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«llnya alguna vez valor, dice el Sr. Cancio, para
imponer la más rígida moralidad en todos los servicios, y así se hallará la solucion que tanto y tan
profundamente á todos preocupa, de hacer desaparecer los estragos del déficit, sin aumentar las cargas públicas;)&gt; y despues, en forma por demas delicada, para no herir vidriosas susceptibilidades, recuerda, á proposito de esta plaga de la administracion, que aún puede aplicarse á nuestra colonia el
dicho del famoso Cisneros: «Las Indias son amparo
y refugio de los desesperados de Espafla.»
Pasa despues al exámen de los presupuestos de
diferentes anos, y hace observar el creciente aumento de los servicios, que no guardan la proporcion debida con los ingresos. Al llegar á este punto
el Sr. Cancio, inspirándose en una opinion muy comun en la isla, y á la que no son ciertamente extraflas algunas de nuestras eminencias políticas, se
muestra decidido partidario de la fusion de los presupuestos de Ultramar y la Península, idea que
juzga en gran manera conveniente y útil á la unidad nacional, y que obedece á un principio de justicia; la igualdad de derechos entre los ciudadanos ·
de una misma pátria. Ahora, por ejemplo, en España se consagra un 11,50 por 100 de su presupuesto, á
Fomento y Obras públicas, miéntras en Cuba se
destina solo á estas atenciones un 3,02, diferencia
que se maní fiesta, en razon inversa, respecto á
Guerra, Marina y Deuda pública; r tan desigual
distribucion no creemos que pueda haber causa ni
razon economica que la aconseje ni disculpe.
El Sr. Cancio indica, como uno de los medios de
reducir el déficit, la disminucion del ejército de
Cuha, en lo cual, sin embargo, aconseja que se proceda con cautela, y teniendo en consideracion el
importante papel que representan los voluntarios
de la isla y la Guardia civil, y las facilidades que
ofrecen hoy los medios de comunicacion, merced á
los cuales en breves dias, puede desde la Península
trasportarse un ejército numeroso, si aquí se halla
establecido un sistema de reclutamiento y reserva
ajustado á ll!.s necesidades de la época actual, y en
armonía con el establecido en otras naciones poderosas.
.
En este punto nuestra opinion no puede hallarse
conforme de ningun modo con la del ilustrado autor
del libro; y no es, ciertamente, porque un espíritu
exclusivista nos mueva á posponer los intereses patrios á las conveniencias de clase; léjos de eso, sí
considerásemos necesaria al progreso y bienestar
de la isla de Cuba, que es un pedazo de la pátria,
la reduccion, hasta la supresion acaso del ejército,
no vacilaríamos en aplaud.ir la medida; que un sacrificio aconsejado por tales causas, bien podría
aceptarse cuando tantos otros se han cumplido sin
protesta.
Pero semejante disposicion daría resultados contraproducentes. fü1cuérdese si no que la escasez de
tropas al estallar la insurreccion de Yara, impidio
ahogar en su origen el movimiento separatista, y
que cuando se enviaron los.primeros refuerzos, habíase propagado el fuego, hasta ocasionar ocho ai'los
de guerra civil, donde España y la isla han sacrificado inmensos recursos, y, lo que es más triste é
irreemplazable, doscientos mil de sus hijos.
A la inversa, al lanzarse por segunda vez al campo los partidarios de la independencia de Cuba, el
general Blanco, que tenía á sus ordenes un ejército
numeroeo, aclimatado y aguerrido, pudo, en una
breve y feliz campaf1a, vencer á los rebeldes, con
escasa efusion de sangre, y restablecer la paz y la
tranquilidad en la isla.
Hay, además, una razon, la primera tal vez, que
que aconseja sostener en Cuba un cjt&gt;rcito numeroso, relativamente: el clima, que tan fatal influjo
ejerce en los europeos. Trasportar de España tropas en un momento preciso, para lanzarlas á la lucha apénas saltan en tierra, es, más que inconvenientE&gt;, criminal, como lo atestiguan repetidísimos
ejemplos. Horror causa recordar las bajas que el vómito y las calenturas palüdicas é intetmitentes
producían en aquellos batallones, formados ele una
lozana v entusiasta juventud, que corrían á elefend.er la inteJridael de la patria allende los mares.

LA ILUSTRACION MILITAR
¿Cabe, despues de esto, preguntamos nosotros, abogar por la reduccion del ejército de Cuba, para vo~ver mai'lana á recurrir á tan detestables procedimientos? Sosténgase en nuestra hermosa Antilla un
personal avezado á aquel clima, acostumbrado _al
o-énero de vida que allí se lleva, conocedor del pa1s,
bien organizado é instruido, y se tendrá la mejor
garantía para el porvenir. Lo demás, es economizar
hoy y despilfarrar mañana, lograr un momentáneo
alivio por el pronto, y preparar el desprestigio y la
ruina de todos los intereses sociales.
Otro tanto pudiéramos decir de las economías
que el Sr. Cancio Villa-Amil propone se introduzcan en el presupuesto de Marina; pero tememos extendernos demasiado. Esto no obstante, nos permitiremos observar que no bastan en Cuba los cañoneros y fuerzas sútiles para atender á las necesidades del servicio, como el Sr. Cancio propone, pues
España, nacion esencialmente marítima y coloni_a l,
debe, aunque sea no más por decoro, hallarse dignamente representada, particularmente en aquellos mares surcados de continuo por las prix¡eras
escuadras del globo; y ante el monitor norte-ame~canp, ó el blindado inglés que acuden á los puertos
de la Habana ó Santiago, ejercería contraste por
demas tristísimo ver nuestro pabellon de gue~ra
izado al viento sobre una embarcacion semejante á
las falúas de vapor que llevan aquellos colosos colgadas de sus bandas.
Que la situacion económica de Cuba reclama
prontas y eficaces medidas, es una verdad pal~aria, que el ilustrado autor del folleto pone de relieve
con enérgicos y á la vez sombríos colores, el mal es
tan grande ya, que, si no se acude con solícita
mano á su remedio, dentro de un plazo, quizá muy
breve, no bastarán paliativos á ponerle coto. Júzguese por el detalle de que hace dos meses que no
se pagan en la Caja de Ultramar los alcances de licenciados y fallecidos, debiéndose á aquella dependencia por las Cajas de Cuba, más de siete millones
de pesetas, cantidad que va en creciente aumento,
sin que se halle forma de dar solucion al pavoroso
problema que envuelve, aparte de los perjuicios
enormes que se ocasionan á los que, procedentes
del ejército, regresan á la madre pátria.
Para dar una idea del sistema económico (denominémoslo así, 'por llamarlo ele alguna manera) que se
observa por la administracion pública en España,
puede citarse, como dato elocuente, que, cuando se
necesita tabaco en la Península, se acude á los Estados-Unidos, lleganelo á adquirir en un año doce
mil bocoyes, míéntras que la exportacion total á
España de tabacos de la isla de Cub~ en el ~flo
1883, no ha pasado de un millon cuatrocientas vemtiseis mil libras.
Al llegar á este punto, son harto dolorosas las reflexiones que acuden en tropel á la mente. Al sér
más optimista se le ocurre pre~untar si un mal
espíritu ha ido amontonando, con sistemática y criminal constancia, errores sobre errores, hasta conducirnos á esta situacion en que vemos oscurecerse
todos los horizontes, é irse elevando por doquiera
obstáculos á nuestra existencia, trabas al desarrollo del comercio y de la industria pátria. Hay un
instinto verdaderamente suicida, una tendencia
que parece arrastrarnos á perseverar en las faltas
de nuestros antepasados, adicionándolas con otras
nuevas; y miéntras no logremos sacudir este influjo
y adquirir suficiente fuerzl\ de voluntad para arrojarnos sin vacilaciones por otras sendas, es inútil
pensar en el porvenir. El porvenir, en estas condiciones, será más triste que el presente: y ¿á qué
llorar el mal dos veces?
Pero no nos dejemos arrastrar por estos pensamientos; hay remedios á que echar mano; el libro
del Sr. Cancío nos indica medios que son verdaderamente aceptables. A los Gobiernos toca ensayarlos; á la opinion, discutirlos y prestarles calor: Y
nosotros, que, aunque humildes, tenemos en esa
opinion un voto, cumplimos nuestra obligacion de
propagandistas, consagranelo estas desordenadas
lineas á la obra de que se trata, á la par que llenamos un deber de cortesía, felicitando cordial y expresiYamente á su distinguido autor.

MEMORI.\S D"t:L INSTITUTO GEOGR.\FICO Y EST.\DÍSTJCO

Se ha publicado el tomo 1v de estos interesantes
trabajos. El presente constituye la segunda parte
de los metrologico-geodésicos.
El coronel Barraguer, en sus estudios experimentales sobre la ecuacion del metro de platino, y en
la definícion por trazos, ha demostrado unas condiciones de hombre de ciencia que en otro país obtendrían esa popularidad y explosiones de admiracion
que aquí sólo parecen reser.varse para una categoría especial de aptitudes: las poéticas, las oratorias,
las retoricas.
La parte tercera en los trabajos metrológico-geodésicos comprende la determinacion .rel coeficiente de dilatacion lineal de la regla de hierro lami113.do, perteneciente al aparato Ibañez, destinado á
la medicion de bases geodésicas.
No escasearemos nuestros aplausos al sabio general Ibaflez y á cuantos le secundan con tanta modestia como laboriosidad y aptitud notable.
Solamente creemos que el Gobierno debería destinar más personal á ese Instituto, y que el excedente de oficiales de infantería podría ser ahí utilizado, para apresurar y terminar los trabajos de
planimetría por distritos municipales, base de todos
los demas necesarios para la formacion de un catastro y otros hechos fundamentales y esenciales á
todo buen gobierno, á toda administracíon digna de
este nombre.
Tambien ha publicado el Instituto Geográfico y
Estadístico un resúmen de los trabajos hechos para
la determinacion del metro y kilogramo internacionales. Contiene el exámen analítico de cada una ele las
sesiones celebradas por la Comision internacional
de pesas y medidas en 1819 y siguientes, bajo la
presidencia del general Ibañez.
Es tambien éste un interesante y muy útil trabajo.

PENSAMIENTOS
Nuestro carácter señala el premio á los dones
que recibimos de la fortuna.
Nunca es el hombre tan dichoso ni tan desgraciado como se juzga.
El amor á la justicia es, en la mayor parte de los
hombres, el temor de sufrir la injusticia.
La verdad no haie tanto bien en el mundo, como
mal sus apariencias.
El silencio es el mejor partido que debe adoptar
todo el que desconfíe de sí mismo.
Es más vergonzoso desconfiar de un amigo, que
ser enganado.
La urbanidad del espiritu consiste en abrigar
pensamientos nobles y honrados.
Se hace en ocasiones el bien, para hacer impunemente el mal.
Se habla poco cuando la vanidad no hace hablar.

1

El gran Condé convidó un día á su mesa al poeta
Voiture; pero éste se olvidó de la invitacion y no
parecio por casa del principe hasta despues de una
semana.
Acercose el poeta á saludar al ilustre 0:tpitan;
pero Condé, al verlo, le volvio bruscamente la espalda.
-Vamos exclamo Voiture sin desconcertarse; ya
veo que no he perdido la amistad de V. A.
-¿Cómo es eso? pregunto -con acento desdeñoso
Condé, dando frente al poeta.
-Porque Y. A. nunca ha vuelto la espalda á sus
enemigos.

REVISTA

20 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 26

Almirante, 2, quintuplicado.

@

SUMARIO

Grabados: D. Porfirio Diaz, general del ejército mejicano.-Habana: Polvorín de San Felipe, situado
en el fondo de la babia, destruido por una explosion ocurrida recientemente.-Servicios de correos en los Estados-Unidos.-Cartagena: El dique
flotante (dibujo original de A. de Caula, grabado
de Soler y Parras).-Carreras de caballos: La carrera militar (dibujo y grabado de D. Severo
Just).-Francia: Estatua levantada en Cahors al
eminente tribuno Leon Gambetta, organizador de
la Defensa nacional.-Marina francesa: cañonera
Henri RitJitre, construida para las operaciones del
Tonkin.
Texto: Crónica.-EI general Porfirio Diaz.-Explosion del polvorín de San Felipe en la Habana.La Mensajera en los Estados-Unidos.-El dique
flotante de Cartagena.-Carreras de caballos· La
carrera militar.-Estatua de Gambetta en Cahors.-EI caflonero Henri Reoiere.-La existencia
de Dios.-Los hérbes de Filipinas: Fragmentos
historico-militares: El marques de la Solana.-EI
mundo marcha, por D. José Genaro l\Ionti.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Epigrama.

CRÓNICA
Ya lo dijimos en otra ocasion. Francia se
ha equivocado en política colonial, y ahora
expía su error. 2,Por qué abandonó su política
tradicional en Egipto~ De ahí vienen actualmente sus mayores dificultades. El condominittm anglo-francés está muerto, y el gabinete
Ferry sabe muy bien que su resurreccion es
imposible; pero el ejemplo de M. Freycinet,
que cayó por sus condescendencias con la
Gran-Bretafl.a, le mueven á no tomar parte en
la proyectada conferencia europea.
La actitud de .Ifrancia resulta, pues , por
esto manifiestamente contradictoria, toda vez
que su Gobierno no aspira á restablecer su
antigua influencia en Egipto, y no quiere
tampoco dejar su dominacion exclusiva á Inglaterra.
En cuanto á esta nacion, no creemos que
acepte la conferencia en las condiciones indicadas por Francia. Muy débil y vacilante es
Gladstone, pero debe parecerle preferible asumir el protectorado de Egipto á las humillaciones y peligros que implica una conferencia
europea, abrazando, á más de las financieras,
las cuestiones administrativas y políticas.
Por otra parte, la oposicion conservadora ha
tenido la suerte de que su voto de censura
coinci:la con el mayor movimiento de la opinion pública por la cuestion Gordon, y no se
ría difícil que el actual Gabinete cayera , en
cuyo caso las pretensiones de Francia tendrían aún ménos probabilidades de ser atendidas, pues los conservadores son más decididos en politlca. nterior.
•
Nada se sabe con precision de Gordon. Que
salió de Jartum, se ha dicho, y que tuvo
que retroceder, porque corrieron á cerrarle el
paso los enemigos. Su situacion, en suma, justifica bajo muchos aspectos, el alto interés

dramático que ha despertado en toda Europa.
Y sabida es la solemne declaracion que ha necesitado hacer Gladstone en el Parlamento para
satisfacer á la opinion pública indignada:
«El Gobierno se opone á todo proyecto de
conquista del Sudan; pero reconoce que Inglaterra ~tá en el deber de salvará Gordon. &gt;
&amp;

No nos equivocábamos cuando, al dar cuen•
ta en uno de nuestros números anteriores de
la salida para Rué de M. Patenotre, ministro
de Francia en Pekin, anunciamos la próxima
paz entre Francia y China; ya ha sido firmada. En su consecuencia, se ha decidido reducir gradualmente el ejército de ocupacion del
Tonkin; se ha dispuesto la creacion de dos
batallones tonkineses con oficiales del ejército
francés, y se habla de confiar el gobierno general del Tonkin á un funcionario no militar,
lo que sería á nuestro juicio peligroso, porque
lo que sucedió en Túnez con el precipitado
nombramiento de un Gobernador civil, sucederá siempre en todos los países que no están
por completo y definitivamente pacificados.
En Argelia, segun carta del viajero Sr. Jimenez, la colonia espafiola es muy duramente
tratada por las autoridades francesas.
Esta conducta es tanto más injusta, cuanto
que: l.º, la poblacion espafiola es más '.numerosa que la francesa; y 2.°, los españoles son
en Argelia los que forman el grueso de la legion extranjera, los que han poblado de huertas y de jardines á Nemours, los que cosechan
el esparto y los que cubren los campos de espigas, vides, olivos, ganados y caseríos.
Lo más raro del caso es que, á pesar de esto,
la emigracion no C'esa, ni nuestros compatriotas piensan en regresar á su pátria. Y es que
en Argelia como en América, no se recompensa el trabajo con el mísero jornal que en Espa•
fia, y el cultivador llega á colono y propietario,
miéntras aquí no logra salir nunca de infortunado jornalero.
Hay un punto en Espafia, sobre el que va
habiendo verdadera unanimidad. Nosotros hemos dicho ya sobre él nuestra opinion muchas
veces, con la claridad propia de hombres sinceros y desinteresados. Pero en honor de la
verdad, La Epoca, y más recientemente el
ministro de Gracia y Justicia, Sr. Sikela, no
han consignado, con menor energía, los gra-

ves males que urge remediar en Espaffa. Merecen leerse y meditarse bien las siguientes

declaraciones de D. Francisco Silv~n su
discurso de inaugu.racion del Colegio· N~l
de Valencia. Hé aquí algunas:
«No hay progresos ni adelantos de qt'le tan-

to necesite el pueblo español, como el de afi1·mar y rectificar su sentido jurídico, y, triste
es decirlo, pero más es esto preciso en las clases que pudieramos llama1· gobernantes, que
en las gobernadas.
, La opinion pide, lo mismo á los liberales
ayer que á los conservadores hoy, reformas
civiles, administrativas y económicas, que
mejoren su vida, porque adivina y siente que,
por lo mismo que no somos un país rico, no
nos podemos permitir el lujo (que otros p11eblos muy liberales y muy parlamentarios soportan con desahogo), el lujo costosíidmo de
vivir mal administmdos.
~ Urge la reforma de nuestras leyes civiles,
para lograr que deje de ser la familia, la
propiedad, las instituciones todas que fm·man la vida del hogar español, ALGO PERDIDO
EN LABERINTOS DE LEYES, COMENTARIOS Y JURIS-

que exigen para definirlas (siquiera en sus líneas principales), la ciencia de un
jurisconsulto, ó cuando ménos la juventud
de un hombre consagrado al estudio de nuestros cuerpos legales.
&gt; El arte no es u?a inspiracion ·aislada, una
feliz aptitud individual, que crea por sí maravillas imprevistas; es la resultante de las inteligencias, de los sentimientos, de las creencias,
de los entusiasmos de un pueblo; y así (mejor
que en los pergaminos de las Costums de Jaime I, y en los fueros de Alfonso IV, y en los
cuadernos de vuestras Cortes), se pueden leer
escritas vuestra historia, vuestras franquicias,
vuestras libertades y vuestras glorias, por el
escoplo y el pincel, en aquellos artesonados y
en aquellas pinturas incomparables.,
No ha podido ser más explícito el Sr. Silvela, porque en su manera de decir, bastante ha
dicho. Sus eufemismos no impiden al lógico
descubrir, en todas sus principales proposiciones, una afirmacion de carácter fundamental:
la de que este país está desquiciado; la
que
todos los partidos políticos actuales son impotentes ó ineptos; la de que, en suma, el problema contemporáneo consiste en sustituir la
educacion científica (y por lo tanto, ~ca),
á la metafísica ó retórica, y en dar desde arriba vivos y repetidos ejemplos de virtud 7tra.
bajo.
Pero desgraciadamente, apénas hay un caso
, en el que no sea la Administracion la. pñmera
que contraríe, en vez de estimular, el prógres_o
moral é industrial. Bien claro lo ha dichó La
Epoca á propósito del expedienteo; y •hora
mismo, con motivo del teléíono,.~--bien
La Industria Ibérica, que al ~ naer"8rse-el Estado la explotacion dél f.elcff'ci.o, lo
que se pretende es enl38J1Char el euerpo de t.e.
legrafistas y evitar la gran reduccion de servíPRUDENCIAS,

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D. PORFIRIO DIAZ, GENERAL

DEL E1'ERCITO MEJICAXO

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IIABANA.-POLVORIN DE S.U~ FELIPE:, SITU.\DO EN EL FONDO DE L.\ ll.\Ui.\, DESTRUIDO POR UN.\ EXPLOSION OCURRIDA RECIE~TEMENTE

�384

LA ILUSTRACION MILITAR

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LA ILUSTRACION MILITAR
cio telegráfico que implica el teléfono; de manera que en este infortunado país todo Jo que
sea una gran economía, un gran bien público,
es en seguida secuestrado por el elemento oficial, para que, léjos de experimentarse sus beneficios, so sientan los recargos corresp01,dien_
tes á un pwsonal de empleados tan numeroso
como innecesario. El teléfono, por su fácil instalacio11y manejo, podría llegar, ene! trascurso
de veinte alias, á todos los domicilios. Increíble parece que baya nadie que se oponga á
esle resultado. Pues bien; en la ley que se hizo
fJr el Senado se ha combatido indirectamen te, limitando la distancia á que han de funcionar los teléfonos y fijando un impuesto absurdo, porque sólo sería excusable si recayera sobre consumos viciosos, como el tabaco ó bebidas alcohólicas. De ahí que aún no tengamos
teléfono, como no tenemos telégrafo privado,
porque el funcionario del Estado no tiene el
estímulo que la empresa particular.
Deje el Estado esa rpanía de legislarlo todo;
deje libre el teléfono; estimule y facilite por
todos los medios posibles su instalacion; cobre
un impuesto módico, que cuanto más módico
sea más producirá, y cese, en fin, de ser una
perpetua rémora y cruel azote de todo heroísmo· de iniciativa individual.

1
1

'

En estos dias ha vuelto á hablarse de las
disposiciones relativas al aumento de sueldos
y ventajas para el retiro. Algunos periódicos
han manifestado que este proyecto no obtendría la tan anhelada aprobacion; pero La Gaceta Univei·sal, en un suelto de esos que un
famoso diario acompalia siempre de la fórmula ,competentemente autorizados, , censura
aquellas versiones como inspiradas por lamalignidad política.
En cuanto al abono de alios para el retiro,
es indudable que se estudia; pero... no por
culpa seguramente de ninguna determinada
personalidad, sino á causa de este funesto espíritu de contradiccion que caracteriza á todos
los espalioles, el tiempo pasa y nada se hace
con esa condicíon de oportunidad que evitaría la aplicacion de aquel famoso y popular
adagio, en el que se hace una punzante y crnda ironía de todo linaje de auxilios tardíos.

i,I
:' 1

En breve se abrirán nuevas Cortes. Han
sido elegidas bajo un Gobierno conservador.
Vienen despues de un período corto, pero fe .
cundo, en iniciativas de reforma liberal.
Su mision parece, pues, consistir en aliar el
espíritu filosófico al histórico; en contener las
aspiraciones inmoderadas y combatir francamente las retrógadas, porque las grandes colisiones violentas se originan más de la terquedad con que los oscurantistas se oponen á toda
natural expansion de las nuevas ideas, que del
elemento difusivo de éstas, obrando sin la necesidad de vencer una extrema presion.
Ardua es, por tanto, la mision de estas Cortes si han de ser verdaderamente liberalesconsel'vado,·as, como es el partido en ellas
representado por una gran mayoría.
Los problemas pendientes tienen todos, en
grados distintos, un igual carácter de urgencia.
Se pu~den (romo ya en otras ocasiones hemos

indicado) resumir en un problema general de
educacion é instruccion; pero dejando ahora á
un lado las cuestiones sociales y ateniéndonos á la de reorganizacion milit¡¡r, que más nos
afecta, ocioso es decir que, para la curacion de
los graves males que el ejército actual sufre,
hay que recurrir, desde luégo, á los tópicos,
sin renunciar á un tratamiento general.
Queremos indicar con esto que, aunque en
el fondo lo que procede es restablecer la moral perturbada, no sólo en las clases militares,
sino en todo el país, como los diferentes procedimientos para llevar esta regeneracion á fe.
liz término exigen largo tiempo, y urge contener los progresos locales del mal, fuerza es
combatir éste por disposiciones parciales todo
lo más discretas posibles. Así, por ejemplo,
evidenciada la precaria situacion econ,~mica
de nuestra oficialidad, nada más natural -;ue
acudir al sostenimiento de su prestigio exterior, dotándola de los medios más indispensables para una situacion social decorosa. Poner
en proporcion los sneldos con las naturales
fluctuaciones del mercado, con la ostensible
alza de precios que viene observándose en todos los artículos de primera necesidad: hé aquí
uno de los puntos que, á nuestro juicio, políticos previsores no deben dejar sin una sol u•
cion inmediata. Distinguir, fijar, en fin, en qué
proporciun la disciplina es lo mismo una obligacion para el Jefe que para el soldado; en qué
términos las ambiciones inmoderadas de los
partidos pueden ocasionar nuestro desprestigio y sólo el provecho personal de cuatro agitadores ú obcecados; en qué límites el militar
puede mantener su derecho incuestionable á
una dignidad personal necesaria (en cuanto se
opone á ciertas condiciones de abnegacion necesaria tambien); por qué medios un militar
puede llegar ,í t?das las inás altas posiciones
del Estado; precisar, en suma, todos los términos medios en que suelen radicar las soluciones ent_re las aparentes antinomias, entre los
diferentes problemas que suscita el militar y
el ciudadano: tal puede ser el índice general
de las materias que unas Cortes cautas deberían poner á la órden del dia tan pronto como
se constituyesen.
Confiamos en que, si no tan por completo
como nosotros desearíamos, en parte, al ménos, los puntos concretos del excedente en infantería, el aumento de sueldos, la reforma de
pensiones, y otros de il\'portancia análoga, serán resueltos con equidad. Y en tal sentido, y
parodiando una frase célebre, nos apresuramos á saludará las futuras Cortes con esta sincera exclamacion:
«¡Dios las ilumine! &gt;
Y a han sido trasladados los presos del Saladero á la Cárcel-Modelo.
Poco ganan, ciertamente, en el cambio; y
dado el carácter espalio!, nosotros preferiríamos el trabajo forzado á ese sistema ,celular
que, practicado con rigor, será mil veces más
terrible que la pena de muerte, al ménos para
los hombres de cierta cultura, inseparable amiga de la comunicacfon y la libertad.
La conduccion se ha hecho con gran órden;
se ha visto en este caso cuán ventajosa es

siempre la direccion de una· persona de gran
cultura é instruccion admini~trativa.
El Sr. Cadórniga, antiguo director de Administracion local, director en la actualidad
de Establecimientos penales, ha demostrado
que no hay mejor ni más delicada funciou de
un ministro, que la de escoger bien su alto y
bajo personal de administracion.
Nada entónces se ejecuta con las perturbaciones habituales. Habituales, porque lo habitual en Espalia es dar los destinos á los amigos, sin otras condiciones que lit:! caprichosas
que designa esta lata y vulgar denominacion.

•

El ayuntamiento de Castro había sell.alado
con sumo acierto el dia en que Madrid y Bilbao celebran dos fechas memorables para la
patria, con objeto de conducir solemnemente
desde el Hospital civil al cementerio los restos mortales de 136 á 140 militares que sucumbieron en los combates de Onton y Somorrostro, y foeron sepultados provisionalmente en la huerta de aquel piadoso establecimiento.
La ceremonia ha sido perfectamente descrita por un periódico de aquella localidad, El
Sol de Castro, y recorriendo sus páginas aflige nuestro ánimo el contraste que ofrecen
los pueblos, honrando á los que mueren en la
defensa de su patria, con los funcionarios que
regatean del militar hasta el tributo de la más
obligada consideracion social.
Reciba el ayuntamiento de Castro la expresion de nuestra gratitud, y siga sin vacilar esa
loable y generosa conducta que consiste en
honrar al pobre que muere por su patria, y no
al poderoso viciado por todos los más ciegos
egoísmos de la humanidad en el período de
sus vanidades simianas.
Algunos periódicos indican que las economías del presupuesto de Cuba se harán á costa de su ejércitt,, Con razo.n indica un colega
que pueden ser caras. ¿Por qué estalló y por
qué prosperó la funesta insurreccion de Y ara
en 1868i Pues por falta de tropas para un golpe de fuerza instantáneo.
Ya lo hemos dicho repetidas veces. La cuestion de Hacien¡la en Cuba,.,como en Espalia,
como en todas partes, no estriba en la reduccion de los gastos reproductivos, sino en los
notoriamente lujosos. Si es indispensable reducir gastos militares, disminúyanse cargos
altos, comisiones activas, pero de ningun
modo soldados. Pero áun ántes que los gastos
militares, áun aquellos más manifiestamente
ociosos, están en Cuba y en Espalia los del
personal civil en todos sus ramos.
El expediente no muere en Espall.a, porque
el dia de su muerte es el de la disolucion de
un verdadero ejército de empleados que empobrece y arruina á este infortunado país. Estamos en una época de tiranía burocrática, que
es la que indudablemente descarga sus iras
contra las clases militares.
Véanse, analícense los presupuestos generales del Estado, las cifras del clero y de todos
esos cuerpos, comisiones, tribunales, consejos,

juntas, que la iucansable imaginacion del español gubanamenlal ha creado, revístese

ese colosal ejército sedentario, que no sólo
perjudica por lo que consume, sino por lo que
no produce; y no sólo por lo que no produce,
sino por los obstáculos de toda índole que
ofrece á la produccion.
Pues idéntica es la situacion de Cuba, gráficamente descrita en los siguientes patrióticos
consejos y advertencias de la Correspondencia Militai·:
«Se sostiene un lujo en Cuba que no puede ni debe
soportar ull'C'pais empobrecido. Déjense los soldados
que tanta falta hacen, y atáquense sin compasion,
ademas de varias prebendas, las siguientes verd¿lderas gallerías:
»l.ª Un Tribunal de Cuentas, que sólo sirve para
tener un nllmero lujoso de empleados que no conoce
ni áun el edificio donde estim las oficinas, y disfruta
pingües sueldos sin utilidad para el país.
))2,ª Una Junta de la Deuda pública, que sólo
hasta hoy ha librado los créditos de los que la componen y los de sus a'migos, sin qu~ hasta la fecha
h:i~a hecho nada ni librado un céntimo al rjército,
baJO pretexto de que una vez se libre la Deuda de
aquél, no podril.n pagarse los intereses y no tendrán
valor en la plaza los dados al comercio.
»3.ª Una Audiencia en Puerto-Príncipe, cuando
en tiempos de mayores holguras y de más criminalidad bastaba con la de la Habana, donde se fallaban todas las causas.
»4.ª Un Consejo de. Administración que paga el
Tesoro de la isla, y que puede suplirse con la Junta
de autoridades. Los empleados del Consejo cuestan
una cantidad enorme.
))5. ª Existen las subintendencias de provincias,
las cuales, sin ventajas conocidas, han aumentado
el presupuesto de Cuba en más de 700.000 duros.
»Si el pais va estando cada dia más pobre, ¿por
qué se sostienen los sueldos tan crecidos de los empleados civiles, dándose el caso de venir los oficiaciales de Hacienda con dos mil pesos de sueldo y tres
mit de sobresueldo'! ¿Por qué, comomedidageneral,
no se aplica lo de real de vel!on por real fuerte á
todo empleado, Cómo se hace con el ejército? Si se
aplicase esta justa medida y se castigase algo la
empleomanía, obtendríase una economía de mas de
tres millones y setecientos mil pesos en oro, sin
perjuicio para los servicios indispensables, ni tocar
nada al ejército.
,,Si la necesidad de rebajar el presupuesto de
Guerra es la más imperiosa, tomen los que así apuran como base el de 1876 á 77, que siempre será
preferible á. que se supriman ha.tallones, escuadrones y baterías,que no tan sólo en el porvenir han
de ser necesarios, sino que áun hoy mismo son insuficientes para sostener la tranquilidad pública.
))Si la isla no puede sostener á los venerables arzobispo de Cuba y obispo de la Habana, cada uno
con 1B.000 duros de sueldo y cCn unos 50.000 que
producen los cementerios, que son positivos ingenios de la Gran Antilla, sin perjuicio de más de
40.000 duros que sacan del·producto de la llamada
secretaria de Gracias, suprimase unade estas plazas.
))No hay ningun motivo para que desde coronel
abajo, y sólo en el ejército, sea en donde deban buscarse las deseadas economías.
))La division de la isla en'!!eis provincias, seria
muy conveniente, si no fuera tan cara; redúzcase a
tres, y con esto bastará.»

El pensamiento iniciado por nue siro querido amigo D:. Luis Vidart, de honrar la memoria del marqués de Santa Cruz, ha encontrado
la más favorable acogida, no sólo entre las clases militares, sino en todos los círculos sociales.
Importantes corporaciones, ilustres personalidades de la política, de las .ciencias y del
comercio, se han apresurado á ofrecer su concurso á la proyectada solemnidad, y es de esperar que el homenaje que se tribute á tan
ilustre y esforzado General corresponda á la
gran veneracion que Espalia debe á su memoria. La notable obra que ha inmortalizado su
nombre está vertida en todos los idiomas en
repetidas ediciones, y es, segun el ilustre Almirante, un monumento ele,,ado á la literatura
militar española, e11 los tiempos en que las
letras, la milicia y el país entem alcanzaban el nivel mds bajo que registra la Historia.

guarnicio:1, y perseguida,;; hasta su propio campamento por Porfirio Diaz, á quien tocó la suerte de
cubrir el ala derecha de lvs mejicanos.
¡Era la primera vez, despues de' 1815, que lastropas francesas sufrían un revés!
Puebla, mal fortificada, tuvo que sufrir al ai'i.o siguiente un asedio que duró sesenta y cinco días, y
que dió lugar á eombates diarios entre sitiadores y
sitiados. El ejército francés no llegó a ocupar sino
uno ó dos puntos de la linea exterior de defensa, y
en más de uno de sus asaltos dejó numerosos prisioneros en poder de los sitiados. Porfirio Diaz fué
uno de los más notables jefes de aquella defensa.
La plaza tuvo al fin que sucumbir, pero no capitulando, ni rindiéndose, ni siendo asaltada. El dia
que faltaron viveres y municiones de guerra, se
quemaron las ban~eras, se clavaron los cañones, se
destruyó el armamento, se repartió el dinero sobrante a la tropa, se disolvió la guarnícion y se
mandó decir al general francés que podía entrar
cuando quisiera, pues ya no había defensores.
Porfirio Diaz escapó de Puebla para ir a organizar
la defensa de Oaxaca, en cuyas operaciones cayó
prisionero.
Firme en el deseo de pelear por la independencia, escapó de las mazmorras imperiales y se internó en las montaí'l.as del Sur, en donde con una prodigiosa actividad improvisó tropas, se hizo de armamento, fabricó canones, sacó dinero y se lanzó
sobre la plaza fuerte de Oaxaca 1 que estaba defendida por una· respetable guarnicion. Despues de
ocuparla por capitulacion, marchó hacia el Oriente
de la República, y en dos encuentros famosos, el de
:Miahuatlan y la Carbonera, hizo pedazos á las mejores tropas del contingente Húngaro y Austriaco.
Con el armamento quitado á los soldados extranjeros, compuso su division, engrosada por todas las
partidas sueltas que militaban en favor de la República por aquella zona, y vino á sitiar Puebla, cuya
guarnicion contaba con mas formidables elementos
que su au&lt;laz atacante.
Sabiendo que una division imperialista desprendida de Méjico, al mando del célebre Marquez, se
dirigía á auxiliar la plaza sitiada, dispuso el asalto,
y en la madrugada del 2 de Abril de 1867 las tropas
de Diaz, divididas en trece columnas, tomaron por
asalto la ciudad. En vez de quedará la expectativa
de lo queharía.n los imperialistas que venían de Méjico, se lanza á su encuentro y los derrota en las llanuras de San Pedro Notario, y los persigue hasta
las puertas mismas de la capital.
Estaba por ter~inar l.a lucha. El archiduque
Maximiliano, encerrado en Querétaro, hacía en va-_
no prodigios de valor para romper el cerco que lo
retenía. La capital era asediada por un ejército que,
al mand~ de Porfirio Diaz, babia caminado de victoria en victoria.
Dos dias despues que Maximiliano murió en el
cerro de las Campanas, la guarnicion de Méjico se
rendía, y las tropas de Diaz ocupaban la gran ciudad azteca.
Ni un grito de odio, ni una venganza, nada absolutamente que pudiera oscurecer aquella serie de
triunfos, se produjo en aquella memorable entrada,
y el general Diaz y el ejército republicano á sus órdenes dieron tales muestras de humanidad y sentimientos generosos con los vencidos y con la poblacion diezmada por el hambre, que más bien parecían volver de una parada que de ganar cieft victorias.

Su muerte sobre el campo de batalla es una
gloriosa aureola para su recuerdo, y sin la fatalidad que privó á Espaila de aquella gran
inteligencia, se hallaría hoy enriquecida nuestra literatura con un gran Diccionario enciclopedico, obra en la que el marqués de Santa
Cruz de Marcenado venía trabajando despues
de haber dado impulso á las más grandes y
provechosas ideas en bien de su patria, entre
otras 11)- de la fundacion de la Academia de la
Historia, que le atribuye el notable escritor
D. Joaquín Maldonado Macanaz, uno de los
que con más entusiasmo.y solicitud han acudido en esta ocasion á ofrecernos su valioso y
estimable concurso.
Hora es ya de volver la vista húcia esos
grandes hombres,y mostrar sus virtudes como
. o 1
~emp
o.
Honrando esos caractéres se fortifica algo
de lo que en esta sociedad se desmorona, se
reaniman con la esperanza espíritus que desfallecen en el escepticismo, heridos por crueles injusticias, y tal vez en muchos corazones
secos é indiferentes, estos pensamientos generosos sean rica semilla que haga brotar gérmenes y alientos de hidalguía, de gratitud y de
nobleza.
A este pensamiento se han agrupado ya
cuantos aman las glorias nacionales, y nosotros seguiremos prestándole nuestro modesto
concurso, siempre á disposicion de todo cuanto pueda contribuir á la honra y grandeza de
nuestra patria.
EL _GENERAL PORFIRIO DIAZ
En el breve espacio que puede consagrar una publicacion ilustrada á la seccion biográfica, vamos a
ocuparnos de una de las más gallardas figuras militares del Nuevo-Mundo: el general Porfirio Diaz,
cuyo retrato publicamos tambien.
Porfirio Diaz, que ocupa hoy el alto grado de general de division del ejército mejicano, abandonó
las aulas de Derecho..en su ciudad natal Oaxaca, para ingresar en la Guardia nacional que se llamó á
las armas para contrarestar los esfuerzos del clero
y del absolutismo en contra de las libertades patrias.
En el levantamiento popular en contra del dictador Santa Anna, en la lucha contra los poderosos
perturbadores de la paz pública, en la guerra que
trajo consigo la reforma social y política de Méjico,
Porfirio Diaz no volvió a abandonar las filas del ejército constitucionalista, y obtuvo hasta el grado de
coronel del ejército permanente, y mas tarde el de
general de brigada, despues de haber deshecho las
chusmas del sanguinario y tristemente célebre Leonardo Márquez.
'
Pero el período brillante de su vida pública comenzó con la intervencion europea en 1861. Apénas
desembarcaron las primeras tropas aliadas, la nacion entera se levant6 en masa para rechazarlas:
Porfirio Diaz fué destinado por el Gobierno nacional
al cuerpo de ejército de Oriente, que debía el primero detener á los aliados.
Bastante conocidos son los sucesos de aquella época. Espai'i.a é Inglaterra se retiraron, y Francia quedó sola en tan desatinada empresa. El primer com-

Despues del triunfo de la República y de la reorganizacíon del ejército nacional, Porfirio Diaz fué
nombrado general en jefe de la segunda division.
Popular desde un principio, un numeroso partido
lo designó en dos ocasiones diversas para la presidencia de la República. Ocupó mas tarde un sitio en
Cámara de diputados representantes á Yeracruz,
hasta que despues de graves sucesos de órden interior, vino á ocupar el puesto de general en jefe de1
ejército en 1876, y al afio siguiente fué electo popularmente presidente conatitucional de la Repú-

bate tuvo lugar el 28 de Abril de 1862 en el desfiladero de Los Lumbres. El ejército mejicano, despues
de haber detenido al francés por unas cuantas bo~
ras, se replegó á Puebla, que sin fortificaciones, sin
elementos de toda clase, no podía oponer sino una
débil resistencia. Sin embargo, el general en jefe
resolvió esperar allí á los franceses, y el 5 de Mayo
siguiente las columnas invasoras eran rechazadas
cuatro veces en el espacio de tres horas por la

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blica.
Bajo su presidencia, los partidos políticos se fundieron, la paz 1e arraigb definitivamente, se cum-

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LA ILUSTRACION MILITAR

388

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1:

plieron todos los compromisos internacionales 1 se
ensancharon las relaciones exteriores, se siguió la
política liberal y reformista de las administraciones
de Juarez y de Lerdo, y lo que es más notable y
digno de aplauso, se proyectaron y comenzaron todas las grandes mejoras materiales ya realizadas, que han elevado al país á ta~rande altura.
La red de ferro-carriles, el au7~to de las vías
telegráficas datan de esa época, 10 nÍisn-.o que la
creacion del Banco Nacional y del Banco Mercantil.
Al concluir el período marcado 'Pºr la ley, el gederal Diaz entregó el mando á su sucesor nombrado
en los comicios; y aunque despues ha sido electo
popul:irmente para presidente de la Corte Suprema de Justicia, y para gobernador constitucional
del Estado de Oaxaca, renunció ambos cargos.
En la actualidad es comisario general de Méjico
en la Exposicion de Nueva-Orleans.
Recordando los beneficios de su última presidencia, hoy que se trata de renovar los poderes públicos, todos los partidot han designado á Potfirio Diaz
para la pr.esidencia, y e3 un hecho ya seguro que
en las próximas elecciones generales, que tendrán
lugar este afio, será elevado de nuevo por el voto de
la ·nacion, á la primera magistratura de la República.

EL POLVORIN DE SAN FELIPE EN LA HABANA
El telégrafo, con su terrible laconismo, nos dió á
conocer la catástrofe ocurrida en la capital de la
más preciada de nuestras posesiones en América .
Dos atronadoras detonaciones, decía el capitan general de aquella isla, anunciaron la. voladura de los
almacenes del polvorinde San Felipe, causando numerosas víctimas y pérdidas de consideracion en
todos los edificios más principales de la ciudad.
En el primer momento el pánico fué indescriptible, porque la sacudida y trepidacion de las casas
más alejadas del lugar del siniestro daban aún mayores proporciones á este accidente lamentable,
cuyas causas no analizaremos hasta: que el correo
nos comunique detalles de lo sucedido.
Ocupaba el polvorin de San Felipe tina pequeña
eminencia circundada por ·1as aguas de la ensenada
de Atarés, delante del nuevo polvorin de la marina
que cierra la de Guasabacoa, teniendo á su izquierda el castillo de Atarés, situado sobre elevada meseta1 y enfilando toda la bahía que forma aquel hermoso puerto. A su derecha, los Almacenes de Regla,
y al frente 1 el Cayo Cruz ó Puto, figurando además
en el grabado algunos buques de diversas potencias, encallados como resultado de teir!porales anteriores al suceso que tan vivamente ha impresionado á cuantos tienen en sus venas sangre española.

LA MENSAJERA EN LOS ESTADOS UNIDOS
El servicio de correos presenta nuevo aspecto en
ese prodigioso país, taller de las invenciones más
asombrosas.
La tendencia general es mejorar este ramo de
la administracion públi~a, .áun cuando se perjudiquen los intereses del Erario. El correo es el agente
intelectual, material y moral de mayor trascendencia para una nacion, y cuantos más medios se pongan en práctica para perfeccionar este servicio,
mayor será tambien la cultura que se desarrolle
entre todas las clases de la sociedad.
Diversos ~on los medios de conduccion empleados con este objeto, y segun representa el grabado
de la pág. 383, una elegante y ágil amazona, huérfana y de carácter independiente, recorre los puntos donde la locomotora no se ha abierto paso, con
una valija que contiene la correspondencia, haciendo más simpático su honroso destino los encantos físicos que la naturaleza le ha concedido.

Las dimensiones del dique flotante de Cartagena
son: 320 piés ingleses de eslora, 105 de manga, 48
de puntal 6 altura extrema, 85 de manga interior en
la cubierta, 6 en la cubierta del plan, y 11 y me~io
de altura del cajon de la base, pudiendo levantar y
dejar en seco buques cuyo peso no exceda de 6.000
toneladas métricas.
Fué construido por la cas"a Rennie and Sons, por
112.000 libras esterlinas, empleándose 80 kilómetros de puntas de union de planchas para calafatearlo y cerca de millon y medio de remaches. Su peso,
,con máquinas y accesorios, se eleva á 5.000 toneladas métricas.
Está dividido longitudinalmente por un mamparo, y á banda y banda de éste existen diez compartimientos independientes unos de otros y comunicando con la caja de bombas por medio de tubos de
hierro con sus correspondientes volantes; á cada
banda del dique hay cuatro bombas movidas por
una máquina de 26 caballos nominales, y el achique
completo se verifica en dos horas y medii! próximamente.
•

CARRERA DE CABALLOS.-LA CARRERA MILITAR
Un hermoso tiempo ha contribuido á dar atractivo á este espectáculo, que ha tomado ya carta de
naturaleza en nuestro pais.
Las carreras verificadas en la primera quincena
de Mayo han hecho recordará los aficionados la animacion de Epsom y Longchamps, siendo entre todas la más favorecida por la concurrencia, la que
contenía en su programa una parte dedicada al arma de caballeria.
Varias veces hemos expuesto nuestra opinion favorable á esta clase de ejercicios, á los que quisiéramos se diese mayor amplitud, estableciéndose
concursos anuales á los que pudieran asistir jinetes y caballos de todos los regimientos del arma,
no para hacer alarde de vanidad ni exhibiciones
hípicas fuera de lugar·, pues daríamos en estos concursos toda predileccion á las carreras de resistencia y obstáculos, á fin de que se dedicase toda la
atencion á lo _que más importa, y pudieRen tomar
parte mayor número de caballos y jinetes, porque
para. las carreras de velocidad se necesitan aptitudes y condiciones extrañas al cometido princfpal
del arma de caballería.
En la carrera militar del dia 12, se disputaba un
premio de S.M. la Reina,-consistente en un precioso servicio de té.
La distancia á recorrer era de 1.800 metros, y la
expectacion y curiosidad del público se manifestaron ostensiblemente en cuanto aparecieron sobre
la pista nuestros Sporttnans.
Se retiran de los anunciados: Rústico, de D. Agustin Sancho, é Incesante, de D. Leonidas S.ant,os; corren: PreTJalido, de D. Juan Valdés; Lento, de D. Alejo
Gutierrez; Gloton, de D. José Olona; Falange, de don
Sixto la Galle; Pretensor, de D. Nicanor Poderoso, y
Nalguao, de D. Alvaro.Gordon. Puestos en fila, sale
Nalgudo á la cabeza, y á su lado, por la cuerda,
Falange, los demas un poco desiguales y Lento bastante rezagado; permitiéndonos llamar la atencion
de los jueces de salida, á fin de que se observe más
precision, pues esta salida debió considerarse falsa.
Los jinetes llamaron la atencion por su arrojo y
gallardía, mereciendo plácemés la escuela de equitacion, por los caballos que ha presentado.
El caballo Nalgudo, montado por el alférez D. Siman Saborreno, fué el vencedor por cuatro cuerpos,
siguiendo despues Pretensor y Lento.
El dibujo de la pág. 387, original ~• D. Severo
Just, j6ven de gran porvenir, que maneja con igual
perfeccion el lápiz que el cincel, da una idea de
esta fiesta, en la que el elemento militar ha tomado parte con el mayor lucimiento y general aplauso.

1

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EL DIQUE FLOTANTE DE CARTAGENA
En la pág. 386 ofrecernos á nuestros lectores los
diferentes aspectos que presenta, en sus várias situaciones, una de las mejores y más importantes
obras que existen en los arsenales de nuestra marina.

LA ESTATUA DE GAMBETTA EN CAHORS
Francia ha presenciado una brillante fiesta con
motivo de la inauguraciCln de la estatua erigida en
Cahors al tribuno ilustre que, con una actividad
prodtgiosa, organizó la defensa nacional, salvó por

LA ILUSTRACION MILITAR

•
medio de la aerostacion la muralla de caflones que
aprisionaban á París, y enardeciendo con su mágica palabra los corazones de nuestros vecinos de
allende el Pirineo, ac.umuló refuerzos y recursos de
todo género para atajar la marcha de los ejércitos
prusianos.
En Cahors, ciudad antigua del departamento de
Lot, pátria de vários hombres ilustres como Clément1 Marot y Fenelon, se han reunido los pr_incipales representantes del país para rendir un tributo de homenaje á la memoria de tan ilustre estadista; amigos y adversarios del finado se confunden para dar mayor esplendor á este patriótico
acto, en la ciudad que habitaba :l?eon Gambetta,
hijo de un honrado comerciante, cuya tienda se
conserva todavía en el mismo estado que anteriormente. En Cahors hizo slls primeros estudios, dando ya á conocer su carácter enérgico y emprendedor, su fácil percepcion, su aficion á las luchas
parlamentarias y otras mil cualidades que revelan
al gran hombre de Estado.
El monumento que perpetúa sµ memoria, y que
aparece en el grabado de la pág. 390, es debido al
reputado escultor .M. FalguiCres, y constituye una
obra de arte de relevante mérito.

EL CAÑONERO , HENRI RIVJERE,
Los países en donde se estiman en su justo valor
los sacrificios hechos en aras de la pátria; donde
encuentran proteccion las más elevadas concepciones del genio; donde los partidos politicos anteponen en los hechos el bienestar de su pátria á sus
ideales, ahogando las conveniencias qu,e parece imponer cada escuela en la candente lucha de las pasiones humanas; en esos países, el sentimiento patrio tiene hondas raices, los sacrificios de un ciudadano qtiedan recompensados por la manifestacion
unánime de la gratitud nacional, y su poder, garantido con tan sólida base, adquirirá por precision
amplísimo desarrollo.
Estas y otras muchas observaciones nos sugiere
la conducta del pueblo francés. Inmediatamente
despues de la muerte del comandante Henri RiviCre, jefe de la expedicion al Tonkin, púsose su
nombre á uno de los mejores caf1oneros que se hallaban en construccion, y una vez botado al agua,
aparejado convenientemente y armado segun los
adelantos modernos, fué destinado al teatro de operaciones, como si se preteniliera de este modo ir á
vengar la muert~ de la primera víctima, del ilustre
marino cuyo nombre pasará gloriosamente á la
posteridad en los fastos de la escuadra francesa.
El buque marchó á operaciones, y como si tuviese conciencia de sus · deberes, cúpole la suerte de
coadyuvar eficazmente á la toma de Hong-Hoa. Desde el rio Negro protege la construccion de dos baterías de 80 y 95, ataca las fuerzas que acuden de la
plaza, y con sus certeros disparos introduce el pánico en las filas enemigas, que son perseguidas a
gran distancia por el alcance de las piezas, dejando
el campo sembrado de cadáveres.
Establecido el sitio y combinado el ataque, Ja
ciudad abre sus puertas al,invasor, quedando Francia duei'1a de un vastísimo territorio, y terminada,_
por decirlo así, la actual campaña.

LA EXISTENCIA DE DIOS
¿Quién es Dios'! ¿dónde está?... Yo sólo creo
Lo que mis ojos ven ... iPor qué y adónde
Su Sér impenetrable á mi deseo
Entre las sombras del misterio esconde'!
Yo lo busco.doquier, y no lo veo,
Lo llama m1 razon y no responde;
Luego no existe Dios ... asi diría
Del ciego ateo la soberbia impía.
Así dice tambien extraviada,
Negando una verdad tan manitiesta 1
La misera razon que no ve nada
De sublime en el mar y la floresta.
Mas ante duda tal así enunciada
Contra tal negacion y tal protesta,
Prueban que existe Dios, la fé primero,
Y luégo el corazon y el mundo entero.

¿Qui~n ~s .Di~s? Dios es Dios. Sér increado
Que prmcrpto, a la vez, y fin de todo,
De la nada Jos astros ha sacado
Y_ qll:e al hombre formó de frágil lodo.
Si p10s pudiera ser clasificado,
D_eJara d~ ser Dios, y de ese modo
Siendo D10~ quien es Dios, el hombre sabe
Asaz que Oros en su razon no cabe.

U~ Dios sin el que nada se concibe;
D!os _tan preciso, que preciso fuera
Fmg1rlo taf cual es, si no existiera.
Har, pues, _u n Dios que cambia dulcemente

La tr~ste reahdad en blando suefto·

Un Dios eterno, sabio, omnipotent~,
De cuanto el hombre ve, señor y dueno.
De cuya mano penden in-ualmente
El bien y el mal, lo gra~de y lo pequeí'1o·
Un Di?s _que extiende su poder lo mism~
Al alto cielo que al profundo abismo.

Dios es 111: luz que desde el claro Oriente
Al negro abismo las tinieblas lanza;
V~nero ~e salud, vital ambiente,
Ir~s gentil de paz y bienandanza.
Dios es aquel que inspira nuestra mente
Y. c~lma nuestro af'.1n con la esperanza;
Dios es causa matriz de cuanto encierra
Gra nd e, nob~ Y magnifico la tierra.
Dios es aquel que traz;-en el vacío
La ruta de los claros luminares;
Quien da la luz al sol la linfa al ria
~ mur_mu_llo a los bos'ques seculares;
Sol_ al rnv1erno, brisas al estío
Ma;estad a las ondas de los mares 1
Y en prueba de su amor y omnipo tencia
Al hombre libertad é inteiigencia.
'
Dios es aquel que poderoso y sumo
L~ena la ti~rra desde polo á polo;
Dios ~s quien cambia Ja riqueza en humo
Y qnren separa la verdad del dolo
Quien da á Jas flores perfumado z~mo 1
Y voz al ruiseñor; y el hombre solo
Jngrato á veces, á negar se atreve ,
A quien la vida y el sustento debe.
.D!os_ es la inmensidad. Sér sin medida

N1 limites; su esencia soberana

N? puede ser por nadie definida,
N~ comprenderla la razon humana.
~tos_es el sumo bien; en esta vida
Nadie lo ve pero la fe cristiana
Aunque su, nombre celestial ignora
A Dios humilde y en silencio adora'.
¿Dónde_ está Di?so/ Está por donde quiera
Que se fiJen los OJOS con anhelo
~n los !fI0ntes ig~al que en la Pradera,
En la trerra Jo mismo que en el cielo
~n la rr_iodesta vid y en la palmera, ·
En el no caudal y el arroyuelo
En la corola de la flor, y el nid~
Del ave entre las ramas escondido.
Buscad do quier, lo mismo en la llanura
Que en el follaje de la selva umbria·1
En las tinieblas de la noche oscura
O ante la clara luz del medio dia·
Sobre la linfa de la fuente pura '
Bajo las ondas de la mar bravía,
Y brillante
ó tr',·ste ,
. f y sin luz , ale&lt;l're
~
Todo, a e, os probará que Dios existe.
Buscad del frese~ Abri~n la alb!ada
Con sus matices de topacio y oro 1
Y en la luna, cual faro colocada
En la region del Eter incoloro·
En el soplo del aura perfum;:i.Ja
En los trinos del pájaro canoro '
Y encontrareis en todo, con fr~cuencia
La gráfica señal de su presencia.
,
Ved los astros cruzar el firmamento
Sin que su luz y número os asombre·
Estudiad la pasion y el sentimiento '
Del corazon y el ánima del hombre·
Ved el espacio, requerid al viento'
~lirad las plantas, y su santo nombre
Por todas partes hallareis escrito
En lo que tiene fin y en lo infinit~.
¡Dios existe es verdad! La fe creyente
Su Sér excelso por do quier proclama
Y el sol 1 el mar, el céfiro y la fuente ,
Que forman est~ hermoso panorama;
Y el alma que sm verlo Jo presiente
Y el corazon que en su dolor lo llama·
Y existe Dios, porque sin Él no habri~
En el mundo concierto ni arrnonia.
Hay, pues, un Sér eterno y soberano
Que rige los destinos de este mu,ndo
Y da gayo verdor al fértil llano
,
Y conchas y coral al mar profundo.
Existe un Dios que al corazon humano
Le da la caridad, gérmen fecundo
De cuanto noble, generoso y bueno
La pobre humanidad guarda en su seno.
Existe un Dios, por quien de amor palpit.i
El corazon; de quien el sér recibe
Cuanto en el aire y en el mar se agita,
~uan_to en la tierra y en el cielo vi ve;
Un D10s de quien el mundo necesita,

,

Exi.ste, pues, un Dios que da fragante
Olor a la modesta -florecilla
Y los cedros del Líbano gigante
H~ce nacer de misera semilla.
D10s cuya voluntad en un instante
A! po?re _er:isalza y .al magnate humilla;
Dio~ JU~t1C1ero, cuya santa ley
Acata siempre el pária como el rey.
Un Dios, en fin, que sabio y poderoso
Da fr~scas llu_vias á la ardiente zona.
Un Dios que tiene al sol esplendoroso
Por _p_!=Hdo joyel de su corona:
U"elJ10s benigno, Padre cariñoso
Que ,ve _nuestre miseria, y que perdona
Por ultimo hasta el loco devaneo
O la ciega soberbia del ateo.

¡Dio_s es g:ande! Su inmenso poderío
Do quier amma la materia inerte·
El fecunda la flor con e l rocío
'
El sol? es sabio, poderoso y fu~rte.
E~ quita y da la paz, y á su albedrío
Disponed~ la vida y de la muerte;
D~os es qmen es! en fin, y la conciencia
E:; la prueba meJor de su existencia.
FRANCISCO Drn

Y

PESCETTO.

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FRAGMENTOS H!STÓRICO·MILITARES

EL MARQUES DE LA SOLA:-!A
La piratería había ido tomando tan funesto incremento, y fueron tan ineficaces las reclamaciones
hechas al sultan Mahamat-Pulalon, como súbdito
español, que el ca pitan general, gobernador del Archipiélago, D. Antonio Urbiztondo y Eguía, marqués
de la Solana, creyó preciso ponerse de acuerdo con
el sultan' para castigar tales fechorías, y con algunos buques de guerra se presentó en la rada de
Jaló, ante la capital de aquella sultanía· mas los oficiales é intérprete en vic1,dos á tierra á ~onferenciar
fueron_ insultados y heridos por las turbas, de cuyo
furor libraron por la intervencion personal del Sultan, que salió a la calle á amparar los. Los fuertes
rebeldes rompieron el fuego contra nuestros buqu~s, y és~vs, despues de cañonear á aquéllos, se
retiraron a Zamboanga, con algunas bajas y averías, el dial.º del año 1851, por no tener fuerzas
suficientes para haber practicado un desembarc◊.
Con el objeto de dar á los rebeldes joloanos el
merecido escarmiento á su traicion, y rasfr,.ar con
todo :ig~r la osadía de aquel sultan y datfos que
prescmdiendo de sus deberes y apoyándose en la
anarquía, protegían encubiertamente el infame tráfico de la carne humana apresada en sangrientas y
desastrosas expediciones piráticas; reunió el general en la rada de Zamboanga los buques de guerra
vapores Reina de Castilla, E/cano y Magallanes, frag~tas Ami~tad, Manila y Union, bergantines Bu-rotas,
Tiempo, Bilbao, Oquendo y Dos Hermanos, y veintiun
barangayan cebuanos, en los que fueron distribuidos
y em barc&amp;dos 10 jefes 1 118 oficiales europeos, con
2.593 indi víduos de infantería indígena, 40 oficiales
y 101 ~rtilleros euro~eos, con 6 obuses de campaña;
7 oficiales y 152 artilleros indígenas; un oficial y
~ obreros d~ fortificacion con un pequeño parque;
7.&gt;0 voluntarws cebuanos, 100 iloanos y 800 iamboangueños.
En los días 18 y 19 de Febrero se hilo á la mar la
expedicion, y sin más percances que el de haber
estado á punto de naufragar, arrollada sobre unos
arrecifes por las corrientes y escasez de viento la
fragata Villa de Bilbao, se reunió, el día 20 e~ el
fondeadero de la isla de Pangasinan, y el 27 fué á
formar la linea de combate, fondeando desde punta.
Dinapit, al E. , á punta Matañdat, al O., formando la

389
cuerda del arco que describe la costa enfrente de
los formidables fuertes joloanos, ántes ocultos detras del pueblo chino comercial edificado en estacas sobre el fondo del mar, y que los moros habían
quemado para despejar el frente y facilitar la defern~a.
~a ciudad de Jaló, capital de la sultanía, estaba.
ed1~cada en la medianía del seno de aquella rada,
peligros¡ por su bajo fondo, los escollos de arrecifes Y abierta á 'Ios vientos del N., detras de cinco
g'.andes cottas (fuertes) que se enlazaban y cornumcaban por baterías bajas y . caminos cubiertos, y
q~e montaban 112 cañones de calibre mayor y gran
numero de lantacas.
Las cottas más resistentes eran 1a del famoso
datto _Daniel, que ocupaba el extremo del E. sobre
un taJante repecho de la marina, y la del Sultan en
el otro extremo del O., entre un rio y un estero ó
brazo de mar que les servían de excelentes fosos:
á la izquierda de la cotta del datto Daniel estaba
la del datto Asibi , á la.derecha de la del Sultan la
del datto Buyok, y en el centro la del datto M~ribajal, defendiendo la poblacion por la espalda las
~:mttas de los da~tos Buloc, Ulamayak y l\folok, sitas
sobre tres pequenas colinas dominantes y medio
ocultas en el ramaje bajo _del monte pues el alto
había sido talado.
'
En la ºmadrugada del dia 28, y bajo la proteccion
de !os caflones de los buques, se practicó el desembarco, en que perecieron ahogados trece artilleros
europeos; en punta Dinapit una columna de 1.482
soldados con 300 voluntarios auxiliares y cuatro
obuses, al mando del coronel D. José l\1aría de Soto
para atacar por el flanco y la gola la cotta del datt~
Daniel; y en punta l\Iatandat otra columna de
l.364: soldados con 624 voluntarios auxiliares y dos
obuse),, al mando del coronel D. Vicente Conti 1 para
atacar la cotta del Sultan; desembarcando luégo el
general ma;qués de la Solana con su E. M. y fuerzas de reserva en punta Dinapit, iniciándose el ataque general á las ocho de la maflana.
l\Iiéntras la columna del O. avanzaba venciendo
g:andes dificu ltades del terreno para tomar posic10nes, el coronel Soto destacó parte de sus fuerzas
qu~ no pudiendo internarse, cual se pretendía, par~
~ahr la cotta de Daniel por la gola, por lo imprachcable de la maleza, se vió precisat.la á seguir la
playa hasta ponerse á tiro de la cotta de Asibi
má~ -~vanzada al mar por aquella parte, que lo~
remb10 con fuego nutrido, despreciaron los atacantes, lanzándose con decision al asalto de la
de Daniel; mas rechazados, á pesar de su valor
corrieron nuevas fuerzas á reforzarles, y junta~
mente fueron otra vez rechazados, teniendo entónces que" acudir en su auxilio la reserva al mando
del coronel D. José Terry, con el general Urbiztondo, poco satisfecho de los resultados del ataque:
el coronel ~oto le manifestó la imposibilidad de
salvar por si aquella comprometida situacion .
. y ·p~~iénd~s~ ~~tÓn~~s ·á
dabe·z¡
1~~ r'u¡r~a;
el valeroso general marqués de la Solana entusiasma_ l_os Vacilantes combatientes, que c;n heróica
dec~s10n arrancan á la carrera con los gritos de
«¡Viva Espai'lal ¡Viva la reinah&gt; repiten el asalto, á.
pesar de la desesperada extrema resistencia de los
rr_ioros; vac~lan aún, sin embargo, los valientes,
siendo preciso mandarles el último refuerzo de la
reserva al mando del comandante D. Patricio Gonzalez Olloqui, y con él y la presencia del marqués
de la Solana en el foco de la destruccion y de la
muerte, logra el postrer esfuerzo: el muro es coronado por los nuestros; el pánico se apodera entónces de los defensores de la cotta del datto Daniel y
lo esparcen en todos los defensores de Juló, que
ª?~esuraclarnente abandonan todas sus fuertes pos1c10nes; la desbandada se hace completa al observar el avance por las alturas de las tropas del coronel ~onti_, y el general marqués de Ja Solana sienta
~u v1ctor1oso cuartel á las doce del dia en la creida
rnex~?gnable cotta, des&lt;le donde en todas partes
venc10 á los rebeldes, obligándoles de nuevo á reco•
nocer la soberanía de Espai'la.

d~

·1¡

Pio A,

DE

P.1zos.

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�391

LA ILUSTRACION MILITAR

390

LA ILUSTRACION MILITAR.

EL MUNDO MARCHA
Los descubrimientos recientes de la Fisica, de la
Geología, de la Astronomía y de la Mecánica; las exploraciones geográficas; los anfilisis de la Química;
el resultado, en fin, de la,;; investigacionas de la inteligencia humana para perfeccionar el estudio positivo de la naturaleza, constituye un cuadro tan
vasto, un conjunto tan gigantesco, que nadie debe
ignorar en nuestra época de verdadero progreso
cientifico é industrial.
Todos los pueblos cultos de Europa y de América
cooperan con éxito glorioso á los trabajos científicos, ántes monopolizados por la autoridad y menospreciados J1"!' la ignorancia. Alemania, Inglaterra y
Francia son las lumbreras del progreso. Sus grandes
hombres los Humboldt, los Newton y los Arago de!-

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cubren las propiedades de la materia 1 determinan
las condiciones biológicas de los séres 1 llenan los espacios de nuevos soles y planetas, y ensanchan, por
lo tanto, los vastos dominios de los conocimientos
adquiridos.
Estos adelantos todo lo trasforman y 'llenan de
vida: arrancan nuevos medicamentos á la Química,
aseguran la navegacion, fomentan el comercio 1 perfeccionan la industria, cen~uplican los productos de
la agricultura, generalizan las enseúanzas populares, evitan naufragios, ahuyentan epidemias y crean
audazmente todo este admirable órden de cosas que
mejora las condiciones materiales de los pueblos
modernos, dignifican al hombre y estrechan rr¡ás
cada día la~ relaciones de su espíritu con la Naturaleza,
El mundo presenta con estos adelantos un aspee-

to nuevo y sorprendente, diametralmente opuesto
al que ofrecía en los tiempos antiguos; pues en esas
épocas la ciencia, educada aisladamente, sin nocion
alguna de 1a Física ni de las fuerzas vivas del Cosmos, y más especulativa que práctica 1_ caminaba
por los tortuosos senderos de las preocupaciones, y
estaban limitados los conocimientos, se ponían trabas al pensamiento y se daba significacion sobrenatural á las cosas más indiferentes.
El progreso 1 como el sol, todo lo alumb_ra y vivifica; y á pesar de los adelantos contemporáneos, parece imposible que haya todavía, como en los antiguos tiempos 1 quien se atreva á oponerse á la invasion do lo nuevo, y quien niegue y desconozca las
ventajas qua han reportado á. la Edad Moderna los
hombros da verdadera iniciativa cientificaque,como
Colon, como Ga.lileo 1 como Franklin, ·como Lavois•

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FRANCIA.-ESTATU.\ LEVANTADA EN CAIIORS ,\L E~IIXENTE TRlDUSO L'EON G.\~IDETTA, OROANIZADOR D&amp; LA DE.'ENS.\ tüCIO~UL

To!\-K1N.

sier, no han rendido tributo á las preocupaciones y extirpar del mundo moderno este triste legado de
Newton, el fundador de la Filosofia natural, este
sólo han atendido á la. felicidad del género humano. los tiempos antiguos. Sólo ella puede hacer que el hombre inmortal que con su teoría de la gravitaDos clases desdichadas estorban los progresos de ignorante agricultor limpie sus campos de larvas, en cion sometió lo infinito á cálculo, demuestra que no
cada generacion con su ignorancia: los espíritus dé- vez de pagar exorcismos contra la langosta; sólo es posible evitar los inconvenientes de los lentes de
biles y sentimentales, en quienes sólo influye el una educacion esmerada puede evitar que sienta Galileo; mas los adelantos modernos de la óptico.
error·y el fanatismo, y los filósofos de las aparien- escalofríos aún el adulto dotado de cierta instruc- destruyen esos inconvenientes imaginarios, y' en
cias, fatuos científicos, que creen absolutos los prin- cion, si recuerda los que sen tia cuando de niño es- nuestros días se construyen anteojos tan perfectos
cipios que poseen. ¿Cuáles son los más temibles? cuchaba á su familia la tradicion de du~ndes y de y de tanto alcance 1 que presentan en toda su majes¡,Cuáles son los peores? Lo mismo son contra el pro- aparecidos, contada al arnor de la lumbre en las tuosa sencillez la organ~zacion de nuestro sistema
greso los unos que los otros. De los filósofos de las • tristes noches de invierno.
sola.1\ y acortando los limites del espacio obligan á
Cuando se considera el sin número de victimas la inmensidad á abrir su seno infinito á las investiapariencias salen los Torquemc.das, que encienden
las hogueras de la Inquisicion; y de los fanáticos inmola.das para que en sus entrañas'palpitantes le- gaciones humanas para desembrollar el misterio de
medrosos salen los que llevan á los inquisidores yesen los augures el porvenir de los individuos y de los mundos.
los haces de leña que la hoguera necésita para con- los pueblos, no puede rnénos el pensador de comNo hablemos de los errores científicos sostenidos
sumar aquellos crimene:.; horribles 1Iamados Autos prender la fuerza incontrastable del error, que así en la oscura Edad Media, como el que afirmaba que
domina á la humanidad en todas las edades de la más allá de las islas Canarias había un mar de bedeje.
Contra las sutilezas y los errores de ciertas doc- Historia.
tun encendido que impedía la navega.cion, que siemFunestas, por sus resultados, son estas preocupa- pre habrá un temerario Vasco de Gama que desafie
trinas podemos oponer razones; pero ¿qué puede
oponerse á un sentjmiento irracional y grosero? cianes populares; pero no lo son ménos las que re- · ese mar supuesto por la ignorancia y doble el Cabo
·
¡,Qué puede contrarestar un error arraigado desde gistra la historia de las ciencias en sus anales.
de Buena-Esperanza.
Aristóteles pesa un odre vado de a:ire y despues
la infancia en una organizaciou enfermiza'! ¿Cómo
Antiguamente la vida del hombre no llegaba á 30
convencer al que no se embarca el mártes, ó tiem- lleno: no tiene en cuenta todas las condiciones de afias, porque ent6nces el término medio de la vida
bla cuando se derrama la sal sobre la mesa al sen- su experimento, y deduce, con la sancion de una hllmana era tle 20 afias y dos tercios; pero hoy, gratarse á comer? ¿Qué podeis decir á la fanática que falsa experiencia, que el aire no es pesado; pero este cias á la civilizacion y á la industria, pasa de 41 el
en la media noche de la víspera de San Juan quema mismo experimento, repetido muchos siglos des- término medio de la existencia, que á este portenpelo de su amante para que no la olvide nunca, ó pues por Otto de Guericke, con su máquina neumá- toso resultado de detener los pasos de la muerte
echa las cai'tas para ~aber si anda en malos pasos?... tica, prueba la gravedad del aire, y que cada litro han sabido llegar los hombres de la ciencia de los
¡Ah! Sólo una educacion ilustrada y generosa puede pesa un gramo 29 centigramos.
tiempos modernos; los que han reducido á qonoci..-

�:

392

1

LA ILUSTRACION MILITAR

El Auxiliador.
áun establece comparaciones entre estudios, que
Hemos tenido el gusto de examinar el aparato de
pue'den ser objeto de observaciones diversas. El señor Navarro, por ejemplo, encarece mucho la ins- este nombre, inventado por D. Celestino Moreno
truccion de los alumnos de las Academias especia- Noguera, capitan teniente de infantería, para faciliBabilonia, de Ménfis, de Tebas y de otros pueblos les. No negaremos nosotros que es hasta demasia- tar el eitudio de la primera enseñanza.
El mecanismv está fundado únicamente en la coantiguos; los que han descifrado las escrituras cu- do profulda en matemática, pero en dinámica y
locacion
de los rectángulos que representan las leneiformes y han sabido leer las inscripciones de los física no lo es ya tanto, y en ciencias sociales es tan
tras,
signos
y números en los alambres horizontatemplos de llenné y del Obelisco de Luxor; los que poca, que, con frecuencia, este defecto, comun . á les que van colocados en el cuadro del centro; esto
todos
los
planes
de
instruccion
militar,
crea
dificulhan descubierto los restos fósiles del hombre en los
se consigue engranando la ranura de la. parte posterrenos cuaternarios, y han explorado las regiones tades al mando y á todo cuanto concierne á las funterior de dichos rectángulos en los hilos de alambre
polares, las de la Australia y del África; los que han ciones de relacion entre el ejército y el pais.
Sin cortesía de fórmula, exceptuaremos de esta . sobre el fondo gris, cuyo color se ha empleado para
unido el mar Rojo al mar Mediterráneo, y han hedeficiencia
de conocimientos al Sr: Navarro, porque que no hiera la vista del operador. Para la ensecho atravesar el genio de la civilizacion moderna
hay
muchos
puntos de su obra que revelan una cul- ñanza de la lectura, el profesor puede componer en
-por las entrañas mismas de los Alpes, cuyos briel cuadro del centro cuantos carteles {palabras nellantes resultados son debidos al progreso de la tura muy general y suficiente en los diferentes racesite para con más brevedad dar á conocer á los
ciencia moderna, al espíritu del libre examen de mos de esas ciencias que hemos citado como des- aiscipulos cada una de las letras. Para la escritura.
cuidadas
en
las
Academias
militares.
Pero
el
misnuestros dias y al conocimiento, cada dia más exacmo Sr. Navarro, en el problema fundamental (uni- se emplea el mismo sistema, sólo que, en vez de
to, que tiene el hombre de la Naturaleza.
componer el profesor, lo hace el discipulo,delas pa¡Cuántas cosas calificadas de utopias por nues- da.d de procedencias, plan de instruccion comun), labras que le ordena su maestro; aquí trabajan dos
tros padres -twn realidad ahora! 1Cuánto absurdo en descuida ó no ha tenido en cuenta la polémica euro- discípulos, el uno en la composicion de las oraciopea contemporánea, y no establece la distincion inotro tiempo es verdad en el presente!
dispensable
entre los conocimientosfundamen!áles y nes y el otro en la descomposicion, llevando las leHoy poseemos el método experimental, al que
tras á sus respectivos sitios. La aritmética se ensedebemos la gloria del progreso moderno, y las ma- profesionales. La unidad por que tanto suspira no dl;,
no puede ser otra cosa que la coordinacion de las ña al discípulo en igual forma, puesto que tiene
ravillas de la electricidad y del vapor; utilizamos lo.s
diversidades,
la distribucion por clases de todos los toda la numeracion y signos que se usan en ella.
fuerzas naturales, empleándolas como motor en los
fenómenos
de
la naturaleza, la definicion ó deslinde Para el sistema métrico decimal, ademas de estar
talleres, templos de la civilizacion moderna¡ se dopintadas sus figuras en el cuadro del centro, las
mina el rayo; se burla el furor de los mares y la ~ cada clase, la institucion de un programa, de un
lleva
tambien movibles, con objeto de que el discíórden igual para todos estos diversos dominios cienviolencia de las tempestades; se evitan los efectos
pulo las conozca y emplee bajo la direccion del protíficos,
y
el
establecimiento
de
un
método
especial,
destructores de la pólvora; se conocen, por medio
fesor. La ortografía se le puede enseñar á la vez
O lo que es lo mismo, apropiado á la diferente índel análisis espectral, los elementos que arden en
que la escritura, dando á conocer á los discípulos
el sol y en las estrellas, siendo esto aplicable á dole de los hechos objeto de cada ciencia.
los signos y enseñándoles á emplearlos. La geomeNo
empezando
por
aquí
el
exámen
de
esta
cuestodos los sistemas planetarios que pueblan la intría plana y del espacio la aprenden en la misma
tion
de
unidad,
O
semejanza,
ó
acuerdo
fundamenmensidad; se sorprenden los secretos de la Natuforma que las anteriores asignaturas, viendo las
tal
en
la
instruccion,
no
será
fácil
salir
del
caos
en
raleza en el inmenso laboratorio de sus operacioque nos tienen los estudios particulares, ó sin coor- figuras, y el profesor les hará una explicacion de
nes, merced á la síntesis química que imprime cada
dinacion, de una parte, y de otra la desproporci.on ellas en la pizarra; finalmente, la geografía puede
dia á todas las cosas un grado más completo de
de estos mismos estudios entre sí y la exclusion aprenderla perfectamente en el mapa conociendo
realidad objetiva; á la maravilla del telégrafo han
sistemática de algunas ciencias, que son ya consi- los límites de las provincias, principales rios y desucedido las no ménos sorprendentes del fonógrafo
mas, y en vez de usar un puntero como generaly del teléfono; se piensa en estos momentos unir á deradas como fundamentales por los principales
mente se hace en las escuelas, se emplea para seEuropa con Africa por medio de un túnel que atra- pensadores de Europa.
ñalar los escudos de las provincias, consiguiendo
El
punto
mejor
tratado
por
el
Sr.
Navarro
es
el
viese el Estrecho de Gibraltar; se hacen aplicaciocon
esto que el discípulo aprenda á la vez á. distinnes importantes; la ignor.ancia se disipa; aumenta del servicio militar obligatorio. Que opinemos ó no
guir
las armas de cada una.
el comercio y el bienestar de los pueblos, y por es- con el autor, esto importa poco. Hay que hacer jusCada aparato cuesta 150 pesetas, El pago es á platicia
á
este
concienzudo
estudio;
revela,
como
ya
tos medios se afirma la solidaridad humana.
hemos dicho, un publicista de primer órden. Roga- zos. El envase y portes los costea el comprador. Los
El progreso es la ciencia, la vida de la sociedad.
pedidos al inventor, calle de Eixedra, 49, Valencia.
Muchas de las que hoy se juzgan como utopías, se- mos al Sr. Navarro acepte, con todas sus desventarán realidad al empezar el siglo xx; y lo que se mi- jas, la mision del escritor que en España estudia y
D. Luis Vidart ha publicado unas noticias biográra con espanto, hará las delicias de la generacion razona, como él lo ha hecho.
El plan de division territorial militar nos parece ti,cas del brigadier de ingenieros D. José Aparici y
que viene. Téngase muy presente que desde los
primeros caractéres cuneiformes hasta lainvencion muy digno de estudio y muy bien trazado, puesto Garcia. Este trabajo consta de cinco capítulos, más
de la imprenta median diez mil años; y desde ésta que el Sr. Navarro procede con método 1 empezando el prefacio y conc¿usion.
En el prefacio ó introduccion, dice el Sr. Vidart
á la fundacion dffi. periodismo median diez dias; y por determinar el fin de esta division. Desde el
que estos diez dias representan el espacio cóm- punto de vista en que se coloca, no encontramos que es necesario restablecer el uso de la palabra
prendido entre las carabelas y las fragatas blinda- objecion importante que hacer á su division y sub.- milicia para designar con ella la ciencia de la guerra;
así como se llama furisprudencia á la ciencia de las
das, entre los absurdos de la astrología judiciaria y division de ejércitos, y distribucion de fuerzas; pero,
el sistema de Copérnico; entre los delirios de la al- ó hemos leido muy deprisa, ó no encontramos que leyes; política á la ciencia del Estado, etc. Tambien
se haya dado en esta obra toda la importancia que
quimia y los estudios sobre la composicion quimica
dice el Sr. Vidart, que para que el arte militar
del aire hechos por Lavoissier; entre el carromato y requiere el problema de la movilizacion, al que hu- tenga la importancia que realmente tiene, no hay
biéramos querido se dedicase un exámen especial más que un camino: el estudio razonado de la histola galera y los caminos de hierro de Stephenson.
y comprensivo de todos sus más insignificantes de- ria militar; porque necesariamente el querer expliLa marcha de la ciencia destruirá del mtsmo
modo los errores del presente, y entónces, ¡cuántas talles de desarrollo: anuncio oficial de la guerra,
car las causas de los aparentes fenómenos que en
disposiciones inmediatas de los jefes á quienes cor- ocasiones se presentan á la vista del historiador, ya
de las que hoy se juzgan cimentadas sobre base de
granito pasarán desechadas al panteon de la astro- responda ordenar la incorporacion; cooperacion de cuando son derrotados los ejércitos, al parecer perlogia y de la alquimia! ¡Y cuántos de los que hoy los alcaldes, su definicion, estímulos, correcciones, fectamente organizados, por otros que, tambien al
caso de morosidad, distancias, cálculos prévios del parr.cer, carecen de toda organizacion; ya cuando
pasan por doctores reposarán en la urda de los faltiempo, y cuanto concierne, en fin, á la incorpora- naciones que han dado altos ejemplos de indómito
sos taumaturgos! ...
cion,
armamento, vestuario, punto de concentra- valor, parece que poco tiempo despues han perdido
JOSÉ GENARO MONTI,
cion, porque todo esto debe ser, hasta donde sea hasta el recuerdo de su glorioso pasado. Al querer
posible, indicado.
explicar las causas de éstos y de otros casos semcOtros puntos contiene esta obra, tal como el de j antes, será preciso remontarse á consideraciones
reclutamiento por voluntarios, digno de la mayor en las cuales se verá claramente que la milicia, el
BIBLIOGRAFÍA
atencion; pero nos es imposible ya prolongar este arte militar ó la ciencia de la guerra, que ahora
Apuntes para un ensayo &lt;le organizaoion mitrabajo, y terminaremos haciendo justicia á los es- poco importa el nombre, se halla íntimamente enlit,ar en España~ por D. FA-bia.n Navarro Mufuerzos de observacion que representa. Los capítu- lazada con todas las llamadas ciencias morales y
ñoz, teniente coronel, oapitan del pl.'imer regi1niento montado de Artillería.
los del ejército voluntario, desarro1Io de la riqueza políticas; se verá claramente que si por politica se
En esta obra se han planteado bien, pero todaví::i. pública, el ejército auxiliar de la riqueza nacional 1 entiende la ciencia del Estado, la milicia es una parcon alguna vaguedad, los más importantes proble- bancos y otros no militares en el sentido estrecho te de esta ciencia; y que si por politita se entiende,
de esta palabra, acreditan en el Sr. Navarro condi- como así debe ser la ciencia del Estado en paz, enmas de organizacion militar.
1
El Sr. Navarro ha sentado plaza de gran publi- ciones muy poco comunes de instruccion y observa- tónces la milicia es, sin duda alguna, la ciencia del
cista; solamente en algunos pasajes aparece domi- cion social, y más cerca nos parece por esto de la Estado en guerra.
gloria más vasta del estratégico, del hombre de Es..:
nado por el espíritu estrecho de la especialidad.
En los capitulas siguitmtes el Sr. Yidart describe
Por ejemplo, al tratar del excedente de oficiales no tado, que de los laureles, más localizados, del tácti- la vida del brigadier D, José Aparici,
oculta una frase, demasiado injusta por lo desdeño- co, del general de division.
lmp, de B. Bubiños, plaza de la Pzja1 'l, Madrid.
sa, para los que no han ingresado por Academias, y

mientos populares las ciencias más abstractas ytra.
ducido al lenguaje vulgar el fruto de sus penosas
investigaciones; los que han reconstituido las civi•
lizaciones encontradas en las ruinas de Nínive, de

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REVISTA

30 DE MAYO DE 1884

OECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÓM. 27

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Grabados: ~croo. Sr. Teniente General D. Adolfo
T1-.lorales de los Rios (dibujo de Badillo, grabado de
Soler y Parras).-Vista de Vigo.-Traslacion ria
los presos desde la cárcel del Saladero á la nueva
&lt;(Cárcel-~lode!m}(dibujode J. ~I., grabado de Marichal).-Recuerdos de Santona (dibujo y grabado
de A. Chalons).-En el alojamiento: una lecci Jn
de ind~mentaria_ (dib1:1jo de _Cecilia Plá, grabado
de Max1).-Antomo Rmz. Marrn, Ramon Córdoba
Martín y Miguel Garcia 'l'rujillo, guardias ciYiles
de la escolta del tren descarrilado en el puente de
la Alcudia.
Texto: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Adolfo Morales de los Rio s.-Vista general de
Vigo.-Traslacion de los presos desde la cílrcel
del Saladero á la nueva (&lt;Cárcel-Modelo.&gt;&gt;-Recuerdos de Santoña.-En el alojamiento: una leccion de indumentaria. - Los g uardias Antonio
Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y Ramon Córdoba ~!artin.-La exploracion irregular J)or la infanter1a, por D. Cl emente Cano, teniente de infanteria.-Autoridades que deélaran el mérito del
marqués de Santa Cruz y de sus Re:fleziones militares, por D. Luis Yidart.-Carta de la Habana
por D. FranCiscoOrtega y Delgad9.-Estudios his~
tóricos: O~de~ militar deAlcántara{continuacion),
por_ el Bng~dter_ D. Angel Alvarez de A_raujo y
Cuellar .-lf1stor10tas: una noche en el rngenio
por D. Adolfo Llanos.-Bibliografia.-Correspon~
dencia con los suscritores.-Anuncios. -Sobre
cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Varieda-

milicias indígenas organizadas al estilo eu·
ropeo.
Se atribuye al Gobierno francés el propósito de tomar como línea de demarcacion entre
A.rgelia y Marruecos el l\foluya. Esta línea es
la que había indicado el mariscal Bugeaud, y
agr,¡¡i;a al territorio argelino el Amalatde Udjda
e.¡itera.
El Joiwnal de Débats trata de atenuar estos propósitos. Pero es muy probable que
Francia, ya aleccionada por tristes experien•
cias, aspire á hacer y no hablar, y pretenda
avanzar por Marruecos como por Túnez y el
Tonkin,

Ningun país moral y culto desprecia á sus
soldados. Los que exponen su vida, que es sobre todo, desde el punto de vista egoista, tan
dominante en nuestra época, realizan el sacrificio de mayor estimacion y valor real; los que
arrostran los mayores padecimientos físicos
por defender en la generalidad de los casos los
intereses
de ciertas clases sociales, hábilmente
des.-Charada,
confundidos con los de la patria, son siquiera
considerados y atendidos en aquellas naciones
CRÓNICA
donde el egoísmo individual es contenido y
El tratado de Tien-Tsin abre al comercio moderado par una cultura superior, Por esto
francés, por vez primera, tres de las más ricas en Francia, las primeras palabras del presiprovincias chinas. Es un resultado lisonjero, dente del Consejo de ministros en las Cámaras
Ningun régimen aduanero podría modificar la han sido dedicadas al ejército expedicionario,
situacion económica del mundo; nadie puede victorioso en Son-tay y en Bac-Ninh, siendo
detener en las fronteras los productos extran- acogidas con entusiastas aplausos. El presidenjeros. ¿Y por qué China habí!l de ser en esto te del Senado comenzó tambien su discurso de
una excepcioni Ha hecho, pues, bien Fran- apertura enccimiando á aquel ejército por su
cia en franquear el paso á sus productos, Pero bravura, su paciencia y su patriotismo, Fué inisabe ella: misma lo que se proponei iPre- terr11mpido por los aplausos de toda la Cámatenderá_hacer del Tonkin una verdadera co- ra, y un senador á continnacion dijo:
,Al felicitar al Gobierno, importa hoy sobre ·
lonia francesa, dependiente de la Cochinchitodo
elogiará todos aquellos áquienes se deben
na, ó se limitará á ejercer sobre aquel país de
tan
favorables
resultados, y desde luégo á
doce millones de almas un simple protectorado, semejante al de Túnez? Estos dos distin- nuestros soldados, porque ellos han sido en el
tos sistemas de política colonial tienen en Fran- Tonkin, como en todas partes, los dignos émucia sus respectivos partidarios; pero nos incli. los de sus antecesores.,
En la Cámara de diputados aconteció idénnamos á creer que predominará la política de
una expansion colonial prudente, porque son tica escena, y la prensa militar francesa ha
demasiado vivas las excitaciones de los diarios podido así consignar con natural complacende Berlin á favor de la accion francesa eu la cia estas vivas muestras de simpatía y de jusIndo-Chlna, y es fácil comprender el motivo: to reconocim,iento que el Gobierno y el Parlaobligada Francia á mantener allí constante- mento han dado á su ejército.
Estas manifestaciones de natural y convemente fuerzas considerables, se debilitaría en
niente entusiasmo militar en Francia, no se han
los Vo~gos.
Por otra parte, son muy preferibles en la redl).cido sólo á palabras. Se ha presentado una
mayor parte de los casos, á las colonias de asi- proposicion de crédito para el Tonldn, que as•
milacion, que cuestan mucho y producen cien de á más de 38 millones de francos, y otra
poco, las colonias de produccion, que ex,gen de más de cinco para Madagascar, Parece insólo algunos funcionarios para la recandacion , dudable la aprobacion de estos gastos, que si
de impuestos y aduanas, y que dejando intac- son, en efecto, cuanticsos, tienen bajo muchos
to todo el régimen administrativo del país, aspectos un evidente carácter do utilidad y repueden casi exclusivamente apoyarse sobre productividad.

En la ley de reclutamiento ha hecho canee•
siones el ministro de la Guerra francés á la
ciencia, pero de ninguna manera al dinero. En
su consecuencia, los jóvenes que se dedican á
la ensell.anza, los estudiantes de derecho, medicina, los de la Escuela Normal superior y
politécnica, los que se dedican al comercio en
las colonias y otros, serán exentos, no de todas,
pero sí de una gran parte de las obligaciones
militares.
Aplaudimos esta conciliacion entre el enarte.! y la escuela, que quita ya todo pretexto á
las clases adineradas, que, aparentarnlo defender los intereses de la cultura con la redencion
á metálico, sólo defienden el repugnante privilegio de la ociosidad y un brutal egoísmo.
En la apertura del Parlamento Húngaro, el
emperador Francisco José ha dado ocasion con
su discurso inaugural á que se crea definitiva•
mente reanudada la alianza entr~ Viena y Petersburgo. «Declaramos con gusto, lta dicho,
que, gracias á las muy amigables relaciones
que mantenemos con todos los Estados de
Europa, nuestra esperanza en la conservacion
de la paz está justificada, y que nuestros muy
amados pueblos podrán continuar entregándose descuidadamente á los benditos trabajos de
la paz. &gt;
Como anunciamos en nuestro último nú·
mero, Inglaterra no admitirá enmiendas al
programa de la conferencia internacional propuesta. Así lo ha declarado el Gobierno, obligado por los representantes de la altiva Albion.
En cuanto á los socorros que han de enviarse á Gordon, sabido es que están acordados, pero su eficacia es dudosa, porqne trihus
situadas entre Suakim y Ilerber, que hasta
ahora habían permanecido en actitud pacífica,
parecen dispuestas á sublemrse, La situacion,
pues, de Gordon es cada dia más insostenible; y para que nada falte á agravarla, ya se
dice que el l\Iahdi tiene gran em~l'lo en hacerlo su prisionero, y que ha dado á este fin
órdenes, que serán desgraciadamente más afor•
tunadas qne todas las mil várias combinaciones mercantiles de Lóndres.
No hay nada más notable sobro este punto,
como no sea el acuerdo tomado por la Asocia-

cion de defensa de los inte,·eses comerciales
de Francia, pidiendo que Espall.a, como potencia mediterránea y nacion colonial en el
extremo Oriente, tenga representacion en lt,
próxima conferencia egipcia, Esta actitud de
nuestros vecinos es justa, y puede resulLsr
hábil; porque' resuelta Francia á contener a
Inglaterra en I~gipto, se podría poner en intcligenda con Espall.a para una aecion comun,

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