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LA. ILUSTRA.CION MILITAR

inherentes á la milicia, que sirven de base á todas afectan á la vida de las naciones; y si deseais se·
guir inquiriendo os cansareis de contar el número
r.us determinaciones.
Conocido el Ejército en su esencia, modalidad y de sociedades científicas que abordan los más árforma, habremos de penetrar en otra esfera donde duos problemas del saber hu nano, empefiando rudo
apreciemos sus funcionts propias, que obedecen ne- é incesante combate para descubrir un arcano, escesariamente á cvndiciones prévias, que combinadas tablecer una teoría ó rechazar el error que ha invahasta el infinito, son el pensamiento de la guerra, dido las regiones de la ciencia.
Pero la milícia, ¿en dónde reune sus inteligencias
cuyo estudio crítico nos arrojará torreotentes de luz
para
demandarles la solucion de sus complexos é
que nos iluminan á cada momento en medio de la
importantes
problemas? ¿ Qllé medios tiene para
múltiple variedad de a-::cidentes que se presentan á
formar
opinion
ilustrada de todas las cuestiones que
cada instante; y de este modo obtenemos la base
le
afectan?
Si
los
reducidos límites de este trabafundamental donde el arte de la guerra asienta sus
jo
lo
permitieran,
yo os &lt;liria cómo comprendo la
más bellas creaciones.
influencia
del
libro
militar, cuya circulacion se haHé aquí los lineamentos del plan general que
lla
reducida
á
su
más
mínima expresion, y os mospuede servir para coordinar los múltip·es problemas
traría
mi
parecer
sobre
la influencia de la prensa
militares, cuya complexidad exige nuevas divisiones,
que formarian otras tantas ramas diversas de gran· profesional; pero, si no puedo hacer este género,de
dioso tronco cuyas raíces penetran en el campo de consideraciones, séame permitido el exponer, en,
otras cienchs para tomar de ellas los primeros gér- breves palabras, lo que debiera ser el resultado de
menes, que luego son fecundizados por la lógica y un profundo exámen de las cuestiones enunciadas.
Ya os he indicado que considero el Ejército como
la crítica con su poderosa accion; pero desde el momento que se ha planteado el problema, aparece la un or.:;anismo sujeto á las leyes de la vida, y en el
necesidad de resolverlo conforme á procedimiento cual desempeña la adrninistracion el papel de apaadecuado á su naturaleza misma y á los medios dis- rato distributor que recibe el alimento, ya trasformado, para llevarlo á todos los órganos que se asiponibles para su inmediata realizacion.
No basta ciertamente que una y otra vez se pidan milan las partes correspondientes. No espereis, por
á los poderes públicos reformas é ion.ovaciones que lo tanto, que ella os alimente, si antes no habeis
reconstituyan nuestro sistema militar, porque tan llevado al aparato receptor los elementos vitales, y
sólo pueden traducir en hechos aquellas ideas que éstos no pueden sacarse sino de al!f donde reside la
han fructificado llegando á formar opinion manifes- vida.
Acudan, pues, todas las inteligencias al certátada ostensiblemente; pues áun cuando reine en el
espíritu de la generalidad, se encuentra como des· men; apronten el caudal adquirido en su progresiterrado en el fondo de la conciencia individual, si vo desarrollo y choquen con la contradiccion, pieno se presenta en forma expresiva del trabajo con· dra de toque de la verdad. Ya vereis entonces surgir
tínuo de elaboracion y de bs relaciones que ligaron los verdaderos principios de la milicia; ya tendreis
á los individuos para ir á coincidir en un mismo ocasion de admirar sus teorías y m¿todos., y ya popunto; mas cuando esta opinion ha presentado sus dreis complaceros en las soluciones halladas á los
títulos de le~itimidad, entonces es cuando la adrni- infinitos problemas que entraf'ia este conjunto de
nistracion estudia sus preteosi,mes, examina las conocimientos tan despreciado hoy dia, á pesar de
soluciones dive11Sas de la cuestion y, asesorada por compenetrarse con todas las ramas del saber humalas colectividades que encierran todo género de no. Salga de las · ociedades militares el movimiento
competencias, traduce en documento público lo que que hade vencerla inercia de la masa. y considérense
desde aquel instante ha de servir de norma; pero corno el punto de reunion donde la milicia ha citado
cuando le falta es\e alimento decae y pierde la ini- á sus hijos para congregarlos y excitarlos á que rer.iativa, no dando más sef'iales ¿e vida que la mani- suelvan sus problemas.
Imitemos en esto á los que ya nos preceden en
festacion de los actos puramente burocráticos.
otros
ramos del saber; y, aleccionados por su expe.
Antes de que al libro lleguen ciertos principios y
riencia,
emprendamos afanosos la tarea comenzánse esiablezcan nuevas teorías, ha sido necesario un
dola
desde
Juego, para que sin trégua ni descanso
penoso génesis, tan sólo des.:onocido para aquellos
nos
dediquemos
á la árdua empresa de regeneracion
que no se detienen á seguir paso á paso la evolucion
militar.
de las ideas, á la cual contribuyen sin cesar las in·
No piense hoy el Ejército español en estériles
teligencias que buscan en la contradiccion de opiglorias,
por brillantes que sean; su fin está bÍen deniones el medio de purificar la verdad de las mi·
terminado
al considerarse como el medio más eficulas del error, á la vez que á éste lo despoja de
caz
para
que
la pátria ibera realice sus elevados
los bellos resplandores con que se había engalanado.
ideales;
y
por
lo tanto ha de empezar por resolver
Y por eso, sefiores, todas las manifestaciones del salos
múltiples
problemas
cuya solucion conduce neber humano se procuran este medio para conseguir
cesariamente
á
reconstruirlo
sobre bases inquebrantan noble propósito, y se esfuerzan por reunir á los
tables,
sentando
para
siempre
los cimientos en que
que por distintos bminos persiguen la ciencia, proha
de
sustentarse
la
milicia.
vocando la libre discusion, á cuyo calor se funden
Aunemos nuestros esfuerzos; acuda la juventud
opiniones, para salir de allf otras más perfectas, que
á
vencer
con sus generosos sentimientos h glacial
logran imperar en·e1, espíritu hasta que la incesante
indiferencia
de los que se hallan próximos al escepelahoracion produce otras más próximas á la verdad.
ticismo,
empujados
quizás por amargas decepcioTal es el origen de esas sociedades libres, donde
nes;
temple
la
edad
madura con su ilustrada expese congregan los obreros de la ciencia y del arte
riencia
las
impaciencias
de la primera edad, y unipara producir sin tregua ni descanso la inmensa
dos
todos
en
comun
aspiracion
y guiados por la
labor sintetizada en el libro, veh!culo de propaciencia
prosiga·t
os
sin
desfallecimiento.
tan levanganda á la vez que fiel conservador del-caudal adtados
propósitos;
y
de
este
modo
m0strará
el Ejérquirido. Dirigid una mirada á los Ateneos, Y al1f
cito
español
al
mundo
entero,
que
si
supo
siempre
vereis discutidos los problemas más elevados, así
científicos como literarios y artísticos; id á la Aca- conquistar inmarcesibles laureles en los campos de
demia de Jurisprudencia, y vereis tra·t ar allí todas batalla, tambien sabe consegwrlos en las lides del
las cuestiones de derecho, ofreciendo á la juventud pensamiento contribuyendo con su inteligencia al
una provechosa práctica para las lides del foro; acu- progreso humano.
IGNACIO SALINAS
did á la Academia de Ciencias Morales y Políticas,
~~~-donde se discuten los más variados asuntos que

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FRAGMENTOS

Bl~TÓlllCO-MlLITAR ES

EL SOLDADO CIRILO MAYPIT

Lft famoFa costa de Pagalunga, en el TÍO Grande de Mindanao, donde hizo célebre su nombre el, entonces, Capitan
de fragata n. Casto Mande?. Nuñez, cinco sños antes que
Je coronaTan las glorias del Callao, dando el a@alto por
el baupres de la goleta Constancfo en lll maña11a del dia 17
de Octubre de 1861, aón no hl\bia raido &amp;ateramente en
pod,,r de nuestros valientes soldados y marineros, que ónicamente dueños de Jo alto del muro sostenían sangrientl\
y tenAz J_ucha cuel']'.)O á cuerpo con una morisma feToz,
fanática, desesperRda y muv superior en nómero.
En los momentos má~ empeñados y par, grientos del Asalto y del general combnte de tRn memorRble din, el primel'
buque que siguiendo el intrépido ei11mp'o de la goleta
Constanci11. encRlló su proll en tior111, fué el cRñonero Luzon, y el prim•ro de su tripulacion qne la pis6, •I soldRdo
indfa:enR de lll segundll c,ompaiíf!l ile InfünteTía de MllTina
Cirilo Maypit, que desde Juego arrem•tió brioso y re~uelto
al enemigo, y t1isparando •u arma de_iR mn•Tto ti uno en 111
acto. den-iba á otro~ do• de otros tantos bayonetazos Y dá
muerte á un arrogante Dntto que animal&gt;ll' IOP combatiente; tremolando una b!lnderll que le arrebat6 juntamente con J,. vida; pero allíhubieTa mue!"to el heróico soldado, abrumado nor el nómero, que furioso "Je rodeó ansioso de venl!'anza y de Tescatar la enseñR perdida, sin la
oportuna llegada y auxilio de sus compañeros de desem•
barco.
Libre del peligro el valeroso MRynit, corrió lleno dejóbilo al encm•ntro del Comandante de su bnque, Teniente
de navío D. José Osterech y Godos, y sin decirle palabra
depositó en su~ manos el trofeo glorioso de su beroism", Y
volvió con la misma preste?.a y entu•iRsmo á batirge en la
primera línea del combate. donde cae gravemente herido.
Pro

A.

DE PAZOS

o,t,AA A,A,A&lt;A- - -

B IB L I O GRAFÍA
Novlsimo Dircümario del Amor ¡• de otras rosas,
ta, útil para los feos romo para las lurmosar Este
es el título del nuevo libro que :icaba de publicar
Adolfo Llanos, y que se ha venrlido en muy pocos
dbs. La segunda edicion se pondrá pron·o á J., 1·•nta y será enteramente igaal á la nri10er.1. El Nm1(·
simo Diccionario tiene una hnnita portarln, vent1cuatro hermosas láminas y ~iete pliegos de correcta
y lujosa impresion. En carla nno ne los tomo, r!P
lujo hay una magníftca fotografía, distinta en tocios
los ejemplares.
Como muestra de la originalidad del t~xto copiaremos algunas de sus líne1.s:
, Abonado. - Sinónimo de primo.
Acabar. - Prólogo de arrepentirse.
Acróbata. - Amor platónic').
Baile.-Pretexto que utiliz1n los hombres para
abrazar á las mujeres.
Bfqamo -Aficionado á las comparaciones.
Caer.-Cnrolario de tropezar.
Ca/ma.-Lazarillo de las pasiones, que nos abandona en los caminos peligrosos.
Código.-1\fano vengadora que no llega á los últimos peldaf'ios ·de la escala social.
Cobardía.-Prudencia sublimada.
Chula.-Diamante en bruto.
Contramarcha. - Viudez.
Cult,a.-Reloj de repeticion.
Deleite.-Gusano de la vida. »

Musw 1\hLITAR.-Esta notable revista de historia, indumentaria, armas y organizacion militar,
con interesantes grabados, se hace cada dia más
acreedora á las simpatías que el púhlico le dispensa. En sus cuadernos del 29 al 32 inclusive, y aparte de otros grabados intercalados en su excelente texto, reg:-tla á los suscritores un n1.norarna de
EL Ejército del Emperador Cárlos V frente á los
Prl11ci¡,es de la Liga de Smalkalda en lnl[t1lstadJlfDXL 17, cuyo trabajo, de relevant,! mérito por
su antigüedad y belleza del dibujo, contribuye á fa.
cilitar el exacto concepto de uno de los períodos
más florecientes que registra nuestra historia·
Posteriorrnentf', hemos recibido los cuadernos 33 ·
y 34, que en nada desmerecen en el artístico é ins1 tructivo conjunto de esta importante obra.

REVISTA

f?f ABRIL

DECENAL

ADMINISTRACION, REDACCION

1884

ALMIRANTE,

0

GRilADOs.-Excmo. Sr . Conde de Torre-l'lfata --Los banderas
negras.-El Cambiante de monedas en Egipto.-Le. partida de
los reclutas on Italia..-Monumento á Víctor Manuel, Baker
Bajá..

TEXTo.-Crónica.-Explica.oion de los gro,bados.-Marte, por Vul·
cano.-Dos palabras sobre las clases de tropa, por el Teniente de
Infantería. D. Alfredo Melende• Urios.-Las guerras púnicas·
por D. Mariano Prestamero.-Es1&gt;íritu militar -El Tambor.Bibliografía.
la cl4bíerla.-Va.riedades, por E. de Palacio, y anunoios.

en

CRÓNICA
La numerosa eoncurrencia que asistió á la i:eunion
( ó meeti'f!g) celebrada por la Sociedad Africanista en
el teatro de la Alhambra, los levantados ideales expuestos allí por ilustres oradorPs y el entusiasmo y
atencion con que fueron escuchados, todo esto trajo á
nuestro pensamiento una duda que de largo tiempo
hace oscilar nuestro espíritu entre los más sombríos
temores y las más risueñas esperanzas.
Espafia, pensábamos, ¿es un pueblo que renace á
la vida de la civilizacion, que se siente impulsado
por los alientos del progreso, ó estos resplan dares,
este movimiento actual l!On los postreros rayos de
un prematuro crepúsculo, las últimas convulsiones
de una naturaleza que se extingue?
Cuando recordamos la indife~ncia con que de
ordinario son acogidos los más altos propósitos,
la característica indolencia con que nos resistimQs á
todo análisis, cuando vemos emplear á todas horas el
personalismo como único ar~nmento y la injusticia
como fatal conclusion, dudamos de los destinos de
nuestro pueblo, y un frio pesimismo nos embarga,
nublando en nuestra razon las ideas y sumiéndonos
en el más profu,,do abatimiento.
Pero al lado de estos hechos desconsoladores, espíritus llenos de fé en el porvenir, fortalecidos por
hondas convicciones, impulsados por entusiasmos pa.
trióticos, se reunen al calor de fecunda idea, gritan.
do á.'los espíritus aletargados: El Africa está allí con
sus tierras feraces, con sus pobladas cordilleras, con
sus espléndidos ríos, tendiéndonos los brazos. Allí
hay graneros para nuestra agricultura, bazares para
nuestro comercio, gloria para nuestros soldados; allí
hay espacio, y luz y movimiento para todas las aspiraciones que aquí se encierran en círculos estrechos,
produciendo choques de ciudad á ciudaJ, de familia
á familia , de espallol á español.
Allí está la paz, en las vertientes del Atlas, entre
sus bosques de palmeras, lejos de esta atmósfora de
mezquinas ambiciones, de vanalidades femeninas que
empequeñecen el carácter, que asfixian el espíritu.
El hombre sólo se agranda en proporeion del combate que sostiene. Pelear aquí por una credencial,
por una enemistad basada en cualquier estímulo de
ruin orgullo, por fuerza ha de empequeñecemos. Pelear allí por la grandeza de la pátria, por el progre-

2,

TOMO .2. 0 , NÚM . .22

QUINTUPLICADO

so de los pueblos, por el porvenir de nuestros hijos,
esaes empresaque elevaydignifi.ca. Tender al hijo del
Mogreb la mano fraternal ensefiándole la página del
Evai!gelio en que dice Amaos los unos á los otros, ó
dh\iar su fiereza noblemente con los aceros de Toledo, pero no para reducirlos á una esclavitud humi
liante, sino para ensalzarlos despues, para arrancar
sus espíritus de la pesada noche que los envuelve, llevándoles todos los bienes de la civilizacion, todas las
inestimables alegrías de la ciencia; esa es empresa
digna de un pueblo.

l

Tales son los ideales que aspira á propagar la
Sociedad AfricJl,nista creada en esta Córte. Este fué
el pensamiento de donde arrancaron los brillantes
disc111·sos que aplaudía un público entusiasmado en
el teatro de la Albambra.
Con caluroso y patriótico acento decia el distinguido académico Sr. Coello: e Todo ultraje, toda ocu·
pacion de una potencia en el suelo del Mogreb debe
ser para nosotros una cuestion de honra nacional, que
debemos plantear con tanta energía como si hubiese
sido ocupado· el territorio de la Península.»
D. J oaquin Costa, con toda la fantasía, de una naturaleza meridional y toda la erudicion de un sábio,
desarrolló despues ante nuestra vista asombrada
todo el panoroma de la historia de Marruecos, que ha
sido por muchos siglos nuestra propia historia.
A contribucion de su espontánea frase se pusieron
todos los conocimiento~ humanos, y la geografía, la
agricultura, la química, las matemáticas, todo cuanto nos rodea traía á la fecunda imaginacion del inspirado orador conclusiones que se traducian en estas
frases: «Al Africa, por honor, por deber y por gratitud.»

¡Oh! ~i fuese dable llevar el calor de su palabra
á todos los ámbitos de España, es imposible no hallaran eco acentos tan inspirados , tan entusiastas,
tan sinceros.
No es creíble que causa tan grande pueda languidecer por falta de adeptos, y es ne esperar que este
patriótico movimiento de Madrid será secundado en
las provincias constituyéndose sociedades de Africanistas corresponsales de la de esta córte.
A nuestros compañeros del Ejército corresponde
en primer término iniciar este movimiento, que así
probaremos una vez más que todo esfuerzo generoso,
todo pensamiento noble halla entre nosotros espontánea y entusiasta acogida; y cuando en todos los
pueblos de España haya Sociedad Africanista; cuando la propaganda se haya extendido por todas partes,
la ola de la opinion crecerá y llegará hasta nuestros
Gobiernos, pudiendo entonces gritar con voceij que
resonaran á su tiempo en toda España: «A Marruecos.»
Nunca como ahora hemos sentido las angustias del
limitado espacio en que hemos de encerrarnos, porque quisiéramos seguir paso á paso y trasmitir á
nuestros lectores todas las agradables sensaciones
que experimentamos al escuchar la poética y dulce

palabra de J oaquin Costa, la persuasiva y serena voz
de Gabriel Rodriguez, los honrados y enérgicos acentos de Gumersindo Azcárate, las eruditas y profundas observaciones del académico D. Eduardo
Saavedra, y las discretísimas y elocuentes frases del
ex-Ministro Carvajal, del viajero en Marruecos, que
terminó su eloeuel).te discurso con un conmovedor
episodio de su excursion por el Mogreb.
Oomo final de esta ligera reseña traslafaremos
aqui este episodio.
«En un café de Tánger un moro de buen porte se
acercó á nuestro ex-l\1inistro, y despues de algunas
frases lisonjeras dignas de los hijos de dos pueblos de
tradiciones eorteses y caballerescas, el árabe ledijo al
cristiano: «Dame algo. » Este último no teniendo otra
cosa á mano con que satisfacer los deseos de suinterpelante, le ofreció una moneda de medio duro. Cuando el viajero español llegó á su hospedería halló el rico
yatagan del moro, que éstele había enviado COIII.O presente, en correspondencia del que acababa de recibir.
Al despedirse al día siguiente del moro, le mostró
éste la moneda española pendiente de una cinta que
rodeaba su cuello.
&gt;&gt; Y era, decia nuestro ilustre orador; era que no
un impulso de curiosidad ó de vulgar codicia había
moviJo á aquel galante marroquí en su demanda,
sino el deseo de cambiar una prenda de afectuoso
recuerdo con el huésped Español. »
Donde hay un pueblo capaz de estos sentimientos,
hay ricos veneros que explotar. Atracciones irresistibles nos llevan hácia el Mediodía, y parece como
si sobre nuestras cabezas se cernit,ra esta sentencia:
«Vuestro quietismo os enerva y aniquila. El Africa
os espera. Ella os volved, á la vida.»-El .A/rica, ó

la muerte.
Despues de escritas las anteriores líneas llega á
nuestras manos El Ec9 de Cetda, esforzado paladín
de nuestros intereses en MarruP.cos.
El Eco de Ceuta cree inclinado al Sultan á conceder á algunas compaiiías inglesas la explotacion
de los terrenos mineros de Sierra-Bullones y del camino de Ceuta á Tánger.
El conde de CIIavagnac, adquiriendo terrenos en
el Rüf, coloca ante nuestros presidios menores y á
la vista de nuestros centinelas la bandera de la
Francia, hoy temida y respetada en Marruecos, desde que un Gobierno previsor la tremola y un Scheriff dt: Wassan la elige como divisa.
En cambio, por documentos presentados recientemente en la sociedad Africanista, resulta probado que en nuest ras plazas del Norte de Africa está
prohibido todo artículo procedente del campo moro;
ent re nuestros presidios y la península no hay otro
medio directo de comuuicacion que el vapor ele la
A clministracion l\,Iilitar, mientras que por medio de
vapores franceses hay establecida una comuoicacion
frecuente con la Argelia y Gibraltar. De modo que
Melilla, por ejemplo, es una verdadera factoría francomarroquí. Hace algunos años, dos de los principales
Jefes de la kabila de Guebdaua, pidieron á España

�¡¡A ~USTRACION MILITAR

C&gt;

ExcMo. SR. TENIENTE GENERAL D. FRANCISCO DE MATA Y AL6 s; CONDE DE TORRE-MATA,

GUERRA DEL TON-KIN.-Los

t

BANDERAS NF.GRAs.

m. en Madrid el día 25 de Marzo ti/timo.

UN CAMBIANTE DE MONEDAS &amp;N EGIPTO,

�LA

ILUSTRACÍON

MILITAR
tA· ItúSTRACION

que admitiera su sumision; vinieron á Espalía invita!los por nuestro GobiPrno, pero no se atendió Hl solicitud , y á Fu regreso á.-Marruecos uno murió en los
calabozos lle Fez y el otro tuvo que refugiarse en las
montanas. Lo mismo ha pasado á cuantos moros muestran simp~ tía por España. Hace cinco años el Jefe de
los Beni-Siuassen se acogió á la proteccion Espailola,
y 11uestro Gobierno le rechazó. Francia en cambio
le aeogió. El Sherift de Wassan tambien solicitó
proteccioR nuestra, pero en las conferencias de l'il¡idri&lt;l se babia acordado la abolicion de los protectorados, y nuestro f'TObierno se la rehusó. Menos escrupulosa Francia se la ha otorgado recientemente. El
1·esultado de e&amp;tas dos políticas tan opuestas, la france90. y la española, es que la primera conquista amigos y paltidarios,y la nuestra los aleja creando ódios,
de~confiau.zas y desprestigio para nuestra bandera y
nuestro interés.
Y lo mismo pasa en Andorra.

La Independencia Belga prfsenta. la cuestion
de .Andorra bajo un 1mevo aspecto, y supone á. nueslJ·o Gobierno dispuesto á aceptar aquel territorio á
cam biu de una pat te del valle de Aran y de la peq ueiia villa ele Livia.
Singular es la afümacion del colega, y parece imposible que se haya atrevido á hacerla sin ningnn
fnndamrnto. Pero mientras la prensa ministerial no
diga lo que pi~nsa el Gobierno en este asunto, debernos ¡,indosamente creer que la cuestion de Andorra
no ha entrado aún en el camino de una solucion tan
gl'ave como la que da por convenida el colega
francés.
Otro tanto opinamos del apoyo á Francia para la
tima de Cabo del Agua, y ele la eesion al impel'io
aleman de nuestros derechos en Burneo.
Rumores son estos que consideramos poco lisonje·
ros para el honor nacional.
En 188R comeniw Alemania la construccion de
una. flota de guerra y el armamento de sus costas, que ya está casi terminado. Noventa y tantos
millont:11 lle marcos han costado los buques; más de
diez y siete el armamento y obras en las costa,; cerca de diez el astillero de Danzig; más de diez y nne•
ve el ¡,uerto y personal de Wilhemshaven; cerca de
quince los cua.rte}es para las tropas de marina; pasan
de siete los depósitos de material marítimo y más de
seis los torpedos.
.Pues aún dice el Almirantazgo que necesita 140
millones para completar el poder marítimo nacional.
El coloso de tierra adivina ya, que el porvenir
re3erva los mayores y más positivo11 éxitos de toda
índole, al paeblo que mejor domine los mares.
Italia imita á Alemania tan completamente que
con igual interés se cuida del cuartel que de la Universidad.
Parece a~pirar tambien á formar una plana mayor de sabios y guerreros. ¡ La espada al servicio de
Ja sabiduría l Tal vez no es otro el fin último del
mundo. La mayor razon del poder es sin duda,

saber.
Inglaterra ha aumentado su reserva en más de
5.000 hombreJ; ha ordenado la constrnccion de 400•
cañones de acero y targa por la culata, y tres más
de U0 toneladas con destino á su marina; estc'i. ha1;ioi1Hl.u además experimento de un cafion (para el
Ejército), de doce centímetros, y de un procedimiento fotogrcltico para reconocer los deterioros del ánima de los caüones durante el fuego. Lo que sobre
todo admira y admirará siempre más en Inglaterra,
es sus crecientes perfeccionamientos en administracion. Su pulítka podrá pasar, como sucede ahora en
el Sudan, por alternativas de éxito ó fracaso, pero en
toda circunst:!ncia, el buen órden y régimen interlo1· sorrrc::uE:n al áuimo más prevenill1J cunLra 1

aquel inteligente pueblo. Véase lo acontecido en el
último encuentro con Osman-Digma; el servir.io médico, y la prevision y buena conduccion administrativa de hielo y otros recursos, salvaron de la muerte
pcr insolacion, á la mayor parte de los soldados
ingleses.
Si como se cree las tropas inglesas renuncian á
toda ofensiva e11 el Sudan, y tod11, la campaña se confía al prestigio de la libra esterlina, Inglaterra habrá
sufrido un fracaso indigno ciertamente de su génio.
Pero aún confiamos en que hallará recursos inespe.
rados para salir de eata campaila. con alguna honra
y suficiente provecho.
Francia, como despechada de habérsela escapado
el Egipto, continúa sus aventuras coloniales con alguna más suerte hasta hoy que su rival de colonizacion en el Sudan. Tomada Bac-Ninh, la opinion
francesa parece dividida en cuanto á si conviene
llevar la guerra á China, ó limitarse á ocupa? el
Delta y domiuar los caminos principales de ChinQ,
tales como el de Tan-Ngnyen y el de Lang-Son.
Es fácil observar, por la forma y giro de estas
discusiones, que pasa en Francia lo mismo que en
España respecto á política colonial. Ha llevado su
bandera á Tunez, á Madagast:a1·, al Ton-Kin, al Con
go; pero no parece tener concieucia del alcance ni
las consecnendas do estas expeJiciones; no parece,
en fin, referirlas á un plan genel'al, madurado de
antemano. Así es, que se ha visto á Francia apoderarse de Tunez, pol' un lado, y continuar por otro en
Argelia, descc•ntentando á 1011 indígenas con medidas
tan injustas como torpes.
Estalla una revolucion en Egipto, y Francia que
preparaba á la ~a.zon expediciones sobre todos los
puntos del Asia y del Africa, declara que esta revolucion no la interesa, y deja marchar sola á Inglaterra al Cairo y á Port Said y apoderarse del másgrande camino comercial del mundo. Rompe la alianza
inglesa contra todo lo que parecía aconsejarla en
primer término su siempre grave sitnacion con Alemania, y parte para el Ton-Kin, pero no sin chocar
antes con la Chlna,que podrJ siempre cerrar áFrancia el Yunnan y estorbarla sobre todos los pnntos de
su inmenso imperio. Política enteramente opuesta á
la de lus ingleses, que han tenido la habilidad de hacerse confiar allí la administracion de las aduanas y
se han hecho útiles é indispensables.
El Parlamento francés discuto dos leyes militares
importantes: la de reemplazos y la de ascensos. En
la primera la reduccion del servicio á. tres añ.os y la
supresion del voluntariado de un afio han suscitado
viva controversia sobre el peligro de sacrificar á nn
ideal de falsa igualdad la alta ciencia. A nuestro
juicio, la conciliacion es posible si se acierta á organizar las prácticas militares de tal modo que en
un mismo día las ocupaciones del cuartel ó el campo
de instruccion vengan á ser como una compensacion
saludable al trabajo sedentario de las primeras horas de la mañana consagradas á la meditacion y á
los estudios científicos. En cuanto á la ley de ascensos, un compallero nuestro del vecino Ejército teme
que se dé una importancia extra&lt;rrdinaria á los exámenes, y se olvide enteramente otra clase de méritos. ¡Siempre-lo mismo en estos desgraciados pueblos meridionales 1 ¡ Siempre de un extremo á otro!
¡Siempre olvidándose de que el hombre es una proporcion de inteligencia y actividad, y que las dos cosas, bien proporcionadas, son indispensables; porque
aisladas, las dos son una enfermedad, una decadencia, nna muerte 1
En Cincinati (Estados-Unidos) el pueblo se ha
amotinado contra la fuerza pública. La batalla fué
encarnizada y en extremo sangrienta. Pero en medio
de f\Rta a;resicn birbara, el motivo i·que se atribuye
revela un pueblo adulto y capaz de noble indignaclon

por justas causas. La inmoralidad en la administracion de justicia, la benevolencia con los asesinos, tiene consecuencias más graves, más imponentes que lo
qne se cree de ordinario, porque la impunidad de los
crímenes es, sin duda alguna, mil veces peor que la
crueldad de las penas ó los abusos de desproporcion
entre éstas y los respectivos delitos.

bnstero, á bordo del que se supone se halla Aguero.
Por esto, la crítica debería ceñirse á una designaComo complemento de estas preocupaciones, se ha- cion imparcial y fria de los inconvenientes más notacen en la prensa pronósticos poco agradables respec- bles de cada disposicion. Y en la que á los sargentos
to al resultaJl,o que ha de dar el reciente tratado de se refiere, era suficiente la cuestiou de legalidad
comercio firmado con los Estados-Unidos.
para que el mismo Gobierno tal vez hubiera pensado
Sapónese entre otras cosas, que las harinas de en las dificultades de sostener su acuerdo.
Por lo demás, ya lo hemos dicho en otras ocasioCastilla no podrán sufrir la competencia de las del
Norte de América, por los altos derechos de arancel nes, es cnestion difícil la de organizar el Ejército á
con que están recargadas, y no concurriendo á aquel retazos, de una manera aislada y sin plan general.
mercado· más productores que los de los Estados- El medio de curacion, que conBiste en trasportar á
U nidos, este monopolio determinará exigencias y un órgano sano la afeccion humoral que aqut1jaba al
abasos q• vendrán á parar en perjuicio de los con- enfermo, no hace más que cambiar de asiento la ensumidores.
o
fermedad; pero no la cura. Más bien la prolonga y
Las provincias de Castilla han 1·epresentado al extiende. Un tratamiento general, es siempre prefe•
Gobierno, pidiendo se las coloque para la esportacion rible, cuando el organismo no está enteramente esde sus trigos en iguales condiciones que á las extran- tenuado y condenado á inminente disolucion.
jeras; pero no parece que hasta ahora su pretension,
á nuestro entender justísima, se halle en el mejor • No queremos terminar esta crónica, sin enviar uu
camino.
• cariñosísimo saludo á nuestros queridos colegas de
La carestía de los artículos de primera necesidad, América. En estos dias vienen ocupándose de nostraería nuevas afticciones sobre nuestros hermanos otros en términos que nos imponen una gratitud inen aquella Antilla, y en particular sobre los que vi- mensa. Quieren con Espaiía nna comunicacion, una
ven circunscritos á sus sueldos, cobrados hoy con corriente de literatura, ciencias, artes, industria,
bastante retraso.
que facilite, que apresure la fasion espiritual de este
Triste es tener nuevamente que lamentarnos de la gran continente de nacionalidades en que domina el
angustiosa situacion de los Oficiales de aquel Ejér- idioma castellano. Mas con razon observa un periócito, no menos triste que la de la Península. Hasta dico de Caracas, La Opinio11 Nacional, que necesicinco meses se les debe ya ea sueldos, y los contratos taríamos mucha. actividad para competir en sus merusurarios del 130 al 200 por ciento, empiezan ya cados con las naciones extranjeras. Y asombra tanto
adquirir por aquella isla, la triste celebridad que dis- como entristece y sonroja este dato, pero hasta en lifrutan hace tiempo entre nosotros.
bro11 castellanos, hasta en libros impresos en nuestra
Hacemos una excitacion á nuestros hombres de Es- propia lengua, París, Bruselas, Leipzig, envian
tado, para que esta situacion anormal, para que estos allí más en nn mes que nosotros en un año.
. grandes males de nuestro Ejército cesen; porque poNo queremos entregarnos á la desesperacion de
drá llegar un dia, en que las mayores violencias de pensar que hasta en pueblos hermanos el extranjero
represion sean ineficaces, contra un infortunio, con· llevara su influencia preponderante en absoluto sotra una desesperacion extrema, esplotada por políti· bre la española; pero á la vista de nuestras mezquinas discordias interiores, tenemos que limitarnos á
coa perversos.
saludar fraternalmente á nuestros hermanos de América,
y á manifestarles que no es en realidad el pueToda la prensa aplaude el ascenso á Teniente Geblo
espafiol,
sino las pandillas políticas que le embaneral del Mariscal de Campo D . Zacarías G. Goyerazan
y
perturban,
lo que nos tiene sumergidos en
neche. Los actos evidentemente justos encuentran
este
estado
de
verdadera
postracion dentro, é impopocos impugnadores, porque la evidencia de los metencia
fuera.
recimientos desconcierta á los envidiosos.
..,.,__
_,._,,
Tal es el caso del General Goyeneche, cuya brillantísima historia militar ~u absoluta neutralidad
EXPLICACION DE LOS GRABADOS
en política, le han granjeado el respeto y el aprecio
de todos los partidos.
EXCMO. SR. D. F.RANCISCO MATA Y ALÓS
El General Goyeneche empezó á servir el afl.o CONDE DE TORRE·MATA, TEl'O:ENTJC GENERAL DE LOS
1838 en el colegio de distinguidos de Zaragoza, y al
ll:Jl:I\CITOII NACIONALES
poco tiempo fué destinado al regimiento infantería
En laa primeras horas del dia 25 de Marzo 1íltimo, fallede Navarra, como Subteniente. Tomó parte en el úl- ció en esta corte el Sr. Conde de Torre-Mata, uno de
timo período de la guerra de siete afios y empezó á nuestros más antiguos y distinguidos Oficiales Generales,
distinguirse por su bravura en los campos de bata- modelo de constancia y lealtad, cumplido caballero, honlla. Fné profesor del Colegio general Militar, asis- rado patricio, y hombre de acreditados talentos y vasta
il ustracion.
tió á las campañas de Cuba y Santo Domingo, meEl Ejército y Espaiia han perdido con su muerte uno de
reciendo el ascenso á Brigadier. Mandó brigada en esos caracteres que dan fisonomía á una época d~ nuestro
el Ejército del Norte, y á consecuencia de los méritos renacimiento político y militar. D. Francisco Mata y Alós
que contrajo ascendió á Mariscal de Campo en 30 formaba parte de aquella brillante pléyade que supo ilus•
trarse en la primera coniienda civil, afirmando la vacilante
de Agosto de 1875. Terminada la guerra desempen.6 diadema en 1a.s sienes de l&gt;.e. Isabel ll Amigo íntimo,
durante cinco aiíos el importante cargo de segundo compañero de peligros y glorias del insigne Marqués del
Cabo de esta Capitanía General y últimamente el l&gt;uero¡ los nombres de Concha, y Mata y Alós, suenan
juntos, lo mismo en le. campaña. carlista de Cataluña. que
de segundo Jefe del Real cuerpo de Alabarderos.

Se discute en Francia una ley de ascenso, y aquí
toda la prensa pregona la urgencia de leyes justas
para que nuestro Ejército no ofrezca el triste espectáculo de una insubordinacion crónica.
El excedente y la. justicia: hé aquftos temas que
rE!:lumen en este momento todos los problemas militares de actualidad.
El excedente, ya lo hemos dicho, crea en las eRcalas un gran mal que exige un g1·an remedio. Con leyes, con disposiciones ordinarias, no es posible dominar circunstancias extraordinarias.
La. escala de Capitanes presenta un excedente que
debiera á toda. costa neutralizarse, ya por medio de
destinos civiles, ya por pases á otras armas, ya nor
convenios con el Estado, tales como la capitalizacion
del empleo (dando, por ejemplo, al ioteresaclo tierras,
herramientas y dinero suficientes para los primeros
aiios de colonizacion agrícola), ya, en fin, mejorando
el retiro ó en otra forma cualquiera de esta índole.
Una v"z arreglada la escala de Capitanes, las de
Tenientes y Alféreces mejurarian mucho, y en todo
caso se podría aplicar á la extincion de su excedente
remedios análogos, que en las clases de Comandante
á Uoronel no son ya tan urgentes.
No nos cansaremos de insistir el). que está aqtú so!ire r.odo el mal del Ejército, y que es un sarcasmo
hablar ele! deber y ele! honor á un cadáver, á un
hombre que languidece y muere de miseria. L'ls periodistas que se entretienen en censurará los Oficiales, no saben lo que es hacer marchas ó maniobras, sin
haber reparado las pérdidas dial'ias del organismo
con una alimentacion insuficiente. Y todavía menos
parecen conocer el gran drama, del que deja á su fa.
miUa sin recursos en el día en que la corneta toca
llamada, ya por un cambio de guaTDicion en tiempo
de par., ó para una salida á operaciones en la guerra.
Desde estos puntos de vista de la cruda realidad
es desde los que hay que juzgar la conducta de nuestro Ejercito; que sf&gt;no siempre s€ ha ajustado á una
ideal prudencia, tampoco ha ofrecido jamás los caracteres de perversion moral que algunos le atribuyen.
En cuanto á la necesidad de una buena ley de ascensos que combine cuanto sea posible tod14 clase de
merecimientos, sería igualmente un remedio eficaz
para corregir el estado de intranquilidad y recelo
que ha producido en.nuestra Oficialidad la forma.
arbitraria en que se han dado hasta aquí lo mismo
recompensas que castigos.

__

En la crónica anterior, al dar cuenta de uno de
los pocos éxitos legítimos obtenidos en el Ateneo por
un verdadero poeta, se omitió su nombre por un error de copia. Nada más justo que consignarlo; este
poeta es Emilio Ferrar!, y su poema Pedro Abelardo.
·Tenemos á la vista esta preciosa obra, y ya no sólo
su verso, sino hasta su prosa (el Prólogo y las notas),
nos confirman en nue'Stros juicios primitivos sobre la
importancia extraordinaria que es preciso y conve•
niente dar á este ilustre vate. En la imposibilidad de
reproducir aquí trozos d11 su magnifico poema, recomendamos muy encarecidamente su adqnisicion.

Otra vez la cuestion de los sargentos ha despertado vivo interés en la prensa. Un colega ha llegado
á. decir que el Ministro de la Guerra á truequ~ de
que se vayan á s., casa los sargentos, no ha vacilado
en anticiparles

La difícil situacion de la Isla de Luba, preocupa
hoy á todos los buenos españoles interesados en la.
prosperidad y grandeza de aquella preciosa Antilla.
La crisis comercial de la Habana, se ha agravado
con las noticias de las bandas de malhechores que
tienen en conmocion á los departamentos, y con los
telegramas respecto :1 la cxpcdicion de un barco filí•

1.

la remuneracion de servicios no prestados. Otro cita el art. 87 del Real Decreto de Lo de

Junio de 1877, y sostiene la ilegalidad de la última
circular sobre los sargentos.
Sentimos que las cuestiones militares sean tratadas en esa forma que desautoriza las dispo!Jiciones
del Gobierno, y crea siempre un estado anormal en
el Ejérciw.

331

MILI'rAR

_____

en la expedicion á Portugal; unidos coadyuvan á pacificar
el Principado y á vencer en Oporto la anarquía, y aquel
gran carácter, aquel caudillo indomable que halló en
:Monte-Muro le. muerte reservada. á los hijos predilectos de
la fortuna., consideró ~iempre al Conde de Torre-Mata,
como un Jefe de Estado Mayor irremplazable: elogio el
más cumplido que puede hacerse del soldado á quien estas
líneas se consagran.
Descendiente de una noble familia, é hijo del Coronel
D. Cayete.no de Mata y de Cárcer y de D.a. Merced1is de
Alós y de Mora, nació D. Francisco de Mata y Alós en
Gilrone. el 18 de Noviembre de 1807; y habiendo mostra('!o
. aesde su más tierna edad decidida vocacion por la carrera
de 1a.s armas, ingreaó en clase de cadete del Colegio de
Artillería de Segovia en Febrero de 1821, donde hizo los
estudio, con aobresalientes nQlsa, basta que en 1823, á

causa de la intervencion francesa. y despues de balll\Tse
bloqueado en Badajoz, con sus compañeros de escuela,
quedó en situacion de indefinido.
Al año siguiente, y dilatándose le. reorgan.ize.cion del
colegio de Artillería., solicitó y obtuvo Me.ta una Tenencia
de provinciales, siendo elegido, á poco, pare. formar parte
de la Guardia }\eal, en cuyo 2.o regimiento fué e.Ita en
clase de Alférez.
A la muerte de Ferne.ndo VII, se hallaba de guamicion
en Barcelona, siendo ya Teniente, y hubo de tocarle se.lir
á operaciones contra las primeras facciones que se levantaron en e.rmas, y concurrió á ve.ríos combates en Cataluñ..
y Aragon, prestando servicio como Oficial agregado al
Estado Mayor. Ascendido, por antigüedad, á Capitan en
Marzo de 183-5, fué nombrado Gentil-hombN) de Cámara
del Infante D. Francisco; pero como este honroso cargo no
conviniera en aquellos momentos de peli¡¡ro á su carácter
y aficiones guerreras, solicitó y obtuvo al finalizar el
año 1837 volver al servicio de campaña., siendo á poco
destinado como Ce.pitan adicto al cuerpo de Estado Mayor.
En este empleo, y en los inmediatos de Comande.nte y
Teniente Coronel, concurrió á diferentes combates, distinguiéndose en los de Rento, Peñarrubia, Cañete, donde
ganó una cruz de San Fernando por haber decidido la
accion, cargando al ene1IUgo con dos compañías y desalo•
jádolo de sus posiciones, al reconocimiento sobre Beteta y
otros que sería prolijo ennumerar. Ascendido á Coronel
en 1889, desempeñó la Comandancia General de la provincia de Avila, que limpió de enemigos, y algunos meses
despues fué nombrado Oficie.l de Secretaría del Ministerio
de le. Guerra.
En este cargo le sorprenp.ió el pronunciamiento de Setiembre del 40, al cual no quiso adherirse y pasó de reemplazo á Barcelona. Al ocurrir los sucesos de Octubre
de 1841, Mata, unido por lazos de amistad á los Generales
Leon y Concha, se vió obligado á emigrar á Francia, por
más que, aunque 11.filiado al partido moderado, sus hábitos
y principios militares le ha.bis.o impedido tomar parte en
la conspiracion, como pudo demostrarlo más tarde, presentándose en Be.rcelona á responder á la causa que se le
seguia.
A los pocos meses de este suceso se verificó el moví·
miento anti-esparterista, y Mata, promovido al empleo de
Brigadier por el Ministro universal, General Serrano, vino
á .Madrid, despues del combate de Torrejon de Ardoz, y
obtuvo el cargo de Secretario de la Direccion de Infe.ntería, en el cual prestó Importantísimos ser'"icios, reorgan.iz&amp;ndolo todo, empezando por la Secretaría, pues efecto de
los trastornos políticos la anarquía imperaba en todas partes, hallándose muchos cuerpos en cuadro , otros con
plétora de Jefes y Oficiales en general mal vestidos y peor

ad.ministrados.
Cuando se llevó á cabo la expedicion á Portugal, el
Brigadier Mata pasó á mandar la Brigada de vanguardia
del Ejército y asistió al bloqueo y ocupacion de Oporto,
mereciendo por su conducta el ascenso á Mariscal de Campo, en cuyo empleo pasó á Cataluña, donde ardía.de nuevo la tea de la discordia, nombrado Jefe de Estado l\Iayor
del Marqués del Duero, Capitan General del Principado.
Importantes operaciones y hechos de armas tuvieron
lugar en esta época, y en todas partes demostró l\Iata su
valor, dotes de mando y aptitud para la guerra, secundando, con singular inteligencia, laa disposiciones del General
en Jefe, de quien mereció constantes plácemes; pero entre
los servicios que prestó, todos dignos de aprecio, merece
especial recuerdo el hecho de le. sumision de las fJerzas
rebeldes del Brigadier Pozas, en que despues de acordada
por éste la presentacion á indulto de todos los suyos, se
insurreccionaron en el momento preciso, amenazando de
muerte á sus superiones. En tan crítica situacion se avisa
al General Mata, y éste se preseI1ta en medio de loa carlistas, los arenga, logra convencerlos y los conduce ante el
General en Jefe, donde deponen las armas.
En Diciembre de 1852, al crearse la Direccion de Adm.inistracion l\Iilitar, el Gobierno, teniendo en cuenta las
condiciones del Ger.eral Mata, lo eligió para este puesto y
tuvo muy pronto ocasion de felicitlll'Se. Imposible es aquí
relatar los méritos que adquirió al reconocimiento del
pais y del Ejército; basta ver las grandes simpatías de
que ha sido siempre objeto por parte de las clases del
cuerpo A1ministrativo, que no podrán olvidar nunca ásu
ilustre organizador, y celoso Jefe, fund11dor de la Academia especie.!.
Los acontecimientos de Julio de 1854 dieron ocasion
al General Mata para distinguirse, cuando tantos otros
eludian arrostrar responsabiHdades de mando á que podia
ir unido el desprestigio. En los difíciles momentos que
siguieron á la accion de Vicálvaro, cuando el Ministerio,
Córdova buscaba medios de combatir la revolucion sin
hallarlos, Mata desempeñó el mando de las tropas de Madrid, combatió en las calles y mantuvo en respeto á las
masas, ya que por los escasos elementos de que disponía
no le fuese posible vencerlas. Al triunfar la causa repre•

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LA ILUSTRACION

tA ILUSTRACION MILIT.Alt=.__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _-:-

_ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __ _ _ _ _ _ _ _
· d
pia del que cumple un deber, satisfaccion bastante á co~sentada por los Generales Espartero Y o 'Donnell , Mata sigue vivir holgadamente, hecho un señor é impomen o tener los naturales movi·m1·entos' del corazon que_se aleJa
su voluntad en la mayoría de las orasiones.
del hogar donde palpitó feliz y tranquilo. Algmen llora
quedó de cuartel. -6 l a go de C•p1·•-n General de
El cuadro del Sr. ::Müller, que tan admirablemente re- aún, y esto h•ce m's v·1vo, m's verd•dero el cuadro_·, llo?ran
En 1856 desempen e c r
" ""
. .
é
º
"
"
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·
pero..... G' por qué no hacer esta conces1on • las
Búrgos, y á sus acertadas gestiones_
se deb"16 la
. sum1s1on presenta este asunto, es una de lll.$ mejores obras
d dde sut g a· I••
= mndres·,
._.
0
nero, de las más completas Y que mayor gra
e dna ur ·
madr•s
de la faccion de los Hierros y V I·11 a1am, que hac1ab•itantes
"
• llo=n
'º s·iempre en estos casos,· las madres deben
. tr1·to ; concedi"e'ndosele 11·d•~
en el dibuJ·o, hllbicndo merecí 0 por llorar mi·entr••
~•paz de contener sen•
años mantenían la alarma en e1 d1s
..1:1 al~•nza
_ el "•lma humana se•"~
en premio, dos años despnes, el empIeo d e T em·en te Gene· esta circunstancia la mlÍS elevada recompensa en la E.xpo- timientos de ternura.
1 Pasó luego á desempeñar el cargo de vocal de la Jun- sicion Internacional Artística de Munich.
r...Conrnltiva, y cu,mdo se organizólC
'dReden
ta
e onseJo
e
. •
cione1 nombrósele Gerente del mismo, de cuyo destmo
:MO:NUMENTO A VÍCTOR MANUEL.
DESPEDIDA DE LOS RECLUTAS EN ITALIA
salió ~ara ocupar el de Ministro de ::Ma~ina en Marzo
del 68, sie~do Presidente el :Marqués de M1raflores. .
Un concur,o brillantísimo se ha verificado en Roma par_a
En las páginas de la ILUSTBACI0N podrá haberse visto
· ·
ue t.n:vo
la diN O fué larga su estancia. en Marina, _p~ro sí muy útil á
un grabado que representaba la partid11, de los reclutae en erigir un monumento al monarca msign_e
~
lle
la Armada, porque tuvo suficiente hab1lid~d Y tacto para AIPmania, cuadro lleno de ,miroacion, de RlPgría Y de cha de formar la unidlld italiana. Los prmmpale~ escultoponer término á l11s graves cuestiones suscitadas entre su movimiento, copla ex11cta de la renlidad, porque, como res de a~ella nacion, cuna del arte, han concurrido á este
antecesor Ulloa y el cuerpo gener11l; además en su ~poca decínmt•s entonces, en Alemania no se llora cuando lo~ certám"n con 78 proyectos, de los cuales ha hecho la prense hicieron algunas construccion~s .navales Y se pusieron reclutas abanóone.n el hogai: para ingresar en las filas del sa grandes elogios.
.
las quillas de algunos buques de alto bordo•.
El Jurado, despues de animados debates, ha concedido
Ejército. En aquel pais la mision del soldado se considera
En los momentos de la revolucion de Setiembre se ha- como el más grande, el más sagrado de los deberes, Y an· el primer premio-diez mil Jiras-ti. los tres de los eeñollaba de Capitan General de Castilla la Nueva, cargo que te esta consideracion enmudecen cualeequiera otras.
res Giuseppe di Fermo, :Manfredo ::Manfredi ai Bologna !
Je babia sido conferido por el Ministerio ~on~ha Y que
Como contraste dimos á luz, á pocos números, un dibu- Bremo Schmitz di Dürelforf, sin que todavía haya reca1· desempeñó muy pocos dias. Despues ba serv1~0 importan- jo titulado la recluta en Egipto, tambien tomado con
d~ definitiva eleccion en el que ha de adoptllrse por el
tes aestinos como el de Presidente del ConseJo de Redentoda exacti\ud, de la verdad, y basta ª1:ojar una mirada (Íobierno.
ciones, voci:.l de la Junta Consultiva y P1·esidente d~ la ~e par11 comprender el estado de degradac10~ á que ban v~Nuestro grabado de la pág. 32-5 repr.isenta el proyecto
trasportes Militares, que aún ejercie. cuando murió, SlD nido á parar los puebios que fueron un tte_mpo em_por10 del Sr. Scbmitz obra verdaderamente magistral donde ~e
· que caractenembargo de haber pasado á la esc11la de reserva.
.
de una brillante civilizacion. En aquel pa1s que vieri1 á hallan impresos' aquellos rasgos del ge.~ io
El General Mata y Alós fué diputado á Cortes en varias Sesostris franquear las puertas de Menfis y de Tebas al
zan los mejores tiempos del arl:e griego y roma~o. En el
legislaturas Senador del Reino y Vicepresidente de esta frente de incalculables masas de gu«&gt;rreros para lanzarse conjunto figuran todos los hechos más sobresalientes del
alta Cám~, desempeñando hoy le. Senaduría por nom· á imt,oner s•1 ley y poderío á una parte del Asia, hoy! en reinado de tan ilustre Príncipe, con los nom~res de
bramiento real.
el último tercio del siglo xrx, se conducen encadenados cuantos estadistas y militares constituyen las glorias más
Hallé.be.se en posesion de las grandes cr_uces de Car• como vil trailla á los que están llamados á ejercer la más veneradas por el noble pueblo italiano.
l III Isabel la Católica y San Hermeneg1ldo, de la de noble profesion, ingresando en una sociedad que sólo
os,
ddSF
Gran Oficial de la Legion de honor, de · 03 e a.n er
puede regirse por las layes severas del honor.
nando la encomienda de San Benito de Avis, la de San
Del contrnste que hacemos notar se desprende una gran
BAKER-BAJÁ
Juan de Jerusalen y otras muchas de distincicn por he- en~eñirnza especialmente para nosotros, donde el Ejército
El renombre adquirido por este distinguido militar del
chos de guerra.
·
no ba lle¡ado á obtener aún ese grado de consideracion
Ejército de la Gran Bretaña entre sus compañeros Y _pos·
A.l tributar este recuerdo á la memoria del Sr: C?nde
que en el pueblo aleman se le concedP, y á que otras nade Torre-Mllta, LA ILUST•ACI0N :MILITAR se as_ocia. sm_c~· ciones como Rusia, Fr11ncia y Austria tratan, mediante teriormente en el orbe entero, está ju~tificado en prii:ner
ramente al sentimiento que afüge á la distingmda fam1ha continuados estudios, de elevar los suyos, convencidas ex- término por sus brillantes escritos profesionales, ~ubhcados en diversas Rtvistas extranjerss, por sus atrevidas exdel ilustre finado, y desea que estas líneas sirvan de algun
perimentalmente de que por los medios empleados en
ploraciones y por el acierto desplegado en todas las opelenitivo á su justo dolor.
Alemania para nutrir las ftlas de su fuerza armada se llega
raciones mientras tenía á su cargo ui,a division de las
á reivindicaciones como las de Leipzig, Waterloo y Se.
dan, mientras que por los procedí mientos bárbaros del fuerzas del General Wolseley.
Durante los primeros años de su carrera dedicó espeOriente musulman, sólo se logran desastres como los de
LOS BANDERAS NEGRAS
ial estudio á cuantos ramos del saber tienen íntimo enlaTokar y Sink11rt y la vergüenza de vivir condenados á
El imperio annamita atraviesa un~ dific~ltosa cris_is so- eterna tutela para conserv11r una vana sombra de nacio- :e con la estrategia, la táctica y la organizacion _militar;
Juego, ascendido á Coronel de Húsare~, tu~o ocasiones de
cial que amenaza concluir con su e:x:istenc1a. Las d1Bgre- nalidad.
gaciones de territorio son de cada vez mayores ; los atro•
En este aspecto del progreso, á que da la pauta el im- demostrar el fruto adquirido por su aphcac1on_y_ raras cuapellos cometidos por turbas de piratas que infesta~an el perio aleman, ninguna nacion se antepon~ á esa jóven lidades para la guerra; más adelante fué ::om1S1onado por
1 Gobierno de 111 Sublime Puerta para u,anda.r la Gendarpais, y que devastan toda ~qilella parte donde eJercen Itali11o que hemos visto form11rse en brevfa1mos plazos y
e
de las refor•
algun dominio; las arbitranedadei de los magnates Y la crecer rápid11mente hasta constituir un gran estaáo polí- mería creada en Turquía como consecuencia
. •
·é ~
division de los principados en lucha con el poder c~~- tico, cuya influenci11. ee hace seutir en los destinos ae la mas liberales mtroducidae en aquel país, d1stingu1 n1:1ose
tral, habian de ofrecer ostinadas complicaciones á la c1~- vieja Europa. .Por medios que sólo pueden ser obra de un notablemente con estas tuerzas durante _la guerr~ t_urcolizacion. Pero la ley del progreso se irnpo?e, Y Francia, patriotismo debidamente ilu,tr11do, el _pa,s que fuera du- rusa y con especialidad al sostener la retíra~a de Solimanque desde 1874 no babia traspasado los límites de sus po- rante )argos siglos palenque de amb1c1ones donde los an- Bajá, con un ejército cortíwmo y desmoralizado por consesiones, se ve obligada á vengar la mu~rte del Co~an- tiguos pueblos acudi11.n á diri~r sus cont'.endlls; al tínuos y sangrientos reveses de la fortuna.
Terminada aquella campaña fué nombrado General en
dante Riviere, continuando luego la serie de conqwstas reu11cer á la vida modern11 empieza por trasformar sus
enales co11.dott1eri en valerosos soldlldos de la patria, con Jefe del distrito del Asia Menor; pero al estallar 1~ guerra
en el Ton-Kin, que nuestros lectores con~~n sobradamente, para asegurar y ensanchar sus dom1mos á despe- ;os que labr,. el im,xpugnable balu11.tte de su n11ciona.lidad1 de Egipto, que se inició con el bombardeo ~e ~eJandrí~,
y asentada esti&gt; Jirmt,,ima base, se lanza sereno y resuelto regresó á. su patria para formar patte del _EJérmto expedicho de la barbarie.
Los banderas negras, representados en nuestro grabado al porveuir, desechando vano~ temores, como seguro de su cionario interviniendo en todas las acciones de aquella
breve c~mpaña hasta la sumision de Axabi y sus partide la pág. 823, constituyen una de esas ~azas asiátic~s m_ás mision en el proceso de la civilizac1on humana.
Todo es notable en el pueblo italiano, á c11E1a. instante darios.
indómitas y que mayores daños han ocasionado al EJérc1to
Nuestros lectores conocen ya los hechos que en la actual
expedicionsaio de la vecina República. Nóm~dlls de o~í- noa sorprende con la marufestacion de algun 1,uev~ rugo
guerra del Sudan ha intervenido el General Haker-Bajá,
de
su
genio
ruar11villoso
y
de
su
potente
voluntlld.
Pero
á
inquietos
atrevidos
y
sóbrios
hasta
lo
mverosím1l,
gen ,
'
·
d. d
tienen por instinto ol mal y la astucia como ~e 10 e re- nobotros 11.lilit..res, lo qu., wás nos admira es el grado de que tuvo necesidad de abandonar la plaza de Tokar dessistir al invasor; y aun cuando desconocen la mmensa ma• perfoccion que h11o ~11bido dará. sus iustituciones armadas, pues de una completa derrota, por fal~ de f~erzas para
oría de los preceptos de la guerra, poseen gran número y en este punto concrt,to c61.11u h11 logrado modificar e1 contener el empuje avasallador de las mdóm1tas hueste&amp;
~e fusiles Keminghton y algunos cañones Krupp para la carácter y h11Sta la educac10n de las ú1tiU1as Clases so- del Maahdí, siendo despues herido en 1~ La. batalla de Teb.
ci11les, par11 despertar en ellos, en brevísimos dias, esas
defensa de sus plazas.
11t1ciont&gt;&lt;1 11,l 1J1..rcial ejercicio de las armas, que la mism11o
A1em11nia no pudo couseguir sino á costli de largos años y
MARTE
de continuadlls y radic11lt,S reformas y, más particularmen•
E L .CAMBIANTE DE MONEDAS EN EGIPTO
te, merced á un11 triste experiencia.
El nombre de esta divinidad griega ha susti~~ido al de
Los hebreos que habitan hoy en ios pa~s?s oriental~s,
El hermoso gr11bado á dos páginas, copia del cuadro del Orfeo, para servir de lema á una .oc1eJad de IIllhtares c¡ue,
fiel reflejo de sus antepasados, reune~ cond1c1ones especiacélebre piutor ita1i11no Gerolano lnduno, que publicamos Pin desatender las nobles tarea¡ de su profes1on, d~d1can
les para la e:xplotacion en gener11l, sm reparar e~ los me · hoy, represent11o 111. de~ pedida en una al-:.ea de ltalia de los loa ratos de ócio á cultivar el arte del c..nto, proporc1onándose agradable y tranquilo esparcimiento.
dios ni contrariar estas aflcio~e~ predilectas por nmguno de reclutas, á quienes ha correspondido ingres11r en las fil11S,
Que 1as armas y las letras no ~on Jncompatibles !lºs lo
que d1Stinguen al génere humano y ebtá iru.p1rado en la misma verdad quti los dos libujos han dicho en castiza,prosa y en 1nsp1rados versos V1~~rt Y
e.que11os sentl·-:entos
=
entre los demás seres de la naturaleza. . .
.
á que nos nemos referido más arriba, á la vez que de1J1ues- De Gabriel, y que la músiCII puede completar una tnmdad
El oficio de cambiante es e:xclusivo delJud10; con_et1tu~e tr11 ese progreso en las costumbres pepulares á que acaba- armónica se encargaron de probárnoslo hace pocas noches
en el Salon de )11, Alhambra los distinguidos O~ciales dtll
a industria para él reservada, la cual no proporc1onar1a lll0S de 111uúir. El emusiasmo bO ve palpitaute en casi to- Regimiento de Mallorca, iniciadores de esta Sociedad, que
~ero alguno á no reunir sus aptitudes. ~í, pu~s, en el das las iigur11s, desde el sacerdote que invoca las bendi- ha nacido, como aquí brota todo, ~uberante _de vida Y
dándonos á conocer las brill11ntes y d1 veCSllS aptitudes que
grabado de la pág. ~85 figura uno de estos 1s~aehtas, _senciones del cielo sobre los llamados á defender 111 pátria, e:xisten en la familia wilitar.
..
. ..
tado delante de una mesa en que tiene una caJa d~ cristal
h11Sta el huwilde maestro de escuela que les enseñó sus
Un Teniente de Infantería, el Sr. Arguelles, dmg1a una
donde encierra monedas de todas clases y de diferentes
primeros deberes de ciudawmos; desde el quinto que em- numerosa orquesta como un Goula, y co_m~ s1 mWldase
paises. Su privilegiado instinto le ayuda á conocer los meuna guerrilla obedecían las not~s su• mov1m1entos.
puña orgulloso la bander11 n11cional, cuyos flotantes plieLos concurrentes entre los que babia muchas jóvenes
dios de hall11,r segura ganancia; especula. en todo g_énero gues simbolizan la patria, hast11 el alcalde que allá junto
elegantes y bonitas,'no apartaban la vista de e,te improde transacciones; disputa el céntimo con gran empeno an- 111 pórtico de la vetusta iglesia acaba de dirigirle la pe.labra visado director de orquesta. .
.
tes de perder el parroquiano; explota cuantas monedas esSeguro es que ~amás ha ~ido obJeto de tau redoblada
para avalorar el honor que le esper11, vistiendo el sencillo
atencion
un
Teruente
sencillo.
Sobre
la esc~na tof!.e. la
casean en el mercado, y llega á co~vertirse en un_ protecuniforme de soldado.
animacion y el atractivo que pudiera hallarae s1 estuvieran
to aun cuando caro, de todo touriste cuyas necesidades y
Los reolutas marchan contentos, con la 2atiefac0 ion pro- nl\í conaumadourtistM,
ca~richo• safüface, Oon esta insignificante industria con-

Y es que los Sres. Pi~err&lt;l Jimenez Lope1. Galindo y
R ..gado, tiene1;1 f11cultndes parn sorpre~der, aun tratán:iose de una partitura de tan di tícil ejecucion como El Jura111ent?, cuyos tres actos rnn otros tant, s reductos que nues•
tros_ Jóvenes compailer?s t~muron en brillantes cargas s&gt;n
vacilar un momento, s1,:i nrngun_de•mayo y en medio de
los aplausos de un público entus111sm11do.
Los coros los componían los músicos del .Regimiento de
::M11llorca, y llen11ron cumplidamente su mision viéndose
oblig11dod á repetir casi to,los los números que dantaron y
sorprendiendo por su afinacion y desenvoltur11.
. Lns bellísimas afi,·ionadas se1loritas :No1nbela y Lopez
interpretaron sus papeles á maravi1!11, y el conjunto ee
presentó &lt;'M tal esmero y perfeccion que además de felici_tar ~ to~os lc&gt;s ª?tores, debemos e!1v1ar un aplauso al hábil é rntehgAnta director, cuyo nombre ignoramos y sentimog no d11r á conocer.
_Hemos dehido empezRr manifestando que SS. Mi\1. se
dignaron honrn~on Rn pre,encia esta funcion, y el notorio !'k,mce de tan seliul11do favor fué profundamente ngr,_
decido por purte del elomento militar que asistió al espec•
táculo.
Y ahora, terminada esta reselia, vamos á filosofar un
poco recogiendo objeciones y comentarios que hemos
oido y de ta~ que deseamos hacernos cargo.
Estas aficiones 111 parecer tan contrarias á la mision
esenci&gt;tl clul soldado, ¿mere&lt;"en estímulo 6 de~aprobacio1,?
Y nosntroo contestamos: cestí,nulo.&gt;
¿Y por qué opinamos asf? porque el primerresultado de
tt11~ aficiones es el de conseguir lo que es más imposible,
entre nosotros, dado este carácter roído por el individualis11,o cla 11sociacion.&gt;
El ~11.divid1talismo, que no es en suma más e¡ue el código
de las fieras del desierto, pierde mucho terreno en estlls
li~st.Hs, doll(Je por todas partes se ven semblantes de queri·
dvs. comp1tñeros, confundiéndose allí las jersrquías en
amistosa expansion, que en vez de debilitar la disciplina la
torti6C1t con los lazos del cariño.
Ese iJc11I d11 las sociedades cooperativas militares, que
c_ue11ta ya ~on tantos mantenedores Pn nuestro Ejército,
tu,no lamb1en su fórmula en ese aspecto de las distracciones del e,pfritu.
Con 111 cantidad que los empresarios de espectáculos
1•xigen por la wás modesta localidad de un te,tro en una
11oche, puede una familia entera di-frutar de estas diversiones todo el mes.
El dia que las deducciones que se desprenden de esta
verdad penetren bien en la conviccion de todas nuestras
clases mllitares, nos habremos i,alvado.
Viviremos bien, comeremoi y vestiremos mejor, y nos
divertiremos por muy poco dinero.
Si los 20.000 Oficiales del .Ejército depositaran en una
hucha diez céntimos cada dia, con el capital acumulado
en uno 6 dos nños se podría establecer una Sociedad e,,.
&lt;,perbtiva, que proporcionase ropas y alimentos con el 25 y
hasta con el 60 por 100 de 1ebnjR¡ es decir que duplica•
ríamos nuestros sueldos de un golpe; cuando todos los hacendistas de España no aciertan á resolver el problema de
mejorarlos con un aumento insignificante.
Pero nos 11lejamos de ,]ifarte&gt; y de , Orfeo, para consagrnrnos á c1lercurio.&gt;
Vo vamos, pues, al punto de partida, siquiera porque
allí "staremos en compañía de bellísimas espectadoras.
¿Deben estimularse esas &gt;ificiones·t Indiscutiblemente.
Todo ejercicio de la inteligencia es provechoso, y sólo Dios
Httbe de qué simas se aparta al espíritu cuando se le en~amina por direcciones artísticas ó científicas.
El que no siente las aspiraciones del arte ó las ansiedades de la ciencia podrá. no ser un criminal, pero de seguro
11s un vagabundo, inútil para la socied.i.
Y con e,to, compañeros de ,].1arte,&gt; hasta otra. A trabnj11r y ganttr laureles; pero no olvidarse de las salas da
esgrima y de tiro, que los tiempos están muy malos, y
pttra s,,r un buen tenor de ,Turte&gt; se necesitan dos cosas.
D11r ol do de pecho, y dar en el blanco á 1.000 metros.
VULCANO

DOS PALABRAS SOBRE LAS CLASES
DE TROPA

r

Hoy que, por el progreso civilizador general
de todas las naciones del globo, y en particular de
las de la vieja Europa, se trata del perfeccionamiento de cuantos ramos del saber humano afectan
directamente á la vida y bienestar de los pueblos;
natural es que nue-tra nacion indague, _estudie y
se perfeccione, siquiera sea para no estacionarse en
medio del avance general y para conservar la categoría histórica que le legftron generaciones de épo·
cas más afortunadas.
La historia nos dice que desde tiempos remotos,
los Ejércitos han sido la fuerza viva de l?s pue~l?s,
á la par que espejo fiel donde se ha r~fleJa~o d1stmtamente el estado de riqueza y el rngemo de sus
hombres.
Convienen los hijos de nuestro siglo }'. de los distintos países en que el Ejército es la fracc10n d~ toda
nacionalidad que necesita la preferente atenc1on de
sus gobernantes y conciudadanos, no solamente
por los altos fines de su mision y por lo sagrado
del emblema que representa, sino tam?ie!-1 porque
~e le considera, y es así, elemento lnnc1pal para
la consecucion de gigantescas y ut1les empresas

MILITAR

en determinados casos, muy frecuentes en la época
contemporánea, e_n 9ue todos los países trabajan
~or el engrandec1m1ento de su territorio, al propio
tiemp~ que aseguran por la accion protectora dt!
ese m1~mo el_emento armado la respetabilidad de
la pátna ~ quien éste presta su!. servicios y con
ellas los mtereses del Estado que son los mismos
que los del ciudadano. No ot;a cosa se deduce de
las últio:ias_ guerras turco-rusa, franco-alemana y
anglo-egipcia y otras, que aun en menor escala,
acusan todas corno objetivo más ó menos encubierto
el espíritu de conquista.
Asintamos, pues, en que la potencia de un país
est~ representada por su Ejército. Buscad si no la
nac1on más floreci~n~e en riqueza y civilizacion;
desmembra~ ó suprimid su Ejército, y más ó menos
tard~ la vere1s absorbida por las naciones limítrofes.
Pertmente s~rá _decir de paso, que ofrecerá más ga•
rant_ía, el E¡ér~1to_que posea mayor grado de ilustrac1011 en sus md1vtduos, que el que solamente :!escanse en la superioridad numéric;i de sus fuerzas sin
perfe_ecionar los conocimientos de sus tropas: ejempl~s mnegables nos ofrecen los ínclitos Capitanes
~e~nandez de Córdoba, Federico II y Napoleon, y
~lt1mam_ente la potente Alemania, que á la perfecta
mst:u~c1on de su Ejército, debe su próspero engrandec1m1ento.
Mucho han hecho las diferentes eminencias militares de_ nuestra pátria en los últimos tiempos, y aun
en el d1a,· _por la p_r?speridad y mejoramiento de
nuestra sociedad
, m1lnar·, pero deso-raciadamente
&lt;&gt;
,
mueho queda aun por hacer, si hemos de aproximarn?~ a_l estado de perfeccion que hoy alcanzan
los E¡erc1tos que figuran en primera línea.
Repetidas Y variadas han sido las reformas sobre
organizacio? de la fuerza armada que en los ·últimos at'ios v1en~n planteándose; pero en todas ellas
se observa, 9.mzá por la complejidad de su esencia,
la poca. estima ó consideracion que se hace de
un~ de sus pu~tos más importantes; punto que, es•
t~d1ado dete01d_amente y á favor de las disposic10ne~ guber~atlvas que se dedujesen del expresado
estud1_~, I?odna r~po:tar grande utilidad al conjunto
del EJerc1to,_y ev1tana, para el porvenir, cuando menos, determmados inconvenientes en la Oficialidad
de las Armas generales del mismo.
Este punto de innegable trascendencia es el de
ias clases de tropa. Reformar las condiciones forma y medios para la adqu;sicion y ascensos de estas chses, es lo que debe estudiarse como necesidad que cª-da dia se hace más imperiosa, si ha de
s~r un hecho la general ilustracion que quiere exigirse á nuestra sociedad militar.
Nuestro actu-il sistema en este punto no puede
ser más defectuoso. Los cuerpos del Ejército adquieren _las referidas clases, casi en su totalidad, de
los contmgentes que les corresponde en cada r.:empl.izo y el número menor entre los voluntarios que
por no ver seguro un porvenir carecen de importantes condiciones. A la vista saltan los inconve,
nientes de este procedimiento. Como la instruccion
en las clasl's proletarias de nuestra nacion deja mucho que desear, y estas clases, como queda dicho,
son las únit:as que con rara excepcion nutren las
filas de nuestro Ejército, resulta que por escrupulosa
que se haga la elecc1on en !os cuerpos entre los
contingentes de todos los reemplazos, nunca podrán
adquirir personal medianamente instruido 6 de condiciones, con destino á clases de tropa, porque la
generalidad carecen de base de ensef'ianza, y esta
misma razon imposibilita que se les pueda dar en
los cuerpos la instruccion necesaria para optará los
diferentes empleos; dificultades que crecen en pe•
rí.Jdos como el presente, donde se suceden los reemplazos con rapidez vertiginosa.
En la actualidad, cualquier cuerpo, y como uno
toJos los demás, al verificar un licenciamiento pierde la mayor parte de los individuos que estaban en
posesion de los empleos de cabo segundo y de primero, viéndose en la imprescindible necesidad de
cubrir sus vacantes con los mismos individuos del
siguiente reemplazo, en los que apenas puede exi•
girse que sepan leer y escribir, y en muchas ocasiones ni aun esto. En el mínimum de aprendizaje, que
son los tres meses reglamentarios, hd.y que conferirles los empleos de cabo segundo, y por razon de
la misma perentoriedad, en las revistaJ siguientes,
el de caoo primero; de lo que resulta, que hombres
traidos á la masa comun del Ejército en un estado
deplorable de educacion intelectual, por lo crítico de las circunstancias y defectuoso del sistema, se encuentran á los tres meses de escuela regí-

341
mental y otros dos ó tres de práctica en su primer
empleo, en posesion del ya más importante de lo
que á primera vista parece, de c:i.bo primero; empleo
que les da el mando de una colectivid:i.d de hombres y que impone múltiples responsabilidades por
los diferentes servicios que le son propios, por la
iniciativa que le dan los reglamentos tácticos y principalmente, porque los coloca en camino de los em•
pleos sucesivos, donde si por fortuna para el individuo y por desgracia para la colectividad se ofrece
un período anormal, y por un lado les ayuda la antigüe:lad y por otro los azares de la guerra, naJie
puede predecir ni limitar el alto puesto que al terminar el citado período podría corresponderles.
Cuantos esfuerzos haga este individuo por colocarse
á la altura de su empleo serán estériles, á menos de
hallarse dotado de condiciones extraordinariamente
excepcionales.
No se crea por esto que somos enemigos de que
se dé acceso á la categoría de Oficial á esta benemérita clase; nada más lejos de nuestro sentir. Reconocemos con s:itisfaccion y orgullo el grado de
ilustracion que individualmente han sabido adquirir y lo cumplidamente que llenan sus deberes la
mayor parte de los que ingresando en las filas en la
modesta clase de soldado, se encuentran hoy desempet'iando á satisfaccion del más exigente los múltiples cometidos inherentes á los empleos de General, Jefe ú Oficial de que se hallan en posesion.
Esto no obstante, bu.:no sería ayudar á los que
como estos últimos traen á las filas una base de inst~uccion y un recomendable amor al estudio, y exig1r á aquellos que carecen de ambas circunstancias
el conocimiento prévio de las materias que se cursan en la Acad~mia general militar, aunque fuera
con algunas limitaciones, antes de concedérsdes el
empleo de Alférez que pudiera corresponderles por
antigüedad ó por mérito de guerra, y cuando en este
segundo caso resultase falta de aptitud, podía sustituirse esta recompensa por una cruz pensionada
equivalente al sueldo del empleo expresado
Interin llega á ser un hecho el prometido servicio militar universal obligatorio, el cual y por sí
solo disiparía algunos de los defectos que dejamos
a puntados, pudieran corregirse todos ellos, repetimos,
y nunca mejor que hoy que la cuestion y porvenir
de las clases de tropa, segun las manüestaciones de
la prensa, se encuentra sobre el tapete y que constituye una de las varias y bienhechoras reformas
para la sociedad militar; decretando y reglamentando la adrnision de voluntarios aspirantes á clases
de tropa, prévio examen de las materias señaladas
al efecto, y cuyo programa estuviese en relacion con
los que se hubiesen de cursar posteriormente, y todos
ellos en consonancia con los de la AcaJem1a gene•
ral que habrian de conocer en su dia y entre los
que no deberia existir más diferencia que en la
extension, para que los estudios en cualquiera de
los primeros empleos resultasen útiles al llegar el
examen de sargento á Oficial; concediendo el derecho á reenganches para que estuviera o-arantido
el porvernr de dicho v luntariado establec~ndo los
ascensos por severa ét imparcial elecc1on hasta
el empleo de sargento segundo y de éste á primero
por antigüedad, como igualmente al inmediato de
Alférez, pero con la precisa circunstancia de ser
examinados antes en una Academia ó Centro único
que par, este objeto se crease y donde pudieran
completar su instruccion los sargentos que, ca:e•
ciendo de la necesaria, aspirasen al ascenso. Al que
1eaunci~se á é~te, ó sin renunciar no resultase apto
de este melud1ble exámen, podría continuar en su
empleo y concederse un peque1lo aumento á sus
haberes de tiempo en tiempo y en proporcion á sus
añ?s de servicio, hasta que le correspondiese el
ret1ro.
Con este procedimiento, que fomentaría el estímulo y noble ambicion tan recomendados en nuestras sabias Ordenanzas, llegarian á obtenerse clases
de tropa con una instruccion uniforme y que podría
responder más fácilmente á la mayor suma de conocimientos que de dia en dia viene exigiéndose á
los individuos del Ejército por razon de los incesantes progresos en el ramo de guerra, alcanzándose así, ya que no la unidad de procedencia siquiera la unidad relativa de instruccion.
'
ALFREDO MELENDEZ URIOS

\
1

�843

LA. ILUSTRACION MILITAR
LA. ILUST:B.A.ClON MILITAR

342

LAS GUERRAS PÚNICAS

I
PARTES BELIGÉRANTES
LOS CA.RTAGINE~ES

Allá en la cuna del mundo y en donde el sol
lanza el último rayo, no sabemos si como último
adios al amigo más querido, ó como ültima invitacion al más digno de seguirle en su derrotero y en
él dar el gran paso que dimos los españoles, hácia
las tierras de América; al oeste del Asia, decimos,
y en la costa que baila el mar Mediterráneo, hay una
faja de terreno, que por la parte de tierra limitan
las n'lontaiías de la Siria, larga de cincuenta leguas
y ancha de ocho ó diez; region cuyo propio nombre

es la llanura ó Canaan, pero que generalmente se • gustamos 1leducir reflexionando, descendámos á reconoce por Fenicia, en honor á su primer habitante flexionar, siquiera sea tan someramente cual laíndole
que se llamaba Fenix, y en la cual desarrolló su mo- del trabajo lo llemanda.
En efecto, la magnífica situacion de la tierra fenido de ser un pueblo, que si adquirió gran notoriedad,
cia
en los confines de las tl'es partes del mundo cono fué por carecer de los vicios de su raza, sino por
nocido
entonces, su poca extension, su esterilidad, el
que sobresalió en algunos de los de peor significado,
Mediterráneo
por un lado invitando tí.caminar sobre
y diciendo la verdad completa, porque su carácter
sus
tranquilas
aguas y por otro empujando el Líbano
comercial ejérció un gran papel en la civilizacion del
así que ofreciendo abundantes materiales para consmundo.
Dos apreciaciones diferentes, y por cierto bien dis- truir trasportes, fueron razones bastante poderosas
tintas, ha merecido este pueblo: una que á la altura para obligar á. los fenicios á ser navegantes. ¿ Y á
de griegos y latinos lo coloca; otra que á simples ins- qué so habia de dedicar este puebl&lt;Ppusilámine en
trumentos de la Providencia lo rebaja; y como por iquellos tumultuosos tiempos, si ni tenia genio polírazon de este trabajo tenemos que emitir la nuestra, tico para fundar y gobernar sociedades, ni energía
con la humildad del que cree que nada vale, pero con para empuñar las armas? Pues únicamente á lo que
la conviccion del que ha procurado estudiarlo, nos se dedicó: á comerciar. ¿Que se fué muy lejos, tan leponemos desde luego al lado de la segunda. Y pues jos que sus colonias se extendían desde sierra Leona

"

f)

1TAL1A.-PROYECTO DE MONUMENTO Á LA MEMORIA DE VÍCTOR MANUEL,

por el oeste hasta la costa de Malabar por el este?
Es verdad, pero obsérvese: primero, que sus colonias,
más que tales con sus largas y difíciles tareas para
difundir principios civilizadores, fueron fundaciones
de mera explotacion; segundo, que su extension, lo
mismo· que su profesion, fué forzada, porque se establecían en un punto, se le presentaban rivales; ¡y que
habi&amp;n de hacer si no tenian temple para combatir 1
Irse y establecerse en otro sitio. Así las vemos huyendo de Sidon á Tiro, á Biblos, á Arad, luego á
Trípoli, á Cartago, etc., etc., siempre huyendo y
siempre sometido al yugo de un seiíor, al pago de
abrumadores impuestos¡ y no se nos citen Bus combates contra Salmanascar1 contra. el Rey de Babilonia
ó contra. Jerjes para deducir•que no serian tan cobardes, porque tales combates fueron como los obligados
mordiscos del conejo perseguido, que al sentirse caer
en manos del enenúgo, vuelve instintivamente la
cabeza para defenderse,
Los fenicios, á sus defectos de raza, que segun

~

Hip6crates, y por razones climatológicas era. ccobal'• dor, fué más bien como el ave que, deja caer por ca•
de, afeminada, de humor poco belicoso y carácter sualidad el grano de su pico, que como el labrador
blando» unieron los especiales de una avaricia tan que esparce con inteligencia la semilla. Decimos, resórdidamente desenfrenada que les impulsó á quitar- sumiendo, que los fenicios, negociantes por necesidad,
se á sí mismos el mérito que en BU mision podian ha- 1 arteros por condicion y por hábito cobardes, nos deber recogido; pues, entre otras miserias, cuenta el ben merecer una memoria más ingrata por lo que
veraz Strabon, que cuando barcos extranjeros los se- dejaron de hacer que grata por lo que hicieron.
guían, combinaban marchas y contramarchas por en•
tre arrecifes ó bancos de arena,· donde ó procuraban
dejarlos perdidos, ó si se consideraban más fuertes,
Por si es verdad que las cosas sacan la condiclon
los atacaban á fin de quitarles las aficiones á, los via,
de
las
circunstancias que las engendran, haremos
jes marítimos.
constar
que á la tiranía y al engaño debió Cartago
Si el género de vida de los fenicios resultó fecundo al fin principal del hombre, si los ámbitos del su vida.
Las crueldades de Pygmaleon, rey de Tiro,
mundo son testigos de la civilizacion que en todos
ellos esparcieron, la fria razon dice que no corres, obligaron á, huir de la pátria á, su hermana Dido
'ponde á, los fenicios sino una pequen.a parte de glo• ó Elisa; y habiendo desembarcado en la costa afri•
l'ia, porque meros agentes materiales, simples ins, cana, suplicó á los naturales del pais que la ventrnmentos de comnnicacion, io que los fenicios hicie• diesen el terreno que pudiera. encerrarse dentro dé
:ron, segun la gráfica expresion de un illlStre pensa, una piel de buey. Pedir poco y ofrecer mucho es ee•

guro procedimiento para alcanzar, como lo
es para. moverse dos pasos principiar dando
uno, como tener argucias lo es ta,nbien para
engafíar á los incautos. Por eso accedieron
los del pais, y por eso pudo Dido, 878 arios
antes que Jesucristo, echar los cimientos
de Oartago; pues dividiendo la piel del buey
en tiras muy estrechas y extendidas unas á
continuacion de otras, ocupó un vasto recinto en el cual construyó desde luego una
ciudadela llamada Byrsa, q-qe en griego
signiflca piel.
La calidad, número de los emigrantes
y las magníficas condiciones naturales de
la península formada por el Mediterráneo
y el rio Boghaz, en que se asentó Cartago,
fueron causas que desde un principio dieron
gran importancia é incl'emento á esta ciudad. Así la vemos á poco de su fnndacion
contar ya dos puertos, uno para el comercio y otro para las fuerzas navales, circundar uno de sus barrios, el llamado llegara,
de casas de campo y jardines, establecer
vastas y sólidas fortificaciones dentro de
las cuales podíanse alojar 24.000 hombres y 4.000 caballos, llegar por fin á alcanzar una poblacion de 700.000 habitantes.
Pero la grandeza moral de Cartago quedó muy á la zaga de su grandeza material,
porque ni al primer paso llega el hombre
á la perfeccion, dado lo poco dispuesto que
se halla á practicar virtudes, ui le es tan fácil dar
el último en el camino del mal, dada su inclinacion
á él, máxime Cl\ando tantos defectos de orfgen se tienen. Por eso el cartaginés, término medio entre el canaanita y el indo-germano, no fné tan grande como
el romano, pero lo fué mucho más que el fenicio.
Un tanto neutralizada su linfa constitutiva con
su condicion de vida, el libio-fenicio ó cartaginés, es
un ejemplo evidente de que la raza humana tiene su
condicion superior, no en el primer continente sobre
el que apareció en el mundo, el Asia, que por lo
mismo parece ha de permanecer en él en perpétua
infancia, ni en el último continente, la América, llamada á representar la vejez, sini en Europa que,
por término medio, es expresion de todos los dignos
sentimientos que inspira la edad vu-il.
Así vemos al cartaginés con impulsos generosos,
enérgicos; pero como no están en su modo de ser, como no son en él sino débil aspiracion, sólo se pre•
sentan como se presenta la luz en los oscuros tiempos de tormenta: por relámpagos fugaces. Por eso el
brillo de Cartago fué vivaz, alucinador, pero nada
más; pues si se nos presenta dominando la Cerdeña,
Sicilia, Córcega., Malta, Baleares, Canarias y gran
parte de España; si fué opulenta, dueña del mar y
de ejércitos de 300.000 hombres, 200.000 bajeles y
300.000 bastimentos para trasporte, como dice un
panegirista de est.a ciudad, fué porque al acecho ella,
y sin ideas de ninguna clase los demás mientras no
se llegaba á quererlos sujetar forzada.mente, poniendo hoy una tienda, quedaba al día siguiente due!l.a
de una colina; pero no miremos á Cartago en su interior, ni en el exterior cuando de medir su fuerza
con otro hubo do menester, que si en este particular
la vemos casi siempre ma.l parada, sea. su contrario
Gelon, Dionisio de Siracusa., Timoleon, Agatocles,
"Pirro ó los romanos, en el interior veremos una organizacion torpe y egoista, ideas y costumbres pérfidas é inmorales.
La más alta representacion de este desdichado
pueblo, instituida para regirle y gobernarlo, el Se.
nado, que podemos creer como su conjunto más selecto, pensaba y era así: Se dijo que Dionisio de Sira.cusa recibió un aviso de Cartago comunicándole

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BAKER BAJÁ, GENERAL DEL EJÉRCITO EGIPCIO,

los proyectos de guerra contra él; y para imposibilitar que otra. vez pudiese ocurrir, prohibió el Senado
en absoluto ;que se aprendiesen lenguas extranjeras: loa.ce una peticion sencilla y de derecho un General ilustre, y un· senador influyente arguye como

pide iina cosa justa, mi parecer es ']_tte le sea negada, con cuyo sólido razonar convence al Senado
y se declara del mismo parecer; guerrean con Agatocles, son vencidos y medrosos confiesan públicamente
su mala jé y su sacrílega avaricia; pero se le ponen
mal las cosas á Agatocles, le vencen, y para que no
les moleste más, ajustan la paz obligándose á pagarle 300 talentos y 2.000 mediums (medida grie•
ga, igual á 3 fanegas): sale de BU seno una familia
tan ilustre por su heroísmo como por sus grandes
concepciones, la de los Barcas, y lejos de ayudarla
ó siquiera dejarla á sí misma desarrollarse, la persigue, la espía para inquirir y denunciar á Roma
cuanto contra ella piensa; y como si le molestase las
glorias que Anníbal les conquistó, como si carcomido por el oprobio fuese débil para sostener la grandeza simbolizada en hombre tan eminente, ó como
si teniendo conciencia de toda su indignidad, fuese
tambien insolvente hasta querer ser visto sin ningun
adorno, decreta su destierro perpétuo, confisca sus
bienes y arrasa su morada.
Absorbente en extremo, háeia imposible el Senado los términos conciliables, la armonía de relaciones entre los diferentes poderes é instituciones: el
General, amenazado constantemente con la multa ó
el suplicio de la cruz, no podia menos de ser venal y
tener cohibido el ánimo ó despierta la idea de erigirse en dictador; el soldado, extranjero y mercenario, sin otras inspiraciones que las del vil metal, el
dia que le faltaba, ó que un ambicioso le ofrecía más,
convertíase en el mayor enemigo de Cartago; el
culto oficial, con SUB imágenes sombrías y feroces y
su dios Baal, en cuya candente hornaza arrojaban
partidas de doscientos niños, hacia imposible todo
sentimiento noble.
No por su apartamiento salian las colonias mejor libradas de las disposiciones del Senado; el cual,
semejante al rayo que tan lejos lleva. sus destrozos,
tambien á ellás hizo sentir males no permitiéndolas

que se enriquecieran demasiado, ni que
abriesen sus puertas á las na.ves extranjeras, ni que obrasen de otro modo que en
interés de la metrópoli que para. ellas debla. ser la cabeza y corazon.
No es extrafío, pues, que tantas infamias
y miserias, que tanto desórden y despotis•
mo despidiesen miasmas para corromper a.l
pueblo, para hacerle tan infame que confundiendo la gratitud con la envidia, lo que
debe adorar oon lo que debe aborrecer, el
salvador con el enemigo, llegase á asesinar
á Xantipo. al ciudadano cuya dignidad
llegó á ser más grande que su propia. pátria, al ilustre guerrero que al verlos aterrados contra el cónsul Régulo y próximos
á sucumbir del todo, los reune, los concierta, los lleva al campo del honor, en ál los
inscribe con accion gloriosa, y si no los sa.l•
va de la muerte, porque un pueblo como
Cartago tenia por fuerza que morir, consi•
gne al menos a.largar su vida.
La virtud, el saber, el valor eran títu.
los que nada implicaban en la 11ociedad cartaginesa; el oro lo era todo, daba acceso al
Senado, á los mandos del ejército, consti,
tuia la única nobleza. Así respiraba todo
amor á las riquezas: así fas mujeres se
constituian la dote entregándose antE las
divinidades al infame tráficc de la prostitncion; los hombres rehuían la sagrada
obligaoion de defender la patria porque
eran ricos, y comprando soldados creían hacer lo
bastante; así todos sabiendo cuanto costaban los
mercenarios en cada país y comparando el gasto
con las ventajas que se prometían, decidíanse ó no
á emprender sus guerras; así eran siempre vencidos,
así se humillaban siempre, así los vemos hacer esas
grandes traiciones de Himilcon, Bomilcar, Mutino y
tantas otras que dieron á ·la Fides púnica el deni•
grante significado con que la conoce la historia.
MARIANO PRESTAMERO.

(Se continuará).

---&lt;&gt;•---.. .·~--◄•-ESPÍRITU MILITAR
A continuacion copiamos el informe pasado por
el Visitador general de Escuelas de la República de
Chile, en cuyos párrafos hay una dura leccion
para nuestros hombres de Estado, que apenas si
conceden importancia á estos aspectos tan importantes de la educacion, dando lugar á que nuestro
país llegue á figurar detrás de las Repúblicas americanas, y por el camino que vamos, á la zaga de
Berbería:
« INSTRUCCION PRIMARIA

El Visitador general de Escuelas, Sr. Abelardo
Nuñez, ha pasado al ministerio respectivo la siguiente nota:
Santiago, Noviembre 8 de 1883.-Sr. Ministro:
:En el curso de la visita de inspeccion de las Escuelas públicas, de que me ocupo, en cumplimiento
de l:l. comision que me fué conferida por decreto
de 3 de Octubre del año próximo pasado, ha llamado especialmente mi atencion la falta de educacion f!sica en las Esc).lelas que he visitado. Son
muy contadas aquellas en que he encontrado algunos pocos é imperfectos aparatos de gimnástica,
y en este caso los ejercicios á que se entregaban
Ic,s alumnos eran, por lo general, desordenados y
sin obedecer á método alguno para graduarlos,
como lo exige la enseñanza racional de la gimnástica.
La educacion física reviste una importancia tan

�844

LA ILUSTRACION MILITAR

--------------------------------------------------------

Ha{:ia yo ayer esta reflexion al oír el tambor de
grande en todo sistema de educacion, que no ne- Rn.mon Vidaurre, y desde aquella época este dis.
un
nifío.
·
cesita demostrarse, pues ella se impone por las tinguido Jefe dió lecciones de táctica militará los
Es el hijo de un amigo mio que tiene todos los
necesidades de desarrollo, crecimiento del niflo, y preceptores de las Escuelas y mandó sargentos ins- infantiles encantos de sus cinco años: la salud que
porque durante la infancia todo debe tender á fa. tructores para la enseñ.anza de los alumnos de las florece, la alegría que causa placer, las caricias que
enternecen. Le tuve en mis brazos el dia en qui: na.vorecer ese desarrollo con el auxilio de ejercicios mismas.
Desde 1880 en adelante los preceptores han di- ció, le he visto crecer, y diría que le quiero como á
graduales y prudentemente combinados.
Para plantear en todas las Escuelas primarias y rigido la ensefíanza por sí mismos, y aun no la han un hijo si no supiera lo que es ser padre.
El otro dia le hallé, parado delante de una tien•
superiores de niños la enseñanza de la gimnástica, limitado sólo á los niños de las Escuelas diurnas, si• da de juguetes, con los ojos fijos, los brazos caídos,
se requiere disponer del material y aparatos nece- no tambien á la de adultos, preparando de esta ma- y en todo el éxtasis del deseo. Le cogí la mano, le
sarios, así como del maestros convenientemente nera á un gran número de reclutas que más tarde hic ' recorrer toda la tienda, y le dije que eligiera
el juguete que más le agradara. ¡Fatal imprudencia!
preparados; condiciones ambas que por el momento se filiaron en los diversos cuerpos del Ejército.
des,pués de un breve rato de incertidumbre, eligió
dificultarian la realizacion de esa medida. l\o suEl programa que acompafío es el que rige en el el niño un tambor.
4lll
cede lo mismo con los ejercicios de gimnástica pu- departamento de Valparaíso para los diversos mo!&amp;Desde entónces le oigo desde la mañana hasta la
ramente corporal, combinados con movimientos vimientos y ejercicios militares, y conceptúo su apli- noche debajo de mis ventanas ensayando todos los
militares, porque unos y otros pueden hacerse fá. cacion en todas las de la República muy fácil y con- toques. Si me pongo á leer, me acompafl.a con una
llamada; si quiero pensar, me distrae con el paso de
cilmente en toda Escuela, y no requieren una pre• veniente, especialmente si se hace preceder esa inscarga; si hablo, me aturde tocando la retreta. ¡Im•
paracion tan especial. Ese género de gimnástica, truccion militar de ejercicios de gimnástica corporal, posible me es contar con un momento de reposo! á
que sin dificultad puede hacerse extensivo aun á á fin de facilitar el desarrollo físico de los nii)Rs Y todas horas y en todo tiempo está allí el músico
las niñas, ofrece la ventaja no sólo de favorcer el de dar vigor y agilidad á los diversos miembros d¡ l aprendiz, hiriendo el parche con los palillos. Todos
se impacientan, y yo, que me impaciento más que
desarrollo muscular, sino de dar agilidad y gracia cuerpo.
todos, no me atrevo á decir nada, porque me recopara todos los movimientos. Las marchas y evoluGeneralizándose en todas las Escuelas los ejerci- nozco como causa primitiva del mal, puesto que fuí
ciones militares completan el favorable efecto de cios gimnásticos y lás evoluciones militares, se pre- quien le compré el tambor.
¡Cuántos hacen diariamente lo mismo que yo, y
aquellos ejercicios, habituando al niño al órden y para tambien á los alumnos para el cumplimiento
se
preparan ellos misa:os lo que han de maldecir
á la disciplina, así como á la rapidez y exactitud en de los deberes que, como ciudadanos, estarán más
despuesl
la obediencia.
tarde llamados á desempefíar en la guardia nacio·
¡El que gobierna, ya sea una casa ó un imperio,
He tenido ocasion de ver confirmada en la prác- nal, y por lo que toca á la disciplina interior de la y empeña á los que le obedecen en la via de las
tica la favorable influencia ejercida por este método Escuela no tardará en hacerse sentir su provechosa glorias estériles, enseñándoles á hacer ruido en lude enseñanza en Escuelas como la número I de acción, contribuyendo á formar los hábitos de ór· gar de ser felices!
¡Los que suministran á sus enemigos un pretexto
Coronel y número 9 de Tongoi, cuyos alumnos ha- den, de subordinacion y de obediencia, que consti.
de acusacion que van á hacer resonar en todas parbían aprendido evoluciones y ejercicios militares tuyen en ella-así como en el curso de toda la vi- tes· contra su nombre!
con pequefíos fusiles de madera, y que no sólo los da-una parte tan importante de la educacion
¡Los que arrancan á los pacíficos de su reposo
para lanzarlos al tumulto de la accion.
ejecutaban con bastante destreza, sino que en la moral.
¡Los que con la pluwa distribuyen á la ventura
conducta, en la Escuela y en los movimientos de
La acción de las autoridades locales puede coopela adalacion ó la censura, sin saber lo que lP.s ha
cambios de clases ó de salida á recreo, demos- rar de una manera tan eficaz, como la que se ha de acontecer á los demás y á ellos mismos!
traban un espíritu de órden y de disciplina muy demostrado en el departamento de V al paraíso, -á la
¿No hacen todos con los hombres lo que hice yo
diverso del que se ve ordinariamente en nuestras realizacion de semejante medida. En la mayor par- con el nifío? ¿No les dan un tambor?
Su ruido les persiguirá mucho tiempo y por todas
te de los departamentos de la República podrian
Escuelas primarias.
partes. ¡Dios quiera que sólo sea una pena, y nunPreocupado de la necesidad de prestar á la edu- utilizarse los servicios de Oficiales ó clases del Ejér- ca un remordimiento 1
cacion física que debe darse en nuestras Escuelas cito para completar la instruccion dada por los prePero oigo llorar á mi vecinito. Hace dos días que
toda la atencion necesaria, he consagrado al estu· ceptores, y en cuanto al material, que sólo consisti- su padre se obstina en exigirle algunas horas de si:
dio de este importante punto las observaciones ria en pequ_eños fusiles de madera, cuyo valor no lencio: rebelde el niño á todos los consejos y amonestaciones, ha continuado su ruido, y acaban de
correspondientes en el informe que me he ocupado puede pasar de veinte centavos, no sería gravosa
reventarle el tambor.
,
de preparar sobre organizacion de Escuelas nor- su adquisicion para los alumnos.
Leccion elocuente para nosotros que abusamos
Finalmente, si se hicieran igualmente extensivos del placer ó de la fama de nuestro nombre y acciomales; pero me ha animado á llamar la ilustrada
atencion de V S. á esta interesesante cuestion el á todos los centros de poblacion los paseos de las nes. Al fin, cánsase la constancia de la suerte, como la del padre &amp;el niño, cuando el rumor de nueshecho de haber visto realizadas, en su mayor parte, Escuelas, destinando, como se hace en Valparaíso,
tra prosperidad ha importunado á todo el mundo,
las ideas anteriores, en el paseo anual de las Es- un dia del afio para esa verdadera fiesta de los ni- le rompen, apágase el ruido, y sólo nos resta llorar
cuelas del departamento de Valparaíso, que tuvo ños, que tanto contribuye á su estímulo y espíritu el perdido tesoro.
¡Consuélate, pobre niño! lo que echas de menos
de union, se habria ayudado tambien muy eficazlugar el dia 3 del corriente mes.
Correspondiendo á la amable invitacion que el mente á asegurar los resultados de la instruccion se reemplazará en breve; pero pronto serán más
graves las pruebas, y aprenderás á costa tuya que
sef'lor Intendente de aquella provincia se sirvió diri- militar. La época oportuna para esa fiesta seria la todo el que mete demasiado ruido debe apagarse y
girme, asistí en su compañía en Vlña del Mar á la última semana del mes de Marzo, á fin de hacerla reventar su tarnbor.
revista y p'l.rada de 1.576 niños de las Escuelas pú- servir de estímulo á la inscripcion de alumnos en
blicas de Valparaíso; puedo asegurar que las mar- las escuelas públicas y aprovechar tambien la buena
chas y evoluciones militares de aquel pequefl.Q regi- estacion.
Me permito acompaiiar á esta comunicacion tres
miento infatil, revelaban el buen pié en que ha lleBIBLIOGRAFÍA
gado á ponerse esta clase de instruccion por los pequeños fusiles de madera de lingue trabajados en
preceptores de ese departamento. Los alumnos de Concepcion, en la carpintería mecánica de don José
la escuela superior se presentaron armados con pe- Bonvalot, conforme al modelo de los que usan en
quefl.os fusiles que habian sido recortados para fa. las Escuelas de París, y calculado para tres tallas,
cilitar su manejo, é hicieron un lucido ejercicio de (0.75 m., 1.05 m y 1.15 m.), y además otro modelo ESTUDIO SOBRE LA EDUCACION MILITAR DE LA JU·
vENTUD, precedido de varias consideraciones sofogueo y evoluciones de guerrilla, todo al toque hecho en Valdivia de madera de mañíu.
bre el problema de la paz universal, por el Code corneta.
~
Como un dato de los más elocuentes para demosmandante D. Eugenio La Iglesia.
trarla favorable influencia de este género de instrucEL TAMBOR
cion en la disciplina de los alumnos, no podría meNos excusa de todo encarecimiento de esta obra
Los hombres, por desgracia suya, no buscan las
nos de mencionar el hecho de que no ocurrió deslecciones de la experiencia sino en los actos impor- su propio título y el nombre del autor. Ni siquiera
gracia ni contratiempo alguno ni en el viaje de ida tantes que interesan á su fortuna y á su gloria; descreemos tener necesidad de recomendar su lectura.
y de regreso, ni durante todo.el dia que aquel cre- deñan los mil ejemplos que surgen en derredor sucido número de nifíos pasó en gran parte entregado yo, producidos por los hechos más vulgares. Empe- El público tiene un instinto que no le engaña sino
á sus juegos y diversiones infantiles, despues de la ñados en el difícil sendero de la vida, no se esfuer- raras veces. El Sr. La Iglesia tendrl!. tal vez qur. ha·
zan en conocer la buena direccion por medio de
parada.
los barrancos 6 de los arbustos; necesitan peñascos cer segunda edicion, y tal es el éxito que le ~eseaLa instruccion militar de las Escuelas de V alpa• ó árboles corpulentos. Pero estos no se. muestran mos y que encontraríamos muy merecido, porque
raíso fué establecida por disposicion de 16 de Se- sino de largo en largo trecho, al paso que los indiel problema planteado en este libro está ventajosa·
tiembre de 1866 por el señor Intendente don Fran· cios menores se tropiezan á cada pa~o: todo consismente resuelto.
te
en
verlos
y
comprenderlos.
cisco Echaurren, á propuesta del Coronel don José

REVISTA

18 DE ABRIL DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado.

•SUMARIO
La primavera (alegoría).-Batalla de la
Higueruela (copia de un trozo de la pintura existente en la sala llamada de las Batallas, en el Escorial).-El regreso al hogar (dibujo original de
Cecilio Plá, grabado de Severo Just).-Biblioteca
y salon de estudio del Excmo. Sr. General don
Eduardo Fernandez San Roman (de fotografia de
Laurent, grabado de Chalons).-Nuevo horno de
campana, proyecto de los oficiales de Administracion militar D. Juan J. de 0scáriz y D. Manuel
Piquer.-Sistema de carga y conduccion de los
útiles de campana para las tropas de infantería
del ejército francés (dibujo de Lagarde).
St1pleine#to.-Excmo. Sr. D. Francisco Romero Robledo, Ministro de la Gobernacion.
TEXTO. Crónica.-D. Francisco Romero Robledo.Ale~oria de la primavera.-Batalla de la Higueruela.-El regreso al hogar .-La biblioteca del
General San Roman.-El Ejército y la opinion
pública por D. Arturo Cotarelo.-Un nuevo horno de c~mpafla,;--Utilf:~ de campaí'la.-~ibliografia.-Advertenc1a.-D1alogos sobre cubierta, por
don Ednardo de Palacio.-Variedades.-Charaaa.

GR.\11.\Dos.

CRÓNICA
«En el estado actual del mundo, ha dicho
Stuart Mill, la fundacion de colonias es el mejor negocio á que pueden aplicarse los capitales de un pueblo viejo y rico. »
El pueblo inglés, que, cualquiera que sean
sus defectos, no tiene el de menospreciar á los
grandes pensadores, puso hace ya tiempo en
práctica el profundo consejo de aquel insigne
lógico, y notorio es el gran progreso de Inglaterra como potencia colonial.
La América del Norte no ha }¡echo ménos
prodigiosos adelantos en la explotacion inteligente del universo, y Alemania, que atiende
con un igual cuidado y admirable discernimiento al cuartel y á la alta ciencia; que sabe que la
accion militar es la resultaute de todos los más
altos esfuerzos de combinacion intelectual;
que el hombre pensador, desde su estudio, sirve á la defensa nacional tanto ó más que el
individuo que concurre á los ejercicios militares; que todos los perfeccionamientos de armamentos, que todos lo! progresos del arte
militar son debidos á descubrimientos científicos; que todas sus victorias han sido largo tiempo preparadas en el estudio y el esfuerzo de las más profundas investigaciones
cientificas, y que su ciencia fué la que triunfó en Sedan (porque sólo en la gran ciencia es
en donde se forman nobles sentimientos de
abnegacion y progresos profundos), estimula
la expansion comercial en el exterior, y sigue
con credente interes todos los desenvolvimientos y tendencias colonizadoras de otros países.
Francia se nos presenta ahora, en este momentof dominada por el gusto de la geografía
y de los viajes, y el propulsor de este movimiento ha sido un gran pensador, M. LeroyBeaulieu, que ha publicado un notable estudio

sobre la colouizacion en los pueblos modernos.
c,Francia se ha cubierto de Sociedades de Geografía y de geógrafos; las obras geográficas han
venido á ser los libros de enseilanza y propaganda por excelencia, y la literatura de viajes
compite ya con la de novelas y asuntos lige •
ros; las'lnisiones científicas, industriales y co-:
merélales se han multiplicado extraordinariamente; tenderos, negociantes, sastres, no han
vacilado en explorar las regiones del Africa
ó del Asia; y ni el asesinato de la mision Flatters, ni las noticias frecuentes de nuevas víc·
timas, ha amortiguado en nuestros vecinos
este renacimiento, esta vuelta á las empresas
de sus antepasados, los galos, que dejaron por
todas partes huellas y llevaron su pabellon y
sus colonias hasta Asia.
Por fin, entre nosotros, algo semejante, en el
fondo, se ha producido, y la constitucion de un
Congreso geográfico y comercial primero, y el
reciente meeting de la Alhambra despues, han
popularizado la idea de una accion pronta,
pero esencialmente pacífica y comercial, en
Africa. Analicemos, como tenemos por costumbre, este arduo tema de la colonizacion, de
los más importantes ciertamente en la política
general contemporánea.
La colonizaciou no es más, á nuestro juicio,
que otra forma, que otro aspecto del gran he.
cho universal: el progreso, la civilizacion humana. En el fondo, es siempre la ciencia el
contenido real y la razon eterna de esta espe•
cie de desbordamiento de un pueblo sobre
otro, y que, segun el distinto carácter ó rasgo
saliente de las invasiones, toma el nombre alarmante de conquista, ó el más culto y suave de
colonizacion. Pero en último término, colonizar, llevar, imponer el progreso por los medios
más propios, más característicos del progreso,
es una funcion eminentemente nacional; es la
política en su sentido más noble y alto, es la
sola forma de actividad de un Estado, de un
pueblo ejerciendo una influencia colectiva en
el resto del globo. De manera que la frase del
distinguido eseritor G. Charmes: «La salvaciou
de Francia estriba en su política colonial,&gt;
puede ser aplicada á todos los países; porque,
en realidad, la ausencia de una política colonial implica la ausencia de un Estado ó Gobierno digno de este nombre; supone en fin,
unanacionalidad de presente incierto y en vías
·de constitucion, más bien que en condiciones
de establecimiento definitivo. Luego las garantías de una existencia más ó ménos fuerte no
se adquieren sino cuando se ejerce una influencia determinada en las relaciones exteriores,
cuando se es activo, porque no siendo absoluto el estado de reposo, cuando una nacion no

ejerce influencia, es que la sufre; cuando una
nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo
de ser colonizada.
Sentado este principio de la colonizacion
como rasgo característico de un Estado definitivamente constituido, fácil es deducir la manera cómo, á nuestro juicio, debe plantearse
este problema en Espafia.
Lo primero que es preciso para colonizar, es
hombres con una educacion apropiada y con
los elementos necesarios. Para que estos hom• .
brea se produzcan, es preciso:
1.0 La constitucion de escuelas que contengan el material suficiente á dar una idea de
todas las más diversas cosas del globo.
2. 0 Profesores muy ejercitados en la tras.
mision de los conocimientos y leyes científicas
más generales, por medio y á la vista de esos
mundos en miniatura, de esas grandes colecciones de cosas que deberían abra.zar todas
]as más interesantes del universo. .
3.º Profesores muy ejercitados tambien en
la organizacion y direccion de excursione., escolares por la Península, y hasta en el extranjero en ciertos casos.
4.º La trasformacion de la Universidad,
pasando á ser la carrera ú oficio de abogado
arte ó profesion especial, y dando el nombre
de científicos á los que saliesen de la Universidad despues de haber cursado en ella siete
aílos las siete ciencias que designan hoy como
fundamentales la mayor parte de los pensadores de Europa.
5.º Exigir al abogado, al médico, al ingeniero, á todo, en fin, el que quisiera tener una
profesion de las llamadas hoy liberales, el título de licenciado de la Universidad.
1 6.º Establecer una e.&lt;icuela especial de colo¡· nizacion, en la que sólo podrían ingresar los
licenciados de la Universidad.
7.º Destinar á los que saliesen de esta escuela todos los puestos ó cargos de las colonias, y todas aquellas misiones que el Estado
organizara con los recursos necesarios.
8.º Organizar el ejército en vista de estos
grandes fines científicos, exigiendo á todo oficial, como á todo abogado, y á todo médieQ,
y á todo sacerdote, el título de licenciado dffa
Universidad, prenda de una gran unidad de
procedencia intelectual que evitaría ef desden
que hoy reina de profesion á profeeion.
9.° Meditar tambien á este fin una sabia
ley de reemplazos, en la qµ.e, sin
cuanto coucier11e á una educacion mili
•
veniente á todo ciudadano, las diferenté8
tudes comerciales, industriales científicas,
no fueran fatalmente contrariadas y ni áun
1

§

ent.orpecidas.

�</text>
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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 4, Tomo 2, No 22, Abril 8</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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