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                  <text>ªªº
quedarán vencidas las dificultades inherentes al estudio de tan complicada cuestion, sino que á la vez
los conocimientos irán formando sistema, adquiriendo todos los caracteres exigidos por la crítica
para que legítimamente puedan establecer una
ci~ncia con propia individualidad.
Apenas hemos intentado emprender la jornada
para nuestra exploracion científic'1-militar, cuando
ya tropezamos con un problema, sin cuya prévia
solucion incurriríamos en contfnuas divagaciones.
Necesitamos fijar el punto de partida; no!¡ es indispensable un guia experto para conducirnos por los
inextricables laberintos que hemos de encontrar; es
preciso una luz cuyos fulg-ores nos descubran los
&lt;'bjetos que buscamos; y finalmente, habremos de
llevar consigo la piedra de toque que nos cerciore
de la exactitud de los conocimientos recogidos en
penoso análisis.
Acudamos en demanda de tales auxilios á lalógica positiva que, gracias á los trabajos de la filosofía
moderna, nos puede presentar un plan de coordinacion de las ciencias, en el cual tiene su lugar marcado la milicia, excluida hasta ahora de los cuadros
de clasificacion formados por las c!istintas escuelas
filosóficas; pero antes de engolfamos en tan pro·
fundas especulaciones, tracemos el plan que nos ha
de guiar en la investig-a~ion, en el cual iremos proyectando los diversos elementos adquiridos. ligándolos con relaciones ccnstantes, que nos descubran en
todo tiempo su dependencia mútua y el gérmen vital que los une y compenetra para crear la nueva
entidad científica, meta de nuestras aspiraciones.
Si la milicia, conjunto de conocimientos relativos
al Ejército, ha de figurar entre las ciencias, necesita
demostrar en primer término que su objeto es perenne, pues lo contingente y accidental nunca es de
su dominio, sino lo necesario y general, que son sus
caracteres distintivos en su nacimiento, desarrollo
y progreso indPfinido. Tal es la primera cuestion presentada á nuestro exámen; esta es 1a piedra angular
del edificio yel sólido fundamento que sostendrá el
cúmulo de los complexos trabajos ejecutados por
los que aspiran á levantar grandiosa morada á esta
ciencia que parece no tener dominio exclusivo, hallándose condenada á vivir del préstamo de otras
que tienen propio caudal y extensos dominios.
Penetremos en el fecundo campo de la historia;
y, con atenta observacion y con las luces prodigadas por el resplandeciente favor de la Sociología,
tratemos de conocer á la humanidad, caminando
lentamente por la vía del progreso y luchando sin
cesar; aprendamos á inquirir su naturaleza íntima,
apreciando al mismo tiempo sus sentimientos, aspi•
raciones, los móviles que la agitan y los efectos de
su actividad; y relacionando tan variados datos, deduciremos las imperecederas leyes que le imponen
la necesidad de organizar de un modo permanente
parte de sus fuerzas vivas para destruir los obstáculos que se oponen á su marcha y progresivo desenvolvimiento. Y cuando estemos en posesion de esas
leyes, ya podremos decir álos declamadores utopistas de la paz universal que se hallan ofuscados, 6
por el pavor que infundt la sublimidad de la inmensa labor de los actos humanos, 6 que cobardemente han rendido su corazon á los halagos que
1es brindan los placeres de la vida.
La observacion y la crítica nos entregarán formuladas las leyes y principios fundamentales, y así
tendremos el hilo conductor que nos guiará por las
escabrosidades de la Filosofía de la historia y por el
intrincado laberinto de la Sociología. Y, ahora,
cuando los filósofos y políticos contiendan sopre los
destinos de la humanidad, les haremos ver que son
impotentes para resolver las cuestiones más trascendentes si no cuentan con el apoyo material del Ejército y con las luces que la milicia refleja sobre la

LA ILUSTRACION MILITAR
escena, en la cual desempeña el papel de primer ac.
tor; y al entrar en el templo de la ciencia vereis
cómo se·coloca entre la Historia y la Sociología para
trazar el cuadro donde irá colocando sucesivamente
los demás elementos constitutivos (JUe se despren·
den de las otras ciencias para fecundizar su obra de
elnboracion. mientras los demás se dedican á su objeto peculiar.
Esta excursion nos hará conocer un nato precioso; nos dirá que la sociedan es una entidad viviente
con ie;uales caracteres que los organismos, compuesta de otroq que á su vez tienen idénticas analogías: pero entre éstos, el má~ c9mplexo, el que se
enlaza &lt;'on todos los demás, con los cuales vive
prestándose mútuamente elementos vitales, es el
Ejercito, que desempefla en la vida social la!: más
importantes funciones: suprimidlo v sohrevcndra la
plétora con sus horribles congestiones. paralizándose toda actividad, anunciando el reinado de la
muerte donde existe la paz perpétua. Mientras haya
sociedad habrá lucha y Ejércitos, y por consiguiente,
se ofrece un motivo permanente á la inteligencia humana para sus ulteriores especulaciones.
Definido el objeto de la milicia, habremos de
proceder al conocimiento de este organismo tan
complicado, cuya permanencia se habrá evidenciado en el conjunto de investigaciones antes citada,.
Estudiaremos su mecanismo analizanño sus formas,
sus relaciones, su estntctura y sus funciones: v despues de tan prolongada exploracion, ya tendremos
axiomas, principios, teoremas, leyes y teorías; en
una palabra, h ciencia militar.
La economía política, buscando las relaciones
entre el capital y el trabajo, para neterminar las
leyes de la produccion, señala las fuerws activas
que pueden ser distraidas de sus naturales direcciones, para encaminarlas á la destruccion de los ohtáculos opuestos á la realizacion de ciertos fines sociales; y aun cuando algunos consideran que estas
fuerzas son perdidas y que nunca deben concederse, no es menos exacto tambien que su empleo es
tan necesario como lo son las que se consumen en
una máquina para vencer las resistencias y rozamientos; pero una vez aceptada la necPsidad de
impulsar determinados agentes hácia el objeto expresado. se presenta el problema de señalar los elementos del cuerpo social que han de contribuir á
facilitarlo, y entonces, el derecho, invocando los
eternos principios de justic¡'a y de equidad, dristribuye á cada miembro su contingente para la obra
comun; y por este medio llegamos á penetrar en
otras dos ciencias, Economía y Derecho, que juntamente con la Soci::ilogfa y la Fisolofía de la historia
cimentan el edificio de la milicia, definiéndola en
su totalidad.
Del conjunto descenderemos á los pormenores
para percibir su constitucion, y su análisis descubrirá los vínculos de union de tantos elementos heterogéneos, que forman esa complicada identidad
cuyo estudio nos proponemos. Así como la Física
considera la coesion como orígen de diversas propiedades de los cuerpos, la milicia especula atentamente y con elevado criterio sobre la disciplina,
verdadera fuerza atractiva que liga á un centro comun los diversos óqanos constitutivos de este admirable instrumento social llamado Ejército.
foNAClO SALINAS

( Se contittuard)

te esas miserias adultera:n con el profundo silencio ,
de los que sufren sus rigores.
No se vende ni se compra la inteligencia, solamente se educa, teniendo buen deseo y ánimo decidido de adquirir ilustracion; pero hemos llegado,
por feltz casualidad, á unos tiempos que ni aquella
inteligencia sirve para recabar el puesto merecido,
ni el afan de educarla conduce á otro punto que al
del estéril sacrificio individual, infiltrando en los
corazones fuertes la duda, el escepticismo, la negacion del bien, nubes sombrías que en el horizon.
te de la vida ayudan de un modo poderoso al extravío del cansado viajero.
TJa anterior idea casi puede tomarse como exac.
to aforismo, tratándose de la sociedad en general;
circunscribiéndola al ejército en particular, aún pa•
rece más cierta, más dolorosa, más susceptible de
amargas deducciones, cuando se observa qui.!nes
pasan frecuentemente por séres superiores y quiénes sufren las naturales consecuencias de la humana frivolidad.
Miradle, en sus ojos lleva impreso el sello de sus
grandes facultades intelectuales; en su espaciosa fren•
te se aprecia desde luego su privilegiado ingenio;
en su conversacion, apenas pronuncia unas cuantas palabras, se puede encontrar la profundidad de
su pensamiento. Estudia, trabaja, anhela la regeneracion militar; es necesario tenderle la mano, es
preciso estimularle delicadamente; es justo correr
tupido velo sobre sus debilidades, que nadie carece
de ellas, para abrir ancha senda á un carácter elevado, á una ilustracio·n notoria, á un ornamento de la
milicia española. ¿Se hace así? No, digámo5lo con
rnda franqueza; parece más bien que el vendaval de
las pasiones vulgares trata de arrancar de raiz plantas de utilidad y belleza, dándolas á lo sumo por
todo riego gotas de envidia para marchitar en flor
fundadas esperanzas.
Y si el talento, ya por genuina desconfianza, ya
por algo de altivez, es callado, retraído, poco bullidor, entonces..... nada suponen las cualidades emi•
nentes, que en esta sociedad perturbadora y perturbada tres cuartas partes de buen camino se hacen
con la fi.ccion, y el resto se divide entre el charlata·
nismo y el aprecio debido de las referidas cuali•
dades.
Por el contrario, la superioridad de los hombres
suele hallarse frecuentemente en caprichos de la loca fortuna, en una verbosidad contínua, y tan superficial como contínua, en los orígenes de la carrera,
no faltando casos en que- determina la concesion
de un génio de primer órden la casual armonía de
las facciones ó el aire más 6 menos elegante de algun predilt:cto de liadas cortesanas. Por todas partes se vá áRoma, dice un antiguo adagio, y hoy, gracias á un conjunto de errores y de nimiedades sociales, suelen servir de recomendacion para empren•
der la jornada hácia el templo de la inmortalidad
las leyes del capricho 6 las manifestaciones ajenas
al mérito efectivo, que únÍcamente otorga tan le•
gítimo galardon.
El sistema, segun indicamos antes, ha formado
iglesia, y con espaciosa nave, en la colectividad llamada ejército, y los séres superiores van abundando de tal manera para abarcar todo, para censurar
todo, para herir sin piedad reputaciones creadas al
calor de un trabajo constante, para no poner de
manifiesto, en fin, nada que sobresalga del nivel
vulgar, que tememos llegue el momento de una
i·nundacion sapientfsima, la cual produzca ricos frutos de más crasa ignorancia.
Ha de consolar, sin embargo, á los observadores
del juego, que lo endeble de la fábrica no permite para siempre el sostemmiento de un edificio levantado sobre arena movediza, pues aun cuandt)
sea tarde, y después del viacrucis impuesto á la superioridad real del génio, se concede exactitud
matem~tica á lo dicho por un querido amigo nuestro, el ilustre poeta Manuel del Palacio.
Y YI\ cerca se miren, ya distanteo,
El pedestal que achica á lo~ pigm•os
!lada puede añadirá. los gigantes.
UN DESCONOCIDO

~~ -

ADVERTENCIA

LOS SERES SUPERIOR.ES

Los suscritores que por cualquier causa :n.o se hallen conformes con los cargos que se les
hacen, pueden devolverlos á esta Administracion, calle del Almirante. núm. 2 quintuplicado,
y so atenderá en el acto su reclamacion.

Mulla ¡:auc,s

En la esfera elevada donde se agita el verdadero
talento, existe tambien un apéndice de continuas
miserias, apéndice tanto más digno de fijar la atencion del hombre pensador, cuanto que generalmen-

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION, REDACCION
ALHlllANTJ:1

SUMARIO

2,

QUINTUPLIOADO

CRÓNICA

TsXTo.-Crónica -Explicacio11 de los gr11b11dos.-C11rt11 de !11 Habana, por el Comandante de ~rtilleria D J. Ortc¡,a.-La milicia
Y la ciencia, por el Coronel ,de Estado l\inyor D. Ignacio Sali·
nae.-Los héroe• de Filipina!!; por el Comandante &lt;le Infantería
D. Plo A. de Pazos.-Bibliogiiai1a.
En la cubierla.-Yariedades, p~r E de Palacio, )' nmincios.
1

GBABADOS.-Los protagonistas de la guerra del Sudan.-Excelenlfsimo Sr. D. Práxede~ lllate9 Sagasta.-Yoluntario catalan.El General Graham -t·n reconoeimiento en los alrededores de
Tokar.-Despucs de la batalla,-El cabo de mar ~ligue! Pardo
Aparici.-1,;:a..qgaJa.-Accion de tiañaria.

Cuando hace pocas semanas exponíamos la cuestion
de Ant!&gt;rra é indicábamos hasta qué punto requería
nueM.ra preferente atencion, estábamos muy lejos de
sospechar en cuán breve plazo, n 1estros temores se
verian confirmados. El conflicto ha venido, y las li•
gerezas de una parte de esa prensa (francesa y española), q11e sólo persigne efectos populares ó mercantiles, y que explota lo mismo una inundacion, que un

peligro nacional, han. saltado ya á buscarle los mú
absurdos desenvolvimientos.
Un periódico francés habla de gendarmes para el
arreglo de la cuestion de Andorra; otro dice que Es.
palia no tiene nada que ver en este asunto; que la
representacion del Obispo de U rgel corresponde al
Papa. Otros periódicos, en ese estilo desgraciado que
tanto caracteriza á las empresas llenas de vulgar eo.
dicia, con ese retorismo que sólo puede ya oíll8C&amp;l'
l11,9 ~11,9 y ()uyo empleo entrafla, á nuestro juicio,

a

LOS PROTAGONISTAS DE LA GUERRA DEL SUDAN,

EL MAADHI.
una gran responsabilidad moral, alzan contra Francia la bandera del Obispo de Urge!, no la bandera
que Espalia puede tener derecho á desplegar bajo el
punto de vista de la situacion real de las cosas, única fuente de ,·erdadero derecho.
Con máa prudencia, porque nosotros no recurriremos nunca á buscar suscriciones halagando en loa
pueblos, tradicionales y apasionad&lt;,s rencores; con
más prudencia, porque toda debe parecer poca á loa
publiciataa aérios en esta clase d~ complicaciones internacioll&amp;lea; con la mayor prudencia posible, pero
ta.mbien con la indispensable ftrmeza, insistiremos
en plantear la eueation de Andorra de la franca y
tAgmhlaute manera que lo hiclmoe en uno de nues-

troB ant.ériores números.

OSMAN-DIGMA.
El Gobierno eapaliol, por la sitnacion real de las firmeza todu las consecuencias de esta actitud. Porcosas, porque el derecho está en las cosas y no fuera que ¿á qué conduciría ese género de habilidades de
de ellas; porque segun lo reconoce La Gacette Di- una diplomacia trasnochada?
plomatique la anexion de Andorra á li'rancia., consO es verdad ó no que la posioion de Andorra afecta
tituiría una gran desventaja estratégica para E.tpa- á la defensa de nuestro territorio. Si no afecta, nada
ña; porqne en fin, seria una insensatez comprometer nos debe importar ni nlngdn dérecbo tendriamoa ,
bajo ningon aspecto la defensa. nacional, con nimios impedir que Francia se la anexione. Si por el contrarespeto3 á esa e'!pecle de derechos curialescos, á esos rio afecta, de esta aituaclon de 1aa eoaaa, de esta r&amp;títulos de propiedad absurdos de nuestros antepasados, lacion entre la poaicion de Alldorra y laa eondictonea
debe declarar: que Andorra le pertenece en la misma de nuestra de(ensa, ea de donde arranca nuestro deproporclon que á Francia, y que al ésta procede de . reeho, 6 lo que es lo mismo , nueetra neeealdad de no
buena fé, no debe aspirar al dominio exclusivo de un perder probabilldadea de tndepeitdencla en el cuo de
territorio situado sobre la vertiente eapaliola de loi, un eonfileto belicoso con F.nm..cla.
Pirineos.
Ahora bien ; para qu&amp; neeotroe podamos exigir ,
Se debe hablar con eata claridad y aceptar con Fraacl&amp; que :respem nte.llfba derechos en Andorra

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TIPO DE \'OLUNiARlO CATALAN EN LA GUERRA DE CUBA.

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LA ILUSTRACION MILITAR
tA rtt/STRA.O!ON MILI'i'Ail

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(tambien Jo hemos di.cho ~n ocasiones anteriores), es
preciso que Jo que se llama allí el partido e.pafio!,
no sea el partido del Obispo 1 no sea el primero que
comprometa nuestras buenas 1·elaciones con el país
vecino; es preciso que España no represente allí el
oscurantü,mo bajo todos sus aspectos; que nuestra
bandera en fin, no sea allí un puuto negro, una
mancha informe tn la moderna civilizacion, porgue
lo estamos viendo á cada mo~ento: lo~ intereses d.e
ésta son tan poderosos y tan indispensables á la ra•
zon humana que nos sentimos irresistiblemente inclinados á excusar y hasta á aplaudir toda conquista}
toda violencia consumada en nombre ó pc•r un motivo
de cultura.

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La aproximacion de los tres imperios del Norte,
consecuencia d.i!ecta del viaje de l\I. Giers, parece
destinada á. establecer bajo bases sólidas la paz entre
París y Berlín. El príncipe Orlof, que representaba á. Rusia en Francia; pasa con e11ta misma representacion á Alemania. El príncipe Orlo[ disfruta
una gran consideracion del gobierno aleman ; se le
atribuye una gran simpatía por Francia y un vivo
deseo de poner á ésta en inteligencia ( ya que la pa·
labra alianza sea aventurada) con Alemania; pero
de realizarse la aproximacion de Rusia, Austria y
Alemania; de poder triunfar de los escrúpulos que ha
dejado entrever ya Austria. en este sentido, este hecho no debe ser considerado com,, una alianza, sino
como una inteligencia general de los primeros Estados de Europa con la adhesion de Francia misma.
Si ésta permaneciese aislada, la pretendida nueva
Jiga de paz quedaría herida de ineficacia desde su
constitucion.
Los esfaezos de Rusia, encaminados á asegurar la
paz por medio de un leal acuerdo entre todas las potencias que aisladas podrian comprometerla, son sin
duda plausibles. Los elementos para realizar este
propósito están bien elegidos y combinados. SiH pretender pues turbar tan generosa empresa con temores ó dudas sistemáticamente pesimistas, nos limitaremos á desear que las dos famosas rivales, .1!,rancia
y Alemania, se presten con prudencia y buena fé á
una honrosa y digna concordia.
Un parte del Cairo anuncia mayor incremento de
la insnrreccion del Sudan, al ser conocido el bando
del Almirante inglés, que pone á precio la cabeza de
Osman Digma. Uiertamente que por muy rebajada
que pueda concebirse una raza humana, bandos semejantes concita1·án siempre las mayorns explosiones
de una nobilísima indignacion. Parece increible que
en ningun ca.so ni con ningun motivo (salvo el de
asesinatos alevosos por robo) se recurra, para desembarazarse de un adversario, más ó menos temible, á la
innoble y r~pugnante subasta de un puñal traidor.
Vayan las tropas inglesas á batir las huestes de
Osman, corno en Teb y más recientemente junto á
Sinkat, y no consitmtan que se manche el timbre de
sus bravas jornadas triunfales con la cooperacion de
un vulgar asesino.
La prensa ha encontrado est.os días triste y abundante pasto á t.odo linaje de noticias y conjeturas,
con las recientes prisiones de Generales, Oficiales y
clases de tropa, realizadas por sospechas ó temores
de conspiracion.
Nada podemos ni creemos deber decir sobre este
punto concreto, qne incumbe esclarecer á los tribu•
na.les. Pero como en otra circu.nstancia análoga, ha.remos tambien ahora nuevamente, una leal y muy
patriótica consideracion. Insistiremos pues, en que
en las clases que por su riqueza debieran ser directoras, domina una superficialidad capaz de producir
las mayores catástrofes. No se plantean á fondo las
más Importantes cuestiones sociales, en el Ejércit.o
ni en el país; los Ministros apenas ~ienen tiempo

más que para firmar carros de expedientes que han nuestra nacionalidad queda.ria deshecha. en mil pelogrado llegará sn mesa por la intervencion de al- dazos. Porque ninguna clase tienP. las virtudes de
guna influencia más ó menos legitima¡ los diputados sobriedad, resignacion y hábitos de obediencia de
tampoco se ocupan de otra cosa que de arreglar sus nuestras clases militares1 hoy snmida.11 en v.na pod1"stritos¡ las clases adineradas ( sin distincion de co- breza rayana de la miserfa.
lor de sangre), incurren en las mayores extravaganFinalmente, ¿se cree que en el Ejército hay gércias para divertirse1 proba.ndo así que, en la mayor menes de Uesorganizacion? Pues el Ejército no es
parte de los casos, el dinero se gasta de tan mala ma- un raro producto espontáneo; el Ejército no se ha
nera como se adqniere¡ el Banco de Espafia y otras hecho y educado á sí mlsmo;· es un producto del
instituciones análogas no só!o no dan dinero á. la in• país. Los miemos políticos que hoy le censuran, para
dustria; no sólo no protegen ni estimulan al trab~jo, ser imparciales, deberían reflexionaJ;_ que está hecho
sino que pudiendo ofrecer al dinero un interés que nin- á su imágen y semejanza
,¡¡,
guna empresa de utilidad general para el pais puede
igualar, atraen todos los capitales más fuertes y crean
Los escalafones son los libros que no debiera de
esta situacion especial de E$paña, en la que nadie jar mmca de la mano el verdaJeru hombre de Goquiere acometer nada, nadie quiere hacer ni ayudar bierno. En los organismos sociales, como en el cuerá hacer nada. Las clases populares abandonadas á sí po humano1 la salud, esto es el 6rtlen1 resulta de una
mismas ó más bien sostenidas y e::,timuladas Qn sus cierta proporcion entre los diferentes agregados que
diversiones tradicionales, se embriagan en ella~ á constituyen la sociedad. En el cuerpo humano esto
veces para olvidar ó compensar u11 poco los ri gores es tan evidente, que con mucha frecuencia. 110::1 sorde su infortunio, y en tanto en fin (para no prolon• prende la muerte de un ~ombre que tenia todas las
gar más este ligero bosquejo), en tauto, 17 millones apariencias Ue la mayor robustez. Y es que un desarde espafioles viven una vida incompleta, lo mismo b&amp;- rollo muscular excesivo, ha podido perju1.iica1· á. otros
jo el aspecto físico que el moral, son heridos diaria: órganos. La higiene recomienda por esw, que cuan•
mente por la injusticia y diezmad.os por la miseria
do un órgano, el cerebro I por , jemplu, se sienta
Por esto, á nuestro juicio, las presentes complica- débil por un abuso de funcion, se proceda eu seguida
ciones y las más graves que puedan surgir en lo su- al descanso ó á la interrupcion total de aquella funcesivo, no son políticas 1 sino sociales; no se relacionan cion. En la sociedad, es tambien frecuente que el
directamente á una determinada. constitucion de los desarrollo, la prepo,nderancia extrema de una deterpoderes públicos, no afectan en suma, á la forma del minada c'ase social, perjudlque á las otras en térmip(lder moderador1 sino _que se refieren á la conducta nos de producir los más graves disturbios.
de los poderosos de nuestro país, cegados por un
Pues bien, para o-bservar estos fenómenos socia.les,
egoismo tan absurdo, que de él mismo pudieran sur. para. mantener una ponderacion i:,aludable entre los
gir sus mayores desdichas.
diferentes organismos de la sociedad primero, y enPrevengamos un 93 1 como Bismarck ha aconsejado. tre las diferentes partes de cada organismo especial
ya en el Parlamento. Él lo ha dicho, y no se dirá des pues, los Ministros deben tener buenas estadísticas
que no es autoridad de mayor excepcion en esta mate- de todas clases, y (para venir ya al objeto de las
ria. El gran representante de todas las resistencias presentes líneas ) no cansarse de consultar las del
antipopulares, haciéndose cargo de la situacion del personal, los libr9s conocidos bajo el nombre de esobrero, ha apoyado una ley de séguros en beneñcio calafones.
de éste, y ha recordado á cuantos se llaman cristiaEn el moment9 presente, es un hecho notorio la
nos, que es el momento de entrar por propio egoísmo intranquilidad defEjércitb.
en un período de cristianismo práctico, de obras y
¿Qué pasa en él?
no de actos hipócri.tas ó vanas palabras. Vivir en un
La respuesta está á la vista con los escalafones.
palacio y dejar morir á nn niño ó anciano de ham- Allí es fácil ver qa_~ en el arma de infantería, sobre
bre en el pórtico1 es una. anomalía social que no de- todo 1 se han proluciJo abcJsos1 que reclama,l remedio
jará de producir otras anomalías. La miseria, en la enérgico.
sociedad, es como el cáncer que prospera y destrnye
Véase el escala.fon, y en cualquiera de sus págiel cuerpo en que se ceba.
nas podrá confirmarse ~ste triste pronóstico con
El punto de vista personal ó de egoísmo de cla- todas las anomalías que iioplica.
ses con que se han analizado los 1iltimos sucesos,
Abrase por ejemplo el libro por la página 149: dice
relacionándolos con los del mes de Agosto último, primero en un epígrafe «Escala de seiíores alféreces.,
ha conducido á algunos á recriminaciones tan seveNúmero, sitaaciun, grado1 nombres y antigüedad.
ras como inútjles; porque en suma esos anatemas Empiezan los nombres, y al llegar al número 16, nos
no pueden ser otra cosa que una repeticion del encontramos con que este Oficial tiene eu su empleo
hecho que tenemos á la vista, á saber: que en el la antigüedad d~ ~ de Abril de 1875
Ejércit.o se ha presentado el mal. Pero el Ejército es
Seguimos ley;ú._'áo y pasamos una, dos, tres, cuatro,
la parte de un organismo muy complejo, y la misma cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez, once hojas, todas
extension del mal que deploramos prueba suficiente- llenas de nombres en apretadas columnas que alean-·
mente que no está localizado ni se ha producido por zan hasta el número 1251, que tiene la antigüedad
una causa enteramente extraña al sistema general de Diciembre de 1875.
de organ.izacion.
Pues bien, este Alférez que sólo es ocho meses
Lo hemos dicho en otra ocasion, y lo repetiremos más moderno que el que ocupa el número 16, por un
hoy:
órden natural, obtendrá el empleo ocho afios más
Empezando por el indiviU.uo aisladamente consi- tarde que su citado compañero.
derado, y concluyendo por el exá.men de las funcio •
En ese organismo lleno de vida, del que es unt\
nes de gobieruo 1 nada parece responder eu nuestt-a acabada síntesis el escala.fon, se presenta con todos
pátria. á una concepciou de moral cualquiera; y por los más graves caracteres el abceso, el tumor, y el
tanto, todas las relaciones entre la'3 diferentes clases quirúrgico hábil en estos casos decreta la operacion.
sociales, adolecen de un vicio igual de ab3urdo egoisNosotros1 aunque sea doloroso descubrir estas can·
mo ó indiferencia. Si la experiencia no fuera terri- cerosas señales, las presentamos.
ble, nosotros propondríamos en demostracion de
Si nuestra opinion valiera alg,.., el abceso desapa-ncestra tésis la siguiente:
receria en seguida.
Traslademos la facilidad que el Ejército tiene de
Corta.riamos por lo sano1 eg decir, por el número
trastornar el órden por medios violentos á cualqnier 1252, nombrando Tenientesá ese núcleo de Oficiales,
otra claae de la sociedad. Estamos seguros de que todos con análogos servicios y merecimient.os, y por

lo tant.o acreedores á obtener á un mismo tiempo
iguales beneficios.
· Habríamos con esto cura.do todos los casos de hipertrofia del escalafun? No, pero recorreríamos con
solicitud incansable sus páginas y estudiaríamos
hasta la más insignificante de las anomalías
Sólo una naturaleza suicida se revela á corregir
sus males. Y el mal es gravísimo.
En muchas ocasiones lo hemos repetido. Grandes
atenuaciones á este estado de gravedad podrian .hallarse dando d'.!stinos civiles inamovibles á los Oficiales de'i Ejército que lo solicitaran, imprimiendo d:1vimiento á las escalas hasta que en cada grado se
normalice el ascenso en térmimos racionales, siendo
hoy la clase de Alféreces la que reclama preferente
cuhlado, pues en una buena organizacion no debia
estarse más de dos á tres afios en ese primer peldaiío
de la carrera.

•

La nueva ley de tribunale3 militares promulgada
es objeto del estudio de las personas competentes. La
prevencion 1lelusjuidos de testamentaría y de losabintestatoi1, hasta su entrada en lo contencioso, es una disposicion que la t:Xperiencia venia eixgiendo imperiosamente . .b'a.lta comv:etarla en la parte correspondiente
al enjuiciamiento civil. La Gaceta Universal) cree que
sella omitido tratar dos puntos importantes: la exclusion de la jurisdiccion ordina1·ia cuando un paisano desacate ó atente cÜntra autoriJ.ades militares, y el auxilio á la deserc10n, en tiempo de paz. En el rrimer
ca.so la observacion está bien basada en el principio
de 1~ reciprocidad, pues lo~ militares pierden su füero por desacatiJ ó atenta.do á autoridades civiles.
~1 segundo suscita el problema de la ddinicion,
muy necesaria para una palabra tan vaga como auxiüo. D¡jlínase bien primero, que la cuestion de competencia no ofrecerá tanta dificultad.
La. tendencia que revelan las autorizaciones so·
bre delegacion de jurisdiccion, el propói:1ito en :fin
de ampliar las atribuciones de los jef~s 9,e zona, está bien ju.st,ficado en la necesidad de fortificar _el
mando en apa.1:tadas.comarcas .. Una gran responsabilidad implica lógicame1ile una gran libertad. Sin
embargo tambieu aquí convend.ria una mayor y más
'
numerosa descripcion de casos.
E.stamos por eso qne nuestros académicos ó ateneisLaS ilawa.n desdeñ.osamente legislacion casuística. El código penal suizo, es á nuestro juicio un
modelo da legi,,lacion. No hay nada que se preste
más al absurdo y al error en esta materia que esos
grandes principios generales con los que los espíritus
poco observadores y obcecados, á. más de perezosos y
poco aprell.Bivos, lo juzgan y resuelven todo.
La composidon de los consejos de guerra no es
punto sobre el qrie pueda anticiparse una opinion
favorable ni adversa.
liay que aguardar aquí siempre á los hechos. La
vresencia de un lttrado es una buena é indispensable precaucion. l'orque dígase lo que quiera, nosotros conociendo la bondad intrínseca de toda clase
ue Jurados, creemos que su funcionamiento debe es•
tal' cu1dado1:1amente intervenido por hombres de
ciencia., los únicos que saben que hay dos clases de
verdaJ.es: unas muy fácilt-,S de descubrir, pero muy
pocas (los axiomas), y otras de ruuy penoso descubrimieutu (lus p1·ublemas). Sólo el hábito de una
vr'-'funda ol&gt;sei-vacion, de un conocimiento muy 1::xacto de los diferentes procedimientos J.e investigacion y
prueba puede ga.ralltizar al acusado de los errores
ine!Jarable11 de uu J w·ado . Aun al letrado mismo
bt; 1~ podr1a. l!bjetar que, dado el programa de estudios d~ llllt:btl'a::, Umversi&lt;ladt:s, lo ¡,oco ó nada que
llU~LlOd jllrlEiCollSUlLOS estudian las distintab man~1as de wvezstigar y probar en las cienruas funda.weut.a.les su juiciu, no puede ser bastante sólido en loa
1,;i:1,ioit t.le a!gWlil wwvhcacluLL.

.

0ontinúa preocupando la atencion de la prensa
el estado de la administracion en Cuba, y las personas más respetables de la isla han promovido una
gran reunion, q ne presidirá el Conde de Casa-More,
en la que se proponga.n al Gobierno urgentes reformas que acaben con un malestar del que sufren en
primer lugar las comecnencias, el comercio y la
agricultura. f-Ja uniñcacion de la deuda1 la reorganizacion administratir-a, la snpresion de derechos de
exportacion y otras trascendentales medidas, son hoy
los temas á discusiou, en los quP. quisiéramos Yer
intervenir á todos los que aquí gastan sus brios en la
luch·1, de la política personal y de campanario.
Grave de.be ser el estailo de la hacienda y difícil
la situacion económica de aquel erario, cuando exis•
ten en el ramo de G11erra. tantas prcft&gt;rentes ob\igacionts sin atender, tenientlo la caja ctntral de Ulttamar de e::ita Córte, segun nuestras noticias, un
saldo á faror en su cnenta corriente con las Armas
de Caballería, .artillería y Guardia Civil, de más
de sieM millones de reales; y si este elevado débito
no se satisface, atendiendo además con remesas mensuales á. las atenciont's \:e dicha caja, el couflicto llegará d. un extremo que Ui1ícilmente se podrá remediar. Aderná$, deb~ tener8e muy presente el deber
en que se está. d~ sati8facer mensLlalmente el mayor
número de expediente- de créditos de tallecidos y
licenciados, pues de no hacerse llamamientos nominales por tale1 conceptos en la Gaceta, los especuladores abusarán de la situacion de tamo pobre necesitado1 á quien hay que amparar en el perfecto derecho que tienen á que s•~ les satisfagan sus créditos.
No es posible cout.iuua.t· Je tal rua.uera ni está. justificado que en uno Je los penados más normales de
nuestra hhtol'i"° Cün~mpuráuea, nos ha.Hemos en tan
difícil situaciu11 1 y úe suponer es que se arbitraráu
medios que 1UoJ..itiq11en tal estado de cosas
Así es de esperar del patriotismo de todo.s los de
aquende y all~nde, interesados en esta cuestiou nacional y de la. iniciativa y discrecion de la dignfai.
ma autoridad que hoy se halla al frente de la Isla
de Cuba.
En los c1rc11los militar&lt;.! . se comenta con insi&amp;tencia la resulucion que set.la ..:umo definitiva del aumento de sut:lt.los en el próx1wo pr~~upuesto, y que,
segun se dice, consüstlrá. en la. :::.upresion del descuento.
Como sobre este punto hemos expresalio dift:!.rcutes
vec~s n.Ut:litra opin10n1 de acuerdo cuu lo u.ichu repetidameut~ poi· la prensa lllllltar y puhtka, y más
autorizadamente en las lll.ismas C61-tes, donde se ha
~econoddo la. 11t:c~1:ütla.d de este aumento I nos limita•
remos á. tellc,ta.r á la.s clasei1 cuyas condiciones de.
existencia se lllejoran , y al Gobierno que se wspire
en el jllsto criterio úe dar sat1stacciou á necesidades
tan u.niversalweute rnconocidas.
Grandes éxito.3 literarios. Vico y Uano enlazaron
sus nombres en el c~ntro Militar; unu componiend.o
con la valentía y aut.lacia que tanto se ha aplaudido
en Lu Pal&gt;ionaria; otru iutt:rpretando cou la maestría de uu Rom1::a1 y la paswn de un líamlet real.
Eu d Ateueo, uu poeta de quien ya. habíamos
nosotrus avt1nLuradu lo.:1 juido:s máti 11::;onjeros, ha
uscnrec1do toJ.a.s las glonas de sus cuntemporáneos.
Jamás se hc:1. visto en E:,paña. reunida:; una prufundldad mas grande de pen.l:lam.ieutos, una originalidad
más bella, una. audacia más legir.imada, u.na ternura
más cierta, lll&amp;S bieu sentida, y en fin, un poder de
ob:s~rvacion, de descripcion cieutítica, más natural•
mellte enriqut:.ciJ.o por todas las galas de un edtilo
in1.:owpa1ahle. Saludewu11 al solo put:ta que la ciencia
..:ontt:.wporán~ pueiie apja.ndu: al poeta. que siente y
píe11:,a; al poeta que sabe dónde va y por dónde va;
&lt;¡ue vu•oe i dullUlll&amp; bien tudos lus p1·ocedimientos

de observacion y ejecucion; que sabe, en fin, lo qo.e
dice1 que no es un iluminado,· un inspirado, tüno un
hombre de arte y ciencia. dichosamente integraoios.

EXPLICACION DE LOS GRABADOS
EL MAADBÍ Y OSMAN-DIGMA
Ofrecemos hoy R. nuestros suscrítores los retratos de eil•
tos intrépidos hijo.s del desierto, que han logrado con su
audacia y arrojo preocupar la atencion de una de la na•
ciones más poderosas de Europa. Estos retratos han sido
bosquejados por el corre~ponssl de un periódico francés
que estuvo en el campo de los sudaneses.
. .
Et Maadhí es hombre de 35 años, que ha v1v1do ha.sta
ahora. oscurecido, habiéndose dado á conocer en l\ª principio por la exageracion de sus prá.ctic.:t.s religiosas ! su
fanatismo, que le ha conquistado un gran ascendiente
sobre los Musulmanes.
Entre los prisioneros hechos en sus correrías se encon
traban algunas religiosas de diferentes congregaciones, á
las que ha respetado por el afan de convertirlas al Isl~•
mismo, pues ésta sería una conquistá que acrecería cons1•
derablemente el prestigio y la autoridaj del lludhí.
Una de estas religiosas, milugrosamente rescatada de
\as hordH.s Sudanesas, ha refnido esta conversacion que
tuvo con el pretendido sucesor de Mahoma.
-¿ Quieres convertirte al Islamismo?
-.No.
-¿,Quieres reconocerme por el Maadhí'!
.
- Yo no tengo inconveniente, pero el Cort1.n dice que al
M1u1dhí se le distinguirá porque realizará. milagro~ Haz
milagros.
-Luego: no ha llegado aún la hora de hacerlos.
Y volvió el Maadhí la espalda sin moleitar á la ferviente
religio.sa.
Uu11ntil.s resoluciones toma, afi.r01a que son comunicadas
por Mahoma, con quien r,e mantiene en constantes relaciones, siendo entre sus secuaces general la creencia de
que como enviado de Dios debe reinar sobre todo el Islam.
Delante de su poder, no sólo el üalro ha de humillarse,
sino tt1mbien Oorutantinopla.
El lfaad.hí e.e ht1.lla. en Uoeid y su reputacion de s!l.ntidad
se txtiende de di11. eu dii1 . .Es creencia de todo;, sus adeptos
que no toma ningu1_: género de alimentacion 1 que los dias
lo:, pttSa. dedicado á. pteg11.rit1.s en éxtt1.si.s y coloqu1oi ínti•
1110s con el gr1tn profeta, acostándose de noche sobre la

tierra.
A los ojos de los musulma.ne.s pasa por invencible; la
imaginaduu ardiente di:l Sus partidarios, supone que el
cnv111.do de Dios batirá á los ingleses, tomará el Ü.!liro y
:;e establecerá en la Meca, donde reio.ará sobre todo el
111undo entero despue;, de babtlr concluido con. todos los
iu.tieles.
O,;man-Digm1:1. es hombre de la misma edad que el .Maadb.( 1
treintt1. ó tnimta y cinco año.s, e:. hombre enérgico, vu.liente
y de una inteligencia puco comuo. en aquellas hll.itude:;.
~s de origen áwt,e y ha desempeñado en loi. suce.:10,¡ del
Sudu1 un papel importanl.ísim.o, que hubiera conducido su
uu.1'.Ubre á una celeoridad extraordinaria si los ingleses no
hubieran eclipsado su victorioJ:m estrellu. en lÜs tres ñttimos combates.
Osman-Digma se ha refugiado en las mn.ntañas, su prestigio se h11, deiliecho en la derrota y seré. difícil que logre
reorganizar sus hu.C$tes 1 dado que logre li~r11,rsede algu.n
pufit1l uleve, pues sabido es que 1&gt;u ct1bez11, ha cido puesta
á. precio por los ingleses.

EXU.MO, SR. D'. l'lfilEDE8 .MATEO SAGASTA
En el número correspondiente al 8 de lI'ebrero último,
dimos cabida al retrato del actual Presidente del Consejo
de Ministros, .:ir. Cánovas del UastiHo, y 1 como recordarán
nue~tros lectores, hubimos de manit'esbl.r que de este modo
cowenzá.bamos á poner en prácticfl. la idea, co::icebida de
antiguo, de dará. conocer, en llLd páginlLS de LA ILUSTRA•
ClON .M.1Ll'l'AR 1 á. los personajes ~ás eminente.s de nuestra
patria.
.
.
Perseverando en un propó~1to, por el que hemos udo
ca.lurosament.e felicitt1dos, publicu.mos en el presenLe número el retrato del .li:xcmo. ~r. ll • .Práxt:de:1 .Mt1.teo St1.gli.SLI\, uno de los nombres públicos que mu han figurado
en )lUI cliferentes •soluciuncs políticas, oeurriJ.Hs ou K;;pa•
ñu. desde el uño l8otS1 y CU.YO pre.stig1u é iwpodanch1, le
dau deri,chu 6 llL contoithiradou de CU!lnt.os 1 comu uosoiroaaCM.tll.U incondlClUDH.lilll.!llt.e LOtl.H. lt.ULurid.::i.1.1. mu.WrUd o w.oru.l, &amp;11;anzada vor ,1:1giumua1 1U1:r~1w.i1:1utv1.
La {ndule do nu~tra Ilevt4ta nos ~rw1te 1er e!l e1h

�LA Ir,US'l'ilAClO~ hliLl'rAit

LA

.

!LUS'J'RACIO~ AJ1Ll'l1.Ak

----------------~ ....... -

... __1--::::é'-J'_..._

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.

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ALEGORÍAS

MI LITARES

S1R G. GR.\HAM, GENERAL E~ )EH DF.I, EJtRCITÜ FXPI-.DICJOl\"ARIO INGLÉS EN EL SUDAN.

DESl'lJES DE LA BATALLA.

GUERRA DEL S1.:DAN,-UN

RF.CONOCIM]ENTO El&lt; LOS ALRElllJJURES DE TOKAR,

�328
punto completamente imparciale 1 ; extrai'ios además por
deber y por sistema á. las luchas políticas, ayer publicamos el retratO del Sr. Cé.novas1 como hoy el del Sr, Sagnsta1 y maftana acaso el del Sr . .Ma.rtos 6 el Sr. Pidal, sin
que con ellos vengan aquí sus ideas, porque de todos nos
bailamos igualmente lejos. Españoles, ofrecer.nos un homenaje é. la pá.tria en las personas de sus hijos más ilustree;
soldados, impedimos que en las columnas de nu~~tra publicacion halle eco el fragor de las contiendas de partido,
que consumen las fuerzas vivas de la sociedad espai\ola.
El Sr. Bagaste. ef un hombre 'de vastos y pro!undos conocimientos, que á. pesar de haber consagrado á. la política

los mejores a:ños de su vida, goza en el Cuerpo de Ingenieros civile1, á. que pertenece, una sólida reputacion.
},.,ué en diferentes épocas Catedrático de la Escuela
superior ft\cuitativa de Caminos, Canales y Puertos; pero
sus aficiones políticas le hicieron muy pronto, si no abandonar la carrera, por lo menos renunciar á. su ejercicio,
á. ftn de dedica.rae al periodismo, donde afortunados ensayos le brindaban con un porvenir más apropiado á sus
gustos é inclinacionQs.
Redactor de, La Iberia, y Director de e11te periódico á- le.
muerte de Calvo Asensio, su fundador 1 logró DIUJ' luego
eil Sr. Sagasta crédito de habilísimo polemista, y sus
artículos de oposicion á los partidos moderados y de la
un ion libert1.l, que gobern11.ban alt('.rnativamente entonces,
se consideraron corr.o uma'\ de gran alcance y utilidttd en
lt1. lucha política 1 J1.briéndole las puerta~ del Parlamento.
Diputado era an lSf.&gt;ti, cuando los acontecimientos de
J u1io, y ya la opo.,,icion lo contaba entre sus más influyente;, ministros. Reftére.se de él que en uno de aquellos tres
dini:; de combate en lila C!llles, que dieron por resultlldo la
caida. del p,ntido progresista, estalló en la clart1.boya del
aalon de sc,,iones del Uongreso una gr.. nad11., y &lt;•uando la
m11.yoríll de los asistentes, sobrecogida 1 trt1.tíl ba de ttbllndonar uu paraje tan poco seguro, S,ga,1t11, se levttnl.Ó trnuquilamente de su asiento, recogió uno q.e los c11,1cos del
proyectil y lo puso en la me:.a del Presidente: protesta
muda contra el acto de fuerz11. realizado 1 que hizo más
efecto que un caluroso discurso.
Desde el año 66 al 64, perteneció el Sr. Sagasta á. aquella valiente miooría1 donde tanto se distinguió Olózaga,
que permaneció constantemente en la brecha, y más intrévida despues de cada ataque, defündió, sin transigir un
momento, liw1 doctrinas del antiguo pt1rtido progresista .
Acordado el retraimento, consagró desde este instante
todas 1ua dotes al servicio de la revolucion, y lanzóse á
una vida de !izares y 1,1eligros 1 atrayeudo sobre su cabeza
unll sentenci11. de muerte que Je obligó á buscar asilo en el
extranjer..&gt;. Su actividad iucttnsable encontró pasto abundt1.nte fu"'r11. de la patria 1 y COJ\ otroi importt1.ntes elementos revoluc10narios conttibuyó á. llevllr á c11.bo el movimiento de 8utiembre de 1868.
Triunfuute la bandtiru revolucionaria, tocóle á Sagasta
desempti1iar 11:1. ct1.nera de Gobernllcion, y en este c11.rgo
demostró su.s condiciones de hombre de Gobierno, contribuyendo al restableciwiento del órden, Lan profundt1.U1ente perturbado en 1869 por·los pa.rtidos ex.tremas, tanto
republlcano como c11.rlhta 1 que 1:1e lanzab11.n á la lucha
armada. Los méritos que en est.a ocas1011 contrajeron en
el Ministerio de la Guerra el eoé,gico Priw, y en Gobernacion el Sr. S~gasta, enfr1:1nando la anllrqufo 1 no vodrá
olvid11.rlos nuncll. 1a historia.
Deslindlldos Jo¡¡ campos· ae la política, despueil de la
eleccion de lJ. A1.Uadeo de ::;aboyt1. 1 queJó reconocido el
fü. Sagli-l!ta" como Jefe civil del partido constitucionlil; volvió á. !ier :Mit.ii;tro en 1871 en el G1:1.bi11ete ele conciliacion
que forn.ó el duque de la Torr~1 y Presidente del Consejo
en el de Diciembre del miismo uilv . .Fué en esta época cut1.ndo habiendo cst.11,lllldo l!lo insurreccion carlista del.Norte, y
despues El.el convenio de Amorevieta. 1 el duque de la Torre
resignó hl autorizacion de reformar el Gabinete, por haberse negado D. Amadeo á firmar el decreto de suspension
de garantíll.S¡ auceso que dió el poder al partido radical y
prepar{ la ca.ida de 111. dinastía., al afio siguiente, y al advenimitintode la repóblica.
Despues del golpe de Estado de 3 de Enero de 1814-,
1 ubió nuevamente el Sr. St1gasta al ..Ministerio, b11jo la
presidencia del General Serrano, parli de::;erupeftar la cartera de Estado, y pasó en 10 de Mayo al departamento de
Qobernacion en el Gabinete to1mado por el General
Zavala1 siendo .Presidente del poder ejecutivo el duque
de la Torre.
Desde la resta.uracion de la monarqufd. legítima, los sucesos políticos en que ha tomado parte fill Sr. S11.gastu don
demasiado recientos para que hayan podido olvid,me;
Jefe de la oposicion coOBtitucional durante el primer Ministerio del Sr. Oánovas, allegó valiosos elementos á. la
¡eg&amp;lidad y robusteció su partido hasta. ser llt1.mado é. los
consejo1 _de la corona en Jfebrero de 1881, cowo Presidente del Gobierno,
1'1 Sr, &amp;guta e~ n11.tural di, Lo¡rof\o; hiju dti un11. día

LA.· ILT.lSTRA.OlON MILITAR.

LA. lLÚSTRA.O!ON MiLITA.R
tinguid&amp;, aunque modesta familia, y respecto á sus cualidades personnles sólo decimos que su amabilidad y distincion en el trato social, se miden con exactitud por su
ilustracion y talentos.

VOLUNTARIO CATALAN EN LA GUERRA
DE CU13A

El g-rabado de 1a pág. 326 representa un reconocimiento
practicado por las fuerzas del General Gra.bam, despuca
de ocupada la ciuda,1: el avance por terreno ¡antanoso
unai veces, por grt1.ndes arenales otrtts, obliia
prev1Jnir
todo género de forpresas 1 á que son tan aficionadas las tríbus insurrectas, y parA llevará cabo la.s obrlls de fortitlcacion de campaña necesarit1s á. fin de contener el empuje
imponente de aquellas mas1:1s, al rcsguR.rdo de fuertes abrigos, el servicio de avanzadas y exploraciones que esta.
guerra requiere 1 es de los más penosos para el ejército invarnr.

Nadie ignora cuán excelentes servicios han prestado los
Voluntarios Ctltaltmes durante la guerr11. sostenidt1. en nuesDESPUES DE LA BATALLA
tra Gra.n .Antilla, coutra los tntimigos de la integrid11.d
mi.cionlll. Uomo tin la. glorio:.a 0t1mpuña de lfttrruecos, los
¿ K.:1 una alegoría. inspirada en el más"'°' pur·o idOH.lismo?
hijos del noble Principado hicieron pt1.tenu1 unt1. vez más
que 111. voz dti la pa.tri11. no suenll. sin eco en uquellll. tierra
¿4' por el conLt11r1v nn sucew ret1.I, lu que bli querido reclásica de los almogávart'B 1 y qut-i todavfa1 cu11.ndo la hon!Jrc.oentllr t:I t1.Ni11t.tt.'! 1'1:1.les preguHtus ocurren ttute esa IA,
rt1. de Españ11. lo exige, en lus pelad1:1s cumbr~ del M.ont•
U1ll\1t 1 doud.., ..e ve uon. muJer cub1ert" de ftín1:1bre.s lut.os•
serrut1 se escuch11. !lita.do el terrible despertu. ferro, que un
lll&gt;rtizt1.dt1. á lt1. rústiC11. cruz, :;(mbOlu &lt;le e,1vernuz11. part1. el
día hizo tembh1.r el t:ólio de los últi~osP1ll~6logos 1 y conque Uorn, y i,Utuidli en pro.fundo dosconsuelo, ante ivs mfmovió ha~tu.sus ciwh,ntos h.1, obrt1. de iniquid11J 1evu11t11d11.
stros despojos dtil Sllr querido qu11 ttcab11. de U.11.r 11u vid1:1 en
sobre las tuu1bl:l!:I de M11.nfrcdo el heróico, y dtl inoceute y
hulOCliUliW á Ju. JJálriu.
Alt,gorit1. ó ret1.1id1:1.d, hay en este dibu¡o todo u_n poem11.
noble Conr11dino.
El climu, e ..e constante sliado de los iosurrecto1 CW Cu
de du1ur, tvdu. unt1. epupeyt1. det1.bnegt1.civn y J.e virtud hoba, diezmó in1plt1.c1:1.b1e lt1s Jiltt.S de los Voluntu.rio,¡ de C11.·
ro1c11; el uu:iuo11 anpres1ona.ble 1 el ser wá:, escepLicu, tcorá
talull.11. 1 cowo lus de todos los b1tallune.3 ponincuiares, ~¡
tjll c:,ecuttdro, coudens"dus en rasgos dt1 triste y cournoveplomo del l;jneuügo, oculto en la espesa é inhospit.alt1r111.,
doru aiucuan~h\ 1 la vida de toda uu11. familia, á. la. vt:z que
mt1.uigllll, segó en flor muchas y genl;jrosa.s existencias, conuuü. llpoteó-ii:; d-,1 deber mihtu.r: conjunto de st1gradtb y
Btignu.Jas á. lu pá.trill; pero tiu cuantos lances combü.tierou
e:xcc¡,civn11.lesoblig11.ciones coruignll&lt;hl.s eu el cod..igv del
lus woder11os 1:1.lwogAv11reio, la erisei'la n11ciont1.l stdió victo·
bo11or.
_gspu:.H., hijoi, fortuna 1 porvenir 1 cuantos afectos es ClL·
riosu. 6 su 1m~s,1gio no f'ué empañado.
.Hu.ce ulguno4 meses, Bli-rcl;j1vnid'estejó á los Yolunwuio,i
paz ..1e t1.tcliOr11r e, corazon buwllno, todo t.ou ofrendus que
que regrt1;:uon á Espar1t1. despues de l,11,ntos 11.ños de g1:u;1rd soldüdo rnwolt1. en breves in~ttinteo en sru.s dti e:,tl, rulirn. lle aqueut1. brillante legiun que en 18ti~ desombt1.rcó en
g1on .,,ublime y t.encillli 1 cuyo lábaro es un ti:i.fetan dt:1:1gllrUubt1. 1 sc.,lo unos 40 pi11aruu dti 11uevo el suelo en que hllnido pur 111 llletr11.1l11.. A lt1. viStll de I&amp; onduiantl;j eu1;ud_a
bian uacido; los dewás yu.ce. eu::iu wttyoría. sepultados en
retroccUuu pu,ioues é intereses, porqua su cuao no adw1el tondo de las st1.bll.lltl::1 1 ó en el interior de la.s t.etvu.s comte riv1ilid11.dcli ui J.i:.tiogos, y tru.;:, eilu. se 111.nz&amp;n sus 11.deppaeLtl.B que los ruyos c..01 sol no iluuJ..im1 1rnnct1; uu1.s su retuo arw11.Clv.-, á la conqu1s~ Ue la civ1lizllciony aport.un IJe•
cuerdo qucd11 com.igu1:1.do tin el gnrn libro Ue J1.1, h11:1torrn,
uetii.:w::; 1umendo8 á. 111. sociedad en que viven, siu rept1.r!lol'
con cifras iude:,trucublc,;.
que t1c1:1so li:!S ei;peru..n desdenei; por g~lardones, dillnem11s
lil gr~bt1.do de lt1. pág. 323 1 representa uno de e.,;tos suue t::iplllHS en vez de triunfu.le!i lt1.urti1es.
frido,; y v1.1,lero,,os sold11dos 1 tivo perfecto de nuestni_ral.tt;
¡H.ul1giu1.- bend1t.tt. del honor, tuyo es el porvenir! El impero debemu,s hacer observar lll le~torque.ttque~ias facciu·
puro p~s1tivi11wo qui, vttrti..:e ir.,;e 1ntl.ltrt1.ndu en la.-. chtsas
nes de severo corte y aquello.;; oscuros y v1vus l•Jus 1 en que
~ocillles dt: e..tu. épvca nu trHni;idon\ no puede producir ni
se tr1tSp1iren1.a un tdrnt1. enérgica, uo s011 producto de 111.
t1.u11 womcntáueos et:lipses tm tu cu to 1 porque tll.nto equifontt1su1 del 1:1,rtii.ttl; esttl llet1oad1:1. tl.guru es uu rdruto or1 • ,,u.Jd.r1t1. á burr.1rdcouct1pLO páLrio y t1.nul11.r y rowper cutingimil 1 retrnlo do un honrudu y v111t..,ute volunl.il.no que t.e
tvs lt1.zos ha cre!I.Ciu el cor1:1,zon del holllbrn; y como esto
álsLinguió now.blewente en aquel111. c11.mp11.ñt1. y cuyo noU1no es po:.ible 1 cuundo llegue á opernr.otl UIU:I. s11.lva.dort1.
bre hll qued11.do olvidt1.do 1 cowo el de t11.1iwsheroe:. o:icuros
rcu.cc¡oLJ eu lu.:í ideas y cot.tumbres, re.sultará. el enalteciqueennuestraa contíuu11s discordit1s bttu st1.crill~lldu su ex.is•
1.J.111:juto, 111. digui.Jicacion de esa clu.:.e que se lhuua el Ejérwncia en 11.rt1.11 de 11:1. int.egr1dtt.d de la pá.tr1u.
cito, 1a ma..-, 1wporwmte de tuda soc1tdad. r11.1.;iout1.1mt:ute
orgu.nizlld1:1. 1 y pt1.ra la que, sm embllrgo de e!ita cond1c1on,
só10 pedimos re~peto á su11 derecbos 1 en justo p1tgo dti sus
gmvh1mo.:1 deberes.
Dibujos curuo el presente no pueden dejar do influir en
EL .MAYOR GENERAL GRAH.AM.
pr6 de t,.,:,tvs ideales, que t.Ou l!J.s que mformt1.n cunsurntemenl.tl nuestra publicacion, anw.voniéndolos á todos los
Sir Gerald Graham 1 General en Jefe de las fuerzas que
interests.
operun en el Sudan or!ental cont~11 _Osm~n-1J1gma, es wio
dc lus Olici11.les wás bnlumtes y &lt;.Us1.1ugu1dos con que cuen·
ta el ];jércu,o inglés. .Nuc16 en Uumuerlllnd el Hfio l&amp;H 1
recibiendo su primera. instruccion wilit1u en "\Voolw1ch,
.MIGUEL PARDO Al'ARICI
pu.ra pasttr en 1050 á 111. .lti::al escuelt1. de lngenicros, donde
terminó su11 e11tudios.
0Al30 DE MAR D.E LA COMANOANCU.. D.11: CARABll'tJl:RO~
lJesde e1&gt;ta époc;i, merece ya referirse la vida militar de
~Jl: LAS BALEARES
Graham y sus relenuites 11ervicios. Al empez11.r la gucrr11.
d"' Cmneu fué destinlldo 11.l ejercito de o.venlCione:., 1:1,,SÍStiendo á. ll\s batallas de Almu. é lnkerm,;1,u, y ul u.:,uHo de
La excitacion que dirigimos á. todos nuestros su~critores,
.1-tedan 1 µar donde penet11.ron J:18 tUerzl\8 d~ 111 div11:1ion de
cut1.uú,, till el número ll:i del tolllo segundo de estu. Re~tc.1,
111. lwin.. , por cuyo bnlhmte cowport.u.w1ento 1 u:.í como
dimos cuema deUrnportdute servicio 1lev11.do á ct1.bo por
por ltL:. dvi:; her1d!l.li sutrid1111 duruutti lll cuwpa.ñ.1:1., mert:CIÓ
el curu.bmero Viceme Alvarez .Blü.nco, cwpit:za. á. produ&amp;er cvndecorado sobre el cu.mpo d"' batt1.tl11..
cir
los resu1tudo¡¡ qut, no 1,1ouÍUU10s meuos de bUpont:.r, dt1.·
~D. 18W fué com1siom1du á Uhina, donde 1,reparó vários
du el exceleme ei.píritu Ue nue:1trua ch1..sei1 m1lttures y los
cowbatt:s y ttsaltos, contribuyundu poderv!iUWente á la
ha.b1tos de hidt1lguill y gtinero,ul1ad que se adquieren en el
rendicion de l'ekin, en cuyo s11,10 volvió á 11er heriuo. Jiasejercwio J.e e:1tu. proteb1on 1 de:.interest1.dll y sever", de las
ttt. 1882 no fue tts~eudido á ..ll.:tyor t.¾eneral p11.r11 wuuil'
tlfUlllS.
parw en la kuerrll de ,b;_gipto 1 y por la 1:1.cc101.. da 'lcl-elObedeciendo á. est-os senti_m lentos, el distinguido 0.1:1.cial
.Keb1r mereció las grt1.c1us dd .t't1rlt1.mento.
del Uuerpo&lt;ie i.:a.,,tt'Eimeros D . .Marco.:í V1llad11ngos, uos ha
Los acontecimieJ.JtO~ del ::;ud11.n habiun de proporcionar
e~criio pu.rttcipálldono.s 01 hecho verdaderu.meuto heróico
nuevos triunfos para enaltecer 111. env1d1t1.ole h,~torllt. m1reu.liz11.uo por al CllbO de mu á SWI órdenes, Miguel 1'11rdo
htu.r del üe11era.l l:haham. Despues de Ju derrptu. du .Bt1.kl;jrApar1ci 1 y merced á ello podemos hoy hu.~tir públ!c.
Bt1já, se Je confutó el Wllnáo tte !tui tropW:L, con1:1idcrubleuua ucc1on ein alto mudo meritoriu, á lll vez que w1:1crL11.r
1Ueute refvrzadas, desembarcu.ndo en ::;uu.k1U1 y llbr11.11do la.
el r,.,trnto del rnteresudo, que 1icno sefior Oncilll &amp;e bt1.
de 'l'eb, doride, d.isparsus tus huestes suUu.nes11s, queUO exservido
tt1.wbion rtlwitirnos, y por iodo io cuu.1 le ofre~epedito el ct1.wino y recuvernda lt1. pitiZtl da 'i'okar, ubt1.ua.o·
mos ti.qui el tesLimonio de nuti1&gt;trt1. gruiitud.
n11.d11. por el enemigo. .No ob,;tant.e.; c.i;t.&amp; v1ctor11.1,, &amp;J como
Veamos ahur11. 111. relacion exact11. del suce.:10 1 tal como
la vo:.wrior Ue qu"' el talegruto 11011 da. cueuw., en form11.
se desprende de los informes del tir. Vill11.WJ.ngoi:;1 y d"' un
un t11.nto confu~a é invero,,flnll, no bu.stuu piua llscgur.u
honroso cert1ücudu expedido por el Vice UOnsul dti O:,uecia.
su situHcion y avrovechar lt1B veut1tj11.S quu dicen h11ber
y 1S orueg11., i::3r. Gouza.lez Uonswnt, que tenemos á. h,
obtenido comra el !ldver,;llrio, si nul;jvos y uumero.-,O:i re•
vii.ta.
luerzos no vienen á consolidar las posicioues conqubtadllS
A la.s siete de la lll.&amp;fiaoa del 20 ele Enero último, y por
á. los fanáticos creyentes á. costti ae sensible, pér1.1idl:lb.
etecro de un terrible tempor11.1, embarrancó en el pllr!I.Je
llllmado :Port1cb1U 1 á Ju. untructu del puerto de Pt1.h..01:1.1 el
Br1k-bar011. sueco 'Jíindebog, de lt1 matrícula. de Gute111ourgo. El C11-p1ts.n y 13 howbrcis de tr1pulac1on 1 1nteuto.ron
UN RECO~ OCl.MIENTO
St1.lvt1.rse en dos ootes del m1sroo buque; pero la distanc111,
que
d.ebian recorrer husta lleg11...r al mui.,ue, er11. pr6:xlmalCN LAS lNM.lCDlAClONXS DE 'lOKAR
mente de dos wiUas y el e1&gt;1.ttcto del mar htl.cfa c1tsi iwposible la travei;í1.1,., .A.si, se vió vor Jurgo espacio a. lt1.s &lt;J.O:J
Contradictorias 110n en u"tremo las noticia..s que circulan
pequeñas embarcaciones ser juguete de lll3 out.s, siu adepor la prensa respecto á. los isuce1;os que se dti,i,ttrrollan en
1t1nt.ar apenas en su viaJe; y Jt1, 1i1ult1tud 1 qu"' 1.1,nllelt1nte
el tiud11n entre 111. dvilizac1011 y 111. burbt1.r1e. 'l'ok!!.r, t1.bt1.ua~udtó 1:1.1 muelle, mirnba e:strew1::c1dt1. de húl'rur 11:1.S 1.erddom1.do por los iiff!,'l.e11e:.1 :-ufre pr11ucrttmeute un largo !lSebles cs~enHs de un tirumu., cuyo fut11l y pi·oxilllo dt1.oent1.1,ce
dio; 1,;u guaruidon e:i plll:adll á cuchillo y sus b1:1.b1t.u.nte.1
nt1.Uiu crtiu poder evittlr,
sometidos uuru.nt" varios du1.s ttl más re¡.,ugnuut.c de los
.lfo tan uugustio.oos wornentos, el cu.ha de 1J1ar .Miguel
btt.queo11; rehechas y reforzadas ht!i trov11.s 1ng1fü;Hos1 vuelven
Pt1.rdo A.v1u1c1 1 t¡ue se h1ü1t1.ou :.vlo eu su p..te:.tu, por h11.·
á r..,cupcrlir elitH c1ud11d, de~put:11 da uu t:ow1J1:1.te v1etorioso
bar.se ret1r11.du a a.::ec11.n:;ur dll 11111 fo.t1g11.11 de lli p!iSl:l.dtl nocne
con IOli i;cctarios del ~\lau.dht; pl.lro liu; fue1·z,1s cnvia.du::i por
los cambineros á sus ól'dentl8 1 dirígese a 1011 .e.,,puc!.ll.don~s,
la G-rtUl Bre~ no bll!itan p1Lru. guurnectr l011 pun1oi; cunles hu.bla. couwovido, c.xcita 1,;us 1ient1J.Uie11tu.,, buwllultll•
quistadOli á. cost.u. de mucha sangrti 1 mu!ntr113 el tncmigo
rios y togra que siete hombres dec1d1do:. 1:1e 11.vengu.u &amp; lle•
vé centupliC1tl"lie t.lll:l fuerztuj, eugro::;11r su,; lilU!i con nuevvs
cundt1.r bUl:i htiróico::; }Jropeieitos.
adeptos, que vienen llenos de c11tui&gt;1u1&gt;wo.á. rtiponer lttS btt·
üon estos va.U.entes se lll.llZ11. ul mar en la falúa de ca.rajas causttdas por el mortlfero tumllmento de1 i;oldl:ldo oubineros el cubo .M..Jguel J:'urdo; los impruvi:,lldv11 tnpulanropeo.
·
1.tls ewpuñlln los raw.os¡ el cat&gt;o lll barra del tiwon, y !11.
_ti;st.a situacion ea verdaderamente insosLenible y requiefrágil b1:1.rquil111, lucha. cun las ola,,, qu1.1 amonHZ!l.u euvolre en el General en Jefe de laa t11erze.1 britli.nicas, gnm
ver11:1, y i;ecundaodo A los que la tripul11.n lus lll;jva hu.ota
01u,rgl'.11. úe c11.,á.c~r, uui...ia a uuu. t1.1.:tiv1J.uu. lU\:u....,~«U1e,
lul Lut.::11 ué.ufr1tgo4, Vt11·ifíc11.11i, ft.W.t.wau~, u.uuq,uij JU,1111u

"

-----------------

trabajo, e_l trasbordo, y los que momentos antes considera•
han .inevitable IR !1merte, son conducidos al muelle en
me:ho de las entus1as1as nclumacionPs ile la multitud.
.1Iallá bHse entre los efpectadures el Vice-cónsul de Suecia, que recompenfó de su bol@illo á los Falvadore~· pero
el _cal.10 1 dando nueva prueba de la delicadeza de sus' ~entimwn.tos. á ln par qul' de su tiuen espíritu militar, negó.:se
ttrmtnante~ente ~ aceptar rctrihucion alguna; bastánúvle
la purt1. f_at,_sfacl:1011 que en toda alma honrada produce
el cumpl1?11ento de su deber,
T&amp;I ~t:1. ~ido el hecho realiziufo por el vAliente cabo de
mar Miguel P!lrJo_, á quien enviaruos de~do eslas coltunri11s _nuestra ,entusiasta felicita.·ion por ~u )Jroceder, que
rnrv1rá. de eJerupl(? y e-tímulo en el instituto; y á 1i~ vez
lh,mawos la. atenc1on d~I G.ohiernu y ltts nutoridude.,, para
gue una 11.cc1on tan merui:ma no _qut:de sin recu111pt:.n,:,1.
Los nombréll' tie los s,et, pu1so.no.s qlk" tripulnron el
~ote '- las órdenes del ct1.bo P11rdo, rnn: Tom11so L!-lfo
mérp~et_f'; Juan lifonfvrte )ligue! Proto. 80.lvador Coro~
JJañ 1 Gu1llermo .Morante, 'vicente Palmer é TsiJro lfHrti 1
á los cuales hacemos extensivo nuestro cu'rt1.ial par11.bien
desea~do que. su co·oportamiento obtengn xsiwismo ci
prem10.mc•rec1do.
'
1

donando el. enemig? 1m_posicion¡ y en honor de la verdad,
cumple de&lt;:ir la ~e.fen~u~ro~ con tenacidad y arrojo, para
ser g:ente b1.11oi'la e. JDd1i:ic1phnada. que apena.s hscia quince d1as hsbrnn salido ll.l c11mpo. L .. s tropas liberales dieron pruebtt.S de su e~t!el~nte C9Pírit'I; y todos, desde el
General al soldado, r1vahzaron fln entusiasmo y valor.
Como di~~ el historiador Pir11.le, los que entonces y aun
despues_ &lt;:r1t1caron al q-eneral Letona porque no -flllnqueó
las pos1c1ones 1 de'ben ir ~ Durtmgo, y aun sin salir del
del pueblo, desde el pórtico do la ermita dirigir una mirllda á los altos de Maña.ria y conocerán entonces aquel
terreno.
Digno es de mencionarse el buen comportlt.miento en este &lt;'ombate de los migueletes guipu:-..coanos y
de su Jefe el Coronel Urdampilletn que conocedores
de.1 t.erreno cond!Jjeron á. las tropas_ de ~blque por los par~Jes wlis accesibles y se mantuvieron durante todo el
t\empo que duró la accionen los puntos de mayor peligro.
. No ~erminaremos sin expresar al GenerR.I Letona el tcst_1momo de nues~r~ admiracion por las sobresalientes cualidades q.ue 1~ ~1st10guen 1 y de que dió pe.lente muestra
en las d1spos1c1ones adoptadas con ocasion del hecho de
armas que hemos bosqueju.do.

KA.SSALA
.se halln iiit~R.d~ esta ciudad cerca de h frontern 11 eptentr101111.I de Abmma 1 entre el puerto de Mt1StlU!l y Jurtum
s~pnrad';' de ambos por unas 28 milli\s ingles,ui. Su P"hlu.~
Clvn t1BC1ende sólo á 7.000 habitantes, pero h,s condi~ionrs
d_el terreno que la rodea y el desarrollo du suci eomunil•tt..
Clones) ha hecho de est.A. plaza un punto esencihlmoute estratégico para tl ejército invasor qlle OlJOre en aqutllu e0 _
murca,
Antes de q!--Ie se declarase li guerr11 1 se h111lNhR PnlozH.da
con lo;, dos c1tadf's puertos y con Berber y KoMs&lt;'o por
un~ líoet1. telfgr~tlc11- y b.u_e1,as ~11rretertt.s, 1tLri,vcs1\1,du el
d,esierto de Nub1H, CU}'."O 1t1neruno han seguido f'I Gi•rieral
Gordon Y el Coronel :Ste"'.art en su viaje á. Jttitum 1 á fi
de log1:9r que estos territorios guard11.t-en un 11 pru dcnt~
neutrahdt1d en '"' lucb11- tan encarmzad1tmente empcñ»da
por los sud»neses.
• En diferentel! ocasiones han creído yu los habitantes de
Ka.;sal~, que una suerte sernejante á la de os que rcsi ..dan
en l'rJkar lt:s estaba. re~ervttda, hl conocer la a¡,,oximncivn
de las trop11s acllud.11l11das por Osmun-Digmu. L!I. 11.luruil\
fué mayor con mnt1vo da la derrota. de '1'eb y ln retirudu
d_e \as huestes mabomet11.nas; armada la poblt1cion y n (.11'
c1b1?,os á J11 defensa per!l?anecieron aqueilos dtsgr 11 ..:-i,;do 11
h~b1ta~tes ha@ta persu~dirse de que el enemigo tom11.ba Ji,
d.1r~cc10n de Toktir y Smkat, pretendiendo sostener sus l'·
SICl?nes y aglomerando i;us fuerzas allí Llondti suponf,rn
bab1an ~e h11.llar mayore.s ventajas pliro. contrarestar el t .
que del invasor.
ll tt

AOCJON DE .MAJ'.&lt;ARIA
( 14 Mayo 187a)

Sucesh·,u~ente hemos dado á.. luz un grabado representando la llCC1on de Azcona ó Anz!lla primer he&lt;'ho do u _
mas de _la pa~ada glle;ra civil, y otr~ la de Oroquie!Jl, e:
que el mtrép1do llor1vnes destruyó las faccion(ls de N _
varra ~ l?s pocos dit,s de haberse levantado Pn ar~a:
Ho~, sig.me~do el plan propuesto, insertamos un exacto
bomto d1bu¿o del_ combute do Mnñuria, ocurrido el 14 ile
Mt1.y~ de .18,2, primer'? y rudo golpe asestado á bis f1:1ccio•
ne.,s v11:camlls 1 que obligó á. muchos j.-es carlistas á solicitttr el mdul.to, con lo que se preparó el pacto 6 convenio
da Amorev1eta.
Aunque~! suceso .es muy ronocido 1 particularmente en
la cl~e social _á. qmen esta Revista dedica sus tarPat1
co1.1s.1deramos moportuno recordt\rlo aqul, en e~b('l;w,1 Fi
quiera 1,ea por aquello de que las memorias agr11dublPs
reniozan Pl alma; y sgradable es siempre el recuerdo de
un combate. que b~nrll á. nuestra bandera y de que algunos hemos sido testigos.
~eun!dns las facciones vascongad11s de los cllbecillas
Uhbarr1 1 A.llA~tuy, Ze.n~otita, ~riarr.ey A.ltunf", posesion .. du.s en 111.11 t\lturas, c11.s1 lllt1.ccesibles, de M11ilaria, trataron
d~ ~~tener el pttso en la larde dd 14. de lío.yo á la corta
d1v1S1011, que á las órdeneñ. del ent.onces llarisct1l-de Cnmpo D. Aotonio Lop~z de Letona, salió de Durango para ·
1r á. pernoctar en D1U1s.
El terreno, difícil de fü:inqueRr desde Durango, se estrechH. luego po_r los elevados cerros de S11,,ta Cruz y Nitaño,
bai,tadetermina.r un penoso desftl11.dero 1 otrecieodo el as.
pecto de su valle profundo por donde sA desvian, encajonando la carreter~, algunas vertientes que nacen cerca del
caserío de ~!añant1, 011 ~l cual babia estableciJo el enemigo 1:1.l_guns,; tun~as, debidamente apoynd1:1,s por otrt1s qua
dom1u11-bun el cnaJo desfiladero.
Tan 1uego. las tropas liberaleHe hallaron á tiro rompie,
ron los carlistas un certero fuego, y el General Lt&gt;tona
man-dó hacer alto y adoptó sus didposiciones p1:1,ra el
ataque.
~•ueron est~&gt;S, como en el dibujo pueden !\preciarse con
una simple OJe1~1t1., el bu.tsllon t·aza•iores dA Puerto Ric-o
re-an4ado por su T~niente 9?r9nel, el hoy Br·gadier do~
Evar1st(;' Gucít1. Re1~a 1 se Elrng16 sobre :i\.Itiñaria, procurnndo d9rum_ar la~ vert1entPB late~ale~; operacion qu .. ejecutó
con mteh.genc1a aq~el Jefe, s.1 bien fué h, rido y contu;.o
en 1~ refriega, P!rd1endo el caballo que montttb~. circuns•
tanc1as, que umd1t.s á. las b-.jas de Oficiales é individuus
d~ tropa que ~xper1~1entó_e1 .batallan, prueban Ja re~istenc1a di,l enemigo. ~l regrnuento del Prrncipu apoyó el
n&amp;.nce .de Puerto Rico; Y. los cazadorPs de C1udad-Rodrig~ .. ver1ftcaron su ~ovm11ento em·o~vente, cuanto Jo per•
m1tia la configuracion del terreno; m1entr1ts unu b11.tería de
montaña, situadu._ en el CCIJtro de _nuestra línea, arrojaba
c_erteros proyectiles sobre el parsJe ocupado por los car•
llsta.s.
El fuego se s1,stuvo l'on energía por una y, tra parte
llega.ndo Jos etizadores á cu.rgar á la bayonel.tt l't,audo 10:
graron penetrar en et bosq_ue de la izquierda.
La accion quedó decidida é. lu siete, cuando laa sombraa del crepú@culo cubnt1.n ya el fordo del nlle, aban-

Y

,w

•

CARTA DE LA HABANA
Habana 4 de Marzo de 1884
Sr. Director de LA

ILUSTRACION MIL1TAR

. Distinguido amigo: Muy breve ha de ser esta revista, pues_ ~l mes que aca~a de pasar, en que Et
Circulo lllt!ttar por las variaciones introducidas en
su régimen, y de que dí á V. cuenta en mi anterior
ha dado poco, relativamente, tema p:.tra una carta;
Y. en que el Carn~val con sus. bromas y sus diversiones ha absorbido la atenc1on de todos, ha sido
P?CO fe~~ndo en acontecimientos, bajo el punto de
vista mthtar.
De aquí que esta revista que ha de ser insulsa
dada la pequeñ_ez de mis fuerzas, lo sea mucho más
por esta carencia d~ elementos; pido, pues, mil perdones á V. y á los ilustrados lectores de LA lLUS·
T_RACION, por el mal rato que mi carta va á proporc10narles.
La ~iscusion de tem~~ ~~ue segun habia dicho á
V. debió comenzar el segundo Jueves de Febrero
s~bre Otganizacion militar más t:onve,u'ente dd Ejér~tto de Cuba, no tuvo lugar por haber sufrido una
irreparable desgracia de familia uno de los ilustrados }efes que debian tom..i.r parte en ella, quedando
aplazada para el segundo Jueves del mes que cursa.

*

Como fiestas recreativ~/ ha dado nuestro Círcu•
lo un ~salto d~ esgrima, en que tomaron parte los
aventaJado, discípulos del pr"fesor de nuestra Sala
d~ Arma.~; terminado el _~salto, la música que hab1a amemzado el a~to, eJ~cutó algunas piezas bai•
lables, y algunas d1stmgmdas senoritas sorprendieron agradablemente al auditorio, ejecutando con
toda maestría algunas piezas al piano y cautivándo,
nos ~on su dulce y bien modulada voz. La concurrencia fué numerosa y distinguida.

,

~1 segundo dia de c:r~*aval se dió un baile de
trajes, á_que no me fué dable asistir, pero que, segu~ l~s mformes que me ha sido posible adquirir1
fue bnllante bajo todos conceptos.

*

329
de la Zanja., oyó voces y cantos, y sin va.citar un
momento entró en ella, encontrando a.lit catorce
hombres éb~ios y con los que no se sabe qué pasó,
pues esto aun pertenece al secreto del sumano·1 lo
cierto es que el Teniente Suarez salió seguido de
los catorce hombres, y que ya en la calle recibió
una bofetada, á la que contestó con su rewólver dejando cadáver al ofe~sor; acto seguido nuestro infortunado cornpanero vmo al suelo con seis punala.das
t?das recibidas por la espalda Ytodas ellas necesa~
namente mortales. Las condiciones en que tuvo
lugar el h~cho, y .la circunstancia de quedar desamparada la Jóven vmda con dos nin.ns de corta edad
produjeron tal .s~nsacion e~ la capital, que abrién:
dose una suscnc1on se cubnó en el primer dia hasta
1.400 pesos en oro, alcanzado en la actualidad á
unos 2.700 próximamente, aumentando esta suma
t~~os _l?s dias. No ha quedado cuerpo, agrupacion
m md1v1duo que en más 6 menos, segun la medida
de sus fuerzas, no haya acudido á remediar esta
desgracia, y el Ejército puede estar satisfecho de
su obra Y. además de I_as pruebas de.aprecio que en
esta-ocas1on ha merecido, pues en la suscricion fit7ur~n con sumas respetables diversas sociedades p~rticulares y muchas personas de la clase civil.
Nuestro Círculo, además de la suscricion individual de sus sócius, ha contribuido á aliviar la suer~e de la d~sgraciada viuda con una suma de alguna
1mportanc1a, y ha conmemorado la memoria del
que fué víctima de un deber, celebrando en s'.1 honor una velada fúnebre, que se llevó á cabo en la
n?c~e ~el 27 ante . una concurrencia ~umerosa y
d1stmgmda. El elogio de la víctima, estuvo á cargo
del Sr. Comandante D. Rafael Rosado segundo
Jefe del cuerpo de Orden públicd, y tomaron parte
en ella además leyendo co'll-posiciones en prosa y
ve.rso, los ~res._Rosado (D. Federico), Carpio, Campos, Castilla, Cubas, Ecbevarría, Casaubon y el
que esto escribe.

•••
En la noche Jel 28 tuvo lugar la conferencia de
Feb~e~o, á ~argo del ilustrado Oficial 1.0 del cuerpo
agmm1strativo D. José Valero, quien disertó con el
tema Presupuestos de Guerra y Afarina.
Presentó, ante todo, la cuestion bajo el punto de
vista de que la tendencia natural para los españo,
les ha de ser que Espaí'ia puede St:r potencia de primer órden, 6 cuando menos la primera potencia de
segundo órden. Para conseguir esto, decia el señor
Vale!º• hace falta una ~e dos -cosas¡ ó un Ejército
considerable y una marma potente, ó mucho dinero para comprar esa situ~cion; en la última no hay
que peosar, pues la nac1on que ha extendido en
epocas más felices sus dominios por todo el orbe
no puede descenderá comprar un puesto que com~
vendido fuera despreciable.
Que~a, pues, sólo posible la primera idea, y ésta
es lógico que sólo puede tener realizacion dentro
de los presupuestos.
Ahora bien: ¿ los de Guerra y Marina son tan elevad1)S como se ha dado en decir? ·Qué economías
pueden introducirse en ellos?
e
La primera parte la trató victoriosamente el dis~rtante. Comp.:uó los presupuestos de Guerra y ~fanna de :España con los ~e las demás potencias, no
sólo b:iJo el punto de vista de la poblacion sino
tamb1en con relacion al importe total del presu•
puesto del Estado, haciendo notar que así eran roer.ores. Particularizando ya dentro de Espalla, comparó el presupuesto de Guerra y el de Marina con el
de los demás i\linisterios en diversos arios econó~icos, haciendo notar que al paso que éstos •han
1do ~umentando hasta llegará ser, cu.1ndo menos,
doble de lo que eran en 1842, el de G!.lerra sólo ha
aumentado en una tercera parte. Y ctijo que el estado de nuestras plazas y lo que exige la defensa
de nuestras costas y la importancia marítima de
Espaffa. no permitian reducir estos presupuestos,
que desde luego qued&lt;.J.b-:t, probado no son excesivos. En cuanto á que dentro de ellos se pudiesen
?acer. modificaciones de inversion, sólo apuntó 'la
idea sm entrar en detall es.
La c?nferencia del ~r. Valero fué oida con gusto
y premiada con merecidos aplausos.

* * de la ünica confe.
A?,tes dt! pasar á ocuparme
renc,a celebr~da en el mes de Febrero, y puesto
que en esta vida está el dolor tan inmediato al plac~r, voy á dar á V. cuenta de una sensible desgra•
c1a, mucho r:nás sensible por las circunst1ncias que
~an concurnd? en el hecho pero que al propio
tiempo ha pod1d~ ~ar á conocer á todos lo que
pued~n los. sentimientos de fraternidad y com
paf'iensmo_ innatos en nuestro Ejército, y á la vez
p~ra que este conozca. hasta 9~é punto son aprec~a?as aquí por la sociedad avil sus valiosos serv1c1os y leal conducta.
En la madruga?a del r r de Febrero, y cuando
se hallaba cumpjtendo una comision del servicio
sei'íalada por sus Jefes, fué traidoramente asesinado el pundonoroso y valiente Oficial del cuerpo de
O~den póblico, Teniente D. Manuel Suarez y Rodnguez.
.
Las circunst~nc~as del hecho, que relataré en
breve, son las s1gu1entes:
•
••
Comisionado el infortun~d? Suarez para proceSoy de Vd. señor Director, afectísimo amigo y
~t:r á la captura de un cnmmal, habia recorrido compaf'iero
m~ruct~os:i.mcnte toda la noche el distrito que ]e
q, b, ,. m.,
fue designado, y en el cual no le quedó rincon por
escudri0ar. Serian laJ dos de la madrugada del 11
FRANOIBCO ÜRTEGA Y DELGADO
cuando al pasar por una bodega situada en la call~
1

I

�LA ILUSTRACION MILITAR.

LA lLUfl'J'RACl0!-1 MtL11'AR
LA MILICIA Y LA CIENCIA

-~:-

( Cotiti,macion )

Aquí, se~ores, nos vemos obligados:\ examinar cada una de sus fracciones, para descu·
brir en su naturaleza Intima los afectos que
atraen y las repulsiones que existen. Descended
al fnndo de la conciencia y vereis aparecer la
idea del deber como el lazo más fuerte, man•
11
tenedor del equilibrio entre pasiones r.ncontradas; considerad la noble ambicien juntamente
con las recompensas, como estímulos poderosos p1ra acometer las más arriesgadas empresas, y ya tendreis un sistema de fuerzat que
atraen y unen las diversas partes integrantes,
formando un organismo que siente y piensa, y
cuya vida e!-ti sostenida por el espíritu militar,
síntesis admirable de elevadas aspiraciones,
que suele conocerse con el nombre de satisfac•
cion interior; pero si todas estas fuerzas, dentro de su esfera de accion, son atractivas, hay
tambien otras que tienden á separar, á disgre·
gar y finalmente á destruir. Prodíguense las
mercedes injustificadas; enaltézcanse los he·
chas que reconocieron por caus:1 la relajaciou
del deber; escasead la satisfaccion de las necesidades mate1iale~; cegad el espíritu para que,
embotado en la ignorancia, no perciba los resplandores del deber, y pronto tendreis desli•
gados los fortísimos vínculos que enlazaban

•

l
~hGUEL PARDO APA n1c10 1 CABO DE MAR nE LA Cm,IA!SDANCIA
DE CAR-\llINEROS DE PAU,lA

los órganos de tan complicada entidad. Ah! te•
neis las fuerzas positivas y negativas que en incesante lacha tienden á destruirse, y cuya na•
turaleza la encontrareis en otras dos ciencias,
Psicología y Ética, que de consuno vienen con
sus principiQS á iluminar la cuestion más importante, agitada hoy dia en la familia militar.
Recójanse sus preceptos; penetren sus admirables máximas por todo el organismo de la
milkia, y en seguida se roOustecerá este cuerpo, que presenta síntomas de aniquilante consuncion.
Dentro de la totalidad Ejército existen complexas agrupaciones, de peculiar estructura, con
fines especiales aun cuando todos concurren al
mismo objeto. Y esta nueva faz 9,el elemento
armado nos proporciona. el medio de complet:¡r
el conocimiento de cada una. de sus partes,
encontrando nuevos principios, que brotan de
su naturaleza misma, recogidos por la crítica
en el estudio comparado de sus distintas for•
ma.s, que se comprueban en su dia cuando Hegue la oca.sion de aplicarlos~ y aquí aparece
una série de especulaciones propias, esencial•
mente técnicas, ra"ma importantísima de la mi•
licia., que nos conduce paso á paso á determinar la estructura de esas colectividades conoci·
das con las denominaciones de regimientos,
batallones, escuadrones y baterías. Aquí, señores, permitidme una expansion, un ligero
desahogo :1 la pena que aflige el ánimo, al

considerar la pérdida irreparable que ha sufri.
do la milicia espsllola al abandonar su propio tecnicismo, para acoger imposiciones extrai'iJs, que
vinieron á íngerirse subrepticiamente en el lenguaje, para corromperlo poco á poco y atentar luego
á las más preciadas de nuestras glorias militares. ¿Por qué se desterraron los nombres con que
distinguíamos nuestras unidades orgánicas y administrativ~s? ¿Los progresos de la milicia exigieron
tal mudanza? •Ojalá q :e así fuese;! pero la. sana
crítica no halla otra razon que la influencia extran,
jera, por des~racia no combatida. Si todas estas

cuestiones se hubiesen ex1minado á la. luz de la lógica, bien pronto se hubiera obtenido el convencimiento de que si una nueva táctica y nuevas armas
modifican las propiedades militares de tal 6 cual
unidad orgánica 6 administrativa, nunca son motivos bastantes para cambiar su denominacion y mu
cho menos cuando ésta recuerda las más preclaras
glorias del Ejército espa1'\ol; J.Sí e:s 1 sen.ores, que pJ.Ta
aquellos que hayan seguido atentamente la evolulucion de la milicia castellana, }a palabra tercio hará vibrar el corawn cual podernso talisman, y las
de re~imicnto y otras nublarán nuestra frente por-

que nos recuerdan épocas de abyeccion, en que las
instituciones tra.nspirenáicas y personajes franceses
regían esta milicia tan potente en aquellos tiempos
en que paseaba triunfante el pendan de Castilla
por Italia, Flandes y Alemania; y luego, abandona•
da por el génio de la guerra é impulsada por la fa.
talidad, servía intereses bastardos que la aniquilaban
y reducían :í la impotencia, á pesar de mostrarse
siempre heróica y digna de recuperar su pasado es·
plendor.
Las diversas combinaciones que se hacen con los
distintos ¡¡rupos para constituir unidades tácticas

•

,\:,.',\LES DE LA GUERRA CIVIL.-A&lt;:CJOK

superiores, cuya formacion influye tanto en el feliz
resultado de ]as operaciones1 tambien tienen sus
reglas peculiares~ pues segun se adopten unas ú
otras bases, así aparecerán entidades m:1s ó menos
fuertes, más 6 menos apropiadas al género de ope·
raciones que en su dia deben realizar; y esta misma.
trascendencia de su objeto nos dice ya cuan impar·
tante será el conocer los principios que rigen su or·
ganizacion, los cuales solo encontraremos, aplkan•
do la crítica á los estudios comparativos y penetrando en la esencia de cada unidad, parn. descubrir sus propiedades militares, que son el primer
factor que entra, juntamente con la ley de la di ..·isi•
bilidad del trabnjo, en la resolucion del problema.
KASSALA.-PLAZA DEL St;DAN Gt;AR~ECIDA POR TROPAS lW!PCIA~

331

DE MAZ.,\RIA.

Aglomerad masai; homogéneas con vida independiente y habreis formado ejércitos monolíticos, cu•
ya pesadumbre los retiene clavados en el suelo sin
permitirles desplegar ni dirigir su abrumadora fuerza; por el contrario, congregadlas segt'tn sus afinidades y recíprocas relaciones, y entónces se completarán mútuamente, creándose así huestes manio
breras y flexibles que lanzan sus rayos con vertiginosa rapidez.
Resta todavía un nuevo aspecto bajo el cual de
be mirarse al Ejército; pues si bien hemos considerado hasta ahora su conjunto y sus partes integrantes, nos queda por estudiar la vida que las mantiene
unidas; y cuando se determinen las funciones pro-

pias de cada órgano, entónces adquiriremos cabal
concepto del espíritu difundido por el cuerpo militar, cuyo organismo está sujeto á leyes cuya universalidad comprende, no sólo los séres vivientes, sino
tambien aquellas otras agrupaciones compuestas de
•elementos vitales, enlazados por relaciones que tienen por objeto formar una nueva entidad.
Observad atentamente cada individualidad constitutiva del Ejército, considerad 103 fines peculiares
de cada una, atended al objeto Ultimo de la colectividad y así podreis enunciar las leyes que rigen
la vida particular de cada elemento y la armonía
que reina en el conjunto, señalando los objetos de
especulacion, de la. cual se deducirán los principios

�332

LA. ILUSTRA.CION MILITAR

inherentes á la milicia, que sirven de base á todas afectan á la vida de las naciones; y si deseais se·
guir inquiriendo os cansareis de contar el número
r.us determinaciones.
Conocido el Ejército en su esencia, modalidad y de sociedades científicas que abordan los más árforma, habremos de penetrar en otra esfera donde duos problemas del saber hu nano, empefiando rudo
apreciemos sus funcionts propias, que obedecen ne- é incesante combate para descubrir un arcano, escesariamente á cvndiciones prévias, que combinadas tablecer una teoría ó rechazar el error que ha invahasta el infinito, son el pensamiento de la guerra, dido las regiones de la ciencia.
Pero la milícia, ¿en dónde reune sus inteligencias
cuyo estudio crítico nos arrojará torreotentes de luz
para
demandarles la solucion de sus complexos é
que nos iluminan á cada momento en medio de la
importantes
problemas? ¿ Qllé medios tiene para
múltiple variedad de a-::cidentes que se presentan á
formar
opinion
ilustrada de todas las cuestiones que
cada instante; y de este modo obtenemos la base
le
afectan?
Si
los
reducidos límites de este trabafundamental donde el arte de la guerra asienta sus
jo
lo
permitieran,
yo os &lt;liria cómo comprendo la
más bellas creaciones.
influencia
del
libro
militar, cuya circulacion se haHé aquí los lineamentos del plan general que
lla
reducida
á
su
más
mínima expresion, y os mospuede servir para coordinar los múltip·es problemas
traría
mi
parecer
sobre
la influencia de la prensa
militares, cuya complexidad exige nuevas divisiones,
que formarian otras tantas ramas diversas de gran· profesional; pero, si no puedo hacer este género,de
dioso tronco cuyas raíces penetran en el campo de consideraciones, séame permitido el exponer, en,
otras cienchs para tomar de ellas los primeros gér- breves palabras, lo que debiera ser el resultado de
menes, que luego son fecundizados por la lógica y un profundo exámen de las cuestiones enunciadas.
Ya os he indicado que considero el Ejército como
la crítica con su poderosa accion; pero desde el momento que se ha planteado el problema, aparece la un or.:;anismo sujeto á las leyes de la vida, y en el
necesidad de resolverlo conforme á procedimiento cual desempeña la adrninistracion el papel de apaadecuado á su naturaleza misma y á los medios dis- rato distributor que recibe el alimento, ya trasformado, para llevarlo á todos los órganos que se asiponibles para su inmediata realizacion.
No basta ciertamente que una y otra vez se pidan milan las partes correspondientes. No espereis, por
á los poderes públicos reformas é ion.ovaciones que lo tanto, que ella os alimente, si antes no habeis
reconstituyan nuestro sistema militar, porque tan llevado al aparato receptor los elementos vitales, y
sólo pueden traducir en hechos aquellas ideas que éstos no pueden sacarse sino de al!f donde reside la
han fructificado llegando á formar opinion manifes- vida.
Acudan, pues, todas las inteligencias al certátada ostensiblemente; pues áun cuando reine en el
espíritu de la generalidad, se encuentra como des· men; apronten el caudal adquirido en su progresiterrado en el fondo de la conciencia individual, si vo desarrollo y choquen con la contradiccion, pieno se presenta en forma expresiva del trabajo con· dra de toque de la verdad. Ya vereis entonces surgir
tínuo de elaboracion y de bs relaciones que ligaron los verdaderos principios de la milicia; ya tendreis
á los individuos para ir á coincidir en un mismo ocasion de admirar sus teorías y m¿todos., y ya popunto; mas cuando esta opinion ha presentado sus dreis complaceros en las soluciones halladas á los
títulos de le~itimidad, entonces es cuando la adrni- infinitos problemas que entraf'ia este conjunto de
nistracion estudia sus preteosi,mes, examina las conocimientos tan despreciado hoy dia, á pesar de
soluciones dive11Sas de la cuestion y, asesorada por compenetrarse con todas las ramas del saber humalas colectividades que encierran todo género de no. Salga de las · ociedades militares el movimiento
competencias, traduce en documento público lo que que hade vencerla inercia de la masa. y considérense
desde aquel instante ha de servir de norma; pero corno el punto de reunion donde la milicia ha citado
cuando le falta es\e alimento decae y pierde la ini- á sus hijos para congregarlos y excitarlos á que rer.iativa, no dando más sef'iales ¿e vida que la mani- suelvan sus problemas.
Imitemos en esto á los que ya nos preceden en
festacion de los actos puramente burocráticos.
otros
ramos del saber; y, aleccionados por su expe.
Antes de que al libro lleguen ciertos principios y
riencia,
emprendamos afanosos la tarea comenzánse esiablezcan nuevas teorías, ha sido necesario un
dola
desde
Juego, para que sin trégua ni descanso
penoso génesis, tan sólo des.:onocido para aquellos
nos
dediquemos
á la árdua empresa de regeneracion
que no se detienen á seguir paso á paso la evolucion
militar.
de las ideas, á la cual contribuyen sin cesar las in·
No piense hoy el Ejército español en estériles
teligencias que buscan en la contradiccion de opiglorias,
por brillantes que sean; su fin está bÍen deniones el medio de purificar la verdad de las mi·
terminado
al considerarse como el medio más eficulas del error, á la vez que á éste lo despoja de
caz
para
que
la pátria ibera realice sus elevados
los bellos resplandores con que se había engalanado.
ideales;
y
por
lo tanto ha de empezar por resolver
Y por eso, sefiores, todas las manifestaciones del salos
múltiples
problemas
cuya solucion conduce neber humano se procuran este medio para conseguir
cesariamente
á
reconstruirlo
sobre bases inquebrantan noble propósito, y se esfuerzan por reunir á los
tables,
sentando
para
siempre
los cimientos en que
que por distintos bminos persiguen la ciencia, proha
de
sustentarse
la
milicia.
vocando la libre discusion, á cuyo calor se funden
Aunemos nuestros esfuerzos; acuda la juventud
opiniones, para salir de allf otras más perfectas, que
á
vencer
con sus generosos sentimientos h glacial
logran imperar en·e1, espíritu hasta que la incesante
indiferencia
de los que se hallan próximos al escepelahoracion produce otras más próximas á la verdad.
ticismo,
empujados
quizás por amargas decepcioTal es el origen de esas sociedades libres, donde
nes;
temple
la
edad
madura con su ilustrada expese congregan los obreros de la ciencia y del arte
riencia
las
impaciencias
de la primera edad, y unipara producir sin tregua ni descanso la inmensa
dos
todos
en
comun
aspiracion
y guiados por la
labor sintetizada en el libro, veh!culo de propaciencia
prosiga·t
os
sin
desfallecimiento.
tan levanganda á la vez que fiel conservador del-caudal adtados
propósitos;
y
de
este
modo
m0strará
el Ejérquirido. Dirigid una mirada á los Ateneos, Y al1f
cito
español
al
mundo
entero,
que
si
supo
siempre
vereis discutidos los problemas más elevados, así
científicos como literarios y artísticos; id á la Aca- conquistar inmarcesibles laureles en los campos de
demia de Jurisprudencia, y vereis tra·t ar allí todas batalla, tambien sabe consegwrlos en las lides del
las cuestiones de derecho, ofreciendo á la juventud pensamiento contribuyendo con su inteligencia al
una provechosa práctica para las lides del foro; acu- progreso humano.
IGNACIO SALINAS
did á la Academia de Ciencias Morales y Políticas,
~~~-donde se discuten los más variados asuntos que

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FRAGMENTOS

Bl~TÓlllCO-MlLITAR ES

EL SOLDADO CIRILO MAYPIT

Lft famoFa costa de Pagalunga, en el TÍO Grande de Mindanao, donde hizo célebre su nombre el, entonces, Capitan
de fragata n. Casto Mande?. Nuñez, cinco sños antes que
Je coronaTan las glorias del Callao, dando el a@alto por
el baupres de la goleta Constancfo en lll maña11a del dia 17
de Octubre de 1861, aón no hl\bia raido &amp;ateramente en
pod,,r de nuestros valientes soldados y marineros, que ónicamente dueños de Jo alto del muro sostenían sangrientl\
y tenAz J_ucha cuel']'.)O á cuerpo con una morisma feToz,
fanática, desesperRda y muv superior en nómero.
En los momentos má~ empeñados y par, grientos del Asalto y del general combnte de tRn memorRble din, el primel'
buque que siguiendo el intrépido ei11mp'o de la goleta
Constanci11. encRlló su proll en tior111, fué el cRñonero Luzon, y el prim•ro de su tripulacion qne la pis6, •I soldRdo
indfa:enR de lll segundll c,ompaiíf!l ile InfünteTía de MllTina
Cirilo Maypit, que desde Juego arrem•tió brioso y re~uelto
al enemigo, y t1isparando •u arma de_iR mn•Tto ti uno en 111
acto. den-iba á otro~ do• de otros tantos bayonetazos Y dá
muerte á un arrogante Dntto que animal&gt;ll' IOP combatiente; tremolando una b!lnderll que le arrebat6 juntamente con J,. vida; pero allíhubieTa mue!"to el heróico soldado, abrumado nor el nómero, que furioso "Je rodeó ansioso de venl!'anza y de Tescatar la enseñR perdida, sin la
oportuna llegada y auxilio de sus compañeros de desem•
barco.
Libre del peligro el valeroso MRynit, corrió lleno dejóbilo al encm•ntro del Comandante de su bnque, Teniente
de navío D. José Osterech y Godos, y sin decirle palabra
depositó en su~ manos el trofeo glorioso de su beroism", Y
volvió con la misma preste?.a y entu•iRsmo á batirge en la
primera línea del combate. donde cae gravemente herido.
Pro

A.

DE PAZOS

o,t,AA A,A,A&lt;A- - -

B IB L I O GRAFÍA
Novlsimo Dircümario del Amor ¡• de otras rosas,
ta, útil para los feos romo para las lurmosar Este
es el título del nuevo libro que :icaba de publicar
Adolfo Llanos, y que se ha venrlido en muy pocos
dbs. La segunda edicion se pondrá pron·o á J., 1·•nta y será enteramente igaal á la nri10er.1. El Nm1(·
simo Diccionario tiene una hnnita portarln, vent1cuatro hermosas láminas y ~iete pliegos de correcta
y lujosa impresion. En carla nno ne los tomo, r!P
lujo hay una magníftca fotografía, distinta en tocios
los ejemplares.
Como muestra de la originalidad del t~xto copiaremos algunas de sus líne1.s:
, Abonado. - Sinónimo de primo.
Acabar. - Prólogo de arrepentirse.
Acróbata. - Amor platónic').
Baile.-Pretexto que utiliz1n los hombres para
abrazar á las mujeres.
Bfqamo -Aficionado á las comparaciones.
Caer.-Cnrolario de tropezar.
Ca/ma.-Lazarillo de las pasiones, que nos abandona en los caminos peligrosos.
Código.-1\fano vengadora que no llega á los últimos peldaf'ios ·de la escala social.
Cobardía.-Prudencia sublimada.
Chula.-Diamante en bruto.
Contramarcha. - Viudez.
Cult,a.-Reloj de repeticion.
Deleite.-Gusano de la vida. »

Musw 1\hLITAR.-Esta notable revista de historia, indumentaria, armas y organizacion militar,
con interesantes grabados, se hace cada dia más
acreedora á las simpatías que el púhlico le dispensa. En sus cuadernos del 29 al 32 inclusive, y aparte de otros grabados intercalados en su excelente texto, reg:-tla á los suscritores un n1.norarna de
EL Ejército del Emperador Cárlos V frente á los
Prl11ci¡,es de la Liga de Smalkalda en lnl[t1lstadJlfDXL 17, cuyo trabajo, de relevant,! mérito por
su antigüedad y belleza del dibujo, contribuye á fa.
cilitar el exacto concepto de uno de los períodos
más florecientes que registra nuestra historia·
Posteriorrnentf', hemos recibido los cuadernos 33 ·
y 34, que en nada desmerecen en el artístico é ins1 tructivo conjunto de esta importante obra.

REVISTA

f?f ABRIL

DECENAL

ADMINISTRACION, REDACCION

1884

ALMIRANTE,

0

GRilADOs.-Excmo. Sr . Conde de Torre-l'lfata --Los banderas
negras.-El Cambiante de monedas en Egipto.-Le. partida de
los reclutas on Italia..-Monumento á Víctor Manuel, Baker
Bajá..

TEXTo.-Crónica.-Explica.oion de los gro,bados.-Marte, por Vul·
cano.-Dos palabras sobre las clases de tropa, por el Teniente de
Infantería. D. Alfredo Melende• Urios.-Las guerras púnicas·
por D. Mariano Prestamero.-Es1&gt;íritu militar -El Tambor.Bibliografía.
la cl4bíerla.-Va.riedades, por E. de Palacio, y anunoios.

en

CRÓNICA
La numerosa eoncurrencia que asistió á la i:eunion
( ó meeti'f!g) celebrada por la Sociedad Africanista en
el teatro de la Alhambra, los levantados ideales expuestos allí por ilustres oradorPs y el entusiasmo y
atencion con que fueron escuchados, todo esto trajo á
nuestro pensamiento una duda que de largo tiempo
hace oscilar nuestro espíritu entre los más sombríos
temores y las más risueñas esperanzas.
Espafia, pensábamos, ¿es un pueblo que renace á
la vida de la civilizacion, que se siente impulsado
por los alientos del progreso, ó estos resplan dares,
este movimiento actual l!On los postreros rayos de
un prematuro crepúsculo, las últimas convulsiones
de una naturaleza que se extingue?
Cuando recordamos la indife~ncia con que de
ordinario son acogidos los más altos propósitos,
la característica indolencia con que nos resistimQs á
todo análisis, cuando vemos emplear á todas horas el
personalismo como único ar~nmento y la injusticia
como fatal conclusion, dudamos de los destinos de
nuestro pueblo, y un frio pesimismo nos embarga,
nublando en nuestra razon las ideas y sumiéndonos
en el más profu,,do abatimiento.
Pero al lado de estos hechos desconsoladores, espíritus llenos de fé en el porvenir, fortalecidos por
hondas convicciones, impulsados por entusiasmos pa.
trióticos, se reunen al calor de fecunda idea, gritan.
do á.'los espíritus aletargados: El Africa está allí con
sus tierras feraces, con sus pobladas cordilleras, con
sus espléndidos ríos, tendiéndonos los brazos. Allí
hay graneros para nuestra agricultura, bazares para
nuestro comercio, gloria para nuestros soldados; allí
hay espacio, y luz y movimiento para todas las aspiraciones que aquí se encierran en círculos estrechos,
produciendo choques de ciudad á ciudaJ, de familia
á familia , de espallol á español.
Allí está la paz, en las vertientes del Atlas, entre
sus bosques de palmeras, lejos de esta atmósfora de
mezquinas ambiciones, de vanalidades femeninas que
empequeñecen el carácter, que asfixian el espíritu.
El hombre sólo se agranda en proporeion del combate que sostiene. Pelear aquí por una credencial,
por una enemistad basada en cualquier estímulo de
ruin orgullo, por fuerza ha de empequeñecemos. Pelear allí por la grandeza de la pátria, por el progre-

2,

TOMO .2. 0 , NÚM . .22

QUINTUPLICADO

so de los pueblos, por el porvenir de nuestros hijos,
esaes empresaque elevaydignifi.ca. Tender al hijo del
Mogreb la mano fraternal ensefiándole la página del
Evai!gelio en que dice Amaos los unos á los otros, ó
dh\iar su fiereza noblemente con los aceros de Toledo, pero no para reducirlos á una esclavitud humi
liante, sino para ensalzarlos despues, para arrancar
sus espíritus de la pesada noche que los envuelve, llevándoles todos los bienes de la civilizacion, todas las
inestimables alegrías de la ciencia; esa es empresa
digna de un pueblo.

l

Tales son los ideales que aspira á propagar la
Sociedad AfricJl,nista creada en esta Córte. Este fué
el pensamiento de donde arrancaron los brillantes
disc111·sos que aplaudía un público entusiasmado en
el teatro de la Albambra.
Con caluroso y patriótico acento decia el distinguido académico Sr. Coello: e Todo ultraje, toda ocu·
pacion de una potencia en el suelo del Mogreb debe
ser para nosotros una cuestion de honra nacional, que
debemos plantear con tanta energía como si hubiese
sido ocupado· el territorio de la Península.»
D. J oaquin Costa, con toda la fantasía, de una naturaleza meridional y toda la erudicion de un sábio,
desarrolló despues ante nuestra vista asombrada
todo el panoroma de la historia de Marruecos, que ha
sido por muchos siglos nuestra propia historia.
A contribucion de su espontánea frase se pusieron
todos los conocimiento~ humanos, y la geografía, la
agricultura, la química, las matemáticas, todo cuanto nos rodea traía á la fecunda imaginacion del inspirado orador conclusiones que se traducian en estas
frases: «Al Africa, por honor, por deber y por gratitud.»

¡Oh! ~i fuese dable llevar el calor de su palabra
á todos los ámbitos de España, es imposible no hallaran eco acentos tan inspirados , tan entusiastas,
tan sinceros.
No es creíble que causa tan grande pueda languidecer por falta de adeptos, y es ne esperar que este
patriótico movimiento de Madrid será secundado en
las provincias constituyéndose sociedades de Africanistas corresponsales de la de esta córte.
A nuestros compañeros del Ejército corresponde
en primer término iniciar este movimiento, que así
probaremos una vez más que todo esfuerzo generoso,
todo pensamiento noble halla entre nosotros espontánea y entusiasta acogida; y cuando en todos los
pueblos de España haya Sociedad Africanista; cuando la propaganda se haya extendido por todas partes,
la ola de la opinion crecerá y llegará hasta nuestros
Gobiernos, pudiendo entonces gritar con voceij que
resonaran á su tiempo en toda España: «A Marruecos.»
Nunca como ahora hemos sentido las angustias del
limitado espacio en que hemos de encerrarnos, porque quisiéramos seguir paso á paso y trasmitir á
nuestros lectores todas las agradables sensaciones
que experimentamos al escuchar la poética y dulce

palabra de J oaquin Costa, la persuasiva y serena voz
de Gabriel Rodriguez, los honrados y enérgicos acentos de Gumersindo Azcárate, las eruditas y profundas observaciones del académico D. Eduardo
Saavedra, y las discretísimas y elocuentes frases del
ex-Ministro Carvajal, del viajero en Marruecos, que
terminó su eloeuel).te discurso con un conmovedor
episodio de su excursion por el Mogreb.
Oomo final de esta ligera reseña traslafaremos
aqui este episodio.
«En un café de Tánger un moro de buen porte se
acercó á nuestro ex-l\1inistro, y despues de algunas
frases lisonjeras dignas de los hijos de dos pueblos de
tradiciones eorteses y caballerescas, el árabe ledijo al
cristiano: «Dame algo. » Este último no teniendo otra
cosa á mano con que satisfacer los deseos de suinterpelante, le ofreció una moneda de medio duro. Cuando el viajero español llegó á su hospedería halló el rico
yatagan del moro, que éstele había enviado COIII.O presente, en correspondencia del que acababa de recibir.
Al despedirse al día siguiente del moro, le mostró
éste la moneda española pendiente de una cinta que
rodeaba su cuello.
&gt;&gt; Y era, decia nuestro ilustre orador; era que no
un impulso de curiosidad ó de vulgar codicia había
moviJo á aquel galante marroquí en su demanda,
sino el deseo de cambiar una prenda de afectuoso
recuerdo con el huésped Español. »
Donde hay un pueblo capaz de estos sentimientos,
hay ricos veneros que explotar. Atracciones irresistibles nos llevan hácia el Mediodía, y parece como
si sobre nuestras cabezas se cernit,ra esta sentencia:
«Vuestro quietismo os enerva y aniquila. El Africa
os espera. Ella os volved, á la vida.»-El .A/rica, ó

la muerte.
Despues de escritas las anteriores líneas llega á
nuestras manos El Ec9 de Cetda, esforzado paladín
de nuestros intereses en MarruP.cos.
El Eco de Ceuta cree inclinado al Sultan á conceder á algunas compaiiías inglesas la explotacion
de los terrenos mineros de Sierra-Bullones y del camino de Ceuta á Tánger.
El conde de CIIavagnac, adquiriendo terrenos en
el Rüf, coloca ante nuestros presidios menores y á
la vista de nuestros centinelas la bandera de la
Francia, hoy temida y respetada en Marruecos, desde que un Gobierno previsor la tremola y un Scheriff dt: Wassan la elige como divisa.
En cambio, por documentos presentados recientemente en la sociedad Africanista, resulta probado que en nuest ras plazas del Norte de Africa está
prohibido todo artículo procedente del campo moro;
ent re nuestros presidios y la península no hay otro
medio directo de comuuicacion que el vapor ele la
A clministracion l\,Iilitar, mientras que por medio de
vapores franceses hay establecida una comuoicacion
frecuente con la Argelia y Gibraltar. De modo que
Melilla, por ejemplo, es una verdadera factoría francomarroquí. Hace algunos años, dos de los principales
Jefes de la kabila de Guebdaua, pidieron á España

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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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