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                  <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD DEL PORVENIR
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad de Nuevo León

INTRODUCCIÓN

No es necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento
de que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición
moral y social, la que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones
haciendo ineficaz o nugatoria su acción, lo que, en general, ofrece perspectivas a un trágico y decisivo final bélico.
Ostensible es el desprecio o rechazo del hombre moderno hacia las "cosas"
del espíritu, lo que también se refleja en la cultura. La consecuencia de todo
esto ha producido un clima propicio al florecimiento de pasiones incontrolables, en el que la inquietud y la angustia han sometido al hombre a peligrosas tensiones.
En el gran escenario internacional, en donde ya se ventilan los grandes
acontecimientos de nuestra era, son de advertir los esfuerzos desarrollados
por la Organización de las Naciones Unidas en su lucha por el mantenimiento
de la paz y de la seguridad en el mundo, cuando una guerra fría puede
convertirse en el principio del fin, con el siniestro peligro del empleo de las
formas de destrucción que la ciencia moderna ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite no solamente la destrucción masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética del hombre; la destrucción química, que incluye los gases nerviosos, que nulifican la personalidad
humana y la guerra biológica.
En este precario momento histórico, trascendental como nunca, la síntesis
que de carácter inmediato sería posible establecer en torno al tema que nos
sirve de estudio, podría quedar circunscrita con la formulación de la siguiente pregunta: ¿ Es la Universidad -entre otras instituciones- una po-

579

�sible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí el hombre en el
presente y en lo porvenir?
Esta reflexión que pudiera parecer utópica, dado lo real y complejo de
los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no obstante,
encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso de otros
tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de
Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos
humanos con todas sus consecuencias.
La radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral
y social decadente en que la Humanidad se halla, el que señala el fin de
una época y en el de la de una radical transformación, especialmente en el
orden de la cultura, considerando su alto valor educacional, para aplicarla de
acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva Era que ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo Orden Social.
Los intentos de aplicación de la cultura como medio para la solución de
los problemas que siempre han aquejado a la humanidad, no son una novedad, porque en el fondo del corazón y de la mente humana ha sido siempre
un anhelo el utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si bien
muchos de esos intentos han sido tildados de irreales, como así fue señalado
el pensamiento de Renán al creer en las propiedades pacificadoras de la
cultura.
Pero en el caos que es posible advertir en el mundo actual, el empleo de
la cultura, pese a los aspectos utópicos que pudieran atribuírsele, para los
fines de comprensión y conocimiento, aparece si no como una panacea, sí
como un camino salvador y de elevación dignificadora de la vida humana,
sin olvidar, obviamente, lo propio interno, porque es precisamente el hombre
y en el hombre en donde puede encontrarse el campo de aplicación de la
cultura, alejada de ideas o motivaciones de materialismo negativo, impregnadas de odio y de~precio hacia los supremos valores perennes del espíritu,
frente a una nueva situación sociológica en que el hombre no está debidamente preparado, o bien, para evitar una guerra que pondría el fin a su
propia existencia.
No es, pues, una pretensión utópica, que en ese campo sombrío y confuso
en que vive el hombre moderno, como resultado de su desdén a los valores
espirituales y de su apego a lo material, el que la cultura -en su más genuina expresión- aparezca como uno de los medios más adecuados e idóneos,
no sólo para la propia exaltación del espíritu, que es su misión primigenia,
al encontrar éste en la cultura sus más plenas y vitales manifestaciones, sino
aun por el interés de su conservación, ya que si bien la cultura no es el único
ni el más decisivo camino de salvación, considerando la complejidad apun580

tada en la situación prevaleciente, si constituye un poderoso factor cuya valía
imponderable no puede ser menospreciada, sino por el contrario, estimulada
y enriquecida en estos momentos históricos de crisis de los valores espirituales
y de vivo conflicto -espíritu y materia- como nunca lo fuera en lo pasado
y decisivo en lo porvenir por sus letales resultados. Con cuánta razón Fernando de los Ríos, partiendo del hecho histórico de la tendencia secular del
hombre, pese a su propia vocación y naturaleza, a desdeñar lo espiritual,
señalaba la escisión entre el "saber" y el "deber" humanos; "divergencia en
que el saber sigue atropellado, un camino, y por otro camino, más que rezagado, va menospreciado el deber. Y como el Renacimiento tomó como
ciencia tipo la matemática, se produjo desde aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática a la física, de la física a la
mecánica, de la mecánica a sus instrumentos, y los hombres terminaron su jetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en los instrumentos que en sí
mismos". 1
De significativa importancia resultan así los esfuerzos encaminados al empleo de la cultura como un medio que posibilite la unión entre los hombres,
como entre los pueblos, por eso son dignos de reconocimiento y alabanza los
esfuerzos realizados por la Conferencia de Londres, de noviembre de 1945, en
la que se acordó la constitución de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), cuyos básicos principios están dirigidos a tal fin, organismo internacional del que hablaremos
al estudiar el tema de la cultura.
No es el caso de establecer una vez más la supremacía del espíritu, el que,
como esencia humana, se ha sobrepuesto y superado a la incomprensión y a
la estulticia, cuando no a las grandes catástrofes que la propia mano del hombre ha desencadenado en todos los tiempos. Una vez más el espíritu, faro
inextinguible de luz, cuya preservación no necesita de exégesis, constituye un
elemento inapreciable en la tarea de salvar al hombre de la trágica encrucijada en que se ha colocado; camino que, en otro aspecto, no puede ni debe
ser avasallado por un materialismo sofocante, impulsado sólo por metas -que
no por ideales-, cientificistas, carente de una moral, frío y antihurnano, porque mientras más se aleje el hombre de sí mismo, y por ende de los demás
hombres, al despersonalizarse, pretendiendo ignorar al espíritu y las cosas
que de él se derivan, hace nugatorios los medios para llegar a la comprensión,
al diálogo y a la convivencia en general, con percusiones no solamente en
lo nacional, sino en lo internacional, la realidad sociológica que es el signo y
la característica de nuestro tiempo.
1

GAnR1E1. DEL M .\ZO,

La Reforma Universitaria y la Universidad Latinoamericana,

p. 84. Bueno, Aires.

581

�Frente al hecho portentoso de la casi poses1on y dominio de la materia
por la vía científica, legítimamente podría preguntarse cuáles son los objetivos que animan y guían a ese progreso siempre ascendente, porque ya en
nuestra era es casi inevitable el tocar el tema de la eminencia de la guerra,
en la que se emplearían esos aniquilantes adelantos científicos; si bien, claro
es, con el entendimiento de que la naturaleza de tal guerra sería totalmente
distinta de cuantas hayan acontecido en el pasado y llevada a cabo entre dos
trincheras invisibles; pero no por ello menos reales, las que agruparían cada
una a la humanidad entera. En caso de la realización de tan fatal evento,
¿ acaso se trataría de salvar al hombre y con él a su descendencia y a su cultura, proporcionándoles bienestar? Por desgracia esta interrogación que el
hombre de nuestros días se formula en forma de clamor angustiado no tiene
respuesta, porque muy otros, oscuros y siniestros son los propósitos que animan
a un posible Caín, víctima de ciegas pasiones al olvidar las normas y los principios inmutables. La paz, la verdadera paz, no es con mucho la pretendida
arcadia de los lobos con piel de oveja que acechan el mundo.
En la peligrosa distancia que se ha establecido entre el hombre y el hombre, por la postergación y desdén de los valores espirituales y por la abstrusa
cuanto insensata apetencia del poder mundial, la cultura es el puente que
hermana y acerca y en ese anchuroso campo, la Universidad, por la índole
de su ser y de su misión, se yergue como centro espiritual y cultural por excelencia, como fuente y guía, nutrida a través de los siglos con el penoso
acumular de conocimientos y de experiencias vitales que son propicias al
hombre para su redención, sacándolo del error y previniéndolo del odio fratricida y, por último, advirtiendo la realidad de las nuevas circunstancias
históricas en que vivimos.
Así, pues, permítasenos hacer un esbozo futurible de la presencia de la Universidad y de su acción vivificadora, no sólo en el mundo de la cultura, con
objeto de estudiar su posibilidad creadora del conocimiento, y por ende, de
la propia cultura, proyectada al hombre, con objeto de que se constituya en
vía luminosa que lleve del error a la verdad y sea factor básico y determinante
de acercamiento y de paz para los hombres en lo porvenir.

I
EL ESPÍRITU

La importancia de las palabras del maestro José Vasconcelos, por desgracia desaparecido ya, aplicadas al lema de la Universidad Autónoma de Mé-

582

xico: "Por mi Raza hablará el Espíritu", están muy por encima de cualquier
examen superfluo e invitan a la reflexión. Somos seres esencialmente espirituales, pese a la indiferencia o rechazo de algunos pensadores en tal sentido,
o bien, a la sensible degradación y bancarrota de las "cosas" espirituales, tal
como se encuentran en nuestros días.
La cultura, como fruto esencialmente espiritual, ha tenido expresiones de
la mayor riqueza y plenitud en el decurso temporal e histórico. No se precisa volver las hojas de la historia hacia la más remota antigüedad, para comprender que con la aparición del hombre, éste deja sentir simultáneamente, en
forma inobjetable -si bien primitiva- la huella de su espíritu. Negar al
espíritu sería negar la calidad esencial del hombre mismo.
Dentro de las más ricas experiencias obtenidas por el hombre, no solamente en contenido, sino como disposición natural, en lo religioso el espíritu
ha encontrado la más profunda satisfacción a su congénito anhelo de eternidad y un camino que lo ha llevado a la concepción de excelsitudes y alturas
inconcebibles, dentro de la natural insuficiencia del hombre mismo en esa
proyección maravillosa hacia lo infinito. Ortega y Gasset, profundamente,
escribiría: "La emoción de lo divino ha sido el hogar de la cultura y probablemente lo será siempre". 2

Así, en lo temporal y cultural, el espíritu se vuelca primeramente en el
campo de lo religioso, en concordancia con su necesidad de Dios. El arte
-forma cultural por excelencia- recibió impulsos de sutil inspiración y de
trazo genial hajo el signo de lo religioso, así la riqueza y variedad de las
grandes y menores obras artísticas, creadas por motivaciones religiosas es
imponderable. Catedrales altivas, como sencillas ermitas, pagodas, monasterios y templos de todas denominaciones, pintura, literatura, y el hecho mismo
-profundamente humano-- de la expresión de lo religioso, son evidencia y
demostración que habla en el altisonante cuanto significativo lenguaje de esa
tendencia a la divinidad, o bien en el mudo, pero no menos elocuente de una
piedra labrada o de una pincelada tenue que enclava la vista de un santo
hacia lo alto, plasmada en algún retablo de ignota capilla. Así se abren épocas, eras, centurias y décadas, jalones significativos de la historia humana al
correr de los tiempos. En todos y en cada uno de los rincones de la tierra hay
pruebas y señales de esas manifestaciones espirituales del hombre en pos de
lo divino y eterno, como demostración prístina del espíritu en el hombre, elevación dignificante y diferenciadora de otros especímenes animales.
Scheler pensó que "si ninguna otra cosa probara la existencia de Dios, la
probaría la imposibilidad de derivar la disposición religiosa del hombre a
2

FERNANDO SALMERÓN.

(I 430). Las Mocedades de Ortega y Gasset, p. 83.

583

�otra cosa que a Dios", y por su parte, Agustín Basave Fernández del Valle ha escrito:

"E~ hombre no puede librarse de la religión porque es congénita con su
e_senc1a, los hechos religiosos se encuentran en todos los pueblos. Esta religiosidad, constante y universal, está basada en la necesidad moral de la religión". "El hecho de la universalidad de la religión es tan manifiesto -asegura Q~~tr~fages- que los más eminentes antropólogos no vacilan en aceptar
la rehg10s1dad como uno de los atributos del reino humano. El arte, la moral
el Estado, la ciencia, la filosofía, el lenguaje, la técnica y todo cuanto eÍ
hombre produce o modifica y la misma actividad productora O modificadora
inte~ran la cu_lt~ra. Y la cultura -realización y esfuerzo-- no es más que un
1:1ed10 al scrv1c10 de un humanismo teocéntrico. Desarraigado de ahí donde
tiene el hombre sus raíces, la cultura es un vano fetiche que termina por
disolverse en la nada.
"Cultura es objetivización del espíritu. Espíritu es lo específicamente humano del hombre, lo que produce el lenguaje, el arte, la moralidad, el derecho, etc. Como protagonista de la cultura, el hombre la crea y la vive. Pero
los entes culturales no son estáticos sino que cambian y se modifican participando de la naturaleza admirable del hombre. Como específicamente humana
es la cultura, es el mundo propio del hombre, su ambiente más cálido y cercano. Como instrumento al servicio de la salvación del hombre, la cultura
está coloreada de religiosidad en todos sus aspectos: 1) formaciones; 2) útiles; 3) signos; 4) formas sociales; y 5) educación". (La clasificación de estos
cinco grupos o tipos generales de productos culturales, es de Hans Freyer y
está contenida en su Teoría del Espíritu Objetivo) .3

II

LA CULTURA
La proyección de este estudio requiere un análisis, si no total, al menos que
nos permita acercarnos al concepto o a los cpnceptos de cultura, los que han
variado de acuerdo con su propia evolución hasta llegar a la Filosofía de la
Cultura, como la más alta expresión que nos habla del reconocimiento de su
trascendente valía, así como de la significación que encierra para el hombre.
Comte, Wundt, Windelbald, Rickert, Lask, Münch, Dilthey, Sprangcr, Scheler,
Hartmann, James y Dewey, así como Ortega y Gasset --citados por Recaséns
' DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,

584

Filosofía del Hombre, p. 295.

Siches-, constituyen una pléyade de expositores que han establecido diversas
teorías sobre la cultura, sin mengua de los antecesores, como en el caso de
Renán.
Por su parte, el propio Recasens Siches aporta en su Teoría de la Cultura,
como vida humana objetivada, nuevas luces sobre este punto tan singular. Este
autor afirma que la cultura la constituyen, "no solamente las obras preclaras,
sino también todas las manifestaciones -en número ingente-, de las actividades de los hombres, que dejan una huella o signo expresivo, por muy humildes que sean: el letrero indicador de una carretera, el hacha de sílex rudimentaria, el consejo trivial contenido en un refrán, la indicación de "se
prohibe fumar", la forma elemental de un trueque, el convencionalismo intrascendente, la carta familiar, etc.. . . Esas cosas no constituyen espíritu objetivo como algunos pensadores han pretendido, sino pensamiento humano objetivado. Su índole, su ser esencial consiste en pensamiento; pero, adviértase
bien, en una forma peculiar de pensamiento, porque no es pensamiento vivo,
es decir, no es pensamiento que está siendo pensado, producido por una
mente, sino pensamiento ya pensado, ya hecho, separado de la conciencia
en que se gestó, pensamiento objetivado, pensamiento cristalizado, pensamiento
convertido ya en cosa, es decir, en objeto". Y agrega, al hablar de la estructura
de las objetivizaciones de la vida humana, que poseen una estructura análoga a
la de la vida humana propiamente dicha, esto es, de la vivida por los individuos, pues en fin de cuentas, son su producto, su cristalización; tienen, por
consiguiente, la estructura de los humanos haceres, es decir, son obras expresivas, o son además obras con un propósito y entonces responden a un porqué
o motivo, y se orientan hacia un para qué o finalidad.
Pero tales objetos, aun poseyendo la misma estructura de la vida humana,
en tanto que cristalizados, carecen de todo dinamismo -que es lo que caracteriza la vida de los individuos-, no cambian, son inmóviles, rígidos, inertes,
no son el hacer, sino lo hecho; no son actos, sino cosa; no son agentes, sino
huella. "La cultura, para Recaséns Siches, en resumen, es lo que los miembros
de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican. Es la herencia
social utilizada, revivida y modificada".'

Con la exposición anterior es posible obtener la panorámica que nos permite
avizorar las posibilidades de la cultura, de acuerdo con los propósitos de nuestro
estudio. La cultura, por tanto, ha sido el producto de elaboraciones individuales
que lentamente se han ido gestando y que han determinado el grado de perfeccionamiento alcanzado en nuestros días, jamás soñado por el hombre, el que
' Luis

RP.CASÉNs

S1cHEs, Sociología, pp. 154 y 155.

585

�así disfruta y emplea esa obra humana por excelencia, realizada a través del
tiempo, por lo que, reconocido su valor intrínseco, es posible establecer su
adecuación y empleo en la tarea de acercar a los hombres por medio del
conocimiento y de la comprensión, tarea que puede y debe realizar la Uní,
versidad, como así veremos adelante.
Al hablar de la cultura también se habla de las culturas, "formas" de ella,
en el pensamiento Orteguiano, si bien se deduce que estas últimas están com,
prendidas en aquélla, con sus características propias o tintes peculiares, como
cuando se habla de la cultura griega -ejemplar por excelencia-, de la
cultura romana, etc. ; pero son ríos que van a la mar o vienen de ella. Las
culturas, en razón de las circunstancias y de la acción del tiempo, se nutren
unas de otras, como lo fueron unas antes que otras, como florecieron unas y
otras decayeron, hasta llegar a la síntesis, que es la cultura misma y que constituye el acervo más preciado.
En Ortega y Gasset, como en otros filósofos, la cultura constituye natural,
mente motivo de reflexión y forja algunos conceptos acerca de ella, como
cuando la estima como un conjunto de bienes culturales y de experiencia
histórica que un pueblo posee, o bien, cuando la considera como elaboración,
henchimiento progresivo de lo específicamente humano. "Pero -en opinión
de uno de sus comentaristas, Fernando Salmerón- es sin duda, Renán,
quien se encuentra detrás de todo el ensayo relativo a la cultura en Ortega,
principalmente de aquellos pasajes que describen entre las características de
la cultura ciertas virtudes místicas y utópicas, que hacen esperar de ella la
paz definitiva entre los hombres: H ominis ex cultura amici. Renán percibió
-según Ortega- la lenta germinación de la paz sobre la tierra, la unidad
humana que pausadamente se organiza en el proceso de la historia y pudo ver
la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones, en donde todas las
cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura".5 Fernando Salmerón cita, también que muchas frases de Renán sobre estos asuntos pueden
hallarse en L'Avenir de la Science, pero principalmente en los Dialogues et
Fragments Philosophiques, agregando que "la idea de Renán de la cultura
como labradora de paz, se repite en una pequeña nota del mismo año titulada Una Fiesta de Paz, sobre el centenario de la Universidad de Leipzig. El
órgano de la cultura que es la Universidad es también el órgano de la paz"
I, 125.6
Otros esfuerzos pudieron al fin abrirse paso considerando a la cultura
como un medio idóneo para obtener la paz, en esos casos, si así se les denominó, las utopías han constituído las más bellas cosas realizadas por el hombre,
• Luis REcAsÉNs S1cHEs, ibid., p. 160.
ibid., p. 87.

• FERNANDO SALMERÓN,

586

por tanto no es posible desconocer esos intentos generosos en pro de tal
objetivo, los que, alejados de la idea de que la cultura empleada como medio
de comprensión entre los humanos pudiera ser una utopía, cristalizaron y han
fructificado en benéficas realidades. Cabe mencionar así el verificado por la
Federación Mundial de Asociaciones de Educación ( 1923), establecida a
iniciativa de los Estados Unidos de Norteamérica, así como los desarrollados
por personas e instituciones similares.
Ya en nuestro tiempo, destácase una institución que obedeciendo al principio de que el empleo de la cultura y de la educación pueden constituirse
como elementos pacificadores, lo hizo suyo como su misión fundamental de
trabajo, tal es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura (UNESCO), la que vio la luz en el año de 1945 y que
agrupó en su seno a representantes de cuarenta y cuatro países, los que se
reunieron en Londres, recién terminada la Segunda Guerra mundial. La
UNESCO, constituye ya una seria realización y un esfuerzo único en la historia de la humanidad, como un ejemplo aleccionador, cuya constitución se
formó en bases inspiradas en los principios que sostienen el que la cultura
puede realizar la verdadera comprensión entre los hombres. Dada la naturaleza internacional de este organismo, su ámbito se extiende por todo el orbe,
de acuerdo con las nuevas y contrastadas exigencias sociales y jurídicas por
las que atraviesa el hombre; por lo que estimamos necesario, aunque sea
brevemente, el estudiar sus principales características con objeto de penetrar
en el contenido e ideario de esa institución tan significativa.
Walter H. C. Laves y Charles A. Thomson, quienes participaron ampliamente en actividades dentro de la UNESCO, han producido una obra, que
con este título, nos presenta importantes aspectos de ella. Esos tratadistas afirman que: "Aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países
dañados por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia,
Grecia y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los Delegados
reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores,
tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como
por los del Totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional para la preservación de la paz en el mundo, el que. necesitaba de una
desintoxicación moral". El Primer Ministro Inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
En la Conferencia de Londres, se señaló que el principal peligro era el
Nazismo, con su agresivo nacionalismo, su racismo y brutalidad, así como
también a sus adláteres: el fascismo italiano o el militarismo japonés. Los
Delegados determinaron crear una Agencia para hacer de la educación un
instrumento de la paz, así como para señalar los horrores de la guerra.

587

�Los participantes en la Conferencia de Londres, reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra; pero también estaba en su mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.
Clement Attlee, había afirmado en cierta ocasi6n, lo que ya se encontraba
en muchos labios en el año de 1930: "Las guerras empiezan en la mente de
los hombres". Le6n Blum, por su parte, indicaba que el propósito del nuevo
organismo, sería, pues, establecer "el espíritu de paz en el mundo". La educaci6n debería reconocer, la unidad de la raza humana".7
Estas ideas habrían de germinar en el significativo Preámbulo a la Constitución de la UNESCO, en el que se leen estas palabras: "los Gobiernos de
los Estados, partes que integran esta Constitución en nombre de sus Pueblos, declaran:
"Que desde que las guerras empie:.an en La mente de los hombres, e.1
en el pensamiento de los hombres en el que las de/ensas de la paz deben
construirse;

esa ignorancia en la forma de ser y de vivir de cada uno, ha sido la causa común, a través de la historia de la humanidad, de la sospecha y de
la desconfianza entre los pueblos del mundo. a través de lo cual, frecuentemente sus diferencias han determinado como desenlace la guerra ... " 8
De no menos importancia, también, resulta el texto del Artículo I de la
Constitución de la UNESCO, el que a la letra dice:
"El prop6sito de la Organización es contribuir a la paz y a la seguridad por la promoción de la colaboración entre las Naciones a través
de la Educación, la Ciencia y la Cultura, en orden a hacer un cercano
y universal respeto por la Justicia, por el imperio de la Ley para los
derechos humanos y las libertades fundamentales, como así lo son
afirmadas po.r los Pueblos del Mundo, sin distinci6n de raza, sexo, lenguaje o religión, en la Carta de las Naciones Unidas".º
En el inciso b. de la Sección 11, entre otros puntos también se habla de
' WALTER, H. C. LAVES Y CH\R!.ES f\.
sitr. Bloomington. 1957.
• UNESCO. Constitución, p. 3.
' lJ'.'iESCO. /bid., p. 4.

588

THo~tsox,

CNESCO. p. 88. Indiana Unfrer-

''Give fresh impulse to popular education and to the spread o/ culture", o
sea, "el dar un franco impulso a la educación popular, así como a la propagaci6n de la cultura". 1 º
En fin, esa Constitución está dirigida a todos los ángulos posibles a una
debida organización para realizar esa magna tarea de educar, de preservar
y de extender la cultura y de su aplicación por todos los medios a su alcance,
a efecto de llevar el convencimiento al hombre y educar su espíritu para
obtener "la paz, a través del entendimiento", que es la síntesis de su ideario.
La importancia de este principio es de profundo contenido: "La UNESCO
se inició con solamente una vaga y esperanzadora presunción acerca de las
relaciones entre la Educación, el Entendimiento y la Paz".
El término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución,
como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo, análisis críticos de
las relaciones entre el término "entendimiento" y el de "paz", indican que
éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
•
"En la planeación del problema sobre este punto, en el año de 1950, se
empezó ya a obtener un cierto grado de claridad. En parte, se debió a la
presión de los Estados miembros, especialmente de los Estados Unidos, con
objeto de establecer claramente que la promoción sobre el entendimiento internacional, no significaba propugnar por un gobierno mundial. También
resultó de un progreso logrado en la formulación de un programa sobre Ciencia Social el cual involucraba la consideración de cómo ésta debería contribuir al entendimiento internacional ...

"Desde el principio, los dirigentes de la UNESCO obscn·aron que era necesario establecer claramente que el entendimiento internacional no significaba
menosprecio de la lealtad debida a lo nacional. La relación entre el patriotismo y el entendimiento internacional, así como la cooperación, fue claramente estatuído en 1945, en Londres, y posteriormente en 1954, en París ... " 11
Sin embargo, el término "entendimiento internacional" -prosiguen los
autores mencionados-- era suficientemente amplio y vago para intuír, por
lo menos, dos ideas diferentes. La primera, y que fue la que prevaleció, fue
expresada por Lyman Bryson, de la Universidad de Columbia, quien en el
verano de 1947, preparó un memorándum sobre este tema a instancias del
Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
conocimiento, una actitud, que guiaría a los Pueblos de cada Nación a sentir
,. UNESCO. /bid., p. 6.
11
WALTER H. c. LAVES y

CHARLES

A.

THOMSON,

UNESCO. ]bid., p. 67.

589

�amistosidad frente a los Pueblos de otras naciones y a cooperar en las empresas internacionales". Para otros, la comprensión internacional implica una
actitud objetiva, una sobria comprensión de la conducta de otros pueblos, ya
sea que éstos vivan como amigos o como enemigos.

En el primer concepto, se encuentra el elemento de comprens1on, basado
e~ la simpatía -sim-phatia y coro-pasión, según lo aconsejaba el eminente
humanista Gabriel Méndez Plancarte-, el que implica una amistosa y favorable actitud que· conduce al mutuo acuerdo.
El segundo concepto descansa en el sentido de una comprensión de carácter intelectual. "Sin embargo, el programa de la UNESCO no ha distinuuido claramente entre estos dos conceptos. En la práctica, esta Organización
b
ha actuado en ambos sentidos". 12

III

•

LA

u NIVERSIDAD

Si en el aspecto religioso, tar1 íntimo y propio del ser del hombre, éste ha
satisfecho su innegable tendencia, otros objetivos y múltiples interrogaciones
le acosan en el mundo que le rodea. El hecho de la cultura, convertida gracias al propio esfuerzo humano, en un campo de ilimitadas posibilidades, es
a no dudar, la segunda motivación que atrae la atención del espíritu humano.
Esas múltiples interrogaciones que rodean al hombre le producen una ansia natural de saber, pero el conocimiento no podría ser ni estar desorganizado; por tanto, nació la necesidad de clasificar y de establecer una necesa•
ria jerarquización del conocimiento como un patrimonio que en lo ter_nporal
habría de alcanzar elevadas alturas, produce otro hecho de no menor importancia como lo es el nacimiento de la Universidad, como respuesta a la exigencia espiritual humana. Aunando a lo anterior y a determinadas circunstancias históricas, se formaría el clima propicio en que nace la Universidad,
como institución única y capaz de encauzar la inquietud intelectual y que
habría de constituirse en la depositaria de los iniciales esfuerzos en pro
del saber.
El medio religioso, sin embargo, habría de ser auxiliar inapreciable en esta
obra grandiosa de génesis de cultura preuniversitaria. Así los religiosos en el
silente taller monacal desarrollaron el esfuerzo inigualable de salvar el pre•
ciado tesoro del pensamiento Helénico y Romano, sin cuya acción hubieran

quedado rotos fatalmente los hilos vitales de esas culturas y se habría perdido

el antecedente fundamental y lógico de la presente.
"La Universidad -nos dice Agustín Basave Fernández del Valle- dígase
lo que se quiera sobre sus muchos defectos en materia de enseñanza, es la
institución de máxima jerarquía en la interpretación de la cultura. Sólo en
los claustros universitarios se trasciende el especialismo y el localismo para
encontrar la dimensión universal de la cultura",1 3
Así, es posible afirmar que la cultura es presencia del espíritu y una de
sus más caras conquistas la existencia de ese valor.

Al constituirse la Universidad en la sede y asiento natural del espíritu, tiene una noble misión, la que, por desgracia, no siempre ha podido escapar a
la influencia de los impulsos políticos que han desvirtuado esa específica
misión trascendental, pretendiendo relegarla a una de sus funciones subsidiarias, como lo es la de crear profesionales, en un mundo que exige más y
más la presencia de la Universidad en actividades acordes a su propia función social.
Gabriel del Mazo señala que "la Universidad es un legado de la civilización griega ? la civilización moderna. El espíritu de investigación por la
discusión que terminó en la Academia y el Liceo, reaparece en las gentes de
toda Europa congregadas en los 'estudios' de Bolonia, París, Oxford y Salamanca, los grandes centros culturales que sobresalen entre los siglos XII y
XV. Esta Universidad de la Edad Media, es a la vez una resurrección de las
luces griegas, una herencia del sentido de organización que tuvieron los romanos y una expresión de la fuerza aglutinante y ecuménica del cristianismo,
así como del poderoso movimiento corporativo y gremial de la Edad Media".14
No es necesario, pues, precisar que es en la Universidad donde el espíritu
encuentra su clima natural, y de no menor importancia resulta el señalamiento
de la necesaria relación que debe existir entre éste y la propia Universidad, ya
que, "además es una Institución únicamente fecunda en el campo espiritual,
nacida del espíritu y para el espíritu", como así nos lo expresa el tratadista
Jaime Castiello Fernández del Valle. Este autor indica que el "rasgo característico de la Edad Media fue su ansia más o menos consciente de unidad
orgánica. Ella creó los gremios obreros; ella instituyó la caballería, que no
era al fin y al cabo sino un gremio militar, con su aprendizaje y maestrazgo,
ella, finalmente (lo cual es su mayor timbre de gloria) dio a luz la institu11

DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ,

" GABRIEL DEL

u Ibid., p. 43.

590

Estructura y Destino de la Universidad. "El

Porvenir", 16 de junio de 1961.

MAzo, La Reforma Universitaria

y la Universidad Latinoamericana,

Buenos Aires, p. 34.

591

�ción cultural más noble y más fecunda de Europa: los gremios de Maestros
y estudiantes que constituyen la Universidad Medioeval". 15
"He dicho -agrega el mismo autor- que la Universidad es un gremio
constituido según el patrón de los gremios obreros. Y si examinamos los documentos más antiguos sobre las asociaciones escolares veremos que la palabra
latina 'Universitas' no significa otra cosa. 'Universitas vestra' quiere decir
vuestra pluralidad, vuestra multitud, vuestra asociación. Hay, con todo, dos
clases de asociación entre los Estados Generales: La Asociación de Maestros,
que es característica de París y las Universidades francesas, y los gremios de
estudiantes que nacieron en Bolonia y que forman el prototipo de las Universidades" .16
Resulta por demás interesante observar la génesis histórica de la Universidad, considerando el alto valor que significa para el conocimiento en el hombre, así como el valor, no solamente sociológico, sino fundamental educativo
que encierran las instituciones universitarias. "La primera nota constitutiva
de la esencia de la Universidad está dada en el et1•mo, en la significación
raiga) de esta palabra, que vive en ella como en la semilla la flor, nos advierte Roberto Agramonte. Universidad es primordialmente Universo, Universo
es unus vertere, lo que siendo diverso se resuelve o se combina en lo uno,
lo que tiene unicidad o unidad o univocidad, lo que se opone a la descomposición, a la fragmentación; en una palabra, lo que constituye un sistema.
Una Universidad ha de tener --en su propio tamaño- esa unidad del universo que las Escrituras Védicas llaman el Unico-Uno, que es lo que posibilita
la perenne movilidad del cosmos y lo que nos anuncia que todas sus partes
están dotadas de esa Fuerza-Una, sin la cual el cosmos se hubiera quedado
en la nada, que es el no existir.
"Una Universidad es Universidad cuando refleja en su ser la unidad cósmica del Universo, cuando es totalidad y armonía de sus partes constitutivas
tal como se manifiestan en una superior unidad funcional, en una VidaUna, en una entelequia. Esa fuerza que mueve a ese sistema que es la Universidad es su alma, el Alma mater: madre que es nutricia, madre que es
noble, o simplemente madre que es". 11
En relación con la organización original que adquirió la Universidad, es
interesante conocer las observaciones de Gabriel del Mazo, que al respecto
nos dice: "Las bases de la cultura antigua subsisten a través del mundo romano, pues son de nuevo las "Siete artes liberales", con su "trivium" y
•• DR. JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE, La Universidad (Estudio HistóricoFilos6fico). Ediciones Proa. México, 1933, p. 11.
,. DR. JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE, Jbid., p. 16.
11
ROBERTO AGRAMONTE, Sociologla de la Universidad. Instituto de Investigaciones
Sociales. Universidad Nacional. México, D. F., 1948, pp. 9 y 10.

592

"cuatrivium" (letras y ciencias), el fundamento de los estudios universitarios, como lo son en nuestros días; pero a diferencia de los gimnasios griegos, las universidades medievales realizan el ideal del pensamiento organizado. En consecuencia, no están constituidas por maestros aislados sin lazos
con las organizaciones de la sociedad ni leyes de recíproco vínculo. Tienen
un programa y una responsabilidad predeterminados y constituyen una comunidad de trabajadores intelectuales establecida en derecho. Eran las Universidades de Europa Occidental, que llegaron a ser 80 en el siglo XV,
asociaciones autonómicas de libre agrupación, destinadas a proteger, dilucidar, ordenar y transmitir el saber de su tiempo y abordar el estudio de las
profesiones sociales, que eran, el sacerdocio, el derecho y la medicina; y,
por la hermandad entre sus miembros sin distinción de origen social o de
país, profesaban en su seno un principio igualitario, que estaba lejos de reconocerse en la ley o en las formas generales de convivencia en la sociedad de
entonces, dando el primer ejemplo de una organización puramente democrática.
"El contenido de la enseñanza, su amplitud y sus objetivos han ido variando
a través de los siglos según las sucesivas modalidades prevalentes, pues las
innovaciones religiosas, políticas y sociales, dejaron en las Universidades su
signo, o recibieron de ella su influjo, pero en muchos aspectos, particularmente en los organizativos, aquellas Universidades constituyen un insustituible
ejemplo para las Universidades actuales".18
Mas si en el orden puramente material, las Universidades empiezan a
dejar sentir su presencia, en lo espiritual es mucho mayor esa presencia,
como así es de observarse --en el curso de su génesis- en el caso de la
Universidad de París, que con maestra mano, nos pinta el doctor Castiello.
Escuchémosle :
"Ha sido siempre achaque de la humanidad buscarle a todo hombre famoso un padre ilustre. Lo mismo pasa con las instituciones, y así no ha
faltado quien quiera asignar la paternidad de la Universidad de París a
Cario Magno y a su escuela palatina. Esto no es verdad. La única relación que Garlo Magno tiene con París, es la de haber renovado todas las
escuelas del imperio, y de este modo, indirectamente, también las parisienses.
La primera escuela de que se tenga noticia en París es la de San Remigio,
hacia fines del siglo IX. Otras escuelas había además de ésta, pero no eran,
ni mucho menos, famosas. Por lo que atañe a la Universidad, ésta nació de
la escuela catedral parisiense, insignificante hasta fines del siglo XI, cuando
Guillermo de Champeau vino a darle renombre. Por primera vez en esta
11

GABRJEL DEL MAzo, La Reforma Universitaria y la Universidad Latinoamericana,
!bid., p. 75.

593
H38

�época, la escuela catedral de Notre Dame logra rivalizar con las escuelas
de Chartres, Rheims o de Bec. Abelardo fue su primer profesor genial, y su
presencia en dicho centro hizo confluir a París todo lo más brillante de
Europa. La historia de los gremios magistrales de París es sencillamente la
crónica de sus luchas con el canónigo maestrescuela o canciller, con los ciudadanos y con el Rey. No menos peligrosas, pero más violentas, eran las luchas de la cofradía de maestros contra la burguesía de la ciudad. Dos años
duró la dispersión hasta que en 1231 el Papa intervino y se hizo justicia a
los estudiantes.
"La Edad Media no conocía lo que para nosotros parece una evidente y
necesarísima división de estudios. La enseñanza secundaria y la superior
estaban ambas en la Universidad. Entre las Universidades de la Edad Media, París es la única situada en una gran capital. De aquí quizás el papel
tan importante que tuvo en la política nacional de Francia y aun en lo
internacional" .19
Como el tratar de seguir el curso del saber, tanto en sus más altas manifestaciones del conocimiento, como la filosofía, o bien el de las ciencias meramente, tomaría mucho más de los límites convenientes para un estudio de
esta naturaleza, sí es necesario detenerse prudentemente, en la observación
de las universidades españolas, las que indudablemente presentan los primeros aspectos legales de constitución propia, como así sucede en las leyes en
pro de la Universidad, de Fernando 111 y de Alfonso X, los "reyes escolares"
españoles, en donde puede establecerse el origen de la verdadera organización universitaria y por ende, el de las colonias de España en América. Gabriel del Mazo, nos señala que en el "Código de las Siete Partidas", de
Alfonso el Sabio, primer estatuto de educación superior en Europa y primera legislación universitaria de Estado en el Mundo, es la carta que inspira
y rige la vida de las universidades españolas en la península y en esta América hasta las reformas de Carlos 111 en la segunda mitad del siglo XVIII.
Las Partidas definen los studia generalis desde los aspectos de la disciplina,
organización de la vida de los estudiantes y expedición de diplomas, hasta la
habitación de los profesores, los temas de la enseñanza y de la jurisdicción
autonómica de la Universidad. Estas leyes, que abren una era en la historia de la educación, son las primeras también que prescriben y hasta hoy
siguen dando normas sobre la organización de la Universidad en "ciudad
universitaria". Dicen: "De buen ayre, e de fermosas salidas debe ser la
villa do quisieran establecer el Estudio, porque los maestros que muestren
los saberes a los escolares que los aprenden, vivan sanos en él, e puedan folgar, e recibir placer en la tarde cuando se 1evantaren cansados".

'·De la Salamanca española, que sobresalió entre las universidades de Europa con sus cuatro mil estudiantes y más de ocho mil matriculados, y con
sesenta cátedras, y de la Universidad de Alcalá que uno de los Siglos de Oro
añadió como nuevo modelo, parte la fundación de las primeras universidades de nuestro Continente: Las Mayores, con sus cuatro facultades (la preparatoria de Artes y las profesionales de Teología, Derecho y Medicina),
como las Universidades de México y Lima entre otras, y las Menores o incompletas".20
Por circunstancias que habrían de rodear a las Universidades, por lo general, estuvieron abiertas a todas las corrientes del pensamiento, si bien, la
influencia del Estado habría de ser preponderante, debido a razones de carácter económico o político. En el siglo XIII se produjo el florecimiento de
las Universidades en el mundo del saber, y en el Renacimiento el prestigio
cultural se desplegó preferentemente fuera de ellas y dejaron de dirigir la
vida intelectual. "Durante la Reforma Protestante -como nos dice el autor
citado- y después durante la Reforma Católica, fueron entidades de combate mezcladas al orbe político, entregando su economía, en el primer caso al
Estado y las segundas a la Iglesia, convencidas unas y otras, de su responsabilidad ante la sociedad cristiana dividida. Hasta que con el siglo XVII las
Universidades se repliegan a sus deberes específicos y asumen intensa dedicación al saber que el Renacimiento había promovido. Fue un siglo de pensadores, que traspasa al porvenir los gérmenes intelectuales de lo que llega
a ser la Universidad Moderna, nacidos, no de la vida de relación de las Universidades con los Estados o el vivir externo, sino del propio e íntimo despliegue del conocimiento.
"Del pensamiento de Newton y Locke surgieron las ideas de la Enciclopedia
y del "Aufklaurung", es decir del Iluminismo del siglo XVIII, y así las "luces" se proyectaron sobre las instituciones de la época, entre ellas muy caracterizadamente sobre la educación, con su racionalismo, su preferencia casi
excluyente por las ciencias matemáticas y de la naturaleza y su utilitarismo,
que en el siglo XIX se exacerbó con el desarrollo de la nueva clase social
elevada por la vida económica industrial". 21
Con la panorámica anterior, es posible, entonces, observar la trayectoria
que la Universidad ha seguido hasta nuestros días, de la que se desprende el
valimiento de su misión, y el hecho de su multiplicación en todos los confines
del mundo; ya que si sus características varían en tratándose de instituciones
europeas o americanas, su misión específica que es la de encauzar y acre• GABRIEL DEL MAZO,

11

594

DR.

JAIME CASTIELLO FERNÁNDEZ DEL VALLE,

La Universidad. ]bid., pp. 16 y 17.

" GABRIEL DEL MAZO,

]bid., p. 64.
]bid., p. 72.

595

�centar el pensamiento así como transmitirlo, ha permanecido hasta nuestros días.
Sin embargo, se puede preguntar la forma en que la Universidad de nuestro tiempo puede constituir, en sus respectivos campos de acción, un medio
salvador a las tensiones que actualmente sacuden a la humanidad, o por lo
menos, uno de los coadyuvantes que necesariamente el hombre tiene que
emplear en la tarea de salvarse a sí mismo, así como al tesoro de su cultura,
después de analizar que otros medios no han sido lo suficientemente eficaces
para verificar esa magna tarea.
Cuando observamos los principios que animan a la Constitución de la
UNESCO, se observó que se hablaba de "la paz, a través del entendimiento"
y también fue posible reconocer que esa Institución no pudo, al menos en
sus principios, de acuerdo con la sagaz advertencia de los autores norteamericanos que participaron en sus actividades iniciales, el obtener la precisión
acerca de las relaciones entre la educaci6n, el entendimiento y paz.
La radicación del problema es, pues, la aceptación de que el medio más
adecuado para llegar al entendimiento entre los humanos para obtener la paz,
es la educación. Si bien, entendiendo, que el concepto de educación es de
naturaleza no muy limitada, ya que comprende diversos ciclos, y en el caso
de nuestro estudio, la Universidad se ocupa solamente de los superiores. Surgen, por tanto, dos problemas: la educación de los primeros ciclos debe ser
adaptada a las nuevas circunstancias, proyectándola fundamentalmente al
hombre dentro de todas las características pedagógicas aconsejables. En el otro
aspecto la Universidad se enfrenta a una nueva situación, en la que el Humanismo y las ciencias no deben colocarse como adversarios, sino por el
contrario complementarse, quitando los elementos diferenciadores, cuando
por ejemplo se habla de la Filosofía de la Ciencia.
La cultura es uno de los valores que puestos al servicio de la humanidad,
puede acabar con los resultados funestos de la ignorancia y de los prejuicios;
por tanto, la educación debe tener un contenido moral, objetivo y pedagógico y debe despojársele de cualquier influencia doctrinal, o peor aún, de la
tendencia materialista.
Si, como dijimos, la cultura no es una panacea, es un medio que acerca
a los hombres por el conocimiento y la comprensión. La soberbia derivada
del progreso científico y de los logros obtenidos, no debe avasallar a la idea
del conocimiento del hombre, fundamentalmente, del reconocimiento básico
de su espíritu, porque si esto se soslaya, los objetivos de la educación llevan
indefectiblemente la trayectoria a los resultados que se observan en nuestro
tiempo.

trado su bondad y eficacia con el paso de los años, por tanto es posible que
tales principios sean ajustados de acuerdo con el ritmo del progreso científico alcanzado.
La Universidad, depositaria del espíritu, tiene, pues, la misión de preservarlo a través del empleo de la cultura para el bien del hombre. De la Universidad han salido, a no dudarlo, los hombres que han regido los destinos de
todas las naciones; en la Universidad, pese a ideas en contrario, vive el pensamiento, gracias al esfuerzo cotidiano del paso de las generaciones por sus
aulas. Urge pues, que la Universidad realice una labor de análisis y de introspección, frente a la realidad angustiosa de nuestra Era y que, recogiendo,
valorando y adecuando su acción y su contenido, en proyección fundamental
hacia el hombre, realice la acción de salvar, no solamente a la cultura, sino
a ese hombre que espera tanto de la Universidad del porvenir.

La existencia de los valores inmutables, así como de los principios de tal
naturaleza, lo son, no por el capricho del hombre, sino porque han demos-

596
597

�DE CóMO LA APLICACIÓN DE LA SOCIOCRACIA PODRfA
MEJORAR LAS RELACIONES HUMANAS
PROF. DR.

c.

A. CANNEGIETER

Centro de Investigaciones Económicas de
la Universidad de Nuevo León.

lNTRODUCClÓN
LA SOCIEDAD ES EL GOBIERNO y control de una comunidad a través de la
propia comunidad, obteniéndose así la autodisciplina de la misma. El sistema
sociocrático verifica esa idea de tal forma, que la dirección de la comunidad
está regida, por regla general, por un acuerdo como resultado de la mutua
consulta, contrariamente a la adopción de las decisiones basadas en la mayoría de votos.

Es interesante el considerar lo concerniente al sistema sociocrático en sus
principios básicos, en sus bases humanísticas, así como la técnica que emplea,
para hacer comparaciones entre la sociocracia y la democracia; entre la sociocracia y la aristocracia; entre la sociocracia y la autocracia, con objeto de
advertir tanto las ventajas como las desventajas que pudiera presentar el sistema sociocrático, como así fue hecho ya en un trabajo publicado en el Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, correspondiente al año de 1961.1
Pero es, sin embargo, desde el punto de vista humanístico -el que presenta aspectos fascinantes-, el observar lo que a la fecha se ha logrado
alcanzar en este campo y el ver cómo las relaciones humanas en la práctica
han obtenido ~m gran mejoramiento por la aplicación del sistema de la Sociocracia. Es, pues, desde este ángulo desde donde haremos una revisión de las
diferentes aplicaciones de los principios sociocráticos.
' Ver Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, de la Universidad
de Nuevo León, pp. 617 y siguientes.

599

�Como veremos más adelante, la Sociocracia está siendo aplicada ya en
varias formas. En un aspecto, por ciertos grupos con cierta tendencia común,
como en el caso de los cuáqueros, la Sociedad de Hermanos, etc., y en .el
otro aspecto, en los que las bases religiosas comunes están perdidas. Considerando que una de las características de la Sociocracia es la de que cualquiera puede ser apto para afiliarse, es en este último aspecto en donde se
encuentran los más puros grupos. Sin embargo, desde que estos han frecuentemente facilitado sus ideas hacia grupos de sentimiento más religioso, estos
últimos pueden considerarse como de mayor vitalidad. Trataremos primeramente los grupos religiosos:

I
Los CUÁQUEROS
La Sociedad de Amigos, como a sí mismos 2 se denominan los cuáqueros,
es una unión religiosa cristiana de hombres y mujeres con iguales derechos,
deberes y responsabilidades.
La conducta es importante para los cuáqueros, a la manera en que la vida
es para un cristiano y no el dogma. Cada individuo debe buscar y encontrar
el camino hacia Dios. Tanto los ministros, como los sacerdotes, no son necesasarios. Cuando tienen lugar las reuniones, para buscar luz en el Espíritu
Santo (la asistencia es voluntaria), no se hacen preparaciones. La reunión
empieza en completo silencio y aquellos que se sientan llamados pueden romper este silencio.
Los cuáqueros sostienen que cada uno por sí mismo deberá saber en qué
creer. No consideran que solamente ellos son los poseedores de la verdad,
pero desean ser una unión de personas que ante Dios y ante sus semejantes
pueden realizar un poco del amor ideal. Creen que Cristo no quiso establecer
una secta religiosa, sino una cierta actitud ante la vida y que en su contacto
con el Creador pueden encontrar la luz que los guiará en la vida.
En cada cuáquero existe la creencia de que tiene que hacer un llamado "a
la Luz Interior", considerando, por ejemplo, que tiene que reconocer que
cada quien es individualmente responsable ante un poder celestial y de que
cada quien posee algo que lo capacita para llevar su responsabilidad.
El fundador de la Sociedad de Amigos, es George Fox,3 un inglés que na-

B.

• Dato tomado de Le Christianisme tel que les Quakers le comprennent, por EowAJd&gt;
R.AwsoN, y Quakerism, a plain statement, por J. X. lIARVEY THEOBALD.
• HENRY VAN ETTEN, George Fox, pp. 22 etc.

ció en el año de 1624. En el siglo XVII sus ideas fueron severamente condenadas por la Iglesia. Pero ~ún en nuestros días, después de más de trescientos años, muchos las consideran todavía como muy avanzadas y liberales. La
oposición experimentada en el siglo XVII se debió al hecho de que el espíritu de aquella época no se encontraba aún dispuesto a aceptar la idea de
que las personas deben pensar por sí mismas y de que no necesitamos la
iglesia, como a la clerecía, para poder obtener contacto con Dios.
La fe de los cuáqueros es universal porque creen que en cada uno hay una
chispa de lo Divino. Consideran a cada uno como su hermano sin hacer
discriminaciones entre la raza, la religión, la personalidad, el color o la
posición. Sostienen que la creencia de cada individuo no debe ser separada
de su vida o aún de sus propios problemas. Hay en el propósito de los cuáqueros el luchar por un mundo mejor junto a aquellos que ya están actuando
y con aquellos que están inspirados, aun por un ideal irrespetuoso de sus propias convicciones, tanto filosóficas como religiosas.
El cuáquero solamente cree en lo que él acepta como verdad y que en
su corazón así lo siente. Sabe que la claridad y la certeza están en lo porvenir lo que resulta más necesario para reconsiderar su propia convicción o
bien para abandonarlo. El, ardientemente, se propone buscar por todos los
medios y caminos, los que puedan llevarlo tan cerca de la verdad como sea
posible. A través de la fe y de la ciencia, el cuáquero llega a la conclusión
de que el Universo está regulado y gobernado por una fuerza infinita y benéfica, y que el amor para nuestros prójimos es la única solución para las múltiples dificultades de la vida.
Los cuáqueros son todos eminentemente pacifistas, porque la guerra está
basada en el odio y no en el amor. Su principio está fundado en lo que la
Biblia establece con argumentos filosóficos y morales, así como también el
interés universal. Para muchos, este último es el más fuerte y al mismo tiempo,
~s el argumento que tiene la base más adecuada, al considerar los resultados de la guerra y de la paz. 4
Educación igual, tanto para niños, como para niñas, debe ser proporcionada a éstos de acuerdo con los cuáqueros. Los hombres y las mujeres, dicen,
tienen los mismos deberes, la misma responsabilidad ante el Estado y ante la
Iglesia y las mismas obligaciones morales.
Las reuniones de negocios de los cuáqueros tienen un carácter muy espe-cial. Estas tienen por objeto la deliberación acerca de la visita de los prisioneros, la ayuda en los frentes a los necesitados, la colocación de préstamos,
la asistencia y ayuda, como en el caso de proporcionar el alimento suplementario a las escuelas, etc.
' D.

ELTON TRUEBLOOD,

Studies in Quaker Pacifism, pp. 12, 13 y 14.

601

600

t

�En el curso de esas reuniones, las resoluciones ~lamente se toman después
de consulta mutua, y siempre y cuando cada uno de los presentes haya manifestado su conformidad. Los cuáqueros no votan. En cada reunión siempre
hay un secretario presente cuya tarea consiste en apreciar el "sentido de la
reunión" y así asentarlo. Después de que la opinión de cada uno ha sido
escuchada, el secretario da lectura a esta clase de documento, en el que desde
luego, se hace constar las conclusiones por las cuales la reunión fue convocada, y si en su opinión, cada uno de los presentes puede estar conforme. Si
se ha llegado a un completo acuerdo, la resolución, entonces, puede ser tomada. Si por cualquier motivo hay alguna oposición, la resolución es suspendida.
Si, por razones prácticas, la suspensión no es posible, los cuáqueros adoptan el
siguiente método: la consulta se continúa tanto como sea posible. Si tiene
que ser interrumpida, debido a lo tarde de la hora, se continúa a la mañana
siguiente.
Si, en caso de alguna oposición, una decisión inmediata no es necesaria la
reunión deberá de señalarse para fecha próxima en la que deberá de tratarse
aquel punto especial, con objeto de dar a cada quien el tiempo suficiente
para reflexionar.
La práctica ha mostrado que la divergencia ocurre en el sentido de que
una pequeña minoría usa su posición para oponerse a la tiranía.
La ventaja en esta forma que los cuáqueros siguen en sus reuniones, es
de que si algo se haya admitido lo ha sido debidamente, porque "frecuentemente sucede que tanto la mayoría como la minoría están en lo debido, en
cuyo caso la manera cuáquera previene del tiempo para aclarar la verdad
que aparezca como aparente. Hay otro punto que también debe ser notado:
en el método de votación de 'un hombre, un voto' la opinión de los tontos o
de los indiferentes, cuenta tanto como la de los inteligentes, interesados o
responsables. En la reunión de negocios de los cuáqueros, se escucha tanto a
los inteligentes, como a los que no lo son, pero la contribución de cada uno
en el juicio final tiene, por lo menos, una oportunidad para hacer considerada en la proporción de su contenido de inteligencia". 5
En cuenta de estas ventajas del método cuáquero, muchos de éstos y de
los que no lo son, han considerado y están determinados a extender tales
métodos de reunión, tanto en la vida de los negocios, como en los círculos
gubernamentales y en todas las formas de la vida comunitaria:
Morris Llewellyn Cooke, ha dicho acerca del método cuáquero: 6 "El
método cuáquero de tomar decisiones siguiendo aquello, que ellos lla• HovARD H. BRINTON, Cuide to Quaker Practice, p. 41.
• Ver On Sorne Commanding A spects o/ the American Man o/ Business, Diario del
Instituto Franklin, 1944.

602

man 'el sentido de la reunión', como contraste con el sistema de votación, representa una amplia división del rígido individualismo. Es un
proceso que invita al continuo desarrollo. La adopción de esta práctica,
generalmente en los negocios de los hombres, debería llevar a un nuevo mundo". 7
Acerca de lo que este método cuáquero de reunión pueda proporcionar, se
puede probar con varios ejemplos que han sido seleccionados por Morr_is
Llewellyn Cooke.8 Así lo ha mostrado tanto él, como el Fondo Monetano
Internacional. Los siguientes principios han sido estipulados: "El Presidente
ordinariamente deberá dirigir el sentido de la reunión, en atención a que
tiene un voto formal".
"Durante los cuatro o cinco años en que fue aplicado este principio", dice
Frank Coe, Secretario del Fondo, "solamente en unos doce o trece casos fuera
de un número de mil, la votación ha sido necesaria".

Los cuáqueros han realizado también mucho trabajo práctico.9 Principiaron con sus trabajos de ayuda, en el año de 1798, en relación con el levantamiento en Irlanda. Posteriormente, la ayuda se extendió durante la Guerra
Napoleónica en los principios del siglo XIX, durante la Guerra de Crimea,
en 1856; en' la Guerra Franco-Germana, en 1870. Durante las calamidades
de 1891 y en 1907, en Rusia, la que recibió la ayuda en provisión de harina
y trigo. La Primera Guerra Mundial, la contempló también en muchas formas
para Francia, Inglaterra, Holanda (refugiados belgas), Salonikis, Rusia1 Polonia y Alemania. Entre los años de 1933 y 1939 la ayuda se extendió ~ los
refugiados alemanes y austriacos en Francia, Inglaterra, y los Estados Umdos.
Después de esto, en muchas ocasiones, los cuáqueros extendieron su ayuda
de 1937 a 1939, a los niños españoles; durante la Segunda Guerra Mundial,
la llevaron a Finlandia, a Noruega, Hungría, a la India Británica, China,
' Ver también: Democracy and the Quaker Meth od por FRANCISCO E. PoLLARD,
BEATRICE E. PoLLARD y RoBERT S. W. PoLLARD (publicado por " Thc Philosophical
Library", 1950); "The Sense of thc Meeting", Saturday R eview of Literaturc, 1-447, p. 19; "A Beginning for Sanity'', Saturday Rcview of Literature, 6-15-1946, p. 5;
"Quaker Idea Suggested for United Nations Meetings", Eleanor Roosevelt in. "My
Day", 11-22-1947 · The Essentials o/ Dem.ocracy por A. D. LINDSAY, Conferencia V,
Universidad de P;nnsylvania, Depto. de Prensa, 1929; The Book o/ Discipline o/ the
Religious Society o/ Friends, pp. 73-79, 111, 116-118, Philadelphia Ycarl Meeting,
Race Street 1943; Church Governm.ent bting the Third Part o{ Christian Discipline
o/ London Yearly Meeting, London: Fricnds Book Centre, 1942.
1

MoRR1s LLEWELLYN CoOKE, "The Quaker Way Wins New Adherents". artículo
en The New York Times Magazine del 17 de junio de 1951 (Sección 6 ).
1
Ver L'Action du secoure Quaker, editado por el Centro Cuáquero en París.

603

�Madagascar, Francia, Italia, Grecia, Yugoeslavia, Albania, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Egipto, Palestina, Siria, Libia, Marruecos, etc.
En el año de 1935 una Conferencia Mundial de Cuáqueros tuvo lugar.
Como resultado de esta reunión, se estableció El Comité de consulta de los
amigos del Mundo, como un medio para mantener contacto regular entre
las reuniones anuales de los cuáqueros en todo el mundo.
El Comité de Consulta de los Amigos del Mundo, ha sido solicitad? en
repetidas ocasiones, con objeto de que envíe sus repre~ent~ntes ~ las re~mones
de la UNESCO, especialmente para aquellas orgamzaciones mternacionales
que no dependen de los gobiernos.
.
En los Estados Unidos, en 1950, la obra Pasos a la Paz, fue publicad~ ~on
objeto de establecer dónde podrían localizarse los ~randes contrastes ~líticos
entre el Oriente y el Occidente, los que aparecen msuperables, los :uaque~os
ingleses atendiendo la invitación de Rusia, fueron a Moscú en ese mismo ano.
A través de todas esas diferentes actividades, los cuáqueros agregan ~us
esfuerzos a la lucha por una existencia humana para todos y para un meJO·
ramiento de las relaciones humanas.

II
LA

SOCIEDAD DE HERMANOS

Otro ejemplo de un grupo religioso que ha aplicado los principios sociocráticos es la Sociedad de Hermanos. 10
Esta 'comunidad principió en Alemania en 1920, iniciándola el doctor
Eberhard Arnold con un grupo de amigos. Sus propósitos están_ b~sados en
el Sermón de la Montaña, de Cristo. Posteriormente, esta se fusiono con los
Hutters, quienes habían comenzado alrededor del año de 1533, c?mo tal, en
Moravia. En el Canadá y en los Estados U nidos han establecido muchos
grupos llamados "Bruderhofe" ( Comunidad en l_as cuales_ tanto los hombres
como las mujeres, a semejanza de los claustros, viven su vid~ dentro de bases
más religiosas). En 1937 esos "Hermanos" dejaron Alemama y encontraron
un nuevo hogar en Wiltshire, en Inglaterra. Al estallar la Segunda Guerra
Mundial, para entonces dos "Bruderhofe", que residían ep Inglaterra, fueron
disueltos y todos sus miembros se dirigieron a Paraguay.
Como resultado de la perseverancia que alcanzaron en Paraguay, en el
lugar, otrora yermo, destinado para construir, localizado en Primavera, Pa-

'º Tomado de

ragua y, hoy encierra tres bien adaptadas "Brudehrofe", villas con las casas
necesarias, edificios para la comunidad, talleres y agricultura. El Gobierno de
Paraguay ha concedido a la Comunidad algunos privilegios, por los cuales en
todo aspecto, los hermanos pueden vivir de acuerdo con su religión.
Las actividades de los Hermanos consisten principalmente en materia de
agricultura, en la construcción de casas, en la industria y en los talleres. Hay
que agregar, el que ellos extienden sus actividades a los bosques, en donde
tienen molinos y algunas pequeñas fábricas de muebles.

En la capital tienen una empresa para la Yenta de sus productos.11
Las "Hermanas", las mujeres y las niñas, trabajan en la cocina, en la lavandería, en la sala de costura, en la enfermería o bien en el "kindergarten".
En Paraguay tienen su propio hospital con algunos médicos, pero no solamente para la gente de la "Bruderhofe", sino también para otros ciudadanos
del Paraguay los que también reciben atención. 1 2
Mucho se ha logrado hacer para la niñez. Esta permanece bajo la supervisión de sus padres, porque la vida en familia es sentida como la más importante y natural base de una verdadera comunidad. Cuando son lo suficientemente grandes, tienen la facultad de poder escoger y elegir por sí mismos en
qué lugar pueden estar, ya sea en la propia "Bruderhofe", o no. Sin embargo,
antes de abandonar el lugar, se encuentran debidamente preparados para
la profesión o comercio que hayan escogido ellos mismos. La mayoría de los
niños prefieren permanecer en la "Bruderhofe".
Después de la salida de los otros Hermanos, de lngla terra, tres miembros
permanecieron en dicha nación con objeto de dejar debidamente arreglados
algunos negocios pendientes, pero al mismo tiempo muchas personas inglesas
habían expresado su deseo de fundar una comunidad similar a aquella que
en 1942 se estableciera en Shropshire, o sea la Wheathill Bruderhof. Esta comunidad, consistente en cerca de doscientos hombres, mujeres y niños, comprende tres haciendas y cerca de 500 acres de tierra. Las mujeres trabajan
frecuentemente en el interior de sus hogares.

Sin perder la similitud con aquella "Bruderhofe", así se han establecido en
Sudamérica, en Inglaterra y en Alemania.
Cada cosa que es hecha en la "Bruderhofe", tiene el apoyo completo y la
conformidad de todos los "Hermanos" y '"Hermanas". El resultado es que la
comunidad entera siempre es responsable de todas las resoluciones adoptadas.

ª Siebenter Rundbrief en die Freunde unserer Bruderhofe, publicado en el comienzo
del año 1952, pp. 25 y siguientes.
u Estableciendo en Alemania y en los Estados Unidos, en donde ahora hay otros
varios similares.

The Wheathill Bruderho/, a Christian Community.

605
604

�En materia de organización hay una cierta división de funciones el "Sirviente
de la Palabra", por ejemplo, se encuentra encargado de la dirección espiritual.
Desde que estas comunidades 13 están basadas en el mensaje de Cristo, un
cambio forzado de relaciones sociales, el que debía de cambiar al pueblo, no
es posible encontrarlo en su línea de conducta. En otro aspecto, una buena
Comunidad no puede existir antes de que no se haya verificado un cambio
en el mismo pueblo.
De acuerdo con los "Hermanos", el camino que lleva hacia la meta debe
estar de acuerdo con la propia meta. La comunidad nunca puede ser el resultado de la fuerza sino de una voluntaria sumisión.
Por esto ellos solamente desean mostrar, y no forzar, a los otros acerca
de la comprensión de cómo la vida en comunidad es posible, de cuántas
limitaciones y fronteras entre clases y nacionalidades pueden ser removidas
y como la Meta Divina, o sea la reconciliación y la humildad de los seres
humanos en un reino de paz puede convertirse en realidad.
Uno de los principales y más importantes principios al que están adheridos estrictamente y por siempre es la propiedad comunal. La propiedad privada no existe. Cada cosa pertenece a la comunidad, como así sucedió entre
los primeros cristianos. Todas las actividades son igualmente apreciadas, bien
sea el trabajo manual o bien el trabajo intelectual. Jefes y empleados no
existen. Sin embargo, esto no significa que la vida económica no sea organizada. El talento y la habilidad para ciertas actividades son tomadas en consideración, pero hay la espectativa de que cada uno esté debidamente preparado, en principio, para hacer el trabajo que tenga que ser hecho.
En esta forma, la "Bruderhofe", de la Sociedad de Hermanos, son importantes comunidades y si bien son independientes y más o menos autónomas,
éstas están siempre en contacto con la comunidad exterior. Entre otras las
hay que están en muy cercana relación con la institución denominada Community Service Inc. En los Estados Unidos, junto con otras comunidades
cooperativas, habría de fundarse, en 1952, una "Federación de Comunidades
Internacionales". (Federation of International Communities) .14 En relación con
esto, su significación puede encontrarse en el hecho de que nos muestran la
forma en que una comunidad puede vivir dentro de los lineamientos sociocráticos.

III
APLICACIÓN EN EL CAMPO PEDAGÓGICO

Si ha sido posible probar en la práctica que es posible vivir de acuerdo con
las bases sociocráticas, el hecho de que, no obstante, solamente comunidades
co~
fondo religioso han sido discutidas, pudiera dar tal vez motivo a la
O~Jecion de q~e pa~a las comunidades en que la unidad religiosa se está perdiendo, la soc10cracia no podría ser de aplicación.

~?

~~ relació~ con e~te aspecto, las comunidades sociocráticas sin una base
religiosa comun, son importantes. De acuerdo con mi conocimiento sobre esta
materia, este grupo de comunidades sociocráticas no expresan comunidades
tot~Imente en el sentido de vivir como tales, como sucede en aquellas agrupaciones en donde hay una base religiosa.
Si~ ~mbarg~, 1~ ~omunidades no religiosas están todas dirigidas hacia una
«:5~cíf1ca Y mas limitada meta. Esta es: educación, economía industrial y pohuca. Trataremos algunos ejemplos de esas formas diferentes de comunidades sociocráticas posteriormente.

EL TALLER DE LA COMUNIDAD PARA NIÑOS EN BILTHOVEN

. ~orno ejemplo de una comunidad sociocrática con una específica y más
limitada meta en el campo de la educación, podemos referirnos al Taller de
la Comunidad para Niños, en Bilthoven, Netherlands. 15

En este taller la educación es una meta y la instrucción está considerada
como el medio a esa educación. 16
Para los fines de esta instrucción es empleado un método de trabajo en el
~ue se toma en cuenta el libre desarrollo individual y al mismo tiempo considera a las exigencias sociales.
Mientras al niño se le proporciona tanta libertad como sea posible, tam" Como u~ segundo ejemplo de una comunidad similar se puede referir a "Pacific
Ackworth Fnends School", en los Estados Unidos. Esta es una escuela cooperativa
gobem~da por la "Asamblea de Padres de Familia". En sus reuniones solamente la:
resol~cioncs pueden cursarse únicamente sobre la base de unanimidad. Ver "Commun1i9ty Service News", marzo-abril 1952, p. 41 etc., y "Friends Bulletin" de febrero
48.

11

Tomado de Sociedad Fraternal Hutteriana.
" "Community Service New", marzo-abril de 1952, p. 44.

606

,. El siguiente dato ha sido tomado en parte de KEES BoEKE Kindergemeenschap,
Y en parte, obtenido directamente a través de información.
'

607

�bién se considera el hecho de que hay exigencias que aquél debe encontrar y
que es en el trabajo en donde debe complementarlas.
De acuerdo con estas bases el Taller difiere en mucho de las escuelas ordinarias en muchos aspectos.
Para algunas materias, por ejemplo, cosmografía e historia del arte, éstas
reciben más atención que en otras escuelas.
También, nuevas materias han sido introducidas, por ejemplo: "conocimiento industrial". A la historia se le toma en consideración mucho después
que en otras instituciones.
Extensiones especiales de estudio las que son consideradas y practicadas
junto con otras materias son: ritmos, música, juegos, danzas folklóricas, modelado, trabajo manual y jardinería.
Las diferentes secciones están todas indicadas por un color y éstos tienen
un significado simbólico. Muestran que aunque, aparentemente separadas
unas de otras, en forma imperceptible fluidamente, semejan lo acontecido con
los colores del arco iris. En algunas reuniones se da atención a los problemas
de carácter religioso.
Las lenguas extranjeras, son, en un grado limitado, estudiadas mucho más
temprano que en otras instituciones. La música es considerada de una gran
importancia así como la cultura física. La orquesta no es una simple y sencilla banda musical de alumnos, sino que está compuesta en tal forma, que
cada niño tiene una posibilidad para desarrollar sus propias cualidades musicales. Con la expansión del Taller, sin embargo, la aplicación de estos principios se encuentra en muchas ocasiones con dificultades de carácter técnico
y material.
Cada niño está obligado a tratar todas las variadas posibilidades que se
le ofrecen, tales como la música, modelado, etc. Si el niño falla en tal intento,
no se le otorga ningún diploma. Esto se hace con objeto de prevenir la negligencia. de ciertos talentos específicos.
La semana empieza con un festival que reúne a todo el Taller y en el que
por espacio de tres cuartos de hora permanecen los niños cantando participando en música o bien en representaciones teatrales.
Los trabajadores están parcialmente libres para escoger la materia de su
preferencia: un curso de lenguaje, o bien de aritmética (tal curso toma de
cuatro a seis semanas, o hasta un año) ; por ejemplo, tres tardes a la semana,
jardinería, geografía o historia. Sin embargo, existe la obligación para ellos
de finalizar un cierto programa, pero sienten lo agradable de poseer cierta
libertad y facultad de escoger. La selección es hecha después de consultar con
el jefe de grupo, el mentor.
Después de la comida, la que es servida en la escuela y de ser posible, al
aire libre, hay una media hora para el descanso.

608

Todos los edificios, incluyendo también a los campos aledaños, se encuentran
bien limpios y conservados en magnífica condición por los mismos niños.
Cada día principia con una discusión general de problemas y el sábado se
cierra la semana con una hora de música.
El año se divide en diez meses de trabajo, de cuatro semanas respectivamente, los cuales, a su vez, se subdividen en tres "términos". El sábado de
cada cuarta semana es día de fiesta.
Un término o período, principia con una reunión especial, cuando los posibles nuevos trabajadores son recibidos con aplausos. Este finaliza con una
reunión general, cuando los resultados de ésta son discutidos.
Para la orientación hacia las diversas ramas, los niños tienen el mayor
número posible de medios de orientación. Para la Cosmografía, por ejemplo,
cuentan con un pequeño modelo del sistema solar.
Se experimenta usar el trabajo de una de las ramas como un expediente
para la otra.
Cada rama está dividida en secciones y así el trabajo para cada una de
ellas está claramente delimitado y hecho accesible para los niños. Cuando un
niño, junto con otro, empieza en determinada sección, su trabajo está bajo
la supervisión de un profesor, ya sea escrito, oral, manual, o bien alguna
muestra de su trabajo. Tan pronto como el niño ha terminado su sección
se dispone para la prueba. Una vez que éste ha pasado dicha prueba, el
hecho se registra y cuando el número requerido de pruebas han sido pasadas
(se observa un cierto margen), un diploma es otorgado sin examen. Este
diploma faculta al niño para principiar a trabajar en el grupo siguiente.
Al principio, cuando el Taller era aún pequeño, los trabajadores de todas
las edades trabajaban juntos en un solo grupo.
Esto tenía la gran ventaja de que los mayores y los más jóvenes, tanto
muchachos como muchachas, estaban juntos. Cuando el Taller creció, los
trabajadores tuvieron que ser divididos en diferentes grupos-edad, indicados por colores.
Desde un punto de vista educacional, hay sin embargo, algunas objeciones
que hacer para esta clase de separación. Se observó, principalmente, que el
disfrutar de días de fiesta y trabajo en los campos por mayores y menores,
tanto muchachos como muchachas juntos, tiene una influencia favorable en
la atmósfera general. La experiencia obtenida de tales días de fiesta, o campos de labor, es más favorable de la obtenida con grupos más homogéneos.
De acuerdo con el número de combinaciones de diplomas otorgados por el
Taller, los niños igualmente progresaron, tanto en educación elemental, como
· en la secundaria.
En algunos días, durante la semana de las "reuniones", éstas tienen lugar
en el Taller, las que son dirigidas por los niños y en las cuales los trabaja-

609
H39

\

�dores y los co-trabajadores asisten. Aquí todas las dificultades y los problemas
se discuten. Sin embargo, la mayoría no decide, pero una solución se proyecta
a la cual cada quien puede estar conforme.
Debido a la duración de ciertos cursos (los cuales varían entre cuatro semanas como término) para una rama específica (por ejemplo: geografía) de un
grupo, los trabajadores, los más de ellos bajo la recomendación del maestro
de los co-trabajadores, escoge un líder de clase. Este se responsabiliza del
orden, de la condición de los salones de clase, de las preparaciones de las
lecciones, de su ajuste después de las mismas, etc. Más aún, cada hora hay
otro director de clase. El puede, si alguno de los trabajadores perturba el
orden, expulsarlo de la clase. El expulsado no puede reingresar durante la
lección a la que asistía.
El director de la clase puede también recordar al co-trabajador las reglas
del orden, si después las vuelve a violar.
El regulador general, uno de los trabajadores, y a quien se escoge para los
trabajadores para un término, permanece en el cargo de la dirección en
general. No para una rama específica, sino con respecto a los procedimientos
generales, el trabajo de las diferentes condiciones y grupos a la conclusión
del día. Esta consiste en una breve discusión en la que participan cada grupo
de su respectivo color; compuesta, por ejemplo, de ocho mentores de grupo
cuando se terminan las labores de cada día.
Si en alguna ocasión hay algunos problemas o dificultades, cada trabajador
puede ponerlas en la agenda en la conclusión del día. Si en el curso de estas
conclusiones del día los problemas que resulten de éstas son llevados más allá
de la significación de los problemas diarios, éstos deberán ser tratados con
posterioridad, en la reunión de mentores de grupo.17 Los puntos que hayan
sido discutidos por el mentor de grupo y aquellos que sean de general interés deberán ser llevados para discutirlos, durante la reunión de representantes. Esta reunión es muy significativa para el Taller en general, pero por
razones técnicas, estas reuniones están limitadas para cualquiera de los grupos
de mayor edad. Para esta reunión, la cual tiene verificativo una vez a la semana,
los grupos entre doce y dieciocho años, eligen dos representantes para cada
grupo de mentores. Los menores tienen sus propias discusiones, pero en ocasiones determinadas, ellos también pueden delegar contactos representativos
a las reuniones de los mayores. Se guardan registros de las reuniones.
Pudiera aparecer, de lo que llevamos dicho, que hay muchas funciones,
sin embargo, hay también mucha oportunidad para cultivar la responsabili" Estos grupos-mentores consisten de cerca de 15 trabajadores y de un co-trabajador,
como mentor.

610

dad de los trabajadores y prepararlos para las funciones directivas, así como
enseñarles a aparecer y hablar en público.
En el Taller se ejercita la menor presión posible, la única que hay es la·
proporcionada por la palabra dada. Cuando los niños han hecho solicitud
para una serie de lecciones, tienen la obligación y el deber de atenderlas.
Sin embargo, ellos pueden dejar alguna de ellas, si, después de previa consulta
con el mentor y el profesor correspondientes, han llegado a la conclusión de
que pueden mejor tomar tales clases en fecha posterior. Esta alteración, debe
ser hecha en forma consciente y no puede estar basada simplemente en un
deseo temporal.
Más aún, este Taller, es un lugar de trabajo. El trabajo tiene que ser hecho y para aquellos que no lo quieran y que además perturben a los otros,
los coloca a sí mismos fuera de la comunidad. En caso de "castigo", hay el
principio de que aquel que sea "castigado", como regla, está de acuerdo con
las medidas tomadas, significando que él mismo reconoce el sentido de tales
medidas.
Cuando esas medidas tienen por objeto corregir una posible injusticia,
también lo tienen el prevenir la repetición de ocurrencias indeseables. Si, por
ejemplo, un trabajador ha perturbado el orden de la mesa, se le puede señalar
para dirigir dicha mesa, de esta manera él mismo tiene que guardar el orden y hacerse responsable de él. Con este sistema de mantener el orden, no
hay la intención de señalar nuevas autoridades en lugar de las del maestro,
como en el caso de los internados ingleses con el sistema de prefectos. En
el Taller la intención que se sigue es:
1) Incluir la comunidad en cada cosa y no poner la dirección en las manos
de un individuo;
2) Tener a la persona del funcionario rotativame~te, tanto como sea posible
con objeto de prevenir a alguien de obtener mucha autoridad.
El objeto de este sistema rotativo es también, en un aspecto, el proteger a la
comunidad en contra del peligro de la mucha autoridad en las manos de una
sola persona, y en el otro aspecto, proteger a las personas en contra de sí
mismas en relación con el peligro derivado de la posesión del mucho poder.
En grandes líneas, la diferencia entre el sistema practicado en el Taller
y el original método Montessori, es la siguiente:
1) En el Taller el acento está en la vida comunitaria, mientras que en el
Método Montessori, es más individual. Los tres principios sociocráticos (gobierno de sí mismos por los alumnos; unanimidad y acuerdo hacia la meta
común de la comunidad) son practicados en el Taller, pero no realizados
por el método Montessori.

611

�2) En el Taller hay más libertad de método y de medios; los ritmos, por
ejemplo son practicados sobre las bases de no haber música; el método Montessori, en el otro aspecto, es más delimitado por el material específico de
preparación, lo que podría perjudicar la flexibilidad.
3) Más aún, el método Montessori se encuentra mayormente basado en la
educación intelectual.

IV
APLICACION INDUSTRIAL.
LAS "COMUNIDADES DE TRABAJO"

En algunos países hay comunidades con un propósito limitado, específico,
hacia el campo económico en las cuales los principios sociocráticos son aplicados. La cuna de estas comunidades está en Francia, tanto como en ese país
las ideas se han desarrollado en una forma más consciente.
Las comunidades establecidas en Francia, llamadas "Communautés de Trauail", consideradas ya sea en el aspecto industrial o en el aspecto agrario,
son de la propiedad de tocios los trabajadores o miembros "comrades" y las
cuales se gobiernan sobre la base de la unanimidad.
Las Communautés de Travail, no tienen objetivos materiales, sino ideales,
por ejemplo "l'épanouissement des camarades", en otras palabras: el desarrollo de las vidas de los "comrades", tanto como esto sea posible y liberarlos de las varias obstrucciones sociales que impidan su desenvolvimiento. 18
En un aspecto, su objeto es hacer hombres para miembros de un gnipo de
vida, pero en el otro, hacerlos más libres e indi\·iduales dentro del 11;rupo.11
Las Communaut.~s de Travail poseen los tres esenciales factores de la
sociocracia :

l. Los trabajadores gobiernan sus problemas a sí mismos:
2. En una base de unanimidad; 20
3. Las concepciones idealísticas dr los miembros a tra,·~s de la realiza!'ión
de una meta común.
11
11

20

Communauté '51, pp. 67 y 68.
Citado.

En ali Things Common, CLAIRE HucHET BiscHOP dice que el principio de la
unanimidad con las "Communautés de Travail", es uno de los principios comunitariot
que varían al último (p. 256).

612

El más antiguo y significativo ejemplo del desarrollo de las Communautés
de Travail, es la fábrica de accesorios para reloj "Boimondau", en Valence
sur Rhone. Esta empresa, se estableció precisamente después de la capitulación francesa, durante la reciente Guerra Mundial. Uno de los fundadores,
Marcel Barbu,21 dice acerca de ella:
"En Mai 1941 l'expérience commenfait a Valence. Deux ou trois
compagnons, puis dix, puis uingt... se gropuperent autour de deux spécialistes de la f abrication des bolles de montres pour gagner leur uie
par ce trauail.
Mais leur ambition ne se bornait pas a cette tache. Concients de la
déchéance de leur pays, ils uoulaient trouuer une solution a ces angoissants problemes sociaux.
Aucun ne con11aissait le métier a practiquer. Leur foi était si grande
qu'un mois apres, les premieres liuraisons sortaient".

Esta Communauté de Travail empezó con un capital de 300,000 francos.
Debido a que el trabajo dentro de los lineamientos sociocráticos tiene la
ventaja de una menor tensión, así como de una menor oposición, la producción ha llegado a ser más eficiente, a tal grado, que en el año de 1945
al de 1946, la compañía invirtió una suma aproximada de 8.000,000 de
francos.
Tomando en consideración estos resultados económicos tan favorables, así
como una amplia publicidad a través de toda la nación en la prensa francesa, la factoría "Boimondau" ha obtenido una gran reputación.
La Communautés de Travail francesas se han integrado en dos formas:
l. Por trabajadores desde la base, como por ejemplo, Boimondau;

2. Como una empresa capitalista existente, ya sea porque el propietario
obedezca a razones tanto idealísticas o prácticas, convirtiéndola en una comunidad de trabajo, como así es posible observarlo en la fábrica modelo de
Cadres R. G., en París.

La Communauté de Travail es una forma intermedia entre los sistemas
capitalista y comunista. En un aspecto, las empresas son propiedad comunal, pero en el otro, el hombre es superior a la comunidad. Como G. Riby 22
ha dicho, el objetivo de la Communauté de Travail es:
:, "Des Hommcs Libres, número especial de "Licn", p. 9.
" "Rerh!'rche Communautaire", número especial de "Communuaté", p. 13.

613

�"Nous uoulons créer et maintenir une société
dans laquelle les hommes auront pleine liberté
de s'épanouir sur tous les planl'.

Roger du Teil señala el gran significado de la Communauté de Travail
como una posible etapa intermedia entre el capitalismo y el comunismo, un
contraste aparentemente inseparable, que en este momento la humanidad
está enfrentando. 23 El subraya que:
''.. .grace
"' a' cette experience,
' .
une eh anee est o ff erte a' l'homme europeén d'échapper au dilemme en apparence inéuitable que posent, en
termes de fer et de f eu, les deux forces géantes qui, d'un antipode a
l'autre, tels les héros d'Homere auant le combat s'obseruent et se défient.
Capitalisme libéral raidi ou communisme, telles sont, pour beaucoup,
les deux seules uoies qui s'ouurent a l'humanité. Et entre ces deux
portes, grillées l'une d'or et de larmes, l'autre de fer et de sang, il n'y
aurait qu'n chaos obscur, dans lequel des uelléités plus ou moins larvaires cherchent en vain leur forme.
Or, voici que dans cette nuit confuse une fenétre s'entrouue, tirnidement encore, sur une perspectiue calme, heureuse et juste ou s'éclaire
et se précise ce que tous les hommes de bonne f oi, depuis des siecles,
attendaient. Elle apporte -peut-etre- le salut, a condition qu'elle
s'ouvre toute grande, assez grande pour donner passage a tous".

Debido a que las metas de estas empresas están dirigidas hacia el desarrollo
de las vidas de los "socios" y no a la obtención del mayor provecho posible,
su carácter difiere notablemente de la mayoría de las empresas capitalistas
comunes. Acerca de esta diferencia H. A. Hutte,24 dice:
"Para aquellos que están acostumbrados a observar el cuadro normal
de que los trabajadores se despojan de su ropa de trabajo al primer
sonido de la sirena, de las objeciones del tiempo extra, del nada negligente vuelo del calabozo del trabajo, se sorprenderían grandemente de
ver las fábricas todavía iluminadas después del tiempo de la terminación de labores y a los trabajadores activos voluntariamente en sus
bancos de trabajo".
21

ROGER DU TEIL,

Communauté de Travail, p. 5.

,. En un artículo intitulado "Werkgemeenschap" "Boimondau" te "Valence"
(Workshop Community Boimondau at Valence, el Taller Onderneming) Man und
Undertaking (Hombre y empresa), 1949-1950, pp. 106 y siguientes.

Como así acontece en el Taller de Bilthoven, en aquellas comunidades
no hay ausencia de reglas, de orden y disciplina en esas empresas. Por el
contrario, la sociocracia se puede definir como "la disciplina en sí misma de
la comunidad". No obstante, una disciplina como unánimemente se le acepta por aquellos a quienes concierne, en lugar de ser impuesta del exterior,
en cuyo caso sería aborrecida.
En estas empresas esta clase de disciplina se ha dejado a lo que se llama
"Regla", en la cual y al mismo tiempo, se incluye un mínimum de moral,
la que debe ser firmada por cada miembro de la Communauté de Travail. 25
El "Mínimo-Moral" es la base de toda la estructura de la empresa. "Voorlichting" ("Información") 26 publicó como un ejemplo de tal estructura
el caso de Boimondau, de la cual aparece que la fuerza más grande, la
fuerza de hecho, descansa en la Asamblea General, compuesta por todos los
miembros de la comunidad. Todas las resoluciones fundamentales de esta
Asamblea General se pasan solamente con los votos unánimes (principio sociocrático) . Esta Asamblea elige igualmente y en forma unánime al Jefe de la
Comunidad (Chef de Communauté) .
El Jefe tiene poder ejecutivo absoluto y puede aún actuar en contra de
los deseos de los miembros y de los comités de Consejo (Conseillers Generaux).
Esto, de seguro nunca sucederá desde que la Asamblea General pueda
estar reunida en todo tiempo, ocasión en la cual todo poder puede ser reducido. (El Jefe, a pesar de todo, no es un dictador).
El Jefe está asistido por un cuerpo de Consejo, el "Conseillers Generaux",
el que se escoge por la comunidad.
Para el lector amante de los hechos pudiera ocurrírsele el preguntarse
cómo es posible que con todas estas elecciones se pueda obtener la unanimidad. Marce! Barbu, el fundador hubo de verificar en el transcurso del
tie~po, que este sistema sociocrático no podría ser aplicado a las empresas
extstentes así como a los principiantes, así nada más, ya que debe de construirse
para llegar hacia arriba desde la base.
Para obtener este fin dividió su co~unidad en grupos de vecindad (Groupes
Quartiers) . Cada grupo de esta vecindad está compuesto de cuatro o
cmco familias, las que están obligadas a reunirse una vez por semana.
Estos grupos de vecinos escogen unánimemente a su representativo (Chef
de Group) . Todos los representantes de los grupos se reúnen una vez al
mes para discutir los procedimientos generales y tratar de obtener unanimidad.

d:

11

"Rccherchc Comrnunautaire", número especial de "Communauté", p. 75.

" Voorlichting ("Information"), 2nd year, No. 35, dated 27th, May, 1949, pp.
137 etc.

614
615

�Estas reuniones generales y las consecuentes adhesiones a los princ1p1os
sociocráticos obtienen de inmediato el resultado de que en todos los puntos
esenciales se llega a la unanimidad antes de que los miembros aparezcan
en la Asamblea General.
Los conflictos en Boimondau son puestos a la consideración de una Corte
de Justicia especial, ordenados por la Communauté de Travail, la que en
el último extremo deberá juzgarlos. Las decisiones solamente son hechas
dentro de las bases de la unanimidad (jueces, defensores y litigantes) . Es
corriente que el defensor también tiene que estar de acuerdo con el castigo
impuesto. Roger du Teil 27 señala la gran significación de esto para la
condición psíquica del ofensor y su relación hacia la Comunidad.
Los miembros de la Corte de Justicia son elegidos por la Asamblea General.
La Asamblea General también establece una Comisión de Control, cuyo
deber es el reportar cualquier irregularidad al Jefe de la Comunidad.
De acuerdo con la forma estructural de las diversas Comunidades de
Trabajo, es posible el afirmar que hay una diferencia individual, en tal forma que cada Comunidad tiene su propia estructura. La estructura y principios no pueden dejarse en reglas fijas ya que éstas tienen que ser flexibles
y variables como la vida misma.28
Como los resultados de las comunidades en la mayor parte dependen de
los miembros, los recién llegados, que desean ingresar, tienen que estar
de acuerdo en un juicio de tres meses, durante cuyo período se les llama
"stagiaires". De aquí en adelante, son "Postulantes" por un período de doce
meses. Solamente después de estos quince meses el candidato podrá llegar
a ser un "socio" completo. Esto se hace así con objeto de salvaguardar a la
Comunidad en contra de la admisión de gente que no se adhiera a los principios, tanto en fo1ma espiritual como en la práctica.
El concepto de "labor" tiene una alta estimación en las comunidades, comprende más de lo que generalmente se entiende por labor.
Aparte del trabajo profesional se incluyen las siguientes clases de trabajo:
l. El trabajo no profesional (por ejemplo, el autoestudio, para la educación en general;
2. Las actividades de la mujer casada en el hogar;
3. Los juegos infantiles, necesarios para el futuro desarrollo;
4. Los esfuerzos llevados a cabo por los enfermos para obtener mejoría.

La remuneración en la mayoría de los casos, está regulada de acuerdo con
el amplio concepto de labor, como, por ejemplo, en "Boimondau" de la
" RooER nu TEIL, Communauté de Travail, p. 75.
" Communauté '51, p. 67.

616

siguiente manera: el cuerpo concejal fija periódicamente las cantidades disponibles para remuneraciones. Esta suma ("la masse a partir"), se reduce
primero de todo de las remuneraciones de los padres a los niños, de acuerdo
con una escala fijada. El remanente se reduce por una cierta suma para
el trabajo hecho en el hogar por la mujer casada. Después las remuneraciones son deducidas para los "stagiaires" y los "postulantes", las que están
basadas en las pagas de la industria libre.
La suma remanente se divide entre los "compagnons" de acuerdo con su
"valor humano". Este valor depende de tres factores:
l. "la valeur professionnelle";
2. "la valeur sociale";
3. Los premios.

Estos últimos se otorgan en los casos en que los trabajadores hayan realizado su trabajo en menor tiempo del que se haya estipulado. Una vez que
se ha calculado el valor de tales premios y se ha hecho pago de ellos, la
cantidad remanente se divide de acuerdo con el número de puntos que cada
"compagnon" haya alcanzado, para subdividir en relación a 1 y a 2·.
El sistema de remuneración es diferente en otras Communautés. En la factoría modelo de Cadres R. G., en París, tal remuneración se adapta a aquellas marcadas con el mercado libre de trabajo. El beneficio entonces es dividido entre los "compagnons" en determinada forma.
La meta de estas Communautés de Travail en el desarrollo de la vida de
los "compagnons", así como su mejoramiento, en la medida de lo posible,
entre otras, se realiza de la siguiente manera:
2. Incluyendo al trabajador en la administración y como copropietario,
lo que produce en él tomar un interés real, más que otro meramente profesional en el desempeño de su trabajo.
2. La Communauté de Travail procura hacer desaparecer la frecuente y
fatal separación entre el trabajo y la familia incluyendo ésta en la propia
Communauté de Travail. 20
3. Haciendo a un lado el trabajo profesional, se dedica una gran atención
a otros aspectos de la vida, tales como deportes, juegos, teatro, educación general, etc., aspectos que son organizados por el "Servicio Social".
Gracias a los principios mencionados con anterioridad, la relación del trabajador y la vida, llega a ser diferente y en el más elevado sentido de la
palabra, éste puede llevar una más humana existencia.
Cuando se visitan las Communautés de Travail, es sorprendente el que
,. Communauté '51, p. 46.

617

�el trabajador produzca una mucho más humana impresión y mucho menos
del automatismo que es posible observar en las empresas puramente capitalistas.
El principio de que las comunidades sociocráticas deben estar abiertas para
todos, se ha realizado plenamente en esas Cornmunautés de Travail. Están
abiertas para todos, no importa el credo religioso o político. En Boimondau
hay, por ejemplo, católicos romanos, protestantes, humanistas, materialistas,
así como comunistas, sin mengua de la existencia de cuatro "Groupes Spirituels".30
El resultado de este principio de puerta abierta a todos, es que sus fundadores no desean que se les llame "third way" (el tercer camino) , que proporciona "la" solución para los problemas sociales y por esto, celosamente se
apartan a sí mismos de los seguidores del liberalismo y del capitalismo, por
una parte, y de los que creen en el comunismo, por la otra. La Cornmunauté
de Travail, sin embargo, desea contacto con todos los grupos, proclamando
por la solución de los problemas sociales, si bien juntos. 31
Desde que el objetivo de Mareé Barbu fue el no crear una clase especial
de comunidad dentro de la sociedad, sino una reforma total del Estado, se
decidió en octubre de 1945 el participar en las elecciones francesas. Aunque
esta decisión se hizo ya en el momento último, se obtuvo un resultado de
26,000 votos, lo que permitió adquirir un asiento en el Parlamento.
Sin embargo, Barbu pronto comprendió que a cuenta del conspirar político y de la "anti-sociocrática" forma de trabajo, poco podría obtenerse, por
lo que se retiró de la vida política en lo. de enero de 1946, dejando "Boimondau" para dedicarse por entero a un experimento de mayor envergadura.
Estableció la "Cité Donguy-Hermann", una combinación de seis Communautés de Travail que agrupaba a 350 personas, distribuídas entre una Communauté para la fabricación de ladrillos, una para hacer llaves; otra encargada de la fabricación de cajas de reloj; otra encargada de la construcción
de casas y talleres; otra para la manufactura de matrices, etc., así como una
Cornmunauté agrícola.
El pensamiento fundamental de Barbu era en el sentido de que una Communauté debería constituirse como una federación de familias; una federación de Communautés debería agrupar una ciudad; las Cités, a su vez, deberían combinarse en unidades cada vez mayores (municipalidades, condados,
Estados y continentes), las que, en último resultado, deberían combinarse en
una Federación Mundial.3 2 Por desgracia, sus planes, no solamente en lo que

'° RoGER nu TEIL, Communauté de Travail, p. 128.
11
Ver Communauté '51, pp. 66 etc.
"' RoGER nu TEIL, Communauté de Travail, pp. 172, etc.

618

a la Cité Dounguy-Hermann se referían, resultaron una catástrofe, debido a
la falta de cooperación del sector ejecutivo. Con objeto de prevenir contingencias similares, se ha puesto una mayor atención a la educación ejecutiva
por las Communautés de Travail. (T. W. I. = Entrenamiento dentro de la
industria; F. P. C. = Formación práctica de Chefs) .33
Si bien el experimento de la Cité había sido un fracaso, sin embargo, esto
no significó que se quitara la idea de la Cité como una Federación, compuesta de algunas Communautés de Travail. En Valence esta idea ha tenido
realización nuevamente en la Cité Horlogére Monguy-Hermann, una combinación federal de tres diferentes Communautés de Travail, todas dedicadas a
la fabricación de relojes; la Communauté Centralor, la Communauté Cadréclair y la Communauté Rhonex. Un "Conseil Genéral de Coordination",
compuesto de tres Chefs de Communauté y de representantes electos, los que
se reúnen cada mes con objeto de ayudar al Secretario General, que es, a su
vez, el dirigente de la Cité. 34
Desde un punto de vista sociocrático, resulta interesante el observar cómo
se conducen las elecciones, por ejemplo, en el caso del Chef. Con objeto de
principiar las discusiones se recogen la mayoría de los votos. La designación
sigue, no obstante, después de una mutua auscultación y con la aceptación
de cada uno para este propósito.
Es un hecho muy conocido el que las nuevas ideas son más fácilmente
aceptadas por los jóvenes que por los mayores, por lo que, por lo general, el
término medio de la edad de los "compagnons" de las Communautés de
Travail es bajo. En Boimondau, por ejemplo, prevalece, como edad-grupo,
de los 20 a 30 años.35
Un importante punto de concurrencia entre las Communautés de Travail
y los Talleres de la Comunidad para niños en Bilthoven, es el hecho de que
los ejecutivos tienen poder extenso. Especialmente por lo que se refiere a
las empresas industriales, con frecuencia se hace necesario el tomar decisiones
importantes en un momento determinado y por ello el Chef de Communautés está dotado de tal facultad en lo que respecta a su poder ejecutorio.
Sin embargo, por el hecho de que siempre pueda ser llamado a cuentas y de
que su función depende de la confianza puesta en él, pudiera llamársele,
sin duda, un dictador.
Con objeto de prevenir que la autoridad llegue a ser demasiada, la Com"Ver BERNARD DE VARLET, "La Formation des Cadres a Boimondou", publicado
en "Communauté, Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 12, siguientes.
" Dato obtenido por Marce! Mermoz, "La Cité Horlogere de Valence", published in
"Communauté", Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 9 siguientes.
• "Des Hommes Libres", número especial de "Lien", p. 22.

619

�munauté aplica el principio de que las designaciones son hechas por dos cuerpos. Uno recomienda a alguien como candidato, después de lo cual, el otro
cuerpo tiene que aprobarlo con objeto de hacer la designación final. (Election
des responsables á le double confiance) .36
Si bien, debido a las condiciones económicas, solamente algunas nuevas
Communautés de Travail se han establecido, es posible decir que las que
actualmente operan se han consolidado. Se puede agregar que varias Communautés de Travail se han establecido recientemente en forma y carácter
diferentes si las comparamos con las señaladas anteriormente. 37 En las re.
cientes, el' propósito es que los miembros (principalmente los no-prof es10nales) construyen sus propias casas: "auto-construcción". Aquellos de estos
"castores" -como a sí mismo se autodenominan- que tienen las mismas
inclinaciones idealistas hacia la Communauté de Travail, se han combinado
en una "Fedération National des Organismes d'Auto Construction".38
Las ideas de la Communautés de Travail, no solamente se han extendido
en Francia, sino también en otros países de Europa.
Las diferentes Communautés de Travail en los diversos P.aíses son llevadas
juntas :i formar la "Entente Communautaire", cuyo secretariado se ha establecido en París. Esta Entente se encarga del cambio de pensamientos y de
ideas de la asistencia de "les rapports amicaux et commerciaux entre Commun;utés", de la representación de las Communautés en cuerpos oficiales:
Ministros, etc.; propaganda general, etc. 30
Aparte de su organización internacional, las Communautés de Travail, con
residencia en París y en los lugares circunvecinos, tienen una organización
regional dedicada al mejoramiento de una más regional "intercommunautai•
•
• 40
re" cooperación por medio de la mutua consulta, consejo
y as1stenc1a.

V
APLICACIÓN EN EL CAMPO POLÍTICO

La vida en comunidad de acuerdo con el Derecho Común
("Adatrecht") Indonesio y los Minangkabauers, los Gajos,
los Achinese, etc.

Finalmente, los principios sociocráticos pueden también ser aplicados en el
campo político, si bien, con un limitado y específico propósito. Ejemplos de
esto los podemos encontrar en la vida en comunidad, de acuerdo con el Derecho Común Indonesio ("Adatrecht"). Los tres elementos de la sociocracia, tales como :
l. Gobierno por sí mismos.

2. Una base de unanimidad.
3. Ciertas inclinaciones idealísticas.
se encuentran identificados en el Derecho Común Indonesio. Una cierta tendencia hacia el gobierno por sí y una cierta esfera idealística, son menos notorias en el Derecho Común Indonesio, que las bases de la unanimidad.
Ciertos autores señalan esta característica comunal en varios campos como
un adelanto.
Este propósito relacionado con la unanimidad se advierte en el derecho
común en dos conceptos :

l. M oepakat ( del árabe "mowafaquat"), significando la consulta común,
la que debe ser precedida por
2. Sapakat, que significa acuerdo.
Estos elementos permanecen más fuertemente con las "'.Minangkabauers".

Val Vollenhoven 41 ha dicho acerca de esto que "una alteración de la ley,
"'Ver Communauté '51, p. 67. Acerca de esto CLA~RE HucHET B1sHOP en Ali
Things Common se refiere a "Double Trust Appointments", ver p. 258.
" Estas más recientes establecidas comunidades difieren de las otras en la medida Y
en la forma en cómo utilizan el tiempo libre y no en las actividades profesionales de
los miembros.
.
,
35
Para mayores detalles podemos referirnos a M1cHEL ANSELME, "Princ1pes et rea•
lisations communautaires dans la constrution" published in "Communauté", Nos.
9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 27, siguientes.
.. "Recherche Communautaire", número especial de "Comunauté", p. 162.
, .
'° Tomado de J. CHAPELLIER, "Comment protéger la Communauté contre les deviations" publicado en "Communauté", Nos. 9-10 de Nov.-Dic. 1951, pp. 11 etc.

620

desde arriba, con la cual el requerido meopakat y el sapakat se encuentran
totalmente carentes, no sería considerada legal por ningún Minangkabauer",
Y por lo que respecta con el Minangkabau: "con todas las autoridades colegiadas la unanimidad en la decisión se requiere".42 Cuando tienen lugar las
discusiones de la autoridad de la Villa de Minangkabau, Van Villenhoven
"'C. VAN VOLLENHOVEN, L. L. D., Het Olatricht van Neder/ands lndie ("Common
Law of Indonesia"), Part. 1, p. 108.
" Hoja 37, parte primera, p. 256.

621

�43

señala que cada decisión es precedida por la meopakat (consulta) . La consulta toma lugar con respecto de todas las cosas importantes relacionadas con
todas las familias "kermel", así como con los andikas (las cabezas de esas
familias, las cabezas de otras familias y los hombres de notoriedad llamados
"elders") .44
De acuerdo con Westenek,45 el "adat" o consulta dentro del minangkabau,
es aún más antigua que la palabra "moepakat". Estima que esta palabra fue
introducida alrededor de los años de 1550 ó 1600 A. C. con el advenimiento del
Islamismo, pero, agrega, que desde mucho antes ese "adat" o consulta debió
46
de haber existido. La forma de gobierno y soekoe-arreglo, fue designada
para tomar la consulta al balai (Consejo y Corte) .
De acuerdo con estas concepciones Indonesias, cualquier cosa es posible
"dentro de las líneas de la consulta", con: "atéh djalan moepakat" (solamente la vía de la verdad, el único camino) . Otra máxima dice: "La consulta
remueve todos los obstáculos; por medio de la consulta mutua, aun las regulaciones-adat pueden ser colocadas a un lado; la consulta es nuestra gran

maestra.
Westenek continúa diciéndonos que por el medio de las consultas se debe
llegar a la unanimidad.
"Si en caso de moepakat los puntos de vista están divididos, uno habla de:
batoe~ang (diferencia de opinión) o bien de balang (coloreado; medio blanco, medio negro) . En caso de que esta situación permanezca así, el asunto o
tema es pronto rechazado. Si, aún, el asunto puesto a consideración ha logrado
triunfar, las discusiones, no obstante, se continúan hasta obtener un acuerdo
completamente unánime, lo que ocurre en nueve de cada diez casos.
Algunas veces, sin embargo, algunos se encuentran aún sujetos a decisión.
En ese caso reuniones próximas serán convocadas a las que se cita al o a

., ,1 J,. c • van Eerde ,s ha dicho
·
aon.
acerca de la administración de justicia
de lo~ Mm_ankabauers: "El juez tiene los siguientes deberes: reconciliar a los
enermgos, Juntar a las ~os partes, hacer preguntas a los testigos, y haciendo
uso de la , facultad
ob
... de Juzgar, pronunciar un veredicto, invocando a Al,ay
. tener ~SI un JW~IO certero. Cuando de acuerdo con la ley, cada asunto ha
Sido ?ebid~ente ~vestigado y considerado por todos los jueces, lo deseable
es (lease obbgatonamente) que el veredicto se obtenga unánimemente".
"La jurisdicción, dice Van Vollenhoven,49 descansa tanto en las autoridades, como en los viejos de la villa. La decisión requiere unanimidad así como
la de los asistentes que se unen a la discusión".
'

_Con _los Minangkabauers encontramos también el principio de la unani'?1dad mcorporado en su derecho común aplicado a la legislación a la autondad y a 1~. jurisdicción. Westenenk 50 menciona el trigo sagr:do tomado
~runa famiha entera en caso de disputas territoriales. La cabeza de la familia se _c~loca e~ un círculo con un hombre y una mujer de su descendencia y
dos pms (panentes lejanos). La idea es que ellos representan a la familia
entera y de que dicha familia está de acuerdo con el jefe de la misma quien
~~~el~
'
Terkhaart,51 también trata acerca del elemento de unanimidad por lo que
respecta a 1~ ley de la tierra. En caso de venta o préstamo de la tierra, debe
mostrarse (SI los lazos que unen a la familia son lo suficientemente fuertes
aún) el que la familia está de acuerdo (o que bien la toman para sí mismos) .

los oponentes a la razón.
Si estas citas no logran obtener éxito y aparece que el o los oponentes se
mantienen firmes en su actitud y demuestran cierta necedad, con frecuencia
sucede que de acuerdo con el derecho común, son exiliados del nagari o bien

n El principio de la humanidad se encuentra también en la jurisdicción de los Surashtras
En "Community Service News"' de Sep .-Oct. 1949' p . 104' ARTHUR
E M de la India.
.
·
. OROAN d1c,e: "No se acostumbraba llegar a la decisión de la corte por votación.
~Uien_ ~ropoma ~na multa si esta era una forma adecuada de castigo. El encargado
. presidir puede mterrogar a la Asamblea erigida en corte diciéndoles: '·aprueban,,
S1 la propuesta parec1a
' expresar e1 sentido
• de la reunión el Presidente podría
e
ha •
una decl
.,
1 f
'
cer
. . .
arac1on para ta e ecto. La decisión comunitaria era final en la medida del
Juic'.o del Consejo privado. En cierta forma, si la decisión no estaba conforme al
sentid~ de la comunidad de aceptación, había entonces receso dentro de la misma
comurudad por espacio de algunos años mientras el caso era considerado de nuevo
en cuyo evento la multa impuesta era reintegrada".
'

sometidos a un boycot.
Nos encontramos el principio de la unanimidad solamente en el derecho
común de los Minangkabauers, sino también, en lo que respecta a jurisdic-

• J._ C. VAN _EERDE, De Adat uolge11s de Minangkabausche bronne (common law
according to Mmangkabau sources), en artículo aparecido en el volumen III 1896lBla98 _de_ la_ P~~licación, dedicada en general, a la ley, temas relacionados especi~lmente
a
Junsd1cc1on India .

43

lbid., p. 255.

" lbid., p. 256.
" L. C. WESTENENK, De Minangkabausche Nagari, p. 62.

.. Actividades, parroquia, grupo de familias.

622

. '" C. VAN VOLLENHOVEN, LL. D., Het Adatrecht van Nederlands Jndiif (IndoneCommon Law), part. 1, p. 258.

SJan

: ~- C.

WESTENENK, De Minangk~bausche Nagari, pp. 95 etc.
· ter Haar Bzn., L. L. D., Begmselen en Ste/sel van het Adatrecht (Principales
and System of Common Law), 2nd edition, p. 87 .

623

�La elección de los representantes en el Minangkabau está basada igualmente
52

en la unanimidad.
G. de Waal van Anckeven 53 señala que el moekapat y el zapakat también
juegan un importante papel dentro de la familia de los Mina~?kabauers: Si
alguno de los miembros de la familia desea zanjar alguna -~if1cultad, tiene
que consultar con su propia familia para enco_ntrar la so!~~1on .. La consulta
se verifica con toda la familia y no se toma nmguna dec1S1on, sm que todos
estén convencidos de que la solución sea la correcta.
..
Por lo que respecta a los problemas que concierne~ .ª más de una fam1ha,
éstos deben ser sometidos a consulta con otras fam1has. Tan pronto como
todas las consultas han terminado y los resultados se han obtenido, el asunto
se discute de nuevo en público en el balai. No se trata de desarrollar nuevos
puntos de vista en este estudio, sino llevar juntos los resultados a que s~ hayan
llegado con cada familia, y además, también, para esta clase de reuniones al
zapakat es requerido.

M . Joustra 54 precisa las objeciones que se pueden pr~sentar acere~ de una
absoluta necesidad de unanimidad en el derecho comun de los Mmangka-

bauers:
"Resulta obvio el que la requerida unanimidad durante las discusiones, frecuentemente previenen o dilatan el paso a una resolución". Con respe~to a
55
un mayor progreso en el porvenir del derecho común, Joustra h~ dic~o_:
"Sin embar.,.0 también hay señales de que no en todas partes se adhiere ngidamente ai°s~kato (unanimidad de juicio) para la adopción de decisiones Y
de medidas, ya que esto parece ser un poderoso medio de obstrucción para
los obsecados.
Encontramos el principio de la unanimidad, no solamente con los Minangkabauers, sino también en el derecho común de los Achinese, Gajos, así como
en Bali.
"
Acerca de los Achinese, Van Vollenhoven,56 hace notar: la consulta m~pakat" con todos los hombres adultos de la villa ocurre, con ,menos frec~e~cia,
que la verificada con los "elders" (anciano~) , como as1_ deb1a ser esto ultim:
de acuerdo con la regla. Sin embargo, el Jefe de la villa trata de tomar e
" L e WESTENENK De Minangkabausche Nagari, p. 116.
'
·m an arucle
·
· th e "Sumatra bod e" d e 27 ,,y 28 de
., G.. de. Waal van Anckeveen
m
marzo 1907, entitled: "Over Maleische democratie en Padangsche Toestanden (About
Malay democracy and Conditions in Padank}.
,.. M. JousTRA, "Minangkabau: Overzicht van Land, Geschiendeins en Volk" (Re·
view of Land, History and People ) , pp. 102 etc.
'" lbid., p. 127.
,
d
. )
158
,. Derecho comunidad de Indonesia ( el Derecho Comun de In ones1a , PP·

siguien tes.

624

cuenta los deseos de todos, ya que en otra forma sus resoluciones podrían

carecer de adhesión.
El Dr. C. Snouck Hurgranje 57 nos dice en relación al principio de la
unanimidad de los Achinese :
"A los Achinese les place en extremo el moepakat, posiblemente no tanto
en esencia, pero ciertamente en lo que a la forma respecta. Las más insignificantes cosas o asuntos pueden levantar grandes discusiones y cambios en la
manera de pensar. Un jefe que se precie de serlo, debe ser contrario a manejar cuestiones relativas a su territorio, o a sus súbditos, al menos, en la presencia de aquellos que representan al pueblo como si ahí estuviera presente".
Por lo que respecta al principio de unanimidad en el derecho común de
los Gajos, C. Snouck Hurgronge 58 dice:
"El rodjo (cabeza de una comunidad consanguínea) 59 de los Gajos únicamente puede hacer aquello de lo cual está seguro o tiene certeza. El notable saudoros (miembro de la raza) estará de acuerdo".
V. E. Korn,6° también señala que en Bali, la unanimidad juega no menos
importante papel en el derecho común. Nos dice:
"Existen varios casos, sobre todo por lo que respecta a cuestiones familiares, en que la unanimidad es necesaria, y, después de prolongadas discusiones, por lo general, es obtenida".
Van Vollenhoven 6 1 afirma que una alteración de la ley Malaya no será
reconocida por ningún malayo, si no se satisface el requisito del moepakat y
el sapakat.
Una consecuencia que lleva la no observancia del principio de la unanimidad, como en el caso de los Minangkabauers, frecuentemente conduce al
abuso, influenciando a los miembros de la comunidad previamente a la reunión. Es posible hablar en este caso de cierta corrupción, aunque debe señalarse que la vida en sí misma no es otra cosa que dar y tomar. Si alguien
visita a otro, le lleva un pequeño regalo. Cuando el otro devuelve la visita,
es de esperarse igualmente que lleve algo, aunque sea pequeño también. Hay,
sin embargo un esforzarse por romper con esa tendencia de quitar el principio
de la unanimidad. A la fecha, existe una clara tendencia en el sentido de ir
17

DR. C. SNOUCK HuRGRONJE, De Atjehers (The Achinese ), Parte I, pp. 79 siguientes.
'"DR. C. SNOUCK HuRGRONJE, Het Gajoland en zijne bewoners (Los gajolands
Y sus habitantes), p. 89.
11
Tal comunidad de sangre se compone de relaciones sanguíneas y de aquellos que
por medios de inoculación artificial han sido admitidos a la misma comunidad.
., V. E. KoRN, Het Adatrecht van Bali (Common Law in Bali ) , p. 260.
"e. VAN VoLLENHOVEN, L. L. D., H et Adatrecht van Nede rlandsch indie ( Indonesian Common Law) Parte I , pp. 108 siguientes.

625
H40

�en contra de esto. Por la sola razón de esta unanimidad, frecuentemente uno
llega --como en el caso de los Minangkabauers- a un muy sofocante procedimiento de obrar, lo que, en consecuencia, está en conflicto con las exigencias de la vida moderna. Esto resulta en la búsqueda de una solución en otra
dirección: uno desea obtener, no tanto una decisión cualitativa, como una
decisión cuantitativa, de tal manera que el grupo más poderoso, cualitativamente considerado (las personalidades, las personas de influencia) , deberán
estar de acuerdo uno con otro, antes de que una decisión sea hecha, en lugar
de que todos los participantes se pongan de acuerdo.
Este principio cualitativo, se realiza más o menos por la sociocracia, ya
que en el sistema sociocrático hay la posibilidad de que los grupos más bajos,
delegan a las más importantes personalidades, cualitativamente consideradas, las que tienen, a su vez, que llegar a un acuerdo con los más elevados
cuerpos.
En relación con lo anteriormente expuesto, es de hacerse notar el que el
toque de las ideas sociocráticas haya alcanzado a los muy antiguos principios
del derecho común Indonesio.

CONCLUSIÓN

Tomando en consideración lo que llevamos dicho, podremos llegar a la
conclusión de que los principios sociocráticos son aplicados en muy diversas
formas. Considerando esas diferentes posibilidades desde un punto de vista
humanístico esto conduce hacia la cuestión en el sentido de reflexionar acer'
.
ca de que si se debe de hacerse más en esta dirección, con objeto de meJorar
las relaciones humanas, por la aplicación de las ideas sociocráticas en nuestra
vida comunitaria. ¡ Ojalá que nuestro estudio contribuya a llevar alguna luz
sobre esta tan prometedora senda!
(Traducción del Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ).

NUESTRA CONSTITUCIÓN Y EL MUNICIPIO
LIC. ARMANDO

Las incursiones que con alguna frecuencia hemos realizado con mera curiosidad inquisitiva por los campos sociales del derecho y de la política de
nuestro país, nunca nos acercaron tanto al paisaje pintoresco y muchas veces
sombrío que nos ofrece el municipio mexicano, sino hasta cuando recibimos
el encargo de proyectar para el de Monterrey 1 las bases precisadas para la
solución jurídica de algunos de los problemas que le son específicos y de
otros comunes a todo muncipio. Claro que si damos una ojeada a las vicisitudes por las que ha atravesado el muncipio en el orbe desde que los romanos lo llevaron a un alto grado de perfección, se nos antoja casi natural
ese paisaje, pero nos asombra que haya perdurado hasta la actualidad en
que la inquietud, el afán de renovarlo todo, de barrer con nuestros viejos
Y defectuosos sistemas, ha dejado intactas las taras con que la imprevisión
de los constituyentes de 17, heredaron al municipio mexicano.
Así fue, en efecto. En lugar de limitarse a reconocer en el municipio la
presencia de un fenómeno social casi axiomático determinado por la estrecha convivencia de los individuos y por la urgencia de éstos de realizar los
fines comunes indispensables para satisfacer sus propias necesidades personales; en lugar, también, de dotarlo ampliamente del poder económico y de
las facultades jurídicas indispensables para su pleno desarrollo, los constituyentes de 17 quisieron tanto para el municipio, que de su condición de paria
en que había discurrido su vida durante buena parte de la Colonia y durante el M'exico
· m
· d epend1ente
·
de nuestros días, se propusieron convertirlo en
el niño consentido, en el niño mimado de la nación, pero por si el muchacho
1

626

Hovos

Universidad de Nuevo León

E5tado de Nuevo León, México.

627

�resultaba un hijo pródigo, ataron su economía a la voluntad caprichosa de
los estados, y, lo que es peor aún, los constituyentes nuevoleoneses, creyendo
probablemente hacerle un bien, extendieron el manto piadoso de su protección ( ?) transformándolo, además, en un incapacitado al someter sus facultades jurídicas a las bases que previamente expidiera el Legislativo. La apatía, la ineptitud, el servilismo, la mala fe han hecho el resto para impedir
que el municipio despierte por completo del sueño secular en que se encuentra hundido.

Sin el menor propósito de hacer de esta exposición un tema de carácter
político, diremos la forma cómo todos estos factores negativos operan como
verdaderos obstáculos en el desarrollo jurídico de los municipios nuevoleoneses, explicando que el Congreso concreta su acción legislativa a aprobar,
entiéndase bien, a aprobar las iniciativas que le envía únicamente el ejecutivo, y éste, por su parte, por causa de dichos factores, rara vez se ha ocupado
-en ello tienen no poca culpa los propios ayuntamientos a quienes dominan
los mismos factores negativos-- de promover las iniciativas requeridas por
los municipios en el desarrollo de su actividad. Conducta semejante ha
traído, como es de suponerse, lamentables consecuencias de estancamiento,
pues, sin bases, los municipios están imposibilitados para formular las normas legales determinadas por las cotidianas relaciones de su contenido huma•
no, y sin tales normas, los municipios viven la precaria existencia de los
regímenes de facto, cuyo caos sólo supera en parte la solidaridad de los vecinos y su urgencia de salvar tamañas anomalías en su constante afán de
satisfacer sus propias necesidades.
Después de dar por sentadas las tesis político-jurídico-sociales indiscutidas
sobre la necesidad de esas normas legales para el municipio como lo son para
todo organismo social donde se desenvuelve el intercambio espiritual y material del hombre en pos de una perfectibilidad cada vez mayor de sí mismo,
y sobre la necesidad del propio muncipio de darse sus normas para hacer
frente a las constantes mutaciones que se operan en el seno social a medida
que se multiplica o transforma ese intercambio, nos preguntamos qué era
más apropiado: si promover las reformas de la Constitución que hiciesen realidad la libertad del municipio, sin más limitaciones que las que derivan de
su interdependencia con respecto al estado y a la nación, o bien proyectar
una ley orgánica que a más de precisar el alcance de las disposiciones constitucionales que se refieren al municipio, contuviera, en forma amplia y genérica, un conjunto de bases que permitiesen al municipio entregarse penna·
nentemente a la tarea de formular sus propios bandos sin necesidad de acudir
ya en demanda de nuevas bases. Técnicamente nuestra respuesta estaba por

la refo~a, pero como en la práctica nos dimos cuenta que se tropezaba con
una ~ne de obstáculos si no precisamente insuperables, sí difíciles de salvar,
nos VImos, francamente, obligados a adoptar la segunda cuestión.
Como se verá, el proyecto está dividido en dos grandes partes. En la pri~era echam~s. ~ano de los preceptos constitucionales aplicables para orgaruzar el mumc1p10 _Y el ayuntamiento; para precisar las facultades y deberes
de és~e ~ de sus rm~mbros, y para procurar reducir a sus justas proporciones
const1tuc1onales la mtervención del estado en materia hacendaría. Además
nos _propusimos, y c~eemos haberlo logrado, delimitar las funciones del ayuntamiento y del presidente municipal, reservando exclusivamente para el primero, como era natural, el poder de policía O la facultad legislativa de decretar los bandos de ~licía y ~uen gobierno de acuerdo con las bases; y
~ el segundo, tamb1en exclus1vamente, la función administrativa O ejecutlva. En _I~ segunda parte creemos haber provisto a los ayuntamientos de las
bases suf1C1entes para reglamentar todas las actividades del municipio que
comprenden desde la organización y funcionamiento de la administración
~ta el régime~ d~ las rel:ciones de ésta con los particulares y de los partlculares e~tre. ~1, sm exc~u1r el_ de los bienes del dominio del poder público
Y la orgamzac1on y func1onam1ento de los servicios públicos.
Como toda obra humana, seguramente se encontrarán en el proyecto prof~ndos errores y graves aberraciones; pero estas últimas, cometidas a con~encia~ _derivan de conceptos constitucionales equívocos y de prácticas polítlcas v1c1adas que nos vimos precisados a respetar.
Con la satisfacción de haber cumplido con un encargo para nosotros de
una al~ estima, nos queda, también, la de dar un pequeño jalón, al menos,

en la 1IDportante tarea de integrar la vida jurídica del municipio Clffiiento
de 1as mst1tuc1ones
· · ·
·
'
democráticas
y del progreso efectivo de los pueblos.

628

629

�PROYECTO DE LEY ORGANICA SOBRE LA AUTONOMIA
DE LOS MUNICIPIOS

Art. 60. De los conflictos de orden administrativo entre los mumc1p10s se
ocupará, a falta de acuerdo entre ellos, el Tribunal Superior de Justicia en
pleno, el que resolverá sin demora, previa audiencia y aportación de pruebas
de las municipalidades interesadas.

LIBRO PRIMERO

DE LA ORGANIZACION DEL MUNICIPIO AUTONOMO

Art. 7o. Los municipios del estado tendrán la libre administración del patrimonio que les asignan los artículos 63 fracción X y 119 de la Constitución
Política del Estado; pero los poderes legislativo y ejecutivo tendrán la facultad
de vigilar, revisar, y, en su caso, aprobar el uso de los fondos municipales
como lo previenen los artículos 63 fracción XIII y 85 fracción VI de la misma carta constitucional, para lo cual los ayuntamientos enviarán los informes
a que los obligan los artículos 126 y 130 de la propia Constitución.

TÍTULO PRIMERO

DE LOS MUNICIPIOS Y DEL FUNCIONAMIENTO
DE LOS AYUNTAMIENTOS

Capítulo I
ESTRUCTURA DE LOS MUNICIPIOS
Art. lo. La base político-administrativa del Estado de Nuevo León ~adi_ca
en el municipio cuya autonomía estará regulada por las normas const1tuc10nales relativas, y por la presente ley.
Art. 2o. Los municipios se forman por disposición de la ley. Por tanto,
· · · del Estado y oozan
de la personalidad .jurídica que les recosan mumc1p10s
o ·
,
noce el artículo 120 de la Constitución local, los mencionados en el articu1o
28 de la misma carta, así como los que en lo sucesivo cree el Congreso de
acuerdo con la facultad que le concede la fracción VI del artículo 63 de la
misma Constitución.

Art. 80. Fuera de una auditoría que se podrá practicar en las tesorerías
municipales si el ejecutivo del Estado la conceptúa indispensable para hacerse la glosa y el informe a que se refiere la fracción XIII del artículo 63
mencionado en el precepto anterior, ni el propio ejecutivo ni la legislatura
podrán en ningún tiempo ingerirse en la hacienda pública de los municipios.
Art. 9o. Si mediante la auditoría a que se refiere el artículo anterior o de
cualquier otro modo, el ejecutivo conociese alguna irregularidad delictuosa
en el manejo de los fondos públicos municipales, lo hará saber al Procurador
de Justicia y éste ejercitará las acciones que mencionan los artículos 105 y
113 constitucionales.

Capítulo II

Art. 3o. Es facultad exclusiva del Congreso, sobre todo cuando un núcl~
urbano y su zona de influencia así lo exijan, crear nuevos a costa ~e lo~ muro~
cipios ya existentes, no sin escucharse a éstos y _tener presente la identidad d
intereses de carácter político, económico y social de los agregados humanos
comprendidos dentro de ellos.
que_las
Ar t . 4o . Los municipios del Estado ejercerán, sin más limitaciones
1
.,
J't¡COque les impongan las normas a que se refiere el artículo 1o.' a acc1on. 1está
administrativa que sin ser de la esfera del Estado o de la feder~c1on,
determinada por sus relaciones con el agregado humano comprendido dentrO

fº

de sus respectivos límites.
· d o d e comun
' acuer·
Art. So. Cualquier conflicto de límites que no sea zania
630

do entre los municipios y sancionado por el Congreso, será resuelto por éste,
a mayoría absoluta de votos. previa audiencia de los contendientes y con vista
de las pruebas que aporten.

DEL FUNCIONAMIENTO DE LOS AYUNTAMIENTOS
Art. 10. Cada mumc1p10 será administrado por un ayuntamiento electo
directamente e integrado por un presidente municipal o alcalde propietario;
por uno suplente, así como por regidores y síndicos.
Art. 11. El número de regidores de cada municipio estará en la siguiente
proporción con el de habitantes que arroje el último censo anterior a la
elección.
Regidores
3
Por los primeros 20,000 habitantes o fracción.
631

�1 Por 20,000 habitantes o fracción en los siguientes 80,000.
1 Por 50,000 habitantes o fracción desde 1.000,000 en adelante.
Los síndicos serán en número de uno en los primeros 100,000 habitantes,
y de dos sobre cualquier excedente.
Art. 12. El alcalde suplente entrará automáticamente en funcione~, durante las faltas temporales O definitivas del propietario. Si f_altare tamb1en el
suplente, será substituído por el que designen los ayuntamientos en los términos del artículo siguiente.
Art. 13. Las faltas absolutas de regidores, síndicos y alcaldes judiciales
serán inmediata e inexcusablemente cubiertas por los ayuntamientos en ,la
forma prescrita por el artículo 124 constitucional, a menos que lo~ que_ ~sten
fungiendo no integren las dos terce~as partes, _en cuyo caso la des1gnac1on se
hará por la totalidad de los que esten en funciones.
Art. 14. El cargo de presidente municipal será irrenunciable;, pero el de
los miembros del ayuntamiento y de los alcaldes judiciales lo sera por causas
calificadas por el cuerpo edilicio.
Art. 15. Se estimarán faltas definitivas no sólo la renuncia, si~o la au~encia, actos delictuosos, enfermedades y demás causas qu_e hagan mcomp~tible
con ellas las funciones de los ciudadanos que se mencionan en los artículos

12 y 13 de esta ley.
Art. 16. Los ayuntamientos son meros órganos decisorios que actuar~
colectivamente en forma de asambleas públicas, salv? cuando l~ moral .
alguna causa de orden político calificada por los propios ayu~tam1entos ~~­
jan su celebración en privado. Serán presididas por los pres_1dentes m_uruci1 . cada miembro tendrá en ellas un voto, menos el presidente qwen lo
pa es,
d , l l
t · staladas
tendrá sólo de calidad en caso de empate, y que aran ega me,n e m
,
oría
de
dichos
miembros.
Los
acuerdos
se
tomaran
a
mayona
con la may
,
d
· 1 1
absoluta O por una mayoría más amplia cuando as1 lo etermme a ey.
Art. 17. En los municipios con población de más de 100,000 habitantes, el
'dente tiene la facultad de vetar las decisiones o acuerdos de los ayuntapres1
•
·
d rden
mientos, exponiendo y asentando en el acto las razones, s1 motivos e o
político O moral no lo impiden.
..
se llevaS1. no o bstante ello, los ayuntamientos insistieren en sus dec1S1ones,
· l
·d nte
rán adelante, pero haciéndose constar los motivos del veto, SI e presi e
así lo exigiere.
. · L
·meras se
A t 18 Las asambleas serán ordinarias o extraord manas. as pn
r
·
·
·
d'
d
l
realizarán una vez por semana, y las otras el últIIDo ia e ano y cuando con-

632

voquen a ellas los presidentes municipales o un grupo de regidores y síndicos
no menor de la cuarta parte del total de los miembros del ayuntamiento.
Esta convocatoria se hará por conducto del periódico oficial y alguno otro
de los que circulen en el estado.

Art. 19. Las asambleas de los ayuntamientos cuyos municipios cuenten con
una población de más de 100,000 habitantes, se llevarán a cabo con la asistencia del decano de los notarios, quien levantará en un protocolo especial
y en el libro de actas del ayuntamiento que también autorizará con su firma,
acta pormenorizada de la sesión, y formará, con copia de reglamentos aprobados y de documentos que se hayan tomado en cuenta durante ella, un
apéndice también especial. Las copias estarán autorizadas con su firma y las
del presidente municipal y secretario del ayuntamiento.
Al protocolo y al libro de actas tendrá acceso todo particular y derecho a
que se le expida copia certificada.

Art. 20. Corresponde a los ayuntamientos:
I. Dictar dentro de las bases generales contenidas en esta misma ley,
los bandos de policía y buen gobierno que hayan de normar el régimen jurídico de los bienes del dominio del poder público municipal
y de los servicios públicos, así como la organización y funcionamiento
de la administración municipal en las relaciones de ésta con los
particulares y de los particulares entre sí.
II. Dictar, dentro de las mismas bases, las normas de conducta que a
los particulares imponga el medio social en que viven, siempre que
no afecten la esfera de acción de los poderes federales y del Estado.
III. El estudio y la decisión de los problemas de carácter general o concreto cuyo conocimiento les hayan reservado las normas generales
que ellos mismos dicten, o de los problemas no previstos en ellos,
pero que resulten de su aplicación.
IV. Avocarse a los conflictos de carácter territorial y administrativo jurisdiccional de sus respectivos municipios.
V. Designar a los miembros del ayuntamiento y alcaldes judiciales que
falten definitivamente.
VI. Vigilar a través de los regidores el cumplimiento de los reglamentos
y determinaciones del cuerpo edilicio, y de la buena marcha de la
administración.
VII. Conocer de los informes que suministren los regidores sobre las irregularidades que observen, y disponer las medidas encaminadas a la
regularización.
VIII. Hacer que los presidentes municipales cumplan y hagan cumplir

633

�a su vez los acuerdos y reglamentos municipales, y las leyes del Estado o federales cuya ejecución esté encomendada a las administraciones municipales.
IX. Discutir y ratificar o rectificar el último día de diciembre la gestión administrativa de los presidentes municipales durante el año,
adoptando, en caso de rectificación, las medidas a seguirse en lo
sucesivo.
X . Disponer se envíe al Congreso, por conducto del ejecutivo, dentro
de los primeros días del mes de octubre de cada año, el presupuesto
de ingresos y detalle de la remuneración de sus miembros por el
siguiente año.
XI. Disponer se envíe al Congreso por el mismo conducto, dentro del
mes de febrero de cada año, las cuentas del año anterior, para los
efectos del artículo 125 constitucional.
XII. Disponer se envíe al ejecutivo, dentro de los primeros ocho días de
cada mes, los informes a que se refiere el artículo 130 constitucional.
XIII. Las demás funciones colectivas de carácter decisorio tendientes a
la realización del objetivo social para el que están creados.
Art. 21. Los reglamentos o decisiones de observancia general obligarán desde la fecha que se fije en ellos, y, a falta de esa previsión, inmediatamente
después de su publicación que, gratuitamente suscritas por el presidente municipal, uno de los síndicos y el secretario, se hará siempre, en el Periódico
Oficial del Estado.
Art. 22. Está prohibida a los ayuntamientos:
I. Ejecutar o intervenir en la ejecución material de los reglamentos Y
decisiones dictadas por ellos.
II. Intervenir en la función administrativa concreta.
III. Expedir reglamentos o dictar acuerdos contra ley expresa o que pertenezca a la esfera de acción federal o estatal.

TÍTULO SEGUNDO

FACULTADES Y OBLIGACIONES DE LOS PRESIDENTES
MUNICIPALES Y DE LOS MIEMBROS DEL AYUNTAMIENTO
Capítulo I
DE LOS PRESIDENTES MUNICIPALES
Art. 23. A más de las funciones que específicamente les señala la presente
ley, los presidentes municipales son los ejecutores de las determinaciones emanadas de los ayuntamientos y de realizar la función administrativa concreta
en relación con el propio ayuntamiento, con sus colaboradores y con los particulares. Por tanto, corresponde a ellos:

I.
II.
III.
IV.
V.

VI.
VII.
VIII.
IX.
X.

XI.

Presidir las sesiones.
Dar su voto de calidad.
Vetar las determinaciones de los ayuntamientos.
Convocar a sesión extraordinaria.
Publicar los reglamentos y decisiones de observancia general en el
Periódico Oficial del Estado.
Ejecutar los reglamentos y decisiones de carácter general expedidos
por los ayuntamientos, y los acuerdos de éstos de carácter concreto.
Organizar los servicios públicos y la administración municipal de
acuerdo con los reglamentos que al efecto se expidan.
Organizar el aprovechamiento de los bienes del dominio público
también de acuerdo con los reglamentos que se expidan.
Promover el fomento de las actividades de carácter cívico-culturaldeportivo.
Aplicar las sanciones que autoriza el artículo 25 constitucional.
Dar cumplimiento a las leyes y reglamentos locales o federales cuya
ejecución esté encomendada a las autoridades municipales.

Art. 24. Se prohibe a los presidentes municipales:
I. Distraer los fondos, valores y bienes municipales del fin a que estén
destinados.
II. Ausentarse del municipio por más de cmco días sin licencia del
ayuntamiento.
III. Cubrir por sí o por medio de persona que no dependan de la Tesorería -~unic!p~l, mult~ o arbitrio alguno, o consentir o autorizar que
en ofrcma d1stmta de esta se recauden o rete~gan fondos municipales.

634

635

�Capítulo II

l. Dejar de asistir a más de dos ses1·ones dent ro de un mes sin el previo
permiso del ayuntamiento.

DE LOS REGIDORES

II. l~miscui~e en las actividades de la administración municipal ajenas a
la func10n propia que les corresponde dentro del ayuntamiento.

Art. 25. Corresponde a los regidores:
l. Asistir puntualmente a las asambleas y tomar parte en ellas con voz y
voto.
II. Inspeccionar las ramas de la administración cuya vigilancia les encomienden los ayuntamientos.
III. Dar cuenta en asamblea a los ayuntamientos de las irregularidades
que observen.

Art. 26. Se prohibe a los regidores:
l. Dejar de asistir a más de dos sesiones dentro de un mes sin el permiso
previo del ayuntamiento.
II. Inmiscuirse en las actividades de la administración municipal ajenas a
la función propia que les corresponde dentro del ayuntamiento.

LIBRO SEGUNDO

DE LAS BASES CONFORME A LAS QUE LOS AYUNTAMIENTOS
HARAN USO DEL DERECHO QUE LES CONCEDE
EL ARTICULO 131 CONSTITUCIONAL

TÍTULO PRIMERO

DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL

Capítulo I
DISPOSICIONES PRELIMINARES

Capítulo III
DE LOS SINDICOS
Art. 27. Corresponde a los síndicos:
l. Asistir puntualmente a las asambleas y tomar parte en ellas con voz y
voto.
II. La representación jurídica de los ayuntamientos, para lo cual, sin más
título que su carácter de síndicos acreditado con la credencial que al efecto
les haya entregado la Junta Computadora, quedarán también acreditados como apoderados generales para pleitos y cobranzas, pero necesitando acuerdo
expreso del ayuntamiento para usar de las facultades que menciona el artícu•
lo 2481 del Código Civil así como para ejecutar actos de dominio, actos
estos últimos que realizará con el concurso imprescindible del presidente municipal y del secretario del ayuntamiento.
III. Suscribir los reglamentos o decisiones de observancia general para su
publicación.

Art. 2~. El presente decreto establece las bases generales sobre las que los
ayuntarruen~os del Estado harán uso del poder de policía consistente en preceptos
el uso de los bienes del m umc1p10,
· · · • a la orga. . , tendientes. a normar
.
ruza~i~n Y funcionarruento de los servicios públicos y de la administración
municipal, Y a normar las relaciones de ésta con los particulares
d ,t
entr ,
, Y e es os
e s1, e~ cuanto conduzcan a la realización de los fines de la comunidad
0 del medio urbano en que aquélla actúa.

. ,Art. 30. ~e las_ normas que formulen los ayuntamientos, las de organizacion ~ func1onam~ento de la a~nistración municipal serán acatadas por
los miembros de esta. Las demas serán también acatadas y de observancia
ge~eral por parte de los habitantes permanentes o transitorios de la municipalidad cuyo ayuntamiento las dicte.

Art. 28. Se prohibe a los síndicos:

636

637

�Capítulo II
DE LA ORGANIZACION Y FUNCIONAMIENTO
DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL
Art. 31. Salvo las funciones que por la ley les estén reservadas al síndico
o síndicos de los ayuntamientos, los encargados de ejercer concretamente la
función administrativa, dentro de sus respectivas circunscripciones, serán los
presidentes municipales, quienes lo harán por sí o por medio de las dependencias o de los organismos semioficiales o descentralizados que integren la
administración municipal.
Por tanto, los presidentes municipales serán los ejecutores de los acuerdos
de los ayuntamientos y los encargados de hacer cumplir las leyes y reglamentos municipales, así como las leyes y reglamentos estatales y federales en la
medida y forma que éstos se lo encomienden.
Art. 32. Los ayuntamientos crearán y organizarán, mediante reglamentos,
las dependencias estrictamente necesarias y los organismos semioficiales o descentralizados que consideren indispensables para que los presidentes municipales estén en aptitud de cumplir eficazmente con su cometido, de acuerdo
con lo que previene el artículo anterior.
Con el mismo fin, los propios ayuntamientos crearán en dichos reglamentos comisiones o consejos técnicos que se encargarán de planear el funcionamiento correcto de los servicios públicos.
Art. 33. En dichos reglamentos se fijarán, asimismo, las atribuciones, deberes, prestaciones de tipo social o personal y sanciones a los funcionarios, jefes
y empleados que integren la administración municipal.
Art. 34. Dichos reglamentos señalarán, también, cuáles funcionarios, jefes
o empleados serán nombrados por acuerdo de los ayuntamientos, entendién•
dose reservada a los presidentes municipales la designación de los restantes.
En todo caso, las administraciones municipales contarán con un secretario
que lo será al mismo tiempo de los ayuntamientos, y un tesorero, funcionarios
ambos cuya designación se hará por acuerdo de los propios ayuntamientos.
Art. 35. En los municipios en que así sea necesario, se contará, además,
con un oficial mayor, un oficial primero y con jefes o directores de departamentos, a quienes se proveerá del personal indispensable para el desahogo
de sus funciones.
Art. 36. Cualquiera que sea la estructura que en los reglamentos se dé a
la organización y funcionamiento de la administración municipal, bajo nin·
638

gusagra'
n ;~cpoep:o1::t:oan's:~t p~gna con los postulados políticoadministrativos conu uc1ones estatal y fed
1
emanados de ellas.
era ' Y por 1as 1eyes Y reglamentos

TÍTULO SEGUNDO

DEL REGIMEN JURIDICO, DE LOS BIENES DEL DOMINIO
DEL PODER PUBLICO MUNICIPAL y DE LOS
SERVICIOS PUBLJCOS

Capítulo I
DISPOSICIONES GENERALES

Art. 37. A efecto de que la función ad · •
.
desarrolle íntegramente dentro de un o d mm1~trativa de los municipios se
r en estr1ctame t · 'd ·
¡
tamientos procederán a formul I
n e JUn ico, os ayunar as normas generale
1
aquellas actividades de la adm"m1s
. trac1on
. , municipal
. .
regu en todas
q s que
·
.
a le~es o reglamentos estatales o federales, conciernen
medio urbano de su circunscripción.

u: :ma comum
estar -::etidas
a o al

ta:;:~t!!· d:inE::~:c~:::i!:~0 expresado en el artículo anterior, los ayun1os reg1amentos respecto de:
' ·
·
. I - El regimen
Jurídico
de los bienes del dominio del poder p, bl"
•
c1pa1' y su aprovechamiento.
u ico mum-

1~. _La ~re~ción, or?~nización, funcionamiento y régimen jurídico d los
sen1c1os pubh~~s mumc1pales, y su aprovechamiento.
e
III. La acc1on gubernativa de la administración
. . I
conducta d 1
· ¡
mumcipa Y normas de
de lo
~ ~s parti~u ares en sus relaciones de éstos con aquélla y en las
reses ~:::::~e::~~i:~~os, en cuanto tiendan a la satisfacción d: los intelV. La promoc··
· ·dacles de carácter cívico, cultural o deportivo.
mn de 1as activ1
que formu¡en 1os ayuntamientos
.
deArt. 39. Los
d re"lamentos
t&gt; •
se abstendrán
y d:~~=::ar el cueshone,s r~gla~_entadas por el Estado o por la federación,
las lim·t .
as garantJas md1V1duales, principalmente la de audiencia en
1 ac1ones que se vean precisados a imponer a la libertad . d" .d' I
Y a 1a pr · d d · d
. .
m 1v1 ua
op1e a pnva a en benef1c10 de la colectividad.
639

�Capítulo 11
REGIMEN DE LOS BIENES DEL DOMINIO
DEL PODER PUBLICO MUNICIPAL
.
· · · s la administración
Art 40 Siendo facultad exclusiva de 1os municipio
d 1 . la
.
·.
.
sus res ctivos ayuntamientos ocuparse e a ieg de su patnmom?, toca a 1
aleza régimen jurídico y aprovechamienmentación relacionada con a na ur
,
. .
d · · d 1 poder público mumcipa1•
to de los bi~ne~ del oouruoun~entos determinarán cuáles de esos bienes
Por cons1gu1ente, los ay
••
, brco y cuáles final, cua'les están afectos a un servicio pu i '
'
son de uso comun,
mente son bienes propios.
'
. rán asimismo los requisitos de afectación y desafcctaArt. 41. ~etermma '
'
Íos destinados a un servicio público, como
ción de los bienes de uso comudnf"! .
. lienabilidad e imprescriptibilidad.
condición indispensable para e imr su ma
. .
d
común estén destinados a
Art 42 Mientras los bienes mumcipa1es e uso
'
d . y los
. .
.
, .
dir el uso o goce para el que esten crea os'
ese objet?, nadie pod,ra impe do tiem
la facultad de reglamentarlo y limiayuntarment~s tendra~ en to 1 m:da que lo exijan las necesidades y el
tarlo, pero sm excepciones, en . a .
en todo caso, ese uso
interés colectivos, como la obligación de garantizar,

1:

o goce.
.
odrán también establecer normas
Art 43 Los propios ayuntamientos p
'
'
á de
.
.
. d 1 bienes de uso común ; pero ese uso, que ser
para el uso especial e os
.
1 b. t
a a el común a que estén
· ' desnaturalice e O Je O P r
tal manera que Jama~
bl
1 ntad de la autoridad, sin indem·
destinados, podrá ser siempre r~voca ~ a vo u
. .,
para el usuario especial.
.
ruzacion a 1guna
.
. , 1 suario a pagar la contraprestaci6n
Además, este uso especial obligara a u
le asigne la ley o el acuerdo que se adopte.
que
, d.
de los
1
1 ntación del régimen jun ico
Art. 44. Las_ ~ases parade: r:~:e municipal afectos a un servicio pÚ·
bienes del dominio del po
p
.
, tulo y en el siguiente,
.
, las mismas que se mencionan en este capi
blico, seran
en cuanto fueren aplicables.
b.
íos se establecerán las normas
Art 45 En lo que hace a los ienes pr0 p '
. r
perjui•
. . d.as con su disposición en subasta y sin que ellas imp iquen
re1aciona
cío a derechos de terceros.

Capítulo III
DE LOS SERVICIOS PUBLICOS
Art. 46. Los ayuntamientos procederán a reglamentar la creacion, organización y funcionamiento de los servicios públicos municipales tales como
los de policía, tránsito, transporte, agua potable, alcantarillado, planificación,
zonificación, alineamiento, pavimentación, alumbrado, nomenclatura, ampliación y ornato de calles y parajes públicos; limpia, rastros, mercados, parques
y paseos, jardines, panteones, y cuantos por su naturaleza o por declaración
de los propios ayuntamientos sean considerados servicios públicos propios de
su respectiva municipalidad.
Art. 47. En los reglamentos se establecerán cuáles de los servicios públicos serán administrados directamente por la administración municipal; cuáles por organismos semioficiales o descentralizados; cuáles serán objeto de concesión a los particulares, y cuáles, finalmente, se crearán bajo el sistema de
economía mixta.
Art. 48. Las normas sobre servicios públicos reunirán los caracteres jurídicos que se mencionan en las disposiciones siguientes:
Art. 49. El servicio será para toda la comunidad y no para determinada
persona, sin importar que exista usuario propiamente dicho, pero imponiendo
su obligat~riedad en caso necesario.

Art. 50. El aprovechamiento del servicio público será igual para todos, con
especial para los usuarios propiamente dichos.
Art. 51. El servicio público será conformado por disposiciones generales
que determinen un sistema organizado para dar satisfacción regularizada a
una categoría de necesidades de interés general.

Art. 52. En los reglamentos se tomarán las providencias necesarias para
garantizar la continuidad del servicio, es decir, para evitar su interrupción,
aun cuando la colectividad llegue a aprovecharse de él intermitentemente.

Art. 53. En la creación, organización y funcionamiento de los servicios
públicos se fijarán los derechos y obligaciones -y la forma de cumplir con
ellas- de la administración municipal o del concesionario, entre los que se
incluirán, según el caso, facultades y deberes de:

l. Afectación de bienes al servicio público, con las consecuencias que deriven de este régimen.
641
640
H4l

�II. Expropiación e imposición de servidumbre y restricciones a la propiedad privada por causa de utilidad pública, en los términos de la Constitución y de la ley de la materia.
III. Creación de tarifas o contraprestaciones.
IV. Modificación de la organización y funcionamiento que acreciente la
eficacia del servicio.
V. Medidas que aseguren la continuidad del servicio.
VI. Sanciones por el uso anormal o perturbación en el funcionamiento del
servicio.
VII. Prestación inexcusable del servicio.
VIII. Régimen especial al que quedarán sometidos las concesiones y los
concesionarios.
Art. 54. También se fijarán los derechos y obligaciones -y la forma de
cumplir con ellos-- de los particulares en el aprovechamiento y conservación de los servicios, y, además, se establecerán los procedimientos conten·
ciosoadministrativos para hacer realidad el ejercicio de los derechos de b
mismos particulares.

los servicios públicos así como a la protección de la seguridad moral'd d

'd d
,
, .
sa1ubn a y econom1a publicas.

'

i

a '

Art. 57. En las relaciones de los particulares entre sí las normas tenderán
a ?ejar plenamente ~arantizados los intereses de seguridad, moralidad, salu-

bndad y de econom1a del público.
Art. 58. Para hacer realidad las limitaciones de que se habla en los tres
artículos anteriores e impedir su transgresión en perjuicio del interés colectivo y de la paz social, los ayuntamientos crearán y normarán el funcionamiento de los organismos preventivos y contenciosoadministrativos que consideren necesarios.

Art. 59. También se harán realidad las limitaciones a la libertad individual Y a la propiedad privada mediante la prescripción de las sanciones que
permit~ el art!c~lo 25 Constitucional, lo que bajo ningún concepto implicará
renuncia a exigir de las autoridades competentes, si el caso así lo ameritare
la aplicación de otro tipo de sanciones.
'

DISPOSICIONES FINALES
TÍTULO TERCERO

DE LAS BASES SOBRE LAS NORMAS QUE REGULARAN LAS
RELACIONES DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL CON
LOS PARTICULARES Y DE ESTOS ENTRE SI

Art. 60. Los ayuntamientos dispondrán en todo tiempo de la facultad de
refo~ar sus propias disposiciones de observancia general o de aplicación
parncular.

Capítulo U nico

Art. 61. ~os reglame~tos existentes tienen desde luego pleno vigor, mientras
los ayuntarruentos no dicten otros que los sustituyan.

DE LA ADMINISTRACION MUNICIPAL
Y DE LOS PARTICULARES

TRANSITORIOS

Art. 55. Los Ayuntamientos están facultados para imponer a la libertad
individual y a la propiedad privada en las relaciones de la administración·
municipal con los particulares y de éstos entre sí, las limitaciones que exijan
el interés colectivo y la paz social en todo aquello que no lo hayan hecho
ya leyes o reglamentos estatales o federales.

Esta Ley entrará en vigor desde...

Art. 56. Con el doble fin indicado en el artículo anterior, los ayunta·
mientos dictarán las medidas de policía necesarias a normar la conducta del
individuo dentro del medio social en que actúe, en lo que concierne al aprovechamiento y preservación de los bienes del dominio del poder público Yde

642

643

�FENOMENOLOGfA Y DINÁMICA DE LA IDEALIZACIÓN
DEL MEXICANO
FRANcrsco GoNzÁLEz PrNEDA
Universidad Nacional
Autónoma de México

ExisTE UN PROCESO psicológico denominado I dealizaci6n que se presenta con
mayor o menor intensidad en la inmensa mayoría de los humanos. Este proceso
se caracteriza por la forma en que son percibidos y evaluados personas, situaciones u objetos.

Cuando una persona idealiza en forma excesiva, la gente, los objetos, las
situaciones son revestidas de cualidades particulares ya inexistentes o, que si
existen, la proporción en que están presentes esas cualidades es mucho menor
que la que cree percibir. Así, por ejemplo: una persona fea es vista como muy
hermosa. El aislamiento, o la timidez de otra, puede ser percibido como
inteligencia, profundidad o distinción. El individuo más común y corriente
es transformado en la imaginación del que idealiza en un ser al que enriquecen las más notables perfecciones y cualidades. El que idealiza, ya trata de
poseer los objetos y las personas idealizadas, ya, él mismo, trata de ser
como, obtener o asemejarse a la perfección que admira en otros.
El proceso de idealización tiene, sin embargo, dos caras: por una parte
está la que determina la búsqueda y el supuesto encuentro de lo superior,
maravilloso o perfecto, así como la supuesta, pero transitoria seguridad de
poseer lo idealizado y, con esta seguridad, la ilusión más o menos fugaz de
ser como lo que se ha admirado tanto. Por otra parte está la cara en la que
se aprecia que el mismo proceso lleva implícita una incapacidad de percibir
la realidad tal como es. Existe una negación de la realidad, tanto externa (es
decir, del mundo que rodea) como interna (es decir, de las realidades de la
manera propia de ser del que idealiza) porque en esta realidad aparecería
junto a lo apetecible y aceptable, lo disgustante y "malo" y por lo tanto
rechazable.
645

�El que i_dealiza no quiere percibir lo negativo que lleva consigo y, cuando
esto se le rmpone a su conciencia, busca por todos los medios psicológicos a
su alcance rechazar esa percepción. En cambio le es fácil darse cuenta de las
imperfecciones de los demás, exagerarlas y rechazar a los que las tienen, si
no está idealizando en ese momento; pero puede, si idealiza, negar, no percibir la realidad negativa de los otros y exagerar la positiva y, a través de este
mecanismo, sentir que encuentra o que vuelve a poseer lo extremadamente
admirado por él. Sin embargo, más tarde o más temprano el contacto íntimo
con lo idealizado corroe la falsa percepción y entonces, lo que se ha visto
tan perfecto cesa de tener esa cualidad. La realidad se va imponiendo poco
a poco; lo negativo de la realidad produce decepción, desengaño y por lo
tanto tristeza, depresión o irritación, lo que, como consecuencia, lleva al
abandono del exagerado interés recién despertado y, como conclusión, a la
huída o el rechazo de lo que antes se buscó y admiró tanto.
La idealización, como se dijo antes, aparece en casi todos los individuos·
. embargo, tanto mayor es la madurez y la integración psicológica, tanto'
sm
menos la persona necesita este tipo de proceso. Existen personas con características peculiares debidas a problemas muy específicos de su infancia que
presentan en forma muy intensa el proceso de idealización. Estas personas son
llamadas en psicología esquizoides.
El esquizoide se caracteriza, como su nombre lo indica, en que tiene fragmentado su yo en alguna forma.
Para una persona normal es difícil entender vivencialmente la experiencia
que implica la esquizoidia. El hombre normal está acostumbrado a ver el
mundo como es, sabe además, con seguridad, quién es, y cómo es; va con
decisión hacia lo que busca, utiliza los medios más racionales para obtener lo
que quiere y casi siempre obtiene sus objetivos. El esquizoide, al contrario,
ve al mundo ya horrible o distante o incluso lo siente agresivo hacia él, ya al
contrario, como si estuviera poblado de idealizaciones.
El esquiwide es producto de experiencias infantiles difíciles en los primeros años de la vida. Estas experiencias pueden ser de muy diferente índole,
pero entre las más frecuentes, está la de no haber sido tratado en esos años
cruciales como persona en sí, sino más bien, como objeto para uso de los
padres, sin real correspondencia entre las múltiples necesidades infantiles y
el amor maternal o mejor dicho, las necesidades parentales. Esta situación
produce tal cúmulo de inconsistencia en las relaciones de los padres con el
niño, que éste tiene constantemente ante sí imágenes contradictorias de los
mismos padres. La madre puede ser tolerante o severa ante la misma necesidad, irritada o afectuosa ante el mismo acto infantil, amorosa, rechazante o
indiferente frente a las mismas demandas del niño. En otras ocasiones el
niño tiene sucesiva o simultáneamente, varias figuras adultas contradictorias

que son 1mportantes o decisivas en su relación con el mundo adulto y que al
imponérsele en forma muy cercana y activa, han determinado que el niño
trate de identificarse con esas figuras, de manera que, al hacerlo, se produzcan en él identificaciones contradictorias que, a veces, actuarán simultáneamente y, a veces, en forma sucesiva; pero que de cualquier manera, darán
como resultado que su yo se fragmente, que su yo a veces obedezca a unas
identificaciones y a veces ;:i otras; por ejemplo: la madre puede exigir honradez y la nana puede enseñar a robar; la madre puede enseñar indiferencia
y la tía afecto; la madre puede enseñar verdad, el padre mentira_pero los dos
exigir verdad; el padre puede exigir valor y enseñar en sus actitudes cobardía, etc. Es fácil comprender que, un niño sujeto a ese tipo de experiencias
contradictorias en forma intensa y constante, al identificarse a las personas
que se las producen, tendrá que escindir su yo para tolerarlas. A veces utilizará un yo para el que es aceptable mentir, robar o ser cobarde; otras veces
utilizará otro yo en el que lo aceptable será ser verdadero, honrado y valiente.
Es también típico en una persona así, que, al actuar de una o de otra manera,
creerá que siempre es o de una o de otra forma. Sería difícil admitir que él
mismo es el que tiene las dos maneras de ser. Los dos, tres, cuat1:o o más yo,
no pueden reconocerse entre sí, se ignoran unos a otros. Correspondiendo a
esas escisiones internas, la realidad exterior, las gentes, los objetos, las situaciones se perciben escindidas. Sólo una parte de la experiencia de la realidad
es recogida y es después considerada como si fuera la experiencia total. Una
cosa puede ser vista hoy como buena y atractiva, porque se percibe sólo lo
bueno y atractivo de ella. Esta misma cosa es vista al día siguiente como
mala y despreciable, porque sólo se ve lo malo y despreciable de ella y no lo
que se percibió de aceptable el día anterior.
Es en el terreno esquizoide donde se desarrolla con más facilidad la
idealización, donde adquiere cualidades peculiares.
Otro proceso ¡isicológico que utiliza el yo y que colabora mucho en la formación de la idealización es el de proyección.
La proyección permite "expulsar" psicológicamente partes de nosotros que
~o n~s gustan y "ponerlas" en el mundo externo ya en personas, objetos 0
s1tuac1ones. Una cualidad muy admirada de alguien a quien en nuestra infancia nos hemos identificado también podemos ponerla afuera, transferirla
pr?yectándola y percibirla en otra persona distinta sin que, quizá, en realidad
eXIsta en ella.
Como ejemplo de este proceso puede verse lo siguiente: podemos ser
envidiosos, puede ser que no nos guste percibirnos endividiosos e incluso,
podemos formar la fantasía de que somos generosos; ahora, si "proyectamos"
pod_e~os ver a todo mundo a nuestro derredor como envidiosos, "percibir"
env1d1a en los demás. Si por el contrario admiramos tal o cual "superiori-

646

647

�dad" que no tenemos, pero que creemos poseer, a veces "proyectamos" esa
"superioridad" a gentes que pueden tener las cualidades supuestas como "superiores" o que pueden no tenerlas; entonces percibiremos a esas gentes como
"superiores".
Entrando ahora al tema social, decimos que tal o cual sociedad se comporta de tal o cual manera, cuando la mayoría de los individuos que la forman, actúa de forma similar en relación al comportamiento que se está
calificando. Cuando hablamos de "maneras de ser" de las sociedades, de
"carácter'' de las sociedades, definimos conductas repetitivas en situaciones
similares que son comunes a la mayoría de los integrantes de esa sociedad.
Hablamos de una sociedad en estos casos, como si la sociedad fuese un individuo.
Muchas veces podemos comparar conductas diferentes, en sociedades distintas, frente a motivaciones o situaciones similares.
Aquí permítase una digresión. Los sociólogos, en general, consideran intromisión, los intentos de la psicología de comprender la psicología social;
sin embargo, esto proviene, de la frecuente confusión de los dos campos: el
sociológico y el psicológico que al contrario pueden colaborar y ayudarse mutuamente.
La Psicología ciertamente invade el campo de la Sociología cuando pretende convertir la Sociología en Psicología y esto a pesar de que las sociedades están formadas de humanos con procesos psicológicos individuales; pero
la Psicología en cambio tiene métodos, procedimientos para entender la psicología de las sociedades. Su campo está pues en la psicología de esas
sociedades y no en su intromisión dentro de los valores que mueven a esas
sociedades o sus estructuras sociales específicas. Sin embargo, la estructura
y dinámica psicológica de las sociedades es campo legítimo de la Psicología,
que la Sociología puede utilizar con fecundidad. Conflictos e invasiones en
este tipo de investigaciones, sólo son comprensibles como exaltaciones individuales de sociólogos y psicólogos; imperialismo científico qi!e, por lo tanto,
deja de ser científico y sólo se queda en imperialismo. Son dos puntos de
vista diferentes de percibir y ordenar los mismos fenómenos y, si son científicos, no deben contradecirse en última instancia, sino apoyarse mutuamente.
Volviendo al tema de psicología social y ya con referencia exclusiva a México, es importante tomar en cuenta algunos hechos entre los que está el de
que, como unidad nacional, contiene una variedad muy grande de subgrupos
que tienen costumbres, modos de ser ( y por lo tanto) psicología diferentes.
Las diferencias que fueron mucho más grandes en el pasado, se van haciendo
progresivamente menores, pero aún subsisten, en forma tal, que casi no hay
expresión de conducta social que no tenga una pequeña o grande variante,
perceptible, entre los diversos grupos humanos. Tómese, por ejemplo, la
648

forma de hacer una fiesta en un ambiente social acomodado de la ciudad
de México, compárese con una en la misma ciudad, pero en ambiente de
c_lase media, o con una de una vecindad, compárense esas tres, con una
fiesta en un pueblo de los alrededores de la ciudad y éstas con una fiesta
en un pueblo mestizado con algunas costumbres indígenas, y todas ellas con
fiestas en ~upos indígen~s diferent:s y se tendrá una diversidad que aú~ hoy
causa extraneza a los mismos mexicanos cuando recorren su propio país.
Si se toman aspectos más profundos y básicos de la cultura se verá la
misma diversidad, en lenguaje, regionalismos múltiples, acentos variados intromisión lingüística en el español del lenguaje indígena local, y en el ~ran
número de lenguas indígenas diferentes entre sí. La misma diversidad se
apreciará en costumbres sociales, en maneras de expresar la religiosidad, etc.
En los últimos tiempos, las mejores comunicaciones y la movilidad social
e_stán permitiendo a los mexicanos, la experiencia de apreciar su propia diversidad, co~o con:ecuencia se está produciendo, en unos, mayor tolerancia para
aceptar diferencias; en otros, una última defensa reactiva que busca la conservación de las viejas costumbres y la repulsión a la invasión de otras.
Por las características descritas hasta este momento, será fácil comprender qu_e al existir t~ntas diferencias entre los individuos y entre los grupos
c?nterud?s ~~ la umd~d nacional (que pretende ser unidad social) de México, el md1v1duo nacional no se comporte con una sola caracteroloaía sino
::, '
con muchas, y que, cuando se trata de pensar en lo que distingue al individuo nacion~I se te_ndrá que ir a buscar rasgos de conducta social que (a pesar
de tantas diferencias) sean comunes si no a todos los grupos sí a la mayoría
de los mexicanos.
La fragmentación del yo nacional, por la simultánea acción de tantos
grupos diferentes produce varias consecuencias, una de ellas es su "debilidad". Es difícil encontrar por observación actual, o en fuentes históricas
un~. sol~, acción que exigiera el esfuerzo nacional unificado en la que taÍ
umf1cac10n y esfuerzo se haya o se esté llevando a cabo. Más aún, examinando el comportamiento del yo mexicano nacional se encuentran muchas
car~cterísticas que en el terreno de la psicología individual se encuentran en
el mdividuo esquizoide.
Para mejor entender lo que antes se ha descrito, obsérvense algunos fenómenos, algunas expresiones sociales o culturales; por ejemplo, examínense
l~~ resultados de un esfuerzo cultural de primera importancia para la nacwn, me refiero aquí a la forma en que se ha venido escribiendo la historia
el resultado del esfuerzo de la mayor parte de nuestros historiadores. Tómes~
la, "histona
· " que está, teniendo
·
más influencia en nuestro país, porque mayor
numero de personas la leen, la tienen que aprender y forma para ellos el

649

�acervo de pasado con el cual norman parte de su manera de definirse y situarse en el mundo actual, me refiero aquí, a la historia llamada "'oficial".
Compárese esa historia con las "historias" que ·diversos historiadores han
producido y, por último, examínense esas historias a la luz de los fragmentos
de historia que en el pasado y en el presente han venido desentrañando
algunos historiadores científicos y que han presentado con todos los requisitos que exige la verdadera investigación histórica, y se tendrá un resultado
peculiar que excita la curiosidad psicológica, la curiosidad de preguntar ¿por
qué ha sido necesario escribir esas historias? ¿ qué dinámica psicológica se
encuentra detrás de la compulsión de escribir historias parciales o erróneas,
o justificadoras o acusadoras? ¿ Qué es lo que determina no sólo contradicción en interpretación, sino negación, supresión y alteración de hechos para
que el resultado encaje en un esquema que evidentemente ha planeado
el historiador antes de escribir su historia?
Permítase tomar una serie de hechos, simplificarlos por la necesaria cortedad de esta exposición, y comparar la forma de escribir e interpretar estos
hechos en los diversos historiadores y después analizar el resultado:
Historiador No. 1 "oficial", dice: La prehistoria e historia precortesiana
de México fue un impulso extraordinario de desarrollo cultural que alcanzó
cumbres excelsas en algunas áreas del saber y del arte humanos. El desarrollo incluso sobrepasó en algunos aspectos, como en el de los conocimientos astronómicos, el alcanzado por las culturas europeas y asiáticas de su
tiempo. Algunas culturas cayeron destruídas por otras o por causas desconocidas; hubo uno que otro rey malo y traidor, pero los buenos gobernantes se impusieron y el progreso hubiera seguido si no hubiera sido por la llegada
de los Conquistadores que con su sed de oro y de sangre agredieron y arrasaron las culturas autóctonas y redujeron a los habitantes a la esclavitud'
por medio de crueldades sin cuento y depredaciones sin nombre. Entre los
indios hubo algunos traidores, ejemplos de traición son la Malinche y los
tlaxcaltecas. Hubo un cobarde Moctezuma, hubo un héroe Cuauhtémoc. Entre los españoles sólo vinieron uno que otro misionero bueno, pero la casi
totalidad de españoles ahora transformados en encomenderos explotaron sin
misericordia a los indios.
La Colonia es un período de 300 años en los que los españoles gozaron de
la explotación de México y los mexicanos. Hubo uno que otro virrey bondadoso en esa época, pero de esa época (300 años) mejor no acordarse. La
guerra de Independencia iniciada por buenos mexicanos puso un alto a esa
situación y los buenos insurgentes pelearon contra los malos mexicanos Y
españoles, los derrotaron y lograron la Independencia. Gente retardataria
quería establecer un reino, gente progresista quería establecer una República.
Los republicanos se impusieron con muchos sacrificios, pero las fuerzas in-

650

ternas malas y traidoras intentaron siempre volver al colonialismo, los buenos
republicanos primero y los liberales después, siguieron la heroica lucha contra los conservadores y el clero político hasta derrotarlos. Se perdió la mitad
del territorio y hubo invasión extranjera por la maldad norteamericana y la
de los malos mexicanos traidores. En el camino hubo además el tropiezo
de la dictadura de Santa Anna, y posteriormente la de Porfirio Díaz, pero
este estado de cosas fue suprimido cuando la Revolución de 1910 recogió la
bandera de la libertad. Desde entonces, la Revolución gobierna a México
luchando aún contra las fuerzas de la reacción que en todo momento aún
quieren volver a situaciones liquidadas de colonialismo o de dictadura.
\

Historia No. 2. Hecha por un "conservador".
Había, en México, un gran número de tribus de indios con organizaciones culturales rudimentarias, con creencias religiosas abominables, con ritos tan horribles como el de los sacrificios humanos y la antropofagia. Los
españoles llegaron y conquistaron esta tierra. Algunos españoles abusaron
como sucede en toda conquista y como era natural en el espíritu de la época.
Pero España envió a los misioneros y, con ellos, al cristianismo y su enseñanza de la caridad. Las leyes de Indias son aún ejemplo de sabiduría en legislación colonial. España trajo la cultura occidental y durante los 300 años
de Colonia se esforzó por introducirla en los naturales. Nueva España y México fueron las joyas de América.
Las destructoras ideas de la Ilustración infectaron a algunos traidores y
los franceses al debilitar a España la imposibilitaron para defender sus colonias, esto hizo factible la Independencia, fruto inmaduro. Más tarde la
influencia norteamericana, el protestantismo, y la masonería al servicio de
Estados Unidos, provocaron la propagación de constituciones democráticas
Y liberales, antirreligiosas y ateas, hasta culminar con el horror de la Refonna, coronación de los esfuerzos por destruir a la Iglesia.
La Revolución fue la base de ideas que han hecho del robo una doctrina
moral y que tratan de llevar a la formación de un estado superpoderoso cuya
desembocadura final es el comunismo.
Historia No. 3. Frecuente en algunos "sociólogos historiadores" recientes:
Los indios fueron buenos, maravillosos y son los únicos mexicanos auténticos. Los españoles y criollos no han tenido nada que hacer en México
sino explotar y engañar a los indios. Los mestizos también han demostrado
ser buenos y también puede considerárseles mexicanos aunque con algunas
reservas. Se puede comprobar históricamente que todo lo que han hecho
los indios y los mestizos mexicanos ha sido valioso y acertado y todo lo que
han hecho los blancos españoles, americanos, franceses, etc., ha sido malo.

651

�La historia es una lucha entre indios y mestizos contra los blancos, que aún
no se define porque cuantas veces aquéllos han logrado algún triunfo, los
blancos encuentran manera de convertirlo en fracaso.
Historia No. 4: Aquí se podrían incluir las historias que empiezan a aparecer en las cuales todos los hechos quedan perfectamente encuadernados dentro de una interpretación marxista. Los datos que se expresan, los que se
transforman y los huecos que dejan los hechos suprimidos, permiten la formación de una estructura histórica perfectamente comprensible y lógica dentro del materialismo histórico.
Existen varias Historias más, típicos ejemplos de esta manera de escribir
sobre el pasado, pero los ejemplos descritos bastan para plantear la fenomenología que se quiere estudiar aquí.
Ha sido costumbre acusar a estos historiadores como "pasionales", decir
que han deformado la historia y, que la verdadera, es aquella que se acomoda a las ideas y creencias del que acusa. Esta explicación deja planteado
el problema. La frecuencia del fenómeno, la situación en la que se coloca
cada historiador, la forma similar que tiene cada uno (en relación a la de
los demás), para percibir y describir los fenómenos históricos (aunque utilicen ideologías diferentes) hace pensar que debe existir una causa común
de ese fenómeno, que, por lo demás, no es exclusivo de México sino constante en algún momento de la evolución cultural de otros pueblos y, que,
una vez sobrepasada, permite una revisión y reordenación de los datos que se
han venido deformando. El período en que es más frecuente esa fenomenología, es cuando el pueblo se está organizando en unidad cultural o, cuando después de sufrir severas convulsiones sociales, toman nuevos puntos de
vista para apreciar el presente y para reconocer y entender el pasado.
Lo que caracteriza estas posiciones no es desde luego la utilización de
"mentiras conscientes", es decir, mentiras deliberadamente pensadas y escritas como tales por los historiadores. Si existen algunas mentiras de este
tipo, es muy probable que sean en escaso número, pese a que, en realidad,
existan muchas mentiras objetivas en lo escrito. Lo que caracteriza esta
forma de expresarse es la incapacidad de los historiadores, cualquiera que
sea su posición ideológica, de percibir y en particualr de tolerar toda la verdad que se les presenta en la documentación que examinan.
La posición ideológica personal domina las percepciones y, al hacerlo, determina las afirmaciones, las negaciones, las exageraciones, el empequeñecimiento o la supresión de los hechos. El conjunto de todas estas manifesta·
ciones de los historiadores permite ya la búsqueda de una explicación psicológica de los historiadores mismos.
Junto a la intolerancia respecto a ciertos hechos, hay diferentes intentos

652

(comunes a todos los historiadores) de establecer una "paternidad" ancestral tolerable al historiador, en la que el mal sea negado O severamente juzgado por el que refiere la historia que, a su vez, se aísla de esos "ancestros
~os~'· El "bien" es afirmado y exaltado, identificándose por supuesto el
h1stonador con ese "bien" puesto en "ancestros buenos y aceptados". El
mal es colocado. "afuera", lo ejecutaron "otros", partes pequeñas, 0 medianas
del pueblo mexicano que quedan así calificadas de culpables, de "traidoras"
Y por lo tanto fuera de la justificación de la "bondad" histórica. La línea de
antepasados que sí acepta el historiador, queda así definida como la de "sus
buenos mexicanos del pasado" y el historiador se apoya en ellos para aceptarse y tolerarse mexicano.
En las consideraciones anteriores ya están los procesos de idealización y proyección. Se idealiza lo histórico aceptable real o deformado y se proyecta
en ese " pasado" todo 1o bueno del pais
' y de los mexicanos incluyendo lo
"bueno" del historiador. Se aísla todo lo "malo" que queda también proyect:1do en lo~ mexicanos del pasado que acumularon las faltas que el histon_ador .~erc1?e o fabrica e impone en esos mexicanos que quedan así como
e1emphf1cac1ones de maldad y de traición. Con frecuencia el historiador se
escandaliza y se lamenta de la existencia de esos hombres. En esta forma los
historiadores de una u otra ideología integran los mundos históricos mexicanos que pueden tolerar. Así encuentran justificantes para lo desagradable de
1~ histor~a ~ algún valor en el que se pueden apoyar y que les permiten decirse a s1 mismos que son valiosos porque pertenecen a la línea de los mexi~os valiosos. Esta es la división irreal de hombres y sucesos en los que el
~ien. Y el mal son distribuídos proyectivamente y en el que aparecen las idealizacmnes y las proyecciones de "maldad".
" Los hi~tori~dores,,expresan con esta fenomenología su amor a las partes
_buenas idealizadas de sí mismos, a las partes buenas de los "padres históncos" Y su odio a las partes ( u objetos introyectados) "malos" de sí mismos
también proyectados en los hombres o en los sucesos históricos considerados
"malos".
. Así expresan sus conflictos, sus angustias, su desamparo, así como su necesidad ~e buscar apoyo o justificación histórica, afiliando a la historia y a
e~los ~rusmos, bajo la paternidad "buena" buscada con intenso anhelo por el
h1stonador.
La creación de historias da lugar a la formación de otros problemas entre
ellos, 1~ confusión de lo que es el real e irreal en el pasado y la de e:tender
la continuidad histórica hasta el presente. Produce además la perpetuación
de una bús~u~da irre~l ~n. un pasado irreal y una "vergüenza" de todos aquellos ª?ontec~n_uentos h1stoncos que no se adaptan a la idealización con la que
se quiere v1v1r. De esta manera las idealizaciones y las proyecciones, se van

653

�haciendo indispensables para muchos y contribuyen a sostener la escisión esquizoide tanto en el orden colectivo, como en el individual.
En alguna otra parte 1 se ha examinado el proceso de idealización en relación a algunas constituciones mexicanas (la de 1824, la de 1857, la de 1917).
En la creación de estas constituciones se puede apreciar con toda claridad
ese proceso. Se escribieron constituciones, y fue democrática republicana la
primera; liberal democrática la segunda, democrática social la tercera. Los
constituyentes trataron de hacer buenas constituciones y de hecho lo lograron,
el único defecto de ese trabajo (que demostró erudición respecto a lo que
se hacía en otros países en el tiempo en que se escribieron) fue, que siendo
tan buenas desde el punto de vista teórico, resultaron inaplicables e inaplicadas.
La idealización aparece aquí en la necesidad de buscar ser como son los
admirados (los extraños, los extranjeros) y no como realmente se es. México
ha vivido así, con buenas constituciones pero con una vida real casi totalmente
anticonstitucional. Se vive lo que se es pero siempre ha sido más fácil escribir
lo que se querría ser, que averiguar cómo se es y escribir constituciones adaptables a la realidad que permitan vivir al mexicano constitucionalmente.
Otro ejemplo muy característico es la forma en que se han aceptado o
rechazado ideologías en los medios políticos y en los intelectuales.
En los últimos 150 años ha sido fenómeno constante el echar ojeadas al
movimiento ideológico europeo, tomar de esos movimientos lo más extremadamente ideal y después expresarlo con la mayor convicción y fe. Por supues•
to esto ha acarreado una fenomenología en la mayor parte de los ideólogos
que podría resumirse así: La fe recién adquirida, admirada por novedosa,
generosa o promisoria de pronta felicidad no sólo obliga a los demás, empieza
por obligar al ideólogo que la propone; entonces, se ve un período durante
el cual éste busca identificarse a la posición que propone, al mismo tiempo
que trata de propagar el nuevo sistema, la nueva fe.
La negación con desprecio, burla o agresión directa de las ideologías de
moda anteriores a la suya y las que coexisten en su tiempo ha sido caracte·
rística que aún perdura y, es cosa que ha sido llevada también, con mucha frecuencia, a la violencia y a la destrucción de vidas en urgencia de imposición
( no importa que muchas de estas ideologías busquen el amor entre humanos,
la democracia, la libertad) . Cuando por fin el ideólogo ha logrado posiciones
estratégicas, ya sea gubernamentales, educativas o simplemente publicitarias,
sigue adelante, busca colocar el mundo mexicano alrededor del centro ideológico en el cual se erige máximo exponente, y no raras veces, su actuación se
convierte en un intento de manifestarse como verdadero y máximo sacerdote
1

F.

xico.

654

GoNzÁLEZ P1NEDA,

El Mexicano. Su dinámica Psicosocial. Editorial Pax-Mé-

&lt;le la nueva fe. Tampoco es raro ue la vid d
. ,
dictoria con el sistema y las .de q 'd 1 a e los ideologos sea muy contraAl
.
' .
I
as e i ea es que proponen.
examinar los conflictos ideológicos monar ,
, .
-cia vs. monarquía absoluta liberalism
l . . qwa vs: ~;publica, democragión, religión vs. positivis:no, liberal:;º ~:~s::t:~:thg1on, ateí~mo vs. relipueden percibir varios hechos: uno es el qu 1 'd ~mo ma~sta, etc., se
han atrevido aún a crear un 'd 1 ,
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a i eo ogia · otro es
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dispuestos a recoger la ideología d
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•
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Otra ve~ está el mismo proceso, el ideal (idealización) está afuera en E
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1er mas porque se tiene una "fe" . t
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como ~esuit~o ::::~!ad~ ·to~~~\!e:: _Y cuan~ es~o se log~e se obtendrá
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ble en 1~ vd~da def los ideólogos "que hastaxi:::~\ian°:id;:c~:n~~;~ pep:~;~:·0•
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..
•
. y este anhelo es el de que el
'd r'!rccon 1to y uente de vcrguenza
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e:

~-eo ogo parece esperar que si su ideología convence y el mundo mexicano ca

y acepta_ t~talmen_te la ideología de la que nadie más ha hablado ha:~
onces, qmza ... quizá entonces él mismo podrá encontrar fuerzas
'!
::al h:blar de :as ideas recién adquiridas sino de verdaderamente vi::1:; ;
e· r o anto ver a~er~ente creerlas. Como esto no ha sido así, la ex erien-dta general de los ideologos mexicanos con excepción de contadísimot es l
..ie que_ han hablado y escrito ideologías y han vivido como "realistas"
' . a
"º decrr con ta ¡ b
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es para VIVlf y sobrevivir esperando que algún d' I • d
general les permita la propia virtud.
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c~~e genera~ente y así se escribe con frecuencia que es natural ue los
: ises atrasados acepten y busquen en los "adelantados" lo que d q .
~::: :u~,.esto se lle~e a aq_uéllos, lo que bastaría para explicar el ;o:~:;
últimos 1;0 ~por;do su~esiv~,mente las teorías que lo han inquietado los
.
anos. sta explicacion no basta, pues no aclara or u,
,
ficamente se han importad I
'd I ,
p q e especiésa
o as 1 eo ogias extremas y no otras y or
,
sid s ~an prosperado en los grupos reactivos e impositivos y por lo ta~to ~:;
o impuestos tantas veces como ideales a los mexicanos.
655

�La historia de las ideologías en Europa permite seguir los caminos y los
orígenes lógicos por los cuales se fueron creando, a qué problemas o inquietudes iban respondiendo y cómo trataban y aún tratan de responder a las
experiencias de los hombres de esos países y de la cultura que han desarrollado y tratan de continuar. Pero sus experiencias, su cultura aún nos es ajena
en tantas manifestaciones que aún en la época actual nuestra vida no se
rige por ninguna de las ideologías europeas, sino por una mezcla aún confusa
de modos de entender y buscar respuestas a las preocupaciones humanas.
algunas de las cuales tienen origen precortesiano, otras de origen español,
otras más son soluciones de adaptación, nuevos resultados del conflicto, convivencia y compenetración de estas dos soluciones tan distintas, al problema
de la vida humana en la cultura. Otras más son reacciones de estas tres posiciones tan disímbolas con las que E.U. y el mundo occidental han propuesto
y proponen aún. Pero por toda esta complejidad, ninguna es la aceptación
de la doctrina pura de tal o cual país o ideología, porque tal aceptación, ni
ha sido posible, ni es aún posible por la problemática psicología mexicana.
La realidad corroe las nuevas ideologías, de manera que en la actualidad,
México sigue sobreviviendo con viejas ideologías más o menos desgastadas o
fragmentadas y con el conflicto constante entre esas viejas ideologías y el
"último grito" de las ideologías de moda, objetivo idealizado, desde donde
seguirán gritando con indignada voz y con ofendida sensibilidad, los últimos y
más exaltados importadores de ideologías.
La vida política de este país, la forma como se crean, viven y se manifiestan
y se definen los partidos políticos es otro ejemplo de idealización muy ilustra•
tivo. En México es tan grande la distancia entre la realidad política y la
expresión con la que los partidos se idealizan a sí mismos que la conclusión
es casi sin excepción, la demagogia que no es otra cosa que idealización dicha
en mentira consciente o en delirio.
Se podría seguir con ejemplificaciones de idealización en muchos otros
órdenes de la vida mexicana y en sus expresiones más características, pero
esto sería repetición. Baste aquí enunciar algunas.
Estúdiese la temática de nuestros pintores más característicos cuando tienen
"mensaje oficial" y se encontrarían las mismas idealizaciones y proyecciones.
Bondad y maldad divididas de acuerdo con la posición personal del pintor.
Tómese la literatura revolucionaria y casi sin excepción se encontrará la
división de los buenos, sometidos, humillados y rebeldes y los malos, domina·
dores, abusivos y traidores.
Véase la arquitectura "mexicana" y se encontrarán los más flagrantes ejemplos de idealización que van desde la que se ve en el edificio público, planea-

656

do para oficinas "muy bien organizadas"

.
hi
.,
Y que la realidad va convirtiendo
e are vos, acumulac1on de máquin d
"b·
desorganización, hasta la casa "hech
d as .e escn ir y gentes, y de
liza . , d l
a a gusto el cliente" en el qu 1 .d
c10n e arquitecto, del señor y de la señora obli
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e_, a I eacasa donde se hacen " · d
ga a a construcc1on de la
mira ores para ver la ciudad"
'I .
o dos por año y no para los "dueños d
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que so o sirven una vez
descansar "donde sólo se sientan los de l~ casa . _Te~ra~as para tomar sol y
casa" "B"br t ,,
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uenos al d1a s1gu1ente de estrenar la
.
• 10 eca que mve para hacer rueda de
.
l
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y así sucesivamente de
amigos os d1as de fiesta,
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manera que cuando los
.
.
posibilidad económica d
.
.
mexicanos tienen la rara
e convertir en realidad s
• .d . .
la de sus arquitectos en
us propias 1 eahzac1ones y
.d d
una casa, resuItan construcciones "muy bonitas" L
VI a e s~s moradores termina por demostrar que sobraron mu
. a
esas mansiones y que los que las habitan no
d
. .
~~as cosas en
un momento pensaron que podían h
1 pue en m quieren v1v1r como por
gran dificultad d 1
•
ac~r o cuando construyeron su casa. La
.
e os arquitectos mexicanos para crear una "
.
mexicana" es que no existe en M,ex1co
. un umco
, . estilo
. d "d
arquitectura
1
que les, ~udiese permitir encontrar una concepción cre:d:~aa, un so o valor
ese espmtu en las obras arquitectón1·cas.
que expresara
Los ejemplos dados hasta ahora bastarán para dar una idea d
'
estos procesos psicológicos ca d
.
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México entero podra segmr o' lea , digno el mis valioso, el mejor.
destino que deseamos que sea e mas
'

CIENCIAS SOCIALES, PUBLICIDAD, POLfTICA Y ECONOMlA
EN LOS ESTADOS UNIDOS
Lic.

ENRIQUE

Rmz

GARCÍA

Madrid

EL

OJO SIMPLE

del espectador puede ver, sin más, en qué amplia medida

las ciencias sociales en tanto que sistema de auto-observación de la sociedad
están pasando por una transformación enigmática y fascinante. No debe esto
extrañar porque las ciencias sociales han tenido, desde su nacimiento, una difícil catalogación tanto como corpus de doctrina ( cada vez más enriquecido)
que en el orden mismo del quantum de sus límites.
Ello no cambia el hecho de que, en el curso de muy poco tiempo, la ciencia social y la materia misma de su análisis haya comenzado a derivar de
fonna muy completa en los Estados Unidos hacia lo que podríamos llamar el
estudio de las tendencias.
El sociólogo y el investigador norteamericano atendiendo, no sin razón, a
las condiciones propias de su sociedad, ha terminado poniendo a su servicio
un montaje impresionante de investigación concreta que es utilizada, al
tiempo, por la publicidad y la política. En este trance creo que es preciso
hacer, aunque sea levemente, una reflexión sobre este hecho porque, en última instancia, la yuxtaposición se ha producido. Política y publicidad parecen
afectadas, cada una en sí misma, intra y extra muros de sus propios límites,
por la presencia en la sociedad de unas tendencias artificialmente estimuladas
Y que, por tanto, merecen consideración aparte, pero sin cuya aprehensión
apenas sería posible entender hoy el proceso de las ciencias sociales.
Un escritor norteamericano, Vanee Packard, ha recogido en tres libros
distintos -ante los que caben diversas opiniones, pero que son indispensables
para medir en qué forma el circuito de la auscultación social está traspasando
nuevos caminos-- el fenómeno publicitario, sociológico y ético-social del mundo norteamericano.
En el primero de ellos, The Hidden Persuaders, Vanee Packard se com-

658

659

�porta en analista y se introduce, con una pupila notablemente alerta y perspicaz en el proceso publicitario. Un proceso, repito, que ya no es el de la
pura y simple incitación a comprar -por la repetición o la destrucción monopolística de los demás productos en competición- determinados objetos,
sino que, avanzando ampliamente en las leyes de la oferta, la publicidad
moderna, de la mano de los estudiosos y expertos de las ciencias sociales, está
dando un paso nuevo: obligando al consumidor a la constante formulación
de otras necesidades.
En The Hidden Persuaders aparecen, pues, unos supuestos que no deben
sernos rechazables con una sonrisa desdeñosa en razón de que, se quiera o no,
la ciencia es utilizada ya en esos menesteres y de alguna forma, a la vez positiva y negativa, es afectada, a su vez, por ese radio de actividad donde lo
verdaderamente importante es, por supuesto, el estudio de las tendencias.
Para vender a los hombres, dice Vanee Packard, el tema de la virilidad.
Para vender a las mujeres, añade, el de la auto-admiración. ¿ Es eso suficiente? No, desde luego. Por ello mismo se ha hecho apelación a los profesores y expertos en ciencias sociales. Estos se han encontrado ante sí con
unos instrumentos, sensibles a cada movimiento, que o bien son los Gallups
o bien son los Color Research Institute o los Motivational Research. Con una
simple presión, la auscultación, a escala nacional o de grupo, comienza a suministrar una serie de elementos repetidos y monocordes a los cuales debe
extraerse una significación utilitaria y concreta. La experiencia, por tanto,
entra en el campo y el área de la psicología y, en cierta manera, en el análisis que los sociólogos norteamericanos suelen llamar (de cara al consumidor)
las tendencias irracionales, es decir, los movimientos espontáneos que deter•
minan una dirección u otra en los gustos.
Lawrence K. Frank (Premio Lasker y Premio Lewin) que es uno de los
más característicos psicólogos norteamericanos y cuyos libros son extremada·
mente importantes, sobre todo en el campo del desarrollo del hombre Y la
salud mental, no ha dudado en señalar el avance de la psicología en el con•
texto de las ciencias sociales en razón "de las graves consecuencias que la
aplicación práctica de los descubrimientos puede entrañar para la persona
humana". Creo que esta frase (Psicología y Orden Social) es suficiente·
mente explícita para darnos a comprender, no sin súbito pavor, que es~os
alcanzando un espacio muy complejo donde es irremisible que haya de deJar•
se un lugar -cada vez mayor- a la Etica. A menos de que se quiera nau·
fragar en los puros reductos utilitarios.
El propio Lawrence Frank añade lo siguiente: "cuando un psicólogo hace
un informe a sus colegas suele indicar, generalmente, los límites de sus descu•
brimientos y apela a la prudencia en la interpretación de los hechos. Sin ~bargo, el público considera los informes psico-sociológicos - largamente di·
660

fundidos en nuestros días- como descubrimientos científicos perfectamente
definidos. Por otra parte, -añade- tales resultados son puestos en práctica
por unas personas que los utilizan en la publicidad, la política o para resolver
los problemas de las relaciones humanas, sin un criterio profesional y partiendo, solamente, de un esquema teórico ... "
El hecho cierto -y a ello vamos- es que se ha producido un cambio
muy profundo y súbito, si es posible decirlo así, en los instrumentos de aproximación a la realidad social y que de los resultados derivados de esa situación
se desprenden hechos nuevos. En gran parte excitantes, pero que deben animar a una cuidadosa selección de los métodos cuantitativos. Baste considerar,
como ratificación de todo lo anterior, la profusión que están teniendo en
los Estados U nidos los departamentos de psicólogos y sociólogos en las empresas industriales. Son a aquellos, como se sabe, a quienes se. encarga la
selección del personal -séase dirigente o subalterno-- ateniéndose a elementos de análisis que varían, de raíz, las pruebas clásicas y que vuelven a
producir, psicológicamante, una cadena de tendencias.

LA

INVESTIGACIÓN DE LAS MOTIVACIONES

Vanee Packard, en The Hidden Persuaders presenta, como en un aguafuerte delirante y técnica -esa doble tensión no debe ser considerada paradójica-, las características que está tomando en nuestros días el encuentro
de la psicología, las ciencias sociales y la publicidad. En la mayor parte de
los casos, ¿ qué se buscaba?
La respuesta es simple y grave: se buscaba la personalidad media, esto es,
el consumidor y sus gustos, es decir, la sociedad media como presunta compradora o, lo que no deja de ser más complejo, la sociedad como cosa a
modificar. Los mecanismos sociológicos empleados en estas operaciones son,
en ocasiones, desconcertantes, pero revelan que puede llegarse con ellos, de
su mano, a una situación límite en el sentido sartriano de la frase.
Lo prueba que Pierre Martineau -director de las investigaciones publicitarias del Chicago Tribune- haya llegado a estas conclusiones: "lo que pretendemos hacer no es otra cosa que crear una situación ilógica. En otras palabras, nuestra pretensión es muy clara: queremos que el consumidor "se"
enamore de nuestro producto y le sea fiel, pese a que existen centenares de
otras marcas de calidad semejante".
Según Vanee Packard es el automóvil el reflejo cabal, en el orden de lo
concreto, de la teoría anterior. Si los demás productos tienen que poseer, de
661

�cara al co~sumidor, un carácter más o menos simbólico, es en el automóvil
donde se cierra el corto circuito sociológico produciéndose una "auto-selección" de carácter inequívoco. Cuando el Instituto del Dr. Dichter fue consultado por la Compañía Chrysler para que investigara, en su fondo concreto,
las causas que decidían a los compradores por tal marca o tal modelo los
resultados finales fueron casi freudianos. En otras palabras, en numerosos
casos -al men~s p_ara que el Dr. Dichter pudiera hablar de test amplio y al
margen de vacilaciones- el automóvil tomaba un aspecto de símbolo. No
sólo en ~l ~rden del éxito, sino en el sensual, y de tal forma que muchas personas asimilaron el descapotable a la querida. De ahí que Vanee Packard
añada: tenía que llegarse, por tanto, a intentar vender con la misma facilidad un candidato político. Por tanto -diría el semanario Nation's Business!ºs dos_ partidos aspiran a colocar sus representantes de igual forma que un
mdu~tnal vende sus pastillas de jabón. Lo cierto es que la campaña presidencial de 1956 fue ya una pugna publicitaria elevada a la región de las
~oti~~ciones ps~cológicas. La firma B. B. D. and O. se hizo cargo de la orgamzac10n republicana y, a su vez, la Agencia Norman, Craig and Kummel
supervisó la campaña demócrata.

SOCIOLOGÍA, PUBLICIDAD y

POLÍTICA

Vender un candidato como una pastilla de jabón no es, por tanto, una
frase curiosa, sino un factor de concretización suficientemente amplio que se
entiende, mejor, desde el análisis del Dr. Dichter sobre los automóviles: elegir el seguro y confortable, como matrimonio bien avenido, o el que apunta
en su línea, con la seguridad, cierta tendencia a la aventura. Tal es la cuestión, en otro orden de valoraciones, del candidato político.
Parece normal decir, por tanto, que hemos entrado en una fase nueva de
las ciencias sociales y que éstas son interferidas, de alguna que otra suerte,
por los mismos servicios o descubrimientos que ha realizado. El hecho no es
nuevo y existe siempre, como riesgo, en toda operación mental.
De todas formas conviene profundizar más en esa arena movediza para
seguir, con el ojo claro, de qué forma -y aun en los casos menos propensos-esta tipificación norteamericana ha trascendido de las barreras habituales
para plasmarse también, plásticamente, en el lenguaje mismo.
Recientemente, es decir, unos meses antes de las elecciones presidenciales
últimas, el historiador Arthur Schlesinger ( de la Universidad de Harvard)
y Premio Pulitzer por su libro (The Age of Jackson), escribió una obra suma-

662

mente explícita que tituló así: Kennedy or Nixon. Un subtítulo añadía la
siguiente interrogación: Does it make any difference?
Como es bien sabido este historiador es demócrata y por tanto su respuesta es de tal talante. Sin embargo, lo que me interesa rescatar del libro es su
espontánea precisión en relación con el lenguaje, mejor aún, con determinadas expresiones que constituyen fuertes apelaciones a un status sociológico
en el que vibran, como es obvio, elementos muy varios, pero muy concretamente asimilados por la sociedad norteamericana. Así dice de los dos candidatos, esto es, de Nixon y Kennedy:
"They are junior executives on the make, political status seekers, end products of the Age of Public Relations. Their genius is not that of the heroic
leader but of the astute manager on his way up. They represent the apo-theosis
of the Organization Man ... "
Eric Sevareid, por su parte, continuará sus retratos de la siguiente forma:
"Kennedy and Nixon are the first completely packaged products. The Pr-0cessed Politician has finally arrived ..."
Creo que los textos anteriores son tan meridianamente claros que hacen
superfluas y acaso obvias las explicaciones. De todas maneras no conviene
eludir el motivo central: la manera progresivamente constituyente con que
se ha ido aceptando que dos dirigentes, necesariamente mundiales por el alcance actual de las decisiones, aparezcan a los ojos de un historiador como
los "productos perfectamente acabados de la Edad de las Relaciones Públicas" y que sobresalgan del texto, por su directa concreción, las palabras
"manager", "Organization Man", "packaged products" ( lo que no deja
de poseer su espontánea ironía) y esa frase, que Eric Sevareid no hace punzante, pero que sí lo es cuando alude a que el Processed Politician has finally
arrived.
Entre el Político (Mirabeau) de Ortega y la estructura política -doy
todo su valor a la palabra estructura- de los retratados por Arthur Schlesinger podrá haber, como siempre que se toca la unidad humana, menos
diferencias esenciales de lo que a primera vista parece, pero no cabe duda
que el lenguaje suscita ya procesos de carácter mecánico, tendencias y hábitos, en fin, que parecen no estar revestidos intra o extra muros por la
ética. Pareciera, en cierto modo, que se ha exteriorizado todo al hacerlo más
próximo y más simple, pero el resultado concreto es que, como dice el Profesor Max F. Millikan (del Instituto Tecnológico de Massachussetts), tampoco se ha conseguido establecer un puente firme entre las ciencias sociales y
las ciencias políticas. Se han conectado, pudiera decirse, las motivaciones,
los usos.
Este aspecto de la cuestión, desde un punto de vista orteguiano o ético,
663

�no deja de ser importante porque nos devuelve, otra vez, al problema nuclear
del hombre de acción y el hombre intelectual.
Para Max Millikan el error del primero consiste en la creencia de que la
solución a no importa qué problemas se consigue por la reunión de los hechos. "Esta tendencia -añade- es muy fácil de observar en los círculos
gubernamentales donde la investigación es considerada como sinónimo de
inteligencia. La concepción militar de la inteligencia, que consiste en agrupar
todos los hechos concernientes a la disposición de las fuerzas enemigas (lo
que es sin duda de muy alta importancia para los responsables de las operaciones militares) ha sido extendida, sin criterio suficiente, a toda la problemática de la política gubernamental. Otra concepción falsa es la tesis de
considerar la utilidad de las ciencias humanas en razón a su aptitud para
prever, con cierto detalle, un comportamiento social complejo..."
Este párrafo, singularmente claro en orden a la angustia que invade a los
grandes profesores ante la obstinada interferencia de la Organización Man
en su desarrollo normal, emerge como un estado de conciencia y de preocupación ante una serie de consideraciones y de normas que amenazan convertirse, por sí, en actitudes sociales coherentes que cada día serán más difíciles
de desplazar.
Apenas cabe duda, tampoco, que esta situación, tipificada en los Estados
Unidos por la multiplicación de los instrumentos de auscultación, tampoco ha
dejado de ser favorecida -justo es decirlo- por la singularidad de la economía norteamericana que parece seguir, en cierta medida, paralela vía hacia
las tendencias espontáneas y, por tanto -una vez descubierto el mecanismo
0 el origen de aquéllas-, hacia la fabricación de las tendencias artificiales.
Harold Lasswell - profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de
Yale- advertía recientemente en un ensayo titulado (no sin inquietante perplejidad), "Estrategia de la Investigación", que "el proc~~. social e~ s~
conjunto es una cadena infinita de interacciones humanas d1v1S1bles en actitudes', pre-actitudes y post-actitudes ... "
No es raro partiendo de esa premisa, que la investigación y gran parte
' sociales hayan derivado hacia el análisis de grupos de actJ-.
de las ciencias
tudes y que los "buscadores del status" -the Status seekers- conformen de
alguna suerte la sociología.
En este sentido es interesante volrnr a insistir en las definiciones, harto
simples, pero no exentas de mágica "urgencia" con las cuales definía Arth~r
Schlesinger las personalidades de Kennedy y Nixon. En una de ellas ~~c1a
apelación a su carácter (actitud o pre-actitud, diría L~~veell) ~: p~l:t1cal
status seekers, lo que no deja de sorprender, por su decidida clarificac1on, a

664

una mente europea. Porque ¿ cuál es el status que buscan ambos políticos?,
¿qué es, en su último sentido, la razón de esa frase?
Eric Sevareid responderá de alguna forma así: "la revolución" "managerial" (del "manager") ha llegado a los políticos. La búsqueda del status social
e individual ha terminado siendo, pues, una de las paradojas, o uno de sus
resultados más inmediatos, de la ciencia social aplicada a la publicidad en
el seno de una sociedad llamada igualitaria, pero no lo es y que parece interrogarse, como grupo, en torno a su sitio exacto y, como individuo -a través
del psicoanálisis- en derredor de otra pregunta no menos grave: ¿ qué me
ocurre a mí? Es decir, a mí mismo, en el sentido que padezco o sufro unas
manías individuales que no son las encuadradas dentro de mi grupo.
De ahí -y esta lógica en la investigación me parece que ha sido, acaso,
una sorpresa para el propio escritor- que Vanee Packard haya lanzado a la
calle un segundo libro que lleve por título el de Los Buscadores del Status
("The Status Seekers") o como han traducido en francés sin darse cuenta
que alteraban el interno significado de la frase en su relación con la realidad norteamericana "Les Obsédés du Standing".
Este libro opera, pues, por la vía intra muros que ha abierto ya, de forma
aplicada y concreta, la investigación sociológica para recoger, con una enorme profusión, los más varios, asombrosos y enigmáticos resultados de los
Institutos de Research. Un especialista de los mercados de Chicago dirá:
"Se puede clasificar a todos los habitantes de la ciudad por los almacenes
que frecuentan". Inmediatamente, y sobre la marcha, establecerá una lista
de las tiendas por las categorías sociales. Después sólo le quedará encargar
a un Instituto de Estadística que controle, con relación a la población, los
porcentajes.
La sociedad americana, aparentemente igualitaria, transciende del fondo
de estas vastas auscultaciones sociológicas y psicológicas solamente igualitaria en cuanto al grupo correspondiente. En este sentido las sorpresas que se
llevarán los amantes de los grandes tópicos serán tan amplias que reaccionarán, por inercia, casi violentamente. No obstante ¿ cómo se podría hablar de
dos political status seekers en la forma y medida que lo hace Schlesinger fuera
de ese marco y al margen de una realidad social tan sensibilizada como la
norteamericana hacia las tipificaciones de grupo, de barrio o de profesión?
He tomado el proceso literario de Vanee Packard (con sus defectos y virtudes, que diría el Times londinense) porque me parece que refleja muy bien
el cuadro general que he intentado, someramente, retratar en este ensayo. Por
eso no me ha extrañado nada la aparición de su tercer libro, The W aste
Makers, en el que, utilizando las dos experiencias anteriores, es decir, la psicológica-social y la social-psicológica, llega a conclusiones paralelas a la de los
economistas, es decir, al dibujo y esquema de la sociedad del despilfarro

665

�tipificando, por otra vía, a sus criaturas humanas: los fabricantes del des-

ética. En el orden de las tendencias del consumo (Economía) por aplicación

pilfarro.
En este trance es preciso hacer urgente apelación a la obra de los profesores Samuelson (actualmente consejero económico de Kennedy) y de John
Kenneth Galbraith, autor de The Affluent Soé.ety (nombrado embajador en
la India por el Presidente Kennedy) y uno de los grandes debeladores, precisamente, de esa sociedad de despilfarro que igualmente critica Packard. Es
obvio, y en líneas generales, que la investigación de Galbraith, y su denuncia
de la creación constante de las tendencias artificiales del consumo y de los
gustos, ha ejercido considerable influencia sobre el conjunto de las ciencias
sociales norteamericanas aunque los campos de trabajo parezcan opuestos.
Y este hecho se ha producido, aunque sin gran alcance popular, aun porque Galbraith advierte ya que la fabricación de las tendencias artificiales es
una arma que se emplea contra la posibilidad real de edificar "una política
de poder" en el orden social de nuestra época y como un instrumento muy
peligroso, a su vez, contra la unidad espiritual del hombre en el momento
que se celebra la "apoteosis de la Organization Man".
No deja de ser estimulante, pues, la enorme amplitud que, por causas especiales y ad hoc con la situación norteamericana, han tomado las aproximaciones al hombre y a la sociedad en los Estados Unidos. La influencia de
sus métodos comienza a hacerse sentir también en Europa sobremanera a
medida que la publicidad ejecuta y absorbe, por camino utilitario y contradictorio, mayor número de auscultaciones de la realidad social y, como es
obvio, a tenor de que el Estado y la Sociedad fijan sus propias intervenciones
con amplias investigaciones de su base dialéctica y humana. No obstante,
parece que el momento más interesante del cuadro comienza, como ocurre
en los momentos actuales, cuando parecen coincidir en el círculo piezas de
denuncia como las deparadas, al tiempo, por "The Waste Makers" y "The
Affluent Society".
No hay duda que los métodos de observación de las acciones humanas (de
sus motivaciones también) han dado un gigantesco salto hacia adelante. Esos
métodos -&lt;:orno muy bien dice Edward Shiles, profesor de sociología y filosofía social de la Universidad de Chicago- "han adquirido más firmeza Y
más precisión por lo que no se puede impedir las experiencias prácticas". En
último caso - insiste-, "la experimentación aplicada al comportamiento
humano tiene, detrás de ella, una larga historia. Su capítulo moderno comienza, por otra parte, con la psicología experimental aplicada en una vasta
escala en la Alemania del siglo XIX . .. "
El cuadro es innegable. Sin embargo, acaso, el porvenir mismo de las ciencias de observación de las acciones humanas dependa de la aplicación que
se haga, al conjunto social de la experiencia, de un factor de responsabilidad

d_e la ley mo~a_l ~e las prioridades. En el orden individual y social restableciendod el equ1hbno de las partes en pugna (y de las razas margma
· 1es e im·
pugnal a enh nombre del status de privilegio) por med1º0 de una conc1enc1a
. .
mora ~ue_, aga del grupo no un fin en sí, sino un medio de creación y de
comumcac10n.

�EL DERECHO Y LA REVOLUCIÓN
Lrc.

DEsIDERIO GRAUE

México, D. F.
"En México, como República democrática, el poder público no puede
tener otro origen ni otra base que
la voluntad nacional, y ésta no puede ser supeditada a f6rmulas llevadas a cabo de un modo fraudulento".
FRANCISCO l. MADERO. Preámbulo al
Plan de San Luis.

PREAMBULO
El examen de las relaciones que se establecen entre el Derecho y la Revolución exige por razones de método el análisis previo de diferentes nociones como son la justicia, la arbitrariedad, la injusticia y el derecho de resistencia, sin cuyo conocimiento no es posible tener una idea cabal de ambos
fenómenos y en su caso, de la fundamentación de la Revolución. Ello explica que en primer término, en este ensayo nos consagremos al estudio de
tales conceptos, subdividiendo su análisis en dos partes, la primera destinada
a exponer los fundamentos que pueden existir para que un conglomerado
social intente la Revolución, o sea el Derecho a la Revolución, y la segunda
enfocada a examinar las normas jurídicas emanadas de tal movimiento, o sea
el Derecho de la Revolución.

EL DERECHO A LA REVOLUCIÓN

l. Derecho y Justicia. La existencia del Estado es inseparable de la existencia de un orden jurídico, tan inseparable que con razón ha llevado a

669

�Kelsen a afirmar nada menos que la unidad y la identidad substancial de
Estado y orden jurídico, de Estado y Derecho, y por ello, si queremos ahondar en el conocimiento del Estado, necesitamos ligarlo al conocimiento de
dicho orden jurídico.
Las relaciones entre el Derecho y la justicia constituyen el problema llamado de la justicia del Derecho y éste es definible como aquel contenido
normativo que tiene como dato esencial la coacción o coercitividad. Sin
embargo, Radbruch considera, con razón -dentro del método de la Escuela
Neokantiana de los valores- que el Derecho es una realidad cultural y que
como tal no puede definirse más que en función del valor que esa realidad
aspira a realizar y que es la justicia. El Derecho, así considerado, es un
ensayo de realización de la justicia, aun cuando en ocasiones sólo alcance a
ser un ensayo fracasado. Derecho justo es el que logra tal realización y Derecho injusto es, por tanto, el Derecho fracasado en su ensayo de realizar la justicia y no un Derecho sin ninguna conexión con la justicia.
Si inquirimos por las relaciones que guarda el Derecho con la justicia,
podemos contestar diciendo que el Derecho es "un punto de vista sobre la
justicia" y, que ambos siendo dos cosas distintas, sin embargo, se funden sin
dejar por ello de ser distintas. El Derecho, al ser Derecho, expresa justicia
y ésta no puede realizarse más que en el Derecho. La justicia es ineficaz
. . . es,
mientras permanece en estado de "'d
1 eal" o de " va1or puro" . L a JUStlc1a
pues, un valor que exige ser realizado, es un ideal nacido para encarnar en
una realidad que se llama Derecho; es, por tanto, la justicia el principio
constitutivo del Derecho. Existe la justicia para ser realizada y existe el
Derecho en tanto que nace con la mira de realizarla. Según esto y bajo
un aspecto, todo Derecho es justo en tanto que es la traducción de un
determinado ideal de justicia y en tanto que la forma lógica de la justicia •
se transfunde en el Derecho y se identifica con la forma lógica de éste. Pero
también, por las mismas razones y bajo otro aspecto, todo Derecho es injusto, pues por un lado es posible que el ideal de justicia que ha realizado el
Derecho no sea un ideal verdadero de acuerdo con la idea superior, absoluta
e inmutable de justicia, porque el ideal supera eternamente a sus realizaciones, las que comparadas con él parecen injustas; pero puede suceder también que el Derecho sea injusto porque Ja conciencia jurídica haya descubierto valores nuevos, haya dado vida a ideales distintos, con arreglo a los
cuales sea posible una •nueva regulación de las realidades sociales, más justa
que la existente. Por otro lado, aun suponiendo que el ideal dominante de
justicia sea indiscutible, cabe pensar que su realización nunca es plenamente
adecuada, pues jamás una realidad social coincide del todo con el modelo
ideal que aspiró a realizar, o sea que el Derecho es injusto porque la misma
forma lógica de la justicia entraña una injusticia por una falta de proporción

670

con la singularidad de cada caso jurídico concreto. Ello se debe a que el
Derecho no es sino un esquema que ha de entregar una infinita variedad
de casos reales, muchos de ellos imprevisibles y cada uno de ellos perfectamente individual e irreductible a tipos invariables. Así, de la discrepancia
entre el ideal y su realización, surge un motivo de valoración negativa de
un Derecho, pero también, bajo el aspecto lógico de la justicia, surge la
injusticia latente. Esta es la tragedia a la que se refiere el viejo aforismo
jurídico "Sumus jus, summa injuria", o sea que un Derecho no puede ser
justo más que a fuerza de ser injusto. Por eso se afirma que Ja única forma
en que un Derecho puede realizar la justicia es estableciendo una proporcionalidad, porque la justicia es proporción: "hominis ad hominem proportio" como la definía Dante, y no puede establecer dicha proporcionalidad más que incurriendo a una igualdad y esta igualdad es la que implica
la existencia de normas generales, o sea de regulación genérica de una serie
típica de casos considerados iguales. El Derecho consta, pues, ante todo, de normas generales y ser justo en este sentido significa aplicar medidas iguales,
proceder con los demás con un criterio de igualdad para tratar igualmente
lo igual, y esto, desde los tiempos de Aristóteles -cuyo pensamiento en tal
dirección repiten Santo Tomás y San Agustín-, se conoce con el nombre
de equidad, que es también justicia. Faltar a la equidad es faltar a la justicia, pues significa tratar igualmente lo desigual y tratar desigualmente Jo
igual. Por ello precisamente, la doctrina de la justicia culmina en una
doctrina de la personalidad. Los ideales de justicia en los cuales se contienen los criterios con arreglo a los que se establece la proporción e igualdad
propia de cada orden jurídico concreto, son fundamentalmente ideales sobre
la personalidad humana y sobre sus derechos, y sólo a través de estos ideales es posible llegar a la justicia efectivamente alcanzable, porque la idea absoluta de Justicia es inasequible.
Si el Derecho, siguiendo nuestro pensamiento ya expresado, puede ser considerado como "un punto de vista sobre la justicia" y si las auténticas revoluciones son movimientos colectivos y violentos que aspiran a integrar nuevas
y más justas formas de coexistencia en las sociedades humanas, podemos afirmar, adelantando conclusiones, y basados en la realidad de la experiencia
jurídica actual, que las normas fundamentales de los períodos revolucionarios o emanadas de ellos, son normas jurídicas establecidas directamente con
ánimo de traducir una idea de justicia, es decir, son creaciones jurídicas concretas que de un modo reflexivo, consciente y directo se proponen el dar
realización a un determinado concepto o ideal de la justicia, ideal deliberadamente preferido a otro vigente con anterioridad. Pero esta dimensión
ontológica del Derecho a que hemos aludido, "el ser un punto de vista
sobre la justicia" tiene su expresión inmediata, su exigencia y su materia-

671

�lización concretas en la necesidad de crear un orden social jurídico y una
seguridad en la vida de relación.
En efecto, puesto que el Derecho es un orden jurídico y una forma de
vida, tiene que responder ante todo y constitutivamente a la exigencia de
hacer posible esta misma vida, y la vida para la cual tiene vigencia el Derecho es fundamentalmente la convivencia, la coexistencia, o sea la vida
social, puesto que convivir, vivir con los demás, coexistir, implica por consiguiente la existencia de un orden que asegure el mínimum de condiciones
sin las cuales esa convivencia no existe. Así pue~, el Derecho sólo puede
ser definitivamente, como un punto de vista sobre la justicia en tanto que
constituye un orden de la vida social y una seguridad de las condiciones.
mínimas que la hacen posible.
Sin embargo, si consideramos a la justicia como valor en sí y la comparamos con el orden o la seguridad como valores igualmente en sí, tendremos
que reconocer la superioridad de rango que le corresponde a la primera, pues
la justicia es la más alta cosa que interesa al Derecho y además, ningún
orden y ninguna seguridad son posibles al margen de ella. Con esto queremos decir que la justicia es un valor más alto que el orden y la seguridad, pero también debemos expresar que es un valor condicionante de
estos otros dos valores, los cuales no pueden existir al margen de ella, pues.
son necesidades éticas, y ya que si una sociedad estima injusto el orden que
sobre ella pesa, ese orden no puede subsistir y corre el continuo peligro de
ser derrotado por la fuerza cuando solamente por la fuerza se mantiene.
De la misma manera la seguridad que ofrece un orden que la sociedad
estima injusto, no puede ser apreciada como un valor positivo, pues esta
seguridad de la injusticia o esta inseguridad de la justicia son precisamente
aquellas frente a las cuales la sociedad tiene que reclamar el imperio de una
justicia ideal que imponga un orden nuevo.
Estimamos que tanto el orden como la seguridad son, pues, valores condicionantes de la justicia, la cual no puede realizarse sino en tanto que existe
precisamente un orden, pues solamente sobre la base de un orden se puede
hablar de justicia o de injusticia en la sociedad. Este orden social es tanto
un supuesto, como un efecto del Derecho ya que si no existe el Derecho no
existe tampoco el orden social; pero tampoco el Derecho, como norma escrita, es el único factor determinante de la existencia de un orden social,
ya que necesita siempre tener en cuenta la existencia, la validez y el dinamismo de los factores sociológicos propios del pueblo al cual se aplica. De
ahí que los conflictos que surgen no se planteen entre la justicia en abstracto
y el orden en general, sino entre la idea de justicia cristalizada en el orden
establecido ( y que ya no responde a la realidad sociológica de los pueblos)
y el ideal de justicia que el pueblo opone al orden ya caduco. Esta es en

672

esencia la explicación de los mov1m1entos revolucionarios en pugna contra
la idea de justicia cristalizada en el orden que se trata de sub,·ertir.
La seguridad a que nos referimos puede ser definida como el reflejo del
orden en las situaciones individuales, lo que equivale a decir que desde el
momento en que existe un orden, el individuo sabe a qué atenerse sobre su
situación en cualquier orden de relaciones, por lo cual, en última instancia,
esta seguridad es la seguridad de la persona considerada en sus dimensiones sociales. Por eso la seguridad es un valor que también realiza inexorablemente el Derecho y de un modo aún más radical que la justicia. Así
como la justicia no puede realizarse más que en un orden social y jurídico,
la se,,,"1.lridad es también implicada y exigida por la justicia, porque el criterio de la justicia reside precisamente en el respeto de la personalidad humana.
El respeto a la personalidad humana es un exigencia, la primera exigencia
de la justicia y es ésta la que impone en definitiva el respeto a la seguridad.
La institución del Estado aparece justificada de esta suerte por el hecho
de ser una organización de seguridad jurídica y sólo por ello, lo que quiere
decir que sólo puede justificarse en cuanto sirve a la aplicación y ejecución de los principios éticos del Derecho. Cuando la inseguridad por la que
atraviesan los individuos en un régimen estatal, significa violación del respeto debido a la dignidad humana y a la libertad radical de la existencia,
entonces el Derecho positivo de ese régimen pierde su justificación porque
se opone a la idea de justicia y de la valoración de la persona humana, o
como expresa Hermann Heller: "La seguridad jurídica y la juridicidad
pueden entrar en conflicto y es cabalmente esta situación polémica la que
plantea la problemática sustancial de la justificación del Estado concreto".
Por ello sostiene este mismo tratadista que en una Teoría del Estado, que
tenga carácter de ciencia de la realidad, hay que dar por admitido que
existen los principios éticos del Derecho que forman la base de justificación
del Estado y del Derecho positivo.
Por otra parte, es cierto que las instituciones organizadas del Estado, por
perfectas que se las imagine, sólo podrán garantizar la observancia de las
formas jurídicas y la seguridad jurídica, pero en ningún caso podrán garantizar la juridicidad; podrán garantizar la legalidad, pero no la legitimidad
ética de los actos del Estado, pues quien únicamente puede asegurar siempre la justicia es la conciencia jurídica individual. Pero con esto, surge en
el Estado moderno, como también lo hace notar Heller, un conflicto necesario e insoluble entre juridicidad y seguridad jurídica. Este conflicto tiene
carácter necesario porque en un pueblo vivo no puede reinar nunca pleno
acuerdo sobre el contenido y la aplicación de los principios jurídicos vigentes, Y este conflicto es insoluble porque tanto el Estado como el individuo

673
H43

�se ven forzados a vivir en medio de esa relación °de tensión entre Derecho
positivo y conciencia positiva.
Por ello se ha afirmado siempre que la historia del Derecho y en un sentido más amplio, la historia de la política, no es sino una lucha persistente,
tenaz, del sentimiento jurídico de los pueblos por la liberación y en contra
de la arbitrariedad, de la inseguridad y de la injusticia. La historia del
Derecho, así considerada es la obra acumulada de la ofrenda, estéril o fecunda, que han ido haciendo unas y otras generaciones a un ideal de verdad

y de justicia.
2. La arbitrariedad. La arbitrariedad como violación del respeto debido
a la dignidad humana y a la libertad radical de la existencia es uno de los
elementos impuros que en mayor o menor medida, como expresión de obra
humana, acompañan al Derecho. Es un elemento negativo y siempre es
susceptible de reducción, pero la posibilidad de su existencia no puede desaparecer jamás. Se ha dicho que la arbitrariedad es el mandato coactivo,
provisto de imperium, llevado a cabo por órganos del poder, fuera de las
leyes. La arbitrariedad nace así con el Derecho, no antes que él; las acciones arbitrarias implican una relaci6n de referencia a un régimen de Derecho subsistente. Es la arbitrariedad la negación del Derecho como legalidad
y en tanto que legalidad y cometida por el propio custodio de la misma:
por el orden público y sus distintos órganos. Las notas características de la
arbitrariedad como conducta antijurídica de los órganos del Estado, se pue•
den hacer consistir: en la alteración del procedimiento con arreglo al cual
debe ser establecida una norma determinada, en el desconocimiento del con·
tenido específico que una norma inferior debe desarrollar por relación a una
norma superior, y también en la transgresión de la esfera de la propia competencia ejecutiva. Los actos arbitrarios se tipifican, además, por rebasar
toda regularidad normativa, por provenir de una autoridad máxima y no
ser susceptibles de reparación y por ser la expresión de una determinación
personal y subjetiva. El ejercicio continuado de actos arbitrarios por el
poder público o por sus órganos o por el mandatario en particular, lleva
fatalmente al despotismo y tal ejercicio es una de las características de los
regímenes que se mantienen en el poder empleando la violencia.
No debemos, sin embargo, confundir la arbitrariedad con la injusticia.
El Derecho puede ser injusto, pero no puede ser arbitrario. Decir que un
derecho es injusto es emitir un juicio de valor, pero sin hacer inferencia a
ninguna cualidad ontológica, quiere decir simplemente que la justicia que
ese Derecho realiza o es una falsa justicia, o no es toda la justicia, o no
es la justicia tal como la entiende el individuo de esa colectividad. En carn·
bio no podemos referirnos a un Derecho arbitrario porque estaríamos expre·

674

sando una imposibilidad lógica, ya que la arbitrariedad es lo contrario que
Derecho, o sea la negación del Derecho en su forma
. Ciertamente_ que la arbitrariedad y la injusticia pueden coincidir y desgraciadamente
1 b
1 d
•comc1den en ciertos casos: en la anarquía absoluta oeneaso~to _espottsmo,_ ya que la justicia exige por su misma esencia la propor•
c,onahdad y la igualdad y por tanto
d'd
.
, el respeto a la normaome1agene•
ral
que
es
cabalmente
lo
contrario
a
la
arbitrariedad
y
en
la
anarq
'
ld
·
.
,
mayen
e espobsmo ~o e~ste ni proporcionalidad, ni igualdad, ni respeto a la
norma.
es pues negación a la forma del D erec ho y nega., d La . arb,tranedad
••
c10n e 1a JUSttc1a en tanto que la justicia se realiza a través del Derecho,
por ello, y en todo caso, l_a ar~itrariedad abre más la puerta a la injusticia.
El problema de la arb1tranedad en términos jurídicos se plantea co
el problema de la vinculación de determinados órgano: estatales
no ~ as con d.1c10nantes
·
de su actividad. Históricamente esta cuestión esporla das
la vmculación del "príncipe" por sus propias leyes. En el Derecho Roman:
se afirmaba la absoluta libertad del órgano estatal supremo: "prínceps leg·b
sol t
,, 1
• 'f'
,
l us
u us est , . ,º que s1g~1 1ca~a~ _mas ~ue, ~l imperio de la voluntad imperial,
la constatac10n de la ,mposib,hdad ¡undico-positiva de aplicar la coacción
de 1~ ley al mi":"o que era su autor. En la Edad Media el sentido moral
d?~nante reacct~na ~ontra ~te absolutismo romanista y ya en la época
v1S1god~ alcanza v_1genc1a efectiva el aforismo contenido en las Etimologías de
San ls1d~r?,' afori~~ que re~roduce después el Fuero Juzgo: "rex eris si
rec_te facies . Los ¡unstas y teologos del Siglo de Oro mantuvieron todos ellos
la '?ea de la subordinac_ió? del príncipe a la legislación. Ginés de Sepúlvcda
vera u~a de las ~aractensticas de todo principado en que el príncipe "usa de
leyes, tiene magistrados propios y conserva la forma de un Estado legítimo
Y~e hombres libres, pues todos los Estados, tanto democráticos como oligárqmcos Y monárquicos se fundan en las leyes dadas por hombres sabios y sin
leyes apenas pueden conservar su dignidad, ni aún su nombre". Posteriormente, para Vitoria, el rey no tiene más poder que el que tiene la República
~ en manera alguna un poder absoluto y arbitrario, y su discípulo Domingo
e Soto fortalece la tesis de su Maestro. Entre los autores más connotados
que defendieron esta tesis de la vinculación del principe a la legislación vigente, podemos citar a Vázquez de Menchaca a Mariana, a Suárez y a
Rodrigo de Arriaga.
'
El advenimiento del régimen constitucional ha dado un nuevo giro a este
r:oable_ma _de la subordinación del mandatario a la legislación, para evitar
. rbitranedad, porque ahora ya no se pregunta si el mandatario está sometido a la ley, Ya que 1a respuesta af.1rmabva
• se da por supuesta sino que se
pregunta cómo es esta vinculaci6n, o sea que se aborda el problema fundamental de la limitación del Estado en cuanto tal, por el Derecho.

7º

675

�La eliminación de la arbitrariedad en el Estado moderno constituye la
historia de la lucha en favor de la legalidad o juridicidad de todas las esferas de la actividad estatal, y sus conquistas se han traducido, en primer término, en el terreno del arbitrio judicial, en el que se consagró la norma de la
individualización de la pena y de la sentencia indeterminada, en segundo
lugar, en el ámbito de la administración, mediante la instauración de una
justicia administrativa o control jurisdiccional de los actos administrativos y,
finalmente, la última fase de la eliminación de la arbitrariedad radica en la
instauración de una justicia constitucional o un control jurisdiccional de las
leyes constitucionales.
Cabe también señalar diferentes soluciones que se han puesto en práctica
en contra del poder omnipotente del Estado y su posible arbitrariedad, como
son: el jurado, el referéndum, la no aplicación de la ley por los Tribunales
de justicia en el caso de inconstitucionalidad de ésta, el derecho de iniciativa
y la responsabilidad de los agentes del Estado por actos de autoridad, y en
el orden práctico, debemos mencionar que los grupos, los gremios, los sindicatos, los partidos políticos, las uniones, las confederaciones y los organismos
sociales, con su innegable preponderancia en la vida moderna, contribuyen
a señalar un dique al poder del Estado, y que asimismo, las nuevas orientaciones del Derecho Internacional y la existencia de los organismos internacionales cada ,ez más poderosos, menguan paso a paso la autoridad estatal
nacional, a virtud de la interdependencia política y económica mundial que
no es posible ignorar, y, por ello, el control de la arbitrariedad en el mundo
moderno se hace cada día más efectivo.
3. El Derecho de Resistencia y la R evolución. Ahora bien, a pesar de tales
remedios legales en contra de la injusticia, en contra de la arbitrariedad, del
despotismo y de la tiranía, han surgido en el pasado, y seguirán surgiendo en
el futuro, los movimientos sociales que propugnan el sentido del Derecho
como ideal ético de justicia, es decir, que tratan de realizar una coincidencia
de principio entre los ideales mantenidos y los ideales realizados, porque, en
última instancia, aun sin arbitrariedad, aun sin despotismo y sin tiranía, para
que el Derecho sea aceptado como forma de vida social del pueblo, ha de
coincidir con un ideal de justicia. Y este ideal de justicia ya no puede únicamente limitarse a las formas clásicas de la justicia, sino que tiene que abarcar
una nueva forma de justicia que es la justicia social, de la cual ha dicho
admirablemente Lugo Peña que significa el reconocimiento de que "par
encima de las relaciones de coordinación y subordinación entre la comunidad y sus miembros, existe un principio supremo, un valor de integración
de la vida social humana, que intuímos a través de la naturaleza social del
hombre, en todas las manifestaciones de la vida colectiva y con entera inde-

pendencia de la organización estatal, antes de que despierte la conciencia
del de~r ciudadano de contribuir a la conservación y a la prosperidad de la
comumdad y mucho antes de que el Estado subordinando la actividad social
espont_ánea _mediante el i1:°p~rio de la ley, reparta las cargas públicas, según
la res1stenc1a de cada subd1to y los bienes públicos según la dignidad y
méritos".
Ante el fenómeno de la arbitrariedad y la injusticia, dos corrientes del pen~ien~o han pretendido ofrecer solución: de una parte, la resistencia agreSJva, v10lenta, traducida en el tiranicido o la revolución, y de otra parte, la
resistencia pasiva que aconseja la mera desobediencia a la ley. En el primero
de los casos, el de la resistencia violenta traducida en actos subversivos de
rebelión o revolución, pensamos que las revoluciones que importan ~ la
historia de la ética, son la condenación expresa de los principios mismos
del orden jurídico en su unidad, y las que lleva implícita la afirmación de
estimar que los postulados actuales de la comunidad son contradictorios con
los postulados que deben se1vir de guía a la voluntad de esa misma comunidad. y afirmamos que importan a la historia de la ética, porque consideramos
que legitimar la rebeldía en la ley, es un absurdo jurídico, ya que la rebeldía
puede hallar su justificación y tiene de hecho su lugar en la ética, atento a lo
cual, ya hemos afirmado que el verdadero sentido del derecho es como ideal
ético de justicia.
Respecto de las expresiones doctrinarias a favor de la resistencia violenta
como Derecho contra la arbitrariedad, ya en el siglo XI surge la doctrina
del tiranicidio expresada por Manegold de Lauterbach, considerado como
precursor de las doctrinas de la Re,;-olución Inglesa y repetida en el siglo XII
por Juan de Salisbury, Obispo de Chartres, quien afirmaba que el tirano
debe ser aniquilado por cualquier medio, pues todos quedan santificados con
tal de que el pueblo se viera libre de él "ad Dei obsequium liberari"; merece
especial atención asimismo, Santo Tomás, quien elabora la primera fundamentación seria y científica del derecho a la resistencia, otorgada según él
al pueblo, no sólo con respecto al rey, sino con respecto al legislador en general. Santo Tomás negaba que las leyes injustas fueran tales leyes y preconiza lisa y llanamente la sedición, lo que a partir de entonces ha sido teoría
corriente entre los teólogos. La historia de las ideas políticas nos muestra
que este movimiento doctrinal fue tan potente en el período revolucionario
del siglo XVI que frecuentemente se le denomina la época de los Monarcómacas, teniendo como gran figura final a Mariana, quien en su libro De Rege
et Regís lnstitutione, expresa que al monarca legítimo que se hubiese convertido en tirano se le puede advertir del ejercicio injusto que está haciendo
, del poder, pero si el monarca es un tirano usurpador del poder, ni siquiera
se necesita la advertencia, pues cualquiera tiene derecho a matarle.

677

676

�Como antecedente histórico es también necesario citar el derecho de alzar-

t

se en armas contenido en el primer otorgamiento de la Carta Magna inglesa
del año de 1215, en cuyo párrafo segundo, cláusula última, se establece que
los derechos que nobles, caballeros y bailíos, consiguieron hacer consignar
en ese estatuto, quedaron confiados a la salvaguardia de veinticinco caballeros libremente designados por los nobles, pero en caso de desafuero, cuatro de ellos habrían de acudir ante el rey para que pusiese enmienda, y, si
fuese el mismo rey quien hubiese cometido los excesos y no los enmendase,
los veinticinco varones podrían levantar la gente toda en armas, y enmendar
las in justicias cometidas, tomando los castillos del rey y repartiendo las tierras del mismo a su arbitrio. El Derecho de rebeldía fue reconocido a los
húngaros igualmente por Andrés II en 1222 y consignado en la Bula de Oro.
Asimismo, hacia fines del siglo XI o principios del siglo XII, Pedro I de
Cataluña, 11 de Aragón, concedió a los jurados de Zaragoza, potestad para
defender el privilegio de jurisdicción civil y criminal hasta por medio de la
guerra, sin quedar obligados a responder de ésta ni de los homicidios que
causasen en defensa de sus fueros. Tal derecho no es propiamente un Dere-

cho de rebeldía, pues no está dado contra el rey, pero sí constituye una
excepción de responsabilidad que vulnera el principio esencial del Derecho.
También en el mismo Aragón, otorgóse en 1288 el llamado Privilegio de la
Unión, y en él se hacía gracia a caballeros, infanzones, procuradores y otros,
del derecho de ser juzgados por el Justicia, único Juez competente; este Derecho quedaba garantizado mediante rehenes que el rey entregaría a los nobles,
y además, si esto no fuere bastante, se dice en el Privilegio, que tan luego
como el rey deje de cumplir lo aquí escrito, "queden libres los súbditos del
deber de obediencia y no lo tengan por tal rey, y nombren otro, cual querredes e don querredes".

La ciencia política moderna en esta materia ha seguido las huellas de
Santo Tomás y de Locke, y entre los modernos la teoría tomista se encuentra
repetida por Teodoro Lipps, quien dice: "Todos reconocen el derecho a la
legítima defensa física, pero más cierto aún es que existe un Derecho a la

legítima defensa moral, legítima defensa ética, del individuo como del pueblo. No temo al vocablo 'Revolución', porque pienso en la revolución necesaria éticamente necesaria. Existe un derecho innegable a la misma. La

Rev~lución es un derecho si es un deber, y puede llegar a ser deber, deber
sagrado".

En lo que respecta al Derecho de resistencia consignado enfáticamente. ~n
un texto legal positivo, lo hallamos en el artículo segundo de la Declaracion
Francesa de Derechos del Hombre de 1791, en el Capítulo de los Derechos
Individuales. También se encuentra en el proyecto de Constitución girondi- .
na y, finalmente, en la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudada678

no de 1793, en la que se dice: (articulo 33) .-"La résistance á l'oppression
est la consequence des autres droits de l'homme", y en el artículo 35: "Quand
le gouvernement viole les droits du peuple, l'insurrection est pour le peuple et

pour chaque portion du peuple, le plus sacré des droits et le plus indispensable des devoirs"; y en el artículo 27: "Que tout individu qui usurperait la
suveraineté, soit a l'instant mis á mort par les hommes libres,,.
En segundo término, entre las manifestaciones que en contra de la arbitrariedad se limitan a pedir la desobediencia o aconsejan la resistencia pasiva,

podemos mencionar como notable la hecha por León XIII, cuya Encíclica
Libertas de 20 de junio de 1888, es de importancia notoria para el Derecho
Público, por elevar la desobediencia a Derecho y cuyo párrafo relativo dice:
"Verum ubi imperandi jus abest vel si quidquam proecipiatur rationi, legi
etemae, imperio Dei contrarium, rectum est non parere scilicet hominibus ut
Deo pareatur; at vero cum quidquam proecipitur quod curo divina voluntate

aperte discreperet, tum longe ab illo modo disceditur simulque cum auctoritate divina confligitur: ergo rectum est non parere".
Ahora bien, con referencia al Estado Moderno, la doctrina hoy imperante
es congruente al sostener que la legalización de un Derecho de resistencia
contra un orden estatal que se estima éticamente reprobable, no significaría
otra cosa que la legalización, en sí llena de contradicciones, de la anarquía,
y el abandono de toda seguridad jurídica que conduciría al aniquilamiento,

tanto del individuo como del Estado, o sea, que el Derecho positivo no puede
consignar el Derecho a la Revolución porque este Derecho es la negación

de aquél y, como dice Tena, el derecho a la Revolución no puede ser reconocido "a priori" en la ley positiva1 sino sólo "a posteriori". Sin embargo, hay
quienes sostienen, como lo hace Laski, que "más derecho aún, tiene la razón
de derecho a sostener que una capitulación sin resistencia de la conciencia

jurídica ante el poder estatal ha de conducir fatalmente al aniquilamiento .
del hombre como personalidad moral y consiguientemente, y a la postre,
a la destrucción también de aquellas energías que posee para la formación
del Estado". Estimamos que una bien entendida razón de Estado no requiere, sin embargo, de modo alguno, la capitulación de la conciencia jurídica
y que la admisión de un derecho de resistencia de carácter ético, no nos lleva

tampoco a la anarquía. Creemos que hay que dejar bien sentado que no se
trata aquí de resolver tal o cual cuestión de legalidad, sino que se trata
exclusivamente del problema de la justificación ética del Estado. Además,.
el reconocimiento de un Derecho moral de resistencia no implica en mo~

do alguno que vaya a eliminarse de la eterna lucha de la conciencia jurídica contra el Derecho positivo, el carácter trágico de que toda realización

jurídica depende del poder, pues nunca podrá consistir la justificación del
Estado en armonizar a toda costa el Derecho con la fuerza. Débese conside--

679•

�rar, por el contrario, que todo poder estatal debe su formación y conservación a la voluntad humana y de ahí que como dice Heller: "actúen en el
poder estatal tanto las fuerzas morales más elevadas como una imponente
masa de estupidez y maldad, de infamia y de arbitrariedad". Por eso, pensamos con Heller que en todos los casos en que el poder propio, del depositario
supremo del poder, se oponga con éxito a las normas constitucionales, se da
la posibilidad -no obstante las firmes barreras del Estado de Derecho- de
una creación jurídica por violación del Derecho y q·.1e:, a pesar de los diversos y variados controles que se establezcan, nunca podrá resolverse el problema implícito en la fórmula "quis custodet custodem", y, debido a ello,
no hay forma ninguna de inviolabilidad de las normas constitucionales que
pueda detener los movimientos revolucionarios, cuando en el fondo existr
arbitrariedad manifiesta o injusticia palpable, por tratarse de cuestiones de
facto, de realidades sociológicas, sustentadas en el profundo sustrato del descontento y desajuste sociales.
Constatamos por ende, a pesar de estas firmes barreras del Estado de Derecho, que tanto el filósofo, como el jurista, el sociólogo y el estadista, no
pueden descartar las posibilidades de creaciones jurídicas por violación al
Derecho, y también comprobamos que el problema de la justificación de tales
movimientos revolucionarios no pertenece por su esencia a la ciencia jurídica, pues como hemos afirmado, el derecho a la rebelión, a la revolución,
que se confunde con el derecho a la resistencia violenta del pueblo contra
el poder público, tiene una indiscutible fundamentación de carácter ético
o moral y constituye casos en los cuales, como afirma el tratadista de Derecho constitucional mexicano, Tena: "solamente la inevitable ruina del pueblo o el conflicto que ha llegado a ser insufrible entre la moral y el derecho,
pueden explicar la violación del Derecho en función de la moral".

EL DERECHO DE LA RE\'OLUCIÓN

Cabe subdividir el presente capítulo en dos partes, que son: la primera
denominada "El Derecho en la Revolución" que trataría de abarcar el estu·
dio de cómo la Revolución, aún no triunfante, aún no constituída en Gobier•
no, va expidiendo diferentes ordenamientos, leyes, decretos, etc., que las
necesidades van requiriendo y que tienden finalmente a fundirse en una ley
suprema posterior cuando se obtenga el triunfo. Es claro que la validez
última de tales normas queda siempre sujeta a la confirmación, en caso del
triunfo O si éste no se alcanza, constituirán esbozos de aspiraciones éticas.
'
,
proyectos jurídicos sin mayor repercusión posible. Tales normas estaran re-

ves~idas del imperium en los territorios que los revolucionarios dominen y
seran letra muerta en aquellos fuera de su control. Como ejemplo de tales
ordenamientos dictados en los períodos revolucionarios, podríamos citar en
nuestro país, en donde la lucha armada duró siete años, la Ley del 6 de
enero de 1915, dictada en Veracruz por Venustiano Carranza, que a pesar
-de ser un Documento esencialmente político, sin embargo sentó las bases de
la Reforma Agraria y cuyo contenido formó parte después del texto Constitucional al expedirse la Constitución de 1917. Por estas características' alau.
"
nos autores mexicanos llaman a esta clase de leyes pre-constitucionales. Podrían también considerarse dentro de esta clase de ordenamientos, o sea del
Derecho en la Revolución, a los postulados fundamentales de dichos movimientos que norman sus trayectorias, que a veces, en el triunfo, se incorporan
a las leyes fundamentales y que están contenidos en proclamas o planes. No
desconocemos que muchos de estos planes, de estos proyectos, en la realidad
~n rebasados en el curso de la lucha y los objetivos que contienen varían,
se transforman y a veces se tuercen, pero esto no tiene nada de particular
porque ello sucede en todos los fenómenos sociológicos análogos. En nuestro
País, tal carácter tendría, entre otros documentos, el Plan de San Luis de
Francisco l. Madero, el Plan de Ayala de Emiliano Zapata y el Plan de Guadalupe del Caudillo don Venustiano Carranza.
La segunda parte del presente Capítulo que intitularíamos "El Derecho
de la Revolución" estaría destinada a estudiar el derecho que el Movimiento
Revolucionario tiene para crear, para mantener e imponer un Derecho
propio, un orden jurídico distinto del que se combate y finalmente, sería el
examen de todo el Derecho emanado de ella y que a su triunfo se adoptara
por la colectividad. Ahora bien, a este respecto, el problema de los límites
creadores de la Revolución, no es un problema teórico-jurídico, sino filosófico-jurídico, es problema de política, y en último término de justicia. No
existe, pensamos, ningún motivo para limitar teóricamente la libertad de
una Revolución en su función creadora de normas jurídicas, de un orden
jurídico y para poner en vigencia su propio ideal de justicia.
Por un lado afirmamos que la Revolución tiene el derecho a realizar, por
medio de su sistema jurídico, sus propios postulados, y por otro, que no hay
ninguna razón lógica que nos obligue a constatar en el movimiento revolucionario la vigencia de los principios de seguridad (por demás obligatorios
en un régimen de Derecho ya firme, como hemos analizado), porque esta
vigencia no es un valor previo al orden jurídico, sino consecutivo del mismo,
no es un valor - modelo--, o un valor a priori, sino un valor -resultado--,
que hay que justipreciar a posteriori.
Verdaderamente, el problema jurídico que surge a posteriori en un movimiento revolucionario y que amerita la atención del estudioso, es la ex1-

681
680

�gencia de que el poder revolucionario obre jurídicamente, es decir, sometido
a nonnas generales y no en la forma de arbitrariedad, y que las nonnas
que dicte sean reconocidas.
El conocido jurista Carré de Malberg, plantea este aspecto en forma adecuada al sostener que "En principio parece que debe declararse ilrgítimo
todo Gobierno que se establece y se apodera del Poder contra el Derecho
Público que está en vigor, al verificarse ese hecho, pero como el primer cuidado de todos los Gobiernos llegados al Poder en tales condiciones, es crear
precisamente un Estatuto nuevo que consagre su autoridad, ésta, después
de sus comienzos contrarios a Derecho, acabará por adquirir un carácter
de legitimidad jurídica, con tal que el nuevo Estatuto al cual se sujete, sea
públicamente reconocido y aceptado como estable y regular".
Nos parece, por tanto, que en último término, el aspecto que fundamentalmente hay que analizar en lo relativo al Derecho emanado de la Revolución,
es un aspecto y un problema de justicia, es decir, que se realice efectivamente el respeto a la dignidad y a la libertad de la persona. Claro es que no
desconocemos, que en relación con la justicia inmediata, se puede afirmar
que las revoluciones cometen tremendos y notorios errores; sin embargo,
creemos que es necesario proceder con cautela al calificar de antijurídicas
sus disposiciones, sólo porque en apariencia se oponen a esta exigencia inmediata de justicia. En otros casos, hay que considerar que, por ejemplo la
seguridad, no puede prevalecer o sobrevivir intocable e inquebrantable a la
derogación práctica, a la desaparición o muerte de un ordenamiento jurídico,
y, por todo ello, debe estimarse que el nuevo ordenamiento emanado de la
Revolución no puede tener, ni tiene efectivamente, ese límite lógico de la ge.
guridad. Pero en este nuevo orden, sólo habrá que discutir y analizar aquella
más alta Justicia que permita valorizar, justificar o quizás repudiar "el punto
de vista sobre la justicia" que el movimiento revolucionario consagra en ese
orden jurídico que implanta.
Finalmente, para los propósitos de este ensayo, nos parece necesario, a fin
de lograr en lo posible un enfoque total de la problemática que se plantea,
transferirla a la esfera del Derecho Internacional y analizar a la luz de este
Derecho el ámbito de su validez y del orden jurídico que surge de las
revoluciones.
Para algunos tratadistas, entre ellos Kelsen, cuyo pensamiento nos guía
a este respecto, la Revolución y lo que se llama el golpe de Estado, son hechos creadores de derecho, de acuerdo con el Derecho Internacional. Expone
Kelsen que al determinar la razón de validez de los órdenes jurídicos nacionales, el Derecho Internacional regula la creación del Derecho Na_cio~~L
Esto se ilustra claramente, según expone, en el caso en que la Const1tuc1on
de un Estado no es cambiada en la forma prescrita por la misma Constitución,

sino de una manera violenta, es decir, por una violación de la propia Ley
Fundamental. Si se cambia la forma de gobierno, expone, y el mismo Gobierno es capaz de mantener la nueva Constitución de manera eficaz, entonces
ese Gobierno y esa Constitución representan, de acuerdo con el Derecho
Internacional, el Gobierno legítimo y la Constitución válida del Estado. Por
esta razón, afirma, la Revolución victoriosa y el golpe de Estado que tienen
éxito, son de acuerdo con el principio internacional, hechos creadores de
Derecho. Suponer, dice, que la continuidad del Estado no es afectada por
una Revolución o un golpe de Estado (en cuanto al territorio y la población
en términos generales permanecen los mismos), sólo es posible, si se presume
la existencia de una norma internacional que reconoce a la Revolución victoriosa y al golpe de Estado coronado por el éxito, como métodos legales de
alteración a la Constitución. Es decir, se necesita, según Kelsen, la continuidad del orden jurídico y la identidad del Estado. Sostiene Kelsen que
sólo debido a que los juristas modernos -de manera consciente o inconsciente- presuponen el Derecho Internacional como un orden jurídico que
determina la existencia del Estado, en todos los aspectos posibles, de acuerdo con el principio de efectividad, pueden tales juristas creer en la continuidad del derecho nacional y en la identidad jurídica del Estado a pesar
de un cambio violento en la Constitución. El Derecho Internacional al regular, sigue exponiendo Kelsen, mediante el principio de efectividad, la creación de la Constitución del Estado, determina también la razón de validez
de todos los órdenes jurídicos nacionales.
Respecto a la norma básica o Constitución de un orden jurídico nacional,
afirma Kelsen que los actos coactivos tienen que ser realizados sólo en las
condiciones y en la forma determinada por los constituyentes, pero que si se
. toma en cuenta además el orden internacional, se encuentra que la razón de
la validez de esa norma básica o constitución y del orden jurídico de un solo
Estado pueden derivarse de una norma positiva de tal orden jurídico internacional, o sea "del principio de la efectividad", de acuerdo con el cual el
Derecho Internacional faculta a los constituyentes para actuar como los primeros legisladores de un Estado, es decir, que en virtud del principio de efectividad, el orden jurídico internacional determina no sólo el ámbito de validez, sino también la razón de validez de los órganos jurídicos nacionales. De
ello se infiere, además, que la norma básica del orden jurídico intemacionaf
es también la última razón de validez de los órdenes jurídicos nacionales.
Si queremos ir aún más lejos y remontarnos al problema, específicamente
jurídico, sobre el principio y el fin de la existencia de un Estado, este problema, según Kelsen, se reduce a determinar en qué circunstancias empieza
un determinado orden jurídico a tener validez y cuándo deja de ser válido.
La respuesta, estima Kelsen que está dada por el Derecho Internacional, y es683-

682

�que un orden jurídico nacional empieza a ser válido tan pronto como adquiere
eficacia en su totalidad y deja de serlo tan pronto como pierde esa eficacia.
El orden jurídico permanece el mismo mientras su ámbito territorial de
validez subsiste, incluso cuando el orden ha sido cambiado en una forma
distinta a la prescrita por la Constitución a través de la Revolución o del
golpe de Estado. La Revolución triunfante o un golpe de Estado coronado
por el éxito, no destruyen, según Kelsen, la identidad del orden jurídico
cambiado por ellos. El orden establecido por la Revolución tiene que considerarse, dice, como una modificación del viejo orden, no como un orden
nuevo, si éste es válido para el mismo territorio. Así, el Gobierno llevado al
Poder permanente por una Revolución o por un golpe de Estado, es de
acuerdo con el Derecho Internacional, el Gobierno legítimo del Estado y su
identidad no resulta afectada por esos acontecimientos. Por eso afirma, que
a la luz del Derecho Internacional, las revoluciones victoriosas deben interpretarse como procedimientos por los cuales puede cambiarse un orden jurídico nacional, son hechos creadores de Derecho, y por ello, una vez más, a
estos hechos se aplica el aforismo "ex-injuria jus oritur".
Finalmente, sostiene Kelsen que el reconocimiento es el procedimiento jurídico establecido por el Derecho Internacional para comprobar en un caso
concreto la existencia del hecho "Estado". Que un Estado reconozca a una
comunidad estatal, significa jurídicamente la declaración de que esa comunidad es un Estado en el sentido del Derecho Internacional, puesto que los
Estados existen jurídicamente, como sujetos del Derecho Internacional, solamente en relación con otros y sobre la base del reconocimiento recíproco.

LA

REVOLUCIÓN MEXICANA y EL DERECHO

Analizaremos brevemente el movimiento llamado "Revolución Mexicana"
para tratar de fijar cuáles fueron sus principales causas sociológicas, sus
bases y fundamentos filosófico-jurídicos, con el fin de encontrar su justificación ética, y asimismo, para constatar si este movimiento cristalizó las
aspiraciones de justicia del pueblo mexicano en aquellos momentos y si las
tradujo y materializó en normas jurídicas y en un orden social diferente.
La misión política de la Revolución iniciada en 1910, consistió en destruir las bases del régimen porfirista que centralizó un poder omnímodo en
las manos de un solo hombre y de su grupo, para crear otro régimen, que
según las aspiraciones de los dirigentes del movimiento, tendría por fundamento el "Sufragio Efectivo y la No Reelección". Este régimen de Gobierno
Presidencial Porfirista, detentando fraudulentamente el Poder por más de

tres decenios, había establecido romo norma de vida política la dictadura.
empleando para sostenerla todas las arbitrariedades, todos los vejámenes, todas las injusticias y acabando con las libertades más preciadas hasta llegar
a los extremos de la más bien organizada tiranía. Así nos lo demucstr:m
los abundantísimos testimonios humanos de testigos presenciales, de innumerables víctimas y de observadores imparciales, testimonios que integran hoy
la amplísima bibliografía con que contamos y que por obvias razones, dado
el carácter monográfico de este ensayo, nos abstenemos de citar específicamente.
Efecti\·amente, en torno a Porfirio Díaz se había formado una oligarquía que acaparaba toda la riqueza del país con detrimento de una inmensa
mayoría que \'i\'Ía postrada en la miseria económica y en el más abyecto servilismo. La propiedad de las tierras productivas, se encontraba concentrada
en muy pocas manos y la mayoría de los trabajadores del campo que prc.~taban sus servicios en los latifundios extensísimos, desarrollaba una forma de
vida infrahumana, es decir, en este aspecto, como señala Mendieta y Núñe1~
había una forma injusta de coexistencia agraria en la sociedad mexicana.
puesto que al lado de los grandes terratenientes, vegetaban enormes masas
desposeídas, cuya desdicha estaba fuera de toda duda, pues como respecto
a ellas lapidariarnente afirma Silva Herzog, "La felicidad no anida en los
hogares sin fuego y no gusta de los pies descalzos ni de los estómagos vacíos:
la felicidad no se deja engañar por las bienaventuranzas".
En lo que respecta al obrero o artesano que trabajaba para amos qut·
copiaban fielmente el modelo de las prácticas gubernamentales, tenía muy
exiguos salarios, laboraba en atroces condiciones sanitarias y no tenía garantía de ninguna índole, por lo que buscaba alegría momentánea en el alcohol
que embrutece y rebaja la dignidad del hombre, por lo cual es obvio qur
la coexistencia entre patrones y obreros, como sostiene Mendieta y Núñez.
era injusta, lesiva para la dignidad del trabajador.
En el aspecto financiero y económico nacional, por las grandes facilidades
que el Gobierno Porfirista había otorgado a los capitales extranjeros, la
industria y el comercio se encontraban en manos extrañas; se habían otorgado también las mayores facilidades y los mayores privilegios a las Instituciones de Crédito, por lo que los resultados del agio eran patentes, y también se había creado toda una serie de Bancos de Emisión, la mayor partl'
hipotecarios y de crédito territorial que a la larga fueron acaparando grandes propiedades, tanto rústicas como urbanas, y finalmente, este aparato
gubernamental, europeizado hasta su médula, e ignorando deliberadamente la
ignominia de la realidad nacional, encontraba además su apoyo en la opinión
extranjera, que tampoco prestaba atención a la realidad por la que atra,·esaba el país para así permitir que sus nacionales siguieran gozando de los dife685

68-l-

�rentes privilegios que se les otorgaban. "Un pueblo, dice González Roa, sometido a semejante tiranía económica es campo propicio para que en él
prosperen los abusos y desigualdades, para que en él se normalicen totalmente
todos los insultos, todas las humillaciones, todas las vergüenzas que en un
momento dado llegan a producir explosiones formidables, ya que solamente
haciendo uso de la fuerza, es decir, acudiendo a la Revolución armada, puede
tal pueblo mejorar su condición".
En tales condiciones generales de vida "trabajadores de las ciudades y de
los campos sentían, como expresa Silva Herzog, una honda inconformidad
y fluir en todo su ser el anhelo nebuloso de que algo nuevo aconteciera,
de que algo inesperado viniese a modificar las condiciones de su dura existencia" porque es cierto que "estos estados patológicos son por supuesto propicios a los movimientos revolucionarios. Lo que importa es que el caudillo
comprenda las vagas aspiraciones de las masas, las asimile en su carne y en
su espíritu y sea capaz de devolvérselas aclaradas y engrandecidas en un
programa sencillo y de acción inmediata". Este hombre lo encontró el pueblo mexicano en un idealista, Francisco l. Madero, cuyos párrafos luminosos
en su libro La Sucesión Presidencial, son la más firme condenación al régimen porfirista; claro es que hubo precursores cuyos nombres el pueblo siempre tendrá presentes: Andrés Molina Enríquez, Winstano Luis Orozco, Filomeno Mata, Librado Orozco, Paulino Martínez, Juan Sarabia, Antonio Villarreal, Rosalío Bustamante y Ricardo y Enrique Flores Magón, entre tantos otros.
Se afirma que dos fuerzas provocaron el movimiento, una lo fue la propia burguesía que había ido siendo desplazada por un grupo surgido de ella
que era más hábil y más fuerte en esa carrera por el enriquecimiento al
lado del Dictador, la otra, el campesino vilipendiado que se alzaba al grito
de "Libertad y Tierras" y este lema unido al de Sufragio Efectivo No Reelección que esgrimía como bandera el primero, encontraron posteriormente su
conciliación.
Con atingencia señala el historiador Cosío Villegas que el lema Maderista de "Sufragio Efectivo. No Reelección" quería decir dos cosas: "lo. La
presencia de un hecho biológico, es decir, del más fuerte de todos los hechos:
en el país había surgido durante el Porfirismo toda una nueva generación
que no tenía acceso al Poder, a la riqueza, ni siquiera al lustre social; 2o.
Que la vida política, la libertad, la democracia, tenían tanto valor, y aún
más, que el orden, y, por ello, que valía la pena comprometer éste para
conseguir aquéllas".
Las metas del Movimiento Revolucionario han sido expuestas con toda
claridad por muchos de nuestros estudiosos, quienes como Cosío Villegas encuentran que eran tres principales: primera: la reacción contra el régimen

686

político Porfirista y su derrocamiento final; segunda, la Reforma Agraria y
-el Movimiento Obrero, o sea el anteponer la condición y el mejoramiento de
1os más al de los menos y la de creer que no se conseguiría ese fin sin la
iniciativa y el sostén activos de la Revolución hecha ya Gobierno; tercera,
el tono nacionalista que tuvo la Revolución, al exaltar lo mexicano y recelar de lo extranjero o combatirlo con franqueza.
Si bien es cierto que el Movimiento carecía de un sistema ideológico previo, de una auténtica filosofía a la manera como la tuvieron otras revoluciones, no es posible negar que la mexicana, hecha por mexicanos y para
mexicanos, tenía sus más profundas raíces, en la realidad vital que es origen
de todas las filosofías, y esa realidad era el hambre ·del pueblo: hambre de
pan, de tierras, de justicia y de libertad, y por ello, es indudable que tal
Movimiento se propuso poner fin a unas injusticias determinadas, patentes,
en hombres que vivían y morían concretamente, como apunta Leopoldo
Zea, y precisamente por eso su justificación la proporcionaron los mismos
hechos, la realidad que trataron de reformar los revolucionarios, una realidad en que se han hecho patentes injusticias concretas y a la cual era menester imponer una justicia no menos concreta. Por ello, por tratarse de
injusticias concretas realizadas sobre hombres no menos concretos, la explicitación de lo que debieron y deben ser los fines de la Revolución Mexicana
se presentó con una gran complejidad.
A pesar de esta complejidad meramente sociológica y no conceptual, todos
y cada uno de los revolucionarios mexicanos aspiraron a realizar un México
mejor, en el que la mayoría pudiera alcanzar el máximo de oportunidades
que hiciera su felicidad. Así, desnuda de doctrinas extrañas previas, la Revolución fue una búsqueda de la doctrina mexicana propia, original, fundada en su auténtica realidad, tratando de superar la situación semicolonial
creada con motivo de la invasión de los capitales extranjeros y por recobrar
el dominio a sus propios recursos naturales, pero siempre poniendo de manifiesto su afán de reconocimiento de lo humano y buscando, a pesar de sus
errores, aquellas fórmulas jurídicas y el establecimiento de un orden social
que hicieran tangible y efectiva la justicia a la que tenían derecho todos los
mexicanos.
El pensamiento revolucionario y el hambre de justicia, de libertad, de pan
y de tierras del pueblo, cuajó en los principios constitucionales de la Carta
Magna de 1917 de la que podemos sentirnos genuinamente orgullosos por
traducir verdaderas conquistas sociales y jurídicas que se pueden sintetizar
en las siguientes: nacionalización de las riquezas del subsuelo; obligación de
fraccionar los latifundios y de distribuir las tierras a los campesinos; garantizar al trabajador un salario mínimo, descanso semanario y participación en
las utilidades de las empresas; fijar la jornada máxima de trabajo diurno

687

�en ocho horas y del nocturno en seis; protección al trabajo de los menores;protección a la madre y al niño p~r medio de cu_i~ados pre-natales y post-.
natales y reglamentación en matena de cultos religiosos.
.·
La expedición de la Constitución de 1917 revela, desde el pu~t~ de vista
filosófico-jurídico, la decisión del Poder de hecho, de 1~ Revol~c~on, de gobernar conforme a normas de derecho y de dar al pais un regimen legal,
· 1· do y obJ. etivando las aspiraciones de justicia del pueblo Y por
mat ena izan
• , · d 1
dicha Carta Magna constituye la justificación ética y socio1ogica e a
eso,
. .
Et d d
Revolución transformada en Gobierno y dando nacimiento a un s a O e
Derecho.
. .
1 ·
·
Las consideraciones que hacemos de dicho Movimiento Revo uc10nano,
no le pueden agregar ni le pueden re~tar ~al~r,_ sino simplemente _tratan de
comprobar su enorme importancia social y 1undica, tratan de confirmar que
los principios éticos y de justicia social que plasmó, aún nor1:1~n nuestra
vida Institucional y dan lustre al Estado de Derecho que ~oy vivimos; per?•
además tienden a poner de manifiesto que el pueblo mexicano no se e~uivoca e~ la expresión de sus más hondos anhelos de justicia, los que viven
eternamente en el subconsciente colectivo nacional.

LA SOCIOLOGtA DEL TRABAJO Y DEL OCIO

DR. Lucro

MENDIETA Y NúÑEz

Universidad Nacional Autónoma de México

El trabajo es un hecho social que caracteriza y ennoblece a la estirpe
humana.
Pues si bien es cierto que en algunos animales se advierten esfuerzos organizados semejantes a los del hombre, en realidad son puramente instintivos.
El trabajo entre seres humanos y animales proviene de una necesidad
común: la de vivir; pero mientras entre éstos tiende a la procuración de alimentos y termina en cuanto alcanza ese propósito, en el hombre es fuente
de complejas relaciones económicas y sociales y se eleva, de lo puramente
material, a las más grandes, sublimes alturas espirituales.
Una interpretación del cristianismo presenta al trabajo como maldición
bíblica, anatema contra el hombre, cuando en realidad podría interpretársele como una ley sagrada que le devolvió su dignidad al obligarlo a la reconquista del bien por su propio esfuerzo.
Sin el trabajo los humanos serían animales trashumantes que vagarían en
grandes rebaños sobre el haz de la tierra. Gracias al trabajo han pulido su
cuerpo hasta alcanzar en sus máximas expresiones la fuerza y la reciedumbre
de Hércules, la belleza de Apolo, la gracia de Afrodita y han forjado su
mente hasta ofrecer los más altos valores del espíritu en sus artistas, en sus
héroes, en sus sabios, en sus santos laicos.
Desde que nace el hombre se ve forzado a alimentarse para vivir. Los primeros grupos sociales tuvieron un carácter principalmente biológico. Sin
asiento fijo, recorrían determinadas regiones del mundo recogiendo lo que
la naturaleza les brindaba para comer, en un esfuerzo asistemático, prácticamente individualista, pero bien pronto se sintió la necesidad de organizar
ese esfuerzo y así surgieron los cazadores que actuaban en pequeños o grandes equipos de acuerdo con planes mínimos en los que cada quien desempeñaba determinada tarea bajo una dirección común. Esto equivale a decir

688

689
H.44

�que la base de la organización social, de la sociedad misma, fue, ha sido y
es, el trabajo.
¿Pero qué es el trabajo? La pregunta parece nec~a po:que si_e~do consubstancial de nuestra vida, se nos ofrece con tal ev1denc1a cot1d1ana que se
antoja inútil tratar de definirlo; mas la definición de lo que se trata de es~diar resulta indispensable en toda exploración científica y por eso es antiguo el propósito de reducir la íntima naturaleza. del trabajo, en una fórmula definitoria.
En el pensamiento de Platón y de Aristóteles, el trabajo es ocupación penosa, propia de esclavos y también entre los romanos, . de tal ~~~o ~~e
según dice el eminente sociólogo brasileño De Moraes Filho, la c1v1lizac1on
moderna heredó un vocablo que se forjó en otra civilización que lo recibió
como castigo, como dolor.
El término griego que significa trabajo, tiene la misma raíz que la_ palabra latina pena. El autor citado concluye su búsqueda a través de diversos
idiomas, asegurando que: "Bastan los orígenes etimológicos ~e. }ª palabra
trabajo, para que quede demostrada, sociológicamente, su t,rad1c1on c~rgada
de valores, ora despectivos, ora penosos" y agrega: "a trav~s _de los tl~mpos
vemos siempre el vocablo significando fatiga, esfuerzo, sufrrm1ento, cmdad?,
encargo, en suma, valores negativos de los cuales se escapaban los mas
afortunados" .1
Sin embargo, no todo esfuerzo humano ~or fatigante_ y p~noso_ qu; ~a,
puede ser considerado como trabajo. Por e1emplo, los e1erc1c1~s gimnasticos
que algunas personas ejecutan privadamente para conservar la figura, la elasticidad y la salud del cuerpo.
Para Paul Natorp, el filósofo neokantiano de la escuela de M:ªb~~go, "trabajo es objetivamente correlativo de impulso, ~sto. ;s, la aph~ac10n de
fuerza impulsiva a cualquiera producción, o reahzac1on de un fm humano ·
En el mismo sentido Eisler afirma que es "una fuerza mayor o menor
necesaria para vencer obstáculos a través de una act~vidad" finalí~ti~amente
orientada". y también E. Carrel considera que trabaJO es la actividad somática y psíquica del hombre dirigida hacia o con un objeto" o bien~ como
dice F. von Klein Watchen "toda actividad dirigida a la consecución de

!~

un efecto" .2
En estas definiciones se destacan como características del trabajo la actividad, el esfuerzo y el fin, el propósito de ese esfuerzo, lo que resulta in~~misible, pues en nuestro ejemplo del gimnasta hay impulso, fuerza, acc10n
1

EvARISTO DE MoRAES F1LHO,

2

EvARISTO DE MoRAES FILHO,

Perspectivas de una Filosofía del Trabajo, P· 132.
op. cit.

y finalidad y, sin embargo, sus ejercicios personales no pueden ser considerados como trabajo.
El padre Gamelli, introduce un nuevo elemento: la utilidad, en la definición que buscamos, cuando dice que "trabajo es una actividad útil que tiene
en vista realizar un resultado concreto".
Pero la utilidad es indiscutible en el ejemplo del gimnasta puesto que
sus ejercicios son útiles para él, tienden a conservarlo en forma y salud y
sin embargo eso no basta para darles carácter de trabajo.
Nosotros pensamos que la esencia del trabajo es económica y lo definimos como. todo esfuerzo realizado con un fin que se concreta en actos,
objetos o servicios de efectos económicos dentro de un determinado sistema
de valores sociales.
Si una persona baila sin otro fin que procurarse placer, su actividad no
es trabajo; pero si lo hace para enseñar a otros a bailar, inmediatamente
cae dentro del sistema de valores económicos y el mismo acto se convierte
en trabajo. Aun suponiendo que enseñe por gusto, sin cobrar honorarios,
desde el momento en que constituye un servicio, resulta económicamente valuable y tiene efectos económicos porque los que reciben sus lecciones se
ahorran el costo de las mismas.
Examínese cualquiera realización del hombre por humilde o elevada que
sea y se verá que sólo cuando adquiere valor económico, se transforma en
trabajo. Y es precisamente su carácter económico lo que le da la enorme
importancia social que tiene.
En el principio de las sociedades humanas, como cada quien laboraba
para procurarse el propio sustento, el valor económico del trabajo estaba
enmascarado y apenas se advierte en el trueque porque indudablemente la
mayor parte de las transacciones de cambio de objetos tuvieron como punto de equivalencia el esfuerzo que significaba la manufactura o la consecución de cada uno de ellos.
A nuestro parecer el signo económico del trabajo se pone al descubierto
con la esclavitud. Los pueblos fuertes someten a los débiles y los convierten en esclavos. Cada esclavo es una fuerza y en función de esa fuerza
tiene un valor. En el mercado de esclavos, por primera vez, el trabajo es
una mercancía.
Desde entonces, el trabajo es fuente inagotable de relaciones humanas,
motor de innumerables transformaciones sociales. Con la esclavitud surge
la clase ociosa y cuando se generaliza en el mundo la libertad como un derecho y desaparece la condición de esclavo, le sustituye en sus funciones productoras de bienes comerciales, el obrero.
En el esclavo, el trabajo era inseparable del ser humano, era una mercancía; pero mercancía-hombre que el amo tenía que cuidar para mantenerla

691
690

�en condiciones de máxima eficiencia. Al aparecer el obrero en el mundo
libre, el trabajo es simple y llanamente una mercancía, se deshumaniza porque el patrón, el empresario, solamente paga el esfuerzo que exige de los
obreros, se desentiende de cuanto se relacione con sus personas. Si el obrero
se enferma, no cobra y es sustituido en el acto por otro, carece de personalidad, se pierde en una masa amorfa en la que lo único que vale es la
fuerza anónima del trabajo.
Y entonces empieza la lucha por la humanización de las relaciones laborales que se intensifica notablemente con la aparición de las máquinas y la
vigorosa corriente de la industrialización en los países europeos. Este cambio en los modos de producción que da lugar a la aparición del capitalismo,
transforma la estructura social y crea una serie de problemas, lleva a la
humanidad al borde de una crisis tremenda.
Coetáneamente, empieza a perfilarse una nueva disiciplina cientüica en
Saint Simon y luego en Augusto Comte, quien le da forma y contenido y un
nombre propio: la Sociología.
Por eso ha dicho el eminente sociólogo brasileño Guerreiro Ramos, que
la Sociología es un producto industrial 3 y si bien a nuestro juicio esta afirmación resulta exagerada, la verdad es que carga el acento en una de las
causas que indudablemente figuran con singular importancia en el origen
y desarrollo de la Sociología y de otras ciencias sociales.
Sin embargo, es el Derecho el que primero se ocupa de las cuestiones del
trabajo y cabe a España el orgullo de haber legislado en esta materia, pues
la Recopilación de las Leyes de Indias, se adelantó en siglos a las modernas
conquistas de los obreros.
Felipe II en 1593, estableció la jornada de ocho horas para los trabajadores de fortificaciones y fábricas.' El salario mínimo y las juntas que deberían fijarlo fueron establecidas con toda claridad, pues deberían tomarse en
cuenta según se dice literalmente "los tiempos, horas, carestías y trabajo, de
forma que los indios en granjerías y haciendas no reciban agravio". 5
El salario debería pagarse en moneda y de ninguna manera en especie.
El contrato de trabajo no podía exceder de un año.
Los niños indígenas sólo podían trabajar como pastores antes de los dieciocho años.
El trabajador debería disfrutar de descanso obligatorio los domingos y
días de fiesta y de asistencia médica por cuenta del patrón.
1

ALBERTO GuERREIRO RAMOS, Relaciones Humanas del Trabajo, Biblioteca de
Ensayos Sociológicos. Instituto de Investigaciones Sociales. Universidad Nacional, p. 37.
• Ley VI, Título VI, Libro III, Recopilación de las Leyes de Indias.
• Ley II, Libro VI, Título XIII y Ley I, Libro VI, Título XII, Recopilación de las
Leyes de Indias.

692

La indemnización parcial en caso de accidente consistía en la mitad de
jornal mientras duraba la curación. La de accidente mortal y la ~orrespondiente al despido injustificado, se encontraban claramente determinadas en
una Ley del Fuero Viejo de Castilla que a la letra dice:
"Este es Fuero Viejo de Castilla Que cuando algund orne coje mancebo
o manceba o soldada por tiempo cierto, si el mancebo o la manceba fallecier ante del plaso, que pusier con él, seyendo sano, sin culpa del señor, debe
pechar la soldada dobra de e si el señor le echare de casa sin culpa de él,
otro si, le debe pechar la soldada dobrada".
Desde fines del siglo XIX y en lo que va de éste, el Derecho sobre el
trabajo ha alcanzado señalados progresos en todos los países civilizados del
mundo. También la Economía que lo considera como uno de los factores de
la producción; pero Derecho y Economía sólo estudian el fenómeno de manera unilateral, el primero lo reduce a una simple relación contractual y vela
por la parte más débil de esa relación y la s~gunda en su as?,ecto puramente
material en cuanto agente productor de bienes y en func1on de la oferta
y la de~anda. El Derecho se ocupa del trabajador como hombre jurídico,
la Economía lo estima como hombre económico.
La Sociología a pesar de ser, si no un producto industrial, sí de la era
industrial, se interesa seriamente por el trabajo hasta fines del siglo pasado,
pero en cambio, estudia al trabajador como hombre sociológico en toda ~u
integridad y al trabajo como fuente de relaci~nes hu~anas _en su compleja
realidad social y desde que trabajador y trabaJO son as1 considerados, la Sociología está infundiendo al derecho y a la economía un nuevo aliento vital.
Al parejo de la creciente importancia de la industria nació la ~ociol~gía
del Trabajo en Europa, primero en Inglaterra bajo el aspecto de mvestigaciones de campo que se conocen con el nombre. patético de "Sociologí~ d_e
la Miseria" porque describen la vida de los trabajadores de las grandes fabricas en épo~ de absoluto desamparo legal. En Aleman_ia Federico E~gels
inicia los trabajos sociológicos de la industria y en Francia el doctor V1llermé y Federico Le Play, éste con su célebre obra denominada Los Obreros
Europeos.6
En la época actual los estudios y las investigaciones sobre la _industria y el
trabajo se han multiplicado principalmente en los Estados Urudos de Norte
América, en donde algunas universidades como por ejemplo la de Harvard
inclusive sostiene un Departamento de Investigación Industrial y ciertas nego'
.
ciaciones como la Compañía Western Electric, auspician ensayos experimentales de carácter sociológico sobre el trabajo en sus propios establecimientos.
• ALBERTO GUERREIRO RAMOS, op. cit.,

693

�Es de citarse también el Committe on Human Relations in Industria que
"desde 1943 está funcionando en la Universidad de Chicago".7
En cuanto a los sociólogos que se han especializado en esta rama de la
Sociología, son tan numerosos y los hay tan eminentes, que no nos atrevemos a citarlos por temor de incurrir en injustas omisiones; pero sí con orgullo y reconocimiento diremos que entre ellos se destacan Waiss y Riesman
que enviaron a este Congreso un estudio enjundioso y John B. Knox que
además de haber escrito para el mismo evento cultural una ·comunicación
interesantísima, nos honra con su presencia.
En Francia el más destacado representante de la Sociología Industrial es
Georges Friedman, autor de tres libros famosos: La Crisis del Progreso, Los
Problemas Humanos del Maquinismo y el Ensayo sobre la Civilización Técnica.
La América Latina, hasta ahora, va a la zaga de este gran movimiento
sociológico. Sin embargo, además de los estudios del profesor chileno Moisés
Poblete Troncoso y de ilustres sociólogos brasileños, debemos citar la obra
del mexicano Miguel Mejía Fernández Los Problemas del Trabajo Forzado
en la América Latina y la del brasileño Alberto Guerreiro Ramos denominada Relaciones Humanas del Trabajo, ambas publicadas por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional.
Habría que considerar también los numerosos ensayos monográficos que
desde la época colonial hasta nuestros días se han escrito en los diversos
países de Latinoamérica, respecto del trabajo indígena y del trabajo rural
y que podrían agruparse bajo la denominación común de Sociología de la
Explotación de los Humildes.
La Sociología Industrial o del Trabajo tiene en esta hora una gran importancia. Su contenido es extraordinariamente rico, pues estudia, entre otras
cosas, los orígenes sociales del trabajo, la influencia de los factores geográfico, biológico, racial, religioso, político, económico sobre el mismo, la tipología del mundo industrial, las relaciones y las interacciones que se derivan
del trabajo y los problemas y conflictos que confronta.
Como correlativo del trabajo tenemos el ocio, pues se trata de dos fenómenos inescindibles que no pueden estudiarse separadamente. Desde los orígenes de las sociedades humanas las actividades económicas del hombre terminan cada día en un momento dado y sólo puede reanudarlas después de
ciertas horas de reposo.
Aparte de los descansos entre jornada y jornada, todas las religiones han
consagrado cuando menos un día de la semana al ocio total hasta el punto
f

694

ALBERTO GUERREIRO RAMOS,

op. cit.

de considerar como pecado el dedicarse, ese día, a actividades de carácter
económico.
.
Desde los albores de la sociedad surge un conflicto originado por el ntmo
trabajo-ocio que proviene de que la mayoría de las personas se ven obligadas a trabajar a las órdenes y en provecho de unos cuant?s, para poder
subsistir. Así, este conflicto se deriva de la división de la sociedad en clases
y de la desigual distribución de la riqueza y s~ agrava con el tran~curso
del tiempo debido a que el interés de los que tienen el poder _Y el dmero,
los induce a aumentar desconsideradamente las horas de traba30, en tan:o
que los asalariados han opuesto, en una lucha de siglos, toda c~a~e de resistencias y de protestas para disminuir el lapso del esfuerzo cotidiano Y aumentar el del ocio.
"En tiempos en que el joven Marx preparaba el Manifiesto,_dice el ílus-tre sociólogo francés Joffre Dumazedier, la duración del traba30 en la ma-.
horas a 1a semana" •8
nufactura era de setenta y cmco
Bajo la pres1on de los investigadores sociales que den~nciaro~ la expl&lt;:"
tación inhumana de los trabajadores en Inglaterra y movieron asi a la o~i-nión pública en su favor y ante la creciente organización y fuerza ??lítica.
laborales, se ha logrado disminuir la jornada a cuarenta ·y hasta a tremta Y
cinco horas a la semana.
De este modo el trabajador cuenta con un tiempo libre que algunos apr~-vechan para aumentar sus ingresos mediante otras ocupaciones, en detn-·
mento de su salud y de su cultura y la mayoría para hacer uso de lo que:
Paul Lafanrue
llamo' e1 "dcreeh o a 1a pereza" .
o
.
, ,
Es aquí en donde surgen diversos problemas que caen ba30 el do_mm10
de la Sociología, porque si el obrero, el asalariado en general, se dedicasen
en su tiempo libre a no hacer nada, para reparar las fuerzas y volver a las
faenas con renovada energía, menos mal; pero en la realidad de las cosas,
los trabajadores son objeto de múltiples solicitaciones durante ~us ~oras de
ocio: el teatro el cine, la radio, la televisión, los deportes y diversiones de
todas clases q~e constituyen lo que Dumazedier llama "la industria de ocio
que desborda la imaginación" por su variedad y cuantía._ _Agreguemos a las.
atracciones citadas las que se ofrecen en los centros de vic10.
Frente a las solicitaciones de tipo comercial, incoloras y anárquicas que sedisputan el tiempo libre de los trabajadores, han surgido otras que tieneru
como lema "ocio y cultura" y que inclusive pretenden crear una moral de la:.
felicidad. Según esta moral, "quien no sabe aprovechar su _descanso, no ~~­
un hombre, es un ser sub-desarrollado, intermedio entre la bestia y el nombre' ..
• JoFRE DuMAZEDIE R, Problemes Actuels de la S ociologie du L oisir,,
n ationa.le des Sciences Sociales, vol. XII, No. 4, 1960, UNESCO.

R:e\\llfl"

lhter--

S95i

�Pero faltando el incentivo comercial, solamente el gobierno puede auspiciar programas culturales para que los asalariados inviertan en ellos su tiempo libre y entonces surge el peligro que señala certeramente Georges Friedman porque "valiéndose de los films, emisiones de televisión, variedades radiofónicas, magazines de gran tiraje, etc., se llega como en Alemania durante
el tercer Reich, en la Italia fascista, en la URSS, en la República Popular
China, a la conformación del espíritu por el Estado, a la producción centralizada de la Masa Media en la que el Estado abusa imponiendo a los individuos las doctrinas, creencias, informaciones, ideologías para colarlo en
serie dentro de moldes prefabricados, según sus intereses del momento".9
¿ Qué hacer entonces con el ocio? ¿ Dejar al individuo con entera libertad para que lo disfrute como quiera o planificarlo?
A esta interrogación sólo podrá responderse con base en investigaciones
y especulaciones sociológicas. Se trata de una cuestión extremadamente importante para la vida de las sociedades humanas a la que se le ha dedicado
especial atención en varios Congresos Internacionales y que inclusive es atendida, en Francia, en la Secretaría que se ocupa de los asuntos del trabajo, por
una Subsecretaría especialmente dedicada a todo lo relacionado con el debido
aprovechamiento del tiempo libre de los trabajadores.

• GEOROES FRIEDMAN, Le Loisir et la Civilization Technicienn6, Revue lntemational
des Sciences Sociales, vol. XII, No. 4, 1960, U;N~SCO.

696

Sección Quinta

NOTICIAS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�XII CONGRESO NACIONAL DE SOCIOLOGlA

En Toluca, capital del Estado de México, tuvo lugar de los días 23 al 27 de octubre de 1961, el Décimosegundo Congreso de Sociología, convocado por la Asociación
Mexicana de Sociología, correspondiente a la Asociación Internacional de Sociología
de la UNESCO, el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional
Autónoma de México, así como el Gobierno y la Universidad del Estado de México.
Gran interés habría de despertar este evento que congregó a destacadas personalidades en el campo de la sociología, no solamente de México sino de otros países,
además de haberse recibido más de ciento cincuenta ponencias. El tema central de
estudio, investigación y discusión en el Congreso fue Sociolog!a del Trabajo -y del Ocio,
que en su Teoria General, comprendió: l. Definición, contenido, fines y métodos de
la Sociología del Trabajo.-2. El Trabajo como Fenómeno Social. Su origen y evolución a través de los tiempos. Diversas clases de ocio. Su influencia social. Relaciones entre la Sociología del Trabajo, el Derecho del Trabajo y la Política Laboral
Pública y Privada.-5. Relaciones entre la Sociología del Trabajo, la Sociología del
Derecho y la Sociología Política.--6. Relaciones entre la Estadística y la Sociología
del Trabajo. Técnicas Estadísticas y casuísticas en el diseño, realización e interpretación de las investigaciones sobre el trabajo y el ocio.-7. Macrosociología del Trabajo. Métodos y Técnicas Particulares.--8. El medio geográfico. Su influencia en la
organización del trabajo.
La Sección Segunda estudió la Morfología del Trabajo. La tercera versó sobre los
grupos laborales. La cuarta de las Interacciones del Trabajo. La quinta sobre Los
Problemas Sociales del Trabajo. La sexta de la Tipología del Trabajo. La séptima
de la Patología Social del Trabajo. Finalmente, la sección octava tocó el tema relativo a La Planificación Social del Trabajo y del Ocio.
Con la asistencia del eminente maestro universitario Dr. Gustavo Baz, Gobernador
Constitucional del Estado de México, del no menos errúnente sociólogo mexicano,
Dr. Lucio Mendieta y Núñez, en su carácter de Presidente de la Asociación Mexicana
de Sociología y de Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien en su esfuerzo y dedicación hacia el campo de
la sociología ha colocado a ésta en el destacada lugar que ya ocupa en nuestro país,
esfuerzo que también habría de verse brillantemente coronado con la realización de un
Congreso más, cuya importancia no puede escapar dentro del ámbito de la cultura
de México, y con la asistencia además, de también destacados maestros y sociólogos,
habría de tener lugar la solemne Inauguración del XVII Congreso Nacional de So-

699

�ciología en la Casa de Estudios, que dentro del panorama universitario de México
hace honor al lema que ostenta su escudo: Cultura, trabajo y libertad.
'
. Dada la amplitud del tema que habría de servir como objetivo principal de estudio en este Congreso, pródiga fue la recepción de ponencias que hubieron de tratar
lo~ #múltiples ~spectos d_e . dicha temática, empezando por el propio Dr. Mendieta y
N~n~z cuyo discurso original nos ha sido brindado para las páginas de Humanitas;
as1ID1smo, dentro de los diferentes eventos, sesiones y conferencias, habría de destacarse la palabra erudita, serena y clara del eminente sociólogo y filósofo mexicano del
Derecho, D~. Luis Recaséns Siches, quien en su brillante conferencia expuso Las
Transformaciones Modernas del Capital y sus Efectos sobre el Trabajo.
Considerando el aspecto humanista, son dignas de mencionarse considerando también lo relativo a la parte industrial, las siguientes Ponencias: '
l. AL?oRT~, José Ignacio : El Trabajo como Experiencia Humana.-2. BUENO, Miguel: Directrices Generales de la Sociología del Trabajo.-3. FLORIS MARGADANT, Guillermo: El Problema del Ocio en el Siglo XX.-4. KNox, John B.: Las Bases Sociales
de la lnd~strializaci6n.-5. MALDONADO DENts, Manuel: El Intelectual y el Ocio
en la Sociedad Contemporánea.-6. MENDIETA Y NÚÑEz, Lucio : Disertaci6n sobre
la Sociologí~ _del. Trabajo.-? . ORTEGA MATA, Rodolfo: La Planificaci6n del Trabajo
en la Electnf1cac16n de los Países Americanos poco desarrollados.-8. RoDRÍGUEZ SALA
Ma. Luis~: Lo~ Accidentes de Trabajo en México.-9. URmE VILLEGAS, Osear: Algu~
nas Cons1derac1ones sobre el Significado Humano del Trabajo y del Ocio.-10. WEts,
R. y RtESMAN, D.: Problemas de Utilizaci6n en el Futuro de las Horas Libres.
El Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León atendiendo
a la invitación del Dr. Mendieta y Núñez, designó al Lic. Alberto García' Gómez que
en su carácter de Jefe de la Sección de Ciencias Sociales, asistió como Del~gado
a este Congreso, mismo que pudo observar el interés que despertó no solamente en
el campo especializado de la Sociología, sino en el de otras rama: de la cultura de
dicho evento.
Participaron como Delegados e invitados al XII Congreso de Sociología: Alma
':1'1érica Ag~lar, de la Univ~rsidad de El Salvador; Dr. Leopoldo Aguilar García (Invitad~ especi~l~; lng: Francisco José Alvarez Lezama, Vicepresidente del Colegio de
In_gemer~s C1v1l~s; Lic. Femando Anaya Monroy, Procuraduría General de la República; Lic. Gabnel Anaya Valdepeña, Ponente; Lic. José Avila Andrade Universidad
d_e T~aulipas; L_ic. José Barradas Vañadares, Secretaría del Trabajo y 'Previsión Social; Cesar Benavides, Observador del Instituto Indigenista Interamericano· Lic. Genaro Borrego, Asociación Mexicana de Sociología; Beatriz Buenfil Escuel~ Nacional
de Ciencias Políticas y Sociales; Consuelo Cárdenas de Boijoseneu~eaun Universidad
Fe~enina de 'México; Lic. Maclovio Castorena Bringas, Instituto de Investigaciones
Sociales del Estado de México; José Castillo Farreras, Sociedad Folklórica de México; profesor Carlos Antonio Castro Guevara, Gobierno del Estado y Universidad Veracr~ana; Daisy Castro Hidalgo (Invitada especial del Estado de México); Homero
Cav1edes, Observador del Instituto Interamericano; Roberto de la Cerda Silva Instituto de Investigaciones Sociale~ de la UNAM; Lic. Agustín Cué Cánovas E~cuela
Normal Superior; lng. Gilberto Fabila Montes de Oca, Director de Agri~ultura y
Ganadería del Estado de México; Lic. Vicente Femández Bravo· Asociación Mexicana
de Sociología; Guillermo Floris Margadnt, Facultad de Derech~ de la UNAM; Sra.
Adela Formoso de Obregón Santacilia, Universidad Femenina de México; Alvaro Gay-

700

tán, Observador del Instituto Indigenista Interamericano; Lic. Fausto Galván Campos, Universidad de Morelos; Lic. Francisco Gallástegui, Banco de Comercio, S. A.;
Adrián García Cortés ( Invitado especial ) ; Lic. Jesús García Luna, Instituto de Investigaciones Sociales del Estado de México; Lic. Roberto García Moreno, Instituto
de Investigaciones Sociales del Estado de México; Luci García O'Meany, Universidad
de El Salvador; Lic. Ignacio García Téllez (Invitado); Lic. Antonio García Valencia,
Secretaría del Trabajo y Previsión Social; Lic. Rubén Gómez Esqueda, Secretaría de
Marina; Lic. Cipriano Gómez Lara, Universidad de Sonora; Natalia González Arciniega (Ponente); Dr. Francisco González Díaz Lombardo, Secretaría del Trabajo y
Previsión Social; Lic. Jesús Grajales Lepe, Academia Mexicana de Derecho del Trabajo y de la Previsión Social; Carlos Guerra, lnst. de Investigaciones Sociales del
Estado de México; Dr. Aníbal Ismondez Cairo, Universidad Mayor de San Marcos,
Lima, Perú; Dr. John Ballenger Knox, Universidad de Tennesee, Estados Unidos de
Norteamérica; Dr. Robert S. Weiss, Universidad Brandeis, Massachusetts, Estados Unidos de Norteamérica; Lic. Gonzalo Lira Parragás, Instituto Politécnico Nacional; Aída
Luna, Universidad de El Salvador; Dr. Manuel Deniz Maldonado, Universidad de
Puerto Rico; Lic. Constantino Maldonado, Departamento del Distrito Federal; · Dr.
Pedro Daniel Martínez, Secretaría de Salubridad y Asistencia; Jorge Martínez Ríos,
Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Lic. Jesús Mejía Viadera, Universidad de San Luis Potosi; Angeles Mendieta de Alatorre (Invitada); Dr. Lucio
Mendieta y Núñez, Director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México; Ma. del Carmen Merino, Secretaría del Trabajo y Previsión Social; Luis Miranda Cardoso, Instituto de Investigaciones Sociales
del Estado de México; Lic. Darío Miranda Román, Universidad de Guerrero; Prof.
Gabriel Moedano, Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Lic. Alfonso
Cruz Patiño, Gobierno del Estado de Oaxaca; Lic. José A. Pino Cámara, Instituto de
Ciencias, Zacatecas, Zac.; Lic. Demetrio A. Porras, Corte Suprema de Justicia, Panamá, Panamá; Dr. Luis Recaséns Siches, Centro de Estudios Filosóficos de la UNAM;
Dr. Manuel Rodríguez Macías, Oficina Internacional del Trabajo; Lic. Claudina
Romero Pérez, Universidad de Chihuahua; Dr. Jean Sirol, Embajada de Francia; Lic.
Rafael Soto Gil, Universidad de Baja California, así como otras personas que dieron
realce al Congreso.
ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

SEYMOUR MENT0N: Historia crítica. de
la novela guatemalteca, Editorial Universitaria, No. 34. Guatemala, 1960, 332
págs.
19 grabados.

+

LENTAMENTE y con un sentido crítico
bastante afortunado se ha comenzado a
estudiar sistemáticamente la literatura
Centroamericana, considerada en las historias de la literatura hispanoamerica-

na más conocidas como una especie de
literatura menor, a pesar de la exhuberancia tropical con que han florecido ininterrumpidamente en tierras centroamericanas poetas, ensayistas y un relativo
número de novelistas y cuentistas. Emprender la tarea de poner orden en ese
caos es algo ya de por sí mµy arriesgado por la carencia de repertorios bibliográficos básicos y también por la gran

701

�cantidad de supuestos autores que habría que dejar de lado y eliminar, con ·
estricto sentido crítico y depurador.
Nos encontramos hoy ante una obra
de investigación que viene a llenar uno
de esos vacíos en la literatura centroamericana. El Dr. Seyrnour Menton, profesor de Literatura Hispanoamericana en
el Departamento de Lenguas Romances
de la Universidad de Kansas, en Lawrence, ha dedicado muchos años al estudio de la literatura mexicana y centroamericana de tal forma que hoy puede ser considerado como un especialista
en este campo. Al iniciar esta Historia
crítica de la novela guatemalteca dispuso de elementos y documentación de
primera mano y, lo que es más importante, del contacto directo con la realidad guatemalteca a través de prolongadas estancias en ese país centroamericano. Por otra parte, el Dr. Menton
maneja admirablemente el método comparativo, especialmente en el dominio de
la novela; remito a los lectores a sus
estudios publicados en la Revista Armas
y Letras, de la Universidad de Nuevo
León y en este mismo anuario Humanitas; próximamente aparecerá su libro
La vida y las obras de Federico Gamboa, estudio maestro en lo que se refiere a la literatura comparada.
La Historia crítica de la novela guatemalteca es, ante todo, una definición
de límites y una depuración de nombres y de obras. "El empleo de la palabra 'crítica' -afirma su autor- en
el título de este estudio impone y quita ciertas obligaciones. . . Pienso tratar
solamente las obras que considero significativas haciendo poco caso de las curiosidades bibliográficas. Tampoco es mi
intención incluir muchos datos biográficos de los autores por no quitarle interés y continuidad al aspecto históricocrítico. A algunos puede parecerles que
incluyo demasiados detalles del argumento de una novela. Es que para la

702

mayor parte de los lectores de este estudio, muchas de las novelas son totalmente desconocidas y sería inútil tratar de analizarlas sin antes describirlas"
(p. 5).
Seymour Menton ha comprendido en
su estudio los siguientes aspectos y novelistas guatemaltecos: l. Elementos novelescos en las obras de Antonio José de
Irisarri; II. José Milla, padre de la novela guatemalteca; 111. La novela a fines del siglo XIX: Borradores románticos, realistas y na tura listas; IV. Los modernistas: Horizontes ensanchados; V.
La novela criolla: Carlos Wyld Ospina
y Flavio Herrera; VI. Miguel Angel Asturias: Realidad y fantasía; VII. Mario
Monteforte Toledo y el arte de novelar
y VIII. La novela guatemalteca entre
1930 y 1958: se completa el cuadro. Siguen unas interesantes conclusiones y
una abundante y selecta bibliografía.
Frente al juicio superficial y apasionado emitido sobre este estudio por Emilio Abreu Gómez, sostenernos que este
libro es fundamental para el conocimiento de la novela guatemalteca por su precisión en lo que a datos se refiere, por
su elección de los autores fundamentales
y por su buen sentido crítico en el análisis de las obras. Posiblemente el juicio de Abreu Gómez se deba a que su
nombre no queda bien parado en una
cita que el Dr. Menton hace tornándola
de La volanda, novela de Arqueles Vela
( cfr. pp. 305-306). Pero esto es anécdota y no nos interesa el chismorreo en
cuestiones literarias.
Posiblemente los capítulos mejor logrados de toda la obra son los que se
refieren a Miguel Angel Asturias y a
Mario Monteforte Toledo, ambos destacados exponentes de la novela guatemalteca actual. Estamos de acuerdo con
el Dr. Menton al afirmar que la mejor
novela de Miguel Angel Asturias es
El Señor Presidente y de nuestra cuenta añadimos que sus obras novelísticas

posteriores señalan un notable descenso
en su arquitectura mientras el lenguaje
va volviéndose cada vez más artificial y
elaborado, tal corno lo señala el autor:
"El gran valor de Asturias, corno novelista, se deriva en parte de su ingeniosidad estilística, pero depende mucho
más de su gran talento para captar el
espíritu fundamental de algunas fases
_primordiales de la nación guatemalteca:
el terror de la dictadura, la fantasía del
mundo indígena y la voluntad despiadada de los explotadores norteamericanos" (p. 241). Aunque bien hubiera podido añadir que Miguel Angel Asturias
ha despreciado en gran parte ese talento natural para novelar quedándose muchas veces en el puro artificio verbal.
Otro es el caso de Mario Monteforte Toledo quien gradualmente ha ido
superándose en su arte de novelar pa.sando por las cuatro fases que en su
obra señala el Dr. Menton: el criollis.mo, el nacionalismo, el estudio psicológico revestido de experimentación estilística y el estudio filosófico de tendencias
universales (p. 243). Desgraciadamente,
por razones extraliterarias y que nada
tienen que ver con su producción artís·tica, Mario Monteforte ha sido preferido sistemáticamente y la aparición
&lt;le sus obras ha desatado flujos de pasiones en los que no se discutían precisamente sus méritos o deméritos literaIios. Sin embargo creernos que en Mario
Monteforte Toledo, Guatemala tiene hoy
·a su novelista más importante.
En resumen, consideramos a la Historia crítica de la novela guatemalteca
una obra importante, necesaria y que
puede ser el punto de partida para otros
-estudios del mismo tipo tan necesarios
:para toda la literatura centroamericana.
JUAN ANTONIO AVALA

VossLER: Formas poéticas de los
pueblos románicos, Editorial Losada, S.
A., Buenos Aires, 1960 (Traducción de
José María Coco Ferraris), 361 págs.
KARL

LARGO TIEMPO esperada esta obra fundamental del maestro Vossler, por fin
está a disposición de los lectores de habla española en una magnífica traducción
que, desgraciadamente, ha sido destrozada por una pésima edición plagada de
erratas y lamentables equivocaciones, hecho insólito dentro de la excelente tradición tipográfica de la Editorial Losada, S. A. Como otros buenos textos
de crítica ha sido incorporada a la Colección Estudios Literarios.
Esta obra está basada en un manuscrito dejado por Karl Vossler que resume el curso que dio en la Universidad
de Munich en los años de 1925, 1932
y 1937. Inicialmente parece que no fue
concebida por su autor, tal como hoy
la conocemos sino que el plan original
sufrió una serie de variaciones, debidas a
ajustes, nuevas investigaciones y materiales interpretados con una nueva metodología. Según afirma Andres Bauer, que
fue quien ordenó el manuscrito para su
edición, Vossler "volvió una u otra vez a
él, para modificarlo o ampliarlo de acuerdo con sus últimas opiniones o con el
adelanto de los estudios sobre la materia,
y en estas páginas sueltas, cuya enumeración varió a menudo para admitir nuevos agregados, nos es dado seguir la
evolución de su texto a lo largo de treinta
y cinco años" (p. 7) . Sin temor a exagerar, creemos que esta obra resume y
culmina la labor de romanista que desarrolló Vossler en toda su vida académica: admirable síntesis de sus investigaciones en la literatura italiana, francesa y española que hoy se universaljza
en su mismo título: Pueblos Románicos,
como unidad de cultura operante y viva.
Consideramos que uno de los aspectos
fundamentales de esta obra son las acla-

703

�raciones preliminares sobre el verso y la
forma poética y las referencias lingüísticas al latín vulgar y a la diferenciación
métrica y demás elementos rítmicos nacidos como consecuencia de la evolución
lingüística y que debe ser la base para
la total comprensión del fenómeno poético en las lenguas romanas. Deslumbrados quizá, durante mucho tiempo, por
la perfección formal de la herencia clásica, descuidaron los estudiosos su atención hacia las formas literarias del latín
vulgar que son, en definitiva, el núcleo
alrededor del cual se forman, en la tradición popular, las de las lenguas románicas. De aquí su precisión al tratar
de hacer una aclaración fundamental sobre la forma poética. La solución, en su
misma sencillez, puede parecer obvia,
aunque encierre toda una teoría, punto
de partida del Vossler revolucionario de
los métodos del análisis estilístico. "¿ Cómo se logra determinar el concepto de
forma poética? Creo que mediante el
concepto de lenguaje ... Formas poéticas
de las lenguas romances, es decir, mediante una paráfrasis formal: la actividad de la fantasía humana tal como se
expresa y pone de manifiesto en las lenguas románicas y sin preocuparnos de que
sea en verso o en prosa .. . " (p. 15).
"La única forma primitiva a la que concederemos todo su valor, es el lenguaje
humano" (p. 17). Este es punto de partida esencial para comprender la formación y evolución de las formas poéticas desde el punto de vista lingüístico
vossleriano que se impuso definitivamente
en los estudios literarios desde la aparición de sus primeras obras.
El problema de la capacidad poética
del latín vulgar se aborda con un criterio comparatista y estilístico que resuelve muchos problemas de tipo históricocultural planteados principalmente durante la alta Edad Media y la etapa del
Humanismo. El error predominante durante mucho tiempo fue que se quería

imponer como criterio formal de la poesía el latín clásico de los modelos y no
las formas poéticas populares que evolucionaron paulatinamente durante siglos;
cuando la conciencia poética de los pueblos románicos realizó plenamente la capacidad poética de las mal llamadas lenguas vulgares no hubo ya base alguna
para la discusión. "Ante los ojos de aquellos pueblos se presenta más inmediato el
ejemplo del latín, un ejemplo más cercano e imperioso. Si a Dante le hubieran inquietado tanto las reglas y la gramática como lo deja traslucir en su
De vulgari eloquentia, en tal caso habría escrito la Divina Comedia en latín;
tampoco Petrarca habría escrito en italiano sus sonetos de amor, o Bocaccio
el Decamerón. Por último, mucho antes
de que se alzaran tales voces contra su
Volgare, los pueblos románicos ya habían compuesto poesías en sus irregulares lenguas vernáculas, semi-vernáculas
y dialectos, y todavía hoy florece entre
ellos, a despecho de todas las academias, la poesía dialectal" (p. 22). Conectado con todo lo anterior está el
estudio detallado que Vossler dedica al
"Principio del verso latino y del romance" (pp. 26-41) y "La rima" (pp. 4152), aspectos fundamentales sobre los
que se tiene que estructurar toda una
serie completa de formas poéticas propias de los pueblos románicos.
El núcleo del estudio formal sigue de
cerca la clásica división de la materia
literaria en los géneros tradicionales, previa determinación de las "Formas híbridas de prosa y poesía" (pp. 53-94),
entre las que se encuentran el refrán, el
aforismo, la fábula y la alegoría, primicias de la expresión literaria románica. Consideramos de alto y original valor el dedicado a Boecio como poeta alegórico en su De Consolatione Philosophiae a quien Vossler califica de "primer poema alegórico de la Cristiandad,
el De Consolatione Philosophim de Ani-

cio Manlio Severiano Boecio" quien "no
es quizá un genuino gran poeta, pero sí
un genuino grande hombre ... " en él
se admira más -como suele ocurrir con
Schiller- al grande hombre y al destacado educador que al gran poeta o
pensador o artista. Lo que expresa en
la Consolatio es "una voluntad, una convicción, y al servicio del impulso ético
se subordinan tanto la prosa como la poesía" (p. 78).
Las "Formas poéticas de los trovadores" encierran un estudio exhaustivo
de un período de extraordinaria trascendencia en la formación de la tradición
poética románica; muchos de los aspectos que aún permanecían oscuros se aclaran meridianamente, tales como las referencias y precisiones sobre el primer
trovador Guillermo de Poitiers, las relaciones de la melodía con la lírica trovadoresca, el serventesio, la cobla esparza,
las formas dialogadas de los trovadores
que interfieren con el desarrollo del teatro. La relación entre la poesía popular
y culta no podía ser soslayada en una
etapa tan importante en que aparecen
los primeros conflictos. La importancia
que Vossler concede al sentimiento poético popular en todas las mutaciones
puede medirse por sus mismas palabras:
"Hay un tono anímico popular, una última simplicidad, como hay un tono anímico de arte, un íntimo impulso a la
espiritualización, tal como precisamente
lo poseyeron los trovadores. Y no debemos confundir la simplicidad con chatura, en el arte levantado con falsedad o
artificio. Nos condenamos a interpretar
en forma equivocada la vida histórica de
las formas artísticas, si tomamos lo 'popular' y lo 'artístico' como conceptos de
valor, o si establecemos una rígida separación entre el arte popular y el arte
literario" (pp. 151-152).
Intimamente relacionadas con la poesía trovadoresca y todas las formas poéticas cortesanas están "El canto y la dan-

za". Balada o danza provenzal, el ronde!,
la glosa, dramas danzados (baladas dramáticas), son formas literarias que también se originan en este cruce de tendencia literaria y popular dominante en
la época de consolidación de las literaturas románicas nacionales (pp. 158171).
Otra de las formas importantes en las
literaturas de los pueblos románicos es
el drama y todos los aspectos socio-religiosos implicados en él. Estudia Vossler
"El drama religioso medieval" en cuanto género literario y en sus orígenes como
parte de la liturgia cristiana, los factores
que secularizaron determinadas zonas de
las representaciones religiosas y su contenido teológico. Importante es, a nuestro juicio, la valoración que hace Vossler
del origen del drama y el deslinde del
universo del campo religioso: "Volvamos
a recordarlo una y otra vez: el teatro
comienza en el momento en que cesa el
culto. El culto apunta a Dios, y el teatro se dirige a los hombres. Tampoco
puede decirse que el teatro como forn1a
artística tenga origen religioso: como forma artística tiene que reconocer un origen estético. Es tan absurdo derivar el
arte de la religión como deducir la religión del arte. Tanto la una como el otro
son formas prototípicas del espíritu humano: mientras que la una tiende a la
certidumbre metafísica, a la fe, el otro
se concentra sobre la belleza de la expresión y su manifestación. El culto, la religión, la Iglesia puede brindar la ocasión
para el desarrollo dramático, pero no son
'el origen' del drama" (p. 252). A continuación Vossler estudia detalladamente
el drama en Francia, Italia y España con
todas las variantes formales que toma en
cada uno de estos países. Muy importante
es su estudio sobre "El auto sacramental" ( pp. 283-291), tema ampliamente
dominado, como todo el siglo de oro, por
Vossler.
Finaliza el libro con un capítulo de-

705
704
H45

�dicado a estudiar el tercer género literario y sus valores formales: "La novela
y la épica", en el que sigue los lineamientos y la metodología de los capítulos
anteriores, es decir, estudio teórico del
género y su expresión, para luego entrar
en el estudio detallado de las manifestaciones más importantes, como los poemas épicos, la "novella", Boccaccio y
R.abelais, la novela heroica, "Don Quijote" y la novela picaresca, estudios que
finalizan con esta importante precisión:
"Para ceñir este bosquejo acerca de la
novela, quiero recordar una vez más
que la novela, como poesía, se presenta
siempre y sobre todo en tensión y oposición frente a la novela como entretenimiento" (p. 337).
JUAN ANTONIO AVALA

GEORGES BuRDEAU:
La Democracia
-Ensayo Sintético-, Ediciones Ariel,
1960.

es una inquietud contemporanea en la que participan la mayor parte de los pueblos y de los hombres. Ya no se trata, tan sólo, de una forma de gobierno; sino de una filosofía
política, de un modo de vivir y, para algunos extremistas, de una religión. De
la palabra se han servido "tirios y troyanos", hasta saturarla de equivocidad.
El profesor Georges Burdeau, catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París, ha publicado
un ensayo sintético intitulado La Democracia que disipa no pocos errores
y ofrece un considerable número de precisiones. El profesor Manuel Jiménez de
Parga, catedrático de Derecho Político
de Barcelona, ha prologado la limpia
traducción española publicada por Ediciones Ariel ( Caracas-Barcelona, 1960).
Veamos cómo ilumina, Georges Burdeau,
las distintas vertientes de la realidad democrática.
LA DEMOCRACIA

706

El libro está dividido en una introducción, nueve capítulos y una conclusión. He aquí los temas abordados: l.Las interpretaciones de la libertad. 11.
-El pueblo de la democracia. 111.-El
poder del pueblo. IV.-De la democracia política a la democracia social. V.La socialización de la democracia y las
transformaciones de las condiciones de
la vida política. VI.-La democracia pluralista. VIL-La democracia marxista.
VIII.-Las técnicas gubernamentales: el
poder abierto. IX.-EI poder cerrado.
Nos advierte el autor, en el Prefacio
para la edición española, que su libro
es un ensayo de explicación que no contiene juicios de valor. Yo me permito
poner en tela de duda esta aseveración.
El lector podrá juzgar por sí mismo,
cuando haya concluído la lectura de esta
reseña.
La idea democrática se estructuró
partiendo de un concepto metafísico de
la naturaleza humana hecha para la
libertad. Pero a la idea democrática fundada sobre el valor del hombre, es preciso añadir la democracia como técnica
gubernamental. La democracia no se hace, exclusivamente, con los artículos de
una constitución ni es sólo un objeto
de análisis científico. Trátase de un estilo de vida colectivo, de una manera de
vivir en común y de una posibilidad de
responder a la vocación humana. "Con
la prueba de la vida, ha perdido la serenidad de rasgos con que la ennoblecían
los filósofos del siglo XVIII cuando no
era más que una estatua en un templo
desierto. Ahora reviste -apunta Burdeau- la faz atormentada de los hombres vivientes. Si a veces el parecido
nos repele, ¿no es acaso a nosotros mismos a quienes hay que incriminar?"
(p. 22).
La democracia, al fundarse sobre la
adhesión de los que le están sometidos,
trata de hacer compatible la autoridad
con la libertad. Pero, ¿ qué vamos a en-

tender por libertad? "Una primera concepción de la libertad la considera como equivalente a autonomía. Esta libertad-autonomía se traduce por la ausencia de coacción, por el sentimiento
de una independencia física y espiritual".
Es la libertad como disponibilidad. "Ahora bien, corno esta autonomía es frágil,
los hombres, desde que reflexionan sobre su condición política, han pensado
en garantizarla, si no contra todos los
riesgos que la amenazan, al menos contra
los que nacen de la existencia misma de
u,na autoridad política. Así nació otra
concepción de la libertad que puede llamar su libertad-participación y que consiste en asociar a los gobernados al ejercicio del poder para impedirle que imponga medidas arbitrarias (pp. 24 y 25).
La verdad es que la libertad no es un
hecho preexistente que hay que proteger: es una facultad que hay que conquistar. Con esta nueva perspectiva, el
sentido de la democracia y el orden social mismo se pone en discusión. Ya no
se trata de la forma jurídica de un universo libre, sino de "el instrumento de
creación de un mundo que verá la liberación del hombre" (p. 28). El verdadero pueblo de la democracia no es una
entidad abstracta, como el imaginado por
la Revolución francesa, sino un pueblo
de hombres situados, aquí y ahora, que
no pueden agotar su razón de existir
más que en la creación de un universo
nuevo.
Del poder de la nación se ha pasado al
poder del pueblo real. "El pueblo" -decía Siéyés en 1789-, no puede tener
más que una voz, la de la legislación
nacional. Exprésase, en esta afirmación,
la hegemonía parlamentaria y la confusión entre la voluntad del pueblo y el
poder legal. Hoy en día los hombres
piensan que el poder tiene siempre, desde luego, sus orígenes en el pueblo, pero
permanece en él. De ahí que el país
permanezca al margen del aparato gu-

bernamental y que las instituciones oficiales busquen acomodarse a las turbulencias y las divisiones de la voluntad
popular. De la democracia gobernada se
ha pasado a la democracia gobernante.
La democracia gobernada era el régimen
fundado en el poder de la nación y no
puede separarse de una concepción liberal del papel del Estado. La democracia
gobernante, en cambio, es el régimen
dominado por la voluntad del pueblo
real y va unida a la interpretación social de la función del poder. Pero como
el pueblo real está dividido y es el hombre en el taller, en el campo, en el despacho o en la calle, hay una política
vacilante y poco coherente.
La democracia social reposa sobre los
derechos del hombre. Pero los derechos
son exigencias, consagraciones jurídicas
de necesidades. Se llaman derechos sociales porque son créditos del hombre situado -no del hombre abstracto- contra la sociedad. La democracia social no
es un regalo de la naturaleza, sino un
producto de la inteligencia y de la tenacidad de los hombres. Se busca liberar
a los individuos respecto a todas las formas de opresión. Preténdese, además, la
participación de la persona en el establecimiento de la regla y de las condiciones
de vida que aseguren a cada uno la seguridad y la comodidad adquiridas para
su dicha. Esto, claro está, dentro de una
"democracia por la prosperidad" tal como la imaginada por el Presidente Roosevelt, en 1941, para el mundo libre.
Igualdad de oportunidades, elevación del
nivel de vida, liberación de los trabajadores respecto a la inseguridad económica son, en suma, los principios de la
"american way of life" que oscila entre
la libre empresa y el control estatal. Hay
otra forma que sólo anhela una liberación por la fuerza: la concepción de la
liberación revolucionaria por la dictadura
del proletariado. La liberación del individuo sólo se realizará con la desapari-

707

�1

1

ción del Estado. Desaparición del instrumento de opresión de las clases dominantes que se logrará cuando, habiéndose
reabsorbido lo político en lo social, no
exista ya un mando en el sentido autoritario del término, sino una autogestión
de la sociedad sin clases. El profesor de
la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de la Universidad de París se
limita a observar que el establecimiento
de un régimen semejante no puede obtenerse por procedimientos democráticos.
Me parece que esta objeción no les preocupará mucho a los marxistas.
En la democracia social de nuestros
días tiende a desaparecer toda separación entre lo político y lo social. Hay una
patente repulsa del individualismo. Los
partidos políticos, motores de la democracia, están sufriendo una profunda modificación. Es preciso hacer la vida más
clemente. Corresponde a la acción política la carga de embellecer el destino
colectivo. "En contrapartida a la aparición del derecho-exigencia, la democracia social ---0bserva Georges Burdeau- transforma el antiguo derecho-libertad en derecho-función" (p. 80). Los
partidos ideológicos de la democracia
social, a diferencia de los partidos de
opinión de la democracia liberal, hacen
valer exigencias imperativamente formuladas por las diferentes categorías sociales y no simples pareceres o tendencias.
Los partidos de masa ---&lt;lisciplinados y
homogéneos- no están hechos para que
cada uno encuentre en ellos una expresión de su opinión, sino para que todos
experimenten la comunidad de su destino temporal. Son partidos caracterizados por el dogmatismo espiritual y el
imperialismo político.
Aunque todas las democracias contemporáneas pertenecen a la categoría
de la democracia gobernante, no todas
ellas presentan los mismos caracteres. En
las "democracias marxistas" --que sería
más exacto calificar de monocracias po-

708

lares- el pueblo soberano es el de una
sociedad unificada, homogénea, de la
que han desaparecido clases e ideales
diversos. Las democracias occidentales,
en cambio, son democracias pluralistas
que respetan la variedad sociológica del
medio político y conceptúan, como un
valor eminentemente digno, la autonomía de cada persona humana. Lo propio
del pluralismo es negarse a todas las mutilaciones sobre las que se edifica el totalitarismo, aun con el riesgo de agarrotar
la actividad política.
Las "democracias marxistas" no son
Estados de Derecho. "En la U.R.S.S.,
-por ejemplo--, lo esencial no es el
Derecho, es el régimen soviético con la
doctrina marxista leninista que le sirve
de base y con el objetivo que persigue
de una sociedad sin clases". No puede
haber más que un partido, el comunista,
porque la pluralidad de partidos volvería
a poner en riesgo la liberación de los
trabajadores. "Igual que las grandes fábricas, que antes de fabricar el producto, construyen la máquina que construirá los instrumentos, la democracia marxista se dedicará a crear al hombre que
necesita para edificar el socialismo" ( p.
11O) . El partido controla la ideología del
régimen y monopoliza la expresión de
los deseos del pueblo.
Si nos a tuviésemos tan sólo a los mecanismos constitucionales, y no a las diferencias filosóficas que superan la democracia pluralista de la democracia
marxista, las instituciones políticas de
la U.R.S.S. resultarían muy parecidas
a las de los Estados Unidos en cuanto
a la organización federal, y a las de
Inglaterra en cuanto al sistema gubernamental.
El régimen del poder abierto trata de
conciliar la soberanía del pueblo con el
respeto a las libertades individuales, valiéndose de tres grandes mecanismos: la
expresión de ia voluntad popular, la oposición, el ejercicio de la función guber-

namental. "La democracia del poder
abierto es aquella en que la voluntad
popular, que dicta sus imperativos a los
gobernantes, es aceptada en su complejidad real. Hay en ella ---0bserva el
profesor Burdeau- el pro y el contra y
se considera a ambos igualmente válidos. Sin duda el pro triunfará por el
número de votos, pero el contra habrá
sido invitado a hacerse oír. Más aún.
No se le cierra definitivamente el poder, puesto que le queda la esperanza
de ganar la opinión. E incluso si el contra no ha podido beneficiarse de un
cambio de deseos populares que le permitiera convertirse en mayoritario, tiene el derecho de esperar que concesiones o compromisos tengan en cuenta sus
exigencias. En resumen, con el poder
abierto nunca se decide la partida porque los dados no cesan nunca de rodar"
(pp. 120-121). El régimen de poder
abierto implica elecciones libres y pluralidad de partidos. La tolerancia política
se exterioriza en los derechos de la oposición. El poder está para quien lo conquiste legítimamente.
El régimen del poder cerrado descansa en una inspiración y en un programa
cuyos planes preestablecidos escapan a
toda revisión. Un partido único domina
todos los órganos gubernamentales. El
poder cerrado se convierte en un poder
secreto. La legalidad está fundada exclusivamente -al margen de todo Derecho Natural- en la autoridad que el
Estado da al contenido de la norma.
Georges Burdeau termina su ágil y
penetrante estudio intitulado "La Democracia -Ensayo Sintético--" con
unas conclusiones que nos permitimos resumir, en gracia a la brevedad: La democracia no es una noción cuyo contenido sea inmutable. Su faz se la debe al
sueño de los hombres. Sin duda ciertos
rasgos son permanentes, pero su misma
trascendencia los condena a que su sentido dependa de las contingencias. El

uso mismo de las instituciones democráticas provoca la inestabilidad de la noción de democracia. En el punto de partida hay la afirmación de la libertad
humana que opone a los gobernantes la
resistencia de los gobernados. No se discute ciertamente la necesidad del mando, pero se quiere comprobar la substancia de las órdenes. La democracia
contemporánea, dando el poder a las
masas desfavorecidas, lo convierte necesariamente en el agente creador de
una sociedad nueva. La técnica política
es una técnica liberadora. Trátase de
una técnica de la utilización del poder.
Pero es preciso que el hombre sepa conservarse libre, no ya frente a las amenazas exteriores, sino frente a sí mismo.
Mérito innegable del profesor Georges Burdeau es el haber profundizado en
el complejo funcionamiento real de las
instituciones y poderes públicos, sin quedarse en la superficialidad de un estudio formal de los mecanismos constitucionales. Amante de las ideas "claras y
distintas", Burdeau cordina en un sistema coherente de conceptos lo que en
muchos otros autores aparece en el desorden de las pasiones partidistas o de
los intereses sectarios. Su contribución a
la politicología contemporánea -aunque
no se mantenga, afortunadamente, en el
puro terreno explicativo aclara no pocos
equívocos y suministra criterios para
emitir juicios de valor.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

JosÉ ORTEGA Y GAS SET: Meditaciones
de Europa, Revista de Occidente, Madrid, 1960.
LAS NACIONES OCCIDENTALES que han
aprendido de Europa, tienen ahora que
servir e influir en Europa, porque Europa apunta a un nuevo cataclismo. Progreso técnico, capacidad intelectiva, anhelo de libertad son, ¡ qué duda cabe!,

709

�legados europeos. Pero acontece que Europa ha mostrado, hasta la saciedad, su
incapacidad de vivir en paz. Hoy en día
no puede ostentarse, en consecuencia, como maestra de la paz.
Nunca he podido compartir la idea
orteguiana de Europa, como tierra elegida, porque creo que la historia desigual,
de ese trazo de planeta, no autoriza a
formular un mesianismo europeo. Examinemos, en sus líneas directrices, la
teoría de José Ortega y Gasset, esbozada en aquella conferencia que prortunció en Berlín ( septiembre de 1949),
bajo el título: "De Europa meditatio
quaedam", recogida hoy en el volumen
"Meditación de Europa", de sus obras
inéditas, publicado por la Revista de
Occidente en Madrid (1960). El enjambre de pueblos europeos que partió
a volar sobre la historia desde las ruinas
del mundo antiguo se ha caracterizado
siempre -apunta el Meditador del Escorial- por una forma dual de vida. El
vivir de cada pueblo europeo es un convivir con el resto de los pueblos europeos. Ortega -dicho sea entre paréntesi.._ no parece advertir la insuficiencia
de este europeísmo insular. Desde el siglo XI (Otón 111) tienen conciencia de
moverse y actuar en un espacio o ámbito común. "Peleaban dentro del vientre de Europa, como los gemelos Eteocles y Polínice en el seno materno" ( p.
33). Y es que "Europa como sociedad
existe con anterioridad a la existencia
de las naciones europeas" ( p. 35). Más
exacto hubiera sido Ortega si hubiese
dicho "Cristiandad" en vez de "Europa". Dentro de la amplia sociedad europea, como ámbito social preexistente, se
han ido formando poco a poco, como
núcleos más densos de socialización, las
naciones de Occidente. "La historia de
Europa, señores, que es la historia de la
germinación, desarrollo y plenitud de
las naciones occidentales, no se puede
entender si no se parte de este hecho

radical: que el hombre europeo ha vivido siempre, a la vez, en dos espacios
históricos, en dos sociedades, una menos densa, pero más amplia, Europa;
otra más densa, pero krritorialmente
más reducida, el área de cada nación o
de las angostas comarcas y regiones que
precedieron, como formas peculiares de
sociedad, a las actuales grandes naciones" (p. 36). En este sentido, cabe
decir que la unidad europea no es tanto
un mero programa político para el inmediato porvenir, cuanto un principio
metódico para entender el pasado de
Occidente. La historia de Europa se explicaría por un ritmo en el predominio
que una de esas dos dimensiones -la
europea y la nacional- logra sobre la
otra. Ha habido siglos -siglo de Carlomagno, siglo XVIII- en que lo europeo predomina sobre las peculiaridades nacionales. Frente a esas épocas encontramos otros siglos -siglo XVII, siglo XIX- en que sobresalen los particularismos nacionales sobre el fondo común europeo.
Lo que llamamos "nación'' no aparece plenamente en el área histórica --con
España antes que con Francia-, hasta
fines del siglo XVI y comienzos del
XVII. Mientras la ciudad -la "polis"es un artefacto jurídico que la hacen
los individuos, la nación es empresa y
tradición que hace la historia. No se
trata, como lo quiere Mr. Toynbee, de
"un cock-tail de tribalismo y democracia", puesto que la realidad nacional es
de mucha mayor antigüedad que la invención de la democracia y no tiene nada especial que ver con el tribalismo.
El equilibrio curopl'o está montado sobre la convivencia de las naciones europeas. Para José Ortega y Gasset resulta
"incuestionable que todos los pueblos de
Occidente han vivido siempre sumergidos en un ámbito -Europa- donde
existió siempre una opinión pública europea. Y si ésta existía no podía me-

nos de existir también un poder público
europeo que sin cesar ha ejercitado su
presión sobre cada pueblo. En este sentido, que es el auténtico y riguroso, una
cierta forma de Estado europeo ha existido siempre y no hay pueblo que no
haya sentido su presión, a veces terrible. Sólo que ese Estado supernacional
o ultranacional ha tenido figuras muy
distintas de las que ha adoptado el Estado nacional" (p. 84). ¿ Cuáles son esas
figuras? Ortega se limita a decir que
se trata de algo puramente dinámico.
Dinamismo sin sostén y sin razón. Pero
no es éste el error fundamental en que
incurre Ortega. ¿ Cómo hablar de un
Estado europeo sin una autoridad efectiva, sin un pueblo de gobernados, un
bien público europeo, claramente delimitado, al cual sirva este supuesto Estado?
Del hecho de que exista una opinión pública europea no cabe deducir, sin más,
que existe un poder público europeo.
No cabe confundir el "balance of Power"
con la autoridad estatal.
Resulta difícil que las naciones se entiendan, porque "una nación es una
intimidad en sentido homólogo a como
lo es una persona" (p. 98). Aún así,
Ortega asegura: "Las naciones de Occidente son pueblos que flotan como ludiones dentro del único espacio social
que es Europa, "en él se mueven, viven
y son". Yo postulo una historia de Europa que nos contaría las vicisitudes
de ese espacio humano y nos haría ver
cómo su índice de socialización ha variado ... " (p. 98). La verdad es que
hoy no se puede sostener esta insularidad europeizante. Las naciones europeas ya no se mueven, viven y son únicamente en Europa, sino en el mundo
entero. El tamaño del mundo súbitamente se ha reducido y todos los pueblos son próximos. El propio Ortega
reconoce que Europa está hoy desocializada, esto es, que le faltan principios
de convivencia vigentes. Por de pron-

to, urge una nueva técnica de trato entre los pueblos europeos. Y esto supone, claro está, que los pueblos, que las
naciones existen. Hasta aquí, en sus
ideas-madres, la conferencia que don José Ortega y Gasset sustentó en la Universidad libre de Berlín el 7 de septiembre de 1949, bajo el rubro: "De
Europa meditatio quaedam". Más que
la teoría sobre Europa y su destino, de
escasa consistencia, nos interesan los agudos atisbos sobre el pueblo alemán, sobre la idea de pólis y de nación, sobre
nacionalismo e internacionalismo. Los
compiladores de los escritos orteguianos
han tenido el designio de incluir, en la
obra inédita Meditación de Europa,
Otros escritos afines que, en realidad de
verdad, no resultan muy afines. Fuera
del primer escrito: La sociedad europea,
los restantes escritos: Tocqueville y su
tiempo, Vistas sobre el hombre gótico,
Algunos temas del Weltverkehr no tienen, ni podrían tener, como cuestión
central, a la realidad de Europa.
Al recorrer los siglos de Historia europea, Ortega no parece advertir el principal peligro de Europa: su depravación moral, su materialismo pagano. Recordamos aquellas palabras de Guardini: . "Si Europa quiere seguir existiendo, si el mundo ha de seguir necesitando a Europa, ésta tiene que continuar
siendo aquella magnitud histórica determinada por la figura de Cristo; mejor
dicho, tiene que serlo con una seriedad
nueva, como lo exige su naturaleza. Si
pierde este elemento esencial, lo que de
ella puede quedar importará ya poco".
Porque lo verdaderamente importante no
es el continente -mero concepto geográfico- sino el conttnido valioso : realidad espiritual, moral y cultural. La
fuerza salvadora de Europa, prefigurada bajo el cielo azul de Grecia (Humanismo) y realizada espléndidamente en
el Cristianismo, aún puede cobrar vigencia, a condición de que las élites

710

711

�reaccionen ejemplarmente en un esfuerzo de voluntad y de organización. Pero
amar a Europa, a fuer de universales,
no es hacer del Viejo Continente -uropeísmo trasnochado- la tierra elegida.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ideario Filos6fico. Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, Monterrey ( 1961).
E N EL loEARIO FILOSÓFICO del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle encontramos la siguiente expresión: "Es difícil, pero es grato, ser hombre entre
los hombres, guardando una piadosa fi.
delidad al misterio inagotable del ser".
Para nosotros, que hemos seguido de
cerca el itinerario filosófico de Basave
y hemos sentido su cálido y vibrante,
a veces trepidante trato y estilo y confesión personal, vemos en esa expresión
una clave de su filosofar, intrépido, pujante, un tanto convulsivo, pero siempre
en pos de lo sincero, de lo radical, de
lo auténtico, de lo humano. Aquí encontraríamos otra aplicación de lo que
Fichte asienta: el tipo de la filosofía
depende del tipo de la individualidad.
Creemos que el saldo favorable de rendimiento en orden a penetración de la
realidad y a empuje en el plano de los
jalones históricos de la filosofía está a
favor de los problemáticos e impulsivos,
de los visionarios, sobre los que careciendo de lo mismo, se atienen a un proceder minimizado de reglas, de erudición y de metodología paralizante.
Basave se enfrenta a los diversos temas de la filosofía: delinea una teoría
del conocimiento; expone una estética
"in nuce"; hace una filosofía de la ciencia; intenta una invención de valores, a
través del asco, exalta la esperanza sobre la angustia; ofrece una nueva prue•· ba de la existencia de Dios; considera

712

algunas filosofías actuales, en especial el
existencialismo; delinea una filosofía de
la cultura y de los pueblos latinoamericanos. Apoyándose en una base antroposófica, integralista, de plenitud, con
vías de trascendencia y con un afán de
salvación hacia el absoluto.

( pág. 18) . "La persona es el núcleo de
mi ser y el centro de las cosas que me
contornean". Toda ontología debiera
empezar en el seno de la persona". (pág.
22). "Somos culpables de cualquier acto aislado que atente a la tarea integral
de autoperfección". (pág. 25).

Basave, ¿ es simple y puramente escolástico? En la pág. 204 dice: No basta
una definición de la filosofía como la
tradicional: conocimiento científico de
las cosas por las primeras causas, en
cuanto éstas conciernen al orden de la
razón natural; se trata también -y acaso más- de un imprescindible menester existencial de ubicación y de autoposesión .. . Habría que agregar, no obstante, que al forjar una filosofía con autenticidad, esta filosofía exige, al filósofo, que la encarne. Para el filósofo regiomontano la filosofía está informada
por una experiencia vital. "Nuestro conocer está al servicio de nuestra existencia personal". (pág. 6). Y en ésta,
como en otras expresiones, encontraremos
una simpatía y una consonancia con
nuestra posición ya expuesta en tiempos
coetáneos o pretéritos. "Cada ente, transido de mundanidad, es un 'haz' de referencias y conexiones ontológicas dentro
de una 'estructura englobante' ".
"Si antes de la toma de conciencia
hay un ser en bruto y una distinción
absoluta entre sujeto y objeto es porque en la noche del no saber aún no
ha traído la luz el filosofar". "En el
principio y el fin no está la Nada sino
el Ser". (pág. 14). Hay expresiones que
nos saben a pcrsonismo: (La verdad) ...
no es bien mostrenco, sin asunto intimo,
descubrimiento histórico con una filiación personal. .. (pág. 16). "La apropiación de mi posibilidad fundamental,
el cabal cumplimiento de mi 'ethos' - hablo desde el punto de vista intramundano-, se me presenta como mi obra
humana, por excelencia; como la feliz
realización de mi proyecto preferido".

Hay en Basave un hambre de integridad, de plenitud, de trascendencia y de
salvación. Ahí culmina su itinerario.
"La realidad humana, es en su más íntima contextura, hambre de salvación".
(pág. 25 ) . La plenitud óntica del ser
humano está en Dios. "De ahí el teocentrismo de la persona". ( pág. 25).
"Las decisiones que nos favorezcan como hombres integrales y nos perfeccionen, serán morales". (pág. 30).
La nueva vía para probar la existencia de Dios es la siguiente: "mi afán de
plenitud subsistencia), que se me presenta coexistiendo orgánica y dialécticamente con mi desamparo ontológico,
con mi insuficiencia radical, en forma
parecida al contrapunto musical, implica la plenitud subsistente e infinita de
donde proviene, precisamente, mi concreto afán de plenitud que se da en el
tiempo. Si existe nuestro afán de plenitud subsistencia! -y esto es un hecho
evidente-- existió siempre una Plenitud
subsistente, porque si no hubiera existido, no se darían todos nuestros concretos afanes de vida y de más vida".
(pág. 34).
Adoptando y usando buena parte del
instrumental existencialista, Basave, sin
embargo, lo rechaza en las págs. 116 a
119. En el inciso 6 dice: Del lado ético, el "engagement" incondicionado de
la actitud existencialista degenera en un
vacuo aventurerismo. . . Y argumenta en
modo parecido a como lo hicimos en el
Congreso Interamericano de Filosofía en
México en 1951 : Pero no es menos cierto que la vida humana no puede reducirse a mero proyecto, porque los pro-

yectos se hacen sobre la base de ser ya
algo quien los formule ... (pág. 120).
Para Basave, el filosofar no es un flirteo ni un aventurerismo, sino una empresa consubstancial a la vida auténtica
humana, con todo su sabor, perspectivas
y acaeceres humanos; es también un saber de salvación. Son braceos vigorosos
del filósofo y del hombre Basave a través de la existencia, para lograr la plenitud dichosa y la salvación. Simpatía
y calor humano hemos experimentado en
nuestros encuentros con el amigo Basave en eventos filosóficos y en el diálogo amistoso.
EUSEBIO CASTRO

CARLOS PÉREZ-MALDONADO, Narraciones Hist6ricas Regiomontanas. Imp. El
Regidor, S. A., Monterrey, 1961, 160
págs.
A oos AÑOS de editada su obra: Narraciones Hist6ricas Regio montanas ( 1959) ,
el distinguido historiador don Carlos Pérez-Maldonado nos brinda un segundo
volumen con igual título.
Esta segunda serie de narraciones,
abarca desde los orígenes de Monterrey,
hasta sucesos del siglo actual. Dedica
los dos capítulos iniciales a cosas de la
colonia. El primero, a la familia del
fundador de Monterrey, figura poco estudiada hasta ahora; y el segundo a los
regocijos populares con que nuestra ciudad celebró la exaltación de Fernando
VI al trono de España.
Los tres relatos siguientes se refieren,
con amplitud y riqueza de datos, a la
etapa de la Independencia. Es el primero un macizo resumen del movimiento liberatorio en Nuevo León, desde las
primeras noticias hasta la consumación ;
el otro, nos quita al vivo, al atrabiliario
don Joaquín de Arredondo, que tantos
dolores de cabeza diera no sólo a los
vecinos, pero a los canónigos de la ca-

..

713

�tedral, por simples sutilezas; y en el tercero nos ofrece una crónica fiel de las
solemnidades habidas en Monterrey, con
motivo de la proclamación de Iturbide
De especial interés nos parece la relación sobre la Invasión Americana, por
sus valiosas referencias, muchas de ellas
, desconocidas. Y de positivo valor es
también el resumen completísimo de la
Intervención Francesa, salpicado con aspectos de la vida social reinera, que con
tanto acierto ha venido estudiando el
autor.
Pasa luego a los albores del siglo XX,
para ilustrarnos, con lujo de detalles, sobre los acontecimientos del 2 de abril
de 1903; y para darnos cuenta, en jugoso capítulo, de las jubilosas fiestas del
centenario de la Independencia; en cuyo
relato parece revivir el esplendor de la
sociedad regiomontana.
Viene, a continuación, un magnífico
panorama de los días vividos por Monterrey durante la Revolución. Es el más
extenso de los relatos de su libro ( 2 2
págs.), con mil incidentes de carácter
político y con toda la violencia de aquellos días decisivos para los destinos de
México, y que comprende desde el 20
de noviembre de 1910, hasta el movimiento escobarista.
Correspondiente a un personaje colonial, pero referente a un suceso contemporáneo, es el relato alusivo al Ilmo. Sr.
Verger, y en el cual hace el autor una
crónica completísima de las fiestas celebradas en Santagny, Mallorca, lugar de
nacimiento del prelado, a raíz del segundo centenario de su partida a América.
Con estilo agradable nos describe a
continuación otros interesantes aspectos
de la vida social del 'Monterrey finisecular, girando en torno al viejo centro
social "El Chalet", de la Quinta Calderón; y cierra el libro con una serie
de datos jugosísimos sobre los relojes públicos; los antiguos sistemas de protección contra incendios; los intentos de

erección de una estatua a Zaragoza allá
por el 68, y valiosas notas sobre la historia de la Catedral.
Como característica singular de todos los libros del autor, además de la
claridad y elegancia del estilo, ilustra en
esta ocasión sus relatos con 72 magníficos grabados de personajes y lugares
del Monterrey antiguo, que son, de suyo,
un valioso documento.
Esta nueva obra de Pérez-Maldonado,
viene a constituir, indudablemente, una
estimabilísima aportación a la historiografía nuevoleonesa.
ISRAEL CAVAZOS GARZA

COLLINGWOOD, R. C., Los principios del
Arte. Fondo de Cultura Económica, México, 1960.
LA EDICIÓN INGLESA de la Oxford Uni-

versity Press data de 1938. Ahora se
nos ofrece la traducción española de Horacio Flores Sánchez, en edición del Fondo de Cultura Económica.
Una traducción de Collingwood es
siempre interesante para los lectores que
conocen su Autobiografía, o su Idea de
la Historia, por ejemplo, obras en las
que se refleja vivamente la claridad de
espíritu, la precisión y la honestidad de
este pensador inglés muerto aproximadamente hace 20 años.
Los principios del arte nos ofrece las
investigaciones sobre estética realizadas
por Collingwood en los últimos años de
su vida. El libro está organizado en tres
grandes secciones, íntimamente enlazadas
entre sí, pues la primera prepara el terreno para la segunda y ésta para la
última. ¿ Qué es el arte?, es la pregunta con la que podría empezar todo libro
de estética, y con ella comienza Collingwood este libro. Pero aunque su tarea
es buscar la respuesta correcta, primeramente se ocupará de aclarar convenientemente la palabra "arte". Este proble-

ma es difícil y de necesaria aclaración,
puesto que sin el conocimiento exacto
de lo que esta palabra significa se podría llegar, como sucede a menudo, a
desviaciones que tuercen el camino y llevan a conclusiones falsas.
Todo el Libro Primero se ocupará,
pues, de distinguir lo que es falsamente
llamado arte y el arte propiamente dicho. Para esto realiza una aguda crítica
a la que él denomina la "teoría técnica
del arte", que sería la que, vigente en
nuestro tiempo, nos da una falsa idea
del arte. El pensamiento de Collingwood
consiste en remontarse al origen de la
palabra, y rastrear en el pensamiento
griego el significado que para este pensamiento tuvo la palabra "tecne". "Tecne" y "artesanía" serán sinónimos para
Collingwood, y resumirá en cinco o seis
elementos esenciales la naturaleza de la
artesanía, para concluir afirmando que
lo que es aplicable a esta última no es
aplicable al arte propiamente dicho.
La segunda parte del Libro Primero
entra ya en materia, estudiando el arte
propiamente dicho, primero como expresión y después como imaginación. Sería
muy largo precisar aquí todo el minucioso proceso que desarrolla Collingwood
en torno a lo que debe entenderse por
arte, en relación con la expresión y la
imaginación. Sin embargo, es pertinente hacer notar que hasta este momento
Collingwood no ofrece ninguna teoría,
pues se limita sólo a manejar los hechos
mismos, es decir, más que teoría, busca
la precisión exacta de las palabras y los
términos que comúnmente se aplican al
arte. Así, por ejemplo, se afirma que
"el artista expresa sus emociones"; lo
que hace Collingwood es tratar de saber qué es lo que la gente quiere decir cuando afirma tal cosa. De ahí, que
vea el arte como expresión primero, y
después como imaginación.

El Segundo Libro sólo se va a ocupar
de la teoría de la imaginación, y junto
a las ideas propias de Collingwood encon tramos aquí un resumen de las ideas
que sobre el problema de la sensación
y de la imaginación, así como de la percepción, se encuentran en filósofos como Descartes, Locke, Berkeley, Hume y
Kant. "Imaginación y conciencia y "El
Lenguaje", serán los dos problemas que
toque Collingwood en este Libro Segundo.
Como conclusión de todo lo anterior
surge el Libro Tercero, con la teoría
del arte. El arte como teoría y el arte
como práctica vendría a ser uno de los
últimos aspectos que toma Collingwood,
mismo que se apuntaba ya en el prefacio, al afirmarnos que en la última parte del libro se señalarían algunas de las
consecuencias prácticas que se derivarían de la teoría, sugiriendo el tipo de
obligaciones que se impondrían sobre el
artista y el público con la aceptación
de dicha teoría. La teoría, pues, para
Collingwood, deberá considerarse en estrecha relación con la práctica, como señalamiento del camino y no como exposición lejana a la realidad que respondiera sólo en parte a las preguntas
inmediatas que proponen las diversas
manifestaciones artísticas.
"El artista -dice Collingwood al cerrar su libro-- debe profetizar no en el
sentido de que prediga lo que ha de ocurrir, sino en el sentido de que diga a
su público, a riesgo del descontento de
éste, los secretos de su corazón. Su función como artista es hablar, desahogarse. Pero qué es lo que ha de decir, no
es, como la teoría individualista del arte
mismo nos quisiera hacer creer, los secretos del artista mismo. Como portavoz de su comunidad, los secretos que
debe externar son los de ella. La razón
por la cual lo necesita es que ninguna
comunidad conoce su propio corazón; y

714
715

�al no tener este conocimiento de una
comunidad se engaña sobre el único
tema cuya ignorancia significa la muerte. Para los males provocados por esa
ignorancia el poeta como profeta no sugie&amp;e ningún remedio, porque ya ha
dado uno. El remedio es el poema mismo. El arte es la medicina de la comunidad para la peor enfermedad del espíritu, la corrupción de la conciencia".
ALFONSO RAXGEL GUERRA

ALFREDO CANTÚ BECERRA, Recuperaci6n
y colonizaci6n de las tierras insulares,

para el establecimiento de dos territorios
más. Impreso en El Modelo, S. A., Monterrey (S. a.) (1961), 133 pp.

Esn AUTOR NUEVOLEONÉS -nacido en
Montemorelos- destaca en este estudio
la importancia que tiene para México
la recuperación y colonización de más
de seis mil kilómetros cuadrados de tierras isleñas, diseminadas en el Pacífico,
Golfo de México y Mar de las Antillas.
Esta riqueza nacional, objeto de piraterías extranjeras, podría rendir insospechados beneficios de aprovecharse sus
extraordinarios recursos naturales. Para
lograr este propósito no encuentra el autor otro medio que el de la colonización, y señala enfáticamente la urgencia de promover esta población que integraría estas islas al patrimonio nacional. Asienta, por otra parte, la necesidad de que la juventud mexicana conozca este ignoradísimo aspecto de la
geografía mexicana; y concluye por proponer la integración de dos territorios,
uno en el Pacífico y otro en el Golfo.
La novedad del tema hace de este ensayo un interesante aporte a la bibliografía geográfica y económica de nuestro país.
ISRAEL CAVAZOS

716

GARZA

Historia de Nuevo Le6n, con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y
Nuevo México, escrita en el siglo XVII
por el Cap. ALONSO DE LEÓN, JUAN
BAUTISTA CHAPA y el Gral. FERNANDO
SÁNCHEZ DE ZAMORA. Estudio preliminar y notas de ISRAEL CAvAzos GARZA.
Biblioteca de Nuevo León, I. Gobierno
del Estado de Nuevo León. Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León, Monterrey, México,
1961.

SUELEN TENER las crónicas escritas durante el virreinato, y algunas cuyo origen puede ubicarse en el siglo XIX, un
estilo muy peculiar, muy apegado al
decir clásico. Eso les da un especial encanto aunque están defectuosamente pergeñadas y aunque en ellas menudee en
las ofensas a la gramática.
Ese sabor añejo está presente en la
Relación y discursos del descubrimiento,
población y pacificación de este nuevo
reino de León, que es el título que lleva
la crónica del capitán Alonso de León,
obra que no debe ser incluída entre las
mal pergeñadas, pues, por el contrario,
está muy tersa y amenamente escrita.
Alonso de León, con mirada de antropólogo moderno, supo asomarse a la
vida de los nativos del Nuevo Reino de
León, es decir, de Nuevo León. Nadie
como él podría haberlo hecho con más
fidelidad, ya que fue vecino fundador
de la villa de Cadereyta, desde la cual
organizó y emprendió frecuentes expediciones de pacificación, lo cual le permitió conocer palmo a palmo toda la
extensa comarca que compone el contorno de dicha villa. Su relación o crónica se extiende hasta el año de 1649.
Tiene, pues, la crónica, un gran valor histórico; pero a este valor escueto
hay que añadir el otro, el antropológico,
que aunque aparentemente subsidiario,
pasa a ser principal por la minuciosidad y amor que Alonso de León puso

en describir los usos, costumbres e instituciones de los nativos. Fue Alonso
de León una especie de Bernardino de
Sahagún laico, si disminuido no por eso
menos importante y ameno.
Hacer el comentario de la parte de
su crónica dedicada a la antropología,
sería harto laborioso y se llevaría mucho espacio. Baste, por tanto, enumerar los capítulos correspondientes, cuyos
títulos son suficientemente indicadores:
I. "Cómo el hombre es inclinado a buscar a Dios; II. Cómo se prueba haber
Dios; III. Cómo todas las naciones del
mundo, por bárbaras que sean, han tenido dioses, no así la de este Nuevo
Reino de León; IV. Cómo ninguna nación ha carecido de maestros para el
conocimiento del verdadero Dios, y los
resquicios que en este reino se han hallado de haberlas habido; V. De las diversidades de las lenguas que estas gentes hablan; VI. Del modo de vivir de
esta gente; VII. De las costumbres de
estos indios, condición y fiereza; VIII.
De las comidas de estas gentes; IX. Cómo comen carne humana estos indios;
X. De los regocijos y mitotes de estos
indios; XI. De los agüeros, embustes y
hechicerías que tienen; XII. De los casamientos. Poco empacho y vergüenza
que tienen; XIII. De los nacimientos,
crianzas y mortuorios de esta gente;
XIV. De la crueldad que esta gente tiene, unos con otros, entre sí; XV. Del
modo de pelear de los indios de este
reino, y sus armas; XVI. Del poco fruto que ha hecho en esta gente la doctrina
en tantos años y qué sea la causa".
La parte histórica es también muy
amena, porque no está escrita al modo
didáctico, sino que es un rekati de sucesos concretos, de cuya suma se forma
la visión de conjunto. Así, Alonso de
León, sin incurrir en la novela, pone
matices romancescos en su crónica.
Se trata, en resumen, de un excelente
documento, del que los eruditos e his-

toriadores pueden deducir grandes enseñanzas, t'n tanto que el lector común
puede solazarse largamente.
No menos drbe decirse de la crónica
de Juan Bautista Chapa, crónica cuyo
título es Historia del Nuevo Reino de
León, desde 1650 hasta 1690. Durante
mucho tiempo, por voluntad del autor,
se consideró anónima esta crónica, que
fue escrita con el propósito expreso de
continuar "los singulares discursos que
hizo el capitán Alonso de León".
Este Juan Bautista Chapa fue escribano y secretario de gobernadores, hombre de cierta preparación y cultura. También, y de ello da testimonio su participación en numerosas campañas, hombre de acción.
Sus inquietudes, sin embargo, fueron
inferiores a las de Alonso de León: Chapa se ocupa casi exclusivamente, en su
crónica, de relatar hechos de armas, con
lo que el interés por su obra, sin dejar de existir, cobra otra dimensión distinta a lo de la obra de Alonso de León
y se circunscribe a más estrechos límites. Eso no obstante, en el curso de su
relación va aprontando datos que no
son puramente históricos.
Con ello describe los cuarenta años
que abarca su crónica, y esos cuarenta
años están henchidos de interés. El mismo estilo propio de los cronistas del virreinato, da su sabor a la relación, la
hace de lectura deleitosa y fácil.
En esta crónica, se narran no sólo las
guerras contra los nativos, sino también
los encuentros con los franceses y se habla del descubrimiento de Texas, o, como dice la crónica, "la provincia de los
Tejas".
(Tomado de la Revista Mañana, No.
953 de diciembre 2 de 1961, pág. 48 ) .
RuBÉN SALAZAR MALLÉN

717

�Nahrung und Nahrungsgewinnung im vorspanischen Peru
(La alimentación en el Perú Prehispánico y su interdependencia con la agricultura). Biblioteca Ibero-Americana, Colloquium Verlag, Berlín, 1960.
HANS HoRKHEIMER,

Esta obra tiene como base un memorándum, escrito por el autor a petición
del que fue Director de la Misión Técnica de la UNESCO en el Perú, Dr.
Gonzalo D. Reparaz, para que sirviera
corno primera orientación de los colaboradores que fueran a ese país a estudiar
los problemas del suelo y su aprovechamiento. Tiempo después, el Director de
la Biblioteca Ibero-Americana en Berlín le pidió que desarrollara el manuscrito original y que lo proveyera con reproducciones para publicarlo en lengua
alemana y ponerlo a disposición de los
lectores de la Biblioteca.
En la nota preliminar del libro, el
Dr. Hans Horkheirner hace resaltar lo
que él mismo llama el factor X, es decir, la mentalidad de un pueblo, que
según su criterio es más importante para su desarrollo que otros factores como
el clima, la situación, la fauna y la flora.
En el capítulo primero se señala que
anteriormente las máximas autoridades
en el campo de los estudios de la arqueología peruana fueron Julio C. Tello,
nacido en el Perú, y el alemán Max
Uhle. Este había confirmado la existencia
de pescadores primitivos en diversos lugares de la costa, dándoles una edad máxima de dos mil años. Por su parte,
Tello señaló que alrededor del año 1,000
a. C. se había formado una cultura superior en la Cordillera del Este. Las
excavaciones de Julius Bird y Federic
Engel revelaron la existencia de habitantes primitivos en la Costa del Pacífico, de más de cuatro mil años de edad.
Cardich, alumno de Oswald Menghin,
cree poder atribuir a sus hallazgos de artefactos una edad de diez mil años.

El segundo capítulo nos da una caracterización de la agricultura en el antiguo Perú, y el autor la divide en siete
puntos: siembra, parcelación, ausencia
de la reja de arado y de animales de
tracción, excelentes canalizaciones, terrazas, abonos, intensidad del trabajo y su
aprovechamiento. Después se habla de
los instrumentos de trabajo, que se describen en sus condiciones primitivas aunque complicadas.
El capítulo tercero está dedicado a la
agricultura, señalándose su importancia
para la estructura social de la población
de los Andes. Aquí, corno en todos los
pueblos fue la mujer la que dio el paso
principal para la recolección y p lantación de vegetales, lo que le permitió en
una etapa primitiva obtener una condición social privilegiada. El capítulo siguiente, continuando el estudio anterior,
estudia las relaciones de la agricultura y
alimentación con la ideología y el arte
en los tiempos prehispánicos señalando
la importancia de aquéllas en su desarrollo. Con alguna extensión se habla de
la resonancia de la agricultura en los
mitos y el sistema de calendario.

la que eran expertos los indígenas del
Perú prehispánico.
Otros aspectos diversos, como el de
los factores propicios de la región, las
costumbres referentes a las comidas, etc.,
ocupan los capítulos finales del libro, y
cabe resaltar aquí una de las principales
conclusiones del autor: la alimentación
en el antiguo Perú, vista en su totalidad, era de carácter más satisfactorio
,que la de los indígenas de hoy, sin ser
realmente suficiente en cantidad o calidad.
Entre las citas de autores diversos y
fuentes de estudio que señala el autor,

cabe recordar aquí la del Inca Garcilaso de la Vega sobre las obras hidráulicas del Perú prehispánico: "Estos canales pueden ser comparados a las obras
más grandes que ha producido la humanidad. . . Los espaiíoles, como extranjeros, no supieron apreciar éstos. . . sino
que permitieron que se perdieran en su
totalidad".
En suma, un libro valioso que deberán
conocer todos los estudiosos de esta especialidad, en la que destaca el Dr.
Hans Horkheirner.
MARGOT LUEDECKE

Las páginas siguientes del libro nos
presentan una descripción minuciosa de
la fauna disponible: perros auquenios
pertenecientes a la familia de los carnelidae, patos, gallinas, peces, diversos pájaros, etc.; las plantas comestibles cultivadas: maíz, quinua, judías, cacahuate,
tarwi, papa, tumbo, calabaza, tomate,
plátano, piña, etc., así corno las no cultivadas: algarrobo, maguey, opuntias,
junco, algas, mito, etc.
Los alimentos también son estudiados
aquí, los productos mineralógicos de alimentación como sales, gis comestible y
substancias calíferas; la conservación de
alimentos, su preparación, y comida principal, la compuesta por el locro, una
mezcla de agí, papa, harina de papa y
otros ingredientes. Se hace especial mención de la conservación de la papa, en

718
719

�C A N JE

PUBLICACIONES RECIBIDAS

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sprache (125 pp.). Oldenbourg, Munich, 1959.
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Aires, Año 111, No. 9 (marzo de 1961 ).
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de Tucumán. Tucumán. Año I, No. 1 ( noviembre de 1958) ; Año 11, No. 2 ( septiembre de 1959).
Colección de documentos relatit•os a la historia de las Islas Malvinas (Advertencia de
Ricardo R. Caillet-Bois) (317 pp.). Tomos II-III. Facultad de Filosofía y Letras.
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Se recogen por orden aUabético libros y publicaciones periódicas.

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The Phi!osophical Reuiew. Cornell University. Vol. LXX, No. 1 (enero de 1961); No. 2
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�Acab6se de imprimir el dla 15
de marzo de 1962 en los Talleres de la Editorial /us, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 500 ejemplares.

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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