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LA ILUSTRACION MILITAR

gamos á conocerlos bien. Júzguese por esto cuánto mitada, pueda considerarse completamente insno habrá sido nuestro asombro al leer en el libro truido,)&gt;
Así, af\ade más adelante, y en esto dice una gran
del general San Roman el relato de la batalla y no
verdad,
del mismo modo que, bajo un punto de
echar de ménos el más insignificante dato respecto
vista
general,
en la nacion se necesitan mas agriá
la
estructura
y
configuracion
del
terreno,
hasta
el
entendimiento.
A grandes y perfectos rasgos explica á continua- extremo de que la descripcion resulta una fotogra- cultores y ménos bachilleres, más industriales y
cion el origen de la contienda civil de los siete años, fía, pudiendo decirse lo propio de los diforentes ac- ménos abogados, más obreros y ménos empleados
las causas que la encendieron, las torpezas y des- cidentes del combate, narrado en el estilo que con- públicos; bajo el punto de vista militar, tambien se
necesitan más espíritu y ménos uniformes, más
ciertos que la fomentaron, inspirándose en la más viene únicamente á esta clase de escritos.
Observaciones análogas se nos ocurren con moti- fortificaciones y material y ménos cuadros, más
severa imparcialidad, sin detenerse ante esas vanas
consideraciones de personas y partidos que los es- vo de la batalla de Barbastro, del paso del Cinca soldados verdaderos y ménos oficiales.))
Pero ... detengámonos aquí, que no es nuestro inpíritus débiles estiman barrera infranqueable, y por las fuerzas del Pretendiente, de la desdichada
tento
perjudicar quizá al autor, copiando su obra y
accion
de
Herrera
y
de
todos
los
movimientos
y
opeque el verdadero historiador desdeña. Enérgico,
ahorrando
á nuestros lectores el tr~jo de comcuando es preciso, así habla de aquel monarca que raciones militares de que se da cuenta. La exactiprarla.
conspira contra la Constitucion y se muestra más tud, la verdad resplandece por do quiera; es un libro
Terminaremos, pues, diciendo que el libro, dediatento á sus agravios y á su enojo que á la gratitud hecho a. conciencia, donde no sobra una línea ni
c-cado
á S. l\I. el Rey, principia con una notable
falta
la
más
pequeña
apreciacion.
y la justicia, como refiere entristecido la intransicarta-prólogo
escrita por el comandante D. FedeHasta aquí el escritor militar, propiamente digencia del clero que en los púlpitos y el confesonarico
de
Madariaga,
y que se halla de venta en casa
rio mezclaba el veneno con la sana doctrina: y asi cho; del literato que al trazar el retrato de Cabredel autor y en todas las principales librerías.
ra
maneja
como
consumado
maestro
la
pluma
de
censura tambien· las debilidades y las grandes faltas de los Gobiernos liberales de aquel entónces, Tácito, poniendo de relieve la sombría figura del
como más adelante anatematiza airado la criminal tristemente célebre tortosino, ¿qué podríamo~ decir La. evolucion tecnica. en el Cuerpo administra•
tivo del ejército.
y repugnante insurreccion de la Granja, en que un nosotros que no resulte lánguido é incoloro? Conf,aTal es el título de un folleto, de 46 páginas, del
mos,
pues,
á
personas
más
competentes
el
exámen
soldado soez hace firmar á la Reina Gobernadora su
Sr. Hermúa. Consta de de dos partes, tituladas:
dti
ese
trozo
magistral
de
literatura,
persuadidos
adhesion al Código fundamental de Cádiz.
El hoy de la Administracion militar y el mañana
Basta leer el primer capitulo de este volúmen de que habrán de citarlo en adelante como modelo
de
la .A.dministracion militar.
para afirmar, en absoluto, que el general San Roman digno de figurar entre los más selectos escritos
Con
la mayor discrecion hace el autor un juicio
contemporáneos.
es un historiador, en la acepcion más lata y pura
critico,
producto de detenidos estudios, proponiendo
Esperamos
con
verdadera
ansiedad
la
publicade esta palabra. Temeroso~ de que el atractivo que
y
delineando
reformas que se imponen y abrirán
nos subyugó desde las primeras páginas del libro, cion del siguiente tomo, proponiéndonos entónces
nuevos
horizontes
á la importante mision de este
hacer
un
ámplio
y
general
resümen
de
la
obra.
Enhaciéndonos devorar su contenido en brevísimas
cuerpo,
del
cual
puede
esperar mucho el ejército,
tre
tanto,
felicitamos
calurosamente
á
su
autor
y
horas, pudiera, habemos deslumbrado respecto de
de su mérito, acudimos presurosos en consulta á aún más particularmente al ejército que se honra dadas las brillantes aptitudes de un personal intevarios sujetos de reconocida competencia, y todos al contarlo en el número de sus más ilustres ge- ligente y celoso, en el que figura el Sr. Hermúa.
asintieron á nuestro juicio: conste, pues, que esta nera
opinion tiene todo el valor de que careciera seguEL ÁGUILA
ramente sin hallarse en todo término confirmada. La eduoaoion militar de la juventud y su neNo es la del general marqués de San Roman una
cesidad en EsP&gt;&lt;Üa, por el coronel graduado,
Hija del viento el águila bravía
comandante D. Eugenio de la. Iglesia, con
de tantas obras lanzadas al palenque de la publiciComo un punto en el éter se suspende
una carta-pr6lo¡¡:o escrita por el comandante
dad, y que, objeto de curiosidad y atencion durante
Sobre la arista que la tarde prende
D. Federico de Madariaga..
algun tiempo, concluyen por caer en el olvido; no
En los remates de la luz del dia.
No nos equivocábamos cuando al ocuparnos, no
es tampoco uno de esos libros destinados á vivir
Allí canta su triunfo y su osadía,
afio; y ai'los cuidadosam,m~ encerrados entre los há mucho tiempo, del Est1'dio sobre la educaciott miGira el orbe á sus piés, el sol desciende,
cristales de una biblioteca; es una obra que ha de litar de la j11,'Dentud, predeciamos que su ilustrado
Y asida al rayo, que del cénit pende,
consultarse mucho, que ha de ser traida de mano autor tendria que hacer en breve una segunda ediVuela á la cumbre con tenaz porfia.
en mano, discutida ampliamente, analizada, extrac- cion de su interesante obra; aunque más que seAvanza, desfallece ... y no pudiendo
tada, objeto, en fin, de largas y meditadas reflexio- gunda edicion, La Educacion militar de la juventud,
Anidar en su gruta luminosa,
nes, porque hay en ella tanta ensei'lanza, que si lo con las variaciones y aumentos que en ella se obDe planeta en planeta va cayendo;
que, afortunadamente, no es de esperar, la discordia serva al compararla con la primera, es un nuevo
Despues de nube en nube, y vergonzosa,
volviera un dia á encender su tea destructora en libro que viene á continuar la propaganda en favor
A un picacho su vuelo dirigiendo,
nueiitro suelo, cuantos hubieren de operar en el ter- del establecimiento de una instruccion general cíLas alas p4¡-ga, en fin, y en él se posa.
ritorio, que llamamos del centro en el tecnicismo mi- vico-militar.
CEs.rn TouRNELLE.
Está, para nosotros, fuera de toda duda que sienlitar,desde el general en jefe hasta el último comandante de columna, no podrían prescindir de con- do la guerra una calamidad fatalmente necesaria, y
sultarla á cada momento, de acudir continuamente la paz perpetua un ideal más ó ménos bello, segun
ADVERTENCIAS
á sus páginas en demanda de noticias interesantes. se considere, ((parece más práctico, como dice el
Rogamos encarecidamente á. los señores suscritores
En efecto, dudamos que hasta la fecha se haya ilustre Almirante, léjos de apartar de la vista de
á.
LA
ILUSTRACION MILITAR que cuando sean traslapublicado nada que pueda competir con este libro los pueblos, cual si fuesen niños ó mujeres nerviosas,
la
imágen,
el
recuerdo,
el
estudio
de
la
guerra,
dados
6 cambien de domicilio, avisen á. esta Adminisen los datos que suministra de aquel pai-s, -y-especialmente en la descripcion del territorio. Descar- hacerles entrar, por el contrario, en las ideas y en tracion, incluyendo la faja del último número recibido,
tado el capitulo segundo, con él podría formarse un los hábitos; dejarles discutir en los comicios y
para evitar que sufran retraso los damas.
pequei'lo volúmen de cartera que sustituyese venta- Asambleas¡ popularizar sus prácticas, sus ejercijosamente á los itinerarios que se conocen. Es una cios, su fácil teoría y tecnicismo.))
Los señores suscritores residentes en el distrito de
Tal es la idea que ha inspirado las páginas del
reseña (bosquejo le llama modestamente el autor}
Castilla. la Vieja pueden hacer sus pagos y reclamaciogeográfica, hidrográfica y topográfica de Aragon y libro que nos ocupa; popularizar, digámoslo asi, el
ciones á. nuestro representante, el Alférez del Batallon
Valencia, donde se marcan todos los accidentes con estudio de la guerra¡ establecer las prácticas miliReserva.
de Valladolid D. Ra.mon Ruiz Descalzo,
una precision y un lujo de exactitud y de detalles tares en las escuelas de primeras letras; ligar estrechamente la escuela civil con la escuela militar¡
que sólo se comprenden suponiendo que son resultado de largos ai'los de estudio y de preparacion, llegar, en fin, á la realizacion en Espai'la de la idea
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
advirtiéndose en toda la obra este mismo cuidado iniciada por el insigne Jovellanos, desarrollada destanto al relatar las marchas de tropas, sus jornadas pues por Trochu, Rüstow y otros distinguidos miliD. C. G.-Alcañiz.-Recibidas 9 pesetas.
y movimiento, cuanto en las descripciones parciales tares, y practicada hoy en las principales naciones
D. C. L.-Argamasilla de Alba.-Id. 18 id.
del terreno en que se verifican los hechos de ar- de Europa.
D. V. M.-Zamora.-Id.10,50 id.
El autor presenta, al efecto, un plan completo de
D. J. L. de C.-liedina del Campo.-Id. 5 id.
mas.
Hace algunos anos hubimos de permanecer acan- educacion que, principiando en las escuelas de priD. J. R.- Lanceros de España.-Id. 4,50 id.
tonados en Chiva durante un mes, y la curiosidad, meras letras, termina en las Universidades, sin
D. J. R.-Toledo.- ld. 3 id.
aguijoneada por las excitaciones de un antiguo jefe que sus esfuerzos vayan encaminados á ,&lt;formar
D. III. C.-Valladolid.-Id. 31,50 id.
que'habia sido actor en la funcion marcial Tibrada una masa de militares teóricos, futuros aspirantes
D. J. L.-Figueras.-Jd. 22,50 id.
en las cercanías de aquella villa el 15 de Julio á oficiales de las reservas,» sino que bien al conD. J. S.-Ceuta.-Id.12 id.
de 1831, nos llevó á estudiar sobre el terreno los trario, su objetivo es ,&lt;desarrollar, en nuestro pueD. A. H.-San Fernando.-Id. 5 id.
lances del glorioso triunfo debido á la pericia del blo, su escaso espíritu militar, por medio de la
D. J. L.-Santoña.-Id. 6 id.
general Oraa. Dirigidos por el veterano cuya memo- educacion de la juventud, preparando de paso al
D.. A. S.-Badajoz.-ld. 70,50 id.
ria nos hacia apreciar todos los detalles de la lucha, que ha de ser soldado para que, al ingresar en la
Imp. de l. Babhios1 plaza de la P;¡,ja, 7, Jl&amp;d.lJII..
recorrimos repetidas veces aquellos parajes y lle- reserva ó volver á sus hogares con la licencia ili- .

lo dice ya en una forma tal, que recuerda al clásico
Hurtado de Mendoza, cuando se dispone á narrar la
guerra de Granada, parte de la cual 'Dió y parle entendió de ptrsonas que en ella pusieron las manos ó el

REVISTA

20 DE JUNIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÜM. 29

Almi rante, 2, quintupllcadc.

..

SUMARIO

GRABADOS: I\Iadrid: Exposicion nacional de Btlllas
Artes.-Castro-Urdiales: Conduccion solemne de.
los restos de los que fallecieron en los combates
de Onton y Somorrostro.-D. Alvaro de Navia
Osorio, Teniente General, marqués de Santa Cruz
de Marcenado.-Los primeros tiempos de la artilleria: cañon del siglo xv.-Los castigos corporales en China.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de
Calcuta.
Crónica.-Castro-Urdiales: Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de los militares muertos en los combates sostenidos para la
liberacion de Bilbao.-D. Alvaro de Navia Osorio,
Tenie1,te General, marqués de Santa Cruz de
Marcenado y vizconde del Puerto, por D. P. Hern andez Raymundo.-La artillería en el siglo xv.Los castigos Gorporales en China.-La exploracion irregular por la infantería (continuacion),
por D. Clemente Cano, teniente de infantería.La novela histórica: recuerdo á mi antiguo compai'lero D. Andrés Barbod y Martinez, por D. F. Barado. -Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacion}, por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.- A Cárlos Cano, distinguido
militar y poeta, en la muerte de su hijo, por don
Cayetano de Alvear.-Exposicion de Bellas Artes.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de la India.-Accion meritoria.-Anuncios. - Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.

TEXTO:

En todos los pueblos existen desvaríos y
perturbaciones del espíritu al escoger medios
de esparcimiento y recreo; pero en ninguno se
ha llevado á tal extremo la exaltacion por un
espectáculo.
Soldados que morís en climas abrasados, sirviendo á vuestra patria; obreros de la inteligenc~ y del trabajo, médicos, estadistas, filó•
sofos, artistas, sabedlo: aquí, en esta hidalga
tierra, uo habrá pedestales para vuestras virtudes miéntras toda la atenciou y toda la actividad del pensamiento nacional esté dedicada
á crear apoteosis á los más diestros lidiadores.
Si quereis que la atenciou del país se vuelva hacia vosotros, os queda un recurso.
Teneis abiertas las puertas del circo. Aúu
es tiempo. Poned en vuestras tarjetas:
«Fulano de Tal, abogado y primer espada.»
«Zutano de T., catedrático y banderillero.»

La pritnera condicion de todo Estado que
aspira á extender su influencia en el extranjero, es la de prestar atencion y proteger con
oportunidad los derechos y los intereses de los
que residen en tierra extraña. Así lo hacen todas las naciones del mundo, ménos la nuestra,
CRÓNICA
que apénas se cuida de la causa de las emiEs imposible dejar de dedicar un recuerdo graciones, el número de emigrantes y la situaá las últimas corridas de toros. Puesto que los cion moral y material de éstos en los respectique se jactan en este país de hombres juicio- vos países de su residencia.
Sugiérenos estas consideraciones lo ocurrido
sos entienden que el elemento histórico debe
recientemente
á nuestros compatriotas del
ser absolutamente respetado, y que la tradicion, aunque sea mala, es acre1dora á los ma- Perú y Chile. La campaña última les ha ocayores miramientos, rindamos tambien nos- sionado perjuicios diversos, de gran importanotros nuestro correspondiente tributo y vasa• cia. ¿Es justo ni político que nuestro Gobierno adopte una situacion de absoluta indifellaje á la histórica fiesta taurina.
Un cronista ha dicho que ya es de mal gus- rencia respecto á estas familias españolas,
to hablar contra los toros. Y á la verdad, esto perturbadas en su normal vida de inteligente
nos recuerda la táctica de los absolutistas en é incansable laboriosidad?
tiempos revolucionarios; se van á los clubs de
En el último Consejo de ministros han sido
mayor agitacion jacobina, se calan el famoso
gorro, concurren personalmente á todos los acordadas las siguientes reformas para mejomás bochornosos excesos de la brutal plebe, y rar la situacion de Cuba: la declaracion de
logran así matar la revolucion con la revolu- cabotaje, rebajas en los derechos de exportacion. Hagámonos, pues, todos toreros. Pida- cion de azúcares y de tabacos, y en los de im-.
mos, uo dos corridas semanales, sinú corrida portacion á la gran Antilla de los vinos comudiaria, y venga de una vez la fiebre taurina, nes peninsulares, el arreglo de las deudas y la
á ver si, llegados en el más breve plazo posi- introduccion de economías en todos los ramos
ble al más alto grado de locura frenética, esta y servicios públicos.
Poco nos informa esta noticia con respecto
desdichada nacion perece ó se salva. Porque
á
la
importancia real de estas disposiciones.
parece increíble que al final del siglo xrx, y en
Arreglar
la Deuda é introducir economías
mom~utos de tanta complicacion internacioson
dos
frases
cómodas, de irreemplazable uso
nal como los presentes, se baya producido la
más absurda y vergonzosa manifestacion de en todos nuestros programas. Pero nos convendría saber cómo se van á hacer esos arremanolería insoportable.
Entiéndase bien que al expresarnos en este glos de crédito y esas· e'honomías. Ya hemos
sentido no queremos hacer una campaña con- indicado nosotros sobre este punto algo más
tra el espectáculo nacional, sino contra la concreto. Ya hemos llamado tambien la atencion sobre los billetes del Banco Espafí.ol de la
pasion nacional.

Habana; cuestion tan importante como la de
hacer economías en el alto personal civil y
militar, y no en el contingente total del ejército, que podría impedir una represion instantánea de cualquier nueva tentativa insurreccional, y servir de estímulo á. cuantos acarician la idea de un divorcio definitivo entre
Cuba y Espafí.a.
En las Cortes, contestando al general Daban, el señor ministro de la Guerra ha hecho
las siguientes explícitas declaraciones: que en
los presupuestos de 1884-85 se consigna ya el
aumento de sueldo á los oficiales y el de los
haberes del soldado y clases de tropa; que,
cualesquiera que sea el partido que ocupe el
poder, los actuales sargentos no podrán llegar
á ser oficiales en veinte alias, por consecuencia
del gran número de reenganches; que sólo
pu~de dárseles porvenir en los destinos civiles,
y á este fin tiene un proyecto en estudio; que
en breYe presentará á las Cortes un proyecto
de ley general de ascensos y gracias al ejército; que tan pronto como en el ministerio de
Hacienda se resuelva el expediente incoado al
efecto, se construirá en Atocha un gran cuartel de planta, con alojamientos para jefes y
oficiales y nuevas prisiones militares; que ya
está hecho el reglamento de indemnizaciones
al ejército; que si no eu ésta, en la próxima legislatura se presentará un proyecto de ley
para separar en los presidios y correccionales á
militares que sólo cometen faltas disciplinarias;
que ya está terminada la division territorial y
nombrada la junta mixta que ha de estudiar
la necesaria y urgente reforma de la ley de reemplazos.
Como se ve, en este sumario de reformas
hechas y en proyecto, falta la de pensiones
militares. Tal vez se haya aplazado, por la necasidad de dar preferencia al aumento de sueL
dos y haberes; pero es tan importante una solucion equitativa á la cuestion del Monte-pío,
que no podemos ménos de reclamarla con la
frecuencia á que nos obliga un deber de compañerismo, y de proteccion y defensa para toda
causa de incuestionable justicia.
El Director de la Guardia civil ha suscitado
un problema importantísimo: el de las recomendaciones. Condena la conducta de lo:; inque concurren á los caciques de pro ¡ dividuos
vincias para conseguir sus pretensiones mas ó
ménos justas. Recuerda los buenos principio!!
militares y las OrJenanzas, en fin, que dan á
todos medios para recurrir y alcanzar de los
\ superiores cuanto crean les conesponde, pu•
\ diendo tambien solicitar lo graciable.
1
Esto es lo correcto, efectivamente, y en to-

�418

LA ILUSTRACION MILITAtt

LA ILUSTRACIO~ MILITAR

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dos los departamentos militares y civiles debería adoptarse una resolucion igual á la que
el Director ,le la Guardia civil ha comunicado
en su última circular. La verdad es que en
Espalla, el país del expediente, todo se hace
fuera del expediente. Al desheredado, al que
carece ó no busca recomendacion, un cúmulo
abrumador de fórmulas, de diligencias ridículas, de procedimientos por conducto, le obliga
á retroceder en sus más insignificantes pretensiones. Pero en cambio, el que conoce bien el
país, sabe que lo me,jor es recurrir á una bue- ·
na influencia, y que así no tendrá necesidad
de aproximarse á una oficina, ni de sufrir las
groserías del portero y el mal humor del funcionario. Porque potos refranes retratan mejor nuestro carácter bajo este aspecto, que el
tan intencionado de: «Si quieres verá J uanillo, dale un destinillo. &gt;
El propósito, pues, de exterminar la recomendacion, es plausible y valiente; pero ¿dónde están esos varones justos, esos ministros
capaces de resistirá las seducciones ó las amenazas de un diputado, esos diputados capaces
de desairar las ridículas exigencias de sus
agentes electorales, esos empleados probos, tan
diligentes en el despacho de la pretension de
nn huérfano como en el de la de un privilegiado por la riqueza ó la alta proteccion? Esto
es quizá lo que no ha previsto el dignísimo
Director de la Guardia civil; pero las dificultades prácticas no disminuyen en nada el mérito de esta noble tentativa contra la recomendacion.
El estado general de la política exterior sigue tan enmarafiado como de costumbre. Del
Sudan hay noticias contradictorias y generalmente muy vagas. El 1\Iahdi, á quien suponían der..otado los despachos de origen inglés,
marcha cou 3b.OOO hombres sobre Dongola,
segun un parte de Korosko. Esto dificultará
más aún la expedicion inglesa al Sudan .
El Gobierno inglés ha facultado al general
Gordon para hacer cuantos gastos exija su retirada de Jartum. Pero la cuestion estriba en
la posibilidad de la retirada.
Inglaterra ha concedido á Abisinia tránsito
comercial libre por el puerto de Masauah, y
ha hecho con este mismo reino un tratado
contra la trata de esclavos. Ilé aquí una noticia honrosa para la humanidad. ·
El derecho á votar que se quería conceder
á las mujeres, ha sido desechado en el Parlamento inglés por 271 votos contra 135.
Las ingiesas conseguirán al fin votar.
En Bélgica. las obstinaciones y los rencores personales han dado el triunfo al partido
católico, que aunque no es allí lo que en España, es siempre, por una consecuencia natural de sus dogmas, el partido de la inaccion,
porque donde todo está ya sabido y revelado,
narla hay qne di~cutir, conjeturar ni investigar.
La enfermedad del príncipe de Ornnge, y
en el caso de muerte, particulares combinnc·iones de suce-iion, podrían facilitar á .Alemania una nueva é importantísima extension colonial. Prro es probable que los independientl'~ holaudc~es ¡,rocLunen la república ó re-

suelvan un cambio de sucesion á la corona, riscal de campo D. Antonio .Moltó y Diaz Berrio, ya
que no pudo asistir en persona al acto, nombró para
que la Constitucion les permite.
qúe lo representara á su hermano y ayudante el
La cuestion marroquí-argelina se ha com- teniente coronel D. Ventura, quien supo adoptar inplicado con la participacion que desea tomar teligentes disposiciones para realzar la solemnidad,
Italia en los planes atribuidos á Francia. Un cooperando asi á los nobles propósitos del ayuntaparte de Tánger da la noticia de una insurrec- miento.
Felicitamos sinceramente á los iniciadores de este
cionen Zemur. Las tribus asesinaron á sus
acto, y á los que han contribuido á su realizacion,
jefes.
enviándoles, desde estas columnas, el testimonio
En Viena ha sido condenado á muerte un de nuestra profunda gratitud, como militares l'ntufogoso socialista, acusado de crímenes que no siastas por cuanto tienda á realzar el prestigio de
pueden excusarse con ningun género de doc- nuestra institucion y á avalorar susóirtudes y satrinas sobre organizacion social. Siete reos en crificios.
circunstancias análogas han sido tambien eje· e
DON ALVARO DE NAVIA OSORIO
cutados en nuestro país. El movimiento social
crece y merece estudiarse en sus principales marqués de Santa Cruz de Marcenado y vizconde del
Puerto.
aspiraciones, que en algun caso serían muy
Los lectores de esta Revista se hallan debidamendignas de atencion si se prefiriera la Bropaganda científica, que enaltece, á la violen~)a, te enterados de que, por iniciativa de nuestro par. ticular y querido amigo el ilustrado escritor é inque deshonra.

CASTRO-URDIALES

Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de
los militares muertos en los combates sostenidos para
la liberacion de Bilbao.
La prensa diaria, particularmente la profesional,
se ocupó extensamente del acto llevado á cabo por
el ayuntamiento de Castro-Urdiales en el décimo
anil'ersario del levantamiento del sitio de Bilbao.
Esto nos excusa de dar ahora una extensa descripcion de la conmovedora solemnidad consagrada
á la memoria de aquellos de nuestros hermanos de
armas que, heridos por el plomo absolutista en Onton ó Somorrostro, el ~Iontai'lo ó Las Mui'lecas, fueron á exhalar el postrer aliento en los brazos que
amorosa les tendia la caridad de la siempre liberal
Castro-Crdiales.
\
Sabido es hasta qué grado demostraron sus.nobilisimos sentimientos los habitantes de la villa, convirtiendo sus moradas en hospitales de heridos ó
variolosos, que, para colmo de calamidades, tambien esta cruel enformedad se cebó implacable en
nuesti·as tropas. Allí, los hombres todos, sin distincion de clases ni opiniones, unidos al impulso de la
caridad, volaron al campo de batalla, y en parihuelas, en carros de labranza, á brazo, multiplicándose
con febril actividad, trasportaron á Castro, muertos
y heridos; los primeros para que obtuvieran cristiana sepultura; los segundos para confiarlos á la
solicitud del bello sexo, que intrépido, despreciando
el contagio de las viruelas, con el alma puesta en
Dios y el corazon henchido de ternura, se consagró
sin descanso á su sagrada tarea, trasformándose
cada dama en una hermana de la caridad. Hombres,
mujeres, jóvenes, ancianos y nii'los, todos contribuyeron á remediar el mal ó á hacer más llevadera la
desgraciada situacion de los que habían derramado
su sangre.generosa por la patria y la libertad, y el
• ejército espai'lol no olvidará nunca un proceder que
tanto honra al vecindario de Castro-Urdiales.
Ahora, trascurridos diez ai'los, cuando se han calma lo ya las pasiones que encendió la civil discordia, la villa de Castro ha presenciado un suceso
consolador: la traslacion de los soldados fallecidos
en el hospital y que descansaban en el patio del
mismo establecimiento, al cementerio general y titular ele la villa.
El grabado de la pág. 419, tomado de una fotografia directa, representa la procesion cívico-religiosa en el acto de dirigirse al cementerio, conduciendo las UJ nas cinerarias en que se encerraban
las CF&gt;nizas de aque!los heroicos defensores de la libertad.
La solemnidad fué digna de su objeto. Tropas que
se enviaron de Santofla, los jefes y oficiales de la
Armada residentes en Castro, los de la rl'serva, el
ayuntamiento, el clero,Jas corporaciones civiles y
el pueblo en masa, acudieron á rendir un tributo
de admiracion y carillo á los mártires del deber militar. El comandante general de la provincia, ma-

421

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

vestigador incansable de nuestras glorias patrias,
D. Luis Vidart, se agita en todos los círculos militares la idea de conmemorar dignamente el segundo
centenario del nacimiento del marqués de Santa
Cruz de Marcenado; y seguramente no ignoran tampoco que la idea ha tomado cuerpo en estos últimos
dias, merced al calor con que ha sido acogida en
el~vadas esferas de la milicia, y al entusiasmo de
las demas clases.
Por nuestra parte, prestamos incondicionalmente
nuestro débil, pero decidido apoyo á esta noble empresa, poniendo á su servicio, ademas de la cooperacion personal, las columnas de LA Iu; sTR 1c10'.I:
M1LIT 1R, en lás que ya han visto y continúan viendo
la luz eruditos artículos consagrados por el seí'ior
Yidart á su plausible propósito, y en las que hoy
publicamos un retrato del ilustre tratadista de milicia, consagrándole estos breves apuntes, donde se
consignan los hechos más conocidos de una vida
que supo consagrar entera al estudio y al servicio
de su patria.
D. Alvaro de Navia Osorio nació en Yeiga, principado de Astúrias, el dia 19 de Diciembre de 1684, y
fué hijo de un1 antigua y noble familia, establecida en el país desde los tiempos de la Reconquista.
Al estallar la guerra de sucesion, y cuando acababa de cumplir la edad de diez y ocho ai'los, D. Alvaro, ya vizcon~e del Puerto, mereció ser elegido
maestre de campo del tercio que levantó el Principado para defender los derechos de Felipe Y, y dos
ai'los clespues, en 170!, habiendo el tercio tomado la
denominacion de regimiento de Astúrias, en virtud
de la reorganizacion decretada en aquella fecha, su
maestre de campo se trasformó en coronel, como
todos los que disfrutaban aquel empleo.
Hizo el jóven vizconde sus primeras armas en
Galicia, al apoderarse de la isla de Caldelas, en el
l'lliño, cuya línea cubrió con su tercio para contener
las excursiones de los partidarios portugueses. En
170! pasó á guarnecer la plaza de Ciudad-Rodrigo,
siempre mandando su regimiento de Astúrias, y
asistió á los encuentros de Alfayate y Villamayor,
hasta que el marqués Das ~linas se presentó con un
cuerpo considerable y puso as~dio á la plaza. Breve
fué el sitio, pues el gobernador D. Antonio de la
\'ega se avino á capitular, y la guarnicíon salió libre con armas y bagajes.
En el mismo ai'lo, y en los siguientes hasta e
de 1708. el vizconde del Puerto operó en Navarra,
concurriendo á la rendicion de Magallon, desde donde marchó sobre Egea, guarida de los migueletes
aragoneses. Por asalto tomó el regimiento de Astúrias el pueblo, haciendo á los partidarios del archiduque cui1trocientos muertos y gran nümero de
heritlos. l\Iás tarde tocóle á D. Alvaro de Navia Osario custodiar la linea de Sádaba á Sangüesa, y en 6
de )larzo de 1707, al cruzar el rio Gállego por Javierrfllatre, vióse empeí\ado en un sangriento combate, r!e que salió vencedor, vadeando al frente de
su regimiento el rio, con agua á la rodilla, y avanzando hasta flanquear al enemigo y obligarle á

romper en huida. En el asalto de la villa de Ainsa,
se distinguió tambien el jóven coronel, dando ejemplo de serenidad é intrepidez al trepar al muro; y
del mismo modo obró en Lascuarre, al rechazar el
ataque de un contrario muy superior.
Trasladado el regimiento de Astúrias con su coronel á Barbastro, sale éste el 10 de Noviembre
de 1707, con 150 soldados y 50 caballos, para arrojará los insurrectos que ocupaban á Naval, en número de 500 infantes y 60 jinetes; el resultado de
esta expedicion es favorable al vizconde, que
se hace dueño de muchos prisioneros, poniendo
el resto de la fuerza enemiga en dispersion. Otro
encuentro sffienido á poco en Benabarre, es coronado por el mismo éxito.
Pasó más tarde el regimiento de Astúrias á Lérida, y desde allí al sitio de Tortosa, ante cuyos muros supo cubrirse de gloria, rechazando los ataques
impetuosos del austriaco Staramberg. l\leses despues de este suceso, se embarcó el vizconde con
su regimiento en Alicante, destinado á una expedicion secreta dirigida contra Italia; llegó á la isla de
Elba, y desde aquí, en union de otros cuerpos, y todos á las órdenes del general Armendáriz, se dirigió
á Cerdci'la; pero la vigilancia inglesa malogró el
éxito de esta expedicion, y el regimiento de Astúrias, siempre con el marqués de Santa Cruz á su
frente, saltó en tierra en Ajaccio.
A principios de Setiembre de 1111 vuelve el marqués de Santa Cruz á Italia y desembarca en Porto
Jfércole, donde se ve sitiado por un ejército austriaco. Despues de briosa resistencia, el regimiento
capitula y se dirige á Sicilia.
De regreso en Espai'la el marqués, concurre al
sitio de Barcelona. El memorable dia 11 de Setiembre de 1114 se da el asalto general á la plaza, y
Santa Cruz, con sus tres batallones y otros tres, acomete b brecha de la Puerta-:'\ueva, arrollando á
cuantos la defendían, y contribuye de este modo á
poner término á la guerra de sucesion en nuestra
desgraciada Península.
La politica del famoso cardenal Alberoni volvió á
encender la gue!"ra en Italia, cuando Europa, á la
sombra del tratado de Utrecht, se reponía de quince
a/los de lucha. Dispúsose secretamente una expedicion contra Cerdei'la, y en una rápida y feliz campai'la esta isla volvió á la dominacion espai'lola, resultado que decidió al intrigante preladoá intentar una
empresa más vasta, como lo fué la conquista de la
isla de Sicilia, á cuyas costas no tardó en arribar
un ejército de 12.000, mandado p~ el marqués de
Lede.
La guerra de Sicilia empezó con buenos auspicios para nuestras armas, vencedoras en Melazzo y
Francavila; pero la Europa, alarmada del giro que
iban tomando los sucesos, y más aún de los trabajos
realizados por Alberoni, quien no contento con herir al Austria en sus posesiones italianas, turbaba
el sosiego it1terior en Inglaterra, dantlo auxilio al
hijo del destronado Jacobo II; en París urdía tenebrosa conspiracion contra el regente, duque de Orleans; y hasta en el Norte se valia del sublime loco
sueco para conmover la Alemania; la Europa, repetimos, se estremeció ante estos sucesos, y para
conjurar el peligro, Austria, Francia, Inglaterra y
Holanda firmaron el tratado que se llamó de la
cuádruple alianza, contra una nacion de seis millones de habitantes, poniendo asi término á nuestras
empresas. Alberoni fué sacrificado á la paz general,
y salió de l\Jadrid para Roma.
En estas campai'las de Cerdeí'ia y Sicilía tomó
activa parte el marqués de Santa Cruz de )Jarcenaclo, y ascendido á mariscal de campo, mandó lastrop::.s que operaron en la primera de dichas islas, y
supo demostrar su inteligencia y su acierto en términos tales, que al terminar la guerra fué el elegido para representar á E!,paí'ia en Turin.
Dió á luz en esta capital los diez primeros tomos
de sus Reflexiones Militares, obra llamada á trasmitirá la posteridad el nombre de su autor. Y entre
otros importantes servicios que prestó en su embajada, debe mencionarse el de haber impedido con
sus razones y consejos que Victor Amadeo II se adhiriese á la Liga de Hannover.

Nombrado en 1127 representante de Felipe\' en
el Congreso de Soissons, pasó muy 1uégo á desempeflar el cargo de embajador extraordinario en París, y en esta ~iudad publicó el tomo x1 de sus
Rejle:cio11es, que Lié acogido con el mayor entusiasmo por todos los militares ilustrados del pais vecino, á cuyo idioma no había de tardar en traducirse
por M. \'ergy. Tambien han sido traducidas las
RejTe:ciones IJ/ilitares al italiano y al aleman. Terminada su mision diplomática en Paris, fué promovido
al empleo de teniente general y pasó á desempeflar
el gobierno de Ceuta.
En l '732 tuvo lugar la reconquista de Orán, plaza
de que se habían apoderado los moros en 1102, con
:tuxilio de Inglaterra. El marqués de Santa Cruz de
lllarcenado, nombrado para tomar parte en la expedicion, á las órdenes del general en jefe conde
de Montemar, secundó con acierto las disposiciones
de este caudillo y contribuyó en gran manera al
éxito que coronó nuestras armas en esta empresa rei'lendicadora. Conquistado Orán, quedó el marquw; como gobernador de la plaza .
El l.º de Julio cayó Orán bajo la dominacíon espaflola, pero la guerra siguió en todo su auge, hasta
el punto de que la reciente conquista se viera casi
constantemente bloqueada por turbas de árabes y
berberiscos. La situacion era intolerable, y Santa
Cruz, comprendiéndolo así, se dispuso á castigar
duramente la osadía de los moros. Al efecto, en. la
mai'lana del 21 de Noviembre organiza con sus tropas una salida, y el enemigo cede al impulso arrollador de los nuestros; pero los dos generales marques de Valdecaflas y Bay que mandan las dos alas,
prolongan éstas en demasía, y el contrario, aprovechándose de esta falta, se rehace y cae sobre los
vencedores que, desunidos en la persecucion, no
pueden resistir y se retiran en desórden. Santa
Cruz que ve el peligro de sus alas, acude á conjurarlo con seis batallones que tiene en el centro, y
entre los cuales se encuentran los del regimiento
de Astúrias, que mandó con tanta distincion. La lucha se enciende con nuevo encarnizamiento en un
barranco, que desde entónces se llamó de la Sangre; pero cuando la victoria acude solícita á coronar
la frente del marqués, en el mismo m,)mento, una
hala le hace caer en tierra y exhalar el último suspiro en los brazos de los veteranos de Astúrias.
A tanta costa se obtuvo el triunfo, que sin embargo, fué decisivo. Santa Cruz murió como debe morir solamente un general en jefe, lanzándose á Jo
más recio de la pelea, cuando el éxito de la batalla
se halla gravemente comprometido, y dió con esta
conducta la última prueba de que el sabio tratadista era, á la par que un soldado valeroso, un hábil é
inteligente capita.n.
Su nombre quedó grabado con caractéres eternos
en el gran libro de la Historia; á la generacion actual toca hoy hacer honor á este juicio de la posteridad.
·P. HERN .\NDEZ R.IYllCNDO.

LA ARTlLLERIA DEL SIGLO XV
Las primeras piezas de artílleria que se conocieron debieron ser tan imperfectas, que apénas las
mencionan los cronistas circunstancia á que hay
que atribuir la oscuridad que envuelve el origen de
las armas de fuego.
Pero durante todo el siglo x1v, este grande elemento de guerra alcanza perfeccion relativa, y al
mediar el siglo xv puede ya decirse que ha fundado su crédito é iniciado en el arte de las batallas una
completa revolucion, llamada á trasformar asimismo leyes, costumbres, institucionE's y hasta el carácter de los 'Pueblos.
La decadencia del feudalismo es visible desde
este momento histórico, y entre el proletariado fermentan ya ideas totalmente opuestas al espiritu de
sumision de los siglos anteriores. El valor deja de
ser ra virtud única, y empiezan á estimarse en algo
la ilustracion y el talento. Si en épocas ele trastornos, muy frecuentes aún, la espada ocupa el lugar
preeminente, en los períodos de calma, la cultura

intelectual se abre paso; los idiomas se depuran y
perfeccionan, foméntanse las relaciones entre los
pueblos, y de este gran progreso se deriva muy
pronto, la importancia que adquiere la fuerza armada en general, y particularmente la infantería,
hasta llegar á la creacion de los ejércitos permanentes.
En este movimiento civilizador, no podía quedar
relegada la artillería, arma naciente, pero arma
del porvenir. Si al llegar al uml,ral del Renacimiento ya se hacían cai'lones de fruslera ó fuslera, como
se llamaban los fundidos de una pieza, que sustituyeron á los hechos de duelas, aún por sus dimensiones y montaje eran estos artefactos poco ménos
que inservibles en el campo de batalla. Un hombre
por.su instruccion muy superior á su tiempo, el
francés Juan Bureau, regularizó la fundicion de las
bocas de fuego y extendió el uso, apénas conocido,
de los proyectiles de hierro, realizando asi ventajas que no tardaron en apreciarse. Aumentados la
certeza y efectos de los disparos, por la mayor densitlad del proyectil, su más grande tenacidad permitió el emplear cargas más fuertes. Disminuyéndose tambien el diámetro de las caí'ias, se redujo su
longitud, y por último, se suprimieron las recámaras de las lombardas, quedando en definitiva inventado el cai'lon, que generalmente se construyó
de los mayores calibres.
Otra mejora realizó Juan Bureau en el arma,
puesto que á la confusa multitud de piezas de todos
tamai'los de que constaban lo~ trenes, sustituyó un
órden fijo, reduciéndolas á los calibres de 2, 4, 8,
16, 8'2, 48 y 64. A estos cañones se unían algunos
pedreros y cohetes, destinados á obrar como proyectiles incendiarios.
Perfeccionados de este modo los caí'iones, fué
preciso hacer lo propio con sus montajes, y al efecto se planteó un nuevo sistema, que consistió en
colocar las piezas entre gualderas puestas de canto, µ.escansando en ellas por los muñones que se les
adaptaron.
Desde este punto, la artillería toma un auge extraordinario, pudiendo afirmarse que en Francia es
donde su fragor rePuena más potente. La artillería
de esta nacion, destruyendo en la batalla de Santiago un ejercito snizo (1444), se acredita, en términos de imaginarse los monarcas franceses que
sin este elemento no hay ya triunfo completo, y
asi multiplican el número de sus caflones, y con
ellos en Mans aterra Dunois á los ingleses, y en
Formigny y Castillon las filas de estos insulares
son diezmadas por un fuego CE'rtero y bien combinado.
Los Estados de Italia y Alemania exageran la importancia de la artillería, llegando la segunda á
reunir en sus parques 700 cai'lones, si hemos de
creerá Comminges, con los que no puede, sin embargo, impedir el triunfo de Cárlos el Temerario
en Nuys, que á su vez, por demasiado confiado, es
vencido y muerto en los campos de Nancy.
(na de las piezas que sirvieron á este infortunado principe en el sitio de Nancy, es la que representa el grabado de la pág. 423, tomada de las Memorias de aquel tiempo; en él pueden observar
nuestros lectores la forma y ordinarias dimensiones de los cai'lones de campaña en dicha época,
así como el modo de servirlos, trajes de los artilleros, y otros detalles interesantes.,
Para terminar estos breves apuntes sobre lo que
pudiéramos llamar primer período de la artillería,
debemos hacer la confesion de que en Espaí'ia no se
le di6 la merecida importancia durante este siglo y
los primeros ai'los del siguiente, y que esta falta,
quizás, contribuyó, más que otra alguna, á arrebatar
de las manos de nuestros soldados en algunas batallas, como en la de Rávena, el laurel de la victoria, que tan fieramente disputaron y que tan dignos
fueron de ceflirse.

LOS CASTIGOS EN CHINA
Sería preciso disponer de gran espacio para describir el número considerable de castigos á que
puede someterse un súbdito del CelestE' Impl'rio,

�'
LA ILUSTRACION !\11LITAR

422

D.

ALVATIO DE NAYI\

OsonIO,

T.ENIEXTE GENER.IL,

JLIRQl:I:5

DE S.IN'f.\

LA ILUS'PRACION MJ.Ll'rAR

Cnt:z

Na,Jó en l'eiga (Astúrias) en 19 de Diciembre d~ t6B1¡ murió eu 1732.

DE JI.\RCEX.\DO

423

�424

LA ILUSTRACION MILITAR

Hoy deben desecharse aquellas líneas rectas cu- de distancia para colocarse en su puesto, y al volasí como para referir el cortejo de crueldades que
yas
extremidades se apoyaban en accidentes del ver, otro para reunirse á la rlltaguardia; total, dos
acompaí'lan ordinariamente á e~te género de suterreno;
porque dada la manera actual de ~acer la kilómetros. Ademas, el trayecto paralelo y fuera de
plicios, inventados, sin duda, por algun genio del
camino, es más largo á causa de las sinuosidades y
mal, pues no se concibe que la imaginacion del guerra, puede surgir el peligro en cualqmer punde los rodeos que se tienen que dar para eludir obshombre haya podido discurrir tantos y tan feroces to, y por eso es preciso vigilar por todos lados.
táculos y pasar de un camino á otro. Varias expeAcabamos
de
decir
que
una
de
las
partes
de
la
tormentos para sus semejantes.
riencias han demostrado que, procediendo de este
El que representa nuestro grabado de la pág. 426, cortina de seguridad la constituye la vanguardia.
modo,
se encuentra un aumento de marcha, por lo
conocido con el nombre de suplicio de los pt1,lgares, Pues bien; el jefe de ésta no debe limitarse á enviar
fué presenciado, en estos últimos tiempos, por una delante una punta y una extrema punta, porque de ménos, de { ó que para una jornada de veintidos
comision europea do estudios en aquel pais, y cons- ese modo no se observaría más que una sola directituye uno de esos tormentos más usuales que -em- cion, y el peligro puede presentarse en toda la par- kilómetros se eleva á 2.400 metros.
Aí'ladiendo este aumento á los dos kilómetros ante de curva, cuya proteccion le está asignada. Para
plean los mandarines para con sus sübditos.
teriores,
vemos que los flanquea~res_;fn marchaDescubierta una casa de juego, los duei'ios prin- vigilar bien su zona, debe lam:ar algunos grupos en
do 4.400 metros más que la columna, y 2.400 meforma
de
ante-puntas
por
ambos
flancos,
consicipales pudieron evadir el castigo, prévio algun
tros más que las flanco-guardias. Esta diferencia de
desembolso considerable; pero los infelices criados guiendo así tener asegurada una porcion importan~listancia
es notabl_e, pero ~ún lo e!! may_or la de fate de la circunferencia.
y vecinos más próximos fueron sometidos á un intiga,
que
se
eleva a una qumta parte mas. Algunas
1
Las columnas poco numerosas llevarán tres punterrogatorio, y luégo á este suplicio,para que declaveces las flanco-guardias recorrerán dos kilómetros
tas
de
vanguardia;
las
que
cuenten
con
mayor
núrasen cuanto á sus verdugos convenía. Una vez desde mal camino, cada veinticuatro kilómetros; pero
nudo el testigo, tendido sobre un banco de madera mero de tropas, tendrán cinco, y las de un efectivo
los flanqueadores marcharán los 26.400 metros en
de metro y medio de largo, se sujeta un dedo pul- más considerable, siete ó más. Estas puntas se cocondiciones peores. La desigualdad entre los dos
locarán
en
una
linea
de
fJrma
semicircular,
"riangar á cada pié del banco por una cadena adecuada
do el radio de esta parte de la cortina, desde elcal- métodos es, pues, manifiesta.
al caso; terminada esta operacion, se endereza e
En vano se pretenderá hacer creer que los flancitado banco hasta hallarse on la posicion vertical, cance medio del fusil hasta el medio del canon, ó
queadores
ejecutarán su movimiento por un camino
para que el peso del cuerpo gravite sobre los pul- sea desde 1.000 metros á 4.000. De este modo se oblateral, porque esto es inaceptable. Cuando la cotendrá
un
frente
de
observacion
ó
de
marcha,
gares. El padente grita desaforadamente por la inluna es poco numerosa, no pueden alejarse mucho
tensidad de los dolores, y, ántes de trascurrir la de 2.000 á 8.00:l metros, y empleando el mínimo de
las puntas, vigilaría cada una 660 metros, y con los flanqueadores, y á la distancia que marchan no
media hora, se suele desmay.ar.
pueden encontrar un buen camino paralelo por cada
Cuando ha perdido el conocimiento, se le obliga á el máximo, observaría cada una casi 900 metros.
lado. Si la columna es considerable y hay dos ó tres
Los
flar,cos
de
la
columna
estarán
vigilados
y
prorecobrarlo azotándole con un bambú el pecho y las
tegidos por unos grupos, á los que denominaremos caminos buenos á cierta distancia, se aprovecharán
piernas; nuevos desmayos y reacciones se suceden
para dividir la masa y marchar endosó tres columpara. evitar la interrupcion de este bárbaro supli- flanco-guardias, los cuales se sacarán del último de
nas,
no pudiendo tampoco utilizar estas vías los
los elementos de la columna, y saldrán de sus puescio, hasta que, repetida la operacion diversas veces,
flanqueadores.
tos
casi
al
mismo
tiempo
que
la
vanguardia.
A
mesin contestar satisfactoriamente, se le conduce á la
;-{o puede negarse, áun suponiéndolos en las mecárcel en unas repugnantes cestas, empleadas para dida que haJa que ocupar algunos puntos, se desjores
condiciones, que si los flanqueadores se alejan
tacarán flanco-guardias á dereclla é izquierda, yentrasportar la basura.
tanto
como las flanco-guardias, recorrerán por lo
Al siguiente dia vuelve á ser llevado de igual do á establecerse como puestos avanzados, y perménos
tanto camino como ellas; pero las fatigas Mmaneciendo
allí
hasta
que
llegue
á
su
altura
la
cola
modo al interrogatorio para sufrir el mismo torrán
mayores
para los unos que para las otras. Si no
mento, si sus declaraciones no están en armonía de la columna: entónces se replegarán y se incorse
separan
tanto,
estará ménos protegida la columporarán á su unidad organica, que poco á poco irá
cvn lo que, segun el criterio del juez, más se aproxina.
Tambien
debe
tenerse en cuenta la posibilidad
constituyéndose sin ninguna confusion.
ma á la verdad.
Este método, empleado para proteger los flancos de los e.xtravios, la cual es grande para los flanSucede con frecuencia que el hombre á quien se
queadores y casi nula para las flanco-guardias.
trata de martirizar es de gran estatura, y, por con- de una columna, es nuevo en España, y viene á
En la segunda hipótesis, el movimiento de los
siguiente, las rodillas tocan en el suelo y el peso no sustituir á los flanqueadores, suprimiendo las fatiflanqueadores es incesante, miéntras que el de las
gas
que
experimentaban
éstos
marchando
á
través
se siente por completo sobre los pulgares; entonces
se aplica un perfeccionamiento del castigo que re- de los campos y teniendo que dar grandes rodeos flanco-guardias no lo es, porque se presupone un
vela instintos de fiera. Se coloca debajo de las rodi- para eludir ciertos accidentes del terreno. Ademas, descanso más ó ménos prolongado. lllidíendo la collas un manojo de g-ruesas cadenas, se pasa un bar- las flanco-guardias están en condiciones más ven- lumna cuatro kilómetros de profundidad, y alejántajosas que las largas filas de flanqueadores que, dose la flanco-guardia mil metros, permanecería
rote por la union de la pierna y el muslo, entre éste
y la pantorrilla, apoyándose encima dos hombres, siempre en movimiento, gastan sus fuerzas y su in- ésta de veinticinco á treinta minutos en posicíon
"'enio en buscar caminos. Cuanto más largas son las de~cansando. Si la columna tuviese un desarrollo de
uno á cada lado, para que, comprimiendo las rodiveinte kilómetrts, permanecería en posicion desllas del testigo sobre las cadenas, penetren las par- ~olumnas, mayores ventajas tienen las flancocansando tres ó cuatro horas; y los ocho kilómetros
tes salientes de éstas en las aponeurósis y en la guardias.
Quizá algunos oficiales, apegados á la antigua ru- de aumento en la jornada estarían compensados
carne.
por este descanso, que divide el recorrido en dos
Para este brutal suplicio los dependientes de la tina, encuentren esta innovacion aventurada, y dipartes, el cual, para unajornada orainaria, se elegan
que
semejante
sistema
rinde
y
re-vienta
al
soljusticia se visten con el uniforme oficial, túnica
verde y gorro redondo doblado á trechos, y ordina- dado; pero si tal cosa afirman, es porque no han varía á 22+!;=30 kilómetros.
Con los mismos datos del cálculo anterior, los
hecho experiencias. Como las afirmaciones sin
riamente están auxiliados por los lictores ó maceflanqueadores
recorrerían sin descansar, excepto
ros, provistos siempre de un látigo, que tienen la pruebas carecen de autoridad, y sólo la inflexible
en
los
altos
horarios,
una distancia de
lógica
de
los
números
puede
resolver
problema
de
mision de apartar la muchedumbre cuando pasa el
22
tal importancia, nos vamos á permitir hacer un
mandarín, y cuyas crueldades no se concibe hayan
22-j-- -f-8= 32 .4.00 metros.
8
pequeño cálculo para demostrar que el sistema
podido llegar -hasta nuestros dias y persistan en
Con
lo
apuntado
basta para probar que las flanpropuesto es mejor que el empicado hasta aquí.
una sociedad de trescientos millones de habitantes,
Rogamos á nuestros lectores nos dispensen la digre- co-guardias economizan mucha fatiga á los soldaá despecho de todos los adelantos del siglo.
sion, que si bien no es pertinente al asunto que sir- dos, y protegen mejor y con ménos tropa á la columna. Su empleo siempre es posible, miéntras que
LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA ye de epígrafe á estos artículos, no deja por eso de el de los flanqueadores es incierto. Este método es,
ser bastante útil.
(Continu11cion )
Las flanco-guardias salen al mismo tiempo que pues, el bueno y el único que se debe usar si se
ff
desean resultados felices.
La explo,acion irregular pre~upone la existencia la Yanguardia, y á su regreso se incorporan á la reAdmitidas las flanco-guardias, su servicio será
de una cortina protectora de la columna. porque taguardia, pudiendo de este modo recorrer una análogo al de la vanguardia. Enviarán delante de
distancia igual á la mitad de la longitud de la cocuando se sale á observar léjof:, no debe peligrar la
lumna y voh•er á tiempo para seguir el movimien- ellas algunos grupos para que puedan prevenir con
vi,.,.ilancia. Esta cortina de seguridad está formada
to de avance. Tambien pueden alejarse ménos, y antelacion los accidentes y obstáculos que se pree1:1as columnas de infantería por la vanguardia,
hacer alto durante cierto tiempo ántes de regresar senten; cuyos grupos continuarán la linea curva
flanco-guardias y retaguardia cuando marchan; y
que han iniciado los de la vanguardia.
á su puesto. Examinemos estas dos hipótesis.
por los puestos avanzados cuando desca~san. \ aCompletará el servicio de seguridad de la columSupongamos que la columna mide dos kilómetro!!
mos, pues, á dar en este párrafo alg_unas 1~eas sona
la retaguardia, la cual, por su situacion, no desde longitud; la flanco-guardia marchará en sentido
bre la exploracion regular cuando solo so drnponga
tacará
más que un grupo que sirva de extrema reperpendicular á la columna mil metros, y en seguiele tropas de infantería, para que nos sirvan de
da Yolverá. Tenemos, pues, que ha recorrido la taguardia.
punto de partida en los sucesivos. dedicado~ al serDe esta manera, y sin necesidad de emplear uniflanco-guardia dos ki:ómctros más que la columna,
vicio irregular.
dades
completas, quedará organizado el servicio de
lo cual le es bastante fácil y nada penoso.
La cortina de seguridad afectará la forma envolseguridad
ó de exploracion regular, completamente
Ahora analicemos cuánto tienen que recorrer los
vente ó periférica; y esta forma es tanto más obliflanqueadores que, á través de los campos, mar- distinto del de exploracion irregular, porque mi,'., ngatoria, cuanto más activa sea la guerra, más i~chan á un kilómetro de distancia, paralelos á la co- tras que los grupos que constituyen este servicio
trépido el enemigo y más avan:adas estén las posilumna. Al partir, tendrán que andar un kilómetro tienen cierta libertad de accion, en cambio la corticiones.

LA ILUSTRACION MILITAR
n~ de seguridad no puede nunca modificar su formacion sin faltar á su mision protectora. Aquellos
están siempre en movimiento siguiendo al enemigo, y los de la cortina no se mueven más que cuando rompe la marcha la columna.

(Se contim6ará.)
CLEMENTE CANO,
TKNIB.STE DR INFANTERÍA

LA NOVELA HISTÓRICA
Recuerdo á IP!l.nti!Uo compañero D. Andrés Barbod y
Martinez.
Han pasado los tiempos en que un público frívolo•
y superficial consagraba sus ocios á la lectura de

novelas románticas, desdichado engendro de imaginaciones calenturientas que nos hicieron ver el
pasado con colores tan falsos como brillantes. Pero
á los novelistas románticos que causaron la admíracion de nuestros padres, sucedi~ron desatinadas
novelas de costumbres que dieron al traste con
aquel género inofensivo y terrorífico, para reemplazarle con otro, si más real, tambien más penicioso.
El espíritu de especulacion, no ménos que el atraso
intelectual de nuestra patria, contribuyeron, por
desgracia, al arraigo de este género de literatura
que, en forma de novela de cuartillo de real, hoy
ha venido á morir á roanos de las clases populares,
ó pasó el mar buscando en la América que fué española un público impresionable, siempre dispuesto á recibir con agrado lo que exalte su imaginacion
ardiente.
Gracias, sin embargo, á la creciente cultura y á
la más estrecha comunicacion de los pueblos, y como es consiguiente al conocimiento mayor de los
diferentes idiomas, una parte de nuestro público
conoció, á mediados de este siglo, las más importantes producciones extranjeras, que, mejor ó peor
vertidas al español, come'nzaron á llamar la atencion de los inteligentes; y es induda,ble que esto la
desvió de obras de igual índole, no con tanto acierto
traducidas y publicadas. De aquí que entre lo mucho malo que se dió á conocer, comenzara á abrirse
paso lo verdaderamente digno de ser estimado.
A este número de obras pertenecían las novelas
históricas de \\'alter Scott, sin duda alguna destinadas á contar un número escogido de lectores.
Profundo conocedor de la Historia, artista sin igual,
hombre dotado de exquisito gusto~ de delicadísimo
sentimiento y de una facultad de análisii; admirable, Walter Scott arrancó con segura mano sus figuras á la Historia, sorprendió en las ruinas los misterios de la leyenda, estudió en las acciones de los
hombres del pasado los móviles secretos que les
impulsaron, y de :a coinplicada y dramática vida
de aquellos personajes formó esos cuadros admirables en que tanto se respeta la verdad historica;
pues aquéllos se presentan, no comv tipos imaginarios, sino tales como en realidad fueron; es decir, en su mayor grado de perfeccion histórica. La
originalidad existe en la trama de la novela; en el
modo de presentar los he.chos, los caractéres y ciertos episodios; el cuadro en general pertenece á la
Historia. El arte estriba en haber sabido enlazar lo
imaginario con lo real, sin que en ello hayan salido
perjudicados el sentúiiiento ni la flerdad.
Este es el secreto del buen novelista histórico,
que ante todo debe ser artista por excelencia, ya
que ha de prestar colorido, relieve, vida y movimiento á esas figuras que la crónica ó la Historia
retratan en sus páginas, mas sin alterar por eso
sus característicos rasgos. Sus personajes deben
moverse en el cuadro que in w.nte se trazó con
cierta libertad, pero siempre dentro de una esfera
determinada, donde no es dado alterar el úrden
cronológico ni la sucesion de los hechos. Ademas
ha de reconstruir sobre los sitios en que estos tuvieron lugar, ol escenario de la época. Y véase por
dónde la Historia, la indumentaria y lfl arque/Jlo.r¡ía se
han de enlazar en la esfera de sus conocimienk s
literarios. El arte y el sentimiento contribuyen poderosamente á este fin; p·orque en el mundo de la

Historia, como en el de la naturaleza, todos los objetos tienen múltiples puntos de vista, y sin duda
alguna que el que mejor los elige, -,;e y siente mejor.
Asi, el lector de poderosa imaginacion á quien se
entregue una novela de Walter Scott, de IIerculano
ó de Litton Bulwer, la interpretará [más exactamente y se identificará más con ella si 'De mejor los
sucesos que el autor describe, y 1iente mejor los
accidentes que origina la trama.
;Qué magnifico cuadro el trazado por el escritor
inglés, entre otras notables novelas, en Qiiintin
Dumard ! ¡ Qué retratos tan irreprochables los de
Luis Xf y Cárlos el Temerario! ¡Qué conjunto más
pintoresco el de la sociedad de aquella época! ¡Qué
accion tan sobria! ¡Qué interes tan sostenido, cuánto arte, cuánta verdad! Y como la citada, podrían
señalarse muchísimas obras de estr autor, por todo
extremo dignas de la atencion del literato y del
artista.
El portu.~ués Herculano ha seguido, con éxito, la
senda•de Walter Scott. Sus novelas históricas merec~ colocarse á igual altura que aquéllas. Algunas,
traduciJas ya al español (Arra, por fuera de Espaii.a
y La Bóveda), han merecido el favor de nuestro público, y son prueba evidente de que el buen gusto
va cundiendo entre nosotros. Como en las de\\'alter
Scott, se admiran en las de Herculano magistrales
descripciones, bien acabados retratos y situaciones
en alto grado dramáticas, pudiendo asegurarse de
ambos escritores que han presentado el patron de
este género literario.
Perola no\·ela histórica, que en \\"alter Scott y Herculano se halla consagrada á trazar cuadros de la
Edad )Iedia, extiende más tarde su esfera de accion
á la antigüedad, y comenzando por Los 1Wimos dias
de l'ompeya. del eminente Litton Bulwer, y la Fabio!a, de Wisseman, dos bellísimas novelas de costumbres romanas, hasta venir á las obras de Gautier, Historia de una momia, de Ebers, La hija del Rey
de Egipto y Ouardn, y de Flaubert, Salambo, encontraremos ancho campo de estudio.
Litton, cuyas producciones literarias son bastante conocidas en Espai'la, ademas de ser conocedor
profundo de la antigüedad clásica, escribió en los
lugares donde tu\·ieron lugar los dramáticos episodios que constituyen su novela Yone; en aquella
ciudad greco-romana que, arrullada por las olas del
Mediterráneo, y amenazada constantemente por las
ardientes lavas del Yesubio, ofrecía una fiel reproduccion de la vida romana, y de aquí el colorido y
el vigor de su pintura. ¡Con qué admirable realidad
surge Pompeya de sus escombros! Sus pórticos y
sus templos se destacan con arte mágico sobre el
cielo de Italia, eternamente azul, y aquella muchedumbre que-llena sus vías y su anfiteatro, las variadas escenas de la vida pública y doméstica y el
especial modo de ser de aquella sociedad, se retratan en animado cuadro, del que se destaca la serie
de personajes que reasumen la accion: tipos éstos
en que se estudian las distintas clases de un pueblo.
Ebers, en La hija del Rey de Egipto, como en su
011,arda, ha tratado de darnos á conocer de un modo
interesante esa antigua civilizacion, á la que lleva
consagrados largos años de estudio; el modo de ser
de un pueblo estacionario que, encerrado entre cadenas de montañas, tsometido al sacerdocio, dividido en castas, se manifiesta de tan imponente manera en sus colosales monumentos, donde el simbolo se tradure en la piedra )' donde el arte sella
sus obras con el jeroglífico. El autor aleman ha vivido entre los muertos y ha tratado de arrebatará
las momias sus secretos. Despues de reconstituir á
la populosa Tebas egipcia, volvió á la vida una multitud de personajes, cuyos ret,.atos figuran en los
,\Juseos de Berlin, Boulak y el Louvre; y en sus novelas trazó un cuadro cuy9 mayor interes está en
los detalles, drtalles de gran valor en atencion á la
persona que los da, y que han merecido se ralificaran sus novelas de egiptolo {a en accioii.
Antes que Ebers, sin embargo, Teófilo Gauthier,
el inimitable colorista del estilo, había dado idea,
por medio de su novela Historia de una momia, de
la civilizacion egipcia, si no con tanta ciencia, con
arte superior; pues esta sencilla é interesante no-

425
velita, con no ser de las más notables de Gauthier,
no por eso desmerece de su nombre. Como ninguno
poseía el sentimiento exquisito del arte; pintor por
excelencia, sus descripciones son todas cuadros
exuberantes de luz y de color; nada escapa á su
mirada penetrante, y en el más pequeño detalle se
echa de ver era, ántes que escritor, artista consumado. Estas cualidades brillan tambien en las obras
de Flaubert, gran artista del estilo, que trazó en
Salambo un bello cuadro de costumbres cartaginesas.
Pero si la novela histórica ha producido obras notables concernientes á dos importantes épocas de
la vida de la humanidad, no podía ser ajena á nuestro siglo, tan fecundo en luchas, en dramáticos
episodios, en ~raves crisis, en tremendas conn1lsiones. Las escenas de la revolucion francesa
y la serie de memorables etapas militares que
desde 1792 á 1815 señalan el paso de un genio por
todo extremo audaz y poderoso. han tenido en la
esfera de la noYela histórica admirables narradores en Erckman y Chatrian, quienes en la forma
más sencilla, más popular, más pintoresca y más
animada, nos dan cuenta de las primeras jornadas
revolucionarias y de los episodios militares que
las siguieron. Un reclu 1a de 1793, La ciudadana Teraa, TT'aterloo y otras novelas, en union de sus
deliciosos Gitentos del Rkin, bastan á formar una reputacion literaria. ¡Qué bien descritos la animacion
de los campamentos, el pesar del conscripto, las
fatigas de la vida militar, el imponente cuadro de
esas 1:iatallas en que se jugaba el destino de los imperios, el aspecto &lt;le las masas formidables lanzadas al ataque, el fímebre recinto de los hospitales
J" la luz alegre del patrio ho~ar!
Tal vez estas novelas fospiraron á PPrez Galdós
su admirable serie de Episodios nacionafrs, en que
el asunto, tratado de muy distinto modo, rivaliza
en la parte episódica militar ron los cuadros trazados por los escritores franceses. El plan de Perez
Galdós es más vasto. Presenta á nuestros ojos la
antigua soriPdad española, tal como era en realidad, despojada de falso afeite y ridículas galas, y
trata de darnos á conocer por medio de los diversos
tipos que entran en accion, la grave crisis por que
pasó la sociedad española; pero en los episodios á
que da lugar el desarrollo de la accion (y en los
que, de uno á otro, el interés se sostiene de un modo creciente) admirase, á la par que el arte, la riqueza de imaginacion, el gusto y el sentimiento de
que está dotado el autor. Xo quiere esto decir que
todos los cuadros trazados por Galdós estro á igual
altura; pero por lo que respecta á la primera serie
de Episodios, SOJ!, en su mayoría, muy not:i.bles.
Lo que más habla en elogio de este autor, aparte
la imparcialidad que pone de manifiesto en sus
obras, es el profundo estudio de una época agitada
y azarosa, tanto más desconocida, cuanto más próxima á la nuestra; y de aquí el fruto que puede
sacar de su lectura el hombre obserYador. Leyendo
aquella serie vénse desfilar los personajes que reproduce el pincel de Goya; el cortesano y el chulo,
el afrancesado y el patriota, el libre-pensador de
antaño y la mogigata, el fraile y el soldado, las
grandes etapas de nuestra regeneracion y las tristes jornadas de nuestras luchas internas; ¡cuadro
grandioso en que alternan bruscamente la luz y la
sombra!
Y aquí ha llegado el caso de preguntarse: la fa.
vorable acogida que ésta y otras novelas históricas
han merecido, ¿no indica que el buen gusto va cun- ·
diendo entre el público docto{· indocto? fü indudable; porque el pÍlblico busca instin!i\•amente lo
bueno, cuando lo bueno existe y se le da á conocer.
Y precisamente ho~' que con general aplauso se
han editado en Espa11a las obras maestras de aquellos grandes escritores, y que corren de mano en
mano las noYelas históricas, juzgamos más necesario que nunca recomendar su IPctura, como otro de
los medios para conducir las aficiones hacia los estudios históricos, ya que no para cultivar el buen
gusto.
F. lhnrno.

�426

LA 1LUSTRACION MILITAR

-------------

i

LA ILUSTRACION MILITAR

ESTUDIOS HISTÓRICOS

En 26 de Diciembre de 1227, estando el rey en
Toro, dió privilegio y carta de seguro para que pudieran sus vasallos, segun su devocion, hacer donacion al maestre y sus freiles de los bienes que quisieran. Esto ori3inó el tener esta Orden afiliados, es
decil', personas casadas ó no, que sin hacer los votos ni tomar el hábito, gozaban ele los bie'les espirituales de la. Orden.
Este maestre acudió á. la Santidatl tle Gre30rio IX, monje de la Orden do San Benito, para. que
confirmase su Oden, y al mismo tiempo le hacia
presente los agravios que por mil caminos recibía
de arzobispo~, obi~p1s y cabildos. El Papa encontró
just:i. la queja, y or,lcnó que al m1nstr~ y frriles
del Pereyro ele la Orden del Ci,t;'!r, ~e les guardasen

ÓRJ1~¡¡ MILITAR DE AL~ÁNTARA

(Coiitinuttcion.)
SuceJió en el maestrazgo D. Frey García Sanchez:, y despues ele su eleccion canónica fué á presentarse á D. Alfonso, que estaba en Ciudad Rodrigo; éste le hizo merced de :Xarns Frias, señalándole
por término un:i. legua en contorno, su data 16 de
Julio de 12Hl. llallábase en la corte el maestre de
Calatrava, y ambos acompai'laron al rey á. Salamanca, en donde este mismo mes recibió el maestre
del de Calatra,·n unas casas que esta Ordea tenía
en las parr•i~~n la )lagdalena y S:m )hircos,
que pertenecieron á San Julian del Pereyro, lo
que motivó la carta-fuero que dieron á sus pobladores.
El maestre D. García ~anchez solicitó y obtuvo del rey licencia para
voh-er á su convento del Pereyro;
pero, á.ntes de partir, el monarca le
hizo tlonacion de la villa y castillo
de Milana, que tenía ele la Orden ele
los Templarios, por cambio de la de
San Pedro de Taraza. Estaba situada
en un cerro, á siete leguas de Alcántara, en lacontlt:encia delos ríos Arrago y Gata, á los que por una mina
podía irse á. tomar agua en caso de
sHio. Le l1izo igualmrnte merced de
cuantas villas y castillos conquistase su Orden á. los moros en Extrematlura, si bien rcser\'á:1tlose el supremo sei'lorío. Para corresponder
el maestre á. los fosores de su soberano, que estaba en paz con los moros, solicitó y obtuvo, una vez en el
comento y arre.:;latlos los asuntos
de la Orden, el poder hacer la guerra á los fronterizos á su territorio.
El rey se lo concedió, y ademas le
dió cartas para las villas y lngares
confinantes con tierra~ tic la Orden,
ordenándolos seguir las banderas
del maestre ..\si se verificó, y entrando en tierra de moros, pasado
el mes ele lllarzo de 1220, conquistó
á. Valencia y su partido, de cuyo territorio hizo encomienda, que ha llegado á ser de las más ricas de la
Orden, no teniendo más títulos de
propi"datl que los· fundados en 1!
merced dicha.
Estando el maestre en .\]cántara,
recibió aviso del rey D. ,\lfonso para
que se aprestase á. servir con sus
caballeros y vasallos para l:i. guerra
contra los moros de Exlrematlura, por tierra de
Cáceres. Puso el maestre por obra el mandato, y
en 1225, habiéndose reunido en Coria con el ejército
real, pasaron el Tajo por el puente :de Alconétar,
corrieron los campos de esta villa, talaron sus mieses, huertas y vii1edos, dando la vuelta cargados
de despojos r·ecibientlo la Orden varias mercedes
del rey ele Leon.
El maestre, un1 vez en su convento, terminó las
diferencias qt1,:, por razon de heredades tenia con
la Orden de los Templarios y con los obispos y cabildo de Cíudad-RoJrigo y Zamora. Murió este maestre en los primorof. días de Enero ele 1221, y se en
terró en el convento de San Julian. La circunstancia de estar reunida la Orden en él para otorgar la
concordia cori el obispo y cabildo de Ciudad-Rodrigo, hizo que la eleccion canónica ele su sucesor fuese bre,·". Ret·ayó rn D. Fre¡ Arias Perez, que en el
mism,) mes de Enero fué á. Ciudad-Rodrigo á. presentarse al Rey, del que recibió la merced de confirmacion ele bienes, y la órden de estar pronto para
acompaiiarle á la entrada en tierra de moros que
'¡enia proy1ctatla por la parte de llatlajoz. Asi se ver!(icó, y á la vuelta, el Rey Je tlíó á. poblar la villa
de,Salvaleon, que su padre había toma.do á. los moros y estaba sin vecinos. A los que vinieron á pobiarla les concedió el fuero de Coria.

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tir su ejército. El ccnsejo de los capitanes de don
Alfonso opinaba quedarse en Mérida, on razon á las
pocas gentes que formaban el ejército cristiano,
pero el Rey dió en esta ocasion pruebas ele buen general, no enccrrántlose en una ciudad, y saliendo
al encuentro del ejército moro; pasó de noche el
Gua.diana, y apareció al amo.necer en las cercanías
del castillo de Alange, donde estaban los moros.
Dióse una reilítla batalla, en la que la vict.oría fué de
los cristianos. Sucedió en (•sta como en otras, en
que la fe ele aquellos tien p Js claha una gran parte
á la intern•ncion visiblr ele los S:into~ ..\si, el obispo
ele Tuy, testigo del hecho, dice: «que peleó el apóstol Santiago, acompañado de muchedumbre de ~oldados de la milicia celeste, y que ~an Isidro hizo saber á. varios siervos de Dios la toma
ele :llériJa. y que á. la batalla le vieron ir con g1 an prisa al frente de un
ejército de Santos.))
El Rey hizo tlonacion al maestro
y Orden de Sau Julian, de unas casas y otros bienes en la ciudad de
Mérida, por los servicios que le habían prestado en esta ocasion, su
feclia 30 de :.Jarzo de 12:30. Siguiendo las operaciones, se dirigió á la
ciudad de llatla_íoz; la sitió, y como
sus tlefensore~ no tenían esperanza
ele socorro, atendido el desastre anterior, á les pocos asaltos se rindieron. Ent:-ó el Rey en la ciudad,
hizo salir de ella á los moros más
principales y poderosos, y la pobló
con c1 istianos, á. quienes dió fueros;
al maestre le l1izo merced de una
iglesia y otros bienes, que luégo
confirmó el Papa Gregorio IX, por
bula dada el tlia 21 de Setiembro
de 1232.
.!11 u rió el rey D..\ lfonso IX de Loon
el 21 de Setiembre ele ,;.230, en Yillanueva &lt;le Sarria, al irá. visitar el
sepulcro del Santo apóstol Santiago,
en accion de gracias por los favores
recibidos por su intcrcesion. Dejó el
reino á. sus hijas las infantas doño.
Sancha y do1ia Dulce, cuya causa
defendió el maestre y su Orden, en
contra de D. Fernando III rey do
Castilla, é hijo de D. Alfonso de
Leon. Reclamaba este reino para si,
por haber declarado nu'o, Celesti.
no III, el casamiento con doña To.
resa, hija de D. Sancho I de Portu•
gal, á causa de ser pariente y no
•haber solicitado dispensa, de cuyo
matrimonio eran hijas. Tambien ha.
bia sido anulado por Inocencio 111, por igual causa,
el matrimonio con doña Berenguela, hija de D. Al.
fon so YIII de Castilla, del que provenía D. Fernando 11!; de modo que los derechos venían á quedaiiguales, y siempre resultaba :í. favor ele las infantas
ser hijas del primer matrimonio; pero pudo más
la fama que ya acompaflaba á D. Fernando, y como
producía un resultado apetecido por muchos, cual
era la union de lo, reíno~ de Castilla y Leon, fué
proclama1lo Rey ele &lt;':. ste en la ciu&lt;lad de Leon, capital del rei.nJ, así como en ot,.a~ muchas ciudades,
por lo que el maestre no l!e,-.·i mis ade.ante su adhesíon á. las infantas, y prestó obediencia á D. Fernando en Palencia, coutirmamlo el Rey á la Orden
en 23 de Abril de 12:31, los privilegios y &lt;lemas que
habian otorgado su padre y su a.huelo. El maestre
le pidió cartas para las ciudades, villas y lugares
que confinaban con su ma••strazgo, á fin de que Je
acompañasen st1s gentes á la. entratla c¡11e en tierra
de moros pensaba hacer p3r la parte de Trujillo y
partido de la Serena. Concedi:l~. la peticion, fué á
su convento de San Julian, donde celebró la pascua
de :\"aviilatl, y de alli pasó á Alcántara, desde donde
&lt;lió aviso del tlia que habían de partir, deseoso ele
volver al patrimonio de su Orden la ciudad de Trujillo, Santa Cruz y ,\lvalá. y los demas bienes y haciendas que el año ll!J6 se habían perdido y vuelto

- ··---~
Socni:rnno

~lonu~ TAGORt, n.UAIT DE

CALCt:TA

las exenciones y prh·ilegíos otorgados por sus antecesores, y que él confirmaba nuevamente, ordenando entredicho en las villas en que con violencia tuvieran detenidos bienes de los freiles y sus
vasallos, todo el tiempo que durase la detencion,
promulgando ademas sentencia de excomunion si
fuesen legos, con censuras hasta matar candelas,
y si clérigos, c:i.nónigos reglares ó mri:-ijes, sin admitirles apelacion, suspenderles de olicio y beneficio hasto que diesen satisfaccion de la ofensa ú perjuido á. los dichos freiles de San Julian del Pere,vro.
Es la elata de esta bula, la de 31 ele ~layo ele 1221,
primero ele su pontificado.
E1 año 122::1 acompa11aron el maestre y sus gentes
al rey de Leon á la conquista de Cácerc,:;,que se obturn el 23 de Abril, concediendo el rey varias mercedes á los que se quedasen á poblar villa tan principal de la Extrematlura, 1ior su posícion, clima y
suelo. Continuaron las conquistas, tomando á .Montanchez y su castillo, que dejó guarnecido, marchando con su ejército sobre la ciuda,l de Mérida,
que rindió á. me liados t.l.s )layo, firrnnn:lo el 31 su
tlon:i.cion á favor de D. llernartlo, arzc)bi$pO do Santiago . !lizo la conquista ele su comarca, y Yolvió á
la ciudad, donde supo que Aben-Ilud, rey moro de
Murcia, Granada y Andalucia, segun se titulaba, sabedor de las correrías del do Leon, venia á comba-

�428

LA ILUSTRACION MILITAR

marcbb sobre Mcdellin y su castillo, á los que puso to :i. los hijos de la Albion; Navarro, alférez de cabaal poder de los moros. Pronto logró en part8 sus
sitio y tomó á los moros, desesperan1.ados de .:acor- llería, pensionado por el ayuntamient¡) de la Corudeseos, pues tomó á Truj illo el 25 de Enero de 1232;
ro,
porque toda la comarca, á excepcion de Benque- fia, logra fijar las miradas de los inteligentes con
dejó buen presidio de su gente. compuesto de musu cuadro de costumbres gallegas, y Eraso aporta á
chos infantes y quinientos caballos, y pasó adelante rencia, estaba en poder de los cristianos. Int~resa- la obra comun tres notabilísimos dibujos al carbon.
ba esta conquista al maestre, por la posicion que
á conquistar los castillos y villas del partido de la
Dignas de encomio son siempre estas manifestaSerena. El primero que rindib fué el de Mojafar, ocupaba sobre el Guadiana.
ciones
de los pueblos cultos, y al consignarlas tan
Vuelto el maestre á la villa de Alcántara, celebró
frente de Villanueva, en la márgen del Guadiana;
sólo
como
un hecho que no puede pasar desaperciconcordia con el consejo de Caria, sobre términos,
lo demolió, y de allí fué á Magacela, dos leguas mAs
bido,
sentimos
carecer de espacio para una critica
distante; á los primeros asaltos conoció la poca y quiso pasará dar cuenta de todo al rey D. Fer- razonada de las obras presentadas y de los premios
nando;
pero
la
muerte
le
sorprendió
el
12
de
Febrefuerza que le defendia; así que lo repitió, logrando
adjudicados por el jurado.
su toma. Despues se apoderó, tambien por la fuer- ro de 1234. En tiempo de este maestre figura don
za de las armas, de Zalamea, y volvió á. su conven- Frey Arias y Fernandez como primer clavero de la
Orden, así como D. Pedro Ya1)ez es el primero de
SOURINORO MOHUN TAGORE, RAJAH OE LA INDIA
to de Alcántara gozoso de los triunfos que habia logrado, y que dió origen á un sei'i.orio para su Orden, que hay memoria fuera comendador mayor; digniDesciende este elevado persoWsi t&amp;ñ, una ilustre
dades que desde este maestre se han conocido en la
que con el tiempo se ha compuesto de doce villas,
familia
de Brausinique, y á sus relevantes condiOrden, de las que tenemos hecho mérito al princialgunas de gran po.blacion; muchas aldeas, diez enciones, vastisima ilustracion y las numerosas obras
comiendas, y la dehesa de la Serena, que dió su pio de estos estudios.
e que ha publicado en su idioma, debe la India los
(Se continuará.)
nombre á todo el partido y fué de la mesa maestral,
progresos realizados en el segundo teroio de esto
ANGEL ALVAREZ DE AR _\[JO Y CUELLAR,
donde s~ apacentaban más de doscientas mil cabesiglo.
zas de ganado. El Rey concedió á la Orden sus nueEn 1840 nació en Calcuta este sabio, tan admirado
vas conquistas que el maestre solicitó, con la proen Europa, ingresando diez años despues en el coA CÁRLOS CANO
mesa de acompaflar al infante D..\lfonsu, hermano
legio de aquella capital, donde a los quince escridel Santo Rey, qu e en uni on de D. Alvaro Perez de
DISTINGUIDO ~IILITAR Y POETA, EN LA MUER'fl
biera ya diversas obras publicadas posteriormente.
Castro habían de ir contra los moros de Andalucía.
DE SU HIJO
Las ciencias y la literatura constituyeron en priEl maestre reunió sus caballeros y lo más escomer término sus estudios predilectos; mas tarde
gido de sus vasallos, y se juntó con el ejército, en el
aprendió distintos idiomas, siéndole familiares el
Desde el excelso trono en que amoroso
que tambien iban los maestres de Santiago y Calaárabe y el sanscrito, y por último, su pasion y adDe angélicas legiones circundado
trava con sus gentes. Entraron todos por el puerto
mirables condiciones para la música le conquistaSe sienta Dios clemente y poderoso,
del Muradal, tierras de Andújar y Córdoba, recorUn querubin partiendo presuroso
ron universal reputacion.
riéndolas y tomando por armas la villa de Palma.
En 1871, rindiendo culto a este arte, fundó la
\' oló á la ti.erra, y se paró á tu lado.
Siguieron á. las de Sevilla, pasando á cuchillo mu«Escuela musical d-, Bengala,)&gt; la «Academia de
ll
chos moros, cautivando otros, y llenos de riquezas
música, )) y una Biblioteca de obras musicales, enriBreve fué en este mundo su presencia,
y ganados llegaron a la vista de Jerex, asentando
quecida con sus trabajos, y con un gabinete muy
Como breve el placer de tu ternura,
sus reales á las márgenes del ria Guadalete, que
completo de instrumentos.
Que al llegar al umbral de la experiencia,
defendí&amp; el rey moro Aben Hud, al frente de un nuExceden de cuarenta las obras más importantes
Por no amenguar en nada su inocencia,
meroso ejército, por lo que fué en busca de los crisque
ha publicado, sobre ciencias, literatura, músiBatió las alas y tornó á la altura.
tianos, prometiéndose la victoria; y para infundir
ca, dramas é historia, formando un monumento
11!
confianza en ella, mandó :i. sus soldados aprestasen
inapreciable y un inmenso arsenal, donde se apreAve feliz que vuelve adonde anida,
cuerdas para atará loi3 cautivos.
cia el dificultoso pero trascendental desarrollo que
Fuente de amor, de dicha y de consuelo,
Apercibido el infante, que mandaba un ejército
tiene en tan extensa comarca el imperio de la oiviNo llores, Cano, su fugaz partida;
menor, pero no ménos valeroso, siguió el consejo
lizacion.
Junto al trono de Dios en la otra vida
de D. Alvaro Perez de Castro, de pasar á cuchillo
Este príncipe ilustre ha dedicado una coleccion
Te mira y te sonrie desde el cielo!
los cautivos que ]levaban, y que en el momento de
de sus obrns al rey Humberto, adicionadas con los
C_\YET.\~O DE ALVEAR.
la batalla le podían ser muy perjudiciales. Ordenó
instrumentos musicales más variados y caprichotambien que muchos de los peones se pusieran á
sos, mereciendo que el monarca de los italianos, no
caballo en las acémilas y yeguas que habían quitasólo acogiese con marcadisimo afecto esta prueba
EXPOSICION DE BELLAS ARTES
do á. los moros en la tierra de Sevilla, y apellidando
de respeto y consideracion, sino que, como testigo
Despues de la Exposicion de acuarelas que rea Castilla y Santiago, arremetieron á siete escuaconstante de su reconocimiento, le enviase una sodrones moros que desordenaron, originándose una seflamos á su tiempo, se ha inaugurado de una-ma- berhlo. mesa redonda de mosáico, de gran mérito é
retirada tumultuosa a la villa, causa de mayor de- nera brillante la nacional de Bellas Artes, instalada inestimable valor, donde se bailan representados
sastre, pues en sus mismas puertas murieron mu- en el magnifico pabellon del Retiro.
monumentos de Roma tan célebres como la gran
Imposible seria citar en este bosquejo, ligero y
chos, entre ellos el rey de los Gazules, que había paSan Pedro, el C.í-pitolio, el Panteon, y otros.
sa.do de Africa á visitar la mezquita de Córdoba. En deficiente por necesidad, los cuadros que más
La produccion que más fama ha conquistado á
esta batalla se cuenta el hecho de que Diego Perez atraen la atencion del numeroso público que cons- Sourindro, &amp;ma-Ka1Jya, fué dedicada al rey de Itade Vargas, habiendo roto la lanza y espada, con un tantemente invade aquellos espaciosos salones. lia, y este ilustre soberano, conociendo su gran imtrozo de ramo de oliva se entró entre los moros Este certámenes, sin disputa, el más completo de port¡mcia, mandó se tradujera en verso por el sabio
derribando y matando algunos con los golpes que cuantos se han celebrado en nuestra patria. Nota- plaza de Pedro Bernabo-Silorato.
bles unos, de relevante mérito otros, y en general
-daba, lo cual visto por D. Alvaro, le dijo: «así, así,
Som'indro, cuyo retrato aparece en el grabado de
Diego, machuca, machuca;)&gt; nombre que tomó por dignos de estudio y aprecio todos los cuadros presen. la pág. 427, se halla condecorado con diversas gran• tados, la lucha para obtener los premios es tan granapellido.
des cruces y encomiendas; es doctor en música;
Terminada felizmente esta correría, que tuvo lu- de como no se ha conocido en Exposicion alguna. Sogita-nayaká del reino ele Napul; presidente de la
gar el ario J 232, volvió el maestre á. Alcántara, Ante este cúmulo de obras notables, la. opinion ge- Academia de música de Bengala; oficial de instructeniendo que celebrar una concordia con el obispo neral ha pedido so aumentara el número de pre- cion pública de Francia; compai'lero de la Orden del
y santa iglesia de Coria, que llevaban muy á mios, estimulando de esta suerte las portentosas imperio indio; magistrado honorario; miembro de
mal ver introducido al maestre y su Orden en su cualidades de la juventud actual, que tiene la mi- la Universidad de Calcuta, y honorario tarobien de
territorio, y se llevó a cabo en el mes de Enero de sion de regenerar este país, si continúa el camino las más ilustres corporaciones científicas y literaemprendido, despertando en la conciencia los senti1283, confirmada este mismo ano por Gregario IX.
rias del mundo civilizado.
Por ella se conservaba a la Orden sus privilegios, mientos propios de un pueblo culto, y desterrando
y se les autorizaba para edificar iglesias y erigir al- cuantos son producto de insensatas aberraciones.
ACCIO:N MERITORIA
El jurado ha concedido los tres primeros premios
tares en todo el obispado de Caria, con excepcion
á
los
Sres.
Luna,
Degrain
y
Carbonero,
por
los
cuaA beneficio de las infortunadas víctimas de la cad~ la villa de Ceclavin, recámara de los obispos;
pero no encontrándola luégo á propósito como sitio dros siguientes: El Spoliarium, Los Amantes de Te- ti~t:ofe ~e Alcudia, los empleados subalternos del
m1mster10 de la Guerra organizaron en el teatro
de recreo, la dieron ú. la Orden á cambio del lugar ruel y l• con,ersion del duque de Gandla. El segundo Espahol una bien escogida funcion. Los diarios han
figura
en
la
composicion
de
este
certámen
que
puque luégo se llamó Yillanueva del Obispo. La Orden
dado y~ por~enores sobre la misma. Se representó
hizo de Ceclavin una de las villas de mayor pobla- blicamos en la pág. 418, como un ligero destello de La. Panona1-ia. Los aficionados al dificil arte de Rocion de su maestrazgo, y andando el tiempo consti- las producciones que adornan las paredes de la Ex- mea justHicaron bien sus aficiones; y distinguidas
alumnas del Conservatorio interpretaron admiratuyó encomienda, y fué célebre por el fruto de pa- posicion.
ble~ente, en el concierto, partituras dificiles.
Jefes
y
oficiales
del
ejército,
conocidos
de
nuessas que recogía, que de ordinario llegaba á treinta
D1galll:os 1 en fin, para terminar, que en el piano
tros lectores ·por otros trabajos, han acudido tam- la senor;.ta Julia Moreno Pacheco cautivó al auditomil fanegas.
Desocupado el maestre de los cuidados del go- bien á estas nobles luchas del genio y Ja inteligen- rio, no ménos por su notable aplicacion y maestría, que por todos esos indeterminables atractivos
bierno, pasaJ.a ya la mayor parte del ai"lo 1233, hizo cia. Tejero presenta dos cuadros al óleo, de peque- de una figura tan distinguida y bella, como dulce,
i'las
dimensiones,
pero
de
interesante
é
inspirada
evade gente, y acompai'l.ado del comendador del
graciosa é incomparablemente afable.
Montanchez D. Rodri go Iñ.iguez, y otros caballeros composicion; Florez, el inimitable acuarelista., tieImp. de E, Rubliios1 plaza de la Pl,ja1 :;, }ladrld,
ne tres paisajes del género que cautiva por comple·de la Orden de Santiago, pasó el rio Gua.diana y

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REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA
Aso V

~IADRlD

NúM. 30

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ADVERTENCIA

No cortar las hojaB de eBte número
hasta deBpUeB de haberlo deBdOblado,
con el fin de que no se inutilice el notable grabado incluido en el mismo.
•

•
Exc110. Sn. TEsJESTE GENEII.\L D. M1orEL Tlcos, Drqc• DE LA UNJON DE Cua,

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