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                  <text>escenografía rural. Su presencia en las peñas del vemlltantos está ya revestida de leyenda. Algo había de magistral sin "magíster" en su acercamiento a los nuevos para otorgar1es su propio don, en su implícita capacidad de
calar con un método nuevo en las superficies oscuras entre las que nos movemos sin problematizarlas. Macedomo poseyó la bondad, la reserva, la pericia morosa del verbo, el arte de quebrar todo hieratismo, de poner auténtica humildad en los más evidentes aciertos. Debió gozar sin duda de la felicidad y de la responsabilidad de ser escuchado con amor. Criollo a contrapelo de una república feliz, pensó, ironizó, poetizó, en actitud de veracidad
total. Su palabra se levantó llena de pasión, de íntimo y humano calor. Por
eso, como los payadores de ley y según la poética y melancólica metafísica
suya, debió morir con la dulce y absoluta convicción de que la muerte no
existe.
Los cantores crioUos, cuya rusticidad escondía una herencia intelectual de
centurias, en sus contrapuntos sometían la realidad a un agudo tratamiento
subjetivo. Partían de las cosas, de aquello que es corriente y común, pero buscaban su intimidad y recorrían, ascendentemente, el sentido de las palabras
fundamentales. Observaciones graves o risueñas se saturan entonces de originales inferencias plá ticas, trágicas, metafísicas. La palabra sorprende como revelación en la que se funda decisivamente todo destino. Macedonio,
como los payadores, tiene la intuición del hermetismo alógico que impulsa al
acontecer. El arte vale así como total expresión de vida. En esto Martín
Fierro, idealista absoluto, anticipa a Macedonio, a quien se aproxima también por la constn1cción enigmática, oracular, en que Ja palabra parece vencer la finitud. Con infatigable empuje su voz se abre a la existencia.
El gaucho, hombre-esencial, y Macedonio, sienten idéntica fe en la palabra
que da a ese mundo una particular necesidad y cercanía. "La obra hace a la
tierra ser una tierra" (Heidegger). En Macedonio sentimos culminar un largo
hábito poético que ha olvidado lo ins61ito en su remotis.imo origen y que, sin
embargo, alguna vez asaltó al hombre, asombrando su pensamiento. Vive
así la antiquísima experiencia poética del gaucho, sin traducirla literalmente.
Acaso el primer terreno firme del pensar argentino empiece en estas determinaciones de la ontología de Macedonio Fernández, que recoge, en su comportamiento frente al mundo, no un subjectum sino una substantia argentina.

328

Sección Tercera

HISTORIA

�lNDICE DE REALES CÉDULAS RELATIVAS A NUEVO LEÓN
1651-1820
ISRAEL CAVAZOS

GARZA

Universidad de Nuevo León

EN EL ARcmvo GENERAL DE LA NACIÓN, de la ciudad de México, existen,
entre otros, los ramos de "Reales Cédulas" y ''Duplicados'', o "Real Acuerdo";

con todas las disposiciones procedentes de la corona, o emanadas de la Real
Audiencia.
Del extenso catálogo de la primera de estas importantes secciones, compuesto por varias decenas de millares de tarjetas, entresacamos las que, directa
o indirectamente, se refieren a Nuevo León.
Muy pocos de estos documentos obran también en el Archivo Municipal de
Monterrey. En su mayoría son desconocidos, y aportan valiosas noticias sobre
la historia nuevoleonesa.

REALES CÉDULAS. SIGLO

XVII

Vol. 4, Exp. 56, J f.
Ordenando se mande por separado el azogue, para las minas de Almadén.
23 de noviembre de 1651.
Vol. 4, Exp. 59.
Que se cobren, por cada quintal de azogue, 15,000 maravedís de plata,
Y que se envíen para beneficiar las minas de Almadén. 23 de noviembre de
1651.

Vol. 9, Exp. 21, 2 fs.
Sobre gue se restituyan a las cajas reales, las libranzas del virrey conde de
Baños, pagadas a don Martín de Zavala. 21 de enero de 1666.
331

�Vol. 10, Exp. 106.
Ordenando cobrar las libranzas que de orden del conde de Baños recibió don Martín de Zavala. 9 de febrero de 1669.
Vol. 10, Exp. 125, 3 fi.
.
Sobre que se reintegren a las cajas reales las cantidades ~ue el virrey conde
de Baños hizo pagar a don Martín de Za,·ala. lo. de septiembre de 1669.
Vol. 11, Exp. 92, 1 f.
Se piden informes sobre si conviene aumentar el sueldo a don Juan de
Vergara, oficial del Tribunal de Cuentas. (Gobernador, después, del Nuern
Reino de León). 5 de julio de 1670.
Vol. 12, Exp. 66, 2 fs.
.
Que pague don Nicolás de Azcárraga, gobernador del Nuevo Remo de
León, 500 pesos, por la mala 1·csidencia que tomó a don Martín de Zavala Y
a don León de Alza. 16 de junio de 1671.
Vol. 13, Exp. 31, 2 fs.
.
Sobre que se saquen a pregón los oficios de república en el Nuevo Remo
de León, y concediendo escudo de armas a la ciudad de Monterrey. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 36, 2 fs.
Con copia del despacho que declara las penas impuestas al ~o~ernador del
Nuevo Reino de León, si permite que se hagan esclavos a los md10s, y lo demás sobre ello. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 38, 2 fs.
Sobre que se introduzcan en el N. Reino de León los derechos de alcabalas
y media anata. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 39.
Sobre que las minas del Nuevo Reino de León, paguen los derechos por
el plomo que producen. 9 de mayo de 1672.
Vol. 13, Exp. 40, 2 fs.
Que la conversión de los indios se haga por predicaciones, congregándolos
y repartiéndoles tierras. 9 de mayo de 1672.
Vol. 14, Exp. 107.
.
Que se ordene la reducción y administración de los indios de Coahu1la Y
Nuevo Reino de León. 15 de febrero de 1675.
Vol. 17, Exp. 31.
.
Prohibiendo averiguar por indios a las puertas de la iglesia. S/f.

332

Vol. 18, Exp. 159.
Pidiendo infonnes acerca de la proposición que hace el gobernador del Nuevo Reino de León, para que se agregue la villa del Saltillo al lugar citado.
31 de diciembre de 1681.

Vol. 19, Exp. 51, 1

f.

Que por muerte del gobernador don Domingo de Vidagaray, se nombró a
don Juan de Echegaray (sic por Echeverría); mientras S. M . lo provea. 2 de
octubre de 1682.

Vol. 19, Exp. 78, 12 fs.
Que los oficiales reales de Veracruz, devuelvan a don Juan Pérez Merino
los donativos que dio, si falleciere antes de recibir el gobierno de la Florida.
Agregado el título de gobernador de aquella provincia. 30 de diciembre de

1682.
Vol. 19, Exp. 90, 2 fs.
Participa haber nombrado a don Juan Pérez Merint&gt; gobernador de la Florida, y lo que deberá ejecutar según indicación. 16 de febrero de 1683.

Vol. 19, Exp. 113, 2 fs.
Que informe de la pretensión de la ciudad de Monterrey, sobre que no se
nombre gobernador, sino juticia mayor y capitán a guerra; cuyo nombramiento
lo hará la Audiencia de México. 9 de julio de 1683.

Vol. 20, Exp. 73, 24 fs.

Que conforme a los papeles que remitió, se ponga remedio a la reducción
de indios del Nuevo Reino de León. S/a.
Vol. 21, Exp. 14, 2 fs.
Participa haber nombrado gobernador del Nuevo Reino de León a don
Juan Pérez Merino, y ordena que se le recoja lo demás, que queda nulo. 7 de
mayo de 1686.

Vol. 22, Exp.

104.

Que se averigüe lo maltratados que son los indios por los dueños de otras
haciendas, de las provincias de Río Verde, Taro.pico y Nuevo Reino de León.
25 de mayo de 1689.

Vol. 23, Exp. 93.
Sobre lo mismo.

Vol. 26, Exp. 143.
Ordena que se nombre capitán y gobernador del presidio de San Francisco
de Coahuila, a don Francisco Cuervo de Valdés. 30 de agosto de 1695.

333

�REALES CÉDULAS. SIGLO

XVIII

Vol. 3, Exp. 97, 2 fs.
Que se averigüen los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila
y Nuevo Reino de León. 12 de mayo de 1703.
Vol. 28, Exp. 69.
Sobre el modo de castigar a los indios en las provincias de Coahuila y N uevo Reino de León. S/a.
Vol. 32, Exp. 200.
Relitivo a las misiones de las provincias de Coahuila y N. Reino de León.
1705.
Vol. 34, Exp. 49, 2 f s.
Encargando cuiden mucho de la manutención y aumento de los indios y
buen t1·atamiento de los naturales. 20 de julio de 1709.
Vol. 34, Exp. 52, 2 f s.
Que se remitan a España los 8,000 peso&amp; con que ofrecieron servir a S. M.
Juan de Valdés y Cristóbal de Villarreal. 20 de julio de 1709.
Vol. 35, Exp. 22, 2 fs.
Sobre que se avisó a don Francisco Cuervo de Valdés, de la falta de ministros en el Nuevo México. 16 de febrero de 1711.
Vol. 30, Exp. 59.
Sobre fundación de misiones en Coah.uila y Nuevo Reino de León. 1701.
Vol. 36, Exp. 45, 2 fs.
Sobre destierro de los chichimecas que no se conviertan, en Tamaulipa y
la Sierra Gorda. 14 de agosto de 1713.
Vol. 36, Exp. 153, 1 f.
Que se intervenga en los abusos que cometen con los indios los escribanos
de cámaras y oficiales reales. S/ a.
Vol. 37, Exp. 57, 2 fs.
Aprueba la atención que se presta a los indios enfennos. S/a.
Vol. 37, Exp. 75, 3 f s.
Agradeciendo el interés en la reducción de los indios chichimecos. 10 de
febrero de 1716.
Vol. 40, Exp. 63, 1 f.
Recomendando la forma de reducción de los indios.
334

Vol. 40, Exp. 128, 4 fs.
Sobre consulta de la Sala del Crimen (de la que era alcalde el Lle. Francisco de Barbadillo Vitoria), para castigar a los salteadores de caminos. 14 de
noviembre de 1719.

Vol. 40, Exp. 162.
Disponiendo que los protectores de indios no tengan haciendas, comercio
ni estancias. 16 de diciembre de 1719.

Vol. 43, Exp. 10, 3 fs.
Sobre competencia entre franciscanos y jesuitas, para la convel}i6n de los
indios. 1722.

Vol. 43, Exp. 24, 11 fs.
Copia de la representación del oidor don Juan Picado Pacheco, sobre la
erección de obispados en Sonora y el Nuevo Reino de León. 22 de mayo de

1722.
Vol. 44, Exp. 124, J1 fs.
Solicitando que se informe, con autos, de Jas muertes ejecutadas por el gobernador del Nuevo Reino de León. 11 de diciembre de 1724.
Vol. 45, Exp. 108, 21 fs.

Solicitando que se informe, con autos, de los crímenes cometidos por el gobernador Francisco de Ilarbadillo Vitoria. 2· de junio de 1726.
Vol. 46, Exp. 91, 4 f s.

Aprobando la fundación del presidio de Boca de Leones, en el Nuevo Reino
de León. lo. de octubre de 1727.

Vol. 47, Exp. 106, 137 fs.
Relativo a la representación hecha por don Nicolás de Villalobos, sobre las
injusticias y muertes que sufren los naturales del Nuevo Reino de León, por
falta de protector. 2 de octubre de 1728.
Vol. 50, Exp. 89.
Acusando recibo de los mapas de las provincias internas que se han formado
en estos reinos. 1o. de agosto de 1731.
Vol. 55, Exp. 98, 4 fs.
Nombramiento de capitán de compañía del presiruo de San Gregario de
Cerralvo, hecho en Juan Antonio de Ochoa. 11 de octubre de 1735.

Vol. 56, Exp. 74, 3 fs.
Concediendo a los vecinos de Santiago de la Monclova, que siga de gobernador don Blas de la Garza Falc6n. 14 de octubre de 1736.
335

�Vol. 59, Exp. 65, 135 fs.
Ordenando se forme una junta que acuerde la forma de reducir a los indios. Incluye cartas de don Antonio Ladrón de Guevara, can informes sobre
la región. 10 de julio de 1739.

Vol. 61, Exp. 59, 4 fs.
Establecimiento del presidio del Sacramento, por don Bias de la Garza Falcón. 19 de julio de 1741.

Vol. 63, Exp. 38, 14 fs.
Que se ponga en ejecución la reducción de los indios del Nuevo Reino de
León. 13 de junio de J743.
Vol. 73, Exp. 10, 4 fs.

Enterado del aumento de poblaciones y reducciones de indios, conseguido
por el marqués del Castillo de Ayza, en el Nuevo Reino de León y Tamaulipas. 29 de enero de 1753.

Vol. 75, Exp. 86, 3 fs.
Pide informes de los procedimientos y excesos de don Francisco Gómez de
Algarín y don José Manuel de la Garza Falcón, oidores de la Audiencia de
Guadalajara. 18 de diciembre de 1755.
Vol. 79, Exp. 50, 2 fs.

Su Majestad aprueba las diligencias mandadas practicar en el nuevo mineral ( de la 1guana?), en el Nuevo Reino de León. 29 de marzo de 17 59.
Vol. 79, Exp. 60, 2 fs.

No se acepta la asignación hecha a don Manuel de Bahamonde, como capitán de infantería. 20 de abril de 1759.

Vol. 80, Exp. 23, l f.
Ordenando tome posesión de la alcaldía mayor de Chiclúcapa, Zimatlán
don Carlos de Velasco. (¿Quién después fue gobernador del Nuevo Reino
de León?). 7 de septiembre de 1760.
Vol. 81, Exp. 62.

Enterado del mejoramiento del mineral de la Iguana, y espera avisos relativos a este asunto. 19 de enero de 1761.

Vol. 81, Exp. 67, 1 f.
Ordenando se investigue si el gobernador del Nuevo Reino de León no ha
corregido sus vicios. 10 de febrero de 1781.
336

Vol. 82, Exp. 4, 2 fs.
Que se evite la despoblación del Nuevo Reino de León. 12 de enero de
1762.
Vol. 85, Exp. 267, 3 fs.
Aprobando las medidas tomadas para corregir los abusos con los indios, en
las misiones del Nuevo Reino de León. 24 de diciembre de 1764.
Vol. 85, E.«p. 247, 5 fs.
Relativo a los abusos cometidos contra los indios, por el corregidor de Santiago de los Valles, capitán Antonio Ladrón de Guevara. 3 de diciembre de
1764.
Vol. 93, Exp. 1, 2 /s.
Sustituyendo en el corregimiento al capitán Antonio Ladrón de Guevara con
don José Ordobas. 3 de julio de 1768.
Vol. 95, Exp. 65, 4 fs.
Pidiendo informes sobre las instancias del gobernador del Nuevo Reino de
León don Ignacio Wssel y Guimbarda. 8 de octubre de 1769.
Vol. 96, Exp. 93.
Pidiendo informes de las causas que hubieron para que no diera fianza el
alcalde mayor Antonio Ladrón de Guevara. 15 de abril de 1770.
Vol. 98, Exp. 15, 2 fs.
Que se dé cuenta de los empleos de oficiales que se provean para los presidios internos. 14 de enero de 1771.
Vol. 98, Exp. 108.

Enterado de que se concedió a don Antonio Ladrón de Guevara y a su hijo,
se posesionasen del corregimiento de Santiago de los Valles sin las formalidades
de estilo. 2 de mayo de 1771.
Vol. 100, Exp. 89, 1 f.
El gobernador de Coalrnila pide aumento de tropas para contener a los indios de esta provincia y del Nuevo Reino de León. 16 de marzo de 1772.
Vol. 103, Exp. 84.
Creación de una escuadra para contener a los indios de Coahuila. S/a.
Vol. 102, Exp. 108, 6 /s.
Ordenando que se erija en el Nuevo Reino de León el obispado, con el nombre que se cita. 25 de enero de 1773.

337
H22

�Vol. 103, Exp. 14, 1 f.
Que por lo informado a favor del teniente coronel don Francisco de Echeagaray, servidor interino del gobierno del Nuevo Reino de León, proponga a ese
oficial a lo que sea acreedor. 13 de julio de 1773.

Vol. 103, Exp. 121, 1 f.
Se concede el pase al visitador del Colegio Apostólico de Pachuca, don Fr.
Rafael Verger. 4 de noviembre de 1773.

Vol. 103, Exp. 122, 1 f.

Vol. 112, Exp. 158, 1

f.

Aprobando la Administración de Alcabalas del N. R. de León, en don Juan

María Rocicler. 21 de diciembre de 1777.
Vol. 114, Exp. 94, 1 f.
Recomendando que se dé empleo proporcionado a don Manuel de Santamaría y Escobedo. 2 de junio de 1778.

Vol. 115, Exp. 58, 1 f.

Aprobando la refonna del presidio de Monterrey, en el Nuevo Reino de León.
6 de noviembre de 1773.

Concediendo cuatro mil pesos a Fr. Antonio de Jesús Sacedón, obispo del
Nu'evo Reino de León. S/a.

Vol. 107, Exp. 279, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a] gobernador del Nuevo Reino de León,
don Melchor Vida) de Lorca y Villena. 28 de junio de 1776.

Pidiendo informe sobre si será conveniente que se establezca la catedral del
Nuevo Reino de León en la villa de Sta. Rosa, o en Linares. 1779.

Vol. 96, Exp. 11, 1 f.
Aprobando que se hubiese nombrado gobernador de la Colonia del Nuevo
Santander a don Vicente González de Santianés. 24 de enero de 1770.

Vol. 110, Exp. 157.
Que se mande relevar al gobernador Vicente González de Santianés. 18 de
febrero de 1777.
Vol. 110, Exp. 184, 1 f.
Relativo al nombramiento de gobernador de la provincia de Sonora, en don
Francisco de Echeagaray. 12 de mayo de 1777.

Vol. lll, Exp. 39, 5 fs.
Título de ciudad a la Villa de San Felipe de Linares, en el Nuevo Reino de
León. 19 de mayo de 1777.
Vol. 111, Exp. 45.
Referente al título de ciudad de la villa de San Felipe de Linares. 24 de mayo de 1777.
Vol. 111, Exp. 61, 2 fs.
Que se saquen en pública almoneda los oficios de regidores que se creen en la
villa de San Felipe de Linares, del Nuevo Reino de León, con motivo de habérsele concedido el título de ciudad. 19 de mayo de 1777.
Vol. II2, Exp. 84, 1 f.
Aprobando el gobierno conferido a don Francisco de Echeagaray, en la Colonia del Nuevo Santander. 15 de octubre de 1777.

338

Vol. 116, Exp. 64,

f.

2.

Vol. 116, Exp. 132, 1 f.
Que habiendo terminado su tiempo en el gobierno del Nuevo Reino de León,
don Melcbor Vidal de Lorca pase a España a terminar su mérito. 16 de marzo
de 1779.

Vol. 116, Exp. 229, 2 f.
Aprobando se restituya la compañía antigua para contener a los apaches, y
señalando sueldos. 9 de mayo de 1779.

Vol. 117, Exp. 70, 2 fs.
Que se dé posesión del gobierno del Nuevo Reino de León al teniente don
Vicente González de Santianés. 29 de julio de 1779.

Vol. JJ7,Exp. 163, 1 f.
Pidiendo infonnes sobre la instancia del coronel don Melchor Vida} de Larca, para que a su hijo don Manuel se le haga oficial. 29 de septiembre de 1779.

Vol. 117, Exp. 208, 2 fs.
Que se dé posesión de la alcaldía de Taxco a don Manuel de Santamaría y
Escobedo. 10 de noviembre de 1779.

Vol. 119, Exp. 28, 1 f.
Que se atienda a don Manuel de Bahamonde Vlllamil, alcalde mayor de Sayula. 3 de mayo de 1780.

Vol. 118, Exp. 89, 1 f.
Enterado de que se ha establecido el nuevo obispado en el Nuevo Reino de
León. lo. de febrero de 1780.

339

�Vol. 118, Exp. 102, 1 f.
Ordenando que a don Melchor Vida) de Lorca, que fue gobernador del Nuevo Reino de Le6n, se le conceda el grado de coronel vivo. 8 de febrero de

1780.

Vol. 124, Exp. 40, 2 fs.
Que al juez de la Acordada don Manuel de Santamaría, se le auxilie con
lo que necesite para el desempeño de su obligación. 31 de octubre de 1781.

Vol. 124, Exp. 69, 1 f.

Vol. 120, Exp. 74, 1 f.
Referente al nombramiento de gobernador del Nuevo Reino de León. expedido por el virrey a favor de don Vicente González de Santianés. 17 de marzo de 1781.

Que se informe sobre las milicias levantadas en Guadalajara y en Puerto
de la Navidad por el alcalde mayor de Sayula, don Manuel de Bahamonde.
18 de marzo de 1783.

Vol. 120, Exp. 98, 2 fs.
Encargando pase a formar las milicias de Sayula el alcalde mayor capitán
don Manuel de Bahamonde Villamil. 20 de marzo de 1781.

La Regencia de Guadalajara pide se aclaren las dificultades sobre los grados que han de tener Bahamonde, Mena y Sánchez. 27 de marzo de 1783.

Vol. 120, Exp. 113, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a don Vicente González de Santianés. 25
de marzo de 1781.

La Regencia de Guadalajara dio cuenta al virrey, del expediente formado
a resultas de un oficio del coronel don Manuel de Bahamonde, pidiéndole
declare a los oficiales del Batallón de Milicias Provinciales los fueros de la
Real Ordenanza. 27 de mano de 1783.

Vol. 120, Exp. 161, 1 f.
Concediendo el grado de coronel a don Manuel de Bahamonde Villamil. 15
de mayo de 1781.
Vol. 122, Exp. 131, 2

fs.

Negando (?) el grado de coronel aJ alcalde mayor de Sayula, don Manuel
de Bahamonde. 27 de abril de 1782. (Le había sido concedido el 15 de mayo
del año anterior; véase Vol. 120, Exp. 161 ).

Vol. 124, Exp. 110.

Vol. 124, Exp. 111.

Sobre lo mismo del anterior.
Vol. 124, Exp. 128, 3

/s.

Concediendo al electo obispo del Nuevo Reino de León, Dn. Fr. Rafael

José Verger, 4,000 pesos de ayuda de costas; sobre el producto de la vacante
de dicho obispado, para los fines que se expresan. 5 de abril de 1783.
Vol. 125, Exp. 118, 2 fs.

Vol. 123, Exp. 16, 2 fs.

Sobre las deudas de don José Antonio Vázquez Montero a don Manuel de
Bahamonde. 20 de julio de 1782.
Vol. 123, Exp. 200, 2

Vol. 124, Exp. 109, 3 fs.

fs.

Sobre la solicitud de don Melchor Vida! de Lorca, sobre milicias. 8 de
diciembre de 1782.
Vol. 123, Exp. 214, 1 f.

Desaprobando el sueldo que se pagó al coronel don Manuel de Bahamonde.
15 de agosto de 1783.
Vol. 125, Exp. 136, 1

f.

Que, atendiéndose a los méritos del coronel Melchor Vida! de Lorca, se le
pague el sueldo de coronel vivo; o, en su defecto, se remita a España. 20 de
agosto de 1783.
Vol. 125, Exp. 151, 1

f.

Concediendo el grado de teniente coronel reformado a don Pedro de Barrio
Junco y Espriella, alcalde de Jilotepec. (Ex-gobernador del Nuevo Reino de
León). 27 de diciembre de 1782.

Relativo a los despachos de los alféreces de las Compañías Presidiales del
Nuevo Reino de León, a favor de Félix Ramírez y José Antonio de Urresti.
25 de agosto de 1783.

Vol. 121, Exp. 158, 4 fs.
Mandando se nombre juez de Acordada a don Manuel de Santamaría y
Escobedo. 31 de octubre de 1781.

Vol. 125, Exp. 237, 1 f.
Que se informe qué empleo es conveniente para el coronel Melchor Vidal
de Lorca. 30 de septiembre de 1783.

340

341

�Vol. 126, E.t p. 44, 2 fs.
Aprobando la erección de una ayudantía para instrucci6n de la tropa en
el Nuevo Reino de León, nombrando a don Manuel de Cueto. 24 de octubre
de 1783.

•

Vol. 126, Exp. 73, 1 f.
Negativa a la solicitud que hace doña Francisca Gertrudis Bosio, viuda de
don Francisco de Echeagaray, gobernador que fue de uevo Santander (y
de Sonora y el 1 uevo Reino de León), de la cuana parte de su ueldo. 7
de noviembre de 1783.
Vol. 124, Exp. 208, 2 {s.
Que el alcalde mayor de Sayula, don Manuel Bahamonde, sati faga la deuda. 18 de mayo de 1783.
Vol. 125, Exp. 172, 1 f.
Que se obligue a don Manuel de Bahrunonde, a pagar lo que deba a don
José Antonio Vázquez. 7 de septiembre de 1783.

Vol. 127, Exp. 64, 1 f.
Contestación sobre la deuda de don Manuel de Bahamonde, alcalde mayor de Sayula, con don Francisco Fernández Rábago, previniendo evacúen las
reales ordenanzas el expediente de Baharnonde. 18 de mayo de 1783.
Vol. 128, Exp. 20 (ó 120).
Aprobando el nombramiento de administrador de la Aduana del
Reino de León en don Francisco Ruiz de Tarifa. 8 de mayo de 1784.

uevo

Vol. 128, Exp. 53, 2 fs.
Declarando libre del derecho de media anata al gobernador y capitán general del uevo Reino de León don Vicente González de Santiané. 18 de
mayo de 1784.
Vol. 130, Exp. 178, 2

fs.

Aprobando la remisión de pistolas al
Nuevo Santander. 22 de abril de 1785.

ucvo Reino de León y Colonia del

Vol. 132, Exp. 6, 1 f.
Concediendo licencia para que se case, al capitán del uevo Reino de
León don Manuel Cueto, con doña Rosalía Quintana. 2 de
ptiernbre
de 1785.
Vol. 132, Exp. 37, 3 fs.
Acompañando la solicitud del capitán Manuel Gueto, para el grado de
teniente coronel, en las tropas del uevo Reino de León. 21 de ptiembre
de 1785.

342

Vol. 135, Exp. 5, J f.
Prorrogando por seis meses la licencia conque se halla en estos reinos don
Manuel de Cueto, capitán de las milicias del uevo Reino de León. 22
de septiembre de 1786.

f.

Vol. 133, Exp. 87, 1

Aprobando nombramientos en don Francisco Ruiz Tarifa para administrador de alcabalas de la villa de Atlixco, y para las del ue o Reino de
León a don Gaspar González. 11 de febrero de 1786.

Vol. 134, Exp. 134, 2

f.

Previniendo se promueva el cobro que resulta en contra del doctor Antonio
Bustamante. siendo gobernador del obispado de uevo Reino de León. 30
de julio de 1786.

Vol. 132, Exp. 44, 3

fs.

Acompañando la instancia del gobernador del Nuevo Reino de León,
don Vicente González de antianés, solicitando el grado de brigadier. 23 de
septiembre de 1785.

Vol. 136, Exp. 3, 1

f.

Que más adelante se atenderá a don Vicente González de Santiané , gobernador del uevo Reino de León, con el grado de brigadier que solicita.
13 de enero de 1787.

Vol. 139, Exp. 5, 1 f.
Que se informe qué empl o puede darse al coronel Manuel de Bahamonde,
como premio a su mérito y aptitud. 8 de enero de 1788.

Vol. 139, Exp. 52, 1 f.
Que se nombre en el gobierno del Nuevo Reino de León al coronel Manuel de Bahamondc, cuando se provea; o en otro que Je sea proponionado,
&lt;le acuerdo con su petición, ');7 de enero de 1788.

Vol. 132, Exp. 215, J f.
Aprueba se u pendiese el cumplimiento de la real orden que mandaba
colocar en el gobierno de Veracruz a don Jacobo Ugarte y Loyola, y en el
de Puebla a don felchor Vidal de Lorca. 27 de dlciembre de 1785.

Vol. 136, Exp. 125, 1 f.
Nombrando gobernador del
Lorca. 13 de marzo de 1787.

ucvo Santander a don Mel hor Vidal de

3'1-3

�Vol. 137, Exp. 66, 1 f.
Que se dé pose ·ión del gobierno de uevo Santander a don Melchor Vidal
de Lorca, supliendo al coronel don Diego Lozaga, capitán de granaderos del
Regimiento de la Corona y gobernador en comisi6n. 7 de junio de 1787.
Vol. 141, Exp. 104, 1 f.
Que se releve del gobierno del Nuevo Reino de Le6n al coronel don Vicente González de Santianés, y se nombre en su lugar al coronel don Manuel
de Bahamonde. 20 de octubre de 1788.

Vol. 142, Exp. 66, 1 /.
Aprobando los retiros concedidos a Antonio Puga, lldefonso de la Gana
y Manuel Goo.z.ález, de las milicias de la Colonia del Nuevo Santander. 17
de febrero de 1789.

Vol. 142, Exp. 74, 1 f.
Concediendo agregación en el Regimiento de Puebla, a don José María
de Echeagaray, capitán de una compañía volante del
uevo Reino de
León. S/a.

Vol. 143, Exp. 17, l f.
Disponiendo que a don Melchor Vidal de Lorca, se le coloque en la primera vacante que se presente en algún gobierno. 8 de mayo de 1789.
Vol. 144, Exp. 163, 4 fs.
visa lo resuelto en orden a la división y adjudicación del territorio del
uevo Reino de León; formación de estatutos para el gobierno de aquella
mitra; asignación y dotación de prevendas; situación de la silla episcopal; y
demás en los nueve puntos que comprende. 11 de noviembre de 1789.

Vol. 145, Exp. 9, ¡ f.
Concediendo a don Manuel de Cueto el hábito en la Orden de S ti
4 de enero de 1790.
an ago.
Vol. 145, Exp. 179, J /.
Ordenando. q~e se continúen los autos seguidos contra don Antonio Bustamante, canorugo de la Iglesia de Puebla, por el descubrimiento que le
resultó cuando fue gobernador del Obispado del Nuevo Reino de Leó 3
de marzo de 1790.
n.
Vol. 14-0, Exp. 11, l

Vol. 148, Exp. 267, J f.
De ente~ado sobre los autos contra don Antonio Bustamante, ex-gobernador del Obispado del uevo Reino de León. 7 de abril de 1791.
Vol. 148, Exp. 19, 1 f.
Concediendo a doña María Francisca Martín z, viuda del coronel don
Melchor ~dal de Lorca Y Villena, gobernador que fue del uevo Santander
una pem1on del Ramo de Vacantes Mayores y Menores. 9 de enero de 1791:
Vol. 148, &amp;p. 37, ¡ f.
Conc~diendo 400 pesos anuales de pensión a doña Maria Francisca Martinez, viuda de don Melchor Vida] de Lorca y Villena. S/a.
Vol. 149, Exp. 44, ¡

Vol. 144, Exp. 191.
Remitiendo la real cédula sobre el obispado del Nuevo Reino de León.
11 de noviembre de 1789.

Vol. 145, Exp. 18 (o 48), 2 fs.
Aprobando que los vecinos del uevo Santander paguen el 2 ¼ %, así
como los vecinos del Nuevo Reino de León; pero en calidad de aumento,
cuando cesen las hostilidades de los indios. 9 de mayo de 1790.

Vol. 143, Exp. 36, 1 f.
Que e informe sobre la solicitud de don Manuel de Cueto y Vicdma,
capitán de una compañía provincial de Río Salado, en el Nuevo Reino de
Le6n, para que se le conceda la merced de hábito en la Orden de Santiago.
13 de mayo de 1786.

344

f.

. Que co~ la mayor eficacia se continúen las diligencias para hacer efecuvo el remtegro del alcance del canónigo de Puebla, don Antonio Bustamante, e.x-gobernador de la mitra en el ucvo Reino de Le6 7 d
de 1790.
n.
e mayo

f.

B R«:111itiendo despacho de primer teniente de la Cía. Volante de San J
aubsta, en el uevo Reino de León, a don Juan Ignacio R ó 14uand
mayo de 1791.
am n.
e

Vol. 149, Exp. 62, ¡ f.
?onced.iendo al alférez de una de las compañías refonnadas del N
Remo de L , d J
1 R . . on, on uan de Valenzuela, pase a continuar su méritouevo
en
e egun1ento de Asturias. 19 de mayo de 179 l.
Vol. 152, Exp. 287, ¡ f.
Avisa
. el rec1'bo de 1a carta en que se dio cuenta del nomb
·
d
promor d I e dral d
ram.iento e
•
, e a ate
e Monterrey hecho en el Dr. don Antonio Ramón
Gómez de Canalizo. 15 de agosto de 1792.

345

�Vol. 153, Exp. 178, 1

f.

Concediendo licencia al capitán reformado de Ja comparua del
uevo
Reino de Le6n, la agregación en su clase al Escuadrón de Dragones de la
Habana. 13 de diciembre de 1792.

Vol. 142, Exp. 2, 2 /s.
Recuerda el crédito de 41 1000 reales que tiene don José Antonio Vázquez
contra don Manuel de Bahamonde, que es gobernador del uevo Reino de
León; )' previene se le estreche a satisfacci6n. 4 de enero de 1789.

Vol. 143, Exp. 136, 1 f.
Aprobando que se haya nombrado gobernador del ruevo Reino de León,
al coronel don Manuel de Bahamonde. 22 de julio de 1789.
Vol. 146, Exp. 172, 1 f.
Para que se dé pose í6n al coronel de milicias don Manuel de Bahamonde,
del gobierno del
uevo Reino de León, que se le ha conferido. 13 de
agosto de 1790.
Vol. 154, Exp. 295.
Que el gobernador del Nuevo Reino de León, don !anuel de Bahamonde,
pague lo que debe a don José Antonio Vázquez Valdovioos Montero Mayor
de Lugo. 9 de abril de 1793.

Vol. 140, Exp. S, l

Aprueba el nombramiento de gobernador poütico y militar de las Fron~
teras de San Luis Colotlán, en don Sim6n de Herrera y Leiva, capitán de
infa.nteóa de Zamora. 5 de mayo de 1788.

Vol. 141, Exp. 29, J f.
Sobre los hombres del Regimiento de Zamora, que fueron a la Habana
en la fragata de guerra "Santa Lucía". 17 de septiembre de 1788.
Vol. 144, Exp. 201, 1 f.
Niega a don José Simón de Herrera y Leiva el grado de teniente coronel,
que solicitó. / a.

Vol. 155, Exp. 7, 1 f.
Negando a don José Simón de Herrera y Leiva el grado de teniente cor~
nel. lo. de mayo de 1793.

f.

Concediendo licencia a Fr. •Juan Antonio de la Pareja,1 del Colegio Apost61ico de Propaganda Fide, de Pachuca, de la Orden de San Francisco,.
1

Vol. 157, Exp. 261, 1 f.
Que en vista de que el coronel Manuel de .Bahamonde1 se casó sin la licencia correspondiente, siendo gobernador del uevo Reino de Le6n, ce e
en su empleo y se proceda en su contra; nombrando en su Jugar a don José
Simón de Herrera y Leiva. 22 de abril de 1794.

Vol. 158, Exp. 208, 3

fs.

Participando lo representado por el obispo del
uevo Reino de León,
prefecto de misiones del Colegio de Pachuca, sobre la erección de otro en
la ciudad de Monterrey. 28 de julio de 1794.

Vol. 158, Exp. 242.
Que e le abonen los sueldos de capitán de caballería a don Manuel Cueto

de Viedma, del tiempo que permaneci6 en la Habana, siendo capitán presidia) del uevo Reino de Le6n. 14 de agosto de 1794.
Vol. 153, Exp. 127, 3

fs.

Participando haberse resuelto se fije la silla episcopal del

uevo Reino

de León en la ciudad de Monterrey. 10 de noviembre de 1792.

f.

Vol. 157, Exp. 197, 1

para colectar 40 religiosos sacerdotes, o diáconos te61ogos. 22 de mano

de 1794.

Había estado con el Ilmo. señor Vergcr en Monterrey.

Vol. 153,

Exp. 158.

Remitiendo el real despacho sobre que se fije la silla episcopal en Mon-

terrey. S/a.
Vol. 153, E.xp. 197.
Sobre el establecimiento de la siJla episcopal en Monterrey. /a.

Vol. 157, Exp. 263, 1 f.
Que el gobierno político y militar de las Fronteras de San Luis Ocotlán
~lará a cargo de don José Asencio de Uriarte, por promoción de don José
Sl.lDón de Herrera al gobierno del uevo Reino de León. 22 de abril de 1794.

Vol. 158, Exp. 186, 2 fs.
Ordenando que se dé posesión del gobierno d I uevo Reino de L 6n a}
capitán de infantería don Jo é Simón de Herrera y Leiva. 21 de julio de 1794.

Vol. 161, Exp. 36, 1 f.
Conced~cndo el grado de teniente coronel de infantería aJ gobernador del
Nuevo Remo de Le6n, don imón de Herrera y Leiva. 16 de mayo de 1795.

346
347

�Vol. 155, Exp. 32, 1 f.
Acompaña el real despacho de teniente segundo de la Compañía Volante
de San Juan Bautista de Horcasitas Punta de los Lampazos, del Nuevo Reino de
León, para don Juan de Castañeda. 13 de mayo de 1793.
Vol. 155, Exp. 251.
Despacho de alférez segundo de la compañía de San Juan Bautista, para
don Antonio Treviño. 16 de agosto de 1793.
Vol. 158, Exp. 214.
Despacho de segundo alférez de San Juan Bautista para don Angel Bochar
D'Oris. S/a.

Vol. 159, Exp. 189.
Previniendo que se coloque a don Angel Bochar D'Oris, en el Cuerpo dr
Ingenieros de las expediciones científicas. 24 de noviembre de 1794.

Vol. 161, Exp. 216, 2 fs.
Despacho de ayudante para el ingeniero Angel Bochart D'Oris, alférez de
la 2a. Cía., de la Punta de los Lampazos, en el Nuevo Reino de León. 10
de agosto de 1795.
Vol. 160, Exp. 74, I f.
Despachos para don Manuel de Santamarfa y otros militares. 4 de febrero
de 1795.

Vol. 161, Exp. 227, 1 f.
Concediendo al capitán del Regimiento de Infantería de Nueva España,
don Manuel de Santamaría, la merced de hábito en la Orden de Santiago.

13 de agosto de 1795.

Vol. 162, Exp. 67, I f.
Recomendación a favor del Dr. don José Ignacio de Arancibia, provisor y
vicario general de la Puebla de los Angeles, a fin de que se le nombre para
doctoral de aquella Santa Iglesia. 21 de octubre de 1795.
Vol. 162, Exp. 123, 2

/s.

R. de León, en favor del deán de la iglesia don Andrés Feliú y Tagores.
27 de enero de 1796.

Vol. 163, Exp. 69, 3 fs.
Enterado del expediente promovido contra el Dr. Fr. Servando Teresa de
Mier, religioso dominico, por haber predicado ·un sermón escandaloso el 12
de diciembre de 1794, en la Colegiata de Guadalupe. 10 de febrero de 1796.

Vol. 164, Exp. 218, 2 fs.
Participa haberse resuelto retener el expediente relativo al sermón que predicó en la Colegiata de Guadalupe Fr. Servando Teresa de Mier, y ordena
que se deposite en su archivo el papel o tratado de geroglíficos de José Ignacio
Borunda. 10 de febrero de 1796.
Vol. 164, Exp. 253.
Incluyendo el despacho anterior.
Vol. 164, Exp. 86, 2 fs.
Enterado del estado que guardan las cuatro compaiúas volantes del Nuevo
Reino de León y Colonia del Nuevo Santander, cuando las revistó el teniente
coronel Calleja; y concediendo gracia de inválidos en la clase de sargento al
cabo Margil González, por ser el único a quien corresponde. 28 de mayo
de 1796.

Vol. 164, Exp. 335, 2 fs.
Comunica haberse remitido al intendente de San Luis Potosí, el título de
escribano público de Cabildo, minas, registros de Real Hacienda y caja
marca de la ciudad de Monterrey, del Nuevo Reino de León a favor del
Lic. Mateo Lozano. 27 de agosto de 1796.
'

Vol. 146, Exp. 261.
Empleo de coronel del Regimiento de la Corona, a don Nemesio Salcedo,
teniente coronel del Regimiento de Navarra. S/a.
Vol. 155, Exp. 233, I f.
Concediendo a don Nemesio Salcedo el grado de brigadier. 6 de agosto
de 1793.

Participa haberse aprobado el nombramiento de gobernador de la Mitra
del Nuevo Reino de León, hecho a don Gaspar González Cándamo, canónigo
de Guadalajara; así como también la asignación de renta que se le señaló
con este motivo. 30 de octubre de 1795.

Vol. 164, Exp. 137.
Concediendo licencia al brigadier Nemesio Salcedo, para que vaya a España.
27 de agosto de 1796.

Vol. 163, Exp. 39, 1 f.
Remitiendo despachos de nombramiento de comisario general de Cruzada,
subdelegado de este ramo en segundo lugar, de la diócesis de Linares o N.

Vol. 167, Exp. 70, 3 fs.
Sobre la instancia de don Ramón Lazo de la Vega, demandando al coronel
Manuel de Bahamonde la alimentación de su hijo Manuel. Remite la co-

348

349

�pia de la instancia de don Ramón contra su yerno Bahamonde, sobre los
18,000 pesos que le debe por alimentación de su hijo. 22 de mayo de 1797.

Vol. 170, Exp. 20, 1 f.
Enterado del arreglo de las milicias provinciales y fijas de la frontera del
Nuevo Reino de León, y aprueba los nombramientos hechos en los mismos. 12
de junio de 1798.

Vol. 172, Exp. 5, 2 fs.
Indultando a don Manuel de Bahamonde, por la falta que cometió al casarse sin licencia cuando era gobernador del N. R. de León. 9 de enero de

1799.
Vol. 172, Exp. 23, I f.
Enterado de permanecer tranquilas las fronteras del N. R. de León y Nuevo
Santander de los indios lipanes y bárbaros. 9 de abril de 1799.

Vol. 170, Exp. 62, I f.
Comunicando las promociones de don Ramón Gómez de Canalizo y de
don Andrés !más de Altolaguirrc, para arcediano y chantre de la Iglesia del

Vol. 173, Exp. 61, 1 f.
Sobre lo mismo. 2 de junio de 1799.

Nuevo Reino de León. 23 de junio de 1798.

Vol. 173, Exp. 95, 1 f.
Sobre lo mismo. 10 de junio de 1799.

Vol. 170, Exp. 23S, 1 f.
Despachos de teniente de milicias del Nuevo Reino de León, para José
Cipriano Arizpe y Vicente Ved.ia y Pinto. 7 de agosto de 1798.
Vol. 170, Exp. 2S6, 2 fs.
Suspendiendo la pensión que tiene de vacantes mayores y menores la viuda
de don Melchor Vida! de Larca. 17 de agosto de 1798.
Vol. 171, Exp. 55, 1 f.
Comunicando haberse conferido la magistral de la catedral de México al
Dr. Gaspar González Cándamo, de la de Guadalajara. 26 de septiembre de

1798.
Vol. 171, Exp. 57, 1 f.
Confiriendo la dignidad de tesorero de la catedral del N. R. de León al
Dr. D. José María Gómez de Castro. 26 de septiembre de 1798.
Vol. 171, Exp. 134, 1 f.
Promoviendo a D. José Francisco López Portillo, racionero de la catedral
del N. R. de León a la dignidad de maestrescuela, de nueva creación, y colocando a D. Juan Ignacio Campos en la vacante del primero. 24 de octubre
de 1798.

Vol. 171, Exp. 245, 1 f.
Comunica el nombramiento del Lic. Miguel Ignacio Gárate, presbítero
abogado de la Real Audiencia de Guadalajara, a la canongía doctoral de la
Sta. Iglesia del N. R. de León, que se hallaba vacante por falta de D. Pedro
Ignacio Salazar. 22 de diciembre de 1798.
Vol. 171, Exp. 245, 1 f.
Concediendo dos canongías de mercedes, para don Juan Isidro Campos Y
D. José Vivero, en la Iglesia del N. R. de León. S/a.

350

Vol. 172, Exp. 276, 1 f.
Avisa que concedió una canongía en la catedral del N. R. de León a D.
Juan Antonio de la Peña. 24 de abril de 1799.
Vol. 173, Exp. 296, 1 f.
No concede al coronel Manuel de Bahamonde, que fue gobernador del N.
R de León, el sueldo que solicita; sino únicamente que se le coloque en
empleo arreglado a su categoría. 31 de agosto de 1799.
Vol. 174, Exp. 42, 2 fs.
. _R~mitiendo representaciones del obispo del N. R. de León, y cabildos ecle'SlaStlco y secular de la ciudad de Monterrey, tocante a la traslación de la sede
episcopal a la villa del Saltillo. 20 de septiembre de 1799.

Vol. 174, Exp. 160, 1 f.
Aprobación de que se haya conferido la Cía. de Dragones Provinciales de
Cadereyta a Pedro de Herrera, declarándole segundo comandante de las
Compañías Milicianas del N. R. de León; pero le niega el grado de teniente
coronel. 17 de noviembre de 1799.
Vol. 174, Exp. 170, 2 fs.
Pidiendo informes acerca de la prórroga del teniente coronel Simón de
Herrera, en el gobierno del N. R. de León, según Jo solicita el Ayuntamiento
de Monterrey. 23 de noviembre de 1799.
Vol. 174, Exp. 182, 1 f.
Concede retiro con goce de fuero y uso de uniforme a D. Antonio de Rive~ capitán de las Milicias Provinciales del Nuevo Reino de León, como lo
sohc1t6. 3 de diciembre de 1799.

351

�Vol. 175, Exp. 124, 1

f.

El Rey ha visto con satisfacción la prueba de fidelidad que ha dado el
chantre de la Iglesia Catedral del N. R. de León, Dr. Andrés Imás y Altolaguirre, y manda se le den expresivas gracias por su servicio. 30 de agosto
de 1800.
Vol. 176, Exp. 93, 1

f.

Se nombra a don Manuel Salcedo comandante general de las Provincias Internas de Oriente, en lugar del mariscal de campo don Pedro de Nava. 29
de agosto de 1800.
Vol. 178, Exp. 17, 2 fs.
Previniendo que se miren con atención y preferencia los recursos del Ayuntamiento de Monterrey, acerca de las frecuentes censuras que fulmina el obispo del N. R. de León por cualquier leve motivo. 22 de febrero de 1800.
Vol. 178, Exp. 20, 1 f.

Previene que se espere, por término que no exceda de seis meses, la posesión del racionero de la catedral del N. R. de León, D. José Ma. Ortigosa, a
causa de sus enfermedades. 22 de febrero de 1800.

Vol. 184, Exp. 3, 1 f.
Comunicando que se tenga presente a don Simón de Herrera, gobernador
del Nuevo Reino de León, para el grado de coronel, que había solicitado.
8 de enero de 1802.
Vol. 184, Exp. 7, lf.

Comunicando estar enterado de las novedades con los indios, en el Nuevo
Santander y Nuevo Reino de León. 12 de enero de 1802.
Vol. 184, Exp. 35, 1 f.
Concediendo agregación al Regimiento de Infantería de la Corona en
clase de teniente coronel, a Joaquín de Arredondo, primer teniente que1 fue
de las Guardias Españolas; indultándole del crimen de haberse e-asado sin
real licencia, ni la de sus padres. 11 de febrero de 1802.
Vol. 187, Exp. 295, 2 fs.

Relevando de secretario de la Comandancia de las Provincias Internas de
Oriente a don Manuel Merino, y nombrando en su lugar a don Bernardo
Villamil. 8 de noviembre de 1803.
Vol. 188, Exp. 251, 2 fs.

Para que don Bernardo Villami1, capitán de la Segunda Cía. Volante de
REALES cÉDULAS. StOLO XIX

Vol. 179, Exp. 144, I f.
Concediendo al obispo del Nuevo Reino de León, don Primo Feliciano
Marin de Porras, 4,000 pesos del ramo de vacantes mayores y menores. 28
de dicembre de 1801.
Vol. 182, Exp. 58, 2 fs.

Participando lo resuelto en la instancia del Cabildo de la Iglesia del Nuevo
Reino de León, acerca de que se suspendiera la suspensión de prebendas de
aumento, y ordenándole disponga la dimisión de los últimos cuadrantes de
aquella mitra, con lo demás que expresa. 10 de junio de 1801.
Vol. 182, Exp. 65, 1 f.

Comunicando el nombramiento de don Agustín Madrigal, para una ración
de la Catedral de Monterrey. 24 de junio de 1801.
Vol. 183, Exp. 85, 1 f.

Nombramiento de comisario subdelegado de Cruzada, de la diócesis de Linares o Nuevo Reino de León, para don Andrés !más y Altolaguirre. 4 de
febrero de 1802.

352

la Colonia del Nuevo Santander, suceda a don Manuel Merino en la secre-

taría_ de la C~dancia de las Provincias Internas de Oriente, jubilado por
25 anos de serv1cio. lo. de noviembre de 1803.
Vol. 188, Exp. 202, 1

f.

Señaland~ el haber de que deben disfrutar los sargentos, cabos y soldados
de la Colorua de Nuevo Santander, Nuevo Reino de León y Baja California.
24 de agosto de 1803.
Vol. 190, Exp. 53, 1

f.

De acuerdo con el Consejo, se remite real despacho de 16 del corriente
mes~ en que se ordena dé cuenta de las providencias que se hayan tomado con
mo~ivo del extraordinario temporal que se expresa, en el Nuevo Reino de
Leon. 22 de junio de 1803.
Vol. 190, Exp. 1 IS, 1 f.

Avisa el Rey haberse concedido en la Santa Iglesia de Linares, una ración
al Br. don José Alejandro Vicente de la Garza. 24 de octubre de 1803.
Vol. 190, Exp. 141, 6 fs.

_Al virrey de Nueva España, participándole lo resuelto acerca de los valores
asignados a los oficios de regidores, de los ayuntamientos de San Luis Potosí
353
H23

�v Monterrey; con las declaraciones y lo demás que expresa. 28 de cliciembre
de 1803.
Vol. 192, Exp. 14, 2 fs.
No aprueba el nombramiento de provisor y vicario general de la diócesis
del Nuevo Reino de León, en el Lic. Fermín de Sada. 24 de febrero de 1804.
Vol. 192, Exp. 27, 2 fs.
Aprobando lo dispuesto en el descubrimiento que resultó al Dr. Antonio
Bustamante, cuando gobernó la mitra del Nuevo Reino de León. 24 de marzo
de 1804.
Vol. 192, Exp. 54, 4 fs.
Declarando que el virrey, como tal, debe conocer privativa y exclusivamente
de las instancias de los indios sobre su fundo legal, sea cual fuere el fuero de
los colindantes. 14 de mayo de 1804.
Vol. 192, Exp. 77, 1 f.
Avisando que están presentados a la cámara don Antonio Martín Fajardo,
teniente de cura de la vHla de Hincha (sic) y otros, para una ración de la
Catedral de Monterrey. 23 de junio de 1804.

Vol. 193, Exp. 70, 1 f.
Admite a don José Manuel Tamayo, racionero de la catedral del Nuevo
Reino de León, la renuncia que hace; conservándole los honores que solicita.
14 de octubre de 1804.
Vol. 194, Exp. 27, 1 f.
Negando el grado de teniente coronel del Regimiento de Infantería de la
Corona, de este reino o en el de México, o en último caso el sueldo de su
grado, a don Joaquín de Arredondo. 2 de febrero de 1804.
Vol. 194, Exp. 101, 3 fs.
Sobre el nuevo sistema en que deben gobernarse las Provincias Internas
y comunica que S. M. está conforme con el plan consultado por el señor generalísimo. 18 de mayo de 1804.
Vol. 194, Exp. 157, 1 f.
Ordenando que se tenga presente al teniente coronel Simón de Herrera,
gobernador del Nuevo Reino de León, por sus méritos. 31 de agosto de 1804.

Vol. 197, Exp. 278, 2 fs.
Nombrando capitán agregado al Cuerpo Volante de Caballetla de la Colonia de Nuevo Santander, al capitán Bernardo Villamil. 10 de diciembre
de 1806.
354

Vol. 199, Exp. 17, 5 /s.
Aprobando las providencias para el establecimiento de una nueva población, en el Nuevo Reino de León, con el nombre de San Carlos de Marín, y
haciéndole las prevenciones que se expresa. 16 de julio de 1807.
Vol. 203, Exp. 32, 1 f.
El Rey Fernando Vil, por conducto del Consejo de Regencia de España e
Indias, conformándose con el parecer del Supremo Consejo de Guerra y
Marina, en que se aprueba la licencia que el virrey concedió al teniente coronel agregado del Regimiento de Infantería de la Corona, don Joaquín de
Arredondo, para casarse con doña María Guadalupe del Moral Huidobro,
con opción de los beneficios del Montepío Militar. S/a.

Vol. 204, Exp. 39, 1 f.
Aprobando el permiso concedido al teniente coronel don Bernardo Villa.
mil, para casarse con doña María Josefa Gándara. 3 de febrero de 1811.

Vol. 204, Exp. 65.
Sobre lo mismo. 22 de febrero de 1811.
Vol. 204, Exp.

4{), 1

f.

Concediendo la viudedad que le corresponde en el Montepío Militar a
doña Antonia Artazo, viuda del coronel de milicias de Tlaxcala don Manuel
de Bahamonde. Febrero de 1811.

Vol. 204, Exps. 41, 42 ,, 43.
Sobre lo mismo.
Vol. 204, Exp. 94, 1 f.
Que se conceda una vacante en la renta del Tabaco a don Melchor N úñez
de Esquive}, en la de Monterrey. 9 de marzo de 1811.

Vol. 204, Exp. 69, 1

f.

Mandando el despacho para segundo oficial de la Oía.. Miliciana del Nuevo
Reino de León. S/a.

Vol. 204, Exp. 245, 1

f.

Que en vista de las .razones que expone el que fue gobernador del Nuevo
Reino de León, don Simón de Herrera, se examine si conviene que vuelva a
su destino. 15 de julio de 181 l.

Vol. 205, Exp. 120, 1 f.
. I~sertando la real orden comunicada al comandante general de las Provincias Internas, brigadier Nemesio Salcedo, sobre algunos asuntos relativos

355

�a la agregación de las mismas al virreinato de Nueva España. 26 de octubre
de 1811.

Vol. 205, Exp. 121, 2 fs.
Sobre lo mismo. S/a.
Vol. 205, Exp. 278, 1 f.
Confirmando el nombramiento de alférez, concedido por el virrey de la
Nueva España en el Cuerpo Provincial de Caballería, del Nuevo Reino de
León. 19 de diciembre de 181 l.
Vol. 206, Exp. 15, 1 f.
Que se expida el real despacho de 2o. alférez de la Compafiía de la Punta
de Lampazos, concedido a José Ma. Sánchez. 3 de enero de 1812.
Vol. 206, Exp. 44, l f.
Remitiendo real despacho de retiro, concedido a José Ramón Fernández,
teniente de las milicias del Nuevo Reino de León. 18 de enero de 1812.
Vol. 206, Exp. 264, 1 /.
Remitiendo despachos correspondientes a los individuos nombrados por el
viney, en la Cía. Volante de la Punta de los Lampazos. lo. de mayo de 1812.
Vol. 207, Exp. 145, 1 f.
Confiriendo el grado de coronel al teniente coronel Simón de Herrera, gobernador del Nuevo Reino de León. 24 de septiembre de 1812.
Vol. 207, Exp. 242, 2 fs.
Aboliendo las mitas o repartimientos de indios y todo servicio personal que
bajo de aquellos y otros nombres presten a los particulares o del gobierno; asi
como también concediendo otras ventajas a los naturales. 13 de noviembre
de 1812.
Vol. 208, Exp. 30, 2 fs.
Mandando se tomen todas las disposiciones convenientes, para el efecto de
población de Texas, poniéndose de acuerdo con el comandante general de las
Provincias Internas, y con el obispo del Nuevo Reino de León. 15 de febrero
de 1813.
Vol. 214, Exp. 109, 2 fs.
Que se informe si convendría establecer Audiencia en Saltillo. 27 de sep•
tiembre de 1816.
Vol. 214, Exp. 170, 1 f.
Enterado de la recomendación que hace el virrey, del coronel don Bernardo
Villamil. 4 -de noviembre de 1816.

Vol. 214, Exp. 192, 1 f.
Concediendo al sargento mayor Pedro de la Garza, licencia para ir a la
Península. 18 de noviembre de 1816.
Vol. 215, Exp. 263, 1 f.
Previniendo que se infonne de la representación que hizo don Miguel Angel de la Garza, en la que se queja del destierro que sufre en el castillo del
Morro, de la Habana. 17 de junio de 1816.
Vol. 216, Exp. 59, 3 fs.
Se remite donativo de don Primo Feliciano Marín de Porras, obispo del
Nuevo Reino de León, por 50,000 pesos, en calidad de préstamo, con motivo
de las urgencias actuales. 8 de febrero de 1817.
Vol. 216, Exp. 62, 1 f.

Se aprueba la jubilación hecha en don Alejo Ruvalcaba, contador de diezmos del Nuevo Reino de León. 8 de febrero de 1817.

Vol. 216, Exp. 77, 1 f.
Contesta el rey la instancia que hizo don José Alvarez, cura que fue de
Ciénega de los Olivos, en la Nueva Vizcaya, solicitando que la canongía que
se le concedió para la Iglesia de Monterrey, se extendiese a Durango y Guadalajara, por lo nocivo que le era aquel clima. 12 de febrero de 1817.
Vol. 216, Exp. 309, 1 f.
Concediendo licencia por un año para pasar a España, al coronel don Bernardo Villamil. 14 de junio de 1817.
Vol. 217, Exp. 43, 1 /.
Aprobando
la licencia que se concedió a don Diego Cenobio de Lachica ,
.
teniente de escuadrón veterano presidia! de caballería, de la provincia de
Texas, para contraer matrimonio con doña Toribia de la Garza· pero sin
opción de ésta en los beneficios del Montepío Militar. 19 de julio d~ 1817.
Vol. 217, Exp. 139, 2 /s.
AJ virrey de México, para que tenga entendido la declaración que se ha
hecho, con respecto al ceremonial que ha de observarse en la Catedral de
Monterrey, con los comandantes de Provincias lnternas de Oriente cuando
asistan a las misas solemnes. 10 de septiembre de 1817.
'
Vol. 217, Exp. 218, ¡

f.

Concede el rey el retiro a don José Domingo Castañeda, capitán de Dragones Provinciales del Nuevo Reino de León, con el grado de teniente coronel
goced : f uero enroma
· · J y uso de uniforme
·
de retirado; con licencia para regresar'
a Espana c-0n su familia. 5 de noviembre de 1817.

356
357

�Vol. 234, Exp. 237, 1 f.

Vol. 217, Exp. 249.
Sobre lo mismo. S/a.

Vol. 219, Exp. 17, 2 fs.
Suprimiendo las canongías de las catedrales de Durango y Nuevo Reino
de León; así como la de la Colegiata de Guadalupe; previniendo que quedan
a beneficio de la Inquisición. 10 de julio de 1818.

Vol. 219, Exp. 321, 1 f.
Aprobando el nombramiento de ayudante inspector de las Provincias Internas del Nuevo Reino de León y Santander, concedido a don Antonio
Puertas. 14 de noviembre de 1818.

Vol. 219, Exp. 263, 1 f.
Concediendo a don Pedro José Morales, la plaza de oficial primero de la
Contaduría de Diezmos, de Monterrey. 14 de diciembre de 1818.
Vol. 223, Exp. 120, 1 f.
Que se expida despacho a Francisco Goru:ález, como jefe de la Compañía
de Milicias de Infantería del uevo Reino de León, destinada al servicio de
artillería. 31 de mayo de 1820.

REALES CÉDULAS.

VARIOS

A-

os

Vol. 229, Exp. 77, 3 /s.
Participando lo resuelto al aumento de prevendas de la Catedral de Monterrey, y ordenando información del monto de diezmos. 18 de diciembre
de 1797.
Vol. 233, Exp. 14, 4 fs.
Remitiendo cédulas en que se presenta a los religiosos de la Orden de
San Francisco, en la Provincia de Zacatecas, para las doctrinas de los pueblos
aquí mencionados. 9 de diciembre de 1649.

Ordenando que se remita, con autos, un infonne sobre la conducta de
Francisco Gómez Algarín y José Manuel de la Garza Falcón, oidores de la
Audiencia de Guadalajara. 22 de noviembre de 1757.

Vol. 234, Exp. 344, 2

fs.

Comunicando estar enterado de las diligencias practicadas por el virrey de
la Nueva España, sobre el descubrimiento del mineral de la Iguana, en el
Nuevo Reino de León. 29 de marzo de 1759.

Vol. 234, Exp. 391, 1

f.

Comunicando estar enterada la reina madre, del descubrimiento de un mineral en la sierra de San Antonio de la Iguana, del Nuevo Reino de León. 23
de septiembre de 1759.

Vol. 235, Exp. 150, l. f.
Concediendo el grado de coronel de infantería, a don Melchor Vida) de
Lorca. 23 de junio de 1776.
Vol. 221, Exp. 312, 1 f.
Resolviendo que al gobernador del Nuevo Reino de León, don Bernardo
Femández de Villamil, coronel del ejército, se le proponga por la Cámara
de Guerra para los primeros destinos que vaquen en España. 8 de diciembre de 1819.
Vol. 221, Exp. 339.
Resolviendo que a don Bernardo Fernández de Villamil, se le proponga para algún puesto de categoría, que vaque en España. 19 de diciembre de

1819.
Vol. 238, Exp. 268, 1 f. Comunica haber aprobado el nombramiento de administrador de alcabalas del 1uevo Reino de León, para don Juan María Rocicler. 21 de diciembre de 1777.

Vol. 234, Exp. 89, 3 fs.
Ordenando informe reseivadamente sobre los procedimientos y excesos de
Francisco Gómez de Algarín y José Manuel de la Garza Falcón, oidores de
la Audiencia de Guadalajara. 18 de diciembre de 1755.

Vol.234,Exp. JOO, I

f.

Empleo a Francisco de Echegaray y otro
gones de Veracruz. lo. de marzo de 1755.

358

I

de teniente de alférez de Dra-

359

�LA VERDAD SOBRE LA VILLA DE CERRALVO
EuoENIO DEL

Hovo

Instituto Tecnológico de Monterrey

EL DIEZ Y NUEVE DE JULIO de ese año de mil seiscientos veinticinco, salió
don Martín del puerto de Cádiz en la flota que venía al mando del general don Lope de Hozes y Córdova; 1 pasó de Veracruz a la ciudad de México para presentar sus provisiones al Virrey, que lo era don Rodrigo Pacheco de Osorio, Marqués de Cerralvo, y siguió a la ciudad de Zacatecas
para desde allí organizar, con la ayuda de su padre, su entrada al Nuevo
Reino de León. Viniendo por Mazapil y Saltillo, hizo su entrada solemne
a la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, el día veinticuatro de agosto de rm1 seiscientos y veintiséis. 2 Dice Alonso de León refiriéndose a este acontecimiento: "Entró en la ciudad de Monterrey a veinticuatro de agosto, el año de veintiséis, prevenido de gente, ropas, rejas, herramientas y todo lo demás necesario a una nueva población; fue recibido con
Jas demostraciones de alegría que a una persona tan deseada podía causar (?), que siempre las novedades de los gobiernos agradan. Enteróse de
las cosas del reino, de las calidades de la tierra, proceder de los españoles,
condición de los naturales: principales fundamentos para un buen acierto.
Repartió a los vecinos labradores cantidad de rejas, que las más de ellas hicieron comales; a otros dio herramientas y, a todos, aquello que les faltaba,

---

' JUAN Dmz 011 LA CALL.E, Descubrimiento, población y pacificación del Nuevo Reino
d, Le6n, pág. 229. En Memorial y Noticias Sacras, etc. Máx.ico, 1932 (Edición de la
Sociedad de Bibliófilos Mexicanos). La primera edición es de Madrid, 1646 y lo referente aJ Nuevo Reino de León ocupa las ff. 1040, 108.

• ALONSO DB LEÓN, Relación y Di.scursos del descubrimiento, población y pacificación
d, este Nu.,vo Rllino de León, etc. (1649), pág. 126. En Genaro Carda (ed.) Historia
de Nuevo León, México, 1909. Documentos inéditos o muy raros para la hutoria de
México, 25. Acaba de aparecer una segunda edición prepaxada por Israel Cavazos
Garza y editada por la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1961.

361

,

�hasta ganados¡ mandó juntar todos los indios que se pudieron, a quie?es,
después de haber dado a entender que venía sólo para su fomento Y bien,
y que viniesen como debían, acudiendo a la doctrina ~e los padres de San
Francisco y al servicio de sus amos, que él les amparana en todo lo que se
les ofreciera, les fue repartiendo con larga mano la ropa que metió y harinas, enviando a pedir más a Zacatecas, con que se.. podía pensar se6., aseguraba una perpetua paz en esta gente, a no ser tan inconstante. Envio a ensayar Jas minas de la redonda de Monterrey¡ subió a la de San Antonio, esfuerzo prodigioso; subió por una peña casi tajada a la región del fuego, que
tal es la altura de las Mitras: todo era traba jo y con poco fruto. Despachó
al capitán Martín de Zavala (su sobrino) a la Villa (sic por ciudad) de
León; pobló otra vez las minas; tuvo muchos rebatos; sustentó la población
con harto trabajo; relevó con su venida a S. M. de más de veinte y cinco
mil pesos de soldados, ropa y bastimentas, con nin_g ún fruto. Alzáronse los
indios de todo el Reino, generalmente; hubo quien dijera que ocasionados
de algunos españoles que como estaban hechos a vivir licenciosamente, llevaban mal el gobierno poütico, que aumenta las repúblicas y las conserva
en paz. Los indios dieron continuos diez años guerra, haciendo tantos daños
. ,,, 3
y muertes, como ade1ante se dira .
El mismo día de su llegada, don Martín se present6 ante el Cabildo, Justicia y Regimiento de la Ciudad Metropalitana de uestra Señora de Monterrey para tomar solemne posesión de su cargo, como se desprende del acta de cabildo de esa fecha:
"En la ciudad de uestra Señora de Monterrey del Nuevo Reino de
León, en veinticuatro días del mes de agosto de mil y seiscientos veinte Y
seis años, estando en cabildo en las casas reales desta dicha ciudad, según
y como lo tienen de costumbre la justicia y regimiento de esta dicha ciud~d,
don Martín de Zavala gobernador y capitán general de este uevo Remo
de Le6n y sus Provincias por su Majestad, presentando una su Real Cédula con el despacho que el Excmo. Señor Marqués de Cerralvo le hizo y dio
en ejecución y cumplimiento de la dicha Real Cédula, el dicho {sic) justicia, cabildo y regimiento, vista, leída y entendida la dicha Real Cédula, la
tomaron en sus manos y besaron y pusieron sobre sus cabezas y dijeron que
la obedecían y la obedecieron como carta de su Rey y Señor natural, Y en
su cumplimiento dieron y entregaron las varas de la real justicia al dicho señor gobernador y capitán general y mandaron (que) de la dicha Real Cédula, asiento con su Majestad y mandamiento del Excmo. Señor Marqués.
de Cerralvo, Virrey de la Nueva España, se ponga un traslado de todo, autorizado en pública forma en este dicho libro de cabildo, y para que de
' Ibid., págs. 126 y 127.

362

ello en todo tiempo conste, lo firmaron de sus nombres el dicho cabildo, justicia y regimiento de esta dicha ciudad, ante mí el presente secretario, asistiendo en este dicho Cabildo, el Lic. Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de la Nueva España y Juan de Abrego.-AJonso Lucas el Bueno.Licenciado Juan Ruiz.-Gonzalo Fernández de Castro.-Fray Bias Pérez.
Juan Buentello.-Franci co Martínez Guajardo.-Pedro Romero.-Ante mí,
Pedro Monzón, secretario de cabildo.
"Certifico yo Pedro Monzón, secretario de cabildo de esta ciudad, que en
cumplimiento del obedecimiento que hicieron el justicia mayor y el capitán
Bernabé de las Casas y el capitán Gonzalo Fernández de Castro, alcaldes ordinarios y el capitán José de Treviño, alcalde de la Santa Hermandad y Juan
Buentello Guerrero, alguacil mayor, entregaron las varas de la Real Justicia
a dicho señor gobernador, el cual las recibi6 en señal de posesión y, atendiendo a calidad de las personas, servicios que tienen hechos a su majestad,
las volvió a entregar para que usen sus oficios hasta el día de año nuevo, y
para que de ello conste, por su mandado, puse el presente en este dicho libro de Cabildo y lo firmó de su nombre, que fueron en veinticuatro días del
mes de agosto de mil y seiscientos y veinte y seis años.-Don Martín de Zavala.-Doy Fe a ello.-Pcdro Monzón, secretario de Cabildo".*
Todos los historiadores que se han ocupado de este período en la historia
del Nuevo Reino de León, afirman que don Martín de Zavala sólo permaneció unos pocos días en la ciudad de Monterrey pasando a la antigua ciudad
de León o minas de San Gregario para fundar allí, el día 4 de septiembre de
aquel año de 1626, la primera villa de las dos que se había obligado a fundar por sus capitulaciones, que fue la Villa de San Gregario de CerraJvo.
Esta con tante afirmación es s61o un error de interpretación que se ha venido propagando, pasando inadvertido, de historiador en historiador. La verdad, como vamos a demostrarlo, diliere mucho de la citada tradición: don
Martín de Zavala permaneci6 en Monterrey y fue en esta ciudad y no en
las Minas de San Gregario, donde fund6, por primera vez, la Villa de Cerralvo; en otras palabras: don Marón cambió el nombre de Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey, puesto por Diego de Montemayor en
1596, por el de Villa de Cerralvo, de donde resulta que, a lo largo de su
historia, la ciudad de Monterrey ha tenido cuatro diferentes nombres: Villa de los Ojos de Agua de Santa Lucía, con que la bautizó Alberto del Canto en 1577; villa de an Luis Rey de Francia que le diera don Luis CaivajaJ
Y de la Cueva en 1583; ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey con que la agraciara, proféticamente, don Diego de Montemayor en 1596
• Archi\'O Municipal de Monterrey, Actas de Cabildo. Acta del Cabildo del 24 de
septiembre de 1626.

363

�y Villa de Cerralvo que le impusiera don Martín de Zavala en 1626 y que conservara hasta el 31 de agosto del año siguiente ( 1627) en que, por orden del
Virrey, se le volvió a llamar Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey. 5 La persistencia de este error se explica por varias razones: No era de esperarse que don
Martín fuese a cambiar de nombre y categoría a una población que tenía treinta años de historia y que, además, era la única en el Nuevo Reino de León; dada la personalidad de don Martín no era de esperarse que intentara engañar
a la corona con tan burdo artificio como fue el de hacer pasar una fundación
ya consolidada, por una de las dos a que estaba obligado por sus capitulaciones;
la existencia, a lo largo de la historia del Nuevo Reino, de otra Villa de Cerralvo, la cual ha conservado este nombre hasta nuestros días; y, lo que es
más importante, la existencia del acta de fundación de Cerralvo, firmada
por don Martín y fechada precisamente el día 4 de septiembre de 1626 en
el paraje de la Antigua Ciudad de León Minas de San Gregario; 6 y, por último, d hecho de que los más antiguos cronistas Alonso de León, Juan Diez
de la Calle y Fr. José de Arlegui, parecían confirmar, aunque en forma vaga y confusa, la falsa versión tradicional. Pero, como me imagino que a algunos de mis lectores les puede interesar el proceso de investigación que
me llevó a dilucidar la verdad, me voy a permitir presentarlo a grandes rasgos: el 4 de septiembre de 1626, que es la misma fecha del acta de fundación, don Martín de Zavala ordenó que se levantase una información testimonial sobre "el estado en que halló y se tiene esta dicha Villa de Cerralvo,
el número de vecinos casados que en ella asisten de ordinario en su habitación
y casa, el número de ellas, orden y policía que tienen sus calles y el modo de
república que al presente en ellas hay, y distancias de unas casas a otras, etc" .1
Desde que conocí este precioso documento tuve el deseo y la esperanza de encontrar otro similar que se refiriese a Monterrey y me dí a buscarlo infructuosamente; desde un principio me chocó la frase "estado en que se halló", sabiendo,
como sabía, que la ciudad de León había quedado despoblada desde tiempos de
Carvajal y que algunos intentos que se habían hecho para repoblarla, habían
fracasado; 8 además, como ya lo habían hecho notar don José Eleuterio González y David Alberto Cossío, 9 la lista de los vecinos de Cerralvo que figura en el
testimonio, es casi idéntica a la que aparece en el Acta del cabildo de la ciudad
de Monterrey de 2 de agosto de 1626 o sea, el informe que la ciudad presentó
• No conocemos este documento pero conjeturamos su existencia.
' DAVID ALBERTO Cossío, Historia de Nuevo León, vol. I, págs. 212 y 213. Monterrey, 1924-1926. 6 vols.
' JosÉ ELEUTERIO GoNz.Áuz, Lecciones Orales de Historia de Nuevo León, pág. 57,
Monterrey, 1887. En el vol. III de hu Obras Completas.
' ALoNso DE LEÓN, Relación y Discurso1, págs. 104 y 105.
' JosÉ ELEUTERIO GoNzÁLEZ, Lecciones Orale1, pág. 68.

364

al gobernador del estado del reino en esa fecha; 10 sin embargo, cabían dos explicaciones que podían conjugarse: en la ya citada acta de fundación de Cerralvo, se dice: "Pasamos a estas tierras a donde se han congregado varias familias
de españoles que truxo a estas minas ( de San Gregario) el señor don Gregario
Salduendo y Evia el año pasado de 1625",11 &lt;!,demás, traté de explicarme la
frase desconcertante así como la presencia de los mismos vecinos en Monterrey
y Cerralvo como un ardid jurídico del gobernador que, para aparecer ante la
corona como cumpliendo con sus capitulaciones, habla dado solares y mercedes de tierras e indios y barras de minas a los pobladores de Monterrey, Teconociéndoles vecindad en Cerralvo, caso por demás frecuente en la colonización
del norte de México; pero, ya puesto en el camino de la duda, seguí tropezando con datos sospechosos y desconcertantes: en los primeros documentos firmados por don Martín de Zavala, se menciona Cerralvo como "cabecera del
R'
·
.
1emente de un cambio de capital; pero, en
emo"ª
, pod'
ria tratar.;e
sunp
otros se dice "en la Villa de Cerralvo Ojos de Santa Lucía" l 3 y esto sí ya
no tenía explicación satisfactoria: Ojos de Santa Lucía era Monterrey ¿ querría significar esta frase que la misma jurisdicci6n comprendía las dos poblaciones?; por otra parte era cosa sabida que Cerralvo, siendo •&lt;cabecera del
Reino" y residencia del gobernador, no tuvo autoridades municipales sino hasta el año de 1638, doce años después de su fundación; H para explicar este
hecho completamente inusitado dentro de la historia novohispánica, se aducía la guerra de diez años contra los indios que se inició al llegar don Martín al Nuevo Reino. Con el presentimiento de que algo andaba mal volví
a estudiar cuidadosamente los documentos conocidos referentes al te~: de
los cronistas no saqué nada en claro; don Alonso de León sólo dice: "Despachó ~l capitán Martín de Zavala (homónimo y sobrino del gobernador)
a la Villa de León; pobló otra vez las minas; tuvo muchos rebatos susten~ la población (¿cuál?) con harto trabajo, etc.",1 3 y más adelante, menClOnar fecha,_ añade: "Salió el gobernador de esta de Monterrey para la de
Cerralvo, deJando Alcalde Mayor en ella (en Monterrey) y la instrucción

:in

'" Archivo Municipal de Monterrey, Actas de Cabildo, Acta del Cabildo del 2 de
agosto de 1626.
n Ver nota 6.
u Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. 1, Exp. 10: Martin de Zavala,
Contra Alonso Lucas el Bueno. Se piden documentos que faltan en el Archivo. Villa de
Cerralvo (Monterrey), 5 de septiembre de 1626.
u Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, Vol. VIII, Exp. 21: Martín de
Zavala, Nombramiento de Depositario. Villa de CerraJvo, Ojos de Santa Lucia (MonlCil'Cy), 15 de septiembre de 1626.

"A LONSO

DE

LEON,
, Relación y Discurso1, pág. 127.

" lbid., pág. 127.

365

�•
de su gobierno; fundó su villa (Cerralvo), sin nombrar por entonces cabildo por los muchos embarazos. Nombrólo el año de mil y seiscientos y trein•
ta y ocho, etc."; 18 pero, en un comentario sobre la enemistad que algunos
españoles tenían para el gobernador "que, como estaban hechos a vivir li. cenciosamente, llevaban· mal el gobierno político" ... "hubo quien escribiera
a México la asistencia que habia (sic por hacía) en Monterrey, no concluyendo las poblaciones ofrecidas" ; 17 dice el cronista, aportando un dato muy
valioso a nuestra investigación: don Martín asistía, en esos primeros tiempos de su gobierno, en Ionterrey y no en Cerralvo y no había concluído las
poblaciones ofrecidas. Diez de la Calle es muy confuso y mezcla lo falso
con lo verdadero: "Llegó al Real de las Minas de San Gregorio en 24 de
agosto de 1626 (falso: ese día llegó a Monterrey) . De allí pasó a la Villa
( falso: era ciudad) de nuestra Señora de Monterrey (Diez de la Calle habla de una repoblación y de la creación de un Ayuntamiento en Monterrey,
lo que es también falso). Desde aquí fue al sitio de las minas de la Frontera de an Gregorio, que le señaló el Virrey, Marqués de Cerralvo, para la
fundación de la primera Villa y la pobló, como cabeza del Nuevo Reino de
León en 31 de agosto de 1627, etc.". 18 Como se ve, Diez de la Calle, parece
confirmar la tradición constante en todos los historiadores, sólo que discrepando en la fecha de la fundación: en lugar del 4 de septiembre de 1626, él
pone 31 de agosto de 1627. En Arlegui no encontramos nada que sea digno de transcribirse. Pasemos a examinar las otras fuentes: en el acta de
fundación de Cerralvo, bien leída, se encuentran datos importantísimos:
allí no se habla para nada de una Villa, sino de un "pueblo con el nombre
de Señor de San Gregorio de Cerralvo" y, aunque había vecinos españoles,
era un pueblo de indios y por lo mismo no tenía cabildo, que ha de haber
tenido un gobernador indígena y sus alcaJdes, indios también; dice el documento: "pareció en nue tra presencia ( del Virrey) , don Fortino del Portillo, quien como procurador general que es de los naturales del Nuevo Pueblo de San Gregorio de Cerralvo, etc.",19 además, en dicha acta se señalan
tierras de comunidad y no propios; por último, ninguna de las personas que
figuran en el acta de fundación, excepto don Martín de Zavala, aparecen
mencionadas en el padrón de vecinos de la Villa de Cerralvo. La incógnita
empezaba a despejarse. Al estudiar la descripción de la Vtlla de Cerralvo
contenida en la información testimonial del 4 de septiembre de 1626, atrás
mencionada, encontramos otros muchos datos que aclaran el problema; pe,. lbid., pig. 127.
" lbid., pág. 127.
Ver nota l.

.

ro, s6lo mencionaré los que se refieren a las estancias o haciendas de labor
que pertenecían a la jurisdicción de la Villa de Cerralvo. Como el precioso
documento anota las distancias a que se encontraban de la dicha Villa, pudimos comprobar, sobre el mapa, que esas distancias resultaban bastante
aproximadas referidas a Monterrey pero, de ninguna manera, referidas a
San Gregario de Cerralvo: por ejemplo, ''Bemabé de las Casas, español, viudo, tiene su hacienda en el puesto de las Salinas, siete leguas de esta dicha
Villa"; "en el puesto de los Muertos, ocho leguas de esta dicha Villa, vive
en su hacienda de labor Alonso Diez de Camuña". 20 Había logrado despejar la incógnita: don Martín de Zavala el día 4 de septiembre de 1626,
en la ciudad de Monterrey, había fechado y firmado dos importantes documentos: el acta de fundación del Pueblo de indios de San Gregario de CerraJvo y la información testimonial del estado en que encontró a la dicha
ciudad de Monterrey a la cual, cambiándole el nombre, él intitulaba Villa
de Cerralvo. He aquí el origen de tan notable error histórico: don Martín,
tal vez para congraciarse con el Virrey, había bautizado a dos lugares diferentes del Nuevo Reino de León con el título de su excelencia. A mi entender, todo estaba ya perfectamente claro. Sin embargo, la rectificación
histórica era tan importante que, para justificarla, había que demostrarla
plenamente, sobre firme base documental; no bastaban las conjeturas, por
sólidas que pareciesen. La Providencia que guía al investigador, vino en
mi ayuda y, al fin, después de revisar acuciosamente todos los documentos
de la época, que pude recabar, di con el dato concreto tan deseado ¿ dónde?
allí donde menos podía esperarse: en el nombramiento dado por el Virrey al
Lic. don {artín Abad de Uria como cura "de la Villa de Cerralvo, que
(se) ha de fundar en el Real de San Gregorio" y que está fechado en la
ciudad de México el 31 de mayo de mil seiscientos veintinueve y que, en
lo conducente, dice así: " Por cuanto su Majestad fue servido de mandar
tomar asiento con don Martín de Zavala, gobernador y capitán general del
Nuevo Reino de León, para que fundase en él dos villas de españoles en
la parte y lugar que por mí e le señalase, la u.na de cuarenta vecinos y la
otra de veinte, todos casados, en cuyo cumplimiento le señalé para la primera, que se ha de llamar Villa de Cerralvo, el sitio de Santa Lucia, en
que la empezó a hacer, y la fue continuando, hasta que, habiéndose entendido ser población antigua título de Ciudad de Monterrey, le mandé cesar
en ella, y que la dejase en el estado en que la hall6, sin obligar a ningún vecino a que la desamparase ni mudase su vivienda a otra parte, y que fuera
de sus términos y estancias, me propusiese sitios nuevos para dichas pobla-

11

" Ver nota 6.

366

'" JosÉ Eu:.UT.1?.RlO GONZÁLEZ,

Lecciones Orales, pág. 64.

367

�•
ciones como lo hizo proponiéndome para la primera el Real y Minas de

San G~egorio en que i'e permití poder hacer la dicha priffi:era f~da_ción, etc.". 21
D bo decir que lo que más me movió a llevar esta investigación hasta su
último término fue justificar plenamente el utilizar en mi trabajo la detallada descripción de la Villa de Cerralvo así como el completo pa~n de sus
vecinos refiriéndola a Monterrey. Una vez demostrado que esa Villa de Cerra]vo ~o es otra que la ciudad metropolitana de ucstra Señora de Monterr y, sabemos que era de dicha ciudad y quienes la habitaban al tomar posesión del reino su gobernador don Martín de Zavala. En el ac~a de fundación del pueblo de San Gregario de Ccrralvo, que es de la m1Sma fecha
que esta descripción, se menciona un mapa que acompañ~a al documento;
conjeturamos que con mayor razón debió levantarse también el d; M~nterrey y sus estancias y no desesperamos de llegar a encon~arlo al~un d1a.
Por su importancia indiscutible dentro de nuestro tr~bª!?• pubhca~os fo.
tegros los dos documentos atrás mencionados: La descnpeton de la Villa ~e
Cerral\'0 {Monterrey) y el acta de fundación del pueblo de San Gregono
de CerraJvo:
Descripción de la Villa de Cerralvo (Monterrey) en 1626.
"En la Vi1Ja de Cerralvo, cabecera del Nuevo Reino de León, en cuatro
dias del mes de septiembre de mil y seiscientos veinte y seis años, el señor
don Martín de ZavaJa, Alguacil Mayor y Gobernador y Oa~itán G~~eral de
dicho Nuevo Reino de León y sus provincias, por su Ma1estad, d1Jo: que
a su seivicio, y para en guarda de su derecho, convenía que el pr_ sente ~ecretario dé por testimonio el estado en que halló y se tien~ esta dicha. V1l~a
de Cerralvo el número de vecinos casados que en ella asisten de ordinano
en su babi~ción y casa, el número de ellas, orden y policía qu~ tien~n sw
calles y el modo de república que al presente en e!Jas hay,. y d1~tanc1as ~e
unas casas a otras, el cual mand6 de visitar primero con as1Stencia del Lic.
Juan Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México y s_u asesor y la. del
Capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia fayor que ha sido de este d'.cho
Reino y testigos que para ello llevé, todas las casas de i_norada de la__dicha
Villa de Cerralvo, para que conforme al dicho testimonio y decla~cion de
testigos, en todo tiempo Conste el estado y vecindad, casas, comerc10 y república que tenia esta dicha Villa aJ tiempo y cuando entró en ,ella por _tal
su gobernador y Capitán General, el cual mandó ~ recib~ y de, en debida
forma con citación del procurador general de e ta dicha V1Ua, as1 lo p~oveyó, mandó y firmó con su asesor de la gobernación y de este auto y testnnou Archivo Genrral de la aci6n. Reales Cédulas. Duplicados. Vol. IX, Exp. 15:
Rodrigo Pacheco de Osorio (MarquE1 de Cerralvo) Nombramiento del Li,en,iado Martln Abad dt- Urla como cura de la Villa d, c,,,,afoo. féxtco, 31 de mayo de 1629.

nio. Le ponga en auto en el libro de mi gobernación. Don Martín de Zavala.-Lic. Juan Ruiz.-Ante mí Juan de Abrego, escribano de gobernación,
justicia y gucrra.-En cinco días del mes de Septiembre de mil y seiscientos
y veinte y seis años, yo, el presente Secretario leí y notifiqué el auto de atrás
al Capitán don Pedro Romero, procurador general de esta Villa de Cerra!y dijo: que lo oye y se haHará presente a la vista de ojos y testimonfo
que con su asistencia se manda dar, siendo testigos Francisco ánchez el Lic.
Juan Rui2. el Capitán Hemando de Ugarte y la Concha, vecinos y estantes en esta dicha Villa v lo firmó.-doy fe de ello.-Pedro Romero.-Juan
de Abrego, escribano de gobernación, justicia y guerra.-En cumplimiento
de lo mandado por el señor don Martín de Zavala, Alguacil Mayor, Gobernador y Capitán Genc-ra] de este reino y sus provincias, en el auto de
cuatro días de este presente mes y año, yo Juan de Abrego, secretario de gobernación, justicia y guerra, dor fe y verdadero testimonio, de c6mo habiendo citado al capitán Pedro Romero, procurador general de esta Villa
para Jo en el dicho auto contenido y yendo en mi compañia el Lic. Juan
Ruiz, abogado de la Real Audiencia de México, el Capitán Alonso Lucas el Bueno, Justicia Mayor que ha sido de este dicho reino, el Capitán Fernando de Ugarte y la Concha, Francisco de Avila, alférez real. Pedro Romero,
procurador general, Juan Buentello, alguacil mayor, Francisco Sánchez, Ambrosio Briwela y otros muchos testigos, haciendo vista de ojos de las casas y
vecindario que en ella halló el dicho eñor Gobernador, hall~ haber en esta
dicha Villa de Cerralvo, las casas y vecinos que se siguen:
Primeramente una casa que está enfrente del Convento de San Francisco,
cineuenta pasos de di~tancia donde vive el Capitán Diego Rodríguez y Lucas
García su hermano, que no tiene ca,;a en esta dicha Villa, y al presente no
se halló en ella con u mujer ni hijos, y en esta dicha casa hay dos aposentos
fuera de ella nuevamente hechos, con una torrecilla alta en que vive Miguel
de Montemayor, yerno de dicho Diego Rodríguez con su mujer e hijos.
Item a cuarenta pasos de distancia de la dicha casa sin calle ni contigüedad,
está otra casa pequeña sin corral, donde vive Antonio Durán, con su mujer e
hijos en una sala y aposento que 1 sizve de cocina. sin haber otra casa.
Item a cuarenta pasos de distancia de la casa de dicho Antonio Durán, está
la casa de Juan Maldonado con una sala y un aposento en que vive con su
mujer e hijos.

"º•

Item en distancia de un tiro de arcabús, poco más o menos, está otra casa
en que ,ive Juan de Solí. mulato, casado con una india de Coahuila, y en
ella hay dos apos ntos por un Jado de la dicha casa en que vive Diego de
Solís, mulato casado con una mestiza, y Leonardo de Mendoza, soldado de
la Compañía del Capitán Hemando de Ugarte y la Concha, con qujen de
presente está de partida dejando en dicha casa a su mujer.

368
369
H2&lt;1

�Item a un lado apartado de la dicha casa, poco trecho, está una sala grande, cubierta con paja, en que vive Juan de Montalvo, mestizo, casado con
una hija de Juan López. y en su compañía vive dicho Juan López.
Item en distancia de veinte pasos poco más o menos, está una pared vieja
y maltratada, sobre que está una cubierta de paja en que vive Juan Hernández,
soltero, y en su compañía Alonso García, soldado real de los que el Capitán
Hernando de Ugarte y la Concha trajo a su cargo, con quien de presente
está de partida, dejando a su mujer en la dicha casa.
Item en distancia de un tiro de arcabús está una casa, una sala con aposento y una cocina en que vive Juan Pérez de Lerma con su mujer e hijos, y
linde de esta dicha casa en dos aposentos, vive Domingo de Avila con su
mujer, hija de dicho Juan Pérez de Lenna.
I tem en distancia de un tiro de arcabús, poco más o menos, está un apo'
sento pequeño,
ahora nuevamente hecho en que vive Francisco Sosa, mulato
libre, casado con una india, y así, a un lado apartado, está otro aposentillo
pequeño en que vive Juan de Sosa, casado con una india, hija de dicho
Francisco Sosa.
Ilem, en distancia de más de cincuenta pasos, está otro aposento ahora
nuevamente hecho, en que vive Pedro Rangel, soltero.
ltem, en distancia de la casa arriba dicha, y a cincuenta pasos, está un
aposento ahora nuevamente hecho, en que vive Bartolomé García, soltero.
I tem, en distancia de la casa arriba dicha, más tiro de una arcabús (sic),
está de la otra parte del río apartado de esta dicha villa la casa en que vive
Domingo de Morales, casado con una india.
Itero, en distancia que mide más de un tiro de arcabús una casa con una
sala grande en que vive Diego González con su mujer e hija, y fuera de dicha
casa, linde de ella, un aposento en que vive Pedro Belada.
Itero, de la otra parte del río, está un aposento de unas paredes muy viejas
en que vive Juan Pérez de los Ríos, con su mujer, madre y hermana, viuda, y
(a)partc de la dicha casa, en un jacal, vive Leonor, india viuda de Bartolomé
de Charles, con sus hijos.
Item, apartado de la dicha casa, de otra parte del río, más de cincuenta pasos, poco más o menos, está otra casa nueva, que no tiene más que un aposento cubierto en que vive Francisco Martínez con su mujer e hijos.
Itero enfrente de las casas del dicho Francisco Martinez, está otra nueva
con una' sala y un aposento cubierto en que viene a pararse el Capitán Josef
ele Treviño, cuando viene a misa, cuya casa él no habita.
I tem, poco más de un tiro de arcabús, hacia la Iglesia de San Francisco,
está otra casa nueva con una sala y dos aposentos que ha hecho Pedro Romero, donde vive, y en su compañía, Diego de Avila vecino de la Villa de

370

Saltillo, el cual es soldado de la compañía del Capitán Remando de Ugarte
y de la Concha, con quien de presente está de partida y lleva a su mujer.
Itero, en distancia de cincuenta pasos, poco más o menos, está otra casa,
con una sala, dos aposentos y una cocina en que vive Pablo Sánchez, soltero.
ltem, a cuarenta pasos, poco más o menos, de la casa del Capitán Pablo
Sánchez, está otra con una sala y dos aposentos que compraron Blas de la
Garza y Alonso Treviño para sus viviendas con sus mujeres e hijos, y no la
habitan por vivir en su estancia de labor que tienen en el puesto de San
Francisco, tres leguas de esta dicha Villa.
ltem, detrás de la casa de dicho Bias de la Garza y Alonso Treviño, está
un jacal de carrizo cubierto con zacate, en que vive Pedro Botella de Morales,
en que vive él y su mujer e hijos, y a un lado está un aposento pequeño ahora
nuevamente hecho.
ltem, a un lado del Convento de an Francisco de esta dicha Villa está
' en
una sala nueva con su casa y un aposento con siete ventanas y puertas
que vive el señor Gobernador, que parece son casas reales sin haber habi;ado
(sic) otras ni cárcel ni prisiones.
T~as las cuales dichas casas, están distantes unas de otras, según y como
se refieren en este testimonio sin orden ni contigüedad unas con otras sin
calles, policía ni comercio ni modo de él, ni república; y así mismo, do~ fe,
que fuera de las casas en este testimonio contenidas, hay, y viven fuera de
e_sta dicha Villa en las estancias, las personas casadas, solteros y viudos que
Siguen:
Go~lo ~emández de Castro, casado con hija del Capitán Diego Rodríguez; ",ve ~•ete leguas de esta dicha Villa: en su labor y en su compañía
Juan de Olivares y Alonso Carrasco, españoles y solteros.
En es~ mis~ hac_ienda vive Rodrigo de Aldana, español y soltero.
Bias Pe:~, vtudo,.~ene su hacienda de labor cinco leguas de esta Villa, y en
su compania a su hiJo Antonio Rodríguez.
~ma~ de las Casas, español, viudo, tiene su hacienda en el puesto de las
S~lmas, siete le&amp;uas de esta dicha Villa, y en su compañía están sus hijos Do~go González, español, soltero, y Francisco Báez de Benavides con su muJe~; Ya un tiro de arcabús de la estancia de dicho Bemabé de las Casas viven
Diego de Treviño, viudo y Francisco de la Garza, viudo, y José de Treviño
YPedro de la Garza Y Marcos y Bemabé González, todos hennanos, españoles
Y solteros.
~n el puesto de los Muertos, ocho leguas de esta dicha Villa, vive en su
hacienda de labor Alonso Diez de Camuño.
Miguel Sánchez Sáenz, casado con hija legítima de Josef de Treviño en
su estan~ia de labor, un cuarto de legua de esta Villa, y en su compañía Juan
Y Francisco de Treviño, sus cuñados, solteros.

371

�Diego de Montemayor, soltero, español, ticn
gua de esta Villa.

·u

tancia un cuarto de le-

brosio de Brizt1ela testigos que se hallaron presentes al ver dar fe y testimonio
de verdad ~e las cosas c~ntenidas en dicho testimonio de estas fojas y jupor D10s Nue~u-o Sen~r y por la señal de la Cruz en forma de signo (sic),
que ~o Jo conteru~? e~ di~~o testimonio que ha dado Juan de Abrego, Seaetano de gobemaCJon, JUStlc1a y guerra, en dicha Villa de Cerralvo, es cierto
y verdadero como en 'I se contiene, porque al verlo dar de la cosas en él
referidas y a todo ello fueron presentes, y para que de eUo conste y ser la
verdad, so cargo del juramento que tienen fecho en que se afirmaron e ratificaron y dijeron no haber sido a ello compelidos ni apremiados por el dicho
señor Gobernador sino a ruego de pedimento. Y lo firmaron de sus nombres en presencia de mí el presente Secretario, de que doy fe.-Llc. Juan
Ruiz.-Hernando de Ugane y la Concha.-Ante mí.-Juan de Abrego es•
cribano de gobernación, justicia y guerra"."
'
Este importantísimo documento nos permite saber cómo era la ciudad de
Monterrey a la llegada del gobernador don Martín de Zavala:
Muy poco había cambiado el aspecto de la ciudad en 20 años: • Todas las
cuales dichas casas están distantes unas de otras, según y como se refieren
e? este tes.timo~io, sin orden ni contigüedad unas con otras, sin caUes, policía,
ru comercio, ru modo de é), ni república". 2 Se menciona el Convento Fran~ano de an Andrés que, por el acta de cabildo del 2 de agosto de ese
an? de 1626 t~nía: "pila de bautismo con su bautisterio, muy grande cementeno para enllerro de naturales, torre fuerte en la dicha Iglesia muy bue.nas
campanas"/' la lgle ia Parroquial todavía no existía ya que ,;o fue sino a
fmcs de ese año cuando se construyó a costa de don Martín. 2~ Frente al Convento, a cincuenta pasos de distancia, la casa del Capitán Diego Rodríguez
Y en ella ~os ~poscntos nuevos con una torrecilla alta y, a un lado de dicho
convento esta una sala nueva con su casa y un aposento con siete ventanas
Y pue~, en que vive el señor gobernador, que parece son casas reale sin
haber SJdo otras, ni cárcel, ni prision s". 2 Mucha de las casas, formadas' por
dos o tre cuartos, eran de muros d adobe y cubierta de terrado• pero el
d~umento menciona tambi n techo· de zacate, viejos par done 'con cubierta
de paJa
· Y hum1·¡d e· Jaca
· ¡es. Muchas de aquellas casas eran de construc.
ción recirnte. Es muy importante advertir que la ciudad ocupaba ambas márraron

OLTEROS;

Juan Buentello, Eustacio Zambrano, Alonso de Molina, mulato, Bernardino de Molina, hijo del susodicho, Antonio de Villa-franca, mestizo, Juan
Martín, mulato, viudo, Bemabé López, mulato, Lucas de Montcmayor, mesticillo, Andrés de Ugartc, me ticillo, ebastián de Solí, mulato criado de Josef
de Treviño.

I

010

LAeoRÍo

Francisco, Juan Bar as. André ,. Franci co, Don Gaspar, Gobernador de
ésto.
Y por que de ello conste de mando de dicho Gobernador y Capitán General de este reino y su provincias. doy el presente, cierto y verdadero, y lo fsr•
mé de mi nombre en esta Villa de Cerrah·o, donde se fechó en siete días del
mes de septiembre de mil y seiscientos y veintiséis años, siendo testigos de todo
lo en él contenido, los te tigos en el auto ref eridos.-En testimonio de verdad.-J uan de Abrego, escribano de gobernación, justicia y guerra.
En la Villa de Cerralvo, en iete días del mes de septiembre de mil y
ciento y veintiséis años. el señor don Martín de Zavala, Gobernador y Capitán General en este Nuevo Reino de Le6n y sus provincias, por su Majestad, dijo: que por cuanto a ver darese testimonio arriba contenido, y
hacer la vista de ojos, fueron pre ntes los testigo en el auto referido , mandaba y mandó parezcan ante su merced y con juramento declarado si fueroa
presentes al ver, dar y a lo demás en el clicho testimonio contenido, porque
así conviene para en guarda de su derecho, y lo más que fuese necesario aJ
sen,jcío de su Maje tad. Así lo proveyó y mandó y firmó con u asistencia.Don Martín de Zavala.-Llc. Juan Rui7..- nte mí.-Juan de Abre~o, etcribano de gobernación, justicia y guerra.
En la Villa de Cerralvo, del Nuevo Reyno de León, en siete días del JJd
de septiembre de mil y scisciento veinte y seis año , en cumplimiento del
auto arriba referido, ante el dicho señor Gob mador, parecieron el Lic. Juat
R Ruiz, abogado de la real Audiencia de México, su ase or, el Capitán Alomo
Lucas el Bueno, el Capitán Hernando de Ugarte y la Concha, Francisco ele
Avila, alférez real, Juan Iluentello, alguacil mayor, Francisco ánchez, AIJ),

seu-

372

• MARTÍN op; ZA-VALA Reconocimirato, recuento y descripción de la Villa d
Ctnalvo tMo.ntcm•l l \
de Ccrralvo, 4 d septiembre de 1626. En José Elcuterio Gon~1twonti Orales, pigs. 57-67 y en David Alberto Cossío, Historia, vol. J, p,gs.

·ma

.. //,id,

" Vrr nota I O.
: ALO.Nao Dr. LeÓ¡,.;, R~loción y Discursos, pág. 108.
Jou: EtEUTERlo GoNZÁLEz, Luciones Orolts, pig. 63.

373

�genes del río formado por los Ojos de Agua; la parte norte, abandonada por
1a inundaci6n de 1612, se había vuelto a poblar.
El documento es en realidad un padr6n detallado de la ciudad y arroja
los siguientes datos: había en Monterrey veintisiete casas, sin contar el Convento, doce de las cuales estaban al lado Norte del Río; en ellas habitaban
cuarenta y ocho personas, sin contar niños, jovenzuelos y doncellas; anotamos
31 españoles aun cuando tenemos dudas bien fundadas de que algunos de
ellos fueran mestizos o mulatos, lo hacemos así porque el documento no lo
aclara; de estas diez parejas de casados, siete de ellas con hijos, seis solteros,
tres viudos y dos viudas; cuatro mulatos libres casados con indias y además,
una india casada con español; un mestizo y una mestiza y, por último, tres
soldados casados de la compafüa del Capitán Hernando de Ugarte y la Concha.
Las estancias que había en términos de la ciudad, en un radio menor a ocho
leguas, eran siete y en ellas habitaban 42 personas, sin contar los menores; los
españoles eran 5 parejas de casados, tres de ellas con hijos; 15 varones solteros y cuatro viudos; trabajaban en ellas, sin contar los indios de encomienda,
cinco mulatos, tres mestizos y cinco indios laboríos, todos varones. Lo que nos
da para Monterrey y las estancias de su jurisdicción, un total de noventa personas, sin contar los menores ni los indios chichimecos.

linderos hagan uso de todo su caudal sin que nadie fuere osado de impedírselos, ni molestarlos o estorbarlos.-Y yo el dicho Gobernador y testigos de
identidad firmamos la presente acta de fundaci6n ante el suscrito escribano
que doy fe.-Don Martín de Zavala.-Juan de Villarreal, testigo. Pedro de
Evia Montemayor, testigo.-Ante mí, Tristán López de Alzures Escribano
Real y Público".
'
"At:TO.-En la Gran Ciudad de México, cabecera de la Nueva España a
1
los diez días de_! mes de N~viembre del año del Señor de 1626, pareció en
nuestra presenCJa don Fortmo del Portillo, quien como Procurador General
que es de los naturales del Nuevo Pueblo de San Gregorio de CerraJvo en
el N~evo Reino de León, presenta la anterior Acta de Fundación y nos r~ega
coniu:zncmos, como confirmamos en todas sus partes la dicha fundación y
autonzamos en nombre del Rey nuestro señor el uso de tierras y aguas en
la forma Y cantidad que les fue mercedada por nuestro Gobernador del uev_o Reino de León.-Ansi mesmo, mandamos a nuestro Juez privativo de
berras Y aguas pase a dar la posesión legal dellas, en la forma y ceremonias
acostumbradas, dándome cuenta dello para proveer lo conveniente. El Marq_u~s_~e Cerralvo.-Por mandado de su E..-ccelencia, Pedro Valver de Longona .-·

Acta de Fundación del Pueblo de San Gregorio de Cerralvo.
"Don Martín de Zavala, Gobernador de la Provincia del uevo Reino de
Le6n, a los que la presente vieren, sepan, cómo en esta tierra que llaman de
Señor San Gregorio, al norte desta mi Provincia y a los cuatro días del mes
de Septiembre de 1626 años; gobernando la España e Indias Occidentales la
cat6lica Majestad del Señor don Felipe IV, y en su real nombre esta Nueva
España el Excelentísimo Señor don Rodrigo Pacheco y Osorio, Marqués de
Cerralvo, y asociado a los testigos de identidad, y por ante mí, Tristán L6pcz
de Alzures, Escribano Real y Público, pasamos a estas tierras a donde se han
congregado varias familias de españoles que tmxo a estas minas el Señor don
Gregorio Salduendo y Evia el año pasado de 1625. Y estando en nuestras fa.
cultades para formar Pueblos y Villas en este Reyno de León, y mercedar'
las tierras que a ellos fueren necesarios, acordamos hacer la erección de dicho Pueblo con el nombre de Señor San Gregorio de Cerralvo, y mercedar,
como mercedamos las tierras y aguas que se expresan en el mapa que se adjunta en estas diligencias cuya extensión agraria es de seis sitios de estancia
de ganado mayor, más treintaidos caballerías de tierras con el uso común y
general de todas sus a_,auas, pastos, árboles, zacates, y demás de suyo contenido dentro de sus pertenencias y de lindero a lindero.-Ansí mesmo hacemos
merced del agua del Río que llaman de Sosa y del Arroyo que llaman de
Atepetla que pasa pegado al Nuevo Pueblo, para que dentro de los dichos

374

Ce:

MARTÍN DE lJ._vALA, Acta de fundaci6n del Pueblo de San Gregario d, Cerrawu.
alvo,
4 de septiembre de 1626. En David Alberto Cossfo. Historia de Nuevo León
L
vo 1, págs. 212-213.
'

375

�BREVE RESEfM DEL ARCHIVO P RROQUIAL
DE LA CATEDRAL DE MONTERREY
To.MÁS ME DIRlCHAGA CUEVA
Sociedad 'utvoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica,
Monterrey, N. L

EN EL VERANO DE 1949 inicié la investigación sistemática de este important
archivo eclesiástico, que se encuentra instalado en un cuarto contiguo a la
Notaría del Sagrario. Desde entonces he ido anotando algunas observaciones
acerca de estos registros parroquiales, que constituyen una fuente indispensable
para la elaboración de los trabajos genealógicos. Los libros de admini tración
de sacramentos que comprenden la 'poca virreinal, en que nuestro Estado
era nombrado ucvo Reino de León, son 42: 19 de bautismos, 10 de casamientos y 13 de entierros. Por ahora sólo trataré de los libro l y 2 de bautismos, que abarcan 35 años, desde la segunda mitad del siglo XVII hasta
principios del XVIII. Otra fuente que he consultado de de fines de 1950
hasta hoy, con el prop6sito de escribir una historia de los apellidos nuevoleoDC$CS y probar su hidalguía. ha sido el valioso Archivo del Ayuntamiento de
Monterrey.

Lniaos

DE BAUTISMOS

I

Y

2:

NO\'TE fBRE DE

1667 -

DICIEMBRE DE

1702

Los dos primeros libro de bautismos que existen en e te archivo se encuentran encuadernado· en un solo volumen. Erróneamente, en el lomo de este
volumen, aparecen las fechas siouiente : "1688 a J 702". Sin embargo, el libro
1-2 de bautismos comprende los años de 1667 a 1702.
Señalaré algunos problemas con que tropieza el investigador aJ consultar
estos valiosos registros.1
1

El historiador don

tTo Au:ss10 Roaus dice, inexactamente, que "los libros

377

�LIBRO

1:

NOVIEM.BRE DE

1667 -

JUNIO DE

1678

Los primeros tres folios del libro primero de bautismos se encuentran muy
destruidos y no están en orden cronológico, ya que el segundo debe ir aJ principio. Este folio es el más antiguo que existe y contiene las primeras partidas,
que son de noviembre de 1667. 2 Los tres folios son el 5, 4 y 6. Los dos siguientes son el 7 y el 8; aunque menos dañados, éstos tampoco tienen marcado el
número del folio por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho. Por tanto sólo faltan tres folios en este libro, ya que el siguiente es el
9 y de ahí en adelante, hasta el final del libro, están completos y numerados.
El primer libro de bautismos termina en el folio 49 vuelta con una partida
fechada el 5 de junio de 1678. Al final dice una nota: Passa a otro libro nuevo.
En este libro están registrados los bautizos que se efectuaron en la iglesia
parroquial de Monten·ey (hoy Catedral), en las capillas de las antiguas haciendas de San Francisco (Apodaca), La Pesquería (villa de García) y Santo
Domingo y en el valle de las Salinas. Debo aclarar que en muchas partidas
se asentó que los bautiws se efectuaron "en la capilla de San Francisco'': esto
quiere decir que se hicieron en la capilla de la hacienda de ese nombre, hoy
Apodaca, y no en el Convento de San Francisco de Monterrey?
Aparecen cuatro bautizos hechos, con licencia, por el P. Fray Juan Cavazos,
que fue el primero o uno de los primeros nuevo leoneses que vistió el humilde
hábito de San Francisco, en los folios 8 (diciembre de 1668), 10 y 10 vuelta
(ambos en diciembre de 1669) y 17 (marzo de 1673). 4
parroquiales más antiguos son del año de 1692 ... " (Bosquejos Históricos, México, 1938,
página 455). Lo mis:rno había escrito medio siglo antes el doctor don J osÉ ELEUTERIO
GoNzÁLEZ: "Lo más antiguo que hay en el archivo del curato de Monterrey es un
libro de partidas de casa:rnientos, que comienza en el año de 1692 ... " (Obras Complelas,
Monterrey, 1887, tomo III, página 368).
, La fe de bautismo más antigua que existe, por cierto muy deteriorada, es de principios de noviembre de l 66 7: es el bautizo de un hijo de Nicolás Cabrera. Están
registrados solamente nueve bautizos de este año de 1667: siete de noviembre y dos
de diciembre.
Al margen de cada partida se 11not6, además del nombre del bautizado, la calidad
que tenía, es decir su raza o casta.
.
' Sin embargo, sólo como excepción, están registrados tres bautizos, dos en el folio
24 vuelta y otro en el folío 26 vuelta, que se hicieron con licencia en dicho Convento.
Cuando aparece mencionada "la hacienda del Capitán Juan Cava,:os", se trata de
la misma hacienda de Santo Domingo.
• Fray Juan Cavazos, "religioso de Nuestro Padre San Francisco", fue cura doctrinero de los indios de la víUa de Cerralvo desde mediados hasta fines del siglo XVII.
Naci6 en el Nuevo Reino de Lc6n seguramente después del año 1630. Era hijo legitimo del Capitán Juan Cavazos y de doña Elena de la Garza. Este benemérito con-

Se pueden consultar con provecho los bautizos de los primeros nuevoleoneses que llevaron los apellidos Alan.ís, Arredondo, Caballero, Flores, Galván,
Guerra, Gutiérrez, Longoria, Lcnano Martínez, Ochoa, Osuna, Peña, Rangel,
Sema y otros. También aparecen registrados los nietos y bisnietos de los conquistadores y pobladores más antiguos, que difundieron aquí los apellidos
Ayala, Cantú, Cavazos, Garza, Montemayor, Quintanilla, Ríos, Sepúlveda,
Tijerina, Treviño, Villarreal, etc. Aquí vemos inscritos los bautismos de algunos criollos, originarios del Nuevo Reino de Le6n, que años después ocuparían importantes cargos públicos.
En este libro primero constan 366 bautismos sin numerar. Están registrados
indistintamente los "españoles", o sea los criollos, junto a los mestizos, los
mulatos y hasta algunos esclavos, y no por separado en libros independientes,
como era la costumbre. También $e encuentran asentadas las partidas de bautismo de algunos "hijos de la Iglesia" o expósitos, pero no aparecen indios,
ya que éstos estaban registrados en "la iglesia parroquial de los natw-ales de
esta ciudad y los de las rancherías de su jurisdicción, sita en el Convento del
Señor San Francisco (de Monterrey) ... "G Estos libros de administración de
sacramentos ya no existen. 8

PÁRRocos

Y FRAILES

Todas las partidas, hasta el 6 de junio de 1673, están firmadas por el licenciado Francisco de la Cruz, cura beneficiado, vicario y juez eclesiástico de
la ciudad de Monterrey y del Nuevo Reino de León. Desde la siguiente, fechada el 9 del mismo mes y año, aparece bautizando y firmando "como teniente de cura de este partido" el licenciado José Guajardo. Luego se alternan los autógrafos de ambos, pero después son menos frecuentes los de aquél.
El último autógrafo del licenciado De la Cruz está al calce de la partida del
15 de noviembre de 1676.'I Sólo hasta que el licenciado Guajardo empezó a
q~stad~r. Y poblador, originario de la villa de Santa Maria en Castilla la Vieja e
hiJo lcg1ttmo de Gabriel Cavazos y Simona del Campo "vecinos que fueron de dicha
"illª''.• entró en el Nuevo Reino de León hacia 1628 y fue el genearca o fundador del
apellido Cavazos en Nuevo León.
• Auto de vi&amp;ita del Bachiller Rodríguez de Salamanca. Mismo libro primero de
bautismos, año de 1673, folio 20.
• El archivo del convento franciscano de Monterrey, que debi6 ser ríquísi:rno, seguramente se perdió para siempre.
' El licenciado Francisco de la Cruz murió en Monterrey el dia 16 de enero de
1684, pero antes "confes6 y recibió los Santos Sacramentos de la Eucaristía y Extre-

378

379

�firmar las partidas se asentó el importante dato de que, la mayor parte de los
bautizos, eran "en la parrochia de esta ciudad (hoy Catedral) ..."
Algunos bautizos fueron hechos, con licencia, por los siguientes: el P. Guardián del Convento de San Francisco de Monterrey Fray Juan de Salas, Fray
Francisco de Zamora, el citado Fray Juan Cavazos, Fray Juan Muñoz, el
licenciado Alvarez de Godoy, el P. Guardián Fray Sebastián de Torres, el
P. Guardián Fray José de Paz, Fray Gerónimo de Talavera, el licenciado
Pedro de Arcaraz y Fray Luis L6pez, quien fue también Guardián "del Conv.to
del S.r San Fran.co de esta ciudad .. ."

de la iglesia. que halló acabada y cubierta de teja y con puertas de madera,
encalada hasta en medio la sacristía, levantadas las paredes, eJ bautisterio acabad~ y empezada la torre de las campanas. Y mandó Su Merced se continúe
en d1ch~ obra Yse ~~be con 1~ _br~vedad posible .. .." (Mismo folio 18 vuelta).
Otr~ ~portan;e_ auto de v151ta aparece en los folios 34 vuelta y 35: es de
Su Senona Ilustrmma el señor doctor don Manuel Femández de Santa e
O~is~- de Guadalajara, quien estuvo en Monterrey en su visita pastora~~
pnnc1p10s de febrero de 1676.

LmRo 2:

PADRINOS

En tres bautizos aparece como padrino don Nicolás de Azcárraga, C aballero de la Orden de Santiago, Gobernador y Capitán General del Nuevo
Reino de León (folios 8 vuelta, 9 vuelta y 15 vuelta) . En el folio 11 vuelta,
en una fe de bautismo de principios de abril de 1670, aparece también como
padrino el primer "maestrescuela" de que hay noticia cierta que existió en
el Nuevo Reino de León: Vicente de Treviño. Anotemos, por último, que
en varias partidas figura igualmente de padrino el famoso "Cronista Anónimo" Juan Bautista Chapa, en compañía de su esposa doña Beatriz de Treviño, su hija doña María de Chapa y de otras damas (folios 8, 17, 26 vuelta,
28 vuelta, 45 vuelta y 48).

Auros

DE VISITA

Hay un interesantísimo "auto de visita" del Bachiller don Bartolomé Rodríguez de Salamanca, abogado de "las Reales Audiencias des tos Reynos", en
los folios 18 a 21. Este Visitador General del Obispado, quien vino al Nuevo
Reino de León a mecliados de 1673 por encargo del Ilustrísimo señor doctor
don Francisco Verdín y Molina, Obispo de Guadalajara, ordenó entre otras
medidas que "cuanto antes se ponga la pila bautismal en el bautisterio (de
la parroquia, hoy Catedral) por haberse reconocido se hacen los bautismos en
una pileta de barro portátil y sin la reverencia necesaria . . ." (Folio 18 vuelta).
En el mismo auto hay una breve descripción, hasta hoy inédita, de la antigua
iglesia parroquial: "visitó ( el Bachiller Rodríguez de Salamanca) lo material
maunci6n; enterr6se en la parroquial de esta ciudad .. ." (Libro I de entierros, años
1668-1692, folios 116 vue1ta y 117. Mismo archivo).

JULIO DE

1679 -

DICIEMBRE DE

1702

Al p~ncipio d: este libro hay un rótulo que clice inexactamente : "Libro 2

de _Bautism~s. ~os de 1691 Y 1692". Esta nota es de escritura relativamente
ree1ente y solo sirve para desorientar al investigador.
En este segundo libro faltan las partidas de los meses de 1·ulio a dia" b
·c1 ·, d l7
. . .
emre,
m us1-.e, e 6 8 y de enero a Jumo, mclusive, de 1679.
Los folios, en general, están numerados del 24 hasta el último,
·
que es el
144. Los anteriores tienen consumidas las esquinas.
En este libr~, lo mismo que en el anterior, los primeros folios están destroza?os_ ~ cambiados de su lugar. Las primeras partidas que aparecen son de
pnnopios del a~o 1680, pero difícilmente se pueden consultar por encontrarse ~uy det,enora~as. El segundo folio debe ir al principio, pues contiene
las partidas mas antiguas, que son de julio de 1679. El tercer folio está mal
~olocado, ya q~e es de feb:ero y marzo de 1682. Los tres folios siguientes conbenen las partidas de mediados y fines de 1680, completas y en orden.

1:.t

tes
c~atro folios en ,que aparecen las partidas de bautismo corresponclien.
. ano de 1682, están mal colocados en este libro 2: el cuarto folio debe
~ pnmero, el tercero debe ir enseguida en segundo lugar, el segundo folio debe
tr en tercer lugar Y el primero debe ser el cuarto y último que es donde aparecen las últimas partidas de 1682 y las primeras de 1683. Pero antes de
estos _cu~~o folios debe ir el que ya mencioné, que se encuentra mal colocado
al pnnap10 de este libro.
d Los dieciocho folios siguientes, del 24 al 42, que comprenden los bautismos
escle el 22 de febrero de 1683 hasta el 19 de agosto de 1685 están e
_
dernad
¡
,
,
ncua
os a reves, aunque en correcto orden cronológico, excepto el 38 y el
~qu: ~e encuentran mal colocados, quiero decir que empiezan a ]a vuelta
paginas está~ foliadas, menos las cuatro últimas. Hago notar que entr~
:tas fal~a un folio. Aunque el folio 39 no tiene número y está destruida Ja
tad, sm embargo se encuentra en su sitio ; es imposible consultar tres de

380

381

�las partidas. Por fin, del folio 43 al 144, que es el último del libro, están foliadas casi todas las páginas, menos los folios 63, 65 y 109, que no tienen
número por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho, aunque
se encuentran en su lugar.
Entre los folios 86 y 87 hay dos folios sin número. El segundo es el 88, aunque está mal colocado y empieza a la vuelta, con la partida fechada el 10 de
enero de 1693; el primero es el folio 90 y también está mal colocado, ya que
empieza a la vuelta. El folio 89 se encuentra más adelante, sin numerar, en
medio de los folios 108 y 109.
En este segundo libro de bautismos faltan los folios 128, 129 y 130, que
correspondían al mes de enero de 1701. La mitad de los folios 138 vuelta y
139 están en blanco. El libro termina en el folio 144 vuelta, como he dicho,
siendo la última partida la que está fechada el 19 de diciembre de 1702.
En este segundo libro aparecen, indistintamente, además de los criollos,
mestizos y mulatos, los bautizos de muchos indios tlaxcaltecas, "coyotes" (hijos
de barcinos y mulatas), negros y esclavos. Hay un "morisco" (hijo de mulato
y española) y un "lobo" (hijo de 'salta atrás' y mulata).

CURAS Y TENIENTES

Desde el principio del libro 2, en julio de 1679, todas las partidas llevan
el elegante autógrafo del licenciado Joseph Guaxardo hasta mediados del año
1687, en que hay algunas partidas firmadas por el P. Marías del Castillo,
"como theniente qe soy desta feligressia ..." De ahí en adelante las firmas
del licenciado Guajardo aparecen intercaladas con otras hasta octubre de
1701, en que rubricó por última vez una fe de bautismo. 8 En efecto, desde
mediados de 1688 hasta septíembre de 1689 aparecen varias partidas firmadas por el P. Cristóbal de Estrada Bocanegra. Luego, a partir de julio de
1691 hasta enero de 1701, hay muchas más que tienen el autógrafo del Ba• El licenciado José Guajardo, hijo legítimo de don Juan Martínez Guajardo y doña
Isabel Flores, vecinos prominentes que fueron de la villa de Santiago del SaltiUo,
test6 en Monterrey el 22 de diciembre de 1703, "como a las onze de la noche", ante
el Sargento 'Mayor Pedro Guajardo, Alcalde Ordinario de esta ciudad y Justicia Mayor
-del Nuevo Reino de León. Su testamento se encuentra en el Archivo dd Ayuntamiento
regiomontano; Protocolo de Instrumentos Públicos, volumen 7, años 1700-1704, folio
214 vuelta y siguientes.
Al licenciado José Guajardo, "cura que fue deste Reino", se le dio cristiana sepultura
en la Iglesia de Nuestro Padre San Francisco de Monterrey el 25 de diciembre de 1703
y "recibi6 todos los sacramentos... " (Libro 2 de entierros, años 1692-1717, folio 26.
Archivo Parroquial de Catedral).

382

dúller Lorenzo Pérez de León, "como theniente de cura desta ciud ...", quien
desde marzo de 1697 también firmó así: 13' Leon. A principios de julio del
mismo año 1697 aparece por primera vez la firma del doctor José Guajardo,
homónimo del licenciado, quien también firmaba así:. D.º' D. 0 Joseph Martfnez Guaxardo. Por último, a partir del año 1701, las partidas de bautismo
se encuentran firmadas, sucesivamente, por Jos curas Buenaventura Méndez
1'ovar, Domingo Guerra, el dicho licenciado José Guajardo y Gerónimo López
Prieto.

IlA UTISMOS CON LICENCIA

Otros que aparecen en este libro 2, que impartieron el bautismo con licencia, fueron: el licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, el bachiller José Moreno, Fray Diego de Evia, Fray Nicolás Recio de León, Fray
Francisco Guadiana, el bachiller Nicolás Guajardo, el licenciado Juan Bautista de Cepeda, el licenciado Francisco de Meneses, Fray Tomás Veliz, Fray
Pedro de los Santos, Fray Juan de Ortega, el Guardián del convento franciscano de Monterrey Fray Luis Camacbo, el P. Ministro Fray Juan de San
Martín, Fray Francisco Llaveros o Llevero (aparece escrito en las dos formas)
el P. Ministro Fray Juan de San Martín y Bértiz (seguramente es el mism~
ya citado) y el P. Lector Fray Miguel (así dice). A un niño "le echó el agua el
P. Fra~ Luis Guaxardo en caso de necesidad ... " y a otro, por igual motivo,
el hach,ller Juan Antonio Jiménez.

Están registrados más de 900 bautizos sin numerar. Estos bautizos se efectuaron en la parroquia de esta ciudad (hoy Catedral) y en las capillas de
las antiguas haciendas~ ya citadas, de San Francisco (Apodaca), del Capitán
Juan Cavazos (Santo Domingo) y de la Pesqueria (villa de García). También
en_ e! real Y minas de las Salinas y en las capillas de algunas haciendas, que
eXIs~eron en los valles del Carrizal (hoy Marín), de Pesquería Chica, del
GuaJuco ~villa de Santiago) y uno en San Pedro (Garza García). Hay anotados _vanos que se hicieron en las haciendas de San Diego y del Capitán
Antoruo Cavazos y uno en la del Capitán José de Ayala (El Topo).

TLAXCALTECAS

~fuchos otros bautizos se efectuaron en Ja iglesia del Pueblo de Nuestra
Senara de San Juan de Tlaxcala, que aparece nombrado de diversas maneras:
San Juan de TJaxcala del Carrizal, Tlaxcala del Carrizal y Pueblo de Tiax-

383

�cala. Por cierto, entre los indios tlaxcaltecas de este puebl~ había, algunos que
llevaban apellidos castellanos, tales como García, Gonz~lez, Per~ R~mos,
R · Sánchez etc. y que dejaron numerosa descendencia. En la 1gles1a de
utz,
•
'
· G
dicho
pueblo que,
según
el doctor don José Eleuteno
, onza'Iez, f ue .f undado
por el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n Marques d_e San M1g~el de
Agu;;Lyo, recibieron el santo sacramento del bautismo, por igual, lo~ lu1os de
los pobladores tlaxcaltecas y los vástagos de los conquistadores criollos. En
este libro quedaron inscritas, junto a la fe de bautismo del tlaxcalteca la del
"español", sin que nada las distinga a las unas de las otras.

l. El Capitán Antonio García de Sosa, bautizado el 6 de junio de 1680,
quien fue Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de la viJla de San Felipe de
Linares, Procurador General del Ayuntamiento regiomontano en 1711 y Alcalde Ordinario de esta ciudad de Monterrey en 1714 y 1720.
2. El bachiller Santiago García Guerra, bautizado el 2 de agosto de 1683,

fue cura vicario y juez eclesiástico de la villa de San Felipe de Linares.
3. El Capitán Pedro García Guerra, bautizado el 29 de febrero de 1689,
fue Alcalde Ordinario de Monterrey en 1730 y Alcalde Mayor de la susodicha
villa de Linares.

ALGUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES
PRoou&amp;ADORES

En una fe de bautismo fechada el 27 de mayo de 1680 aparece como P~·
drino el Capitán Diego Ramón, benemérito conquistador y poblador de Coahw•
la y Texas.
de
En el folio 25 vuelta se encuentra un importante documento: la fe_,
bautismo (31 de mayo de 1683) del P. Ignacio de Treviñ~:. de la Comparua
del General Francisco Báez
de lTrevmo
Y. de, su esposa
d e J esús, hiJ"o leuítimo
o·
. ,
.
doña Catalina de Maya y Treviño, que fue qmzas e p~er JCStuta nuevcr
1 ' L partida va como apéndice al final de este trabaJo.
eones. a
d • li d 1684
En el folio 33 vuelta, en un bautismo celebrado el 23 e JU o e .
en
la capilla del valle de las Salinas, aparece como padrino el Gen_eral Diego de
Villarreal, que fue uno de los primeros nuevole~neses que obtuV1eron este alto
grado militar en los reales ejércitos de Su Majestad. . . ,
.
En la fe de bautismo de Gregoria, hija legítima del Capltan Ignacio Guerra
y de su segunda esposa doña Catalina Femán~ez, fechad~ el ~8 de 1:1ª~zo ~
1690, eJ cura licenciado José Guajardo anoto entre parente:1s 1~ s1gu1e?te.
"y fue Ja que estrenó la pila bautismal que está en el bautlsteno de dicha
iglesia (parroquial) ... " (Folio 73 vuelta).
Otra fe de bautismo notable (3 de marzo de 1698) es la de doña Maria
Margarita Buentello de Morales, hija legitima del Capitán Pedro Botello Y
doña Josefa González. Doña María Margarita, "que nació. a quince_ de
brero de dicho año", iue la esposa del Escribano Real Fran~1sco de Mier_ N"
riega, "hombre de noble esplendor y natural de los Remos de Castilla ,
fundador del apellido Mier en Nuevo León.

f:

Los bautizos de tres destacados nuevoleoneses aparecen en este libro. Fueron
hijos legítimos del Capitán Pedro García, también nombrado _don Ped_r? :
Sosa O don Pedro García de Sosa, y doña Elena Guerra, a qwen tambten
conoció con el nombre de doña Elena de la Garza:

384

El Alférez José Antonio de la Serna, bautizado el 28 de enero de 1680 e
hijo legítimo de José de la Serna y María BoteJlo, fue Procurador General del
Ayuntamiento de Monterrey en 1717.
El Alférez Nicolás Lozano, hijo legítimo del Capitán Pedro Lozano y doña
Mariana de la Garza, bautizado el 10 de octubre de 1680, también fue Procurador General del Ayuntamiento reinero en 1723.

.El Capitán Lucas González Hidalgo, hijo legítimo de otro Capitán Lucas
González Hidalgo y doña Micaela García de Avila, bautizado el 25 de junio
de 1684, fue asimismo Procurador de esta ciudad en 1724.
Por último, en el folio 77, al margen, aparece anotado el bautismo ( 16 de
enero de 1691) del Alférez Real José Félix de Almandoz, hijo legítimo del
Alférez Real Pedro de Almandoz y doña Isabel de Treviño, quien fue Procurador del Ayuntamiento reinero en el año 1713.

APELLIDOS

En este libro 2 aparecen los bautizos de los primeros nuevoleoneses que
llevaron los apellidos Ballesteros, Elizondo, Guajardo, Iglesias, Quiroga, Sáenz,
S~lazar, Santos, Tamez, Torres, Vallejo y Zambrano. También aparecen registrados los bautizos de algunos nietos y bisnietos de antiguos conquistadores
del _Nuevo Reino de León que vivieron en la villa de Cerralvo (Aldape, BeDaVldes, Botello, BuenteUo, Hinojosa, Sepúlveda, etc.).

385
825

�EVOLUCIÓN DE ALGUNOS APELLIDOS

En este mismo libro se aprecia la transformación de algunos apellidos que

eran compuestos en su origen (Báez de Benavides, Caballero de los Olivos,
Femández de Tijerina, Flores de Abrego y Flores de Valdés, García de Quintanilla y González de Quintanilla, García de Sepúlveda, Gutiérrez de Castro y
Gutiérrez de Lara, Pérez de Escamilla) y que adquieren, desde la segunda
mitad del siglo XVII, su forma actual: Benavides, Caballero, Tijerina, Flores,
Quintanilla, Sepúlveda, Gutiérrez y Escamilla.

AUTOS DE VISITA Y EDICTOS

A fines de diciembre de 1681 hay un extenso "auto de visita" del Obispo
de Guadalajara don Juan de Santiago de León Garabito. Este prelado "estando en su actual y general visita", ordenó que "se ponga razón clara en
todas las partidas (de bautismo) expresando en ellas de cuántos días es nacido
el que se bautiza ..." Así se adelantó la Iglesia casi dos siglos al registro civil
de nacimientos. 9
Este Obispo, al visitar "lo material de la dicha iglesia parroquial", seguramente que tuvo una desagradable impresión, ya que encontró "estar maltratado el techo de ella, la sacristía por techar y el bautisterio...", en vista de
lo cual mandó que "se teche de nuevo la dicha iglesia y la sacristía de ella y
el bautisterio y se acabe la torre que está comenzada y en el dicho bautisterio se ponga la pila bautismal para que esté con toda decencia..." Los datoS
documentales más antiguos que se conocen sobre el primitivo templo parro•
quial, son éstos que aparecen en los autos de visita de 1673 y 1681. Estas noticias inéditas de la antigua parroquia, hoy Catedral, se publican ahora por
primera vez.
En el mismo auto de visita de 1681 se encuentra la raz6n de que ningún
bautizo, efectuado en el Convento de San Francisco de Monterrey, se halla
asentado en este libro: porque en dicho Convento era en "donde se admi•
nistra tan solamente a los indios (naturales) ..." El textq completo de la
importante disposición del Obispo Garabito, que aclara este asunto, es el
siguiente: "Item, mandó Su Señoría Ilustrísima que en la iglesia parroquial
del señor San Andrés, que está a cargo de los religiosos del señor San Fran-

cisco. de (Monterrey),
donde . se administra tan solamente a Jos m
• dº10s, no se
_
bauttcen
espanoles
(
o
sea
cnollos)
mulatos
mestiz·
os
·
·
di
'
.
.
,
,
ru m os na bonos,
y
s1 alguna vez sucediere hacerse, sea no sólo con licencia del cura beneficiado
.
.
'
a quien pert~necen, smo con su asistencia personal O de su teniente, asentán~olo e~ .los libros d;. la administración de la parroquia de esta ciudad, lo cual
SJ se .hiciere sea ransrmas
· que cada uno se
. veces y con urgentísun· a causa, smo
baubce en su parroquia como debe".
El Obispo Garabito confirmó en la iglesia parroquial de Monterrey a 576
personas "de. t~as ~~acles y calidades", o sea "trescientas y ocho pertenecientes a la a~istrac1on d_el cura beneficiado secular y los doscientos y sesenta
y (ocho) mdios pertenecientes a la administración del cura doctrinero regula r,
l li
que constan por e bro en que se escribe".
En los folios 28 a 29 vuelta aparece, en testimonio, un edicto del mismo
prelado,. e&gt;..-pedido. en la c~udad de Guadalajara el 19 de octubre de 1683.
Otro edicto
·
. . del citado Ob!Spo, dado en la misma ci"udad d e Gua da la1ara
e¡
30 de diciembre de 1683, se encuentra en los folios 35 vuelta y 36.
.En los folios 103 vuelta a 106 se asentó un "Edicto General de Visita Pública de este Obispado" del Obispo de Guadalajara Fray Felipe Galindo o p
fechado en esa ciudad el 31 de octubre de 1696. En los folios 106 y 106 vu~lt~
hay un "d~pacho" del mismo benemérito prelado, expedido en la villa de
!anta ~ana d~ l~s Lagos (hoy Lagos de Moreno) el 3 de diciembre del
cho. ano. Por últuno, en el folio 107 aparece un brevísimo auto de visita del
mencionado Obispo, fechado en Monterrey en enero de 1697.

INDICE

Aunque en este archivo hay un "Indice de Bautismos de los - d 1668
a 1717" h
anos e
. , echo a máquina, lo cierto es que el c,Jtálogo no llega sino hasta
mediados de 1688 y en él está registrada una partida del año 1667.
(Breve Reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey).

• A partir de esta disposición del Obispo Garabito se asentó en las partidas de bau•
tismo, además de la fecha de bautizo, el día del nacimiento en la siguiente forma:
"que nació a doze de dicho mes y año ... "

386

387

�APENDICE I

Los nueve bautismos del año 1667
NOMBRE

1. . . .

PADRES

FECHA

Nicolás Cabrera

Principios de
noviembre
1O de noviembre
1O de noviembr •

y (Teresa Fernández)

2. Juan
3. Ana

4. Maria
5....

6.

Juan*

7. Juan
8. Juana
9. Bemabé

Hijo de la I lesia
(Juan) de la Garza y
Agustina de Be ( lmar)
Gregorio Fernánd z
y ( Ana Correa)
( Hija de ) la Iglesia
Nicolás Cantú y
~icaela Martínez
Diego Rodríguez de
Montcmayor e Iné de la Garza
(Hija) de la Iglesia
Bemabé .. .
e Isabel de la Garza

HO, IBRES DE UEVO LEÓN Y COAHUILA EN LA DEFENSA DE
Pt:EBLA Y PRISIONERO. E FRANCIA EN 1863

13 de noviembre
FRANCISCO

13 de novirmbre

R.

ALMADA

Chihuahua, Chih.

20 de noviembre
29 de noviembre

LA

4 de diciembre
29 de dici ·robre

la guerra de independencia )' arudiz.ada por la serie de convulsiones que
se sucedieron hasta la Guerra de Tres Años, determinó al Congreso de la
Unión a expedir la ley de 17 de julio de 1861, que su pendió los pagos de

Notar Lo qu~ ,·a l'nlrc paréntr.su l's lo que falta en las partidas, por estar muy drte. rioradas v que he: podido completar con otras investigacione~. Lo~ puntos 1u1•
1
pensivo, índir.an que el folio est6. destruido, siéndome imposible llrnar ria
laguna.
• No está claro si el nombrr. es Juan o Juana.

APENDJCE 11

srruACrÓN DEL ERARJO CENERAL,

venida a menos progresivamente desde

la deuda exterior mexicana por el término de dos años.
España, Inglaterra y Francia fueron los pruscs principalmente afectados
por la medida legislativa anterior y sus respectivos gobierno nombraron representantes diplomáticos que se reunieron en la Ciudad de Londres para
deliberar sobre el particular y acordar la medidas coercitivas que más convinieran a sus interes . Como resultado de estas deliberaciones se firmó la
Convención de 31 de octubre del mi mo año, por la que resolvieron ejercer una acción conjunta sobre el gobierno mexicano para obligarlo a cumplir con su~ compromisos económicos.

A pesar d que el mismo Congreso de la Unión derogó cuatro me es desFe de Bautismo del P. Ignacio de Treviño,

. J.

Al margen: Ygnacio Mi~el español
_
En treinta y uno de Mayo de mil y seiscientos y oche~ta y t7res ~os ~o la
Parrochial de e ta ciudad Baptize y puse los santos ohos a \ gnac10 M11;Uel
spañol que nacio a ocho d dho (dicho) m . hijo de fran. 00_ tremiño vaes _Y
de Catalina de Maya. fueron sus Padrinos el alferez Antonio Gonzal~~ hidalgo y Juana d Maya su muger a quienes adverti el parentesco pmt.~al
y la obligacion que tenían de enseñar la doctrina "'-pña ( cristiana ) a su a1Ja•
do=y para que conste lo finne ut supra=
Joseph Guaxardo
388

pués el mencionado decreto. en el me de diciembre desembarcaron fuerzas
españolas en el puerto de Veracruz, que previam nte había sido desalojado
por el general Ignacio de la Llave, obedeciendo instrucciones de la Secretaría de Guerra y Marina. Pocos días después desembarcaron igualmente tropas inglesas y francesas, constituyendo estos hechos la iniciación de la guena de Intervención Francesa y el Imperio, que duró cinco años, . eis meses y

trece días.

La acción armada que ejecutaban las tres potencias asociadas en conlra de
nuestra patria debe estimarse, justamente por lo que toca a cada una de las
signatarias de la Convención de Londres en la fonna que a continuación se

expresa:

E paña reclamaba el pago de las cantidades que se le adeudaban por nues389

�tro gobierno, una indemnización por los asesinatos de varios súbditos españoles
en Cuemavaca y Chiconcoac y el cumplimiento del Tratado Mon-Almonte,
ajustado durante la administración conservadora del general Miguel Miramón; pero su gobierno acariciaba además la ilusión de colocar a un príncipe
de la casa de Borb6n en el trono de México, dentro de la intriga monarquista que se venía gestando desde la última dictadura del general Antonio López de Santa Anna.
Inglaterra cobraba los abonos vencidos de la deuda inglesa. Se confonnaba con que le pagaran principal, intereses, réditos de réditos y más réditos y
pretendía que se respetara la impunidad de los contrabandistas ingleses, marinos y comerciantes, que operaban en los puertos de ambos litorales, apoyados
por sus respectivos cónsules.
Francia reclamaba el pago de la deuda francesa, que era la de menor cuantía; pero el emperador Napoleón III, que era el principal actor de la intriga
intervencionista, proyectaba fundar en México una monarquía aliada a fin de
establecer sólidamente su influencia sobre nuestro país, colonizar el Estado de
Sonora convirtiéndolo en una colonia o protectorado francés, poner sus minas
en estado de ex-plotación y extender las redes del comercio marítimo hasta el
Oceáno Pacifico.
Sin descubrir abiertamente su juego sobre la ocupación del noroeste de México antes de llegar a las vías de hecho, tuvo de aliados a un grupo de conservadores y elementos del clero católico, mexicanos, expatriados unos y desterrados otros después del triunfo del partido liberal a fines de 1860, que se sumaron a la aventura bonapartista quizá sin conocer el verdadero fondo de ella.
Estos últimos, que habían ido en actitud suplicante ante las cortes europeas
pidiendo un rey para su patria, se conformaban con que se estableciera en México un gobierno monárquico de acuerdo con su ideología y la consecuente restauración de fueros, privilegios, prerrogativas y tribunales especiales que los habían favorecido sobre las demás clases de la sociedad mexicana desde la época
de la colonia y de los que habían sido despojados por la Constitución Federal
de 1857 y las Leyes de Reforma que establecieron la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.
La intriga francesa que se venía desarrollando hacía varios lustros en contra
de nuestra patria, tuvo el origen que en seguida se relata y diversas manifestaciones anteriores a 1861 en que se firmó la Convención de Londres, pasivas o
violentas, que deben resumirse así:
La facilidad con que el gobierno mexicano, a causa de su debilidad, sopartó
en 1838 el bloqueo de los puertos del Golfo de México, el bombardeo de Vera•
cruz y la exigencia de pagar a Francia la indemnización que quiso para poner
término a la injusta guerra de los pasteles, hizo que el gobierno del rey Luis

390

Felipe concibiera el proyecto de colonizar el noroeste de México, al sur de las
posesiones rusas, inglesas y americanas, y extender su influencia política y económica hasta aquellas apartadas regiones.
El primer ministro francés, mariscal SouJt, a fines de 1839 nombró a Mr,
Jufret de Mofras, perteneciente al personal de la ~bajada en Madrid, para
que se trasladara a México en misión secreta para tomar los informes indispen-·
sables encaminados a las finalidades apuntadas con anterioridad, examinar la
importancia y las condiciones de las costas mexicanas en el Océano Pacifico, al
norte del Golfo de California, y las ventajas y facilidades para la fundación de
establecimientos franceses en dicha zona, a fin de intensificar su comercio exterior, extender las lineas marítimas necesarias a este objeto y llevar sus productos manufacturados hasta Japón y China con apoyo en las nuevas bases.
Mofras terminó sus investigaciones, regresó a Francia y en el año de 1844 se
publicaron sus puntos de vista, favorables en todo al proyecto que había concebido su gobierno.
La correspondencia diplomática del ministro de México en Londres, Dr. José
María Luis Mora, correspondiente a los años inmediatos posteriores a la misión
de Mr. Mofras, informan sobre la antipatía de Francia hacia el gobierno mexicano, el propósito de contrarrestar la influencia inglesa en nuestro país y el
proyecto de establecer una monarquía aliada como base de sus acciones futuras.
. La guerra entre México y los Estados Unidos de América, originada por la
incorporación de Texas a la Unión Americana, que culminó con el Tratado de
Guadalupe Hidalgo que, además de Texas, nos arrebató California Nuevo
México, Arizona y la Apachería, y la caída de Luis Felipe del trono fr~cés en
1~ mismos días, modificaron los planes anteriores y Luis Napoleón Bonapartc,
P:llllero como Presidente de la República y después como emperador de Francia, heredó Y reanudó la intriga mencionada, enfocando su acción en contra de
Sonora y Baja California.
~n 1849 el gobierno del Estado de Sonora otorgó concesión a un grupo de
e~grados fr~n~es procedentes de Alta California, encabezados por Carlos
Prmday Y OliVIer de Lachapelle, para colonizar las tierras del viejo pueblo
de Cocóspera, Distrito de Magdalena.
Por. la misma época ocurrió el robo del expediente de las antiguas minas
de Anzona, substraído del archivo de la Secci6n de Fomento de la Secretaría. ?e Gobernación por dos empleados infieles, que dio origen a la organizacion de la empresa denominada "Compañía Restauradora de las Minas de
Arizona"
· · al acc1orusta
· ·
. , que tuvo d e pnncrp
al tenebroso judío suizo Juan
Bauti~ta Jecker. Estas minas estaban rodeadas de una aureola de leyenda
pareada a la de los placeres de California y a las minas de plata del Potosí
como consecuencia de su intervención por las autoridades españolas en el
segundo tercio del siglo XVIII, de su abandono poco después a causa del

391

�peHgro de los apaches y de la organización de varias expediciones armadas
sucesivas en la primera mitad del siglo XIX, para localizarlas y volverlas a
explotar.
Muy poco después de su constitución la "Compañía Restauradora" logró
obtener una concesión de parte de la Legislatura de Sonora para ocupar y
explotar todas las vetas, mantos y criaderos minerales que se localizaran entre
el paralelo 30º de latitud Norte y el río Gila que señalaba entonces el limite
septentrional de aquella entidad. Un verdadero monopolio minero.
Casi al mismo tiempo, en abril de 1850, la Legislatura de Chihuahua otorgó otra concesión al súbdito francés Hipólito Pasquier de Doumartin para
construir y explotar un ferrocarril que partiendo de la frontera chihuahuense
con los Estados· Unidos. fuera a terminar al puerto de Guaymas.
Ambas concesiones fueron declaradas nulas y sin ningún valor por el Gobierno de la Federación en virtud de que ninguno de los dos negocios era de
jurisdicción local y las Legislaturas habían obrado fuera de la esfera de sus
facultades legales.
La "Compañía Restauradora de las Minas de Arizona" logró obtener nueva concesión del Gobierno Federal, para localizar y explotar, de acuerdo con
las Ordenanzas de .Minería, las viejas minas de A.rizona. Al mismo tiempo se
le autorizó para que pudiera armar un núcleo de ciento cincuenta hombres
para atender a la defensa de sus intereses y empleados, a causa del peljgro que
existía de parte de los apaches y comanches.
La Compañía tuvo buen cuidado de interesar como accionistas a Mr. Andrés de Lauvcusser, Ministro de Francia en México, y al Lic. José de Aguilar,
Gobernador del Estado de Sonora. Este renunci6 abierta y claramente sus
acciones en cuanto oli6 los propósitos siniestros de Jecker y sus socios.
Los directores de la empresa contrataron al Conde Gast6n Raousset de
Boulbon, aventurero francés radicado en California, para que organizara el
cuerpo de ciento cincuenta soldados armados que se le habia autorizado, pe·
ro en lugar de este número, se presentó en el puerto de Guaymas con trescientos extranjeros, en su mayoría franceses procedentes de San Francisco. Desde
que el turbulento Conde desembarcó en territorio mexicano comenzó a tener
rozamientos con las autoridades militares, a las que acabó por desobedecer. En
el pueblo de Sáric, Distrito de Altar, proclamó la independencia de Sonora,
tomó la Ciudad de Hermosillo por medio de las armas, poco después se vio
obligado a replegarse a San José de Guaymas, en donde los filibusteros fueron
obligados a capitular y regresaron a California por la vía marítima por donde
habían llegado.
A mediados de 1854 tuvo lugar la segunda invasión de los filibusteros f ranceses al Estado de Sonora, encabezados por el mismo Conde Raousset de Boul-

'392

bon, quienes fucrnn vencidos por las tropas mexicanas que comandaba el General José Maria Yáñez en el precitado puerto de Guaymas. El epílogo de
esta invasión fue el fusilamiento del Conde el 12 de agosto de dicho año. Con
.estos acontecimientos aumentó la fantasía legendaria de las minas de Arizona.
Dos años más tarde el Presidente de la República, General Ignacio Comonfort, otorgó una concesión al mismo judío Jecker para que deslindara los terrenos baldíos existentes en el Istmo de Tehuantepec y en el Estado de Sonora.
La presencia de una brigada de ingenieros extranjeros en esta última entidad,
por cuenta del concesionario, d.io origen a un conflicto internacional en virtud
de que el Gobernador del Estado, General Ignacio Pesqueira, obligó por medio
de la fuer✓.a a dichos ingenieros a salir de su jurisdicción.

La siguiente intromisión de elementos franceses la ejecutó el Teniente de
Navlo Víctor Le Coart de Kervegnen, que comandaba el buque L' Amiral y
-surcaba las aguas del Océano Pacifico. Por instrucciones del Ministerio de
Marina de su pais, con focha 17 de noviembre de 1858 levantó una acta a
bordo del mismo buque en la que "declaró y proclamó que desde ese día pertenecía la plena soberanía de la isla de Cliperton al Emperador de los franeeses, sus herederos y sucesores". Esta isla desde tiempos inmemoriales había
reconocido la soberanía de los Reyes de España y la de México a partir de la
.consumación de la independencia. En esta forma el gobierno francés dejó
orientada una punta de lanza en contra del Noroeste de nuestt·a patria.
El precitado Jecker en octubre de 1859 celebró un convenio leonino con el
gobierno conservador del General Miramón, por medio del cual se obligó a
entregar un millón cuatrocientos mil pesos en vestuario, equipo y dinero para
las tropas dependientes del mencionado Gobierno y, en cambio, recibió quince
millones de pesos en bonos de la Tesorería General de la Nación.
Triunfante el partido liberal a principios de 1861, el Presidente de la República, Lic. Benito J uárez, prevfo acuerdo aprobado por unanimidad en Consejo de Ministros declaró nulos los contratos y concesiones que había obtenido
Jecker, mencionados con anterioridad, y lo expulsó del país por extranjero pernicioso, con apoyo en los preceptos del Art. 33 de Ja Constitución Federal.
Este individuo se trasladó a Francia, asoció en sus negocios turbios al Duque
de Morny, medio hennano del Emperador Napoleón III, éste le otorgó carta
de ciudadanía como súbdito de aquella Nación y las reclamaciones de Jeckcr
en contra del Gobierno Mexicano fueron incluidas, por el Ministro francés en
México, Conde Dubois de Saligny, como renglones de la deuda de su pa1s.
Bajo los ante1 iores auspicios se inició la acción .intetvencionista europea en
.contra de nuestra patria, que había tenido de botafuego la ley de suspensión
,de pagos de la deuda exterior a que me referí antes.
El Congreso de la Unión invistió de facultades omnímodas al Presidente de

393

�Ja República a fin de que pudiera dictar cuantas medidas estimru:a ne~s.arias
para hacer frente a la situación y desde lu~~o ~s~e a~~rdó las providencias que
creyó oportunas para resistir aquella agres10n mJustificada.
.
El Gobierno Federal se apoyaba en aquella época en fuerzas armadas irregulares formadas por voluntarios, guardias nacionales y soldados forzados
cogidos de leva por los jefes liberales durante la Guen-a_ ~e Reforma, que
constituyeron lo que el General Santos Degollado denommo pomposamente
"Ejército Federal".
El General Jesús González Ortega, que había sucedido en el mando de
dicho ejército a Degollado, venció a las fuerzas cons_ervadoras del ,Ge~eral
Miramón en la batalla de Oalpulalpan, ocupó la capital de la Repubhca a
fines de diciembre de 1860 y el 27 del mismo expidió un decreto que dio de
baja al ejército permanente, por considerarlo eJ. principal_ responsable de los
desórdenes, cuartelazos y defecciones que se hab1an sucedido desde la cons~mación de la independencia y del cuartelazo de diciembre de 185 7 para abolir
la Constitución Federal.
Considerando que las tropas existentes eran insuficientes para hacer frente
a la ao-resión extranjera, el Presidente Jaárez expidió el decreto de 17 de
diciembre de 1861 que señaló el contingente de Guardia Nacional que los
Estados y Territorios debían poner a disposició~ de la Federació~ para que
participaran en la defensa naci~~al. En t~tal cmcuent: '! dos ~l ~1-~ados,
que deberían organizarse y rcrrutlrse a la cmdad de ~eXJco a dis~os1c1on de
la Secretada de Guerra y Marina. De éstos correspondieron dos mil hm~1bres
al Estado de Nuevo León y Coahuila que entonces fonnaban una sola entidad.
Confonne iban llegando estas fuerzas a su destino, eran despachadas a
la región oriental del país, en donde quedaron a las órdenes del General Ignacio Zaragoza, Jefe del "Cuerpo de Ejército de Oriente", que tenía su cuartel general en la ciudad de Puebla.
Algunas secciones de fuerzas conservadoras que quedaban en pie de lucha
en contra del Gobierno Nacional se ampararon bajo la sombra de la bandera francesa haciéndole el juego a los invasores. En cambio otros jefes como
Negrete, Be~vides, Manuel González, Salazar, Félix Díaz, Lama_drid Y Alatorre pertenecientes al antiguo ejército, se presentaron a las autondades constitucionales, acogiéndose a la ley de amnistía previamente expedida por_ el
Congreso de la Unión, a fin de tomar parte en la defensa contra el enenugo
extranjero.
Mientras se verificaban los preparativos de defensa a que me he referido,
el Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Manuel Doblado, marchó a entrevistarse con los representantes de las potencias invasoras aliadas. El resultado
de estas conferencias fueron unos convenios firmados el 19 de febrero de 1862

394

en el pueblo de La Soledad, Estado de Veracruz, conocidos con el nombre de
"Preliminares de La Soledad", por medio de los cuales los mencionados representantes se colocaban en el terreno de las negociaciones diplomáticas y
desistían del apremio de la fuerza armada en contra-de nuestro Gobierno. Este, a su vez, les permitió que estacionaran sus tropas en las ciudade,s de Córdoba, Orizaba y Tehuacán, a causa del vómito que azotaba a Veracruz y, en
caso de un rompimiento, se obligaban a que retrocedieran hasta el expresado
puerto.
Napoleón III desaprobó los convenios de La Soledad en una forma completamente injustificada, pues no tuvo ninguna razón moral o diplomática que
le sirviera de fundamento o de pretexto y confió a las annas la resolución de
sus asuntos pendientes con el Gobierno Mexicano, sin previa declaración de
guerra. Los representantes de Inglaterra y Espafia desaprobaron Ja conducta
falaz e indigna de los delegados franceses y se retiraron rumbo a Veracruz y
embarcaron sus tropas con destino a sus respectivos países, en espera de una
nueva oportunidad para hacer efectivas sus reclamaciones en contra de Mé.xico. En cambio los representantes del gobierno francés, Conde Saligny y
Almirante Jurien de la Graviere, atendiendo las instrucciones recibidas se
negaron a volver sas fuerzas a sus posiciones primitivas y emprendieron' el
avance sobre el interior del país.

AJ provocarse el rompimiento de la Convención de Londres como consecuencia del desconocimiento de los Preliminares de la Soledad por los franceses en abril de 1862, el Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Doblado, en
no~br: de nuestro Gobierno dirigió a los representantes de las tres potencias
la sigwente nota: " ... En cuanto a la incalificable conducta de los Señores
Comisarios del Emperador de los franceses, el Gobierno Mexicano se limita a
repetir en esta vez lo que ya en otras ha protestado: México hará justicia a
todos Y satisfará todas las pretensiones justas y fundadas en el derecho de
gentes, pero defenderá hasta el último extremo, su independencia y soberanía, Y sin aceptar jamás el papel de agresor que nunca ha tenido repelerá la
f~ei-za por la fuerza y defenderá, hasta derramar la última gota d: sangre mexicana, las dos grandes conquistas que eJ país ha hecho en el presente siglo: la
Independencia y la Reforma".
Las tropas invasoras francesas, bajo el mando del General Carlos Fernando
de La trille ( Conde Laurencez), prosiguieron la marcha sobre la ciudad de
P~ebla; se verificaron la escaramuza del fortín en donde el Coronel Félix
Díaz q
, lo
·
uemo s pruneros cartuchos en la guerra de Intervención Francesa y
el I
· J
mpeno, e combate parcial de las cumbres de Acultúngo y la batalla del
5 de mayo _de 186~, en la que el General Zaragoza, al frente de un cuerpo de
tropas meXJ.canas 1mprov:isadas, derrotó a los invasores en los cerros de Loreto
YGuadalupe de la ciudad de Puebla.
)

395.

�En esta memorable batalla, que encendió el entusiasmo nacional de uno a
otro coniín de la República, tomaron parte los siguientes jefes y oficiales del
Estado de uevo León y Coahuila:
Coronel Lázaro Garza Ayala. ació en Monterrey el año de 1828, según
su expediente personal existente en el archivo de la Secretaría de la Defensa
acional, e hizo estudio profesionales de abogado. Causó alta en las filas
liberales el 4 de octubre de 1858 como Teniente de artillería; al iniciarse los
acontecimientos de la Intervención era Coronel y Jefe de Estado Mayor del
General Zaragoza, a cuyo lado estuvo en las acciones de Acultzingo y 5 de
mayo; después de la muerte de este jefe se le dio el mando del ler. Batallón
de San Luis Potosí, que fonnó parte de la II Brigada de la II División del
"Cuerpo de Ejército de Oriente" y tomó parte en la defensa de la plaza de
Puebla. Quedó prisionero de i,ierra, se fugó en Orizaba yendo a presentarse al
Gobierno, el 18 de junio de 1863 se le concedió el grado de General, volvi6
al Norte a luchar contra los franceses, obtuvo patente de General de Brigada
el lo. ele agosto de 1865 y militó en las fuerzas republicanas hasta la caída del
Imperio. Fue Gobernador de su Estado natal en 1869, 1871 y 1887, se le
concedió el retiro del ejército en 1899 y terminó sus días en Monterrey el 4
de mayo de 1913.
Mayor Adolfo Garza. Originario de Nuevo León, su expediente personal
no expresa edad ni lugar de nacimiento. Comenzó la carrera militar en las
tropas del General Juan Zuazua, en clase de cadete, ascendiendo progresivamente hasta Capitán en 1860; en la bataJla del 5 de mayo era Mayor del
cuerpo de "Carabineros a Caballo" que mandaba el Coronel Antonio Alvarez; en seguida causó alta en el Estado Mayor del General Zaragoza, a la
muerte de éste pasó a la escolta del Cuartel General asistiendo al sitio de
Puebla y quedó prisionero al rendirse la plaza. e fugó días después volviendo
a empuñar las armas contra los franceses, ascendió a Teniente Coronel el 12
de agosto de 1863, a Coronel el 25 de mayo de 1864, mandó el 7o. Batallón,
habiendo asistido a las acciones de Ledezma, sitio de Matamoros y Sat1ta
Gertruclis y se retiró del ejército con licencia absoluta el 31 de octubre de
1867. Fue muerto en duelo poco después por el Coronel Enrique Mejía.
Comandante Pedro Martínez. Nació en Galeana el año de 1835, causó alta
en las fuerzas liberales de su Estado a la edad de diecinueve años y alcanzó
el grado de Mayor durante la Guerra de Reforma. Se incorporó en 1862 al
Ejército de Oriente con una sección llamada "Cuerpo de Guías y Exploradores", formada por soldados nuevo leoneses y asistió a las funciones de armas
de Acultzingo, 5 de mayo y Orizaba. A fines de año cambió de nombre a su
ección y se llamó "Exploradores de Zaragoza", habiéndose dedicado a hostilizar los convoyes franceses, estuvo en el sitio de Puebla y quedó prisionero

396

al rendirse la plaza. Logró evadirse el 2 de junio, se le concedió el ascenso a
Teniente Coronel, se dirigió al Estado de Veracruz, en donde reorganizó su
cuerpo, y Luchó con los contraguerrilleros franceses de Dupin. Pasó a Ta.maulipas y Nuevo León, ascendió a Coronel el 16 de mayo de 1864, se incorporó
al Ejército del Norte que mandaba el Genera] Escobedo, participando en las
operaciones de éste hasta la caída del Imperio y se le expidió patente de General
de Brigada el 5 de septiembre de 1867. Dos afios después se pronunció en contra
del Gobierno Nacional en San Luis Potosí, participó igualmente en la rebelión de La Noria, amnistiándose después de la muerte de Juárez, y en 1876
defendió al Gobierno de Lerdo de Tejada Más tarde reingresó al ejército y
tuvo el mando de la 111 Zona de Gendarmería Fiscal hasta su fallecimiento
ocurrido en Monterrey el 16 de noviembre de 1891. Los oficiales subalternos
del ''Cuerpo de Guías" que asistieron a la batalla del 5 de mayo fueron :
Capitán Francisco Martínez, Teniente Teófilo Martínez y Antonio Dávila y
Subtenientes Fermín, Juan y Jesús Garza.
Mayor Tranquilino Cortés y Teniente Antonio de León pertenecientes al

Estado Mayor del General Zaragoza.
Mayor Ildefonso Serna miembro del Estado Mayor del cuartelmaestre del
ejército, General Ignacio Mejía.
Teniente Florentino Valencia, de la segunda compañía del batallón "Re-

forma" que comandaba el Teniente Coronel Modesto Arriola.
Teniente Pablo D. Mejía, agregado a la Plana Mayor del mismo batallón
"Reforma". Los datos de estos últimos cinco jefes y oficiales. figuran al final
de este resumen, por contarse entre los prisioneros deportados a Francia.

La derrota que sufrieron las tropas francesas en la plaza de Puebla hizo
abrir los ojos a Napoleón III, quien hasta entonces se dio cuenta de que el
pueblo mexicano y su Gobierno, subestimados injustamente, eran capaces de
d~fender la soberanía e independencia de la ación y que no era un paseo
triunfal el que habían emprendido dichas fuerzas, como le habían hecho entender sus ,ª1·1ados mexicanos.
·
· tan sencilla
· la empresa de conquista en
No v10
que se babia embarcado y .ma.I)dó grandes refuerzos militares para aplastar )os
obstáculos que se les presentaron en el camino de Veracruz a México.
Pero al mismo tiempo el Gobierno Nacional acumuló nuevos batallones de
G~a Nacional que llegaron a la capital de la República procedentes de
~ todos los estados de la Federación. El "Cuerpo de Ejército de Oriente"
~ reforzado, quedó a las órdenes del General Jesús González Ortega al ocurrir el deceso del General Zaragoza en septiembre del mismo año. El cadáver
fue conducido a México por una fuerza mandada por el Coronel Mariano
Escobedo Y depositado en el panteón de San Fernando. Lo acompañaron
tarnbién hasta su última morada tres militares de origen nuevoleonés que per-

397

�tenecían a u E tado Mayor: Coronel Garza Ayala, Mayor Cortés y Teniente
Valencia.
.
En el "Cuerpo de Ejército de Oriente" figuró el Coronel Mariano Ese':
bedo con el mando de la II Brigada de 1a II Di\'i ión, integrada por los siguientes cuerpo : 1er. Batallón de an Luis Potosí. Coronel Lázaro Garza
Ayala; ler. Batallón de Aguascalientcsl Coronel J . ús G6mez Portu?~ _Y ter.
Batallón de Chiapas, Coronel José Pancalcón Domínguez. En la D1v1.s16n de
CabalJería (O'Horan) del mismo Cuerpo de Ejército se contó u~a unidad de
esta arma llamado "Legión del ortc", bajo la jefatura del Teniente Coronel
Eusebio García, con un efectivo de tre jefe.~, dieciséis oficiales y ciento ochenta
individuos de la clase de tropa. Con dependencia directa del cnartcl general el
escuadrón de "Exploradores de Zaragoza" mandado por el Comandante Pedro Martínez, con doce oficiales } etenta y nueve soldados. Estos dos cuerpos
procedían del Estado de ue,·o León y Coahuila.
Casi al mismo tiempo que el nuevo jefe militar francés, General Elías Federico Forey, asumió el mando de la tropas invaso~· fue~t~mente reforzadas,. se
constituvó en la ciudad de 1éxico una nueva umdad mthtar que se denomm6
"Cuerp~ de Ejército del Centro" bajo el comando del General Ignacio Comonfort. E te e había prc:-scntado rn el campo de la lucha al frente de la
"Di"isi6n del , 'ortc", constituida por Guardias Nacionales que procedían de
los Estados de Nuevo León y Coahuíla, Tamaulipas y an Luis Potosi.
En la I División de este Cuerpo de Ejército se contaron las siguientes corporaciones del primero de los tres Estado citados: ler. Regimiento de uevo
León y Coahuila, Coronel Julián Quíroga; ''Lanceros de ucvo Le6n y Coahuila" Comandante Piñón. 3er. Regimiento de "Riflero de uevo León Y
Coah~ila" Teniente Coronel 'icolás Gorostieta y "Regimiento Ligero de la
Frontera'', Coronel Francisco O. Arce. Además el 2o. Batallón de San Luis
Poto í, C;ronel Luis Legorr ta y "Lanceros del Río Bravo", Teniente Coronel
Juan N. Cortina.
.
Los seis cuerpos fueron abanderados el lo. de noviembre .de 1862 en_ los
llanos de la hacienda de La Conde a y figuraron como padrinos, respecuva•
mente: el Presidente Juárcz; el Ministro de Guerra y Marina, General Miguel Blanco; el • fini. tro de Hacienda, Lic. José Higinio úñcz, el_ D'.putado
Manuel ilicco, el Diputado Leandro Cuevas y el General Pedro HmoJosa,
Las operaciones militares de las tropas invasoras sobre la plaza de ~~e?la
se iniciaron el 16 de marzo de 1863, habiendo quedado el "Cuerpo de E1ei:1to
&lt;le Oriente" dentro del recinto fortificado y fuera, con el carácter de auxiliar,
el "Cuerpo d Ejército del Centro" que había i~o movido ~e su b~ inicial
A las ocho y media d la mañana el General Felip B. Bernozábal, Jefe de la
I División d I ler. Cuerpo, anunció por telégrafo de de el fuerte de Guada·
lupe que los franceses avanzaban sobre la plaza por el camino de Amozoc Y

doce minutos después un cañonazo anunció a los defensores que el enemigo
ataba a la vista. La tropa fonnó en batalla, el pabellón mexicano fue izado
&lt;:on los honores de ordenanza y e lanzaron vivas a México, al uprcmo Gobierno y al Ejército de Oriente. Había comenzado el sitio de Puebla.
A continuaci6n relato en forma somera la participación que tomaron en la
lucha, dentro y fuera de la plaa, los soldados pertenecientes a las fuerzas de
uevo León y Coahuila.

A partir del día 18 la a\'anzadas del "Cuerpo de Ejército d 1 Centro" se
tirotearon diariamente con los invasorc y el día 21 se registró la primera
baja, corre poncliente al cuerpo denominado "Rifleros de uevo Le6n y Coahuila", habiendo resultado muerto el ~oldado Pablo Ramirez, originario de
Montemorelos.

Se festejaba en la ciudad de México el cumpleaños del Lic. Benito Juárcz,
Presidente de la República, con una comida a la que asistían us principales
colaboradores y amigos, cuando el iinistro de Relaciones Exteriores y Gobernación, Lic. Juan Antonio de la Fuente recibió un tele~ma fechado en
San Antonio, firmado por el General Comonfort, que decia: "Parece que el
enemigo me ha percibido sobre las lomas y despliega una columna dr caballería
e infantería sobre nmotros. Se trata de un ligero combate con los "Rifleros de
ue-.·o León", el fuego se aviva y los nuestros avanzan sobre el enemigo. Este
hace también un empuje sobre ellos; d enemigo retrocede habiendo tenido
por nuestra parte un soldado muerto del 3er. Rc~mirnto y algunos heridos
de "Lanceros de uevo León". Sensible es la pérdida¡ pero más glorioso para
aquel a quien ha tocado la surrte de ser el primero en derramar u sangTe en
honor del mismo y de la independencia de la patria".
Se comentó ampliamente el caso de sobremesa, se pidió por la misma vía
el nombre de aquel heroc anónimo y ~e abrió una sub~ripción entre los
presentes, a favor de la familia de Ramí1 z, que arrojó la cantidad de $309.75
Y se situó al mismo General Cornonfort para que la hiciera llegar a su destino.
La esposa, que lo seguía con la abn gación propia de la soldadera mexicana,
había quedado desamparada con do. niños pequeños en el cuartel del cuerpo
a que pertenecía.
A la hora de los brindis el Ministro de la Fuente dijo, entre otras cosas:
". • .Brindo por la 1doria de ese soldado muerto, anuncio de otras mayores para
la patria ..•"

La musa del poeta popular Guillcnno Prieto improvisó lo iguicnte:
Brindo, señores por que alumbre un dla
en que di~a el francls que nos destroza,
en la tierra de ]uárez, Zaragoza
quebranl6 la e:rtranjera tiranla.

398
399

�Un brindis por la chinaca

que a los guapos de Crimea,
les ra.sque bien la salea
hasta que clal•en la estaca.
Que rl partido de Apodaca
comience a tener pavor,
por que al sentir t&gt;I calor
digan los pobres y ricos,
venciendo son buenos chicos,
mas de mala.s, mucho peor.
Brindemos de corazón
en patriótico concierto,
por ese soldado muerto:
"Riflero de Nuevo León"
El día sigwentc 22 de marzo, e verificó un combate parcial en las i~e•
diaciones del pueblo de Cholula entre las focr1.as d 'ucvo León y _Coahmla
mandadas por el Coronel Quiroga }' una columna francesa perteneciente a la
Brigada del G neral Mirando!. El parte del jefe mexicano expresa lo que
enseauida copio: " e me dio parte que en Cholula e encontraba _una fuena
en miga de cosa de cuatrocientos hombre~. En el acto y ~r yendo_ dich~ fuerza
de traidores, como se me había a egurado que eran, crei conve01e~te ir a reconocerla para evitar que a nuestra vi~ta se incorporara con los mvaso:es Y,
para este objeto, marché con mi fuel'ül para aquel ~u~to, en cuyas mm~diaciones se me echó encima una f ue17.a francesa de ISClentos caballos Y mil
infantes, mas como el punto en que se hallaba mi fuerza era un carri_I algo
estrecho y que no tenía más salida que al frente en que se encontraba nu fuerza, no pude menos que cargar haciendo retroceder al enemigo, que de pronto
se retiró, trabándose entonce un reñido combate ha ta el grado de re,•olveroo5t
mas considerando nuestra d ·entaja, tanto por el número iníerior de mi fuer•
za, que .se componía de cuatrociento caballos, como por el mal terreno que
ocupaba, me vi preci ado a hacer fuego en retirada. en la que por lo fatal ~e
mi5 caballos, tuve de pérdida veinte muertos. otros tantos pri-;ioneros y die•
ciséis heridos y la falta de un jefe y dos oficiales cuyo paradero se igno~a,
pudiendo asegurar que el enemigo sufrió mucho mayor número de baJas
entre muertos y heridos, habiéndole quitado doce caballos árabes".
Las bajas registradas por las tropas de Quiroga en el combate de Cholula
fueron las que a continuación se enumeran, entre las que füruran héroes des-

conocidos que perdieron la vida en defensa de la patria y de las instituciones
republicanas:
"Jcr. Regimiento de Nuevo Le6o y Coahuila". Muerto : Soldados Cannen
Villarreal, d El Carmen, Indalecio Martlnez, de . Villa García, Oionisio Ledezma de Monterr y, Antonio Ortiz, de {ina, Domingo Guerra, de Marín,
Demetrio Salinas, de Cadereyta, Jim~nez y Dolores Montes e Isabel Uribe, de
Montemorelos. Heridos: arg nto 2o. Gregorio Quir6s, Cabo Andr' Castañeda, soldados José María Recio: Mucio Villarreal, Crescencio García, Juan
Peña, Felipe Cárdenas, Gabriel Alan(s y Jesús olis, todos le ionado con bayoneta, excepto Castañeda que recibió un balazo y Peña varios golpes contusos.
Prisioneros: Cabo Ramón Villanucva y soldado Jesús Tijerina, Luis Cantú,
Francisco Avendaño, Pedro Castro, Antonio Rodríguez, Diego Ortiz, Victoriano Dávila, Rómulo Villalobos y Antonio Peña.
"Cuerpo de Lancero de 1 uevo Le6n y Coahuila". Muertos: Capitán Jesús
Gonzált&gt;z, Cabo Manuel Barragán, de an Luis Potosí y llC&gt;ldado Antonio Vega,
de Allende, MarceHno Sierra y Ascensión Palacio , de Montemorelos y Antonio
Cavazos, de Monterrey. Heridos: argento 1o. Patricio Barreda, argento 2o.
José María Almendáriz, Cabo Abundio Alonso con dos herida de arma blanca y un balazo y soldados Jesús Iluenrostro, Refugio Briseño, Antonio Hernández, Simón Gonz.i.lez y 'cmesio Martínez, lesionados con arma blanca
excepto Hemándcz que lo fue de un balazo. Prisioneros: Sargento los. Gregorio Verástegui y Julián Contreras, Cabo Pa cual Durón y soldados Victoriano y Félix Castillo.
"3t&gt;r. Regimiento de Rifleros de Nuevo León". Muerto: Teniente Luis SepúJveda. Heridos: Teniente Coronel i.colás Goro tieta ( pris.ion ro) y soldado Manuel Vázqucz.
"Regimiento de Lanceros de la Frontera". Heridos: Sargento 2o.
Sánchez y soldado Agu tín Castañeda, ambo con bayoneta.

fariano

El "Cuerpo de Ejército del Centro" formado por cuatro Divisiones mandadas por los generales Miguel M. Echeagaray, Angel Trías, Félix Vega y
Juan José de la Garza y varias secciones de cabaUería a las órdenes de los generales O'Horan, Aureliano Rivera, Rafael Cuéllar y otros jefes, que tenía
por misión principal proteger a la plaza de Puebla, sostuvo una serie de escaramuzas y combate parciales con los franceses y sus aliados.
El 6 de mayo fuerzas pertenecientes a la I División y a la caballería de
Rivera~ apoderaron de la linea avanzada del enemigo en Barranca Honda,
frente al cerro de la Cruz, distinguiéndose el ler. Regimiento de Quiroga y
Rivera que resultó herido.
El 8 siguiente, a la hora del alba, de diez n doce mil soldados franceses , auxiliares dirigidos por el General Francisco Aquiles Bazrune emprendieron el

400
4-01
H26

�ataque sobre las posiciones que ocupaban los republicano - en San Lorenzo,
pertenecientes a la misma División, con un total de 2,800 soldados y oc~~ cañones. Dos fuertes empujes hicieron lo invasores para escalar 13:5 ~1c1ones
contrarias, siendo &lt;'n ambos rechazad , y al fin lograron su O~Jet.J~·o en la
tercera carga. Acosados lo mexicanos por el frente y el flanco 12quierdo las
fuerzas beligerantes e re\'olvieron a la bayoneta trabando un com~ate f_uerte
y desigual en el que el número del enemigo se impuso sobr~ la r sislenc1a de
los nuc~tros. El Cuerpo de Rifleros de Nuevo León y Coahwla que cargó con
300 hombres, regresó con 22 y su bandera, perdiendo cl resto entre muertos,
heridos, prisioneros y dispersos; los coroneles Legorreta del 2o. Batallón de
San Luis Potosí, Montenegro del So. de Jalisco y 6stcnes Rocha del de ~pador cay ron pri ioneros a la cabe7.a de us respecti\'os soldados. Posesionados I~- franceses del cerro de San Lorenzo, coloca.ron allí su artillería y
lanzaron un vivo fuego sobre la I División, que se retiró en desorden )' comunicó é te a la II, haciendo imposible que ésta pudiera auxiliarla. El General Comonfon rehizo su línea en la Venta del Capulín, fue rota nue\'amente
y el "Cuerpo de Ejército del Centro" lu,·o que retirarse, quedando el campo
en poder de los invasores. Lo. nuestros perdieron 1,800 hombres entre muertos,
heridos, prisionero y dispersos y ocho cañones, habic~d~ llevado_ la p or parte
la J Brigada del Coronel Quiroga. Setenta jefes y of1CJales ~CXLCanos que_daron prisioneros egún la relación que formó el Coronel Luis Legorreta, Jefe
de ma}·or graduación, habiéndose contado entre ellos el Capitán. Feliciano
Guerra del 3er. Regimiento de uevo León y Coahuila y los subtementes To, ":
ribio Gómez y Luis González de "Lanceros de ue,·o L. eon
En la contestación que el Ministro de Guen-a y Manna dio al General Comonfort sobre el parte de la batalla de San Lorenzo, e e. ·presa: " ... El C.
Presidente de la República tiene, sin embargo, que congratularse del d~n_u_edo
manifestado en el combate por los ciudadano que componen la I Dl\'1s1ón,
como por el orden y la regularidad con que todo. el Cuerpo de Ejér~ito emprendió la retirada a la vista del enemigo, perscgwdo por él y conteniend? su
avance, dispuesto a continuar el combate si su contrario, orgulloso de su triunfo se empeñaba en derrotarlo ... "
1
La "Legión del orte" que mandaba el Teniente Coronel Eusebio García pennaneció dentro de la plaza de Puebla desde el 16 de marzo en que
el General Forey se presentó frente a ella, jniciando las operaciones, hasta ~
J3 de abril siguiente en que la División de Caballería rompió. el sitio para JJ'
a incorporarse al "Cuerpo de Ejército del Centro" por instrucc1one~ de_l C_uartel General. La causas que determinaron e ta medida fueron: dismm~1~ el
consumo de víveres y forraj dentro del recinto fortificado, ayudar a hosnhzar
a los sitiadore. y a los convoyes que les llegaban procedentes de Veracruz Y
cooperar con el General Comoofort en la tarea de auxiliar a la pl.a7.a.

El parte rendido por el Coronel Joaquín Téllez, jefe de la I Brigada de
la expresada División el 14 de abril, fechado en Santa Inés Zacatelco, e.xpresa lo que sigue: "El Teniente oronel Eusebio García, Comandante de
la Legión del orte, con esta fecha me dice lo siguiente: 'Participo a Ud.
que la noche del 13 del corriente, a la cabeza de mi cuerpo, logré romper la
linea enemiga sorprendiendo una avanzada de treinta y dos hombres pertenecientes al 810. de Línea que estaba ituado a inmediaciones de Santa Maña,
quedando en el campo tres muerto y en mi poder un prisionero llamado Peltier Juan Félix, quien ha declarado que pertenece a un batallón de seiscientas
plazas que esti situado a ocbociento metros del camino. Además recogí dos
rifles rayados'. Lo que tran cribo a Ud. manifestándol que la importancia
de este suceso no consiste en el número de prisioneros tomados al enemigo,
sino en la firmeza y decisión con que la Brigada que tengo el honor de mandar
marchó a paso de carga sin detenerse un solo momento, arrollando a un enemigo dispuesto a impedirle el paso y cuyo número y posiciones eran absolutamente desconocidas para nosotro . La justicia exige hacer público el buen
comportamiento de los ciudadanos jefes, oficiales y tropa que forman la I
Brigada y yo siento positiva satisfacción en manifestar a Ud. que la "Legión
del orte", "Lanceros de Toluca", "Carabineros de Oaxaca", ''Guerrilla González y González", "Guerrilla Esparza" e "Independientes de Puebla", cumplieron con su deber; ayudándome eficazmente a conservar el orden en la
marcha de la columna en el momento de mayor peligro el Coronel Mayor de
Ordenes, Remigio Yarza, quien lo mismo que el Teniente Coronel Eusebio
García, dio pruebas de serenidad e intrepidez". La División de Caballería tomó parte en las operaciones exteriores de Puebla hasta que ocurrió la derrota
del "Cuerpo de Ejército de] Centro" en la batalla de San Lorenzo.
Tanto la "Legi6n del Norte" como las fuerzas que formaban la Brigada
Quiroga se reconcentraron a México, y los restos de esta última fueron refundidos en el ler. Regimiento de Nuevo León y Coahuila y en la mencionada
' Legión, por instrucciones de la ecretaría de Guerra y Marina, a fin de que
el cuadro de jefes y oficiales de cada cuerpo, volvieran al Estado a reponer
sus ríectivos. El Bo/etin Oficial del Gobierno de uevo León objetó esta determinación y el General Miguel Blanco, titular de dicha Secretarla cuando
Je habían dado las expresadas órdenes, hizo las aclaraciones correspondientes.
De México los dos cuerpos reforzados se dirigieron a San Luis Potosí en cuanto
el Gobierno acional abandonó la capital de la República.

El escuadrón de "fu.-ploradores de Zaragoza'' desde fines de 1862 hasta principios de marzo de 1863 estuvo acuartelado en Tepeaca. Participó en la guerra
de guerrillas ho tilizando constantemente a los jnvasores, su avanzadas, escoltas Y convoyes y !e tiroteó en Tecamachalco, El Palmar, San alvador Seco,

402
403

�EJ Ingenio, Maltrata, Cañada de lxtapa, Chapulco, Quetcholac, Santa Maria
y Amozoc.
Cuando se cerró el sitio de Puebla el mencionado escuadr6n qued6 dentro
de la plaza y el General Francisco de P. Troncoso, en la página 132 de su
Diario del Sitio de Puebla, detalla así su participación en la defensa de la
Penitenciaría de San Javier tomada por los francese el 29 de marzo: " .. .La
Legión del Norte (Explorador de Zaragoza) que estaba en la Penitenciaria
con el Comandante Martínez (Pedro), los Capitanes Garza (Basilio) y Treviño (Ger6nimo) }' Teniente Naranjo (Francisco), se bate d esperadamente
y logra retirarse la mayor parte saltando el parapeto y perdiendo el tercio de
su gente; pero causando grandes bajas aJ enemigo con las buenas punterías
de sus hombres. U nos ocho soldados de esta Legión con el Capitán Gana, no
pudo retirarse con los demás, sale atrevidamente por la puerta que cubria la
luneta de la plazuela) atropellando a los soldados enemigos que aJll estaban.
Su salida fue tan violenta que no pudieron oponerse a su paso y lograron
escapar. Al día iguiente \'i al Teniente aranjo, quien tenía su sombrero con
dos agujero de bala y algunos rasgone en Ja blusa. Me elijo que no era el
único a quien le habían inutilizado su vestido".
Entre las bajas que tuvo "Exploradores de Zaragoza'' durante el sitio de
Puebla que pude verificar se contaron los soldados Jesús G6mez y Jesús Villanueva que re~ultaron heridos y el Subteniente Matías de la Cruz, argento
2o. Hermenegildo Fañas y soldados Dionisia Rosales y Antonio Mier que cayeron prisioneros en la toma de San Javier. Los tres últimos fueron filiados
como soldados forzados en las tropas aliadas de los invasores que comandaba
el Gen raJ Leonardo fárquez y el día 6 de abril siguiente se desertaron y
fueron a presentarse aJ General Comonfort en Ocotlán.
El agotamiento de las provisiones de boca y de guerra en la plaza de Puebla después de sesenta y dos días de sitio y la derrota del General Comonfort
en San Lorenzo que quitó toda posibilidad de recibir auxilios del exterior,
obligaron al General González Ortega a entregarla aJ jefe invasor el día 17
de mayo, sin capitular ni peclir garantías, después de haber inutilizado su
armamento y clavado sus cañones. Con este motivo dirigi6 al General Forey
la siguiente comunicación: " 'o siéndome posible seguir dcfendiendo esta pla·
za por la falta de municiones y de víveres he disuelto el ejército que estaba a
mis órdenes y roto su armamento, inclusive la artillería. Queda, pues, la plaza
a las órdenes de V. E. y puede mandarla ocupar tomando, si lo estima conveniente, las medidas que dicte la prudencia para evitar los males que traería
consigo una ocupación violenta, cuando ya no hay motivo para ello. El cuadro de Generales, Jefes y Oficiale de que se compone este ejército y 1ol
individuos que lo forman, se entregan prisionero de guerra. No puedo, Seó«
General, s guir defendiéndome; si pudiera, no dude V. E. que lo haría".

404

Todos los jefes militares, en todos los países del mundo, cuando se ven imposibilitados para continuar la lucha, buscan en la capitulación la garantía
de la vida y otras \'entajas propias de las circunstancias. S61o González Ortega se entregó a discreción de los franceses en mayo de 1863, sin capitular ni
pedir garantías.

El Congreso de la nión honró a los deíensores de la ciudad de Puebla
por medio del decreto que sigue: "Art. lo. El Ejército de Oriente, en la
defensa de Puebla de Zaragoza, ha merecido bien de la patria. Art. 2o. En
el sal6n de sesiones del Congreso de la Unión se colocará esta inscripción: 'A
los defensores de Puebla de Zaragoza en 1862 y 1863, el Congreso de Ja Unión'.
Art. 3o. Las familias de los que hayan fallecido o fallezcan en la presente lucha contra el enemigo extranjero, disfrutarán por pensión vitalicia el haber
integro que corresponda aJ grado inmediato superior respecto del que tenía
al morir la persona que representa, cualquiera que haya sido el grado de éste en
el ejército. Art. 4o. Igual grado se concede a los mutilados que se inutilicen para
el sen-icio o para sus ocupaciones ordinarias. Art. 5o. Quedan exentos de cualquier contribución directa personal, por toda la \·ida, los individuos que se
hallaban en Puebla de Zaragoza los días 24 y 25 de abril del presente año
defendiendo la ciudad con las armas o prestando algún servicio en eJ ejército.
Art. 6o. Este decreto se publicará por bando nacional en la capital de la
República y en los Estados".
Como resultado de la rendición de Puebla quedaron prisioneros de guerra
en poder de los franc
veinte y seis generales, trescientos seis jefes y ochocientos dos oficiales, con un total de mil ciento treinta y cuatro hombres. Faltaron entre ellos los generales 'egrete, Régulcs y Ghilardi y algunos jefes y
oficiales, quienes lograron ocultarse o fugarse, faltando al cumplimiento de
las órdenes del Cuartel General mexicano.
Entre los primeros figuraron los siguientes, que habían pertenecido al escuad_r6n "Exploradores de Zaragoza": Mayor Pedro Martínez, Capitanes Victonano Valle, Francisco Martínez y Francisco aranjo, Tenientes Florentino Valencia y Victoriano Gana y ubteniente Juan Gana. El Capitán Gerónimo
Treviño no figuró entre ellos en virtud de que se había salido con la caballería
el 13 de abril anterior.
. También se contaron entre el crecido número de prisioneros los jefes y oficiales. nuevoleoneses que siguen: Coronel Garza Ayala, Ma)'or Adolfo Garza,
ocho Jefes y oficiales que figuran al final de este resumen y el General Mariano
Escobedo, ascendido a este grado el 25 de abril de 1863 por su participación
en la defensa del fuerte de Santa Inés.
El General Escobedo nació en el pueblo de Galcana el 16 de enero de
1826 Y fueron sus padres don Manuel Escobedo y su esposa doña Rita de la

405

�Peña. Comenzó la carrera militar en 1846 para combatir a los americanos,
habiendo participado en las operaciones contra las tropas del General Taylor
en Nuevo León y Coahuila y ascendió hasta Teniente Coronel en la Guardia
Nacional de su Estado, habiendo luchado con los bárbaros, con partidas de
filibusteros texanos y con los defensores de la última dictadura del General
Santa Anna. Durante la Guerra de Reforma militó a las órdenes del General
Degollado, quien lo ascendió a Coronel, siendo confirmado su despacho por el
Presidente J uárez; cayó prisionero al rendirse Ja plaza de Puebla, se evadi6
días después volviendo a empuñar las armas para combatir a los invasores,
operó en Oaxaca subordinado al General Porfirio Díaz, regresó al Norte iniciando en febrero de 1865 la organización del "Cuerpo de Ejército del Norte",
ascendió a General de Brigada el 30 de noviembre y a Divisionario el 2 de
noviembre de 1866 y dio el golpe de muerte al Imperio en Qucrétaro el 15
de mayo de 1867. Tuvo el mando de la III División Militar, fue Gobernador
de su Estado natal y del de San Luis Potosí, defendió al Gobierno de Juárez
durante la rebelión de La Noria, al restablecerse el Senado fue electo para
ocupar un asiento por los Estados de Querétaro y San Luis Potosí y fue su
primer Presidente. Ministro de Guerra y Marina durante los últimos meses del
Gobierno del Presidente Lerdo de Tejada; durante el régimen tuxtepecano no
tuvo ningún mando militar, aunque desempeñó varias comisiones de importancia, así como los cargos de Diputado y Senador y falleció en México el
22 de mayo de 1902.
El General Gerónimo Treviño nació en 1836 en Cadereyta Jiménez y comenzó la carrera militar el 15 de enero de 1858 como Subteniente del ler. Regimiento de uevo León. Hizo completas las campañas de la Reforma y la
Intervención Francesa en las filas liberales, habiendo asistido a las acciones de
guerra de Acultzingo y Orizaba y a numerosas escaramuzas contra los convoyes franceses, estuvo en el sitio de Puebla, ascendió a Mayor el 8 de abril de
1863 pasando a la "Legión del orte ' y después de la derrota de San ~
renzo se retiró rumbo al Norte. Siendo Teniente Coronel asumió el mando
del cuerpo de "Lanceros de San Luis Potosí", con el que fue hasta Oaxaca,
ascendió a Coronel el 16 de septiembre de 1864, volvió al Norte sumándase
a las tropas del General Escobedo, asistió a las acciones de armas de Santa
Isabel, ganando el ascenso a General, Santa Gertrudis, San Jacinto y sitio de
Qucrétaro, donde tuvo el mando del "Cuerpo de Ejército del Norte" y ascendió a General de Brigada. Enseguida fue electo Gobernador de su Estado,
defendió los planes de La Noria y Tuxtepec, ascendió a Divisionario en 1877,
tuvo el mando de la III División y fue Ministro de la Guerra de 1880 a 1881.
Falleció en Laredo, Texas, en noviembre de 1914.
General Francisco

406

aranjo. Nació en Lampazos el año de 1839 y a los die-

ciséis años causó alta en las filas liberales como soldado del Regimiento de
Caballería de Lampazos. Ascendió sucesivamente a cabo, sargento 2o., sargento lo. y el 23 de septiembre de 1856 era Subteniente del mismo Cuerpo.
Promo"ido a Teniente el 19 de junio de 1858, sií\iÓ en el 2o. Regimiento de
Nuevo Le6n, pasó al escuadrón de "Exploradores de Zaragoza", se le expidió
despacho de Capitán el lo. de diciembre de 1862, tomó parte en la defensa
de Puebla, se fugó después de la rendición de la plaza, ascendiendo a Mayor,
y volvió al mencionado escuadrón. Subió a Teniente Coronel el 17 de junio
de 1864, siguió al Gobierno Nacional basta la ciudad de Chihuahua, ya con
grado de Coronel se incorporó a Escobedo desde que se iruci6 la organización
del Ejército del Norte, mandó el Regimiento "Carabineros de Lampazos", después la segunda Brigada, ascendió a General con motivo del triunfo de Santa
Isabel e hizo toda la campaña contra el Imperio hasta la ca1da de Querétaro.
En su hoja de servicios tiene acreditadas cincuenta y tres acciones de guerra
durante el período de la Reforma y setenta y siete en el de la Intervención
Francesa. General de Brigada el 4 de septiembre de 1867 y Divisionario el 4
de octubre de 1882, tomó las armas en defensa de los planes de La Noria y
Tuxtepec, fue Ministro de la Guerra de 1881 a 1884, poco después se retir6
del ejército inconforme con la política reeleccionista del General Díaz y en
1894 ofreció sus servicios con motivo del conflicto con Guatemala. Murió en
México el 23 de junio de 1908.
El General Francisco O. Aice procedía de Guadalajara, en donde nació en
1831, y a los dieciséis años empuñó las armas para combatir a los americanos~
habiendo sido herido en la defensa de Churubusco. Con grado de Teniente
figuró cuatro años en el Contra-resguardo Fiscal de Chihuahua, fue ayudante
del Presidente Comonfort, durante la Guerra de Reforma militó en las tropas
liberales de Chihuahua y Durango, alcanzando el grado de Teniente Coronel;
en 1863, con el empleo superior inmediato obtuvo el mando de uno de los
batallones de Guardia Nacional de Nuevo León y Coahuila y asistió a las
funciones de armas de Cholula y San Lorem.o. En 1867 ya era General, mandó una Brigada del Ejército del Norte durante el sitio de Querétaro, fue Gobernador de los Estados de Guerrero y Sinaloa, Senador al Congreso de la
Unión y Ministro del Supremo Tribunal Militar. Falleció en México en 1903.
General Julián Quiroga. Era originario de Nuevo León, no habiendo podido precisar su lugar de origen. Desde la Revolución de Ayutla milit6 a lasórdenes del General Vidaurri, de quien fue uno de los hombres de confianza;
en el período de la Reforma ya era Coronel y mandaba un Regimiento llamado "Legión del Norte", cuya jefatura entregó en Encarnación de Díaz
el 20 de agosto de 1859 al Coronel Miguel Blanco. Después de la batalla de
San Lorenzo volvió al orte, a principios de 1864 secundó a Vidaurri en el

401

�conflicto de éste con el Gobiemo Nacional, concluyendo los dos por reconocer
al Imperio; fue Caballero de la Orden de Guadalupe, ascen~i6_ ~ General de
Brigada el 29 de marzo de 1867, logró salvarse cuando se nndto la plaza de
México .,. se refugió n los Estados Unidos. En 1871 secundó el Plan de la
Noria, d~pués del fracaso de éste volvió a territorio am~cano Y ~ fines de
1876 se presentó en Monterrey al General Miguel Palacios, ofreciendo sus
servicios para combatir al Plan de Tuxtcpec, en defensa del Gobi~mo de Lerdo
de Tejada. A la caída de éste recibió orden de las nuevas auton?ades d~ entregar las armas, licenciar sus hombres y permanecer en l_a ca~1tal a disposición de la autoridad militar. Bajo los cargos de haber bccnciado su gente
sin haberle recogido las armas previamente, haber salido para su rancho sin
permiso y haberle detenido dos cartas dirigidas a los generales Plácido Vega
y Juan . Cortina en las que los invitaba a revoluci_onar en contra del n~evo
régimen, fue aprehendido y consignado a un ConseJo de Guer"'.', sentenciado
a la pena de muerte y fu~ilado en Monterrey a las cuatro y media de la tarde
del día 11 de enero de 1877.
Lo datos biográfico de Garza Ayala, Pedro fartínez_,:, Adolfo G~ ya
están consignados con anttrioridad y del Comandante Pmon y del _Teniente
Coronel Eusebio Garcla no pude obtener ninguno , dado el breve tiempo de
que di puse para escribir este resumen.
Vuelvo a ocupanne de la r ndici6n de Puebla: Reunidos lo prisioneros
tomados por lo franceses en los combates parciales de la ~laza y
alrededores, los de la acción de San Lorenzo y los que pertenecieron al Cuerpo
de Ejército de Oriente", umaron más de mil trescientos. El General Forey
pretendió que firmaran un compromi. o obligándose a no volver a tomru: las
armas ~n contra de la intervención de Francia en nuestros asuntos domésticos,
a residir en los )uaares que les señalara la autoridad militar y a no comunicane
con nadie, ni co~ su familiares, sin previo permiso de la misma autoridad.
Por unanimidad rechazaron la imposición, subscribiendo generales, jefes y ofi•
dales el siguiente documento: "Cuerpo de Ejército de Oric~te. Prisionc~?5 _d,
Guerra. Lo militare. pri ioneros que subscriben, perteneoentes al EJcrc1to
Mexicano de Oriente, no firman ·el documento que se les ha remitido en la
mañana d hoy del Cuartel General del Ejército Franc' , tanto porque las
leyes de su país les prohibe contraer compromiso alguno que_ ~enoscabe _la
dignidad del honor militar, como porque se los prohiben tamb1en sus convicciones y opiniones particulares".
Ante esta negativa tan categórica el jefe invasor resolvió deportarlos
Francia a fin de alejarlos del teatro de los acontecimientos y de sus respecuvas zoo~ de influencia. Muchos de ellos se fugaron en la misma ciudad dt
Puebla y otros cu el camino de allí a Veracruz, burlando la vigilancia de las

~:15

.ª

408

tropas que los conducían y fueron a presentarse en México o en otras poblaciones a la autoridad militar correspondiente, con objeto de continuar la
lucha en contra de los inva. ores.

En cambio trece generales v inticuatro coroneles, veinticinco tenientes coroneles, cincuenta mayores, ciento treintidós capitanes, ciento cincuentinueve
tenientes y ciento treintisiete subtenientes, con un total de quiniento cuarenta
que no lograron las condiciones favorables de los primeros para evadirse, fue-ron embarcado en Veracruz en los buques Darien y Ceres, con destino al
puerto francés de Brest. Los generales, sus arudantes y los coroneles en el
pñmero y los demás, de subtenientes a teniente coronel en el segundo y e
hicieron a la mar el 9 de junio bajo el mando del capitán Lefcbrc.
Los generales y sus ayudantes fueron confinados en Evreux, excepto el General José 'María González de fendoza y los miembros de su Estado Mayor a
quienes se permitió pennanecer en París; los coroneles, tenientes coroneles y
mayores en Tours y los oficiales distribuidos entre Clennond, Ferrand, Moulins.
Blois y Bourgcs. Se Jes hizo firmar una obligación en sentido de no salir del
lugar de su respectiva residencia sin pcrm~o previo de la autoridad francesa
y se les asignó una modesta pensión para que pudieran subsistir con su carácter de prisioneros de guerra.
Inmediatamente comenzó el apremio de las mismas autoridades francesas
para que reconocieran el régimen imperialista impuesto en México por la
intervención extranjera. La nostalgia de la patria, el recuerdo de su familias
abandonadas y in recursos para subsistir, la pobreza de la mayoría de ellos,
rayana en la miseria en virtud de que habían perdido los equipajes en la
travesía de Puebla a Flancia, no teniendo muchos de ellos ni segunda camisa
ni cobija para abrigar5e y el abandono casi completo en que los dejó el Gobierno . acional a causa de la penuria en que se debatía por la misma guerra
internacional, comenzaron a debilitar su resistencia ante la imposición de la
fuena y su fe en su propio destino y en el de su patria.
A través de cuatro apremios sucesivos lograron que eis generales, cuarenta
jefes y trescientos scsenticinco oficiales finnaran la umis.ión exigida. El último
apremio se hizo bajo la amenaza de ser puestos en libertad, expulsado de
Francia en un término perentorio y abandonados a su suerte en Europa. Para
obligarlos a ceder se l ofreció la repatriación por cuenta del gobierno inv~r, que señalaba el término de u pro ccipci6n, de sus ufrimientos y de
la miseria, la vuelta a su patria después de un año de ausencia y la posibilidad
de regresar al seno de su familias abandonadas.
El documento firmado por cada uno de ellos bajo la presión de la autoridad militar francesa, e.xpresaba lo que sigue: "Ministerio de la Guerra.
Prisioneros de Guerra Mexicanos (texto en español): Yo, el abajo finnado,

409

�antiguo oficial del Ejército Mexicano, internado bajo mi palabra de honor
en Evreux como prisionero de guerra, me comprometo sobre mi honor, en
caso de que obtuviere mi libertad por la gracia de Su Majestad el Emperador
de los franceses, a no combatir jamás, por ningún medio, cualquiera que
sea, la intervenci6n francesa en México y a permanecer extraño a toda tentativa política opuesta al gobierno establecido en aquel país. Evreux, 14 de
octubre de 1863. Francisco de Lamadrid, General de Brigada".
En cambio siete Generales, cincuenta y nueve Jefes y sesenta y tres oficial~
con un total de 129, haciendo honor a su fe de me.'&lt;icanos y a su dignidad
de soldados, se negaron terminantemente a firmar aquel documento, aceptando todas las consecuencias derivadas de su condición de prisioneros de
guerra, antes que suscribir una sumisión que consideraron humillante y deshonrosa. La mayoría de ellos no eran militares de carrera, pues pertenecían
a las Guardias Nacionales de los Estados.
Obtuvieron la libertad el lo. de julio de 1864, fueron obligados a· salir
de los dominios del Emperador de los franceses en un breve plazo, sin más
auxilio económico que el valor del pasaje hasta la frontera, muchos de ellos
tuvieron que trabajar en rudas tareas a las que no estaban acostumbrados
para · poder subsistir, soportando e toicamente la pobreza, el destierro y todas
las consecuencias de su triste situaci6n. En su mayoría volvieron al país tan
luego como se lo permitieron sus circunstancias económicas, unos por Tabasco, otros por Acapulco, aquéllos abierta o clandestinamente por Veracruz
y los últimos por la frontera septentrional, presentándose cada uno en su
caso, personalmente o en cortos grupos, a la primera autoridad militar republicana para combatir nuevamente al Imperio de Maximiliano y a la invasión francesa.
Quince de los deportados murieron en la prisión en Francia, en el destierro o en la travesía y apenas uno de ellos, e1 mayor Pedro Barrón, originario
del Estado de Zacatccas, mereció la justicia de que su nombre se hubiera
inscrito con caracteres permanentes en el Escalafón General del Ejército Nacional con la siguiente anotación: "Sucumbió por salvar a su patria, prisionero en Francia", de acuerdo con la ley general de 18 de julio de 1862'
que estableció este homenaje en honor de los mexicanos que perdieran la
vida en la lucha contra los invasores. Los catorce restantes están sepultados
bajo el polvo del olvido y del tiempo transcurrido a travé de un siglo que
nos separa de aquella época.
Entre los ciento catorce militares re,tantes que no s juramentaron en
Francia, héroes desconocidos y olvidados de nuestras guerras internacionales,
dignos de que se les recuerde eternamente a través de las páginas de nuestra
Historia como un ejemplo de patriotismo y de pundonor militar. se con-

taron ocho que procedían de la Guardia Nacional del Estado de Nuevo
León y Coahuila, que a continuación se enumeran:
_I. Cortés, TranquiJino. Originario del pueblo de Galeana, nació por el
ano de 1828; en la Guerra de Reforma militó en las fuerzas liberales de
Es~do, alcanz~ el grado de Mayor, que le fue ratificado por el Presiden:~
Juarez en septiembre de 1861 y el 3 de diciembre siguiente se incorporó al
Es~do Mayor del General Zaragoza. Como ayudante de éste asistió a Jas
acciones de. guerra d~ Acultzingo y el 5 de mayo, a la muerte de su jefe
pas6 a servir a las ordenes del General Domingo Gayosso, quien tuvo el
~do de allos fue:tes de Loreto y Guadalupe en eJ sitio de Puebla. Cayó
pnsmnero
rendrrse la plaza, siendo deportado a Francia e internado en
Tours. Después ~ue obtuvo su libertad reg1.-es6 por la vía de España y Nueva
~ork, se presento al General Escobedo, quien le concedió el ascenso a Temente Coronel, _participó en las operaciones del Ejército del Norte hasta Ja
caída del Impeno, obtuvo su baja al triunfo de la República y volvió a radicarse en su pueblo natal. Fue electo Alcalde Constitucional para el bienio
de 1868 a 1869 y falleció el 2 de marzo del último año siendo sentido por
todas las clases sociales.
'

II. ??rostieta: Nicolás. Nació en 1827 en el pueblo de Sultepcc, Estado
~e MeXJco, habiendo causado alta el 15 de marzo de 1847 en el escuadrón
Santa Anna" , para coro babr
· a Jos invasores
•
americanos y estuvo en los
combat:~ ~e Churubusco, Casamata y Chapultepec. Desde entonces sirvió
en el EJercito, fue enviado al Norte y en 1854 contrajo matrimonio en Monterrey con doña Soledad González, hecho que desde entonces lo ligó al
E5tad?, Durante la Guerra de Reforma militó a las ó1·denes del General Vi~un:1 alcanzando el grado de Teniente Coronel y figuró en el "Cuerpo de
témto del _Centro" con el mando del regimiento de ''Rifleros de Nuevo
ón Y Coahuila". Prisionero en el combate de Cholula detallado antes fue
llevado
a Francia
· e mtema
·
do en Tours. Una vez libertado regresó por
' la
,
via de España Y Estados Unidos. En Laredo, Texas, se uni6 al General Escobedo.: en febrero de 1865 iniciaron la organización del Ejército del Norte.
A~endio a Coronel. falleció en Monterrey el 21 de junio del mismo año y
alli quedaron sus descendientes.
III. ?uerra, Feliciano. Originario de la ciudad de Monterrey nació en
1837 e mgres'O a 1as f uerzas de G uardia Nacional de su Estado en' diciembre
d
e 1861 como Subteniente del cuerpo de "Lanceros de
Ja" A
d',
ue\·o León y Coahuiel
scen ~o .ª Teniente, en octubre de 1862 pasó a prestar sus servicios en
Lo er. Rcgmuento del mismo Estado, cayó prisionero en la batalla de San
renzo, fue deportado a Francia e internado en Blois, habiendo figurado

3

410
411

�como jefe de este grupo. Regresó por la vía de España y Nueva York, presentándose al General Escobedo en noviembre de 1865, ascendió a Mayor y
causó alta en el Regimiento de Parras que mandaba el Coronel Emiliano
Laing. Después del triunfo de la República obtuvo la confirmación de su
grado, se le encomendó la pagaduría del mismo Cuerpo y lo desempeñó hasta
principios de 1869 en que fue licenciado. Un año después se sublevó con el
General García de la Cadena en contra del Gobierno Federal. Cayó prisionero en la batalla de Lo de Ovejo y escapó de ser fusilado por sus antecedentes de veterano del sitio de Puebla. Radicado en su ciudad natal, obtuvo
más tarde la Administración de Correos y concluyó sus días en enero de 1882.
IV. León, Antonio de. Nació en la ciudad de Monten-ey el 25 de marzo
de 1831 y comenzó la carrera de las armas en la Guardia Nacional de su
Estado a fines de 1855, habiendo militado en las filas liberales. Sirvió como
Teniente en el ler. Batallón de San Luis Potosí y de allí pasó al Estado
Mayor del General Zaragoza, a cuyo lado estuvo en las batallas de Acultzingo
y del 5 de mayo. Ascendió a Capitán; después de la muerte del expresado
General se reincorporó al mismo Batallón de San Luis, tomando el mando
de la, segunda compañía y participó en la defensa del sitio de Puebla hasta
la caída de la plaza. Deportado a Francia fue internado en Blois; cuando
obtuvo su libertad regresó por España, Nueva York, La Habana y Panamá
e ingresó al país por e1 puerto de Acapulco, yendo a incorporarse al General
José Maria Arteaga en Tacámbaro. Este lo ascendió a Mayor. Habiendo militado en el "Ejército del Centro", pasó en seguida al del Norte, obtuvo el
grado de Teniente Coronel; después de la caída de Querétaro se le concedió la baja y se radicó en su ciudad natal. A fines de 1871 se sublevó a
favor del Plan de la Noria con el General Treviño, ascendió a Coronel y
encontró la muerte en el combate de Topo Chico, luchando contra las tropas
federales del General Diódoro Corella, el 30 de mayo de 1872.

V. Mejía, Pablo D. Nació en el pueblo de San Buenaventura, Estado de
Coahuila, ~l año de 1830 y comenzó la carrera de las armas el 28 de junio
de 1855 como Subteniente Ayudante del General Valentín Cruz; ascendió a
Teniente el 2 de agosto siguiente y, durante la Guerra de Reforma, militó
a las órdenes del General Vidaurri. En diciembre de 1861 se incorporó al
Batallón "Reforma" y asistió a las funciones de armas de Acultzingo y del 5
de mayo. Estuvo en la defensa del sitio de Puebla, ganando el ascenso a
Capitán; después de la rendición de la plaza fue deportado a Francia e internado en Bourges. Quedó en libertad sin condiciones, habiendo regresado
por España y Nueva York y el 10 de mayo de 1865 se presentó al General
Francisco Antonio Aguirre, continuando la lucha en contra de los invasores.
Obtuvo patente de Mayor, participó en las operaciones del Ejército del Norte
412

hasta la caída de Querétaro y en seguida fue comisionado para custodiar a
los prisioneros imperialistas enviados a San Luis Potosí. Sirvió varios años.
en Pagadurías, volvió al activo del ejército y falleció siendo Coronel poco
antes de noviembre de 1899, pues en esta fecb_a su viuda, doña Carlota Benavides, solicitó una pensión al Congreso de la Unión, en recompensa de
los servicios que había prestado a la Nación.
VI. Romano, Leopoldo. Nació en la ciudad de Saltillo el año de 1842
habiendo ingresado al Colegio Militar en los últimos meses de 1860 y muy'
pocas semanas después quedó libre para volver a su casa por haberse clausurado temporalmente dicha institución al triunfo del partido liberal. El 2
de enero de 1861 logró colocación como Subteniente del 5o. Batallón de
Zacatecas, ascendió a Teniente asistiendo a la derrota del cerro del Borrego,
con grado de Capitán pasó al 3er. Batallón del mismo Estado que comandaba González Cosío, a cuyas órdenes asistió al sitio de Puebla. Ascendió a
Mayor; a poco de la rendición de la plaza fue deportado a Francia e internado en Tours. Después de haber obtenido la libertad regresó por la vía de
España y Estados Unidos y a fines de 1864 se presentó en San Fernandode Rosas al Gobernador del Estado de Coahuila, Coronel Gregorio Galindo.
En seguida se incorporó al Ejército del Norte, participando en las operaciones
de éste hasta la caída deJ Imperio; después del triunfo de la República siguió en el Ejército; en 1882 alcanzó el grado de General de Brigada y falleció en la ciudad de Tepic el 14 de mayo de 1897, siendo Jefe Político y
Comandante Militar del Territorio de Tepic.

VIL Serna, lldefonso. Nació en la Villa de Mar.ín el año de 1836 y en
mayo de 1855 causó alta como soldado en las fuerzas que el General Vidaun-i
organizó para combatir a la última dictadura del General Santa Anna. El
mismo año obtuvo los grados de Subteniente y Teniente y al siguiente el de
Capitán_; _militó a las órdenes del General Zuazua y en 1860 fue a prestar
sus servtc10s en las tropas del General Aramberri. De allí pasó al 1er. Batallón de San Luis Potosí que comandaba el Coronel Escobedo y más tarde
al Estado Mayor del General Ignacio Mejía, con cuyo carácter estuvo en
las acciones de Acultzingo y del 5 de mayo. Ascendió a Mayor en enero de
1863, pasando al Estado Mayor del General Lamadrid; participó en la de~ensa de Puebla y quedó prisionero de guerra. Deportado a Francia fue
internado en Tours. Cuando obtuvo su libertad regresó por España y Nueva
York; en abril de 1865 se incorporó a las fuerzas republicanas del General
Treviño; obtuvo el grado de Teniente Coronel e hizo toda la campaña en
las filas del Ejército del Norte. Después del triunfo de la República se retiró
ª su Estado natal y falleció en el Rancho de La Uña, Municipio de Cadereyta Jiménez, el 28 de mayo de 1874.
413

�VID. Valencia, Florentino. Vio la luz primera en la ciudad de Monterrey
el año de 1836 y comenzó la carrera militar a los diez y seis años como soldado de la Guardia Nacional de su Estado. Sirvió en el "Escuadrón de
Guías" que mandaba el Comandante Pedro Martínez, siendo Teniente pasó
a prestar sus servicios en el Batallón "Reforma" y participó en la acción
de las Cumbres de Acultzingo y en la batalla del 5 de mayo. Se reincorporó
al cuerpo de "Guías" que en seguida se llamó "Exploradores de Zaragoza",
estuvo en la defensa de Puebla y quedó prisionero al rendirse la plaza. Llevado a Francia fue internado en Bourges, obtuvo su libertad sin condición,
regresando al país por la vía de España, Nueva York, La Habana, Panamá
y Acapulco; se presentó al General José María Arteaga en Tacámbaro,
siendo ascendido a Capitán; figuró en el Estado Mayor de este jefe, pasó a
prestar sus servicios en el Batallón del Coronel Cosío Pontones, asistió a los
sitios de Querétaro y México; al triunfo de la República fue licenciado y se
estableció en Monterrey. Reingresó al Ejército en enero de 1882; meses después obtuvo patente de Mayor de Caballería; el 10 de octubre de 1901 se
le concedió retiro a dispersos y subsistió en estas condiciones hasta la disolución del Ejército Federal. Murió en su ciudad natal el 27 de junio de
1915 y fue uno de los tres últimos supervivientes de los prisioneros llevados
a Francia que no se juramentaron.

EVANGEL1ZACióN EN DURANGO
JosÉ foNACIO GALLEGOS
Durango, Dgo.

c.

en Durango, es hablar de los hijos de San Francisco de Asís y de los de San Ignacio; es hablar del siglo XVI, de ese período fundamental de nuestra historia en el que se funden y amalgaman
los elementos americanos y las aportaciones españolas; de esta unión había
de nacer la personalidad de México tal cual es hoy en día. Con peso abru~dor, dice un historiador, gravitará el siglo XVI sobre los siglos subsi~entes
en ciertas ocasiones éstos serán una evolución natural de aquel
·siglo prenado de porvenir.
HABLAR DE EVANGEUZACIÓN

!

Dice Alfonso Toro, que fueron los Misioneros los verdaderos civilizadores
de los indios y que la sociedad colonial se ordenó y desarrolló a la sombra de
1a Iglesia.
La labor Misionera en México estuvo encomendada a tres Ordenes Mendicantes: Los Franciscanos, cuya labor principia en mil quinientos veintitrés
~ Fr. Pedro ~ Gante; los Dominicos que llegan en mil quinientos veintiséis Y_ los ~~tlnos en mil quinientos treinta y tres. Los Jesuítas que llegan
en ~! quinientos sesenta y dos tienen un espíritu distinto y preocupaciones
pr~pias, no es que hiciesen a un lado a los indios, pero sí en la Nueva Espana la Compañía había de consagrarse con especial esmero, a la educación
Y robustecimiento espiritual de la sociedad criolla naciente en nuestro País.
De las cuatro Ordenes Religiosas citadas, sólo dos aparecen en nuestro
Estado: Los Franciscano y los Jesuítas, pues de las otras dos ninguna apa.rece_ como Misionera, aunque los Agustinos vienen a mediados del primer
temo del siglo XVU, no aparecen con ese carácter; de los Dominicos no
tenemos ninguna noticia de que hayan venido.
Por eso en este trabajo de carácter histórico, vamos a ocuparnos de las

dos Ordenes Re¡·1giosas
·
·
que tuvieron
a su cargo la evangelización de los
414

415

'

�.
indios y que pusieron
las b ases de la educación
, en Durango, y que fueron,.
1 F ciscanos y los Jcsmtas.
como ya dijimo ; os ran d
te de cada una de ellas.
Vamos a ocupamos separa amen

Los

FRANCISCANOS

- de mil quinientos cincuenta
. era vez en e1 a.no
d YA!tis.
Aparecen por prun
b
te Misionero en el pueblo e ca• d'
d T · Se encontra a es
con Fr. Juan e ap1a. . .
sabedor de un numeroso pueblo de ID IOJ
poneta de la Nueva Gahoa, y
. .
_, de otro religioso cuyo
que había en sus ~]anos, hizo el v1a.Je en compama
nombre se ha perdido.
febrero del año dicho, el invierno era de lo
Era en los meses de enero y 1 11
c·1tados había que atravesar la
,
11 " hasta os anos
más crudo y para eºar
á difícil la que se encontraba neSierra Madre Occidental en su parte m s
'
, 05 que la cruzaban.
,
.
d
vada y congela os sus n
11
. to de cuerpo y sin mas eqwb d erro y ama. en JU
.
Pero a aquel hom re e 1 ,
h, hacia su meta. El invierno, la nieve,
paje que su íe, nada le arredro, marc 1o d tienen y llega hasta los llanos por
los ríos crecidos, son detalles que
o Fe
. o que son los mi mos que
11 mó de an ranc1SC
lo
1
él tan buscados a os que a
d G diana donde se encontraba el pueb
!barra bautizara con el nombre e ua
'

r

ººs

y

de indios tan buscado. . . ,
b .
según Torquemada más de do mil
Allí establece una M1S1,on, y autiza.tl lugar de su procedencia.
quinientos indios y desp~es se r~gresa
ronunciara en el ancho Valle de
Fue Fr. Juan de Tapia e~p:1mero dqu~/ antísiroa Virgen, que debe haGuadiana, los nombres de n to y e b
Lo indios no pudieron haber
bc.rse estremecido al ~scuchar ~tos nom 1:es~nseñanza dada por aquel ejemrecibido mejor herencia en su vida, que
piar Misionero.
. t an- os todavía se escucha en el
,
.
d ués de cuatroc1en os
Seguramente que esp
.
d 1 ·mer Misionero que vtno a
Valle de Guadiana, la palabra ardiente e pn
estas tierras.
.
, al luo-ar de su procedencia y después p~ al
Fr. Juan de Tapia se :eg~o Gua.dalajara, desde donde cscribi6 al . ,rrey
Convento de an FrancJSCo.. e
. .
1 Valle del Guadiana, siendo
la carta en que le da nouc1as de su v1a1e a
esta la única prueba que tenemos_l Ar h. o de Indias f uc escrita
.
. . al conocimos en e
e iv
Esta carta cuyo origtn
1 lvid6 a su autor fijar el año.
un jueves siete de mayo, pero se e o.
í ham en su obra FranEste error se ha prestado a con~us1onesdi pueqs e ~:e escrita en el año de
cisco de ]barra and thc Nueva Vucaya, ce u

416

mil quinientos cincuenta y ocho, Mendieta dice que es del año de mil quinientos cincuenta y seis y Ricard en su obra La Conquista Espiritual de
México, afirma, al igual que este último, pero e basa en lo siguiente: el
siete de mayo cayó en jueves en el siglo XVI en los años de mil quinientos
cincuenta y seis y mil quinientos sesenta y dos, pero en e te último año
celebró la fiesta de la Ascensi6n, particularidad que un religioso no podía
dejar de consignar al escribir su carta. El que esto escribe también es de
opini6n que dicha carta no puede ser de mil quinientos se enta y dos, porque para estas fechas ya se encontraban los Franciscanos en la Misión de
Nombre de Dio. y r.n el Valle de Gua.diana todo era actividad por las conquistas de !barra, lo que tampoco podía dejar de con ignar Fr. Juan de
Tapia en u carta, si hubiese venido n el citado año de mil quinientos sesenta y dos.
Después, d bemos hacer mensión de la llegada de los cuatro primeros

Frailes Franciscanos y de la Fundación de la Primera Misión en el noroe te

del país, al quedar establecida en el Nombre de Dios.
Dice Ibarra en su Informaci6n de Méritos, que encontrándose en San Mar-

1ín en el año de mil quinientos sesenta y uno, llegaron hasta él cuatro
Misioneros Franciscanos que eran Pedro de Espina.reda, Gerónimo de Mcndoza, Diego de la Cadena y el lego Jacinto de Portillo, quienes llevaban una
carta del Virrey don Luis de Vela.seo para el propio Ibarra, a fin de que
los ayudara en la fundación de la Misión.
Ya para entonce , con motivo de los viajes de Ibarra, se tenían noticias
en la capital del Virreinato, del descubrimiento de la parte nor-oeste de la
Nueva España, donde se sabía de la existencia de grandes pueblos indígena ,
los que urgía evangelizar y correspondió a la Seráfica Orden echarse a cuestas
C!te trabajo.
!barra recibi6 con mucho gusto a aquellos Misioneros y se permitió acompañarlos, llevando unos cuantos soldados para mayor seguridad. Anduvieron
por varias regiones como el Valle de Gua.diana, y el río de las Nazas, pero
como estallara la rebelión de Jos Zacatecas, tuvieron que suspender su viaje,
reanudándolo cuando ésta terminó. Fue entonces cuando los PP. Franciscanos escogieron un sitio donde había una belicosa tribu Tcpehuana y alli
fundaron su Misión, la que según Torquemada, por haber sido la primera
en la parte noroeste de la Nueva España, fue fundada "en el nombre de
Dios", y de allí u nombre, el que qued6 en el pueblo que naci6 a su alrededor y con el que es conocido todavía.

La fecha de la fundación de la Misión del

ombre de Dios permanece
oscura: ha habido grandes contradicciones en ella, pues Arlegui n sus confusas Crónicas, fija la fecha de mil quinientos cincuenta y cuatro, Herrera

417
H27

�en sus Décadas fija lo~ años de mil quinientos sesenta o mil quinientos sesenta
y uno, y nosotros, fundados como ya dijimos en la ~orma~i~~ de Méritos
de !barra así como en la carta que Fr. Jacinto de Portillo, dingi.6 al Rey en
agosto de1 mil quinientos sesenta y uno, hemos fijado la de este úl~o año,
0 muy al principio del siguiente. Nos resistimos a creer que haya si~o antes,
sobre todo en la fecha fijada por Arlegui, por encontrarla contradicha por
todos los documentos que sobre el particular existen.
De los cuatro Franciscanos fundadores de la Misi6n, s6lo dos permanecieron algunos años en ella, pues los otros dos, Gerónimo de Mendoza_ y Diego
de la Cadena, salieron, el uno para México llamado por su Superior, y el
otro para fundar la Misión de San Juan Bautista. .
. .
Tal era la confianza que había en las altas autoridades vu-remales por la
Orden Franciscana, que al darle el Virrey su nombramiento de Gobernador
de la Provincia de la Nueva Vizcaya a !barra, se le manda llevar adelante
su labor de conquista, pero debía de acompañarse de Sacerdotes Franciscanos.
Cuando Fr. Diego de la Cadena llega a los Llanos de la Gua~ana, ~ ~undar
la Misi6n que llamara de San Juan Bautista, ya no va al mismo sitio que
escogiera Fr. Juan de Tapia, porque éste había sido provisional, sino que
ahora busca un lugar donde fundarla en forma definitiva.
Como se diera cuenta que los indios que iba a doctrinar, no sabían cultivar la tierra, se propuso escoger un sitio a donde fácilmente llegase el agua
que procedente de los ojos de agua que había al poniente del Valle, regasen
las tierras que se iban a cultivar.
Creemos que ésta fue la razón fundamental para que Fr. Dieg~ de la Cadena escogiera el sitio donde fundara la Misión de San Juan Bautista.
Por las mañanas, después que el buen fraile concluía el ejercicio de su
Ministerio Sacerdotal, se iba a los campos inmediatos a su Misión a enseñarles a los indios cómo se trabajaba la tierra y por las tardes, sentado en
algún poyo que habia en el atrio de la Misi6n, no sólo 1~ enseñaba ª. rezar
sino también a leer y escribir; Fr. Diego no sólo fue el pnmer evangelizador
de los indios, sino también su primer Maestro.
En los años de mil quinientos sesenta y uno o mil quinientos sesenta Y dos,
tres sacerdotes Franciscanos llegaron a orillas de un río caudaloso donde había
un pueblo de indios zacatecas, por lo que estos religiosos, que era~. Pedro
de Heredia, Juan Terrones y Francisco Santos, fundaron en aquel sino una
Misi6n que llamaron de San Juan del Río.
.
Otro pueblo zacateca que recibiera los beneficios de los PP. Franc1SCan~
fue Cuencamé, que en el año de mil quinientos ochenta y tres, fundara ~
Fr. Gerónimo de Panger una Misi6n que llamaron de la Purísima Concepción.
Ya sabemos la importancia que en la historia pre-hispánica tuvo el pueblo
de Topia. Este lugar, el más importante de la regi6n oeste de nuestro Estado,

fue habitado por la tribu Acaxees, la más civilizada de las que habitaron nues'10 Estado y que estaba emparentada con los mexicanos, teniendo los mismos
usos, costumbres e instituciones de éstos.
Su pueblo principal era Topia, nombre que en Aca.xees quiere decir "jícara",
y que se lo atribuyen a una tradición. Refieren que una india antigua que
llevaba este nombre, se convirtió en piedra que qued6 en forma de jícara,
que en su idioma quiere decir "Topiau.
La fecha de 1a fundación de T opia se pierde en la oscuridad de los tiempos,
s6lo podemos decir que en el año de mil quinientos sesenta y tres, fue visitada por el Capitán don Francisco de !barra que llevaba como Misionero a
Fr. Pablo de Acevedo, pero éste no evangelizó y años más tarde, en mil quinientos noventa y uno Fr. Lorenzo de Gavina llegó y fundó la Misión de San
Pedro y San Pablo.
A fines del siglo XVI fue fundada por PP. Franciscanos la Misión de San
Francisco del Mezquital, en una zona donde habitaban los indios Tepehuanes.
A principios del siglo XVII, por el año de mil seiscientos cuatro fue fundada la Misión de Huazamota, en el corazón de la Sierra Madre Occidental·
fue la Misión más aislada, pero la más necesaria, porque los grupos de indí~
genas eran muy numerosos y vivían eternamente aislados.
Como consecuencia de la sangrienta rebelión Tepehuana a fines del año
de mil seiscientos dieciséis, las Misiones desaparecieron, los Misioneros fueron
sacrificados y toda huella de civilización cristiana parecía que se iba a perder.
Pero aquellos santos varones, sobre las ruinas humeantes de sus Misiones
fundaron otras y volvió a poblarse la región arrasada, y en los Llanos de la
Sauceda, los PP. Franciscanos fundaron el año de mil seiscientos veinte una
Misión que llamaron de San Diego de Canatlán.
'
Desconocemos el nombre del Misionero que la fundara, sólo hemos en¿
C()~o un documento del año de mil seiscientos veintitrés que habla de dicha
Mision, a cuyo frente estaba Fr. Diego de Espinosa.
. La Obra Franciscana en Dw·ango está tinta en sangre, algunos de sus Mirustros cayeron víctimas del odio de los indios, pero también está salpicada
de poesra
' con mouvo
· de las leyendas que tuvieron su origen en ella.
Entre esas leyendas podemos hablar de dos: la del Cristo del Mezquital y
la de la Virgen del Hachazo.
. Nacieron en la insurrección tepehuana del mil seiscientos dieciséis. Los veCllloS del Mezquital le tenían mucha devoción a dos imágenes que había
en el templo, una era de Cristo y otra de la Santísima Virgen.
?on motivo de la sangrienta insurrección ya dicha, los vecinos del Mezqwtal se ~eron obligados a abandonar su pueblo, y cuando la insurrección
pas6,volvieron a él a ver qué babia sido de aquellas imágenes tan veneradas.

419
418

�Y se encontraron la imagen de Cristo, según refiere el cronista francisca.
no, tirada en el suelo y con una rodilla herida a consecuencia de un flechazo, y
en la herida había una gota de sangre aún fresca. Esto bast6 para que la vene.
ración que por esta imagen sentíanJ aumentara, y decidieron traerla a la
ciudad de Durango, tratando de levantarla un sacerdote secular, que no pudo
con la imagen. Como algunos vecinos le prestaran ayuda, y ni así pudieron, parecía que la imagen se encontraba clavada en el suelo.
Visto esto por un sacerdote franciscano que se encontraba pr sente tom6
al Cristo y lo levantó con suma facilidad, como i fuera de paja.
Junto con esta imagen t•staba la de la anúsima Virgen que aparecía con
un hachazo en la quijada. Los vecinos que igualmente sentían una gran veneración por eUa, trataron de componerla y cuantas vece lo intentaron, la
huella del hachazo no se borró, por lo que optaron por traer dichas imágenes a Durango y llevarlas al templo de San Francisco.
Por haber sido derrumbado este templo, las imágenes pasaron, la de Cristo a la Parroquia del Sagrario, y la de la Virgen al templo de San José, donde aún se encuentran.

Los PP. jcsuítas .se establecieron en Durango como educadores y como misioneros.
Poco tiempo después de su Uegada, fundaron un colegio en un sitio alejado del centro de Ja Villa, pero después se cambiaron al lugar que hoy ocupa el edificio central de la Universidad de Durango, donde se establecieron
en definitiva.

Alumnos de todas las ciudades circunvecinas venían al colegio atraídos por
su fama.
Todo el s.iglo XVII trabajó el colegio de los je I.Útas con plausible éxito,
tanto que el edificio resultó de p queñas proporciones para el número de
alumnos que había para el siglo XVIII, por lo qu a mediados de este siglo
se empezó a demoler el viejo edilicio y a construir el actual, que no lo vieron terminado lo PP. je I.Úta por la expulsión de que fueron víctimas en
el alio de mil seteciento sesenta y siete, correspondiéndole a la Sagrada Mitra de Durango, darle fin.
A la vez que los PP. je uítas fundaban su colegio en Durango daban principio a su labor misional.
Desde su residencia en Durango, atendian las misiones que tenían esta-

blecidas en Sinaloa, al norte de la ciudad de Durango y las fundadas en
Los JEsuÍTAs
Dice el P. Deconne en u libro La Obra de los Jcsuítas Mexicanos en la
época colonial de 1572-1767, que desde mil quiruento sesenta y cuatro, llegaron los primeros je uítas a la Villa de Durango, siendo éstos lo PP. Hernando Suárez y Juan ánchez que misionaron por una larga temporada y
se fueron, no regresando hasta el año de mil quinientos ochenta y nueve en
que vi,1ieron los PP. icolás de Arnaya y Gonzalo de Tapia; que este último en compañía del P. • fartín Pércz, regresó en mil quinientos noventa
uno, ca.mino a Sinaloa, donde perdiera la vida, y finalmente al año siguiente vinieron los PP. Juan de Velasco y Alonso de antiago.
El gobernador de la provincia de la Nueva Vizcaya, don Rodrigo del Rio
y Lossa, dándo cuenta de la actuación tan interesante de los PP. jesuítas,
se dirigió al general de la Compañía de Jesús, pidiéndole mandase alguno1
sacerdotes a Durango para que fundasen casa, y éste ordenó que 1a casa que
tenía establecida en Zacatecas se pasase a esta de Durango, donde quedó
establecida en definitiva.
Desde mil quinientos noventa y tres los PP. jesuitas se establecieron definitivamente en Durango, según se de prende del documento qu se encuentra
en el Archivo G1:neraJ de la aci6n, Fondo--Cosío.

la región Lagunera.
En el año de mil quinientos noventa y cuatro, el P. Gerónimo Ramírez,
va a Cuencamé donde pasa una temporada. haciendo viajes a distintos lugares de la región Lagunera.

Los PP. Gonzalo de Tapia y Martín Pérez, vienen a la Villa de Durango, el año de mil quinientos noventa y uno, de pa o para Sinaloa, donde el
primero encontrara la muerte a manos de los indios de aquella región. El
P. Tapia es el primer mártir je uíta que cae en la

ueva Vizcaya.

El P. Gerónimo Ramírez, despué de recorrer la re!!ión Lagunera regresa a Durango y se establece en la Hacienda de la Sauceda, desde donde empezó a recorrer la región norte del E tado, dándo e cuenta que era muy poblada de naturales y que nece itaba una urgente evangelización.
El año de mil quiniento noventa y sei , el P. Ramírez lo emplea en estudiar }' aprender la lengua tepehuana y al siguiente, ya se adentra n la
región y fonda en el mes de mayo la Misión de Santiago Papasquiaro, y el
dieciséis de julio la de Santa Catalina de Tep buanes.
Mientras por el norte evangelizaba el P. Ramírez en unión del P. Juan
Fonte, por el oriente otro jesuíta, el P. Juan Agustín de Espinoza, funda las
misiones de Mapimí, Cinco cñores y Parras.

La acthidad misionera a cargo de lo PP. jesuítas aumenta a principios
del siglo XVII y se establecen misiones en el Zap , en Guanaceví, y en

420

421

�Topia y las tribus Acaxees y Xixim{es son evangelizadas por el P. Hernando de Santarén.
La illllurrección Tepehuana de mil seiscientos dieciséis detiene tem¡»,
ralmente la labor evangelizadora de los PP. jesuítas pues son arrasadas las
misiones de Guanaceví, el Zape y Santiago Papasquiaro y sacrificados ocho
sacerdotes que e encontraban al frente de ellas.
En el año de mil seiscientos veinte, \'uelven los PP. je uíta a entrar a la
zona devastada y nuevamente fundan sus misiones en los mismos sitios en
que habían estado, y la evangelización de los indios sigue adelante.
Desde mediados de) siglo X'VII disminuye la labor evangelizadora en
Durango. El Obispo Fr. Diego Evia y Valdés eculariza muchas misiones y
los primeros que las abandonan son los franciscanos.
En el año de mil etecientos cincuenta y tres los PP. jesuitas entregan a
la Mitra de Durango las misiones de Cinco eñores y Parras y así poco a
poco se van extinguiendo las misiones, que fueran centros de cultura y civilización.

MAGDALE . A, LA INGRA VIDA
DANJF.L

Cossío

VTLLECAS

El Colegio de Mixico

México, D. F.

EL CASO MÁS NOTABLE DE UNA opimon pública desviada, sin embargo, es
el de la bahía Magdalena: hasta el día de hoy, y lo mismo se piense en el juicio especial del historiador, que en la opinión ilustrada del hombre culto y
sensato, o en la reacción espontánea del pueblo, Porfirio Díaz compr~metió el honor nacional en este asunto; Estados Unidos abusó de la complacencia del régimen al apoderarse de la Bahía y, a la postre, Porfirio Díaz
cayó del poder porque en un acto tardío de contrición se negó a venderla.

Desde luego, el caso de la balúa Magdalena no fue único: Estados Unidos tuvo de 1861 a 1924, es decir durante sesenta y cuatro años, una autorización para crear y mantener en la bahía de Pichilinguc, próxima a La

Paz, una estación naval carbonera. En este caso -que no ha trasa:ndido,
aun en el día d hoy, a la opinión pública, ilustrada o no-, el gobierno
mexicano, dada la autorización, obstaculizó, consciente o inconscientemente,
su uso. La resolución sobre los permisos que pedía el gobierno de Estados
Unidos para hacer cualquier reparación en el muelle, almacén o coberti7.0S, se posponía una y otra vez sin motivo o explicación aparcnt'es; las autoridades de La Paz exigían que todos los materiales para hacer esas obra
debían ser conducidos allí para su inspección, y, desde lu go, las autoridades federales tenían que aprobar cualquier variante en el plan de trabajo y
transmitir la aprobación a las autoridades locales de La Paz. En 1924 el
embajador mexicano Manuel C. Téllez hizo al Departamento dr Estado
una historia muy sumaria del asunto: la autorización de 1861 no se había
conformado con las leyes me:cicanas, pues fue el jefe político de Baja alifomia quien la concedió originalmente; es verdad que el ejecutivo federal
la confirmó en 1867 y que en 1900 se prorrogó. En esta fecha, empero, la
prórroga se condicionó al derecho de México de revocar la autorización en

·122
423

�cuaJquier momento. En esas condiciones, México solicita &lt;Jue en un plazo
no mayor de seis meses se clausure la estación carbonera de Pichilingue, solicitud, sin embargo, que no debe considerarse con un sentido hostil o de
desagrado. La secretaría de Marina de Estados Unidos, que no debió haber tenido a esta aJturas ningún interés en conservar una estación carbonera tan de trasmano, aceptó sin reparo la solicitud de México, pero no sin
ugcrir al departamento de Estado que, en compensación, intentara asegurar algún "privilegio'' en la bahía Magdalena. El embajador heffield, acatando esas órdenes, conversó el 31 de diciembre de 1924 con el ministro de
Relaciones de México, quien le dijo que su gobierno "estaba dispuesto a
considerar" el asunto.
La historia de la bahía fagdalena es más larga, y, desde luego, más expue ta al error o el prejuicio. El 29 de enero de 1833, el secertario de la
1arina, W. E. Chandler, pidió aJ departamento de Estado que ge tionara
con el gobierno de México pcnni o para crear una e tación carbonera en
bahía Magdalena que aprovisionara a Ja Escuadra del Pacifico, y para desembarcar libres de derecho lo materiales y el equipo necesarios para construir un almacén y un buen muelle. El ministro de la farina explicó que,
según un reconocimiento hecho por un oficial de marina, "parecía haber"
en la balúa un excelente Jugar para e. a e~tación. Los terrenos pertenecían
a un ciudadano norteamericano, dispuesto a cederlo para ese objeto aJ gobierno de Estados Unidos, y está a unas doce millas al noroeste de la bahía;
en el mapa hidrográfico de la Marina se le conoce con el nombre de Man-

of-War Cave.

El secretario de Estado Frelinghuysen le ordena a su ministro en México que haga la gestión, recalcando, sin embargo, que eso terrenos están
dentro del territorio nacional de México. Morgan la hizo escribiéndole a
Mariscal una nota muy fonnal el ella 23 de febrero; pero como para el 17
de abril no había recibido contestación aJruna, lo comunica aJ Departamento por si cree necesario darle nuevas instrucciones. Frelinghuysen Je ordena, además de insistir en la petici6n1 expresar el deseo de conocer lo más
pronto posible la deci ión del gobierno mexicano; presintiendo, quizás, un
desenlace desfavorable. pocos días después envía a Morgan los antecedentes
de la "concesión" de Pichilingue. o era -como lo había dicho el embajador Téllez- un permiso en regla: el jefe político de La Paz había autorizado al cónsul norteamericano de ese lugar para desembarcar carbón destinado a las unidades norteamericanas de guerra de Pichilingue "u otro
puerto de propiedad nacional", sin pagar impuestos.
Morgan se r olvió el 5 de mayo a "Uamar la atención" del ministerio de
Relaciones sobr la respuesta a su nota, pendiente bacía dos largos meses.

El ministro Fernández todavía se tomó un par de semanas, pero, al fin, contestó. El Presidente González, "después de haber coruagrado un estudio detenido y amplísimo" al asunto, había resuelto desestimar la petición. Tenía
el temor de que una conce ión de esa naturáleza creara dificultades prácticas "sin solución p05ible", además de creer que darla no cabe en rus facultades ni en las de ningún poder público. Las dificultades no serán tan sólo
para el gobierno de México, sino para el de Estados U nidos, pues bien podía
una tercera potencia solicitar de ' te lo qu Estados Unidos había solicitado de México. Limitándose, sin embargo, a su propio caso, México debía
prever que, concedida la autorización, otra potencia le pidiera una concesión semejante, que no podría negar una vez otorgada la primera. En esa
forma México se colocarí en una situación tan embarazosa lo mismo cuando negara que cuando accediera. Al ministerio de Marina le sentó claramente mal aquella negativa: no se limitó a acusar recibo de la comunicación del Departamento en que se le dio a conocer, sino que e.,-¡&gt;licó que si
bien no insistirla "por ahora" aprovechaba la oportunidad para hacer constar que de nin~na manera admitía las "aprensivas" considerciones del gobierno de México: i, por ejemplo, un tercera potencia le pedía una concesión semejante, lo aconsejable seria influir en él para que la ne~ara.

Así parecen haber quedado las cosas por catorce largo años, hasta que
vino el primer de liz. El 5 de enero de 1897 el ministro de la Marina d E .
tados Unidos din instruccion directas al capitán J. P. Harri.on, comandante del Oregon, para trasladarse al puerto de Acapulco y permanecer allí un
tiempo corto antes de regresar a San Franci co California. e le orden6 que
durante el viaje sujetara a la oficialidad y tripulación a un programa completo de adiestramiento, incluyendo ejercicios de tiro al blanco. o especificaban las instrucciones el Jugar donde éstas debían tener lugar, aun cuando se
le decía que por lo menos la mitad de ello d bían hacerse con el barco anclado Y que tuviera mucho cuidado de comprobar lo blancos logrados. El con~mirante L. A. Beardslce, jefe de la Flota del Pacífico, a la que pertenec1a el Oreoon, se clirigió poco despué a Acapulco en el barco insignia Philadelpltia, y él y Harrison desembarcaron para hacer una visita de gran gala
al comandante militar del puerto, Eduardo Berm(1dez, hombre afable y coo~escendiente. El contralmirante se animó a sugerirle que le pidiera al Pres'.dente Díaz permiso para que el Oregon, en su viaje de regreso a San FranClSCo, hiciera ejercicios de tiro al blanco en bahía Magdalena. El 27 de enero_ de 1897 Bcnnúdez tuvo la satisfacción de comunicar por escrito al contralmtrante norteamericano que babia recibido ese ella un telegrama urgente de
la secretaría de Guerra y Marina concediendo el permiso. Añadía que como carecía de medios de comunicación directa con el jefe de la aduana de

124
425

�bahía Magdalena, única autoridad federal del lugar, !e ~~ba esa c~municaci6n escrita como comprobación de que. existia la autonzaoon. E~ capitán Harrison, por su parte, infonnó también directamente al e~retano de la M~rina que, de acuerdo con la autorización del Presidente Diaz, su barco habia
hecho ¡05 ejercicios de tiro al blanco de 5 a 11 de. febr~o de 1897, con el
esultado de que había agotado en ello toda la ración tnmestral de proyecConcluía su infonne asegurando que la bahía ~daJena ~ra una "lá. d agua perfectamente adaptada" para la pr.icticas de uro de todas
mina e
.6
h h
las armas. El departamento de Estado, en cuanto conoc1 esto~ ec os, se
apresuró a ordenarle a u encargado de negocios Sepúlveda que diera las gra.
' ".
cias al gobierno mexicano
por esta "cor tesia
.
.
Dos años más tarde, la seer taría de Marina de Estados Unidos informa
al Departamento que aun cuando hacía "algunos años~' ~~ía estado despachando unidades d guerra a fagdalena para esos e1erc1c10s, n~ encontraban en sus archivos constancia de que el gobierno mexicano hubiera concedido alguna vez un permiso formal. Y como el lowa y el Philadtlphia iban ya
en camino con ese objeto, se lo avisaba "para los efectos del caso". El Departamento instruyó telegráficamente a su embajada parai ·'c?,~º ~n. otros
años", solicitar las facilidade y cortesías necesarias para los eJeroc1os de
tiro y maniobras de tierra".
.
. .
El ministerio de Marina debió sentir tardíamente la nece! 1dad de Justl·
ficar de algún modo la petición de un permiso pedido en forma tan desap~
siva y perentoria. Por eso comunica al departamento de Estado su creenaa
de que el gobierno inglés goza de una franquicia semejante, según una comunicación del comandante de la Escuadra del Pacífico, donde informa que
al llegar a San Diego con el Iowa y el Philadelphia, el comandante del Marblehead le contó que dos barcos de la ei cuadra británica, el ~h~esan Y ~I learus acababan de zarpar hacia la bahía Magdalena a hacer practicas de ~iro durante una semana. Tanto para no coincidir con ellos como porque los ingleses
se proponían usar los blancos que ello habían dejado el año pasado, ha _resuelto perman cer en San Diego, "lugar excelente para muchos de los eJercicios, de modo que no se perderá el tiempo".
.
El embajador Clayton avisó que el día mismo en que recibió l~s in. truc~•ones
telegráfica había presentado el asunto el ministro de Relacione , ~U1en Je
ofreció considerarlo de un modo inmediato; pero diez días de pués infonna
que apenas acaba de recibir una nota donde Mariscal le informa que_ ~bia
tran. crito la de Clayton a la secretaría de Guen-a y Marina. Vuelve a vi itarlo
para decirle que presumía que el asunto tenía alguna urgencia porque se le
dieron instrucciones telegráficas; le sugirió, en urna, la necesidad de q~e se
enviaran las órdene a las autoridades locale • de modo que no suírleran

;iles.

retardo los barcos después de llegar. Impaciente, el Departamento telegrafió
a Clayton el 4 de enero de 1900 informándole que los barcos estaban deteni-

dos en San Diego porque nada e sabía del permiso. Clayton se puso en actividad otra vez hasta que obtuvo el permiso oficial. Sintió la necesidad de
excusarse informando confidencialmente que la amnesia de fariscal hacia
cada vez más difícil conseguir la resolución oportuna de los asuntos.
El ministerio de la Marina y el departamento de Estado quedaron tan
complacidos por un éxito así de fácil, que a la ocasión iguienlc pidieron.
por una parte, un permiso de dos meses para dos barcos-escuela, y, por la
otra, uno tan fcstínado, que denunciaba la seguridad de que no causaban violencia alguna en la autoridades mexicana y quizás ni molestias. El 7 de
marzo de 1903, por ejemplo, la co.a había llegado a estos términos:

Si no htI)· objeción gobierno mexicano, obtenga permi.so para que Escuadra Pacifico, ya en camino, visite bahía Magdalena donde hará ejercicios, tiro y maniobras que durarán uaritl$ semanas. Telegrafie.
Clayton pudo cumplir esta vez con instrucciones tan apresuradas, a pesar

de la amne~ia de Mariscal.
Las solicitudes comenzaron a menudear: menos de dos meses después,
se presentó una para que los barcos-escuela Mohican y Adams hicieran de la
bahía su cuartel general durante dos meses mientras maniobraban y practicaban al tiro. El gobierno mexicano comenzó entonces a frenar aquella actividad, y lo primero que se le ocurrió, visto que el tiempo pedido era tan

largo, fue prohibir que las tripulaciones bajaran a tierra. Clayton, pensando
en la crueldad de que cientos de hombres quedaran atrapados en un barco
durante dos meses, creyó que Ja oposición de la Secretaría de Guerra era a que
levantaran campamento en tierra; pero se le confirmó que la tripulación no
podía pisarla sjquiera. El resultado, no obstante, fue el contrario del esperado:
tres meses despué.~, la petición incluía expresamente la autorización para que
la tripulación del Mohican bajara a tierra a ejercitarse en el tiro al blanco
con armas menores, entre las cuales se incluía la artillería ligera.
IC

En esta vez Mariscal contestó la solicitud usando la autoridad del presidente Díaz: no había inconveniente en conceder que e] barco-escuela hiciera
los ejercicios de tiro; pero lo negaba para que la tripulación bajara a tierra
e hiciera en ella maniobras, pues el permiso para hacer esto último sólo
podría darlo el enado. Clayton debió sentir que en algún aprieto lo colocaban tan frecuentes instrucciones, de modo que al recibir unas nuevas, pide
que se recuerde que la validez de cada permiso se limita a la visita para la
cual se pide, y que el gobierno mexicano había negado ya la autorización

1-26

427

�para el drsembarco de las tripulaciones. Así, el Dcpar~mento e vio obligado
a traspasar al ministerio de la Marina esas advertencias.
El mini terio de la Marina, no tenía, precisamente, una gran sensibilidad
diplomática: menos de tres meses después pide un permiso para que la tripulación del Mohican haga en ti rra maniobras y ejercicios con armas menores. El Departamento, olvidando las advertencias de su embajador, le ordena a éste, además de hacer esta petición, una nueva en fa\'or de la oficialidad y tripulación del Adams: que se les autorice a desembarcar para
cazar patos. El gobierno mexicano se hizo fuerte y neg6 por segunda ,,ez la
autorización para que la oficialidad y la tripulación del Mohican desembarcara a hacer maniobras de infantería; en cambio, flaqueó ante las ambiciones
cinegéticas del AdamJ. Aun así, hizo un esfuerzo por dar a entender que todo
aquello le creaba problemas y molestias innecesarias. El Presidente Díaz -dijo
Mariscal-, deseoso de conciliar las pre. cripciones constitucionales del paí con
aquella solicitud tan singular, había acordado conceder el permiso para tirarle a Jo patos de bahía Magdalena, pero a condición de que la cacería no
se hiciera en grupos y que en ella se emplearan sólo escopetas. El secretario de
Estado Hay pareció entender la galantería excepcional de la autorización,
pues ordenó a u embajador agradecerla.
En agosto de 1904 se pide permiso para que todo el Escuadrón del Pacifico
haga prácticas de tiro, y se concede, pero reiterando la prohibición de desembarcar. En vista de esto, a los tres meses, el ministerio de la Marina pide no
sólo esa autorización, sino otra para levantar en tierra campamentos. El gobierno mexicano. como en el caso de lo patos, tuvo que hallar una transacción: los hombres podían bajar a tierra y podían también levantar campamentos; pero deben estar siempre desarmados y no izar bandera o insignia
alguna.
Para fines de 1904 parecía haberse llegado al límite, por una parte, de la
desaprensión del ministerio norteamericano de la Marina, y, por otra parte
de la obsecuencia del gobierno mexicano. Pronto, sin embargo, hubo una petición más y una trasacción más: las maniobra de otoño y primavera de la
Flota del Pacifico -y alguna vez de ésta y la del Atlántico-- fueron requiriendo dos y aun tres meses. Entonces se convino en que cuando excedieran
de uno, el enado debía dar la autorización.
El problema de los permisos para las prácticas de tiro se complicó muchí·
simo en 1907, cuando el ministerio de la Marina pide al departamento de
Estado que consiga del gobierno mexicano una autorización para estacionar
en bahía Magdalena dos carracas carboneras de 2,500 toneladas cada una,
que provean a las unidades de la Escuadra del Pacífico mientras hacen sus
prácticas de tiro. El Departamento, sin vacilar, ordena al embajador Thomp-

son que hag~ ~s gestione..~. Este quiso ~lar seguro de lo que debía pedir, y por
1 se trataba de un permiso permanente; pero como no se Je

eso pregunto

c~ntesta pronto, ini.ci~ sus gestiones aun sin ese dato. Le llega poco después
sm embargo: el m1ruster10 de Ja Marina desea, en efecto, una autorización
pcnnancnte porque, además de abastecer de carbón a la Flota del Pacífico
du~;mte sus maniobras de primavera y otoño, quiere hacerlo también con las
unidades que vayan a las Américas Central y del Sur o que rcgr en de ell
El emb~jador, Thompson, tr~ ~e un mes de afanes, tuvo que infonnar q::
el penmso se_~ia por un mes uruc.o, pues de lo contrario, tenía que . ometersc
a la aprobac1on del senado mexicano.

~J ministerio de I~ Marina demostró la misma determinación en este negocio que en el antcnor: en vista de que su deseo inicial era una autorización
permanente de q~e el gobierno de México sólo lo daba por un mes, se conforma con etnco anos. El embajador lo pidió en e a forma; pero como para
entonces _la pre~sa comentaba el asunto con asombro y reproche, pero siempre con mexacutud, el presidente Díaz optó por llamar a Thompson para
confiarle que ~un cuando quizá se pudiera prorrogar después, peruría al Sena~o un pe1:°1so. por tres años nada más: plazo que le faltaba a su actual
penado presidencial. ~ún así limitado, y, como si dijéramos, con la garantía
de su persona, el presidente Díaz creyó que se protegía mejor si se Je daba al
~lo un carácter recíproco; pero cuando Thompson comunica a sus supen~res esa co~dici~n, el Departamento pregunta sorprendido qué entiende
Méxi':° por reciprocidad. Mariscal se lo explica a Thompson: tener dttrante
tres ~os el derecho de estacionar barcos carboneros en cualquier puerto norteamencan~, para u~ de su :arma d~ guerra. El departamento de Estado acepta
0ces t:'teg6~~e~te la reciprocidad pedida, que a Thompson le pa. na exigencia IIllmma, dado que Mé.~co carece de marina de guerra y
110 digamos de carracas para abastecerla.
'

r

:eton

190°;5Pués de. ~ueve meses, el ~ l o se consumó el lo. de diciembre de
M : y concluma, en consecuencia, el lo. de diciembre de 1910; pero todavía
~ l luchó para aplazar algo más su ejecución re.al. Para ello pidió que
: ~ ieran los nombr~s~ ton_elaje, dimensiones, medios &gt;' vías de ab~tecimiento
no
~cas, ~I 1J1Jrusteno de la Marina dio entonces una gran sorpresa:
Lo ~ta dar la información pedida porque todavía no las había comprado
cierto es que un año después de hecha Ja petición seguía en las mismas ·
El 7 de noviembre de 1907, The Mtxican Huald hizo a sus lectores ia

!

:;aonaJ revelación de que los gobiernos de México y de Estados Unidos
a ian celebrado_ un "contrato" acerca de la bahía Magdalena. El Tiempo
ª caza d~ cualqUJer desliz internacional del gobierno, sobre todo en cuanto ;
SUs relaciones con Estados Unidos, expresó primero su extrañeza de que aquel

428
429

�periódico diera una noticia que por su ~t~ral~. Y magnit;id debier~~ haber
dado O el periódico del gobierno, El Diario Oficial, o su organo oficmso, El
Imp;rcial. Después, existe una contradicción entre el, 1:erald, que d~r por
consuma do el "contrato" , y las informaciones cablegráficas
., de Wasbmgton,
., .
.donde se pinta al embajador Cree! encrespado de indi~nacion patnotlca: protestando por las pretensiones del ministerio norteamericano de la Manna, ~
,
·
·
do, ret1'rándolas. La primera versión .parece
a este,
1mpres1ona
. "la exacta, SJ
se juzga por los detalles que en ella abundan, tal el rec1tat1vo cláusula, ~r
cláusula del contrato", hasta llegar a la compensación risi~le de que ~e,uco
pueda apostar su formidable marina de guerra en S~n Diego, por e3emplo.
De todo ello, y con su característica ordinariez, El Tiempo sacaba esta condusión:

Nosotros creemos que el verdadero objetivo es que, cuando las escua~
dras •ya~quis, jadeantes por la persecuci6n de los japone.~es, no tengan ni
con qué alimentar su respiraci6n de leviatanes, o en donde rep~;ª' sus
corazas maltrechas, la bahía Magdalena les ofrezca una estacwn ~arbonífera a la vez que un astillero y un punto de apoyo estratégico.
El Imparcial, deliberadamente parco, aseguró que el gobierno mexicano _había concedido pemúso para que algunas unidades de guerra de Estados u,rud~
hicieran prácticas de tiro, pero _que no h abía :•~edido" nada_ ?e la bah1a, m
tampoco el gobierno norteamericano hab1a solicitado esa cesi~~- . ,
Poco después El Imparcial se creyó obligado a dar con antlc1pac1on la noticia del arregl; sobre las carracas carboneras. El Tiempo creyó ~ue su col_ega
no decía la verdad, o, al menos, toda ella. Desde luego --:reflexiona-, mientras Estados Unidos se había apresurado a señalar la bahía Magdalena como
el puerto donde haría uso de su derecho a estacionar barcazas carboneras,
México se queda mudo, señal de que aquella famosa reciprocidad ~~ pos~
simple mampara para ocultar 1o que en realidad resulta una conces1~n unilateral y gratuita. El Tiempo hace ahora una consideración ~~ sen.,,a: ¿qué
tipo O clase de instrumento jurídico tiene ese arreglo o entendmuento. Porque
si es un tratado formal, tiene que hacerse público al convertir:se en ley después de su ratificación por el Senado. Como no ha sido así, debe haberte
hecho el arreglo en alguna otra forma, y, en ese caso, su validez legal es más
que dudosa. Pero El Tiempo da un traspiés al afirmar que, "en último caso,
sólo los estados de la Federación podrían dar esa autorización", y, desde luego
-agrega-, no se las han pedido. En fin Jas dos grandes fallas ~el arreglo
-eon independencia de su forma jurídica-, son que Estados Unidos no lo
respetará y que México es impotente para hacerlo respetar:
1

430

.. .de concesión en concesi6n, llegarán los Estados Unidos a hacer su
entera voluntad en México. Y a tenemos el depósito de carb6n en la
isla de Pichilingue, ya el tiro al blanco subrepticio en la Magdalena, y
ahora tendremos esos dos carboneros ( que se multiplicarán como los
panes bíblicos porque no alcanzarán para una flota tan grande y durante cuatro meses) . .. Si así seguimos, (.°dónde vamos a parar?
El Tiempo transcribe poco después un telegrama de alguna agencia informativa donde se dice que e despachan de Boston a la babia unos torpedos
-cuyo procedimiento de fabricación es ultrasecreto- para que los pruebe la
Flota del Pacífico en sus próximas maniobras. Es evidente que esos instrumentos infernales van a ser desembarcados en territorio mexicano para armarlos y ajustarlos antes de ser puestos a bordo de los barcos que iban a
usarlos. El suelo mexicano -de nuevo- está convertido en un campo de
maniobras y de experimentos de una potencia extranjera.
La defensa del gobierµo estaba confiada para entonces a El Imparcial,
un periódico industrial, de factura material moderna y más barato, pero aJ
que le ocurría la tragedia de que entre más se le leía, menos se le escuchaba.
Era, además, torpe: se encastillaba en la afirmación de que si fueran ciertas
las intenciones aviesas atribuidas al gobierno de Estados Unidos, si sus fines
fueran, en efecto, quedarse con la bahía, no se hubiera dirigido tan "correctamente" al de México, s.ino que se habría posesionado de ella manu militari.
De allí la conclusión fatalista:

Si antes podíamos hacernos ilusiones de que la si.tuaci6n delicada de
México frente a su vecino podía sostenerse por un tiempo indefinido,
ya no podemos forjarnos ninguna, y no nos queda más remedio que prepararnos para cualquier emergencia y armarnos hasta los dientes para
que el conflicto no nos coja desprevenidos y al menos caigamos con honra
Y después de haber causado al enemigo todo el mayor daño posible ...

1:°5 comentarios de la prensa crearon la impresión de que, por lo menos, el
gobierno de Estados Unidos se hallaba en serias dificultades para conseguir

lo que_ deseaba. Por eso, algunos ciudadanos norteamericanos, poseedores de
conceSiones de terrenos en la bahía o en su vecindad, se los ofrecieron en
El subsecretario Adee vio en seguida la falla de una solución semejante·· la adqwstcion
· · · , de b'tenes raíces no confiere la soberarúa sobre el suelo·
s6Jo la cesión de territorio puede dar a Estados Unidos la jurisdicción sobr;
la superficie que hayan adquirido sus ciudadanos. La otra forma sería un
arrendamiento con privilegios de jurisdicción, cómo en el caso de la base

;enta.

431

�naval de Guantánamo. " i una ni otra cosa - e lamentaba Adee- puede
esperarse de íéxico". Adee ufrió enseguida otro asalto má. tentador. L. F.
Kwiatwoski le informa que una corporación tiene hace tiempo una opción
obre toda la costa de la Baja California. incluyendo bahía • iagdalcna; puede
pues, convertir ésta en una estación carbonera pa5ando sobre la oposición del
gobierno mexicano. La corporación es jurídicamente nacional; pero en realidad, todos sus accionistas son norteamericano . El; en persona, ha tomado
muchas fotografías de la costa entera de la Baja California, y basta de su
interior; también posee un mapa con todos tos campamentos, caminos y aun
las brechas de la Península, y ha hecho un catálogo de u principales re•
cursos naturales.
Entonces algunos periódicos de Estados Unidos lanzaron la \'er ión de que
México se disponía a reformar u constitución para hacer una venta legal a
E tados Unidos de bahía Magdalena y quizás de toda la Baja California,
Adee
creyó obligado a hacer una declaración, que resultó inexacta:

El único fundamento de esta noticia es que México acaba de autorizaf
a Estados Uriidos a que mantenga permanentemente un barco carbonno
para proveer de carbón a las unidades de guerra que hacen allí SUS
prácticas de tiro. No ha habido cambio en un arreglo qut! tiffle años,
excepto que desde ahora se dejará en la bahla un barco carbonero.
Desmentida oficialmente la versión de la venta, otro periódico americano
aseguró que el verdadero fin de la ge tión era que Estados Unidos artillara la
bahía para la mejor defensa de sus costas. Todos estos enredos le dieron esperanzas a Mariscal de que c1 Senado norteamericano desaprobara el arreglo1
o, por lo menos, que se negara a reconocer los derecho recíprocos que México había pedido; duraron, sin embargo poco.
El ministerio de la Marina, a su vez, se creyó obligado a fundar aquella
obstinación en usar una bahía ajena y no alguna de las muchas propias: la
de Magdalena tiene una amplitud desusada, que permite a la Escuadra hacer
cualquier evolución; sus aguas son tranquilas, goza de un clima e.xcelente Y
la costa está enteramente dcspablada, de modo que es posible hacer cualquier
clase de tiro, aun los más lejano , y e o a cualquiera hora del día o de la noche. Así, el comandante en jefe de la Flota del Pacifico la declara fuera de
toda competencia o comparación.
El subsecretario de Estado Huntington Wilson le refirió al asesor juridiCO
del Departamento, James Brown Scott, que el embajador de México le babia
sugerido que, dado el carácter ya sensacional de los comentarios de la prensa
mexicana, el Departamento y la Embajada hicieran declaraciones a la prensa

destinadas a ~ner las cosas en su lugar. Para formarse una opinión le pide
una breve resena del asunto. Brown Scott le dice que en diciembre de 1908
ae obtuv~ ~¡ último pennis~ para las prácticas de tiro de abril de 1909, y que
las c:ond1aones son las mismas de siempre: no disparar hacia la co!ita, no
desembarcar a tierra gente armada y no desplegar en los campamentos banderas o insignia . De alli u opini6n:
S~ ve claramente que el permiso es temporal, y que se concede con [a 1
debidas precauciones para que no se viole el territorio nacio,1al. Los
ejercicios se han reali.:ado siempre con una autorización previa, y lejos
de tr~arse de un asunto de dudosa integridad, es inofe11siuo y limitado,
ademas de. probar la relació,i amistosa y la confianza mutua entre los
dos países.

Si ~a ésa l_a situación, ¿par qué diablos repelan tanto los mexicanos?
Hu_ntmgton W1lson le pasa el 12 de julio de 1909 un memorándum al secre•
tano ~ox: por lo_ ~isto -dice-., los mexicanos creen que nos hacen un
favor mme~•so· J&gt;CJ:,111t1éndo_n? los ejercicios de tiro en bahía Magdalena; erá,
pues, más digno n~ ~ohotar un nuevo permiso, y, para ello, sugi re que
~ hable con el mmislro de la Marina a fin de dar con otro lugar semeJ8Dte. Pe~ después de un amen "serio", el ministerio de la Marina llega a
~ conclusión. ~e que "ningún otro lugar de la costa del Pacüico llena tan
bJCD ~ requ1 1tos" para los ejercicios; el Golfo de Fonseca, por ejemplo, es
~emasiado estrecho y tormentoso. El embajador Francisco León de Ja Barra
un en_ibargo, perseveró proponiéndose tratar esta vez directamente con el se~
cretario K_no~ ~ quería sugerirle una declaraci6n del Departamento, entregada
para su dilusion a la Prensa Asociada, en la cual e explicara la naturaleza
verdade_ra de los dos arreglos y se dijera que no había habido ni e contemplaba run
modif_1cac1"6 n: entre otras razones porque las autorizaciones para_ los e1erc1c10s de tiro hab1an concluido y la de las carracas carbonera termmaría el 30 de noviembre de ese año de 1910.

. ~°:'"

De la ~arra fracasó en el sentido de que Knox no r soh,i ó por í mismo el

,º

: • 510

que lo volvió a poner en manos del subsecretario Huntington

..º• Y e5le, a su vez, le pidió su parecer a Thomas C. Dawson 1·efe de Ja
Di
·
·
' Dawson,
losvwón. de
. As un t °~ L atmoamencanos,
creada recientemente. Para

periócbcos enerrugos de Estado Unidos
empeñan en dar un carácter
~ n t e a los _arreglo , a pesar de que Estados Unidos nunca los ha pedido
y men~ México ha concedido una autorización indefinida. Los permisos
han
se
cad ~o
- y se wwtan
,:_:
Esto no pedido
.
al tiempo especificado en la solicitud.

.ª

qwere decir, sm embargo, que el "hecho de que siempre se haya per433

432
1128

�mitido, da derecho a creer que no se negará cuando se vuelva a pedir un
rmiso" \ ilson le ordenó entonces a Dawson que redactara un proyecto
pe
·
" ·
sean conde declaración según las sugestiones de De la Barra, s1 mpre que
secuentes con nuestros intereses". El proyecto de declaración _fue entrega~o a
De la Barra, quien lo sometió a la aprobación de la Secretana de Re~aciones
Exteriores. Hecho esto, el Departamento lo dio a la prensa norteamencana el

2 de marzo de 1910:

El gobierno de Estados Unidos ha solicitado 1m nuevo permiso paro
hacer · ejercicios de tiro en la bahía Maodalena durante un mes. ~si,
pumiso se ha co 71 ccdido anualmente desde a_n~es de 1906. ~s~ados U~1do1
no Jia solicitado ningún cambio en las condiciones q_ue Mexico connd_era
prudentes para garantizar la seguridad de los habitantes de la reg16n,
y 110 existe ningún acuerdo entre los dos gobiernos que afecte ~ ~a bahía.
Lo dicho por varios periódicos acerca de este asunto debe calificarse d,
inc:cacto con entera confianza )' autoridad.
La declaración convenida no correspondió ni a la atmósfera política ~
México ni a lo de os de su gobierno, excepto en el punto de que no se babia
hecho ningún arreglo que afectara la ituación jurídica de la. babia. Era adecuada, además, en el sentido de que se desmentían las versiones propal~
por Jo periódicos de ambos países, agregándo~e, a~emás, que_ el mentiS de~
tenerse como fundado y autorizado. En cambio, le10s de decirse que los ~
misos de tiro se habian concluido ya y que los de los barcos carboneros tenm-narían a fin de año, se habló de que se acababa de solicitar uno nuevo, lo
cual hacia sospechar que podían seguirse renovando, y que lo más natural
era que ocurriera en el futuro lo que ya había ocurrido en el pasado. De los
barcos carbonero no se dijo una sola palabra. La falla mayor de la declaración )a más inadecuada para el fermento político interno que era ya tan
patent~ en marzo de 1910, fue hablar de condiciones que el gobierno de México consideraba prudentes para garantizar la seguridad de los habitantes de
la región. De las limitaciones reales que lo permiso llegaro~ a tener, s6lo
una, la de no disparar hacia tierra, tenía relación con a segundad. Las otraS
dos: que no desembarcara nunca gente armada y que en los campamentos no
se desplegaran banderas estandartes o insignias, nada tenían que ve~ _con ella,
v sí con el fondo del problema, la ocupación y el uso por fuerzas m1btares ex·
~anjeras de las aguas territoriales y aun del suelo nacional.
La opinión pública no se calmó, pues, y quizá fuera imposible esperarlo
cuando la oposición al régimen de Díaz era ya abierta y o~ganiza~a. Por eso,
De la Barra recibió instrucciones de conversar con el propio presidente Taft.

434

Le dijo que una 'pequeña pane" de la prensa mexicana censuraba injustamente al gobierno del gen ral Diaz por haber consentido en la "permanencia"
de los barros carbonero y en las maniobras de tiro al blanco. Taft no ofreció
ninguna solución inmediata, limitándo a lamentar que una prensa poco
informada, o que con mala intención manejaba datos falsos, le hiciera oposición a un presidente tan patriota como Díaz; asimismo, de que esa misma

prensa despertara en las clas

bajas mexicanas mala voluntad hacia Estados

Unidos. De la Barra. sin embargo, se resolvió a decirle que los permiso no
debian renova~e en uno o dos años, tiempo en el cual podfa esperarse que la
opini6n pública se calmara. Taft, entonces, le dijo que compartía con él esas
opinione . De la Barra conversó entone con el secretario Knox, a quien le
sugirió que le dirigirla una nota oficial informándole que el plazo había terminado, y que K.nox contestara que ' daría órdenes para el retiro de los barcos
carboneros". El 8 de diciembre de 1910 -México, por supu to, en plena
rewlución- De la Barra pudo telegrafiar la noticia de que el presidente Taft
había convenido en el ' retiro inmediato" de lo barco .

De la Barra, en efecto, despachó la nota convenida a Knox el 7 de diciembre, pero con el único resultado de comunicarle después de una semana
que la había transcrito al ministerio de la Marina. Lo fantástico fue la respuesta de este ministerio: hacía mucho tiempo que no había usado de la
autorización de emplazar dos barcos carboneros en Bahía Magdalena para
abastecer durante sus maniobras a las unidade de la Flota del Pacifico, y
como también hacia tiempo que los ejercicios de tiro se hacían en altamar,
"ya no deseable" tener alli aquellas barcazas. El Departamento de Estado
sacó entonces una conclusión desconcertante de estas opiniones: "no se trata
de que ahora nos retiremos porque ha tenninado el permiso". El 14 de enero
de 1911 Knox da una respuesta formal a la nota de De la Barra en que reitera
el carácter de r ciprocidad y de temporalidad que el convenio había tenido
siempre, y le ruega expresar al gobierno de féxico el agradecimiento del
de Estados nido "por esta cortesía a sus unidades navales temporalmente
estacionadas en la bahía Magdalena".

Más fantástica todavía fue la confirmación que dio el jefe de la aduana
de bahía Magdalena a la S ci·etaría de Hacienda: no habían vuelto barcos
~neros norteamericanos desde bacía más de dos años, e decir, del 30 de
DOVJembre de 1909; el 24 de abril de 1910 fonde6 el crucero Buftalo, pero
s6lo para exhumar los resto de cinco marinos que habían fallecido al Jlc11ar
la Escuadra del Atlántico; cumplida su misión, zarpó al día siguiente p:ra
San Fr~cisco.
·
Tres días después fondeó el carbonero Saturn para recoger las
herramientas y útiles que no habían podido llevarse antes, pues el comandante de esa embarcación había explicado que se las Uevaba porque no re-

435

�gresarla ya al puerto ningún otro barco de la Flota. Y el aduanero decía entonces filosóficamente:
.. .lo cual parece confirmado, pues hasta la fecha no ha uuelto a fondear ningún buque de guerra de nacionalidad americana.

Es una ocurrencia diaria la desemejanza entre las versiones que da de un
sucedido callejero cada uno de los testigos que lo presenciaron; sin embargo,
las variantes no suelen ser tan grandes que en una aparezca el agresor como
agredido y en otra se cambien diametralmente estos dos papeles. Lo común
es, además, que la verdad se abra paso, y justamente cotejando esa diferencias, con el resultado de abreviarlas o hacerlas desaparecer, al menos en lo
esencial. Por eso es impresionante el caso de la bahía Magdalena, porque c:s
enorme el trecho que separa el hecho del dicho.
No parece que deba ser indiferente recordar que el relato de las página&amp;
anteriores es el primero que se ajusta a la verdad comprobada por documentos, cuya localización y consulta, por otra parte, lejos de envolver dotes
o artificios misteriosos, pueden hacerse en cualquier momento, por cualquier
persona y a plena luz del día. Tampoco deja de ser significativo que este
relato aparezca cincuenta años después de que el problema de la bahía quedó
para siempre liquidado. Y todo esto en contraste con la perseverancia de la
versión caprichosa que dio, por ejemplo, Francisco Bulnes hace cuarenta añoe,
y que han seguido cuantos se han ocupado, así sea de una manera incidental,
del asunto.
Para Bulnes, la diplomacia porfirica debió haberse dedicado a conservar intacto el apoyo "ultraamistoso" que Estados Unidos había ''concedido" a Porfirio Díaz. Bulnes no dice de modo explícito si Ignacio Mariscal lo coruigui6
en algún momento de sus treinta años de ministro de ReJaciones; pero afirma
que Enrique C. Creel, durante los nueve meses en que lo fue, "hizo mexicanismo diplomático de explosiva calidad", con el resultado de que Estadol
Un.idos acabó por "apoyar descaradamente" la revolución maderista que
tumbó a Porfirio Díaz. Y uno de esos "mexicanismos diplomáticos" de Creel
fue su negativa a "consentir por otros tres años la ocupación de la bahía Magdalena". Como suele pasar con Bulnes, rectificarlo significaría enderezar no
sólo la idea misma, sino todos y cada uno de los términos con que la expresó.
Nada de lo que dice en este caso es cierto; pe.ro sólo interesa la idea y la
palabra ocupar, que quiere decir tomar posesión o apoderarse de una cosa.
Pues bien, a la vista del relato de las páginas anteriores, puede decirse con
toda 5eoo-uridad que la marina norteamericana jamás ocupó la bahía Magda,,
lena; jamás el gobierno de Estados Unidos quiso o pidió ocuparla, y, desde

436

Juego, jamás de los jamases el gobierno de México consintió en que fuera
ocupada. Los casos extremos fueron dos: las maniobras conjuntas de las flo•
tas del Pacífico y del Atlántico durante dos meses en un año, y las maniobras
de la Escuadra del Pacüico dos veces al año, una en primavera y la otra en
otoño, cada una con una duración media de dos meses. Jamás, tampoco, estuvieron de manera permanente, ni siquiera por los tres años a que Bulnes se
refiere, las carracas carboneras, a pesar de que, en principio ese fue el entendimiento. Cada una de es.as maniobras, sin excepción alguna, se hizo al amparo de un permiso formalmente solicitado por el agente diplomático norteamericano en México, y la autorización era también concedida de manera
formal cada vez, sea por la Secretaría de Guerra y Marina, sea por el enado.
La oficialidad y la tripulación que bajaba a tierra estaban desarmadas, y no
ejercían, por supuesto, acto alguno de autoridad en el suelo mexicano, en el
cual, además, jamás ondeó pabellón o insignia extranjera.
Estos son, fuera de toda duda, los hechos; pero no dejan de ser hechos
también otros dos que deben ser considerados ahora para tener una pintura
completa. Uno es la pasmosa, increíble desaprensión del gobierno de Estados
Unidos, y otro, la falla inevitable que acaba por tener un régimen dictatorial
como el de Porfirio Díaz. No se ha encontrado un solo papel de ministerio de
la marina de Estados Unidos que indique ni remotamente siquiera que a la
bahía Magdalena se le diera algún valor estratégico, como precaución conua
la escuadra japonesa, según dijo con frecuencia la prensa norteamericana y
la de México, sobre todo. La perseverancia indelicada de ese Ministerio no
tenía como origen, pues, una necesidad de vida o muerte, de seguridad nacional suprema. La marina norteamericana no quería usarla sino para fines de
ejercicio o adiestramit'nto, maniobras en general y en particular tiro al blanco.
Esto explica, más que nada, por qué Estados Unido nunca apeteció "ocupar''
la bahía Magdalena; pero también revela la magnitud de esa perseverancia
indelicada para usarla en fines que pueden con justicia llamarse menores. A
la marina norteamericana simplemente le resultaba cómodo usa.ria para maniobras y ejercicios de tiro; la agitación, el ruido, los peligros, las molestias,
en suma, se llevaban a la casa ajena para no tenerlas en la propia. La solución era tanto más cómoda cuanto que la casa del prójimo era del próximo,
siendo, además, casa desierta, de modo que, en rigor, a ninguna persona Císica concreta se molestaba. Añádase que la bahía era amplia, tranquila y con
un clima excel •nte; así llegó la marina norteamericana a la conclusión a la que
se aferró: la bahía era un lugar incomparable, en verdad ideal.
En Estados Unido parece haber la ere ncia de que su marina sobre todo,
claro, los jefes y oficiales, tienen un tacto diplomático rara vez superado por
los funcionarios del Depa1tamento de Estado. La triste hi toria de la bahía

437

�Magdalena no abona esa creencia, pues durante los veintisiete años que duró
este negocio, jamás dudó por un instante de si no crían -para decir lo menos- impertinente sus instancias. En vario casos las unidades de guerra se
hacían a la mar de San Francisco o San Diego y el Ministerio pedía al Departamento de Estado que se las arreglara para conseguir el permiso en 101
dos o tres días que debió durar la travesía. Plantear el problema de las carracas carboneras como una autorización permanente, ofr cérsele una por
un mes, no confonnarse con menos de cinco años, aceptar enfadada la tranacción de tres, y después de tanto tiempo, de tanta ida y venida ¡ salir con
que no las había comprado! Cuando el secretario de Estado informa al ministro
de la Marina de la re istencia de México a que se renueven los pennisos y que
desde el punto de vista de Estados U nidos parece más digno prescindir de
ellos, el ministro se empeña y sostiene que no hay sustituto posible e imaginable de la Magdalena. y esto, cuando, en realidad, hacia ya más de un año
que no u aba la bahía para los ejercicios de tiro ni para el aprovisionamiento
de carbón.
La marina, sin embargo, no tenía una obligación profesional de ser delicada
y sensible; u deber profesional era ejercitar e y estar lista para cualquier
emergencia, y tras de eso f uc con gran perseverancia. Otro es el ca o del Departamento de Estado y de .sus agente diplomático .• ro fue hasta 1910 cuando el subsecretario Huntington Wilson, abrumado por los comentarios de la
prensa de su país y de México, reaccionó. Su reacción no fue, desde luego,
la de pena por ha~r puesto en un predicamento a un gobierno y a un pals
amiuos; fue de enfado ante la pretensión e túpida de los mexicano : creian
los muy tontos que favorecían enonnemente a Estados Unidos con intiendo a
la Escuadro del Pacífico en la bahía de ·ierta y sólo por uno o dos meses al
año. inguno de los agentes diplomático de Estados nidos en .1:é.idco per•
cibió que tras las dílaciones y el estira y afloje de Mariscal y de Díaz podía
haber repugnancia por conceder los permisos, y ninguno informó a sus superiores de los comentarios adversos de la prensa mexicana. Apena! si el embajador Clayton se atrevió a recordar a sus superiores que el gobierno mexi•
cano había negado ya la autorización para que desembarcaran oficialidad 'f
tripulación; pero cuando el mini terio de Ja farina insistió, el Departamento
de Estado no recordó aquella advertencia de su embajador y le ordenó pedir
así el permiso. La reacción del misml imo pre idente Taft no fue ni noble ni
acertada: le dalia que la prensa mexicana fomentara en las clases bajas del
país animadversión hacia Estados Unidos. Y la declaración pública en la que
al fin consintió el secretario de Estado Knox fue, como en el caso de su jefe,
poco noble y muy desacertada. El broche de oro fue e!-3. declaración: darle w
gracias al gobierno de México, no porque había sido conde ccndiente con el

438

gobierno de E tados U nidos, sino porque fue cortés con la marina norteamericana. Y no diga Ja graciosa tesis de Oaw~on: el hecho de que el permiso se
haya dado \'arias \'eccs, da derecho a e perar que no se negará en el futuro.
En cuanto al lado mexicano, lo primel'o que llama la atención es que en
1883 se negara el permiso tan redondamente, pues la icuación política del
gobierno de Manuel González en aquel momento era precaria al lado de la
de Porfirio Diaz en 1897, cuando se da el primer permiso. 1883
además, el
punto ál~ido de la construcción de las vías férreas, con la dos línea troncales
al orte; México necesitaba, y más aún Manuel González, de una opinión favorable de E tado · U nidos. En 1897 todo e o liabía quedado realízado, de modo
que puedr. decirse que el punto de mayo!' fuerza del porfiriato e alcanza entre
1895 y 1900. 'o puede, pues, suponerse que Díaz diera el permi o de 1897 para
alcanzar un fa\'or norteamericano, y menos que lo necesitara con urgencia o
para algo decisivo.
Parece, puc-, que Díaz dio ese primer permiso por imple complacencia y
sin pesar mayormente las comecuencias que podía tener. Así lo revela la prontitud (do día ) con que fue otorgado y el telegrama urgente de la Secretaría
de Guerra para el comandante Bermúdcz. Creyó, sin duda, que era un permiso
ocasional, dado por una única vez y a un barco determinado, que quería
aprovechar el viaje de regreso a su base deteniéndose en la Balúa para hacer
unos cuantos di ·paros. Cuando fundándose en ese permiso ocasional se pidió
uno nuevo, ya de carácter formal, es indudable que Díaz no negó el penni o, sino que decidió regatear los que fue dando, quizás con la esperanza de que el
gobierno de Estado Unidos advirtiera su re istencia y decidiera desistir por sí
mismo. Si e to peró, Porfirio Díaz, sin duda, cometió un error; pero no ocurrió
lo mismo en cuanto al fondo del problema, a saber, que lo permisos no comprometían la soberanía nacional ni que entrañaban un ri sgo importante para el

país.
En lo que i se equivocó redondamente fue en lo efectos que u complacencia iba a producir en la opinión pública nacional, y, má que nada, en el
juicio que haría de él la posteridad basándose en un episodio limitado de su
larga vida de gobernante. Díaz, como todo hombre fuerte, como todo dictador,
despreciaba la opinión pública coetánea, y en cuanto al juicio de la posteridad,
como él iba a ser eterno, y, en último extremo, si alguien lo uccdía sería hombre de idea. engendradas por él, nada había que temer.
La opinión pública coetánea fue en general adversa a la ascendencia norteamericana en México; pero en la medida en que se manifestaba en forma
pública, no fue ni más perseverante, ni más general, ni más incisiva, al principio que al fin del porfiriato. Tampoco se concentró de un modo discernible
en el asunto de la balúa !agdalena. ¿ Por qué, pues, Porfirio Díaz cedió a

439

�de Estada&amp;
ella el final de su régimen hasta reso lverse a p1antear al gobierno
. .,
, .
,
•
.
? No ha sino una explicaoon: su reg1men
Unidos el termmo de los pernusos.
y
l d d 1900 a 1910
se fue debilitando internamente, y de una manera ace era a e
'
decir cuando el negocio de la Bahía cobró vuelo. El repro~e, entonces, que
: un ;rincipio pudo verse con el desdén de la luna que mrra un_ pen:o ladrar al final golpeaba penosa, interminablemente, en la conaencia nusma,

~

ahu;entando todo sosiego y aun el sueño reparador.
fl "6 . la censura
. . . d e la posteridad' cabe hacer una- re, eXI n .
En cuanto a 1 3u1cio
'6 las
la o sición a esa ascendencia norteamericana las se~o, las man~J y
yencendio
~ la prensa cato·1·1ca, Y d e ella, no de la fuente
, . liberal, abrevo la Revolución para sepultar el régimen de D1az en el descred1to.

SE IBLANZA DE FRAY JOSEPH ARLEGUI
JOAQUÍN MEADE

San Luis Potosi.

JosEPH ARLEour, nació en la Villa de la Guardia, corte de los reyes de
Navarra, de la Provincia de AJava, en los Reinos de Castilla por el año de
1688. En la Provincia de Cantabria tomó el hábito de la Orden de San Francisco, a principios del siglo XVIII, pasó a la Nueva España y siguió directamente a Zacatecas, en donde dice, leía Teología en 1718. En 1719, se publicó en México, su Elogio de Nuestra Señora de Aranzazú, es de suponer
que fue un sermón predicado en Zaca tecas; asistió en ese año a la edificación de la capilla de una Hacienda, de don Domingo Tagle Bracho. Debe
haber estado durante la cuaresma en Fresnillo y, sin duda, fue capellán de
la Hacienda nueva de don José de Urquiola, conde de Santiago de la Laguna, de quien refiere tenía mil pesos diarios de sus haciendas de sacar plata.
FRAY

Estuvo los seis años siguientes en el convento de Durango, donde leía Teo-

logía; durante su estancia lo transformó en monasterio amplio, de cinco
celdas que tenía, lo dejó con amplitud para quince frailes; cuando menos
doce residían allí, dedicados a las letras, leyéndose Teología, Escolástica y
Canónica, Gramática e idioma mexicano, se administraban además tres pueblos indígenas y se enseñaba la doctrina. Tuvo diversos benefactores que lo
ayudaron para la obra material especialmente el obispo doctor don Pedro
Tapiz a quien menciona como ''mi muy amado señor y padre". En 1724, era
el guardián del convento y trabajó de sobreestante al ser reedificado el santuario de Nuestra Señora de los Remedios con la ayuda pecuniaria del teniente de capitán general de la Nueva Vizcaya y síndico general de la Provincia, don Manuel de Lizá.rraga. Estuvo presente al morir el doctor fray
Juan de San Miguel, que de memoria se · sabía la Biblia y era tan escrupuloso
que para sí todo lo rechazaba y fray Josepb Arlegui le tenía que enviar diariamente para el desayuno, una tablilla de chocolate. Fue en esta época cuando
estuvo en contacto con fray Antonio Margil de Jesús.

440

441

�Facslmilt de la firma de fray Jouph Ari,gui.

Por la aviciad del año de 1724, e celebraron las fiestas de proclamación,
jura y coronación del rey Luis I, con este motivo fray Joseph A.rlegui pronunció un sermón que fue impreso en Mé.xico, en 1725 intitulado: Elogio d11
Luis primero de España, en las fiestas con que celrbr6 su coronación la ciudad

de Durango.
En el capítulo celebrado en San Luis Potosí, el lo. d septiembre de 1725,
fue electo provincial para regir la Provincia de San Francisco de los Zacatecas y dice: "¡ Oh! Dispanga la Providencia Divina que, agradeciendo tantos
beneficio., lave con mi re ligio o proceder los pocos )' malos paso que en d
camino de la observancia de mi instituto be dado". E taba obligado a visitar
toda la Provincia que tema trescientas leguas de longitud por doscientas
ochenta de latitud y contaba con cincuenta y cuatro conventos, divididos en
guardianías, presidencias y conver.iones y se extendía desde anta Maria del
Río, al ur, hasta Casas Grandes, al orte y, de de Cerralvo al Oriente basta
Guazamota al Poniente y, así lo hizo aunque a ciertos puntos no pudo llegar
en persona; caminó más de oovecienta leguas par desiertos y erranías, donde
raramente había caminos y, a veces ni vereda había, con frecuente falta
de agua, de comida de pastos y naturalmente de habitación con el riesgo
constante de ser acometido por los indios bravos; en Jo punto de peligro
los f railcs iban acompañado de treinta hombr armados pero a pesar de
esto, estuvo en gran peligro el 18 de marzo de 1726.
Entre los conventos de la Provincia de Zacatecas, se encuentran los siguientes: el Convento de Zacateca , el de San Luis Potosí. el de la Villa del
ombre de Dios, el de Durango, el de San Bartolomé del Valle, el de an
Juan del Mezquital, el de San Mateo de Sombrerete, el de Santa María de
las Chateas, la vicaria de Matehuala, el convento de San Juan del Río, el de
San Frnnci co de Chalchihuites, el de an Luis de Colotlán, el de San Esteban del Saltillo, el de San ebastián del Venado, el de los Santos Apóstoles
San Pedro y San Pablo de Topia, el de an Francisco del Mezquital, el de
la Purísima Concepción de Nuestra eñora de Cuencamé, el de San Andrés
de Monterrey n el uevo Reino de León. el de la Purísima Concepción de

442

�Nuestra Señora de icrra de Pino , el de anta María de Guazamota, l de
Santa María del Río, el de la Asunción de uestra
ñora de Tlaxcalilla,
el de San Francisco de Conchos, el de Santiago de Cbimalútlán, el de San
Juan Bautista de Mezquitic, el de San Miguel de Mezquitic, el de San Diego
de Canatlán, el de San Buenaventura de Atotonilco, el de an Bernardino de
Milpillas, el de San Gregario de Cerralvo, el de la Purificación de u ·tra
ñora de Huejuquilla, el de anto Domingo de Camotlán, la doctrina de
San Jo é de Cadereita, la ayuda de Parroquia de an Antonio del Parral,
la Misión de antiago de Bahonoyaba, la misión de anta faría de lo. Angeles del Río Blanco) la de San Antonio de Casas Grandes, la de San Antonio
de los Llanos, la de Santa Teresa del Alamillo, la de an Bernarclino, la de
an Pablo de Labradorc , la de San Buenaventura de Tamaulipa, anto Domingo de Hoyos, la de San Cristóbal de Hualahuí. s, la de San icolás de
Agualeguas, la de San Pedro de Conchos, la de Santa Isabel de Tarahumarc$,
la de la atividad de u tra Señora de Bachiniva, la de San Pedro de Alcántara de Namiquipa, la de anta Anna del Torreón, la de Santa laría de
Gracia de las Carretas, la Conversión de la Concepción y de los assa y otros
puntos más. AJ ir a visitar la Custodia del Parral) acampó en las márgen s
del río aza , pero los indios bárbaros atacaron el campamento a la ocho
de la noche; se llevaron la mulada y gracias a la defensa efectiva de los soldados se salvó la gente y escribe: "Quedamos mi secretario y yo tan horrorizados, que mucho días nos faltó el color natural del rostro".
Durante su

tancia en Chihuahua en 1726, en\':ió a e. pañoles e indio a

lograr la libertad de fray Andrés Baro y del padre Aparicio, apresados por
los indios bárbaros, al despoblar las tres misiones de San Pedro de Conchos;
en la tarea ayudó el coyame o general que por dejar el gentilismo, en 1727,
pid.i6 a fray Joseph Arl gui un lugar en que él y Ja cuarenta familia que lo
acompañaban, pudieran vivir, les dio entonces el lugar de
acompañaron más de quince leguas en sefial de gratitud.

an Lucas y le

El 25 de diciembre de 1726, se hallaba en la ciudad de San Luis Potosí

Y, según consta en el Libro de Bautismo número 9 del Archi\'o Parroquial,
página 23 vuelta en que aparece de provincial y además lector en el convento de esta Ciudad, bautizó ese día a la niña faría Josepha Manuela, hija
de don Joscph de Erréparaz y d doña Josepha de Mier y Caso.

Dos días antes, el día 23, predicó en el Convento de an Francisco, de San
Luis Poto í, u "Oración Fúnebr ", en la honra a doña María de resti,
esposa que había sido del índico o-cneral de dicho onvento, el licenciado
don Francisco Guerrero quien lo publicó en féxico, en 1727.
Al \'isitar el convento de Huejuquilla, el ministro I informó del de cubrimiento de ciertos ídolos y de la supcIVivencia de los cultos idólatras; el pro-

443

�vincial mandó quemar una rodela bordada y el guardián fray ~i~uel Díaz
prendió fuego a varias casillas pajizas que se hallaban en lo mas aspero de

la sierra dedicadas a esos ritos.

.

'

En 1727, era aún provincial, se había terminado el nu~,vo enti~rro d~ religiosos en la capilla de San Antonio de Zacatecas, resolvm dep~s1ta_r allí los
restos de fray Juan de Angulo y para constancia de su extraordin~o estado
de conservación después de ochenta y tres años de los que dos hab1a e~tado
bajo tierra el cadáver; llamó a tres médicos aprobados por el prot~ed1cato
de México así como a dos cirujanos examinados, los que recono~1eron el
cadáver, en presencia del provincial y de su secret~rio y de _dos notarios apostólicos; declarando ser sobrenatural el estado de incorrupción en que _se ha11aba. Firmadas las diligencias, "lo cubrió con una colcha de damasco encarnado galoneada de oro; en una caja de madera ~rimorosa ~~ tres llaves,
reservando una para el provincial que fuere, otra dio al guardian de aqu~I
convento y la tercera al religioso de más alto grado, que lo era fray Antoruo
de Mendigutia...
En el mismo año de 1727, fue testigo del notable hecho ocurrido a don
Felipe de Osio y Campo, originario de Celaya, doctor en ~agrados ~ánones;
sufrió por espacio de media hora un ataque cerebral, entro en agoma Y pa·
reció expirar; al recobrar la vida pidió el mismo día el hábito de la Orden
de San Francisco, a fray Joseph de Arlegui quien se lo ofreció ~on gu~to para
cuando terminara su convalecencia. Sanó prontamente y quince d1as después salió para Zacatecas donde entró de novicio. Arlegui le preguntó al~na
vez Je dijese si había muerto o si había sufrido únicamente un ataque pasajero
y le contestó así: "R. P. Provincial, Fr. José Arlegui, si fui o
espíritu arrebatado a la divina presencia y si fue muerte o desmayo, lo 1~n~ro ; lo ~ue
~ólo puedo asegurar y decir a V. P. R. es que en el tribunal ~1V1no m~ ~
el juez tales cargos, que no teniendo que respon~er, 3:1e v1 e~ el ú.ltum
precipicio de mi eterna infelicidad, y viéndom~ perdido s10 remed~?• me alar·
gó su cuerda San Francisco para que me asiese de e!la, y cog1end~~ con
ambas manos, le pedí al santo me socorriese, y me halle con esto restituido a
mis sentidos y determiné luego hacer el voto par esto".
Durante su trienio de provincial, se concluyó el convento de Durango, con
la sacristía, el campanario y el colateral de San Antonio; en el conve~to _de
an Luis Potosí, se construyó una celda que debería servir para los com1sanos

º?

generales, cuando asistiesen a los capítulos.
El 17 de abril de 1728, entregó el gobierno de la Provincia a fray José d_e
la Torre. En el Libro de Bautismos número 9 de la Parroquia de San Ltns
Potosí , páaina
55 , consta que el día lo. de agosto de 1728, bautizó
a la, niña
o·
~
de
Anna Josepha Lucía, hija de don Joan Romeo Zapata y de dona MaríA

444

la Trinidad Faz; se dice alli que era lector jubilado calificador del Santo
Oficio, examinador sinodal de los Obispados de Michoacán y de Durango,
exministro provir¡cial de la Provincia de Nuestra Señora de los Zacatecas cura
. .
'
prop1etano y maestro de doctrina del Convento de San Francisco de esta
Ciudad de San Luis Potosí.
Se quedó en la Ciudad de San Luis Potosí con el cargo de cura de la doc~na y en l~s _seis años _qu~ la atendió nunca faltó, para que al poner ese
e1emplo, lo JID1taran los mdios y no fuesen a dejar de asistir. Los niños iban
todos los días y el domingo iban los adultos; se llevaba lista y el que no
es~ba, se ~e buscaba y se le hacía asistir; pero algunos huían y el doctrinero
hacía segwrles el rastro en que tenían mucha práctica y pronto daban con
el que se había ido.

Se dedicó al mismo tiempo a levantar un templo a Nuestra Señora de los
Remedios, quien le había salvado la vida, "cuando, acosado de una grave
enfenn~dad, la e~peraba menos", deseaba colocar alli una imagen que hacía
1~ tiempo _terua como su patrona y abogada; contaba de capital con dos
botijas de aceite, que le sobraron de la provisi6n de capítulo después de hacer
las cuentas a la Provincia y conmutadas par el síndico, dieron cincuenta
pesos. _Temía iniciar la obra con tan pequeña cantidad, pero al fin la hizo en
el patio o plazuela del convento y levantó "una capilla de treinta y cinco
varas de largo por nueve de ancho, de cinco bóvedas con sus puertas colaterales, vidrieras y ~es campanas colocadas en una esp~daña de dos cu:rpos";
babia puesto la primera piedra el 8 de septiembre de 1728 y se terminó la
obra el 5 de febrero de 1731, con donativos y limosnas dadas par diversas
personas de San Luis Potosí, de Zacatecas, de Chihuahua y de otras partes
co? un costo total de catorce mil pesos. Los altares fueron seguramente d~
estilo barroco con columnas salom6nicas, de acuerdo con las fechas señaladas.
, E_n el Libro número 9 de Bautismos de la Parroquia de San Luis Potosí,

P ~ 73 vue!ta, consta que el 19 de febrero de 1730, bautiz6 a la niña
~torua ~ranc1sca, hija de don Joseph de Salmerón y de doña María Cump do,. vecmos de Zacatecas, aparece a11í como lector del Convento de San
Franc1Sco.
En el mis~o Libro de Bautismos, en la página 77, dice que el 16 de julio
de _1730, bautizó a la niña Ignacia Antonia, hija de don Pedro de Mora y de
do~a Andrea Alvarez, actuó de padrino el alférez real de la Ciudad de San
Lu15 Poto51'
·d
•
Y regi or mayor don Francisco de Villanueva Velasco. En dicho
Libr? de Bautismos, en la página 99, consta que el 26 de diciembre de 173 I
bauti1.ó a J • - M
,
,
d
_
ª moa anuela Mana Josepha, hija de don Joseph de Rivera y
Be d~a Anna Rosa de Beráustegui. El siguiente dato del citado Libro de
autismos es interesante porque asienta que era guardián deJ Convento de

445

�Santa María del Río, dice en la página 119 que el 3 de enero de 1733, bautizó
a la niña Manuela Josepha Antonia Silvestra, hija de don Joseph de Erréparaz y de doña María Josepha d Mier y Caso, lo que nos permite saber el
•
año exacto en que fue guardián de ese convento. En este año de 1733 inici6
la construcción de la nueva iglesia de la Santísima Trinidad, hoy San Miguelito, frente a la antigua ermita, pero también se concluyó después de su
muerte, en 1752.
En la página 137 del mencionado Libro de Bautismos, se clicc el 29 de
marzo de 1734 que como cura y ministro de Doctrina del Pueblo de anta
María del Río, da licencia para que fuese bautizado en an Luis Potosí, el
niño Joseph Joachín hijo de don Luis de la Torre y de doña María de San
Juan, vecinos de la Parada de Jorge, de la jurisdicción del Pueblo de 'anta
Maria del Río; fue padrino, don Joseph de Erréparaz.
Como antecedentes a la Crónica de Arlegui )' a los notables croni ·tas f ranciscanos, podemos recordar a fray Andrés de Olmos, a fray Bernardino de
ahagún, a fray Toribio de Bena"ente o Motolinia, a fray Jerónimo de Men•
dieta, a fray Juan de Torquemada y a otros más; éste último da noticias de
la erección de la Provincia de an Francisco de los Zacatecas ; se cree allegó
algunos datos para la historia de la Provincia, fray José de Castro, originario
de la ciudad de Zacatecas donde recibió el hábito de la Orden por el año de
1670 y se dice dejó una Crónica incompleta que trataba de Querétaro y
seguramente de Zacatecas; pero no se clio a la estampa, a pesar de que dejó
impresas varias obras; falleció en Querétaro en 1708. Fray Juan Lazcano que
fue provincial de 1686 a 1689, hizo un trabajo de investigación en todos los
archivos de los conventos e hizo un extracto histórico o cuando meno cronológico que sin duda fue de gran valor para los trabajos históricos posteriores.
En el capitulo general de la Orden de San Francisco, celebrado en lilán,
el 15 de. junio de 1729, se ordenó por estatuto que cada Provincia deberja
nombrar su cronista con el objeto de que cada una pudiera tener historia propia.
En el capítulo celebrado por la Provincia de San Francisco de los Zacatecas,
el 6 de noviembre de 1734, en el Convento franciscano de Santa laría del
Río, se nombró cronista a fray Jo eph Arlegui. Tanto los potosinos fray Antonio Rizo provincial en 1734, como fray Juan Lazcano que había ido provincial en 1686, pusieron en manos de Arlegui los papeles y datos más notables
que habían logrado reunir en los registros e investigaciones que ellos habían
hecho a su vez. Tuvo así Arlegui estas fuentes , las de Torquemada, de fray
José de Castro, y la documentación original que logro reunir por cuenta
propia para hacer un extracto de todo ello y proceder así a terminar su Crl&gt;nica que sin duda, en su mayor parte escribió en esta bella y tranquila población, famosa por sus preciosos rebozos y por sus huertas de grandes nogales,
aguacates y otros árboles frutales, pero además de escribir u Crónica, tuvo

446

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�tiempo de visitar toda la jurisdicción que de él dependía; por el Oriente con-

firmaba con la Custodia del Río Verde y a él le correspondía hasta el río
de los Bagres, distante veinticuatro legua llenas de barrancas y de pasos
difíciles.

Se sabe que caminó ochenta leguas en doce días, para empadronar a los
feligreses y explicarles la doctrina cri. tiana, pero tan pobres eran sus moradores que .se vio obligado a llevar sus propios víveres y de éstos le pedían
esas pobres gentes.
Sin duda iba ocasionalmente a San Luis Poto. í para obtener algún dato
en el entonces rico Archivo de la Provincia franci. cana porque en el Libre
de Bauti~mos, número 9, ya citado, en la página 156, dice que el 13 de julio de
1735, bautizó a la niña Rosalia Ventura, hija de don Félix de Miranda y de
doña Antonia f6nica de Ceballo . La distancia de Santa María del Río a
an Luis Potosí es de poco más de cuarenta kilómetros o sea una fácil jornada a caballo y aun a pie.
Para 1736, estaba de guardián del Convento franciscano de la Asunción
de TlaxcalilJa, extramuro de la ciudad de San Luis Potosí; en el ya mencionado Libro de Bautismos, número 9, página 167 vuelta, dice que el 18
de may;'.l de ese aiio, el guardián de Tlaxcalilla fray Joseph Arlegui, bautizó
en San Luis Poto í, al niño Joscph Bemardino hijo de don Jo~eph Bias Infante )' de doña Francisca Ruiz del Castillo; fueron padrinos e1 alcalde orclinario don Joseph de Erréparaz y su esposa, doña Josepha de Mier y Caso.

En el Con\'ento de Tla."&lt;calilla, del que era guarclián, terminó su Crónica,
el 3 de mayo de 1736.
Ofrece la Crónica don Joseph de Erréparaz, indudablemente el mejor
síndico que tuvo el Convento de San Luis Potosí; sigue el "Parecer" de !ray
Juan Crisó~tomo Martín z, d la Orden de San Agustín, rector del Re.al Colegio d'! an Pablo de la ciudad de México, fechado el S de septiembre de
1736; viene luego el "Par cer" de fray José Vital Moctezuma, comendador
del Convento de San Lorenzo de 1a Real y Militar Orden de Nuestra Señora
de la Merced, de San Luis Potosí, fechado el 8 de septiembre del m.i5mo año y
que años más tarde fue obispo de Chiapas; el iguiente "Parecer", es de fray
Francisco Leal, cronista de la Pro, incia franciscana del anto Evangelio, vicario y cura ministro de la Parroquia de San José de la ciudad de México,
fechado el lo. de septiembre de ese año; igue luego el "Sentir" de fray Domingo Moraza, presidente del convento franciscano de San Miguel Mezquitic, fechado el 15 de junio de I 736; viene luego la "Licencia del uperior
Gobierno" del arwbispo de México y virrey gobernador de la Nueva España
Ilustrísimo y Excmo. señor Dr. don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta
fechada el día 12 de septiembre de ese año; viene luego la "Licencia del

447

�Ordinario", doctor don Francisco Rodríguez Navarijo, juez provisor y vicario
general del Atzobispado, fechada el 13 de septiembre. Sigue la licencia dada
por fray Pedro Navarrete, comisario general y superior de la Orden de San
Francisco, en la ueva España; el 10 de enero de 1737. El ''Prólogo al
Lector" y la "Protesta del Autor", tienen la firma del autor en el Convento
de Tla.xcalilla, el lo. de agosto de 1736.
La "Chrónica de la Provincia de
.S.P.S. Franci co de Zacatecas", la
imprimió en 1737, en México, Joscph Bernardo de HogaJ; se compone de
un volumen en cuarto con la portada en tinta roja y negra. tiene 14 fojas
preliminares sin numeración, y 412 de texto. La Crónica contiene cinco panes;
la primera parte, tiene nueve capítulo5; la .segunda parte. tiene nueve capitulos; la tercera parte, tiene doce capítulos; la cuarta parte. tiene diez capítul01
y la quinta y última parte tienen veintidós capítulos.
La "Parte Primera". "En que se contiene el origen de la custodia de N.S.P .S.
Francisco de los Zacatecas, y los aument05 que tuvo en sus felices principiot
hasta c;u creación en provincia". La "Segunda Parte". "En que se da razón
de los con\'entos y conversiones de la Provincia de .P.·. Franci co dr Zacatecas. y de alguno casos sin~ulare sucedidos en sus fundacionc . La "Parte
Tercera". "En que se da razón de los territorios de la Pro\'incia de ZacatecaSs
y de las varias co lumbres de los indios caribes que en ella moran. y de las
hostilidade con que hasta los pr •sentes tiempos la aquejan". La "Parte
Cuarta". "Dase noticia de di\'erso religioso qu murieron a manos de 1m
bárbaros en obse_quio de apo t61ico ministerio". La "Quinta Parte". "Refiérense las vidas de mucho varones esclarecidos que han florecido en virtud
en esta provincia de N.S.P.S. Francisco de Zacatecas".
Es una obra muy important pero hay que aberla manejar ya que en
ocasiones tiene discrepancias en fechas y nombres debido seguramente a la
premura del tiempo; escribió la Crónica en menos de dos años. Describe el
origen de la Custodia, su progreso y u erección en Provincia, da luego ne,.
ticia detallada de cada uno d lo convento y de las conversione en su
orden que forman la primera y segunda parte de la Crónica.
Aprovechó lo que se podía, de Torquemada, lo recopilado por fray Jci'6
de Castro, los resúmenes de fray Juan de Lazcano, primer investigador de
los archivos y clice que sin estos datos no hubiera podido cumplir su ~ ;
pero debemos agregar que él a . u vez también hurgó en las fuentes. Por la
prisa de hacer el trabajo, el estilo se olvida a veces, pero de acuerdo con la
moda de su iglo cita a veces autore sagrados, filósofos y poetas. Su meta
indudable fue dejar asentada definitivamente la memoria de los primeral
evangelizadores franciscanos que entraron a la región descrita, dando lal

nombres de los que fundaron los conventos sus h h
.
de esta obra, a pesar de la falta de archi ,
haecbos y los contmuadores
1·
d.
vos por
erse perdido al

por e incen io del convento y archivo de

z

f

gunos y

ci6n y anales que pudieran haberle servido ;;atcc~s; ~ltaron cartas de relacierto punto erróneos del Nobiliaro d R
dayu ª· provecha datos hasta
•
t
e eyes, e Alonso Díaz de H
menciona a don Juan de Oñate com d
b ºd
.
aro, que
de las minas de an Luis se sabe o es~u. n ~r, conquistador y poblador
sido nombrado primer alJalde ma que su umca intervención fue la de haber
Pueblo de San Luis minas del Pot:º1rl para Jle\·ar ª efecto la fundación del
5 , o que no ob ta para
•
menetone al capitán Miguel CaJde
d
.
que en otra parte
esta región.
ra como escubndor y conquistador ele

iguw Arlegui a T orquemada en lo ue toca

1

•

la Crónica; pero es original en la t
q
a as_ dos pnmerrui partes de
de l.acatecas de la ·ue V'
ercera parte, descnbe lo que vio en tierras
•
va izcaya Y del 'uevo Rein O d L ,

dicción de la Provincia de San F
.
d
e con en la juris. di
rancisco e los Zacat
D
"b
m os y a sus costumbres con dat
·ali
ceas. escn e a los
os " osos para la etn af'
.
cuarenta y dos Yariedades o nac ·o
ogr ia, menciona a
i ncs aunque no mencion
ºdº
enos a los apaches caras cuach"chºl
.
a sus J wmas, entre
1 1 es, nayantas tarah
.
'
,
mdudahlemente sale ganando la et 1 , . d
'.
umaras Y tcpehuanes;
no ogia, e$cnbe luego 1 h "lid d
tepeh uanes y tarahumaras en 1 • 1 XVI
. . as ostJ a es de
d Col ¡ ·
. . .
e sig O
I para finalizar con J • .1!
e
ot an al iniciarse el siglo XVIII.
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os mwgenas
.
.
, en a el XVII que f e l
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gnenta, murieron más de quinc
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u a m sane
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Y
numerosos
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1
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se dcstruyeron innumerables te J
spano es y religiosos,
E
d d
mp os, casas, sembrados y gana.dos
s ver a eramente un monumento histórico f
.
la Crónica de la Provincia de San F
.
d
undamental y de gran valor,
de la Nueva España que abarcaba r;:crsco e Zacat~ca~ para la región orte
Nue..-a Vizcava en la N
G 1· . a enorme Provmcta Franciscana, en la
. '
ueva a ic1a, en el Nue
R . d
parte del Virreinato que incl ,
emo e León y en la
dalcázar y de San Luis Poto;•a
parte de las Alcaldías Mayores de Guaesa jurisdicción la Custodia f y . i_,o unda pa~e, porque quedaba excluída de
Es .
ranc1scana el Río Verde
pcc1almcnte para San Luis Pot ,
.
Crónica.
OSJ, es de gran valor histórico la citada

~:3'

'"°

, · de Tuestra Señora de G d 1 ,,
. Su "Pan eginco
en el año de 1738 lo h b'
d.
ua a upe , fue publicado en Mé3 1a pre icado en San L is p
d
,
• El
e este año predicó en la JgJes· d 1 C
u
otos1.
11 de agosto
1ª e a
"La .
ompanía de Jesús
ó ·
quinta esencia de la santidad
.
' su serm n tJtulado:
Elogio de San Juan F
.
R _can~nizada de la Compañía de Je ús:
rancisco egis" impreso
M, .
este añc, era guardián d I Co
'
en
cx1co por Hogal. En
bautiz6 en la Iglesia Pa:o uia~v:nto d~- San L~is Potosí; el 17 de octubre,
don Joseph de E é
. q
' - la mna Maria del Pilar Josepha hija de
rr paraz Y de dona María Isabel z
'
Y e1 12 de diciemb
· ·
.
arzo~a, su segunda esposa
re s1gwente, bautizó al niño Phelipe María de la Trinidad
JCO

1

448

449
H29

�hijo de don Phelipe Arduengo y de doña María Ana de Herrera· fue padrino,
fray Joseph Vital Moctezuma, comendador del Convento de Nuestra Señora
de la Merced. El 18 de mayo de 1739, seguía de guardián del Convento de
San Luis Potosi y ese día, bautizó a la niña Joscpha María. hija del doctor
don Manuel Clavijo y de doña Anna de Mora y Luna. En este año, expidió
un certificado, relacionado con la epidemia que se había extendido entre loa
indios de Tlaxcalilla, Santiago y otros cercanos.
El 24 de septiembre de 1739, bautizó a la niña Thomasa Gertrudis Joscpha,
hija de don Jo eph Molina y de doña Augustina Quijano; el 5 de noviembre
s.iguiente, bautizó a la niña Jo epha Ignacia Juana, hija de don Joachín
Antonio de Otaegui y de doña Josepba Antonia de Enéparaz; fueron pa•
drinos, don Jo!ieph de Erréparaz y su esposa doña María Isabel Zarwsa. El
15 de mayo de 1740, en qu seguía de guardián, bautiz6 a la niña Maria
Joscpha Francisca, hija del doctor don Manuel Clavijo y de doña Anna de
Mora y Luna; fueron padrinos, don Joseph de Errép, r:l.Z y su esposa doña
Isabel Zarzosa; el 31 de octubre siguiente, bautizó al nii10 Francisco Xavier,
hijo de don Francisco González de Molina y de doña Josepha G6rnez de la
Puente; fue padrino el alférez real y regidor, don Manuel de la Sierra¡ el
26 d I mi~mo mes, bautizó al niño Joseph Manuel, hijo de don Jo eph Antonio de Faz y de doña María Franci,;ca Sánchez, se le menciona como padre
absoluto de la anta Provincia de uestra Señora de los Zacatecas y el
último del año, o sea el día 31, bautizó a la niña Juana Manuela de Jesús
Jo ·epha, hija de don Jo eph de Erréparaz y de doña ,{aria Isabel de Zarzosa.
"iendo fray Joseph Arlegui, guardián del Con\'cnto de an Francisco dice
en sus apuntes históricos fray José Santo Domingo que Arlegui y otras personas s opusieron a la fundación del Convento de la Orden del Carmen en
an Luis Potosí; el canónigo Francisco Peña. en su "Estudio Histórico". dict
en la página 46 que en 1744, el provincial de los franciscanos, fray Antonio

Rizo, impuso silencio al P. Arlegui.
Lo más extraordinario es que según asienta fray· José

anto Domingo en
sus apuntes históricos lo siguiente: "Pero uno de lo concurrentes, actual Sin·
dico de San Francisco, caballero de mucha virtud y honra llamado don J09E
Erréparaz, le respondió. Lo cierto es P. Guardián, que yo no sé l&gt;i los Car·
roelitas son hipócritas o no; o si tienen la virtud fingida o no. Lo que veo
es que son hombres ejemplare , que nos dan buen ejemplo a todo ... Qued6
el Guardián confundido ... pero no se enmendó, antes bien en el confesionario
aconsejaba a las mujer , que no fuesen al Carmen..." y es cosa extraordi·
naria porque en los años siguientes fue gran amigo del capitán d?Jl J3seph de
Erréparaz. Agrega en los Apuntes que Arlegui amenazó diciendo tenía veinticinco mil pesos para echar de San Luis Poto

450

í a los Carmelitas· pero •

principios
. d d de
p 1.742, lograrnn ¡0 del Carm en Ies f uesen entr gadas las ha
aen as e cotillos
y de Pozo. del
armen que era e1 1egado de la fundación..
,
El 6 de abnl de 1741 bautizo al niño Francisco Antoru·o h". d d An
,_: G t"~
d d ,
, JJO e on
..,...o u .ierrez
y e ona Mana Ignacia .oI'orzano, f ue padrino
• el alférer.t
real
d
. _Y ~~ or do:á fanuel de 1~ !erra; seguía de Padre absoluto le la Pro-

vmoa_) e guar .. n. El ~ de JUnto del mismo año, bautizó al niño
Ignacio de la Trinidad, hijo de don Joachín d Ot
. d
_ Josepb
de Erréparaz y su esposa, doña Isabel de Zarzoe. E~clg~ y e dona Josepha
ba · , al ·sa.
't de febrero de 1742
unzo muo Joseph María hijo del méd. d
i
.
,
y de doña Anna María de Mor
L
ico on _anuel Villegas Clavijo
M
a y una, fue padrino. fray Joseph Vital
octezuma, comendador del Convento de la M . d. • ,
.
sol t d I p · ·
·
eice · · egma de padre ab
u o e a i:ovmcta Y_~• guardián del convento de San Luis Potosí. El ;
de mano, bauuz6
a la nma ·foserJha Cruimi 1-a ' h..
· don J oseph de Errépa
1Jª de
•
d d
raz y e ona Isabel Zarzo a que falleció el día 4. f
drin
.
Antonio Cardozo cura beneficiado de an L UlS
. p,Otue_
pa
o
el
doctor
don
O ' l.

El. 27 del mismo mes, b au t1"·z6 a ¡a runa
·- Mana
, Josepha hiº· d d
Y de doña Petra Maña de Gaona. El 8 de abril d/~ 74; ::
a nu~ Jo-epha Rosalía, hija de don Francisco ánchez d d -· Mu •~o
Gertrud!S , 'i to El 24 de ma d
_
_
Y e ona ana
lüJO" d d
J ,. h
. yo e este ano, bautizó al niño Joscph Antonio
- f ana
, Franc1.Sca
.
. e 6on osep
. . Antoruo
. de Faz y de dona
ánchez El . '

7 ~-

ig;

r.::: d:~i~;'º'.

baull,Ó -• la nffia Marla Xav;cra MarceHna. h;ja de d::
. gw y de dona Jos~pha de Erréparaz; fu . padrino. don Jo e h
. paraz, vmdo. El 11 de septiembre de 17-12
t' fi 6
· .
P
antigüedad del pueblo de ant"
cer 1 ic por escnto que la
a los de Tlaxcala v de San M;a~;I ~ remontab~ a 1783, en lo qm· aventajaba
para la Real Audi~ncia.
~ ' a con tancia •ra para el alcalde mayor y

de Erré

"QPrcdicó otro sermón titulado: "Sagrado Paladión del ~ .
O
ue en la Rogativa pública
hiz
,
,.
encano
rbe"
Muy Noble e Ilustre Ciudad ~ue
o a _Mana ~ant1s1D1a d~ Guadalupe, la
Cath6lica~ Armas de T
~ an. Luis Poto. i por el fehz suceso de las
(que Dios
d )
uestro Cathóhco Monarcha el Señor D. Phelipc V
guar e contra la Armada Inglesa. Predi , l R
Arlegui". fue impreso en M' .
.
co e
. P. Fr. Joseph
Hogal en 1743.
- ex1co por la Viuda de don Joseph Bernardo de
El 6 de noviembre de 1743. bautizó a la ni.
..
tor don Manuel Villegas Clavi·
d d n~ Anna lgnac1a, hiJ3 del docpadrino, don Manuel -de 'I JO YL e ona Mana Anna de Mora y Luna; fue
•
nora y una
Asistió como perit ¡ ·
·
las tierras, a los na~:le~r:;:e;:s d: e~erodde ~ 7H, ~ la pose i6n que se dio de
ra de Guadalu
.
amos e an Miguel Y de Nu tra Señoen 1
pe en presencia del alcalde mayor don Micn,el Y-' e resto del añ
,-,anez; pero
o no aparece en ningún otro bautismo lo que parece indi-

451

�rar que se hallaba ausente de San Luis Potosí e igual cosa se observa en 1745.
Predicó el dia de San Pedro de 1745, en la igl~ia parroquial de San Luis
Potosí y el 4 de octubre en el templo de San Francisco de esta ciudad; public6 los do sermone Hogal_, en México, titulados: Excelencias del Príncipe
de los Apóstoles, el Gloriosísimo P. )' Sr. San Pedro y Mysterioso Enigma descifrado en la Vida y .\fuerte de Nuestro Serdphico Padre S. Francisco.
El 16 de abril de 1746, bautiz6 a la niña María Josepha Juana, expuesta
en la ca~a de don Joseph de Erréparaz, viudo, capitán de Infantería Españ~
la y teniente de alcalde mayor, a Arlegui se le menciona como padre más digno de la Provincia de Zacatecas y su cronista.
El 8 de mayo de 1746, ofició en San Luis Potosí en el matrimonio de don
Thomás de Brazcros y Campo con doi'la María Antonia de Erréparaz.
Por el año de 1747, mandó construir la preciosa sacristía del templo de'
San Francisco; el encargado de obtener el dinero y de construirla fue el muy
capaz y activo síndico de San Francisco y gran amigo de fray Joseph Arlegui, el capitán don Joseph de Erréparaz¡ se inauguró el 5 de octubre de 1753
unos cinco o seis años después de su muerte.
El hecho de que en 1719, publicó en México su Elogio de Nuestra Señora de Aranzaz1,, da motivo para suponer que a él se debe la idea de construir la hermosa capilla de los novicios de Aranzazú en el piso alto del convento y lo hace más probable el hecho de que aquí también se encargó de
su construcción el capitán don Joseph de Erréparaz; se inauguró también en

1753.
En las honras fúnebres que la ciudad de San Luis Potosi hizo el 13 de
abril de 1717, al monarca fallecido, fray Joscph Arlegui pronunció su oración fúnebre: El Moyses de la .Monarchía de España, oración fúnebre de
Felipe V, publicada por la Imprenta Real del Superior Gobierno, y del Nuevo Rezado, de doña faría de Rivera; reimpresa en Madrid en 1750.
El lo. de junio de l 747, bautizó al niño Femando Josepb Miguel hijo de
don Juan Ortiz de Salinas y de doña Anna de Aztegui; fueron padrinos, don
Joseph de Erréparaz y su esposa, doña Juana de Dios Sánchez Tamayo; el
siguiente 18 de julio, bauti7.6 a la niña Ana María Josepha Ignacia, bija de
don Joachín de Oategui y de doña Josepha de Erréparaz; fueron padrinos,
don Joseph de Erréparaz y doña Juana de Dios Sánchez Taro.ayo. El 15 de
octubre de este año, pronunció su conocido sermón: "Felicidades y gOZOI
conceguidos cuando menos se esperaban", para celebrar la fundación del convento y la dedicación del Santísimo, en el nuevo templo de la Orden del
Carmen, de San Luis Potosí. Es sabido que Arlegui había tenido diferencial
años antes con los carmelitas, sin duda por eso dice en el sermón: Durus est
hic sermo, et quis potest eum audire, y agrega:. . . "habiendo padecido la

452

•

...

'1

�Temp.lo de Son Miguelilt&gt; antcriomu11/e de lo Sa11tísima Trinidnd, S. L . P.

Cnpilln de Nue;/ro Señora de lo., Remedios. ha, del Sogrado

Com::6n, S. L. P. Estada actual

�Sacratísima Religión del Cannen y esta ciudad nobilísima tantos afanes y
ansias para conseguir la nueva fundación de este convento e iglesia. .." A
mi juicio murió poco después de esta fecha y antes de mayo de 1748; estaba enfermo de gota, según lo dice fray José de Santo Domingo. El último
fue: "El Príncipe más valiente, con la dama más prendada", que de orden
del Ilustrísimo Sr. Elizacochea, obispo de Michoacán, predicó fray Joseph
de Arlegui, en la fiesta que debido a esa orden celebró, el doctor don Antonio Cardozo, cura de San Luis Potosí, en la jura solemne del rey don Fernando VI en juHo de 1747, ebastián de Ar~balo Jo imprimió en 1749, en
Guatemala, ya que fue dedicado a don José de Araujo y Río, presidente de
la Real Audiencia de Guatemala, gobernador y capitán general de sus Provincias y dice en los pareceres y licencias: "que se imprime este senn6n en
la ciudad de Guatemala, para salvarlo del olvido en que pretendía dejarlo
la modestia del autor". Además de su reconocida modestia hay que tomar en
cuenta que para este año indudablemente había fallecido; seguramente murió como se ha dicho antes de mayo de 1748, hay que tomar en cuenta que
las órdenes religiosas llevaban su propios regi~tros de entierros, porque la
partida de defunción no .se encuentra en los libros parroquiales de San Luis
Potosi, aunque ex;ste la posibilidad como ya he dicho que los franci.canos tuviesen su propio libro de defunciones. Se ha visto que había bautizado a casi todos los hijos del capitán don Joscph de Errépara1: y el 15 de mayo de 1748
fue bautizado su hijo Joseph Ignacio Manuel Domingo de Erréparaz y Sánchez Tamayo, por el rector del colegio de la Compañía de Jesús, el padre
Juan Bautista Luyando, S. J., y el 16 d diciembre fue bauti1.ada la niña María Josepha, hija de don Joachín de Otaegui y de doña Jo epha de Erréparaz;
actuó como iempre de padrino el capitán don Joseph de Erréparaz y tampoco aparece fray Joseph Arlegui; lo que parece confirmar su deceso antes
de mayo de 1748 como antes se ha dicho, debido a esta ausencia que solamente su muerte explica debidamente.
Fray Antonio Rizo, al ser electo por segunda vez, ministro provincial para el trienio de 1745 a 1748, ordenó al cronista fray Joseph Arlegui que investigara en lo archivos de la Provincia e hiciera una lista alfabética de aulOres, dando u origen, nacimiento y muerte y su bibliografía para enviarla
a don Juan José de Eguiara y Eguren para su Biblioteca Universal M xicaque estaba ya para entrar en prensa y efectivamente en 1755 salió el primer tomo en latín, con las letras A, B y C, aprovechado por Beristain y donde
en diversa; ocasione se menciona a fray Jo eph de Arlegui en la Biblioteca
Hispano Americana Septentrional. Acaso lo inició fray Joseph Arlegui antes
de su probable fallecimiento en el año de 1748.

"ª

453

�HIBL1OGRAF1A DE FRAY JOSEPH ARLEG I
El io de uestra Señora de Aranzazú. Imp. en
ce más, Jo. é Mariano Beristáin de Souza) •

'::f

iéxico. en 1719. 4o. ( o

Tesoro Zacatecano para el lícito comercio del oro y de la plata en las minas.
(Dice Beristáin que e taba pronto para la prenira, pero que no lo babia
vi to).
Elogio de Luis primero de España, en las íi~tas con que celebró su coronación la ciudad de Duran~o. Imp. en México por HogaJ. 17~5.
Las fiestas de proclamación, jura y coronación del rey Lms lo. se celebraron, por la navidad del año de 1724.
Oración fúnebre, que predicó el M. R. P. Fr. Joscph Arlegui, Lector Jubilad Qualificador del Santo Oficio, Examinador Synodal de lo. Ob1spacb
d;• Valladolid, y Durango, Padre y Ministro Provincial de. la Santa Pro. · d San Francisco de Zacatecas en las Honras, que h1zo en u Convmc1a e
. p
, d d' 23 d dito de San Francio;co de la Ciudad de an Luis oto I e 1a
e
del año de 1726. A doña María de U res ti. yndica_ General Y
Hermana de dicha Provincia. ácalo a luz el Li~. don Franc1 co Guembogado de las Reales Audiencias de este Remo, espo_o que fue de la
ro, a
d
p . .
. lo dtdicha doña Maria y yodico General, que es e_es~ roVJnaa, qu1e~
dica a la Muy Docta, Santa y Venerable Provtnc1a de uestra . enora de
los Zacateca&lt;; del Orden del Seraphin humano el grande y adnurable Pa•
F'
ctse·0 Con licencia. En México, por los herederos de la
tnarca an ran
·
6) IS
viuda de Miguel de Rivera, en el Empedradillo. Año de 17~7 • ( 1
.
bado
en
madera,
anónimo.
18
13.5
cms.
'Sllb-Dir.
de
la
Bipágs., un gra
.
blioteca ac. de Méx.) .

:t:mbre

Su contenido es el siguiente: la Dedicatoria del Lic. don Francisco G~
rrero a la Provincia de an Francisco de Zacatecas, fechada en _san ~•
Potosí el 13 de febrcro de 1727. El "Parecer" de fray icolás de_ Lizardi, de
· ·
la Orden de an Franci co, predicador, ex-pre-m1D1Stro
Y gu ard1án de Santa María de los Angeles Ocholopazco, donde está finnado el 18 de mano
d 1727 Suma de las licencias firmada el 22 de marzo de 1727. del doctor
e
·
, ·
"P
de
Matías
Navarro, abogado de 'la Real Audiencia de ~e~co.
~cer" del
· lá de ava maestro del número de la Provmc1a Agustiruana
f
ray 1co
,
d M, ·
1 18
ombrc d Jesús, firmado en el Convento de Santa Cruz e e~co? ~ .
de abril del año citado de t 727. Sigue el texto del Sermón que ta dividido
en dos partes.
Chr6nica de la Provincia de N.
454

. P. S. Francisco de Zacatecas: Comput."

ta por el M. R. P. Fr. Josrph A1legui. Lector Jubilado, Calificador del Sto.
Officio, Examinador Sp1odaJ de los Obispados de Valladolid y Durango,
Padre Ex-Ministro Provincial y Chronista de dicha Provincia: La que dedica a . . P. Francisco don Joseph de Erréparaz, Síndico General de dicha Provincia. en nombre de Ttro. Rmo. Fr. Pedro avarrete, Predicador
General, Calificador del anto Officio, Padre de la Provincia de Santiago
de Xalisco, ex-Ministro Provincial dos veces, y Padre de la del Santo Evangelio de México, y Comis ario General de todo los de la 'ue,a España,
y Islas Filipinas. Con licencia de los Superiore.. En México por Jo. eph
Bernardo de Hogal, Ministro, e Impresor del Real y Apo L61ico Tribunal
de la Santa Cnizada en todo este Reyno. Año de 1737. (14) 412 (9) páginas 20.5 x 15 cms. (Biblioteca del Museo Nacional de México).

Panegyrico Florido que en Ja solemne Jura que hizo la Nobilísima ciudad de
San Luis Potosí con su Commercio, y Minería de Patrona General contra
la epidemia a María Santí ima en su prodigiosa aparecida Imagen de Guadalupe, Predicó el R. P. Fr. Jo.eph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador
del Santo Officio, Examinador Synodal de los Obispados de Valladolid,
y Durango, Padre Ex-Ministro Provincial y Chroni ta de la Provincia de
N. S. P. S. Francisco y Guardián del Convento de Santa María del Río
el día 30 de octubre de 1737 años, Quien lo dedica a . Rmo. P. Fr. Pedro Navarretc, Predicador general Jubilado, Calificador del Santo Officio, Padre de las PrO\·incias de la Concepción y Xalisco, Ex-Provincial dos
veces de la del anto Evangelio y Comissario General de todas las Provincias de Nueva España e Islas Philipinas. Con Licencia de Jos Superiores. En México. Por Joscph Bernardo de Hogal. Año de 1738. ( 24) 24
páginas, dos grabados en madera, anónimos. 19.2 x 14 cms. ( ub Dirección de la Biblioteca Nacional de México). Su contenido es el siguiente:
la "Dedicatoria", por Fr. Joseph Arlegui El "Parecer'' del P. Fr. Nicolás
de Jesús María de la Orden de Carmelitas D calzos, Lector que fue de
Teología Escolástica de Vísperas Prior del Convento de la ciudad de
Oaxaca, Examinador inodaJ de .u Obispado, Definidor de su Provincia
Y actual Prior del Convento Grande de México, lo firma en el Carmen de
México, el 18 de enero de 1738. La " probación" del P. Pedro de Echevani, ·. J., Catedrático de Prima en el Colegio Máximo de an Pedro y
San Pablo y Calificador del Santo Oficio, donde está firmada el 21 de
enero de 1738. El "Sentir" de Fr. Antonio Torizes, franciscano, Lector
Jubilado, Calificador del Santo Oficio y Comisario de los Santos Lugares, lo firma en el Convento de San Gabriel de Tacuba, el 22 de febrero
de 1738. La "Licencia del uperior Gobierno", concedida por el virrey
don Juan Antonio de Vizarr6n y Eguiarreta, por decreto del 21 de enero
455

�de 1738. La "Licencia del Ordinario", concedida por don Francisco Rodríguez Navarijo Abogado de la Real Audiencia, el 23 de enero de 1738.
La ''Licencia del Orden" firmada por Fr. Pedro Navarrete en México,
el 14 de abril de 1738, como Comisario General y por Fr. Nicolás Galiano como Pro Secretario General. Sigue a continuación el Texto del
Sermón.
Quinta Essencia de la Santidad Canonizada d la Compañía de Jesús, Verificada en la Canonización de San Joan Francisco Regis, extraída por el
R. P. Fray Joseph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador, y Comissario del
Santo Officio, Examinador Synodal de los Obispados de Valladolid y Durango, Padre más digno de la Provincia de an Francisco de los Zacatecas, y u Chroni. ta, en el Sermón, que predicó a su Canonización en el
Ilustre Colegio de la e ·clarecida Compañía de Jesús, de la ciudad de San
Luis Potosí, día once de agosto, de 1738 años: Dedicada por don Joseph
Erréparaz, Syndico general de la Provincia de Zacatecas, y Vecino de la
ciudad de San Luis, al Sr. Lic. don Francisco Antonio de Echábarri, Ugarte y Ama a, Colegial mayor, en el Insigne de San Ildefon,o de Alcalá,
Cavallero del Orden de antiago, y Oidor en la Real Audiencia, de la
ueva España, de la ciudad de México. Con licencia de los superiores:
En Mé.xico, por Bernardo de Hogal. Año de 1739. (22) 36 páginas. Un
grabado de Francisco Xavier Amador. 19.7 x 14.2 cms. (Sub Dirección
de la Biblioteca Nacional de México).
Su contenido es el siguiente: La "Dedicatoria" de don José de Erréparaz.
El "Parecer" del P. fray Jo ph López de Osuna Ex-lector de Sagrada
Teología, otario Apostólico Examinador SynodaJ del Obispado de Durango, Predicador conventual y Comisario Visitador del Tercer Orden de
Penitencia del Convento de San Francisco de la ciudad de San Luis Potosí, en donde está firmada el 18 de febrero de 1739. La "Aprobación"
del R. P. Ignacio Xavier Hidalgo, rector del Colegio de la Compañía
de Jesús de la ciudad de San Luis Potosí, donde la firmó, el 28 de febrero de 1739. El "Parecer" del P. fray Joseph López, lector jubilado,
Calificador del Santo Oficio, otario Apostólico, Regente de estudios Y
Guardián del Colegio de Santiago Tlatelolco. La "Licencia del Superior
Gobierno". La "Licencia del Ordinario''. La "Licencia del Orden". Sigue
a continuación el texto del Sermón.
Sagrado Paladión del Americano Orbe: Seon6n que en la Rogativa pública, que hizo a María Sma. de Guadalupe, la muy Noble e Ilustre, ciu•
dad de San Luis Potosí por el feliz suceso de las Cathólicas Armas de
Nuestro Cathólico Monarcha el Señor D. Phelipe V ( que Dios guarde)
contra la Armada Inglessa: Predic6 el R. P. Fr. Joseph Arlegui, Califi•

456

cador, y Co~ari? del Santo O!ficio, Examinador Synodal de los Obispados de M1choacan y Durango Padre Ex y 1·rus· tro p · · ¡ ·
·
.
,
• ''
rovmcia mas antiguo, )' Chromsta de la Santa Provincia de Zacatecas: quien lo dedica a
Ntro. Rmo. P. Fr. Juan de la Torre, Lector Jubilado, Theólogo de
M.
en la Real Junta d: la Inmaculada Concepción y Comissario General de
t~o ~I Orden de l • S. P. S. Francisco en esta Familia Cismontana. Con
licencia de los uperiores. Impresso en México. Por la viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, Impressora del Real, y Apostólico Tribunal de
la Santa Cruzada en todo este Reyno. Año de 1743 (22) 21 • ·
d
, .
·
paginas, un
grab d0
ª ~n ma era, anorumo 19.3 x 15 cms. (Sub-Dirección de la Biblioteca Nacional de México).

s.

Su contenido es el siguiente: la "D dicatoria" a Fr. Juan de la T
por Fr. Joseph, Arlegui. El "Parecer" del Dr. don Antonio Cardoso Corre,
Paran, eate eirá.ttco que fue de Filosofía en el Real y Pontif' · corn. Se . . d
, .
ICIO
o¡cgio minano e Mex,co. Cura interino de la Villa de Sal
¡
Ob' d d
·
amanea en e
is~ o e M1choacán, Propietario por S. M de la ciudad de San L ·
Potosi y en ella Vicario y Juez Eclesiástico Comisario de I T 'b u1s
les de Inquisición y Cruzada y E.xaminador Sinodal de di h osf_ nd una¡ · d d l
c o, ll'Tlla o en
a cm a , e 5 de enero de 1743. El "Parecer" del p Fr Dom'
F
rru ·
Cal'fi d
·
·
esmo,
1 1ca or del Santo Oficio y Doctor de Teolncfo
I mgo
c
to de S F
.
d M, .
-,;,- en e onvenEI " · ~ctsco e e:aco, donde está firmado, el 9 de abril de ¡ 743_
!ai:ecer' del P. Fr. Gaspar Sánchez, Lector Jubilado, Padre de la
Provmc,a de Santa Elena de la Florida, Ex-Guardián del Convnnto G
de V' · d
· •
rany icano el de Santa Isabel de México; en donde está firmad
l
5 de marzo de l 743. La "Licencia del Superior Gobierno", concedidaº• er
decreto del l 1 de marzo de 1743. La "Licencia del Ordinario" co di~d
por don Fran .
Xa . G'
, nce a
sía C .L
CISCO, • v1er
omez de Cervantes, Prebendado de la Igleateural de Mex,co, por auto del J8 de abril de 1743 Lº
. d 1
Orden f
da
. ,cenoa e a
irma
en el Convento Grande de San Francisco de Mé .
l
24- de enero de 1743
F p dr
x1co, e
M' 1 d
' por r. e o Navarrete Comisario General y Fr
tgue e Ahumada, Secretario General. Texto del Sermón dividido e~
dos partes, la segunda contiene tres párrafos.
Excelencias del Príncipe de los Apóstoles el glorios.ísimo p y Sr S Ped

: r :·. J~~eph Arlegui. México. Por Hogal. 1745. En cu~to.
cita ~~
5t
n a.m de Souza, en su Biblioteca Hispano Americana Septentrio-

nai).

(Lo.

Aunoue no lo di Be · ,. d b
dad .
. ce
r1stám, e e ser un Sermón pronunciado en la ciumon~e 5a_n L~IS P~t~s.í ya que en 1745, residía en dicha ciudad y los serindud blohan impnmme poc~ después de la festividad religiosa en que
ª emente fue pronunoado.

457

�·
d if do en la v1·c1a ). muerte de nuestro ser[tphico Pa•
Mysterioso erugma ese ra
edi ó n el día 4 de octubre de 1745
dre S. Francisco; Sermón q~e pr d:
Luis Poto í, el M. R. P. Fray
años en su Convento de la ~1udad C lifi d
y Commis.~,uio del Santo
· Le t
Jubilado
a ica or
Joscph Arleg~n,
cor oda} d j Obispados de iichoacán Y Durango,
Oficio, Exammador, Syn_ . e 05 •
de la Pro,·incia de San Franp ..a_
M. . tro Provmc1al más antiguo
Padre Ex
lillS
.
•
¡ dedica a nuestro Rmo. S ame
Chromsta quien o
cisco de Zacatecas, y su
. do Calificador y Con.~uhor de la upreFr. Juan Fogueros, Lector Jub;ab ·Í Escoto en la Universidad de Tarrama, Cathedrático del Doctor u t1 Arz. b' ;ado de Barcelona, E.x-DefiniO 1•
• GL de todas las de
uegona, Examinador Synodal de u
. . d Cataluña y Commts~ano
d
dor de la Provincia e
.
1 • da de don Joseph fiernardo e
- I
en México. por a v1u
,
va Espana. mpreso
. .
. r . re sin numeración, y 32 mas que
Hogal. Año de 1746. 8 hojas pre muo~ª s,_' de la Biblioteca 'acional de
, En 4o . ( Sub- 1recc10n
comprende a 1 Sermon.

s:

México) .
.
el "P cer" del franciscano Fr. Antonio
·¿
1 siguiente·
are?
'
F Crisu contem o e e
.
d 1746 El "Parecer'', de r.
Mancilla, México, el 12 de febrerso eF
~co el que firmó en el Colede la Orden de an ranc
'
¡ 7u. El
d C
tóbal e astro,
elolco el 14 de de mayo de
-ro.
gio de an Buenav_e~tura de Tlat del ~itado Colegio, el 10 de mayo de
"Parecer", de Fr. Felipe M~ntal~o,del 18 de febrero de 1746. La "Liccn•
"L'
c·a de Gobierno ,
.
d "
1746. L a
icen 1
. d
l746 La "Licencia de la r en ,
ord· · ,, ctel 28 de abril e
·
del
cia del
mano •
.
32 páginas que contienen el texto
del 7 de junio de 1746. Siguen 1as

o

Senn6n.

¡

Hon-

, d Es aña Oración Fúnebre, que en as
El Moyses de la Monarchí~ e 'd
p d d. San Luis de el Potosí A nuestro
hiz la obilís.,;una cm a
e
.
ara.~, que - o
. V El día treze de abril de mil setec1entos. qu
Rey y Senor don Ph_clipe · R p F Josepb Arlegui, Lector Jubilado,
renta y siete años, d1xo el M. . . . Off' ·o Examinador Synodal de
1c1 ,
Co
· · de el Santo
•
• de
Calificador y
mmtsano .
an O Chronista de la Provincia
los Obi,;pados de Valladoli~, ~ Durás ~' o de ella. Quien la dedica a
Zacatecas, y Padre Ex-Provincial mLe gnJubilado Padre de las Santas
N. Rmo. P. F. Juan de la Torre,
ctor M" . tro' Provincial de la Pro.'
Burgos ex- I.JllS
Provincias de la ~oncepci,on, y d la Real Junta de la Inmaculada C.onvinci:i de Cantabna, Theologo e
d
p San Francisco en
O d
·
·0 General de la r en e · ·
l del
C
cepción, y omm1ssan
'{, .
'En la Imprenta Rea
Impressa en .n e::oco.
a.:..
Cism
la Familia
ontana.
R d d doña María de Rivera. """
y del Nuevo cza o, e
B'blioG b"
Superior o iemo, , .
14 5 m.s. (Sub-Dirección de la 1
de 1747. (14) 20 paginas. 18.8 x
. e
teca Nacional de Méxi~o).
"D d' t 'a" de Fr. Joseph Arlegui, El
m11ente: La
e tea on
Su contenido es e 1 l•e,-

458

''Parecer" del Dr. y Maestro don Joseph Mariano de Elizalde Yla &gt;' Parra, Prebendado de la lgleüa Catedral de México. El "Parecer". del P.
Fr. Antonio de Mancilla, de la Ord&lt;.•n de San Francisco, lector jubilado y
calificador del Santo Oficio. La "Aprooaci6n" del P. Fr. Bernardo de
Peón y Valdés. La "Licencia del Superior Gobierno". La "Licencia del
Ordinario". La "Bendición y Licencia" de Fr. Juan Fogueros. de la orden de San Francisco, lector jubilado, Calificador y Con ultor de la Suprema. iguen las 20 páginas del texto del S rmón. Fue reimpreso en Madrid, en 1750.
Felicidades y gozo conseguidos quando menos se esperaban. 'ermón panegyrico que en la solemnisima fiesta que a la nuC\'a fundación del convento y dedicación del antíssimo en el nuevo templo de an Elías de
la Sagrada Religión del Carmen en la ciudad de .. an Lui Potosí, el día
15 de octubre de 1747 año, celebró . M. R P. Provincial Fr. Antonio
Rizo, Predicador General Jubilado, Calificador del Santo Oficio, Examinador Synodal de tr s obispados, Ex-Custodio y dos vezes Mini tro Provincial de la Provincia de San Francisco de Zacatecas; ocupando .u P.
M. R. las aras; acompañándolo su súbditos en altar. Choro y processi6n
solemne: quien lo dedica en nombre de su provincia a la anta Provincia de an Alberto de Carmelitas Descalzos. A expensas de don Manuel
Ortiz de Santa María, Alférez del comercio de dicha ciudad de San Lui
y Syndico dt: Santa María del Río. Predicólo el R. P. Fr. Joseph Arlegui, Lector Jubilado, Calificador del Sto. Oficio y su Commis~ario Examinador Synodal de Mechoacán y Durango, Padre E.x-Pro,·incial más
antiguo de la Provincia de Zacatecas, u Chronista y Regente mayor de
sus estudios. Impre o en México. En la Imprenta del Nuevo Rezado de
doña María de Ribera año de 1748. 13 hojas preliminares, sin numeración, más 26 páginas en que aparece el sennón. 20.3 x 14 cms. ( Había un
ejemplar en la bibliot ca del Lic. don Primo Feliciano Velázquez).
Su contenido es el siguiente: La "Dedicatoria'' por Fr. Antonio Rizo, del
16 de octubre de 1747. El ''Sentir'', por Fr. Mateo Ansaldo, S. J., en la
ciudad de México, el lo. de junio de 1748. El "Parecer", de Fr. Manuel
Ximénez de Are!Jano, de la Orden de San Francisco, en México, el 30 de
julio de 1748. La "Aprobación", del P. Miguel Jo é de Mondrag6n, de
la misma Orden, en México, el 7 de enero de 1748. La "Licencia del Superior Gobierno", del virrey don Juan de Brancifortc y Güemes, en México el 4 de junio de 1748. La "Licencia del Ordinario", don Francisco Xavier Gómez de Cervantes, en México, el 14 de agoto de 1748.
Esta obrita es muy rara.
El Príncipe más valiente, con la Dama más prendada, Sermón que rn la

�d l limo Sr Dr. don Martín de Elizacoolcmne Fiest~ que_ de orjen cl:b: el Dr. don Antonio Cardoso Cura, y
chea Obispo de M1choac~n e d S Luis Potosí en la solemne Jura, y
Juez Eclesiástico de la ciudad eR ·
Señor d~n Femando Sexto; Preplausible Aclamación de
:le er, iector Jubilado, Calificador, y ~clicó el M. R. r. Fr. Joscp
. gud S dal de los Obispados de Mi.
.
Offi · Examma or yno
.
mm1.SSario del Sto.
c10. . . .
p . 'al ma's antiguo de la Provm,
D
Ex Mm1stro rovmc1
choacan y urango,
Chronista y Regente Mayor de sus
.
F
·
de Zacatecas su
,
G
eta de San r~c1sc~
..
residente de Capítulo de esta de uaEstuclios. Commissa.no V1S1taldlor, y p don Joseph de Araujo, y Río,
l í
ustre enor
.
D d. d
themala. e ica o a
. . . d G thcmala Gobemador Y Cap1R
1
A
d1cnc1a
e
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·
l
Presidente de a
ea . u .
G h
la Por Sebastián de Arébalo.
ovmc1as en uat ema .
3
1d
tán Genera e sus pr
.
b d en madera anónimo. 18. x
9 (36) 26 págmas, un gra a o
.'
.
Año ele 174 ·
.
. d
B'blioteca acional de iéx1co).
(E 1 Sub-D1rccc16n e 1a 1
1
13.3. cms.
n a
.
'6 el Sermón citado, se halaba
en
En la fecha en que. Arlegu: p~onunc;a Semblanza, el bautizo de un niño
la ciudad de San L~s Potosi; _c1:;n l lo de junio de 174 7 y el de una
que efectuó Arlegu1 e~ e_sta c1u
Peocl . '6n y 1· ura del rey Femando
ente La r amac1
d . J'
nii1a, el 18 e JU to s1gw . .
,
.
de 1747 con lo que queda
VI,
efectu6 en San Lws
;an Luis Potosí Y, como Arleaclarado este punto de que se d
- se explica la f rasc de que se
.
é5 d octubre e este ano,
·
.
gui fallcc16 despu
e
. d d d G temala para salvarlo del olvido.
imprimía el sermón en la c1u a . ~ ;~ Dedi:atoria al r. don José de
El contenido del impreso es el s1gudi1~n : d Guatemala. Gobernador y
'd
d la Real Au eneta e
Araujo. Pres1 ente e
. .
llán Fr. Diego Ortiz. La
'tán
General
de
sus Provmc1as por el Cape
C . . Ge
e
api
tln de la Cagiga y Rada¡ om1sano
•
"Aprobación", del Dr. don Airus 6 .
de la Ialesia Metropolitana de la
neral de la Santa Cruzada y Can _rugo
2 de ·unio de 1749. "Censu. dad de Guatemala donde está firmada el
J_
C
., de
c1u
d I Colegio de la ompama
ra" del P. Nicolás Prieto, S. J., Rector . e
A b' do y Consul:
,
1 E, minador sinodal ele ese rzo ispa
Jesus en Guatema a, xa
d . · d 1749. El "Parecer',
tor de la Inquisición; en Guatemala, el 11 e JU;l:/d
Comisario Vi-

u:

Po~:~;~:::

r

del P. Miguel Eduardo de Anivill~ ~ector : i;r:rco· en el Con•
sitador de la Orden Tercera de Pemtenc1a de . . d 1749, La "Licen.
d Guatemala el 7 de JUDlO e
.
vento de S. Franc1sco e ,
~ 1 3 de 'unio de 1749. La "Llcen-

~: !~ :;·i:."d!~J:::.1z:":.!ºv:1asco, ci"".6ID_go de';;:'-:'.:~:
litana d Santiago· en Guatemala el 14 de Jumo de 1 .
tropo
e
•
s F · co de
. d I Orden". en el Convento Grande de an ranos
cencia e a
,
. .
r Fr José Ximénez,
dad de Guatemala, el 3 de Jumo de 1749, po
·
.
Provincial; y Fr. Antonio María de Herrarte, Lector Jubilado y

.

la au. .

v1cano
Secre·

tario. Sigue el texto del Sermón que se divide en dos partes y la segunda
en cinco papeles.
Cr6nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacatecas, compuc ta
por el M. R. P. José Arlcgui, Lector jubilado, calificador del Santo Oficio, examinador sinodal de los obispados de Valladolid y Durango, padre
ex-ministro provincial y cronista de dicha provincia: la que dedica a
Ntro. S. P. S. Francisco, don José de Erréparaz, síndico general de dicha
provincia; en nombre de Ntro. Rmo. P. Fr. Pedro Navarrete, predicador
general, calificador d I Santo Oficio, padre de la provincia de Santiago
de Jalisco, ex-ministro provincial dos veces, padre de la del Santo Evangelio de México, y comisario general de todas las de la ueva España e
Islas Filipinas. Con licencia de los Superiores. En México, por Jo é Bernardo de Hogal ministro e impresor del real y apostólico tribunal de la
Santa Cruzada en todo este reino. Año de 1737. Reimpresa en México;
por Cumplido, calle de los Rebeldes Núm. 2. 1851. XX. ( 5) y 488 páginas y un grabado. 22 x 14 cms. (En la Biblioteca del Museo Nacional de
México).
Su contenido, como hemos visto en la la. edición es el siguiente: La Dedicación de la Cr6nica, -por el capitán y síndico don José de Erréparaz.
El "Parecer" del R. P. Fr. Juan Crisóstomo ,fartínez, del 5 de septiembre de 1736, en México. El "Parecer" del M. R. P. Fr. Jos' Vital Moctezuma, en an Luis Potosí, el 8 de septiembre de 1736. El "Pai-ecer", del
R. P. Fr. Francisco Leal, en México, el lo. de septiembre de 1736. El
"Sentir" del R. P. Fr. Domingo Moraza, en San Miguel Mezquitic, el 15
de junio de 1736. La "Licencia del Superior Gobierno", del virrey arzobispo Ilustrísimo Sr. Dr. don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarreta, en
México, el 12 de septiembre de 1736. La "Licencia del Ordinario", Dr.
don Francisco Rodríguez avarijo, en México, el 13 de septiembre de
1736. Licencia de "Fr. Pedro Navarrete", en México, el 10 de enero de
1737. "Prólogo al lector". ''Nota". "Protesta del Autor", Fr. José Arlegui, firmado en el convento de Tlaxcalilla, el lo. de agosto de 1736. Sigue el texto dividido en cinco partes. En la Semblanza se describe detalladamente el contenido de la Crónica que, en su Primera Parte cuenta
con nueve capítulos. La Segunda Parte, con nueve capítulos. La tercera
Parte, con doce capítulos. La Cuarta Parte, con diez capítulos y la Quinta Parte, con veintidós capítulos. Esta edición de 1851 tiene además,
unas "Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa
Provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas. Acopiadas por Fr.
Antonio Gálvez, año de 1827", las que principian en la página 389 de esta edición. Estas adiciones tienen un "Prólogo" al que sigue el texto de las

�.
ca ítulos y una "Pro tes ta" .' las "Memomemorias comprendido en once . p
. deJ año de 1716 en que la
.
1 hechos ocumdos a parar
tá r_
rias", coI1S1gnan os .
año de l828. La "Protesta", es Ul'•
Crónica Arlegui termina, hasta el .
d S Luis Potosí el 14 de abril
,
pte . t d, San Francisco e an
mada en el om~n .º e
1 485 está la "Tabla de las partes y ca
de 1829. De 1~ pagina 467, ª,, / sea el índice y en las páginas 487 y
tu los que conttene esta Crom~a ,,' 1 t de éstas fray Antonio Gálvez
, . d 1 "Memonas . e au or
,
488 el indice e as
.
, la Provincia de San Francisco de Zahabía sido nombra.do Cro~1~ta d:e en eJ Convento de San Luis Potosi, en
catecas, en el Capitulo ce e ra
el mes de julio de 1819.

ª.

LOS ESTADOS UNIDO E

ANTóN LIZARDO
ALBERTO

MARÍA

CARREÑO

México. D. F.
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Po'osí
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11 1897
Poto í, 1921.

.

qua, Docs. para la Hist. de Se. ~- \ V~~ v:,um,~tos para la Historia de Sar&amp; ¿,,;,
Piuuo FELICIA, o, o ecci n
Potosi. San Luia Potos1, 1897-1899, tomo n. Mé ·co lmp de Victoriano ~
Obras d,l Li,. D. Primo Ftliciano Velá.zq~ez.
Xlo~ XXXIV, 454 pjgs. Húl°"'
Editor. 190 l. Biblioteca de Aut~rcs Mexicanos. T
d, San Luis Potosi, vol. II, MéXJc0, 1947.

VE.LÁZQUEZ,

ARCHIVOS

Archivo Parroquial de San Luis Potosí.
BautiJmos.
Cuamicntos.
Defunciones.

LA YmA

MÉxlco era demasiado precaria. Dos ideologías, como en el moque vivimos, agitaban al país. Este había vivido largo tiempo bajo
un dgimcn dominado por la Iglesia y tal régimen había sido atacado por un
grupo de pensadores antirreligiosos, anticlericales, que habían sido guiado en
b principios por dos hombres de inteligencia clara y de actividad extraordinaria: el doctor don Valentín Gómez Farías y el doctor don José María Luis
DE

mento en

Mora.

Las tendencias de izquierda se habían acentuado a mediados del siglo XIX
y otros dos hombres, principalmente, habían mantenido las ideas que habían
lido proclamadas en la Logia Anfictiónica de ueva Orleans y que tendían
a la destrucción de la fuen.a que hasta allí había tenido la Iglesia: Don Benito Juárez y don Miguel Lerdo de Tejada.
Ptro no eran ellos solos quienes abrigaban tales tendencias, sino que éstas
le habían extendido de modo con iderable, como lo demuestra la expedición
de la nueva Constitución de la República, expedida en 1857.
Por un fenómeno social perfectamente explicable, una reacción contra estas
ideas y contra estos propósitos había surgido, y de allí Ja gran división que se

operó: de una parte estaban los defensores de los privilegios y de los bienes
de la Iglesia; de la otra, quienes anhelaban destruir tales privilegios y apoderarse de los bienes eclesiásticos.

La lucha entonces se hizo dura y tenaz, agravada por la actitud de Europa,
que pretendía no perder los privilegios de que había gozado por siglos, y por
la actitud de los Estados Unidos, que iban constituyéndose en una poderosa
lllci6n, aunque dividida también por una ideología y por graves intereses eco116micos, fincados en la esclavitud de los negros que habían sido arrancados
de 1111 tierras nativas para ser consagrados a las rudas tareas de la explotaci 'n

del tabaco y de las minas.
462

463

�Europa y los Estados Unidos estaban en pugna, a su ,·ez. por lograr la
hegcmorua sobre México, y los últimos por ampliar su territorio, engrandecido por la adquisición que les proporcion6 u injusta guerra contra nuestra
Patria. Un grupo de mexicanos se inclinaba a Europa, movido aún por el
recuerdo del territorio perdido y por los temores de perder otros nuevos, que
claramente ambicionaban nuestros vecinos del ortc; el otro grupo se había
omeli&lt;lo a las halagadoras insinuaciones de tales vecinos.
Tal era la condición de nuestro país cuando ocurrió el episodio que tanto
conmovió a México; episodio que tan acerbamente se comentó entonces y
que hoy podemos recordar debido al hallazgo de documentos originales, procedentes de una de las partes en el conflicto, y que el autor de estas líneas
encontró en el Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Pública de la
Ciudad de ucva York. Tales documentos son las declaraciones hecha.~ en el
diario del Capitán T. Tumer, jefe del barco de guerra de los Estados Unidos
Sauanali, parte de la Bota anclada en Veracruz en calidad de simple observadora, o, como quieren algunos, como protectora del grupo gubernamental encabezado por don Benito Juircz.
Pero hay que agregar todavía, que los gobiernos de Santa Anna, de Zuloaga
y de Miramón, que ahora fungía como Presidente de la República, se habían
rehusado a vender a los Estados Unidos la Baja California y los Estados del
orte, Sonora, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila y inaloa, y que Juárcz y
su Ministro de Relaciones Melchor Ocampo habían asegurado al enviado de
los Estados Unidos, William {. Churchwell, que estaban dispuestos a ceder
territorio nacional, y permitir el tránsito perpetuo por el Istmo de Tehuantepec; y si bien el enviado norteamericano rindió a su gobierno un informe
terrible acerca de las condiciones políticas de México, era natural que el gobierno norteamericano se inclinara a fa,·orecer a J uárez, reconocido luego por
McLane como el verdadero Presidente de México, con el cual celebró el tra•
tado conocido con el nombre McLanc-Ocampo.

He aquí el informe de Churchwell:
" ...México, seguramente, está en la más deplorable condición. Inccsantt.S
conmociones intestinas desde que logró su independencia lo han puesto en
dificultades tan complicadas y de tal magnitud, que su redención de la anar·
quía está muy lejos de la posibilidad, excepto por la eficiente ayuda moral
del exterior. El extremo peligro de su presente condición es tal, que obliga a
pensar al observador en la necesidad de una acción inmediata. México per·
derá inevitablemente su nacionalidad o será presa de gobernantes despóticos,
salvo que los peligros que lo perjudican de tal modo sean removid&lt;&gt;5 pronta·

464

mente.
Abandonado
a ¡ mISlllO
•
1as cosa. no pued
,
•
.
aqu1, y s1 emp • ,ran sólo n •¡
.·
n contmuar como hasta
•
u fil agro ·vitará 5
, d'd
Llama d pués 1a atem:i6n
•. d
u per I a total.. :•1
e . que . hay dos part1'd o militantes: el
liL=ra1 d ominado por Juáre acc1ca
l
bezad I
z y e reacc1onar10 def
d l
.
o a lora por el general M'
1 M.
,
en or e a Iglesia, encaf
·
1
•gu
tramon
Hac
¡
·
y u t1ga a rgundo asegurand
1
.
e un ogio del primero
• • 1
'
o - o que no ra ciert
.
tituctona contaba con la opini6n pública. a
o- que el partido consde los dos partidos puede er llamad
un c~ando as gura que ninguno
conocido como el lc:gítimo.
o o terno, dice que Juárez debe ser re-

¡/

Mirma
que ha tenido div rsas· conv •"'~acrones
.
·
co J ·
sugiere que el Gobierno de lo Estad U 'd
n uarcz ' u gabinete y
un
t
o
ru os los llev com d 1
pun o en que e sientan a I al
o e a mano hasta
tonces "los adoptarán como u a.- tura
.
l de las demá nac1on
; que ello. enVttbará
'trtua protector y~- · d
n su cj mplo que e bueno"
. 1gu1en o sus con ejos apro-

Enseguida hace ver las convcnien~ias material
dos puede proporcionar Méxic
. ,
que para los Estados UniEstados de .'onora y Chihuah o, • _estos aprovechan la Baja California los
ua aSJ como Teh
t
'
presentes condicion •s de M, .
uan epcc, y afinna que "las
ºd
. ex1co presentan la m .

tun1 ad para firmar un tratado"
1.
Jor y acaso la última opormtncionado.=
que es asegur. las ventaja que ante ha

y en una nota confidencial diri 'd
.
brero 22 de 1859 le rinde sus inf gt a al Pr tdente James Buchanan en fedescripción de Baja California : : : : ace~~ de lo bienes de la lgl ·sia, una
al carácter de Juárez, de O~
y :mhuahua; le hace una referencia

del primero dice: ''Tiene voz en~I ~o~:-:•guel !¿:do de Tejada, y r~pecto
respeto, pero no tiene influencia sob
J ( ~c. mm1stros) y se le escucha con
zá, está b .
re sus rmmstro
.
.
aJo u completo e ilimitado d .. ,, a s mconscientemente quiChurch 11
onumo .

we asegura en e a nota. "El
~lado por Juárcz me ha sido ~metirogra~at del gob'.erno constitucional
li:nu ado por el Sr. Lerdo de Tejad o en a arma mas confid ncial. Fue
ral".
a y es en su totalidad eminentemente

•
el Resultado de esas re 1ac1onL'l&gt;
entre Ch
protocolo finnado por aquél

en•/;;

O

h

urc we

11

y el gobierno de Juárez fue

;:n;e~~r la primera vez
e~ª:filr~~¡r.c&lt;lo de Tejada, que di a
nea. por medio del cual dicho G bº
xteo y los Estados Unidos
tados Unidos la Baja California 1 od iemcho se comprometía a ceder a
' e ere o de conct
•w
.., nm. d os líneas de

los Esm

~
ILUAw R. MAs.i,;1i.c D' l
.
,.m,,iea11
AJ{a111s.
.
.
• i¡,
,1.
183/-1860
\' omatrc
1 IX Corr11¡,ondence o/ the Un11· ,d Stat,s lnt•r•
a1AIOHNO loe
·,
' 0 ·
• pp. 1024-30.
~

ªMA

'

NN!NO,

,CI.

p. 1033.

465
H30

�t de México el tránsito a perpetuidad ª. traferrocarril del Norte al Surocs e
f t 'd en consecuencia, del Gobierno
vés del Istmo de Tehuantepec, etc. La acf I u 'bl
Juárez y desfavorable a
de los Estados U nidos era enteramente avora e a
Miram6n.
. d . Estado L wis Cass nombró a RoEn 7 de marzo de 1859, el Seci;t_ªºº. ~ darle instrucciones acerca de las
bert M. McL~ne Ministro) en, MIe::~i!sa que el partido de Míramón "posee
.1: •
existentes en e pais e
conwoones
.
• 'o'n" pero le agrega:
mayores recursos y una m e1or orgaruzac1. ' t'as de los Estados U m'dos LAWIII
•
b O las simpa 1
"Indudablemente, sm cm arg ' ,
t' actualmente en Veracruz y
·d de Juarcz que es a
estado en favor del paru o ,
. '.
no sólo por el hecho de que se
.
t lo vena victonoso,
. d
este gobierno con gus o
. . l sino porque se enben e que sus
arrido constltuciona
ad
considera que es un p .
l
e los del partido opuesto, y porque, e.
·
son ma's libera es qu . t
bac; .. los Estados
ru'd os" .•
Puntos de vista
.
L . en tos amIS osos
aa
be
más se cree que uene sen Illll .
r el gobierno que de ser
embargo, al dejarlo en libertad parah edscof~ ar un tratado sati factorio
.
d
e el que lo sea a e irm
reconOC1do, le recuer a qu
.
-'-- del lsttno de Tehuantepec, se.
I' ·
de tránsllo a travo
h b'
de comerc10, de umtes y
,
. d al -..1inistro Forsyth, y que a Wl
.
se hab1an env1a o i,
gún las instrucciones que
Zuloaga v por Miram6n.
sido rechazadas por Santa Ano~, por 00 · Oc~ 0 y con Lerdo de Tejada reMcLane en contacto con Juarez, ~ .
p llos negoció el tratado Mc.
1 obº o legitimo y con e
conoció a éstos como e g iem do
r el Senado de los Estado. Urudos a
Lane-Ocampo, que fue rechaza
po
bación por el Presidente y el Seestos para su apro
.
pesar de los empenos pu
.,
. na por Juárez y su gobierno.
cretario de Estado de la Um?n Amenca y . ano era del todo favorable a
V
d 1 Gobierno, norteamenc
La actitud, pues, e
, ºt de apoderarse de eracrut,
1
·
,
ue
tema
e proposi O
H-L--·
q
, M , para adquirir en La Juárez cuando Miramon,
.
te
don
Tomas
ann
·
almiran
comisionó al Contr
.
·, marítima con la de tierra
f de combinar una acc1on
1.A
dos barcos de guerra, a in
d ..d
denominados Marqués de
que haría él, Miram6n. Los barcos a qumd osco,o material de guerra para au.
, f ueron carga os
Habana y General Miramon,

u

in

xiliar a Miram6n par mar.
, ter de Secretario de Relaciones
El General Santos Degollado, con su fcarah c 24 de febrero de 1860, al En,
diri '6 con ec a
del gobierno de Juarez, se
gi
U 'dos Charles Le Doux Elger, aCOIJlcargado de egocios de los. Est; o~'t ~da' por Juárez, declarando piratal
- ándole copia de una crrcu ar
p .
pan
unicación le dice:
nsul
ambos vapores y en su com .
.
. rcular inmediatamente, al Có
"Enviará Vuestra Excelenoa dicha alCJ d j s Estados Unidos que están
1 Comandantes nav es e o
. amente
de su naci6n y a os
ellos a su vez activa y efecnv
estacionados en dichos puertos para que

d

• MANNJNO,

466

op. ,it., p. 257.

persigan a la escuadra comandada por dicho Marin, como es apropiado, tanto

en virtud de la declaración de piratería que el Supremo Gobierno ha publicado, cuanto porque esos barcos cargan proyectiles y municiones de guerra

para la facción rebelde, material que será empleado en contra de este lugar
con perjuicio de los intereses y personas de los ciudadanos americanos y de
su legación situada aquf".ª
Por su parte don José Maria Mata, representante de Juárez en los Estados

Unidos, se dirigió en Washington, en 9 de marw de 1860, al Secretario de
Estado Lewis Cass, dándole noticia de ]a adquisición de los barcos y asegurándole que su adquisición tenia por objeto atacar la fortaleza de Veracruz

en combinación con las fuerzas de tierra y que en caso que no pudieran tomar parte en la acción, se consagrarían a bloquear el puerto estorbando la
entrada de vapores de los países que estaban en paz con México, impidiendo
el comercio hecho de buena fe; y terminaba diciendo que entre esos barcos
podrían ser perjudicados los de los Estados Unidos y que, en consecuencia,
esperaba que el gobierno de aquel país "procuraría capturarlos y castigarlos
confonne a la Jey". 6
Robert M. McLane, el Ministro de los Estados Unidos, que había de resolver cuál de las dos facciones en lucha habta de ser reconocida como gobierno, después de hablar con Mata, el mismo día 9 de marzo, dirigió una nota
al Secretario de Estado, hablándole de los barcos adquiridos, asegurando que
no serían capaces de efectuar el bloqueo, pero que en todo caso estimaba
que el Presidente de la Unión Americana sostendría su opinión de que tal
bloqueo no debería ser respetado por él, y que aprobaría "que pidiera al
Comandante de la fuerza naval de los Estados Unidos que se interpusiera y
85egurara la entrada y salida en todos los puertos del Golfo de México".'
Desconocemos las instrucciones dadas por la Secretaría de Marina a los
jefes navales establecidos en Veracruz, pero tenemos la oportunidad de conocer lo hecho en Antón Lizardo por el diario del Comandante T. Tumer del
Saratoga, que fue el que sostuvo el encuentro con el Marqués de La Habana
Y el General Miramón y quien rindió informe aJ Comandante Joseph R.
Juvis del ,·apor Sallanah y jefe de la flota de los Estados Unidos en el Golio
de México. Tal diario, como ya se dijo, se conserva original en d Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Pública de Nueva York.
Tumer era un favorecedor de Juárez, porque al beneficiarlo se beneficia-

ban los Estados Unidos, como se desprende claramente de la comunicación
que dirigió en 21 de enero de 1859 al Capitán D. N. Ingraham, Jefe del De-

• Doc. 4431,
' Doc. 4432,

MA.NNrNo,

' Doc. 4433,

MANNINO,

MANNINo,

op. cit., p. 1165.
op. dt., p. ll66
op. cit., p. 1167.

467

�partamento de Artillería (o Ingeniería) en Washington. Le da cuenta de que
los Comandantes d las flotas i_ngle"a y francesa en Veracruz han pedido al
Gobierno juari ta a través del Gobernador Zamora, que para el pago de lu
deudas contraídac; con los gobierno inglé y frands se eleven los impuestos de
importación en un cuarenta por ciento, lo cual cree que Juár 'Z no podri
hacer, porque había convenido con los comerciant del puerto en disminuir
dichos impuestos al veinte por ciento, con tal que 1 adelantaran íondO!i, que
rían pagados con los mismo impu stos.
Y después de acon. jar el reconocimiento de J uárez como Presidente de
México, asienta:
"No vacilo en expresar la firme creencia de que la instalación de Juáns
como Pn.-sidente de México abriría inmediatamente la puerta no sólo a un
arreglo satisfactorio de los puntos en disputa entre México y los Estados Ufti.
dos sino que pennitjría a nuestro gobierno formular y ejecutar un nuevo u.
tado con este país que daría vida a nuestro comercio sobre esta costa al remover
las desventajas que existen para nosotros debidas a las pesadas tarifas ahora
establecidas sobre muchos de nuestros artículos".
Y agrega: "Me parece que nunca hubo una mayor oportunidad d oro que
la que proporciona la condición peculiar de México al pre ente para el esta•
blecimiento de una influencia dominadora de los a. unto de la República
por el Gobierno de los Estados U nidos, la cual si es aprovechada, ahorrarla
la necesidad de recurrir a la ocupaci6n militar de las provincia de Sonora y
Chihuahua como lo ugiere el Pre idente en u último mensaje y me inclinct
a ercer que en este caso (la suce i6n pacüica de Juñrez a la presidencia)
ningún obstáculo se interpondria al
tabl imicnlo de puestos militares ea
esas provincia para la protección de nu . tro ciudadano.. ocupando las tierras contiguas a la frontera mexicana.
"No he visto al Presidente después de mi primera ntrevista con él ni be
tenido contacto con miembros de su partido, pero he e tado asociado con un
comerciante americano, gran conocedor de las cosas de aquí y que tiene cODltante acceso a él y mis opiniones por fuera o no, se derivan de us propias
convicciones sobre todos los puntos que he tocado y estoy bajo la impresi6P
de que nuestro Cónsul aqlÚ comunicará las mi mas impresiones al Departamento de Estado" .8
Como se ve, el Comandante Turncr, era un favorecedor de J uárez porque
esto favorecía la idea del Pr idente de los Estado Unidos acerca de SoDOII
y Chihuahua, y porque e to permitiria a los mismos Estado Unidos celebrll'
con México un nuevo tratado, que ya sabemo significaría Ja venta de territorio nacional, y el libre paso por e1 Istmo de Tebuantepec.
• MS, pp. 65-68.

468

En marzo 3 de 1860 Turncr, en virtud de una

..

R. Jarvis, Comandante del vapor Sauanah y de la n:!en rec1b1da de Joseph
se trasladó al cuartel general de Miram6n
. anclada en Veracruz,
preguntarle cuáles eran sus intenciones re , q: ~ediaba a Veracruz para
americanos en el caso de que lle
pecto e as personas y bienes norteSin vacilación - eser
T gara tomar posesión de la ciudad.
1
urner- respondió. "
todos los extranjeros, re petaría a los ciudadano . q~e como en el caso de
dándoles toda la protecci6n que e
pod
s a~encanos y sus propiedades.
.
n Su
er estuviera" •
·
Q
ue en nrtud de esta respuesta su ºrió
·.
~ y propiedades con la bandc:a d~ los
ame~canos protegieran sus
Mtramón, quien, egún Tumer al .... 'bº 1 .
s Unido a lo cual accedió
·
... ci ir o se mostró "gra
respetuoso y cortés", rn
·
ve Y reservado, pero

·be

ª

~eta:

He aquí ahora la versión de Tumer acerca d 1
mexicanas en la comunicación que r . lm
e ataque a las embarcaciones
pitán Jarvis:
o ic1a ente dirigió el 8 de marzo al Ca"En 1a manana
del 6 del presente dos

des

de la bahía de Veracruz sin que h b'
~
vapores aparecieron fuera
•·--.t
u ieran izado bander ¡
se uwzu un cai1onazo desde el
·u
.,
a a guna aun cuando
ducirlos a hacer lo mismo Erancaso.do y se

IZO la bandera mexicana para inev1 entemcnte confederad
""6'"' tiempo estuvieron comunicándos
os, puesto que por
"Des é
· e uno con otro
- pu s de varias horas y después de comu .
.
espanoles en Sacrificios que l
d
rucarse con los barcos de guerra
la
'
es man aron un bote
bl .
costa en la dirección de Antó Lº
d
' se esta ecteron abajo de
''U ed
n izar o.
st
me orden6 inmediatamente ue
.
queños vapores americanos el W
q 1 /me ~olocara en seguida de dos pe.:..:.c.... d
'
ave Y e 11dianola
tab
;r,wuu e usted para que los si'm,ie
. f
, que
an a la dispo-•-- barcos mexicanos-- de d,o-d .ra y ,me m orma ra cua'I era u carácter -de
·
on e veman de e '
·6
Vlltos Y qué objeto perseguían
'
¡ue naci n, dónde fueron prosultado de estas pcsqu~s a la en _estab co ta, y que informara a usted del re"En obecr .
ma or, revedad.
1cnc1a a estas órdenes -e ti ,
,
en seguimiento de dichos vapo
: d nua- sah de aquí al J1onerse el sol
un destacamento de cerca de
a
r .o de cada uno de lo cuales coloqué
efe
remta. Y cinco hombres
·
que penetraran en aouas poco p f d
.
y mannos para el caso
Plldiera
..,
ro un a en do d
.
seguirlos y comunicarme con •JI
n e m1 embarcación no

.,a..,,,R •

.

t~•

"El d

t

os.

S H estacamento a bordo del Wav,• cstab

del
Jr.. delennard
Preb{e.

''El del /

-;

1
d
Savam,ah acompañado d I a adman ~ del ~ubtenicnte Jocl
e guar ª manna William C. Wittl

·

:_dianola e. taba mandado por el Subteniente Andrew Bryon de 1a

• Ms, p. 171.
MS, p. J7? Co
. º6
.,
mumcac1
n a

Jarvu

del 4 de marzo de 18 60.

469

�corbeta Preble, acompañado por el maestre Joseph N. Miller de la misma embarcación; por el Subteniente Andrews l. Hays de la guardia marina de
Savannah y por el Subteniente Julius E. Meiere de la guardia marina de
este barco.
"Me moví -sigue diciendo- hacia abajo de la costa, directamente hacia
Antón Lizardo, a quince millas de distancia, donde esperé encontrarlos.
"Alrededor de la media noche se reportó que dos grandes embarcaciones ae
hallaban ancladas en Antón Lizardo. Me encaminé directamente hacia ellas y
ordené a mi piloto que me anclara en medio de los dos barcos.
"En el momento en que casi había llegado a este punto y se rompió el
remolque, los pequeños vapores que estaban adelante de mí, se pusieron m
comunicación conmigo y me informaron que el mayor de los do!! vapores
estaba tratando de escapar a través del pasaje del Sur. Entonces ordené que
lo persiguieran y lo abordaran si era posible, puesto que tenía órdenes de comunicarme con el Oficial en jefe que supuse estaba a bordo de esta embarcación; al mismo tiempo hice un disparo delante de él para acercarlo.
"Tan pronto como ellos estuvieron cerca de él, lo que tardó sólo unos u»
mentos, con extrema sorpresa mía abrió un gran fuego con grandes cañones y
mosqueteóa lo que se me infonnó al mismo tiempo que el otro vapor estaba
deslizando su cable.
"Inmediatamente le lancé una andanada, pues no tuve ni la más mno11
duda de que estaba en complicidad con el otro y bajo las órdenes del oficial
del otro vapor y tuve el temor de que acudiera en su ayuda en cuyo ca
habría yo estado obligado a retirar mis embarcaciones o presenciar su captura o destrucción y como había tenido la audacia de disparar contra mí in
ninguna provocación, resolví apoderarme de él si podía. Izó la bandera eapañola tan pronto como disparé.
Al mismo tiempo el vapor mayor emprendió el combate con las fuerzas a
bordo de mis dos pequeiios vapores en una pelea movedjza. "Enconuudo
que no podía salir por el pasaje del Sur, inmediatamente cambió su cuno,
dirigiéndose al orte y pas6 a mi lado para ganar el pasa je del Norte Y
apartarse de la dirección de mis cañone., eguido por mi~ embarcaciones que
peleaban rudamente con él en ese tiempo.
"Evidentemente era muy rápido y les ganaba; pero cuando di par6 contra
ellos yo apunté un cañón contra él y le destruí la chimenea, y encontré que
era imposible seguir disparando contra él sin peligro para mis embarcacioneSi
puesto que todos estaban juntos. La cacería continuó en medio de un nutrido
fuego por ambas partes.
' o pude sino admirar en ese momento el atrevido valor de estos excelenlf.l
hombres que peleaban contra una fuerza tan superior. Se acercaron y abar·
daron a pesar de los esfuerzos de los otros para rechazarlos.

470

"Encontrando
imposible escapar' supongo que ech.o su barco contra la costa
• d
y presiona
o
muy
de cerca por ellos encalló: 1o que no supe en aquel momento
"Ell
b
.
os esta ai:i como a una milla de mi barco y mi ansiedad
r
.
ndad era muy intensa. No podía darles ayud
.
po su segubarcaciones ligeras estaban b d
ª porque_ rrus tres grandes eme ir hacia ellos el asunto ~ ; : :e:~:::
yo .pudie~ manejar mis botes
tim en
o. o estuve, sm embargo mucho
f ~ f susdpenso porque casi inmediatamente oí tres gritos de en;usiasmo
y w m onna o que e taban abordando
r 1
l
por medio de los anteojos.
po a proa, 0 que era po ible ver

q;

:'Vuelvo ahora -agrega- al vapor anclado cerca de mí.
Etn tanto que el encuentro continuaba entre los otros vapores y en el m
mtn o que pasaba esta embarcac··n l
.
S
opopa me llamó ara decinn
10 , e pnmer
ubteniente que estaba en la
Yo ordené de nJevo que se ;equte este vapor estaba disparando mosquetería.
a acara con cañones lo q e
h.
L
y ordené que el jefe viniera a bordo l
l
h '•
u se izo. e hablé
teniente Chapman para decirle qu .º cua b~o . ab1a _hecho y envié al Subviaría yo una guardia para traer! e si no su ia inmediatamente a bordo en''Vº
o.
moa bordo y me informó que su barco era el Mor ués d
que habla sido contratado por el Capitán M ,
q
8 La Habana,
para
..
ann que mandaba el otro b
AJ _trans~rtar prov1SJones y municiones de guerra y que él era e ":clo
mismo bempo yo había en . d
r· .
,
spano .
a bordo.
v1a o un o 1c1al para traer al Capitán Marín
. "Tan pronto como lleg6 a mi camarote le

vido a disparar contra mis barcos.

pregu

"EI respo nd',
·
d'iatamente y en presen .
10 mme

nté

por qué se había atre-

d

observó mis embarcaciones dirim, d
h . cia e un testigo, que cuando
tri uJ •
º.en ose ac1a el muelle 1 b' d' h
p ac16n que estaba seguro de u
. ' lll ta ,e o a su
prohibió de modo definitivo que qh' ~ eran fbarcos amcncanos de guerra y les
1c1eran uego . pero
•
1 •
una ml'zcla de nacionalidades ll d
.
'
que a tnpulac16n era

•
, eva a recientemente a bord
O
propiamente disciplinada le fue imposibl d . la
Y no estando
"Le hi
e ominar .
ce ver que era un gran ult .
que él pretendió muy hondament radJe !por elTcual tendría que responder, lo
verd d
e ep orar. odo lo cual
ah'
bres a porque du~ante la acción fue claramente escuchado ll yo s ia no era
para que subieran a bordo con él
amar a sus hom-

"U

.

sted percibirá c6mo todo está en confli

tro de su tripulación.

cto con las declaraciones de cua-

"S6Io me queda hablar de la fuerza
arm
donde
yo he podid b
Y
amento de estos barcos hasta
o o ervar.
"El
.
mayor, llamado General Miram6n lleva a
PlVOte y varios obuses con una dotaci6; de al d: dosd la~os un cañón de
re
or e Cien hombres; no
471

�_
S poniendo que me siguiera
l"b de lo canon · u
estoy seguro acerca del ca.' .re . d -""1cr dar una noticia detallada de la
é e tar en cond1c1on s e pvu
ayer, ~
oda ,a st-'l encallada.
los
embarcac16n, pero t
v1 . ' .
b', un pivote y dol- canones a
uene taro ,en
.
H b
''El Marqués de La ª an~
1ordo· el cañón de pivote es un
setenta
v
cinco
personas
a
'
'
lados con cerca de
,

pesado 24 Pdr.
.
t' , por la borda una '1;ran cantidad de
. án d e es ta embarcact 6n tr0
. botes en ces..,..
•... y
"El capit
'd por mts
ual, fueron rccog1 as
d
1
.,
- e estaban desmantela os
municiones muchas de as c
, se ion d sus canon
and
cuñetas. Cuando se tomo po
·11 lo cual se hizo sin duda cu o
yacían sobre cubierta a los lado. d; los p~1
qu yo pudiera tomar un bott
cncontr6 que hahía sido captura o y an e.

ºl~

d
los papelc d embarque, que
.
e ·tá desarma o
bo ·d
"Pretende que su vapor
o hablan de tener canones a
• o. m
acompaño, expedidos en La Habana .: lo menciono y no hay duda de que el
embargo el armamento
tal como }
arte d la fuerza con que el C.·
. d
La Habana como P
va¡&gt;0r fue equipa o en
ta" u
esta cos11 • n lo' vapor •s General M irnmon
'
' y
Pitán Marln iba a operar en
·6 d ta bata a co
~
.
· •
Hasta aquí la rclac1 n e
. ación al Comandante Jarv1s continua
, dr La Habana ' pero la comuntc
Marques

Para abordarlo.

s·

de esta manera_:
d b hablar de una circun tancia que rol' ha causado
"Es ahora nu peno o e er
.
n bote de de el lndianola con
la más honda preocupación y pena.
, del combate vmo u
d
"Como dos horas e puc
'd d
.. 1.... 00 Al pedir informes se me
·d ,. u a e p ... .- ·
t.
rsona muy ma l h en a,
., .
.
e inmediatamente JU
una pe
-, Ll ·e del eJerc1to
me,ocano.
dijo que era el Generai
.
do yo estaba a punto de
hice llevar a mi camarote.. ,
me hizo que cuan
1
"Parece . egún la relac1on que .
. ,
obiemo para obtener a guna
· d at Ind,anola por u g
• d hactJ
dejar Veracruz, {ue em1~ o . .
ue en la prisa y coníu.16n e
.10 f0 rmac10
"n acerca de mis .movimientos y q

ª" '

l remolque su bote lo deJÓ,
.
habían . ido particulanneDd
estas embarcaciones
f eran
"Los oficiales que man an .
b rd extranjero u otros que no u
.
, para no de1ar a O O
• •
fogoneroa
te instnudos por IDl
d la tripulación, roaqUlillSta Y .
americanos; a ningun~ que no l f~;i:al :on el mando no pudo distinguir en~
que eran todos xtran1eros y e
b' que él lo estaba, hasta que to VIO
ellos y otro extranjeros a bor_do, y no sa :o es digno de reproche, porque no
herido. Este oficial, l Subtemen~e Brys:rdo o de que estaba a bordo hasta que
,
ticia de que hubiera vemdo a
.•
t rua no
.6 entonce me lo envio.
u condición lo descubn y
d . formar a usted de las pequeiid
"Por mi parte tengo el gusto de po er m

e

11

pérdidas que nuestras embarcaciones han ufrido en este encuentro pues ten-

go s61o un herido mortalmente, p ro que vive aún, uno herido seriamente y
siete de modo ligero; y esto es muy notable, puesto que la lucha duró de

media a tres cuarto de hora y el fuego re ultó incesante durante ese tiempo.
pero debe recordarse que ocurrió dura11le la noche.
"De parte de esta g nte las pérdidas fueron mucho má · se,·1.-ras: doce fu ron traídos a bordo de mi cmba1 aci6n seriamente herido , tres de los cuaks
murieron, y he enviado a lo. otro al ho pital en la playa. La heridas, casi
en todo caso h chas con rifl finie. son muy ería .
"Habría pcI1Tianecido en Antón Liza1do ha~ta qu el Ge11e,al ,¡\,fi,amón e tlniera a flote, pero el doctor me pidió que \iniera inmediatamente con 1
heridos a quienes me dijo era impojbl tran portar a otra embarcación...
Y luego se jacta de la conducta de sus oficiales, de esta man&lt;:ra:
•• o puedo cerrar este de pacho, señor, sin expresar mi extrema satisfacción
a propó íto de la conducta de todos los oficiales y hombres de la expedición.
"Mis propios oficiales y hombres que infortunadamente tuvieron ólo una
pequeña parte en el encuentro, por su celo, actividad y prontitud para obedecer y ejecutar 6rd ne: me hicieron sentir con qué confianza podía depender
de ellos en cualquier tiempo en que mi barco fuera llamado a defender el
honor de nuestra bandera.
"He hablado ya de la conducta de los oficiales y hombres a bordo del

Indiano/a y del Wave; de u parte fue un asunto brillante.
"He omitido decir que el barco del apitán Marin llamado General Miramón no izó su bandera en algún tfompo: antes, durante el combate o despué
de él, y que había una luna brillante que pudo satisfacerlos fácilmente de
que eJ Saratoga no podía . r un barco perteneciente a cualquier potencia o
partido mexicano.
"También he omitido decir que los papeles de embarque del Marqués d,
La Habana certifican que sólo había 33 personas a su bordo, cuando estoy
informado por el oficial a cuyo cargo está ahora, que c rea de 30 fueron
removidas al barco de usted y que todavía quedaban a lo menos cuarenta a

bordo.

"Como esta embarcación fue enviada inmediatamente para ayudar a pone1
a flote el General Miramón, he estado imposibilitado para precisar el número de personas que son.
"Casi al tiempo en que el General Miramón fue tomado, escapó un bote
para la playa y se die que lle\'aba oficiales del ejército del General 4:iramón.

"Lo dicho en te infonne que rindo del caso y de todo sus detalles más
importantes puede er testificado por cada uno de los oficiaJes de la expedición.

MS, ff. 173-78.

473

472

�"Tengo el honor de ser, señor, muy respetuosamente su obediente servidor.
nu
T. Turner, eornandante .
.
Tal es la información que oficialmente dio Turner ~e~ ~uceso en que m•
·
diari'o
ertó copia de una carta que dmgió al Comandante
terVJno, y en su
. .,
español del barco Habana, Víctor Suárez N. Cam~o desdic1endose de lo q~e
le había dicho en una conversación personal con el: que
Saratoga hab1a
hecho fuego sin haber recibido agresión alguna del ~a_rJues de _La !1_abana.
En efecto, el mencionado Comandante español escnb10 a Ja~is, diciéndole
que "en una conversación confidencial con él (Turner) fue mformado por
, que el barco llamado Marqués de La Habana sufrió el fuego del Saratog~,
: ninguna agresión de parte suya" y agrega: "Deseo d~~e luego ~~gir
esa impresión atribuible, supongo, a mi imperfecto conocumento del idioma
ms·

:1

~~
· d
~
"La agresión de aquel barco -añade-- se basa en el hech~ e ?ue ev1 entemente era cómplice y confederado del vapor General Miramon Y en su
esfuerzo por escapar en el momento en que mis dos pe_queñ,os vapore~ estabms
comprometidos con la fuerza superior del General ~1:amon y consid~rando,
que iría en ayuda del último mencionado, preocupac1on que ~ue ~~nfmn~
con que hizo fuego con mosquetes durant~ el encuentr~ en direcc1on de JillS
vapores, lo que me obligó a callarlo con disparos de canones.
.
.
"Estoy más firmemente apoyado en esta posición por la abundante ev1dencia
del carácter belicoso de este barco: por el armamento que encontre a bordo
y el gran número que componía la tripulación diversa enteramente de lo asen,, 1a
tado en los documentos de embarque .
Ya se ha dicho el interés que Turner tenía en favorecer a Juárez como~
.J: de que los Estados Unidos entraran en los Estados de Sonora Y de Cbimew 0
,
l G
l Santos
huahua y en Tehuantepec, pero hemos visto, ~emas, que _e ene~
Degollado en su calidad de Secretario de Relaciones del tn1smo Juarez ~b[a
pedido al Gobierno Americano que considerara piratas los barcos adqU1DdOS
1

por Miramón y los persiguiera.
. . .
.
Indudablemente el Comandante Jarvis había rec1b1do instrucciones
ese
sentido de su Gobierno y ello explica la orden que d~o a Tumer ~e avei:i~
lo que eran los barcos avistados, o sea la flota de Mann. Lo _que es mex:plt~ él
es que esa investigación la emprendiera Tumer a la media noche, ~
mismo lo dice, y que hubiera hecho un disparo de cañón en contra de ~~:
barcos cuando éstos en manera alguna habían dado muestra de hostl 1 ,
T urn~ funda su idea de haber sido provocado por el armamento que tebnl8
,
·
úmero de hom rt1
uno de los barcos que atacó y que este tuviera un mayor n

e?

u
u

474

MS, íf. 178-79.
MS, íf. 180-181.

de los que mencionaban los documentos de embarque; pero ambas cosas sólo
pudo saberlas cuando se posesionó de las embarcaciones de Marín; en cambio
confiesa que había dado orden de abordarlas a los jefes del Waue y del lndianola, que estaban bajo las órdenes de Tu.roer y que pertenecían a la flota
mandada por Jarvis. Lo hecho por Turner, en consecuencia, fue completamente premeditado.
Don Octaviano Muñoz Ledo, Ministro de Relaciones del Gobierno de Miramón, con fecha 29 de marzo de 1860 dirigió una larga comunicación de
protesta al General Lewis Cass, Secretario de Estado, llamando la atención
acerca de que los barcos detenidos por la flota norteamericana habían ido
directamente de La Habana a Veracruz al servicio del Gobierno de México:
el General Miramón con bandera mexicana y el Marqués de la Habana con
bandera española, trayendo municiones, annamento y equipo de guerra destinados al Ejército del Este y que el Capitán Jarvis con el pretexto de conocer
su nacionalidad atacó aquellos barcos, asegurando que ellos habían hecho
fuego contra el Saratoga, y continúa:
"El suscrito ha recibido informes imparciales y exactos de ]os cuales resulta
sin género de duela, que el reconocimiento de la nacionalidad fue el medio
premeditadamente puesto en práctica para provocar un conflicto entre la
fuerza naval americana y los vapores al mando del General Marín, como se
prueba por el hecho de haber sido sorprendidos a media noche, hora en que
era imposible e ilegal investigar el color de la bandera, ni se tenía derecho
para practicar esa investigación respecto de embarcaciones estacionadas en
aguas mexicanas y dentro del mar territorial de la República. Aquel medio
sin duda produjo el conflicto buscado intencionalmente: un combate entre
el Saratoga y los barcos del General Mar'm, combate que duró hasta que se
vio obligado a rendirse ante la superioridad de las embarcaciones atacantes,
después de haber defendido honorablemente la bandera mexicana, sostenida
con bravura hasta el último momento .
. "El Capitán J arvis arbitrariamente tomó posesión de los barcos, hizo priSJonero al General Marín y lo ha llevado con las presas al puerto de Nueva
Orleans". ª
Y enseguida comenta: "Estos actos de escandalosa violencia, esta no oída
muestra de provocación cuya enormidad ha sido sellada con la sangre inocente de algunas víctimas se ha realizado y perpetrado en medio de la paz
que existe entre México y los Estados Unidos. La escena que acaba de pasar
en aguas mexicanas y en el mar territorial de la República es un ataque directo a la independencia de México, es una violación de los más sagrados deu MAN.NINO,

Diploma.tic Correspo11dence o/ the United States. Inter-American Aj/aires.

1831-1860. Traducción del inglés a que fue ve.rtida tal comunicación.

475

�rechos de su soberanía y una agresión de tal modo pirática que ataca a los
dos países con las más dolorosas consecuencias si fuera posible presumir que
el Capitán Jaivis actuó en el caso con conocimiento, con autorización y con
instrucciones del Gobierno Americano.
"El suscrito deplora tanto más hondamente esta ocmrencia, no provocada
en manera alguna, porque es contraria por naturaleza a la amistad que existe
entre México y los Estados U nidos y a los tratados en que reposa la mutua
seguridad de ambas naciones. Sin embargo, el suscrito se consuela por la
persuasión que abriga de que el Capitán Jarvis obró bajo su personal responsabilidad, excediéndose de las instrucciones de su Gobierno, movido por
un extremado celo y tal vez por las instigaciones del partido demagógico que
ha buscado apoyo y ayuda extranjeros aun a costa de la integridad del te.
tTitorio nacional y de la independencia del territorio. En consecuencia, el
Gobierno de la UniónJ obrando de conformidad con los sentimientos de justicia y de honor nacional, no vacila en manifestar la gran indignación nacional
contra los actos piráticos perpetrados en aguas mexicanas por el Capitán
J arvis contra embarcaciones del Gobierno Mexicano, mal empleando la superioridad de la fuerza bajo su mando y aprovechando una sorpresa nocturna:
y espera que a la mayor brevedad, que la justicia y la buena fe reclaman, se
dictarán las órdenes más perentorias para poner en libertad al General Marín,
las embarcaciones y la carga, entregándolos a los funcionarios del gobierno
autorizados al respecto para atender a la pronta y completa devolución de
dichas embarcaciones ilegalmente capturadas por el mencionado Capitán Jarvis; y que el Tesoro Público hará la debida reparación de todas las pérdidas,
costas y daños ocasionados por la acción hostil e injusta agresión cometidas
por dicho Capitán". 15

Y concluye así La protesta del Secretario de Relaciones Muñoz Ledo:
"Pero si contra lo que espera el suscrito, el Gobierno de los Estados Unidos
hubiera autorizado la conducta de ese oficial o no desaprobara en los términos que un procedimiento equitativo prescribe, o si se rehusase a dictar
las órdenes indicadas antes a fin de que el General Marín recobre su libertad
y que los barcos capturados y su carga sean devueltos con las costas, pérdidas Y
daños mencionados, es el deber del suscrito protestar desde este instante en
nombre del Gobierno de México y de la Nación contra los actos escandalosos
cometidos por el Capitán Jarvis el día 6 del presente mes en aguas mexicanas y en las playas de Antón Lizardo, y los denuncia ante los gobiernos civilizados como violación flagrante del Derecho Internacional, como actos de
14

476

Op. cit., pp. 1168-9.

real piratería en contra del pueblo mexicano cuyas fatales co
· d b
.
nsecuencras e en

pesar exclusivamente contra aquel que los ha ejecutado".1&amp;

EJ Secretario de_ Estado en nota de 28 de abril, dirigida a Robert M. McLane.
que en el 6 del mrsmo mes había decidido reconocer a Juárez como cabez d ·
b"
l ,.
a e
un go iem~ egituno para México, le anuncia la recepción de la anterior
nota y le dice :
"Corno no reconocemos al gobierno que tiene su autoridad
1 · d d
d M' ·
en a ciu a
e exico, negamos su derecho para hacer reclamaciones al respecto y no
hemos tomado nota del documento. Sin embargo le envi·am
· d ¡
os copia
e a
d .,
tra uccion para que la someta al gobierno legítimo de la R 'bli
beza
.
epu ca, encado po~· el PreSidente Juárez. Ese gobierno determíoará qué medidas deben
tomarse, s1. algunas hay que tomar en las actuales circunstancias"_ i ;
En la misma nota Cass anuncia a McLane que el Ministro español señor
Tassara, con fecha 5 de abril presentó una protesta por la conducta' b ._
da por los ofººl
ose,
va
1cia es norteamericanos a quienes Cass disculpa a
d
·
· ·¡ ·
, seguran o
que estuvieron ~uso 1~dos ~n sus procedimientos, puesto que los barcos manda~~ por Mann habran sido declarados pu-atas "por decreto del gobierno
legi~i~o, ~e ~5 de febrero". Cass olvidaba que en esa fecha McLane no había
decidido s1qu1era a cuál de los dos existentes el de Juárez O el de Mº
,
consid
,
b.
M L
'
lfamon,
. erana ~o 1erno.
e ane, aunque simpatizador del primero, se sintió
vacilante Y, as.i lo confesó al Secretario de Estado; sólo cuando se convenció
de que Juarez aceptaba las imposiciones de los Estados Unidos resolvió reco~ocer a los liberales que eran los dispuestos a someterse a la a~bición territonal Y al predominio del Istmo de Tehuantepec.
Pero la más clara confesión de que lo hecho en Antón Lizardo fue obra
de _ayu_da de los Estados Unidos es la carta de don Benito Juárez al General
E~:taCJo Huerta, fechada el 25 de abril de 1860, en que dice:

EJ triunfo de la sagrada causa que defendemos está asegurado un gran
:ueblo ~a h~cho alianza con nosotros y esta alianza desde el suces; plausible
e Anton_ ~i~rdo ha dejado de ser un misterio. Siento como usted que la
~
famiha liberal no haya podido sola, sin auxilio del extran1·eropulvenzar a Ja
·,
1
'
reacc1on Y evantar sobre los escombros los altares de la libertad
"Amio-o ~
. 1
b
.
~ m10, 51 os tacu ayistas no hubieran explotado el fanatismo de
nuestras masas ¿ cree usted que Benito J uárez habría pedido ayuda a los Es
tados Unid
· f
d
.
·
·
libe
os. para tnun ar e sus enenugos? nunca, jamás, mi amor a la
nad me hizo dar este gran paso y sabe Dios e1 inmenso sacrificio que me
c~esta. Algunos liberales tibios reprueban mi conducta, creyendo que sin los
vientos del Norte podría arribar a la capital de la República para encadenar
,.n Op. cit., p. 1169•
MANNJNO, op. cit., p. 284.

477

�' ·
se engañan Miraba jo mis plantas la hidra reaccionaria, los ~ue ;s1 p1en:a sobre este. puerto
món había combinado perfectamente su p an e c~p
•
( Veracruz) baluarte de la libertad, de manera que sd1 los v~potereslanop7=:
ricanos no capturan los b uques d ~ Marín. y apren en a es ,
rinde y la nefasta reacción triunfa mdefectibleme~te. do anunciar ya de un
"Me pregunta usted en su grata qu~- contesto, s1. pu:n
debo decirle que
od fi .al estra alianza con los h110s de Washmgt ' y
m. .o o c1 nu
·ene todavía hacer tal declaración. El pueblo es muy susoficialmente no conv1
1
d da
.
•
· ro mantener o en u •
ceptible, de toddo se ~dpres1olanaPaytr: ~::s y otros sabiendo que no hay trai"Me acusan e traJ or a
'
'
•
. , por mi parte sino una necesidad imperiosa que me obhga a no pararm,
cion
•
·
hacen 'usticia" 18
en los medios para conseguir el f m,. roed
, J la rel~ción del Comandante
1
·d n Antón Lizar o segun
Tal fue 1º octl~tund od: los Estados Unidos y del Presidente Benito Juárez,
Turner y a ac
d 1
· J árez
según las declaraciones del Secretario de Estado Cass y e propio u
.

LA CONFEDERACIÓN CHIMALHUACANA Y LAS

FUENTES HISTóRICAS
JOSÉ BRAVO

UGARTE

México, D. F.

PROBLEMA coMÚN DE LA historia prehispánica de Nayarit, Jalisco, Colima y
Michoacán principalmente, es el de la Confederación Chimalhuacana. Nacido, al parecer, como explicación sencilla, intrascendente, rutinaria, de la
historia antigua de Jalisco, dada en su clase por un profesor de Guadalajara
y difundida por é! con su texto escolar entre varias generaciones, no pareció
problema a sus contemporáneos. Y la existencia de la Confederación Chimalhuacana -verdadera innovación histórica en cuanto al nombre, territorio,
miembros y estructura de ésta-, se dio por supuesta, sin discutir sus fundamentos históricos.

Como autor de la innovación se tiene al Lic. don Ignacio Navarrete (183780), oriundo de Guadal ajara y catedrático de Historia en el Liceo de Niñas
del Estado, el cual publicó en su ciudad natal (1872) un Compendio de la

Historia de Jalisco, hecho en forma de catecismo e impreso con letra miñona
en dos partes, de 87 y 123 páginas respectivamente.
Antes de exponer la versión innovadora del Lic. Navarrete, de rastrear sus
fuentes y de cotejarla con las antiguas, transcribiremos el juicio que sobre su
Compendio se formó su coterráneo don Luis Pérez Verdía:

"Tiene el mérito de haber sido el primero que ha dado un cuadro completo de los acontecimientos ocurridos en el Estado desde la Conquista
hasta 1873. Es una relaci6n mu)I breve, hecha en forma de catecismo,
lo cual hace su lectura muy cansada.

u CusVAS, HiJtoria de la Nación M,xicana, p. 790.

478

"Por desgracia está llena de errores a tal grado, que no se le puede aceptar sin un examen minucioso. La cronología está enteramente equivocada: dice que el gobierno militar de Vázquez Coronado duró hasta 1549,
siendo que terminó cuatro años antes; que se erigió el obispado de Nueva

479

�/S./.6 el primero
Vti.:: de 1552;
que el segundo gobenzó hasta I57 l en vez. de 1569 ,· cuenta la expedición
de Vázquez del Mercado veintidós años despuh d1· su verdadera fecha
y la de Francisco de ]barra once años más tarde; el establecimiento del
paseo )' arboleda de San juan de Dio.r a la Presa, lo supone doscientos
años antes; mnuiona las exequias de Felipe 111 anticipándolas quinu;
lo mismo qut' ochenta años la edificació11 del Santuario de San juan
de los Lagos; la colonización de Coa huila cinco aiios: las obra.t hidráulicas del P. Buula más de die:: arios,· el e.1ta11co del tabaco más de uis;
la ley local de expulsión de españoles la coloca mcís de tres años deJfiuh,
etc., etc. Tie,ir., en fi11. como cie11 fechas equivocadOJ.
"Suprime tres obisJ10J, dos alcaldes marorr.s, algunos preside11tes de la
Audiericia y varios gobernadores: refiere guerras que no han r:riitido,
como la que supo,u entre España e lri(!laterra en 17S/ y 1760, y combates ilusorio.s como el del Fuerte t11 1810; l' refiere otros hechos enteromerite contrarios a la verdad, como cuando dice que 11/mo. Sr. Alcaldt
manifr.stó sentimiento por la. expulsión de los jesultaJ por lo que rC'cibw
un extrañamiento de la Corte, sinido que la oprob6 rxpr,.samen/1• rn tf
Cuarto Concilio Mexicano.
"Su criterio general es sano, aunque. algunas t-' ects lle¡a a la nimft.dad,
como lo comprueba este juicio acerca del gobicnio del general Parrodi:
'Fue un gobierno de orden y moralidad, porque Parrodi rrn dr 1m carácter caballeroso, no obstante que pertenecía al partido liberal'.
"Fue profesor de Hi.1to1ia rn d Liceo de Ni1ía.s y de Dertcho Romano
eri el Instituto", (Hi. toria Particular del Estado de Jalisco, TII, 520-1 ).
Galicia

ni

1S44, )' el de Durango rn 1625, cuando

j111 r.11

EL

NOMBRP.

"Ca1 uta

ACÁ

,,

y en 1620 el sc(!u11do; que d primer obispo muri6 en 1558 en

Don Juan B. lguíniz, concordando en este juicio con Pérez Vcrdía., a quien
sólo le rectifica la fecha d erección del obispado de Guadalajara. lo n:produce íntegro n Los historiadores de Jalisco (México, 1918, p. 33).
ada se conoce, anterior a avancte, sobre la Confederación Chimalhua•
cana. i los documento indígenas, ni lo conquistadores, ni lo croni~tas p,i.
mitivos, ni lo· bi toriadores que precedieron a don Ignacio, hablan del Chimalhuacán, ni considerado como unidad geográfica, ni con. idera&lt;lo como
unidad política. avarrete, por otra parte, no indica las fuent s hist6ricas dt
su versión inno\'adora, la cual -como anotarnos al principio-- no partCt
haberlo sido para él, sino mera explicación de lo h chos de historia prehispánica jalisciense que refería en su clase. En las fuentes históricas de estos
hechos, por consiguiente, hay que buscar lo que dio origen u oca i6n a aquélla.

Dice Navarrete (Lecc. I, pp. 3_4 ):

¿A qué país se da el nombre de Xalixco?

·PÁ unoéde lo.s Estados de la Confederación mexicana
e or qu se llama Xalixco?

·

Por el nombre de una ciudad que en tiem
.
en lo que es hoy ca1ltó1i de Tep·IC.
po de la conquista existía
,Qué nombre tenki ent

l

.

.

onces e territorio que hoy se llama ]ar &gt;
Su nombre genérico era el de Chimalh cá
, &amp;seo.
de las rodelas o escudos )' comprendi d. ua n, que quier~ decir país
y con nombres especia/e:.
a i/erentes Ertado.s independientes

,Cuáles fuero,1 sus primitivo.s pobladores?
Como sucede c011 lodos los países del
aborígenes y la lziston·a co .
mundo, nada se sabe sobre los
.
,
mtenza con la lleg d d l
ng/o sexto de la era cristiana.
a a e os toltecas desde el
¿De .suerte que los t /t
bl
Sin duda 'Y d 1/ o edcas po _aron alguna ver el Estado de Xalixcol
'
e e os y e las tribus nahuatl
d .
parte los actuales habitante.s.
acas esctenden en su mayor

i De d6ndc vinieron esos c,lebres ' m. l .
cómo se apoderaron del pals?
' ,s enosos toltecas, en qué tiempo y
Se ignora su procedencia por ue aun
huetlapalan a la mitad d 1' . l q
que se sabe que salieron de H ue.
e ng o sexto dosc·e t
h
ltab1tar/o, no se ha podido
.
• . z n_ os oc o anos después de
avenguar su situación
'f
·
puede conjeturar que e.tuvo al N
d
geogra tea, aunque se
residieron muc/zo.s an-os ent A orte e Nuevo México. Parece que
re caponeta y e r , A
pués el rio Santiago som t;
l
u ,acan. travesaron des,
e .erori a a fuerza a l
b ,
traron, imponiéndoles su re/' .6 'd'
os a orzge11es que encon.
1g1
11,
1 zoma leves
b
1undteron con ellos fund
h
, J
y costum res; se conde Chimalhuacán •que aron_d"!uc os pueblos y dieron al pafs el nombre
,
en su I toma 'h ¡ ·
ha dicho sin duda p
na ua tiene el significado que ya se
'
orque sus morad
b
males o rodelas.
ores usa an en la guerra los chi·Per
·
' p ma,wc,eron mucho /jempo en el pals conquistado ;J
arece. que dupués de un siglo de permanencia
.
desconocidas, la parttA prfocipal d la
.,
~ ~o_r causas que nos son
doactin hasta sentar sus re / e Tnlaczo~i se dmg16 por el Sur de Mi~¿n
a e.s en o ancmco (T l
· )
de u-ro
Y en Tolan (T l )
u aricmgo en el año
Chalchiutlanex a quienucao en el ano de 670, dirigidos por el caudillo
,
ronaron rey ese año.

480
481
}13¡

�•
e se qued6 en Clü1
¿Qu~~ suce d'6
i con la parte de la nac1ón to teca qu
.
malhuacán.'.,
.
lo s ª borígenes del país, a quatnes
. •
0 se ha dteho con
d
Se conI un w, com
¿'
l t i'b•• cora que pcrmaneci6 lfl•
· T "6 (excepluan o a a r ..
•
impuso su cr111 1zac1 n
.
t d de civilización nahuall qv,
dependiente) 'Y fund~ los di/ erentes es a os

historicidad no nos interesa al presente) ,1 hecho por Alba b:tlilxóchitJ, el

cual dice:
"Año de Ce Técpatl, como ya está declarado, salieron los tu/tecas de su
patria,, nación desterrados.. . (Catorce años después, habiendo fundado
Tlapallanconco 'Y estado de Hueyxallari), llegaron a Xalisco, tierra que
estaba cerca de la mar; y aquf t:Jtuvieron ocho años, siendo el descubridor
Xiuhcóhuatl . .. ; y habiendo hecho lo que en Tas demás partes, se partieron m persecución de su demanda hasta verse en tierras donde fuesen
a su gusto, dejando asimismo alguna gente para que la poblaran, con la
misma orden de los otros lugares o tierras: se partieron y anduvieron otros
veinte días, ql"e serian algunas ciert leguas, en diferentes partes, como
lo habían hecho en las demás partes. llegaron a unas islas y costa de mar
que se llamaba Chin1alhuacán Ateneo, e1l donde estuvieron ci11co años.
( Allí, pasado el tiempo de un voto de abstención sexual, hubo nuevamente partos 'tn estas i.rlas y costas de mar'); y cttmplidos los cinco
años, comen:aron la jornada, siempre caminando hacia donde sale el
sol, hasta Tochpan, en donde. se detuvieron; 1 en este camino anduvieron
diez y ocho días, que sería11 algunas ochenta leguas; y llegados a esta
tierra estuvieron otros cinco años haciendo lo que e1l las demás partes
_v multifJlicándost su generación, siendo el ducubridor Mexotzin .• ."
("Segunda Relación", Obrar Históricas, 1 23-25).

e11co11traron los espanoles.
d
ll época hasta la conqui.Ita es¿Qué acontecimie1itos hubo des e aque a
pañola?
lo
bl de Chimalhuacá11 no conocf41l
Se ignoran, porq~e como s
de Anáhuac tomaror1 sin daula
la escritura ~eroglíftca, que los p blos misteriosos de una edad remode los de M1t/a )' el Palwque, p~e
sucesos históricos sino por r.
·
modo de co11.ngnar 1os
•
•
tlsima, no tuvieron
erdie,on por la ignoran&amp;14
tradición y en los ca~tos popul:e:~nqu:is::. ~abemos, sin embargo, 'l"
de los españoles en tiempo de l
q t ·miento digno de llamar l.a
al principio del siglo doce hubo un acon ec,
atención.

p::b1::

¿Cuál es?
.
'b
huatlacas y su paso para la m,s,
La llegada sucesiva de las tn us na
central de México.
G53
.
·seo -Tello, que terminó su obra en 1_ ,
Lo historiadores anuguos de Jali
1742- comienzan la hi toria anngua
y Mota Padilla, que concluy! ~ suy: e~ caciq;e de Tzapotzinco ( lugar ~
de esa región co~ el relato ~ d:~:a ~aberle oído a su padre XonacaJta~
Centispac y Xali..xco) • el cu
d
ho nombre n toda e a uerra.
señor de la provincia de Acaponeta
e mue
que de sus abuelos y antepasados sabia que
l
alu·
d u11a provincia llamada Aztat an, s
"de lo más interno del Norte, e .
t aron "or el Nuevo MI•
.
T
d s diversos tiempos Y en r
r
~
ron vanas fam, ,as en o
t Centispac Xalisco, Aguacal
xico Zíbola, Sonora, Sinaloa, Acapontcª'L.
y pa:ando 'Jor la Sirrra d,
'
· · de Avalos y o ,ma,
1·
Tonalán y las provincias .
. t n Texcoco· la segunda vez,..
oblar de o.sien e
·
z
Michoacán, I ueron a P
por Thopia Guadiana, ae•
.
h más familias, que entraron
' . . ,,,._uan
lte,on mue ~Nochistlán, Tlaltenango, Theocalt,qut, '.Y r tecas, Xuclupila, Teul,
una de México; y que unos 'Y o~OS
,, (Tello: Cr6ruu
Por Querétaro hasta poblar en la Lag .
d'
· l y treinta anos. . .
)
hacían mansiones de tez, ~e11'. ~- t d l Conq. de N. Galicia, p. 21 .
Miscelánea, P· 23; Mota Padilla. u. e a
.
. ún Cbi·
historiadores hace m nci6n d e nmg
Como se ve, ninguno de los doscli . l de Ateneo (Chimalhuacán Ateneo)
malhuacán. Este nombre, c?~ el : 1;10::itecas desde la región de Huehuetla·
se halla en el relato del v1aJe d ( . .
. totalmente legendario, pero cuya
pallan ha ta Tollantzinco y Tollan v1aJe casi

'!

°

482

"Chimalhuacán Ateneo, jsJas y costa de mar" era, pues, según Ixtlilxochitl,
un lugar, o, si se quiere, una región, pero en el mismo sentido que lo eran
Xalixco y Tochpan, distintos y no comprendidos en aquél, del cual distaban
-según el relato- cien y ochenta leguas respectivamente.
Si en tiempo anteriores a la Conquista hubo un Chimalhuacán Ateneo, en
los de ésta había ya desaparecido, ya que no saben de él Tel10 ni Mota Pa~
dilla, ni lo hall6 D. Hilarión Romero Gil en u minucioso ludio de Jugare
jaliscienses incluido en u Memoria sobre lo descubrimientos de los español ,
leída en 1861 ;2 ni figura entre lo 212 pueblos visitados por Lebrón de
Quiñones. 21
1

Lo histórico se rcduc&lt;' ca,i a la procedencia noroccidcntal de los toltecas, quc- no se
llamaron asi hasta TolJan y que fueron bárbaros hasta que se civilizaron al contacto

coa los

pueblos ruJtos de la ~gi6n central.

1

lo1uuto GrL, HtLARtÓN : "Memoria sobre los descubrimientos que los españoles
hicitron en el siglo XVI de la región ocridental de este continente en la parte que se
le dio el nombre de Nue\'a Galicia; reinos y cacicazgos que contenía, religión y gobierno, lenguas, costumbre, y origen". (Bol. de la Soc. M ex. de Ceo gr. )' Estad., 1860,
IL ip., t. VIII, pp. 47-l-501). Se fundó en Tel10, Motn Padilla y lo d . conocida crónica del P. Fr. Manuel Gonz:füz Dávila, que cita en las pig-1. 489 y 492.
11, Relación breve y sumaria dt- la ViJita hecha por el Lic. Lorenzo Lc-br6o de Qui•

483

�Fuera de Ixtlilxóchitl no se han encontrado en lo documentos indígenas
referencias a este Chimalhuacán Ateneo. Todas se refieren al Chimalhuacán
Ateneo del Valle de México, llamado a veces simplemente Chimalhuacán, situado un tiempo a las orillas del lago de Texcoco y ahora en sus cercanías.•
No parece, sin embargo, que Navarrete haya tomado directamente el nombre del Chimalhuacán jalisciense de las Obras hist6ricas de Ixtlilxóchitl, de
difícil acceso en sus originales e impresión de Kingsborough, hasta la de 1891,
en México y por Chavero. Tampoco, de la M anarquía 1ndiana (Sevilla,
1615) de Torquemada, que reduce el relato de la peregrinación tolteca a una
breve frase: "anduvieron ciento y cuatro años vagueando por diversas parta
de este Nuevo Mundo" (I, 37 a). Ni de la Idea de una . nueva Historia General de la América Septe11trional (Madrid, 1746) de Boturini, quien sólo la
menciona (párr. XX y XXI). Posteriores a la obra de Navarrete ( 1872), son
la Historia Antigua y de la Conquista de Mlxico (México, 1880) de Qroza,
y Berra, y el tomo I de México a travls de los siglos (Barcelona, s. f., pero de
1884) de Chavero, que dan un buen resumen de dicha peregrinación coafonne al relato de Ixtlilx6chitl. Y muy posteriores y dependientes de Navarrete, son a su vez "Le Chimalhuacan et ses populations avant la Conquete
espagnole", artículo en Journal de la Societé des Americanistes, t. 1 (Pam,
1903) de León Diguet, y la Historia Particular del Estado de Jalisco (Guadalajara, 1910} de Pérez Verdía. Y a í, quedan solamente: la Historia A••
ligua de México de Clavijero, que en 1872 tenía ya cuatro ediciones castellanal
(Londres 1 1826; y México, 1844, 1853 y 1861-2); y la del mismo título, de
Veytia (M6&lt;lco, 1836): ambas con relatos de la peregrinación de los toltecas,
sumario el del primero y extenso el del segundo. De Clavijero (I, 175) procede probablemente la situación que avarrete da a Huehuetlapallan "11
Norte de Nuevo México". Y de Veytia (I, 153), en fin, el nombre de Chimalhuacán, aunque, como en Ixtlilxóchitl, es "la costa que llamaron de Cbimalhuacán Ateneo".'
Es, pues, falso, que "el territorio que hoy se llama Jalisco tenía en tiempGI
de la conquista el nombre de Chimalhuacán".
ñoncs, oidor del . Reino de Galicia ... Guadalajara, Eclics. de la Junta Auxiliar 1k
la Soc. Mex. de Gcogr. y Estad., 1951.
' Vúnsc "Cbimalhuacán" y "Chimalhuacán Ateneo" en el exhaustivo Dicciouffl
Biográfico de Historia Antigua d, M,xico, 3 t., Mhico 1952-1953, de D. Rafael Garál
Granados, quien sólo omitió lo relativo a la rcgi6n maya.
• De Clavij,ro 1e cita la edición de la Editorial Porrúa, México 1945, 4 t.; f dr
Veylia, la de la Editorial Leyenda, México 1944, 2 t.

TERRITORIO y

MlE..uBROS
u

DE LA

CONYEDERACJO'N "C IUMALH UACANA"

. Excluido
. . . de la rcgi6n que csLud·iamos e1 nombre de Chimalh
•
mvenc1on sm fundamento en las f ucn tes hºistoncas
, •
uacan
hay q
· • como
,
menos, con otro nombre o sin él llí 1
'
. ue ver s1 CX1Stia al
necesario saber primero cuáles e:.a: a ~ a confederaCl~n. Para lo cual es
donde podremos deducir su territorio. o pochan ser los miembros de eUa, de
Navarrete dice al propósito ( Ú'cc. 1/, pp. 6 ,. ss.):

,Cuál·¡ fue la divisjón geo_gra•¡·,ca¡• po1tl1ca
, . del antiguo Chimalhuacán)
Dºfí
' c1 mente se puede senalar. no obstante
•
el estado que tenía al tiempo d , I
. se procurará hacerlo según
hacerlo de tiempos anteriores Pe a conquduta española; no siendo posible
.
or carecer e datos
Decid, pues, cómo estaba dividido el als .
descubrieron.
P cuando los espanoles lo
El territorio que hoy forma el Estado de X r
una sola naci6n, sino que había en il d"f a txco no formaba entonces
nazgos o pequeños estados inde en .
' trentes m~narquE_as y tactoaformaban una confedcraci6n. p dientes, que en ciertas circunstancias
,Cuáles tran i' qui gobierno tenían?
Aun.que las monarquías no eran colindante
.
primero su tenitorio "' desp • l d l
- s, conveniente es determinar
r
ues e e os senorlos.
("Cuál era la primera monarquía?
Tonalan (Tonalá) ...
Colml prendlíNa cuatro tactoanazgos o señoríos tributarios:
T
t an, a
orte ...
Tlaxomulco, hacia el ur...
Tololot/án, pueblo situado a la orilla del Chicnáh
Tala.·· (al Occidente).
uac. · ·
es:;:º~/::::,!'~a~=~ana~gos dependían del señorío de Tonalan 'Y por
o remo, aunque no con toda propiedad.
c"C~ál era la segunda monarquía?
Xahxco, cuyos límites comprendían el territorio
,
que hoy forman los cantones de Te .
' poco mas o menos,
excepción de la sie" d l N
. . pie i' Mascota ( Amaxocotlan), con
t
a e ayant que ocupaban los
d.
actoana.:r¡os comprend'
. d
.
coras. .. ; ,ferentes
ta no sien o posible separarlos con exactitud
(°Cuál era la tercera monarqula?
.
Era Aztatlan, cuya capital de este nomb
.
.Y civilizada de Chimalhu ,
re era la ciudad más populosa
acan ...

484

485

�Contenía los tactoanazgos de:
Tzapotzinco . . .
Centispac .. .
Acaponetlan (Acaponeta), ..
Colhuacan o Culiacán.
¿Cuáles eran los tactoanazgos independientes?
Eran muchos y por la falta de noticias sólo mencionaremos los prinei,.
pales, comenzando de Oriente a Poniente.
¿Cuál es el primero?
Coinan, que lindaba al Oriente con el reino de Michoacán en el no
Chicnáhuac, teniendo por frontera al pueblo de Chicnahuatenco (La
Barca) en la margen del río y a Ayotl o Tortuga (Ayo) un poco hacia
el Norte ... La capital. .. se hallaba situada, con buenas murallas, en ,l
valle de Coinan (hoy el Valle simplemente) a la ribera oriental del no
que pasa de Atotonilco para Ocotlán .. .5
¿Cuál era el segundo tactoanazgo?
Cuitzeo, que comprendía solamente la parte de terreno situada entre el
mar Chapálico y el río Chicnáhuac, que ho ralido ya del Lago; y lindaba
con el señorío de Chapala . .. Su capital estaba en la margen occidental
del mismo río, en el punto que se conoce con el nombre de Paso tú
Cuitzeo ...
lCuál era el tercero?
Chapálac... Comprendía casi el mismo territorio que hoy tiene el dlpartamento de Cha pala, con Poncitlán, Xocotepec y Cotzallan o Axixir.. •·
¿ Cuál era el cuarto señorío?
Tzaúlan (Sayula) ... ; su tactoani Cuantoma era tributario del de Colima en tiempo de la Conquista. Tzacoalco era una de las más import_"11•
tes poblaciones por las salinas que en sus playas existían, y en ella residl,
un capitán del rey para recaudar el tributo; y en Cocolan (Cocula) go-

bernaba Tziltlali . .. a nombre de Cuantoma.
¿Cuál era el quinto?
Tzapollan ... Era entonces señor del tactoanazgo Minotlacoya, tributa• El río Lenna, llamado así desde la fundación de la ciudad de Lerma ( 1613 ), lo
llamaron los conquistadores río de Toluca y los indios nahuas Chicnahv.apan, "en lat
•
) • IO
nueve aguas", por el número de manantiales de que nace (actualmente S1ete
, JUD
a Almoloya del Río. Chicnahv.atenco, "a la orilla del Cbicnahuapan)t. fue el nombre
precortesiano de La Barca. En una lnfonnaci6n de 1561 se llama al Lago de Chapala
"laguna de Chiconahuatengo".

486

río del rey de Colima ... _, Tochpan (Tuxpan) ... , ZapotitJán ... , Tlamaz~lan o Tamazula ( eran) poblaciones importantes del señorío. Tanto
en estas como en otras poblaciones había comi.rarios del rey de Colima
con numerosas tropas para conservar el orden y recaudar los tributos.
El sexto tactoanazgo o señorlo ¿cuál era?
Autlán ... tributario de Colima.
¿Cuál era el sétimo señorio independiente?
Etzatlán. Comprendía el territorio que hoy tienen los cantones So. y

120., exceptuando a Cocula y Ameca, que pertenecían a Tzaúlan la primera y a Autlá11 la segunda. ..
¿Decidme cuál era el octavo tactoana.zgo?
Xochltepec (montes floridos). Comprendia lo que es hoy Magdalena
entre Etzatlán y T epic. ..
¿Qué otros señoríos existían?
Lo~ más notables se han ya enumerado,· pero hacia el Norte, desde

la orilla del río Grande hasta Zacatecas, existian otros, que /argo serfa
enumerar porque los más de ellos no contenfan más que un solo pueblo
Y por esto sólo haremos mención de aquellos que más tarde se hiciero~
notables por los sucesos que allí ocurrieron.
¿ Cuáles son?

.Acatic, entre Tepatitlán y Lagos;
Tacotlán ... comprendiendo la jurisdicción de Cuquío¡
Teocaltiche . .. ;
Yahualica y
Nochistlán, hoy del Estado de Zacatecas... ;
Teul .. .;
Tlaltenango,
Atemanica y
Atenquítitl. ..
~mo se ve, Navarrete hlzo "la división geográfica y política del antio-uo
0
Chimalhuac'an" por las " monarqwas,
,
tactoanazgos independientes y otros
tactoanazo-os" q e " ¡ t'
d I e
. ,, ,
.,
u ª iempo e a onqwsta hab1a en el territorio que en
17
8~
del E ta?o de Jualisco, pues éste era para Navarrete (pp. 3 y 6) el
~tono del antiguo Chimalhuacán. De ahl, que incluya en el territorio
chimalhuacano lo que en 1872 era aún 7o. cantón de Jalisco (Tepic) que
no fue segregado de Jalisco como "Territorio Federal" hasta 1884· y' que
excluy
eortma, separada de Jalisco desde 1823, a pesar de que ' Colima
h , ~
abia sido, según él {p. 11) "la cabeza" de la Confederación Chimalhuacana.

ei:ª

ª

487

�.
,
b'
ertcnec1entes
al Estado d e Jali co' a "Tzaúlan.
. .
Incluyo, en cam 10, por P
, ~, ( S)- tributarios y temtono de
Tzapotlán y Autlán" que eran -segun_ e p.
Colima si ésta debía excluir, h be 'd excluídos Junto con
Colima, y deb1an a r Sl o
f scm,ido por Diguet, como puede
·
encias Navarrete ue o,
se. En estas mcongru
. •
, M 'd'
1 reproducido por Percz Ververse en su mapa del Chuna~huacanro
:us tributarios.ª Pérez Verdía,
día (I, 3), que excluye~ Coli(ma pe tradicci~n con el mapa) como la primera
.
b
pone a Colima en con
sin em argoi
, s" chiroalhuacanas.
de "las cuatro grandes monar~ma
. l en total o parcialmente, el teDe las fuentes históricas anu~a~, unas meº;, ~ el Imperio fexica, otras
. . d e la "Confederaci6n Chímalhuacana e
mtono

i~:iu1::

en el de Michhuacan.
.
. , notoriamente desmesurada al
Alba Jxtlilxóchitl (II, 318) d1~ lun~ ~~te~s1o~s términos de los chichimecas
Imperio fexica, del que s6lo cxc uyo
es e
, ...
y reino de Mi choacan .

.
todo el imperio de esta Nueva España,
" .. .de todo punto so7uzgaro~ .
. de Mic/ioacán hasta IDJ
.
d los clachimecas ,, remo
desde los términos
e poseyeron l os an t'qu!•imos
re~,es
tu/tecas, qut
1
. •
....
.r
~
últimas provmnas que
V p "-' Nicaralwa que es toao
H
l
Acalan, era az J
,
fueron los de ue~mo an,
'huac· • desde los cuextecas (que son las
lo que contient: la t1rrra de A11a
, HJ ·tt palan que es lo que llam411
. d p•
) hasta llegar a ui a
•
d
'•rovinc11.u e anuco
.
d l lfar del Sur, do11 e s,
1
r
.
d C t • por lar costas e ~
d
Mar VermtJo o t ores~
..
p ovincias como fueron las t
.
,
d , pUndidos remos ,, r
'
incluzan gran es ¡ es
.
h honas mixtecas tzapotecas,
.
¡.;
cu1tlatecas, e oc
•
'
los cko/iu1xcas )' yo,,.cas,
l
x;calancas totonaques y otras
•
b•
1 ualcas no11oa cas, •
quauhtemaltecas, coa zaq
, d t d" punto rendidas, )' todas de a¡o
.
ue
quedaron
e
o v
, d
t
muchas nac10,us, q
, d longitud mas e cua ro. . l t
cabezas que tenia e
"
del Imprno de as re~
d
l Mar del Norte hasta el del Sur .
cientas leguas, y de latitud es e e

d

, d
f . la conquista de Honduras y
Torquemada (I, 218-9), despucs e relen!r resume a Ixtlilxócbitl dicien.
de Moctecuhzoma
,
d en
Nicaragua en tiempos
. d l
, de este Nuevo Mun o,
..,-,:i
, d quas1 to o o mas
,
.
do que aquél ".se ayv~ero ~ tierra". Solís (Lib. II, c. III), fue aun_ ow
más de cuatrocientas leguas e
. M .
se extendió desde el istJDO
e.,cagerado, pues di.JO que el Impcno
. 1 eXJcano
, hasta el Cabo Mendocmo.
de P anama

loa

a la ciudad de Colima, que fue _fundada por del
• De Colima, aparece en el map .
.
" una legua )' media de la mar
3 (
en su actual anento, nno a
españole5 en 152
no
rovincia de Colimotl.
iciona.
Sur'' ), pero no los pueblos d~ la ~le sobre todo literariamente, hay muchas cdl Riva, De Solls, que, co~o
la Biblioteca de Autores Espa.ñoltl de Manue
. /
J
La . era de Madrid. 16 .
pnm t. '28 (Il de1 d e R is" t • d, Sucesos Part1cu ares •
deneyra,

clásis/ºin

488

Clavijero, en cambio, qur. inicia el estudio crítico de nuestra historia antigua, dice que ese Imperio "extendíase por el poniente y por e) sur hasta eJ
mar Pacífico, por el sureste hasta las inmediaciones de Quauhtemallan, por
el oriente hasta el Golfo Mexicano, por el norte hasta 1a Huaxteca, y por el
noroeste confinaba con los bárbaros chichimeca ". Y que, aunque algunos
autores le dan mayor extensjón, ni en la matrícula de los pueblos tributarios, ni en la lista de los lugares conquistados que se halla en la Colección de
Mendoza, ni en los autores que han escrito con mayor instrucción" halla
fundamento alguno para ello ( I, 60). Y al e.~ecificar las provincias del
Imperio, añade: "las del mar Pacifico eran las de Coliman, Zacatolan, Tototepec y Xoconochco" ( I, 63)," dato fundado evidentemente en la M atricula de Tributos y en la Colección de Mendoza o Códice Mendocino, cuya
segunda parte sobre todo es copia de la Matricula.
"Colima'\ sin embargo, la del Códice Mendocino,' no es, según todos los
indicio., la provincia precortesiana llamada Colima, de cuyo nombre se dcIÍ\'Ó el del actual Estado de Colima. Esto se deduce del nombre y características del lugar mencionado en el Mendocino, que no corresponden a Colima,
la del Estado de su nombre.
El jero lifico 437 del Códice está allí traducido a nue tra escritura por
..Colima, pu(ebl)o"; pero la traducción correcta es, según común opinión
moderna, A.colima o Acoliman, que no es el nombre de Colima.10 El
jeroglífico 14 de Acolma y el 264 de Acolhuacan son casi iguales al 437 de
Colima, pero eran sin duda ambiguos para el intérprete, pues tratándose del
de Arolhuacan, en la fatrícula ( de la que es copia el C6dice), borró
~1 te:;cócatl que había añadido al nombre de Acolhuacan y puso en su lugar
acolmécall, añadidura que, sin borrón, subsiste en el Códice. Por Jo demás,
a pesar de lo correcto de las interpretaciones del C6dice, tiene alguna errónea, como 1a del jeroglífico 292 de Chimako por Panchimalco y, quizás,
la del 395 de Mitepec por Tiacotepec. ª
' Edici6n de la Editorial Porrúa, 1945.
• Del C6díce .Mendocino hay varias ediciont"s, Citamos la de Cooper CJark, James:
·Codtx Mrndora, London, 1938. 3 vals.

• La lectura correcta es más bien, quizás, Aeolman, a pesar de las variantea entre los
jeroglífico~ 437 y 14, )'3 que se dan \·ariantts entre jerogliiicos que se leen igual, como
~I de Coihuacan en el Códice Vaticano y otros c6dices.
11

Del de Chimalco dice Barlow: el jeroglífico muestra claramente una bandera
1Pantli) y un escudo ( chimalli) ; la "Matrícula" trae la anotaci6n correcta (Panchi'lflo/co) : adrmás, existe actualmente un pueblo de Panchimalco y ninguno de ChiDlalco. Sobrt el de Mitipe,: observa: no hay trazas de tal pueblo en la rcgi6n, mientras
que Tlacotepec (versión de la matrícula) es bien conocido y aparece en la lista de las
-conquin.u de Axa)·ácatl ( o. , . en la nota siguiente, pp. 76 y 28).

489

�d 11
señalado por el jeroglífico
Mas, cualquiera que sea el nombre e ~~ Códice como un lugar se437 (Colima), dicb~ l~gar_ es e~umdera~~h;atlan, que ba sido localizada en
cundario de la prOVUlcia tnbu~a Ge ero por Cooper Clark (I, 74, nota
el territorio del actual Estado e uerr.6 del Imperio Mex.ica por Barlow
1) y en magistral estudio sobre la e.xtensi n . 8 ss) 12 El carácter secun.
E "' o/ thc Culhua mexica,
(The exlent of the mrre
d
) J formación sobre los tributos
11
•ch 1
da confirma o en a
del
dario de di o ugar que
A~ d 1554 donde sólo se habla
que los indios pagaban Moctczuma.
e e ~ a tributaban'', sin dar
"pueblo de Qiguatlan y otros doce pue os qu
los nombres de éstos (pp. 46 , et~.) ·11
entre las conquistas de l01
.
l E do d Colima no aparece
Colima, la de sta
e
' hi , .ca del Códice Mendocino ru en
.cas ni en la parte ston
hace
d
empera ores mexi '
,
H L
riroera mención de ella 1a
otros documentos indígenas anRal~~ (;!ixtitan 15 oc. 1524):
Cortés en su Cuarta Carta de e aci n
'

ª

:iº

anite a la dicha
• ,
( U)'º nom bra omi·t e) " .,,
"Yendo este dicho capitan c
. . d una provincia que se día
ciudad de Zacatula, tuvieron notic~ e e habían de llevar sobrt la
, p rtada del camino qu
Coliman, que tsta a a
. t
·ncuenta leguas: 'Y con la gentt q,u
mano derecha, que es al ponte~ e, ~ . ella provincia de Mechuocó~
llevaba y con mucha de los amigos e aqu_
das donde hubo con los
fue allá sin mi licencia, )' entr6 algunas ¡ornan :uart.nta de caballo 1
ncuentros · Y armque era
naturales algunos ree
,
d l os los desbarataron y eclta,oa
más de den peones, ballesteros y ro e cr ,_ l ' mucha gente de lo,
.
les mataron tres espano es y
_,
fuera de la tierra, 'Y
.
• d d d Zacatula • )' sabido por ""•
.
f
eron a la dicha cm a
e
,
r 148 b)
amigos, y se tt
. ,
• le castiaué su i,iobtdfr11cia". \ P•
mandé traer preso al capttan y .
C:6 ( otro capitán cu-vo nombr1
zn.strncci n a
• ·
l d' ha
" .. ·)'º le mandé en a ic
su
• d d d Zacatula, y con la genlt
. )
que se {uese a la ciu a e
. .
también omite . . .
, d llí. pudiese sacar fuese a la prorm,e111
' habían des bar atado
que 11evaba ,, con la que mas , el ª p dos dije que
de Coliman, donde en lo.s cap,tu os asa . . de M echuacán para la
.
t que iba de la provmcia
aquel capitán y gen e
.
d los atraer por bien, )' si no, les co••
dicha ciudad, 'J' que traba;ase ,.

quistase
b
de la qut allá tomó, junt6 cin·
"El se fue, y de la gente q~e lleva a y
' . fue a la dicha pro~·incia,
cuenta de caballo y ciento cincuenta peones, y l l'
e exltnt of the Empire o/ ti,, Culhua Mtxica. lberoarncri-

R . H. : Th .
.
B keley and Los Angrlts, 1919.
rana: 28. University oí Cal~ol'1lla l'tt~;s i:dios pagaban a Moclezumn. Año dt JS54.
n B.uLoW,

u

I n./o,ma&lt;ión sobre los tributos qut

M~xico, José Porrúa e Hijos, Sucs., 1957.
"

490

éase rl Diccionario citado en la nota 3.

que está de la ciudad de Zacatula, costa dt la mar del Sur abajo sesenta
leguas . .. '1 llegó a la dicha provincia; )' en la parte que al otro capitán
habían desbaratado halló mucha gente de guerra que le estaban esperando, creyendo haberse con él como con el otro; y así rompjeron los
unos y los otros; )' pfago a Nuestro Señor que la victoria fue por los
nuestros, sin morir 1zinguno de ellos, aunque a muchos y a los caballos
hirieron; y los enemigos pagaron bien el daño que habían hecho. Y fue
tan bueno este castigo, que sin más guerra se dio luego toda la tierra de
paz, y no solamente esta prouittcia, mas autt muchas otras cercanas a
ella viriieron a St ofrecer por vasallos de vuestra cesárea majestad, que
/utron Alimtln, Colimonte " Ceguatán; ,, de allí me escribió todo lo que
le había sucedido, y le envié a mandar que buscase un asiento que fuese
bueno y en '1 se fundase un~ villa, y que le pusiese nombre Coliman,
como la dicha provincia, y le envié nombramú-nto de alcalde.r y regidores
para ella''. (p. 154 a) .16

Era, pues, Colima no un pueblo ino una proVU1c1a o región de arrestos
bélicos; pero ni ella ni otra porción del territorio de la "Confederación Chimalhuacana" pertenecieron -como se ha visto- al Imperio Mexica.
Hay, por el contrario, no pocos documentos antiguos, independientes unos
de otros, que incluyen en el Estado Tarasco. total o parcialmente: el terri• Edic. de I Editorial Porrúa, Méxiro 1960. Sobre la debatida curstión del nombre

dd capitán dcsobcdjente, lo más probable es que éste fue Juan Rodríguez de Villafutrtc. La cuestión nace de las variante., que hay en los autores antiguos que dan el
nombrt de ese capitán, omitido por Cortéi. Según ÜÓMARA (c. CLI), fue Cristóbal
dt Olid. Según BuML (c. CLVII y CLX), de quien dependen Tello, Mota Padilla,

llcaumont, Bancroft y muchos modernos, fue Juan Alvarez Chico,

HERRERA

(al parcrer

.a:iu danc cuenta) refiere dos veces el mismo episodio en el mimio capítulo ( 17 del
lib. 111, 3a. Déc.). La primrra ve?., dependiendo de Gómara, dice que fue O lid : la
etgunda, ateniéndo e a un documento desconocido, que el capitán Villafuerte, cuyo
IIOID.brc y hechos repitt muy sumariament&lt;" de:spu6' ( c. 5, lib. V) en una frase qu co-piamos tn la nota 18. Mas rs el caJO, que Ouo, fuera de Gómara y los que de él
deJ)!'nden, nunca es prest'otado como "capitán desobediente }' derrotado" en Colima.
llunaJ lo recuerda como dos veces enviado allá por Cortés y las dos vencedor. Y, fuera
de lkmal, 110 tiene actuaci6n alguna c.-n Colima : sua compañeros, al alt&gt;gar s('rvicios
Pttltado, al re&gt;· en compañía de Olid, citan la conquista de Mi('hoaeán, pero no la de
Colima. }uA. ALVAJU!.Z CH1co sólo es mencionado por BernaJ y l05 que e n Bern:)1 s
Íurufan; pero Bt·mal "nunca estuvo en en región y c,críbi6 de m moría", como dice
Saurr, }"
dicho no se halla confirmado en otros fuentes. illafoene, l'n c:.'Wlbio, "'fue
por B"ntral a Colima e a los Opelcingos", como dijo ¡u viuda doña Juana de Zúñiga,
Del capilán conquistador de Colima, al menos defirutivo. G6mara, Berna] y Herrera
dieto que fue Go~ZALO D&amp; SANDOVAL. Véase la luminosa discusión de Sauc:r en su
Colima of N. Spain, citada en el texto.

,u

491

•

�torio de la "Confederación Chimalhuacana". En orden cronológico son los
siguientes:
En 1530, durante su expedición conquistadora y hallándose en la provincia de Tcirnoac o Centicpaque (Senti pac, Nay.), al norte de las de Xalixco y Tepique, escribe Nuño de Guzmán al Emperador informándole de lo
hasta entonces acontecido y firma así su carta en Omitlán, cabecera de aquélla: "De Omitlán, en la provincia de Mechuacáo, de la Mayor España, a
8 de julio de 1530". (Colee. de Doc. Jnéd. de Pacbcco, &amp;, Madrid 1864-84,

XIII, p. 389).
La Relaci6n de Mechuacán, e:scrita hacia 1511 por un franciscano, menciona unos 140 lugares y 3 provincias conqui tados por lo· reyes tarascos y
sus auxiliares. Entre los lugares conquistados pone a Tamazula y &lt;;aputlán¡
y entre las provincias a "los pueblos DábaTos". Refiere también que Tzitzispandácuare "tuvo su conquista hacia Colima y Zacatula y otros pueblos"
(Parte 11, ce. 31 y 35 ). Dice luego que, en la fiesta de Hiquándiro, iban a
conqui tas "lo de Mechuacán y los chichimecas y otomícs que el Cazonci
tenían subjetos, y mat!alcingas y uetámaecha y chontalc y los de Tuspa y

Tamazula y Zapotlán". (Parte 111, c. 5). 1'
El Ctladcrno de TaJaciones "de ciertos pueblos de la Provincia de • {ichoa•
cán" hecho por el Br. Ortega, alcalde mayor en ella, a pedimento del Lic.
Cristóbal de Benavente, fiscal de la Real Audiencia de Mé.-xico entre 1542 y
1557, trae la nómina de 78 pueblos, entre los cuales están Amula, Tuchpa
Zayula, Avalos, Mazamitla, Cocula y Colima (Orozco y Berra II, p. 209)."
En 1579 y 1580, en la diócesis de Michoacán (como en las demás de la
ueva España), se estuvieron haciendo confonne a un cuestionario muy com•
pleto enviado de la Corte, Relaciones Geográficas de las diferentes cabeceras
que en ella había. No todas se conservan o se conocen. Entre las conocidas
que subsisten, hacen a nuestro propósito las de Tuspa-Tamazula-Qapotlán y
las de Amula, Ameca y Motines.

La Relación de Tuspa-Tamazula-&lt;;apotlán (Tuxpan, Tamazul:i y Zapatlán, Jal.) fue hecha:

"En este pueblo de Tuspa, de la Nueva España, en beinte días del mts
de Hebrero de mill y quinientos y ochenta años .. . Esta probincia de
Tuspa y Tamatzula y &lt;;apotlán está puesta en la real corona, y cada
pueblo de estos tres es cabecera por sí, y cada uno de ellos tiene los
,. Edición de Aguilar, Madrid, 1956.
" La íecha puesta al dOCUD1"nto está equivocada en cuanto al día dd roes, 31 ck
abril ; y en cuanto al año, 1528, cuando aún no era fiscal de I Audiencia el Lle, Bcnavcntc.

492

suxetos que e,i cada uno de ellos irá declarado
1' d
blos con sus _su~etos eran_ ~el Ca,o,zci, rey de la pr~vi:ci:s
tl
.
quecual
e sell rindió
t ó al capztan Christóbal de Olf' e fue t l pnmer
hombre.,
a l d~ he a en r ~ que lo envió el capitán general don Fernando Cortés
a te al conqur.sta
en el año de mi'll y qum1e11tos
. .
)' como
d' h
)' veinte )' dos años. ,
e ic o rey Cafonci se rindió con toda su tierra el dich
,
pitan general don Fernando Cortés los tomó para , Í ~ .
o catiem/io hasta
l
.
n )' e sirvieron algún
que os puneron en la real coro11a. . Este puebl f
por suxeto
a Tusistlán . .. y a T onat la11 . •. Diceu
.
• e11 tiempoo deltnt
..
que
su
xent1lldad
era
del
Cafonci
como
está
dich
.
.
tas de alf!odó
,
o, y a quwz tributaban man,
n )' naf!uas azules . .. Dicen que tenían en 1
.
o~ro señor que los gobernaba, al cual daban de l
a provincia
0 que coxían )' le servian como t f •
(R l .
a a ' y que te,da1i guerra co11 la provincia de Colima
e acio~es Geográficas de la Diócesis de Michoacán lI pp 84 . ..
GuadalaJara, 1958, 2 vols.).
' '
·
Y s ··
''El ,pueblo de Qapotlán. · · el pnmer
·
fu11dador fue el señor de Me
1
e ioacan . .. Este pueblo tiene por suxetos a Cuaoteponahuastitlan
•
otro
·
··· Y
p que
~ se lllam
C ª Jstlá
. n. · · D icen
que en tiempo de su xentilidad tenían
~enor
afonct, rey de Mechoacán, y le tributaban plumas gran
:; e co ores, '.)I plata tendida muy delgada, y algunos indios que to:
. ban en la guerra que tenian con otros pueblos comarcanos a éste
~icen
s; g~bernaban por un principal que ponía el rey de M echoacd~·
cua o e ec,an y daban de comer y le hacían su casa 'Y simenteras ,
"i que tenían guerras con los de Colima y .Aguatlán y Autlán "' C ...
apa y Tenamastlán. y .Ameca )' ¡ fat l'a1t y el Agualulco y otros .,pueblos
Ufacomarcanos. .. (]bid., II, pp. 94 y ss.).
El pueblo de Tainazu la . . . t·tene por suxetos a &lt;;apotilt.
otro
y a
T l pueblo que llaman San Bartolomé· · · )' a otro pue blo ique.
que lJ..aman

::t;;e~l::1c::-

/r

¡°

(u:

M

ll et an. y a otro pueblo que llaman Puetlan . .. y a otro pueblo que
aman echoacan . .. y a otro pueblo que llaman San L'
otro pu bl
ll
azaro. . . y a
'ti e o que aman Santiago ... y a otro pueblo que llaman Mafam,
a otro
•
de sa. .. yt Id
d pueblo que llaman Quitupan · · · D1 cen que en tiempo
: ge; • t a eran del Cafonci, rey de Mechuacán, al cual tributaban
;an cu e algodón blancas, y naguas azules, y plumas de papagayos y
·
este otras
p aves
. . grandes. . . D rcen
que se go bernaba,z por un principal de
de; C rovm~ia, que se llamaba Hácatl, el cual era del con.sentimiento
b d ªfonci, rey de Mechuacán, e que le hacían sus simenteras y le
o e edan en todo¡ e que tenían guerras con los de Colima y Á tlá
e lfatlán Y Tlajomulco y otros pueblos comarcanos " (lb 'd u lln
pp. 99 y SS.) .
.. .
l ., ,
493

�Conforme a las correspondientes "Relaciones", el Ca,;onci conquistó a Amula, tenía sujetos a los pueblos comarcanos de Ameca y poseía parte de la tierra y costa de la provincia de Motines:
La de Amula, intitulada ''Discripción de Zapotitlán, Tuscacuesco y Cusalapa", hecha en 1579, dice:
Dijeron y declararon que an,iguamente, en su gentileza, conocieron por
señor, según sus padres de estos declarantes decían, a un señor llamado
Xiutetequtte . .. y que a éste tributaban y servían por señor . .. y que
este señor rein6 setenta y cinco años, poco más o menos, hasta que el
Caronci entró con su gente en esta dicha provincia y lo mataron; y el
dicho Caronci puso tres capitanes en esta provincia, de los cuales no
saben los nombres estos declarantes; y éstos pelearan con los que quedaron y los recogieron en un pueblo que estaba aqu! junto, de pocas
casas; y que así los dichos capitanes estuvieron recogidos y peleando
con los demás pueblos; murieron y sucedi6 un señor que se llamaba
Teuquettatequemuy .. . y que a éste sucedi6 Mafatte, padre de ... uno
de los declarantes . .. el cual gobernó hasta que vinieron los españoles.
(Noticias varias de Nueva Galicía, Guadalajara, 1878, pp. 282 y 291).

posesi6n en esta tierra ,, costa del
carne humana como los t
mar, y eran. grandes comedores de
,
arascos y con unos y otro t f.
de Tlatíca. (Sauer, Carl: Colima' of N S a. .
s ~n an guerras /.os
Iberoamericana: 29 [19481, p. 72 ). · P zn in the Su:teenth Century.

El Cazonci dominaba la región de Colima. en
,
rreando según la Relaci, d P' ,
.
parte segun Herrera, gueon e atzcuaro Herrera en
" di 'al
como dice Sauer refiere casi segu·d d .
,
un e ton lapse"
•
)
'
~ 0 os veces (por utilizar d f
di
tJntas la primera entrada de los es - I
.
os uentes spano es en Colima. La segunda vez dice:
El capitán Villafuerte lleaado co l
camino ( de z t la),
,;
n
gente adonde habla de tomar el
aca u , tuvo forma para que la
t l
..
fuese a otra provincia, hacia l N t
f!~n e_ 'e requinese, que
muchos ca itan
e
or e, cuya pacifzcacion hablan pedido

ª

que, vuelt/de ;;~;/;ue:;a ~;s:;~;it::los Hernán . Cortés, respondía
supo lo que había hecho Villafu
. ~er aq~ella Jornada; y cuando
de la mucha aente ue
erte, temio que iba alzado, can ocasión

españoles. (lbid., pp. 233 y 245).

De la Relación de Motines, 1580, sólo conocemos su versión al inglés, que
por falta del texto original castellano, traduciremos:

'

los capturaban, mataban y comían; hacíanles también guerras los de
Epatlán, poblado con gente de la provincia de Mechuacán, que tomaron

494

le

c;a qu:
puso en gran cuidado. Entró
o a os solda,dos demasiada libertad;

• n a edic.

Guararua", IV, 181) _1a

La Relación de Pátzcuaro dice a su vez:
Traían guerras. . . con /os mexicano .
.
.
algunas batallas v
.
s,_ a quien siempre resistieron y en
encieron, y prendieron mucho d
ll
T
.
guerreaban con los de Col'ima y ZacatuJa y a , t s . e e los. .ambzén
(Relaciones Geográfica. de l D'6 d M'. es os siempre os su¡etaron.
J
a z c. e ich., II, 113).

Hay, por u·1tuno,
·
una información . d' .. l
'SUelto de confonnid d
l
. .
¡u icia ' cuyo cuestionanio fue aba por os tesbgos Híz
1594
.
-Constantino Huitzimé
. .
·
ose en
a pedimento de don
ngan, rueto del cazonci don Francisco Ta
ra probar la extensión que tuvieron los do . . d és
ngaxoan, paen dichos dominios estaban incl ,d ( Im~os e te. Por ella consta que
m os se ecc1onando lo que hace a nuestro
u

A veces tralan guerras con los tarascos, que ocasionalmente entraban ,

u~

y él sali6 presto de la pro!i-ncia :u:~a~;c;acan, cargados de despojos,
tocaba al Cazonci y habla ·¿ '
. o e guerra, y porque en parte
Y envi6 contento de los agra:io: ;u:;:;rse/ Cor!és ( éste), le satisfizo
gos .(Déc. 3a., Lib. 111 c. XVII E l en _za ~. siempr~ quedaron ami-

Del mismo año, 15 79, es la Relaci6n de Ame ca, que dice :
El primer fundador de este dicho pueblo y Sil comarca fue u,1 indio
mu,, valiente, llamado Jojouhquitequani . .. Era persona muy temida,
el cual dicen que vino de muy lejos de aquí ... con mucha gente de
guerra, conquistando muchos pueblos y sujetándolos hasta llegar a este
pueblo . .. para dende aquí conquistar a otros pueblos que a éste estaban
comarcanos, de mucha gente, los cuales tenía sujetos el Gai;onci, señor
de Pázquaro, de la provincia de Mechuacán, el cual dicho Cafionci tuuo
grandes guerras con él por habérsele venido ta11 cerca y por sujetallo
por su vasallo; y por ser tan valiente el dicho ]ojouhquitequani 'Y su
gente muy usada en la guerra, nunca pudo sujetalle ni jamás fue sujeto
a otro señor. Sustentóse con el dicho Cafionci hasta la venida de los

ti!~:;:b~u::

Villafuerte c:n poc~
volvieron los indios

yasí

La"

"l
otra provincia, hacia el Norte" es Coli
o que pas6 con los capitanes de II
d Croa,, pues Herrera en su recapitulaci6n de
-Go I
ernan o ortes" ( 5 lib V
nza o de Sandoval había enviado (Cortés a
.
c. '
. ' 3a. Déc.), dice: "a
Ydejado destruida la tierra".
) Colima, adonde Villa!uerte habla estado

495

�bl d Avalos" Ahuatlán, Amacueca,
propósito) "Culima y Z~catula, pu~os eTamazul~ Tuzpa, Tzacu ( a) leo,
Chacala Chapala, E~tlan, Ensapu
exo,
· ·
erteneció a Boturini,
Tzapotlán (El documento ongma P
X
Ocotlán, ocotepec,
· ,
3 d 1 Catálogo de su Museo Indiano. De
quien lo cita en el párrafo XIV ~~- ~ariano Veytia. Orozco y Berra, II,
él hizo copia "no muy correcta
on

Í

207-209) ·
· l · éd't
.
.
li . vestiaación en matena m i o e unBrand, que en 1943 hlZO am~ ~ : e ~n el territorio de éste: todo lo
preso sobre el "E tado Tarasco ' in uy
.
dido dentro de
h es del Estado de Colima y, del de Jahsco, lo compren
l

~~: :ea que, partiendo de la costa junto a Cihuatlán,Tpasal ,un

~opoca

~

I e o por Cocula y por ona a y
niente de Tuxcacuesco, pasa u g .
.
kctch of Antropology and Geonorte de Atotonilco el Alto (_An Histon_cal Sl
añol en Anales del Museo
!!raphy in the Tarascan Reg,on, traducido a esp
d" t )
Michoacano, o. 5, 2a. época, 1952, p. 59 y mapa a JUn o .

LA CoNPEDERAClÓN
Sobre ella pregunta Navarrete:

. tes no estaban ligados por
é y esta multitud dt Estados indepen d,en
l ' vínculo de unión?
a gun
.
az cada uno obraba aisladamente; pero
Partee que en tiempos de pd l
t'
Estados de Grecia en los
e1·anza e os an tguos
.
en los de guerra, a sem
b una confederaci6n fornuey de Troya forma an
prí
tiempos de
amo, r
' d
po el ,·efe más inttliaente.
l Estado más po eroso o r
.,
d . . 'd p
dable ing1 a or ~
de Michoacán, su natural eneAsí pudieron humillar ~l poder:::1::: as! udieron combatir a los esmigo, cuantas veces qutso some
,
p
. de México con
bl'
l virrey Mendoia a venir
pañoles, derrotarlos 'Y o igar a
~ ,.
I abían visto para sorne·
., .
.
cuantos en amenca se '
u11 e¡ercito superior ª
d
•¡· · A veces se
·
gran es so.en ic1os.
0
terlos, lo cual s6lo pudo conseguir c n J b
disminuían los límites
hacían la guerra unos a otros y se ensanc ia an o
de los Estados.
l
·
X alixco,
{Según esto, podríamos con toda propiedad llamar a antiguo
co11federación Chimalhuacana?
,
contraba en tiempos
e a lo menos as, se en
P
Sin duda alguna, orqu
. . t digno de referirse, qut
• t d spués de un acontec1mten o
l
de la conquu a e
.
l
d polílico del país en aqlll
acababa de pasar y que influyó en e esta o
tiempo. (Lec. II, PP· 9 - 10) ·
496

Narra en seguida avarrete, prolijamente, dicho acontec1m1ento, que es
la que se ha llamado "famosa guerra del Salitre", y, páginas adelante, la
insurrecci6n de Nueva Galicia de 1540-4 l. De u n&gt;lato entresacaremos los
datos relativos a la "Confcderaci6n".

La idea de la confederación parece haberla tomado de Frej,s, aunque en
éste la confederaci6n es sólo de cada reino con algunos cacicazgos: "EJ Estado llamado ahora de Jalisco. . . encerraba los tres reinos de Colima, Ja-

Jisco y Tonalá; su gobierno era real, pero confederado con algunos Uamados cacique o jefes de naciones" (Memoria hist6rica ... de la Conquista
Particular de Jalisco, p. 13) .19
Para Navarrete esa confederación es ya algo más grande: ''una multitud

· de Estados independient . que en tiempos de guerra formaban una formidable confederación (pp. 9-10). Los Estados independientes eran 3 monarquías (Tonalan, Xalisco y Aztatlan), 8 tactoanazgos principales y más de
8 menos importantes (pp. 6-9). egún él, no había Coofederaci6n ChimaJbuacana en tiempos de paz, rolo en los de guerra, de los que cita dos casos:
el de la guerra del Salitre y el de la insurrección de 15+1. Re ulta, sin embargo, que, conforme a los datos del propio Navarrete, tampoco la hubo en
esas guerra . Y con iguientcmente, que nu,ica existi6 la Confederación Chimalhuacana.

En la guerra del Salitre (contra el rey de Michoacán, que queña adueñarse de las salinas de Tzacoalco, p. 10), tomó la parte principal y la dirección de ella una monarquía extranjera: Colima, la cual, asociada a 13 ca-

cicazgos: Xicotlan, Autlan, T1.aúlan, Cocolan, Tochpan, Tzapotitlan, Cotulan, Tlamazolan, Chapala, Tzapot1an, Tla.,ccomulco, Xochitépec y Etzatlan (p. 11), obtuvo la victoria. Según esto, hubo entonces una confederaci6n
de Colima con 13 cacicazgos, uno de ellos, Tlaxomulco, tributario de Tonalan. Pero no lleg6 a formarse la "Confederación Chimalhuacana", compuesta de 3 monarquías {Tonalan, Xalisco y Aztatlan) y de más de 16 caciavarrete, sin embargo, deduc de la confederaci6n de Colima con
13 cacicazgo para esta guerra, la que "podríamos con toda propiedad llamar... Confederación Chimalhuacana".
caigos.

Además de Xalisco y Aztatlan, que -según avarrete- no part.1c1paron
en esta guerra hay que quitar -conforme a los documentos arriba citados-de entre lo cacicazgos participantes en ella: a Tochpan, Tlamazolan y Tzapotlan, que eran tributario del Cazonci y hacían la guerra a Colima; y a
Tzaúlan y Chapala, que entrenaban en los dominios de aquél; más aún, a lugares de Ja propia Colima, que también le pertenecían. Y como -según

e.as fuentes-

el Cazonci e taba en posesión de las salinas de Tzacoalco al

• Edic:. de Guadalajara, 1879. La primera sali6 ali! mismo, 1833.

497
fl32

�.
mbién ue suprimir la victoria "chimalh~tiempo de la conqlllsta, hay ta
ql
I cuenta Navarrete, y añadud al menos ta como a
na" y aun la guerra to a, .
V dí que avarrete "refiere guerras
d 1
e dice Pérez er a
la a aquellas e as qu
il
. " Lo que decimos está conf'rmado
1
• 'd
combates usonos .
. d
que no han ex1st1 o
la Pr0\,1ncia de Avalos, que, sien o partambién por la conqwsta pacifica de od é t conquistada pacíficamente.
. d fich cán fue como t o e'
.
te del reino e
oa • '
'
d 1 l'tre se formó para la üuurreccióa
Mucho meno que para la gue_rra e a i " ' La insurrección comenzó en
· • ChirnaUrnacana ·
d
de 1541 la • Confc crac10n
(f
d 1 "Chimalhuacán", en lo que hoy
Tla.xicoringa, valle de Guasamota ~eraeligiosa de los indios; la propagaron
es Durango), durante una cerhemodnia] r resentimiento de los indios contra
,
b ·os aprovec an o os
al
los nagu es o ruJ
h d l n·"'rra". y amenazó as1 exten"l b'a que ec ar e a '"
'
.
los españoles, a los que 1a t
G
ino hasta Michoac:ín y México, c:oderse no ~lo por. toda la rva
t:t:,~himaUmacán" afectó a Xochitépec
mo lo temia el Vll'rey Meo ~za.
tan
sobre todo, a la Ca.xcana (Tlal(Magdalena)' partes de Xahsco y Azt)at d :de fue vencida militarmente par
tenangO, X ochipilla' ochestlan, etc. ' o
el virrey Mendoza.

!

,.

r.

N E:

¡_No se propagó a los demás Estados., -pr ·gu nta

avarrete, c.

IV,

.
1 Sur como dependientes tlel
Sólo a los del Onente, /1orq_11e los dep
ÉI reino de Tonalan, 1IO
.
d Mlx;co permanecieron e11 a.z.
.
la
gobierno e
, ,
d los confederados insurrectos, sino que
st5lo no abraz6 la causa e
l' d
combatió prestando auxilio a los espanoles sus a ia os.
lecc. III, P· 65:

históricas antiguas la posición política ~
Réstanos ver en las fuentes
.
l
, irnamente antenonal de Colima en tiempos de la Conqwsta y en os prox
res a ésta.
.
. .
de su Cuarta Carta de Relación, menCortés, en los pasa;es am~a insertos "provincias": la de Colima y otraS
dona de la región de Colima, cua.tro
C
tan" En la provincia de
'
u
Aliman Colimonte Y egua
·
) ido
tres "cercanas a e a. . . .
'
un ca itán de Cortés (Villaf uerte ,
Colima -como hemos vtslo--, a
hp
d la tierra y le mataron treS
allá sin su licencia, lo desbarataron_ y ~e 7nnla ~icha provincia y en la par·
españoles y mucha gente de los anugos, y
'tán de Cortés (Sandoval),
te donde aquél había sido desbéaratad~, ~:: :p~ucha gente de guerra que
. d
, t
epar6 el rev s vencten
. d nn.
env1a o por es e, r
. tod a uella tierra se dio e ,,-,
le estaban allí esperando. En consecuencia,
a q
Aliman Colimonte y
.
. Otras provincia! cercanas, como
,
, ......
y no s6lo Colima, sino
ll d rey de España. Segun ,e;;,...,
. .
f ecerse por vasa as eI
rAli•
Ceguatan, vinieron a o r
. .
. 'ntas de las cuales la de '-"'
. y eo¡·imonte eran dos provmc1as dlStt '
Colima

498

ma habiendo de baratado y echado de su territorio a un capitán español,
fue después vencida por otro; mientras que la de Colimonte, una vez vencida la de Colima, se dfo por vasalla del rey de España. Consta, sin embargo, por la ..Relación de Lebrón de Quiñone ", que Colima y Colimonte (Colímotl1 como la llama correctamente Quirione ) , eran la misma provincia, y

que no ésta, sino la de Tecomán fue 1a única que "salió de guerra al tiempo
de su descubrimiento".·º Cortés, pues, equivocado o simplemente impreciso
respecto del nombre de la provincia que en la región de Colima estuvo en pie
de guerra, fue exacto al decir que la de Colimonte o Colímotl se dio, sin
guerra, por vasalla.
La pro\·incia de Colímotl no participó, por tanto, en esta guerra; pero sí
la tenía frecuentemente con las vecinas de Tuspa, Tamatzula y Tzapotlán,
según se ha visto. Era en Ja región el señorío o reino más poderoso y tuvo por
héroe epónimo a Colímotl. Y toda la región -Cihuatlán, Tepetitango, Colímotl, Alima, Motín y Coalcomán, junto con Tuspa, Tamatzula y Zapotlánfue célebre en los años de la Conquista y algunos después por sus placeres y
minas de oro y plata. 21 De ella procedía mucho del oro y plata del Cazonci. Y
el incentivo de esta riqueza -más que el revés militar de Villafuerte, en
realidad pequeño- fue la principal razón de enviar Cortés a Sandoval a

conquistar esa región y de repartirla prontamente entre encomenderos, reservándose el propio Cortés algunas minas y provincias_:u
• El pasaje completo de Quiñones dice: "En aquena provincia de Colima y demás
que tengo nombradaJ, no hallé que hubiese pueblo que saliese de guerra, al tiempo que
1e descubrieron. si no fue el de Tccomin, que se pusieron rn defensa y desbarataron una
o d05 veces a los cspañolt-s, y después se dieron de paz: en los demás pueblos, puesto
que algunos se ponían con sus are-os y flechas, no era para rJ efecto de resistir, sino que
huían a los montes de miedo, y los e.,pañolcs les rancheaban los pueblos y les tomaban . .•
lo que hallaban y lc:s llevaban cantidad de indios y indias para su servicio, y enviándolos
a llamar y asegurar a los que estaban en las sierraJ huídos, bajaban a dar la paz". (o. c.
en la nota 2', p. 120).
11

Consid rada 1rlobalmrnte, toda l'sa regi6n se incluía rn Michoacán. De ella y rcfia Motolinia
'f añadiéndole sólo lo de MorcilJo: "Esta tierra de Mechuacán es la más rica de metalea
de toda la ·ucva España, asl de cobre y estaño, como de oro y plata. En el año de mil
quinitntos y ,·eintr y cinco, se descubrió una mina de plata, riquísima .sobre manera ( que
llamaron de Morcillo)". Dicen luego ambos que la mina dcsapanci6 mi!teriosamcnte por
tanigo de Dios, pues JC la quitaron al descubridor y se la asignaron al rey. Ponce aclara
wd misterio" escribiendo, al hablar de Tamazula, que cuando el P. Comisario estuvo allí,
la gente decía que la mina de MorcilJo estaba en explotaci6n, quei las interrupciones se
debían a que se llenaba de agua o, 5egún otros, a que estaba agotada, y que a la fecha la
eataban limpiando para ver si daba todavía algún metal. (Relación bm:, &gt; v1rdad1ra . . .
Madrid, 1873, 2 vols., II, 114).

riáidose al tiempo de la Conquista, dice: Torqucmada (I, 336 b), copiando

11

Saucr cita entre llu minas de Cortés, las de Motín y Tamazula; y entre las provia-

499

�l 64) no llegó a unificarse poliLa región -concluiremos con Sa~er p. Colimotl Tecomán Tepetitango,
,
, y al
1 t" mpos prccortes1anos.
ricamente en os ie
. . distintas e independientes entre Sl.
•
Cihuatlán y Alima, eran provinc1~
.
·en se quejó ante Cortés de la
guna o algunas, dcpendient~ del azonct, qui
.
. , d edaton·a de illaf uertc.
, d
.• ,.
mvaston epr
.,
- didas ·'por v1a e giron
Todos lo valles y provincias deTla regi;"1 q::aron unificados a raíz de
las de Amula, Zapotlán, Tuspa y am~u ~• -d"cc Lebrón de Quiñones.
"E I dichos valles y provmoas
i
• ...: • ..1:...
la conquista:
os
.
. . de Colima y es todo una JUruua;•
se intitulan todos generalmente la provm~1a. "
ci6n del Alcalde Mayor de aquella proV1nc1a .
.,

Chimalhuacana tal' ce de {undamemua

IMAGE ES DE SEBASTIA

LERDO DE TEJADA

Prof.

XA\tt.R TA\'ERA Al.FARO

Universidad Ycracruzana

En conclusión: la Coníedcrac1~n h bl
·mplemente del Jalisco Antiguo
en las fuentes históricas, y es me1or a ar s1
0

LA PECULIAR c0Nmc1ÓN de las luchas políticas exige un clima e pccial en la
opinión pública que permita derrotar moralmente a los contendientes. Exig
un mínimo de ingratitud y un abultamiento de los datos en Jo argumentos
que se esgrimen contra lo enemigos. De tal manera ocurre esto en la política
y a tal grado parece ser necesario que tales actos hay que juzgarlos con un
patrón bajo una lente ética muy especial. La politica resulta de aqw un
juego, mas con sus reglas propias, y quien las transgreda tendrá que pagar caro
su pecado o la falta cometida. Solamente de esta manera podemos explicamos el hecho de que a un hombre o un partido que apenas ayer eran vitoreados, hoy se les injurie o se les postergue para mañana dejarlos sumergidos
en el olvido, aunque a veces en ciertos cao;os muy especiale , más tarde se les
vuelva a glorificar.
Tal es el caso de don Sebastián Lerdo de Tejada ministro de] presidente
Juárez, uno de los "inmaculado " d Paso del Norte y más tarde presidente de
los Estados Unidos Mexicanos. Sebastián Lerdo de Tejada ra un politico.
conoda las reglas, supo el jucao y se sometió a la pena provocada por la
transgresión. Tuvo el éxito en sus manos, sabore6 los aplausos y los vítore .
contó con la confianza de la opini6n popular y también pag6 con un de •
ticrro volunlario, después de su caida, la violación de las reglas del juego.
Pero ademá supo de los feroces ataque de sus adversarios, del abultamiento
de los datos y hechos, de la calumnia elaborada por sus contrincantes políticos, pero también después de su muerte fue glorificado por sus contemporáneos, cuando ya no ofrecía peligro alguno para aquellos que lo habían
combatido.

Precortesiano. 25

z tlin Tu,pa Amula y Tuxca.cUC$CO, ''preeisamentt las palf'
cins J las de Taroazula, ,..__
apo •H •( p 88-92
' )
....
sioncs occidentales dd viU'o'na p . .
. e.in
J 1 DbtLA Gursr: Ap1111III ,u Magnifica bibliografía sobre el Chimalhu~
en . l . 67 ss
la Historia de la lgltsia en Guadalajora, Mboco, 1957, ,
.
A

Ocurre pues, que a don Sebastián se le ataca aun después de su derrota
política, aun después de su violenta salida del pais y estos ataques hecho:;
en la prensa de la época son los que han distorsionado la verdadera imagen

501

500

�h::~~¡f:.~

de Lerdo de Tejada. Los pe~ódicos conftem~oráneosdded:~
la . . •
ública una ne a ta imagen e
t&gt;n el seno de
oprmon p
1 ob . , n del régimen que se inauguraba en
la necesidad, para lograr la tota apr __ ac10
Te'ada de ensombrecer
d !877 de oscurecer el prest1g10 de Lerdo de
J
,
mayo e
'
. .
.•
f d . ustificar plenamente la revue1ta tuxlos actos de su adnumStcacion, ª ~n e J D'
habia sentado plaza
. d
lt
la figura de 1az que ya
tepecana, a fdmsd el ~a oce:e~e la revuelta de La Noria dirigida en contra del
de revoltoso e e a ep
presidente Juárez.
_
d d L rdo de Tejada es muy lastiL . gen que en estos ano nos que a e e
.
lffia
d
•
ón
posible
entre
ella
y
la
antenor
al
ano
mosa y no hay punto e comparac1

ª

18?5·
nos ha deºado la prensa es terrible, mas no es una imagen
La unagen que
J •
ella podemos advertir ·arias facetas
que presente un solo aspecto smfo que en
hizo de don Sebastián Lerdo de
que matizan el grotesco agua uertc que se

de

Tej~da.
d l h •d de la ciudad de México del licenciado Lerdo de
D1as después e ª m ª
.
1 Díaz contaba en su
Tejada afirmaba la pr~°:53 de 1
e;~ g::;inión pública, la que
favor con "un poderosmm_o e , i
q l uclillo de Tuxtepcc era visto
le prodigaba su apoyo y simpatías, pues eaf~ b Cé ar Díaz "animados
' .
aladín de la libertad. Por esto, mna a
como un P
•
1 dio que abngamos a
por el amor sincero que profesamos a la patna i:J·e oDíaz no se declaraba
.
'a.más hemos sido lerdistas". Aunque csar
.
l
os tiranos, J
.
•
'd aba puramente mexicano, agrega
· rfi ·
· · Ies1sta
sino que se cons 1 er
. ,
ru po insta rn tg
l
la
. . 'endo los me1·ores caminos.
patna s1gw
•
l d . feliz a
que su deseo es e e ver
.
da esa felicidad del pa1s que
y l rensa mexicana de la época ha visto encama
.
,
ª Panhela
·
y en su caudillo que sena
tanto
César D'1az en e1 P Jan de Tuxtepec
.
,,1 realizador de Ja "regeneración" de México.
•
1
"' Así Porfirio Díaz representa el de eo de ver 1_ogra da I; paz
-que e propio
d
d la patria.
D' había roto- y la felicidad de los mexicanos, e eseo . e
. t"
iaz
d' • de Díaz que era un "esclarcc1do patno a
erá por esto por lo que se ua
n deseo ue estaba en el concenso genepuesto que trataba de llevar cabo lu
6 qde la patria. Mientras que de
d
pennanec1a en e coraz n
• di
ral, un es~o que .
S b ti
Lerdo de Tejada resultaba ser un m •
Díaz se forJa esta imagen, e as n
tri con su tiranía porque
viduo odiado puesto que había enlutado. a la pa a
~o había

~:n::f~~~l ~~e

.ª

t:;:;:•

no había logrado que _los mexicanos r~:l~aran ;s
;:rq::mo Lerdo
dado paz ni felicidad smo amargura y gnmas. ' .
.
~ por el conno hizo nada por cumplimentar el deseo de la patna, ~mo qu
trario, lo contravino, Lerdo resultará enemigo de la patna.
• MR., 25 Nov., 76.
• MR., 25 ov., 76.

502

Esta idea se volverá a exponer de varias maneras matizándola cada vez con

diferentes tintas. Es como una piedra arrojada aJ agua, Ja.s ondas que se
producen van dando un a pecto diferente pero siempre en sentido concéntrico al golpe. Así, Juvtnal diría que tanto los porfiristas como los igle istas
representaban al pueblo contra el opresor. Es decir, juvenal ve en Iglesias
~¡ presidente de la Corte metido a revolucionario-- y Díaz a los bayardos de la libertad y en ebastián Lerdo de Tejada a un terrible opresor.
Solamente ellos, se dirá, unidos, saldando dificultades y diferencias, dejando
de lado toda idea mezquina y ambiciosa podrán constituir un nuevo gobierno que acabe con ''la empico-manía", y en el que imperen la libertad,
la ley, las garantía~ y se dé impulso a las fuentes de riqueza nacional.3 En
este nuevo enfoque que se hace de manera rápida sobre la administración
de don Sebastián, se presentaba a éste como un "opresor" que solamente había
fomentado la "empico-manía" sin impulsar, en cambio, las fuentes de trabajo. Y ha de decirse que como ''opresor" que ha sido Lerdo de Tejada ha
acabado con la libertad. ha saltado por sobre la ley, y en su afán de ejercitar su tiranía ha violado las garantías. En su pasión desenfrenada por 1
poder ha conducido a la patria a la infelicidad. Y aqlÚ han de tocarse las
ideas d,- Juuenal con las de César Díaz.
Este tipo de hombres nefastos para los pueblos, como don Sebastián, tienen
que desaparecer, tienen que ser quitados de en medio por los medios que
sean, tienen que dejar el sitio para hombres probo . Y, en estos argumentos,
han de encontrar, los periodistas de entonces, la coyuntura para justificar la
revuelta emprendida contra eJ "tirano", y para exigir a Poriirio Dfaz y a
José Maria Iglesias la persecución implacable del "déspota'' y los suyos.• Po:·
ello la re\'uelta tuxtepecana es vista como una revolución que va a regenerar toda la vida nacional, que va a acabar con los vicio políticos que cn:ó
el Ierdismo, que va a ceder el lugar de honor a la ley, que va a ~espetar las
garantías que la Con. titución otorga a los indhiduos; en fin, que va a in taurar, plenamente, la democracia en México y va a inaugurar una época
feliclsima de paz y pro peridad. Para lo rar todo esto se pide energía al
general Díaz para que elcctivamente se realice una auténtica "regeneración'?
A esto se debe el desbordante optimismo que se propala, a través de la prensa,
cuando se pone en vigor el Plan de Tuxtepec, pues de esta manera, con
tal fórmula "muy fácil será la organización de un gobierno liberal y justiciero
1

MR., 25

·ov., 76.
' MR., 25 Nov., 76.
• Co., 27 ov., 76.
1

503

�, " rcp resentada durante Jar.
•
1a hidra de la anarqma
que destruya para 51empre
..
por Lerdo de Tejada.•
gos meses
.
. tada ues ella ha tenido un so1o pemaLa revolución va iendo aclima
~ 1 partido lcrdísta con su jefe; al
dí
•--.L.
miento car na l" que . fue. el
, derrocar
•bl ª todas las elecciones, suplan.,.._,
.
l d'
e ttramzo al pue o en
. '('taba el
parudo er ista qu
.
,
. tó las tarifa. v que . ,gn1 1
al voto público, al part1~0 _le~1sta que , o
.
_, os "el ~
ara lo contempor.me .
El partido de don Sebastian reprcsent ' p . , d"l contrabando el centra. d tri les la protecc1on '"
'
•
polio de las empresas 10 u ª '
d la federación y de la democraaa".
,
bl
con él la muerte e
.
'--Lt..
lismo mas detesta e y
. , " h b' combatido tan eficazmente,
.
¡
¡ " evoluc1on a
E te parudo a que a r
.
" ara má tarde transformarlo en um
erigido "el despotismo en el gobierno . p
de la libertad". La "revolu•
. , "h' , rita velada con d manto augusto
,
d . istraci6n
tirama
ipoc
.
L d " e cuando combat1a la a mm
ción" combatió al parudo de 'der o qud1'cntc alucinaba al pueblo con beUol
.
un paru o preten
.
la
... _.
del señor Juarcz, y era
l
·1 ograma de la ley, para bur rse ua
.
roclamaba mu . a to t pr
d'
cuando
discunos y p
hasta reím\ de us ,scursos,
.
bl rasgar u programa, }
.
, . •· 7 A te esta
mismo pue o,
. 11 , . . ·adir los puesto pubhcos .
n
d
·
de
la
patna
ego
ª
ID\
• , "?
para esgrac,a
,
. .T
. la "revoluc1on
. ¿ C6IDO DO
.
. cómo no hab1a de JU t1 icarse
e DO
sene de caN'os ,
. d la salvaci{m? y por otra part '
había de verse en Tuxtepcc el cannno e
,
post'bilidad de salvacióll
d Tuxtcpec ~ ,·e1a esa
•
solamente en la revuelta e . . . de la revuelta iglcsista ya que en 111
.
b',
n los prmc1p10.
.
:.a..
nacional mo taro ten e
.
, 1 • • ; de la legalidad, dcstru-...,
caudillo, Jo é María Iglesias, . ;e1a ~ /~;~p~erdo de Tejada. La ru6n
aniquilado, hecho pedazo por . o: : ~ba con la revolución, la razón la
estaba de parte del puebl~, la taz nd . armas para arrasar al régimen de
,
rf' .
se hab1a levanta o en
" . d " abra·
teman Po mo que
.
h b' cbelado contra el dicta or
Lerdo de Tejada, ~ lg~es,as que se hoa v::1:do y hollado por Lerdo de Tejada.
zándosc a la Const1tuc1ón, al derec. . , l ' ha por Lerdo de Tejada cuando
• 1 •'
la Conslltuc1on ,e c
. .1-1...
Se reconocía la \'10 ac1on a
1 l'bertad electoral. De esta manera quc:uéste había atacado rudamente . a •
•
había uebrantado normas conaLerdo de Tejada como ~n delincuente bqaucprevisto ~n el artículo 103 de 11a
astigo se encontra
. de
titucfonales, y cuyo ~ .
to delito de \'iolaci6n a la onsutuc16n .Y
Refonnas a la Consutuc16n. E
1
e había incurrido Lerdo de TeJada,
ataque a la !ibertad ~lectora!~:nei°dei~o de traición a la patria".ª En este
llegaban a mvelar e hastabTd d de Lerdo )' de justificar las dos
afán de esclarecer la culpa 11 a
'd
e lo delitos cometidos por
.
llega, pu , hasta el grado de con., f'rar qu

dcspilfarro de la renta publica .

,

6

'ª

u-

rewe:

• MR., 28 No\·,, 76.
• Co., 8 Dic., 76.
• Co., 7 Dic., 76.

504

Sebastián podrían nivelarse con el de traición a la patria. Es decir, los suy los atentados a la Constitución habían
«¡uiparado al presidente con cualquier traidor a la patria.

puestos ataques a la libertad electoral

Por esta razón se veía justificada la revolución. Se encontraba en ella una
especie de escalpelo que quitaría del cuerpo de la patria un tumor maligno
representado por la administración de don Sebastián. Por eso 5e aseguraba
que "el principal obj to que tuvo la revolución regeneradora que araba de
triunfar, en medio del júbilo del pueblo se ha logrado", aun cuando hubiera
la opinión corriente entre muchas personas de que habría sido ''más satisfactorio poder haber hecho caer sobre el delincuente que por tanto tiempo
violara las leye y pisoteara los derecho más sagrados del ciudadano el ju to
castigo que merece''.A Pero aunque era bien cieno que a Lerdo de Tejada s
le podía y debía haber juzgado por lo· medios que señalaba la Constitución.
.IÍn embargo había una imposibilidad que venía a darle aún más fue17.a y a
justificar d mejor manera la revolución. En efecto, buscando esta afirmación
revolucionaria se argumentaba que por má que se bautizara "el delito ofirial
con el nombre de Golpe de E.1tado'' no se encontraba en la Constituci6n
"otro juez para conocer y fallar .obre la conducta del señor Lerdo, rná. que
las dos Cámaras del Congreso egún el artículo 105 de Ja,¡ refonnas de 13
de noviembre de 1874". De aquí re:ultaba clarísimo que ''mientras no fuera
juzgado el señor Lerdo por la Cámara de Diputados y sentenciado por la de
nadores a una wpensión o inhabilitación, por un tiempo mayor que el
que comprende el periodo de cuauo años, en que puede ejercer su funciones
d Presidente de la República". Ahora bien, se argumentaba que no había
llegado el caso "constitucional de falta absoluta por sentencia de tribunal
competente". De e ta manera, no habiendo una sentencia que inhabilitara a
Lerdo de Tejada, y analizando el problema jurídico desde este án ulo. él
seguía siendo el presidente constitucional y cualquier intento cualquier tentativa por derrocarlo quedaba totalmente Cuera de la Constitución. Pero cxislfa un vicio en esa falta de sentencia ante los delitos cometidos, y este vicio
Jeria el que diera la clave para justificar las revut&gt;ltas a los ojo de la opinión
pública. Esta ,·iciosa ituaci6n tenía u origen en la Cámara misma. Pues,
te explicaría, •·desde el momento en que e.xi tió el crimen de la Cámara de
Diputados, nos quedamos ·in juez competente para juzgar a Lerdo y para
IUSpendcrio o inhabilitarlo en el tiempo que le faltaba para cumplir su período
constitucional''. Por lo mismo no se podía argum ntar la falta de sentencia,
J)Ues ésta no llegó ni pudo llegar, por la au encia de un tribunal competente.H•
Ante esta situación anómala ¿qué podía hacerse? ¿qué pasos deblan ciarse
' AlR., 12 Dic., 76.
Co., 7 Dic., 76.

11

503

�.
r los vicios de la achninistraci6n la ley resul~
para derrocar a Lerdo 51 po.
dí d rrocar a Lerdo y s6lo ella, se opt•
inoperante? Sólo la revoluc16n Po a e . .
l hollado y violado. "Los
bl
1 orden Consutuciona
.
naría, podría resta ccer e rd bli ron pues a la República a insurrecc10errores administrativos de Le o o 6ga d
n los atentados cometidos por
. , hall6 su raz n e ser e
1 .
narse". La insurrecCJon
. . 6 halló su raz6n de ser en a unpoLerdo de Tejada contra la ConstituCl n,
d
na bandera y un caudillo:
.
Lerdo encontran o u
rfi
sibilidad legal para Juzgar a
1 tro fue el ciudadano general Po l•
"la una fue el plan de Tuxtepec, e o
rio Díaz.11
, . .
untos fundamentales, tres "principios ~tres p
. . . eran. "La No Reelecct6n
Esa bandera traia inscritos
. r Estos pnnc1p10s
·
vadores", opinaría un a~uc~ ista. b
dores de los Estados, la libertad mude Presidente de la Repubhca, ~ godeelrnaD. tr'to" u. E tos principios de Tux15 1
. · ' política
•
•
nicipal y la orgaxuzacion
,
•da en la opinión pública porque
tepec tenían eco en el pueblo,. t~ruan .;cogi e en los últimos tiempos había
Lerdo de Tejada con su adm1rustrac1 ~' qudi
t3 Porque Lerdo de Tejada
l
' blicos se hacia o oso.
da
defraudado los cau es pu . ' ,
us violaciones a la Constituci6n, por, h l ocl'1ar por su urama y s
h h esta•
se babia ec 10
'd
la reelecci6n en un ec 0
, d
der babia converb o a
,
.d
af
que en su an e po
.
1 por esto se babia converu o en
blecido que ~anaba del _go~lc~~. g:a::is~ al juzgar la administra_ción de
"el gran cac1que reelecc1orusta .
la primera magistratura
.
, te había llegado a ocupar
ed
Lerdo se con.1deraba que es
11
. oto tan claro que no lo pu en
. . , n con un amarme
.
"llamado par la Const1tucio ,
d L d de TeJ·ada a la Presidencia,
. taS,, Al aseen er er o
to
alegar igual sus antagorus
.
1
,, Pero ocurri6 que llegó un momen
se agrega, "él y todos procuraron a pl az . blos y éstos tuvieron que pugnar
'd
" gnó" con os pue
.
. . 'ó
en que el pres1 ente pu
S b 'án llanó la Constitución e inici
,
t en que don e asti
u
con él llego un roomen o
bl
t , l•;mo tuvo que protestar.
•
b'
el pue o y es e u ..
.
un cl.ivorcio entre su go ierno y
b~
el pueblo quedarían: se decia,
Con este divorcio habido entr~ el go iemo y 1 .do especial la clase obrera."
1 ses sociales pero en un o v1
,
rar
postergadas lod as 1as c
di
1 asalariado no pod1an espe
br s los m gentes, os
""'º
A tal grado que 1os po
'
. .
'6
" 'lo procuraba el cons ...»
lla achnmistrac1 n que so
do
d
remedio alguno e aque
t " lT Golpe tras golpe es asesta
mento de sus ren as .
d sin
de estampillas, para au
lí . que a pesar de haber llega o
·able y execrable po tico
d ta que
a Lerdo, d espreci
.
. d l República, fue tal su con uc
tropiezo alguno a la Presidencia e a

ª

ª

Co., 13 Dic. 76.
,. Co., 8 Dic., 76
11 MR., 20 Dic.., 76.
" DV., 19 Dic., 76.
" VM., 19 Dic., 76.
11 HT., 14 Dic., 76.
n MR., 21 Dic., 76.

u

.

•

dejó a la nación con tocias sus fuentes de riqueza cegadas, con su joven generación agostada en el ardor de los combates, por lo que "presa de mil elementos
desgarradores y esencialmente disolventes" tuvo que abrir su propia sepultura, tuvo que arrojarse a "su completo extenninio". 18 Esta explicación que
daba Julio Zárate venía a estrechar más el círculo de juicios sobre Lerdo de
Tejada, viene a precisamos más la imagen que sw contemporáneos formaron
sobre el presidente fugitivo.
Mas Lerdo de Tejada, para poderse empinar como "tirano" tuvo necesidad
de corromper todo aquello que le rodeaba, para poder gobernar tuvo que
apoyarse en agentes criminales, por esto los hombres "m:ís obcecados en el
crimen eran elegidos para gobernar". 1 º Los gobernadores de los estados no
eran sino agentes incondicionales de Lerdo, por ello. y no existiendo un vínculo entre el gobernante y el pueblo, aquél simplemente cumplía con los caprichos d • Lerdo de Tejada a quien le debía el gobierno, destruyendo de
esta manera las instituciones democráticas emanadas de la Constitución de
1857. Así aunque don Sebastián contaba con ejércitos disciplinados y bien
pagados ocupando la mayor parte de las poblaciones más importantes de la
República haciendo creer en el triunfo, la "opinión pública que es el elemento má poderoso en todo el país era enteramente adversa a Lerdo y de
mil maneras se mostraba favorable para la revolución, que era la causa del
pueblo". Por tal motivo se veia fortalecida la revolución que, aun cuando
no contaba se dice, con elementos, libraba combates con los ejércitos lerdistas.
Lerdo en tanto, se hacía más despreciable pues "levantaba ejércitos, apelando
al odioso sistema de la leva; imponía contribuciones extraordinarias para
hacerse de recursos".
De esta manera. la opinión pública aclama "con una spontaneidad sorprendente al General Díaz, así como también despreció y rechazó al vil tirano Lerdo". 2º

Mas la situaci6n de Lerdo en el poder, durante los últimos meses, sólo pudo
lograrse a base del cohecho y la corrupción. fochos son los militares, entre
el grupo I rdista, "que deben sus ascensos a lo degradante de su conducta".
Ellos son los ase inos de "Donato Guerra, de Vclarde, de Molina, de Bonilla,
de tantas \'Íctimas sacrificadas en aras de la ambición de don Sebastián". 11
También se aseguraba que Lerdo supo rodearse de "hombres venales que
en el Congreso y en los puestos públicos contribuyeron a íalsear el voto popular y a consumar la obra inicua que se propusiera llevar a cabo el ex-

• Li., 7 Dic., 76.
• MT., 4 enero, 77.
• MT., 13 enero, 77.
" MT., 20 enero, 77.

507

506

�dictador". 22 Estos hombres qu formaban el Congreso eran una especie de
"ahijados del gobierno", formaban unas cámaras fabricadas por Lerdo "de
una manera audaz y con sarcasmo de toda la nación" .23 Era un Congreso
de peleles; de hombres electos no por voluntad del pueblo, no por el ciudadano que hacía uso de su derecho de sufragar, sino por el "gran cacique",
por el gran elector que era el "déspota", el "tirano" Lerdo de Tejada. Este
fue el sistema seguido por don Sebastián para poder obtener la aprobaci6n
del Congreso a todas las violaciones que cometía a la Con. tituci6n, defraudando con ello las e. peranzas que la nación había puesto en él. Ma en su
ambición, y apetito de.medido de poder, Lerdo de Tejada no paró allí. No
sólo confeccionó a su antojo el Congr ·o: con legisladores "ahijado", no s6lo
impuso gobernadores a lo stado para que éstos corrompieran a su vez a
las legislatura,; local y atropellaran el derecho con a~ado en el ayuntamiento, sino que conompió a los funcionarios públicos para hacer pedazos
a la Conslitución del país. Ma Lerdo, en u "fune ta administración", tenía
la nece idad de ocultar a la faz del pal&lt;- los atracos que ·ometfa a las leyes,
las violacionc a la Con tituci6n, la corrupci6n de su régimen. Lerdo de
Tejada se , ía obligado a tender un velo. una cortina de humo ante los
ojos de la opinión pública para que ésta no se diera cuenta d la magnitud
de los hechos político de su admini ·traci6n. Tenía que preocuparse por
escamotear la verdad, tenía que hacer creer a la opinión pública que su régimen se sometía a la Constitución, que había un pleno respeto al pacto
federal, que el poder del pr idente de la República no rebasaba loe; límites
que la Constitución le ~eñalaba, que había plena independencia entre los
tres poderes de la Unión y que el Ejecutivo no intentaba siquiera romper el
equilibrio producido por la fuena especial de cada uno de los otros dos poderes. Lerdo de Tejada tenía que ocultar a los ojos de la naci6n el control
que había adquirido como jefe del Ejecuti\"o sobre el poder Legislativo. tenía
que guardar la apariencia de una pcrfecta democracia. Lerdo de Tejada
tenía que justificar las medidas de política fiscal, tenía que hacer creer al
pueblo que eran provechosas para la economi.a del país las actitudes asumidas
en su política hacendaría. Para poder justificar todo esto, pen. aban sus con·
temporáneo , "había logrado corromper a casi toda la prensa de la capital
y de los Estados". u

De esta manera no !ié&gt;lo se veía en Lerdo de Tejada al corruptor de funcionarios público· sino además al corruptor de la prensa. Con tal cargo se ernpe,. MT., 13 enero, 77.
-.. PV., 28 Dic., 76.
" S., lo. enero, 77.

508

queñecia mucho más la figura el don ebastián .
.
Uos días se tt&gt;nía acerca de la prensa
. , d'
ya que la idea que en aqueldea tomada del lib ra1··
peri~ •ca era rnuy especial.
e 15mo, era con 1derada 1
poderº que podía a su \'ez eofre ta
I
a prensa como un "cuarto
·
n rse a os otros tres pod
por la Constitución . por lo .
.
eres establecidos
.
•
nu mo s1 era un cuartO pod
a la opinión pública debería
er que representaba
urdo de Tejada o cualquie~ª:tner
plena autonomía. Ahora bien, si

:1ª

'.ª

corrompía o la perseguía, el atenta: ;~lt::nte cohechaba a
prensa, la
pues se estaba enmudeciendo n d
de una monstruo idad cnonne.
.
a a menos que a Ja
· '6
, bli
·
mismo podemos asegurar que el car J
d
op1m n pu ca. Por esto
su afán de corromper 3 la pre
g~ anza O contra Lerdo consistente en
nsa, verua a los ojo d ¡
• .6
, .
empequeñecer mucho más la fiwura d ; él
e a opmJ n publica, a
Ah
b'
o
e aqu .
ora ten, en aquel clima de
. .,
,.
la posible libertad, rayana a veces,~ta~: ~l~nca, la prensa gozó de toda
~e ambiente de libertad pennitió :e ~¡~~~Je, ~~ atacar al presidente.
O
116n de ideas del partido conse d q
pen6dicos, órganos de difurva or, se sumaran a lo t,:in
d 1 .
Los ataques de los conservadores
11
s ª-iues e os liberales.
.
egaron a mostrar el p f d
. .
que esa facción guardaba contra el
'd
ro un o resenbJlllento
ritucional las Leyes de Reforma. :es~ente que había elevado al rango con.ssolamente se lanzan contra Le d' .
desahogo lleno de fogosidad, no
" o sino aun más
t el
.
aquellas leyes. En efecto los r..dacto ' d I V ' con ra
propio autor de
~ · •
'
..
res e a oz de J.{' · h
, •
su 1elic1dad por el triunfo d p n· . D'
eJOco acen publica
e O ino 1az y le b · d
ad ·
que él es el "presidente pro-.·isioaal
.
nn an su hes16n puesto
a los dos últimos déspotas
. . que nene el mérito de haber combatido
p
que eJerc1eran la presidencia•• u
ero este ataque no es único dfa tras día J
• ••
vadora han de hacer referenc:i~ L d
os penódicos de filiación comer¡
a er o, y a veces a Juáre
'L

e;e

os peores gobernante~ que había tenido M, .

Z,

supomc11dolos

hasta el

grado de negarles a los do estadis:;:~ Este a~aque ll~ga más allá,
por sus gobiernos cuando an n . 1
olerancia y la libertad dadas
'
u can os conservado
6 .·
a 6n activa en la vida política po
'd
re su pr xuna participa""""'"
r con5i erar que sólo con el ' ·
,,....... ,o, que ha abierto las puertas l d
.
regimen tuxtepodr'
1
.
de que se les respete, intervenir co a , a·t emocrac1a
l . '
an, con a segundad
O
M I
n CXl en as Justas electorales.
as os ataques a Juárez utilizando a Lerd
parten del seno del partido
d
T O ~mo pretexto no solamente
conserva or
amb1én algun
'ódi'
ral es lo hacen. Así al anunc1· ,.,,...,
... co
. 1
os pen cos libeD'
'
- - n gran agazara
· .
132 va a suspender las aduanas
Y ~ptl~o que Porfirio
abolir las alcabalas se
terrestres, y por COllSlgwente, se habían de
,
comenta que de hacerse t 1
..
.
apoyo de la opinión ues si . .
. a cosa mereciera todo el
tituci6n ya que muc:Os de ~ruf1~ ¡~ ~staurac16n, en ese renglón de la Conss prmetp10s consagrados en ella han sido violados
11

VM .. lo. Dic., 76.

509

�desde 1857 hasta la fecha''.~G También se dice, desde el fondo mismo del
tuxtepecanismo, que resulta triste confesar que basta ese momento "los destinos de México han sido confiados a hombres que por su ineptitud y falta
de buena fe para gobernarno , no han abido corresponder a los deseos del
mismo pueblo que los ha elevado"; y se agrega, unos como Juárez, "por no
haber tenido la suficiente energía para deshechar los consejos del círculo corrompido" que lo rodeaba y otros como Lerdo "por haberse dejado llevar por
sus ruines pasiones y falta de patriotismo". 27 Solamente, se confía, el general
Díaz no caerá ni en una ni en otra de las lamentables situaciones, pues tiene
la energía suficiente para gobernar y los principios más nobles son los que le
han lanzado a la lucha.
Porfirio Díaz era en aquel momento el astro de la política y todo se ensombrecía a u derredor para que surgiera refulgente. Se creía en los propósitos
de la revuelta de Tuxtepec; se confiaba en que todo cambiaría, en que las
in titucioncs entrarían de lleno a los linderos de la democracia y la Constitución, y cuando se hablaba de esas esperanzas, se contrastaban ~empre con
la administración de Lerdo de Tejada a la que, como hemos visto, se le ensombrecía mucho más de la cuenta.
La larga lista de adjetivos qu se lanzaron al rostro de don Sebastián fue
di minuycndo a medida que el tiempo transcurría. Hubo, digamos, una especie de sordina, quizá hija también de la comparación hecha entre el régimen
de Lerdo y los frutos de la política del porfiriato, que fue menguando la virulencia hasta que ésta casi lleg6 a desaparecer. Con el transcurso de los años
se empezó a preocupar la prensa por las pacíficas actividades de Lerdo como
de terrado, y toda aquella andanada de ataques pareceóa ya olvidada.
Empero, a pesar de las rectificaciones, a pesar de los pasos atrás, que con
el tiempo diera la pren a , nos dejó una imagen muy precisa, un retrato muy
claro de Lerdo de como lo pre~cntaron los hombres después de su caída.
Con trazos precisos nos han dejado un Lerdo de Tejada: ''tirano", "cruel",
"egoísta", "usurpador", "corruptor", "irrespetuoso de las instituciones y la
Constitución", "ambicioso", "deshonesto", "intrigante" y "autocrático". Con
estos datos nos queda de Lerdo una imagen desesperante, angustiosa como la

IGLAS

Co.:
HT.:
Li. :
MR.:
MT.:
PV.:
S. :
VM.:

El Combate.
El Hijo del Trabajo.
La Libertad.
Monitor Republkano.
Monitor Tuxtepecano.
Pájaro Verde.
El Siglo XIX.
La Voz de México.

de los aguafuertes de Goya.

• MR., 29 ov., 76.
n MT., 5 enero, 77.

510

511

�HISTORIA DEL ARCHIPil!LAGO MALVINERO

JosÉ ToRR.E REVELLo
Buenos Aires, Argentina

I
DESCUBIUMIENTO

Sr.crúN LO DEJÓ ESCRITO

1

Luis Antonio Bougainville, intrépido navegante fran-

cá y primer ser humano que intentó colonizar las islas Malvinas, el descubridor

del archipiélago sería Américo Vespucio, quien lo habría efectuado en 1502,
en ocasión del tercer viaje que realizó a nuestro continente, navegando en
esa circunstancia bajo bandera portuguesa, tesis que asimismo sostuvo el profaor Kohl.'
En el siglo pasado, se ha sostenido, contradiciendo la afirmación del marino
1 El arcb.ipiélago malvinero mi constituido por dos grandes islas llamadns Soltdod
o Mlllvina del Estt y Molvina. dtl 01:st1, separadas por el canal de San Carlos y lo

Ílltegran adcmb, más de un centenar de islas menores e islotes. Su fauna y su flora
de la Patagonia, a la que se encuentra unida por la plataforma
submarina o i6calo continental, guardando desde el punto de vista geológico y morfol6gico, una estrecha unidad. Su superficie ¡e fija en 11,718 kilómetros cuadra.dos,
distando 550 kilómetros de la parte continental a cuyo siJtema pertenece. Se encuentra
IÍtuado entre los 51 º y 52º50' d latitud Sur y entre los 57°30' y los 61 º20' de longitud
Ocatc de Grcenwich. Cfr.: AousrlN E. R1001, Las Islas Malvinos, reseña g,ogrt!fica. y
r,ológiea, en Bol,tln del Ctntro Naval, Buenos Aires, 1938, tomo LVII, pp. 241-264
'1 Fmu.,co A. D1,us, R11,ño g1ogr4fica d, las Islas Moluina.s, Buenos Aires, 1955.

1t rdaciona con la

1

L. A. BouOAINVILU, Viaje alrt:dedor del mundo por la fragata del r,y la "Bou'•as,'' )1 la fusta la "Estr,lla" en 1767, 1768 )1 1769, Buenos Aircs-Mb.ico, 1946, aelUnda cdici6n, pp. 23-29 y 59 y ENlllQUE Rutz Gu1ÑAzu 1 Proas d, España ,n ,1 mar
1114ftll4nieo, Buenos Aires, 1945, pp. 87-88.

513
lffl

�· ·

cartog'raio y nave-

islas avistadas en u viaje por el insigne
J
francés, que ~as
llamadas actualmente Georgias del Sur.
gante Uorenbno, fueron las
al
ce iremos l!Jl.l)Oniendo cronoló. . d di .
fuentes a nuestro can ,
. S1gmen o, ,ersas
. u-ando el archipiélago malvinero en el ~anscuno
g1camente como se fue regis ráf
d 1 más distintas procedencias.'
del siglo XVI en cartas geog icas e las
ta geográfica -que reprodujo
do que 1 en a car
1
Agreguemos a o e&gt;.-p~sa
le señala como año de ejecuci6n
1
ordenskioldc Petrus Apianus,
ª. te;; 1 . a detalle que también se reel de 1520- aparecen sít ~~das ~as JS as . a v:o 'y en el de 1523, ostentando
.stra en los globos de choner e ese mismo .
das en el mapa

ª

~

leyenda Insule delle Pulzelle. I_g:al~~~:~i:1::~e~~l'::mo integrante de
de Antonio Pigafetta, que acompMan ª11 , n donde se dio a conocer por
&lt;l' . , de Hemando de aga anes, e
. ortal
la expe ioon
.
'd d 1 estrecho que \leva el nombre de su J1l1ll
primera vez en u mtegn a
descubridor.~
h ber sido Vespucio el descubridor de las Mal~
En el supuesto de no a
d d da alguna que una o vanas
--como aducen algunos autores-11 no que_ ªtaroun las islas y las reconocieron
di ·6 de Maga anes avis
.
naves de la expc Cl n
.
·ech
arúcularmente, el llamado navto
durante su navegaci6n hacta el est1
o, y ~ . .
b
.
l · dio su prumbvo nom re.
San Ant6n o San A.ntomo, que es
1...:. •
aJ el capitán
.
. r do en temas de uutona nav '
Un marino argennno espeCJa i:,.a
b',
ocu 6 del descubrimiento de
de fragata Héctor Raúl Ratto, que 1,am ien se el ~arino portugués, al ser1 islas Malvinas, llegó a la conclus16n de q_ue
,
brado S011
as
b
Gómez siendo ptloto del navio nom
vicio de Espana. Este an
b .'d
circunstancias que se apartó en el
,
verdadero descu n or, en
I cabo
Ant6n, sena u
d' . .
a las Molucas -por e
estrecho del resto de la armada, para _irlla1gielr~ de mayo de 1521. Otro tanto
E ronza- retomando a evi
d d
de B~~na - sped
, en 1526 con la Anunciada, nave que al man o e
ocurno anos espues,
•
..
. e
Pedro de Vera debió recorrer el mismo itmerano.
.
poner que Amfoco Vespucio pulD
• Vamhagen (1865) fue el pnmcr autor enubsu' d d'cha '·'- por 54· di, latitud.
· d I s "dese nen o I
U1j,I
término a dicho viaje en Georgia e_ ur. .
pareen Madero (1891), Hupes
o sea más de lo que dijera \'espueio. S1gu.1e;;;~ d~ pr1limin11r en A&gt;tb1co Vzspuao,
(1892) y Fi~ke ( 1892)''. RoBE~'l'O LEVILL~~~:s •"d:;ubrimi1ntos, textos en itolia~o, ,,.
EL Nuevo Mundo, cortas _r1latav9a5s/ sw4;1111 R~1z GurÑAZU, Proas d, España, Clt,, Pl'pañol , inglls, Buenos Aues, l
• p.
y

• cit p 23-39.
islas
• Rutz GUlÑAZU, Proas de Espana,
.. 6~' Scho"ner de 1515 aparecen unas
E J I bo del cart ts• ... o
•
'
la
• Jbid., PP· 63-78. n e. g o
tentan la leyenda s,pli formoss, isul,; Y en el
identificables con las Malvinas, que os
.
año se encuentran unas islas coa
carta geográfica de Gaspar Vogcl, de t•se mismo
'
•

23-39.

b . . t d,t archipi"ago de Malvinas d~b, -~
El ~e!c11Vrim1en o La Prensa, Buenos Aires, 17 de Junto
n11rSd al piloto G6m,:, o al ca¡,rt ..n
en

nombre Ins. G,mmarum.

• HtcTOA R,.ÚL R.ATTO,

Para robustecer su ase1to, expuso el autor referido las razones de orden
técnico que le permitieron hacer tal afirmación, preguntándose si existían
indicios para ellos. Seguidamente señaló que se registran en las cartas de
Diego Ribero, eximio cartógrafo portugués, que en 1523 ingresó en la Casa
de la Contratación, de Sevilla, con carácter de cosmógrafo real y diseñador
de cartas náuticas,1 en las que se habría inspirado Alonso de Santa Cruz, en
el mapa que, con respecto a la región del estrecho de Magallanes, incorporó
a su Islario General de todas las ülas del mundo, en el que figuran con la
denominaci6n de Islas de ansón, indicando que fueron descubiertas por la
armada de Magallanes, cuando los navíos iban en "demanda de la costa adelante habiendo allegado y descubierto unas yslas que están al Oriente del
puerto de San Julián", a las que pusieron por nombre Yslas Sansón y de
Palos. Esta carta corresponde al año 1540.1
Como hemos expuesto, con posterioridad a 1520 es cuando la cartografía
relativa a la parte austral de nuestro continente -que ha llegado a nuestros
días- comienza a reflejar los descubrimientos que e iban sucediendo, permitiendo así a los cartógrafos ajustar sus cartas a la realidad geográfica. Esa
evidencia gráfica de las islas en la cartograíía de la época, señala el conocimiento veraz de archipiélago por marinos que habían navegado en aquellas
latitudes.
Años después, en la carta llamada de Castiglione, 1525-1527, aparecen

las Malvinas con la leyenda Islas de los patos e I(sl)as de S(an)son. Esta
carta es de origen español y se encuentra ejecutada al estilo de los padrones

reales, que se realizaban en la Casa de la Contratación de Sevilla. Con el
nombre de islas de Sansón y de los Patos aparece en el mapamundi, anónimo
de Wcirnar de 1527, que se atribuye a Diego Ribero. Como enseguida se verá,
Sans6n no es un nombre inexplicable, ni antojadizo, sino una versión errada
de S. Antón, o sea San Antón que lucía la nao del pilto Esteban Gómcz.
Teniendo en cuenta la facilidad con que se confundía en la época el tra:,.ado
1934, año LXV, núm. 23,483, cuarta secci6n, p. 2. Ampliando ese estudio, public6
H,cia una doctrina arg,ntina sobre las Malvinas, en Boletln del Centro Nav11l, Bu_enos
Aires, 1938, tomo LVI, pp. 711-723. Insisti6 sobre el tema, en el capítulo D,scu.bri•
mit11to dt .Malvinas y las ti,rras australes del contin,nt,, en su libro Hombr,s de Mar
111 la HiJtoria Argentina, edici6n aumrntada, Buenos Aires, 1941. Sobre la obra de
este malogrado autor, puede coruulmrse JosÉ TORRE R&amp;VP.LLO, Bibliogro/la del capitán
d, fragata don IU,tor Raúl Ratto, Buenos Aires, 1956.
' JosÍl Putroo Run10, El Piloto Mayor d~ la Casa dt la Contrataci6n, Sevilla, 1923,
(hay una segunda edición).
' FaANZ R. V. Wrnssr.R, Die Karten von A.m,rika in dim "Is/aire General" d,s
Alonro dt Santa Cruz:, Cosm6grafo Mayor d,s Kaiser Karl V. Mil d1m Spanisch Origillalt1:d1 ... ,

Innsbruck, 1908, p. 58.

"ª•

515

514

�rticular las mayúsculasJ detalle -señalamosde la letra t, con la s, y muy en pa
han precedido al tratar este
hab'
ntado diversos autores que nos
que ya
ian apu
b d Y(sl)a de los Patos e Y(sl)a de Sansó11
mismo asunto. Con el no~-~ e
1 famosa Carta Universal m que s,
apa~e registrado el archip1e
e~a ~escubierto fasta agora. Hízola
contiene todo lo que del mun . d .A- de. ¡ 529 en Sevilla. En la parte

:::e

Ribero cosmographo de Su MaJ~Sl~ :

Diego

n¡o

d. a·

ii cual se divide

en dos

.
. d 1
ta fgura
la s1gu1ente cyen ·
~
1
mf enor e a car
.,
h 'cieron los Cathólicos Reyes de Erptma
partes conformd a la capitulac1on queT t d ·u . .Año de 1494. Esta carta ea
}' el Rey don Juan de P~rtugadl en ~r :~ :~ extraordinario valor, por reconsiderada por los estudio. os e esa ep
•
conocía del orbe.
gistrar cuanto hasta entonces dse . 1 d S s6n y de los Patos o ~implemente
·
J nda e is as e an
1
Aparece a rrusma eye .
. S li XVI atribuida a Battista Agnese
Sansón, en la Charta fo!aui~gadtorSt bec::, Ca~to (1544) y en las cartas de
1545)
l plamsfeno e e as..,an
'
• de
( 1536. , en e
) Darinel ( 1555) ; en el portulano an6mmo
1552
Joan Francisco Camotu (
'
1 cartas de Bartolomé Velho Y
la Biblioteca Angélica de Roma (1560), ~n das G'ácomo Gastaldí (1562); en
de Diego Gutiérrez (ambas de 1561); en a e co~res nden a Joan Martines
el atlas de Georgio Sideri ( 1563) _Y e~ las qued "Sh:espcare" ( 1599-1600),
(1572, 1580 y 1587) y en el plarusfeno llama o
etcétera.
.
D
Dascensi6n, Sasii., Ctmfam, .Acenfa,
Con las variantes de islas actnfaoJ.
la Carta anónima portuguesa
e las Malvinas en
Acenfam y Alencan, aparee n
1568) en las de Fernáo Vu
( 1554-1561)' en las dt" Diego Ho1:1em ( ~5578) YJ d
, Hondius ( 1589), SeDe
( 570) Abraham Ortehus ( 1J8 , u ocus
Dourado l
,
. d J d (lS 93) Petro Plancio (1594),
bastián L6pez ( 1590) • Comeltu~ e o e
'

Bry ( 1596) • Wytfliet (1597), etcétera.

.
.
ara afirmar que fueAdemás se conocen dos cartas de suma impo~~•~¿ p magallánica, los que
ron los tripulantes del navío S. Ant~n, de la
~:~t~zaron con el nombre
descubrieron el ar~hipiélago argentm; yd;;;~o:vs de Bartolomé Olives, de
de dicha embarcación. En la carta
vn 6
parecer comoS(an)antón,
1562 se regí tra con la leyenda lilas de Sant n, par\~ E . portante señalar
l "derrola, que trazó Joan Rienzo ( alias Oli\'a), en 1 . s un6
en
carta cont con e
q ue Bartolomé Olives expresa que, para ;1"azarfsu , co'n otras cartas. En la
,,
e despue con ormo
gal l
tero del mi mo fa
ancs qu
d
.
ómo el error inicial de Sanmenci6n que acabamos de hacer, a vertimos c

i

ncuentra en d Archivo de Propaganda Fide, en Roma.
• El original de esta carta se e
OLD Periplus An essa)I on th, carlr
, .
d . Aoour Elltx NoRDENsx1
'
,
. .
b FIIWf•
Su faa1m1l lo rcpro UJO. •
dirtctions traslated from tite Sw,dish original y 897
history o/ Charls and sailing d .
1 ld cha.rts and maps, Stockholm, 1
c,s A. BATHER, with num,row r,J,ro ::::: 4~ ~ 49 y ENRIQUE Rurz Gu1ÑAZU, PrHI
(contiene sesenta cartas), vbnsc las 1
Y
d, España, cit., pp. 72.73.

516

s6n, después de sufrir cwfosas modificacionesJ vuelve al punto de partida:
San Antón, alterado inconscientemente por algún cartógrafo que al transcribir, en forma abreviada el nombre del navío que piloteara Esteban G6mez,
lo convirtió en Sansón. La demostración de lo que decimos fue planteada
por un estudioso uruguayo, Buenaventura Caviglia, aJ manifestar que concordaba con lo expuesto por Héctor Raúl Ratto, al decir su "confinnación
etimológica", señalando que el nombre de Sans6n es una adulteración de
.Santón: "en lugar de S. Ant611, por eponimia de la Nao San Antonio (piloto
üteban Gómez) ". 10
A todo cuanto venimos exponiendo. podemos agregar el testimonio del
famoso cronista Gonzalo Fernándcz de Oviedo, que en su conocida Historia
General y Natural de las Indias, finalizada en 1555, ha ándose en una carta
de marear del piloto Alonso Chaves, manifestó, al referirse a las islas Malvinas, que "desde el río Juan Serrano hasta el Cabo Blanco se vuelve la costa
al nordeste, y hay casi sesenta leguas, y está este cabo en cuarenta y siete
~dos de la línea equinocial, puesto que el piloto Diego Ribero, le pone algo
menos. y el piloto y cosmógrafo Alonso Chaves lo pone en lo dicho. Estando
en la mitad de estas sesenta leguas, que hay en la costa del río de Juan
Serrano hasta el Cabo 131anco1 corriendo al sureste cuarenta leguas, están desviada.cien la mar unas isla, que llaman de Sans6n", señalando que se encuentran "en cuarenta y nueve grados y medio, poco más o menos de la línea
equinoccial, en e5pacio de quince leguas todas cinco". 11 Indudablemente que
la latitud señalada es errónea, como es frecuente en las narraciones de los viajeros1 cuyos textos sirYieron de base a los co mógrafos y cronistas de la época,
como en el caso presente.
Multitud de pruebas lúst6ricas y cartográficas españolas del siglo XVI,
señalan que las islas Malvinas fueron descubiertas por marino españoles y
• BUEl'J.\VE:-.TuRA CAVIOLIA. Esptjismos provocados por los supu,stos "D,l Cano",
1523, y "Mapamundi" Urngmtnlo] MDXXX, en Procttdings o/ th, Eighth Am,rican
Scunti/ic Congr,ss, Held in Washingto11, May /0-18, 1940, Washington, 1943, volumc

IX, Histo,y and Geography.
11

GONZALO FrutNÁNDU ca Ovmoo y VALDÍ:S, Historia Cen,ral y Natural d, las
lidias, Islas y Ti,rra Firm, del Mar o,,ano, fadrid, 1852, tomo II, p. 113. Con ruJ)ceto a los errores de graduaciones en los documentos del siglo XVI, véase Juuus
GotBEL (HIJO ) , La pugna por las Islas Malvinas, un tsludio d, la lli.sloria ltgal )1 di,1omática, Buenos Aires, 1950, p. 20. (La edición príncipe de esta obra, en idioma
Íllglés, fue rdjtada por la Universidad de Yalc, en 1927 ) . Sobre la importancia y valiora contribución que representa esta obra en el problema mal\inero, viasc TzODORo
C!An.Ln-Bo,s, Un libro norltamericano sobr, /4 eu,sti6n d, las Malvinas, en la obra
de la que es autor titulada Costa Sur y Plata, Buenos Aires, 1939, pp. 49-101.

517

�bre y con las variantes Sebaldes, Stbaldinas, Sibaet
cen en cartas de los siglos XVII y XVIII.ª
de Bau, etcétera, apare-

bautizadas por ellos, al representarlas en mapas y cartas náuticas de indiscutible autenticidad. 12
Sesenta y dos años después de figurar r presentado el archipiélago argentino, los ingleses pretenden señalar como supuesto d cubridor de las llamadas hasta entonces isla.~ de Sans611, Patos o San Antón al marino inglés
Juan Davies, que con la nave Desire, que integraba la flota de Tomás Cavendish1 las habría descubierto el 14 de agosto de 1592. Otro supuesto descubridor sería el corsario Hawkins, que con el navío Daint)• las habtla hallado
nuevamente el 2 de febrero de 1594, bautizándola~, en honor de su reina,
con el nombre de Hawkins' Maidc11-land. 1ª
El navío holandés Geloof (Fe), al mando del capitán Sebald de Wttrt,
que integraba la armada comandada por Jacob Mahu -que había actuado en el Pacífico, sobre la co. ta de Chile, con resultado desastroso para la
empresa, por cuanto de los seis navíos que la componían, s6lo el mencionado
volvió al puerto de partida- al retomar a Gorée, de pué · de recruzar el
estrecho de Magallanes, a los tres días de navegación, en 24 de enero de
1600, avistó tres islas que se orientaban del noroe te al sureste, que se 1'gistraron en el Diario, bautizándolas !les d Sebald de Wcert. Con ese nom-

· ·, f unciones
.
Es Un 1estudioso •sueco
, • qu e CJerc10
de director en la B'bli t

d
toco mo, publico en los comienzos de nuest
.
. t o cea e
relacionados con las empresas marítim
ra ~enturia, valiosos stuclios
tas de la Mar del Sur (Paclfi"co)
- asl yd comerciales francesas en las cos, sena an o con toda
· "ó
embarcaciones que visitaron y rec
.
.
prec151 n nombres de
gando nuevos toporum' ·
al
onoci_eron la i 5las del archipiélago, agre.
icos,
parecer ignorad
1
,
nnos de otros paíscs.10
os por os cartógrafos y ma-

los franceses bautizaron al conjunto de islas co
.
del que derivó el de Maluinas ue 1
_ n el nombre de Maloumes,
quedar convertido en i\falvinCZ:
os espa_no!es comenzaron a usar, hasta
rinos franceses aparecieron reiñ~·trad reconl ocinuentos efectuado por los ma•
o.~
os en a carta que publi 6 M F ~..:
un mteresante libro de viajes.ª
e
• fC".t:1er, en

i.o

II
ExTRAÑA INTERVENCIÓN

u Juuo Guu.1ÍN Y TATO, Manumenta Charlllgraphica Indiana, prólogo de

P!DRO

Madrid, 1942; Ru1z G01ÑAzu, Proas d11 F-1,au,
citada; RoBJ;llTO LEVILLU!A, Amlrica la bitn llamada, .Buenos Aires, 1948, 2 to111111
y Jo ·t Toau R&amp;V1!LLO, Las islas Malvinas en el siglo XVI, en Yaptyú, Buenos Aira,
octubre-diciembre de 1952, núm. 68, pp. 63-70. La cartografia del siglo XVIII ha
sido reproducida entre otras, en las siguientes obras: MANUEL HmALGO IETO, C..
cuestí6n de las Islas Malvinas, contribución al estudio d, las rdacionts hispano-ingúSaJ,
siglo XVJ/1, Madrid, 1947, pp. 309-578: estudio cartográfico; PEDRO TORRES L.un:.u,
R,lación d,scriptiva de los mapas, planos, etc., d,l virreinato d, Bu,nos Air,s existlll·
tes en tl A,chil'o G,neral dt lndiar, 2a. edición, aumentada, Buenos Airl'S, 1921; Joai
TollllE REVELLO, Adición a la Relación descriptiva, de los mapas, planos, ,te. d,t oi"'inato de Buenos Aires 1xist,ntes
tl Archivo Gen,ral de Indias, Buenos Aim,
1927; del mismo autor: Mapas y planos rt/11entu al Virninato dtl Rlo de la PW•,

Novo

Y FuNÁNDEZ Y CmCAR.RO,

,n

conservados en el Archivo General de Simanc4S, Buenos Ain:s, 1938.
,. Sobre lo infundado de estos aserto. pueden vene las obras de GoEDt::L, cit., PP·
51-53 y PAUL GaoussAc, Las Islas M.aluinas, edición castellana ordenada por el Congreso de la Nación Argentina (Ley 11,904), 1936, pp. 81-110, quienes srñalan que
en ningún momento los relatos de esos marinos se refieren a las islas Malvinas. La
primera edición de la última obra citada fue publicada en francés con el título Lis
Iles Malouin,s, nouvel exposl d'un vieux litige avec une cartt dt l'archiptl, BueDOI
Aires, 1910 (Extrait des Anales de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires). tomo VI,
pp. 401-579. En la. e.arta que se atribuye a Edward Wright, llamada de Richard Hak·
luyt, Londres, 1599, no aparece representado el archipiélago.

518

• a raí.,z. de la guerra que había tallad
"":,-u.a e nglaterra, en 1739 fue des achad d
es
o entre
seJS na\·Íos para operar co t
l
p . a esde Londres una armada de
n ra as posesiones esp - Jas
VAMOS A SEÑALAR AHORA QUE

v.... ~:::~

I

fue puesta al mando del comodoro J
ano
en el Pacífico, que
C~turión, única nave que retomó e:~;;n::n, que naveg6 ~ bordo de

anos

después, en 1748, en

por el capellán de 1 .

lena

. p

.

punto de partida. Cuatro

paz, se _publicaba un volumen en Londres

a oa\e, reverendo Ricardo Walter

l

,

nía al monarca inglés ocupar las islas M 1 .
' en e que se propalas colonias C$pañolas ubicadas I l a vmas para operar desde allí contra
a o argo de las costas del Océano Pacífico.

" CRoussAc, Las ltlas Malvinas cit
91 94
adulteraci6n de los nombre~ del e;trech pp. 1 ." . Para más detalles en el c.unbio Y
Eslaia, cit., pp. 87-89; y Jos! TOR.RE oR ma vmero, . v~;ue RuIZ Gu1ÑAzu, Proas de
o/mu, mapas Y documentos, Buenos Aires
B8,b6-l,lo2g9rafía d, las Islas Malvinas,
• E W D
'
'pp.
·
•
·
AULCREN, Lts relations
· 1
:otts d1 l'Ocean Pacifique (Commenc::i::;';: e~;~l;arit_imts entre la France et
innm,rc, de la Me, du Sud 1·
, l
.
e, s,,clt), tome premit•r w
llYa,\
usqu a a parx d'Ut ht p ·
'
PAZ-SOLDAN, Prólogo en Document
ru.' :1'1'ts, 1908; y 'MANUEL MoP1rva110, El Tribunal dtl Consulado d L. os pLa~a la Historia Económica del Virreinato
• M
e ,ma, tma 1956 to
I
XXX
FuzTER, Rllalion du voyage de ta M ~
, mo ' pp.
VI-LXXII.
rou /ait pendant l,s annJes 1712 1713
11'" u S~d, aux cotes du Chily ,t du
,
, tt
14, Pans, 1716.

~;;;-Lo,

P,

.

519

�- 1a b a la conveniencia de enviar
A esa proposición, con toda au~a_cia, seusena
un navío que reconociera el arch1p1élagliso.
el Támesis en abril de l 749~
f
. lesas se hallaban tas en
las :.,..
Dos ragatas mg
de las inmediaciones de
1"
dispuestas a reconocer -se lee- e rnarl ºngleses habían comenzado a dealkl d" ombre con que os l
,
Pcpys y de F
an . • na El
biemo inglés reconociendo la soberarua esnominar a las Malvinas.
. go
di d ' representante en Madrid, sir
Pañola del archipiélago, por mtermc o e s~ la el prop6sito -se decla.c6 a la Corte espano
Benjamín Keene, comum.
. tíf'cos El ministro de estado, José de Carde explorar las islas, c_on {mes c1lend t • 1 representante de Inglaterra, re.
ch 6 1 pedido íormu a o por e
.
vaJal re az e
licitud ratificó el ministro de guerra, ~
chazo que ante una nueva so
'a1 dvertir cuál era la verdadera fmaJi.
de Indias marqués de Ensenada, . a
. tfüca .
dy d de esa 'supuesta expedi c1'6n oen
tardiaa
odas las potencias europeas -aunque
Aclaremos ahora que, ~~ t el mundo hecha por el Papa Alejandro
mente- acataron la part1c16n d
ta la conquista de pueblos de mentre España y Portugal, en lo que respec a

i•

yt

t

20

fieles.
d
uertos y ciudades en el
Sin entrar a historiar los ataques y _saqueos . e
de diversos países, in.i:••
é . d minado por Espana, por pira as
sector de Am nea o
.
tencias europeas de UJ3tmtos
·6n realizada por otras po
¡ ·
dicaremos la ocupao
_
había todavía alcanzado a co onmr,
del
continente
que
Espana
no
lugares
MDCCXL l. ll, 111, IV by Gttoaott .
tht wo,ld in the y,arsd
f H~ Ma1·1sty's ships, s,nt uto• •
n
.
h. J o/ a scua ,on o
.
f h R:.&amp;.,
SON Esq.; Command11 rn e tt
iled rom pap,rs and oth,r matinal o t , ..,xp,dition to th1 South-S,as, Com! pubLh,d undlT his dirution by R101-1AJlO WALTD.
Honourable G1org1 Lord ,4nson, an . . that up1ditio11, London, 1HB.
.
. , hip C,ntunon in
·
H. ·
ehoplmn o/ Hu Mo1esty s s
6n ºca d, un error geográfico, en ISIOnl,
., Vfa.Jc ERNESTO J..FITTI!., La ls~5:5iy~lc~o~brc de Falkland fue puesto en 1690
Buenos Aitts, 1958, num. 14, pp.
"

~ voy·ag, round

po r el marino inglés Ston,.
La prome.ra s,c1eta y el cononio
.
29 Jo!!É ToRR11 RRVZLLO,
Aº
1952
•• GOF.DEI.., cit., p. 2
y • .
J 771 ( nuevas aportaciones}' Buenos •':'•
'
oglo-npañol sobre las Mafomas de
Documentos para la Historia A~genta~a, tolllO
6-8. Documentos sobre el asunto _en
Historia d, las Islas Maluinas, mtrodlll&gt;
~V Coluci6n d, documentos relativos a lAa 'res Facultad de Filosofía y Letras, lm-

,
R CAU.U.T-Bms, Buenos a '
6 23
,ci6n de RicAAOO .
. "D t Emilio Ra"ignani"' 1957, pp. 1 . .
tiluto de Hutoria Argentina
oc, orE
- sobre el archipiélago se basaban en la :
• Los títulos iniciaks que pose1a spana
d 4 de mayo de 1493, que plante6
.
VI llamada lnl,r Coet,ra, e
· el tratado
,del Papa AleJandro
'
.. .
conflicto finnaron ambas potencias
4,
,c,ui6n con Portugal. Para din.mir ese
AN' MANZANO Y MANZANO,
,de Torde,illas, de 7 de junio de _14?\ Cf\!:quista
las Indias d,1 poni,nt,,
la corona dt Castilla al d11scubmn_renioII&gt;' ,
9· del mismo autor, lA in,orpor
'd 19421 ano
, num. '
uista d, I 71d ias, Ma d n '
•
Madrid 1948.
•d, las 1nilitu a la ,orona de Castilla,
,

d,

:520

desde donde se practicó en gran escala el contrabando de mercaderías con

sus colonias.

Por los tratados firmados entre España e Inglaterra, en 1667 y 1670, se
estableció el status quo en los dominios que ambos países poseían en el Nuevo Mundo; principalmente nos referimos al último de dichos pactos, conocido por los historiadores como Tratado Americano, que en varios de sus
artículos alude a esa doctrina de mutuo respeto por parte de ambas potencias, con referencia a las posesiones que cada una ocupaba en nuestro continente.21
Después de la guerra de la Suce ión de España, en que Felipe V ocupó
el trono, se firmaron en 1713 en Utrecht, por las potencias que intervinieron en el conflicto, diversos tratados que dieron la paz a Europa. En uno
de los que firmaron ambas potencias rivales, España e Inglaterra, se dejó
constancia en su artículo 8o.: " i el Rey Católico ni sus herederos o sucesores pueden \'ender, ceder, pignorar, transmitir o, de cualesquiera otra manera o nombre, enajenar a Francia o cualesquiera otra nación, tenitorios o
dominios o una parte de lo mismos pertenecientes a España en América.
Por el contrario: los dominios de España en América deben ser preservados
total y enteramente. La Reina de la Gran Bretaña --se señala- se compromrte a prestar asistencia a España en el sentido de que sus antiguos dominios en las Indias del Oeste sean restaurados como lo estaban en tiempos
de Carlos II, si se comprueba que de algún modo o bajo cualquier pretexto
hayan sido alterados a partir de la muerte de Carlos II". Como hemos visto, es Inglaterra la nación que se compromete a respetar y hacer respetar
con su ayuda cualquier violaci6n territorial en las posesiones de España en
el Nuevo Mundo. Cuando en 1740 intentó realizar Rusia exploraciones en
el Pacífico, fue Inglaterra la potencia que se opuso resueltamente a ese prop6sito, considerando y reconociendo en esa ocasión er España la Única soberana de ese sector de América. 22

El tratado, cuyo artículo 80. acabamos de glosar, e taba en vigencia cuan-

do Inglaterra, bajo supue.,~tos fines científicos, pretendió reconocer las islas
en 1749, y cuyos propósitos se malograron ante la firme actitud de España, y estaba también en vigencia cuando, detrás de los franceses y siguiendo
sus huellas, en forma subrepticia, ocupó puerto Egmont (Cruzada), en la

isla Saunders (Trinidad). Inglaterra, con esa ocupación clandest..irut, viola-

ba los tratados vigentes.

El d"""º

en:;;

,, Gouu, obra citada, pp. 150-154.
21

CAMILO BARCIA

1943, p. H.

TIU!Ll..&amp;s, El p,obl,ma de las /Jlm Mafoinas, Alcalá d(• Henares,

521

�III
Los

FRANCESES SE ESTABLECEN EN LAS

los países c~n excepción de España, estaban excluidos del
blecer coloruas en esa parte del mund o" .u
derecho de estaIsu..s

MALVINAS

Los FRANCESES, UNIDOS A Los españoles por el pacto de familia, sin conocimiento de la corte de Madrid, fueron los primeros que ocuparon las solitarias islas Malvinas unidos en el recuerdo a sus intrépidos marinos. Se establecieron bajo la dirección de Antonio Luis de Bougainvillc, entonces joven marino, &lt;'11 el pue1 to que bautizaron con el "lombre dt Luis o San Luis
-que variaron después de su expulsión los españoles por el de uestra Señora de la Soledad-. en la gran isla del este, el 3 de febrero de 1764.

Al tomar conocimiento España de los hechos ocurridos, reclamó ante el
país vecino, llegándose rápidamente a un arreglo amistoso. Al saberse en
Inglaterra la ocupación francesa de las Malvinas, dio orden al comodoro
John Byron para que preparase una expedición destinada a reconocer las islas por ellos denominadas Pepys o Falkland. El comodoro inglés, en cumplimiento de las órdenes recibidas, buscó inútitlmente las supuestas islas Pepys,
recalando después en el lugar que denominó puerto Egmont, en la pequeña isla Saunders, del archipiélago malvinero, el 28 de enero de 1765; sin
Uegar a ocuparlo. De retorno a Inglaterra, se despachó una expedición colonizadora, al mando del capitán Mac Bride, que arribó a puerto Egmont,
en enero de 1766. Poco después, constató el jefe inglés que en la. islas habitaban otros hombres, al hallar una botella, en cuyo interior encontraron
un escrito firmado por varios oficiales franceses. oticia que el capitán Mac
Bride transmiti6 al Almirantazgo, con carta del 17 de man.o de 1766. Desde el puerto de Saint Maló, los franceses habían realizado tres viajes a puer•
to Luis transportando colonos, vívere y materiales para la construcción de
vi"iendas, cuyos gasto en forma global ascendieron a 613,108 libras tornesas o sea francos franceses, 13 sueldos, 11 dineros. Mencionaremos ahora que
Bougainville, al extender el recibo de esos gastos, con que fue indemnizado
graciosamente por España, hizo constar que esa suma, correspondía a la
Compañía de Saint Mal6 1 que había financiado la empresa, por gastos hechos "para fundar sus intrusos establecimientos en las Malvinas". Conocida en Inglaterra la devolución del archipiélago hecha por Francia a su legitima soberana, España, orden6 a u embajador en París que se entrevistara
con el mini,;tro de Estado de la primera, duque de Cboiseul, e inquiriese la
causa de e e hecho. El ministro francés informó al embajador inglés que,
habiendo reclamado España por la ocupación de las i las, sobre las que legítimamente ejercía soberanía, le habían sido devueltas a u dominio "en
cumplimiento del tratado de Utrecht, por cuanto de acuerdo con él, todos.
522

IV
ESPAÑA EJERCE SOBERANÍA INDISCU'flBLB

OBRE LAS

Isus

MALVINAS

DE
A LO CONVENIOO ENTRE F
.
E
• JACUERDO
dJ
ranaa Y spaña se hiz
t
·
aa e puerto Luis, el Io. de abril de 1767
,
o en rega of1realizadas y permitiéndose habitar
1 l ' traspasandose todas las obras
que voluntariamente deseaban h en! e p ugar a .todos los colonos franceses
las autoridades francesas se supoalacer º: or. los tnfonnes suministrados por

existencia de
·
· 1
mannos mg eses en un lutemente 1 .
1p1 ago, y a su encuentro hubo de dedicarse co ta
•
e pnmer gobernador español de las Mal ,.
. ,
ns nlipe Ruiz Puente, quien de acuerd
\ ~as, capitan de navío Fe1 .
dta directamente de la gobe
.º6 con as _instrucc16nes que recibi6, depenrnaa n y capitanía
raJ d
cuyas funciones ejercía entonces Fran .
d p gene
e Buenos Aires,
hermano de Antonio Maria de B
&lt;:1sco e,
de Bucareli y Ursúa,
va España.
ucareli y Ursua, v1ITCy después de la ue1

•

F impreciso del arch. 'él

ªº!ª

Las tareas de bú queda emprendidas
l
.
ron éxito al hallar a los intrusos h b't por dos mannos españoles, alcanzaingleses se intimaron mutuamente :1 •;:;o. e puerto ~~ont. Españoles e
el relato, diremos que despué d
. JO del arch1p1élago. Abreviando
dieron
s e ese pnmer encuent
_dispuesta España, a hacer valer su Je , .
ro y ,otros qu~ se sucela propia Inglaterra en el tratado d U chgituna ~beran,a garanti:r.ada por
•
e trc t, orgamz6 una
di · , ·
grada por seis
navíos con tropas de desemb
expe, c1on mtemayor g neral de la armada Juan I

_arco, que_ se puso a las ordenes del
notas con los jefes inglese q~e oc
Madanaga. Tras un cambio de
1770 el general españ I d' rd upa an puerto Egmont, el 10 de junio de
0
10 o en de atacar el J
f ,
l
•
.
o rec1an los jefes ing)ese J
F
~gar ante a res1stenoa que
. orge armer y Guillermo Maltby Mad .
a
•
·
anaga

fªªº

Viaje, cit., p . 262-276.
•
HmH p
, .t.fANu.n DANVILA Y CoLLAoo, Reinado
1-9; ÜCTAv10 GtL Mu :,Lu Mºº1~1ETO, La ,uest16n de las Islas Malvinas, cit pp
·
•
a vmas l
¡r
l
·•
·
1948, pp. 12 Y sigtes . RJCARl&gt;O
R C , e con reto ang o-español dt 1770 Sevilla
r,j
·'
• AU.LET•Bors Una (
•
•
'
•as, •nsayo basado en una 1'I
d
. •
,erra argentina, las Islas Mal'da
uirva Y tsconoctda doro.
t '6
~ y aumentada, Buenos Airc.-s 1952
men ac, n, segunda edición, co~YOI t'spañoles, franceses e inglCS&lt;'; rn
l~P14d Documentos procedentes de arf las Islas Maluirias ciL pp 33 , .
o ce, n tJ ocumentos relatiuos a la Historia
Nacio 1 b
•
'
·
Y sigt&lt;-s. L3 documentación
, 1 . .
nos '.13 so re las Mal~fo:u, fue publicada en R,visla
~u~ posc1a a Biblioteca
Aitt,, 1938-1939, tomos II y III.
de la B1bl1oteca Nacional, BueBoUOAINVILLE,

i, Carlos lll, tomo IV·

e }º·;

523

�dio órdenes a las naves de disparar sus bocas de fuego, "sin ofender la fra.
gata ni la colonia inglesa con la primera descarga -según inform6- Y s6lo
para tantear y probar la idea de los ingleses, cuya gente, aseguraba, que al
primer fuego se rendirían". Los hechos ocurrieron como se sospechaba, le.
vantando los ingleses enseguida bandera de parlamento.
.
La tensión entonces reinante entre las potencias europeas ~ lo ocumdo en
las Mal\'inas, podría traer como consecuencia el quebr~tam1ento de la paz.
Al ser conocida en Inglaterra la expulsión de sus nacionales del_ l~~ar que
ocupaban en el archipiélago, su gobierno se aprestó como para 1mciar una
contienda. E paña también comenzó sus preparativos, pero . ante 1~ defección de Francia y sin descuidar aquéllos, inició tentativas d1plomát1cas con
1 Gran Bretaña. Teniendo en cuenta las promesas verbales y secretas ofrec~das entonces por Jos ministros ingleses al embajador e pañol en_ Londres,
, ·
d e •Masserano, de abandonar las Malvina ., una vez sausfecho¡ 22
el
prmope
· al , se firmó una declaración en la capital de
Inglaterra,
e
honor nac1on
,
"l
la
de enern de 1771, en la que se establecía que se repondnan as cosas en
Gran Malvina y Puerto Egmont en el mismo estado en qu~, se hall~b~n antes del 10 de junio de 1770", aclarándose que lo expresad? no pe~Jud1ca de
modo alguno a la cuestión de derecho anterior de sober_ama d~ las islas Malvinas por otro nombre Falkland". Es decir, que Espana reafumaba sus derech~s in objeción por parte de Inglaterra. De acuerdo con lo establ~
en Ja declaración, los ingleses retomaron a puerto Egmon_t, en la pequena
¡ la que los españoles denominaban Trinidad, el 13 de. sepbem~re de 1771
lo abandonaron de acuerdo a la promesa secreta arnba mencionada el
de mayo de 1774. Así se dio término a la debatida ocupación de aquel lugar
-puerto Egmont- por los ingleses.
.
De de entonces España ejerció soberanía sobre el archipi:lago ma!vmero
en forma absoluta, sin ser discutidos los derechos que pose,~ p~r ninguna
nación del orbe, los que se basaban en principios jurídicos históncos Y geográficos.24
Los españoles mantuvieron en las Malvinas guarnición permanente ejerciendo honrosa labor humanitBria en favor de. náufragos y pescadores, en
particular ingleses y norteamericanos, que se ded ,caron a la p ca en los ma·

J

res sure1ios.
" GROUSSAC La.s Islas Malvinas, ciL, pp. 126-143; GoRBEL, obra cit., PP·. 307 ~
•
H'- · 'RA' RAno A prop6silo dt uno cláusula s,creta sobre las Mafo1nas
s1gtcs.;
c;CTOR
UL
•
•
L p
B O Aitts 22 de
,1 t,-atado d, 1771 ,nt,., Gran Bretaña 'Y Es~ana, en a r~nsa, . ucn a 1O .' si
;
&gt; gtcs.
di · bre de 1946 · HIDALGO N1ETO, La cuut16n de las Malumas, cit., pp.
c1cm
,
•
GrL
Mur-m.LA, Malvinas,
cit., pp. 69 )' SJgtes.,
Y T ou.i: REVELLO, La Prom,sa s""''•
cit.

524

El segundo gobernador de las Malvinas, Francisco Gil de Taboada y Lemos, ejerció sus !unciones entre 1774 y 1777. 20 A partir de entonces, ocupaba el cargo de gobernador el comandante de las fragatas que anualmente
hacían el viaje a las Malvinas, a relevar la guarnición, reteniendo ''en sí ambos mando". En el mismo año en que Gil de Taboada y Lemos arribó al
puerto de la Soledad, hizo efectuar un recuento de los pobladores ascendiendo ésto a 115, en su mayoría marinos de las dotaciones de las naves
allí destacadas. En ese cómputo figuraban tres mujer• , siete niños mayores
de dos alias y cuatro menores de esa edad, sin duda nacidos en las Malvinas e hijos de los colonos franceses que poco después habrían de abandonar
definiti\'amente las islas. Con respecto a los animales domésticos destinados
al uso Y consumo de la población, se anotaron los siguientes totales: caballos, 2¡ yeguas, 4; toros, 12; vacas, 207; terneros, 31 ; cabras, 6; y gansos, 11.
Gracias a las investigaciones realizadas por un estudioso argentino falle~o recientemente -A. G6mez Langenheim- se conocen con toda precisión los nombres de los marinos españoles que ejercieron funciones de gobernadores en las islas Malvinas. De algunos de dichos marinos, incluso se conservan los diarios de navegación en archivos argentinos o españoles.

En un estado de población levantado en 1797, el número de habitantes
alcan1.aba entonces a 172 personas, de las cuales 149 pertenecían a las dotaciones de la corbeta Atrevida y del bergantín Carmen y Ánimas. De las 23
restantes, cinco estaban destinadas al servicio permanente de puerto de Ja
Soledad y las dieciocho restantes eran presicliarios que purgaban condena y
te los empleaba en la doma de la caballada chúcara y en el corte del romerillo. Se deduce de la documentaci6n que hemos consultado de la época, entre los años de 1797 a 1803, fue una etapa de mucha actividad en el archipiélago. Un recuento hecho en el último año referido, dio las iguientes
cantidades con respecto al ganado existente en la isla grande del Este o sea
de la Soledad: 724 del caballar y 199 del vacuno. Por entonces el puerto de
la Soledad1 donde residían las autoridades, presentaba un lucido aspecto. En
~er término se destacaban las baterías que guarnecían la población, denonunadas San Carlos, Santiago y San Felipe, con sus bocas de fuego mirando hacia la bahia de la Anunciación. Detrás se diseñaba la curiosa estructura de la Casa de Gobierno, los cuarteles, el hospital, el almacén de p61vo~ la herrería, la carpintería, los depósitos de víveres y algunos otros edifiClOS que mostraban su silueta labrada en s61ida piedra. En la bahía se extendía un muelle, junto al cual atracaban las embarcaciones menores; desde
ese lugar partía un camino, que remataba en un arroyo llamado del Cuar• • Años más tardr ejcrci6 Francisco Gil de Taboada y Lcmo, las altas funcionea de
Vlrrty en d Nuevo Reino de Granada (1788-1789) y en el Perú (1790-1796).

525

�.
. de agu a estaban. unidas por un
tel VieJ·o. Amba. onllas
de esa franJa
.d puente
dia
¡
El
cammo
era
recom
o ad •
d
de piedra de cincuenta y dos varas e argo.
. d
rio por a~uellos hombres que se hallab~ destinados a surtir e pesca os a
los moradores del puerto de la Soledad.

V
SoBERAJIIÍA ARGENTINA EN LAS ISLAS MALVrNAS

::n~as

,
B
Aires la Revolución de mayo, ejerId810 F.bSTALLOd ENde
Malvinas el piloto Pablo Guillén,
, f mc1ones e go ema or
tab
oa l dante de la sumaca Carlota. El difícil problema que se presen Soal a
coman
· · , del puerto de la
elas autoridades reali tas para abastecer ~ 1a _guarn1c1~n 1
les se ccledad, hizo que en Montevideo, dond~ e1erc1an mandio haos ~~~\
tropas
brase una junta de guerra que resolV16 trasla~r a oc :~te una pequeña
allí destacadas. enviando al efecto la autondad e mpe .
d
.
de dc1· ar temporalmente desguarnecido el puerto e
nave con la constgna
CUANOO. EN

#

las

la oledad, misión que se cumplió en 1811.
1 ron coAntes de abandonar el lugar, los españoles celebraron un acto so_ e _e, •,
. l .
1 ca de plomo con una mscnpc1on
tocando en el torreón de la ig csia 1:11ª ~ ª ,
be ' , obre el archipiéen la que se hacía constar que Espana eJercia su so r ~ : de ese hecho
.
Las Cortes de Cádiz, al tomar conOClllllen o
'
lago malvmero.
"
uando variaran las circunstan•
dispusieron en 30 de marzo de 18 12, que c
b "i:
I
. la
encía cuidaría de que volvieran a ocuparse tal cua esta ~ :
;iassp~a
ningún momento -como hemos expuesto- ced~ó los dedrech~ ';~
'
. 1 a Afianzada la mdepen enc1a e
cutible de su soberanía a po~enc1a a gun .
de 'ulio de 1816 por el
R 'blica Argentina con el Juramento hecho en 9
J
,
1
epu
.
. dad d San Miguel de Tucumán, y como egiCongrcso reumdo en la ~iu
~
.
del archipiélago en el
tima heredera de la Nación Espanola, tom 6 poses16n

~

l h. t • d, nu,stras Islas Maluinar,
Et,"!1ntos para b~ ub~riad sobre el tema: La 1,rc1r•
Buenos Aires, 1939, 2 tomos. Antcnormcnte ha
pu ca o
111

A. Gfuru

LANGENIUITT.l,

inuasi6n inglna, Bueno Aires, 1934. d
. d ~m,rica fu,nt,s "ara su estudio, cotd·
, . .... 5 Indep,n enc1a e n
,
"
, M
T
" PEDRO
OR!lES .....,.:,;..,. '
•
, Indias p,im,ra ser11,
a·
logo d, docum 1ntos constri•ados tn ,t Arc~wo G:;;~al~CARDO R~ CAILLET-B01s, UM
drid, l9 12, tomo n. p. 485; G~EBEL, op. C.lt.A,_P· 194,8 p 404· CuÁHO fER.'i,\l'lDU
•
¡ /slm Malvinas Buenos ires,
, ·
'
Madrid
tierra argtntma, as
d d l , "ó d, los reinos d, Castilla 'Y Aragón ,
'
Du110, Armada Española, es. e a un1 :_
El último gobernador ,spañol d, w
VII P 95 y Jose Tolllls nz;VELLo,
.
1960
O
19 l, Malvinas,
tomo
, ·
.
d, u·is1or1a
. del Der,cho, Buenos A1rc3,
,
lsúu
en R,vista d,I Instituto
núm. J t, pp. 165-168.

526

acto oficial que celebró en puerto de la Soledad, el 6 de noviembre de 1820,
el comandante de la fragata Herofoa, coronel David Jewitt, en pre ncia de
los capitanes y tripulaciones de naves pesqueras extranjeras, elevando el pabellón celeste y blanco que fue saludado con una salva de veintiún cañonazos.:
A partir de 1823, ocup6 el mando de las islas Malvinas el capitán retirado de milicias Pablo Areguati. Por decreto del 10 de junio de 1829, suscripto por el gobernador de Buenos Aires, general Martín Rodríguez, se creó
la comandancia política y militar de las Malvina~ y de las adyacentes al Cabo de Hornos en el mar Atlántico, con sede en Soledad, donde debía levantarse una batería. e designó para ejercer la funciones de comandante a
Luis Vemct.
Durante el mando de este jefe, se desarrolló la colonización de las Malvinas y se transportó ganado vacuno para poblar la estancias que se iban
a establecer en el archipiélago. Vemct, el lo. de agosto, dio a conocer a los
pesqueros extranjeros que frecuentaban las islas, que a partir de esa fecha
debían someterse a las leyes de la República, para evitar los abusos que sobre la pesca venían cometiendo en aguas jurisdiccionales.
Dedicadas a esas faenas, naves norteamericanas fueron apresadas por orden del comandante Vemet, para enviarlas a Buenos Aires con el propósito de ser juzgados sus capitanes por un tribunal competente. El hecho originó una reclamación del cónsul Jorge W. Slacum, que llegó a expresar en
la nota que en 26 de noviembre de 1831 presentó al gobierno de Buenos Aires, que en nombre del de su país negaba todo derecho sobre las islas Mal\·inas, desconociendo además todas las medidas tomadas para reglamentar la
pesca y que, por ser agraviante la forma de su redacción para la soberanía
argentina, no le fue admitida. El capitán Silas Duncan, al mando de la
corbeta de guerra Lexington, en 7 de diciembre se dirigió al ministro de
Relaciones Exteriores, Tomás Manuel de Anchorena, pidiéndole la entrega de Luis Vcrnet, que se encontraba en Buenos Aires, adonde se babia
trasladado con motivo del incidente, a quien acusaba de "piratería y robo".
Ante la firme actitud asumida por el gobierno argentino en esa circunstancia, el marino norteamericano se trasladó con su nave a puerto de la Soledad, donde entró con bandera francesa el 28 de diciembre. Tres días más
tarde desembarcó con fuerzas armadas, aprisionó a varios vecinos, clavó
los cañones, inutilizó Jas armas y quemó la pólvora "y declaró finalmente a
la isla libre de todo gobierno". Ante tal atropello, se iniciaron ante el cónsul Slacum, en Buenos Aires, las reclamaciones correspondientes. La forma
• ANOEL ]11ST!NtAN O CARRANZA, Campañas Navales de la República Argentina,
Buenos Aires, 1916; tomo III, pp. 176-178; y ÍARTlNV.NO LEOUlZAMON PoNDA.L,
To/onimia criolla ,n las Malvinas, Buenos Aires, 1956, pp. 18-19.

527

�.
. que asurmo
. , el funcionario norteamericano llevó
mtempestJva
. . a. que
d le fuera
f
cancelado por el gobierno argentino el acuerdo para el eJe1:1c10 e ~s un-

~~:~ª:~:

ciones, siendo reemplazado en las negociacion~ por ~ env1:~:
arribó a Buenos Aires en junio de 1832. Era este, e encarg .
.
.
Baylies
quien
al
entablar
relaciones
con
las
autonda~es
_a_rgenbF
ranc1sco
,
di d ad ' Justif1car la
nas, usó en sus escritos un tono inusitado, prete~ . en o
emas V Maz a
. , d l comandante de la Lexington. El ministro Manuel .
a,
acc1on . e .
d l
ta.ría de Relaciones Exteriores, demostró al
cargo mtennamente e a secre
,
s escritos
re resentante norteamericano las inexactitudes que con~eruan su .
p respecto a supuestos agravíos, lo que dio origen al retiro de Baylies, que
con
solicitó su pasaporte. 29

VI
USURPACIÓN INGLESA

,
NTE CON
l!ALLANDOSE PENDIE

Estados Unidos la reclamación interpuesta por
d ¡ f
Inglaterra

~~::óú~:n:!~!•1~,/:;/: ;.:~::.t:P~0~¡:; ~:o::
Clio, de la que era com~dante el capitán Juan Jaco

i

rigieron a las islas Malvmas.
. . d donEl 20 de diciembre de 1832, arribaron las naves a Puerto Tnmda '
.
84 507 Este autor al referine a Slacum, expresa que
.. GoEBEL, obra citada, PP· 4 • ·
. ' . diplomática y tan falto de tacto
era un "individuo carente en absoluto de expebnenc1_atad PP 24-36· BARCIA TULLBS,
b
... ,, (p 490). GRoussAC o ra Cl a,
.
'
939
como de uen JWC10
•,
'
,
RA ' Historia de Brown, Buenos Aires, l ,
obra citada, pp. 69-79_; HÉCTOR ~uL IM
para la historia, cit., tomos I y 11;
tomo II, pp. 67-94; GóMEZ LAN;E ~ ,t G Quesada 'Y sus trabajos diplom4ticos soFERNA mo GoN~l.EZ RoA, El
r. ~c::s e_ c:..U.LET-Bo1s, cit., pp. 232 Y sigtes.; Jolll'I
bre Méxu:o, ~buco, 1~25, pp. 4~ y g . ' RI de la Plata, 1838-1850, traducción d,
F CAOY La interuención extran¡era en el o
A.
1943 PP·
.
,
.
ió de Luis A PooESTÁ CosTA, Buenos IICs,
, .
JUAN M. UTEDA, introduce n
. .
.
l obierno instruye al cuerpo legu•
42-43. Colección de documentos ofmales conlque e .~ s p~ndientes con la repúblico
'
. . d l ·
y estado de as cues.ione
~
latiuo de la Provincia e origen
M l .
B os Aires 1832. (Reprode los E.U. de Norte América sobre las_ Islas a vinas~ u~939 to~o III • pp. 177ducido en Revista de la Biblioteca. N~c~onal, Bu~nos
el a.:unto de la; Malvinas
364) . y Apéndice a los documentos ofwales publicadod
l
dante Si/as DKn'
. .
d l h h s perpetra os por e coman
que contiene el esclarec1m1ento e os te o
l stablecimiento y sus habitanUS,
b
d
rr de los E.U. contra aque e
B
can de la cor eta e gue a
¡ R . t d la Biblioteca Nacional, ucnos
Buenos Aires, 1832. (Reproducido en a evis aR eMANNINO Diplomatic corres¡,onIII pp 365 394) · Wru.IA1L ·
'
I
939
Aires, l
, tomo
,
·
·
'.
Affam,
• Washington• 1932, volumen ·
dence o/ the United Stat,s Inter-Ameruan

~~;,:urntos

:1::,,;,

528

de izaron la bandera de su nac1on, de donde se trasladaron a Puerto de
la Soledad, anclando en este Jugar el 2 de enero de 1833. Al siguiente día
-3 de enero- izaba el capitán Onslow eJ pabellón inglés en la comandancia del lugar. Al conocerse en Buenos Aires este atentado, causó estupor por
lo inaudito, levantándose el espíritu de la ciudadanía. El 16 de enero, el ministro Maza ponía en conocimiento del encargado de negocios de la Gran
Bretaña, los hechos desarrollados en las Malvinas, pidiendo explicaciones sobre cuanto había ocurrido. La respuesta fue entregada al siguiente día, expresando el representante inglés que carecía de instrucciones de su gobierno
para contestar la nota recibida.
Sobre los sucesos ocunidos, el gobernador Juan Ramón Balcarce dio cuenta
a la Cámara de Representantes con un mensaje que fue leído en la sesión
del 28 de enero. Todos los países del continente fueron informados por el
gobierno argentino del atentado perpetrado por Gran Bretaña y ante la amenaza que se cernía sobre los países de América, manifestaba en su escrito "la
suprema importancia de [seguir] una línea de conducta uniforme y perseverante, en cuanto se refiere a las antiguas colonias españolas, para rechazar
con un sentimiento común, toda pretensión europea que pueda herir sus
derechos de soberanía, violar la inmunidad que es debida a su rango de naciones, o que pueda ir tan lejos hasta imponer condiciones que ultrajen a las
leyes comunes y meramente apoyadas por el abuso del poder".
El 27 de junio, el representante argentino en Londres, Manuel Moreno,
presentaba una enérgica reclamación al gobierno británico. Lord Palmerston,
a cargo del ministerio de Estado, en 8 de enero de 1834 contestó a Moreno,
sin aportar prueba alg1ma, que pudiera tener su país en qué apoyar la ocupación de ese trozo del suelo argentino.ªº

Desde entonces y hasta nuestros días, se han planteado constantemente reclamaciones diplomáticas. En conferencias internacionales se ha actualizado
con firmeza la protesta de la República Argentina contra la ilegal ocupación
que Inglaterra ejerce en el archipiélago malvinero, esperando la reintegración
a su soberanía.

Hasta el presente )a nación que de forma ilegítima ocupa las islas, no ha
• Go1miL, obra citada, pp. 507-512; G&amp;oussAc, obra citada, pp. 47-68; RATTo,
Historia de Brown, citada, tomo II, pp. 92-118; BARCIA TRELLEs, obra citada, pp.
81-93; CA11.LtT-Bo1s, obra citada, pp. 324 y sigtes. Reclamación del Gobierno de las
, Prouincias Unidas del Río de la Plata contra el de Su Majestad Británica sobre la
sobtr411Ía y posesión de las Islas Malvinas (Falkland), Discusión Oficial, Londres, 1841;
M,moria de Relaciones Exteriores presentada al Honorable Congreso Nacional en 1888,
Buenos Aires, 1888. Puede completarse el conocimiento de las fuentes sobre el archipiélago argentino con la consulta de JosÉ TORRE REVELLO, Bibliografía de las Islas Malllinas, obras, mapas 'Y documentos (contribución), Buenos Aires, 1953.

529
H34

�. tif e la pose i6n siendo viciados de numostrado prueba alguna que JUS iqu , nicamcntc ~n la razón de la fuerza.
lidad todo sus acto ~r estar b~~os ~s la dcclaraci6n del doctor Alfredo
y cerrando e te e cnto, transen trcm d d I R , blica Argentina cuyo
.
f
bada por el ena o e a epu
,
R. PalaCios, ~ue ue apro
i' del 15 de junio de 1961, concebida en loa
alto cuerpo integra, en su ses on
• •
· al de tclecomuni. .
é . . "Al con iderar el convenio mternacion
s1~1entes t ~ t:~ Ginebra el 21 de diciembre de 1959, y no obstante la ~
cac1ones use, 1 o
.
• de la soberanía argentma
claración de nuestra delegación de1a~dhodconsl·tant1Iaslas Georvi:i.s del S~r y las
Isla Sandw1c e ur.
osJ M 1 ,·
sobre las I as • ª ~mas,
, .
·
¡ Senado reitera 5U
tierras incluidas dentro del sector/n:ruco ;r:nt~::~a~a al apoderarse del
protesta por el acto de fuerza rea iza ~ ~r
.
f rmando sus im. .
f
arte del temtono argenbno, rea ,
;~~;~;:~:: ~~~al~::1 dere~os, y d!clara que insi te en su designio ineductible de recuperar la tierra JJTedenta .

¿HACIA i
FILOSOF1A DE LA HISTORIA I TERAMERICAl'A?
TESIS DE V1CTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE Y SU
CO. 'FRONTACióN CON LA TESIS DE TOYNBEE

!

MoNEusA

UNA PÉREZ--MARCBAND

Puerto Rico.

PLANTEAR EN ESTE

!OMENTO

la necesidad de que al formular una filosofía

de la historia se incluya a las Américas, no constituye hoy, desde luego, una
pretensi6n novedosa. Es forzoso reconocer que este reclamo ha sido percibido
con mayor o menor claridad -y desde diversos ángulos- en el mundo occidental, no sólo desde que los filósofos ele la historia europea dejaron de mirar
al Nuevo Mundo como el del "buen salvaje" -que muchos consideraban
como orbe sin hi toria- sino aun antes, aun desde los tempranos años de la
conquista.
Desde entonces hubo ya quien fuera capaz de demostrar a través de sus
ejecutorias, y de reclamar a través de epístolas a los gobernantes locales y a
los monarcas, "cierta" capacidad para comprender con simpaúa la situación
del hombre americano. 1
Posteriormente, entre otros. Herder, Hegel, Mane, Spengler, etc., también

se ocuparon de América al eJi.'J)Oner sus respectivas fiJosofías de la historia.
Pero al hacerlo, utilizaron siempre categorías interpretativas europeas, lo
que les incapacitó para alcanzar una visión comprensiva de aquélla.
Aclararla es cuestión de vital interés para el hombre de nuestros días, no
tólo para el hombre de América. Porque, de ser cierto -como se pretende1

Recuérdese a eJte efecto, al singular defensor de los indios, Fray Bartolomé de

las Caus, y su gran polémica con el jurista ripañol Ginés de Scpúh·eda por razón del
concepto que de los indios americanos y dd trato que estimaba debía dársclcs. Recuér-

dc,e aiirnismo en las Cartas d, 11faci611 d, la conquista, de Hcmán Cortés, dirigidas
a los 10bcrano, españoles, la evidente simpatía con que aquél describe el mercado indí1'1la y la habilidad de los artífices indígenas, a quienes compara ventajosamente con
los europeo!. Cf. Cartas d, r1laci6n dt la conquÍJta. México, 1943.

530

531

�que el equilibrio politice del mundo actual depende de que los _P1ibue~los que

.
no no
lo constituyen
conozcan me1or,
e. .in dudable que aquel cqutd dí
. R
logrará mientra se excluya d él a un .ºr~ de pueblos _que ca a a Juega
,
pel más importante en su mantenumento: el americano.. ,
unPPª haber alcanzado en nuestra hora h'tSt 6nea
· una comprens1on
mas .clara
.
or trascendencia de esta cuest16n,
.
•
t e .se han intentado
d la
rec,entemen
. mvetd la
e
.
od
t6d'codivrrso
aspectos
e
tigaciones dirigidas a rev1 ar -&lt;le m o me t
,
.
interpretación d la hi toria americana.
.
y no cabe duda de que contemporáneamente, entre los granel.es intérp":5
· n ha dado .una . interprctaci6a
de la historia unh·er~al. es Amold T oyn bee qute
d A ,.
de la mí maque facilita aquella necesaria revisión, de la histo:1?, e lm~~
-r ynbce nos ofrece esta oportum'da d, a 1 a.~umir una pos1c1on re auvuta
,
.1
frente
a la historia. en la que rechaza -par um·1ater~ Je - , tan tob'la tcona
l , del.
• ico:
. como 1a t cona
• racista Explica en cam 10, a genesas
determinismo gcogr.if
. . . . . ,.
. d d hist6-

°

desarrollo de la ociedad humana que llama cJUi~izació_n, o s°:'1e a ad
yn·ca sin parentesco ante1ior, en término de la continua mteracc1~nl. ere! (ora
·
·m dcscu1·dar los mu tip es acentre hombre y contorno físico, y v1ceve~~·
tores que pueden desplegarse en esa relanon.
.
.
.
t.:
'ad
o·be
a la ciuili::aci6n o socirdad hutónca como aquel
Este '" ton or con
h
did vencer
género de agrupaci6n formada por serc human~ que an. po
de ar-dentro de determinadas condiciones tcmpo-espac1ales-- el impe. .
del
custancias adn·rsa al hombre, o que han sabido superar la!! co~d1c1~nes osas
mundo físico que los sujetan a la animalidad, para fundar un
en e ch
que garantiza el tipo de existencia qu&lt;' el hombre juzga genuinamente u-

ri;

°~

mana.
d" ámica
De modo que la civilización representa para Toynbee ~a mpu ta 10
el
10
O
del factor in temo humano -psíquico- al reto
de~ qdue le f~~oponehufactor ·temo - u contorno--, e1 med .io, que a u vei pue. e. er mco o idad
mano. Este actúa como una especie de estimulante que mt1ta la ..
creadora del hombre que, al entrar en juego. pone en marcha y
potencialidades latentes.
Así Pues el resultado del "encuentro" d estos factores -hombre yd am,
· l
te- no pue e ser
biente físico y/o humano, condicionado tempo-e pac1a me~,
"
tr0"
di ho Surge como una esp cie de "novedad emergente ' del encuen
pr_ e : d pende en bu na medida, de que el reto no agote las f~erzas pomismo, y
,
f
.
cto p r eso entiende que
tendales del núcleo humano que u r s_u unpa . o
puede haber diversas respuestas ante un m1Jmo reto.

:~:iiza"

al modo Jo historia
concebida
•
adot COIDO
,obl't
oclos ccrr
: mismos; o la que se desarrolla en plano yuxtapuesto o extensos.
d

·

• Por eso AttNoLO J. ToYNBH rechaia . igu
roceJOS conatantts; as! como In que se manifiesta paralelamente en

532

Y por eso también para Toynbee no es posible asumir a priori que determinadas causas produzcan determinados efectos.ª Ahora bien, esto no significa que piense en la historia como cosa muerta cuyo sentido no podremo,
cobrar j:i.más. En modo alguno, pue el tiempo hist6ríco no es absoluto. Y,
aunque tampoco e men urable en términos de vida humana -según nos
advierte- sino de duración vital de las civilizaciones,* está nece aria e inseparablemente vinculado a la conciencia del espacio o escenario geográfico.
Purs para é~ la hi toria urge sólo cuando el hombre llega a dominar la
fuerzas que lo constriñen y a radicar las inkiativas creadoras que le permiten
alcanzar la más plena conciencia de u espacio-titmpo vital. Y esto, no en
un estrecho sentido comarcano, sino precisamente liberado de ese concepto
político -la nación- que para Toynbee representa no s6lo un concepto artificioso y limitador, sino que constituye un impedimento para la verdadera
comprensión de la hi toria humana. Porque, como acabamos de señalar, para
este historiador la conciencia hi tórica surge s6lo cuando el hombre se encuentra realmente inmerso en los campos inteligibles del estudio histórico que
para él comtituyen las civilizaciones.
desaparece cuando, por razones de
índole interna y /o externa, se dislocan o disgregan los elementos que mantenian dinámico y vivos lo vínculos de relación entre hombr y ambiente y
viceversa. Así pues -y aun cuando sobrevivan los núcleo humanos originarios que constituían las ciuilizacio11es- los espacio. geogr.í!icos, aunque habitados físicamente, quedan como "deshabitados" culturalment hablando.
si se fosili14'1 la sociedad sin parente. co, al producirse aquel cercrnamicnto. Por
otra parte, es po ible que en el proceso de volución de la, civilizacio11es ocurran otras alternativas, o se dé otro tipo de casos. Por ejemplo, antes de que
se agote el impulso creador en la sociedad originaria, puede ocurrir el desprendimiento de una rama o una sece i6n de . u "cuerpo principal''. Esk
desgajamiento puede transplantar a un ámbito tempo-espacial diferente,
logrando en éste una individuación propia. También pu de ocurrir que, al
agotarse el impulso creador dr la sociedad originaria, aparezca la socirdad histórica con parentesco, que a su vez puede ser de los siguientes tipos: !iliaJ.
infra filial o supra filial.
Como e evidente, para Toynbcc la civilizacio11es pueden urgir en cualquier dima o ámbito geográfico. Por eso. según él sostener el concepto de la
unificación de la historia universal "sobre base de un principio occidental o
1

AaNOLD

J.

Tov.

B&amp;B:

Ett"'1io de Ja historia. Bu&lt;•no

Aires, pp. 287. 288.

gún TovNBP.E, las crz,ifizaciones puedm s r conaidl!r.ldas como conu·mporánea,
tntre si. si se toma en roruidi:raci6n qut• k' producro rn una duración d,· tirmpo ínfimo
al comparar aqu~I durante el cual aparecen, con t·l tiempo .total qu 5r acepta como
d de la pmc-ncia del hombre en la 1icrra.

533

�europeísta sólo es pos:ble gracias a una deformación violenta de los hechos
históricos, y una limitación drástica del campo visual del historiador''.ª
As1 pues, el enfoque indetenninante de Toynbee frente a la historia univenal, introduce en la interpretación histórica un elemento de relatividad
que hace posible la reconsideración de la historia de América.• Y lo más importante es que, por los supuestos ya establecidos, esta reconsideración puede
intentarse desde una actitud liberada de los prejuicios que limitaron las interpretaciones hechas por los estudiosos europeos -mencionados al princi~io
do este trabajo, y otros- quienes siempre lo hicieron desde una perspecttva
europeizan te.
Sin embargo, aun cuando esto es cierto, y aun cuando Toynbee estudia las
sociedades americ.mas y también incorpora una de éstas -la maya- al esquema de las ciuilizaciones -exaltándola de este modo a la jerarquía de las
sociedades que hacm historia- pro,·eyendo con ello facilidades para la ta•
rea de la "dcseuropeización" de la historia de América, él mismo no ha intentado ofrecer una perspectiva de la historia americana interpretada desde
América. Y aún queda en pie para el hombre contemporáneo la tarea de
inve tigar si la realidad americana puede ser explicada, aunque en términos
de una trayectoria histórica occidental, con un iittno histórico propio, distin•
guible de otros en esa misma trayectoria.
y '-sta es, sin duda alguna, una de las cuestiones americanas que más le
preocupa aclarar al pensador y político peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, que, desde 1928 -a trav' de artículos y obras varias-,' se comen:r.ó a
perfilar ya su interés por alcanzar una int('rpretación de América emancipada
de Europa. 1
• Aal'(Ol.D J. To,·:-.sn: Estudio de la historia. op. cit., p. 177.
• A propósito de esto, HAYA og 1.A ToRR'&amp; dice lo si1rnicntr La hnzaña rtlatit•ist~ di
ToYNDEI!. - yn. en prtscn,ia de los insoslayablt&gt;r deHubrimientos fhicos dtl contauo
espado temporal dt cuatro dimensiones y de la vigencia de la gtomttrla cura alúndt los
ptrlmetros menor,s- conl/1va, sin duda, una primera significancin: la dt "d,se11r°:
peizar" la clásica perrp,ctfoa dt la historio desplazando sus dngulos hacia nutras olin1ami,ntos ,tiolbgicos. Y, simuftdRtamtnle, lo dt dtsnacionolizarla, al descentrar slll
artificiosos contornos g,omítricos estadual,s, ¡• al espaciar sus drtas a los "campos
inteligibles del utudio hist6rico''. VÍCTOR RAúi:. HAYA DE LA ToRRt::: Toynbt~ f~tnlt
a los panoramns de la historia. Espacio-tiempo-histórico, Buenos irrs. Cía. Ed1tonal
Distribuidora dd PL'\ta, 1957, p. 1~.

' /bid., p. 9.

El esfuerzo por unancipar el p n~amiento am&lt;'ricano dd europeo ha recibido ta1'.'·
bién ttpetidamcnte el respaldo de otros pensadores indoamericanos y comtitur, 5~
duda alguna, uno de los objetivos básicos del .Apra-Alian:11 Popular R,1,olucron 1111•
Americana, egún puede . verse en la siguiente cita drl propio HAYA og LA Toaat:

A ~te respecto nos dice Haya de la Torre en su obra Toynbee frertte a Los
panoramas de la historia, publicada en 1957;

Mi pensamient~ polftico arranca de una premisa de emancipación cultu:al lndoamericana, cf&gt;menzando por la historia que dentro de los estrictos patrones europeos me parece para nosotros desubicada.ª
Este manifiesto deseo de lograr la emancipación mental de América no s6lo
de la tutela europea, sino también del criterio norteamcricanizante -que no
111enos
frrcucntemente
se ha impuesto para 1·uzgar a toda Ame' nea·
·
..
.
no s1gnif1ca, sm embargo, según él mismo indica:

un~ absurda recusación de loJ valores uniuerrales de la cultura llamada
occid~nta!, sino ~ontinuidad t'1llonómica de un .~ran proceso que en
este amb1to amenca1w va encontrando estribaci.ón para .ru resurgimiento, etc. 10 Haciendo hincapit en este punto, ya un poco antes en 1956
había ~ñ~ad_o: Sí, ciencia y pensamiento europeos, pero dig;ridos. Va~
le ~ecir asimilados, mttabolizados -"meta boté" significa cambio, mutactó1i- por un proceso dialéctico, fluyente, que llega )' continúa. Y
por una relación de espacio y tiempo, que determina )' transforma.ª

S~ .posición frente a este problema es clara. Lo que persigue no es que
Am~·n~a se desnaturalice, renegando de sus raíces europeas, pero sí que no
se hnut_e a aceptar pasivamente lo que se le propone O impone, sino por el
contrano, que trate de hacer suyo y se apropie de todo lo que pueda verteción d, actitud p,nsant,, seo el que mu,has uues y ,n diu,rsas formas st ha tnunciado
tn
· d oamencana
·
\" el ltma d t " emanc1'p aci"ón mtnt al in
de los moldes ¡· dictados ruropeol'.
ICT0R lv.tL HAY.\ DY. l.,\ ToRaz: Espacio-tit:mpo-hístórico. Lima Perú 1948 p 15
• Vf
'
'
' . .
. CTOJl RAÚL IL,YA 011 LA Toau: Toynb11 /r•nt, a los panoramas dt la hi.storia
op, cct., p. 10.
•
En un artículo publicado en R,pertorio Americano, Costa Rica, tomo 36, número 11
HAYA DI! LA TORRE sciía16 que los términos Hupanoamérica o IbcroamériC::
corresponden al siglo ·1x y reflejan la influencia española francesa y portuguesa El
1
autor señala prdc-rrncia por d término Indoamérica, porque, scgún akga 11 más amp.11•0
i•a mds l•Jos,
· t11lra m ds tot almtnte en la trayectoria total de nu1stro1' putblos. Com-'
la pre-hfrtoria, lo indio, lo iblrico, lo latino¡• lo negro, lo mtstizo y lo "t:ósmico"
,gamos recordando a V a3concelos, ma11l111i1ndo s-u vigtncia en ,l pon•enir.

p. 161.,

:t11d1

,. v·. ICTOR

op.

CI/.,

RAÚL HAYA O.E LA Toll.RE:

p. 1Q.

" VfoToR RAúL

Toyribe, frente a los panoramas de la historia
'

}t\YA DE .LA

ToR11P.: Treinta años d, aprismo, México. Fondo J,

Cultura éconómica, 1956, p. 17.

Acaso el conuplo fundamental de la filoso/la dtl moi:imitnto aprista, ,omo dtfir1i-

535

534

�brarla, pues comprende que "tan pelig1oso es \'ivir imitando como intentar
ruptura insólita y desconocimiento impli ta de todos los pr cedentes".u
Constituyen preocupaciones básicas d su filosofía de la hi~toria en primer
lugar, intentar la posible ubicación del mundo americano d •ntro de un esquema lógico de la Historia". 11 En segundo lugar, inv tigar cuáles pueden
ser los factores que le dan el carácter particular que definen ci;a realidad. Y
en tercer lugar, aclarar si "nue tro proceso hi t6rico tiene su propio ritmo,
su úpico proce:·o, . u intran. íerible contenido". u
La interpretación de la historia de mérica que hace Haya d la Torre
responde a u particular enfoque de la hi toria. uestro pcn ador parte de
la convicción de que existe una estrecha relación entre la idea de la ciencia
imperante en cada época y la que e tien sobre la historia.u Por e!iO, sostiene
que nuestro momento no puede menos que lcner una vi ión relativista de la
misma. "La revolución de la ciencia física'', nos dice. "detennina la resolución del cur.o y de la interpretación de la historia" .1
Conve~cido de e. to, al sentar su t~ is del Espacio-tiempo hiJtórico, no acepta "una gra\'itaci6n hi t6rica univ rsal, un paralelismo ab oluto, euclídeo,
fatal, para todos los proce os de la HisLoria''. 11 Entiende, en cambio, que hay
"un paralelismo relativo. En zonas limitadas de e. pacio-ticmpo valen las leyes
del paraleli mo de Euclides como ocurre en la física". 11
A\í pues, amparándose precisamente en la naturaleza y carácter de la ciencia de nuestro días, ofrece una interpretación relativista de la hi toria. Sostiene que, todo proceso histórico tien :

su propio sistema de coordenadas y "campos gravitacionales", su dtvt·
11ir de sucesos e intervalos y hasta su equivalencia social de energía, masa
y velocidad o ritmo hútóri.co. 10 América no es una excepción al principio
señalado.
Ahora bien, es preciso que aclaremos esta a,;everación porque, de no hacerlo,
podría dar la impresión de que no encontramo frente a un burdo materialista
u VÍCTOR lu.ÚL HAYA DK 1.,

pp. 46-47.

sa VÍCTOR RAÚL HAvA DI!.

LA

" !bid., p. XVI.
" VfcTOR RAÚL HAYA DI!. LA

Toul!.: La d,fensa continenlal, Buenos Air , 1945,

Tou&amp;: Espacio-ti,mpo-hist6rico.

VÍCTOR RAÚL HAYA DK LA TORllE:

" 1bid., p. 178.
" }bid., p. cit., loe., cit.
• Jbid., p. X.XXVIII.

536

cit., p.

xvn.

Tous: To)'nb11 /renlt a los panora,nns d, la historia,

op. cit., p. 207.
11

º"·

Espacio-tiempo-hist6rico , op. cit., p. 16i.

histórico, co a qu no e Ha ya d. la T orre. Porque aunq
· •
apo)·a en el supuesto setialado y en la t .
. ' 2O ue su PQSICJÓn se
•
•
ts marx1 ta
no
d
esta, a una f 1Jo ofia materialista de la hi toria ::1
respon e, como

p

.

,.

1 c1&lt;;amente porqm:
da cuenta dd r1·esgo
.
H
d I
que ex1 te de c¡ue así e• le
Juzo,1&lt;.'
0 • •
· aya
e a Torre advierte que:
.

este parnldi mo ,10 comporta una conce . . .
.
la historia El p l ¡·
. paon c1rcunscntame11te física de
· ª'ª e ismo pes más
b1e11 fil 'f'
s
ción consciente'' de los
h
oso reo. e basa en
'·retagru os umanos con los espacio
t.
.
parablcs de sus procesos culturales Esta " l '6
s ! ie":pos mselado de una prolongada are,· L
• ·p
re aci n consciente' es rerul.
&lt;m reci roca cuva m
d1dad d,•termina el ma)•or
.,
ayor o menor pro/un.
o menor avance de
· t
l
nuento histórico.2!
·
su in egra de.1t'nuo(vi-

'"'ª

Haya de la Torre impati1.a básicame
..
historia de Toynbe . En repetidas ocasion:te c~n ~ vis16n relativista de la
él jente, como lo demuestra cu d
s _ha md1cado el aprecio que hacia
an o recomienda la lect . d
.
cando que •·acéptense o no la t •
u1a e -u obra mdi, .
· eonas sustentadas en ¡
su mum~ conocimiento pr ·vio es inso layabl
e esquema toynbcano,
nuestro tiempo".'ª
e para todo hombre culto de
El escritor peruano está de acuerdo con To bce .
.
como la sentencia clave de la t .· d L.
yn
mchrnve cuando destaca
. ,
es1s e ote aquella en 1
1 h'
.
mgl s señala lo siguiente:
'
que e 1stonador

ª

En cua/qu
· e'p oca de una sociedad cualquiera, el estudio de la His_____
·_
,er
» El
· Haya dt la Torre acl'pta esto con
propio
.
Apra, al admitir que c:-sta instituc·6
J' .
su obra El ant,mptrialiJmo )' rl
d, la r,alidad indoamtricana e tl n ~ mea ttprt&gt;senta una met6dica confrontaci6n
11alidad europ,a qu, JI . '6 on a t~su qu, Ma,,x p0Jt11lara como r,sultado d 1
111111
y estudió a m11d· d
d
.
.
e a
ob ra Efpacio-tumpo-histó,ico.
Op.
·,
xv'ª os el siglo pasado. Citado tn su
1.1 Es
' " ., p.
l.
por l'sa razón que Haya de la Torre no ac
'
Sl'an rl l'SJ) ·jo en rl que sr rrfl •je idé t'
1 .
epta quc- ·Jos pueblos avanzados
179. y es por dla misma por lo q
a unagen futura de loJ Otro ". lbid. p
/
uc .u1rma que:
, ·
e contrast, •nlr, la imperiosa uniutrsalidad d
.
que ning,ma sociedad ,st4 txtnta
I
'd d, ltU ntetndad,s mattrial,s dt las
' Y a rari a d, los caso
recu fan como causales dt la 1 • 1 • d
.. , . s en que aquillas apaP
¡
x,s tncia t una c1u1l1·ac1ó
teto, a urgencia d, los ortodoxos P • . . d
~ . n, r,cusa, en tst, rts•
tórico. C/. Toynbu /r,nte a los " rrncip1os etermtnistos del materialismo hists
ranoramas dt la historia Op
.
ICTOR RAÚL HA\' \ ot u TolUl
E
. .
•
·• crt,, p. 208.
\'f
• ··
&amp;: spacto•l1tmpo-histórico Op
't
XXXV
CTOR RAúL HA\'A oi: LA ToRa . T ,
,
·• "., p.
111.
Op., rit ., p. 6.
8.
O)nbte /rtnte n los panoramas d, la hi.itoria,

-~:.ca,

v·

537

�torio, así como el de las demás actividades sociales, está gobernado po,
las tendencias dominantes de tiempo 1 de lugar. 2•
Sin embargo, es de observar que Haya de la Torre no está enteramente de
acuerdo con el desarrollo que Toynbee hace de su tesis sobre la génesis de.
las civilizaciones.
Veamos lo que advierte a este respecto sobre su propio pensamiento:

Estas id,as difieren en su alineación conceptual )' expositiva de las después publicadas, y más tarde divulgadas, en la vastedad ecumenicista
del magistral sistema de Toynbec. Pero él ha venido a iluminarme en la
dificultosa búsqueda de los postulados, sólo por ciertos aspectos coincidentes.u
La máxima objeción de Haya de la Torre hacia Toynbee se apoya en que,
para su modo de ver el problema, el pragmatismo relativista del historiadoringlés no resuelve claramente la cuestión que para él resulta sin duda funda-mental: ¿ "cómo se fonnan y delimitan los campos inteligibles del estudiohistóricoº ,28 lo que llama civifüaciones?
A nuestro pensador americano no le satisface la explicación que ofrece aquél,
por entender que falla en señalar cuál es la naturaleza del impulso vital, del

determinador más profundo que, comprendiendo y superando aquellas
/undamentalcs influencias, gesta y moviliza el desarrollo de las culturas
como una expresión social de su consciencia del Espacio y del Tiempo. 21
Y entiende que e preci amente por fallar en aquella explicación que Toynbee
falla también en descubrir el factor positivo, necesario, que hace posible "el
milagro" de la aparición de las civilizaciones. A esta tarea se ,•a a entregar
Haya de la Torre devotamente.
Como quiera que para ganar una clara comprensión de la tesis del pensador
peruano es preciso tener una idea del alcance de ciertos conceptos, y sobre
todo del de espacio-tiempo•histórico acuñado por él, investiguemos qué sig·
nifican.
Aunque el espacio.tiempo.histórico supone un continente o escenario

gráfico Y un contenido humano tod d
se
nos advierte .
,
o entro de una dimensión de tiem
tensión ~gráfic:"

..

'

:~~~•ª que
estde co~~epto no se refiere a una mera :~
mera urac10n cronológica
, pod ,

tenderse estos términos considerados separad amente Tam
' segun
nan
e· en•
un mero agregado de factores . Q ,
·.
poco se re 1cre a
Toynbee llama "los cam
: e: _u~ es, entonces? i más ni menos lo que
·
pos
inteligible
del e tudio histórico" , las cw,
· ·¡·iza.
crones.
El espacio.tiempo-histórico es concebido
r H
unidad de factores "telu'n'cos 'truº
• poi
aya de la Torre como una
, e cos socia es eco ' ·
1
cológicos"2s que, articulados estre h ,
,
~om1cos, cu turales y psi.
"
c amente entre s1 en un vasto
dia léc t1co,
forman una categoria filosófica ue
.
panorama
cuarta dimensión histórica".2ª
q
puede considerarse como la

Pod'
· que el espacio•tiempo.hist6rico es a manera de
na~os dec1r
un caña•
mazo baJO un bordado; como la trama de relaciones o sistema coordenado

.
c(C:S.)
· de dcada
¡ fenómeno social -inseparable de su escenanoy d l
on¡un 1o e e los' expresado en l a H'is toria
. como
e
"d
., ,
vab/e de un pr
d d
'
consi eracion obser•
.
.
oceso e esarro/lo de sucesos históricos .
.
c1a colectwa de ese proceso''.ªº
1 como conscien-

e·Y cu áles son ¡os factores constituyentes d
"
. .
puede desarticular"?S1 Bás.
. e esta continwdad que no se
·
icamente el espacio histó ·
¡ •
. ,
El primero designa aquella "
.
nc~ e tumpo l11storico.
hombre" que antes señalamos yconstant~d relac16n telunca de la tierra y el
la "expresión de un grado de. coes _co~1 eraldo _por Haya de la Torre como
nc1enc1a co ecuva capa d
b
prender &gt;' distinguir como d'
. . his .
z e o servar, com. .
unens,on
t6nca su p
·
VJD11ento social".12 lncluve ad :
ropio campo de desenvoJ.
, ,
emc1s, otros factores:

!

Lo que se llama "alma"• "conciencia"• "espI riºt u,, de un pueblo -vo bl
qu, alf[O expresan de su prof un d'd
.
t ad cósmica
e t
b. , ca os
relació11 telúrica del homb
d
.
n ran tam ten en la
re Y e su tu:rra su p · ·
d' .
pa,nztescos étnicos, su arte j' sus muertos"_;,
auaJe, su tra tción, sus

geo-

.. Citada por Haya de la Torre en su obra Toynbt'1 /r1nt, a los panoramas dt la

l1isto1in, op. cit., p. 9, de la obra de Toynbec Estudio d, la historia, Op. cit.
,. VfcroR RAÚL HAYA DE 'LA To1uu,:: Toynbu fr,nte a los panoramas d, la lus·
torio. Op. cit., p. 10.
,.
ÍCTOR RAÚL HAYA

D&amp; 1.A TORRE:

Espacio-ti1mJ&gt;o-hist61ico. Op. cit., p. XXXIV.

" /bid., p. cit.

538

539

�Vale indicar aquí que con este término Haya de la Torre no alude a "los
pueblos cuyos contornos están delimitados por extensiones oceánicas",il pues
señala que "hay pueblos continentes dentro de zonas interiores" .43 Lo que
según él los forma y constituye es la consciencia hist6rica de los pueblos como
indivisibles de un devet1ir social de procesos econ6micos, culturales, que
integran su propio e intransferible campo gravitacional de observación,
escenario )' drama confundidos en una iriseparable continuidad de la
Historia.H

el tiempo biológico, ni exclusivamente el tiempo subjetivo (Ich Zeit) individual".ª' Es algo así como el grado de conciencia cultural alcanzada por
un núcleo humano. Y según el propio Haya de la Torre, es cosa clara que no
sólo el ritmo de cada tiempo histórico distinto, sino que es "intransferible de
espacio''. 35
.
•
Cabría, pues, definir al tiempo histórico desde el punto de vista del su1eto,
como:

la intuición y sentido del tiempo individual y social vinculados consciente
y funcionalmente al modo de vivir, trabajar, pensar ,• desenvolverse de

los pueblos.

36

Y, de otra parte, desde el punto de vista objetivo, como:

la expresión de ese modo de concebir y usar del tiempo, observado e
interpretado en la trayectoria móvil de su evolución histórica. 31
Unidos inseparablemente en espacio-tiempo a un medio ge~~fico humano
específico, constituyen el "élan dinámico y creador, su conciencia y su perspectiva" .ª&amp;
.
Partiendo de este supuesto básico, Haya de la Torre sostiene que los pueblos alcanzan su plena madurez como pueblos, sólo cuando logran apre~cnder
a través del estudio de su propia "biografía", "la categoría intransfenble e
indesliaable de su propio Espacio-Tiempo".89
Al ;odo de la civilización toynbeana, el espacio-tiempo-histórico constituye
la unidad mínima con la que debe bregar el historiador, y no se define a
base de fronteras físicas o políticas, porque ni aquéllas, ni éste, corresponden
.
fO R
a lo que tradicionalmente se ha dado la nomenclatura de naciones.
es-41
•
ponden más bien a una nueva nomenclatura, la de los pueblos continentes.
" Ibid.,
ª Jbid.,
.. Ibid.,
n Ibid.,
•

p.
p.
p.
p.

VÍCTOR RAÚL HAYA DE

no suponen una existencia aislada de la conciencia que observa desde
su propio espacio. De allí que s6lo cuando la conciencia descubre estas
relaciones de pensamientos y materia, inseparables del propio tiempo,
es cuando el proceso de los /enómenos históricos adquiere realidad r.onsciente.49
Para Haya de la Torre, por tanto, no hay historia "sin evolutiva relación
consciente de Espacio y de Tiempo en la dinámica de los procesos culturales" ¡50

58.

27 .
32.
cit., loe. cit.

Los pueblos continentes son, pues, aquellos ámbitos humanos que han alcanzado la plena función vital de su consciencia social del acontecer de la
Historia;t 5 los que han logrado la madurez psicológica necesaria para llevar
a cabo su cometido como unidad social consciente, así como "para realizar
su historia y para interpretarla desde su propia realidad" ! 6
Por lo señalado se ve claramente que Haya de la Torre no concibe la historia como centralizada en determinados polos. •1 Lo que sostiene es que en
cada espacio-tiempo-histórico se produce una estrecha vinculación entre la
tierra que habita el hombre y el hombre que la habita. Tan estrecha, que se
manifiesta en una especie de relación de "condominio", que a su vez se manifiesta en una verdadera conciencia social. 48
"Los procesos históricos'', nos dice al efecto:

u. ToRRR: Toynbee frente

d los

panoramas de las

1i.
U·

loria. Op. cit., p. 203.
7
• V.ÍCTOR RAÚL JiAYA D.E LA ToRRP.: Espacio-tiempo-histórico. Op. cit., P· 7 ·
.. A este respecto dice: a la concepción local o de nacionalismo chico de los par·
t'dos aislados en cada república -cuya sLntesis es- la proyección mundial de los/ª'º
,;dos internacionales- el aprismo plantea como slntesis la aeción continental o indo·
americana. Ella eleva a primera categorfa polltica la lucha contra el imperialismo que.·:
. l V'
n · '
HA A D LA TORRE· El anti·
no puede confundirse con la luc h a mun d 1a . lCTOR ""'UL
Y
E
·
imperialismo y el ApTa, op. cit., p. 82.
. .
" Cf., la rectificaci6o que hace al efecto Haya de la Torre, al Profesor William

Fletcher, de Vale. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo-histórico. Op.
cit., p. 34.
0 !bid., p. cit.
ª lbid., p. cit., loe. cit.
.. lbid., p. 180.
.. Ibid., p. 35.
• I bid., p. cit.
., 1bid., p. 24.
• VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas. Op. cit., p. 202.
• VÍCTOR RAÚL HAYA DP. LA TORRE: Espacio-tiempo-histórico. Op . cit., p. 173.
• Ibid., p. XXXVIII.

541
540

�y no es posible concebir la historia separada des~ ~spacio-tiemfo, por~ue ~'!~.~~
lla, para él, no es mera memoria del pasado, smo su propia conciencia ,
·
· de procesos" •52
no es sólo un proceso, " smo
una sene
.
Con esto Haya de la Torre vuelve a poner énfasis en su enunciado de_ que
"no hay tiempo histórico ni espacio histórico aislados". 53 ~econ?ce que ~ 15ten
"muchos pueblos en el mundo que pueden ofrecer relaa~a. s1Illultane1~a~ y
semejanza de grados o estadios temporales de desenv~l:uruento econoDl.lc~,
el Espacio
polítJ..co-cultural" ,11~ pero aclara que "la similitud es modificada por áf
·
histórico", u que, según se recuerda, "no es sólo continente_ geog~ 1co, smo
· te co nteru'do humano
conscten
. , relación entre el hombre y su berra, inseparable
.
·
empo"
sa
y
no
hay
que
olvidar
tampoco
que
ya
antenor1
d e su categon'a ,..
.1
•
,
, •
mente había señalado que el tiempo hist6rico "no es el cronolog1co, y que por
•
· J • ,, B7
lo tanto, no se mide por calen d anos ru re OJes .
.
. , .
Nuestro pensador repudia asimismo la idea de que las realidades histon~as
forman sólo eslabones de una sola gran cadena".58 Para él, por el contrario,
"son varias, tendidas hacia el futuro ilimitado".59 Acepta ~u: puede haber,
sin embargo, "puntos de contacto, entrecruzamiento _Y p~Xlill1dad ya. que el
paralelismo es sólo relativo".ªº Pero, añad~ que: s_u di~eccz611 y su lon~itud no
pueden ser idénticas. Un mismo t1empo-hist~r1.co -grado Y nt"'.o de
evoluci6n, de cultura, de organizaci6n, de psicología-_ ~o es apli~able
a todos los Espacios. Por eso Tiempo-Espacio y Movimiento devienen
inseparables en cada realidad observada, 61

Así pues, para Haya de la Torre esa dialéctica unive~al qu; ~ la histori~,
no sólo no lleva una misma vida, sino que tampoco un ntmo uruco. Su m~vi. t o n·ene "van· as velocidades y varias vías. Todo se mueve,
m1en
.
, . todo dev1ene
. .
un mismo y solo cammo ni con un mismo y smcromco movuruenpero no por
.
- ' .
.
. "
d .
etar
to".s2 Convicción que le lleva a anadir que la historia se pue e mterpr
lbid., p. 17.
lbid., p. 121.
/bid., p. 24.
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit.
60 Ibid., p. cit., loe. cit.
11 Jbíd., p. cit., loe. cit.
11 /bid., p. 24.
,. [bid., p. cit., loe. cit.
'° /bid., p. cit., loe. cit.
.. /bid., p. cit., loe. cit.
0 /bid., p. cit., loe. cit.
11

.,
..
"
..

de muchas maneras, como ocurre en la ciencia física, dependiendo de donde
está el hombre". 6 s
Anticipando, sin embargo, que a esta interpretación suya podría hacerse
el reparo de que puede llevar a una concepción anárquica de la historia, indica que, por el contrario, ella "afirma un nuevo y profundo principio de
universalidad". 64
Pern, ¿ cómo así? ¿ Acaso no señala este planteamiento una interna contradicción ins?slayable? Haya de la Torre no Jo entiende así, porque para él,
lo universal en la historia deja de ser sujeci6n de todos los fenómeno 5
a un idéntico simultáneo y simétricamente regimentado por los mismos
determinadores y desde los mismos centros de irradiaci6n". 65
Para este pensador, "un universalismo, así absoluto, no explica -importa
mucho repetirlo- los antagonismos de nuestro mundo contemporáneo". 6G
En cambio, es el universalismo relativista, es decir, "aquél que deviene de un
universo finito, pero ilimitado, de cuatro dimensiones y concebido en
c~nstante e:&lt;pamión - el que confiere una más lúcida y completa capacidad para ver y comprender los acaecimientos de esta nueva época". 67
Concibe esto así, porque está convencido de que esos acaecimientos "no
pueden desligarse del dónde y del cuándo se producen,68 porque "de esa
esencial vinculación depende cómo se producen". 69
Pero su posición ante la historia tampoco es una de relativismo absoluto,
porque entiende que "bajo tal disparidad espacio-temporal subyace una profunda raíz de unidad". 10 Y, de hecho, aunque reconoce que la geografía "únpone su formidable desafío", 71 acepta sin embargo que, "ella, que divide,
también une". 72
Por eso, al elaborar este punto, describe a la historia como "una vasta coordinación universal de procesos", 78 aunque los señala como inseparables cada

"
..
•
.,
,.
•

lbid., p. 173 .
lbid., p. 25 .
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit .
/bid., p. cit., loe. cit.
/bid., p. cit., loe. cit.
]bid., p. cit., loe. cit.

'º

VfoToR

03

RAÚL

fuvA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas. Op.

" /bid., p. cit.
12
/bid., p. cit., loe. cit .
11

V.fcTOR RAÚL HAYA DE LA

cit., p. 225.

TolUI.E: Espacio-ti,mpo-hi.st6rico. Op. cit., p. 21.

542
543

�uno de su propio Espacio-Tiempo y movimiento/ ' Y no pierde ocasión para
insistir de continuo, precisamente en que:

los procesos históricos son indesligables de cada espacio-tiempo, cuya
diversidad determinada por el carácter peculiar de cada uno de esos
procesos, podrá acaso presentar la unidad de la historia universal como
el tquilibrio de individualidades inconfundibles, con sus características
dentro de una gran armonía; como los planetas dentro de un sistema o
como electrones dentro de su átomo.H
Como quiera que Haya de la Tone no es propiamente un académico. m
un filósofo de la historia, sino más bien un ideólogo político, a la par que un
poütico militante,'º al trasladar estas consideraciones generales sobre la historia, a la historia de América, no persigue sólo un valor teórico, sino práctico
también. Vemos que le interesa primordialmente alcanzar la perspectiva necesaria para llevar a cabo "el examen de las condiciones objetivas de la realidad
social de Indoamérica y para la interpretación de su devenir histórico" ;H
para lograr lo cual entiende que debe comenzar por descubrir la posible ubicación del mundo americano dentro de "un esquema lógico de la Historia".' 8
Y, apoyándose en el planteamiento de Toynbee sobre las civilizaciones que
aparecen "por desprendimiento de las que son su cuerpo principal'nu -en
su obra Toynbre frente a los panoramas de la historia-, Haya de la Torre se
pregunta si no será acaso explicable "el advenimiento de una civilización
americana como una rama en proceso de separación, de la cristiana occidental" .80
Aquí mismo sugiere que podóa sostenerse que: al arribar al Nuevo Mundo
la civilizaci6n Occidental, se asienta en él, pero influida por e{ contorno
geográfico o humano, inicia más o menos prontamente m individuación,
di/ erenciándose de su carácter originario.81
Concibe, pues, a América como un espacio-tiempo-hist6rico o pueblo con•◄

lbid., p. cit ., /ac. cit .

•• Jbid., p. 168.

"La historia es conciencia política", nos dice en su obra Espacia-tiempo-histórico.
cit., p. 35.
lbid., p. 76.
/bid. , p. XVII .
,. VÍCTOR Iv.111, HAYA DI\ I.A TORRE: Toynbu frente a los panoramas de la historia.
Op. cit., p. 229.
.. !bid., p. cit., loe. cit.
"' /bid., p. cit., loe. cit.

•~
Op.
"
"

544

tinente, o civilización novomúndica; como "posible y orbital unidad de sus
dos ámbitos espacio-temporales, el del Norte y el del Sur".82 Rechaza, por
tanto, la interpretación de la realidad americana desde el espacio tiempo-histórico europeo, al estimar que América tiene bien ganado el derecho a su
emancipación de Europa, por haber logrado ya cierto "dinámico económicosocial en apreciable desarrollo y un cierto grado de cultura y de relación
funcional con la multiplicidad de los demás procesos históricos del mundo", 89
a través del examen consciente de las posibilidades de su realidad histórica.
Desde luego, con esto en modo alguno implicamos que Haya de la Torre
crea que toda América tiene plen:;i. conciencia de su d::!Stino histórico. Sabe
Lien que hace falta trabajar mucho para alcanzar esa meta, sobre todo en
Indoamérica, a la que hay que comenzar por desfeudalizar,81 para que alcance a cabalidad la plena conciencia de su espacio-tiempo.
Haya de la Torre compara la situación encontrada en América por el colonizador inglés y el conquistador español y sostiene la tesis de que:
la respuesta de los retos físicos y humanos que el conquistador ibérico
arrostra en América s6lo fue parcial y se halla todavía en proceso hacia
su cabal cumplimiento. Por consecue,icia, el Espacio-Tiempo-Histórico
indoamericano es aún hoy más objetivo que subjetivo; más una perspectiva que una conciencia social y unánime propiamente dicha. 86
Pero este pensador tiene fe en que esa conciencia social "avanza hacia su
definición", 86 aunque, "con el ritmo desacorde peculiar de su desarrollo en
el cual aparecen diversas velocidades", 87 porque tiene la convicción de que
éstas necesariamente convergen hacia su futura fusión y unidad". 88 Y es sin
duda esta convicción la que le mueve a insistir, no sólo que se incluya a
América en toda interpretación filosófica de la historia, sino también la que
le mueve a hacer un urgente llamamiento para que "se sustente en particular la
historia de América desde una angulación relativista referida al tiempo y
al lugar''. 89 Pues entiende
"' !bid., p. 228.
" VíCToR RAúx. H.wA oE LA TORRE:

Espacio-tiempo-histórico. O /J. cit.., p. 35.
Recuérdese que éste constituye uno de los puntos básicos del programa del Apra,
partido político americano del cual Haya de la Torre es el fundador.
u VkToR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Toynbee frente a los panoramas de la historia.
Op. cit., p. 224.
'" lbid., p. cit.
11 lbid., p. cit., loe. cit.
,. lbid., p. cit., loe. cil .
,. lbid., p. 9.
14

545
HS:,

�"que las leyes econ6mf.cas y la preceptiva política concebidas y eficac,s
en una realidad hist6rica dada son intransferibles a otra, cuyo grado 'I
ritmo de civilización aparecen palmariamente disímiles". 90
Como quiera que éste es el caso de Europa y América, según Haya de la
Torre, si el investigador se arma del espíritu envuelto en el principio del
espacio-tiempo-hist6rico, podrá observar fácilmente que: "con ojos de América y desde suelo americano, no ya en colonia, nuestra antigüedad histórica
no coincide con la antigüedad histórica europea, cronológicamente, si es su
Edad Media nuestra ... , etc.'' 91 En otras palabras, Haya de la Torre rechaza
aquí el principio de la contemporaneidad de las civilizaciones.
Ahora bien, aquella emancipación de América a la que nos referíamos
--como él mismo advierte-, no implica una "absurda recusación de los valores universales de la cultura llamada occidental",92 sino más propiamente,
"continuidad autonómica de un gran proceso que en este ámbito americano
va encontrando estribación para su resurgimiento". 93
Para Haya de la Torre es preciso no pasar por alto las diferencias en ritmo
de los diversos espacio-tiempo-hist6ricos, porque, de que se tenga clara conciencia de éstas, depende la validez de nuestras interpretaciones y la efectividad
práctica de nuestro ejercicio político. Esto lo ve claramente ejemplificado en
la propia América, en donde existen dos ritmos vitales, el del Norte y el del
Sur. Y es tanto más obvio en este último, en lndoamérica, en donde es posible
observar que "coexisten y se yuxtaponen todos los grados de la evolución de
las sociedades; desde la primjtividad en sus modalidades más elementales
hasta las formas organizativas de la vida civilizada de mayor progreso"." A
tal punto es esto así, que, según él mismo añade, en "muchos casos dentro de
cada una de las circunscripciones políticas que dividen en veinte estados a
la nación indoamericana, subsisten, en completa y perceptible escala, aquellos diversos estadios de conformación social" .95
Trasladando esta interpretaci6n al plano de la historia política, Haya de
la Torre advierte contra la práctica de aceptar las soluciones concebidas para
problemas europeos o para otras zonas del mundo, a problemas americanos,
como pretenden por ejemplo, los teóricos marxistas. Pues, según entiende
nuestro pensador político, "esa inmovilidad del observador, al desplazarse el
Treinta a_ños de aprismo. Op. cit., p. 55.
Espacio-tiempo-histórico. Op. cit., p. 76.
TORRE: Toynbet frente a los panoramas de la historia,

00 VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:
•1

V.fcToR RAÚL HAYA DE LA ToRRE:

.. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA

op. cit., p.
.. Ibid.,
... lbid.,
11 lbid.,

546

10.
p. cit., loe. cit.
pp. 224-225.
p. 225.

marxismo como praxis a otros Espacio-Tiempo-históricos, cae en una limitación cerradamente dogmática",96 incurriendo en una posici6n equivocada,
pues respondiendo a su propia tesis, el marxista debería reconocer que los
fenómenos históricos varían, de acuerdo con el lugar y con la realidad subjetiva desde la cual y en la cual se perciben. Por esta misma razón importa
revisar nuestra interpretaci6n del propio imperialismo que, para Haya de la
Torre constituye "un fenómeno econ6núco de acción ambivalente; comporta
peligro pero también trae progreso para los países de economía retardada", 97
tl se le orienta hacia lo que él llama "la industrialización civilizadora".ºª Lo
que ocurre es que, de acuerdo con este escritor, se le ha manejado con fines
de dominaci6n política. Y por este motivo Haya de la Torre sostiene categóricamente que los pueblos indoamericanos "deben independizarse del imperialismo, cualquiera que sea su bandera". 89 Pero para combatirlo efectivamente, entiende que es preciso comenzar por poner orden en las COSll$ desde
dentro de los propios estados indoamericanos, pues cree imposible separar la

lucha contra el imperialismo extranjero de la lucha contra el feudalismo nacional en Indoamérica. Porque no se podrá combatir al imperialismo, sin estructurar una nueva organizaci6n de la economía nacional
a base del Estado 'Y no se podrá controlar el Estado, sin revolucionar· ta
economía nacional, sin la transf'ormaci6n efectiva del sistema feudal de
producci6n, cuya clase dominante controla el Estado directa o indirectamente con el apoyo del imperialismo. Por eso el contenido de la lucha
antiimperialista en Indoamérica es antifeudal. 100
Haya de la Torre entiende que, realizada esta tarea, es posible "ir a la
justicia económica como idea universal por diferentes caminos".1 º1 Porque
-como ya expuso antes-, "si las necesidades universales no pueden ser satisfechas bajo la sujeción de un sistema universal, uniforme, regimentado, sino
de acuerdo con la realidad objetiva de cada espacio-tiempo-hist6rico",1º2
tampoco puede serlo el principio universal democracia, que, por ser "principio occidental que concreta en anhelo humano de libertad, asume especiales
Espaeio-titmpo-histórico. Op. cit., p. 22.
El antiimptrialismor y el Apra. Op. cit., p. 189.

" VfoTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:
"V.ícTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE:

,. lbid., p. cit., loe. cit.
,. lbid., p. 123.
,.. lbid., p. 189.
,., ViCToR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo histórico. Op. cit., p. 146.
,., lbid., p. 151. Citando de El proceso dll Haya de la Torre, dice éste en la p. XVIII
de su obra Espacio-tiempo-histórico lo siguiente: "La lucha, pues, entre el capitalismo y
el proletariado, no tiene un sentido mundial s.ino relativamente. Cobra diversos aspectos,
plantea diversos problemas, impone distintas soluciones".

547

�características según el espacio-tiempo-histórico en donde se desarrolla". 103
Asimismo continúa este pensador político señalando que, dadas las características "peculiares e intransferibles" 10 • del medio indoamericano:
"Los factores típicos de infra población, grandes zonas de materias por
explotar, enorme extensión territorial, desarrollo industrial incipiente )'
parcial, y el hecho de no ser nuestras re públicas grandes potencias militares -y de haber subsistido, sin embargo, como Estados libres-,
permiten una forma democrática original de organizar el Estado y de
alcanzar la justicia por formas de acción político-económica diferentes
de las europeas". 106
Y como quiera que -dada la naturaleza compleja de la época que vivimos-,
este autor entiende que "ningún país aislado podría alcanzar y completar esta
empresa histórica de conseguir Justicia Social con Democracia, o sea, de
"pan con libertad",106 cree que debe llevarse a cabo en toda América una
coordinación de estados dentro de un sistema federado bolivariano.
Esto, como es natural, supone "un nuevo planteamiento económico y una
nueva política",1º 7 pues se trata de orientar en un movimiento histórico armónico, dos espacio-tiempo-históricos -el del norte y el del sur-, que difieren en ritmo y que son distinguibles por la índole peculiar de su conciencia
tiempo-espacial. Por eso, al abogar por este federalismo, Haya de la Torre
advierte que se debe evitar imponer aquel panamericanismo a través del
cual se pretende reducir a toda América a una única y uniforme fórmula de
vida cultural y política, a la cual es irreductible, debido a la variedad de sus
voces históricas y su actual tiempo vital. Asimismo advierte contra el panamericanismo tutelar, identificado ya en Indoamérica como taimada fórmula
del imperialismo yanqui. Propone, en cambio, un interamericanismo democrático, "sin imperio",1°8 con lo que quiere decir, un interamericanismo en
el cual no se impongan criterios oportunistas -convenientes sólo a detenninados núcleos de intereses-, en detrimento de aquellos otros que pudieran
coadyuvar a la creación de una verdadera conciencia histórica convivencia!.
- !bid., p. 151.
,.. lbid., p. 152.
u.o [bid., p. cit., loe. cit.
• ]bid ., p. cit., loe. cit.
m /bid., p. cit., loe. cit.
'°' Ya desde 1924, en el sexto apartado del programa del A.pra, Haya de la Torre esbozaba este punto: Acción conjunta de los pueblos de América para realizar el interamericanismo democrático sin imperio. CL V.íCTOR RAÚL HAYA DE LA ToRRe: Treinta años d,
apri.mo. Op. cit., p. 221.

548

Ese federalismo, desde luego, deberá revisar muy especialmente el concepto
de soberanía, y, para lograr la articulación de una política interamericana
sana y vigorosa, deberá repudiar el nacionalismo comarcano desorbitado, la
actitud chauvinista. Sin embargo, no deberá deformar las perspectivas nacionales. A tal efecto, Haya de la Torre sostiene que los pueblos de lndoamécica
"tenemos que contemplar previamente el problema nacional; ser nacionalistas integrales y juntos así poder incorporarnos a la marcha de la civilización mundial". 1 ºº Y para ello -según este escritor-, será preciso también
estar muy conscientes de que, en semejante orden político, cuando la democracia es amenazada en uno de los estados, el riesgo que surge afecta a todo
el orbe americano y no solamente a aquel estado particular en el cual se
produjo. Es sin duda ésta, la razón que le anima a afirmar que:
a pesar de los problemas intercontinentales que ha creado en este Hemisferio el predominio de los Estados Unidos del Norte, en relación con
los Estados Desunidos de I ndoamérica, ante la amenaza común y frente
a un imperialismo que además de económico es político, antidemocrático y racista, los veintiún países del Nuevo Mundo coinciden en la
necesidad de la defensa unánime. 110
Esta conciencia que tienen los pueblos de América de la necesidad de
encarar un destino histórico-político común, de día a día gana fuerza de ley
entre esos pueblos, y les estrecha a unos hacia otros, forzándolos a desenvolverse cooperadora y armoniosamente. Pero ello no viene en menoscabo del
principio de individuación por el cual los estados mantienen su identidad
particular aunque así puede llevarlos a considerar "la transformación de sus
fronteras económicas en meros limites administrativos",111 así como a "nacionalizar progresivamente su riqueza bajo un nuevo tipo de Estado".112 Pero
éste no tiene que seguir ningún patrón europeo - ni socialista, ni comunista-.
Según Haya de la Torre, en las circunstancias americanas, "la justicia social
puede alcanzarse no solamente como resultado de una industrialización regimentada y absoluta como la rusa, sino aun en el camino de la industrialización
planificada dentro de la libertad y sin necesidad de dictadura". 113
La tesis que Haya de la Torre plantea, es la de que, en un esquema lógico
de la historia, la realidad americana puede ser ubicada dentro de la trayectoria
histórica occidental, aunque mantiene un derrotero que le es característico.
Polftica peruana. Lima, pp. 36-37.
La defensa continental. Op, cit., pp. 146-147.
TORRE: El antiimperialismo y el Apra. Op. cit., p. 123.

,.. VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA ToRRE:

u•

VicToR RAÚL HAYA DE LA ToRJU::

u,

VÍCTOR RAÚL H.-1.vA DE LA

,u

lbid., p. cit.

111

VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE: Espacio-tiempo

histórico. Op. cit., p. 145.

549

�En otras palabras1 sostiene que "nuestro proceso hist6rico tiene su propio ritmo,
su típico proceso, su intransferible ritmo" ;1 ª que es distinguible de otros en
esa misma trayectoria, y, por lo tanto, que resulta absurdo que, para resolver
nuestro problema americano nos dediquemos "a pedir de encargo las doctrinas o recetas europeas como quien adquiere una máquina o un traje''.115
Según Haya de la Torre, el problema de América consiste en alcanzar la
convivencia democrática entre pueblos soberanos, independientes, pero que,
paradójicamente, tienen que reconocer su interdependencia para poder vivir
soberanamente. Precisa, pues, ahora, desarrollar los detalles de una. filosofía
de la historia interamericana.
¿Estamos justificados a llamar la tesis de Haya de la Torre una interpretación filosófica de la historia de América? Creemos que sí, porque su esfuerzo no ha ido exclusivamente dirigido a expresar teórica, y Juego a concretar
empíricamente una directiva de acción política nacional en términos de patria
chica y de acción partidista. Su ambición y su propósito deliberado ha sido
el ofrecer la interpretación más cabal posible de la vida de Indoamérica en
contraste con la de Norteamérica, en la esperanza de estimular de este modo
al mejor entendimiento entre los pueblos del orbe americano.
No querríamos cerrar estas notas sobre Haya de la Torre, sin decir de su
obra lo que él ha dicho de la obra de Toynbee -al llamar la atención sobre
la importancia que tienen las ideas de este historiador para el hombre contemporáneo--: "acéptense o no las teorías sustentadas, su intimo conocimiento
previo es insoslayable para todo hombre culto",n9 en nuestra América.

FRAY RAFAEL VERGER EN SAN FERNANDO DE MÉXICO
(1750-1782)
Fa. L1No G. CANEoo, O. F. M.
Academy of American Fpi.nciscan History
Washington, D. C.

EL FRANCtSCANO MALLORQUTN fray Rafael Verger, segundo obispo del Nuevo León, es tenido por una de las más ilustres figuras de la historia de Monterrey. La influencia preponderante que ejerció para que la entonces modesta ciudad fuese designada como capital del nuevo obispado -erigido en
1777 con sede en Linares-, Ja traída del agua y el "Obispado" -el mejor
monumento colonial de Monterrey- constituyen tres títulos relevantes que
justifican el recuerdo y la gratitud de los regiomontanos. Es posible que Verger haya cambiado el rumbo de la historia de Monterrey1 al escoger a esta
ciudad como sede de su obispado.
Cede en crédito de Monterrey y de sus historiadores que la figura de su

gran benefactor no haya sido olvidada. Verger e· todavía una figura viva
en la metrópoli del Nuevo León. El gobierno episcopal de Vergcr ha sido
estudiado con notable minuciosidad, habiendo s.ido dados a conocer nume-

rosos documentos relativos a su dinámica actuación. También fue explorad~ algo de su niñez y juventud en Mallorca} Pero hay un período de su
vida que permanece un tanto en la sombra. Son los treinta y dos años que
permaneció en el Colegio de Misiones de San Femando, en la ciudad de

m !bid., p. XVI Haya de la Torre cita aquí el capítulo VII de su obra El nntiimJH·
,ialismo y el Apra. Op. cit.,
m !bid., pp. 26-27.
' 11 VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TolUI..E: To,·nbte frente a los pnnoramaJ de la his/om.
Op. cit., p. 6.

550

' Carloa Pérez MaJdonado dedicó a Vergcr varios capitulas de su libro El Obispado.
Monumento histórico de Monttrrt)• (Monterrey, 1947). En sus Documentos históricos
de Nu,uo Lt6n. Anotados y comentados, 1596-1811. (Monterrey, 1947) la&amp; pp. 90-129
le refieren también a Vcrger. Por último, en d t. 111 ( 1950) pp. 8-42 dr las Mnnorias
de la Academia de Ciencias Históricas de Monterrey hay una larga crónica de los actos
conmemorativos del segundo centenario de la salida de Vergcr para Amfrica, que se
cc~~raron tanto en su villa natal de Santany como en Monterrey. Esta CTÓnica encierra
asmusmo noticia., biográficas de Verger.

551

�•
México. Creo que fue allí donde se forjó la personalidad del futuro obispo
de Monterrey. Cuando menos, fue San Fernando el candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las extraordinarias dotes de
gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger. Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable que nunca hubiese llegado a ser
el segundo obispo de Monterrey. Parece justificado, por lo tanto, que dediquemos unas páginas al estudio de este largo período de su vida fernandina.
El Colegio de San Fernando.

¿Qué clase de institución era este Colegio de San Fernando? Aun tratando
de remontarnos lo menos posible en el tiempo, es preciso recordar que, a fines
del siglo XVII, surgió en la Nueva España, y dentro de la Orden Franciscana, una organización peculiar con el nombre de "Colegios Apostólicos de
Propaganda Fide". Nacieron a iniciativa de otro ilustre mallorquín, Fr. Antonio Llinaz, con el fin de renovar el impulso misional que había ido decayendo a Jo largo de aquel siglo. El primero de estos colegios de misiones
quedó establecido en Querétaro en 1683. Brotes de este primer colegio fueron
los de Guatemala en 1700 y el de Guadalupe en Zacatecas en 1707, ambos
llegados a su definitiva independencia en dichas fechas, tras un período inicial como dependencias de Querétaro. San Fernando constituye el tercer retoño del vigoroso árbol queretano. Se incorpora a la escena misionera en 1731,
como simple hospicio, para convertirse en colegio independiente en 1735.
Como campo de apostolado entre infieles, dirige inmediatamente sus miras
a la evangelización de los indios hostiles de la Sierra Gorda que habían resistido por años, en el mismo corazón de la Nueva España, los reiterados intentos de reducirlos. Esta misión de la Sierra Gorda o Cerro Gordo había sido
una de las tareas asignadas, en un principio, al Colegio de Querétaro, que
nunca pudo realizarla. Ahora la recibía como herencia el Colegio de San
Femando. Desde 1744 en que se hicieron definitivamente cargo de aquellas
difíciles conversiones, hasta el año 1770 en que las entregaron, como parroquias ordinarias, al Arzobispo de México, los misioneros femandinos llevaron
a cabo una labor ingente, cuyas huellas no han desaparecido todavía por completo. Allí trabajó el célebre Fray Junípero Serra, y tanto para él como para
sus compañeros fue la Sierra Gorda una especie de escuela para los días
grandes de California. Porque la gloria del Colegio de San Fernando reside
principalmente en la conquista espiritual de California. Cuando la expulsión
de los jesuitas en 1767, casi todas sus misiones pasaron al cuidado de los fran·
ci canos, que disponían del personal conveniente gracias, en primer lugar. a

552

los colegios de misiones de que venimos hablando. El Colegio de San Fernando se hizo cargo de la Baja California en 1768, y desde allí emprendieron
sus misioneros, sólo un año después, la maravillosa conquista espiritual de los
inexplorados territorios de la costa septentrional desde San Diego hasta el
norte de San Francisco. Tres años después, la Baja California fue puesta al
cuidado de los padres dominicos y los misioneros de San Fernando pudieron
concentrar todos sus esfuerzos en la Alta o Nueva California. Este fue su grande y fecundo campo de apostolado hasta mediados del siglo XIX. 2
Los colegios de misiones constituían entidades autónomas, bajo el gobierno
de un Guardián, al que asistía un consejo llamado Discretorio. Tanto el primero como los miembros del segundo eran elegidos por voto universal y secreto de todos miembros dl'l colegio. Estaban inmediatamente sometidos al
Ministro general de la Orden, quien en el caso de México ejercía su autoridad suprema por medio del llamado Comisario general de la Nueva España.
El personal se componía en su mayor parte de religiosos que voluntariamente
se afiliaban a los colegios 1 con el fin de consagrarse al ejercicio de las misiones. Los procedentes de España -que constituyeron casi siempre la mayoría- solían venir a costa de la real hacienda y con el compromiso de permanecer un mínimo de diez años en los colegios. Por lo general se trataba
~e comunidades numerosas. La de San Femando estaba formada en sepuembre de 1772 precisamente durante la primera guardianía de Verger por
ciento catorce individuos; de ellos, cuarenta y tres se hallaban en las misiones
de Cal.ifornia. 3

• 1 Sobre los Colegios Apost6licos de Propaganda Fidc, tanto en general como en particular de la Nueva España, pueden mencionarse varias obras, si bien no existe una
moderna monografía de conjunto. La obra fundamental sigue siendo la de Fr. Isidro
Félix de Espinosa, O. F. M., Crónúa Apostólica y Seráfica de todos los Colegior de Propaganda Fide de esta Nueva. España ('México, 1746) cuya segunda edición está llevando a
cabo actualmente la Academia Franciscana de Historia, de Washington. En la$ notas a
~sta redacción indico la bibliografía más importante sobre los Colegios de la Nueva Espaoa. Las Misiones de California cuentan con abundante bibliografía. Una buena muestra
de la misma puede hallarse en la edición inglesa dci la Vida de Fr. Junípero Serra por
Palou: Palou's, Life of Fray Junipero Serra. Translated annotated by Maynard J. Gdger,
O. F. M. (Washington, Academy of American Franciscan History, 1955).
1 Publica esta lista el P. Maynard Gciger, O. F. M., en su artículo "Tbe Interna]
~rganizati~n and Activities of San Fernando College, Mexico City ( 1734-1858)", en
he Amencas, VI, 1949, pp. 5-12. Sobre el gobierno de los colegios en general véase ?,ollectio statutorum, gratiarum et indulgentiarum pro missionibus earumqu: Collegns de Propaganda Fide, Fratrum Minorum S. Francisci de Obserua.ntia in Indiis
Occidentalibus (Roma, 1778). Parece que fue el Colegio de Guadalupe de Zacatec33 el que contó con mayor proporción de criollos.

553

�De Mallorca a México.
La necesidad de atender a las misiones de la Sierra Gorda fue el motivo
que trajo al P. Verger desde Mallorca al Colegio de San Femando de México. Los once misioneros traídos en 1742 resultaban ya un refuerzo del todo
insuficiente, debido al ensanchamiento de las actividades del colegio y a la
muerte de varios religiosos en la Sierra Gorda, víctimas de la peste. El colegio decidi6, por lo tanto, enviar a España al P. Pedro Pérez de Mezquia, uno
de los í undadores venidos de Querétaro y un veterano en las misiones del
Norte, con el fin de reclutar allí otro grupo de misioneros. En diciembre 1747
había conseguido reunir hasta treinta y tres, cuyo aviamiento y viaje a cuenta
de la hacienda real fueron autorizados el 31 de dicho mes y año. Figuraban
en expedición hombres de cualidades extraordinarias, hombres llamados a
sonar en la historia. Uno de ellos era Fr. Junípero Serra, el futuro apóstol
de California; otro, nuestro Fr. Rafael Verger. Todavía otros, el escritor Fr.
Francisco Palou, Fr. Juan Ramos de Lora, que sería primer obispo de Mérida
en Venezuela, y Fr. José de Santisteban, martirizado por los comanches en
l 758, allá por las llanuras tejanas de San Sabá.
La "misión" --como se llamaba también a estas expediciones de misioneros- se dividió en dos grupos. El primero, en que venía Serra, zarpó de
Cádiz en agosto de 1748, desembarc6 en Veracruz el 6 de diciembre y entró
en la ciudad de México con el año 1750. Verger, que era profesor de filosofía
en el Convento de San Francisco de Palma de Mallorca, fue de los primeros.
en sospechar que su compañero Fr. Junípero Serra se había ofrecido voluntario para formar parte de la "misión" que colectaba el P. Mezquia. Comunicó sus sospechas al P. Palou -quien lo refiere en la Vida de Serra-' y
ambos platicaron repetidas veces sobre la oportunidad que se les ofreda de
ir a misiones de infieles. Verger dijo que hubiera ido de buena gana, de no
hallarse atado por la cátedra. Tal estado de ánimo fue conocido por Serra y
• FR. FRANC1sco PALou, O. F. M., Relación Histórica de la uida y apostólicas ta•
reas del Ven,rable Padr1 Fray ]unipero Serra, y de las Misiones qu, fundó en la
Cali{ornia Septentrional y nuevos establecimimtos de Monterrey (México, 1787). Hay
una edición moderna bajo el título: Evangelista del Mar Pacifico. Fray Junípero Serra,
Padre y Fundador de la Alta California (Madrid, Aguilar, 1944). El testimonio alu•
elido en el texto se encuentra en el capítulo segundo. La vocación misionera de Ver•
ger y su salida para México se refieren en el capítulo tercero de la misma obra. Sobre la expedición de 1749-1750 en conjunto \·éase Maynard Geigcr, O. F. M., The
Franciscon Mission to San Fernando College, México, 1749, en The Americas, V,
1948, pp. 48-60. Utiliza el expediente conservado en AGI (Archivo General de Indias, Sevilla, Contratación, lcg. 5546). En el mismo qajo se encuentra también el
expediente de la expedición o "misión" de 1742, con Jos nombres de los doce misioneros que la formaban.

554

así, cuando en Cádiz fallaron a última hora algunos de los misioneros reunidos, recibió Verger aviso de presentarse como uno de los sustitutos. Otro de
éstos fue Fr. Juan Crespí, el infatigable diarista de las exploraciones californianas.
Vern:er
no salió de Palma hasta el 15 de junio, más de dos meses después
o
de haberlo hecho Serra y Palou. Por este motivo pasó a formar parte del
segundo grupo de la "misión", que no había de embarcarse para Veracruz,
hasta el 31 de diciembre de 1749 y sólo llegarla a la ciudad de México en abril
de I 750. Los documentos oficiales de embarque nos dicen que era natural
de Santany (Mallorca) y que contaba veintiséis años de edad. Era de buena
estatura, color blanco y rostro marcado de postillas.
Poco sabemos de sus primeras actividades en San Fernando. Consta que
desempeñó en el Colegio el oficio de lector o catedrático que habla ejercido
en Palma. Es probable que esto haya tenido lugar ya desde los primeros años;
ciertamente ejercía la cátedra en 1755. Por otra parte, existen pruebas de
que su personalidad comenzó a destacar muy pronto en el colegio. Es de notar
que ya en 1752, al hacerse la elección de guardián, alguien pens6 en el joven
Verger para el puesto, pues tuvo un voto. Tres años más adelante en 1755,
fue elegido discreto con el mayor número de votos recibido por nadie: veintinueve. Y en la subsiguiente elección de guardián obtuvo trece votos. Poco
después, el Discretorio le elegía unánimemente por vicai;o del colegio. Fue
también secretario del Discretorio.
En los dos capítulos siguientes, 1757 y 1761, aparece con un sólido bloque de
diez y siete votos para guardián: en 1761 tuvo asimismo diez y ocho votos para
discreto. En cambio, pierde terreno en las elecciones de 1764, en que obtiene
s61o doce votos para guardián. Su hora parecía haber llegado en 1767, en
que recibió veintiún votos para guardián, número superior al obtenido por
cualquiera de los candidatos en aqueila elección; pero una peculiar disposición reglamentaria le cerró entonces el ascenso a la primera magistratura
del colegio. La elecci6n de los discretos tenía lugar antes de la elección del
guardián, y parece que, una vez confirmados en el oficio de discretos, resultaban inelegibles para la guardianía. Esto le sucedió ahora a Verger y babia
sucedido antes a otros, entre ellos al propio Junípero Serra. 6

• Todos estos datos nos los proporciona el Libro d, Decretos del Colegio de San
Fernando, que se conscr\'a original en el Archivo General de la Nación, México, colecci6n Documentos para la Historia de México, segunda serie, vol. IX' Véase tambifo M. Gciger, The internal organiiation and actiuities of Sa11 Fernando College,
Muico City (1734--1858), en The Americar, VI, 1949. 1-31.

555

�Viaje de Verger a España (1768-1770).

Es posible que, en algunos casos, se haya echado mano de estos impedimentos legales, fácilmente previsibles, con el fin de no inmovilizar en el oficio
de guardián a hombres que se deseaba emplear en otras tareas. Pudo ser esto
lo que sucedió en la presente ocasión. Al tiempo del capítulo guardiana! (28
noviembre 1767) ya el colegio había sido encargado de las misiones de la Baja
California, que se hallaban abandonadas a causa de la expulsión de los jesuitas. Una de las condiciones que puso el Colegio de San Fernando para
aceptarlas fue que se le permitiese reclutar una nueva expedición de mi~ioneros
en España. Acaso nuestro Verger estaba ya señalado para esta empresa y con
miras a ello se le apartó de la guardianía, mientras resultaba elegido discreto
con la brillante votación que hemos visto. Este cargo le confería autoridad y
prestigio, cosas ambas muy convenientes para el buen desempeño de su nuevo cometido en España.
No conozco la fecha precisa de su salida para España, pero las firmas que
aparecen en el libro de Decretos demuestran que permaneció en San Femando por lo menos hasta el 3 de diciembre de 1767. Por otra parte, sólo el 18 de
dicho mes escribía el Virrey a S. M. recomendando la petición de nuevos misioneros que le habían presentado el Guardián y Discretorio de San Femando.
Y el 5 de junio de 1768 Verger era esperado pero no había llegado aún a
Madrid.ª Es de presumir, por lo tanto, que salió de México en Jos primeros
meses de 1768. El Consejo de Indias informaba favorablemente sobre sus pretensiones y poco después se firmaba el real despacho por el cual se le concedía
una copiosa "misión" de cuarenta y nueve religiosos, que serían transportados
a expensas de la real hacienda. Desde enero de 1769, comenzó Verger a enviar las correspondientes patentes o licencias de viaje para cada misionero.
Antes de terminar el mes de julio tenía comprometidos a cuarenta y ocho, y
por real cédula de 5 de agosto del mismo año se dieron órdenes a la Casa de
la Contratación para el avío de estos religiosos. Agregóse a ellos, haciendo el
número cuarenta y nueve, el P. Juan Prestamera, quien había tenido que
abandonar el Colegio de San Fernando algunos años antes por enfermedad
y regresaba ahora al mismo con particular dispensa. Zarparon todos de Cádiz el 31 de enero en el navío Castilla, que iba al mando del Marqués de Ca• Con esta fecha, opina el fiscal del Consejo de Indias que se espere Ja llegada del
P. Verger, para decidir acerca de la solicitud de "Misi6n" por el Colegio de San Fer·
nando, que había sido recomendada por el virrey Bucarcli. Véanse los respectivos documentos del Archivo General de Indias, citados por Charles E. Chapman, Catalogue of th, Materials in the Archiuo General de Indias /or the Hirtory of tha Pacific
Coast and the American Southwe.rt (Berkeley, University of California Press, 1919)
nn. 894-95, 1016.

556

sinas; aunque el barco se vio obligado a regresar al puerto)' la salida definitiva
no fue hasta el 3 de febrero. Tras una navegación de noventa y nueve días.
de ellos treinta y tres pasados en la aguada de Oc:oa (Santo Domingo), la esperada "misión" llegó al colegio el 27 de mayo. 7 Los misioneros formaban
un grupo no sólo numeroso sino de marcado carácter nacional. Habia castellanos, gallegos. vascos, aragoneses. catalanes, navarros y mallorquines. Entre ellos, se contaban dos futuros guardianes de San Femando -el vasco Fr.
Pablo Mu.rgártegui y el gallego Fr. Eusebio Antonio Nogueira- y un mártir:
Fr. Luis Jaime.
Vager guardián de San Fernando (1770-1774).

El colegio contaba de este modo con un fuerte refuerzo de per.,onal, que
debía administrarse con sabiduría y prudencia. Es natural que el prestigio de
Verger se hubiese acrecentado con el éxito de su viaje a España. No es de
extrañar, por lo tanto, que en la pr6xima elección ( dicimibre 1 de 1770 J
fuese elevado al supremo gobierno del colegio por una brillante mayoría de
veintisiete votos. Veamos cómo correspondió a las esperanzas de sus hennanos
de profesión.
Además de los problemas comunes a toda comunidad de su índole, San
Femando se enfrentaba entonces a una serie de situaciones nuevas, tanto internas como externas. En el orden doméstico, la comunidad religiosa se había
hecho mucho mayor y ello aumentaba las responsabilidades del superior. Por
una parte, eran mayores las necesidades materiales, y por otro lado resultaba
más difícil mantener la cohesi6n entre tantos individuos. Respecto a lo primero, los documentos asentados en el ya citado Libro de Decretos permiten
adivinar que Vcrger dio pruebas de especial actividad. El P. Visitador que
vino a presidir el capítulo guardiana} de mayo 1774, Fr. José de Leiza,
cxministro provincial del Santo Evangelio y entonces guardián de Toluca,
expresa su satisfacci6n por el buen estado de la iglesia: sacristía, alhajas y
ornamentos, "con los buenos y costosos augmentos que nuevamente se han
construido"; hall6 asimismo un superávit de 1,777 pesos en las cuentas, "aun
habiendo sido en este trienio el gasto de augmentos y me:xoras utiles y nece' El detalle de la navegación de noventa y nueve días, c:-on la detención en
Ocoa, lo proporciona Vcrger en su carta de 31 de agosto de 1771 al fiscal del ConlCjo de Indias, don Manuel Lanza de Casafonda. Sobre esta correspondencia véase lo
que decimos más delante. La documentación relativa al viaje de Verger y a los misioneros que trajo consigo a México se encuentra en AGI (Archivo General de Indias, Sevilla), Audiencia de México, lcg. 2732, y Cottfralación, leg. 5546.

557

�ssarias en la cerca de la huerta, órgano, bambas, relox, librería de coro y demas que son manüiestas en todo el Colegio, notablemente excesivo" (fol. 67).
Las actas del capítulo no revelan queja alguna contra el gobierno de Verger, aunque cabe deducir de las mismas que se plantearon algunas de las
cuestiones ya tratadas anteriormente en la correspondencia entre Verger y el
Comisario general de Indias, residente en Madrid. Verger había defendido
con firmeza sus puntos de vista sobre la necesidad de seleccionar con gran
cuidado los religiosos que sallan a misionar entre fieles, la imposibilidad de
negarse a las confesiones de fieles en la ciudad, y en otros puntos; y en ninguna de estas cosas innovó el capítulo. Sin embargo, se omitió en el acta de
la elección del nuevo guardián la frase ritual que solía insertarse en elogio
del prelado anterior: "Qui prudenter, religiose et laudabiliter huic Seminario
praefuit'' (que gobernó prudente, religiosa y laudablemente este Seminario).
Parece que esto fue a modo de censura, puesto que Verger se defendió de los
cargos que se le habían hecho ante eJ Comisario general de Indias, y éste falló
en su favor, declarándolo por "buen prelado" y mandando al nuevo guardián
y discretos que añadiesen en la tabla capitular la frase suprimida. Así se him
y consta en el Libro de Decretos, folio 72v. Todo esto demuestra que el
gobierno de Verger no fue del agrado de todos, y ello, en mi opinión, dice
en favor y no en contra suya, pues no puede haber buen gobernante que
agrade a todos los gobernados. Era, aJ parecer, hombre de ideas propias, de
carácter firme y no fácilmente manejable, según vamos a ver en seguida. 8
Verger ,. las nuevas misiones de California.

Porque el colegio tenía ante sí problemas de mayor envergadura. Cuando
Verger salió para España en 1768, Jos misioneros de San Femando quedaban
ya encargados de la Baja California; de hecho, aquel viaje tenía por fin reclutar nuevo personal para hacer frente a dicha nueva obligación. Durante su
ausencia, la responsabilidad de la Baja California había sido acrecentada por
la de las novísimas fundaciones que se estaban llevando a cabo en la Alta
• Algunos de los pequeños problemas domésticos con los que tuvo que enírentane,
en su calidad de guardián del colegio, afloran en la correspondencia de Verger con
el comisario general de Indias en Madrid, Fr. Manuel de Vega. En ella puede observarse -y esto es lo que aquí nos interesa de manera particular- que Vergcr SI•
b!a defender respetuosa pero firmemente sus puntos de vista. Además de las fuentes
de esta correspondencia, que mencionaré en seguida, tuve hace años la fortuna de
consultar un tomito manuscrito que poseia en 'México el P. Fidel Chauvet, O. F. M., '/
que contenía copias de documentos Telativos a los colegios de San Femando y Orizaba.
Entre estos documentos, había cartas de Verger al P. Vega y de éste a Verger (1771·
1774).

558

California. La ocupación de Monterrey tuvo lugar el 31 de mayo de 1770,
apenas tres días después de la llegada a San Fernando de los cuarenta y
nueve misioneros conducidos de España por Verger. A principios de junio,
Serra y Crespí erigían allí la "Misión de San Carlos de Monterrey", la segun&lt;!a que se fundaba en los nuevos territorios; la primera había sido San Diego.
Lleno de gozo, Fr. Junípero Serra comunicaba la noticia al colegio con fecha
de 12 de junio, anunciando su propósito de fundar inmediatamente la tercera
misión proyectada: Sa11 Buenaventura. Pide que se le manden los dos misioneros que faltaban para completar los seis destinados a las tres misiones citadas.
Pero añade que "si en vez de venir dos para acá viniesen ocho, a cada una
de las tres misiones se le pondría otra a moderada distancia, para que dándose
la mano cada una con su compañera, sobre dilatarse así más la fe, se lograrían
-otras estimables circunstancias del mutuo fomento, seguridad y firmeza".
Los planes de Serra eran moderados y probablemente el colegio los hubiera
aceptado; pero a Gálvez le parecieron demasiado modestos. Entusiasmado con
la noticia de la ocupación de Monterrey, que llegó a México en la primera
mitad de agosto y fue allí celebrada con grandes manifestaciones de alegría,
Gálvez determinó en seguida, con eJ asentimiento del virrey Marqués de Croix,
que debían establecerse nada menos que diez misiones nuevas, cinco entre
Villacatá -frontera de ambas Californias- y San Diego, y otras cinco entre
San Diego y el todavía no explorado puerto de San Francisco. El colegio fue
informado de que cuarenta y cuatro religiosos de los que habían llegado de
España deberían salir para California en mayo del año siguiente. Un tal
número pareció completamente exorbitante a los superiores de San Fernando,
pero ni el virrey ni Gálvez se dejaron convencer. Si fuere necesario, sugerían,
podía mandarse por otra "misión" a España, que ellos estaban dispuestos a
recomendar por todos los medios. El colegio siguió resistiéndose, al parecer
con cierta dureza, pero al fin tuvo que convenir en el envío de treinta misioneros; catorce menos de los pedidos en un principio y sin embargo todavía
demasiados en opinión de Jos superiores del colegio. Este logró, por otra parte, que se Je admitiese la renuncia. de las cinco misiones de la Sierra Gorda,
-considerando que habían alcanzado ya el grado de progreso necesario para
ser confiadas al clero secular, en calidad de parroquias ordinarias. Con ello
&lt;¡uedó disponible otra decena de misioneros veteranos, que podían ser empleados en la empresa de California.
No puede caber duda de que Verger, que formaba parte del Discretorio .
fue uno de los principales responsables de la resistencia del Colegio. El epi·
sodio le dejó un mal sabor de boca, si se nos permite la expresión, y por larg·"'
tiempo le durará el resentimiento contra Gálvez. Verger tenía evidentement&lt;~
-Otros planes respecto a los religiosos que él había reunido en España y con~

559

�&lt;lucido con tanto trabajo hasta México. Aspiraba a tener en San Fernando
una comunidad numerosa y bien organizada, como las que él había conocido
en Europa. Las misiones entre infieles debían ir estableciéndose poco a poco,
sobre bases firmes y no solamente al compás de los que él creía sueños y excesivo fervor apostólico de Fr. Junípero Serra. Porque el Colegio -y Verger- supusieron que la imposición de Gálvez en el envío de misioneros era
fruto de las cartas de Serra, y éste quedó un poco identificado, para las autoridades fornandina.~, con los "fantásticos" planes del Visitador. Y en realidad. Serra era un soñador, pero también un hombre práctico, que no descuidaba detalle; un idealista y un hombre de acción. Si él tendió al optimismo
en su visión de la empresa californiana, Verger nunca logró liberarse de su
pesimismo de hombre prudente1 que no quiere aventurarse. Eran dos posiciones
perfectamente defendibles, que nada dicen en contra de ninguno de los dos;
pero yo creo que Serra indicaba en este caso el mejor camino. Se trata de
una opinión basada en la lectura de la correspondencia de ambos, cuyas fuentes serán citadas más adelante.

Di/icultades y pobre;:a en la Baja California.
Estas ideas y este estado de ánimo influirán en la actitud de Verger respecto a las misiones californianas, durante el trienio de su guardianía en San
Fernando que comenzó en diciembre de 1770. Hay en esta actitud mucho de
negativo y de excesivamente crítico, pero también necesarias llamadas a la realidad. Y siempre un¡i. pronta disposición a defender a las misiones y a los misioneros, y a defenderlos con valentía y sin desfallecimiento. Tenemos buena
prueba de ello en varios escritos de Verger, poco utilizados hasta el presente.
Son cartas al comisario general de Indias, Fr. Manuel de Vega, cartas y memoriales al fiscal del Consejo de Indias, don Manuel Lanz de Casafonda,
memoriales al virrey Bucareli. En ellas se nos revela Verger como hombre de
inteligencia clara y de gran energía, buen dialéctico y de pluma fácil. Hombre difícil de batir. 9
Estos escritos se refieren en su mayoría a las misiones de California. Si bien
• El registro oficial de las cartas de Vergcr durante su primera guardianía en San
Femando de México ( 1770-1774 ) se conserva en el Museo Nacional, de México, en
dos pequeños tomitos. Copias de cartas y otros papeles de Vcrgcr se conservan también en el British Museum, Add. Mss. 13, 974, fols. 231-293. Varias de las cartas a.
Lanz de Casafonda y una a doJ). Antonio de la Banda se encuentran en Add. Mss. 13,
976 del mismo Britis.h Museum. En este trabajo utilizo una copia moderna, que posee
la Acadcmy of American Franciscan Hi.story, ~acada del registro oficial conservado en
el Museo Nacional de México.

560

aquí nos interesan principalmente como reveladores del hombre que los escribió, y menos como testimonios de la historia californiana, es necesario
referirse a ciertos aspectos de ésta que requirieron la atención de Verger. Uno
fue la pobreza y desarreglo de la Baja California. Los misioneros de San Fernando habían llegado allí con grandes ilusiones en 1768. Dichas misiones gozaban de gran renombre en la Nueva España. Era opinión general que los
jesuitas habían logrado grandes éxitos en la Baja California, tanto en el
orden espiritual como en el temporal. Pero la realidad, a la llegada de los
franciscanos, no se ofreció tan brillante. Aquellas misiones se hallaban realmente en estado de profunda decadencia. La causa principal de esto suele
atribuirse a la mala administración, descuido y latrocinio que, al parecer,
reinaron en dichas misiones durante el breve período entre la expulsión de los
jesuitas y la llegada de los franciscanos; sin embargo, la decadencia había
comenzado ya en los últimos años del régimen jesuítico. El hecho es que los
misioneros femandinos se encontraron con que la Baja California no era el
campo prometedor que esperaban. La situación no se remedió con la lluvia
de decretos que el visitador Gálvez1 hombre de proyectos grandiosos y de poder
sin límites, hizo caer sobre la península californiana. La mayor parte de estos
proyectos se revelaron utópicos. Cuando el presidente Fr. Junípero Serra
~alió en marzo de 1769 hacia la Alta California, las misiones de la Baja quedaron al cargo de Fr. Francisco Palou. Este, que fue también historiador de
primera fila, dedica muchas páginas de sus Noticias, especialmente los capítulos doce, trece, catorce y quince de la primera parte, a exponer el estado
de cosas que existía entonces en la Baja California.1 º Tanto Palou como el
primer gobernador nombrado por Gálvez ~l sensato Matías de Annonacomprendieron desde un principio que los planes del visitador eran irrealizables y que sus medidas económkas acabarían por arruinar del todo a la península. Armona, en consecuencia, declinó el gobierno, mientras Palou se empeñó en buscar remedio a la situación, con habilidad y prudencia.
Aunque Gálvez, preocupado con la expedición a Sonora y probablemente ya
con los amagos de su famosa locura se irritaba con sólo oír hablar de la Baja
California, Pal0l1 decidió enviar a conferenciar con él al P. Ramos de Lora,
quien llevaba propuestas radicales, entre ellas la renuncia por los misioneros
de la administración temporal de las misiones. Gálvez había salido ya de Sonora para México y el P. Ramos de Lora regresó a California, no sin haber
logrado ponerse en comunicación con el omnipotente Visitador y obtenido
,. Noticias de la Nueva Cali/ornia, obra terminada por Palou en 1783, pero que no
publicó hasta 1857. En este trabajo utilizo la versión inglesa editada por Herbert E.
Bolton bajo el título : Historical Memoirs of New California. (Berkeley, University of
California Prcss, 1926 ; 4 vols. ) . Constituye una fuente de primera clase.

!le

561
H36

�de éste la seguridad de que haría cuanto fuese necesario para remediar la
situación allí existente. Entonces mandó Palou todo el expediente a México,
aprovechando la ida del P. Dionisio Basterra, que se retiraba enfermo al colegio. Recibido amablemente por Gálvez, el P. Basterra le presentó (julio 10,
1770) un memorándum de las cosas que necesitaban remedio en la Baja
California y el VI.Sitador prometió conceder cuanto se Je pedía; pero sea que
se distrajo con otras ocupaciones, sea a causa de su disgusto con el colegio
sobre el número de misioneros que debían ser enviados a California, no hizo
nada.
De los treinta misioneros que Gálvez y el virrey arrancaron a la posición
del Colegio, veinte fueron destinados a la Baja California, con el fin de
reforzar las viejas misiones y establecer cinco nuevas entre Vellicatá y San
Diego. Estos misioneros salieron de México en octubre de 1770 y al mismo
tiempo el virrey Marqués de Croix envió instrucciones escritas al P. Palou
(México, 10 no\·iembre de 1770). Tras un viaje lleno de peripecias, en su
parte marítima, la mayoría de los misioneros no llegaron a Loreto hasta
septiembre de l 771, siendo distribuídos provisionalmente entre las viejas misiones, pues la fundación de las nuevas no era posible por falta de escoltas,
según el Gobernador informó al P. Palou. Ert realidad, estas fundaciones
nunca fueron llevadas a cabo, porque mientras tanto el gobernador, Felipe
de Barry, se convirtió de amigo -al menos aparente- en cerrado enemigo
de los Franciscanos, y cuando el virrey Bucareli intervino decididamente en
favor de éstos, ya las misiones habían sido cedidas a los Dominicos.
Lo que aquí nos interesa es la parte que en estos asuntos tomó el P. Verger,
dirá con razón el lector. Pero la digresión, aunque larga, era imprescindible
para entender lo que hizo Verger. Veámoslo. La primera carta. que conocemos de Palou a V erger es del 23 de abril de 1771. Palau había recibido el
31 de marzo pasado las tres cartas-instrucciones del virrey Croix, para la
fundación de las nuevas misiones y sobre los sínodos de éstas y las viejas.
Se muestra entusiasmado por la posibilidad de poder ampliar el campo de
apostolado hacia el norte; por otra parte, reinaba aún la annonía con el
gobernador Barry. Sin embargo, hace varias observaciones sobre los sínodos,
que le parecen insuficientes y no de acuerdo con lo concertado anteriormente
entre Gálvez y el entonces presidente Fr. Junípero Serra. Antes de esta
fecha, Palou había expuesto repetidas veces al antecesor del P. Verger en
el gobierno del Colegio -P. Juan Andrés- las necesidades y problemas
de la Baja California. En su larga carta al fiscal Lanz de Casafonda (México, 3 agosto 1771 ) Verger recoge, sistematiza y resume todos estos informes, adjuntando copia de las comunicaciones de Palou, al parecer desde
la ex.tensa del 24 de noviembre de 1769. Presenta a Palou como a "sugeto
muy capaz, verídico y práctico en la rnducción de los indios ... , en otro
562

tiempo presidente de las [misiones] que este Colegio tenia en Sierra Gorda".
Asegura a Casafonda que los cuidados de las misiones de California, tanto
las de la Baja como las de la Alta --cuya situación también exponía, según
cartas de Serra y Crespí- ayudaban mucho, con los demás de su oficio, a
quitarle el sueño, "considerando que los yerros que a mi entender se cometen
no se han de remediar" y "que tengo 46 súbditos en tantos trabajos en tierras
tan remotas". Alude al atraso en que se hallaban aquellas misiones cuando
la salida de los Jes.uítas, y ello podrla demostrarlo con una larga carta de
Gálvez que tenía en su poder. "Entraron en lugar de los expulsados -prosigue Verger- unos soldados comisionados y en materia de poco más de
seis meses hubo quien mató en su misión 600 reses, ob·o 400 y otro 300,
siendo igual eJ destrozo en los otros, como consta en las cuentas que dieron;
y esto fue lo qµe movió al Señor Visitador [Gálvez] a poner lo temporal
de las misiones al cuidado de los Padres. Y a la verdad, sólo así podemos subsistir, si les ayudan con las providencias oportunas". Esto podría parecer
impropio de los misioneros y así lo consideraron ellos al principio, lo mismo
que el vin·ey y Gálvez; así lo creía también Verger, pero "crea V. S. -añade-que es del todo necesario. Pensar que los indios por sí han de cuidar de
comida y vestido para un año, que han de trabajar por su orden para este
fin, es pensar que con las manos podemos coger el cielo sin movernos de
la tierra. Poner españoles que cuiden de todo esto, es aumentar comedores y
salarios para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los
indios, dejando a éstos padeciendo en lo espiritual y temporal".
No había bastado con la malversión de los comisionados. "Vamos todavía
a peor", continúa en el número sexto de su carta-memorial. "Porque para
las expediciones de Monterrey sacaron de ellas [las misiones] ciento cuarenta mulas, cuarenta caballos, seis yeguas, dos burros, 200 Teses, las más
vacas con sus crías, que se contaron". Cierto que de todo se había dado
recibo para reemplazar lo tomado. "¿Pero cuándo será esto? Lo cierto es
que por falta de mulas se han padecido grandes trabajos y necesidades, sin
pnderse socorrer unos a otros, ni llevar al real almacén sus frutos y sacar
de él maíz para matar el hambre, o al menos minorarla". Tanta era la
necesidad de aquellos indios que el Visitador dictó una serie de medidas
para remediarlas, pero al mismo tiempo les obligó a pagar tributo, rebajó
los precios de venta de los productos de las misiones al almacén real -[productos con que las misiones habrían de pagar la comida y vestido de sus
indios}- y hasta revocó su anterior decreto de que se diese salario a los
indios que trabajaban para el Rey, "mandando nuevamente a los comisarios
reales sacasen de las misiones cuantos indios fuesen necesarios para las sa•
linas y fincas del Rey, sin salario alguno", ni siquiera el vestido; sólo "una
triste comida". La razón que daba Gálvez para justüicar tal decreto era que
563

�"todos los vasallos, si \·erdaderamente lo son, tienen tanta obligación de
seIVir al Rey como los cristianos de servir a Dios", razón que --observa Verger- aplicada generalmente a los que sirven al Rey podría ahorrarle millones
a su Magestad ... Y últimamente, para que nada faltase, mandó que se tomase
tanto número de bulas de la Santa Cruzada, cuantos indios tenía cada misión.
De este modo, faltando la comida y vestido, se suplirá con las indulgencias". Según carta de Palou de 16 marzo 1770, esta orden de no pagar jornal
a los indios había sido reYocada por Gálvez y por el nuevo gobernador Armona, pero este había sido un gesto vacío, pues aquel gobernador recibi6
orden de volverse apenas llegado; "y aunque dicen -sigue implacable Verger- fue porque tenía renunciado el gobierno, no creo yo que fuese esta
la razón, sino porque no aprobaba lo dispuesto por el señor Visitador
[Gálvez) y este es un crimen manifiestísimo; pero ello e~ que no hemos
de decir que lo blanco es negro, por no contravenir al dictamen de este
señor, ni hemos de atropellar nuestra conciencia y onerarla por darle gusto".
''Yo bien considero -continúa en el núm. 10 de su carta memorialque nada remediaremos por más escritos que presentemos, pero descargaremos nuestra conciencia; y por fin llegará la hora en que se descubrirá la
verdad. V. S. vea lo que escribí en el correo antecedente [carta de 30 de
junio de 1771, en que puntualizaba las razones de la pobreza de la Baja
California: falta de tierra o de lluvia, u ociosidad de los indios, según los
casos] y refleje bien en lo que va ahora, para... saber que dichas misiones
ni han s.ido ni serán jamás pueblos de fundamento". Por eso los Padres
Misioneros urgían que se "pida remedio, y si no lo hallamos en el Ilmo.
Visitador Gálvez, al señor Virrey; y si no, renunciarlas. No tuvo por conveniente mi antecesor [Fr. Juan Andrés] practicar esto por escrito; lo hizo
boca a boca, y viendo que no se podía sacar cosa de provecho, guardó las
cartas y lo dejó al tiempo y a Dios. Yo aguardo razón de esta California
[la Baja] para presentarle por escrito, para que en ningún tiempo culpen
a este Colrgio, si esta~ misiones o se pierden totalmente o no se adelantan".
Sigue Verger (número 12 y siguientes) discutiendo la cuestión de los SÍ•
nodos, que afirma fueron reducidos arbitrariamente por Gálvez a niveles
irrisibles, y previene contra los fantásticos informes de Gálvez sobre las nuevas
misiones y sus progresos, para después, cuando se descubra, no se culpe de
todo al Colegio. "Pero responderemos categóricamente: que las viejas están
perdidas porque, sobre ser infelices, las han talado, retalado y vuelto ~- talar
en sus bienes y operarios; que las nuevas tienen ólo nombres de mlSlones,
porque todos los arbitrios y providencias que han dado no alcanzan para más"
( núm. 15). Probablemente Verger se excedía un poco en su pesimismo; de
haber esperado a contar con los elementos que enumera a continuaci6n
(números 15-22) como indispensables para una de tales fundaciones, es

564

posible que nunca se hubiera completado la conquista de la Alta Calif~1:1,ia.
Pero lo revelador para nosotros, en este caso, es el tono de su expos1c1on.
Nadie podrá decir que tenía pelos en la pluma, Sorprendente el tono en que
se refiere a Gálvez. ¿Es que lo creía definitivamente fuera de escena, a
causa de su enfermedad?
Mientras Verger apelaba a España, por encima del Virrey y del Visitador,
las cosas en la Baja California iban de mal en peor. El gobernador Felipe de
Barry se había vuelto completamente contra los misioneros. En octubre llegó
allí la noticia del cambio de virrey y ello fue otro motivo de inquietud. ¿ Qué
actitud adoptaría Bucareli? Palou hubiera querido volar al Colegio, "pa1·a
acalorar la cosa", como él escribe el 19 de octubre de 1771, y sugerir lo que
debía exponerse al nuevo mandatario; pero corrió el rumor de que Bucareli
traía consigo a Maúas de Armona y esto llenó de alegría a Palou, pues dicho
señor sabría defender como nadie los intereses de la Baja California. La
venida de Annona se quedó, por desgracia, en rumor. Palau escribía el 7 de
diciembre a Vero-er
lleno de angustia por la suerte de las misiones;
estaba
o
•
dispuesto incluso a ir hasta España, en busca de remedio. 11 Mientras tanto,
debía estar llegando a México el P. Juan Escudero, que se retiraba enfermo
al Colegio. Llevó cartas de Palou y de algunos Padres de la Alta California
con nuevas noticias sobre las dificultades que las misiones seguían encontrando
en ambos distritos. Armado con estos informes, Verger entró de nuevo en
acción, presentando un largo memorial al nuevo virrey Bucareli. Este, dando
una primera prueba de su actitud, envió órdenes estrechas al gobernador
Barry para que favoreciese en todo a los misioneros; incluía copia de las cartas
de éstos, "para que, después de hacer lo que en ellas se pide, me diga en
cada punto lo que haya ejecutado", tal como informaba al Colegio con fecha
18 de marzo de 1771.
Pero California estaba lejos y el correo funcionaba con lentitud. Si bien
las órdenes fueron dadas en marzo de 1772, Palau no las tuvo en sus manos
hasta diciembre. Barry, irritado por lo que él consideraba disminución de
su autoridad, inventó nuevas intrigas contra los misioneros, que Palou supo
deshacer con habilidad. Por lo demás, ya no valía la pena de I ombatir, pues
estaba ya concertada la cesión de las misiones a los Padres Dominicos, medida
en que fue asimjsmo preponderante la intervención de Verger, según veremos luego.

" Además de las Noticias del propio Palou. me valgo también de las cartas originales
de éste, que se conservan en Archivo General de la Nación, 'México, colección Documentos ptJra la Historia de México, vol. 1. Existe fotocopia de las mismas en la Academy of American Franciscan History.

565

�FIN DEL RÉGIMEN FRANCISCANO EN LA BAJA CALIFORNIA

Si bien la malevolencia del gobernador Barry, con su obstruccionismo y mezquinas tirarúas, había creado tal malestar entre los misioneros fernandinos
de la Baja California, que Palou se declaraba al extremo de su resistencia y
pedía permiso para retirarse al Colegio: aunque habían propuesto la renuncia
y de hecho renunciado algunas de las misiones más lejanas, ante la imposibilidad de atenderlas, ni Palou ni sus misioneros pensaron jamás en abandonar
por completo las misiones de la Baja California. Sin embargo, venían de anúguo sugiriendo la conveniencia de que alguna otra Provincia o Colegio de
la Orden, e incluso religiosos de otra Orden distinta, tomasen a su cargo
parte de aquel campo de apostolado. En su memorial de 23 de diciembre de
1771, Verger proponía ya que los Dominicos, u otros religiosos, tomasen a
su cargo parte de las misiones de la Baja California, siete en total; los Franciscanos retendrían las cinco restantes, más la nueva de Vellicatá y las proyectadas entre este paraje y San Diego. El 8 de febrero de 1772 repite la
misma propuesta ante Bucareli ¡ prefería el inconveniente de mezclar así a
los misioneros de ambas Ordenes al mayor inconveniente de que el Colegio de
San Fernando tuviese que cargar con el peso de todas estas misiones v las
nuevas de la Alta California, cosa que le parece imposible.U Cuatro días, más
tarde, el 12 de febrero de 1772, firmaba Palau en Loreto un detallado informe sobre las misiones de la Baja California, y en él llegaba a la conclusión
de que era demasiado campo para un solo Colegio; debía buscarse, por lo
tanto, la manera de que otros religiosos franciscanos o de otra Orden tomasen
a su cuidado algunas de aquellas misiones.
Todo esto revela que tanto en México como en la Baja California las autou Palou publica este memorial en el capitulo veinticinco, parte primera, de sus Noticias. Lo considera como resultado de los informes llevados por el escudero, quien había
salido de la Baja California el 25 de octubre 1771 y llegado al Colegio de San Fernando en diciembre del mismo año (PALou, obra cit., part. I, cap. 24). Se conoce eftcti\'amentc un largo memorial de Vcrger a Bucareli, fechado en México a 22 de diciembrt
de 1771, pero no parece ser el publicado por Palou. Por otra parte, Bucareli acus6 recibo al colegio, el 18 de marzo de 1772, "de la representación de V. Rma. de 23 de diciembre último y cartas que la acompañan ... ", y este acuse de recibo se refiere claramente
al memorial de 22 de diciembre. Puede ser que este memorial llevase una fecha en el
original ( 23 de diciembre) y otra en el registro del P. Verger ( 22 de diciembre). O que
el memorial resumido por Palou sea de otra fecha, pues dicho autor no la indica; la
identificación fue hecha por Bolton, en la eclición inglesa de las Noticias (I, 151, nota
1), La dificultad está en que el mismo Palou parece dar base para tal identificación.
¿Puede haber, aparte del memorial conservado entre los papeles de Verger bajo la fe.
cha de 22 de diciembre, un segundo memorial más sintético, o lista de peticiones. que
sería el publicado por Palou?

566

1idades franciscanas habían llegado a la extrema decisión de renunciar por
lo menos algunas de las misiones. Esta decisión debió ser alcanzada con mucha
anticipación en México por el P. Verger, probablemente bastante antes
de su citado informe de diciembre de 1771. Verger había escrito varias
veces a Palau sobre este asunto, durante el año 1771, la última que conozco
el 1 de junio, en que solicitaba un detallado informe de aquellas misiones.
Pero Palau no recibió esta carta hasta el 18 de enero de 1772, cuando ya el
P. Ramos de Lora había salido de Loreto para México con el fin de hacer
un supremo intento por detener el colapso de las misiones y, de no ser esto
posible, hacer renuncia parcial de las mismas. Que estas eran las instrucciones
de Ramos de Lora consta por la carta de Palau del l 8 de enero de 1772 y
por lo que el propio Palau dice en sus Noticias, al final del capítulo 28 de
la primera parte. Las noticias llevadas por Ramos de Lora anticipaban e]
informe de Palau ( 12 de iebrero de 1772) y ello debió decidir a Verger en
favor de la renuncia, que por razones surgidas entretanto hubo de ser total.
Podemos imaginarnos cómo reaccionaría Verger, siempre preocupado con el
mantenimiento de una numerosa comunidad en San Fernando, ante los cálculos de Palou y Ramos de Lora sobre que el Colegio necesitaría proporcionar
unos cincuenta y cuatro nuevos religiosos para cubrir adecuadamente las necesidades misioneras de ambas Californias.13
En la actitud de Verger influyó también otro factor. Hacia mediados de

1771 supo con profunda alarma que el Concilio Provincial reunido entonces
en la ciudad de México, bajo la presidencia del arzobispo Lorenzana, intentaba cambiar el régimen de los Colegios Apostólicos de Propaganda Fide,
privándolos de su independencia y sujetándolos a la jurisdicción de los respectivos ministros provinciales. Lorenzana, hasta entonces tan deferente con
el Colegio y personalmente con Verger, daba muestras de cierta frialdad inexplicable. Verger creyó averiguar que una de las causas de este cambio era
la oposición que, en concepto de Lorenzana, hacían el Colegio y sus misio11 Es posible que las angustiosas llamadas de Palou hayan dado a Verger la impresión de que el primero y sus misioneros deseaban, en el fondo, el abandono de la Baja Ca,
lifomia. Es decir, que rl ideal era la renuncia absoluta. De hecho, Verger al comunicar a Palou (junio 10 de 1772) el concordato con los Dominicos, le dice que "se había
conseguido más de lo esperado". Lo cierto es, sin embargo, que Palou no quería la renuncia total y que sólo la aceptó a la Iuerza. En cuanto a Fr. Junípero Scr.ra, aunque
pennaneció a obscuras de todas estas negociaciones, consideró el resultado como una
verdadera "expulsión". Conf. sobre esto Piette, obra citada en la nota 15. Cabe también la posibilidad de que Ramos de Lora, víctima preferida de las molestias de Barry
Y acaso poco a gusto en la Baja California, haya ido en sus informes verbales a Verger
más allá de los escritos que le había confiado Palou.

567

�neros a la entrada de los Dominicos en la Baja California. Parece que esto
creó mal ambiente .al Colegio entre los prelados asistentes al Concilio, uno
de los cuales era el dominico Fr. Antonio Alcalde, que aquel año de 1771
fue promovido del obispado de Yucatán al de Guadalajara. La condescendencia en la entrada de los Dominicos le permitía a Verger ganar dos bazas
con una sola jugada: se desprendía de una carga que él creía desde antiguo
-y ahora creía él que compartían su opinión los propios misioneros de la
Baja California- excesiva para el Colegio y al propio tiempo evitaba enfrentarse con elementos poderosos que, en México y en España, venían apoyando la causa de los Dominicos.H
Porque el proyecto era viejo. Se había iniciado con una real cédula del 4
de noviembre de 1768, dirigida al Virrey de la Nueva España, para que
buscase la manera de complacer al P. Pedro de Iriarte, quien deseaba ocuparse con sus hermanos Dominicos en la evangelización de la Baja California.
Pedían concretamente la parte central de la misma, entre los grados 25 y 28.
Hacia marzo de 1769, el rumor de esta concesión real llegó a oídos de Fr.
Junípero Serra, presidente de las misiones franciscanas en la península californiana. Fr. Junípero, que se disponía a emprender su histórica jornada a
la Nueva o Alta California, dirigió a Gálvez (9 de marzo de 1769) una carta
cuyo texto desconocemos, pero que debía expresar alarma por la posibilidad de perder un campo de apostolado en el que estaba poniendo todo su
entusiasmo. Gálvez le tranquilizó desde La Paz (marzo 28), manifestando la
duda de que tal noticia fuese verdadera y que en caso de que lo fuese tanto
él como el Virrey harían todo lo posible para impedir tal proyecto. Pero
Serra había sido bien informado, como pudo comprobar Gálvez al recibir
carta del Virrey, fechada en México a 4 de abril de 1769, solicitando su parecer sobre Ja mencionada real cédula de 4 de noviembre de 1768, que le
incluía. En su informe al Virrey (Los Alatr10s, 10 junio) se manifestaba Gálvez
completamente contrario a la entrada de los Dominicos en California, bien
atendida por los franciscanos; los dominicos podían emplearse en otros muchos campos, pues los había en abundancia. La respuesta de Gálvez fue enviada por el Virrey -junto con su propio parecer en contra, que ya había
expresado en otra carta de 22 de abril- al ministro de Indias, Julián de
" Las cartas de Verger al f'. Vega y al fiscal Casafonda, tanto anteriores como pos·
tcriores a la cesión de las misiones, revelan el esfuerzo por deshacer la impresión dr
que el Colegio se oponía sistemáticamente a la entrada de los Dominicos, mostrándose en
esto menos rendido a los deseos del Rey. En defensa de la independencia de los colegios,
dirigió Vergcr al Concilio un fuerte memorial, que se conserva entre los papelt:! del
British Museum. A djcho escrito &gt;· a sus buenos resultados -aunque pareció algo duro-l1ay referencias en la correspondencia cfo Vergcr con el fiscal Casafonda y con el comi•
sario general de Indias, P. Vega.

568

Arriaga. Sin embargo, los Dominicos no se dieron por vencidos y solicitaron
de nuevo un puesto en la Baja California, esta vez desde el grado 28 hacia el
norte. Cosa que les fue concedida por real cédula de 8 de abril de 1770;
entre las personas cuya consulta se menciona en la real determinación figura
el Arzobispo de México, pero ni el Virrey ni Gálvez. Este, como es sabido,
se hallaba por entonces fuera de combate, a causa de su crisis nerviosa; su
omnipotencia y grandes arrestos durante la visita general de la Nueva España
habían suscitado la natural celotipia en los círculos indianos de Madrid, mientras en México el Marqués de Croix seguía su política de contemporización
y Lorenzana cultivaba el favor cortesano. El campo estuvo largo tiempo libre
de obstáculos. Gálvez se recuperó, contra lo esperado, y trató aún de impedir la entrada de los Dominicos en California. El nuevo virrey Bucareli
le había consultado, noviembre 30, sobre la ejecución de la real cédula del
8 de abril de 1770; Gálvez con testó desde México el 22 de enero de 17 72 exponiendo las razones por las cuales tal proyecto le parecía impracticable.
Pocos días después, partía para España el Visitador General y el ex-virrey
Croix, quizá persuadidos de que podrían, desde MadrÍd, paralizar definitivamente los intentos de los dominicos. 15
Pero una gran expedición de misioneros Dominicos había ya Uegado de
España en agosto de 1771 y era indispensable buscarles un campo de apostolado. El arzobispo Lorenzana apoyaba su causa, según hemos indicado. Los
misioneros de San Fernando, por su parte, se habían manifestado ya dispuestos a ceder parte de las antiguas misiones, si bien inclinándose a que los
misioneros Dominicos se hiciesen cargo de las meridionales y reteniendo los
Femandinos las colindantes con las nuevas conversiones de la Alta California.
Sin embargo, ya en su informe a Bucareli de 8 de febrero de 1772, Verger
proponía que los Dominicos, además de las misiones del Sur, se hiciesen
cargo de la Misión de Santa Rosalía de Mulegé, como puerto de mar conveniente para extenderse hacia la región del río Colorado. Una solución del
viejo problema parecía, por lo tanto, inaplazable. Verger iba a negociarla con
su conocida habilidad y eficacia. Lo que no representaba ya un gran sacrificio fue hecho de forma que apareciese como un gesto de magnánima generosidad por parte del Colegio de San Femando, demostrando que éste no
abrigaba tendencias monopolisticas en eJ campo misional y que ardía en deseos
de cumplir los deseos del Rey.
,. MAXlMIN PmTTE, O.F.M. Evocation de Junipero Str-ra, Fondateur de la Californi.t
( Washington, Academy of American Franciscan History, 1946) publk6 en francés la
carta de Gálvcz a Serra (La Pnz, 28 marzo 1769) y los informes que el mismo Gilvez
dirigió respectivamente al Marqués de Croix ( 10 junio, 1769) y a Bucareli (22 de
~nero ~ 772). Piette trata largamente de este asunto, pp. 240-270, aunque con algunas
inexactitudes y acaso dramatizando con exceso las cous.

569

�Verger fue invitado a dos reuniones de la Junta de Guerra y Real Hacienda, en las que no hubo acuerdo; en una tercera reunión de la Junta,
celebrada el 21 de marzo sin la asistencia de Verger, quedó acordado que
este último y el Comisario de los misioneros Dominicos -P. Iriarte- resolviesen las dificultades existentes. Así lo comunicó el propio Bucareli a Verger
durante la visita que éste le hizo el 22 de marzo de 1772. Iriarte y Verger
llegaron efectivamente a un acuerdo el 7 de abril, mediante el cual San Fernando cedía a los Dominicos, todas las viejas misiones, incluso la recién fundada de San Fernando de Vellicatá, quedando al cargo de los misioneros
Femandinos las nuevas conversiones de la Alta California, desde San Diego
hacia el Norte. Este acuerdo fue aprobado formalmente por la Junta de Guerra
y Hacienda el 30 de abril de 1772. La orden de ponerlo en ejecución fue
dada el 12 de mayo por Bucareli, quien ya el día 4 del mismo mes había
comunicado oficialmente el acuerdo a Palou. Poco después se Jo comunicó
también Verger.

CRISIS EN LA ALTA CALIFORNIA

La lectura de las cartas y memoriales de Verger, que hemos venido utilizando en las páginas anteriores, pone bien de manifiesto que las preocupaciones
del Guardián de San Femando no se limitaban a la Baja California. No
ofrecían menores problemas las nuevas misiones que se había comenzado a
establecer ea la Alta o Nueva California. Ya vimos cómo Verger llegó a la
guardianía de San Fernando, a fines de 1770, irritado contra Gálvez por su
presi6n sobre el Colegio, a fin de que éste mandase a California la mayoría
de los misioneros que el propio Verger acababa de traer de España. Verger
creía que las nuevas misiones estaban fundándose sin base sólida, y que esto
sólo podía conducir a su ruina, con el consiguiente descrédito para el Colegio.
Fr. Junípero Serra era un misionero extraordinario, pero era "preciso mo•
derar algo su ardiente zelo", tal como Verger escribía a Lanz de Casafonda
el 3 de agosto de 177 L Sobre este tema de lo fantástico e irresponsable que
era la empresa de la Alta California, tal como se estaba llevando a cabo,
machaca Verger en sus cartas a Casafonda y al Comisario general de Indias.
Este fondo de pesimismo le sirve, sin embargo, para solicitar con eficacia el
remedio de las dificultades, demasiado reales por desgracia, con que trape•
zaban las nuevas conversiones. Verger ponía energía, constancia y habilidad
en todas las cosas, y no puede negarse que puso todas estas dotes en defensa
de las nuevas misiones californianas.
Esto resplandece meridiaaamente a través de la copiosa correspondencia_
570

de Verger, pero pudiéramos decir que alcanza su punto cuhninante durante
el conflicto Serra-Fages, que estuvo a punto de dar en tierra con toda la
empresa californiana. El teniente Pedro Fages fue el primer comandante
de Monterrey ( 1770-1774), cargo que equivalía al de jefe militar y civil de
la Alta California. Típico militar ordenancista y de escasas luces, no tard6 en
revelarse inferior al cometido que le habían asignado, al parecer por influencia de Gálvez. Para colmo de infortunios, su superior era Felipe de Barry, el
gobernador de California, residente en Loreto, cuya actitud hacia los misioneros ya conocemos. Fages llevó su obstruccionismo y molestias a tal extremo
que Fr. Junípero Serta se decidi6 a buscar el remedio mediante una apelación personal al Virrey. A fines de 1772 emprendió desde San Diego la
penosa marcha hacia la capital; el ? de febrero de 1773 entraba en el Colegio de San Femando. Allí se encontr6 con su paisano y amigo Verger, dispuesto a sostenerlo en toda la línea. El estado de cosas existente en la Alta
California no era desconocido por Verger, quien sabía perfectamente que
sólo por motivos de extrema gravedad hubiera Serra abandonado su puesto.
En el curso del año 1771 había ido recibiendo noticias de lo que allí sucedía
y ea su memorial a Bucareli (México, diciembre 22, 1771) hacía ya uso de
algunas. Por ejemplo, las contenidas en una escrita a Palau -y remitida por
éste-- en la que Serra insertaba esta frase: "Muchas veces he recelado me
acaben la vida las pesadumbres". La carta de Serra estaba fechada a 21 de
junio de 1771 y en ella ofrecía a su amigo Palou algunos casos de las mezquindades de Fages.16 Después de copiarlas, Verger decia a Bucareli: "La mucha
paciencia y sufrimiento que este experimentado ministro, del que (como es
notorio por el servicio que ha hecho a ambas Magestades en las misiones de
la Sierra Gorda, California y Monterrey, por espacio de más de 16 años)
jamás se ha oído queja alguna contra nadie, ni ésta se hubiera sabido a no
11 Esta carta de Fr. Junípero Serra, que se conserva original en la Biblioteca Nacional
de México, ha sido publicada en Writingr of Junípero Serra, vol. I (Washington, Aca•
demy o{ American Franciscan Ifütory, 1955), pp. 236-245. En los tres volúmenes de
esta colección -los vols. II y 111 aparecieron en 1956- se incluyen varias cartas de
Serra a Verger, las cuales han sido también tenidas en cuenta en el presente trabajo.
Las "pesadumbres" a que alude Scrra no procedían todas de Fagcs; a Serra le dolía
también el poco arranque demostrado por los superiores del colegio en la fundación
de las nuevas misiones. Lo revela claramente la carta de 20 junio 1771 a Verger
(Writings, I, 210-224) justificándose de la reprimenda que habla recibido del an•
tcrior guardián, quien acusa a Serra y a sus misioneros de haber dado motivo, con sus
cartas, de que Gálvez hubiera pretendido enviar a California toda la "misión" traída
de España. Manifiestamente decepcionado de que se le dificulte la promoción de las
nuevas misiones, escribía; "Lo regular era pretender los colegios misiones y dificultarlo
con muchas dificultades los ministros reales, y es cosa rara que ahora veamos lo
contrario".

571

�haberla enviado confidencialmente al otro Padre Presidente su discípulo que
reside en Loreto ( Palou), inclina mucho a creer que el sobredicho Teniente
(Fages) se había propasado en muchas cosas, y por tanto sería conveniente
que V. Excia. le mandase se arregle a las instrucciones que el Ilmo. señor
Visitador (Gálvez) dio a los dos comandantes de las expediciones de mar
v tierra, que se hallan en el archivo de ese superior Gobierno, o Secretaría
de Cámara". Bucareli hizo llegar en efecto las necesarias órdenes tanto a
Fages como a Barry, a fin de que no molestasen a los :misioneros, antes los
ayudasen en todo lo posible.
En la correspondencia de Serra, tal como hoy la conocemos, hay una laguna que va desde el 21 de junio de 1771, en que escribió a Palou desde
Monterrey, hasta 8 de agosto de l 772, en que dirigió desde el mismo lugar
una larga carta al P. Verger. Constituye esta última un triste y desperanzado
relato de las dificultades insuperables que los misioneros encontraban en el
desarrollo de su labor, en gran parte por obra de Fages. El endurecimiento
de las relaciones con éste se trasluce todavía más en las tres cartas que le
dirigió Serra, el 22 de septiembre y los días 2 y 13 de octubre de 1772, lo
mismo que a través de la respuesta que dio Fages el 30 de septiembre, desde
San Diego. Debió ser este inútil duelo de palabras lo que convenció a Serra
de que era necesario buscar la solución en México. Pero, volviendo a Verger,
éste no permaneció ocioso durante el año 1772 en sus gestiones por el adelantamiento de la Nueva Colifornia. Así lo prueban sus informes a Bucareli de
22 de julio, 15 de noviembre y 25 de diciembre de dicho año. En el primero hacía uso de las noticias contenidas en cartas del P. Francisco Dumetz,
de la Misión de San Diego, y el P. Pedro Benito Cambón, de la Misión de
San Gabriel, a base de las cuales expone la extrema necesidad en que se hallaban las misiones. El segundo informe contiene el "Nuevo método de gobierno espiritual y temporal" de las mismas, que Bucareli había solicitado
el 2 de septiembre último. En el número 6 de este informe copia Verger
estas elocuentes palabras del parecer que le había sido enviado por Palou,
desde la Baja California, pero que se refiere también a la Nueva o Alta: "Estos dos comandantes -Barry y Fages- están bien unidos y a una, pretendiendo estrechamos a sólo decir misa y predicar, y esto como y cuando los
dichos señores quisieran, y nada más, que lo que toca a los indios y misioneros es privativo del gobierno. Y si ha de ser así, más vale que nos retiremos al colegio y que el rey no haga gastos supe.rfluos, sin esperanza de adelantar la fe católica ni sus dominios". Por último, en el informe fechado a
25 de diciembre prosigue Verger la exposición del estado de las misiones
que había comenzado en su infonne de 22 de julio; utiliza nuevas cartas
de los misioneros que desde entonces siguieron llegándole.

572

Prueba todo esto que Verger estaba perfectamente enterado de La situación en California, cuando Serra llegó a México. Como superior del colegio,
Verger fue quien dirigió a Serra en sus conferencias con Bucardi, ordenándole expresamente la presentación del famoso memorial del 13 de marzo
1773, que marca un punto crucial en la historia de California. Evidentemente, Verger fue un digno colaborador de Serra. La mayor parte de las
medidas que propuso -y obtuvo- Serra, habían sido ya solicitadas por
Verger en sus extensos y bien articulados memoriales. Se mantiene, sin embargo, una significativa diferencia de actitud entre ambos. Mientras Scrra
se muestra dispuesto a mantener las misiones a cualquier precio, soportando
todas las dificultades y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia
de su abandono; Verger da la impresi6n de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. Serra es siempre el misionero de vanguardia, el conquistador espiritual; Verger el organizador, el hombre de retaguardia. Serra es un creador, lleno de audacia;
Verger lo que llamarlamos un realista, que acaso exagera la crítica y la
prudencia, hasta dar a veces la impresión de mezquino. Lo típico de Verger
es su claridad mental, su acerada disección de los problemas, y Ja valentía que
pone en defender sus puntos de vista. Valentía que no anula su habilidad de
buen diplomático.

VERGER SIGUE EN LA BRECHA

Su término de guardián de San Fernando terminaba en diciembre de 1773,
pero el nuevo capítulo guardiana} no tuvo lugar basta mayo de 1774. Hasta
esta fecha, por lo tanto, permaneció Verger al frente del colegio. Pero los últimos meses los pasó fuera de la ciudad de México, ocupado en la visita del
colegio de misiones de Pachuca, que le había encargado el comisario general
de Indias. Este Colegio había sido recientemente {1771) segregado de la provincia franciscana de San Diego de México, determinando la Santa Sede que
en adelante fuese independiente y se rigiese por las leyes de los demás colegios
apostólicos de propaganda fide. Parece que, con esta ocasión, surgieron algunas dificultades, y Verger fue comisionado para resolver estos y otros problemas. Recibida esta comisión el 15 de febrero de 1774, debió salir para Pachuca a principios de abril; el 14 de este mes ya estaba en Pachuca. Con habilidad y tacto logró poner las cosas en orden; pero fue tarea larga. '.El 9 de agosto
se encontraba todavía en Pachuca, al parecer sin haber regresado a la ciudad
de México desde su salida en abril, pues consta por el ya mencionado "Libro

573

�de Decretos" que no asistió al capítulo guardiana! del colegio de San Femando, celebrado el 14 de mayo. 17
Mientras tanto, Fr. Junípero Serra había emprendido su regreso a California. El 15 de marzo de 1774 desembarcó en San Diego, siguiendo desde allí
por tietTa a Monterrey, donde entraba el 11 de mayo. Tenemos varias cartas suyas a Verger, escritas desde el camino, y también una desde San Diego (31 de
marzo 1774). No se conoce respuesta alguna de Verger. Tampoco sabemos qué
influjo ejerció, ni cuál fue su actitud, durante la guardianía del P. Francisco
Pangua (1774-1777). Verger, en su calidad de ex-guardián del colegio, tenía
voto en el consejo o discretorio, y de hecho hallamos su firma en el "Libro de
Decretos", desde el 9 de septiembre de 1774 hasta el 17 de mayo de l 777. En
California, las cosas no marchaban tan bien como Serra había esperado. La
tinúdez e indecisión del nuevo gobernador Fernando de Rivera resultaban
exasperantes para el celo incontenible del gran misionero. Rivera, sin embargo,
era amigo personal de varios misioneros, entre ellos Palou y Lasuén, y algunos
juzgaban como demasiado intransigente la actitud de Serra, y quejas sobre esto llegaron al colegio. Parece que hasta les prestó cierta atención el guardián
Pangua. Verger da la impresión en varias de sus cartas de ser también amigo
de Rivera; la cautela de éste respecto a nuevas fundaciones armonizaba bastante con el conocido pesimismo de Verger sobre la materia. Pero ignoramos
el papel que efectivamente jugó -si es que jugó alguno- en este caso.
Es muy poco asimismo lo que sabemos acerca de su segundo término como
guardián de San Femando ( 1777-1780). Al contrario de lo que sucede respecto a su primera guardianía, no disponemos del registro de su correspondencia durante este segundo período. Ni tampoco de colecciones de cartas suyas,
aunque es de suponer que existan muchas dispersas en los archivos de México
y España. Pero tenemos algunas cartas de Serra a Verger, durante la segunda
guardianía de éste, y por ellas es posible conjeturar lo que hizo en favor de las
misiones californianas. Verger intervino en la cuestión de la facultad de confirmar, que Serra venía ejerciendo por autoridad apostólica y que el comunero
gobernador Neve trató de impedir con triquiñuelas legalísticas acerca de su
" En dicho Libro d, Decretos se hace constar que tanto Verger como su secretario
enviaron la renuncia de su voz activa, es decir, de m derecho a votar en dicho capítulo.
Los datos restantes sobre la visita de Pachuca se encuentran en las cartas de Vcrger
al Comisario general de Indias, ya citadas. El J 5 de mayo de 1774 escribió también
desde Pachuca al virrey Bucarcli, remitiéndole un informe de Palou sobre las misiones
de la Baja California y juntamente una carta de Scrra. Esta carta se conserva en la
Stephens Collcction, de la Universidad de Texas. Durante la visita del Colegio de
Pachuca, Vergcr se entrevistó con el famoso Conde de Regla, gran protector de aquel
convento, como también lo era de San Femando y en general de todos los colegios de
misiones de la Nueva España.

574

pase regio. Asistió también a Serra en el establecimiento de nuevas misiones y
en las dificultades con el nuevo comandante general de las Provincias Internas, Teodoro de Croix, y con el citado Neve. La creación de la Comandancia general de las Provincias Internas, que sacaba a California de la inmediata jurisdicción del virrey Bucareli, fue muy lamentada lo mismo por Verger
que por Serra y en general por los misioneros de San Fernando. Bucareli se
había manifestado siempre no sólo como gobernante equilibrado sino como
verdadero amigo. Con la misma pena lloraron en 1779 su muerte. 18
El 17 de junio de 1780, el colegio escogió de nuevo por sucesor del P. Verger, como en 1774, al P. Francisco Pangua, quien tuvo como contrincantes en
la elección a los dos grandes de California: Serra y Palou. En su calidad de
ex-guardián, Verger continúa tomando parte en las reuniones del discretorio
del colegio. En el citado ''Libro de Decretos", su firma aparece por última
vez el 6 de enero de 1781. Por otra parte, en la reunión discretorial de 8 de
octubre 1783, fue leída una carta que "remitió desde la ciudad de Zacatecas
el Ilmo. y Rmo. Sr. don Fr. Rafael José Verger, Obispo de Linares en el Nuevo Reino de León, en que pedía no le desfiliasen de este colegio, aunque por
el estado en que se halla parece debía tenerse por desfiliado; la cual petición
leída, atendiendo los Padres al grande servicio que por espacio de treinta y
tres años ha hecho a este colegio en diferentes cargos que se le encomendaron,
no sólo en este Reino sino también en el de España, y por el loable exercicio
con que gobernó a este colegio en dos ocasiones que de él fue dignísimo prelado, fueron de sentir unánimes que se tuviese siempre por hijo de este colegio,
y como a tal atendido y venerado y obsequiado en vida y después de muerto"
(Fol. 105) .

,. En carta a Lasuén ('México, 14 enero 1780) que se conserva en el archivo de la
Old Miasion de Santa Bárbara, California, Verger opina que fue "un gran yerro" el
separar las Provincias Internas del gobierno del virrey. Lamentaba también la muerte
de Bucareli y se refería a otro proyecto que preocupaba grandemente a Verger: la
reorganización de las misiones del noroeste de la Nueva España, según los planes
de Fr. Antonio de los Reyes, el inquieto misionero del Colegio de Querétaro, que pronto
sería nombrado primer obispo de Sonora.

575

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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