: su objeto hablando despues de todo lo nezesano para I_as operaciones proiectadas en aquella
Campaña Y s1 se han de hacer sitios, todo lo aderente P~ª estos comprevenir cuanto se le ofrezca Combement~, sea de Pertrechos de C.1erra 6 víveres, y
los paraJeS á donde estos &lt;levan depositarse; Asfmisdel modo que ay para pagar las Tropas, advir·
tiéndase e¡ue las que son Extrangeras lo han de ser
con la maior exactitud, guardandoles la feé de sus
promesas, para no darles lugar á alguna sublevacion
6_ á descuidar el servicio (y á esto se expondrá tam·
bien aunque sean tropas nacionales) si no estan pagadas.
La opinion que se adquirira con sns subditos sera la ~aza principal, la qual depende 'e los prime·
ros az1ertos, es tal su fuerza, que cobrado este conzepto, aunque malo lo que emprendiese su credit
hara que ~tribuían la execucion á un Justo fund:.
mento y s1 lograse al prinzipio subcessos favorables, afianzara mas el General la estimazion de sus
soldados, atraera feé de los Pueblos, será respectable á los ene:ngos de quien seria despreziado
h_allanandoseles todas las dificultades si lo contra'
no acaheziese.
·

1:1º

!ª

La Fue:za que el Prinzipe pone en sus manos deven cons1derarse sa~ado de una confianza, para
que se ~mplehen al bien de su Pais, y no en su des~rozo, sm_ que se mezcle en usarla con particular
mte:es, m que por el deseo de la contribucion que
pudiesse sacar e_n País enemigo le haga dejar parte
del su~o descubierto y por consecuenzia expuesto á
tantos msultos.
Tendra
. d vien la Valanza del premio y c1el cas.:
.. go,
d.e,1 en o ser riguroso á las faltas de la Guerra, h ac1endo executar puntualmente las hordenes dadas,
y obedecer los bandos publicados no tolerando á
los que contraviniesen la pena señalada, pues de lo

contrario la confianza originará descuidos que
arrastran fatales resultas.
Sera poquedad ( sic) de espíritu en un General el
querer hacer por sí mesmo en la gran maquina del
detalle de un Exercito y es una vanidad mal fundada_ esperar per3uadir al mundo ser capaz de consegu'.rlo: á cad_a uno de sus subordinados se ha de
deJar la func1on que le corresponda haciendose dar
cuenta y saver disemir al acierto de aquel la conduc_ta para coregir sus faltas 6 omisiones, y es una
pas10n el e_ntrar en detalles mediocres, los que consumen el tiempo, ny dejan libre la mente para la
grande obra de saver conducir toda una campai'la y
formar grandes designas ( sic).
~l cavo que con azierto hubiere dado fin á la e'l:e:
cu~~ de su encargo se ala.vara mucho y instara al
P.nnz1pe su recompensa, y de el propio modo para
todos los que ~o?resaliessen en su servizio, pues el
des~o de adqumr Gloria, y el premio de las fatigas
enz1enden los generosos animas á honradas Em~
presas.
Se ha de ser promptas en las resoluciones
combenaan
acompanan
- dol as d e d1spos1z1on
.
. .
que
.
b
y execuz1on con advertenzia que de el emprender 6 no
una operazion que parezca d e poca consequencia
'
'
dependen
muchas
~
.
.
vei-s cosas muy importantes•
iara cmo_ fin &lt;leve su entendimiento ser atalaia de
os maneJ0S mas útiles, pero con cuidado en no tom~r una resolucion apresurada al rezivir algunos
pnmeros
avisos' que se d'ieren de partidas que con.
tuV1esen destacadas á observar;. llegando á vezes
~:t~s ~emer~so~ y confosos. y tanto mas si viniesen
ar a mmed1~z1on del Enemigo, por cuia razon me
P_d edze sera :71en aguardar los segundos, si la nezes1 a no obliga.
No b'.1'5tara solo el conocimiento de saver escoger
• ·.
l os .oficiales que se h an d e emplear segun su inc11
nac1on
·
. y capac1·d ad en las diversas operaciones
v
maneJ0s que acontecen en el curso de una campañ;
sean
grandes
.
devera aplicarse en'
1 os, smo
b
. ó pequeií
uscar . oficiales habiles llenos de zelo y de valo
para cnarlos, pues alentara con esto á todos los qu:
tfendran talentos y coraje á hazer los maiores esuerzos en los eneargos que se le diesen
.
habiendo
dmueh os que
. . quedan con fiun d'idos en la' oscuridad
una oc10s1dad y lleganan
. á 1os maiores empleos
.e dad
am
os del Jefe que estimula la emulacion con la
esperanza que anima al trabajo. Un General quiere
s~~er conocer un bnen oficial, devera examinarlos
~ i~ndo unos y otros proponiendolos diferentes pun:
os e guherra, como tan diversas las operaciones en
que se an de emplear para d escubrir su abilidad y
provar1os poco á poco en alguna comision im ortante,. despues que por algunas de mexores co~sequenc1as se tenga bastante esperiencia pero se á
Q"l'an cu·d
. desver
' "enza 6
d e tener
1 ª d 0 , 1a maior
.
• b
atrevmnento
se
adelanta
al
me
·t
ten·d
no que es gu
mas con·
i o e~ sa_verse producir 6 lo que contribuie á .
ces la m1sena y l ~ 1gnorac1a,
·
. pero si fuera sorprenve
d"d
1 o se avra de mstruir utilmente para no h
ot · · ·
acer
r
P
cm n od JU1c10
l &lt;le un sujeto ny en bien ny en mal y
en ar e error de su concepto.
(Se continuará.)
~~

iMONTE ESQUINZA!
Á LA. MEMORIA. DEL V A.LIE:STE OFICIAL

DO!! JULIO ROMERO Y MA RCHENT

(1)

.I Ay I I Cuánta sangre en la contienda. im
Riega el alto :Mnniain I I Cuán desolado
pía
Recoge el campo frutos de agonía
Como en sus brazos recogió María'
El cuerpo de J esus crucificado I
(1) j'\f ucrto á consccuoncin. de curtt 1
•~o proyectil, quo recibió luchamlo c u~~

hsta.s, en I&amp; noche del 3 do Febrero de
dueto do Cáeercs.

'º'.;:'• 1as do bnyonc_tn. Y unn.

i(i'!'ª•
·· cuerpo
con cinco caren I&amp; de fema. del re·

Que esns bravos que luchan en la altura
Y barre al extenderse la met.ra.lla
Son hijos dt' esa. tierra sin ventnr~
Que en ~n sPno les brinda sepultura
Como solo descanso en la. batalla.
1Cómo en este combate de leones
Se destrozan hermanos contra hermano~,
Y al desprecio entregando los callones
Se buscan los bizarros campeones
'
Para herirse de cerca y con las manos!
¡Cuál del combate el estriileote ruido
Se trasforma al perderse por el viento,
Y snena de la Espal'la en el oído
El eco rlel fusil como nn quejido
El eco del ca!lon como nn lamento I
Un tiempo fué de triunfos y de gloria
Que en ~avía, Y en Flánrles y en Otnmba
Cada. grno era un canto de victoria
Y pres~ba una página á. la histori~
Carla epitafio de española tumba.
Tambien hoy poderoso se suster.ta
'F'l espíritu aquel fnerte y bizarro,
y allá en la cumbre de l\foniain san.,.rienta
En cada pecho la bra.vura alienta b
'
De Alonso de Guzman ó de Pizarro.
No.lo~ mi1:eis luchar, volved la vista;
No mireis ¡vive Dios! porque al mirarlos
Tal vez ese dolor qne nos contrista
'
Al nacional org-ullo no resista
y os sintais con impulsos de aclamarlos·1
Y más que de dolor lloren de celos
Los l1éroes pátrios que la histl)ria Mmbra·
Q ne acaso no supieron su~ abuelos,
'
Qne á. la luz batallaban rle los cielos,
Ser héroes Y morir entre la sombra.

y no son éstos, nó, los veteranos
Qne en Flá.udes combatiendo encanecian·
Todos mancebos son de tiernas manos· '
Que_ ~á tres meses no más, con sus he~ma.nos
Caricias de sus madres repartian.
M!rad al resplandor de los fusiles
El mño aqnel de blonda cabellera
E? quien _el sol de diez y siete abriles
N~ marchitó los rasgo• infa.nti\Ps
Ni la frescura de la edad primera.
Vedle sobre el reducto ya deshecho
L_a pe:ezosa espada en la cintura,
'
Sm miedo Y sin rencor, firme y derecho,
Con lo_s brazos crnzad11s sobre el pecho,
Do amda la bondad con la bravura.
_V'edle, por cinco á nn tiempo acometido
Hierro a los hierros oponer con calma
y de matar cansado y mal herido ' '
i ubre: un pecho inclinarse muy q~erido,
endido el cuerpo, pero entera el alma.
Ved á. su hermano, nilío torlavía,
T,anzarse como un tig-re á la. pelea
y el cuerpo sosteniendo que caia'
Alumbrar esta_escena tan sombrí¡
Con su espada, que al choque centellea.
L Son los Romero, que á. la pátria historia
_egaran una página esplendente
S1 el entusiasta canto de victori¡
No q~1edase apagado en la memoria.
Al o1r de la. Espafia el 1ayl doliente;
Que al ver acongojada y lastimera
U na hazana seguida de otra hazaña,'
!xclama co~ dolor «¡ Ahl ¡quién pndieu
grupar ba.1o nn Rey y una bandera
A tantos héroes para honor de España! &gt;
No fue;3. entónces, no, por vida mia,
Esta n~c1on tan noble y tan hermosa
Escarruo de la Europa, que a.lgun dia
Su nombre al recordar se estremecia
y á. sus piés se arrastraba temblorosa.
Pátria de los altivos infa.nzones
Sop~r~ con vergüenza tu quebra~to,
Ludibrio nada más de las naciones·1
D~ tu ro!-3- bandera los jirones
N1 a.un sirven ya. rara enjugar tu llanto.
T_Tu mlision se ha cumplido; ya inclemente
iene a muerte en tí los ojos fijos·
l\IQas grítale á. esa Europa tan vali~nte
ue tu manto de reina solamente
'
Pudo rasgar la mano de tus hijos.
FEDERICO

G.

CABALLERO

�.•

LA ILUSTRAOION MILITAR

296

BIBLIOGRAFÍA
SOLDADO.-Esta popular obra de Enrique
Ceballos Quintana ha alcanzado la tercera edicz'on.
No necesita mejor elogio. Nos limitaremos pues á
llamar la atencion sobre la dedicatoria, en que
aconseja á su hija, nifla de 12 aflos, no ambicione
otras glorias que la ventura silenciosa del hogar.
Nos han impresionado, entre. estos consejos, consideraciones tan tristemente verdaderas como la siguiente:
cNo busques renombre, hija mia; hoy la gloria no
se alcanza con el talento y el trabajo, sino con la
influencia, la riqueza ó la osadía. Yo no tengo el
orgullo de la modestia afectada, que es el más ne•
cio de todos los orgullos. Alguna de mis obras hu•
hiera podido ser la base de tu suerte, como han llegado á serlo otras de menos valer para hombres de
posicion, de influjo ó de dinero.
Desiste, pues, de la gloria y el bienestar por el
camino del ?..rte. La envidia acecharía tus triunfos
para envenenarte el alma, como acecha los pasos
del génio para ahogarle, cuando este génio no marcha en elegante carruaje que aplaste al m6nstruo
bajo sus brillantes ruedas. El mérito de un poema
nada significa hoy ante el mérito de un banquete;
y cualquier joya littraria pierde su valor en el bolsillo de una levita raida, así como la firma trazada
por una mano cubierta de brillantes asegura la fa.
ma universal de la más trivial de las concepciones.
No quiero que sufras las amarguras del génio en
lucha costante con la envidia, la maldad y la ignorancia. Prefiero conservarte modesta, pero feliz,
adornada sólo con la aureola de la virtud y la hermosura que Dios se ha dignado concederte. ¿Qué
es lo que yo he logrado despues de escribir cien li•
brcis? U na honrosa reputacion literaria, es cierto.
Pero tambien el excesivo trabajo intelectual me ha
originado una afeccion en el cerebro, que, obligándome á suspender y quizás .. bandonar para siempre
mis tareas, -impide que hoy pueda consagrarte algo
más digno de tí que este pequeño volúmen, formado en gran parte con fragmentos de otrJs que co•
noces.
JUAN

blicacion de una Revista Ilustrada que en sus primeros pasos revela un porvenir brillante.
A la manera de la France Ilustre que imprimen
los huérfanos de Auteuil, ·esta llustracion se edita
por la Escuela de Artes y oficios de Montevideo.
Este establecimiento es un modelo que pudiera
servir para ser imitado hasta en las más florecientes
capitales de la culta Europa. En la Escuela de Artes
y oficios se da educacion á 500 niflos que se convierten allí en inteligentes artistas. Los pogreso!I del
taller de litografía, son dignos de hacerse notar.
Se hacen trabajos prodigiosos en cromos, reducciones,
fototipias, reproducciones, cincografías, fotovientos, Monditjar, lmposzUe, La calle de la Cabeza,
grabados
y todas las aplicaciones del arte de
Los envidt'osos, Las flores de Mayo, El /1erm,zno
Senefelder.
Adrian,La Primave,a, Murillo, Juan Bravo el CoEn La llustracion Uruguaya aparecen notables
tmmero y El puñal del capucl1ino.
producciones
de estos notables artistas, honra del
Todas estas composiciones son dignas del inspiUruguay.
rado ingénio, pero entre ellas sobresalen El t::risto
Nada señala tanto el adelanto de un pueblo code Vergara, Los vientos y La calle de la Cabeza, q~e
mo
e.,te género de publicaciones, que servirán en la
sin perder nada del inimitable y original estilo de su
historia
como verdaderos jalones de la civilizacion,
autor, recuerdan por su facilidad y sabor clásico de
pues
en
ninguna parte pueden apreciarse tan inmela forma, aquellas leyendas de los Ca11t:1s del Trovadiatamente
sus progresos, como en presencia de
dor y de Las Vigilias del Estío, que allá, en una épo•
una
de
estas
Revistas ilustradas.
ca de que con tristeza nos hemos ido alejando, en
Las
más
notables
Ilustraciones se publican hoy
aquellos serenos y felices cÍias de la primera juvenen
Inglaterra
y
los
Estados-Unidos.
Siguen despues
ttid, despertaron nuestras almas al sentimiento.
Francia,
Alemania,
Italia
y
Austria;
y
asf, en gmda•
Para dar á nuestros lectores, siquiera sea una
cion
visible,
van
estas
hojas
artísticas
acusando el
muestra no más de las bellezas que contiene este
verdadero
nivel
intelectual
de
cada
pueblo.
lindo volúmen, insertamos el soneto siguiente, en
Felicitamos pues al Uruguay, que al dar una
que pone fin el autor á su boceto de poema, titulado
muestra de su vitalidad, viene con su nueva JlustraLa Primavera.
cion á tomar parte en el concierto de la civilizacion
¡ Ensueños de ambicion , dicha engañosa,
y del progreso, y deseamos que avance rápidamenComo todas las nubes, pasajera!
te hasta llegar á los primeros puestos que nunca de!Con qué placer al fin de mi carrera
bió dejarse arrebatar la gloriosa. familia espaflola.
Os doy mi despedida cariñosa!

un notable crítico, el Sr. Picon, de los sonetistas
antiguos sólo se le puede comparar á Quevedo Y
Argensola, y entre los modernos á Ayala y Márcos
Zapata. Es el metro que mejor maneja; hoy no hay
en Espafia quien le supere en esto, ni siquiera quien
le iguale. Pero sus sonetos son algo más que poesías
hechas por un procedimiento seguro, firme, que tiene hasta relieve escultural ; son la perfecta expresion
de su personalidad literaria.
El tomo, objeto de estas líneas, se halla formado
por doce leyendas y pequeños poemas que llevan
los siguientes títulos: El Cristo de Vergara, Los

VELADAS DE ÜTOÑO; LEYENDAS Y POEMAS DE MA·
NUEL DEL p ALACIO.
Constituye este ameno y á la par elegante volú-

mcn, esmeradamente impreso en casa de los sucesores de Rivadeneyra, el primero de las obras de
Manuel del Palacio, poeta fecundo y de inspirada
musa, que así se ostenta en sus composiciones satírico y chispeante, como severo, elevado, tierno y
sentimental, segun su humor y sus gustos, á los que
proporciÓna raudal valioso una imaginacion brillante, que la voz popular supone, no sin fundamento,
vaciada en el mismo crisol en que se modeló ha.ce
tres siglos el genio porter.toso de nuestro gran
Quevedo.
Hay, en efecto, para este juicio del público muchas razones en abono, echándose de ver, desde
Juego , que, como en el celebrado autor de los
Anales de qui11ce días, la fama de Manuel del Palacio tiene origen en sus poesías satíricas y ligeras, y
sin embargo, las composiciones de carácter sério
son las que contribuyen principalmente á su gloria,
hasta tal punto, que sin ellas el nombre del poeta,
á pesar de toda su popularidad, no traspasaria más
lejos de algunas generaciones, mientras que ahora
alcanza incuestionable derecho á ser inscrito con
honrosas é indestructibles cifras en los fastos de
nuestra literatura contemporánea.
Los sonetos de Manuel del Palacio bastan por sí
solos á eternizar el nombre de su autor. Como dice

Y a no codicia más el alma ansiosa,
Que le. verdad, y el bien busco sincera,
Que domine á tu arrullo, primavera,
Y entre flores hallar oculta fosa.
Sobre ella trina el ruiseñor canoro;
La ténue luz del espirante dia
BBje á envolverla en sus cre~pones de oro.
No cantará. ya el vat_e cual solia.... .
Pero ¡silencio!..... contened el lloro.....
¡ Acaso esLé soñando todavfa. 1

UN DIA GLORIOSO, POE~lA POR EMILIO FERRARI,Recomendamos la adquisicion de esta preciosa des•
cripcion de la batalla de Lepanto. Somos poco
partidarios de estímulos á los poetas que no son
poetas, y esto por su propio bien. Pero el Sr. Ferrari asocia, como ya dijimos oportunamente, á una
imaginacion verdaderamente poética, un pensa•
miento profundo y una gran cultura científica.
.
Su nombre será honrado por tanto en la historia.

REORGANIZACION DEL CUERPO AD~IINISTRATIVO
DEL EJÉRCITO.-El autor de este trabajo es D. Nar•
ciso Gonzalez de Mesa, Comisario 1. 0 segundo
efectivo. Se ha publicado en la Habana, imprenta
del cuerpo administrativo. Está dedicado al General
Burgos, como Director general del cuerpo, al aparecer este libro.
• Las diferentes cuestiones de actualidad sobre la
Intendencia y la Intervencion, han recibid.:&gt; en él
nuevo y clarísimo desarrollo, por lo que creerr.os
utilísima esta obra como esclarecimiento apreciable
de los problemas preliminares á la reorganizacion
y constitucion definitiva del cuerpo administrativo
militar.
PUBLICACIONES ÚLTIM.A1IENTE RECIBIDA~ EN ESTA
REDACClON.
La l lustracion Uru,,,Tuaya .-La gran ciudad de
Montevideo, la coqueta del Plata, como le llaman
sus admiradores, está de enhorabuena por la pu•

La Milicie. - REv1STA QUtNCENAL ITALIANA.-Se
halla dedicada especialmente á los Oficiales en reserva, y su texto contiene, además de notables tra·
bajos técnicos, todas las disposiciones de carácter
oficial. En los números correspondientes al mes de
Enero se encuentran curiosos datos respecto al Tiro Nacional y á los círculos militares que hallan en
Italia una proteco;ion decidida, no sólo del Estado,
sino de todas las clases sociales, que se disputan el
facilitar elementos y medios de existencia á estas
sociedades. En casi todas las poblaciones se hallan
instaladas en locales cedidos gratuitamente por los
particulares.
Lo mismo que en Espafla.
REvtSTA H\HNEMANNIANA.-Enviamos nuestra
cordial enhorabuena al Sr. Pellicer, Director del
Instituto homeopático, y á los redactores de esta im·
portante revista de medicina, que ha entrado con
gran competencia y ardimiento á ocupar un lugar
importante entre los periódicos profesionales, y deseamos al colega una larga vida y un éxito tan Ji.
sonjero como merece.

LA BORDADORA.-Revista decena! dedicada al
bello sexo, Administracion, Montera 53.
Como indica el título, este periódico es un bello
catálogo de labores con noticias interesantes respecto á todos los detalles de esta industria que en
Francia produce un movimiento monetario de 50
!llillones de pesetas.
Recomendamos á las familias este periódico tan
útil como económico, pues el precio de cada número es solamente 15 céntimos.

1

MADRID 1884: Imp. de E. M.eseguer, Fuencarral, 137

..
REVISTA

•
S MARZO 1884

•

SUMARlO

GRARADos.-Manifestacion ante la tumba de Vfctor ManuclUuia de una caravana, acometido J)Or dos leones.-Fragata de
guerra, Astúrias.-Un tipo de antaño.-Rocuerdos de Granada.

TExTo.-Cróniea.-Explicacion de los grabados.-La Milicia y la
Ciencia, por el Coronel de Estado Mayor, D. Jgno.cio Salinas.Carta de la Habana, por D. F . .Ortega Delgado.-Pensamtentos,
por D. Arturo Cotarelo -Epigrama.•. ¡ior D. Cayetano Albear.
-Un documento del siglo XVII. - B,bliogra.fía..

CRÓNICA
El Ejército inglts ha salido al fin de su inaccion
y Europa entera ha parecido conmoverse ante u~
primer hecho de armas que ha reivindicado directa•
mente el honor militar británico é indirectamente el
de la cultura general, el de la civilizacion de los
pueblos modernos. Que no es todo comercio en el
mundo, y los sentimientos de hidalguía y dignidad,
interpretados, sin exageracion romántica, dominan
todavía é imponen el deber de hacer respetar todas
las conquistas y nobles aspiracioaes del mundo culto.
Inglaterra ha d~jado bien puesto el pabellon en
Teb; el Gen°ral de la civilizacion ha vencido al del
fanatismo; Tokar ha sido rescatado, y la mision Gordon, fracasada realmente bajo su aspecto comercM,
obtendrá en breve éxito seguro por un empleo de la
fuerza, tan inevitable como eficaz cuando se maneja
por altos motivos de reparaeion y perfeccionamiento
humano.
En la batalla que el General de las tropas inglesas Graham ha ganado á las sudanesas, acaudilladas por Osman Digma, aparece una diferencia enorme en las bajas ele uno y otro Ejército (50 el inglés,
1.000 el contrario). Ni el armamento ile los ingleses,
muy superior al del enemigo, ni otras circunstancias
de natural superioridad tambien, por la mayor instruecion individual del soldado europeo, bastan á explicar aquella desproporcion. Créese por esto, que las
fanáticas huestes del Madhi, han debido arrojarsP.
con·una temeridad inconcebible sobre el compacto
cuadro de la infantería inglesa, y el resultado es natural; la ciencia, la organizacion, ha vencido al arrojo, aislado ile toda combinacion inteligente de
fuerzas.
Para considerar á una nacion en condiciones , de
ocupar un puesto entre las primeras potencias de
Europa, es preciso valuar sus fnerzas de mar y tierra. Ambas constituyen la base de toda aspiracion
nacional, y la resolncion de cuantos problemas se
encomiendan á la diplomacia, se simplificarán nota·
blemente, agregando á esta expresion el término de
comparacion, partiendo de su estructura geográfica,

QECENAL

ADMINISTRACION, REDACCION
ALMIRANTE,

21

TOMO 2, 0 , NÚM. 10

QUINTUPLICADO

exteasion de sus costas, condiciones de sus fronteras,
y estado de defensa de sus posesiones ultramarinas.
8
Así lo comprendieron los hombres políticos de la
floreciente Italia, y el impulso que está recibiendo
su ya potente escuadra, merece la admiracion de extraños, y debía servir de ejemplo á cuantos países
atraviesan por análogas circunstancias. En la actua•
liúad se hallan en constrnccion los acorazados de 11
y 13.000 toneladas, con 17 millas de marcha, Lepanto, ltalia, Ruggierio di La .ria, A. Doria,F. Marosini, cuyos dos primeros han empezado á armarse.
Los cañones de estos verdaderoA mónstruos marinos recibirán una carga de 400 kilógramos de pólvora, en vez de los 250 kilógramos empleados para
las piezas del Dandolo y Duilio; y la velocidad inicial del proyectil será. de 552 y 56 L metros, con
2.200 y 2.300 atmósferas de presion respectivamente.
Los estudios y experiencias que se practican con
estas piezas y las ventajas obtenidas en la fabricacion de las pólvoras determinan una revolucion trascendentál en el ar~amento de los buques, y demuestran el pasmoso adelanto realizado por aquella
nacion, qne dentro de breves años, sin acudir á medios extraordinarios, ruinosos para el país, podrá
considerarse la reina de los mares.
Monsienr Didon ha publica-lo un libro, resúmen
de sus observaciones personales sobre la actitad de
Alemania frente á Francia. Extractamos de él las
siguientes:
«El cuartel, la escuela: hé ahí toda la Alemania
contemporánea. Los alemanes prestan un culto igual
á la fuerza y á la inteligencia. No hay país en donde el ejército esté más fuertemente organizado, y la
ciencia más universalmente cultivada. '.El militar
aleman está en todas partes; Francia parece querer
ocultar el uniforme; .Alemania lo ostenta.
» ¡Qué lujoso cuartel el de Berlín I Pero los de los
estados agrupados en torno de Prusia, no son menos
hermosos. Nada economiza Alemania para dar á
estos edificios amplitud, elegancia y fuerza. Son
verdaderos palacios que se levantan como la prueba
viva de una organizacion militar sin rival.
» El estudiante aleman se siente y quiere ser soldado. Hasta los que siguen la carrera eclesiástica
disputan ese honor ( aquí le ofenden con nn privilegio de exencion para el servicio de las armas); todos
toman parte en las grandes maniobras de otolío, y
sacrifican con gusto el tiempo de las vacaciones á. un
deber patriótico que no sufre excepcion en Alemania. A su paso P!&gt;r las ciudades universitarias se
presentan á sus profesores, y les aeompalían por todas partes de uniforme.
» El país siente una estimaeion extraordinaria
hácia los militares. En cierta ocasion presencié el
alojamiento de nn militar en la casa de una modesta
familia. No he visto nada más respetuoso, más cordial, más agradable que la hospitalidad que allí se
le dió. Se le asistió con la mayor solicitud en todos
los más insignificantes detalles de servicio doméstl•

co; comió con la familia, y se le trató, en fin, como
á nn hijo.»
Terminemos aquí estas citas, y digamos, en resÚ•
roen, que este libro prueba lo bien que comprende y
plantea Alemania el gran problema moderno, que
consiste en que la fnerza realice el derecho, y para
esto la escuela, la universidad, la ciencia en fin, en
su sentido más general, más humano, vive allí en el
cuartel, porque el cuartel sale allí de la escuela. En
snma; que lo más inteligente, sea tambie,i l6¡nás generoso y lo más honrado; hé ahí la conclnsion á que
parece abocar la moral alemana contemporánea.
La gran parada verificada recientemente en la Ha.bana ha sido objeto de muy legítima. y grande satisf~cion para cuantos se interesan por el prestigio del Ejército y los Voluntarios de aquella isla. La prensa no
ha economizado lisonjeros comentarios á esta revista
militar que acredita, de una parte, el celo de las autoridades, y de otra la noble emulacion de nuestras
tropas regnl!l,res y de Psos 60 ó 70.000 hombres, que,
consagrados á las pacíficas tareas del comercio, de
la industria, de la agricultura, se convirtieron en
soldados ante el peligro que amenazaba la integridad
nacional. Pero si tan rápida. transformacion del industrial en guerrero fué entonces objeto de na.cional
aplauso, más plausible es todavía como dice muy
bien nuestro estimado colega El Boletín Oficial, que
ahora, despues de quince alíos de sacrificios sin cuento, y del transporte natural en la embriaguez del
combate, esas leales fuerzas den aún más vivas
muestras de ese patriotismo, que no se contenta con
palabras, sino ·que se traduce en servicios diarios
que roban tiempo, que implican responsabilidad, que
producen molestias de muy varia índole, y por los
que en fin, ningun' linaje de rennmeraci.on obtienen.
Es imposible dejar de aplaudir esta condnct,a en la
paz que iguala, si no excede, en patriotismo á la ob- .
servada en la guerra. Y por esto no hall&amp;mos ningnn
extremo en los grandes encomios que el respetable y
muy ilustrado Capitan General d~ Cuba. h&amp; dirigido
al Ejército y á los Voluntarios con motivo de la gran
revista militar de Enero último.
Parece pues, á juzgar sólo por el buen espíritu y
organizacion de sus fnerzas militares, que Cuba
entra en un período de reconstitncion y paz definitiva. Pues no es sin embargo esta l&amp; opinion más
generalizada. Hay publicistas, hay hombres deadministracion, que han ejercido altos cargos en aquella
isla, imbuidos de un pesimismo desconsolador y tanto más grave cuanto que lo razona.u y jnstifl.can con
datos diversos.
En estos últimos días contristan nuestro ánimo
las sombrías consideraciones ,¡ne vienen haciéndose
en libros y periódicos sobre el esta.do de la hacienda
cubana.
No es esta la sola cuestion grave de aquella isla,
pues por la inevitable conexion que hay entre todos
loe servicios que comprendemos bajo las distintas

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