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                  <text>LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

�o47

LA ILUSTRACION MILI'l'AR

LA ILUSTRAClON MILITAR

546

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AL~IIUA\1E CoURllET, JEFE DE L.\ ESCCADR.\ FR,\NCES.\ EN EL :.IAR DE LA

Curn.,

[ l /...'J \;J.

!lti~pfT.11.-lllílR.IC 1 1• 11: 1 Cf,I.EJ:lt'n,

Pla,10 de coí,jzrnto: l. Barraca~ para 4.0 enfermos.-2. IJ.. para enfermo;; graves.-3. IJ. para cvnvaleci~ntes.
4, Diversas dependencias.-5. Fumigaciones.-6. Depósito de hielo y desinfectantes.- 7. Cochera y caballe:iza.-8. Cuerpo tle guardia. Bombas de incenJiv·¡,
9. Lavadero.-10. Estufas para la desinfeccion.-11. Cadáveres. Gabinetes químico y micrográfico.
.Bal'racas: l. 8alas para !O enfermos.-?. Retretes,-3. llampa•. ·1 B, C. IJ, Cuartos disponibles.-4. Estufa,-5. Mesas.

EL r,LOBO PEL (APIT.l\ fíES.IR:' J:LEYADU ~or,RE LO, T.\L'..!.RES DE Mrt:DOX

�LA ILUSTRACION MILITAR
548
do, parecen querer el incalificable absurdo de
grandes masas de hombres hambrientos, y
honrados ó dóciles á la vez.
Esto es un imposible de órden natural. El
hombre, constituido por necesidades, susceptibles de clasificacion y coordinacion, tiene
tanto derecho como deber dé satisfacerlas.
Puede aún deRenvolver lo más posible su
personalidad, y el limite de este desenvolvimiento está bien marcado por el desenvolvimiento de otra personalidad. Mi derecho está
perfectamente limitado por el de otro; pero en
tanto que el conflicto se evita, mi bienestar individual es de tal modo necesario, que sin él
no se podría hablar con propiedad de una sociedad enteramente ci1,ilizada, pues la sociedad ha de contener absolutamente el bienestar
de todos sus individuos, sin excepcion, para
merecer por completo aquel noble calificativo.
Este criterio tan sencillo y terrenal de lo
útil, resuelve, sin embargo, todos los más árduos problemas. Porque lo útil no es lo que á
mi me conviene, sino lo que conviene á todos,
sin excepcion de mí. El motivo de la accion
es, pues, fácil de analizar y comprobar en cada
caso, y así, de su bondad relativa podemos f,¡.
cilmente juzgar, segun la mayor cantidad de
bien comim que produce, en conciliacion con
nuestro propio bien, porque es claro, que lo
que sen bueno al to/al, ha de serlo tambien á
las partes.
Se dirá que lo útil varía. ¿Pues no ha de variar? Como varía todo. Varía y progresa. El
salvaje australiano sólo piensa en él. El hombre vulgar, en él y sn familia. El hombre de
ciencia, en él, en sn familia, en su ciudad, en
su patria y en la humanidad. La concepciou,
pues, de lo verdaderamente útil, de la utilidad colectiva 6 de todos, depende de un
desenvolvimiento intelectual. Por eso exige
instruccion científica para poder investigar
on cada ca110 lo que resultaría para la humanidad si todos los hombres obrasen de
tal ó cuál manera; si todos los hombres asesinasen, por ejemplo, ó si todos se compraciesen, por el contrario, en prestarse una constante proteccion.
El e,apitalista que da al obrero un sueldo
evidentemente insuficiente para sus necesidades primeras, tiene una concepcion de lo útil
casi inferior á la del salvaje, pues no ve que
las consecuencias de su egoísmo ininlaligente
(el robo, el incendio, el asesinato) $Í á él no le
alcanzan, alcanzarán con seguridad á sus hijos.
El problema económico contemporáneo no
tiene otra solucion que la moral de la utilidad general, tal como la dejamos bosquejada.
El sistema de la libertad brutal, de la concurrencia, hoy dominante, nos conducirá á las
más espantosas guerras exteriores y civiles.

•

•

Hemos dicho que para una concepcion cada
vea más perfecta de esta moral, es indispensable la instrnccion científica. Pero hó aquí la
cuestion. ¿Cómo se poclrá exigir que lea, que
se instruya, á un hombre bloqueado por la miseria? Luego lo _primero que es indispensable
para mandar, es colocar al inferior en condiciones &lt;le poder obedecer. Descuidar este pun-

549

LA ILUSTRACION MILITAR
to, equivaldría á decir ,anda• á un individuo
que tuviera ligaduras en las piernas.
De aW nuestra constante tendencia á encomiar todo cuanto de más cerca 6 léjos se refiere al problema previo de las primeras necesidades. De aW nuestros esfuerzos anteriores
por hacer del Centro Militar de Madrid una
gran cooperativa, y de ahí, en fin, que reconociendo el triste estado de la iniciativa individual en Espalía, aconsejáramos en ocasiones diversas el suministro de ciertos alimentos por el sistema empleado en el del pan.
Al general Salamanca se debe la realizacion de este hecho, y es imposible dejar de
reconocer la trascendencia real de una disposicion que, enlazada con otras análogas, dará
por consecuencia un ostensible mejoramiento
de las condiciones materiales de nuestra.ificialidad, y en seguida un aumento paralelo De
consideracion social y facilidades de instruccion. De consideracion social hemos dicho,
sí; pues las clases acaudaladas, y áun muchos
industriales afortunados, desdefian nuestro
uniforme, porque es una declaracion de pobreza. Leen en las mangas la cifra precisa de
nuestros escuetos medios de subsistencia.

poner un 50 por 100. A ménos que no se corodoliesen nuestros políticos los primeros, del
decaimiento de esta industria. En Inglaterra se pide á cada ciudadano una declaracion de lo q11,e tiene y gana. Con arreglo á
este dato hace la Hacienda el repartimiento.
Suele haber declaraciones falsas; hay para
esto correctivos, y la Hacienda, bien informada, sube á veces la contribucion sin consultar
al interesado. Este puede reclamar. Si calla,
otorga.
En fin, los hombres estudiosos no abandonan problema alguno porque sea difícil. El
que aspire á ser hombre político debe saber,
ante todo, que hay que estudiar mucho y sin
descanso, para cumplir dignamente con esta
gran mision de todos los altos mandos: conciliar intereses diversos y acrecer incesantemente el bienestar genera l.
En el cuadro de las necesidades primeras,
rio entran sólo las de alimentacion. Hay que
anadir á éstas las de alojamiento. Pues bien,
el general Salamanca cree poder asignar un
plus para gastos de casa, á los oficiales que no
tengan pabellon. Este plus consistirá en seis
duros mensuales para los subalternos, nueve
para los capitanes y doce para los jefes.
Si esto se hace, imposible será negar al general Salamanca las condiciones de un verdadero hombre de gobierno. Aumentar el bienestar de una colectividad por combinaciones
complejas ~e los propios recursos: eso es gobernar. Lo demás es teatro. ¡Triste teatro, lléno
de dolor, é injusticia cruel por todas partes!

Hay un vulgo que juzga cursi 6 prosáico
ocuparse de este género de cuestiones sociales.
Suenan mal en sus poéticos oídos las triviales
palabras de carne, pan y otras semejantes.
Pero bay que advertir que este vulgo come, ó
es tan desdichado que viste á la moda en vez
de comer, y se queda tan satisfecho. Un mono
sabio tendría poco que envidiará esta clase de
séres humanos. Pero en compensacion hay
Aun entra en el cuadro de las primeras nepensadores como Leroy Beaulieu y otros economistas, que ponen particular empelío en cesidades la de ropas. Llegar á obtener gaconseguir c¡ue todo hombre sea bien alimen- rantías para el disfrute de un mínimum de
alimentacion, casa y vestido, que no autoritado.
Esta escritor ha combatido recientemente ce ninguna queja sobre las condiciones mateel repugnante impuesto de consumos, y dice riales de vida, es el primer paso de toda reorque el obrero francés no gana para vivir es- ganizacion, no!&gt;ª militar, sino social.
Terminemos felicitando al cuerpo de Admitando el pan á 32 céntimos kilo y la carne
nistracion
militar por su inteligente concurso
á 1'50 pesetas. Y con razon replica El Imal
pensamiento
de su director. Y créanos esa
parcial: , ¿Pues qué diría en Espal'ía, donde
oficialidad
que
tanto
lucha en el libro y en la
está el pan á 44 céntimos y la carne á dos peprensa para obtener ciertos ideales de reorgasetash
nizacion.
No hay camino mejor para conse¿Qué diría, en efecto, en este país donde
guir
fuerza
y prestigio verdaderos, que el de
todos los gastos del Estado los sufraga el pocontribuir
á
la solucion del problema econóbre, obligado á comprar al por menor géneros
mal pesados y adulterados? ¿Qué diría del es- mico en los términos en que lo está hacienpectáculo que ofrecen matuteros y vigilantes do ahora mismo.
¡El ayuntamiento de M:adrid, preguntanen esta coronada villa? ¿De los carros detenidos horas enteras, aguardando la invesliga- do á la Administracion militar las con&lt;li·
cion? ¿De los perjuicios que prefieren á este ciones en que podría atender al suminisotro de molestias y tiempo? ¿De sus protestas tro público de pan en caso de carestía extraory lamentacionesi ¿De las mujeres que entran dinaria! ¿Qué más gloria puede desear ese digcarne bajo sus vestidos, ó en el pecho? ¿Del no cuerpo y el ejército á que pertenece? ¿No
numeroso y costosísimo personal que la per- podría esto confirmar lo que tantas veces hemos insinuado? ¿No podría ser esto indicio de
cepcion de este impuesto exige?
Pero ya estamos oyendo gritar á nuestros que el ejército en Espalía tiene los elementos
desgraciados hacendistas: , ¿Y con qué recur- de fondo para una completa reorganizacion
social? ¿Se le negará, al ménos, una ilustracion
sos va á cubrir el Estado sus atenciones?&gt;
Pues con la aontribucion única sobre la ren- en progreso creciente, un companerismo fortata, y sólo en casos extremos con los impues- lecido en la desgracia, y una disciplina tan real
tos, sobre artículos que no sean de primera cuanto mal conocida 6 apreciada?
necesidad ó sobre recreos fútiles.
ALFONSO ÜRDAX.
Sobre los billetes de toros, por ejemplo, el
Estado podría sin escrúpulo de conciencia im•

A combatir en defensa de las ideas que somera- de poner nuestra poca ó mucha iftteligencia al sermente acabo de enumerar, he consagrado varios vicio desinteresado de la verdad; porque bien pue(Co11clusio,i.)
artículos en la Rer,isla de España, en la Reoista, del de decirse que la verdades el contenido de la razon,
y allí donde está la razon, la victoria es segura; la
En primer lugar, comenzaré recordando que en Ateneo .Militar y en la Reoista .Militar Española, y
razon
concluye siempre por tener ra.::::on.
castellano hay una palabra, MILICIA, casi olvidada, cuatro ó cinco folletos, de los cuales mencionaré e¡
Hasta en las luchas de la fuerza, hasta en la
titulado:
Armamciito
Nacional,
en
el
cual
expus8
la
1&gt;ero-que debe volverá estar en uso; palabra que
guerra, en último y definitivo resultado siempre
designa el conjunto del arte y de la ciencia de la teoría de la organi1acion del ejército; y otro cuyo prevalece la razon; cuando la victoria causa estado,
guerra, así como politica es el conjunto del arte y titulo es: La i1istrucci01i militar obUgatoria, que puepuede afirmarse que la razon estaba con los vencede la ciencia de gobernar; 1nedicina, el arte y la de considerarse como la aplicacion a la práctica. de
dores. Ya vislumbraba esta verdad el Rey Sabio
ciencia de curar las enfermedades humanas, y otras la antedicha teoría.
Al procurar que no se perdieran en la rosa co- cuando escribió en Las Partidas que en In. guerra
semejantes que se podrían citar.
mun
del cementerio de la Patriarcal los restos mor- el que tiene razon lleva ventaja á sus adversarios; y
Ahora bien, mi razonamiento es muy claro; sienel más conocido de los modernos filósofos franceses
do la. guerra un hecho social, la milicia es una cien- tales del malogrado D. Francisco Villamartin, y al
ha
dicho: la causa de la civilizacion jamas ha i:-ido
cia perteneciente al grupo de las llamadas ciencias indicar a V. la altísima conveniencia de conmemovencida; de donde se deduce que siempre han conrar
el
segundo
centenario
del
nacimiento
del
marmorales y políticas ó ciencias sociales. A primera
seguido la victoria los que deíendian el progreso
vista quizá. parezca poco importante, cuando no qués de Santa Cruz, no olvidaba yo que llamando humano, que eran los que coqibatian teniendo la
inútil, este cambio de concepto de la milicia, que la atencion pública sobre estos preclaros trata- razon de su parte, segun el atinado consejo del
tradicionalmente se hallaba colocada en el grupo distas de milicia, se conseguiría que ruesen leidas
autor de Las Partidas.
de las ciencias matemáticas; pero á poco que se re- ~us obras, y todos los lectores verían que ni las
Buscar desinteresadamente la verdad, decir
flexione se comprenderá toda su trascendencia en Rejle:»iones Militares de Santa Cruz, ni las Nocio- siempre la verdad, combatir de palabra y de obra
h esíera de la instruccion que ha de darse en las ciones del Arte Jl/ilitar de Villamartin, se podían por la verdad, y hasta, si fuere necesario, morir en
Academias militares y en sus aplicaciones al orga- clasificar como libros didácticos semejantes á los defensa de la verdad, hé aquí las reglas morales
nismo del ejército, que debe ser considerado como tra.tado1dc ciencias matemáticas.
9'era error, y estupendo error, haber clasificado que, estrictamente practicadas, producirían lama1:\ escuela militar de la nacion, segun la atinada
la
milicia entre las ciencias matemáticas, no lo era yor suma de bienes que cabe realizar dentro de lns
frase del conde de Moltke.
limites de la naturaleza humana.
Sustituir en las Academias militares el predomi- menor la idea, vulgarmente admitida, de que la
El más grande de los pensadores mode1 nos, quizá
nio del estudio de las matemáticas con otros estu- cultura científica y literaria perjudicaba á. los mi- el más grande de los pensadores que hasta ahora
litares;
y
esto
se
decía
en
Espana,
en
la
Península
dio!!! verdaderamente propios de la profesion de las
han nacido, el autor de la Critica de la raum pura,
armas; en primer término la historia militar en Ibérica, aquí donde, segun la acertada observacion ha escrito proíundas consideraciones para destruir
sus dos distintas manifestaciones; historia de las de los hermanos Federico y Augusto Schlegel y de el error más grave de la filosofía moral, la atenuait.leas militares tal como aparece en las obras de los M. Simonde de Sismondi, las letras y las armas han cion de la exigencia de decir siempre la verdad,
~ratadistas de milicia; é historia de los hechos mili• vivido siempre en amiga.ble consorcio; aqui donde suponiendo que existe un cierto derecho á. mentir
t:lres, esto es, historia. de la guerra y de la organi- fueron soldados nuestros tres mayores genios del por caridad. Jamas la mentira puede ser un bien.
zacion de los ejércitos, y despues moral militar, es- arte, Cervá.ntes, Camoens y Calderon, y donde mu- Se me dirá. que esto no es exacto, porque para dar
trategia, táctíca, geografía militar, reconocimientos rió en un asalto el Maestre de Campo Garci-Lasso á un hijo la noticia de la muerte de su padre es nemilitares, los conocimientos matemáticos suficien- de la Vega; aquí donde generales como D. Diego cesario runtir JJ()r car·idad, puesto que no se le dice
tes para poder levantar planos militares, que no re- Hurtado de Mendoza, el príncipe de Esquilache, don sin prellmbulo: «Ha muerto tu padre.)&gt; Aun en este
quieren la exactitud de los planos geográficos, de- Francisco Manuel de Mela, el conde de Rebolledo, caso, obsérvese que tampoco se le dice: «Tu padre
recho militar, comprendiendo bajo este nombre la D. Eugenio Gerardo Lobo y el conde de Norona, no está completamente bueno;» sino que se emplea
parte de derecho internacional y público que con se han desdef'l.ado de pulsar la lira del poeta; real- esta fórmula consagrada por el uso: (&lt;Tu padre está
Ja milicia se relaciona; tal debía ser el inmediato mente que para afirmar que la ignorancia es ma- enfermo, gravemente enfermo y sin esperanzas de
dre fecunda de las virtudes militares, era preciso
1 esultado de aplicará la ense1ianza profesional de
vida;)&gt; fórmula que el hijo sabe bien lo que significa
los oficiales del ejército el exacto concepto de la desconocer por completo la historia de las letras y y no Je queda duda de que lo que Je han querido
de las armas en la Península Ibérica. A combatir
riencia. de la guerra.
decir es que su padre ha muerto.
La cuestion del organismo que debe tener el ejér- tan absurda afirmacion dediqué yo las dos edicioNo J1ay ninguna ocasion en que sea conveniente
cito, tambien queda resuelta con la misma conside- nes de lfli libro Letras y Armas, y las coníerencias el usO de la. mentira. La verdad os hará libres. Si: la
que expliqué en el Ateneo de Madrid, desenvolvienracion ántes apuntada de que la guerra es un hedo el siguiente tema: La ciencia M la gxerra en sus verdad librará á los séres humanos de las pesadas
cho social; porque siendo esto así, todos los indivirelaciones con el estado actual de las demas ciencias. cadenas del error, que impiden á la inteligencia la
duos·que viven reunidos formando las sociedades
Creo, amigo mio, que lo dicho basta para demos- realizacion de todo el bien posible en esta vida terhumanas que se llaman naciones, tienen la obligatrar la exactitud con que afirmé, en el comienzo de renal.
cion moral y jurídica de contribuirá evitar la guerHe comenzado esta carta explicando la idea íunesta carta, que en mis escritos podrán faltar las exra, y caso de no conseguirlo, de combatir al lado de
celencias que avaloran las grandes obras literarias, damental de mis escritos y de mis discursos en el
la causa que consideran justa, •sta alcanzar su
Parlamento y en las asociaciones científicas y litepero que siempre se hallará. en ellos algo de la rectriunfo por medio de la fuerza, ya que con la fuerza
rarias, y despues, olvidando esta explicacion, he
ta intencion que ha guiado mi pluma, algo de mi
se pretenrie vencer á la justicia.
constante deseo de contribuir, en la medida de mis comenzado á desenvolver una teoría general acerca
Las perturbaciones del tlered10 causadas por los
fuerzas, á la defensa de la verdad, tan oscurecida á de las luchas del pensamiento en la Edad Moderna;
individuos, el crimen individual, debe y puede ser
y llevado por el enr.a,denamiento de mis raciocinios
veces por las nubes de la duda, y más aún por las
reprimido por las instituciones de seguridad, comhe vuelto á ocuparme de ideas ya emitidas ante•
densas sombras del error, que engendra el extraprendiendo con este nombre desde el alguacil que
riormente; ideas cuya completa exposicion requevío de la inteligencia y perpetúa el consentimiento
conserva el 6rden en el juzgado, hasta la Guardia
riría an.adir á lo ya dicho, largas y meditadas concivil que presta sus servicios en los caminos; pero de varias generaciones.
sideraciones, que ahora no serian oportunas, y por
En las luchas del pensamiento contemporáneo,
ias perturbaciones del derecho causadas por granlo tanto, me parece, amigo mio, que será lo más
luchas en que aparece puesto en tela de jucio desde
t.l.es agrupaciones humanas, ya se llamen partidos
prudente poner aquí término á los extravíos de mi
la cau.sa de las causas, el primer principio de todo lo
políticos en las guerrJL:i civiles 6 ya naclones en las
pluma, ofreciendo á. V. el testimonio de su sincero
que existe, hasta la realidad de nuestra propia exisguerras extranjeras, sólo pueden evitarse 6 tener
tencia; en las luchas del pensamiento contemporá- afecto su invariable amigo,
un íeiiz término mediante el concurso de todos los
LUIS VJO.\RT.
neo, los que permanecen indiferentes sirven á la
ciudadanos útiles para el servicio de las armas.
Madrid 5 de Setiembre de 18St.
peor de las causas, la del egoismo individual; egoísDebe desaparecer la diferencia entre militares y
mo cobarde que condenaba el gran poeta Aguilera
paisanos que hoy existe; porque en tiempo de paz
E1cmo. Sr. Tenienle General
todos los ciudadanos deben ser paisanos, y en tiem- escribiendo con noble indig-nacion:

LAS LUCil!S DEL PENSAMIENTO

•

•

de guerra tot.l.os deben ser militares.
Lo que hoy se llama ejército permanente, debe
trasformarse, como ántes indiqué, en la Escuela
militar de la nacion; los oficiales habrán de ser considerados como los profesores de milicia de sus conciudadanos; la permanencia en las filas quedará
reducida al tiempo necesario para adquirir la instruccion proíesional del soldado; por medio de exámenes debe consentirse la rebaja del tiempo de
servicio á los que prueben que ya saben la instruccion del recluta y la táctica de las tres armas; y de
todo lo dicho se tleduce que lo que hoy se nombra
s~rvicio militar obligatorio, debiera nombrarse iJis-

JJO

t1·:tccio1J militar obligatoria.

«No arrojará cobarde el limpio acero
Miéntras oiga el clarin de la pelea,
Soldado que su honor conserve entero;
Ni del piloto el ánimo flaquea
Porque rayos alumbren su camino
Y el golfo inmenso alboro~arse vea.»
Si: cuando vacilan y caen las instituciones sociales de los tiempos pasados; cuando la civilizacion
europea parece amenazada. de una decadencia moral semejante á ta que produjo la clesaparicion de
las antiguas civilizaciones del Oriente y del mundo
greco-romano, todos)os que vivimos en este último
tercio del siglo x1x, tenemos la evidente obligacion

•

D. JOSÉ DE B.EIHA Y FRIAS DE LATORRE
Cllnde de Oricain.
Nos complace el poder hoy dar cabida en las páginas de LA lLUSTRACros MILITAR al retrato del Teniente General D, José de Reina y Frias de Latorre,
veterano oficial de la primera. guerra civil, y distinguido caudillo de la segunda, en quien con extrana
íortuna se reunen muchas de las cualidades que
deben adornar al hombre dedicado á ejercer autoridad sobre sus semejantes, y las que son necesarias
al que vive en medio de las luchas políticas y sociales; sobresaliendo entre unas y otras una gran fir~
meza de carácter y una consecuencia acrisolada en

�óóO

LA lLtJSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

•

•

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D. JosE DE RETSA

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Y FRÍAS. YrCEPRESJDCWE DEL CO'-GRESO

FRANCIA.-Tmo

~ACIO~AL Es \'rscE~sE~

5ó1

�LA ILUSTRACION MILITAR

562

Cuenta el general Reina cincuenta y dos anos de
y 7 de Mayo, mereciendo la cruz de San Fernando.
efectivos servicios, y está condecorado con las granAscendido á primer comandante, fuédestinado al
des cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar
afectos.
regimiento de San Marcial, tomó parte en las operaNació D. José de Reina en el pueblo &lt;le Fuente de
Isabel la Católica, San Gregario el Magno, Francis~
ciones llevadas á cabo en la Mancha y Valencia conco I de Nápoles; hallándose ade-nas en posesion de
la. Pena, provincia de Zamora, el 22 de Febrero
tra los rebeldes carlistas, y pasó despues á Catalude 1820, cuando Espafia entera se conmovía al grito
otras nacionales y extranjeras l de varias de disn.a, donde se encendió de nuevo la guerra civil. Haslanzado en las Cabezas de San Juan. Doce anos destincion por servicios de guerra.
ta 14 de Mayo de 1849 permaneció en activa campaSobresalen entre sus varias y a¡ reciables aptitupues fué cadete del regimiento infantería de Castin.a, concurriendo á numerosos combates, y obtuvo
des, especialisimas dotes para el mando. Aquellas
lla, y en 1835, ascendido á subteniente por haber
el empleo de teniente coronel. En la expresada feolvidadas palabras de esa Ordenanza siempre invoterminado sus estudios, salib á. campana contra las
cha embarcó en el puerto de Barcelona con el
cada para el castigo, nunca para la consideracion,
huestes absolutistas, y recibió el bautismo de fuego
cuerpo P.xpedicionario destinado á los Estados Pongraciable en lo que pueda, etc., han sido recogidas con
en la. accion de Castrejana, el 23 de Junio; brillante
prudente discrecion y oportunidad por este distinhecho de armas con que el general La llera llevó á tificios.
De regreso á Espan.a~ en Diciembre de aquel ano,
guido jefe, sin menoscabar su carácter ni debilitar
cabo la liberacion de la invicta Bilbao.
sirvió diferentes destinos y cursiones. Mandó el basu autoridad, en términos que donde quiera que
La guerra dinástica ofrecía, entre sus horrores,
tallon cazadores de Tarragona, y ascendió á coronel
ejerce algun cargo deja imperecederos recuerdos,
un porvenir de gloria y de fortuna á la ~ntusiasta
por la gracia general de 1854. En Julio de 1856, disy siente la sa.tisfaccion de ver elevarse hasta él, trijuventud militar. El subteniente Reina poseia cuantinguióse de un modo extraordinario durante los
butos constantes de estimacion y reconocimiento
to es necesario para distinguirse y alcanzar una
sucesos que tuvieron lugar en esta corte: Puesto al
por la carinosa solicitud con que atiende á sus su~
honrosa reputacion como base de brillante carrera,
frente de la principal columna de ataque, secundó
ó una muerte que el corazon del verdadero soldado
con rara inteligencia. las brdenes del general mar- bordinados.
no rehusa jamas. No hay para qué decir si aceptó
qués del Duero, arrojando ú. los insurrectos de la
EL ALMI&amp;ANTE COU!tBET
con júbilo la ocasion que se le presentaba. Desde
calle Mayor, Platerías, Plaza Mayor y otros.¡,untos
No es seguramente desconocido para ninguno de
este momento su nombre se asocia á tollos los heinmediatos, causándoles numerosas bajas de m~r- nuestros lectores el nombre del bravo é inteligente
chos notables de aquella guerra fratricida; á las órtos y prisioneros, y apoderimdose de su artiller1a y
marino que en remotos y procelosos mares defiende
denes del insigne Córdova pelea en la gloriosa batabanderas. El Gobierno premió estos servicios con el
el honor del pabellon francés, haciendo ver á la
lla de Mendigorría, combate en las Merindades, en
entorchado de brigadier.
Europa y al mundo que aún alientan en su patria
Valma.seda, Arciniega, Avellaneda, Borledo, PallanFué sucesivamente gobernador de lluesca, jefe
dignos herederos de Juan Bart y Duquesne, de La
ges, Barandas, Cobides, Penatlor y Camella, y otros
de brigada en los distritos de Castilla la Nueva y
Galisoniére, de Suffren y de Laperousse.
y otros encuentros, cuya sola enumeracion es fatiValencia, director de la Escuela central de Tirso,
El último hecho de armas, que ha cubierto de
gosa. Persigue al rebelde Sanz en Astúrias y regreestablecida en la Moncloa; y habiendo ascendido á
sa al Norte, á tiempo de poder asistirá la memora- mariscal de campo en Enero de 1864, se le nombró gloria á la armada francesa en China, pone de relieve la figura de su jefe, el modesto y á la par in--:
ble batalla de Luchana, alcanzando por su distinguívocal de la Junta permanente de Inspecr.ion creada
trépido almirante Courbet, proporcionándonos á
• do comportamiento en este hecho, la cruz de San
en la direccion de Infantería.
nosotros la satisfaccion de consagrarle estas breves
Fernando.
Aunque se encontraba de cuartel en Madrid, al
lineas, complemento del homenaje que á sus virtuFormando parte del ejército de Espartero, se
estallar la insurreccion de 22 de Junio de 1866, el
des
militares rendimos, al publicar su retrato; con
mantiene todo el ano 1837, en constantes operacioGobierno lo empleó en aquellos momentos; dándole
lo que creemos interpretar fielmente los sentimiennes de guerra, midiéndose con el tenaz enemigo en
en seguida el mando de una division en Catalun.a,
tos de nuestros favorecedores.
Amezagan.a, lineas de Hernani, lrún y Fuenterrabia,
con la que persiguió á los partidos insurrectos basEl almirante Courbet es natural de Abbeville,
Oyarzun y otros parajes de menor significacion en
ta hacerlos internarse en Francia. Confiósele á poco departam'ento del Somma. Nació en 1821; á 1011
la historia de aquella guerra.
el mando de una division en Castilla la Nueva, y
veinte anos ingresó en la escuela politécnica, y desDurante los anos de 1838 y 183&lt;J asiste á las renien lfi de Julio se le nombró capitan general de las pues de uno de permanencia en dicho establecidas acciones de Oria y Urnieta, y forma parte de la
Baleares, cargo que dimitió en Marzo del ano si- miento, salió con el empleo de aspirante de Marina.
expedicion dirigida sobre Tagollaga. Concurre á la
guiente, y para el que volvió á elegírsele en Julio
Todos sus ascensos constan obtenidos por antitoma de los fuertes de Vera y pasa despues á guargüedad de escala: alférez de navío en Noviembre
necer la linea de Guipúzcoa, encontrándose á poco de 1808.
Al verificarse la Revolucion, quedó de cuartel¡ y de 1856; capitan de fragata en el 66 y de na vio en
en la toma de Ramales y Guardamino, y en la imhallándoseintimamente ligado por su lealtad oideas
el 73; estos son los datos tomados al vuelo de su
portante aceion de Villarea\ y Durango.
á la causa de S.M. la Reina dona Isabel ll, no tardó
hoja de servicios que prueban el aserto. En 1857 ya
Desde Diciembre de 1838 pertenecia á la Guardia
en pasar á unirseie en Francia, por lo que fué dado sus méritos lo hicieron ascender á la cruz de la LeReal, y en Octubre de 1839 pasó á desempenar el
de baja en ejército. En Octubre de 1873, el Gobierno gion de honor. Des pues navegó por todos los mares
destino de ayudante de campo del general D. Diego
del Sr. Caste!ar lo reintegró en su empleo, como á. del mundo, desempen.b importantes comisiones y
de Leon, de aquel brillante caudillo á. quien sus
todos fos generales que se hallaban en su caso.
algunos destinos modestos, hasta que al ascender á
contemporáneos llamaban entónces el Murat espaTriunfante la Restauracion, fué D. José Reina as- ca.pitan de navij, se le confirió el mando de la 1franol, sin pensar que habia de asemejársele hasta en
cendido á teniente general, y en Agosto de 1815 ob- gata blindada Saooie. En Octubre de 1874 pasó á la
el final trágico de su carrera.
tuvo el mando del primer cuerpo del ejército del Escuela de defensas marítimas, y en 181'1 se le
Al lado del general Lean concurrió el teniente
Norte. El 3 de Setiembre avanzó hasta Aoiz para nombró jefe de Estado Mayor de la escuadra de
Reina á tan renidas funciones como lo fueron las
impedir la entrada de Dorregaray en Navarra, y se
de Menaella y Penacortada, sitio y toma de Segura
evoluciones.
apoderó, á viva fuerza, de dicho pueblo, siguiendo
Promovido al empleo de contraalmirante en 1878,
y Castellote, accion de Mora de Ebro. Asistió luégo
la persecucion del enemigo hasta Navaseués, y pose- desempen.ó el gobierno superior de Nueva Cale·
á todas las operaciones del sitio de Morella, hasta la
sionándose de los desfiladeros de los valles del Rondonia durante dos anos. En 1882 mandó una divirendicion de la plaza, obteniendo en recompensa el
cal y Salazar. En 20 del mismo mes desalojó á los
sion de la escuadra del Mediterráneo, y cesó en este
grado de comandante, y perteneció luégo al cuerpo
contrarios de las posesiones de Huarte, Villalba y
destino para pasar á encargarse de la flota destinade ejército que rindió la plaza de Berga, obligando
San Cri•tóbal.
á que buscaran refugio en Francia las últimas troda al Tonquin.
Continuó luégo protegiendo el aprovisionamiento
Sus condiciones, que el Gobierno francés aprecia.-.
pas que capitaneaba Cabrera.
de las plazas de Pamplona, Otéiza, Lárraga y Lerin;
ha ya con bastante tino, se manifestaron con
Harto sabido es que, conseguido el triunfo, las
y al saber que el enemigo sitiaba á Lumbier, diriacierto extraordinario en cuanto se le ofreció una
rencillas que venían dividiendo á las huestes isabegióse sobre este punto con siete batallones, é hizo
ocasion propicia. Presentóse ésta en Agosto de 1~
linas, se encendieron hasta producir una guerra imlevantar el bloqueo despues de empellado combate,
con la inauguracion de las operaciones contra Hué.
placable. Triunfó por el pronto el afortunado pacifien que se apoderó de Ripodas, Arbucias y Domen.o.
Courbet comprendió al punto que era necesario incador du Espana; pero en 1841 estalló contra él imHasta muy avanzado Noviembre continuó en las potimidar al equivoco soberano annamita, y no vaciló
ponente insurreccion capitaneada, por Leon, o· Do~
siciones conquistadas, sosteniendo constante canaen adoptar una resolucion enérgica. La capital
nell, Concha, Borso y otros acreditados caudillos.
neo con el enemigo. El 21 de dicho mes concurrió á.
quedó asegurada, sus fuertes conquistados por los
Aún venció el Regente; noble y generosa sangre
la liberacion de Pamplona del bombardeo, y ocupó
franceses y el monarca sucumbib á todas las concorrió en los cadalsos, y Reina, unido por vínculos
las poskiones de Alzuza con la primera division,
diciones, viéndose privado desde entónces los
de amistad y afinidad de ideas á los caudillos vendespues de un vivo combate, miéntras la segunda
banderas negras de su principal aliado y de los recidos, tuvo que abandonar su país y buscar asilo en
tomó á Monreal y la tercera se estableció en el valle
cursos que la proporcionaba el imperio ann!',mita.
la vecina Francia.
de Mutilvas. Al siguiente dia se hizo dueno de las
Despues el asalto de Sontay y la gloriosa campa·
Regresó en 1843, á la caida del Regente, y desemposiciones de Huarte, Miravalles, San Cristóbal y
na del mes de Diciembre rodearon el nombre del
peM el destino de ayudante del general D. Manuel
Oricain, tomando una parte muy activa al frente de
almirante de un gran prestigio á los ojos de propios
de la Concha, pasando luégo de segundo jefe al p'ro•
las tropas que atacaron al último punto.
y extranos. El libro Rapp-0rt sur la p1·ise de SMta.v,.
vincial de Santander, y mas tarde, con el mismo
Desde que terminó la guerra ha&lt;lesempenado los
de
que M. de Courbet es autor, da interesantes ~o·
cargo, al de Ciudad Real.
cargos de director general de ingenieros, consejero
ticias sobre este hecho de armas y avalora su irnEn 184.8, hallándose en Madrid, en clase de ayude Estado, inspeccion de carabineros, y director
dante del general D. Fernando Fernandez de Córdogeneral ge la Caja y recluta de los ejércitos de portancia.
Oportunamente nos ocupamos en resenar el bom·
va, senalóse en los combates sostenidos contra el
Ultramar.
paisanaje y tropas insurrectas, los dias 26 de Marzo

las más duras pruebas, respecto á sus opiniones y

•

,

653

LA ILUST.RACION MILITAR

-

bardeo de Fu-Tchu, y dimos una vista de la ciudad
y del puerto en el momento en que la es
d
fr
,
d
1
• cua ra
ancesa,
,orma
a
en
orden
de
batalla
l
b
.
, se aprestó
a com a.te. Sabido es el admirable resultado de
este hecho.
.
t e Courbet
hº
. La temeridad del al miran
izo
relativamente
fácil
una
operacion
q
.
t da
é
.
ue, eJecua con m nos tmo y cálculo. hubiera probablemente reportado un desastre á la nacion francesa
6 grandes pér_didas por lo ménos, miéntras qu;
obrand~ el almirante con la prudencia y habilidad
de~ genio, alcanzó cuanto podía prometerse, consig~tendo .s~car sus naves sin averías y su tripula.cion casi mtactas.
El premio de sus talentos lo ha encontrado Courbet, ~á~ que.en_las re~mpensas del Gobierno, en
la opm1on publica unanime en manifestarle por
boca de la ?rensa, el entusiasmo y el reconocimiento de 36 millones de franceses.

NAVEGACION AÉ&amp;EA
A su fi_empo nos ocupamos preferentemente de
los es_tud~os y ensayos practicados por los capitanes
del eJ_érc1to fra~cés Renard y Krebs, cuyos trabajos
constituyen los ultimas progresos en tan trascendental rama de las ciencias.
. N~ en~raremo~ á reseí".lar la biografía de estos dos
d1stmgu1dos oficiales de ingenieros; biografía que,
por otra parte, está condensada en el martirologio
qu~ por fatalidad inexplicable ha de recorrer todo
sabio ~ue~ despues de una agitada vida de estudios
y sacnfic1os, consigue aportar un nuevo adelanto
á. la ~archa progresiva de la civilizacion. La construcc1on_ del globo, modo de unirle á la camisa, forro~ del t1mon y de la hélice, y el aparato motor eléctrico, empleando el procedimiento de la pila dividida e~ c~atro_ se~ciones para obtener la tension y
contmu1dad md1spensables, constituían otros tantos
problemas cuya solucion esperaba el mundo científico con mal disimulada impaciencia.
La solucion parece haberse encontrado. Las dimensiones del globo Renard y Krebs, grabado de la
pág. M.6, son: 50 metros 42 centímetros de largo·
8 met~os 40 de diámetro¡ 1 m. 4.0 de ancho, y
de volumen. Para un trabajo eléctrico de 840 kilogr~metros y 46 vueltas de hélice por minuto, se requiere una fuerza de 46 kilógramos; su peso por caballo hora es de 19 kilógramos 356 gramos.
En el primer experimento recorrió el globo 7 kilómetros 600 metros, medidos en el suelo, en 23 mi•
nutos. La velocidad del viento fué casi nula, y se
emplearon 32 elementos de pila; la ¡ierza eléctrica
gastada fué, por lo tanto, de 250 kilográmetros ó lo
que es lo mismo, poco más de tres caballos. ,
Estas experiencias confirman la opinion general que ~onsidera resuelto el problema, cuya trascendencia es tan grande que casi vislumbra la inteligencia ~umana. Aú~, sin embargo, se esperan
algunas meJo!'as en el sistema para dar estabilidad
á. _la ~a~cha, perfeccionar la forma del globo y
d1sm1nU1r la resistencia de la atmósfera; aproximar
los centros de traccion para evitar el momento perturba~or_ de estabilidad, y obtener una fuerza capaz
de resistirá los vientos generalmente reinantes.
La emulacion producida con estos ensayos ha
da~o por resultado el descubrimiento de otros trabaJos, hasta ahora sólo del dominio de sus autore~
Y que contribuirán tambien á perfeccionar los pro~
gresos de la navegacion aérea.

1.864

EL Tl&amp;O NACIONAL EN VINCENNES
E_n diferentes ocasiones nos hemos ocupado de
Jaa mmensas y positivas ventajas que en los países
~odernos se reporta fomentando la instruccion del
tiro al blanco, como ramo de la ensef\anza pública·
complaciénd~nos_en detallar, por medio del dibuj¿
Y de la explicacrnn, los grandes certámenes que
anualme.nte se celebran en Suiza; nacion á que no
puede disputarse el privilegio de haber dado la
pauta para estos solemnes concursos.
. Fran~ia ha seguido el ejemplo de la liberal Helvecia, estimulando á las clases populares á inscribirse
en _las sociedades de tiro, y ejerciendo activa é inteligente propaganda paru. despertar la aficion al

uso y mane~o de las armas de fuego, en términos
de_ ~ue esta mstruccion resulte tan nacional como
mthtar.
. Los resultados han sido más satisfactorios cada
d1a; pero hasta el ano actual sólo habianse verificad~ certá~enes parciales por los diferentes gimnastas y sociedades de tiro. Era preciso conocer los
adelan~o~ ~btenidos por estas diversas agrupacio~es, é. imciar una propaganda más eficaz1 y éstas
tdea_s impulsaron á llevar á cabo el gran concurso
de tiro que se ha verificado en el polígono de Vincen_nes desde el 31 de Agosto hasta el 15 del fin d0
Setiembre.
ª
Las socie~ades aceptaron con júbilo la idea de
una federac1on que debía unir en un campo comun
de ensayo á los que quizá manana empunando las
,~rmas que la nacion les confía, ha~ de consagrarse
a la defensa del honor nacional
Sin ~m~a.rgo, e_l pensamiento.pareció ofrecer en
u.n prmc1p10 sertas dificultades. De creacion remente la mayor parte de las sociedades, carecían
de ind_~ ?º~ que at.ender á los gastos de trasporte
de s s md1v1duos y a otros crecidos desembolsos· y
en ~nuchas de ellas se echaba de ver la !8.lta de~hes1on que generaJmente se nota en las institucio•
nes que llevan poco tiempo de existencia.
.
Lo que los tiradores no podían intentar por falta
de. recursos, lo ha hecho una gran asocia.cían que
e~1ste en Francia: la Liga de los Patriotas. Esta soc:edad asumió la iniciativa, y sus programas circularon e? breves dias por los departamentos, invitando a todos los franceses á concurrir el 8l de
Agosto al polígono de Vincennes, que el ministro de
la G~erra cedió al comité directivo, dando asi testimomo del inte;és qu~ al jeíe del ejército inspiraba
esta gran mamíestac1on de vitalidad nacional.
. El aspecto del polígono, de que puede formarse
idea por el grabado de la pág. 551, era por demás
p~ntoresco. Todas las tiendas y pabellones estaban
v1stosam_ente adornados con banderas y gallardetes mult1.colores, facilitad:1.s por el ministro de Marina. Un kiosko y algunas tiendas servían de alojamiento á un destacamento de tropa de linea; elegan:es pabellone~ se construyeron parala junta directiva, y otro mas vasto y primorosamente adornado con destino al Gobierno y sus representantes.
En el costado derecho, unido al pabellon de
honor se elevan cinco pabellones de tiro, á los cualos nombres de Gambetta Cha
yles se. dieron
t . ( l
,
nzy,
ercrnge or1x e guer~ero galo, defensor de Alesia)
Y Juana de Arco; el quinto, que era el mayor, se denominó de la Alsacia-Lorena.
N_o r~senaremos ahora la disposicion en que se
verifico el certámen, ni el órden en que las sociedades de tiro concurrieron; aquellas reglas son generales en todas las solemnidades de esta índole y
los demas detalles no ofrecian novedad y atractivo
para nuestros lectores; baste decir que este primer
ensayo en grande escala ha superado ;con exceso
las esperanzas de sus iniciadores, abriendo ancha
senda á la emulacion, y el entusiasmo ha sido tal
que apénas terminado el certámen, se han plantea~
do las bases de otro que, con más carácter de so·
lemnidad, deberá verificarse en el próximo estio.

ANTAÑO Y HOGAÑO
Un veterano de los inmortales tercios de Pedro
Paz yde Cha pin Yitelliy un oficial de la época actual.
El ~ntrast~ no puede ser más vivo, y más original
al mis~~ tiempo. Uno y otro simbolizan dos épocas
muyd1stmtas, entre las que median dos siglos y q
.
b
'
w
sm em argo parecen separadas por un evo. Es que
en ese tiempo
la humanidad ha caminado de u
..
mo d o vertlgmoso; al compás del émbolo de la máquina de vapor que salva los espacios y une en breves ~ias los continent~s. Tal vez se tome por una paradoJa; pero desde Atila á Cárlos V hay ménos distancia que desde Lutero á Napoleon. El mundo en
aquel periodo marchó, en éste i·.orre; en aquel se
modificó lenta y gradualmente, ahora se trasforma ~e impro~'iso,. merced al descubrimiento que
reahza en el s1lenc10 de su gabinete un Fulton ó un
Edison.
Sin duda estas incoherentes reflexiones acudie-

ron en tropel á la mente del Sr. Rincon cuando dibujó esas dos expresivas figuras, tipos de dos sociedades ta~ distintas, que se ven en las páginas 554.
Y 555. Acierto tuvo en la eleccion del asunto· el contraste resulta, y no obstante, puesto el uno' al lado
del otro, se advierte desde luégo un rasgo propio
que les es comun 1 porque lo es tambien á su raza
Y ese rasgo es la indiferencia, vicio ó virtud, coro~
~ueramos ll~marla, que á veces se traduce por el no
1-mporta morir, de nuestros padres, en la lucha in~ortal de la Independencia, 6 por el viDir es ¡0 qUI'
tmporta, que ya vamos aprendiendo á decir nosotros, sin balbucear y sin sonrojarnos.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IIUTAR DE llCANTARA

(/Jontinoacion.)
El infante D. Sancho, que procuraba la ayuda del
maestre contra el Rey su padre, le invitó á pasar á.
C6rd.oba; el maestre, aunque no se le ocultó la inte~c1~n, no rehusó la invitacion, por tratarse de un
prmc,i&gt;e que había de suceder á. su padre en el trono; pero en la. ~ntrevista se resenó su opin ion sobre las propos1c1ones del infante, tomándose tiempo para dársela á conocer, con el fin de ver si en.
con traba salida honrosa, como acaeció por tener
D. Sancho que salir para Badajoz, que pronunciada
en su fa ,•or, había vuelto á la obediencia de D. Al.
fonso; _el maestre, por su parte, fortaleció las villas
Y castillos de Aforan y Cote, y fué á su maestrazgo
para ordenar la defensa contra el infante y Rey
moro de Granada, con quien aquél estaba coaligado, despues de lo cual partió para Sevilla á dar
cuenta á su Rey de lo sucedido. Agradeció mucho
al ma:stre sus buenos servicios, y puso a Badajoz y
c~nce~os de la Extremadura bajo su mando y obed1enc1a, ~u~ negaron á D. Sancho cuando se pres~ntó á ex1g1rsela de nuevo, por lo cual se fué á Mérida, donde supo que sus hermanos los infantes don
Juan Y D. Pedro recorrían el reino de Lean solicitando su ~yuda ~ obediencia, y que D. Lqpe Diaz de
Haro hacia lo ~tsmo en Castilla, y finalmente, que
su padre, 1;0ahgado con el Rey moro de )1arruecos
esta?~ ~n Ecija é iban sobre Córdoba, á cuya ciudad
se dir'.g,ó D. Sancho con tal diligencia, que anduvo
las vemhdos leguas en dia y medio; D. Alfonso y el
Rey de Marruecos, que tuvieron noticia de la llegada ~el ~nfante á Córdoba, concertaron por medio de
em1sar1os_con D. Ah•aro y D. Diego Lopez, hijos de
D. ~uan Nun~z, que ~uardaban el puente, el que
tuv1e~an a!!led1ada la ciudad veiutiun dias, para en
este .tiempo recorrer ellos las que seguían la voz
del rnfante, haciendo guerra á muerte· pero con
t,ldo su empeno no logró el apoderarse cÍe ninguna
ciu~ad ni castillo, el Rey de Marruecos se volvió al
Africa y D. Alfonso á Sevilla.
Encontrándo~e D. Sancho libre de estos enemigos, tuvo una entrevista en Pliego con el Rey moto
d? Granada, confirmando en ella los tratos que teman hechos, devolviendo á éste el castillo de Arenas, que su padre D. Alfonso había tomado; terminada la conferencia, el lley moro se volvió á Granada~ D. Sancho á Córdoba, en donde estuvo muy
poco tiempo, pues marchó á Alcánt:lra en busca del
maestre, porque sabiendo que au hermano el infante~- Pedro_ andaba en tratos con el Rey su padre,
t~~11a gran rnterés en captarse su voluntad, y suced10 que éste no estaba en Alcántara, y sí el comen~
~ador mayor D. Fernando Paez., el cual acogió al
mfante, que agradecido hizo Je nombraran maestre
los caballeros que allí se encontraban, otorgándole
la merce l de tres mil ochocientos maravedís de
renta sobre la mart~niega de Ciudad-Rodrigo, que
~us antecesores habtan concedido al maestre de Ja
o~en de San Julian del Pereyro¡ tiene esta conces1on la fecha de 5 de Marzo de 1283. Con la de un dla
ánte~ ~on~rmaba en Sevilla el Yerdadero maestre
el pr1vileg10 de merced de las villas de Mora Jerpa
Nadar y Moran, hech&amp; por D. Alfonso á. la r~ina d;
Portugal doila Beatriz, su hija.
(Se co•tinuará.)
ANGEL A~AREZ DE ARAUJO y CUÉLLAR.

�654

LA ILUSTRACION MILITAR

EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
(Ooncluswn.)
Estas positivas ventajas no se hallan fácilmente
en otro género· de oficio 6 industria; pero tiene el
inconveniente de llevar consigo el estigma de soldados pretorianos, mal mirados, por regla general,
entre las clases restantes de la sociedad, pues ya
no se le considera como á un hijo, un hermano 6 un
amigo que paga la deuda que al nacer contrae con
su ¡&gt;átria, sino como á ilota sometido á la
esclavitud voluntaria.
Fácilmente se deduce que estas condiciones no contribuyen á elevar su nivel
moral, ni tiene en su espíritu gran arraigo el sentimiento del honor y del deber.
Cumple su obligacion por interós ó por
costumbre; á fuerza de repetir los mismos
movimientos, y con invariables campaneros ó camaradas, pierde su individualidad para convertirse en el eje, engranaje
6 rueda de una máquina. Despues de diez
ó doce ai'los de roastbeff y cer¡;eza, que
constituye su alimento esencial, sólo sirve
para reengancharse sucesivamente.

El reclutamiento de oficiales se verifica
tambien de un modo particular. Basta solicitarlo del ministro de la Guerra y someterse á un exámen, cuyo programa corresponde á las clases Ele segunda ensei'lanza. Aprobado en este ejercicio teórico, el
aspirante recibe el titulo de teniente provisional, siendo admitido á prueba por un
afio para su instruccion militar práctica.
Si obtiene buena conceptuacion, una vez
terminado el plazo, ingresa en la escala
para alcanzar los ascensos por antigüedad,
hasta comandante inclusive, en que empieza la eleccion.
Se exceptúan de esta regla los oficiales
de artillería é ingenieros, que necesitan
aprobar mayores conocimientos en una
escuela especial.
Abolida la venalidad de los empleos, se
ha impedido la permanencia en las fila~
á los hijos de la aristocracia y de opulentas familias. El empleo de capitan se vendía, en 1870, por 80.000 francos, próximamente; el de mayor, por 120.000; el de coronel, por 200 y 300.000. Y no es sblo el
ilu~tre ~foltke quien deplora la separacion
tle esta clase de oficiales del servicio; los
mismos ingleses declaran que desde la
supresion eitatla, el servicio de la Reina
ha perdido su principal mérito. Segun
ellos, el soldado, para seguir á sus superiores en el combate, necesita hallarse
convencido de que la piel de su jefe vale
más y representa un capital diez 6 veinte
veces mayor que la suya. Todo este cúmulo de circunstancias hacían de h, oficialidad inglesa una de las más aristocráticas del universo, pero no e.e las más instruidas, porque es muy cómodo dejar al
cuidado paterno la adquisicion de un empleo que el mérito propio no hubiera ja;
más conquistado, y muy satisfactorio encontrar luégo un capital respetable cuando convenga obtener el retiro.
Pero en la actualidad, faltos de tan halagiieflas
esperanzas, los oficiales solicitan el pa~e á la reservas desde que alcanzan el empleo de capitan,
disfrutando cómodamente medio sueldo. Los grados
superiores son patrimonio de la nobleza, generalmente, cuyos individuos, pertenecientes en sumayoría á las familias de los lores del reino, atraviesan sin trasmision el espacio que existe entre el
empleo de teniente y el de coronel.
Los sueldos de cada categoría son exorbitantes,
especialmente en campan.a. Un teniente de infantería cobra en las colonias 10.000 pesetas anuales, y
en esta proporcion los demas empleos. No obstante,

• aún esta asignacion es insuficiente para la vida disipada del oficial. El sistema de asociacion, que debía reportarles grandes economías, surte un efecto
diametralmente opuesto, por el insensato lujo que
mantienen. Entre la caballería existe una interminable y arruinadora lucha de disipacion; hay comedor (meú) donde se han empleado 100.000 francos
en muebles; el servicio de cuchillos, tenedores y
cucharas es siempre de plata; ordinariamente la
vajilla tiene las armas del cuerpo; los cocineros

Tipos militares.

•

ANTA~O

1

se eligen entre los &lt;le mayor rcputacion; lacayos
empolvados, con medias tle seda, y otros mil detalles, constituyen la servidumbre, digna de un ejército asiático, la cual debe seguir al regimiento hasta los confines del Afr:ca, de la Australia ó del
Afghanistan.
En todas latitudes, el Champagne, Claret y Oporto son las bebidas que acompai'lan á la oficialidad
de un regimiento. Estos licores consumen las tres
cuartas partes del sueldo de un oficial, y nunca se
desperdicia la ocasion de ofrecer un baile, ni de
asistirá todos los ejercicios del SJ)()l°t, que tanta predileccion merecen los ingleses.
Este género de vida demuestra claramente que
no se abraza la carrera de las armas por vocaeion,

LA ILUSTRACION MILITAR
por aficion á los estudios militares, ó por razones
de patriotismo. El oficial instruido pertenece á las
armas de artillería é ingenieros, ó al ejército de las
colonias; sus colegas manejan la espada por distraccion, algunas veces por orgullo, pues el titulo de
oficial lleva consigo el carácter de la más refinada
elegancia, siendo al mismo tiempo la salvaguardia
de todos los abusos ó libertades prohibidas á los demas súbditos de la reina Victoria. Lo que en un individuo del elemento civil constituye una bajeza ó
puerilidad, es en el militar un motivo para
enaltecer su prestigio.
. Este prestigio está en razon directa del\
lujo, de las condiciones del armamento y •
del esplendor del uniforme del cuerpo en
que se sirve. Hay tambien moda ó preferencia de regimientos. En un salan tiene
inmensa importancia un oficial de la
Guardia, áun cuando todos saben que
jamas ha oido silbar una bala; pero la
importancia estriba en algo más frívolo:
puede representarse por cinco piés y
seis pulgadas, un nombre ilustre, brillante uniforme, grandes rentas y entrada
en todas partes. Esto, sin duda alguna, es
preferible á las heridas y reumatismos
que ofrecen las campai'las, como reliquias
vitalicias.
El organismo militar del Reino-l!nido
comprende: la Casa Real, el ejrrcito activo, la reserva, la milicia, y la yeor,;w;1y.
La Guardia real está formada por tres
regimientos de siete batallones; los granaderos, los coldsttrcam y los scot, que
componen tres escuadrones de caballería,
el l.º y el 2. 0 llamados lU'e-g1!llrds, y
el 3.° liors~-guards, con un total de 7.G20
hombres y 357 oficiales.
Estos cuerpos no se han batido desJe
Waterloo, y áun cuando por su aspecto
podría el inexperto to11riste formarse una
elevada idea de su organizacion y espíritu
militar, descartándoles las enormes gorras de piel y sus brillantes uniformes, que
para campai'la necesitarían abandonar en
un depósito, fácilmente se persuadiría
á la!i! personas inteligente~ de sus e~casas condiciones para el combate.
El ejército acth•o consta de 186.000 hombres, de los cuales se destinan á la India
solaml:ite 62.000. Está constituido por la
infantería de linea, la artillería á pié y á
caballo, los ingenieros, la caballería ligera
y de linea. Los regimientos de infantería
están numerados, pero en su mayor parte posee::l nombres propios, dividiéndose
en ingleses, escoceses é irlandeses. Entre
éstos, los más célebres son: el Inuis Killing, núm. 27; el Royal Irish, núm. 18, Y
el Connaugh-rangers, núm. 28. Cinco de
los regimientos escoceses usan todavía
enagüetas, con las piernas al aire, pero
los otros cuatro llevan ya pantalones. La
caballería tiene cinco regimientos de lanceros y trece de húsares, y la de linea diez
de dragones.
Las preeminencias de antigüedad de
los cuerpos se extienden hasta la indivi&lt;lualidad; de tal suerte, que si en una comida ú otro
género de invitaciones se designase á un capitan
de infantería el puesto de preferencia, hallándose
presente otro de dragones, la falta sería de las mis
graves.
La reserva sólo cuenta 48.000 hombres para caso
de guerra. Tan exigua fuerza ha obligado~ ~~ear
otras reservas auxiliares, llamadas de la m1hc1a Y
voluntarios. La primera, cuyo verdac!Pro origen. se
remonta á la época de los condados, está dividi~a
en treinta y tres regimientos de infantería Yarh·
Heria, que anualmente se reunen para ejecutar al·
gunos ejercicios ó maniobras.

MARINA
Esta institucion, único poder sobre que descansa
la preeminencia de la raza anglo-sajona, la que ha
abierto innumerables mercadps á todo género de
industrias, y la que mantiene en estrecha cohesion
el vasto imperio colonial británico, no goza toda la
popularidad que en justicia merece. Más bien pu•
decirse que el factor principal del engrandecimiento de Inglaterra, no tiene ningun prestigio en
la aristocracia londonense.
Sólo el pueblo, en sus vulgares tradiciones, conserva al oficial y á los soldados
que mantienen enhiesto el pabellon de la
• soberbia Albion en todos los mares, algun
eleYado concepto por los diferentes hechos que registra la historia de la mal'ina inglesa.
. El príncipe de Gales trató de disipar
1
esta perniciosa atmósfera, reparando in1
calculables injusticias. Empezó por dedicar al servicio de la escuadra á su hijo
mayor, y este rasgo de audacia, en oposicion con arraigados sentimientos, promovió un conflicto que amenazaba destruir
los cimientos de su poder real. Hubo necesifad de varia1· las órdenes, y el jóven,
presunto heredero de la corona británica,
fué á educarse en la Universidad de Oxford, limitando sus excursiones por mar
á los cómodos paseos por el Támesis. De
este modo la carrera del marino continúa
siendo considerada como patrimonio de
los desheredados por la fortuna.
Y sin embargo, la historia de esta escuadra, desde Drake á Xelson, es gloriosisima. Su poder se remonta á los tiempos de la Armada Invencible; ha luchado
en todos los mares y en diversas épocas,
:!.poderándose ó destruyendo hasta 427
buques de Francia, Holanda, Dinamarca,
Espana, Rusia y los Estados-Unidos. Su
supremacía ha sido incontrastable durante medio siglo, y continuará siéndolo
miéntras nuevos modelos de corazas no
destruyan esta superioridad, ó las defensas submarinas no hagan más vulnerable á. la nacion que mayor número de
buques tenga en el mar.

1

í

El reclutamiento para la marina es voluntario, y por un plazo de diez ai'los, concediéndose una gr?tificacion á Jo# reenganchados por el plazo máximo, los cuales
entran á formar la clase llamada de serr;icio continuo.
·Los reclutas, una vez reconocidos y declarados útiles para el servicio, son admitidos si no tienen malos antecedentes. A
su ingreso pasan a. formar entre los marineros ó los elegidos por su grado de instruccion, able bodied, que regularmente
son aquellos que han hecho su aprendizaje en los buques-escuelas.
Para el ingreso de oficial se requiere
primeramente un exámen de aptitud física é intelectual, embarcándose luégo en
el buque-escuela Brita,mia en concepto
de alumnos, donde despues de dos ó tres
ai1os de estudios, y nuevos ejercicios, adquieren el titulo de midskipman. Los ascensos sucesivos hasta capitan, se obtienen tambien por exámenes, alcanzando por antigüedad los de capitan
de navío, comodoro de primera y de segunda, etc.,
hasta almirante.
Los oficiales de la marina inglesa son incontrastablemente superiores á los del ejército. Expertos
y aguerridos para la navegacion, carecen, sin embargo, de condiciones adecuadas á las misiones
diplomáticas, que en tantas ocasiones están llamauos á desempeñar. Buena prueba de este aserto nos
proporciona la correspondencia ·sostenida delante
de Tamatavc, entre el almirante Pierre y el comandante Johnstone, donde · este ha demostrado
ignorar las nocioneE. más elementales del derecho

555

internacional, faltando á las reglas del a1·s Diomdi
entre jefes de nacionalidad distinta, v de diferente
jerarquía.
•
La marina inglesa está m:l.ndada ó dirigida por un
comité llamado de los ,1Lores del Almirantazgo,ii
y que constituye el Board of &lt;tdmiralt!J, formado por
el ministro, un individuo de la Cámara de los Comunes, y dos oficialas generales de la escuadra.
Las atribuciones están perfectamente deslindadas,
á fin de evitar rozamientos ó disensiones, en cuan-

zas de la armada 4.700 jóvenes, de las cuales 2.500
e~tá~ al servicio de la escuadra y 2.200 de apren •
d1zaJe en el Trailtfag Ship; 4.000 guarda-costas;
1.200 empleados á bordo de los trasportes indios ,
y tres brigadas de voluntarios de artillería.
El marino disfruta, como el soldado, un retiro
proporcional á sus ai'los de servicio· los inválidos
.
' Estado; las
tienen
toda la proteccion necesaria del
fuerzas. son _permanentes y regidas por disposiciones legislativas, y todos los ai'los aprueban las Cámaras el presupuesto de gastos de la
armada , que generalmente se aproximan
á 250 millones de pesetas, aplicándose la
quinta parte á construcciones navales.
Reasumiendo estos breves apuntes,
pudiéramos afirmar que el máximo de
hombres que Inglaterra podría poner sobre las armas, no excedería de 850.000
soldados de todas clases, áun cuando
en presupuesto figuran 620.000, con un
coste anual de 400 millones de pesetas.
Por eita razon, examinando la cuestion
bajo el punto de vista ofensivo, debemos
creer sinceras las protestas hechas por
diversos Gobiernos de la Gran Bretai'la,
cuando aseguran que son los que más decididamente procuran mantener la paz
europea. En efecto: no hay en estos momentos nacion alguna que arriesgue más
en una guerra, con mayores probabilidades de perder y ménos de ganar.

_________ ____ _

Tjpos militares.

,

~
\

E.

BONELLI

HOSPITALES-BARRACAS PARA COLÉRICOS

HOGAÑO

to conviene á la administracion, gobierno, recompensas, ascensos, etc. Ademas existen doce grandes divisiones para el régimen y organizacíon de
las escuadras, construcciones navales, aprovechamientos y contratos; servicio sanitario, trabajos accesorios, ,hidrografía, reserva naval, etc., sin que
estos cargos estén nunca sujetos á las variaciones
do la poli tica.
La fuerza maritima comprende 35.000 hombres
en activo y 20,000 en reserva, cuyos individuos sirven en buques•mercantes. La infanteria de marina
cuenta con 14.000 soldados, y los oficiales reciben
~u educacion á bordo del na vio Excelente, sin que
en ninguno de estos cuerpos se haya conocido la
venalidad de empleos . .-\demás, figuran como fuer-

Las notabilidades en medicina é higiene están completamente de acuerdo respecto á que los hospitales permanentes
no pueden satisfacer las necesidades de
las grandes poblaciones, cuando en ellas
se ha declarado una enfermedad de carácter epidémico. Prescindiendo de que la capacidad de aquéllos no es nunca suficiente
para el crecido número de enfermos que
deben alojarse, seria altamente imprevisor aglomerarlos, convirtiendo los hospitales en grandes focos de infeccion, que
trasmitirían rápidamente el contagio. Por
otra parte, la situacion de los hospitales
permanentes no es apropiada en general,
para el caso de que se trata, y por tales
razones las más reputadas autoridades
médicas reclaman la construccion de hospitales provisionales para 200 enfermos á
lo sumo, que deben ser emplazados en
las zonas suburbanas y destinarse á contener los enfermos procedentes de uno
ó más distritos municipales.
Aunque está muy generalizada la creencia de que los edificios de cierta capacidad
pueden convertirse en hospitales de coléricos, tal idea es errónea y ocasionada
á producir fatales resultados. En efecto,
aún descartando la série de condiciones
que la higiene impone, relativas á la
orientacion, suelo, subsuelo, distribucion,
volúmen de aire, etc.; descartando el mal
efecto, honda impresion ú horror que en
la inmensa mayoria del público produce la vista
de los edificios que han albergado coléricos, Jo cual
Jlova consigo el que aquellos no puedan destinarse
á otros usos; y prescindiendo, por fin, del capital
que representan, siempre muy considerable, comparado con el que exige la construccion de hospitales-barracas, nadie puede asegurar, en el estado
actual de la ciencia, si seria posible la completa desinfeccion de 1011 citados edificios, ó si, por el contrario, podrían permanecer en ellos, en estado latente,
los elementos morbíficos, para volver un dia á su
espantosa actividad. Hé aqui por qué los hospitales
de que nos ocupamos deben construirse con madera,
al objeto de que cuando la salud pública haya recuperado su estado normal, puedan destruirse por

�556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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              <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 40, Octubre 10</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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