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                  <text>484
riencia, ni en ningun sitio prestará más útiles servicios. !::ii los oficiales de infante1 ia se penetran
bien Lle estas verdades, contrariarán vivamente los·
designios de la l'aballcria ad\'ersa, así como tambicn aumentarán la potencia de la caballería propia, protcgienúo sus. incurs.iones.
Hasta aquí hemos supuesto que los grupos encargados de explorar eran los que preparaban en su
avance los obstáculos, y los que los defendían al retirarse; pero generalmente no se les confía fa mision de defender las posicioRes, porque su papel es
todo movilidá.d, sino.que detrás de ellos se establecen algunos puestós en las angosturas de los-caminos, á media jornada, y á veces á una de las avanzadas, para detener las incursiones de las grandes
.masas de caballería.
L~s mismas· prescripciofles y reglas qué hemos
apuntado para la defensa de las posiciones en los
párrafos anteriores, son en unfodo aplicables á este
segundo caso; pero por la índole especial del mismo, afladiremos algunas considetaciones á lo ya
expuesto.
.
Téngase en cuenta ql!c no tratamos de establecer
un cordon de puestos, sino úoicam·ente de ·ocupar·
las principales avenidas durante doce ó quince horas. Si, lo que no es posible, la caballería, marchando por caminos diflciles, llegase á evitar los
puestos de contencion, aún encontraría la cortina
de seguridad, con la cual tendría que entenderse
ántes de llegar al grueso de la columna.
Las mismas obligaciones de la guerra imponen la
necesidad de establecer delante de las avanzadas
grupos de inf¡¡ntería en posicion, puesto qu~ el enemigo, al explorar, quiere ver y trata de descorrer la
cortina de segqridad y de arrancar la máscara que
oculta al adversario; desea llegar hasta las cabezas
de las columnas de · infantería para comprobar su
direccion, su número y el sitio•en que descansa,
necesitando adquirir pronto estas noticias, porque
todo retraso disminuye el valor de ellas.
.\dmitiE¡ndo que la caballería enemiga baya conseguido dispersar los grupos irregulares de explo-·
racion y haya evitado las patrullas trasversales, sufrirá una !;ran decepcion al rncontrar cerrados todos los pasos principales, y al v~rse en la necesidad
de combatir ó rodear. Durante estas luchas con los
exploradores prisioneros, y contra los grupos en
posicion despues, trascurrirá quizá la jotnada, llegará la noche, y entónces será imposible obtener
noticias. Vemos, J\Ues, que este sistema da resultatÍos satisfacctorios. ·
Este método de proteger una columna de infantería á grau distancia por grupos de la misma arma,
sirve tambie11 para sostener la caballería propia
enviada á lo léjos, porque estos puestos guardarán
precisamente los desfiladeros por los que ha de retirarse en caso de necesidad, é impedir los movimientos envolventes.
Se han hecho algunas operaciones de este sistema, y de ellas resulta que, salvo en comarcas excepcionales, se pueden interceptar bastante bien todas las comunicaciones que desemboquen en una
iona de marcha, con grupos colocados i{ un intervalo de un kilómetro.
Suponiéndolos compuestos cada uno de una escuadra, ó de 19 hombres, un regimiento, con la
cuarta parte de sus grupos móviles (38 hombres),
barrería dos caminos, ó 6 kilómetro$, y con tres
grupos (57 hombres), cubrirían tres caminos, ó 9 kilómetros.
Una brigada, empleando la cuarta parte de sus
grupos (76 hombres), interceptaría cuatl•o direcciones ó 12 kilómetros, y con seis grupos (114 hombres), seis caminos, ó 18 kilómetros.
Una division, con la cuarta parte de sus grupos (152 hombres), ocuparía ocho comunicaciones,
ó 2-1 kilómetros, y con doce grupos (128 hombres),
doce caminos, ó 36 kilómetros.
Finalmente, un cuerpo de ejército de dos divisiones, con la cuarta parte de sus. grupos (304 hoipbres), vigilaría diez y seis vías, ó 48 kilómetros, y
con veinticuatro grupos (456 hombres), veinticuatro
comunicaciones, ó 72 kilómetro~.
Esta cifra representa la mitad del perímetro de

LA ILUSTRACION MILITAR
la zona de marcha diaria de un ejército. Si éste se
coinpone de cuatro grupos, y cada uno de ellos suministra la cuarta pa¡te de sus grupos móviles
.(304. hombres), tendriamos que, con un efectil'o de
l.216 hembres, se vigilarían cuarenta y. ocho caminos, en un perímetro de 141 kilómetros. Perorar~
vez se encuentran· en esta extension tantos caminos; así-es que estimando en la mitad el número de
los que se han de interceptar, lo que es más verosímil, se podrá elevar al doble el efectivo de cada
grupo, ó sea á 38 hombres, asegurando así una resistencia más enérgica.
Este gran resultado exigiría solamente un bataJlon y medio, para un ejército de 80.000 hombres.
La accion defensi\'a de los grupos móviles de infantería, tan útil contra la cabdlería, puede emplearse tambien contra infantería, aunque con ménos facilidad, porque, en este caso, combaten con
armas iguales, y pierden la superioridad que el tiro
y los obstáculos del terreno les da contra la caballería. Sin embargo, pueden mucho, sobre todo
para contraríar las investigaciones ó para obtener noticias, y no se descuidará s.u cmpleof' Los
procedimientos de ejecucion son los mismos en a~
bos casos.

rn
Todavía se asigna á los grupos m,óvi!es de.infantería otra mision, ademas de las ya in&lt;licadas: la de
Op!Jrar. como partidarios regulare~.
Todos los españoles sabemos el dano que los habitantes de nuestro país, operando en pequeflas
partidas, sin plan y sin mérito, han causado á los·
ejércitos regulares, siendo por esta causa nuestras
guerrillas el espejo en que se miran los extranjeros
al querer organizar el ser.vicio irregular.
Esta accion tan eficaz de nuestras guerrillas, puede acrecentarse notab-lemente, regularizándola.
En vez de las operaciones aisladas de los habitantes ó de los partidarios, se dará cierta cohesion á
las agresiones, y combinándolas con las demostraciones, diversiones, sorpresas y emboscadas del
ejército regular, se obtendrán importantes beneficios. Los grupos móviles, secundados y sobre todo
advertidos por los habitantes, son los agentes esenciales de este sistema.
Y no se crea que empleando este método se dispersa ni s~ disgrega la infantería; . ántes al contrario, aconsejamos la conveniencia de conservarla
compacta y dispuesta para soportar ó hacer grandes esfuerzos. Empero debe enviar á lo léjos una
pequefla parte c).e ella, para limpiar el campo de
partidas, para dañar á la columna hostil, para
tenerla á raya por medi9 de continuas asechanzas, y para fatigarla con ataques reiterados é incesantes ardides.
La accion de lo~ grypos móviles es considerable;
obteniéndose resultados provechosos y prácticos,
por dos medios: por la emboscada ó por la sorpresa, ó sea esperando al enemigo en ciertos pasos, ó
bien yendo á su encuentro cuando marcha ó descansa.
Los países difíciles, · cortados, accidentados, escarpados y cubiertos, son á propósito .para este género de guerras, que en Espafia no es nuevo, pero
que es preciso organizarlo metódicamente, para
conseguir con un grupo de soldados lo que quizá no
se obtuviese con una compañía ó con un batallon,
pues en estas operaciones se arriesga poco para
ganar mucho, y esto es lo que constituye su
·mérito.
Cuando los grupos móviles descubren una columna.de caballería enemiga, toman posicionen uno de
los fl~ncos, permanecen alli emboscados, dejan pa- ·
sar la vanguardia, y despues rompen el fuego contra el grueso, que, no sabiendo la fuerza que' le ataca, se detendrá indudablemente y hará cebar pié á
tierra it algunas fracciones para desalojar la posicion. Entónces el grupo móvil se retirará al bosque
ó atravesará barrancos escarpados, permaneciendo
ocultos hasta que la caballería vuelva á emprender
la marcha, en cuyo caso se dirigirá en seguida á
otro punto á hacer lo mismo.
t El gran alcaJ,1ce del fui;il permite obrar de este

modo á gran distancia, para no e"poner•á los grupos móviles; los cuales podrán á Yeces coloca1·
entr;e ellos y la caballería algun obstáculo de dificil
acceso, molestándola así sin correr grandes riesgos. Dasta que cada dia sufra la caballería enemiga
u~a ó &lt;los agresiones de este género, para tenerla
á raya.
~o cabe duda que la infantería está en mejores
condiciones que la caballería para moverse de noche por terrenos dificilés y á través de los campos,
pues miéntras que á ésta cualquier. obstáculo la detiene, el grupo móvil circula por todas partes. Esta
superioridad Je permite· operar por sor.presa,
aproximándose á los cantones ó vivacs al anochecer; para reconocer bien la posicion que o ~ l
enemigo, y el terreno que le rodea. En cuanto cierra la noche, avanzan los grupos, sin ruido, hasta
9s centinelas ó puestos extremos, los atacan á la
bahneta, aprovecbándos~ de la confusion que el
inesperado golpe produce para deslizarse entre las
grandes guardias hastaJlegar al alcance del grupo,
y en seguida romper el fuego. Este ataque pone en
pié toda la gente, y el jefe de la·.columna hace 'salir
fuer.zas á contrarestarlo: entónces el grupo móvil
desfila á la carrera, y r~noeva su tentativa una ó
&lt;los horas despues.
En otros casos, se limitarán los grupus á inquietar los puntos enemigos, teniendo en vela y haciendo tomar las armas á los sostenés. Despues de haber reconocido la colocacion de las a'vanzadas, liarán fuego por muchos puntos á la vez, par.a simular
un ataque sobre un gran frente, y c•ando el a&lt;lversari? baya tomado las armas y enviado fuerteJJ patrullas, se retirarán, praQticando lo mismo.más tarde ó en otra parte. Estos ataques tienen una eficacia
extrema, por las fatigas que ocasionan, por el enervamiento que producen, y por la inquietud que difun~n.
•
El efecto moral que por este medio se produce, es
superior á los dai)os materiales; debiendo emplearse, por consiguiente, la accion ofensiva de los grupos mó\'iles contra la caballería, P.orque con semejante régimen diario, se fatigaría 'pronto, y porque
para este servicio bastan muy pocos soldados.

,.

LITERARIA, CIENTÍFICA· y ARTÍSTICA

CRÓNICA

(Se contin"4rá.)
CLEMEt.TE

CANO,

TBNIESTE DE INFANTERÍA

BIBLIOGRAFÍA
LEYES DE L.\ GUERR.\, POR NEGRrn

Este notable ~{j.nual de las leyes de la guerra
continental fué publicado por el Instituto de Derecho internacional, votado en la sesion• plena de
Oxford el 9 de Setiembre de 1880, bajo la presidt'ncia de l\I. Dernard.
Está admirablemente traducido por el intendente
de marina D. Ignacio Negrin.
Creemos que su noble propósito de divulgar. este
imprtante órden de conocimientos en materias de
Derecho internacional, obtendrá el legitimo éxito
que merece.

Música ligera es, no un ensayo, como le ha llamado
modestamente su autor D. Clemente Garcia de
Castro, sino un excelente trabajo de ese género fes-tivo, de esa gracia ateniense que tan dificil es de
imitar.
Nuestros lectores encontraran en este libro frecuentes motivos de agradable é instructivo solaz.
D. Luis O'Valle ha acreditado su aptitud para el
dificilísimo género de la novela, con una reciente
obra que lleva el precioso y expresivo titulo de.

El Pecado simpático.

Tanto como evitamos la propaganda &lt;le la mala
llO\'ela, ·nos parece útil la de la buena, y en e~te
sentido no tenemos ningun reparo en recomendar.
esta nueva é intere~ante produccion de D. Luis
O'Valle.
La notable Revista 9 ue se publica en Toledo con
el titulo Estudios militares, ha repartido ya el número noveno.
Es esta una publicacion admirablemente dirigida y con todo esmero impresa. Felicitamos muy
,sinceramente á sus laboriosos é inteligente~ colaboradores.
Imp. dt l. Rubúio~, plaza dt Ja Paja, 71 Jlldrld.

MADRID

Afo V

SUMARIO
GR.\llADO,: Yista de Ponteve1lra.-Retrato de don
Luis Vidar.t.-Vista del muelle nuevo de la Coruña.-El castillo de San Anton, ·en la Corufla.-Fumigaciones de los viajeros y equipajes·procedentes de países infestados por el cólera.-Recuerd~s
de Vigo.-En la Pradera.-Embarcaciones que
han obtenido el primer premio en las regatas últimamcnie celebradas en Santander.
TEXTÓ: Crónica.-Biografia de D. Luis Yiüart.-Yia-

je de SS. m1. á Asturias y GaJi,.ja (cuatro graba~
dos).-Las fumigaciones en las fronteras.-En la
Prad.era.-La exploracion irre;ular. por la infantería (continuacion), ·por D. Clemente Cano, teniente ele infanter.ía.-Histor.ietas: mi asistente
por D. Adolfo Llanos.-Las regatas en Santan-'
der.-Bibliografia.-Correspondencia con los suscritores. - Anuncios. - Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.

Ya estaba casi olvidado Gordon, y de
nuev.o vuelve á ser su suerte objeto de la
preocupacion general de Europa. Por una
comunicacion de Gordon mismo se ha sabido que éste sostiene laciudad, ·á fuerza sin
duda de entendimiento y gran serenidad de
espíritu. Posee algunos buques armados y
hace con ellos salidas en todas direcciones.
Con sólo tres vapores y una parte de la
guarnicion, quitó una vez· á 11.000 rebeldes una gran cantidad de maíz. Pero, á pesar de todo, su riesgo es evidente, y con
harta razon pregunta Gordon por la expedicion 6 refuerzos que no parece Inglaterra
dispuesta á enviar ántes de Octubre. Gran
fracaso sería, y vergonzoso resultado de su
política, que por cualquier accidente llegase
tarde, y la tan temida y tantas veces anunciada prision 6 muerte de Go~don se realizase.
En la cuestion de China ha renovado
Francia un género de males que no es, á la
verdad, enteramente extraño á país algu no. Se trata siempre dé esa tendencia tan
.fatal en el vqlgo á hacer predominar el as•
pecto estrecho de la aplicacion profesional,
sobre la realidad entera del murído; de esa
mal llamada e~pecialidad, en fin, de ese
funesto particularismo que el coronel Lewal denunciaba en 1871 como destructor
de la unidad del ejé~cito.
Desde que Francia está en el Tonkin,
menudean los conflictos entre la marina, el
ejército, la administracion y la diplomacia,
y todo esto por falta de inteligencia, de con•
cierto entre los diversos poderes concurren. te!", pues cada cual obra por su propia cuen-

NúM. 35

ta, sin combinar su accion ni prever los diferentes resultados de esta accion misma.
Con respecto á las operaciones, Francia
ha obtenido indudables ventajas con la
toma del putJrto de Kelung. Desde él domina, en cierto modo, el brazo de mar que se•
para á la isla Formosa del continente.
Reducida ya á ochenta millones, pagada•
ros e1.t ocho años,. la indemnizacion que
Francia exige á China, parece que ésta ha
dejado pasar el plazo y prórogas concedidas
á su aceptacion. Esto explica el refuerzo de
la escuadra francesa, que ha dado lugar á
un caso de extremada precaucion higiénica
por parte de Inglaterra, pues al querer pasar el canal de Suez un buque francés de
guerra que iba á incorporarse á la escuadra
de Pekín, ha sido obligado á guardar cuarentena en Alejandría, por órden de la comision sanitaria presidida por un inglés. Un
solo caso de cólera parece que fué causa de
esta medida. Pero un rigor semejante en tal
circunstancia hará desconfiar de la sinceri,
dad con que Inglaterra protege ó permite la
libre navegacion por el canal de Suez.
En Austria.Hungría se ina.ugura en estos instantes una especie de renacimiento
marino, que, á la verdad, era ya necesario,
pprque desde la muerte del insigne almi- ·
rante Tegetthoff, ningun progreso importante se había realizado _en aquel ramo.
Ahora, la. flota austro-húngara, directa. mente mandada por el vicealmirante baron
de Staneck, maniobrará á presencia del em•
parador y archiduque Rodolfo, y. en el arsenal de Pola una gran actividad industrial
será indicio seguro de grandes reformas en
todo cuanto concierne al material y servicio de buques .

"

�486

LA ILUSTRAClON MILITAR

- -~-- - -- -- -----~-------------------'---~,----- -- - -

LA ILUSTRACION MILITAR

487

---- ----~---------------'-----=-------=-------_;__------

D. Lms.lVmART

\' TST.-\ DEL \ffELlE :-1UEVO DE L,\

Conc'-.'.\

�LA ILUS'l'RACION MILITAR

488
En Suiza, un proyecto de movilizncioa del
Estado Mayor ha sido objeto de un dictámen
muy lisonjero de la comision del Consejo Nacional. En este dictámen, la comision enearece la importancia de un elemento de defensa
de territorio no previsto en la legislacion, pero
que constituye el levantamiento en masa. Se
debe, ante todo, esclarecer bien el problema
de utiliiar todas las fuerzas disponibles, desde
el adole2cente, suficientemente desarrollado,
hasta el anciano que ·a ún conserva salud y
vigor suficiente para el ~er\"icio•.
Baja, desciende él cólera, y s-ube, crece ya
la confianza inmoderada .. En ningun país como en éste es una triste verdad aquel adagio
de los tardíos recuerdos ó votos al santo que
preserva de las tempestades. Nuestra. devocion no comienza ni sa prolorrga un momento
más 9-el tiempo en que azotó la borrasca. Parece como que no obedecemos más que al látigo, y casi sería permitido por esto dar uú
triste adios al cól~ra... porque... ¡adios el completo alcantarillado de Madrid (en proyecto);
adios la probibicion de enterramientos en poblado (previsora disposicion del Sr. Romero
Robledo); adios la reforma 6 destruccion de
las llamadas casas de vecindad; adios, en fin,
la higiene: todo habrá desaparecido C(?n el último mierobio en activo E&gt;jercicio!
Casi análogas consideraciones nos sugiere
la indiferencia, la extremada concision con
que suele darse la noticia de uno y otro suicidio por escasez de IY"ecursos, P?r privaciones,
por una muy evidente desproporcion entre los
jornales ó sueldos ordinarios y los precios de
los artículos más indispensables á la vida; por
la creciente inmoralidad, en fin, del mercadq
al por ·menor. 'l'res suicidios hemos registrado
en uno solo de estos últimos dias (entre ellos.
el de un teniente de infantería de marina). _Yse oye, se ve todo esto con muy poca. trasparente emocion. Ni el individuo ni el Estado
concºeden gran importar¡.cia á la observacion y
estadística de estos casos, y sólo en esos angustiosos mo~entos en que apénas puede hacerse otra cosa que sufrir ó reprimir la violencia colectiva, es cuando parece reconocerse
que los graudes desórdenes sociales tienen una
· · · génesis laboriosa., qqe ·termina por una explosion incontrarestable. De donde debería
inferirse que, como eu el desórden individual
que llamamos en(e1·medád, en el 'desórden
social que llamamos 1·evolucion, son preferibles; 6 más eficaces, las precauciones higiénicas que las aplicaciones terapéuticas, las disposiciones sabiamente pr~ventivas- que las
pura y ciegamente represivas.
El Rey continúa su excursion yeraniega por
Návarra y otros• puntos. Los periodistas viajnntes dan, como de costumbre, minuciosos
detalles sobre el personal de baiíistas, las fiestas de.toros y las muestras de afocto con que e~
recibida la corte en provincias. En Pamplona,
el recibimiento al Rey revistió caractéres de un
entusiasmo consolador, si él fuese indicio se:
, guro de una patriótica renuncia de aquellas
.. vrovincias á to&lt;la bandera de fratricida y fu.
· nestá. guérra. Las fuerzas• militares, man&lt;la·das por el general !barreta, gobernad9r mi0

LA ILUSTRACION .MILITAR

litar de la plaza, hicieron al Rey los honores. Estado no de-be tener otra divisa que la de
de Ordenanza con la exactitud y gallárdía · &lt;todo por la ciencia y para la ciencia,, ó lo
proverbial á nuestras, bajo 'ciertos aspectos, in- que es lo mismo, «todo por la verdaa y para
la verdad., Cuanto más complejo y difícil sea
mejorables tropas.
un problema, mayor estímulo y respeto debeNuevo descubrimieuto desustraccion de car- rá tenerse al generoso individuo que emplea
tas. por un agregado á Correos; alguno que . toda su actividad en resolverle. El progreso
otro banquete político; comentarios sobre las será así más fácil y rápido; porque en este
distintas a~titudes de tal ·ó cuál jefe ó subjefe; mismo punto de la direccion de los globos, si
el planteamiento de una red telefónica; la no- se consulta la historia y penosas evoluciones
ticia de La Col'respondencia de lfspaña de esta idea, tá cuántos nobilísimos inventores
anunciando qije se conspi,•aba, pero que' los en este sentido no se les aplicó el ~e.tío
conspiradores habían apla;;a40 sus proyec- calificativo de sonadores, 6 el más despreciatitos sediciosos: hé aquí todo lo más notable de vo y cruel de locosi Pero se nos dirá: «Es que
carácter general ocurrido en estos dias.
o entre esta clase, como entre todas las de re(o •.
mistas, es posible comproba~ la existencia de
En cuanto á sucesos militares, pocos, y algu- muchos verdaderos locos, que no esclarecían
no de bien triste carácter. Un oficial de caza- sino más bien embrollaban el problema. • Pues
dores de Ciudad-Rodrigo (D. Angel S~rdo) ha así y toda, esos locos han debido ser más resmuerto de la manera más inesperada y d'r?ses- petados y atendidos que muchos millares de
peradora que puede imaginarse. Estaba á. la inútiles ó perjudiciales cuerdos; admitieudo
puerta del cuartel, en union de otros compa- que sea.posible uua distincioa clara entre esos
fíeros, sentado, leyendo. U 110 de aquéllo·s ~e estados de razon que opone el vulgo con tanta
levantó, y á los pocos pasos se le oayó el re · facilidad y tan lastimosa frecuencia.
Bajo el aspecto de la propaganda indispenvólver con funda y cinturon, pero de tal for- ·
sable
á todo linaje de empresas, la deiordenama, que, descargándose, la bala fué á herir la
da
actividad
de esos locos ha sido de cualquier
frente del infortunado D. Angel Sordo.
modo útil, ha contribuido, en fin, á ·que la
15na disposicion del director general de cuestio.n misma no desapareciese del sumario
Administracion militar, que prueba el interes de las peudieutes, :y á que espíritus investigadel generttl Sah1manca por las clases de tropa, dÓres le hayan recogido y planteado de nuévo
es la que se le atribuye en proyecto, y quisié- con algun mayor Éxito. Y· con respecto á las
ramos ver pronto realizada, sobre formacion má&amp; elementales obligaciones de caridad 6
· de un cuerpo de auxiliares de oficinas y alma- filantropía, lqs más locos como los más záfios
cenes, err el que se podría dar colocacion de- soldados de la ciencia,· iqué merecen sinq las
corosa á más de trescientos sargentos de las 1,llás delicadas atenciones y respetos por sus
geperoso~móviles, por sus nobilísimas cuanto
armas generales.
inofensivas manías?
¿Qué? iEs más respetable aquel llamado
Un telegrama de Piirí::! da por resuelta la
cuei·do,
pero verdadero loco de vanidad, que
direccion de los globos. Los Sres. Renard y
no
retrocede.ante
las mayores iniquidades por
Crebs recorrieron con el suyo varios pueblos
de los alrededores de París y bajaron al mis - obtener ó couservar un determinado puesto de
mo punto de partida, á pesar de no tener éste preponderancia social1
.

niás de cien nietros de circunferencia y estar
rodeado de árbóles muy altós.
Mucho deseamos conocer este nuevo invento, . porque un compatriota nuestro estaba
· próxim~ á dar publicidad al suyo, y nos coro.placería que los largos estudios que lleva he~
chos no fueran frustrados, en cuanto á la legí• ·
tin;ia recompensa de la reputacion, por una
coincidencia de invencion 6 descubrimiento
que se_explica muy bien en.trabajos de experimentacion física.
Do todos· modos, excitamos al ilustrado jóven Sr. Gouzalez, que es á quien aludimos,
que dé á la publicidad el resultado de sus observaciones y experiencias, ·que parecen haber
sido tan afortunadas como las hechas por 1011 ·
Sres. Renard y Grebs. que el resultado haya
sido igual, no implica que los métodos 6 procedimientos sean los mismos.
Otro telegrama, tambien de Parjs, considera
igualmente resuelto el problema· de la curacion de la rabia. Se debe á M. Pasteur, médico, este gran progreso. comprobado ya experimentalmente en cierto número &lt;l'e perros.
'fodo e~ nos lisonjea. como incansables
1 propagandistas que somos de la más ámplia y
[ libre in\'estigacion cientlfica. Para nosotros, el

o

El Libe,:al conti1iúa su severa y muy justa
crítica del · servicio en nuestros ferro-carriles,
Bajo el aspecto qu~ se podría llamar técnico
de esta cuestiou, des~aríamos que los artículos
publicados por nuestro estimado colega fue ran muy-atentamente leidos. Están llenos de
observaciones juiciosas, y exponen muy bien
el larguísimo pliego de agravio¡¡ que pueden
elevar :,\, las compa(lías de Espaifa todas las
clases de la soci(;ldad, y muy especialmente las
militarés, que por exigencias del servicio ó el
estado social pasan la vida en un continuo
vaiven, en una perpetua peregrinaciou por
las estaoiones y los coohes· del forro-carril. Si
se capitalizase lo que un oficial gasta por término medio en viajes, á ·cierto plazo podría
contar con una cantidad respetable, que le per·
mitirfa esP.erar en amable retiro el fin de sus
dias.
En condiciones determiuadas, lo ménos que
podríán hacer las empresas de forro-carriles
es. conceder pasaje grátis á los militares Y á
sus familias. Pero éste seriá un acto de equidad que reportaría sólo esa satisfaccion xporal
que deja en ~l corazon honrado toda. buena
accion: Aplicado así el dinero, el punto de

.

,

vista comercial objetaría que ·en cierto órden
de conflictos, la opinion, el afecto de tal ó cuál
clase social, por muy nutrido que sea, es poco
útil, 6 de difícil conversion en influencia y proteccion inmediatas.
Por.lo que es evidentemente más ventajoso
y eficaz en este sentido el nombramiento de
un gran cuerpo de agentes con nombres diversos y retribuciones proporcionadas á su respectiva jerarquía social. ¡Y qué ideal, qué
gran gloria para una compafí:ía.que lograra
---•ten e•r~por consejero al más linajudo y antiguo
911111
de Íos sqberanos del mundo! Al lado de esto,
iqué importaría ya un choque más ó ménos,
por la torpeza de un empleado mal elegido y•
retribuido, 6 cualquier otro defecto de organizacion ó administracion interior?
D. LUIS VIDART
D. Luís Vidart nació eJl Madrid en 27 de Agosto
de 1833. Es hijo del doctor en medicina D. Bruno Vidart, ya difunto, y de la senora dona Isabel Tomasa
Schuch. Concluidos sus estudios de latinidad y ciencias físico-matemáticas, ingresó en el colegio de artillería establecido en el alcázar de Segovia, el
afio 1847. Fué promovilio á teniente de artillería en
el mes de Diciembre de 1853. Asistió á los hechos
de armas que tuvieron Jugar en .Madrid en Julio
·de 1854, por cuyo motivo se le concedió el grado de
capitan de ejército. Despues de prestar el servicio
de ,guarnicion en Valladolid como teniente del cuarto regimiento de artillería de plaza, y en llarcelo'na
como ~eniente del primer regimiento de artillería
de montana, volvió á Madrid y se halló en los hecbos de armas que tuvieron Jugar en el mes de
Julio de 1856, y por su comportamiento en estos
hechos fué agraciado con la cruz ~e primera clase
de San Fernando. Ascendió por antigüedad á capitan de artillería al comenzar el afio 1861, y fuétlestinado al ejército que en aquel entónces se hallaba
en Tetuan, pla:.a ocupada temporalmente por Espana para que se cumpliese el tratado de paz con
Marruecos. Permaneció en África hasta la evacuacion de la plaza de Tetuan, que se verificó el 2 de
May,o de 1862. Al regresar á Es.pafia fué destinado
á la guarnicion de Sevilla, y en esta ciudad contrajo matrimonio con doña María Josefa de VargasMachuca, hija del baron de Tormo_ye, D. 'Rafael de
Vargas-Machuca y Ayensa, y de llseflora doflalllaría Josefa Gironda y Haro. Restituido á Madrid,
combatió contra las fuerzas sublevad~s en 22 de Junio de 1866, y por sus servicios en esta ocasion fué
condecorado con la cruz de prjmera clase del Mérito militar, de las destinadas á premiar acciones de
guerra.
;
•
En Octubre de 1870 ascendió á comandante por
antigüedad, siendo destinado al primer regimiento
montado de artillería _de campaña, que se hallaba
de guarnicion en Madrid. Al afio siguiente fué mandado á Francia en comision del servicio para estudiar la.guerra franco-alemana; y desempeñad~ esta
comision del servicio, volvió á Madrid en los primeros meses de 1872. En Agosto de este mismo ano
fué elegido diputado por los distritos de Valmaseda
y Albocácer, optando por este últimc,. En ia legisla- .
tura dé 1812 á 1873 formó parte de la comision que
debía· informar acerca de la organizacion militar de
Espafla~ y en el desempeflo de esta comision reveló
. grandes conocimientos técnicos, y prestó sefialados
servicios, pronunciando discursos y formulando varíos proyectos de ley. Disueltas las Cortes de que
formaba parte., y habiendo pedido su retiro, como
los demas oficiales de artillería, á causa de la Hamada cuestion-Hidalgo, permaneció en su casa ocupado en trabajos puramente literarios, cuando el
Gobierno de la República le llamó para nombrarle
oficial del ministerio de la Guerra, puesto que no
aceptó por 'no separarse de sus compafleros de arroa los oficiales dimisionarios de artilleria; pero
queriendo el Gobierno darle una prueba de aprecio,

á pesar de hallarse en la situacion de retirado, le
concedió el empleo de teniente coronel de ejército,
como recompensa de sus escritos científico-militares. Poco despues, en Junio de 1873, habiendo
sido creada una comision que había de proponer la
reforma que tuviese por conveniente para la mejor
organizacioR militar del país, el teniente coronel
D. Luis Vidart fué nombrado vocal de esta comision,
áun cuando sin dejar por esto de permanecer en la
situacion de retirado.
El Sr. Vídart, ademas de las cruces de San Fernando y del J\Iéríto militar, es cab.allero de la Orden•
de San Hermenegildo y de segunda cla ,e de la Orden
del Mérito militar destinada á premíu servicios especiales. Tambien, como premio tle sus estudios
sobre literatura portuguesa, en 1871 le nombró el
Gobierno de Portugal comendador de la Orden de
Cristo. PE)rtenece el Sr. Vidart á gran número de
sociedades científicas y literarias, y ha sido vicepresidente del Ateneo Militar de llfadrid.Como hombre político, el Sr. Vidart ha figurado siempre en
los partidos avanzados; pero como militar, ha defendiát constantemente el Gobierno constituido, y
n~tiene en su hoja de servicios ningun pronuncia~iento. Cree el Sr. Vidart que el militar debe ser
el definsor de la ley, y que nunca debe contdbuír
á la pert~rbacion del órden público.
En lo tocante á los trabajos literarios del Sr. Vidart, notaremos que sus primeros e·scritos se publicaron por los años de 1854 en La Semana y en el
Ser,w,;iario Pintoresco Español; se redujeron á dos
novelitas, dos biografías y algunas poesías líricas.
Desde este afio no volvió á publicar nada basta el
afio 1864, que dió á luz pública un folleto titulado
El Panteísmo germano-francés, apuntes críticos sobre las doctrinas filosóficas de .M. Ernesto Renan.
En 1866 publicó un libro: La filosofía española, que
es un resúmen de la historia de esta ciencia en Espafia y un.a de las obras más importantes que en
este género posee la filosofía peninsular. En 186'7,
dió á la estampa en Sevilla la primera edicion de
un curioso estudio titulado: [,t:t,·as y Armas, cuya segunda edicion se publicó en Madrid desde 1811
á 1873. En 1871 publicó el folleto: Bjücito p!!rma1te1tte y armamento 1iacional. El mismo afio publicó
tambien la coleccion de sus versos. En los sig'uientes anos, publicó el Sr. Vidart algunos discursos
pronunciados en Asambleas públicas y gran número de artículos de filosofía, de politica, de ciencia
militar y de literatura, ya coleccionados en folletos,·
ó ya insertos en periódicos y eh reTistas especiales.
Ha publicado ademas el Sr. Vidart los trabajos
siguientes: dos dramas, titulado el uno Pena si1i
culpa, y el otro C1iestio1t de anwres; cuatro estudios
acerca de Cervántes y El Qiiijot!J, á saber: Ccr1Ja1ttes, poeta epico, El Qv,ijote y El Telémaco, AlgU11ias

489
cumento, donde constan nuestras relaciones literarias con Espafia. Hablando de esta obra, que, ántes
de ser publicada formando un volúmen apareció
como apéndice al libro, tambien del Sr. Vidart, titulado Letras y Armas; hablando de esta obra escribió el Sr. L. A. Palmeirim en su. libro Portugal y sus
detractores: ((Vidart (D. Luis), oficial del ejército
l)espafiol, escribió Letras y A1·1nas, segunda edicion.
))Como apéndice, contiene algunas reflexiones acer))Ca de las relaciones peninsulares, y algunas tra))ducciones portuguesas de autores de mediano
)&gt;mérito.)) No podemos dejar de protestar contra el
apasionado juicio del Sr. Palmeirim, que, en su furor de patriotismo contra Fernandez de los Rios y
otros escritores ibéricos, lleva la ceguedad de su
anatema hasta el punto de llamar medianos á: los
poetas. portugueses que tuvieron el casual, destino
de ser traducidos al castellano por D. Luis Yidart ..
Entre los diferentes géneros de actividad á que
se ha consagrado este distinguido publicista, figura
la incansable propaganda que viene haciendo en favor de la union ibérica, á la que ha prestado su concurso, secundando los laudables esfuerzos hechos en
esta direccion por Vale1·a, Fernandez d(:) los Ríos y
otros notables literatos y estadistas.
El iberismo de Vidart tiene una fórmula ámplia y
generosa, que ninguno de nuestros vecinos puede
rechazar:
'((Yo sólo quiero la union ibérica cuando Portugal
entero quiera que se verifique.ll
Hlfaqui la fórmula de la aspiracion del Sr. Yidart
en este punto delicado, y expuesto por la natural
susceptibilidad lusitana.
En otro órden de servicios será imposible oscurecer la iniciativa del Sr. Vidart, siempre incansable
y enérgica cuando se trata de renacer olvid1das ó
desconocidas glorias nacionales.
El fué el iniciador, en union del inolvidable Romero Ortiz, del centenario de Calderon, suceso
realizado con un éxito raro en países tan poco _fáciles de moverá empresas que no tengan un gran
c~rácter concreto de actualidad;y por sus indicaciones se evitó que se perdiesen en la fosa comun las
cenizas del inolvidable Villamartin, y que un sepulcro monumental guarde los restos del preclaro autor de las Nociones del" arte militar.
Y por fin, recientemente, el incuestionable mérito del marqués de . Santa Cruz ha sido puesto en
relieve y divulgado por los trabajos de su laboriosa
y autorizada investigacion crítica. El ha propuesto
tambien la celebracion de este centenario, y á su
preparacion se consagra ahora con el mismo entusiasmo y noble activida"d que viene demostrando
durante toda su vida.

Tal es lll sumario de hechos, rápidamenteº enumerados, que constituyen la historia de nuestro
amigo Vidart. A la critica más imparcial y sabia
de nuestros sucesores corresponde determinar con
exactitud hasta qué gi:ado ese escritor infatigable
ha influido en el curso de la civilizacion general y
la cultura patria; pero nosotros nos atrevemos ya
á adelantar bajo qué aspectos principales el trabajo
inai.¡guracion del Ateneo Militar, al conmemorar el -total del Sr. Vidart merecerá sobrevivirle en el resegundo a~iversario de esta inauguracion, y en su gistro especial de los hombres que hicieron el bien
ingreso en la'Real Academia de Buenas Letras, cuyo por puro amor al bien mismo.
título es: Del predomiJtió de las ideas políticas M el
Vidart es un pensador·; la tendencia general, el
•siglo x1x.
pensamiento constante de sus esfuerzos, ha sido el
Como á la literatura nacional, Vidart ha consa- de combatir sit: tregua á este funesto cuanto imgrado á la portuguesa largos y muy atentos estudios. propiamente llamado especialismo profesional, porEn 1872 publicó el Sr. Vidart dos trabajos muy que no hay especialidad sin generalidad, y, en suma,
dignos de consideracion be.jo este aspecto. Uno de porque una humanidad digna de este nombre debe
estos trabajos se titula Los poetas liricos contemporá- tener ante todo un carácter humano. Esto es lo que
1tcos de Portugal. Es un trabajo erudito y crítico ha querido siempre el Sr. Vidart: echar como funacerca del movimiento poético portugués desde el damento de toda instruccion profesional un fondo
comienzo de la época romántica. La gran suma de de conoaimíentos comunes é indispensables á todo
conocimientos literarios, el buen juicio· con que hombre culto, y abrir un campo neutral á t;das las
analiza los hechos y los hombres, hacen' de este fodistintas direcciones ·filosóficas y científicas del esJleto un apreciable estudio, que podría, sin desdoro píritu humano.
para el Sr. Romero Ortiz, formar parte de su obra
Apelamos á sus escritos; en muchos de ellos se
La literatura portuguesa del.siglo x,x. El otro trabajo verá esta gran propaganda, y por este solo hecho
es una coleccion de poesías liricas originales y de nos parece que obtendrá tanta consideracfon de la
traducciones de poesías portuguesas. Lleva el mo- crítica histórica, como por todo el re11to de su labodesto título de Versos, y merece ser leido como do-. riosa y bienhechora existencia.

ideas de Ceroantes 1·cferentes á la literatnra preceptiva
y El Quijote, y l1 clasij!,cacion de las obras literarias;
las biografías de Liiis de Camoens, el comandaQte
Villamarti;i y el brigadier Aparici y Garcia; las
obras de organizacion militar, tituladas: L11 fuerza
ar1nada, La i1istruccio1t militar obligatoria, y Armanmito 1iacional; y- los discursos pronunciados én la

�LA ILUSTRAÜ10t-l MILrrAR

490

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LA !LUSTRACIO!{ MILtTAR

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�492

LA 'ILUSTRACION MILlTAR

cumple á las publicaciones ilustradas. Así Jo hacemos hoy, insertando cuatro grabados, que rep·reCuatro grabados,
sentan vistas del castillo de San Anton, del muelle
En el número anterior, con motivo de la inaugu- de la Coruña, de la ciudad de Pontevedra, y una
racion oficial del trayecto del ferro-carril compren- lindísima composicion que, con señalar la firma que
dido entre Busdongo y Pola de Lena, acontecimien- figura al pié, nos exime de todo elogio. Mas adelante
to solemne é importantísimo que en estos momen- seguiremos insertando otras vistas de poblacibnes,
tos celebra Astúrias regocijada, publicamos algu-· edificios y obras de arte, procurando de este modo
nas vistas de los parajes que visitan ahora los Re- reunir en los números de nuestra Revista una gayes, y hubimos de estampar breves consideraciones lería, Jo más completa posible, de la España pintoacerca de esta region verdaderamente privilegia- resca.
El castillo de San Anton de la Corui.'la., es uno de
da, y de las ventajas. que va á proporcionarle.Ja
los
grabados á que aludimos
.
apertura de la via qúe la pone en comunica.cion diEsta fortaleza, notable por más de un concepto, si
recta con el centro de Espaí'!a.
Cuant.o dijimos de Astúrias es aplicable á Galicia; bien hoy, atendidas sus condiciones de defensa; deja
su cielo puro y diáfano;. su suelo dócil ai cultivo, y. bastante que desear, hállase situada á la entrada
abundante en minerales, son los mismos; como son del puerto de la Coruña, y se levanta sobre un islote
semejantes los usos patriarcales de sus hifos, su comba~ido constantemente por las embravecidas .
amor al país que los vió nacer, su aficion al traba- olas, ocupando el lugar en que los pasados siglos
veían alzarse modesta ermita, dedicada á San Antojo, y sus puras y tranquilas costumbres.
El gallego y el asturiano se distinguen por uri ex- nio, ó San Anton, como se llama en Galicia á este
traordinario cariño á su patria, y en verdad que bienaventurado.
Los primeros proyec~os de fortificacion dQJ islote
esta noble pasion se explica visitando aquellos herdatan
de 1528; pero la obra actual es relativam0nte
mosos valles, oreados por la brisa del mar, surcados por corrientes navegables, rodeados de monta- moderna, pues apénas hace un siglo qu'e se terminó.
El pabellon del gobernador, la capilla y habitanas cubiertas de espeso bosque, fáciles al acceso, y
cion del capellan, .e stán contruidas á prueba de
sin embargo inaccesibles para toda idea de trastorbomba, elevándose en el centro del recinto murado,
no y de desórden que llegue del interior de Espa!'la.
La paz ha encontrado alli su asiento; y no es esto así como el almacen de pólvora, y los pabellones y
decir que los hijos de estas comarcas carezcan de cuai:teles para su escasa guarni~ion; ~freciendo poco
ese espíritu belicoso pecu,liar de nuestra raza, y que . de notable su artillado, en su mayor parte compues· ·
tan propicios nos hace para cualquier empresa poco to de piezas antiguas.
Es célebre esta fortaleza por haber servido, en
meditada; léjos de eso, cuando el honor ó la independencia nacional lo han exigido, allí ·ha resonado tiempos del absolutismo, de prision de Estado; en
potente el grito de guerra, y sus habitantes no han sus ·terribles casamatas, de cuatro varas de ancho
por tres· de alto, gimieron en largo cautiverio emivacilado en lanzarse á los combates, luchando frente
á los primeros ej~rcitos del mundo. A lo que el ca- · nentes persol}ajes, entre los que corresponde menrácter de los gallegos y asturianos se ha· mostrado cionar al célebre teniente general D. Antonio Villarsiempre refractario, es á las luchas civiles, á dar roel, que durante la guerra de sucesion siguió conspábulo á esa obra de destruccion quA empobrece.la. tántemente el partido del archiduque Cárlos; el
patria y consume en vano sus fuerzas, aniquilán- insigne ministro de Felipe V, D. Melchor de Macanáz,
dola para toda empresa de reivindicacion ó de en- y el nieto de éste, D. Pedro, que ta.mbien desempenó el mismo caFgo durante el reinado de Fergrandecimiento. Miéntras las Provincias Vascas,
Navarra, Cataluna, Aragon, Valencia y parte de nando VII.
Otro de los grabados que damos hoy, representa
Castilla se destrozaban en fratrlcida contienda, apénas si algun chispazo se -dejaba sentir en las regio- el nuevo muelle y espigon del puerto de la Coruña,
nes astúrica y galáica, extinguiase por falta de me- obra digna de ser· visitada por cuantos a6uden por
dios muy en breve, y el pueblo ni áun se apercibía, primera vez á esta capital.
Del centro de la extensa linea del hermoso malemanteniéndose en perfecto estado de quietud y facilitando recursos cuantiosos á los Gobiernos, y con, arranca el espigon del nuevo·muelle, construido
de hierro, y asentado sobre pilotes del mismo metal,
principalmente la generosa sangre de sus hijos.
Este proceder hace Ja·apología más completa de con arreglo á los últimos adelantos. Permite á las
su pais, y le hace tambien acreedor á las considera- olas i:iasar por entre la abierta trabazon, yse sostiene
ciones de los poderes públic"os. Por mucho tiempo sólidamente sobre ellas, pudiend~ atracar al pié de
Astúrias y Galicia no han obtenido la proteccion á las escalerillas hasta vapor~s que no sean de gran
que deben considerarse con tanto derecho; pero es calado.
La vista que desde aquel punto se disfruta, AS soya fuera de duda que, merced á la intervencíon en
la administracion del Estado de algunos hombres berbia: las montañas que limitan y abrigan el puerde buena voluntad, estas provincias han entrado á to, se levantan del fondo matizadas de verdura, que
compartir los beneficios que Ja, ci vilizacion y el pro- contrastan con el color del mar,. viéndose á la izgreso distribuyen á las demás de la. Península, como quierda la extensa entrada de la ria, y á uno y otro
han venido compartiendo con ellas las cargas pú- lado del r.spigon los barcos fondeados, en la bahía,
los botes y lanchas que realzan y dan animacion al
blicas.
La Corufia y Oviedo, como Barcelona- y Cádiz, se cuadro.
Aún más bello que el anterior es el grabado que
hallan ya unidas á la red general de ferro-carriles,
y en fácil y directa comunicacion con todos los ám- reproduce la vista de Pontevedra.
Esta ciudad, capital de la provincia, del mismo
bitos de la Península: la diferencia más esencial ha
desaparecido, resultando ventajas que pueden nombre, es una de-las más hermosas de Espaha, ya
apreciarse al considerar que, en breve espacio, por su situacion topográfi.ca, en una península forS. 111. el Rey y real familia han hecho algunos viajes mada por la eontluencia de los rios Lérez, Alba y
á Galicia con la misma comodidad con que pudie- Tomeza, que riegan la campiña más feraz y pintoran haber visitado las provincias más próximas á resca, ya por su benigno clima.
En otro tiempo estuvo rodeada de antigu·a murala capital. En los momentos en que escribimos estas
lineas, S. M. 1 desde Gijon, se. dispone á hacer una lla, flanqueada por cubos 6 torreones, la cual tenía
excursion á Galicia y á recorrer una parte de este un perímetro de 2.800 varas castellanas, encerranantiguo reino, embarcándose en la escuadra; pero -do en su recinto diez plazas y oincuenta calles
del mismo modo pudiera haberlo hecho por tierra, principales, con otras de menor importancia, que
puesto que las dificultades que á ello se hubieran · hoy ·se ven empedradas de sillería, limpias, anchas
y con un pequeño declive de S. á 'N. y de O. á E., osopuesto hace unos meses, ya no existen.
tentando,
por lo general, sólidas y cómodas viMucho podríamos h\blar de las bellezas que en
este antiguo reino se ajmiran; pero esto daría ma- viendas.
· Tiene .adema."s Pontevedra extensos arrabales,
teria para muchos volúmenes, y aqui sólo podemos
extramuros,
desde uno de los cuales, el de la Mouproponernos dar á conocer las más notables, por medio más del dibujo que de la explicacion, como reira, habitado, en su mayor parte, por la marine-

VIAJE DE SUS MAJESTADES Á ASTÚRIAS Y GALICIA

493

LA ILUSTRACION M!LITAR
ría, y donde ésta tiene sus almacenes de salazon,
está tomada la vista que representa el grabado.
Por último, con el epígrafe ((Recuerdos de Vigo,ll
publicamos una notable composicion del lauread~
Pradilla, en que éite ha sabido reunir detalles y
apuntes artísticos de la llamada Perla del Océano.
La herll'.\osa vista del convento de San Francisco,
llena de nocturna y poética vaguedad; el grupo de
árboles que semejan avanzados centinelas del próximo cementerio~ el extremo de la antigua fortificacion, la bulliciosa ribera, en donde por una parte se
dedican los vendedores de pescado á sus.habituales
tareas, y por otra los marineros se aperciben á hacer rumbo hacia la hermosa Cangas, cuyas suaves
colinas cierran el horizonte, el embarque d ... ~,
en el muelle viejo, y, en una palabra, toda la composicion, da á un tiempo mismo cabal idea de tan
risueílos Jugares y acabada muestra del mérito incomparable del artista.

' FUMIGACIONES EN LAS FRONTERAS
La epidemia que aún causa estragos en nuestros
vecinos de allende el Pirineo ocupa seriamente á
los Gobiernos de las &lt;lemas potencias, como primeros responsables de la salud pública.
En vano han proclamado las eminencias médicas
europeas la inutilidad del aislamiento más absoluto; la opinion general, justamente alarmada al considerar que se desconoce el remedio para atajar los
progresos de esa terrible plaga asiática, reclama
de dia en dia mayores precauciones sanitarias, por
si éste fuera el recurso ó preservativo de más importancia para evitar'la in'Vasion del c&lt;tlera.
Las fronteras son, pues, los puntos donde con el
m~yor rigor se observan toda clase de. precauciones. El viajero procedente del país infestado sufre
allí innumerables molestias para la fumigacion
personal y de sus equipajes; necesita someterse
á diarias operaciones que le originan retrasos y
contratiempos de todo género, y tras estos preliminares, pasa al lazareto, en las naciones que han
adoptado este medio preservativo, hasta terminar
el plazo cuarentenaz:io, período de tiempo inconmensurable," por la falta de distraccion y vida de
estos centros.
Las fiestas que suceden Juégo; las iluminaciones,
fuegos artificiales y demas diversiones preparadas
para el dia de salida del lazareto, sólo pueden mitigar en parte los sufrimientos morales de la cuarentena, hasta que el inspe~tor de sanidad, re.vestido
de aparatosa r~emonia, entrega el certificado de
salud ~ los cuarentenarios.
El grabado de la pág. 490 es la representa.cion
exacta del aspecto que ofrecen aquellas dependencias á la llegada de los trenes, contiguas á las vías
férreas, y ·donde concurr·e n todos los que proceden
de paises sospechosos, para sufrir las fumigaciones
prescrit~s por lo?s réglamentos de higiene.

EN LA PRADERA
La alegría es la inseparable compafiera de la juventud, de esa edad dichosa de la edad humana en
que los pesar.es marcan apénas su huella, y la fría
reflexion aún no acude á moderar las· expansiones
del corazon y del espíritu.
Entre la juventud militar, entre nuestros solda·
dos, la. alegría se manifiesta siempre en el momen·
to que cesa la gravedad que el cumplimiento de los
deberes e?í.ige. Rompe filas una tropa, despues de
fatigoso ejércicio ó de largo paseo militar; suspéndense á toque de corneta las evoluyiones para conceder al soldadq algun momento de reposo, y entón.ces es de ver el animado cuadro que se desplega en un instante ante el observador, y merecen .
oirsii los alegres dichos, las frases oportunísimas,
la jovial algazara con que rodean al ambulante ven·
dedor de comestible! ó á la g,mtil y desgarrada
cantinera que halla siempre frases y dichos no ménos oportunos con que contestar á los que sus par·
roquianos le dedican.
Aún más bulliciosas son estas manifestaciones

cuando el soldado sale de su cuartel, en los días
festivos, y puede dedicar algunas horas á esparcir
el ánimo en las diversiJmes populares; mezclándose
entre los animados grupos de amas que no crían,
cocineras, francas de servicio por u~a tarde, y nifieras para quien el !Jebe, de cuya. primera ~ducacion se hallan encargadas, no es un estorbo.
La Fuente de la Teja, la pradera del antiguo Ca.nal, el puente de Vallecas, las ventas del Espíritu
Santo y las inmediaciones de Chamberí, son, en la
corte de España los puntos de estas reuniones al
aire libre, y en todas ellas campea soberano el uniforme militar. Allí el elegante húsar arrastra su
sable gallardamente y recorre los grupos lanzando
--•••tt"l"U•,,11asensibles Evas miradas capaces de inflamar
un polvorín; allí el arrogante artillero y el i:apa.dor
que no oculta sus pretensiones de hombre ca~i científico, y allí, por último, el avieso y peq~efio inll
fante, que no olvida pertenece á la reina de las batallas, y muestra su habilidad sin rival-en el arte
de Terpsícore, siempre dtspuesto á dar el asalto á
corazones que hacen sólo la resistencia debida para
dejar bien puesto el honor de las ... cacerolas.
El grabado de la pág. 494 da una idea de estas
dí versiones populares en que el principal ornamento son nuestros soldados; esa clase de la sociedad
espaí'lola que, á través.de las desdichas de la patria,
ha sabido conservar sin menoscabo el espíritu y las
virtudes del legendario guerrero espafiol.

LA. EXPLORACION IRREGULAR PO&amp; LA INFANTERIA
(Continuacion.)
VIII
Completan el servicio irregular de exploracion
una série de arriesgadas empresas que tienen el
doble objeto de causar dafws considerables al enemigo y adquirir noticias. Dichas em_pre_sas hállanse
perfectamente compendiadas en el art. 290 del reglamento de campaña, que dice así: A ellos toca

La historia de nuestras guerras nos suministra
infinitos ejemplos de· estas operaciones realizadas
por la infantería'. En la mayor parte de los casos han
dado ei.celentes resultados, áun siendo improvisadas; por consiguienté, es racional suponer que. los
be_neficios serán todavía mayores si se practican
con método, con arreglo á procedimientos claros y
concretos, y con elementos escogidos y aleccionados, por medio de una buena instrucrion preliminar. ·
Las partidas móoiles tienen una misien más estre.cha que los grupos encargados del servicio irregular de exploracion, puesto que tienen que irá operai: á comarcas fijas; y así se reduce su libertad de
accion y corren mayores peligros.
Las fuerzas de que se compone una partida móoil
varían muchísimo, dependiendo su efectivo del objeto, de la dificultad de la operacion, de la probable
resistencia y de los recursos alimenticios que haya
en la comarca en que va á operar. Por lo general,
basta un peloton ó una seccion, dos ó cuatro escuadras &lt;tmóviles, pues 40 ú 80 hombres es una fuerza
bastante regular, teniendo en cuenta que en este
s'nero de.empresas entran por mucho la audacia,
la destreza y la rapidez.
Al tratar de organizar una partida mó-oil ha de
procurarse que los soldados no lleven ningun pesc1,
ni morral, ni provisiones, ni repuesto de cartuchos;
pues, como su nombre lo indica, deben ir desligado.s de todo lo que contribuya á quitarles soltura y
agilidad. Tampoco se aumentará el efectivo seflalado como tipo normal, porque la movilidad y la rapidez están en razon inversa del número; y esta es
una ley absoluta en la guerra.
Otra de las circunstancias que debe tenerse presente al.organizar una partida móoil, '.es la del mando, el cual es tanto más dificil cuanto más elevado sea el efectivo; pues miéntras que hay muchos
oficiales aptos para mandar una partida poco numerosa, son muy raros los que se encuentran en condiciones de dirigir grandes destacamentos. Las obligaciones del oficial partidario están marcadas taxativamente en el art. 33-l del reglamento para el
servicio de campaña: f!l comandante debe dar elejem,plo de 'l!igor incansable, d~ ojeada militar, de serenidad

interceptar, 1·omper, destniir 'l!ias Jerreas y tslegrájlCM, por los flancos, por la espalda, si es posible, del
e.nem,igo, guardando siempre las propias... Los ea;ploradorcs ocupa1i posicio1ics importantes, singularmente en
maniobras y pasos de rios; desborda,i ó rebasan las alas
dd enemigo; destniyen sus almacimes; cortan sus con- á toda prueba, de probidad fatacliable, de audacia tem¡;oyes; illtercepta1i correos, y á la 'l!ez siembran el terror plada con la prudencia, '!J de una difícil jtcJJibilidad
de cm·ácter, que unas veces le psrmifa i1if1indir saludac,i los pueblos enemigos, imponltndo contribuciones de
ble
bnor ttl cspioiiaje, y ot,·as, á la iwocrsa, captarse sus
911,,(Jrra y gra_oes 1·equisicio'nes, recogie1ido armas, re. simpatias: c11 am~os casos sin llegará rep11g1taMes expartiendo procl11mas.
A estas operaciones, confiadas á un destacamento tremos de 'l! ioleacia ó debilidad.
Expuesta !a organizacion de las pa1tidas móviles,
· más ó ménos numeroso, se las ~nomina por ciervamos
á tratar de las diferentes empresas que puetos escritores militares del extranjero raids, cuyo
nombre sostienen algunos que es de origen americano, fundándose para ello en el grandísimo desar- ·
rollo que este g/onero de operaciones alcanzó en la
guerra de la sucesion de los Estados-Unidos; pero
dicho término no dimana de la fuente que se supone: es de origen escocés: así, al mfoos, lo afirma el
capitan de infantería M. A. Quintín en un luminoso
trabajo que acerca de los 1·aids publicó en Enero
del año 1883, en ·el Journal des ScieJtCes militafres de
París.
Así éomo el término no es del origen que se le
atribuye, tampoco son nuevas estas operaciones, á
pesar de lo que algunos sostienen en contrario; se
han practicado siempre, y.han sido recomendadas
por muchos tratadistas militares. En España ya habló de ellas el Rey Sabio, consignando en el título 23 de la segunda Partida las leyes 28 y 29, en las
que describió la manera de efectuar tan delicadas
empresas, que divide en cabalgadas, algaradas y
correrías. Posteriormente, y casi al mismo tiempo
en que tanta aplicadon tenían en la guerra de sucesion, escribia el coronel Almirante su G1¡ia dtl
ojlcial en eampaiia, dedicando un instructivo é interesante artículo á las partidas sueltas, que son, con
poca diferencia, los modernos raids.
Cualquiera de los nombres indicados expre~a
claramente el género de operaciones que vamos á
tratar en este último párrafo; pero creemos que caracteriza mejor e~tas empresas el calificativo de
partida 111óoil, y es el que emplearemos en este éstudio.
·

den encomendárseles; pero .para mayor clarfdad y
para-hacer.más comprensible la prescripcion reglamentaria que sirve de epígrafe á este párrafo, las
compendiaremos en tres grupos. En el primero estudiaremos las JJartidas 1nóDiles que tienen un fin
ofensivo; en el segundo á las que se les da el encatgo especial de adquirir noticias determinadas, y en
el tercero nos ocuparemos de las que revisten un
carácter ofensivo-defensivo.
•
Una de las comisiones más importantes ·que pueden confiarse á la partidas ?l!Ó1'iles ofensivas, f'S la
caza de otras análogas, ó el copo de puestos fijos del
enemigo. Dicha operacion es de un efecto moral notable para los que la practican, porque, miéntras
levanta el espíritu de los primeros, deprime el de
los segundos, sobre todo si el golpe es inesperado.
Siendo el misterio garantía efic:ia de éxito; debe
conducirse esta operacion con el mayor secreto posible para que produzca el mismo efecto que la cerb1tana, cuyo · proyectil hiere sin· que nadie sepa
de dónde procede.
Cuar¡do se ut á ca;a de una partida ó patrulla, el
oficial ·nombrado para este servicio disimula su
marcha, se informa, ob11erva,.aparece y d!!!laparece;
se oculta, y está en acecho esperando la ocasion de
dar el golpe. En cuanto ésta se presenta, se lanza
sobre el flanco del adversario, le acuchilla y trata
que nadie se le escape. Si, por el contrario, es descubierto, prqcura salvarse por cualquier medio ingenioso; pero·si la sah-a?ion es imposible, entónces se
resigna al sacrificio, haciendo pagar caras sus vidas.

Si la partida 1nó¡;il tiene el encargo de copar un
puesto fijo, d~be procedez: con mucha cautela el jefe
de ella, procurando aproximarse á su objetivo sin
llamar la atencion del adversario. Para esto, conduce su tropa por veredas extraviadas, evita los reconocimientos hostiles y los deja pasar; se coloca en
un buen-observatorio desde donde estudia la situacion y movimientos del enemigo, y una vez penetrado de la fuerza y posicion del puesto que va á
copar, espera á que cierre la noche para ejecutar
sus designios.
·
· Llegado el momento, avanzará en dos grupos, los
cuales marcharán á la misma í!ltura en direccion
conyergente hácia el puesto fijo. Hará que: algunos
hombres listos se acerquen á los centinelas, arrastrándose ó cubriéndose.con ramas y oo contestando"
al ¡quien 'l!ioc!, para matarlos ó ahuyentarlos. Si sucede Jo segundo, los centinelas harán fuego al retirarse; pero la pai·tida no contestará, sino 4.ue, cerrando sus intérvalos, avanzará en silencio, en la
seguridad de que el puesto se dividirá para saber el
motivo de la alarma de sus centinelas, y entónces le
será fácil batir en detall á las dos partes del puesto
que se hal!an separadas.
Tambien puede emplearse otro mP,dio provechoso
para copar un puesto fijo. En cuanto los centinelas
dan la voz de alarma, varía de direccion la partida
para evitar las patrullas que indudablemente enviará el puesto, y cuando éstas hayan avanzado mucho,
se atacará precisamente en el moment'o en que espera las noticias de sus exploradores, y este ataque
inesperado dará resultados s:itisfactorios.
Nunca se debe pensar en envolver un pueito fijo,
porque es muy difícil con un enemigo que se guarda bien; pues si por este medio se trata de evitar
los centinelas, se topará con los del puesto inmediato: ademas, los rodeos son peligrosos de noche,
porque se ~orre el riesgo de extravios. Así que lo
mejor es el ataque directo con un cambio de direccion desde que los centinelas se alarman, variando
y marchando luégo por una oblicua de 45º para llegar al puesto fijo.
Cualquiera que sea la direccion adóptada desde
que los centinelas rompen el fuego, es preciso, ó retirarse rápidamente, ó cargará la bayoneta sin hacer ningun disparo, porqµe el silencio es un arma
poderosa contra el atacado.
Otra de las comisiones que se confían á las JJartidas 1nóoiles ofensivas es la destruccion de las vías
férreas ó telegráficas, de las carreteras, puentes,
exclusas y diques.
El comandante de la partida ;á quien se le encomienda este servicio, rAcibe las órdenes del general en jefe, en la cual Ee le manda todo cuanto debe
practicar, indicándole además la intensidad é importancia de la destruccion, es decir, si ha de dejar
inservibles momentánea ó permanentemente las
VÍ\l,s férreas, terrestres, fluviales ó los hilos telegráficos. Penetrado de su mision, emprende la
marcha por sitios cubiertos, escabrosos y desiertos,
se desliza entre las posiciones opuestas, y despues
de aparecer ó desaparecer por ciertos Jugares, se
coloca oculto, tan cerca como Je sea posible, del
punto en que va á operar, rehuyendo los puestos
de defetlsa fijos y .observando los movimientos de la
defensa móvil.
Desde el momento en que el comandante de la
partida se ve libre de enemigos, empieza los trabajos de destruccion con la mayor rapidez, aplicándola en las vías férreas y telégrafos, á los postes é
hilos telegráficos , á los carruajes , locomotoras,
muelles, almacenes, talleres, tinglados, grúas fijas
y móviles, plataformas giratorias, rails, agujas,· se•
flales y truks, y en las deinas vías á los puentes,
terraplenes, obr..s de fábrica,· esclusas, etc.; empleando para esto la dinamita, el fuego, los útiles de
labranza y demas enseres que enc11entre en las .
quintas y casas de labor inmediatas al sitio de Ja
ruptura.
·
(Se e011tiiiuará.)
CLJ!llESTE CANO,
Tl!Nll!NT&amp;J&gt;R INFANTKRfA

�..
LA ILUSTRACION MILITAR

49ó

LA ILUSTRACION MILITAR

REGATAS EN SANTANDER.-füIBARC.\CIONES QUE G.\NARON EL PRIMER PREMIO

HISTORIETAS
:Mi asistente.
Hijo de la sierra granadina y agreste como sus
arrayanes, leal como un perro y cándido como una
paioma, hablando en árabe y diciendo Jazú para
decir Jesus, vino, ántes de que .Je apuntara el bigote, á se'rvir á un amo que tampoco lo tenia, formando parte del ejército de imberbes que. fut} á luchar
· contra los marroquies.
•
Se llamaba Guerrero, y su facha no estaba de
acuerdo con su nombre: era µn ave fria, con la indecision en el gesto y el asomb!'O en los ojos.
Le escogí á tientas entre sus compaileros, como si
metiera la mano en un saco para escoger una fruta, y acerté por casualidad.
-¡,Cómo te pusieron en la pila?
-Jozé, z'eñorito.
.,
Estábamos acampados en las cercanías de Ceuta,
y podíamos regalarnos con abundantes y escogidas
provisiones. Un dia le dije:
-Don José, yo soy muy goloso; ¿sabrás hacer un
plato de arroz con leche?
-Zi, zeñó.
-Pues hazlo mañana .
. Y D. José ~umplió su encargo presentándome una
cazuela de arroz frito con aceite, sazonado con pimientos y cocido éon leche.
-¡Don,José!
-Zeilorito.
-¿Qué pisto ... Jetazo es éste?
-¿Le farta zal? Puz voy á por ella.
Este primer tropiezo e¡;timuló las afie.iones cuFr
narias de D. José, que se desarrollaron ventajosamente.
Durante la campai1a, y cuando ménos podia esperarlo, me presentaba 1ma racion de albóndigas,
ó un plato de batata en almíbar. Cómo aprendió, y
de qué medios pudo servirse, son detalles que ignoro. El hecho es que llegó á ser un excelente cocinero. Y para demostrarme que en ninguna ocasion
olvidaba mi afan por las golosinas, dió cierta noche
con una caja de azúcar que pesaba siete arrobas, y
me la trajo diciéndome sigilosamente:
-Zenorito, aqui viene ezta friolera que me he encontrao.
Hallándonos en la playa, cerca del depósito de la
ad;;:.inistracion, 1~ dije que tenia sed, fui, á buscar
-41n..;r,e.f~co, ~v.olvió trayéndome un cubo lleno de
zumo d!i....\u.r.
naranja
y g,e vina de )lála a .
l ~ , .... l '-t. eb i,J.$ t.¡ 1 ")ll\11i~ lb C\Ul\
J

3

-¿Por qué traes tanto?
-Zeflorito, de laz naranjaz hay monton.
-¿Y el vino?
-Der vino hay juente.
Y era verdad, porque de una enor;:ne pipa &lt;le vino
malaguei10, agujereada con una bayoneta, salia un
arroyo que serpEinteaba en la arena despues de haber llenado los estómagos y las botas de una compañia de granaderos.
En el mismo lugar, toatro de las hazañas truhanescas de mi asistente, pasó D. José un grave disgusto.
Temiéndose que el enemigo atacara el. depósito
de efectos y de vituallas, parte de mi batallon formó
una trinchera con pacas de heno, y dió la guardia á
las provisiones. Vestían nuestros soldados capote y
pantalon azul, hechos ya pedazos y cubiertos de remiendos inverosímiles. Entre los efectos que custodiaba Ja ·Administracion militar, habia grandes fardos de zapatos, tiendas de campai1a, y uniformes de
todas clases. La tentacion era irresistible para
nuestros desnudos guerreros. Llegó la noche, que
fué clara y hermosisima. Los soldados, en pié detrás de la trinchera, . no se apartaron de su sitio.
Amaneció, y los oficiales pudil8os ver, no sin al
mayor asombro, que toda la compañia estaba vestida de nuevo, cual si acabara de salir de un almacen
de vestuario. Una carcajada general interrumpió
nuestras observaciones. Los soldados se reían de
D. José; mi pobre asistente habia equiYocado el fardo, y tenia puestos unos pantalones roj os.
En la batalla del dia 23 de Febrero, rni compai1ia
se tiroteaba con los morús en las márgenes de la laguna, y á.tiro de fusil del reducto de la Estrella.
D. José, viendo que la fu1rnion se prolongaba, quiso
traerme el almuerzo. Entre el reducto y la linea de
matorrales que nos servia de trinchera, todo el terreno estaba completamente descubierto. En él se
presentó D. José, portador de una tortilla: cargado
con su equipaje y el mio, con una colcceion de sartenes y otra de gumias y espingardas cogidas en
diversas acciones, mi asistente parecia un puercoespin; avanzaba á paso de procesion, entre un diluvio de balas, mirando con suma curiosidad á los
moros, porque los veía 1ior primera vez.
-¡Bárbaro! le grité,.
-Allá voy, zeñorito, contestó acercándosP sin
apresurar la marcha.
-¿'io ves que ,. an á matarte)
•. -¿Cómo iba á dejar liu armuerzo á zu merzé?
or'l.&amp;Qc.~ an s::i ..1o~cn JI ~ .,,., .

Cuando se acercó, vi que tenia agujereada la
ropa.
-;Qué desgracia! exclamó mirándose con pena.
-¿Te han herido?
-Zi, zeñó; nie han herio la botija, y ze me ezcapa
er vino.
Efectiva.mente; la botija había recibido tres balazos.
Se acabó la campaña; los peligros de la guerra
fueron reemplazados por discusiones-filosóficas; to-.
das las.noches, despues de acostarme, tenía tertulia con D. José y otros asistentes de mis compañeros de habitacion. Sentados los machacantes en los
ladrillos, y yo en la cama, sosteníamos una conversacion animadísima, tratando de las más peliagudas materias.
-Caballeros, ¿en qué se parecen los perros á los
asistentes?
-En el hambre canina.
- ¿Y á los diablos?
-En el rabo.
- ¿Y al comandante del primer batallon?
-En que ladran más que muerden.
Una noche quise confundirlos, y les pregunté:
-¿Qué cosa es el alma?
Los machacañtes · se miraron indecisos. Por fin
D. J.osé se atrevió á contestar, y habló asi:
-El arma ez una lámina CQIDO el aliento.
Yivíamos como los peces en el estanque. Detrás
de la puerta de la cocina esta:ba el m.enu semanal,
regla á que debían ajustarse las evoluciones do! co•
cinero en turno:
Limes: cocido, principio, ensalada y Jruta seca.
\lártes: bacalao á la vizcaína, ensalada y dulce.
llliércoles: arroz á la vale.nciana, ensalada y pastas.
Juéves: maca.rrone~ á la genovesa, ensalada y
fruta del tiempo.
Yiérnes: potaje Lle garbanzos, escabeche y dulce.
Sábado: arroz con judias, carne asada y pastas.
Domingo; timbal de pescado, menestra y fruta
fre~ca.
Todo esto, amén de la cena y el desayuno, costaba
seis reales diarios por cada nficial cor su respectirn asi~tente.
D. José no pasaba nunca de los seis reales lo
mismo cuando estábamos en compañía que cua~do
Yivia.mos solos. Pero llegó á nuestra casa un oficial
cuyo (ldlát?r~ no gastaba más de cinco reales velJon
y daba. vino, énsalada de pimientos y una cajetilla

�496

.

LA ILUSTRACION MILITAR

.

~

de cigarros de papel, ademas de la· comida ordin iria.
-¡D. José! le dije, mirándole de hito en hito: has
encontrado un competidor temible. Vamos á ver si
Je sobrepujas.
·
Al dia siguiente, D. José puso en la mesa una
gallina asada.
-¿Cómo te las has compuesto, le· pregunté lleno
de admira.cion.
-Puz como el otro, zeflorito; robando.
Desistí de la competencia, porque D. José hubiera
sido capaz de robar un templo para darme de comer por dos reales.
Era útil para muchas empresaB; sabia dar una
carta á cualquiera seflorita en presencia de su mamá y de toda la corte, sin que ni la se~orita lo notara; hacía equilibrios sobre catorce sillas en las
tertulias cursis y tocaba el jlageolet con una afinacion que producía calambres.
Teníamos una gata que era la nii!a mimada del
pabellon. Un dia estaba D. losé pelando tubérculos
con una navaja de Albacete de lengua de víbora y
siete muelles, se le acercó la gata, y él la rechazó;
la gata enserió las uflas, y él respondió con la navaja,
causando á la favorita una herida de medio centímetro de profundidad y dos de longitud. Me enteré
del caso, tomé dos sables de madera, di uno á don
José, y le dije:
-Defiéndete; aquí no, hay ya subordinacion ni
disciplina, ni amo ni criado, sino dos caballeros que
se van á romper las parices por la gata.
Don José temó el sable, y se defendió bárbaramente; á cada palo que reci.bia, derramaba una lágrima.
-,Lloras por los palos? le preg¡mté.
.
-No, zefló, me dijo; 1oz paloz no me duelen; lo que
me duele ez que zu merzé quiera máz á la gata.
Esta fué la primera vm que le tenté las costillas.
La segunda, con motivo de una desobediencia: estábamos en los pabellones del cuartel del Príncipe
Pío, en union de tres oficiales con sus asistentes.
Tenían órden los machacantes de no dejar nunca
solo el pabellon. Una noche, á las nueve y media,
·vol vi al cuartel, llamé á la puerta de nuestra morada y no me contestaron; rompí un cristal de la ventana, entré y no había nadie. Púseme en acecho
de tras de la vidriera, y á poco llegaron · en amor y
compai!a los cuatro· asistentes, con una botella de
vino, una carga de uvas y otra de pan; tomaron
asiento delante de la puerta, sobre las baldosas del
comedor, y se dieron á la conversacion y á ~a manducatoria con un regocijo que trascendía á medios
pelos. Al olor de,la festividad fueron llegando nuevos comensales; dos asistentes, luégo tres, despues
uno, cinco ... Llegaron á reunirse 19 contertulios.
Todos hablaban mal de sus amos, ménos D. José, que
comía y no haplaba. De improviso la puerta se abre
y aparezco yo con una gumía en la mano vengadora: el espanto fué general, y la dispersion rapida y
completa; hubo hombre que andaba á gatas,porque
no tuvo tiempo de ponerse en pié; uno se bajó al
patio por las columnas que sostienen los corredores,
otro se quedó colgado de la barandilla, y los demas
rodaron por la escalera hechos un racimo. D. José
tenia la boca llena y no pudo correr tanto como
necesitaba; recibió un golpe de plano que le cogió
desde la rabadilla hasta la nuca.
Fué el último gol pe. Pocos dias despues recibió la
licencia.
Vino á despedirse, me miró abriendo mucho los
ojos, y me dijo:
-Zeflorito, zu merzé ez mi pare.
-Gracias, hombre.
Don José rompió á llorar y continuó diciendo:
-Zeflorito, zu mercé ez mi mara.
-Basta, hombre, basta.
-Zeilorito, yo me reengancho zi zu merzé quiere
que le zirva.
-Gracias, José; pero voy á un provincial y no
puedo tener asistente.
-¡Zeflorito! ...
-Anda, hombre; tienes padres que te aguardan
con impaciencia, tienes novia que te espera para
casarse... debes ir. Yo no puedo ser tu amo, pero

soy tu amigo. Me escribirás y me contarás todo lo
que te ocurra ... Toma estos pendientes para que se
los regales á tu Soledad.
-¡Zeflorito! ...
-¿Qué quieres?
-;Déme zu merzé un abrazo!
.
Se Jo di con todo mi corazon. Él echó á correr, y
yo me vol vi de espaldas bruscamente ... derramando lágrimas.
ADOLFO LLANOS,

.

LAS i.EGATAS EN SANTANDER.
El grabado de la página 495 contiene los dos barcos que han obtenido premio en las regatas celebradas en Santander el 29 de Julio último. Es este un
ejercicio muy útil, á la vez qne una ·fiesta agradabilisima. El club de estas regatas internacionales
había repartido con profusion elegantes prospec-tos, y la fiesta 'había. adquirido por esto y por su
buena direccion un carácter de interes que nesuelen despertar todos los sucesos, de índole analog¡,
en provincias. Así es quti el Sardinero so vió literalmente co(lcurridísimo, y los menores detalles de
este certámen marítimo fueron acogidos y celebrados con grandes muestras de satisfaccion. El jurado que adjudicó premio á las embarcaciones de
este grabado, está formado por los seflores comandantes de Marina, primero y seg undos, D. Leoncio
Rivera, D. Fermin San Miguel y D. Daniel Anavitarte.
Hé aquí los nombres y las -circunstancias de las
. embarcaciones inscritas para el certámen y que en
él tomaron parte:
·
Balandras Chirta, 6 toneladas, y lúontcbello, 7 id.
(Bilbao); .Cuco, 12 id.; Anita, 10 id.; A1ia-Marta, 5 id.;
Marina, 1 1/ 2 id., y Sfreno, 1 1/ 2 id. (Santander).
Concurrieron ademas tres ó cuatro vapores llenos
de aficio.nados, y multitud de lanchas á. vela y re •
roo; y todas las alturas y cercanías del semáforo y
Sardinero se coronaron de espectadores, que demostraron aficion decidida á esta clase de fiestas.
A las tres y media, y previa serial, desfilaron por
delante de la primera boya'las embarcaciones en el
órden siguiente: Ckirta, Cuco, A1ia-María, Sirena,
lúari,w., A1iita y .Mo1itcbello; el viento reinante era
N. E., fresco, con bastante marejada, por lo que los
patrones arrancharon el aparejo coriveniente, calando los mastelerillos y tomando un rizo á lamayor y al foque; el recorrido, en forma de triángulo,
estaba marcado por tres boyas, distantes entre si
una milla, debiendo las balandras dar dos vueltas
'c ompletas.
Desde el prinéipio de la regata, la atencion principal estaba puesta en los balandros Chirta y Cuco,
construido 'el primero en Inglaterra y el segundo
en Santander, antiguos rivales de otros anos, y
c_uyo andar excelente era conocido, y estas embarcaciones maniobraron con perfecta precision, siendo el andar del Cuco algo mayor, y sacando en la
primera vuelta. cuatro minutos á su rival; en la segunda vuelta perdió el Cuco una virada, y en este
contratiempo estuvo á punto de se,. alcanzado por
el Chirta, si bien conservó la delantera, terminando el recorrido total cinco minutos antes que su
contrincante.

BIBLIOGRAFÍA
La prensa. militar ha anunciado estos dias la próxima aparicion de una obra que se titulará .Breves
apuntes de Davao. Es una coleccion de datos de verdadera importancia para la ciencia. Irá ilustrada
con grabados del distinguido artista D. Constantino
Plá, y esta, en fin, á, nuestro juicio, destinada á dar
una reputacion seria en el mundo científico y literario á su autor, nuestro estimado amigo el comandante de infanteria D. Joaquin Cajol.
Investi¡iaoionea fllosófl.co-matemthioaa sobre
las oantidadee ima¡pnariaa.

Tal es el titulo de una interesante obra del hoy
teniente de carabineros D. Apolinar Fola Iguzvide
cuyo juicio critico exigiría de nosotros un espaci~

,.,··

bastante mayor del que podemos dedicarle en esta
seccion.
La especialidad á que el Sr. Fola se dedicó, exige
vigilias y una gran aplicacion. Esta parte de las
ciencias matemáticas ofrece dificultades insuperables en el estudio cuando al análisis y conocimiento de las obras modernas no pueden af!adirse nuevas teorías en absoluto que contribuyan á vulgarizar las ciencias, principio á que· obedecen en lamayoría de sus trabajos todos los ·verdaderos sabios
modernos. Por esta causa, el Sr. Fola toma por base
de sus Investigaciones las admirables t eorías, no
muy divulgadas, del Sr. Rey Heredia, desarr..,.
ol;,:¡lr,--,--....
do todo su estudio en los mismos principios e la
obra de este ilustre matemático.
Esto, que pudiera considerarse como un plagio,
fiene, sin embargo, extraordinario m érito. Demuestra. en el autor de las Invcsti,gacious jilosóff.co-matemltticas de las cantidades imaginarias una aplicacion
grande y condiciones no comunes para el estudio
de los más intrincádos problemas de las ciencias
exactas. Así lo reconoció la Academia de Ciencias
exactas, fisicas y morales, al dar en 2 de Abril
de 1883 el siguiente informe sobre la obra del seflor
Fola:
·
«Academia, etc ...-Este trabajo compone sólo la
primera parteó seccion de la obra que el autor s_e
propone publicar sobre el mismo asunto, y en él
presenta el Sr. Fola una excelente exposicion, verdaderamente filosófica y matemática, de la naturaleza é interpretacion de las cantidades llamadas
imaginarias, etc., etc... La Academia ha visto con
tanta complacencia el libro del Sr. Fola, que no titubea en manifestará la superioridad que considera digno al autor de ser au:¡;iliado ta1i eficazmente
comci Jo permitan las prescripciones del real decreto de 12 de Marzo de 1875, con el objeto principalmente de que pueda publicar la segunda parte ó
seccion de su obra, que, como de ciencia pura, tendrá pocos lectores, y que ha de tratar de la representacion analitica de las lineas en el espac,io; porque si, como es de esperar y de desear, la segu11da,
parte es de tan siiJ,gular merito como la pri1ne1·a, la.
Academia cree que.la obra de Fola dará gra,i rep~
tacion á su autor y 1umor á la pat1·ia, etc., etc .... ))
La direccion de Instruccion pública, en vista de
este dictámen y de haber merecido el Sr. Fola que
la Academia le nombrase miembro corresponsal
suyo de la clase de nacionales, concede tan sólo
protccci01i moral á quien da tan gallardas muestras
de inteligencia y,i¡.plicacion. Pero esto no debe desanimar al Sr. Fola; por el contrario, conociendo la
f'Orma y medios que es necesario emplear para ob·
. tener de los centros oficiales la proteccion á que es
acreedor, debe este abandono servirle de estimulo
para demostrar que en este ejército, tan mal apreciado por la generalidad, hay elementos valiosos
y apreciables.
De este modo logrará el Sr. Fola justillcar nuestros placemes y hacerse acreedor al agradecimiento de sus compafleros.

,

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....

.

0

REVISTA
LITERARIA, CrENTíFrcA Y ARTísTrcA
.ARoV

CRÓNICA

SUMAHIO

•

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRiiORES
D. F. III. R.-Pozoblanco.-Recibidas 15 pesetas.
. D. F. F. P.- Reus.-Id. 9 id.
D.111. F.-Pamplona.-Id. 9 id.
D. F. R.-Acho.-ld. 7 id.
D. J. S. S. M.-Irún.-Id. 7 id.
D. J. L. C.-Medina del Campo.-Id. 5 id.
D. R. S.-Astorga.-Id. 4,50 id.
D. A. A.-Tarragona.-Id. 6,00 id.
D. .M. V.-Zaragoza.-Id. 9,00 id.
D. P. A.-Badajoz.-Id. 9,00 id.
D. A. C.-Almendralejo.-Id. 9,00 id.
D. F. R.-Rivadabia.-ld. 13,50 id.
D. N. H.-Salamanca.-Id. 6,00 id.
D. A. A.-Belchite.-Id. 9,00 id.
D. P.~. B.-Balaguer.- Id. 6,00 id.
D. V. J.-Barcelona.-Id. 6,00 id.
D. E. G.-Sevilla.-Id. 4,50 en ·sellos.
Imp. d• 8, Babtñoa, plan de la P,,Ja, 71 Madrid,

MADRID

GRAB \DOS: Pontevedr,i: castillo de Sotomayor, propiedad del Excmo. señor marqués de la Vega
de Armij.&gt;.-Patron de barca.-lmpresiones estivales (dibujo y g rabado de D. Sev~ro J ust).-La
escuadra francesa en el puerto de Fu-Tchu.Ferrol: vista ex teri11r del di&lt;¡:!t: de la Campana.Yista interior del mismll dique.
TEXTO: Crónica.-El cas!illo de Sotomayor.-Patro·n
de barca pesc1dora.-Impr~siones estil'áles - La
escuadra francesa: en el puerto de Fu-Tchu.-El
dique de la Camp1n:i en el Ferro) (dos graba_dos).-Acuartdamien fo permanente de las tro- •
pas (sistema de pab,•llones •aislados), por don
Eduardo deLabaig. c01onel comandante de Ingcnieros.-Estudios· hist;,ric¿s: Orden militar de
Alcántara (con ti:macion),porD. Angel Alvarez de
Arauja y Cuéllar.-Génáo epistolar de verano,
por D. A. R. 'J'.- Advert,•ncias.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Y~r
dade~.-Obras de D. Emili,) Bonelli.
---&lt;&gt;oc&gt;-

NúM. 36

por el número qe sus barcos, sinQ que h~y
por hoy será en el mar más fuerte que Inglaterr~, porque el estado de los asuntos de
esta nacion la obliga á repartir su flota en
el Mediterráneo y en puntos diversos y muy
distantes.

La guerra entre .!!,rancia y China es ya
inevitable. Es cierto qua el embaja~or chino no se ha retirado de París, pero en la
rada Taku se ha prohibido lá entrada de los
buques franceses y se hacen grandes prepaEsta emulacion de Francia con Inglarativos para defender la embocadura de terra en materias de marina, se explica muy
Peiho. Por su parte, Francia ha empezado bien por el furor colonial que se ha apodeya el bombardeo de Fu-Tchu. Posible es, rado rec~entemente de nuestros vecinos, y
·sin embargo, que ante la actitud resuelta que merece más atencion de la que nosde Francia el Gobierno chino capitule, y tal otros ordinariamen\e.le prestamos.
vez á un primer movimiento en este senti~
Entre otros motivos de rivalidad colonido se deba la órden que ha aplilz~do la re- zadora, citaremos un pleito que está muy
tirada del representante chino en Parí&amp;.
próximo á una vista definitiva. Trátase de
la anexion de las Nuevas Hébridas. LascoDel Sudan no hay otra noticia que la de lonias inglesas de la Australia no cesan en •
haberse marchado á.. las -órdenes del Mahdí sus excitaciones al Gobierno inglés para
los principales jefes de la provincia de Ka- que se apodere de este archipiélago. La
sala, por no ser anexionados á la Abisinia. opioion en Francia excita tambien al GoEn cuanto á Suakin, continúa siendo objeto bierno á esta anexion. Pero Francia é Inde pertinaz ataque por parte de Osman- glaterra se lo habían prohibido i:ecíprocaDigma.
. mente. Hay, pues, un obstáculo de autorizacion: Francia no puede anexionarse ese
Francia está construyendo catorce gran- territorio sin el consentimiento 'de Inglades. buques y ~cho pequefl.os para la de- terra. Mas ésta se ha apoderado de las Infensa de las costas. Contará, pues, en breve dias, del Zululand, de Chipre, de 1.!;gipto,
con·treinta naves, de las cuales dqce s~rán de la Nueva Guinea y otros muchos terride primera clase. Treinta y dos buques de torios, para cuya ocupacion cae· ahora en
combate tiene Inglaterra, pero sólo uno de la cuenta Francia que t~nía los mismos tí
ellos puede ri':'alizar en fuer~a c~n los doce t~los. Ciertamente, como que hasta la fenavíos frances~s. La Gaceta Militar de cha, en politica colonial, DO se han presen.
Alemania dice que en fuerzas navales In- tado otros que los de la sorpresa y la
glaterra ocupa el primer lugar, Francia el fuerza.
aE'gundo, Alemania el tercero, Italia el cuar•
. Pues bie~; Francia quiere rambiar de
to, Rusia el quinto, Austria el sexto; pero táctica, y en este punto concreto aspira á'
á poco que Francia complete sus trabajos enmendar la inexplicable omision emitida
· de reorganizacion marina. no sólo habrá en 1853 por ei oficial encargado de ocupar
1 que adjudicar .á Francia el primer puesto
la Nnev11. Caledonia y sus dependencias, no

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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 35, Agosto 20</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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