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                  <text>LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

�597

LA lLUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

596

7
I

.I
.,;

Exc~10. SR.

TENIENTE GENER.1L

D.

PEDRO

Rmz DANA

1

�598

LA ILUSTRACION ·NACIONAL

deracion á ciertas relaciones de fuera; hay que
Alemania, impugna los de Portugal; Fran- tados. No sólo hacemos con gu~to el sacrificio
prever casos de recepcion, solicitada ó inespe- cia los de España. Pero un gran político in- de las comodidades del hogar á laa aparienrada: se cuenta con la posibilidad de visitas: glés ha dicho:
cias sociales, sino que esta sociedad misma
una gran parte de la casa es destinada entera«En las relaciones multiformes y complejas impone casi iguales gastos de representacion
mente á relaciones, ya de afeccion, ya 'de nego- de la Europa moderna, ningun hombre de al escribiente de un ministerio que al más
cios; y sin embargo, aquí no se ha pasado to. Estado podrá sustraerse á las reglas interna- acaudalado banquero. Es cosa corriente que
davía á una accion exterior. Se trata sie'Dpre cionales, que, apoyadas en la experiencia de en Madrid lo primero es la buena ropa. Y
del arreglo interior de la casa.
. varios siglos, han sido especialmente estable- despues de esta tirana premisa. ¿cómo juzgar
Pues en un Estado, la política interior, áun cidas para la defdnsa del débil contra la arbi- con acritud á la pobre mujer que pierde la
reduciéndola á los estrechos límites que algu- trariedai del fuerte. &gt;
cabeza por los trapos, y á familias enteras,
nos quieren, exige una prevision extensa de
que comprometen por lo mismo su honor, su
Estas reglas son:
todos los acontecimientos exteriores que puetranquilidad, su conciencia, y en los casos de
• · tº·t{ N
Prioridad.
ma•.vor
den obligarle á determinadas actitudes, más ó El descubrimien
. rd d
, virtud, stt salud?
a¡iona
~
·
ª
·.
.
¡Cosa
singular! En un país que tanto se jacménos defensivas ó de precaucion; exige un
1
estudio concienzudo de los derechos que hay La posesion. ....{ ~e tera ª ó mtenCiona · ta de católico, todo el mundo procura sus{ I ro 0 n~ada.
1-raerse á la manifestadon de pobreza, como á
obligacion de mantener, y hasta de las venta•
. .
{ Emp1
fc1to.
t:.
. " .
jas legítimas, y las ocasiones favorables de El reconocimiento.
lí .
un pad ron de 1111am1a.
xp cito.
~ Los escritores y las sociedades de índole bedesenvolvimiento, que no deben desatenderse.
En un Memorandum de la Sociedad @eo
néfica deberían combatir sin descanso, de una
No hay, pues, en realidad, una diferencia
parte, esta absurda falta de caridad, y de otra,
esencial entre la política interior y exterior, y gráfica Lisbonense, Portugal ha hecho un
ménos un órden de prelacion. Así como en perfecta demostracion de sus derechos cnnfor- esa tendencia á la exornacion con perjuicio de
cierto grado extremo no son primeras ni se- me á estas reglas. Creemos que nos será fácil la salud. Antes que Yestir bien, es comer. El
gundas las necesidades fundamentales de nues- presentar un alegato tan concluyente respecto que no pueda llevar ropas muy finas, las lleva
ordinarias. Lo que importa es cubrirse, y no
tro organismo (alimento, vestido, habitacion), á los nuestros.
Las islas de Corisco, las dos Elobey y los experimentar frio ni calor extremos. Obtenido
así tambien no hay una política exterior á
este efecto, se ba cumplido el fin del vestiio;
continuacion de la interior. En un grado ini- terrenos continentales desde el rio Campo has
cial, son necesidades simultáneas, no sucesi• ta el Gabon, nos pEl!'tenecen desde 1843 (17 la sociedad, en sum:-i, no debe poner su estivas; y sólo cuando se incurre en desvaríos M:arzo), por cesion espontánea de-su rey Bon- macion en un monton de trapos. Pdro si esto
como los de el sol que no se pone en nuest1·os coro. ratificada por su sucesor, que en 1858 hace, está juzgada.
dominios, las glorias de Lepanto y tantas solicitó la auexion á Espafía de los pueblos siotras complacencias del amor propio nacional, tuados en el cabo de San Juan.
La Exposicion organiz1da por la Sociedad
tan baratas como peligrosas, es cuando la frade Escritores y Arlistas, ha sido un pensaSd confirma que el general Wolseley ha re se vulgar que hemos copiado arriba tiene una
miento que merece muy atento estudio y mayor
cibido carta de Gordon. El Gobierno inglés
aplicacion oportuna y constituye una justa sádesarro1lo. El presidente, Sr. N ulíez de Arce,
parece abrigar la seguridad de salvc1rle y de
el secretario, Sr. Castillo y Soriano, y cuantos
tira contra las novelas de cabállería en matearreglar la cuestion de Egipto.
han cooperado mas ó ménos directamente á
rias de política exterior.
La toma de Tamsuy por los franceses debe
esta primera manifestacion de nuestro estado
No así, lo repetimos, en ciertos límites de la
ya haberse confirmado oficialmente.
política general. Hay que organizar, hay que
literario, han hecho algo que no podremoa
El Gobierno de los Estados-Unidos ha dado
agradecer nunca bastante los que ejercemos
prever, hay que saber arreglar la conducta sosu aprobacion al tratado de comercio con la
cial (como la individual en materias de higieestas funciones descripti\"as ó explicativas de
isla de Cuba. Los azúcares (cubanos y puertone), lo mismo para preyenir eventualidades en
riquefíos), y los minerales no pagarán dere- todo cuanto diarf·mente sucede en el mundo.
el interior que en el exterior.
Pero habrá que scar un procedimiento para
chos de entrada en los Estados-U nidos, y los
En historia reciente, la toma de $fax, Aleexponer, no ya s ~o los instrumentos de trabat"abacos pagarán una mitad ménos que ántes.
jandría y otros hechos análogos, nos dan la
jo y la forma exte na, sino la calidad de éstos.
Recíprocamente, este país obtendrá en sus mámedida de cuánto es preciso estudiar la clase
Si fuera posible conseguir que cada escritor
quinas y otros artículos, ventajas análogas.
de conflictos exteriores, que pueden resultar
presentase el trabajo de su mayor estimacion ;y
Se espera muy fundadamente que este convemuchas veces de una (colocacion particular
otro que la opinion hubiera ya juzgado liso11nio reportará á Cuba beneficios de una imporde las cosas, cuando no de la malicia ó la pre- tancia excepcional.
jeramente, se tendría á la vista una selecci~
meditacion humana.
de todas las más diversas y mejores exposicio,La prensa de París hace notar que el có- nes ó críticas de toda índole.
¡
•
1
Ya ha empezado la conforencia llamada del lera ataca casi exclusivamente á los pobres.
La literatura es verdaderamente el campo
Congo. Libertad de com~i-cio, libertad de La explicacion es fácil. Un pobre de verdad, comun d~ todas las actividades humanas, pr
nm,egacion, definicion de la posesion: hé vive en habitaciones sin ventilacion, sin luz, nada caracteriza mejor á un pueblo que el gf
aquí los puntos principales de su programa. sin esa media temperatura que es la condicion nero é importancia de sus progresos literarios.
El fin de la conferencia parece ser r.sí un fin fundamental de una completa salud. Carece Nada tampoco pone más de relieve la frecuende derecho. Se aspira á enumerar todas las de abri~o, se alimenta, en fin, mal. En tales cia y carácter de las relaciones entre profosió·
circunstancias caracteríaticas de la ocupacion; oondiciones, no hacen falta epidemias para nes ó clases ó pueblos, que sus cambios re·
á convenir, en fin, reglas claras y definitivas una muerte prematura; pero si el cólera ú ciprocos por medio de las letras.
:
otra
surge,
es
natural
que
baga
su
presa
en
de propiedad colonial. Pero las naciones más
En efocto, si se recuerda que la literaturf
fuertes no parecen confiar tanto en la dialécti- los más débiles y peor defendidos.
es la suma de progresos obtenidos en el idioma.;
Lo raro no es, pues, que mueran tantos po- que sin el lenguaje, el cambio de ideas y ~
ca de sus abogados como en otro género de
bres,
sino que baya personas de una posicion asociacion y generalizacion crecientes seríaiulargumentacion ménos ideal y más decisiva.
Inglaterra aumenta su ejército y perfecciona media que se expongan tambien á la enforme- posible; que los pueblos, como los individuos,
su armada; Austria ha enviado un buque al dad ó la muerte por imitar á las clases más comprueban y esclarecen sus opiniones por
Africa central; Francia empieza ya á formu- ricas en sus vicios ó sus gastos dispendiosos, ó medio de una conversacion inteligente; que las
palabras sugieren ideas con tanta frecuencia,
lar sus aspiraciones en Africa; Alemania pa- sus exigencias de un cierto modo de vestir.
En Espafia, y en Madrid sobre todo, no po- como las ideas imponen palabras; que el arte
rece dispuesta á apoyarlas, y, en fin, por rara
coincidencia sin duda, las naciones más débi- demos afdctar ignorancia respecto á la triste de pensar y de hablar parecen confundirse;
les son las primeras amenazadas de seria con· cuanto funestísima costumbre de ir muy lujo- que nada refleja mejor el estado próspero del
samente vestidos y muy pobremente a.limen- pueblo que su riqueza en voces para todos los
tradiccion á sus derechos respectivos.

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

•

artes humanos; y que, ep suma, todas nuestras
conversaciones, publicaci?nes y lecturas se
dirigen á expresar nuestras opiniones y á compararlas con las de nuestros semejantes, para
comprobar si hay concordancia ó disentimiento, se comprenderá bien hasta qué extremo es
de importancia incuestionable la comunicacion
constante por medio de las letras y el perfeccionamiento creciente de la expresion literaria,
no en el sentido de un retorismo cada vez más
desacreditado, sino más bien en el de una
concision extrema y una propiedad ó claridad
extraol'dinarias.
La Junta consultiva de infantería estudia
con iuteres los diferentes medios propuestos
por la Direccion general para resolver el p .
blema del excedente. Este problema no ha su
gido sólo en Espafia. En diferentes países l1
époras, circunstancias anormales han deter-\_
minado aumentos de contingente que ha sido
Ju(,go preciso amorfüar. En .Francia, la ley de
j de Julio de 1872 logró este objeto, autorizando el retiro á los 25 alíos de servicio. El pafa
hizo un sacrificio, es verdad, pero lo hizo de
una vez, y consiguió dos resultados igualmente ventajosos: no prolongar una situacion económica que hubiera ido empeorando y haciéndose insostenible con el tiempo, y no interrumpir el indispensable movimiento de las escalas.
Ya de éste, ya de otro modo, algo urge hacer aquí en este punto; pues eJ Es~do, si
las escalas siguen paralizadas, se va á encontrar con un simulacro de ejército, no con un
ejército real.
Oficiales que vegetan en los empleos subalternos, y que sólo serán jefes cuando ya estén
manifiestamente incapacitados para la vida
activa, no pueden tener el menor estímulo ni
posibilidad de cumplir su deber en las condiciones de instruccion que aquél exige para ser
digna y totalmente cumpli&lt;lo. En las paradas
Yeremos desfilar bombre!i resignados, pero
frios, y devorados por un p¿,simismo irremediable. Hecho natural, porque, digan lo que quieran los poetas y los metafísicos de todas clases, la primera de las realidades sociales es la
eronómica, como que corresponde á la primera de las realidades orgánicas individuales,
que es la subsistencia, la conservacion. Pero
conservarse es prosperar, progresar, porque
siendo sólo una ficcion el reposo absoluto, lo
que no prospera decrece, lo que no progresa
retrocede.
El plan del general Salamanca ha sido secundado con tal fortuna en provincias, que es
imposible atribuir este éxito exclusivamente
á la bondad intrínseca del plan mismo. Es
preciso aquí reconocer que el cuerpo de Administracion militar tenía ya una organizacion
bastante flexible para acomodarse y desenvolver con facilidad un pensamiento cualquiera,
por complicado que fuera en su ejecucion.
Pero ni áun esto hubiera sido suficiente.
Una organizacion, por perfecta que i:1ea, exi ·
ge siempre un personal con aptitudes determinadas. Estas aptitudes, que se traducen
siempre por una gr11-n cultura, tanto general
como técnica, son sin duda las que han podido dar el lisonjero y extraordinario resulta-

do qne nos ofrecen las intendencias de provincins , que con un reducido personal están
acreditando y consolidando el vasto proyecto
del general Salamanca
ALFONSO ÜRDAX.

EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
D. Pedro Ruiz Dana.

699
Relevado del mando del ejército del Xorte el general Lasorna, cesó D. Pedro Ruiz Dana en el cargo
tle jefe de Estado Mayor, y quedó de cuartel en Madrid, nombrándole á poco vocal de la Junta Consultiva ele Guerra. En Diciembre de 187:j se le confió
el cargo de comandante general de la primera division del segundo cuerpo drl ejército de la. i1.quierda, y habiéndose incorporado inmediatamente
á su des1ino, concurrió á los combates de Yillarreal
y San Antonio de Crquiola, ocurridos los dias5y7 de
Febrero de 1816 y á la batalla de Elgueta, el 13 uel
m ismo mes, así como á las operaciones verificadas
Sibre la linea del 0ria. Terminada la guerra, el Gobierno, haciendo ju~ticia á sus rele\'antes servicios,
le recompensó, por real decreto ele 1.0 de Abril de
aquel año, con el empleo de teniente general.
DesclP &amp;sta fecha ha descmpeflado el Sr. Ruiz
Dana rl &lt;'argo de vo~al de la Junta Consultiva. de
Guerra, el de pre,idente de )ajunta de reforma ele
los regbmentos tácticos, y el de Yocal del consPjo
de redrnciones; el de senador del reino y el ele
vicepresidente de la Ita aCámara.
Hállase en posesion de las grandes cruces de Sal?Hermenegildo, Cárlos 111, roja y blanca del Mérito
Militar; e~ comendador de Isabel la Católica y Cárlos Ill, caballero de San Fernando y cuenta con
otras condecoraciones de distincion por ~erYicios de
campaña.
Es el.general D. Pedro Ruiz Dana, á la vez que
un inteligente jcfr y valeroso soldado, un distinguido escritor profesional. Sus conferencias en el
antiguo Ateneo ~lilitar y en el Centro ele! Ejército y
de la Armada merecen calurosos elogios, y le conquistan reputacion de orador castizo y sintético.
Sus trabajos, entre los QUP merece mencion muy
especial el lihro que lleva por titulo Estudios sobre
la g11er,·a civil c1i el Xo,·te desdr 1872 á 1876, lo acreditan a~imismo de observador profundo y exacto
narrador, dotado dr estilo y de ideas que le son exclusiYainente propias.

El ilustrado oficial general cuyo nombre sirve de
epígrafe á estas lineas, nació en.Madrid el dia 17 ele
FPbrero de 1826, de una antigua y distinguida famili~, / ap~nas cumplió la edad de quince ai'los,
entro a servir, como cadete, en p) Colegio general
militar.
Ascendido al empleo de subteniente de caballeria
en Julio de 1844, ingresó en clase dr alumno en la
Academia de Estado .Mayor, siendo promovido á teniente del cuerpo en Abril de 1849, por haber terminado con aprovechamiento el plan general de
estudios.
\fechas las prácticas en infantería y caballería,
pasó á prPstar el servicio rle su clase á la capitanía
general ele Catalu1)a, despues á la de Andalucía, y
más tarde á la de Baleares.
En 1856 formó parte de la rolumna que, á las
órdenes del grneral Echagiie, sofocó la r ebelion ele
Zaragoza. Pas,,, Pn Enero cte 1860, á incorporarse al
cuartrl general del ejército de Afrfoa y concurrió
el 4 de Febrero á. la batalla de Tetuan· el 11 de
lllarzo á la accion de Samsa, y el 2:1 rlel ~ismo mes
á la batalla dr Yad-Ras, que puso término it la campana, regresando en Abril á la Prninsula, c@n objeto
de restablrcer !&gt;U salud, qurbrantada á causa de un
violento ataque &lt;le 1.:ólera.
Fu&lt;'• c\estin:ulo al Depósito de la Guerra pn XoviPmhrt' d" 186:3; y hall ándosf' dr.sempeflando esta
1:omisio11, combatí.'&gt; el 22 do Junio de 1866, en la,;
calles de ~1-adri,l, á las fuprzas del ejército y paisanaje insurrecdonadoq rn aquel clia, obteniendo en
1 eromprnsa ele sus ser,·icios el grado LIP coronel,
EMBARQUE DE CABALLERÍA
Hasta Abril de 1871 continuó rn el Depós ifo como
Copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Qucsnel.
jefe de la secdon topo~riLfil-a primf"'ro, y lul&gt;~o c!P la
dPHistoria. ,\sr pndid,, en aquella focha á coron&lt;'l del
El pintor francés )l. Bcrne BellPcourt es, como
cuerpo, siguiú en comision en &lt;'sta corte, ínterin
Detaille y Nouville, un artista que busca la inspi-·
termin:iha un PStuclio sobre los Pirinros, rle que se
racion en los asuntos militares, y que sabe traslale había encar,!.!ado. En .\bril de 1872. al e~tallar la
dar al lienzo, con rara exactitud, cuanto concibe,
insurreccion carlista Pn la~ pro\·incias cl&lt;'I :\orte.
valiéndose del privilegio que el arte concede tan
fué destinado al cuartel genPral del ejército que se sólo al corto número de sus flegidos.
organizó á las órdenes del duque de la Torre, asisLas actitudes, las costumbres, el equipo y el matiendo á toda~ las opPraciones que hubieron de
terial del soldado, son para :11. Berne Dellecourt
practicarse y á diferentes hechos de armas, por lo
como las páginas de un libro abierto; nada se vela
que fué ascendido en ,Tulio siguiente al empleo de
oculto á su mirada investigadora. Júntese á estas
brigadier, confiá_nclosele el mando de una brigada,
condiciones un talento extraordinario para la comcon la que coaclyuYó á la pacificacion del pais.
posicion, un conocimiento exacto para las perspecEncendida nuev:imente la contienda, YOlYió al
tivas, energía inimitable en los rasgos fisonómicos
l'iorte en Enero de 187:3; pero al ocurrir rn el si•
de los personajes á que da vida su paleta, y ºuna
guiente mes el cambio político que entronizú la forgracia sui ge,ie ·is, por demas encantadora, tan to
ma de gobierno republicana, quedó en situacion de
en los tonos del colorido como en la gradacion d(1
cuartel, hasta que en Setiembre se le confió el
las escalas, y se comprenderá el alto precio en que
mando de una brigada en aquel ejército.
se estiman los cuadros de este pintor afortunado.
Asistió con ella á diferentes hrchos de armas, enPor el que reproduce el grabado
áginas
tre los que merecen citarse las acciones de Puente 1 600 y 601 podrá formarse una idea bastante aprola Reina y )lontejurra. Tras una ausencia de algu- ' ximada de los talentos de )f. Berne BPllecourt. El
nos meses, ocasionada por grave dolencia, Yo)vió á · grabado se debe al screditado buril de )f. Quesnel,
campafta en Febrero de 1874, y tomó parte, como que se ha esmerado para que no se pierda ninguno
jefe de Estado Mayor del primpr cuerpo, en los · de esos detalles que ayaloran PI original y que han
combates del 2;-i, 26 y 27 de )larzo, librados enfren- 1 proporcionado al autor generales plácemes en la
te de San Pedro Abanto, y en los de Cortes y tontecapital de la vecina república.
llano los dias 27, 28 y 30 dP Abril.
• El asunto es por todo extremo interesante; se
Concurrió luégo como jPfe de hrigada á los comtrata de una practica á que rntre nosotros no se
bates de Orduí1a y \'illarreal de .\laya y á todas las
presta la dPbida atencion, pero quP en todos los
operaciones sobre Estella y baialla di"' ~Jonte Muro'
rjércitos debidamente organizados, para pasar del
sosteniendo en éste la retirada clel rjfrd t•1, desde
pié dP paz al de guerra, se considera de gran im ·
el pueblo de .Murillo hasta el de Oteiza, y con focha
portancia. Los franceses, instruidos en una dolorosa
30 de Julio fué promovido al empleo de mari~ral de
experiencia, dan al conocimiento de esta parte de
campo.
la moYilizacion de un ejército una preferC'ncia digna tle srr imitada, y roPrced al cual, si hoy surgie··
En 8 de Setiembre nombrósele jefe de estado mayor del Pjército del ~orte, concurriPnclo como tal
ra ron ellos un nuevó conflicto internacional, puede
asegurarse que no se repetirían aquellas escenas
á la toma de La Guardia, :i. la batalla de lrún, los
días 10 y 11 de Octubre, y á las operaciones que en ele desórden en lo~ movimientos de tropas y con;
Enero siguiente se practicaron para el levantaraien- [ t.l'uccion ele aba'stecimientos, que proponionaron al
to del bloqueo de Pamplona.
enemigo inapreciables Yentajas.
' '.

�LA ILUSTRAClON NACIONAL

600
IliT&amp;ODUCCION Á LAS REVISTAS CIENTÍFIC!S, ·'
.

Un concepto del elocuente orador D. Segismun-

do Moret, emitido en su discurso pronunciado en
el Ateneo de Madrid la noche del 4 del corriente,
va á servirnos para inaugllrar estas revistas, á la
vez que para restablecer la verdad hi&amp;tórico-cientifica, no bien pt1:filada, á nuestro juicio, por
el sabio presidente de la primera corpQracion literaria de Espana. Decía el Sr. Moret.,
en 11no de sus brillantes periodos:
«Nunca se reveló para la generaci,on pasada la gran unidad del Cosmos. En las rela-

distribucion de los archipiélagos estelares, y las
grandes lineas de la arquitectura de los cielos.
En física, heredaron de Newtun la descomposicion del rayo luminoso, los principios de la óptica,
la velocidad del sonido y forma de sus ondulaciones; las principales teorías dt, acústica, debidas á
Sauveur, Ghladní, Newton, Bernou\li y Lagrange;
las primeras leyes del calórico, por N~wton y Kraf;

dad de la materia, y, en \ma palabra, los descubrimientos maravillosos de Scheele, PriestlAy, Cavendish y Lavoisier.
En mineralogía, el goniómetro, la figura de los
ángulos, las primeras leyes de derivacion, por Romé
de Lisle; el descubrimiento de los tipos y la deduccion matemática de las formas secundarias, por
Haüy.

sa, la historia entera del planeta que habitamos.
Yno son los progresos exclusivamente realizados
sobre la materia bruta, sino que enfrente de esta
ciencia á\zase la ciencia sobre la materia organizada.
Grew y Vaillant demuestran los sexos y describen la fecundacion de las plantas; Linneo inventa la
nomenclatura botánica y las primeras clasificaciones completas.

¿A qué seguirt El. cuadro que el humano espíritu
se forja en la ciencia del siglo pasado es tan completo, que tiene delineados su contorno general, el
órden de los planes y las principales masas de hechos; y todo esto de manera tan ajustada, tan sor•
prendente, tan grandiosa, que hoy, en el último
tercio del siglo x1x 1 permanecen esas Jineas y sus
c:&gt;ntornos inalterados; y ta.! persisten 1 que dese-

ciones del mundo orgánico con el inorgánico, sólo se conoció el natural y visible fenó-

meno de la nutricion y respiracion: el estudio de la gieografia estaba limitado á unas
cuantas afirmaciones confiadas á la memoria:
la geologia, sólo como boceto entraba en el
gran cuadro de la vhla .. .)&gt;
Afirmaciones que no solamente pueden fácilmente refutarse, sino que dei.figuran por
completo el magnifico cuadro del proceso
científico-filosófico que el Sr. Moret nos ofreció aquella noche,
La historia de las ciencias no es tan fácil
desvirtuarla como la historia que pudiéramos
llamar política.
Si algunD. vez las verdades científicas se
ocultan á través de la historia, es siempre
para denunciar épocas. de tristísima decadencia; que las verdades cienlificas son indestructibles, y si pueden sufrir algun eclipse,
no pueden desaparecer jama·s.
El siglo x1x peca de orgulloso. y sus sabios
y sus grandes hombres. con ser tiil.n sabios y
tan grandes, deben todo lu que poseen á esa
gencracion á quien el Sr. Moret nie¡;a el que
vieran la luz de la. YerUaJ. cientifica, y la unidad del Cosmos.
Por eso hemos dfoho que cuadraba per-f~ctamente la frase del orador para dar comieu-1
zo á. nuestros tr.i.bajJJ s, que, l'et.ludtlos a dar
cueQh. de cuanto ocurra en: e l mundo 'c ienti:fico, van á tener por b:ise un balance de lo
que heredamos de la gcnt racio:i pasada.
Cotr1ponia.n el caudal cientifico que el siglo XVIII heredara de sus mayores, un conjunto de verda,des, lentJ. y trabajos:1mente prevaradas, y unidas más tarde por la violc1ita
lógica. de las mismas ciencias.
Por raro y el.'.traordinario privilegio hii1tó •
rico, las 'Ciencias se extienden y generalizan
de tal suerte en las postrimerías del décimocta.vo siglo, que ya ofrecen un conjunto
admirable. No son lo que en tiempos de Galileo ó Descártes, conocimientos aisladvs. no,
sino que constituyen todo un sistema definitivo y demostrado del mundo: el sistema del
inmortal Newton:
Una ver&lt;l.atl capitalisi111a encerraba la maravillosa concepcion del matem:ítico inglés,
y á su alrededpr contemplamos cómo se agrupan todas., abso~amente todas las verdades
del siglo XVIII.
En m•temática.!i puras, teniamo.:. el cálculo
iíltlniteliimal, inventado simultáneamente
por Newton y Leibnitz, cálculo que con~ti&amp;uye el más potente recurso científico mode•
roo: la mec4nica, reducida á un soló teorema por D',\lembert, y el a&lt;lmirable conjuol,&gt;
&lt;le teorias elaboradas por 1os liernou.Ui, Euler, el caló,ico latente, por Black· la medlcion del calb.
'
Clairant, Taylor y Maclaurin, que á fines del siglo rico,
por Lavoisier y Laplace; las primeras ideas
se condensan en Monge, Laplace y Lagrange, para verdaderas sobre la esencia del fuego y del calórico·
tniciar quizás el último poderoso movimiento de ' las experiencias, en fin, y las leyes, y máquinas ;
su actual progreso.
los aparatos, p,r la&amp; que Dufay Nollet Franklin
' y utili-'
En astronúmia, los cálcu'los que de Newton á La~ y en e!!pecial Coulomb, explican,' manejan
place trasforman Ja ciencia en un problema de me- zan po1• vez primera la electriddacl.
cánica, que explica y predice todos los movimientos
Eu química, todos sus fundamentos, el oxígeno,
planetarios, indicando el origen y formacion del el ázoe y el hidrógeno aislados; la composicion del
sistema sola.r, y áun mis allá, por los admirables agua; la teoría de la combustion; la nomenclatura
descubrimientos de Herschel, se llega aeutrever ta qwmica; el análisis cuantitativo; la imlestructibili-

601

LA ILUSTRACION NACIONAL

sofia que había de cambiar sus fnmbos; estudiad
sus obras, su vida, sus aficiones, y los vereis bebiendo en las fuentes de las ciencias, inspirándose, si
puede decirse, léj_os de la verdadera filosofía. Y
no solamente conocen Sus teOrias, sino que practican sus verdades.
Voltaire, el espiritu mismo de su siglo, fué el
primero que dió á conocer 12.s teorías ópticas y astronómicas de Newton; Voltaire, el que presenta en la Academia una Memoria sobre la
medida de la fll.erza motriz, y sobre la naturaleza y propagacion de la luz; el que manejaba el termómetro de Reaumur, el prisma
de Newton y el pirómetro de Muschembrock.
Fontenelle fué un excelente matemático,
el más competente entre los biógrafos de
hombres ilustres; Montesquieu leía discursos
sobre la mecánica del eco; disecaba aves;
ensayaba loil efectos del calor bobre los teji&lt;los animales, y publicaba observaciones sobre los insectos y las plantas. Rousseau demuestra en su Emilio conocimientos científicos universales; Diderot enseñaba matemáticas, deDoraba todas las ciencias, todas
las artes, y hasta la tecnología industrial; Al•
embert fué uno de los primeros matematicos
de su siglo.
Buffon tradujo la teoría de las flexiones de
Newton y la estática de los vege'ales de Hales, y era á la vez metalúrgico, óptico, geógrafo, geólogo y hasta anatómico; Condillac,
para explicar los signos y la filiacion de las
ideas, escribió aritmética, álgebra y astronomía; Gondorcet y Lalande fueron fisicos y
astrónomos; llolbad1, Lamettrie y Cabanis
fueron químico~, natura.listas, fisiólogos y
méJicos.
Pero ¿á qué continuar, si para conYencernos de Jo mucho que supieron, nuestros abuelos no hay que esforzarnos tanto?
Todos, g1·an&lt;les y d1iccs, les vemos concurrirá la, fuente de la ciencia, que brota. de Jas
profunt.l.itlades Je la Historia, y &lt;le ella arrancan sus grandes verdades, y descifrar sus
cndiiahladns jeroglíficos para ofrecernos en
las postrimel'las del pasado siglo esa grandiosa síntesis del mundo y de la vida, cuyas
lineas generales nos legaron, parn que, ya
en los cauces de la edad novísima, se haya
realizado la portentosa cultura actual.
Y ahora podemos, en nuestras revistas sucesivas, seguir con más facilidall el progreso
y desarrollo· de las ciencias, único fin que nos
proponllremos.

J.

MARÍA SERRATE.

Madrid Noviembre J88t.

RECOMP~NSAS MILITARES

FRANCJA,-ENSAYOS PARA EL EYBARQUB DE ClllALLERÍ.\ ES LOS WAGONES DEL FERRO-CARRIL

:En geología, las series y ta verit~adon de la~
teorías de Newton; l~ ,figura exacta de la tierra, el
aplanamiento de stis polos, y la expansion ecuatO ·
:tial; las causas de 1as mareas; ia fiuiú~ z pt'irt1íttva
del globo; la persistencia ddl calor central, y illás
tarde Buffon, Desmarets 1 Hulton y Werncr deBcUbren el origen acuoso ó ígneo de las rocas; la estratificacion de los terrenos; la 'prodigiosa antigüedad
de 1a vida, la.s trasformaciones graduales de la
corteza terrestre; y en fin, el grandioso cuadro
en que Buffon traza, con aproximacion maravillo-

,,

Jussleu no, hace conocer la srtbordlnaclon de los
caractéres y la clasifi.cacion materialj RE:!aumur explica la digeStiott, miénlras que Lavoisier nos enseM la resplraeion.J\qul\l ptiblica ~ús adtnirables melttoi'las subre los insectos, y Needhan da vida científica A. los infusorios; y de entre todas estas adivinaciones se destaca,lá concepcion experimt':ntal de~a vida.
Buffon, y sobre todo Lamark, descubren los principales hechos de 1a fisiología y de la zoología mo.dernas, fundamento indiscutible de las teorías darwinianas.

ehatldó cuestiones !étlundarias y de detalle, no nos
resta nada que hacer~
Et1 este admirable cuadro 1 en este ar-senal inmenso de verdades científicas, demostradas una-s,
presentidas otras, fué donde la generacion pasada,
el siglo xvm, encontró su alimento científico, su
fuerza impulsiva.
Y si no, pasad revista á los jefes de Ja o pin ion, á
Jos fundadores de las ideas nuevas, á los apóstoles
precursores de la novísima religion científica, á los
que dieron á la historia de la humanidad una filo-

Increíble parece que el carácter espanoi,
osado y'aventurero, dispuesto siempre á buscar nuevos hori:1.oJJ.tes y á engolfarse en las
más arriesgadas y estériles empresas, retro_.
ceda con verdadero pavor ntc las innovaciones y oponga un pash·ismo tenaz á los ade- '
lanto11 y reforma.!! J.e utiliJaU innegable.
Esta contradicdon, causa principal de la.
mayoria de uuestns desg1·acias 1 revélase
muy especiahnente en cuanto se refiere á 1:1.
Administracion y al ejército, hasta el punto
de que los gobernantea más audaces y más
fecundos en ideas propias vacilan y se detienen al dar el primer paso en el camino de
las trasformaciones.
No de otra suerte se concibe que pcrmanezcamo.~
inmóviles en medio del movimiento general de
avance que se observa en el mundo entero, y que á
pesar de las duras lecciones de la. experiencia continuemos vilmente uncidos al yugo de la rutina.
Los embrollos y los errores administrativos subsisten entre nosotros únicalr!ente por ser tradicionales; y los reformas que necesita el ejército no se
Hevan á cabo, porque lo impide la costumbre; ¡Des--·
dicha inmensa, que nos acompana sin cesar! Es menester que estalle una revolucion ó llegue una ca-

�602

LA ILUSTRACION NACIONAL

tástrofe para que salgamos del férreo círculo que dez y han mandado con fortuna? ¿Es posible que un
improvisado jefe tenga los mismos conocimientos
nos aprisiona.
rna dE' las arduas cuestiones relacionadas con la que otros de su clase llenos de experiencia y elemilicia, es la de las recompensas; problema dificil vados á igual altura. despues de muchos ai'los de
y peli¡rroso que conviene resolver sin vacilacion,
servicio"Y de no pocos de estudio?
El uso nos hace comettir errores que, examinados
con atrevida rectitud y lo más pronto que sea popor primera vez, nos parecerían monstruosos, y que
sible.
No vacilo en asrgurar que las revoluciones, los sancionados por la tolerancia, nos parecen insignifipronunciamientos y los motines que durante cin- cantes. El más sencillo problema puede resultar
rnenta años han hecho infeliz, débil y pobre á la incomprensible por los términos en que se plantee,
nacion española, se deben Pxclusivamente al vicioso y la práctica más absurda strnle ser aceptada como
buena y razonable si se expone con habilidad y se
sistema de rrcompensas militares.
En todos los movimientos revolucionarios ha to- arraiga con la costumbre. Slilo por tales causas memado parte activa la fuerza ·armada: y á la sombra rece disculpa el sistema de recompensas militares
de las banderas políticas ha luchado el militar des- generalmente empleado hasta hoy, corno sólo asi
contento, no con la honrada ambicion que recomien- se comprende la deplorable confusion de ideas y de
da la Ordenanza, sino con la impaciencia censurable procedimientos que nos Pmba.raza y trastorna.
Para esclarecer algo estas cuestiones, debe recurde alcanzar en una sola jornada los empleos que se
conceden al valor en rninte acciones de guerra.
rirse á la cornparacion.
¿Qué diriamos si en un público certámen se adEl primer triunfo de los revolucionarios sancionó
la victoria de los f:ediciosos y el crimen de los im- judicara al orador el premio de la pintura, y al pinpacientes; preparó nuevo¡¡ tragtornos; alentó nuevas tor el premio de la elocuencia?
aspiraciones culpabl!'s;. lastimó la dignidad y los
PuPs error análogo se comete en el ejército dand'B
intereses del ejército leal: quebrantó la- disciplina; al valor el premio de la capacidad.
estableció la costumbrG de pron:.:nciarse; afirmó el
¿Qué diriamos, si para recompensar el valor y el
absurdo sistE'ma de recompensas, y planteó el cisma mérito se premiaran á la vez la casualidad y la
militar que ha llegado hasta nuestros días y que aún suerte?
existe entre nosotros.
Pues esto ocurre en la milicia.
Acepto, aunque sólo por imperiosa necesidad, J)Or
Ya he dicho bastante para demostrar que la capael imperio de la fuena, la teoria de que los hechos cidad se confunde con el valor. Un ascenso es una
consumados deben respetarse: y I t acepto condi- patente de capacidad; una cruz es una patente de
cionalmente, J)orquc dicha teoría no puede ser in- valor. ¿Por qué se mezclan ambas cosas, premiando
condicional, y es un ~ofisma pnnicioso, un arma de con ellas la vale11tía y el cumplimiento del deber?
dos filos. Pero la acepto. Rochar.o por espontánea
Harto sabemos que la mayor parte de los militaronviccion las leyes de efecto retroactivo, que son res desPa brillar y distinguirse en la guerra; pero
innovaciones perturbadoras é injus~as. Y al &lt;l11cir sin el auxilio de la ocasion, no lo alcanza. Cada solJo que acepto y lo que rechazo, doy á entender que ' dado ocupa el sitio que se le designa, y cumple lo
miro hacia atra~, que respeto lo pasado y qge juzgo qt1e se le ordena: unas VE'Ces tiene oportunidad de
inconveniPnte la rcvision de hechos, como juzgo acreditar su valor; otras (que son rarisimas), logran
cruel todo espirit.u de venganza.
probar su inteligencia, y por lo comun, no puede
)las ¿por quP no ha habido una inteligencia su- hacer más que cumplir con su deber. Llega la hora
perior que pusiera remedio, separando lo pasado de las recompensas, y el ascenso otorgado al que
de Jo presente y de lo futuro? ¡,Por qué no ha de ha tenido la fortuna de poder probar su valor, es
haber nn alma fuerte y generosa que' diga: 71asta un premio de i:apacidad: premio que desde luégo
'perjudica á los que sólo cumplieron con su deber,
aquí y desdt aqul?
Querer es poder, cuando no se persigue una aber- ·p orque les faltó la ocasion para llegar más adelante.
~Hay justicia en este procedimiento?
racion ó un imposible.
Citar1\ en primer lugar, las conocidas dificultades
Ni justicia ni lógica; porque entre los premiados
y los penosos rozamientos. que ocasiona la varredad habrá hombres muy valerosos y muy incapaces de
&lt;le escala¡;. Un teniente de cuerpo facultativo puede mandar, y entre los no premiados habrá hombres
ser hasta coronl'i de infantería ó de caballería, y
no ménos valientes y más capaces, y otros de poco
&lt;lentro ele su cuerpo está á las órdenes de un capi- aliento y de notabilísima aptitud para el mando.
tan. En una funcion de guerra, si operan combinaInsisto en que se necesita distinguir: el valor
das dos ó más arma'S, puede llegar el caso de que
personal no es el arte de la guerra; un general coel referido teniente mande á su mismo capi-tán, y
barde puede ganar una batalla, si sabe dirigir sus
áun al teniente. coronel de su cúerpo. La imi:-opie- tropas; un general valiente será derrotado, si no
dad y la incomeniencia de estas alternatrvas no sabe dirigirlas.
han menester demostracion. Con jefaturas tan im- ' Veamos ahora cómo se premian la casualidad y
previstas y accidentales sólo s!\ logran. dos cosas: la suerte, al mismo tiempo que el mérito y el ,·alar.
dar ventajas al enemigo y relajar la disciplin'a.
Pondré algunos ejemplo~:
En vista de .esto y de lo qu~:voy á deeir, ateo abEl dia 9 de Diciembre de 18."'&gt;9, una parta del resoÍutamente necesario cerrar todas las escalas.., su- gimiento infantería de Castilla fué sorprendido al
primir · los grados y dar los empleos p~r rigurosa amanecer por el ataque de los marroquíes: de una
antigüedad, sin distinciones de ninguna clase.
sola de~carga murieron varios oficiales y cadetes.
Procuraré dimostrar con ejemplos prácticos las Los oficiales del mismo cuerpo y de grado inferior
razones que acon~eian esta medida.
al tle los muertos dormían tranquilamente en sus
El valor es una cualidad indispensable en el mi- tir.ndas, ignorando que h casualidad acababa de
li~ar, 1~ mismo en el gen.eral que en el coronel, así traerles un empleo por vacante de sangre.
en el oficial como en el solda,do; :¡:¡ero no debe ser la
En varios ele los cuerpos que sirvieron á las 6rJ.ec~alidad única d,~ h_ombi:e que se-l)ate para defen- nes del general Prim, hubo grandes pérdidas de
derá su patria: el soldado tiene que ser obediente: s,ficiaJes: pero la suerte repartió sus dones con des.
eljefe tiene que ser capaz. La obediencia y el:valor igualdad, matando tres ó cuatro oficiales en unas
no constituyen capacidad, y no obstante, al valor compai'lias y ninguno en otr.as, por lo cual ascenaislado se le concede aventuradamente la aptitud &lt;lieron mucho varios alféreces y sargentos, y sus
·necesaria para mandar y &lt;lirigir, puesto que un
compai'\eros no ascendieron nada, á pesar de que
soldado, en una sola y brev¡¡ campana, puede llegar todos se habían batido de la misma manera y afronal;más alto empleo de la milicia, ganando sus as-,. tado la misma clase de peligros.
ce:nsos uno á uno sobre el campo de la lucha. ¿Cómo,
Hubo oficial que dnrante toda la campana de
por qué mágicas artes ha .de convertirse repentina-,. Africa sólo asistió a una accion (1), porque siempre
mente en general instruido el soldado que só\o t,iene estaba &lt;le guardia, de provisiones ó en otro a1mnto
valor? ¿Se adquiere en un afi.o la capacidad nE'cesa- &lt;le! SE'rvi cio cuando su cuerpo se batía. Recibió los
ria para mandar un ejército? ¿Puede.n servir de nor;ma p_ara .una regla 9omuo, los ej.emplos di! algunos_.
{l) En esta accion le tocó formar con la reserva
horµbres privÍlegiado¡¡._que,han ascendido i;on rapi-, 1 y recibió ur1 balazo sin ver al enemigo.
'

LA ILUSTRACION NACIONAL
premios que se daban á todos en las propuestas ordinarias, lo cual fué injusto; y no pudo demostrar
si tenia valor, Jili alcanzar mayores recompensas,
porque el cumplimiento de su deber le impidió batirse, lo cual no fué justo.
Hoy, por una Real órden inspirada en la más alta
moral, y en el sentido practico, que generalmentP
brilla. por su ausencia en Jai¡ disposiciones más
elementales, las vacantes de sangre se dan, como
todas, á la anti~üedad en las escalas; pero el m:ll
que lamentamos continúa subsistente, y despues dP
publicada dicha resolucion, las propuestas por servicios de campai'la siguen formulándose por el mismo vicioso sistema de los turnos, que aconseja al
militar no distinguirse hasta que deba corresponderle ser recompensado.
Resumiendo: en la guerra de Africa, asi como en
las &lt;lemas guerras, no hay equidad en la distribuciog. de los premios: unos ascienden por la. muerte
ó Jf'3r los méritos de otros; quiénes deben su aseen·
s@, una falta; quiénes pierden la ocasion de distin@irse, y pagan culpas ajenas; éstos son premiados
@1 exponerse jamás; aquéllos se juegan mil veces
'Tu vida y obtienen una recompensa miserable. Todos, por regla general, quedan descontentos, y con
sus galones y sus cruces vuelven á dar envidia y
enojo á los militares que permanecieron de guarnicion sin poder ir á campaña.
¡.Esto puede remediarse de un modo absoluto? No,
porque es imposible reglamentar la suerte. lilas
no hay dificultad en reglamentar los premios, neutralizando así, y no en pequeña parte, las veleidades de la fortuna.
Los que deban á la casualidad ó al sino la ocrs:on
de irá la guerra, de llevará cabo un hecho heróico
y de sobresalir por cualquier medio, reciban, como
es natural y justo, un premio digno de sus ol,!'as:
una cruz pensionada, dos, diez, cincuenta. Pero
otra cosa, no.
Estas recompensa~ no lastiman ni perjudican tan
profundamente como los ascensos: no relajan la
disciplina, y no producen odios. El militar, ántes
que militar es hombre, y por grandes que sean su
modestia y -subordinacion, no pueEl.e ver con calma
el rápido y casual ascenso de su compai'\ero y de su
inferior; no puede obedecer con gusto al mismo que
poco ántes le obedecía, y hasta repugna á la naturaleza el dominio de la juventud sobre la ancianidad.
Hay laurlils para la osadía y el valor, sin que sea
preciso recurrir á los d¡ la experiencia. Esta podrá
engaí'lar alguna vez. µ¡-o no siempre, y en todo
caso engañará mucho ménos que la c,1sualidad.
Examinese al que debe ascend.er, cuando se so&amp;peche de su aptitud, y retárdese el ascenrn del ignorante. i\"o hay peligro de cometer injusticia con tal
sistema, porque la ignorancia es mala, y el saber
tiene voz para defent.!erse. Húrase de la eleccion,
húyase del dualismo, hilyasc de cuanto pueda. rebaÍar el concepto de una ~!ase y de un arma, y evítese el conflicto entre la antigüedad y la suerte.
Así se matarán muchas insensatas ambiciones, se
afirmará la disciplina sobre robustas bases, y serán
extirpados muchos odios y evitadas muchas des.
graC1as.
A pesar de esto, no habrá obstáculos para las inteligencias superiores: si aparece un genio, él se
abrirá paso con facilidad: el genio no se discute, se
admira; lleva consigo la ,·ictoria, justifica con sus
l1echos pasmosos los dones extraordinarios que recibe, y arrastra á los pequeMs y á los grandes en
alas del entusiasmo y de la gloria. Nadie disputó al
Gran Capitan la legitimidad de sus triunfos: nadie
negó á Napoleon el derecho de su encumbramiento.

.

ADOLFO LLANO~.

DIÁLOGO ÍNTIIO
Si las conjunciones de .Marte y Vénus son objeto
ele estudio para el astrónomo, es innegable que en
ellas vienen inspirándose las artes desde que dieron vida á las deidades del gentilismo griego.
El bonito grabado que ofrecemos á n·uestros lectores en la página 587 se debe al mismo asunto,

siempre trillado y siempre nuevo. El Marte es aquí
un arrogante y jóven soldado, perteneciente á un
regimiento de dragones del ejército aleman, quizás
un héroe de Metz ó de Sedan; la Yénus es una gentil aldeana del Palatinado, de prominentes atractivos y de sonrosadas mejillas, rapaz de hacer inflamar el corazon ménos expuesto á emocion;s ele
este ór&lt;l.en. La corrienta de simpatía se ha establecido: ella ohri,la su~ ocupaciones, y entre risuei'la v
a&lt;lmirada escucha los sabrosos concPp•.os ele su 1s,{lan: él demuestra en su actitud que la dis&lt;'iplina
militar y el culto del honor no pueden ser jamas
incompatibles con el amor y la galanteria.

• •

GRUPO ALEGÓRICO DE LA DEFENSA DE BELFOR.T

Cuantos hayan seguido con al¡:;un interes el curso
de los acontecimiPntos durante el periodo de esa
terrible lucha que )'ª en la historia de la humanidad SP halla escrita con PI epígrafe de «Guerra
franco-alemana,)) recnrdarán como uno d,, los "Pisodios más seilala&lt;l.os, el sitio y heróica defensa dP,
la plaza de Belfort; suceso que, tomando el caráctH
ele una epopeya, enaltece y honra á los vencidos,
sin empaiiar la gloria mili lar de los vencedores.
l'n monum~nto ha sido elevado por el municipio
de la ciudad para etPrna mPmoria de este suceso.
El grupo que corona el obelisco, y que reproduce con toda exactitud el grabado ele la página 604,
era reneralmente conocido, pues su autor, Antonio
:llercié, habialo exhibido el a110 anterior en la Expo•
sicion de pintura y escultura de París; pero, sin
embargo, al ser descnbierto por el alcal,le &lt;le Belfort, el público se sintió presa de una flnocion indescriptible. Entre los espectadores s; veian muchos sol&lt;lados qne toma1011 parte en h defensa;
rostros curtidos por la intemperiP ó cubiertos de
cicatrices; flsonomias varoniles y en{•rgicas por las
cuales resbabiron las lágrimas, miéntras h parte
más bella y sensible de h concurrE'ncia hacia oir
rns sollozos desgarradores.
El grupo lo forman solamente dos figuras; una
mujer y un guardia móvil. La primera, vigorosa
alsaciaua, ceñitla su cabeza por la legendaria cofia
del país, sostiene con un brno al guardia herido, y
con la diestra mano levanta el fusil, arrojando fiE'ra
miradá al agresor. Al pié se lee esta frase sigrdocatil'a! Q1M1td mJ,;1•! con lo que ya ha sido bautizado
el monumento; frase que, en este caso, tiene la
misma significacion que la de «Xo importa,)) que
supieron profc.rir nuestros abuel..is ante las hue~tes
napóleónicas en Zaragoza y Tarragor t, en Gerona,
en Tarifa y en tantos otros parajes qüe los defensores de B~lfort debieron recordar en sns días de
prueb3.

ESCUELA DE AGUIR.RE 1
donde se celebra la Exposioion de Bellas Artes.
La fachada del edificio destinado á Escuelas
Agnirre, en el que actualmente se ha instalado la
Exposicion de la Sociedad ele Escritores y Artistas,
pertenece, como todo él, á ese estilo á que tan aficionados se muestran los alemanes.
·
La; constrnccion es de ladrillo, sobre zócalo de idllería: tiene la fachada un cuerpo ce¡)tral con salida
rle un metro próximamente, y en el cual están
abiertas las tres puertas de acc!'so, que ebtán cerra
das en su parte alta por medios puntos; las dos latrrales con escalinata; la central no la tiene aún.
Hallase {·sta como fo1•ma1Hlo el vano inferior dE'
una torre dE' hase cuadrada, y sobre el eje de la
puerta van dos ojos de buey, uno en cada cuerpo
segundo y tercero de la tonr; en el cuarto se sustituyPn aquellos por un doble vano, )' termina la
torre por una azotea: en todos [oq cuerpos el ladrillo SP l1a ~entado fvrmando caprichosos dibujos, de
marcado gusto árabe.
Las ,•entanas riel piso alto riel edificio son tamhien dobles en la fachada principal, que e¡ la que
mirá. á PonientP, ~- tanto sus arcos rebajados como
las jamb:is y arcos de las puertas, son ele silleria
labrada. Del mismo material es el coronamiento rle
la fachada. ·f;a cubierta es de teja plana, y en su
caballete va situad.a .1,11¡a iigera crestería,,

Este edificio notable, de que nos hemos ocupado
en el número anterior, se debe á la filantropía de
D. Lúcas Aguirre, dechado de honradez y caridad
que fué en vida, y se encuentra situado en el punto
en que se bifurcan el camino viejo de Vicálrnro y'
la carretera de Aragon.
La ejecucion de la obra !le l1a llevado á término
merced al celo é interes del Sr. Galdo, testamentario del ~r·~A¡.mirre. El edificio es di~no del objeto á
que se le de~tina, y el interior corresponde á la idea
que hace concebir su eleganta y airosa facl1ada, en
la cual se eleva una linda torre de 37 metros de altura, cerrada por amplia te:-raz1 en que deberá colocarse un potente telescopio.
Para ciar solemnidad al acto de la inauo-uracion
del edificio, se celebra en él nna Exposicio~ de Bellas Artes, bajo el patrocinio y direccion de la Sociedad de E~critores y Artistas, que en la actualidid preside el laureado poeta D. Gaspar l'\uñez de

Al'',e.
'\,•ene este edificio dos grandes salones, destinados11 las clases, y en los cnales se han establecido
las I,, •incí1&gt;ales instal:iciones de la Exposicion. Hay
aden'tas otros salones en el piso superior y en el
bajo, habilitados para el mismo objeto.
Como nos hemos de ocupar con al¡;una detencion
de este suceso, hacemos aquí punto, reservando
para más a&lt;lelante las noticias que poseemos respecto á la construccion, gastos é importancia ele un
edificio que honra á ;\fudrid y que eterni1.ará el
nombre de ese bienhechor de la humanidad que se
llama D. Lúcas A¡:mirre.

VISTA DE LA. CIUDAD DE MOGADOR
La Sia,·,i tle los marror¡uies, ó M,1p;ador de los
europeos, es el ültimo &lt;l.e los puertos que el emperaclor dPI Mogreb posee en la costa occidental de
sus dominios.
J.a poblacion guarda bastante semejanza con h
de Europa, por el esmero poco romun con que se .
haren las edificarion&lt;'s, y por la regularidad de st1s
calles y plazaq.
·
Entre las principales ventajas que este puerto
ofrece para el comorcio con el extranjero, figura
en primer término, su espaciosa abrigada bahía,
donde encuentran excelE'n te fondeadero l..is barcos
que cruzan aquellos mares.
Hállase dividido Mogador en cuatro grandes barrios: Jíe-lall, lajuderia; 11/cdi,lfl, habitado exclusirnmente por los moros; el Kasbá-viejo, que se halla
poblad., por algunos judíos y gran número de cristianos, incluyendo en éstos á los cónsules, comerciantes y empleatlos europeos, y el Kasbá-nuevo, E'n
que viven mezclados judíos y europeos sin clistincion.
Consta la poblacion de .Moga,lor de 16.000 mahometanoq, 4.000 hebreos y unos 200 cristianos, aumentando esta última cifra de dia en dia por el
considerable incremento de las transacciones comerciales, hasta el punto de haber tenido el sultan
que acceder á las exigencias de los europeos para
ensanchar el recinto de la ciudad.
La ciudad de Mogador data de 1'760; fué bombardeada en 1844 por la escuadra francesa del príncipe
de Joinville, y entre el daflo que causaron los pr,1yectiles y el saqueo é incendio que hicieron Pll ella
los campesino,, quedó casi &lt;l.estruida; pero como
tiene condiciones de vida propia, no tardó en renacer de sus cenizas, y hoy es sin disputa una poblacion importante, que cuenta con un gran porvenir,
Todas estas noticias están ligeramente extractadas de la excelente obra de nuestro querido compaf\ero de redacrion D. Emilio Bonelli, El im¡m·io d1
,1Jarr1r~cos ?/ sii con.~WMiM, á lo cual remitimos á
nuf'stros lectores, seguros de que vert.n con intrrfs
los datos que en ella se contienen respecto á ese
país, en que se cifran las esperanzas de cuantos
sienten latir en su pecho mt corazon verdaderamPnte espai'\ol.
La circnnstancia de ltallarsr nuestro citado rompai'lero en estos momPntos recorriendo la costa occid.ental ele Africa, de cuyo suceso dimos cuenta en
nuestro número anterior, nos facilitará ocasion de

003
dará conocerá nuestros lectores interesantes datos
de aquella region.
Mucho celebraremos que las halagüellas esperanzas que de esta expedicion hemos concebido,
tengan un resultado tan lisonjero como nos lo hacen
esperar las noticias que por c!H~rentrs conductos
recibimos.
Parece que la S0ciedad A Mcani,h1, la dr PesquPrfas de Canarias y una sociedad merca~til e~tablecida en E'sta eort", SE' hallan en tratos ron los más
importantes jE'fes de aquellas hábilas, y que es un
hecho la adquisicion de vastos terrenos sobre el rio
Ouro y cabo Blanco, en los que se rstablecerán factorías que serán protegidas por la bandera espaflola.
.llluy satisfactorias Ron estas noticias, que anhelamos ver confirmadas oficialmente, y que demostrarán que se ha roto, por fin, el hielo de nuestra
inexcusable apatía.
Es hora ya de abrir los ojos á la evidencia. Todas
las naciones del continente se lanzan sobre el Africa, y es indudable que, si no hac~mos rnler con
energía nuestros indiscutibles derechos, nos veremos bloqueados totalmente por esas escuadras que
en son de combate se disponen á colocar sus jalones
de conquista en las vecinas costas del Mediterráneo.
Sólo nos resta hacer la sig-uiente advertencia á
los durmientes filósofos que predican el statu q110 y
el retraimiento en política exterior.
El bloqueo con que se nos amenaza no preocupa
sus espíritus; pues tengan en cuenta quf' ese bloqueo puede ser el preliminar del asalto.
Todos los cai'lones que los extranjeros logren emplazar en territorio marroquí, tendr/rn sus trayectorias en direccion á Espai'ia.

EL PENSAMIENTO
Rofad al polvo, muros de p:ranito
qur á la razon el derrotero cierra... ;
mostrarlme al punto rl ámbito infinito,
hirviPntes mares que cubris la' tiPrra ... ;
dejadme paso, montes dE' vapores
que pohlais el confin del firmamento ...
espacios, mundo~, limite~, colores,
¡soy vtwstro rey! ... ¡me llamo el Pensamiento!
rnanse 1:ts edades veni&lt;leras,
los oll'idados tiempos del pasado,
los astros que recorren las e&lt;fcras,
la inmensidad, 1,) magno, lo ignorado ...
Formen todos el solio refulgente
que me cabo orupar rual premio justo,
y aprecien la grandeza prepotente
que es la sustancia df' mi sér augusto.
Yo no teneo barreras ni rivales:
mi campo es lo crearlo y lo imposible;
soy la fuente de bienes y de males;
yo abrazo la region de lo intangible,
yo penetro en las cóncarns entraflas
del globo terrenal, y lo examino;
yo escalo sus altisimas montai'las,
yo acallo al ronco mar, y lo domino;
Yo arranco del letargo de la muerte
los genios que figuran en la Historia,
y puedo a mi placer su barro inerte
volver de nuevo al foco de la gloria.;
yo percibo el sin fin de oscilaciones
del p~ndnlo dPI tiempo que sepulta
en el olvido mil gPneracionf's;
~
yo del futuro que al morta I se oc,ulta . · 1 1
ra,go la niebla; yo en la ciencia impero;
yo forjo el hierro r¡ue el vapor anima,
el que conduce el &amp;abo al mundo entero;
el que distantes puntos aproxima;
el que une do~ riberas; f'I qne. toca
la mano del marino; el que golpPa
buscando poso rE'sistente roca,
y rl que en el rentro liquido serpea.
Yo conduzco mi sl-r á otras alturas,
y me anego en la luz de lo divino;
yo gozo de las célicas venturas; ..

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LA ILUSTRAOION NACIONAL

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EscuELA

DE Aoi;111nE, E~ CUYO EDIFIClO SE CELEOR I L.1

ExPos1c10~

DE BELLAS ARTES

(Dibtijo de Y. F. Cuesta, g1-.ibado de Soler.)

�LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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