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LA ILUSTRACION MILITAR

te seos ramos de flores, manjares exquisitos y el juro sobre el frío cuerpo de esta nueva víctima. Y
jugo de las más apreciadas vides. Cuatro criados tú, noble y querido amigo, vete: no permanozcas
negros, de frac y de corbata blanca, servían á la aquí ni un instante más; olvida esta aciaga noche,
mesa. No faltó el agua helada, saboreé deleitoso ruega á Dios por un asesino infortunado, y no vuelMoka y apuré los más selectos vegueros.
vas nunca.
Des pues de comer, sazonando el agradable ejerObedecí á Ramon, compadeciéndole con toda mi
cicio con amena y chispeante conversacion, mi ami- alma, aunque sin dejar de envidiarle.
go me enseñó la finca.
Desde entónces, cada vez que se apodera de mi
-¡Vives como un pfincipe en este rincon del memoria el recuerdo de la divina hermosura de
mundo! le dije lleno de entusiasmo.
Irene, tiemblo por mi existencia, porque imagino á
-Hago lo que puedo, roe respondió con alegria mi pesar (Dios y Ramon me lo perdonen), que yo he
extrafia.
de volver al ingenio.
-¿Y eres feliz, tan apartado de la sociedad?
ADOLFO LLANOS,
-Vine huyendo de ella. Pude aprender, á costa
de sinsabores, que una familia es más dichosa en
el aislamiento. De cuando en cuando, rompe lamoBIBLIOGRAFÍA
notonía de mi existencia la llegada de un buen ami~
go, de un pariente ó de un viajero extraviado, y •Soledad•, novela original por D. Francisco
Martin Arrue~ comandante de infantería.
esto me basta para no echar de ménos la vida soNo somos partidarios de ningun sistema crítico
cial y su tumulto.
Corrió el tiempo agradablemente. La cena fué impertinentemente analítico, ni las condiciones de
más espléndida que la comida, y á tas diez de la esta seccion Q.e nuestra REVISTA nos permiten traspasar los límites de un juicio sintético sobre esta
noche nos retiramos á descansar.
Tendido en el fastuoso lecho, no pude dormir. No novela interesantisima, de un autor bien conolido y
soy de los que sienten en su corazon el gusano de bien reputado por otro género de trabajos, asi prola envidia; pero la felicidad de mi amigo, la augus- fesionales como de carácter histórico.
El refinamiento del gusto por la novela literaria
ta talma de que podia gozar en las profundidades
de un desierto, reylinado en los amantes brazos de de esta época, y el que de dia en dia se difunde con
la opulencia y teni'endo entre los suyos la más pe- viva' intensidad hacia el estudio de las bellas artes,
regrina de las hermosuras, me hizo envidioso. Soñé son una prueba elocuente del progreso realizado en
despierto con la felicidad que yo hubiera ambicio- este periodo de trasformacion de todas nuestras
nado. Pensé que yo podria ser el más venturoso de costumbres. Brillantes .exposiciones artísticas, donlos hombres viendo abrirse en aquel instante la de nuestra juventud hace alarde de su poderoso inpuerta de mi habitacion y aparecer la seductora genio, da.n una gallarda muestra de estos tangibles
figura que me babi~ inundado con sus hechizos. Y adelantOs; y escritores veteranos en union de aquecuando esto pensaba, la puerta de mi habitacion se llos que por primera vez lanzan á los vientos de la
publicidad los frutos de sus talentos, contribuyen á
abrió, y en el umbral ap:i.reció Irene.
Creí volverme loco. El sentimiento del deber y la acrecentar en nuestra patria el sólido edificio de la
voz de la amistad se levantaron aterrados dentro de novela moderna.
Pero en el derrotero que se11ala el progreso, hay
mí, acusándome con enérgicas y amenazadoras
palabras. Y á la vez, desencadenáronse mis deseos una senda de la cual no deben alejarse nuestros esmás ardientes, y me mostraron, á la incierta luz de critores1 si sus frutos han de reportar algun bien á
una lámpara que pendía del techo, las incompara- la sociedad. La novela contempor:i.nea está llamada
bles formas de aquella celestial criatura, veladas á formar el corazon de la juventud, armonizándola
con los principios á que tienden todos los principaapénas por diáfana nube de blanca muselina.
1,Qué iba yo á hacer? No tuve tiempo de reflexio- les estudios; basar el gusto literario, poner de renar ni de decidirme. Ví una mano que se apodera- lieve aquellos vicios que constituyen la gangrena
ba fle la de Irene. La blanca figura retrocedió, cer- de un pueblo, pero sin exagerar los efectos, desvirraron la puerta con sigilo, se oyó un pistoletazo, tuar la r6alidad ni rebasar en la exposicion y desluégo un ¡ay! vibrante, y despues todo quedó en si- cripciones los umbrales de la moral. El romanticismo tuvo su época justificada, pero sucumbió al deslencio.
Poseído del mayor espanto, me incorporé en la · arrollarse la ilustracion para dejar paso al materialismo bien entendido, aquel que instruye y corcama, sin atreverme ;i tomar una resolucion .
Pasó un cuarto de hora, "para mi de mortal angus- rige deleitando. Por eso, sin duda, el Sr. Arrue, ne:
tia. La puerta volvió á abrirse, y el gabinete se ilu- vado por estas mismas creencias, ha prescindido
minó con la luz de una linterna . La traía mi amigo. en su trabajo de todo lance estupendo, desvaríos,
muértes inverosímiles y apariciones insensatas,
-¿Oiste? me preguntó Ramon.
brilla.rido, en cambio, una naturalidad artística, mil
-Sí 1 le respondí titubeando.
veces preferible a la tragedia terrorífica, aunque
-Levántate y ven.
Le obedeci en silencio_. Salimos y tropecé con un esté adornada con las mejores galas del lenguaje.
El asunto de esta novela es la virtud combatida
cadáver. Era el cuerpo de Juan.
-Lo sospechaba, me dijo Ramon, expresándoi-;e sin tregua por todo género de amarguras y tenazcon rapidez febril; se había enamorado de ella; ve- mente solicitada por el vicio, que al fin triunfa. So•
nía aquí á menudo, acechando las ocasiones y cre- !edad empieza una existencia desventurada desde
yendo que podría burlarme. Al fin le he sorprendi- que su padre sucumbe por consecuencia de la caida
de un andamio. Para sostener á su madre, anciana
do, y le he muerto.
-¿Y ella? le pregunté ansioso.
y enferma, recurre á todo género de trabajos; pero
-Se desmayó al despertar, y la llevé á su habi- sus desvelos no le proporcionan recursos suficientes
para cumplir las prescripciones del médico a fin de
tacion.
-¿Al despertar, dices?
prolongar la vida de aquel sér á quien idolatraba.
-Si; porque mi mujer es sonámbula. Su primo Apela á la caridad, pero encuentra todas las puerlo sabía y pensaba aprovecharse de ello, pues de tas cerradas; el mal aumenta, la situacion es de
otra suerte, nada podía conseguir. Esto no lo sabrá cada vez más grave, y Soledad, en tan angustioso
nadie. Mis servidores callarán, y tú callarás tam- estado, cede, despues de violenta lucha, á las exibien para no perderá tu amigo. l\Ias no se rebele gencias de un hombre perverso, sin que con este
tu conciencia, porque este crimen era necesario á sacrificio logre tampoco salvar á su madre de las
la tranquilidad de mi honra. ¡Este como los otros! garras de la muerte.
Tú me creías muy feliz, ignorando cuán desdichado
Este es, en resúmen, el ligero bosquejo del asunsoy. La hermosura de mi mujer es un atractivo fa- to que anima la obra del Sr. Arrue, y que nos falta
tal; infunde involuntariamente las pasiones más espacio para dar a conocer á nuestros lectores con
tenaces y avasalladoras. Maté á dos hombres en más ámpliosdetalles. Es una novelaescrita correcdefensa de mi honor, y me alejé de la sociedad para ta y esmeradamente, dialogada con facilidad, con
librarme de otros crímenes. Pero hasta aqul me ha abundantes y bellísimas imágenes, revelando en su
perseguido la desgracia. Ya no recibiré á nadie. Lo autor un conocimiento profundo de nuestra sacie-

dad al describir todos los personajes que en ella
figuran, y dotes especiales para este género de trabajos literarios.
El guia del artillero.

Ha sido por tercera vez publicado. Su autor es el
coronel comandante D. l\liguel l\lichel y Osuna.
Presta un servicio inapreciable al arma de artillería con la pu blicacion de este interesante Manual.
La obra contiene los capitulas siguientes:
Nociones sobre España.-Nociones sobre Portugal.-Posesiones de España.-La p:i.tria. La bandera. El ejército. La profesion militar.-El honor militar.-Relaciones en que han de estar los artilleros
de la misma batería ó del mismo ?-"'e gimiento.-La
disciplina militar .-La jerarquía militar.-La subordinacion.-Pruebas exteriores de subordinacion
yrespeto.-Premios.-Castigos.-Reclamaciones.Modo de conducirse el soldado fuera del cuartel.Limpieza del soldado y de sus prendas.-Limpieza
del dormitorio.-Precauciones que debe obserYar el
soldado estando en guarnicion para conservar lasalud.-Serliicio interi"or.-Cabo de cuartel.-Cuarteleros.-lmaginarias.--Fatigas.-Cabo de cuadra.Artillero de cuadra.-Servicio en tiempo de paz.-El
artillero en marcha.-El artillero en la etapa.-Ser11icio ·m tiempo de guena..-El artillero en campa-

ña.-El artillero en el combate.-Del soldado.-Soldado de guardia.-Obligaciones generales del centinela.-Consigna para la centinela d&lt;el parque, de
una batería ó de un regimiento.-Del cabo.-Instrucciones sobre el modo de recibir las rondas.Honores mili tares.-Tratamie n tos.-Remordimientos y desdichas que arrastra consigo la desercion al
interior, al extranjero y al enemigo.-La mancha de
la traiciones intleleble.-El estado de prisionero no
releva al soldado de sus deberos para con el Rey y

la pátria.
El capilan de la Guardia civil D. Manuel Morell
Agra ha publicado una (Ja.dilla de tiro; que contiene
cuatro láminas con 16 figuras y las siguientes materias:
Breve noticia histórica de las armas de fuego
portátiles.-Condiciones generales del fusil.-Descripcion del fusil Remington espaí'l.ol, modelo de
18'71.-Juego del mecanismo.-Diferencias entre el
fusilRemington espanol y el norte-americano.-Cartuchos.-Descripcion de la tercerola Remington.Descripcion del revólver Lafaucheux.-Heglas para
la conservacion y limpieza del arma.-Uso del
alza.-Apreciacion de distancias.-Irregularidades
en el tiro.-Definic.iones de las voces empleadas en
la teoría del tiro.-.Modo de armar y desarmar el
fusil.-Armamento de repeticion .-Sisterna Winchester.-Armas blancas .-Diferencias que existen
en la instruccion del recluta, entre la táctica de infantería del marqués del Duero y la aprobada por

real decreto de 5 de Julio de 1881.-Método de mando para el manejo del arma.-Tarifa de precios de
las partes y piezas del fusil y tercerola Remington .

El Sr. !barreta (D. R. 11.) ha publicado el tomo
primero de una obra titulada La Religicn al alcance
de todos. En ella. expone los principales fenómenos·
del universo, y en seguida pasa á examinar la explicacion de éste por las Escrituras, y la Biblia y la
Iglesia.

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
D. A. M.-Vergara.-Recibidas 30 pesetas.

D. l. G.-Vitoria.-ldem 16,50.
D. C. M.-Palencia.-ld. en sellos, 7,50.
D. J. de 0.-Peñaflor.-Id., 7,50.
D. V. .M.-Tercer regimiento de infantería de marina.-Giro, 31 150.
D. J. C. P.-Gerona.-!d. 9,00.

D. V. L. R.-Villarcayo.-ld. 4,00.
D. E. P. F.-Toledo.-ld. 4,60.
D. A. M.-Vergara.-Id. 30,00.
D. l. G.-Vitoria.-ld. 16,50.
Imp. de E. RutiDos, plaza de la PoJa 1 ?1 Matlrtd.

REVISTA

6 DE JUNIO DE 1664

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado,

•

SUMARIO

importante en estos últimos tiempos. Y nada

GRAB.-\.OOs: Excmo. Sr. Teniente General D. Fernantendría de extrall.o q ne en esta moderna ten.
do Fernandez de C6rdova y Valcárcel, marqués o
de Mendigorria: murió en Madrid el día 30 de Oc- dencia á· hacer sin hablm·, como no sea para
tubre de 1883.-El fumador (copia del cua&lt;lro de dar á cada palabra el valor de un acto, FranR. Armenesi).-Madrid: biblioteca del Ateneo .cia, corregida de sus excesos orales de otras
Apuntes de la Ultima guerra civil: Recuerdos del vecés, decidiera una campaña contra la retó.campamento 1 por Pellicer.-D. Arturo Rodríguez,
rica, oosta proscribirla completamente de sus
capitan de Artillería, victima de la explosion ocurrida en el polvorin de San Felipe, en la Habana. usll:ll. Eu cuyo caso no debemos aguardar á
que nos diga lo que pretende hacer en MarTEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. D. Fernando Fernandez de Córdova y Valcárcel, marqués de l\Iendi- ruecos, sino observar bien lo que hace.
gorría.-El fumador.-La Biblioteca del Ateneo de
Madrid.-Escenas de campamento.-D. Arturo
Ninguna alteracion importante en el estado
Rodríguez y Jimenez, ca pitan de Artillería, muerde
cosas del Sudan. La insurreccion creciente,
to en la catástrofe del polvorin de San Felipe 1 ~m
y
la
plaza de Suakin rudamente atacada por
la Habana.-Autoridades que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y sus Re.flexiones mili- los sudaneses; hé aquí las últimas noticias para
ta.res (continuacion), por D. Luis Vidart.-En la nosotros. Inglaterra, convencida y dispuesta á
tumba de Fernanda 1 elegía, por D. Francisco Raenviar tropas en auxilio de Gordon, pero demirez de Cartagena.-La exploracion irregular
jando
por una ó por otra causa correr su oro
por la infanteria (continuacion), por D. Clemente
Cano, teniente de infantería.-Los héroes de Fili- más tradicionalmente estimado: el tiempo.
pinas, fragmentos histórico-militares: el alcalde
mayor de Cebú D. Juan de Alcarazo, por D. Pio
En el Parlamento francés se ha debatido
A.de Pazos.-Bibliografia.-El Aguila, soneto, por
una
cuestiou importantísima: el divorcio. El
D. César Tournelle. -Advertencias.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por debate ha sido científico, es decir, profundo y
D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Chara- verdaderamente elevado. Honra á la cultura
da.-Solucion á la anterior.
francesa. Ahora bien; la cuestion previa, á

CRÓNICA
Se continúa hablando de las pretensiones de
Francia á una rectificacion de la frontera argelina-marroquí. En presencia de la recepcion
hecha al ministro plenip9tenciario de Francia
en Marruecos, del creciente infl~o del Sherif
da Wazan, protegido de Francia, y otros hechos análogos, la opinion se muestra alarmada y denuncia planes ambiciosos de nuestros
vecinos, y sobre este punto encontramos plnusible que se peque de prevision más que
de abandono. Porque es lo cierto que la general conducta de las más principales potencias de Europa excusa toda suposicion, por
maliciosa que sea. Cada nacion parece obe. decer á un plan más ó ménos completo de
extension territorial, y lo desenvuelve lentamente, pero sin el menor escrúpulo, en cuan•
to se presenta la ocasion más insignificante. Tras unos piratas entró Francia enlalndoChina, y ya se ve cómo ha terminado tan incidental y simplicísima excursion: con un protectorado y ventajas comerciales de importancia excepcional Inglaterra, emulando al Quijote, nada ménos que los intereses de la
civilizacion invocó para su campafia en el Su·
dan; pero sabido es que la primera definicion
que creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su contenido el protecto rado de Egipto, no cell.ido al Delta, sino extendido á Jartum y envolviendo la posesion de
los puertos del mar Rojo. En fin, Rusia nos
sorprendió verdaderamente con la anexion más

nuestro juicio, es la de si el matrimonio está
dentro del derecho civil, é interesa, por tanto,
más al individuo que á la colectividad. Si lo
primero, no hay mejor solucíon que la libertad. El Estado no debe llevar su celo por la
felicidad de un individuo hasta eI punto de
obligarle á ser feliz de tal ó cuál modo. El Estado debe, al contrario, mantener á cada individuo en el derecho de vivir como quiera,
en tanto que su modo de vivir no entrall.e
perjuicio á tercero. Y aquí surge el problema
de los hijos. Pero tambien es discutible que
la felicidad de éstos exija la vida comun de
sus padres, si éstos se odian.
Hay que suponerles hijos amantes y generosos, y ellos mismos aprobarían y áun aconsejarían la separacion. Todo esto nos parece en
los países latinos más difícil de arreglo por
nuestras costumbres. Por lo &lt;lemas, á favor del
divorcio, y en prueba de que en ciertas condiciones favorecerá al débil (á la mujer), no deja
de ser importante el siguiente argumento de
hecho: en Francia, por cada 1.000 separaciones, 875 han sido solicitadas por mujeres. El
divorcio funciona, en fin, en Alemania, Inglaterra, Bélgica y otros países sin noved::id. Con
las restricciones convenientes se establecerá
pronto en toda Europa, y ¡cosa rara! pero tal
vez dé por primera consecuencia que habrá
más cuidado al casarse, que se pensará más
el caso, se estudiará más ántes el carácter, se
prescindirá más do la impresion plástica, de
la figura, y nacerá una noble emulacion entre las familias, que precisamente por la faci-

lidad en que se verán de romper lazos, los estrecharán más.
Hé aquí ahora los cuatro únicos casos en
que podrá verificarse el divorcio eu Francia:
l.' El marido tendrá derecho al divorcio
en caso de adulterio en su mujer.
2. 0 La mujer tendrá derecho al divorcio en
caso de adulterio en su marido, si éste ba tenido la concubina en el domicilio conyugal.
3.' Los esposos podrán recíprocamente
pedir el divorcio en caso de excesos, se vicia ó
inj uriag de uno de ellos hácia el otro.
4. 0 La condena de uno de los esposos á
una pena infamante da derecho al otro para
la separacion.
En Austria se ha aumentado el sueldo á la
oficialidad. Además disfrutan allí las guarniciones unas ventajas materiales y unas consideraciones que aquí nos parecerían inverosímiles.
En Marina, si aceptan las Córtes el proyecto de la Junta reorganizadora de la armada,
serán 12 los buques de guerra que se construyan, en el término de 10 años.
El ingeniero de la armada y diputado á Cór•
tes Sr. Togores ha traido del extranjero los
planos del nuevo buque·acorazado, cuya.construccion se propone por cuenta del Gobierno.
Es un excelente tipo de buque de combate.
Mide 9.000 toleladas de desplazamiento, con
un blindaje de 45 centímetros de espesor en
la ílotacion, compartimientos de estancos, dos
máquinas independientes que desarrolllan
7.000 caballos é imprimen una velocidad teórica de rn millas. Lleva cuatro torres giratorias con cúpulas blindadas y en cada una de
ellas un cañon de ó3 toneladas á retrocarga
de 10 metros de longitud, servidos con aparato hi-lriulico. Lleva además 12 cañones de
menor calibre, cuatro tubos de lanzatorpedos
y 14 ametralladoras, de las cuales ocho van
montadas sobre la$ cofas y crucetas de sus doa
palos. Su calado será tal, que pueda atravesar
el canal de S11ez sin alijar peso alguno, é irá
provisto de luces eléctricas, máquinas de levar y cuantos adelantos se han introduc_ido en
las marinas modernas.
La opinion pública aplaude los esfuerzos
del Gobierno para q ne llegue á ser una verdad el renacimiento de nuestra marina.
Cualquiera que haya sido la importancia
de los últimos sucesos de Filipinas, haya ó no
resonado en Écija y Samar un triste ¡]fuera
España! nece~ario es recordar lo que ya en
otra ocasion dijimos: que Alemania pue&lt;le tener interés en colonizar por aquel Archipiéla-

�LA ILUSTRACION MILITAR

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LA ILUSTRACION MILI'rAR

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TEXIE~TE GE~ER:\L

D.

FER'.\A~DO PERNA:o;DEZ J)E CÓRDOV.\

Y

Y.\LC'.\HCEL, MARQUES DE l\lENDIGORRÍ.\

J,furió en Madl'id el dfa 30 do Octubrn de 1883.

EL Fl'lL\DOH

(Copia del cun.di-u dr 1: . .\rmenise).

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LA ILUSTRACION MILITAR

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LA ILUSTRACION MILITAR

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go; qne Inglaterra lo ha mostrado ya harto expresivamente en la cuestion de Borneo, y que
el Japon y China no son vecinos que puedan
inspirarnos motivos de tranquilidad ninguna.
Prevengámonos, y que no nos coja ninguna
contrariedad de sorpresa. Sabemos perfectamente que tenemos allí un elemento enemigo
de España; le vimos ya alzarse en Ca vite; la
nueva animacion comercial más bien estimulará que acallará sns ambiciones; luego todo
lo que hagamos por aumentar allí la poblacion española y el ejército, no será sino atenderá las más elementales previsiones de conservacion .
El ilustrado general Molins, segundo cabo
del Archipiélago, ha tenido un pensamiento
por todo extremo laudable y digno de ser entusiastamente secundado. Lo ha sido ya por
fortuna, en cuanto concierne á la importancia
y número de escritores militares que aparecen
prestando inteligentísima cooperacioná lanneva Revista Militar del archipiélago filipino.
En los primeros números, Tournell, Peralta,
Medrana, Herrera, Geiss y otros varios jefes y
oficiales han publicado nn trabajo muy estimable sobre ,Los ejércitos modernos,, y en la
introduccion hay una excitacion al estudio, del
general Molins, llena de nobles pensamientos
traducidos en frases que revelan la alta cultura y el criterio prudentemente reformista de
tan simpático é ilustrado General.
Le felicitamos muy sinceramente por la notable publicacion que ha inaugurado, y le
brindamos nuestro modesto concurso en todos
los términos de la más sincera é incondicional
adhesion.
El problema del excedente no ha sW'gido
sólo eu Espafia. En diferentes países y épocas, circunstancias anormales han determinado aumentos de contingente que ha sido
luégo preciso amortizar. En Francia, la ley de
5 de Julio de 1872 logró fácilmente este ob jeto, autorizando el retiro á los 25 afias de servicio. El país hizo un sacrificio, es verdad,
pero lo hizo de una vez y consiguió dos resultados igualmente ventnjosos: no prolongar
una situacion económica que hubiera ido empeorando y haciendo iusostenible cou el tiempo, é interrumpir el habitual é indispensable
movimiento de las escalas. iPor qué no se
toma hoy una disposicion análoga1 Ha sido
ya propuesta por la Junta Consultiva, y se
anuncia su próxima realizacion; pero no debe
olvidarse que pasa el tiempo y que hay asuntos cuyas dificultades crecen en proporcion al
tiempo mismo. Llamamos la atencion de nuestros más eminentes hombres políticos hácia
este punto, porque el Estado, si las escalas siguen paralizadas, se va á encontrar con un
simulacro de ejército, no con un ejército real.
Oficiales que &gt;"egetan eu los empleos subal ternos, y que sólo serán jefes cuando ya estén
manifiestamente incapacitados para la vida
militar, no pueden tener el menor estímulo ni
posibilidad de cumplir sn mision en las altas
condiciones de instruccion que aquélla exige
pata ser digna y totalmente cumplida. En las
parndas veremos desfilar hombres resignados,
pero fríos, y de,·orados por un pesimismo irre-

Fernandez de Córdova, marquós de Mendigorria.
Su nombre figurará, seguramente, en mas de
una pagina. de nuestra Historia contemporánea 1 y
las generaciones que han de sucedernos 1 exentas
de las preocupaciones de hoy, podrán juzgar imparcialmente actos que se consignan en la villa de este
general, y que fueron, y continúan siendo aún, objeto de empeñadas y vivas controversias.
No intervendremos en ellas nosotros: ante la
tumba que encierra los mortales despojos del marqués de Mendigorria, nos sentimos poseídos de
profundísimo respeto, que así sella nuestros labios
para la censura como para el elogio; pero si creemos
deber dejar consignada nuestra opiniijA de que muLa Gaceta ha publicado una Instrnccion
chas de las faltas que se atribuyen al general Córsobre la manera cómo han de organizarse las ¿J.ova son, más que suyas, de su tiempo, de la época
comisiones encargadas de informar sobre el de perturbacion y desórden en que los azares de la
estado y necesidades de la clase obrera. Se da política le hicieron figurar; de aquellas fatales ciren ellas representacion al ejército, que la ten- cunstancias que, eslabonándose unas á otras, como
por fatal complacencia del destino, llevaron las lidrá por dos oficiales ó jefes marinos y de tierbertades espanolas al borde de la ruina, empujadas
ra. Aplaudimos esta disposicion, sea ó &gt;)O efi- de consuno por el despotismo y la anarquía.
caz, porque al ménos estos trabajos sou ya,un
Hijo de una antigua é ilustre familia, nació don
reconocimiento del mal y la necesidad de sn Fernando Fernandez de Córdova en Buenos-Aires
estudio y correcciou. Lo hemos dicho muchas el 9 de Setiembre de 1809, y pocos anos antes de la
muerte de Fernando VH ingresó, en clase de alféveces: la miseria puede ser, ya qne no una ex- rez, en uno de los regimientos de la Guardia Real
cusa una explicacion de ciertos crímenes. Pues de infantería.
bien; no conviene que el criminal pueda aco La guerra dinástica lo llevó en breve á las provincias
del Norte, donde combatió en diferentes
ger8e á un argumento tan formidable como el
acciones,
logrando distinguirse por su serenidad y
de no poder vivir por medio del honrado tra bravura. Era ayudante de campo de su hermano el
bajo. Y para que no se vea que sólo nosotros ilustre D. Luis, que desempeí'\aba el mando en jefe
pintamos con negros colores, jié aquí los de la del ejército, cuando se libró la eternamente célebre
paleta de un diario que no es avanzado ni pe- batalla de Mendigorria, y en esta empeñada y ruda
funcion lucieron las singulares dotes del general en
simista, ni popular, ni exagerado:
,El cuadro no puede ser más triste. E l pan · jefe y el valor ele su hermano que, secundando las
disposiciones de aquél, cruzó varias veces la linea
á un precio exorbitante; la cartie, imposible de enemiga y peleó en los puntos de mayor peligro,
adquirir para las clases pobres; la patata, que haciéndose objeto de recomendacion especial. En
ántes costaba tres cuartos, cuesta ahora cin- Arlaban y en otros hechos cumplió del mismo modo,
cuenta céntimos el kilo; los alquileres de las asegurando para siempre la reputacion que había
casas alcanzan un precio insoportable. De este tenido la fortuna de conquistar.
Al terminar la guerra civil era ya coronel y desmodo, ¿qué obrero ó persona que viva del empeí'ló varios mandos y comisiones. Como brigasueldo corriente, en esta época, puede atender dier asistió, en 184.4, al frente de una brigada, al
bloqueo de la sublevacion de Cartagena, apoderáná las necesidades de la vida?,
dose á viva fuerza del arrabal de San Antonio, y
~-·····• •'"• ····· ········ ·•"''"' '' '' ... ............... .
por capitulacion los fuertes de Atalaya y
.... .... .... ... .. ........... .... .. .... .. ················ ocupando
Galeras .
,La cuestion de subsistencias, que hoy es un
Mariscal de campo en 1845, desempeñaba el carproblema pavoroso, que es el conflicto de la go de gobernadOt' de Madrid 1 cuando en un dia de
escasez, será muy pronto el conflicto del ham- insurreccion se vió obligado á cargar, con sólo cinco
b,·e; y no sólo por unanimidad y porque del ordenanzas, á un grupo de amotinados 1 poniéndomal todos participamos, sino por ot,·as razo- los en dispersion y restableciendo la tranquilidad.
Mas tarde pasó á encargarse de la direccion de Innes que están en la conciencia de todos, es fantería; y en 1849, habiendo sido elegido por el
preciso evitar que llegue tan terrible aituacion Gobierno para el mando de la expedicion de Italia,
para el sufrido vecindario de Madrid, más es- embarcó en Barcelona con la lucida division á sus
órdenes y contribuyó en aquella Península á la respecialmente.•
tauracion del poder pontificio, arrojado de Roma.
Al o'eurrir en 1854 la acdon de Yicálvaro, que
En la última inundacion de Murcia, la Guar- llevó consigo la caida del Gabinete San Luis, Cór.dia civil se ha conducido con una abnegacion dova aceptó el encargo de formar Gobierno, á pesar
superior á todo encarecimiento. La verdad es de las dificultades del momento, y presidió el· que
que forma un contraste singular el egoísmo la sátira popular llamó Ninisferio-metralla, por haque se desenvuelve hoy en las clases sociales ber ejercido su autoridad en medio de un continuado combate, pr~cursor del triunfo del alzamienmás desahogadas, con el espíritu generoso de to que elevó al poder á los generales Espartero Y
esta institucion militar, tan celosa y guarda- O1 Donnell.
dora de haciendas y vidas ajenas. 1Que no se
Diez anos más: tarde fué director de Artillería, Y
pierda ese resto de grandes virtudes por falta luégo desempefió la cartera de Guerra. Despues de
áel necesario, del indispensable estímulo! Hé la Revolucion de Setiembre se halló sucesivamente
encargado de la direccion general de Estado Mayor
aquí lo que deseamos, con respecto sobre todo y de la de lnfanteria, y volvió á ser ministro de la
al instituto-muy propiamente llamado bene- Guerra en 1872.
mé&gt;"ilo- de la Guardia civil.
Desde 1873 el general Córdova hizo una vida
apartada de la política, y se ocupó en reJactar dos
notables libros que nos ha legado; uno sobre la exEXCMO. SR. D. FERNANDO FERNANDEZ DE CÓRDOVA pedicion de Italia, y otro que lleva por titulo Nis
marqués de Mendigorria,
memorias intimas, muy apreciado del público y digno de la mayor atencion para cuantos deseen conoEl dia 30 de Octubre último falleció en esta corte,
á l,1 edad de setenta y cuatro años, el teniente cer exactamente nuestra Historia contemporánea.
Era senador vitalicio y se hallaba condecorado
general de los ejércitos nacionales D. Fernando

mediable. Hecho natural, porque, digan lo que
quieran los poetas y los metafísicos de todas
clases, la primera de las realidades sociales es
la económica, como que corresponde á la primera de las realidades orgánicas individuales,
que es la subsistencia, la conservacion. Pero
conservarse es prosperar, progresar, porque
siendo sólo una ficcion el reposo absoluto, lo
que no prospera decrece, lo qt1e no progresa
retrocede.

con las gra:ides cruces de San Fernando, San Hermenegildo, Cárlos III, Isabel la Católica, San Mauricio y San Lázaro, Asís 1 San Genaro de Nápoles, la
Piana, Leopoltlo de Austria y otras muchas por servicios de guerra.

EL FUMADOR
El grabado de la pág. 40'7 representa uno de aquellos soldados famosos del siglo xvn, inmediatos y
no degenerados descendientes de los héroes de Italia y Flándes, de los que mantuvieron á colosal altura ea ombre español. Como sus padres, pelearon
en todos los ámbitos de Europa; pero los tiempos
eran ya otros, y ménos felices que aquellos tri;.mfadores de Lepanto y conquistadores de Portugal,
vieron deshacerse lentamente el edificio de nuestro
poderío, merced á la sagaz política de un Richelieu 1
secundada por las torpezas de los Olivares y los
IIaros.
El tipo del soldado espaliol del siglo xvrr no se di ferencia del de su antecesor; si como éste no vence•
en todos los lances de la fortuna, sa 1)e morir en Rocroy y las Dunas, formando en las filas de aquellas
terribles falanges, batidas en brecha á modo de
plazas fuertes, y que, segun el dicho del inmortal
Bossuet, resistieron las cargas de la caballería de
Enghien como columnas de bronce engastadas en
suelo de granito .
El dibujo es correcto, hay facilidad y gusto en la
ejecucion, gracia en la actitud, resultando muy natural el abandono de la figura. Reclinado en una
silla, el soldado disfruta sibariticamente del dolce
far niente, y aspira con delicia el humo de su pipa,
vicio, ó mejor dicho costumbre, que, en la época que
simboliza el personaje 1 ha obtenido carta de naturaleza en Espaf!.a 1 merced á los conquistadores de Méjico; y que en Francia, Inglaterra y el resto de
Europa cuenta ya numerosos prosélitos, gracias
á los viajes del embajador fücot y del célebre ,valter Raleigh.
Nuestros lectores habrán podido observar que en
diferentes dibujos hemos dado, como lo hacemos
hoy, algunos tipos militares de distintas épocas, con
los epígrafes &lt;&lt;Abuso de confianza,}} «La partida de
naipeS 1 )) &lt;&lt;El alabardero del siglo XVI» y otros varios·. Su publicacion no es efecto de la casualidad
6 del capricho; con ella nos proponemos ir formando
una especie de galería de trajes militares en que,
sin la monotonía que resulte en las obras exclusivamente dedicadas á este ~jeto, como los álbum
de la infantería y de la caballería de Clonard 1 puedan seguirse las modificaciones que han ido introduciéndose en la indumentaria militar, desde que
se crearon los ejércitos permanentes hasta nuestros
dias: modificaciones que conducen desde el capacete de hierro, al ligero ros, desde las calzas de grana y el jubon acuchillado á la polaina de pano pardo y al airoso y cómodo capote, y, por último, desde el pesado arcabuz, al sencillo fusil de retrocarga.

LA BIBLIOTECA DEL ATENEO DE MADRID
Reputacion universal, otorgada por el pueblo,
que es el único infalible en este género de fallos,
goza el centro donde, desde principibs de siglo, tienen cabida en España los ideales más profundos,
á la vez que los más extravagantes, pero sólidamente cimentados en estudios vastísimos, que, áun
cuando procedan de escuelas diferentes, todos concurren al progreso del género humano, pues sólo
en la lucha de las grandes concepciones puede la
civilizacion hallar la luz que irradie el áspero camino que aún le resta por recorrer.
No en vano este centro lleva por título el de
&lt;&lt;Ateneo científico, literario y artístico,)&gt; pues todas
estas diferentes ramas que compendian el saber en
general, tienen allí su asiento, su refugio, sumorada fija, y áun pudiéramos decir que viven como
soberana~ de la sociedad.
En el nuevo edificio que hoy posee llama extraordinariamente la atencion el buen gusto y excelente
órden de la biblioteca, cuyo grabado "Oublicamos en

las páginas 410 y 411. Es un salan vastisimo, adornadas sus paredes con una elegante estanteria
blanca, donde se encierran más de veinte mil volúmenes. La luz está perfectamente distribuida; las
escaleras y pasillos son cómodos y bien entendidos,
y en el centro se encuentran ordenadas varias mesas con más de cuarenta pupitres y recados completos para escribir.
Este recinto constituye un riquísimo arsenal del
ingenio moderno. Allí se encuentran los mejores libros publicados sobre ciencias, literatura, .filosofía,
filología 1 obras ilustradas, revistas de todos los países, y la,; ilustraciones que aparecen en la Península y en el extranjero. Y al contemplar su majestur)SO aspecto y la brillante perspectiva que los adelantos imprimen a las construcciones modernas,
podia asegurarse, parodiando á un célebre escritor,
que la mansion es digna de albergar la ciencia, la
experiencia del mundo y el conocimiento de los
hombres.

•

ESCENAS DE CAM PAMENTO
¡Qué extrai'ia es la condicion humana! Lo mismo
que ayer se detestaba, hoy se mira con enternecimient6 y cariño; lo que en otro tiempo fué ocasion
de disgustos, más tarde se recuerda como perdido
bien, como una muerta esperanza.
La vista de ese grabado en que el hábil lápiz tle
Pellicer reune caprichosamente algunas escenas de
la vida militar de campamento, trae á nuestra mente aquellas reflexiones. Entónces, durante el periodo de la lucha, la constante movilidad; los malos
alojamientos con sus duras camas, concurridas de
molestos huéspedes; las noches eternas de invierno
pasadas á la intemperie, y las inacabables jornadas
de estío bajo un sol de fuego; las comidas indigeribles, confeccionadas por el indocto cocinero-asistente; aqliel no cesar de recibir órdenes y contra-órdenes; la forzada inaccion cuando el cuerpo necesitaba un saludable ejercicio, y el exagerado ejercicio
cuando, exhaustas las fuerzas, se suspiraba por pasar de la posicion vertical á la horizontal; todas estas causas y otras muchas enojosas de enumerar,
proporcionaban al ánimo horas de mal humor y momentos de enojosa irritacion; pero hoy, cuando á la
distancia de ocho anos se mira el cuadro, el tono lúgubre ha desaparecido, y saltan sólo á la vista las
agradables expan.siones de la juventud 1 los almuerzos campestres sazonados por un devorador apetito1 donde la bota corría de mano en mano hasta dejar paso á la última gota; las canciones alegres é
intencionadas del soldado, al compás de la ronca
guitarrilla; la industria del servicial doméstico, convirtiendo su gorra en pesebre del pobre y viejo asno
que conducía el equipo del señorito; la barbería establecida al -aire libre; la animacion, el movimiento, la vida, en fin, en sus más extrañas pero agradables manifestaciones.
Esto es lo que se recuerda no más: el lado bello.
El notable artista Sr. Pellicer, inspirándose en esas
ideas, nos ofrece reunidas algunas de las escenas
más salientes de la vida de campamento, tales como
se veían en el de Monte Esquinza, por ejemplo, á las
horas en que la mano dejaba ocioso al fusil. La reputacion del Sr. Pellicer nos exime de todo elogio,
y dl}jamos, por lo tanto, al público que juzgue de la
gracia de este dibujo y del mérito que se advierte
en la ejecucion.

DON ARTURORODRIGUEZ YJI!IENEZ
Capitan de artilleria, muerto en la catástrofe del
polvorín de San Felipe.
Entre las victimas causadas por este terrible suceso, cuyos detalles conocen ya nuestros lcctorc.'!',
figura el distinguido capitan de artillería D. Arturo
Rodríguez, á quien ofrecemos en este número un
tributo de consideracion y sentimiento por su prematura muerte, publicando su retrato en la página 415.
Nació el Sr. Rodriguez en San ~ebastian, el 28 de
Julio de 1859, y ya en 1819, una vez terminados los
estudios reglamentarios en la Academia de Sega-

via 1 ascendió á tenieTI'~e, siendo destinado á un regimiento de su cuerpo, y recomendado por sus especiales condiciones de aplicacion, inteligencia Y
laboriosidad .
A fines de 1882 pasó á prestar sus servicios como
ca pitan en la isla de Cuba, conficlndosele la compaflia de obreros de la Maestranza y de la comandancia de armas de la plaza; cargo que desempeñaba
al ocurrir la catástrofe el 29 d.e Abril último, y que
le ocasionó la muerte.
El malogrado capitan Rodriguez reunía, á su
claro talento, una afabilidarl &lt;le carácter que le
granje:1.ba generales simpatias . En el Circulo militar de la Habana habia dado en Octubre pasado
una brillante conferencia con el tema «La termodinámica en el campo de la ciencia,)&gt; y de la cual
nos ocuparnos oportunamente, tributándole los elogios que en justicia merecía; y cuando el porvenir
parecia sonreirlc en todos conceptos, la muerte violenta vino á agostar esta inteligencia jóven y vigorosa, privando á la patria de un ilustrado oficial, y
dejando á su familia, y especialmente á su anciano
padre, el comandante del cuerpo de Estado )layar
de plazas D. Antonio Rodríguez, en el mayor desconsuelo y abatimiento.

AUTORIDADES QUE DECLARAN
el mérito del marqués de Santa Crnz y de sus
, Reflexiones Militares.»
(Conlinuacirnt.)
En el ano de 1791 se publicó de órden del Gobierno una obra intitulada: Retratos de los españoles i/111tres, con un epHome de sus 'Didas 1 y en esta obra se
dice lo siguiente en la biografía de D. Alvaro de Navía Osorio, marqués de Santa Cruz de Marcenado y
vizconde del Puerto :
«Considerado como escritor, el vizconde del Puerto
merece un lugar distinguido por sus Re/le:i;ioncs Milita1·es1 libro clásico en su género, escrito en estilo
claro y sencillo, con buen método, y un plan yasto,
juicroso y felizmente ejecutado; algo recargado de
alusiones y de citas, defecto más bien hijo de sumodestia que de su ostentacion. El mérito intrinseco
de ella es bien conocido de los buenos militares; Federico II nunca la separaba de su mesa, y ha sido en
extremo útil á los enciclopedistas autores del Diecionario Militar . La elevacion de sus ideas se ve en
el Proyecto de un Diccionflrio Dnioersal ... Este pensamiento, inspirado por el amor á la gloria y utilidad de su patria, tenía acaso el primer lugar en su
cuidado. Concibióle con grandeza; combinóle con
madurez; llevó la atencion más exquisita desde el
plan general de la obra hasta las partes más menudas; convidó á todos los sabios de la nacion para que
concurrieran á efectuarla; ofrecióse él mismo á trabajar cuanto cupiese en sus fuerzas; no se detenía
en costes ni en sacrificios; recomendábale á las Academias y al Rey; y finalmente, si las circunstancias
del tiempo no permitieron que se efectuase una
empresa tan vasta y tan sublime, por lo ménos el
ingenio que pudo idearla, el anhelo laudable por el
progreso de las letras, una erudicion tan grande y
una aplicacion tan continua, son prendas admira-.
bles en un hombre ocupado siempre en negociaciones de politica ó en operaciones de g:ierra,'I
El general D. José Almirante, en su Bibliogro/ia,
Militar de España, despues de dar cuenta de que las
Reflexiones .Militare, constan de once ,·o!úmenes
en 4. 0 , los diei primeros impresos en Turin desde
el año 1724 al de 1721', y el undécimo volúrnen en
Paris en 1730, y de citar algunas traducciones de
esta obra, y los dos compendios que de ella se han
hecho, uno publicado en Alemania en 1735, y el otro
en Espaíla en 1781 por el general D. Senen Contreras, escribe lo siguiente : &lt;(Esta es una de esas obras
inmensas en que no entra ó no Uebe entrar 1:'I escalpelo U.e la critica. Hay que aceptarlas y respetarlas tales como son; como su autor las hizo ... ..\1 marqués de Santa Cruz hay que tomarle e,i se,.io con sus
once volúmenes macizos; con su pasmosa y exuberante erudicion; con su buen instinto militar, que
tanto contrasta con las pueriles rid:culcces de su
tiempo .. , En resúmen, la obra de Santa Cruz es un

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LA ILUSTRAOION MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

412
monumento de la literatura militar espafiola, y levantado cabalmente en los tiempos en que las letras, la milicia y el país entero alcanzaba el n_ivel
más bajo que registra la Historia. Por supuesto que

EN LA TUMBA DE FERNANDA

en el eztra11,je1·0 es mds conocido q1te en Espaiia.»

1'
11
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1

1
1

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1

Hemos subrayado las últimas palabras del párrafo que antooede, para que se fije en ellas la atencion de todos los lectores, y singularmente la de
aquellos que vistfm ó han vestido el uniforme militar, que son los más interesados en que deje de ser
exacta la afirmacion del ilustre publicista Sr. Almirante,
El jefe de batallan M. Eugenio Labaume, autor del
Compendio de la Historia de la República de Venecia,
de la Relacion de la campaña de Rusia, de las Rcflca:ioms sobre los incon'Oetiientes y 'Dentojas de la Mstaria
conlemporáma, de la Historia de la caída del imperio
de Napoleon, de una novela histórica y de algunas
otras obras; 1\1. Eugenio Labaume, en su Man1iel de
l'OJ.fi,cier d'Etat-Najor (París, 1825), al ocuparse de
los más célebres escritores militares antiguos y modernos, despues de dar algunas not icias biográficas
del marqués de Santa Cruz de Marcenado, dice lo
siguiente: «Las Re.flexiones i1Hlitares, de Santa Cruz,
encierran una multítud de citas, ejemplos y enseñanzas útiles para los militares y los diplomáticos.
Se hallan traducidas al francés en once volúmenes
en 8. 0 , con tres láminas. Seria conveniente que para
uso de los oficiales jóvenes se hiciera un compendio
en que se conservara todo lo más esencial de esta
obra 1 fruto de una lárga experiencia militar,de una
lectura. inmensa y de una memoria prodigiosa.)~
Para interrumpir la monotonía de nuestras continuadas citas de autores extranjeros y nacionales
que proclaman el mérito de Santa Cruz y de sus
Rejlc;;iones Milita1·es, trascribiremos aquí una anécdota que refiere el coronel D. Antonio Vallecillo en
su Apologta de Vil/amarti" (Madrid, 1880), anécdota
que plenamente confirma aquel por supuesto del general D. José Almirante que ya dejamos subrayado.
Relatando el Sr. Vallecillo las dificultades con que
en España luchan los escritores militares, señala
como una de las mayores la indiferencia pública., y
despues de citar varios ejemplos de esta indiferencia, dice así:
((Por último (y éste es un caso en que de ira ó
vergüenza tiemblan las carnes), el marqués de Santa Cruz de Marcenado escribió en la segunda década de su vida su grandiosa obra en once tomos, titulada Reflexiones Al ilita.res, obra que sólo sirvió para
utilitlad y gloria de Federico II de Prusia, y no para
proYecho de Espana, donde no fué conocida, 11i bajo
ningun concepto apreciada, como lo comprueba la
bochornosa escena ocurrida e-n Berlín entre dicho
monarca y nuestro general D. !uan Martin Alvarez
de Sotomayor, más adelante conde de Colomera y
ca pitan 5eneral de ejército. El caso fué como sigue:
A la fama de la nueva táctica inventada por Federic-o, con la que consiguió tan señaladas ventajas en
sus gloriosas campañas de mediados del pasado siglo, se apresuró toda Europa á mandará Prusia sus
comisionados para que del mejor modo que les fuera posible se enterasen de ella en sus principios y
en sus aplicaciones, y con los que se manifestó siempre facil y propicio aquel ilustrado soberano. Al
presentarse el gerteral español con la manifestacion
de su deseo, le contestó el rey que extrañaba mucho su viaje á Prusia para aprender la táctica que
había él aprendido en Espai'l.a. Confuso Alvarez de
Sotomayor con esta réplica, ó misteriosa ó sarcástica, se apresuró á preguntarle el monarca si conoria las Rejleziones Militares del marqués de Santa
Cruz de ~Iarcenado, á lo que, mordiéndose los labios, replicó el general español que, aunque tenia
alguna idea de la existencia de la obra, no la habla
leido. El rey le dijo entónces, con la modestia propia de su elevado mérito, que la táctica de la que
toda Europa le creía autor, la había él deducido de
la expresada obra, y que por eso decía haberla
aprendido en España; porque si bien nunca había
estado en la Península, debía su conocimiento á un
autor español.),

(Se co•li••ará.)
L~IS \'JD.IRT.

(!)

ELEGÍA

Silencio en derredor; extenso velo
Me separa de ti; yaces en calma;
Ya de la tumba el hielo
Sobre tu cuerpo yerto
Pesara para siempre, aunque tu alma
Haya ascendido á la region del cielo.
Aquellos labios rojos
Sin aliento quedaron; ya la muerte
Apagó al primer beso
La luz de aquellos ojos
Que fueron de tns padres su embeleso.
¿Por qué el ángel custodio de la vida,
Que nuestra dicha y nuestra gloría encierra,
Ve su esperanza, á su pesar perdida,
Al ser arrebatado de la tierra?
¡Angel querido! Tu ilusion primera
Quedó desvanecida;
o
De la muerte, la horrible mensajera
Te anunciaba el momento de partida,
Y al fin te cobijó en sus negras alas¡
¿Qué fué d.,e aquellos dias de ventura?
¡Qué de tanta belleza y tanto anhelo!
Entre la sombra oscura
Tu cuerpo yace envuelto; mas tu alma
Yive entre los ángeles del cielo.
Los séres que te amaron,
Y un ideal en tu hermosura vieron,
Sobre la tumba. negra te dejaron,
Con el blanco sudario t ~ cubrieron;
Sus lagrimas acaso
Quisieron darte vida;
Mas en el mármol frio se perdían;
¡Xi una huella grabaron á su paso!
'l'u destino, cumplido ya en la tierra,
Dios entre sus brazos te llamaba;
Que á una mujer, cual tú, sólo en la gloria
Un puesto la Virtud le reservaba.
Descansa, pues, Fernanda¡ en mi memoria
Tu nombre para siempre estará escrito;
Y buscaré la imágen de tu rostro
Al levantar mi vista al infinito.
En tanto que yo viva.
Sufriré sin ces-ar; ni en el trabajo
Mitigo mi dolor ni mi quebranto;
La calma. y la quietud gozas arriba,
Miéntras se agita el temporal abajo.
Que al dejar de la tierra los abrojos,
Del cielo sigues los augurios sabios;
¡Sé feliz, que, entre tanto, yo de hinojos
Siento que el llanto brota de mis ojos
Al dedicarte una oracion mis labios!

En los párrafos anteriores hemos dado á conocer
nuestra concepcion, y en los siguientes expondremos la manera práctica de aplicarla.

111
De lo expuesto en el párrafo anterior hemos deducido como base la escuadra móvil. En este concept~, se creará una por compañía, designando en
cada escuadra, de las que constituyan la compañia,
el hombre más idóneo. De este modo, la escuadra
móvil tendrá 16 soh.lados en tiempo de guerra y 8
en paz.
La importancia de este servicio\ :1si COJQi6l, la necesidad de dividir la escuadra en dos, y al¿unas veces
tres partes, obliga á nombrar tres clases
para que la manden: un sargento y dos cabos, Ctlda
uno de los cuales tendrán un imaginaria, elegido
préviamente, para que nunca carezca de jefes la
escuadra.
Esta escuadra pertenece y toma et núm ero de la
companía que la suministra, y está encargada del
servicio de noticias cuando la compañíá opera sola.
Por eso el capitan es responsable de su organizacion y entretenimiento,
Por término medio, una compañia tiene en campana 200 hombres, sin contar con el cuadro de oficiales y clases de tropa.; descontando la escuadra
móvil 1 cuando esté fuera, quedarán 18! soldados, y
no porque se le quite accidentalmente esta fuerza
se la desorganiza. Además, áun cuando esté fuera
durante la marcha, 6 en reposo, volverá á su puesto para el combate.
Tampoco se desorganiza el cuadrci de oficiales y
clases de tropa destinando algunos á la escuadra
móvil, porque al movilizar un ejército puede darse á cada compaiiía un sa.rgento y dos cabos supernumerarios para que no se queden sin jefes ni
la escuadra ni el peloton, permaneciendo así completo el cuadro de la compan.ia.
En cada medio batallan se nombrará un alférez
para que mande un peloton, compuesto de losesc'lladras móviles de IaS dos compañías. Este peloton
constará. de un oficial, dos sargentos, cuatro cabos
y 32 soldados; total: un oficial y 38 de tropa.
En fin, de un regimiento se obtendrá casi una
compania, para cuyo mando se elegirá un capitan,
que tendrá. á sus órdenes seis oficiales, ocho sargentos, 16 cabos, dos cornetas y 128 soldados, que componen un efectivo de siete oficiales y 154 de tropa.
Pero esta fuerza es muy numerosa para la exploracion, por lo que ni fa compañia móvil ni la seccion deberán emplearse más que para un golpe &lt;le
mano atrevido, ó para una operacion arriesgada,
· que e"Xigen al mismo tiempo fuerza y rapidez. Para
explorar bastan escuadras y pelotones móviles.
FRANCISCO RA)JIREZ DE CARTAOENA.
Se nombrará un oficial para que, cuando el proJunio.¡. de 1884,
pietario no pueda marchar I se encargue del peloton móvil. A primera vista parece que estos oficiaLA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERiA les harii.n falta en su compañía; pero si se reflexiona sobre este punto, se verá que esta falta no es de
(Gonli•u.cion )
entidad siendo buena la organizacion; porque uno,
De esta manera, los miembros de los grupos frandos ó tres dias de.ausencia es poco, y porque, adecos pertenecen al mismo tiempo á una unidad ormas, estos oficiales estarán en sus companías en el
gánica, de la que no son en realidad más que ufl
momento del choque. Tambien puede preverse
destacamento momentáneo, pue,"I que en circunsesta eventualidad destinando dos oficiales supernutancias normales desempeñan el servicio ordinario
como los demás soldados, de los que no se diferen- merarios á cada batallan, los cuales serian utilisimos, no sólo para este servicio, sino para. todos.
cian en nada. En el instante en que se necesitan
Si en el párrafo anterior hemos encarecido tanto
salen de las filas, se agrupan á las órdenes del jefe
la necesidad de elegir un personal brillante de trodesignado, y marchan en seguida sin dudar, sin &lt;lis.cutir y sin tener que pedir, ni recibir, ni dejar pa para la explora\iion, ahora debemos anadir que
nada. Van á desem pei'lar su cometido, y al regreso todavía es más importante la e!eccion de las clases
se colocan otra vez en su puesto, en sus fracciones de tropa, y sobre todo la d~ los oficiales. SÚs obliorgánicas 1 como si nada hubiera sucedido, perma- gaciones son delicadísimas. Las del oficial están reneciendo dispuestos á volver á salir en cuanto se sumidas en el art. 281 del Reglamento de campana:
El oficial subaltertio, dice, necesita adquirir hoy en la
les ordene.
la
paz una inslruccion mi~y cercana á. la del oficial de
Esta facultad inmediata de reunion y de supresion constituye el carácter esencial de esta organizacíon, la cual es económica y no empobrece á los
regimientos, los que, en vez de detestará los grupos, los estimarán, elegirán y harán esfuerzos para
tenerlos tan buenos y perfectos como les sea posible.
(1) P~ía dedicada :l. la 1n3Jograda señorita doña F &lt;"-manda Bermudez
y Tusara, hija de nuestro querido ami¡o d cenera\ Bermudez Reyna.

sn

Estado Mayor; que en campaña · lleoe mapas, anteojo,
teldmetros, objetos de escritor:o, nociones sobre la composiciott. '!f organizacion det ejército e1iemigo, y hasta
cartillas y ditUogos en 1u lengua, y .figurines de sus -uni •
formes. En resumen, los oficiales nombrados para
este servicio deben tener inteligencia clara, robustez, cierta experiencia y mucha iniciativa.
Los cabos y sargentos que se elijan para este ser-

\

vicio deben ser los mejores que haya en los batallones, para que auxilien eficazmente á fos oficiales, y
para que, en ocasiones, los reemplacen.
La escuadra móvil es el elemento habitual para
la exploracion, la cual marchará generalmente sola,
poniendose casi siempre á la cabeza de ella un oficial para constituir asi una punta de oficial, que
puede enviarse en busca de noticias y fraccionarse
en antepuntas, en grupos de exploradores y en correos, puesto que tiene cuatro jefes: el oficial, un
sargento y dos cabos. Pueden, pues, formarse cuatro grupos de cuatro hombres cada uno, con su jefe,
6 cuatro puestos de observacion.
La incom~able ventaja de este método consiste
en dotará cada unidad orgánica de recursos para
:.i.tender á su seguridad por medio de investigacio-•
nes practicadas á cierta distancia.
Como acabamos de VP.r, la compañía tiene su
escuadra móvil, la cual puede dividirse en cuatro
partes. Para no fatigar demasiado á los hombres 1
no se empleará más que una cada cuatro dias; pero
en caso necesario se podrán explorar Cuatro direcciones al mismo tiempo.
El batallan cuenta con cuatro escuadras móviles,
ó con dos pelotones, ó con una seccion. Tendrá constantemente vigiladas cuatro direcciones, enviando
á explorar una escuadra dividida en cuatro grupos,
y cuando urja se observarán á la vez ocho direccioIlP.S con medias escuadras.
Un regimiento, no empleando más que la cuarta
parte de sus escuadras móviles, tendrá siempre
dos en exploracion. Todavía puede enviar un peloton móvil, y le quedarán la mitad de las escuadras
móviles . Si fuera preciso, explorará ocho direcciones con medias escuadras y dos con pelotones, ó una
con una seccion. Por término medio dedicará á este
servicio dos escuadras, para no fatigar á los soldados, y aún le quedará gente para practicar algunas
operaciones de destruccion á gran distancia.
Estas cifras pueden ser dobles en la brigada, que
tendrá siempre fuera cuatro escuadras sin molestar
mucho á. la tropa.
La division de infantería está en mejores condici~nes1 porque con la cuarta parte de los medios
de que dispone tendrá fácUmente en exploracion
permanente ocho escuadras móviles; pudiendo, en
caso necesario, observar doble número de direcciones .
Estas ligeras observaciones demuestran los grandes recursos que posee la infantería para explorarse á si misma y para desempei'iar las misiones más
variadas. Empero estos recursos n~ pueden improvisarse; es preciso prepararlos y disponerlos anticipadamente por medio de un método, reglando su
empleo y constitucion .
Esta organizacion tiene una gran flexibilidad,
pues que nada desorganiza; mantiene á. los hombres á las órdenes de sus jefes naturales; no los
sustrae más que momentáneamente del servicio
general de su regimiento y están siempre sujetos á
la disciplina, así como tampoco priva á las companias de sus hombres de accion en el momento del
combate, realizándose así la exploracion irregular
de los partidarios en condiciones regulares.
Para que este sistema produzca resultados satisfactorios, es preciso adiestrar á las tropas en tiempo de paz 1 haciéndoles adquirir hábitos de exploracion, así en las marchas como en las maniobras.
Hoy, que tanto in te res hay en dar la instruccion del
zapador al soldado de infantería, no debe olvidarse
que el primer elemento de éxito en la guerra moderna es la exploracion bien ejecutada, y por eso
los jefes deben dedicar preferente atenrion á esta
enseñanza durante la paz.
La organizacion del sistema expuesto es la misma que en la paz, con la única diferencia de ser
más reducidos los efectiYos. Cada escuadra dará un
hombre á la escuadra móvil de la compaf:iía, ta
cual escuadra constará de ocho hombres con un s:ugento y un cabo, á fin de poderse dividir en dos
grupos de cuatro soldados con su jefe.
, .
El medio batallan tendrá su peloton monl, compuesto de un oficial, dos sargento&amp;, dos cabos Y iG
soldados.

El bata\lon dispondrá de una seccion móvil compuesta de un teniente 1 dos alféreces, cuatro s¿rgentos, cuatro cabos y 32 soldados, ósea un efectivo de
tres oficiales y 40 hombres de tropa.
Nunca se sacarán de las filas estos elementos en
los ejercicios de detalle, empleándolos únicamente
en las operaciones de las unidades aisladas. Cuando las compañías vayan por separado á practicar
el servicio de campaña, los capitanes utilizarán su
escuadra móvil para la exploracion.
Lo mismo harán los jefes de batallan: mandarán
á explorar á las escuadras m6vileS, y simularán
gol pes de mano ó destrucciones con sus dos pelotones, ó con su seccion 1 á fin de que los elementos
móviles se conozcan y se habitúen á moverse fácilmente, ya solos, ya reunidos.
Cuando el regimiento maniobre, se usará en escala todavía mayor de los grupos móviles, conformilndolos, en cuanto sea posible, á todo lo que constituye su servicio en la guerra, teniendo en cuenta
que nunca deben emplearse como vanguardias, flancoguaf&lt;lias y retaguardias, ni como aYanzadas 1 porqul no les incumbe el servicio regular de seguridad. Su mision consiste en operar irregularmente
delante de la cortina de seguridad; no se deben cuidar de proteger a la columna ni cuando marche ni
cuando descanse, sino de informarla, yendo á exp1orar léjos, á buscar noticias, á .examinar las posiciones enemigas y 3. señalar con anticipacion toda
ame;1aza de peligro. En fin, no deben confundirse
las dos partes del servicio de seguridad, porque Se
desnaturalizaría completamente el carácter de los
grupos móviles, y nos veríamos privados de las
grandes ventajas que deben obtenerse de estos elementos elegidos.
Esta organizacion que acabamos de exponer á la
consideracion de nuestros lectores, no es nueva,
pues en la última campaña del Norte existían en el
ejército secciones de andarines y flanqueadores, sacadas de las batallones de infantería, si no en la
misma, en parecida forma . Empero faltaron alli los
detalles que acabamos de indicar bajo una forma
positiva y práctica, que se prestase á una reglamentacion, así como á una aplicacion facil, apetecible y necesaria. Entónces, efecto de las necesidades
de la guerra, se improvisaron estas secciones; y
aunque poco á poco ft.i.eron corrigiéndose sus defectos, sin embargo, nunca llegaron á asemejarse al
tipo que ahora presentamos, porque estaba infiltrado en su organismo el vicio de origen: la improvisacion .
La organiz~cion propuesta puede establecerse con
los batallones y regimientos, sin que haya necesidad de derogar ningun reglamento y sin que se tengan que hacer cambios ni gasto alguno. Los soldados se disputarían el honor de formar parte de las
escuadras móviles, porque su admision en ellas les
daría á la vez patente de buenos tiradores, de andarines, de inteligentes y de valientes.

(Se continuará.)
CLE~IENTE CANO,
TENiltNTE DE INFANTEJl:ÍA

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FJl:AGMltNTOS HISTÓRICO·MILITAJl:ES

EL ALCALDE MAíOR DE CEBú D. JUAN DEALCARAZO
Los Dmatas ó profetas que se decían enviados de
Bathala (Dios) se aparecieron á los crédulos indígenas, h&lt;1bitantes de las islas de Bohor y de Samar,
en los más frondoso y sombrío de sus bosques, en
trajes de disciplinantes y con el rostro cubierto,
exaltándoles con palabras y promesas misteriosas á
iaguer1'a san~a contra los misioneros cristianos y
sus e1·ro1·es y C'Ontra el dominio de los espa1)oles,
para volverá las antiguas creencias y prácticas del
paganismo, ofreciéndoles bienes y felicidades, rechazar las balas de los mosquetes contra los mismos que las disparan y resucitar los muntos que
en los combates tuvieran.
La propaganda, apoyada en tan disparatadas promesas, fué cundiendo con éxito rápido, haciendo
numerosos prosélitos, que aprovechándose en la isla
de Bohol de la circunstancia de haber pasado á la

inmediata. de Cebú los padres jesuitas encargados
de aquellas misiones para asistirá la beatificacion
del apóstol de las Indias, San Francisco Javier, levantaron -el grito de independencia.
En cuanto tuYO noticias de aquellos sucesos el alcalde de Cebú D. Juan de Alcarazo, marchó presuroso con 50 soldados espati.oles y 1.000 indios leales
cebuanos á la isla de Dohol, toda insurreccionada,
con la única exccpcion de los pueblos de Loboc y
Daclayon.
Desoyendo las rebeldes boholanos toda reflexion
y consejo,fué preciso recurrir á la fuerza de las armas, y despues de al;unas escaramuzas, se retiraron y fortificaron en el interior de la isla, adonde
fué á buscarlos el valeroso Alcarazo el dia l.º del
aM de 1622.
Despues de seis días de penosa marcha 1 atravesando pantanos y la virgen espesura de aquellas
montañas, fué atacada la vanguardia de 16 soldados espalioles y 800 cebuanos por una turba de más
de 500 reb eldes que, intrépidos y valientes, se lanzaron á la pelea; pero el sereno valor de los leales
los rechazó con grandes pérdidas . Habiendo sobrevenido á la victoria un torrencial aguacero, lo interpretaron los vencidos por un auxilio que Bathala
les enviaba para inutilizar el servicio tan temible
de los mosquetes de las fuerzas española, y reanimados por la esperanza de su fanatismo, volvieron
con may01· número y mayor furia á repetir el ataque; mas nuestros soldados habian tenido tanto esmero en la conservacion del fuego de las inechas,
que las balas de sus mosquetes causa.ron tal daño
en las apiñadas y desorga~izadas masas enerriigas
que nuevamente malparadas, abandonaron en completo desñrden el campo del combate.
Fueron replegándose y rehaciéndose los vencidos
en un gran pueblo, donde habían depositado cuanto
tenían de algun valor, creidos que los espanoles no
habían de atreverse ni podP.r ll~ar tan al interior;
pero de allí fueron tambien arrojados, y sin gran
esfuerzo, pues la fuerza moral adquirida por los
leales en los anteriores combates, tenia á los rebeldes atemorizados y desorganizados.
Yolvieron aún, sin embargo, los rebeldes boholanos á reunirse en crecido nllmero en una encumbrada montaí'ia, fortificándose en diferentes puntos
con zanjas, estacadas y trincheras; y allí tambien
les batió y dispersó el activo y valeroso alcalde mayor de Cebú, haciéndoles muchas bajas y prisioneros; entre estos últimos algunos principales cabecillas, que hizo ahorcar, para escarmiento, en el
pueblo de Loboc, adonde fué á establecer el cuartel
y dió libertará los &lt;lemas para que fueran á ofrecer el perdon y generoso olvido de sus faltas, á
cuantos arrepentidos depusieran las armas y se
presentaran, lo que hicieron en gran número.
Aun cuando quedaron en armas algunos rebeldes
que fué preciso perseguir hasta su completa destruccion, quedó D. Juan de Alc~razo en disposicion
de pasará la contigua isla de Samar, donde la rebelion había tomado un carácter más imponente,
acaudillada por el influyente. indio principal Bancao,
que impunemente, miéntras los boholanos llamaban
la atencion, había podido organizar sus numerosas
huestes y la defensa del territorio para prociamar
la independencia de la is!a.
Alentado el intrépido Bancao por su superioridad,
no vaciló en presentar la batalla á ·los leales, que
Alcarazo aceptó para morir como valiente, por no
tener retirada. honrosa; pero fueron tan acertadas
sus disposiciones y tal el valor de sus soldados,
qu~ los rebeldes fueron completamente derrotados,
deJando entre los muertos á su caudillo Bancao
cuya cabeza fué puesta en una larga pica, y que-'
n:iado vivo un drcata cogido entre otros muchos pris10neros; puestos los restantes en libertad despues
del ejemplar castigo, para que fueran á lleYar el
perdon á cuantos depusieran las armas, y hermanando de este modo el ·valor y la energia con la
clemencia, produjo en Samar los mismos efectos
que en Bol_10l 1 quedando sofocada aquella imponente revolur.1on, que puso en peligro el dominio de
Espana en las Yisayas.

Pio A.

DE

P,zos,

�415

LA ILUSTRAOI0N l.lHLITAR

BIBLIOGRAFÍA

i

=,-,-,1

miento en los fastos de la literatura. militar eSpa1\ola .

Guerra oi vil de 193;-3 li. 1840 en Aragon y
Valencia. Campañas del¡¡;eneral Oraa (1837
á. l.838), por el teniente &amp;"@neral marqués de
San Roman, con un proemio del general don
José Gomez A rteohe, académico de la Historia. - Tomo primero.-un volÚ.men de 4.0 O
páginas en 4. 0 con un mapa y dos p lanos.-Madrld, unpr enta de Tel10, 1884,

La reputacion Iitera_ria del antiguo director de
Infantería se halla tan firmemente cimentada,
que nos permite renunciar al empleo de los conceptos con que se procuran poner de relieve distinguidas cualidades, cuando aún el público ng las
ha percibido ni apreciado. El marqués dC San Roman ocupa un lugar eminente entre los literatos de
nuestra pátria, lugar al que ha sabido elevarse por

La publicacion de un libro del teniente general

marqués de San Roman constituye un aconteci-

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1

merecimientos propios, pai;o á paso, conquistando
en cada jornada de su fecunda existencia un galardon con que formar la ejecutoria de su fama. Escritor castizo, de vastisimos conocimientos, vigoroso sin rudeza y elegante sin afectacion, á veces se
remonta al vuelo majestuoso de nuestros clásicos.
En las páginas de esta obra se advierten desde
luégo, no Sólo los rasgos de una erudicion vastisima, sino Jos reflejos de un génio superior, siempre
1nantenido en altas esferas de actividad y de inspi-

•
1

1

1
1

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1

1

\---

D. ARTURO RODRIGL'EZ, C.\PIT,\N DE ARTILLERÍ.\
Victima dti fa exp/osioD ocurl'ida c11 ~/ ¡:olvorin d8 San Feli~J en la Habana,

)!,t~

__,____________ J
1

,\Pl'NTES DE LA \:LTIMA GUERRA CI\'IL,-RECUERUOS

DEL CllJ1',l&gt;1ENTO

(Por Pellicer).

1

racion que se manifiesta en empresas tan arduas y·
levantadas como la de dar cima á la obra de rcconstruccion del grandioso ale.izar de Cárlos V en Toledo, cuyo edificio había de albergar :i. la juventud
militar de Espafia.
Otro de los testimonios que acusa desde luégo en
el general San Roman aptitudes y condiciones singularisimas, es la incansable solicitud con que ha
conseguido reunir y organizar en su escogida biblioteca de más de 12.000 volúmenes, algunos de un mérito rarísimo, y que Constituyen.una de las primeras
y más ímportantes colecciones de libros que hoy se
conocen en nuestr;_i patria.
Si hubiéramos de continuar por esta senda, que
nos disponemos pesarosos á abandonar, muy exiguo
resultaría el espacio de que aqui disponemos, pues
ya lo es bastante para dar cuenta á nuestros lectores de un libro cuya publicacion no hemos dudado
en calificar en los términos que se ven más arriba.

Por fortuna para nosotros, no se trata de hacer un
juicio de la obra. del marqués de San noman, cometido que por incompetencia hubiéramos . declinado;
pretendemos únicamente resefiar en breves frases
sus bellezas, y en esta sencilla tarea la buena voluntad procurará sup!ir a la deficiencia de condiciones.
Encabeza el libro un proemio, que con decir que
es del general Arteche no há menester de más encomio. El proemio del al'l'ctlitatlo autor de la Geog1·afla militar de b'qmíia !J Portugal, del laureado
historiador &lt;le la Guci•ra de la bidtpct1dc11cia, resuJta
para. nuestro gusto muy breYc; pero dice el general
Arteche que no quiere prm·ocar la impaciencia del
lector, á quien ·supone clesc&gt;oso d, sal-orearlosjclicrs
conceptos y et c'Slilo casti;o y clega1i(c del ldstor-iador
de las campailas del general Oraa, y c:sta &lt;:onsilleracion le hace abandonar la. pluma, sin tener en cuenta que deleite y no impaciencia produce la lectura

&lt;le aquellas sabrosas pagrnas en que se sintetiza
magistralmente el libro, y donde admirables pensamientos y filosMicas reflexiones se condensan
para poner de manifiesto ese cáncer social que se
llama la guerra ch·il, origen de nuestro rebajamiento politico y d.c nuestra impotencia para tolla accion
ciYilizadura.
No: en este punto opinamos de distinto modo que
el general Artechc; las páginas ele su proemio se
leen, temiendo llegar á su t(\rmino, si bien cnando
esto sucede se toca pronto la compensacion con el
primer capitulo de la obra, echándose ele ver al
punto que aquél y ésta son .Jignos el uno de la otra,
y que pueden muy bien figurar junto los nombres
ilustres de sus autores.
Empieza el general San Rornan manifestando que
cumple el &lt;leber que tiene todo militar de referir
los sucesos en que ha tomado parte, facilitando de
es1e modo valiosos elem~ntos á la historia, y esto

�416

LA ILUSTRACION MILITAR

gamos á conocerlos bien. Júzguese por esto cuánto mitada, pueda considerarse completamente insno habrá sido nuestro asombro al leer en el libro truido,)&gt;
Así, af\ade más adelante, y en esto dice una gran
del general San Roman el relato de la batalla y no
verdad,
del mismo modo que, bajo un punto de
echar de ménos el más insignificante dato respecto
vista
general,
en la nacion se necesitan mas agriá
la
estructura
y
configuracion
del
terreno,
hasta
el
entendimiento.
A grandes y perfectos rasgos explica á continua- extremo de que la descripcion resulta una fotogra- cultores y ménos bachilleres, más industriales y
cion el origen de la contienda civil de los siete años, fía, pudiendo decirse lo propio de los diforentes ac- ménos abogados, más obreros y ménos empleados
las causas que la encendieron, las torpezas y des- cidentes del combate, narrado en el estilo que con- públicos; bajo el punto de vista militar, tambien se
necesitan más espíritu y ménos uniformes, más
ciertos que la fomentaron, inspirándose en la más viene únicamente á esta clase de escritos.
Observaciones análogas se nos ocurren con moti- fortificaciones y material y ménos cuadros, más
severa imparcialidad, sin detenerse ante esas vanas
consideraciones de personas y partidos que los es- vo de la batalla de Barbastro, del paso del Cinca soldados verdaderos y ménos oficiales.))
Pero ... detengámonos aquí, que no es nuestro inpíritus débiles estiman barrera infranqueable, y por las fuerzas del Pretendiente, de la desdichada
tento
perjudicar quizá al autor, copiando su obra y
accion
de
Herrera
y
de
todos
los
movimientos
y
opeque el verdadero historiador desdeña. Enérgico,
ahorrando
á nuestros lectores el tr~jo de comcuando es preciso, así habla de aquel monarca que raciones militares de que se da cuenta. La exactiprarla.
conspira contra la Constitucion y se muestra más tud, la verdad resplandece por do quiera; es un libro
Terminaremos, pues, diciendo que el libro, dediatento á sus agravios y á su enojo que á la gratitud hecho a. conciencia, donde no sobra una línea ni
c-cado
á S. l\I. el Rey, principia con una notable
falta
la
más
pequeña
apreciacion.
y la justicia, como refiere entristecido la intransicarta-prólogo
escrita por el comandante D. FedeHasta aquí el escritor militar, propiamente digencia del clero que en los púlpitos y el confesonarico
de
Madariaga,
y que se halla de venta en casa
rio mezclaba el veneno con la sana doctrina: y asi cho; del literato que al trazar el retrato de Cabredel autor y en todas las principales librerías.
ra
maneja
como
consumado
maestro
la
pluma
de
censura tambien· las debilidades y las grandes faltas de los Gobiernos liberales de aquel entónces, Tácito, poniendo de relieve la sombría figura del
como más adelante anatematiza airado la criminal tristemente célebre tortosino, ¿qué podríamo~ decir La. evolucion tecnica. en el Cuerpo administra•
tivo del ejército.
y repugnante insurreccion de la Granja, en que un nosotros que no resulte lánguido é incoloro? Conf,aTal es el título de un folleto, de 46 páginas, del
mos,
pues,
á
personas
más
competentes
el
exámen
soldado soez hace firmar á la Reina Gobernadora su
Sr. Hermúa. Consta de de dos partes, tituladas:
dti
ese
trozo
magistral
de
literatura,
persuadidos
adhesion al Código fundamental de Cádiz.
El hoy de la Administracion militar y el mañana
Basta leer el primer capitulo de este volúmen de que habrán de citarlo en adelante como modelo
de
la .A.dministracion militar.
para afirmar, en absoluto, que el general San Roman digno de figurar entre los más selectos escritos
Con
la mayor discrecion hace el autor un juicio
contemporáneos.
es un historiador, en la acepcion más lata y pura
critico,
producto de detenidos estudios, proponiendo
Esperamos
con
verdadera
ansiedad
la
publicade esta palabra. Temeroso~ de que el atractivo que
y
delineando
reformas que se imponen y abrirán
nos subyugó desde las primeras páginas del libro, cion del siguiente tomo, proponiéndonos entónces
nuevos
horizontes
á la importante mision de este
hacer
un
ámplio
y
general
resümen
de
la
obra.
Enhaciéndonos devorar su contenido en brevísimas
cuerpo,
del
cual
puede
esperar mucho el ejército,
tre
tanto,
felicitamos
calurosamente
á
su
autor
y
horas, pudiera, habemos deslumbrado respecto de
de su mérito, acudimos presurosos en consulta á aún más particularmente al ejército que se honra dadas las brillantes aptitudes de un personal intevarios sujetos de reconocida competencia, y todos al contarlo en el número de sus más ilustres ge- ligente y celoso, en el que figura el Sr. Hermúa.
asintieron á nuestro juicio: conste, pues, que esta nera
opinion tiene todo el valor de que careciera seguEL ÁGUILA
ramente sin hallarse en todo término confirmada. La eduoaoion militar de la juventud y su neNo es la del general marqués de San Roman una
cesidad en EsP&gt;&lt;Üa, por el coronel graduado,
Hija del viento el águila bravía
comandante D. Eugenio de la. Iglesia, con
de tantas obras lanzadas al palenque de la publiciComo un punto en el éter se suspende
una carta-pr6lo¡¡:o escrita por el comandante
dad, y que, objeto de curiosidad y atencion durante
Sobre la arista que la tarde prende
D. Federico de Madariaga..
algun tiempo, concluyen por caer en el olvido; no
En los remates de la luz del dia.
No nos equivocábamos cuando al ocuparnos, no
es tampoco uno de esos libros destinados á vivir
Allí canta su triunfo y su osadía,
afio; y ai'los cuidadosam,m~ encerrados entre los há mucho tiempo, del Est1'dio sobre la educaciott miGira el orbe á sus piés, el sol desciende,
cristales de una biblioteca; es una obra que ha de litar de la j11,'Dentud, predeciamos que su ilustrado
Y asida al rayo, que del cénit pende,
consultarse mucho, que ha de ser traida de mano autor tendria que hacer en breve una segunda ediVuela á la cumbre con tenaz porfia.
en mano, discutida ampliamente, analizada, extrac- cion de su interesante obra; aunque más que seAvanza, desfallece ... y no pudiendo
tada, objeto, en fin, de largas y meditadas reflexio- gunda edicion, La Educacion militar de la juventud,
Anidar en su gruta luminosa,
nes, porque hay en ella tanta ensei'lanza, que si lo con las variaciones y aumentos que en ella se obDe planeta en planeta va cayendo;
que, afortunadamente, no es de esperar, la discordia serva al compararla con la primera, es un nuevo
Despues de nube en nube, y vergonzosa,
volviera un dia á encender su tea destructora en libro que viene á continuar la propaganda en favor
A un picacho su vuelo dirigiendo,
nueiitro suelo, cuantos hubieren de operar en el ter- del establecimiento de una instruccion general cíLas alas p4¡-ga, en fin, y en él se posa.
ritorio, que llamamos del centro en el tecnicismo mi- vico-militar.
CEs.rn TouRNELLE.
Está, para nosotros, fuera de toda duda que sienlitar,desde el general en jefe hasta el último comandante de columna, no podrían prescindir de con- do la guerra una calamidad fatalmente necesaria, y
sultarla á cada momento, de acudir continuamente la paz perpetua un ideal más ó ménos bello, segun
ADVERTENCIAS
á sus páginas en demanda de noticias interesantes. se considere, ((parece más práctico, como dice el
Rogamos encarecidamente á. los señores suscritores
En efecto, dudamos que hasta la fecha se haya ilustre Almirante, léjos de apartar de la vista de
á.
LA
ILUSTRACION MILITAR que cuando sean traslapublicado nada que pueda competir con este libro los pueblos, cual si fuesen niños ó mujeres nerviosas,
la
imágen,
el
recuerdo,
el
estudio
de
la
guerra,
dados
6 cambien de domicilio, avisen á. esta Adminisen los datos que suministra de aquel pai-s, -y-especialmente en la descripcion del territorio. Descar- hacerles entrar, por el contrario, en las ideas y en tracion, incluyendo la faja del último número recibido,
tado el capitulo segundo, con él podría formarse un los hábitos; dejarles discutir en los comicios y
para evitar que sufran retraso los damas.
pequei'lo volúmen de cartera que sustituyese venta- Asambleas¡ popularizar sus prácticas, sus ejercijosamente á los itinerarios que se conocen. Es una cios, su fácil teoría y tecnicismo.))
Los señores suscritores residentes en el distrito de
Tal es la idea que ha inspirado las páginas del
reseña (bosquejo le llama modestamente el autor}
Castilla. la Vieja pueden hacer sus pagos y reclamaciogeográfica, hidrográfica y topográfica de Aragon y libro que nos ocupa; popularizar, digámoslo asi, el
ciones á. nuestro representante, el Alférez del Batallon
Valencia, donde se marcan todos los accidentes con estudio de la guerra¡ establecer las prácticas miliReserva.
de Valladolid D. Ra.mon Ruiz Descalzo,
una precision y un lujo de exactitud y de detalles tares en las escuelas de primeras letras; ligar estrechamente la escuela civil con la escuela militar¡
que sólo se comprenden suponiendo que son resultado de largos ai'los de estudio y de preparacion, llegar, en fin, á la realizacion en Espai'la de la idea
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
advirtiéndose en toda la obra este mismo cuidado iniciada por el insigne Jovellanos, desarrollada destanto al relatar las marchas de tropas, sus jornadas pues por Trochu, Rüstow y otros distinguidos miliD. C. G.-Alcañiz.-Recibidas 9 pesetas.
y movimiento, cuanto en las descripciones parciales tares, y practicada hoy en las principales naciones
D. C. L.-Argamasilla de Alba.-Id. 18 id.
del terreno en que se verifican los hechos de ar- de Europa.
D. V. M.-Zamora.-Id.10,50 id.
El autor presenta, al efecto, un plan completo de
D. J. L. de C.-liedina del Campo.-Id. 5 id.
mas.
Hace algunos anos hubimos de permanecer acan- educacion que, principiando en las escuelas de priD. J. R.- Lanceros de España.-Id. 4,50 id.
tonados en Chiva durante un mes, y la curiosidad, meras letras, termina en las Universidades, sin
D. J. R.-Toledo.- ld. 3 id.
aguijoneada por las excitaciones de un antiguo jefe que sus esfuerzos vayan encaminados á ,&lt;formar
D. III. C.-Valladolid.-Id. 31,50 id.
que'habia sido actor en la funcion marcial Tibrada una masa de militares teóricos, futuros aspirantes
D. J. L.-Figueras.-Jd. 22,50 id.
en las cercanías de aquella villa el 15 de Julio á oficiales de las reservas,» sino que bien al conD. J. S.-Ceuta.-Id.12 id.
de 1831, nos llevó á estudiar sobre el terreno los trario, su objetivo es ,&lt;desarrollar, en nuestro pueD. A. H.-San Fernando.-Id. 5 id.
lances del glorioso triunfo debido á la pericia del blo, su escaso espíritu militar, por medio de la
D. J. L.-Santoña.-Id. 6 id.
general Oraa. Dirigidos por el veterano cuya memo- educacion de la juventud, preparando de paso al
D.. A. S.-Badajoz.-ld. 70,50 id.
ria nos hacia apreciar todos los detalles de la lucha, que ha de ser soldado para que, al ingresar en la
Imp. de l. Babhios1 plaza de la P;¡,ja, 7, Jl&amp;d.lJII..
recorrimos repetidas veces aquellos parajes y lle- reserva ó volver á sus hogares con la licencia ili- .

lo dice ya en una forma tal, que recuerda al clásico
Hurtado de Mendoza, cuando se dispone á narrar la
guerra de Granada, parte de la cual 'Dió y parle entendió de ptrsonas que en ella pusieron las manos ó el

REVISTA

20 DE JUNIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÜM. 29

Almi rante, 2, quintupllcadc.

..

SUMARIO

GRABADOS: I\Iadrid: Exposicion nacional de Btlllas
Artes.-Castro-Urdiales: Conduccion solemne de.
los restos de los que fallecieron en los combates
de Onton y Somorrostro.-D. Alvaro de Navia
Osorio, Teniente General, marqués de Santa Cruz
de Marcenado.-Los primeros tiempos de la artilleria: cañon del siglo xv.-Los castigos corporales en China.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de
Calcuta.
Crónica.-Castro-Urdiales: Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de los militares muertos en los combates sostenidos para la
liberacion de Bilbao.-D. Alvaro de Navia Osorio,
Tenie1,te General, marqués de Santa Cruz de
Marcenado y vizconde del Puerto, por D. P. Hern andez Raymundo.-La artillería en el siglo xv.Los castigos Gorporales en China.-La exploracion irregular por la infantería (continuacion),
por D. Clemente Cano, teniente de infantería.La novela histórica: recuerdo á mi antiguo compai'lero D. Andrés Barbod y Martinez, por D. F. Barado. -Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacion}, por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.- A Cárlos Cano, distinguido
militar y poeta, en la muerte de su hijo, por don
Cayetano de Alvear.-Exposicion de Bellas Artes.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de la India.-Accion meritoria.-Anuncios. - Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.

TEXTO:

En todos los pueblos existen desvaríos y
perturbaciones del espíritu al escoger medios
de esparcimiento y recreo; pero en ninguno se
ha llevado á tal extremo la exaltacion por un
espectáculo.
Soldados que morís en climas abrasados, sirviendo á vuestra patria; obreros de la inteligenc~ y del trabajo, médicos, estadistas, filó•
sofos, artistas, sabedlo: aquí, en esta hidalga
tierra, uo habrá pedestales para vuestras virtudes miéntras toda la atenciou y toda la actividad del pensamiento nacional esté dedicada
á crear apoteosis á los más diestros lidiadores.
Si quereis que la atenciou del país se vuelva hacia vosotros, os queda un recurso.
Teneis abiertas las puertas del circo. Aúu
es tiempo. Poned en vuestras tarjetas:
«Fulano de Tal, abogado y primer espada.»
«Zutano de T., catedrático y banderillero.»

La pritnera condicion de todo Estado que
aspira á extender su influencia en el extranjero, es la de prestar atencion y proteger con
oportunidad los derechos y los intereses de los
que residen en tierra extraña. Así lo hacen todas las naciones del mundo, ménos la nuestra,
CRÓNICA
que apénas se cuida de la causa de las emiEs imposible dejar de dedicar un recuerdo graciones, el número de emigrantes y la situaá las últimas corridas de toros. Puesto que los cion moral y material de éstos en los respectique se jactan en este país de hombres juicio- vos países de su residencia.
Sugiérenos estas consideraciones lo ocurrido
sos entienden que el elemento histórico debe
recientemente
á nuestros compatriotas del
ser absolutamente respetado, y que la tradicion, aunque sea mala, es acre1dora á los ma- Perú y Chile. La campaña última les ha ocayores miramientos, rindamos tambien nos- sionado perjuicios diversos, de gran importanotros nuestro correspondiente tributo y vasa• cia. ¿Es justo ni político que nuestro Gobierno adopte una situacion de absoluta indifellaje á la histórica fiesta taurina.
Un cronista ha dicho que ya es de mal gus- rencia respecto á estas familias españolas,
to hablar contra los toros. Y á la verdad, esto perturbadas en su normal vida de inteligente
nos recuerda la táctica de los absolutistas en é incansable laboriosidad?
tiempos revolucionarios; se van á los clubs de
En el último Consejo de ministros han sido
mayor agitacion jacobina, se calan el famoso
gorro, concurren personalmente á todos los acordadas las siguientes reformas para mejomás bochornosos excesos de la brutal plebe, y rar la situacion de Cuba: la declaracion de
logran así matar la revolucion con la revolu- cabotaje, rebajas en los derechos de exportacion. Hagámonos, pues, todos toreros. Pida- cion de azúcares y de tabacos, y en los de im-.
mos, uo dos corridas semanales, sinú corrida portacion á la gran Antilla de los vinos comudiaria, y venga de una vez la fiebre taurina, nes peninsulares, el arreglo de las deudas y la
á ver si, llegados en el más breve plazo posi- introduccion de economías en todos los ramos
ble al más alto grado de locura frenética, esta y servicios públicos.
Poco nos informa esta noticia con respecto
desdichada nacion perece ó se salva. Porque
á
la
importancia real de estas disposiciones.
parece increíble que al final del siglo xrx, y en
Arreglar
la Deuda é introducir economías
mom~utos de tanta complicacion internacioson
dos
frases
cómodas, de irreemplazable uso
nal como los presentes, se baya producido la
más absurda y vergonzosa manifestacion de en todos nuestros programas. Pero nos convendría saber cómo se van á hacer esos arremanolería insoportable.
Entiéndase bien que al expresarnos en este glos de crédito y esas· e'honomías. Ya hemos
sentido no queremos hacer una campaña con- indicado nosotros sobre este punto algo más
tra el espectáculo nacional, sino contra la concreto. Ya hemos llamado tambien la atencion sobre los billetes del Banco Espafí.ol de la
pasion nacional.

Habana; cuestion tan importante como la de
hacer economías en el alto personal civil y
militar, y no en el contingente total del ejército, que podría impedir una represion instantánea de cualquier nueva tentativa insurreccional, y servir de estímulo á. cuantos acarician la idea de un divorcio definitivo entre
Cuba y Espafí.a.
En las Cortes, contestando al general Daban, el señor ministro de la Guerra ha hecho
las siguientes explícitas declaraciones: que en
los presupuestos de 1884-85 se consigna ya el
aumento de sueldo á los oficiales y el de los
haberes del soldado y clases de tropa; que,
cualesquiera que sea el partido que ocupe el
poder, los actuales sargentos no podrán llegar
á ser oficiales en veinte alias, por consecuencia
del gran número de reenganches; que sólo
pu~de dárseles porvenir en los destinos civiles,
y á este fin tiene un proyecto en estudio; que
en breYe presentará á las Cortes un proyecto
de ley general de ascensos y gracias al ejército; que tan pronto como en el ministerio de
Hacienda se resuelva el expediente incoado al
efecto, se construirá en Atocha un gran cuartel de planta, con alojamientos para jefes y
oficiales y nuevas prisiones militares; que ya
está hecho el reglamento de indemnizaciones
al ejército; que si no eu ésta, en la próxima legislatura se presentará un proyecto de ley
para separar en los presidios y correccionales á
militares que sólo cometen faltas disciplinarias;
que ya está terminada la division territorial y
nombrada la junta mixta que ha de estudiar
la necesaria y urgente reforma de la ley de reemplazos.
Como se ve, en este sumario de reformas
hechas y en proyecto, falta la de pensiones
militares. Tal vez se haya aplazado, por la necasidad de dar preferencia al aumento de sueL
dos y haberes; pero es tan importante una solucion equitativa á la cuestion del Monte-pío,
que no podemos ménos de reclamarla con la
frecuencia á que nos obliga un deber de compañerismo, y de proteccion y defensa para toda
causa de incuestionable justicia.
El Director de la Guardia civil ha suscitado
un problema importantísimo: el de las recomendaciones. Condena la conducta de lo:; inque concurren á los caciques de pro ¡ dividuos
vincias para conseguir sus pretensiones mas ó
ménos justas. Recuerda los buenos principio!!
militares y las OrJenanzas, en fin, que dan á
todos medios para recurrir y alcanzar de los
\ superiores cuanto crean les conesponde, pu•
\ diendo tambien solicitar lo graciable.
1
Esto es lo correcto, efectivamente, y en to-

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