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LA rLUSTRACION MILITAR

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TRASPORTE DE ARTILLERÍA DE GRUESO C.1!. lll :IE

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�360
Pero la explicacion es facilísima. Suiza está
por todas partes llena de escuelas. Se dedica
con igual afan á la ciencia que á los arte~, ó
sea, todas las distintas aplicaciones de 1.1quélla.
Y como consecuencia de esta. grnn educacion,
viene, aparte de otras condiciones morales, las
de un excelente sentido de gobierno, las de
impuestos equitativos, libertad industrial,
Bancos que saben su verdadera mision, tarifas
extremadamente bajas y proteccion y estímulo á todo cuanto se encamine á desenvolver la
produccion económica, ó la ilustracion general, la cultura científica y social en todos sus
ramos.
La civilizacion extiende por todas partes
su dominio. La ciencia, la cultura general,
triunfará al fin en todas las latitudes del globo.
Por esto queremos ante todo una gran cultura cientlfica, porque el pueblo que se rezague
en este movimiento de creciente y sólida instruccion, perecerá, ó caerá, por fatal ley del progreso, en una situacion de dependencia más ó
ménos tolerable y penosa.
La Pampa bonaerense, aquel inmenso desierto que comienza en las orillas del Atlántico y termina en los Andes, ya no está dominado por los salvajes. Nurnuncurá y sus huestes han sido completamente derrotados por el
ejército argentino, y el hijo indomable do aquel
renombrado Cacique Negro es ya súbdito de
una República americana. La Pampa es, pues,
un territorio civilizado, sobre el cual no queda
en pié un cacique ni una tribu.
En otros países que pasan por más egoistas
que nosotros, en el tan motejado de utilitarismo (Inglaterra), son sin embargo muy frecuentes los rasgos de abnegacion. Exploradores audaces, en sus excursiones por las más
ignotas regiones del gloho, parecen aspirar sólo
á esta alternativa igualmente gloriosa: lograr
algun gran descubrimiento útil á la humanidad, ó morir por tan noble intento.
En este mismo órden de hechos, hay otra
contradiccion notable en nuestro carácter nacional. Pasamos por aventureros; lo somos sin
duda; nuestra vejez, nuestra vida entera, marcha abandonada al azar; menospreciamos todo
medio de asociacion; ni seguros, ni cooperativas, ni nada que se encamine á preservarnos de la enfermedad ó la miseria, parece interesarnos, y preferimos en fin, una vida miserable y estéril en el rincon de la aldea ó en
este más despreciable rincon de Madrid, á las
empresas (peligrosas sin duda, pero honrosísimas) de descubrir ó importar algun descubrimiento: ya una planta medicinal, ya una region nueva, ya un sistema especial de tráfico,
ya un órden general de costumbres más ó ménos extrañas y más ó ménos ventajosas desde
el punto de vista del mayor bienestar comun.
Es pues justo aplaudir y hacer retialtar, más
de lo que por sí mismos resaltan, los casos excepcionales, y en este sentido excitamos al sefior ministro de la Guerra á no olvidar en ningun caso á los hijos del malogrado jefe D. Ramon J áudenes, herido de muerte en el cumplimiento de una mision de exploracion natu-

LA ILUSTRACION MILITAR
LA ILUSTRACION MILI'l'AR
ralmente arrieiogada y difícil, en regiones tan
abruptas é insanas como las quo venía hace
tiempo recorriendo y estudiando bajo su aspecto topográfico.
Podemos resumir en pocas líneas las noticias del interior. Ninguna disposicion importante sobre los puntos de mayor actualidad ha
salido aún de Guerra.
En Cuba, la partida de Agüero será pronto
disuelta, y no hay temor de que prospere esta
audaz tentativa de nueva guerra. La paz ma
terial es difícil de comprometer estando al
frente de un ejército bien probado en la ante rior campaiía, jefes tan ilustrados y de tanto
tacto como el general Castillo. Pero urge arreglar la cuestion de Hacienda, la de personal
administrativo, la de colonias militares awíco•
las (pues así tambien podría resolverse el pi»blema de la excedencia en infantería); y nada
de lo que en este sentido se haga y estudie estará demás para prevenir conflictos belicosos,
que muy frecuentemente se producen por un
mal estado económico, más que por entusiasmos políticos, cada vez ménos poderosos y
espontáneos.
Nuestros temore!', alguna vez fundados, con
respecto á la complicidad de los Estados-Unidos eu la inquietud de Cuba, deben abandonarse por ahora. El Gobierno de Washington
ha destituido al administrádor de la aduana
de Cayo:Hueso por haber permitido la salida
de la expedicion filibustera, y Las Novedades,
de Nueva-York, protesta contra los que han
tomado nacionalidad americana para hacer
guerra contra España en Cuba.
En el Cenb·o .i.llililar, el ilustrado jefe de
Estado mayor Sr. Suarez Inclán ha dado una
notable conferencia; y poesías de La Torre,
Santero, Navarrete y Grilo han sido oidas
con delectacion por un numeroso y cada vez
más selecto auditorio.
Segun se viene asegurando de algunos dias
á esta parte con bastante insistencia, parece
que se agita la idea de dictar una disposicion
encaminada á estimular y favorecer el pase de
los Jefes y Oficiales del ejército á la situacion
de retirados, con el fin de aligerar las escala~
exuberantes de personal en algunas clases, y
excesivamente recargadas en otras.
En diferentes ocasiones hemos sostenido
que este es el punto á que hay que conceder
preferente atencion, y que entre cuantas medidas pudieran adoptarse para remediar la
anóma1a situacion de las escalas, ninguna es
tan práctica, tan beneficiosa, tan natural, y
sobre todo tan humana, porque no lleva en sí
perjuicios para nadie, ni impone sacrificio alguno, ni mortificacion al individuo ó á la colectividad.
Sin embargo, si la medida ha de producir
esos buenos resultados que venimos persiguiendo uno y otro dia, es preciso atacarla con
valor, sin miedo y sin consideraciones. Como
expresamos en uno de nuestros anteriores números, la dolencia se halla en su período de
absceso, que es preciso cortar á todo trance;
porque no sirve acudir á reducirla ó atenuarla
con inocentes paliativos. Si el mal no se corta

de raíz, adquirirá mayor desarrollo despues de
cada remedio ineficaz.
Es preciso, decíamos, que el aire circule por
esa cerrazon impenetrable que trajeron á las
escalas los vientos de los años 74 y 75, y que
se renueve e!'a atmó~fora mefítica, donde las
aspiraciones de la j n ven tud se extinguen y el
ánimo se contrista sin horizontes y sin luz.
Y no es qne hoy se halle nadie postergado
en su empleo cou relacion á otras épocas; pues
excepcion hecha de la escala de alféreces, en
las otras clases, los ascensos se ll::"antienen en
l•na gradadon regular; pero debe observarse
que al pié de las columnas de nombres agrupados en los aiíos 74 y 75 está escrito con negros caractéres el Lasciate ogni speranza,
pues no hay forma alguna, sin recurrir á medidas extraordinarias, de que los Jefes y Oficiales que tienen consigna das antigüedades
posteriores á aquella fecha, puedan alimentar
su eRpíritu en ninguna idea de adelanto en su
carrera, y por consecuencia lograr esa ir.terior
satisfaccion en que e striba la moral del ejército.
La modificacion en la ley de retiros de que
se habla en estos momentos, contribuiría á remediar tan grave mal, pero para ello sería preciso darle una gran amplitud: porque si sus
cláusulas se redujeran sólo á conceder alguna
mejora á los 50 ó 100 primeros números de
las escalas, claro está que, por una razon muy
natural, éstos han de hallarse ménos dispuestos que los demás á utilizar una ventaja que
les privará de un ascenso próximo y durante
largo tiempo esperado.
Todo lo que en este punto no sea una reforma verdaderamente radical, sólo habrá de conducir á que las respetables personalidades que
se ocupan en su estudio y confeccion pierdan
lastimosamente el tiempo, y á que se emborronen algunos pliegos del mucho papel que se
consume inútilmente en nuestras oficinas.
Tal es nuestrp criterio, y tal el que predomi•
na en los círculos militares; pero para no divagar con reflexiones acerca de un punto tan interesante, vamos á sintetizar, sellalando las bases que, á nuestro juicio, pudieran tenerse en
cuenta al plantear las reformas; bases que resúmen el minimum de concesiones que durante el plazo de seis meses pudieran otorgarse;
advirtiendo que, al decir el mínimum, queremos significar con esto que toda disposicion
en que no se establezcan por lo ménos estas
ventajas, será un documento más que aííadir
á nuestra abundante y caótica legislacion, y
nada más.
Veamos ahora e¡¡tas bases.
Durante el plazo de seis meses se otorgaría
á los Jefes y Oficiales que deseen obtener su
retiro, las ventajas siguientes:
l.• Cinco afí.os de abono á todo el que lleve diez de servicio, dándole derecho al mínimun que hoy se concede á los veinte años efectivos.
2.ª A los tenientes coroneles que cuentan
treinta y cinco aiíos de servicio y ocho de antigüedad en su empleo, el retiro del inmediato.
3.ª A los comandantes con veinticinco
afí.os de servicios y ocho de antigüedad, el retiro de teniente coronel.

4.ª A los capitanes con veinte aiíos de servicio y ocho de an~igüedad, el de comandante.
5. ª A los tenientes con quince años de
servici~ y cinco de antigüedad, el de capitan.
Y 6. A los alféreces con quince allos y
dos en su empleo, el retiro de teniente.
Pudiera alladirse á tales beneficios la concesion del retiro con el máximum de su empleo á todo jefe ú oficial que se hallara en
poses~on de la cruz de San Hermenegildo; y
estudiando c~n detenimiento esta importantísima cnestion, creemos que habrá de hallarse
otras ventajas que sumar á las anteriores sil
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perJwc10 de los intereses generales del Estado,
c?mo, por ejemplo, dando participacion en
ciertos destinos civiles. Mas como esto, dadas
las condiciones de nuestra sociedad, lo consideramos hoy por hoy irrealizable, no creemos
conveniente insistir, y despues de insinuarlo
hacemos punto, proponiéndonos ampliar en
otra ocasion nuestras observaciones.

361

les D. Tomás O'Ryan y Yazquez y D. José ..\.lmirante Y Torroella, bien conocidos en ·el ejército.
Nombrado ayudante profesor de la Academia
sobre,·ino la revolucion del 43, viéndose obligado
encerrarse con los alumnos en el fuerte de Guadalajara, para no seguir el movimiento de la division
Seoane Y Zurbano, mereciendo el grado inmediato
como recompensa á su distinguido comportamiento. Dos al'lo~ más tarde, el capitan Arroquia, profeso: de la misma Academia, daba á la estampa su
primera obra intitulada Compl•mento á la Geometría
IJescriptica, que aún sirve de texto en las de Estado
Mayor é Ingenieros, inventando luégo un instrumento de retlexion para desenfilar á cubierto las
trincheras_~e ataque ó trabajos de sitio de plazas,
que le vaho numerosos plácemes y la cruz de Cárlos III.

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seguir la cooperacion de sus compañeros. Entónces
ap~recen, sucesivamcnte, su Tratado sobre escalas
1 gráficas en general, estudio clásico donde tienen amplio desarrollo las ciencias espccu'ativas por el procedimiento gráfico; La oue1·ra y la gcologia, obra
verdad~ramente magistral; que, como dice el general Alm11_·ante en su bibliograf1a, «es original por
excelencia, capaz por sí sola de hacer la -reputacion
de su autor, y que marca una etapa en la ciencia
militar presentándola un nuevo horizonte;» y el general D. Pedro Estéban a11adió, al hacer un estudio
critico de esta produccion del señor coronel Arroq?ia: «?bras como ésta prueban una vez más que
aun existen en nuestro suelo hombres estudiosos
cuya modestia no puede ocultar el mérito que atesoran; el_los son una esperanza de la patria, lustre
de la sociedad y orgullo nobilísimo del ejército á
que pertenecen.ll Este trabajo fué inmediatamente
traducido al francés y acogido con generales plácemes por la prensa profesional del extranjero.
La época de peligros para la existencia del Memo1-ial termina con el estudio del Sr. Arroquia Los in/

Su P1_'Ím~ra comision al extranjero se señaló por
la pubhcac10n de una notable Memoria sobre Escuelas militares y por el interesante atlas de todas las
p_lazas del Rhin, completado en su segunda excurs~o~ ~entifica con las de París y Amberes, cuando
1
: •to la Francia, Bélgica, Prusia y Austria. Estos
genieros del ejército español en la E.rposicion de Vien~
importantes trabajos se adicionaron con la interedescripüion de todos los trabajos remitidos á est:
sante coleccion de unos 200 originales para la encertámen internacional; y el Cuerpo de Ingenieros
señanza del dibujo topógráfico, siendo el primero
creyó llegado el momento de premiar los releq~e propuso, en una razonada ~femoria, el levanta- vantes servicios de uno de sus más ilustrados
miento de planos por medio de vistas fotográficas.
jefes, proponiéndole para la encomienda de núDespues de ascendido á comandante por recommero de ?árlos III, de que disponía, recompensa
pensa del profesorado, fué destinado al regimiento
EL EXCMO. SR. MARISCAL DE CAMPO
que const1tu ,·e en el sef1or general Arroquia uno de
de ~u cuerpo; en atencion á la escasez de personal de
los galardones más legítimos y honrosos de su carD. ANGEL RODRIGUEZ DE QUIJANO Y ARROQUIA
de mgenieros civiles, se le confió la construccion del rera.
ferro-carril de Aragon, único de doble vía que existe
Al empezar el año 1874, la lucha civil que asolaba
Los sen'icios que este brillante oficial general ha en la~ comunicaciones de la Península; dedicando
nuestras provincias del Norte influyó poderosamenprestado durante su larga y laboriosa carrera, sus
t~mb1cn sus admirables facultades á la investi"'ap_rofundos estudios, la envidiable reputacion adqui- Clon de estudios históricos que se conservan e; la te en los destinos del coronel Arroquia, jefe del serida ~n el extranjero por sus notables trabajos, y la Academia corespondiente, entre los inapreciables gundo regimiento de Ingenieros, distribuido entre
llladrid y Barcelona, concurriendo á las operacionotoria fama que goza en el ejército por sus vastos tesoro~ que encierra tan ilustrada corporacion.
nes ~r~_cticadas en Valencia, reforzando las tropas
~onocim_ie_ntos científicos, unidos á la práctica mi__IIabrnndo ascendido á teniente coronel por antide S1guenza despues en persecucion de la faccion
htar, ex1g'.an de nosotros un marco bastante mayor
s:uedad, abandonó estos trabajos para servir el dcs~and~da por el cabecilla .Marco de Bello, que había
del que ~1sp?nemos para encerrar los principales tmo de comandante de ingenieros en el se"'undo
rasgos biograficos que constituyen su historia ín- cuerpo expedicionario de Africa; pero firm:da Ja 1~vad1do la provincia de Guadalajara y destruido la
timamente enlazada con cuantos hechos señal;n el paz con el sultan de Marruecos, fué encargado de linea férrea, restablecida á los pocos dias. A la
desarrollo y florecimiento de las esenciales ramas formular un proyecto de plaza de guerra para Za- muerte del inolvidable Concha fué destinado á Tudela, con la division de refuerzo, al mando del midel saber de nuestra institucion.
r~~o~a, y de e~sanche en Pamplona, á la par que
El 26 de Mayo de 1820 nació el hoy General Ro- dmg1a la submspeccion de ;\'.avarra. Estos servi- nis~ro ~e la Guerra general Zavala, y luégo se le
designo parn el cargo de comandante general de Indríguez de Quijano r Arroquia, en la Carolina ca- cios merecieron un informe del capitan general,
g~~ieros. Prolijo sería rese1'\ar los importantes serpital de las nuevas poblaciones de Sierra .Mo;ena
conde de la Cañada, el cual manifestaba al ingeniev1cws prestados en esta elevada comision: restableprovincia de_Jaen, si?ndo sus padres D. _.\.ntonio ;
ro general «que el Sr. Arroquia había desplegado
cimiento de lineas de comunicaciooes, construc&lt;lo1ia )Iargarita, sobrina de D. Pablo Olavide, funda- el mayor celo, dando repetidísimas pruebas de sus
c~o~ de vías, puentes, almacenes, hospitales prodor de aquellas colonias. Entre su distinguida fa- vastos conocimientos científicos y militareS.ll
visionales y fortificaciones de todo género, estuviemilia merece especial mencion D.eJuan Rodricruez
E~ 1863_ fué cruzado caballero de Calatrava y
ron confiados á sus especiales dotes.
de Quijano y Ceballos, comendador de las Cal;tra- destm~do a la Junta superior consultiva del cuerpo;
La batalla de Oteiza es luminosa prueba de las
vas de Búrgos y sobrino de D. Francisco, comenda- posterwrmente se trasladó á las islas Baleares
dor á su vez de la Torre del Homenaje de Ocaña, en para proponer las reformas necesarias en la plaza di~eren!es aptitudes tic! 'ya brigadier Arroquia, de
q_u1en se oc~paba el general Moriones, en su parte
la Orden de Santiago, y ca pitan de Caballos Corazas &lt;le Isabel II, de )lahon, y á su ascenso á coronel fué
quc;i tanto se distinguió en Sicilia, i\Iilan, el Rosellon nombrado jefe del )luseo de Ingenieros, sefialán- c1~cunstanc1al al Gobierno, en los siguientes términos:
y Céuta, há.;ia los q1ios 1G67 á 1691. Posteriormente
&lt;los~ est~ época por los proyectos de mejora en las
«Réstame recomendará ,-. E. la inteligencia, celo
en la guerra de la Independencia, hallamos de nue~ f~rt1ficac1ones de la~ plazas de Cádiz, 'Tarifa, Algey
valor
con que fui secundado por los generales CaYO á sus ascendientes, D. Francisco y D. Narciso,
c1ras, Campos de Gibraltar, Almeria y Cartagena,
talan Y Colomo, mi jefe de E. M., coronel Pachecopeleando con denuedo y bizarría en la batalla de presentados despues de una Yisita oficial hecha á
Y_ por el ~omandante general de Ingenieros, briga,
Yitoria, donde sell~ron con su sangre el amor á la
estas plazas.
die~ Rodr1guez Arroquia, que con las compañías &lt;le!
libertad de la patria, pa.ra luégo volverla á verter
Los acontecimientos del 22 de Junio de 1866 sorel brigadier Quadros en la defensa de Santa En- prendieron al entónces coronel Arroquia en el mis- C~}lltan Carreras y una seccion mandada por el cag_r~cia y sucumbir al plomo enemigo en el primer mo destino; y á las órdenes de los generales D. Ge- pitan. Castro, preparaban el terreno bajo el fuego
sitio de Zaragoza, dejando á su sucesor D. Torcuato naro Quesada y Echagüe, prestó grandes sen·icios enemigo para que nuestra artillería pudiera tomar
Arroquia y Quadros el titulo de conde de Santa En- en e~ ataque del cuartel de San Gil, plaza de Santo ventajosas posiciones y las tropas marcharan con
gracia, otorgado por la inteligencia y heroísmo con Dom~ngo y calle de la Bola, siendo propuesto para más rapidez á los puntos ú que eran destinadas.))
El bloqueo de Pamplona y su abastecimiento· las
que fueron dirigidas todas las operaciones de aquel el primer entorchado de la milicia.
acciones del Carrascal, Pe1)a Unzue, )lul'Uarte, Iliumemorable sitio.
:Momentos ántes del periotlo reYolucionaril.lsedaba
rrum, Barasoain y la retiratla del Pueyo á Tafalla,
Esta gloriosa tradicion de familia había de hallar á_ cono_cer el Sr. Arroq uia con un nuevo libro La furun digno sucesor en el jóven Arroqura, huérfano de tíji,cacion e11, l867, premiado con medalla de oro tra- son otros tantos puntos donde puso de relieve su
padre en temprana edad, pero confiado al cuidado ducido é inserto en el Journal des Sciences Militai- gran tacto y serenidad, mereciendo del General
de su madre, seilora de privilegiada inteligencia, 1·cs, y trascrito, en capítulos enteros, en las obras en jefe este honroso informe: «Los excelentes
servicios prestados, tanto en los trabajos peculiaque con gran esmero y perspicacia supo preparar y
del eminente ingerdero el general Brialmont. Su
formar el corazon &lt;le! pundonoroso militar que tanto aplicacion no decae, ni le arredran las complicacio- res al cuerpo de Ingenieros como en la formahonra á nuestro ejército, estableciendo bajo sólidas nes de aquellos azarosos tiempos: nuerns triunfos cion y distribucion de las tropas momentos de mabases su educacion intelectual, por cuya razon ha científicos consigue con su notable geografía física yor peligro, por el brigadier director-subinspector
prevalecido el apelli&lt;lo Arroquia, con que general- del globo, mode~tamente intitulada, Estudios topo- dieron á conocer que une el rnlor y la adÍl'idacl
la distinguida inteli~cncia y demás dotes ele mancii)
mente se le conoce.
~1·áficos; como director del 1!femorial del Cuerpo, y 1
En 1838 ingresó en la Academia de Ingenieios del a fin de que éste _no sucumbiera en tan angustioso~ que le adornan.)&gt; Lu&lt;\g-o concurre al ataque general
de toda la línea del Arga, desde Oteiza, )Ion te Esejército, y una vez terminados los estudios
recria.
o
momentos, emprentle la árdua tarea de redactarlo
quir~za, Puente la Reina y Pamplona, mandando
mcntarios, ascendió á teniente, tomando puesto en por sí solo, ~uando la ine~t~bilidad por un lado y la
la esc:ila del cuerpo entre los distinguidos generales falta de sosrngo en el esp1r1tu hacían impo~ible con- el CJércitJ S. M. el Rey, hasta la definitirn ocupacion de tan importante ph~a; y ~l e11cargarse el

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MAUOMETANA

{Cuadro de Sala, fotografia de Laurent,)

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ANALES DE LA GUERRA CIVJL.-ACCION DE MONUEAL

�LA ILUSTRAOION MILITAR

364

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365

LA ILUST.RAOION MILITAR
general Quesada de la direccion de las tropas, continuó en su mismo destino, prosiguiendo la interminabltl série de trabajos que prepararon el próximo fin de tan desastrosa guerra, siendo recompensa
dos estos servicios con la cruz detercera clase del
Mérito militar roja.
A mediados de 18i5 fué destinado el entónces
brigadier Arroquia á la Junta Superior del Cuerpo;
pero este período de descanso fué momentáneo,
pues á los estudios que le estaban confiados hemos
de afladir la comision que desempenó en Alemania
á fin de presenc~ar los ensayos de la artillería
gruesa Krupp, de 40 y 45 centímetros, estudiar las
corazas de acero, las cúpulas y las baterías Grusson,
de hierro endurecido, con destino á las fortalezas
de costa, en cuya excursion presentó una resefla
completa sobre los más importantes problemas de
la defensa de nuestro litoral.
Todos estos servicios de guerra merecieron que
fuese recompensado con la gran cruz roja del l\lérito militar, y que S. 1\1., al conocer personalmente
los trabajes hechos como resultado de su viaje, le
concediese la de igual clase de Isabel la Católica.
Promovido á Mariscal de Campo en 1881, por vacante reglamentaria, pasó como vocal á la Junta
Superior consultiva de Guerra, donde fué propuesto para la gran cruz del Mérito militar blanca, poco
tiempo despues; y al crearse la Junta de defensa
general del Reino, fué nombrado con análogo cargo
y elegido ponente, por los conocimientos que sus
compañeros-le reconocen.
La índole de los trabajos de esta Junta, y su carácter reservado, nos obligan á ser muy parcos en
detalles. El dictámen presentado por el señor general Arroquia á la discusion de la Junta, comprende
más de tres mil cuartillas, distribuidas en treinta y
tres cuadernos, donde se encierra una admirable
ex.posicion geográfica militar de la Península é islas
adyacentes, el concepto táctico y estratégico de todos los puntos de esta vasta comarca, los sistemas
defensivos ó defensivo-ofensivos que deben emplearse eu cualquier género de guerra de invasion,
y las fortificaciones necesarias con arreglo á los
adelantos del arte militar. Este trabajo solamente
bastaría para fundar la envidiable reputacion que
el general Arroquia disfruta en el ejército, si no estuviese desde hace tiempo sólidamente cimentada
con otras obras.
En resúmen, la biografía del ilustre General, con
cuyo nombre encabezamos este ligero é incompleto
bosquejo de su historia, honra al ejército á que portenece. La ciudad de Guadalajara le nombró de la
Sociedad de Amigos del País,.por las obras del gran
Paseo de la Concordia; igual distincion le fué acordana por Jaen, al designarle como sócio de la Económica, Industrial, Agrícola y Comercial. La Academia de ciencias físico-matemáticas le cuenta
tambien en el número de sus sócios correspondientes; en las Sociedatles Española de Africanistas, de
Salvamento de 1'áufragos y en la Indo-China de París, figura como sócio honorario por sus especiales
méritos, y, por último, actualmente desempeña el
elevado cargo de presidente de la Sociedad Geográfica de l\Jadrid, habiéndose verificado bajo su poderoso concurso el Congreso de Geografía mercantil y
colonial, que tanta trascendencia tiene para el florecimiento del país, y que se completará con el
Ibero-Americano, cuya realizacion constituye en estos momentos una de sus atenciones predilectas.
No terminaremos estos apuntes sin consignar
nuestra satisfa.ccion por haber vencido la reconocida modestia de tan eminente General, obteniendo
al fin su consentimiento para publicar esta biografía; á la par que unimos nuestro sentimiento al que
en estos momentos embargá su ánimo, por la reciente pérdida de su virtuosa madre.

TR4SPORTE DE ARTILLERÍA GRUESA
Desde la guerra de 1810 se nota un movimiento
de incesante atencion hácia todos los problemas
que pueden influir en los éxitos de la guerra.
No hay prevision que no sea atendida, ni ser-

v1c10, más ó ménos esencial, que no sea objeto del
estudio y de la observacion de los pensadores militares.
El trasporte de la artillería gruesa es asunto bas-'
tante importante para que haya podido pasar desapercibido á los que trabajan por el progreso y perfeccionamiento de los elementos de combate, y á
este fin se han presentado sucesivamente multitud
de sistemas apropiados á los diferentes casos que
pueden presentarse, segun el terreno, los elementos de que se dispone y las circunstancias.
Nos proponemos dar á conocer estos diferentes
sistemas, y empezamos hoy el ideado, ya hace algun tiempo, por el teniente de artillería prusiano
M. Alex.ander B. Brown.
Es una manera ingeniosa de trasladar con facilidad, y con el empuje de un solo hombre, esas enormes máquinas de guerra que salen de los talleres
de Duseldof.
En un tranvía portátil, de ciertas dimensiones,
pero cuyos rails son cóncavos, se colocan algunas
esferas de hierro, balas de ca.ñon, que se adwitan
exactamente al hueco de los rails puestos en se¡tido inverso, de manera que las balas queden encerradas entre el hueco de ambas, colocando encima el cañon que se quiere trasladar.
En efecto, con el esfuerzo de un hombre las balas
ruedan por los rails, y el cañon es conducido fácilmente al punto señalado, puesto que la via puede
prolongarse, por terreno llano, tanto como se quier.a.
Este sistema fué aprobado en Prusia por el ministro de la Guerra, haciéndose experimentos satisfactorios en Inglaterra en el arsenal de Cambridge.

REEMBARQUE DE TROPAS EN SUAKIM
Un conjunto de circunstancias especiales, producto en primer término de las condiciones en que
ha de hacerse la guerra con adversarios mahometanos, y por otra parte los escasos elementos que
la Gran Bretaña ha reunido para esta campaí'la en
el Sudan, tan corta como desventurada, dan á la
expedicion un carácter exclusivo, por decirlo así,
y que no se observa en otro género de luchas.
No hace aún dos meses que en esta RE\' íST.\ ofrecíamos á nuestros habituales lectores una vista del
puerto de Suakim y de la entrada de las fuerzas
del general Graham, jefe de la ex.pedicion. Despues
de diversos combates, tambien conocidos, y cuyo
éxito la Historia apreciará con bastante severidad,
y fracasada la mision pacificadora confiada al general Gordon, las fuerzas que han sobrevivido á la encarnizada lucha sostenida y á los rigores del clima,
vuelven á embarcarse sin haber conseguido que sus
armas logren abrir á la civilizacion una de tantas
comarcas donde impera la barbarie.
Inútiles han si:do todas las estratagemas empleadas para someter á los rebeldes, que tan denodadamente defienden la integridad é independencia
de su suelo; estériles cuantas libras esterlinas se
han distribuido para adquirir la benevolencia de
los principales caudillos, y contraproducentes las
inhumanas amenazas hechas para obtener análogos
fines. El general Graham no quiso quemar sus naves, como IIernan-Cortés. Los soldados de la civilizacion dirigense en retirada al Cairo, donde el enemigo no llegará, seguramente por falta de medios.
Este episodio representa el grabado de la página 359. Sabidas son las necesidades del soldado
inglés, y, como consecuencia lógica, la numerosa
impedimenta que acompaña á todo movimiento de
tropas, pero nada de esto constituye un obstáculo;
todos los accidentes están previstos, y merced á su
excelente administracion, no hay tropiezo que no
quede rápidamente reparado, ni medio que no se
emplee para ofrecer mayores comodidades á aquellos soldados, dignos de reposo, despues de sufrir
un clima tan mortífero y un servicio tan agitado,
si habían de mantener á raya al enemigo sin ser
víctimas de sus incesantes sorpresas.

LA INDOLENCIA MAHOMETANA
Fama es ya de antig uo atribuir á las razas musulmanas, y con especialidad á las que habitan los
territorios más próximos del Ecuador, ese grado de
molicie ó pereza que tan mal se aviene á la perseverancia y actividad de los hijos de zonas más septentrionales; pero este defecto se debe, en primer
término, á las condiciones climatológicas del continente africano, á las máximasde la religion muslímica y á la frugalidad de costumbres de aquellos
habitantes.
A este propósito, recordaremos una conversacion
sostenida con un hijo de la nebulosa Albion, respecto á las condiciones de carácter ):'; laboriosidad
de cuantos habitan las provincias más meridionales
~ la Penin8ula.
-No me extrafla, decía, el escaso amor al trabajo que se observa en toda la comarca andaluza.
Vivir en un país con un sol esplendoroso, un cielo
diáfano y una vegetacion exuberante, y encerrarse
en estrecho gabinete á meditar sobre los prodigios
de la ciencia, los adelantos de la industria ó las
combinaciones á que se presta de ordinario toda
operacion comercial, seria un crimen de los más
execrables. El trabajo sólo puede existir y ser necesario allí donde la naturaleza no se halla revestida de sus incomparables dones; donde el sol oculta
sus encantos y sólo á intervalos insignificantes nos
envía sus rayos raquíticos y descompuestos por extraña mezcla de luz, y donde el cielo envuelve su
estrellada bóveda con ~l tupido y tétrico velo de la
oscura neblina.
Esta explicacion, adicionada con la fe en e/ porvenir que les brinda su fanatismo, pudiera tambien
servir para justificar la molicie de las razas africaRas; y el Sr. Sala, en el cuadro que representa
nuestro grabado de la pág. 362, ha interpretado fielmente ese carácter distintivo de los musulmanes.
Arre~ujado en blanco jaik y descansando su cuerpo
sobre larga espingarda, compañera inseparable, á
quien considera como parte integrante del individuo, se baila el creyente dui:miendo, la siesta sin
preocuparle la dureza del suelo que ha elegido por
lecho, ni las molestias que otro cualquiera hallaría
en semejante estado. Todos los detalles revelan
una verdad apreciabilísima en este género de obras
de arte, y el justificado renombre que entre nuestros pintores más notables goza el autor de este
cuadro, D. Emilio Sala.

ACCfoN DE MONREAL
9

DE M.IHZO DE 18i3

El grabado de la pág. 363 forma parte de esa serie de dibujos alusivos á la pasada contienda civil,
que venimos publicando, y á la que podemos dar el
nombre de «Crónica ilustrada de la última guerra.»
El 9 da l\Iarzo de 1873 llegó á Pamplona el General
en jefe del ejército del Xorte D. Ramon Nouvilas,
despues de haber practicado largas y penosas operaciones durante varios dias, por lo que se disponía
á conceder un corto descanso á sus tropas, cuando
tuvo aviso de que las facciones de Olio, Radica y
Pérula habían cruzado el Carrascal, dirigiéndose
hacia el pueblo de l\lonreal.
En el acto montó á caballo, y salió con la columna
que mandaba el coronel de ejército, comandante de
Estado Mayor, D. l\Januel !barreta, á la que se agregaron tres escuadrones á las órdenes del entónces
coronel Sanchez Mira. En la venta de Olorz, una legua ántes de l\fonreal, fué sorprendida una avanzada
carlista, con lo que, cerciorado el general en jefe de
que el enemigo se hallaba efectivamente en dicho
pueblo, adoptó varias disposiciones y continuó marchando por la carretera, pues por efecto de las lluvias no podía flanquearse el terreno.
La villa de l\Jonreal, de escasa importancia por su
poblacion, se encuentra situada sobre la derecha de
la carretera y protegida por una colina, en cuya
falda se asienta, ofreciendo, por esta circunstancia,
ventajosas condiciones de defensa.

Yiéronse los enemigos sorprendidos por los primeros disparos de la infantería liberal, y se produjo entre ellos gran confusion, que hubiese degenerado en inmediata fuga; pero la serenidad de Radica y Ollo, que situaron algunas fuerzas en un ribazo á la entrada del pueblo, hizo que las tropas
liberales moderasen su movimiento de aYance,
miéntras Pérula corría de uno á otro paraje para
detener á los dispersos y hacerlos entrar en linea.
La vanguardia de nuestras tropas, mandada por
el intri'-pido !barreta, sostenía con firmeza el fuego,
y Nouvilas, viendo la temeridad de los carlistas,
hizo poner en batería dos piezas de montaña, que
concentraron,us disparos sobre ,las casas del pueble, y dispuso que dos compañías se dirigieran por
la falda de la colina á su eminencia, á fin de reba,
sar la izquierda del enemigo y á la vez apoyar su
derecha en la importante posicion que domina la
villa.
Logróse este resultado, no sin experimentar en
la operacion sensibles bajas; pero el enemigo, reforzando su derecha, la prolongó á envolver la izquierda liberal, cargando dos veces á la bayoneta,
miéntras que por el centro simulaba taml,ien un
ataque. Llegó el momento en que la artillería se vió
en peligro; mas una carga oportuna del coronel
Sanchez Mira obligó á los carlistas á desistir de la
ofensiva, y un ataque general á la bayoneta de las
tropas liberales les decidió á abandonar el pueblo,
dispersándose la mayor parte hacia las inmediatas
montailas.
Efecto de la oscuridad de la noche, hubo alguna
confusion en uno y otro bando; pero la disciplina de
las tropas liberales triunfó de la tenacidad del enemigo en todos los puntos en que se sostuvo la lucha.
El general en jefe y su Estado l\layor se vieron envueltos por más de doscientos carlistas, y cuatro
lanceros de ~umancia, en el ardor del combate,
llegaron hasta la reserva enemiga y recibieron la
muerte de los héroes delante del cabecilla Olio, á
quien hirieron de un sablazo.
Nuestras bajas ascendieron á cinco muertos y
unos cincuenta heridos, contándose entre los primeros al bizarro é inteligente jefe Sr. !barreta; las
. pérdidas de los carlistas se calculan en cifra más
considerable.
Tal fué, en breves rasgos, la accion de Monreal,
para cuya descripcion hemos consultado la obra del
Sr. Pirala, á quien seguimos fielmente siempre que
lo vemos inspirarse en la estFicta imparcialidad del
historiador.

presion á que debe sujetarse segun las altitudes, y
la direccion de las corrientes.
Empezado el ascenso, todas las observaciones se
trasmiten por el teléfono, y una vez tomados los
datos esenciales, verifica su descenso casi en sentido vertical, y por consiguiente á pocos metros del
punto de partida.
De tan importante problema para las comunicaciones militares tenemos preparado un excelente
trabajo técnico, que contribuirá á propagar los conocimientos sobre un estudio trasi.;endental en las
operaciones de futuras guerras.

DESPEDIDA DE UNA PIERNA DE PALO
YUN BRAZO DE CAUTCHOUC
(CUENTO DE ACTUALID.\D)

Los que, aguijados por la comezon del paseo ó por
la fasthliosa necesidad de matar las horas, cerrando la¡ puertas de sus casas, dirigen los movimientos de sus piés hácia esa iglesita que junto á la indlstria ferro-carrilera del dia guarda las silenciosas
reliquias de combates pasados, no habrán podido
ménos de ver, pegados á la espalda del templo é
internándose en el campo, unos largos y blancos
muros, agujereados de ventanas enfiladas y acristaladas, que el sol denuncia con llamaradas brillantes desde léjos. Alli está el cuartel de Inválidos; allí
se acogen, bajo las banderas rasgadas de la basilica
de Atocha, los héroes pobres y oscuros, escapados á
los.campamentos. En el ámplio y protector recinto,
donde la paz de la vejez cubre como un sudario los
ardores muertos de la edad juvenil, unas cuantas
docenas de gloriosos lisiados, recuentan tra1:quilamente el rosario de sus días, esmaltados por el fuego de la guerra. Cuando un niño atraviesa por delante de los umbrales de aquel refugio de mutilados
soklados, y contemplando á estos hombres, observa
con admirados ojos sus rostros curtidos, sus cuerpos de acero, sus marciales andares, tanto más gallardos cuanto mayores son los truncamientos físicos de cada cual, siente el alma entusiasta del adolescente encenderse en raptos de prodigiosas proezas. Una vez, aquella familia de valientes estuvo amenazada de desalojar su antiguo domicilio. Qué causas
intervinieron en ello, nadie las supo. Resignáronse,
pues, los infelices viejos á cumplir la órden; bajaron la cabeza, sellaron su boca, apretaron sus párpados para contener no sé qué cosa que les rodaba
por las mejillas, y se entregaron tristemente á la
faena de recoger y empaquetar sus pobres riquezas. En esta operacion sorprendióles la última noche que habian de dormir bajo los honrados y veLA AEROSTACION EN EL EJERCITO FRANGES
tustos techos de, su hospital. Dejóse para otra maIlé aquí una rama de las ciencias que está lla- 11ana el trajin, y la campana sonó á recogimiento.
mada á servir de poderoso auxiliar en las luchas Todos se. acostaron, pero ni~uno durmió. Oianse á
del porvenir. Ya en la guerra franco-prusiana tuvo ratos en los dormitorios fuertes espiraciones de
una aplicacion importantísima. Paris, el corazon suspiros, sollozos sofocados por el embozo de las sádel mundo, sitiado por numerosas fuerzas y an- banas. La moribunda lámpara, que diseñaba con
gustiado con mil desgraciados acontecimientos, fantásticas sombras en la pared las siluetas de las
trasmite sus impresiones á las restantes capitales camas de los inválidos, hacía más lúgubres, más
donde se organiza la defensa, y sólo por este medio misteriosos, más sepulcrales, estos rumores de las
de comunicacion logra el ilustre Gambetta traspa- tinieblas. De un rincon de la enorme alcoba saliesar el formidable cinturon de hierro con que se ron ecos de conversacion extraña. Con tono lastiahoga á la capital de Francia.
moso hablaban dos cosas, dos formas insensibles,
Sensible es, sin embargo, que este elemento im- hechas espíritus por maravillosa manera. Era aqueportante no progrese en la misma proporcion de las llo un fenómeno inexplicable, pero cierto: una pierna
demas ciencias.
de palo y un brazo de cautchouc se despedían tierEn algunos ejércitos existe una organizacion namente, bañado en llanto el barniz de su corteza.
completa de estos trabajos, á fin de alcanzar el ma-¡Adios ! suspiraba la pata de madera, doblányor grado de perfeccionamiento posible en este gé- dose por la rodilla con crujido semejante á un lanero de comunicaciones, para aprovecharlas cuan- mento. No volveré á hurgarte más, querido brazo de
do las circunstancias lo exijan. Francia, por ejem-_.cl cautchouc. No volveré á marcar contigo el compás
plo, ha dado ya un paso gigantesco en este sentido, cuando ibamos alegremente sonajeando por las caconfiando al cuerpo de ingenieros esta espedal mí- 1 lles. Aunque soy una pata de palo, tengo el corazon
sión, que hoy alcanza un estado de florecimiento tierno. Esta separacion me va á hacer estallar en
admirable.
astillas. Mas yo te digo, cautchouc, que no olvides,
El grabado de la· pág. 366 representa una de las ya que es tan cruel nuestra suerte, aquella noble
experiencias practicadas en Meudon, en esta clase pierna de carne de quien soy sustituta. ¡Ah! ¿Rede ejercicios. Antes de las ascension del globo pre- cuerdas aquella batalla? Te la he referido mil vecede.Jamarcha de un correo cautivo, en forma de ces, tal como la oí contará mi heróico dueño. Por
cono, enviado como emisario para reconocer el es- si la has olvidado, óyela _por última vez, y pégala
tado de la atmósfera en sus diferentes capas, la para siempre en tu memoria de goma.

•

-.\sí lo haré, así lo harú, replicó muy bajito el
brazo de cautchouc, enco!'Yándose ligeramente hacia su interlocutora, á quien estimaba mucho. Luégo añadió, un poco picado:
-Para mostrarte que tengo bien grabada tu historia, desconfiada piernecita mia, seré yo quien la
repetiré.
-¡Ilravísimo! ex.clamó la pierna, estirándose extraorrlinal'iamente, modo con que ella representaba
sin duda la actitud Je atencion.
El brazo colocó su mano elástica sobre una silla,
y tomando aliento dijo:
-La batalla en -que se halló tu predecesora fué
tremenda. Bombas, humo, zurriagazos: hé aquí lo
que hubo en aquella funcion trágica. Xo paraba un
punto tu hermana de carne. Trepaba por las rocas,
se hundía en los charcos, se exponia en los muros,
entraba con furia entre la crujidora maleza. Viéndola desnuda cerdosa chorreando sangre, abriéndose paso al través de'zarzas Y pedernales, creyéraselajabalí herido. Ya ves, mi grata amiga, dijo el
brazo contoneándose con cierto orgullito, como sé
cantar tu epopeya.
-No te detengas, replicó la pierna, riéndose
con gozo supremo, brazo carísimo; estás encantador esta noche.
-Marchaba, como he dicho, tu intrépida antecesora, cuando de pronto tropezó con un ca1i.on. Estaba solo. Cadáveres en el suelo yacian sus bravos
manipuladores. Era aquel un puesto abandonado
por las tropas de tu hermana.El enemigo, posesionado del terreno, paseábase descuidado delante del
cañon. ¿Qué hace la valerosa pierna? Cerca ,rabia
municiones. ¡Chas!. . . ¡chas!. .. ¡chas! Carga el bronce, sujeta sus ruedas con la rodilla, y dispara.
Cuando levantaron á tu dueño, tenía sólo una pierna; la otra, la heróica, aparecía como una masa informe debajo de la cureña. ¡Qué dolor! ¡Qué sarcasmo de la fortuna! El valeroso i;oldado que sostienes
sobre tu muslo de roble había perdido la pierna activa, la pierna leal, y habíase quedado con la pierna
cobarde y perezosa.
Esto dijo el brazo de cautchouc. Esperó un rato á
qua tomara la palabra su compañera; pero ésta,
fuese porque habia olvidado la historia de su amigo, ó porque andara á puntapiés con el sueño, es lo
cierto que no dejó salir su voz. Comenzaba en tal
punto á clarear la mañana. l\Ianchas de luz lechosa
y vaga aparecieron en los vidrios de las ventanas.
Palideció la llama oscilante de la lámpara, y extinguiéndose poco á poco con súbitos chisporroteos,
cimcluyó por apagarse. Los rostros enjutos, amoratados por la vigilia, de los inválidos, se l,evantaron
de las almohadas, y con febriles pupilas escudriñaron el aposento que iban á perder para siempre.
Volvieron á escucharse los suspiros, los murmullos
de agonía que á aquellos corazones embargaba. Una
mano tosca enarboló entónces el brazo de cautchouc,
colocándolo en un hombro sin remo; otra 'mano,
tambien dura y nerviosa, cog,ió la pierna de palo y
la puso en su sitio. El brazo y la pierna se miraron
con un ahogo indecible; quisieron hablarse, anudarse en un lazo de amor estrecho, pero era ya tarde;
cada cual partía para lados opuestos. Ya estaban
léjos; ya no se veían apénas; en sus ansiedades infinitas reconcentraron la luz de sus miradas, expresion ardiente de sus sentimientos, en el espacio
que los separaba. Por fin, un recodo de la escalera
por donde bajaba la multitud de los expatriados
militares iba á ocultarles sin remision ... ¡Ah! No
pudieron más: la pierna se dobló por sus goznes,
cayó, rodó por los escalones, se deshizo en mil pedazoe; el brazo de cautchouc, desprendiéndose de
sus cintas, se agrietó todo, y fué á rebotar sobre el
empedrado pavimento del patio.
Esta fué su despedida. La insensibilidad de la
materia de que estaban formados no supo sufrir el
golpe de la separacion; sus fibras inertes se conmovieron en tan horrible trance. Si fueran de piedra,
hubieran hecho lo mismo. Hay algo más espantoso
que la muerte: ¡una despedida! Preguntadlo, si no,
á aquellos que se han amado mucho.
\

JOSÉ DE SILES.

�366

LA ILUSTRACION MILITAR

367

LA ILUSTRACION MILI'fAH. ·

.-------- - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - -- LA MARSELLESA
Este es el asunto histórico que representa el excelente grabado inserto en esta página.
Si el lector se trasporta un instante con la imaginacion á aquella época terrible y grande en que
Francia da al mundo el grito de libertad y guerra,
haciendo hundirse los altares y vacilar las más robustas instituciones; si al influjo, y con ayuda de
los conocimientos adquiridos en el estudio de ese
interesante periodo, se reconstruyen en la mente

sucesos y caractéres, se recuerdan las circunstancias que presidieron al nacimiento del himno popular, entónces puede ju.zgarse con exactitud de la
verdad que hay en ese dibujo sencillo y sin pretensiones; de la vida y el sentimiento que palpitan en
él, y en una palabra, del talento nada vulgar del artista que lo ha producido.
Ayudemos algo en esta fácil tarea de reconstruccion á la memoria de nuestros lectores, insertando
aquí algunos datos interesantes respecto al célebre
himno popular francés; pues por más que sean ge-

neralmente conocidos, contribuirán á poner algo de
relieve la personalidad de Rouget de l'Isle, valiente
soldado que ha dejado huellas muy efímeras despues de producir el canto que inmortalizó su nombre; además, en este breve relato cedemos con frecuencia la palabra al insigne Lamartine, y en la
prosa del autor de Graziella y de la Historia de los
Gfrondin'os, aunque traducida por pluma incompetente, hay siempre algo que seduce y admira, por
lo que no habrá perdido del todo su tiempo el que
nos siga hasta el fin.

1
í

LA .mnSELLES.\
Rouget de l' Isle da á conocer l as notas de este canto patriótico en casa del Alcalde de Strasburgo.

EJEHCITO FR.\NCES: EJERCICIOS DE .\EROSTACION EN .l'i:IEUDON

Al finalizar el año de l '791 habitaba en ·strasbur- trick, alcalde de la ciudad, hombre honrado y carácgo un oficial de ingenieros (Lamartine supone que ter cortado á la antigua, si bien vehemente partidade artillería), llamado Rouget de l'Isle, natural de rio de las modernas ideas.
Toda la familia del alcalde participaba del enLons-le Saunier, departamento del Jura, país reflexivo y de severas costumbre:-:, como lo suelen ser tusiasmo que su jefe sen tia por la revolucion; enlas comarcas montañosas. Tenia Rouget á la sazon tusiasmo que en Strasburgo, como ciudad situada
treinta años, y era partidario de la revolucion como en la frontera, rayaba en frenesí, por lo mismo
filósofo, y de la guerra como soldado; pero á su co- que en un cuerpo doliente y sobrexcitado las crisparazon de artista repugnaban los criminales excesos ciones son más violentas en los extremos. Las dos
de la demagogia, y á su educacion caballeresca no hijas de Dietrick profesaban á Rouget un puro y
podian ser simpáticas las tendencias republicanas · sincero afecto, siendo las musas de su inspiracion
que se dibujaban sombríamente en el horizonte po- artística; ellas ejecutaban en el clavicordio los penlítico. Rouget poseía bastantes conocimientos cien- samientos del músico apénas formulados, y eran
tificos, y era además poeta y músico, talento que confidentes de los ensayos del poeta.
En el invierno de 1791 á 92 padecióse gran caresle franqueaba las puertas de las sociedades más distía
en Strasburgo; la casa de Dietrick era pobre,
tinguidas de Strasburgo; pero la casa que él frecuentaba con más asiduidad y gusto era la de Die- frugal en demasía su mesa; pero siempre hubo pre-

parado en ella un cubierto para Rouget, que acudía
por costumbré, mañana y noche á compartir los
goces y los pesares de aquella familia honrada. Una
noche, la cena se compuso sólo de pan negro y algunos pedazos de cecina; Dietrick miró á de l'Isle
con triste resignacion, y le dijo:-Falta la abundancia en nuestros festines; pero ¿qué importa, si el
valor no falta á nuestros soldados, ni el entusiasmo
en nuestras fiestas patrióti.:as? Aún queda una botella en mi vacía bodega; que la traigan, y brindemos por la patria y la libertad. Pronto debe celebrarse una ceremonia cívica, y es preciso que Rouget beba en las gotas de ese licor la inspiracion de
un himno que conmueva el corazon del pueblo y
woduzca el delirio del entusiasmo.-Aplaudieron
las jóvenes estas palabras del anciano, y trayendo
el vino, la cena terminó con algunos brindis enér-

�LA ILUSTRACION MILITAR

368

El. C'\U.\LLO ~IOl&gt;EHNO
,r;il'oo;;, á que hicieron coro la esposa é hijas del ge- te, y pu&lt;lo consagrarse al cultivo ~e la poesía y l_a 1
música,
{¡
la
par
que
desempefiaba
algunos
servineroso patriota.
.
Es un trabajo notable sobre las diferentes ra1.at(
cios en la administracion pública, sin poder aseguEran más de las doce de la noche, oscura Y fria,
&lt;le la cria caballar. En un artistico cuadro se hallan
cuando Rouget se retiró á su casa con la cabeza rarse un porvenir. Napoleon le senaló unaco_rtar~n- comprendidos todos los tipos que resultan de la
exaltada y el corazon conmovido, sintiéndose presa sion, que siguió cobrando en tiem~o de ~u1s x, I.I[ mezcla diversa de razas, los caballos que han obtede un extrano malestar, y entró con vacilante pas? y Cárlos X y que triplicó Luis Felipe, qmen en su nido mayores premios en los principale~ hipoUro&lt;'n ~u aposento sombrío y solitario. Ya alli, procuro juventud h'abia sido compañero de armas de l'lsle.
mos de Europa, y torios los detalles y ~chtudes ~1~El autor del «Canto de guerra del ejército del
inspirarse lentamente en los puros sentimientos de
cesarias para el estudio de este ammal, tan util
artista, componiendo ya el aire ántes que la letra, Rhin)) no fué nunca republicano, ni su himno pudo como imprescindible en las guerras actuales: .
ser propio exclusivamente de un partido. Basta
va l•sta ántes que la müsica, y juntando notas Y paTiene, pues, el trabajo Uel Sr. Laurent, de~1do ,.ª
iabras en su pensamiento, de modo tal, que ni él recordar las estrofas que escribió Rouget; en ellas los adelantos hechos por tan ilustrado fotogra10
mh,mo podia decir si ('ra el aire ó el verso lo ~ue no hay na.da contra la monarquía france~a; es la. en los de la fototipia, un mérito é importancia
primero había concebido, siendo, ~~ lo tanto, u~- provocacion, el guante arrojado al e~t~anJero ~~e grandes para los cuartos de banderas~ y especialp:&gt;sible separar la poesía de la mustea y ~l senti- amenaza la integridad nacional. La. rnJur1o~n C - mente para nuestra arma de cab~er1a. ~..~s. susmiento de la expresion; cantaba conforme iba com- manola y el repugnante Ca irá dejaron de mrse. e.n critores que deseen obtenerlos, se les re1:11tira por
cuanto se conoció .la Marsellesa, y esto s6lo fue) a
poniendo, pero no escribía nada:
.
la administracion de esta Revista, al precio de 3pe-Fatigado dcspues de varias h~ras_ de incesante un servicio que la cultura del pueblo francés tuvo setas 50 céntimo.1i, en vez de 4, que cuesta en casa
tl'ubajo, se Uurmi6 con la cabr,za rnchnada _sobre el que agradecer al ingeniero de Estrasbu~go.
del autor.
Rouget de rI.sle murió en 1836, en Ch~,s~-le-Ro~,
clavicordio, y despertO al amanecer, volnendo al
punto y con nuevo ardor á su tar~a. Lenta Y p~no- cerca de París. Recientemente se ha cr1gu.lo, pata
J,.\ TH\DIT.\ IT\LI.\, POR FR.\l\Cr.::co HOSISIO
samente reprodujo en su memoria los pensamien- consagrar su memoria, una magnifica est~tua en
bronce.
tos de aquella noche eternamente memorable; _&lt;;s~
.Este libro merece un estudio bastante más ex!ene
cribió luégo las estrofas. las puso en nota y c~rr10_ a
so del que, por falta de cspacio 1 nos vemos obliga·BIBLIOGRAFÍA
casa de Dietrick. llallft.base el anciano en el J~rdm
dos á. dedicarle.
cultivando sus hortalizas de invierno; su ~uJer Y
El autor intitula. su trabajo: Descubrim1·ento de la
Hemos
recibido
un
folleto
titulado
El
general
Sosu~ hijas dormían áun; pero el alcal.d.c las hizo d~sinfame
traicion llamada de las Galerías de los~ IJJ:s, Y
prrtar, y salió á buscar al~unos aml!-{OS tan apas10- cias y su gestion adminisfratifJa, durante el tiempo obsertaciones critico-históricas sobre el derecho de la
nndos como f'l de la música. Pasaron al s~lon; _la en que desempefl.ó el cargo ti.e Director gene~a_l de sobetanfa nacional; y por si este titulo no fuera ~u~los cuerpos de Administracion y Sanid~d m1htar_.
hija mayor de Diotrick tomó asiento al clav1cord1~,
En muy discreta forma., con moderac1on, pero a ciente para atraer toda la atencion del lector hacia
y ¡.e dispuso á acompañar a Rouget~ y ~ste canto.
tan interesante problema, encabeza sus observaAl escuchar la primera estrofa, pa\Jdec1eron t.od~s la vez con gran energía, algunos amigos del gene- ciones con esta contundente afirmadon: Los infaral han crei&lt;lo deber reco~cr frases reticentes !
]os circunstantes; á la segunda corrieron las l~gr1rumores calumniosos que, á la verdad, no han vi- mes traidores tienen e1i ltalifl nume,·osos amigos !I ?'ºm:is, y estallo en la tercera el delirio, el -~1·P.nes1 del
vid.o
mas tiempo que el que tardaron en ser espar- lectores. JJara quienes el amor Jifitrio mei-ece ser odiado,
entusiasmo. La. mujer de Oietrick, sus lHJaS, el alpuseg¡;,ido1 desdeii.ado !J castigado.
.
:
cidos.
calde, Rou~ct, los amigos, se arrojaron llo~ando unos
Las
consideraciones
do
su
extenso
prologo
rstan
Creemos, pues, que, bajo elite aspecto, el presente
en IJrazos de otros. So lrnhia hallado el himno de la
trabajo de vindicacion era innecesario. Pero no. po- hechas todavía con mayor Yalentía en la fr_a~e Y en
patria. Pero ¡ay! tambien debia se~ el. himno del
los pensamientos; nada arreíl~a al ~r. llos1srn_ par_a
terror. El infortunado y generoso D1etr1ck marchó demos decir lo mismo de la biografía, que contiene
porier tlc relieve las enormes d1mens1ones que aba1poc.os meses tlespucs al cadalso, al c~m!1ás de aque- cerca de cincuenta anos &lt;le oficial en su carrera el ca el cáncer que corroe nuestra sociedad, cega_da
lla cancion nacida en su hog-ar &lt;lonu•st1co del cora- general Socias, y en todo este t_i~mpo h_a desemp~ñado cargos de gran responsab1htlad é 11nportanc1a por un espíritu de egoista mere~tilismo ó po_r mzon de nn amigo y de la voz de sus hijas.
moderado lucro, á costa de los ma_i,. sag-rados 111te.\qnel himno sublime, cantado en notas graves y diversa.
l'eses.
Subordinar la salrncion de la patria á las gaBasta, en efecto, 1lcsplegar este periodo para que
al.melas alternativamente, parecía rugir dentro del
nancias materiales, abriendo ámplias br('ch~s en
toda
duela
sobre
su
honorabilidad
resulte
desvap&lt;'cho con los estremecimientos de la cólera nacio- 1
las colosales cadenas de los .\!pes, para. cont11iuar
nal. y en seguida con el entusiasmo y el placer de . neci&lt;la.
con
rl :\[ontc Blanco, Monte Rosal San Bernardo, el
Ahora bien. Del rxámen minucioso de la hoja de
la victoria. En él había algo de solemne co~o _la
SimpJon,
el Spluga, el Stehio, el Tosc~le, _etc.,_ demuerte, y de sereno como la confianza del p~tr1ohs- servicios del general Socias resulta que éste curnta jando desamparada la defensa del territorio, s1 no
cincuenta
allos
de
servido,
siemp1·r
en
las
filas
hasmo; algo terrible como la venganza, maJestuoso
ta brigadier inclnsi,·e; que ha asistido á má.s de cua- se empican millones en abundancia para obras de
como la nacion, grande como el puC'blo ..
fortificacion que contraresten el avance dol eneLa nueva cancion, ejecutada algunos d1as despues renta acciones de guerra, entre ellas asaltos y toma migo, es, en concepto del autor de e~ta obra, un
de
plazas
fuertes,
habiendo
resultado
herido
graveen Strasbur~o. voló de aldea en aldea y de provincrimen ele lesa nacionali&lt;lad, que conv1cnt' presencia en provincia, repetida por todas las orquestas mente en una ocasion y declarado contuso otra, Y tar al país con los repugnantes caractl'res que lo
populares. La adoptó Marsella para que se cantase que está en posesion de la gran cruz pensionada de
rodran.
.
al principio y al fin de las sesiones de sus clu~~. Y San llermenegildo; comendador de Cárlos 111, por
Todas estas ideas están desarrolladas en qumce
méritos
de
guerra,
y
condecorado
con
varias
cruces
,te aquí su nombre, que sustituyó con po~o acierto
capítulos, entre los cuales m~recen citarse .los qu_e
al de «Canto de guerra del ejército del Hhlil,)&gt; que le de distincion, entre ellas cuatro de San Fe~nan.&lt;lo
i:;e ocupan ele los Alpes, galena de) Montcéms,. pe1dió su autor. La madre de Rouget, realista y devo- de primera clase, sin c¡u~ conste h~ber ~uf~1d_o Ja~
foracion del ~an Gotardo 1 lineas féneas actuales,
más
el
menor
castigo
m
reprens1on
s1qui01
a,
lll
ta, c¡ue oía con espanto el eco de la voz _de su hijo,
CQnsideraciones sobre los perjuicios que estas e.&gt;estado
sujeto
á
procedimiento
alguno
en
tocia
su
le escribía así: (&lt;¿Qué significa esa. canc10n cant~dfl
municaciones irrogan al comercio italiano, &lt;lescupor esas hordas de bandidos, y al cual ".ª umdo vida, como militar.
bl'imicnto de la infame traicion, etc.; revelando su
vuestro nombre?)) El mismo Houget, proscrito como
1•. \ )a(EJOR DE L.\S VlltTUOES ll!LIT.\llt:S
autor' un gran e~tudio y conocimiento de la. forma
r('alista, pues amante del re;v y de la Constitucio_n
en
que se han hecho las_ concesiones, móvile~ que
Con este titulo explicó una interesante confe1•cnmonilrquica, dimitiú su empleo al saber la. depos1impulsan
á las di,•ersas empresas de estas lmeas
cion Jel monarca; el mismo autor del lnmn? de cia D. Rafael Rosado Brincau en el Circulo militar
férreas
en
sus gestiones, y de los buenos resultados
gucrra 1 fugitivo en las montai'l.as del J~ra, oyo un de la Ilabana 1 publicado luégo en un elegante foJlcque pueden tener para la nacionalidad it~liana . .
to
de
20
paginas.
dia, estremeciéndose, resonar su canc10n, cuando,
La cuestion es, por lo tanto, de actualidad J)a1 a
Nuestros lectores conocen el buen éxito con
acompanado de un ,.,uía. trepaba ocultándose por un
diversos
países; y la obra del Sr. Bosisi~, publicada
b
.
'
qu"l el Sr. Rosado cultiva algunos de los v?stísi~os
escabroso sendero.-¿Cómo
se llama e.o;;;e l11mno.
á sus expensas y düi:tribuida con profus1on1 rner~ce
conocimientos
profesionales;
y
esta
cons1derac1on
preguntó al guía.-La Marsellesa, respondió el pa.ileerse con detenimiento, para aprovechar las salusano.-De este modo supo el nombre de su propia nos dispensa de añadir nuevos elogios para en~odables
atlvertencias que encierra.
obra· el entusiasmo que había fomentado con eVa miar la última produccion de este estudioso oficial,
la
cual
contribuye
á
generalizar
la
sólida
rcputalo pe'rseguía, y sólo a duras penas pudo salvarse de
\a muerte. Así se volvió el arma contra la mano que cion conquistada por otros trabajos de indole semela había forjado, y la. Revolucion delirante no reco- jante. m cumplimiento del deber militar, en todas
ADVERTENCIA
sus manifestaciones, ofrecía un ancho campo donde
noció ya su propia voz.
.
Es inexacto que Rouget emigrara ~ª¡ e~tranJero; desplegar los vuelos de la ima1iinacion, al par que
Advertimos {¡ nuesti·os suscritores que los
el jóven oficial permaneció oculto en l; ran~1a duran- se ponian de relieve las virtudes que, yor fo_rtuna,
pagos han de ser precisamente por adelantado,
te el Terror, preso algun tiempo en las carc~les ~e resplandecen en la milicia con mayor rntens1dad y y que no se servirá suscricion al_gu~a cuyo
Lons-le Saunier, y volviendo á. las filas d~I eJército profusion que en cualquier clase de la sociedad.
El discreto y elocuente orador supo sacar gran pago no se haya verificado; ¡,roced1m1ento que
despues del 9 de Termidor. Entónces tomo parte_en
provecho de estas ventajas, haci(,ndose_ acreedor no debe sorprender, pues es el que siguen todai;
algunas campanas á las órdenes de Hoche, de q~1en
fué amigo, y resultó herido de ~ravcdad en Qu1be- á los entusiastas plácemes de cuantos tienen por las publicaciones de Espa11a y del ExtranJerú.
ron. Otra vez se separó del servicio, y otra segun- creencia ele ~urs actos la r&lt;"ligion del honor.
Imp. de E. R11°1uio~, plaza c/P la P;Jja, i, Madrid.
da volvió á él; perv en 1802 se retiri1 definithamen1•

.¡

1

REVISTA

8 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION
Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

el consejo; pero, en fin, hay ca~os en que puede
ser lícito seguirlo. Luchar en un extremo
&lt;iR.\B.\00S: Un autógrafo del almirante Mendez Nu-•
nez.-Sable de honor regalado á Mendez Nuñez de evidente impotencia, es un exceso de hepor los cuerpos de la Armada.-Mendez Nuf'lez:
casa donde nació; casa en que pasó su infancia; roismo. Y es una gran verdad que en lodo exaposento donde murió; fragata N11mancia; casa en
en que falleció; casa de campo y capilla donde
reposan sus cenizas.-Servicios del cuerpo de
carabineros: ¡Mala noche!-D. Ramon Jáudenes y
Alvarez, teniente coronel, comandante de Estado
l\Jayor, Jefe de la Comision de estudio de Marruecos.

Crónica.-Mendez Nunez.-Sable de honor
regalado a Men&lt;Jez Nuttez por los cuerpos de la
Armada.-Servicios del cuerpo de carabineros:
¡Mala noche! -La Hipótesis I poesía por el alférez
alumno de Estado Mayor D. Cándido Ruiz Martinez.-El centenario del marqués de Santa Cruz
de Marcenado, por D. Luis Yidart.-El fusil eléctrico.-Estudios históricos, por el brigadier don
Angel Alvarez Araujo.-EI comunero 1 soneto 1 por
don Alfredo A. Armendariz.-D. Ramon J3.udenes
yAlvarez, teniente coronel, comandante de Estado .Mayor.-Bibliograf1a.-Pensamientos.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.- Variedades.-Correspondencia.-Charada..

'TEXTO:

ceso hay

im

defecto.

Por¡j¡ugal estudia su nueva orgauizacion mi•
litar. Los Estados-Unidos prosiguen la tenaz
contienda industrial entre la coraza y el caiion. ¿Quién vencerá á quién'/ Ahora es un cafion el que parece obtener una pasajera 1:en/.aja, porque, en bre,·e, el telégrafo nos anun•
ciará una coraza que hará ineficaces los fuegos
de aquel monstruo. ¡Qué país tan admirable
por el género de sus trabajos, por su pasion
industrial y su concepcion general de la vida,
como uu movimiento constante para perfec•
clonarlo todo!

Es muy rara la vez en que en Espall.a pueden los cronistas inspirar sus observaciones
críticas en hechos agradables; pero en la preCRÓNICA
sente ocasion, abruma al espíritu más frio
tanto distinto género de infortunios ó contra¿Cómo salvará Gordon? Se puede y en fin riedades nacionales. Un puente {el de Alcu-se debe formular así moment_áueamente la dia) se hundió al ¡,aso de un tren de ferro•carcuestion del Sudan. Inglaterra, recurriendo ril. Perecieron ó quedaron mal heridas infini-siempre á un argumento de eficacia sin duda dad de personas, en su mayor parte soldados
-en la mayor parte de los casos, ofrece ahora que regresaban á sus pueblos con la tan anhe•
dinero para salvar á un hombre, como ántes lada licencia absoluta. Se tardó un plazo de
lo ofreció para matar á otro. Hay lógica mer- tiempo inverosímil en prestar socorro á los
cantil en este hecho; pero todo lo excusable y desdichados protagonistas de este horrible
plausible que es la compra del bten, es odiosa drama. Y como de costumbre, los comentarios
la del mal. Si el Gobierno egipcio es oido y sobre sus causas más probables se han encalas 5.000 libras esterlinas al que entregue salvo minado á eludir las responsabilidades más diy sano al general Gordon son eficaces, no ya rectas. La empresa ha sido, pues, defendida, y
la vida de éste, sino la de cualquier hombre la coincidencia de algunos desórdenes ha surno manchado de delito, hará considerar el gido á tiempo para atribuir la catástrofe á un
empleo de esta suma como incomparable con criminal propósito político. Pero á ménos de
su mérito moral.
tener á la vista una abrumador&amp; obsesion de
Entre tanto la situacion de Kartum no ha la realidad, es inconcebible en este caso el ob.
variijdo. Su incomunicacion continúa, y todo jeto ó plau estratégico que debieron considehace temeruna próxima é inevitable catástrofe. rar los criminales como mereciendo el sacrifiAl Sudan no van tropas inglesas por el calor; cio de próximamente 200 viajeros. Raya en el
un hombre inteligente á quien se había pensado absurdo esta opinion, y es más natural la de
en\"iar con gente sudanesa, no merece toda la que el puente estaba en mal estado, y que el
confianza que el caso exige, y se ha desistí• tren iba demasiado deprisa, dada la gran pendo de utilizarle; por último, los soldados egip- diente y curva que tiene este trozo de vía.
cios no están en paz con los ingleses, ni áun 1 Esta version, aunque no fuese cierta, debiera
en el Cairo: ¿y á qué habría da enviárseles idearse y acogerse para dar satisfaccion á nuesante los insurrectos, si se sabe Jª cómo han 1 tra maltrecha honra nacional ante Europa, si
vuelto cuantas veces han ido1
! no queremos seguir pasando por un pueblo
El telegrama del Cairo dice que Berber no extrafio á toda idea de ci vilizacion y de culha capitulado; pero despues de la desercion al tura.
enemigo de óOO soldados, no creemos que tenEn Cnba, el incendio de un polvorín prorlujo
ga otro remedio que seguir el consejo del Dai- tambien víctimas de ese terrible entronque de
ly Ne,vs, que opina por la entrega pacífica de hechos que llamamos acnso, y en Barcelona,
todas las plazas. ,La suerte de Tokar, dice, es análoga catástrofe tuvo al ménos por dichosa
preferible á la de Siukat., No es muy militar compeosacion el descubrimiento de un cora-

TOMO 2. 0 -NOM. 25

zon tau generoso como esforzado. La conducta del teniente de infantería D. Dionisio Vega,
que salvó la vida de cuatro personas, escalan•
do el piso tercero de la casa incendiada, es de
eso que se ve poco y parece estimarse ménos.
La abnegacion y el heroismo no tienen en Es•
pafia la celebridad que un discurso ó una poesía. Oradores, poetas (de salon), cómicos, to•
rercs, negociantes, agiotistas, usureros, etc.: hé
aquí las profesiones que producen mayor reputacion ó provecho. Hombre de honor y de
abnegacion, y mujer virtuosa: personas oscuras. Pero la muerte deja á todos de un mismo
color, y lo que sobrevive enlónces es la influencia, el bien á que ha cooperado uno durante
su vida. De todo lo &lt;lemas, cuando queda
algo, queda sólo sonrojo por la gloria usurpada, y el mal que implican estas usurpaciones.
Hasta en las elecciones de diputados ha habido inesperadas víctimas de violencia injustificable, y como digno remate de este triste
cuadro, hay aún que consignar nuevos chispazos reyolucionarios: la partida Mangado,
deshecha en Navarra; jefes y oficiales de la
Reserva de Santa Coloma, cogidos al abandonar su residencia; la interrupcion de algunas
comunicaciones, y la aparicion de dos partidas
.en Gerona, han puesto nuevamente en relieve
el estado moral de esta sociedad minada por
un mal de carácter y extension indetermina•
bles. La represion ha sido pronta y fácil; pero,
en vez de limitarse á calificaciones vagas é
inútiles sobre la naturaleza de estos delitos,
procede á nuestro juicio quitar todo lo que les
pueda servir de ntenuacion ó excusa. ¿Cómo'?
Mejorando la situacion moral y material del
ejército. Porque lo que late en el fondo de esos
desórdenes, es ménos adhesion á un partido
que la desesperacion producida por implaca•
bles necesidades, y á veces por absurdas injusticias. La negra nube de la inmoralidad se
extiende por todo el país, y amenaza resolverse en contracciones epilépticas y mortal palu•
dismo.·
La nueva disposicion sobre mandos militares ha sido objeto de algunos reparos en un
artículo que se atribuye á uu Geueral, que es,
sin disputa, d&amp; los mejores escritores que conocemos en materias de critica militar. Dejando, en efecto, á un lado la cuestion concreta de
si ha sido ó no conveniente modificar el decreto del anterior ministro, la cuestion planteada
con este motivo por el expresado General, sobre las dimisiones, tiene todo el carácter de
un árduo problema de administracion, y está
tratada cou ese rigor de razonamiento y clari.
dad de estilo que imprime particular carácter

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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