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                  <text>LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

sr

l
1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

�LA ILUSTRACION MILITAR

438

LA ILUSTRAOION MILITAR

l
1

;

l

1

1'
1

•

1

1

'.
1

I.

l

1

~--'
L.\ fülBAIAD.\ .rn.\BE E:S P.\RÍS
RECOOIENDO LA ~IU~ECA

(Cuadro de Pasini).

439

�LA ILUSTRACION MIJ,;ITAR

441

LA ILUSTRACION MILITAR

440

1
Países-Bajos se hospeda en el palacio de la condesa
se ven cruzar por las calles de París os represen- de Rudofstadt, orgullosa dama flamenca que, si
riquezas del país y disponer irmcionalmente tantes de esas razas del Mediodía.
El más insi&lt;&gt;nificante suceso da margen á visitas buena cristiana, repugna hacer causa comun
de ellas, el órden _soci~l ser~ imposible, y esto
ue, desprovi~tas, al parecer, de carácter trascen- con los gu,eitx; patriota exaltada, lamenta en lo más
lo mismo bajo las repúblicas que bajo las mo• q
d sa profundo de su corazon el ver dominado su país por
dente y político, van labrando los es1a.b ones e e
1(
narquías.
ena, con la que, en día no muy leJano, queda- tropas extranjeras, adoptando, para su roa _que
nunca cabe á los débiles ser neutrales), la actttll(I
Lo que hay, .pues, que estudiar es la mane· Cad
rá aprisionada nuestra confiada nacíon.
.
¡ d J l
11
Últimamente
ha
sido
objeto
de
grandes
atenciones
poco definida que hizo rodar en e ca a so as no les
ra de obtener el mayor biene13tar general poomifrra de árabes, en su mayor parte de l_a cabezas de Egmont Y Horn.
sible por los medios siguientes:
Una C
b
En el momento de terminar la cenR, cuando el
Aro"'elia,
J. efes importantes y estimados de las k a 1- duque, rodeado de lo que hoy llamariamos
.
l.º En el presupuesto del Estado.-!r_osu E~slas
fronterizas
de
Marruecos.
tado
l\fayor,
departe
acaso
sobre
las
graves
cursporcionar todos los sueldos y todas las disti~EI propósito aparente de los expedicionarios pa- tiones que está llamado á resolver, apa:ece en la
tas clases de funcionarios á la riqueza del pais.
recia reducido exclusivamente á honrar la memo- sala la ilustre cbodesa, y c o ~ ~..._.,. airado preUn pueblo pobre no puede sostener retribucio- ria del general Margueritte, c~ya_s cond!cio_nes de he. sen ta al general espai'iol una exposicion en _que los
nes pingües ni grandes gastos de representa- roismo y valor se habían esgrimido principalmente labriegos del contorno se quejan d e Ia rapac1d ad e1r
contra las bandas argelinas.
0 las tropas, y piden justicia;_ mas como los soldados
cion ú ostentacioo.
El .,,alor es cierto que es uno de los más fervien1 11
2.º Reglamento bien precisado para la i_u~
q ue se alo_¡· an en el castillo se hanel enterac o e el
tes cultos del musulman; pero seguramente
que
·
¡
paso· de su ilustre huéspeda, inva en en pos Le
version de las rentas públicas, debiendo dmalgo más que un sentimiento de roman~icismo _1a- ella el salon, y amenazadores y descompuestos progirse t~do el mayor esfuerzo de la nacion á bra. conducido á esos J·eres importantes a la capital testan blandiendo sus armas; accion que a 1gunos
facilitar sus comunicaciones interiores Y ex- de Francia.
t t t
caballeros de la comitiva del duques~ dispo~en á
Al copiar el grabado que reproduce los reJa ?s casti,,.ar miéntras éste escucha impasible, srn que
tei·iores, á cultiva,· y poblar todo su suelo, á.
cambiar, por el ensanche continuo de sus p_o· de los ex.pedicionarios, creemos hallar una vez mas se al;er~ una línea de su fisonomía.
casion de insistir en nuestra propaganda, recor•
..,r
l!av en el dibuJ·o movimiento_ y expr_es1on;
e1 "_uciones, la division en provincias por la de dis- Odando nuestros ideales y aspiraciones en e1 i\l
I ogre b ,
J
d
d
a pode soldados, salvo algunas rnexactitu es e 111tritos (una vez que no hubiera ya campo~ é en do11de debían fiJ·ar con más atencion su mirad_
d
tlumentaria, está bien presentado; el ademan &lt;l_e la
intervalos de poblacion mayores de tres ~-tló· nuestros politícos, distraídos de ordinario con is- condesa revela los sentimientos que en aquel rnsmetros); á fomentar su industria, y á facilitar cusiones metafísicas ó estériles luchas de campa- tante agitan su corazon, y los personajes todos e~tan bien impresionados; pero como apuntamos mi~s
el trasporte de obreros de un punto á otro, nario.
arriba, á pesar de la idea del artist~, 1? que en pripara regular los jornales, y que no se dé el ton
mer término descuella y llama pr111c1palmente la
RECOGIENDO
LA
MUÑECA
· frecuente y triste caso de que en un µunto
atencion, es la figura del duque de Alba, sereno,
tenga un obrero que trabajar por uu mis_ero
Está reservado al artista y al poeta representar frio, tal como fué, tal como la llistoria lo conoce.
trozo de pan, y en otro pueda imponer un Jor- los verdaderos encantos de la naturaleza y aquellas
La verdad, abriún'l ose paso, ha hecho lo que nu
entraba
en el cálctilo del arte, definiendo con pasescenas
de
la
inocencia
en
que
se
refleja
ya
la
nal ruinoso para toda indurtria.
transicion
del
placer
al
sentimiento,
acompañado
mosa
exactitud
una de las cualidacles más caract~3.º Limitar el derecho individual de dessiempre por el dolor en la vida de la humanidad. risticas del grande hombre, aquella estóica srremtruir 6 anular riquezas, como en el caso, que Un asunto trivial interesa uoblemente cuando la
dad, á prueba de las más t¡;rribles situaciones, que
ya hemos insinuado, del propiet~rio ~e so:ares inspiracion del artista logra darle el colorido é im- admiró á. sus contemporáneos.
.
6 tierras que no las destina á edificacion cul- primirle los d&lt;:1Stellos del 6enio; y este _triunfo ha
Por lo &lt;lemas, sin que pretendam:::s disculpar aqu1
tivo, porque no tiene aumento de contnbu- conseguido Ludwig Passini, cuya reputacion en este los excesos de aquellos inmortales guerreros ~e
ciou, ni se le impide en ninguna forma esta género de cuadros es universal, con el lienzo que Flándes, siempre vencedores y siempre desate_ndtdos, excesos comunes á todas las tropas de su tiemaparece en el grabado de la pág. 4.39.
paralizacion de riqueza.
En una modesta vivienda, y próximos al malecon
po, puede asegurarse q~e, en la ~ctitud del grup~
· Con esta ligera indicacion de proble~as, de cenagoso y estrecho canal, juegan varios mu- de gurrreros, la fantasta ctel artista se ~1a desboi basta para sefíalar el camino de la reor~am~a- chachos, empleando mil diabluras en sus infantiles dado, hasta caer en censurable exagerac10n. Desclr
cion social, que es nuestro solo propósito. En entretenimientos; el hermano, de carácter discolo Juégo puede uecirse que si los soldados_ de los _t:rcuanto á que la solucion es dificil, este argu- y arbitrario, arroja al rstanque una muñeca rega- cios eran muy abonados á adoptar partidos sedtCH~mento ·de la pereza ó la malicia en nada excu- l~da por el padre de la nina menor, y á sus llantos sos, que alguna atenuacion deben hallar ai~te ~I tri~
acude la mayor para calmar las angustias, miéntras bunal de la llistoria en las escaseces -y pr1 vacion:s
sa ni atenúa la responsabilidad de los quepa- un amigo y compai'lero logra á duras penas resca- de que frecui ntemente eran victimas'. la ener¡!la
recen conformarse con el presente estado so- tar el juguete y restablecer la calma entre aquella del duque de Alba bastó á poner coto siempre á es~
tas manifestaciones, porque jamás se detuvo ª
cial, porque su egoismo ahoga la voz de su reunion.
La simple inspeccion del dibujo demuestra la reaaplicar el correctivo, manteniendo así firmes los
conciencia.
lid:id que revisten la figuras todas, y la armonía de
lazos de la disciplina, que, una vez rotos, hacen (~f'esta composicion justifica los plácemes tributados
generar el heroísmo en el crimen y las nobles_ ':trtudes del g1_1errero en los más repugnantes v1rios.
á su autor.

º.

LA EMBAJADA ÁRABE EN PARÍS

París es l1oy el objetivo de la propaganda ~rabe
EL DUQUE DE ALBA
en Europa..\llí acuden constantemente e~baJadas
en el castillo de Rudofstadt.
y comisiones de todas las regiones del Afr1ca.
~uestros lectores conocen ya todos los detálles
La gran personalidad histórica del se,·ero capitan
de la cuestion que pudiéramos llamar fr~nco-mar- espai'iol, y las extraordinarias acciones de su fe. pero que interesa á todas las naciones mecunda vida, proporciona á los artistas de todos los
roqui,
•
d
latí
diterráneas, y con especialidad a 1as e raza
- países interesantes asuntos para sus obras.
na, La actitud enérgica del representante de Fran- ,, En Bélgica y Alemania, particularmente, algunos
cia; en Marruecos, sus exigencias para co~ el _Sul~an pintores de reputacion, como el laureado Widnman,
de aquel vetusto imperio, y la influencia eJerctd.a han reproducido sobre el lienzo, con fortuna y
eon protecciones a diferentes magnates mog~e~i- acierto, muchos episodios de la dramática existennos., determinaron á Sid-Mohamed-Bargarle, ~1ms- cia del vencedor de Mulberg, si bien inspirándose á
tro de Negocios extranjeros d~ S. M. ~hertfiana, veces en un falso patriotismo ó en ideas de escueá trasladarse á París, donde, sm la presion de los las, que no son ya las que informan hoy la ciencia
. . tros europeos y empleando los astudemas mims
.
histórica, presentan al grande hombre por el lado
tos medios conocidos con el nombr~ de tliplom~- ménos simpático de su carácter, y cubierto del macía oriental, esperaba desvanecer, o por lo me- tiz sombrío que proyecta sobre su persona la nebua grave crisis que amenaza al Monos aplazar
. , l
•
· t
losa política del solitario de El Escorial.
greb. Fingiendo, pues, una afeccio_n a 1a vis a, se
Pero la verdad se impone, y á pesar de estos es. •... á la capital de nuestros vecinos de allende
d 1r1!),l0
fuerzos, en esas mismas obras, en tales pensamien. .
s on
el Plríneo, y los resultados d~ ~ste. v1a.1e c?rre p - tos inspiradas, se destaca majestuosa y digna la
dieron á las esperanzas del habil diplomático berbe- figura del duque de Alba, sin que nada pueda emperisco.
•
¡ A
Las naturales relaciones de Francia c~n .ª rgeli3. contribuyen 11 facilitar el desenvolvimiento ~e
la 1)0\ítica colonial de esta nacion, y con frecuencia

LA PRIMERA CURA

Recomendamos á los detractores del ejúrr!to, :;
cuantos escatiman, no sólo sus recompen_sas, sin?
cumplimiento de sus derechos, fijen su vista ,un instante en el grabado que ofrecemos en la paf(, 44~.
copia de un cuadro debido al _comancla~te de. ª'.'t~lleria Sr. Cussachs; y terminada la rnspecciol;
analicen cuantas consideraciones se deducen tle
escena que representa.
f
En una masia de humilde aldea catalana, se re ugi;n algunos soldados, mandados por un sarg-rnto,
despues ele sangrienta batalla. Uno de aqur!los servidores de la patria, herido durante el comba!~, ~e
vresenta al médico de su batallon para sufrir a
rimera cura. Allí se encuentra falto de todo recurP
· · tos no abaso y comodidades; pero estos sufr1mien ·
.
su
espíritu
míéntras
le
anima
la esperanza de
ten · ·
'
· v vel'ue
si
sacrificó
s11
vida
en
aras
tle
la
patria,·
q '
., t
. •ado emblema,
tió su san"'re en defensa ue an sagi
. . t
º
d el
·adec1m1en o
hallará., en cambio, un rccuer o .e fagi . 1 que pro·
entre sus conciudadanos, y la satis accioi
1
prciona el cumplir con el deber de todo e~pai~o ·ell
P
.
.
t
S y s~ Sl"ll
quel\Ccerla ó desvirtuarla.
Pero si se ahorran
estos sent imien o.
~ · "'
0
El grabado de la pág. 442 es una prueba harto
· tes. indican , en-derroteros opuestos,como 1as corrien
fehaciente de esta asercion. El gobernador de los

t~nces el materialismo invadirá el recinto donde
debe conservarse incólume el honor militar, y la
abnegacion que es necesaria al soldado para cumplir lo que le marca la Ordenanza, hallará su natural conclusion en el rebajamiento de los carac•
téres.
El cuadro de nuestro distinguido compaí'lero sei'ior Cussachs es una revelacion del talento de este
distinguido jefe del ejército, que ocupa un lugar
muy preeminente entre los más notables artistas de
Espai'ia.

Pero su aptitud debía trasformarse por completo
ante el aspecto de la politica y la candente lucha de
los partidos. Unido en matrimonio á la hermana del
coronel Tomas Guardia, jefe del Poder Ejecutivo
más tarde, su carrera, hasta general de division, le
obligó á intervenir en diferentes sublevaciones, con
variado éxito, pero que constituyen la base del prestigio que hoy disfruta sobre sus conciudadanos. Durante una de estas luchas, fué duei'io de un buque
llamado Dictatorial, cuyos actos de energía pusieron en aprieto á sus rivales politicos, y que luégo
cedió generosamente al Estado.
La muerte del general Guardia le proporcionaba
FRANCIA,-EXPLOSION DE UN CAÑON EN HAVRE
un medio fácil de vengar desde el poder los actos
A media~.iit•'IJH'~ último, el general Ladvocat,
tiránicos empleados anteriormente por sus adeptos;
director de artillería, acompañado de ilustrados ofi- pero en vez de continuar la política de represalías,
ciales, se dirigió a la batería baja de Espé, próxima su gobierno se distinguió por"su benevolencia y olvi·
á Sainte-Adresse, donde debían practicarse algu- • do hácia disturbios pasados, conquistándole este
nas experiencias de las modernas pierns de grueso honrado proceder generales simpatías, y mereciencalibre.
do ser elegido presidente de la República, en la esLos estudios principales se encaminaban á cono- peranza de que, bajo su mando, Costa-Rica gozaría
cer la resistencia del afuste proyectado por el ca- de la pr~sperídad, paz y libertad por tanto tiempo
pi tan Locartl para piezas de sitio de 120 milíme- anheladas.
tros, cuyo resultado fué altamente satisfactorio.
Y\n efecto, su admirable gestion gubernamenl'na vez felicitado el autor de esta cureña, los ca- tal ha sido favorablemente acogida por todas las nañoneros cargaron una enorme pieza de 24 centíme- ciones. El primer decr~to que apareció en el diario
tros de diámetro interior, con el afuste inventado oficial, concedió ámplia amnistía para los delitos
por la Compag1tie Forges et Chantiers de la Mdditerra- públicos cometidos durante el periodo revoluciona11-ée, cuyos talleres se hallan en el Havré. Con el ca- rio, con lo cual consiguió restablecer la tranquiliñon de este afuste se lanzan proyectiles de 144 ki- dad en la nacion , facilitando la conciliacion entre
los de peso, destinados á los puertos para perforar · los partidos rivales; luego dedicó sus desvelos á la
los bltndajes de los grandes acorazados, pues su resolucion de trascendentalei reformas en la admicarga de pólvora es de 55 kilos, y de 11 kilómetros nistracion, empezando por crear una comision para
su alcance eficaz.
la revision del Código, mejorar la instruccion püllabianse hecho varios disparos sin que el me- blíca, plantear un sistema de tributacion más en
nor desperfecto hiciera presagiar ningun desgra- armonía con las necesidades del país , organizar
·ciado incidente, cuando, al terminar la puntería en otros ramos de la politica, y adoptar una converuna ocasion en que se hallaban los oficiales entre- síon de la Deuda pública exterior é interior, sumatenidos tranquilamente y un poco alejados de la mente ventajosa para aquel Erario.
Jlieza los sirvientes, se verificó la explosion, incrusEn suma: todas las empresas de caráoter naciotándose el proyectil en la pared que limita el ter- nal hallan en el general Fernantlez decidida proraplen de retaguardia, yendo á caer la otra parte teccion, contribuyendo con su actiYidad y poderosa
de la pieza á unos 50 metros del punto de la ca•
iniciativa al mejor desarrollo de las instituciones,
tástrofe.
del comercio y de la industria.
El grabado de la pág. 446 representa este momento critico, que, debido á la casualidad, no ha
causado mayores y más importantes victimas en
AUTORIDADES QUE DECLARAN
el ejército de nuestros vecinos.
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Al reproducir este hecho lamentable de las experiencias practicadas en Espé, con nuevos inven11:Reflexiones Militares.»
tos del material de guerra, no nos anima otro ob(Continuacifm.J
jeto, por ahora, que el señalar aquellos sucesos tan
íntimamente relacionados con el ,rogreso que se
En el Et1Sayo de una biblioteca de libros españoles raimpone en el sig!o actual.
1·os y curiosos, formada de los apuntamientos de do1t
Bartulomé José Gallardo, por los Sres. D. Manuel Remon Zarco del Vale y D. José Sancho Rayon, se
DON PRÓSPERO FERNANDEZ
halla la copia de un manuscrito del siglo pasado, que
Presidente de la República. de Costa-Rica.
se intitula Biblioteca Astui-iana; y el autor de este
El general Fernandez, cuyo retrato aparece en la manuscrito, recordando la juvenil edad en que Sanpágina 447, goza una sólida reputacion como hábil ta Cruz comenzó su servicio militar, dice: «Lo que
politico, habiendo me1:ecido el titulo de Benemérito mas admira en este incomparable soldado, saliende ta Patria por su abnegacion y trascendentales .do á la guerra en tan tierna edad y sin previos esreformas introducidas en la administracion del Es- tudios de carrera escolastica alguna, se hiciese tan
sabio entre los mismos trabajos y faenas militares,
tado.
D. Própero Fernandez nació en San José el 18 de que en sus obras no se echa ménos erudícion alguJulio de 1834, siendo hijo del jefe de la magistratu- na de tantas que son menester para la constitucion
ra y de doña Dolores Oreamusco, descendientes de de un sabio.))
En el prólogo de la edicion de las Rejlexi01ies Miuna ilustre familia, cuyos gloriosos hechos contribuyen á realzar las páginas de la historia de aque- litares, que publicó en 1850 la Biblioteca militar porlla república. Empezó sus estudios en la universi- tátil, se dice lo siguiente: «Pocos escritos habrá que
dad de Guatemala, entrando á servir en el ejército tanta erudicion ostenten como el trabajo que vamos
á. la edad de diez y ocho años, y mereciendo el em- á publicar; pocos habrá que como él hayan aparecido completamente acabados en medio de circunspleo de teniente de infantería en 185!.
Recibió, el entónces jóven oficial Fernandez, el tancias enteramente contrarias, cuando nada existía que pudiera abreviar la tarea del autor, cuanbautismo de sangre en la invasion de Nicaragua,
dirigida por el filibustero americano William Wal- do el terreno por donde penetró era del todo nuevo,
ker, siendo recompensado por su heróica defensa cuando había que luchar con ai'iejas preocupaciosostenida en la América central. En 1860, el capi- des, y crear, por decirlo así, un arte nuevo. t:'n estan Fernandez fué herido en la batalla de Angostu- critor militar francés, Rocquancourt, al hablar del
ra, ganada por las tropas e!'l que servia, continuan- marqués de Santa Cruz, hace de él un pomposo
do en activo servicio bajo distintos Gobiernos revo- elogio, diciendo que «los espai'loles escriben poco,
lucionarios, por las simpatías que con su conducta 11pero que cuando lo hacen, sus obras son maestras
supo conquistarse, y sus excelentes condiciones »y descuellan entre todas las de su época.))
En el tomo l'lel Sema'114rio Pintores,:/i E$p11ñol rorpara el mando.

respondiente al afio de 1853, aparece un escrito del
distinguido publicista D. Joaquín de Maldonado y
l\lacanáz, que intitula Biografla de D. AliJaro de Na-

flia Osario, marq11é1 de Santa Cruz de Marcenado, vizconde del P·uertoy Fundador de la Academia de la Histoi-ia: y para explicar la última parte de este título,
su autor dice así: «Hemos dado al marqués de Santa
Cruz el titulo de Fundador de la Academia d~ la Historia, que habrá llamado la atencion de nuestros
lectores, porque en nuestro concepto él fué quien
concibió la idea de formar aquella corporacion, a
semejanza de otra que acababa de inaugurarse en
Turin, donde á la sazon se hallaba D. Alvaro de embajador. Citaremos, en apoyo de nuestra opinion,
un opúsculo que existe impreso, titulado: IJltima~

ideas del marqués de Santa Cl'uz, pari.1, compartir las
memorias y efectuar el trabajo de un Diccionario hútd··
rico-geográfico, con distincion de si ha de ser bajo iin
solo alfabeto, ó d~ muchos. A1&gt;iso para la más Jácit
ejecucion del Diccionario uni'!iersal; en cuyo capítulo XVIII se lee: «El contexto de los muchos dicciona))rios que se hallan impresos, quitando la duplica))Cion que algunos h,acen de lo que otros dicen, se
))reduciría á inénos de una cuarta uarte de lo que
)&gt;juntos todos cuestan, de compra y lectura; asi que
)&gt;el formar de ellos uno solo seria de alivio y ahorro á
))!os curiosos. Las mayores ventajas que de tal obra
»en español resultarían á España, quedan ya expre&gt;)Satlas. Casi todos los diccionarios impresos fueron
&gt;&gt;compuestos por hombres doctos, y corregidos y au)&gt;mentados por centenares de personas eruditas que
»suministraron el trabajo para las muchas reim)&gt;presiones que se hicieron de aquel:as obras.•&gt;
«Aconseja despues formar un solo diccionario,
de todos los ya publicados, de los cuales cita hasta cuarenta y siete, y concluye su proyecto de
.Diccionario de un modo que manifiesta lo sencillo
y generoso de su carácter. Dice así:
«Entre el Diccionario de la edicion de Moreri
)&gt;de :;_725 y el de Trévoux de 1721, los cuales juntos
)&gt;componen 11 volúmenes, abrazan loprincipalisimo
))de cuanto contienen los demas Diccionarios. Si aún
))el trabajo resei'iado en el anterior capítulo parecic)&gt;Se pesado á mis amigos de Espaí'la, anímense á. lo
))ménos en servicio de la nacion, á formar una obra
)lde las dos expresadas, que vendrá á quedaren ocho
&gt;1tomos, quitando a Morerí la confusion de genealo&gt;)gías, y trocando lo que la una obra duplica por lo
»que en la otra se halla. Prometo adelantar los gastos
»de la itnprenta y componer yo uno de los tomos, y deja&gt;&gt;ré á mis compañeros toda la ganancia, sie11do para mi
))sobrado que mi patria logre la obra, y énft'e con el
&gt;&gt;tiempo e1t el guito de mejorarla. Cuando tambien esta
»proposicion rehusen mis paisanos, puedo llorar su
&gt;1literaria negligencia, pero no excusarles el sonrojo
&gt;)de que los caballeros de lt corte de Turin y algunos
))habitantes de la misma emprendan por entero un
))trabajo para cuya parte no se ha presentado bas)&gt;tante número de hombres de tanta~ provincias co&gt;&gt;mo Espaí'la tiene, habiendo en ellas centenares de
»sujetos capaces de mayor asunto.»
)&gt;Estas son las razones en que nos apoyamos para
dar al vizconde del Puerto el título de Fundador de la
Academia de la Historia; pues si ha merecido el marqués de Víllena el de fundador de la. Academia de
la Lengua sólo porque aconsejó su creacion, con
mayor motivo le es debido á aquél, pues no sólo invitó y animó á los caballeros espaí'loles, dándoles en
cara con el ejemplo de los de la corte de Turin, si
que ademas formó el plan de sus tareas, las repartió entre ellos, les indicó la marcha que habían de
seguir en sus trabajos, y se ofreció generosamente
á costear la obra, á pesar de los excesivos gastos
que ocasionaba entónces una empresa de esta naturale1.a. Cierto que la Academia de la Historia no fué
creada hasta algunos a11os despues de la muerte de
Santa Cruz; pero indicándose en el decreto de ereccion que el objeto de su formacion era el de componer un DicciaMrw hi1tórico, debemos creer que no
se hizo más que seguir la órden dada por aquél,
para cuya realizacion había trabajado tanto. Así,
pues, la Academia de la Historia le debe, en justicia, una indemnizacion por el olvido en que le ha
tenido; asi como la de la Lengua está en obligacioo

�LA ILUSTRACION MILITAR

442

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que fuese causa de que la concurrencia no fuera
de demostrar con algun acto ostensible la que le ellas, han dado palpables muestras. En efecto, la muy numerosa, pues el trabajo del Sr. Mesa sobre
idea del túmulo es sencilla y nueva, pero al mismo
merece su fundador el marqu(·s de \'illcna.,&gt;
el pueblo hebreo, á que se contraia esta conferenEn otro lugar de su estudio biográfico, dice el sc- tiempo oportuna y de un efecto fúnebre muy procia, era digno de E:~cucharse.
nunciado;
como
put!tle
colegirse
de
la
breve
desi'\Or .Maldonado y l\Jacanaz: «Murió D. Alvaro de Nacripcion
que
voy
á
hacer.
vía Osorio á los cincuenta aflos escasos de edad y
El sábado 24 del actual hubo en Pl Circulo Junta
El conjunto del catafalco representaba una tumba
treinta de relevantes servicios; había casado tres
general extraordinaria para proceder á eleccion de
elevada
del
suelo
unos
60
centímetros
próxima,eces, y tenido nueve hijos de sus diferentes mujemente, y constituida por una gran losa imitando á nueva directiva, por haber renunciado la anterior,
res; era de mediana estatura, pero proporcionado;
mármol blanco, que represental)a la lápida sepul- á causa del gran nümero de sus miembros que con
alt:to grueso; de hermoso rostro; de genio muy fácil
crar,
rodeada de céspedes y flores naturales. Sobre diversos motivos debían ausentarse de la Habana.
de irritar, pero aún más pronto en aplacarse y peJla resultado elegido presidente, por unanimiesta
losa,
y figurando esculpida en ella, campeaba
dir perdon de su falta, cualquiera que fuese la condad, el Excmo. se11or general segundo cabo D. Pe
una
g
ran
cruz,
en
cuyos
brazos,
y
en
relieYe,
se
dicion del ofendido; su generosidad rayó en exceso,
dro Beaumont, y como vicepresidente de los grupos
y deji, su casa muy empeí'lada por el servicio y de- leía la siguiente inscrip&lt;:ion: (&lt;29 de Abril, 1884.,) En
ejército, marina y voluntarios, respectivamente,
los
ángulos
del
túmulo
había
cuatro
pedestales
coro de la monarquía. Fué, como ciudadano, honrael seMr brigadier D. Andrés'l6~ ;\lufloz, el
do padre de familia, noble, amable y desinteresado; igualmente figurados en mármol blanco, sobre los
que verticalmente descansal,an, por la boca, otros capitan de fragata D. José Maria Autran, y el sei\or
como soldado, uno de los más entendidos y valienyoronel de voluntarios D. Jalian Alvarez.
tes de aquel tiempo, que produjo los .Montemar, tantos cai'\Ones de bronce de á ocho centímetros, de
Soy, como siempre, de V. afectisimo amigo y
montana.
Los
pedestales
se
habían
unido
entre
si
Gages y )tinas; como literato, uno de los mas erupor
medio
de
cadenas
enlazadas
con
guirnaldas
de
compaf\ero
Q. B. S. M.,
ditos de aquel siglo de erudicion.,,
yedra;
cada
cai'\On
ostentaba
una
corona
fúnebre,
El coronel !11. Carrion füsas, en su conocida obra
FR \NCl~C0 ÜRTEO \ \' DEI.G \DO.
de historia militar, afirma que las Rejlexio11es Mili- tres de ellos, y el cuarto una gasa negra que casi
Mayo 31 de 1884.
tares es un libro que debe figurar entre los de pri- lo velaba por completo. Sobre la losa, y cr8zadas
artísticamente
,
descansaban
dos
banderas,
una
mera clase del género á que pertenece, y dice, &lt;1ue
áun cuando no carece de defecto~, imposibles de morada, del regimiento de artillería., y la otra ~de
EPISODIO DE GlJER.RA
evitar en las creaciones del entendimiento humano, los colores nacionales. Encima de las banderas
campeaban
dos
co::-onas
preciosas,
con
grandes
cinsiempre se hallará provecho en su lectura, por la
sagacidad con que están escogidos y ordenados los tas negras en que con letras de oro se leía respecEra la noche ántcs de la accion.
asuntos de que en sus páginas se trata. Y dcspues tivamente:
En medio de la negrura del espacio llameaban las
((El batallan cazadores de Borbon, á las victimas
anade: ((En espaí'lol se ha hecho un compendio de
fogatas del campamento, haciendo vacilar i;ohre el
de
la
explosion
del
29
de
Abril
de
1884.&gt;,
esta obra, dejándola reducida á la parte original de
sucio las sombras de hombres y reductos, tienda,
Y en la otra:
su autor, y suprimiendo todas las citas históricas
((El Circulo Militar de la Habana, á las victimas y convoyes militares. Ordenados en simHricas filas,
tomadas de otros libros, en comprobacion de las
aparccian los anchos conGs de tela blanca de los hoopiniones emitidas en sus páginas; este compen- del 29 de Abril de 1884..,)
gares bélicos, semejando montoncitos de nieve. GruLas
columnas
del
templo
se
hallaban
revestidas
dio es de facil manejo, pero me parece que debe ser
pos de soldados entregados al sueflo, sin otro lecho
preferida la obra original del marqurs de Santa de negro. La fiesta religiosa fué solemne, cantán- que sus mantas grises, aparecian aquí y allá. Loi1
Cruz ... Entiende el autor de las R,jfe.rionts Militares dose la misa del maestro Eslava, con excelrntes centinelas, de pi(•, con el ros caído á las cejas, oruque todas las naciones y todos los siglos han de lle- voces y una escogida orquesta. La concurrencia nu- pahan su puesto. llabia en todo el ejército un silencio
~ar á rendir tributo á la importancia de la ciencia merosa, especialmente en el elemento militar, general, imponente, algo parecido al de un cielo
de la guerra. Confiesa que su obra podrá ser tildada asistiendo el Excmo. seflor capitan general de la poblado de nubes que amenazan tormenta.
de prolija; pero dice que si así fuese, le disculpa su isla, los generales Heaumont, Reina y Almirant~;
Sólo Pll una tienda se velaba. Una mrdiana hogurdeseo de poner en claro la procedencia y genera- brigadieres Denis, Cavada y gran nümero de jefes rilla, formada de palos y rastrojos arrancados 1IP
cion de sus ideas personales. El plan que se ha se- y oficiales de todos los Instituto~ del ejército, Ar- raíz por la tarde, chisporroteaba con llamaradas
guido al escribir las Rejlexio11es Alilitares es senci- mada, milicias, voluntarios y bomberos. La cere- ncilantes. Cn ligero viento empujaba á ratos, bajo
llo, claro y agradable. La obra de Santa Cruz cons- monia terminó á las once de la mai'lana. Despues los 'lienzos tirantes por cordeles, los retorcidos pe•
tituye una enciclopedia militar, presentada en una de ella, fué al castillo de la Cabal'la, en que habitan nachos de blanquizca humareda con que se coroforma llena de vida é interés; y en sus páginas se los desconsolados padres del infortunado capitan naba la lef\a hümeda y verde. En uno de estos mohallan ütiles ensei'lanzas para todos los grados de la Rodríguez, una comision de oficiales de artillería á mentos de explosiva claridad, ante la cual se ilumilicia, aplicando todas estas ensenanzas á un solo entregarles, en nombre del cuerpo, una preciosa minaba el interior de la movible casa castrense,
grado, el de general, pero comprendiendo y domi- corona de flores naturales, que en su nombre había veíanse las personas que la habitaban. Sentados
nando á todos los demas ... El autor coloca sucesiva- fi;;urado en el catafalco.
en circulo, con las piernas cruzadas y las rodillas
mente al personaje que en su libro aparece, en toen alto, á modo turquesco, estaban varios soldados,
El
Circulo
~ilitar
ha
encabezado
y
abierto
una
das las circunstancias difíciles y luchando con todos
que por su panta'lon rojo, oscuras polainas, cinturon
suscricion
para
las
familias
de
las
victimas
de
tan
los obstáculos que pueden presentarse en la guerde charol y alzacuello verdoso indicaban pertenecer
ra, sin olYidar los lances contradictorios de la ad- desgraciada ocurrencia, y con igual fin celebró una á un bataiion de infantería. :'\o tenían cintas y esversa ó próspera fortuna: y cuando yale ha elevado escogida funcion en uno de los teatros de la capital, trellas sus mangas; pero si el del medio, en ~uyos
á la cúspide de la humana grandeza, le dice que no la simpática sociedad ele naturales de Cataluf\a, brazos llevaba pegados los amarillos galones de sar1
aventure la gloria adquirida en nuevas empresas, que lleva por nombre La Colla d~ San M1 s.
gento.
porque acaso ya el destino se haya cansado de faEra el sargento Pelaez. ¿Quién no le conoció? ~n
En cuanto á movimiento y vida en nuestro Cenvorecer sus propósitos ... En los tiempos modernos,
nombre vino estampado muchas veces en los partes
tro,
debo
dará
V.
cuenta,
aunque
muy
ligeramente,
sólo Federico II de Prusia ha tenido en cuenta este
de tres conferencias, que son las últimas cele- de la Gaceta durante las guerras í1ltimas. Allí estaba
consejo del marqués ele Santa Cruz.»
en medio de sus compaí'leros, fumando y charlando,
bradas.
(Se concluira.)
la noche que precedió á la famosa y renida accion
La
primera,
que
se
&lt;lió
el
cuarto
juéves
del
mes
Lui~ Yrn\RT
de Marzo, estuvo á cargo del ingeniero jefe de la de Las Jaras. Por si lo habeis olvidado ya (¡qué no
Armada D. Eugenio Diaz del Castillo, quien con el puede la ingratitud de los hombres para con sus
tema «Caminar sin guía por poblaciones¡ campos,)&gt; héroes!), voy á describirosle. Imaginaos un rostro
CARTA DE LA HABANA
disertó breves momentos sobre la conveniencia de cuadrado, cetrino, nervioso, en cuya superior parte
Sr. Director de L.\ ILrsTR\&lt;'I0N M1LrT.\R.
sustituir los actuales sistemas por otros que per- campea una frente chata, limitada por cerdas enmarMladas. Ojos casi redondos, de fulgor fuerte Y
Distinguido amigo: rn mes ha trascurrido ya mitiesen al Yiajero ó al militar dirigir sus pasos sin
de
un matiz de aceituna brillante. Cna cascada 11&lt;'
desde el desgraciado siniestro de los polvorines, que vacilaciones ni preguntas que, en determinadas
barbas negras, cayendo y doblándose sobre el peocasiones,
por
broma
ó
por
conveniencia,
pueden
tantas victimas produjo, )' aün he de comenzar mi
cho. Férreos músculos, angulosos brazos, espalda
revista hablando de este triste asunto, para resc- ser contestadas de un modo opuesto al de la verdad.
La segunda, á cargo del que esto escribll, y con el de gigante, voz de trueno ... 11{• aquí los componennar, áun cuando sea á vuela-pluma, las honras fütema
de (&lt;,\nálisis espectral,» se celebró el 2! de tes físicos de aquel haz de Cuerzas que se llamah:i
uebres &lt;1ue por el eterno descanso del alma de las
Abril,
y nada he de decir de ella, por razones fáciles el sargento Pelaez.
victimas celebró el cuerpo de artillería en la igleOid ahora lo que decía a sus compaf\eros de ar&lt;le comprender.
sia de la )ferccd el dia 16 de este mes.
mas,
mi(•ntras chupaba un endiablado cigarro puro:
Con respcdo á la tercera, que se celebró el 29 del
La. eleccion del templo no pudo ser más acerta-¡)Iuchachos!
l\Ianana á más tar&lt;lar entraremos
corriente,
diré
á
\'.
que
ocupó
la
tribuna
el
ilustrada, pues de los muchos con que cuenta la capital,
es indudablemente el más artístico y el que ménos do comisario de Guerra D. Xarciso Gonzalez de en accion ... Yenceremos ¡quii gallo! ... El enrmigo
Mesa, continuando su interesante y bien tratado es cobarde, pero es rico ... :'\osotros, en cambio, soadornos necesita para lucir.
·
Loi; Sres. Arnaiz y Tapia Ruano, encargados del asunto ((Influencia de las guerras en la civilizacion mos unos leones, aunque más pobres que pelaires ...
catafalw, supieron demostrar, al proyectarlo y de los pueblos,» de cuyo asunto es, la que me ocu- Yeintc af\os llevo con el fusil al hombro ... Ten;;o
adornarlo, el exquisito gusto de que están dotados, pa, la tercera conferencia. Sensible es en extremo mujer y chiquillos ... Conque si cae rn nuestras may de que en diferentes ocasiones, y ésta es una de lo desapacible de la noche, lluviosa en extremo, tras manos la raja de un rritimiento, nos dejamos

445

LA ILUSTRACION MILITAR
,le ¡ienas. 'iuP.stro general es generoso. Nos pcrmi
tir{1 quedarnos con el bolín. Así, cuento con vosotros, muchachos; y ahora vamos á cerrar un poquite los ojos, hasta que nos despiP.rte la corneta.
En efecto, á poco, y cuando ya empezaba á blanquear la hnea lejana en que la tierra corta el ciclo,
oíase resonar de eco en eco por el rampo la tocata
temblorosa y penetrante del clarín. l\Iil cuerpos so1'101ientos pusiéronse de pié sobresaltados. Zumbaron los tambores, brillaron los aceros, crujieron las
, ruedas de la artillería; y vocrs, gritos, relinchos y
pisadas llenaron de rstruendo rl campamento.
Eran las tropas, que se disponían en úrden ele batalla.
- - ~ - .~.

ffl

11
¡,Qut'· hay detrás ,Ir aqurlla nuhr espesa de poh·•

y humo, que corre en remolino, se dilata, dispersa,
desaparece, vuelve á perfilarse en lo oicuro, avanza. si' reconcentra, se encoge. serpea como gigante
reptil y se precipita hacia acá con el impetu de la
avalancha?
E~ el ejl•rcito enemigo. Aunque aguerrido y brioso, no pudo resistir el primer rmlbimo ataque de
los soldados de Pelaez. Con la punta acerada de su
hayoneta, siempre de frente, acometió el sargento
la vanguardia contraria, sembrando en ella la muerte, los lamentos y la confusion. Seguido de sus soldados, como el cazador de sus perros, penetró entre las filas de un batallan, que, sorprendido ante
tanta audacia, buscó salvacion en la huida. Dejáhans~ atrás los fugitivos todo el bagaje. Pelaez y los
suyos corrían incansables en pós de su presa. De
11ronto, l'l sargento se echó á tierra, y abrazándose
á un objeto pesado y oscuro, gritó ron todas sus
fttPnas:
.J
-;.\qui está lo que buscabamos!
Pelaez estrechaba convulsirnmente contra su pecho la caja del batallan. ¡"ucho dinero debía contenrr! .\ pesar de los hercúleos esfuerzos del sargento,
la arr¡nita de hierro permane1·ia inmó,·il, como si
de improYiRo se hubiera agarrado al suelo. Pero tal
. contrarirclad era más para tentar la codida que
para inspirar el abandono. ¡Fuera estorbos! La culata dr di&lt;'7. fusiles ahrió pronto brecha en las chavas de la caja, y chorros ele oro y plata rcYcntaron
vor los boquetes.
-¡Quietos todos! exclamó el sargento. Yo soy el
1luri'lo de rste tesoro. Yosotros, toma&lt;l ...
Y anojó puf\aclos de monedas á los deslumbrados
hisoilos.
Entrcteníanse i•stos recogiend\Jde entre las matas ·
aquel riego de riquezas, mi1~ntras que el Yoraz sar~ento. tirados los chismes de su maleta, encerraba
y amasaba rn ella las sumas arrebatadas al arca.
( ·on poco se contentaron los soldados. Cuando Yieron hincha1los medianamente sus 1,olsillos de punto
de algodon con anillas, enroscáronselos al talle. y
1·&lt;'gresaron á su campo.
:\"o quiso seiuirlos el sargento. Su opcracion de
avaro habíale como Pntontecido. Xo se saciaba de
ed1ar en la maleta carros ele duros. Cuando la tuvo
rrpleta, hizo de su capote un saco, rompirndole los
f.irros por arriba. Súbitamente sintió el resoplido de
nn caballo á sus espaldas; trató de erguirse, de correr hacia su ejército, pero no pudo. El peso del tesoro le aplastaba, le trababa los piés, le sujetaba los
hrazos, haciéndole inepto para toda defensa.
-¡Ríndete! le &lt;lijo el jinete.
Pero el sargento, sin contestar nada, arrastrán&lt;lose penosamente por el suelo, pugnaba por huir
en retirada. Percibiú en torno tic su cabeza el huracan que el sable del jinete produjo en el aire al ser
esgrimido en falso.
-¡Hindrte! Ir &lt;lijo ele nuevo su enemi¡.w. ya enrima.
El sargento se escurriú otra vez por el suelo. Entúnccs otro hurac:m asordó sus oídos, y ... un mandohle resonó en su cráneo.
Partida la frente en dos, fa(! llevado el sargento
Pr.lae1. al hospital de i;angre enemi¡to ..\lli estuvo
largo tiempo curándose; por fin ~a liú á la calle. Por
11nC1 de esos azares tic la guerra. oh-idáronle sus
contrarios, y pudo andar á sus anchas sin las rnde-

seguida dos horas de marcha, de ocho á diez ele la
nocJ1e: recorrido, 10 kilómetros.
Total: catorce horas de marcha efectirn, y seis
de descanso, y un recorrido de 70 ki-lúmetros en
vei_nte horas; lo cual demuestra que se puede a vanzar hasta 35 kilómetros, y volver al punto de partida en veinticuatro horas.
Si el trayecto que se hubiera de recorrer se elevase á 110 kilómetros, lo dividiriamos en doc; jornadas, del modo siguiente:
J&gt;rimPra jornada.-Se partirá á las tres de lamadrut.:ada, marchando cinco horas hasta las ocho: recorrido, ?:; kilómetros. Una hora de reposo, de ocho
á nueve. En seguida tres horas de marcha, desde
las nueve hasta la!'; doce: trayecto, 15 kilúmetros.
Descanso de tres horas. Luégo se seguirá avanzanzando hasta las seis de la tarde, habiéndose salvado
una
distancia de 15 kilómetros.
LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA
En todo el dia se han recorrido 55 kilómetros,
(Confinu4cion )
empleando para ello once horas de marcha efectiva
Lo mismo cuando se marcha que cuando se des- y cuatro de reposo. Por la noche se descansará nuecans-, no ¡rnedc la cortina de exploracion regular ve horas, desde las seis de la tarde hasta las tres de
•
c¡mbiar sus relaciones de distancia con la columna, la madrugada.
La segunda jornada se hara en la misma forma
ni tampoco debe romperse, pues su direccion, así
como su velocidad y situacion, están regladas pre- que la primera, diferenciándose únicamente de
viamente. '-in embar~o. en ciertos casos, puede ésta, en que el descanso del medio dia se prolongaavanzar una de las ante-puntas de la cortina más rá una hora más. En resúmen, tendremos que en
que las otras para irá examinar una posicion avan- los dos días se ha marchado durante vcintidos hozada, pero siempre en un limite muy reducido. ras, y se han descansado diez y ocho; rccorrirndose
En una palabra, no se puede mutilar la cortina para en cuarenta horas 110 kilómetros.
Cuando haya necesidad de recorrrr 14-! kilómeemplear una parte de ella irregularmente, porqne
se introduciría el desórden, operándose, por consi- tros, se emplearán tres jornadas. La primera sr
1-(Uiente, en condiciones imperfectas.
hará así:
Se romper:'~a marcha á las tres de la madrugaEn las condiciones expuestas. y con los medios de
que' dispone, da cuenta ele lo que ocurre ó de la da, y se hará alto á las ocho, en cuyo tiempo se han
trop~. que se aproxima, pero no se dedica á investi- franqueado 2;j kilómetros. De ocho á nueve se desgaciones lejanas, ni por el frente, ni por los flancos, cansa, continuando luégo el avance hasta las do&lt;'e:
ni por direccionrs divergentes. Por este motivo se recorrido, 15 kilómetros. Desde las doce hasta las
exigen fracl'iones difPrentes para los ¡rrupos irrr- cuatro de la tarde, se dará á las tropas descan,o . .\
las cuatro, marcha hasta las cinco y treinta y cinco
gulares, de cuya manera ele proceder nos vamos á
minutos: trayecto, 8 kilómetros.
ocupar rn los párrafos si:.tuientes.
T,ital: nueve horas y treinta y cinco minutos de
\'
marcha efecth·a; cinco de reposo, y una distancia
salvada de 48 kilómetros. Por la noche se descansaEl art. 2'19 del reglamento para el serv1c10 rn
rá nueve horas.
campai'la marca catc.:.:óricamente las obli¡;rnciones
Las otras dos jornadas se harán en igual forma
de los grnpos explora,lores, diciendo que su mision
es: buscar y mantentr lo que hoy ttc11icamente ,, llama que la que acabamos de detallar, resultando al final
contacto cori el enemigo. es decir, no perderle de 'Dista, veintiocho horas y cuarenta y cinco minutos de
acechar sus mo'Cimimlos, tenerle constanllmente mja- marcha efecti\•a, treinta y tres· y cincuenta minuque JI ,,larma, perturbar, impedir quizás s11s operaciones tos de reposo, y un trayecto de 14! kilómetros recorrido en sesenta y tres horas y treinta y cinco
de mo'Cilizacion y de concentracion primordial.
·
Para descmpei'lar con acierto tan importante ser- minutos.
De
esta
manera,
un
grupo
móvil
podría
separarYicio, no deben los grupos irregulares tener las trabas á que están sujetos los de la cortina de seguri- se de la columna 72 kilómetros y regresar á ,;u
dad. Gozarán tle cierta libertad de accion, proce- puesto en ménos de tres días.
En estas condiciones, pueden los grupos móviles
derún por infiltracion i&gt; por irrupcion; la astusatisfacer
todas las necesidades y cumplir todos los
cia y la rapidez constituirán su vida; obraran
encargos.
dentro de los limites marcados, como les parezca;
Estas marchas están calculadas á razon de una
se colocarán á la derecha ó á la izquierda para ver
velocidad
sostenida de cinco kilómetros por hora;
ú observar mejor. ó para escapar á las inve~tigaciones del enemigo: en una palabra, deben hacer cuya velocidad es admisible con buenos andarines,
con el enemigo el papel de i111ecto incúmodo, por io desprovistos de toda carga, siempre que las efecpegajoso y persistente, segun graficamente expresa tüen en buenas condiciones climatológicas. Pero con
grandes calores, frios intensos y lluvias, así como
el art. 286 del citado reglamento.
El servicio de los grupos irregulares no durará por caminos en construccion, pedregosos ó de fuergeneralmente más que veinticuatro hora~. Sin em- tes pendientes, la velocidad de la marcha disminuiria notablemente, y con arreglo á ellos, será
bargo, esta regla no es absoluta, porque puede suceder que algunos grupos móviles permanezcan se- mayor ó menor el descanso del medio dia.
Como la exploracion irregular exige mucha~
parados de la columna. algunos dias; en lo cual no
fatigas,
es preciso alimentar bien á los soldado!!
bay incom·eniente, pues con soldados cle;ádos, bien
alimentados, y sin peso ele n·ngan género, se pue- (JU:! componen los grupos encargados ele este servicio, para que el excesivo trabajo encuentre una
den récorrer larguísimos trayectos.
justa
com¡iensacion en el aumento de alimentacion
.\ este fin, citaremos algunos detalles precisos.
Supongamos que ha;r que recorrer un trayecto debiendo tener en cuenta siempre este aforismo:
de 70 kilometros, para lo cual se dispondrá la jorna- marcha f~rzatla, racion doble. Pero para poder aplida de este modo: se emprendera la marcha á las carlo en tiempo de guerra, es preciso sustraerá las
dos de la madrugada, contiuuándola sin cesar cinco tropas de la par~imonia administrath·a, empleando,
por el contrario, las requisas, con cuyo método no
horas, ú sea hasta las siete, durante las cuales se
habrá
inconveniente en gastar las fuerzas del solhan franqueado 2:; kilómetros. De siete á ocho, desdallo,
porque
tiene asegura1la una abundante repacanso, al que seguirán cuatro horas de marcha, ele
ocho á doce, en cuyo tiempo se han recorrido 20 racion alimenticia.

nas del ¡wisionero, hasta incorporarse en su compaüia.
El sargento Pelaez vive hoy retirado en la oscuridad de un lugarejo. Con su trabajo Ita ganado casi
tanto oro como metiú en su maleta allá en el botín
qne le costara tan caro. Al frente de una fábrica de
harinas le teneis ahora. hecho un seiioron. :'\o suefla en la gloria; no piensa en fortunas granjeadas
de repente. Y cuando encuentra alguno que se afa11!\ en lograr ambiciones desmedidas, seflalandole
intencionadamente la cicatriz que en su cabeza
marcó el chafarote, suele prorumpir en esta sola y
profunda frase:
-¡En retirada!
JnsE nr. Srr.r.s.

k

kilómetros. Descanso 1le cuatro horas. ,\ las cuatro
de la tarde se proseguirá caminando hasta las siete: recorrido, 15 kilómetros. Alto de una hora, y en

C!.EME'.\TE CA'.\&lt;),

TKNIE.NTF! DE lt:F'Al'\TF.RiA

(Se co1iti11vará.)

�446

LA ILUSTRACION MILI'rAR

LA !LtJSTRAOION :MILITAR

1

ESTUDIOS HISTÓRICOS

11

1

--.
·¡1 : l
1

naron todas las torres del muro correspondiente á
la puerta de Mártos, de la que se apoderaron, y
abriéndola, entró gran número de caballeros y peones, al mando de Pedro Ruiz Tafur, que al amanecer ya se habían apoderado del arrabal; los moros,
al verse sorprendidos, huyeron a la ciudad, perseguidos por los cristianos, que por tres veces tuvier on que retroceder por las embestidas de los moros, protegidos por sus compañeros desde los adarves de la ciudad.
El Rey D. Fernando se encontraba en Benavente,
y cuando supo lo que ocurría, juzgó conveniente dar
ayuda poderosa y pronta a los que se habían apoderado del arrabal dé Córdoba, á fin de tomar la
ciudad; partió á la ligera con cien hombros á caba-

sin enterarse del estado y fuerza del sitiador, por
lo que tomó consejo de D. Lórenzo Suarez CaballeÓRllEN MILI'l'AR DE ALP.ÁNTARA
ro, echado de los reinos de D. Fernando por sus des(Oontinuacion.)
conciertos. Este caballero vió el camino de volver á
El comendador mayor D. Pedro Yai'iez Je sucedió
la gracia de su rey, y asi se ofretió á marchar, acomen el maestrazgo, por eleccion canónica hecha en los
pañado de tres de los suyos, á ver por si mismo las
primeros dias de Abril de 1234; una vez nombrado,
cosas y juzgar coll: acierto; aceptó el moro la propomarchó á Zamora, donde se hallaba el rey San :Fersieion y marchó el cristiario al campamento del Sannando, á prestarle el homenaje debido y recibir de
to Rey, llegó de noche é hizo le avisasen que venia
sus manos el pendon d/3 la órden; al mismo tiempo
hablarle de un asunto do suma importancia; no
dió cuenta de las conquistas de Medellín, Magacela
fué muy bien recibido, pero enterado el rey del boy Trujillo, pretendiendo conservarlas, dando una
jeto de la visita y acordada la respuesta, le despilatitud al privilegio que la Órden tenia de su padre
dió más placentero; en consecuencia de esta entreD. Alfonso, que D. Fernando no creyó prudente,
vista, D. Lorenzo ponderóáAben-Hudel número y capues com?ém'?e Peferia á las conquistas hechas
lidad de la gente que acompai'iabaáD.Fernando, por
en Extremadura, sólo Trujillo se
lo que el moro dudaba la resolucion
hallaba comprendido en él; pero no
que le convenía tomar, cuando en
queriendo tampoco el rey disgusesto recibió la noticia de que don
tará la Órden, la concedió la villa
Jaime de Aragon iba sobre Valeny castillo de l\Iagacela, con su tiercia, y su rey Giomail-ben-Zeyan le
ra, que el maestre deseaba, á campedía socorriese á esta ciudad;
bio de Truji lo, que era propiamente
consultó el caso con sus capitanes,
de la Órtlen, recomendándole cony éstos fueron de parecer se socortinuase sus conquistas; fué hecha
riese á Valencia con preferencia á
esta donacion el 14 de Abril de 123-l,
Córdoba, á la que consideraban
y no teniendo el maestre nada que
con fuerzas suficientes para resishacer en la corte, volvió al conventir á los que la cercaban; así se
to de San Julian, del que salió muy
verificó, y al pasar por Almería, el
luégo para tomar posesion de l\Iaalcaide
Abderrahman alojó á Aben,;acela y su tierra, despues convocó
Hud
en
la alcazaba, agasajóle con
á sus caballeros y vasallos, y se
un
banquete,
y despues lediómuerprepararon para nuevas conquistas,
te echándole en una alberca. Así
uniéndose con los de la Órden de
concluyó este ilustre y esforzado
Santiago, del partido de Mérida y
rey. Sabedor el ejército de su
villas adyacentes: lo primero que
muerte, se deshizo, volviendo cada
hicieron fué sitiar á Santa Cruz,
cual a su tierra, con lo que quedó
que no pudo tomar el maestre Arias
Córdoba sin esperanza de auxilio, lo
cuando tomó á Trujillo, y ahora lo
que
originó tal desaliento en sus de
lograron; siguiendo la conquista de
fensores, que se rindieron bajo la
algunas otras, y dando en Setiemcondicion de salvar sus vidas y que
bre por terminada la correría, pasó
dar en libertad de ir donde les coná Berlanga á dar cuenta al Rey, que
viniera; entró el Santo Rey en Cór,
se hallaba en este punto, para tener
doba el 2(l de Junio de 1236, fiesta
-eun entrevista con D. Jaime de
de San Pedro y San Pablo, se enarAragon; fué contento el rey de las
boló el estandarte en lo más alto
conquistas del maestre y le hizo
de la grande aljama, el campo crismerced de la tierra de diez yugadas
tiano le saludó con el Te 1Je11.m.
de bueyes y seis aranzadas de viElobíspo de Osma, que por ausenñas, un huerto y unas casas en Mecia
del arzobispo de Toledo bacía de
dellin y su término, dándole ade1 .
gran canciller del rey, consagró y
mas la tenencia del castillo y villa,
convirtió en basilica la soberbia
permitiéndole gozar sus rentas to&lt;I.
mezquita dé Occidente, que hoy
el tiempo que fuese maestre, y por
D. PRÓSPERO FERN.\:,,;DEZ, GENER.\L PRE,IOE\TE DE L.\ REPÚ!lLICA
mismo, a pesar de las construcúltimo le confirmó la donacion de
ciones
absurdas de que ha sido obDE
COSTA-RICA
Alcántara y su término. Vuelto a
jeto,
admiraal
que la contempla; el
sus tierras, el maestre tomó posemismo obispo celebró la primera
sion de los bienes y tenencia de l\Iemisa que en ella se ha dicl10, y des,
dellin; despuesformó encomienda en Magacela, fun- llo, mandando hacer levas que se le incorporasen;
pues, acompai'lado de los obispos de Baeza, Cuencadando un convento de freiles, caballeros y clérigos, pasó el Tajo por el puente de Alcántara, hospedóle
Pbsencia y Coria, con toda la clerecía, entonaron
y uno de éstos con titulo de prior y jurisdiccion el maestre en su convento, y á los seis dias se le
solemnemente el himno con ;que la Iglesia celeeclesiástica, constituyendo la sexta dignidad de la incorporó, al frente de seiscientos caballeros y dos
bra sus triunfos.
Órden; pasó luégo á Zalamea y dispuso fuese yo- mil infantes: el Rey pasó el Guadiana por llledellin,
Estaban sirviendo de lámparas las campanas de
blada por cristianos, pues los moros habian sido ar- y al llegará Benquerencia, que aún era de los mola iglesia compostelana, llevadas hacía dos siglos y
rojados de ella cuando la conquistó su antecesor; ros, se le presentó el alcaide llevándole pan, vino,
medio por Almanzor en hombros de cautivos cristerminado todo esto en 1235, se fuó á Alcántara, carne y otros regalos; el rey le dijo que le entrega•·
tianos, por lo que el Santo Rey ordenó que tambien
donde recibió por familiares de su Órtlen á muchas ra aquella fortaluza, pero el sagaz moro le contestó:
en hombros de moros fueran restituidas á la santa
personas, con lo que aumentó considerablemente &lt;&lt;Señor, vos vais ahora sobre Córdoba; despues que
iglesia de Santiago.
sus bi\)nes y riquezas.
la hayais ganado, yo os la entregaré y os serviré con
Los muslines, tristes y afligidos por la pérdida de
En este mismo año, los cristianos que vivian en mi persona y hacienda:» dijo esto en la creencia de
la
capital de sus Estados del Occidente, se refugiafrontera de moros se juntaron en Andújar, resuel- que no se vería obligado á ello; pasando el rey adetos á entrar en tierra de Córdoba; salióles bien la lante, cuando llegó á Córdoba se encontró con que ron en otras ciudades de Andalucía, viéndose Córcorrería, y por los moros cautivos supieron lo mal ya habian socorrido á los suyos, muchos caballeros doba muy pronto poblada por cristianos atraídos de
su celebridad y de la fertilidad y amenidad de su
guardada que estaba la ciudad, y para congraciar- de diversas partes con sus gentes, entre otros Airase con los cristianos les ofrecieron hacerlos dueños ro Perez de Castro y D. Pedro Nuflez su hermano, terreno, en términos que faltaban casas y haciendas para los nuevos pobladores.
del arrabal; aceptaron la oferta, y en el silencio de que ya estaban dentro en la Axarquía: taro bien se
El Rey se detuvo en Córdoba tres meses, dispola noche arrimaron las escalas y treparon á la mu- encontraban los maestres de Santiago y Calatrava
niendo
todas las cosas, y al maestre de San Julian
ralla;_ iban los primeros vestidos a la morisca y sa- con sus freiles y vasallos , así como otras muchas
del
Pereyro
y su Órden les recompensó con la dobían Ru lengua, apoderáronse de una torre donde gentes venidas de Castilla, Leon y Extremadura.
nacion
de
la
iglesia que se llamó de San Benito, y
hallaron cuatro sobreguardas, que, en lugar de viEstaba en Écija el rey moro Aben-Hud, prin- unas casas que se reconocían con el nombre de casitar los centinelas, dormian tres de ellos; el cuar- cipe valeroso, diligente, elocnento y diestro en
sas de Séneca, como consta en la confirmacion de
to estaba de acuerdo con los cristianos, se dió á co- sosegar y amotinar la gente; supo lo de Córdoba,
esta donacion; recibida esta merced, pidió licencia
nocer y aconsejó matasen á sus compai'leros, como pero como hacia poco había sido vencido en Jerez y
al Rey para volver á su convento; diósela D. Ferasilo hicieron, tapándoles la boca y arrojandoles Mérida, temió no le sucediera lo mismo, a pesar de
nando, encargándole requiriese al alcaide de Bende la torre abajo; fué subiendo mas gente, y ga- su valiente y numeroso ejército, si iba a su socorro
querencia el cumplimiento de su palabra, y que

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�448

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LA ILUSTRACION MILITAR

rías de la Orden de San Julian por territorios de los en Jaen con Ramon Bonifax, ciudadano tle Búrsi no la cumplia, la tomase por la fuerza de las arTemplarios,
tomando villas, matantlo y aprisionan- gos y gran marinero, armm' una tlota que le promas; hízolo así el maestre, negóse el alcaide á endo hombres y ganados, en términos que se vieron tegiese en las operaciones emprendidas y en el
tregar la fortaleza, fiado en el valor de su gente y
estar colocada Benquerencia en la cima de una sier- precisados á acudir al Rey contra el maestre de San cerco que pensaba poner á Sevilla, á cuyo objeto
ra, por la parte Norte inaccesible, sumamente difi- Julian del Pereyro, dándole por escrito todas sus salió de Ja.en para Córdoba á fin de reunirse con el
maestre de San Julian del Pereiro y sus gentes con
cultosa por Oriente y Poniente, y no muy fácil la del quejas, citando sitios y hechos, lo que no hizo e_l de
Mediodía, bien murada y torreada, con foso y bar- 'San Julian, que se limitó á exponer las suyas de otros muchos caballeros y los suyos, así como con
cabana. El maestre no tomó en cuenta nada de esto palabra. y en términos generales, el Rey dió comí- el maestre y caballeros templarios, y con el prior
sion en 6 de Octubre de 1257 para la a.veriguacion
de la Orden de San Juan y los suyos, de donde pary se apoderó de ella con muerte de no pocos de sus
tieron todos para Sevilla, estableciendo su cerco el
defensores: los que quedaron con· vida solicitaron de los hechos, sin que consten los resultados, que se
supone serian de paz y concordia, por no volverse á mártes 20 de Agosto, fiesta de San Bernardo, al que
permanecer como vasallos del Rey; Jo consultó á
éste el maestre, y les fué otorgada la gracia, por lo hacer mencion de tales discordias que duraron tan- vinieron tambien los infantes referidos y maestres
tos años.
de Santiago y Calatrava con sus tropas; duró el
que dejó fuerte guarnicion que evitase un levantaVolvientlo á la época en que dejamos el relato, te- cerco diez y seís meses, siendo fr~tG-- las esca.miento. D. Fernando premió este servicio haciennemos que el año 1240 el rey D. Fernando fué á la ramuza.s y celadas de los moros, en las que algunas
do merced á la Órden de Benquerencia y su tierra.
frontera
de Andalucía á seguir la guerra contra los veces cayeron las Ordenes militares, llevadas de su
De vuelta el maestre á su convento, fué demandado
moros,
y
tomó por armas á Ecija, Estepa, Lucena, · ,¡¡arrojo, con el que se salvaban tambien en momenél y su Orden por D. Estéban de Belmonte, maestre
tos de gran peligro; los moros vieron sus puentes
de los Templarios sobre el castillo y heredad de la Porcuna, Marchena, Cabra, Osuna, Baena, Cazalla,
Luque,
Hornachuelos,
l\lirabel,
Ft1ente
Rumié!,
Sancortados,
sus arrabales tomados, y fué tal el apriecabeza de Esparragal, ante el rey D. Fernando; aletaella
l\Ioratalla,
Zafra,
Nogen,
Rubetesa.,
Montero,
toen
que
'se
llegaron á encontrar, que no tuvieron
gaba el maestre de San Julian del Pereyro que su
Aguil~r,
Benamejís,
Zambra,
Zuheros,
Curet~potje,
más
remedio
que solicitar entrar en tratos sobro la
antecesor D. García Sanchez con sus caballeros le
Moron y otros lugares, le sirvíó en estas empresas entrega de la ciudad, tratos que terminaron bajo la
habían conquistado cuando la villa de Valencia, en
11
cqyo término estaba, y que en virtud del privilegio el maestre con sus freiles y vasallos, y estando ~n base de quedarles libre el paso con sus mujeres,
dado por D. Alfonso á la Órden, era de ésta; por su Córdoba le hizo merced de confirmar el privilegio hijos y haciendas, para irse á Céuta ú otro punto en
que el rey D. Alfonso de Leon, su padre, había dado la Peninsula., dando carta de seguridad á los que
parte, el maestre de los Templarios decía que don
al maestre su antecesor, de que siempre que vinie- prefirieran quedarse en Sevilla, parn. que en un
Fernando II de Leon, cuando ganó la primera vez la
se
á su corte, todo el tiempo que estuviera., ya fue- mes pudieran vender las cosas que no llevaran y
villa de Alcántara por los años de 111\7, le habia
se en Castilla ó Leon, se le diese á él y á seis de sus dejar Hbre la ciudad; proporcionó el rey barcos á
dado á su Órden el referido castillo y heredad; el
rey dirimió la contienda haciendo que el maestre freiles racion do su Real Casa: tiene la focha de 9 de los que pasaron á .\frica, que fueron unos 100.000,
Julio de 1240.
entre ellos el walí Abul-Ha.ssan, defensor de Sevilla,
de los Templarios ce~iera, entregando además la
En
1243,
el
maestre,
con
los
suyos,
acompañó
al
y á otros 300.000 se les &lt;lió bagajes para trasladarse
carta de donacion que D. Fernando II le dió, y en
infante D. Alfonso, hijo de D. Fernando, á la con-. á Jerez, dándoles escolta el maestre de Calatrava
cambio le hizo merced del castillo de Almorchon
quista del reino de l\lurcia; llegó el infante á Toledo con sus caballeros y ,gente.
con sus términos.
y allí llegaron tambien los embajadores de l\IohamEl 22 de Diciembre de 1248 D. yutierre, arzobispo
La muerte de Aben-llud produjo la division de
med-ben-Aly, Aben-Hud, rey de l\Iurcra, á ofrecer de Toledo, consagró la mezquita, que los moros quisus Estados; Niebla y los Algarbes tomaron jefes insieron derribar ántes de la entrega, y no se les condígenas para su gobierno; Sevilla, constituyó uno la sumision de su reino y la mitad de las rentas
reales al rey de Castilla y sus sucesores, con la con- sintió; por consejo del infante D. Alfonso, hecha la
casi republicano; Murcia, eligió emir á Mohamedconsa.gracion, se ordenó la entrada triunfal en la
ben-Aly-Aben-Hud, y Arjona proclamó á l\Iohammed- dicion de quedar éstos obligados á defenderle de
propios
y
extraños,
y
muy
particularmente
del
rey
ciudad despues de la ceremoui.a de la entrega &lt;le
Abu-Abdallah-ben-Yussuf el Ansar, y conocido_luémoro de Granada Alhamar; vino en ello el infante sus llaves, en la forma si3 uiente: precedían las trogo con el nombre de Alhamar (el Bermejo), el que
pas sitiadoras, á las que segu~an los eclesiásticos en
con su sagacidad logró que Guadix, Huesca, Mála- sin consultar á su padre, por la urgencia del caso,
y partió despues que los embajadores á tomar po- ordenada y devota proresion, cantando el Te Deur,1;
ga, Jaen y Granada le tomaran tambien por su Rey
sesion del reino, guarneciéndole con sus tropas, y
entre ellos iba el confesor del rey, D. Pedro Gonzay señor, con lo cual se originó el reino de Granada,
que subsistió con gran brillo y poder durante si- muy especialmente Murcia y su castillo. No se con- lez Telmo, dominico y compañero de Santo Dominformaron con lo pacta.do los moros de Lorca, Mula y go, San Pedro Nolasco, fundador de las Ordenes &lt;le
glos, representando el último dominio de los musulmanes en Espafla, como Córdoba representó glo- Cartagena, y no teniendo D. Alfonso fuerzas para la Merced, los obispos de Astorga, Segovia, Palenriosamente el primero, verificándose, con rara coin- obligarles á ello, satisfecho con lo alcanza.do, dió la cía., Cartagena, Jaen, Córdoba, Cuenca, Avila, Covuelta á Castilla, encontrando á su padre en Tole- ria y Marruecos, les presidía el arzobispo de Toledo,
cidencia, el nacimiento del uno al morir el otro.
do,
ya restablecido dela enfermedad que le impidió seguía la imágen de la Virgen que el Santo Rey lle.\lhamar era hijo de unos labradores ó carreteros
ponerse
al frente del ejército; ambos pasaron á Búr- vaba consigo, puesta en un vistoso y rico carro&lt;'~de Arjona; recibió una educacion superior á su nagos,
y
al
poco tiempo supo que su herma.no D. Ro- coita.do por el r~¡ c?~ los inf~ntes, maestros de tocimiento: de costumbres austeras y frugales, se disdas las Ordenes m1lltares c1tatlas, comentladores,
tinguía. por su valor, prudencia, dulzura y amor á drigo había. sido vencido y derrotado por los moros
de
Granada,
que
seguían
recorriendo
tierra
de
criscaballeros
y ricos-homes: entraron por la puerta que
las grandes empresas, como lo acreditó contributianos
con
notable
daño,
sin
encontrar
resistencia.;
se
llamó
la
Real, y se dirigieron á la mezquita. conyendo á aniquilar el poder de los Almohades, haresolvió
el
rey
marchar
á
Andalucía,
y
desde
luégo
sagrada
á
la
Virgen, cuya imágen se puso en el alciéndose luégo rival de Aben-Hud, y concluyendo
mandó á su hijo á l\lurcia para aquietar los ánimos tar mayor, haciéndose los divinos oficios con gra:1
por constituir un nuevo reino musulman, haciendo
de sus· nuevos vasallos.
solemnidad.
á. Granada su capital.
Asi
lo
hizo
el
infante,
marchando
á
la
ciudad
de
El rey concedía mercedes á los que le servian e·1
Este maestre y sus freiles gozaron de gran favor
Murcia., y de alli pasó á Mula, que tomó, y árecorrer el cerco de Sevilla, para animarles en su conquista,
con el papa Gregorio IX, al que en 1237 acudieron
y tocóle al maestre de de San Julian del Pereiro la
para que confirmase cuantas gracias tenían ya con- y talar los campos de Lorca y Cartagena., cuyas
ciudades,
atemorizadas,
se
le
entrega.ron;
acompaconcesion de una barca en el rio Gui\diana, al paso
cedidas, les otorgase otras nuevas, y ampara.se en
ña.ron
en
esta
ocasion
al
infante
los
maestres
de
por l\ledellin, y 1.300 maravedís chicos de renta en
sus derechos de jurisdiccion, que varios prelados
Santiago
y
San
Julian
del
Pereiro,
con
sus
caballela
de Sevilla, cuando se gana.so, que le cambió por
no querían reconocerlas, todo lo cual lograron; al
ros;
recipió
éste,
por
premio
de
sus
servicios,
el
unos
molinos en el río Guadaira., junto al puente
afio siguiente le suplicaron indulgencia plenaria
castillo
de
Alcocer
con
sus
tierras.
Acaeció
esto
en
por
donde
pasó el ejército, con sus casas, pesquepara los que muriesen bajo las banderas de la Órrías y demas adherentes, con tres aranza.das lle
den, lo que tambien concedió por bula dada el 31 de el año 12-i.3, y continuó luégo D. Alfonso en el reino
Mayo. Con esta misma fecha les confirm.'., en todos de l\lurcia con parte de sus tropas, en union del huerta y una do viña frente de San Ponce, en ar¡uelos bienes que el maestre de Calatrava y su Órden maestre de San Julian y los suyos, marchando el lla parte del Guadalquivir; tiene esta ces ion la fecl1a
les liabía dado en el reino de Leon; alentados con de Santiago con sus caballeros y otros ricos-homes de 21 de Octubre de 1248.
(Se continuará,.)
tantos favores, acudieron en queja contra la órden á Mártos á reunirse con el rey D. Fernando, áfin de
ANGEL ALV.\REZ DE AR.\L'JO y Ct:.ELL,m.
de los Templarios, que les tenía ocupada la villa de ayudarle en la. conquista del reino de Jaen, que tenia
proyectada:
se
entregó
esta
ciudad
en
1247
sin
Ronda hacia 30 años, y 15 que les había uespojado
haber llegado á romperse las hostilidades, porque
de 2.000 ovejas, reclamando restitucion de frutos y
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlTORES
emolumentos de tau largo tiempo, que estimaban el rey de Granada, á quien pertenecía, lo consideró
conveniente
á
sus
intereses,
á
fin
de
hacer
fácilD.
P. E.-San Sebastia.n.-Recibidas 9 pesetas.
en 10.000 ducados de oro por lo que hacía á Ronda,
D. D. P.-Pamplona.- ldem 41,50 id.
mente
las
paces
y
aliarse
con
el
Salilto
Rey,
el
cual
y en 40.000 por las ovejas, contando con lo que en
D. F. R. C.-Oiudad-Rodrigo.-Id. 4,50 id.
quince años pudieron multiplicarse: el Papa some- pasó á conquistar otras ciudades y pueblos de AnD. l\I. C.- Padron.-ld. 9 id.
da.lucía;
rindió
á
Alcalá
de
Guadaira.,
taló
los
camtió el asunto al maestre, tesorero y á Pedro, canóniD..\. Y.-Cádiz.-Id. 4,50 id.
D. B. O.-Santander.-ld.18 íd.
go de la iglesia de Talavera, por su cercanía á la de pos de Carmona, envió á que hicieran lo mismo en
Ateneo artístico literario de Seo de Urgel.- Idem
Ronda. Citamos este pleito porque fué muy ruidoso. los campos de Jerez, al rey de Granada, su nuevo
4,50 id.
aliado,
con
el
maestre
de
Calatrava,
y
al
infante
Los Templarios se negaron á consentir lo que los
D. J S.- Figueras.-Id. 22,50 id.
jueces determinaron, resistieron por la fuerza, fue- D. Enrique, su hijo, y al infante p. Alfonso, su herD. A. G.-Almagro.-Id. 12 id.
ronexcomulgados, y hasta lo fué el maestre por sen- mano, con el maestre de Santiago, los mandó á corImp. de E, Rubiños, plaza de la PaJa, 7, Madrid.
tencia de 31 de Mayo de 12.J.3, originándose corre- rer la tierra &lt;le Sevilla, en tanto que él concertaba

REVISTA

20 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACIÓN Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 32

Aimirantet 2, quintuplicado.

1

e~ su. primer estado caótico de una vaga con- d~d; la enfermedad y la guerra. Por esto la
1
GRADAJ?OS: Excmo. Sr. Teniente Ge11eral D. Agustín ciencia.
m1s10n de los Gobiernos es evitar esas monsde Burgos y Llamas.-Modelo de buque acoraza•
El puerto de Taiwan y el arsenal deFu-Tchu truosidades de egoísmo, que son las verdaded_o, en proyecto, para el aumento de nuestra marma ~e guerra.-Incendio de la Real Armería
pasarán pronto al dominio de Francia, y el vi- ras causas del desórden y el malestar general.
OCU\'r1~0 en la noche del 9 del actual.-Yista pa~
noram1ca del ensanche Noreste de Madrid (dibujo rey Li-Hung-Tchang, aliado de ésta, llegará tal El cólera vendrá á Madrid si siguen constru.
de D. A. de Caula, grabado de Soler).-Antigua vez á ser el encargad9 de una trasformacion yéndose casas de corredores interiores, con
fortal~za .de Bayon~: puerta del Parque.-Tone radic!Iisima en el imperiq.
doce ó cato1·ce celdas en cada cor1·edor·, si
del Prmc1pe, en la fortaleza de Bayona.
-Sucederá lo mismo á otros países salvajes; y siguen vendiéndose alimentos adulterados en
TEX!o: &lt;;;rónica.:-Excmo. Sr. Teniente General don áun aquéllos que, como el nuestro, presumen
mercados como el de la plaza del Cármen, peo·
Aou_s~m de Burgos. y Llamas.-Modelo de buque
acm azado. -Incendio de la Armería Real.-Vista de muy civilizaoos, si no apresuran por todos res que los de Marruecos; y si siguen, en fin,
genera._! del ensanche N. E. de l\Iadrid.-Antigua
fortaleza de B~yona, y To~re del Príncipe de la mis- los medios posibles la difusion de la ciencia, estas aglomeraciones ·de g~nte, estas grandes
ma.-Naturahstas é idealistas: rontestacion á una podrán dar pretexto á invasiones extranJ· eras
. natural de inevitables vio-' ciudades, que ha condenado el doctor Ifoch en
carta del S1·. D. Yictor Balaguer, por D. Eduardo
con
su
corteJo
nombre de la ciencia y de la salud.
Lopez _Bago.:-La piedad del ~ron_ce (poesía), por
~. Jose ~e Sdes.-La explorac1011 irregular por la lencias.
Enseñanza científica, enseñanza de la higiemf~nteria (continuacion), por D. Clemente Cano
ne: h~ aquí lo que necesitamos; hé aquí lo que
temen te de i~1~antería.-Dos palabras sobre la lo2
cura en los militares, por D. C. L..\drada.-BiblioEl cólera continúa monopolizando por com. necesita, sobre todo, nuestra mujer, sólo ocugrl':fía.-Los héroes dP. Filipinas: el cabo de infanpada de perjudicar su cuerpo con fútiles ata.
ter1a de m~rina José Fernandez, por D. Pío A. de plato la atencion general. Hasta Gordon pare
Pazos -~p1gra.mas, por D. C. de Alvear.-Corres- ce enteramente olvidado. Se ha vuelto á hablar víos, ya abriéndose las orejas, como las salvapon~enc1a con los suscritores.-Anuncios.-~obre
1:ub1erta, por D. Eduardo de Palacio.-Yarieda- de su muerte, pero nada aún se sabe con com- · je~, para colocar inútiles pendientes, ya oprides.-Obras de D. Emilio Bonelli.
plata certidumbre. Sólo, sí, que la insurreccion miendo su muñeca con igualmente inútiles
d.el Sudan no decrece, y que Inglaterra acari- pulseras, ya aprisionando su pié en bota de ta.
c'.a la esperanza de no traer mayor complica- · con contrario á todas las más elementales remon al actual- estado de su política internacio- glas de descanso del cuerpo sobre la línea de
CRÓNICA
nal con la próxima Conferencia.
gravedad; ya, en fin, creándose neceaidades
~o que está pasando en Uhina viene á con Por lo damas, todo se vuelven partes sanita- facticias, que son siempre el gérmen de la de•
firmar lo que tantas veces hemos dicho nos- ~ios y ~oticias de aislamiento, y ruina para las
pravacion ó la locura.
otros: la ley de la vida en el órden material es
mdu.stricts~s. poblaci?nes invadidas por la epila evolucion, y en el órden intelectual moral demia colerica. Nadie piensa más que en aislar
Pocas noticias militares. Eu las Córtes sólo
social, el progreso. O progresar, 6 per~cer: tai á los atacados; aquí, en España, en Madrid, ha
parece haberse presentado el proyecto relativo
es el dilema. Turquía, el Egipto, y ahora mis- d~~o un periódico una noticia espantosa: un
á destinos civiles para los sarg~ntos. ·
mo China, sufren los efectos de esta inexora- muo ha muerto del tifus enteramente abandoEl proyecto reserva á los sargentos que
ble le!, y se ven obligado~ á -trasformarse y nado. Y á la verdad, no es que nosotros exijatengan doce a!ios de servicios on activo y de
cambiar sus .costumbres, ajustándolas á un mos un~ abnegacion personal de que sólo pueéstos cuatro de sargento, los destinos civiles
c~erto fondo de reglás inflexibles que la cien . de dar eJemplo el hombre, pues sabido es que
de 1.000 pesetas arriba. Los de 1.000 para
eta va esclareciendo y precisando, y la conduc- hay pocos hombres, aunque por consideracioabajo se adjudicarán á los cabos y soldados
ta humana no puede en manera alguna eludir. nes de estructura é hipócrita condescendencia
que cuenten v_einte años de servicio, siempre
El hombre biológico1 el hombre predominan- esta denominacion se haya extendido extraorque no haya sargentos que lo soliciten.
temente animal, el bárbaro, el salvaje, el mons- dinariamente. No: nosotros no pedimos al rico
. ~s imposible dejar de aplaudir esta dispotruo de pasiones y egoismos que todavía ·pu- por ejempl~, que ponga en riesgo su persona:
s1c10n, pero falta ver cómo se practica.
lula en la mayor parte de las regione,s del glo- que él considerará seguramente como la más
Este es siempr~ el punto árduo en España,
bo, será al fin vencido por el hombre-Cristo
p~eciosa y .necesaria en el mundo; pero le pe- y parece que hubiera debido consignarse más
qi;e se sacrifica por la causa del bien, y com'. dim.os el dmero que le sobra; le pedimos el diclara y terminantemente que los destino.1 exb~te (~n cualesquiera condiciones, aquí solo nero que. dilapida, la riqueza que derrocha; y 1
presados no podrán p1·ove-erse, bajo ningun
é mdefenso, allá armado y poderoso), por la se lo pedimos en nombre de su propio interes,
concepto~ más que en los sargentos que pronoble ~a~sa de la iniciacion en la cultura ge. porque esas grandes masas de personas como
ponga el ministel'io de la Guerra.
neral o científica, único medio de formar una él, que necesitan asearse, vestirse, alimentarse:
ba extension de esta medida á la clase de
~erdade:ª. raza do hombres que puedan j usti _ esos har~posos_ del sótano ó la bohardilla,
jefes y oficiales daría solucion á ese difícil
fi~ar. sufi~tente~ente su natural aspiracion á él no ~mere mirar siquiera desde el elegante
problema, que á cada momento que pasa va
d~~tmgim·se bien del resto de la escala zooló- car-ruaJe que le conduce al teatrn 6 á los toros·
agravándose
en términos de dificultar la
gica.
esos mismos miserables envenenan paulatina'. existencia normal del ejército.
El Imperio de la China, tanto tiempo triun- mente la atmósfera de la casa y de la calle
,y
.Atfo no se sabe cómo se planteará, ó con
fante en su tEinaz propósito de permanecer ai~. ?rean_ 1a pes~e, que á la larga no deja de hacer
qué criterio se aplicará lo acord~o sobre el
lado del resto del mundo, 'ha cedido ya al argu- mv:as10n :traidora ha!lia en las más escondidas
aumento de sueldos. Punto es éste, como el u.el
mento de la violencia, el solo eficaz contra los Y cuidadas habitaciones del poderoso.
1 excedente, que el ministro de la Guerra estupueblos bárbaros, y bajo sus propios esfuerzo
Convénzanse todos los grandes egoistas de
de resistencia caerá tal vez el decantado Celests I la tierra, de q~e ningun hombre tie e derecho dia: con asiduidad. ¡Qué gran triunfo si loo-ra•
11
I
.
e
ra hallar una solucion satisfacltoria al problemper10, que hasta en su titulo nos ofrece una á lo supérfluo miéntras otro hombre carezca
ma! Y no hay remedio: la solucion es necesamues~ra. de la inagotable supersticion y vani- ' de lo necesado; de que la natÚraleza es infle' ria y urgente. Estos mismos dias, cuando
dad s1miana, que caracteriza á la humanidad xible, Y que emplea como freno á la inmoraJiveíamos cruzar las calles de Madrid á esos jó.

.

qu;

�</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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              <text>Zancada y Conchillos, Arturo</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Carta de la Habana</name>
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      <name>Crónica</name>
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      <name>Embajada árabe en París</name>
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      <name>Primera Cuba</name>
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