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LA ILUSTRACION NACIONAL

El Excmo. Sr. D. Emilio Terreros, capitan general de Castilla la Vieja, ha demostrado la mayor solicitud en obsequio de esta solemnidad, ofreciendo
Sll entusiasta é incondicional concurso. Este ejemplo, que no nos cansaremos de encarecer, por lo
mismo que sabemos apreciarlo, encontrará seguramente imitadores en los sefiores capitanes generales de los demas distritos; tantomás, cuanto que,
sin desembolso de importancia, es posible asociarse
á este gran regocijo de la milicia española. Los jefes
de cuerpo podrán facilitar su accion haciendo que
se mejore aquellos dias el rancho de la tropa y secundanio la iniciativa de las autoridades si éstas
disponen paradas, simulacros, retretas ú otros actos
de índole análoga.
.Mucho puede hacerse, y esperamos que se haga
bastante, porque el brillo de la solemnidad redundará indudablemente en prestigio del ejército.

CAUTIVERIOS
Cautivo de tu hermosura
Quedé tan sólo con verte,
Y ansioso de poseerte,
Te idolatré con locura.
Logrando asi mi ventura,
Colmar creí mi ambicion;
.Mas es tal tu condicion,
Que aún mayor dicha recibo
Hoy que te adoro cautivo
Sólo de tu corazon.
CAYETA:-(0 UE ,\LVE,\R.

TEATROS

CORAZON DE HOMBRE
Ufl.\ll.\ DE :-iO\'O Y COLSON

¡Qué dificil es encontrar unanimidad de pareceres
en las críticas de una obra dramática!
¡Cuántos puntos de vista, cuántas diversas opiniones surgen naturalmente al apreciar las tendencias, la forma, los caractéres!
Y si la obra pone sobre el tapete conflictos de las
!~yes sociales, y si el autor no encierra su pensamiento en moldes y formularios santificados por la
tradicion; si, rebelándose contra la rutina, sube á
las cimas pidiendo luz y aire que renueve la viciada
atmósfera donde viYe estaciouario y raquítico el
arte dramáticQ, entónces la polémica toma todos los
caractéres de empeñada batalla, y los defensores del
pasado cierran en espesa falange con los adalides
del porvenir.
Los primeros son muchos y obstinados; los segunuos pocos, aunque animosos, y el éxito de hoy es
dudoso para los apóstoles de las nuevas ideas, porque éstas sólo consiguen su triunfo despues de
largos martirologios.
Presentarse hoy en el teatro con una obra en prosa, es un rasgo de valor heróico.
El público, educado en la insoportable canturía
del consonante, está tan acostumbrado á las sandeces líricas de; cristalfoo arroy11elo y las sonrisas
del cielo, que cuando no recibe una pedrea de ripios
y de tonterías, cree que le han estafado.
Y en estas condiciones, arrojar el metro y la rima
el que compone versos tan hermosos como los de la
Odo á Elcano, hacer pedazos los clichés donde están los ídolos del público, lanzar al teatro pasiones,
movimientos y voces humanas, en vez de convulsiones ficticias y exageraciones ridículas, es
desafiar la tempestad. Pero Novo y Colson es un valeroso marino que ha luchado con los elementos;
y con la rudeza propia de la profesion, conociendo
lo temerario de su empeño, ha dicho: «Ahí teneis
la veruad tal como la siento. El problema moral
y el problema social presentados en toda su palpitante realidad, sin octavas, ni décimas, ni vidrios
de colores. Las gentes de nuestros dias con su len-

guaje natural, con sus pasiones, con sus dudas, con
sus flaquezas.&gt;)
Y ante este rasgo de sinceridad, ¿cómo hemos de
negarle un ruidoso aplauso? Sí; ese es el teatro contemporáneo, tal como nos los han hecho sofiar Victoriano Sardou y Dumas, tal como Echegaray lo concibió en su obra inmortal Locura ó santidad; pero
Echegaray retrocedió hacia el público, y nosotros
gritaremos con todos nuestros pulmones á Novo y
Colson: «¡Adelante!i&gt;
La vida se hace en prosa, y en prosa ha de retratarse. Quédense los versos para hacer hablar á los
figurones de trapo del drama histórico ó de la leyenda mitológica; el drama de costumbres contemporáneas, al adornarse con esos acartonados primores, pierde atractivo, flexibilidad y vida.
Pero la dificultad de la prosa dramática es grande. Del verso ya se conoce la factura y el encaje,
pero la prosa dramática está por formar: de esta
tela tersa y flexible al mismo tiempo, sólo se encuentran trozos y retazos esparcidos en las páginI
de nuestros hablistas.
11'
.·
¿Cómo se trasplantan las frases usuales al teat .. ?
¿Qué es lo que se puede tomar del lenguaje corriente? ¿Dónde empieza y dónde terminan esos linderos de lo natural y lo lícito? ¿Cómo el arte ha de
trasfigurar lo trivial, como se recogen esas oscilaciones del sentimiento que se traducen en un gesto,
en una mirada? Esto es una obra difícil; es conde•
nar á gigantes á que tejan con sus hercúleos dedos
una labor finísima; y así es que en nuestro teatro
se ha acometido la empresa, pero la victoria aguarda aún las sienes del vencedor.
No obstante el brioso y plausible esfuerzo de
Novo y Colson, la prosa de Corazon, de kombl'c, aunque castiza, natural y correcta, no reune todas las
condiciones teóricas de la prosa requeridas en el
drama de costumbres.
La comedia tiene su modelo en .Moratin, el drama
romántico en Tamayo; pero el drama de costumbres
espera aún su prototipo, pues Locura ó Santidad, que
como construccion dramática es una joya inapreciable, itiene en sus diálogos arcaísmo y entonaciones
muy vibrantes, que no se ajustan á las exigencias
de la prosa dramática. Prosa de dificil confeccion,
sencilla y severa, usual y culta, maleable y vibrante, corta y expresiva, superficial y profunda á la
vez.
Al acometer Novo y Colson en Corazo1i de hombre
el ensayo de este nuevo molde literario, merece por
este solo hecho las felicitaciones de la critica.
Esto es lo que en justicia tenemos que decir en
cuanto á la envoltura de la obra.
Respecto al engranaje dramáticJ, creemos que
hay lógica, sencillez y movimiento de pasiones suficientes á mantener al püblico en anhelante expectacion. El más exigente no puede pedir otra cosa á
una produccion dramática.
Y entramos en lo que se llama la tendencia, á cuyo extremo se concede, equivocadamente á nuestro
juicio, la mayor importancia.
¡,Qué es la tendencia? ¿Se cree acaso que porque
en el teatro se pongan de relieve esas grandes fatalidades que envenenan una existencia, habrá por
esto más mujeres culpables?
¿Son ya todas las leyes inmejorables y todos los
Códigos infalibles?
¿No cabe discutir en mesurada forma, y respetando toda clase de conveniencias, acerca del medio de
arrancar á la desgracia víctimas inocentes, y trabajar por ese ideal sublime de la felicidad humana?
Parodiando la frase célebre de Stuart Mili, podemos decir: si la gran mayoría de los hombres hubiese de vivir siempre corno hoy, con conciencia
clara de la injusticia que sufre y de los bienes que
otros disfrutan, muchas veces sin merecerlos; si
tal estado de cosas hubiera de durar siempre, no
merecería la pena de ocuparse de nada que hiciera
relacion á los destinos del linaje humano.
Abundamos en la~ opiniones de ese pensador insigne; y siendo el teatro uno de los primeros elementos de regeneracíon y progreso, allí d~ben llevarse cuantos problemas agitan la vida de las sociedades modernas.

Las notas salientes de Corazo1i de hombl'e son dos
víctimas azotadas por una fatalidad, contra la que
en vano se revuelven.
Gonzalo, herido por¡la traicion de una esposa infame, vive en soledad triste y angustiosa, hasta que
un rayo de felicidad penetra en las tinieblas de su
existencia. Una mujer sencilla y virtuosa lo atrae
á la dicha, enseñándole las deliciosas lontananzas
de un nuevo hogar, de una familia carínosa y honrada; pero las puertas de ese hogar y de esa familia
están cerradas por un imposible. La esposa infiel
vive, y vive al parecer dichosa, insultando á sus
víctimas.
Hé aqui el poema de dolor, presentado con nove- •
dad y con valentía.
El argumento, semejante al de El Gran Galeoto,
con reminiscencias de El Nudo Gordiano, tiene notas
propias, toques vigorosos y originalisimos.
Cuando aparece la mujer culpable, «¡huye! le
dice Gonzalo á la niña inocente: la desvergüenza
asoma.,
Al encontrarse luégo ambas mujeres por un azar,
la palabra ¡i1i/a1nc! salta de los labios de Blanca,
que es todo candor, como una avispa oprimida entre el capullo de una rosa. El beso de la misma
Blanca, estampado como un rayo &amp;obre la frente de
Gonzalo, el amante imposible, es todo un poema
compendiado en una exhalacion y en todas sus revelaciones y desarrollos; los afectos se manifiestan
con arranques naturales y human1&gt;s.
La escena, al principio violenta, luégo patética
y dulce, de Gonzalo y Alfredo, su amigo íntimo, y
rival en el amor de Blanca, está magistralmente
trazada.
Se11alaremos como defectos la demasiada Telocidad en las escenas del primer acto; el barco parece
que cruza las olas agitado por el huracan. En el
segundo la nave se desliza majestuosa y gallarda,
con todas las velas desplegadas. Este acto es de
una estructura irreprochable. En el tercero vuelve á picarse la mar, el timon no rige bien, el
barco va entre escollos un largo trecho, la carta
de Roma, desgraciadamente, llega á su destino
{cuando tantas se pierden); y á nuestro entender,
todo lo que dice la carta sería de más efecto extractado entre las frases vivas de un diálogo; pero las
escenas últimas, por su concisicn y naturalidad, salvan la obra, y al caer el telon una sal vade aplausos
saluda al autor dramático.
Nosotros le saludamos· tambien c:m efusion y con
cariño, y le volvemos á decir: «¡Adelante!))

o

En la representacion de esta obra no es posible
regatear elogios á la señora Tubau.
Ha caracterizado admirablemente su papel de
niña candorosa, confusa, delicada y amante.
No habíamos visto nunca en la escena española
tanta propiedad. Esta actriz no ha llegado en ninguna otra obra, como en ésta, al dominio de sus excepcionales facultades. La primera revelacion de su
amor á Gonzalo está matizada con unas inflexionesde voz tan delicadas, y da á su acento y á sus ademanes tanta ternura y sencillez, que el público queda subyugado y convencido.
Xo creemos que pueda hacerse más, y enviamos
con orgullo este sincero aplauso á una actriz española.
Vico, muy bien; pero el demasiado celo de sus
apasionados puede perjudicarle, y este exceso de
celo motivó en la noche del estreno del drama una
delicada. protesta del público.
Catalina y los damas actores dicen discretamente
sus papeles, todos difíciles, porque siendo importantes en el desarrollo de las situaciones, no tienen
instantes ni ocasion de lucimiento.
La niña que embellece el cuadro escénico, contará apénas tres años; y aunque no habla en escena,
arranca lágrimas á los ojos de todas las madres.
Es una criatura monísima. El autor ha logrado
por lo ménos que su drama tenga ángel; que en
lenguaje alegórico, quiere decir tanto como tener
fortuna.
'

A. Z.

Tmp. de 11, Rublños, plaza de la

p~,, ?1 ll&amp;drld,

MADRID

NÚMERO EXTRAORDINARIO

"

. -~-": ·.. --: ~ __ -: .. , . --::a":: : :

-

ÍAUTISMO
DEL

-- - -=-- .-:- . :E: " ~

.";='-=-- -;

MARQUÉS DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO

,Digo yo, Antonio 1ope:z: de Trenes, cura de Santa
Marina de Veiga, cómo en veintiuno de Diciembre de
mil seiscientos ochenta y cuatro, bauticé un niño
llamado ALVARO, JO.SÉ, .AN'fONIO,~GN.A.GIO,:cuyo nacimiento
fué en die:z: y nueve de dicho mes, hijo legítimo de
D. Juan Antonio Navia Osario y de Doña Jacinta Antonia Vigil de la Rua, sus padres. Fueron padrinos
D. Alvaro de Navia y Arango y Doña .Ana de Castrillon,
viuda que fué de D. F. de Trenes, vecino de Moías,
y contrajeron el parentesco espiritnal~_por . haber tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo
que manda el Manual Romano; y¡por ser] verdad, lo
firmo en dicho dia.-.António 1ope:z:}de Trenes.,

�LA ILUSTRACION NACIONAL
f.;'f''-------ll,11.;t.S'e.t.,,...11'11_ _ _ _ _~-=--

i

:············································· el

- : ~ 19 de Diciembre de 1884.

&gt;«-

·············································=!EX
r..,

l!,!J

CRÓNICA DE1 GENTENARIO

D. Pedro Novo y Colson.

Excmo. Sr. D. Francisco Serrano, Duque de la Torre.
Capitan General.

Teniente de Navío.

Excmo. Sr. D. ',Juan de la Pezuela y Ceba/los, Conde de Cheste.

E%cmo. Sr. D. Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca.
Coronel de Artillería.

Capita1t General y Director de la Academia Espaí!ola.

D. Ignacio Salinas.

Excmo. Sr. D. Eduardo Fenzandez San Roman, Marqués
de San Roman, Presidente de la Junta Directiva del Centenario. , ,
Tenimte General.

Coronel de Estado A-fayor.
0

Excmo. Sr. D. Antonio Ros de Ola?1,o,Marqués de Guad-el-Gelú.

D.lrturo Cotare/o y Valenzuela.
C. ·onel Teniente Coronel de Inválidos.

. Leopoldo Cano y Masas.

Tenimtt General.

Cormel, Teniente Coronel de Estado Mayor.

Excmo. Sr. D. ',José Ignacio Eclzavarría, Marqués de Fuentejiel.
Teniente General.

D. Honorato de Saleta.

Excmo. Sr. D. Manuel Pavía y Rodriguez de Alburquerque.

Coronel Teniente Coronel de Ingenieros.

Teniente General.

D. Angel Rodríguez Tejero.

Excmo. Sr. D. José Lopez Dominguez.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Teniente General.

D. Cástor Amí.

Excmo. Sr. D. ',José de Reina y Frias, Conde de Oricain.

Teniente Coronel, Comandante de Ingenieros.

Teniente General.

D. Cárlos de Barutell y Yandiola.

Excmo. Sr. D. ',Juan Martinez Plowes.

Teniente Coronel de Infantería.

Teniente Gmeral.

D. ',José Ignacio Chacon.

Excmo. Sr. D . Pedro Ruiz Dana.

Tenimte Coronel, Comandante de Estado Mayor.

D. ',Jacinto Hermúa.

Teniente General.

Comisario de Guerra.

Excmo. Sr. D. Manuel Salamanca y Negrete.

]). Pedro Hernandez Raimundo.

Teniente General.

Coronel, Comandante de Infantería.

Excmo. Sr. D. ',José Gomez Arteche.
Mariscal de Campo.

D. Eugenio de la Iglesia.

Excmo. Sr. D. ',Juan Guillén Buzaran.

Coronel, Comandante de la Guardia civil.

D. Federico de Madariaga y Suarez.

Mariscal de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de In/antería.

E.-ccmo. Sr. D. Antonio Daban y Ramirez de Arel/ano.

D. Emilio Prieto y Villareal.

Marista! de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de Caóallería,

E.-ccmo. Sr. D. Pedro de la Llave y la Llave.
Mariscal de Campo.

D. Arturo Zancada y Conclzi'llos.

. Excmo. Sr. D. Eduardo Bennudez Reyna.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Mariscal de Campo.

D. Angel Altolagtúrre.

Excmo. Sr. D. Tomás de Reina y Reina.

Oficial primero de Administrac¡¡on Militar.

Mariscal de Campo.

D. Ricardo Caruncho y Crosa.

Excmo. Sr. D. ',Juan Nepomuceno Servert.

Teniente Coronel, Capitan de Caóallerla.

.Afariscal de Campo.

D. Cárlos Cano .

Excmo. Sr. D. Angel Alvarez Araujo.

Comandante, Capitan de Artillería,

•

La circunstancia de salir á luz este número el 19
de Diciembre, contribuyendo su aparicion á dar algun realce á la festividad que celebramos en este
• día, impídenos dar cuenta de las veladas, certámenes y &lt;lemas actos que se realizan en estos momentos en honor del insigne marqués de Santa Cruz de
.Marcenado al cumplirse el segundo centenario de
su nacimiento.
La idea expuesta por el Sr. D. Luis Vidart, hace
seis meses, en las columnas de nuestra modesta
Revista, y por nosotros acogida espontánea y desinteresadamente, ha dado sus frutos en manifestacion
gallarda, que así l1onra la memoria del sabio tratadist~ y valeroso guerrero que dió su vida por la
patria, _como enaltece al ejército esp~nol y á las clases sociales que, respondiendo á la entusiasta excitacion hecha en nombre de una gloria nacional, acudieron á ofrecer su concurso, dando calor y vida al
pensamiento, y facilitando medios, sin los cuales las
más bellas teorías no logran verse traducidas á la
práctica.
La adhesion del Centro ~lilitar á este pensamiento
y la aprobacion del senor marqués de San Roman:
tan pronto como le fué .:omunicado por los seflores
Vidart y director de LA Iu.:STRACION NACIONAL, fué
la ~rimera garantía del éxito; La envidiable reputac1on que en la república de las letras goza este
distinguido general, sus condiciones de carácter
y el práctico conocimiento que posee de la sociedad en que vive, prestaron á la idea un poderoso
concurso.
•
Aceptada por él la presidencia de la Comision organizadora del Centenario, desde el mismo momento emprendióse una activa é inteligente propaganda, excitóse el entusiasmo en las clases llamadas por su representacion social á dar sombra y
proteccion á estas manifestaciones; congregó el
general San Romanen su 'domicilio á las personas
que, impulsadas por su amor á las letras y á las
glorias militares, se habían adherido á este pensamiento, y cuando contó ya con suficiente número
de adeptos, dispuso celebrar una i¡ran reunion en
el Ateneo Científico Literario de .Madrid, cuyo local
cedió galantemente esta sociedad; y de aquella junta, salió elegida la directiva del Centenario, organizándose inm€diatamcnte en la siguiente forma:

Brigadier.

D. Manuel Diaz y Rodriguez.

Excmo. Sr. D. Gregorio ',Jimenez Palacios.

Teniente Coronel, Capitan de Infantería.

Iunta Direotiva del Centenario del Marqvés de Santa Cruz.

D. Nemesio Lagarde.

PRESIDENCIA

Brigadier.

1 1

Excmo. Sr. D. Miguel de Goicoechea y Jurado.

Capitan de Ingenieros.

Brigadier.

Sr. D. Domingo Ortiz de Pinedo.

Excmo. Sr. D. Federz'co Ochando.

Oficial primero de Administracion Militar.

D. ',Juan de Madariaga.

Brigadier.

Excmo. Sr. D. Ramon de Campoamor.
Excmo. Sr. D. Manuel Pedregal y Cañedo.
D. Luis Vidart.
Coronel Comandante de Artillería, retirado.

D. Manuel Zarazaga.
Capita11 de Ingenieros.

D. Cándido Ruiz Martinez.
D. Miguel Carrasco Labadía.
Capitan Teniente de Caballería.

D. Emilz'o Bonelli y Hernando.
Capitan, Alférez áe Infantería.

AmtNTOS .\ LA PRESIDENCIA.-D. Jofé Navia-Osorio
marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Excelentísimo Sr. D. J\Ianuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque.-Eicmo. Sr. Teniente general D. Tomás
O'Ryan.--Sr. D. Luis Vidart.-Sr. D. Arturo Zancada.
SECRET.\RIO GENERAL.-8r. D. Ignacio Salinas.
SECRET.\RIOS.-Sr. D. Cayetano de Alvear.-Sei'lor
D. Emilio Bonelli.
SECRETARIO ACCIDENTAL.-Sr. D. Leoncio .Mas.

D. Alfonso Orda.x.
Teniente, Alfénz de Infantería.

Sr. D. Antonio García Bruna.
.

D. Francisco ',Javier de Salas y Rodríguez.
Cllpitan de Navío.

Capitan de Infantería de .Marina.

Teniente de Estado Mayor.

D. Emilio Ferrari.
D. Adolfo Llanos y Alcaráz.
D. ',José 11faría Serrate.
D. ',José de Siles.
D. F élfr Badil/o.
D. Antonio de Caula.
D. Cesáreo Fenzandez Duro.
Cttpitan de Navlo.

1 1

PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general marqués de San Roman.

Empleado áel Mi,iisterio de la Guerra.

Un soldado.

COMISIONES
Comision Económica.
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José de Reina, conde de Oricain.
V1CEPRESIDENTEs.-Excmo. Sr. D. J\Ianuel Pedregal.-Excmo. Sr. D. Pedro Lallave, Mariscal de
campo.

VoCALEs.-Excmo. Sr. Brigadier D. Manuel Fernandez Ibarra.-Excmo. Sr. Brigadier D. Angel Alvarez de Araujo.-Excmo. Sr. Brigadier D. José
Santelices.-Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernandez Duro. -Sr. D. Francisco Capdepon.- Sr. D. Adolfo Carrasco.-Sr. D. Julian Suarez Inclán.-Sr. D. Leoncio
Mas.-Sr. D. José Centaflo.-Sr. D. Luis García Mar-·
tin.-Sr. D. Castor Ami.
SECRETARIO.-Sr. D. RamonLamas y Navia•Osorio.

COMISION DE FESTEJOS
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José Lopez Dominguez.
VICEPRESIDEt\TES.-Excmo. Sr. General D. Eduardo Bermudez Reina.-Excmo. Sr. D. Emilio Arrieta.
VocALES.-Excmo. Sr. Brigadier D. Victoriano
Atmeller.-Excmo. Sr. D. Joaquín Maldona&lt;io Macanaz.-Excmo. Sr. D. Francisco Asenjo Barbieri.-SeD. Gaspar Lambea.-Sr. D. Juan de Mesa.-Señ~\D. ' edro Novo y Colson.-Sr. D. Manuel Eulate.-Sr. D. Angel Tejero.-Sr. D. José Ignacio Chacon.-Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. Presidente de la Gran Peña.-Sr. D. José Fernandez
Bremon.

11c¡

SECRET.rnro.-Sr. D. Emilio Prieto.

COMISION DE MONUMENTO
Y OBRAS

LlTERARIAS

PRESIDE:-.TE.-Excmo. Sr. D. Manuel Becerra.
YICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Pedro
Lallave.-Excmo. Sr. General D. Angel Rodríguez
Quijano.-Excmo. Sr. General D. José Coello Quesada.
VoCALES. - Sr. D. Arturo Cotarelo.-Sr. D. Ramiro
de Bruna.-Sr. D. Leopoldo Cano.-Sr. D. Augusto
Suarez Figueroa.-Sr. D. Angel Rodríguez Tejero.Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. D. Eugenio
Laiglesia.-Sr. D. Pedro Hernandez Raimundo.
SECRETARIO.-D. Federico Avilés.

COMISION DE INVITACIONES
PRESIDENTES.-Excmo. Sr. Teniente general don
Antonio Ros de Olano.-Excmo. Sr. Teniente general D. Pedro Ruiz Dana.
VICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Cárlos
Ibai'lez.-Excmo. Sr. General D. Juan Guillen Buzarán.
VOCALES.-Excmo. Sr. D. Martiniano Moreno.-Se•
i'lor D. Manuel Eulate.-Sr. D. Augusto Suarez de
Figueroa.-Sr. D Federico Jaques.-Sr. D. Francisco Javier de Salas.-Sr. D. Ramiro de Bruna.Sr. D. Federico Avilés.-Sr. Director del M1mo1·ial de
Artillería.-Sr. Director del Memorial de l1tg8nie1•os.-Sr. D. Ubaldo Romero Quiflones.
SECRETARIO.-D. J\Ielchor Pardo.
Como hemos indicado ya, ántes de celebrarse la
reunion del Ateneo había dado cuenta el Sr. Vidart
de la solemnidad proyectada al Centro Militar, obteniendo de esta Sociedad calurosa acogida. Su digno
y cortés presidente, el brigadier D. José Santelices,
haciéndose intérprete de tan escogida corporacion,
manifestó al punto que ésta se hallaba dispuesta á
coadyuvar, por cuantos medios se hallaran á su alcance, á que el acto que se preparaba resultara con
el mayor brillo posible, puesto que en ello hallábase
interesado el prestigio del ejército, á quien se enaltecía directa y principalmente honrando la memoria del fiel y valeroso soldado que supo inmolarse
por su patria ante los muros de Oran.
No hay frases con que encarecer la actividad desplegada por las comisiones en que se subdividió
la Junta directiva desde el momento de su constitucion, y el celo é interes demostrado por todos los
pertenecientes á las mismas. Véase desapasionadamente lo hecho, y podrá apreciarse algo el mérito
contraido, si para este exámen se tienen en cuenta

m
los ásperos obstáculos que la inercia y el abandono,
propios de nuestro carácter, oponen á la realizacion
de cualquiera empresa que necesite como factores
algun movimiento desacostumbrado, algo que nos
distraiga del plan de vida ordinario, ó que modifique
el programa que acostumbramos trazar en la víspera para el día siguiente.
Si hubiéramos de enumerar los pasos dados, las
gestiones hechas, el constante trabajo de propaganda realizado por todos y cada uno de los miembros de la Junta, las columnas todas del presente
número no bastarían á darnos espacio. Desde el
presiden te á los secretarios, cada uno en su esfera
de accion, han sabido rivalizar en inteligencia, laboriosidad y buen deseo. A todos por igual deben
alcanzar los plácemes y las satisfacciones, en justa
y honrosa recompensa de sus trabajos.
El temor de hacer pretericion por olvido ó inadvertencia de algun nombre, nos impide rendir aquí
tributo á cada uno de los seflores que han figurado
al frente. de esta gran manifestacion, exponiendo
sus particulares merecimientos.
Los que hayan seguido en las columnas de LA
ILUSTRACION NACIONAL, puesto que en ellaa hemos
dado cuenta exactamente, el curso de los trabajos
que se emaminaban al fin propuesto, saben que el
Centro Militar acordó celebrar un solemne certámen, señalando tres temas; y por medio del grabado dimos á conocer los objetos que la corporacien
destinó á premiar los trabajos dignos de esta distincion, á juicio de tres jurados, en que fueron presidentes los generales Ros de Olano, Dabán y Bermudez Reina. Determinó asimismo el Centro Militar
solemnizar el centenario con una solemne velada
literario-musical el 18 de Diciembre, y facilitar la
accion de la.Junta directiva, asociándose á ella para
la celebracion de la.gran velada del día 19 en el
teatro Real.
Los premios senlaados por el Centro han sido ad_
judicados: el del primer tema, exámen critico de
las Reflexiones Militares, consistente en una pluma
de oro y brillantes, al comandante de caballería don
Emilio Prieto; el del segundo tema, biografía del
marqués de Santa Cruz de Marcenado, y que consiste en una escribanía de plata, al oficial primero
de Administracion militar. D. Angel Altolaguirre;
y el del tercero, á la poesía inspirada en la gloriosa
muerte del caudillo de Oran, que es un bonito juego
de escritorio de plata; !ambien al comandante seflor
Prieto, por una oda inspirada en la gloriosa historia
del ilustre general.
Han obtenido ademas segundos premios: el oficial
de eaballeria D. Miguel Carrasco, per una· biografia; y D. Cándido Ruiz Martinez, teniente de Estado
Mayor, por una composicion poética.
La diputacion provincial de Astúrias no podía permanecer indiferente ante una manifestacion consagrada á la memoria de uno de sus más ilustres hijos. En aquella region el concepto patrio no se
desvirtúa y gasta por las corrientes del positivismo,
que hoy mueve á las sociedades, y en ella hallan
siempre eco y amparo las ideas y los actos que tienden á elevar el prestigio nacional, y á dirigir nues-;
tros pasos por sendas de verdadero progreso. País
pobre, con su voluntadha suplido á sus medios; adelantándose á toda excitacion, ofreció su concurso en
cuanto tuvo noticia de la solemnidad acordada, y
desde este momento no ha perdonado diligencia para
coadyuvar al éxito. Ladiputacion provincial de Astúrias, al obrar así, ha respondido á la confianza de
sus repre~entados, y deja un ejemplo que en oca-.
siones análogas no dudamos ha de encontrar imitadores.
En el certámen abierto por la· Junta directiva,
bajo el tema &lt;&lt;Vida y escritos del marqués de Santa
Cruz,&gt;) no se ha adjudicado el primer premio. La
comision nombrada para examinar los trabajos presentados acordó habían merecido mencion honorífica los de los sei'lores D. l\láximo Fuertes Acévedo,
D. Javier de Salas y D. Juan de Madariaga; y teniendo sin duda en cuenta que lo breve del plazo ha debido contribuirá que las Memorias no cumplieran con
las• condiciones sei'laladas en el concurso, ha dis-·
:puesto prorogar el certámen, concediendo el ~iempo

..._,
'-,

�LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAOION NACIONAL
--

-- - - - - --

--- - -------

•
~"~ e11, e-1: ffl,l¼\CO ~ovia. 1t todo ~ -oi.m.to,

La experiencia de las guerras modernas, patentiza que las
probabilidades de éxito en el

com~a1.

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están de ~arte del ejército

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que alcanza mayor grado de instruccion.

Ce m,i

CQ,11,:)Ci,CO

Miw-{'o,

,~= ~e €m:a,1,«,11Mo.
El Conde de Cheste.

Duque de la Torre.

___J
construir eu todos tiempos, sobre la base del
honor, el estado militar de nuestra patria querida.
¡Gloria inmarcesible al marqués de Santa
Oruz de Marcenado!

•

EL MARQuÉs oE

s~--. Ro11rAN

PRESJOENTR DB LA JUNTA DIRECTIVA DEL CBNTENAR10

Diciembre 19 de 1884.

y

que nocesariamente requiere la preparacion ejecucion detenida de esta clase de obras.
El programa de los festejos no sería ya oportuno
insertarlo aquí. Con pequeñas modificaciones, es el
mismo que en nuestro número anterior dimos á conocer, y desde luégo podemos hacer la afirmacion
de que estas fiestas revestirán la mayor importancia, dados los elementos de que se ha echado mano,
y la concurrencia de un público tan distinguido como numeroso, presidido por SS. MM.
La funcion religiosa de Atocha, la velada en el teatro Real, las del Centro Militar y Ateneo y la gran
retreta, constituyen el conjunto de los festejos. La
seriedad y la esplendidez son los caractéres distintivos que han procurado dará estos actos, tanto la
Junta directiva del Centenario como las corporaciones asociadas al pensamiento. La gran marcha de
El Profeta, ejecutada por todas las bandas de música
de la guarnicion, bajo la direccion del maestro Barbieri, no podrá ménos de habér causado en el público el mismo agradable efecto que nos produjo á
nosotros cuando la oimos ensayar. Ha sido ésta una
idea feliz, por lo que merece ser aplaudido el ilustre
compositor. La parte musical de la gran velada ha
sido organizada por el apreciabilísirno y popular
maestro Arrieta, que en la eleccion·de las piezas ha
puesto de relieYe su talento y buen gusto.
S. M. el Rey, dando su aprobacion á esta solemnidad y costeando la magnífica funcion religiosa

de Atocha, contribuyendo ademas con su peculio
á costear los gastos, ha demostrado una vez más
su interes constante en promover y patrocinar toda
manifestacion de vida en la sociedad militar, y el
culto que su alma rinde á nuestros grandes caractéres históricos. El ejemplo del jóven .Monarca
ha sido imitado por el Estado Mayor general, por
las clases todas de la milicia, por muchas ilustres
corporaciones y personalidades del órden civil, haciendo palpable que, en medio de nuestro abatimiento, hay aún ideas capaces á mover la opinion y
borrar las diferencias que nos separan, fundiéndonos en una accion comun, de la que puede esperarse un próximo renacimiento.
L.\ ILUSTRACION N.\CIO:-l,IL, que se honró al dar
asilo cariñoso al pensamiento del Sr. Vidart, y que
no ha cesado en sus tareas de propaganda hasta
verlo realizado, da hoy término á su mision, ofreciendo á sus favorecedores este número extraordinario, en el que coadyuva á la solemnidad consagrada al inmortal autor de las &amp;.flc.ciones ilfilitares; y al rendir este tributo, creemos un deber expresar el público testimonio de nuestro reconocimiento á los distinguidos colaboradores de este número que, asociándose á nuestra tarea, han avalorado el homenaje que rendimos á un bizarro soldado
y escritor ilustre.
LA RED.\CCIO~.

D. Alvaro Navia-Osorio, un solado heróico, de obra y de consejo; discretísimo diplomático y gran tratadista
de milicia. Ensálzale la posteridad, no ya por
sus méritos de guerrero, ni por su ciencia en
las artes de la política; téjele coronas de oro
por su libro; las de laurel, bien que regado con
toda su sangre, son, por lo visto, más perece deras en este mundo caduco. Las armas y las
letras abrazadas forman, con todo, el pedes•
tal á su fama.
Poco avisado será quien crea en el renacimiento del antiguo espíritu militar de nuestro
f&gt;jército, miéntras que la sociedad espafiola no
se repose para que la sabiduría y la disciplina
constituyan el nervio de la pública administracion y del verdadero progreso; pero no des·
mayemos, áun cuando no veamos los que vivimos la tierra de promision; pongamos sobre
nuestras cabezas el inmortal libro; consultado
en el corazon del hombre y leccion preciosa
de un gran maestro en el oticio de la guerra,
servfrá, en tanto dure y riñt1 la especie humana, de firmísima y robusta columna para reCJÉ

A continuacion insertamos una breve, pero curioea biografía del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por su íntimo amigo D. lllelchor de
Macanaz, aquel célebre ministro de Felipe V que
fué, en un período de visible decadencia, ornamento
de las letras patrias, celoso, inteligente y probo administrador, economista insigne y honor del suelo
español, por todas estas nobilísimas condiciones, á
que unió la firmeza de carácter y la fé de principios
que distingue á los espíritus verdaderamente elevados, sin que las asechanzas y persecuciones de
un partido, por todo extremo intolerante, amenguaran sus bríos ni doblegaran su firmisima voluntad.
El documento á que aludirnos, que figura en el
archivo de aquel hombre ilustre, nos ha sido facilitado, con otros que se insertan en este número,
por su sucesor el Excmo. Sr. D. Joaquin l\Jaldo11ado Macanaz, que es uno de los primeros que en
el siglo actual se han ocupado en poner de relieve,
por medio de una notable biografía, el valor militar
y literario del autor de las Rejlexion~s ,llilikircs.
Al rendir al Sr. :italdonado Macanaz e-ste tributo
de reconocimiento en nombre de las clases militares le ofrecemos tambien el testimonio de nuestra
gra'titud por la deferencia que nos ha dispensa~o,
poniendo á nuestra disposicion su notable archivo

histórico, coutribuyendo así al brillo de la solemnidad que se celebra en honor del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.

BREVE NOTICIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ
D. Alvaro de Navia y Osorio era natural del principado de Astúrias, y poseedor de estas dos casas
ilustres; sus ascendientes tuvieron hospedado á San
Francisco de Asís cuando estuvo en el principado, y
le fundaron un convento, y el Santo, al marchar,
les escribió una carta en que les decía «que por la
caridad que con él y sus religiosos habían tenido,
Dios perpetuaría su posteridad;)) y se ve hasta hoy
cumplida la profecía, pues no ha faltado en ella la
sucesion de varon; y hoy dia conserva su casa esta
carta original como una preciosa reliquia. Los Osorios, marqueses de As torga y grandes de España,
traen su descendencia de la misma casa, que en la
Historia se ve cuánto se seil:l.ló en la guerra contra
los moros; pues sirvieron á los Alfonsos y Fernandos con tal empeño, que uno de los Alfonsos, yendo
contra los moros á la parte de Portugal, se hospedó
en casa de Alvaro Osorio y le sirvió la comida en
platos de madera que llaman lwrtc;as, y sabiendo el
Rey que esto venia de haber vendido su plata para
mantener sus gentes en la guerra, le dejó parte de
la suya, y acabada la campana volvió el Rey á pasar
por su casa y se le sirvió la comida como ántes,
porque tambien había vendido la plata que el Rey
Je dió, y por esto le quedó el sobrenombre de do1~
Aloaro Osorio, el de las korteras.
La madre del marqués era hermana de D. Antonio Argüelles, que fué gobernador del Consejo de
Castilla y gentil-hombre de Cámara del difunto rey
1 Cárlos 11, y de una de las primeras familias de Astúrias.
Él era vizconde del Puerto, marqués de Santa
\ Cruz de Marcenado, señor d~ la villa y puerto de

Navia y otros lugares. El rey D. Felipe \' pidió al
principado de Astúrias, como á todos sus reinos,
gente para la guerra. El principado de Astúrias
tuvo su junta para ello y acordó levantar un regimiento de infantería, y con la facultad que el Rey
le dió de elegir los oficiales, eligió por coronel al
marqués, entónces vizconde del Puerto, de edad de
diez y ocho á diez y nueve años, que ni áun habla
acabado de estudiar la retórica; sirvió en la guerra
del reino de Valencia con gran distincion, y luégo
que se tomó la ciudad de Tortosa, mandando las ar•
mas de las dos coronas el difunto duque de Orleans1
se le envió con su regimiento á Sicilia, donde sirvió
con igual acierto en la quietud de aquel reino.
De alli se le pasó á la recuperacion del reino da
Cerdefla, á donde luégo que fué recuperado, se la
dejó por segundo comandante, y muy en breve le
dejó todo el mando el que lo era, por ver su gran
mérito, y lo conservó hasta que por el tratado del
año de 1721, hecho en fuerza de la Cuádruple Alianza, las armas de España hubieron de evacuar aquel
reino; y el Rey, conociendo los grandes talen~
tos del vizconde, le envió por su enviado extraordinario á la corte de Saboya, estando ya graduado de
mariscal de campo, en donde se mantuvo hasta el
afio de 1121, que el Rey le nombró por su segundo
plenipotenciorio y embajador extraordinario á la
corte de Francia y al Congreso de Soissons. Vittorio
Amadeo, duque de Saboya y rey de Cerdefl.a, hizo
tanta estimacion del marqués por sus raros talentos
y méritos, que hasta los cuidados domésticos de
mayor confianza los consultaba con él como si
fuera su padreó su hermano.
En Noviembre de 1721 llegó á Francia con los
empleos dichos, y como sus obras le habían hecho
célebre en la repüblica literaria, como su espada en
la escuela de Marte, se llevó desde luégo la atencion del ministerio y de todos los hombres ilustres
de la Francia; y tan conocido fué por su amabilidad, su verdad, su rectitud y desinteres, su virtud

�VI

•I

J

y singular aplicacion al mayor bien y á la mayor
gloria de las dos coronas, que hasta el menudo pueblo le llegó á amar tan tiernamente como lo manifestó en su ausencia, en la que sintió que se le hubiese enviado á Ceuta, y lo que le afligió la desgracia de su pérdida en Oran; pues todos vimos que
desde el Rey Cristianísimo hasta el último de su~
vasallos, sintieron esta gran pérdida.
Era de mediana estatura, pero muy proporcionada, más gordo que flaco, de hermoso rostro, de
gran prontitud en discurrir; sus dichos, célebres
en las conversaciones y áun en los r¡.egocios más
árduos, podrían llenar un gran volúmen; su cólera
era grande, pero aún era mayor su prudencia y su
bondad, pues áun con un doméstico, el último de su
casa, á quien en la cólera le hubiese dicho una palabra descompuesta, de allí á un instante le pedía
perdon. con un aíre tan noble, que hacía ver á todos que no era capaz de ofender á ninguno, ni darle
materia para dudar de su buen corazon.
Los once tomos de sus RefleJJiones Militares, que el
último lo escribió y dió á la luz pública en París,
nos dan á cada paso una continuada prueba de su
vasto ingenio y estudio, asi como de su buen corazon, pues en todo se le ve inclinarse al bien, á la
equidad, á la misericordia, á la caridad, á la justicia y al amor al prójimo, y no le quedó que discurrir para que en la guerra se conservase la vida del
soldado, y para que en la paz gobernasen los generales y demas cabos como padres caritativos,y nunca como jueces severos. Estas obras, traducidas en
franc~s, nos dicen las noticias públicas que se imprimen en Holanda, pues él las publicó en la lengua
espaiiola. Tenia intento de continuar hasta 20 tomos,
y ya dispuesta la materia para los nueve que le
faltaban y comenzado el 12, así como otra gran
obra, la Historia de los tratados de paz de España, cuyos materiales tambien juntó, y de los archivos de
Espaila se le enviaron, de órden del Rey, copias fieles de los originales que se llevó; y sabemos que
trabajó en esta obra, pero ignoramos lo que dejó ya
coordinado y puesto en forma.
Al ver el tomo x1 de sus Rcjlezio1ies Militnres, todos se persuadirán que conocía perfectísimamente
las monedas y que era consumado aritmético; y con
todo eso, en sus manos apénas las conocía, y hacia
poquísima estimacion de ellas, y sin Pl singular ingenio de la marquesa, hubiera vivido á discrecion
de sus domésticos. Bl nos dejó en Francia un maestro armero y otro de fundicion, á quienes enseí'lb á
hacer pistolas ordinarias que, con ménos pólvora,
tienen aún más alcance que un fusil; fusiles que
alcanzan tanto como un canon de artillería, y caí'lones de pié y medio, de artillería, que alcanzan más
que·las piezas de 24, y con ménos pólvora; y como
éstos, nos dejó otros muchos secretos raros, hijos
de su grande ingenio, y no fué corta prueba la de la
célebre fiesta que el Rey su amo le confirió, que
se ejecutase en París, en alegría del nacimiento del
Delfin, cuya decoracion y suntuosidad se debió á su
cuidado.
El Rey su amo, deseoso de servirse de él cerca
de su persona, le llamó y envió en su lugar al marqués de Castelar, secretario del despacho de la
Guerra. A principios de 1731 hizo su viaje, sin que
se lo impidieran los rigores de los grandes hielos
qne hubo. El Rey lo recibió con indecible gozo, y
desde luégo le destinó para ministro cerca de su
persona; los que gobernaban entónces, temían su
rectitud é integridad, y con arte sacaron que el
conde de Charny, que mandaba en Ceuta, pasase á
mandar los 6.000 españoles que hay de guarnicion
desde entónces en las plazas de Toscana, y que fuese
á Ceuta á servir en ínterin el marqués de Santa
Crui, lo que se dispuso sin dejarle volver á ver al
Rey, en que se vió claro cuánto temían los del mando que el Rey no le dejase marchar.
·
Apénas hubo estado un aiio en Ceuta, cuando se le
nombró para ir á la expedicion de Oran y se le &lt;lió
el grado de teniente general, y luégo que se tomó
la plaza se le encargó el quedar de comandante de
ella y de aquellas fronteras. Véanse las noticias públicas de este tiempo.
Casó tres veces, y de todos tres matrimonios ha

LA ILUSTRAC10.N NACIONAL
dejado cinco hijos y cuatro hijas. El primogénito,
casado en Astúrias con una seí'lora de la primera
nobleza; una hija casada en Galicia con uno de las
primeras casas de aquel reino; otra en Valencia
con un sobrino de Perellós, gran maestre de la órden de San Juan, antecesor al que ahora hay; de
los seis restantes, el mayor está baldado de todos
sus miembros, y de los otros cinco, que son del tercer matrimonio, el mayor, que es D. Lúcas, no tiene aún doce ai'íos; D. Victorio, que le sigue, nació
en Turin y le sirvió de padrino Victorio Amadeo,
duque de Saboya, rey de Sicilia, y allí tuvo otra
nifla. En París tuvo el último nií'lo, y cuando murió
en la batalla con los moros, dejó
la marquesa
próxima á parir; y así, de vuelta a Espaila, parió
en Cádiz una niña. La marquesa es hija del teniente general D. Estéban Villeti, que ha muerto
en el Consejo de Guerra, habiendo sido tan gran
general como ministro; fué de las primeras familias de Aragon, de la parte de la Ribagorza.

a

MELCITOR DE llfACANAZ

Suelen brotar más chispas de ideas de los cascos
de los caballos de algunos Atilas, que de los cerebros enfermizos de muchos tribunos.
En la cuadra de un cuartel, en algunas ocasiones
palpitan más sentimientos de honor, de valor y de
virtud, que en muchas aulas de filosofía moral.
CAMPOAMOR.
SONETO
Del fértil seno de la madre Espaí'la
Nace el altivo Tajo en breve cuna,
Y creciendo con rápida fortuna,
Ceden los pinos á su adusta saí'la,
Si rompe cerros, si florestas baila,
Rio es el Tajo; su corriente es una,
Sea en la vega anchísima laguna,
Sea sierpe que enrosca la montaña.
Miradle en Aranjuez, en los verjeles;
Vedle desde la cántara extremeí'la;
Contempladle al llegar al Oceáno ...
Que así del alma, en cándidos rieles,
La idea brota, y rauda se despe.ña,
Rio caudal del pensamiento humano.
ANTONIO Ros DE OLANO.

Las naciones que posean «grandes caractéres»
serán siempre felices, disfrutarán constantemente
de la paz, y prosperarán y se engrandecerán en
todos sentidos.
Los hombres dotados de gran carácter honran á
su patria, se sacrifican por ella en todas ocasiones·
Son desinteresados y adversarios de la adulacion
y de la servidumbre; no descienden jamas á nimiedades, y ocupan siempre sus condiciones intelectuales- que, por lo bien émpleadas, producen mejores y más prácticos resultados que las más grandes
capacidades, extraviadas por las ambiciones personales é intereses mezquinos,- en asuntos y empresas elevadas que tengan relacion con los intereses
generales de la patria, de la carrera que profesan,
y de las misiones que se les confien.
Los enemigos más encarnizados de los «grandes
caractéres,&gt;&gt; son todos los que no conciben que éstos
puedan existir; y los que más enérgicamente los
desprestigian, son los charladores, perturbadores de
oficio y gangrena de la sociedad.
¡Desgraciado país que no tenga «grandes caractéres» y entregue la direccion de sus destinos á esa
raza de lo,;uacJs, que se conceptúan «hombres de
Estado» con privilegio á ocupar toda clase de puestos sociales, y á gobernar, porque únicamente nacen
con memoria, tienen el dón de la palabra, y adquieren osadías parlamentarias!
Los países entregados á «la elocuencia,» son desdichados: se hallan constantemente perturbados, y
no constituyen nada estable ni sólido.
. MANUEL PAVÍA.

LA ILQSTRACION NACIONAL
Los ejércitos deben aspirar, por su ilustracion, á
representar mejor la grandeza que la fuerza material de los pueblos.
J. LOPEZ DOMINGUEZ.
Ríndese culto en la presente época á los intereses
materiales, y á su mejoramiento atienden los Gobiernos; ciertamente que no deben olvidarse, pero
preciso es, si los ejércitos han de responder cumplidamente á su dificil mision, que es de gran importancia á sus intereses morales, y nada conducirá con
más acierto á este fin que una práctica constante
de la sábias máximas del ilustre marqués de Santa
Cruz de Marcenado. Enaltecer su memoria es deber
de cuantos formamos la familia militar, y deber no
exento de egoismo, pues nos honramos al honrar su
nombre.
JOSE DE REINA Y FRIAS.
Espíritu militar y de union entre las clases, con
mutuo respeto y cariflo, garantizarán el porvenir
del ejército.
MANUEL SALAMANCA.
Pocos son los hombres dignos de pasará la posteridad. Pero es tal la condicion humana, que se estudia con más admiracion á los que causaron grandes males, que á aquellos que realizaron grandes
bienes en pro de la humanidad.
Por esto se habla con más entusiasmo del destructor de un imperio, que de aquel que lo fundó ó lo
engrandeció.
Los hombres que no han sido ilustres en la paz ni
en la guerra, y que no son conocidos ni por sus vicios ni por sus virtudes, no nos presentan ningun
ejemplo en su vida que citar ni que seguir, y por
eso no merecen que se les consagre ningun recuerdo.
La Historia es un testigo que refiere las acciones
de los hombres. El único medio de que la Historia
nos dedique una página, es hacernos dignos por
nuestros hechos, por nuestro saber ó por nuestro
valor, de la consideracion, del respeto, del carillo y
de la admiracion de nuestros contemporáneos.

Cierto es que las que sirvieron para templar la
espada del Marqués no pudieron emplearse despues
para escribir; mas con su dicha bien templada espada pudo cortar otras para continuar sus científicos trabajos.
Bnsc et aratro era el lema del mariscal Bugeaud,
significando con él sus aficiones militares y agrícola~: cnse et pM,na, esto es, «con la espada y con la
pluma,» pudo ser muy bien el lema de nuestro
marqués.
Yivió escribiendo y peleando, y de él puede decirse con Ercilla:
«Armado siempre, y siempre en ordenanza,
La pluma ora en la mano, ora la lanza.)&gt;

•

Deseando corresponderá la atenta invitacion que
nuestro amigo el director de LA luLSTRACJON NACIONAL nos ha hecho en carta recibida ayer, para escribir algunas líneas destinadas al número extraordinario que piensa publicar de su acreditado periódico; y sabiendo que es menester quede esta noche en sus manos nuestro trabajo, si queremos vea
la luz pública, ponemos mano á la obra, y apremiados por la escasez tan extraordinaria de tiempo, nos ocuparemos del lema que en nuestro sentir puede llevar la espada que empuñe la estatua
q1,1e se erija á la memoria de nuestro célebre escritor y militar.
Tal estatua deberá llevar otra leyenda en su pedestal, escrita en estilo lapidario, que vale tanto
como conciso, pues la concision es dote de la elegancia, la cual en epigrafía consiste en que una
grande idea se encierre en brevísima forma.
No pretendemos tanto; esto es, no nos ocuparemos del pedestal, mas la leyenda de la espada es
ménos importante que la de éste, y aún ménos visible para los espectadores. Así, pues, encontramos
sumamente cómodo, para salir de nuestro c-ompromiso, tomar algunos lemas de los que coleccionamos y dedicamos á los alumnos de artillería en
1880, en folleto casi desconocido; puesto que la Academia sólo lo imprimió para aquéllos.
Extractemos, pues:
«Templóse en Tajo esta hoja,
Y dando tajos, tu honra.

EDUARDO BERMUDEZ REINA.

))En Tajo se templan armas,
Y dando tajos, las almas.»

EL MARQUES DE SANTA CRUZ
Nació de estirpe encumbrada,
nutriós" en labor que abruma;
si combatió con la pluma,
civilizó con la espada.
A su nacion asombrada
dejó un monumento en pié;
vivió de ciencia y de fe,
murió por patria y por gloria.
¡Feliz aquel cuya historia
tan grande y tan breve fué!
E. FERRAR!.

La fama de tu historia duda, en suma,
Si se cort6 tu pluma con tu espada,
O se templó tu espada con tu pluma.

No recuerdo qué panegirista concluyó así un soneto laudatorio de cierta obra militar; pero entiendo que dichos versos cuadran muy bien al célebre
marqués á quien estos renglones dedicamos, salvo
que de él no cabe en rigor la duda del poeta, pues
tenemos certidumbre de que aquí no t iene lugar la
disyuntiva, y ambas cosas debieran ó pudieran suceder, como el poeta dice, y no se crea que es absurdo templar hojas d1J espada con cañones de pluma,
pues sabido es que los antiguos fabricantes de aceros en las cajas de cementacion ponían barras de
hierro mezclado con carbon y materias ricas en
azoe, tales como raspaduras de asta y otros objetos,
como, por ejemplo, dichas plumas.

Pero concluyamos: tiene otra vez la espada la
palabra:
(ql\iiéntras vivas, mi brillo sea tu luz!
¡Si espiras en la lid, besa mi cruz!»
¡Luzºfué del marqués de Santa Cruz el brillo de
su espada, y el puí'lo de ella debió besar en sus postrimerías, recordando que la Cruz Santa era el titulo nobiliario de su marquesado!
PEDRO DE LA LLAVE.
,5 Diciembre 1884.

DON ÁLVARO DE NAVIA-OSORIO
MARQUÉS JJE SANTA CRUZ DE MARCENADO

No es hiperbólico este aserto, pues sabida es su
exactitud, como narran los tratadistas.
En mi citada coleccion, para desagraviar al lector de lo inculto de mis versos, trasladaba bastantes
de los enérgicos de Ercilla, é insiguiendo en la misma idea de desagravio, escojo ahora algunos pertinentes á nuestro asunto, tomados tambien del celebérrimo poeta militar citado.
Véanse, pues:

........................................

Aquella nuestra Memoria, de donde entresacamos
los copiados lemas, la concluimos expresando que,
siendo tan hermosos como se deja ver los de Ercilla, debíamos suprimir los anteriores nuestros; pero
que no lo hacíamos, porque bien está que un cuadro tenga luces y sombras. Y puesto que rle armas
tratábamos, recordábamos tambien que el sublime
loco, hijo de la fantasía de Cervántes, á pesar de
haber despedazado, á impulso de una cuchillada, la
celada que fabricó de cartones, hizo despues otra
de lo mismo, pero fortalecida con unas barras de
hierro, y á la que, sin nueva prueba, diputó y tuvo
por celada finísima de encaje.
Sírvanos, pues (aíladíamos entónces y ahora),
Ercilla de padrino, y barreadas con sus máximas,
encuentran paso las nuestras, que, en último result i , se dirigen todas al bien entendido culto de la
e ada!t
ué otro objeto mejor que ella (concluíamos)
simboliza el honor, el deber y la gloria militar? ¿No
está mandado que todo hombre de guerra la lleve
constantemente? Y, en efecto, la lleva basta en la
muerte.
En las recónditas capillas de nuestros templos
góticos vénse con frecuencia, sobre marmóreos sepulcros, estatuas yacentes, que representan guerreros batalladores durante su vida, y que hoy, esperando ei dia de la resurreccion, duermen el sueño de la muerte abrazados á sus espadones ó bracamartes.

«Nacen, donde un valiente rinde el alma,
Mirto, ciprés, laurel, olivo y palma.

»Del infante espaiiol la bizarría
Europea hizo la voz (&lt;infantería.)&gt;

DE .14:ARCENiDO

«Noticia de tu fama eternamente
Corra de lengua en lengua y gente en gente.)&gt;

El retruécano y el jugar del vocablo era muy propio de lemas y notas en espadas y en escudos nobiliarios, ~un en tiempo del marqu~.

»La ciencia sin valor, no da victoria;
De la union de las dos nació la gloria.

Á LA MEMORIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ

ejemplo, á una pieza de batalla que se suponga
acompaí'lb á las tropas que de Oran salieron!

Honra dd pueblo astur, sintió en la cuna,
Cón alientos de honor, fe de soldado;
Y estadista, escritor, hombre de Estado,
A ser llegó sin inmodestia alguna.
No se arrastró á los piés de la fortuna .
Por la ambicion ó el ocio encadenado;
Luchó con gloria, y trabajó inspirado
La obra que aún vive, sin rival ninguna.
De hábil adquirió lauro, y de prudente,
Cuando, en extraí'las cortes, la grandeza
De su patria, con él, irguió la frente.
Coronó muerte de héroes su nobleza ,
Y, al pié de Oran, arrebató inclemente
El bárbaro enemigo su cabeza.
Tm.ú.s DE REINA y REINA.

«Partid, que á los honrados vida honrada
Les conviene, ó la muerte acelerada.,&gt;
Paréceme este lema un buen recuerdo de la salida
de Oran, en que murió el noble marqués.
(&lt;Se ganan fama, prez, honor y gloria,
Haciendo cosas dignas de memoria.)&gt;
l

Conmemoracion de su laboriosa vida y de su glor:osa muerte.
(qCuán breve es el suspiro de la muerte,
Que pone fin y limite á la suerte!»
·Qué bien vendría este lema, si el escultor repre,
ºd
sentase moribundo á nuestro laureado, as1 o, por

LA ENTRADA EN LA LÍNEA
4De dónde vienen y qué fueron el pensador y
tle'.llático aleman, el industrioso inglés, el arrogante
espanol, el ingenioso francés, el aristocrático austriaco, árbitros hoy, por su cultura, del mundo entero?
Fueron allá, en los últimos confines de la europea
historia, el bárbaro Tracio que se linchaba sus
carne y marcaba su cuerpo; el irlandés antropófa-

VII

go, que devoraba sus deudos y parientes; el galo
salvaje, que inmolaba victimas humanas; el impúdico breton que andaba desnudo; el brutal escandinavo, que se emborrachaba bebiendo en los cráneos
de sus vencidos enemigos.
Maravillosa metamorfosis que por prodigiosa y
moderna induccion científica nos ha revelado la
Historia. Sí, la Historia, que como hecho es la trasformacion y desarrollo del espíritu humano, tal
cual se manifiesta en sus dobles relaciones sociales
y con el Estado; que como cic1icia, es la inteligencia de ese desarrollo, y que, como arte, es su reproduccion por medio de la palabra.
l\Ias para la realizacion del milagro que la Historia nos denuncia; para trazar esa mágica línea que,
arrancando en la barbarie, termina en la civilizacion positiva, han sido precisos jalones que marcaran al espíritu humano su, camino.
Esos jalones fueron, son y serán los grandes caractéres, los grandes pensadores, los insignes capi•
tanes, los héroes, los mártires de la fe y de la ciencia; en una palabra, los predestinados á la realizacion del milagro.
En el inmenso laboratorio químico de la Historia
se han ido acumulando y combinando la sangre de
los mártires y de los héroes con el fósforo de los
sabios, y por su virtud, y con la intervencion del
tiempo, la trasformacion ha tenido lugar, el progreso se ha verificado.
·
Hoy el ejército español, mejor dicho, España entera, asiste á la colocacion de uno de los jaloiics de
aquella línea maravillosa de la historia del progreso.
El marqués de Santa Cruz ha entrado en la línea
donde ya figuran Santo Tomás, San Isidoro de Sevilla, Newton, Cisneros, Descártes, Napoleon I, Voltaire,el GranCapitan,Balmes, Humboldt, Lavoisier,
Cavour, Calderon, Alfonso el Sabio, y cien y cien
más, verdaderos príncipes de la humanidad y de la
Historia.
¡Loor al pensador profundo y capitan insigne,
marqués de Santa Cruz!
JOSE 111ARÍA SERRATE.

Como escritor militar, brilló en su siglo; como
economista, se adelantó hasta el nuestro; como moralista, vivirá siempre.
Honrar al que honró á la patria, y por la patria
muere, es levantado sentimiento de almas generosas.
JAVIEI\ DE SALAS Y RODll!Gl'EZ.
.

,

IBIDEM
No es vanagloria lo que la remembranza y el ensalzamiento del marqués de Santa Cruz de Marce·
nado significan: celébrase la vulgarizacion de un
libro de perenne enseñanza, por obra de pensador
que supo escudriilar el corazon humano.
CESAREO FERNANDEZ DURO.

H MARQUES DE SANTA CROZ DE MARCENADO
EN EL BI·~ENTENARIO DE SU NAC!M.IENTO
OCTAVA
Fué de sin par doctrina, y gran guerrero:
De su libro inmortal la luz nos guía;
De su muerte gloriosa el trance fiero
Ejemplo en Grecia y Roma ser podría.
Hoy en torno á su tumba un pueblo entero,
La inércia sacudiendo en que yacía,
Proclama una vez más que, ante la historia,
De los buenos eterna es la memória.
FERNANDO DE GABRIEL.

�VIII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

RAPSODIA ECONÓMICA POLITICO-MONAI\QUICA,
DEL MARQUÉS DE SANTA !RUZ DE MARGENADO
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Di~tingu~~se D. Alvaro de ~avia Osorio por sus
escritos_ m1htares, que le ilieron justo renombre; y
reconociendo que uno de los elementos más impr..rtes para la guerra es el dinero, consagró tambien
su atencion al estudio de las condiciones económic~s de la Nacion espafiola en los primeros años del
siglo xvm, dando á la estampa un libro, que dign~mente puede figurar al lado del Proyecto Económi~o de D. Francisco Martinez de l\Iata, y de los
Opusculos de· otros precursores de la ciencia eco -nómica en Espafia, como el doctor Moneada, Olivares, Alvarez Osario, Gándara, Fernandez Navarrete y otros, que, sin llegar al alto puesto que en ese
género de investigaciones merecen ocupar D. JUan
de Mariana y D. Pedro Rodríguez Campomanes, son
acreedores de sinceros aplausos por haber dado los
primeros pasos en el camino que más tarde siguieron con resolucion los funda.dores de la ciencia económica.
Dice en su Rapsodia, el marqués de San ta Cruz de
Marcenado, que un amigo le entregó el afio l '722
cinco proyectos para aumentar en Espana el comer•
cio 1 la navegacion, las fábricas, la poblacion, etc., y
que, en los anos de 1726 y 1727, puso notas ó comentarios á esos proyectos: notas y comentarios,
que sometió al exámen de D. Jerónimo Ustáriz, varon docto y muy reputado en esa clase de estudios,
dando á luz por fin, en l '732, los cinco proyectos con
sus notas y otros escritos adicionales, bajo la denominacion de Rapsodia. Como en el título mismo se
decía, consagraba en ese libro el marqués de Santa
Cruz sus reconocidos talentos al estudio del &lt;&lt;Comercio suelto y en companias, general y particular,» con las posesiones de Ultramar y con Moscovia,
sin olvidarse del empleo de pobres y 'llagabundos, que
por abundar tanto en el triste periodo de la decadeJ!CÍa espafiola, constituían el objeto predilecto de
todas las publicaciones, que en los siglos xvn y xvm
tenían por objeto el exámen de las cuestiones económicas.
A juzgar por el tenor de las notas y comentarios
que van á continuacion de cada uno de los cinco
proyectos del amigo desconocido, debió tener don
Alvaro de Navia Osorio un colaborador, que sugirió
atinadas observaciones al notabilísimo escritor mi litar de principios del siglo XVIII; pero las notas,
que son indudablemente del marqués de Santa
Cruz, revelan que estaba dotado ~ muy agudo ingenio, a la par que de vastos conocimientos .
Sin haberse consagrado especialmente al estudio
de los problemas económicos, da una muestra de la
profundidad de su espíritu observador en lo que
dice respecto de que no conviene ser tiranos con
las naciones que nos compran más de lo que nos
venden, porque, siendo rigurosos nuestros reglam~ntos, pudiera acontecer que tomasen direccion
distinta las corrientes comerciales, en daí'ío de la
prosperidad nacional. Recomendaba con este motivo un sistema de reciprocidad, que es en la práctica lo que hacen los Gobiernos que se precian de liberale~, y en realidad mereciendo por ello no escasa gratitud .
Seria demasiado pedirá un escritor de principios
del siglo xvm, que condenara toda clase de privilegios industriales y comerciales. Admitiéndolos sólo
temporalmente, para estimular la formacion de
grandes compañia~, daba una prueba el marqués
de Santa Cruz de que el libre tráfico, defendido
paladinamente entre los diversos reinos de Espana, merecía totlas sus simpatías.
Abogó tambien por la rebaja de los Uerechos de
aduanas, fundándose en que por ese medio se conseguiría la disminucion del contrabando y el aumento de los rendimientos del Erario. Esto, que la
experiencia vino á comprobar, constituyendo uno
de los principales apoyos que tienen los economistas para combatir los paralogismos de los sostenPdores de la proteccion, fué como adivinado por el
sagaz D. Alvaro de Navia Osorio. Si no tuviera más
título que éste para ser estimado como pensador,

le bastari&amp; sin duda el haber indicado una de las
razones fundamentales é incontrovertibles que hay
para reformar en sentido liberal los aranceles de
Aduanas.
Propuso tambien la redencion de toda clase de
censos y cargu perpetuas, pues acertadamente
consideró, y lo demostró más tarde su insigne paisano D. Gaspar l\Ielchor de Jovellanos, que la pro.
piedad territorial agonizaba bajo el peso de los gravámenes irredimibles que la oprimían; siendo de
notar, y casi de admirnr, que en breves frases escribiera el principio que recientemente desenvolvió nuestra Ley hipotecaria, inspiré.adose en la legislacion de naciones extranjeras.
En el papel del amigo, á quien se refiere el marqués de Santa Cruz, al mismo tiempo que se defendía, como principio fecundo en buenos resultados,
la redencion de censos y cargas perpetuas, se con•
signaba lo siguiente: «Que se especifiquen las hipotecas rayces, sin admitir cláusulas generales.))
Este principio esi la base del actual sistema hipotecl'io. Jíáyalo escrito el mismo D. Alvaro de Savia
ülrio, ó un amigo desconocido, la verdad es, que
acogléndolo con alborozo el autor de la Rapsodia en
sus comentos, se debe estimar como gran mérito de
pensador el haber sostenido á principios del siglo xvm que para sacar de su abatimiento la industria agrícola, había necesidad de que desapareciesen las hipotecas ocultas 1 admitiendo tan sólo
las que especificamente afectasen á bienes deterininados.
Como la Rapsodia económico-política, no es un estudio sistemático, y abarca 1 por el contrario, diversidad de asuntos, tuvo ocasion el marqués de Santa
Cruz de sen.alar, entre las causas de la desorganizacion administrativa en España, la existencia de
regidores perpetuos, que abandonaban el desempei'l.o de sus oficios municipales á sustitutos pobres,
esquilmadores de los pueblos y corruptores de la
Administracion. El remedio estaba en la supresion
de los regimientos perpetuos, y así Jo dijo con claridad, aconsejando que se restableciese el antiguo
sistema de eleccion anual para el desempeño de los
cargos municipales.
Nada tiene de extrai'io que el marqués de Santa
Cruz de Marcenado, para favorecer el desarrollo de
la Marina nacional, recomendase la proteccion de la
bandera espafiola, exigiendo mayores derechos á
los trasportes que se hicieran bajo bandera extranjera. Era un error tan generalizado, que el derecho
diferencial de bandera se admitía, como base de
sabia politica, por los más distinguidos escritores
de la época. Al frente de la Rapsodia, insertaba el
marqués de Santa Cruz una traduccion del Acta de
Na1Jegacion, dada por Cromwell á Inglaterra, que se .
consideró hasta nuestros tiempos como sólida base
del creciente poderío de la nacion brita.nica. El Parlamento inglés llegó á convencerse de lo contrario,
y derogó el Acta de Na1Jcgacion, siendo desde entónces los progresos de su marina mercante muy superiores á los de tiempos anteriores. Lo mismo aconteció recientemente en España. Pero el error en
que incurrió el marqués de Santa Cruz á principios
del siglo xvm, sosteniendo la conveniencia del derecho diferencial de bandera, era un error muy generalizado. En cambio, cuando el régimen colonial imperaba y el comercio privativo con las colonias se defendía con empeño y á costa de todo género de sacrificios, no vaciló el marqués de Santa
Cruz de Merce:1ado, con su perspicacia habitual, en
sostener que sería conveniente dar participacion á
los extranjeros en el comercio con las colonias.
Condenó, sin reserYa de ninguna clase, el sistema rentistico que con más de 40.000 empleados,
dejaba exhausto al contribuyente, sin llenar jamás
las arcas del Tesoro. Dccia 1 con frase mu;• apropiada, que los arrendadores ponian exactores para la
recaudacion de los tributos, cuyas ma1)as l~ran tales, que como el mal cultirndor de la vid., dejaban
agotada la planta, sacando en un ai10 la mayor cantidad posible de fruto. Afirma que «en una pro&gt;&gt;vincia, donde se compraba por cuatro reales de
))plata un carnero, vió pagar otros cuatro de dere))cho impuestO por los arrendadores,)) Tal era en la

IX

práctica la alcabala, que hacia imposible todo comercio.
Una prueba más de la variedad de aptitudes y ·de
la penetracion del marqués de Santa Cruz de Marcenado, nos ofrece el sencillo sistema que proponía
para la administracion de España. La dividía en seis
grandes partidos, para que en cada uno de ellos se
estableciese una Intendencia, una Tesorería y una
Contaduría, que dependiera de la Administracion
central. Era sin duda D. Alvaro de Navia Osario un
general adornado de cualídades, no tan sólo para
la administracion de hacienda militar, sino para
la gestion de la cosa pública .
Pe"dia lo que hoy no tenemos todavía: la confrontacion anual de las rentas de todas las provincias 1
con el objeto de proceder inmediatamente al remedio de los abusos ó faltas que se notasen .
Otra recomendacion hacia, es á F;aber: que se establecieran bancos en cada ciudad cabeza de provincia, con lo cual daba á entender que no le era
desconocido el poderoso influjo del crédito en el
desenvolvimiento de la industria y del comercio .
De acuerdo con Ustáriz, y refiriéndose á La Dime
Royal de Vauban, decía que no seria justo imponer
los tributos sobre las tierras, sino tambicn sobre
lis profesiones, empleos, etc., ó, por mejor decir,
sobre toda clase de rendimientos.
El último de los proyectos del innato amigo d~
Santa Cruz de Marcenado referíase á la guerra contra los argelinos y á la formacion de una Caja para.
atenderá los gastos de una formidable expedicion.
En esta parte aparece el general en toda su esplendidez, y no es punto que nos toque desenvolver en
estos breves apuntes.
La sencillez del estilo y correccion de la frase recomiendan la lectura de la Rapsodia eaonómfro-política, cuyo escrito, comparado con las Reflexiones,
á que muy á menudo se refiere, por considerarla y
ser su obra magistral, no es mis que producto de
los ocios del egregio asturiano, cuya memoria es
honra del suelo en que nació .
l\IANUEL PEDREGAL.

Al recordar que Colon, I-Iernan Cortés, Gonzalo
de Córdova, D. Juan de .Austria, el duque de Alba y
Cervántes fueron por mucho tiempo olvidados,
cuando no perseguidos, se ale·gra el alma al ver á.
la España del siglo x1x elevar estatuas y celebrar en
solemnes centenarios la memoria de alguno de los
grandes hombres que enaltecieron su nombre.
JGAN MARTINEZ PLOWES.

LA DISCIPLINA
La disciplina es, ha sido y será siempre, para las
colectividades armadas, lo que el alma respecto á
la individualidad humana.
El principio jerárquico y autoritario constituye
la base y desarrolla la fuerza y solidez de la disciplina.
El sistema de reemplazo ejerce poderoso inilujo
al determinar la organizacion militar más con veniente en cada país, y es factor importantísimo y
que requiere profundo estudio para el establecimiento y conservacion de la disciplina.
Los adelantos en todos los ramos, las ideas y las
tendencias de la época actual, hacen cada dia más
difíciles y complejos los problemas que han de resolverse para alcanzar la composicion de un buen
ejército.
Los Códigos militares, cimentados hoy, cual en todos los tiempos, sobre los sabios principios sentados en nuestras Ordenanzas generales, son sin duda
alguna los más lirmes apoyos de la disciplina.
No es, sin embargo, el ti::imor á la sancion penal
el sentimiento exclusivo á que ha de aspirarse para
alcanzar la perfeccion en la disciplina. La conviccion del deber y del honor son los estímulos más
poderosos que han de fomentarla y mantenerla incólume.
En los tiempos que corren, interesa estudiar la

•

•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

X

disciplina militar de los ejércitos cuyos Gobiernos
proclaman con mayor empello principios más expansivos y avanzados en política, como los EstadosUnidos de la América del .Norte, Suiza y Francia.
La disciplina, como el cristal, se empaña fácilmente por el hálito de emanaciones que nacen de
teorías y doctrinas opuestas á los principios de autoridad y de obediencia~
llIARQUÉS DE FUENTEFIEL.

LA INSTRUCCION
El marqués de Santa Cruz de Marcenado; Reftea,iones Militat·es: hé aqui un nombre y el título de un
libro; la memoria del nombre durará tanto como
dure la importancia del libro.
Mucho se ha adelantado en la ciencia de la guerra desde que aquel sabio general escribió su inmortal libro; muchos los inventos hechos, y muchas las
teorías escritas y aceptadas; desde aquella época
ha cambiado por completo el modo de ser de los
ejércitos, se ha trasformado radicalmente el modo
de reclutarlos, su manera de combatir, y, sin embargo, aquellas advertencias, aquellas máximas y
aquella ense!lanza tienen hoy, como tenían entónces, un alcance, que deben ser estudiadas con detenimiento.
¡Poder del talento, poder de la instruccion! Un
libro es bastante para hacer célebre un nombre, que
se convierte en glorioso cuantlo se le unen grandes
hechos militares; y al honrar en su Centenario á
aquel general, á aquel sabio, se honra la nacion á
que sirvió, y al enaltecer su nombre como uno de
sus más preclaros hijos, al recordar su historia y
sus hechos, se mantiene viva su fe, para que mañana, como sucedió ayer, puedan llevarse á cabo aquellas célebres empresas que inmortalizaron é hicieron terrible el nombre espafio!.
Cuando conmemoramos aquellos acontecimientos,
poniéndolos ante la vista para que se recuerde los
hechos, los escritos y las acciones del militar, del
historiador, del poeta y del hombre de ciencia; cuando en los centenarios de Calderon de la Barca y del
marqués de Santa Cruz de Marcenado toman parte
indistintamente y confundidos paisanos y militares,
se demuestra evidentemente que se ha borrado aquella linea divisoria que se quería establecer entre el
elemento civil y el elemento militar. iY cómo no ha
de ser así? El ejército, de la nacion sale, al elemento
civil vuelve, es parte integrante de ella, una rama
que brota de su tronco, y las glorias de uno y otro
elemento, y lrJS nombres de sus hijos eminentes, no
pertenecen á nadie, sino á la nacion: son exclusivamente glorias nacionales.
Si en los tiempos en que vivió el ilustre marques
de Santa Cruz, y áun en otros más remotos, er.a necesaria la instruccion y el saber para poder mandar
con ventaja á las tropas, para conducirlas al campo
tle batalla y para conseguir la victoria, no hay para
qué decirlo, no son necesarios grandes esfuerzos
para demostrar la absoluta uecesidad de la instruccion. Difícil será que un hombre, aunque haya pasado la mayor parte de su vida dedicado al estudio,
al llegar, y no será en la de su juventud, á los últimos grados de la milicia, haya podido adquirir la
suma de conocimientos que son necesarios hoy para
el mando en jefe de un ejército en campana, tan
numerosos y con las necesidades que tienen los modernos; aterra verdaderamente lo pesado del cargo
y la inmensa responsabilidad que contrae á quien
se le confía el espinoso y dificil de defender la integridad del territorio, ó de volver por los fueros de la
justicia, vengando el insulto ó el agravio hecho á su
nacion por algun extranjero audaz ó altanero.
La bondad. de los ejércitos modernos está en razon directa de la bondad de su instruccion y de su
organizacion. Máxima que debe por todos tenerse
muy presente, cuando tanto se ha complicado el
problema de la guerra, cuando por un principio,
que no es ciertamente nuevo, pero si cada día más
necesario, el de la iniciativa individual, y dado el
modo de combatir en el órden disperso, un subalterno tiene en momentos dados, y de tal urgencia

que no da tiempo ni á recibir órdenes ni á pedir
instrucciones, que tomar por sí disposiciones, de las
que quizá dependa el éxito de una batalla, preciso
Je es tener toda la instruccion necesaria para que
en cada caso pueda oponerse con ventaja á la agresion súbita é inesperada de un enemigo audaz y valeroso.
Pero no es sólo necesaria la instruccion para mandar y manejar las tropas dentro y fuera de los campos de batalla, mando y manejo que sólo en los ¡¡.
bros se aprende, que la teoría sólo ellos la enseñan,
aunque despues la práctica termif!e la instruccion, que es su complemento; sino que, siendo absolutamente necesario y preciso que en los ejércitos reine una completa y cabal disciplina, para sostenerla, para que nunca desfallezca y decaiga, es
necesaria la instruccion en todo el que manda, que,
relativamente al grado que ejerza, debe saber más
que los que tienen que obedecer; y en donde esto no
suceda, bien puede asegurarse que la disciplina deja
bastante que desear, que no está tan arraigada y
sostenida como es preciso. La ignorancia le! c"'ae
manda da casi siempre pábulo á la murmurac..Jn,
y cuando tiene algun fundamento, es siempre carcoma de la disciplina; hay en el jefe bastante de
preceptor y de maestro, y mal puede enseñar quien
necesita aprender.
Con un ejército instruido y bien organizado, aunque no sea tan numeroso como el de otras naciones
más ricas que la nuestra, todavía podemos, no sólo
hacernos respetar, sino hasta ser vencedores; los
espa!loles ya hemos dado pruebas de que sabemos
hacerlo: lo hizo en Italia el Gran Capitan, maestro
en el arte; nuestros famosos tercios en Flándes, dirigidos por expertos y entendidos capitanes, supieron rendir hasta las escuadras enemigas; actos heróicos, triunfos ruidosos, empresas atrevidas encontramos á cada paso en nuestra Historia; ¿por qué no
so han de repetir, si llega la ocasion y las circunstancias lo hacen preciso? Una condicion es sólo necesaria: la de estar preparados para que los acontecimientos no nos sorprendan, y esta preparacion se
hace única y exclusivamente en tiempos de paz:
alentar y premiar al que estudia, al que sabe; regularizar de un modo fijo é inteligente la instruccion
de las tropas, sin dejarlo al capricho de nadie; que
se alterne en la teoría con la práctica, y por último,
organizar el ejército. En materia de organizacion
hay mucho que hacer; la de nuestro ejército es en
extremo deficiente; es tan necesario como urgente
acometer la reforma, pero de una manera radical;
dejemos, porque ya es tiempo, de entretenerlo en
fútiles detalles, cuya utilidad sea un tanto dudosa;
hay una necesidad tan imperiosa como urgente de
resolver los diversos é importantes problemas orgánicos que ni áun hemos planteado; y cuando esto
haya acontecido, es cuando podremos decir que nos
encontramos prevenidos para el porvenir, y aunque todos los hombres de Estado de la Europa tengan siempre en sus labios la palabra paz, quizá no
estemos muy léjos de la guerra, que á otra cosa no
puede conducir la insaciable ambicion de los poderosos en despojar al débil, valiéndose de cualquier
pretexto, ó sólo invocando el de la fuerza de lo que
le pertenece, aunque para ello sea necesario atropellar el derecho y hasta la justicia. Es, por tanto,
de urgente necesidad acometer la organizacion de
nuestro ejército, falto hoy de ella; y como este problema está ya resuelto en todas las naciones es
'
.
'que
como una formula
general, que nada más exige
aplicarla á nuestro país, teniendo en cuenta sus
usos, sus costumbres, y su estado político y financiero; triste y bien triste sería que por incuria, por
abandono ó por ignorancia sucediera por tercera vez
lo que nos sucedió en la guerra de Africa y en la civil última. Ante el absurdo de tener una oro-anizacion pa_ra el tiempo de paz y otra para el d; guerra, tuvimos que perder algunos meses en pasar de
la una á la otra, cuando hoy sólo días emplean las
naci~nes, no para variar la organizacion, que esto
en ninguna sucede, sino para llamará las resen·as
armarlas y equiparlas, que es lo que se llama pasa;
del pié de paz al de guerra. Xecesarip es tener un
buen ejército; pero es necesario, para conseguirlo,

LA ILUSTRACION NACIONAL
considerarlo, enaltecer su uniforme, darle lo que
sea necesario, equiparar sus deberes con ~us derechos, para que haya el necesario equilibrio; sucede
en lo moral algo semejante á lo que acontece en lo
físico: cuando pierde el equilibrio, cuando falta el
centro de gravedad á un cuerpo, se derrumba, y con
su caída, las más de las veces acontecen desgracias
y trastornos sin cuento. Olvidemos al general no importa; los sucesos y los acontecimientos no suelen
repetirse de la misma manera en diversos periodos
de la Historia, aunque todos sabemos que, en cualquier época, y á pesar de nuestras divisiones, si ¡m
poderoso extranjero invadiese nuestro territorio ó
insultase nuestra bantlera, todos, absolutamente to- ('\
dos, cobijados bajo sus pliegues, habían de combatir al audaz agresor ó al insolente insultador, sin
acordarse de otra cosa sino de que eran españoles.
PEDRO Rmz DA!\.\.

EL VALOR Y EL TALENTO
Intentando probar que la valmtfa consiste e;i el en.-

AL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
SONETO
Tu ciencia, tu valor, tu ilustre vida
cuyos laureles el blason sustenta
'
hoy al aplauso públiqo presenta '
con orgullo la patria ~gradecida.
¿Qué importa que á la gloria merecida
esta reparacion llegue tan lenta?
Si olvidarse del mérito es afrenta
la deshonra será para el que olvida.
•

Ya tu nombre del timbre que le abruma
restaura insigne la futura suerte·
que allá en la Historia, con grandeza suma,
Tú, preclaro escritor, soldado fuerte
diste leccion, primero, con la pluma '
Y luégo ejemplo con tu heroica muerte.
J. Gt:1LLEX BUZAR.\N,
Madrid 7 de Diciembre do 1884.

teiidimie11to, dice D. Pedro Delgadillo y Arriola, en

su DISCURSO PIIILOLOGO: «Es el esfuerqo un prestantísimo hábito adquirido en el entendimiento, que
media entre arrojamientos y temores, con que ni
se obra excediendo por atrevido, ni se desca~ce por
temeroso.)&gt;
Esta frase, sacada casi al pié de la letra de unci
de los más bellos discursos de Aristóteles, envuelve
tan importantes soluciones en el estudio de la filosofía de la guerra, que no es de admirar haya su
espíritu producido tantas y tan curiosas y eruditas
controversias.
Ninguna ocasion mejor, sin embargo, para provocar un nuevo debate sobre asunto de tamaño interes, que la del homenaje de honor que hoy ofrece
nuestro ejército al insigne marqués de Santa Cruz
de Marcenado, en quien no se sabe cuál de esas
cualidades, el valor ó el juicio, fué parte mayor
para dar1e reputacion tan honrosa como le otorgaron sus contemporáneos y le reconoce y divulga la
posteridad.
Hermanadas ¿á qué dudarlo? anduvieron en el
prócer astur excelencias tan recomendables, cuando sus escritos, y su historia y muerte, constituyen
uno de los más elocuentes ejemplos de la absoluta
necesidad del conjunto de tales condiciones en el
hombre de guerra. El talento le hizo conocer la ocasion del sacrificio, impuéstole por el deber de salvar á sus soldad)s de una catástrofe, de otro modo
inevitable; proporcionando así al valor, no sólo
motivo, sino que fuerza tambien para emplearse
con tanta gloria como utilidad para la patria. l\"uevo
Codro, no necesitó, corno el ateniense, del aguijon
del Oráculo para ofrecerse en holocausto á la Yicto•
ria; bastábanle como estímulo el conocimiento de
los hombres que su vasta erudicion le proporcionaba, la experiencia de la guerra en tantas y tan rudas campanas adquiridas, y la idea del deber, en
fin, primera de entre las virtudes militares, innata
en él, que le impulsaron á buscar una muerte que
acabó de hacer su memoria perdurable.
De los admirables escritos de nuestro egregio
compatriota, tan excelente general como hábil diplomático, historiador y filósofo, brotan en rico
caudal ideas, razonamientos y pruebas con que explicar satisfactoriamente la peregrina imágen con
que hemos encabezado est,&gt;s renglones, feliz apotegma, cien veces comentado por otros tantos escritores, panegiristas ó críticos de las mayores celebridades militares del mundo.
JOSE GOllEZ ARTECIIE.
Diciembre de 1884.

Las injusticias en la milicia, amenguan el ánimo
del buen soldado, destruyen su interior satisfaccion,
y le convierten en mártir del deber.
La interior satisfaccion fortalece al militar, haciéndole animoso.
El que manda, tiene el sagrado deber de procurar
que sus subordinados sean animosos, no mártires.
ANGEL ALVAREZ DE ARAUJO Y C0ÉLLAJI,

LA HISTORIA DE LOS REGIMIENTOS
Hoy que la atencion del ejército está fija ante la
noble y distinguida figura del ilustre marqués de
Santa Cruz de Marcenado, y se prepara á conmemorar, cual se merece, el sPgundo centenario de su
natalicio, considero la ocasion oportuna para presentar ante la opinion del ejército un pensamiento
antiguo en mi mente, y varias veces indicado
quien podia realizarlo; el cual, aunque aparezca
mal expuesto, tal vez desarrollado por personas
más competentes, pueda ejercer saludable influencia en la colectividad armada.
No es ciertamente mi ánimo el escribir un largo artículo que tenga por objeto recordar la influencia que los hechos históricos han ejercido Pn el
ejército, ni la ense!lanza que los grandes capitanes
han encontrado en sus páginas. No; ni mis condiciones literarias me lo permiten, ni el fin que me
propongo en esta ocasion se presta á esa clase de
trabajos. Mi propósito hoy es bastante reducido: se
concreta solamente á llamar la atencion sobre la
historia particular de cada cuerpo, donde si se fija
la oficialidad, encontrará mil ejemplos dignos de
ser imitados, y que sirvan de estímulo á todo aquél
que mire en la profesion de las armas algo más elevado que un oficio, y que es la base sobre la cual
descansa la abnegacion y el sacri~io de la vida
militar.
Para hacer resaltar mi pensamiento, no es necesario salir de los estrechos limites que nos presenta
la sociedad en que vivimos, por más que ciertas ideas
se hayan modrncado mucho á impulsos del materialismo. Fijándose un poco, es fácil observar el legitimoorgullo con· que ostentan en la actualidad ciertas familias el apellido ilustre que les legaron sus
antepasados, cuyos apellidos se ven unidos en muchas ocasiones á los hechos más gloriosos de nuestra
historia, y por lo tanto son dignos de la consideracion y respeto públicos. Pues bien: si esto se verifica con relacion á las familias en la época presente,
¿por qué no ha de existir ese mismo espíritu de noble emulacion dentro de cada uno de nuestros regimiento8, que constituyen la familia militar?
¿No es doloroso el considerar que aquí, donde se
vierte al romance la vida y hechos de un bandolero
audaz, y donde la biografía de un torero se vende
por miles de.ejemplares, no se conozca, en cambio,
por la masa general del ejército la historia de sus
cuerpos armados, que son las glorias de la nacion,
ni áun los hechos más culminantes que éstos han
realizado?
Por esa razon, al conmemorar ahora el recuerdo
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado, y
al fijarnos en que una gran parte de su gloriosa vida
militar está íntimamente ligada con la historia del
regimiento de infantería de Astúrias, de cuyo cuerpo fué el organizador, y puede decirse que su jefe
durante diez y seis años, nos ocurre llamar la atencion sobre la historia de los demas cu~rpos que cons-

i

XI

tituyen el ejército, dentro de los cuales, si bien no haEstos episodios los hemos presenciado todos, en
brá muchas figuras tan grandiosas como la del mar- mayor ó menor escala, y claro es que si el sentiqués, se podrán encontrar miles de ejemplos dignos miento del deber ha de responder en un momento
de imitar, y que enorgullezcan justamente á los dado, se hace preciso preparar con anticipacion las
oficiales que hoy sirven en ellos.
fibras de ese sentimiento.
Noble satisfaccion deben sentir, estos dias partiHistorias tenemos en nuestros regimientos inmecularmente, los jefes y oficiales del regimiento de moriales imperecederas, la~ cuales no tienen nada
Astúrias , al ver puestos de relieve y ensalzados que envidiar ciertamente á las más afamadas de los
como se merecen los hechos gloriosos del que fué su ejércitos contemporáneos: fijémonos, pues, en esas
primer coronel, al cual van unidos los timbres de gloriosas cenizas del pasado: avivémoslas, y tal vez
gloria alcanzados por sus banderas. Pues bien: si de ellas, como el Fénix, renazca la prosperi¡iad y
esas glorias pertenecen al regimiento, tambien al- gloria del ejército presente. Honremos al pasado,
canzan los laureles á todos los individuos que sirven para que á su vez nos honre el porvenir.
en él, así como la gloria de los grandes capitanes y
.hT0;,,-10 DABAS,
descubridores alcanza á sus descendientes.
Pero desgraciadamente son pocos los jefes y oficiales que, habiendo servido tanto eh ese cuerpo
como los demás, tienen conocimiento de esos hechos
Autoridad, respetabilidad y prestigio, son correlahistóricos; pues aunque algunos por su aplicacion tivos. Por eso ha dicho con razon sobrada un emiconozcan las diferentes campaflas en que su regi- nente escritor, que no puede suponerse el prestigio
miento ha figurado, como no es posible que en la sin autoridad y respetabilidad, la autoridad sin reshi.oria~eneral de una campaña se detalle la de petabilidad y prestigio, ni la respetabilidad sin
cae\ uno de los cuerpos, y mucho ménos los actos prestigio ni autoridad.
personales dentro de cada uno, de aquí el que, áun
El derecho al respeto lo da la ley. El verdadero
cuando no hayan faltado ilustrados escritores mili- respeto lo infunde el propio mérito.
tares que se han ocupado en trazar con mano maesLa ley puede suplir artificialmente el prestigio
tra la historia de las armas y señalado los hechos que no arranca de cualidades universalmente remás culminantes de cada una de ellas; sin embargo, conocidas; pero entre el prestigio creado por meel resultado no ha correspondido á sus propósitos, dios físicos y el que tiene su origen en el unánime
porque siendo un trabajo que revestía un carácter convencimiento de cuantos lo admiran, hay la difegeneral, no podia particularizarse con cada uno de rencia que existe entre la corona de pintados tralos cuerpos.
pos con que se adornan las vestales de comedia, y
Fu!3dado en todas estas consideraciones, y abri- la aureola impalpable, aunque luminosa, de las pugando la creencia intima de que en nuestro ejército ras vírgenes, no manchadas siquiera por la sombra
el estimulo es una de las palancas más poderosas de un mal pensamiento.
para obtener toda clase de resultados, siempre que
FEDERICO DE MAOARIAGA.
sea bien dirigido, de aquí parte mi pensamiento
para proponer la idea de que se lleve á cabo desde
luégo, y bajo la forma que se estime más oportuna,
de redactar la historia particular de cada regimienLA RESPONSABILIDAD EN EL EJERCITO
to, sin omitir en ella ningun hecho glorioso ó ad«Nada más irrita á los oficiales de un ejército
verso en que haya tomado parte, con el fin de que
&gt;lque
el ver á su general de continuo entrometido
los primeros puedan servir de poderoso estímulo á
l&gt;á
las
prerogativas ó manejos de cada uno, porque
las generaciones sucesivas, y los segundos de prollSospechan que se desconfía de su cuidado ó sienvechosa enseí'lanza para evitarlos.
»ten que se disminuye de su autoridad. Con que
No desconozco que en la actualidad algunos de
»para no concitarte los enemigos y para que las
nuestros regimientos tienen realizada esa tarea;
l&gt;Cosas vayan por su regular camino, deja que ellos
pero no lo está ciertamente con la detencíon que
seria de desear al fin que dejo indicado, y sobre l&gt;ejerzan libremente las funciones de su empleo,
todo, debe procurarse que ese trabajo, una vez rea- »contentandote con observar si cometen falta que
lizado, no sea un documento para archivarse en las »sea digna de reprension, advertencia ó castigo.
llPara que el general no éntre cada instante en baoficinas del cuerpo.
Estas historias, una vez escritas, deberían ser re- llgatelas del directo encargo de los súbditos, se
»aflade que tan ridícula figura hace el jefe metido
visadas por una comision competente, imprimirse,
y que figurasen siempre en el cuarto de banderas l&gt;á sargento, como el sargento puesto á jefe· el
de cada cuerpo, como un recuerdo constante de los »cual, si se embaraza en cuidados de pequeña ~onl&gt;Secuencia, hallará el tiempo de ménos para las·
altos hechos del regimiento.
llCosas de gran importancia.ll
Al lado de esa historia, y como su complemento,
(Rejle:ciones Militares del marqués de Santa Cruz
debería figurar, en tomo aparte, una relacion por
de Marcenado, libro primero, cap. xxvm.)
órden cronológico de todos los jefes y oficiales que
hubiesen pertenecido al mismo, al'ladiendo noticias
Si por varios conceptos no fuera tenido el marbiográficas sobre aquellos que durante su perma- qués de Santa Cruz de Marcenado por hombre RUnencia en el cuerpo se hubieran distinguido ó lle- perior ó adelantado á su tiempo, mereciéralo sin
gado á alcanzar despues reputacion y gloria en la duda el que encabeza estos renglones de su obra
carrera.
para alcanzar semejante titulo. Y más Ee a"'iganta
Tambien deberían figurar en un cuadro de honor la admiracion cuanto que en aquella época,ºno sólo
en los cuartos de banderas los nombres de todos los la organizacion militar, sino la táctica misma, anujefes y oficiales muertos en el campo de batalla, á laban sucesivamente la pt;rsonalidad por la que en
fin de probar á propios y extraños que en el ejército categoría superior ejercía el mando, reduciéndose
no se olvida nunca al que se sacrifica en aras del el militará ser un autómata, como, despues de todo,
deber. Este procedimiento se ha seguido en algunos en el seno de aquella sociedad lo era cualquier incasos, pero no se ha generalizado lo que debiera.
dividuo.
Para terminar, y como corroboracion de mi penConceder, pues, más aún, recomendar esa inisamiento, me bastará recordar á todos los oficiales ciativa en la época en que hasta la táctica marchaque hayan servido en campafla, el efecto mágico ba hacia aquel órden lineal, verdadera máquina de
que en determinados momentos produce la palabra órganos materiales cuyo movimiento respondía sólo
de un jefe ú oficial cuando recuerda á sus subordiá la fuerza de un genio único, es, á ciencia ciernados un hecho glorioso del cuerpo, el cual es pre- ta, adelantarse á su siglo; prever Jo que él mismo
ciso imitar ó exceder. En estos casos, hemos visto
tal vez no se atreviera á destruir, rompiendo trique el soldado, olvidando su propia fatiga y can- lladas rutinas y anejas preocupaciones. No parece
sancio, no se fija en el cuadro ensangrentado que al leer esas lineas, sino que aquel penetrante inge:
le rodea; y atento sólo á la voz de su jefe y del de- nio encontraba algo como de naturaleza en este
ber recordado, se lanza sin titubear al asalto, y
vicio secular de nuestra milicia, al~o inmanente,
conquista un nuevo laurel para su bandera.
algo como una atmósfera que él mismo consideraba
O

�-e:::::

LA ILUS'fRA010.N NACIONAL

XII

LA lLUSTRACION NACIONAL
mortal á la existencia de la fuerza armada, pero
que no tenia más remedio que respirar.
Porque, efectivamente, hay principios que, no
existiendo con todos sus atributos, falsean todo lo
que sobre ellos se funda, y cúlpase por inperfecto
aquello que es mal aplicado ó comprendido. La importante y delicada mision del mando no existe sin
responsabilidad, ni ésta es justiciable sin la iniciativa, ni el ejército es, por último, otra cosa, corno
organismo, que una sucesion de mando y responsabilidades. Quítese el mando, é ipso .ficto desaparece
la responsabilidad: suprimase la responsabilidad, y
es imposible concebir el mando, como lo es el concebir el cuerpo sin la sombra que proyecta. Y esto
que, no sólo era entónces así por la esencia de las
i:osas, por la relacion y dependencia necesaria de
causas y efectos, Jo es hoy, ademas, como una consecuencia lógica de la division del trabajo; hecho
científico que abarca á la guerra tanto ó más que á
las otras ciencias, cuanto de todas se nutre para
sus fines. Querer sustraerse á esta ley, es pretender aislarse del medio social y científico en que vivimos; es querer alejarse de la atmósfera indivividualista del siglo x1x, empeño que conduce al
mismo resultado, ya se suba hasta llegar al vacío,
donde nada existe, esto es, á la region de la indisciplina, como bajando á ocultarse en las entrañas
de la tierra, á lo quieto, á lo inmutable, esto es, á
la negacion de la actividad, que es la vida de los
ejércitos.
Difícil sería trazar en estas breves líneas las sucesivas trasformaciones militares que, á través de
los siglos, tuvieron lu5ar; pero en las guerras de
grandes masas de la época presente, al compararlas con las pasadas y referirlas luégo á las del porvenir, se percibe fácilmente cómo las guerras del
.pasado fueron contiendas de caudillos contra caudillos; como las de hoy lo son de capitanes entre sí, y
como las de maflana llegarán á ser de soldados contra soldados.
Nada se opone á esto, todo lo contrario; la civilizacion, y con ella la instruccíon, avanzan, y lo que
ayer no podía confiarse á un adocenado capitan,
maflana lo podrá resolver un experto soldado. Y
téngase en cuenta que, para resolver, es precisa la
voluntad, y la voluntad, al desaparecer, oscurece
la iniciativa, como el sol, al ocultarse, envue!Ye en
sombras la luminosa atmósfera del dia.
El párrafo con que encabezamos estas ligeras observaciones, escrito en el siglo XVIII , pertenece
tambien al siglo x1x, y si aspiramos á una regeoeracion militar verdadera, debemos procurar que no
tenga aplicacion en el siglo xx, ya que él y los que
le sucedan han de conocer forzosamente esa funcion social llamada guerra.
CASTOR AMÍ.

De la coleccion de manuscritos de D. l\Ielchor :.\Iacanaz hemos sacado las siguientes correspondencias, fechadas en Oran en la época en que era gobernador de la plaza el marqués de Santa Cruz:

Tomo correspondiente á 1744. Un volúmen en 4.0 ,
en pergamino,
Oran 25 hasta 28 de Octubre d~ l '132.
El dia 21 vinieron de Cádiz los dos navíos de guerra, nominados el Leo;i y el Consta;¿te, con ocho piquetes de infantería y ocho compañías de granaderos,
de los regimient.os de Toledo, Murcia, Portugal y
Palma: tambien han traido medicamentos y M.000
balas pequeñas de hierro para metralla de cañon.
Lleváronse tres piezas de Oran al castillo de San Felipe para la luneta de la derecha, cuya batería está
fenecitla como la del medio baluarte de la izquierda
del mismo castillo; pero el marqués de Santa Cruz
no quiere que las troneras de estas dos baterías se
destapen hasta que los enemigos aumenten sus caflones; contra ellos disparan cinco del medio baluar-

te de la derecha de San Felipe, porque los infieles
podrían eludir nuestro trabajo si construyesen baterías más á su derecha, donde no serían registrados
de las nuestras.
El conde de Bena salió el dia 22 para Cartagena
con sus dos navíos de guerra y con 200 enfermos y
heridos; de los primeros hay poquísimos en Oran, á
Dios gracias, y de los segundos casi todos van curando felizmente.
El dia 23, un cartucho de pólvora con espoleta que
se ai:rojó á los enemigos, puso fuego á las faginas
que suplen á el batido parapeto del castillo de Santa
Cruz. Para apagar el fuego, se acudió luégo con tierra y agua. Los enemigos le hacían desde las pefluelas
para embarazar aquella operacion, en que fué herido un soldado y el ingeniero voluntario :M. de Coubilli.et; el marqués de Santa Cruz hizo disparar contra las pefluelas la artillería de la Alcazaba y de San
Andrés, hasta que cesó la fusilería de dichas peñuelas y el fuego del parapeto, que no hizo daño considerable.
Un sujeto, que el marqués de Santa Cruz:,intr~
dujo en el campo de los enemigos, Yolvió conJa
noticia de ser muchos los heridos y muertos de los
turcos, y de comenzar éstos á quejarse de que Bigotillos metió á el Bey de Argel en un mal empeflo.
Ulhadalid y Ulhadisai, cuñados de Bigotillos, se retiraron á sus tierras con la caballería de sus parcialidades; 11ero se mantiene en el campo el otro cuñado de Bigotillos, llamado Damuch, y todavía un
grande número de caballería de los Alarbes; tambien dice el mismo sujeto enviado por Santa Cruz,
que los Morabitos se retiraron porque los turcos mataron injustamente á uno de aquéllos.
26 de Octubre.-Una nueva contrabateria de Santa Cruz obligó á los turcos á retirar los caflones de
su última batería: construyen otra donde no está
vista por las nuestras; pero buscaremos donde colocar alguna luégo que para salchichones vengan las
faginas que aguardamos de España.
Parece que los enemigos oyeron á nuestro contraminador, pues há más de treinta horas que cesaron
en el trabajo de la cuarta mina que emprendían contra Santa Cruz.
2'7 Octubre.-Los enemigos prosiguen á tirar con
dos cañones contra Santa Cruz, pero ninguno dispara de dos dias á esta parte contra San Felipe; discurrimos será que la lluvia haya hecho enterrarse
las plataformas. Estos dias se pasaron á los moros
un sargento del regimiento de Irlanda y dos soldados de los regimientos Valones.

Ora,i 21-de No'Oiembn de 1'132.
Este dia, al amanecer, salió de la plaza nuestro
ejército, que constaba de 5.000 hombres con 400 caballos, y habiendo sido el primer empeño desalojar
al enemigo de los ataques y batería que tenía formados contra los castillos, se logró con facilidad esta
empresa, porque no tenían en esto los moros su ~anancia, sino en sacar á los cristianos tierra adentro
para ejecutar sus intentos; y yéndose retirando
como de huida, y habiendo dicho los espías que no
tenían los bárbaros más gente ni tren que el que
P,arecía, brindados los católicos de estas noticias y
su fe, fueron en su seguimiento hasta legua y media
de la plaza, en donde habiendo llegado á donde pudo
jugar la caballería que tenían emboscada, hicieron
alto; y estando formada nuestra gente para la pelea,
salieron de una celada 9.000 caballos de una parte y
de otra 6.000 infantes, lo que, visto por los católicos,
se abrieron en dos lineas para el juego de seis cañones que llevaban, y por el mismo vacio se introdujo la caballería enemiga, dantio ocasion c0n este
movimiento y con el embafe de la infantería á que
nuestra tropa cejara. Dos regimientos huyeron. Y
todos quedaron descuadernados y cortados; cuya
noYedad advertida por el marqués de Santa Cruz,
que se hallaba sobre San Felipe registrando los movimientos con su anteojo, exclamó diciendo: «Me
han engañado los espías y quien me los abonó,)) y
deseoso del socorro de aquellos pobres que infelizmente estaban sacrificando sus vidas, partió con
2.000 hombres, y habiendo llegado al sitio, se puso

delante haciendo frente al enemigo con tal denuedo
y valentía, que con un sangriento choque que emprendió dió lugar á la tropa descompuesta á jun
tarse, reformarse y abroquelarse en un cuadro, que
mantenido con destreza fué motivo para que se contuviera el enemigo. Debajo de esta forma se vino
retirando nuestra gente seguida de los moros, hasta
que llegando á los ataques hicieron alto unos y otros,
en cuyo tiempo Ralieron de la plaza 8.000 hombres,
y habiéndoles dado una carga cerrada, se retiraron
los turcos, con lo que pudieron encerrarse en la
plaza los cristianos. Al día siguiente salieron á demoler los ataques y hallaron siete piezas, cinco de
ellas corrientes; y enterrados un mortero de bombas y dos piezas enclavadas, las que metieron en la
plaza, con tres que pudieron traer de las seis que
llevaba el ejército, á causa de haberles muerto muchas mulas y haber en el terreno mucho lodo de la.
lluvia del dia anterior, con lo que fué más trabajosa
la batalla. En esta funcion perdimos al marqués de
Santa Cruz y al de Valdecañas, con cuyas desgracias
se ha vestido de melancolía la salida y ha quebrantado los carazones, no tanto por la pérdida de la
gente, que ha sido muy regular, sino por la falta de
tales jefes. El número de los demás muertos y heridos se verá en la relacion siguiente.

Lista de los nt11,Crtos y heridos que hubo e1i la salida
que se hizo e1i Oran el 21 de Xo'Oíembre de l '132.
~IUERTOS

HERIDO~

Coroneles ................
Tenientes coroneles ........
Sargentos mayores ........
Ayudantes ................
Capellan ..................
Capitanes .................
Tenientes .................
Alféreces ..................
Sargentos .................
Tambores .................
Soldados ..................

513

1.328

Total. ........... .

571

1.553

2

4

1

7
3
4

))
))

1

)&gt;

9
R

52
46

19

50

l;;

56

3

3

Se avisa de Oran, con cartas de 30 del pasado,
que el dia 2'1 del jllismo mes se hizo una salida de
la plaza para allanar los trabajos que los moros tenían hechos en algunas partes de la meseta, de
donde ofendían con más desembarazo al castillo de
Santa Cruz, Jo cual se consiguió sin oposicion de los
enemigos, que se mantuvieron en su campo legua
y media distante de Oran; y tambien el barrenar
las peflas más inmediatas al expresado castillo, dejándose sin el peligro de que le puedan ofender las
minas como ántes, y reparada la brecha. Y por algunos espías del campo enemigo que entraron en Oran,
se ha sabido que Bígotíllos y otros dos parientes suyos salieron heridos de la funcion del _dia 21, que
fué grande la mortandad de los turcos y moros, Y
que el hijo del Bey de Argel se retiraba con sus tropas, dejando solamente á Bigotillos hasta 4;, tiendas
de turcos, que en todo compondrían de 800 á 900
hombres; por la misma parte se ha sabido que en
el campo enemigo se hallan algunos oficiales de los
nuestros, que quedaron heridos, y !entre ellos Ult
eabo principal, á q1iicn cuidan los moros ~m especial
atencion, sin embargo de que ignoran quién es; pero
por lo mismo que esta noticia viene dando las esperanzas, que ya se habían perdido, de los oficiales
principales, que dieron por muertos, se suspende
darle entero crédito, hasta recibirla confirmada.

El cabo era el marqués de Valdecañas, que despues fué rescatado y prosiguió en el servicio. (:~ota
posterior de mano de D. Melchor de Macanaz.)

- C,i pmsamt'ento para entretejer en la corona con
la cual cifle el ejército la elevada frente de su ilustrado maestro y admirado héroe el marqués de Santa Cruz de Marcenado, al celebrar el primer centenario de su muerte:
«Ni centenario, ni milenario, ni período alguno,
pue~e expresar la posteridad de aquel insigne ingemo... ¡Su gloria es indivisible, pues pertenece á
la eternidad!
JUAN NEPOMUCENO SERVERT.

•

ALGUNAS lDEAS SOBRE ORGANIZACION
El autor de estas lineas no tiene ni áun la esperanza de corresponderá lagalante invitacion del Director de LA ILUSTRACION NACIONAL con un trabajo
que _raye á la altura de su benevolencia y alcance
el mvel de los que los lectores de ese periódico están acostumbrados á saborear en sus columnas.
Bien
. alto dice la voluntaria abstencion que há lar"'o
o
t iempo se ha impuesto, que no es alarde de falsa
modestia, sino conviccion sincera y arraigada de
su escaso valer lo que apuntado queda. Pero hay
ocasiones en que el óbolo del pobre representa algo
tan estimable ó más que el pingüe donativo del rico,
y en ellas el tributo es obligatorio, una vez pedido,
Y la resistencia á pagarlo pudiera tener aires de
verdadera inmodestia.
Hoy conmemoran la nacion y el ejército una fecha
gloriosa; y al asociarse los pensamientos y latir al
unísono los corazones de los que todavía rinden culto al honor, á la lealtad y al patriotismo; al volver
los ojos á aquellos dichosos tiempos en que la mili.
cia era una religion, el sacrificio, ordinario cumplimiento del deber, y la fe lazo que sólo la muerte
podría romper, ha de ser permitido, á quien ya peina canas y ha trocado las ilusiones pasadas por los
desengaños presentes, que al saludar con profundo
respeto á las ilustres personalidades que fueron
viva encarnacion de las ideas de su l-poca, y sin renegar de la actual, suspire por las que pasaron para
no volver.
Vivir y morir por la patria, consagrarle toda la
savia intelectual y todo el vigor físico, dejar en sus
escritos un monumento imperecedero, .in sus hechos un perdurable modelo y en su gloriosa muerte
un alto ejemplo, es entrar por derecho propio en el
templo de la inmortalidad, donde por sus escritos,
sus hechos y su muerte, está gr34Pado con áureos
caractéres el nombre de D. Alvaro Navia-Osorio,
vizconde del Puerto y marqués de Santa Cruz de
l\Iarcenado.
Y pagado este tributo á su memoria, no parecerá
fuera de propósito que, con ocasion de su centenario, hagamos algunas consideraciones sobre organizacion del ejército.
.
Cuando se considera la organizacion de las milicias provinciales en los tiempos á que nos referimos, se comprende que el sistema de.reservas descansaba en nuestro país, en la época citada, sobre
bases racionales.
Desde Ui97 aparecen los jefes de distrito, ó acompaflados, y en 3 de Octubre ie 1609 presentó el Consejo de la Guerra á la resolucion del Rey una relacion que comprendía cierto número de capitanes,
entre los cuales debía elegir los sargentos mayores
que habían de mandar las milicias.
Las instrucciones para ejercer esta importantísima funcion llevan la fecha de 25 de Enero de 1620,
y se distinguen por su sencillez. El .irt. 7.0 expresa
gráficamente la naturaleza de aquélla. Dice así: «El
tin principal para que se ha hecho eleccion de vuestra persona, es para que tengais ejercitada y habilitada la gente de vuestro distrito para cuando fuere menester servir dentro del reino. Y asi os encargo pongais en ello mucho cuidado, como lo fio
del celo que teneis á mi servicio; y para hacerlo
como convenga, concertareis con los corregiuores
del dicho distrito el tiempo en que se ha de ejerci ·
tar, advirtiendo que ha de ser en dias de fiesta, y
que ménos falta haga á sus labores y cultura de la
tierra.))

Los sargentos mayores recibieron el encargo ele
nombrar los capitanes y subalternos necesarios
para el completo, y de cubrir las bajas que hubiese
de milicianos con el uno por diez de los vecinos que
tuviesen las condiciones exigidas para dicho servicio. La compañia de milicianos constaba de 200 plazas, y estaba localizada.
Acaso no fuera de todo punto inútil hacer un detenido paralelo entre aquel ejército y los actuales,
entre aquella reserva y las hoy en uso; pero esto
exigiría espacio mayor del que disponemos.
El ejército, escuela de la guerra, por donde.
pasa rápidamente la poblacion viril , y el sistema de la evolucion completa de los contingentes
en situaciones diversas para constituir diferentes reservas, dan el máximum de fuerza á las naciones fuertes, ricas y eminentemente militares.
El ejército relativamente pequeño, pero en que el
soldado permanece más largo tiempo en la fila;
ejército con una reserva sólida, es la solucion del
Jloblema para las naciones débiles, pobres y de
e!i&gt;iritt belicoso, pero antimilitar.
tsta proposicíon, comprobada ya por los hechos,
tiene su base racional en otras dos: l.ª El efectivo
de un ejército debe estar en relacion con su mision
interior y exterior. 2.ª El aumento indefinido del
efectivo posiólc en el caso de un llamamiento genc,·al,
es de todo punto inútil, si por las condiciones que
constituyen su modo de ser, degener'a en muchcdwmbre lo que debiera ser ejército.
Imaginemos una nacion dotada de un gran poder de irradiacion en las ideas, y elegida por la Providencia para difundirlas con sus gloriosas bayonetas; la Francia, por ejemplo, en su período de revolucion y primer imperio. Esa nacion necesita un
fuerte efectivo para su mision exterior, y el pueb'o
armado para defender el suelo de la patria de las
agresion!JS de que precisamente ha de ser objeto
por una ley natural de reaccion.
Las exigencias de su mision interior son menores:
la unidad está hecha, los particularismos no existen, y los problemas se resuelven por evolucion, no
por revolucion. Es, pues, la mision exterior la que
determina la organizacion del ejército.
Figurémonos otra nacion, portaestandarte de un
principio de ra1.a, que ha convertido en fuerte unidad lo que era haz esparcido en pequeñas y convencionales agrupaciones; la Prusia, por ejemplo,
elevada á la condicion de Alemania, pero sensata y
práctica, y que no pretende hacer gravitar inmediatamente sobre el gran centro germánico á los
alemanes, todavía sometidos al cetro de los IJapsburg ó de los Romanof, ó libremente confederados
en la libre Helvecia. Esa nacion no necesitará un
fuerte efectivo por la mision exterior de su ejército;
pero lo deberá tener para prevenir posibles reivindicaciones ó contener arraigados particularismos.
En ella la mision exterior pesará ménos que la interior en la constitucion de su ejército.
Paremos mientes en una nacion, se11ora un tiempo de tan extansos territorios que no se ponía en
ellos el sol; de voto decisivo en los consejos del
mundo; que aportó á la civilizacion un espléml.ido
continente, grande en los días de su desgracia tanto como en los de su fortuna y poderio, pero exhausta, desangrada, ciflendo á sus sienes una corona, de
la que han caido una á una casi todas sus joyas,
y viendo con dolor flotar en uno de sus puef'tos una
bandera que no es la roja y gualda; una nacion pobre que necesita concentrar y tlesarrollar sus elementos sin soflar en locas aventuras, y comprenderemos que el efectivo del ejército debe estar ,ieterminado por su mision interior, tal es Espafia.
Para naciones como la nuestra, el sistema de reservas que pudiéramos llamar germánico, y la organizacion del ejército de que forman parte, léjos
de crear la fuerza, determinan la debilidad, si por
embarazos de presupuesto no existen más que agrupaciones de indivitluos sobre los cuales pesa realmente todavía la obligacion militar, pero desligados
del verdadero ejército por la carencia absoluta tle
asambleas, que lo exiguo del presupuesto no consiente. Esas agrupaciones Sún listas de nombres en
la paz, verdaderas muchedumbres en la guerra, y

xm
hacer pesar sobre el país la carga de 1_1umerosos
cuadros, convirtiéndose de tal modo en orgánico y
permanente el exceso de jefes y oficiales, legado
funesto de nuestras continuas discordias, en vez Lle
aceptarlo como mal transitorio, imponiéndonos los
sacrificios precisos para su decorosa dotacion, sin
asignarle nominales funciones y marchando resueltamente á su desaparicion completa.
Se nos hará la justicia de creer que conocemos
las razones que militan en faYor del sistema germánico; es más, nos rendiriamo~ á ellas si hubiese en
nuestro país paridad de condiciones con aquellos en
que da resultados; pero como no sucede así; como
la imposibilidad de tener asambleas anuales hace
que se olvitlen de la instruccion militar los que la
adquirieron, y no la adquieran los dernas; como se
reduce el efectivo de los cuerpos hasta el punto de
que desaparece toda relacion entre el empleo y el
mando que se Je asigna; como la corta permanencia del soldado en las filas impiue que se creen esos
lazos de familia militar que constituyen la Yerdadera fuerza de los ejércitos; como se gasta mucho
en conduccion de continge11tes que vienen y van;
como se impone al Erario la carga perpetua de un
número de jefes y oficiales muy superior á nuestras verdaderas necesidades; como las reservas no
serían fácilmente vestidas, armadas ni instruidas en
el caso de movilizacion, y corno, por último, no estamos en el caso de lanzarnos,;ior hoy á empresas que
exijan un fuerte ejército para la ofensiYa y el pais
armado para la defensiva y las condiciones del es.
pañol, belicoso porque busca el peligro y la aventura, y se complace, por consiguiente, en la guerra,
pero antimilitar, porque es refractario á reg!as y
ligaduras, facilitan el tener muchedumbres arma.
das, si por acaso un invasor pisara el suelo de la
patria, creemos que ei, preferible lo antiguo á lo·
moderno, si no se a¡,oya en su verdadera base y no
existen los medios precisos para su desarrollo, y expresemos nuestra creencia, errónea quizás, pero
sincera. liemos sido entusiastas del sistema cuyos
inconvenientes exponemos; pero el contacto de la
realidad ha hecho caer la venda de nuestros ojo~.
España ha tenitio y puede tener una reserva barata y bien organizada; ha tenido y puede tener 1111
ejército activo, sólido y fuerte, aunque no contando
centenares de millares de hombres, pero con sus
unidades al pié de guerra, con sus cuadros de terceros batallones en los regimientos, destinados á.
recibir los individuos que deban aumentar el efectivo en el dia del llarnamien to; con sus quintos escuadrones en caballeria con igual objeto; con sus
cuadros respectivos en artiller ia é ingenieros; y si
llegan dias de prueba, ese ejército demostrará quP.
puede respC'nder á la confianza de la nacion, y el
esfuerzo de éste y su valor indomable y su aptitud
guerrera harán el resto.
Pero no todo depende de la organizacion; y la garantia de que existe un wrdadero ejército dispuesto
á todas las eventualidades, es que tenga· la firme
base de una rigurosa disciplina. Así, por ejemplo,
en los tiempos mismos en que dominaba un levantado espiritu, y nuestros soldados se batían heróicamente, sufrientlo todo género de privaciones, llegaban momentos en que, apurado el limite de lapaciencia, se presentaban síntomas de indisciplina,
unas veces contenida y otras declarada en abierta.
sedicion.
En el siglo .Wll se daba á luz el trabajo de Feli•
pe II sobre una ordenanza (8 Junio 1603), para ,,con•
serYacion y aumento de la disciplina, que se había
ido relajantlo y corrompientlo en la infantería espa11ola en alguuas cosas dignas de remedio;,&gt; En 17 de
Abril de 1611 reprodujo Felipe III las ortlenanzas
de 1603 para poner con su observancia un dique á
la intlisciplina que se enseñoreaba del ejército, ganoso de justicia tanto como de gloria, desesperado
por el favoritismo, que alteraba todos los dias el órden de los ascensos, juguete de la arbitrariedad de
generales, consejeros, vireyes y gobernadores, que,
segun la gráfica expresio11 del ilustre conde tle Clonard, sufJ1·cpon1-an s1~ tol1wtad á los reglameiltos 1;i-

gcnt~s.
Cuando tales cosa~ sucedían; cuantlo no se rendía

�culto al ideal de justicia; cuando se ofrecía el espectáculo de escandalosas improvisaciones; cuando no
bastaban servicios, lealtad y mérito personal para
adelantar en la carrera, no había que esperar que
la disciplina existiese; porque la subordinacion que
impone la regla no sustituye nunca por completo á
la voluntaria sumision á la superioridad real y efectiva del que manda. El que teniendo la conciencia
de su valer y servicios no puede considerarse inferior á su superior jerárquico, le obedecerá sin duda,
pero se hallará en un estado de rebeldía moral poco
favorable para la disciplina; y todos los pensamientos orgánicos, todas las reformas tácticas, todas las
innovaciones jurídicas, todos los gastos, todos los
sacrificios, en fin , para tener uu ejército á la altura
de su mision, serán completament~ estériles, si no
irradia sus resplandores sobre la institucion armada el sol de la justicia.
Fíat j1istitia, et n1,at cmlum. Sí: hágase la justicia, y
se perderán en el concierto de alabanzas los uiscordantes gritos de la desapoderada ambicíon; hágase
\ajusticia, y existirá en el ejército la satisfaccion interior; hágase la justicia, y desaparecerá la zizaña
del despecho y la envidia, sustituyéndoles la noble
emulacion, origen de los más altos hechos.
GREGORIO JIMENEZ,

Sr. Director de LA lLUSTRACION NACIONAL.
!lle pide V. un pensamiento dedicado al ilustre
marqués de Santa Cruz de )larcenado... ¿No seria
mejor, ahora que tanto se remueven las cosas militares, recordar este suyo?
((Los pueblos contribuyen más gustosos, que para
la defensiva, á otra guerra en que vean que sus
asistencias aumentan el honor y dominios del país.)&gt;

que sublevado el pueblo romano por el aborrecimiento que tenía á Cleandro, malo y cruel ministro
del emperador Cómodo, éste aquietó el tumulto con
permitir que fuese muerto Cleandro.
Procedimientos más suaves exigen hoy nuestras
costumbres; pero el consejo es tan digno de tenerse
presente en los momentos de actualidad, como
cuando se escribió.
FEDERrCO OCJJAND0.

Hoy que la actividad del pensamient,&gt;, la febril
inquietud de la imaginacion y la vertiginosa marcha del progreso combaten un error cada dia y
derriban una preocupacion cada minuto; hoy que
los grandes centros irradian la ilustracion que va
poco á poco arrinconando á la ignorancia en los escondidos pliegues de las montarlas, apénas puede
comprenderse lo que representa la maravillosa labor intelectual del marqués de Santa Cruz de
r0
cenado.
Escrita su colosal obra en una época en qu los
soldados se batían por cobrar, los oficiales no sabían
leer, los generales deletreaban y los príncipe~ rechazaban los consejos que no pedían, sólo el deseo
de ser útil á las generaciones futuras, el amor á las
instituciones militares venideras y la grandeza de
la patria en-el porvenir, le impulsaron á luchar contra los enormes obstáculos que su época amontonó
á su paso.
Honrando su memoria, de la única manera que
los vivos pueden honrar á los muertos, cumplimos
un sagrado deber, no exento de egoísmo; que despues de todo, cuando se considera el quietismo del
presente y las nebulosidades del porvenir, siente
el ánimo cierta tranquilidad y complacencia llevando el pensamiento á lo que ya pasó, y repreándolo
con los recuerdos de las glorias nacionales.

¡r

J. l.

El mejor homenaje que podemos tributar al autor
de las Reflexiones Militares, es no echarlas en olvido.
l\lJGUEL DE GorCOECJIEA.
9 Diciembre 8+,

¿Quién fué el marqués de Santa Cruz de ~Iarcenado? ¿Qué conquistas, qué laureles inmarcesibles
ciñó á nuestra bandera? ¿Por qué celebrar el centenario de un casi desconocido?
Hé aquí la pregunta del vulgo.
Y ved lo que contesta el ejército español, digno
de este siglo:
((Fué el marqués un buen guerrero, muerto en
campana, pero no lo escogemos por héroe entre
otros mil. Lo recordamos como el eterno cama1·ada,
mejor amigo y gran maestro de la milicia. Su obra
inmortal, por lo profunda y sabia, fué oráculo de
Federico el Grande; por lo humana y filosófica es y
será perpetua fuente de estudio.»
El marqués de Santa Cruz de Marcenado levantó
un monume:1to glorioso á las armas patrias.
Hoy, el ejército se descubre ante él y lo vitorea.
Y honrándolo así, proclama su cultura.
El autor favorHo del Rey de Prusia, el inspirador
de este gran táctico, no será ya en España un desconocido.
PEDRO DE Novo \' COLSO:S.

Las R.eflexio;ies 1lfilitares del m1rqués de Santa
Cruz, forman un tratado completo de ~nilicfa; y el
dia en que un genio poderoso emprenda la tarea de
constituir la dencia militar, encontrará en ellas los
elementos fundamentales de su obra.
lr.NACIO

CII\CO'.li.

Sin instituciones militares, los pueblos caminan
á su ruina ó á su vergüenza. ¡Alsacia! ¡Lorena! ¡Qué
enseí'lanza para nosotros perdida! ¿Estaremos llamados á compensar la prevision de hoy, motivada
por el descuido de ayer? De temer es, sobre todo si
seguimos no más que pensando en el estómago y el
traje, y confiando nuestros hombres de Estado en
un no importa que mucho importaría olvidásemos.
l 'N SOLD \DO ,

De nuestro querido amigo y companero de redaccion el Sr. Bonelli, que, como saben los lectores de
LA !LUSTR \CION NACIONAi,, se halla ausente de España, desempeñando una importantísima comision,
.recibimos la siguiente carta.
Ya. que por su forzoso alejamiento en los momentos actuales, no le sea posible contribuir con su firma puesta al pié de algun trabajo alusivo á la solemnidad que este número extraordinario celebra,
aprovechamos con mucho gusto la oportunidad que
nos ofrece la llegada del correo de Canarias, para
que su nombre no deje de figurar en esta manifestacion de honor á un grande hombre que, como el
Sr. Bonelli, rindió en su corazon ferviente culto á
los intereses pátrios, seguros, por otra parte, de que
nuestros lectores verán con interés las curiosas noticias que la carta contiene, y de que, escrita la
misma bajo aquel sol que alumbró los triunfos del
héroe de Orán es el mejor tributo que puede ofrecerse á su memoria.
Dice así el audaz é inteligente explorador del extremo occidental africano :

S.1L1N\~.

COSTA OCCIDENTAL DE AFRICA
Río
Aconseja á los princi pes en sus R,:/le.cioiles Jlilitar,'s el ilustre marqués de Santa Cruz de .Marcenauo, que no se hagan solidarios Lle las torpezas de
los quP en su nombre ejerzan el mando; y recuerda

01'/i

XV

LA JLURTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAC10N NACIONAL

XIV

10 dr .\"oviem&amp;tr tle 183-!,

Queriuisimo Director y amigo:
Empiezo hoy esta carta, pero no sé cuándo se la
remitiré. Depende de que encuentre un buque de
la pesca que con la correspondencia restante la lle-

ve á Gran Canaria. Esta falta de comunicaciones es
mi tormento mayor, no obstante ser muchos los
que me rodean.
Escribo esta carta en una caseta de madera de
3,50 metros de largo por 2,50 de ancho, donde ondea
el pabellon espaMl desde el 5 del actual. Este palacio, en medio del desierto, me sirve de abrigo á
un sol de 380 que abrasa estas arenas.
Despues de cuatro dias EN Br QUE DE VELA, llegul&gt;
el 3 del actual á esta majestuosa bahía, capaz de
contener triple número de escuadras de las que
existen en el mundo.
En seguida salté á un bote para que me condujera ..,
á tierra. Ya tengo dicho que los canarios miran con
justificado recelo á estos salvajes; así es que desembarqué solo, quedando en la lancha cuatro hombres armados de Remingtons. Tan pronto como pus e el pié en la playa, me rodearon unos veinte, habitantes de estos desiertos, cubiertas sus bronceadas
carnes con pieles de gacela, zorra, carneros, etc. La
inteligencia triunfa siempre de la barbarie, y estos
salvajes, de aspecto verdaderamente imponente,
son ya vasallos mios y de Espaí'la. Fáltame dominar
á los del interior, que dentro de algunos días espero
á bandadas. Si lo consigo, la situacion es mia.
A las maneras altaneras y arrogantes de un principio, han seguido las súplicas y peticiones. Para
domesticarles , he distribuido ya bastante gofio
(harina de maíz) y telas. El gofio lo comen con agua
ó aceite, y le prefieren al mejor manjar del mundo.
Su miseria es tan grande, como la indolencia de
que hacen gala. Sólo se alimentan de pescado cocido en agua, ó asado entre dos ladrillos ardiendo.
Al día siguiente empecé la construccion de la caseta, que quedó terminada el 5, y enarbolado el pa- •
bellon español dia y noche. Este acontecimie·n to se
celebró empavesando mi buque Jiiés, y los cuatro
paileóots de la pesca que habia en bahía, á cuyas
tripulaciones convidé con unas cuantas botellas de
rom, acompai'ladas de vivas á España y á nuestro
monarca.
En los días sucesivos he continuado los estudios
de exploracion. He visitado toda esta península, que
tiene siete leguas largas de extension. El terreno
presenta una aridez espantosa, más llano que la
palma de la mano; en algunos sitios el piso es fuerte, pero en su mayoría es arena muy blanca. Al
pasar por las chozas que tienen estos desgraciados,
una invasion de moscas amenaba aniquilarnos: mataba por millares, pero eran cada vez en mayor
número á. rodealme. Recorrí luégo las inmediaciones y puntos culminantes, para formar un plano á
ojo. Los cuatro hombres que me acompaflaban volvieron rendidos, y yo sin ganas de repetir esta excursion, :í. ménos que me decidiese á dejar los huesos en estas arenas.
Creo que esle terreno, en su mayoría, es estéril
para el cultivo; pero como factoría comercial y pesquería puede tener, si sabe aprovecharse, una trascendencia inmensa. El desierto, segun voy viendo, está mucho más habitado de lo que por ahi se
cree.
He sacado varias fotografías, de cuyo resultado
desconfío por las condiciones en que he tenido que
hacerlas. Los grupos de indígenas habrán salido
mal porque es imposible obtener inmovilidad; ademas tenía que engai'larlos, porque si supieran que
los había fotografiado, me descuartizaban.
La temperatura media es: mínima, 15º; máxima, 28; al sol 38°. Hay que tener en cuenta que un
palmo de sombra es un gran hallazgo. ~o extrai'lará V., por lo tanto, que haya cambiado la piel, Y
tema volverla á cambiar algunas veces más. Las
tardes son bastante frescas.
l\le refieren mil atrocidades de los moros de Cabo
Blanco, punto á donde debo ir. Parece que todos están armados de escopetas de dos caflones, y me
aconsejan que vaya prevenido, pues seria fácil quP
en el bote me llovieran balas.
Ayer estuve á reconocer la costa de enfrente. Terreno mejor, escabroso, vegetable en parte. Los moros me reciben pacificamente, pero es necesario estar prevenidos. Son tan pedigüeflos, que Llespues de
darles todo lo que llevaba en los bolsillos, querían

los botones del chaleco, pues segun ellos, con uno
hay bastante para sujetarlo.
Le abraza su huen ami¡rn
EM1110 Bo:-.ELLJ.

LA. DEFENSA DE ORAN
Composicion poética. dedica.da. á la heróica muerte del
marqués de Santa. Cruz de Marcenado (1)

. «¡Grande como lo ha sido, será Espana
Cuando ampare la fuerza su derecho! &gt;)
Esto grita en el fondo de mi pech~
La voz del corazon, que nunca engai'la.
¡Quién lo duda! Si en noche tormentosa
Luz siniestra y brillante
Descubre al fatigado caminante
La ya perdida senda, tortuosa;
Si «¡Adelante, adelante!)&gt;
Tú, ronco trueno, con fragor le gritas
Cuando el cimiento de la tierra ac,itas
Y ~n el cóncavo espacio te agigan~as
BaJando de la alturii
A la extensa llanura,
Hasta morir del valle en las gargantas,
¿Por qué, patria querida,
Por la ruda tormenta perseguida
A11os, 1ustros y siglos has de verte
En noche eterna, por tu mal sumida,
Condenada á la. infausta, horrenda suerte
De gozar de la vida
Sólo para sufrir ánsias de muerte?
¡Ni el suplicio de Sisifo pudiera
A tan rudo tormento ~ompararse,
Ni el nombre de espanol, con honra entera
Miéntras sufres asi, puede llevarse.
l\Ias no será: de tu presente historia
Las sombras pertinaces se esclarecen,
Y ya los días de sonada gloria
A la vista de todos aparecen.
Como aquellos de Otumba, de Lepanto,
De Oran, de San Quintín, de Cerignola,
Del mismo Trafalgar, que á la espanola
Altiva gente enaltecieron tanto.
Si pesan todos con pesar profundo,
Que cubre el alma de mortal tristeza,
Más grande, mucho más, que la grandeza
Que te hizo proclamar reina del mundo.
Si ponen del pasado frente á f~nte
Las negras horas de la edad presente,
Nos infunden tambien la fortaleza
De ilustres hombres que á la patria dieron
Ejemplos de virtud, y grandes fueron;
E imitando su énergica entereza,
Del sol que oculta el esperado día
Romper podremos la cerrada bruma,
Como nave gentil que con braveza
Las sondas de la mar, tambien bravía,
Bate y convierte en- deleznable espuma.

II
Hasta la cumbre de la abrupta sierra
Cuya verde ladera y, regaladá
Sirve de asiento á la oriental Granada,
Ganoso Lle la paz, harto de guerra,
A veces llevo el pensamiento mio
Y alli lo absorbe la africana tierra,
Como absorbe la mar al hondo rio.
¡Recuerdos de la patria lisonjeros!
¡;\ombre, gloria, poder, armas triunfantes!
¡Oran, que reproduce al gran Cisneros!
¡Argal, que resucita al gran Cervántes!
:'-/uevo mundo que surge y que lo pueblas
Tít, mente mia, con insignes glorias.
La lucha entre la luz y las tinieblas
Que agita al mundo y llena las historias,
La verdad y el error, dándose trazas

(1) Primer premio del Centro l\Jilitar. en el certámen celebrado con motivo del centenario.

Para hacer de un empe1'lo generoso
Tenaz contienda entre vecinas razas.
¡El constante luchar del pensamiento
Oue estalló violento
Convertido en torrente impetuoso
Cuando poder tirano
Convierte en cárcel del cerebro humano.
¿Qué importa que el Estrecho proceloso
Separe las regiones
Del Atlas y el Pirene? De sus cumbres
Ya sé que descendieron,
Provocando sangrientas colisiones,
Guerreras muchedumbres.
Ya sé que defendieron
Con indómito ardor, leyes, costumbres
Y viejas tradiciones,
Herencias de encontradas religiones;
Pero tam bien surgieron
Del terrible combate, acompañado
Del séquito obligado
De proezas, de hazanas y de afanes,
De.,irtudes, de vicios y de horrores,
Cides, Sanchos, Guzmanes,
Muzas, Abderramanes,
Y Pelayos, y Alfonsos y Almanzores.
Y al calor de la lucha encarnizada
Que dió principio en la fatal jornada
Del entónces ignoto Guadalete,
Florecieron los genios que en Granada
Alzaron el gallardo minarete
De la mezquita mora,
Donde siglos despues vióse ondeando
La ense1)a triunfadora
De la grande Isabel y el gran Fernando
Si apénas desde lo alto de estos moRtes
Consigo descubrir en la penumbra
Que envuelve los remotos horizontes
La incierta linea que hácia el Sur los cierra,
La luz de mi esperanza los alumbra,
Y como campo de futura gloria
Surge á mis ojos la africana tierra
Y su historia, que ha sido nuestra historia,
Surge entera tambien en mi memoria.

III
Era un dia de Julio; suavemente
El lejano horizonte se teñía
Con la luz de la aurora, que surgía
Del hondo mar, por el extremo Oriente.
Y ya cuando las sombras se ocultaban
Heridas por el sol, rumbo adelante,
Nuestras naves de guerra el mar surcaban
En demanda de Oran, desde Alicante.
Y llegaron, y vieron, y vencieron,
Como el héroe famoso,
Y en los muros de Oran al viento dieron
El pendon de Castilla victorioso.
Pero pronto las naves regresaron
Con el grueso de fuerzas aguerridas
Que tal victoria sobre Oran lograron:
Y los moros, al verlas divididas,
Las suyas, por los campos esparcidas,
En haz estrecho por su mal juntaron.
Con cmpeno tenaz, con fiera sa1)a,
Con indómito ardor, todas llegaron
.\ los muros de Oran; pero la Espa1'1a
A su carro triunfal llevaba uncida
Como dócil esclava á la Fortuna,
Y otra vez fué vencida
Y humillada otra vez la llledia Luna,
Si es que se humilla la altivez moruna.
Cedió por el momento el africano
Bey-Hacem-1\fustafá, cuya derrota
Aumentó su rencor hacia el cristiano;
Y no pudiendo con su hueste rota
Revolverse otra vez contra el destino,
Llamó al moro argelino,
Que acudió al llamamiento de su hermano.
Ali-Ben se presenta en són de guerra,
y son cuarenta mil los que acaudilla,
Contra ocho mil que en su recinto encierra
La plaza conquititada por:::,•. sti\la.

Siente Ali la codicia del rescate,
Y ántes hoy lo ambiciona que manana;
Su fiero corazon altivo late
A impulsos de la cólera africana;
Su mente el brillo de la gloria ofusea,
Y el secreto de hallarla en el comhate
En el poder del número ·10 busca
Y en la fuerza que manda el acicate.
¡Vano empe1)0 es el suyo! Llega y toca
Los muros con sus huestes, arrojadas
Sobre ellos, como el mar, en oleadas
Tremendas bate la silícea roca
¡Vano empeño es el suyo! Porque dentro
De Vahran codiciada, el genio brilla
De un hombre singular, y en el encuentro
C'on las huestes de Ali, las de Castilla
Opondrán al salvaje ataque rudo,
Yalor y ciencia como doble escudo.
~o ve Ali que el recinto amurallado
Por las llamas del genio, iluminado
,\llá en el fondo de la noche oscura
Como aurora brillante resplandece.
'{o advierte, no, que el misterioso brillo
Surge de aquella colosal figura
Que en los riesgos se crece
Y á los ojos de todos aparece
Con la talla y el genio del caudillo.
Tal era el hombre que á su patria ha dado
Con la espada y la pluma honrosa fama;
El l1ombre ilustre á quien la Historia llama
Marqués de Santa Cruz de l\Jarcenado.
IV
r-.ace en Asturias; por su propia cuenta
Arma soldados; parte á la campana,
Se bate con valor; el brillo aumenta
De su ilustre prosapia, y lega á Espai'la
Un nombre venerando
Que recoge la Historia,
Para eterna memoria
Del que supo vivir ... Reflexionando,
Y, mártir del deber, murió matando.
Tal era quien las fuerzas defensoras
De la plaza sitiada dirigía;
Tal era aquel con quien luchar debía
El fiero Ali, por su desdicha, y daño
Del inmenso tropel de gentes moras
Que á seguro desastre conducía.
Llegó el momento del combate. Era
Mil setecientos treinta y dos el afio
Y veintiuno de Noviembre, el dia.
El sol, radiando en la inflamada esfera,
Con sus rayos ardientes parecía
Que en el bélico alarde de las tropas,
A luchar aprestadas, influía.
Al viento sueltas las flotantes ropas,
En rápidos corc~les, abrevados
Del Atlas colosal en las vertientes,
Como humanas pasiones, desbocados,
Con impetu violento
Circulaban los moros combatientes.
Eran del encendido pensamiento
Relámpagos veloces. El amago
Sus giros y revueltas anunciaban,
Y blandiendo sus armas, presagiaban
Hora inmediata de funesto estrago.
Era que los sitiados, que hasta entónt:es
Los ataques enérgicos y duros
Del audaz argelino
Resistieron, batiéndose en los muros,
Salian á luchar con el Destino
En noble lid, á pecho descubierto,
Y uno por cada cien, en campo abierto.
¡Hazana singular! ¡Ah! Yo adivino
En aquellos soldados animosos,
Los hijos de los héroes valerosos
Que con la enhiesta cruz de Constantino
Fueron antemural para el torrente
Que una vez mas se desbordó en Oriente.
Hijos de aquel astur que al sarraceno
Detuvo en los riscosos baluartes
Que forman sus montaflas;
Del navano tenaz, que forjó el freno

�LA ILUSTRACION

XVI

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�X.YIII

LA fLUSTRAOION NACIONAL
XIX

LA ILUSTRACION NACIONAL

..

Que á los francos detuvo en todas partes;
Del galac10, que en ínclitas campañas
A ferreo yugo sujetó al normando;
Del cántabro, que bate, humilla y doma
En cien combates á la antigua Roma;
Oel leal castellano, que en el dia
De Villalar famoso, peleando
Por la preciada libertad moría.
Tales hijos de España conducía
A desigual combate, el valeroso
~Iarqués de Santa Cruz, cuyas hazañas
Diéronle justo nombre de animoso.
Bay secunda el empeño, por el flanco
Derecho de los moros. Valdeca11as
Acomete el izquierdo, y corno blanco
De su briosa accion, elige el centro
El insigne marqués. Así al encuentro
De Alí-Ben, que se apoya en un barranco
Abierto al pié de la escarpada sierra,
Sereno el corazon, alta la frente,
Brotando el lábio la palabra ¡gucn·a!
Inició la batalla nuestra gente.
No pudo resistir el argelino
La rudeza del choque. Bravamente
Pretende detener en su camino
Victorioso, á las tropas españolas,
Y en él su astucia y su valor opone;
Pero el genio se impone,
Y el mar domina de rugientes olas
Que aquella muchedumbre representa.
Entre los moros el terror aumenta,
Braman los mal heridos, más que gritan,
)Ialdiciendo la s uerte del cristiano
Que respeta sus vidas, pero en vano;
Por no deberles nada, se las quitan
Con bárbaro teson y propia mano.
Así de muertos las rocosas faldas
De los ásperos montes ve cubiertos
El insigne caudillo: mas mudable
La fol'tuna le vuelve las espaldas,
Y la morisca huida, formidable,
Otra vez aparece. Ya las puertas
Del templo de la Fama que vió abiertas,
Se cierran ante él; mas como falto
Del merecido asiento no ha de verse,
Le basta rehacerse
Para entrar con más gloria, por asalto.
Ve sus fuerzas el inclito caudillo,
Ya poseídas de mortal desmayo;
Ve la victoria que al de Argel se inclina,
Y ve sobre los suyos, el cuchillo
Casi. del victorioso, como el rayo
Cae destruyendo la robusta encina.
Un momento de duda; un solo instante
Perdido en ocasion tan angustiosa,
Y la plaza se rinde. La espantosa
Idea excita al héroe, y delirante,
Con la sublime abnegacion del hombre
Qtie se debe á su patria y á su nombre,
Adopta extrema solucion honrosa.
Hunde la espuela en el ijar del bruto,
Y dó el pánico está más manifiesto,
Llega veloz para ocupar su puesto
Y evitar á la patria horas de luto.
En medio del desórden se presenta;
Su fogoso corcel enfrena y pára;
'lira al temible riesgo cara á. cara,
Y su valor se aumenta.
Con voz de trueno que domina el caos
Del batallar continuo, rudo y fuerte,
Con voz que inflaman los sangrientos vahos
Que despide aquel campo de la muerte,
Dijo á los suyos: «A morir nos llama
El deber militar; yo iré el primero,
Vosotros como sois, así portaos.&gt;&gt;
Su resuelta actitud de nuevo inflama
El valor de las tropas. El acero
Del general invicto á todos guia,
Y el combate otra vei. se restablece
Con furia tal, que por momentos crece
La espantosa matanza en aquel dia.
¡Terrible batallar! Era la lucha,
Explosion pavorosa de pasiones
En varoniles pechos eoncent1·ada.s

Por las furias de Erebo desbordadas
En ásperas y opuestas direcciones.
Cuanto los ojos de extension abarcan,
Es campo de contienda. Los rencores
Del uno y otro bando, allí se marcan
Con sangrientos y bárbaros horrores.
En ocasion tan fuerte, desembarcan
l 1ltonia y Aragon. Son regimientos
Que llegan de la patria, en los momentos
C'riticos del combate. Oyen lejano
Estrépito de guerra
Que domina el rumor del Oceáno
Con el fuerte estampido de los bronces.
Sienten bajo sus piés temblar la tierra
Como si rotos sus robustos goznes,
En final y espantoso cataclismo,
A hundirse fuera en el abierto abismo.
Corren hacia el combate; pero en tanto,
¡Cuán terrible catástrofe llenaba
Todos los pechos de dolor y espanto!
Aquel que espoleaba
Al brio~o corcel, y lo lanzaba
Como huracan violento
Al combate tenaz; aquel que pudo
Reanimar á sus tropas con su acento
Y hacer del temeroso movimiento
Avance audaz y formidable escudo;
El sabio, el militar, el esforzado
Marqués de Santa Cruz de Marcenado,
Rotas las carnes por profunda herida,
Yace en el campo del honor, sin vida,
Aún empuñando la fulminea espada
De matar y vencer, como él, cansada.
Asi murió: de la cabal victoria
Pudo escuchar los últimos rumores;
Siendo á la vez que fúnebres honores,
Himno inmortal de merecida gloria.

cúmulo que veo recogido en todos los libros de sus

Reflcrciones Jfilitares.

Inflamada la ilustre sangre de V. S. en el fervor
de la gloria de su patria, ha querido disfrute la Monarquía el tiempo de sus estudiosos desvelos, el que
los no informados supondrían se empleaba en el
ocio tranquilo de su residencia en Turin, trasladando con su asiduidad á las armas lo que alabó Cice ron en la ensei'lanza de las letras en Roma.
No es dado á todos, ni áun á los mismos que profesan la facultad, el comprender su extension, y
creeré que ni el más versado en ella pueda suponer, ni el más arrojado asegurar que perfectamente la sabe; porque el más sabio, estudioso y experimentado general, si de buena fe nos lo quh¡iere decir, confesará que, llegadas á desmenuzar, jamas
habrá visto ni le habrán sucedido dos cosas en la
guerra, que, aunque diga se parecieron una á otra,
pueda con verdad afirmar no hubiese alguna circunstancia que las diversificase.
Y así, no haciéndose comprensible á la limitacion humana la cabal prevencion de los sucesos,
I sólo por reglas prudentes generales se pueden, dentro de la facultad, dar avisos, que luégo la perspicacia y experiencia de quien los recibe los adapte á
la urgencia ocurrente, tal vez con la. celaridad pre•
cisa, á no dejar pasar la ocasion y con la sabia lentitud que asegure el interito (precision de coyuntura, que cuanto más dificulta en nuestra profesion el
acierto, tanto más la ilustra con la velocidad de instantes, para acertar que son de ella sola), gloriese V. S. no poco de haber rayado, en todo cuanto la
profesion permite trasladar al papel, más alto que
ninguno.
En la vasta region de la diferencia de ciencias que
la profesion militar incluye (al modo en que en la
república literaria se distinguen las facultades para
varios fines, cumpliendo cada uno en su profesion,
Emuo PRIETO y YILLARE.IL.
pero no así en la militar, pues el general perfecto
todas las debe saber, y todas con anticipacion o en
( acto le son precisas para el acierto del suceso que
JUICIO DEL EXCMO. SR. CONDE DE AGUILAR,
le presente el destino), V. S. las ha circunscrito á
las reglas de las R~/lcxioncs Milita,·es todas; pues
señor de los Cameros, capitan general de los ejércitos
que empezando por la cabeza del generalísimo en su
de la infantería, oomo capitan del de Reales Guar- primer libro, halla un dechado que seguir para ser
dias de Corps, coronel del regimiento de infantería de perfecto en las virtudes.
Guardias españolas, Ministro de la Guerra, acerca de
En el u, por el connotado de la guerra con la pola obra del marqués de Santa Cruz (1).
litica, nos ilumina en ésta V. S. con todo lo que concierne á la obra, explicando los motivos de paz y
El asunto de la milicia tiene encarcelado en el guerra, y precauciones sobre alianzas y socorros,
vulgar concepto la persuasion de una absoluta in- empezando politico, mediando guerrero, y acabancompatibilidad de las armas y las letras, y un dic- do piadoso.
•
támen establecido de que la crueldad, el rigor y la
En el III instruye V. S. al Monarca que lo ha de
violencia son los constitutivos de nuestra profesion. resolver, á los ministros que lo han de disponer y
¡Infeliz del reino donde se establece opinion tan con- al general que lo ha de practicar, cuanto es previo
tra el Estado!
á una futura premeditada guerra.
De que no están reñidas las armas y las letras,
En el 1v instruye V. S. en los primeros pasos con
cuando tantos escritos de ilustres varones militares que el más esmerado cuidado debe proceder en una
(de que no todos tienen noticia) no nos lo persuadie- nueva declarada guerra, sin que su estudio en ensen, Y. S., con su presente aplicacion y estudiosa fa- volver este feto recien-nacido en las fajas de Marte,
tiga, convencería á los más incrédulos, desenga- le haya dejado olvidar todas las sutilezas que para
ñando á la vulgaridad con darnos en su compendio, su mejor crianza puedan conducir en los avisos de
de cuanto puede acaecer en la profesion, una erudi- Mercurio.
ta enseñanza universal (cual pintó Cassiodoro), asi
En el v nos da V. S. palpables las soluciones de la
dentro de nuestra profesion como en el adorno y es- mayor dificultad (no conocida de todos) de la profemero con que ha recogido todos los aciertos y erro- sion, que es el campar {dón de eleccion que no l1ares de los pasados, para enseñanza de los presentes. llé en muchos); discurre sobre ello, penetrando los
No me sorprende que V. S. maneje los libros eventos en que pudiera dudar el á cuyo cargo esté
como las armas, desde que, por la obligacion de mi la resol ucion.
empleo, observé, en su aplicacion á éstas, las más
En el v1 nos describe V. S. todas las diferencias
fervorosas ir1clinaciones, en que fundé la más segu- de marchas que, por la. variacion de los terrenos ó
ra profecía de los efectos que hoy encuentro, advir- circunstancias especiales que acaezcan, las hacen
tiendo en el esplendor lúcido de sus talentos que, si diversas para ser acertadas, ofreciéndose tantas y
se dedicaba al exámen y comprension de los otros, tan justas razones de dudar sobre elegir en ello, que
percibiría y produciría sus materias con elegancia; vi varias veces á grandes capitanes no encontrar
pero corno desde que le mandé pasar á Sicilia con con la mejor conducta, y en un ramo tan distinto,
su regimiento hubiese perdido de vista sus aplica11ue no tiene conexión con otro.
ciones (bien que dejo dicho no me hagan novedad
En el v11 propone V. S. prudentes reglas para el
sus frutos), no podré negar me sirve de asombro el gobierno de un general en el modo de usar de los
medios para instruirse de lo que pasa entre los ene(1) La mucha extension de este escrito, que he- migos, cosa tan útil como necesaria en la profesion,
mos querido dar á conocer por su importancia, nos
En el vm weviene V. S. los antídotos del más vioha obligado á suP.rimir los párrafos ménos relaciolento
veneno contra un ejército, como son las rebenados con la critica de las obras del marqués de
líones del pais, ó de las tropas, dando, no sólo reSanta Cruz.

•

o

glas preventivas para evitarlas, sino tambien sa- lo que expresé al principio, no puedo dejar de debias y prudentes, para cuando no alcancen aquécirle aquí dos cosas: la primera, que siendo im :-osillas, practicar otras.
ble re&lt;lucir este grande arcano á preceptos, no se
No olvida V. S. en el IX cuantas circunstancias se pueden ceñir á reglas todas sus casualidades; la sepueden excogitar para poner patentes las ventajas gunda, que tal vez, áun para combatir cou ventaja,
de una guerra ofensiva, proponiendo hasta los más se debe empezar por los medies de dar á entender
mooudos preceptos para su práctica, entretejiendo no querer combatir, y que en la otra limitacion
las más piadosas y oportunas razones de la política que V. S. con perspicacia expone por uno de los moy cristiandad' con la solidez de los medios que da tivos para no dar un combate, de no tener víveres
para conseguirla.
prontos para seguir el alcance de una victoria,
En el x muestra V. S. los arbitrios de solicitar un no es regla adaptable á universal máxima, pues
combate, y diestramente propone el de que los ene- que muchas veces (como V. S. bien sabe) la constimigos no le eviten, una de las grandes maestrías de
tucion del Estado del príncipe, saca más ventaja de
la profesion, en que no pocas, precipitado el deseo el fruto de una victoria que desahogue al Estado,
de conseguir lo que se intenta en los mismos me- que áun de la total destruccion que resultase de sedios que para ello se ponen, se arriesga el suceso ó guir al enemigo el alcance; aunque bien veo que lo
se desvanece el fin.
que V. S. con acierto avista para la noticia, por no
En el XI, tan menudamente V. S. nos exhibe las dejar que decir, no lo establece como precepto; pero
disposiciones para dar una batalla resuelta (y áun yo genialmente cumplo con lo que costó poco á mi
en algunas cosas con novedad), como instruye has- genio ofrecer en el ingreso de esta aprobacion.
ta en las más pequei'las y seguras medidas que se
En el x1x da V. S. avisos al general y oficiales de
3
deben tomar en todo lo que en este asunto puede Jrop!s derrotadas , abatidas ó descontentas para la
acaecer.
'inmíenda de aquella desgracia, no sólo en lo mate·
En el XII adelanta V. S. preciosos avisos para du- ria! de la facultad, sino en lo formal de guerrear
rante la batalla, previniendo sabiamente cuantos los entendimientos de los oficiales sin espanto, conacaecimientos parece puedan ocurrir en ella.
tra los de los soldados llenos de pavor; y añade toEn el XIII, despues de dar reglas para fenecer das las más sabias medidas que para esta enmiendiestramente el fin de una batalla, propone con da se pueden practicar, y otras no le quedan que
madurez el fruto que de ella se deba recoger y los discurrir al general; pues áu!l cuando le siga la
más seguros modos de conseguirlo; y empezando desgracia hasta perder la libertad, le da \'. S. adpor lo más cristiano concluye con lo más caritativo,
vertencias para su consuelo.
Y en el libro xx y último de sus R ejlc.»iMes 11/iliponiéndole delante al jefe el riesgo de la emulacion
de sus glorias, para que hasta en esto haya de quetrtres nos da\', S. un dechado de una de las más didar obligado á sus avisos.
ficultosas cosas de la facultad, que son las retiraEn el x1v incluye Y. S. todos los elementos de la das; y no contento V. S. con distinguir admirableparticularísima ciencia de bloquear ó atacar una mente la variacion que hay en ellas, pasa á subdiplaza, lo que se deba hacer despues de su rendi- vidir lo más dificil, que es el método, en que cada
cion ó cuando se haya de levantar el sitio; sin que ni distincion del terreno constituye el modo de hacerá la aplicacion del mayor discurso le quede que las, poniendo casi todas las que sobre esto pueden
añadir, ni la sutileza más exquisita pueda pregun- ocurrir. Y para corona de su obra, expresa los motar más: incluyendo así cuanto hay que drcir de la tivos políticos y cristianos para que solicite su resituacion de la plaza que se bloquee ó ataque, como tiro el general que haya adquirido razonable gloria
cuanto á hacerlo sea conducente, desde la más leve y se halle avanzado en edad.
De estos veinte preciosos abundantes manantiacircunstancia hasta el cúmulo de su perfeccion.
les se destacan diferentes benévolos arroyuelos, que
En el xv trata V. S. de las sorpresas de plazas y
tropas; y despues de haber discurrido menudameu- serpenteando por el vasto campo de uuestra faculte con acierto sobre las de plazas, pasa con energía tad, producen al Estado un cultivo de sazonados
frutos que fecundan de paso, y hermosas fertilidaá. tratar de las de tropas, sin olvidar situacion ni coyuntura de las en que, por las reglas del arte, se des, de que se recoge la utilidad en provecho de la
grandeza del príncipe, y ventajosos aumentos de
pueda conseguir el intento.
En el xv1 habla V. S. de las ejlboscadas con ad- sus súbditos, causando cada cosa el efecto correspondiente á su tamaño, ó en lo agradable, ó en lo
mirable distincion, y de lrs pasajes de los rios, de
todos los modos que se pueden ofrecer, con la mo- útil, como medio cada uno, segun su proporcion,
para el fin, ó del gozo, ó del alivio, ó del auderacion de su prudencia, dando las más acertadas
mento
de la república. De todo lo que se infieren
reglas, y confesando la duda con distincion de la
práctica de las que discurre, ó más fundadas ó mé- dos precisas consecuencias: la una, cuál sea el inagotable océano de la profesion, y cómo igualmennos fáciles de practicar.
En el xvu, con el motivo de tratar de la guerra te contribuye al comun bien, sin desdeñarse, por
defensiva, socorros de plazas, defensa de pais abier- secundar el cedro más alto del Soberano, el beneto propio y diversiones militares y políticas que se hdar al pequeí'!o retoflo del más humilde vasallo;
la otra, que, habiéndolas V. S. recopilado con una
pueden hacer en el ajeno, nos muestra patenreflexion que ha incluido el acierto de sus Rcjle:,;iutes V. S. cuantos eficaces medios son practicables
nes, ha querido que no tenga imperio lo caduco en
para los fines dichos; y cada uno viene de tal modo
el concepto que se merece, y ha seguido el consejo
desmenuzado para la advertencia, que constituye
con que Plinio exhortaba á Rufo para que escribiese
un original, en que no queda que hacer para el
y estampase sus estudios; pues con tales deliciosos
acierto sino sacar la copia, dando á un mismo tiemafanes y nobles tareas !lega á ser propia la fama,
po V. S., para más fácil comprension, hecho el
propia la opinion, el respeto propio, y propia la
dibujo, y áun adornado con más brillante pedrería
universal aclamacion, que vemos sepultada de tany pomposo ropaje que el que nos indi~a ?l. titulo ~e
tos insignes varones é ilustres capitanes, que ni
este libro. pues incluye otras espec1ahs1mas cirellos de sí, ni otros de ellos, trasladaron á la postecunstancias más que las que promete.
ri,Jad en la pluma; pues á buen seguro que, si emEn el xvm, explicando los motivos que deben rebebecidos con los laureles que les merecieran sus
solverá no pelear, nos propone V. S. los medios
¡,lorias, nohubiesen olvidado privarnos de sus nopara no ser obligaúos á combatir, siendo esta_ seticias, no hubiera ménos autores que citar en
uunrla para mi aquel último golpe que perfecciona
nuestra profesion que en las demas, aunque no
un general; pues que la inteligencia de éste debe
obstante este menoscabo ds su adorno,\'. S. nos da
ser manteniendo (á lo ménos sacrificando poco de tantos monumentos en su obra, que ninguna falta
lo propio) el honor y el pais, en cuyo sis~e~a, si_en- hacen, debiéndole la profesion tributar por ello el
tlo preciso retener lo uno, se hace casi 11np_os1ble mayor reconocimiento, pues si con ella sella lus laconservar lo otro (estrecho aprieto, en que mas que bios á la crasísima ignorancia vulgar, de que la imnunca se inmortalizará la gloria de un general para
piedad en el corazon, el desgarro en las costum
con los que puedan dar acertada censura). Y l?s
bres y la precipitacion en los juicios, son los consavisos que \ ' . S. nos franquea para esto, son los mas
titutivos de un soldado, sin guardar más cristianas
sanos y los más frecuentes; pero porque cumpla yo

¡

ni políticas medidas que las desordenadas de su voluntad ó las producidas de sus violentas pasiones,
reconociendo el mundo que lo opuesto de lo que se
tiene figurado, es lo que constituye un general perfecto. Si á lo ménos no adquiriese la profesion militar la benevolencia con que se debe mirar facultad
tan necesaria como útil al público, á lo ménos habrá conseguido V. S., no sólo quitarle la aversion
que se le pudiese tener, sino tambien mostrando
que no basta para ser oficial estar en el servicio, ó
servir sin estudio y reflexion en él, darle al que
quiera aprender pauta universal,))

EXPEUIOlüN DB ORÁ~
FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA
del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por
por el oficial primero de Administracion Militar don
Angel Altolaguirre, y premiada en el certámen del
Centro Militar .
Convencido el rey Felipe\' de que por el momento tenia que aplazar sus pretensiones con respecto
á Italia, dirigió sus vistas á esas costas sel'laladas
por el genio de Isabel la Católica como fundamento
y base de nuestro engrandecimiento; allí estaba
Oran, la conquistada por el cardenal Cisneros, y por
una traicion perdida; su situacion frente á nuestras
costas, y su importancia como puerto en el Mediterráneo, hacíanla desear de todas las naciones, y
la convertían en una amenaza para la seguridad de
nuestras provincias del litoral; alli teníamos tambien un fin de cumplir: el deber de civilizar los pueblos cultos á los bárbaros, imponía á los españoles,
como les impone hoy, la necesidad de llevar sus
armas á las costas africanas, único medio de im plantar el progreso en pueblos cuyo lema es la
inaccion, y cuyas creencias les aislan del género
humano; que siempre los ejércitos han sido como el
medio conductor de que la Providencia se ha valitlo
para poner en contacto las naciones, hermanar las
razas, borrar las fronteras y hacer caminar á los
pueblos hacia la fraternidad universal, porque las
rencillas que las guerras llevan en si desaparecen
pronto, perq, quedan para siempre fijos los principios de progresos y de cultura que los ejércitos
conducen.
Acaso por vez primera, desde los Reyes Católicos,
pensaron nuestros Gobiernos en estos deberes, y
acaso, tambien por vez primera, comprenctierou
que no era léjos de Espaila donde se encontraba la
base de su engrandecimiento, y que á sus mismas
puertas había ·fértiles territorios, seguros puertos,
y extensos mercados en donde emplear su actividad;
pues si hasta poco ántes se había poseido á Orán y
se tenia á Ceuta, poco ó ningun partido se había
sacado de tau importantes plazas.
Todas estas razones movieron al Rey á organizar
una expedicíon para recuperarla, razones que él
mismo condensa en las siguientes palabras dirigidas al Consejo de Castilla: (1Estando esta plaza (se
&gt;)refiere á Oran) en poder de los bárbaros africanos,
)les una puerta cerrada á la extension de nuestra
,,sagrada religion y abierta á 1-a esclavitud de los ha))Vitadores de las inmediatas costas de Es pafia, no
))Sin fundado recelo de que, instruida esta nacion e11
l&gt;la guerra de mar y tierra, le facilite la situaciou
»de la Plaza y Puerto formidables y fatales ventajas
)&gt;sobre las vecinas provincias de estos Reinos tl),,,
Realizáronse los aprestos con asombrosa rapidez,
guardándose el mayor secreto acerca de su tlestino,
para facilitar el éxito con la sorpresa; y una YPZ
terminados, empezóse el dia 3 de Junio de l'i32 PI
embarque en Alicante de tropas y pertrechos; llegó
el día 4 el convoy formado en Cádiz, y el 12 el de
Barcelona, saliendo el 16 á las doce tle la ma11ana l;i
expe&lt;licion que iba mandada por el conde de ,\luntemar, que llevaba como Tenientes Generales al
rnarqu&amp;s de Santa Crur., recien promovido á estP
emplPo, en premio tle sus servicios (2), al de \'illa-

(1) Real decreto dirigido al Consejo desde Sevilla
por Felipe\' en 18 de Junio de 1732.
(2) Gaceta de Mad1·id, 1. 0 de Julio 1732.

�XX

LA ILUSTRACION NACIONAL

darías y al conde de :Massillar, y que conducía en
527 buques de guerra y trasporte, 28.476 homb~es,
5.076 caballos, 110 piezas de artillería y 60 morteros (1).
Yientos contrarios impidieron el desembarco hasta el 29 de Junio, que se verificó en la cala de las
Aguadas, siendo de los primeros el marqués de Santa Cruz, que tuvo ocasion de apreciar el buen éxito
de unos cañones cortos que por sus gestiones se habían hecho en Turin, disparando sobre un gran número d? mor~s que se desbandaron sin ofrecer apén_as resistencia (2). Emprendió su marcha el Ejército hacia Orán, en donde esperaba encontrarla
obstinada; pero una feliz circunstancia vino á facilitar en. pocos dias el objeto de la expedicion. La
compañia de escopeteros de Tarifa, que se había
destacado del grueso del Ejército, hizo fuego sobre
algunos ginetes moros, que viendo el corto número
d_e l_os nuestros, cargaron sobre ellos; y aunque res1st1e~on valerosamente, tuvieron que emprender
la retirada por falta de municiones. El conde de
i\f?ntemar envió 50 dragones á socorrerlos; pero el
numero ele enemigos crecía de tal modo, que Jo que
empezó por insignificante escaramuza, terminó por
formal batalla, en que 20.000 moros y 2.000 turcos,
fueron tan completamente derrotados, que penetrando en Oran y cogiendo sus riquezas, la abandonaron apresuradamente, rindiéndose la plaza, ast
como l\Iazalquivir, en donde nuestras tropas entra~
ron el 3 de Julio, apoderándose de 121 cañones, 30
morteros, y gran cantidad de víveres y municiones (3).
Tan lisonjeros resultados inspiraron á Montemar
la idea de proseguir la conquista hasta apoderarse
de .\rgel; pero lo limitado de sus instrucciones, y la
órd~n que al poco tiempo recibiera de regresar á la
Penmsula con la mayor parte del ejército, le obligaron á desistir de sus propósitos y á reembarcarse el 1.0 de Agosto, dejando 8.000 hombres á las órdenes de D. Alvaro, nombrado comandante general
de la plaza y territorios conquistados.
Apénas los moros tuvieron noticia de las escasas
f~erzas que quedaban en Orán, formaron el propósito de recuperarla, á cuyo efecto dispu~o su jefe el
Bey Mustafá, un ataque con 12.000 hombres al fu~rte de San Andrés; pero fueron rechazados y tan dur~~ente escarmentados por la guarnicíon, que des1st_1eron de la empresa; no así los argelinos, que,
meJor organizados y más acostumbrados á la guerra, se presentaron en gran número con alguna crtillería y el apoyo de una escuadra, haciendo blanco de sus esfuerzos el castillo de Santa Cruz, aunque se estrellaron siempre ante la beróica resistencia de sus defensores (4).
Había comprendido, desde luégo, D. Álvaro la
difícil situacion en que se hallaba colocado, y al
p~opio tiempo que pedía refuerzos á España, dispoma todas aquellas medidas que su celo le dictaba
para la mejor defensa (5), ya construyendo obras
que pusieran en comunicacion el castillo de San
Gregorio con el de Santa C1 uz, para poder socorrerlos oportunamente, ya presentándose en los puntos
de ~ayor peligro para_ animar á la tropa, ó ya inspecc10nando los trabaJos de contra-minas, en una
Je cuyas visitas estuvo á punto de perecer, porque
sólo hacia tres minutos que había salido de la galería, cuando, prendiendo fuego los moros al hornillo,
causaron la muerte de los que en ella se encontraban.
La situacion empeoró hasta .hacerse casi desesperada, cuando se presentó delante de la plaza una
escuadra argelina, compuesta de nueve navíos de
30 á 70 cañones, los cuales, á pesar del vi visimo

(1) Apéndice E.
IJiario y noticia verdadera de lo ocurrido
destle el 29 de Junio de 1132, etc.-B. N.-Varios.(2)

F. r., 236-6.

fuego de los fuertes, lograron al cabo penetrar en el
puerto, que afortunadamente abandonaron en seguida, al saber que el 10 de Diciembre había salido
de Barcelona la escuadra de sowrro, que llegó el
día 12, conduciendo cuatro batallones, 800 granade•
ros del regimiento de Arag( n y nueve compai'1ías
del de Ultonia (1).
Conociendo los moros la imposibilidad de que España sostuviera constantemente un ejército para
defender á Oran, no entraba en sus planes empeñar
formal accion: sino retirarse al interior á esperar á
que se volviesen los refuerzos, para emprender de
nue,·o el sitio; así lo debió comprender el marqués
de Santa Cruz, y asi lo debieron comprender los
que formaron el consejo de guerra que se celebró
el 20 de Noviembre, al tener noticia de que el enemigo retiraba su artillería, cuando, á pesar de no
haber podido aún desembarcar 2.000 hombres, por
el estado del mar, resolvió D. Alvaro salir en lamadrugada del 21, con las fuerzas disponibles, que
ascendían á 7.600 hombres y 380 caballos, á fin de
sorprenderlos y batirlos ántes que consiguiesqp su~
propósitos (2).
I
A este intento, formó su pequeño ejército entre
los castillos da San Felipe y San Andrés, y organizando dos columnas, ordenó que la mandada por el
marqués de Valdecañas y D. Miguel de Zaldúa, compuesta de los regimientos de Vitoria y Cantabria,
amagase la izquierda de las trincheras enemigas,
en tanto que la otra, á las órdenes del marqués de
Tayde, formada por Guardias Españolas y Walonas,
el regimiento de ríamur y diferentes piquetes, se
apoderaba de ellas por la derecha, quedando don
Alvaro en el centro, con un cuadro de seis batallones, otro en medio, de reserva, y cuatro piezas de
campa1'ía para apoyar su movimiento de avance y
socorrerlas en caso preciso.
Realizóse la operacion tal y como D. Alvaro habia
dispuesto; pero los moros, que recibieron con un
nutr:do fuego á las fuerzas que mandaba el marqués de Valdecañas, desalojaron las trincheras tan
luégo como vieron al de Tayde, emprendiendo una
ordenada retirada ante las dos columnas que se
habían unido, y que, sostenidas por el cuadro, los
persiguieron más de tres cuartos de legua, habiendo ántes hecho retirará su caballería, que trataba
de interponerse entre las tropas y la plaza.
Conocedores los moros del terreno, fueron aproximándose á su campamento, hasta llegar á una
altura que, por tener un barranco en su frente,
ofrecía grandes condiciones de defensa, á más de
coger de flanco con sus fuegos á nuestros soldados,
que sufrieron sensibles pérdidas. La experiencia
que D. Ah·aro tenía de su modo de combatir, le hizo
comprender lo inútil de aventurar un ataque, en el
que sufriría numerosas bajas sin gran resultado,
pues desbandándose los moros en cnanto viesen de
cerca el peligro, se reunirían en otro lugar fuerte,
para de este modo multiplicar la resistencia, segun
su práctica; esto, unido á que el principal objeto de
la expedicion se había logrado, que se hallaban á
tres cuartos de legua de Oran, y á que las tropas
habían sostenido seis horas de combate, le decidió
á disponer la retirada, que -verificó en buen órden
el marqués de Tayde, y para que apoyasen á las
fuerzas del de Valdecañas, que eran lag que más
sufrían el fuego enemigo, se destacó del cuadro el
regimiento de Astúrias; pero quiso la desgracia que
estrechándose las filas se produjese alguna confusion
entre la tropa, que poco á poco fué creciendo, á pesar
de los esfuerzos que para contenerla hacían los jefes, y lo que hasta entónces había sido una vtctoria
convertiase en desastro~a derrota; verlo los moro~
y arrojarse en su perseguimiento con su aeostumbrado ímpetu, todo fué uno; pero llegaron tarde; don
Alvaro, que comprendía cuán inminente era el peligro; que á la suerte de aquellas fuerzas iba unida
la de Oran y la de todas nuestras posesiones de

(3) Conde de Clonard, Historia de las armas
tomo V, pág. 180.-Idem, id., itl.
'
(4) Conde ele ClonarJ, Ilistoria de lits armas tomo Y, pág. 183.
'
'
(1) Gaceta de .Jladrid, 11 Noviembre 1732.
(5) En la Gac~ta diJ Jíadl'id del 4 de Noviembre
(2) D. José del Campo Raso.-Continuacion de
de 1132 se hacen elo~ios de su conducta y de las los Co1;1e;itarios de la guetm de Es¡1ú1,a, del marqués
disposiciones que adoptaba.
1 de San Felipe, tomo 111.

\

LA ILUSTRACION NACIONAL
Africa; que veía desvanecerse en un momento tan.
tos ideales formados, fantas esperanzas concebidas,
no duda, no vacila un momento, y lánzase al frente
de algunos oficiales y dragones, para servir de muralla á la morisma y ofrecer su vida por la salvacion del ejército, y alli, en revuelta confusion, en
medio de miles de enemigos, lucha y desapa,rece,
como en aflos anteriores había desaparecido en Alcázarquevir el héroe lusitano, como él grande ante
el peligro, como él amante del engrandecimiento de
su patria, como él fiel cumplidor de los deberes militares; pero la desaparicion de D. Sebastian lleva en
sí la derrotadel resto del ejército portugués, y la de
D. Alvaro la victoria de nuestras tropas; no, no fué
estéril su sacrificio; al ver combatir á su jefe, las
fuerzas de caballería cargan sobre el enemigo, detienen su impetu y le rechazan, tlando lugar á que
los infantes prosigan una retirada ordenada; pero
los moros no desisten aún de su empresa; 1.500 jinetes tratan de cortar á nuestras tropas; mas se encuentran con los regimientos de Ultonia, Aragon y
algunos destacamentos que habían desembarcado
y venían ansiosos de tomar parte en la contienda (1), y son completamente derrotados, sembrando el desórden en los suyos, que, ptrseguidos por
nuestros soldados, á quienes se unen los refuerzos,
tienen que buscar, á la desbandada, asilo en sus
campamentos, y al caer de la tarde, cuando los últimos rayos del sol iluminaban el sangriento campo
de batalla, en que yacían 1.600 españoles y 10.000
moros, nuestro ejército, triste y abatido, penetraba
en Oran, que aunque los laureles de la victoria ha~ian coronado sus banderas, fúnebres crespones las
envolvían, y la satisfaccion del triunfo no podía
compensar el sentimiento por la desaparicion de
su jefe, que, con su valor, hubieran sabido resarcirse de una derrota, pero no era posible compensar
la pérdida de un hombre de las múltiples y brillantes cualidades de D. Alvaro.

.\yer rendimos homenaje á Calderon, hoy á Santa Cruz de Marcenado, mariana se lo rendiremos á
I-Iernan-Cortés. Aunque tarde, ya nos acordamos
de celebrar nuestras glorias, quizá porque en la
hora del infortunio se recuerdan con mayor ansia
los dias de ventura.
Ensalcemos lo pasado, mas no para vanagloriarnos inútilmente del. bien perdido, sino para robustecer nuestro espíritu y buscar en nuevos horizontes la grandeza que nos falta.
ADOLFO LL.\~OS.

DESPUES DE LA MUERTE
Quien sostenga con recursos y figuras fundadas
en las investigaciones científicas que con la muerté
concluye todo, padece una equivocacion tristísima.

Plus ultra.
Sólo el que nada cultiva, sólo aquel que jamas ha
contribuido con su óbolo á la progresiva civilizacion,
altar grandísimo donde se recrea el Supremo Hacedor, sólo aquel quedará en el panteon del vivido.
Pero el hombre, de cualquier condicion que sea,
que sabe dar al mundo el grano de trigo, producto
del cultivo de su inteligencia, vivirá despues de la
muerte, como el marqués de Santa Cruz de Marcenado.
A:,.To~IO GARCÍA BRV:,(A.

(1) ,\ póndir.e F.-mstorio, de las lll'i,lllS contle de
ºlonard, tomo v.-Com~ntarios de la gue;-r~ de Espa11a, marqués de San Felipe, tomo m.

LA EUROPA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XVIII

•

lt

Para apreciar con exactitud las condiciones de
los personajes cuyos nombres nos trasmite la Historia, hay que trasladarse con un esfuerzo de imaginacion á la época en que vivieron, y hacer de ésta
un estndio circunstanciado, procurando desimpresionarse del influjo de las ideas modernas, á fin de
no dar, siquiera sea inconscientemente, efecto retroactivo á esas leyes, hoy de general aplicacion en
el órden social, que las pasadas generaciones hubieran abominado como utopías monstruosas ó criminales desvaríos.
En este exámen, hecho á propósito del primer tercio del siglo xvm, se avalora el mérito sobresaliente del marqués de Santa Cruz de Marcenado, y adquieren palpable relieve sus admirables dotes de
pensador y filósofo, su erudicion asombrosa, las nobles cualidades de su alma, y las múltiples condiciones de su carácter, que hacen su ilustre nombre
digno, por tantos conceptos, de ser enaltecido y venerado por la posteridad.
• La sociedad de su época, por lo que á España se
refiere, alcanza el más bajo nivel que registra la
hisloria de nuestra patria desde la alborada del Renacimiento. En vano el ánimo se obstina buscando
en aquel período algo que le recuerde la Espai'la de
los dos siglos anteriores. En armas, P.n letras, en
artes, en ciencias, nada responde á la investigacion; todo permanece mudo. Desde que Claudio
Coello, en el anterior reinado, rompió su pincel maravilloso, viéndose postergado al charlatanismo en
la pintura, que simboliza Lúcas Jordan, el arte
huye de nuestro suelo, dispuesto á no reaparecer
basta cerca de un siglo más tarde. Los ecos de la
musa de Calderon, extinguidos apénas há diez y
nueve años, no despiertan á saludar el advenimiento del quinto Felipe, y dejan reposar el númen délfico, para que no se sonroje más tarde ante los
amanerados preceptos del afrancesado Lujan, que
busca en Racine y Corneille la inspiracion que su
miopía no acierta á ver en Lope, Tirso, .Moreto y
Calderon. En la larga série de combates que registra la guerra de sucesion, no suenan ya nombres
españoles; los Berwick, Asfeld, Catinat, Orleans y
Vendóme mandan nuestras tropas y se condecoran con el laurel del triunfo, cuando éste premia el
esfuerzo de los pobres soldados de Castilla, sin hacer partícipes de sus honores á los españoles que,
como Aguilar, saben convertir en victoria el que
Vendome consideró vencimiento de Villaviciosa.
Si más adelante se habla de Lelftl, l\Iontemar y la
l\lina, lo mezquino del pensamiento político á que
responden sus empresas deja sus figuras en lu~ar
secundario. La empobrecida y anulada España vierte su sangre y tesoros en guerras ajenas al interes
nacional en buscar coronas para los hijos de Isabel
Farnesio~ y como en tan descabellados planes pierde siempre provecho y sangre, cuando no ambas
cosas á la vez la nacion de Pavía y San Quintín no
'
.
juzga satisfecho su orgullo con las vanas conqmstas
de Cerdefla y Sicilia, tan pronto ganadas como perdidas, ni cree suficiente compensacion á sus sacrificios las victorias de Lede en Melazzo y de l\Iontemar en Bitonto.
En la corte misma, al frente del Gobierno, nombres franceses nada más. El seudo-hacendista Orry;
el espiritual embajador marqués ~e Harco~rt, que
asiste á las juntas, sentado al lado de la Rema, ycu•
yo voto es omnipotente, y_más tarde el ca~denal Estrees y su sobrino el travieso abate del mismo apellido dirigen la cosa pública. Un cardenal Portocarrero: primado de las Españas, q~e ~magina ser_el á~bitro de la nacion con el advemmiento de Felipe'·,
se contenta con el empleo de ¡¡coronel!! del 1:eg1miento de Guardias españolas, y deja plaza al embajador marqués de Lonville, que llega á ser el rey
de hecho, y á otros franceses como Valcouse, cuy_as
rapii1as hacen buena la memoria del célebre Ch1evres, y )lontreal, incapaz áun para e~ta ~!ase de manejos; todos inferiores en influencia a la célebre
princesa de los Ursinos, visir de esta cort?, P?r demas extraña, quien á su vez se somete al mtr1g~nte
Auvigny, aventurero de poco envidiable reputac10n.

Con el segundo matrimonio del Rey, el aspecto de
la corte cambia radicalmente. La Ursinos es desterrada, y á la fatal influencia francesa sustituye la
italiana, de que es genuino representante el advenedizo Alberoni. Entónces, las expediciones á Italia;
los grandes fracasos de esperanzas utópicas; la ar.tipatia de Isabel Farnesio hacia los hijos de su marido; su inconsiderada ambicion, que ni la caída del
travieso Alberoni, editor responsable de sus actos,
es bastante á moderar; las truhanerías politicas del
aventurero Riperdá, y su ruina estrepitosa, constituyen un cuadro tan abigarrado como repulsivo, en
el fondo del cual se percibe un pais esquilmado,
una nacion exánime, moviéndose sólo por el galvanismo, sin fuerza ni conciencia de sus actos, sumida
en la abyeccion é incapaz de recobrar en mucho
tiempo, en el concepto del mundo, el puesto de que
ha sido arrojada por la fatalidad.
Si una época ha de juzgarse por los hombres que
produce, como se juzga de un terreno por la calidad
de sus frutos, aún resulta el cuadro que bosqueja~os ~s lúgubre y pavoroso. En el medio siglo que
c~i trascurre desde el advenimiento de Felipe V
hasta su muerte, aquella estéril sociedad sólo da
vida al benedictino Feijóo, que en su Teatro crítico
dispara contra el error y las preocupaciones, sin
que sean parte á detenerle el misticismo ridículo de
su tiempo, ni el temor á las investigaciones del
Santo Oficio, si, contenido ya por saludable providencia del Rey, no enmudecido ni impotente. El
trinitario !lliñana continúa entónces la obra de ~Iariana, pero mostrándose muy inferior al célebre
jesuita tala verano. Ferreras publica tambien su Sin6psis histórica de España. Belando su Crónica, y sus
Comenta1·ios de la g1igrra de España el marqués de
San Felipe; mas, en justicia, ninguno de ellos merece un lugar distinguido entre los grandes historiadores ó literatns. El doctor )Iartin l\Iartinez y el
padre reverendo Antonio José Rodríguez, no logran
igualarse en la ciencia médica con sus predecesores
Vallés, el divino, y Servet, el mártir de Ginebra.
Mayans y Ciscar, el Néstor de la literatura espaflola, se aproxima más á sus modelos; pero ninguno
de los anotados logra, en boca de la Fama, tanto renombre como el por tantos conceptos digno de alabanza D. :\lelchor de Macanaz, literato, pensador,
administrador y politico, honor de su patria, que,
léjos de ser en ella comprendido, se ve objeto de
tenebrosa persecucion, como inficionado por la herejía.
Brevísimo resulta el catálogo de hombres ilustres
en este período, por más que los historiadores,
guiados de un plausible celo, no desistan de sus investigaciones para aumentarlo con nuevos nombres.
Pero extendiendo el vuelo á más dilatados horizontes, como lo hizo Santa Cruz, ausente de España, se
observa que este fenómeno de esterilidad en hombres y en sucesos es casi exclusivo de nuestro desventurado país en la epoca á que nos referimos. Léjos de ella se ve á la civilizacion caminar de conquista en conquista, constituirse Estados y nacionalidades, realizarse grandes empresas en el terreno
de la ciencia; se observa, en fin, á la humanidad
perseverando en sus manifestaciones de vida, que
tienden á la perfeccion de la especie, rompiendo las
tra,bas que sujetan el espíritu.
En tanto que la instalacion en el trono español
del nieto de Luis XIV conitrega á las grandes potencias contra Francia y España, encendiendo una lucha que durara diez años, al Norte de Europa surge
una nueva monarquía. El Electorado de Brandenburgo se trasforma en reino de Prusia, con el consentimiento del Emperador, no obstante la profé-.
tica advertencia de Eugenio de Saboya, y al ceñirse
la corona por sus propias manos Federico I, solemniza su advenimiento al trono nombrando al inmortal Leibnitz presidente de la Academia de Berlin.
El jóven Cárlos XII, de Suecia, da comienzo casi
á la par á su carrera de héroe. Humilla al rey de
Dinamarca; despoja de la corona polaca al débil
Augusto de Sajonia, reemplazándole con Estanislao
Lekzinski, y aplasta en Narva á cien mil moscowitas; pero con estos hechos revela al mundo el poder de la Rusia y la Yoluntad de un déspota como

XXI

Pedro el Grande, que hace surgir, á modo de invocacion, entre las insalubres charcas del helado Neva, una ciudad de quinientos mil habitantes.
En Inglaterra, el reinad&lt;' de Guillermo de Orange,
usurpador legitimado por el voto nacional, inaugura una nueva era de su existencia política. Al morir este enemigo constante de Luis XIV, Ana, su
sucesora, la hija del despojado Jacobo 11, ligada por
el pacto constitucional, sigue, aunque á pesar suyo,
la política de su antecesor, y el duque de Malborough consigue notables triunfos y ciñe su frente
con la diadema de los grandes capitanes, miéntras
se verifica la reunion definitiva de Inglaterra y Esco•
cia, por la fusion de sus Parlamentos, que, inspirados eri un gran sentido práctico, olvidan antiguas"
rencillas y dan de lado á suspicacias inconvenientes.
Ante este período de reconstitucion, otro de terrible decadencia nos ofrece Francia en el último período de la vida de Luis XIV. Hombres para hacer la
gueri:a, dinero para sostenerla, administradores en
la"Hacienda pública, caudillos en los ejércitos, todo
falta. El rutinario Marsin, el inconcebible Tallard,
Villeroy, el ignorante y presuntuoso, se dejan derrotar miserablemente por Eugenio de Saboya y :Malborough, y exponen á su endiosado señor á las más
terribles humillaciones. El sentido de la frase «no
hay Pirineos)) lo aplican entre tanto los ingleses,
haciendo de Portugal una colonia británica, bajo el
pretexto de estrecha alianza, que el pequeño reino
acepta en un instante de impremeditacion, para
Horario durante dos siglos.
Cuando en 1709 el de~astre de )Ialplaquet parece
arrastrar á la Francia al borde de su ruina, en el
otro extremo de Europa el monarca aventurero
Cárlos XII es vencido en Pultawa y haJla asilo entre los turcos, donde condbe la ilusion de vengarse
al mirar á su rival encerrado en un recodo del tormentoso Pruth; pero la astuta Catalina libra al Czar
á cambio de una humillacion, y éste vuelve alcorazon de Europa y destruye la obra del loco real, refugiado en Bender.
La muerte del emperador José I, á quien sucede
el adversario de Felipe V, prepara la paz de Europa. Este suceso importante, unido á la caída de
:iialborough, ocasionada por intrigas del hábil Bolingbroke, y á la victoria que logra el ilustre Villars
en los campos de Denain, deciden á la reina Ana á
firmar el tratado de Utrecht, muy aceptable á la
Francia. España pierde en él Flándes, el Milanesado, las dos Sicilias, Cerdeña, Gibraltar y Menorca.
La nacion de Cárlos V y Felipe II pasa á ser una
potencia de las más secundarias de Europa.
Créase por este tratado el reino de Cerdeña, origen del actual reino de Italia, y á la vez muere el
primer monarca de Prusia, dejando la corona á Federico Guillermo I, el rey sargento que echara los
fundamentos de robustas instituciones militares.
Cárlos XII logra poco despues huir de Demotica y
enciende la guerra en el Norte de Europa, pero ve
ya eclipsarse su estrella al abandonar á sus adversarios su ciudad querida de Stralsund.
En eL~Iediodía quedan subsistentes muchas causas de discordia. La guerra no puede hacerse esperar. En Francia, la anulacion del testamento del
difunto rey llama á la regencia del niño Luis XV al
duque de Orleans, y esta solucion no acomoda á los
bastardos de Luis XIY ni á Felipe V de España.
La ambicion de Isabel Farnesio, excitada por el intrigante Alberoni, mu!!ve al Rey; úrdese en París
tenebrosa conspiracion contra el Regente; haláganse las pretensiones de los Stuardos; se busca la
alianza con Cárlos XII, para derribar la casa ·de
Hannover, y una gran exped\cion se dirige contra
las posesiones aµstriacas de Italia; pero Jorge I se
prepara al golpe con la suspension del Habeas corpus, uniéndose al Regente, por mediacion del abate
Dubois, y la obra de Alberoni viene á tierra. siendo
el cardenal sacrificado. Cárlos XII muere de una
bala en el sitio de Frederichsall, y los Estados suecos hacen responsable de la política del Rey al ministro Goertz, condenándolo á una muerte afrentosa.
Ante el peligro de sus Estad,os de Italia, el Austria

�,..
XXII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NAUIONAL

firma paces con el Turco, privando al célebre príncipe Eugenio del último teatro de ·sus glorias; pero
el vencedor de Belgrado, al retirarse de la escena.
del mundo, escribe su nombre junto á los más
grandes capitanes.
La regencia del duque de Orleans es célebre por
la relajacion de las cost.umbres; por las intrigas de
Dubois, el más licencioso de los prelados y el más
corrompido de los ministros; por el desarre3lo y la
perversion en todus los órdenes, desde el alto clero,
dividido por las disputas teológicas, hasta la Hacienda, representada pór el agiotista Law. La mayoría
del Rey, seguida de la muerte del duque de Orleans, no mejora el aspecto de los negocios; el duque de Borbon, primer ministro, se deja gobernar
por su querida la marquesa de Prié, como el Regente por la Parabére y la Phalaris. El Rey casa
con María Lekzinski, hija del desventurado Estanislao de Polonia, y llama al gobierno al cardenal
de Fleury, con lo que la obra de destruccion de
aquella sociedad corrompida na hace más que detener un tanto su marcha.
Al ocurrir la muerte de Pedro el Grande, la Rusia
es ya una nacion qui, significa mucho en Europa.
El gran Czar nada ha perdonado para trasportar á
su salvaje pais las luces de Occidente; pero sus esfuerzos no le enserian á ser ménos déspota ni cruel,
porque las costumbres no se modifican como las leyes. El reformador no vacila en ser el verdugo de
su hijo Alejo, y cuando muere, como Francisco I,
victima de una enfermedad vergonzosa, deja el trono á Catalina, á quien ya aborrece, y que sólo ha
de sobrevivirle dos años.
Al ascender Fleury al poder en Francia, en Inglaterra Walpole es el!'gido primer ministro. Dilatada
es la adminisrracion de ambos, aunque favorecidas
por causas distintas El hábil inglés funda su política interior en la corrupcion electoral. y con sus
guerras marítimas afirmó sólidamente la dinastía
de Hannover. Fleury gobierna diez y siete arios,
procurando mantener la paz de Europa, para hacer
la guerra á Tos jansenistas,armado de la bula Unigem"tus,sin ver que Ja gangrena va ganando lentamente el cuerpo social y que en aquella atmósfera mefítica se condensaban ya elementos para producir
el más terrible cataclismo social que los siglos presenciaron.
La vista perspicaz del marqués de Santa Cruz
debió seguir en su desarrollo estos sucesos que forman la síntesis del periodo más importante de su
vida, y en ellos adquirió sin duda larga experiencia,
y su alma hubo de extasiars~ ante el movimiento
intelectual de que daban gallarda muestra algunas
naciones, y ante los hombres ilustres que fueron
sus contemporáneos.
La misma Francia, en su decadencia, poseía aún
á Fontanelle y Lesage, á Fenelon y á Masi!Jon. En
aquel tiempo florecieron: Montfau&lt;:on, que dió á luz
sus trabajos eruditos; Resmard, sus comedias; sus
tragedias, Crebillon; Juan Bautista Rousseau, sus
odas y epigramas; Montesquieu publicó entónces
sus Cartas persas; Voltaire hace representar su Edipo, é imprime su Henriada; Rollin, privado de su
cátedra en la Universidad de París, se consagra á
sus importantes trabajos literarios, y el físico Reaumur inventa el termómetro, á que da su nombre.
En Italia, Giannone da valerosa muestra de su independencia, imprimiendo su Historia cioil del reiiw de. Nápoles, donde se contienen ideas contrarias
al poder temporal de los Papas, y no es molestado
por ellas; Gravina da á conocer su Poetica; Maffei,
con su tragedia Jleror, emprende la reforma del
arte dramático en su patria, y )tetastasío, con su
¡Dido abandonada! adquiere universal reputacion,
miéntras en Alemania, Stahl, con sus eruditas obras
escritas en latín, eleva la química a) rango de las
ciencias, y Leibnitz, el gran fisico, lega su nombre
á la inmortalidad.
Pero donde el movimiento científico y literario se
manifiesta de un modo vertiginoso durante esta
época, es en Inglaterra. El reinado de Ana es como
el siglo de Augusto de la vieja Albion: al lado de generales como Malborough, Petersboroug y Stanhope, florecen poetas y literatos como Pope, que con su

poema filosófico Ensayos sobi·e el hombre, conquista
la pública estimacíon; Swíft, con sus intencionados
Viajes de Gulli'Der; Daniel de Foé, con su popularísimo Robinson. Allí Prior, Gay, Addison; alli Cong rewe, Shaftesbury, Stecle y Bolinbrocke, minis tro
y negociador de Utrecht, filósofo y poeta, el precursor de Voltaire, como le ha llamado ;¡1acaulay.
Thompson allí, con su poema Las Estaciones, y Hutcheson, que da á la estampa su Ensayo general sobre

las pasiones.
En la época de Santa Cruz, aún Newton vive, y
sus teorías admirables inundan de luz el mundo de
la ciencia. Steele funda el segundo periódico diario
Le Tattel, en que colaboran Swíft y Addison; el primero, Daily Courant, hacia poco que existía, y algo
más tarde da á luz Addison el Spectateur, llamado
á sobrevívirle y á dar la pauta á esta clase de publicaciones.
Tal era el aspecto que ofrecían las principales
naciones de Europa en el tiempo en que vivió el
autor de las Refle:niones ,Jfilitares. Esta breve síntesis, por demás plagada de incorrecciones y dffectos, tanto en el fondo como en la forma, hace re1
saltar la figura del marqués de Santa Cruz, pues
no siendo inferior en el ramo que se propuso cultivar, el arte militar, como preceptista, á los hombres
ilustres de otros pueblos que en otras especulaciones se serialaron, resulta indudablemente mayor su
mérito, si se compara el período histórico que aquellos países recorrían con el que atravesaba.el nuestro. Período fatal, que si no pudo impedir al genio
tender su vuelo majestuoso, procuró velarlo en impenetrable atmósfera; ¡como si á la luz de la civilizacion que ilumina los espacios y lanza el rayo hasta el fondo de los mares, le fuera vedado penetrar
los misterios de una sociedad decrépita é ignorante, para extraer de sus ruinas lo poco que merece
ser conocido y estimado!
No terminaremos sin hacer aquí una protesta de
patriotismo. Como dice el general Almirante, el médico no se ensaria en el cadáver al hacer la diseccion, y esto hemos intentado nosotros, si con mano
inhábil, con buena volun~ad. Por lo demás, épocas como la que en nuestra patria anatematizamos,
las han tenido y tienen todos los pueblos. La Francia de Luis XV, en los dos últimos tercios de su
reinado, es un periodo aborrecible, que no merece ser con el nuestro siquiera comparado. Aparte
de esta consideracion, la época objeto de estas líneas
arranca para nosotros en la pai de los Pirineos, reinando el cuarto Felipe, y termina al advenimiento
de Fernando VI, monarca eminentemente nacional,
cuyo feliz reinado prepara el renacimiento de Cárlos III y abre paso á la época contemporánea, en
cuya senda se lanza el pueblo español al grito potente del Dos de )layo.
PEDRO IIERNANDEZ RAIMUNDO.

¡HONOR AL TALENTO!
Decadencia literaria é indiferentismo público al
trabajo intelectual, caracterizan la época en la que
se dió á conocer como escritor el marqués de Santa
Cruz de .Marcenado; la amalgama de tan fatales
elementos hacen destacar más y más la notable
figura del malogrado caudillo militar de Orán, pues
ni la profundidad de ideas resaltaba entónces en
las lucubraciones de los hombres de letras, ni existía siquiera esperanza halagüe1ia de encontrar resarcimiento de prolijos afanes en la ilustracion escasa de aquella sociedad atrofiada.
Varonil entereza y constancia á toda prueba necesitó el autor de las Reflexiones i1lilitares para dedicarse sin tregua ni descanso, no ya á la confeccion
de su obra monumenta:, sino á la propaganda de
grandiosos pensamientos que, algunos años despues, hubieron de realizarlos en Francia Diderot,
Voltaire y d'Alembert, alcanzando con la célebre
Euciclopedia imperecedero renombre.
Enemigos del abuso en el manejo de la hipérbole,
lo mismo para ensalzar cualidades que para disminuir ajenos méritos, sólo rendimos culto á la verdad al exponer sencrnamente que el marqués de

Santa Cruz de Marcenado dió muestras inequívocas
de su inteligencia profesional, de su erudícion profunda, de su amor al estudio y de su valor sereno,
ora lanzando á los vientos de la publicidad excelentes máximas de guerra, ora adornando sus escritos
con múltiples ejemplos entresacados del libro de la
Historia, ora proponiendo á los hombres de ciencia
empresas dignas de su sabiduría, ora, en fin, peleando como bueno durante dilatados años y muriendo como héroe en los campos africanos.
Si no acertó en todos casos; sí hoy carecen de
aplicacion directa determinados principios del ilustre tratadista, recuérdese por los adustos censores
que la infalibílídad nunca es patrimonio de la humanidad, y qne, al caducar ciertas teorías, siempre
debe hacerse justicia al talento de quien las apuntó
en algun tiempo para honra suya y desenvolvimiento continuo de las leyes del progreso.
ARTURO COTARELO.

RELATION DE LA VICTOIRE

(l)

remportée par l' Armée - d'Espagne de la bataille
d'Oran, contra les Maures.
Les lettres qui a apportées un courier arrivé
d'Oran le 27 du mois dernier, marquent, que la
nuit du 19 au 20 du meme mois, l'armée des ennemis s'étoit approchée par le Barranco, ou Vallon
creux, des postes qui couvrent les travailleurs des
nouvelles fortífications desForts Saint-Ferdinand et
Saint-Philippe. Deux compagnies de grenadiers,
que étoient au píed de la montagne de la l\Iazetta,
ayant decouvert l'avant-garde des Maures, la char"'erent· mais ayant reconnu le grand nombre des
o
'
.
ennemis, elles se rétirerent de leur poste, qm
fut occupé par un détachement des ennemis, jusqul'auve, que le marquis de Villadarias, commandant général des troupes espagnoles, eut
envoyé des autres compagnies qui les enchasserent. Ce détachement s'étaut retiré sur !'une
des éminences , qui commandent le Barranco,
oblígea par le feu continuel de la mousqueterie, les
espagnols de quiter ce meme porte, mais ceux-cy
ayant requ un renfort de S!;lpt compagnies de
Grenadiers, de quatre des Gardes Espagnoles et
Walones, d'une du Régiment d'Espagne, etc., de
deux du Regiment de Victoria, retournerent a la
charge, attaquerent vivement les troupes postées
sur la hauteur, et les mirent en suite. Alors
l'Armée des Maures• composée du neuf mille hommes d'lnf~nterie , et de deux mille chevaux,
marcha en bataille cootre les Espagnoles, et ceuxcy, s'étant postez sous le canon des Forts St.-Ferdinand y St.-Philippe, les ennemis s'avancerent
jusqu'a la dernie porte du fusil de ces Forts, d'oti
ils furent tres maltraitez par de fréquentes d.écharges d'artillerie et de mousqueterie. ApréS' avoir
demeuré pendant quelques heures exposez a ce
feu; et voyant qu'ils perdoient beaucoup de monde,
ils se rétírerent sans vouloir engager le combat
avec la cavalerie espag nole, qui étoit postée pres le
Fort St.-André, et qui les attaqua pour les attirer
sous le feu de ce Fort. Quelques déserteurs des
ennemis ont rapporté, que leur perte montoit a
quinze cens hommes. Du coté des Espagnols i1
n'y a eu que trois officiers, et sept soldats tuez,
et environ quatre yingt blessez.

PENSAMIENTOS
La obra mmortal del marqués de Santa Cruz de
Marcenado, Rejlexio;ies militares, es uno de tantos jalones plantados por la mano de nuestros ilustres guerreros, en el vasto plano de la gloriosa historia de nuestra patria.
Festejar el centenario de una gloria de nuestro
ejército, es honrarnos. Por eso nuestro pecho se di(1) Este escrito es reproduccíon de un suplemento vendido en aquella época por Jas calles de
París, que se conserva en el citado Archivo de Macanaz.

lata ho'y de entusiasmo, al recordar al ilustre nombre del insigne general, marqués de Santa Cruz,
que en estos momentos de duda y de vacilacion
viene á elevar nuestros sentimientos y á fortalecer
el amor á la gloria que debe residir en el alma de
todo buen militar.

Decir que las armas marchan acordes con las glorias de nuestra patria; que los guerreros han legado páginas de hbnor á la historia de nuestra literatura, nos parece una vulgaridad.
Negarlo, sería insigne torpeza.

•

•

Existe un resorte en el hombre de armas, que se
llama corazon, cuyas cuerdas pocos saben hacer vibrar, y que es el móvil de todas nuestras acciones,
que es el talisman 00n que los genios han llevado á
cabo sus hazarias. El secreto es hacer vibrar este
resorte.
El dón de saber herir esa cuerda y arrancar esas
notas de gloria que han llenado de asombro al mundo, sólo le ha sido confiado á esas grandes figuras
militares que todo oficial estudioso lleva grabadas
en su mente.
Se da como axioma, es moneda corriente entre
algunos hombres del dia, qve el ejército debe desaparecer, 1&gt;orque ningun beneficio produce, siendo,
por el contrario, la rémora de la civilizacion.
Ko tan sólo no es verdad, sino que afirmo que su•
primir en la Historia, en la marcha de la humanidad, las guerras, sería borrar de sus páginas la actividad humana; pues que á la lucha por la existencia débense todos sus adelantos, todos los progresos que ha hecho la sociedad.
A toda epopeya militar ha seguido un adelanto
en las costumbres; á toda invasion guerrera el perfeccionamiento de la industria y de la agricultura;
y á las grandes hecatombes, el desarrollo de las artes y el florecimiento de las ciencias.
RICARDO CARONCHO.

EL PEREN~E OBJETlVO
Arturo Cotarelo , en rn último y microscópico
opúsculo Pensamientos, ha dicho: (&lt;En amor, como
pn la guerra, los que más avanzan son los que tienen mayores probabilidades de vencer y de morir.&gt;&gt;
Una demostracion bien evidente, por lo que hace
á la guerra, sobre otras mil qu~pudieran citarse,
es el ejemplo que nos ofrece con su muerte en aras
de la patria y del honor militar el ilustre marques
de Santa Cruz de Marcenado.
-Quién ha de negar talentos y pericia en la cienci: y en el arte de la g~erra al_ a_utor de las meditadas y profundas Rejlezioncs Militares?
.
¿Quién ha de negar bravura, esforza~o a_rroJo,
valor heróico al preclaro defensor de Oran, mmolado ante sus muros?
y sin embargo, yo bien sé que no ha de faltar
quien, profundizando en su historia milí!ar_ con ~l
escalpelo de rigurosa critica, haya de :emr ~ decir
con Don Quijote, en su célebre y cur10s~ d1scur~o
sobre letras y armas: &lt;(Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre,
desnudez, vaguidos de cabeza, indigestiones de estóma"'o y otras cosas á éstas adherentes, que en
parteºya las tengo referidas: mas llegar uno por sus
términos á ser buen soldado, le cuesta todo lo ~ue al
estudiante, en tanto mayor grado, qu~ _no_ tienen
comparacion, porque á cada paso esta a pique de
perder la vida.»
Tambien sé que no faltaría quien, concordando
relativamente las altas dotes, premias y virtudes
que enaltecieron la vida de este insigne general Y
resplandecen; por lo tanto, en su h!storia, :eplicara,
ateniéndose al mismo discurso ant~s ~1tado, q~e
. sa ber co'010 ó por dónde, en la m1taa
del coraJe
«sm
.
y brío que enciende y anima á los valientes pech_os,
llega una desmandada bala, disparada de ~u1en
quizá huyó y se espantó del resplan~or ~ue hizo el
fuego al disparar de la malhadada maquma, y corta

XXIII

Y acaba en un instante los pensamientos y vida de
quien la merecía gozar luengos siglos.)&gt;
Por eso, preciso es convenir, con el esclarecido
general Lo pez Dominguez, cuando, en los Preli1niila1·as á su libro sobre el sitio de Carhgena, principia
por asentar que ,da causa de que á la posteridad
se deje la estimacion segura de carar,téres y hechos,
consiste indudablemente en que las condiciones del
juicio histórico se mejoran, con notables ventajas,
una vez que desaparecen la pasion y el interes del
momento, quedando sólo en su lugar la esencia y
signijicacio1i perma,iente de los actos, no complicados
ni oscurecidos por accidentes transitorios de afectos particulares y exclusivos. favorables ó contrarios.»
Así me explico yo que en este caso la prepotente
voz del patriotismo supere y se imponga á todo criterio escudriñador y disquisitivo, y, haciendo acallar toda critica severa, proclame en alta voz y
haga resonar por do quier con estruendosos toques
las mil trompetas de la Fama en loor del que con
~ plu¡na supo trazar tan re.flexiva y concienzuda1'ente una obra importantísima de ciencia militar,
y con su espada, y mediante el sacrificio de su vida,
decidir la heróica defensa de Oran.
Y como todo cuanto sea sacrificio en aras de nuestra más santa y más hermosa aspiracion nacional,
el legítimo é indiscutible predominio de Esparia en
el Septentrion africano para irradiar en él la moderna civilizacion, merece el agradecimiento de la
patria y el recuerdo honroso é imperecedero entre
sus conciudadanos, de quien por causa tan noble y
gloriosa sabe dar su sangre y su vida, justo es que
el digno, instruido y generoso marqués de Santa
Cruz de Marcenado no quede entre nosotros durmiendo el sueño de la pretericion y del olvido.
Y como todo cuanto á esa aspiracion nacional se
refiere, cuanto á esa empresa civilizadora atarie, no
puede ménos de avivar la llama del patriotismo rn
todo pecho espariol al recordar que en estos momentos se ventilan en Berlin intereses y derechos
de Europa en el A.frica y que allí está representada España, no hallo otro medio mejor para conmemorar hoy el centenario del insigne defensor de
Oran, que recordar al actual presidente del Consejo
de ministros las mismas palabras que colocó hace
ya bastantes años en el epílogo de su libro A_pimtes
para la Mst-Oria de Jial"l"uecos (1):
&lt;(Lo que hay, finalmente, es que con nuestra fron»tera al pié de Sierra-Bullones podemos esperar á
»que la conquista ó el influjo pacifico de nuestra
»cultura preparen á nuestros hijos ó á nuestros
»nietos la coro ple ta realizacion de la obra civiliza»dora que ellos solos deben cumplir, y que el mundo
»entero está interesado en que tarde ó temprano
»se cumpla en Africa. No es posible que la barbarie
»sea eterna sólo en la España tingitana: no sería
,&gt;digno, ni político, ni posible tampoco QUE OTR.\ 1-Al&gt;Cro:,¡ Ql'E u NliESTILI se encargase de desterrarla de

mdrito eminente, en el que pocos se han fijado: el de
iiioentor y reformador dez' armam.r,nto y de la táctica
de su tiempo.
Él se comprometió á dotar á sus granaderos de
un fusil que tuviera tres veces más alcance del que
usaban, y eon el que podían dispararse cuatro tiros
en el mismo tiempo que entónces empleaban para
tirar uno solo. Él ~olicitó de Felipe Y, estando de
embajador, que al relevarle de este cargo le diera
un regimiento para ensayar las evoluciones, más
sencillas, de una nueva táctica que habia ideado.
Las reformas del armamento y de la táctica, que
constituyen los addlantos más modernos del siglo
para el ejército, fueron, pues, adivinadas por el sabio marqués.
¡Loor al insigne tratadista, al escritor distinguido, al buen diplomático, al héroe, al mártir y al
guerrero ilustre! Pero añadamos á estas coronas
la que de derecho le corresponde como reformador
de la táctica y del armamento.
i\L\NUEL

D1u Y RODR!Gl'EZ.

A LA MEMORIA DEL MARQUES DE SAN rA CRUZ
DE MARCENADO
SONETO

Brilló en la guerra por su arrojo ardiente,
brilló en la paz por su saber profundo,
y, honor de España, admiracion del mundo,
con laurel inmortal cil'ló su frente.
Del africano cielo el sol hirviente
no eclipsó de su gloria el sol fecundo,
y, en ruda lid herido, moribundo
á Orán libró de la a~arena gente.
De confin en confin, de zona á iona,
la patria de su olvido rasga el velo
y al hijo ilustre cánticos entona:
Al hijo ilustre, que en gigante vuelo
¡De héroe en la tierra conquistó corona!
¡De mártir palma conquistó en el cielo!
CARLOS CA!\"0.

LA INFANTERÍA ESPAÑOLA
DESPUES DE U GUERRA DE rnGESION

Al c¡ilebrar hoy LA ILUSTRACIOX NACIO:-..\r. este es•
pléndido homenaje á la memoria del marqués de
Santa Cruz de Marcenado, permitaseme que acuda
con mi ofrenda, por más que sea pobre y baladí
para tan esclarecido sujeto y oci.sion tan señalada;
y miéntras doctisimas plumas ensalzan y refieren
su ilustre vida, su heróica muerte, su amor á_las
ciencias y á las letras y sus brillantes servicios á la
patria, dedicaré yo un humilde recuerdo á la infantería de que era coronel el marqués, cuando des&gt;muestra·'Dista.»
pues de la guerra de sucesion, mandaba aún el reEse debe de ser nuestro pere,me r,bjetioo.
gimiento de Astúrias, y referiré á la ligera cómo vivían- aquellos bravos soldados.
JACINTO HERMÚA.
La época de Felipe V puede considerarse en
nuestro ejército como de transicion de la antigua
organizacíon á la moderna. Obligado por la más imAL MÉRITO EMI~ENTE
, periosa de las necesidades, por la de su conservaEscritores ilustres y valerosos capitanes no han cion, vióse precisado á legislar y organizar su ejérfaltado en ningun tiempo en la patria espa110Ia; mas cito, especialmente su infanteria, alma matl'r de Jos
si siempre fué raro el consorcio feliz del saber y ejércitos organizados;y aunque me aleje algo de mi
del valor, lo es aún más el que á estos dones del cie- propósito, no puedo méno.s de enumerar las princilo se hayan unitlo talentos de prediccion del porve- pales reformas que acometió ántes y en los princinir, adivinacion de lo futuro, y querer adelantarse pios de la guerra.
á su tiempo en doscientos ó trescientos al'los, como
Fué la primera, la sustitucion ordenada en 29 de
vemos sucedió al ilustre marqués de Santa Cruz de Enero de 1703 del antiguo armamento de picas, ar)larcenado, D. Alvaro José Navia-0$orio. Póstuma cabuces y mosquetes, por el fusil con bayoneta; disy merecida fama. le ha dado su concienzuda y bien
posicion trascendental al preparnrse para la lucha
meditada obra Re.fle.rioiies .Jlilitares. Su muerte fren- con enemigos dotados ya de igual armamento. La
te á los muros de Oran, en esa tierra africana á la segunda fué la conversion de los antiguos y glorioque nos impulsa irresistible _destino, le ha col~cado sos Tercios en Reoimicntos, ordenada en 28 de Seentre ]os mártires de la patria, y orlad,&gt; sus s1enes tiembre del mismo a1)0; disposicion que ha sido
con la corona de los héroes. Pero tiene tambien un muy comentada y discutida, pero que hoy sólo ofrece interés de erudicion; y la tercera, ordenada en
(l) En su primera edicion de 1851.-Las pala- 28 de Febrero de 1707, conceder nombres propios á
bras subraya.nas no lo están en el texto.
los regimientos, prohibiendo que, como hasta en·1

�XXIV

tónces, fueran conocidos por los apellidos ó títulos
de sus coroneles.
1

Las necesidades de la guerra hicieron precisa
la creacion de nuevos regimientos; hasta tal punto,
que al terminar ésta, se dis¡JUso en 1714 pasar una
revista general, resultando que habían tomado parte en la lucha los siguientes cuerpos de infantería:
uno de guardias espafiolas, uno de guardias walonas, noventa y cuatro de linea, de españoles 1 cuatro
de irlandeses, once de italianos y Yeinticinco de
flamencos, que descontnndo los disueltos y refundidos por sus numerosas bajas, daba un total presente de noventa y uno de infanteria espanola,
cuatro de irlandeses, cinco de italianos y once walones.
Ni la recelosa política de la época, ni la situacion
del Tesoro, consentían mantener tales fuerzas, que
fuefo-: reorganizadas por el decreto de 20 de Abril
de 1714 1 que puede considerarse como la definitiYa
organizacion del tiempo de Felipe V, y reducidas al
siguiente pié, haciendo omision de la Guardia; trein.
ta y siete regimientos de españoles, cuatro de irlandeses, cinco &lt;le italianos y catorce de walones.
Cada regimiento constaba de un solo batallan, ó
de dos; en el primer caso, su plana mayor se componía del coronel, teniente coronel, sargento mayor, ayudante, capellan, cirujano y tambor mayori
t·u el segundo se ai'l.adía la plana mayor del segundo batallan, compuesta de un comandante, ayudante, capellan y cirujano. Las compa1iias de cada
batallan eran trece, incluyendo la de granaderos;
en el primer batallan, la del corQnel y teniente coronel, y la del comandante en el segundo, pues estos seflores tenían compaí'l.ia en propiedad y cobraban el sueldo y gratificacion de tales capitanes C.'.)n
el de su empleo superior. Cada compai'Jía tenía un
ca pitan, un teniente, un subteniente, dos sargentos,
un tambor, tres cabos primeros y tres segundos, y
treinta y seis soldados; siendo, por lo tanto, la fuerza
efectiva de cada batallan, sin incluir las planas mayores, treinta y tres oficiales y quinientos veinte
soldados.
Los individuos de las compafiias de granaderos
eran escogidos, y en último caso sacados de las de•
más, y disfrutaban los siguientes haberes: el soldado, catorce cuartos diarios, quince el cabo segundo
y diez y seis el primero; los sargentos veintiuno, los
individuos de las rey tan tes compaí'lias disfrutaban
dus cuartos diario" ménos que los granaderos, y
los tambores eran considerados corno cabos segundos.
La distribucion de este haber era la siguiente: se
les descontaba diariamente cuatro cuartos para la
masa, con que se proveian de vestuario y armamento; dos para masita, con los que el capitan había de
proveerlos de calzado y otras prendas, pagar al barbero y el descuento de inválidos y demás menudos
gastos que ocurrieran, y el resto 1 ósea ocho cuartos
el granadero y seis el que no lo era, pero que aún
no era fusilero, en concepto de socorro, dándole un
ochavo diario en mano, y empleando el resto en el
nncho; con el ochavo que recfüía tenía obligacion
de recoserse .
El vestuario, harto más complicado que el adual,
consistía en casaca á la francesa con vuelta, solapa
y collarin, chupa, calzones, medias, zapatos, dos
corbatas, doi;; camisas 1 sombreros de los que llamamos de tres candiles y gorra de piel de oso con manga larga los granaderos, cinturou, portafusil, cartucho ó cartuchera de piel de Moscovia, una especie
de embudo para la bayoneta y frasco para la pólvora con cordon; su precio total era doscientos veinte reales, y recibia uno cada dos años; en el afio intermedio recibía un medio ,·estuario, compuesto de
zapatos, calzones, una camisa y una corbata, que
impC'lrtaba setenta y ún reales. El armamento se
componía de fusil sin bayoneta, los cabos y sargentos lo usaban rayado y espada, recibian uno nuevo
cada cinco afias, y su coste era cien reales .
El pelo lo llevaban recogido en forma de crencha 1
ósea partido en dos por delante y recogido por detrás en una bolsa de cuero negra. Aunque este peinado no era tan incómodo como el de bucles, usado
posteriormente, necesitaban la ayuda de un com-

LA ILUSTRACION NACIONAL
pañero para recoger el pelo; de aquí vino el camara-

da de pefoc.
La recluta era casi toda personal; pues en aqu~lla época, pareciendo injustos los sorteos y las quintas, solamente se apelaba á las derramas en las
provincias, cuando el caso era urgente y las levas
no habían producido gran efecto; de aquí vino la
necesidad de aquellos sargentos y cab:&gt;s veteranos
que se dedicaban á reclutadores y recorrían los
pueblos á caza de incautos. Los capitanes recibían
la gratificacion mensual de quince escudos para
este servicio que se les exigía con tal rigor, que e¡
que no tenía completa su compa1)ía, no sólo no per •
cibia la gratifieacion, sino que se le descontaba de
sus sueldos la parte proporcional de ella á la gente que le faltaba .
Los oficiales gozaban de haberes proporcionados
á los de la tropa; el coronel percibía mensualmente 110 escudos, 80 el teniente coronel, 15 el sargento mayor, y 50 el comandante del segundo batallan, 35 los aymlantes, 3J los capellanes y cirujanos y9 el tambor mayor. Los capitanes de¡jrana'\
deros 50, 30 el teniente y 25 el subteniente; 40, ~'
y 20, respectivamente, los de las otras compai'lías.
Con arreglo al reglamento de 1709, usaban como insigaia un bastan con pmio de oro el coronel, de
plata el teniente coronel, con un casquillo liso; el
sargento mayor, comandante y capitanes, pufío de
marfil, ayudantes y tenientes, de madera ó cachumbo los subtenientes 1 y liso los sargentos. Su
uuifor.me era igual al de la tropa, con la m.tural diferencia en los paños y galones; sus armas, la espada y una alabarda pequefia llamada esponton. Lsaban el peinado á la riipi, ó el tupd á la greca, que consistía en el pelo muy largo y rízado, partido corÍlo
gran cascada á ambos lados de la cara.'
Obtenían sus ascensos p::&gt;r antigüedad en el regimiento; pero alg~nas vacantes correspondían
á S. M. y eran aprovechadas por los cortesanos y
sus amigos: todos pertenecían á la nobleza, y particularmente los jefes, mucho~ de los cuales habían
comenzado su carrera de capitanes ó en puestos
más elevados aún .
Los sargentos no podían obtener su ascenso á oficial más que por gracia del Soberano, siendo rarísimo este caso; y sin embargo, tanto ellos como los
soldados servían gustosos y por muchos alias, encontrando más cómoda la vi&lt;la militar que la del labrador ó la del industrial.
Esta organizacion no era un modelo, como se ve,
pero era preferible á la de los antíguos tercios,
pues al ménos había subordinat:ion ::¡ disciplina; cosas que, con el dinero, fueron desconocjdas de aquellos ilustres campeones de Italia y de Flándes.
C,\RLOS DE 8ARUT.ELL.

EL VIZCONDE DEL PUERTO
MARQUÉS DE SANTA CRUZ DE MARGENADO

Y EL AR.TE DE FORTIFICAR.
Tarea prolija y muy superior á nuestras fuerzas
sería el intentar resumir en un artículo cuanto
aparece escrito en las Rejlc¡;iones jJlilitaresJ monumento legado al ejército y á la patria, relacionado
con la ciencia del ingeniero. Abarcando ésta ramas tan varias, y no omitiendo las Reflezioncs detalle alguno de cuantos debía conocer el que mandase
un ejército, raro es el libro de los que forman la
obra, que no contenga algo que se halle dentro de
aquella jurisdicr.ion. Así, pues, nos concretaremos
á sef'1alar aquellos puntos que, por su importancia
capital, hayan merecido al ilustre vizconde del
Puerto mayor ampliacion en su escrito.
No caeremos en el apasionamiento de suponer
que tuvo influencia en el arte de fortificar, de tal
modo que cambiara las soluciones que en su tiempo se daban al problema, no; pero tan fuera de Jo
justo estaría el compararle con Vauban 1 como el negarle profundo conocimiento de los principios en
que un ingeniero debe basar sus obras de ataque y
defensa; y no tan sólo de los principios generales,
sino de un lujo tal de detalles, que bien puede ase-

LA ILUSTRACION NAC!ONAL
gurarse que los que á suR órdenes construyeran,
no podrían nunca aparecer como superiores á él,
dentro de su misma especialidad.
Concretémonos á un punto, y sea éste el ataque
de plazas : dedica á tratar con prolijidad este
asunto, los capítulos x,v, x,·yxv1 del libro xiv; em •
pieza estudiando los defectos que puede tener una
plaza, bien en su trazado ó bien en la construccion
de sus obras, y señala con gran acierto el modo
de sacar partido de ese examen preliminar, que el
sitiador deberá hacer con la observacion y minuciosidad más escrupulosas. No cabe en lo posible
exigir estudio más concienzudo, análisis más completo de cuantos errores han podido cometerse al
proyectar defensas y al ejecutarlas. Encuéntranse
á la vez ideas, que si bien hoy son consideradas
como axiomas, no sucedía lo propio en la época en
que las Rrfleziones se escribieron: tal es la defensa
de los parapetos de tierra que , con fundadisimas
razones se hace en el párrafo 15 del primero de los
capítulos arriba citados, en el cual tambien toca,
de pasada, la comparacion entre la cai'ionera y la
barbeta; pero sobre esto volveremos más adelante.
Dedica el capítulo xv á la apertura de paralelas
y demas operaciones del sitio, hasta la preparacion
para el asalto; tambien llama extraordinariamente
la atencion el profundo talento militar que revela
al tratar de las dimensiones que han de tener las
distintas partes de las•obras, sentando que no debe
prefijarse medida alguna, sino que las circunstancias determinarán, bien estudiadas las dimensiones
necesarias. Téngase en cuenta que esto se escribió
en una época en que se consideraba corno imprescindible el dar para cada movimiento, obra ú operacion de guerra, un tipo ó patron determinado, el
cual debía si~mpre seguirse. En cuanto á trazado
de las paralelas, si bien expresa una opinion de
cómo cree deben abrirse, deja una amplitud tal al
ingeniero, que sus párrafos podrían trascribirse á
la obra más moderna que trate del asunto. Y no
sorprende ménos la gran importancia que concede
en l•JS párrafos 11 y siguientes á las salidas del
sitiado, que, como es sabido, se conceptúa hoy
como la base más eficaz de una buena defensa.
Interminable sería este escrito si hubiéramos siquiera de nombrar los infinitos detalles en que presenta y analiza la guerra de sitios; y eso que en el
prólogo Al lector del libro XIV escribe que sólo al general se dirige, dejando que el ingeniero y el artillero se muevan libremente en sus órbitas; pero
como á la vez expresa que sólo referentes á este
asunto ha leido 00 distintos idiomas más de ciento
cincuenta obras, quiere dar, y da en efecto, gallarda muestra de su erudicion militar. á la que añade
la experiencia adquirida en los sitio~ de Tortosa
(1708) y Barcelona (1714), á los que asistió como brigadier-coronel del regimiento de Astúrias, y de los
que bien á las claras se ve que sacó todo el fruto
que es dable á un carácter observador, del talento
profundísimo y de la vasta instruccion del vizconde
del Puerto.
Otro punto en que hoy está unánime la op1mon,
pero que revela hasta dónde conocía las necesidades de un ejército el hombre eminente cuyo nom ·
breva al frente de este artículo, es el relativo á la
posibilidad que debe tener toda fuerza para proporcionarse un atrincheramiento ó defensa en ino.men
to determinado. Notables son por demás las frases
que á este objeto dedica en el art. 4.º del capitulo
primero, libro xx1; revela en ellas, no tan sólo el
deseo de que los oficiales todos conozcan las distintas partes de la fortificacion, sino lo necesario que
tal conocimiento es y la gran utilidad que sacará
una tropa de que los mismos soldados sepan atrincherarse ó fortificarse, siquiera sea ligeramente Y
en condiciones de esperar un refuerzo. Mas atrás
(libro v, cap. 1v) ya habia probado la necesidad de
que todo ejército fortifique el campo en que ha de
permanecer algun tiempo, y á la vez indicó los medios de que esto se realice sin fatigas exageradas del
soldado (capitulos v y VI del mismo libro); sus argumentos son de los que no dejan lugar á la du&lt;la, Y
prueban 1 á la vez que su saber, su experiencia de
lo que valen los medios de que dispone un general.

•

•

UN SOLDADO DEL REGIMIENTO DE

AsrtiRI.\S EN EL .ISO 1713 (Dibujo de Rodríguez Tejero.)

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - -Y ya que de atrincheramientos rápidC's tratamos,
no podemos ménos de parar la atencion, siquiera
sea momentáneamente, en dos puntos que se ventilan en las Rejle:r;ioncs, íntimamente ligados con el
que nos ocupa. Es el primero, ]a indicacion que
hace su ilustre autor en el párrafo 5.0 del cap. xv1
libro XIV, del procedimiento que debe seguirse para
comenzar la apertura de una paralela: se parece
tanto á lo que actualmente recomiendan los autores
que tratan de la fortificacion de campana, que no
vacilamos en afirmar que es lo mismo que practicaron los defensores de Sebastopol al ejecutar sus
trabajos de contra-aproche. Dicen las Rtjf.cxiones
que los sitiadores deben empezar por abrir una pequeña zanja que los preserve del fuego enemi~o
en la primera noche, ensanchándola en las sucesivas hasta darla el perfil completo, y una vez termL
nadas los ramales, intercalar en ellos reductos de
alguna inlportancia: opina asimismo que para dar
principio al trabajo se elegirá una noche oscura Y

se procurará distraer al enemigo, llamando su atencion hacia paraje distinto del en que vaya á abrirse
la trinchera. Compárese este procedimiento con el
de verificar la misma operacion con las solemnidades de ·forJnar las tropas y batir marcha (que, si
mal no recordamos, está prescrito en _algun reglamento), y se verá la superioridad que revela por
parte del que se declar l partidario del primero.
El segundo de los puntos que incidentalmente nos
proponiamos tratar, es relativo á si debe dotarse
de útiles de trabajo á los soldados de infantería.
Podrá haber sobre ello alguna disparidad en las opiniones, pero la mayoría se inclina á que, si no to•
&lt;los, gran parte de los individuos de aquella arma
vayan provistos de herramientas que les permitan
const ruir en breve tiempo ligeras defensas. No es
esta ouasion de enumerar las razones que en pró &lt;le
este aserto abogan: cúmplenos sólo manifestar que
el que actualmente no se haya encontrado el útil
más apropiado al objeto, nada dice en contra de la

·- --

opinion sen ta.da. En el párrafo l.º del cap . xxv11,
libro xxr, trata el general Navia-Osorio e~te mismo asunto; y prueba tan claramente la necesidad
de les útiles, que no duda en asignar los que debe
tener cada compañia, distribuyéndolos de modo
que no se recargue excesivamente el peso que so~
bre sí ha de llevar el soldado.
Algo quisiéramos decir acerca del tipo que presenta para campamentos, pero nos lo veda la longitud que va adquiriendo este escrito; sin embargo,
indicaremos lo admirablemente que trata la colocacion de las reservas, á las que concede importancia primordial y no otorgada por sus contemporáneos. Tambien, al ocuparse de la defensa de su
rctrfocheramirnto, escribe: ((Yo no quisiera cai'loneras para la artillería, sino que tirase á barbeta,
para poder ladear las piezas segun me conviniese,
y para no enflaquecer el parapeto con las tro11eras.»
No es posible expresar más lacónicamente la superioridad de las barbetas, que si hoy se considera

�LA ILUSTRACION NACIONAL

:avr

LA ILUSTRACION NACIONAL
fuera de duda, han tenido numerosos detractores
hasta hace muy poco tiempo.
No terminaremos sin expresar nuestro profundo
agradecimiento hacia el vizconde del Puerto, por la
opinion que estampa en el cap. xxvm del lib. xxr,
referente á los ascensos ó mayor categoría que debe
otorgarse á los oficiales de artíllería é ingenieros,
«ya que á la igual ó mayor fatiga y peligro que las
tropas, se afíade la precision de un grande estudio.»
Desgraciadamente, nuestro reconocimiento hacia el
autor de las palabras copiadas sólo puede ser puramente platónico.
Al dar fin á estas líneas, dejaremos consignada
nuestra reverente admiraeion hacia el ilustre escritor y experto caudillo que, digámoslo de una
vez, rompió con las rutinas que en su época imperaban, y manifestó su talec.to y su perspicacia, sentando principios que, despues de largas controversias y experiencia continuada, han sidO' proclamados como fundamentales.
.MANUEi. ZARAZAG.\.

¿QUIÉN ES ESE?...
¿Santa Cruz de Marcenado? ...
¿Quién era? ... ¿Qué pudo hacer?...
¿Por qué le han desenterrado?....
-¿No os acordais? Fué un soldado
que cumplió con su dP.ber;
Y, al morir por la locura
de la gloria, consiguió ...
un hoyo en la tierra dura,
á los piés de la escultura
del que no Jo agradeció.
La Historia con dos renglones
se libra del importuno
que escribió sus Re.fte:i;ioncs
en modestas ediciones ...
que suele hojear alguno.
Era un sabio militar
que, á. las horas de escribir
y el dia de batallar,
dió lecciones de triunfar
. y el ejemplo de morir;
Pues la página postrera,
tan breve corno gloriosa
de su obra imperecedera,
fué estampada en su bandera
con su sangre generosa.
Ese, si no me equivoco,
era el tal... de Marcenado;
un valiente; vivió poco:
un genio; pasó por loco:
sirvió á Espafla ... y fué olvidado.
LEOPOLDO CANO.

TRES CUESTIONES
Á PROPÓSITO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
He oído decir á un crítico: «No me puedo explicar
leyendo sus obras, la profundidad de los conocimientos militares del marqués de Santa Cruz, coexistiendo con una inmensa variedad de conocimientos
generales. ¿Cómo se puede ser tan general y especial
á la vez?&gt;&gt;
A mi juicio, léjos de haber incompatibilidad entre
una cultura muy general y una buena instruccion
profesional, está ya perfectamente comprobado que
no se puede ser buen especialista sin ser buen enciciopedista. La guerra es como la política, como el
derecho, como la medicina, como la poesía, etc.,
un arte; y todos los artes, puramente empíricos en
su origen, están hoy cada vez más en íntima é inquebrantable dependencia de los conocimientos

fundamentales, es decir, de un estudio general de
todas las ciencias.
-«Más dificil de explicar me parece á mí, ha dicho otro critico, el doble género de asombrosa actividad que caracterizó á ese hombre insigne. ¿Cómo
pudo escribir tan voluminosos libros sin descuidar
sus obligaciones militares? ¿No es evidente que hay
una radical oposicion entre el pensamiento y la vida
activa?)}
Así se ha creído, en efecto, durante algun tiempo. El hombre vulgar ~e ha ejercitado mucho en
el empleo de esta clase de sofismas para impedir el acceso de hombres superiores á los altos puestos de Gobierno.
El estado de la ciencia no permitía, por otra parte, una réplica concluyente á esta aparente antinomia entre el espíritu y la actividad corporal. Pero
hoy la inteligencia y la accion no son dos términos
contradictorios; son más bien idénticos en su fondo.
El pensamie,ito es accion condensada. Pensar es empezará hacer. Y el pensador no es refractario á ~
accion, sino en tanto que ésta es más ó mé&amp;is una
contradiccion á su pensamiento. En otros términtJs,
el hombre superior no quiere pensar de un modo y
obrar de otro. Tampoco quiere proceder con la habitual ligereza del hombre espontáneo, del hombre
puramente enérgico. Fuera de estos casos, hasta
por higiene, se verá pronto á verdaderos pensadores interviniendo, para el bien de la sociedad, en
diferentes ejercicios de su organizacion y direccion.

No ha faltado quien tachara al autor de sobra apasionado por el sistema restrictivo, corno si su libro
no hubiera aparcc~do en ~l primer tercio del siglo XYIII, y como s1 no tuviera que ser, en parte,
1
reflejo fiel de las ideas dominantes en la época.
En cuanto á nosotros, y si nos equivocamos cúlpese á nuestra incompetencia en la materia, no colocamos laRapsJdia en la lista de los nrncltos ado,1rti-

- ¡Ah! ¡Pero esto, esto si que es triste! El marqués
de Santa Cruz no ha obtenido apénas popularidad.
Parece así que la gloria es sólo el patrimonio de
los pintores, los músicos, los poetas; y para el inventor, para el sabio, para el pensador, para estos
hombres extraordinariamente útiles, ¿no habrá.
nunca esas entusiastas, esas delirantes ovaciones
del pueblo?
-¡Nunca; tal vez nunca! El pensador lo sabe y
está resignado; más aún, cóntento, Porque necesita
y quiere sustraerse á la lisonja; quedar, en fin,
desconocido él, 1w su obra. Se dirá que esta obra
lleva un nombre; algun dia, una moral perfecta
borrará todo nombre al pié de toda buena accion.
Bastará, y basta ya para algunos, la satisfaccion de
saber (ellos solos) que han colaborado á la difusion
de la felicidad en una proporcion más ó ménos apreciable; que su accion no se ha perdido en el infinito,

como una gota de 1Japor en el sombi·to azul del éter.
ALFONSO ORO,\X.

LA ULTIMA OBRA DEL MARQUE) DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO
En 1732-la suma de la tasa está fechada en 15
de Julio-publicábase en l\Iadrid un libro titulado
Rapsodia eco;1ómico-política-monárqivica, por el marqués de Santa Cruz de Marcenado, comandante general de Ceuta y teniente general de los ejércitos de S. 111.
lllilitar casi desde la misma cuna; hábil diplomático despues; eruditisimo, ya que no correcto escritor en la edad madura, no parece sino que D. Alvaro Navia-Osorio quiso, ántes de alcanzar heróica
muerte bajo los muros de Oran, acreditarse tambien
cc,mo entendido economista.
Basta á demostrarlo el interesante libro que acabamos de citar, en el que aboga por la uniformidad
tle pesas, medidas y monedas; supresion de las
aduanas interiores; moderacion de los derechos sobre mercaderias extranjeras, y proteccion á todos
los peritos en artes y oficios que quisieran avecindarse en España. Propone útiles reformas en los
tributos; clama por el reparto proporcional, y condena el abuso de dar en arrendamiento las rentas
reales. Respecto á las compañías de comercio, tan
en boga á la sazon, al contemplar los sorprendentes
resultados de la Compañía inglesa de las Indias, desea que sean temporales, para que, trascurrido el
plazo de la concesion, todos puedan participar del
beneficio de la libertad..

LA MUERTE DEL HEROE

mientos imJJRrti,icntrs qi~• se suele,i dirigir á los prtncipes, sino en la de los pci-tenecíe,it•s (1), y creemos
baste á dar preferente puesto al marqués de Santa
Cruz entre los más &lt;.listingui&lt;.los economistas de su
tiempó.
Cuando la dió á luz, mucho debia ser el crédito
del autor de las Reflc:i;iones .illilitarcs, á juzgar por
la aprobacion que encabeza el libro que nos ocupa.
La parquedad que suele encontrarse en esta clase
de documentos está sustituida por tal respeto, elogios tales y tal acatamiento hacia la sabiduría del
marqués, que no puede ménos de reconocerse lo
grande que era su fama, debida indudablemente á
sus anteriores obras, proyectos y trabajos.
Y para que el lector por sí mismo juzgl!e, hé aq ni
la copia exacta del mencionado documento:
«APROBACIO~

DE DON

llhGC:EL

DE Z\ll.\LA y AU5lON,

SuPERl:-ITENDENTE GENERAL DE Junos.

M. P. S.

He visto de ór&lt;.len de V. A., con

tanta curiosidad
como atencion, el libro en que propone el marqués
lle Santa Cruz de Marcenado, comandante general
en Ceuta, los medios para el comercio suelto y en
compañías general y particular, en Méjico, Perú,
Filipinas y l\loscovia, poblacion, fábricas, pesquería, plantíos, colonias en Africa, empleo de pobres
y de vagabundos y otras ventajas que son fádles á
la España, extractados de diferentes proyectos y
papeles que expone con sus notas; y ni sé cómo puedo cumplir con las obligaciones de aprobante, ni
cómo usaré de las licmcias de panegirista; porque.
si miro á los proyectos en que funda el marqués
sus reflexiones, ¿qué más segura aprobacion puede tener, ni qué mayor elogio puede darse á sus
autores, que el que les da el marqués en elegirlos
por materia fun(lamental de sus asuntos? Si miro á
los discurs.is que el marqués hace sobre aquellos
proyectos, ¿qué más aprobacion necesitan, ni qué
mayor elogio puede proporcionárseles, que el decir
que son partos de un ingenio tan grande, que no
pudiendo explicado la mayor ponderacion, sólo el
marqués ha sabido ponernos á la vista un perfecto
retrato, en cada renglon, de sus apreciables escritos? Y no atreviéndome á decir más, por no decir
ménos, me parece que puede V. A. dar al marqués
la licencia que solicita; y todos debemos repetirle
las gracias por el infatigable celo que emplea tan
uniformemente los empeños de su espada y de su
pluma al mayor servicio del Rey, utilidad de los vasallos y honor de los españoles. Este es mi sentir.Madrid á 10 de Junio de 1732.-D. Miguel de Zabala
y Auflon.»
La creacion de poderosas escuadras de guerra
para escoltas de los convoyes de Indias, proteccion
del comercio y seguridad de nuestras colonias y
extenso litoral; la nueva y original planta para las
tropas de marina, y otras varias ideas que la Rapsodia contiene, las cuales revelan verdaderos ade~
lantos en los sistemas económicos de la época en
que fueron emitidas, pudiéramos todavía exponer,
si el temor de hacer demasiado largo este escrito,
no nos contuviese.
Basta, pues, con lo dicho para rendir, · por nuestra parte, un justo tributo de respeto y admiracion
hacia el sabio y erudito escritor, di~tinguido economista y militar ilustre que tuvo la fortuna de coronar una vida consagrada á las armas y al estudio
manejando ora la espada, ora la pluma, con la más
gloriosa de las muertes.
EUGENIO DE U

IGLESIA.

(1) Quijote, parte segunda, cap. I.

ft

•

Dos siglos ha_necesitado este ilustre hombre para
q~e su n:ie~ona resucitada sacuda el polvo del ol •
v_1do. Ex1rn10 escritor, aguerrido capitan, diplomático sag~z y prudentisimo, conquistó en vida méritos suficientes para que la gloria Je otorgara diploma de oro, orlado de inmarcesibles laureles. Otros,
con menores títulos, gozan hoy de fama y sus
~ombres son repetidos por las multitudes. Gracias
a la generosa iniciativa de pnsonas cuyo espiritu
culto no se deja seducir por el vano oropel y entre
las cuales cuéntase honrosamente el director d~ LA
l:USTIUCroN N \CIONAL, el gran D. Alvaro Navia-Osorto,_ marqués de Santa Cruz de Marcenado, será. conocido en breve en nuestra patria como uno de los
egregios hijos que más brillo la dieron, con sus letras, con sus talentos militares y con sus altas representaciones en el extranjero.
centenario del autor de esa singular enciclopedia, antecesora de la de Francia, que se llama
modestamente Re.fie:i;ioncs Militares, nos economiza
á muchos espanoles pudores que podrían sonrojarnos mai'lana. Cuando las calles de Madrid se vean
h~n~hidas por el entusiasmo que tan soberano publicista promueve; cuando, satisfecha la curiosidad
del vulgo, iluminaciones y arcos, fiestas y paradas
digan á los ojos del ignorante que España cuenta
con una celebridad más, no se preguntará, como
ahora, hablando del marqués de Santa Cruz de Marcenado: ((¿Y quién es ese?» Sabrán entónces que
allá, en los principios del siglo xvm, hubo un escritor que en once volúmenes en folio encerró todo el
saber de su tiempo. Heredero del buen decir de
nuestros clásicos, y experto conocedor del co~azon
del hombre, recamó su obra gigantesca, de sólida
construccioo, con los más delicados primores del
estilo y las agudezas más sutiles del ingenio. Historiador y novelista, erudito y creador, recorrió
con su pluma incansable y agilísima la austera
narracion y la risueña anécdota, el mund,l metafísico y los repliegues del alma donde el drama ó la
comedia humana se contiene.
Dejo aparte su vida, porque me atrae irresistiblemente su muerte. Yo me figuro á tan valeroso caudillo peleando, en sus últimos dias, sobre el suelo
caldeado de Africa. Ambiciones de favoritos y torpezas de Reyes dislocaban continuamente, por aquellos años, los hermosos miembros unidos á Espai'la
con el nombre de colonias ó posesiones adyacentes.
Oran excitó un grave aprieto; ibi.á perderse para
siempre; estaba perdida por el momento; era necesario reconquistarla, y á tal empresa coadyuvó con
su arrojo y su pericia nuestro héroe.
Mucho debió sufrir el marqués de Santa Cruz
de Marcenado. El hombre de estudio, aquel pensamiento que triunfaba de los problemas más escabrosos de la idea, perla encerrada en concha que
se abre sólo á hachazos, se vió forzado á combatir
con fueri.as brutas, donde el músculo lo es todo. En
efecto, en las sucesivas acometidas que resistió de
los bárbaros, más la potencia del brazo que la astucia de la sagacidad bélica, pudo oponer momentáneamente un muro de cai'las, es verdad, á la dignidad de nuestro poder. Centuplicadas hordas de árabes, con la sola disciplina del furor, contra la cual
no hay táctica posible, caían sobre las fortalezas de
Oran, casi calcinándolas con sus miradas rojas de
venganza. El marquéq de Santa Cruz de Marcenado contrarestó al principio, cuando contaba con suficient~s filos de espada, aquellas embestidas de
huracanes, que venían como otros tantos simouns,
del amplísimo des: rto.
Desesperado de los medios naturales el marqués
de Santa Cruz, pero confiado en el temple de su
pecho, salió, por fin, en un postrer encuentro, de
las puertas de Orán. Allí en la ancha explanada,
circundada por todas partes de muertes seguras,
blandió su hoja de acero, más como el que asusta
que como el que mata. Amigo fidelísimo de su madre patria, pero no enemigo declarado de la .h~manidad debió reducir sus golpes á las leyes umcas,
aunq~e terribles, de la propia conservacion. Un

E!

0

cronista lo declara así. ¡Qué tragedia tan espantosa
debía representarse en su alma! A esto se debe sin
duda que los moros cerraran sobre él con el ardor
de buitres hambrientos. Sus sold;dos engolfáronse tal vez en la huida; dejaron á su jefe indefen~? entre las ui'las de los salvajes; aquél sucumb10, como bajo una montaña de pertrechos
militares. Sus feroces vencedores devoraron como
caníbales á aquel intrépido viajero de la nacional
nombradía.
Aterr~ ~ontemplar el cuadro de esta sangrienta
d~sapar1c1on. El hombre que consagró su uxistenc1a entera al cumplimiento de aquellos deberes que
dan la corona de perfeccion sobre la tierra tuvo
por último lecho las bocas de las espingard~s, las
curvas de los alfanjes que Jo asesinaron. Así ocurre
en esta ti~rra miserable. El vicio duerme entre plumas; la virtud entre zarzas. El héroe falleció entre
rocas inhospitalarias; el cobarde, el sér inútil que
nunca expuso la salud de un dedo de sus manos, espira rodeado de amor; sus restos son sepult;dos en orgullosos mármoles; sus riquezas, hasta
en la lada, despiden fulgores de letras de oro que
htblan al visitador de cementerios de pomposos títulos, de empresas de salones, alcanzadas con saludos. El marqués de Santa Cruz de l\Iarcenado no
consiguió siquiera, ¡tal fué su destino ad verso!
una zanja donde sus huesos de acero, su cerebro
de diamante, reposaran con el último sueflo. Desgracia es ésta que honra, porque dos columnas de
nuestros anales, sufrieron igual suerte. Él, escritor
y guerrero, tuvo por compafleros, en la identidad
de su hado extraflo, á Cervántes y D. Rodrigo.
JOSÉ DE

SILES.

AL HOMBRE
SONETO

A través del espacio y á millares
y millares de leguas de tu anhelo,
seguirás á los astros por el cielo
en sus revoluciones seculares;
penetrarás el fondo de los mares,
cual vasto libro hojearás el suelo,
y abrirás los alcázares de hielo
que coronan los círculos polares.
Conocerás las fuentes de la vida,
la faz del microscópico organismo
y la gran nebulosa indefinida;
conocerás la altura y el abismo;
mas siempre ¡oh ley fatal! desconocida
habrá una cosa para ti: tú mismo.
EMILIO FERRAR!.

Los grandes kombres son la cabeza de la humanidad; forman el cuerpo los medianos y los chicos, y
hacen de piés los hombres graii 'es.
De ahí que el camino del progreso se recorra tan
despacio.
JUAN DE l\fADARIAGA.

Á LA MEMORIA DE D. ALVARO NAVIA-OSORIO
marqués de Sanh Cruz de Marcenado,
en el segundo centenario de su nacimiento,
¡Gloria, sonada gloria, cuán sublime
es el amor que enciendes en el hombre,
que generoso impulso á. su alma imprime,
el eco solo de tu dulce nombre!
¡Cuál se trasforma y cómo se agiganta
al contemplar en óptica ilusoria,
luz en rn frente, lauros á su planta,
vida inmortal en la inm;irtal Historia!
Si la. noble ambicion de eterna fama
impulsara al espíritu pequeflo;
si esa esperanza que el valor inflama
fuera único ideal y único ensuei'lo;
entónces, ¡ah! venturas y martirios,
titánicos esfuerzos, dulces cantos,
inspiraciones, místicos delirios,
amores, sentimientos, risas, llantos,

X.XVIt
todo lo grande, todo cuanto asombre,
en el humano corazon hullera,
y entónces fuera un genio cada hombre,
y entónces cada genio un mártir fuera.
Por eso tú con entusiasmo ciego
llegaste al sacrificio, ilustre Osorio,
tu alma encerraba ese divino fuego,
esa fe inquebrantable. ese ilusorio
espejismo que agrada y fortifica,
que aviva la esperanza y la sustenta,
que el futuro en la mente viYifica
y el grato sueflo realidad presenta.
Hoy nuestra patria, al recordar tu muerte,
triste la llora y premia tu heroísmo;
huyen lvs siglos, y con varia suerte
desparecen del tiempo en el abismo
razas, leyes, costumbres, religiones,
quedando sólo eterno en la memoria
del sabio las fecundas concepciones,
del héroe sus hazanas y su historia.
¿Cómo olvidarte, pues, cuando has logrado
con sublime virtud y raro ingenio,
hacer sentir, mostrándote soldado,
hacer pensar al revelarte genio!
Si hubo otra edad fanática, ignorante,
baldon del pensamiento y la conciencia,
que, inferior á tu espíritu gigante,
te vió pasar con torpe indiferencia,
es que el titan, cuando se mira opreso
en su siglo, pujante el vuelo tiende
y lo avanza; mas luégo, en su progreso,
la humanidad lo encuentra y Je comprende,
y aplaude entonces, y su fallo duro
se trueca en entusiasmo apasionado,
que nunca el sol nos pareció tan puro
como cuando un eclipse ha terminado.
No del sabio profundo elogiar pienso
las prudentes, juiciosas Reflexiones,
ni al mar le falta para ser inmenso
del pobre arroyo los mezquinos dones;
Soldado humilde, la pasion inquieta
ve el martirio y admira el varon fuerte,
perdona si al cantar, canta el poeta,
más que tu vida, tu gloriosa muerte.
Muerte que el alma acepta con orgullo,
esperada con ánsia, y no temida,
dulce como del áura blando arrullo,
que abre las puertas á la eterna vida;
muerte
de fe que ni el dolor inmuta,
.
que tiene una bandera por sudario;
muerte del sér que bPbe la cicuta,
muerte del Dios que sube hasta el Calvario.
Sólo comprenderá tal sacrificio,
espíritu que al tuyo iguale en celo,
en heróica virtud para el suplicio,
en idólatra amor al patrio suelo.
Huir las pasiones frívolas y vanas,
romper del ocio grato las cadenas,
marchará las regiones africanas
para batir las huestes agarenas;
tener por horizontes el desierto,
como jueces á Dios y la conciencia,
por Código el honor jamas incierto,
) dar, cuando precisa, la existencia;
es epopeya santa, que sin duda
quiso el cielo premiar con doble gloria,
pues hallando la muerte en la lid ruda,
dejaste por herencia la victoria.
Con alabanza, canto y regocijos
su virtud recompensa, noble Espana;
jamás fuiste ingrata con tus hijos,
y si hoy del hado la terrible sana
se ceba en tí, que dominaste al mundo
que supiste vencer con entereza
'
y arrancar un imperio al mar profundo,
para hacerle escabel de tu grandeza,
muestra siquiera al viejo continente
que. aún el pasado en tu memoria existe·,
y s1 grande no encuentras el presente,
sé grande recordando lo que fuiste.
C.ummo Rmz

MARTINEZ.

�xxvm

LA ILUST.RACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

PLANTA Y DESCRIPCION DE LA . CIVDAD DE ORAN
DE SVS FORTALEZAS, Y CASTILLOS, CON LA DE EL FUERTE, BAHIA, O PUERTO
DE MAZARQUIVIR: Y VERDADERA, AUNQUE BREVE RELACION, DE SU GLORIOSA CONQUISTA
y Recuperacion por las victoriosas Armas de nuestro Catholico Monarcha l'elipe quinto (que Diós guarde)

•

en el presente año de 1732.

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di6 fondo con felicidad en la playa de las Aguadas,

una legua al Poniente de l\Iazarquivir, ántes de llegará Cabo Falcon. Dia 29 se empezó el desembarco
de las tropas; presentáronse en la playa para su
oposicion una amontonada multitud de moros; pero
el fuege de la artillería retiró con pérdida á los jinetes africanos. Desembarcó la mayor parte de
nuestro ejército, hubo algunas escaramuzas con los
moros, en que perecieron algunos, ocho se pasaron
á nuestro campo, y los demas, hasta el número de
14..000 caballos y 8.000 infantes, se retiraron álamon.
tafia que domina á Mazarquivir y llaman del Santo.

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~

agregado su gobierno espiritual, á la Santa Iglesia
de Toledo, de quien era dignisimo arzobispo, hasta
los años 1'707 y 1708, en que creciendo nuestras culpas y los enemigos de esta católica monarquia, se
perdieron los castillos, se abandonó la Ciudad y se
rindió á la necesidad la fuerza de Mazarquivir, sin
que bastase el ardor de la fe del venerable P. Fray
Melchor Rubert, vicario del convento de la Merced,
y de sesenta y dos ai'ios de edad, que se encerró en
el castillo de San Gregorio con solos cincuenta soldados, con ánimo de perder todos la vida en su defensa, como la perdieron, resistiendo primero valerosamente á siete furiosos avances de turcos y
moros.
Con la pérdida de Mazarquivir quedaron muchos
cautivos cristianos en Orán, sin más consuelo que
el recibido en varias ocasiones por la redentora
religion de la Merced; pero sus continuos clamores
fueron atendidos de Dios, que excitó el fervoroso
celo en su honra, en que se abrasaba nuestro católico monarca Felipe V, siempre que se acordaba
(y eran muchas veces) de su esclavitud, y de la
pérdida de Orán. Juntó en Alicante las naves, pertrechos y tropas que son bien notorias; y eligiendo
por capitan geheral al señor conde de Monte-Mar
le dió órden para el recobro de lo que le causaba
tanto dolor .
Se hizo 11 la vela nuestra armada, y el 28 de Junio

;

2

- - fu1 .. __'.:::::::::: .. - ::::i"

XXIX

Antonio Samper, llegué en mi fervoroso entusiasmo á ensimismarme en las páginas de varios cuadernos manuscritos por el héroe aragonés poco~
ai'Jos ántes de su gloriosa muerte, ocurrida durante
el segundo sitio, y de una bala de canon, enfrente
del reducto de San José.

Al final del tercer cuaderno hallé con inexpJicable alegría, por ser la mejor contestacion á la agradecida carta de V., un Resúmcn de los puntos pri1teipales de las obras del marqués de Santq, Cru,z; cuyo resMncn, escrito por el coronel Sangenís, contiene, en
92 páginas en 4. 0 , la síntesis exacta de los seis capitulas del libro primero, y cinco capítulos del libro
segundo de las famosas Rejf,e:»iones, que ocupaJ1 á
los militares más ilustradOs de España ochenta
años despues.
¡Oh! Si al escribir el héroe de Oran las Re.ftc:»iones
Milita1•es hubiese podido prever que el héroe de Zaragoza había de inspirar su conducta en los libros
que brotaban de aquel claro entendimiento, es seouro c;,~e se habría considerado dos veces inmortal,
PRt sri obrac y por la inmortalidad alcanzada por
uno de sus discípulos, cuya importancia científicomilitar ha sido reconocida por los más ilustres tratadistas de fortifl.cacion de todas las naciones, que
presentan como modelo de defensas la de Zaragoza,
y reconocen el especial ingenio de su director el
coronel Sangenís, educado en la escuela militar
del gran general D. Antonio Ricard-os, el más ilustre de los hijos de Barbastro, y en las máximas del
esclarecido marqués de Santa Cruz de Marcenado.
Usted, amigo mio, que es compatriota del coronel
Sangenis, nacido en tierra aragonesa, podrá comprender perfectamente mi entusfasta satisfaccion
al cerciorarme de la influencia que tuvieron las
RejteJJiones Militares en la sin igual defensa de esta
ciudad, á la cual considero como mi amada patria
adoptiva.
noNORATO DE SALETA.

/

EL SOLDADO CRISTIANO
SONETO
Una vida virtuosa, no sólo te dará cele,tial
y eterna recompensa, sino el terreno logro
del amor de tus sUbditos y el respeto de tus
.tmulos.
MARQUÉS DE S,\NT,\ CRUZ DE MARCENADO

,.;&gt; -

•

COPIA EXACTA DE UN CRÓQUIS DE LA EPOC.-\, EXISTENTE EN EL ARcnrvo DE

EXPLlCACION SACADA DEL REFERIDO AR.CHIVO
Ai'IO 17H
En las costas de Africa, contrapuestas á las meridionales de Espa.i'l.a, y casi enfrente del puerto de
Cartagena, está plantada la ciudad de Orán, á los
3d grados de la Equinoccial y al Polo Artico. Su
forma es, como se demuestra, ovalada, y en su
recinto puede contener de tres á cuatro mil vecinos,

aunque su ordinaria poblacion sólo es de seiscientos, sin contar 1a soldadesca que está de guarJ1icion y presidio. Está toda circunvalada de murallas, con sus cubos y baluartes para una regular
defensa, cerrándola fuertemente las tres puertas
de Tremecen (núm. 25), Canastel (núm. 5) y Mallorca (núm. 23), Los edificios más notables que la adornan son la iglesia de Santa Maria (núm. 9), el palacio ó casa fuerte de la Alcazaba (núm. H) y los
tres conventos de San Francisco (núm. 12), Santo
Domingo (núm. ll) y Nuestra Senora de la Mercetl
(núm. 10).
A la parte del Mediodía la domina una pelada
montana, llamada la Meceta (núm. 7), y para su

D.

JOAQUIN MALDONADO MACANAZ

defensa y la de la ciudad tiene á los dos lados los
castillos de San Felipe (núm. 1) y Santa Cruz (número 8), cuya artilleria barre á cuantos enemigos

se le opongan en la planicie que hace la montaña,
ó en su falda: estos dos castillos son la principal defensa de la ciudad. Al Occidente guarnece á la ciudad el castillo de San Gregorio (núm. 18), coronando una eminencia. Al Oriente el de San Andrés (número i), la torre de Madrigal (núm. 3) y el castillo
de Rosalcázar.(núm. 4), que sen.orea tambien á la
Marina. Y al Norte la baña el Mediterráneo 1 que se
extiende como cuarenta leguas hacia Cartagena.
Entre la Meceta y la muralla, y cercano á la ciudad, se ve el pequeño lugar de Ifre (núm. 6), habi-

tado por los moros de paz. En Ja Marina hay unos
corrales (núm. 6), con sus fuertes parapetns, que
sirven de guardar las barcas de noche, para que no
se huyan en ellas los esclavos ó los presidiarios. A
la falda de la Meceta, que está á vista del castulo
de San Felipe, nace la fuente nombrada de Arriba
(núm. 26), tan copiosa, que forma un abundante
arroyo, con fundadas pretensiones de rio; porque
dei;pues de regar con sus aguas cincuenta huertas
(núm, 13) que hermosean y deleitan con ur medio

círculo á la ciudad, pone en ejercicio diversos rnr,linos harineros (núra.14) y batanes (núm. 15), pagando, por fin, su ordinario tributo al mar.
Saliendo por la puerta de Mallorca se camina
una legua á Poniente, dejando á la mano derecha
la ermita de Nuestra Señora del Carmen (núm. 17)
y á la izquierda el castillo de San Gregario, y se
llega á la bahía ó puerto (núm. 19) de Mazarquivir
(núm. 20), labrado sobre peña viva y sólo dominado
de la montana que llaman del Santo (núm. 22), en
donde los mahometanos hicieron frente á nuestro
ejército y fueron desalojados. Hay tarnbien en Mazarquivir su poblacion, asistida en lo espiritual por
la parroquia de San Miguel.
En el año de 1509, movido del celo de la dilatacion

de la fe, sacó á es.ta ciudad de Oran del poder de los
infieles mahometanos, á 18 de .Mayo, el venerable
señor cardenal D. Fray Francisco Jimenez de Cisnoro5i, gloria de España y ornamento del Orden se·
ráfico, fundando en ella los tres conventos que llevo
referidos, y la iglesia de Santa María de la Victoria,
por la que lograron sus armas y sus oraciones con·
tra los moros, dando muerte á cuatro mil y haciendo cinco mil esclavos, y desde entónces quedó

No he de negar que con viril porfía,
rebelde á la razon del mundo he sido,
que es la razon contraria del sentido
que á la santa virtud y al cielt, guía.
Yo no admito la audaz :filosofía
que la soberbia humana ha producido,
y entre el bien y el error, he preferido
del creyente la humilde rebeldía.
Para mí sólo es Dios, entre la oscura
contradiccion que en nuestro sér contemplo,
Aquél que la aridez tornó en verdura.
El que á Ja caridad erige tem pb,
y al descender sublime de la altura,
fué de amor y verdad divino ejemplo.

diplomáticos.

EN EL CENTENARIO
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado,

Alza, noble marqués, la egregia frente,
y en torno de la tumba venerada,
mira cómo tu historia acrisolada
congrega á tu nacion, lleva á tu gente.
Dos siglos han pasado, y aún potente
el brillo se conserva de tu espada.
La sabia frase en tu oracion legada
aún es vivo precepto que se siente.
Y si tu pueblo, y la invencible Astúrias,
nunca á las glorias de su suelo extraña
veneran, á través de dos centurias,
á ese tu génio, que jamás se empaí'ia,
probarán que del tiemp·o las injurias
no borran lo inmortal, que aún vive España.
D. ORTIZ DE PINEDO.

J. GmLLEN Buz,\.RAN.
Madrid S de Diciembre de 1884.

EL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
YEL CORONEL SANGEN!S

Sn. D.

ARTURO ZANCADA.

Zaragoza 'j de Diciembre de 1884.
Distinguido y apreciable amigo: Al recibir su
honrosa invitacion, me hallaba devotamente ocupado registrando, con todo el amor divino que inspira la patria, unos voluminosos documentos que
me habia remitido el sobrino y heredero del insigne coronel, sargento mayor de ingenieros, D. Antonio Sangenis y Torres, el inteligentísimo director
de las obras de defensa de esta ciudad S. II. en los
sitios inmortales de 1808 y 1809.

Despues de haber examinado gran número tle
interesa.ntes trabajos científicos é inéditos del sabio
profesor de fortificacion en la Academ_ia. de ingenie•
ros de Alcalá de Henares, donde exphco en 180! el
nuevo plan de estudios, á propuesta del general don

to de partida, y las tierras de Canaan s@n hoy, por
raro coutraste, aquellas en donde se elevan las pirámides que eternizan el nombre de los perseguidores del pueblo hebreo.
No hay esencial diferencia en los procedimientos
entre aquel primer reparto del Asia .Menor de los
tiempos bíblicos y la distribucion de la herencia
suntuosa del gran Alejandro, como no lo hay entre
estos despojos sancionados por el triunfo y los que
se llevan á cabo por la Roma de los Césares conquistadores, por los déspotas del Norte de Europa,
congregados á la voz de Catalina la Grande para tomar parte en el festin en que se sirven los restos de
la nacion heróica que dió vida á los Sobieskis y
Lenkzinskis, y libró al Austria, en el siglo XVII, de la
invasion otomana.
Y la misma codicia que palpitaba en aquellas negociaciones diplomáticas de Luis XIV, que hacian
pedazos la España del siglo XVII, en los tratados de
los Pirineos y de Nimega, impulsa hoy á los conferenciantes de Berlín, que, bajo la direccion del canciller de hierro, encubren las ambiciones conquistadoras de sus pueblos con todas las artificiosas
decoraciones de las últimas fórmulas del derecho
internacional; y así como en el último tercio del siglo XVII, segun la frase de un célebre historiador,
los espoliadores entraban por las tierras de Espa.na
asaaa coma en real de enemiga, así hoy se fijan sobre
el Africa todas las codicias de la vieja Europa, como
si se temiese que este suelo, ya cansado y estéril,
hubíese agotado todas las savias necesarias. para
nuestra existencia.
Pero sucede hoy, con este desordenado anhelar de
las naciones del continente que se disputan el dominio de un vasto i'mperio colonial, lo que aconteció
á aquellos déspotas soñadores de la monarquía, •nivcrsal, que, conmoyiendo l9s pueblos, hiriendo tiados los intereses y todos los derechos, despiertan
los dormidos rencores; los espoliados se unen, y las
tempestades se preparan, á pesar de todas las voluntades, de todas las conferencias y de todos los

DISQUISICIONES HISTÓRICO-BIOGRÁFICAS
Así como la tierra gira sin cesar sobre su eje, así
el espíritu humano, en incesante J)lovimiento parece seguir tambien los signos de un zodiaco inalte1

rable.

Aquel buen pueblo de Israel, que por voluntad divina entraba á saco las tierras del Cananeo, con sus
desfallecimientos, con sus rebeldías y con sus ambiciones, trazó el boceto de la futura humanidad; y
desde en+ónces no han cesado de empujarse unos
pueblos á otros, universalizándose la IP.yenda de la
tierra prometida.
Como impulsada por una fuerza superior, marcha
la humanidad de Orit::nte á Occidente, dejando á sus
espaldas el incendio y la devastacion; y despues de
sestear en los oásis de las tierras conquistadas, continúa su peregrinacion, aguijoneada por aqµel grito fatal que turbaba el reposo del judío erral'lte.
Y en este giro vertiginoso á traves de los siglos,
la batalladora humanidad, despues de pasear sus
tiendas por los dos hemisferios 1 ha llegado á su pun-

Por triste coincidencia, ahora, como en los primeros años del siglo XVIII, las victimas del último
dividendo de los grandes accionistas de Suez y d~l
Niger, son España, y principalmente Portugal, que
se ve hoy aislado ante las grandes potencias, tal
vez en expiacion de la indiferencia con que en aquel
infortunado período de nuestra historia mirO la
causa de nuestra independencia, uniéndose á los
enemigos del nombre esJ&gt;afiol.

Aparte de derechog más O ménos confirmados
sobre las tierras de Africa, puestos hoy en litigio,
pueden España y Portugal aducir los que se derivan
de su respectiva situacion topográfica, de sus venerandas tradiciones y de los intereses generales
de la paz universal, pues cuando Espafla había llega,
do á su más brillante apogeo, nuestra grandeza estremecía á los filántropos amantes de la paz y del
equilibrio europeo; y hoy no les ocurre temer á
los modernos colosos que nuestra debilidad pueda
ser causa tle que, por circunstancias inversas, se
produzca ese desequilibrio, que turbe la tranquilidad de Europa y detenga la marcha triunfante de la
civilizacion. ·
Nada más oportuno en estos momentos que volver por tan sagrados fueros, á la vez que invocar
los que directamente atañen á la defensa y el engran&amp;ecimiento de nuestra patria.
Porque la patria no es sólo el pedazo de tierra limitado entre los Pirineos y las costas, como el hogar no es sólo el espacio que se encierra en los reducidos muros de nuestras viviendas. La luz y el
aire que entran por nuestra ventana, forman parte
de nuestro hogar; y consideramos como una propiedad sagrada el puf'lado &lt;ie tierra que cubre las
venerandas sepulturas de nuestros padres.
Pues esas naciones que intentan fijar sus reales
frente á nuestras costas, vienen á quitarnos corrientes de aire necesario á nuestros pulmones y á
arrebatarnos las tierras regadas con la sangr.e espaflola, y sobre las que se hallan esparcidos los

�XXX

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

restos de nuestros antepasados, á los que debemos
cristiana y respetada sepultura.

para la 'guerra era natural qce fuese 1~ principal cial solicitud y hasta preferencia con que atendía
oeupaeion de su entendimiento. Inmediatamente, en sus formaciones á la fuerza de los costados con
los estudios de la ciencia econ6mica1 apénas bos- relacion á la del frente.
Y en tales circunstancias, como si no fueran basquejada por las lucubraciones de Co~be:t, ocupan
Que las lineas de tiradores cubran las reservas.
tante á solicitar nuestra atencion estos generosos y
toda su atencion; porque 1 hombre practico, no des¿Se quiere ver esta proposicion axiomática de
naturales sentimientos; como si no excitaran sobra- conoce que tan importante y tan perentorio como_la nuestra táctica moderna, prescrita ya por el insigdamente nuestros recelos esas naves cubiertas de defensa de un país, es buscar por todos los medws ne gen eral que nos ocupa? Pues hé aquí cómo la
hierPo y torres artilladas que cruzan el Mediterrá- el desarrollo de su produccion y de su comercio.
presenta:
neo en demanda de las vecinas costas de Berberia.,
A la vez que abordaba tan importantes cuestio•Hasta hallarse á tiro de fusil, 6quién te emen estos momentos de duda, de temor, de ansiedad,
nes, surgió á la imaginacion del pensador un yrose levanta ante nuestros ojos, como por evocacion blema urgente; que sigue palpitando con el mismo baraza de cubrir con una simple fila de los
providencial, la figura majestuosa y severa del sol- interes que en los momentos en que el ilust:e ~an- más inmediatos soldados de tropas sueltas, didado ilustre que entregó su vida por conservar para ta Cruz inició con su grandioso proyecto de d1cc1ona- versos intervalos para que los artilleros eneEspana un pedazo de tierra africana.
rio la Enciclopedia que más tarde, aunque con dis - migos no distingan dónde están las tropas de
Si esa sombra venerada no es sólo una vision fu- tinta tendencia, llevaron á cabo Diderot y D'Alem- mucho ó de poco fondo?»
gaz. de unos cuantos cerebros desvanecidos por bert, preparando asi la gran trasformacion de las
idealismos irrealizables, y por virtud de este sue;e- ideas y del derecho moderno.
La ofensiva táctica es hoy muy discutida; pero los
so hoy vuelven la vista al mártir de Oran todos los
No puede haber,en efecto, empresa más digna de alemanes la prefieren, y sus partidarios son muchos.
que mantienen vivo en su corazon el sentimiento un hombre que tiene verdadera conciencia de su Tam bien la prefería el marqués de Santa Cruz.
de la patria, no habrá sido estiril el sacrificio de mision 1 que la de organizar esos primeros elemenEn fin, en el problema táctico por excelencia, en
aquel buen soldado, y el marqués de Santa Cruz, tos de la vida intelectual, esas definiciones g_ue re- la cuestion del fuego, el marqués, no.sólo preconiza
que en vida tanto y tan bien sirvió á su patria, al súmen lo abstracto 1condensando en una palalra, e~ ya la necesidad del tiro rápido, sino que_él mismo
estorbar con su ·pecho el victorioso empuje de la una frase, todos los movimientos del espíritu humo.- inventa un nuevo fusil, cuyas principales condicioarrogante morisma, habrá prestado, despues de su no, restableciendo por este medio en toda su pure- nes no difieren ese1tcfalmente de las de nuestro
gloriosa muerte, un último y señalado servicio.
za una moral intelectual esenciahsima, para que moderno armamento.
Si; hay necesidad de creerlo: la nacion entera se se~ posible el trato social, y la palabra tenga un vaSegun ya hemos indicado anteriormente, si como
asocia al homenaje debido á tan esforzado patricio,
lor tan absoluto como el guarismo, y las frases,
organizador
y como táctico pudo ser con j risticia el
y rinde tributo al bizarro defensor de Oran .
emancipadas de sus diferentes acepciones, sean
maestro de Federico de Prusia, como pensador y
lazo carii'ioso de los hombres y de los pueblos, Y no
como moralista demuestra un profundo conocimienAllí, en aquella tierra que añadió á nuestros do- jeroglífico oscuro que, perturbando _su ~azon, los
minios la, sabia y previsora política de aquel reina- condene á vivir entre alarmantes mqmetudes y to del corazon humano, y sus máximas pueden servir eternamente de provechosa enseñanza á los
do glorioso que señala el renacimiento de Espafi.a,
eternas disputas.
príncipes y á los pueblos.
no léjos de las gargantas de Sierra Bullones, regadas
Ningun triunfo más completo para la humanidad
¡Cuánta prevision y sagacidad revelan las sitambien con sangre española, cayó destrozado por que el que por el esfuerzo de esta constante labor
el plomo enemigo uno de los hombres más ~randes del espíritu, á que prestó tan asiduo calor el mar- guientes lineas, cogidas al azar de sus libros!
que ha tenido Espaí'l.a, en quien Tivían felizmente
qués de Santa Cruz, se arribe á un punto tal de pre«A Príncipe de nacion belicosa le es preciso
hermanadas todas las grandes virtudes, todos los cision y de claridad en el lenguaje, que pueda firde
tiempo en tiempo la guerra forastera para
resplandores de los mejores dias de nuestra raza;
marse una universal protesta contra el pesimismo
librarse
de la civil, gastando así en la primepues al valor legendario que caracteriza las épicas de aquellas amargas frases que el grap trágico inra
los
turbulentos
humores de sus vasallos,
leyendas de la Reconquista, unía toda la grandeza glés pone en boca de Hamlet; y que, perennemente
de sentimientos de los más exaltados tiempos del destruida aquella negacion tan magnífica como que, dejados crecer, ocasionarían á los pueromanticismo, y toda la cultura que pudieran ate- abrumadora, repita la humanidad sin cesar: lw;chcs, blos la peligrosa enfermedad de la sedicion .»
sorar los más ilustres hablistas de nuestro siglo de
hechas y hechas.
Sus pensamientos respecto á las relaciones de un
oro; mezclándose entre estas cualidades, como por
general con sus subordinados, forman reglas de
adivinacion ó presentimiento, un espíritu cientifico
Por la prematura muerte del esforzado defensor conducta de un valor inapreciable.
de investigacion y de crítica, tan extraí'l.o al ambien- de Oran, quedaron por entónces en proyecto los
Véase si en las siguientes frases es posible pedir
te de su tiempo, una tendencia filosófica tan posi- vastos planes del Diccioiiario univarsal, y sin contiva y tan humana, 'file áun hoy muchos de sus tinuar los tomos de las Rejf,&amp;:tiones Mi"litares, de- más discrecion y más conocimiento del arte de
pensamientos parecen léjos de sazon en nuestro jando como la más completa revelacion de su ge- mandar:
lento progreso, y hay que salvar las fronteras y
nio once volúmenes publicados de esta última obra,
,No seas tan amigo de tu dictámen que, por
buscar los libros de los más avanzados pensadores
en la que se encuentran los más sazonados frutos excusar el ajeno, pa,;e por certidumbre de nede Europa para hallar autorizada sancion il sus
de aquel privilegiado talento.
cedad tu presun'&amp;on de sabiduría. Tus oficiaprofundas reflexiones.
Basta una rápida lectura para persuadirse de les creerán que los tienes por· ignorantes si
La intuicion y trasparencia de su clarísimo ingeque la mayor parte de los progresos é ideas que á nunca te vales de su opiniún; y si á vece• te
nio le facilitaron medios para dominar las más arnuestra época se atribuyen, habían sido ya por su
duas y difíciles empresas, y así se le va viendo más sagaz inteligencia insinuadas 1 cuando no clara- sirves de ella, lograrás tantos parciales como
consejeros, pues cada uno se interesa más en
grande á medida que se examina cada nueva faz de
mente desenvueltas.
esas múltiples manifestaciones en que se revela
el
éxito de la operacion á que contribuye con
Por cualquier parte que se hojeen sus libros 1 se
como soldado, como político, como diplomático y
su
censajo.
encuentra fácil confirmacion de este hecho.
como pensador.
»El escuchar diferentes opiniones no dismi•
Se trata de fijar las condiciones principales para
En sus primeros pasos como diplomático, desple- hacer un ejército aguerrido, y, entre otras, el mar- nuye tu prestigio, pues bastante gloria te rega condiciones tan excepcionales, que llaman la
qués de Santa Cruz recomienda:
sultará de hauer escogido el mejor consejo. ,
atencion de las córtes de Europa, bastando, como
Disciplinar á las saldadas desd&lt; la paz.
demostracion de sus aptitudes especialísimas y de
En tres lineas formula deapues un concepto tan
Comenzar á, ej&amp;rcitarlos en las pequeñas funcfones
la singularidad de su elevado carácter, el citar de guerra; desp11,&amp;S en las grandes.
claro de las consecuencias de la parcialidad y de la
aquella réplica tan hábil y tan intencionada que diCasi dos siglos más tarde, adquiere gran noto- injusticia, que es imposible concebir una síntesis
rige en el Congreso de Soissons al primer ministro riedad el famoso plan de instruccion y de manio- mis clara y afortunada:
de la Gran Bretana: «Sabed mi querido Valpole, que bras en los mismos términos en que lo proponía el
, Con premiar al digno se estimula á otros á
yo soy muy hombre de bien para aceptar la emba- marqués de Santa Cruz en las anteriores lineas.
1
serlo;
y con adelantar al que no lo es, el bueno
jada de Inglaterra, porque bien s l que lo primero
La infanteria montada ha pasado por ser una noque haceis los ingleses en el momento de llegar el
se
hace
malo, y el malo peor."
vedad, y suscita ahora mismo interesantes polémiembajador de cualquier príncipe, es ofrecerle ,una
cas, por el éxito con que ha sido ensayada en difePocas máximas señalarán tan oportuna y exactapensionparaque descubra los secretos é intenciones
rentes países. Si se generalizase su introduccion mente como ésta la razon y el origen de una gran
de su soberano; si rehusa, le declarais la guerra hasen los modernos ejércitos 1 ¿cómo se podría olvidar
ta desconceptuarlo, y yo soy demasiado noble para que el marqués de Santa Cruz proponía ya en su parte de las desdichas que afligen á nuestro país.
Las consecuencias de la injusticia y arbitrariedad
hacer una traicion 1y me amo lo bastante á mi mismo
obra que se diera á cada regimiento de infantería de los gobernantes son mucho más trascendentales
para que desee malquistarme con el Rey mi amo.)&gt;
una companía de caballeria y á cada regimiento de de lo que ordiaariamente se cree, Porque el mal no
caballería una de infantería, y que se acostumbra- se circunscribe al hecho importaJ)te de que los carLa penetracion y el equilibrio de sus facultades
sen los infantes á montar en la grupa?
gos provistos en personas ineptas sean mal desemso nota con sólo fijarse en el enunciado de las tres
Laimportanciadel ataque y defensa de los flancos,
peflados. Se extiende, y Origina una serie de efectos
direcciones que sucesivamente di6 á su actividad no sólo no fué ignorada. por el marqués de Santa
morales mucho más desastrosos. La elevacion de un
intelectual.
Cruz, sino que aconsejó prudentes disposiciones:
hombre vulgar, 6 conocidamente inepto, á un alto
Educado entre las violentas convulsiones del cam(&lt;Jamás podrán abrazar mi flanco los enemigos puesto 1 produce en todos los de condicione_s sem?pamento, la necesidad de dictar leyes y consejos sin gran riesgo,)&gt; decía; y decia bien, por la ospejantes un febril é inquieto deseo de exaltac10n ana-

'\

I

.

XXXI

loga. Y, por el contrario, los hombres superiores,
y ir anejando el capote ...
3.cr PAR . ;Hombre, qué exageracion!
aquellos que todo In aguardan del trabajo silencioso
es matador, no es torero.
.Mi maestro era muy rico
y profundo, de la paciente acumulacion de méritos,
CONDE.
¿Qué le falta á l\Iazzantini?
y coilmigo SIJ portó.
caen en un desaliento terrible, que se resuelve por MARQUES .
Cuando usted pregunta eso,
2.º PAR.
Eso pasaba dena1ites,
un retraimiento absoluto de todos los grandes cenno tiene san,grc torua.
pero eso no pasa hoy;
tros de la actividad social.
CONDE.
Ni la iengo, ni la quiero .
ahora siempre es el maestro
Aptitudes notables son restadas de los puestós en - BARON.
(L&amp;yendo en un periódico.)
un grandísimo bribon.
donde podían influir con su talento en bien de la
Santa Cruz de Marcenado...
l.cr PAR.
Hay novillos en Vallecas
patria, y la seleccion tiene así, por tanto, lugar en
Conde, ¿qué sabe usted de esto?
y acaban de dar las dos;
las mis absurdas condiciones . Porque es lo bueno lo
(Tomando el periódico y leyendo &amp;n el fogar
venid conmigo á la plaza
que se pierde por los amplios espacios de la triste
señalada.)
y no haya más &amp;scision.
criba del nepotismo, y es lo malo lo que se retiene,
¡Es muy raro! Yo ignoraba
3.cr PAR.
Pues, vámonos á Vallecas.
la ineptitud la que se impone y la que dirige por
que tuviese tanto mérito;
2 .0 PAR.
Si convidas, allá voy.
• los más torcidos rumbos los asuntos públicos.
¡al marqués un centenario!
l.er PAR.
Cuando digo que vengais,
Aunque no es posible ni sería patriótico ocultar
No le juzgaba tan viejo.
claro está que pago yo.
estos aspectos generales de la sociedad presentp 1 M.\RQU:Es. ¿Y de qué marqué1- se trata?
3.cr P.\R. Pues andando.
cada vez más atraida hacia la arbitrariedad, y más CONDE.
Del que todos conocemos;
2.º PAR.
Pues andando.
rebelde á inspirarse en altos y generosos ideales,
del de Santa Cruz; parece
l,cr P.\R.
Queden ustedes con Dios. (Dfrigitndose
no puede desconocerse tampoco que del fondo de
que nació en mil setecientos ...
P, los qiw. se q1~&amp;da1i en la f,a,b&amp;r1ta.)
todas las conciencias, áun de las mai alejadas de
R\RON.
¡Si es segundo centenario!
toda idea de moral y de perfeccion, se exhalan
~fA"A.QUES . Aguarde usted ... Ya recuerdo,
ESCENA TERCERA
quejas, protestas y anhelos, que traducen la aspio
há un mes recibí una carta
racion de emprender cuanto ántes una tarea de reGabin&amp;h de estudio.-El autor &amp;sr:ribe un breve 1·ato, y
en que me piden dinero ...
"'
constitucion en nuestras costumbres .
dcspitss lec lo siguiente:
sí. .. sí ... para el centenario
Y una prueba de estas favorabJ--s disposiciones
de un tal vizconde del Puerto,
Alln
es
verdad
1o que excitara un tiempo
de la opinion se halla en el solem• e homenaje que
Don Alvaro Navia-Osorio,
La
justa
indignacion
de Jovellanos;
hoy se rinde á las virtudes de un esforzado patricio,
que fué marqués, segun creo,
Aún
vive
aquel
chispero
tan inculto 1
señal indudable del propósito de buscar inspiracioy escribió un libro notable
Aún alienta aquel noble degradado.
nes en esos grandes ejemplos tanto tiempo olvititulado ... no me acuerdo.
Alln España en la plaza de los toros
dados.
i\lAR.QUES. Han dado las dos y media,
Es
trasunto de aquel pueblo romano,
Como el extra"Viado caminante que perdió torpey hoy los toros son de empel'io.
Que ajeno á la virtud, siervo del vicio,
mente su ruta, volvemos al punto de partida, y re- BARON.
Si, si, vamos; adios 1 conde.
Esclavo fué wde monstruos coronados.
trocediendo dos siglos, escuchamos hoy la voz ca- MARQUÉS. ¿A la noche nos veremos
¡Insigne tratadista de milicia 1
rii'iosa de aquel sabio maestro 1 de aquel estimable
en C3 sa de la duquesa?
MArqués de Santa Cruz de Marcenado!
amigo, que este título cuadra mejor al que nos da CONDE.
Si, seílor.
Si hoy tu fama no llega á la que gozan
sus consejos como íntimas confidencias, como boa- MARQl'ES.
Pues hast l luégo.
Los toreros de invierno 6 de verano,
dadosas reflexiones hechas al camarada, al herUn dia lucirá, yo te lo fio,
mano.
ESCENA SEGUNDA
En
que de Iberia el férvido cmtusiasmo
Procuremos, pues, que no s~an perdidas Jas proTu
nombre
escribirá con letras de oro,
Una tabcrna.-Algunos parroquianos tomando copas,
vechosas lecciones de su saber y su exp_eriencia, y
En
alto
pedestal
de duro mármol.
unos
de
pid
y
otros
sentados.
hagamos de su libro consulta frecuente y detenido
Un dia lucirá ¡glorioso dia!
estudio; pues ademas de ser ésta la mejor manera l.erPARRo¡ ¡Qué corrida la del mártes!
En que el fundido bronce modelado,
QUJANO.
de honrar la memoria de tan insigne general, cumEterna vida prestará á tu imágen,
j3-más
la
he
visto
peor;
pliremos así con la obligacion en que estamos de
Y recuerdo será del Centenario
esos toreros de invierno,
contribuir con.todas nuestras fuerzas al perfeccioni sort toreros, ni son ...
En que hoy comienza á memorar tu patria
namiento y á la grandeza de las instituciones miliZ. 0 PAR. No digas eso, Matute,
Al erudito 1 al escritor preclaro 1
tares.
porque el Grajo es un chapó
Y al caudillo de Oran, que heróicamente
ARTURO ZANCADA.
Murió venciendo al bárbaro africano.
que puede dar quince y falta .. .
1.cr PAR.
¿Qué sabes tú 1 Castan.on,
LUIS VIDART.
SONETO
Madrid :16 de Noviembre de 18!4.
de toros ni de toreros?
0
2. NR.
¿Y tú sabes m~s que yo?
No adoTnaré tu helada sepuÍlura,
l.cr
PAR.
1\Iii.s que tú cualquiera. sabe.
De la patria glorioso monumento,
3.cr P.\R.
Haya paz, que no Els razon
AUTORIDADES QUE DECLARAN EL MÉRITO
Con flores que, azotadas por el viento,
armar
gresca por to'reros,
Perdieran su fragancia y su hermosura;
del marqués do Sa,nta Crnz de MarOJlnado y de sus
que de todos, el mejor,
No con llanto de fúnebre amargura,
si
Curro
Montes
le
viese
...
&lt;Reflexiones Militares.,
Tampoco he de regarlo, que, sediento 1
vamos ... es la pcrdfoion.
Del Sol lo evaporára en un momento
l.er PAR .
No sea usté· mala lengua,
El rayo ardiente &lt;iue eternal fulgura.
AMPLIACION Á LAS NOTICIAS PUBLICADAS EN ANTERIOsi usted nunca á Montes vi6,
¿Tu her6ica muerte y perenal renombre
RES NÓMEROS DE ESTA REVISTA
si habla porque tiene boca.
En tu memoria cantaré inspirad~:?
3".er
PAR.
Vamos, el sabio mayor
Fugaz 6 débil, cuanto hiciera el homb1•e
Almirante ( José ).-«Bibliografía militar:» Madrid,
Es el seiior del .Matute.
En honra de tu mérito afamado,
1876.
].er
PAR.
Y
no
digo
á
usted
que
no.
Sólo en tu losa grabaré tu nombre,
Agu.ilar
{conde de).- «Reflexiones Militares,&gt;) to3.er PAR. ¡Puede! ... Si usté sabe tanto
Marqués de Santa Cruz de Marcenado.
mo x.
me dará la e.xplicacion
Aitona (marqués de). - Id., id.
MIGUEL CARRASCO LABADÍA.
de ese bu,_llicio que anda
Albertos (marqués de).-«Historia del Colegio de
con un marqués que es autor ...
San Bartolomé de Salamanca:» 1860.
l.cr PAR .
Pues siendo marqués ... ¡te veo!
ESCENAS DE UN CENTENARIO
Álva.rez
de Baena (José Antonio).-«Hijos ilustres de
sería un gra1~ sefioron,
Madrid:&gt;) 1789, tomo rr, pág. 244-.
ESCENA PRIMERA
de esos que viven holgando,
Anbnimo.-Bistoire de l'empire des cMrij'es &lt;f A.frimiéntra.s el trabajador
Salon eleganttJ de 1Ht círculo de recreo. U1ia ~sa con
qu&amp;: Paris, 11733, 8.°
suda y muere de miseria .. .
periódicos. Cerca d&amp; esta mesa, formando grupo, el
An6nimo.-«Retrato
de los espa1)oles ilustres,&gt;) con
3.cr PAR . Amigo, se equivocó;
marquis de X*, el conde de V" yel bai-01i de z•••.
un
epítome
de
sus
vidas: Madrid, 1791. J&gt;ubliese marqués, segun dicen,
MARQUÉS.
¿Cómo estuvo Lagarli'jo?
cacion oficial por órden del Gobierno.
era hombre muy superior,
BARON.
Mucho mejor que Frascuelo;
Anónimo.-«Biografia&gt;) en «La Ilustracion Gallega y
y escribió un libro muy bueno.
yo antes era j'rascUfJlista, •
Asturiana:&gt;) núm. de 10 de Abril de 1879.
y en un combate murió.
ahora soy lagarti;"cro.
0
Anónimo.-&lt;(Biografia
y noticias» en la «Biblioteca
2. PAR. No crea usted tales cosas;
MARQUES. Laga"tijisl,a, se dice.
Militar Portátil,)) dirigida por el brigadier don
la burguesía es atroz,
Leoncio Rubio de Celis.
IlARON.
~s lo mismo 1 segun pienso.
inventa esas mojigangas,
CONDE.
Pues yo soy 1nazzantinista.
Altolaguírre
(Angel), oficial primero de Adminiscomo la de Cald.eron,
MARQUES.
Conde; no puedo creerlo.
tracion Militar.-&lt;&lt;Biografia» premiada en el
por su propia Jantcsia;
Luis l\Iazzantini es valiente,
certámen del Centro Militar: 1884.
pero un burgués ó un señor
como matador ... hiriendo
An6nimo.-Biografia
en el «Ensayo de una bibliosiempre es malo, muy re malo•• ¡
teca española de libros raros y curiosos,&gt;) por

0

�LA ILUSTRACION NACIONAL

XXXII

ÍNDICE GENERAL DEL .TOMO SEGUNDO
GRABADOS

1.

RETRATOS
.\blanedo y Cabos (D. Fernando), coronel de
infanteria ...........•..••........•.....
Aizpuru~ Montagut (D. José), coronel de infanter1a ..•....•.... • • • ... • • •, •. • .. • .• •
.\lava y Esqui.ve! (D. llliguel Ricardo de), teniente general .•......•.....•........•.•
Alba (El duque de) ........................ .
Albacete y Fúster (D. Joaquín), coronel de in·
fantería de lllarina .........•.....•....
.\lonso Gaseó (D. Federico), coronel de infantería ....••.•.......•.....•..........••.
Alsina y Netto (D. Arturo), teniente coronel
de infanteria ..•...•...................•
Alsina y Búrgr,s (D. José), coronel de la Guardia civil. .......•...•..........•........
•\lfonso de Alburquerque ....•.•.......•..
.\lmeida (D. Francisco de) ................. .
Alonso y Mayans (D. Luis), coronel de artillería .•....•....... , .•• • ... • • • • • • • • • · • • ·
Alonso Recaño (D. Ricardo), teniente coronel
de infantería .....•.........•........•..
. •\lvarez (D. Vicente), carabinero de la comandancia de Barcelona. . , ............ .
Ari:tado Y. Salazar (D. Julian), coronel de inlanter1a ....•....•.... • ... • • • • • • • • • • • • · ·
Ampudia y Lopez (p Juan de), teniente coronel de ca.ballena ..•.....•• • .•. • • •. • • •
Amlrade (D. José Bautista), contralmil'ante
de la Marina portuguesa .• ·:·..•...•• ••.. ••
An&lt;lrade Corvo (D. José), m1m~tro plempotenci.ario de Portugal en Madrid •.. •••:•••
.\nt&lt;&gt;quera (D. Juan B ), ministro de Marma.
\ramendi y Paulet (D. LutgarJo), coronel de
artilleria .......••.... • • • • • • • • • · • · • ·. · · · ·
.\zcárraga y Palmero (D. Marcelo), temente
.- µ;eneral. ••..•. ..... .......•..... • • • • • • • •
ll.i cicher y Picazo (D. Guillermo), coronel de
h Guardia civil. .........•• •••••.•••···
Bal~er-bajá, general del ejército egípci~. ~· •
Bancés Alvarez (D. Juan A.), coronel de moenieros de Cuba ....... • .• •• .. •••••·•••···
Baviera (D Luis Fernando, .Príncipe de).•··
Ber~ues Riera (O. José), ternente coronel de
infantería .•..•.•.••... •, • • • • • • · · · · · · · · ·
llismark (el príncipe de) ..•.... • .. ••:••····
Jllanco Hernaez (D, José), coronel de mfanteria .•..•..... • . • . • • • · · • · · · · · • • • · · · · · · · · ·
B\nmenthal (General aleman) ..... • . • •: • • • •
B,rnelli (D. Emilio), redactor de esta4'LU:.TR.\-

•

•

MEDALLA CONMEMOR.\TIV.\ 1 CUYA ACU~ACION JU SIDO ACORDADA POR LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO

d7~ Jw/~,,,.._ k
7'

ma.rz&amp;ta-i

\

FIRMA y

RÚBRICA DEL IIIARQUÉS DE SANTA CRUZ EN 1725.

FIRMA Y RÚBRICA EN 1728.

0

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una de D. José Gonzalez Carvajal; otra de don
Jacinto de Salas y Quiroga, y la tercera de don
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teniente de caballería, premiado con el'segundo premio en el certámen del Centro .Militar:
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«Biografía)) en el Almanaque de La flustraCWI'
Española JI Americana: Madrid, 1884.
Villamartin (Francisco).-«Napoleon IJl y la Aca~emia de ciencias;)) 1861, y en la última coleccion
de sus obras, 1~3.
Madr:id.-lmp. de Enr:ique Rubiños, plaza de la Paja, 7, bis.

no:-. ......................... ••:········

1

Bula y Yazquet (D. Luis), contralm1ran~e. • •
Búrgos y Llamas (D. Agustín de), temente
µ;en eral. . .... • • • • • • · · · · · · · · · · • · · · · · · · · ·
Camoens ...•.. · · · · · · · · · · · · · • · · · · ·. · · · • · · · ·
Camprubi y Escudero (D. JoséJ, teniente coronel de infantería .• • • • • • • · · • · · · • · · · · · · •
Cano y Masas (D. Leopoldo), coronel grad.uado comandante de Estado Mayor del eJército .....••......... • • • • • •: • · · • • • · · · · · ·
Cánovas del Castillo (D. Antomo) • •. • • • • · · · ·
Carrascosa y Garcia (D. Manuel), coronel de
infantería ....... • • • • • • • • • • .. · · · • •. • ·: · ·
Carrero Seora (D. Camilo), coronel de mfantería .•..... • • • • • • • ·· · · ·· · · •· •· · · · · · · · · ·
Cassola (D. Manuel), teniente general.••·•·•
Castillo y Castresana (D. Juan A.), comandante de voluntarios de Cuba.••.•••·•··•
Castro Y. Ruiz del Arco (D. Sah,ador), coronel
de artillería ••...... • , • .•. • • • · • • : • •. · · · · ·
Caula (D. Cárlos Maria), general Jefe del
cuarto militar del Rey de Portugal.••.• • · ·
Cervántes •••....... •. • •. • • · • •· • • • · · • · • ·• •
Coig y O'Donnell (D. Cárlos), coronel de caballería ••....•.......• • • • • • • • • · • · • • · : · ·
Colombo y Yiale (O. Leop&lt;&gt;ldo) coronel de mfanteria,de Marina. • . • • • · · · • · • • · • · • · · · · ·
Conde de París (el) .. ••·••••·•······:··:·:·
Córdoba y llartin (D. Ramon), ~uard1a cml.
1

Cod;i~fu~t°:r1!~.(~·. :~~.r~~: ·t~~- ~~~~ ~~~~~~!
•

Corona (D. Ramon), general de .Méjico .•• ••••
Cortijo y Fayé (D. Adolfo), coronel de caballería.•..••.••••..•...•.• • •. ••••••••.····
Cotarelo (D. Arturo), comandante, temente
coronel de inválidos ............. ••••·•··
Courbet (almirante de la ~scuadra francesa).
Cheriguini y Patero. (D. Ricardo), coronel de
infantería de l\larma ........ •. • • • • · · · · • •

172

l '72
466
121

225
270
172

Delgado y Fernandez (D. Leandro), coronel
de ingenieros ............•...........•..
Diaz (O. Porfirio), general del ejército mejicano •.......•...........•........•.••..
Elias Elizaran (D. Eugenio), coronel de infantcría ..................•................
Elola y Naha.rro (D. Leon), teniente coronel
de infantería .........•..................
Federico Guillermo ..................•.....
Fernandez de Córdova y Bohorques (D. Alfonso), marqués de lllancera, coronel de artilleria ..................... • • • • • • • • • • • •

28
382
12
13

188
28

Fe[j~~~Jat .~~~~~~~-(~ .. ~~~~~~.~~).' ·t·e·n·i~~.·

406
FerllJ~dez y l\Ie~endez \'aldés (D. Eugenio),
meil.1co de l\Iarrna .•..................... 559
13 Fernandez San Roman (O. Eduardo), teniente
534.
84
"Pneral marqués de San Roman ........ .
8-! • Fe~·nande~ Suarez (D. Juan), oficial primero
410
de Secciones-archivos .........•.... , ....
60 Fernandez (D. Próspero), general presidente
4n
de la república de Costa-Rica ....... , . .. .
60 Fernando de Braganza (D. Cárlos), príncipe
81
heredero de Portugal. .................. .
292 Fontes (O. Antonio l\Iana), presidente &lt;le!
92
Consejo de ministros de Portugal. ....... .
2i0 Fortun (D. José María), coronel &lt;le caballería,
582
marqués de Placrtas ................... .
l ~l García Rojo (D. José), comandante de la Guar•
&lt;lía civil. ........•....................• • 171
101 García l\largallo (O. Juan), teniente coronel
de infanteria. • . . . . . . . . . • . • ........••.. 170
4.03
104 García Trujillo (D. )Jiguel), guardia ciYil ...
266 García y Aguado (D. Yicente), coronel de la
Guardia civil. .......• • • • • • • · · · · · · · · · · · · 170
28 Gasean y l\Iachin (D. Luis), coronel de caba60
lleda .......... • • • • • • • • · · · · · · · · • · · · · · · ·. ·
1 Gir~l~o (D. Manuel), coronel de la Guardia
60
Cl Vil. ..... •, • • • • • • • • • • • · · • • • • • · · · • • • ...
13 Girard (H), cc,mandante de ingenieros del
3H
ejército belga ...... •••.•••.• .. ••••• .. • · · 1oi;
Gobart y l\lartinez (D. Federico), coronel de
28
532
ínfanteria ..•.•.••••• • • • • • • • • • • • · • ·. · · · · ·
56 Godoy y Alvarez (D. Juan), coronel de mfan.
60
teria .•....•..........• • ••.. • • • • • • • · • • · ·
4.4 Gomez Trueba (D. Fermin), teniente coronel
\14
lM
de infantería .......... • .. • • • • • • • • • • •. • •
Gomez Solano (D. Francisco), coronel de m68
12
fantería ......•• • ... • • • • • • • • • · · • • · • ·. · • • ·
185 Gonzalez Molada (D. José), coronel de mgenieros ......•..• •. • • • • · • • • • • • • · · · · · ·. · · · · • 4.4
590 Gonzalez l\Iejías (D. Luis), coronel de rnge68
131
nieros ....••.....•.. • • • • • • • • • • • • · · · · • ·. · ·
Gonzalez Tablas (D. Ramon), coronel de m44
450
Cantería. . . . .•..... • • • • • • • • • • • , • · • · • • • ·
218
91 1 Gordon G. (mayor general ingl~s).: .. •..•. • •.
Graham (~ir G.), general del eJérci~o 10glés. 336
68 Guillermo I, emperador de Ale~ama .... • • .. 156
Hernandez y Ilern3:ndez (D; \ enanc10), te·
niente coronel de rnfanteria ....•...•... • .
211 JJortet y Molado (O. Eduardo), coronP.l... • • • li2
249 , Huguet y Ayuso (D. José), coronel de cabaltería ........•.•...... • .. • • • • • • • • • • • • • • • 170
28 Iranzo y Barruchi (D. José C1t&gt;), coronel de ar1'7()
1
Já:;~:~~~·;.
¡;~1:m'¡~¡:
d.~ 12
620
infantería ...•••• • ..• • • • • • • • • • • • • • • · · · •:
, Jáudenes y Alv-arez (D. Harr.on), comandante
582 !
de Estado :'llayor........... • • .. • ... •, • • • 379
K11ck (el doctor) ........ •••• .... ••• .. •:···· 631
6; : Ladoux y Ligar (D . .Manuel), coronel de rnfan.
12
tería ..•....•...•... • • • • • • · • • • • • • • • • • ·. · •
92 Lara y Neuman (D. José de), coronel de 11160
62
fan te ría. . . , • • • • • · • · • · • · · · • · · · · · · · · · · • · ·
Leon y Barreda (D. Jacinto de), coronel de
22;,
172
caballería •.•• • • • • • • • .._. .. • · · · · · · · • • •. • ·
Linares Pombo (D. Arsemo), coronel &lt;le 111·
12
225
fan teri a . . , .•• • • • • • • • • · · · · • · · · · • · • • · • • • •
33
252 Lopez de Letona(D.Antonio), teniente general
402 Losada y Correa (D. Antonio), coronel de m12
fantería ...• • • • • • • • · • · • • • • • · · · • • · • • • • ·.· •
270 Lostaló y Mercader (D. l\Ianuel), coronel de m·
1'72
610
fanteria ••••• • • • • • • • · · · • • • · • • • • · • • • • • • · ·
88
Luis I Rey de Portugal •.• • • • • • • • • • • • • • · · • ·
44 Lloret' y Guijarro (D. Fernando), coronel de
68
la Guardia civil .••. • • • • • • · · · • • • · · · • · · · • •
321
124 Mahadi (el).· ...... •·• .. •· .. •·•·· · · · · · · · ·
81
M6 Maria Pia, Reina de Portugal. • : • • • • • • • • • • · •
Maroto y Puigdorfila (D. Ignac10), coronel de
44
225
artillería • ... • • • • • • • • •.· • • • · • • · · · • • • • · · · ·

!llarquez Valcárcel (D. Eduardo), corone' de
caballería .....................••........ 172
60
illartitPgui (D. José), coronel de i,nf rnter!.ª· ..
1'lartitegui y Perez de Santa Maria. (D. v icen·
28
te) coronel de infantería ....•.•••..•.•...
l\lass~t y Bessols (D Lúcas), teniente coronel
13
de infantería.............•..••.........•
Mata y Alós (D. Francisco), teniente general,
334
conde de Torre l\lata.. . . . . . . • . . . . . . . . . ..
l\Iatheu Arias Dávila (D. Francisco Javier),
teniente general, conde de Puñonros\ro ..• 474
l\Ielguizo y G?nzalez (D. Cayetano), coronel
:J
de caballer1a. . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . •
1:.
Mendez N uñez. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..... a,4 31.,
l\Iendicuti. y Suarez (D. Fdipe), coronel de
·o
cahaller1a. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C
MenJfouti y Suarez de la. Cuesta (O. Mariano) coronel de caballena ................ 270
l\lerá; y Martinez (D. Alfredo), coronel tle iu1'71
fantería .....•...............•..........
l\lohun Tao-ore
(Sourindro), rajah de Calcuta. 421
0
Moltke (el feld-ma1:iscal) ......_.: ...... ·..•.• 163
:Moltó y Diaz-Berrio (D. Rem1g10), t eniente
522
general. ...........• •••••••••••••••·••··
Montero de la Barrera (O. Rafael), coronel &lt;le
12
la Guardia civil. .......................
Montoolfier inventúr de los globos .. . ... • .. 2f-()
l\Iorales de '10s Ríos (D . Adolfo), tenient~ gea9-l
neral. ........ • • • • • • • · · · • · · • · · · · · · · · ·
~forales y Gaspar (D. Patrido), corone~ de in•
12
fanteria ......•. • .... • • • • • • · • • • · · • • · • · · ·
Moreno Navarro (D. Ant&lt;&gt;nio), coronel de inno
Cantería. . . . . . . . . . . • .......... , .... • • • .
Navía Ossorio (D Alvaro), marqués de Santa
Cruz de Marcenado ..................... 422
Olio y l'rriza (O. Francisco), coronel de infan'terí:l. ..............•............... 170
O'Ryan y Vazquez (D. Tomás), teniente ge105
neral. .•.......... • •. • • • • • • · • · · • · · • · · • · ·
Osman-Din-ma ....•.•..•......•........... 321
Ortiz de l\J~ntellano (D. Domingo), coronel de
caballería .............•....•.... , .....•. 170
Ortiz y BJrrás (O. José Maria), coronel de ca68
ballería ...•...........•....... ., .... • •.
Pardo Aparicio (D. llli~uel), cabo de mar de
carabineros de Palma..............•.••.. 330
Paz de Borbon (doúa l\laría de la), infanta de

68

1

681
1

-~¡;;~~~. ¡ü:

~~~~~~¡.

'

Pe~!tt!~ct~~~~:i· (D: ·E~ú¡¿¡,"d¿;º·;;1·d; i~~
fantería ........•... • • • • • • • • · · · · · • · · • · • ·
Perdi.,.uer Benedet (O. Santiago), teniente
corgnel de infantería.............. . ....
P0rez y Césf¡edes (D. Miguel), teniente coronel de mi icias........... . .•. • ..... •.
Pinheiro l\Iachado (O. Bernardo), teniente de
ingenieros, ayudant~ d,el Rey de Portugal.
PiMna y Suñer (D. Cristobal), coronel de caballeria . ..............................
P,)mbal (el marqnés de) .......... • •... ••.•
Portillo y Belluga (O. Cesáreo), coronel de
caballeria .........•... • .. • • • • · • • • • • • • ·
Primo de Rivera (D. Fernando), teniente general marqués de Estella ..•........••.. •
Quillin~n (el Mayor), agregad,, militar portng-uéR en la embajada tle L~sboa .....•..
Reina y Frias (O. :losé de), ternente general.
lleina Frias y Ala1x (D. J1Jsé), coronel de caballeria .........•.....•...... • • • ... •. • • •
rte!l•as (O. Cá.rlos) ........... ·: • • •. • • • • •: · •
Henard (M ), capitan de ingenieros del eJército francés... . • . . . . . . • . • . . . . • • • • •. · • • •
Il&lt;&gt;Jriguez de Quijano (D. ~ngel), gen~ral; ..
Hotlriguez (D. Arturo), cap1tan de artrlleria.
1!1Jllrirruez
Usua (D. Juan), comandante de
0
infantería. . • . . . . . • • . ..••... • .•..• • • • •.
Rotlriguez de Arias (D. Rafael), ministro de
l\Iarina .....••...•.....•... • • • • • • • · • · ·• ·
Romero y Robledo (D Francisco), ministro
de la Gobernacion. Suplemento al núm.13.
Ros de Olano (D. Antonio), marqués de Guadel-Jelú, teniente general •.••.......•••• ,.
Rubalcaba y Negron (D. Ramon), coronel de
caballería ••.•••.••..•.•.•.•...•. •.,. • •.
Ruiz l\Iarin (D. Antoni:1), guardia civil. •••••
Ruiz de Apodaca y Ehza (D. Juan), conde del
Venadito almirante ......•••...•..•.••.
Ruiz Dana (D. Pedro), teniente general .....
Saenz v Saenz (O. Eusebio), coronel de la
Guardia civil ................... • • •. • .. •
Saez de .Miera (D. José), coronel de infantería.

56

1'72
l'il
5''-'2

101
68

8!
44

570

92
5,'j()

28

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!16!

358
41;,
171

49'
11

13
402

20r

696
l'll

44.

•

�Sagasta (D. Práxedes Mateo) ...........••.•
Salamanca y Negrete (D. Manuel), teniente
general. ..................•.............
Salvado y Santos (D. Luis), coronel de caballería ...•........•................•.•...
Sal vi (el comendador) •....................
Sanchez Abellan (D. Bias), teniente coro11el
de infantería ................•..........•
San Juan y Reguera (D. Tomás), coronel de
artilleria ...........•...................
Santos (D Máximo), presidente de la república rlel Uruguay ...................... .
Sastr~ (D. Clemente), teniente de la Guardia

322

civil ........•...........•...•..•....•..

319

Seisal (vizconde de), com:indante de ingenieros, ayudante del Rey de Portugal ....... .
Serrano y Altamil'a (D. EmiJío), teniente coronel de infanteria ..................... .
Tacan (D. Miguel). teniente general, duque
de la Union de Cuba .............•........
Teixeira Rebelho (D José), general, ayudante del Rey de Portu¡,al ................•..
Tellitu y Franco (D. José), coronel de caballería ....••............•..........••.•.•
Toral Velazques (D . .José), teniente coronel
de infantería .....•.•.•.....•••.......•..
Travesi y Cos-Gayon·(D..Manuel), teniente
coronel de infanteria .........••.......••.
Valcárcel (D. Cárlos), vicealmirante ...•...•
Valenzuela y Ferrer (D. JosP), coronel de infantería .............•..................
Vallecillo (D. Antonio) .............•....•
Vallés y Roselló (D. Joaquín), coronel de la
Guardia civil ........•...•.•.•..••.....•.
Vasco de Ga1na... . . . . • . ................•.
Vega Inclan (D. Miguel de la), tenien_te ge-

neral. •..... ........ .••........ ........ .
Vidart (D. Luis) ........................ .
Villalain y Quijano (D. Rafael), coronel de
caballería.. . . ......................... .
Villalonga y Soler (D. Juan), comandante de
infantería. . . . . . . . . . • . . . • . . . . . . . . • . ...
Vital y Donaire (D. José), coronel de infan-

13
228

28
121

101
111

42U
92
179

i72
171
169
12

164
171
84

608
487

28
12

tería ............................... - . -.
Vivar y Gazino (D. Fernando), teniente coro-

44

nel de infantería ...................... .
Zabala Rubio (D. Valentin), 'teniente coronel
de infantería .•...•...•..............•..

60

13

ARTES, CIENCL\S, INDUSTRIA
Y PROGRESO EN TODOS LOS RAllOS

Aerostato dirigihle de Renard y Krebs......
Ametralladora Hotchkis . . . • . . . . . . . . . . . . . . .

l
1
1
1

.1

•

Proyecto de monturas, por el comendador
Sal vi...................................
Puente de tableros ordinarios, construid? por
los ingenieros militares en GuadalaJ,ara.
Taller mecánico de costura, en la factor1a de
utensilios militares de esta corte .•.•.• ,..
Trasporte de artillería de grueso calibre .....
Turquesa ideada por el armero D. Antonio
Misioné............ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Turquesa ideada por el armero de cazadores
de Barbastro... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .

546
220

Aplicaciones del calor s·olar................ 120
Barcos-torpedos (dibujo de Caula) •.... .-. . . . 129
Biblioteca y salon de estudio del general don
Eduardo Fernandez San Roman..........
3:)1
Biblioteca del Ateneo de Madrid ........... 410-411
Blindajes para la artillería.................
H3
Bote salvavidas, ideado por el Sr. Relvas.... 580
Caballos de resistencia... . . . . .. . . . • . • . . • . . .
4
Dique flotante de Cartagena...............
484:
Edificios de la Sociedad farmacéutica-espaí'lola, en Barcelona........................
621
Efectos remitidos por la maestranza de artillería de la Habana á. la Exposicion de Amsterdam (dos grabado~). ..................
7;)
Ejercicios de aerostacion en Meu ton. . . . . . . . 366
Ejercicios practicados en Vitoria por la brigada de vanguardill.....................
624.
Ejercicios de tiro del batallan carndores de
Barbastro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 132
Experiencias practicadas en el polígono de
Muggiano(ltalia) con el cañon delOO toneladas . . . • . . . . . . . • . . . • • • . . . . • . • . • . • . . • . . •
45
Exposicion de minería..................... 196
Fuego en retirada.. . . . . • . . . .. . . . . . . . . . . . . • 221
Fusil fotográfico.. . . . . . • . . . . .. . . . . . . . .. . . 558
Gimnasio del regimiento infantería de Filipinas............................ . . . . . • .
60
Gimnasio y sala de armas del Círculo 1lilitar
de la Habana...........................
lf:9
Globos aerostáticos........................ 285
Horno de campaña (proyecto)..... . . . . . . . • 354
Hospital -barraca para coléricos............ 54.1
Inauguracion del Círculo Militar de la Habana; composicion de D. Manuel Gonzalez Simancas.................................
112
Instalaciones del cuerpo rle arti!leJ"ia en la
Exposicion de minería (dos grabados)..... 109
Interior de un barco-torpedo...............
H,O
Observaciones hechas en Manzanrno para estudiar el paso de Vf&gt;nus por el disco solar.-Retrato del capitan de navío D. Cecilio Pujazon......... . . • . . . . . . . . . . . . . • . .
36
Observatorio astronómico de San Fe;rnando..
lf:&gt;7
Operaciones para la elevacion de una machina en el arsenal de la Habana............
20
Paracaídas de los globos................... 285
Pieza y mecanismos del ca ñon Nordenfetl...
180
Procedimif'ntos empleados para determinar
la velocidad del sonido (dos grabados)....
292
Proyecto de un farol higiénico para dormitorio de tropa.. . ......... .. .............. 518
Proyecto de un fusil de repeticion, del ca pitan de artillería D. Onofre Mata.. . . . . • • . •
64

531
8

M2
íl58
36
125

MARINA
Botadura al agua del canonero General Co,icha, en el Ferro!. . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . 212
Entrevista de oficiales de marina con sus familias durante la cuarentena.. ..........
482
Fragata .Astúrias en el fondeadero de la Gra11a (dos grabados) • .......•..•......... 302-30~
Fragata Numancia ....................... . 3'74-37il
f\Iodelo de buque acorazado para la marina
de guerra española............. .........
450
Naufragio del vapor Gijon.................. 462
:r.iaufragio dfil crucer.i G,·aDina en la bahía
de Musa (Filipinas)... • . . . . . . • • . • . . . . . . 559
Revista de la escuadra de instruccion en la
Coru~a ................................. 161

ARTÍSTICOS E ll!STÓRICOS,

ACTUALIDADES

•

BELLAS ARTES
FASTOS MILITARES
}IONDlE~TOS

Modelos de la guerrera y espat.l.a, ensayados
por el regimiento de Africa...............
¡Qué alojamiento!.........................
Recuerdos del campamento en la última
guerra civil. . . . . . . . . . . . . . . . . • • . • • . . . . . . .
Reconocimiento de un potrero en la guerra
de_ quba. .• . • . . . . . • •.. . . . . .. . • . . . . . . . . . .
Serv1c1os del cuerpo de carabincros.-¡Mala
noche! .....•.....•.. , .......• , . . . . . . . . . .
Sucesos de Jol6.............. .•. . • . . . . . . . . .
Una descubierta de caballería...............
l1n reconocimiento en los alrededores de Tok\ar, en el Sudan........................

Tipo de voluntario ca talan en la guerra en
Cuba •................•..•••...•........
Todo por la Patria ....................... ..
Trabajos practicados en Toledo para los nuevos edificios de la Academia general militar ...• . ...........•.....••... ....•.. 610-Gll
[n soldado del regimiento de Astúrias en el
año l'il3.-Núm ero extraordinario ...... .
'.\XV
Vista de Badajoz .................. ...... . 146
Vista del puerto de la Corui'la ............. . 481
Vista general del dique de la Campana en el
Ferrol. ..................••..•......... 506-50?
Vista del muelle viejo de Cijon..... ........
478
Vista general de la Habana................
431
Vista panorámica del ensanche NE. de Madrid.............. . . ... ...•.••.•.... .454-45:,
Yista de la entrada del r io Oro en Marruecos,
donde se ha enarbolado la bandera española .•.........•...•...••.•.......•....
609
Vista de Pontevedra ..................... .
486
Vista de Seo de Urge!.. . • . . . .. . . ....... . 14á •
Vista general de la fábrica de Trubia ...... .
467
\ 'ista de Vigo ....•............... , ....... . 394
Vistas de Villagarcía (Galicia) ............ . 514
Vitoria militar, monumental y artística .... .
ó1B
Yelmo del duque de Alba ...•..•.•.........
204

E{!rlCI(f)

;,~~~·~rs~&amp;S \'

NOTA ~~~~~C~~8~SPT□~~~~~~~E;;.,\~~: R;:s~,\
ACCIONES, \'IS'f,\S PANORA~IICAS 1 ETC.

Accion de Azcona..........................
12,1
Accion de Mailaria.. . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . • 331
Accion de Monreat.........................
363
Accion de Oroquieta.......................
148
Arco de Pelayo (Gijun).................. . . . 518
Armadura ecuestre t.le Felipe 11............ 160
Artilleria (los primeros tiempos de la)......
423
Aspecto_ del vest1bulo y escalera principal
palacio real de Madrid ..... ......... ...• 98-99
Ataque y defensa de la torre de Cvlon. ......
212
Batalla de Bailen: carga de los picaderos y
vaqueros andaluces á la caballeria francesa .............. .. .. .. .......... . . . . •
51
Batalla de la Higueruela. . . . . . . . . . .. . . . . . . . 343
Batalla de Oran.-Núrnero extraordinal'io...
XVI
Batalla de Tetuan ....•.............. .... 256-257
Bateria de la entrada del puerto de Cienfuegos..................................
236
Garlones eAcontrados en Marruecos.........
292
Castillo del Morro en Santiago de Cuba.... .
237
Castillo de Sobroso (Galicia). . . • . • . . . . . . . . . . 560
Castillo de Sotomayor (Pontevedra).........
4,8
Castillo de San Antonio, en la CoruI'la.. . . . . .
490
Cofre del Cid............................. 136
Conduccion de los restos de los muertos en
los combates de Onton y Somorrostro.....
419
Daoiz y Velarde: copia de un medallon qut: se
conserva en el Museo de Artillería........
65
Descubrimiento y conquista de Filipinas....
591
Desembarco'en Oran por la division del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario.. . ....................
vm
Edificios proyectados en Toledo para el ensanche de la Academia general militar .. 562 503
El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt 442
Entrada de Cárlos V en Amberes: copia del
cuadro de Mackart. ..•.......•.....•.... 72-73
Firmas autógrafas del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.-Número extraordinario ......•..•••................•...... :xxv11
Fortaleza antigua de Bayona...............
458
Galera (La) allarqucsa en la batalla de Lepanto .................................. .
53
Iglesia de Puerto-Principe(Cuba) ..•........ 543
La peña santa y el valle de Enol (Astúrias) ..
419
Las Arenas (Bilbao) .......• ...... ......•... ólO
Llegada de los restos de Mendez Nufiez á la
fragata Lealtad... . . • . .. . . . . . . . . .. . . . . . • 116
:Medalla conmemorativa del segundo centenario al marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario .•.•...•.• XXXII
)lonte Furado (Galicia) .•..........•....... 511
)fuerte de Colon ......................... . 616
Muerte del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordiuario........... xnr
Parque construido en la ciudad de Holguin
(isla de Cuba).... .... .. . . . . . • . . . . . . . . . . 147
Parque de la Plaza del Cristo en Puerto-Príncipe.................. • . • . . . . • • . . • . . • . . 543
Plano de la ciudad de Oran en el ai'io 1'732.Núwero extraordinario .................. xxvm
Polvorin de San Felipe en Ja Habana, destruido por una expiof)ion .................. .
382
Prim (el general) en la batalla de Tetuan .. . 24-25
Puerto de Pajares (Astúrias) ....•....•....• 4¡5
Recuerdos del campamento de Villanueva de
Gállego .................•......•......•
128
Recuerdos de llelilla .....•.........•..•... 586
Recuerdos del castillo de la Mota de San Se.
bastian ....•.•.•....• , •. , ..•....•..•.•..
284
Recuerdos de Vigo ....................... . 491
Sable de honor regalado á Mendez Nunez por
los cuerpos de la Armada..... • . . . . . . . . • 371

Abuso de confianza .............. ..
¡Adios, adios!.. . . . . . . ....... .. •.... ...•..
Amor maternal .......•...............•.•
Bandeja ofracida por el cuerpo de artillería
á D. Emilio Castelar ................... .
Busto de Julio César ....... •.... ...... •....
Copia de un boceto de la Alhambra ..... ...•
Despues de la guerra .................... .
El descendimiento de la Cruz 1 copia de Rubens.-(Suplemento del núm. 3.º)
El último amigo, dibujo de D. Isidro Gi1. ....

233

~~;~:\~ ~ea~i;~Ír~~-, -~~ ·c·;);~ ·~cÜ fi ci; · ;~ -~~l·e~

236

0

0

0

lebra la Exposicion de Bellas Artes ...... .
Estatua en honor de Cristóbal Colon en .Madrid ...•. . ..••.. .......•.•...•...•....•.
Exposicion nacional de Bellas Artes en Madrid .....................•....•.....•. .
La caridad del soldado 1 cuadro de Francés ..
La partida de naipes ..................... .
l\lonumento de Isabel la Católica ........•.•
Premios de objetos de oro y brillantes para
el certámen del marqués de Santa Cruz de
?tfarcenado .• , .•.....•...•.•...•........•

J,,.'o7Ju,s O,·tus . .........•......•.••...••....

Silencio en Ja fila ........................ .

176
616
301

5,9
113

604'
314.

á95-

DE

LA

515

3'78
173
147

326

.

4.71
568
213
306
209

REVISTA EXT!U);JEH.A
AFRICA .-Francia y Alemania en la costa occidental de Africa.. . . . . • . . . • . . • . . . . . . . . . . 566
Un tribunal árabe ........•............•... 538-á39
La embajada árabe en Paris............ . . • 438
Guia de una cara vana sorprendido por ·dos
leones..................................
299
Guerreros zulús, adiestrándose para el combate....................................
116
1ifAR.RUECOS.-Calle principal y mercado de
Tanger.................................
625
Vista de ]llogador.. . . .. . . .. . . . . . . .. .. . . . . . .
60!)
Vistas de Rabat (cuatro grabados)..... ......
40
La indolencia mahometana.................
362
Eor PTO. - Un cambiante de monedas en
Egipto..................................
3.'l5
La recluta en Egipto........ .. . . .. . . . .. .. . . 275
K,\SSALA.-Plafa fuerte del Sudan.........
330
Vista de Suakm (Sudan)...................
311
Guerra del Sudan.-Captura de un convoy
de camellos.............................
281
Batalla de Zeb, en el Sudan................
311

E&lt;:¡CE~,\S DE cosrmrnRES, FíESTAS, TE.\TROS
Aspecto ·del teatro Payret de la Habana despues del desplome del ala de-rech; del
edificio.................................
"J6
Carrera,; de c,abal!os. . . . . ........ , . . . . . .. . 385
Despues de la yeda ....... •..•.... ........ 192-193
Diálogo intimo............................ fi97
Distracciones en la costa...................
58.-i
El aguinaldo de Reyes.. . . . • . . . • . . . . . . . . • . . . 205
El fumador.. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . . . . • . 401
El r~g_reso de las carreras de caballos ...... 574-515
El v1g1a de la costa... . .. .. . . . . .. .. . • . . . .. ..
290
En la pradera............................. 494
Episodios del cólera....................... 523
Felicitacion .............•............•. .'..
567
Fumigaciones á los viajeros y equipajes..... 490 tik8:r1!il. ~-u·d·~~·:-:-.~~~~~t_a_ -~~l- ~-e-~~~~lFunc.ion religiosa dedicada en el mes de DiCfmbate heroico entre la guarnicion de Sinciembre á Santa Bárbara, por el cuerpo de
kat y las fuerzas de Osman-Digma 1 en el
artillería.... . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . . . . . .
208
Sudan... . • . . . . • . . • .. . . . • . . . . . . . . . . . . . •
Grupo de catalanes en :Matanzas............
2'5S Guerra del Sudan .-Llamada de refuerzos á
Honores fúnebres al cardenal Moreno ....... 526-527
Suakin................. .. . . . . . . . . • . . . . . .
Impresiones estivales...................... 502 Expedicion de la escuadrilla inglesa por el
Inauguracion de la Exposicion de minería...
93
N,ilo........... .. . • . . . . . . . . . . . . . . • •. . . .
La Pq,siona,·ia... . . . . . • . • . . . . . . . . . • . • . . • • . 219 AMERTCA.-.\rbol
gigantesco de California...
La Primavera................. . . . . . . . . . • . 3tG Servicios de correos en los Estados-Unidos..
Patron de lancha................ .. . . . . . . . 499 A,1ÉmCA DEL SuR.-Paso del rio Colorado por
Preparativos para salir á la pesca dnl bou...
483
las tropas del general Roca... . . . . . . . . . . .
Recogiendo la muñeca... . . . . . . . . . . . . • . . . . . .
439 ASIA.-CmN.L-Los castigos corporales en
Recuerdos del cordon sanitario en Guipúzcoa. 571
China............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . •
Recuerdos de la romeria de San Cristóbal en
Conferencias sobre los efectos de una amela Habana .••.•••.......•.•...•..•...•.. 212-273
tralladora en China......................
Recuerdos de San toña...................... 398 Mapa de la Indo-China.....................
Regatas celebradas en la Coruóa.-Viaje
ArrnmHL-Soldado en traje de combate.. . . .
de SS. Mil. . . . • . . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . . . . 164 To~i-:1N.-Expedicion de ios franceses al TonRegatas en Santander......................
495
kin.-Vista del territorio concedido á FranTraslacion de los presos desde el Saladero á
cia en Hal-Phong.-Embarcacion del rio
la Cárcel-modelo........................
3%
Rojo.-Alrededores de Ha-Noi.............

261
310

293
629
236
383
117

42G
590
141
463

108

Operaciones del ejército francés en el
Tonkin . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . 285
Las banderas negra.').-Tonkin.............. 334
La escuadra fra{lcesa ante el puerto de FutChu (China).............................
502
EUROPA.-ALE\J.\~J.\. -Monumento elevado
en Alemania, en celebracion de las victorias obtenidas en las últimas guerras ..... 181-18!
Gran cuartel en Dusac.....................
433
BELGICA.-Tiro nacional....................
157
Tiro nacional en Suiza.....................
163
FRANCI.\.-Asistt&gt;ncü1. de las músicas á los
parques de los hospitales militares........
37
Nuevo uniforme del ejército francés.........
69
Estatua de la defensa de París.............. 241
Barcos acorazados de la marina francesa
destinados á. la expedicion del Tonkin ..•. _, 253
Ministerio de la Guerra en Parí,i............
315
Sistema de carga y conduccion de los útiles
de campai'l.a en el ejército francés.........
355
Estatua levantada en Cahors á Lcon Gambetta...................................
390
Cañon~ra Riviere (marina francesa)........
301
Explos1on de un cañon de 24 centímetros en
el Havre (Fr,ncia)................. . . • . . • 446
Modificaciones del shakó en el ejército
francés . . • . • . . . . . . . . . . • . . . . • . . . . • . . . . .
510
Tiro nacional en Vincennes (Francia) ....... : 551
Ensayos para el embarque de caballería en
los wagones de ferro-carril (Francia) ..••. 600-601
Grupo alegórico de la defensa de Belfort
(Francia),.............. • . . . . . .. . . . . . . . . 604
Inco:poracion de los reservistas á sus regimtentos.................................
628
INGLATERRA.-La reina Victoria de Inglaterra
condecorando con la medalla de Tel-el-Kebir al general ·wolseley..................
5
Un boulevard de Lóndres....... . . . . . . . . . . . • 244Reembarque del cuerpo expedicionario inglés
al mando del general Graham........ .• . • 359
Tipos militares de Inglaterra ............•. 554-555
Ir.\LIA.-\fanifestacion ante la tumba de Víctor )Jan uel.. • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 298
Castillo de San Angelo (Roma)..............
237
La partida de los reclutas en Italia ......... 336-337
Proyecto de monumento á. la memoria de
Victor Manuel en Italia...... .. • . . . . .. . . . 342
Desembarco de los mil garibaldinos en Marsala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . • . . . . . . .
432
Ensayos comparativos de planchas de blindaje en Spezia.........................
57!:!-577
TURQUÍ-\.-Piesta de la Epifanía en Constantinopla . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 229

5'i9"

177

SUCESOS MILITARES
EP!Sonros

414

Traslacion de los restos del general Ala\·a...
Tipos narionales.-El gallego...............
Una tarde de invierno......................
Un tipo de antaño....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V~aje del príncipe de Alemania.............
Via,i,e de S. .M. á Alemania. (Suplemento al
numero 10).

~~~

á87
259

41B
41
25B
223

11'7
617

TEXTO POR AUTORES

GUERRA y DEL SER\'JCIO '.\IIUTAR,
UNIFOHMES, ETC,

Acto de condecorar con la medalla de la
constancia á los voluntarios de la Habana •.
37
Agresion en Verdú contra el teniente de la
Guardia civil D. Clemente Sastre ........ . 319
Alegorías militares.-Despues de la batalla.
327
Asalto de Sontay por los franceses en el
'l'onkin ..... ~- .....••.•........••....... 318
El licenciado y el recluta .................. .
191
El regreso al hogar. . . ................... . 3f,()
El soldado de ingenieros ............ ..... . 24q
El tambor ....... ............. ......... .. . 289
En el alojami~nto ........................ . 399
En operaciones (dibujo de J~stéhu.n) ...•.....
144
Episodio de la última insurreccion.-El cvronel del regimiento de caballería de Numancia somete á la obediencia Jas fuerzas sublevadas de dicho cuerpo. (Suplemento al
número 9)
Episodios nacionales (grabados de las obras
de Perez Galdós) .........•......•......
7B
Episodios de la Guardia civil.-Cambio de
parejas .......... .. .................... .
21
Escenas militares.-En el wagon ........... . 2,B
Gran revista militar del ::!3 do l\layo de 1883
en Madrid ...•........................ 102-103
Honores tributados á los defensores do la torre de Colon..............................
223
Impresiones de campat'!.a.-EI primer muerto.- El último ( dibujo de Lagarde)........
125
Incendio del ministerio de la Guerra en
Madrid ................•.•..............•
9
Detalles del incendio.-La escalera de la Biblioteca.-Conduccion de un herido.......
lü
Incendio de la Real Armería de Madrid...... 451
Intermedios de la guardia..................
245
La primera cura.. .. .. . . . . • . • . . . . .. . • • . . . . . 443
La sorpresa .•........................•... 133-266
Los reyes de Portogal y Espafla en el acto de
revistar las tropas de la guarnicion de Ma85
drid en el Prado .........•.............•.
Misa de campana celebrada en la Habana el
dia del cumpleaños de S. M. el Rey.-Distribucion de la medalla de la: constancia á
los voluntarios.-Cuartel del escuadran de
la Princesa (composicion y dibujo de La60
garde) ......•••.......•.•.•..•....••. • • ·

A. AR~IE~DARIZ (D. Alfredo).·-El comunero.
CANO (D. Cárlos).-Poe¡,¡fas á la Virgen.......
230
(Soneto).................................
377
A !a memoria del marqués de Santa Cruz
ÁLYA~EZ ~RAU~O y CUELLAR (D. Angel).-Esde Marcenado (soneto).-(Número extraortud1os h1stór1cos: Orden militar de Alcándinario.)
tara .......... 3i1-402-427-4~-505-529-553-588 CANO (D. élemente).-La exploracion irregu-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
lar por la infantería 400-412-42,i, 445-4"7-469-4s2
AL"'.EAR (D. Cayetano).-Ecos eternos (poe493-519
sia)................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
41
-Celos y amor (poesia). . . . • . . . . . . . . . . • . . • •
59 CA,o y Masas (D. Leopoldo).-¡Quién es ese?
Poesía al marqués de Santa Cruz.-NUme•
-A Cárlos Cano (poesía).. . . . . . . . . . . . • . . . . 428
ro extraordinario ..............•......... xxvm
-En un álbum (poesía)............ . . . . . . . .
481
-¡Bebamos! (poesía)......................
593 C,RuNcuo (D. Rícardo).-Pensamientos.-Número extraordinario . . . . . . . . . . • • • . . . • . . . xxm
-Cautiverios (poesia)...................... 630
-Epigramas .................... 239-305-435-53"2 CA~~ASCo LAB.\DÍ.\ (D. 11anuel).-Soneto.Numero extraordinario.................. xx1x
AMi (D. Cástor).-El mártir del deber ....... 14-30
C1FllENTES (D. Jaime).-Reformas en el cuer-La responsabilidad en el ejército.-(Núpo de carabineros .........•.••.... 2.t?-243-268
rnero extraordinario.)
CoLoR,lllO (D. V.)-;Alerta•.................
247
ARGÜELLES (D. Celestino).-Las reformas de
4'7l
justicia en el ejército ....•......•..•... .43-00-74 -Letras y palabras.......................
-Un acontecimiento juridico...............
118 C~T.\RELO (O. Arturo).-El ejército espa11ol,
Juzgado por un oficial francés.............
63
ATAYDE (D. Juan).-Al Centro Militar (poe179
sía)............................. • . . . . . 195 -Bellezas de la vida......................
-Abnegacion de un soldado. . . . . . . . . . . . . . .
239
B \LLl~.\S (D. G.)-EI alma, que es la idea es
305
inmortal (poesia) ..................... '...
47 -Pen~amientos............................
353
R\RADO (D. F.)-La novela histórica.........
42.5 -El eJército y la opinion pública...........
BARIHS,\N (D. Casto).-Turquesa misioné,..
38 -¡Honor al talento! - (Número extraordinario.)
ilARUTELL (D. Cárlos).-El duque de Alburquerque en la batalla de Rocroy..........
2'16 Cn.,c,oN (D. José Ignacio).-Conmemoracion.(Numero extraordinario.)
-La infanterí~ españo,la despues de la guerra de suceswn.-(Numero extraordinario.)
D.¿o. A.J-La levita y la chaqueta......... 589
BERMCDEZ RE,:--;\ (D. Eduardo), mariscal de
- as clases pasivas.......................
614
campo.-Pensamientos.-Número extraor•
D. P.-EI nuevo horno de campaña........
354.
dinario.................................
vr
D,\BA~ _Y RA~IIREZ DE ARELL \No (D. Antonio).BONELLI (D. Emilio).-Un viaje por MarrueLa historia de los regimientos.-(1\'ú.mero
extraordinario.)
cos ..•••..•.... · .......•.•. 26-42-ó:i-143-I 99-247
-El ejército y la marina inglesa ...••..... 537-55! D1,z (D. Francisco J.)-Charada....... . . . .
15
-Carta desde la costa ocidental de Africa _
DL\Z Y RooRJGUEZ (D. Manuel).-Batalla de
(Número extraordinario.)
·
Tetuan ....•....•.....••...........•••. 256-257
BORREGO (D. Andrés)-La batalla de Vitoria. 3-19 -El regreso de Juan Sancho.. .. . • . .. .. . .. .
528
-Observaciones sobre la última guerra
-Al 1~1érito eminente.--(Número extraordifranco-alemana......................... 137
nario.)
BRfEs.-Una hoja de mi cartera.............
22'1
Drn_
Y PESCETTO (D. Francisco.)-La existenCAYPOAMO,R(D. Ramon).--Pensamiento.-Nú
cia de Dios.............................
3fi.8
mero extraordinario.....................
v1
E. L.-La escala de reserva de infantería....
207

EcnEVARRÍA (D. Ignaci?), teniente general,
marqués de Puente-Fiel.-La disciplina..(Número extraordinario.)
EULATE (D. Manuel).-La gloria del marino
ante la grandeza del Océano.. . . . . . • . . . . • 210
FER_:-1,\:XDEZ Duna (D. Cesilreo).-Ibidem.-Elog10 al marqués de Santa Cruz.-(Nllmero
extraordinario.)
FEn~-u~oEz SA~ RoMAN (D. Eduardo), teniente general, mr.rqués de San Roman. Elogio
al marqués de Santa Cruz de Marcenado.(Número extraordinario.)
FERN.\N"DEZ CuEST.\ (D. Nemesio).-Observaciones sobre el concepto de la guerra... ..
502
FERRAR&lt; (D. Emilio).-El marqués de Santa
Cruz.-(Número extraordinario.)
-Al .hombre (soneto).-(NU.mero extraordinar10.)
FRA,CL\ (D. Benito).-Sultana y mártir.....
242
G. CABALLERO (D. Federico). - ¡~lonte Esquinza!............................. . . . .
295
G.ABRJEJ. (D. Fernando de).-:\ la memoria de
mi abuelo el almirante Apodaca (soneto)...
46
-Recu~rd_os ~e glor_ia (poesía)..... . . . . . . . . .
59
-Al prmc1pe 1mper1al de Alemania (poesía). 195
-Al marqués de ~anta Cruz de Marcenado.-(N úmero extraordinario.)
G.rncfa BRU:-IA (D. Antonio).-Despues de Ia
muerte: Pensamiento aobre los hombres
est~diosos.-(~úmero extraordinario.)
GARCJ\ DE CASTRO (D. C!emente).-El pensamiento..................................
603
G,Rci., CAPJLL.\ (D. José).-Lo que puede y
debe hacerse............................
211
GENARO Mo,n (D. José).-El mundo marcha....................................
391
Go1~0ECnE.\ v Jv1.uoo (D. M!guel de), brigad1er.-Pensam1ento. - (Numero extraordinario.)
Gm1Ez AnTECnE (D. José), mariscal de campo.-EI valor y el talento.-{Número extraordinario.)
GoNz,,LEZ SERRANO (D. Valentin).-El ejército de Filipinas .......................... 26-62

�MILANS (D. José).-Charadas ..• . .•••.•...... 31-4.7
GnLLEN BUZARAN (D. J uan).-La redencion .
YCoLSON (D. Peúro)-Elogio al marqués
humana (soneto) . ,.......... ... ... . .....
á9 Novo
de Santa Cruz de Marcenado.-(Número ex-r'.I hombre adverso (soneto). . .. . ..... . . . .
15
traordinariQ.)
-Un consejo de amigo (soneto).............
118 Oc1uNDO
(D. Federico), brigadier.-Pensa-El servidor universal. • . • . . . . . . . . . . . . . . .
135
mientos.-(:'{úmero extraordinario.)
-El clamor de un filósofo (soneto).... . . . . . 118 OnoAx
(D. Alfonso) -La clase de sargentos.
-El caudillo D. Lúcas........ . .... . ....... 221
43-5~-15-137-169-210-230-238
-.\\ marqués de Santa Cruz de Marcenado
-Tres cuestiones á propósito del marqués
{soneto) .-(Número extraordinario.)
de Santa Cruz de Marcenado.-(Númeroex.-El soldado cristiano (soneto). - (Número
traordinario.)
extraordinario.)
OLIVE y G,1RCÍ.\ (D. Pedro).-En el campo
IIERl!ÚA (D. Jacinto).-El perenne objetivo.santo (poesía) ........ , ........ . ...... , . . .
47
Número extraordinario. . ................ xx111
-El ser y no ser (poes_ia)... • .. . • . .. • . . . . . . . 134
IIER~ANDEZ RAIMUNDO(D . Pedro).-Cervántes:
un episodio de la batalla de Lepan to . .....
M -Placer y dolor (poes1a) .. . . . ... . • . . .. . . • 179
-Luís de Camoens ......... .. ,....... . ....
9'7 ÜLIVER CoPONS (D. Antonio).-La tormentaria
antigua .... , , . . , , , .. . ... . ......... , , .. . . 46-áS
-Una pequei\a de!sgracia, traduccion....... 263
-El anillo de la Reina....... . .. . .. . . . . . . . . 291 ORTEGA Y DELGADO (D. Francisco).-Cartas
de la Habana .. .42-71-91-U6-182-19á-271-305-329
-Biografia del marqués de Santa Cruz de
401--444
Marcenado..... . ..... . ......... . ... . .... 420
-La Europa en el primer tercio del siglo
ÜRTIZ oE PINEDO (D. D.).-En el centenario del
xv111. (Nllmero extraordinario.)
ilustre marqués de Santa Cruz de MarcelcLESL\ (D. Eugenio de la).-La última obra
nado.-(Número extraordinario.)
del marqués de Santa Cruz de l\larcenaPALACIO (D. Eduardo de).-En el mar.......
147
do.-(N úmero extraordin¡.rio.)
cubierta de todos los números.
J.,c,soN VEVAN (D. José).-Spol/arium! . .... f&gt;Eá -Sobre
P..\RRESO BALLESTEROS (D.Francisco).-Al ejér,lll!ENEZ PALACIOS (D. Gregario), brigadier.cito español (poesía).....................
26
Algunas jdeas sobre organizacion. -(t\ üPAVÍA y RonRIGUEZ DE ALBURQUERQUE (don
mero extraordinario.}
Manuel), teniente general. - PensamienJORNOll (A).-Carta de Manila............... 181
tos.-(Número extraordinario.)
{\
o
L. ADRAD,\ (D. C.) .-Dos palabras sobre la lo(D. Pio A. de).-EI dominico Fr. Diego
cura en los militares .......... . , . . . . . . . . 45d P.,zos
Aduarte .... . .... , ... , . . . ,,.,.,..... . . .•
IM
LAOAIG (D. Eduardo) .-Acuartelamiento per. ...... . •. 227-269
manente de las tropas . ... . ........... :.. f-,Ol - Los héroes de Filipinas ......
332-389-4.13-4.ü0-60 o
:-Hospitales-barracas para coléricos........ ffJ5
LoPEZ BAGO (D . Eduardo) -Naturalistas é
PEDREGAL (D. Manuel) .-Rapsodia económica
idealistas................ . ...... . ... . ... 4~6
político-monárquica del marqués de Santa
-La novia del regimiento.. . . . ..... .. ...... 593
Cru~ de Marcenado.- {Xúmero extraordiLOPEZ OOMINGDEZ (D. José), teniente general.
nario)
Pensamientos.-(Número extraordinario.)
PEZUELA
Y CEB \LLOS (D. Juan de la), ca pitan
LL 1NoS (D. Adolfo) -Cosas de la villa .. 135-150-183
general, conde de Cheste.-Pensamiento.-Revista de La Pasionaria........ . ........ ';¿l!
(i\ úmero extraordinario )
-Las grandes ciudades consideradas mili(D. Mariano).-¡Santiago, Santarmente ................ . .. .,........... 219 PRESTAMERO
tiago, cierra E1:1pai\a!.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
-Historietas .......•........... . ........ .403-495 -El
triunfo del visionario ... . ........ ,., , . ~13
-Combates de la vida.......... . .......... 410
-Las
guerras púnicas.................. . . . 3-l2
-Una batalla ... . ... ,....... . ......... . . . . ál 7
v ,1LLARE.\L (D. Emilio).-La defensa
-1.os teatros de Madrid.................... 540 PRIETO
de Oran -Composicion poética dedicada á.
-H"compensas militares... .. . . . . . . . .. . . . 60L
la memoria del marqués de Santa Cruz de
-Elo9io de los centenarios.-(Número extraMarcenado.-(NU.mero extra.ordinario.)
ord.1nario.)
R.
T. (D. A.)-Género epistolar de verano...
508
LLAVE y LA Lt,AvE (D. Pedro de la), mariscal
R.\'.\IIREZ DE C.\RTAGEN.\ (D. Francisco).-En la
de campo.-A la memoria del marqués de
tumba de Fernanda ... ,.................
421
Santa Cruz de Marcenado.-(Número extraordinario) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,,, UEINA y FRIAS (D. José), teniente general,
conde de Oricain.-Pensamientos.-(NúmeM.S. (D. J).-Exposicion artístico-literaria.
621
ro extraordinario.)
MACAK\Z (D. Me!chor de) .-Breves noticias
REINA Y REIN.\ (O. Tomás de), mariscal de
del marqués de Santa Cruz.-N"í1mero excampo.-D. Alvaro de Navia Ossorio, martraordinario.
qués de Santa Cq1z de Marcenado (soneMADARIAG.\ (D. Federico).-Pensamientos.to).-(Número extraordinario)
(~úmero extraordinario.)
Ros
DE ÜLANO (D. Antonio), teniente general,
MAOARJ..\.GA (D. Juan de).-Pensamientos.marqués de Guad-el-Jelú, (soneto).-(:'1ú(~úmero extraori.linario.)
mero extraordinario.)
MARI;-.; CARUDNELL (D. V.)-A Portugal, al pisar
Ru1z MARTINEZ (D. Cándido).-Hipótesis... ..
372
sus au~ustos Reyes el suelo español.......
9;; -Poesia
á la memoria del marqués de Santa
-El reloJ (soneto)..... .. .. . ..... . .. . ......
146
Cruz.-{Número extraordinario)
M\RTIN ARRUE (D. Francisco).-Pedro I de
Ruz
(D. Pedro), teniente general.-La
Castilla, boceto histórico.. . . . . .......... 62-139
instruccion.-(i\" úmero extraordinario.)
MARTINEZ PLOWES (D. Juan), teniente geneRurz DESCALZO (D. Ramon).-Observaciones
ral.-Elogio á los centenarios.-(l'iúmero
sobre el concepto de las guerras civiles.. . 516
extraordinario.)
S. Ciencia, y sus aplicaciones......... . .... á85
MELENDEZ Un1ós (D. Alfredo).-Dos palabras
sobre las clases de tropa. . . . . . . . . . . . • . . . 341 S \l.,\ MANCA y NEGRETE (D. Manuel), teniente

,¡
1

º"'"

general.-Pensamiento.-(N úmero extraordinario.)
SALAS Y RODRIGUEZ (D. Javier).-Elogio al
marqués de Santa Cruz.-(Nllmero extraordinario.)
SALETA (D. Honorato de).-Carta sobre el marqués de Santa Cruz.-(Número extraordinario.)
·
SAL.INAS (D. lgnacio).-La milicia y la ciencia • . •. , .............. . ............ 301-318-330
-Pensamiento.-(NU.mero extraordinario .)
SANTAM.\RÍA MENtNDEZ (D. Rafael) .-Despues
del combate (poesía)............... . .... .
15
SERRA y FERNANDEZ DE MORATIN (D. Leandro).-Nuestros derechos en la costa occidental de Africa:............. .. . . . . . . . . 614
SERRANO y ÜO'.\IINGUEZ (D. Francisco), ca pitan
general, duqu13 de la 'I'orre.-Pensamien.'..
to.-(Número extraordinario.)
SERRATE (D. José Maria).-lntroduccion á las
revistas científicas... . . . . . . . . . . . . . . . . . . 600
-La entrada en la línea.-(f\úmero extra.ordinario.)
SERVERT (D. Juan). mariscal de campo.La recluta en Egipto......... . . . ..... . . 317
-EI09io.-(Número extraordinario.) . .. . . ,.. x111
SILES \D. Jo~é de).-Despedida de una pierna de palo y un brazo de cautchouc.. . . . . . 365
-Episodio de guerra.. . ........... . ....... 444
-La piedad del bronce .. . . . . . . . . .. . . . . . . . 457
-El anacoreta............... . . . . . . . . . . . . 592
-Teatros •. ,,. . ......... . ............ . . . .. 61;,
-La muerte del héroe.-(Número extraordinario.)
TouRNELLE (D. César).-El águila........ . .. 416
o~ s01.oAno.-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
VALC.~RCEL (D. César).-La expedicion al rio
Negro, República Argentina.............. 11;,
-El general Santos. . . . . .. . . . . . . . . . . • . . . . . 126
V.\LERO DE Tomws (D. Juan).-Le tocó la suerte.......... . ..... . ................. . ... 140
V11.DIVIA (D. Aniceto).-EI pedazo de pan.. . 2.11
\' 1LVERDE (D. J ~!.)-Charada.............. 152
YID.\RT (D. Luis).-Sonetos de escritor~s
tugueses ........................ 118- 39221-239
- Apuntes biográficos de D. Antonio Vallecillo ................... . ....... . . . .. . 110-17á-181
-Carta al Director de L.1 ILUSTRACJON.,..... 373
-Autoridades que declaran el mérito del
marqués de Santa Cruz de Marcenado , • .4.00-409.
441-468-480
-Las luchas del pensamiento ... . . . ......• áU-519
-Escenas de un centenario.-(Número extraordinario.)
Z. (D. A.)-Corazon de hombre............. 630
z. (D. M.)-Giencias y sus aplicaciones , . 615-627
ZA¡\CAnA (D. Arturo).-Disquisiciones histórico-biográficas. - Número extraordinario.................. . .......... .. ...... XXIX
ZARAZAGA (D. Manuel).-EI vizconde del Puerto, marqués de Santa Cruz de ~larcenado y
el arte de fortificar.-Nllmero extraordinario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . xxv,

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NOTA
Los trabajos que aparecen sin firmas, son c,riginales de los Sres,Q_D . Arturo Zancada, Director de
esta Revista, y de los redactores D. Pedro Ilernandez Raimundo, D. Alfonso Ordax y D. Emilio Bonelli.

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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