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                  <text>MARoUÉRITE L. DREVET, Bibliographie de la Littérature franfaise, 1940-1949 (Geneve,
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ÜLIVER WARNER, Joseph Conrad (London, Longman's, Green and Co., 1951).

464

Sección Tercera
HISTORIA

�ALGUNAS CARACTERISTICAS DE LOS POBLADORES
DE NUEVO LEON, EN EL SIGLO XVII
ISRAEL CAVAZOS GARZA

El poblador de la parte septentrional de la Nueva España tiene
características particulares, en relación al de otras regiones del
interior. El medio geográfico y diversas circunstancias especiales
contribuyen a ello.
El norte no ofrece atractivo alguno a los criollos o peninsulares
residentes en el interior de la Nueva España. Traspasar la frontera chichimeca, significa renunciar a las comodidades de que disfrutan. Se impone, con todo, el espíritu de aventura, y el hombre
blanco se int&lt;;rna en estas soledades.
La entrada de Alberto del Canto ( 15 77) primero, y la de Carvajal y de la Cueva ( 1581 ) después, marcan el principio de la
población del noreste.
El cronista Alonso de León es crudo al analizar la causa de este
entusiasmo: " ...hacían entradas -dice-, sacaban gente, que se
vendían bien, cebo con que acudían más soldados, que llovidos
aventureros". 1
En la antigua ciudad de León (Cerralvo), llega a haber hasta
doscientos hombres. Las prohibiciones oficiales tendientes a contener este exceso, traen como consecuencia la despoblación.
La tercera etapa de población ( 1596) acaudillada por Diego
1

ALONSO DE LEóx, Historia de Nueuo León. .. Librería de Ch. Bouret. México,
1909, págs. 75 y 76.

467

\

�de Montemayor, hereda este pernicioso "entretenimiento", que ha
de convertirse después en el sistema de las encomiendas, que reciben
aquí el nombre de congregas. El cultivo de la tierra y el descubrimiento de algunos yacimientos minerales, suavizan un tanto esta
situación.
Los primeros pobladores, ante el enigma de lo desconocido,
echan a volar la fantasía y forjan las famosas Siete Ciudades, la
Gran Quivi!a o la Fuente de la Eterna Juventud. Los colonizadores del Nuevo Reino de León acarician también la posibilidad
de descubrir algún día el cerro de la Plata, " ...incógnito a los
que hoy viven, . .. es hacia el norte". 2 Se organizan dos jornadas, una en 1644, otra en 48, al mando de Juan de Zavala; pero
los temibles alazapas impiden siempre llegar al maravilloso cerro
de la Plata, que sólo existe en la imaginación;
Arriba en 1626 el gobernador Martín de Zavala. Todo cambia
a partir de entonces. Hombre activo y diligente, han pasado apenas diez días de su llegada y ya dispone la repoblación de la ciudad de León, el 4 de septiembre, con el nombre de villa de San
Gregorio de Cerralvo. Se observa un inusitado movimiento minero. En el Archivo Municipal de Monterrey se conserva por lo
menos un centenar de registros de vetas, en un término menor de
diez años. El propio gobernador Zavala se establece en Cerralvo,
a fin de vigilar este auge, del que depende, en gran parte, la estabilidad, tan difícil, de los pobladores.
El buscador de metales es terco. Penetra a lugares increíbles
en pos de vetas argentíferas.
~n este tipo de pobladores se encuentran personajes interesantes. Juan Alonso Lobo Guerrero entra con más de diez mil pesos de avíos de minas, ropa y otras cosas adherentes de sacar plata; sin los ganados mayores, esclavos, etc.
Andrés de Arauna, "con buena ynventiva, yngenio y artificio", 3
• /bid., p. 84.
' MS., Registro de Invento. Archivo Municipal de Monterrey (Se citará en lo sucesivo: AMM.) Leg. 2, Exp. 11, fol. 39, 14 de mayo de 1636.

468

crea en 1636 un molino que simplifica el beneficio de la plata,
acabado con arte y absolutamente original.
En Diego de Ayala, criollo del Nuevo Reino de León tenemos
uno de los ejemplos más claros de las actividades mine;as. Veamos lo que dice al solicitar ~n 1666 cierta merced:
". • .truje a esta villa maesos de carpintería, herreros albañiles
con sus oficiales; y para avío y fomento de dicha haci;nda y labor de; minas metí cien yeguas, ochenta caballos mansos y sesenta bestias mulares de carga y silla; con más cien cabezas de ganado mayor, sesenta vacas y cuarenta novillos y toros, y doscientas
cabezas de ganado cabrío y ovejuno; con cuatrocientas fanegas
de maíz y trigo, y veinte arrobas de tabaco; una parada de fuelles alcribís, dos paradas de cañones, guijo y tejuelo y veinte lía-··
chas Y siete barras de hierro, una azuela, sierra, escoplos, barrenas,
~on ot~as herramientas y pertrechos necesarios; con lo cual y mi
mdustna y ?uen agasajo, por medio de intérpretes, ... se redujeron a e~ta villa todos los más indios chichimecos de naciones aguanas Y lzsguegues, con todas sus familias de hijos y mujeres..." 4
, ~uran~e el auge m~ero de Boca de Leones (Villaldama), en la
ultima decada del xvn, acuden otros individuos interesantes. Antonio López de Villegas entra en 1696 procedente de San Luis
Potosí, "con una cuadrilla de mineros de tierra afuera, que se compondrá de más de trescientas personas". Con ellas funda haciendas de beneficio en dicho lugar y en el real de las Sabinas esta
última "una de las mejores que hay en todo el reino" -dice. 5
El adelanto relativo de la minería, trae consigo el movimiento
comercial. El madrileño Juan de Espíndola es de los primeros
en entrar periódicamente con su tren de carretas. Trae a vender
efe~tos que van desde el chocolate de Soconusco y prendas de la
Chi~a, ha~ta esclavos e implementos de minería. Se le guardan
cons1deraci~nes ~or el beneficio que reporta a esta provincia, y
goza preemmencias de vecino.
En igual caso está Francisco de Iribe y Vergara. Entra y sale
: MS., Vista de ojos.. . AMM, Civil, Leg. 6A, Exp. 11, fol. 35; 15 de dic. de 1666.
MS., Encomienda AMM, Civil, Leg. 3, Exp. 4, fol. 41, 11 de enero de 1700.

469

�cada año con mercaderías. No es vecino, pero se casa aquí con
una hija de Blas de la Garza y hasta llega a ser electo alcalde ordinario y teniente de gobernador; acudiendo, además, a las jornadas contra los indios.
Monterrey va creciendo. Al finalizar el siglo cuenta con poco
más de mil vecinos, y ya se ven gentes de oficio: carpinteros, espaderos, barberos, ensambladores, sastres, etc. Aunque los hay también de estancia ilegal y "sin oficio ni beneficio", como todos los
paniaguados y parientes, que viven a expensas de los señores, o
como Francisco Arenas, natural de Osuna, quien declara en 1635
que él vino en la flota de Tierra Firme, y que en ella "vino por
llovido y que no trujo licencia". 6
Ganaderos y pastores
De tiempo de Zavala data el incremento de población hacia el
sur del Nuevo Reino, antes infranqueable. Fray José de San Gabriel entra en 1626, desde el convento de Charcas, y establece la
misión de San José de Río Blanco, hoy Zaragoza, N. L. Viene
luego fray Juan Caballero, procedente del mismo convento, y funda la de Santa María del Río Blanco, hoy Aramberri. Estas poblaciones son mantenidas después por el capitán Fernando Sánchez de Zamora, sobrino del gobernador.
Es muy conocida la referencia de la entrada de Antonio Leal,
vecino de Huichapan. Atraído por la fertilidad de los pastos y la
abundancia de tierras salitrosas, introduce, en 1635, sus haciendas
de ovejas. El gobernador, a partir de entonces, merceda grandes
extensiones de tierra a criadores de ganado menor de San Luis
Potosí, Zacatecas, Querétaro y México. Hacendados hay que
traen a pastar hasta 60,000 ovejas. Al tiempo de las trasquilas
estos ganados vuelven a sus lugares de origen.
El auge ganadero es verdaderamente prodigioso. A fines del

,
'

xvii, pasa del medio millón el número de cabezas de ganado menor que entran a pastar, de las provincias del interior.
Casi toda la nobleza criolla tiene aquí sus latifundios, en los
siglos _xvii y xviii. Los marqueses del Castillo de Aysa, de San
Francisco y de Buenavista; los condes del Álamo, de Penalva y de
la Canal, etc., poseen dilatadas posesiones. Algunos pasan aquí
grandes temporadas. El conde de Penalva llega a ser gobernador
del Nuevo Reino. Otros jamás conocen sus bienes. Todos tienen
sus mayor?omos y administradores, y los cascos o casas grandes
de las haciendas, se van rodeando cada vez de chozas y viviendas
de pastores.
Aunque el beneficio económico del Nuevo Reino de León por
este c~ncepto es nulo, los derechos de 1ana y pieles se pagan en
la capital de la Nueva España, o en los lugares de procedencia de
los pastores. El único beneficio que recibe, es el de esta población
rural de mayor~omos y pastores, trashumantes al principio, pero
que llegan por fm a tomar asiento definitivo.
A principios del siglo xviii, la ganadería ha llegado a su mayor a~g;. El gobernador Barbadillo hace un cómputo y resulta
u? n_iillon de ~abezas. El hecho llama la atención del gobierno
virremal. El o_i?or Francisc~ Picado Pacheco propone al rey, en
1717, la ereccion de un obispado. El millón de ovejas procrea
300,000 cabezas al año. De éstas, 30,000 corresponden al diezmo
Y su va!or asciende a 15,000 pesos. Igual suma producen la lana
Y las pieles. Con 30,000 pesos anuales, de sólo este ramo de ing_resos, bien puede sostenerse una institución piadosa tan necesaria, por lo apartado de los obispados de Guadalajara y Michoa7
cán. El _obisp~do de Monterrey no es creado sin embargo, hasta
sesenta anos mas tarde. Los productos del Nuevo Reino de León
siguen siendo centralizados por el virreinato, sin provecho alguno
para Monterrey, cuyos templos y edificios públicos son por ello
los del más pobre villorrio.
'
'
La cría de ganados mayores~ reses y caballada, da origen a otro
: MS. Proposición del oidor don Juan Picado Pacheco.. . Arch. Gral. de Ja Nación

• Declaración AMM, Causas, Vol. 1, Exp. 16, fol. 4, 11 de sept. de 1635.

470

Mex. Reales Cédulas, Vol. 43, Exp. 24, fol. 31, 31 de mayo de 1717.

'

471

�tipo de poblador, estudiado por Chevalier admirablemente: el
hombre de a caballo. 8 El hombre recio y valeroso, que sabe soportar largas jornadas de camino en las campañas de guerra. El
hábil jinete que luce su habilidad y gallardía en los rodeos, que
· desde muy a principios del xvii se observan en estas regiones. El
hombre de a caballo, que ha de decidir más tarde batallas y
combates en los días de Ayuda y de Reforma, la Intervención
Francesa y la Revolución Mexicana.

Hidalguía
Entre la masa general de mineros · y pastores, soldados y mercaderes, se nota cierta clase social de hidalgos auténticos, de gente noble que se ufana de su origen y que, en habiendo ocasión,
lo manifiesta.
Ser de los primeros pobladores ya otorga, de suyo, cierta categoría. El Título 100 de las Ordenanzas de Nueva,s Poblaciones,
dadas en Segovia por Felipe II el 13 de julio de 1573, establece:
"A los que se obligasen a hacer la dicha poblazón y la hubiesen
poblado e cumplido con su asiento, por honrar sus personas y descendientes y que de ellos, como de primeros pobladores, quede
memoria loable, les hacemos hijosdalgo de solar conocido a ellos
y a sus descendientes legítimos, para que, en el pueblo que poblaren y en otras cualesquier partes de las Indias, sean hijosdalgo
y personas nobles, de linaje y solar conocido, y por tales sean habidos y tenidos, gocen de todas las honras y preeminencias, y puedan hacer todas las cosas que todos los hombres hijosdalgo y caballeros de los reinos de Castilla, según fueros, leyes y costumbres
de España, y puedan y deban gozar".
Los descendientes inmediatos reclaman con frecuencia estos privilegios, y hacen alusión constante a los servicios prestados por
sus mayores. El que llega más tarde y se casa con hija de pobladores y conquistadores, pasa, de facto, a disfrutar las mismas pre8

FRAN«;o1s CHEVALIER, La Formaci6n de los Grandes Latifundios en México.
México, 1956. Cap. III.

472

eminencias. En las peticiones de mercedes que hemos manejado,
es argumento que se encuentra en abundancia.
Las tierras y aguas, o las encomiendas de indios, se piden:
" ...por ser persona de toda calidad y buena sangre, y cargado de
muchas y honradas obligaciones"; (Sebastián Flores de Abrego) . 9
O, " ...para el sustento de mi persona y lustre della"; (Bernardo
García de Sepúlveda). 10 O, " ...para mantenerme con Ía decencia que a mis obligaciones es forzosa"; (Manuel García de las
Rivas) . 11 O, " ...para mantener la calidad de mi persona con la
decencia que pide mi conocida nobleza" (José de Benavides). 12
De este grupo selecto, salen aquellos que han de desempeñar las
comisiones o empleos honoríficos; los que forman las cofradías y
hermandades, y los que ejercen los cargos de república.

SEÑORES "FEUDALES"

Otra clase social es aquella a cuya hidalguía se unen el poder
y el dinero. Señores de un carácter semifeudal, que logran señorear en vastas extensiones de tierra y que se rodean de multitud
de sirvientes, esclavos, parientes, criados y paniaguados, logrando
ejercer cierto influjo patriarcal en la vida política y social del
Nuevo Reino.
Bernabé de las Casas, por ejemplo, puebla sobre el cañón de
las Salinas, infestado por los temibles cuanaales. En las dos primeras décadas del xvii, crea un latifundio que, partiendo de las
inmediaciones de Monterrey, alcanza a llegar a los límites actuales
de Coahuila. Está casado con doña María Navarro. Su hija mayor, doña María de las Casas, contrae nupcias con el noble cordobés Juan Alonso Lobo Guerrero y recibe en dote la importante
hacienda de San Francisco de las Cañas, que habrá de convertir• MS. Merced de Tierras. AMM, Civil, 1706, Leg. 6, Exp. 3, Fol. 23, 29 de Nov.
de 1700.
"' Merced, lbid, Leg. 3A, Exp. 48, Fol. 16V, 12 de Nov. de 1640.
11
Merced, lbid, 1703, Exp. 12, fol. 151, 25 de enero de 1705.
" Merced, lbid, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol. 93, 27 de abril de 1707.

473

�se, al correr de los años, en la villa de Mina. Otro de sus yernos,
Diego de Villarreal, entra en 1608, procedente de San Miguel el
Grande. Está casado con doña Beatriz de las Casas, y puebla otra
estancia minera que da origen al actual municipio de Abasolo. Doña Juliana de las Casas, esposa de Diego Fernández, tiene su hacienda de beneficio de metales en la que habrá de ser después villa del Carmen.
Es Bernabé de las Casas uno de los vecinos más poderosos del
reino. Protege a numerosas gentes que le rodean, y es señor que
se hace acompañar ordinariamente de regular número de pajes
y criados.
José de Treviño, avecindado en 1604, es quizá el hombre más
acaudalado que asienta vecindad en el Nuevo Reino de León.
Viene con familia noble y numerosa, y considerable número de
esclavos y sirvientes. Trae, además, diez carretas y dos mil vacas;
así como gran cantidad de implementos agrícolas. 13
Bias de la Garza puebla en 1607 la estancia de San Francisco.
Bajo su protección viven sus padres y los dc- su esposa, así como
sus hermanos y cuñados y las esposas y los hijos de éstos. Tiene
casa fuerte o torreón, a fin de protegerse en las incursiones de los
bárbaros, y para servir de frontera o defensa a la ciudad. De su
propio peculio mantiene, durante cuarenta años, un cuerpo de
doce hombres, con sus armas, caballos y bastimentas; " ... para
salir a la hora que fuese menester". 14
Organiza campañas de pacificación, "con gran gasto de carne
y caballada", y puede enviar quince hombres en auxilio de doña
Isabel de Urdiñola, por el asalto de los indios al puesto de Parras;
y pacificar también el de Mapimí, su lugar natal. Envía mensajeros a los indios de la región, y a base de granjerías "de sayal,
frazadas, pisiete y otras dádivas", logra atraerlos. Provee, sin interés alguno, de herramientas a los mineros pobres. "Soy -dice en 1653- uno de los vecinos que mayor lustre y aumento ha
Mercedes a Joseph de Treviño, ! bid, civil, Leg. 4, Exp. 23, 5 de abril de 1604.
Merced a José Eugenio de la Garza Falcón, ! bid, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol.
111; 25 de junio de 1707.
u

11

474

dado a este reino, pues en él hoy tengo once hijas y hijos casados
y que viven de por sí, con sus casas, de que proceden más de
treinta y seis ñetos y ñetas, que aumentan el crecimiento de esta
ciudad y reino sin cinco doncellas que tengo para dar estado". 15
Femán Blas Pérez, poblador del norte del reino, hacia Lampazos, ayuda al rey con trescientos caballos,16 y sostiene a su costa,
cada vez que se ofrece, pequeños ejércitos de veinte o más hombres.
Juan Alvarez de Godoy: entra a la fundación de la villa de Cadereyta con cinco españoles casados y setenta y cinco indios naboríos de diversas edades, y negros esclavos. 17
Remando de Mendiola, "hombre rico y poderoso", viene también "con intención de perpetuarse en la tierra". Trae 30,000 ovejas, cuadrilla de carros, numerosos esclavos y muchos adherentes
para fundar minas.
"Y viendo el gobernador ( Zavala) poblador de tanta consecuencia, y que entró con tanto aparato y prevención; en consideración a lo mucho que a su sombra se podían fomentar otros
vecinos, y el acrecentamiento que se seguiría a este reino por la
numerosa familia que metió, que fueron más de cincuenta personas, le dio facultad para que escogiese el puesto más de su agrado, a la otra banda del río de la Pesquería, donde edificó casa
opulenta y molino de fundición de cuatro hornos".18
Luis de Zúñiga Almaraz, viene también ( 1638 ) con su numerosa familia y parientes, y trae "quinientas vacas y 16,000 ovejas
y 500 yeguas de vientre, y cuarenta indios naboríos, con sus hijos
y mujeres", y funda, además de sus haciendas de labor, un obraje
de telas para el avío de éstas. 19
Sebastián de Villegas, fundador, después, de Linares, mantiene
la campaña permanente contra los indios de Tamaulipas, "con
,.
"
"
'"
,.

Encomienda. ! bid, Vol. 8, Exp. 20, fol. 18 ; 10 de marzo de 1634.
Merced de Tierras a José Pérez. !bid, 1703, Exp. 12, fol. 129, 28 de julio de 1704.
M erced de tierras. !b id, Lcg. 3A, Exp. 42, fol. 3, 16 de abril de 1635.
MS. Litis sobre tierras. !bid, Leg. 8, Exp. 10, fol. 9, 18 de Feb. de 1690.
MS. Merced de tierras. !bid, Leg. 2, Exp. 13A, fol. 5, 16 de abril de 1635.

475

�prevención de soldados a mi costa -dice- y más de ciento cincuen. d as d e oveJas.
. 20
ta caballos", protegiendo 1as h acien
Carlos Cantú Francisco Báez de Treviño, Juan Esteban de Ballesteros y otros ~uchos vecinos pudientes, organizan también_ cuerpos hasta de treinta hombres; y, sin costo alguno de la real hacienda,
verifican campañas de pacificación que se prolongan por tres o
cuatro meses.

SOLDADOS

Fue siempre el Nuevo Reino de León "tierra de guerra viva";
esto es, de lucha continua contra el salvaje. Las campañas son ininterrumpidas en toda la región. Las hay que duran hasta oc?o
y diez años, manteniéndose "a sangre y fuego", hasta lograr qmetud relativa.
Los lapsos de paz son brevísimos. Lorenzo Díaz expresa en un
escrito de 1636: " ... agora por estarlo pacificados y quietos (los
.
,,..21
indios), dan lugar a que 110s ocupemos en la 1ab~r d.e 1a tierra
Hay que acudir también en auxilio de la provmc~a
Coahmla, y que participar en las expediciones de descubrimiento y pacificación.
El niño aprende la doctrina cristiana con los franciscanos, Y
apenas si recibe los más rudimentarios conocimientos de lect~ra
y escritura. Vicente de Treviño es maestrescuela por muchos anos
en la segunda mitad del xvii, pero ha de dejar su noble labor frecuentemente, a fin de acudir a las campañas que constantemente
se organizan.
.
No hay aquí centros de estudios superiores. Ya e~ las postn~erías del siglo se ve que algunas familias logran en~iar a sus hiJ~S
a cursar la carrera eclesiástica a México, GuadalaJara o San Miguel el Grande.
Apenas puede un niño empuñar el arcabuz, y ya participa en

?e

combates y asonadas. Juan Martín de Lerma participa en la defensa de su casa, "siendo muy muchacho". 22
Juan de León y Pedro Botello de Morales, son soldados desde
los quince años. Juan Bautista de Ruiz, asiste al primer encuentro
con los indios cuando tiene catorce. José González de Quintanilla, refiere que él ha combatido desde los trece años. Nicolás de
la Serna ha cumplido apenas doce años y ya sale a las campañas; y José de la Mota, Francisco de la Garza, Diego de Villarreal y Antonio García de Sepúlveda, asientan haber concurrido
a éstas, "desde que tuve uso de razón". 23
Puede decirse que no hay un solo vecino, en el siglo xvii, que
no haya tenido vida militar. Aquel que por su posición social o
por sus enfermedades no lo puede hacer, proporciona un segundo
que lo haga, o brinda ayuda de otro género.
Y se ejerce la milicia por servir al rey "como buen soldado y
fiel vasallo suyo". La real hacienda apenas si sostiene los escasos
presidios (destacamentos militares), de Cerralvo y Cadereyta, de
quince o veinte hombres cada uno. Los demás vecinos, hacen
siempre las campañas "a mi costa y mención, y con mis armas y
caballos". El constante ejercicio de las armas, llega a darles basta experiencia en el conocimiento de la tierra y de las costumbres
de los indios.
"Los soldados ( del Nuevo Reino de León) -dice el Cronista
Anónimo (Juan Bautista Chapa) - no saben volver la espalda al
24
riesgo". El Lic. Francisco de Barbadillo Vitoria, en carta dirigida al virrey Duque de Linares, esto ya en 1712, dice, refiriéndose a los servicios del capitán Juan Guerra Cañamar: "Sus acciones no tienen más desgracia que no haber .sucedido en Flandes".
Hay tipos cuya trayectoria militar tiene antecedentes muy interesantes. Juan Esteban de Ballesteros es mosquetero más de cuatro años en la Armada de Barlovento, y cabo, poco después, en la
22

MS. Declaración. Ibid, Causas, Vol. 9, Exp. 122, fol. 6V, 17 de Oct. de 1657.
MS. Merced de tierras. Ibid, Civil, 1706, Leg. 6B, Exp. 13, fol. 91, 27 de abril
de 1707.
" Historia de Nuevo León, p. 313.
21

,. MS. Merced de tierras. [bid, Leg. 80, Exp. 52, fol. 5, lo. de Feb. de 1699.
1
•
MS. Información. ]bid, Leg. 3A, Exp. 47, fol. 14,_ 12 de Dic. de 1645.

476

477

�Escuadra de Guzmanes. Combate a los piratas de Lorencillo en
Campeche; pica la peste en la Armada y queda enfermo en Veracruz, en 1684. Viene luego a Coahuila y participa en las campañas contra los tobosos. Como alférez real y reformado, combate a los coaruamas y, hecho capitán de arcabuceros de a caballo, pelea contra los janambres. Se casa en el Nuevo Reino y aquí
permanece como labrador y encomendero y criador de ganados
mayores y menores, ocupando, además, diversos cargos de república.25
Vecinos hay que han asistido a más de 30 jornadas peligrosas,
o que, "en servicio de ambas majestades" (Dios y el rey) han
consagrado veinte, treinta y cinco y hasta cincuenta años de su vida.
Una de las épocas más brillantes en la historia militar del Nuevo Reino de León, es la de las célebres expediciones a Texas, hechas por el general Alonso de León, en el último tercio del xvii;
unas a proteger a los misioneros, otras a combatir a los franceses
que se habían posesionado de aquellas costas.
Sólo los años y el agotamiento físico dan quietud al reinero, que
vuelve a labrar la tierra. Gaspar de Treviño, ya viejo, en 1705,
nos dice: "El ejercicio militar es rigoroso (sic) y precisamente,
con el tiempo, por golpes, lluvias, nieve y otros contratiempos,
aminoran las fuerzas y descomponen la salud y robustez de la naturaleza"; ( y pide por ello nuevas mercedes al gobierno). 20
A otros soldados se les ve decir en sus escritos: " ... me hallo
viejo y cargado de obligaciones" (Tomás Pérez); o, " ... me hallo cargado de años y sin poder trabajar, por lo quebrado que
me han dejado la salud la continuación de las campañas" (Mateo de León) .
El problema de las incursiones de los salvajes, continúa durante todo el siglo xviii, y se proyecta hasta el xix. En los días de Ayuda y la Reforma, lipanes y comanches, son el azote constante de
los pueblos fronterizos. Juan Zuazua, en el norte, y Mariano Es-

cobedo, en el sur, forjan combatiéndolos, su pericia militar. Zaragoza y Quiroga, Treviño, Garza Ayala y muchos otros, inician
su vida de soldados en estas campañas.
Muchas otras observaciones podrían hacerse en torno a los pobladores del noreste de México, y que explicarían el carácter y
la idiosincrasia del norteño de nuestros días.

"' 'MS. Merced de tierras, AMM., Civil, 1703, Exp. 12, fol. 149; 5 de enero de 1705.
"' MS. Merced de tierras. !bid, 1703, Exp. 4, fol. 56, 30 de mayo de 1703.

478

479

H31

�POR QUE SE VINO A VIVIR A MONTERREY
EL DR. DON JOSE ELEUTERIO GONZALEZ
CARLOS PÉREZ-MALDONAOO

TREs HAN SIDO LAS BIOGRAFÍAS que se han escrito del sabio filántropo Dr. don José Eleuterio González: las dos primeras por uno
de sus más queridos discípulos: don Hermenegildo Dávila, y la
otra por el Sr. Lic. don Santiago Roe!.
La primera edición del Sr. Dávila se publicó en el año de 1869,
dedicándola a su maestro, y en su ofrecimiento le decía: "Que siquiera sirvan mis líneas para que otro escriba de una manera
brillante sobre la vida de usted, que ciertamente puede servir de
modelo al que se proponga ser benéfico, virtuoso, sabio y filósofo;
al que se proponga alcanzar por medio de la ciencia, un cariño profundo de sus conciudadanos y un laurel que conserve su nombre".
En aquel tiempo don Hermcnegildo Dávila no era más que un
humilde estudiante del Colegio Civil.
En 1888, poco tiempo después del fallecimiento del Benemérito
Doctor, el mismo don Hermenegildo, ya entonces abogado, continuó aquel estudio biográfico de su maestro y en el mismo año
dio a la publicidad su obra completa, tan interesante y bien documentada, dedicándola al Sr. Manuel González, hijo del General del mismo nombre.
Por último, en el año de 1938, con motivo del quincuagésimo
aniversario de la muerte del Dr. González, el Sr. Dr. don Amado
Femández, acucioso historiador de grata memoria, y el que esto
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�escribe, lanzaron una iniciativa proponiendo que los restos del Benemérito y su monumento, fueran trasladados al nuevo Hospital
Civil "José Eleuterio González" que estaba ya próximo a terminarse en el extremo poniente de la Avenida Madero.
La iniciativa tuvo magnífica aceptación y bien pronto se constituyó una Comisión para que se encargara de la organización de
los diversos homenajes que deberían de rendirse a la memoria de
tan insigne sabio.
Uno de los acuerdos que se tomaron, fue el de auspiciar la publicación de unos "Apuntes Biográficos" que el referido Sr. Lic.
Roel había preparado, debido a que la obra del Lic. Dávila se
encontraba completamente agotada desde hacía muchos años.
Todos los datos y relaciones contenidas en estas biografías son
de mucho interés e importancia, pues nos dan a conocer en todos
sus detalles la vida ejemplar del hombre civil más grande que ha
pisado tierra neoleonesa.
En los archivos de mi familia existen documentos muy interesantes : unos pertenecieron al mismo doctor González y otros a
su hermano político, el Sr. Lic. don Félix Pérez-Maldonado, Diputado al Congreso de la Unión por el Estado de Jalisco, de 1849
a 1851, y quien posteriormente cambió su residencia a Monterrey. Estos documentos, como he dicho, contienen datos muy interesantes relacionados con la vida y actividades del ilustre Doctor. Además, incidentalmente cayeron en mis manos unos artículos publicados en el año de 1913 en el periódico local La Ley, los
cuales seguramente se dieron a conocer en ocasión al centenario
del nacimiento del Dr. González.
No me ha sido posible hasta ahora saber quién recopiló estos
datos que había escrito el ilustre Doctor en 1884, pues la serie de
recortes de dicho periódico no está completa y, en consecuencia,
falta el final con el nombre del recopilador y comentarista. El
único dato que trae es que aquellas notas fueron dedicadas al Dr.
don Juan de Dios Treviño.
De estos papeles se deduce que el Benemérito Doctor vino a

Monterrey en fecha anterior al 18 de diciembre de 1833 que es la
señalada por sus biógrafos. Además, su accidentada venida no había sido previamente planeada, pues mediaron diversos acontecimientos dignos de relatarse y que puede decirse que son casi desconocidos, pues es la creencia del que esto escribe que solamente
fueron publicados en el mencionado periódico, cuya circulación
era muy limitada.
Pero veamos lo que el mismo doctor González nos dice en relación a este asunto:
"Estudié latinidad y retórica en el Colegio Seminario de Guadalajara, mi patria, y no queriendo seguir la carrera eclesiástica,
dejé el Colegio Seminario y pasé a estudiar filosofía al Instituto
Literario, que era la antigua Universidad, y allí mismo seguí estudiando medicina.
"En el mes de enero de 1830 estudiaba fisiología y a ·la vez era
practicante en el Hospital de San Juan de Dios, cuando la Providencia quiso (ella encadena siempre los acontecimientos humanos
con amor y suma sabiduría) que llegara a ese lugar, a donde se
acogen las humanas dolencias, un joven sacerdote originario de
esta ciudad,1 muy enfermo, víctima de incurable mal. Se llamaba
Fray Gabriel María Jiménez, hombre de severísima moralidad,
muy inteligente y dado al estudio y a la predicación.
"El Padre Jiménez, Franciscano, estaba destinado a las misiones de California, pero debido a la enfermedad que padecía, no
pudo ir al lugar de su destino". Para esto, el Dr. R. Bustamante
había dejado al joven estudiante de medicina, un tratamiento por
escrito para atender a aquel religioso y, en esta forma, le fue tomando particular estimación y cariño.
"Yo conocí -continúa- la amistad que me había inclinado a
él, porque sentía verdadera pesadumbre al considerar que aquel
hombre tan bueno y que tan útil podría ser, había de morir dentro de muy poco tiempo.
"El Padre Jiménez había tomado la determinación de cambiarse a San Luis Potosí, creyendo que sería más benigna la tempera1

Se refiere a Monterrey.

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482

�tura para sus dolencias. Sólo siento ( me decía el Padre) irme
sin compañía tal vez a morir sin que nadie me vea; yo me llamaría dichoso si tú te fueras conmigo, pues tú has estudiado bien mi
enfermedad, la has visto tratar y has aprendido el método que en
mí ha seguido el Doctor Bustamante. Tú, para enseñarme a tener
paciencia rrie has leído el libro de Job, y para alentar mi esperanza
los salmos de David; tu me has aliviado mis padecimientos en
cuanto has podido. ¿ Qué más podría yo desear en la condición
en que me encuentro, sino es tener un amigo que me asistiera con
caridad y endulzara mis últimos instantes? Mira, en San Luis
podrías muy bien seguir tu carrera. Y o tengo allí muy buenos
amigos, sobre todo los médicos del Hospital son muy buenos y
muy amigos míos; son también los catedráticos; con ellos te recomendaré y te aseguro que conseguiré en aquel hospital un destino
con un regular sueldo".
Ante aquellas súplicas y, dados los sentimientos humanitarios
del Doctor González, era imposible negarse a los deseos del religioso. Por otra parte ( y esto sí lo relatan sus biógrafos), como residía en la casa de su hermano político que ya he dicho era el
Sr. Lic. don Félix Pérez-Maldonado, quien estaba casado con su
única hermana mayor, doña Josefa González, y tenían numerosa
familia, su extremada delicadeza, al no poder contribuír a los
gastos domésticos, fue otro de los motivos que decidieron al joven
estudiante de medicina a tomar la resolución de acompañar a
Fray Gabriel. Para ésto había consultado previamente con el Prior
del Hospital, Fray José Guerrero, quien aprobó la decisión del
sabio, y así salieron de Guadalajara el día 29 de Septiembre, llegando a San Luis Potosí el 6 de octubre de 1830. Para entonces
nuestro biografiado contaba solamente diecisiete años de edad.
El trayecto que separa la Perla de Occidente de San Luis, lo
hicieron a caballo, y ya podemos imaginarnos las penalidades de
Fray Gabriel durante aquel largo y pesado viaje, y la solicitud de
su compañero para atenderlo en tan precario estado de salud.
Una vez en San Luis Potosí, visitó a los Doctores don Pablo de
Cuadriello y a don Pascual Aranda, del Hospital de San Juan de
484

Dios y, sin tropiezo alguno ni mayores dificultades, continuó el estudio de su carrera, y es fama que se acarreó tales simpatías, que
para fines de aquel mismo mes de octubre fue designado Practicante Segundo del referido Hospital, con veinte pesos de sueldo
que le fijara el Secretario de Gobierno, don Eusebio Salazar.
Por desgracia los males que aquejaban al Padre Jiménez se
recrudecieron en San Luis, pero ésto no era motivo para que él
descuidara sus obligaciones ministeriales, principalmente como
orador sagrado. Tratando de aliviar en parte sus dolencias, decidió venir a Monterrey a pasar los meses de Diciembre y Enero.
El joven González, fiel a su obligación y no queriendo separarse
del predicador, logró le dieran una licencia de tres meses, y así
fue como llegaron a Monterrey a fines de Noviembre de 1830,
permaneciendo en esta ciudad hasta principios de Febrero, pues
Fray Gabriel, a pesar de haberse sentido mejor en este clima, se
empeñó en ir a predicar la Cuaresma siguiente a San Luis y, por
lo mismo, nuestros viajeros llegaron a esta última ciudad, de regreso, el 12 de Febrero de 1831.
Por el mes de Julio de 1833 sobrevino el cólera morbus, y todo
el tiempo de la epidemia lo pasaron allá. "El Padre Jiménez se entregó de lleno al cuidado de los coléricos, diciendo que los que
estaban buenos exponían más que él al atender a los apestados;
"ellos exponen -decía- la salud y la vida, mientras que yo sólo
la vida, pues la salud no la tengo". Era de verlo montado en la
burra que le daba la leche con que se alimentaba, recorriendo
las calles de San Luis y lugares circunvecinos. Tanta abnegación
y caridad las respetó la enfermedad".
"Ya que Dios no quiso que muriera del cólera -decía- claro
es que quiere que yo muera de consunción. Me voy a Monterrey; es
el temperamento que más me conviene; yo no quería ir a morir
allá para ahorrarle a mi pobre madre el disgusto de verme morir,
pero bien pensado ésto, considero que más pena le daría que yo
muriera lejos de ella, y que yendo allá le quedará el consuelo de
haberme dado los últimos cuidados, e ir cuando ella quiera encomendarme a Dios sobre mi mismo sepulcro. Conque, hazme este
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�último servicio -le decía a su compañero-- ya que me has servido tanto: acompáñame a Monterrey para que allá entierres mis
huesos".
Y en esta forma emprendieron de nuevo el viaje a nuestra ciudad, llegando el día 12 de Noviembre de 1833. ~l comentarista
refiere "que la noche de ese día acaeció el curioso fenómeno atmosférico, o meteoro luminoso llamado 'lluvia de estrellas', pero
en tan grande abundancia como no se había visto cosa igual. Llamó la atención a todos, ignorantes y entendidos, y suscitó los más
curiosos comentarios".
Fray Gabriel había traído cartas de algunos religiosos de San
Luis Potosí, recomendando al joven González, dirigidas al Sr. Obispo de esta Diócesis, Excmo. y Rvmo. Sr. Dr. don Fray José María
de Jesús Belaunzarán y Ureña, y en una visita que hizo este ilustre
prelado al Padre Jiménez, le dijo: "Dígame Vuestra Paternidad,
¿este es el niño médico de quien tanto me hablan en sus cartas
Fray Matías Gómez y Fray Cayetano Salazar?". "Sí, Ilustrísimo
Señor" -le contestó el Padre-. "Mucho me alegro --dijo el prelado-- de que se hayan venido entre nosotros, yo haré por usted
cuanto pueda y e~pero en Dios que se ha de hallar bien en Monterrey".
Para entonces el humanitario y caritativo joven no traía más
título que el certificado que le extendió el Profesor en Cirugía! don
Pablo de Cuadriello, Director del Hospital Nacional de San Luis
Potosí, en el cual hacía constar que había practicado cirugía por
diez y siete meses bajo su dirección en aquel hospital, "en cuyo
tiempo desempeñó con exactitud y aprovechamiento todos los oficios que se le encomendaron". Este certificado tiene fecha lo. de
Noviembre de 1833.
El recopilador y comentarista de los rasgos biográficos que vengo apuntando, refiere que a los pocos días de haber llegado el
joven González a Monterrey, fue a visitar el Hospital de Nuestra
Señora del Rosario, y que ya no encontró al médico guineo que
hallara en su primera estancia en esta ciudad. "Ya el negrito Reyes -así le llamaban- había sido sustituído por un boticario de
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nombre Ignacio Zendejas, de Guanajuato. Empezó desde luego
a practicar la medicina y cirugía, siendo el primer caso que se le
presentó, la amputación de una mano, determinación tomada en
contra del dictamen del boticario Zendejas, pero el éxito dio la
razón al joven cirujano, y al infeliz paciente le salvó la vida".
El lo. de Mayo de 1834, por disposición del Señor Obispo Belaunzarán, nuestro biografiado quedó encargado de la dirección
del referido hospital.
"Entre tanto nuestro Padre Jiménez se desmejoraba cada día
-sigue diciendo el Doctor- y, sin embargo, todavía así predicó
la cuaresma de 1834. El último sermón que predicó fue el de San
Juan Nepomuceno, en la fiesta que le hacía el Lic. Juan Arizpe".
"Llegó el 28 de Febrero de 1835: comprendió que le llegaba su
última hora: la veía llegar con toda tranquilidad y toda calma:
hablaba de ella como de un paseo que fuera a dar por su gusto;
hizo le cantaran el Credo y, a los pocos momentos después murió.
El primero de Marzo amaneció tendido y al día siguiente me fui
a vivir al Hospital".
"Tal fue el hombre que trajo al sabio filántropo -dice nuestro
comentarista- tal fue el instrumento de que Dios se valió para
traer aquí a un hombre que tanto había de contribuír para el bien de
esta porción de nuestra querida Patria. Al Doctor González, pues,
lo trajo la amistad; lo arrastró la compasión, y preso lo tenía la
ternura de esos dos corazones que tan bien se ent"endieron y unieron".
Estas fueron las causas que determinaron la venida del sabio a
Monterrey, y ahora veamos los verdaderos motivos por los cuales
decidió quedarse aquí y que él mismo nos lo dice: "Desde que
yo vine a Monterrey compré una Constitución para estudiarla.
Yo ya había visto la Constitución de Jalisco, la de San Luis, la
General de la Nación dada en el año de 1824, y la de la Monarquía Española publicada en 1812 ... " "En Nuevo León -me decía yo-- el que no es patriota, el embustero, el injusto y el egoísta,
pueden ser acusados y perseguidos por infractores a la Constitución. Además, aquí puede uno aprender y enseñar cuanto quiera,
487

�sin más restricción que la de que lo que se aprende o enseña sea
cosa honesta; este país es, pues, un verdadero paraíso".
Por lo tanto, lo que retuvo al Benemérito en esta tierra, fue una
sabia legislación.
Los demás aspectos de la luminosa vida del Dr. don José Eleuterio González como historiador, humanitario, educador y filántropo son ya conocidos y están muy bien descritos en las biografías citadas al principio, y termino con las frases que dijera don
Guillermo Prieto al referirse a nuestro Benemérito: "Es un luminar para la ciencia, para la juventud un tesoro, para la humanidad doliente un tierno y generoso consuelo, y para Monterrey
un justo título de orgullo".

VOCABLOS DE LA LENGUA QUINIGUA DE LOS INDIOS
BORRADOS DEL NORESTE DE MEXICO
A la memoria de mi padre.
EUGENIO DEL HOYO

l. JUSTIFICACIÓN
EN EL CURSO DE UNA INVESTIGACIÓN realizada en el Archivo Municipal de la ciudad de Monterrey en busca de documentos sobre
encomiendas y esclavitud de indios en el Nuevo Reino de León,
tuve oportunidad de recoger una gran cantidad de vocablos -no
menos de tres mil- de las lenguas habladas por las bandas nómadas del noreste de México. Todas estas lenguas se habían extinguido ya a fines del siglo XVIII y no queda de ellas más rastro
que las palabras por mí recogidas en documentos de los siglos
XVII y XVIII. Se trata, pues, de lenguas verdaderamente "muertas". En algunos de esos documentos tuve la fortuna de encontrar
la tradución a nuestra lengua española de algunos de esos vocablos.
Frente a esta riqueza de material lingüístico, en su mayor parte
inédito, no pude menos que sentirme emocionado y, lo confieso,
no pude tampoco resistir la tentación de organizarlo e intentar su
análisis. Confieso también que enfrentarme con semejante problema, ha sido un acto temerario, ignorando, como ignoro, los
principios elementales de ia lingüística; por eso, si se me pregunta
cual fue el método que seguí, tendré que responder, no sin cierta
vergüenza, que el método lo fuí inventando a To largo del trabajo;
488

489

�método que con toda sencillez, someto a la crítica de los especialistas.
No pretendo ofrecer mi trabajo como algo cuajado y definitivo,
ni creo que los resultados de mi análisis sean en todo satisfactorios
y, tal vez, nunca hubiera tenido el atrevimiento de publicarlo si no
hubiese contado con los consejos valiosísimos y el estímulo cordial
de un notable lingüista, el Dr. Mauricio Swadesh y, más tarde,
con la crítica inteligente y autorizada de la Sra. María Teresa F.
de Miranda, reconocida autoridad en estas disciplinas. A ambos
quiero expresar mi gratitud y manifestarles que sin su ayuda y estímulo no hubiese tenido valor de dar a luz este fruto de mi audacia.'
Considerando, además, que el problema lingüístico y etnográfico del noreste de México no ha sido resuelto, ya que todo lo que
se ha dicho no pasa de ser hipótesis y conjetura, creo que cualquiera aportación, por humilde que sea, será bien recibida y servirá
de estímulo para ulteriores estudios que vengan a esclarecer punto
tan oscuro y harán posible llenar ese lunar vacío de datos - terra
ignota- que existe aun en el mapa etnográfico y lingüístico de
América.
Uno de mis proyectos, el más ambicioso, es trazar ese "Mapa
lingüístico y etnográfico del noreste de México" y hace ya algún
tiempo que vengo colectando y organizando material con
.objeto; mi trabajo está muy avanzado y, ahora, como un ant1c1po,
ofrezco a los especialistas este intento de vocabulario de la lengua
"quin1gua" o "borrada" que hablaron las bandas nómadas del
noroeste de Tamaulipas y la parte oriental de Nuevo León.

es:

II. Los BoRRADos
En el extenso ámbito geográfico de aridamérica habitaron, hasta principios del siglo XIX, multitud de pequeñas bandas nómadas de cazadores-recolectores, belicosos, desnudos, hambrientos,
crueles y que vivían en un horizonte cultural comparable, si es
490

que son lícitas tales comparaciones, con el paleolítico del Viejo
Mundo. Los españoles, siguiendo en ésto a los aztecas, los llamaron con el nombre genérico de "chichimecas", que en la lengua náhuatl viene a decir "de linaje de perros", como traduce don Wigberto Jiménez Moreno. Al avanzar hacia el norte la conquista española, se fueron conociendo los diferentes grupos indígenas y,
por razones obvias, hubo necesidad de diferenciarlos, no bastando
ya el término genérico de "chichimecas": de algunos de estos grupos se pudo averiguar el nombre que a sí mismos se daban en su
lengua : otros se conocieron por los nombres con que los llamaron
los mexicanos y tlaxcaltecas que acompañaron siempre a los españoles en este formidable avance hacia el norte y que, en ciertos
casos, era la traducción, a lengua náhuatl, del nombre que ellos
se daban en su propia lengua y, por último, muchos fueron bautizados caprichosamente por los españoles, traduciendo a nuestro
idioma, algunas veces, la palabra aborigen y, otras, las más, apodándolos simplemente. En este último caso están los grupos nómadas del noreste, donde los españoles encontraron muy generalizada la costumbre de pintarse o tatuarse el rostro y el cuerpo con
gran diversidad de rayas y dibujos. Y como observaran que todos
los componentes de una misma banda o ranchería se pintaban o
tatuaban de la misma manera y que las pinturas o tatuajes variaban de unos grupos a otros, de ello tomaron base para diferenciarlos: Llamaron "pintos" a los que se pintaban el rostro y el cuerpo
con rayas muy anchas y separadas; "rayados" a aquellos que.
usando también rayas anchas, estas no lo eran tanto como en los
"pintos" y que, además, formaban figuras muy diferentes a las de
éstos; dieron el pintoresco nombre de "aculibrinados" a los que
se pintaban rayas ondeadas o en culebrilla y "blancos" o "blanquillos" a los que no acostumbraban pintarse ni tatuarse y que
eran los menos. Los "barreteados" eran aquellos que tenían el rostro
y el cuerpo cubiertos de finos tatuajes en forma de rayas muy finas
y paralelas. En otro grupo podríamos considerar a los "pelones",
que eran todos aquellos que acostumbraban raparse parcialmente el cráneo en formas por demás variadas y pintorescas; los
491

�había de "corona de fraile", que traían completamente rapada la
"calota", dejando largos mechones al rededor; otros llevaban una
especie de cresta que terminaba hacia atrás en una larga y bien
cuidada cabellera, rapándose ambos lados de la cabeza; los había
que sólo conservaban un largo mechón sobre el frontal, atado
como cimera en lo alto de la frente; en fin, había 'pelones' de muy
diversas hechuras y maneras.
Para pintarse usaban tierras de muy diversos colores, principalmente en la rica gama de los ocres; el empleo del almagre estaba
muy extendido, lo mismo que el del "tezcatete" -yeso o alabastro
calcina~os-; usaban mucho de un color azul que no he logrado
averiguar, hasta ahora, de dónde lo obtenían; el color negro lo
sacaban del carbón vegetal mezclado con sebo de venado y, algunos grupos cercanos a las costas del Golfo, empleaban el chapopote. Las tierras y carbones, finamente molidos, se aplicaban al
cuerpo untándolo previamente de sebo de venado, que era lo más
frecuente, o de agua, saliva, sumo de tuna u otros sumos o pegamentos vegetales y hasta algún otro líquido menos limpio; sospechamos que utilizaron también para pintarse la cochinilla del
nopal. El color se aplicaba cuidadosamente con el dedo o con finos
pinceles. Los "barreteados" obtenían sus tatuajes abriéndose las
carnes con peinecillos hechos de dientes de ratón sujetos a una
pieza de madera mediante un fuerte pegamento que obtenían
mezclando la baba podrida de ciertas viznagas con ceniza de zacate, este pegamento en lengua náhuatl se llamaba "chaute" o
"chautla". Dentro de las heridas introducían fino polvo de carbón
para obtener cicatrices realzadas y de color azul oscuro.
Para ilustrar esta nota que he formado a base de datos de archivo, pondré aquí tres citas de tres notables cronistas que escribieron en tres siglos diferentes. Son ellos Gonzalo de las Casas, autor de La Guerra de los Chichimecas, el capitán Alonso de León
quien en su Relación y Discursos nos ha dejado el más completo
y valioso estudio sobre los indios del Nuevo Reino y Fray José de
Arlegui cronista de la Provincia Franciscana de Jalisco. Dice Gonzalo de las Casas: " ... para que mejor se conozcan (los que ha492

cen la guerra a los españoles) doy unas señas que son las muchas
rayas y pinturas de la cara, que estos tales afirman los que lo saben que son de la laguna grande o de los confines de la florida
o de la tierra donde anduvo el gobernador Francisco Vázquez Co~
ronado ... " y en otro lugar nos dice: " ... usan mucho invixarse
que es, untarse de colores con almagre colorado y otros minerales'
dellos n~gros y amarillos y casi de todas colores. Su luto es tresquilarse y tiznarse de negro, y tráenlo por algun tiempo, y para quitárselo, hazen fiesta y convidan sus amigos y acompañados van a
labarse. : . " Gonzalo de las Casas escribió su obra por el año de
1570. Oigamos ahora lo que nos dice el capitán Alonso de León.
agudo observador y profundo conocedor de los indios nómadas deÍ
noreste: " .. .píntanse las caras, en general cada nación con diferentes rayas, y otros todo el cuerpo, a la larga, atravesadas, derechas las rayas, u ondeadas, cual suele estar la tirela (una clase
d~ tela) ; No, ~/fieren las indias de ellos, en las rayas muy poco,
m en lo demas . Y, en otro lugar, nos entrega esta magnífica nota
sobre 1os " pe1ones" : " ... a1gunos tienen,
·
de la coronilla a la frente, pelado y rayado, que nacen las rayas de las narices: llámanlos
calvos o pelones; y esta parte pelada, unas naciones la tienen más
ancha que otras, pero todas muy lisa, de arte que, apenas apunta
el vello, cuando lo quitan, que parece según está aquella parte,
que el artificio ha convertido en naturaleza y que no podrá nacer cabello; más nace, si lo dejan". D. Alonso de León escribía
estas palabras por el año de 1648. Oigamos, por fin, lo que nos
dice el Padre Arlegui un siglo más tarde, su crónica fue editada
el año de 1737: "Para distinguirse éstas (las naciones del Nuevo
Reino de León) entre sí, usan unas señales o rayas que se hacen
en el cuerpo y en las caras, para lo cual luego que nacen sus hijos, con rústicos, aunque afilados pedernales, les rajan sus rostros
Y pechos, y poniendo carbón molido sobre las recién (sic,) heridas, como lo negro se reconcentra, quedan para siempre estampadas". "yo he visto varias veces, cuando salían en la Vizcaya a
recibirme visitando la Provincia, a los indios envijados de esta
forma, y aseguro que son unos espectáculos tan diformes, que
493

�pueden retratar al vivo a los demonios, porque como son adustos,
me~br~dos y denegridos, pintados de colores pálidos y adustos,
con unagenes tan feas y horribles, causan pavor a los que los miran, y aun las bestias mulares tiemblan y se espantan con su vista, y lo p.eor es que juzgan que se les infunde el valor y ponzoña
de los arumales que llevan pintados en sus cuerpos, y así procuran que sean de los más feroces. Estas y otras figuras sacan en
sus batallas, indignas que se refieran ... "El traje y gala con
que salen a batallas es también digno de risa, porque buscan barros de diferentes colores, de que hay abundancia en estas tierras
,
'
y emb arrandose con ellas sus adustos cuerpos, se pintan en ellos
sierpes, víboras, sapos y otros inmundos animales, poniéndose en
las cabezas plumas de varias aves y colores, y esta es la mejor
gala y el mejor adorno para sus ojos".
Dentro de este criterio de clasificación, se llamaron "borrados"
a los indios que se pintaban el rostro y el cuerpo con rayas "menudas", es decir, rayas muy finas, paralelas y muy próximas unas
a otras; la palabra "borrados" tal vez se refiera a que la multitud
y proximidad de las rayas les "borraba" las facciones. De los documentos consultados se desprende que los "borrados" eran más
dóciles y un poco menos belicosos que sus vecinos guachichiles y
alazapas y, por lo tanto, fueron víctimas predilectas de los cazadores de esclavos y encomenderos; en algunos documentos la palabra "borrado" parece ser sinónimo de indio no belicoso.

III.

AREA GEOGRÁFICA

El área habitada por los "borrados" no he podido fija.r ia aún
en forma detallada; pero, tentativamente, y por lo mismo, sin la
precisión deseada, puedo decir que los "borrados" se extendían por
una faja de terreno orientada sensiblemente NNE-SSW, entre la
Sierra Madre Oriental y Tamaulipa la Nueva (Sierra de San Carlos), limitada al norte por el Río Bravo y al sur por el Río del
Pilón Grande; aunque pensamos que entre el Río Grande y las
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rancherías de "borrados", se interponían bandas de indios "pelones"; y en el sur, al establecerse las Misiones del Río Blanco, se
incorporaron a ellas, junto con los "vocalos'' y "negritos", algunas bandas de "borrados" que, huyendo de las encomiendas del
Nuevo Reino de León, habían emigrado de su antiguo habitat en
la Región del Pilón Chico ( Montemorelos) . Esta zona, según datos tomados del magnífico trabajo del Ing. D. Isidro Vizcaya Canales: "Agricultura en Nuevo León", corresponde al "pied de
mont", con altitudes entre 200 a 300 metros sobre el nivel del
mar, con temperatura media anual superior a los 22º C., y con clima BShw en la clasificación de Koeppen, o sea clima caliente y
árido con la mayor precipitación pluvial en verano, con una vegetación constituida principalmente por arbustos espinosos con extensiones cubiertas de hierbas y zacate, que, antes de la introducción de los ganados de ovejas, en el siglo XVII, ha de haber
cubierto casi toda la zona. A pesar de su carácter semi-desértico,
la zona está irrigada por numerosos ríos y arroyos de márgenes arboladas, principalmente de sabinos, y que forman ciénagas de
abundantes lampazos, carrizos y tulares. Para cerrar esta breve nota de localización geográfica, pondré aquí algunos de los lugares
que aparecen en los documentos como habitat de los "borrados"
y que son fácilmente localizables: Salinas de San Lorenzo, Valle
de las Salinas, Río San Lorenzo, Valle de Apamona, Río del Pilón
Chico, Río del Pilón Grande, Sierra de Tamaulipa la Vieja, Río
de San Juan, Valle de los Canainas, Agualeguas o Gualeguas.
IV.

EL PROBLEMA LINGÜÍSTICO

Me parece que uno de los datos más importantes que se obtuvo
de esta investigación de archivo, es que los diferentes grupos formados atendiendo a sus pinturas o tatuajes: Borrados, pintos, rayados, pelones, etc., corresponden a diversos grupos lingüísticos.
De los documentos consultados se desprende que los "rayados" eran
de lengua cuachichil, los "pintos" hablaban la lengua alazapa,
495

�los "borrados" la lengua quinigua, etc. Mi ignorancia en la lingüística me impide saber si estas diferentes lenguas podrán reducirse dentro de un solo grupo; pero el carácter general de los
vocablos de los diversos grupos, me lleva a pensar que se trata, no
de simples diferencias dialectales, sino de lenguas diferentes.
Que el problema de clasificación de las lenguas del noreste de
México no ha sido resuelto, se puede constatar sencillamente siguiendo en forma cronológica, las opiniones más autorizadas.
En 1864, en su Geografía de las Lenguas y Carta Etnográfica
de México, D. Manuel Orozco y Berra, partiendo de un dato geográfico por carecer de datos lingüísticos, incluyó nuestra zona en
la familia Tamaulipeca. Al año siguiente ( 1865) D. Francisco
Pimentel en su Cuadro Descriptivo y Comparativo de las Lenguas
Indígenas de México, optó por dejar en blanco la zona. En 1888
D. Antonio García Cubas en el Atlas Pintoresco, siguiendo a
Orozco y Berra, los llama Tamaulipecos. En 1908 D. Nicolás León
en Familias Lingüísticas de México, los incluye en la Familia
Athapascana. Cyrus Thomas y John R. Swanton en Indian Languages of M exico, etc., en 1911, vuelven a llamarlos Tamaulipecos. En 1920 Walter Lehmann deja en blanco la zona. En 1924
Paul Rivet vuelve a llamarlos Tamaulipecos. En 1926 Walter
Schmidt los incluye en el grupo Hoka. En 1929 Edward Sapir
señala dentro de la zona a las familias Tamaulipeca y Janambreña. En 1934 Alfred Kroeber en Uto Aztecan Languages of Mexico los incluye en el grupo Atapascano. En 1938 Trager-WolfMcQuown dividen la zona en Tamaulipeco y Janambre. En 1937
Miguel Othón de Mendizábal y Wigberto Jiménez Moreno en
Distribución Prehispánica de las Lenguas Indígenas de México
insisten en llamarlos Tamaulipecos por la misma y única razón
geográfica que tuvo para hacerlo Orozco y Berra en 1864. En
193'9 J. Alden Mason en The Natives Languages of Middle America, los incluye en la familia Hokana. Por último, Mauricio
Swadesh en 1959 en Mapas de clasificación lingüística de México
y las Américas los clasifica dentro del grupo macro-yuma, subgrupo cuahuilteco-karankawa.
496

Del examen de la lista de arriba, encontramos que ia mayor
parte de los autores incluyen a los "borrados" en la familia Tamaulipeca siguiendo a Orozco y Berra; pero oigamos lo que él
dice respecto a esa denominación: "El resto de las tribus (del
noreste) tenían habla peculiar, que tal vez se diferenciaría más
o menos en algunas comarcas, cosa que no podemos asegurar careciendo de datos; tampoco sabemos cómo se llamaría, mas para
poderlo distinguir le decimos Tamaulipeco. Otros de los autores
mencionados incluyen a los "borrados" en la Familia Athapascana;
juzgo que se trata de un error de carácter cronológico, ya que
los Apaches, que pertenecen a esa familia, incursionaron a través del territorio de nuestro estudio, desde el siglo XVIII, pero
sin tener nada que ver, desde el punto de vista lingüístico, con
los antiguos habitantes de la zona. Por último, algunos autores los
incluyen en la Familia Hokana. Oigamos lo que nos dice John
R. Swanton en Linguistic Material from the tribes of Southern
Texas and Northeastern Mexico, comentando un trabajo de Sapir:
"Professor Sapir has also suggested a much wider connection
for the old south and central Texan tangues, aligning them
as he does with the great Hokan famili of the Pacific coast.
This contention has still to be placed beyond reasonable doubt,
but there are certain considerations which lend considerable
color to the idea. W e note that, north of M exico, there are
two regions of high linguistic complexity. The better known
area is, of course, California and Oregon, but the lands about
the northwestern angle of the Gulf of M exico exhibit a similar condition, yet one which has been obscured to some extent
by the fragmentary charecter of the material from this
section. lt is not only that we have a number of small linguistic
stocks but that there is evidence of very considerable divergence among the dialects of those stocks. Now, between the
Pacific and Gulf areas are, or rather were, two great f amilies,
one of which, the Athapascan, appears to have intruded itself
497

�from the north at a relatively late period while the other,
the Uto~Aztecan, seems to have moved in a northsouth direction one way or the other considerably earlier. M ay it not
be that the aboriginal Californians and south Texas represented remnants o/ carlier waves, aplit in two by these later comers and driven west and east respectively?". Opinión que
en 1959 sigue sosteniendo Swadesh en Mapas de clasificación
lingüística de México y las Américas, al incluirlos en el grupo que él llama macroyuma.

Una de las razones que me movieron a publicar, sin la depuración crítica necesaria, este material lingüístico, fue el deseo de
ponerlo cuanto antes en manos de los especialistas, con la esperanza de que este apasionante problema pueda ser resuelto.
1
1

v.

EL MATERIAL

El material lingüístico que aquí publicamos fue recogido, casi
en su totalidad, de documentos inéditos que se guardan en el riquísimo Archivo Municipal de la ciudad de Monterrey, y muy
especialmente del Ramo Civil, habiendo examinado sistemáticamente ciento cuarenta y cinco volúmenes que van desde 1596 a
1799, recogiendo cuidadosamente los vocablos indígenas en ellos
contenidos.
Los documentos que proporcionaron material más abundante
y valioso fueron las solicitudes y mercedes de encomiendas de indios, las ipformaciones testimoniales en las muchas y diversas guerras que los españoles sostuvieron contra los aborígenes y, en forma muy especial, por la calidad de los datos, los pleitos sostenidos por los encomenderos sobre la propiedad de rancherías de
indios.
El trabajo con este material presenta una serie de problemas
de gran dificultad e interés.
498

El primero, para mí sin solución posible, es mi desconocimiento de los métodos de la lingüística. Por eso deseo entregar cuanto
antes mi material, clasificado y situado geográficamente, a los especialistas para que trabajen con él, _seguramente con gran fruto.
Pero, además de este primero y grave problema, que no intenté
resolver, quiero señalar otro tipo de problemas que se han presentado en esta investigación.
En primer lugar, quienes redactaron los documentos no conocían la lengua ni tenían la menor noción de la fonética y transcribían los vocablos muy a su manera y así se encuentran variantes que mucho desconciertan.
La fuente principal fueron las solicitudes de encomiendas y los
pleitos sobre indios. En las primeras se exigía el nombre de la
ranchería, su significado y el lugar donde residían y era frecuente que los intérpretes diesen el lugar de residencia como significado del nombre. En otros casos el nombre de la ranchería era
muy largo y complicado y el solicitante tomaba sólo una parte
de él dando el significado del todo. En los pleitos sobre indios se
encuentran informaciones testimoniales que muchas veces aclaran algunos de estos problemas; pero, que en ocasiones los complican, ya que cada una de las partes del litigio da diferente nombre a la ranchería o, para el mismo nombre ofrecen diferentes
significados y, caso muy frecuente, los informantes, intérpretes o
testigos, eran indios aleccionados y amenazados por el encomendero. En otras ocasiones hay confusión acerca del grupo a que
pertenecen: así se habla de "alazapas-borrados", o de "borrados
que llaman pelones", o la ranchería, que en un documento aparece como de "borrados", otro la señala como de "alazapas", etc.
Otras veces se dice: tal nombre que en nuestra lengua castellana
quiere decir tal, "o la significación que resultare porque no se
pudo averiguar bien por ser tan bozales dichos indios" y, ¿cuantas veces no se inventaría un significado para cubrir el trámite
legal?
499

�Sin embargo, creo yo que un cuidadoso estudio de los vocablos
y de diferentes grupos con ellos formados, puede conducir a resultados bastante satisfactorios. A este grupo de vocablos de la
lengua "quinigua" de los indios "borrados" con significado en español, que ahora ofrezco a los estudiosos, he aplicado la crítica
más rigurosa así como el análisis paleográfico más cuidadoso.
VOCABLOS DE LA LENGUA GUINIGUA DE LOS INDIOS BORRADOS
11

Abasusiniguara
aguariguanapao
aguariguanaguapao
aguecapan quedejeños
aguispisguaras
aguiquegua
agustiguaras
ammgurra
amachuchiniguara
amalcuaperco
amacualperco
amapanamas
amaquiapinimen
amaugtiguara
ambara y guimo
amiguara
amiguas
amoquamaray
amosisiniguaras
a¡npapa caene amiguas
amapapanauco
anagmane
anagua
anaguíguas
anaiguigas
aniguaras
anipigua
500

tierra colorada.
loma espinosa.
loma espinosa.
come mezquite y nopal.
carrizal.
carrizo que está en el agua.
cerrito puntiagudo.
cerrito agujereado.
tierra colorada.
gusanos revolcados en el zoquete.
gusanos revolcados en el zoquete.
pescado grande.
patos que andan en el agua ¿borrados?
tierra blanca.
peñasco blanco.
aletas de pescado - pescado que abre las cola y
las aletas para nadar.
pescado ?
gente que come puerco.
tierra colorada.
que se untan con almagre y comen pescado ¿borrados?
coje narices.
chaparro espinoso que da frijol colorado amargoso.
anacuas ?
un arbolito espinoso que da una frutilla.
arbolillo espinoso que da una frutilla.
flechas.
vara de flecha.

anipiguaque
anicapanes
aquispisguaras
arichimamoica
airiñiguara

ariscapanes
aútecapaguame

ayanguara
ayeriguara
ayesiguara
ayirañiguaras
ayrañiguara

ayundiguiguara
ayuniguile
ayuniguira
bayaguaniguara
bayagueras
bayamiguara
boiguaras
cachupiniguara
caguarañiguara
caguiamiguara

caguijamiguara
caguiraniguaras
caguirañiguara
caguiyacana
caguiyamiguara
caiguara
caijuaniguaras
canaina
canapanama
canaraguayo

varas de flecha.
comedores de gavilanes.
carrizal.
comedores de gavilanes.
monte de álamos u otros árboles de junto al agua,
porque eran naturales de un montecillo de éstos
árboles junto a una ciénaga.
comedores de gavilanes.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del
río - pájaros que viven en la orilla de un río
donde hay muchos árboles que llaman sabinos
y en el plan hace una piedra resbalosa.
monte sin espinas.
mucha gente.
mucha gente.
monte grande.
gente que vive en un gran llano en una ciénaga
junto a un montecillo y que no sabe de que
árboles es el montecillo ...
cerro agujereado.
agujero donde hacen mezcal.
cerro agujereado - agujero donde hacen mezcal.
que viven en unas barranquitas.
pies de venado.
gentes que viven en barrancas pequeñas.
pie de venado.
tierra blanca.
liebre de las orejas grandes - orejas de liebre.
gente que vive junto a unos sabinos - agua entre
sabinos - un sabino grande, beben en un ojito
de agua y viven en unas salinillas.
que viven junto a unos sabinos.
pajaritos pintillos ?
orejas de liebre ?
sabino grande - sabino grande donde beben agua.
sabino grande - sabinos grandes de muchas raíces.
mucha gente ?
cabecita de conejo.
carrizo que está en el agua.
comedores de gavilanes ?
caracoles.

501

�canaynas
capanamas
carama
caramaperiguancananaréchecanano
caramapama
caramapinguan
caramariguanes
caramaperiguancamanichicanano
caruncapanos
cayuiguara
cguiacana
cothoayaguala
cotoayala
cotoguayagua
cotoyaguala
cuidajos
cunpanama
cunpanamoquiniapin
guarastiguara
guarauctigua
guareytigua
guareytigua puniapatama
guaripa
guayatiguara
guimo aiauco
irapaguines
maapiguara
macatiguire
manigua
mapi
mapique
mapiniguara
maupanama
milantiguas
minaguaguapo
miñaguapa
macoápanamas

502

carrizo que está en el agua.
come cochinos ?
perro
perros que entran por una cueva y salen a otra perros que entran por una boca y salen por otra.
come perros.
¿ ... ?
¿ .. .?
perros que entran por una cueva y salen por otra.
perros que comen pescado.
mucha ge~te.
sabino grande donde beben agua.
árboles grandes que tienen pastle.
árboles grandes que tienen pastle.
pastle o heno.
árboles grandes que tienen pastle
chupa tabaco.
come conejos.
come conejos y gente de la frente grande.
agua limpia.
agua blanca.
agua clara del río.
agua clara del río y tule ancho.
¿ .. . ?
que viven en la orilla del río.
peñasco blanco.
espina de nopal.
mezcal del que tiene espinas por los bordes.
río que lleva fuerza.
estero (significado muy dudoso)
¿ .. . ?
¿ . . .?
¿ . .. ?
come venados.
come tunas.
chaparro espinoso que da un frijol colorado espinoso.
fri jolillo.
come cochinos ?

opaguiguara
paacarañiguaras
pacacnomo
pacacnomo
panamiguara

pantiguara
pantiguaras
passa-guaniguara
patiporas
pelicaguaro
pioguani conpagua
pioguara coapagua
pixaguaniguaras
punia patama
quedejeños
quiáguechamqueguexosmapi
quiapanama
quidajos
quídeclapos.samalpa
quereas
quiniapin
quitamocapanama
quitamoquapanamas
saractigua
saratiguacaramanigua
upahuiguaras
xinipiguara
yminiguaras
ypantiguaras
ysmacurapemue

ciénaga de mucho tular - "que por vivir en una
ciénaga de mucho tular se llaman así".
agua que llueve.
que viven junto al agua bañándose empinados que viven en el cerro de las chorreras.
cara lavada.
agujero donde se entran las liebres y ratones, que
van de huída, y allí cavan y les pr:enden fuego
y los sacan de allí.
tierra colorada.
untados de almagre - que viven junto a una cueva o mina que de ella sacan almagre.
están pintados como chapules.
tierra amarilla o parda.
piedras coloradas:
tacopates.
tacopates.
unos peñascos altos y al pie de ellos hay unos charcos de agua que no corren.
tule ancho.
nopales ?
sapos unos y otros berrendos.
comedores de sapos ?
chupa tabaco.
come chapotes y bebe en la orilla del agua.
hombres de la frente grande.
que come muchos javalines.
come javalines - come puercos.
que viven en un estero hondo en que hay zacate
cortador y en él habitan muchas palomas.
estero donde habitan palomas.
ciénaga o carrizal.
matorrales chiquitos.
cerrito.
tierra colorada.
pajaritos colorados copetones.

503

�ANALISIS DE LOS VOCABLOS DE LA LENGUA GUINIGUA DE
LOS INDIOS BORRADOS
abasusiniguara
aba-susini-guara
aguariguanaguapao
agu-ari-guanaguapao
aguariguanapao
agu-?-guanapao
aguecapan quedejeños
agueca-p-an-quedejeños
aguispisguaras
agui-s-pi-s-guaras
aguiquegua
agui-que-gua
agustiguaras
agu-s-ti-guaras
airiñiguara
ai-riñi-guara
aiuniguira
aiu-ni-guira
amachuchiniguara
ama-chuchini-guara
amalcuaperco
ama-1-cua-perco
amacualperco
ama-cua-1-perco
amapanama
ama-p-anama
amaquiapinimen
amaugtiguara
ama-ug-ti-guara
amabara y guimo
amiguara
ami-guara
amiguas
ami-gua
amoquamaray
504

tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
loma espinosa.
cerro-?-espinoso.
loma espinosa.
cerro-?-espinoso.
come mezquite y nopal.
mezquite-quien-come-tunas?
carrizal.
carrizo-?-vara-?-gente.
carrizo que está en el agua.
carrizo-está?-agua.
cerrito puntiagudo ?
cerro-limpio-que está-gente.
monte de álamos u otros árboles - junto al agua.
cerro-álamo?? ?-gente.
cerrito agujereado ?
cerro-chico-gente.
tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
gusanos revolcados en el zoquete.
tierra-?-agua-gusano.
gusanos revolcados en el zoquete.
tierra agua-?-gusano.
pescado grande.
pescado-quien-come.
patos que andan en el agua ¿borrados?
tierra blanca.
tierra-blanco-que es-gente.
peñasco blanco.
aletas de pescado - pescado que abre la cola y
las aletas para nadar.
pescado-gen te.
pescados.
pescado-gente.
gente que come puerco.

amoqua-ma-r-ay
amossissiniguara
amo-ssissini-guara
ampapacaeneamiguas
am-pa-pa-caene-amigua
amapapanauco
ana-gmane
ana-gmane
anagua
ana-gua
anaguíguas
ana-guí-gua
anaiguigas
ana-i-gui-ga
anicapanes
anica-p-anes
aniguaras
ani-guaras
anipigua
ani-pi-gua
ani-pi-gua-que
anipiguaque
arichimamoica
arichi-ma-moica
ariscapanes
arisca-p-anes
aútecapaguame

javalí-come-?-mucho?
tierra colorada.
tierra-colorado-gente.
que se untan con almagre y comen pescado.
tierra-muy parda-?-pescado-gente.
coje narices.
chaparro espinoso que da frijol colorado amargoso.
arbusto-frijolillo - colorín.
frutilla comestible.
arbusto-frutilla comestible - anacua.
un arbolito que da una frutilla.
arbusto-?-gente?
arbolillo espinoso que da una frutilla.
arbusto-?-?-?
comedores de gavilanes.
gavilán-quien-come.
flechas.
flecha-gente.
vara de flecha.
flecha-vara-gente.
flecha-vara-gente-que hace??
varas de flecha.
comedores de gavilanes.
gavilán-come-?
comedores de gavilanes.
gavilán-quien-come.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del

río.
ayanguara
ay-an-guara
ayeriguara
aye-ri-guara
ayesiguara
a ye-si-guara
ayirañiguara
ayi-rañi-guara
ayrañiguara
ay-rañi-guara
ayuniguile

monte sin espinas.
cerro-desnudo-gente.
mucha gente.
muchos-que son??-gente.
mucha gente.
muchos-que son??-gente
monte grande.
cerro-grande-gente.
gente que vive en un gran llano en una ciénaga
junto a un montecillo.
cerro-grande-gente.
agujero donde hacen mezcal.
505

�ayu-ni-guile
ayu-n (d) i-gui-le
ayuniguira
ayu-ni-guira
ayu-n (d) i-gui-ra
a yundiguiguara
ayu-ndi-gui-guara
ayu-ndi-gui-guara
bayaguaniguara
baya-gua-ni-guara
bayagueras
baya-guera
bayamiguara
baya-mi-guara
boiguaras
boi-guaras
cachupiniguara
cachupini-guara
caguarañiguara
cagua-rañi-guara
cagua-rañi-guara
caguijamiguara
cagui-ja-mi-guara
caguirañiguara
cagui ?-rañi-guara
caguiyacana
cagui-ya-ca-na
caguiraniguaras
cagui-rani-guaras
caguiamiguara
cagui-ami-guara
cagui-a-mi-guara
cagui-yamiguara
cagui-ya-mi-guara
caiguara
cai-guara
caijuaniguara
cai-juan-ni-guara
canaraguayo
canama

506

'I

cerro-chico-?
cerro-agujero ?-muchos-?
cerro agujereado - agujero donde hacen mezcal.
cerro-chico-gente?
cerro-agujero ?-muchos-?
cerro agujereado.
cerro-agujero ?-muchos-gente.
cerro-chico-?-gente.
que viven en unas barranquitas.
barranca-agua-chico-gente.
pies de venado ?
barranca-gente ?
gentes que viven en unas barrancas pequeñas.
barranca-chico-gente.
pie de venado.
pie de venado?-gente.
tierra blanca.
tierra blanca-gente - tizate - tiza.
liebre de las orejas grandes - orejas de liebre.
liebre ?-grande-gente.
oreja?-grande-gente.
que viven junto a unos sabinos.
sabino-grande-pocos ?-gente.
orejas de liebre ?
sabino?-grande-gente?
sabino grande donde beben agua.
sabino-grande-agua- (bebe?).
pajaritos pintillos ?
sabino-grande-gente ?
gente que vive junto a unos sabinos.
sabino-pescado ?-gente.
sabino-?-chico-gente.
sabino grande - sabinos grandes de muchas raíces.
sabino-grande-pocos ?-gente.
mucha gente.
cabeza ?-gente.
cabecita de conejo.
cabeza-conejo-chico-gente.
caracoles ¿borrados?
carrizo que está en el agua ¿ borrados?

canapanama
cana-p-anama
canaynas
capanamas ?
ca-p-anamas
carama
caramapama
carama-p-ama
caramapinguan
carama-pinguan
caramariguanes
carama-riguanes
caramaperiguancananaréchecanano
carama - periguan canana - réche-ca nano
caruncapanos
carun-ca-p-ano
cayuiguara
ca-yui-guara
' .
cgmacana
cguia-ca-na
cothoayaguala
cotho-a-ya-guala
cotoayala
coto-a-ya-la
cotoguayagua
coto-gua-ya-gua
cotoyaguala
cotoya-gua-la
cuidajos
cui-d-ajo
cunpanama
cun-p-anama
cunpanamoquiniapin
cun-p-anamo-quiniapin
guarastiguara
guara-s-ti-guara
guarauctiguara

comedores de gavilanes ?
gavilán ?-quien-come.
carrizo que está en el agua ¿ borrados?
come cochinos.
?-quien-come.
perro-?
come perro.
perro-quien-come.
¿ ... ?
perro-?
¿ ... ?
perro-?
perros que entran por una cueva y salen a otra.

perro-entra?-cueva-sale ?-cueva.
perro que come pescado.
perro-pescado-quien-come ?
mucha gente.
agua? o pescado?-mucho-gente.
sabino grande donde beben agua.
sabino-agua-bebe.
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-árbol?
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-?
pastle.
pastle- agua ?-grande-gente?
árboles grandes que tienen pastle.
pastle-grande-gente?
chupa tabaco.
chupa-tabaco.
come conejos.
conejo-quien-come.
come conejos y gente de la frente grande.
conejo-quien-come-gente de la frente grande.
agua limpia.
agua-limpia-que es-gente.
agua blanca.

507

�'I

guara-uc-ti-guara
guareytigua
guar-ey-ti-gua
guayatiguara
gua-ya-ti-guara
guimoaiauco
guimo-aia-uc-o
irapaguines
maapiguara
maapi-guara
macatiguire
ma-ca-ti-gui-re
manigua
ma-ni-gua
maupanama
mau-p-anama
milantiguas
mmaguaguapo
mina-guaguapo
miñaguapa
miña-guapa
mocoápanamas
mocoá-p-anamas
opaguiguara
opa-gui-guara
paac
paacarañiguara
paac-a-rañi-guara
pacacnomo

pac-ac-nomo
panamiguara
pantiguara
pan-ti-guara
panti-guara
pantiguaras
patiporas

508

agua-blanca-que es-gente.
agua clara del río.
agua-claro-que es-gente.
que viven en la orilla del río.
agua-grande-que es-gepte.
peñasco blanco.
?-cerro-blanco-?
espina de nopal {borrados?
mezcal que tiene espinas por los bordes.
mezcal-gente.
río que lleva fuerza.
fuerte-agua-que es-mucho-?
estero?
?-?-agua.
come venados.
venado-quien-come.
come tunas { borrados?
chaparro espinoso que da un frijol colorado espinoso (sic).
fri jolillo-espinoso.
frijolillo - colorín.
frijolillo-espina.
come cochinos.
cochino-quien-come.
ciénaga de mucho tular.
tule-grande o mucho-gente.
agua que llueve.
agua que llueve.
agua que llueve-?-mucho-gente.
que viven junto al agua bañándose empinados que viven en el cerro de las chorreras - cara
lavada.
agua que cae-?-?
agujero donde se entran las liebres y ratones que
van de huída, y allí cavan y les prenden fuego.
tierra colorada.
colorado-que es-gente.
almagre-gente.
untados de almagre - que viven junto a una cueva o mina que de ella sacan almagre.
tierra amarilla o parda.
·

pa-ti-poras
pelicaguaro
pioguani conpagua
pi-o-gua-ni-conpagua
pioguara coapagua
pi-o-guara
pixaguaniguaras
pixa-gua-ni-guaras
pi-xa-gua-ni-guaras
punia patama
quedejeños
queguexosmapi
quiáguechamqueguejosmapi
quiapanama
quiá-p-anama
quidajos
quid-ajos
quídeclapossamalpaquereas
quiniapin
qui-niapin
quispisguaras
(a) qui-s-pi-s-guara
quitamocapanama
qui-t-amoca-p-anama
qui-t-amoqua-panamas
qui-t-amoqua-panamas
saractigua
sarac-ti-gua
saratiguacaramanigua
sarac-ti-gua-caramamani-gua
upahuiguaras
upa-hui-guaras
xinipiguara

almagre-?
piedras coloradas.
tacopates - palo de que hacen barretas o catanas.
vara-?agua?-chico- ¿ ... ?
tacopates - bastones arrojadizos o catanas.
vara-?-agua? o gente? ¿ ... ?
unos peñascos altos y al pie de ellos hay unos charcos de agua que no corre.
peñasco?? ?-agua-chico-gente.
vara-carrizo ??-agua-chico-gente (¿gente que vive
entre los carricitos ?) .
tule ancho.
nopales.
berrendos ???
sapos unos y otros berrendos (mapi ¿ come sapos?
sapos ?-quien-come.
chupa tabaco.
chupa-tabaco.

sapo?).

come chapotes y bebe en la orilla del agua.
hombres de la frente grande.
grande-frente?
carrizal.
carrizo-?-vara-?-gen te.
que comen muchos javalines.
muchos-?-javalines-quien-come.
come javalines -

come puercos.

muchos-?-javalines-quien-come.
que viven en un estero hondo en que hay zacate
cortador y en él habitan muchas palomas.
hondo???-que es-agua.
estero donde habitan palomas.
hondo ???-que es-agua-perro????-estero.
ciénaga o carrizal.
tule-mucho-gente.
matorrales chiquitos.
509

�xi-ni-pi-guara
yminiguaras
ymi-ni-guara
ypantiguara
y-pa-n-ti-guara
ysmacurapemue

carrizo-chico-vara-gente.
cerrito.
cerro-chico-gente.
tierra colorada.
?-tierra colorada-que es-gente.
pajaritos colorados copetones dos?

chivos? ¿borra-

VOCABULARIO DE LA LENGUA GUINIGUA DE LOS INDIOS
BORRADOS DE NUEVO LEON

aba
agu
aguari
agueca
agui
ai
aiu

ajo
aJU

am
ama
ama
amapapanauco
amaquiapinimen
ambara y guimo
ami
ami

amo
amo
amoca
amoqu
amoqua
an
an
an
ana
anagua
anaguígas

tierra.
cerro.
loma.
mezquite.
carrizo.
cerro.
cerro.
tabaco.
tabaco.
tierra.
tierra.
pescado.
coje narices.
patos que andan en el agua.
peñasco blanco.
pescado.
cochino? pamoranos.
tierra.
pescado.
javalí.
puerco.
javalí.
desnudo-que es ?? pamoranos.
come.
come.
arbusto.
anacua?
arbolito espinoso que da una frutilla.

anagmane
anaiguígas
anama
anamo
anana
anano
ane
aru

anica
ano
aparcum
apino
aqui
anguanaguapao
anguanapao
arichi
arisca
aútecapaguame
ay
ay

aye-ri
aye-si
ayi
ayu

axi-te
baya
boi
ca
ca
ca
cachupini
cacomarpa
cacumarpan
cad
cagua
cagua
cagua
cagui
cagui
cagui

frijoli!lo - colorín.
arbolito espinoso que da una frutilla.
come.
come.
cueva.
cueva.
come.
flecha.
gavilán?
come.
un palo de que hacen barretas o catanas - tacopates pamoranos.
que se amarran colas de venado.
carnzo.
????-espinoso (muy?).
????-espinoso.
gavilán.
gavilán.
pájaros que andan en el agua o en la orilla del río.
cerro.
mucho.
muchos.
muchos.
cerro.
cerro.
carrizo.
barranca.
pie de venado.
agua.
cochino????
pescado.
tierra blanca?
cardenales (pájaros) pamoranos.
cardenales (pájaros) pamoranos.
chupa.
que les gustan sur de Texas.
liebre?
orejas??
liebre???
orejas???
sabino.

511

510

�1

i

cai
cana
canama
canana
canano
canaraguayo
canayna
carama
carama
carama
carán
carún
cgma
chuán
chuchini
coapagua
conpagua
cotho
coto
eran
cua
cuid
cun
( e) clapo
ey
eyti
gmane
gua
gua
guala
guapa
guara
guara
guanaguapao
guanapao
guera
gui
guira
hui
512

cabeza.
gavilán??
carrizo que está en el agua.
cueva.
cueva.
caracoles.
carrizo que está en el agua.
coyote pamoranos.
perro.
perro.
perro sur de Texas.
perro.
sabino.
conejo alazapas.
colorado.
tacopates - barreta - catana - coa??
tacopates - barreta - catana - coa??
pastle.
pastle.
perro pamoranos.
agua.
chupa.
conejo.
chapotes.
claro?
que es claro.
frijolillo - colorín.
gente.
agua.
árbol???
espina?
gente.
agua.
muy? espinoso.
espinoso.
gente.
muy o mucho o grande.
gente?
muchos.

irapaguines

ja
juan
ma
ma

maapi
macati
maguacata
mau
ffil

palo ;urojadizo
palo arrojadizo

milantiguas
mma
miñaguaguapo
miñaguapa
mocoá
na
na
ndi
n (d) i
Ill

niapin
ña
ñejau
ñexo

opa
p
p
pa
paac
paac
pac
pachale
pan
panamiguara

panti
pau-xi-an
pelica
pelicaguaro
perco

espina de nopal.
grande?
conejo
come
fuerte?
mezcal.
que es fuerte.
semilla comestible del ébano.
venado.
chico.
come tunas.
fri jolillo.
fri jolillo (espinoso) .
fri jolillo (espina?) - colorín.
javalí - cerdo.
bebe??
frijol??
agujero??
chico?
chico o poco.
frente?
frijol??
chupa pintos.
chupa pintos.
tule
quien (relativo) .
quien (relativo) pamoranos.
amarillo, colorado o pardo (almagre) .
agua que llueve sur de Texas.
agua que llueve.
agua que llueve.
nopal podrido ¿ ... ?
amarillo, colorado o pardo (almagre) .
agujero donde se entran las liebres y ratones que
van de huída y allí cavan y les prenden fuego
y los sacan.
tierra colorada (almagre) , amarilla o parda.
barriga-carrizo-come?? Coahuila.
piedras coloradas.
piedras coloradas-gente.
gusano.
513

�periguan
pi
pixa
punía patama
que
que
quedejeños
queguexos-mapi
qui
quiá
quiáguechamqueguexosmapi
quiapanama
quid
quídeclapo
quianapin
qui-t
rani
rañi
réche

ri
riñi
s
sti
sarac
Sl

s-pis
s-pi-s
ssamalpaquereas
ssissini
sti
ta

tati
ti
uc
ucti
ug
ugti
upa
xi
ya

514

entra????
vara.
peñasco??? (pi-xi - vara de carrizo ?) .
tule ancho.
que hace????
está ???
nopales.
berrendos?? (berrendos?-mezcal).
mucho.
sapo??

ya
yati
ymi
ysmacurapemue
yui

corre???
que es corriente ( del verbo correr) .
cerro.
pajaritos colorados copetones - chivos {borrados?
muchos.

sapos unos y otros berrendos.
come sapos???
chupa.
come chapotes (quid-eclapo) - chupa chapotes.
gente de la frente grande.
muchos-?
grande.
grande-mucho.
sale???
que son????
álamo???? (rañi - grande ?) .
limpio.
que es limpio.
hondo?
que son???
varas ( montón de varas ?) .
matorral?
que beben agua en la orilla del agua.
colorado.
que es limpio.
gordo.
que es gordo.
que es o que está.
blanco.
que es blanco.
blanco.
que es blanco.
tule.
carrizo.
grande.

515

�LA CONSPIRACION DEL PADRE ARENAS
JORGE FERNANDO lTURRIBARRÍA

Con este nombre ha pasado a la historia, con más sentido convencional que histórico, la primera coalición intentada contra el
estado mexicano desde la consumación de nuestra Independencia,
para restaurar el régimen de la Colonia.
Por haber sido descubierta la conspiración en una época de
gran efervescencia política -la lucha entre las logias masónicas
por la conquista del poder público- los historiadores contemporáneos a los sucesos los han expuesto con cierto deliberado propósito de introducir elementos de confusión. Esta tendencia ha
influído en su esclarecimiento, demorándolo en el ya bien largo
período de cerca de siglo y medio que va transcurrido desde 1827
a la fecha.
Resulta curioso advertir cómo de la confrontación de estos sucesos a través de las versiones encontradas de sus expositores, según el partido a que hayan pertenecido y en ocasiones pasando
como por entre un aro de fuego, prefieren mantenerse en discreta reserva, desde el ángulo neutro de enfoque, dejando a la obra
del tiempo su decantación.
La razón no puede ser otra, si bien se medita en este desistimiento, que el escrúpulo bien explicable de precaver la pluma ante
el peligro de incurrir en juicios ligeros, porque se llegó a observar
que del debate histórico podrían surgir serias imputaciones casi
igualmente atribuibles a los representantes de los dos bandos irreconciliables, dado el clima de exaltación, de virulencia política
517

�y de pasión en que se descorre y baja el telón de este drama nacional salpicado de sangre.
La conspiración adquirió perfiles de escándalo nacional, tanto
en su aspecto de conjura contra la soberanía nacional, como en
sus consecuencias probables, en la secuela procesal y en su trágico
y precipitado desenlace.
Los sucesos principian en 1827. Estaba aún fresca la sangre
de Iturbide y reciente la permanencia de las tropas españolas en
la fortaleza de San Juan de Ulúa, bajo el sucesivo mando de los
generales realistas Dávila, Lemaur y Copinger, hasta la capitulación de este último, el 15 de septiembre de 1825. Cuba era la
avanzada de España sobre las costas mexicanas en el afán de retener su dominio sobre la liberta Colonia, cuya independencia política negábase a reconocer Fernando VII.
Descubierta la conjura en término tan próx,imo de aquellos
acontecimientos, la excitación se justificaba, incluso contra los españoles iturbidistas, militares o civiles, señalados como candidatos a la expulsión.
En los diversos procesos que fueron\ incoados con motivo de la
conjura figuraron cuatro generales: Gregorio Arana, Miguel Negrete, José Antonio Echávarri e Ignacio Mora; seis frailes: J oaquín Arenas, Francisco Martínez, Rafael Torres, Manuel Hidalgo, Diego de San José y Margarito Morán; cinco funcionarios públicos: el general Vicente Filisola, el coronel José Antonio Fado,
José María Bocanegra, don José María Tornel y don Francisco
Molinos del Campo. De estos dos últimos, e1 primero era diputado por Veracruz y Secretario Particular del Presidente Victoria,
y el último, gobernador del Distrito Federal. Además cinco civiles, y tres militares retirados.
De estos procesos, uno tuvo lugar en la ciudad de México y los
otros dos en las de Puebla y Oaxaca, respectivamente. Como resultado de las sentencias dictadas, fueron fusilados el general Gregorio Arana, veterano español del extinto ejército realista; los
eclesiásticos Arenas, Martínez, Torres e Hidalgo; los civiles David, Zaleta, López de Castro, Prado y Puebla, y los militares Cam518

pos, González y Ortet. La pena de destierro, tras larga prisión,
aplicóse a los generales Negrete y Echávarri. Más tarde fueron
fusilados en la Ciudad de Oaxaca Fray Diego de San José y Fray
Margarito Morán, según el historiador Olavarría y Ferrari.
Todos los diversos incidentes de la conjura causaron honda conmoción y suscitaron encontrados comentarios entre los secuaces de
los partidos yorquino y escocés, cuando la política era dirigida
por las logias masónicas. Era presidente de la República el general Guadalupe Victoria y vice-presidente el general Nicolás Bravo, ambos antiguos y ameritados insurgentes, pero divididos y enemistados por la obra de las mismas logias. Victoria militaba en el
rito yorquino; Bravo acaudillaba la facción del escocés.
Desde las ejecuciones de religiosos ocurridas en la lucha de Independencia, éstos son los primeros frailes y clérigos que en México van al patíbulo.
La conjura, sus consecuencias y epílogo eran interpretados en
diverso modo, según la militancia política de sus comentaristas.
Los yorquinos, que ocupaban los puestos clave del régimen, ponderaron la gravedad de un atentado inaudito contra la soberanía
nacional, y se empeñaron en probar, aunque con no muy legales
recursos y valiéndose de estratagemas indignas, que los conjurados
actuaban como agentes de los borbonistas, tramaban la muerte
de la república y el restablecimiento del dominio español. Aseguraban, y esto sí parece bien probado en autos, que para estos
planes había negociaciones con Fernando VII a través de la capitanía general de Cuba. Se relacionaba este intento con el que
había sido liquidado en 1824, en Padilla, encomendado al exEmperador Iturbide.
En cambio, para los escoceses -en cuyo grupo militaban varios
de los conjurados-, ex-realistas despechados por la Independencia, la conspiración sólo era un pretexto urdido por los yorquinos
para desplazarlos de los cargos civiles y militares y propiciar así su
expulsión del país. Señalaban al general Manuel Gómez Pedraza,
a la sazón Ministro de la Guerra, como el autor intelectual de la
maniobra.
519

�Por otra parte, la verdadera opinión pública del país, la ajena
a las pasiones políticas, aturdida por tan opuestas versiones, sólo
presenció espectante sus episodios sin llegar a formarse juicio del
drama.
Confusa y alarmada veía, por una parte, la necesidad de precaver al país contra cualquier intento de reconquista, y por la
otra, los graves males derivados de la multiplicación de las sociedades secretas, y se anonadaba al meditar que, ya fuese en manos
de yorquinos o de escoceses, la dirección del país se desviaba por
cauces ajenos a los intereses nacionales.
El descontento público causado por varias irregularidades en
los juicios de los generales Arana, Negrete y Echávarri llegó a la
representación nacional, y un grupo de senadores exigió responsabilidades al Ministro de la Guerra. Se hicieron apreciaciones desfavorables de los funcionarios judiciales que actuaron en el proceso, se declaró que obraban por estricta consigna y se precisaron
detalles reveladores de que., actuaban con parcialidad.
En sus Me morías don José María Bocanegra, en prenda de que la
conspiración del padre Arenas no fue estratagema de partido o producto de fantasía, inserta una gacetilla que apareció en el número
249 del Diario de La Habana, correspondiente al martes 6 de
septiembre de 1831. En dicha nota se condena la Independencia
de México, tildándola de absurda y torpe, se asegura que la Nueva España siempre fue devota de "su amado monarca Femando
VII", pues desde 1808 hasta 1821 "se celebraron tratados reducidos a que fuera a reinar en México un príncipe de la augusta
Casa de Borbón". Esto no fue posible, se aseguraba, porque España estaba oprimida, y los peninsulares tuvieron que desistir de
sus proyectos en favor de la reconquista. Prosigue la gacetilla con
esta afirmación que corrobora la presunción de que existían planes siniestros contra la república: "Mas no por eso suspendieron
un momento sus tentativas dirigidas a restablecer el gobierno legítimo de un rey, y más de una vez estuvieron a punto de conseguirlo durante los años de 24 y 26, si no les hubieran faltado los
520

auxilios ofrecidos, cuya falta costó la vida a muchos buenos españoles, que expiraron en los patíbulos".
La existencia de la conjura se confirma con la siguiente exposición del arzobispo de México, Dr. Manuel Posada y Garduño,
diocesano durante los sucesos de la conspiración: "En mi último
viaje a Nueva Orleáns el año de 1834, supe algunos pormenores
por haber tenido oportunidad y haber visto el informe que hizo a
la Corte de Madrid el comisionado regfo · sobre la revolución conocida entre nosotros por del padre Arenas: advirtiendo que este comisionado regio fue D. Eugenio de Aviraneta, residente
siempre en el Estado de V eracruz. El informe fue copiado horas
antes de darse a la vela el buque en que iba. Que la división y
complicación de las ideas y opiniones de los mexicanos, principalmente entre los dos ritos masónicos de la República, fue el medio
entre otros, el más eficaz de que se valió el comisionado. Y hablando con el religioso franciscano fray Rafael Torres, que fue
en la revolución el discípulo del presbítero don Manuel Hidalgo,
de Puebla, le ratificó lisa y llanamente su cooperación, siendo presente el Sr. magistrado de la Suprema Corte de Justicia D. José
Domínguez Manzo; asegurando, por fin, dicho padre Torres, que
sus conocimientos en el plan y combinaciones para llevarlo a efecto, no eran tales que le asegurasen y le diesen una instrucción
exacta, ni mucho menos completa de cuando se obraba, y de los
enlaces y ramificaciones que existían; pero se aseguraba (decía
el padre Torres) que él hacía por su parte lo que le correspondía
como a un agente subalterno que reconocía, obedecía y obsequiaba órdenes superiores".1
Para descargo de su conciencia, el general José María Torne!,
que tal directamente participó en la celada puesta al padre Arenas, reprodujo la anterior exposición del arzobispo de México en
su Reseña histórica (p. 113), seguida de interesantes consideraciones acerca de la verdadera identidad de Aviraneta y de la secreta comisión que trajo a México.
Antecedentes de la conspiración del Padre Arenas, y como ac' Publícala Bocanegra en sus Memorias.

521

�titud de represalia, puede considerarse en el caso la conducta del
general Victoria, al promover oficialmente el apoyo militar de México en favor de la conjura descubierta en Cuba para independizar la Isla de España. En efecto, para formalizar el descabellado proyecto, el presidente Victoria presentó una iniciativa al Senado el 8 de octubre de 1825, que fue desechada lógicamente porque carecíamos de barcos para emprender esta aventura, y porque tendría que considerarse la actitud de México como poco
amistosa de parte de los Estados Unidos, pues bien conocido era
su empeño de impedir que la colonia antillana quedara bajo el
radio de influencia de otro país que no fuera precisamente nuestro vecino del norte.
Entremos en materia: el día 25 de enero de 1827 debía estallar simultáneamente en México, Puebla, Tehuantepec, Acapulco,
Durango, Cuernavaca y Tampico, la conjura militar contra el gobierno de la República, encaminada a restaurar el dominio español, con el apoyo de Fernando VII.
Parece haber sido uno de los principales conjurados el general
español retirado Gregorio Arana. Fue capturado el 4 de febrero
del mismo año, y ejecutado en Mixcalco, el 5 de enero de 1828.
El agente más activo de la conjura fue, sin duda, el fraile dominico Francisco Martínez, que se dio a conocer entre los comprometidos con el título de Comisfonado regio, bajo el nombre de
Juan Clímaco Vásquez, aunque usó indistintamente los de Manuel Cervantes, Rómulo Porter, Luis García y Benito Sánchez.
Español por nacimiento y realista intransigente, tan pronto como,
en 1821, fue consumada la Independencia, salió del país por iniciativa propia. Fuése a La Habana, en donde aprovechó todas
las oportunidades a su alcance para conspirar contra la autonomía de México, ponderando lo fácil que resultaría a España reivindicar la perdida colonia. Esperó el resultado de la ocupación
de S. Juan de Ulúa por las fuerzas españolas y cuando el general
Copinger capituló en septiembre de 1825, lejos de desistir aquél
de sus proyectos, logró interesar al gobierno español para que se
reemprendiera la reconquista con medios más eficaces. "México
522

-decía- no anhelaba otra cosa que ver restablecido el régimen
español".
Impresionado el gobierno español, en buena parte, por la dialéctica persuasiva de Fray Martínez, accedió a ensayar otros planes, y después de algunas consultas con el gobernador de Cuba,
se dieron instrucciones al capitán Eugenio de Aviraneta. Hombre
capaz de todas las audacias, Aviraneta había llegado a Veracruz
desde 1825, probablemente en combinación con la expedición
española a Ulúa de ese año, para agitar a la población del puerto en favor de la reconquista.
Aquí se impone una digresión. ¿ Quién era Aviraneta? Este
hombre que impresiona por sus perfiles novelescos tuvo una vida
agitada y extraordinariamente pintoresca. Hecho a todos los peligros, metía las narices y también el sable y los puños donde quiera que se conspiraba contra algo. Intervino en infinidad de complots, conjuras, escaramuzas, asaltos, fugas, comisiones arriesgadas,
rescate de prisioneros, etc., etc. Se jugó la vida en España, Francia y México, y siempre resultó más o menos bien librado.
Aviraneta nació en Madrid, el 13 de noviembre de 1792. Era
de origen vasco, aunque tenía sangre francesa por su padre, que
venía de los normandos. Aprendió el francés en Irún, en casa de
su tío Fermín Esteban Ibargoyen. Allí se hizo masón escocés, y
así comenzó a relacionarse con algunos republicanos franceses y
emigrados españoles en tiempos de Carlos IV. En Irún fundó una
sociedad secreta llamada "El Aventino", de la que fue presidente,
con 27 afiliadas. Con motivo de la invasión napoleónica en España se enroló en las famosas guerrillas del célebre cura de Villoviado Jerónimo Merino, contra quien años más tarde peleó. En
este grupo de franco-tiradores realizó hazañas que revelan gran
audacia y valor personal. En esta misma época estuvo a las órdenes del notable guerrillero Juan Martín, "El Empecinado".
Concluida la guerra de invasión, de 1814 a 1820, Aviraneta viajó por distintos países, y al retornar a España tomó partido en la
conspiración de Richart. Fue a Francia, y comisionado por las
logias conspiró para apoderarse de Valladolid, lo que no tuvo lu523

�gar por la sublevación del coronel del Riego y la proclamación
de la Constitución de Cádiz. Tuvo relaciones con los carbonarios
de París, y en dicha ciudad hizo su presentación en el Gran Oriente del rito masónico escocés. En la Venta Carbonaría conoció a
Cugnet de Montarlot fundador de las sociedades secretas de Francia y se hizo correligionario de los grupos franceses que pretendían
organizar una legión francesa en Zaragoza y otra inglesa en Galicia, para defender la Constitución gaditana después de su abrogación por Fernando VIL
Estuvo del lado de los constitucionales con "El Empecinado"
y contra los realistas. Es objeto de pintorescas aventuras, cae preso de los realistas en 1823, se escapa y va a Tánger; de allí pasa
a Gibraltar, donde se embarca para Alejandría con la ayuda económica del tío Alzate e Ibargoyen, que vivía en México y que le
envía 5,000 pesetas por conducto de los banqueros Benolié y Cía.
En el Cairo es nombrado jefe de escuadrón, se aburre y marcha
a Grecia, en donde se hace gran amigo de Lord Byron y, siendo
huésped suyo, le asiste en su muerte. De Grecia parte a Marsella,
y de allí a Burdeos, en donde se encuentra con el tío "indiano",
que lo convence de ir con él México. Este encuentro no parece
casual, sino parte de la combinación tramada para que se sitúe
en Veracruz, en su plan de apoyar las operaciones militares de la
expedición enviada a Ulúa.
Para disfrazar sus intenéiones, compró Ibargoyen en Burdeos
un cargamento de mercancía, con destino al referido puerto mexicano: sedería francesa y cajas de vino de Burdeos, y Champagne.
Asociados tío y sobrino, llegan al embarcadero del Río Alvarado a fines de abril de 1825. En Veracruz la dragonea de comerciante, embozado en un oficio por el que no tenía la menor vocación, y luego se une a los masones escoceses, enemigos del gobierno de don Guadalupe Victoria y se mete a redactor de El
Veracruzano Libre, órgano presuntivamente fundado por él para enfrentarlo a las publicaciones de los yorquinos El Sol y El
Mercurio. No parece casual que hubiera en Alvarado una imprenta nueva y empacada, tan a la mano, recién traída de los
524

Estados Unidos, con destino a un periódico que se iba a fundar
y no se fundó. El encargado de ella era un español emigrado de
La Habana, don Tiburcio Campe, "insigne impresor y antiguo
periodista que me debía muchos favores por géneros que le había prestado para venderlos en aquel puerto". 2
El decreto de expulsión de los españoles ( 20 de diciembre de
1827) lo obligó a salir anticipadamente rumbo a Nueva Orleáns,
en compañía del Padre Diego Miguel de Bringas, ameritado en
la evangelización-de una parte de Texas y muy conocido en aquella provincia; . de varios frailes y de un grupo numeroso de connacionales suyos. Tan pronto como llega, se relaciona con un acaudalado español, comerciante y naviero de Nueva York, de apellido Fernández, conocido en los Estados Unidos por "Peter Armony", y busca contacto con la colonia española de Nueva Orleáns.
Sin pérdida de tiempo, el Padre Bringas empezó a conspirar en
la organización de una incursión a México, que penetraría a Tamaulipas por el puerto de Matamoros. Se planeó reclutar 150
hombres, comprar 500 rifles, 1,000 puntas de lanza y 1,000 sillas
de montar, con sus arneses, fletando para su transporte un vapor
y dos corbetas de guerra. Aviraneta dice en sus Memorias que
rumores de una próxima guerra entre México y los Estados Unidos, por el asunto de Texas y la existencia de buques de guerra (?)
mexicanos en la bahía de San Bernardo hicieron fracasar la incursión.
Finalmente Peter Armony retiraba su compañía porque no quería arriesgar sus intereses y reputación, y todo el plan se desarticuló.
Entonces se decidieron Aviraneta y sus secuaces a que se redactara una Memoria dirigida al rey de España, enumerando ·en
ella los sacrificios que se hacían por la reconquista de México, · y
se convino en que la llevarían Aviraneta, el Padre Bririgas, un tal
Irigoyen y ocho misioneros de los colegios de Querétaro y Orizaba; El 28 de febrero de 1828 embarcaron, y luego de llegar a La
• EUGENIO DE Av1RAN ETA E IBARGOYEN. Mis memorias íntimas ( 1825-1?29). Don
Luis GARCÍA P1MENTEL. Prólogo de D. Luis GoNzÁLEZ OBREGÓN. México, 1906.

525

�Habana visitaron al gobernador y al capitán general Vives, dándole cuenta de su Comisión. Ponderaron a éste lo fácil que sería
intentar la reconquista, lograron convencerlo, y Aviraneta redactó,
para interiorizarlo de la situación, una Memoria sobre el estado
actual del reyno de México, y el modo de pacificarlo.
Vives, impresionado por los informes, resolvió organizar la expedición de reconquista. Pensó confiar su dirección al brigadier
Antonio de la Oliva; pero, teniendo que dar cuenta al general
de Marina Angel Laborde, para la habilitación de los barcos,
éste, por viejas rivalidades con aquél, se negó, alegando que se lo
prohibía la Ordenanza. Escribió Laborde a Madrid y secretamente obtuvo que el mando de la expedición se confiara al general Barradas, hombre impulsivo, cruel y al mismo tiempo indeciso, sin el valor ni las condiciones requeridas para tamaña
empresa. Bien conocido es el fin de la desastrosa aventura.
Fracasada la expedición, Aviraneta volvió a La Habana, en
donde vivió de su pluma, escribiendo en los diarios, hasta que fue
llamado a España para participar en la conspiración liberal de
don Francisco Espoz y Mina, en lo que ya no tuvo oportunidad,
por la derrota de los liberales. Así continúan sus aventuras llenas
de lances y episodios pintorescos. Ingresa al partido de los carlistas; después, reniega del aspirante al trono español y se torna
a la sucesión de Fernando VII, combate a "El Empecinado",
entra en una conspiración para secuestrar a don Carlos, en Azcoitia; en 1837 fue comisionado por el ministro de la Gobernación
para marchar a Francia e introducir la discordia en la facción
carlista, y al año siguiente emprende la misma encomienda y logra, por fin, que se firmen los convenios de Vergara, que restituyen la paz en España y acaban con el aspirantismo de don Carlos y con la prolongada guerra intestina.
Aviraneta casó el 4 de noviembre de 1852, y hasta en este episodio de su vida es desconcertante: actuaba en Madrid una compañía de Opera y en ella una cantante, Josefina de Esperamons,
de 26 años, tan mala como diva y actriz que exasperó al público
y fue víctima de una silba tremenda. Lloraba desesperada en su
526

camerino porque el empresario le había rescindido el contrato.
Aviraneta, que era espectador en el teatro, sin conocerla, fue a
buscarla. No se le ocurrió cosa mejor para consolarla que ofrecerle matrimonio. Naturalmente, ella aceptó, y Aviraneta se dejó
poner la coyunda.
Volviendo al punto de nuestro relato, es ya oportuno aclarar que
la desaprensiva alusión con que Aviraneta se refiere en sus Memorias al caso del padre Arenas, parece demostrar que, o no tuvo
participación en ella, o, por no comprometer al gobierno español,
prefirió omitir cualquiera referencia personal.
Sólo dice: "No contentos los yorquinos con abatir de este modo
a los escoceses, urdieron una diabólica trama para envolver en ella
a los generales Bravo, Marqués de Vivanco, al Obispo de Puebla,
a varios senadores, al alto clero, a los regulares y a todos los españoles en gener'al. Representaron la ridícula farsa del padre Arenas,
frayle inmoral que se prostituyó a los yorquinos, denunciando a los
generales Negrete, Echávarri, Arana y a los demás españoles, dando por positiva la existencia de una horrorosa conspiración, con
un comisionado regio al frente, que suponía debía estallar a favor
del gobierno español, para destruir la república y la independencia Mexicana. 3
Sin embargo, en la hoja de servicios de Aviraneta, hay un hito
que se puede seguir, pese a su laconismo: "Por la guerra de América -dice-, con arreglo a la Real orden de 30 de abril y sus
aclaraciones del 23 y 24 de Octubre de 1835; duración, dos años,
un mes y quince días". 4 Estos dos años, un mes y quince días, ¿ a
qué período de tiempo se refieren? No, desde luego, a los cuatro
meses y medio transcurridos desde la llegada al puerto de Alvarado -fines de abril de 1825- hasta la capitulación de Ulúa, el
15 de septiembre de ese año; tampoco a los tres meses, de julio a
septiembre de 1829, que duró la expedición de Barradas, desde su
salida de La Habana hasta los convenios de Pueblo Viejo. Indudablemente comprende un período más largo que abarca ocho meses
ª Ob. cit., pág. 251.
' Pío BAROJA. Aviraneta o la vida de un conspirador. (Apéndice colecci6n Crisol).

527

1134

�de 1825, desde fines de abril o principios de mayo, fecha, la primera, de su llegada al puerto de Alvarado; más los doce meses del
año de 1826, que presuntivamente dedicó a preparar la conjura,
y cinco meses y medio del siguiente de 1827, hasta mediados de
junio, en que, anticipándose al decreto de expulsión de los españoles, se embarcó para Nueva Orleans, como ya se dijo. La suma
de estos períodos de tiempo coincide con el lapso de la hoja de servicios de Aviraneta, en que éste aparece comisionado en la guerra
de América.

•
El programa proselitista de la conjura ajustábase en su organización a la técnica de las sociedades secretas. Cada comprometido
debía conquistar a otro, y así sucesivamente. El seductor y el seducido se conocerían convencionalmente como "maestro" y "discípulo", respectivamente, cuidando del incógnito, para garantizar la
discreción necesaria. Parece que sólo Aviraneta, fray Martínez y
el padre Arenas conocían los hilos de la conjura.
Parece ser también que el primer paso de los conspiradores para
contaminar al ejército, fue catequizar al general de brigada en retiro don Gregario Arana, conocido en el plan bajo el pseudónimo
de Jerónimo Gangoiti. 5
Otro de los cabecillas importantes fue Jacinto Pérez Uride, que
actuaba con el nombre supuesto de Manuel David, y fingíase comerciante. Fue "discípulo" del general Arana y, a su vez, "maestro" de Fr. Rafael Torres. Este religioso franciscano vivía en su
convento de la ciudad de Puebla y pasaba amparado por el nombre de José Cisneros.
Seguían después, en orden de importancia, el presbítero Manuel
Hidalgo, Manuel Segura, Juan Bautista Zuleta (conocido indistintamente por Antonio Miró, Juan Arnés del Portal y "El Niño de
Dávila"). Ramón López de Castro, Benvenuto López, Santiago
Prado, Policarpo Puebla, el subteniente Juan Ortet, el teniente
• Tenía un primo: Miguel Gangoiti, que aparece como su encubridor y cómplice.

528

Juan González y el coronel Miguel Campos, los tres últimos militares retirados.
De todos los conjurados y cómplices los únicos que se libraron
del patíbulo fueron el propio Aviraneta, Manuel Vega, Miguel
Ibáñez y Francisco Caride. Aviraneta se escapó, inexplicablemente, hasta de figurar en el proceso. Es verdad que Fr. Martínez, el único que conocía su verdadera identidad, no lo denunció, pero resulta increíble que la policía militar del gobierno del general Victoria no hubiese sospechado de su conducta.
Vega, Ibáñez y Caride se salvaron de la muerte, el primero, por
que sólo sirvió de amanuense para copiar el plan, "obrando maquinalmente y para ganar algún dinero", el segundo, porque sólo
sirvió de conducto para entregar el plan a Manuel David, de manos de Policarpo Puebla, a fin de propagarlo en Cholula, y el tercero, por ser único cargo en contra suya el de haber mandado llamar
al propio David, su dependiente, por encargo del presbítero Hidalgo.
La primera víctima fue Segura, fusilado el 7 de abril de 1827.
El padre Arenas fue ejecutado el 2 de junio, cerca de Chapultepec,
a la vera del puente de Tacubaya; el general Arana, el 5 de enero de
1828; Fr. Francisco Martínez, el 29 de Marzo del mismo año, en
la plazuela de Mixcalco; los otros: Manuel David (o Jacinto Pérez Uridi), fray Rafael Torres, el presbítero Hidalgo, Zuleta, López de Castro, Prado, González, Ortet y Puebla fueron pasados
por las armas en la ciudad de Puebla, donde radicó su causa y se
les sentenció, en los primeros días del mes de septiembre de 1829.
En Oaxaca la conspiración estuvo encabezada por el fraile franciscano Margarita Morán y por el carmelita Domingo de San José. El foco se hallaba en J amiltepec, de la Costa Chica. Descubiertos, fueron enviados a la capital del Estado y detenidos en el convento de Santo Domingo, de conformidad con los privilegios
eclesiásticos. Morán logró seducir a su custodio, que le proporcionó
un traje de arriero, con el que se fugó la noche del 19 de agosto de
1827. Tan pronto como se halló libre, fue al cuartel del Batallón
Activo de Tehuantepec a soliviantar a la tropa, al grito de "Viva
529

�España". Avisado el comandante de las armas, llegó al cuartel en
los momentos en que el fraile arengaba a los soldados, y así pudo
escuchar los detalles de la frustrada revuelta y reaprehender al
audaz clérigo.
Ambos frailes fueron ejecutados a principios de enero de 1828
frente a las tapias del convento de Betlemitas, en la propia ciudad
de Oaxaca.
Los generales Pedro Celestino Negrete y José Antonio Echávarri fueron arrestados como sospechosos de colusión en la conjura,
por las declaraciones de los detenidos en Puebla. Se les condujo
en reclusión muy severa a puntos distantes y diferentes: Cueinavaca, Lerma, Tacubaya, Atzcapotzalco, y posteriormente fueron
confinados en el edificio de la antigua Inquisición, en la capital
del país.
El 16 de junio de 1828 se inició el Consejo de Guerra de Negrete y concluyó. . . ¡ al día siguiente! Al ser requerido para designar
defensor, dijo con sorna: "Nombro a los editores del Correo de la
Federación" que lo habían llenado de insultos. Lo hizo después
en la persona del coronel Cirilo Gómez Anaya, que actuó con imparcialidad. Ambos, Negrete y Echávarri resuitaron absueltos contra el paracer de los yorquinos, que se reunieron en la casa de don
José María Bocanegra para maniobrar en favor de su condena.
Como no lo consiguieron, enderezaron sus gestiones a obtener, como sucedió, que se los desterrara. A Negrete se le dio pasaporte
para salir del país, con la condición de que lo hiciera por Acapulco; después se le permitió el destierro por Veracruz. Echávarri
murió en los Estados Unidos, después de larga enfermedad y agobiado por la miseria. Fue atendido en sus últimos momentos por
la viuda de don Agustín de Iturbide, "que con la magnanimidad
de una princesa le socorrió en su dolencia". 6 Negrete permaneció
desterrado varios años en Burdeos, y más tarde fue reincorporado
al ejército con su grado.
La saña contra ambos militares se atribuye al general Manuel
Gómez Pedraza que, aunque no era yorquino, trataba de formar
• ÜLAVARRÍA Y

530

FERRARI.

Episodios Históricos M exicanos. Tomo 11-ps. 339-40.

un nuevo partido y creía poder tener en Negrete y Echávarri dos
fuertes opositores.
¿ Cómo buscó seducir el padre Arenas al general Mora, comandante de la guarnición de México? Oigamos las declaraciones de
éste al fiscal de la causa, el entonces coronel José Antonio Facio,
de funesta recordación: "Después de haberle escuchado sin contradecirlo, me mostró el plan que llevaba consigo, él constaba de
dieciocho artículos. El primero era relativo al grito que debía pronunciarse, y era el de '¡ Viva España, viva la religión de
Jesucristo!' Los otros, no podré afirmar su enumeración, pero
comprendían el arresto del E. S. D. Vicente Guerrero, el del E. S.
Bravo (D. Nicolás), por consideración a la generosidad que usó
con los prisioneros (realistas) en otro tiempo. Que las rentas de la
nación continuaran en la forma en que están, igualmente que los
que las manejan y demás empleados. Que se repondrían a todos
los europeos en sus respectivos empleos. Que a los cónsules y comisionados extranjeros no se les incomodaría ni se moverían hasta
nueva disposición, entrando en esta providencia los que con el carácter de comerciantes existen en el territorio".
"Seguidamente le pregunté -continúa el general Mora- que
era necesario saber con qué clase de gente se contaba para semejante operación; qué caudales y qué seguridades; me dijo entonces
que había un comisionado regio cerca ,:le la capital, el cual estaba
completamente autorizado por el rey (de España) para conceder
amnistías, gracias, etc. : que si yo me decidía ya en este caso me
aclararía toda duda y vería la cosa en su verdadero punto de vista.
Que al hacerlo quedaba bien secreto, que nadie llegaría a presumirlo, y que desde luego me pondría en comunicación directa con
aquella persona. Que se contaba con todos los cabildos eclesiásticos,
con los mismos eclesiásticos particulares, con todos los pueblos, y
últimamente con el comandante general de Puebla, con su obispo
y demás personas de influjo".
"Visto todo -añade el declarante-· le dije que el asunto era
delicadísimo, y que era preciso me concediese algún tiempo para
pensar resolverme, a lo que dijo que era ejecutiva mi contestación
531

�por no dar ya tiempo la ejecución proyectada, pues debía darse
el grito el día sábado 20, o bien mañana. En tal aprieto, le dije
volviese hoy para darle mi última contestación: se fue en ello,
asegurándome antes que, si como esperaba, no revelaba el secreto
que me había confiado, nada tenía que temer, porque estaba bien
segura mi persona; pero que si, por el contrario, hacía uso de
ello, éLpodría.ir a un patíbulo y algún otro; que por eso no dejaría de hacerse la revolución y yo sería asesinado. En efecto, se fue
y en seguida pasé a dar cuenta al E. S. presidente, quien impuesto
de lo ocurrido me ordenó tomase la providencia de hacerle reiterar su exposición en forma, y que pudiese ser oída y entendida de
las personas que se nombrasen al efecto. Con este antecedente dispuse que a las cuatro de la mañana se hallase en mi citada casa
el señor diputado D. José Maria Tomel, el señor senador D. Francisco Molinos del Campo y el teniente coronel D. Ignacio de la
Garza Falcón, nombrados por S. E., y además, dos de mis ayudantes, D. Joaquín Muñoz y D. Francisco Ruíz Femándéz a los cuales
los coloqué en una pieza inmediata para que pudiesen imponerse
de lo que deseaba".
•
"Colocados allí -prosigue-, llegó la hora citada, y sin falta
se presentó el referido padre Arenas, a quien con modo le hice
volviera a reproducir lo principal de su comisión, logrando vaciara
todo el objeto de su misión, y que a tiempo de que yo, formalizando
ya, le reprendiese su infame proceder, saliesen y reprendiesen los
ocultos a este padre, como en efecto se verificó. A presencia de
ellos volvió a ratificar en todo lo que había dicho, asegurándonos
que si lo conducía al patíbulo, iba contento porque moría por la
fé de Jesucristo".
·
"Entonces lo conduje hasta el arresto en que se halla, y de allí
se tomaron las más providencias de que tengo dado a V. S. conocimiento en el otro (oficio) mío, fecho hoy, al que le acompañaba
las pistolas, puñal y papel~s que se le encontraron en la celda".
El proceso del padre Arenas adolece de muchas irregularidades -menos, desde luego, que el del infortunado general Arana
y más que los de los otros comprometidos-, lo que despierta la

sospecha de que hubo consignas para mover la maquinaria de
la judicatura militar. El padre Arenas propuso varias veces delatar a los demás conjurados, a condición de serle concedida la
gracia de la vida y de protegerlo de las posibles represalias de sus
correligionarios. Mas se rechazó la primera oferta, y sucesivamente fueron denegadas las siguientes, por considerarse "que nada
faltaba por descubrir".
Su delator, el general Mora, siguió al frente de la guarnición
de la Plaza de México, a pesar de su notoria intervención oficial
en el proceso del Padre Arenas como funcionario del fuero de
guerra, influyendo decisivamente con su asesoría para el rechazo
de sus peticiones; lo que dio pábulo a la versión de haberse deveras comprometido en la conjura y de ahora estar temeroso de
ser, a su vez, delatado por el preso. Más tarde éste pidió al presidente Victoria, por escrito, la expedición de una amnistía general en favor de todos los comprometidos: "Si no se concede
-advirtió- yo voy al suplicio y no declaro lo que sé, y quedará
un germen en la República difícil de a pagar ... " En acuerdo de
7 de marzo, el presidente comunicó la determinación de su negativa. Viendo el Padre Arenas inminente el desenlace, el 2 de
abril ofreció revelar, a cambio de su vida, quién era el sujeto de
primera jerarquía que le encomendó entregar el plan general de
la conspiración al general Mora, bajo la garantía de que había
más de veintemil hombres alistados en las diversas provincias. Esta vez también negó el asesor, y el general Mora ratificó la denegación.
Marchando el proceso a su fin, al serle solicitado al prelado
provincial la degradación eclesiástica del reo para que pudiera
ejecutarse en él la sentencia de muerte, y volviendo aquél la oración por pasiva, reclamó al tribunal la irregularidad del proceso,
preferentemente la de que el general Mora "no ha podido ejercer
las funciones de comandante general y juez de la causa, por haber
sido propiamente el que denunció al Padre Arenas, y haber servido de testigo en el proceso, en donde aparece su declaración".
Más tarde, se formalizó este incidente de incompetencia judicial
533

532

�del general Mora, con intervención del cabildo de la Iglesia Metropolitana. Terció, entonces, el ministerio de Justicia, pidiendo al
obispo de Puebla, don Manuel Ignacio Campillo que, en defecto
del arzobispo de México proveyera a la degradación, pero también se negó por motivos que se omiten en el proceso, aunque se
admitió por buena la excusa.
Entonces, se pensó recurrir al obispo de Oaxaca, don Manuel
Isidoro Pérez; sin embargo, después se desistió por motivos de distancia, aunque habríase obtenido el mismo resultado. Mas Pérez,
con excelente olfato, temeroso de verse compelido, pidió licencia
ilimitada a Roma y, mientras le era proveída, discurrió emprender una larga visita pastoral por la sierra oaxaqueña, donde no
le alcanzaran las comunicaciones del gobierno. A su regreso, puso
de por medio el océano, y se fue a radicar a Guadalajara, España, su tierra natal. Renuente a regresar, fue compelido por el
Papa Gregorio XVI, a instancias del Arzobispo de México, para
reasumir la jefatura de su abandonada diócesis. Optó por la dimisión irrevocable, que suscribió el 27 de diciembre de 1831.7
Resuelto -aunque extra juri- el moroso problema de competencia, para que la excepción opuesta no se tradujera en demora -lo que supone espíritu de festinación-, le fue notificada
la sentencia de muerte al Padre Arenas. Se previno a la escolta
que el reo no saliera "al patíbulo con el hábito, sino que a las cuatro de la mañana del día de la ejecución se le quitará y se le pondrán botas, pantalón, levita y corbata, negro todo, y un lienzo
de la misma color que cubra la corona, sin taparle el rostro ... "
" ... y que se le ponga en el pecho una tarjeta que diga: Por
traidor a la nación, con letras muy perceptibles, y permanecerá
con ella el tiempo que quede expuesto el cadáver".
Estos hechos ocurrieron en la madrugada del 2 de junio de
1827. En el camino al cadalso, cuando la escolta pasaba por el
bosque de Chapultepec, Arenas pidió vehementemente que se detuviera el coche que le conducía, porque quería hacer una importante revelación a cambio de su vida. Aunque al principio el
' EuTIMIO

534

PÉREZ,

El episcopado oaxaqueño, págs. 95-96.

jefe de la escolta, teniente Francisco Mejía, se negó a transmitir
la petición al fiscal, lo hizo después. Mientras tanto, se entabló
allí un patético diálogo entre reo y custodio, del que resultó -si
la transcr~pción es exacta- que realmente el Padre Arenas ignoraba los hilos de la conspiración y hasta la identidad del comisionado regio, aunque sí sabía que la cabeza visible de la conjura
era el fraile dominico, Francisco Martínez; de todo lo que resultaba ser Arenas sólo responsable del delito de encubrimiento, e
inocente el general Mora. Según esta misma declaración, el dominico había fraguado la conjura en su parroquia de Chimalapa,
Oaxaca. Los veintemil hombres aludidos en el proceso referíanse a
supuestos adictos en Colima y Durango, a los peones de las haciendas del español Gabriel del Yermo -de triste memoria-, más la
guarnición de Perote, que se reputaba por dispuesta a la sublevación, según los propagandistas del movimiento. Del general Arana
dijo que había sido personalmente seducido por el fraile, y que por
eso, cuando él le trató el punto mostrándole el pl_an, respondió
que ya lo conocía. En cambio, de la responsabilidad de los generales Negrete y Echávarri, dijo desconocerla en absoluto.
Después de suscrita esta declaración por el reo, el fiscal y el
secretario, bajo el testimonio de los oficiales de la escolta, continuó ésta su marcha con el reo al lugar del suplicio por el rumbo
de Tacubaya. Desahuciado Arenas y visiblemente desesperado por
no haber logrado siquiera un aplazamiento, mientras el coche se
iba alejando de la zona urbana, bien amanecido como estaba y
con algún tránsito de población madrugadora, gritó con acento
de profunda convicción: "¡ Todo lo que he dicho es mentira, es
mentira!" Repetido con voz trémula y angustiada, alarmó a la
escolta y al piquete de la ejecución que, a pie unos, y otros a caballo, custodiaban el coche, porque la gente deteníase y comenzaba a formar corrillos. Pero la inquietud de los guardianes subió
de punto cuando el preso comenzó a arengar a las gentes para
que combatieran sin descanso a las logias masónicas, enemigas
de la religión y de México. ¿ Fue éste su recurso póstumo para
535

�escapar, si el pueblo, llegando a contender con los soldados le
propiciaba la ocasión de perderse por aquellos arrabales o entre
la arboleda del cercano bosque? 8
El 15 de marzo de 1827, en Ayolotepec, Miahuatlán, del Estado de Oaxaca, a varias leguas de su parroquia de Chimalapa cayó en poder de sus aprehensores el fraile dominico Francisco Martínez. Conducido a México, le fue destinada por prisión una pieza
del Palacio Nacional, inusitado lugar de cautiverio que hace suponer que tratábase de un preso de importancia excepcional o
que iba a ser interrogado por altos funcionarios públicos. Podrían
ser ambas cosas, pues no se excluyen. Aunque, al declarar fray
Martínez se mantuvo en una cerrada negativa, luego, y contrastando con su discreta actitud, procedió con visible imprudencia
en su comportamiento con el teniente José María Velasco, su defensor de oficio, pues tan pronto como lo visitó éste en su calabozo del Palacio Nacional, para el desempeño de su oficio, trató
de catequizarlo en favor de la conjura. Le hizo tentadoras ofertas y, aparentemente admitidas por el mílite, el preso le expidió
despacho de "Teniente Coronel efectivo del Primer Escuadrón de
la Fe". 9 El teniente Velasco era un joven de 31 años, de buen
parecer, muy valiente y reservado, pero de pésimos antecedentes.
• La historia del Padre Arenas, fraile dieguino descalzo, es de lo más aventurera,
proteica y turbia. Cuando, antes de la consumación de la Independencia, fue capellán de las compañías presidiales de Chihuahua y trató de asesinar al obispo de Durango, el Marqués de Castañiza, bajo cuya jurisdicción se hallaba, fue enviado a
México y procesado por intento de homicidio con vías de hecho. Purgado su castigo,
fue a Durango durante el Imperio y allí se dedicó al comercio "en compañía de la
modista baronesa que hizo los trajes imperiales para la coronación de Iturbide". Comprometido desde allí para participar en la conjura, se trasladó a la capital del país
y estableció "una fábrica de moneda falsa, disimulada con el nombre de fábrica de jabón,
cerca de la Capilla de la "Candelarita". ZAt.1Acots. Historia de México. T. II; c,

XII, pág. 626.

• He aquí el texto del curioso despacho, según textualmente aparece en el proceso:
"Juan Clímaco Velasco, comisionado regio, inventor del proyecto, primer miembro
de la causa y director de sus operaciones, etc. . . En atención a los méritos y servicios
de D. José María Velasco, hechos a la causa, he tenido por justo el concederle el
empleo de teniente coronel efectivo del primer escuadrón de la Fé, y en uso de las
facultades a mi concedidas por el Rey de las Españas e Indias, que Dios guarde. -En
México, a las sombras de un calabozo y a los veinte días del mes de mayo de mil
ochocientos veintisiete.-Juan Clímaco Velasco.-Valga por sello mi firma secreta".

Años después apareció complicado con el robo y asesinato del
coronel español Lorenzo Guardamino. V elasco fingió aceptar con
fervor de convencido el grado que Martínez le extendió; y tan
pronto como tuvo aquel documento en sus manos lo entregó a la
comandancia militar, pero ante el preso siguió fingiendo sus simpatías por la causa de la conjura, interesado en conocer algunos
detalles comprometedores para revelarlos al gobierno. Por estas
circunstancias debe suponerse que Velasco haya sido especialmente escogido por su falta de escrúpulos, para jugar tan bajo papel.
Ante la lectura de este documento se tienen que suponer dos
cosas: o el Padre Martínez estaba loco o, conociéndose perdido
y fracasada la causa tomó actitudes ostensibles de autor y cabeza
de la conspiración sólo para ocultar y salvar a don Eugenio Aviraneta, cuya verdadera identidad debía mantenerse en el más impenetrable secreto, a fin de garantizar el éxito de la comisión.
El 12 de marzo de 1828 fue consignado llanamente el reo y
entregado a la jurisdicción militar, después de su degradación
real. Agotada la averiguación, fue declarado convicto y confeso
del delito de traición a la patria y sentenciado a ser fusilado por
la espalda. Esta sentencia fue cumplida a las once de la mañana
del 29, en la plazuela de Mixcalco, frente a las tropas formadas.
El cadáver estuvo expuesto al público, y al día siguiente fue recogido por los religiosos de la Orden de Santo Domingo y enterrado, en secreto, en la capilla de las Animas de su iglesia.
Igual que lo hizo el Padre Arenas, al caminar al patíbulo fray
Martínez exhortó a los curiosos y circunstantes a que detestaran
de las sociedades secretas, e hizo el vaticinio de que serían la
ruina de México.
En cuanto al infortunado general Gregorio Arana, basta un vistazo a su proceso para convencemos de la iniquidad que se usó
con él y de la increíble festinación con que se le llevó al suplicio.
Según algunos historiadores como don Carlos María Bustamante -insospechables de conservatismo- la pena de muerte a que
se le condenó fue un asesinato legal. Don Lorenzo de Zavala
opinó en su epílogo en el cadalso, que no merecía, fue "un ase537

536

�sinato político", y que toca al licenciado Bocanegra, asesor de la
causa, "justificarse ante la posteridad de este hecho tan grave".
Por otra parte, el fiscal de la causa paladinamente advierte en
la parte conducente de sus conclusiones que ha procedido a pedir la última pena para el reo con base en catorce indicios y presunciones, pues "si es cierto -dice- que la prueba de indicios y
presunciones no lo es legalmente, sino suplemento de ella; pero en
los crímenes de tanta gravedad como el de lesa nación, en los que
el principal objeto es ocultar la materia de que se trata, para realizar los planes sobre seguro, los indicios y presunciones bastan por
ser el único modo que la ley tiene para evitar el trastorno del
gobierno y precaver las ruinas de la nación ... " " ... y como en
el 'caso, reunidos los catorce indicios de que hablé, precisan a que
el entendimiento crea que Arana es reo de los dos delitos porque
se le ha procesado, es necesario convenir en que efectivamente
lo es . .. "
El galimatías jurídico a que condujo al fiscal la falta de elementos para configurar los delitos atribuidos al general Arana,
evidencian que tuvo que proceder por consigna, y que esta consigna venía de las más altas esferas de la política.
Don Enrique Olavarría y Ferrari afirma haber tenido en sus
manos, para hacer un estracto, un manuscrito que don Carlos
María Bustamante pasó al padre de aquél, conteniendo una versión memorizada del historiador oaxaqueño sobre la conspiradón
del Padre Arenas, para que Olavarría padre la revisara y dijera
si faltaba algo en ella. La parte conducente del manuscrito, relativa al proceso del general Arana, dice: "No me ocuparé en
hablar de su causa, porque su defensa corre impresa y da la más
completa idea de la injusticia con que fue inmolado. La dureza
de sus jueces no se limitó a este general, extendiose a su defen. sor, que por haber llenado su deber y explicádose con la libertad
que para tales casos garantizan las leyes, fue condenado por la
comandancia general a sufrir un arresto de seis meses. Este hombre de bien -prosigue Bustamante- fue el capitán D. José María Antepara, de claro talento y de feliz disposición para la poesía".
538

Conviene aclarar, para conocer el mar de fondo de este proceso, que operaba en contra del general Arana la inquina del
partido yorquino, porque dicho militar estaba afiliado al escocés,
y los contrarios no podían olvidar que el general José Manuel
Montaño, correligionario del acusado, se había pronunciado en
octubre de 1826, pidiendo el exterminio de todas las sociedades
secretas, la renovación del gabinete del presidente Victoria -golpe dirigido contra el general Gómez Pedraza y don Miguel Ramos Arizpe, ministros de la Guerra y de Justicia, respectivamente- y la expulsión del funesto Joel R. Poinsset, enviado plenipotenciario de los Estados Unidos, cuya verdadera misión era dividir a México promoviendo y patrocinando la fundación de logias masónicas, germen de discordia que desangró al país hasta
madurarlo para la guerra de Texas y la invasión norteamericana
del 47.
En efecto, la vindicta pública exigía razonablemente la depuración del equipo humano coludido con los intereses políticos del
partido entronizado en el poder para llevar a un hombre al suplicio sólo por simples presunciones. En realidad, los escoceses sólo se anticipaban a pedir lo que más tarde harían los propios
yorquinos, nulificando la elección presidencial de Gómez Pedraza, y luego, en desquite, harían a su turno los mismos escoceses, al declarar a su sucesor, el general Vicente Guerrero, "imposibilitado para gobernar", sin antes declararlo fuera de la ley,
para luego hacerlo víctima de una abominable celada, llevándolo
al cadalso después de una farsa de proceso, con irregularidades
iguales o parecidas al que sufrió el del general Arana.
Convertido en lamentable instrumento de Poinsset, el gobierno
del general Victoria no fue capaz de ver adelante, siempre ofuscado por las pasiones de partido; ni menos lo que fuere de reparar -como, en cambio, sí lo hizo Alamán- en que el enemigo
eficaz y peligroso ya no era España, sino los Estados Unidos.
En la misma memorizada versión de don Carlos María Bustamante se puede leer el relato de los últimos momentos del general Arana, víctima expiatoria de la discordia de los partidos,
539

�al que primero se le calumnió y luego se le llevó al cadalso: "Marchó al suplicio con serenidad, y no se le notó la menor turbación,
excepto en el instante en que le quitaron el uniforme y la banda
de general, mostrando con esto que era un oficial pundonoroso y
caballero. Pidió agua, porque dijo que se le abrasaban las. entrañas, pidió también que no se le fusilara por la espalda, pero se
negó a concedérselo el fiscal, que hasta ese punto llevó su saña.
Luego que cayó muerto lo rodearon muchos espectadores, y una
malvada mujer pisó su sangre y dijo que tenía a honra el hacerlo por ser la sangre de un traidor: a imitación de esta harpía,
algunos arrojaron piedras sobre el cadáver ... "
Los sucesos relacionados con la conjuración del Padre Arenas,
probados históricamente como tentativa de España para reivindicar su perdida colonia carecen, en sí, de cualquiera significación que no sea la de un nuevo intento fallido, que pronto habría
de repetirse, en 1829, con la fracasada expedición de Barradas en
Tampico; pero el suceso nos ofrece valiosos elementos de información para penetrar en el corrompido ambiente político infestado
por la lucha de facciones y enardecido por la pasión, en una época
que influyó decisivamente en el futuro de la patria; porque es
indudable que los hechos ocurridos entonces propiciaron, en gran
parte, el ambiente favorable para que los Estados Unidos actuaran en el desarrollo de su política de absorción, que culminó con
la mutilación territorial impuesta a México en la jornada del 4 7.
Del relato anterior, se desprenden las conclusiones siguientes:
1a. En 1826 España intentó promover una insurrección en México, para reincorporarlo a su dominio, después de la capitulación de la fortaleza de S. Juan de Ulúa.
2a. La fundación de sociedades secretas fue arma política de
dos facciones irreconciliables, dirigida a la conquista del poder;
pero, en el fondo, sirvió de eficaz instrumento a la táctica norteamericana de absorción del territorio nacional.
3a. Prohijada por ese clima de antagonismo, existió la llama-

da conspiración del Padre Arenas; aunque torpemente concebida y desde su inicio condenada al fracaso.
4a. En el supuesto caso de que los expedicionarios españoles
hubieran triunfado, esto de nada les habría valido, porque los Estados Unidos terminarían por expulsarlos del país en corto o largo plaro, con tropas filibusteras o de voluntarios, como lo hiw
después en Cuba; pero entonces el vecino país habría hallado una
excelente oportunidad para fundar en México un protectorado, a
pretexto de la Doctrina Monroe, y modificar nuestra línea divisoria territorial hasta donde les hubiere placido.
Sa. Las pasiones del partido impidieron ver al régimen del general Victoria, que no radicaba ya en España, sino en los Estados
Unidos, como lo proclamó don Lucas Alamán, el futuro peligro.
6a. El gobierno nacional sabía que la conspiración era ya un
movimiento definitivamente abortado, sin peligro para la soberanía del país; pero lo presentó a la opinión pública con todo
el aparato teatral que necesitaba entonces su partido para dar la
impresión contraria, capitalizando así los resultados en favor d~
la corriente política que pedía la exclusión de los españoles de
los cargos públicos y creaba el clima propicio a su próxima expulsión.
7a. Condicionados los procesos a esta finalidad política de facción, fue preciso que el régimen forzara los débiles cargos contra
el general Arana, víctima propiciatoria por su condición de soldado del viejo orden, llevándolo con preconcebida intención al
suplicio.
8a. El plan llamado de Montaña señaló oportunamente al gobierno del general Victoria sus más visibles y graves errores, y
fue saludable advertencia, que se perdió en la algazara de los
odios de partido.
9a. Se advierte un táctico consenso en los historiadores -incluso en los menos sospechosos de conservatismo-- al estimar que
541

540

�la condena del general Arana asume las características de un
típico asesinato político.
10a. A la concurrencia de un conjunto de fines inconfesables
y de intereses discutibles, que parecen concitarse contra México
en una época en que pudo haber alcanzado envidiable prosperidad, y a la participación que tuvieron en este drama ameritados próceres de la Independencia Nacional, puede atribuirse la
actitud piadosa con que nuestros historiadores han vuelto esta
dolorosa página de la vida nacional, página que casi han dejado
intacta, aunque no invulnerable a la crítica histórica y a la censura moral.

Sección Cuarta

NOTICIAS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

542

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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