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392

1

LA ILUSTRACION MILITAR

El Auxiliador.
áun establece comparaciones entre estudios, que
Hemos tenido el gusto de examinar el aparato de
pue'den ser objeto de observaciones diversas. El señor Navarro, por ejemplo, encarece mucho la ins- este nombre, inventado por D. Celestino Moreno
truccion de los alumnos de las Academias especia- Noguera, capitan teniente de infantería, para faciliBabilonia, de Ménfis, de Tebas y de otros pueblos les. No negaremos nosotros que es hasta demasia- tar el eitudio de la primera enseñanza.
El mecanismv está fundado únicamente en la coantiguos; los que han descifrado las escrituras cu- do profulda en matemática, pero en dinámica y
locacion
de los rectángulos que representan las leneiformes y han sabido leer las inscripciones de los física no lo es ya tanto, y en ciencias sociales es tan
tras,
signos
y números en los alambres horizontatemplos de llenné y del Obelisco de Luxor; los que poca, que, con frecuencia, este defecto, comun . á les que van colocados en el cuadro del centro; esto
todos
los
planes
de
instruccion
militar,
crea
dificulhan descubierto los restos fósiles del hombre en los
se consigue engranando la ranura de la. parte posterrenos cuaternarios, y han explorado las regiones tades al mando y á todo cuanto concierne á las funterior de dichos rectángulos en los hilos de alambre
polares, las de la Australia y del África; los que han ciones de relacion entre el ejército y el pais.
Sin cortesía de fórmula, exceptuaremos de esta . sobre el fondo gris, cuyo color se ha empleado para
unido el mar Rojo al mar Mediterráneo, y han hedeficiencia
de conocimientos al Sr: Navarro, porque que no hiera la vista del operador. Para la ensecho atravesar el genio de la civilizacion moderna
hay
muchos
puntos de su obra que revelan una cul- ñanza de la lectura, el profesor puede componer en
-por las entrañas mismas de los Alpes, cuyos briel cuadro del centro cuantos carteles {palabras nellantes resultados son debidos al progreso de la tura muy general y suficiente en los diferentes racesite para con más brevedad dar á conocer á los
ciencia moderna, al espíritu del libre examen de mos de esas ciencias que hemos citado como des- aiscipulos cada una de las letras. Para la escritura.
cuidadas
en
las
Academias
militares.
Pero
el
misnuestros dias y al conocimiento, cada dia más exacmo Sr. Navarro, en el problema fundamental (uni- se emplea el mismo sistema, sólo que, en vez de
to, que tiene el hombre de la Naturaleza.
componer el profesor, lo hace el discipulo,delas pa¡Cuántas cosas calificadas de utopias por nues- da.d de procedencias, plan de instruccion comun), labras que le ordena su maestro; aquí trabajan dos
tros padres -twn realidad ahora! 1Cuánto absurdo en descuida ó no ha tenido en cuenta la polémica euro- discípulos, el uno en la composicion de las oraciopea contemporánea, y no establece la distincion inotro tiempo es verdad en el presente!
dispensable
entre los conocimientosfundamen!áles y nes y el otro en la descomposicion, llevando las leHoy poseemos el método experimental, al que
tras á sus respectivos sitios. La aritmética se ensedebemos la gloria del progreso moderno, y las ma- profesionales. La unidad por que tanto suspira no dl;,
no puede ser otra cosa que la coordinacion de las ña al discípulo en igual forma, puesto que tiene
ravillas de la electricidad y del vapor; utilizamos lo.s
diversidades,
la distribucion por clases de todos los toda la numeracion y signos que se usan en ella.
fuerzas naturales, empleándolas como motor en los
fenómenos
de
la naturaleza, la definicion ó deslinde Para el sistema métrico decimal, ademas de estar
talleres, templos de la civilizacion moderna¡ se dopintadas sus figuras en el cuadro del centro, las
mina el rayo; se burla el furor de los mares y la ~ cada clase, la institucion de un programa, de un
lleva
tambien movibles, con objeto de que el discíórden igual para todos estos diversos dominios cienviolencia de las tempestades; se evitan los efectos
pulo las conozca y emplee bajo la direccion del protíficos,
y
el
establecimiento
de
un
método
especial,
destructores de la pólvora; se conocen, por medio
fesor. La ortografía se le puede enseñar á la vez
O lo que es lo mismo, apropiado á la diferente índel análisis espectral, los elementos que arden en
que la escritura, dando á conocer á los discípulos
el sol y en las estrellas, siendo esto aplicable á dole de los hechos objeto de cada ciencia.
los signos y enseñándoles á emplearlos. La geomeNo
empezando
por
aquí
el
exámen
de
esta
cuestodos los sistemas planetarios que pueblan la intría plana y del espacio la aprenden en la misma
tion
de
unidad,
O
semejanza,
ó
acuerdo
fundamenmensidad; se sorprenden los secretos de la Natuforma que las anteriores asignaturas, viendo las
tal
en
la
instruccion,
no
será
fácil
salir
del
caos
en
raleza en el inmenso laboratorio de sus operacioque nos tienen los estudios particulares, ó sin coor- figuras, y el profesor les hará una explicacion de
nes, merced á la síntesis química que imprime cada
dinacion, de una parte, y de otra la desproporci.on ellas en la pizarra; finalmente, la geografía puede
dia á todas las cosas un grado más completo de
de estos mismos estudios entre sí y la exclusion aprenderla perfectamente en el mapa conociendo
realidad objetiva; á la maravilla del telégrafo han
sistemática de algunas ciencias, que son ya consi- los límites de las provincias, principales rios y desucedido las no ménos sorprendentes del fonógrafo
mas, y en vez de usar un puntero como generaly del teléfono; se piensa en estos momentos unir á deradas como fundamentales por los principales
mente se hace en las escuelas, se emplea para seEuropa con Africa por medio de un túnel que atra- pensadores de Europa.
ñalar los escudos de las provincias, consiguiendo
El
punto
mejor
tratado
por
el
Sr.
Navarro
es
el
viese el Estrecho de Gibraltar; se hacen aplicaciocon
esto que el discípulo aprenda á la vez á. distinnes importantes; la ignor.ancia se disipa; aumenta del servicio militar obligatorio. Que opinemos ó no
guir
las armas de cada una.
el comercio y el bienestar de los pueblos, y por es- con el autor, esto importa poco. Hay que hacer jusCada aparato cuesta 150 pesetas, El pago es á platicia
á
este
concienzudo
estudio;
revela,
como
ya
tos medios se afirma la solidaridad humana.
hemos dicho, un publicista de primer órden. Roga- zos. El envase y portes los costea el comprador. Los
El progreso es la ciencia, la vida de la sociedad.
pedidos al inventor, calle de Eixedra, 49, Valencia.
Muchas de las que hoy se juzgan como utopías, se- mos al Sr. Navarro acepte, con todas sus desventarán realidad al empezar el siglo xx; y lo que se mi- jas, la mision del escritor que en España estudia y
D. Luis Vidart ha publicado unas noticias biográra con espanto, hará las delicias de la generacion razona, como él lo ha hecho.
El plan de division territorial militar nos parece ti,cas del brigadier de ingenieros D. José Aparici y
que viene. Téngase muy presente que desde los
primeros caractéres cuneiformes hasta lainvencion muy digno de estudio y muy bien trazado, puesto Garcia. Este trabajo consta de cinco capítulos, más
de la imprenta median diez mil años; y desde ésta que el Sr. Navarro procede con método 1 empezando el prefacio y conc¿usion.
En el prefacio ó introduccion, dice el Sr. Vidart
á la fundacion dffi. periodismo median diez dias; y por determinar el fin de esta division. Desde el
que estos diez dias representan el espacio cóm- punto de vista en que se coloca, no encontramos que es necesario restablecer el uso de la palabra
prendido entre las carabelas y las fragatas blinda- objecion importante que hacer á su division y sub.- milicia para designar con ella la ciencia de la guerra;
así como se llama furisprudencia á la ciencia de las
das, entre los absurdos de la astrología judiciaria y division de ejércitos, y distribucion de fuerzas; pero,
el sistema de Copérnico; entre los delirios de la al- ó hemos leido muy deprisa, ó no encontramos que leyes; política á la ciencia del Estado, etc. Tambien
se haya dado en esta obra toda la importancia que
quimia y los estudios sobre la composicion quimica
dice el Sr. Vidart, que para que el arte militar
del aire hechos por Lavoissier; entre el carromato y requiere el problema de la movilizacion, al que hu- tenga la importancia que realmente tiene, no hay
biéramos querido se dedicase un exámen especial más que un camino: el estudio razonado de la histola galera y los caminos de hierro de Stephenson.
y comprensivo de todos sus más insignificantes de- ria militar; porque necesariamente el querer expliLa marcha de la ciencia destruirá del mtsmo
modo los errores del presente, y entónces, ¡cuántas talles de desarrollo: anuncio oficial de la guerra,
car las causas de los aparentes fenómenos que en
disposiciones inmediatas de los jefes á quienes cor- ocasiones se presentan á la vista del historiador, ya
de las que hoy se juzgan cimentadas sobre base de
granito pasarán desechadas al panteon de la astro- responda ordenar la incorporacion; cooperacion de cuando son derrotados los ejércitos, al parecer perlogia y de la alquimia! ¡Y cuántos de los que hoy los alcaldes, su definicion, estímulos, correcciones, fectamente organizados, por otros que, tambien al
caso de morosidad, distancias, cálculos prévios del parr.cer, carecen de toda organizacion; ya cuando
pasan por doctores reposarán en la urda de los faltiempo, y cuanto concierne, en fin, á la incorpora- naciones que han dado altos ejemplos de indómito
sos taumaturgos! ...
cion,
armamento, vestuario, punto de concentra- valor, parece que poco tiempo despues han perdido
JOSÉ GENARO MONTI,
cion, porque todo esto debe ser, hasta donde sea hasta el recuerdo de su glorioso pasado. Al querer
posible, indicado.
explicar las causas de éstos y de otros casos semcOtros puntos contiene esta obra, tal como el de j antes, será preciso remontarse á consideraciones
reclutamiento por voluntarios, digno de la mayor en las cuales se verá claramente que la milicia, el
BIBLIOGRAFÍA
atencion; pero nos es imposible ya prolongar este arte militar ó la ciencia de la guerra, que ahora
Apuntes para un ensayo &lt;le organizaoion mitrabajo, y terminaremos haciendo justicia á los es- poco importa el nombre, se halla íntimamente enlit,ar en España~ por D. FA-bia.n Navarro Mufuerzos de observacion que representa. Los capítu- lazada con todas las llamadas ciencias morales y
ñoz, teniente coronel, oapitan del pl.'imer regi1niento montado de Artillería.
los del ejército voluntario, desarro1Io de la riqueza políticas; se verá claramente que si por politica se
En esta obra se han planteado bien, pero todaví::i. pública, el ejército auxiliar de la riqueza nacional 1 entiende la ciencia del Estado, la milicia es una parcon alguna vaguedad, los más importantes proble- bancos y otros no militares en el sentido estrecho te de esta ciencia; y que si por politita se entiende,
de esta palabra, acreditan en el Sr. Navarro condi- como así debe ser la ciencia del Estado en paz, enmas de organizacion militar.
1
El Sr. Navarro ha sentado plaza de gran publi- ciones muy poco comunes de instruccion y observa- tónces la milicia es, sin duda alguna, la ciencia del
cista; solamente en algunos pasajes aparece domi- cion social, y más cerca nos parece por esto de la Estado en guerra.
gloria más vasta del estratégico, del hombre de Es..:
nado por el espíritu estrecho de la especialidad.
En los capitulas siguitmtes el Sr. Yidart describe
Por ejemplo, al tratar del excedente de oficiales no tado, que de los laureles, más localizados, del tácti- la vida del brigadier D, José Aparici,
oculta una frase, demasiado injusta por lo desdeño- co, del general de division.
lmp, de B. Bubiños, plaza de la Pzja1 'l, Madrid.
sa, para los que no han ingresado por Academias, y

mientos populares las ciencias más abstractas ytra.
ducido al lenguaje vulgar el fruto de sus penosas
investigaciones; los que han reconstituido las civi•
lizaciones encontradas en las ruinas de Nínive, de

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REVISTA

30 DE MAYO DE 1884

OECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÓM. 27

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Grabados: ~croo. Sr. Teniente General D. Adolfo
T1-.lorales de los Rios (dibujo de Badillo, grabado de
Soler y Parras).-Vista de Vigo.-Traslacion ria
los presos desde la cárcel del Saladero á la nueva
&lt;(Cárcel-~lode!m}(dibujode J. ~I., grabado de Marichal).-Recuerdos de Santona (dibujo y grabado
de A. Chalons).-En el alojamiento: una lecci Jn
de ind~mentaria_ (dib1:1jo de _Cecilia Plá, grabado
de Max1).-Antomo Rmz. Marrn, Ramon Córdoba
Martín y Miguel Garcia 'l'rujillo, guardias ciYiles
de la escolta del tren descarrilado en el puente de
la Alcudia.
Texto: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Adolfo Morales de los Rio s.-Vista general de
Vigo.-Traslacion de los presos desde la cílrcel
del Saladero á la nueva (&lt;Cárcel-Modelo.&gt;&gt;-Recuerdos de Santoña.-En el alojamiento: una leccion de indumentaria. - Los g uardias Antonio
Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y Ramon Córdoba ~!artin.-La exploracion irregular J)or la infanter1a, por D. Cl emente Cano, teniente de infanteria.-Autoridades que deélaran el mérito del
marqués de Santa Cruz y de sus Re:fleziones militares, por D. Luis Yidart.-Carta de la Habana
por D. FranCiscoOrtega y Delgad9.-Estudios his~
tóricos: O~de~ militar deAlcántara{continuacion),
por_ el Bng~dter_ D. Angel Alvarez de A_raujo y
Cuellar .-lf1stor10tas: una noche en el rngenio
por D. Adolfo Llanos.-Bibliografia.-Correspon~
dencia con los suscritores.-Anuncios. -Sobre
cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Varieda-

milicias indígenas organizadas al estilo eu·
ropeo.
Se atribuye al Gobierno francés el propósito de tomar como línea de demarcacion entre
A.rgelia y Marruecos el l\foluya. Esta línea es
la que había indicado el mariscal Bugeaud, y
agr,¡¡i;a al territorio argelino el Amalatde Udjda
e.¡itera.
El Joiwnal de Débats trata de atenuar estos propósitos. Pero es muy probable que
Francia, ya aleccionada por tristes experien•
cias, aspire á hacer y no hablar, y pretenda
avanzar por Marruecos como por Túnez y el
Tonkin,

Ningun país moral y culto desprecia á sus
soldados. Los que exponen su vida, que es sobre todo, desde el punto de vista egoista, tan
dominante en nuestra época, realizan el sacrificio de mayor estimacion y valor real; los que
arrostran los mayores padecimientos físicos
por defender en la generalidad de los casos los
intereses
de ciertas clases sociales, hábilmente
des.-Charada,
confundidos con los de la patria, son siquiera
considerados y atendidos en aquellas naciones
CRÓNICA
donde el egoísmo individual es contenido y
El tratado de Tien-Tsin abre al comercio moderado par una cultura superior, Por esto
francés, por vez primera, tres de las más ricas en Francia, las primeras palabras del presiprovincias chinas. Es un resultado lisonjero, dente del Consejo de ministros en las Cámaras
Ningun régimen aduanero podría modificar la han sido dedicadas al ejército expedicionario,
situacion económica del mundo; nadie puede victorioso en Son-tay y en Bac-Ninh, siendo
detener en las fronteras los productos extran- acogidas con entusiastas aplausos. El presidenjeros. ¿Y por qué China habí!l de ser en esto te del Senado comenzó tambien su discurso de
una excepcioni Ha hecho, pues, bien Fran- apertura enccimiando á aquel ejército por su
cia en franquear el paso á sus productos, Pero bravura, su paciencia y su patriotismo, Fué inisabe ella: misma lo que se proponei iPre- terr11mpido por los aplausos de toda la Cámatenderá_hacer del Tonkin una verdadera co- ra, y un senador á continnacion dijo:
,Al felicitar al Gobierno, importa hoy sobre ·
lonia francesa, dependiente de la Cochinchitodo
elogiará todos aquellos áquienes se deben
na, ó se limitará á ejercer sobre aquel país de
tan
favorables
resultados, y desde luégo á
doce millones de almas un simple protectorado, semejante al de Túnez? Estos dos distin- nuestros soldados, porque ellos han sido en el
tos sistemas de política colonial tienen en Fran- Tonkin, como en todas partes, los dignos émucia sus respectivos partidarios; pero nos incli. los de sus antecesores.,
En la Cámara de diputados aconteció idénnamos á creer que predominará la política de
una expansion colonial prudente, porque son tica escena, y la prensa militar francesa ha
demasiado vivas las excitaciones de los diarios podido así consignar con natural complacende Berlin á favor de la accion francesa eu la cia estas vivas muestras de simpatía y de jusIndo-Chlna, y es fácil comprender el motivo: to reconocim,iento que el Gobierno y el Parlaobligada Francia á mantener allí constante- mento han dado á su ejército.
Estas manifestaciones de natural y convemente fuerzas considerables, se debilitaría en
niente entusiasmo militar en Francia, no se han
los Vo~gos.
Por otra parte, son muy preferibles en la redl).cido sólo á palabras. Se ha presentado una
mayor parte de los casos, á las colonias de asi- proposicion de crédito para el Tonldn, que as•
milacion, que cuestan mucho y producen cien de á más de 38 millones de francos, y otra
poco, las colonias de produccion, que ex,gen de más de cinco para Madagascar, Parece insólo algunos funcionarios para la recandacion , dudable la aprobacion de estos gastos, que si
de impuestos y aduanas, y que dejando intac- son, en efecto, cuanticsos, tienen bajo muchos
to todo el régimen administrativo del país, aspectos un evidente carácter do utilidad y repueden casi exclusivamente apoyarse sobre productividad.

En la ley de reclutamiento ha hecho canee•
siones el ministro de la Guerra francés á la
ciencia, pero de ninguna manera al dinero. En
su consecuencia, los jóvenes que se dedican á
la ensell.anza, los estudiantes de derecho, medicina, los de la Escuela Normal superior y
politécnica, los que se dedican al comercio en
las colonias y otros, serán exentos, no de todas,
pero sí de una gran parte de las obligaciones
militares.
Aplaudimos esta conciliacion entre el enarte.! y la escuela, que quita ya todo pretexto á
las clases adineradas, que, aparentarnlo defender los intereses de la cultura con la redencion
á metálico, sólo defienden el repugnante privilegio de la ociosidad y un brutal egoísmo.
En la apertura del Parlamento Húngaro, el
emperador Francisco José ha dado ocasion con
su discurso inaugural á que se crea definitiva•
mente reanudada la alianza entr~ Viena y Petersburgo. «Declaramos con gusto, lta dicho,
que, gracias á las muy amigables relaciones
que mantenemos con todos los Estados de
Europa, nuestra esperanza en la conservacion
de la paz está justificada, y que nuestros muy
amados pueblos podrán continuar entregándose descuidadamente á los benditos trabajos de
la paz. &gt;
Como anunciamos en nuestro último nú·
mero, Inglaterra no admitirá enmiendas al
programa de la conferencia internacional propuesta. Así lo ha declarado el Gobierno, obligado por los representantes de la altiva Albion.
En cuanto á los socorros que han de enviarse á Gordon, sabido es que están acordados, pero su eficacia es dudosa, porqne trihus
situadas entre Suakim y Ilerber, que hasta
ahora habían permanecido en actitud pacífica,
parecen dispuestas á sublemrse, La situacion,
pues, de Gordon es cada dia más insostenible; y para que nada falte á agravarla, ya se
dice que el l\Iahdi tiene gran em~l'lo en hacerlo su prisionero, y que ha dado á este fin
órdenes, que serán desgraciadamente más afor•
tunadas qne todas las mil várias combinaciones mercantiles de Lóndres.
No hay nada más notable sobro este punto,
como no sea el acuerdo tomado por la Asocia-

cion de defensa de los inte,·eses comerciales
de Francia, pidiendo que Espall.a, como potencia mediterránea y nacion colonial en el
extremo Oriente, tenga representacion en lt,
próxima conferencia egipcia, Esta actitud de
nuestros vecinos es justa, y puede resulLsr
hábil; porque' resuelta Francia á contener a
Inglaterra en I~gipto, se podría poner en intcligenda con Espall.a para una aecion comun,

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

394

•

Exc~o.

SR? TENIEr-iTE GENERAL

D.

ADOLFO MoRHES DE LOS

(Dibujo de Badillo, grabado de Soler y Parras.)

VISTA DE \'IGO

R10s

395

�396
como tal vez lo haya hecho ya con la Abisinia, que se niega á firmar con Inglaterra convenio alguno, sil~ la intervencion de Francia.
Las crónicas del interior en nuestro país
son siempre un largo rosario de desventuras.
Una Cámara que inaugura sus tareas con incidentes tumultuosos; nuevas inundaciones en
las provincias de Levante; la vista de una causa sobre robo á la Hacienda de 39.000 duros;
un sargento de la Guardia civil muerto en
Vélez-Málnga por los bandidos que recorren
las comarcas de Málaga y Granada; famosos
bandoleros que aspiran á renovar las glorias
de Candelas, que montan soberbios caballos,
visten con lujo asombroso, gastan espléndidamente; un pueblo que léjos de contribuir á su
persecucion, les rodea de cierta aureola simpática, y en fin, uua creciente miseria, que explica, si no excusa, este bárbáro estado social:
hé aquí los sucesos de la decena, entre los que
apénas han obtenido resonancia una Exposi'.
cion de bellas artes y un Congreso nacional
de agricultores, en el que tambieu se ha puesto
en relieve el estado caótico de nuestra administracion en cuanto concierne á la administracion de la riqueza imponible para la dis tribu~ion del impuesto territorial.

LA ILUSTRACION MILITAR
Tambien tenemos que deplorar la pérdida
de un insigne periodista y hombre público,
D. Eduardo G¡¡sset y Artime. La prensa ba
dado extensos datos de su laboriosa vida, d u,
rante la que fundó El Impa.,·cial, esta gran
publicacion que ha logrado una de las más altas cifras de suscricion literaria.
Se distinguió mucho el Sr. Gasset po.r su
notorio talento, su gran actividad y su afable
y generoso comportamiento con l~s periodistas, á propósito de los que se le atribuyen las
siguientes frases:
«Hace falta elevar la talla periodística¡ el personal
de hoy es generalmente bueno; pero mejorará
cuando esté más retribuido. El periodlsmv espanol

hoy no es más que un puente: debe ser una carrera. Ustedes lo consideran medio: pues bien 1 debe
ser un fin. Para llegará ser un buen periodist~ son
necesarios muchos conocimiéntos, no escasa acti1Z&gt;dad y una cultura muy general 1 condiciones que
hoy no reunen muchm; altos funcional'ios, que, sin
embargo, tiP,nen sueldos de dos y tres mil duros.
¿Por quó no se sef'ialan sueldos respetables que representen una posicion sólida y brillante, corn·o término a los afanes de los que se dedican á la prensa1))

Em·iamos á sus desconsolados hijos la expresion de nuestro más sincero pésame.

Celebramos mucho y muy sinceramente el
nombramiento del brigadier D. Anselmo Fernandez para el cargo de secretario de la DiEl discurso del Mensaje, en lo que respecta reccion general de Infantería.
al ejército, ha sido objeto de observaciones diConoce la marcha del centro directivo del
versas. Desde luégo ha sorprendido por su ex- arma á que perteneció, porque en él ha destremada sobriedad. No reconoce, se ha dicho, en¡pefiado el cargo de jefe de negociado; conono declara la necesidad y urgencia de abordar ee tambien las necesidades de los regimientos,
el problema general de organizacion militar, porque acaba de estar al frente de uno de ellos
de donde parece deducirse que el Gobierno no y tiene sobrados motivos; porque es tambien
aprecia, como la opinion, que el estado militar oficial mny acreditado en campafia, para apreactua1, bajo cualquier punto de vista que se le ciar con éxactitud todas las cuestiones que
considere, es insostenible. El excedente, el más de cerca se relacionan con el fin que prin\lontepío, las recompensas y otra multitud de cipalmente están llamados á satisfacer los
cuestiones más ó ménos complejas no han cuerpos militares.
sido mencionadas, y parece que no se conside- .
Creemos que el arma de infantería está de
ra urgente incluirlas en el programa de la pre- enhorabuena, porque el nombramiento ha sido
sente legislatura. Se habla en este documento
muy acertado.
de la necesidad de quitar el descuento á algunas clases de oficiales en activo, y creemos
EXCELENTÍSIMO SEÑOR TENIENTE GENERAL
que esta ventaja se extenderá á todas las categorías y situaciones, pues no sería justo desatender á los más necesitados; y el oficial que
se halla, por ejemplo, de reemplazo forzoso, es
bien acreedor á ser objeto de la consideracion
en que el Gobierno se ha inspirado al acometer esta reforma.
Tenemos el sentimiento de participar á
nuestros lectores la muerte del Excmo. Sr. Brigadier D. Francisco Ruiz de Apodaca,. conde
del Yenadito, tio de nuestro particular amigo
y dignísimo gobernador de Cádiz D. Feman do de Gabriel.
El Sr. Apodaca era hijo de D. Juan Ruiz
de Apodaca, penúltimo virey de Méjico, de
quien heredó su acendrado patriotismo y amor
:í la monarquía, y cuyo retrato y biografía publicamos hace algun tiempo.
El ilustre finado nació en la Carraca en 180G,
y ha muerto el 15 de Mayo, dejando á todos
ejemplos de virtudes cívicas y cristianas.
Reciba el Sr. de Gabriel y su apreciable familia nuestro más sincero pésame,

397

LA ILUSTRACION MILITAR

D. Adolfo· Morales de los Rios.
Este veterano G~neral, cuyo retrato publicamos
hoy en la pág. 394 de nuestru Revista, nació en Cildiz el 28 de Junio de 1823; y ll. la eda!i de quince
años no cumplidos, sintiendo decidida vocacion por
]q. carrera de las armas, ingresó como cadete en el
colegio de Artillería de SegoYia.
Terminado con aprovechamiento el plan general
de estudios, ascendió á subteniente ery Junio de 1840,
pasando a prestar senicio en un regimiento, y desde aqui á la fábrica de Trubia, donde permaneció
corto tiempo, por haber sido promovido á teniente
en Agosto de 184.3.
En 17 de Julio de 18-14 fué destinado, con el inmediato empleo 1 al ejército de Cuba, y en esta isla
prestó diferentes servicios, concurriendo, al frente
de su batería, a todas las operaciones y hechos ele
armas que tuYieron lugar contra los filibusteros que
'á las órdenes del ex-genera1 espanol Narciso LopCz
habían desembarcado en la ruclta de Abajo ell2de
Agosto de 1851, siendo recompensado vor su comportamiénto en la accion de Frias, donde murió el
valiente general Enna, segundo cabo de la Isla, con
el grado de comandante.
Regresó á la Península en 1853, y hasta su ascenso por antigüedad á comandante del cuerpo en 1860
perteneció á varios regimientos y desempenó algu-

nas comisiones facultativas. 1-Iallóse de guarnicion
en Tetuan durante el período de la ocupacion, y sirvió despues en el segundo regimiento montado, de
guarnicion en SeYilla, siendo promovido á teniente
coronel en Agos to de 1863.
Desde este ascenso hasta Setiembre de 1866, sirvió el destino de subdirector de . la Maestranza de
Sevilla; en la última fecha pasó á continuar sus
s·ervicios, por segunda vez, a la Isla de Cuba, en la
que, ascendido á coronel del cuerpo, en el año siguiente, obtuvo el mando del regimiento de )fontafi.a.
En Febrero de 1869, y con motivo &lt;lEWa insurreccion separatista que estalló meses ántes, tocóle salir
'.bcampai'la,· dirigiéndose á Cienfuegos, con una columna de artilleria, desde donde practicó varias
operaciones, asistiendo á diferentes hechos de armas. Estos servicios fueron debidamente estimados
por el Gobierno, y en recompensa, Morales de los
Rios fué ascendido á brigadier por real decreto de
18 de Enero de 1870."
En su nuevo empleo desempefió sucesivamente
los cargos de cmnandante general de las jurisdicciones de Sancti-Spíritus y l\loron, de jefe de una ·
brigada, y, más tarde, de una division en el depártamento Oriental, cargo este último en que finalizó
el año 1812, habiendo concurrido á la accion de
Guaignate 1 Pozoblanco, Javallon de los Plátanos, Arroyo Berazo y otras que seria prolijo enumerar,
permaneciendo durante tres meses encargado del
mando politico y militar de diclro departamento. En
este periodo se le otorgó la gran cruz tle Isabel la

Católica.
Durante el ario 1813 continuó, casi constantemente, en campaña al frente de su brigada, tomando'° parte en diferentes encuentros, donde logró escarmentar duramente al enemigo. En premio á estos servicios obtuvo la gran cruz Roja, regresando
á la Península en Diciembre del mismo afio.
En 26 de Febrero ele 1874 pasó al ejército del
Norte, encargándose del mando de la segunda division del segundo cuerpo, con la que asistió á los
combates de Somorrostro y San Pedro Abanto, los
dias 25, 26 y 2"'/ de :Marzo, y á los de las Arenillas y
monte de Galdames desde el 27 de Abril al 1.0 de
Mayo. Entró en Bilbao el tlia 3, y habiendo sido ascendido á mariscal de campo por su distinguido
comportamiento en San Pedro Abanto 1 quedó mandandQ interinamente el segundo cuerpo .
Hasta Diciembre de 1814 desempenó la comandancia general de4-Yizcaya, y en dicha fecha pasó á
Navarra, donde concurrió á las acciones de .i\Ionte
Abril 1 Murguía, Algete, ocupaciones de Puente
Nuevo y Altamira, combates de San Pedro~ Retuerta, Rtijona, Besamo y otros muchos, levantamiento
del bloqueo de Pamplona y ocupacion de la linea del
Arga.
En 3 de Julio de 1815 obtuvo el mando de la segunda di;ision del tercer cuerpo, incorporándose en
San Sebastian, desde cuyo punto salió contra el
enemigo dirigiendo los sangrientos combates de
Arratsain y i\Iendizorrootz, preliminares de las operaciones ejecutadas para el levantamiento del blo. queo de San Sebastian.
En Julio de 1816 pasó por tercera vez á Cuba,
como jefe de division del ejército expedicionario, é
inmediatamente dé' su llegada salió á campana, como comandante general de la jurisdiccion de R_emedios, debiéndose á sus a.cert3.das disposiciones el
buen éxito que se obtuvo en dicho territorio y en el
de Holguin y las Tunas, dtnde se hizo prisio;1ero al
presidente de la titulada República cubana, don
Tomás Estrada_ Palma . El Gobierno premió estos
servicios con el segundo entorcha•clo 1 y en Julio
de 1878 regresó á Espana.
Ademas de los expresados cargos, ha desemp.eñado el general Morales de los Rios los de segundo
cabo de Extremadura, vocal de la Junta consultira
de Guerra. y ca pitan general ele Granada y Extremadura, halliíndose en posesion de las ¡rrandes
cruces del l\lérito militar roja 1 Isabel la. Católica,,
San Hermenegildo y la de Alctinta1·a; medallas de
Cuba y .\lfonso XII :r otras varias distinciones por
méritos de guerra.

Cuando ocurrieron en Agosto del año último los
tristísimos sucesos de Iladajoz, era capitan general
de Extremadura; pero en aquellos momentos encontrábase disfrutando licencia en Portugal. Esto
no obstante, como fué separado del mando por disposicion del Gobierno, acudió á S.M. solicitando
reparacion de este agravio, y por real órden de
l. 0 de Mar1.o último hubo de manifestársele que,
no habiendo resultado ningun cargo contra su persona y autoridad, en nada ha sufrido menoscabo su
reputacion 1 hallándose en perfecta aptitud para que
se le confíe cualquier puesto de su clase, cuando el
Rey lo estime co!lll.' eniente.

VISTA GENERAL DE VIGO
Por su admirable posicion topográfica principalmente, Vigo es una poblacion de gran porvenir .
Situada en la pendiente de una colina, derivacion
de un gran cerro 1 donde .se asienta la fortaleza del
Castro, y con uno de los mejores puertos del mundo, la ciudad se extiende por las márgenes de la
ria de su nombre, en forma de anfiteatro; ofreciendo desde la ribera, que es el punto de que se ha tomado la vista que publicamos, un aspecto encantador, que no cede seguramente al de esas ciudades
italianas que bafian sus piés en el poético mar Tirreno ó en el histórico Adriático.
Plaza fuerte, murada en otro tiempo, hoy carece
de recinto, pero se halla defendida por los castillos
antiguos de San Julian y San Sebastian, de escasa
importancia, y que se hallan relegados a lugar muy
secundario, dadas las obras que ·se llevan á cabo
en el castillo de Castro, que con arreglo al plan de
fortjficacion adoptado para Vigo, es ,el principal escudo de la. pobladon y de su puerto.
La historia de Vigo, escrita por uno de sus más
ilustres hijos, el Sr. Taboada Leal, puede decirse
que da principio en el siglo xv; pues si bien figuraba ya en el itinerario romano de Vigo a Astorga, con
el nombre de Vicus seaporum, destruida en una época que no puede precisarse, se supone que no fué repoblada hasta 1410 . En 1702 tuvo lugar en su puerto el desastre de nuestros famosos galeones por la
escuadra inglesa, y en 1808 pl'esenciaron sus muros el hecho de arriar la bandera francesa y capitular su guarnicion ante los grupos de paisanos armados que mañdaba el capitan Morillo, luégo teniente general y conde de Cartagena. Intimada la
rendicion, como el comandante francé¡.se negara á
rendirse, á ménos de no hacerlo á otro oficial de su
graduacion, el paisanaje proclamó coronel al ca.pitan Morillo, y este empleo obtuvo más tarde la debida confirmacion de la Junta central.

TRASLACION DE LOS PRESos·
desde la cárcel del Saladero á la nueva iCárcel Modele».
En la crónica del número último de L.\ ·JtUSTRAnos ocupamos de este suceso, tributando al director de Establecimientos penales, Q. Gabriel Fernandez Cadórniga, los elogios que merecen las acertadas disposiciones dictadas para ~sta traslacion,
hecha en unas conruciones de órden y de regularidad á que nuestra Administracion nos tiene poco
acostumbrados.
El grabado de la pág. 3115 ha sido tomado del natural por un hábil dibujante, y se observa la mayor
fidelidad en esa composicion, en la que descuella
el ,·iejo edificio del Saladero, cuyos muros caerán
pronto á impulso de la piqueta demoledora, para
trasformar aquel espacio en elegantes y modernas
construcciones.
Los terribles dramas de que esa.triste mansion ha
sido teatro; las lágrimas alli derramada~; las palpitaciones y estremecimientos de tantos séres humanos, que parece como si flotaran aún en el tibio
ambiente encerrado en eso&lt;, viejos muros, todo
caerá confundido e11 el polvo, y ya muy en breve 1 si
la curiosidad ó la investigacion quieren traer a su
vista las formas de este edificio 1 tendrán que buscar
en estas páginas el último recuerdo que dedicamos
á la que ha sido por tantos anos Cárcel de la Villa.

c10~

RECUERDOS DE SANTOÑA
Con este epígrafe publicamos en la pág. 398 del
presente número una bonita composicion, que debemos á la aplicacion del soldado del regimiento de
Andalucía, A. Chacón, que hasta hace poco se hallaba de guarnicion en dicha plaza.
Por su posicion topográfica se considera á Santoño como una plaza fuerte de primer órden. El monte que da nombre á la. poblacion se halla situado en
la parte de costa que abraza ta cuenca del río Azon,
teniendo esta eminencia cuatro kilómetros de longitud y medio de latitud, cubierta de arbolado en la
parte superior y cortada verti~almente sobre el
mar á gran altura, 1::xcepto en la parte meridional,
&amp;&amp;onde se asienta la villa1 que cuenta unos 2.000 ha•
bitantes, sin incluir en este número la guarnicion,
compuesta de un regimiento y dos compai'lias de
infanteria y una compañía de artillería . Un oficial
general 1 de la clase de mariscal de campo, desempe
i'la el man!ll.o como gobernador militar de la plaza y
comandante general de la proyincia.
La ciudad y el monte están hoy fortificados, habiéndose gastado grandes sumas en dotarlos de los
elementos de defensa que exige el arte, si bien hay
todavía mucho que hacer para que el Gibraltar del
l\'orte, nombre con que se distingue á Santoña,
pueda competir con la plaza espaflola en que, no
sin enojo, vemos flotar la bandera británica.
Durante la guerra de sucesion, advirti6se ya la
importancia de Santona; en la de la Independencia,
los franceses proyectaron grandes obras 1 que no
llegaron á e~ecutarse, y al hacerse el afio hll4 la
paz, la deYolvieron á Espana, no queriendo 'entregarla á nuestros jides aliados los inglrses, por temor de que, como Gibraltar', no volviera á nuestras
manos; conducta por la que, en justicia, debemos
tributar homenaje de gratitud al perspicaz jefe
francés.
Hállase el monte unido al continente por una estrecha lengua de tierra, que con las grandes mareas queda cubierta por el mar; circunstancia que
en ciertos momentos convierte á Santona en una
isla inaccesible por todas partes.
Al pié de la roca y al Este, el terreno forma un
pequeño llano donde se eleva la poblacion, con un
reducido muelle de piedra, y de este punto arranca
la muralla que defiende la villa por la parte del
puerto. Al Oeste se ve la hermosa playa de Berria,
que se prolonga hasta las inmediaciones de Santander.
El Sorval, ó puerta de tierra, es el primer puesto
militar, está defendido por una.batería de cañones
de bronce; y cortado el puente que da acceso á esta
parte, la poblacion queda completamente aislada.
A la izquierda, y siguiendo la muralla, se ven el
parque y sitio denominado «Las Cuevas.» El camino
que se obserYa en el dibujo, es el que conduce á
Santoi'1a.
Uno de los tres cai'tones modernos que defienden
el fuerte de San Cárlos, se reproduce tambien en el
grabado. Esta batería, situada en la parte más elevada del fuerte, domina la estrecha entrada del
puerto.
Este es bastante espacioso y se halla protegido por el citado fuerte de San Cárlos, que puede
considerarse como la mejor defensa de la plaza y
del puerto en general. Las pei"ias que representa el
dibujo pertenecen á Laredo, distante un tiro de fusil del fuerte.
Tambien dentro del puerto, y á la terminacion
de la muralla que rodea la poblacion, se levanta
otro fuerte llamado de San J\lartin, detrás del· cual
se ve el cuartel general del Sur, para infantería, y
en el que pueden alojarse dos regimientos. En la
primera línea, y detrás de la muralla, se eleva el
parque y cuartel de artillería, hermoso edificio, de
bastantes dimensiones y construido con arreglo á
las últimas reglas del art?.
Todas estas obras fueron construidas en el reinado de doM Isabel 11.
En resúmen: al penetrar en el puerto se descubren: primero, el fuerte de San CárloS, despues las
baterías de San Martin y el fuerte de este nombre,
y por último la mur_alla 1 que, como queda dicho,

termina en el muelle, donde tambien hay otra batería denominada el Molino de viento. En segunda
línea, detrás de la mu ralla y siguiendo el Orden
correlativo, se encuentran el cuartel del Sur, el
parque de artilleria y el presidio civil, que contiene
próximamente 500 penados.
El Mazo es otro pequeflO castillo que se eleva sobre una roca altísima y empinada, desde cuya cima
se descubren Santander 1 C~tro y parte de la provincia de Bilbao. Sirve este castillo &lt;le prision militar, y contiene algunos caí'ionés rayados de bronce
de grueso calibre.
Entre las obras militares pudieran citarse aún
los polYOrines, el Lechal, el Duero y San Fermin,
pero son de escasa ó ninguna importancia.
Contemplando tales trabajos, hay que com'enir
en que se ha hecho algo, pero no lo suficiente. Si
queremos que esta plaza se halle en disp~sicion de
responder, en un dia dado, á lo que exigirse debe
de su admirable posicion topográfica, es preciso no
escatimar los recursos y no perdonar sacrificio
hasta que el arte, corrigiendo y perfeccionando la
naturaleza, hagan de Santof\a una plaza fuC'rte,
h1expugnable, que, en cáso de invasion por el monte, detenga ante sus muros á todo un ejército.

EN EL ALOJAMIENTO
Una Ieccion de indumentaria.
Tiene esta composicíon de nuestro apreciable colaborador artístico Plá y Gallardo originalidad, intencion y verdad.
En un rincon del desvencijado aposento que la
boleta municipal ha deparado á tres alegres soldados, encuentran el morrion con que asistía á las.
grandes paradas en la capital el miliciano nacional
dueño de las modestas vivieQ.das del barrio.
Aquella prenda venerada,que la patrona de nuestros soldados guardal;&gt;a como la predilecta herencia
de sus mayores, da ocasion al rhás veterano de sus
alojados para lucir sus conocimientos históricos y
de indumentaria.
En medio dd asombro de sus oyenteR, describe
la influencia de eso&lt;, morriones monumentales en
las jornadas de Ilailén y Talavera, y mas tarde en

el puente _de Luchana.
-Con estas prendas, dice el veterano, los soldados no necesitaban alojamiento; pernoctaban dentro . Miéntras duraba el.fuego, ó cu:i.nclo, cargaba la
caballeria enemiga, se lanzaban al suelo los morriones en montan delante de las tropas, y se formaba
una montaña que con esos picos y plumeros daba el
mismo resultado que si los soldados se hubiesen
guarecido detrás de las cumbres de Monserrat.
Esto ó algo parecido refiere el veterano á su reducido auditorio¡ y se hallan tan dominadas en esta
composicion todas las dificultades de expresion y
de dibujo, que cumplimos un deber llamando la
atencion sobre su inspirado autor, enviándole nuestro aplauso y nuestra gratitud por la atencion que
presta á los asuntos militares.

LOS GUARDIAS
Antonio Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y &amp;amon
Córdoba Martín.
Conocidos son' de nuestrcs lectores los df'talles de
la horrible hecatombe ocurrida por la rotura del
puente de Alcudia, en el momento de atravesarlo un
tren de pasajeros; pero fuera notoria injusticia, por
nuestra parte, pasar en silencio el generoso comportamiento de los tres soldados de la Guardia ci\'il
que formaban la escolta del tren citado, cuyos nombres encabezan esta rese1la, y en las páginas 402
y 403 aparecen sus retrato~.
Tras la confusion indescriptible que sucediü al
hundimiento, los guardias mencionados, despur.~
de separar los almohadones y equipaje¡.¡ en que se
veian envueltos, como apretada masa, en el coche
de segunda clase que ocupaban, se lanzan de!-iesperadamente al rio, procuran ga·nar la orillá más
próxima, y despojados del correaje J' prendas de
uniforme de mayor peso, emprenden la honrosa

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RECUERoos l&gt;E Swrn,., (Dibu; o

y grabado de A. Chalons).

l. El Sorval: ~ .:::irtn d:i 'Tierra,-:.!. Los 011Uones del fuerte de San Cárlos,-3, Entrada al puerto, y fuerte de San Cárlos.-4. castillo de Snn Martin
y baterías del puerto,-5, El Mazo,

�400
tarea de prestar auxilio 1 áun á riesgo de sus vidas,
á tantas victimas eorno la catástrofe causara. Una
pobre anciana halla su salvacion en los brazos del
denodado guardia Marin, el primero que con gran
ardimiento se arrojó en la corriente para cumplir
tan peligroso deber; siguen lu6go otros y otros heridos, graves algunos 1 la mayoría con leves contu~;iones, pero todos abrumados por la terrorífica imprei-ion que ofrecían el puente hundido y el tr~n
deshecho y aplastado. A 105 asciende el número de
pasajeros que estos beneméritos guardias extraen
del fondo del rio 1 secundados eficazmente por el
Sr. Hervás, miéntras refuerzos ya posteriores auxilian sus primeros trabajos, dando ocasion á que se
distingan tambien los individuos del mismo instituto Ramon Crist6bal Moreno, Pedro V alero Yicente
y Pedro Ruiz Lopez, y muy especialmente Justo Hernandcz Gomez, y el sargento segundo Juan Ortiz
Diaz.
Cuantos afortunadamente se han sah'ado de tan
espantosa catástrofe, llevan en su corazon eterno
agradecimiento por. los servicios prestados, en tan
criticas momentos, por individuos de un instituto
cuya respetabilidad corre parejas con el her6ico
comportamiento que en todas ocasiones ofrece su
distinguido personal.

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LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA

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La caballeria es el arma que en. los ejércitos numerosos desempeña e\"servicio de exploracion, porque; por sus condiciones especiales, es la mil.s apta;
pero cuando se llega cerca del enemigo, cuando se
está enfrente de él, cuando se sitian plazas y cuando una columna no dispone de fuerzas de Gaballería,
debe confiarse á la infantería el servicio de exploracion.
En muchísimas ocasiones ha probado la infantería que puede responder á las más múltiples exigencias, á causa de la variedad de sus recursos. Y
asi es, en efecto; pues que en ciertos casos, vale
más-que la caballería hasta para los reconoeimientos, porque se mueve en todos los terrenos, en todo
tiempo y en cualquier circunstancia; su empleo es
necesario en las comarcas escarpadas, accidentadas
y cubiertas, y todavía es más preciso en invierno
cuando á causa de los hielos no puede marchar la
caballería.
·
Reconocida la necesidad de la exploracion por la
infanteria, veamos ahora qué fuerzas son las que
deben emplearse en este servicio.
. Antiguamente se confiaba á los partidarios; pero
hoy, á la altura á que se ha elevado la ciencia de la
guerra, no son admisjbles, porque, como elementos
heterogéneos, carecen de la instruccion, solidez y
disciplina que exige este servicio. En vista de que
los partidarios no reunen las condiciones apetecibles, se ha creido i-esolver el problema dando la
preferencia para este servicio á los batallones de
cazadores; pero tampoco ha producido resultados
felices tal creacion, pués en nuestras últimas guerras interiores los mismos servicios prestaron los batallones de cazadores que los regimientos de linea;
lo mismo unos que otros han desempeí'iado con
igual éxito.misiones especiales.
Por último, se ha buscado la solucion creando
cuelpos ó compañías especiales. Ahora bien: ¿han
respondido al fin de su creacion? La experiencia demuestra que son viciosos y contrarios al espíritu
moderno, porque son por naturaleza intolerantes y
demasiado absorbente~. Debilitan á los regimientos, sacando de ellos los mejores soldados; siempre
tienen derecho a reclamar algo; adquieren hábitos
demasiado independientes I por la costumbre de
operar solos, y su disciolina. está más relajada que
la de los cuerpos· regulares. Además, el cuerpo especia:! es car;i siempre muy numeroso para la exploracion, que utiliza los grupos pequeños, y hay
necesidad de fraccionarlo, lo cual pone de manifiesto su inutilidad.
Si, por el contrario, se quiere tenerlo reducido,
no reconocerá ni observará más que por una direccion, áun cuando otras muchas reclamen su pre-

LA ILUSTRACION MILITAR
sencia. De estas direcciones no se tendrán noticias,

y si se desean obtener, habrá que enviar fracciones
que no están habituadas á este servicio y que, ademas, se hallan privadas de sus hombres de empuje.
Por otra parte, un solo cuerpo especial necesita
descansar, y por consiguiente no puede estar siempre fuera, no encontrándose á veces en el sitio en
que sea indispensable su presencia.
Así, pues, queda demostrado que los cuerpos especiales son para un ejército más bien una causa
de debilidad que de fuerza, á pesar de las apariencias en contrario. Obtiénense resultados mucho más
satisfactorios por medios ménos complirrados, si se
procede de la manera que vamos á exponer.

11
La guerra impone una multitud de obligaciones
que es preciso cumplir.
Los grupos francos encargados de la exploracion
deben componerse de efectivos variables, segun Qe.s
circunstancias: por eso es indispensable contar con
pequeí'ias fracciones, cuyo conjunto satisfaga todas
las necesidades; debiendo ser bastante elevado el
número de éstos para aparecer al mismo tiempo en
muchas direcciones.
Pero no se les puede tener constantemente en
movimiento, porque se fatigarían los hombres y se
arruinarían los regimientos que los suministrase,
pues las fuerzas del soldado de infantería no pueden soportar el servicio de exploracion en bue"nas
condiciones más que un dia por cada tres; y aunque
algunas veces permanezca fuera dos ó tres dias el
mismo destacamento, sin embargo, esto no es Io
comun, y por eso á su vuelta seJe dará un descanso
proporcionado al trabajo que se le impuso. De aquí
se deduce que el número de grupos debe ser tres
veces mayor del que conviene emplear, siendo por
esta causa absolutamente imposible constituirlos
en estado permanente, porque se aniquilarían los
regimientos.
El servicio de exploracion exige un personal escogidisimo, po:que siendo casi siempre poco numerosos los grupos, se necesita que los soldados que
los compongan estén bien templados física y moralmente. Los trayectos que tienen que recorrer son
largos y están expuestos continuamente á la intemperie; por eso, s6lo pueden resistir las fatigas
de este género naturaleza$ privilegiadas, est6inagos que se acomoden á todo, y piernas incansables.
Tambienes preciso contar con hombres inteligentes, buenos tiradores, hábiles para servirse del terreno, aventureros, emprendedores y amantes del
peligro y del ascenso; en una palabra, dichos grupos deben componerse de soldados vigorosos, ligeros, sobrios, atrevidos, tenaces y duros á la fatiga.
En estos casos es preferible la calidad á la cantidad,
pues como expresa el art. 285 de nuestro Reglamento para el servicio en campaña, para obuMJar,

1·egistra,·, acechar, no se necesitan muchos ojos, sino
pocos y buenas.
Ccnno segun el art. 284. del citado Reglamento el
seroicio de ezploracion, con s1~ moderna amplitud, debe
ser ligero, en toda la ea;fension de la palithra, es indispensable meditar la manera de aligerar la infanteria1 descargándola del peso enorme que agota una
parte de sus fuerzas, y esto s6lo púede conseguirse
suprimiendo el morral. La experiencia demuestra
que en todas las campanas de movimiento, se ha
prescindido de esta carga, y la prueba nos la suministran los ingleses, los que en la campaña que actualmente sostienen en Egipto, no llevan mochilas,
ni utensilios, ni viYeres, ni áun repuesto de cartuchos. Debe, pues, suprimirse el morral, cuando
ménos para la exploracion.
Tampoco somos partidarios de que los grupos
fr:mcos lleven un uniforme particular; deben usar
el de toda la infanteria, porque un traje especial
tPndría el inconveniente de oponerse á la organizacion de este servicio, tal como lo comprendemos,
cuya realizacion entraí"la tantas ventajas.
Sentados estos prelimin:ires importantísimos,
·vamos ahora á calcular el efectivo de los grupos
francos con arreglo·á los datos siguientes:
Primero, presentar una fuerza suficiente para

401

LA ILUSTRA0ION MILITAR
oponerse á las partidas 6 patrullas de caballería;
segundo, disponer de la fuena indispensable para
asegurar el descanso por medio de dos centinelas
sencillos 6 de uno doble; y tercero, estar en condiciones·de poder fraccionarse para expedir una noticia sin desatender la observacion.
Despues de largas marchas no se puede. exigir á
cada soldado más que dos horas de vigilancia en dos
veces, resultando qe aquí que para doce horas, á
dos centinelas 1 E:e necesitarán doce hombres. Si el
de'Stacamento se divide para llevar una noticia,
cada fraccion constará de seis hombres. Esta fuerza
de doce hombre&amp; no basta para hacer U~nte á los
peligros del camino: diez y seis soldados satisfa~en
me5br á la primera de las condiciones, y es el número que debe adoptarse, porque es poco más de
una escuadra.
Con esta base Óelemento primitivo pueden hacerse toda clase de combinaciones. Con dos grupos
de este género se tendrían 32 hombres, y con cuatro, 64, fuerza suficiente para muchas operaciones.
Si se reuniesen ocho grupos, dispondríamos de 128
soldados, con los cuales ya se puede emprender
algo importante. Teniendo á mano los elementos
primordiales, hay facilidad de obtener una aglomeracion para empresas de magnitud.
La originalidad y sencillez de este sistema reside
principalmente en la organizá.cion de estas escuadras francas elementales que existen en tiempo ordinario en estado latente, y no se presentan más
que en el instante en que han de prestar el servicio
de grupos francos. Dándoles' este carácter, permanente en organizacion y á la vez accidental en punto á accion, es como únicamente se logrará desterrar los cuerpos especiales.
Los nombramientos hechos préviamente y mantenidos despues evitan los errores y los retrasos,
porque cada uno sabe lo que debe hacer á la primera seí'ial. Las clases conocen á la tropa que han de
tener á sus órdenes, y los soldados saben quién
debe mandarlos; todos pertenecen á las mismas
unidades orgánicas, manteniéndose así en pié el
principio fundamental de no separar nunca á los
soldados de sus jefes naturales.

(Se continuará.)
CLE~tENTE CANO,
Tli?HENT&amp; Dlt INFAN,;,ERÍA

AUTORJDA'úES QUE DECLARAN
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
, Reflexiones Militares".
!\o nos engañábamos al creer que LA ILUSTRACION'
MILITAR prestaría su valioso concµrso al proyecto
de conmemorar Solemnemente el segundo centenario del nacimiento del marqués de Santa Cruz de
Marcenado. Justo es tambien que aquí quede consignado que La Gaceta Universal del viérnes 9 del
actual mes, La Correspondencia Militar en su número del lQ.nes 12 y El Correo Militar en el correspondiente al mártes 13, han acogido muy favorablemente dicho proyecto; y muchos peri6&lt;licos políticos, La Patria, El Progreso, El Imparcial, La
Correspondencia de España y otros, han secundado,
con verdadero entusiasmo, los propósitos iniciados
por la prensa militar.
En el Centro del Ejército y de la Armada fué
aprobada, por unanimidad, una proposicion presentada por el autor de estas líneas y otros señores socios1 en la cual se pedía que la Junta directiva de
dicha corporacion solemnizase, en la forma que estimase más oportuna, el centenario del inmortal
autor de las R~fl,e:ciones Militares.
En vista de todo lo que dejamos expuesto, parece
que súlo falta que una poderosa é inteligente iniciativa reuna y dirija las fuerzas que se hallan dispuestas á coadyuvar a la celebracion del proyectado centenario; y en tanto que llega tan dichoso momento, y nosotros creemos que llegará, parécenos
que el mejor medio de poner en punto de evidencia
los singulares merecimientos del marqués de Santa
Cruz, es trascribir á las columnas de L.\ ILUSTRA-

CJON l\TJLITAR los elogios que han alcanzado las Re-flexiones Militares y su ilustre autor, de grandes capitanes y reputados escritores nacionales y extranjeros; porque en realidad, la suma de autorizadas
opiniones que son favorables á su autor, es la única
prueba histórica que de su mérito puede ·darse.
Comencemos nuestra tarea, copiando aquí las tan
breves cuanto expresivas palabras que el capitan
general D. Evaristo San Miguel consagra al tratado
de milicia de Santa Cruz, en el pr6logo de la obra
ile D. Manuel Juan Diana, titulada Capilanes ilustres
y Reoisla de libros rnililares (lladrid, 1851). Relatando el ilustre dw¡_ue de San Miguel las glorias del
ejército espaflol Dice así: (&lt;Las Re/le:i;ionesMilitares,
titulo demasiado humilde para una obra que abraza
tantas cosas, foeron una produccion magna, muy
admirada, en su tiempo, por los extranjeros y por
no~otros mismos; sin que el trascurso de mucho
más de un siglo la haya sepultado en el olvido.»
D. Manuel Juan Diana, en el estimable libro que
acabamos ae mencionar, dice: &lt;&lt;D. Alvaro José de
Navia Osario, vizconde. del Puerto y marqués de
Santa Cruz de Marcenado, uno de los hombres que
más honran á la patria que los vió nacer, tomando
ora la espada, ora la pluma, conquist6 justa celebridad como experto general y como escritor profundo.»
El ca pitan D. Ubaldo Pasarón y Lastra, E!n su libro Jllili-zia y orga·nizacion, se expresa en esta forma:
«Al frente de todos los escritores militares de nuestra patria figura como escritor profundo y experto
general, el inmortal autor de las Reflexi0nei Milita1'es .. . Astúrias, la nunca domada por los romanos,
el inexpugnable baluarte contra los moros, la cuna
de nuestra independencia, la que primero alzó el
grito en EspaTia contra el coloso del siglo, la escogida patria de los sábios y de los buenos, la madre
patria del duque de Estrada, de Prado y Candamo,
del P. Trelles, de lilendo Rodriguez de Sanabria,
del cardenal Cienfuegos, de Jovellanos, Argüelles,
Campomanes, Perez Yillamil, 'Marina, Florez Estrada y tantos otros varones sábios ó patriotas, la
afortunada Asturia~ tiene tambien la honra de haber producido al llamado prtnci.pe entre los escritores
milita1·es de Espafia, y á ninguno segundo de las demás
naciones. Cuando las Re/le.JJio11es Militares de Santa
Cruz fueron traducidas al francés por .M. Yergy,
nada había en Francia, ni en parte alguna del
mundo, tan completa sobre las cuestiones sublimes
del arte militar 1 sobre todo en cuanto á la parte
moral y á la alta estrategia. El úmlo defecto que
pudiera acaso imputarse á esta obra, sería lalatitud de su materia; pero esta materia, dice Carrion
Nisas, se halla tan bien repartida y con tal órden,
que nunca cansa, siendo ademas tan selecta, que
nunca podrá dejar de aprovechar á quien recurra
á ella ... La Enciclopedia Metódica copió de Santa.
Cruz hasta medios volúmenes enteros, y son muchas las v·e rsiones que de su brillante obra se han
hecho en todas partes,})
(Se continuará.)
LUIS

YID,\RT.

CARTA DE LA HABANA
Seí'lor director de LA lLUSTRACJO~ MILITAR:
Distinguido amigo: Bajo el peso del estupor y el
sentimiento que siempre producen las grandes catástrofes, doy comienzo á mi acostumbrada revista
de los principales acontecimientos sucedidos en
esta isla. En estaocasion, al sentimiento natural de,
una desgracia horrorosa, se une para mí el que me
inspira el triste fin de un queriµísimo amigo é ilustrado compaflero, y el de infelices soldados que en
época aún no muy lejana fueron mis subordinados
ínIUectiatos.
Supongo á \'. enterado ya, por los telegramas que
necesariamente se han cruzado, de la terrible vola&lt;ll1ra de los almacenes de p6lvora de esta plaza,
acaecida en la tarde del 29 &lt;le Abril próximo pasado, y cu-yo recuerdo no desaparecerá tan facilme11te de la memoria de los que ya directa, ya indirec-

tamente, han sido testigos de las desgracias acaecidas por este sensible cuanto lamentable suceso.
Pero la brevedad,indispensable de los telegramas,
que apénas dejan entrever lo ocurrido, las distintas
versiones que corren en los primero,,;; instantes, y
que, inexactas en su mayoría, se reflejan en lascolumnas de las publicaciones diarias, me obligan á
dar á Y. cuenta algo detallada de la catástrofe,
aunque por esta vez haya de ser bien triste mi deber de corresponsal de su acreditada publicac!on .

Los almacenes de p6lvora de San José y San Felipe en que ha ocurrido la explosion, se hallaban
situados en el fondo de la bahia, bastante próximos
á la poblacion y en una especie de cayo ó peninsula que de ese fondo sobresalía. En el almacen de
San Felipe existía una gran cantidad de pólvora de
distintas clases, que con una mucho mas pequeña
existenw en San José, dan para el total de la pólvora incendiada, unos doscientos cincuenta mil kio
..
1agramas prox1mamente.
En el polvorín de San José existían unos doce
mil kilogramos de p6lvora de caja, procedente de
decomisos y envasada en latas como ordinariamente se expende en el comercio la de esta clase. Habiendo pasado, por resolucion de los expedientes
respectivos, á ser esta pólvora propiedad del Estado, se di~puso procederá su asoleo y empaque en
los cajones reglamentarios, cuya operacion, dirigida por el ca pitan de artillería O.Arturo Rodríguez y
Jimenez, hubiera quedado terminada precisamente
en el dia en que sucedi6 la catástrofe.
El 29 de Abril, á cosa de la una de la tarde, una
explosion grande, seguida ·á poco intervalo de otra
espantosa, puso á la poblacion en un estado de pánico imposible de describir; una inmensa columna
de humo negro, elevándose en el espacio á inconmensurable altura, hizo conocer bien pronto la causa de aquellas explosiones, que ocasionaron en la
ciudad bastantes desperfectos en los edificios, y algunas desgrac:as personales, causadas por piedras
lanzadas al aire por la p6lvora.
En el lugar de la ocurrencia, el espectáculo era
espantoso; un informe montan de escombros ocupaba el sitio en que momentos ántes se alzaban los
polvorines, ·y entre ellos fueron recogidos en los
primeros instantes algunos cadáveres horrorosamente mutilados y varios heridos, todos ellos graves necesariamente; sólo tres soldados del batallan
cazadores de Borbon que daban destacamento á los
almacenes quedaron ilesos, como igualmente el alférez Lopez que lo mandaba.
Én el almaCen de San losé, en que, segun todas
las conjeturas, debi6 comenzar la explosion, se hallaban practicando el asoleo y envase de la pólvora el
infortunado ca pitan Rodríguez, el auxiliar de almacenes D. José Bonilla, el patron de la lancha de la
Maestranza de Artillería D. Ramon de Aguilar, que
les condujo á los almacenes, y diez obreros de la
Compai\ía de la l\Iaestranza, cuyos nombres son:
Francisco Picazo 1 Diego Sotelo, Pedro Ruiz, Antonio
García Carballo, Antonio Aranda, Manuel Agrasar,
Antonio Pereiro, José Rodríguez, Ricarcio Balseiro y
José Dehesa. Se hallaba además en los polvorines,
pero 'Casualmente fuera del almaoen, el alférez
ayudante tercero de Estado Mayor de plaza D. Tomás .Mansilla, que debe á esta circunstancia el ha. ber tan solo resultado herido, si bien de mucha gr~vedad.
Del destacamento de cazadores de Borbon resultaron taro bien muertos algunos soldados y un cabo.
Ue·los obreros de la Maestranza se halla 1herido
graYemento en el hospital Ricardo Balseiro, y s6lo
se han podido identificar y recoger los cadáveres
del patron D. Ramon Aguilar y del obrero Antonio
Garcia Carballo.
En el momento de la ocurrencia acudieron al lugar-del siniestro el Excmo. sellor capitan general
y demas autoridades siendo de los primeros los sef'lores general Reina y coronel ~folins, subinspector
de Artillería y comandante del arma de la plaza, respectivamente, como asimismo e !señor corone I Osorio,
comandante de ingenieros de la Habana, el coman-

dante de dicho cuerpo D. Manuel Cano, y el médico
primero D. Luis Hernandez del Rubín, quien practic6 las primeras curas á los heridos, ayudado del
Sr. Plazaola, médico civil, que acudió tambien en
seguida al lugar de la catástrofe.
Fuerzas de Marina, obreros de 'Administracion
militar, ingenieros, obreros de artillería y artílleros
del regimiento á pié, han trabajado sin cesar en la
remocion de escombros para hallar los cadiveres,
cuya operacion continúan aún los obreros y soldados de artillería, éstos mandados por el capitan senor Ruano.
'
En el dia 29 debo hacer mencion de las fuerzas
de Orden público y cuerpos de bomberos municipales y del comercio, que acudieron tan pronto se
supo la explosion.
Las dos fábricas de gas con que cuenta la Habana sufrieron desperfectos de consideracion, una de
ellas, entre otras cosas, la inutilizacion de sus cuatro gasómetros, y tres ]a otra; s6fo disp0ne hoy la
poblacion de un gas6metro para el alumbrado público y particular, debiéndose á los asiduos cuidados de los jefes de las compai'l.ías, que han merecido
en esta occ1.Sion los plácemes de las personas sensatas, el que la ciudad no haya quedado á oscuras.
A la fecha en que escribo esta Revista á vuelapluma s6lo ha sido posible hallar restos esparcidos,
que no ha sido dable justificar, ignorándose, por lo
tanto, el lugar en que están sepultados el desgraciado capitan Rodríguez, el auxiliar Bonilla y ocho
obreros, como asimismo seis soldados del destacamento de Borbo1i.
Aún no han terminado los trabajos de remover los
escombros, y por consiguiente, se conservan esperanzas de hallar algunos cadáveres 1 que indudablemente, de. hallarse, estarán horriblemente mutilados.
Hasta aquí, brevemente trazada, la resena de la
ocurrencia, cuya reseí'ia resultará indudablemente
confusa, pues como digo á usted al principio, escribo aún bajo la impresion de la catástrofe.
En cuanto á las causas que hayan podido producirla, creo imposible decir nada que no sean conjeturas, pues sólo Dios puede decir lo acaecido; los
que pudieran dar cuenta de ello han sido fatalmente víctimas de la explosion, y nada pueden decir
sobre el asunto. Yo por mi parte no entro en pormenor ninguno, pues tendria forzosamente que hacerme eco de un «se dice,)) y ninguno de ellos puede ser aceptado como indudable. Me he limitado,
pues, á consignar brevemente lo ocurrido, procurando ser fiel en µii descripcion y confesando desde luégo ser involuntaria cualquiera omision en
que, por la rapidez con que escribo, haya podido incurrir.
Réstame, sen.ar 1:)irector1 para dar por terminada
esta carta, pue:S no juzgo oportuno en estos triste~
momentos ocuparme de asunto alguno que no sea
éste; réstame, repito, dedicar como hombre, corno
militar y como artillero, un sentido recuerdo á todas las infelices victimas del siniestró1 y especialmente al desdicha.de Rodriguez, mi compa1'1ero de
colegio, cuyo talento y bellísimas dotes personales
le granjeaban el aprecio y el carifio de cuantos le
trataban.
¡Dios haya recogido en su seno misericordioso las
almas de las desgraciadas victimas de un fatal instante, de un triste acontecimiento!

El cuerpo de Artillería, secundado por sus demás
compaí'leros del ejército de Cuba, proyecta unas solemnes honras fúnebres por el ~terno descanso de
las victimas y una cuestacion para coadyuvar al
socorro de las familias respectivas que han llorado
la muerte de los suyos.
Soy de Y.,. senor Director, afectísimo amigo y
compaflero
Q.B.S.M.
FRANCISCO ÜRTEGA Y DELGADO.
Habaoa 4 de Mayo de 1884.

1!

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

402

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ÓRJ1EJI MILITAR DE ALeAmRA
(Continuacion.)
En los primeros tiempos, los caballeros de Alcántara no podían vestir ni dormir en lienzo, y sólo los
domingos, má.rtes, j uéves y fiestas p!'incipales comían carne, y no más que un manjar: los demas
dias pescado y legumbres, y ayunaban desde la
Cruz de Setiembre á la Pascua de Resurreccion: los
Iúnes, miércoles y viérnes, dormían vestidps: á estas penalidades se unían las de la guerra, estando
obligados á vivir en frontera de moros: en su estandarte llevaban pintado en un lado un crucifijo, en
el otro un San Benito, y á los piés del uno y de otro
las insignias y armas dichas.
El jefe supremo de la Orden se titulaba maestre;

ANTONIO Rmz MARIN

reunía el mando absoluto de armas, y el gobierno
espiritual y temporal de la Orden; su eleccion era
canónica, con arreglo á la referida bula del Papa
Lucio Ill, dada en 1183, que dice: ((Cuando tú que
ahora eres maestre de la dicha casa, murieses, ó
cualquiera de tus sucesores, ninguno sea puesto
por prelado en ella subrepticiamente, valiéndose
para ello de alguna astucia ó violencia, sino aquel
que los freiles, d~ comun consentimiento, ó la parte
de ellos de más sano consejo segun el temor de Dios
y la regla del bienaventurado San Benito juzgasen
deber ser elegido,)) No podia conceder hábitos ni
admitir profesiones sin reunion y acuerdo del capítulo general, hasta que la práctica demostró lo dificil del caso, y se le autorizó para lo uno y lo otro,;
pero para los clérigos precedía la aprobacion del
prior y ancianos del convento.

Al maestre seguía como segunda dignidad el prior
del sacro convento, á quien correspondía la cura de
almas de las personas de la Orden, extensiva al
territorio de la misma. Clemente VII, en 1530, le
concedió las insignias polltificales, proponía los sujetos para los prioratos, beneficios y oficios; proveía
esta dignidad el maestre, con parecer de algunas
per:sonas de la Orden.
La tercera dignidad se tituló comendador mayor;
no la hubo desde su principio, y la creó el engrandecimiento de la Orden; tenia la preeminenda de
que, muerto el maestre, gobernaba la Orden en
union con el prior, y convocaba y presidía el capitulo general que había de nombrar s~esor al maestre; era el segundo en el mando de los caballeros y
vasallos en las guerras, y las armas y caballos de
los comendadores que muriesen le correspondían

RAMON CÓRDOBA MARTIN
Guardias civiles de la escolta dsl tren descarrilado en el puente de la Alcudfa.

'

1 1

de derecho: su elecciob era en capítulo general convocado al efecto,
La cuarta dignidad era la de clavero 1 que se creó
·muy al principio para mejor guarda del convento;
sustituía al comendador mayor en los casos de ausencia, eilfermedad ó muerte, guardaba él ó su de,.
legado las llaves del convento, y asistía á la rendicion de cuentas del mayordomo; su nombra•
miento era del maestre.
La quinta dignidad era la de sacristan mayor, ó
sea tesorero de la iglesia, con facultad de nombrar,
con varecer del prior, un fraile conventual para el
servicio de la sacristía del sacro convento: era el
secretario del capítulo general, del definitorio y del
particular; tenía el sello de la 6rden y proveía los
curatos en }as villas del Rey y Tone de San Miguel.
La sexta y última dignidad era la de prior de
~fagacela, creada desde muy á los principios de la
órden; usaba insignias pontificales, ejerciendo por
completo el gobierrio espiritual en el territorio que
tenia asignado; el maestre proveia esta dignidad.
A estas dignidades siguen en órden jerárquico
los comendadores, luégo los caballeros profesos,
despues los novicios, y últimamente los freiles clérigos, que usan mantos con cruz verde como los caballeros.
Expuesto el origen de la Orden y su organizacion,
referiremos, aunque sea brevemente, los servicios

que prestó en las guerras de reconquista, y las menaje y recibir de sus manos el pendan de la Ormercedes que por ellos la. concedieron Papas y den, práctica que siguieron los demas maestres
despues de su eleccion canónica.
Reyes.
Este maestre propuso, y se aceptó, la union ó inEl referido D. Gomez fué el primero que se tituló
maestre de la Orden de San Julian del Pereyro, y él corporacion de su Orden á la del Císter, ordenándoy sus caballeros se pusieron al servicio del rey don se que el abad de Morimundo fuese el padre que
Alfonso Vlll de Castilla, no obstante de ser vasallos cuidase de ella, -por ser el que tambien gobernaba
del rey de Leon, para la conquista de muchas villas la de Calatrava. Sucedió esto en 1202, y en este
y lugares que los moros de Extremadura le tenían mismo año hizo carta de hermandad con la Orden
ocupadas. En esta primera entrada en tierra de do Santiago, que firmó con su maestre D. Gonzalo
moros se ganó á Trujillo, y el rey mandó á los ca- Rodriguez en Zamora, el 5 de ~f~rzo, compromeballeros de San Julian fundasen allí casa que fuera tiéndose ayudar los unos á los otros tten todas las
cabeza de su Orden en Castilla. Esto paso en el cosas 1 contra todas las pe:sonas del mundo, salva,
año 1185, y ya en 1188 concede el rey privilegios y empero, nuestra ley y nuestro señor el rey de Leon
mercedes á D. Gomez y á su Orden y convento de e Galicia. E aun somos avenidos, que cada vez que
Trujillo, que con este nombre se le r.onoció entón- la una Orden tuvier guerra cuentra los moros de
Alentejo ó Aquentejo, todavía la otra Orden sea teces en Castilla.
Vuelto el rey á Toledo, el maestre se tornó á su .nuda á le ayudar á buena fé. E ademas ponemos
convento del Pereyro 1 y solicitó del rey D. Fernan- que, si el señor rey oviese de hacer guerra. en tierdo de Leon aprobacion de lo hecho en Castilla, que ra de moros, e no.s estubiésemos en su hueste, que
le fué concedida de buen grado, por lo que no hubo la ventura que Dios dier á la una Orden sea re.par!
inconveniente en mandar á Trujillo más freiles tida entre todos los destas dos, magüer los unos
caballeros y clérigos, para que, unidos á los que ya sean más que los otros. Y áun . ponernos, que si los
estaban, viviesen conventualmente y defendieran moros fuesen contra viella ó castiello de alguna
destas dos Ordenes, los de la otra sean tenudos á
la villa y frontera.
Murió este maestre en el ano 1200, y le sucedió defenderlo 1 como si de la suya fuese. E que_en todo
D. Benito Suarez. Una vez nombrado, fué á presen- nos hayamos por hermanos 1 ~a ansi es ello, pues
tarse al rey D. Alfonso de Leon, para prestarle ho- tenemos hábito de religion, y habemos cortado la
0

403

longura de nuestros cabellos para servicio de Dios,
El rey D. Alfonso IX de Leon dió al maestre de cion de la de Calatrava, como se supone, fundáne ansi Jo prometemos e juramo11.&gt;) Firman esta car- Calatrava D. Martin Fernandez y á su convento, la dolo en este hecho; pues aunque la Orden de San
ta, ademas de los maestres, los caballeros de una villa de Alcántara, en 28 de l\Iayo de 1217, es decir, Julian del Pereyro recibiera de la de Calatrava la
y otra Orden. Esta hermandad se consagró en la pasados cuatro años de su toma á los moros, y á. la villa de Alcántara, esta cesion no la originó ni áun
toma de Almeyda, reputada como fortaleza inex- que no habian asistido el maestre y freiles de Ca- la cambió el nombre, pues no se apellidó de Alcánpugnable1 cerca de San Julian, la guardó el rey don latrava. Puso el rey por condicion á su donacion, tara sino treinta y seis años mas tarde, como más
Alfonso para si, pagando el servicio a1 maestre don que ésta había de ser cabeza de la Orden en su rei- adelante veremos.
Hecha y aceptada la ceskm, el rey tomó juramenBenito y sus freiles con la villa de Acenia y sus tér- no de Lean, y esto lo hizo para tenerlos algun tanto
de su parte en la guerra que intentaba contra el to al maestre de San Julian del Pereyro, de que le
minos.
Esta Orden no se halló en la batalla y victoria de rey de Castilla D. Fernando III, llamado el Santo, recibiría en la villa de Alcántara en cualquier tiemlas Navas de Tolosa, en el puerto de Muradal, dada alegando ser curador de su hijo, como de menor po que quisiera entrar en ella, y ademas hacer paz
el 16 de Julio de 1212, por tenerla Ocupada el rey de edad, y por lo tanto pertenecerle el gobierno de y guerra por él. Este juramento lo originó el no haLean en la gueÍ-ra con el de Portugal, aunque tam- Castilla: y de esta manera se explica el que la do- ber querido recibir el caballero de CalatraYa, que
poco los llev. consigo, por saber la repugnancia nacion no fuera á favor de la Orden de Sa.n Julian mandaba el castillo de Zurita, al rey de Castilla don
que tenían á guerrear contra cristianos; así que sus ó de la de Santiago, que habian contribuido podero- Alfonso VIII, desde cuya época, al hacer los reyes
servicios se limitaron á sostener su territorio limí- samente á la toma de .~!cántara. Luégo que el donaciones á las Ordenes, exigían el juramento de
maestre de CalatraYa tomó posesion do ella, fué á ser recibidos en los lugares, villas ó castillos que
trofe á Portugal.
donaban. Murió el maestre D. Nuño
Hechas las amistades entre los reyes
Fernandez el año 1219, y fué enterrado
de Leon y Castilla, pasó el primero con
en San Julian del Pereyro. En tiempo
sus gentes, maestre y caballeros de
,de
este maestre figura por primera
San Julian, y, ayudado de D. Diego
o
vez
la dignidad de sacristan mayor,
Lopez de Haro, insigne capitan, que
o
siendo el primer dignatario D. Frey
con buen número de gente le envió al
Ruy Perez.
rey de Castilla a tomar de nuevo la
(Se contin1ta,·á.)
villa de Alcántara, apodnándose ántes
de la fortaleza de Santiballez con sus
ANGEL AL\' AREZ DE AR.\l.:JO Y CUELL.\R
términos, que eran los de las villas de
Gata, Villas Buenas, Fernan-Perez, El
Campo, La Torre de D. Miguel, CadalHISTORIETAS
so, Villanueva de la Sierra y aldeas de
Torrenlla, Fresno y Pozuelo; de lo que
se formó una encomienda y priorato,
UNA NOCH!l llN llL INGllNIO
que andando el tiempo se dividió en
Despues de algunos dias de marcha
tres.
lenta. y fatigosa por ásperos y solitaTeniendo noticia los moros que guarrios caminos, durmiendo á la intempenecian á la villa y castillo de Alcántara
rie ó en las súcia.s chozas de miserade la venida del rey D. Alfonso IX de
bles rancherias, llegué al ingenio de
Leon, rompieron el último arco del
Ramon, oásis en el desierto, nido pripuente, mandaron retirar ó inutilizar
moroso escondido entre los salvajes
todas las barcas que por aquella parte
arenales, ramillete de odoríferas flores
había en el rio Tajo, y dieron aviso
para que los socorrieran, á los moros
arrojado sobre una sabana inmensa,
de Cáceres, Montanchez, Medellin, Médesamparada y triste.
Todo era grande, ostentoso y bello
rida, Badajoz y Valencia. Noticioso el
en la posesion de mi amigo. Lozanos
rey de lo hecho, se previno y pudo á su
campos, hermosisirna vegetacion trollegada pasar el Tajo en barcas conspical, magnifico batey para la negratruidas al efecto, protegido por una
da, vastos almacenes, maquinaria poparte de su ejército, colocado en el cer•
derosa, un jardin inglés rodeando la
ro de las Vigas, que dejó alli para asehabitacion, y ésta convertida en '.m algurar su retirada en caso necesario. El
cázar oriental, con pisos de mármol,
resto lo dividió en dos partes, colocancolumnas de maciza caoba, anchos cor-do una al Sur en el Osario, y la otA al
redores adornados con pinturas y esEste. Estas tropas tuvieron que rechaMIGUEL GARCÍA TRUJILLO
tátuas, y cubiertos de persianas y de
zcir los socorros que venían á la plaza,
caprichosas cortinas , profusion de
y que terminaron con la sangrienta acIndividuo de la escolta msnoionada en la p/Jgina anterior,
aves raras dentro de lindas pajareras,
cion dada en el cerro, que por este mouna sala central y ocho gabinetes
tivo se le llamó la Mira de Matamoros.
•
Esto animó en gran manera á los sitiadores: Y. ponerlo en conocimiento de su convento y Orden, amueblados con gran lujo, y el precióso comedor
desalentó á los sitiados; así, que al poco tiempo, el asi como en el de la reina doña Berenguela y de su entre paredes de verdura.
Antes de que se presentara mi amigo me llevaron
rey. diO al amanecer dos ataques á la plaza, uno si- hijo el rey don Fernando III. No recibieron éstos la
mulado para llamar la gente, y otro real par'a lo- noticia con gusto, por las cuestiones que tenían á un gabinete, y hallé en é_l cuanto pudiera desear
grar la entrada, como se verificó, El ataque simula- con el rey de Leon, y los freiles tampoco, porque se un viajero rico y mal acostumbrado. Colgaduras de
do fué por la puerta que hoy llaman de la Villa, y encontraban muy estimados en Castilla, y estaban batista y encaje en la artística y suntuosa cama de
el real por la. de Xartin. La villa fuP. entregada á ademas en gran aprieto, así en materia de hacienda dorado bronce, baño de mármol, jabones de Lubin
saco, y su guarnicion se refugió en el castillo que á como de gente. Ademas los reyes no querían que las y perfumes de Atkinson en el tocador, una me,;;:a de
los pocos dias entregaron, quedando por segunda rentas queprdporcionabanlos bienes que tenialaOr... Boule, una alfombra del Jran, un cuadro de Rubens
vez en poder de los cristianos. Halláronse en esta den se gastasen en beneficio de distinto reino, y aun- y otros adornos de tanto valor como buen gtisto.
Apareció Ramon, [recibiéndome con un estrecho
conquista los santiaguistas de la provincia de que el rey de deLeon señaló rentas para la guarda de
Leon, en la Orden de Santiago, mandados por don Alcántara, no las juzgó suficientes la Orden de Ca- abrazo, me llevó al comedor, donde aguardaba la
Nuño Freyle, Comendador de Santa Maria de la latrava, cuando su maestre D. Martín Fernandez se familia, y dijo, mostrándomela:
-Te presento á Irene, mi esposa; á mi primo
Barra. En esta ocasion el rey se hizo tambien dueño vió obligado á ir á. Ciudad-Rod1·igo, donde se enconde la villa y puente de Alconeta, y de la de Pozue- traba el rey D. Alfonso, á exponerle con buen color Juan, y á. mis pequelluelas Rita y Encarnacion.
Dos ángeles de cabecita rubia, un mozo fornido y
lo con su fortaleza. Antes de esto, en el camino de la no aceptacion de Alcántara; y como á la sazon se
Coria 1 se le rindieron los castillos de Benavente y hallaba a\li el maestre de la de San Julian del Pe· de mirada insolente y una criolla de apiñonado color
Bernardo. Fué la toma de Alcántara el 17 de Enero reyro, D. Nuño Fernandez, se ofreció éste, en nom- y de ojos negros como la noche.
La deliciosa impresion que me causó la fisonomía
de 1213, razon por la. cual se edificó una iglesia en bre de ·su Orden, á defender a Alcántara y sus tierhonor de San Antonio Abad, cuya fiesta se celebra ras. Parecióle bien al rey, y dispuso que los maes- de las ni1"las y la poco agradable que me hizo el
tres se entendieran en la c.esion, que él desde luégo rostro del pariente, desaparecieron en mi corazon
ese dia.
aprobaba.
Asi sucedió, verificándose la transaccion corno el relámpago en la nube, arrolladas por ei
No se sabe con certeza 4ué afio murió este maesen
Ciudad-Rodrigo
el 16 de Julio de 1218. Asi, la Or- efecto prodigioso de la hermosura de Irene.
tre, ni dónde fué enterrado; sólo se sabe que firmó
Me sentí conmovido, y apénas pude contestar á.
escrituras en Octubre de 1216, y que en 16 de Julio den de Calatrava tuvo en su poder á la villa de Alde 1218 las firmaba su sucesor D. l\"ui'J.o Fernandez, cántara catorce meses ménos once dias, y no cinco las palabras que me dirigieron.
Nos sentamos á la mesa, que parecía dispuesta
primer comendador mayor de la Orden en tiempos ai'l.os, como dice Rades en su crónica. Tambien se ve
claramente
que
la
Orden
de
Alcántara
no
es
filiapara
extraordinario f~stin. Vajilla de plata, gigan•
del maestre D. Benito.

�404

LA ILUSTRACION MILITAR

te seos ramos de flores, manjares exquisitos y el juro sobre el frío cuerpo de esta nueva víctima. Y
jugo de las más apreciadas vides. Cuatro criados tú, noble y querido amigo, vete: no permanozcas
negros, de frac y de corbata blanca, servían á la aquí ni un instante más; olvida esta aciaga noche,
mesa. No faltó el agua helada, saboreé deleitoso ruega á Dios por un asesino infortunado, y no vuelMoka y apuré los más selectos vegueros.
vas nunca.
Des pues de comer, sazonando el agradable ejerObedecí á Ramon, compadeciéndole con toda mi
cicio con amena y chispeante conversacion, mi ami- alma, aunque sin dejar de envidiarle.
go me enseñó la finca.
Desde entónces, cada vez que se apodera de mi
-¡Vives como un pfincipe en este rincon del memoria el recuerdo de la divina hermosura de
mundo! le dije lleno de entusiasmo.
Irene, tiemblo por mi existencia, porque imagino á
-Hago lo que puedo, roe respondió con alegria mi pesar (Dios y Ramon me lo perdonen), que yo he
extrafia.
de volver al ingenio.
-¿Y eres feliz, tan apartado de la sociedad?
ADOLFO LLANOS,
-Vine huyendo de ella. Pude aprender, á costa
de sinsabores, que una familia es más dichosa en
el aislamiento. De cuando en cuando, rompe lamoBIBLIOGRAFÍA
notonía de mi existencia la llegada de un buen ami~
go, de un pariente ó de un viajero extraviado, y •Soledad•, novela original por D. Francisco
Martin Arrue~ comandante de infantería.
esto me basta para no echar de ménos la vida soNo somos partidarios de ningun sistema crítico
cial y su tumulto.
Corrió el tiempo agradablemente. La cena fué impertinentemente analítico, ni las condiciones de
más espléndida que la comida, y á tas diez de la esta seccion Q.e nuestra REVISTA nos permiten traspasar los límites de un juicio sintético sobre esta
noche nos retiramos á descansar.
Tendido en el fastuoso lecho, no pude dormir. No novela interesantisima, de un autor bien conolido y
soy de los que sienten en su corazon el gusano de bien reputado por otro género de trabajos, asi prola envidia; pero la felicidad de mi amigo, la augus- fesionales como de carácter histórico.
El refinamiento del gusto por la novela literaria
ta talma de que podia gozar en las profundidades
de un desierto, reylinado en los amantes brazos de de esta época, y el que de dia en dia se difunde con
la opulencia y teni'endo entre los suyos la más pe- viva' intensidad hacia el estudio de las bellas artes,
regrina de las hermosuras, me hizo envidioso. Soñé son una prueba elocuente del progreso realizado en
despierto con la felicidad que yo hubiera ambicio- este periodo de trasformacion de todas nuestras
nado. Pensé que yo podria ser el más venturoso de costumbres. Brillantes .exposiciones artísticas, donlos hombres viendo abrirse en aquel instante la de nuestra juventud hace alarde de su poderoso inpuerta de mi habitacion y aparecer la seductora genio, da.n una gallarda muestra de estos tangibles
figura que me babi~ inundado con sus hechizos. Y adelantOs; y escritores veteranos en union de aquecuando esto pensaba, la puerta de mi habitacion se llos que por primera vez lanzan á los vientos de la
publicidad los frutos de sus talentos, contribuyen á
abrió, y en el umbral ap:i.reció Irene.
Creí volverme loco. El sentimiento del deber y la acrecentar en nuestra patria el sólido edificio de la
voz de la amistad se levantaron aterrados dentro de novela moderna.
Pero en el derrotero que se11ala el progreso, hay
mí, acusándome con enérgicas y amenazadoras
palabras. Y á la vez, desencadenáronse mis deseos una senda de la cual no deben alejarse nuestros esmás ardientes, y me mostraron, á la incierta luz de critores1 si sus frutos han de reportar algun bien á
una lámpara que pendía del techo, las incompara- la sociedad. La novela contempor:i.nea está llamada
bles formas de aquella celestial criatura, veladas á formar el corazon de la juventud, armonizándola
con los principios á que tienden todos los principaapénas por diáfana nube de blanca muselina.
1,Qué iba yo á hacer? No tuve tiempo de reflexio- les estudios; basar el gusto literario, poner de renar ni de decidirme. Ví una mano que se apodera- lieve aquellos vicios que constituyen la gangrena
ba fle la de Irene. La blanca figura retrocedió, cer- de un pueblo, pero sin exagerar los efectos, desvirraron la puerta con sigilo, se oyó un pistoletazo, tuar la r6alidad ni rebasar en la exposicion y desluégo un ¡ay! vibrante, y despues todo quedó en si- cripciones los umbrales de la moral. El romanticismo tuvo su época justificada, pero sucumbió al deslencio.
Poseído del mayor espanto, me incorporé en la · arrollarse la ilustracion para dejar paso al materialismo bien entendido, aquel que instruye y corcama, sin atreverme ;i tomar una resolucion .
Pasó un cuarto de hora, "para mi de mortal angus- rige deleitando. Por eso, sin duda, el Sr. Arrue, ne:
tia. La puerta volvió á abrirse, y el gabinete se ilu- vado por estas mismas creencias, ha prescindido
minó con la luz de una linterna . La traía mi amigo. en su trabajo de todo lance estupendo, desvaríos,
muértes inverosímiles y apariciones insensatas,
-¿Oiste? me preguntó Ramon.
brilla.rido, en cambio, una naturalidad artística, mil
-Sí 1 le respondí titubeando.
veces preferible a la tragedia terrorífica, aunque
-Levántate y ven.
Le obedeci en silencio_. Salimos y tropecé con un esté adornada con las mejores galas del lenguaje.
El asunto de esta novela es la virtud combatida
cadáver. Era el cuerpo de Juan.
-Lo sospechaba, me dijo Ramon, expresándoi-;e sin tregua por todo género de amarguras y tenazcon rapidez febril; se había enamorado de ella; ve- mente solicitada por el vicio, que al fin triunfa. So•
nía aquí á menudo, acechando las ocasiones y cre- !edad empieza una existencia desventurada desde
yendo que podría burlarme. Al fin le he sorprendi- que su padre sucumbe por consecuencia de la caida
de un andamio. Para sostener á su madre, anciana
do, y le he muerto.
-¿Y ella? le pregunté ansioso.
y enferma, recurre á todo género de trabajos; pero
-Se desmayó al despertar, y la llevé á su habi- sus desvelos no le proporcionan recursos suficientes
para cumplir las prescripciones del médico a fin de
tacion.
-¿Al despertar, dices?
prolongar la vida de aquel sér á quien idolatraba.
-Si; porque mi mujer es sonámbula. Su primo Apela á la caridad, pero encuentra todas las puerlo sabía y pensaba aprovecharse de ello, pues de tas cerradas; el mal aumenta, la situacion es de
otra suerte, nada podía conseguir. Esto no lo sabrá cada vez más grave, y Soledad, en tan angustioso
nadie. Mis servidores callarán, y tú callarás tam- estado, cede, despues de violenta lucha, á las exibien para no perderá tu amigo. l\Ias no se rebele gencias de un hombre perverso, sin que con este
tu conciencia, porque este crimen era necesario á sacrificio logre tampoco salvar á su madre de las
la tranquilidad de mi honra. ¡Este como los otros! garras de la muerte.
Tú me creías muy feliz, ignorando cuán desdichado
Este es, en resúmen, el ligero bosquejo del asunsoy. La hermosura de mi mujer es un atractivo fa- to que anima la obra del Sr. Arrue, y que nos falta
tal; infunde involuntariamente las pasiones más espacio para dar a conocer á nuestros lectores con
tenaces y avasalladoras. Maté á dos hombres en más ámpliosdetalles. Es una novelaescrita correcdefensa de mi honor, y me alejé de la sociedad para ta y esmeradamente, dialogada con facilidad, con
librarme de otros crímenes. Pero hasta aqul me ha abundantes y bellísimas imágenes, revelando en su
perseguido la desgracia. Ya no recibiré á nadie. Lo autor un conocimiento profundo de nuestra sacie-

dad al describir todos los personajes que en ella
figuran, y dotes especiales para este género de trabajos literarios.
El guia del artillero.

Ha sido por tercera vez publicado. Su autor es el
coronel comandante D. l\liguel l\lichel y Osuna.
Presta un servicio inapreciable al arma de artillería con la pu blicacion de este interesante Manual.
La obra contiene los capitulas siguientes:
Nociones sobre España.-Nociones sobre Portugal.-Posesiones de España.-La p:i.tria. La bandera. El ejército. La profesion militar.-El honor militar.-Relaciones en que han de estar los artilleros
de la misma batería ó del mismo ?-"'e gimiento.-La
disciplina militar .-La jerarquía militar.-La subordinacion.-Pruebas exteriores de subordinacion
yrespeto.-Premios.-Castigos.-Reclamaciones.Modo de conducirse el soldado fuera del cuartel.Limpieza del soldado y de sus prendas.-Limpieza
del dormitorio.-Precauciones que debe obserYar el
soldado estando en guarnicion para conservar lasalud.-Serliicio interi"or.-Cabo de cuartel.-Cuarteleros.-lmaginarias.--Fatigas.-Cabo de cuadra.Artillero de cuadra.-Servicio en tiempo de paz.-El
artillero en marcha.-El artillero en la etapa.-Ser11icio ·m tiempo de guena..-El artillero en campa-

ña.-El artillero en el combate.-Del soldado.-Soldado de guardia.-Obligaciones generales del centinela.-Consigna para la centinela d&lt;el parque, de
una batería ó de un regimiento.-Del cabo.-Instrucciones sobre el modo de recibir las rondas.Honores mili tares.-Tratamie n tos.-Remordimientos y desdichas que arrastra consigo la desercion al
interior, al extranjero y al enemigo.-La mancha de
la traiciones intleleble.-El estado de prisionero no
releva al soldado de sus deberos para con el Rey y

la pátria.
El capilan de la Guardia civil D. Manuel Morell
Agra ha publicado una (Ja.dilla de tiro; que contiene
cuatro láminas con 16 figuras y las siguientes materias:
Breve noticia histórica de las armas de fuego
portátiles.-Condiciones generales del fusil.-Descripcion del fusil Remington espaí'l.ol, modelo de
18'71.-Juego del mecanismo.-Diferencias entre el
fusilRemington espanol y el norte-americano.-Cartuchos.-Descripcion de la tercerola Remington.Descripcion del revólver Lafaucheux.-Heglas para
la conservacion y limpieza del arma.-Uso del
alza.-Apreciacion de distancias.-Irregularidades
en el tiro.-Definic.iones de las voces empleadas en
la teoría del tiro.-.Modo de armar y desarmar el
fusil.-Armamento de repeticion .-Sisterna Winchester.-Armas blancas .-Diferencias que existen
en la instruccion del recluta, entre la táctica de infantería del marqués del Duero y la aprobada por

real decreto de 5 de Julio de 1881.-Método de mando para el manejo del arma.-Tarifa de precios de
las partes y piezas del fusil y tercerola Remington .

El Sr. !barreta (D. R. 11.) ha publicado el tomo
primero de una obra titulada La Religicn al alcance
de todos. En ella. expone los principales fenómenos·
del universo, y en seguida pasa á examinar la explicacion de éste por las Escrituras, y la Biblia y la
Iglesia.

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
D. A. M.-Vergara.-Recibidas 30 pesetas.

D. l. G.-Vitoria.-ldem 16,50.
D. C. M.-Palencia.-ld. en sellos, 7,50.
D. J. de 0.-Peñaflor.-Id., 7,50.
D. V. .M.-Tercer regimiento de infantería de marina.-Giro, 31 150.
D. J. C. P.-Gerona.-!d. 9,00.

D. V. L. R.-Villarcayo.-ld. 4,00.
D. E. P. F.-Toledo.-ld. 4,60.
D. A. M.-Vergara.-Id. 30,00.
D. l. G.-Vitoria.-ld. 16,50.
Imp. de E. RutiDos, plaza de la PoJa 1 ?1 Matlrtd.

REVISTA

6 DE JUNIO DE 1664

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado,

•

SUMARIO

importante en estos últimos tiempos. Y nada

GRAB.-\.OOs: Excmo. Sr. Teniente General D. Fernantendría de extrall.o q ne en esta moderna ten.
do Fernandez de C6rdova y Valcárcel, marqués o
de Mendigorria: murió en Madrid el día 30 de Oc- dencia á· hacer sin hablm·, como no sea para
tubre de 1883.-El fumador (copia del cua&lt;lro de dar á cada palabra el valor de un acto, FranR. Armenesi).-Madrid: biblioteca del Ateneo .cia, corregida de sus excesos orales de otras
Apuntes de la Ultima guerra civil: Recuerdos del vecés, decidiera una campaña contra la retó.campamento 1 por Pellicer.-D. Arturo Rodríguez,
rica, oosta proscribirla completamente de sus
capitan de Artillería, victima de la explosion ocurrida en el polvorin de San Felipe, en la Habana. usll:ll. Eu cuyo caso no debemos aguardar á
que nos diga lo que pretende hacer en MarTEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. D. Fernando Fernandez de Córdova y Valcárcel, marqués de l\Iendi- ruecos, sino observar bien lo que hace.
gorría.-El fumador.-La Biblioteca del Ateneo de
Madrid.-Escenas de campamento.-D. Arturo
Ninguna alteracion importante en el estado
Rodríguez y Jimenez, ca pitan de Artillería, muerde
cosas del Sudan. La insurreccion creciente,
to en la catástrofe del polvorin de San Felipe 1 ~m
y
la
plaza de Suakin rudamente atacada por
la Habana.-Autoridades que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y sus Re.flexiones mili- los sudaneses; hé aquí las últimas noticias para
ta.res (continuacion), por D. Luis Vidart.-En la nosotros. Inglaterra, convencida y dispuesta á
tumba de Fernanda 1 elegía, por D. Francisco Raenviar tropas en auxilio de Gordon, pero demirez de Cartagena.-La exploracion irregular
jando
por una ó por otra causa correr su oro
por la infanteria (continuacion), por D. Clemente
Cano, teniente de infantería.-Los héroes de Fili- más tradicionalmente estimado: el tiempo.
pinas, fragmentos histórico-militares: el alcalde
mayor de Cebú D. Juan de Alcarazo, por D. Pio
En el Parlamento francés se ha debatido
A.de Pazos.-Bibliografia.-El Aguila, soneto, por
una
cuestiou importantísima: el divorcio. El
D. César Tournelle. -Advertencias.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por debate ha sido científico, es decir, profundo y
D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Chara- verdaderamente elevado. Honra á la cultura
da.-Solucion á la anterior.
francesa. Ahora bien; la cuestion previa, á

CRÓNICA
Se continúa hablando de las pretensiones de
Francia á una rectificacion de la frontera argelina-marroquí. En presencia de la recepcion
hecha al ministro plenip9tenciario de Francia
en Marruecos, del creciente infl~o del Sherif
da Wazan, protegido de Francia, y otros hechos análogos, la opinion se muestra alarmada y denuncia planes ambiciosos de nuestros
vecinos, y sobre este punto encontramos plnusible que se peque de prevision más que
de abandono. Porque es lo cierto que la general conducta de las más principales potencias de Europa excusa toda suposicion, por
maliciosa que sea. Cada nacion parece obe. decer á un plan más ó ménos completo de
extension territorial, y lo desenvuelve lentamente, pero sin el menor escrúpulo, en cuan•
to se presenta la ocasion más insignificante. Tras unos piratas entró Francia enlalndoChina, y ya se ve cómo ha terminado tan incidental y simplicísima excursion: con un protectorado y ventajas comerciales de importancia excepcional Inglaterra, emulando al Quijote, nada ménos que los intereses de la
civilizacion invocó para su campafia en el Su·
dan; pero sabido es que la primera definicion
que creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su contenido el protecto rado de Egipto, no cell.ido al Delta, sino extendido á Jartum y envolviendo la posesion de
los puertos del mar Rojo. En fin, Rusia nos
sorprendió verdaderamente con la anexion más

nuestro juicio, es la de si el matrimonio está
dentro del derecho civil, é interesa, por tanto,
más al individuo que á la colectividad. Si lo
primero, no hay mejor solucíon que la libertad. El Estado no debe llevar su celo por la
felicidad de un individuo hasta eI punto de
obligarle á ser feliz de tal ó cuál modo. El Estado debe, al contrario, mantener á cada individuo en el derecho de vivir como quiera,
en tanto que su modo de vivir no entrall.e
perjuicio á tercero. Y aquí surge el problema
de los hijos. Pero tambien es discutible que
la felicidad de éstos exija la vida comun de
sus padres, si éstos se odian.
Hay que suponerles hijos amantes y generosos, y ellos mismos aprobarían y áun aconsejarían la separacion. Todo esto nos parece en
los países latinos más difícil de arreglo por
nuestras costumbres. Por lo &lt;lemas, á favor del
divorcio, y en prueba de que en ciertas condiciones favorecerá al débil (á la mujer), no deja
de ser importante el siguiente argumento de
hecho: en Francia, por cada 1.000 separaciones, 875 han sido solicitadas por mujeres. El
divorcio funciona, en fin, en Alemania, Inglaterra, Bélgica y otros países sin noved::id. Con
las restricciones convenientes se establecerá
pronto en toda Europa, y ¡cosa rara! pero tal
vez dé por primera consecuencia que habrá
más cuidado al casarse, que se pensará más
el caso, se estudiará más ántes el carácter, se
prescindirá más do la impresion plástica, de
la figura, y nacerá una noble emulacion entre las familias, que precisamente por la faci-

lidad en que se verán de romper lazos, los estrecharán más.
Hé aquí ahora los cuatro únicos casos en
que podrá verificarse el divorcio eu Francia:
l.' El marido tendrá derecho al divorcio
en caso de adulterio en su mujer.
2. 0 La mujer tendrá derecho al divorcio en
caso de adulterio en su marido, si éste ba tenido la concubina en el domicilio conyugal.
3.' Los esposos podrán recíprocamente
pedir el divorcio en caso de excesos, se vicia ó
inj uriag de uno de ellos hácia el otro.
4. 0 La condena de uno de los esposos á
una pena infamante da derecho al otro para
la separacion.
En Austria se ha aumentado el sueldo á la
oficialidad. Además disfrutan allí las guarniciones unas ventajas materiales y unas consideraciones que aquí nos parecerían inverosímiles.
En Marina, si aceptan las Córtes el proyecto de la Junta reorganizadora de la armada,
serán 12 los buques de guerra que se construyan, en el término de 10 años.
El ingeniero de la armada y diputado á Cór•
tes Sr. Togores ha traido del extranjero los
planos del nuevo buque·acorazado, cuya.construccion se propone por cuenta del Gobierno.
Es un excelente tipo de buque de combate.
Mide 9.000 toleladas de desplazamiento, con
un blindaje de 45 centímetros de espesor en
la ílotacion, compartimientos de estancos, dos
máquinas independientes que desarrolllan
7.000 caballos é imprimen una velocidad teórica de rn millas. Lleva cuatro torres giratorias con cúpulas blindadas y en cada una de
ellas un cañon de ó3 toneladas á retrocarga
de 10 metros de longitud, servidos con aparato hi-lriulico. Lleva además 12 cañones de
menor calibre, cuatro tubos de lanzatorpedos
y 14 ametralladoras, de las cuales ocho van
montadas sobre la$ cofas y crucetas de sus doa
palos. Su calado será tal, que pueda atravesar
el canal de S11ez sin alijar peso alguno, é irá
provisto de luces eléctricas, máquinas de levar y cuantos adelantos se han introduc_ido en
las marinas modernas.
La opinion pública aplaude los esfuerzos
del Gobierno para q ne llegue á ser una verdad el renacimiento de nuestra marina.
Cualquiera que haya sido la importancia
de los últimos sucesos de Filipinas, haya ó no
resonado en Écija y Samar un triste ¡]fuera
España! nece~ario es recordar lo que ya en
otra ocasion dijimos: que Alemania pue&lt;le tener interés en colonizar por aquel Archipiéla-

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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 4, Tomo 2, No 27, Mayo 30</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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