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                  <text>LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

�LA ILUSTRAü10.N NACIONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz: que arde en la mente del humano,
centro en el cu.aLagítase.l.i,.ia,e3,,
fuerza que dominar es sue110 vano,
guia del hombre mísero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está. en el cielo.
CLEllENTE G.IRCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFIC1AL SEGUN DO DK Á DMlNiSTRACION MtLJTAR,

LOS HÉROES DE PILIPI~AS
FR! G~EMTO i HISTORICO·Mil lURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande do Mindanao, acaudillados por el soberbio datto Maghuda,
desconocieron la autoridad del Sultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para olio comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery 6 Ibarrola, al coronel tle E. M. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, donde formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con tlos piezas, y otra. seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales de Mindanao, que reunió las goletas Coiista,icia y raliMtc, ca11oneros L11;on, _fra!Jat, Palilpa;tga y .Jfactan y
cuatro falúas, acordaron arNjar á los rebeldes de
de la cotta de Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia 15 de Octubre de 1861 foeron distribuidas
las fuerlas del ejército en los buques y emprendieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones tle la cotta que estaba construida en la
escarpad.a márgen izquierda del brazo N., llamad.o
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior del delta,
donde estaba la sultanía de Tumba.o, en el torno
más curvo de aquel caudaloso rio, enfilando una larga recta Lle su curso: sometida la construccion de
aquella cotta ;í. las reglas ordinarias de su clase,
consistía .en un gran paralológramo formado por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre sí, sostenienuo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan.;o del rio: en este fuerte macizo estaban
abiertas varías cañoneras, y artilladas en forma de
casa-mata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de mader&amp; semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á. que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran Yistas ni de ellas

se ten 'mi 1t0ticias.
A I~s tres de la madrugada del dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:i.ncho de combate, acudiendo cada uno a su
puest" con ese órtlen, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas de los caíloneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y distribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las fali1as d!'signadas para conducir ala orilla la tropa que
al mar-do del comandante D. Enrique García Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta,;uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José l\Ialcampo-y-M&amp;nje, que llevaba eomo segundo al alférez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarl,·s lograron ponei· el pié en tierra los primeros ho·nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cañones de los buques, que dirigían
todos 1.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dailOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das -ó rebotaban ~omo pelotas de-goma,-por- ~ quese recurrió á la metralla y granaaa, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente do navío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente detenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á. dar fondo para no se r arrolla.dos por la corriente, y sin dejar de batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obstáculo; pero tan gra 1de era el ím¡{tu de la corrjente, que el cañonero Pa,npang1if 10
pudo vencerla á toda máquina ni sostenerse sf ire
el ancla, y garrand.o fué aconl)haud.o contl'l la 1,1 árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cn.b~'.a, y
tomando salida emi:Jistió en la empalizada. y rompiéndola fué el primero c¡ue por aquel medio logró
colarse á. ménos tlo cincuent,i metros del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasamJ.o luégo segun órden á la linea de combate que tenían los otros l)añoneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero PamJXiiiga, nuevamente arrollado por
la corriente, fué aconchado contra el muro de la
cotta, ea cuya apurad.a sítnacion vermaneció má11
de cinco· minutos sufriendo el fuego de lantaca y fu~ileria y una copiosa lluvia de sumbilines, hasta
que por !in, forzando la máquina, pudo arrancar avante, pegad.o cuanto pudo al muro, para evitar el efecto de la artillería; pero chocando con la segunda estacada, fuó tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa de la goleta Coiistaiicüi, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que dió fondo.
El ca.pitan de fragata Mendez Nui'lez, al ver la em •
pe1)ada tlefensa de los moros, el poco dai10 que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por sí la cues~ion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navío D. Zoilo Sanchez Ocaila, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta metros de
la famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Panipaiiga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Cmistancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al gl'Íto de ((¡viva la Reina!&gt;&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeñaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los cai'toneros y falúas el heróico ejemplo de la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable número de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de naYío )lalcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés de lagoleta el teniente del regimiento del Príncipe D. Manuel Olive García, y tan graYe el alférez del mismo
regimiento D. Jaime.Alcobero, que falleció poc.os días
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del Infante D. Enrique García CaITillo,
y el del canonero Arayat, D. Basilio Torres Lineros.
Por el valor y decision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidad y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mañana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
~sdie-ltad8%~,ooffltt- l~h1ii&lt;loo;--lla-eían de.
fendr~o s_u mala. causa peleando con un heroísmo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
mala direccion de sus jefes, que son los los prín/
pales elementos para la victoria.
La t~ma de la '.'enombrada cotta de Pagalunga,que
la morisma• tema en el concepto de inexpur.nabl
o
e,
y eI gran numero de bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Río Grande, convencidos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á las armas espaMlas; desengañoqueafcc.
tó más particularmente á la rebelde sultanía de
Tumba.o, 'l ue era la gente más guerrera y fué la más
escarmentada, obligándola á volverá la obediencia.
P10 A. DE P.1zo.,.

REVISTA

•

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

Ar1ltné t i o n. pRra ut-o &lt;leht8 e,;;c-uela8, por D . PE&gt;dro ;\,lolina, licenciauo en oicno1a., exaotat&lt;.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno tle lo, catedráticos más disting uiuos del profesorado libre
en Madriu. Largos años lleva dedicado á la cnse1)anza. de las matemáticas, y á la verdad, que causa
Yergiien za el considerar lo difícil que es la vida
aquí para el hombre de ciencia. y lo fácil y risueña
que se ofrece al hombre ligero y alhomhre ordinario, sin ningun género de alta cultul'a.
El Iibrü que ha dado á luz el Sr. )Iolina es 1111 :i
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra para los nifios. Uay pocas do esta clase cu Espafia que mPrezcan un juicio \)enévolo. La del se1),ir
)lo!ina ha resuelto todas las dificult:iles por medio
de un lenguaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á lo~
nif1os la adquisicio11 de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á lo abs- '
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmi'&gt;lira
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. ~lolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la comprension de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número y otro; la
hace resaltar en ejemplos de incuestionable concrecíon; y lo :rrjsmo para la nocion de irlentirlad. La
concepcion detiúmero, esta idea fundámental, se
hace así facilísima, leyendo esta obra, áun sin el
auxilio de un profernr.
Podríamos citar muchas partes de estt libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar críticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adopcion de este texto para las escuelas seria una dis•
posicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ensei'lanza experimental, ó lo que es lo mismo, de una enseñanza fnictv,0srJ.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. Malina; distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantisimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplica á los suscritores que no estén ale corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corrienteal\ll,
haciendo el abono directamente á esta .\tlministracion ó por medio de los corresponsale~.
-

- - - --

-·- -

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-

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- - - - - ·

Próximo ya á terminar el año, hemos resucité
co~tinuar el segundo tomo hasta fin del mismo. eon
lo cual podrán q_uellar conchtidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órd4'l
normal, pues en lo sucesivo á cada ano correspon·
derá un volúmen.
Imp. de B. Rublños, plaza de la Paja, 11 lladrld,

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABAuos: Excmo. Sr. Tenient e Gener al D. Miguel

de la Yega h1clán, Ca pitan General de Puerto-

BIBLIOGRAFÍA

OECENAL

Rico.-~larruecos: vista de la entrada del rio Oro
dontle D. Emilio Bonelli, redactor de L.1 !LUSTR.\~
c1os N.1c1os.11., y la tripulacion de la golet a Cercs,
han enarbolado la bandera espai'lola. -Toledo:
trabajos practicados en los terrenos de Santiago
para la construccion de los nuevos edificios de la
Academia General Militar.-Busto de J ulio César.
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!
Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel de la Vega Inclán.-Marruecos: vista de la
entrada del río Oro.-Toledo: trabajos practicados
en'los te1 renos lle Santiago para la construccion
de los nuevos edificios de la Academia General
Militar.-Busto de Julio César, en mármol, existente en el )luseo Británico.- La muer te de Cristóbal Colon (copia del cuadro del baron Wappers).
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en la costa
occidental de Africa, por D. Leandro Serra y Fernandez de Mora tin.-Las clases pasívas .-Ciencias y sus aplicaciones, por .l\I. R.-Teatros, por
D. José de Siles.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Advertencias.

TEXTO:

CRÓNICA
Desde que Alema11ia se anexionó á Carneron y ocupó á Agua Pequeña, su aspiracion
á constituir un reino colonial reviste cada vez
más los caractéres de una viva impaciencia.
Sólo así se explica su iuiciativa:1.,f\iu la cuestion
del Congo.No posee aquí ni un solo pié de terreno, y se ha creído, sin embargo, autorizada
para discutir más ó ménos abiertamente los
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
pleito se celebra en Berlín. ¡Extrañas auomalías de una humanidad regida aún casi enteramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de
una parte de la prensa alemana. El Nacional
Zeitung indica francamente procedimientos
para una solucion que despoje á Portugal de
los territorios adquiridos por 16 inteligencia y
bravura de sus naturales. Por de pronto, parece evidente que Bismark apoya á la Asociacion internacional africana, la émula de Braz·
.za, que no ha escaseado medios de entorpecí
miento á su empresa. Francia, Italia, Inglalena, Holanda y España no consentirán que
Portugal, esto es, el más débil, sea el vencido.
Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha·
riaesperar. Tiene esto de característico el desprecio de la moral por el endiosamiento de la
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
opellos.
2, El razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
"8 uno no soy yo, luego á mí no me interesa
_,,, es ménos positivo de lo que parece, por-

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta
estará expuesto en cada instante á se;

t/º

f o kace mal por esto el Gobierno italiano

aH11eclarar, por medio de Il J)iritto, que si el

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prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es un juicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.

fin último de la Conferencia se redujera al
exterminio uel poder marítimo de Inglaterra,
La conferencia del brigadier Perez de Rozas
nolo secundará bajo ningun aspecto. Italia recuerda que debe en gran parte su indepen- en el Centro Militar, tomó un interés de im,
dencia á la nacion británica; la debe t!\mbien portancia extrema cuando se ocupó del catasinfluencias muy características en la enseñan - tro. No sólo es este un problema que resolveza. En la universidad italiana ha tomado ya ría la cuestion social en gran parte, sino que,
(sobre todo en el derecho penal), un predomi- bajo otros muchos aspectos, su solucion interenio decisivo la direccion positiva inglesa sobre sa á la justicia y podría entra.fiar arreglos parlas famosas escuelas metafísicas alemanas, do- ciales en conflictos secundarios de administracion general y especial.
minantes á mediados de siglo.
Se llama ladron al que sustrae un objeto
La verdad es que, contener á Inglaterra en
cualquiera
de uso necesario, al que roba un
sus tendencias á explotar egoistamente un poder ilimitado marítimo, será justo, pues que pan ó una capa, y ninguna responsabilidad
es necesario; pero aliarse para combatir, no criminal alcanza al que defrauda á la Hacienpara emula?\ al pueblo más afortunado y dies- da en el pago de la contribucion. Sin embargo,
tro en materias de colonizacion, no es empre- este roba en el sentido más estrictamente legal
sa útil ni loable. Un sentimiento extremo de de la palabra, porque disfruta de los beneficios
adhesion al suelo es la manifestacion más de la comunidad social y no coopera á las carcaracterística de un carácter inferior; porque gas, sin las que estos beneficios serían imposila vida es desenvolvimiento, acrecimiento en bles. El catastro, cuyo primer objeto es evitar
intencion y extension. Contrariar violenta- ocultaciones de riqueza, impediría estas enormente estas raras cualidades del hombre in- midades de inmoralidad, que contristan cada
glés, equivaldría á retardar todavía por siglos vez más á las personas observadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
la obra de la civilizacion en las regiones del
globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
influencia humana.
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
La alarma producida en Toledo por algu- tanta utilidad para el país, ocupacion apropianos casos sospechosos de cólera, ha hecho da á los hábitos militares. Merece, pues, aten•
desalojar la Academia Militar. Los alumnos to exámen el proyecto del Sr. Perez de Rozas,
han sido autorizados para marchará sus ca- y los hombres de Estado, deberían incluirlo
sas; lo que equivale á una declaracion oficial en el sumario de las cuestiones urgentes.
sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
al animado cuadro de desolacion que se prepara este invierno en España.
La cuestion de los estudiantes ha tomado
un nuevo sesgo. El profesorado ha conseguido que asistan con regularidad á. las cátedras
y se propone obtener una reparacion ó satis faccion oficial, en lo que concierne á la entrada de la fuerza pública en la Universidad, é incidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
punto, que El Noticiero ha publicado artículos de extraordinaria viveza. En uno de ellos
parece venir á decirse, en resúmen, que_éste es
el país de las fan;as, que todo es mentira, sobre todo en el pcrioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante sor-

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
l.º No consideran como trabajo el servicio
de guarnicion.
2." No aprecian tampoco el serYicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimentacion, etc.
3. o Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria. para estos servicios.
4. 0 Af:&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte por arma enemiga, y casi siempre se

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609

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EXCMO.

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TENIENTE GENER.IL

D.

MIGUEL DE LA VEGA 1Nc1.1N,

ten Puerto-Rico el 31 de Julio próximo pasado, desempeñando el cargo de Capitan General de la !si L.

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refieren á este solo aspecto de la funcion militar cuando tienen que juzgarla para un efecto cualquiera de administracion.
De manera que son lógicos cuando dicen:
por este riesgo el país les da taló cuál remuneracion, y es suficiente, por corta que sea,
pues que se pasan toda la vida sin hacer nada.
Los generales y jefes de ejército deben tener en cuenta esta preocupacion, porque resulta, si no, la siguiente horrible injusticia:
Que los oficiales pasan toda su vida consagrados al cuartel y al estudio de los reglamen.
tos tácticos, ó de toda novedad de este órden, y
que el país no acepta, ni áun teóricamente,
que estos oficiales hacen algo útil.
Sin descuidar, pues, cuanto sea esencial al
fin militar en campaña, nuestros generales y
jefes deberían procurar una reduccion del ser•
vicio en el cuartel, y sobre todo de los servicios tan penosos en el fondo como injustamente juzgados.
La real órden de 15 del actual, publicada
por el ministerio de la Guerra, ha venido á
1·esolver la cuestion del uniforme.
La solucion coincide con la que en diferentes ocasiones y en un reciente artículo propu so esta Revista.
Coexistirán, pues, la levita y la guerrera,
destinándose ésta para todos los actos de cuar•
tel, ejercicio ó campaña, y aquélla para los de
gala.
En sociedad podrán usarse ambas indistin tamente.
Una solucion cualquiera en este punto era
aguardada con tanto anhelo, que habrá sido
recibida muy bieu seguramente por la generalidad de nuestros compaiíeros de armas,
Sólo es de sentir que la nueva prenda de
uniforme no resulte tan económica como se
había en un principio supuesto. Se nos asegura que se han introducido alteraciones en
el primitivo modelo, si bien poco importantes,
pero que determinarán seguramente algun
aumento de precio.
Parece existe el proyecto de crear una Caja
de· ahorros y de préstamos para el ejército,
sirviendo de base los fondos del Consejo de
redenciones.
Grave nos parece esta determinacion, y por
lo tanto digna de ser estudiada por la prensa;
pero para no incurrir en errores al juzgarla
por la primera impresion, nos proponemos esperará que los periódicos oficiosos nos suministren algunas i¡oticias, por las cuales podamos juzgn del alcance y propósitos de ambas
medidas.
Por de pronto, no podemos ménos de manifestar que nos ha sorprendido sobremanera
la noticia; pues conociendo algo la ley y reglamentos por que se rige el Consejo de redenciones, no nos explicamos cómo pueden aplicarse los fondos de ese centro á otra mision
que la que la ley y su reglamento les sen.ala,
y claro es que, ántes de pensar en esas alteraciones, ha debido recabarse de las Cámaras la
reforma de la ley. Se nos dirá que esto puede
hacerse miéotras se formulan los reglamentos,
pero siempre resultará el procedimiento algo

LA ILUSTRACION NACIONAL
irregular; pues en el caso que las Cámaras variasen algo el pensamiento del Gobierno, sería inútil todo el trabajo realizado.
El pensamiento, por otra parte, nos parece
bueno, y ese sistema existe hace afíos planteado en algunos ejércitos de Europa, si bien no
en la forma que se trata de establecer aquí;
pero tememos nos suceda en esto lo mismo
que con otras copias que hemos realizado.
¡Caja de Ahorros! Nos maravilla esa creacion, pues nosotros no sabíamos que en el
ejército existiese la necesidad de ese centro;
ántes al contrario, estábamos en la creencia de
que era necesario ocuparse del mal estado material del mismo. Lo que sí será necesario, será
convencer de antemano á los que tengan alwr~os, si los hay, ~e que el Gobierno en
tiempo podrá d1sponer de esos ahorros, co p
lo hizo con Íos del Montepío y en o~s o )·
siones.
En &lt;:uanto á la caja de préstamos, suponemos que el Gobierno se propondrá realizar éstos sin inte1es alguno, ó cuando más con uno
tan módico, que no pueda creerse se trata de
especular con los oficiales. En Austria, donde
existe una caja por ese estilo, fundada desde hace bastantes aiíos, con un donativo de
100.000 florines, á los capitanes y subalternos
no se les cobra interes alguno, y los jefes superiores sólo pagan un 4 por 100, verificándose los reintegros en veinte mensualidades.
Veremos cómo se plantea entre nosotros esa
medida; pero, por el pronto, nos parece que
faltarán fondos para su realizacion, pues no
creemos haya aquí quien regale 100.000 florines para su instalacion, y el ConsEljo de redenciones, hoy por hoy, no está facultado para
invertir sus fondos fuera de lo que la ley previene. Ademas, estando esos fondos del Consejo afectos á obligaciones contraídas, no es
de presumir que se disponga de ellos con esa
libertad.
Por de pronto, salta á la vista hoy una coincidencia desagradable, y es la de que miéntras se ponen cortapisas á la disposicion del
geHeral Martinez Campos para que las cajas
de los Cuerpos pudieran anticipar sin interes
alguno hasta tres pagas á los oficiales, se trata
de establecer préstamos á interes, y con esto
no es gran ventaja lo que vamos consiguiendo.
Cuando conozcamos más detalles, emitiremos nuestra opinion sobre este asunto, como
siempre imparcial é inspirada sólo en el bienestar y el prestigio de las clases militares.

ning1r,

EXCMO. SR.. TENIENTE GENER.AL
D. Miguel de la Vega Inclán,
El 31 de Julio í1ltimo falleció en la ciudad de San
Juan de Puerto Rico, capitai de la h;la de este nombre, el teniente general D. Miguel de la Vega Inclán
y Palma, marques dela Vega Inclán y capitan general de aquella leal provincia española.
Profundamente sentida fné esta inesperada desgracia por cuantos conocían las apreciabilísimas
condiciones de carácter del digno gobernador de
Pu~rto Rico y los honrosos servicios que supo prestar, en viua, á su país.
La fiebre amarilla, ese terrible enemigo de los
europeos, hizo en él su presa, como en otros muchos
militares españoles, cuando en el verano último
apareció en la peque/la Antilla, sembrando la deso-

LA ILUSTRACION NACIONAL
lacion y el espanto. Con el empleo de algunas precauciones, reservando un tanto su persona del contagio, quizas se hubiera sustraido á la influencia
del mal; pero el alma noble del general Vega Inclán
le impulsaba á marchar siempre al peligro, á no
contentarse en ninguna situacion de su vida con el
cumplimiento estricto del deber, y de estos generosos sentimientos fué victima. España en general
y la isla de Puerto Rico en particular, no puede~
echar en olvido las virtudes del integérrimo administrador que supo sacrificarse por la salud y el reposo de sus administrados.
D. Miguel de la Vega Inclán nació en Medina-Sidonia el dia 23 de Marzo de 1820; entró á senir, en
clase de guardia de Corps, en Julio de 183.5; fué al- •
férez de caballeria el 37; teniente el 39; capitan,
por mérito de guerra, el mismo año; ascendió á comandante en 18!3; á teniente coronel el 41, y á coronel el ;-,3, siendo promovido á brigadier el 58, á
mariscal de campo en Febrero de 1866, y por último, á teniente general en Julio de 18'7-!, asignándosele en este empleo, posteriormente, la antigi.i.edarl
de 28 de Setiembre de 1868.
Hizo una gran parte de la primera guerra ch-il,
ya sirviendo en las filas del ejército activo, ya desempei1ando !os destinos de ayudante de campo del
brigadier Vega primero. y más tarde del valiente
D. Diego Leon, aquel rayo de la guerra, columna de
la libertad, que respetaron las balas carlistas porque el destino lo reservaba para caer bajo el plomo
de los liberales.
Decir entónces «un ayudante de Leon,ll valía tanto
como decir «es un bravo.l&gt; D. ~ligue! de la Vega
supo hacerse digno de este epifeto honroso en Roniz
y 13elascoain, donde derramó su sangre, en Arroniz
y la Berrueza, en Allo y Dicastillo, en Cirauqui,
l\lañeru y otros y otros combates cuya enumeracion
formaría una serie interminable.
Su crédito quedó con estos precedentes bien sentado; y llegada Ia paz, demostró sus condiciones de
carácrer en cuantos destinos le cupo desempei'lar,
y sus dotes de mando en los que ejerció, debiendo
mencionarse muy particularmente sus servicios
como ayudante de campo del marqués del Duero,
con el que más tarde concurrió á la expedicion de
Portugal en 1847, asistiendo al sitio de Oporto y á
todas las operaciones y hechos de armas que tuvieron lugar entre las facciones carlistas de Catalufla,
en el año siguiente, hasta que Cabrera se internó
en Francia.
En 1853 desempeñó la honrosa comision de llevar
á Berlin las insil ¡iias del Toison de Oro, con que el
Gobierno españot'condecoró al príncipe real de Prusia. Como coronel, mandó'algunos años con notable
acierto el regimiento de lanceros de Espai'la, y
como brigadier sirvió importantes destinos. Ya mariscal de campo y comandante general de la division de caballería del ejército de Castilla la Nueva,
concurrió al combate que se libró en las calles de Ma•
drid el 22 de Junio de 1866, siendo agraciado con la
cruz roja de tercera clase; y con el ejército del marqués de Novaliches concurrió á la batalla de Alco·
lea, y al frente de la division de caballería dirigió
la retirada que se verificó aquella noche sobre el
Carpio.
Hasta Abril de 1874 permaneció de cuartel. En
esta fecha nom!Jrósele fcfe de Estado l\Iayor del
marqués del Duero, y secundando á este general,
asistió á todas las operaciones y combates que se
sucedieron hasta que, ante los muros de la rebelde
Estella, halló el valeroso caudillo la muerte de 101
Berwick y de los Turena. Entónces, Vega Inclán
fué recompensado con el segundo entorchado, obteniendo á poco el mando de las Baleares. En 31 de
i.;osto ~e 18i8 pasó con el mismo cargo al distrito
de Castilla la Vieja, y por real decreto de 9 de Octubre de 1882 fue nombrado gobernador capitan
general de la isla de Puerto-Rico.
Con el• desempeño de este dificil mando coronó
dign'.lmente su honrosa carrera el general marqués de la Vega Inclán. Su sencillez y modestia naturales le conquistaron las simpatías de todas las
clases sociales; su inteligente iniciativa en cuantos
asuntos se relacionaban con el fomento de los inte-

o

reses públicos, le hicieron merecedor del reconocimiento de sus administrados. Los habitantes de la
isla, en masa, dieron prueba del sentimiento que
les produjo la muerte del gobernador, acudiendo,
sin distincion de partidos, á tributarle los postreros honores, y acordando la ereccion de un monumento que trasmita á la posteridad el ejemplo
de las virtudes que fueron ornamento de su carácter.
Duerma en paz el ilustre general Vega Inclán, en
el seno de aquel pedazo de tierra española que circundan las aguas oceánicas. Su tumba no será jamás
prof:.&gt;.nada por los enemigos de la patria comun,
porque el viento de la traicion no da frutos en la
antigua Boriquen.

TOLEDO

Trabajos que se practican en las inmediaciones del
Alcázar para la construccion de los nuevos edificios destinados á la Academia General Militar.

En el núm. 4.1 de nuestra Revista publicamos un
hermoso dibujo á dos páginas, representando la vista general de los edificios proyectados para ensanche de las dependencias de la Academia General
Militar, y en el texto dimos algunas noticias interesan~es a,·erca de estos proyectos, no vacilando en
asegurar que, terminadas las obras, contará Espafla con uno de los más importantes establecimientos militares de Europa.
La composicion que hoy aparece en las páginas
612 y 613, como aquélla producto de la inimitable
habilidad de nue,tro amigo y compaf\ero el Sr. LaMARRUECOS
garde, es un complemento que da perfecta idea de
Vista de la entrada del río del Oro , donde \n los trabajos practicados.
Emilio Bonelli, redactor de t La llustracion Naciona »
Aprobado el proyecto, empezaron en el mes de
Setiembre los derribos de antiguas construcciones
y la tripulacion de la goleta e Céres, &gt; h9.n enarbola
Jllra dejar despejado el terreno en que han de lela bandera española.
vantarse las nuevas. Como algunas de aquellas obras
Alguna de las esperanzas que nos hizo concebir hallábanse en estado de ruina, era peligrosa la opela mision confiada á nuestro querido amigo y com- racion del derribo. á no poderse emplear andamios
pañero el Sr. Bonelli, y acerca de las cuales expre- cuya construccion hubiese originado grandes gastos, y por lo tanto se pensó en emplear la dinamisamos ciertas ideas en los dos anteriores números,
ta, atendida tambien la circunstancia de encontrarempiezan á realizarse.
En la entrada del río del Oro, en la ·costa occi- se dichas edificaciones en un extremo de la pobladental de Africa, frente á Canarias, hace algun·os cion, entre ésta y el rio, cuya orilla opuesta presendías que flota el pabellon nacional; y es de suponer ta un escarpada. inaccesib?e.
que en los instantes en que escribimos estas lineas,
Pror:edióse á estudiar este prob~ema, y se vió que
se establezcan los cimientos de nuevas factorías en era posible la operacion, empleando cortas cargas
aquella costa., merced á la patriótica iniciativa de para evitar proyecciones de materiales en ciertas
la Sociedad Hispano-africana, secundada por el direcciones, y para que, sin embargo, se produjera
Sr. Bonelli, con ese celo á prueba de toda clase de la caida de los muros, sin necesidad de recargar los
contrariedades que constituye el fondo de su ca- hornillos, operacion arriesgada, dado el estado en
que debian quedar los edificios despues de la prirácter.
El grabado que ocupa la pág. 609, y cuya oportu- mera explosion.
El éxito correspondió exactamente al cálculo, y se
nidad apreciarán nuestros favorecedores, ofrece la
vista del nuevo establecimiento español, y de los hizo el primer ensayo, valiéndose de explosiones
terrenos inmediatos. En aquella parte de la cos- sucesivas que se obtuvieron, en un principio, con el
ta, el mar se inter1,a, determinando una bahía explotor Bregue!. Pero teniendo que operar casi
de bastante extemion, y formando una península siempre á cubierto, había que desenterrar el cable
de tres leguas de longitud. unida al continente por que se colocaba para un reducido número de horniun istmo de medio kilómetro de ancho, que no seria llos, operacion en que se perdía mucho tiempo, y
dificil fortificar. En el extremo más occidental de esto hizo que se recurriera á la salchicha Bickford,
esta península se ha construido provisionalmente con la que podía darse fueg0 á multitud de horniuna casa de madera, destinada á factoría, y sobre llos, haciéndoles estallar en el órden más convela cual ondea nuestra ban:lera. Al lado se hallan niente á fin de lograr determinados efectos. Sin emarmadas algunas tiendas q,ue sirven de albergue bargo, el explotor siguió usándose en los casos de
al Sr. Bonelli, las personal/ que Je acompaflan, y difícil retirada, en que hubiera sido peligroso el empleo de la salchicha.
una parte de la tripulacion de la goleta Ceres.
Entre las operaciones de mayor importancia,debe
En otro Jugar de este número verán nuestros leccitarse
el derribo de la iglesia de Santiago.
tores un interesante artículo histórico y descriptivo
Estaba
este vetusto templo construido de mamde la antigua pesquería española de Santa Cruz de
l\Iar Pequeña, cuya situacion, despues de muy lar- postería y ladrillo, y sostenían la bóveda pilastras
gas controversias, esta es la fecha que no ha logra- de dos metros de anc1'lura, soportando las cuatro del
do seflalarse con exactitud. No pretendemos hacer- centro una media naranja con su linterna.
Debilitados los entrepaños hasta quedar un melo ni remotamente; pero si creemos deber llamar
tro de anchura, se colocaron en ellos cargas de
la atencion respecto á la semejanza que se advierte,
cuatro ó cinco cartuchos, en sentido normal al muro,
por la descripcion que en dicho escrito se hace, ensiendo atacadas las pilastras por tres hornillos, y en
tre el paraje en que estuvo situada la pesquería, y
seguida se dió fuego á todos los de la m dia naranel en que hoy se eleva el modesto y reciente estaja, haciendo estallar primero á los de los entreblecimiento español.
Abierta se halla ya una senda que ofrece en lon- paños.
El resultado fué coro pleto, y el espectáculo que
tananza risueñas perspectivas. El momento ha lleprodujo á la vista, Sllrprendente y magnifico. A los
gado de volver los ojos hacia aquellos horizontes, si
quince segundos de haber estallado el primer hores verdad que conservamos fuerzas y vitalidad, y
nillo, se vió inclinar ligeramente la inmensa mole,
si nos sentimos realmente capaces de ser algo en
y hundirse despues entre una nube de polvo y
el concepto del mundo. A la opinion le toca ahora
humo.
hacer lo demás; pues sin este factor que dé impulso,
En la composicion pueden apreciarse los detalles
los esfu~rzos de algunas honrosas colectividades se
de tan interesantes operaciones, y el aspecto que
agitarán en el vacío, y en el vacío no se vive.
han presentado los derribos en sus diferentes fases.
Sucesivamente iremos comunicando á nuestros
El número 1 representa la vista general de los edilectores las noticias que recibamos de Africa, de- ficios y del terreno ántes de las voladuras; el núbiendo advertir que éstas serán siempre tan opor- mero 2, el resultado de la primera explosion; el 3,
tunas como auténticas; pues si hay objeto que dis- el aspecto despues de la primera voladura; el 4, el
traiga alguna vez al Sr. Bonelli de su culto por el efecto causado en las pilastras del cuerpo de la
suelo africano, es el cariflo que siente hacia esta iglesia; el 5, el acto de abrir un barreno; el 6, un
modesta publicacion, hogar de su alma entusiasta. torreon de mampostería derribado con cinco kilogramos de dinamita, y el 7, la parte que queda en
pié de la iglesia despues de las voladuras.
0

611
Algunos más detalles pudiéramos ai'ladir; pero
creemos que con los expuestos podrán apreciar
nuestros lectores la importancia de los trabajos que
se llevan á cabo para dotar al ramo de ¡ruerra de
un local digno de albergue á su primer establecimiento docente.

BUSTO DE JULIO CÉSAR, EN IÁRIOL,
e1istente en el Museo Británico.
Sabido es que una de las colecciones más escogidas de objetos artísticos é históricos, restos vivos, por decirlo asi, de las civilizaciones antiguas,
se guarda como rico tesoro, de valor inapreciablr,
en el l\Iuseo Británico (Bristick .Musceum) de Lóndres.
Há llanse en él clasificados los objetos con profundo conocimiento de la historia, y el observador y el
artista, al examinar las espaciosas galerías de
aquel establecimiento, que representan una suma
incomparable de desvelos y cuidados, encuentran
en órden perfecto desde las primeras toscas reliquias de las edades prehistóricas, hasta objetos delicados de arte, correspondientes al período greco-romano.
Un sa\on está destinado á guardar antiquísimos
documentos escritos con papyros de época muy remota, y autógrafos de los tiempos medios; otro encierra notables restos de construcciones anteriores
á la era cristiana, entre los cuales ocupa lugar primero una abundante coleccion procedente de los
orientales; en otro figuran escogidas muestras de
objetos de arte, cual la magnifica coleccion de retratos de los emperadores romanos, desde César y
Augusto á Caracalla, única en su clase.
A esta última pertenece el busto en mármol que
copia nuestro grabado de la pág. 616, y que representa á Julio César, el afortunado vencedor de Pompeyo.
Corresponde al período greco-romano, y está esculpido con tanta exactitud en los detalles, que hace recordar las descripciones .iel héroe de Farsalia
que debemos á los historiadores romanos de la
época.

LA IUERTE DE CRISTÓBAL COLON
(Copia. del cuadro del baron Wappers.)
Un laureado pintor y á la vez distinguido miembro de la aristocracia inglesa, el baron Wappers,
ha sabido inspirarse en la muerte del más grande
de los navegantes para producir un cuadro soberbio, que es hoy objeto de admiracion para cuantos
amantes del arte visitan la brumosa capital de
Inglaterra.
Conocidas son, hasta por los ménos versados en
nuestra historia nacional, las circunstancias que
precedieron á la muerte del grande hombre; no nos
detendremos, pues, á referirlas. Baste sólo recordar, como pertinentes en este caso, que al regresar
de su cuarto viaje, abatido por las contrariedades
y gastada su salud, supo que su constante protectora la católica Isabel, yacía agonizante, y no fueron pasados muchos dias sin que llegara la noticia
fatal de su muerte; golpe que borró la última esperanza en el lacerado corazon del eminente gen.Jvés.
La ingratitud de D. Fernando contribuyó á precipitar, seguramente, el término de la vida del almirante. Desde la muerte de la reina hasta la de Colon, en el espacio de año y medio que separa estos
sucesos, el descubridor del l\uevo Mundo sólo recogió desdenes del soberano, indiferencia é ingratitud. Aquella alma pura, santificada por los sufrimientos, se arrancó al cuerpo caduco y débil el 20
de Mayo de 1506, y voló en demanda de otra vida,
dejando por toda herencia á su hijo un nombre que
vivirá quizás tanto tiempo como la raza humana sobre la superficie de la tierra.

¡llUÉ ALOJAIIENTOl
El autor del caprichoso y ori~l dibujo que representa nuestro grabado de la pág. 611, debe conocer hasta en sus detalles más íntimos la vida de
campaila.

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ENERAL MILITAR

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Es preciso que, empuí'lan&lt;lo el fusil, ó llevando
pPndiente del cinto la espada del oficial, haya sufrido todas las penalidades inherentes á la profesion; el frío glacial del invierno al practicar el servido de escucha en eterna noche; los rayos de un
sol de estío durante interminable jornada á traves
de la llanura cubierta de polvo que se levanta en
asfixiantes remolinos; la sed, el hambre con su pavoroso cortejo de sufrimientos, y por último, el desencanto cruel de llegar al término de la ruta y encontrarse con un detestable alojamiento, sin cama
para reposar los fatigados miembros, y sin lumbre
f'll que hacer mal hervir la racion ó secar la ropa.
Sólo así se comprende la verdad que hay en este
dibujo; sólo habiendo sido actor es posible representar con exactitud la escena. ¡Cuánto~ de nuestros compa11eros, ante la vista de ese lindo grabado, recordarán e,1isodios análogos, en que experimentaron la misma desagradable sorpresa de esos
tres soldados alemanes, destinados á ser huéspedes
de una noche P-n una pobre guardilla, y cuántos
pensarán á este propósito que no hallaron siquiera
la cortés acogida que hace á sus alojad(\s el pobre
artesano francés, entre avergonzado y entristecido
ele que ojos extraí)os penetren su miseria y vean la
desnudez y pobreza en que viven los srres queridos
de su corazon!

NOESTROS DER1CH0l tN LA WSTA OCCIDENTAL
DF. ÁFRirA
Hace algun tiempo guardamos en cartera el si~uiente trabajo, que creemos será leido con gusto
por nuestros suscritores. Nunca sus conclusiones,
respecto á nuestros derechos en el :Mogreb, podian
tener más oportunidad que f'n los momentos en que
acaba de enarb,&gt;larse la bandera espai'lola sobre
aquel territorio, y cuando los diplomáticos reunidos
en Berlin van á establecer los jalones que han de
servir dci base para el reparto del Africa,
:'\o creemos que ninguna de las grandes naciones
que en la conferencia van á parodiar el papel del
leon de la fábula, puedan presentar títulos de propiedad tan antiguos y tan legítimos; pero tememos
que hoy, como en tiempos más primitivos, prevalezca la razon de Quia no;;iilior leo.
APUNTES IIISTÓRICOS
En 21 &lt;le No,iembre de 1344 presenció la ciudad
de AviMn, residencia del Papa espaí'lol Clemente Y!,
la extraí)a coronacion, como rey de las Canarias, del
infante de Espaí)a D. Luis de la. Cerda, más comunmente conocido por el Príncipe de la Fortuna. Esta
ridícula y pueril investidura de soberano de unas
islas que allende los mares apénas eran conocidas
de algunos atrevidos navegantes, tuvo, sin embargo, gran influencia en el por,·enir de las Canarias,
puesto que, resonando en las cortes extranjeras la
esplendidez de aquellas fiestas, junto con el nombre
de unas apartadas tierras que en mitad del Atlántico se hallaban sin duei'lo conocido, incitaron el carácter aventurero y conquistador de la época, hasta
el extremo que, algunos ai'los más tarde, Juan de Bethencourt, un anciano caballero de la Normandia,
abandonaba su sei'lorial castillo de G,·ai1rnille le
Teiiltwmierc, y seguido de deudos y amigos lanzóse
al Océano, navegando en demanda de las antiguas
Afortunadas, á la más oriental de las cuales abordó
á principios de Julio de 1402.
Dos aMs despues, este valiente conquistador salió
de Lanzarote con una carabela para hacer un reconocimiento en las otras islas, y empujado por los
vientos cayó sobre la costa occidental de Africa, la
cual exploró desde el cabo de Cautfo al rio del Oro.
Saltando con frecuencia á tierra, luchó con los bereberes, algunos de los que hizo cautivos, apresando
3.000 camellos.
Esta expedicion, relatada en 1406 por Le-Ferrier,
nresbitero y limosnero del señor de Bethencourt,
tiene las siguientes notables líneas, que trascribimos por su antigüedad: «Hay, dice, una consideracion que demuestra esta conquista, y es que la
tierra de los sarracenos es un pais llano y extenso,

lleno &lt;le todos bienes, de grandes rios y ciudades
populosas.i&gt; Pero al baron normando no le aoompai'laron nunca las fuerzas á sus proyectos, teniendo que abandonar esta empresa, que tanto ambicionaba, por carencia de recursos, yendo á morir
cuatro aí)os más tarde en su titular castillo del país
de Caux.
Franceses, portugueses y espaí'loles litigaron y
combatieron por mucho tiempo·por el derecho· de
posesion de las Canarias, hasta que, duenos los últimos de él en la personalidad de doi'la Inés Peraza
y su esposo D. Diego García de Herrera, c¡¡nde de
la Gomera y Seí'lor de la costa de Africa, dirigieron
nuevamente sus victoriosas armas sobre la costa
fronteriza de 13erberia, empezando aquella lucha sin
tregua que, por espacio de dos siglos, inundó de
sangre española el suelo africano.
impezaron estas excursiones en 14ld, cuando
D. Diego de Herrera, queriendo celebrar las bodas
de su hija dona Constanza con D. Pedro Fernandez
Saavedra, reunió sus tropas, y acompanado de su
yerno, saltó, segun Viera y Clavijo, «sobre la c~ta
fronteriza de Lanzarote (de donde le amenazaban
los bárbaros), tomando el puerto de Guádcr, ó Santa Cruz de la iU'ar Peq1te1ia, 11/ar Chica 6 Jl/ar Menor,
que todos estos nombres se le daban.
»Herrera se trasportó con la tropa y provisiones
necesarias. ,llar Pequ,eii,a dista como TREINTA y TRES
leguas de Lanzarote. Ejecutóse el desembarco á la ·
media noche por la embocadura del rio, que aquellos naturales llamaron el oado del Jlediodía, la cual
forma una bahía navegable HASTA TRES !,EGUAS 'l'IERR \ ADENTRO. Construida la forta?eza con una admirable prontitud, se coronó de artillería y se le puso
una respetable guarnicion, al mando de Aloiiso de
Cabrera. Herrera se restituyó á Lanzarote, y los avisos y provisiones de boca se comunicaban por medio de una fusta ó embarcacion peque/la, que desde
luégo se destinó á aquel ejercicio.»
Pocos af'los despues, siendo alcaide del presiJio
de Mar Pequef'la Jofre Tenorio, fué sitiado por- un
sharife cercano con diez mil infantes y dos mil caballos. Avisado Herrera, voló sobre África con setecientos hombres escogidos, y luchando una noche
bravamente, logró penetrar en el castillo, obligando
al berberisco Aviala á levantar el sitio
Algun tiempo más tarde volvió el co~de de la Gomera con seis embarcaciones á la costa, y penetrando ~n. el int_erior, ~uiados por el moro Helerguit (1),
apr1S1onó Ciento cmcuenta y ocho mahometanos, los
cuales fueron vendidos como esclavos. Este bizarro
capitan y sus hijos ejecutaron cuarenta y seis invasiones en las playas marroquíes. Más adelante debió
perderse el presidio de la Mar Pequeí'la, puesto que
en el testamento de doí'la Inés Peraza, otorgarlo en
1482, se lee la siguiente cláusula: «E otrosí, mando
que saquen de cautivos todos los hijos de mis vasallos que por mi causa se cautivaron en el castillo de
Guado», á la vez que en 1491 el gobernador de Canarias Alonso Fajardo, de órden de los Reyes Católicos, hace reedificar la demolida fortaleza, defendiéndola valerosamente del nuevo sitio puesto por
las tropas del rey de Fez.
Concluida en 1496 la conquista de estas islas,
Isabel la Católica, siempre atenta al engrandecimiento nacional, concedió el titulo de gran capitan
general de la costa de Africa, desde el cabo Ger al
de Bojador , al adelantado de Tenerife D. Alonso
Fernandez de Lugo; y éste, obedeciendo el mandato
de la gran reina, reunió cuatrocientos soldados1 con
los cuales desembarcó en 1502 en el puerto de Nul,
en el que se sostuvo quince días sufriendo los continuos asaltos que los bereberes daban al fortín de
madera que les servia de defensa, teniendo, en fin,
que ~eembarcars_~ co~ las reliquias de sus tropas,
y deJando á su h1Jo primogénito sobre el suelo africano. Desde este dia la fortaleza hispano-africana,
aunque se sostuv&lt;&gt; por espacio de veintidos aí)os
(1) E_st.~ moro se bautizó y casó en Lanzarote,
donde v1v10 muchos ar)os, puesto que aún en 1490
cuando el .P:i!ller caJ?itan general se1)or marqués d~
Iledmar v1s1to estas_ islas, !º co!1oció y trató, como
lo afirma Abreu Gahndo, h1stor1ador canario que escribió en esta época.

,ar,

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL
más, y vió llegar á sus plazas en 1519 la expedicion
que, al mando del segundo adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo, luchó sin resultado junto á Tagavost, fué con tal tenacidad embestida por las hordas
africanas, que en 1524 cayó de nuevo en poder del
rey de Fez, á pesar de la tenaz y desesperada defensa que su gobernador Diego Mehan de Ilethencourt eje~utó dentro de sus muro~, los cuales fueron arrasados por los marroquíes.
Al extenderse por las islas la noticia de la toma
y demolfoion de la fortaleza africana, comprendieron las autoridades las consecuencias de tamano
desastre, y haciendo un desesperado esfuerzo, formóse una expedicion, que comandó en 1528, con licencia del emperador Cárlos Y, el licenciado Cristóbal de \ ' alcárcel; pero sus resultados no fueron
ventajosos ni afortunados, así como las del tercn
adelantado D. Alonso Luis Fernandez de Lugo, y del
ca.pitan D. Luis Perdomo, que en 1541 y 1561 res~ ectivamente, intentan, sin conseguirlo, levantar
fa demolida torre de los Herraras,
Destruido este dique espai'lol que contenía en la
vecina costa las avalanchas bereberes, no tardaron
éstas en desbordarse, invadiendo con sus veleras
almadias laa aguas de estas islas, sobre algunas de
las cuales saltaron para tomar ruda venganza, en
sus tranquilos moradores, de las audaces expediciones que Sancho de Herrera el \'iejo llevó á efecto
en las vecinas costas del Dhara.
Muy pronto el indómito y guerrero primer marqués de Lanza.rote vió c ..m dolor arder su casa en
1569, incendiada por el pirata Kalafat, que con diez
galeras invadió aquf'lla isla de órden del rey de
Fez, aprisionando la esposa del marqués. Igual
suerte cupo á los Saavedras, sei'lores de Fuerteventura, varios de cuyos esforzados varones perdieron la vida en las arenas de Africa. Desesperados entónces los descendientes de los Herreras, Rojas y Saavedras, forman expediciones que en 1570
y 1573 repiten las hazaf'las de sus antepasados en
los mismos lugares que aquéllos habían ilustrado,
pero sin conseguir detener las avalanchas morunas, cuyas correrías en los aMs 1511, 1586, 1593,
1618 y 1749, capitaneadas por los Dogli, Amurat,
liaran, Soliman y Arraez llevan por los pacifl(lOS
campos de Canarias la muerte y el exterminio.
Tal es, á vuela pluma, la gloriosa pero sangrienta historia de Mar Menor de Berberia, historia
que hemos recopilado de los viejos libros que tratan de la de Canarias, ofreciéndola á nuestros lP,Ctores como recuerdo,. del pasado, hasta que relatemos el desembarco (§1 ella de las fuerzas espai'lolas.
LEANDRO SERRA Y FERNANDEZ DE MOR.\TIN.

LAS CLASES PASIVAS
Una Junta, compuesta en su mayoría de funcionarios civiles, estudia un proyecto de ley sobre las
clases pasivas. Su primera declaracion de principios
parece que ha sido la de considerar iguales los servicios de la oficialidad del ejército á los de las &lt;lemas clases del Estado. De modo que, á juicio de esa
sabia Junta, todas las funciones sociales son idénticas. El que remueve cada dia con el azadon algunos metros cúbicos de tierra puede ser puesto en
parangon con Newton; el que pasa cinco horas en
un confortable despacho fumando, conversando ó
entorpeciendo inconsciente ó deliberadamente la
más sencilla cuestion de administracion general 6
local; en una palabra, esa plaga que se ha hecho
tristemente famosa en nuestra historia con el irónico nombre de e:cpedieiite, porque su nombre más
apropiado debería ser el de impediellte., merece
iguales consideraciones en todo que el militar, sometido á una legislacion especial por sus rigores, no
por sus beneficios, y obligado á sacrificar ó comprometer sus bienes, su familia, su vida tan pronto
como cualquier perturbacion interior ó exterior lo
exija.
Denunciamos al país directamente productor este
absurdo criterio. Las clases agricultoras, industriales, comerciales, todos cuantos ejercen funciones de
incuestionable utilidad pública, reconocerán con
sinceridad que, si el ejército en proporciones gra 1-

•

•

des puede constituir, en efecto, un perjuicio á la ri- había puesto de manifiesto el hecho, no estudiado
queza nacional, en las proporciones estrictamente aún, de que el sulfuro de carbono podía disolverse
necesarias coopera á la produccion económica, por- en el agua hasta en cantida,i de medio gramo por
que da á la nacion garantías de seguridad y órden litro. Era preciso obtener la seguridad de que así
dentro y fuera. Y una vez organizado el ejército de ocurría, y el eminente académico ~L Pasteur ha
este modo, estamos bien seguros que el más igno- comprobado en su laboratorio la experiencia y ha
rant!l de nuestros campesinos no confondirá jamas,
declarado que la disolucion de sulfuro podía ser el
bajo aspecto alguno, la importancia y rango natural
antiséptico por excelencia.
do un oficial del ejército con un empleado civil de
El antor del articulo á que nos referimos, deseancualquier ramo, con excepcion del judh:ial y el pro- do convencerse del hecho, ha repetido el ensayo,
fesorado. Buenos jueces y buenos profesores son los y no tan sólo ha adquirido la certeza de que la diúnicos que pueden inv0car diferencias, ó superiori- solucion tiene lugar, sino que en un litro de agua,
dad, ó igualdad ce,n oficiales del ejército. La impor- a la temperatura ordinaria, ha llegado á disolver
tancia moral de los fines de justicia y enseMnza cuatro gramos y medio de sulfuro &lt;le carbono.
justifican toJo género de estímulos. Pero comparar
Grandes son las aplicaciones que en nuestro país
á estas mismas clases y á las militares con laq vulpueden hacerse del hecho que acabamos de detagarmente conocidas con el nombre de e11ipleados, es
llar. Para combatir la filoxera úsase hoy en granun sarcasmo que no puede aceptarse ni áun en teo- des proporciones el cuerpo en cuestion; pero su preria, cuanto más en las consecuencias.
cio elevado y la facilidad de que si se usa con exceEl absurdo de éstas salta á la vista. El militar no
al envolver la cepa en una atmósfera sulfurosa
puede ser elector ni elegido en ciertas categorías;
destruye, no sólo et insecto, sino tambien ta vid,
no puede residir donde más le convenga; no puede
gr,ves inconvenientes de no muy fácil remepedir la licencia absoluta en tiempo de guerra (en
Ambos quPdan salvados con la irrigacion de la
cambio en tiempo de paz se ve con mucha frecuen- \ a hecha con la. disolucion de que hemos dado
cia obligado á pedirla); no puede (por las condicio- cuenta: el coste puede reducirse á un 15 ó 20 por
nes del servicio de guarnicion) dedicarse á nada que 100 lle! actual, y recibiendo la planta el gérmen
le produzc:i. personalmente utilidad positiva; está destructor del insecto por sus raíces, claro es que
sujeto á una legislacion tan dura, que la falta con
el efecto habrá de ser más poderoso y rápido.
sidorada leve en el órden civil, produce en el miTal vez el procedimiento pueda implicar algun
litar pena aflictiva.
inconveniente en cuanto á la calidad del fruto, y
Ninguna de estas condiciones pesan sobre los em- esperamos que los viticultores de las comarcas inplr.ados; y por t nto, si se decfara la igualdad en la vadidas por el insecto, á quienes tan fácil es comcalidad de los servicios, y por tanto la igualdad en
probar el resultado, así como las personas compelas recompensas, extiéndase á todas las condicio- tentes á las cuales el Gobierno tiene confiado el esnes de la yarrera esta asimilacion.
tudio de problema tan importante, no dejarán de
utilizar en sus investigaciones el reciente desAsi será. justo imponerla á los militares. Que se
les permita residir donde quieran; votar; ser di- cubrimiento.
putados; ascender haya ó no vacante; sentar plaza
en destinos de dvce mil reales, y quedarse en casa
Agitase en América la idea de obtener eficaces
cuando hay tiros en la calle, ó cuando suena la resultados de las máquinas destinadas á recoger el
campana de inren&lt;lio~, ó llegan las tristes horas de calor que el sol envía á la superficie terrestre, y
las inundaciones, las epidemias y los cordones sa- convertirlo en trabajo útil. Grandes son, á no duni tal'ios.
darlo, los beneficios que á nuestro paiq reportaría
De! lo contrario, mucho tememos que, si prospera la invencion de un aparato en que aquel fin se reaesa enormidad, el ejército desaparecerá, ó se nutri- lizase, y asunto es é~te que nos proponemos tratar
rá con·Jo peor del país, porque nadie querrá servir en otra ocasion.
en tan irritantes condiciones de injusticia y dureza.
Por ahora sólo diremos que en California se ha
Y cuando P-1 país vea una oficialidad vulgar y mifundado una compa1)ia con el titulo Solar Rmt
serable (porque no puede ser otra la que se forme Po,ocr Compa,1y, la cual, por medio de reflectores cipor el especial procedimiento de seleccion que se lindricos de ~eccion parabólica se propone alcanzar
trata de empleJ.r); ruando sólo el hambre haya po- una fuerza de cinco caballos desde las siete de la
dido reclutar clases inferiores, oficfiles capaces de maf'lana á las cinco de la tarde, siendo su fin prinsufrir los perjuicios y humillaciones de la asimila- cipal el de aplicar esa fuerza á la elevacion de aguas
cion arriba explicada, la última hora de nuestra para riegos.
independencia nacional no se hará esperar mucho.
Siga, pues, la sabia Junta sus proyectos militariSegun vemos en los periódicos, se han efeccidas, y acabe de una vez con el resto de espíritu
militar que queda; sólo eso falta para completar el tuado en esta corte, con satisfactorio resultado,
presente cuadro de desorganizacion moral y desqui- las experiencias necesarias para uWizar los hilos
telegráficos para la trasmision telefónica. No conociamiento nacional.
A. D.
cemos los detalles del sistema empleado; pero suponemos pueda ser el de Mr. Rysselberghe, que
acaba de dar los más satisfactorios resultados en
CIENCIAS Y SUS APLICACIONES las experiencias que con él se han llevado á cabo
Si de antiguo se consideraba á España como país entre Bruselas y Ostende.
Hasta tal punto se ha conceptuado en Bélgica reeminentemente agrícola, actualmente, en vista del
desarrollo considerable que el cultivo de la.vid ha sucito el problema de la telefon LJ. á largas i.listanadquirido, y de los pingües resultados que con cias con el sistema que nos ocupa, que, á partir del
nuestros caldos obtendríamos el día en que, aban- 20 de Octubre, funciona para el público la linea endonando viejos procedimientos y usos más ó ménos tre Bruselas y Amberes.
El procedimiento &lt;le Mr. Rysselberghe se funda
racionales, entráramos de lleno en la senda de los
progresos agrícolas é industriales, debemos mirar en que, si en una misma linea se hallan intercalacon atencion preferente cuantos estudios y expe- dos aparatos telefónico~ y telegráficos, las corrienriencias puedan conducirnos á un mejoramiento de tes que por éstos se emitan al circuito no serán perceptibles en los teléfonos, si tales corrientes no aunuestros productos.
No vacilamos, por virtud de razon tan poderosa, mentan ó disminuyen su intensidad, con sujecion é
en &lt;lar á conocer á nuestros lectores los resultados incrementos regulares: esto se consigue introduobtenidos por )f. Eugcne Peligot, miembro de la ciendo en la linea peque/los reguladores ó con,lensaAcademia do Ciencias de París , al ensayar la dores, formados por una hoja &lt;le estallo barnizada.
En la exposi.:ion que el ministro de ferro-carriles,
solubilidad en agua de sulfuro de carbono, cuercorreos y telégrafos del reino belga dirige al Rey, ó
po por todos conocido como poderoso antiséptico, y
sea en lo que pudiéramos llamar preámbulo del
po_r lo tanto, destructor de la filoxera.
Segun los datos que adquirimos en los A;rnales decreto para la concesion de varias lineas telefó1,tdustriclles, ya en otra ocasion M. Ckiandi-Bey nicas, encontramos los siguientes párrafos, que

prueban hasta qué punto se conceptÍla resuelta la
cuestion que nos ocupa:
((La correspondencia telefónica debe ser posible
en el interior del reino entre las localidades más
importantes, y más adelante con los países vecinos.
&gt;i EI Gobierno debe reservarse la explotacion de
la telefonía á gran uistancia, que puedf' afectar en
ciertos limites á los rendimientos de tas trasmisiones telegráficas. &gt;i
Con ambas ideas nos encontramos de acuerdo en
absoluto; y al compararlas con las que en España
se consideran dogmáticas en esta cla~e de asuntos,
no podemos ménos de lamentar la estrechez de miras con que aquí se entiende tocio aquello que ¡mede reportar cuantiosos beneficios á la masa productora del país, y por consiguiente al pais mismo.

El 21 de Octubre ha tenido lugar en la Sociedad
de Xavegacion aérea de Lóndres la lectura de una
extensa Memoria, refeunte á la aplicacion &lt;le la
electricidad á la direccion de los globos:
Despues de hacerse una extensa reseí)a científica
de los trabajos realizados por MM. Renard, Krebbs
y Tissandier, se acordó la conveniencia de que
Francia é Inglaterra se unan para el estudio del
problema que tanto ha preocupado á la opinion en
estos últimos meses.
;\lucho puede esperar la ciencia del consorcio propuesto, y nosotros aplaudimos y admiramos á los
ingleses que encuentran medios de asociarse á tofo
aquello que puede reportar utilida&lt;I.

Segun una revista extranjerr, Mrs. Mayerhofer
y Diener han inventado un aparato, que se ha instalado en una estacion de Berlin, el cual sef'lala la
marcha de cada uno &lt;le los trenes que se hallan en
movimiento, en las distintas lineas que parten de
la estacion.
Consta e.e un disco de cristal opaco, en el cual hay
trazadas VFias líneas horizontales, correspondiPndo cada una á una vía: líneas verticales, esparcidas
á intervalos proporcionales á las distanciaq, representan las estaciones, y unas flechas movibles indican sobre las lineas horizontales la situacion en
cada momento del tren á que corresponden.
Parece que este resultado se obtiene por medio
de corrientes eléctricas engendradas por el contacto de las ruedas &lt;le la locomotora sobre bandas de
zinc colocadas á to largo de los carriles. Estas corrientes, por medio de aparatos de relojería, son las
que originan el movimiento impulsor &lt;le las flt•chas;
de modo que cada tren va señalando M mismo su
marcha sobre el cuadrante.
Grandes en número é importancia son las aplicaciones u.el nuevo invento, y basta, para comprenderlas, con observar que, de ser factible y po,lerse
emplPar, quedarían evitados los choques de trenes;
pero como nada conocemos del medio de trasmision
de esas corrientes, factor importantísimo del problema, nos abstenemos de emitir una opio ion sobre
el aparato, esperando conocerlo con más detalles, y
juzg;rndo, sin embargo, de interes el adelanto obtenido.
M. Z.

TEATROS

.

La decadencia del Arte es hoy más granJe aún
que la que se sentía en a,¡uellos días tristes en que
era se1)or de la escena el género bufo. Entónces se
asistía á un espectáculo con las restricciones del
buen gusto, de la sensatez, de ta prudencia, que
transige á veces con lo disparatado. Se asistía á las
representar.iones como se va á ver una cosa rara,
extravagante. Sabiase que el huésped instalado en
el cotise&lt;.' de Jovellanos era francés, nacido en los
boulevares, engendrado sobre el mármol de una
mesa de c~rve¡;eria de cocott~s. Eso pasa en otra
parte, exclamaba el pit!)lico español; y con esta
declaracion su conciencia quedaba tranquila.
Las altas concepciones del espíritu están hoy

�616

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

BUSTO DE JULIO CE5AR

LA MtERTE DE COLON

•

617

�618
proscritas de las tablas. El estudio pr, fundo y detenido del corazon humano es cosa desconocida en
el mundo de las bambali11as. A la, creaciones del
poeta han sucedido las farsas del volatinero. Las
acotaciones de los dramas contemporáneos no dicen
&lt;&lt;aquí se solloza; aquí se tiembla; aquí se pone el
alma en los ojos;1) sino ((aquí sale un toro; aquí aparece una bomba eléctrica; aquí la escena representará un toril.» Da grima leer los carteles de teatros: (&lt;Hoy se dará la 300ª representacion de Vioitos
?J coleando, Toros eii Paris, Los ,natadores, Agua y

cuernos, Fiesta torera, MazzaMiiii, Los apóstoles, Los
óa1idos de Villa/tita, Luces y sombras y Medidas sanitai·ias.1) Los papeles que anuncian tales espectáculvs se meten por los ojos del transeunte. ¡Qué colores tan vistosos! ¡Qué desfachatez! ¡Qué modo de
agrandar los autores de tales engendros, aumentando el calibre de las letras de sus nombres insignificantes! En cambio, un cartel sencillo, modesto,
medio escondido en un pliegue del ancho abanico
an·unciador, escribe casi con miedo: El desheredado, drama de D. Valentin Gomez.
Aunque la obra no es un portento dramático, críticas biliosas y enfáticas la han tratado como cosa
mezquina y despreciable. Comedia delicadamente
escrita, seriamente pensada, desarrollada á veces
con novedad é interes, si en algunas escenas se ladean los caractéres, pecando la accion de inverosímil, culpa es ésta de que no están libres aplaudidisimas comedias contemporáneas. Como van
siendo raros en nuestra sociedad los hombres de
hierro, el teatro no acierta á reflejar gigantes,
cuando sólo tiene delante enanos. Las pasiones y los
caractéres no son hoy maquinarias teatrales que
mueven con destreza los autores. Estas palancas
poderosíi,imas del alma humana, no dominando en
la vida actual, mal pueden encumbrarse en las cimas del arte. Nadie mira ya las águilas que se remontan al cielo. Concluyeron las cruz:tdas; desnaturalizáronse las guerras de conquista. Peléase hoy
por el hogar, por el placer del individuo. Estamos,
pues, en plena epopeya del gusano. No es de extrafiar que la escena reproduzca con preferencia el
mundo tle séres pequeños é incompletos que la
rodea.
El desheredado adolece, sin embargo, de un achaque que le pone fuera de toda via de salud; esta enfermedad es la del llanto, la de la monotonía. Situaciones teatrales admirables, están desvirtuadas
por la languidez con que se desenvuelven. Ningun
latigazo de sentimientos profuudos ó inesperados
conmueve al público, el cual, para comprender la
accion dramática, tiene que poner toda su alma en
la cabeza. La forma que sirve de ropaje á la última obra del Sr. D. Valentin Gomez está tejida
exclusivamente con máximas, sentencias y axiomas. ¡Cuán pocos gritos arrancados al corazon se
escuchan en El desheredado! Para probar la testarudez virtuosa del protagonista no basta reunir dos
personajes que disertan sobre puntos de moral
y mundología. Es preciso que por medio de hechos
ó de detalles tomados de la realidad, las lineas de
un carácter se vayan pintando y acentuando sobre
el rostro de un tipo. En esto consiste la·escasa impresion que hace en el auditorio El desheredado.
He escrito audito1·io, y no lo tacho. El deshc,·cdado
es más bien un discurso que una comedia.
Como libro, como obra de estilo, como poema, es
linda joya El desheredado. Los ojos podrán apreciar
mejor esta obra que el oído. Hay en ella bellezas,
ideales que encantan; descripciones del país natal
que hacen soñar al espíritu con visiones de idilio.
El público no permanece indiferente ante tales primores, y aplaude. Pero córtanse aquí los méritos de
El deskeredado; obra, á pesar de todo, que marca
una nueva faz en el talento, hasta ahora timido, de
Valentin Gomez. Más amplitud de recursos, más conatos de hundirse en la vida real; más descreimiento en procedimientos anticuados; más energía, en
fin, se observa en esta nueva produccion del autor
de El celoso de sí mismo. Gústase un granillo picante de sátira social en el condimento de su reciente comedia. Pero desgraciadamente las teorias
filosóficas que quiere poner en juego se quiebran

LA lLUS'l'IL\U10N N,\CIONAL
como frágiles vidrios, al tocar los picos cortantes de
la lucha dramática. ¡Qué hermosa es la piedad
filial! ¡Que cuadro tan sencillo es el que I epresenta
el arrepentimiento! Predicar la virtud, ¡qué fin tan
noble! ... ¡La virtud! ¡La virtud! ¿Quién no la persigue? l\Ias ¡ay! siempre Satan, roieado de sombras,
maquinando rebeldías, royéndose la lengua de rabia, será más atractivo que el ángel más perfecto
y nadando en luz, y con la cara más sonriente por
la más inmutable felicidad. Es que el hombre, en la
tierra, tiene más de Luzbel que de santo.
Por eso, r..o es nuevo el conflicto que se ha tratado
de resol ver en El desheredado. Desde Est-il bon est-il
nidehant, comedia de Diderot, hasta la obra del señor
Gomez, muchos dramas han abrazado este problema terrible de la virtud, que pelea por ser virtud y
que sucumbe, como maldad, en el ancho campamento de la vida. El delincu1ite koiwado, de Jovellanos, ó Loc¡¡,ra ó santidad, de ... quien todos saben, y
últimamente Mártires ó deli11c-uiitcs, de Pleguezu¡
lo, apoderáronse· de esta idea capital, llevándo
cada cual al terreno que le era conocitl.o. A~ui
juez, allá un sabio, acullá un adúltero, más ta e
un paroc,rn: hé aquí los ej~s sobre los cuales ha girado este mundo de la virtud que se crea por propios esfuerzos, y á la que el vulgo destruye, ora con
leyes, ora con burlas, ya con el destierro, ya con el
manicomio. L i obra, sin embargo, del Sr. Gomez
(D. Valentin), es la que ménos felizmente desata
este nudo gordiano. No es posible que un ladron,
fuere como fuere, pueda volver á alzar orgullosamente la cabeza sin una expiacion que le dignifique
ante la severa opinion de la justicia social. Gánase
el cielo con un segundo tan sólo de sentida contricion; en el mundo no pasan así las cosas. El Paraíso, segun cuentan, es muy grande; la tierra es muy
pequeña. 1Uli caben todos, espérase á todos; aqui á
nadie se aguarda, y todos estorbamos. De este modo,
Cárlos, primera persona de El deshei·cdado, creyéndose honrado al devolver lo que robó, no sólo es
un carácter falso, pues la conciencia no está tan
cíega que no vea claramente desnuda la verdad,
sino que es ademas un carácter atrozmente inmoral.
No quisiera concluir sin a¡iuntar que no todos los
actores han dado expresion á determinados rasgos
bellisimos de la obra del Sr. Gomez. Parece que el
desaliénto sobrecoge de improviso á nuestros artistas, pasanclo desapercibidos renglones de versos
donde palpita una emocion que, en otro caso, saltaría de las tablas al público. El Sr. Vico, en una sola
redondilla, hace pasar la multitud de la indiferencia
al aplauso. ¿Cómo los demas actores no hacen lo
mismo? La respuesta es fácil de concebir, aunque
descortés exponerla. La seflora Tubau es una ac
triz que interpreta admirablemente los papeles donde rie juguetona y punzante la ironía. La Elena de
El iesl1eredado es una mujer triste, tierna, afectuosa, á veces apaaionada. Pero eso es escribir en el
vacío (permitaseme esta vulgaridad), cuando no se
tienen puestos los ojos en las condiciones naturales
de los intérpretes de una obra escénica. Un fenómeno se ha verificado en El deskcredado: el actor que
hacía reir, ha hecho llorar. Es verdad que Mariano
Fernandez es un artista asombroso. Es un Jorick ficticio, que se convierte, cuando quiere, en un Talma
verdadero.

En el teatro de Jovellanos trata de reincidir en
sus despropósitos la célebre Doña Juanita.
¡Mentira parece que la empresaria codicia no se
haya detenido ante la traduccion bilingüe del libro
de ópera cómica donde más dislates ha acumulado
la intemperancia de nuestros vecinos para satirizar
nuestro país y cuanto lleva el nombre espanol!
¡Es wia delicia ver cómo se desgarran, al compás
de las notas fugaces y originalisimas de Suppé, los
jirones torpemente arrancados á nuestra honra nacional! Es seguro que el niño que vea este infame
espectáculo, saldrá con ganas de defender ma!lana
su patria. Olvidase mucho en esta época ese sér
tiernísimo, desapercibido en el bullicio de las tur-

has, que al cabo de un pufiado de años será hombr&lt;',
tal vez temible. Dásele por alimento del u.lma d«~honor y pornografismo. No importa; húndase en miserables sombras de dudas la infancia... con tal
que la gente adulta se divierta.
Los periódicos de más circulacion, entre tanto,
dedican planas enteras á reseñas de toros, á insoportables y mal perjei'tadas criticas de crirt1c1tes teatrales, que no otra cosa son las obras que hoy pasan
por las tablas. Todo para la contaduría, nada para
la gloria. Del libro, ese montoncillo de papel que
suele convertirso en mole de granitó (y á veces en
cantos rodados, no hay que dudarlo), no hay periodista que se sienta con fuerzas para ocuparse seriamente. Las fl¡¡,stracioiies agotan caudales inmensos
ciñéndose sólo á los altos méritos del arte, de la ci~
vilizacion, de la gloria, de todas esas zarandajas
que carecen, desgraciadamente, de cuernos y violones; pues bien: los esfuerzos gigantescos de que
es resultado uno de esos pliegos donde el espíritu
de un pueblo se imprime con renglones ó con figuras, son recompensados por el periodismo con el
olvido más espantoso. ¡Oh delicioso país, donde un
andarín es más celebre que un escritor!
Yo bien reconozco que hay teatros que siguen el
noble camino del deber y ele la dignidad. Pero el
Español, representando obras sin relumbron, se
arruina. Yo he visto á Vico, media hora ántes de la
representacion, levantarse de una ¡nesa del café
del Príncipe, dando un suspiro que, empezando en
rugido, terminaba en sollozo. Le he contemplado,
al principio, rebujado en su capa, con la mirada
fija en el negro humo de la taza que tenia delante,
irse ensanchando su pecho, iluminándose sufrente, volviéndose convulsos sus miembros. Yo me he
dicho entónces: ((¡ Qué inspiracion tan tempestuosa
debe agitar ahora el alma de este gran actor!&gt;)
Despues le he observado, aplomándose sobre si
mismo, achicándose, desvaneciéndose, cuando con
atento oído escuchaba el desfallecedor silencio del
cercano teatro. Aquellas noches Vico representaba
La·Carcajada. Y en efecto, aquel suspiro, escapado
involuntariamente, donde nadie sino yo lo percibía,
era la histérica, la reprimida, pero no mé.nos tremenda carcajada del genio que se siente á oscuras
cuando piensa lanzar rasgos, que se siente desoido
cuando quiere gritar con voces arrancadas al pecho
da un titan y no al cuello gangoso de una marioneta.
JOSE DE SILES.

'

BIBLIOGRAFÍA
,¿Qué hay?, - Verdades psicolÓgioa!il segun los
principios de la. o encía. moderna, por UbalctoQuiñones.

Con este titulo, el conocido pensador y dístinguidisimo escritor Sr. Quillones ha publicado un conjunto de conclusiones sobre los temas más profundos del órden moral y social. Notabilísima es esta
obra, y sobre todo el pasaje en que demuestra que
los sacerdotes cristianos no siguen el ejemplo de
Cristo, sino más bien le contrarían. ((Los que se
llaman ministros de todas las religiones, dice, léjos
de vivir de su propio trabajo, con el sudor de su
rostro, para atestiguar con el ejemplo la bondad de
su doctrina, viTen regaladamente del culto.&gt;)
Par¡i. el Sr. Quiñones es ínadmisible que haya
quien viva á costa del trabajo de los demás, ejerciendo funciones de ninguna clase de utilidad general. El sabio, el pensador que ha sitio siempre pobre en una sociedad adelantada, deberá ocupar el
rango que hoy tienen los propagandistas de lauupersticion y la ignorancia.
Porque el trabajo del pensador, aunque aparen•
temente ménos productivo que el de la industria,
elabora y trasforma las ideas que inlluyen lut\go
decisivamente en el movimiento industrial de toda
índole.

- - - - - --Imp. de B. Rubl.i.oa1 plau de la P&amp;ja, ?1 Madrid.

~~

REVISTA

10 DE DICIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM, 46

Almirante, 2, quintuplicado.

•

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel
Cassola, director general de Artilleria.-Sociedad
cooperativa fundada en Barcelona para la elaboracion de productos de farmacia: fachada principal del edificio; patio central, y despacho.-Vitoria: ejercicios practicados por la brigada de Vanguardia en las inmediaciones de Arriaga.-Tánger: calle principal y mercado, conocido con el
nombre de Soco de Abajo (Sok-et-Theti).-Ejércíto
francés: incorporacion de los reservistas á sus
regimientos.-Guerra del Sudan: expedicion de
la escuadrilla inglesa por el Nilo; llegada á la segunda catarata.
TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr.D. ManuelCassola, director general de Artilleria.-Sociedad Farmacéutico-espa!lola.-Maniobras militares en Vitoria.-Tánger: vista del Soco de Abajo .-Francia:
la marcha de los reservistas.-Guerra del Sudan.
-Cfoncias y sus aplicaciones, por Z.-Exposicion
artístico-literaria, por D. J. M. S.-El centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Cautiverios (poesía), por D. C. de Alvear .-Teatros:
Corazrm- de hombre, drama del Sr. Novo y Colson,
por A. z.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Desde el Peñon de Alhucemas: carta-intima (poesía), por D. Cárlos Cano.Variedades.-Remembranza, por D. Cayetano de
Alvear. -Advertencias.

CRÓNICA

dría ser mejor utilizada en el trabajo ó en la
guerra.
Francia no es tan altruista como en otros
tiempos; atribuye á su desinteres tradicional
gran parte de sus desdichas; pero se equivoca.
~o que quedará en su historia, es ese espíritu
citalleresco, ese Don Quijote que en épocas
~'lrsls la ha conducido á sublimes hazafias.
Nápoleon (una voluntad y una ambicion srn
INTELIGENCIA); Napoleon mismo, obtendrá juicios benévolos, ya que no por su irracional deseo de dominar el mundo, por sus obras de
difusion y propaganda civilizadora. En las
actuales circunstancias, Francia debe volver
á su primitivo programa: «Todo por la civilizacion y para la civilizacion. &gt; Solamente que
no se trata ya de conquistar, sino de amparar;
de hacer respetar el derecho de los débiles.
Acaba ahora de pedir un nuevo crédito para
la guerra del Tonkin. Aquí gasta sus fuerzas
y dinero de una manera desastrosa. Debe po•
ner término á este conflicto. ¿Cómo? Por la
mediacion de Inglaterra. El discurso de lord
Granville es bastante expresivo. Los ingleaes
tienen sobre nosotros esta ventaja¡ si compren•
den que se han equivocado, se apresuran á
corregir su error. Inglaterra ve ya tal vez la
necesidad de aliarse á Francia y á Italia; está,
pues, dispuesta á prestar servicios á Francia.
Quizá en este momento habrá ya empezado su
obra de pacificacion entre franceses y chinos.
Conseguido esto, Francia debe adoptar una
actitud franca y generosa en la cuestion de
Africa; sostener los derechos de Portugal; apo•
yar las pretensiones de Espafia; explorar y
sostener tambien las de Italia; disputar, en
suma, á .Alemania sus pretensiones de coloni•
zar los países latinos. ¡Ay de éstos si no se
alían para una defensa comunl

El estado de los trabajos de la conferencia
de Berlin no nos permite apreciar aún su alcance y sus resultados. Pero insistimos en observar que sin sacrificios de sangre ni dinero,
Alemania se instalará y desergolverá sólidamente en Africa, á. expensas de los países latinos. Las cuestiones del Tonkin, Egipto, Congo
y Madagascar han debilitado á Francia é In•
glaterra; más aún: las han separado. Alemania
se aprovecha perfectamente de estos errores y
obcecaciones políticas.
No hace mucho tiempo decía la Pall Mall
Gazette, con ocasion de un discurso de BisNuestro país pasa por una crisis moral im·
mark: «Los franceses tenían, al ménos, rasgos
portante.
Estamos en un período de crítica
generosos; si turbaban alguna vez la paz de
Europa, era por sus tendencias á anteponer implacable, y sabido es el efecto primero de
los intereses de la humanidad á los del equi- todo trabajo de refl.exion: un efecto disolvente
librio europeo. Los alemanes, ya está visto, sobre los instintos buenos y malos. ¿En qué
no conocen otra política que la del egoismo proporcion se disuelven unos y otros? No es
fácil decirlo. Tal vez muchos instintos feroces
nacional.&gt;
Esto es exacto; Inglaterra, que pasa pot ser desaparecen; pero 1ayl tambien muchos bueegoista, no lo es en riinguú- sentido. Solamen . nos instíñoos se debilitan. Este hecho no au•
te su accion práctica, incesante, la impone á toriza á declarar perjudicial la crítica¡ al conveces ese género de inconsecuencias que acom• trario,,su resultado será el de fortalecer, el de
pafia siempre á la vida real, demasiado activa. arraigar una moral sólida definitiva. Pero en
Es más egoísta Alemania, á pesar de sus pro- la transicion tendremos que resignarnos á ver
fundos pensadores y generosos poetas, porque retrocesos de índole diversa. En política, por
éstos no dirigirán la humanidad sino cuando ejemplo, no se nota ya ningun desinteres, ó
se extinga en el pueblo esa crasa ignorancia mejor dicho, ningun alto interes general 9 na•
que le hace oir con delectacion á charlatanes cional. Muy recientemente hemos podido compolíticos, sin ningun otro mérito que el de un probar este hecho. Un compaftero nuestro,
buen pulmon y una resistencia física quepo• D. Emilio Bonelli, ha levantado la bandera

espafiola en importantes territorios de Marruecos. Dimos en nuestro número anterior el gra•
hado. Pues la prensa de todos los matices (con
excepcion de La Correspondencia Mititar),
ha dado amplio espacio á pequei'l.as cuestiones
de política interior, y no ha tenido dos líneas
para comentario de este suceso. Su importan..
cia, sin embargo, en otro país, habría sido considerada como de carácter extraordinario.
En arte, en literatura, se descubre más afan
de lucro inmediato ó satisfaccion vanidosa, que
gusto y pasion como las del inolvidable Becquer, por la interpretacion de los más nobles
estados del espíritu humano.
No tenemos apénas pensado~·es, es decir,
hombres consagrados á la cie.ncia, sin explotarla para su exaltacion política. Pero, es más,
se mira con incredulidad y prevencion al hombre que estudia y no se pone al servicio de las
pasiones militantes. Se juzga, en suma, imposible, que un hombre sin fortuna pueda des cuidar su carrera ó profesion, y sus probabilidades de medro político, por esclarecer el problema de la moral científica á cualquioc otro
de los que las ciencias contemporáneas tienen
sobre el tapete. En los más aplicados ateneistas, el fin práctico (la utilidad inmediata), se
sobrepone en seguida al fin teórico (la investigacion de la verdad y la satisfaccion consiguiente). No se cree en la existencia de estos
hombres desinteresados, y no se les ayuda; no
se contribuye á su conservacion y perfeccionamiento. Se explica así la esterilidad de Espafia
en pensadores de ve1·dad, no en pensadores
candidatos para diputados y ministros, y destinando á estos fines dos partes del dia. El
pensador sincero, hace lo que dice Renan; si
la patria le llama y le saca de su gabinete para
ir al Parlamento, va; pero no se dedica á estu•
diar medios de baja intriga para obtener proteccion de ningun género, ó falsear la voluntad del cuerpo electoral. Tampoco puede aceptar el papel de abogado en un partido, cualquiera que sea la causa que se le encomiende.
El carácter de un verdadero pensador es el
arquetipo del carácter. «Por la verdad y para
la verdad:, hé aquí su sola é invariable divisa.

Las dos disposiciones más importantes de
guerra, han sido la concerniente al nuevo Código penal militar y la Coleccion legislativa
del ejerciro. No podemos entrar en critica de
aplicacion ó procedimientos. Ya hace tiempo
indicamos algunas de las ventajas que repor•
tarla la nueva clasificacion de delitos militares, y sobre el punto más importante de las
teoría&amp; que han debido inspirar á la nueva legislacion, no es de esta ocasion su exámen;
pues nos colocaríamos en el punto de vista de

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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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              <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 45, Noviembre 30</text>
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              <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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