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                  <text>428

LA ILUSTRACION MILITAR

marcbb sobre Mcdellin y su castillo, á los que puso to :i. los hijos de la Albion; Navarro, alférez de cabaal poder de los moros. Pronto logró en part8 sus
sitio y tomó á los moros, desesperan1.ados de .:acor- llería, pensionado por el ayuntamient¡) de la Corudeseos, pues tomó á Truj illo el 25 de Enero de 1232;
ro,
porque toda la comarca, á excepcion de Benque- fia, logra fijar las miradas de los inteligentes con
dejó buen presidio de su gente. compuesto de musu cuadro de costumbres gallegas, y Eraso aporta á
chos infantes y quinientos caballos, y pasó adelante rencia, estaba en poder de los cristianos. Int~resa- la obra comun tres notabilísimos dibujos al carbon.
ba esta conquista al maestre, por la posicion que
á conquistar los castillos y villas del partido de la
Dignas de encomio son siempre estas manifestaSerena. El primero que rindib fué el de Mojafar, ocupaba sobre el Guadiana.
ciones
de los pueblos cultos, y al consignarlas tan
Vuelto el maestre á la villa de Alcántara, celebró
frente de Villanueva, en la márgen del Guadiana;
sólo
como
un hecho que no puede pasar desaperciconcordia con el consejo de Caria, sobre términos,
lo demolió, y de allí fué á Magacela, dos leguas mAs
bido,
sentimos
carecer de espacio para una critica
distante; á los primeros asaltos conoció la poca y quiso pasará dar cuenta de todo al rey D. Fer- razonada de las obras presentadas y de los premios
nando;
pero
la
muerte
le
sorprendió
el
12
de
Febrefuerza que le defendia; así que lo repitió, logrando
adjudicados por el jurado.
su toma. Despues se apoderó, tambien por la fuer- ro de 1234. En tiempo de este maestre figura don
za de las armas, de Zalamea, y volvió á. su conven- Frey Arias y Fernandez como primer clavero de la
Orden, así como D. Pedro Ya1)ez es el primero de
SOURINORO MOHUN TAGORE, RAJAH OE LA INDIA
to de Alcántara gozoso de los triunfos que habia logrado, y que dió origen á un sei'i.orio para su Orden, que hay memoria fuera comendador mayor; digniDesciende este elevado persoWsi t&amp;ñ, una ilustre
dades que desde este maestre se han conocido en la
que con el tiempo se ha compuesto de doce villas,
familia
de Brausinique, y á sus relevantes condiOrden, de las que tenemos hecho mérito al princialgunas de gran po.blacion; muchas aldeas, diez enciones, vastisima ilustracion y las numerosas obras
comiendas, y la dehesa de la Serena, que dió su pio de estos estudios.
e que ha publicado en su idioma, debe la India los
(Se continuará.)
nombre á todo el partido y fué de la mesa maestral,
progresos realizados en el segundo teroio de esto
ANGEL ALVAREZ DE AR _\[JO Y CUELLAR,
donde s~ apacentaban más de doscientas mil cabesiglo.
zas de ganado. El Rey concedió á la Orden sus nueEn 1840 nació en Calcuta este sabio, tan admirado
vas conquistas que el maestre solicitó, con la proen Europa, ingresando diez años despues en el coA CÁRLOS CANO
mesa de acompaflar al infante D..\lfonsu, hermano
legio de aquella capital, donde a los quince escridel Santo Rey, qu e en uni on de D. Alvaro Perez de
DISTINGUIDO ~IILITAR Y POETA, EN LA MUER'fl
biera ya diversas obras publicadas posteriormente.
Castro habían de ir contra los moros de Andalucía.
DE SU HIJO
Las ciencias y la literatura constituyeron en priEl maestre reunió sus caballeros y lo más escomer término sus estudios predilectos; mas tarde
gido de sus vasallos, y se juntó con el ejército, en el
aprendió distintos idiomas, siéndole familiares el
Desde el excelso trono en que amoroso
que tambien iban los maestres de Santiago y Calaárabe y el sanscrito, y por último, su pasion y adDe angélicas legiones circundado
trava con sus gentes. Entraron todos por el puerto
mirables condiciones para la música le conquistaSe sienta Dios clemente y poderoso,
del Muradal, tierras de Andújar y Córdoba, recorUn querubin partiendo presuroso
ron universal reputacion.
riéndolas y tomando por armas la villa de Palma.
En 1871, rindiendo culto a este arte, fundó la
\' oló á la ti.erra, y se paró á tu lado.
Siguieron á. las de Sevilla, pasando á cuchillo mu«Escuela musical d-, Bengala,)&gt; la «Academia de
ll
chos moros, cautivando otros, y llenos de riquezas
música, )) y una Biblioteca de obras musicales, enriBreve fué en este mundo su presencia,
y ganados llegaron a la vista de Jerex, asentando
quecida con sus trabajos, y con un gabinete muy
Como breve el placer de tu ternura,
sus reales á las márgenes del ria Guadalete, que
completo de instrumentos.
Que al llegar al umbral de la experiencia,
defendí&amp; el rey moro Aben Hud, al frente de un nuExceden de cuarenta las obras más importantes
Por no amenguar en nada su inocencia,
meroso ejército, por lo que fué en busca de los crisque
ha publicado, sobre ciencias, literatura, músiBatió las alas y tornó á la altura.
tianos, prometiéndose la victoria; y para infundir
ca, dramas é historia, formando un monumento
11!
confianza en ella, mandó :i. sus soldados aprestasen
inapreciable y un inmenso arsenal, donde se apreAve feliz que vuelve adonde anida,
cuerdas para atará loi3 cautivos.
cia el dificultoso pero trascendental desarrollo que
Fuente de amor, de dicha y de consuelo,
Apercibido el infante, que mandaba un ejército
tiene en tan extensa comarca el imperio de la oiviNo llores, Cano, su fugaz partida;
menor, pero no ménos valeroso, siguió el consejo
lizacion.
Junto al trono de Dios en la otra vida
de D. Alvaro Perez de Castro, de pasar á cuchillo
Este príncipe ilustre ha dedicado una coleccion
Te mira y te sonrie desde el cielo!
los cautivos que ]levaban, y que en el momento de
de sus obrns al rey Humberto, adicionadas con los
C_\YET.\~O DE ALVEAR.
la batalla le podían ser muy perjudiciales. Ordenó
instrumentos musicales más variados y caprichotambien que muchos de los peones se pusieran á
sos, mereciendo que el monarca de los italianos, no
caballo en las acémilas y yeguas que habían quitasólo acogiese con marcadisimo afecto esta prueba
EXPOSICION DE BELLAS ARTES
do á. los moros en la tierra de Sevilla, y apellidando
de respeto y consideracion, sino que, como testigo
Despues de la Exposicion de acuarelas que rea Castilla y Santiago, arremetieron á siete escuaconstante de su reconocimiento, le enviase una sodrones moros que desordenaron, originándose una seflamos á su tiempo, se ha inaugurado de una-ma- berhlo. mesa redonda de mosáico, de gran mérito é
retirada tumultuosa a la villa, causa de mayor de- nera brillante la nacional de Bellas Artes, instalada inestimable valor, donde se bailan representados
sastre, pues en sus mismas puertas murieron mu- en el magnifico pabellon del Retiro.
monumentos de Roma tan célebres como la gran
Imposible seria citar en este bosquejo, ligero y
chos, entre ellos el rey de los Gazules, que había paSan Pedro, el C.í-pitolio, el Panteon, y otros.
sa.do de Africa á visitar la mezquita de Córdoba. En deficiente por necesidad, los cuadros que más
La produccion que más fama ha conquistado á
esta batalla se cuenta el hecho de que Diego Perez atraen la atencion del numeroso público que cons- Sourindro, &amp;ma-Ka1Jya, fué dedicada al rey de Itade Vargas, habiendo roto la lanza y espada, con un tantemente invade aquellos espaciosos salones. lia, y este ilustre soberano, conociendo su gran imtrozo de ramo de oliva se entró entre los moros Este certámenes, sin disputa, el más completo de port¡mcia, mandó se tradujera en verso por el sabio
derribando y matando algunos con los golpes que cuantos se han celebrado en nuestra patria. Nota- plaza de Pedro Bernabo-Silorato.
bles unos, de relevante mérito otros, y en general
-daba, lo cual visto por D. Alvaro, le dijo: «así, así,
Som'indro, cuyo retrato aparece en el grabado de
Diego, machuca, machuca;)&gt; nombre que tomó por dignos de estudio y aprecio todos los cuadros presen. la pág. 427, se halla condecorado con diversas gran• tados, la lucha para obtener los premios es tan granapellido.
des cruces y encomiendas; es doctor en música;
Terminada felizmente esta correría, que tuvo lu- de como no se ha conocido en Exposicion alguna. Sogita-nayaká del reino ele Napul; presidente de la
gar el ario J 232, volvió el maestre á. Alcántara, Ante este cúmulo de obras notables, la. opinion ge- Academia de música de Bengala; oficial de instructeniendo que celebrar una concordia con el obispo neral ha pedido so aumentara el número de pre- cion pública de Francia; compai'lero de la Orden del
y santa iglesia de Coria, que llevaban muy á mios, estimulando de esta suerte las portentosas imperio indio; magistrado honorario; miembro de
mal ver introducido al maestre y su Orden en su cualidades de la juventud actual, que tiene la mi- la Universidad de Calcuta, y honorario tarobien de
territorio, y se llevó a cabo en el mes de Enero de sion de regenerar este país, si continúa el camino las más ilustres corporaciones científicas y literaemprendido, despertando en la conciencia los senti1283, confirmada este mismo ano por Gregario IX.
rias del mundo civilizado.
Por ella se conservaba a la Orden sus privilegios, mientos propios de un pueblo culto, y desterrando
y se les autorizaba para edificar iglesias y erigir al- cuantos son producto de insensatas aberraciones.
ACCIO:N MERITORIA
El jurado ha concedido los tres primeros premios
tares en todo el obispado de Caria, con excepcion
á
los
Sres.
Luna,
Degrain
y
Carbonero,
por
los
cuaA beneficio de las infortunadas víctimas de la cad~ la villa de Ceclavin, recámara de los obispos;
pero no encontrándola luégo á propósito como sitio dros siguientes: El Spoliarium, Los Amantes de Te- ti~t:ofe ~e Alcudia, los empleados subalternos del
m1mster10 de la Guerra organizaron en el teatro
de recreo, la dieron ú. la Orden á cambio del lugar ruel y l• con,ersion del duque de Gandla. El segundo Espahol una bien escogida funcion. Los diarios han
figura
en
la
composicion
de
este
certámen
que
puque luégo se llamó Yillanueva del Obispo. La Orden
dado y~ por~enores sobre la misma. Se representó
hizo de Ceclavin una de las villas de mayor pobla- blicamos en la pág. 418, como un ligero destello de La. Panona1-ia. Los aficionados al dificil arte de Rocion de su maestrazgo, y andando el tiempo consti- las producciones que adornan las paredes de la Ex- mea justHicaron bien sus aficiones; y distinguidas
alumnas del Conservatorio interpretaron admiratuyó encomienda, y fué célebre por el fruto de pa- posicion.
ble~ente, en el concierto, partituras dificiles.
Jefes
y
oficiales
del
ejército,
conocidos
de
nuessas que recogía, que de ordinario llegaba á treinta
D1galll:os 1 en fin, para terminar, que en el piano
tros lectores ·por otros trabajos, han acudido tam- la senor;.ta Julia Moreno Pacheco cautivó al auditomil fanegas.
Desocupado el maestre de los cuidados del go- bien á estas nobles luchas del genio y Ja inteligen- rio, no ménos por su notable aplicacion y maestría, que por todos esos indeterminables atractivos
bierno, pasaJ.a ya la mayor parte del ai"lo 1233, hizo cia. Tejero presenta dos cuadros al óleo, de peque- de una figura tan distinguida y bella, como dulce,
i'las
dimensiones,
pero
de
interesante
é
inspirada
evade gente, y acompai'l.ado del comendador del
graciosa é incomparablemente afable.
Montanchez D. Rodri go Iñ.iguez, y otros caballeros composicion; Florez, el inimitable acuarelista., tieImp. de E, Rubliios1 plaza de la Pl,ja1 :;, }ladrld,
ne tres paisajes del género que cautiva por comple·de la Orden de Santiago, pasó el rio Gua.diana y

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1

1

REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA
Aso V

~IADRlD

NúM. 30

----------

ADVERTENCIA

No cortar las hojaB de eBte número
hasta deBpUeB de haberlo deBdOblado,
con el fin de que no se inutilice el notable grabado incluido en el mismo.
•

•
Exc110. Sn. TEsJESTE GENEII.\L D. M1orEL Tlcos, Drqc• DE LA UNJON DE Cua,

�11 lll!ffill~III 1111111
REVISTA

30 DE JUNIO DE 1884

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Miguel
Ta.con, duque de la Union de Cuba.-Vista gene'

ral de la Habana, dibujo del Sr. D. Isidro Salcedo,

1

grabado del Sr. Soler y Parras.-Desembarco de
los Mil garibaldinos en l\larsala.-Cuartél de infantería en Dresde.

' 1

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel Tacan, duque de la Union de Cuba.-Vista
general de la 1-Iabana.-Desembarco de los i\lil
garibaldinos en l\Iarsala.-Cuartel de infantería

en Dresde.-Epigramas, por D. C. de Alvear Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Va-

riedades,-Charada.-Solucion

a la anterior.

CRÓNICA
En el Parlamento se ha tratado la cuestion
de Cuba.
Un discurso del Sr. Labra, digno de encomio (segun el Sr. Cánovas), no solamente por

1

la parte artística, sino por el desenvolvimiento lógico de su concepto fundamental,

1

'1
1

1

1
1

1 ·1 1

1

ha reconcentrado, por algunos momentos, toda
la atencion de nuestros hombres políticos hácia aquella hermosa cuanto infortunada Isla.
Pero las divisiones dentro de cada partido han
venido, como de ordinario, á frustrar toda es·
peranza de un acuerdo unánime sobre los medios de plantear y resolver nuestro eterno problema de administracion colonial. En el mis .
mo Gabinete, la prensa ha hecho notar des.
acuerdos explícitos entre los señores presidente del Consejo de ministros y ministro de Ultramar.
Los notables del fusionismo y de la izquierda tampoco pareceu tener el mismo criterio,
y bajo un aluvion de palabras vagas, que tanto
hemos censurado en nuestra política, las disidencias han tomado esas proporciones que se
resuelven siempre en España por un solo resultado, tan uniforme como doloroso: el de no
hacer ni dejar hacer.
La importancia de esta cuestion ha sido, sin
embargo, reconocida por todos, y hemos J.e
manifestar que no ha sido apreciada con la extremada intransigencia de escuela con que se
tratan otros asuntos; pudiendo abrigarse la
esperanza de que el patriotismo se sobrepondrá á todo, y un concierto sincero de voluntades allegará los medios de dominar la dolorosa
crisis de aquella hermosa provincia espafi.Ola.
La proyectada rectificacion de la frontera
marroquí-argelina no se llevará á cabo. Lo
asegura as( nuestro ministro de Estado.
La manera como esta declaracion ha sido
formulada, el fondo de extrema confianza que
implica, parece revelar una combinacion diplomática, que por esta vez nos pondría á cubierto de la inmoderacion colonial de Francia.
Pero preferiríamos que el Gobierno diera más

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NOM. 30

Almirante, 2, quintuplicado.

importancia al conocimiento de nuestra opi ·
nion y á las propias fuerzas del país, bien dirigidas, que á promesas de coalicion interuacional, que, áun descansando en la mejor
buena fe, suelen no-dar gran resultado en la
práctica. Por esto insistiremos siempre en que
lo principal es resolver nuestros problema¡ de
organizacion general y militar, y ahora, po¡
ejemplo, cuando se presente en las Cortes la
exposicion qne hace la Sociedad Africanista
sobre la cuestion de Marruecos, identificarse,
hasta donde sea posible, con el patriótico pensamiento de esta Sociedad y sus análogas,
aprovechar bien sus trabajos, recoger sus observaciones, y decidirse, en fin, á considerar
en definitiva que todo lo que afecta á Marruecos interesa á España; que un ataque cualquiera á aquel territorio no es una cuestion extranjera, sino una cuestion espail.ola, una gran
cuestion nacional.
El boletin de noticias militares del interior
puede resumirse en estas cuantas proposiciones negativas:
Nada se sabe aún definitivo sobre la forma
y extension que tendrá el aumento de sueldos.
La prensa ha aconsejado la exclusion de todo
privilegio; pero aún no parece haberse resuelto
este punto en ningun sentido.
Nada se sabe tampoco con respecto á la proyectada disposicion sobre retiros; pero se atribuye al ministro el propósito de no desistir de
esta idea ni de cuantas se relacionen con la extincion del excedente.

so, pero sí la promesa de seg'!Bia.g,,,para las
tropas egipcias é inglesas en caso de retirada
p;ir Abisinia. Fijóse á este efecto un itinerario.
No lo ha sido de salvacion, sino de sangre
para las desgraciadas guarniciones de Gbia y
Kassala. Nuevo fracaso de la política inglesa1Las veleidades de la fortuna constituyen el
mejor sistema de justicia en la tierra' Porque
¿á qué grado de prudencia no debería conducirnos esta sola consideracion: que cuanto mayor es la altura, más tremendo es el golpe á
que estamos expuestos; que cuanto más nos
remontamos al cielo del poder omnímodo, mayores probabilidades tenemos de caer en elin •
fierno de 1a impotencia?
Francia parece hab-er aprendido algo ... ; pero
nuestra sabiduría es como la fuerza individual,
contingente y pasajera. Caerá, si no ha empezado ya á caer, en desvanecimientos, miéntras el orgullo y la codicia romperán el saco de
sus conquistas coloniales, al presente en pro·
greso!
A sus últimos triunfos hay que afiadir la snmision de un rey al gobierno de la República. El monarca Norodon no es ya más qne
un súbdito francés. La propiedad, la administracion de sn reino (Cambodje), todo ha
de hacerse bajo el protectorado y consejo de
Francia.
Otro triunfo de Francia es las concesiones
que hace Inglate.,ra respecto á la proyectada
conferencia inter~acional. Se ampliará la comision de la deuda egipcia, en 1888 los ingleses abandonarán Egipto, y el canal de Suez
será neutralizado. Mucho pueden influir en la
paz general estos acuerdos, si se cumplen con
fidelidad.

La Direccion de lnstruccion militar ha abierto segundo certámen de obrae de texto para la
Academia general. El cuaderno de condiciones ó programas es un buen trabajo, pero la
El cólera en Tolon: hé aq ní la última noti ·
determinacion de vohímen llevada hasta el interior de cada ciencia, obligar á que se trate, cia que recibimos al cerrar este número. Pero
por ejemplo, de líneas en 16 páginas y de fór- se nos comunica tambien nna atenuante: la
mulas en 24, es un celo por la concision qne epidemia no es de carácter asiático, sino esno dará ningnn resultado en el escritor qne no porádico . Se ha producido por infeccion local,
tiene sobriedad de estilo, y prejuzga en cam- y se cree fácil contener sus efectos en el fo~o
bio algo que debe ser dejado al autor. Pues generador.
En Consejo de ministros· ha debido tratarse
tal materia que el programa oficial cree deber
ser tratada á la carrera puede, á juicio del es- este punto, y si tuvieran nuestros hombres de
critor, merecer mayor espacio, más minuciosa Estado una conviccion tan profunda como
exposicion. Así y todo, este trabajo honra al exige la ciencia respecto á la importancia de
señor conde de Caspe; y como en la segunda la higiene pública, este hecho motivaría un
condicion se admite la proposicion de nuevos exámen minucioso· de las condiciones de sa ·
programas, oonformes en lo fundamental, sólo lubridad en Madrid, punto que está enteraelogios merece esta tentativa de metodizar y mente descuiqado. No se atiende al crecimienreducir á buenas proposiciones los libros de to y singular manera de desenvolverse la po·
blacion. Se siguen construyendo casas de una
texto.
elevacion extraordinaria, con cuartos interi~Inglaterra quería libertar áJartnm con sol- res numerados; casas, en fin, de vecindad
dados de la Abisinia. No consiguió este concur- como las antiguas, y que pueden ser compa-

LA
radas á nuestros VJeJOS y mezquinos cuarteles. Esta sola circunstancia, y la tan conocida
con respecto á la adulteracion de toda clase de
alimentos, explica la gran mortalidad de Mad:id y e'. esta~o medio de una salud que en
nmgun mdiv1duo es completa. La epidemia
de Tolon no puede, pues, causarnos un temor
fundado. Ni asiático ni esporádico, podría
aquí el cólera ofrecer más gravedad que las
t(s1s, las neurosis, las anemias y el paludismo
en general que nos diezma.
Aunque por la prensa diaria suponemos Í
nuestros lectores enterados de la reunion que
se celebró la noche del domingo 22 del actual
en l_os salones del Ateneo, con objeto de ·tomar
acuerdos para la celebracion del Centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado ,
creemos deber ocuparnos, siquiera sea brevemente, de este suceso, que consideramos muy
importante, sin embargo de proponernos tratarlo con más extension en el próximo número.
Presidió el acto el señor marqués de San
Roman, teniendo á su derecha al sefior baron
de Covadonga, y á su izquierda á nuestro director D. Arturo Zancada y Conchillos.
En breves, pero elocuentes frases, manifestó el presidente cnál era el objeto dela rennion;
cómo sé había iniciado el pensamiento, el proceso de su desarrollo, y la favorable acogida
que había obtenido, y qne hacía esperar fuera
la realizacion digna del tratadista insigne cuya
memoria se pretende enaltecer.
Levantóse luégo el Sr. Vidart, y como él sabe
hacerlo, expuso á grandes y vigorosos rasgos
la suma de merecimientos que la personalidad
histórica del heróico caudillo de Orán reune
para la manifestacion que se prepara, haciendo notar que si los militares tienen el deber
de rendir tributo al autor de las Reflexiones
Militai·es,1as clases todas de la sociedad deben
asociarse en recuerdo de sus dos obras: «Rapsodia económico-política, &gt;y , tltima idea para
la formacion de un Dicionario enciclopédico. ,
Despues de otras consideraciones sumamente oportunas, terminó el Sr. Vidart invitaudo
á los allí reunidos á que nombrasen una comision nominadora que se subdividiese despues
en otras varias, con objeto de dar publicidad
al pensamiento y allegar recursos.
Nuestro director habló á continuacion, insistiendo en las ideas que constantemente ha venido sustentando esta Revista, y que constituyen el símbolo de su fe: la aproximacion, la
compenetracion, digámoslo así, de las clases
civiles y militares. Expuso la necesidad de
ocuparse más de los asuntos de nuestra profesion, invitando á todas las clases á que coadyuvasen al pensamiento que se pretende lleYat"
á cabo, correspondiendo así á la solicitud entusiasta con que acudió el ejército á conme·
morar el centenario de Calderon. Trazó á
grandes rasgos la sitnacion del ejército, sus
grandes virtudes, sus aspiraciones, y la necesidad de elevar el prestigio de una institncion
qne tan grandes servicios ha prestado á la libertad y á la patria.
El señor baron de Covadonga, como presidente del Círculo de .Asturianos, habló en
nombre de éste, ofreciendo sn decidida coope-

431

ILUSTRACION MILITAR

racion por tratarse de uno de los hijos más
ilustres que ha producido aquel país, tan fe.
cundo en hombres eminentes.
El Sr. Becerra, aludido por el Sr. Zancada,
habló sobre las glorias militares, cuyo concepto filosófico bosquejó, dándoles un carácter
universal, para hacer ver su significacion en
la obra del progreso humano.
Por indicacion del señor presidente, el señor
Vidart nombró una comision nominadora
compuesta de los generales Sres. Lopez Do'.
minguez é lbañez, y del Sr. Zancada, la cual
designó los nombres de la Junta directiva,
compuesta de ilustres personalidades, bajo la
presidencia del general San )toman.
La distinguida y numerosa concurrencia que
lleuaba el Ateneo, y la respetabilidad de las
persllnas nombradas para formar la Junta di.
rect1va,
son uua garantía de que el Centenario
se llevará á cabo con gran solemnidad.

•

EL TENIENTE GENERAL D. M[GUEL TACON
Duque &lt;le la Union de Cuba.
Pocos nombres hay que suenen mejor para los
leal~s que habitan en el territorio de nuestra gran
Antilla, que el de este ilustre patricio.
Cuantos allí aman con sinceridad á Espafla• cuan
tos se muestran dispuestos á defender en ~quell~
hermosísima region del globo la integridad de nuestros derechos; los que en los amargos dias de prueba ofrecieron generosos su sangre y su fortuna,
para poner coto á la impía insurreccion separatista,
y mostraron de lo que aún podemos ser ca paces
c~an_do se hieren las ocultas fibras de nuestro patr10hsmo; todos los que sienten palpitar su corazon
al místico recuerdo de la patria ausente, veneran y
honran la buena memoria del general Tacon 1 porque en su personalidad miran simbolizadas las virtudes que deben enaltecer á los hombres públicos·
¡a probidad que los dignifica, la firmeia de carác~
ter, la bondad del alma y, más particularmente, el
amor sin limites al suelo en que les cupo ver la luz
primera.
La liistoria militar del duque de la C"nion de Cuba
es notable por más de un CO'}Cepto. En e11a se observan, á primera vista, esas irregularidades que
son peculiares á la época en que trascurrió gran
parte de su vida, como la de pasar del Cuerpo general de la Armada al arma ele infantería, cosa que
h~y parecería una verdadera monstruosidad, y que
sm embargo entónces no revestía ningun carácter
extraordinario. Pero esto mismo, que en otros se
producía por un capricho de la fortuna ó del favor
fué en Tacan resultado de inestimables servicios
la patria, de grandes merecimientos, recompensa,
en fin, de sus relevantes condiciones.
Desde 1789, en que acababa de cumplir doce años,
hasta 1800, sirvió en la Armada, pasando por los empleos de guardia marina, alférez de fragata y de
navío, y teniente de fragata, tomando parte eficaz
en las guerras que nos vimos obljgados á sostener
sucesivamente con Francia é Inglaterra, merced á
la torpe política del príncipe dela Paz. Mandó ]uégo
la goleta Furia y el bergantin Vigilante, con los que
concurrió á varios combates gloriosos, y supo ya
demostrar de cuánto no seria capaz su alma indomable el dia que pudiera moverse en más amplias
esferas.
En 1806 fué nombrado gobernador militar y político de Popayan, en el reino de Quito, y dos afias
clespues tuvo que hacer frente, con los exiguos elementos de que disponia, á la insurreccion separatista que estalló en aquellas regiones. Dilatado espacio sería necesario para exponer, solamente en
extracto, la perseverancia, la energía, el genio que
supo desplegar en esta época nefasta D. Miguel Tacan, con el fin de poner coto á los progresos de un
movimiento que debia herir de muerte nuestro po-

i

derio colonial. Pero todo fué inútil: al cabo de tres
años de continuo batallar, con veinticinco hombres,
restos de todas sus fuerzas, retiróse á Lima, dejando en poder de los insurgentes de Quito su fortuna,
y hasta su esposa y sus dos tiernos hijos.
Mas el alma de Tacan no podía permanecer ociosa. Ya en rel Perú c,freció sus servicios al virey,
marqués de la Conquista, que se apresuró á aceptarlos, y desde este instante no ocurre un hecho de
armas en que no suene el nombre del esforzado marino español, que por este tiempo es clasificado
como coronel de ejército.
La batalla de Vilcapugio puede decirse que se decide por su oportuna intervencion, y el entorchado
de brigadier premia su heroismo; y en la de Agohuma se hace digno de un escudo de distincion. Más
tarde, cuando la insurreccion se ha propagado en
tPrminos ele hacer necesaria la evacuacion de lamayor parte del Perú y Bolivia, aún Tacon pelea sin
descanso en Oruro, y mandando el ala izquierda del ejército español contribuye eficazmente al
triunfo logrado en los campos de Viluma el dia 29
de Noviembre de 1815, y merece ser ascendido al
empleo de mariscal de campo.
Otros servicios no ménos dignos de ser anotados
desempefló en América, hasta que en 1819 le comisionó el virey para venir á Espaf'.la á dar cuenta al
Gobierno del estado en que se hallaban las provincias del Perú.
Ya deJ'egreso en la Península, sirvió los destinos
de gobernador militar del Puerto de Santa l\la;ía y
de Málaga; el de comandante general del segund~
distrito militar, y el de segundo cabo del de Andalucía. En Marzo de 1834 obtuvo el ascenso á teniente
general, confiriéndosele al propio tiempo, el cargo
de gobernador general de la isla de Cuba.
La época de su mando en la gran .Antilla constituye la más gloriosa página de su historia; la que seguramente legará su nombre á la posteridad.
El estado de la isla era por &lt;lemas desastroso; Tacon puso remedio á todo, é inauguró el periodo quizás más próspero por que ha pasado Cuba desde su
descubrimiento.
Inflexible corregidor de abusos, formó una escogida policía, regularizó la persecucion de malhechores, proscribió el juego y persiguió toda clase de
delitos, sin reparar en la calidad de las personas,
contrfüuyendo así á moralizar las costumbres y á
llevar al ánimo de todos el convencimiento de que,
miéntras él gobernara, no había medio de faltar á
las leyes.
La Habana será eternamente deudora á Tacan de
grandes y trascend':lntales mejoras. En su tiempo
se construyeron la cárcel y el teatro que lleva su
nombre, se reedificaron otros edificios públicos, se
engrandeció el aspecto de la poblacion con multitnd
de reforzyas materiales, sobre todo en su parte extramural, con el ensanche y adornos de su alameda,
construyéndose ademas otra desde el campo de
Marte hasta la falda del castillo del Príncipe.
Al empezar el año de 1838 cesó en su cargo y regresó á la Península, donde el Gobierno, cediendo a
las gestiones de todo un pueblo 1 lo premió con el
Toison de Oro y la grandeza de Espai'la, elevando á
ducado el título de marqués de la Union de Cuba,

que disfrutaba desde 1837.
En Espai'ia, su delicada salud le obligó á hacer
una vida bastante retirada, hasta su muerte, ocur-

rida en Palma de Mallorca el 12 de Octubre de 1855.
Durante algun tiempo babia desempei'lado la capitanía general de la.s Baleares.
Al publicar hoy una vista de la Habana, hemos
creido que nuestros lectores verán con agrado
el homenaje de respeto que tributamos á la vez al
general ilustre y al gobernador inteligente, que
supo, con tanto talento como voluntad, poner los cimientos de la prosperidad y del engrandecimiento
de la más importante colonia de España.

VISTA GENERAL DE LA HABANA
C~ando nuestros lectores lleguen á hacerse cargo de estas líneas, habrán fijado la vista 1 durante
algun tiempo, en el hermoso grabado á qu e se consagran,

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LA ILUSTRAClON MILITAR

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1884.
Imp . de Rubines.

VISTA GENERAL DE LA HABANA

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y de la Punta, aquél á la izquierda y éste á la dereNo debemos ni queremos dejar de suponerlo así, de los detalles que convierte al artista de inspira- cha del canal que da acceso á la bahía.
cion
creadora
en
el
artesano
chino,
fabricante
de
porque esa atencion de algunos momentos es el preEsta parte, ósea la ribera occidental, que es muy
mio único de nuestros afanes, la recompensa hon- países de abanicos!
escarpada,
hállase cubierta por una linea de fortiLos hombres de juicio y de buena voluntad, por
rada y merecida de nuestros incesantes desvelos,
ficaciones,
cuyos
extremos se apoyan por un ladn
la sola remuneracion, en fin, ·de los sacrificios que ajenos que sean al arte de Apeles, llegan á estimar en el castillo del Morro, y por el otro en el fuert&lt;'
en su justo valor todas sus bellezas, porq.ue genela publicacion de esa lámina representa.
número 4., ó de San Diego, ocupando el centro la cinEn el extranjero, cuando Revistas de la misma ín- ralmente proceden por análisis, con la observacion
dadela de la Cabai'la, considerada, si no como ha sudole que la nuestra, á costa de crecidos desembol- por consejera, y van, de deduccion en deduccion,
puesto un moderno escritor, la primera de Amérisos y de fatigosas tareas, se disponen á hacer en ob- aquilv.tándolo todo. A éstos corresponde dar su jui- ca, por lo ménos como la principal fortaleza de Lt
cio
sobre
la
obra
del
dibujante
D.
Isidro
Salcedo,
y
sequio del público lo que hacemos nosotros hoy,
isla de Cuba.
acuden á las mil trompetas de la fama, á todas las pesar el mérito y la cantidad de trabajo; el valor
Desde las obras bajas, contiguas al pintorest·o
de
los
días
y
las
noches
consumidos
para
trasladar
forma del reclamo, de la advertencia y del anuncio,
pueblo
de Casa Blanca, se ha tomado en cuatro f,, .
para dar cuenta del suceso que se prepara, muchos á la tabla, con minuciosa exactitud, todos los objetografias
la vista general d
a que publimeses ántes de que tenga lugar, y logran despertar tos que la fotografía presenta confusos ó indetermicamos en este número. No pudiéndose comprendtr
nados
en
algunos
parajes,
y
en
otros
sobradamente
por estos medios la curiosidad del público, hasta oben una lámina el panorama inmenso de toda la
tener el resultado de que, venido el dia del suceso, iluminados; y por último, el estudio de las propor-• bahía, hemos preferido dar sól0 el de la ciudad, en
que se dilata cuanto es posible, con el fin de avivar ciones y el cuidado continuo para no dejarse arrasbuen tamai'IO para que pueda apreciarse en su conla impaciencia, se agotan ediciones ip.onstruosas, y trar por la imaginacion, hasta el punto de dai'lar á junto y detalles, incluyendo una parte de sus pin•
el hecho adquiere las condiciones de un aconteci- la verdad. En esta clase de obras, un hombre de talento como el Sr. Salcedo, sabe que arriesga su torescos alrededores. Entre el observador y la ciumiento.
dad se deslizan las aguas del canal de entrada,
Este se ve en la sesuda Alemania, en la -artística reputacion; así, pues, se comprende fácil¡iente el
cuya anchura es alli de unos 300 metros.
esfuerzo
que
se
habrá
visto
obligado
á
hacer
á
fin
Italia; así se hace en la República vecina, donde no
El castillo de la Punta, que se ve á la derecha
de salir airoso del modo que lo ha conseguido.•
no há mucho Le Monde Illustré atronó al público
del
dibujo, empezó á levantarse en 1590 por el in
Otro tanto podemos decir del grabador Sr. Soler
con su famosa batalla de Champigny, y así lo hacen,
geniero
Antonelli, y arruinadas casi completamencon más frecuencia, aún las Ilusttaciones inglesas, y Parras. Cuando se tiene delante una madera del
te sus obras por las baterías de los ingleses cuando
tamai'I.O
que
alcanza
la
que
nos
ha
dado
la
vista
de
porque en el calculador positivismo que informa las
la Habana, cáusa verdadero asombro el observar éstos sitiaron la Habana en 1762, tan luégo como la
costumbres de la sociedad británica, se sabe, por
evacuaron, ocupáronse en ampliarlas los ingeniecomprobada experiencia, que sembrando prome- aquel laberinto de surcos, huec~ y líneas que se ros Crame y Abarca, habiéndose continuado dessas con atinada mano, el día del cumplimiento se confunden, formando un conjunto en que los indocpues hasta hacer de dicha fortificacion una impotos sólo alcanzan á ver objetos apénas bosquejados,
recoge abundante cosecha de provecho y honra.
nente defensa de la ciudad y del canal de entrada,
t:n cualquiera capital de Europa, la publicacion desórden semejante á la destruccion, cual si la por más que hoy, aunque se han realizado algunas
de un grabado semejante se traduciría en la venta mano de un demente, con la pueril complacencia obras modernas, dista bastante de hallarse á la alde la locura, se hubiera ocupado en destrozar una
de 20 ó 30.000 ejemplares; aquí, digámoslo con rutura de los últimos adelantos de la ciencia militar;
obra de arte; y sin embargo, el arte está allí. De
bor y con tristeza, se arrebatan á los vendedores selo
que es tanto más sensible, cuanto que, dada la
aquel cao~, producto, no de conturbado cerebro,
manalmente de 80 ó 100,000 ejemplares de aleluyas
admirable
posicion de la ciudad y de sus inmensas
sino de lúcida y vigorosa imaginae;ion, la prensa
taurinas ; pero la vista de la Habana , el cuadro de
hace salir luégo hermosa estampa, palpitante de fortificaciones, podría fácilmente hacerse del de la
Pradilla, y otros trabajos de importancia, publicavida y atractivos, como de la crisálida brota la ma- Habana un puerto inexpugnable.
dos por algunas Revistas, no logran más 'que las
A partir del castillo de la Punta, y hacia la izriposa de pintadas alas, que el sol esmalta en bellímiradas indiferentes ó desdenosas del público.
quierda,
junto á la ribera, se descubre el hermoso
Al expresarnos en esta forma, no lo hacemos para simos cambiantes.
La obra del Sr. Parras es el resultado de tres me- edificio de la cárcel, capaz de contener dos mil preaquellos queridos companeros nuestros que hasos, y con localidad ademas muy suficiente, para alses de abrumadoras fatigas, de largas vigilias y
biendo acudido entusiastas al llamamiento que les
amargas horas, en que apénas se dió descanso á la bergar un batallon. Como no es posible hablar de la
dirigimos cuando se &lt;lió comienzo á esta Revista,
Habana sin nombrar á cada momento al ilustre geinteligencia y al buril, á fin de interpretar fielmenhan continuado despues, sin vacilaciones ni dudas,
neral Tacon, cuyo retrato publicamos en otro lugar
te
en
el
vaciado
el
pensamiento
del
dibujante,
pues
prestándonos su apoyo decidido, moral y material,
de
este número, diremos de una vez que la cárce 1
era caso de honra para aquél, como ha sabido loque en estas empresas tanto vale uno como otro;
y
otros
muchos edificios que hoy adornan la cagrarlo, que su tarea no resultara inferior á la de
para éstos no tenemos sino frases de reconocimienpital de la isla de Cuba, así como el ensanche de
éste.
to en los labios y gratitud eterna en el corazon.
calles y paseos, se deben en gran parte á este, digni¡\O vacilamos en decir que en un país cualquiera
Si se advirtiera cierta amargura en el tono de
simo gobernador general, modelo de administradodonde
se
rinda
culto
á
las
manifestaciones
del
esnuestras palabras,debe buscarse el origen en ese inres inteligente&amp; y probos.
diferentismo irritante, en el mortificador desden con piritu, los nombres de los Sres. Salcedo y Soler y
Siguiendo el recinto murado, se llega al parque
que en nuestro paisdesventurado se mira todo aque- Parras, á no tener fundado con anterioridad su cré- de Ingenieros, fácil de conocer por las garitas que
dito,
lograrian
hoy_aplauso
unánime
de
la
opinion,
llo que, por el empleo de medios nobles, se dirige á
hay á la puerta; á continuacion se halla el seminaelevar nuestro nivel intelectual, á reivindicar nues- l sus firmas se cotizarian muy alto; como, pres- rio, y Iuégo la catedral, que forma un &lt;!uadrilátero
tros derechos de nacion culta, y á conquistar el res- cindiendo de otros títulos, alcanza.ria en este mo- de 65 varas de longitud por 60 de latitud, ostentanpeto y la estimacion del mundo. Contra esa actitud mento mismo un puesto honroso en la estima- do en su fachada dos torres equilaterales, de 30 vacriminal, contra la vergonzosa inercia de los espí- cion general el sofl.ador que consume su fortuna y
su vida en sostener, á despecho de contrariedades ras de altura. La plaza de la Catedral, que es basritus, nos sublevamos, y un dia y otro alzamos airatante extensa, da acceso á la calle de San Ignacio:
da la voz; porque en esa inercia, en esa actitud ve- y á costa de inacabables amarguras, esta costosa
en el lado Oeste se halla la casa del marqués de
mos un mal que nos hace impotentes para toda ac- Uevista.
Aguas Claras, y en el Este la llamada de Peftah·er,
cion civilizadora: mal terrible que, adquiriendo con
ambas perceptibles en el dibujo.
No
se
hallarán,
seguramente,
en
las
domas
reel pasto de la frivolidad terrible desarrollo, nos
Por el mismo órden siguen la comandancia gene·
inhabilita en el concepto de Europa, y comunicán- giones del mundo muchas perspectivas tan pintoral
de Ingenieros y la capitanía general con su
dose por el contagio, de la sociedad en que tiene rescas como la que of¡ece la ciudad y puerto de la
hermosa plaza plantada de altas y copudas palme
Habana,
contemplados
desde
el
castillo
de
la
Cabaorigen, al ejército, corroe los fundamentos de su orfl.a. Aparte de la riqueza de luz y colores que embe- ras y hormosos plátanos; despues empiezan los
ganismo, destruyendo su m~ral.
muelles, la comandancia de Marina, los almace•
Viniendo al punto concreto que motiva estas lí- llecen aquel paisaje exuberante de vegetacion, los
nes y tinglados, y el espeso bosque de mástiles Y
neas. Véase el soberbio grabado de un metro de lon- pueblos y arabalcs de Marianao, Puentesgrandes,
jarcias de los numerosos buques que frecuentemen·
el
Cerro
y
Jesus
del
~lonte;
las
alegres
y
pintoresgitud que hoy damos á luz; muchos de nuestros fate se hallan fondeados en aquel puerto riquisimo.
vorecedores tenemos el convencimiento de que sa- cas quintas de recreo, esparcidas caprichosamente
En segundo término se descubre el caserío de la
brán estimar lo que su publicacion representa, los en aquel jardin inmenso, y, por último, la populosa ciudad, y una parte de sus plazas y calles principaciudad de la Habana y su bahía, hacen de la juriscuidados, el esmero, la voluntad y crecidos gastos
diccion de este nombre la flor más espléndida del les, como las del Obispo, O'Reilly, Enna, Yillegas,
que significa; pero por punto general, si despierta
eden
cubano, la perla más rica de la diadema que Aguacate, etc., y las iglesias y conventos de Belen,
alguna atencion, será motivada por una vana y pa_
San Francisco, Espíritu Santo, Jesus y María, La
sajera curiosidad; y es tamo~ seguros de que en constituye nuestro poderío colonial.
Asiéntase la Habana en la costa septentrional de Merced, San Agustín, Santo Domingo, Santa Clara,
este número no escasearán esos Zoilos, hijos mimaSanta Catalina, San Felipe Neri, y otros muchos
dos de la ignorancia y el orgullo-, que no ,·acilan en la isla y en la ribera occidental de su inmensa que seria enojoso enumerar en estos breves apunbahía,
sobrr
una
semi-península
calcárea,
á
los
desdenar el conjunto para indicar la falta de nn cates; así como los edificios de la Universidad, Aduable en el barco que se tlescubre en ültimo término, 23,0 9' 26" de latitud boreal y los '"16º, 4'3-1" de lonna, y algunos cuarteles. Detras se ve desplegar el
ó la ausencia dt• una chimenea en la casa de un mi- gitud occidental del meridiano de Cádiz.
inmenso
panorama de la ciudad extramuros, con
La entrada de su puerto. 1¡ue por primera vez YÍlímetro de altura que marca la linea &lt;le! horizonte.
sus
magníficos
barrios, hasta las alturas del Ce,r:'\uestra educacion arltstica llega hasta ese grado sitaron los espailolt•s con !:iebastian de Ocampo ro y Jesus del lllonte, terminando por un lado en
de perfeccion. ¡~!edrado porvenir les aguarda á los en Ui08, es uno de los más vastos y hermosos del
las fortificaciones del castillo drl Príncipe, que
pintores y dibujantes si no se ajustan á esa pulcritud mundo: está defendido por las fortalezas del )Jorro

435

LA IL"GSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
. constituy~n la linea de defensa de la Habana por la
pa.rt: occ1d_ental,_ y por el opuesto en los caseríos
ma,s mmcd1atos a la lindísima poblacion de Regla.
El que conozca bien la ciudad de la Habana puc_de sobre el dibujo, como sobre un plano sc,.ui~
casi
O
to~as las principales rutas, y senalar 'los edificios
mas notables; pues el artista ha respetado hasta
tal e:,,.-t_re~o la verdad, que los barcos que figuran
en la lamma son los mismos que reprodujo la fotografía, pudiendo en la popa de uno de ellos leerse
su nombre y el de su matricula.
A part_ir d~l muelle de Caballería, que se descubre a1 la 1zqu1erda, la península en que se alza Ja antigua P?blacion de la Habana determina un arco
que Ya mternffhdb!!f! dffi direccion al arsenal. Esta
es la parte de la poblacion en que durante el dia se
ob~erva más movimiento y animacion: desde los
primeros albores de la manana una multitud inmensa, en que se ven indivitluos de casi todas las
razas del globo,se agita en los embarcaderos y muelles, donde al compás &lt;lo sus tristes y monotonas
canciones, c¡mtenares de negros hacen la carga y
descarga de los buques. Se tropieza aquí, acullá,
P?r todas partes, con numerosos grupos de comeretantcs, agentes, capitanes de barco, dependientes
de la~ casas de comercio, corredores, que se ocupan sin descanso en sus transacciones mercantiles
ó en tomar nota de los géneros y mercaderías qu~
entran y salen de la Habana, ó de los que se embarcan. Los carros, bocoyes de azúcar, cajones de cigarros, sacos de café y fardos de algodon y tabaco
forman lineas de verdaderas murallas, haciendo:
para el que no está muy acostumbrado, sumamente tlificil !a circulacion en aquel laberinto.
Dice el autor á quien generalmente seguimos en
estos apuntes, que los que conocen algunos puntos
de Inglaterra y Francia, ménos importantes que
el de la Habana, deploran que la capital de Cuba
carezca de los soberbios diques y magníficas dársenas que embellecen á aquéllos; pero como ideas semejantes su~len ocurrirsenos á cada momento
cuando comparamos los ~delantos que de continuo
se realizan en el extranjero con nuestra desidia y
abandono habituales, apuntamos sólo la reflexion
sin hacer alto en ella, porque esto nos obligaria
. aventurarnos seguidamente en un camino de comentarios, por demas fatigoso, y al final habriamos
de convencel!nos, una vez más, de quo por ahí no se
llega á ninguna solucion práctica.

i

La histori,L de la Habana se halla csarita con sangre espanola.
Poblacion r¡ue se fundó con posterioridad á otras
de la isla,· como Baracoa y Santiago, pronto adquiere importancia para sobreponerse á ellas, y notarda en atraer á su recinto gobierno y autoridades,
convirtii:ndose en la capital.
·
La pérdida de la armada im·enciblc, amenguando nuesh·o poderío marítimo, deja expuesta la jóven ciudad á los golpes del rudo y afortunado Drake y de sus corsarios ingleses, y sus débiles muros
so ven combatidos un ai'lo y otro, y sus habitantes
viven en constante vi1'ilancia y siempre apercibibidos á I:i. lucha.
La Holanda se une á la Inglaterra, y co_n esto los
peligros redoblan para Cuba; á Drake sigue el célebre almirante Pitt Hein, un holandés que no profesa otro culto que el oro, y á sus ansias lo ofrecen
abundante los galeones de ~Iéjico. A la entrada de la
bahía do.J la Habana acometo y vence á la escuadra
de D..\h•aro de la Ccrtla, y la de D. Juan de Benavhles snfre la misma desventura. Cornelio Jolis
otro almirante holandés, rivaliza con Pitt Hcin e~
audacia, y ambos, en union de los terribles filibusteros franceses, mantienen durante largos mios
bloqueados nuestros puertos antillanos, con graves
perjuicios para el comercio, y notable descrédito
para nuestro pabellon.
.\centúase más y más la decad•.mcia política de
Espana; en Europa nuestros desatendidos ejércitos
caminan de una en otra desgracia; en América, ni
el e~tado de paz nos libra de ultrajes, porque los
filibusteros no se acomodan á ningun tratado, y la

Inglate_rra, juzgándonos ya muy débiles, se apodera
tranquilamente de Jamáica, y no da oidos á las pro•
testas del desatentado Gobierno que rige los destinos de la patria.
Repetidas veces en el periodo que recorremos, la
Habana se vió seriamente amenazada; pero su vecindario y guarnicion supieron rechazar con las armas las acometidas del enemigo, demostrando así
que el ~•~lor de nuestra raza indomable no cede jamas, m aun en los momentos en que la fortuna so
muestra más hostil.
Termina el siglo xvn, y con la guena de la sucesion dinástica, que se inaugura, el peligro de nuestras colonias se hace más inminente, y nuevas desventuras vienen á pesar sobre nuestra combatida
patria. Pero las virtudes de los pueblos se mues1ran en la adversidad, y el cubano, como el espanol,
salen airosos en esta ruda prueba. Los corsarios de
la Habana y Santiago suplieron con su intrcpitlez y
pericia la deficiencia de nuestra marina militar, y
cons us numerosas presas compensaron las que los
aliados lncian en nuestros galeones cargados de oro.
Per,i no queremos detenernos en ese árido siglo xvm, paréntesis enorme abierto en el proceso
de nuestra existencia nacional, porque encontramos en él sucesos como el célebre y vergonzoso
Pacto de familia, que nos obligaría á emplear un
tono acaso inconveniente. Anotemos sólo que la
guerra con Inglaterra nos arrebata la Habana en un
asalto, despues de asedio glorioso, en el que dos generosos españoles, D. Luis de Velasco y el marqués
Gonzalez, saben, muriendó por su patria, escribir
sus nombres entre los de los héroes.
Otros nombres hay tambien, como el de D. Bernardo Galvez, que la posteridad no olvida; y en verdad, cumple decir que si en ese fatal periodo histórico hay algo que consuele de las desdichas que
una insensata politica nos hace recoger en Europa,
es la conducta de los espai'loles que al otro lado de los
mares, confiados á sus propias fuerzas, pelean, no
por conveniencia de una familia, sino por la integridad de la patria española.
Durante el siglo actual, repetidísimas veces han
demostrado los habitantes de Cuba que en el es•
cudo donde se ostenta el blason de la isla, puede
campear el mote de &lt;&lt;Siempre fieb) La guerra de
la independencia de nuestras provincias americanas, aumentó el valor que en el concepto de Espana tiene la gran Antilla, y concentrados allí los elementos dispersos por la superficie del nuevo continente, á causa del naufragio de nuestro poderío
los vínculos que la unen con la madre patria
centuplicaron en términos de hacer imposible la
realizacion de las ideas separatistas.
Los hechos lo prueban; lo mismo la expcdicion
de Xarciso Lopez que la insurrecion de Yara, conspiraciones y empresas filibusteras, no bastaron
nunca á arrebatar á la corona de Castilla este soberbio floron. Diez ai'los de guerra, en que la sangre
espa11ola se ha prodigado generosamente, demostraron_ á los ilusos que Espai'la conserva su vigor tle
otros tiempos cuando se trata de defender su integridad y su honor.
Hoy que la situacion de Cuba preocupa hondame~t~ á los h~mbres políticos de todos los p,trtidos,
obhgandoles a buscar solucion por el camino rle las
reformas, cumple á las gentes de buena fe coadyuvar á la obra de la regeneracion de nuestra colonia. Abocada á la bancarota, herido gravemente su
comercio, empobrecida su industria por desatentadas leyes, es ur~entisimo hallar el :-emcdio, porque,
de n? hacerlo as1, el mal ~o tardará en adquirir proporcwnes enormes, obligando cntónces á echar
ma~o del recurso po~trero: el empleo de las armaq,
:'\o dud_amos que s1 _esto fuese preciso, el ejército
espnnol, interesado mas que nadie por mantener en
Cuba nuestra bandera, acudiria, como acudió siempre, á la lucha; pero conviene anotar que no es conveniente preparacion para este caso extremo el envio á España de centenares de oficiales aclimatados, y las reducciones en el presupuesto de guerra
que actualmente se están llevando á cabo.
.\r¡ui ponemos punto á este ya largo escrito enviando á nuestros hermanos de la isla de Cub~ un

s;

cordial saludo, que acompai'le al testimonio de nuestras simpatías por aquel privilegiado país, que damos hoy al publicar la vista general de la Habana,
unido á esto número-de LA ILUSTR \CION M1L1T.\R.

DESEMBARCO DE LOS MIL GARIBALDINOS
en Marsala.
Italia ha ofrecido en los primeros dias del mes
actual un espectáculo sublime. El dia 2 de Junio se
celebraba el segundo aniversario de la muerte del
invicto caudillo á quien debe en gran parte aquella
floreciente nacion, su unidad y cn({randecimiento·
y esta fecha despierta en el pueblo italiano genera'.
les explosiones de entusiasmo hacia la heroica fi._!?Ura de Garibaldi, y las clases todas de la sociedad ~e
~isputan el _Primer puesto para rendir homenaje al
ilustre patr10ta, cuya existencia, tantas veces escarnecida en otras épocas, había dedicado por completo á la independencia de su país.
La conducta del pueblo italiano debería ser imitad~ por ?tras naciones que descuidan las e,lorias patrias, sm comprender el dai\o que el indiferentismo
produce á la regeneracion del país. Las Revistas
ilustradas publican, con este motivo, nuevos grabados, representando los l1echos de armas más notables llevados á cabo por Garibaldi; pero son tantos
los_ que debiéramos citar, que no¡; falta espacio, siqmera p~ra enumerarlos. Basta, á este propósito,
ofrecer a nuestros lectores el desembarco de los
mil, que figura en la pág. 4.32; cxpedicion atrevida
cual pocas, en que, con un ejército abigarrado, compuesto de lombardos, romanos, sicilianos, veneciartos, Iigurios y toscanos, el ilustre Garibaldi introduc~ en las filas dr sus contrarios hondas perturbaciones, logrando con su arrojo y enérgico carácter uno do sus más importantes triunfos.

CUARTEL DE INFANTERIA EN DRESDE
Dresde, la capital de Sajonia, situada ~obre el caudaloso Elba, en un pintoresco valle, constituye una
de las ciudades más deliciosas de Alemania, ~on un
nú~cro de edificios notables, que atestiguan la parte importante que ha dcsempciiaclo en la historia
de la humanffl.ad.
. Además de otros edificios militares, posee esta
ciudad el majestuoso cuartel de infantería que aparece en el grabado de la pág. 433. Este suntuoso cst~blecimi~nt? militar revela, á la simple inspecc1on del d1buJo, toda la considcracion con que en la
poderosa De_ustchla~d se rodea al soldado, al representante mas genumo del pa1s, que no escatima
una gota de ~u sangr~ cuando la pátria lo exige:
pero en cambio el Gobierno procura conciliar toda
las comodidades compatibles con el servicio, par&amp;
h~cer ménos dura su existencia, empezando por dedicar gran esmero á las condiciones higiénicas de
l~s _cuarteles, de tan vital importancia en las guarniciones numerosas.

BPIGRAi\IAS
Por lo audaz y deslenguado
re1)ia su madre ri un chico,
y le gritaba:-¡Borr(co!
¿por qué eres tan mal criado!Cuando el mu chacho la oyó,
repuso al punto:-¿Por r¡ué?
Y á mi, ¿qué me cuenta usté,
madre, si usté me crió?
)larcela un beso me dió,
placentera y aturdida,
pero al punto, arrrpentida,
de mi con gran prisa huyó.
-Xo huyas, Marcela C'lbarde
la dije, porque es en vano;
'
para enojarte ... es temprano:
para arrepentirte ... ¡es tarde!

C.

DE ÁL\'EAR.

�LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

sr

l
1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 30, Junio 30</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Bosque de Boloña</name>
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      <name>Sobre Cubierta</name>
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