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LA ILUSTRACION MILITAR

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Ha{:ia yo ayer esta reflexion al oír el tambor de
grande en todo sistema de educacion, que no ne- Rn.mon Vidaurre, y desde aquella época este dis.
un
nifío.
·
cesita demostrarse, pues ella se impone por las tinguido Jefe dió lecciones de táctica militará los
Es el hijo de un amigo mio que tiene todos los
necesidades de desarrollo, crecimiento del niflo, y preceptores de las Escuelas y mandó sargentos ins- infantiles encantos de sus cinco años: la salud que
porque durante la infancia todo debe tender á fa. tructores para la enseñ.anza de los alumnos de las florece, la alegría que causa placer, las caricias que
enternecen. Le tuve en mis brazos el dia en qui: na.vorecer ese desarrollo con el auxilio de ejercicios mismas.
Desde 1880 en adelante los preceptores han di- ció, le he visto crecer, y diría que le quiero como á
graduales y prudentemente combinados.
Para plantear en todas las Escuelas primarias y rigido la ensefíanza por sí mismos, y aun no la han un hijo si no supiera lo que es ser padre.
El otro dia le hallé, parado delante de una tien•
superiores de niños la enseñanza de la gimnástica, limitado sólo á los niños de las Escuelas diurnas, si• da de juguetes, con los ojos fijos, los brazos caídos,
se requiere disponer del material y aparatos nece- no tambien á la de adultos, preparando de esta ma- y en todo el éxtasis del deseo. Le cogí la mano, le
sarios, así como del maestros convenientemente nera á un gran número de reclutas que más tarde hic ' recorrer toda la tienda, y le dije que eligiera
el juguete que más le agradara. ¡Fatal imprudencia!
preparados; condiciones ambas que por el momento se filiaron en los diversos cuerpos del Ejército.
des,pués de un breve rato de incertidumbre, eligió
dificultarian la realizacion de esa medida. l\o suEl programa que acompafío es el que rige en el el niño un tambor.
4lll
cede lo mismo con los ejercicios de gimnástica pu- departamento de Valparaíso para los diversos mo!&amp;Desde entónces le oigo desde la mañana hasta la
ramente corporal, combinados con movimientos vimientos y ejercicios militares, y conceptúo su apli- noche debajo de mis ventanas ensayando todos los
militares, porque unos y otros pueden hacerse fá. cacion en todas las de la República muy fácil y con- toques. Si me pongo á leer, me acompafl.a con una
llamada; si quiero pensar, me distrae con el paso de
cilmente en toda Escuela, y no requieren una pre• veniente, especialmente si se hace preceder esa inscarga; si hablo, me aturde tocando la retreta. ¡Im•
paracion tan especial. Ese género de gimnástica, truccion militar de ejercicios de gimnástica corporal, posible me es contar con un momento de reposo! á
que sin dificultad puede hacerse extensivo aun á á fin de facilitar el desarrollo físico de los nii)Rs Y todas horas y en todo tiempo está allí el músico
las niñas, ofrece la ventaja no sólo de favorcer el de dar vigor y agilidad á los diversos miembros d¡ l aprendiz, hiriendo el parche con los palillos. Todos
se impacientan, y yo, que me impaciento más que
desarrollo muscular, sino de dar agilidad y gracia cuerpo.
todos, no me atrevo á decir nada, porque me recopara todos los movimientos. Las marchas y evoluGeneralizándose en todas las Escuelas los ejerci- nozco como causa primitiva del mal, puesto que fuí
ciones militares completan el favorable efecto de cios gimnásticos y lás evoluciones militares, se pre- quien le compré el tambor.
¡Cuántos hacen diariamente lo mismo que yo, y
aquellos ejercicios, habituando al niño al órden y para tambien á los alumnos para el cumplimiento
se
preparan ellos misa:os lo que han de maldecir
á la disciplina, así como á la rapidez y exactitud en de los deberes que, como ciudadanos, estarán más
despuesl
la obediencia.
tarde llamados á desempefíar en la guardia nacio·
¡El que gobierna, ya sea una casa ó un imperio,
He tenido ocasion de ver confirmada en la prác- nal, y por lo que toca á la disciplina interior de la y empeña á los que le obedecen en la via de las
tica la favorable influencia ejercida por este método Escuela no tardará en hacerse sentir su provechosa glorias estériles, enseñándoles á hacer ruido en lude enseñanza en Escuelas como la número I de acción, contribuyendo á formar los hábitos de ór· gar de ser felices!
¡Los que suministran á sus enemigos un pretexto
Coronel y número 9 de Tongoi, cuyos alumnos ha- den, de subordinacion y de obediencia, que consti.
de acusacion que van á hacer resonar en todas parbían aprendido evoluciones y ejercicios militares tuyen en ella-así como en el curso de toda la vi- tes· contra su nombre!
con pequefíos fusiles de madera, y que no sólo los da-una parte tan importante de la educacion
¡Los que arrancan á los pacíficos de su reposo
para lanzarlos al tumulto de la accion.
ejecutaban con bastante destreza, sino que en la moral.
¡Los que con la pluwa distribuyen á la ventura
conducta, en la Escuela y en los movimientos de
La acción de las autoridades locales puede coopela adalacion ó la censura, sin saber lo que lP.s ha
cambios de clases ó de salida á recreo, demos- rar de una manera tan eficaz, como la que se ha de acontecer á los demás y á ellos mismos!
traban un espíritu de órden y de disciplina muy demostrado en el departamento de V al paraíso, -á la
¿No hacen todos con los hombres lo que hice yo
diverso del que se ve ordinariamente en nuestras realizacion de semejante medida. En la mayor par- con el nifío? ¿No les dan un tambor?
Su ruido les persiguirá mucho tiempo y por todas
te de los departamentos de la República podrian
Escuelas primarias.
partes. ¡Dios quiera que sólo sea una pena, y nunPreocupado de la necesidad de prestar á la edu- utilizarse los servicios de Oficiales ó clases del Ejér- ca un remordimiento 1
cacion física que debe darse en nuestras Escuelas cito para completar la instruccion dada por los prePero oigo llorar á mi vecinito. Hace dos días que
toda la atencion necesaria, he consagrado al estu· ceptores, y en cuanto al material, que sólo consisti- su padre se obstina en exigirle algunas horas de si:
dio de este importante punto las observaciones ria en pequ_eños fusiles de madera, cuyo valor no lencio: rebelde el niño á todos los consejos y amonestaciones, ha continuado su ruido, y acaban de
correspondientes en el informe que me he ocupado puede pasar de veinte centavos, no sería gravosa
reventarle el tambor.
,
de preparar sobre organizacion de Escuelas nor- su adquisicion para los alumnos.
Leccion elocuente para nosotros que abusamos
Finalmente, si se hicieran igualmente extensivos del placer ó de la fama de nuestro nombre y acciomales; pero me ha animado á llamar la ilustrada
atencion de V S. á esta interesesante cuestion el á todos los centros de poblacion los paseos de las nes. Al fin, cánsase la constancia de la suerte, como la del padre &amp;el niño, cuando el rumor de nueshecho de haber visto realizadas, en su mayor parte, Escuelas, destinando, como se hace en Valparaíso,
tra prosperidad ha importunado á todo el mundo,
las ideas anteriores, en el paseo anual de las Es- un dia del afio para esa verdadera fiesta de los ni- le rompen, apágase el ruido, y sólo nos resta llorar
cuelas del departamento de Valparaíso, que tuvo ños, que tanto contribuye á su estímulo y espíritu el perdido tesoro.
¡Consuélate, pobre niño! lo que echas de menos
de union, se habria ayudado tambien muy eficazlugar el dia 3 del corriente mes.
Correspondiendo á la amable invitacion que el mente á asegurar los resultados de la instruccion se reemplazará en breve; pero pronto serán más
graves las pruebas, y aprenderás á costa tuya que
sef'lor Intendente de aquella provincia se sirvió diri- militar. La época oportuna para esa fiesta seria la todo el que mete demasiado ruido debe apagarse y
girme, asistí en su compañía en Vlña del Mar á la última semana del mes de Marzo, á fin de hacerla reventar su tarnbor.
revista y p'l.rada de 1.576 niños de las Escuelas pú- servir de estímulo á la inscripcion de alumnos en
blicas de Valparaíso; puedo asegurar que las mar- las escuelas públicas y aprovechar tambien la buena
chas y evoluciones militares de aquel pequefl.Q regi- estacion.
Me permito acompaiiar á esta comunicacion tres
miento infatil, revelaban el buen pié en que ha lleBIBLIOGRAFÍA
gado á ponerse esta clase de instruccion por los pequeños fusiles de madera de lingue trabajados en
preceptores de ese departamento. Los alumnos de Concepcion, en la carpintería mecánica de don José
la escuela superior se presentaron armados con pe- Bonvalot, conforme al modelo de los que usan en
quefl.os fusiles que habian sido recortados para fa. las Escuelas de París, y calculado para tres tallas,
cilitar su manejo, é hicieron un lucido ejercicio de (0.75 m., 1.05 m y 1.15 m.), y además otro modelo ESTUDIO SOBRE LA EDUCACION MILITAR DE LA JU·
vENTUD, precedido de varias consideraciones sofogueo y evoluciones de guerrilla, todo al toque hecho en Valdivia de madera de mañíu.
bre el problema de la paz universal, por el Code corneta.
~
Como un dato de los más elocuentes para demosmandante D. Eugenio La Iglesia.
trarla favorable influencia de este género de instrucEL TAMBOR
cion en la disciplina de los alumnos, no podría meNos excusa de todo encarecimiento de esta obra
Los hombres, por desgracia suya, no buscan las
nos de mencionar el hecho de que no ocurrió deslecciones de la experiencia sino en los actos impor- su propio título y el nombre del autor. Ni siquiera
gracia ni contratiempo alguno ni en el viaje de ida tantes que interesan á su fortuna y á su gloria; descreemos tener necesidad de recomendar su lectura.
y de regreso, ni durante todo.el dia que aquel cre- deñan los mil ejemplos que surgen en derredor sucido número de nifíos pasó en gran parte entregado yo, producidos por los hechos más vulgares. Empe- El público tiene un instinto que no le engaña sino
á sus juegos y diversiones infantiles, despues de la ñados en el difícil sendero de la vida, no se esfuer- raras veces. El Sr. La Iglesia tendrl!. tal vez qur. ha·
zan en conocer la buena direccion por medio de
parada.
los barrancos 6 de los arbustos; necesitan peñascos cer segunda edicion, y tal es el éxito que le ~eseaLa instruccion militar de las Escuelas de V alpa• ó árboles corpulentos. Pero estos no se. muestran mos y que encontraríamos muy merecido, porque
raíso fué establecida por disposicion de 16 de Se- sino de largo en largo trecho, al paso que los indiel problema planteado en este libro está ventajosa·
tiembre de 1866 por el señor Intendente don Fran· cios menores se tropiezan á cada pa~o: todo consismente resuelto.
te
en
verlos
y
comprenderlos.
cisco Echaurren, á propuesta del Coronel don José

REVISTA

18 DE ABRIL DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado.

•SUMARIO
La primavera (alegoría).-Batalla de la
Higueruela (copia de un trozo de la pintura existente en la sala llamada de las Batallas, en el Escorial).-El regreso al hogar (dibujo original de
Cecilio Plá, grabado de Severo Just).-Biblioteca
y salon de estudio del Excmo. Sr. General don
Eduardo Fernandez San Roman (de fotografia de
Laurent, grabado de Chalons).-Nuevo horno de
campana, proyecto de los oficiales de Administracion militar D. Juan J. de 0scáriz y D. Manuel
Piquer.-Sistema de carga y conduccion de los
útiles de campana para las tropas de infantería
del ejército francés (dibujo de Lagarde).
St1pleine#to.-Excmo. Sr. D. Francisco Romero Robledo, Ministro de la Gobernacion.
TEXTO. Crónica.-D. Francisco Romero Robledo.Ale~oria de la primavera.-Batalla de la Higueruela.-El regreso al hogar .-La biblioteca del
General San Roman.-El Ejército y la opinion
pública por D. Arturo Cotarelo.-Un nuevo horno de c~mpafla,;--Utilf:~ de campaí'la.-~ibliografia.-Advertenc1a.-D1alogos sobre cubierta, por
don Ednardo de Palacio.-Variedades.-Charaaa.

GR.\11.\Dos.

CRÓNICA
«En el estado actual del mundo, ha dicho
Stuart Mill, la fundacion de colonias es el mejor negocio á que pueden aplicarse los capitales de un pueblo viejo y rico. »
El pueblo inglés, que, cualquiera que sean
sus defectos, no tiene el de menospreciar á los
grandes pensadores, puso hace ya tiempo en
práctica el profundo consejo de aquel insigne
lógico, y notorio es el gran progreso de Inglaterra como potencia colonial.
La América del Norte no ha }¡echo ménos
prodigiosos adelantos en la explotacion inteligente del universo, y Alemania, que atiende
con un igual cuidado y admirable discernimiento al cuartel y á la alta ciencia; que sabe que la
accion militar es la resultaute de todos los más
altos esfuerzos de combinacion intelectual;
que el hombre pensador, desde su estudio, sirve á la defensa nacional tanto ó más que el
individuo que concurre á los ejercicios militares; que todos los perfeccionamientos de armamentos, que todos lo! progresos del arte
militar son debidos á descubrimientos científicos; que todas sus victorias han sido largo tiempo preparadas en el estudio y el esfuerzo de las más profundas investigaciones
cientificas, y que su ciencia fué la que triunfó en Sedan (porque sólo en la gran ciencia es
en donde se forman nobles sentimientos de
abnegacion y progresos profundos), estimula
la expansion comercial en el exterior, y sigue
con credente interes todos los desenvolvimientos y tendencias colonizadoras de otros países.
Francia se nos presenta ahora, en este momentof dominada por el gusto de la geografía
y de los viajes, y el propulsor de este movimiento ha sido un gran pensador, M. LeroyBeaulieu, que ha publicado un notable estudio

sobre la colouizacion en los pueblos modernos.
c,Francia se ha cubierto de Sociedades de Geografía y de geógrafos; las obras geográficas han
venido á ser los libros de enseilanza y propaganda por excelencia, y la literatura de viajes
compite ya con la de novelas y asuntos lige •
ros; las'lnisiones científicas, industriales y co-:
merélales se han multiplicado extraordinariamente; tenderos, negociantes, sastres, no han
vacilado en explorar las regiones del Africa
ó del Asia; y ni el asesinato de la mision Flatters, ni las noticias frecuentes de nuevas víc·
timas, ha amortiguado en nuestros vecinos
este renacimiento, esta vuelta á las empresas
de sus antepasados, los galos, que dejaron por
todas partes huellas y llevaron su pabellon y
sus colonias hasta Asia.
Por fin, entre nosotros, algo semejante, en el
fondo, se ha producido, y la constitucion de un
Congreso geográfico y comercial primero, y el
reciente meeting de la Alhambra despues, han
popularizado la idea de una accion pronta,
pero esencialmente pacífica y comercial, en
Africa. Analicemos, como tenemos por costumbre, este arduo tema de la colonizacion, de
los más importantes ciertamente en la política
general contemporánea.
La colonizaciou no es más, á nuestro juicio,
que otra forma, que otro aspecto del gran he.
cho universal: el progreso, la civilizacion humana. En el fondo, es siempre la ciencia el
contenido real y la razon eterna de esta espe•
cie de desbordamiento de un pueblo sobre
otro, y que, segun el distinto carácter ó rasgo
saliente de las invasiones, toma el nombre alarmante de conquista, ó el más culto y suave de
colonizacion. Pero en último término, colonizar, llevar, imponer el progreso por los medios
más propios, más característicos del progreso,
es una funcion eminentemente nacional; es la
política en su sentido más noble y alto, es la
sola forma de actividad de un Estado, de un
pueblo ejerciendo una influencia colectiva en
el resto del globo. De manera que la frase del
distinguido eseritor G. Charmes: «La salvaciou
de Francia estriba en su política colonial,&gt;
puede ser aplicada á todos los países; porque,
en realidad, la ausencia de una política colonial implica la ausencia de un Estado ó Gobierno digno de este nombre; supone en fin,
unanacionalidad de presente incierto y en vías
·de constitucion, más bien que en condiciones
de establecimiento definitivo. Luego las garantías de una existencia más ó ménos fuerte no
se adquieren sino cuando se ejerce una influencia determinada en las relaciones exteriores,
cuando se es activo, porque no siendo absoluto el estado de reposo, cuando una nacion no

ejerce influencia, es que la sufre; cuando una
nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo
de ser colonizada.
Sentado este principio de la colonizacion
como rasgo característico de un Estado definitivamente constituido, fácil es deducir la manera cómo, á nuestro juicio, debe plantearse
este problema en Espafia.
Lo primero que es preciso para colonizar, es
hombres con una educacion apropiada y con
los elementos necesarios. Para que estos hom• .
brea se produzcan, es preciso:
1.0 La constitucion de escuelas que contengan el material suficiente á dar una idea de
todas las más diversas cosas del globo.
2. 0 Profesores muy ejercitados en la tras.
mision de los conocimientos y leyes científicas
más generales, por medio y á la vista de esos
mundos en miniatura, de esas grandes colecciones de cosas que deberían abra.zar todas
]as más interesantes del universo. .
3.º Profesores muy ejercitados tambien en
la organizacion y direccion de excursione., escolares por la Península, y hasta en el extranjero en ciertos casos.
4.º La trasformacion de la Universidad,
pasando á ser la carrera ú oficio de abogado
arte ó profesion especial, y dando el nombre
de científicos á los que saliesen de la Universidad despues de haber cursado en ella siete
aílos las siete ciencias que designan hoy como
fundamentales la mayor parte de los pensadores de Europa.
5.º Exigir al abogado, al médico, al ingeniero, á todo, en fin, el que quisiera tener una
profesion de las llamadas hoy liberales, el título de licenciado de la Universidad.
1 6.º Establecer una e.&lt;icuela especial de colo¡· nizacion, en la que sólo podrían ingresar los
licenciados de la Universidad.
7.º Destinar á los que saliesen de esta escuela todos los puestos ó cargos de las colonias, y todas aquellas misiones que el Estado
organizara con los recursos necesarios.
8.º Organizar el ejército en vista de estos
grandes fines científicos, exigiendo á todo oficial, como á todo abogado, y á todo médieQ,
y á todo sacerdote, el título de licenciado dffa
Universidad, prenda de una gran unidad de
procedencia intelectual que evitaría ef desden
que hoy reina de profesion á profeeion.
9.° Meditar tambien á este fin una sabia
ley de reemplazos, en la qµ.e, sin
cuanto coucier11e á una educacion mili
•
veniente á todo ciudadano, las diferenté8
tudes comerciales, industriales científicas,
no fueran fatalmente contrariadas y ni áun
1

§

ent.orpecidas.

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LA PRIMAVERA

(Alegoria).

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�LA ILUSTRACION MILITAR

348

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10. Fijar con precision la clase de aspiraciones legítimas y realizables qne podemos abrigar en materia de extension territorial.
11. Fomentar dentro de nuestro propio país
las colonias agrícolas, favore9iendo cuanto sea
posible á cuantos quieran dedicarse á la noble
tarea de convertir nuestros vastísimos eriales
en tierras, huertos, viñedos, bosques, ,etc. (*).
Las razones que tenemos para creer que sólo
por este medio podemos ser nosotros colonizadores, ocuparían un espacio mayor que el de
todo el texto de esta Revista. Pero bastará decir, por una parte, que en Espa!la, por un vicio
capital, la pereza, hay muy pocos hombres
verdaderamente científicos, entendiendo por,
esta palabra el observador qun no se pierde en
el detalle, que no se enfrasca en una categoría
especial de objetos, sino que se eleva á la investigacion de sus relaciones y correlaciones
más lejanas. El rutinario se opone frecuentemente á toda reforma, por la pereza quelemueve á evitar el trabajo penoso. de la generalizalizacion. Y á su vez, y tambien por pereza, el
perorador, el hablador de oficio, el orador que
sólo persigue éxitos vanales, se aferraá las palabras huecas, á las mal llamadas síntesis, porque lasintesis verdaderamente científica se funda en el análisis, en los hechos, y con ellos sólo
garantiza todas sus conclusiones.
No habiendo pues, gran número de hombres científicos en España, predominando los
dos extremos, á cual más funestos, de la rutina y la hueca palabrería, del hombre que se
pierde en los hechos y del hombre que los des•
precia en absoluto, esto sólo basta á explicar la
falta de plan que se observa en todas nuestras
más insignificantes acciones.
Obramos al azar; marchamos enteramente
confiados al instinto; la pregunta más dificil
de contestar por un español es siempre la de
,á dónde va&gt;. Hay muy pocos que sepan siquiera lo que quieren. Se agitan y realizan
aturdidamente las más opuestas acciones, porque parecen desdeñar todo acto previo de reflexion, sobre el punto á donde se quiei·e ir, el
camino mejor y los medí.os ó recursos más
indispensables.
Pues bien: miéntras no se varíe esta condicion fundamental de nuestro carácter por los
medios de enseñanza que arriba indicamos, in~
útil será que decantemos las excelencias y necesidades de la colonizacion; querremos colonizar, pero no tendremos colonizadores. Lo que
viene pasando y nos pasa en nuestras posesiones de Ultramar, es una prueba suficiente de
este hecho.

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Sin embargo, como estamos muy léjos siempre de todo estéril pesimismo, aplaudimos en
nuestra última Crónica las nobles aspiraciones de la Sociedad Africanista, y hemos pretendido aquí indicar que la ejecucion de un
plau colonizador cualquiera exige estudios
previos, y hasta un personal educado á este
objeto, porque creemos difícil reclutar entre
(•)

Estq es ló que consideramos de mayor urgen-

cia, y el e'.\.fcedente--de oficiales podria aquí y en Ultramar ambrtizarse por medio de su conversion voluntaria en colonos agrícolas, bajo determihadas

(;Ondiciones.

nuestros capitalistas, voluntarios capaces de
la abnega cion que estas empresas implican.
No los hallamos para la explotacion agrícola
de nuestro propio país, porque el fomento de la
riqueza nacional no parece interesarles, y corren á depositar su dinero en el Banco de Espa!la ó los extranjeros; con que ménos fácil será
persua dirlos de que en extranjeras y mal ~onocidas comarcas pueden encontrar patriótico
y lucrativo empleo sus intereses.
En cuanto á la proteccion del Estado, implica otro punto delicadísimo, y nos hace siempre pensar en el plan de instruccion especial
y general que creemos indispensable.
Por cada hombre de ciencia ó cada hombre
verdaderamente apasionado y distinguido en
estudios especiales de colonizacion, nuestros
Gobiernos elegirían cien aventureros ó agentes
políticos ineptos para formar las compaí\.!as ó
misiones colonizadoras. Los resultados sef1an
poco provechosos ,. y en muchos casos manifiestamente perjudiciales para nuestro Tesoro y
nuestra reputacion.
De todos modos, bajo la base de un plan
como el que ya hemos indicado, no sería inútil formar algunas compañías con las personas
más á propósito, y áun con un contingente determinado de oficiales del ejército.
Entre tanto, y por sus tendencias generales,
nos asociamos al pensamiento de la Sociedad
Africanista, muy brillantemente traducido en
el reciente m,eeting de la Alhambra por los seflores Coello, Saavedra, Costa, Rodríguez, Azcárate, y Carvajal.
-El último telegrama de Cuba es una contestacion sufici,mte á las noticias y temores
que la prensa norte- americana parece tener
interes en propagar. Una partida (la de Duran) ya ha sido casi totalmente extinguida. Sólo
cuatro individuos han escapado á la rápida y
necesariamente dura persecucion de nuestras
tropas. La otra (la de Agüero) no tardará en
sufrir igual suerte.
.
Pero e¡ctremar!amos mucho nuestro optimismo si dtdujéramos de estos hechos el tan
anhelado de una paz verdadera en aquella isla.
Muy léjos de eso, la paz no existe en el fondo,
ni puede existir; pero la responsabilidad, toda
la responsabilidad, es de nuestra administracion civil; de los Gobiernos (que eligen funcionarios ineptos ó inmorales), y de nuestros decantados hacendistas, que, tanto dentro como
fuera de España, están dando muestras de la
más absoluta incapacidad.
Y a indicamos en otra ocasion las causas
económicas que mantenían este estado grave
de la isla de Cuba. Y las causas se agravan,
en vez de desaparecer. Sigue la baja de los
azúcares; sigue la tirantez del mercado monetario; siguen las quiebras; crece la desconfianza; sigue la produccion quebrantada; sigue el
presupuesto enorme; se ha aumentado aún
para el ejercicio próximo; sube á 12.000.000 de
duros lo que habrá que pagar por intereses de
la Deuda, por pagarés de la flotante y billetes
del 'fesoro; no llega á veintitres lo que podrá
recaudarse por todas las rentas sanas, y en
fin, para que nada falte á este desconsolador
cuadro, el ejército, ese ejército que ha reinte-

grado Cuba á Espafla, al precio de 208.000
hombres (8.000 oficiales), es el primero á
qnien nuestros indiguamente llamados hombres de administracion hacen sufrir los efectos más duros de su incapacidad evidente, y
no percibe con regularidad sus haberes, y se
le dan sarcásticos créditos en papel que no ve
nunca convertidos en los medios pvsitivos de
subsistencia á que todo hombre tiene derecho.
Esta es la situacion que ni en Cuba ni en
sociedad ninguna humana puede sostenerse, y
esperamos que las Cortes próximas deliberarán pronto, y resolverán.
""
En el Ateneo Médico se ha celebrado una
noble sesion en honor de los sabios doctores
Fourquet, Mata, y Argumosa.
Asi.stimos con gusto á esta solemnidad
porque su nombre y objeto es garantía, al ménos, de que las ciencias no serán subordinadas á esta mania retórica, poética, musical,
que parece ya ser en España la sola cualidad
digna de estimacion. Entre médicos se nos
figura descausar ya de tanto melífluo discurso, de tanta disquisicion histórica, de
tantos trabajos como se leen por todas partes,
con el solo fin de producir belleza, esto que
los mismos que tanto lo traen y lo llevan no
saben ni podrán fácilmente definir.
La Memoria del sabio profesor Martinez
Molina obtuvo inte1igente aplauso de las pocas personas que en España pueden saborear
las bellezas (porque tambien la ciencia las tiene) de los buenos estudios científicos. Tolosa
Latour leyó unas biografías de los ilustres doctores Fourquet, Mata, y Argtunosa, muertos en
la oscuridad, porque aquí un hombre de ciencia no podrá nunca aspirar á más popularidad
que la de cuatro discípulos fervorosos y algunos lectores de reflexion profunda. San Martin
dió las gracias al príncipe D. Luis &lt;)e Baviera,
que asistía al acto, y los Sres. Franco, Benavente y Castelo leyeron composiciones de
acuerdo con Gl. gusto público. No hay otro
remedio, si se quiere tener auditorio en España.
Todos, en fin, cuantos tomaron parte. en
esta solemnidad, fueron muy justamente
aplaudidos, y el Ateneo Médico afirmó una
vez más la alta reputacion que muy legítimamente ha adquirido.
Enviamos nuestra enhorabuena á sus jóve
nes fundadores., á Tolosa Latour, uno de los
más entusiastas campeones de la ciencia; á
cuantos han cooperado á la funtlacion y fomento de una institucion tan útil y beneficiosa á la cultura general y profesional, y en
particular á su jóven presidente D. Ne~esio
Fernandez Cuesta, que aún casi en la edad
de la adolescencia, ba merecido la designa·
cion de sus compañeros para tan honroso pues·
to, y ha sabido despues conqnistarlo iniciando
y llevando á cabo un acto tan solemne y lau ·
dable.
Con firme paso empieza su carrera el aventajado alumno de medicina Sr. Fernandez
Cuesta, y bien manifiesta el teson con que debe
guardarse y enaltecerse el apellido que en el
foro y en las letras han hecho tan popular Y
estimado sus antecesores.

LA ILUSTRACIOK MILITAR
La real órden sobre ascensos de los sargen- donados ó cogidos los fortines de los picos de
tos en la Guardia civil ha sido objeto de gene- Mendizorrotz, Arratsain y Santa Bárbara de
ral aplauso. Era lógico, despues de lo legislado Hernani.
bajo este aspecto en infantería y caballería,
En San Sebastian, Zarauz y Guetaria pueextender los beneficios de esta legislacion á la den efectuar el embarque con comodidad y faGuardia civil; y por otra parte, el estableci- cilidad, gracias á su escuadra, y ocupando los
miento de la escala general mejorará bajo altos vecinos.
muchos puntos de vista la situacion de los
Terminadas las grandes maniobras, el Rey
sargentos de la Guardia civil, que estaba muy revistaría todas las fuerzas en Tolosa, pasanléjos de Ser lo que las legendarias virtudes de do otra segunda general en San Sebastian.
estas clases e~ía en un órden de perfecta
Desde aquí dislocaríanse las tropas, regrejusticia..
sando á sus respectivas guarniciones, y D. AlEs esto lo mas notable de los asuntos mili- fonso XU, ántes de vol ver á Madrid, visitaría,
tares interiores, si se exceptúa los proyectos escoltado por la brigada de cazadores, el terde unas maniobras que tendrán lugar para el ritorio y las capitales vasco-na,arras.
próximo otofio. Es posible que asistan el Rey
y el ministro de la Guerra. La prensa ciLas co.oticias del exterior no revisten más
vil da cuenta minuciosa de uno de estos pro- importancia que la que ya ha podido obseryectos, que representa al ejército francés inten- varse por los últimos fracasos del ejército.intando penetrar en España por la vega Irun - glés. Éste parece reducido á una impotencia
Fuenterrabía. No logran entrar (suponiendo que por el honor de las armas de Europa,
ya terminadas nuestras obras de defensa), y quisiéramos fuese pasajera. Por lo demas, la
efectúan un desembarco por Zarauz, y pasan insurreccion avanza y parece extenderse á los
á la sierra de Oria, avanzando por los montes territorios de Nubia.
de Tolosa.
Las comunicaciones con Kartum, imposiMiéntras tanto, las tropas españolas van re- bles. Más afortunadas las tropas francesas en
concentrándose desde Pamplona, .Miranda y Indo-China, han entrado ya en Honghoa. Los
Logrofio, hácia Vitoria; y las de Bilbao efec- chinos se han retirado en direccion á Phutúali un movimiento de frente, para venir lué- laney.
go á 1;1nirse con las de la llanada de Alava,
Suponemos que Francia intenta ya pasar
formando casi uu triángulo, cuya base sería al período diplomático, porque M. Patenótre,
el ejército enemigo.
su enviado extraordinario en Pekin, ha antiLa caballería efectuaría maniobras en las cipado su salida de París para revisar en Hué
Riojas, así como las fuerzas de infantería en el tratado conclnido entre el rey de Annam y
la llanada de Alava ánles de emprender la el doctor Harmand, ex-comisario civil de
marcha contra el ejército que invade á Gui- Francia en el Tonkin. Los franceses quieren
púzcoa.
ejercer sobre Annam un protectorado semeEn dichas maniobras podrá formarse el Rey jante á la convencion del Bardo. El Tonkiu
idea acabada del grado de instruccion de los formaría, en este caso, parte de Annam; no
soldados, empezando sólo las dificultades y constituiría una nueva .colonia francesa, como
penalidades al iniciarse el 1/-Vance desde el la Cochinchina.
curu-tel real de Vitoria.
Tal se cree ser la mision de M. Patenótre,
Dos puntos parecen ser los e:Cogidos para que desde Hué pasará á Pekín, si el Gabinedicho movimiento. El alto de Arlaban para te chino se muestra dispuesto á tratar con
dar la mano á las tropas de Vizcaya, y la lla- Francia.
nadita de la Borunda por Alsásu~ y los montes de Cegama y Ataun.
Esta segunda expedicion será la más penosa
y peligrosa, á causa del terreno.
DON FRANCISCO ROME.RO ROBLEDO
Dicho punto es el paso natural indicado
para las tropas que de Pamplona hayan veniEn las Cortes de 1863, el acta de Antequera fué
objeto
de vivísima impugnacion. Tratábase en ella
do á la llanada alavesa y para la brigada de
de
un
diputado
elegido ántes de cumplir la edad recazadores.
glamentaria, y la comision sostenía, en términos
Nuestras'tropas van sucesivamente logran- definitivos, que de ningun modo podía admitirsele
do las cuencas del Deva y Urola hasta que en el Congreso. Pero se levantó entónces un jóven
penetren en la region alta de la importantísi- de tan raras y tan variadas condiciopes de elocuencia, ingenio, energía, flexibilidad y distincion, que
ma cuenca del Oria.
Ambas huestes se encuentran por fin en la desde sus primeras palabras el auditorio quedó
subyugado, vencido, y el acta fué aprobada. Este
llanada de Tolosa y anfiteatro de montes cir- jóven era D. Francisco Romero Robledo.
cunvecinos: trábase una batalla, que con sus
Es imposible seguir paso á paso la serie de triuncombates parciales durará tres dias, hasta que fos conseguidos por este distinguido hombre politial fin, viendo los enemigos que van á ser flan- co. Nacido para la lucha, no ha estado un solo dia
queados por las estratégicas posiciones de Her- en reposo; y en la diaria batalla, rara vez le ha sido
adversa la suerte. Pero en este momento asistimos
nio é Iturioz, lo cual les cortaría su base de á una modificacion trascendental de su carácter. El
operaciones, emprenden una retirada ordenada guerrillero se trasforma en general en jefe; el tácsiguiendo los altos citados y los montes de Aya tico, el general de division ejercitado en el choque,
Zarauz los unos, y por la vega del Oria, pa- parece dominar ya grandes lineas de fuego·, y hace
sando por las carreteras de Andoin, Urnieta, sentir y predominar su influencia en zonas de ex. tension siempre creciente¡ el político hábil se true-.
Lasarte y Hernani á San Sebastian, el grue- ca en pensador profundo y gran hombre de Estado.
so del ejército, pues ya hemos supuesto aban- De ahí su notabilísimo discurso sobrf': los delitos de la

349
palabra, recientemente pronunciado en la Academia de Jurisprudencia .
J6ven todavía, dotado de una inteligencia extraordinaria, de una percepcion finísima, de una volwitad y pers_everancia sostenidas y estimuladas
por el co_nstante éxito, nada parece ser inaccesible
al Sr. Romero Robledo, y tal vez, en plazo más ó
ménos breve, le veamos ejercer, por designacion del
mismo Sr. Cánovas, y desde un puesto apropiado á.
este fin, la direccio n de la política que este otro
ilustre hombre de Estado ha llegado á identificar
con los intereses de las clases más poderosas del
país.
Los adversarios del Sr. Romero Robledo atribuyen
todos sus éxitos á. las veleidades de la fortuna; pero
sin negar la influencia ordinaria &lt;l°el acaso en todos
los órdenes de la actividad humana, imposible es
dejar de reconocer las cualidades de alto pensamiento, cultura general, valor sin arrogancia y admirable ~encillez, que constituyen el fondo vario de
su .carácter singularisimo.
Aun e!- preciso al'iadir que no hemos conocido un
solo hombre politico que se desvanezca ménos que
el Sr. Romero Robledo en las mas grandes alturas
del poder.
Se ha pretendido fundar un cargo contra el Sr. Ro•
mero Robledo en sus condiciones de accesibilidad, por
decirlo así; -en su aceptacion bondadosa, de ,;uan_
tos han querido tomar un puesto de combate á su
lado . Pero prescindiendo de que pocos jefes de partido habran tenido tanto acierto y fortuna en sus
diferentes sistemas de recluta política, en ningun
país sería más excusable este género de errores que
aquí, &lt;lande ningun hombre de gobierno se cree en
la obligacion de rodearse de hombres serios, y donde
so acepta el concurso de esa infinidad de gente.e;
r;ulga1·es 1 bastante ociosas para poder pasar los dias
enteros en las antesalas de sus prohombres, y suficientemente modestas para contentarse con algunas pasajeras ventajas conseguidas á costa de innumerables humillaciones.
En este proemio U. los apuntes biográficos que
insertamos á continuacion, réstanos observar: que
el Sr. Romero Robledo ha demostrado su valor cívico cuando en la época en que las pasiones revolucionarias eran más bravas, las conibatía. en su más
precioso dogma, el sufragio universal; y su vigor
fisico y arrojo é irreemplazabilidad como guerrillero
de Parlamento en su famoso discurso de ocho.horas
para dar tiempo á que el Gabinete MalcamPo obtu~
víese el decreto de disolucion y lo leyese ántes &lt;le
que la sesion terminase.
Merece tambien señalarse su deseo de hacer
cuanto bueno sea posible en administracion, iniciando é inaugurando las obras de la nueva cárcelmodelo; su tolerancia y verdadero criterio conservador (no contrario, sino atenuante, neutralizante
del liberal), en la manera firme y dulce á la vez
con que gobierna; su amplio criterio, exento de toda
prevcncion é intransigencia, en materias religiosas
y de ensefi.anza; y en fin, su sencillo, afable y generoso carácter, que le ha granjeado numerosas
y vivisimas simpatías.
D. Francisco Romero Robledo nació en Anteque-

ra (Málaga) el 8 de Marzo de 1838. Sus padres, don
i\latias Romero y doña 'l'eresa Robledo, pertenecían
á familias bien acomodadas, y de sólida y excelente
reputacion .
Estudió D. Francisco en las Escuelas Pías de Arcbidona, y pasó despues á Málaga con objeto de seguir la segunda enscllanza, que terminó con notable
aprovechamiento. Más tarde vino á )ladrid, y en la
l'.niversidad Central cursó la carrera de Derecho,
ordenándose de doctor cuando acababa de cumplir
veintidos ailos.
Despues, y con motivo de una elcccion parcial de
diputados á Cortes en el distrito de Antequera, los
numerosos amigos que ya contaba el Sr. Romero
Robledo, presentaron su candidatura. A pesar de su
repugnancia á aceptar este cargo, el jóven doctor
vió triunfante su nombre en la lucha, por una
inmensa mayoría .

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FRANcrsco RoMERO

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MINISTRO DE LA GOBERNA'CION

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23 DE LA ILUSTRACION MILITAR.

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Es1·uo10 DEL Exc~10. SR. GENER.\L D. EuU.\RDO FER~.\Sl&gt;EZ SAN llmBN_(De fotografía de Laurent, grahado de Chalons}.

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Uno de sus biógrafos hace notar la imperturbabilidad de carácter con que está adornado el actual
ministro de la Gobernacion 1 y cita á este propósito
el altercado de potencia a potencia que sostuvo el
Sr. Romero Robledo con D. Antonio Rios Rosas, á la
sazon presidente del Consejo, sobre si debía ó no
usar de la palabra. Insistiendo el Sr. Romero en la
reclamacion de su derecho, fué llamado tres veces
al órden, y consultando á la camara 1 le concedió la
palabra, lo cual dió lugar á que el presidente dejara su asiento.
En las Cortes que convocó el general Narvaez
para 1865, Romero Robledo se presentó como candidato de oposicion, y salió triunfante de los elementós acumulados por el poder, viniendo á tener
asiento en el Congreso entre la minoría unionista,
con la que contribuyó á, sostener una ruda campana .
La union liberal, llamada al poder en Junio de
1865, disolvió las Cortes y llamó á los electores á
los comicios, volviendo el Sr. Romero á ser elegido
diputado. En esta legislatura se marcó ya de un
modo ostensible el concepto que al país merecía el
jóven representante, pues fué elegido por gran mayoría primer secretario. Sus discursos en esta époc'a
contribuyeron tambien á afirmar la reputacion que
hoy disfruta, y hasta la disolucion de las Cortes,
llevada á cabo por el Gabinete Narvaez-Gonzalez
Brabo, la mayoría le contó en el número de sus oradores de combate.
Alejado hasta la revolucion de las tareas parlamentarias, volvió cuando 1 aquel importante suceso,
al palenque candente de la política, adherido al
grupo más conservador de la Cámara, capitaneado
por el Sr. Sagasta. ~tuy pronto ocupó una subsecretaria; algo más tarde el ministerio de Fomento; pero
al disoh·erse las Cortes en 1812, se consagró á. la
causa de la restauracion de la dinastía caida, personificada en S.M. D. Alfonso XII.
Desde la restauracion hasta hoy, la vida política
del Sr. Romero Robledo es sobrado conocida para
que hayamos de detenernos aquí á exponer sus
principales fase·s. Haremos sólo constar que el se1)or Romero ha realizado con rara fortuna la prediccion que, al oirle por primera vez en el Congreso, hizo el ilustre duque de Tetuan:
«Con los elementos que constituyen el organismo
del jóven diputado, dijo D. Leopoldo Q•Donell; con
las simpatías que goza en tan poco tiempo, un ta- ,
lento que le inicie y un brazo que le dirija, creo que
llegará á donde quiera; ha recorrido en muy poco
tiempo el camino que á nosotros nos costó mucho
andar.n
Entre las condiciones que enumero el vencedor
de Africa no se hacia mencion de una que forma el
rasgo quizás más caracteristico del señor ministro
de la Gobernacion: el dón de gentes. Imposible es
tratarle una vez sin sentirse hácia él atraido por
una extraila simpatía, que se trueca muy pronto en
indestructible afecto. El se vanagloria de que sus
amigos le siguen adonde vaya, y es una verdad;
• pero debe tenerse en cuenta que da á sus amigos
&lt;'.onstantes pruebas de deferencia, y que se halla
siempre dispuesto á sacrificarse por ellos; en suma, posee la cualidad, rarísima en estos tiempos,
de no escasear su amistad, de ser un verdadero
amigo para aquellos a quienes honra con el ,wmbre
lle tales.
Academia de Jurisprudencia honró sus talentos nombrit.ndole su presidente, importante puesto
desiinado á las eminencias del foro, demostrándose
por esta circunstancia el aprecio en que tan docta
r.orporacion tiene sus altas cualidades.
C(&gt;n motivo de la asistencia de SS. MM. y el pr-incipC de Alemania á la inauguracion del nuevo edifi:cio. donde se ha instalado la Academia, el Sr. Romero toncibi0 el pensamiento U.e perpetuar e[ recuerdo de esta honrosa visita ofreciendo á S. l\I. la
Reiria y á la princesa de Alemania unos álbums donde a.pareciesen las firmas de los más notables artistas fSpañoles,
El exito ha sido digno de su iniciador. Desde los
punt0s más remotos de la Península se han ofrecido
cuantos manejan el lápiz ó el pincel á secundar este

La

LA lLUSTRACION -:\IILITAR

LA ILUSTRACIO;\' MILITAR
el caudillo de hecho en !a marcial funcion fuera el
condestable D. Alvaro de Luna; aquel hombre extraordinario que pagó con su cabeza, sobre el pati- •
bulo erigido en la plaza del Ochavo en Yalladolid,
el delito de adelantarse en demasía á su época.
Dióse la batalla el l.º de Julio de 1531. Castilla
había juntado para esta empresa uno de los ejércitos más numerosos y lucidos que se vieron corigregados bajo su estandarte en la Edad Media, y el
granadino, por su parte, no se hallaba desapercibido para la lucha. Sin embargo, las tropas de
Mohammed eran más notables por el número que
por la calidad 1 y áun así, la infantería e,s pecialmente fué arrollada con facilidad por lat·1anzas castoolanas; pero los valientes abencerrajes salían á.
detener á los vencedores, y con sin igual arrojo, lograron neutralizar la:s ventajas adquiridas por los
guerreros de la cruz. La oportuna intervencion del
condestable, que cayó con Yarios escuadrone,s escogidos sobre su flanco enemigo, quebrantó á. los
abencerrajes de tal modo, que en vano pretendieron reorganizarse, y hubieron de concluir por huir
á la desbandada. En la persecucion pereció incalNo terminaremos estas lineas sin hacer constar culable número de muslimes; muchos fueron hechos
que al expresarnos como lo hacemos, sólo nos mue- cautivos 1 y sólo los que se dieron más prisa en la
ve un sentimiento de justicia. Ajenos á la política, fuga pudieron, con su Rey Mohammed, hallar asilo
respetamos al hombre de partido, sin censurar ni
en los muros de la capital granadina.
enaltecer sus actos; pero creemos deber tributar
Esta batalla fué para los castellanos tan estéril
un público testimonio al caballero que ha sabido · como gloriosa, por la conducta criminal de algunos
elevarse á los primeros puestos de fa nacion sin próceres y prelados, que atizando con ]os laureles
del triunfo sus mal apagadas rencillas, obligaron al
dejar en pos de si ni odios ni enemistades.
Rey á volver á sus tierras y licenciar al ejército.
'l'al es, poco más ó ménos, la relacion de la bataALEGORÍA DE LA PRIMAVERA
lla, segun se lec en Mariana y otros historiadore$
Si no hubiera poetas, habría que hacerlos para generales; veremos ahora las noticias que se conservan respecto al célebre fresco del Escorial.
9.ue cantasen la prirllavera.
Allá por los af'ios 1580, en el fondo de un cofre
Esto deéia un amigo nuestro que, aquejado por
una afeccion pulmonar, se encastilla en su domici- que yacía ignorado en una buhardilla del alcázar de
lio apénas vienen las primeras brumas de otofl.o, y Segovia, hallóse un lienzo de 130 piés de longitucl
no se da a luz hasta que Jos árboles se cubren de por cinco de latitud, y en el cual se veía dibujado en
negro, sobre el fondo blanco de la tela, una batalla
hojas y el campo se pinta de esmeralda.
En efecto 1 la primavera es la vida; apénas se con- que cuantos tuvieron ocasion de examinar hubiecibe que se muera nadie en esta época del aí'lo, ron de convenir en que no podía ser otra que la de
cuando la naturaleza sacude su blanca mortaja del la Higueruela, como resultó en efecto. Encantado
invierno, y se viste de galas, y el aire se embalsama del hallazgo Felipe II, encargó á los dos famosos ,arcon el aroma de las flores, y la golondrina viene á tistas Gonzalo y Fabricio la reproduccion del dibujo
colgar su nido en el alero de la morada campesina. en colores y mayor tamai'l.o, y así lo ejecutaron, poEl sér más refractario á las expansiones del espí- niendo fin á su trabajo en 1587 á cumplida satisfacritu siente dilatarse su alma ante el espectáculo su- cion del severo descontentadizo monarca.
El hermoso fresco constituye un gran monumento
blime &lt;le la Naturaleza en este periodo de su vida.
histórico,
que facilifle. las tareas de los artistas y lianual; porque la primavera no es otra cosa que la
teratos
que
se dediquen á cierta clase de estudios.
juventud de la tierra 1 como el invierno es la decrepitud. La sangre circula entónces potente por el or- El historiador, el poeta, el militar y el aficionado al
ganismo humano, y precipita los latidos del corazon, arte indumentario especialmente, tienen anch_ó
y hace brotar nuevas y luminosas ideas del cerebro. campo que observar en aquel inmenso cuadro.
En primer término, á la izquierda, se descubre
La vida, el calor, el movimiento de esta florida estacion, han inspirado al artista el grabado de la el campo castellano I defendido por estacadas y
página 34.6, y creemos poder asegurar que ha sabido barreras; luégo el ejército, en órden de marcha, el
dar cima a esta tarea ·con talento, reuniendo en una cuerpo de batalla capitaneado por el Rey D. Juan,
caprichosa plana cuanto de más notable ofrece la á quien acompañan heraldos y caballeros con el esprimavera al manifestarse exuberante de rique- tandarte real y otras insignias; D. Alvaro de Luna
zas. Algo hay en el dibujo que contrasta notable- nianda la vanguardia y aparece seguido de arroinente y que realza el mérito del trabajo. El artista gantes y ligeros jinetes. El frente del ejército Yil.
ha querido recordar que en medio de sus dias apa- cubierto do exploradores; la infantería forma por
cibles, la primavera tiene tambien sus horas de có- compa1)ias ó collaciones, en intervalos; algunas son
lera, en que los mares se encrespan furiosos y el de piqueros, pero las más de ballesteros; llevan los
rayo ilumina la atmósfera, como en medio de la fe- soldados de á }lié casco y;gola por armas defensivas,
licidad humana rugen de pronto las borrascas del y determinan seis ó siete filas; la caballería marcha
por escuadrones, en órden profundo, y jinetes y
corazon, y las aún más temibles tempestades del
caballos van cubiertos de hierro.
espíritu.
En la derecha hay un fuerte cuadrado que defienden los muslimes con picas y armas arrójadizas; los
BATALLA DE LA HIGUERUELA
ballesteros cristianos contestan con las suyas; los
El bello y detallado dibujo que publicamos en la caballeros más Yalientes de la hueste, han echado
pág. 34'1 es copia exacta de una parte del por mu- pié á tierra, y entregando su1? caballos á sus pajes,
chos conceptos naturalisimo fresco que decora todo marchan al asalto formados en ala, con intervalos;
un inmenso lienzo de pared de la sala llamada de entre tanto una masa
jinetes se abre paso lanza
Batallas, en el Real Monasterio del Escorial.
en ristre, y penetra en el recinto por la gola.
Representa este fresco la gloriosa jornada de la 1 Yerdaderamente es curioso pat·a el roilitarobserHigueruela, de Sierra Eh·ira ó de la Higuera, qu~ , ,,ador el estudiar sobre uh documento tan auténtico
'
.. · . -)
con estos distintos nombres se le conoce en la His-;- el estado en que se encontraba en el siglo xv el arte
toria; b.atalla sostenida entre las tropa.~ de Moham- P.f la guerra en_tro nosotros, las-armas; trajes Y mamed YII de Granada y el ejército castellano, capi- nera de combatir de los contendientes; y compataneado en persona por el Rey D. Juan lf, bien que 1 rando dospues el re~ultado de sus obsenaciones

con lo que se lec en autores extranjeros respecto á
los diferentes paises de Europa , reconocera en
aquellas bandas el prin.cipio de los tercios que habían de inmortalizará la nacían con sus hazai'l.as en
el siguiente siglo.
·
El grabado reproduce una parte del lienzo, que
es, sin duda, la más exacta., pues comprende el
cuerpo de batalla del ejército castellano con el Rey
D. Juan, precedido de trompeteros y heraldos, y eseoltado por un lucido escuadran; junto al monarca
va el estandarte real, que, segun reza la crónica,
cúpole la honra de conducirlo en este dia memorable al buen caballero Juan Alvarcz Delgadillo de
Avellaneda.

ingenioso pensamiento, gracias al que se podrá
apreciar, recorriendo las páginas de esos .álbums,
el rico caudal ele inspiracion Yconocimientos pictóricos de la actual generacion artística.
Hacemos mencion de este hecho, porque revela el
aprecio y el entusiasmo que el Sr. Romero siente
por nuestreis artistas, al juzgar que sólo éstos podían
avalorar con sus talentos e_l regio presente.
Esta delicadeza de sentimientos merece mayof
encarecimiento en las columnas de una publicacion
que, como LA lLUSTR.\CJON MILITAR, ejerce una propaganda artística, pues nadie como nosotros puede
apreciar cuán necesitadas viven aquí las artes y
las letras de que los hombres de Gobierno fijen su
vista con interesen la mision civilizadora y humana que éstas cumplen, y no sigan tratándolas con
tan injustificado desden como hasta aquí; pues al
ser objeto nosotros en más de una ocasion de tan
absurdo menosprecio, hemos llegado á dudar si
cumplimos en estas columnas nuestra mision de
obreros del progreso y de leales servidores d~ la
patria.
•

Je

EL REGRESO AL HOGAR
Llamamos la atencion de nuestros abonados sobre
este precio~o dibujo, convencidos de que, por poco
que en él se fijen, apreciarán Sll relevante mérito.
El Sr. Plá, su autor, ha estado inspiradísimo en
la elcccion del asunto, y hit.bil y correcto en la eje.
rucion. Hay en el conjunto esencialmente armonioso de las figuras, y en el tono general de la composicion, una sencillez y una naturalidad que encanta, resplandeciendo la verdad por todas partes,
Desde el pueblecillo cuya oscura silueta, coronada
de opacas nubes, se dibuja en el fondo 1 hasta la clásica y rústica capillHa, que se alza sobre el pequeño y escueto collado; en el aspecto del terreno, en
las actitudes de los personajes, en los detalles todos,
se advierte la mayor exactitud. A la vista de esa
tierna y sencilla escena de familia, se experimenta
uno de esos dulces sentimientos que halagan al espíritu, porque le ensel1an cuánta bondad es capaz
&lt;le atesorar el alma humana. La pobre y honrada familia que lloró tantas veces al hijo ausente suponiéndole inmolado por el plomo homicida en la ch·il
contienda, acude presurosa á dar gracias á la rústica imágen, por el feliz regreso al hogar de aquel sér
querido que partiera un dia á cumplir sus deberes
para con la patria. Allí, el soldado que sereno arrostró mil peligros, y que vió en torno suyo caer sin
vida a muchos de sus hermanos clr armas, dirige
sus preces al cielo, que le ha permitido regresar
ileso al paterno hogar, y en actitud recogida, á la
vez que pronuncia sencilla orar.ion de reconocimiento, recomienda á Dios las almas de los que espiraron un dia en el campo de batalla; y alli, los padres
del soldado y su jóven'hermana .'ie prosternan palpitantes de emocion ante la venerada efigie del santo tutelar, henchidas sus almas i~~centes de gratitud y de dicha.
Xuestra entusiasta enhorabuena al SÍ-. Plá por
su notabilísimo trabajo; 13.minas como ésta fundan
el crédito de un artista, y son las que convienen á
una publicacion de la índole de L,\ ILVSTR.\CJO)I
Mll,IT.\R.

LA BIBLIOTECA DEL GENERAL SAN ROMAN

'

adoptivas á la literatura, la elocuencia •Y las artes;
porque á todas alienta con los portentosos dramas
de la guerra, cuyo origen está en la lucha de las
paSiones humanas, y que un materialista definiría
como el producto de la agitacion de la sangre que,
predominando sobre todo el organismo humano, nos
lanza a la pelea ocultándonos los peligros y conducidos tan sólo por el sentimiento del honor.
Pero la guerra no puede califi ca-rse de elemento
destructor, por4.ue en la naturaleza nada se destruye, miéntras que todo recibe trasformacion completa. Los más activos venenos son ordinariamente
los medicamentos de mayor eficacia, y ha tomado
ya carta de naturaleza el aforismo vulgar de que
cuanto causa la muerte reanima O produce la vida.
Ahora bien; los medios de conducir esta lucha de
las pasiones humanas, están basados en leyes, fijas
unas, variables otras, y el éxito se incluirá siempre
en las mismas condiciones, hácia el lado donde la
inteligencia ejerza un predominio impcrior. La Histotia de todas épocas nos lo demuestra: desde
Annt'bal en Cannas y Aecio en los campos cataláunic,s, hasta nuestro siglo en Austerlitz, Waterloo, Sedan y ,Plewna, t!)dOs los hechos confirman idéntica
enseJianza; y sin du&lt;la por esta causa, el General
San Roman, car:i.cter investigador por excelencia y
de portentosa iniciativa, halla grato solaz entre sus
libros, que constituyen una vida de incesantes estu
dios y profundos conocimientos.
En aquellas hileras de tomos se encuentra la seccion de obras militares más escogida y completa
que hasta hoy se conoce . Algunos volúmenes cuentan siglos de existencia. l&gt;esde las célebres campañas de Alejandro, figuran allí las obras de historiadores, comentaristas y preceptistas tan afamados
como Thucydides, Xenofonte, Julio César, Pluiarco, Arriano, Polibio, Vegecio, Du Guesclin, :'lfaquiavelo, Valdés, )Jendoza, ·salazar, Turena, Montecúculi, Federico ll, marqués de Santa Cruz,
Condé, Gustavo Adolfo, Moneada, l\felo 1 :Napoleon,
Jomini, ~arrion, Nisas, Lewal y otros muchos,
cuya relacion seria demasiado prolija; lo más interesante, en fin, do nuestra literatura, de nuestra
profesion en general, se halla clasificado con gran
habilidad, y conservado con esmero.
Xo faltan tampoco en este monumen~al archivo,
autógrafos de un valor inestimable, entre los que
figuran las firmas de Ca-Ion, Cervantes, y de la mayor parte de los Reyes de Espa11a, desde Alfonso VI
hasta nuestros dias.
La envidiable reputacion que el ilustre teniente
general San Roman goza entre los hombres más
eminentes en las ciencias y en las letras, su afable
tr'ato y sus vastisimos estudios, han hecho ademas
de este salan un centro donde, todos los domingos,
se reunen personas tan eminentes como los generales duque de Vistahermosa, .\rteche, Letona, Enriquez, Reina, Ibarra, Fridrich y otros muchos distinguidos militares que sostienen animadas discusiones sobre arte militar, historia, filolegía y toda clase de asuntos con las eminencias civiles de nuestra patria que concurren á estas. dominicales; viéndose alli muy frecuentemente á los académicos Gayangos y Valera, al gran bibliófllo Vera. al maestro
c'ompositor Barbieri, políticos, estadistas y hombres
de ciencia, como D. Servando Ruiz Gomez, España,
el baron de Covadonga, Rodriguez Villa, Caramés,
y otros muchos que acuden solicitas á disfrutar del
atractivo que ofrecen estas reuniones, verdaderas
festivales del espíritu donde se rinde culto al arte y
á la ciencia.

Trabajo largo y ajeno á nuestro objeto, por ahora,
se1;ía reseñar, siquiera en breves rasgos, la descripcion del intereSante grabado que ofrecemos á nuestros lectores en la pág. 351. Y sin embargo, si en diversas ocasiones nos hemos lamentado de no disponer de espacio suficiente en es'ta seccion para detallar los puntos más culminantes, la historia en general y los datos característicos de cuantos dibujos
aparecen en esta Revista, nunca lo deploraremos
con mayor razon que en los momentos actuales,
al publicar una excelente fotografía de la biblioteca y salon de estudio del 1Iarqués•de San Roman,
EL EleRCITO YLA OP!NION PÚBLICA
que, con justicia, ocupa uno de-los primeros puesNo es nuevo, áun cuando nunca sea bueno,
tos entre nuestros Generales más ilustrados.
.\1 coi1templar este espacioso salan, recorrer los en nuestro país, el que la gente ilustrada, quiinnumera~lcs objetos que contiene; examinar todas zá superando á la vulgar, lance el anatema
las obras de arte que encierra y dirigir una rit.pida sobre las instituciones militares, condene el
ojeá.cla por aquella interminabl~ estantería donde exclusivismo de clase, dificulte la accion bese aprisiouan millares de volúmenes a cual más in- neficiosa en las mismas instituciones, y con1ércsantes, se puede afirmar, con hechos irrecusa- cluya por negar al hombre de guerra todo cribles, lo que tantas veces se ha repetido entre nues- , terio inteligente, fuera de una tendencia martros preceptistas; esto es: que la profesion militar cada á satisfacer de un modo ó de otro su
tiene 'por l1ermanas á todas las ciencias, por hijas egoismo personal.

¡

353
Sentimiento profundo ha de originar precisamente esa propension al divorcio entre clases que debieran vivir muy unidas, entre elementos sociales cuya procedencia es la misma,
entre ciuaadauos de una sola pátria y enarbolando siempre una misma bandera. Herir al
ejército, desconfiar de él, deprimirlo en vez de
ensalzarlo, poner de manifiesto sus debilidades, pero corregidas y aumentadas. en vez de
procurar el remedio de males sin el soplo continuo de una cruel murmuracio11, ni encierra
nobleza, ni levanta el espíritu militar, ni presta auxilio á las fundadas aspiraciones, ni sirve tampoco para el desarrollo de la grandeza
nacional, que si viene por el camino de las
ciencfas, de las artes y las letras, tambien encuentra ancha base por la senda de las armas.
Inútil empeño sería el de negar la ante rior verdad; la Historia demuestra plenamente
que la decadencia militar de cualquiera nacion lle\'a consigo, si no la ruina de la misma
nacion, al ménos el empeque!lecimiento de
raza, la estrechez· de miras y nn quietismo popular que desdice de esa actividad necesaria
para conseguir trascendentales fines. Cuando
cesaron 1os cantos guerreros e:i;i la antigua
Grecia, era que ya faltaba vigor nacional como
resistencia al impulso de las legiones romanas; cuando la comprada voluntad de los pretorianos se imponía á las verdaderas conveniencias del gran imperio de los Césares, era
que el enervamiento de la fuerza armada había trascendido al pueblo altivo por excelencia, y le faltaba carácter para sobreponerse á
sus propias debilidades y á las de sus tropas.
Y en época ménos lejana, cuando la desgraciada Polonia quedaba repartida entre diversos países del Norte, á pesar del heroismo de
Koscinsko, era tambien que la falta de disciplina militar respondía 1ógicamente al estado
anárquico de aquel pueblo valiente pero envuelto en rivalidades interiores que le reducían á la impotencia.
Se vó, pues, que la milicia, en todos tiempos y en todas las naciones, ha vivido en íntimo y natur:i.l en.lace con la sociedad de donde
proviene, participando de sus defectos, ostentando sus virtudes, sosteniendo hasta sus debilidades; en una palabra, llevando en sí misma los rasgos g_epéricos de aquella sociedad,
la cual, buena o ,mala, con mayor ó menor pureza en sus idealés, se encuentra obligada, no
á deprimir ni rebajar á quien la defiende, sino
á darle el estímulo necesario para que la defensa llegue en t0das ocasiones al grado máximo del esfuerzo individual y colectivo.
Y no se crea por las anteriores palabras
que nosotros pedimos el ciego triunfo del militarismo, ni mucho ménos la admiracion infundada por cuanto afecte á las instituciones
armadas; pues sli bien recordamos los laureles
A"!ster!itz y J~na,_no olvidamos tampoco la
mvas1on de la Ffancia en 1814 y el día decisivo de Waterloo; esto es, nos consta de la
propia manera que la absorcion militar producirá grandeza momentánea, pero que el "énio del más ilustre guerrero no basta para s~stener tal grandeza, si en alas de su ambicion,
convierte el territorio pátrio en vastisimo y
permanente campamento.
Queremos, al contrario, huir de los extremos, y por esta misma razon nos duele que
para el ejército espa!lol, hondamente pertur•
bado quizá en pago de su candidez al escuchar el canto de sirena de los que luégo figuran como sus detractores, exista la censura
acre, el epíteto desdef!oso, la frase punzante;
pues con este sistema, léjos de corregir los vicios orgánicos de la colectividad á la cual se
aplica, aumenta en ella el indiferentismo hácia los que la vituperan sin compasion, descbnociendo de paso los maldicientes que ti,•an
piedrt s á su tejado.

?e

ARTCRO C01':\Rrt.O.

�,
LA ILUSTRAOION MILITAR

35-i

gero y trasportable á lomo, constituyen un gran
paso de progreso en este ramo.
Entremos ahora á dar sucinta idea del proyecto:
La mayor parte de los periódicos de esta capital,
El plano general, ó sea el de la tienda, lo constituasí profesionales como políticos, se han ocupado
ye en su perimetro un polígono exágono, que tiene
estos dia~ de un proyecto de panaderla Complete de
dos
lados de 8 metros de longitud, y 4 de 2,'70 idem.
campaña, que dos ilustrados oficiales del Cuerpo
La superficie comprendiadministrativo del ejércida en este polígono es de
to, los Sres. D. Juan J. de
45 metros cuadrados,sienOzcáriz y D. Manuel Pido su mayor longitud de
quer, han presentado re10 metros, y de 5 idem su
cientement(} en la Direcmayor latitud.
cion general del Instituto
La tienda (fig. l.') (1) es
á. que pertenecen. Las
una marquesita exagonal,
noticias, pues, que á consostenida pf&gt;r cinco fortinuacion vamos á dar del
mas con catorce Puntos de
referido proyecto, quizás
apoyo. La altura máxima
no serán del todo nuevas
de aquélla, ó sea la del
para algunos de nuestros
caballete, es de 3,50, y la
lectores; pero de todas
mínima, ó sea la de su
maneras contribuirán á
falda, de 1,90; lo que prodarles una aproximada
porciona una inclinacion
idea el.el mismo1 y cumpliá la cumbrera más que
rán nuestro deber de resuficiehte para la vertienflejar en estas páginas tote de las aguas. La lona de
do cuanto puede constila cubierta toda ha de ser
tuir un adelanto para el
impermeabilizada. La arejército de nuestra pamadura es de hierro fortria.
jado en redondo y hueco.
El problema en cuesLa panaderia se cobija
tiob, no es nuevo. Largos
por completo bajo esta
años há que distintas natienda, que contiene el
ciones de Europa procuhorno, la artesa, la mesa
ran encontrar un medio
de heñir, los clavijales, la
de µanificar para la tropa
caldera para agua dalienencampana, sin tener que
te, y los depósitos de hasujetarse á lo's recursos
rina, pan y lena.
de la localidad, y sin qae
(2,)
El horno, cuyo aspecto
el trasporte de los elemenexterior retrata la figutos necesarios al objeto
ra 2.8, es, á ,.excepcion del
forme una considerable
suelo, de hierro forjado,
impedimenta que di.ficulafectando la forma cilíntela marcha, sea cual fuedrica en su parte central,
re la clase de terrenos en
y semiesférica por sus
que se opere.
1ados anterior y posterior.
No es, pues, de extraSu base es un paralelógra21ar que en nuestro país,
moapuntadopor cuadrany en la actualidad, se ha- ·
tes de circulo de 2 meya dispuesfo que una Juntros de ancho por 4,20 de
ta competente se ocupe
largo.
en examinar y experiLas piezas de que se
mentar los diferentes horcompone este horno, son
nos de cam]Jana, reglaen número de 17 1 y su dismentarios en los ejércitos
posicion puede apreciarse
extranjeros, é igualmente
mejor
en el corte q:ie reto.dos los conocidos, con el
presenta la fig. 3. 8 Todas
fin de decidir el que en
ellas, así como las de la
definitiva debe adoptarse
armadura de la tienda, se
paranuestro ejército. Más
repliegan par:::i. el trasporbien parecería ·extraño, si
te, quedando de manejano se tuviese en cuenta la
ble peso, y de longitud
penuria del Tesoro, el que,
de 2 metros á lo sumo.
siendo tan importante esEl clavij al, la caldera,
te asunto para nuestro
la artesa y los demas acsoldado, que él, como es
cesorios, son tambien dessabido, no consume conarmables, y de novedad
servas alimenticias, y sóen su estructura; pero no
lo tiene el pan por base de
nos es dable descender á
alimento, y existiendo ensu explicacion 1 pues este
tre nosotros como único
NUEVO HORNO DE CAMPARA
escrito resultaría demamaterial de esta clase el
siado largo.
horno L~espinasse, nada
PROYECTO DE LOS OFICIALES DE ...OMINISTRAClON MILITAR D. lUAN J. DE Or.CÁRIZ Y D, MANUEL PIQUER
Terminaremos, por conaceptable ya por sus musiguiente, esperando muy
chas piezas y dificultoso
buenos resultados del protrasporte, no se b ubiere resuelto ántes respecto al particular. El hecho, autores del proyecto de que nos ocupamos, al em- yecto de los Sres. Ozcáriz y Piquer, á los que felicisin embargo, es que hoy existe planteada la com- prender el estudio que acaban de terminar con tan tamos cordialmente, y nos congratulamos de que
del seno de nuestro ejército surjan á cada momenpetencia de los susodichos hornos, y no hay para feliz acuerdo.
Obedeciendo á este propósito, han conseguido to estudioi como el que hemos ligeramente bosquequé descender á averiguar por qué no se provocó
ofrecer un conjunto, donde los inteligentes en la jado.
ésta ánles.
Las condiciones teórico-prácticas de un buen hor- materia pueden ver asociados en principio, pero
D. P.
no·de campana, que son en gran número, no se en- e-0n distinta forma y calidad, la tienda del horno
cuentran reunidas, por desgracia, en ninguno de Rossi, la cabida del L'espina,se, las planchas del
(l) Loa dibujo ■ que presentamos han sido sa.eado1 de lOI
los sistemas generalizados hasta el presente, su- Peyer, el suelo del Gene1U, y otra porcion de ventacediendo, por tanto, que unos carecen de las bue- jas reconocidas, las cuales, reunidas en un todo, Ji- origin.alea hechos por D. Luis Feroandes .

UN NUEVO HORNO DE CAMPAÑA

1•

l ·t

1

11

!I

it
1

'

LA ILUSTRAOION MILITAR

nas cualidades de otros, teniendo por punto general alguna de ellas que les es propia.. ¿Poc qué,
pues, no tratar de reunir en un nuevo horno las
mejores condiciones de cada uno de los experim8ntados, evitando los inconvenientes repectivos? Hé
aquí la laudable intencion que ha presidido en los

•

OTILES DE FORTIFICACION PARA LA INFANTERlA
Hora es ya de introducir esta variante importantisima en la instruccion de nuestros soldados. Las
guerras modernas, al humanizar la lucha, por decirlo así, han procurado tambien arraigar en el individuo la fuerza moral necesaria ante el destructor efecto de las armas de precision, empleando eficaces medios para evitar ese número incalculable
de bajas que al iniciarse una batalla diezman ya las
fracciones de ambos combatientes.
Sin retroceder á épocas anteriores, la guerra
turco-rusa nos demuestra las numerosas aplicaciones que hanfftenido y tendrán en lo sucesivo esos
útiles que algunos han considerado como un estorbo, y áun perjudiciales, porque creen que la forti1.1cacion de campana paraliza y enerva las fuerzas
del soldado. Por fortuna, esta idea no tiene ya grandes adeptos; los dos ejércitos ántes citados emplearon esa clase de obras, y merced á los ingeniosos
medios de accíon puestos en juego por los turcos,
los rusos fueron completamente rechazados de
Plewna en diversos ataques, lamentándose en repetidas ocasiones de la falta de herramientas para
que sus soldados hallasen fácil y rápido abrigo contra el fuego sostenido del contrario. Hasta tal punto
se impone esta innovacion en las futuras campanas,
que en la tercera batalla de Plewna, convencidos
los soldados de la necesidad de reforzar las posiciones conquistadas, llegaron á remover la tierra con
las manos y las tapas de las fiambreras, arrancando
á brazo las cepas para despejar el campo de tiro.
En la noche del 11 al 12 de Setiembre, los rusos,
despues de desalojar al enemigo de las posiciones,
quedaron expuestos al fuego concéntrico de las trin~
cheras turcas, siendo precisa toda la serenidad y
sangre fria de un general como Skobeleff, y el valor
indómito de sus bravos soldados para permanecer
en los puntos conquistados durante el dia, bajo un
fuego tan terrible, que costó á algunos regimientos
perder la mitad de su gente. &lt;&lt;La educacion profesional, adquirida bajo el fuego-dice Borneque en
sus Estudios sobre aquella guerra-costó muy cara ... ; todo cuanto se haga en tiempo de paz para
preparará. oficiales y soldados en trabajos de tierra,
será. siempre poco.»

,

"

355

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Alegaría de la Primavera</name>
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